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                    <text>REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA

NOTICIAS
Conferencias de Lingüística. - El profesor Meyer-Lübke, de la Universidad de Bonn, dió, el 25 y el 27 del pasado mes de abril, dos conferencias en el Centro de Estudios Históricos sobre cLa influencia de
los centros de cultura en la evolución del lenguaje• y e Los cambios
de significación de las palabras•.
-Curso del profesor Millardet.-M. Georges Millardet, profesor de
la Universidad de Montpellier, explicó en el Centro de Estudios Históricos, desde el 6 al 17 de mayo, un curso sobre cProblemas y métodos
actuales de la lingüistica y la dialectología románicas•, desarrollando
el siguiente programa: I: El método comparativo. - 11: El método
experimental.-lll: El método geográfico. - IV: Convergencia de
los métodos. - V : El problema fonético. - VI : El problema lexicológico, semántico y etimológico.-VII: El problema morfológico. VIII : Del método en sintaxis.
- Viaje del Sr. Solalinde. - Nuestro colaborador D. Antonio
G. Solalinde se halla actualmente en los Estados Unidos, donde ha
sido invitado por algunas universidades para hacer durante el presente Curso varias series de conferencias sobre literatura española y
sobre diversos aspectos de la vida española contemporánea.
- Del 8 de julio al 20 de agosto se ha celebrado en Madrid el undécimo Curso de vacaciones para extranjeros que, bajo la presidencia de
D. Ramón Menéndez Pidal, organiza el Centro de Estudios Históricos.
Se matricularon 132 alumnos, de ellos 119 norteamericanos, 10 ingleses, un irlandés, un chileno y un francés. Muchos de los norteamericanos vinieron formando grupos dirigidos por profesores norteamericanos o españoles residentes en Norte América. El profesor Charles
\Vagner, de la Universidad de Michigan, dirigía uno de los grupos;
otro, D. Joaquín Ortega, profesor de la Universidad de Wisconsin, y
otro, D. Ramón Granados, director de la Escuela Española de Washington. Para dar la bienvenida a profesores y alumnos se celebró una
velada, en la que tomaron parte el Sr. Navarro Tomás, subdirector del
Curso, en representación del Sr. Menéndez Pida!; el Sr. Carracido, rector de la Universidad de Madrid, y el poeta D. José Moreno Villa.
Contestó en nombre de los americanos el profesor Wagner, haciendo
notar la importancia del estudio del español en los Estados Unidos
y agradeciendo la cordial acogida que el Curso les dispensaba. El
Curso se desarrolló conforme al programa anunciado. Se concedieron 42 diplomas de suficiencia y 43 certificados de asistencia.

Tomo IX.

OCTUBRE· DICIEIBRE 1922

Cuaderno 4.0

DE EPIGRAFÍA IBÉRICA
EL PLOMO DE ALCOY
. El p: oblema de interpretar los textos hispánicos prelatinos
sigue leJOS de resolverse; mucho más de lo que aparentan las
disertaciones elaboradas sobre ello. Con todos los aires de
adelanto estamos a la altura de 1871, cuando D. A ntonio Delgado publicó su teoría sobre transcripción del alfabeto monetal ibero 1 , mediante la que se alcanzaron a leer unos cuantos
nombres geográficos de la España citerior , y de ahí no se ha
pasado. Más aún: las inscripciones indígenas consignadas en
car~cteres r omanos tampoco se entienden; de modo que no
esta el escollo en el alfabeto, sino en el lenguaje también. Muc hos eruditos vienen derrochan do ingenio con pretensiones
de tocar la deseada meta, sin que ninguno convenza a los
demás; probablemente la causa esencial del atasco radica en
h allarse mal planteado el problema; convendrá, pues, remover sus bases.
H ay una obra monumental y respetable sobre estos asunt os : los,Monume,~ta linguae ibericae, por Hübner, varón digno
d e la mas alta estima, y particularmente, como maestro ópti1

Nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de Es-~ -"'

'Iª" ª'

·11
S ev1
a, 1871- 1879.
TOMO

IX.

23

�342

M. GÓIIBZ·MORBNO

roo, para quien esto escribe. Dicho libro trajo una codificación de materiales casi perfecta : su serie de leyendas numismáticas apenas desmerece' hoy mismo, y sobre sus inscripciones no cayó más borrón que el plato de Segovia, notoriamente falso. Hizo Hübner, como epigrafista que era y hombre
de letras clásico, una obra digna de su erudición asombrosa;
pero no hizo más. El aparato filológico, desarrollado en los
prolegómenos, es modelo de método y trabajo a la alemana;
pero, tocante a su fondo, tanto hay de supuestos gratuitos e
inconsistentes que, aun habiendo puesto acertadas enmiendas.
a la teoría de Delgado, no se cierra siquiera la discusión del
alfabeto. Error fué de Hübner unificar escrituras y lenguas, haciendo fondo común con todo; y es que la autoridad de Humboldt pesó dañosam~nte sobre él. Antes, el Sr. Rodríguez de
Berlanga 1 , no obstante deficiencias y prevenciones graves,
enfocó mejor el asunto y sobre terreno más firme. Su estudio data de 1881; el de Hübner, de 1893; posteriormente nose ha hecho, de primera mano, sino publicar algunas inscripciones sin trascendencia. Respecto de los ensayos para reconstituir puntos de gramática ibera, quizá se~ lo mejor dejarlos a
un lado.
El fondo de la cuestión, a mi juicio, puede reorganizarse
en la forma siguiente : de los alfabetos ibéricos, gracias a ciertas leyendas monetales bilingües, parece legible, en gran parte,
el de la Citerior, que dimana probablemente, en su forma definitiva, de las dracmas de tipo emporitano; por ejemplo, las de
llerda (Lérida) y otras atribuíbles a Sagunto y Sáilabi CTátiba),
anteriores a la segunda guerra púnica 2 • El sistema de transcripción adoptado es susceptible de mejoras; pero todavfa
Los bronces de Láscuta, Bonanza y Aljustrel: Introducción.
Estas series numismáticas están por estudiar y, lo que es peor;
menospreciadas. Las últimas se agrupan con las de S~gu~to; las_ s~u.doemporitanas constituyeron, al parecer, una etapa 1bénca _pnm1~1va,
correspondiente a diversas-localidades que adoptaron el tip_o gnego
de Emporion, como Juego, bajo el doi:ninio. de Roma, se copiaban en
toda Ja España del Nordeste los denarios de !lerda y Osca y los ases
1

2

de Tarragona.

Dll llPIGRAFÍA iBÉRICA

343

signos hay que se resisten a toda valoración, aun hipotética.
También las piedras y planchas escritas del mismo territorio
a saber: desde Sasamón (Burgos), Sigüenza y Huete haci~
oriente, hasta Játiba, obedecen al mismo tipo de letra; mas
la estructura de palabras permite reconocer, por ejemplo, que
las dos principales inscripciones estudiadas, o sea, las de Luzaga y Castellón 1 , corresponden a idiomas diferentes. La primera, que tal vez sea pacto de hospitalidad o alianza, va con
otros bronces pequeños de la misma cuenca superior del Tajo,
constituyendo grupo lingüístico aparte, y ello razonablemente,
según veremos.
Tocante a la región meridional o tartesia, es aventuradísimo cuanto se ha pretendido leer sobre monedas e inscripciones prelatinas. Su alfabeto propio sigu~ indescifrado casi en
absoluto. Sólo puede afirmarse que es el más antiguo, y que
ciertos plomos y las leyendas monetales obulconenses 2 dan
los tipos más complicados, acaso primitivos y muy mal explicables sobre el supuesto de una derivación fenicia. Escribíase
procediendo en espiral, de derecha a izquierda y sin separar
palabras; a lo último evolucionó entre líneas horizontales, pocas veces de izquierda a derecha, y acercándose sus signos a
las formas ibéricas del Nordeste; mas no lo bastante para determinar la unificación de alfabetos. Alguna piedra con caracteres romanos en lengua indíg~na, procedente de Cástula s,
queda igualmente ininteligible; otras latinas dan buen acopio
de nombres personales. En los confines del Estrecho aun asoma otro alfabeto radicalmente diverso del tartesio, afin del
púnico y, como tal, inseguro en términos desesperantes; relaciónase eón una inmigración postrera desde Mauritania.
El resto de la Península, o sea todo el Noroeste, careció
de alfabeto propio, valiéndose del romano. La revisión de sus
inscripciones será buen tema para otro estudio, puesto que
abundan las inéditas. Baste anticipar lo ya dicho: que tampoco
1 HilBNBR, MLI, núms. XXXV y XXII.
2 1nxM, id., núms. LVIII y 120. Hay otro plomo inédito.
s fnxM., {d., núm. XLIV.

�344

M, GÓMKZ·MORBNO
DB EPIGRAFÍA IBáRICA

-se entienden. Por el aspecto, sin embargo, cabe sospechar que
su lenguaje o lenguajes entran en el acervo de dialectos indoeuropeos, como procedentes de un estrato alejado de los itálicos y celtas más que de los helénicos. Su alfabeto no pasa de
diez y seis letras, más la V como consonante; carece de aspiradas y el uso de P le distingue del sistema de transcripciones similar celtibérico. Este reparto de la Península en dos

(..

[]

o

.,

zonas lingüísticas y raciales, ibérica y europea o aria, consolidó los fundamentos de nuest:a personalidad nacional a través de los siglos y es básico el reconocerlo.
Hará más comprensibles las afirmaciones anteriores el
adjunto croquis geográfico acompañado de alguna explicación, siquiera sea sumarísima, y desde luego provisional todo
ello, pues no menos desquiciada que la filología se halla nues-

345

tra historia primitiva, sobre la que sería deseable atajar nuevas y presuntuosas doctrinas, basadas en una escasa noción
de los datos arqueológicos y tradicionales.
. Llamamos iberos a los pobladores primitivos, de origen
africano seguramente, cazadores salvajes, impuestos luego en
los rudimentos de civilización, que determinan la época neolítica, y sustrato humano primordial en toda la Península;
mas a la región del Nordeste corresponderá el conservarlo
menos impuro. La de iberos es denominación restringida y
geográfica; tal vez debe aplicárseles además la griega de cynetes, que asoma por varios sitios en textos diferentes, explicable si los tales iberos domesticaron al perro, cosa nada inverosímil.
Sobre este vetustísimo fondo social erigióse el poderío
tartesio, unos veinte y tantos siglos antes de Cristo, abarcando
desde la sierra de Cintra hasta Alicante, hacia sur, como efecto
probable de una corriente oriental civilizadora venida por el
Mediterráneo; mas con desarrollo autóctono, según lo testifica
nuestra maravillosa cultura eneolítica, en ciudades, monumentos sepulcrales, megalitismo, agricultura, minería, industrias y
comercio marítimo. Después, como diez y seis siglos antes de
Cristo, llegóse a perfeccionar la metalurgia, anulando casi los
instrumentos de piedra, con obtención abundante de cobre y
aparición del bronce estanífero,' que trajo una revolución en
el armamento; al oro, conocido de antes, superó, como elemento de exportación valiosísimo, la plata, y entonces parece
que se avivaron relaciones con el Mediterráneo oriental, cogiendo de paso a Cerdeña y Sicilia, lo que haría explicable
un origen cretense para la escritura tartesia; pero falta comprobarlo. Esta civilización es principalmente conocida en el
Sudeste peninsular e islas Baleares, correspondiéndole la fase
del Argar y los talayotes.
Unos cinco siglos después sobrevienen los primeros invasores europeos en la Península, llegados por el Pirineo Cantábrico hasta el Guadalquivir; pero que sólo se afianzaron en las
regiones del Noroeste, dentro de castillos y dedicados al pastoreo, a la guerra y al robo : son los montañeses descritos por

�K, GÓIIBZ·MORBNO

Estrabón con afinidades griegas; a quienes, al parecer, no se
dió nombre colectivo alguno; que hablaban una lengua protohelénica; probablemente afines de los ligures y acaso de origen
tracio. La decadencia tartesia favoreció luego explotaciones
por el litoral con fundación de colonias, fenicias en las costas
del Sur, griegas en las de Levante, que absorbieron la fuerza
del país en provecho de sus metrópolis. Ello se corta por
nueva calamidad hacia el siglo vn, cuando una segunda invasión europea destruyó las colonias, sumienrlo en estado de
barbarie el país, según lo describió el periplo vertido por
Avieno. Estos invasores, emparentados con los primeros y
quizá menos fuertes, eran célticos, que al fin quedaron localizados en territorios montuosos, donde lograrían mantenerse
con menos resistencia: así, en Galicia parece corresponderles
el nombre de calaicos, y en Sierra Morena, los de gletes y
etmáneos; sin étnico especial conocido húbolos en la serranía
de Ronda, y un foco mayor asaltó el ldúbeda, compuesto de
bebrices y otras gentes, que mezclados con iberos procrearon
la ilustre nación celtíbera. En tiempo desconocido llegaron
también a España libios africanos a establecerse en las tierras vecinas del Estrecho.
Renovada pronto la colonización griega y fenicia, se produjo, en virtud de ella, un florecimiento ibérico bien conocido,
que abarca los últimos siglos antes de Cristo, y muere bajo
la absorción romana. Andalucía, esquilmada de antiguo por
su espléndido apogeo prehistórico, entonces quedó pobre de
iniciativas; hízose púnica en cierto grado, y luego se romanizó
a fondo. El Noroeste, bárbaro y remiso en aceptar adelantos,
ni tuvo moneda ni alfabeto; pero ya va dicho que se valió del
romano para consignar su lengua propia, nombres de personas y de dioses indígenas. Al contrario, iberos y celtíberos
tomaron una fisonomía seudogriega en sus monedas, en escultura, cerámica y metalurgia, brillando con peregrina y fastuosa originalidad, sobre todo hacia los confines tartesios y
Juego en la Celtiberia septentrional. Su alfabeto propio avanzó
por tierra de autrigones hacia Occidente, quizá modifican•
do el valor de algunas letras; al contrario, la Carpetania y co-

DB BPIGRAFÍA IBÉRICA

347

marcas interiores celUberas antes se desprendieron del alfabeto que de su lengua, dando lugar a otra serie de monedas
e inscripciones iberorromanas, o bien célticorromanas, si,
como parece, lo más de esta región media peninsular traía
perdido su iberismo desde antes.
Dimanan, pues, de nuestra arqueología primitiva soluciones capitalísimas ligadas con problemas de epigrafía, cuyo
planteamiento es inabordable hoy de plano, por deficiencia
de los materiales publicados, incluyendo el libro de Hübner:
.aparte lo inédito, rara es la inscripción que no aparece con
yerros de copia, siempre graves, y así, necesariamente se impone una revisión general de textos. Sin embargo, por de
pronto urge más dar a conocer un tipo nuevo epigráfico, representado por tres inscripciones juntas, que si de momento
y en mis manos no resuelven el problema del iberismo, lo colocan dentro de senda más abierta, permitiendo esperar que se
llegue a conclusiones precisas y de seguro fecundas.

Es el caso que en Alcoy (Alicante) un grupo de amigos
entusiastas y cultos ha emprendido con sus propias manos
la exploración de ciertas ruínas, en el prominente cabezo de
La Serreta, y así ha llegado a reconocerse un santuario primitivo y un despoblado, ambos contiguos. Este último, riquísimo en cerámica decorada indígena, del tipo de Elche, parece que se extinguió sin romanizarse, faltando aún mucho por
desenterrar. El santuario, en cambio, excavado ya completamente, alcanzó al siglo IV de nuestra Era, puesto que han salido allí monedas imperiales hasta de Magnencio, por lo menos. Aunque todo destruído, acusaba su existencia grandísimo
número de figurillas humanas, al parecer votivas, de barro
cocido, siempre rotas, y marcando gradación artística bien
clara. Unas son de carácter romano; otras siguen modelos
griegos del siglo IV o rn antes de Cristo; otras son arcaicas,
como del siglo vr o del v, y otras hay, por último, groserísimas, perfectamente análogas a las de arte miceniano, difundidas por la costa asiática e islas de Rodas y Chipre. Su introducción hubo de preceder a los siglos arriba citados, y ellas

�N. GÓMKZ•MORBNO

garantizan una fecha originaria remota para el santuario 1 • Los
tesoros ibéricos votivos reconocidos antes abundan en figurillas de bronce; pero el de Castellar d1; Santisteban y la isla
Plana de Ibiza contenían muchas otras de barro, equiparables
en parte a las primitivas alcoyanas 2 •
Entre los escombros del santuario mismo apareció, en
23 de enero de 1921 1 una planchita de plomo, con escritura
trazada a punzón por ambas caras, que conserva en Alcoy,
con todos los demás hallazgos, el docto geólogo D. Camilo
. Visedo, principal explorador de La Serreta. Publicó noticia
del descubrimiento, con dibujos y consideraciones críticas,
D. Remigio Visedo, en su Historia de Alcoy, págs. 161 y 220,
anunciando algo como ensayo de traducción para otro capítulo, que aun no ha salido a luz. Por de pronto, el erudito
cronista de Alcoy declara que la escritura del plomo en cuestión es ibérica; hace análisis de las teorías emitidas por los
eruditos, desde Montfaucond a Naval, sobre el valor de cada
uno de sus signos, 21 según él, y en cuanto a orientación
para interpretarla, parece confiado en hallar rastros útiles de
la lengua primitiva en el habla moderna del país mismo. Por
su parte, el sabio vascófilo Dr. Schuchardt 3 , basándose exclusivamente en la anterior información, coincide con ella en lo
del iberismo y busca conexiones en algún otro epígrafe del
grupo tartesio', con cuya lectura y traducción nos brinda;
1 Tocante a esto véase la Memoria sobre las excavaciones ea el
monte La Serreta,~realizadas en 1920, escrita por D. Camilo Visedo
Moltó, y que ha publicado la Junta Superior de Excavaciones ea 1922,
coa ilustraciones. Ea prensa esto, se ha publicado una segunda Memoria, correspondiente a 1921. En «Coleccionismo,, núm. 118, D. Ricardo Moltó repite noticia ilustrada de estas exploraciones.
2 R. LANTIER y J. UBd, El santuario ibérico de Castellar de Santisteban, Madrid, 1917, láms. XXIX y XXXI. -A. V tvss, Estudios de arqueología cartaginesa: La necrópoli de Ibiza, Madrid, 1916, láms. I a IV.Ejemplares de loza de Camiros y algún bronce, en Castellar, podrán
remontarse al siglo vn.
3 Sitzung btr. dtr frtuss. Akad. der Wiss. Phil.-hist. Klasse, 16 marzo 1922, pág. 83.
'
HUeNER, MLI, núm. XLI.

DB EPIGRAFÍA IBÉRICA

349

su punto de vista sigue siendo el tradicional autorizado por
Humboldt. Sin adelantar cuestiones, repetiré a mi modo el
análisis de tan notable reliquia, corrigiendo, en vista del original, las no escasas deficiencias de lo publicado. Ya que don
Camilo Visedo y sus compañeros dieron para ello toda clase
de facilidades, valga expresarles mi gratitud públicamente y
felicitarlos por su labor meritísima y discreta 1 •
Mide el plomo 171 milíms. de largo, 62 de ancho y uno
de grueso. Estuvo doblado en lo antiguo diagonalmente hacia su mitad, y apareció roto un extremo casi por entero,
acabando de desprenderse al intentar enderezarlo, de modo
que hoy le constituyen dos trozos separados. Por lo demás,
su escritura resulta perfectamente legible, aunque sutil, desarrollando a lo largo siete líneas por un lado y cinco por el
ptro. Con seguridad primero se escribió el texto mayor, el de
las siete líneas, que llamaremos A, y para cortar el plomo se
marcaron rayas arriba y abajo longitudinalmente por el mismo lado. Borróse después, en parte, su extremidad izquierda,
frotando el plomo, por lo que sólo se acusan allí las letras
débilmente y sin las rebabas que el punzón levantó al trazarlas. Ello fué para grabar encima y de través otras palabras,
en dos líneas, que constituyen el texto B, con signos iguales,
pero más derechos, grandes y firmes. La misma mano trazó,
quizá, las cinco líneas escritas en el envés del plomo, texto C,
llenándolo casi todo. Las letras son absolutamente rectilíneas,
a lo que invitaba el procedimiento de grabado, y su alto varía
de 5 a IO milíms. En lo escrito primero, dos puntos marcan separación de palabras; en lo posterior, tres, aun en fin de líaea.
El número total de signos alcanza a 342, mientras la mayor de
las inscripciones ibéricas conocidas, la de Castellón, arroja I 54,
y las dé Arroyo del Puerco, en letra romana, tampoco pasan
de 185 2 • Sobre su autenticidad no es lícito abrigar dudas.
1 Las adjuntas reproducciones fotográficas del plomo fueron hechas por D. Cayetano Mergelina,-que me acompañaba, habiendo recibido antes otras de D. Camilo Visedo. Los facsímiles van dibujados
en tamai¡o natural, sobre calcos de papel sin cola.
2 HüBNER, A/LI, núms. XXII, XLVI y XL VII.

�,,

Facsímil de su t•scritura, sobre calco.

·-.. --:---

- - . -- ------=

H (: r AI ~ r r AIr ;

----==-= -

~ N :t AI' I (?(: (&lt; ( /j

(&lt;_ ((: ◊ (?(

r /: rA{&gt; &lt;¡ rA. {V :·b A~ VAA. :eAf \&lt;
~1~ r t rv HfY .. ~ AJAt&gt;&lt;v «:fff X&lt;.:rv I? f\(f A,
, · · A:(111 r Vt fl r I K:/J /\(/11( !?9 f&lt;lftv f'I (JA (flA,
·1T-K w:~.Am0 1L1 rfl BA. fl' r &lt;rv =r (I I k 11 : e, A (Q Hf&gt;
ªI&lt;f\{?l·~TH~ (N 13..'Bf-&lt;/\A,Af ( KAV~!f/Qtf/Y
~ r .· ~"' r Arv ó1 m:rA r r ru tAfl q 1&lt;. : ~ 1 tt', t&lt;ff

El plomo de La Serreta (Alcoy): anverso.

�M, GÓlllBZ•NOUNO

3S4

He aquí adjuntos fotografias y facsímiles, pudiendo trasladarse lo escrito en la forma siguiente:
t P'IKH:◊P1 Tl:íAt&gt;◊l&lt;AN:flAbV/\A:8A~k

A

~VIHINHD':BArA~◊IC {HX&lt;:TVMBAI
/\VPA:/\HrvrnrncBAmHt&gt;◊KH IVNBAILlA

s

VPKH: ~Am Blbl P'BAt&gt;1TIN: lt&gt;I l'H =BAm H t&gt;
◊KAP':THBINfl:~H/\Aí A tll&lt;AVD: 1m BIN
Al: AmrANblm =TAíllTI rAt&gt;◊!(: BINI l'H
BfN:{AJ\fD': 1&lt;1..6.Hl:íAl~líAIT:
AD'NAI: .

B

mAKA~ 1mK Ht&gt;

e

IVNffiTI D':iA/\ID'r: BA m I t&gt;T I t&gt;:mAML&gt;l
LiAD:B IV INAt&gt;: rvt&gt;~:B◊IH!N ílC11b:
mHf rH N~ Vt&gt;AN: mH ílll:ilt&gt;íAt.Hbl N:

s

ITIHv'AIKA/\A:NAJ\TINrH:BlbVLlHLllN:IMV
N IP'A H NAI: BH l'◊t&gt;:íll H BAíH61PAN:

Las dudas de transcripción que se ofrecen son éstas: Texto A, 1.a linea: al final de la tercera palabra, lo que resulta un
pequeño trazo, como 1, será hendidura del plomo, y en fin de
línea no hay punto sino una oquedad natural.-2.ª línea: el
tercer signo dejó escasa huella; pero comprueba su existencia
la repetición de la misma palabra en el texto C, con ligera variante, al final de su 2.ª línea. Junto al grupo de puntos divisorios que sigue a la segunda palabra tiene apariencias de 1
otra hendidura más amplia del plomo. El signo inicial de la
palabra última es T, seguramente. - 3.ª línea: hacia el fin, la
rotura del plomo, después de la última H, tocó a una I por
arriba, que pudo ser T, mas no parece verosímil.-6/ línea: el
signo octavo es /:,. claramente. - 7 .ª línea: la penúltima letra
es 1, ensanchada por un accidente del plomo.
Texto C, 1.ª línea: el signo inicial de la segunda palabra
se trazó primero(, y el último de la misma es r.- 2.ª línea~

DE EPIGRAFfA IBÉRICA

3S5

su signo inicial es /:,.; el tercero parece V, aunque sus trazos
oblicuos, quizá postizos, resultan poco limpios. La rotura del
plomo atravesó el sexto signo, pero se reconoce ser también v,-5.ª línea: después del cuarto signo hay un trazo oblicuo, probablemente escapado y sin valor; luego, la letra rota
es N; la inicial de la palabra siguiente es B, sin duda, y el signo penúltimo de esta línea resulta como nexo de N y A, por
haberse trazado primero 1 1, quizá con intento de poner H, y
corregirse luego en A sin raer el palo sobrante. Como los dos
trazos adherentes, aludidos en esta línea, están hechos antes
que las letras a que tocan, no puede concedérseles valor fonético, a diferencia de otros, que afectan a las tres primeras v
de las líneas 1.ª y 2.a, como luego se dirá.
La escritura procede de izquierda a derecha, y, según se
indicó antes, márcase con dos o tres puntos alineados verticalmente la división de palabras, salvo en fin de línea en el
texto A, dando ello lugar a dudas. Los otros puntos sueltos,
que preceden a las :E en la 2.ª línea del texto C, quedan inexplicables. En cuanto a los signos, redúcense a 17 tipos, de los
que aun han de excluirse dos, X y(, seguramente numerales,
y que sólo entran en la penúltima palabra de la 2.a línea del
texto A. He aquí los quince restantes, por orden de mayor a
menor frecuencia en su empleo:

Nótase que en nueve casos el signo I aparece de menor
tamaño y adjunto siempre a V, hasta el punto de incorporársele en el texto C, como prolongación hacia arriba, hecha
después que la letra misma, y siguiendo una vez otra I de tamaño normal a esta especie de nexo.
Alfabeto con tan pocas letras quizá no aparezca en ningún sistema antiguo de escritura; pero en realidad no son
más ni menos las que se utilizaron del romano para transcribir palabras indígenas nuestras en las inscripciones, como va
dicho, resultando esta serie: A E I O V L R M NS D T G C P,

�111. GÓNIZ·NOHNO
DB BPIGRAJIÚ 1BthUC4

sustituídas las dos últimas por Q y B a veces, pero nunca todas ellas en un mismo texto. Las inscripciones celtas y ligures
&lt;le las Galias, por regla general, ofrecen igual serie, ya correspondiendo al alfabeto romano, ya al griego, que añade a veces las dos vocales largas r¡ y co. Letras dobles y aspiradas
puede admitirse que no se usaron en correspondenci~ de sonidos ibéricos, salvo algunos casos de H en Andaluc1a, delatando esta letra generalmente aportaciones fenicias y griegas.
De F quizá no haya caso cierto, y menos de X y Z. Pue~e
inferirse que estos alfabetos pobres obedecen a menosprecio
de sutilezas fonéticas en la escritura, según nuestro uso vulgar
moderno tal vez haga más patente. Verdad es que la escritura ibérica empleó más de veinte y seis signos, pero serían en
parte silábicos; además, un alfabeto propio deb~ regularse_por
la clasificación racional de sonidos del lenguaje a que sirve,
mientras el empleo de uno extraño se basa en la comparación
de sonidos de otra lengua, resultando valorados por letras
sól~ aquellos que son coincidentes, y asimilándose a las mismas, por aproximación fonética, los demás.
,
.
Según arriba se dijo, lo acreditado hasta el d1a es considerar ibérica la escritura del plomo alcoyano. Sin discusión
ni argumentos, bastará presentar aquí en serie los alfabetos
españoles para convencer de la temeridad que este aserto envuelve. Elegimos los cinco más característicos, sin variantes
casi y advirtiendo que todo texto algo largo cuenta más de
veinte tipos de signos. Los dos primeros alfabetos son tartesios, monetal y epigráfico, respectivamente, y proceden de
derecha a izquierda; el primero queda incompleto, sin duda,
y el segundo es imposible de fijar ante la incertidum~re de si
algunos signos aquí excluídos serán, como parece, vanantes de
otros o malas interpretaciones de copia. El tercer alfabeto
corresponde al bronce de Luzaga 1 , celtibérico; el cuarto, al
plomo de Castellón 2, ambos incompletos, y el último es el de
las monedas ibéricas con representación de jinete, único que
'
2

HOBNBR, .MLI, núm. XXXV.
ÍOaN, Íd., núm. XXII.

357

parece completo, aunque no deja de asaltar tampoco alguna
duda tocante a polimorfismo. Estos tres se escriben de izquierda a derecha, y sólo respecto del último tienen algtín valor
razonable las transcripciones que le acompañan, disconformes
en parte con la teoría usual. Los signos van ordenados segtín su frecuencia de empleo, aproximadamente, de más a
menos.
"1 ~ V\ q Ah./\~ l)j:1 ~M~ 4 lt !&gt;&lt;lt&lt;1:1 AXl- "IP
A '-&gt;1 l '1 o q HI (1) &gt;-&lt; M l !&gt;&lt;1 1-t P1&lt;3 4 /\ l V &gt;1 BY'I 'l .6 t '4

(j)IO'f'MAHl't'G XVl"I' 0J"@:t:'IVVX

~ 'flt.31'1' "'' ~:fAV@"r"H e *1' ~ Ll 0X M r Q¡\ Y
e_P~ r&lt;'M I" ~ X S ~ 1' ~h. 4'H't' í7X~&amp; SHJ'0 * UJ '!Y □
a r i s ,. I go s t u eua ti o m bita áu gi

Por razón documental comprobada, corresponde a la tierra de Alcoy el segundo alfabeto, aunque la arqueología no
alcance a descubrir hoy más características tartesias allí; pero,
ya se compare con él, ya con cualquiera de los otros alfabetos el del plomo, notaremos una discrepancia tan grande,
que resultan ineficaces cuantas habilidades se imaginen para
salvarla. Baste observar la falta del signo i, que ocupa, respectivamente, en estos alfabetos el lugar 1.º, 2.º, 2.0 , I.º, 3.º, y
es absolutamente específico en todas las escrituras españolas.
Respecto del signo ibérico 1, desusado en la España meridional, aunque Hübner, siguiendo a Delgado y Zóbel, quiso darlo
también como i, fué sin pruebas; más bien parece admisible
que sonase ba; desde luego vocal no sería.
Observando sin prevenciones el caso, bastará insistir en
la comparación de alfabetos antiguos para convencernos de
que, entre todos, el alcoyano corresponde a uno solo con precisión, salvo respecto de una letra, y es el griego jónico. A
cualquiera se impone, desde luego, esta conclusión, y el doctor Schuchardt la vislumbró, aunque sólo para rechazarla, perdiéndose luego en el laberinto de signos ibéricos, presentados
en revoltijo engañoso por los eruditos. Aquí el sentido común
TONO

IX.

24

�IJE EPIGRAFÍA lllt:KICA

M. GÓMRZ-MO!lRNO

b

358

1"a'c·,¡ y normal se a re
debe imponerse, tanto ma's cuando lo '
camino.
.
ación de los quince
Sobre dicho alfabeto jónico, 1a va1or
signos alcoyanos da este resultado:

li mKrvT ~ /\ ◊
1A~ HBN
•
8
itíO'C~}.o
i_etp'1}6óv
i a ,.
e
n

dtikgut

slo

. d re ·arable toca a la nt, que sólo guarLa única anorma!tda . ~
t tipo fenicio; mas re! f,
a lleta y su pro o
&lt;la parecido con a orm
t lógica del tipo corrien. l'fi '6 perfectamen e
sulta una s1mp l cac1 n
1 llevar por abaJ· o las o y r,
, · que sue en
te. En cuanto a1 ap1ce
·e:
tamaños. Transcribí. . d para um1ormar
es accidental, s1rv1en o
- .
.
ar su valor. Obsérvese
t s por i sm preJuzg
remos las I a dheren e
'
. ·de absolutamente con
· de letras comci
además que esta sene .
. ·ones iberocromanas y celto. d de las mscnpc1
.
la arriba cita a
. tencia a la hipótesis
resta mayor cons1s
ligures, hecho que p
1
ltado de la lectura, que es
aceptada, confirmándola e resu
como sigue:
A

B

e

ut• garokan dadula bask
irike ori 1
b ·
buistiner'í bagarok sss X~ turl. a1
lura 1eguseg1ºk bameroke1unba1da
bidirbar'ítin irike bamer
ur k e bam
· bº
u
teb1'nd
belagasikaur im ID
b' ºk
5 o k. an
1n I e
a1 amgan d"im tagimgarok
. . .
bin salir'í kidei ga1b1ga1t
ar'ínai
makarimker
u
¡· u
bamirtir mabariiumtiri sa irig
.
•
· did
dar bir'íinar gurs bouting1~
n memdirgadedrn
mesgers d ura
. 'Id
'k
la
naltinge
biduded1n
i
umera1 a
.
.
.
bekor
mebaged1ran
5 niraena1

,
dicho ante la adaptación de un alN os hallamos, segun lo
, d
l
as letras entre las
. .
o falto e a gun
'
fabeto afín del JÓlllCO, per
II
ftuída por H la primera
que son más notables la E y la , sus L

359

y reducido a B el orden de oclusivas labiales. Sobre esto último nótese que algún dialecto helénico carecía de b 1 ; que en
lo celtaligur falta p; esto mismo, en vascuence, berberisco,
guanche y lenguas semíticas; también se la echa de menos
entre iberos, siendo de ~otar que en su alfabeto propio el
signo correspondiente, bajo forma de p, sonaba bi, por ejemplo, en Bílbilis; será, pues, característica de lenguas primitivas, mantenida entre occidentales. La falta de f y de r inicial
viene siendo observada tanto en vascuence como en ibérico;
la de letras dobladas es señal de arcaísmo, subsistente, por
lo general, en las lenguas peninsulares, y la preferencia del
signo griego H por E podrá aclarar problemas de fonética
nuestros.
Aplicarse un determinado alfabeto a lengua extraña es
hecho demasiado frecuente y notorio para que sorprenda; es
lo normal, una vez que se pasó de los ideogramas. Ahora bien;
parece digno de tomarse en consideración el fenómeno de
aparecer un escrito de tipo griego dentro del área ibérica,
donde se usaron alfabetos propios, como ya sabemos, de muy
remoto entronque con los orientales. Cerca del mismo Alcoy,
en el Cabesó de Sierra Mariola, se ha descubierto otro plomo
con escritura tartesia, quedando, por consiguiente, probada
la coincidencia local. Que simultánéamente se usaran ambos
géneros de escritura por unas mismas gentes, parece inverosímil; lo recóndito del lugar quita probabilidad a una convivencia de civilizaciones diferentes; hay, pues, que explicar el
caso por separación de tiempo, y, en efecto, ello puede comprobarse como verosímil.
Reviste caracteres de probabilidad máxima, como ya se
dijo, admitir que los alfabetos ibéricos nacieron en Andalucía, como fruto de la civilización tartesia, en fecha remota,
pero imprecisable hoy; su tipo gráfico los pone cerca de lo

1 Bronce de Olimpia, con el Tratado de paz entre eleos y eufaios,
varias veces reproducido, por ejemplo, en Rx1NACH, Traité d'epigraphie grecque, donde pueden verse otros ejemplos más de escritura
jónica.

�DB EPIGRAFÍA IBtKICA

J\f. GÓMBZ·MORENO

cretense y chipriota y antes que lo fenicio. Cómo y cuándo
aquella civilización, con su escritura, llegase a la serranía de
Alcoy no lo sabemos; pero el referido Cabesó es un despoblado del último período ibérico y del romano. Asimismo
puede asegurarse que ningún epígrafe ibérico de la España
oriental parece tan antiguo como las primeras acuñaciones
ibéricas de Sagunto, y éstas corresponden al siglo III antes deCristo, pudiendo escasamente anticipárseles algunas dracmas
seudoemporitanas con leyenda ibérica.
Respecto del plomo de La Serreta, su alfabeto, comparado
con los helénicos, mantiene rasgos de arcaísmo en sus a, r ~
u,, m, que decididamente lo llevan más allá del siglo IV antes
de Cristo, y aun acaso hasta fines del VI, no pareciendo verosímil retrotraerlo más por la dirección de la escritura e interpunciones. Esta antigüedad va bien con el carácter de las figurillas del segundo grupo, en orden de vejez, descubiertas allí
1
mismo, las arcaicas, con ojos almendrados, de tipo jónico •
Además, acredítase la existencia de jonios allí cerca, puesto
que Hemeroscopion fué colonia focense 2 , donde hoy, probablemente, Denia, cabeza sobre el mar de la serranía de Alcoy.
Median, por consiguiente, de dos a tres siglos quizá entre la
confección del plomo de La Serreta y el avance del alfabeto
tartesio por aquellas regiones, lo que basta para hacer posible
el uso de otro diverso con anterioridad.
Definida como griega la escritura en cuestión, procede
investigar si su lenguaje puede corresponder a dialecto helénico, armonizándose así ambos elementos. La negativa se impone desde luego : el prescindirse de letras tan esenciales
como E, II y las aspiradas resulta inverosímil para dicho supuesto; más aún, el faltar agrupaciones de letras, como br, tr,
gr, pl, pt, tm, ls, nl, etc., usuales en toda lengua europea deEstas figuras, que eran relativamente grandes y finas, son las que
hao aparecido más destrozadas e incompletas. Algunos fragmentos se
reproducen en la susodicha Memoria de D. Camilo Visedo, láminas
1

VII y IX.

2
Artemidoro, en Estéfano. Olvidada esta cita por Hübner y otros.
modernos autores.

tipo ario; lo mismo se infiere de no comenzar palabra por dos
~onsonantes, ni por r, ni por diptongo; ni darse finales en s
precedida de vocal, en o y on, habiéndolas, por el contrario,
-en g, k Y d. En especial discrepa también de los dialectos itálicos por la ausencia de/, k, p, q, de finales en u y rareza
de los en m, d, t, ei, abundando otros en n. Observaciones
análogas pueden formularse respecto de las inscripciones celtol'igures 1 Y las de Ornavasso 2 • Las aquitanas hacen mucho uso

&lt;le k y z 8 •
•
Fuera de lo indoeuropeo, se aparta de lo etrusco por tener
&lt;J Y las _sonoras d, g, b; faltar/, k, z y finales en / y u, y por
otras singularidades, mucho de lo cual es aplicable a las inscripciones de Lemnos 4, que se suponen pelásgicas y resultan indescifrables. Las eteocretenses 6 , tampoco explicadas,
llevan/, P, z; les falta b casi en absoluto y presentan los grupos gr, kl, fr, tsj, etc. Respecto de las lenguas semíticas
la escasez de guturales y dentales, falta de j, grupos de tre~
consonantes seguidas y riqueza de vocales le son contrarias
, aú_n 1a extraordinaria longitud de algunas palabras. Van,'
Y mas
en cambio, a favor la ausencia de p,. de dos consonantes iniciales ~determinaciones en o, u, caracteres que no bastan para
desvirtuar las otras incompatibilidades. En resolución, el lenLa S~rreta no guarda sirpilitud con los indoeuropeos
guaje
Y sem1bcos, m con los etrusco, pelasgo y cretense.
~ol~iendo hacia lo español, hallamos que las inscripciones md1genas del interior, hacia Noroeste, se apartan del plomo alcoyano ta~to_ como tiran hacia lo indoeuropeo, e igualmente su onomasbca, con finales en briga, ntia y sama para
muchos nombres geográficos, patronímicos siempre en co.n

?:

1 S1a JoHN RHvs, The Ce/tic lnscriptions of Gaul,
1913. - DoTTIN, La tangue gauloise, París, 1 920 .

Londoo, 19o6-

: Zeitschrif t für rurgl. Sprachf., N. F. XVIII, pág. 97 .
Ssv1&gt;1oua ns Ricc1, Notes d'onomastique Pyrénienne en el Bttll de
la Soc. Arch. du Midi de la France, 190 3, pág. 36 2 •
4 Bull. de Corresp. Hellenir¡ue, 1886, X.
6
Tite Annual of the Britisk S chool at At/unas, núms. VIII X. _
BossnT, Ali Kreta, pág. 6s.
Y
1

•

�N. GÓNU·NORJIHO
DE EPIGR.ur(A IBbJCA

o cum y de personas como Amma, Ambatus, Anna, Atta,
Boutius, Caisaros, Camalus, Cloutius, Magilo, Pentius, Pollius,
Tritius, Tancinus, Vironus, etc., escogiendo entre los más
repetidos. Tenemos uso de p, de consonantes oclusivas ante
continuas y de finales en om, arom, coi, as, os, etc.; faltan en
cambio los en r y rs, resultando rara siempre la r en sílaba
final, notable particularidad esta última.
De la región meridional o tartesia poco hay utilizable para
definir el carácter de su lengua; no obstante, descúbrense frecuencia de p y k, grupos de pt, pr, br, dr, cr, ea, eia, ie, terminaciones en na y repetición de n, r, s, t en sílabas contiguas, que no se dan en nuestro plomo 1 .
La región oriental ibérica sólo conserva de lo indígena
latinizado su nomenclatura geográfica y unos cuantos nombres personales, que no discrepan, en cuanto a caracteres fonéticos, del plomo alcoyano, coincidiendo especialmente los grupos de consonantes, que tan contrarios aparecen fuera de aquí.
Más valor pudiera darse a las inscripciones ibéricas consignadas en su alfabeto propio, si su transcripción total mereciese fe;
no obstante, admitiendo mi opinión de que los signos de consonantes oclusivas eran silábicos, resultaría no poder articularse ellos con otra consonante, diciendo, por ejemplo, tre,
sino ter; bri, sino biri, hecho arriba consignado como efectivo
en nuestro plomo. Por lo demás, las agrupaciones de letras
guardan un ritmo análogo, sin duplicarse nunca consonantes;
abundan finales en r y escasean los en o. Aun tropezando con
la deficiente transcripción de estos epígrafes, se han buscado
concordancias de dicción entre ellos y lo de Alcoy, sin hallar
1
Son quizá valorables ciertas analogías entre palabras tartesias y
grupos de letras eteocretenses; por ejemplo: uninit (Cástulo, MLI,
núm. XLIV) y Uninissi (Mallorca) con unanait; Uprenna (l\fontoro) con
...ajraina; Barsamis (Cabeza del Griego) coa barxe; lberaridi (Baeza)
con ...o¡eirari; j&gt;rairon, y praesondo (Arroyo del Puerco, AfLI, número XLVI) con fraisona y fraisoinai, concordancias estas últimas que no
bastan para acreditar de tartesios los singulares epfgrafes de Arroyo. En cambio, un parentesco entre nombres personales de Andalucía y Mallorca parece admisible.

otras radicales comunes que urke, cala, ildu; mas entre textos
heterogéneos quizá no podía ser de otro modo.
Un último orden de cotejos procede, con las lenguas vivas
de vascos y berberiscos, posiblemente afines de la ibérica.
Tocante a la segunda impone grandes reservas su contaminación con la árabe y no estar definidos caracteres generales ni,
menos aún, los primitivos; pero su análisis nada parece arrojar
de favorable a nuestro propósito. En el vascuence resulta carencia de p, f, lt y r inicial, mientras abunda mucho esta última letra en medio de palabras, y, lo que es más significativo,
extremada rareza de consonante oclusiva seguida de continua.
Añádanse facilidad de composición o aglutinación, un prefijo
ba frecuente, varias terminaciones iguales, por ejemplo, en
a, i, ik, an, ari, la, nai y algunas otras. El aspecto externo
parece convidar a una asimilación; sin embargo, ni es posible
definir que el vasco actual sea como el de ha veinte y cuatro
siglos, ni que dejase de haber variación, y quizá grande, entre
el habla de los Pirineos y la de Alicante, aun suponiendo un
origen común para ambas. Basta considerar el abismo que
media entre el latín primitivo y el italiano de hoy, para no hacerse muchas ilusiones respecto de interpretar el plomo de La
Serreta por el vascuence, según lo conocemos a través de tantos siglos de transmisión oral, contaminaciones y arreglos. El
supuesto de su entronque con la lengua ibera levantina hoy
aparece mucho más favorable y justificado que antes, gracias
al monumento en cuestión: ya es mucho. Y mientras no se
logre el ansiado texto bilingüe, contentémonos con poseer
éste, de antigüedad tan grande, legible y suficientemente amplio para formar concepto filológico algo exacto de aquella
lengua.
Otros más di!chos en la materia quizá logren penetrar el
misterio que los textos alcoyanos envuelven. Por mi parte,
sólo algunas observaciones de mero desbroce han de acompañar a la presentación, ya hecha, del monumento. En primer
término, asalta el recuerdo de' otros plomos escritos, con aspecto igual que el nuestro y quizá útiles para fundar conjeturas : refiérome a las planchitas del santuario de Dodona, en

�11, GÓlilBZ·lllORBNO

Grecia, conteniendo consultas a su oráculo y las enigmáticas
respuestas del dios 1 • En los textos de La Serreta las cifras numerales aludidas indican algo de contabilidad, ofrenda, precio
o lo que sea. La s entre griegos significó statera; pero aquí ni
esta ni otra explicación concreta sería buena; la X que sigue
representará otra unidad de orden inferior, y la ( una mitad,
tal vez, de la misma. El propio texto ofrece dos palabras repetidas: irike, la inicial, vuelve en la 4.ª línea sin variación, y se
le parece un urke al principio de Ja misma. La tercera palabra,
garokan, se relaciona indudablemente con bagarok, en la 2.ª
línea, y tagimgarok, en la 6.ª: su tema debe ser garok, modificado diversamente. Además, buistinerí, al comienzo de la
2.ª línea, repite su primer elemento, con sencilla variante, en
el boistingisdid del texto C. Igual relación entre bameroke, bamerokarí y bamirtir.; saliríg y salíri; bidudedin y memdirgadedin; mesgersduran y mebagediran. Cqmpárense los citados
bagarok y bameroke- entre sí; gaibigait con binikebin, donde
puede haber repetición de raíces, y la segunda, bin, quizá
vuelva en imbinai y tebind. Otra reduplicación ofrece quizá
bambidirbarítin, comparable, por su aspecto, con memdirgadedin, no siendo tampoco segura la de dadula, porque da es
prefijo verbal vascuence. llduniraenai se parece al ibérico
Ilduro o Iluro, nombre geográfico bien conocido, y a Ilunum,
hoy Hellín. Salirig recuerda la leyenda Salircen, puesta en
monedas de Ilerda; bekor, al Baicor de Appiano, y urke, a
Urci. Ban'tin se acerca a Bareta, nombre personal en Játiba,
y binike a Vaenico, otro tal en Tarazona. Por último, irike
guarda parecido con erecaias, palabra de una inscripción celtibérica inédita. Bamb, radical de aspecto indoeuropeo,.será la
que entra en Pompelon y en el gentilicio cántabro Pembelorum; también disuena, en cuanto a su estructura, salir.
Atención especial merecen los afijos de garok, a saber:
-an, ba-, tagim-. El primero es sufijo de locativo vascuence,
-que significa «en el»; ba es prefijo condicional o supositivo,
muy usado en la misma lengua, y tako es afijo con idea de
1

ÚRAPANOs,

Dodone et ses ruines, París, 1878.

DB EPIGRAFÍA IBifRICA

finalidad, como nuestro «para». Garok pudiera ser nombre
personal, equiparable a] Garos de la inscripción de Cástulo
y al Gerexo pirenaico. En vascuence gara envuelve idea de
superioridad, robustez, de donde acaso «garrido». Así, con
más o menos fortuna, podría seguirse buscando parecidos;
todo ello ilusorio, mientras no presida una base de interpretación firme.
Los puntos dan regla fija para separar en el plomo alcoyano las palabras; mas con frecuencia en epigrafia no es abso1uto el cuidado de ponerlos, y desde luego el texto A los
omite en fin de línea, dejando inciertos los casos de palabras
truncadas. Además, el gran níímero de letras comprendidas
entre algunas interpunciones, cuando no omisión de puntos,
revela palabras compuestas que, juntamente con el apartado
de afijos, darían lugar a un análisis de elementos; pero, aun
como ensayo, sería ello aventuradísimo. Ciertas reglas, tocante a estructura fonética, sí parecen acusarse; así, se observa
que las letras sordas, k, t, se reservan generalmente para fin
de radical o de palabra y alguna vez para principio, no hallándose dos en una misma palabra, salvo makarimker; aun entre
sonoras no se repite sino la d, sobre todo en bidudedin;
caso de varias oclusivas seguidas sólo haJlamos en gaibigait,
escaseando igualmente ]as continuas, como en salirí, ilduniraenai; por el contrario, su alternación, con oclusivas es habitual, así belagasicaur, mabaridar, etc. En primera sílaba es
frecuente la b, también la m y menos la r, que abunda en
finales y asimismo la n; s inicial sólo se ve en salir-; faltan
desinencias en b; l, m, o, u, y estas dos vocales son raras en
sílaba final. Grupos de consonantes sólo hay de continua ante
oclusiva y de continuas entre sí, reducidos estos ííltimos a
gurs y a los íínicos de tres consonantes, que son: turlbai, iunmtir, mesgers-duran. De vocales, en sílabas contiguas es frecuente repetirse la i; menos, la a, y hay un solo caso de e; _el
único diptongo abundante es ai y faltan eie, ou. De palabra a
palabra no se advierten asimilaciones fonéticas; dentro de
ellas tenemos un -iunbaida, frente a bambi- e imbinai; como
hay mk, mt, mg, frente a nd, ng, repetidas veces. U na grafia

�•

•
111. GÓIIIBZ·IIIORBNO

pudiera descubrirse en mesgers, si sg representa un sonido palatal fricativo.
El desvío singular a poner consonantes oclusivas ante continuas, la alternación frecuentísima de unas y otras escasez de
sordas y falta de asp¡'radas, que pone de manifiest~ el plomo
alcoyano, prestaría cierta suavidad y ritmo a su lenguaje,
cual hoy mismo lo conserva el vascuence; y es muy notable
que iguales caracteres parecen regla en la onomástica nuestra
primitiva, como si ello. constituyese algo típico del iberismo.
M. GóMEZ-MORENO.

NOTAS ACERCA DE LA HISTORICIDAD DEL
ROMANCE «CERCADA ESTÁ SANTA FE... »
I
Al estudiar Menéndez Pelayo en las «Observaciones preliminares» del volumen X I de las Obras de Lope de Vega
(Madrid, 1900) la curiosa fusión de elementos históricos que,
en su opinión, constituía el origen de la leyenda del bizarro
combate de Garcilaso de la Vega con el moro, seguido de la
muerte del infiel que
La sagrada Ave Maria llevaba, haciendo escarnio...

afirmaba que «Hubo, es cierto, un Garcilaso entre los conquistadores de Granada; pero fué personaje bastante obscuro,
de quien no constan particulares empresas» (pág. xw).
Pocos años después, en su Tratado de los romances viejos
(Madrid, 19061 II), rectificó un tanto sÚ punto de vista y afirmó que «Hubo, es cierto, un Garcilaso entre los conquistadores de Granada, y se hace mención bastante honrosa de él en
las historias: fué herido en el asalto de los arrabales de VélezMálaga (17 de abril de 1487): en el porfiado sitio de Málaga
asistió a los puntos de mayor peligro: en junio de 1488 tenía
a su cargo la guarnición de Vera, recién conquistada: en 21 de
diciembre de 1488 acompañó al Conde de Tendilla, á D. Álvaro Bazán y al Conde de Cifuentes, para servir la regia mesa
en el convite que D. Fernando el Católico díó al Zagal antes
de la entrega de Almería. Pero todo esto no le saca de la categoría de un personaje secundario, de quien no se cuentan particulares empresas» (pág. 227).

�368

ERASMO DOCETA

Aunque Menéndez Pelayo no lo menciona, todas estas
noticias proceden, indudablemente, de la Historia de Granada, de Lafuente y Alcántara, como pueden verse en el tomo II
(París, 1852), en las páginas 261 1 26g, 273 1 283 y 303.
¿Y quién era este Garcilaso, que no parece personaje tan
secundario cuando tales honores recibía? Este Garcilaso de las
guerras de Granada no era sino el padre del delicado poeta,
y que en 1487, ante Vélez-Málaga, hubo de salvar con otros
caballeros la vida del Rey Católico 1 • En las diversas campañas contra los moros del reino de Granada aparece primero
como capitán de las gentes de armas que mandó D. Lorenzo
Suárez de Figueroa, conde de Feria (Pulgar, Loe. cit., página 411), cerca a Cartama (Pulgar, pág. 413) 1 era maestresala
del Rey cuando la conquista de V era («E puso por Alcayde é
gobernador de aquella cibdad á Garcilaso de la Vega su Maestresala», Pulgar, p~g. 476), y eso explica el haber servido en
el banquete ofrecido al Zagal 2 • Cuando al año siguiente, 1489,
1
«El Rey, que como habemos dicho andaba á caballo proveyendo
en el asiento del real, visto que los moros venían faciendo daño en
los christianos, ansí como se falló á la hora, armado solamente de unas
corazas é una espada en la mano, sin esperar otra arma ni ayuda de
gente, arremetió contra los moros, y entró tan de recio en ellos, que
.ilgunos de los christianos que venían fuyeado, visto el socorro que el
Rey por su persona é por su mano les facia, tomaron tanto esfuerzo,
que tornaron á entrar en los moros. E ansí juntos con el Rey, pusieron á los moros en fuida, matando é firiendo ea ellos, fasta los meter
por las puertas de la cibdad. E recobrado por el Rey aquel cerro, mandólo fornescer de mas é mejor gente para lo guardar. En aquella hora
los que se fallaron mas cerca del Rey, fueron el Marqués de Cáliz, y
Conde de Cabra, y el Adelantado de Murcia, é otros dos caballeros:
el uno se llamaba Garcilaso de la Vega, y el otro, Diego de Atayde.
Estos caballeros, visto el peligro en que el Rey se metía, pusiéronse
delante porque no recibiese daño de la multitud de las espingardas é
saetas que los moros tiraban.&gt; (HERMANDO DEL PULGAR, Crónica de los
Señores Reyes Católicos, ea Biblioteca de Autores Esjafiotes, LXX, 449.
Véase WJL1.1AM H. PRBScon, History of the Reign of Ferdinand and lsabetta, tite Catltolic, Bostoa, 1857, II, 15.)
2
,Numerosa comitiva de Grandes les acompañaba de pie, detrás
de las sillas. Varios de ellos, desempeñando sus cargos palatinos, les

NOTAS ACERCA DEL ROMANCE «CERCADA ESTÁ SANTA

FE••• ,

369

los Reyes enviaron «sus cartas de llamamiento para todos los
caballeros y escuderos» y «despues que con grandes trabajos
del tiempo se juntaron, el Rey mandó facer alarde; é falláronse
en su hueste trece mil homes de caballo é quarenta mil homes
de pié, los quales mandó que fuesen ordenados en esta manera ... Iban en la reguarda... Garcilaso de la Vega, capitan de
quarenta lanzas» (Pulgar, págs. 481-482).
Este valeroso caballero, andando el tiempo, "había de representar a los Reyes Católicos en la Corte romana, durante
el Pontificado de Alejandro VI (fué nombrado el 1.0 de marzo
de 1494. Cfr. Zurita, Historia del rey Don Hernando el Catolico, Zaragoza, 16701 fol. 34 r; Abarca, Segvnda parte de los
Anales hz"storicos de los reyes de Aragon, Salamanca, 1684,
fol. 318 v), y «manejó con tal pulso los negocios de su corte
que escribiéndole Luis XII de Francia le intituló Embajador
de los Reyes y Rey de los Embajadores» (Vida del célebre poeta
Garcilaso de la Vega, por Fernández de Navarrete, en el tomo XVI de la Colección de documentos inéditos para la Historia de Espmia, pág. 140); y este «Cavallero de valor igual a
su sangre, y Embaxador de juizio, digno del glorioso nombre
de su fama» (Abarca, Loe. cit.), había de recibir otros altos
cargos y grandes honores, tales como la Encomienda mayor
del reino de León, en la Orden de Santiago, el nombramiento
de ayo y camarero mayor del infante D. Fernando, más tarde
rey de romanos, y el de consejero, dado por D.ª Isabel, y
luego confirmado por D. Felipe I, que «le fizo de su Consejo
de Estado», como dice Padilla (Lorenzo de Padilla, Crónica
de Felipe I llamado el Hermoso, en Colección de documentos inéditos, VIII, 148. Véase especialmente Fernández de Navarrete,
servían la vianda y la copa. El marqués de Villena, D. Diego Téllez
Pacheco, como Mayordomo de Palacio, presidia á todo con arreglo al
ceremonial establecido. De los demás Grandes, el de Tendilla, servía
al poderoso Monarca la fuente de oro coa exquisitos manjares, y el
Conde de Gfuentes la copa, y, respectivamente, al Rey moro, D. Alvaro de Bazán y Gartilaso, ejecutándose para ambos por igual las ceremonias reales&gt;. (Véase Guerra de Granada, escrita ea latín por ALONSO
oE PALENCIA. Ti:aducción de A. Paz y l\felia, Madrid, 19091 págs. 441-442.)

�370

ERASMO BUCETA

lugar citado y págs. 11-13, y sobre todo 197-200; marqués de
Laurencín, Documentos inéditos referentes al poeta Garcilaso de
la Vega, Madrid, 1915, págs. 5-7)- Después del tránsito de la
Reina Isabel presidió las Cortes de Toro (Zurita, lib. VI, capítulo III), y en las intrigas y banderías posteriores de la Corte
castellana, hubo asimismo de desempeñar papel muy importante, poniéndose del lado del joven Rey, cosa que Je fué muy
sensible al Católico, puesto que había sido, en frase de Abara, «depositario antiguo del tesoro de sus artes» (El curioso
incidente que relata Abarca, fol. 368 v., aparece ya en Zurita,
lib. VII, cap. V, y en Padilla, págs. 145-146, y Jo repite, por
ejemplo, Rodríguez Villa, sin indicación de procedencia, en su
obra La reina Doña Yuana la Loca, Madrid, 1892. Cfr. en
este último las págs. 153, 158, 172 y 191.)
En las contiendas sostenidas en Roma con Carlos VIII de
Francia antes y durante La Liga Santa, y a pesar de su carácter diplomático, nos Je encontramos tomando una .parte
muy activa. El buen Cura de los Palacios nos relata que estando en Roma Carlos a principios de 1495, «prosiguió su
dañado propósito y mala voluntad, y envió á demandar al
Papa el castillo de Sanct Angelo», y habiéndose hecho entre
ellos paz y concordia, el Papa salió a decir misa el día de San
Sebastián, pero «dejando en el castillo muy buen recaudo de
caballeros castellanos, entre los quales estaba Don Garci-Laso
de la Vega, el qua! estaba por capitan y alcaide del castillo,
que el Papa no lo osaba fiar de otra nacion, salvo de hombres
&lt;le Castilla, proveidos para ello por el Rey Don Fernando».
Allí da asilo a D. Antonio de Fonseca, después del osado
rasgo que tuvo con el rey de Francia cuando hizo trizas los
capítulos del compromiso de que era portador, y allí continúa
cuando, más tarde, el Papa huye de Roma. El mismo ingenuo
cronista asegura le hirieron después del asesinato del duque
de Gandía 1 • Zurita narra que cuando «el Papa Alexandre...
tuuo necessidad de la gente del Rey Catholico y de su Gran
1
ANnaás BERNÁLn11z, Historia de los Reyes Católicos, en Biblioteca
de Autores Españoles, LXX, 682-86, 690.

NOTAS ACERCA DEL ROMANCE «CERCADA ESTÁ SANTA FE... &gt;

371

Capitan para lo de Ostia ... , y vino con su armada sobre Ostia:
y al tiempo que salto la gente a tierra y llego a poner su campo, tenia Garcilasso por la otra parte del rio assentada la artilleria, y con ella se comen~o a batir el castillo ... , y Garcilasso,
que se acordo en aquel menester, de la toma de Ronda, man-do passar todas las escalas a la parte de la ciudad, por donde
fue tambien entrada con muy poca resistencia» (Obra citada,
fol. I r6 r y v). Lo cual da a entender, parece, que Garcilaso se
halló presente asimismo a la rendición de Ronda, que tuvo
lugar en 1485. (Este episodio de Ostia puede leerse también
en Abarca, fol. 329 v.)
La identidad del caballero de las guerras de Granada y del
enviado al papa Alejandro, es absoluta. (Véase Fernández de
Navarrete, lugares citados; Prescott, Obra citada, II, I 5, r8,
282, 332; III, 7, 228, 273). Además, en las inéditas Batallas
y Quinquagenas, de Gonzalo Fernández de Oviedo (Bat. I,
Quinq. 3, Diál. 42), se habla de «el ylustre e mui magnifico
senor Garci laso de la vega Comendador mayor de Leon
señor de Batres é de Cuerva».
He aquí lo que puede leerse 1 :
«Sereno. -Pareceme que oí decir que Garcilaso fué alcaide
&lt;le V era desde que se ganó á los moros.
»Alcayde. -Si fué la qual Vera se ganó en el año de 1488:
-é los reyes catolicos le hicieron merced de la tenencia» 2 •
1 A la exquisita amabilidad de mi distinguida amiga y colega la
s eñora de Cornish debo la transcripción de un apunte, que se halla en
la biblioteca de la Real Academia de la Historia, en un legajo, no cla-sificado y marcado: e Documentos para estudio», que evidentemente
~ la copia del arriba mentado diálogo de 0viedo. La obra de Fernán&lt;lez de 0viedo constituye, al decir de Oemencln, «un verdadero tesoro
para la história de aquellos tiempos, y como escrito por un testigo tan
fidedigno, adquiere mas derechos á la estimación y aprécio de los curiosos• ( cElógio de la Réina Católica•, en Memorias de la Real Academia de la Historia, Madrid, 1821 1 VI, 224).
2
Según los &lt;Documentos relativos á Garcilaso de la Vega, el poeta,
remitidos desde Simancas á D. Martín Fernández de Navarrete por
D. Tomás Gonzalez, encargado de dicho Real Archivo. Año 1823• , el
nombramiento de alcaide de la fortaleza de Vera no fué hasta el

�372

ERASIIIO BUCl!.TA

En la Sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional se
conservan tres cartas de este personaje : una al secretario Miguel Pérez de Almazán (ms. 18.691 128), en que le avisa, desde
Gibraltar, 1493, del envío de una relación a los Reyes Católicos y de cartas del corregidor y ciudad de Toledo, que Almazán había de consultar con la Reina, y elogia extraordinariamente la plaza de Gibraltar; otra a los reyes de Roma, a 8 de
noviembre de 1499 (ms. 18.691 132), en que se refiere a las
negociaciones seguid~s con el Papa acerca de provisiones eclesiásticas, maestrazgos y abadías, y otra a D. Fernando, desde
Toledo, 2 5 de agosto de I 500 (ms. 18.691 18'), en que le disuade con extensos razonamientos de su ida a Italia contra el
rey de Francia.
De su misión diplomática, de las complicaciones a que se
vió obligado a hacer frente durante su espinoso empleo, he
de ocuparme incidentalmente en un trabajo próximo, que aparecerá en el Homenaje al Sr. Menéndez Pida!.
Murió «en el monasterio de San Juan, extramuros de la
ciudad de Burgos&gt;, el 8 de septiembre de I 5 I 2, «y su cuerpo
fué llevado á Cuerva y enterrado en la capilla de la iglesia
parroquial de Santiago de la misma villa&gt; 1 •

II
Sin duda, en la tradición poética que cristaliza en el romance que nos ocupa, vinieron a fundirse ciertos rasgos de un
homónimo del personaje de que venimos hablando y anterior
a él 'en una generación.
año 1501. (Véase Fernández de Navarrete, pág. 199.) Sin embargo,
véanse Pulgar, pág. 476, y Beroáldez, pág. 633.
1 Cfr. Fernández de Navarrete, págs. 200 y 141. El estupendo genealogista Salazar y Castro da la misma fecha, según me indica mi
amigo muy querido el Sr. Sánchez Cantón. Al hablar del segundo matrimonio del primer conde de· Palma, dice: «El segundo matrimonio
del conde D. Luis fué con Doña Leonor de la Vega... , hija de D . Garci
Lasso de la Vega..., que fallesció en 8 de septiembre de 1512&gt;. (Historia genealógica de la Casa de Lara, II, 600-601 .)

IIIOT.t.S ACBllCA

DEL

ROllANCE «CH.CAD.t. .SSTÁ S.t.NT.t. PB... &gt;

373

Menéndez Pelayo, al finalizar de exponer en su Tratada
de los romances viejos los hechos históricos que hubieran podido servir de fuente a la formación de la fabulosa leyenda
del bizarro combate de Garcilaso, se expresa así: «Pero todavía falta un cabo por desenredar en esta madeja. No en la
guerra de Granada, pero en tiempos bastante próximos a ella,
en el reinado de Enrique IV, otro Garcilaso, de la prosapia
de los anteriores, sobrino del marqués de Santillana, murió
heroicamente en la hoya de Baza el 21 de Septiembre de 145 5,
«ofreciendo su vida por la salud de los suyos&gt;, cual otro Decio, y mereciendo los honores de la inmortalidad en un canto
fúnebre de su deudo Gómez Manrique. Sumemos esta muerte
gloriosa, y no lejos de Granada, con el apellido y el mote y
tendremos explicada íntegramente la leyenda. Otras han nacido de principios mucho más livianos.» (Loe. cit., pág. 229.)
En efecto, el glorioso fin de
... aquel que sangre fazia
antes que otro en los enemigos

1,

1 Cancionero c_astellano del siglo XV, ordenado por R. FoulchéDelbosc, Madrid, 1915, II, 29. Advirtamos antes de nada que Góraez
l\lanrique se expresa:

A vcyntc e vn días del noueno mes,
el año de c;inco, despu&amp; de ~iocuenta,
e quatro dezenu (n&amp;] poniendo en Ja .cuenta
nueue ~entenaa e vna despues...
(Cineio111ro, p¡{g. 28.)

En las Adiciones de los Claros Varones, de Pulgar, 1789, pág. 320, se
lee centenas en el verso tercero de los arriba copiados. Hay que manifestar, sin embargo, que esta fecha aparece en contradicción evidente con la mayor parte de los historiadores. Salazar y Castro, en la
obra mencionada, señala el año 1456 como el de la muerte del valiente caballero, III, 506. Los más antiguos, no obstante, unánimemente, la colocan en 14581 en el cuarto año del reinado de Enrique IV. Asi, ALONSO DE PALENCIA, Crdnica de Enrique IV, traducción
castellana de A. Paz y Melia, Madrid, 1904 1 I, 281 y sigs.; asl, MosÉN
Dmoo DE VALBRA, lifemorial de diversas hazañas, en Biblioteca de Autores Españules, LXX, 17-18; asi, ENRIQuaz DEL CASTILLO, Crónica del ,·ey
tkn Enrigue el Cuarto, mismo tomo, pág. 107; así, la Adición A de la
Relacion de los feckos del mui magnifico é mas virtuoso señor el señor Don
Miguel Lucas, mui digno Condestable de Castilla, publicada en el JfeTo1110 IX.
25

�374

IIRASN'.O BUCIITA

pudo, sin duda, haber contribuído - con la refulgente aureola que en torno de tal apellido es natural que se hubiera formado, a causa de muerte tan heroica y en fecha no distante - al nacimiento de la leyenda de que tratamos.
Pero hay, además, otro detalle de suma importancia, a mi
modo de ver, a que el maestro de los estudios literarios hispánicos no prestó atención.
En una de las campañas anteriores de Enrique IV en contra de los moros, y no mucho antes de su trágico fin, realizó
el tal Garcilaso una hazaña que tiene bastantes puntos de semejanza con el relato del romance.
Palencia en su Crónica, I, 224, la narra así:
A Garcilaso de la Vega, caballero esforzado y nobilísimo sujeto,
empezó á mirarle [Enrique IV] con malos ojos porque, provocado
á combate por un moro, dióle muerte con su acostumbrada
destreza, y se llevó el caballo y demás trofeos. Sentido el
Rey de la hazaña, no disimuló su enojo, y para que claramente se conociese su injusticia con el vencedor entregó el co_rcel á Miguel Lucas
(de Iranzo); hecho que provocó graódes rumores, próximos a degenerar en tumulto.

Mosén Diego de Valera en su Memorial (lugar citado, página 9) se expresa con una serie de circunstancias acaecidas
ese mismo día:
Y en el dia de San Bernabé el Rey puso todas sus batallas en órden
y fué á dar vista á Granada y pasó de los olivares... En el qua!
d!a Garcilaso de la Vega, Comendador de Montizon, de quien desuso
es fecha mencion, en presencia del Rey mató un moro muy
valiente, y derribó otro y tomóle el caballo y la adarga y
presentó el caballo al Rey, y el Rey diólo á Miguel Lucai;. Y
en aquel dia se armaron caballeros por mano del Rey... , y Miguel
Lucas, que después fué Condestable.

El relato es casi idéntico en la Adición B de la Reladón de
los fechas del Condestable, que es, como ya he indicado, de la
misma letra que la Reladón (págs. 501-502):
morial Histórico Español, Vlll, 496, la cual Adición es de letra igual
a la Crónica, según nos informa su editor D. Pascual de Gayangos,
así, Fernández de Oviedo, Loe. cit.

NOTAS ACBRCA DBL KOi\lANC8 «CIIRCADA 1:.ST Í SANTA FR.•• &gt;

3 j ,5

Habiendo después el Rey pasado su real y asentadolo casi una
legua de Granada, llegado el dia de San Bernabé, que es á onze de
Junio, salió con sus batallas ordenadas á dar vista á aquella ciu.
dad, y habiendo pasado los olivares... En este mismo dia Garcilaso
de la Vega, comendador de Montizon, en presencia del Rey mató
un moro mui valiente y derribó otro, y tomóle el cavallo y
la adarga y presentó la al Rey, y el Rey la dió á Miguel Lucas:
en el qual dia entre otros que por su mano armó cavalleros fué uno
este nuevo privado suio, a quien después honró con todas las mayores dignidades que pudo.

Observemos que los tres autores están contestes eq, afirmar el hecho y el año de 1555 1• Es de notar que, en efecto,
en el tomo II de las Memorias de don Enrique IV de Castilla,
que contiene la .colección diplomática de dicho rey, Madrid,
1835-1913, en el documento núm. XLIX, se halla la «Cédula
del rey don Enrique IV haciendo noble á Miguel Lucas Iranzo con señalamiento de las armas que debía traer en el escudo», la cual cédula aparece «Dada en el mi real estando sobre
la ,dicha cibdad de Granada á doce días de junio, año del nascimiento de nuestro Salvador Jesu-cristo de mili quatrocientos cincuenta y cinco años» (pág. 143).
El incidente de este combate singular en presencia del
monarca, la muerte del moro, la toma del caballo («Subió en
su caballo luego, 1 y el del moro había tomado&gt;) ofrecen similitud patente con el poemita en cuestión.
Nótese, además, el pormenor de la juventud en que tanto
hincapié hace el romance:
Garcilaso estaba allf, mozo gallardo, esforzado...
Garcilaso, sois muy mozo para emprender este caso...
1
Error manifiesto es la fecha en F11aNÁNDKZ DB Ovaoo, Loe. cit.,
que también acoge el hecho: cY el 4.0 año que reynó el rey Don Enrique 4.º (sabido es que Juan II muere en julio de 1454) en su pre1,encia mató un moro muy cerca de Granada é derribó otro
y tomóle el caballo y la daga é presentó el caballo al Rey y
el Rey le dió a Miguel Lucas, que después fué condestable de Castilla.»
Para convencerse de que esto no puede ser verdad, ya que los primeros meses del año 1458 los pasó Lucas en una prisión y después,
inmediatamente, pasó a condestable, véase la nota en la pág. 380.

�hRAS:'-40 BUCETA

Y díjole d'esta suerte: - Yo no estoy acostumbrado
a hacer batalla campal sino con hombres barbados:
Vuélvete, rapaz, le dice, y venga el más estimado ...
Garcilaso, aunque era mozo, mostraba valor sobrado...
También el Rey y la Reina mucho se han maravillado
en ser Garcilaso mozo y haber hecho un tan gran caso.

Este dato puede aludir a la pequeñez física del comendador de Montizón. Valera, en su Memorial, manifiesta que
«Iban con el Rey otros muchos Caballeros de menores estados, de que la Corónica no hace mencion, entre los quales nose debe olvidar Garcilaso de la Vega, Comendador de Montizon, el qual, así en esta entrada como en otras cosas en que
se babia visto con moros, siempre se hobo valientemente, y
mató por su mano algunos dellos, y siempre hizo cosas muy
hazañosas y de valiente y noble caballero, como lo era, aunque no de gran cuerpo » (pág. S).
Existen, además, algunas circunstancias que vienen a dar
más verosimilitud a mi tesis. Son :
A ) La supervivencia en el recuerdo de sus contemporáneos
de la brillante memoria de las proezas del adalid cristiano, debida a la negra ingratitud de Enrique IV para con los descendientes del bravo campeón; conducta real que tuvo grave y
perdurable influencia en las desavenencias que surgieron durante el reinado de aquel verdadero caso psicopático. Palencia
nos cuenta que cuando D. Enrique «llegó cerca de Baza y
Guadix, provocó á los infieles á una escaramuza, que fué funesta para el noble y esforzado Garci Laso de la Vega, á quien
quitó la vida el cruel enemigo, hiriéndole en el cuello con una
saeta emponzoñada. Aquel día pudo conocerse con más claridad y evidencia el profundo rencor que contra él abrigaba
D. Enrique desde que le viera vencer denodadamente y dar
muerte a los moros que le retaban á singular combate, según
dejo referido; pues al recibir la noticia de que Garci Laso~
mortalmente herido, agonizaba por efecto del veneno, exclamó con alegre semblante: «Vamos á ver la fuerza de la pon,.zoña, que me dicen le produce horribles gesticulaciones.»-

NOTAS ACB1tCA DBL ROMANCE «CERCADA BSTÁ

s,\-u FE....

377

Acudió luego á todo escape al lado del herido, que yaóa en
brazos de sus angustiados compañeros, y allí estuvo contemplando, con alegres ojos, aquella agonía semejante á la rabia.
Los parientes que le rodeaban, llorando amargamente su suerte
desastrada, suplicaron al Rey con toda humildad que en memoria del valor de capitán tan ilustre y esforzado, se dignase
conceder á su hijo, joven de excelentes prendas, los premios
que tan esclarecidas hazañas merecían; y desde luego, le hidese merced de las rentas de la encomienda de Montizón y
del hábito de Santiago, que tan dignamente había poseído su
padre. Encarecidamente se lo pidieron también el conde de
Paredes, tío de Garci Laso, sus deudos y sus primos, los hijos
del marqués de Santillana y muchos de los presentes, miembros de las más nobles familias. El Rey contestó friamente,
sin negarlo ni concederlo; pero aquel mismo día dió la Encomienda a Nicolás Lucas 1 , hermano de Miguel, despojando en
cuanto pudo al hijo del difunto de todas las rentas y honores.
Tal ingratitud y tan vil crueldad irritaron los ánimos de
los Grandes, provocándolos al tumulto; pero no llegaron, en su indignación, hasta donde hubiera convenido.» (Crónica, I, 283-284.) La Adición A de la Relación, habla de la concesión de la Encomienda «á su hermano del Condestable» (página 496), y lo mismo relata Valera, que añade algo semejante
a Palencia: «el Rey respondió floxamente, ni denegando ni
otorgando la suplicacion, y en el mesmo día, por virtud del
1
Palencia siempre le menciona llamándole Nicolás (véase Crdnica, II, 362; III, 120), y al otro hermano, comendador de Oreja, Fernán o Fernando (Crónica, I, 528; III, 120). Mosén Diego de Valera,
en el capítulo LXXXIV del Memorial habla de «Feman Lucas, comendador de Oreja•, y de cMartin Lucas, comendador de Montizón•
(Bibl. Aut. Esp., LXX, 79). En cambio, la Adición B dela Relación del
Condestable habla sólo de dos hermanos de Miguel Lucas, que fueron:
D. Alonso, arcediano de la Santa Iglesia de Toledo, que murió en
1464, y cel otro fué Fernando de Iranzu, camarero de los paños del
Rey Don Enrique el quarto y despues comendador de Montizón por
muerte de Garcilaso de la Vega•, pág. 499. El detalle carece de importancia: sin embargo, lo menciono por ser curiosa la disparidad de
los textos.

�BRASMO BUCBTA

poder que tenia de Administrador de la Orden de Santiago,
proveyó de la dicha encomienda á un hermano de Miguel
Lúcas; de lo qual todos los Grandes fueron muy mal
contentos; y vista la· ingratitud del Rey, dende adelante siempre lo desarmaron». (Memorial, pág. 18.) Palencia añade luego: «Contribuyó no poco, entre otros
muchos motivos de discordias, á excitar las animosidades aquel ultraje inferido por D. Enrique á los
deudos todos de Garci Laso cuando despreció las súplicas
de los que en torno del moribundo caballero le pedían que,
al menos, sucediese su hijo en la encomienda de Montizón&gt;

(IT, 362) 1 .
1

Afirma oportunamente Puyol que «El que quiera conocer los
sucesos de aquel reinado por las narraciones contemporáneas, hallará
a mano abundantísimo material; pero le será preciso usar de él con
singular cautela para no sufrir a cada instante la desorientación que
producen los relatos contradictorios, ( «Los Cronistas de Enrique IV,,
Boletín de la Real Academia de la Historia, LXVIII, 399). Enríquez del
Castillo, en su Crónica del rey .Don Enrique el Cuarto, dice en el capítulo XII, que lleva por epígrafe «Cómo el Rey tornó á entrar por la
Vega, é lo que allí sucedió,, lo siguiente: «Venido el mes de Abril,
que era el quarto año de su reynado ... se fué para Córdoba, é de allí
entró poderosamente en la Vega de Granada ... Donde vuelta la escaramuza muy brava, fué muerto un caballero de la Orden de Santiago,
que se llamaba Garcilaso de la Vega, varon de mucho esfuerzo é de
grand merescimiento. El Rey fué muy pesante, é se indignó de tal
guisa, que luego mandó hacer la tala muy crudamente, (Bi!JI. Aut. Esp.,
LXX, 107). Sin embargo, aun descontando el odio de Palencia por el
monarca, hay que recordar, por otro lado, lo que escribe el mismo
Puyo!: «Serla absurdo pretender que la crónica de Castillo es la obra
de un hjstoriador imparcial, (Loe. cit., pág. 412). El hecho de que Gómez t\Ianrique, pariente de Garcilaso, se exprese en la .Defunzion:
en nuestraJ vi gentes, 101piro1 e lloros ...
Lu nuestras gentes muy agro llorauan,

dando 1ospiroa e grandes gemidos...¡
Llorauan, plañiao parientes y ermanos ...

y diga en las estrofas dedicadas a las Obsequias:
Alli fue llorado su enterramiento
de íartoa parientes e de sus criados;
alli fue llorado delos mas onrrado■
de toda Ja corte con eran sentimiento...

NOTAS ACBRCA DBL ROMANCB «CBRCADA BSTÁ SANTA FB... &gt;

379

Deseo recordar que esta Encomienda de Montizón se ennobleció más tarde por haberla poseído una de las figuras suy, en cambio, no cite al Rey más que al pasar:
mas abreuiando diré toda via
como confeso antes que finase,
a Dios suplicando que lo perdonase.
Pues a él siruiendo delante 1u rey,
murio peleando segun nuestra ley,
no es de dudar que se no saluase,

(Ca11cu&gt;11ero, págs. 28-3 r)

da más visos de verdad a la narración de Palencia. Fijái,ctose en el proceso de la privanza de Miguel Lucas con el rey Enrique IV llega a
hacerse más seguro el testimonio unánime de los historiadores de que
el combate cuerpo a cuerpo del comendador de Montizón con el moro
haya tenido lugar en 1455, y la muerte de éste en 1458. La amistad entre
Lucas y el monarca era estrecha y antigua. ( «Después empezó á querer
bien á Miguel Lucas, que lo babia criado, y tanto lo amó que lo fizo Condestable de Castilla...», del Tratado llamado Repertorio de Prlncipes de
España, de PBDRO DB EscAvIAs, en Enrigue IV y la Excelente Señora, de
J. B. S1TGBs, Madrid, 191 :1, pág. 387). En la Crónica latina creo que aparece más claramente esta amistad que en la versión de Paz y Melia, que
resulta algo más pálida. En el capítulo III del libro III, hablando de los
Maestrazgos vacantes, se lee: cita ut Rex, velut esca hamis imposita,
cupidinem suorum irritare, tum uni tum alteri ex magistratibus alterum
polliceri, fovere lites, et primas partes fredioris familiaritatis expeti
ab omnibus studuit; sed seorsum prreferebat Michaelem Lucam, adolescentem infimis parentibus ortum, nec ideo posthabitum amore, verum quidem singulariter charissimum,. Y hablando de Valenzuela en
el libro IV, capítulo I: «Filius tamen opinatus favores indepisci gratia
forma: (nam pulcher erat) recusavit sure pueritire cursum, scilicet
lignatum ire onustosque asinos in urbem inferre, et Magistro Calatrava: obsequitur, ut libuit, gratiamque impetrat immodeste: bine
acceptus Regi, numero accedit dilectorum, at quidem in re turpi turpior aliis, nesciebat reticere tacenda, et arrogabat sibi ex summo vilipendio laudem, nec dignabatur alios, jam in lenocinio prius eductos
praeferri: hunc stolidum atque impudentissimum creteri haud prudentes et paulo minus impudentes odio habebant, maxime quoniam nihili
faciebat eos. Praecipue Michael Lucas, jam dudum prrelatus aliis regre
admodum ferebat quod homo levissimus parem restimationem pr.:esumpsisset adipisci et rancorem in fautores ingerebab. Pero al comenzar el año 1458 no era todavia condestable Miguel Lucas. El engrandecimiento de éste parece que procede de los deseos del Rey de
indemnizarle de ciertos malos tratos que sufrió después de un episodio de celos. El Rey empieza a mirar con buenos ojos a un joven, Fran-

�380

ERASJIO BOCBTA

premas de la lírica castellana, aquel «hidalgo de la oda a su
padre, que era uno de los contados escritores españoles de
que gustaba Bothewll Crawford, el extraño y simpático personaje de Baroja. Cómo Jorge Manrique la ocupó, desposeyendo
a Lucas, aparece en Palencia (Crónica, II, 361 y sigs.)
B) El hecho de su popularidad.-Fernando del Pulgar, que
le dedica el título XV de sus Claros Varones, le alaba calurosamente ( «Garcilaso de la Vega, Caballero de noble sangre é
antiguo, criado desde su menor edad en el oficio de las armas,
en la mayor priesa de las batallas tenia mejor tiento para facer
golpe cierto en el enemigo: é ni la multitud de las saetas, ni
los tiros de las lanzas, ni los otros golpes de los contrarios
que le rodeaban, alteraban su continencia para facer desconcierto en la manera de su pelear... ; pero no es menos de estimar el esfuerzo &lt;leste Garcilaso, el qua!, como viese que su
gente estaba en punto de se perder, fuyendo de la multitud
de los Caballeros Moros que los siguian, este Caballero, ofresciendo su vida por la salud de los suyos, tornó con grand esfuerzo á los enemigos, é tomado un paso, los impidió peleando con ellos tanto espacio, que su gente se pudo salvar que
cisco de Valdés, que huye a Aragón; pero que es detenido, metido en
prisión y visitado con frecuencia por D. Enrique, cde lo qual Miguel
Lucas era mui mal contento, y partiose de la corte• (Adición A de la
Relación, pág. 495). El Rey ordena que lo prendan, y clo mandó poner
en una torre del alcázar, donde estuvo bien dos meses, de donde lo
sacó á veinte y cinco de marzo, haciéndole aquel dia•varon de torneo
y Conde y Condestable, y Je dió la villa de Agreda, y las fortalezas de
Baraton y Vozmediano, todo en un dia, las cuales dignidades se cree
no haber sido dadas juntas así á hombre del mundo, en un dia en que
todos los grandes del reyno fueron mui maravillados y mal contentos•
( Relación, lugar citado, pág. 496. Véase Memorial, pág. 17). Claro que
reconozco que la lógica falla en el reinado de Enrique IV, y que, de
.hecho, antes de 1458, era ya cMiguel Lucas su criado y leal servidor
y su chanciller mayor é del Consejo, é su alcayde de las ciudades de
Jaen y Alcalá la Real• (Relación, pág. 8); pero hay que suponer que la
adquisición de cargo tan importante como la Encomienda de Montizón
,por el hermano de Miguel Lucas, fuese posterior a este golpe de próspera fortuna que se exterioriza con la fastuosa y teatral ceremonia con
la q ue se abre la Relación tantas veces citada.

NOTAS ACERCA DBL ROlltAKCE &lt;CERCADA ltSTÁ SANTA FE... &gt;

381

no peresciese» ). Y añade: «Este Caballero era hombre calla&lt;io, sofrido, esencial, amigo de efectos, enemigo de palabras,
é tovo tal gracia, que todos los Caballeros de su tiempo
&lt;iesearon remedar sus costumbres» (págs. 1b2-103).
C) El parentesco muy estrecho con el Garcilaso del tiempo
de los Reyes Católicos. - Fernández de Oviedo (Loe. cit.) escribe: «Y esse Garcila~o, comendador de Montizon, pienso yo
que fué padre ó abuelo deste Garcilaso, comendador mayor
&lt;le León, de quien tratamos.» 1,J:erece señalarse la creencia
que existía de que el Garcilaso, de quien nos ocupamos en la
primera parte de esta nota, era hijo ldel comendador de Montizón. Entre los documentos remitidos a Fernández .de Navarrete desde Simancas, que ya he mencionado, se habla de un
albalá de 20 de diciembre de 1471 en que el rey D. Enrique N hace merced al que va ha ser embajador en la corte
&lt;le Alejandro VI (¿se referirá este documento a otro Garcilaso,
de Écija, al que me voy a referir luego?; lo sospecho así) de un
juro de 40.000 maravedís «en atenció!l á los muchos servicios
que su padre Garcilaso había hecho cuando el mismo Rey estuvo sobre la ciudad de Baza contra los moros, haciéndoles
muy grande sangre é estrago en el combate, donde a presencia del Rey fué herido de una saeta de que murió» (Fernández de Navarrete, Loe. cit., págs., 197-198). Ya el mismo eru&lt;iito, en una nota, lo cree «una errata manifiesta», y se pregunta qué relación hay entre el Garcilaso que muere en Baza y el
«cisne de Toledo», cosa que «pueden averiguar los genealogistas» (pág. 198, nota).
Un admirable genealogista, Luis de Salazar y Castro, lo
había ya averiguado. Articulando datos que se hallan en diferentes partes de su Casa de Lara, nos hallamos con que el
comendador mayor de León y embajador de los Reyes Católicos cerca de Alejandro VI «era hijo de Pedro Suarez de Figueroa, Señor del Cañaveral y Santurde, y de Doña Blanca
de Sotomayor, Señora de los Arcos y Botova : el hermano
1 Corríjase el error de Abarca, que llama al embajador e hijo de los
condes de Feria•, fol. 318 fl. No era más que sobrino carnal.

�382

BRASNO BUC.BTA

1

de D. Loreni;;o 1. conde ele Feria&gt; (II, 6or). Ambos, D. Lorenzo y D. Pedro, eran ~jos de «Gomez Svarez de Figueroa
1. Señor de Feria... del Consejo del Rey D'onJuan II. y Mayordomo mayor de la Reyna Doña Catalina su madre&gt; y de
D.ª Elvira Lasso de Mendoza, que habían contraído matrimonio en 1408. De esa unión nacieron varios hijos. Además del
primer conde de Feria y del D. «Pedro Svarez de Mendoza
Señor de Santurde ... y de muchos Lugares ... que es progenitor de fos Condes de los Arcos, y de Añover, los quales prefieren a su apellido de Figueroa, el de Lasso de la Vega» 1.
hay otro, que es: «Garci Lasso de la Vega, Comendador de
Montii;;on en la Orden de Santiago, que muria a manos de
los Moros el año 1456. y tiene muy ilustres descendientes en
Ecija» 2 (cfr. para todo esto m, So6).
Resulta, pues, bien claro, que el Garcilaso del tiempo de
los Reyes Católicos, como hijo de D. Pedro Suárez de Figueroa, o de Mendoza, era no descendiente directo, sino.
sobrino carnal del valeroso comendador de Montizón, del

NOTAS ACBRCA DBL RONANC.B «CBRCADA BSTÁ SANTA FB.•• &gt;

383

tiempo de Enrique IV; y el «cisne de Toledo» era, consiguientemente, sobrino segundo de éste.
Todos estos factores pudieron haber dado lugar, con añadimientos un tanto fantásticos 1 - y no creo que mis razones
se quiebren de puro sutiles -, a que brotase la leyenda que
origina éste que califica Milá de «buen romance, inspirado, sin
duda, por una tradición que refería la hazaña de Garcilaso»
(De la Poesía heroico-popular castellana, en Obras completas,
VII, 319).
Más que los honores que el rey Enrique IV había negado
a esta familia, se los concedió a un pariente bien próximo del
campeón cristiano, muerto valerosamente en Baza, el anónimo
poeta, embelleciendo una acción que refloreció más tarde en
el teatro de altos ingenios; que no en balde dicen los famosos
y apócrifos versos, atribuídos a Carlos IX de Francia,
Tout deux également nous portons des Couronnes;
Mais, roy, ie les re~ois, Poete, tu les donnes.
ERASMO BucETA.

1

Estos cambios de apellidos dificultan un tanto las cosas. Aquí
aparece el D. Pedro, cuya identidad no tiene duda, unas veces mencionado como Suárez de Figueroa y otras como Suárez de Mendoza. En el texto se observará que los tres hermanos, D. Lorenzo,
D. Pedro y D. García, se encuentran citados con apellidos que son
diferentes entre sí.
1 Recuérdese que en la versión de Lucas Rodríguez (DullÁN1 Ro#UZIICero, 1120) se hallan los versos:
Luego habló un caballero, de Ecija se ha nombrado:
Garcilaso ha por nombre, de linaje muy hidalgo...

Y téngase en cuenta que Salazar, basándose en la «Carta de dote; y
arras que Don Garcia Manrique, despues m. Conde de Ossorno, otorgo a Doña Juana Enriquez• (IV, 173 y sigs.), nos dice que D. Garda
hizo «pleito homenage de guardar, y cumplir las clausulas de aquella
escritura, en manos del honrado Cavallero Garci Lasso de la Vega,
vecino de Ecija, que era hijo del otro Garci Lasso Comendador de
Montizon (que murio en la Vega de Granada) hermano del 1. Conde
de Feria, y de Doña Beatriz de Figueroa• (I, 633). Quizá a éste se refiera el albalá de Enrique IV de 20 de diciembre de 1471 1 anotado por
Navarrete.

Universidad de California.

1
La superposición de elementos procedentes de la vida de Garcilaso, el embajador, halla, creo, acogida eq otra versión del Romancero (Durán, 1 u3). Al finalizar la reina le dice:

Solo esto os doy de mi mano, y 01 prometo por quien soy
de teneros en mi corte en po1esion del mejor.

Lo que alude acaso a los grandes honores y a los cargos de confianza
que los Reyes Católicos le confirieron en época más avanzada de su
vidd.

�PER LA FORTUNA DI DUB OPBRB SPAGNOLB UI ITALIA

PER LA FORTUNA DI DUE OPERE
SPAGNOLE IN ITALIA
«LA CELESTINA&gt;

Benedetto Croce, parlando della fortuna della Celestina in
Italia, ebbe ad affermare che nessun influsso esercitasse essa
sui nostri scrittori del secolo XVI 1• E in massima si puo convenire col!' illustre maestro, ma tanto le numerase traduzioni
del capolavoro del quattrocento spagnolo 2, come l' affermazione esplicita del Giraldi 3 , ci fanno dubitare che l'esclusione
precedente sia troppo assoluta. E veramente uno studio assai
particolareggiato della commedia italiana dei primi anni del
Cinquecento, ci ha convinto che il dubbio era giustificato. Si
tratta veramente di una commedia italiana non conosciuta
nel 1896, ma non crediamo pero che sia la sola in cui si possa
scorgere qualche traccia della Celestina. La commedia di cui
parliamo si intitola 1 due felici rivali, dello storico fiorentino
Iacopo Nardi, ed e notevole specialmente perlo studio della
evoluzione del tipo di soldato fanfarone, che e il piu antico
che compaia nella commedia dotta, precedendo a quello della
farsa di Venturina da Pesaro di una quindicina di anni. Esso
si chiama Trasone come quello terenziano, ma contrariamente
a quanto si potrebbe credere, di terenziano ha ben poco, e
meno ancora di Plautino.
1

CaocB, l?icerclze Ispano-Italiclte, Napoli, 1896.
La prima volta fu tradotta nel 1 505 da Diego Ordoñez, nato ispan o, come dice la dedicatoria alla principessa Fregoso, e fu ristampata
piu volte fino al 1555.
' G. B. G11u.Lo1, Discorso sulle tragedie, ecc. Milano, Daelli, 1864,
pag. 99·
2

385

11 suo prototipo e invece nella Celestina, da cut il Nardi
deriva i tratti caratteristici del suo eroe.
Tutti ricordano la scena in cui Centuria, noto tipo di bravaccio della tragicomedia espagnola, braveggia al cospetto di
Areusa, che vuol commetergli l' uccisione di Calisto 1. Fra le
altre bravate ricorderemo, per esempio, quelle ad esaltazione
di sé e della sua spada : «Si mi espada dixesse lo que haze,
tiempo le faltaría para hablar. ¿Quién sino ella puebla los más
cimenterios? ¿Quién haze ricos los cirujanos de esta tierra?
¿Quién da de contino que hazer a los armeros?... Veynte años
ha que me da de comere. » E finalmente prega Arensa di scegliere quale specie di morte vuol dare al suo nemico, perche
«ha vn repertorio en que ay sieteciento y setenta especies de
muertes».
ll Nardi segue assai da vicino il modello, tentando di liberarsi per un momento dalla tutela dei classici e dare un nuovo
tipo di soldato fanfarone. Al suo eroe mette anche lui in bocea
queste vanterie 2 :
Li armaroli ed i chirurgici e i becchini
a questa franca et onorata spada
rendon, sacrificando, onor divini,
Et iusto e che cosi la cosa vada,
porgendo questa guadagno a ciascuno
di lor, quanto a ciasun di loro aggrada
Ma io so ch' io sarei troppo importuno
se io volessi ora di questa parlare,
e pria la nocte il ciel farebbe bruno,
lnsomossa questa mi fa riguardare
qucsta mi fa honor 3, questa mi dona
'()enti anni son, da bere e da mangiare.
Lassamo stare adesso dir dei morti
quai non posso contar ma grassi sono
dintorno ai tcmpli i cimiteri e gli orti

BRNRDBTTO

1 Atto XVIII, scena II. Comedia de Catisto y Metibea, edic. FritzHolle, in Biblioteca l?omanica, Strasburgo, pag. 246.
2
Atto III, scena II.
3
Vedi in Celestina: cper illa soi temido de ombres i querido de
mugeres,.

�P. MAZZEI

&amp;icento sjede e jiu di morti dono
a l' inimici come fa mestiero
de quali adesso un libretto comjono.

Pl!.R LA .FORTUNA DI DUK OPERB SPAGNOLB EN ITALIA

•

Come si vede non e essagerato dire che a volte piu che
imitazione si ha vera e propria traduzione delle parolc della

Celestina.
Fuori di questo pero il Nardi ha preso assai poco dalla
commedia spagnola, tutto intento a copiare la vita quale si
trova nei comici latini. Tuttavia ci pare che si tratti ancora di
influssi celestiniani nella scena IIIª dell' atto IIIIº in cui Callidoro, padrone di Trasone, va al convegno notturno in casa
dell' amata, introdotto anche qui dalla serva compiacente. A
guardia alla porta resta Trasone con due coropagni una dei
quali e zoppo come uno degli amici di Centurio. Rimasto solo
il fanfarone si rivelta per quello che e realmente ricordando
ai compagni che il suo costume ·
fu sempre adoperar prima i calcagni
e poi la spada. E pero s' egli accade
ciascun del campo quanto piu guadagni.

Ed infatti udendo rumore di gente che si avvicina esclama: Fuggiamo, ecco qua gente colle spade.
Una scena simile, quantunque assai piu comica, si trova
nel XII atto della Celestina in cui Calisto che va anche lui al
convegno, lascia a guardia i due servi Parmeno e Simpronio 1 •
«PEPITA JIMÉNEz»

Arnaldo de Mohor, in un suo scritto sul Cavallotti 2, piu
encomiastico in verita che critico, assed l' originalita del Cantico dei Cantici, dicendolo ispirato dal caso di un tal padre
Ceresa. Egli cosl prendeva alla lettera l' affermazione del Cavallotti stesso, che da quel caso lo diceva ispirato. Ma chi conosce la scarsa originalita della rimanente operara letteraria
1

Pags. 194-195.

t

ARNALDO o:&amp; MoHoR,

La vita e le opere di Fe/ice Car,allotti, 1893.

cavallottiana, non puo non dubitare della veracita di questa
.affermazion.e del poeta di Milano, quantunque per vera sia
:stata accettata durante il pandemonio che la publicazione del
Cantico dei Cantici suscito nell' ambiente cattolico nostrano.
E in vero il breve scherzo drammatico, nella concezione almeno, non e opera originale.
Certo che agli avversari politici e religiosi del Cavallotti,
nel 1880, non poteva nemmeno passar per la mente che le
fonti del Cantico si dove sero anclare a cercare tauto fuori dell'ambiente letterario abituale al poeta ed ai lettori di aJlora.
Si trattava niente meno che di un romanzo spagnolo, di cui
era autore un grande amico del!' Italia ed un buon conoscitore
·
della nostra letteratura, D. Juan V alera.
II romanzo aveva incontrato grande favore in Ispagna, e
nemmeno da noi passava del tutto inosservato. Si trattava di
Pepita Yiménez, romanzo che in Italia vedeva la luce nella traduzione di D. Rubbi, nel giornale La Perseveranza 1, giornale
accanitamente avverso al Cavallotti. Tale pubblicazione avveniva ne! 1875, e il Cantico dei Cantici, veniva composto, come
avverte lo stesso Cavallotti, nel 1880 2.
Identico e 1' argomento dei due !avori, che si impernia in
torno al grave problema del celibato del clero, di cui essi
risolvono due casi e non gia il problerµa generale, come invece
crede il De Moho per il Cantico.
Nel Cavallotti un collegiale, Antonio Soranzo, come in
Pepita D. Luis, alla vigilia di prendere gli ordini, si reca a casa
di uno zio, mezzo ateo e molto burbero, poco piu o meno di
D. Pedro de Vargas.
Nella casa dello zio il giovane collegiale trova una bella
cugina, Pia, con cui rimane solo per tutta una mattina, finendo
coll' innamorarsene e rinunziare per essa alla sua vocazione.
Come si vede el motivo, nelle sue linee essenzi e identico a
1

Vi si pubblicava in r8 puntate dal to agosto al 3 settembre 1875.
in prefazione al Cantico dei Cantici: cnell'autunno
del 1880 mi si affaccio l'idea di q uesto Cantico, (pag. , ). 11 Cantico e in
Opere, vol. II, col titolo «II Cantico dei Canfici, scherzo poetico in un
atto in versi martelliani,.
2

CAVALLOTTI,

�P. lllAZ%BI

quello di Pepita; simili sono pure i tratti caratteristici dei principali personaggi: Antonio e come D. Luis
Ardente, gagliardo, battagliero,
Rustico, senza smorfie, entusiasta, fiero,

per cui i due vecchi si rammaricano ugualmente che la loro
casata vada a spegnersi in una tonaca.
Ideale comune ai due giovani e quello di essere due soldati della fede, della carita, dell'amore (Cantico dei Cantici,
pag. 34) vagheggiano tutti e due la riforma del clero sebbene
Antonio solo in un modo vago e senza oggetto ben determinato, mentre quella di D. Luis si concreta nella riforma del clero
spagnolo.
Della bellezza femmini!e si sono tutti e due foggiati un
ideale nel silenzio delle loro celle; l' ideale di Antonio pero sa
di morboso e di retorica. Tutti e due, strana combinazione.
vedono subito che la donna, che sta loro davanti, risponde a
maraviglia al fantasma di bellezza muliebre che essi avevano
nella mente, per cui Antonio, alla domanda di Pia se essa somiglia a q uel suo ideale, esclama : « Ma voi le somigliate•
(Cantico dei Cantici, pag. 58) 1•
E non solo le due donne rispondono ai fantasmi dei due
collegiali, ma si somigliano nei tratti essenziali; quel che piu
risalta in loro ugualmente sono i capelli biondi e gli occhi azzurri (Cantico dei Cantici, pags. 56-57) 2 •
A tutto questo aggiungasi il ricordo de la Sulamita e quello
del Cantico dei Cantici che puo aver suggerito al Cavallotti
l' idea d' inserire versi del Cantico di Salomone ne! suo scherzo,
nonche il titolo dato al piccolo dramma 3 , e dovrerno convenire che non sono pochi i punti di contatto fra i due lavori,
per pensare ad un incontro fortuito.
Peccato che i pregi artistici del romanzo spagnolo non

P&amp;R LA FORTUNA J&gt;J JIU&amp; OPIIU SPAGMOL&amp; XN ITAU1

389

sia~o passati nel Cantico del Cavallotti. I personaggi di questo
u!bmo parla~o e si muovono, ma non vivono; nella loro coscienza non e e lotta, né fremito di passione; sono esse creature
~~ticcie, pallide, sentimentali, del tardo e degenere romanticismo. Ad Antonio messo accanto alla cugina1 avviene come
alla paglia messa accanto al fuoco. Egli non ha vocazione ma
u?' edu~ione falsa, una cultura appiccicaticcla che gli d~nno
~tu ~anattsm~ ch: ardore religioso, cosicche rinunzia ai suoi
1deal1 senza rtmp1anto e senza rimorso.

P.

MAZZEI.

Camaiore.

3
Pepita 'Jiménez, en Obras completas de 7uan Valera, tomo IV, pagina 221.
1 Idem, pags. 60 e 62.
2 ldem, pags. 132 e 222.

TOMO

IX.

26

�I
MISCELÁNEA

ESP. «VANISTORIO»
M. Segl explique ce mot par vano (vaniloquio, et~.)+ historiar 'embellir une histoire' (Zeitschr. f. rom. Phi!., 1922,
p. 108). Je me permets d'attirer l'attention de l'auteur sur le
parallélisme exact entre vanistorio 'vanterie' et 'vantard' avec
vejestorio 'vieillerie' et 'vieillot', mot que l'on n'e~p_lique~a ~ue
faute de mieux par viejo+ historiar (cfr. une vzezlle hzstoire,
ein; alte gesclzichte, etc.). Je pense plutot a une dérivation calembourdiere de vano (vani-loquio), viejo (vej-ez) se greffant sur
des mots savants ou sortis de l'usage comme consistorio (qui
signifie encore 'en algunas ciudades y villas de España, ayuntamiento o cabildo secular'), faldistorio 'siege de l'éveque'.
Comme les Soties du Moyen-age parodiaient les fonctions
lithurgiques et les dignitaires ecclésiastiques, de meme la
Jangue peut ironiser les mots sacrés; l'adjonction d'un suffixe
ou préfixe usité dans un mot d'église a un mot banal peut,
tout en évoquant Je milieu de J'église, ridiculi~er le mo~ ~obl~.
Ayant a former un collectif ('tas de choses va1~es ou v1e1~l~s ),
Ja langue a affublé vano, viejo de la termina1son fanta1s1ste
-estorio -istorio (j'employe le mot « terminaison » comme
M. Meyer-Lübke son terme «Wortausgang» au li~u de «~uffixe» ), de la meme fac;on que podrir du suffixe -ono (podrigorio) qu'elle trouvait dans des termes Jithurgiques comme
casorio, mortorio (cfr. mes remarques dans Neuphilologische
Mitteilu1zgen, 1913, p. 157, et l'assentiment que
T:i11gren_ a
exprimé dans la meme revue, 1914, p. 85). Podrt?on_o, vanistorio, vejestorio ont done acquis par Jeurs termma1sons (ou

1:·

MJSCBLÁNBA

39 1

suffixes) une fausse dignité, un air quelque peu prétentieux et
hiératique, une pompe désavouée par le sens meme des mots
en question. La langue·a dépeint par une sorte de caractéristique directe Je vaniloquio en fournissant par le mot meme un
exemple de vaniloquio, en forgeant un mot vide de sens, mais
sonore, un mot-bluff; cfr. arclzipámpano avec Je préfixe archiévoquant un haut foncionnaire. La dualité theme-désinence
{ou préfixe-theme) existant a 1'intérieur du mot, dualité qu'a
tres bien mise en lumiere M. Rozwadowsky, Wortbi/dung imd
Wortbedeutzmg, 1904, permet selon le cas de faire contraster ou concorder sémantiquement les deux parties d'un
mot (cfr. pour la «concordance sémantique» le port. latinório
'mauvais latin', ou l'on a ajouté au mot signifiant 'latin' la
désinence représentative xat' iEoxf¡11 du latín). Le sens collectif
et déprétiatif 1 que j'ai supposé en traduisant vejestorio, vanistorio par 'tas de .. .' concorde parfaitement avec le sens de C01lsistorio 'assemblée' etfaldistorio 'vieux meuble' et aussi avec
podrigorio qui avant l'acception 'persona llena de achaques'
aura eu un sens collectif. ¡Qué podrigorio de 1nu,_jerl que je cite
Biblioteca arclz. rom., 11, 2, p. II3, se traduirait tres bien en
franc;;ais par quelle pourriturel, que/le roulurel 2•
La parodie (scénique, verbale ou autre) ne peut naitre que
1 MoREIRA, Estudos da lingzta portuguesa, II, 161, a déja écrit a
propos du suffixe parallele du portugais: «o sufixo -ório, que dá ...,
&lt;¡uasi sempre, sentido depreciativo aos substantivos e adjectivos que
forma, e que sao colectivos ou aumentativos». Comp. encore basque
Jaudorio 'louange', ondorio 'succession' (de onda 'souche'=lat.fundus),
et deithore 'complainte des morts'. Pour ce dernier M. Schuchardt
o'ose pas reconstruire un *dictorium, (Zeitsclw.f. rom. Phi/., 30 5)1
pourquoi pas, étant donné mort(u)orjor
t Pour le -g• de podrigorio cf. le roum. putrega'íu 'pourriture'. L'italien nous fournit une formation analogue a vejestorio, vanistorio :
&lt;:'est piagniste(r)o 'complainte de mort, lamentation ennuyeuse, personne larmoyante' formé d'apres ministero, misterio, etc. (ce mota influencé cimitero: grado. Zimisterio, Salvioni, RDR, 2 1 96), De méme
d'apres ceremonia, etc., il y a daos les parlers portugais, catalans et italiens des formations analogiques du type de tras-os-montes. gatimónias 'gatices' (voir Lexikalisches aus dem Katal., p. 96).

�NISCBLÁNU

IIIISCSL.4:NBA

la ou le complexe d'idées parodié jouit d'un certaine notoriété, d'une répercussion puissante dans la vie morale d'un
peuple: l'ascendant que l'église a toujours eu et a encore en
Espagne sur !'esprit populaire explique et le caractere sacré
qu'ont les mots touchant de pres ou de loina la religion, et la
parodie qui accompagne partout et toujours l'intimité (voyez
sur ces deux aspects des mots sacrés en espagnol, Literaturbl.,
1921, col. 86 suiv.). La désinence parodique -(ist)orio est la projection linguistique d'un fait de civilisation. De meme, le rnilieu
médica!, qui a son langage secret a lui, a fait germer toute une
floraison de mots facétieux formés sur les types morphologiques en usage dans ce milieu savant: le suffixe port. -eima (toleima, guloseima) a été, selon la tres vraisemblable explication
de Moreira, loe. cit., détaché de freima 'phlegma', ali. -itis
(Rederitis de reden •faconde', alias MauldiarrMe, d'apres Diplitheritis, etc.), et cette formation parodie le jargon des disciples
d'Esculape. Le milieu mondain des amusements parisiens a produit vers l 8 22· I 82 3 une désinence -(o)rama: froitorama, soupeaurama, d'apres panorama, devenu moderne acette époque 1•
S'il y a quelque lei;on générale a tirer des lignes qui précédent, c'est a coup sor celle de la nécessité pour le linguiste de
ne pas seulement envisager le c6té historico-constructif dans
la formation des mots, mais au contraire de se rendre compte
des milieux dans lesquels écl6t un type morphologique et des
·intentions stylistiques plus ou moins conscientes de l'individu
parlant qui forme pour la premiere, fois un nouveau mot. Le
probleme de la «Wortbildung als stilistisches Mittel» qui me

préoccupe depuis mes «juvenilia&gt; (1910) n'a su encore - je
regrette de devoir le dire-ni attirer l'attention des romanistes ni s'introduire dans les manuels 1 •

39 2

1 Aux données de Darmesteter (Mots nouveaux, p. 244) je peux
joindre un texte allemand, «Paris, um 1825•, ou on lit a la p. 23: «Georama, etwas ganz neues, erst vor drei Tagen eroffnet, das müssen wir
sogleich sehen. Diorama: das soll etwas sehr Ausgezeichnetes seyn,
und für Malerei cine der schonsten Erfindungen neuerer Zeit. Panorama, drei Zettel neben einander, Rom, Amsterdam, Constantinopel.
Uranorama, etwas Neues. Europorama, Altes mit neuem Namen, Guckkastenbilder von Herr Suhr : haben wir in Berlin gesehen, nur ohne
den rama Anhang.• Malheureusement l'exemplaire de cet opuscule
que je possede ne porte ni date de publication ni nom d'auteur.

1

393

• M. Segl glisse vraiment trop vite sur la divergence de sens que
présente alpañata 'pedazo de cordobán'.•. et bravata, cabalgata, cami~1ata, repasata, qui sont tous abstraits comme les formations en -ada.
J'ai parlé de ce -ata emprunté de l'italien et désignant quelque action
imprévue, bizarre, lég~rement bl1mable dans le Literaturbi., 1914,
col. 2091 210, et j'ajoute encore arag. escupinata 'escupitina'. M. Car!
S. R. Rollin ne semble pas parler de ce suffixe daos son «Étude sur
le développement de sens du suffix:e-ata•. •-De méme M.S. ne se rend
pas compte de l'existence d'un sufiix:e (ou infixe) avec •f- en esp.: desmandtifar, desmando/ar 'destripar una res' est selon lui (animalia) mundafacere (pourtant le type *ca/far manque sur la Péninsule Ibérique!)
Mais ce verbe ne serait -il pas mond-(mondongo, mondejo) avec le suffixe
de piltrafa, matarife, engaiiifa (mure. el{gaiiufa), alemtej. farójia 'impostor, vanidoso' (d'apr~s b=Jia, embó/ia 'id'). L'origine de ce suffix:e
m'est inconnu: le cat. esp. butifarra 'mondejo' doit se décomposer en
/Jot- if·, cfr. botíjler, botinjlat 'boursoufflé', 'bourré', done bot-+ inflare.
Oo pourrait concevoir la succession *botija (&gt;butifarra) &gt; *mondiJa, • ,nondufa, piltrafa&gt; engaiiifa, enga1iufa (cfr. fr. bourrer Je crdne
a qc., etc.). Le u peut s'expliquer par un ujlar attesté en anc. provencal
(cfr. umplir, etc.) ou comme dans cat. esc:t1idufar = escaldar+ atufar.
L'anc. et moy. francais connait aussi un suffixe argotique -oujle (voir
PHtLIPOT, Le stt1e et la tangue de Noel d11 Fail, p. 153: retentoujle 'faculté
retentive', ermoujle, ltermojle 'ermite', parouJU 'paroisse', auxquels
j'ajoute aristoffe 'maladie vénérieone', de aristocrate; SAucúN, L'argot
anden, p, 50) - i l sera abstrait de pantoujle, dial. bedouffe, guet/Qujle,
boursoufjler, etc.-M. Leite de Vasconcellos, qui décompose déja tres
justement le port. botifarra en bot-if-arra, cite un suffixe port. -ijo,
-epo, -op, -apo (folijo •fole pequeno', folhepo 'floco', de folha, engul-ijar, corn-ijo, fi-apo de jio, escorripickar 'deixar escorrer até o fim' (Rot11ania, 48, p. 1:n), sans l'expliquer. Selcin mon avis, tous ces mots se
rattachent a/arrapo 'harapo' (REW, 3173, s. v. falup¡a), mot dont les
variations de forme pullulent en port.: fa/hijo, fa/rijas, /arrijas, farroup(ilh)a. Le seos diminutif s'explique par l'idée de 'lambeau, fragment' (cfr. avecfarrajo,jiapo •fil mince'). Le verbe escorropichar sera
issu de escorrojicko 'residuos de un líquido, últimas gotas' (= escorraiko), done de l'idée de 'reste'. Le port. gal(ar)isjo 'petit coq' cité
par M. Leite de Vasconcellos comme représentant unique d'un suffixe
-isj- sera déformé de beira. galaripo 'rapaz que já pretende namorar;
gallo, elevacao na testa ou na cabe~a, por pancada', qui s'ajoute a la

�394

YISCEÚNEA

Sur le suffixe -orrio (=-ario+ -orro) cfr. Bibl. arclz. rom.~
loe. cit., et Unamuno (RFE, 1920, p. 355). Ce dernier explique le rr par voie phonétique, opinion combattue avec raison
par M. Castro: a c6té de -orrio i1 y a -ttrria dans angurria que
M. Unamuno énumere a torta c6té de babttrria et qui doit etre
le gr.-lat. stranguria (cfr. port. estangttria, esp. estangurria,
qui n'a rien a faire avec *stagnicare, comme le veut Hanssen,
Gram. lzist. esp., p. 154) et meme un *-errio dans le catalan de
Cerdagne: camperri, fumerri. M. Krüger Zeitschr. f. rom. Phi!.,
1921, p. 716, a raison de ne pas accepter l'explication (-erium &gt;
-eri, suffixe savant) que j'ai donnée Literatztrbl. f germ. u.
rom. Phi/., 1915, col. 367: c'est -eri savant de monasterí, cementeri, miqueri, etc.+ -arra, -orro, -urro qu'il faut combiner
ou, autrement dit, d'apres le -,;ria d'une part, les couples -orí&lt;&gt;
-orrio, -ario -arrío de l'autre, on a formé un *-errio. I1 ne sera
pas trop téméraire d'admettre un -ária savant (comme -ório),
productif en catalan et en sarde, comme je l'ai fait dans mon
travail Lexikalismes aus dem Katalanischen, p. 16, ou j'ai cité
des mots modeles, comme cat. caldária, llunária,pregária, etc.
ll n'est done pas nécessaire de remonter a un suffixe préroman avec M. M. L. W agner (RFE, 1922, p. 248). - LEO
SPITZER.

Umversidad de Bonn.

liste des diminutifs en -ij-. Le catalan présente encore un corrljús
•diarrhée'. Les cas de -if- et de -ij- son congéneres: il suffit qu'un mot
ait une nuance émotive ou qu'il frappe l'imagination pour que sa terminaison s'extende a d'autres mots apparentés sémantiquement.- Je
fais remarquer que l'étymol~gie de M. Segl, p. 100: escullador 'cierto
vaso de lata en los moJinos de aceite'=got. skubla (ali. Schaufel) est
fausse. Escullador est tout simplement escudellador (de escudilla=sc u·
te! la), cfr. salam. escui!la 'escudilla. Dkese, con aféresis dental, en la
Armuña', escullera 'Escudillera' (Lamano) et prov. mod. (Montpcllicr)
esculla a cOté de prov. rnod. escude/a, escunla et anc. prov. esc11l!ier
-u!!on a cOté de escude!ier, escudelon.

MISCIILÁNli

395

DOIS ROMANCES PENINSULARES
Quando estive em Londres, em 1913, encontrei no Museu
Britanico urna miscelanea judaica do seculo xvn, da qual dei
noticia no meu Iivro De Campolide a Me/rose, Lisboa, 1915,
pag. 159 ss., e onde, coma aqui digo, havia dois romances populares, que copiei, um inteiramente em hespanhol, ou quasi,
o outro em Jinguagem mixta de hespanhol e portugues. Entendo que podem ter alguma importancia para os leitores
d'esta Revista, e portanto lh'os ofere1wo em edic;;ao diplomatica, lamentando corresponder so agora, e de modo tao frouxo,
ao amavel convite que o meu ilustre amigo e colega D. Ramón M:enéndez Pida], logo de principio, me dirigiu para colaborar nela:
I
&lt;YA SE PARTE ABRABAM, •• &gt;

Ya se parte Abraham,
partesc para los montes
donde Dios le ha cmbiado
a sacrificar su Jjo Ishack q era
[nomb.0 1•
Abraham hiua por el monte ariba,
lshack hiua mui 2 fatigado,
mucho más lo hiua Abraham,
por ser ja viejo pezado:
Hijo mio, hijo mio,
descanso de mi cuidado,
para mi plazer nacido,
para mi dolor criado:
Destoque vos quiero dezir,
no penséis destar turbado.
que Dios manda y ordena.
que seais sacrificado:
Pues que Dios assl lo quiere.
que se cumpla su mandado.
ala querida mi madre.
1

t
3

embiaredes de grado:
Dezilde que no se afliga.
en perder su hijo amado.
que el que muere por Dios.
en el Ciclo estoj coronado:
Jale biva a dar el golpe.
con su braso muy ayrado.
deciende def Cielo un angel.
de la mano lo ha quitado:
Tate, tate, Abraham.
tate, tate, Viejo honrado. [pago.
q Dios está de ty II contente y
Y tu cora1,ón 11 ya lo tiene bien
[prou.0 3 •
Toma dally Vm cordero.
entre las far1,3s atado.
[ficado.
q manda le den II al feñor facrifucsc Abraham a su caza II com su
[hijo mui consol.ado:

=nombrado.
Ete mui foi acrescentado depois.
=probado.

FINIS

�396

IIIISCBLÁNL\

IIIISCBLÁIIU

rr
e,\ CASAll VAY CAUALHBRO, .. &gt;

• 1•

A casar vay caualhero.
a casar como soUa.
los perros lheua cansados.
o falcao pirdido avía.

. 7.

Oje se acabaó os sete.
amanha {.ti&amp;) se acaba o d[a.
fe te plugier caualhero.
lheuame en tu companhia.
. 8.

Debaxo de Vn aruoredo.
muy alto en marauilha.
que el pie tenía de oro.
y la rama de plata fina.

Home lheua por muger.
home lheua por amiga.
home lheua por esclaua.
que niuy bien te fervira.

Y no más alto rincón II vi estar
(huna donze.ª
o cabelho de su cabesa II todo su
[ cuerpo cobría.
os olhos da sua cara II todo.
arboledo resplandesía.

Deixame ha ver conselho.
conselho de madre mía.
que ela era mujer viega.
bon conselho me daría.

• 4.

Apontoulhe coalanca.
para Ver o que dezía.
tate, tate, caualhero.
no fagais tal Vilania.

• 10•

Fuese el caualhero II a su madre
[lo dezía
muy cobarde fueste hijo II de muy
[g,d•
cobardía II se troxeras la yifanta.
yo por hija la quería.
• U•

! Que sou hija.
l del Rey de Fransia.
!de la Reina.
l Constantina.

Bolue el caualhero
a ynfanta ya es esseida
que su Padre la buscara
y en su companhia es ida.
•12•

Sete fadas me fadaron.
nos Bracos da madre minha.
que andais aquf sete annos.
sete annos e mais hum día.

Y se yo fuera alcalde
yo por mi me Julgarla,
matarame com mis manos,
pues la infanta perdía.

397

O 1º d'estes romances ou sacrificio de Isaac, nao posso
dizer se está inedito (pelo menos nao o encontro no Romancero judeo-espaiiol de Rodolfo Gil, nem noutros romanceiros
que tenho á mao); mas, apesar de estropiado, serve de complemento ao nº 31 do Catálogo del romancero judío-españo,
de Menéndez Pida!, Madrid, 1907, p. 33.
O 2º corresponde ao de La In/antina no Canciottero de
Romances de Antuérpia (seculo xv1), fls. 192 (cfr. Durán, I,
nº 295), e ao d-O Cafador em Garret, II, 23, e Th. Braga,
2ª ed., I, 238. Entre este romance e o, muito parecido, de
La lnfantina propriamente dita, que no Cancionero de Antuérpia, fls. 259, comec;;a por De Francia partió la nÍ1ia (pelo
que em Hespanha lhe chamam tambem La hija del rey de
Francia), e em Garret, II, 35, se chama A enfeitifada, ha por
vezes contaminac;;ao, como póde ver-se em várias versoes de
Th. Braga, 1, 230-237, etc. Acerca da contaminac;;ao cfr. M. Pelayo, Tratado de las romances, II, 519 ss., e D.ª Carolina Michaelis, Romanceiro peninsular, p. 165. O romance que aqui
publíco recebeu certa influencia do outro, pois nele exclama
a donzela: Tate, tate, cavalhero, 11 no fagais tal vilanía, como
no do Cancionero de Antuérpia, fls. 2 59, exclama a niña :
Tate, tate, cauallero, 11 no hagays tal vilanía; mas, ao passo que
oeste as palavras da niña procuram rebater o a,cometimento
de amores que o cavaleiro lhe queria fazer, no meu romance
as p~avras da donzela referem-se ao curioso acto de o cavaleiro apontar a lanfa. Tambem em ambos os romances diz
a menina que é jilha do rei de Fra1tfa e da rllinha Constantina.
Como os romances portugueses, na sua quasi totalidade,
derivara de romances hespanhoes (facto que está compensado
pela abundancia do nosso cancioneiro popular, ricamente original), nao admira que por vezes contenham palavras castelhanas : o 2º romance do presente artigo contém efectivamente muitas sob capa portuguesa, e tanto, que melhor seria
dizer que é apenas aportuguesamento de um romance hespanhol. Convem notar que ele reproduz um texto que foi copiado de outiva, o que bem se patenteia de andais por andase
(castelhano) ou andasse (portugués) no nº 6, e em home por

�llllSCELÁNBA

lllISCELÁNEA

ó me no nº 8. No nº II pode estar esseida por e:rida (esúda),

participio de exir cm castelhano antigo. coNCELLos.

J.

LEITE

DE

VAs-

GONZALO DE BERCEO Y EL OBISPO DON TELLO
Al preparar recientemente mi edición de los Milagros de
Nuestra Se1iora, de Berceo, para la colección de Clásicos Castellanos, prescindí casi en absoluto de anotaciones históricas y
geográficas por ser pocas y claras las alusiones de esta especie
que el poeta riojano hace en sus leyendas mariales. Hay, sin
embargo, un pasaje que hubiera querido aclarar; pero no
encontré entonces a mano los libros necesarios 1 . Me refiero a
la copla 325:
Ni ardió la imagen, nin ardió el flabello,
nin prisieron de danno quanto val un cabello,
solamiente el fumo non se llegó a ello,
nin nució más que muo io al obispo don Tello.

Esta ocurrencia de Berceo de citar al obispo Tel10, traída
por el consonante, sobre tener cierta gracia 2, podría ser un
dato para fechar la obra, puesto que el poeta habla en pre1

Consulté en esa ocasión, entre otras varias obras, la España Sagrada, valiéndome del perfecto Indice de esta obra, publicado por
González Palencia, Madrid, 1918; pero no se señala ningún obispo de
este nombre.
2
R. BscKER, Gonzalo de Berceos Milagros und ihre Grundlagen,
Strassburg, 1910, pág. 54, se limita a citar el número de esta copla
juntamente con los de otras varias en las que se encuentran rasgos de
humorismo. Esta copla, tanto como su anterior y su siguiente, responden al texto latino señalado como fuente de Berceo por el mismo Becker, que dice: clpsam vero ymaginem quasi expavescens omnino intactam reliquid ita, ut eciam velamen candidum, quod gestabat in
capite, odore fumi non valeret aliquatenus obscurari. Evasit eciam ab
igne alia una scopa de pennis pavonis iuxta fiabellum dependens, quoniam erat innixum ipsi ymaginh (Becker, pág. 69). En este estudio
hubiera encontrado M. Cirot, bastantes ejemplos de expresiones curiosas para añadirlas a las que con tanto acierto ha sabido clasificar en
el artículo aparecido en esta misma Reoista, 1922, IX, 154-170.

399

sente y la alusión estaba hecha para ser entendida por sus
oyentes y lectores contemporáneos.
Ahora, con más calma, he podido consultar la obra de
Eubel 1, y he encontrado cuatro obispos de este nombre: dos
de Palencia, uno de 1212 a 1246, y el otro de 1276 a 1278;
uno de Cuenca, de 1285, y uno de Braga, de 1280 a 1292 2 •
Hay que descartar a estos tres últimos, pues aun alargándole
la vida a Berceo más allá del año de 1264, que algunos de sus
biógrafos indican como el más avanzado de que se tiene noticia, sería rara la referencia a obispos de tan corta permanencia en sus diócesis. En cambio el primero ocupa la sede palentina más de treinta años, que coinciden con la edad plena de
D. Gonzalo, en que ha de suponerse que escribiría la mayor
parte de sus obras 3 •
Hay además un dato de más fuerza, y es que ese obispo
D. Tello firma documentos relacionados con la abadía de Silos,
tan unida con la de San Millán, a la que, en mayor o menor
grado, pertenecía Berceo. Estos documentos hacen comenzar
el episcopado de Tel10 en 1210, y por tanto ha de rectificarse
la primera fecha dada por Eubel ' ·
Trátase, pues, del obispo D. Tel10, que ocupó la diócesis
palentina desde 1212 a 1246. Contra lo que pudiéramos espeHierarcllia Catholica Medii Evii, Monasterii, 1913( !.
P. B. GA111s, Series Episcopornm Ecclesiae Catholicae, Ratisbon~,
1873, págs. 31, 60 y 94, y Biografía eclesiástica completa, Madrid, 1867,
1

2

XXVTil,475.
3 DoM M. F ÉROTIN, Recueil de charles del' Abbaye de Silos, París, 1 !!97;
consúltese el índice general, sub Tellius; pero advirtiendo que Férotin hace dos personajes de uno solo, ya que ,Tellius, Oxomensis episcopus» es el cTellius (et Tellio), Palentinus episcopus» de que trata•
mos; en Osma no hubo ningún obispo Tello, según puede comprobarse
en la obra citada de Eubel y, además, el texto de los documentos a
que refiere Férotin hablan claramente del obispo de Palencia, páginas 134 y 136.
' Deja de haber escrituras en la colección de Férotin después
de 1233, y no confirman ninguna escritura los obispos de Palencia
hasta 1255 en que lo hace Petrus (1255-1256); entre Tellius y Petrus
está el obispo Rodericus, que no aparece en los documentos publicados por Férotin, pero sí en Eubel.

�401

111SCIILÁNIIA

NISCIILÁllllA

rar, de haber sido más corto el episcopado de D. Tello, poco
podemos deducir para la fecha de los Milagros; únicamente
puede afirmarse que esta obra se escribió antes de 1246.-

maestro GQnzalo de Correas, Madrid, 1906, no aparece, exactamente esta sentencia apodíctica que hallamos en la colección atribuída al marqués de Santillana; pero sí nos encontramos con otras que revelan la misma intención, y en las que
persisten uno u otro de los nombres propios en ella mencionados («Con lo que Sancha sana, Marta cae mala»; «Con lo
que Pedro adolece, Sancho, o Domingo, convalece»; «Con lo
que Pedro sana y convalece, Domingo adolece»), lo cual nos
muestra cómo, aun en tiempos bastante posteriores, estos
nombres siempre han perdurado unidos al pensamiento que
ese refrán ha querido expresar. La contraposición de Sancho
y Domingo, y sus femeninos, no tiene, pues, en mi opinión
nada que ver con la doña Domenga de la donación al Cabildo
d Burgos, sino que es pura y simplemente de un origen pa7
remiológico, lo cual nada tiene de extraño dado el carácter
de la musa del ingenuo monje de la Rioja.
Pasemos ahora a otro punto que acaso ofrezca carácter
más discutible.
En la Segunda comedia Celestina, de Feliciano de Silva 1 ,
Pandulfo saca a colación un refrán del mismo tipo: «y bien
dice el proverbio: que con lo que Juan adolece, Sancho y Domingo sanan; así que mi amo doliente y más que Juan, en sus
amores, como él adolece, sana a Sancho y Domingo, que somos yo y Celestina», y más adelante, págs. 238-239, «y como
dice el proverbio, con lo que Sancho adolece, Domingo y
Martín sanan; que quiere decir, que con su mal alcanzamos
tú y yo el principio de la salud».
Como se ve aquí, Silva expresa una idea realista, de directos causa y efecto : la desdicha del uno trae como consecuencia inmediata la felicidad del otro. Quizás fuese más atinado el
tomar '1n punto de vista de un carácter más abstracto, y afirmar, como lo hace el Diccionario de la Academia, que este
refrán «enseña que no todas las cosas convienen a todos». En
tal caso podríamos reconocer que Berceo oponía a esta actitud relativista una de índole perentoria, la que vendría a en-

400

A. G.

SoLALINDE.

UN DATO PARA LOS «MILAGROS» DE BERCEO
En esta obra, en la estrofa 38, se lee:
Non es nomne ninguno que bien derecho venga,
que en alguna guisa a ella non avenga:
non a tal que raiz en ella non la tenga,
nin Sancho nin Domingo, nin Sancha nin Domenga 1•

Don Rufino Lanchetas, en su libro Gramáti,ca y Vocabul~rio de las obras de Gonzalo de Berceo, Madrid, 1900, pág. 301,
explica estos versos así:
«No hay nombre alguno ilustre que no tenga su fundamento en María Santísima, ya se llame Sancho o Domingo,
ya Sancha o Dominga. Aunque al poeta, en este pasaje concreto, era indiferente el empleo de estos cuatro nombres propios, pudiendo usar otros cualesquiera, y aun !TO usar ninguno, sin perjudicar por eso el sentido, parece que, una vez usados, quiere aludir con el último de ellos, con el de Domenga,
a una señora doña Domenga, que en I l 56 donó algunos
bienes al Cabildo de Burgos, y de la cual hace mención el
P. Flórez» 2•
La segunda parte de esta explicación no parece muy convincente. Me atrevo a presentar otra:
En la más a_ntigua colección paremiológica española, Refranes que dizen las vie.fas tras el fuego, ya aparece el siguiente proverbio: «149. Con lo que Sancho sana, Domingo adole&lt;;;e&gt; 8•
En el Vocabulario de refranes y frases proverbiales del
1
2

3

Biblioteca de Az,tores Españoles, LVII,
España Sagrada, XXVI, 269.
Revue Hispanique, XXV, 150.

104.
1

Colección de libros espa,ioles, raros o curiosos, IX,

164.

�402

MISCELÁNEA

MISCRÚNRA

los dos mundos que rige decir quiero,
que fué jurado príncipe heredero.
Aqul los actos son de más grandeza 1.

lazarse lógicamente no sólo con el sentido de esa estrofa 38,
sino con el de otras anteriores, y especialmente la 3 5:
Ella es dicha fuent de qui todos bebemos,
ella nos dió el cevo de qui todos comemos...

las cuales revelan que, en opinión del poeta, era la Virgen un
inagotable manantial de bondad universal y absoluta.
Alguien puede que objete que es forzar las cosas para
buscar significados esotéricos. Sin embargo, es indudable que
la interpretación se engrana perfectamente con el espíritu que
anima toda la composición.-ERAsMO BucETA.

Se trata de Felipe III, al que, por otra parte, se cita explícitamente en otro lugar de la obi;a 2 • Pero en 13 de enero
de° 16o8 Felipe IV era jurado príncipe heredero igualmente
en San Jerónimo 8 • Parece absurdo que queriendo Lope recordar las excelencias del monasterio de San Jerónimo no
hubiera tenido presente esta segunda festividad si hubiera tenido ya lugar. Habrá que suponer que escribió su obra entre
16o3 y I6o8, suposición a que no se opone el carácter de la
comedia, escrita según lo que todos convienen en llamar primera manera de Lope.-J. F. MONTESINOS.

SOBRE LA FECHA DE «EL CASTIGO DEL DISCRETO»
Universidad de Hambu,-go.

Publicada en la Parte VII de las Comedias de Lope esta
pie1.a, interesante por más de un concepto - recuérdese sobre
todo el proceder del marido en la defensa de su honor y la
característica manera como el poeta concibe el carácter de la
mujer-, ha sido reimpresa recientemente por D . Emilio Cotarelo en el tomo IV de la nueva edición académica. El (mico
dato cronológico aducido por Rennert 1 es la mención que de
ella hace el segundo Peregrino. Un breve pasaje permite, a
nuestro juicio, precisar considerablemente la época en que
fué escrita.
Recorriendo Madrid, dos de los personajes de la comedia
pasan ante el monasterio de San Jerónimo. El forastero pide
noticias de su fundación :
FelisardQ. ¿Quién hizo aqueste ilustre monasterio?
El rey Enrique.
Alberto.
¿El nombre?
Felisardo.
El de aquel santo
Alberto.
cuya mano escribió por tal misterio
el pecho y el papel con pluma y canto.
Aquí Felipe de su heroico imperio
dió sucesión al que hoy adoran tanto:
1

Bi/Jliograjlty, en RH, 1915 1 XXXIlI, 155.

•

1
2

A~ad., pág.

200

b.

Vi su palacio [de Madrid], edificio
de antigu.01 reyes, qu.e fueron
haciendo ilustre esta villa
desde Fernando Primero,

aunque después ampliado
del gran Carlos Quinto, agUelo
del soberano señor
nuestro Felipe Tercero.
(Acad., pág. 208 a.)

3

Véase GONZALO DE Cl:'.srEoEs v l\lRl!ESES, Historia de D. Felipe III,
rey de Espa,-ia ... Año I634. Con licencia. En Barcelona,, por Sebastián
Cormdlas, fol. 1 v, b.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
ZAUNBR, A. - Altspaniscltu E/ementarbuch. Zweite umgearbeitete
Auflage. - Heidelberg, Winter, 1921, 8. 0 , :im-192 págs.= La segunda
edición del manual del Sr. Zauner difiere en varios sentidos de la
primera. Híl aumentado el autor el número de los textos, que se
componen de textos literarios y de documentos, sirviendo así tanto
para dar una idea ligera de las obras más importantes de la literatura
antigua española, como de ejercicios puramente lingüísticos. Ha dado
además el autor a la exposición de la Fonología una nueva forma y
más extensión. Esto es, indudablemente, una ventaja, aunque haya
que advertir que la nueva de exposición carece en algunas partes
de claridad. Precede a la parte fonética una 'bibliografía' y un resumen del desarrollo de la lengua española, siguiéndole la parte morfológica, un capitulo breve sobre la composición d,e las palabras y
otro sobre los aspectos más caracterlsticos de la Sintaxis antigua española. Tal como es, el libro del Sr. Z. prestará indudablemente grandes servicios a las Universidades alemanas.
Vamos a hacer algunas observaciones, que esperamos serán útiles
para el perfeccionamiento del Manual.
Pág: 1. Echamos de menos en la bibliografía algunos libros que
merecerlan ser incluídos; entre ellos citaremos sólo los Elementos de
Gramática histórica castellana, de V. García de Diego (Burgos, 1914); el
estudio de K. Pietsch, On the /anguage of the Spanish Grail Fragments
(MPh, 1915, págs. 369-378, 625-646); los Fueros leoneses de Zamora,
Salamanca, Ledesma y Alba de Tormes, de Américo Castro y F. de On!s
(Madrid, 1916); los Documentos lingüísticos de España, publicados por
R. Menéodez Pidal (Madrid, 1919); la edición del Sacrifii:io de la Misa,
de A. G. Solalinde (Madrid, 1913); la edición del poema de Roncesvalles, de R. Menéndez Pida! (RFE, IV, 105-204); la de Elena y Maria,
por el mismo autor (RFE, I, 52-96), y para concluir la enumeración
de textos, Un nuevo poema por la cuaderna r,ia, edición y anotaciones de M. Artigas (Santander, 1920); El libro de Marco Polo, edición
de Knust (Leipzig, 1902), etc. No debería faltar bajo «Dialectos,, capítulo en que se mencionan únicamente contribuciones a la dialectologta leonesa, el estudio de Umphrey sobre The Aragonese Dialect
(RHi, XXIV, 5-45). A los estudios especiales de fonética, morfolo-

gía y sintaxis podian hacerse bastantes adiciones; de ningún modo
deberían faltar aquí los artículos importantes de Cuervo en la RHi,
II, 1-69; V, 273-313, ni los artículos instructivos de Pietsch en MLN
y MPp!til, ni el libro reciente de Beardsley, Injinitir,e Constructions
in Old Spanislt, New York, 1921. Citándose el estudio de R. Menéodez Pida!, El dialecto leonls, no dejaría sin mencionar los Estudos de
p!tilologia mirandesa, de J. Leite de Vasconcellos, Lisboa, 1900, 1901,
contribución tan útil a la dialectología leonesa~ La edición del Cantar de Mio Cid, de R. Menéndez Pida!, figura bajo textos poéticos, sin
que se indique el contenido de la obra; desearíamos ver en un manual como el del Sr. z. una referencia a la importancia que tiene
como el estudio más detenido de la fonética, morfología y sintaxis
de un texto antiguo español. Por fin, creo que no soy inmodesto pidiendo la admisión de mis Studien zur Lautgesclticlete westspanisclter
.l,fundarten (Hamburg, 1914) en la bibliografia, tratándose como se
trata, según me dicen, de un libro útil para el conocimiento de los
dialectos del Oeste (que conservan en parte el lenguaje de los siglos
de la Edad Media) y de la fonética histórica del castellano en general.
Al resumen que da el Sr. Z. del desarrollo de la lengua española,
hay no poco que añadir. La definición que da el autor de la extensión
de la lengua española en la Edad Media no es exacta; entiéndase que
se hablaba en León, Astu¡¡ias y en parte de Navarra, no en Navarra. No
es exacto decir que el navarro-aragonés se aproxima al catalán-provenzal, error que se encuentra también en la Gramática histórica de
F. Hanssen; el verdadero aragonés (véase, por ejemplo, el resumen
útil de García de Diego, Caracteres fundamentales del dialecto aragonés, Zaragoza, 1916) 1 difiere en su estructura y formación general
del catalán, y sólo hay una zona de tra)lsicióo, descrita por A. Griera,
La frontera cata/ano-aragonesa (1914), y más exactamente por R. Menéndez Pida!, RFE, III, 73-88. Sería oportuna una referencia al idioma
romance que se hablaba en el Mediodía de España cuando la invasión
de los árabes (véase la Contestación de R. Meoéndez Pida! al discursu
de recepción, en la Real Academia Española, de D. Francisco Codera,
Madrid, 1910).
Para ilustrar el elemento germánico en la lengua española citaría,
además de .Meyer-Lübke, a Jungfer, Über Personennamen in den Ortsnamen Spaniens und Portugals, y remitiría, respecto a la influencia
francesa, al libro de J. B. de Forest, Old Frenen Borrowed Wo1·ds in
the Old Spanislt, RR, VII, 370-410 (véase RFE, VI, 329-331). A la única
interjección árabe citada, pág. 8, oxalá, añádanse las tratadas por
M. Asín Palacios, BRAE, VII, 359 y sigs., ¡ala!, ¡guay/ ¡ole! Concluye la
introducción por la frase: «Con la entrada de España en la política
universal acaba el período antiguo de su lengua,; esto es sólo exacto
tomando la frase en sentido puramente temporal (que no puede tener
TOMO

IX.

27

�NOTAS BIBLIOGKÁFICAS

aqu!); es de toda necesidad aiíadir en este punto algunas palabras sobre la continuación del antiguo español entre los jud!os de Levante y
en partes de Marruecos; no encuentro en el Manual del Sr. Z. ninguna referencia a la existencia de esta rama del antiguo español, tan
importante para la historia de la lengua española, y particularmente
la de la Edad Media. Debería remitir a ella el autor hablando de - s(§ 37), de la diferencia entre -i- y -z- (§ 66), del tratamiento de ge. 1
(§ 46), etc. Creo, además, c¡ue no sólo el judeo-español, sino los datos
que ofrecen los dialectos españult's en general, tanto los de la Edad
Media como los de hoy, deberían utilizarse en el Manual del Sr. Z. con
más amplitud y también con más método. Ellos no rara vez darán una
solución clara de cambios fonéticos y Íénómenos morfológicos oscuros, o por lo menos servirán para ilustrarlos. Lo que hace falta en el
libro, en este respecto, es un resumen de los rasgos caracter!sticos
del leonés (antiguo y moderno), del aragonés y del lenguaje de los
judíos de Levante (y Marruecos); además, una ampliación de los textos de carácter dialectológico; no bastan las pocas líneas tomadas de
documentos leoneses o del Libro de Atexandre; y para dar una idea
del dialecto aragonés publicaría, además de los veinte versos del poema de Yui;uf, algunos documentos de la colección de Serrano en el
BKAE. Por fin, y ante todo, necesita la exposición de la parte fonética y morfológica una revisión desde el punto de vista señalado, como
veremos luego.
Pág. 11. Bajo fuentes de la pronunciación de la Edad Media hay que
remitir al lenguaje de los judíos de Levante y a los dialectos de la
Península. - No es lícito comparar el sonido correspondiente a la
letra ch con al. tsc!t.
Pág. 12. Se transcribe la pro_nunciación de ge. 1 por dz (quiere decir :9), pero en el § 46 se habla de una fricativa; hay que poner •:9
y z respectivamente,; compárese en el lenguaje de los judíos de
Constantinopla :9emir, :9arra, mun:9ir, pero -z- intervocálica. - La lateral t no tenía siempre carácter alveolar, convirtiéndose el sonido algunas veces en lateral velar: soto &lt; s a It u, etc.
Pág. 13. Yo no conozco vocal inacentuada ( «un betonb ); preferiría
el término débilmente acentuada ( cschwach betonb ). - No es exacto
decir que la posición de la vocal final de silaba carezca de importancia; compárese el cambio de -o final en -u y de -e en -i en algunos dialectos (§ 30).
Pág. 14. La reducción de -ietlo &gt;-ilto se explica por la influencia
de los dos elementos palatales j y!, como d emostré en mis Wsp. Mdt.,
§ 80. Asimismo, la reducción de it &gt; i en priessa, abiespa, vitspera no
está hoy día inexplicada (véase Wsp. Mdt., § 80). - Uo &lt; q no se
conserva sólo en documentos antiguos leoneses y aragoneses; es un
fenómeno de bastante difusión en los dialectos de hoy; apúntese tam-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

bién ua (análogo a ia) en aragonés antiguo y moderno·. Además, demuestran las asonancias del Cantar de llfio Cid que en la época de la
&lt;:omposición de aquel poema se pronunciaba todavía en castellano
.uo. - En este mismo párrafo no dejaría de mencionar el cambio co•
nocido de fruente &gt; frente.
Pág. 15 1 § 11. Ou &lt; a u no se conserva sólo en portugués, sino que
es frecuentísimo en leonés. La misma observación respecto a la terminación verbal *-aut &gt;•ott (leonés)&gt; -o (castellana).
Pág. 16, § 13, 3. Añadir que el cambio de tf &gt; ú causado por una
palatal siguiente no afecta a o más m n, m' o (otot"io).
Pág. 17, § 13, 5. Respecto a la explicación de la vocal tónica de
.mismo, compárense los autores citados en mis Wsp. Mdt., § 54. Añadir
además que existe al lado de mismo la forma mesmo, etc.-§ 14. No entiendo lo que dice el Sr. Z. sobre el tratamiento de las vocales abiertas y acentuadas ~. 9; hay una contradicción en lo que dice en el
mismo párrafo; habla de un fenómeno de disimilación, de una no diptongación, pero cita al mismo tiempo las formas *lieito, *nt1aite. Ni se
trata de un proceso de disimilación, ni han existido nunca formas
-como •tieito, *nuoite en castellano. La no diptongación se explica más
bien, como se sabe, por una asimilación de la vocal tónica a la consonante palatal siguiente, asimilando aquélla su articulación, mejor
&lt;!icho, su punto de articulación al de la consonante siguiente. El proceso es, pues, análogo a aquel otro que explica el cambio de pugn u&gt; punno, ti nea&gt; tinna, etc.-No es admisible en el mismo párrafo la suposición de una etapa *11ev, •teo &lt; veni, teni (imperati vo) para explicar el cambio de~&gt; c y la no diptongación resultante
&lt;le tal cambio; como en vine&lt; veoI, la vocal final habrá ejercido su
influencia directamente sobre la vocal tónica precedente.
Pág. 18. No debería figurar pdxaro en el§ 15, en que se habla de
fa influencia de una i (originaria o procedente de una consonante palatalizada, kt, ks, etc.) sobre la vocal precedente, al lado de beso, fres.no,fec!to, etc., por faltar en aquel caso absolutamente el elemento q ue
ha dado origen al cambio de la vocal tónica; sería más conveniente señalar la causa de la divergencia del tratamiento entre exe, sartén, etc.,
&lt;le un lado, y páxaro, utanno, etc., del otro (véase Millardet, Ro, 1912,
XLI, 247-259). Apúntese, además, en el mismo párrafo, que la etapa
.antigua ei (feito, dereito, etc.) se conserva todavía en leonés y aragonés. Lo mismo ou, de procedencia diversa, en el§ 16, en leonés.
Pág. 19, § 17. No hay ninguna razón para atribuir a la posición
final absoluta o interior de sílaba de io en palabras como mio, mios,
.dios la vacilación del acento. Véase, por ejemplo, lo que dice R. l\fenéodez Pida! sobre el fenómeno en el Cantar de Mio Cid, pági.nas 166-168.
Pág. 22, § 24. Tan frecuente como en leonés es el sonido de paso

•

�!IOTAS BIBLIOGllÁF ICAS

y en aragonés. Serla oportuna una referencia a la propagación analógica de -y- en el sistema verbal (oyes, etc.).
Pág. 24, § 27. La descripción que el Sr. Z. da del tr.atamiento de a
en hiato con una vocal tónica no es exacta; dice que -a se conserva
en posición final absoluta, convirtiéndose en e ante una consonante
siguiente; pero se sabe que existen míe e -ie en la persona él del imperfecto. Respecto al tratamiento particular de la persona yo del imperfecto de los verbos en -er, -ir que conserva, como se sabe, con
tanta tenacidad la forma -ia en contraposición a la persona él, compárense las observaciones sugestivas de R. Menéndez Pida!, RDR, II.
126- 127. Echará luz sobre la interpretación complicada del cambio de
• -ia &gt; -ie, -ias &gt; -ies, etc., y la acentuación de estos grupos, la observación de los dialectos españoles que hoy día conservan todavía tales
formas. Los datos que recogí en las provincias de Zamora, Orense y
León, y que pienso publicar próximamente, supongo que se prestarán
particularmente a tal propósito. - § 28. Atribuye el Sr. Z. la pérdida
de la vocal final en formas como fidalgo, don &lt; dom n u a su poc&lt;&gt;
acento (Tonlosig keit); pero hay que preguntarse si no interviene tanto,
si no más, la debilidad funcional de tales sílabas.
Pág. 25, § 28. Para explicar una forma castellana por influencia dialectológica hay que dar una razón histórica, económica, etc. No encontrando ninguna para explicar de tal manera vezin (al lado de vezino), me inclino a suponer que vezin será la forma proclítica (compárese don, citado arriba, etc.) empleada originariamente en composiciones con nombres. Compárese hoy día ti Juan, ti 'Juana, etc.
Pág. 27 1 § 29. Mencionaría, respecto al tratamiento de las vocales
finales que en los dialectos hoy día se conservan todavía, formas que
existían antes en castellano: sal, quier, vien. - § 30. En leonés antiguo (y moderno) no sólo ocurre -e &gt;-i, sino también - o&gt; -u (Staaff,
Ancien dialecte ltonnais, pág. 214 y sigs.).- § 30, finis. La explicación
que se da de la forma moderna de la conjunción y no satisface. Véase
lo que digo sobre la cuestión en mi estudio El dialecto de San Ciprián,
de Sanabria (actualmente en impresión).
Pág. 28, § 35. Como rasgos característicos del dialecto leonés y de
partes del dialecto aragonés, cabe mencionar la palatalización de 1y n - iniciales (/lobo, ños). - § 37. Remitir a algunos dialectos extremeños donde se conserva todavía la diferencia antigua entre -z- intervocálica sonora y -s- sorda.
Pág. 30, § 37. Repite el Sr. Z. la tesis de la influencia árabe en el
cambio des- inicial en s-, x-. Habrán experimentado tal influencia algunas palabras, pero no es la regla; véanse las observaciones en mis
Wsp. Mdt., § 215 y sigs.; las hechas por Castro, RFE, I, 102; García
de Diego, RFE, III, 306-307, y las que hice en el ASNSL, XXXVII.
161- 163.

!IOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Pág. 311 § 40. Una prueba de la pronunciación palatal de 11 &lt;-llen antiguo castellano la da el cambio de -iello&gt; -i/lo, que sólo puede
&lt;:omprenderse suponiéndose una -1- palatal. Este cambio ocurre a partir del siglo xiv; -11- debe, pues, haberse convertido en
ya antes;
por lo demás es posterior a la diptongación de ~. 9, que no ha sido
impedida por una -11- (no palatal) siguiente (castielo,fuelle).
Pág. 331 § 44. Señalar que la pronunciación antigua/- se halla hoy
día en los dialectos del Noroeste y en aragonés; que la etapa intermedia entre f- y la pérdida de la consonante inicial, es decir, el sonido k-,
se encuentra en andaluz, extremeño, etc., y que hasta ha sido importado en América.
Pág. 34, § 46. En casos como ennano, inojo, etc., no hablaría de una
'pérdida' de la consonante inicial, sino de una asimilación a la vocal
pal atal siguiente. Dice el Sr. Z. que el desarrollo de la consonante
inicial en palabras como jogar, juego no está todavía explicado; para
m[ no cabe duda, como expuse en Ws¡. Mdt., § 242, que la vocal velar
s iguiente ha atraído el punto de articulación de la consonante inicial
&lt;:anvirtiéndola así en la fricativa velar x; las palabras que forman ex&lt;:epción son precisamente yugo (al lado dt formas regular es en los dialectos), yunta (al lado de junta); habla sobre ellas García de Diego,
RFE, Ill, 3 ro, nota.
Pág. 36 1 § 49. La regla sobre la conservación de -p·, -t-, -c- tras un
«diptongo, (coto, oca), la formularía así: por tener el segundo elemento
de los grupos a u, etc., carácter consonántico se conservan -p·, -t-, -c(encontrándose éstas de hecho en posición no intervocálica).
Pág. 37 1 § 50. No hay motivo para presumir influencia extraña en
formas corno abuero al lado de aguero &lt;augur i u, sabueso, saltueso &lt;
seg u si u. Es tan evidente el proceso fonético que présentan estas
variantes, y abundan tantos ejemplos parecidos en todas las partes de
la Península (algunos datos trae García de Diego, RFE, III, 309-312)
que puede haber ocurrido espontáneamente en los casos mencionados. La pérdida de la d en quaraesma, quaraenta la explicaría más
bien por debilitación funcional de la sílaba correspondiente que por
negligencia al hablar.
Pág. 38, § 53. «En los grupos consonánticos (iniciales] pi-, fl., kl el elemento lateral se palataliza y se asimila después a la consonante
precedente.• Esta definición no satisface, experimentando más bien la
consonante inicial la influencia de la lateral palatalizada.
Pág. 39, § 53. ¿Serán préstamos las palabras que presentan.pi-, etc.:
plazer (en leonés pr-Y Preferiría el término palabras cultas. El desarrollo divergente de algunas palabras lande glande, lastimar blasphe•
m are, etc. (a las que podían añadirse bastantes más), no se explica
por «mezcla de dialectos,, por ofrecer los dialectos en gran parte las
mismas dificultades.

+

�410

411

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Pág. 42, § 60. No debería faltar una r eferencia a la reducción de -s
final de palabra en casos determinados (vámonos, etc.).
Pág. 44, § 64. Trata el Sr. Z. la pala.talización de la l postconsonántica en dos párrafos diferentes (§§ 53, 64), distinguiendo entre losgrupos consonánticos iniciales de palabra e interiores. Habría sido
más conveniente reunir en un mismo párrafo lleno, llama, chillar, sollar, etc., considerando que ofrecen el mismo tratamiento (debido a la.
influencia de la l palatalizada), y meter aparte casos como orefa, o/Or
cuaja, tefa. Lo que convenía señalar era, aparte del problema general
que ofrece la cuestión, el tratamiento diferente entre chillar, sollar, de
uo lado, y oreja, cuaja, de otro. Demuestran estos últimos ejemplosque en el desarrollo de los grupos -kl-, -g '1- intervocálicos no interviene sólo, como parece supone el Sr. z., la palatalización de la lateral
sino que es de influencia decisiva el carácter del primer elemento deÍ
grupo. Éste habrá contribuído a dar al desarrollo un rumbo particular, palatalizándose a su vez (como en los grupos -kt-, -ks-), y resultando así una forma más progresiva que en los demás casos (chillar,
sollar).
,
Pág. 45, § 65. Es algo oscuro lo que dice el Sr. Z. sobre el tratamiento de los grupos kt, ks. Respecto al desarrollo de estos grupos.
en posición final de sílaba, no puedo admitir una t y s palatal de que
haya procedido el elemento i (peine, seis,fresno). Demuestra este último ejemplo y el desarrollo general de a más palatal, que ya desde una
época bastante remota hay que presuponer la existencia de este elemento Í· Esta i ha procedido directamente del primer elemento del
grupo consonántico latino. Véanse más detalles en mis Wsp: Mdt.,
§ 313 1,
Pág. 46, § 65, nota. Añadir que las formas jeito, dereito, etc., no se
conservan hoy día sólo en portugués, sino también en leonés y aragonés.
Pág. 4 7, § 67. La fórmula que se da a la atracción de la articulacióll
de i en los grupos -pi-, -ri-, -si- puede dar lugar a una falsa interpretación ( «Auch p, r, s werden nicht palatal, beweisen aber ihre ehemalige palatale Natur durch Abgabe eines i.&gt; - No extraña de ninguna
manera que la vocal tónica de baxar, baxo no haya experimentado ninguna modificación (compárese lo dicho respecto al§ 15).-§ 69. Respecto del desarrollo de -ti-, -ci- véase últimamente J. Jud y A. Steiger, Ro, XLVlII, 145 y sigs.
Pág. 48, § 70. No es exacto lo que se dice sobre la conservación de
etapas antiguas de •li-. Es verdad que -!- se conserva en aragonés
antiguo y moderno; pero se encuentra el mismo sonido, al lado de -y•,

en leonés, hasta en los dialectos de hoy (por ejemplo, en partes de
Sanabria y de la parte Sur de León).
Pág. 52, § 77. Añadirla una nota sobre el desarrollo curioso de la
-n final de non.
Pág. 53, § 78. Dudo de si la consonante final de sartén 1, follin ha
tenido carácter palatal.
Pág. 71 1 § 109. Respecto a la persona yo de los imperfectos de los
verbos -er, -ir véase lo dicho respecto al § 27.
Pág. 121. Lo dicho sobre la métrica me parece insuficiente y en
parte incorrecto. Falta una referencia a la evolución del verso épico
y a la diferencia entre el sistema épico y el del mester de clerecía. P. Krüger.

1

Concuerdo con la explicación que da R. Menéndez Pida! en la cuarta edición de su Ma,zual (§ 50) sólo hasta cierto punto.

SANTESSON, C. G. - La particule «a11n&gt; comme prépositio11 dans les
tangues romanes. -París, 1921. = Presenta el autor una minuciosa investigación relativa al uso de las formas italianas correspondientes
a conmigo, contigo, etc. (y con stesso), y una exposición general y comparativa (circunscrita al italiano, español y portugués) de la semántica
de con.
El capítulo previo, referente al cmn latino, reproduce el Thesaurus,
pero puede justificarse, porque, al mismo tiempo, reune y discute el
autor las principales cuestiones que han provocado ettm y apud. La
más interesante de ellas es la relativa a la lucha en Galia de estas dos
partículas. El Sr. Santesson se mantiene, en el terreno de las hipótesis, con toda la circunspección que se requiere. En el caso concreto,
s in embargo, de la competencia entre cum y apud, nos inclinamos a
creer con Geyer y Mohl, y en contra de Bonnet, en una larga represidn erudita de la segunda. El argumento capital de Bonnet, la ampliación semántica de cmn, no prueba nada en contra de esta teoría,
más en consonancia con procesos lingüísticos semejantes; sólo prueba que Gregorio de Tours, en su afán represivo de apud, encontró
facilidades, para sustituirlos, en la creciente vaguedad semántica de
cum. Otro argumento de Bonnet, la ausencia de cum, por af&gt;ud, ante
nombres de lugar, es de muy escasa fuerza, porque es querer negar
la persistencia de ciertos usos consagrados. No queda en su favor más
que «sa connaissance intime et profonde de G. de T., de sa langue et
de ses habitudes&gt;, muy estimable, pero no decisiva en la cuestión.
En el largo capítulo consagrado a la semántica, aplica el Sr. S, al
am romance el mismo plan del Thesaurus, que, en sustancia, es igual
al adoptado por Cuervo en el artículo correspondiente de su Diccio-

1 No hay ningún motivo para presumir el desarrollo siguiente: sartagine&gt;
*sartaigne &gt; sartén, plantagine &gt; *plantaigne &gt; llantén, etc ., como
hace A. Alonso, RFE, IX, 71.

�412

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

nario. Es de estimar, no obstante, el nuevo estudio del asunto. Se han

resentido generalmente estos trabajos de una manipulación exageradamente teórica y abstracta de la materia, en pleno olvido de la marcha histórica con sus procesos psicológicos, estilisticos, etc. Sea el cum
de retatione. Tomando como punto de partida el cum de comitatu y adjectione, los diccionarios por lo común (así Thesaurus, Cuervo) han
visto, teóricamente, una mayor distancia semántica entre esas s:gnificacioaes (salir con y familiaridad ccn), que entre cum de comitatu y
cualquiera de las otras acepciones de la partícula, y han hecho, por
tanto, del cum de relatione capítulo aparte. El Sr. S., por el contrario,
ha advertido la íntima relación de este último con la significación primitiva de la preposición, y lo enlaza directamente con el cum de comitatu y adJectione. El pronto y franco desarrollo en la historia de la
acepción de relatione es la mejor corroboración de ello, y los juicios
que expone el autor en las páginas 207 y 208 nos parecen, pues, de lo
más atinado.
En el curso del capítulo aporta el Sr. S. bastantes datos históricos
y comparativos, casi todos muy aprovechables (págs. 211, 225, 280,
301, 307, etc).
Algunos reparos a esta parte, de pormenor en su mayoría:
En lo relativo al número del verbo en frases que presentan términos enlazados por con, cree el Sr. S. que se plantea una cuestión difícil, y se pregunta si el verbo &lt;kbe estar en plural, concertando con los
dos términos coordenados por cum, o concordar solamente con el primero (págs. 218 y sigs.)
Cita a continuación los pasajes de W. Meyer-Lübke referentes al
asunto. Ahora bien; Meyer-Lübke hace claramente una distinción entre las frases con verbo ea singular y las que llevan el plural; en estas
últimas con tiene propiamente el valor copulativo, al paso que en las
primeras introduce simplemente una determinación comitativa; explicación que opone al criterio lógico formalista el de que signos lingüísticos distintos responden a distintas necesidades de expresión. Y se
observa fácilmente que las lenguas proceden de acuerdo con este
principio: el francés .construye este tipo de frase en singular; el italiano, en plural (los raros ejemplos con singular, citados por el Sr. S.
(pág. 218), deben ser excluidos casi todos), o lo que es lo mismo, el
francés rechaza el empleo de con copulativo = y, y el italiano lo admite, pero con su construcción natural: el plural. En español, por el
contrario, se dan frases que, coa la misma estructura, presentan ya el
singular ya el plural; seguramente este hecho es el que ha movido
al Sr. S. a plantearse la cuestión en los mismos términos con que la
plantearon Salvá, Bello, Cuervo, etc.
Conforme con lo dicho anteriormente, creernos que este punto
debe considerarse de otro modo : en español con toma a veces valor

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

copulativo, y es equivalente sintácticamente ay ( cau moins en est tres
rapprochée&gt;, Meyer-Lübke, 111, 218); el verbo, naturalmente, va en
plural: «Él con otro habían entrado en el monasterio buscando a Luscinda.&gt; (Qufjote, l, 36). Los términos coordenados van enlazados inmediatamente, y el verbo, en otros casos, puede anteceder: &lt;Seguían,
sus banderas tendidas,Judá con sus compañeros.&gt; (Nombres de Cristo,
2. ,Esposo•.)
Por otra parte, y en oposición al italiano, que no empleando sino
el plural, evita confusiones, el español presenta frases del mismo tipo
constructivo que la descrita, pero con el verbo en singular: , Huyeron todos, y Bruto, con sus compañeros, se retrajo al Capitolio.» (Quevedo, Marco Bruto, R-231 154.) Indudablemente, con, en este caso,
introduce sólo una mera circunstancia comitativa ( cnicht eigentlich
Verbindung zweier Substantiva, soadern ein Thun in Gemeinsamkeit
mit einer zweiten Person», Meyer-Lübke, III, 347); el singular es el
índice de su intención expresiva. Razones estilísticas y de diferenciación de matiz han hecho que en español, al lado del tipo comitativo
bien definido, elpadre viene con ta madre, se den frases que por la forma se confunden con aquellas otras en que con es copulativo.
Una de esas razones a que se alude, y acaso de las más importantes, es, a mi juicio, el hecho de que en las expresiones del tipo el padre viene con ta madre, el término comitativo va impregnado de un
sentido que se acerca bastante al de con modal. Sean, por ejemplo:
&lt;Hernán Cortés se alojó en la ciudad con sus españoles&gt; (Solís, Méjico, 5, 3) 1 y la citada de Quevedo; en la frase de Solis, , con sus españoles• es una adjetivación importante de la acción, una circunstancia
que trae la atenciJn !tacia ta manera como se efectúa; en la de Quevedo
«con sus compañeros• es, por el contrario, una simple expresión comitativa, de carácter secundario, que no adjetiva la acción. (Cfr. «el
rey viene con su séquito• y cel rey, con su séquito, salió de Madrid&gt;.)
Asi, pues, por una circunstancia extraña, se han confundido parcialmente, en español, dos tipos constructivos. Pero se observa que
la lengua, no contenta con evitar la confusión, mediante el empleo de
uno u otro número, tiende a eliminar la construcción comitativa, que,
formada para encontrar una distinción de matiz, coincidió, a su vez,
con otra; esto es, a hacer lo mismo que el francés, que no admite el
con copulativo; y en efecto, es bastante rara esta construcción, más
usual en el período arcaico.
Sólo tenemos que añadir, en este punto, que entre los ejemplos,
tanto de los citados de Cuervo como de los que añade el Sr. S., los
hay recusables por diversos motivos: Alix (425)1 presenta, naturalmente, el plural exigido por éstos; en Lope, Verdade,·o amante, 2, con
sustituye, por necesidad métrica, a y; Qui.Jote, 2 1 2 1 es totalmente
inadmisible (¡siempre la vieja lógica!).

�NOTAS BIBLIOGltÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

De menos importancia son las siguientes observaciones:
Pág. 222: Cervantes, Novelas ejemplares, 316, señalado como con
local; es un prejuicio del autor, que piensa en ajud; el con es simplemente de re/atiene; pág. 225: los ejemplos citados no expresan «a peu
pres la direction»; se trata de frases condensadas que a un tiempo significan la dirección (lo secundario) y la relación comitativa (lo predominante); pág. 230: Ruiz, 162, mala lectura: con es comitativo-atributivo; pág. 231: Amadís, XIV, 36: éPOr qué con es de distinta clase que
el con del Quijote, 2, 2, pág. 215?; pág. 262: Ruiz, 1348, también se trata
de un uso comitativo-atributivo, y no de concomitancia temporal;
pág. 263: Cervantes, Quijote, 2, 8, en «con más escuridad• hay que ver
igualmente la acepción comitativa-atributiva; pág. 266: Valera, Pepita
Jimlnez, 39, otro caso de mala lectura: con es de relatione; pág. 273:
Alix, 17 5, no es ccn modal, sino instrumental con sentido causal
(cfr. pág. 304: Ruiz, 855, 944); en Valera, Pepita Jiménez, pág. 47 (página 295) está sacrificada también, como en Cervantes, Novelas ~jemplares, 316, la percepción exacta del matiz, marcado por un signo en oposición a otro, a la explicación formalista lógica; en con irresistible impulso
no hay que ver simplemente con = por, e luego instrumental», sino precisamente con opuesto a por, para distinguir el matiz modal del instrumental. Insistimos en estos hechos menudos porque trascienden a una
cuestión de método; págs. 299 y 300: hay una confusión de ejemplos:
el citado por el Sr. Meyer-Lübke es de concomitancia temporal
(2.º caso), y el de M. de la Rosa de carácter modal; caracteriza la terminación de la insurrección, y en este punto creemos que Cuervo acertaba; pág. 314: Cervantes, Novelas ejemplares, 71 otro caso análogo al de
Valera, pág. 295: •con prometerles= prometiéndoles=circunstancia temporal»; creemos, con Cuervo, que es un puro caso de con instrumental.
La parte verdaderamente original del libro es el capítulo consagrado al estudio de las formas italianas antes citadas. La lucha entre
las formas encllticas con meco, meco, etc., y las analógicas con me, con
te, etc., y en las enclíticas, entre el tipo meco y el pleonástico con mec1&gt;
está expuesta con claridad, precisión y una documentación copiosísima. En ciertos puntos la investigación resalta por una explicación
feliz: véase la descripción de la ruina de con meco, etc. El capítulo, en
suma, es un excelente modelo de trabajos de esta índole. Ea él, y en
todo el libro, hay que elogiar, además, el espíritu de orden y la honradez científica. - J. Vallejo.

que impone la enseñanza del español en Norte América. éQué ideas
sobre las letras españolas va a suscitar este manual en los estudiantes
que lo lean? En general, este libro nada nuevo aporta en cuanto a datos o maneras de apreciar las cuestiones de que se ocupa; se limita a
resumir ordenadamente lo sabido. Al menos, en toda la parte medieval, el autor se sujeta a ese criterio 1• Por desgracia, al llegar a la época
moderna, el Sr. B. aplica el método de análisis y de crítica que anuncia en el prólogo (págs. vn-vm) : cNi tampoco hemos rehuído, si se nos
permite la frase, subjetivizar los autores y libros estudiados.&gt; Tal necesidad de csubjetivización• ha debido imponérsele como ineludible,
ya que, según él, cla mayor parte de los libros y de los autores de la
literatura clásica española, conste esto, no han sido aún objeto de valoración literaria» (pág. v1).
Veamos los juicios del Sr. B.: cEl gongorismo español. .. es la cho
chez de la poesía• (pág. 351); ctodo lo que los cultistas han dicho, todas sus ideas y pensamientos y emociones, en buena moneda española, no valen un par de pesetas• (pág. 352). Henos, pues, en pleno Y
viejo lugar común. Si el Sr. B. hubiese pensado un momento en el problema, o si hubiese intentado analizar a Góngora literariamente,
partiendo de hechos tan delicados como la relación entre Góngora Y
el Greco (sensibilidad refinada y aristocrática), el comentario Y la veneración de los contemporáneos, el retorno a Góngora de poetas como
Verlaine, el eco que en la moderna literatura despierta nuestro admirable poeta; todo esto, pese a las preferencias personales de cada uno,
habr!a impedido al Sr. B. resolver en un exabrupto su apreciación de
Góngora.
Más acre censura merece el capítulo consagrado a J.,ope de Vega.
En forma iliteraria, con el desgarro de una conversación de mesa de
café, analiza el Sr. B. el complejísimo arte de Lope: «Todo el mundo
sabe hoy que su tipo de comedia es uno: el tipo de comedia que el
autor consideraba como bárbaro y necio. Y al llegar aqui, el crítico
sólo tiene un juicio que formular; un juicio por demás elemental :
Lope de Vega escribió lo que pudo y supo. No porque el vulgo fuese
necio, sino porque, con perdón sea dicho, el autor era aún más
necio que el vulgo: que más necio es quien condesciende con un
necio• (pág.411).
.
Ante tales vulgaridades (que se repiten al hablar de otros clásicos),
los restantes defectos de este libro pierden importancia. La Revista

BARJA, C. - Libros y autores clásicos. (Literatura española.) - The
Vermont Printing Company, Brattleboro, 1922, 8.0 , xn-543 págs.= Trátase de un manual que comprende desde los comienzos de nuestra literatura hasta fines del siglo xv11. El Sr. Barja, profesor en una facultad norteamericana (Smith College), ha pensado en las necesidades

t En muchos casos el autor no conoce el estado de las investigaciones. Sobre el Romancero (pág. 137) hay un estudio en esta Rroüta (1921, págs. 65-76)
que anula en absoluto el tomo XLIX~~ la RtVUe Hisf"n~que, que el_Sr. B. to_ma
en seno. Es lástima que por falta de cntica se perpetuea mcoherenc1as, escntas
sin más finalidad que llenar papel.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
de Filología considera con pena la posibilidad de que tamañas puerilidades sean aprendidas una y otra vez por los estudiantes de español
en Norte América. ¿A qué, pues - pensarán-, estudiar una civiliza.
ción cuyos máximos representantes en las letras son chochez y necedad? Felizmente la gloria de esos autores no padecerá con las intemperancias del Sr. B., a quien el hispanismo no debe ningún trabajo
personal. Sobre todo, en los mismos Estados Unidos, investigadores
dotados de ciencia y sensibilidad - Rennert, Crawford, Buchanan,
Scheviel, Morley y tantos otros - hacen ver a sus compatriotas, en
estudios valiosos, la originalidad y el alcance de las supremas creaciones del genio de Lope de Vega.
l\foNTAGNB, E.-La poética nueva, sus fundamentos y primeras leyes.Buenos Aires, 1922, 8.0 , 203 págs.=E. Montagne, poeta argentino, hace
en este libro una minuciosa exposición de sus OP.iniones respecto a la
estructura rítmica del verso. Es de todo punto digno de elogio el esfuerzo que el autor pone en hacer comprender la necesidad de considerar el verso, no como una mera combinación de sílabas y acentos,
sino como un fino y sutil mecanismo dotado de múltiples recursos
expresivos. Conviene al poeta conocer íntimamente las virtudes fonéticas de su idioma, como conviene al pintor dominar la técnica del
color y al músico la del sonido. La métrica antigua, en los incoloros
manuales corrientes, ha venido a reducirse a una doctrina yerta y estéril. Sin dejar de recoger lo bueno de la antigua doctrina, la métrica
moderna busca en el verso, como ya presintieron muchos tratadistas
de otros tiempos, una perfecta compenetración y armonía entre el
movimiento rítmico, el material fonético, el color de la rima, la disposición de las pausas, la forma de la estrofa, el contenido lógico del
verso y su matiz emocional. El libro de M., síntesis de apreciaciones
subjetivas más que de investigaciones científicas, encierra en este
sentido muchas ideas interesantes y dignas de un estudio detenido y
metódico. El lector se sorprenderá al leer en este libro que el ritmo
métrico y el •ritmo primordial, del idioma son cosas distintas, página 21, y que este último se manifiesta «por apoyo-impulsos que aparecen en la frase a distancias generalmente irregulares», pág. 10, mientras que por otra parte viene a resultar que el ritmo del verso, según
las diferencias de duración que M. admite entre sus celementos primarios,, pág. 23, se manifiesta también de ordinario, como el ritmo
primordial, mediante apoyo-impulsos o acentos ejecutados a distancias irregulares, cosa que contradice en absoluto lo que hasta ahora
veníamos entendiendo por ley fundamental del ritmo. Falta, en efecto,
en esta obra una explicación clara y concreta de lo que el autor entiende por ritmo. Es probable que M. no haya querido decir en realidad que el ritmo consista en la reaparición enteramente cirregulau

NOTAS

BIBLIOGRÁFICAS

de un determinado fenómeno; pero la verdad es que dentro de lo que
ordinariamente se entiende por ritmo, la teoría de los celementos
primarios» de M. resultar!a insostenible y carecería de sentido la frase de que cel idioma vivo es todo él un verso infinito,, pág. 25. El
autor alude hábilmente en varios lugares al parentesco entre el verso y la música. Dicho parentesco señala justamente en el anáfü.is
ritmico del verso y en la escansión y medida de sus tiempos un camino muy distinto del que M. ha seguido. - T. N. T.
ALONSO CoRTÉs, N. -Jornadas. - Valladolid, E. Zapatero, 1920.=
En este volumen ha reunido el autor artículos de muy diferente indole. Algunos se salen de nuestro campo; otros son discretos ensayos
de literatura directa (cDos caminantes»; eVellido Dolfos,) o pequeños hallazgos de crítica literaria (e Un renovador»). Junto a éstos, figuran trabajos críticos de más empeño: los unos, literarios; los otros,
gramaticales.
Entre los primeros resaltan por sus mayores proporciones los dedicados a los poetas Manuel del Palacio y Emilio Ferrari. Es el señor Alonso Cortés hombre de gusto poco amigo de las peligrosas
aventuras de la literatura contemporánea y que se deleita con los productos poéticos del pasado siglo. Nuestro momento, por ley histórica
eternamente repetida, mira con desprecio hacia lo inmediatamente
anterior. Por eso es de alabar una posición, cual la del Sr. A. C., que
permite volver con cariño tos ojos hacia manifestaciones literarias
interesantes, sea el que fuere el valor definitivo de ellas, hoy de casi
todos abandonadas.
En los artículos de índole gramatical se mani6esta una vez más la
tendencia serenamente tradicionalista del autor. No haya susto por la
evolución de desayunarse a desayunar. En el cambi&lt;;&gt; han infiuído probablemente los otros verbos que expresan alimentación (comer, beber,
merendar, cenar...). La cuestión de los usos del pronombre se, planteada en el artículo cSe discute un problema,, sólo puede tener solución mediante un estudio histórico del proceso psicológico que Je dió
origen. Véase la acertada y elemental exposición de A. Castro en su
obra La enseñanza del espaiiol en Espa,,a, págs. 39-53.-Dámaso Alonso.
Rfos Qu1NTERO, F. DE Los. - Algunas notas del • Qui/ole», hilvanadas
por... - Guadalajara, Imp. del Colegio de Huérfanos, 1920. [No puesto
a la venta.]= El autor entresaca algunas máximas del Quijote, a las
que agrega, por cuenta propia, pequeños comentarios de índole moral. Promete asimismo un trabajo más extenso sobre el mismo asunto.
LEÓN, FR. LuIS DR. - De los nombres de Cristo. Tomo III. Edición
y notas de F. de Onis. (Clásicos castellanos. Vol. XLI.) = Este último

�NOTAS BIBLIOGKÁFICAS

NOTAS BIULIOGKÁl'ICAS

volumen está avalorado, como los anteriores, con eruditas notas, destinadas principalmente a destacar los pasajes de la Biblia parafraseados
a lo largo del texto y a señalar las variantes de la segunda edición.
Concluye la publicación del opúsculo del Beato Orozco, inserto como
precedente literario, que ayuda a comprender el simbolismo desarrollado por el autor.

observaciones sobre interpretación y lectura del texto cervantino. El
interés de estas notas es muy vario: unas son simples curiosidades
(1v y rx) útiles sólo para algún preceptor de Retórica y Poética, como
confiesa su autor. La mayor parte, sin embargo, habrán de ser consultadas por los futuros editores del Q1djote, por contener sugestiones
muy fundadas en la mayoría de los casos.

CASTILLO SoLÓRZANO, ALoNso.-La Garduña de Sevilla y Anzuelo de
las Bolsas. Edición y notas de F. Ruiz l\.lorcuende. (Clásicos castellanos. Vol. XLII.) = Trázase en el prólogo la biografía del autor minuciosamente documentada y la bibliografía completa de ediciones y traducciones de La Gardu1ia. La edición, muy esmerada, es reproducción cuidadosa de la prínceps de Madrid, 164::i, y en ella puede leerse
La Garduña, sin los múltiples errores e inexactitudes de anteriores
ediciones. El texto se aclara, casi siempre con notas procedentes del
Diccionario de Autoridades.

CkERBS v SoTOMAvoa, Fa. ANTONIO. - Paráfrasis de los Salmos de
David. Edición e introducción del P. Luis G. A. Getino. - Madrid,
Tip. de la «Revista de Archivos•, 19::io, 407 págs.= La Biblioteca Clásica Dominicana se propone editar numerosos libros de ascética que,
por no estar publicados o por la rareza de las ediciones, son inasequibles para los investigadores de nuestra literatura religiosa. La justa
observación de Menéndez y Pelayo de que la música española ofrece
matices muy variados, según las órdenes religiosas a que pertenecieron sus autores, contribuye a aumentar el interés por la anunciada
Biblioteca de escritores dominicos. El libro que reseñamos comienza
con un estudio biográfico del famoso Obispo de Astorga. La edición
de la Paráfi·asis de los Salmos sigue a la de Lisboa, 1616. No debe
arrepentirse el P. Getino de haber respetado formas como decildts,
güerto, abajar, cudicia y melanconía, todas ellas son muy clásicas y deben conservarse en las ediciones de textos del siglo de oro, aunque
al editor le parezca que ha procedido con excesiva fidelidad a la edición de 1616. Por la misma razón debiera haber extendido su benevolencia hasta no retocar formas como •jttdicioso, bue/vedme y otros
barbarismos por el estilo• (pág. Lxx1x).

M.uzE1, P. - Contributo allo studio del/e fonli italiane del teatro di
'Juan del Enzina e Torres Naharro. - Lucca, Tip. Amedei, 1922, 4.0 ,
124 págs.= Hay dos parte·s en este pequeño libro: una, en que se
analiza el valor general de Encina y Nabarro, y otra, consagrada a exponer y precisar las fuentes italianas de sus obras dramáticas. Para
el lector español la segunda es la más importante. Estudia las fuentes
probables del Triunfo de amor de Encina, y las de Pldcida y Vitoriano.
En otros dos capítulos analiza la obra de Naharro, y de un modo especial las comedias Calandria, Calamita y Aquilana. Es lástima que
por circunstancias, sin duda independientes de la voluntad del autor,
tenga el libro tal cantidad de erratas que a veces su lectura sea poco
agradable. Por otra parte, sería conveniente que la parte original, fruto de investigación del autor, en una redacción posterior fuese d'!sglosada, en forma sobria, de lo que es mera vulgarización. De esta
suerte destacaría mucho más la labor meritoria del Sr. Mazzei.
G1vANEL ~fas, J. - Dues notes pera 11n nou comentari al «Don Quijote•. Barcelona, F. Giró, 1920, 11 págs.=Añade numerosos ejemplos
clásicos a los ya conocidos acerca del uso de ya yo, comparándolo con
ya tú, ya vos. Igualmente ilustra con abundantes citas los significados
de la palabra vulgo y los epítetos, casi siempre despectivos (malintencionado, novelero, monstruo de muchas cabezas, etc.), que aplican
al vulgo los autores españoles.
GivANEL MAs, J. - Doce notas para u,z nuevo comentario al • Don
Quijote• . - Madrid, Imp. del Asilo de Huérfanos del S. C. de Jesús,
1920, 15 págs.= En este folleto acopla el Sr. Givanel una porción de

La vida de Lazarillo de Tormes, edited by H.J. Chaytor.-Manchester, The University Press, 1922, xxx-65, 8.0 , 4 chelines y medio.= En
una introducción de agradable lectura hace el Sr. Chaytor un discreto
resumen de las investigaciones literarias ligadas con el Lazarillo o
relacionadas con el género literario que esta obra inicia. Trata de los
orígenes de la novela picaresca y se ocupa, en particular, de esta producción, que adelantándose a su tiempo, en época en que los elementos idealistas - el sentido heroico de las creaciones caballerescas y el
espíritu literario y aristocrático de las pastoriles - marcan los rumbos de la novela española, como ocurre en toda la segunda mitad del
siglo xv1, da, solitaria, una sensación de agrio y violento realismo, de
despiadada crítica de un estado social en que ya podían descubrirse
los gérmenes de desintegración que luego habían de desanollarse
hasta traer en la centuria siguiente el desmoronamiento del poderío
mundial de nuestro país. Apunta Mr. Ch. el posterior desenvolvimiento del tipo literario que surge en la novelística con este boceto,
tan profundo de significación, aunque tan poco pretencioso en la for-

�420

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

ma, su influencia en las literaturas extranjeras, y termina dedicando
ocho páginas a la debatida cuestión de quién fuese el autor de la obra
que edila. Van al fin notas explicativas y bibliograüa de ediciones en
español, traducciones y libros de consulta.
En cuanto a la paternidad literaria del Lauzrillo, Mr. Ch. se inclina a aceptar la hipótesis insignificante de Cejador de que fué Sebastián de Horozco. Desconoce - o al menos no las cita ni de ellas se
hace cargo - las observaciones presentadas por el Sr. Cotarelo (BAE,
1915 1 II, 683 y sigs.), que anulan aquella presunción. En la Bibliografía no aparece indicación de la traducción del Lazarillo de Louis How,
cwith an introduction and notes by Ch. P. Wagner&gt;, New York, 1917,
y es cosa lamentable, porque si hubiera consultado esta obra ya le
hubiera puesto sobre aviso lo que el distinguido profesor norteamericano dice en la pág. xvr.
Donde el descuido muéstrase más evidente es en las notas. Diversos errores merecerlan ser señalados; apuntaré alguno como ejemplo:
Pág. 3 1 lín. 1: «mas de que vi&gt;, no es después que, sino cuando, :ªn pro~to como. - Pág. 16, lín. 30: «a deshora», no es unexpectedly, srno untzmely. - Pág. 25, lín. 4: «de los de por Dios,, no es fro1n beggar~ = de
los poraioseros, sino from begging = de mis pordioseos. -Pág. 33, lín. 37:
,ganarme por la mano&gt;, no es make advances to me, _sino !ake adva~tage
of me. - Pág. 38, lín. 33: «colación•, no es sweet drink, smo collation, a
slight repast.
En la sección «Otber books of reference, se echa de menos el
libro de F. M. Warren, A History of tke Novel previous to the Seventeenth Century, New York, 1895 1 libro que sería, sin duda, con u~lidad
consultado, en la parte que dedica a la picaresca, por los estudiantes
que han de manejar el volumen que acaba de editar Mr. Ch.-E. Buceta.

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SECCIÓN GENERAL
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XXVI, 365-373. (Sobre la edición anotada del P. Silverio de
Santa Teresa, 1915-1919.)
12033. En el con11ento de Beas, qru fundó Santa Tertsa de Jesús. Parte
a la Fnndadón de Beas nuestra madre Santa Teresa de Jesús
y obra en el camino maravillas. - DLS, 1922, X, 20~-207.
12034. lliARTfNBZ, G.-Santa Teresa de Jtsús. (La doctora y la mistica.)
BTer, 1922, IX, 167-187. - V. núm. 11655.
12035. MoRICE, H. -Sainte Térese. 1: L'Exploratrice du Monde invisible. 11: La Femme d'action. III: La Bienfaitrice de l'Huma0
nité. - Avignon, Aubanel, 1922, 8. , 2150 frs.
12036. DELGADO, J. - Santa Tertsa, mujer, monja y literata (continuación). - EyA, 1922 1 III, 95•103, 425-433. - V. núm. 11658.
12037. BAYLB, C.-Semblanza de Santa Teresa de Jesús.-Madrid, RyF,
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445

12038. lnus, B.-Santa Teresa de Jesús, dcctora.-EyA, 1922, LXXVI,
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12039. La elocuencia a los pies de Santa Teresa. Panegfricos inéditos
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PROSA VARIA

Ensayos.

12041. ÜARfO, R. El mundo de los sue,1os. Prosas pó~tumas. - Madrid,
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120.p. Vu~~ lNcl.ÁN, R . uBL. - La lámpara maravillosa. Ejercidos espmtuales. - l\ladrid, Imp. de ,Artes de la Ilustración• 1922
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D!Bz-CANKDO,
E.-Conversacionu
literarias
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drid, A. G. Izquierdo, 8.0 , 277 págs., 5 ptas.
ll044. ROJ•S, R. - Obras. l: Blasón de Plata. 11: Los arquetipos.
III: La Argentinidad. - Buenos Aires, Lib. «La Facultad•,
1922, 8.0 , 267, 277 1 372 págs.
12045. Eu,oRB, E.-Sobre la figuración de Unamuno en la inquietudpolftica e intelectual de mastros dfas.-Nos, 1922, XLI, 556-561.
NIN FRfAs, A.- José Enrique Rodóy el fntimo sentido de su obra.Nos, 1922, XLII, 192-200.
GARNELO, B. - La España de Ortega y Gasset. - CD, 1922,
CXXXI, 188-204.
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Essay. - BHi, 1922, XXIV, 396.
Didáctica.
12049. V1vES, JUAN Luis. - Diálogos. Traducción de C. Cristóbal Coret. - Madrid, Calpe, 1922, 8.0 , 232 págs., 1,50 ptas. (Colección Universal. Calpc.)
12050. BBLL, A. F. G.-Baltasar Gracidn. -New York, Oxford University Press, 1922, vm-82 págs. (Hispanic Notes and Monographs, III.)
12051. ARTIGAS, M. Los manuscritos de J011ellaws de la biblioteca [de
J.fenéndez y Pe/ayo]. - BB:\iP, 1921, III, 1·18-152.

Critica literaria.
12052. S.úNz v RooafGuBZ, P. -Do1-1,mentos para la historia de la critica literaria en España. Un epistolario erudito del siglo xu

�BIBLIOGRAFÍA
(continuación).-BBMP, 1921, III, 155-165, 251-262; 1922, IV,
153-170.- V. núm. 10931.
12053. GoLoBl!RG, I. ~ La literatura híspanoamericana. Traducción de
R. Cansinos-Assens. Prólogo de E. Díez-Canedo. - Madrid,
F. Samar.ia, 1922, 8.0 , 414 págs., 6,50 ptas.
12054. P.EREYRA, C. -A1enéndezy Pelayoensuaspectodeamericanista.BBMP, 1921, III, 229-250.

NOTICIAS

Memorias, epistolarios y viajes.
12055. S1LV,\, J. F. V. - Viaje de un t1t011:fe jeróni11t0 al vi,·reinato del
Perú en el siglo X Vil. - BAH, 1922, LXXXI, 433-460.
12056. F11RNÁN ÚBALLERO. - Epistola,·io. Publicado por A. López Argüello. - En 8.0 , 239 págs., 3,50 ptas.
12057. G1Nl!R.Dll LOS Ríos, FuNc1sco. - Cartas literarias. -BILE, 1922,
XLVI, 55-59. - V. núm. 9695.
12058. C1v1DANl!s, M. DE S.-Ejistolario de Gabriel y Galán. - Madrid,
1918, 8.0 , 247 págs., 3,50 ptas.

FOLKLORE
LITERATURA POPULAR

12059. Las mejores coplas españolas. Selección de V. García Calderón.París, Edit. Franco-Ibero-Americana, 1922, 16.º, 176 págs.
12060. Canciones populans. Edited by A. luce.-Silver Burdett &amp; Co.,
1921, v1-138 págs.,$ 1,28.
12061. KRüGllR, F. - Sobre J. Alvarado y Albo: Colección decantares
de boda 1·ecogidos en el valle de Labiana, Babia y Alto Bierzo.RFE, 1922, lX, 337-338.
OBRAS DIVERSAS

12062. KRüGER, F. - Sobre A. Guichot y Sierra: Noticia histórica del
Folklore. - RFE, 1922, IX, 338-339.
12063. Lu1,o RoZA DE AMPUD1A, A. DE.-.Del folklore asturiano: mitos,
supersticiones, costumbres. Prólogo de R. Menéndez Pidal.Madrid, Talleres.• Voluntad&gt;, 1922, 8.0 , x1x-277 págs., 7 ptas.

Conferencias del profesor Gómez Aforeno. - El catedrático de Arqueología arábiga de la Universidad de Madrid y profesor en el Centro de Estudios Históricos, D. Manuel Gómez Moreno, ha dado en el
verano último tres series de conferencias sobre aspectos del arte español en Buenos Aires, Rosario de Santa Fe y en Montevideo. Fué
invitado - como los profesores que le precedieron en la honrosa embajada espiritual - por la Institución cultural española de la República Argentina y por la del Uruguay. Del éxito de las conferencias
se han hecho eco los periódicos de ambos países. La Universidad de
Montevideo acordó publicar las lecciones en ella pronunciadas, y recibió al Sr. Gómez Moreno como profesor honoris causa. El programa
desarrollado es sobremanera sugestivo y merece conocerse. Su título:
«La vida española en el arte.&gt; He aqul los enunciados: l. Caracte,·isticas nacionales: a) El barroquismo, forma artística del genio español.b) Escultura polícroma: la emoción plástica intensificada. - e) Del
Greco a Goya: el ascetismo de los grandes pintores.,- d) El Renacimiento, siglo xvi: culto; acción popular religiosa. - e) Las ideas de
ultratumba: culto funerario. - ./) La vida aventurera reflejada en la
pobreza del arte civil. - II. Evolución del arte cristiano español: a) Período bárbaro: artes visigodo, asturiano y mozárabe. -b) Período románico, siglos XI a xn: la peregrinación a Santiago de Compostela. e) Período ojival, siglos xm a xv: catedrales; castillos. - d) El Renacia::ento, siglo xv1: predominio europeo; fracaso del clasicismo. e) La arquitectura barroca, siglos xvu y xvm: concentración nacional. - Ill. El arte musulmán espa1iol: a) Desarrollo del orientalismo
• andaluz. - b) Las ciudades: organización, cultura. - c) Opulencia de
vida doméstica: la Alhambra. - d) La gran mezquita de Córdoba; la
Giralda. - e) Intensidad de valores decora ti vos en Arquitectura. f) Las artes suntuarias: su aceptación entre los cristianos. -g) El arte
mudéjar como reacción de orientalismo. - IV. Iniciativas preltistdricas del genio espa1iol: a) Predominio en Occidente: el arte tartesio; el
arte ibérico. - b) Explosión de la facultad artística en el hombre primitivo; la cueva de Altamira: pinturas rupestres. Tales fueron los
temas tratados en Buenos Aires en 18 conferencias; más condensado

�NOTICIAS

y con organización distinta, fué el programa explicado en 10 lecciones
en Montevideo. En Rosario de Santa Fe (República Argentina) dió
también el Sr. Gómez Moreno tres conferencias.
- Biblioteca Literaria del Estudiante. - De los treinta volúmenes
de que ha de constar esta colección, han aparecido los siguientes:
, . Fábulas y cuentos en verso, 3 ptas. -4. Prosistas modernos, 3,50 pesetas. - 5. Galdós, 3 ptas. - , 3. Tirso de Molina, 3 ptas. 17. Exploradores y amquistadores de Indias. Relatos geográficos, 3,50 ptas.-21. Ceruantes: Novelas y teatro, 3,50 ptas.-24. Novela Picaresca, 3 ptas.A los suscriptores de la colección se les hará un 20 por 100 de descuento. Dirijanse los pedidos al Sr. Secretario de la Junta para Ampliación de Estudios, Almagro, 26, Madrid.
- Curso para e:&gt;,,"/ran.feros. - El duodécimo Curso de vacaciones
para extranjeros, organizado por el Centro de Estudios Históricos,
tendrá lugar en Madrid, del 9 de julio al 4 de agosto de 1923. Estos
Cursos están destinados, como es sabido, a los extranjeros q_ue no
pudiendo hacer una larga permanencia en España deseen adquirir,
durante unas breves semanas de trabajo organizado y metódico, una
clara información de conjunto respecto al pais y a la sociedad españoles. En el programa correspondiente al Curso de vacaciones de 1923
figuran los siguientes conceptos: Conferencias sobre gramática, fonética, literatura, historia, arte, geografía y vida española. Clases prácticas de conversación, sintaxis, pronunciación, transcripción fonética,
composición, dictado y traducción. Cursos especiales sobre español
comercial y sobre diversos temas concretos de literatura y arte. Visitas a los principales museos, y excursiones a Toledo, Segovia, La
Granja y El Escorial. Se conceden certificados de asistencia y diplomas de aptitud. Facilita informes detallados la secretaría de los Cursos para extranjeros: Centro de Estudios Históricos, Almagro, 26,
hotel, Madrid.

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1785023&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista de Filología Española, 1922, Tomo 9, Cuaderno 4, Octubre-Diciembre</text>
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                <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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BIBLIOGRAl'ÍA

11676. CASTELLANOS, C. A. - Et tema de&lt;,cDelgadina, en el folklore de
Santiago de Cuba. - LAnt, 1922, V, 43-48. -V. núm. 10944.
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11678. LEGUIZAMÓN, i\I. - Folklore Argentino. Ceiba y Seibo. - Humanidades, 192 1, II, 169· 182.

REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA

LITERATURA POPULAR

11 679. BERTON1, G. - Una 1·accolta di canzonette spagnuole posseduta da
Gittlia d'Este.-ARom, 1921 , V, núm. 1.
1 1680. PFANDL, L.-Sobre el Cancionero poético y musical del siglo X V f I
publicado p or J. A roca. - L GRPh, 1922, XLIU, 124• 126.
11681. PFANDL, L. - Sobre R. Mitjana: Comen/a,ios y apostillas al
•Cancionero poético y musical del siglo XVII» publicado por
J. Aroca.-LGRPh, 1922, XLIII, 124- 126.

Tomo IX.

JULIO·SEPTIE■BRE

1922

Cuaderno 3. 0

LOS ELEMENTOS ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

OBRAS DIVERSAS

A. - Felipe Pedrell, der Gründe1· der spanisc/1en Nationaloper. - Spanien, 1921, JJI, 74-86.
11683. LERMANN-NITSCBE, R. - Unpnmg und Verbreitung von Lasso
1md !Vurfkugeln. - ZDWV, 1920, VI, 81 -88.
11684. Koca-GRÜNBERG, Tn. - lndianermti1·chen aus Südamerika . Jena, E. Diederichs, 1920, 344 págs., 8 ilust. y I mapa.
11682.

REIFF,

La dominación española en Cerdeña duró desde l 326
hasta 1714; pero quedó limitada en un principio a la parte meridional de la isla, y no se extendió sino poco a poco sobre el
resto del territorio sardo. Sólo a partir de 1478 se puede decir
que toda la isla está en poder de los españoles, es decir, a
partir de la batalla de Macomer (19 de mayo de 1478), por
la cual la lucha secular entre Arborea y Aragón fué decidida
en favor de este último. En este día «quedó de todo punto
Sardeña por el Rey», como dice el historiador Vico, Historia
general de la isla y reño de Sardeña, Barceloná, 1639.
Los conquistadores eran aragoneses y de habla catalana.
La lengua catalana cundió presto en las ciudades, sobre todo
en Cáller (Cagliari), donde antes, prescindiendo del dialecto
sardo nunca desarraigado, se hablaba el italiano introducido
por los pisanos, como aun hoy día lo testifican las palabras
tomadas a préstamo del antiguo toscano.
Resulta que ya en l 337 se publicaron en lengua catalana
los decretos del gobernador dirigidos a los empleados de la
Administración 1 •
1
Ton A Y GüELL; Bibliografía española de Cerdeiia, Madrid, 1890,
pág. 13, donde está reproducido el texto catalán d el pergamino conservado en el archivo de la catedral de Cáller.
TONO IX.
15

�222

M. L, WAGNER

No cabe duda de que el catalán se hablaba principalmente
en las ciudades, mientras en las aldeas se usaba, como siempre, el dialecto indígena. He aquí, en comprobación de ello,
lo que dice a este propósito Sigismundo Arquer en su Sardiniae brevis historia et descriptio (1588) 1 : «Sunt autem duae
praecipuae in ea insula linguae, una qua utuntur in civitatibus,
et altera qua extra civitates. Oppidani loquuntur fere lingua
hispanica, tarraconensi seu catalana, quam dedicerunt ab Hispanis, qui plerumque magistratum in eisdem gerunt civitatibus: alii vero genuinam retinent sardorum linguam.» Y cuando Bernart Boades, en su Libre dels Feyts cfarmes .de Catalunya asegura que en su época, es decir, en la primera mitad
del siglo xv, los sardos «parlan la lengua catalana molt polidament axí com si fos en Cat~lunya:. 2 , alude, por lo visto,
a las ciudades; y más explícito todavía es Mossen Cristófol
Despuig, quien escribió a mediados del siglo xvr: «En Sardeña ... tenen també la llengua cathalana, bé que alli tots no parlen cathalá, que en moltes parts de la illa retenen encara la
llengua antigua del reyne, pero los cavallers y les persones de
primor y finalment tots los que negocien parlen cathalá, perque 1~ cathalana es alli cortesana» 3 •
En l 565 los Estamentos reunidos en Cáller pidieron que
los estatutos de Iglesias, Bosa y Sácer, hasta entonces escritos en italiano, se trasladaran «al sardo o al catalán» 4, y
el virrey D. :Alvaro de Madrigal propuso la traducción al
catalán, la cual fué otorgada por decreto real de Felipe II,
1

En la Cosmographia de SEBASTIANO MüNSTEK, Basilea, 1588.
Edic. Aguiló y Fúster, Barcelona, 1875, pág. 401.
3
l\Iorel-Fatio, en Gró'bers Gmndriss, 12, pág. 842.
• «Per quant en lo present regne hi ha algunes citats, comes la vila
de Iglesias y Bosa, que tenen capitol de breu, ab lo qual se regexen,
y son en Jlengua pisana o italiana¡ y por lo semblant la ciutat de Sasser te'alguns capitols en llengua genovese o italiana¡ y per quant se
veu no convé ni es just que lleys del regne stiguen en llengua strana,
que sia provehit y decretat que dits capitols sien traduhits en llengua
sardesca o catalana, y que los de llengua italiana sien abolits, talment
que no reste memoria de aquells•, según ENR. BorrrN1-MASSA, La Sat·degna sotto iJ dominio spagnolo, Turin, 1902, pág. 51.
2

EL ESPAÑOL Y CATALÁN

EN

LOS DIALECTOS SARDOS

223

fechado a 22 de junio de I 565. De esto se desprende que
en esta época el catalán se comprendía más fácilmente que
-el italiano.
No cesó el uso del catalán en Cerdeña después de la reunión de los reinos de Aragón y Castilla ( 1469). Los virreyes, que a partir de esta fecha no eran catalanes sino en muy
raros casos, siguen publicando los «pregones» en lengua catalana, como antes. Pero poco a poco el español se abre camino. Hasta 16oo los edictos se publican exclusivamente en
-catalán; desde el año r6o2 se introduce el español; sin embargo, se continúa todavía empleando el catalán en los pregones, y no es sino a partir de 1643 cuando el español se
usa exclusivamente en las leyes y decretos 1 .
En la parte meridional de la isla el catalán había echado
raíces tan sólidamente que aun en 1738, cuando Cerdeña ya
pertenecía a la casa de Saboya, los marqueses de Quirra tuvieron a bien decretar en lengua catalana las prerrogativas que
concedieron a sus vasallos. Aun hoy en día se dice en el
Campidano de uno que no se sabe expresarse bien que «no sidi
su kadalánu» 'no sabe catalán'. Que el catalán se compren-diera y se haulara también en los pueblos de la llanura- junto
al dialecto autóctono, por supuesto - lo prueban las numerosas palabras catalanas usadas en el sardo campidanés. Únicamente a principios del siglo xvm, según el testimonio de un
-contemporáneo 2 , el español va suplantando al catalán también en el Sur de la isla, como lengua general.
En la parte septentrional se escribía hasta principios del
siglo xvn tan sólo en sardo o en latín; el catalán nunca logró
.arraigarse allí; mas, en cambio, fué siempre aquí muy fuerte la
influencia del italiano, dado que las comunicaciones y rela-ciones con el continente italiano eran más frecuentes y más
fáciles. Las actas del capítulo de Sácer se redactaron constan1 G1ov. S1ono-P1NTOR, Storia Letteraria di Sardegna, Turín, 1843I, 108.
2
Gws. Cossu, Della Citta di Cagliari. Notizie compendiose sacre e
profane, segunda edición, 1780, pág. 211.
·
4 8441

�224

M,

L. WAGNER

temente en logudorés hasta el año 16491, y el castellano ne&gt;
se usa en los registros de las reuniones del consejo y en las.
escrituras de arrendamiento de Sácer antes de 1610 2 • Martín
Carrillo relata lo siguiente sobre las condiciones lingüísticas.
de Cerdeña en su época (1611) 9 : «El reyno de Sardeña tiene
peculiar y particular lengua que llaman sarda, la qua! no sehalla, ni se sabe que está en otra parte del mundo : y aun en
el mismo reyno ay alguna differencia de la &lt;leste cabo deCáller a la del otro cabo de Sácer; en las ciudades principales.
hablan y entienden la lengua castellana y catalana. La catalana,
es más ordinaria en este cabo de Cáller por auer más comunicación con catalanes y castellanos; en el otro cabo usan más.
la italiana y genovesa por tener más comunicación con Italia
y Génova; todos entienden la lengua sarda como la común al
reyno, y se corn1erva tanto en las aldeas que no entienden
otra lengua.»
De esta manera, pues, se explica el hecho de que la influencia catalana sobre el sardo fuese escasa en el Norte 4 , y queallí predominara la castellana.
1 D. F1L1A, La Sartlegnti~Cristiana, II, 320, n. 2; comp. RAFFA GARZib
Gerolamo Araolla, Bolonia,- l-9-J•4, pág. 43.
2

ENR. CosTA, Sassari, Sassari, 1885, I, 286; GARZIA, Op. cit., pág. 43MARTÍN CARRILLO, Relacidn al Rey Don Pltilipe I Nuestro Señor ¡
Del Nombre, Sitio, Planta, Conquistas, Christiandad, Fer#lidad, Ciudades, Lttgans y govierno del Reyno de Sartle,ia I Por el Doctor Martín 1
Carrillo, Canónigo de la sancta Iglesia de la Seo de 1 (:arago;a, Visitadorgeneral y Real del dicho I Reyno en el año I6JI, Barcelona, 1612, pág. 81.
' Aquí es oportuno hacer observar que no es exacta la especie deque los elementos catalanes del sardo se deriven del dialecto catalán
de Alghero, opinión que corre como verdad aceptada en muchos escritos. Alghero fué tomada en 1354 por el rey D. Pedro el Ceremonioso;
los habitantes tuvieron que evacuar la ciudad, y en su lugar se esta-blecieron allí los catalanes. De ahí que se hable catalán en Alghero_
Pero no se puede comprobar ninguna influencia del catalán de Alghero
sobre los dialectos sardos colindantes; por el contrario, está el catalán
de Alghero lleno de sardismos, y la mayoría de sus habitantes hablan
también el dialecto logudorés. Una lista de sardismos del dialecto de
Alghero, que se podría fácilmente ampliar, se halla en A. CINFFO, lnfluéncies de l'italia i diferents dialf.ctes sards en l'algueres. Pnmer Con3

El ESPAÑOL V CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

225

No estará de más advertir (porque es característico por
tas condiciones de las pequeñas ciudades en el interior de la
-isla) que entre los documentos del archivo parroquial de Ma{;Omer, los de los años 1573 y 1624 están aún redactados en
-sardo, desde entonces cada vez más en catalán y muy pronto
-en español, como pudimos averiguar en el lugar mismo.
El Sr. Toda y Güell presenta una considerable lista de
-escritores de origen sardo que escribieron en lengua española,
-entre ellos el famoso Antonio de lo Frasso, autor de los Diez
libros de fortuna de amor (Barcelona, 1573), que todo l~ctor
&lt;lel Quijote recuerda, por haber sido ellos también víctimas
&lt;le! cé!ebre auto de fe. Aun después de reunida la isla con
Saboya siguió siendo el español lengua generalmente conocida y usada en Cerdeña hasta los umbrales del siglo xrx. Sigue
hablándose y usándose durante todo el siglo xvnr, sobre todo
-en las iglesias, como se infiere de los numerosísimos sermones
y oraciones fúnebres redactados en español hasta 1797 1 . En
las escuelas y los Tribunales el español quedó como lengua
oficial hasta 1764; en este año decretó el .gobierno de Turín
que se reformaran las dos universidades de Cáller y Sácer, y
que de allí en adelante el italiano fuera la única lengua admitida en las escuelas.
En los conventos siguió usándose el español aun en las
primeras décadas del siglo xix 2 •
En el susodicho archivo parroquial de Macomer el primer
documento italiano lleva fecha de 1791; siguen muchos documentos redactándose exclusivamente en español hasta 1824,
y de aquí en adelante solamente documentos italianos.
Sentadas estas consideraciones no extraña que la proporgres Internacional de la Llengua Catalana, Barcelona, 1908, págs. 170 y
siguientes.
1 Véanse más pormenores en el artículo del autor Gli elementi del
sardo, en Archivio Storico Sardo, III, 1907, pág. 385 y sigs.
2
ToDA Y GUsLL, Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, 1888,
XXV, 392, afirma que en el convento de Santa Clara, en Cáller, fundado por cinco madres venidas de Valladolid en 1644, se hablaba todavía español en la época de su visita.

�226

M. L. WAGNER

ción de elementos catalanes y españoles en sardo sea bastante
crecida. La cultura de las ciudades sardas en los siglos xv1 y
xvn era, principalmente, española; españoles eran los usos y
costumbres y, sobre todo, la moda. Como entonces no había
universidad en la isla, los jóvenes estudiosos tenían que matricularse en las universidades italianas o españolas. En Italia eran las universidades de Pisa y Bolonia las que más frecuentaron los sardos; en España, las de Zaragoza, Salamanca
y Alcalá. En la de Zaragoza encontramos como profesor deTeología al P. D. Giacomo Pinto, de Sácer; en Salamanca
estudiaron y se graduaron D. Pietro Frasso Pilo y D. Pietro
Quesada Pilo, los dos sardos; y en España había estudiado
filosofía y humanidades D. Alesio Fontana, sacerés, quien
más tarde acompañó a Carlos V a Alemania, Holanda y Bélgica como secretario 1 .
Por estos y muchos otros canales penetró la cultura española. No puede causar maravilla que esta influencia fuese sobretodo muy fuerte en la capital, y hasta hoy día Cáller conserva
cierto carácter español y muchas costumbres que recuerdan
las de España. Desde la capital y las otras pequeñas ciudades
del Sur, las modas y las lenguas catalana y española se difundieron también en el campo, y resulta que los elementos lexicales catalán y español, saliendo de Cáller, se extienden bastante uniformemente sobre toda la parte meridional de la isla,
es decir, sobre la gran llanura (el Campidano); pero muy a
menudo alcanza también las montañas y valles de la Barbagia, y se propaga hasta la región central del Nuorés, aunque
muchos catalanismos e hispanismos estén limitados a la llanura. Como llevo dicho, la parte septentrional está más sometida a la influencia española que la parte meridional; pero esto
no impide que el Sur haya acogido también, al lado de los
prevalecientes elementos catalanes, muchos hispanismos.
A veces compiten las palabras catalanas con las españo1

Véase P. TOLA, Dizionario Biograjico degli Uomini ll!ttstri di Sardegna, Turín, 1837, I, 14, n. 2¡ M. L. W AGNER, Di~ Rimas Spiritttales t·o11
Giro/amo Araolla, Dresden, 1915, págs. x-XI.

EL ESPAÑOL Y CATALÁN BN LOS DIALECTOS SARDOS

las o se emplean indiferentemente, como en campidanés:
cp. peca =esp., al lado depiga=cat.; cp. arratéra=cat. ratera, al lado de arratonéra = esp. ratonera; cp. orivéttu, = español ribete, al lado de (av)vorétta = cat. voreta; cp. arrekkóni = cat. racó, al lado de arreqkóni, arriqkóni = esp. rincón;
log. koíru, = cat. cuiro, al lado de koérzt = esp. cuero.
En otros casos se emplea en el Sur la palabra catalana, en
el Norte la española; así se llaman las alabanzas de los santos
en el cp. góccus = cat. goigs; en el log. gózos = esp. gozos,
o cp. armússa = cat., pero log. muzzétta (y también cp. -»utssétta) = esp. muceta; cp. skarmt = cat. escanz, pero log. iskárnyu = esp. escarnio.
Asimismo sucede que el campidanés emplea un hispanismo donde el logudorés prefiere una palabra italiana; por
ejemplo : cp. biázi = esp. viaje, log. biazu = ita!. viaggio;
cp. o!éras, u!éras = cat. zdleras, log. occáles = ita!. occhiali;
cp. pai~u = esp. país, Jog. paé~u, paé~e = ita!. paese; campidanés striyyulai = cat. estrijolar 'almohazar', log. stri!are =
ita!. strigliare.
Dada la identidad de muchas palabras catalanas y españolas, no siempre se puede decidir si el préstamo se debe a la
una o a la otra lengua.
Muchos hispanismos ya no se usan más que en las aldeas,
al paso que en Cáller y en los centros ciu&lt;;ladanos van introduciéndose los correspondientes términos italianos; así akkadésiri y akkontéssiri cede paulatinamente el paso a suzzédiri = ita!. succedere; aggwardai 'aguardar' a aspettai; afrénta a
affróntu; aorrai, aurrai 'ahorrar' a risparmiai; alabai a lodai
(ita!. lodare); alentai a animai; a!anai 'allanar' a appranai o
apparizai (ita!. appianare y pareggiarej; amparai a diféndiri o
protéyyiri; caskyai 'chasquear' a yogai (ita!. ginocare); dipneresiri 'desmerecer' a demeritai; di~obbedéssiri 'desobedecer' a
di~ubbidiri; luegu a súbittu (ita!. subito), etc.
_Este fenómeno sigue ganando terreno por la enseñanza
del italiano en las escuelas y el servicio militar en el continente italiano. Tanto es así, que numerosos hispanismos se comprenden todavía, pero no se emplean sino en son de broma,

�228

11(.

L. WAGNER

BL ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

por ser considerados como anticuados; así, por ejemplo,
muccacca, Sttmbréri, alguazíli.
Sin embargo, los catalanismos e hispanismos del sardo
son aún bastante numerosos y no dejan de ofrecer muy grande interés, por enseñarnos claramente cuáles eran los dominios en que prevaleci6 la influencia cultural de los españoles.
Con la administración española se introdujeron naturalmente los términos oficiales que atañen a eUa. Los documentos sardos de la época rebosan de términos catalanes y españoles tocantes al derecho y la administración, la mayoría de
los cuales ha caído en desuso ya junto con las costumbres 1.
Pero aun hoy subsisten los siguientes: log.-cp. sfndiku = español síndico o cat. síndic; cp. yuyi, nuor. zuzze 'juez'= catalán ju{g"e (pero 1og.yuíge, z'uíge = lat. judicem); cp. abogau
esp. abogado y cp. aboga.ría = esp. abogacía; logudorés-cp. eréz, = cat. hereu, y en campidanés tambié n eredértt =
esp. heredero (en log. además eréde = ital. ); cp. albaséa =
esp. albacea; log.-cp. arguzzínu 'alcaide' = cat. algotzin; logudorés-cp. gómitu, kómitu 'cómitre'
cat. cómit; los guardias rurales a caballo se llaman todavía en cp. barra(n)céllus,
log. barranzéllos, barranzéddos, esp. ant. barracheles 2•
Otros términos administrativos aún empleados en el campo, en parte también en Cáller, son : cp. (y callerés) ápoka
'recibo notarial' = esp. ant. ápoca; log.-cp. autu 'decreto judicial' = esp. auto; cp. (en la región de Gerrei) krecu 'interés del capital' = cat. creix; log.-cp. mora 'demora, prórroga' = esp.; cp. prísya 'registro notarial' = esp. ant. prisia;
cp. ranzélu = esp. arancel; cp. lacea 'derecho de aduana' =
cat. tatxa; log.-cp . .finkare 'imponer contribuciones', fiIJka
'impuesto, hipoteca' = esp. fincar, finca; !(,g.-cp. derrama
'contribución sobre las mercancías'= esp.; log.-cp. imbargare, -ai 'retener judicialmente', imbargu
esp. embargar, -o;

=

=

=

1

Un registro muy útil de tales términos se encuentra en G1ov. P1LUTO, Dizionario del Linguaggio ATchivistico in Sardegna, Cagliari, 1886.
2
Véase sobre esta institución mi libro Das Landlicll.l Leben Sardiuiens im SpiegeJ der Sprache, Heidelberg, 1921 1 pág. 38, y el grabado
núm. 23, que representa a los barranzeltos.

229

iog.-cp. luire, -i 'remitir contribuciones', log. luissyóne, campidanés luizyóni 'remisión de contribuciones'= cat. !luir, lluició 'redimir o quitar censos, redención de censos' (Escrig y
Martínez, Diccionario valenciano-castellano, s. v.); log. rateare
'desfalcar' = esp. ratear; log. segrestare, sagrestare 'secuestrar, embargar'
cat. segrestar; cp. sikutai (Oristano) sukutai 'hacer embargo de los bienes de alguien' = esp. ejecutar 1 ;
log. afforrare 'dar una anticipación de dinero que después se
-descuenta en el precio medio de la mercancía', affórru 'adelanto' = esp. aforar, aforo; log. allegare, cp: -ai 'producir
documentos' = esp. alegar; log. pletare, pretare, cp. -ai 'liti.gar judicialmente', plétu = esp. pleito; y aquí huelga citar
también log.-cp. arcivu = esp. arcltivo, al lado de alciu, al.:::íu = cat. arxíu.
Notable es la influencia española en todo lo relativo a la
iglesia, que, como queda dicho, se puede comprobar en sardo
hasta los umbrales del siglo x,x. El fastuoso ceremonial español, las numerosas procesiones y las cofradías en las ciudades,
especialmente en Cáller, recuerdan a España. Y catalana y española siguió siendo la terminología. A la catedral de Cáller le
llaman popularmente sa ~éu = cat. seu (lat. sede); en el nuorés, con asimilación de la vocal final a la terminación usual del
femenino: sa ~éa; las procesiones se dicen en campidanés y
nuorés pnifassonis, -es= cat. professó; la de Pascua, en la
cual se encuentran en la calle y se saludan María y su Ilijo resucitado, viniendo los dos de dos iglesias distintas: s'i11kóntru,
como en España el encuentro; las cofradías, cp. yerme11dádis =
cat. gennandá,, y sus acólitos, yermánus o ku1ifráras = catalán germá, confrare; el obispo en cp. obispu; el arzobispo,
cp. arzebispu; el monje, log. 11tónzz1,, cp. 111ó11gu, correspondientes a la palabra española, transformada fonéticamente según
las normas que se explicarán más adelante; el fraile, cp. para=
cat.; cp. doméri 'cura semanero'
cat. domer; cp. donáu,
log. donádu 'lego de un monasterio' = esp. donado; log. pres-

=

=

1 [Supone sec1,tar, aun usado en Cervantes; véase MsNKNDKZ PmAL,
Antología de prosistas, 1917 1 pág. 66. - N. de la R.]

�llf. L. WAGNER

EL ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

te, cp. -z· 'sacerdote celebrante' = esp. preste; log.-cp. sor
'religiosa' = esp.; cp. cántri = esp. chantre; cp.-log. vara
'sirviente de la iglesia'= esp.; cp.-log. (i)skolánu 'sacristán'= cat. escolá (al lado de gáganu = lat. diaconus);
cp. monasi!u = esp. monacillo; cp. is fiélis
esp. los fieles
(se. cristianos); log. filigrésu
esp. feligrés; cp. g11,véntzt =
cat. covent; log.-cp. monasteriu = esp. monasterio 1 •
Vestiduras eclesiásticas : cp.-log. kazu!a = esp. casulla;
cp. prapelissu, prapalíssz1, = esp. sobrepelliz; cp. rokkéttu =
cat. roquet, esp. roquete; cp.-log. ternu 'traje que el sacerdote
viste en la misa mayor' = esp. tento; cp. ropóni 'ropa larga
del sacerdote'= esp. ropón; cp. accamárra 'manto del sacerdote'= esp. chamarra; cp. armússa 'muceta del obispo'=
cat.; cp. mussétta, log. muzzétta = esp. muceta; cp. ennínize
'manto armiñado de los canónigos'= cat. enni (esp. ant. arminio); cp. kapí!a 'capucha del traje de los cofrades' = español capilla; cp. kué!u 'cuello del traje sacerdotal'= esp. cuello; cp. balóna 'esclavina sacerdotal' = cat. balona (esp. valona); cp. tókka 'prenda de lienzo blanco de las religiosas' =
esp. toca.
Objetos y utensilios eclesiásticos: cp. dróna, log. drójna,
trójna 'púlpito' = cat. trona; cp. faristólu, paristóltt 'facistol,
atril del coro'= cat. faristol; log. frontále, cp. -i 'parte delantera del altar' = esp. frontal; cp.-log. peág'a 'tarima :i.l
pie del altar' = cat. peanya, esp. peana; cp.-log. katijfa 'alfombra del altar'= cat. catifa (esp. alcatifa); cp.-log. níccu =
esp. nicho (del santo); cp. skaparátu 'alacena conteniendo
reliquias, relicario'= esp. escaparate; cp. si!ería = esp. sillería; log. dozél, tozél, cp. dozéliu = esp. dosel; log. impá!itt
'dosel portátil' = esp. palio; log. apparndóre 'mueble donde
se colocan los trajes sacerdotales'= esp. aparador; cp. yióni
'bandera de las procesiones'= esp. guión; cp. umi!adéri 're-

=

1

=

El cat. literario monas/ir se encuentra como nombre de lugar de
un pueblo cerca de Cáller, que popularmente se llama 111uristém~ forma ésta derivada del gr. MoYaotYjpt(oY). (Véase mi artículo sobre los elementos griegos del sardo en Byzantzilisch-Neugriechiscl1e Jahrbüclu,-,
1920, I, 165.)

clinatorio' = esp. humilladero; cp. kauade1a, call. karané!as 'vinajeras en que se sirven en la misa el vino y el agua'=
cat. cauadellas; cp. krizméra 'jarro en que se conserva el crisma' = esp. crismera; cp. izópu = esp. hisopo (para dar agua
bendita); cp. matrákka 'carraca que se usa durante la Semana
Santa' = cat., esp. matraca; cp. kadaffáli 'catafalco' = catalán cada/al; cp. mula 'catafalco', derivado del cat. mulassa de
idéntico sentido; cp.-log. círiu, sírin = esp. cirio; cp. cerz1a
'vela pequeña de cera para uso de la iglesia'= esp. cerilla;
cp. stadáli 'vela enroscada' = cat., esp. ant. estada!; cp.-logudorés acca, cp. accéra 'candelero para poner hachas' = español /zac/za, hachero; cp. blandóni, brandóni 'hacha de cera' =
esp. blandó11; call. arroséri 'rosario' = cat. roser; cp. kabréu,
'libro eclesiástico donde se apuntaban los diezmos' =cal. capbrett; cp.-log. kartí!a, log. kastt1a, 'documento que da al sacerdote el derecho de confesar' = esp. cartilla.
Y aquí cuadran además otras palabras tocantes a la esfera
eclesiástica: cp. koróna 'tonsura de los sacerdotes' =esp. (que
también se usa en italian.o; cp. arrezai, log. rezare, razare =
esp. rezar; cp. pernuliai 'administrar la Extremaunción (pernulitt) = cat. pernoüar 1 ; cp. sú.miri 'consumir el sacerdote en
la misa'= esp. sumir; cp. ressígta 'resignación, agonía del
moribundo' = cat. resigna; cp.-Jog. alabánzas 'versos cantados en loor de los santos'= esp.; cp. góecus, log. gÓ'fOS,
'ídem'= cat. goigs, esp. gozos (véase pág. 227); cp.-log. assusséna 'usado en las canciones en alabanza de la Virgen, por lo
inmaculada' = esp. azucena; cp. sa di deis fináus = esp. día
de los finados.
A la influencia eclesiástica hay que atribuir también los
numerosos nombres de bautismo de abolengo catalán que señaladamente persisten en el Campidano: Alési 'Alejo'= catalán Aleix; Bardíli 1 Baudilio' = cat. Baldirí; Bartuméu 'Barto1 Compuesto por lo visto con perna. Lo que dice C. Suv10N1 sobre
la palabra sarda en sus Note di Lingua Sarda, núm. 139 (Rendiconti
del R. Istit. Lomb., 1909, XLII, 840), no da en el hito. Considera él la
palabra como indígena y la explica como per +in+ oliare, de formación erudita. Pero, como se ve, esto no hace al caso.

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l\l, L, WAGNER
BL BSPAÑOL Y CATALÁN BN LOS DIALECTOS SARDOS

lomé'= cat. Bartomeu; Brái 'Bias' = cat. Blai; Gordi 'Jorge'= cat. Yordi; yiróni 'Jerónimo'= cat. Geroni; Impéra,
Péra 'Pedro' = cat. Pere; Piríkku = esp. Perico; Luizu =
cat.-esp. Luis; y a éstos puede añadirse la denominación del
Bastioni'e Santa Krézt en Cáller (del cat. creu 'cruz').
Cáller conserva hasta el día de hoy muchos usos y costumbres españoles y junlamente las palabras españolas correspondientes que frecuentemente se conocen también en los
pueblos de la llanura. Los amantes pasan sus horas delante
de las ventanas y las reccas ( cat. re(i)xa) a pelar la pava
(fastiyyái = cat. festejar); por querer a una muchacha se dice
stimai, como en Cataluña estimar. Las mozas de los barrios
populares gastan la 1nantilla española y un corpiño llamado
kóssu = cat. cos, y llevan pesadas arrekkádas o arrakkádas de
oro, y en los días festivos una joya preciosa pendiente del
cuello: su lá'í.u = cast. lazo, llamado así por la cinta en que
está colgada la alhaja. l\Iuchas prendas de moda tienen denominación española: log.-cp. botta = esp. bota; log.-cp. pezmku
'calcetín' =cat. pe(h)uc; cp. sabátta= cal. sabata; log.-cp. kott:1a = esp. cotilla; log.-cp. kambúsu 'cepillo, gorro de los
niños'= cat. cambuix; log. karétta 'cofia, gorro de mujeres'=
esp. careta; cp. cía 'especie de pañuelo de cabeza'= esp. chla;
log.-cp. korbátta = esp. corbata; cp. míya, nuor. miza 'media' = cat. mitja; cp. mukkadóri, log. mukkalóru 'pañuelo de
bolsillo'= cat. mocador; log.-cp. fétta 'cinta de hilo o algodón'= esp. veta; cp. tráu, log. traúku 'ojal'= cal. trau(c);
cp. ulléra, tt!lra 'anteojos' = cat. u/lera.
En la difusión de estos y semejantes términos que se refieren a la moda desempeñarían un papel muy importante los
comerciantes ambulantes que, según nos consta, frecuentaban
también las ferias rurales durante la dominación española. Lo
mismo sucede todavía hoy día con los mercaderes italianos
que recorren la isla y que introducen con sus géneros las palabras italianas con las cuales los denominan y despachan, y
en este trueque continuo estriba el hecho de que muchas
palabras sardas antiguas tocantes a la indumentaria cedieron
el paso a neologismos catalanes, españoles e italianos, y de

=

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f
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11

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1

233

los catalanes y españoles muchos van poco a poco cayendo
en desuso, poniéndose en lugar de ellos los italianismos respectivos 1 •
Los diccionarios sardos contienen, por ejemplo, las palabras siguientes para paños y tejidos : log. brokkadzlu = español brocadillo; cp. kalamándra = esp. 2; log.-cp. kalmúk =
esp. ca/muco; log.-cp. kapiccóla = esp. capiclzola 8; cp. katablfa = esp.; log. ispolímt = esp. espolín; log. istuppzla =
esp. estopilla; log.-cp. pelfa 'felpa' = cat.; cp. pikkótti = español picote; log. ratína, cp. retínu = esp. ratina; y pueden
agregarse aquí los términos que atañen a la cama: cp. mataláffu 'colchón' =cat. mata/aj (Vogel); log. banítta 'colchón'=
esp. sabanita (con separación de la primera sílaba confundida
con el artículo sardo); cp. vánuva, fánuva, log. fánua, fáun1r
'frazada'= cat. vánova; log.-cp. frassáda, fressáda = esp. frazada.
Las plataformas en los tejados de las casas, como especialmente se estilan en Ozieri, se llaman suttéa = esp. azotea; los
pisos subterráneos en Cáller i~ bastes= esp. bajos (como también en Nápoles : vaso); en el italiano regional de la capital
usan para estas habitaciones situadas bajo el nivel de la calle
la expresión i sóttani tenida por italiana, pero en verdad española, sótano, como lo evidencia la acentuación enfrente de la
italiana sottano, donde el acento carga en la segunda sílaba,
palabra que además de esto no tiene igual significado.
Las tiendas donde se vende sal y tabaco se llaman stankus
como en España (cat. estanc/z, esp. estanco), y los puestos en
las calles donde se despachan toda clase de géneros parádas'cat.; allí se venden entre otras cosas karapíga 'helado' = es1

Véase lo que aduzco en varios pasajes de mi libro Das La11d-

liclie Le/Jen Sardiniens im Spieget der Spraclte, Heidelberg, 1921.
2
También en toscano: calama11dra según Fanfani; pero tratándo~e

de palabra sarda meridional, es más probable el ori~en espa~ol._
s La palabra capicciola se halla también en dialectos italianos
(a pul.= tarent. capisciola, de Vincentiis, 55; rom. = march. capicciola~
Raccolta Osimo, 39), pero tiene alli significado distinto 'cinta, tira•
( cbindella, fettuccia, bavetta&gt;).

.' ' ¡'
1

'

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M. L. WAGNéR

pañol garapi1ia; alkórzas 'pasta de azúcar y almidón' = español alcorza; guéffus, llamados también gueffitf de faldikéra = esp. huevos de faltriquera 1; bu-gólus (log. y sac. brugólu) 'buñuelos'=cat. bunyol; mantegadas = esp. mantecada.
La gente del pueblo acostumbra todavía contar con arriális (monedas de dos céntimos) = esp. real; pézzas (monedas
de 50 céntimos) = cat. pessa, y mezubézzas (2 5 céntimos);
durus (moneda de 5 liras)= esp. duro, y se trabaja a (i)skaráda 'a destajo' = cat. a escarada.
Con las costumbres españolas se introdujo también como
tratamientó formal el uso de usted en lugar del patriarcal
tuteo, y se dice cp. bostéi o bostétti, log. vosté = cat. vosté o
esp. usted (cruzado con el sardo vos); el saludo de despedida
es adióssu = esp. adiós, y Ios recuerdos afectuosos que se
mandan a una persona cp. arrekadus = esp. recado.
Numerosísimas son las palabras catalanas y españolas
que se refieren a la cocina y a la comida : cp. arrevé!u de óu
'yema de huevo' = cat. rovell; cp. andarínus, log. andarínos
'gnocchettrini, sorta di pasta da minestra che si fanno in
casa' = esp. andarines; cp. kaldu 'sopa de carne cocida' =
esp. caldo; cp. kapponáda 'especie de sopa de pescado'=
cat. caponada; cp. kassóla 'cazuela, guisado de pescado' =
cat. cassol,1; cp.jindéus, log.jindéos 'pasta para sopa'= catalán jideus, esp. fideos; cp. fiambre= esp.; cp. flan = esp.;
cp. gacápu 'conejo' = cat. catxap; cp. gi~áu, log. gi~ádu =
cat.-esp. guisado; log.-cp. impanáda = esp. empanada; log. iskabeccare, cp. skabeccai = cat. escabetxar, esp. escabechar;
cp. lepu,drída = esp. olla podrida; cp. mendóngu 'tripas, callos'= cat.-esp. mondongo; cp, mókka 'ventresca' = cat. moca;
cp. néula 'barquillo'= cat.; cp. piókku 'pavo'= cat. píoc; además log. ipnurzare, cp. zmurzai 'almorzar'= cat. esmorsar.
Utensilios de cocina : log. koccári, cp. kuccerínu, kucceróni = esp. cuchara, cucharón; cp. ku!éra 'cuchara'= cat. cu1

La forma faldiké,-a es la del antiguo español que persiste aún en
dialectos de la Península y de América, como también en el judeoespañol ( aldilzéra); véase mi L&lt;indliche Leben Sa,-diniens..., pág. 64 y nota.

EL ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

2

35

llera; log. afuénte 'plato grande'= esp. fuente; log.-cp. saffáta 'bandeja, azafate' = cat. safata; cp. rebústu 'despensa, repuesto' = cat. rebost; cp. vinagréra = esp.
Expresiones que se refieren a la colada y lavado : campidanés bugada; log. bogada 'colada' = cat. bugada; cp. kóssiu 'coladero' = cat. cossi; cp. sindréri 'cernadero' = cat. cendrer; log. midóne, madóne; cp. imbidóni 'almidón'= cat. mirló;
cp. akkovonai, inkovonai 'poner la ropa en la lejía', del cat. cóven
'cuévano, lo que serveix pera posar lo llí en la bugada' (Saura).
Llama la atención lo numerosos que son los nombres de
peces de mar y otros términos relativos a la pesca tomados
al éatalán y al español. Esto se explica por el hecho curioso
de que los sardos, aunque habitantes de una isla, siempre
mostraban despego al mar y a las ocupaciones que con él se
relacionan; puede que la culpa de ello tenga que atribuirse a
lo riscoso y agrietado que es la costa que mira hacia Italia, a la
frecuencia y los peligros de las fiebres palúdicas en el litoral,
en la mayor parte empantanado, y al asolamiento de la costa
producido por estas causas y por el constante peligro de las
correrías de piratas berberiscos en los siglos pasados 1. Hasta
el día de hoy son los genoveses establecidos en Carloforte
(isla de San Pietro, cerca del litoral Oeste de Cerdeña) y los
catalanes de Alguer, y también los calleres¡;s medio catalanizados los que casi exclusivamente se dedican a la pesca y a
las ocupaciones marineras.
Nombres de peces: cp. agú!a 'aguja, espetón'= cat. agulla; cp. ancóva= esp. anchova; cp. araga 'pejearaña' = catalán aranya; cp. arengu 'arenque' = cat. arenclz; cp. bazúku
'bejugo' = cat. besuc; cp. kalamári = esp.-cat. calamar, campidanés cúkkara 'escombro' = cat. zuela; cp. korba1u 'corvina' = cat. corball; cp. yarréttu, log. zarrétte, zarréttu, 'smaris
cat. xerret; cp. lampúga 2 = esp. lampuvulg.' (ital. zerro)

=

1 Véase A. Cossu, L'lsola di -Saniegna. Saggio monograjico di geograjia jisica e d' antropogeograjia, Roma, 19001 págs. 1 38 y sigs.;
E. PAis, A,-ch. Sto,-, Sa,-do, VI, 96.
2 MARCIAt1s, Piccolo Vocabola,-io Sardo-Italiano, Fauna del Golfo de
Cagliari e Fauna degli a/tri ma,-i della Sa,-degna, Cagliari, 19141 pág. 12.

�236

EL ESPAÑOL

M. L. WAGNER

ga, cat. !lampuga; cp. lissa 'sábalo'= cat. llissa; cp. macconz,.
lag. mazzóne 'mujo!' = cat. maxón; cp. móllia 'salmonete'=
cat. mol/; cp. musóni, lag. musóne 'atherina sarda'= cat. mo(i)xó 1; cp.-Iog. mussóla 'mustelo'=cat. mossola (Vogel); cp. mustéla = cat.; log.-cp. múzulu, múzulu 'especie de escombro'=
esp.-cat. mújol; cp. orbáda 'rodaballo' = cat. oblada; cp.-log_
payéllu, 'pajel' = cat. pagel/; cp.-log. sabóga = esp.-cat.; campidanés salpa, sarpa = esp.-cat. salpa; cp. skritta 'raya' =
cat. escrita; cp. suréllu 'jurel' = cat. surel!, sorell; cp. ostióni,.
Iog. ostióne, ortióne 'ostra'=esp. ostión 2 • Además, campidanés mandrága 'la pesca de los atunes y la red con que se
pescan' = esp. almadraba; cp. bolíyyu 'especie de jábega'
cat. bolitu, cast. boliche; cp.-log. sássula 'cucharón para sacar agua' = cat. 3 •
Sobran los términos catalanes y castellanos en el lenguajede los artesanos, de donde se saca que los artesanos extranjeros sirvieron a no dudar de maestros a los indígenas.
'Términos relativos a la albañilería: cp. pikkaperdéri, logudorés pikkapedreri 'albañil'= cat. picapedrer; cp. mano'brcr
'peón de albañil' = cat. manobre; cp. címbria 'cimbra' = antiguo esp. cimbn'a; lag. síndria 'cimbra' = cat. cindria; logudorés-cp. bóveda=esp.; cp. (at)tapiai = esp. tapiar, y cp. tápiu'tapia', derivado del verbo; cp. arreyóla 'ladrillo'=cat. rajola;
cp. bróssa 'cascote'=cat. brossa, esp. broza; cp. argamássa=
cat. argamassa, esp. argamasa; cp. gurní~a, gnmí~a = español cornisa; cp. gabétta 'cuezo para transportar cal y morte-

=

1

Spano, s. v., explica clatterino (pesce che viene dall' isola Ivi1,11,
chiamato Moxón)•, y, en efecto, Dx LA RocH11:, Observations sur les·
poissons recueillis aux iles Baléares, A ,males du Musée d' Histoire N ature/le, 1909, da mochó, mochón como nombre de una aterina de Ibiza. Enlas costas de Cataluña y de la provincia de Valencia el mismo pe2 sellama moixó, moixonet, según BARBIRR (fils), Rerme des Langues romanes,.
54 (1911), pág. 172.
2
Véase Covarrubias, bajo ostra: «algunos corruptamente la dicen
ostia y ostión•, y así todavía en andaluz (ostión) y valenciano (ostió),.
según S1MONxr, Glos. de voces iblr., pág. 47.
3 Es más probable el origen catalán que el italiano (gen. sássua►
sicil. sássula, mil. sásser(a), etc.)

Y

CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

237

ro'= cat. gabela; cp. guitas 'campanelle, gocciole' (término de
Arquitectura)= esp. gotas 'pequeño adorno cónico debajo de
un triglifo'; cp. fuiséllt, 'strum. de piccaperderi po usu de alzai
pezzus a sa fabbrica: árgano, grua' (Porru), 'torno para levantar pesos' = cat. fusell; cp. gaffa 'grapa, laña' = cat. gafa;
log.-cp. barra 'palanca'= cat.-esp.; cp. prapáli 'barra de hierro para levantar objetos'= cat. parpa!; cp. arrebussai, logudorés -are 'revocar, jaharrar las paredes' = cat. arrebossar;
cp. arraspa!ai, arrespa!ai 'repellar las paredes'= cat. respallar;
cp. imbarkinai 'enjalbegar las paredes' = cat. emb!anquinar;
cp. inkrostai 'escodar la superficie del mortero'=cat. encrostar.
Términos relativos a la carpintería: cp. fustéri 'carpintero' =cat. fuster 1; log.-cp. biga= cat. biga, esp. vi(!a; lag. bigaróne = cat. bigarón; cp. capai, cepai 'hender la leña'= catalán zapar.
Términos relativos a la herrería y cerrajería: cp. ferréri
'herrero'
cat. ferrer; cp. manca 'fuelle' = cat. manxa; campidanés tuvéra 'alcribís, abertura por donde se inyecta el aire
en la forja' = cat.-esp. tobera; log.-cp. karagólzt 'torno, prensa' = cat. caragol; cp. mo1a 'muelle, resorte' = cat. molla;
cp. filéra 'hilera para estirar en hilos los metales' = cat. ji/era; log.-cp. passadóre, -i 'barra de hierro' = esp. pasador;
arremaccai = esp. remacliar; cp. i1npavo1U;ú, lag. impaonare
'dar color azul o moreno al hierro y al acero' =esp. empavo11ar.

=

1

En los tiempos antiguos los artesanos se llamaban 'maestros' de
su arte con una añadidura respecto al género del trabajo; así se habla
en los antiguos documentos de un mastriu de franica et de linna (Condaglle di San Pietro di Silki, pág. 31 ), de 111aistrus in pedra et in calcina
et in ludu et in linna (Carie Volgari in campidanese, I, 2). De esta manera se llama todavía hoy día el carpintero en logudorés mastru de asa
·maestro de hacha', y en campidanés, a lado defustéri, también 111afstu
de linna; el sastre, cp. maistu de bannu (pannu); el carretero, maístu de
garrus (kan-us). Semejantes denominaciones se usaron antiguamente
también en Italia; por ejemplo, SERCAMBI, Novel/es ed. d'Ancona, página 101: «Antoniotto secretamente ebbe del suo paese uno maestro di
pietra•, y aún se emplean corrientemente ea el Sur de Italia, así en
napol. mastodasa, sicil. mastrudasa 'carpintero'; compárese en el Sydrac
Otrant: mestru d'ascia et de mannara (Arch. Glott. Ital., XVI, 67.
T0MO IX.
16

�M. L,

WAGNl!K

Términos relativos a la zapatería: cp. sabattéri 'zapatero'=
cat. sabater; cp. cap11u 'punta sobrepuesta de los zapatos' =
esp. capillo; cp.-log. móllu, cp. también mó!u 'horma de zapatos' = motilo; cp. púnca 'clavo largo y agudo' = cat. punxa;
cp. puncóni 'punzón, = cat. punxó; cp. skambéllu 'escabel de
zapatero' = cat. escambell.
Términos relativos a la sastrería: cp.-log. planea, pranca=
cat. plánxa, esp. plancha; cp. skotai unu bistíri = esp. escotar un vestido; cp. kóssu, 'ess' agit 'ojo de la aguja' = cat. cos.
Otros términos relativos a los oficios de los artesanos:
i::p. aína 'instrumento, enseres'= cat. ahina; cp. trapánti 'trépano'= cat. trepant; cp. skubi!a 'serrín que se hace en el trabajo de los plateros'= esp. escobilla, escobina; log.-cp. frontíssa 'bisagra' = cat.; cp. vía 'lista, veta' = cat.; cp. vóra,
(av)vorétta, voraviva 'orilla de un tejido'= cat. vora, voreta,
voraviva; cp. mángara 'almagre'= cat. mangra.
Aquí nos corresponde citar cierto número de nombres de
plantas, la mayor parte flores de adorno, las cuales se cultivan
en tiestos en las casas, y pertenecen, pues, a la cultura ciudadana: cp. dondiégu = esp. dondiego; log. doradí!a = español doradilla; cp. farzía 'culantrillo' especie de 'helecho'=
cat. falsía, farzía; cp. franzClí!a = esp.-cat. francesilla; logudorés-cp. yassínttu = esp. jacinto; cp. gravéllu gravé!u =
esp. clavel, cat. clavel!; cp. tulipáni = esp. tulipán; cp.-logudorés (af)frábika, fábika 'albahaca'= cat. aifábrega; cp. romanínu 'romer9' = cat. romaní; matafalúga, log. matijilúga
'matalahuga, anís' = cat. matafaluga. Además algunos nombres de pájaros: cp. 11erdarólu, log. birdalóru 'verdezuelo'=
cat. verderol (la forma logudoresa cruzada con el sardo birde
'verde'); cp. gavína 'gaviota'= cat.
Hay que mencionar, en fin, una serie de expresiones que
se refieren a la medicina y lo que con ella se relaciona: campidanés (ar)rebáttu 'acceso de fiebre'= esp.-cat. rebato; campidanés ka/entura = esp.; cp. liaga, 'apostema'= esp. llaga;
Iog.-cp. pigótta=esp. pigota; cp. skinénzia 'angina'= cat. esquinencia; log.-cp. riiipélla = esp. erisipela; cp. amorránas =
esp. almorranas; cp.-log. murénas 'almorranas' = cat. more-

BL

l!SPAÑOL Y CATALÁN BN LOS DIALl!CTOS SARDOS

2 39

nas; cp. sangria = cat.-esp.; cp. regla 'menstruo'= español-

&lt;:at.; cp. rClmi!a = esp. reZ1nilla 1 ; cp. kutis, log. kudis 'piel del
&lt;:uerpo humano' =esp. cutis; cp.-log. gaita 'ayuda, lavativa'=
esp.; cp.-log. gala 'supositorio'= esp. cala; log. bazzínu,
•orinal' = esp. bacín; log.-cp. si!éta, se!éta = esp. silleta;
Jog.-cp. baldare, -ai = esp.-cat. baldar; cp. intelai 'ponerse
turbios los ojos.' = cat. entelar 'apagarse los ulls'; cp. paladári = esp. paladar.
Además de estos términos técnicos que, como queda asentado, son característicos de ciertos oficios, en los que más se
-ejercía la influencia catalana y española, hay en toda Cerdeña
-un gran número de palabras españolas, de las cuales muchas
se emplean corrientemente en toda la isla, otras en determinadas regiones, sobre todo en la parte meridional.
Nos limitamos a citar algunos verbos de los más comunes
y más difundidos : log.-cp. akkabbare, -ai = esp. acabar;
log.-cp. akkatare, -ai 'observar' = esp. catar; log.-cp. akkuoire, -iri=esp. acudir; log.-cp. addobbare, -ai 'dar palizas'=
esp. adobar 'curtir las pieles'; log.-cp. alkansare = esp. alcanzar; log.-cp. allogare, -[1,i 'alquilar'= ant. esp. logar; logudorés-cp. ammuinare, -ai 'aburrir' = esp.-cat. amohinar; logudorés-cp. assustare, -ai = esp. asustar; log.-cp. brinkare, -ai
"dac- saltos' = e~p. brincar; log.-cp. ke'sízre, -ai = esp. quejar; log.-cp. diskansare, -ai = esp. descansar; log.-cp. gastare, -ai 'disipar dinero' = esp. gastar; log.-cp. infadare, -ai =
esp. enfadar; log.-cp. ispantare, -ai = esp. espantar; log.-campidanés lograre, -ai=esp. lograr; log. reufare, cp. arreuJai =
esp. rehusar. De difusión menos extendida son, por ejemplo,
los siguientes: cp. abbarkai=esp. abarcar; cp. arremangai=
esp. arremangar; cp. alziai, alzai, nuor. anziai 'subir' = cata'án alsar; cp. arrankai=esp. arrancar; cp. atturai, log. (Planargia) addurare 'pararse, detenerse'= cat. aturar; cp. akkar1

«Rezmilla (del genital miembro)•, como define Pedro de Alcalá,
380, 34; «la teste du membre viril&gt; (Oudin), y para el origen véase
Dozv ENGBLM&amp;NN, G!ossaire des mots esj. et portug. dérivü de l'a,-abe.
Segunda edición, pág. 335.

�M. L. WAGNl!R

cigai 'pisotear'= cat. calcigar; log. iskissiare 'decir desatinos,.
despropósitos' = esp. desquiciar; cp. skrukullai 'huronear,
escudriñar' = cat. escorcollar; cp. tragallai 'echar pestes contra algo' = cat. atraca/lar.
No faltan tampoco adjetivos de origen español, como logudorés-cp. bóvu 'tonto' =esp. bobo; cp. oráu 'loco'= cat. orat,.
esp. orate; cp. skundíu 'insolente, descarado'= esp. escondido; cp. stantíssu 'estadizo, rancio' = cat. estantís; cp. stremáu'excelente'= esp. extremado; cp. tiérnu 'cariñoso'= español tierno; cp. tóccu 'palurdo, tosco'= esp. tocho.
Hay también algunos pronombres : log.-cp. fulánu, = español; cp. kíni (?) 'quién'= cat. quin 1; log. matéssi 'mismo'=
cat. mateix; cp. própriu 'mismo'= cat. propri, y una serie de
adverbios y locuciones adverviales: cp. aíci 'así' = cat. aixi;
cp. aic e tóttu, accittótu 'asimismo'= cat. aixi e tot; cp. aúndi
'donde'= cat. alzont 2 ; log.-cp. luégu 'en seguida'= esp. luego; log. arréu, reu reu 'continuamente'= esp. de arreo; campidanés a~inúnka 'sino' = esp. así nunca; cp. attólla 'de repente' = cat. a tolla; cp. de rondóni 'impetuosamente' = español de rondón, cp. de supettóni 'de improviso'= esp. de
sopetón; cp.-log. finza(s) 'hasta' = cat. fins a (al lado del indígenafina(s) 3•
Ya se ve por lo apuntado que la influencia lexical de las.
dos lenguas pirenaicas en sardo es considerable, y si se qui1 El antiguo logudorés y campidanés poseen la forma ki corres-pondiente al lat. qui ( s); ésta se continúa en la forma del logudorés
moderno: Ue, con vocal paragógica; en el campidanés actual solamente se usa la palabra catalana.
2 Es verdad que ya en el campidanés antiguo se encuentra da undi,.
pero exclusiva mente en el sentido de 'de donde', como el undi de hoy
día; a 'donde' corresponde en las regiones campestres del Campidanoúa, a úa = lat. u bi (+ad ) ; de la repartición geográfica de los tipos.
se colige, pues, que aundi en Cáller y sus alrededores es empréstitocatalán.
3 Con ns&gt;nz corno en pensare&gt; penzare y muchas otras palabras;..
la explicación de SALvIONI, Rendiconti del R. 1st. Lomb., XLII, 696 1 según la cual finzas sería el Jat. fin (i ) s a, ha de desecharse ya por la.
caída de i, inadmisible en sardo.

EL ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALÁCTOS SARDOS

-siera formar una lista completa de los hispanismos empleados durante la dominación española y más tarde en Cerdeña,
sería ésta bastante larga. Sin embargo, no hay que exagerar
tampoco la importancia de tal influencia. No solamente va retrocediendo paulatinamente, sino que en muchos casos se
-emplean palabras de pura cepa sarda o italianismos concurrentemente con palabras catalanas o españolas. Además
-están muchos hispanismos limitados a ciertas regiones. En
Cáller y su campiña la influencia catalana y española ha dejado la huella más profunda; pero también en pueblos más
.apartados del interior se usan a veces palabras de origen extranjero que en otras partes de la isla se han olvidado por
-completo en el curso de los tiempos. Así es que el espejo, que
en toda Cerdeña tiene denominación sarda derivada del latín
.speculum (en Bitti ispréku, en log. ispiyu, cp. sprigu, con
mezcla del sufijo -iculum ) , solamente en Fonni, en el riJ°íón mismo de Cerdeña, se llama mirálltt=cat. mira!!, y que
.allí también se emplea la palabragréma 'cólera, rabia', derivada
del cat. cremarse 'impacientarse'; y en la región del Sulcis se
oye rai por cosa indeterminada, equivalente del cat. ray. El
murciélago se llama arratapigáta = cat. ratapi1iata nada más
que en la ciudad de Cáller, mientras que en los pueblos cercanos del Campidano de Cáller se denomina con la palabra sarda
21trrzmdér}.r}.u, o la telaraña se llama tirttimzína=cat. taranyina solamente en el Campidano meridional y en la región del
Gerréi, al paso que en las otras partes tiene nombres indígenas
(nuor. bela de aranzólu); log. bélu (o con deformación ideológica kéltt) de aranzóln, bélude nmru, de velum; en la niayor
parte del Campidano napp' e arranyól1t y semejantes formas=
mappa).
A veces también se nota cierta diferenciación semántica.
La cuna de los niños se llama en nuor. lakku, lakkér}.r}.tt, y se
parece, como lo indica la palabra, a la artesa del pan, así llamada, pero a su lado se usa también la palabra barzólu, que
es la única empleada en el Campidano (brassólu, barzóltt) =
cat. bressol, con esta diferencia: que el barzól1t en nuorés es
una cuna elegante de aspecto ciudadano, no la primitiva de

�l\l, L. WAGNBR

los pueblos. El parral sostenido con armazón de madera que
se encuentra delante de las casas, en el Campidano y hasta en
el nuorés se llama a la española parra, parráli¡ pero con igual
sentido compite con la española la palabra sarda: nuor. umbráke¡ log. umbráyu, umbrágu¡ cp. umbrágu, únbrágu = u mb rac u l um; solamente en el extremo Sur, en Cáller y sus
alrededores, parra es la única denominación de los parrales
delante de las casas; imbragus se usa también, es verdad, pero
en otro sentido, indicando los pabellones entoldados de los
carruajes en que se va a las fiestas campestres y ferias.
Atendiendo al papel que el catalán y el español han tenido en Cerdeña como lengua general de la clase culta, no puede extrañar que la forma intrínseca de la lengua, di~ innere
Spracltform, para decirlo con Guillermo de Humboldt, acuse
también a veces tal influencia. Esto se refiere especialmente
al dialecto campidanés. A menudo se tomaron directamente
locuciones enteras, con el sentido de las correspondientes españolas, como cp. gettai una kucarada = esp. meter una cucharada¡ cp.-log. tokkare (-ai) sa bórta (porta) = esp. tocar a
la puerta¡ tokkare sa gampana (kampana)¡ cp. pigai krokkoríga = esp. llevar calabazas¡ cp. segai sa gonka (konka) = español romper la cabeza a alguien¡ cp. sentiri en el sentido
español de experimentar pena 1 ; cp. dormiri como verbo transitivo (dormiri a sstt bipíu 'dormir al niño'); cp. provai como
el esp. probar bien o mal. Y no extrañará tampoco que tales
particularidades pasen frecuentemente al italiano regional que
se habla en Cerdeña, con tal que en italiano exista palabra
idéntica, aunque con sentido o empleo distinto. Lo que hace
decir a de Amicis, en su reseña de los diferentes matices del
italiano regional en su libro L'ldioma gentile 2, dirigiéndose a
los sardos: «E anche a te, bruno Sardignolo ... , diró amorevolmente il fatto tuo... : a te che qualche volta, parlando italia1 Si sentís alguna Cl)Sa, 1 tti puru, filia, perdl)na (Si estás algo ofendida, perdona tú también, hija), como reza un pasaje de la comedia
La Coja de Pittanu del canónigo Luisu Matta, Cagliari, 1910, pág. 49.
z Edic. 12.a, 1905, pág. 54.

BL ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

no, alzi le scale invece di salirle, e culli il tuo fratellino per
dormir/o, e non pigli cafle perche non ti prova ... »
No siempre resulta fácil el averiguar si, en tales casos, se
trata de verdaderas traducciones e imitaciones del empleo
extranjero («Lehnübersetzungen») que, como es bien sabido,
juegan un papel importante en todas las lenguas, o si entra
en cuenta una afinidad original con tanta mayor razón que el
sardo, ya por su trabazón sintáctica, ya por su morfología y
su léxico, tiene más parecido con el grupo occidental de las
lenguas románicas que con el oriental. Si, por . ejemplo, en
sardo es corriente nai ki si como en esp. decir que sí (en
oposición al ita!. dire di si), puede muy bien ser antiguo y
originario este uso. Si, por el contrario, tenemos que tratar
de locuciones limitadas al campidanés, que tienen al lado las
correspondientes sardas, es más probable el origen español;
así cuando se dice en cp. kustu, bistíri QQÍ sézzidi beni como
en esp. este vestido le sienta bien, o cp. impizz' e ssa me'fa
correspondiente al esp. encima de la mesa (mientras se dice
también, como en el resto de Cerdeña, assúbra de sa m~)¡
cp. y nuor. im palas dessa dómo por a espaldas de la casa (al
lado del originariamente sardo aisségui dessa domo = serns,
que es generalmente usado en la isla).
Cuestión muy ardua es la del influjo, gramatical del español sobre el sardo. En conjunto se puede decir que la tan
característica estructura gramatical y -sintáctica del sardo se
mantiene bastante bien en todos los dialectos. Donde se notan
desvíos de los fenómenos ordinarios es siempre conveniente
pensar en cruces o influencias exteriores. Desde luego hay
también que tener presente la estratificación geográfica.
Al lado de la acentuación ordinaria nárami 'díme' , sézzidi
's:éntate', corriente en toda Cerdeña, se encuentra en el Campidano otra más frecuente con un acento fuerte en el pronombre pospuesto: nárami, sézzidi. Dado que esta acentuación
solamente existe en la parte meridional, la más expuesta a la
influencia española, y que en el español antiguo y moderno
este modo de acentuar es frecuente (Menéndez Pida!, Manual 3,
pág. 170; Cuervo, Apuntaciones 'Í, pág. 48 y sigs.), fuerza es

�244

N . L. WAGNER

convenir que la imitación del uso español no debe excluirse
sin más ni más.
La construcción si &lt;
N'appze nau (a issu, issa, issos), 'se lo
he dicho a él, ella, ellos'; narafÍQc}u 'cuéntaselo' está limitada
al campidanés. En el antiguo sardo, tanto en logudorés como
en campidanés, el dativo li se combinaba con los acusativos
lu, la, etc., sin dificultad: deitindeliltt (Condaghe di Sall Pietro di Silki, pág. 83), no li lu deit (lbíd., pág. 83), keruiti!ilu
(lbíd., pág. 83); ant. cp. daullilla (Carte volg., V, 2). Así todavía se dice en nuorés (con supresión disimilatoria de la segunda l): 1zaralíit 'díselo', etc., y en el logudorés moderno el
adverbio bi ( lat. i b i) hace las veces del dativo li(s): narabilu. La construcción al uso español está, pue!j., restringida al
Sur de la isla, y por tal limitación, y por el hecho de no existir en la lengua antigua, es muy probablemente remedo de
la construcción parecida del español.
El pluscuamperfecto de subjuntivo era completamente desconocido en el antiguo sardo, ni tampoco existe en el logudorés moderno. En cambio, el campidanés tiene hoy un subjuntivo en éssi, éssis, éssit; éssimtts, éssidis, éssint, para las tres
conjugaciones. No vacilo en creer con Gamillscheg, Studien
zur Vorgeschicllle einer romanisc/1en Tempuslehre, pág. 72, que
esta formación no remonta más allá de la dominación española. El dialecto galurés ha introducido la misma formación,
independientemente, claro está, del campidanés.
Entre los sufijos de origen español es éfa=esp. -eza (pronunciado con z sonora en antiguo español) el que más ha cundido en sardo. No solamente se encuentra en muchas palabras españolas: altéza,jinéza, puréza, rikkuéza,fortaléza, turph,a =torpéza, limpiéza, baséza = bajeza; cp. maduréza=cat.;
log.-cp. grogéza 'amarillez'= cat. grog1usa; log.-cp. viudé.'.:'a=cat., sino que también se añade a muchos adjetivos puramente sardos ¡Jara formar abstractos, como cp. beccéza 'vejez'
(béccu = ita!. vecclzio); cp. krakkéza 'espesura' (de krákku, 'espeso', derivado de krakkai=lat. calcare); log.frittésa 'frío'
(defrittu = frig(i)du); log.-cp. mamzé~a 'grandeza' (de 1/lannu = magnu) ; log.-cp. pittikif;z 'pequeñez' (de pittík1e 'pe-

=

EL ESPAÑOL Y CAfALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

&lt;¡_ueño); log.-cp. rubiéza 'lo encarnado' (de rúbiu, 'rojo'=
lat. rubeu ) .
El antiguo sardo tiene substantivos en -tura derivados de
participios pasados y hasta algunas derivaciones de adjetivos
(largura en los Estatutos de Sácer, I, 37). En la época española penetran muchas palabras españolas en -ttra (amargúra, dulzzíra (Araolla), ermopíra, lokúra, temúra), y a su
modelo se forman derivados sardos, como bellúra al lado de
belléJa; bruttú.ra 'bruteza, fealdad'; tristúra 'tristeza'; klarzíra
(Araolla, Gavina Triumph., 49, Io6, etc.); niec)c)úra 'negrura';
cp. bambúra 'insipidez' (del sardo bambu); log.-cp. kaldúra
'calor'.
El sufijo castellano -era se había introducido con palabras
españolas, como binagréra = esp. vi11agrera; cp. kabez::éra = cast. cabecera 'de la mesa'; cp. k/avéra 'molde para hacer
cabezas de clavo'= esp. clavera; cp. burracéra = esp. borrachera, y se extendía en sardo: log. bardéra 'alcachofa!' (de
bardu = card (u) us); log. kafi&lt;Jc)éra 'colmena' (de kafíc)c)u =
quasillnm ); log.-cp, osséra 'osario'; log. ozéra 'cantidad
de aceite' (de ozu = oleum); Jog.-cp. niéra 'nevera' (de
níe = nive). Hay otras formaciones en -era, que corresponden
más bien a italianismos en -iera, como Iog.- cp. piskéra 'vivero
&lt;le pescado' = ita!. pesc/ziera; log. lumérá = ital. lmniera.
El sufijo lat. -arius da en sardo ant. -ariu, en el mod.
nuor. -áriu, log. -árzu, cp. áryu. Las palabras en -eri de los
documentos antiguos (ispitaléri, CSP, 406) han de considerarse como toscanismos (ita!. ospitaliere). Así, barberi (Estatutos de Sácer, I, 72) = ita!. barbiere; consizeri (lbíd., I, 24) =
ita!. consigliere; presioneri (Ibíd., I, I 59) = ita!. prigioniere; etc. 1 . En los siglos de la dominación española se difunden
muchas palabras en -eri correspondientes a las españolas en
-ero y las catalanas en -er. Extraña que no haya terminaciones
&lt;!n -éne, como correspondencia de la española en -ero; pero
parece que los italianismos de la época antigua han impuesto
1 Véase GusT, HOFMANN, Die togudoresisclze tmd campidanesische
Mundarl, Marburgo, 1885, pág. 14.

�247

N, L. WAGNBR

BL BSPAÑOL Y CATALÁN BN LOS DllLBCTOS SARDOS

su terminación a los demás. Así es que en Araolla no encontramos sino la desinencia -eri: grosséri, 204; carniceri, 216;
cavagliéri, 216, y lo mismo se diga de los dialectos modernos
donde hay hispanismos y catalanismos, como cp. fustéri =
cat. fu.ster; cp. obbréri = cat. obrer; cp.-log. bagasséri = catalán bagasser; cp. patofcéri = cat. patotxer; log.-cp. soltéri,
sorteri = esp. soltero, cat. so/ter; pero también algunas formaciones derivadas del mismo modo de palabras sardas; cp.-logudorés koséri, 'mujeriego' (de kosa 'muslo, pierna') = coxa;
cp.-log. pastéri 'voraz, tragón, el que come mucha pasta'.
De los diminutivos, los españoles en -ito e -ico son los que
se han extendido en sardo. Hay que distinguir el sardo log. -íttu
(al cual corresponde en nuor. ipu y en cp. -ízzu) = lat. -itius,
y el -íttu común a todos los dialectos sardos y descendiente
en parte del español -íto, como en log.-cp. boníttu., esp. bonito,
en parte correspondiente al cat. -ét y al itaL -e/to 1 • Así, logudorés-cp. biafttu 'azulino' es el cat. blauet, y cp. altittu, el italiano altetto, cp. art,íttu, el ita!. agretto. Muchas veces se pueden
abrigar dudas de que se trate de uno u otro sufijo, y en efecto,
no se puede decidir si el -fttu en manníttu. ha de atribuirse a
la influencia del sufijo español o a la del italiano. Así se dice
poverittu, amart,ittu, moríttu 'moreno', bel!ítu, y hay substantivos diminutivos, como korittu 'corpiño' (de koro 'corazón';
ant. tose. coretto); kraítta 'llavín' (de log. kráe, cp. krái = clave); cp.follítta 'hojita' (de folla); cp. barrftta (de barra).
En el Condaglze di San Pietro di Silki figura el sufijo -ittze
en el nombre Garulittu (c. 205, 291 ), y como este es de origen sardo, parece que el sufijo también se usaba antiguamente
con los nombres de persona. Sin embargo, es más probable
que el sufijo actual, del que hablábamos antes, no sea originariamente sardo, sino el sufijo español, ya que la formación
sarda mucho más frecuente es la en -ice/fu (ant. sardo donni-

kellu, log. mod. donnigécJq.u, cp. mod. donnizécJcJu), y así se
dice log. krait,écJcJa, cp. kraiüq.q.a al lado de kraítta.
-ikku es popular en nombres de pila: Antoníkku, Arremzmdíkku, Luizíkku, Pippíkka, etc.; pero tiene a su lado formaciones en -écJq.u: Antonéq.q.z,i, etc. Se dice sigorikku 'señorito' y santíkku, 'hipócrita' 1, y no se puede poner en duda el
origen español.
Mucho más compleja es la cuestión del sufijo -inku. Si el
log. realinktt en la expresión saltu realinku 'soto que pertenece al rey o al fisco' reproduce sin duda el cat. rea/me, el
mismo sufijo aparece en derivaciones de nombres de lugar
para indicar la procedencia 2 : Bosinku 'de la ciudad de Bosa',
Sussinku, 'del pueblo de Sorso', y en campidanés hay el adjetivo spollinku 'despojado' (dicho sobre todo de una clase de
pipa de arcilla sin envoltura metálica); del verbo spollai=despoliare, y el substantivo log. y cp. pibinka 'persona fastidiosa',
y otras formaciones que no tienen paralelos pirenaicos o italianos. El sufijo -inctt se considera como prerromano, tal vez
ligurés; pero de todos modos está muy difundido en los países
del Mediterráneo, y siendo los ejemplos sardos más bien escasos y empleados solamente en las regiones exteriores y no en
las del Centro, es muy difícil determinar su origen 3 •
En cuanto al sufijo -aria, que sirve para formar abstractos
sacados de adjetivos relativos al espacio, nota Meyer-Lübke,
Rom. Gramm., II, § 470, que es sufijo común al sardo y al
catalán y de origen desconocido. Los ejemplos son efectivamente los mismos, tanto en catalán como en sardo: log.-cp. al-

1
Como la ~ cerrada del toscano, corresponde muchas veces a i en
palabras originarias del sardo (itaLp~/o sardo pi/u; ita l. s~no = sardo
si11u), instintivamente los sardos cambian la~ de palabras de advenedizas también en i. Daremos más ejemplos en una sección posterior.

=

1 As! dice Araolla, edic. Wagner, pág. 44, v. 142:
U•as Jropria.s sa#tiars tk Pajarts
T 'l,.1·111 U#I# ¡arrtr ,e,,,. urart 11itNU,
V111,,,.de, naro, a ,as jarUt11lart1.

[Comp. ibicenco 'de Ibiza'. - N . de la R.]
3 Véanse sobre -incu: Pa1LJPON, Romania, 1906, XXXV, 1 y sigs.;
SALv10111, Spigolature siciliane, núm. 731 Rendiconti del R. lstituto Lombardo (1907), XL, 1121; Maver, en Zeitschrift :f. oskrreichiscke Gymnasien, 65, ( 1914), pág. 756. Hay quien cree que Cerdeña estuvo en pose2

sión de los ligures antes de ser conquistada por los antiguos sardos,
as!, por ejemplo, Sca uLTEN, N 11mantia ( 1914), I, 55.

�M, L, WAGNER

BL ESPAÑOL Y CATALÁN BN LOS DIALECTOS SARDOS

tária (cat.); amplária (cat.); grussária (cat. grossaria); largária

gaciones recientes, eran el núcleo de la población de la tribu, el centro de defensa y habitación del jefe, rodeado por
las casuchas de la gente inferior. Los yolaei ocupaban también
las llanuras del Sur y del Oeste antes de la conquista cartaginesa, como lo demuestran las indicaciones de los autores
antiguos y la existencia de nuragues en aquellas partes; pero
se retiraron a las montañas del interior cuando la invasión
cartaginesa.
Según Pausanias sucedió a la inmigración líbica otra ibérica; Solino, IV, 2, dice que Norax vino de España a Cerdeña
coniu1tcto populo utriusque sangui1tis (id est Libyeis et Hiberis) 1 , y que él fundó la primera ciudad en Cerdeña, Nora. Pero
puede ser que 'iberos' no deba tomarse en el sentido étnico,
sino que signifique sencillamente 'habitantes de Iberia', y que
en verdad se trate de la fundación de la primera factoría comercial en la costa meridional de Cerdeña por parte de los
fenicios venidos de Tartessos, según opinan algunos investigadores 2 •
Hay alusión a otra inmigración ibérica en una época posterior. Los Balari, que, como cuenta Pausanias, eran tropas
mercenarias de los cartagineses, de estirpe líbica o ibérica
(Af~otc; ~ 'I~r¡pEc;), desertaron durante 1~ primera guerra púnica
y vinieron a establecerse en el interior montañoso de Cerdeña. Su nombre se conexiona con el de los habitantes de las
Baleares, y Balarus se llama también un jefe de los vetones
ibéricos, en Silio Itálico (III, 378).
Excusado es decir que muy difTcil resulta la distinción
entre libios e iberos, que, por lo general, se consideran como
pueblos muy afines.
Jac. \Vackernagel ses quien acertó a probar que el sufijo
-ta1tus en nombres de habitantes o pueblos es común a los
libios y los iberos; y el mismo sufijo es frecuente en Cerdeña:

(= cat. !largaría); además cp. ladária 'amplitud'; cp. longária
'largura'; log.-cp. mamzária 'grandeza'; log.-cp.jilzária 'fineza'.
Unos u otros de estos ejemplos podrían ser catalanismos
en sardo; pero sorprende la multitud de casos, y cuando
se considere que en napolitano también hay unos ejemplos
(longária, que podría ser catalán; pero también pontária 'mira'),
es más probable que se trate de un sufijo quizá prerromano
o de otro en todo caso no románico, común, como sugiere
Meyer-Lübke, al sardo y al catalán y tal vez más extendido
todavía.
Y aquí entramos de lleno en la intrincada cuestión de las
afinidades étnicas y lingüísticas entre los sardos y los habitantes de la Península Ibérica en la época prerromana.
Los indígenas de la isla eran, según los antiguos escritores,
los Yo/aei ('1o1aot, 'IolaEic;, 'IoA.ácnot) o Ilienses ('11.teic;), y Ettore
Pais 1 deriva este nombre del héroe líbico Iolaus (sobre el cual
ha de leerse Polibio, VII, 9, 2), y consta que en Cerdeña también se veneraba un dios Jolaus 2 • Con estos datos concuerda
la tradición clásica que considera los lolaei como invasores
de estirpe líbica 3 • Aun en los tiempos históricos se hacen
alusiones a la afinidad que existía entre sardos y libios en
cuanto a su exterior, su modo de vivir y su armamento; véase
sobre todo Pausania, X, 17, 2. El escritor Nicolao de Damasco
hasta llama a los sardos «sardolibios» 4 .
Los yolaei son, a no dudar, el pueblo que, antes de la conquista cartaginesa, ocupaba en la isla el primer lugar; celeberrimi in Sardinia populorum les llama Plinio, Hist. Nat., III,
85. Son ellos los constructores de los nuragues, especie de
torres cónicas, muy a menudo de dos o tres pisos, que se asemejan a los talayots de las Baleares, y que, según las investi1 ETTORB PA1s, Su/la civiltd dei nuraghi e su/lo svilttjjo sociologico
della Sardegna, Arch. Stor. Sardo (1910), VI, 99.
2 Véase A. MAYR, Globus, 86, ( 1904), pág. 135.
3 Véanse los pasajes en Pa1t1PP, P.1uly iVissowa, IX, 11 10621 bajo
Ilienses; PmuPON, Les lberes, París, 19091 pág. 116.
' ScaoLTXN, Numantia, I, 53.

249

CIL, X, 787.
E. PAts, Atti della R. Academia dei Lincei, 1881, págs. 269 y sigs.;
Arch. Stor. Sardo, VI, 99; PwuPON, Op. cit., pág. 116.
1 Archiv.f. lat. Le.r:ikograpl1ie, 1905, págs. 23 y sigs.
1

2

i\loMMSEN,

�W. L. \VAGNEk

Calaritanus, Celsitanus, Cunusitanus, Scapitanus, Sulcitanus 1 •
La semejanza de los nombres de tribus ibéricas y sardas ya
fué subrayada por Ettore Pais 2, y más materiates acarrea
Schulten en su Numantia 3 , basándose sobre el parecido fonético de muchos nombres de lugar, y aun cuando uno no se
atreva a aceptar a ciegas todas las ecuaciones lingüísticas del
insigne arqueólogo, sobran bastantes analogías para dar crédito a sus conclusiones generales.
En la época cartaginesa, y más todavía en la romana, los
ilienses se concentraron en las montañas del interior, en la
Barbaria, como fué denominada por los romanos (la Barbagia
actual) 4; de allí hicieron sus incursiones contra los invasores,
hasta que acabaron ellos también por romanizarse.
Los pueblos de la Barbagia conservan hasta el día de hoy
algunas palabras, que no se pueden explicar con el fondo
Jexical del latín; son, por lo común, denominaciones que se
refieren a animales o vegetales característicos de la isla o a la
formación del terreno. \·oy a dar algunos ejemplos. La zorra
se llama hoy en Cerdeña: en el centro mariáne (Nuoro, Bitti,
Orani, Orgósolo), nzarzáne (Dorgali, Olzai, Ollolai, Gavoi),
margáni en todo el Campidano; en el logudorés se dice maz.zóne. La primera denominación parece idéntica al nombre de
persona Mariane, tan frecuente en la Cerdeña medieval; la
segunda ha penetrado desde el Norte y manifiesta.con su .zzorigen italiano; se enlaza con el ital. mazza y alude a lo tupido
y poblado de la cola de la zorra 5 • El lat. vulpes no existe
más que en· algunas aldeas de la Barbagia al lado de man.áne,

..

1

ScHULTEN, Numantia, l, 52.
Arch. Stor. Sardo, VI, 125 y sigs.; Studi storiciper I' antichita classica, II, 2 1 19091 págs. 113 y sigs.
3 Pág. 37.
' Civitater Barbariae in Sardinia se llaman los ilienses en una inscripción de la época de Tiberio (CIL, XIV, 2954), y Barba1"icini los
titula Justiniano y Gregorio Magno. Véase E. P.u s, l?ivista di Filologia,
i878, VI, 482-498¡ MoMMSEN, CIL, X, 818; G. LA CORTE, I Barbaricini
di Procopio, Turín, 1901.
5
Compárese en galurésjattamacconi como nombre de la marta.
2

EL ESPAÑOL Y CATALÁN li:N LOS DIALECTOS SARDOS

como gurpe en OUolai. De seguro vulpes estuvo más difundido antiguamente, y lo comprueba la derivación kannaúrpina
'cañaheja', pero la denominación creada en Cerdeña, y probablemente jocosa, mariane y la venida de fuera mazzóne desalojaron casi por completo la antigua palabra latina. En
otros pueblos subsiste además otra palabra más curiosa todavía: 1rró,J4e 1 o lo&lt;}.&lt;}.e, empleada en el valle del Tirso, en Bono
y Macomer, y también en Fonni. Es enigmátíca esta palabra,
pero recuerda en seguida el nombre de persona Lo&lt;}.&lt;}.o, anti•
guamente Lollo, tan frecuente en la isla, y sin que se pueda
decir nada positivo sobre el origen de la palabra, me inclino
a considerarla como perteneciente a la lengua de los sardos
prerromanos.
Palabras de esta clase son las siguientes denominaciones
de plantas, casi todas empleadas únicamente en el interior de
la isla :
apáf!&lt;}.a 2 (Nuoro, Oliena, Dorgali, Gavoi, Urtuléi, Orgósolo,
Lollove); sa práf!&lt;}.a (Orani) 'amapola', la cual planta lleva en
el resto de la isla denominaciones correspondientes al lat. p ap a vere (log. pabaúle, cp. pabaúlz) o nombres metafóricos
(log. siJía, propiamente 'gorrita') .
maprigúJia (Nuoro); mapigrúda (qHena); ma(r)tigú~a (valle
del Tirso); marzigt4Ja (S. Lussurgiu); matticúza (Gerrei) 'retama,
hiniesta'; en el resto de la isla derivaciones del latín genista
(log. binistra, inistra) o el ital. yinéstra (en todo el Campidano).
túnniu (Nuoro); tunníu. (Gavoi, Orgósolo, Oliena); tuntúnnu (Bitti, Siniscola); tuntuníu (Dorgali, Posada); túnna (Orani);
antúnna (Valle del Tirso); antunnu (Planargia) 'hongo'; en
log. kugumé&lt;}.&lt;}.u. = cucumellu; cp. fungu .
gi&lt;}.&lt;}.óstre (Oliena, Olzai); gi&lt;}.Mstra (Barbagia meridional y
Gerrei) 'brezo' (Erica), llamado en cp. túvara, en log. iskol,a
(ital. scopa).
1

[Nótese que esta &lt;;1 representa siempre una ápico prepalatal oclusiva, y no una oclusiva interdental, como en nuestro alfabeto. N. de la l?.]
2
[Esta 1.1 es una cacuminal (ápico prepalatal), no nuestra interdental. - N. de la l?.]

�M. L. \\'AGNBII.

BL ESPAÑOL Y CATALÁN BN LOS DIALECTOS SARDOS

golósti'e (01gai);golóst(r)i (Barbagia meridional) 'acebo'.
9úguru (Fonni); yuru (log.) 'apio silvestre'; la misma planta se llama en otras regiones con nombre no menos extraño.
purgúsa (Bitti); prugú'ftl (Nuoro) en log., y ::i-, zzt-, za(si-, su-, sa-) en cp.
pa!akúku (Nuoro); palakú'a (Fonni), tapalúka (Árzana);..
sazzalúga (Campidano); tiligugu, attiligúgu 'una especie de
lagartija particular de Cerdeña, del género Podacris'.
paparulé&lt;JcJa (Nuoro) 'una tarántula que en el Campidanose llama pistillóni'.
pilipi1 ke (Bitti, N uoro); pilibrl'e (Oliena); piliprí'e (Ollolai ►
Gavoi, Orgósolo); tilzjirke (log.), zilibriku (gal.) 'langosta'.
pulunkóne (Orune) 1; pilingróne (Lollove); tilingóne (log.);..
zin·ngóni (cp.) 'lombriz'·
pzjirriólu (Siniscola); tintirriólu (Planargia); tirrióbt (log.);.
zirrióla (Tempio); zurnmdécJ&lt;Ju (cp.) 'murciélago', en algunos.
pueblos empleado por el ciervo volante u otros escarabajos.
puntlía (Nuoro); tundía, tirolía, tiloría (log.); ::urulía (cp.),
'milano'.
pi!ikérta (Nuoro, Bitti); pili'érta (Oliena, OUolai); pala'érta(Gavoi); tiligérta log. ziligérta (Campidano septentrional); kaluürsula (cp.) 'lagarto'.
De todos estos nombres el último es el más claro; no cabeduda que corresponda al lat. lacerta, pero tiene la misma
sílaba pi-, si- que ocurre en las otras palabras. En tilipirke y
similares ve Schuchardt (ZRP!t, XXXI (1907), pág. 17) formaciones onomatopéyicas, y lo mismo en pipirriólu, tirrióltc
(ZRP!t, XLI (1921), pág. 349). Pero aun admitiendo esto comomuy probable, extraña la frecuencia de la sílaba pi-, ti-, zi-, etc.
en los demás ejemplos. Ni convence lo que Guarnerio decía
sobre este elemento ascitizio en su artículo, Romania, XXXH[
(1904) 1 págs. 66-70. Parte él del nombre del mosquito, quees en sardo nuor. pipula, log. títtula, tíntula, cp. zínzula, sbzzula, que se combina con ita!. zanzara, rum. tintar, ant. cincel/e, etc. (véase ahora Meyer-Lübke, REW, 9623), y que se1

Compárese Tkurungone como nombre de persona en el CSP, 135.

2 53

remonta a la forma zinzala transmitida por las glosas. La base
verbal lat. zinzilulare significaba 'zumbar', y según Guarnerio el sentido de 'zumbar' conduce fácilmente al de 'volar'; así
zinzi-, sinzi-, etc., habría acabado por significar 'lo que vuela'
y se habría extendido a toda clase de volátiles. No tengo dificultad en admitir que hay entre los varios nombres de insectos y reptiles relaciones y cruces fonéticos y semánticos, y
creo también en el factor onomatopéyico, al cual sobre todo
Schuchardt atribuye un papel sobresaliente. Sin embargo, las
palabras aducidas no dejan de tener cierto aspecto exótico, y
el prefijo pa-, pi-, pu- recuerda bastante el prefijo líbico y bereber pa-, ta-, que es el artículo femenino (comp. Schuchardt,
ZRP/z, XXXIII (1909), págs. 350.52). Es verdad que los dialectos bereberes no ofrecen, según parece, ningíin vocablo
correspondiente directamente, en cuanto al significado y la
forma exterior, a las palabras sardas. Pero ya se sabe que los
dialectos bereberes actuales se han alejado mucho del antiguo
líbico y sufrido toda suerte de mezclas; por otra parte, el
líbico antiguo nos es poco conocido, y aún no sabemos si la
lengua de los antiguos ilienses era simplemente el líbico. Así
nos quedamos en medio de las conjeturas e hipótesis, y estoy
lejos de atribuir a la posibilidad aludida importancia exagerada. Si no la he suprimido del todo, es porque me parecía
oportuno mencionar en este artículo todas las posibles influencias étnicas y lingüísticas prerromanas que pudieran desempeñar un papel en la historia de la lengua.
Ilay además algunas palabras enigmáticas, como zarra,
auzarra (Smilax, planta), lipórra 'lattaiola' (planta); zúrra, en
Fonni 'pequeña trucha', cp. zingórra 'anguila pequeña', que
con sus terminaciones en -arro, -orro, -urru recuerdan voces
semejantes en el territorio ibérico. Y aquí hay que citar también mí.rra 'grieta de montaña', empleado en el nuorés 1 y tan
frecuente en denominaciones topográficas en Cerdeña.
1
cVoragini, screpolamento di terreno; cosl si chiamano quelle
voragini che si trovano nei monti di Lula, Ol_iena, ecc., e a~c~e _q~ei
pozzi profondi ne! territorio di Orgósolo, e s1 credono sagg1 d1 m101eT0No IX.
17

�M.

.
'

L, WAGNER

Paso por alto otras palabras más problemáticas todavía.
Como se ve, no se trata de mucho, y aun lo poco es dudoso. Sabemos demasiado poco de los antiguos idiomas líbicos, y además es posible que otras lenguas indígenas hayan dejado acá
y acullá sus huellas. Pero claro está también que palabras que
no son romanas ni de otro origen conocido y que no pueden
prestarse tampoco a interpretaciones onomatopéyicas, forzosamente tienen que atribuirse al fondo lingüístico prerromano, y eso sobre todo donde se trata de denominaciones de
plantas y animales y de formaciones del terreno. Lo mismo
se observa en español, en francés y en los dialectos alpinos
respecto de los residuos ibéricos, gálicos y réticos, respectivamente. ¿Por qué habría de ser de otra manera en Cerdeña?
En esos mismos pueblos de la Barbagia es donde toda k
entre vocales y en algunas combinaciones con otras consonantes se sustituye por un sonido producido por la oclusión de la
glotis, equivalente al del gain árabe, sonido este que en las
lenguas románicas no se conoce sino en muy raros casos particulares y fuera de las normas ordinarias, pero que es frecuentísimo en las lenguas semíticas y camíticas y muchas
otras de África 1 .
Entre las palabras que se consideran como ibéricas hay
una, a lo menos en Cerdeña, y es bega 'vega', que ya se encuentra en un antiguo documento de la época del juez Torchitorio (I 107-1129), el cual nos ha sido conservado en un pergamino original de aquel tiempo (Carte Volgari, II, 2). La
etimología * vica (de vix, -cis) propuesta por Schuchardt
(ZRPh, XIII, 174; XXIX, 553) no podría ponerse de acuerdo
con la forma sarda, prescindiendo de la dificultad del cambio
semántico (Meyer-Lübke, REW, 9172), y por lo tanto, es

re•, explica SPANO en sus Apuntes manuscritos conservados en la biblioteca de Cáller, y habla de ellas también E. PAis, en Arch. Stor. Sardo, VI, pág. 190.
1 Véase C. ME1NHOF, Die Ergebnisse der afrikanischtn Sprac!iforsclmng, Arch.f. Antrojologie, 37, 1910, pág. 185.

EL ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

2

55

1

más probable la base ibérica ya reivindicada por Baist (con
otras que se refieren al terreno y al cultivo de los campos, como nava y páramo) y nuevamente por Meyer-Lübke
(REW, 9172).

APÉNDICE
Antes de terminar conviene decir.cuatro palabras sobre el
aspecto fonético y las transformaciones de las palabras catalanas y castellanas en sardo.
Puesto que los hispanismos penetraron en sardo señaladamente en los siglos xv y xvI, su forma exterior corresponde
muchas vect:s a la antigua española; así, por ejemplo, log. attorgare = ant. esp. atorgar 'otorgar'; log.-cp. kattivériu = antiguo esp. cativerio 'cautiverio'; log.-cp. akkzmortare, -ai =
ant. esp. conhortar (y así todavía en jud.-esp. konortar) 'confortar'; cp. affógu = ant. esp. afogo 'ahogo'; cp. cbnbria =
ant. esp. cimbria 'cimbra'.
Las permutaciones esenciales del consonantismo español
no tuvieron lugar, como se sabe, antes de finalizar el siglo XVI.
?or consiguiente, las palabras españolas del sardo tienen las
particularidades de pronunciación del antiguo castellano. Se
distingue, pu~s, sobre todo, la s sorda y las sonora, la s sorda
y la z sonora, igualmente que en el judeo-español y en parte
también en algunos dialectos de España 2 •
z: laztt 'lazo', ant. esp. con· z : Ford, Sibilants, 54, jud.-español azo; azúltt 'azul', ant. esp. con z: Ford, Sibilants, 26,
jud.-esp. azúl; eccizai 'hechizar', ant. esp. con z : Ford, Sibilants, 54, jud.-esp. ecizar; gozare,-ai 'gozar', ant. esp. con z:
Ford, Sibilants, 24, jud.-esp. gozar; vazyare, ai 'vaciar', Ford,
1
BA1sT, « Vega• und «nm:Ja•, en Philol. u. volkskundliche Arbeiten,
K. Vollmo1ler dargebracht, Erlangen, 1909, págs. 251-265, y el artículo
de ScHUCHARDT, ZRPh, XXXIlI, 462-468, donde el mismo Schuchardt
no excluye una afinidad con el vasc. ibai 'río'. [Habrá que tener en
cuenta las formas que cita R.M. I'IDAL, Cantar, II, 501.J
2
Comp. MBN{¡NDEZ PmAL, Manual,§ 35; SueAK, Zl?Ph, XXX (1906),
págs. 150 y 152; WAGNll:R, :Judenspanisc/1 von Ko11stanti11opel, J§ 28, 36.

�N . L. WAGNER

EL ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

IO, jud.-esp. bazío; -éza (altéza, etc.), jud.-esp. -éza; -ózu (ermózu, etc.), jud.-esp. ermozo 1 •
s (sorda): kassa 'caza', ant. esp. con f: Ford, 40, jud.-español kasa; kodíssia, ant. esp. con f : Ford, 79, jud.-esp. kovdísia; pedássu,, ant. esp. con f: Ford, 52, jud.-esp. pedaso,appressurare, -ai, jud.-esp. apresurar; assusséna (en Lebrija
a;ucena con ;=s); destrossai (en Lebrija destro;ar con ;=s);.
-éssiri, esp. -ecer, jud.-esp. -eser 2 •
z (sonora): cp. biázi 'viaje', jud.-esp. viaze, Subak, 148;
cp. (Gerrei) lizerai 'aligerar'.
s (sorda): basu, ant. esp. con s: Ford, 121, jud.-esp. baso,brusa 'bruja', jud.-esp. brusa; kesare, -ai, ant. esp. con s: Ford,
120, jud.-esp. kesar;fasúgu 'fejugo', jud.-esp. fesuguar (Wagner, col. 109).
Después de n y r las española (ant. f y z) se vuelve s igualmente ts (z), según la costumbre fonética sarda; como en sardo pensare se hace penzáre, así : erénzia = esp. herencia; pinzéllu = esp. pincel; ranzélu = esp. arancel; galanzétte = español galancete; cp. sparziri = esp. esparcir.
En algunas palabras las esp. z, c (ant. esp. z y s, esp. moderno 8) se vuelve en sardo z (z), la cual en campidanés es frecuentemente e (e), ya que la z logudoresa corresponde normalmente a e en el dialecto meridional. Parece que estas palabras.
pertenecen a una capa más reciente y se difundieron en una
época en que el sonido castellano era ya la fricativa interdental 8: log.-cp., muzzu 'pinche de cocina'= esp. mozo; log. bazzímt, cp. baccinu 'silleta' = esp. bacín; log. rezzíre, cp. arricciri = esp. recibir (en sasarés rezzibiz); log. azzótta, cp. accottu=
esp. azote; cp. adderezzai = esp. aderezar.
En la sílaba inicial ce-, ci- españolas se convierten a menudo en ce-, ci- según el modelo de las palabras italianas y el uso
campidanés : log. celémbru = esp. cerebro; cp. címbn'a = antiguo esp. cimbria; cp. cízini = esp. cisne.
La clz castellana se conserva como e en campidanés y a
1

Los ejemplos judeo-españoles en

2

lbid., col.

105-106.

WAGNER,

Op. cit., col.

103-104_

257

menudo también en logudorés, pero tiende a volverse z (ts)
en este último dialecto, y sobre todo en las variedades dialectales del centro, según las tendencias de este grupo :
Log.-cp. manca, log. también mánza = esp. mancha; logudorés-cp. planea, pr-, nuor. pranza = esp. plancha; logu&lt;lorés-cp. cáccera, nuor. zázzera=esp. cháchara; log.-cp. trinia, log. también trínza=esp. trincha; cp. di~dícca, nuor. derdízza = esp. desdicha.
Lo mismo sucede con e de origen catalán :
Cp. goccu = cat. goig (gqc); cp. buccákka 'bolsillo'= catalán butxaca; log. buccínu, buzzínit 'verdugo'= cat. butxí (en
campidanés con sonorización buyyímt); cp. (ar)récca, log. recca, rezza 'reja' = cat. retja.
La y catalana, pronunciada hoy día en la mayoría de los
-casos z, se ha conservado con la pronunciación antigua (y); en
Jogudorés tiende a pronunciarse z, como la y italiana :
Cp. yúyi, nuor. zúze 'juez'=cat. jutge; cp. ayyudai, logudorés ayyudare, azudare=cat. aj11,dar; cp. galliyai, log. gal/izare
'gallear'= cat. gallejar; cp. fastiyyai, log. fastizare 'festear'=
-cat. festejar; cp. striyyulai 'almohazar' = cat. estrijolar; campidanés stuyyai 'guardar, esconder'= cat. estajar; cp. fénya,
log. (v)énza 'envidia, venganza' = cat. venja; cp. miya, nuorés
miza 'media'= cat. mija; cp. arrelóyu, log. relózu 'reloj'=
cat. rellotge.
Mientras en goccz1, la e final permaneció inmutable, el catalán lleig [!ec] 'feo' se volvió en cp. léyyu, nuor. lezzt, puede ser
que partiendo de la forma femenina [!eya]; asimismo cp. di~iyyu, log. di~izu 'deseo'= cat. desig [dJ~íc]; cp. anúyyu, logudorés anúzu 'enojo' = cat. enuig, anuig [.múc); cp. stzíyyu
'estuche', probablemente por influencia de los respectivos
verbos desijar, enujar, estajar.
Se dice en Cáller y en el Campidano meridional aíc [escrito aicí] 'así', que corresponde al cat. áixi, hoy. pronunciado
(.;,sz], y en el Gervei vive la palabra krécu 'añadidura', que es
el cat. creix, hoy [krés]. Parece tratarse de fases de pronunciación más antigua. Prescindiendo de estos casos particulares, la pronunciación catalana con s se conserva: cp. kamb.ú-

�M, L. WAGNl!R

...

su= cat. cambuix; log.-cp. bastasu 'mozo de cordel' = catalán bastafr; cp. biasu 'sesgo, oblicuo'= cat. biafr; log. kasále,
cp. kasáli 'muela'=cat. caixal; log. arrusare, cp. -ai 'rociar'=
cat. arrufrar; cp. sugáriu 'ajuar' = cat. aixovar; cp. simpnt
'lelo' = cat. ximple; cp. gísu 'yeso' = cat. guix.
Sorprende log. matéssi = cat. mateix con -ss-.
Las l Y n palatales del español y catalán (y también del
italiano) no existían originariamente en sardo, y la articulación sarda era rehacia a tal pronunciación, sustituyéndola con
lo n larga; pero andando el tiempo la pronunciación extranjera cundió también y se consideraba más elegante que la primera. Muchas veces las dos pronunciaciones se usan :
Log. kallare y ka!are, cp. ka!ai = esp. callar; log. billa
y bi!a = esp. billa; log. senzíllu, cp. sinzíllu y sinzí!u = español sencillo; cp. arrullai 'rizar el cabello' = cat. rullarcp. tragallai 'insultar' = cat. atraca/lar; cp. skrukullai 'escu~
driñar' = cat. escorcollar; log.-cp. móllu y nzó!u 'molde' =
cat. motilo; cp. muskatelló y -e!ó = cat. moscatelló; cp. anélla
Y ané!a 'aldaba'= cat. a,ze/la; log.-cp. ninnu y ni-gu = español niño; log.-cp. kari-gu, nuor. karínnu = esp. cariño;
log.-cp. karapí-ga, nuor. karapinna = esp. garapirla; cp. stamé-ga = esp. estameña, cat. estamenya; cp. tirinnína 'telaraña' = cat. taranyina.
La ll inicial del catalán se pronuncia /- simple en algunas
palabras : cp. lúllu 'joyo' = cat. llull; cp. lántia 'lámpara' =
cat. !!antia; log.-cp. liúru 'esbelto' = cat. lliure; en otras se
imita más o menos bien : cp. lyéska o !éska 'rebanada' = catalán llesca; cp. lyúsku o !usku 'bizco'= cat. llusco; cp. lyaúna
o !aúna 'hoja de lata' = cat. !launa.
En algunos casos aislados la ñ española o catalana es tratada como la -gn- italiana, es decir, se pronuncia en cp. ny,
en log. nz 1 : log. mónztt 'rodete del pelo de las mujeres' =
esp. moño; cp. akkarronyai 'infectar de sarna aJ ganado' =
1
Así acontecía ··coñ las palabras italianas introducidas antiguamente : log. bifónzu, cp. bípn9u = ital. bisogno; log. pzínzu, cp. pún~u =
ital. pugno; log. prínzu, cp. prln9u = ital. pregno.

EL ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

2

59

esp. carr01zar (tal vez bajo la influencia del sardo runya 'sarna'); cp. staménya al lado de staméña.
Las transformaciones de vocablos extranjeros obedecen,
como fácilmente se concibe, a las tendencias de los dialectos
sardos, y se comprende igualmente que estas transformaciones son más acentuadas en los dialectos rústicos que en el
habla de las ciudades.
El sardo tiene propensión a la asimilación vocálica, asimilación de las sílabas protónicas a la tónica o a la sílaba más
vecina de la tónica, y así se dice popularmente tanázi al lado
de tenázi 'tallo, pezón' = tenacem, listínkzt, al lado de lestínku
'lentisco', y así log. (Meilogu) razare = log. general rezare=
esp. rezar; cp. trapai 'taladrar'= e~p. trepar; log. attropo!are, cp. -ai = esp. atropellar; cp. (Oristano) sukutai, al lado de
sekutai=esp. ejecutar 1 ; log.-cp. arramaléttu =esp. ramillete,
cat. ramellet; caller. varda,rólu, al lado de verda,rólu = catalán verderol; cp. (Gerrei) makkadóri, al lado de mukkadóri =
cat. mocador.
En attropo!are puede también haber influído la presencia
de una consonante labial, que en sardo, como en otras partes,
produce a menudo la labialización de la vocal: cp. froméntu=
fermentum; cp. soberai, al lado de seberai 'escoger'=seperare; y así log.-cp. sojfátta, al lado de sajfata 'azafate' =catalán safata; log. morfíliu=esp. marfil; nuor. romallétte, log. roma!éte, al lado de rama!éte.
De dos sílabas con a, la primera, si es átona, se disimila
en e: cp. prencai=prancai=esp. planchar; logudorés (Macomer) sengrare=sangrare=esp. sangrar; en cambio, dos e
se disimilan en a-e o e-a: cp. varyéri, frayéri = cat. verger;
cp. prapelíssu, prapalísszt = esp. sobrepelliz. La e protónica,
en general, se inclina a transformarse en a. Como popularmente se dice cp. lanzóltt por lenzóht 'sábana'= linteolu,
cp. (Oristano) maú99u por nzeúcJcJu 'meollo'= medull-u,
así: caller. bafúku = b~úku=cat. besuc; log. accizare, cp. -ai
al lado de eccizare, -ai = esp. lzeclzizar.
1 [Véase antes, pág. 229.)

�260

M. L. WAGNER

Grupos de consonantes inusitados en sardo se resuelven
por medio de vocales epentéticas : cp. lándiri 'bellota'= español landre 1; log. toroní!u = esp. tornillo; log. típiri (campida:nés tipli) = esp. tiple; log. rézima = cast. resma.
Es frecuente, como en las palabras sardas, la intercalación
de n delante de las africadas alveolares : log. (Meilogu) transa
'astucia', al lado de log. trassa = cat.; log. attransare, al lado
de attrassare 'ir atrás' = esp. atrasar; log. transtru, al lado
de trastru 'utensilio'= esp. trasto; log. barranzéllu, cp. barrancéllu, al lado de cp. barracellu = ant. esp. barrachel;
log. kensare, kesare = esp. quejar; log. cáncara, al lado de
cácara = esp. cháchara; y la de nz delante de las oclusivas o
fricativas labiales : cp. arrembussai, al lado de arrebussai =
cat. arrebosar; cp. (Seni) bardúmfula, al lado de bardúfula
'peonza'=cat. baldufa; log. umfanóJu, al lado de ufanózu, ufánu = esp. ufano.
Una r aparece a menudo detrás de la dental t: log.-cp. fistra, listróne, -i=esp. listón; cp. assustrai, al lado de assustai=
esp. asustar.

...

Son casos metatéticos: cp. reniga 'rencor'= cat. renyina;
ca11er. karane1a 2 =cat. canadella; log. abbalansare, al lado de
alabansare, derivado del esp. alabanza.
La s líquida va precedida de i en 1ogudorés; la sílaba isfrecuentemente se confunde con los prefijos ex- y dis- (log. iskidare, cp. sidai 'despertar'= lat. excitare), y Jo mismo
ocurre con palabras españolas : log. iskalabrare, cp. skalabrai
'causar daño'= esp. descalabrar; log. ifkissiare 'descomponer'= esp. desquiciar; log. iskíttu = esp. desquite; log. isperdíssizt, cp. sperdízziu 'derroche'= esp. desperdicio; log. istázu,
istáyyu = esp. destajo; log. ipariare 'delirar' = esp. desvariar.
El vocalismo de las palabras castel1anas, catalanas e italia-

nas se conforma muchas veces a las normas sardas. Como ins-

EL ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

tintivamente se sabe que i y it tónicas en sardo corresponden
a e y o de las otras tres lenguas, se transforma e en i y o en u,
según proporciones, como sardo pilu enfrente del italiano y
esp. pelo; sardo gula enfrente del ital. y esp. gola. Así no
solamente cp. sukkúrru = esp. socorro; nuor. terziupílu al
lado de Jog.-cp. terziupélu = esp. terciopelo; log.-cp. sútta
'figura de naipe' = esp.-cat. sota, donde las palabras sardas
kúrrere, pilu, sutta (abajo) podrían haber ejercido su influencia, sino también Jog.-cp. istrfna, 'regalo que se da a la servidumbre'= esp. estrena; cp. kunfiyyiri 'deletrear'= cat. confegir; cp. rebústu 'despensa'= cat. rebost; cp. kacúrru = español cachorro; cp.-log. muzzu = esp. mozo (de cocina) 1 •
A veces el deseo de pronunciar bien la palabra extranjera
produce nueva proporción al revés, así cuando se dice karénu
al lado de karín(n)u = esp. cariño; log.-cp. istokk11, = español estuco (o ita!. stucco).
Prescindiendo de las sustituciones fonéticas regulares
de que se habla en los capítulos precedentes, se pueden,
en todas partes, hallar casos en que la palabra extranjera se
trata por analogía con las tendencias de los respectivos dialectos.
El esp. seguir da sigíre en logudorés, y sigíri en campidanés; pero en nuorés es sikíre, porque en este dialecto la -gde los demás dialectof corresponde a -k- en palabras donde
había k en latín (nuor. áku, log.-cp. agu 'aguja' = acu; nuorés
fóku, log.-cp. fógu, focu); y de la misma manera nuor. matafilúka, 'anís' enfrente de log. matafilúga, cp. matafalúga = catalán matafaluga. Los dialectos centrales evitan el hiato intercalando una b (tra'bu 'toro', log.-cp. trau = tauru); así, pues,
también en nuor. rebuJare = log. reuzare = esp. rehusar, y
en nuor. trabu 'ojal'= cp. trau, cat. trau.
Las sonoras intervocálicas que en los dialectos logudorés
y campi&lt;lanés suelen caer a menudo se suprimen también en

1

En log. gral)c).e, lal)c).e = lat. glandern.
La d intervocálica, prnnunciada d en sardo, se confunde con r en
el dialecto callerés.
2

1 y para citar algunos ejemplos italianos: cp. simu 'imbécil', italiano scemo; log. terrínu = ita!. terreno; cp. (Gerrei)ferímt = ita!. veleno; log.-cp. (i)shíppa = ita!. stopja; log.-cp . .ftúsu = ita!. lloscio.

�M. L. WAGNER

EL ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

palabras extranjeras: Iog. rezzire, cp. arric.c.iri = esp. recibir;
fonnés palári = cp. paladári = esp. paladar 1 .
La l larga, resultado de la l palatal española, catalana o
italiana, se vuelve fácilmente -&lt;;1&lt;;1-, como en las palabras sardas
que originariamente tuvieron -ll-. En las aldeas del Campidano
se oye gravé&lt;;l&lt;;lu por gravéllu o grave1u 'clavel'= cat. clavel/;
el pueblo campesino del Logudoro dice attrobo&lt;;l&lt;;lare por logudorés atropollare, atropo!are, cp. atrope!ai = esp. atropellar;
en cp. prapé&lt;;l&lt;;la 'párpado' = cat. parpella; cp. a&lt;;l&lt;;lttllíit 'marchitado', derivado de lúllu = cat. llull.
Semejantes formaciones debidas a proporciones son : disíllu. usado en la región Ogliastra, por cp. di~íyyu, log. dizízu =
cat. desitj; formado según la proporción: cp. palla, log. pa::a
(paja); al revés, fonnés kayyénte = cp. kallénti = esp. caliente,
porque al cp. -ll- corresponde en Fonni -yy- (fonnés payya,
cp. palla); cp. istállu 'destajo'= log. istáztt, istayytt = español destajo.
Y como los dialectos centrales tienen una preferencia por
el sonido interdental 8, que en estos dialectos corresponde a la
z campidanesa, este sonido se introduce fácilmente en palabras
extranjeras que en el Campidano se pronuncian con z. Así se
dice en la Barbagia bar8ólt1, por barzólu 'cuna'= cat. bressol;
en Dorgali brápa por el nuor. brazza, cp. bálza = esp. balsa;
en Orune addere8are por el cp. adderezzai = esp. aderezar, etc.
Como se sabe, en los dialectos sardos, con excepción de
los centrales, las consonantes intervocálicas, tanto en el interior de la palabra como en el de la frase, o se debilitan, haciéndose sonoras o fricativas, o caen por completo. Este proceso estaba ya en plena evolución al tiempo de penetrar las
palabras catalanas y españolas.
Hay la tendencia de pronunciar las oclusivas iniciales
sonoras de las palabras italianas y españolas sin aflojamiento; pues se dice log.-cp. sa gana y no * sa gana (esp. gana),

como sa danza, no * sa danza= ital. danza; su biadtt = italia-

262

...

Igualmente log. rebaire, ribaire 'remachar un clavo'
dire; log. zúu, cp. &amp;fu 'clavo'= ita!. chiodo.
1

= ital. riba-

no beato) 1 •
Este modo de pronunciación algo alargada produce no
raramente una oclusiva sorda 2 : cp. karíta al lado de garita=
esp.; log. karabáttu 'gancho'= esp. garabato; log.-cp. kwáppu,
9
al lado de gwáppu = esp. guapo; log.-cp. traga 'embuste' =
esp. droga; Jog. (11árghine) terdízza = esp. desdiclza; log. terramare al lado de cp. derramai = esp. derramar, y lo mismo
puede suceder en medio de la palabra: log.-cp. (a1 )rekátu 'provisión'= esp. recado; log. apprikare al lado de abbrigare,
cp. -ai
esp. abrigar; log. attelentare al lado de adddentare,
addelantare=esp. adelantar; log. akkazazare, cp. akkazayyai=
esp. agasajar; log. appurrire
esp. aburrir; log. binzatéri,
cp. binyatéri 'viñero'= cal. vinyader.
No extrañará que al lado de estas formaciones haya pronunciaciones al revés: log. addu.rare (Bosa, Cúglieri)= cp. aturai 'pararse'= cat. aturar; nuor. addoppare 'encontrar'= campidanés attopai (esp. topar); log. septentrional addztlgare =
Jog. attorgare (ant. esp. atorgar) i; nuor. aggtmóltu (Riv. delle
tradiz . pop., II, 222) == log. akkunórtu. = ant. esp. conlzorto;
log.-cp. gómitzt al lado de kómitrt = cat. cómit.
.
v (labiodental) siendo en sardo el resultado de f en posición intervocálica (férrn, su vérrzt), las palabras extranjeras
con v- inicial se pronuncian aisladamente o después de consonante muchas veces con f-: log.-cp. fentana, sas fentanas, etc. = esp. ventana; log. felóne 'lámpara antigua'= es-

=

=

1 G. CAMPus, Arck. Stor. Sardo, VII, 346, hasta escribe sa ggána,
sa ddanza, para poner de relieve lo enérgico de la pronunciación.
2
Compárese con este fenómeno otro parecido que ya en sardo
antiguo hacía cambiar dos oclusivas sonoras en sordas: ant. log. aj(p)atissa, CSP, 2, 8; sdpad11, Estatuto de Castelsardo, LX; (jUid Deus &gt; sardo

ittéu.

s La idea hipotética de SALV ION 1, Rendic. deJ R. 1st. Lomb~ X~II, 668;
núm. 3 , según la cual «troga 'pretexto', vada.c-on trovare, d1 cu1 non n
ha traccia in Sardegna•, ha de rechazarse desde luego.
, CAlllPUS, Ardi. Stor. Sardo, VII, 1591 se dejó engañar por las apariencias, derivándolo del lat. indulgere.

�M, L, WAGNKR

BL KSPAROL Y CATALÁN BN LOS DIAUICTOS SARDOS

pañol velón; log.-cp. fétta 'cinta'= esp. veta; cp. fiúdu =
esp. viudo; cp. Jasé/la 'vajilla'= cat. vairella; cp. fánuva,
log.fánua,fáuna 'frezada'= cat. vánova.
En palabras que empiezan con a-, esta sílaba fué tomada
como parte del artículo sa ( = i psa) y, por lo tanto, aparece
en cp. sabéyya 'amuleto de azabache'= cat. azabetja; camp.i&lt;lanés-log. siénda 'fortuna, haber'= esp. hacienda; cp.-log. sutéa = esp. azotea; por confusión con el artículo masculino su
( i p su) fué falsamente separada la primera sílaba en logudorés (Gennargentu) manáyyu = esp. homenaje (su 1nanayyu) y
en cp. prepalíssu = esp. sobrepelliz (su prepalissu), y por igual
causa el esp. sabanita dió en log. banítta.
En logudorés se dice zinzías, cp. sínzias (mientras en nuorés se conserva el originario yinyibas= lat. gingiva). Esta
forma deriva del cast. encías, que en la época antigua tenías
sonora; se añadía la s del artículo del plural, y esta añadidura
&lt;le las- hay que atribuirla ya al antiguo español, puesto que en
judeo-español también se dice zinzías, formado de la[s] enzías
(véase mi Yudenspan. von Konstantinopel, § 29).
Dado el estrecho parentesco fonético o ideológico entre
muchas palabras sardas, españolas e italianas, no pueden faltar
ejemplos de cruces entre ellas o de lo que se suele llamar etimología popular. La forma salfátta que se emplea en Cáller
por saffátta 'azafate'= cat. safata, se debe por lo visto a la
influencia del esp. salva, salvilla; easkotare en logudorés al
lado de eakotare es cruce del esp. chacotear con chasquear.
El log. ajétte, ojétte 'ojal' al lado de ayyette, ayyétta = español ojete, está influenciado por el log. oju 'ojo', ya que j española (ant. cast. z) da regularmente y.
Log. bircklónt al lado del cp. berdalóru 'verdezuelo' es el
cat. verckrol, cruzado con sardo birde = vi (i )de; log. jlkkétte
'jalón' es el esp. piquete influenciado por el sardo jlkkire 'poner, hincar'; el nuor. filindéos 'pasta en forma de hilo' (italiano fidelini, vermicelli) resulta cruce del esp. fickos con sardo
filu (log. findéos, cp. findltes); log. spettazzare 'despedazar la
carne' es el esp. despedazar (cp. spedazzazJ cruzado con logudorés pétta 'carne'=* p ett i a; cp. skwadriliai al lado de sku-

driii.ai = esp. escudri,iar+ ita!. squadrare; cp. tostorrúdu, tusturrúdu 'obstinado'= esp . testarudo+ sardo tostu 'duro';
log. (Bosa) puzéma 'espliego'= esp. alhucema+ ita!. puzzo,log. pumátta 'tomate'= esp. tomate + sard o pumtt ' manzana'1 &gt;
y los turrones de Alica11te se denominan popularmente en,~l
Campidano turrónis dilikántis, como si fuera derivado de dtliktt, díligu 'delicado'.
M. L. \VAGNER,
1 El mismo cruce ocurre en dialectos italianos: pomates en cremonés y bresciano (Biondelli, 76).

�UNOS ARANCIILIIS DII ADUASAS Dl!L SIGLO Xlll

267

brouet de gelines, métez les gelines cuire en vin e en eue; puis
prener alemandes, e girofle, e canele, e poivre lonc, e folion,
e guaringal... e meter ensemble&gt; 1 • Falta por conocer la etimología, y la forma en que deriva la palabra española de la

UNOS ARANCELES DE ADUANAS
DEL SIGLO XIII
1

III
FERRETE (pág. 12 35) . - No poseo otros ejemplos de esta
palabra, que manifiestamente es un provenzalismo derivado
-deferret (en Levy), que designaba diversos objetos de hierro
por ejemplo, «uno ferreto pro extraendo ignem in stabulo»:
&lt;mete hun feret au cap deu pont», etc. No hay modo de saber la acepción en que se usa aquí ferrete; modernamente es
el cabo de metal de las cintas o agujetas: «gujetas con herretes» (Lucas Fernández, pág. 32). Ko conozco el origen de la
frase aragonesa dar ferrete 'dar u ocuparse con insistencia en
una cosa' (Borao).
F1LA~A {pág. 9 13). - Comp.: «La carga de la filasa en que
aya quarenta arrouas, treynta mrs.&gt; (Cortes de Jerez 1268 I
J l). La hilaza se exportaba: «Fillache d'Espaigne&gt; (Péage
les bateau.r qui remOJttent et descendent la Seine, 131 5) 2. _
Llamábase tambiénfilafa a los hilados en general: «Mugieres
testiguen en todas cosas que en banno, o en forno, o en fuente
o en rrío fueren fechas, et otrossi en sus fila&lt;;as et en sus texeduras» (Fuero de Plasencia, pág. 107).
Fou (pág. 12 24 ).-No conozco otro ejemplo de este nombre de especia; quizá se trata de un derivado del fr. ant. folion
'Íeuille de mOrier; feuille d'lnde'. En francés aparece también
mencionado con especias como las nuestras; véase esta receta
&lt;iel citado Traité de citisine de hacia 13o6: «Por fere blanc

;u;

...

francesa.
FRENO (pág. 13 6). - «El freno faze a la bestia que non
vaya sinon por do quiere aquel que la caualga&gt; (Partida II,
edic. cit., II, 237). «Frenos esorados» (Disputa del alma, verso 34). «Ca él es tan mesurado, 1 que non digo una capa, 1
mas freno syn mueso e chapa I vos daría aun enprestado&gt;
(Canciouero de Baena, pág. II2). «Un freno ginet, sin riendas&gt; (lnvent. arag., 1393, BAE, IV, 520). «Dos muessos de
freno ginet» (/dem, 1404, lbíd., IV, 525) 2 • «Una barniella
paral freno del rey, .m. mrs.&gt; (Libro de la casa de Sancho IV,
fol. 178).
(pág. 10 26• 28). - Véanse los artículos Casteldú1t y
Estampas, y la RFE de 1920, pág. 381.
FusT, FUSTA (pág. 12 92) . - La forma fttst 'madera, palo'
se encuentra a menudo (Fuero de Soria, pág. 185; Fuero de
Plasmcia, pág. 32; Fuero de Navarra, pág. 124). «.m. cuilares de fusb (lnvent. arag., 1331, BAE, II, 553). Fusta 'madera' : «Capellina de fierro... e adaraga de fusta&gt; (Conq.
Ultram., pág. 171). «Grandes palos de fusta, que han en el
cabo un fierro&gt; (Marco Polo, pág. 45). «Quatro sillas de fusta&gt; (lnvent. arng., 1497, BAE, II, 89).
GANIUETE (pág. 9 8). - El Diccionario de la Academia
solamente cita gañivete: «Cada falconero deue traer sus gañiuetes muy grandes para aparejar la vianda de su falcón&gt;
(Ayala, Aves de cafa, pág. 164). «Dos ganyvetes grandes de
taula&gt; (lnvent. arag., 1365, N, 342). «Un ganivete, mango
de bori, figura de donzella&gt; (lbíd., 1378, N, 349). «Dos ganivetes guarnidos de plata, con su vayna&gt; (lnvent. Cat. To!.,
1434) 3 • «El quinto [cuchiello] es menor de todos, bien delFRISA

1
1

~

Véanse págs. 1-29 y 325-356 del tomo Vlll.
F AGKmz, Documenfr, 11, 36.

t
i

Bibl. &amp;ole de Chartes, XXI, 220.
Comp. M. P1DAL, Cantar de Mio Cid, s. v.freno.
Arclt. Cat. Tol., Z-4-1-.4, fol. 2 r.

�268

...

AlllÉRICO CASTRO

gado de tajo, e tiene el ca&lt;;o derecho e llano, e su tajo tornado a la punta e cerca del cabo; e a tal clisen gañiuete» (Villena, Arte Cisoria, pág. 27); en Salamanca aún se usa gañivete(Lamano, Dial. sahn.), forma que alterna con canivete en la
Edad Media y después: canivet (Conq. Ultram., pág. 6oo);.
caizivete (Aves de cafa, pág. 45). En salmantino es 'navaja de
hoja ancha y corta' (Lamano); Lucas Fernández escribe ca1iivete (edic. Cañete, pág. 141) y caviii.ete; con este último concuerda el zamor. cavineti (en Sayago). La etimología es e~
fr. ant. canivet, ganivet, en prov. ganifet, ganiveta.
GANT (pág. ro,. 23 ). - Véanse los artículos camelín y escarlata, que a veces venían de Gante. Además: «El mejor
panno tinto de Gante, [vala] tres mrs. la vara» (Cortes de Jerez, 1268, I, 65). Durante el siglo XIV hay mención de paños
viados o listados de Gante, usado para capas, en inventarios
aragoneses: «Una capa de viado de Gant, con cendal verde»
(1362, BAE, IV, 210). «Una capa de muller, vermella, de
viado de Gant, con cendal verde» (1378, lbíd., IV, 217). «Una
capa vermella, de panyo viado de Gant, forrada de tafatárr
verde» (1397, lbíd., IV, 521).
GARENGAL (pág. 12 25) . - Es el rizoma de la planta Uamada'galanga': «Ally son las espe&lt;;;ias, el puro garengal» (Alex. O.,
1301). «Et fazesi gingibre et guaranga!» (Marco Polo, página JI). «Han [en Bengala] muchas maneras de specias et
espliguo et guaranga!» (Ibíd., pág. 50). «E aquí debía nascer
guaringal e gengibre» (Conq. Ultram., pág. 322). «Cargua de
galangal, .u. sol.» (Lezda de Calibre, 1252, en Capmany,.
II, 20). Las formas fr. prov. garingal, garengal coinciden con
las nuestras. El origen es el ár. u ~ (xalanzán), que, ar
parecer, a través del persa, viene del chino Ko-liang-kiang
'jengibre dulce de la ciudad de Ko' (cerca de Cantón) 1. La frecuencia de la palabra en francés y su rareza en español hace
pensar en préstamo a Francia o Provenza, aunque sea dificil decidirlo. El latín medieval conoce galanga, galinga, formas re1 MuRRAY, A New English Di&amp;tionnary, s. v. galingale. Aparece ya,
en textos del año I ooo.

UNOS ARANCELES DB ADt"ANAS DEL SIGLO XIII

gresivas reflejadas en ita!., esp. cat., fr. galanga. Lo único seguro es que la etapa europea más antigua de la palabra está representada en lat. med. gallingar, galingan, inglés med. galiugale, med. a. al. galgan, fr. garingal, esp. garengal, cat. galangal, prov. galengal, garengal, port. galingal (Rev. Lusit., XIII,
320) y la más moderna, en galanga. Acerca de sus usos culinarios informan textos franceses que trae Godefroy (garingal) 1 •
Según Gordonio (Lilio de Medicina, Toledo, l 513, fol. 177 r ),
«el galingal, si lo hizieren en conserua... haze empreñar».
GAVILÁN (pág. 13 12). - «Los gauilanes son aues de ca&lt;;;a
muy lindas et gentiles et de grand esfuer&lt;;o, et en todas sus
costumbres et fa&lt;;;iones paresi;en ser ai;ores pequeños et ai;ores de Noruega, ca así ha el plumaje et la pinta» (Ayala, Aves
de Cafa, pág. 146). «Et son los gauilanes más priuillejados que
ninguna otra aue de cai;a, que qualquier mercador que licue
falcones a vender pagará portadgo, et si leuare vn gauilán
con ellos es franco » (lbíd., pág. 148); a este respecto cuenta
el Canciller un suceso acaecido en un puerto del reino de Aragón. Las Cortes de Sevilla de l 2 52 dicen: «Gauilán prima
que non cai;e que non vala más de medio mr. » (edic. cit.,
pág. 134). «Mando que ai;or nin falcón nin gauilán que le non
tomen yaciendo sobre los hueuos nin faziendo su nido nin
mientre que touiere fijos» (lbíd., pág. 133). Este pasaje explica este otro del Fuero de Soria (edic. cit., pág. 9): «El que
fuere fallado prendiendo los gauilanes, peche dos mr. z pierda los gauilanes.» El Fuero de Navarra da la forma gavillán
(págs. 33 y l 14).
GENGIBRE (pág. l 2 21). - Usábase como medicina 2 y como
condimento: «Ca si alguno comprare uino o gengibre o cinamomo o alguna de las otras cosas semejantes destas que
han los homes por costumbre de las gostar ante que las com1 Además véase DucANGE, s . v. Salsa pictavina, y el citado Traité
de cuisine, 1306, Bibl. École' de Chartes, XX, 222.
2 Véase GoRDONIO, Lilio de Afedicina, T oledo, 1513, fol. x r: «gengibre, lacea, anís, almastic• y otras drogas entran en la composición de
unas píldoras tan eficaces «que ninguna fiebre crónica será osada de
estar ante la presencia dellas&gt;.
TOMO IX.
18

�A:IIÜICO CASTRO

pren• (Partida V, edic. cit., pág. 187). «Estos materiales destas píldoras han de ser tres partes de ac;;íbar y dos de almodaciles y dos de tornique y menos de una parte de gengibre»
(Ayala, Aves de ca~a, pág. 181) 1 . « Y a grandes montanyas
[en China] en do se faze el ruybaruo et el gingibre ... Por un
dinero veneciano de argent ende ha hombre bien .LX. libras
de seco o de verde» (Marco Polo, pág. 70). En el peaje o telonario del Fuero de Zorita se dice: «De libra gingiberis ...
quatuor denarios» (edic. cit., pág. 407). «Gingebre dat .v. sob
(Lezda de 1221, Capmany, II, 4). J. Ruiz (edic. Ducamin, copla 1335) trae una rara forma: «El diarrodón abatys con el
fino gengi,brante, 1 mjel rosado, diac;;imjnjo, diantioso va delante». Hay también las formas zingibre (A. de Palencia, Vocabulario, fol. 407).
GrnOFLE (pág. l 2 21 ). - Este galicismo presenta en la Edad
Media las formas girofle 2 y gi,rofre 3, generalmente en la expresión clavos de gi,rofre: «Ellos han mucho gingibre et girofre, et el árbol en que se faze es así como laurel et la flor es
blanca et chica et ha muy grant olor» (Marco Polo, pág. 43).
«Longanizas confec;;ionadas con espec;;ias, gengivre e clavos de
girofre» (Corvaclzo, pág. 89).
GLA&lt;;:A (pág. 12 16) . - Es la resina llamada 'sandáraca'. No
conozco otros ejemplos castellanos. Para las formas en latín
medieval y provenzal, véase A. Thomas, Rom., XXXVIII, página 138. En catalán hay también classa: «Carga de classa,
.vi. drs.» (Orden. Barc., 1271, fol. 233 b). La corrección que
hago a mi manuscrito se basa en no conocer yo la formaglaca, aunque su existencia no sería imposible admitiendo un
cruce de glassa y laca.
GRANA (pág. 9 16). - «Ayuntáronse en vno en vn fuerte
vallejo ... , cojen y mucha grana con que tinnen bermejo» (Fernán González, copla 746). «Et en estos coscojos ay en algu1 En las glosas finales, pág. 185, ocurre la forma gengifre. En
Alex. O., 1301, y Coro&lt;UIIIJ, pág. 89, la grafía es gengiure.
2 Conq. Ultram., pág. 322; PALENCIA, Vocab., fol. 59.
3
Alex. O., 1301; Aves de cafa, pág. 64; GoRDONIO, Lilio de ilfedicina,
fo)s. XXVUI y CXIX.

UNOS ARANCELES DII: ADUANAS DEL SIGLO XIII

nas tierras en que nac;;e grana, que es cosa muy aprovechosa»
{Juan Manuel, Caballero escud., en Roni. Forsclz., VII, 508).
«Ora uos yd comigo, que asas verná quien venda grana e brasil e cera e todas otras uuestras merchandías» (Rrey Guille/me,
Bibl. Esp., XVII, 221). «Do e otorgo a uos, don Remón de
Tolosa, las casas que son fechas en el corral do solien uender
la grana en tiempo de moros» (Doc. de Sevilla, 1253) 1 • Estaba prohibida su exportación 2 • Grana pasa a significar la
tela de ese color: «Inglés de grana, la vara del mejor, tres mrs.»
(Cortes de Jerez, 1268, I, 65.) «Marica, veme a casa de mi prima a que me preste su saya de grana» (Corvaclzo, pág. 165).
«Arroua de grana valeat decem et octo libras portugalenses»
(1253, Port. Monum. Hist., I, 193). «Carga de grana, .xvr. diners de corredures, etc.» (Ord. Barc., 1271, fol. 233 b).
GREAL (pág. 12 81) . - 'Vaso o vasija usado en la mesa'.
Véase Ducange, grada/e 3, gradalus; Godefroy, graal. «Un
greal de Má!ega» (lnvent. arag., 1397, BAE, IV, 220). «Dos
gradales de tierra de Málaga» (Ibíd., pág. 219). «Dos gradales
grandes de tierra, de obra de Málega» (lbíd., 1380, IV, 350).
«Dos gradales z una parreta de tierra, de obra de Manizes»
(lbíd., r403, IV, 525). ,exir. gradaletes d'argent» (lbíd., 1356,
IV, 209). «Todo lo fizo lauar a las sus lauanderas, 1 espetos e
griales, ollas e coberteras» (J. Ruiz, 117 5). «Dos escudiellas
d'argent gradaladas» (Invent. arag., 1444, BAE, II, 557), es
decir, escudillas en forma de grial. La forma derivada del
francés es greal (de *cratale), hecha luego grial por yotiza&lt;:ión de la e; grada/ es la forma española que hay que añadir
en REWb, 2301.
GRrSA (pág. 12 6) . - 'Especie de ardilla': «Girifaltes ay
que son llamados grises, porque Jo que han preto es como
una pequeña grisa» (Ayala, Aves de Cafa, pág. 25). En póia
grisa, grisa está adjetivado, ya que era natural asociar el nombre del animal y el del color de la piel: «Hia .v. maneras de
1

~

BALLESTEROS, Ob. cit., pág. xxv.
Cortes de Sevilla, 1252, edic. cit., pág.

11, 65 [,

131;

Pa,·tida III, edic. cit.,

�AMhRICO CASTRO

aurells ... , la quinta manera son grisas et vermellas» (MarcQ
Polo, pág. 20). «Ropas forradas en peñas grisas» (Santillana,
NBAAEE, XIX, 570). « Un cobertor [forrado) en peña grisa»
(lnvent. Cat. To!., 1273, Bibl. Nac., ms. 31022, fol. 188).
La forma grisa, como femenino de gn·s, podía ser un aragonesismo (véase el ejemplo citado de Marco Polo); pero quizá
se trate más bien de un provenzalismo: «pels grizas» (Raynouard, III, 5 11 ).
!PRE (pág. 105 , 15, 23).-Los aranceles hacen venir de Ipres.
paños planos y viados (es decir, 'lisos y listados'), «viadiellos y
ensays». Las Cortes de Jerez de 1262 citan el paño y el «ensay
de Ipre» (edic. cit., I, 65), y le asignan como precio a la vara
«2 mrs. y medio» y «diez sueldos de dineros alfonsíes», respectivamente.
La tasa portuguesa de 1253 menciona el paño tinto, eJ
viado y el estanforte viado de «lpli», al precio, el codo, de40 sueldos, una libra y 11 sueldos, respectivamente. (Port~
Monum. Hist., I, 193). Las Cortes de Valladolid de 1351 prohiben que las barraganas de los clérigos traigan «pannos de
grandes quantías con adobos de oro e de plata», y manda el
rey que «trayan panos viadas de Ypre, sin adobo ninguno,.
porque sean conos&lt;;;idas e apartadas de las duennas ordenadas.
e casadas» (II, 14). Durante los siglos xrv y xv sigue siendo
usual esta tela: «Agora de vos de Y pre queremos aver un
paño» (Rimado de Palacio, edic. Kuersteiner, copla 467). Su
precio, en 1369, es de 6o maravedís la vara del «Y pre mayor», 45 la del «Y pre menor» y 18 la del «viado de Ypre»(Cortes de Toro, II, 173). Ejemplos del siglo xv: «Hun cot
['gabán'] vert de Ipre» (lnvent. arag., 1402, BAE, II, 220)~
«vn mantón de panno mayor azul de Y pre... , vna hopa de panno de Y pre claro ... , vnos capero tes de panno de Y pre prieto»
(lnvent. de 1434, Arch. Cat. To!., Z-41-4, fols. 8 v y 9 r);
«una aljuba de Yple añilada» (lnvent. de 1466) 1 •
YxARcA, NUEZ DE (pág. 12 23). - 'Malagueta'; véase Dor-

UNOS ARANCELES DE ADUA..'IAS DEL SIGLO Xlll

veaux, Rom., XLIII, pág. 241. «Et faze se hi [SO. de la India]
mucho bresil et nuezes d'axarch et gran quantidad de pebre»
(Marco Polo, 92). «Carga de nou d'exarch» (Lezda de Colibre,
1252, Capmany, II, 20). «Nous d'exarch» (Orden. Barc., 1271,
fol. 233 a). Nuestra forma yzarca no coincide exactamente
-con ninguna de las citadas por Dorveaux; es intermedia entre
1zot ycherca y mtx :xarclz. Dada la escasez de ejemplos de esta
rara palabra, no puede decidirse si se trata de un galicismo o
si es la Península el punto de partida de esta voz árabe.
LENDESCA (pág. 126).-Es difícil saber qué clase de piel sea
ésta. Desde luego ocurre relacionar lendesia con lendesina, y
quizá esta debiera ser la forma de nuestro texto: «La garnacha en [s. e. forrada] peña lendesina et el manto en peña
blanca» (lnvent. Cat. To!., 1273, ms. Bibl. Nac. 31022, folios
188-193). En las Cortes han impreso mal landesma por !andesina: «penna de gris, &lt;;;inquenta mrs.; penna de landes[in]a,
ocho mrs.» (Cortes de Jerez, 1268, I, 70). ¿Se tratará de una
alteración de lesendrina? Comp.: «quatro peñas lesendrinas a
LXXX mrs.» (Libro de la casa de Sancho IV, fol. 14 v). Nada
puede decidirse sin más formas.
LETI[cr]A (pág. 11 19).-Es la piel blanca llamada en fr. antiguo letice (véase Godefroy). Comp.: «Otra mantonada de
panno de &lt;;;estre de lanillas, enforrada en veros blancos, con
su caperotada del dicho panno, enforrada en leticia» (lnvent.
1434, Arclz. Cat. To!., Z-41-4, fol. 8 v). Me ha hecho vacilar
en esta corrección el siguiente texto : « Unum frontalem ... de
serico, forrato de licia» (año 1265, Arclz. Cat. Zam.) 1 . Aunque los Aranceles dicen claramente letia, es claro que bien
podría ser *lecia; pero no sabiendo con qué relacionar esta
forma, me decido por mi corrección.
LETUARIO (pág. 12 2i). - Era no sólo una preparación farmacéutica (como dice el Diccionario de la Academia), sino
también fruta confitada 2, como en nuestro texto, o dulce
1

1

pág.

En L.
212.

SaRRANO,

Coleccidn diplomática de San Salvador del Moral,.

273

Cax. M, leg. 3, núm. 5.
En judeo-español de Marruecos se dice aún letua,·io de na1·anz.a,
de beren'i.ena, etc.
z

�2¡4

2¡5

AMÉRICO CASTRO

UNOS ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO XllI

en general. «Sacó sus melesinas el meje del almario, ¡ de todas
las más finas tenpro su letuario» (Afer. P., 888). Pero: «Quien
dirie los manjares, los presentes tamaños I los muchos letuarios, nobles e tan estraños» (J. Ruiz, 1333). «Dó son los confites ... et los letuarios de marauilloso[s] sabores con que tomavas grandes deleytes» ( Visión de Filiberto, en ZRPh, TI, 52).
«Granadas para letuario al rey, xx mrs.» (Libro de la casa de
Sancho IV, fol. 176 r).
L1[N]JAUERA (pág. 13 6). - Corrijo así la forma del manuscrito porque en este caso como en otro 1 se trata de olvido &lt;l-c
tilde sobre la i. Según el Diccionario de la Academia, li11jt1vera es 'carcaj'; pero en vista de los textos que poseo parece
más bien 'bolsa' : «Guisa entonces que trayas contigo en una
pequeña linjauera de lieni;;o, limpiamente, una pierna de gallina» (Ayala, Aves de Cafa, pág. 41). «Deue traer [el falconero}
sus pequenas linjaueras de lien&lt;;o bien fechas, do acorra a meter et a esconder et cobrar el anade, o la rralea que! falcón
tomare, porque la non vea... et deue traer vna linjauera grande, do traya sus gallinas muertas, et plumas et roederos, et
sus viandas para quando han de dar de comer a sus falcones»
(lbíd., pág. 164). Como las aljabas lujosas 2 , las linjaueras eran
a veces de oropel y argentpel 3 ; pero las corrientes eran de
lienzo, como hemos visto.
Este detalle sugirió a la Sra. 111ichaelis 4 la etimología
linum lineus, liüa vera 5 , como caiia vera, rechazada en el
REFVb, 5o64. Pero aun cuando dicha etimología no esté bastante fundamentada, nos parece un acierto. Esta voz, refugiada

en el tecninismo de la cetrería, debió tener sentido más amplio, 'bolsa' en general y 'lino puro o verdadero' como tejido
y como planta. Este último sentido está asegurado por el vascuence linavera 'algodón, algodonero' y mejor por el alavés
finabera 'cáñamo' (Baráibar). Queda por explicar cómo de * liiia'vera, que debió ser la primitiva pronunciación, se pasó a
linjavera; una explicación posible sería la influencia de aljaba,
a/javera 1, que significando cosa parecida, convivían con *liíi.avera. Compárese además: «Fallaron [en la tela] alaraves fegurados con sus tocas en sus cabe&lt;;as... e en los arzones de las sillas
sus lingaveras» (Crónica de IJ44, en M. Pida!, Crónicas Generales, II, 62). Esta última forma sólo es una variante gráfica.
LILA (pág. 10 6) . - He aquí unas citas de paños de Lille:
«La vara del mejor camelín de Gante e de Lilia ... a vn mr. e
medio• (Cortes de Jerez, 1268 1 I, 65). «Cobitus de meliori
uiado de Lila aut de Ipli ['Ipres'] esforciato, ualeat unam libram» (1253, Po1't. Mommt. H ist., I, 193).
LrnOIAS (pág. 9 6) . - La importación de objetos de Limoges fué muy abundante, según se desprende de nuestros datos.
Los esmaltes y repujados de Limoges vinieron a España, lo
mismo que a otros países de Europa, desde el siglo xn 2 - He
aquí las indicaciones que poseemos: «nn°r paria candelabrorum, de opere lemonicense .... n. peines mediocres et
unam magnam ueterem, et alía duo de Alimoges» (Arclt. Cat.
Zam., 1265) 3 • «Quatro ciriales de Limoges uieios ... Otra
cruz pequena de Limoges, con pie de latón... Dos ciriales
de Alimoges con leoncetes e sobre dorados. Item otros siete
ciriales d'Alimoges ... Dos escodiellas d'Alimoges sobre
doradas ... Otra uinagera d'Alimoges (l m:ent. Cat. Salam.,

1

Corles de 1252, Anales de la Jttnta, III, 124; el ms. 4260, fol. 67 v,
de la Biblioteca Nacional, traejngattera, otra errata, por lingattera, que
cito al final del artículo.
2 Véase RL, XIII, 240.
3 Cortes de 1252.
4
RL, XIII, 337.
5
La denominación * lino vero, * liña v. se usaría para distinguirlo
de otras especies. l\úsTRB GIRALDO, en su Livro de Alveiteria (RL, XJI,
52), habla de •linho caneue, ¡ con éste confundió el alavés la linabera
'cáñamo'.

1 BAE, lV, 355. En portugués, a/javera subsistió con el significado
de 'bolso', hoy algebeira, algibeira (RL, XIII, 240) .
!
Véanse MARQUBT os VASSELOT, en la Histoire de I' Art, dirigida
por A. l\lichel, JI, 939 y sigs.¡ E. RuPIN, L'auvre de L imoges. Para esmaltes de Limoges en España, véase E. BERTAux, Exposición ret,·ospecliva de Artes en Zaragoza, 19 081 págs. 3 19 y sigs. (Espléndidas reproducciones.)
3 Cax. l\f, leg. 3, núm. 5.

�AMÉRICO CASTRO

1 27 5, en RABM, 1902, págs. 17 5-177). La iglesia de Épila (Zaragoza) poseía en 1330: «Una cruc; de plata e otra cruc; de
Limogines... 1II copas pintadas et dos copas de Limogines...
dos candeleros de Limogines» (BAE, II, 548, 549, 550).
«~uatro textes de plata ... e dos textes 1 de Limoges ... Ciriales .vm., los dos de la lauor de Limoges, z los quatro de
cobre, z dos de cristal» (lnvent. Cat. To!., siglo xrrr, AH.N) 2_
«Una arqueta pequenna de Limoies... Dos bacines de Limoies, pequennos ... Dos testes viejos e una arqueta de obra
d: Limoies» (Invent. Cat. To!., 1277) 8 • «Una cruc; chiqua de
Limoges ... Una cruc; de Limoges con piedras, con un cordonet morado de seda, con su estuch ... Una cruc; grant, biella,
de Limoges, smaltada» (BAE, 1390, IV, 518,519). «Vna corona grande para Santa María, de latón, con piedra de Ja obra
de Limages (sic) (htvent. Cat. To!., siglos XIV a xv) 4_ Para Portu~aJ, véase el Elucidario de Santa Rosa, pág. 225 (cruz de
Lzmoges). Además, «hüa cruz de AJimages veJh·a,, (Im:ent. do
seculo XIV, en Arclzeol. Port., VII, 306). Véase, en fin el
Glosario de Ducange, s. v. Limogia.
'
, LIRON (pág. 12 8 ).-Comp. : «Et penna lirones que non vala
mas de mr. et tercia, la meior» (Cortes de Sevilla, 1252, edic.
cit., pág. 127). «Et melior pena de Jirionibus Iumbada ualeat
quadraginta quinque [solidos] » (1253, Port. Mommt. Hist.,
I, 193).
LoHERE.'.\fS (pág. 10 30 ).-'Lorena'. Ko encuentro otros ejemplos. Cita paños de i\Jetz en Marsella, Schaube, Historia del
Comercio, págs. 464, s..i3.
LONGA~IARCA (pág. IOi;)· - 'Langemarck', ciudad de Flandes, al Korte de Ipres.
(Continuará.)

1

AMÉRICO CASTRO.

'Liber seu Codex Evangeliorum ... auro gemmisque ut plurimum
exornatus' (Ducange).
2
Becerro 11 de Toledo, fol. s9 v.
3
Arc!t. Cat. Tol., X-12-1-1, líneas 47 • 49.
' Arc/1. Cat. Tol., X-12-1-2, fol. 29 v.

LES ALLEMANDS EN ESPAGNE
DU XVE AU XVIIIE SIECLE
La plus ancienne citation, en allemand, faite par un Espagnol est, a mon avis, celle d'Alfonso de Santa l\faría ou· de
Cartagena. Elle a été publié par D. José Amador de los Ríos
(Obras de D. Íii.igo López de Mendoza, marqués de Santillttna) 1 •
C'est une réponse qu'adresse Alfonso, au marquis, sur les
ordres de chevalerie, et elle est datée du 17 mars 1444: «Yo
vi al rey de los romanos, Alberto, quando yva a la guerra
pol6nica, algunos gentiles ornes armar cavalleros, é facíalo
asy: estando delante dél humillados, dava a cada uno tres
golpes con la espada de lo llano en las espaldas, dic;;iendo a
cada golpe en su lengua: peszer n"cter deul renet; que quiere
dei;;:ir: mejor es ser cavallero que escudero.» f).lfonso de Cartagena, né a Burgos en 1384, éveque de Burgos de 1435
a 1456, fut envoyé par le pape et le concile de Bale, en 1438,
pour calmer le différend entre Ladislas VI, roi de Pologne, et
Albert II d' Autriche. It revient e n Castille en 1439, a pres
avoir séjourdé a Rome et mourut a Villasandino, Je 22 juillet 1456 2 • Les mots du roi Albert ont été notés (sauf pour le
dernier) assez correctement, et ils sont en allemand moderne:
Besser Ritter demz Knec!tt.
Au xv1° siecle, ce sont surtout les Reitres (en allemand
Ritter) ou les Herreruelos (ferremelos) qui attirent l'attention.
Ilornkens, dans son dictionnaire, donne: «rdtres, lzerrerue-

1

Page

2

FLóREz, Espaiia sagrada, XXVI, 388-402.

501

des Obras, paragraphe XVIL

�A,

M0REL·FATI0

los, tudescos a cavallo» 1, et Bernardino de i\1endoza cite 2 :
«La caballería alemana de lzerreruelos, que en su lengua se
llama Swertruyters» (en allemand moderne Sclzwarzritter).
Dans la seconde partie du Lazarillo de Tormes ( l 5 5 5), l'auteur parle avec enthousiasme des reítres allemands, qui vinrent a Tolede, en l 52 5: «Si alguna vez yo de industria echa va
mano a la bolsa fingiendo querer lo pagar, tomávanlo por
afrenta y mirávanme con alguna ira y dezían: Nite, Nite, Asticot, lanz, reprehendiéndome, diziendo: Que do ellos estavan
nadie avía de pagar blanca» 3 , ce qui veut dire: lvic/zt, Nic/zt,
dass dic/z Gott... lanz (lanceman), et traduit: 1Von, Non, que
Dieu te... pays (ou compatriote). Covarrubias, dans son Tesoro
de la lengua castellana, donne cette interprétation du mot
La1tciscot: «Lanciscot es palabra tudesca corrompida. Suelen
quando en combites y recocijos se combidan unos a otros para
beber el que tiene la ta&lt;;;a mirando al compañero le dice:
brindez, y el otro responde Godt segent licden, que vale tanto
corno «bendigáoslo Dios mi señor», y en castellano valdrá lo
mismo que «buen prouecho os haga.» Dans Godt segent licden,
on peut voir Gott et segen ou segnen, rnais licden? II est probable que asticot et lanciscot sont le meme mot et sont apparentés au fran&lt;;;ais dasticotter, qui, d'apres les auteurs lexicographiques du xvn° siecle, signifient «fluchen, jurare», et, de
la, «parler allemand» 4 • On trouve dans Rabelais (Gargantua, I, 17): «das dich gots leyden(mart) schend», c'est-a-dire:
«que la passion (ou le martyre) de Dieu te confonde!» Sur le
lanz ou laiu:eman du Lazarillo, il y a deux interprétations: les
uns le traduisent par Landsman, pays, compatriote; les autres
par Lanzeman, lancier. Dans le dictionnaire imprimé a Perpignan, en I 502, par Johan Rosembach: Vocabolari molt pro1
Recueil des dictionnaires franfoys, esjaignols et latins. Bruxelles, 1599.
2
Comentarios de las guerras de los Países Bajos, ea Bibl. de Aut. Esp.,
XXVIII, ch. XI.
3
La segvnda parte de La~arillo de Tormes. En Anvers, en ·casa de
Martín Nucio, 1555, cap. l.
' LAZARE SA1~ÉAN, Revue dtt m"zieme siecle, III, 65.

LES ALLEMANDS EN ESPAGNE DU xv• AU xvm• SIECLB

279

fitos per apendre Lo Catalan Alamany y Lo Alamany Catalan,
et réimprimé, fort bien, par l\I. Pere Barnils (Vocabulari Catalan-Alemany de l'any I502, Barcelona, 1916) 1, il y a sur le
titre une «portada», qui représente les deux nations : agauche,
le «spanyol», avec sa guitare, et, a droite, le «lancarnan»,
avec sa hallebarde. M. Barnils traduit lancaman par «home de
l!an&lt;;;a, llancer»; tandis que M. Lazare Sainéan traduit lauz ou
la1tceman par· «pays, compatriote»: je crois que les deux ont
raison, sauf que, dans le Lazarillo, lanza plutót l'air de signifier «compatriote ».
La '.Josefina ( r 546) commence par un prologue prononcé
par le «faraute», et, au cours de sa harangue, les mots allemands qu'il dit sont: «Si queréis del tudesco, hasticoz hex
tinguert tanque gutliber her hex lifex lanceman» 2 • Hasticoz
est le pendant de asticot, lanciscot, et l'on peut voir, dans
gutliber !ter, l'allemand moderne gut lieber Herr; lanceman est
pour Landsman: quant aux autres mots, peut-etre tanque est¡¡ pour Dank (merci). La Tinellaria de Bartolomé de Torres
Naharro contient quelques mots allemands: «Nite carne y
obbigot.» Nite (nicht),y obbigot (bei Gott?) 3 •
Au xv18 siecle, le vice fondamental des Allemands est
l'ivrognerie : «Yo nunca los dexava boquisecos, queriendo los
llevar comigo a lo mejor que yo avía echado -en la ciudad, a
do hazíamos la buena y espléndida vida y xira, allí nos acontecía muchas vezes entrar en nuestros pies y salir en agenos»
(Lazarillo, 2. 0 partie, ch. I). Et c'est ce qui explique bigote,
brindis, caraus ou carattz, veliconzen, qui viennent de l'alle-

1 Ce tres rare vocabulaire est cité parmi les livres achetés par Fernando Colón (B. J. GALLAllDO, Ensayo de ttna Biblioteca espaiiola de libros
raros y curiosos, II, 539): cCostó en Lérida 20 maravedís, aano 1 51:.,
por Junio.•
2
Tragedia llamada Josefina, por Micael de Carvajal; va precedida
de un prólogo por D. Manuel Cañete. Madrid, 1870, p. 5. Cf. Romania,
XV, 463-468, ou j'ai parlé d'une édition de 1540, app¡irtenant a M. de
la Sizeranae.
3
BARTOLOMÉ DE ToRRBS NAHARRO, Projaladia, Madrid, 1880, I, 345
(Libros de anta,7o).

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A. J\IOREL-FATIO

mand: bei Gott 1, /ch bringe dir's (zu), gar aus (ganz ausge2
trzmken) , Wilkommenbecher: «Deleite. Brindis á vuestra merced ... juventud, brindis, juego, garaus» (Lope de Vega, El Peregrino en su pat?ia, éd. de 1733, p. 195). «Carauz, palabra
tudesca introducida en España, quando se brindan unos a
otros, y vale tanto como acabar el vaso y beber lo todo» (Covarrubias, Tesoro de la lengua caste!la1Za). «Alemán y flamenco es lengua breve ... garhaus» (Quevedo, Libro de todas las
cosas y otras muclzas más) 3 • Ces deux derniers mots répondent aux franr;ais Brindes et Carousse 4 • Velicomen (analogue
au franr;ais vidrecome) a été étudié par D. Ramón Menéndez
Pida] (Romaizia, XXIX, 37 5), qui cite cet exemple de Quevedo: «Instantáneamente aparecieron allí Iris y Ilebe con néctar y Ganimedes con un velicome1z de ambrosía» (La hora de
todos); il y a un autre exemple encore dans El diablo cojuelo,
éd. A. Bonilla, i\fadrid, 1910, p. 6S.
L'ivrognerie, c'est le synonyme du Tudesco : «El otro tudesco, que había ya pespuntado la comida más apriesa a brindis de vino blanco y clarete y tenía á orza la testa con señales de vómito» (E/diablo cojuelo) 5. «Y bebe como un tudesco» (Rojas, Entre bobos anda el juego) 6 • «Bebióse en él á lo
alemán» (Estebanil!o) 7 • «A un tudesco, humana cuba, Quiere
mi musa pintar» (l\Ianuel de León Marchante) 8. «Digo que si
1

e Bigote, vocablo alemán, quieren algunos valga tanto como per
Deum, porque quando hazían algún juramento se estirauan los bigotes,
o quando amenazan a alguno&gt; (CovARRUBIAs, Tesoro de la Lengua castellana, s. v. mostaclio et bigotes). (Etimología muy dudosa, RETV,
1097. - N. de la R.]
2
FR. Drsz, Etymologiscltes Woi·terbuclt der romanischen Sprachen,
Bonn, 1878, pp. 328 et 360.
3
Quevedo, Bibl. de Aut. Esp., XXIIf, 4 25 a.
' Les mots carousse et lanceman ont été étudiés par M. LAZARE
SA1NÉAN, Revue des études rabelaisiennes, VI, 285- 291, et VII, 83-88; Revue
du sei::;ieme siecle, III, 62-7 r.
5
VáEz DE GuEVARA, El diablo Cojuelo, Madrid, Soc. de Biblidjilos
madrileíios, 191 o, p. 49.
6
Bibl. de Aut. Esp, LIV, 18 c.
7
Estebanillo, en Bibl. de Aut. Esp., XXXIII, 342 b.
8
Obras poéticas póst/1umas, Madrid, 1720 1733, I, 185.

LES ALLE:IIANDS EN ESPAGNE D U xv• AU x vm• SIECLK

beue a la alemana, yo beveré a l,i tudesca hasta dar de hocicos» (Salazar, Espejo) 1 . «Fuera alemán o tudesco, Mas ¿de qué
puedo servir?, Que ya los brindis del Tajo No le deben nada al
Rhin» (Quevedo) 2 • «Y Jo peor de todo que esta furia infernal
(digo la embriaguez), la qua! en los tiempos pasados ocupava
solamente las Alemanias y las regiones septentrionales, ya se
estiende por toda Italia y España, exercitando su bestial tyranía, y la que oprimía y sojuzgava solamente los plebeyos y
populares, tiene ya un misto imperio sobre los varones y príncipes, sobre los hombres de letras y, lo que no se puede dezir
sin lágrimas, sobre los eclesiásticos» (Dr. Andrés de Laguna,
Dioscórides, éd. de Salamanque, l 563, p. 504). Les Alle mands eux-memes sont obligés de reconnaJtre qu'ils péchent
par l'ivrognerie. Henri Doergangh, qui imprima, a Cologne,
ses lnstitutz'ones in linguam hispanicam (1614), s'éleve avec
indignation contre ce vice: «Dicam quod mihi ibi accidit: Erat
quidam sacerdos Germanus mihi amicissimus et vir alioqui
piissimus et bonus hic fuerat in prandio apud suos patriotas qui more suo plus vino suos onerare solent quam decet.
lnde rediens transit nostram domum et me vidit stantem ianua.
Accurrit ad me et dixit : Mi Doerganck, absconde me usque
ad vesperam, ut in t enebris redeam domum, ne Hispani animadvertant me vino vacillare, nam si perciperént, omni forem
honore privatus et nunquam auderem redire ad sacellum regis. Sed quid dico de clericis? Ebrietas est tale vitium in Hispania et adeo odiosum, etiam inter seculares ut nullus honestus vir aliquem patiatur in aedibus suis quem sciverit semel
fuisse ebrium. Idem etiam faciunt Itali et Galli. Sed Hispani
in primis, nam illi solent Gallos vocare borraclzos, id est ebriosos, quamvis tamen comparati cum Germanis sint sobriissimi,
et lepido hoc dicterio solent Gallos exagitare quando illi&amp;
adsunt Toda la Francia está perdida por una calabaya de vino.
Tota Gallia perdita est propter unam lagenulam vini. O Germania si in hac virtute sobrietatis Hispanos imitareris quae
1
2

Espejo, Roueo,
Bibl. de Áut. Esp., LXIX, nº 523.

AJ\IBROs10 DE SALAZAR,

16 14,

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�A. MOKEL·FATIO

natio te posset superare in sapientia, fortitudine, magnamm1tate et magnificentia? Certe nulla ... Nolito ergo credere, o Germane studiose, ve! quisquis tandem es, talibus helluonibus et
stultis, qui asseverant et dicunt: quod melius possint studere
et vacare scientiis resque efficere, wan sie bissweilen ein rau,ss
saujfen, hoc est si aliquando se inebriant.»
Les Allemands étaient en outre pelerins. C'était, alors, la
grande réputation de Saint Jacques de Galice ou de Compostelle : tout le monde y allait et le clzemin de París a Saint
:Jacques en Galice, que les Espagnols appelaient le «chemin
fran&lt;;;ais» et que le fils de Christophe Colomb, bouquiniste
effréné, se procurait ala foire de Lyon, en I 535 1, nous montre
la célébrité de ce sanctuaire: c'était le Lourdes d'aujourd'hui.
«Alemanes romeros ... » (Juan de Mal-Jara, Filosofía vulgmj 2•
« .•• ya piden cantando Las niñas, como alemanes (Quevedo) 3,
et Cervantes, daos son D on Quijote (II, 54), ou il nous fait
voir des pelerins allemands, qui, pour implorer la charité, pro11oncent le mot guelt (argent) 4 • Clemencín, dans son commen1

cEste libro costó .r. dinero en León por setiembre de 1535 •
Excerjta Colombiniana, Paris, 1887, p. 67).
2
Sevilla, 1568, cent. ITI, nº 37.
a Bibl. de Aut. Esp., LXIX, nº 311.
4
cVió que por el camino por donde él iba venían seis peregrinos
&lt;:oo sus bordones, destos extranjeros que piden la limosna cantando,
los cuales en llegando a él se pusieron en ala, y levantando las voces
todos juntos, comenzaron a cantar en su lengua lo que Sancho no pudo
entender, si no fué una palabra que claramente pronunciaba limosna ...
Ellos lo recibieron de muy buena gana y dijeron guelte, gue!te.» Le
morisque Ricote raconte ce qu'il a vu en Allemagne: cPasé a Italia,
Uegué a Alemania, y allí me pareció que se podía vivir con más libertad, porque sus habitadores no miran en muchas delicadezas; cada uno
vive como quiere, porque en la mayor parte della se vive con libertad de conciencia. Dejé tomada casa en un pueblo junto a Augusta,
juntéme con estos peregrinos, que tienen por costumbre de venir a
España muchos dellos cada año a visitar los santuarios della, que los
tienen por sus Indias y por certísima granjería y conocida ganancia.
Ándanla casi toda, y no hay pueblo ninguno de donde no salgan comidos y bebidos, como suele decirse, y con un real por lo menos en
&lt;lineros, y al cabo de su viaje saleo con más de cien escudos de sobra,
(H. HARRISSE,

LES ALLEMANDS EN ESPAGNE DU

xv• AU xv111•

SIECLE

taire, cite encore d'autres passages qui font allusion aux pelerins allemands : «Excusarse han los franceses y alemanes que
pasan por estos reinos cantando en cuadrillas, sacándonos el
dinero ..., y se dice que prometen en Francia a las hijas en dote
lo que juntaren en un viaje a Santiago de ida y vuelta, como
si fuesen a las Indias, viniendo a España con invenciones»
(Cristóbal Pérez de Herrera, Discursos). «Los alemanes cantando en tropa» (Mateo Alemán, Guzmán de Alfaraclie, partie I, livre III, ch. II). Fernández de Oviedo nous raconte,
&lt;lans ses Quinquagenas (t. I, p. 121, Madrid, 1880), avoir vu
des Allemands qui faisaient danser un ours en jouant d'un instrument; pendant la représentation, un des Allemands recevait
les cuartos des assistants dans son chapeau; ils se donnaient
pour des pelerins allant a Saint Jacques de Compostelle. Lassota von Steblau fait le tableau de ce qui lui est arrivé a Compostelle: «Nach Zeigung der Reliquien pflegen die Pilgrim zu
beichten. \Vas Ausslender sein, beichten gemeiniglich einem
Italiener, welchen man den Linguarium nennet, von wegen
der viel Sprachen Welsch, Spanisch, Franzosisch, Deutsch,
Lateinisch, Crabatisch, welche er alle wol reden kan. Nach
gethaner Beicht comunicieren die Pilgrame gemeiniglich in
der franzosischen Capellen, so hart hinter dem hohen Altar
ist. \Ven solches verrichtel, gibt man einem Jéden ein Prieff
und Passport gedruckt auf Pergament, mit angehengten Insigel des obristen Cardinals, davor zalt zwen real, auch einem
kleinen gedruckten Beicht Zettel, davor zalt man ein Quart.»
Le passeport remisa Lassota déclare qu'il a visité en personne
Compostelle, qu'il s'y est confessé, qu'il, se propose d'aller visiter Ste. Marie de Czenstochwes en Pologne, et qu'on implore
pour lui parce qu'il est pauvre, ,la charité des fideles. Le billet
que trocados en oro, o ya en el hueco de los bordones, o entre los
remiendos de las esclavinas, o con la industria que ellos pueden, los
sacan del reino y los pasan a sus tierras, a pesar de las guardas de los
puestos y puertos donde se registran» (Don Quijote, II, 54). Ce mot
guelte a été adopté par les rufiaos, mais sous la forme gueltre : • Gueltre, s. m., Jo mismo que dinero. Es voz usada de los rufianes y xácaros» (Diccionario de Auton'dades).

�A, MOREL·FATIO

LES ALLBlllANDS EN ESPAGNB DU

de confession est ainsi libellé: «Universis et singulis prresenteslitteras inspecturis, Bonifacius de Almonacir, major Cardinalis
ac pcenitenciarius almre ecclesire Compostellanae, salutem in
Domino sempiternam. Cum itaque, sicut accepimus, devotus
in Christo Ericus Lassota, peregrinus, confessus et absolutus.
fuit atque Dominicum Corpus in prredicta ecclesia recepit: in
ejusdem ei testimonium has nostras prresentes literas nomineet signo nostro solitis et consuetis roboratas et munitas eidem
concessimus. Dat. Compostellre ann. dom. 1581, die vero 2 5
mensis Januarii» (Tagebuch des Erich Lassota von Steblau) 1 Les Allemands se faisaient remarquer par les Espagnols,
parce qu'ils sont blancs et blonds. «Lo volví de blanco alemán.
en tostado africano» (Estebanillo) 2• «Con6cese el alemán En
lo rojo y corpulento» (Lope de Vega, Mirad a quién alabáis) 3 •
«Los alemanes rubios como espigas, Haciendo de sus barbas
sus jergones, Y haciendo cabeceras los capotes, Mullen, para
acostarse, sus bigotes» (Quevedo) 4 • «Belfo sin ser alemán»(Tirso de Molina, Don Gil de las calzas verdes) 5 • Belfo signifie«lippu», et c'est une allusion aux princes de la maison d'Autriche. «Vi6 (el peregrino) dos mancebos con sus bordones y
esclavinas, cuios blancos rostros, rubios i largos cabellos, mostraban ser flamencos o alemanes» (Lope de Vega, El Peregrinoen su patria, Madrid, 1733, p. 50); «Guarda de español roxoy de alemán moreno» (La Doleria, París, 1614, fol. 65 v).
Comme les Aragonais (testarudos), ils sont obstinés. «Los.
amantes finos son como tudescos, que de donde ponen el pienadie los quita» (Lope de Vega, La Dorotea) 6 • «Resolución
de mujer, Tudesco, sin paso atrás» (Lope de Vega, El amigo
hasta la muerte) 7 • «Unas (mujeres) mudables por andar más
frescas, Y otras firmes de amor como tudescas» (Lope de.

xv• AU xvm• SIECLE

285

1.

Vega, Bizarrías de Be/isa)
«¿Para qué te haces tudesco?:.
(Lope de Vega, El amigo hasta la muerte) 2 • On vante aussi la
simplicité allemande : «D. Sancho . En España No se usa hablar los criados Con las donc,füas de casa Tan familiarmente. - Gascón. Acá, La llaneza de Alemania Todo esto, señor,
permite• (Tirso, El celoso prudente) 3 • Et Diego de Saavedra
parle de la candidez et du generoso trato des Allemands.
L'industrie allemande, qui a pris une si grande extension
au Xlx8 siecle, n'importait que peu d'articles en Espagne. Cervantes cite les «alemanas toallas» 4 • Suárez de Figueroa dit :
«En Alemania (se cargan) latones labrados, estaños, cuchillos,
alfileres, cascabeles y una infinidad de diversas mercadurías,
como telas, flautas y cosas así» 5 • Guevara, dans son Arte del
marear, mentionne : «Manteles limpios, tovallas largas y pañii;;uelos alemaniscos» 6 • Et Lope : «El alemán Trae lienzo,
fustán, llantés; Carga vino de Alanís» 7• Enfin, Suárez de Figueroa, qui loue les couteaux et les rasoirs d'Italie et d'Espagne, traite avec un certain mépris de ceux. d'Allemagne et
de Genes: «La excelencia (de los cuchillos) se vee oy particularmente en Cremona, en Bresa, en Milán, Barcelona,
Guadalaxara, Valladolid y otras partes, donde se fabrican cuchillos y tigeras de boníssimo temple. Los T~descos y Ginoveses valen comúnme~te poco, si bien tienen apariencia de
buenos» 8 •
Au xvrn8 siecle, !'industrie allemande prend un nouvel
essor, grace aux troubles que la Révolution frani;;aise amenait
avec elle et qui rendirent les Espagnols hostiles a tout ce qui
venait de France. Nous avons sur les progres de !'industrie
allemande un livre assez curieux, publié anonyme, mais que
Bibl. de Aut. Esp., XXXIV, 559 b.
Bibl. de Aut. Esp., LH, 328 c.
3 Bibl. de Aut. Esp., V, 626 a.
4 Don Qui.Jote, 11, ch, XXXII. Cf. CLEMENcfN, Commentai1·e, V,
5 Plaza universal, Madrid, 1615, fol, 247 ,._
G Barcelona, 1613, fol. 238.
7 El arenal de Sevilla, en Bibl. de Aut. Esp., XLI, 527 b.
8 Plaza universal. Madrid, 1615 fol. 204 ,-,
1
To:110 IX.
19
1

1 Halle, 1866, p. 42.
2

3

'
5
6

7

Bibl. de Aut. Esp., XXXIII, 298 a.
Bibl. de Aut. Esp., LII, 468 b.
Orlando, en Bibl. de Aut. Esp., LXIX, 288 b.
Don Gil de las calzas verdes, ~n Bibl. de Aut. Esp., V,
Bibl. de Aut. Esp., XXXIV, 47 b.
Bibl. de Aut. Esp., LII, 324 c.

2

403

b.

174

�286

A. MORRL-FATIO

les bibliographies allemandes attribuent a Lp. Ant. Kaufhold :
Spanien wie es gegenwiirtig ist, in physischer, moralisclzer, politisclzer, religiiiser, statistisclur und literarisclzer Hinsiclzt aus
den Bemerkzmgen eines Deutsclun, wiihrend seines Aufenthaltes
úz Madrid in den Jahren I790, I79I und I792. Gotha, 1797,
2 vol. in 16 1. Ce marchand ou cet ouvrier nous donne sur les
industries allemandes en Espagne (t. I, pp. 547-549 ), les détails
suivants : «Auch unser deutsches Vaterland liefert eine sehr
grosse Menge von Fabrikwaaren nach Spanien; in allen spanischen See-und etwas ansehnlichen Landstadten sind deutsche
Kaufleute etablirt, und diese ziehen so viel nur moglich die
\Vaaren aus ihrem Vaterlande, und treiben damit ihren Handel. Diese Kaufleute sind grosstentheils Bohmen, die seit
undenklichen Zeiten schon den W eg nach Spanien und Portugal gefunden haben; ihr Verfahren ist so wie das der Italiener in Deutschland; sie kommen ganz jung nach Spanien, werden als Diener gebraucht, treten am Ende mit in Compagnie,
gehen nach Hause, heirathen da, kehren wieder zu ihrer Handl ung zurück, und wenn sie sich so viel erworben haben, dass
sie davon in Ruhe und Gemachlichkeit leben konnen, so geben
sie die Handlung auf, und ziehen in ihr Vaterland zurück; ich
habe keinen einzigen gefunden, der mit einer Spanierin ware
verheirathet gewesen. Diese deutschen Kaufleute handeln
meistens mit deutschen Waaren; Bohmen liefert Gfaser-Christalle und Spiegel, auch Thüringen liefei:t viel Glas; Nürnberg
Spielsachen und allerhand Galanterie-Waaren; Schlesien Leinwand, Sachsen desgleichen, besonders sehr viel Wachsleinwand, Messing-und Kupferwaaren und Porcellan; auch sehr viele Eisenwaaren kommen aus Deutschland; sogar Messingdrath
zu Stecknadeln; auch Potasche, ohngeacht in neueren Zeiten
ein hoher Zoll darauf gelegt worden ist. Deutsche wollene
Zeuge, rothe Garne und robe schlechte Leinwand zu Segeltuch
wird in Menge nach Spanien gebracht; viele Sachsische Fabriken haben ihren vorzüglichsten Absatz nach Spanien, und
1 J. S. ERScH, Literatur der Gesckichte, Leipzig, 1827 1 núm. 7095,
col. 842.

LES AI.LEMANDS EN ESPAGNE DU

xv•

AU

xvm•

SIE::LE

Sachsen liefert nebst einer Menge Hornwaaren auch noch
verschiedene Farben, wie z. B. das Berlinerblau, und die blaue
Koboldfarbe, die zu dem Porcellan und feinem Glase gebraucht wird; auch sogar die weissen und schwarzen Schmelz.tiegel aus Hessen und aus Sachsen werden in betrachtlicher
Menge nach Spanien geliefert; auch Rheinwein geht nach
Spanien, um den Luxus der Grossen und Reichen zu befrie-digen. »
Un ·autre voyageur allemand, Chrétien Auguste Fischer,
-de Ía méme époque a peu pres, décrit les négociants allemands
.a Bilbao (Voyage en Espagne, auz années I797 et I798;faisant
suite au Voyage en Espagne, dzt citoyan Bourgoing. Par Chrétien Auguste Fischer. Traducteur Ch. Fr. Cramer. Paris, 1801,
I, 134-136): «Parmi les négotians étrangers de Bilbao, les
Allemands sont en plus grand nombre. Ce sont principalement des marchands de verre bohémierrs qui, peu a peu, se
montent en marchandises de toute espece; et finissent par
-commercer sur tout le reste. On trouve ces maisons de commerce dispersées dans toute l'Espagne, et elles rer;oivent la
plupart des marchandises qui viennent de Nuremberg, Augsbourg, Renscheid, Heilbronn, etc., par Amsterdam et Hambourg... Cependant, l'établissement d'une maison,de commerce
étrangere ne laisse pas de souffrir ici beaucoup de dificultés...
Cela arrive surtout a l'égard des maisons franr;aises, envers
lesquelles on use ordinairement de plus de rigueur qu'envers
les maisons allemandes, parce que les A/imanes ont en général
ici la renommée d'étre una nación más 1wble.»
On cite aussi, dans une sainete de la fin du xvm0 siecle
{Paca la Salada, p. 4), des horlogers allemands de la calle de
La Cruz. Dans une autre sainete (Casado por fuerza, p. 4) on
revient sur la tenue robuste des Allemands: «robusto_ como
un Tudesco». Les guerres du xvrn° siecle ont rendu célebre
Frédéric II, et les militaires espagnols allaient lui rendre visite,
par exemple le comte de Fernán Núñez 1 et un «castellano de
1
A. J\foREL-FAT101 Étttdes sur l'&amp;pagne, deuxieme série, deuxieme
~dition, pp. 352-357.

�.,288

A, MOREL-FATIO

1757) 1:

Avilés» (Oviedo, qdécembre
aussi nenousétonneronsnous pas de voir le peuple espagnol faire grand cas de la «marcha prusiana» (daos la comédie Hacer que hacemos, p. 66), etc.
Sur les imprimeurs allemands en Espagne, il suffit de renvoyer aux travaux de Konrad Habler et de K. Burger, qui ont
amplement étudié la question; voy.' Farinelli, Viajes por Espaii.a y Portugal desde la Edad Media hasta el siglo XX, Madrid, 1921, pp. 67 et 83.
Charles V, ayant des besoins d'argent pour ses guerres,
s'adressa aux Fugger d'Augsbourg et leur concéda des revenus sur les grandes mattrises de Santiago et d'Alcántara:
ces revenus étaient, en partie, les mines d'Almadén et de Guadalcanal. La premiere mention ou l'on trouve le nom des Fugger est la pétition 141 des Cortes de Valladolid de l'an 1552,
qui réclame contre les privileges accordés a cette famille a!Jemande. Mais les rois d'Espagne n'en tinrent pas compte et, a
partir de Philippe II jusqu'a Philippe IV, les Fugger s'établirent en Espagne ou ils jouirent de grands privileges, au point.
qu'ils nommaient les juges de la ville d'Almadén. Les Fugger
les plus connus sont: Marc et Christoph Fugger, nés en l 564
et en I 566, et dont la mémoire a été conservée daos la rue
du Fúcar, qui existe encore aujourd'hui a Madrid 2 • lis mou1 Bibl. de Aut. Esp., LXII, 184-193. «Carta del castellano de Avilé~
a un amigo suyo en Madrid, sobre la presente gueJ"ra de Alemania, la
corte y estados del rey de Prusia, su vida, tropa, gobierno, etc.•
2
Sur les Fugger, il faut consulter: le Commeataire de Oemencin
sur le passage du Don Quijote, II, ch. XXIII; KoNRAD HXsLER, Die Ge.rcltichte der Fugger'sclten Handlung in Spanien, Weimar, 1897; et le~
deux otivrages de Tomás González, archiviste de Sima neas: Registro y
relación general de minas de la corona de Castilla, .Madrid, 1832, dos vols.,
et Noticia ltistórica documentada de las cltebres minas de Guadalca11al,.
desde su descubrimiento el 1555 Ita.ria que defaron de labrar.re por cuenta
de la Real I-facienda, Madrid, 1831, dos vols. Sur les Fú.cares, nom donné
aux Fugger allemands par les Espagaols, saos compter l'exemple du
Don Quijote, voyez CERVANTES, Ruftán dichoso ( Comedias y entremeses
Madrid, 1749, II, 30): •En virtud hecho un Fúcar presto en Sevilla t;
veas»; LoP&amp; o¡¡ VEGA, El amigo l1a.rta la muerte, en Bibl. de Aut. Esp.,
LI[, 340 a; Luis ZAPATA nous conte, daos sa Afi.rceldnea, p. 601 l'histoire

LES ALLEMANDS BN ESPAGNI! DU xv• AU xvm• SIECLE

289

rurent avant 1632 et Philippe IV fit' un nouvel arrangement
.avec Juan Jacome Holzapfel et Juan Christoval Eberlin, héritiers de Marc et de Christoph Fugger, daté de Barcelone,
17 mai 1632 1 . II existe a la Bibliotheque Nationale de Paris
un mémoire de Juan Jacome Holzapfel, qui débute ainsi: «Juan
Jacome Holzapfel, visitador y factor general de los herederos
de Marcos y Christóbal Fúcar, hermanos, dize : a su noticia
ha veaido, por mandado de V. M., se ha hecho junta sobre el
estado de la casa de sus mayores y determinar su remedio,
para el cual eran merecedores... Los dichos Fúcares, como
es notorio al mundo, ha más de cien años que en Alemania,
Italia, Flandes y estos Reynos han servido a las Magestades
Cesárea y Católica el emperador Carlos Quinto, reyes don
Felipe Segundo y Tercero, visabuelo, abuelo y padre de V .M., ·
que santa gloria ayan, y a V. M. en sus dichosos años, socorriendo en este tiempo con más de 50 millones de ducados ... ;
cantidades tan grandes y tiempo tan largo, que ninguna casa
del mundo la ha podido aventajar ni igualar. Assimismo
han socorrido en esta Corte a Duques, Marqueses, Condes,
Cavalleros y otras personas, con muchas sumas de ducados,
siendo su casa Erario o Monte de Piedad, que sin ningunos
interesses les socorría y prestava, como se huvitra continuado
en más cantidad, si de su parte no huviera faltado la buelta
del dinero ... En el derecho de herencia y cesión de la casa
de los dichos Fúcares han sucedido y la mantienen oy el Conde
don luan Hernesto Fúcar, presidente del Imperio en la Corte
Cesárea, y su hermano ei'Conde Otton Enrique Fúcar, Cavallero del Tusón, General de unos regimientos de infantería y
cavallería de la liga Católica y Coronel en los Estados de Fland'un Juan Xelder, repi-ésentant des Fugger volé par un sbire, qui se
faisait passer pour ua familier de l'Inquisitioa; et enfin Lirián y Verdugo: «lo que me sucedió con uno que se medió por muy amigo, q~
en mi opnión esta va en la de un Fúcar o Cor1;0 de Sevilla•, puis: «los
gastos for1;osos destos Cor1;0s y Fúcares• (Guia de forasteros, Valencia, 1635, fol. 33 v. et 84).
1 D. EUGENIO LARRUGA, Afemoria.r politicas y económicas sobre los frutos, comercio, fábricas y minas de España, Madrid, 1795, XXXVI, 136.

�A. MOREL-FATIO

des, y de presente Administrador desta hazienda; y don Juao
Fúcar, su primo, del Consejo de Estado de la Magestad Cesárea, interesado en la mitad de la hazienda. Los quales ... ponen sus personas, vidas y hazienda en defensa de la fe Católica y Sereníssima Casa de Austria ... » Holzapfel demande
qu'il luí soit permis de prendre certaines mesures pour rétablir le crédit de la maison atteint par des crises monétaires 1•
La médiocre compétence des mineurs espagnols avaient surtout attiré les Allemands, Suédois, Anglais, qui pouvaient tirer
partí de ces mines; mais les agents des Fugger, voyant que,
sur les réclamations des Espagnols, on voulait leur enlever la
mine de Guadalcanal, l'inonderent, et ceci amena, la rupture
des négociations avec les Fugger. L'un des étrangers qui traiterent, au xvrn° siecle, avec le gouvernement espagnol fut Lieberto \Volters, suédois, mais assez aventureux, et qui ne réussit pas 2 • Le directeur des Mines, D . Rafael Cabanillas, auque}
s'est adressé D. Pascual Madoz, dit que les Fugger quitterent
les mines vers 1645, «sans qu'on sache la cause qu'ils avaient
a cela»; on fit venir des mineurs d'Allemagne «qui vendaient
bien cher1eurs services». Enfin, le 28 mars 1843 l'adjudication
des mines d'Almadén fut adjugée a D. José de Salamanca, qui
la céda a la maison Rothschild 3 •
En 1766 Charles III, pour repeupler l'Espagne, essaya de
faire venir des colonies allemandes afio d'occuper la Sierra
Morena et l'Andalousie. Il confia au péruvien Pablo de Ola1

cl\lémoire de Jeao-Jacques Holzapfel, visiteur et facteur géoéra)
de la maisoo Fugger d'Espagoe, au nom des héritiers l\fa1·c et Christuphe Fugger freres, sur la situation de la maison», seis fols., impr.
(A. l\foRl!L-FATro, Cinq ,-ecuezls de pieces espagnoles de la bib!iotheq1,e de
l' Univenité de París et de la Bibliotl1eque Nationale, París, 191 1, p. 1 2,
art. 41. Extrait de la Revue des Bibliotlrlques, Janvier-Mars 1911.) Sous
les numéros 38 et 39, il y a deux mémoires concernant les Fugger.
2
D. EuGE~10 LARRUG,, Afemorias poHticas, etc., p. 251.
3
PASCUAL l\fADoz, Diccionario geográfico. A Rentería (Guipúzcoa) il
y avait une fonderie, la premiere connue en Espagoe, qui ne marchait
qu'avec des ouvriers allemands (Diccionario geográjico-ltistórico de España por la Real Academia de la Historia, l\Iadrid, MDCCCH, t. II, article Rrntería).

LES ALLEMANDS EN RSPAGNE DU

xv• AU xvm• Sl.ECLE

vide le soin de pourvoir a cette entreprise. Olavide, tres melé
aux idées des encyclopédistes, vint en Espagne, apres ·avoir
habité Paris, et s'adressa, patronné par des ministres, au colonel Jean Gaspar Thürriegel; il fit avec lui des contrats, qui
n'eurebt pas beaucoup de succes 1 . Thürriegel était un aventurier, né a Gossersdorf en Baviere, en 1733, et un bon nombre de ces colons, recrutés en Allemagne, en Suisse et en
Flandre, ne purent pas réussir a s'acclimater. Wilhelm Stricker a cherché a retrouver, d'apres les récits des voyageurs,
des traces allemandes de ces colons, et il n'est pas arrivé a
des résultats bien importants 2 • Comme l'église se méle a tout
en Espagne, Olavide, tres suspect, fut arrété par l'Inquisition,
le 14 novembre 1776, sur la dénonciation d'un capucin allemand, le P. Romualdo de Fribourg. On appele l'autiJlo d'Olavide (car il n'était plus question, au xvm0 sieclé, d'autos de
fe) la condamnation du délinquant qui consistait dans la lecture du Simbo/o de la fe de Luis de Grenade et d'autres livres
1 S ur OtAVIDB, voy. MANUl!L DANVILA Y COLLADO, Reinado de Ca,-.
los III, Madrid, s. d., IV, 3-71. «La colonización de Sierra Morena.•
J. A. DE LAvALLE, Don Pablo O!avide: apuntes sobre su vida y sus ob,-as.
Segunda edición, Lima, 1885. Daos l'Inventaire sommaire de la correspondance politique d'Esj&gt;agne, t. II, il y a sous le nº 55a, quelques clettres confidentielles de Grimaldi a Fuentes sur le passage par la France
d' Allemands envoyés pour peupler la Sierra Morena•; sous lenº 555:
«Avertissement publié a Madrid par Gaspard de Tbürriegel&gt;; et sous
lenº Supplément 16. Bienfait de S.M. C. en faveur de six mille colons
Flamands et Allemands, du contrat de l\f. Jean Gaspar de Thürriegel,"
pour Ieur introduction et établissement en Espagne,. Les «reales
cédulas• prises par Je roi Charles Ill, en faveur du peuplement de la
Sierra Morena, avec la collaboration de Pedro Rodríguez Campomanes et Miga el Murquiz, le 5 juillet 1767, ont été insérées dans la Novísima ,-ecopilación, libro Vll, título XXII. Thürriegel jouissait d'une tres
mauvaise réputation; voy. Aff. Etrang. Esp. 551, fol. 36 v. •Je suis
bien aise que 1\1. le Mis. de G rimaldi vous reod justice sur le fait de
Thuiri&lt;&gt;uiel· vous avez grande raison de l'appeler un franc fripon ... •
(Ahbé "'seli~rdi a Choiseul, 11 avril 1768). Sur son expulsion de France,
voy. une lettre de Choiseul a Ossun, du 28 mars 1768 (Esp. 555,
•
fol. 20).
2
\VrurnLM STRICKER, Die Deutsclten in Spanien und Portugal, Leipzig, 1850, pp. 45 a 58.

�A. lllORBL·FATJO

pieux. En vertu de sa condamnation, Olavide passa del!lx ans
alors et se
rendit en France a la fin de 1780, ou il se remit a fréquenter
les philosophes jusqu'au mois de septembre 1798. Olavide,
qui, sur les réclamations de l'Inquisition d'Espagne, ne put
pas rester en France, revint en Espagne, ou il fit amende
honorable et publia El Evangelio en triunfo, ó lzistoria de u1t
filósofo desenga1iado, imprimé a Valence en 1797 et traduit en
fran&lt;wais. Cet écrit est une entiere palinodie. Re&lt;wu par Charles IV, une Real órden lui rend 90.000 réaux (14 novembre 1798); et il se dirige sur Baeza, ou il mourut en 1803·
A partir de 1776, la colonie de la Sierra Morena_ passa au
su~~élégué D. Miguel Ondeano, qui, en 1782, estima &lt;jue les
pnvileges de cette colonie n'avaient plus de raison d'ctre et
propasa de 1~ supprimer. Les événements de la fin du xvmº
et du xixe siecles paralyscrent cette réforme et il fallut
attendre 1835 pour l'abo]ition des privileges de la Sierra
Morena. D. Manuel Danvila finit son chapitre par la réflexion
suivante: «Aquellos campos, yermos y estériles, que eran vergüenza de la nación española, se convirtieron y representan
hoy una gran población y una inmensa riqueza. Qualesquiera
que hayan sido los inconvenientes y dificultades con que tropezó tamaña empresa, España no puede guardar para Carlos III y para su auxiliar D. Pablo Olavide más que sincera
gratitud y el reconocimiento de una nación agradecida» 1 .
Le souvenir de la maison d'Autriche a-t-il laissé des regrets
a l'Espagne? J'ai eu l'occasion de traiter cette question dans
Le Correspondant du 25 janvier 1915, ou je disais: «il n'est
pas sans intérct de noter qu'il subsiste en Catalogne quelques
vestiges de l'attachement des Catalans a la maison ·impériale
autrichienne. Au commencement du dix-huitieme siecle, la
cause des libertés catalanes se confondit avec celle de la 'résistance a Philippe V. L'adversaire de celui-ci, I'archiduc Charles, devenu plus tard l'empereur Charles VI, se posa en défenseur de ces libertés, qu'il aurait sans doute tres vite sacri-

a Sahagún et a Murcie, mais il ne se convertit pas

1

DANVILA ET LAVALLI!,

passim.

LES ALLEMANDS EN ESPAGNE DU xv• AU xvm• SIECLE

293

1iées s'il était devenu roi d'Espagne; les Catalans s'enticherent
de luí, ainsi que de sa femme, Elisabeth-Christine de Brunswick-\Volfenbüttel, et aujourd'hui encare certains d'entre eux
se plaisent a célébrer les vertus de ces deux souverains. Un
&lt;:urieux livre publié en 1902 a Barcelone par un citoyen de
.&lt;:ette ville, Joseph Rafel Carreras y Bulbena, en catalan et en
allemand, nous offre, apres une dédicace «a la mémoire de la
royale et impériale maison d'Autriche, de l'éminentissime
maison de Liechtenstein et de la tradition catalane», le panégyrique, en seize chapitres, de Charles et d'Elisabeth» 1 . Les
officiers allemands qui vinrent offrir leur épée a D. Carlos,
frere du roi Ferdinand VII, étaient attentifs a la persistance
de l'Espagne dans le culte de la maison d'Autriche, entre
autres le prince Félix de Lichnowsky, qui nous cante, dans
ses Erinnerttngen (Frankfurt, 1841, II, 138 et suiv.), l'histoirc
suivante: «In Cardedeu, einem Stadtchen bei Barcelona,
wohnte eine wohlhabende Bürgerfamilie; der Grossvater lebte
noch 1818 und oft ist mir erzahlt worden, dass er am Beginn
e ines jeden Jabres wettete, dass bis zum Ende desselben das
Haus Oestreich über Catalonien herrschen würde. Ein Trutbahn war der Preis der Wette; am \Veinachtsabende musste
er entrichtet werden, da am demselben jeder gute Hausvater
in Catalonien einen Truthahn auf den Tisch setzt, wie in
Deutschland eine Gans .zu Martini. Dem al ten Grossvater war
diese Wette von seinem Vater, Gross-und Urgrossvater überkommen,. und manches Jahr soll sich Niemand im Orte gefunden haben, der sie eingehen wollte. Ebenso fest hangt ein
grosser Theil des catalonischen Adels an den ostreichischen
Traditionen. Mehrere alte Familien, die durch die habsburgischen Konige Tite! erhalten, haben nie vom Hause Bourbon
die Grandezza annehmen wollen, wie z. B. die Grafen von Fonollar; und die Markgrafen von Centmanat.» Sauf que Lich-

1

Carlos d'Austria y Elisabeth
y Girona, Barcelona, 1902. cAI

JosEPH RAFEL CARRERAS Y ButBBNA,

de Bronswick-WolfenlJüttel a Barcelona

bon recort de la Reyal y Imperial Casa d'Austria, de !'Eminentísima
Casa de Liechtenstein y de la Tradició ca.talana.•

�294

A. MOREL·FAT!O

nowsky orthographie centmanat, au lieu de sentmanat, il est
probable que le fait est vrai. Les partisans espagnols de l'ATchiduc Charles l'accompagnerent en Autriche, apres la reddition de Barcelone en 1714, et demeurerent aupres de leur
souverain. Ils ne rentrerent en Espagne, que par suite d'une
amnistíe octroyée par Philippe V: notamment le comte de·
Galve, allié aux ducs d'Albe 1 . Néanmoins, quelques-uns resterenten Autriche, et l'on peut comparer ceux-la a nos émigrés
Franc.;ais, qui devinrent autrichiens, comme les princes de
Rohan, dont une princesse a épousé D. Carlos, pere du prince
D. Jaime. Stricker ne manque pas une occasion de marquer
l'attachement des Espagnols a la maison d'Autriche: il note
que le bruit du mariage d'Isabelle avec un archiduc d'Autrichc
produisit une profonde impression, surtout en Catalogne 2 •
Sur l'état intellectuel et moral des Allemands, nous avons
l'avis de deux écrivains célebres, Diego de Saavedra et Baltasar Gracián. Diego de Saavedra Fajardo était diplomate au
temps de Philippe IV et il fut !'un de ceux qui parlerent pour
l'Espagne au congres de Munster. Né aAlgezares le 6 mai 1584,
et mort a Madrid le 24 aoOt 1648 3 , ses écrits ont joui, de son
temps, d'une grande réputation, et on y revient de nos jours.

1 En 1724, d'apres SAN FxLJPR, Comentarios, U, 321, on concede a la
marquise del Carpio, femme du duc d'Albe, et a ses petits fils, fils du
conte de Gálvez (sic pour Gal ve). le droit de rentrer en Espagne. «En
vertu de l'aministie générale portée par le 9.• article du traité de paix
conclu ave\: le roí d'Espagne, plusieurs seigneurs Espagnols se disposent a retourner incessamment daos leur patrie et de ce nombre sont
le comte de Galves (sic) par la retrait'"e duque] il vaque un régiment
impérial de Cuirassiers,'et le comte d'Oropesa qui est partí ce matin
pour se rendre a Madrid par la route d'ltalie. • (Vienne, 18 juillet 1725 1
Gazetle de France) . 11 y a dans la Collection de Lorraine a la Bibliotheque Nationale, 781, 809, 810, des lettres dé partisans de!' Archiduc,
et, entre autres du comte de Gal ve. Cette collection provient &lt;le Charles-Henri de Lorraine, prince de Vaudémont ( 1649-1723).
2
W1LHELM StRICKER, Die Deutschen in Spanien und Portugal, pages 42-43.
3
Saavedra Fajardo: sus pensamientos, sus poesías, sus opúsculos...,
por el CoNDx DE Rocex y D. JosÉ Pío TEJERA, Madrid, 1804.

LBS ALLBMANDS EN ESPAGNE DO

xv• AU

XVIJl 6 SIECLR

295

C'est daos !'Idea de un príncipe cristiano representada m cie,z
empresas (LXXXI et LXXXV), qu'il a jugé les Allemands
comparés aux autres nations. II est étrange que ce Diego de
Saavedra, chargé de défendre les intérets de la maison d'Autriche, ait parlé avec autant de modération des F ranc.;ais, tandis qu'il se montre assez sévere pour les Allemands. «En
Alemania, la variedad de religiones, las guerras civiles, las
naciones que militan en ella, han corrompido la candidez de
sus ánimos y su ingenuidad antigua; y como las materias más
delicadas si se corrompen quedan más dañadas, así donde ha
tocado la malicia extranjera ha dejado más sospechosos los
ánimos y más pervertido el buen trato. Falta en algunos la fe
pública: las injurias y los beneficios escriben en cera, y lo
que se les promete en bronce. El horror de tantos males ha
encrudecido los ánimos, y ni aman ni se compadecen. No sin
lágrimas se puede hacer paralelo entre lo que fué esta ilustre
y heroicá nación y lo que es, destruída, no menos con los
vicios que con las armas de las otras. Si bien en muchos no
ha podido más el ejemplo que la naturaleza, y conservan la
candidez y generoso trato de sus antepasados, cuyos estilos
antiguos muestran en nuestro tiempo su bondad y nobleza.
Pero aunque está así Alemania, no le podemos 'negar que generalmente son más poderosas en ella las buenas costumbres
que en otras partes las buenas leyes. Todas las artes se ejercitan con grande primor. La nobleza se conserva con mucha
atención: de que puede gloriarse entre todas las naciones. La
obediencia en la guerra y la tolerancia es grande, y los corazones animosos y fuertes. Hase perdido el respeto al Imperio,
habiendo éste, pródigo de sí mismo, repartido su grandeza
entre los príncipes y disimulado la usurpación de muchas provincias y la demasiada libertad de las ciudades libres : causa
de sus mismas inquietudes, por la desunión de este cuerpo
poderoso.» Et plus loin, apres avoir comparé les Italiens aux
AlJemands: «Bien al contrario de los alemanes, los cuales,
tardos en obrar y perezosos en ejecutar, tienen por consejo al
tiempo presente, sin atender al pasado y al futuro. Siempre
los halla nuevos el suceso; de donde ha nacido el haber ade-

�A. M0REL·FATIO

u:s ALLEMANDS

Jantado poco sus cosas, con ser una nación que por _su valor,
por su inclinación a las armas y por el número de la gente,
pudiera extender mucho sus dominios. A esta misma se puede
· atribuir Ja prolijidad de las guerras civiles que hoy padece el
Imperio, las cuales se hubieran ya extinguido con la resolución y la celeridad. •
L'autre auteur, B:1ltasar Gracián, né a Calatayud le 8 janvier I6oI, et mort a Tarazona le 6 décembre 1658 1, dont les
écrits ont égalé a peu pres ceux de Diego de Saavedra, nous
montre l'idée qu'il se fait des Allemands, dans El Criticón
{1651-1657): « ... ¿Cómo quedáis con los alemanes? Yo muy
bien -dixo Andrenio-; hánme parecido muy lindamente, son
de mi genio; engáñanse las demás naciones en llamar a los
alemanes los animales; y me atrevo a dezir que son los más
grandes hombres de Ja Europa. Sí - dixo Critilo - , pero no
los mayores : tiene dos cuerpos de un español cada alemán,
sí, pero no medio corac;ón. ¡Qué corpulentos!, pero •sin alma.
¡Qué frescos!, y aun fríos. ¡Qué bravos y aun ferozesl ¡Qué
hermosos!, nada bizarros. ¡Qué altos!, nada altivos. ¡Qué rubios!, hasta en la boca. ¡Qué fuerc;as las suyas!, mas sin bríos.
Son de cuerpos gigantes y de almas enanas. Son moderados
en el vestir, no assí en el comer. Son parcos en el regalo de
sus camas y menage de sus casas, pero destemplado en el
beber. lle, que esse en ellos no es vicio, sino neccssidad. ¿Qué
avía de hazer un corpacho de un alemán sin vino?; fuera un
cuerpo sin alma: él les da alma y vida. Hablan la lengua más
antigua de todas, y la más bárbara también. Son curiosos de
ver mundo, y si no no sería dél. Ay grandes artífices, pero
no grandes doctos : hasta en los dedos tienen la sutileza, más
valiera en el celebro. No pueden passar sin ellos los exércitos,
assí como ni el cuerpo sin el vientre» 2 •
Les Espagnols se sont toujours vantés de descendre des
Goths, et lzacerse de los godos équivalait a une preuve de noblesse. Inutile de chercher des exemples de ce dicton, mais
1

2

Bulletin Hispanique, XH, 201-2061 330-334.
Et Criticdn, Anvc!rs, i;o2, I, 270.

BN IISPAGNE

DU xv•

AU

xvm• s1tcu

297

on peut au moins citer Je passage de Covarrubias dans son
article Godo : « Y de las reliquias dellos (les Goths) que se
recogieron en las montañas, volvió a retoñar su nobleza, que
hasta oy día dura, y en tanta estima, que para encarecer la
presunción de algún vano le preguntamos si deciende de la
casta 'de los godos., Dans I'Amérique du Sud, on traite volontiers de Godo les Espagnols férus de noblesse.

A.

•

~loREL- FATIO.

•

�EL RO~ANCK DEL «PALMERO&gt;

EL ROMA rcE DEL &lt;&lt;PALMERO»
En su descripción de Un pliego de romances desco1Zocido, de
los primeros aiios del siglo XVI en la Revista de Filología Espa1Iola, 1920, VII, 41-42, el Sr. Sánchez Cantón transcribe once
versos 1 del célebre romance del Palmero. Dice que la nueva
versión, que supone publicada en Zaragoza en 1506 o poco
después, es «la lectura más antigua conservada». Cosa semejante había dicho ya Menéndez Pelayo (Antología, X, 133),
pues afirmó que el tal romance «por caso raro no ha llegado
íntegro a nosotros en las colecciones antiguas».
Hay que rectificar estas aserciones. El romance del Palmero se halla en el Cancionero del Museo Británico que publicó el profesor Rennert: Der Spanisclze Cancionero des Britiscli Museums (Ms. add. I04JI), en Romanisclze Forsclttmgen, 1899, X, 1-176. Yo ya había llamado la atención de los
romanceristas sobre esta colección ( Romanic Revieu;, 1916,
VII, 54), pero veo que conviene volver sobre el asunto.
No es segura la fecha de este Cancionero. El Sr. Rennert
es de opinión que se copió «nach den Siebziger Jahren
&lt;les XV Jahrhunderts»; no hay nombres de poetas ni alusiones «welche uns veranlassen konnten, sie in eine spatere
Zeit zu verschieben als die letzten Decennien des genannten
Jahrhunderts» (Loe. cit., pág. 2). De todos modos, se puede
dar por cierto que es anterior a l 500, y por este motivo los
romances que contiene ofrecen gran interés, habiendo tan
pocos copiados en el siglo xv.
•
Hay en el Cancionero de Rennert dos romances viejos y
siete artísticos, amén de algunas glosas sobre romances viejos.
1

Cuento los versos siempre como de diez y seis silabas.

2

99

Representan aquéllos las primeras versiones conocidas de «Yo
m'era mora Morayma» (núm. 57, atribuída a Pinar; Primavera, 132; la versión del Cancionero de Rennert es la más completa) y del Palmero (núm. 351). Los romances trovadorescos
son los números 26, 36, 6o, 67, 220, 305 y 349 1 •
Aunque está al alcance de todos el tomo de Romanisclze
Forsclumgen, tengo por conveniente transcribir íntegra la lectura que el Cancionero del Museo Británico da del romance
del Palmero, tanto por lo desconocida que es, cuanto por la
necesidad de tenerla presente al establecer su filiación con las
demás versiones :
R,·omance.
Yo me partiera de Francia fuérame a Valladolid,
encontré con un palmero, rromero atan gentil,
¡ay!, dígasme tú, el palmero, rromero atan gentil,
nuevas de mi enamorada sí me las s:i.brás dezir.
5 Rrespondióme con nobleza, él me fabló y dixo asy:
«¿Dónde vas el escudero, triste, cuydado de ti?
Muerta es tu enamorada, muerta es, que yo la vy,
ataút lleba de oro, y las andas de un marfil,
· la mortaja que llevava es de un paño de París,
10 las antorchas que le lleban,
triste yo les encendy.
Yo estuve a la muerte della, triste, cuydado de mí,
(y) de ty lleva mayor pena que de la muerte de sy.,
Aquesto oy yo cuytado, a ca vallo yba y cay,
una visión espantable delante mis ojos vi,
15 hablóme por conortarme, hablóme y dixo asy:
«No temas el escudero, non ayas miedo de mí,
yo soy la tu enamorada, la que penava por ty;
ojos con que te mira va, vida, non los traigo aquí,
brai,;os con que te abrai,;ava, so la tierra los mety.,
20 «Muéstresme tu sepoltura y enterrarme yo con ty.•
Biváys vos, el caballero, biváys vos, pues yo mory,
de los algos deste m1V1d0 fagáis algund bien por mi:
tomad luego otra amiga y no me olvidedes a mi,
que no podíes hazer vida, señor, sin estar asy.
1 El número 67 empieza: «Por unos puertos arriba•, y se atribuye
a Mexia, pero se imprimió en el Cancionero de Juan del Encina. También este romance se halla en el pliego suelto aragonés descrito por
el Sr. Sáncbez Cantón (pág. 45). La versión del Museo Británico es

�300

S. GRJS\\"01 D lllORLEY

EL ROMANCE

Las versiones antiguas.

Son ocho las versiones que conozco anteriores a 1650 1 :
A, del Cancionero de Rennert; B, del pliego aragonés, ya citado; C, del pliego suelto de Praga 2; D, del pliego suelto de la
Biblioteca Nacional de Madrid 3 ; E, la impresa por Sepúlveda 4 ,
versión casi idéntica con la precedente; luego, los fragmento&amp;
introd_ucidos por tres autores dramáticos en sendas tragedias.
suyas; F, l\Iejía de la Cerda, en La tragedia de doi"ia Inés de
Castro, acto III, 2 5; G, Guillén de Castro, La tragedia por los
celos, acto III 6; H, Vélez de Guevara, Reinar después de morir,.
acto III 7 •
muy defectuosa: empieza con cuatro versos rimados en -ura para,
convertirse luego en una imitación (la primera conocida} de cDígasme tú, el ermitaño•, asonancia en ia. Véase la nota del Sr. Rennert,
págs. 152-153.
1 Creo que el ,Romance y suma de todo el viaje de Joan del Encina•, impreso en GALLARDO, E,¡sayo, II, col. 820, es una contrahechura
del romance del Palmero. Tiene la misma asonancia en -i, y empieza:
e Yo me partiera de Roma I para Jerusalén ir.• Pero en los deipás versos hay poca semejanza con el Palmero. Debió de escribirse poco
después del 1521.
2 FxRDINAND WoLF, Ueber eine Sammlung spaniscker Romanzen in
jliegenden Btattern, etc., pág. 276; Antol., IX, 220.
3
Antol., X, 362-363.
• LORENZO ox SEPÚLVEDA, Romances nuevamente sacados, etc., Anvers, MDLI, reimpresión en facsimile, New York, 1903, fols. 236-237~
DuRÁN, Rom. gen., núm. 292.
5
Rivad., 1612, XLIII, 405.
6 Libros raros o curiosos, 1622, XII, 206-207. Creo que nadie basta
ahora ha recogido la noticia de Schaeffer (I, 232) sobre la existencia
del romance en esta comedia. La obra de Guillén de Castro no trata,
el asunto de Inés de Castro c9mo las otras dos; pero después de cantado el romance por un pastor explica éste que es cun romance viejo ¡ del rey don Pedro y doña Inés de Castro•. Yo no creo que el rornance del Palmero haya tenido su origen en la leyenda portuguesa.
sino que fué ésta más bien la que se apropió dicho romance.
7 De fecha incierta, Rivad., XLV, 122. Doña Carolina Poncet discurre acerca de las versiones de Vélez y de lllejía de la Cerda, El Romance en Cuba, págs. 304- 306 (Reoista de la Facttltad de Letras y Ciencais de la Universidad de la Habana, 1914, XVIII).
0

•

DBL •PALMERO&gt;

301

D y E tienen 20 versos cada uno y ostentan entre sí
sólo divergencias ligeras. B, de I I versos, falto de principio
y fin, concuerda aproximadamente en lo existente con D, con
una excepción: contiene un verso notable que falta a todas
las demás lecturas antiguas. Después del conocido apóstrofe
«¿Dónde vas tú, desdichado? 1 ¿Dónde vas, triste de ti?» inserta las palabras:
Buscando la mía señora, días ha que no la ui.

Casi todas las versiones modernas de tradición oral ostentan
una frase semejante, por ejemplo, la de Osuna :
Boyen busca de mi esposa que hace años que la bi.
(A11tol., X, 192.)

C, la versión de Praga, es un fragmento de 8 versos, pero se
diferencia en muchos detalles de B, D y E. No menciona ni
a Burgos ni a Valladolid 1 ; lleva
duques, condes la lloraban, todos por amor de ti,
dueñas, damas y doncellas llorando dicen así,

en lugar de
siete condes la llevaban, caballeros más de mil
lloraban las sus donzellas, llorando dizen assí. '

Pero con ser bastantes las discrepancias entre B C D y E
es innegable que todas estas lecturas pertenecen a la misma
familia.
'

J

,

A, el romance del Cancionero de Rennert se distingue considerablemente de los demás. Es el más largo : consta de 24
versos. Su comienzo es el único que se conforma a los moldes
del metro de romance. La forma más conocida, la publicada
por Sepúlveda, empieza con dos versos sin consonancia ni
asonancia:
En los tiempos que me vi más alegre y plazentero,
yo me partiera de Burgos para yr a Valladolid.
1

• Yo me partiera de Burgos I para ir a Valladolid• es el segundo
verso de .D y E.
TOMO IX.
20

�302

S. GRJSWOLD MORLBY

Exactamente iguales son los primeros versos del pliego de
Madrid. En cambio, el de Praga presenta una redondilla:
En el tiempo que me vi más alegre y placentero,
encontré con un palmero que me habló y dijo así.

Sólo la versión del Museo Británico guarda la asonancia en -i,
y sin duda es la primitiva y buena:
Yo me partiera de Francia, fuérame a Valladolid,
encontré con un palmero rromero atan gentil.

Es casi seguro que el verso
En los tiempos que me vi más alegre y plazentero

es un añadido. No se encuentra en ninguna versión moderna.
Señalar todas las variantes de A sería volver a copiar el
poema entero, pues no hay más que tres hemistiquios idénticos con otros tantos de D y E. Son éstos: «encontré con
un palmero», «muerta es tu enamorada, 1 muerta es, que yo
la vy• .
Como veremos luego, las versiones modernas se titulan
generalmente La Aparición, tomando su nombre de la sombra de la difunta querida, que se acerca al dolorido amante
para dirigirle la palabra. Pues bien : la versión del Museo Británico es la única antigua que nos presenta La Aparición tal
y como aparece en muchas versiones tradicionales de hoy
día (versos 14 y sigs.). También es la única antigua que alude
a la corrupción de las partes del cuerpo. Más adelante, al considerar los romances tradicionales, trataré con detención estos
detalles.
Dirijamos ahora la vista sobre las versiones del teatro.
F tiene 13 versos; G, 6, y H, 4. Todas tres son artificialísimas, muy corrompidas por el mal gusto de la época. Todas
empiezan con la consagrada cuarteta: «¿Dónde vas, el caballero?», etc. Luego, en el drama de Mejía de la Cerda se lee:
Las señas que ella tenía bien te las sabré decir:
los ojos son dos estrellas; mejillas, nieve y carmin;
los dientes, menudo aljófar; los labios, clavel de abril, etc.

EL ROMANCE DEL cP.t.LMERO&gt;

Don Guillén de Castro aun le supera en culteranismo:
Diéronla de puñaladas, y de la muerte el buril
trocó la grana y la nieve en un cárdeno alhelí.

Es lo que se dice en inglés una «metáfora mixta•. Vélez
&lt;le Guevara es el que más discretamente retoca el romance.
Añade sólo una cuarteta a la inicial :
Las señas que ella tenía bien te las sabré decir :
su garganta es de alabastro, y sus manos 1 de marfil.

Las versiones dramáticas carecen de valor intrínseco; pero
.alcanzan mucha importancia para la historia de la tradición.
Salvo en la cuarteta inicial, ofrecen pocos puntos de contacto
con la familia B-E 2 • Los romances cantados en las tragedias
de Mejía de la Cerda y Guillén de Castro constan de dos detalladas descripciones: primero, de las señas de la esposa muerta
{véanse los trozos que acabo de citar), y segundo, de los adornos de su cuerpo y del aparato funerario. De todo esto nos
presentan B-E un solo verso bastante lacónico:
Las andas que la leuauan de negro las vi cobrir (B) .
Las andas en que la llevan de negro las vi cobrir (D, E ) .
Las andas en que ella iba de luto las vi cubrir ( C) .

En cambio, A, aunque calla las «señas de la difunta», contiene el germen de los «adornos», pues dice:
ataút Beba de oro, y las andas de un marfil, etc.
(Versos 8-10.)

Así, Mejía de la Cerda :
La mortaja que la visten es de un cendal muy sutil.
Las andas son de oro fino con reliquias de neblí...,
y el paño con que le cubren es de tela carmesí.

Guillén de Castro :
Las andas que le aperciben de ébano son y marfil,
cubiertas de tela negra con una cruz carmesí.

Está clara la afinidad.
1 cSu cuello de marfil», dice Menéndez Pelayo, citando a Vélcz.
{ Antol., IX, 278).
2 Mejía coincide con C en el hemistiquio «todos por amor de ti&gt;.

�S.

GRIS\VOLD IIIORLEY

Análisis del romance. - Sus elementos.

Todo juicio sobre los romances tradicionales tiene que ser
prematuro, antes de salir a luz el tan e;perado Romancero del
Sr. Menéndez Pidal. Por esta razón quisiera no entrar en
el laberinto de las muchas versiones modernas. Mi trabajo
no puede ser definitivo; sin embargo, creo que las versiones
ya publicadas nos suministran datos suficientes para establecer a grandes rasgos la filiación entre éstas y las copiadas hace
cuatro siglos y más. Después de cierta vacilación decido escribir las páginas que siguen.
Al considerar 'el método de la narración', desde luego echamos de ver que los romances del Palmero, o de La Aparició1t,
se dividen en dos tipos: el I es del romance en que hay dos
diálogos, uno entre el amante y una persona desconocida (por
ejemplo, el palmero), y otro entre el amante y la sombra
(en algunos casos, la voz de la sepultura). Esta forma, que
debió de ser la primitiva, se simplificó, siguiendo las leyes de
la tradición 1, y así se formó el tipo 2; o bien, tipo 2 a, desaparece la sombra, quedando tan sólo al final la «triste voz»,
sin diálogo, o bien, tipo 2 b, el palmero es quien se pierde
de vista, y en este caso la sombra misma dirige la palabra al
viajero. En ambos casos los dos diálogos se funden en uno 2•
Todas las versiones antiguas pertenecen al tipo I (así A),
0 al tipo 2 a (así B, C, D, E; en las canciones dramáticas

EL ROMANCE DEL &lt;PALMERO&gt;

no hay diálogo). Las modernas se distribuyen entre los tres
tipos.
Pasando adelante, y dejando el 'método' de la narración
para fijarnos en su 'materia', distinguimos cinco elementos significativos: (a), la sombra (que falta en las versiones antiguas
B-H); (b), las señas de la enamorada muerta; (e), los adornos
de su cuerpo y del ata6d o andas; (d), la corrupción de las
partes del cuerpo; (e), la bendición que concede la difunta a su
amante, aconsejándole que se case 1 .
Pongamos ejemplos de cada elemento 2 :
(a) Una visión espantable delante mis ojos vy (A).
En la ermita de San Jorge una sombra obscura vi.

(Asturias, J. 1\1. Pidal).
y estando haciendo oración ha visto un bulto salir.
(Castilla, Alonso Cortés, II.)
En una playa arenosa

una blanca sombra vi.
(Nuevo l\Iéjico.)

(b) Este es el elemento que más escasea. Ya hemos citado (pág. 303) las formas gongorinas bajo las cuales los dramáticos del siglo de oro daban expresión a su evocación de
la hermosura muerta. Hay solamente dos rom~nces modernos,
ambos andaluces, que traen este rasgo:
La cara era de sera y los dientes de marfí.

Véase R. MENIÍNDBZ PmAL, Poesía popttiar y romancero, en Revista
de Fi!ologfa Espaiiola, III, 254.289.
2 El nombre del ,Palmero• falta a todos los romances modernos
con una sola excepción: la del romance de Tánger ( véase más abajo).
También es éste el único que trae el verso ,Yo me partiera•, etc. Empiezan muchos con unos versos de introducción:
1

En la ermita de San Jorge

una sombra oscura vi;

otras veces la conversación carece de prólogo:
¿D6odc ,·as, el caballero?

(Osuna.)
La carita era de seda y los dientes de marfí.
(Espinosa, Anda!., I.)

Como se ve, aparte la palabra «marfil», no hay relación
alguna entre estos versos y los de las tragedias. Para mí tengo
que los modernos se aproximan a la tradición original.

¿Dónde vas, triste de ti?

A algunas versiones va unida un trozo. en diverso ason~nt~. Véase
l\h:NIÍNDEZ PELAYO, Antot., X, 132- 1 33. DeJo a un lado este anad1do. Muchas versiones se han convertido en un lamento por la muerte de la
reina l\lercedes, esposa de Alfonso XII. Véase /bid., pág. 134•

1 Me doy cuenta perfectamente de que sería posible fijar el número
de los elementos en una cifra muy superior a cinco. l\le limito a los
que tengo por más importantes y de índole más particular.
2
Véase más abajo la indicación detallada de fuentes.

�306

EL ROMANCE DEL &lt;PALMERO&gt;

S. GRJSWOLD MORLEY

(e) El elemento predilecto hoy día. Para las versiones antiguas, véase arriba, pág. 303:
La mortaja que llevaba era de lienzo país;
las andas que la llevaban eran de oro y mar.fil;
su manada de cabellos la caja quieren cubrir 1•
(Castilla, Alonso Cortés, II.}
er pañuelo que llebaba era rico carmesí.
(Osuna.}

(d)

Hoy se halla muy esparcida. Me parece que debe de pertenecer a la tradición primitiva.
De estos cinco elementos, A tiene cuatro, todos menos (b) .
B, el fragmento de Aragón, y C, el de Praga, carecen de todos,
a no ver en «el luto de las andas» un lejano recuerdo de (e).
Con D y E pasa lo mismo, pero al final ostentan además un
eco de (a) en la «triste voz» que sale de la sepultura. Los
versos
Dios te dé ventura en armas y en amores assí,
que el cuerpo come la tierra ...

También muy popular:
ojos con que te mira va vida, non los traygo aquí,
brai;os con que te abrac;ava so la tierra los mety (A).
Los brasos que te abrasaban a la tierra se los di;
la boca que te besaba los gusanos dieron fin.
(Osuna.)
Brazos con que te abrazaba a la tierra se los di;
labios con que te besaba turbados los traigo aquí,
y ojos con que te miraba los cerré y no los abrí.
(Castilla, Alonso Cortés, II.)

(e) Biváys vos, el caballero, biváys vos, pues yo mory;
de los algos deste mundo fagays algund bien por mí;
tomad luego otra amiga y no me olvidedes a mí (A).

Vive, vive, enamorado; vive, pues, que yo morí;
Dios te dé ventura en armas y en amores assí (D, E).
Cásate, buen cabayero, cásate y no andes así;
la primer hija que tengas ponle Rosa como a mí,
pá cuando a llamarla fueras que te acuerdes tú de mí.
(Osuna.)

La mujer con quien casares non se llame Beatriz,
cuantas más veces la llames tantas me llames a mí.
¡Si llegas a tener hijas, tenlas siempre junto a ti,
non te las engañe nadie, como me engañaste a mí.
(Asturias, J. M. Pida!.)

La alusión al nombre de la futura esposa y a las hijas que
pueda tener en ella el amante, falta en los romances antiguos.
1 Es una lectura única por la frase cde lienzo país,, recordativa
de A, y por la mención de la emanada de cabellos».

pueden interpretarse como reminiscencias pálidas de (d) y (e).
En cuanto a las canciones dramáticas, las de Mejía y de
Guillén de Castro encierran dos elementos nada más, (b) y (e);
la de Vélez, sólo (b) . Pero estas versiones son de suma importancia para nosotros, por contener un detalle, «las señas de la
difunta», que falta en A, B, C, D y E, y que se encuentra en
sólo dos romances recogidos de la tradición oral moderna 1.
Los dramaturgos, pues, nos han suministrado un eslabón imprescindible entre las versiones de los siglos xv y xvr y las
de hoy día.
El poema de hacia 1480, del Cancionero del Museo Británico, las canciones del siglo de oro, los romances cantados
por aldeanas del siglo xrx, coinciden en describir el fatal
ataúd, hasta en repetir algunas palabras. Lq aparición, los detalles realistas del cuerpo, el consejo de la difunta para que
se case su amante, son comunes a la tradición oral y a A;
las señas de la querida se hallan en la tradición oral y en

F,G,H.
Las versiones tradicionales. - Clasificación.

Intentemos una somera clasificación de los romances tra..
dicionales que conozco, con asonancia
-z. Pongo 1a reg1'6 n, e1
tipo y los elementos que contiene cada uno.
1 En este aserto, y en todos los semejantes míos, se entiende en
los romances hasta ahora publicados. No dudo de que existan aún inéditas muchas versiones más. Pero sí dudo de que nuevas versiones
puedan rectificar considerablemente las conclusiones de este artículo.

�s.

GRIS\VOLD l\JORLEY

ANDALUCÍA. - Menéndez Pelayo, A11tología, X, 192-193.
Osuna. Tipo I: (a), (b), (c), (d), (e); única versión publicada
que reune todos los cinco elementos y una de las dos modernas donde se halla (b) .-A. M. Espinosa, Traditional Ballads
from Andalucía, en Flügel Mem. Volwne, Stanford University,
1916, pág. 94; dos versiones: I.3, tipo 1: (a), (b), (c), (d). La
otra versión moderna con (b). II.3, fragmento, (c).
ARGENTINA. - R. Menéndez Pida!, Romances tradicionales
m América, en Cultura espmfola, 1906, I, 101, núm. 17. Fragmento, (c).
ASTURIAS. - J. M. Pida!, Colección de los romances, etc.,
Madrid, 1885, núm. LXXIII (Antol., X, 132). Tipo 2 b: (a),
(d), (e).
CASTILLA.-N. Alonso Cortés, Romances populares en Castilla, Valladolid, 1906, 32-34. Dos versiones: I.3, tipo 2 b: (a),
(d), (e). II.3, tipo l: (a), (c), (d). Única versión que trae las palabras «romero &gt; (cfr. A), de «lienzo país&gt; y «su manada de
cabellos».-]. M. de Cossío, Romances recogidos de la tradición
oral de la Montafza, en Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo, 1920, II, 69-70, núm. XIV. Tipo 2 b: (a), (d), (e). En este
romance la bendición de la difunta se ha vuelto más bien maldición. - Dámaso Ledesma, Cancionero salmantino, Madrid,
1907, 164-165. Tipo l: (a), (d), (e).
CATALUÑA. - Milá, Romancerillo, en Obras completas, VIII,
183, núm. 227. Tipo 2 a, (e).
CuaA.-Chacón y Calvo, Romances tradicionales en Cuba,
en Revista de la Facultad de Letras y Ciencias de la Universidad de la Habana, 1914, XVIII, 97-98. Tipo 2 a (Alfonso XII), (c). - Carolina Poncet, /bid, 1914, XVIII, 302-303.
Tipo 2 a (Alfonso XII), (c), (e).
MARRUEcos.-R. Menéndez Pida!, Catálogo del romancero judíoespmiol, en Cultura espa,iola, 1907, I, 164, núm. 56.
Tánger, tipo 1, (a), (c), (d). Es, como ya indicó el editor,
una de las versiones menos alteradas. Es la única moderna
que contiene la frase «Yo me partiera... », y que menciona al
Palmero. Termina con unos versos «Ya murió la flor de
mayo», etc. (véase más abajo, pág. 309, nota).

BL ROMANCE DBL &lt;PALMERO&gt;

MÉJICO. Chacón y Calvo, Romances tradicionales en
'
Cieba, ya citado, pág. 103. Fragmento (Alfonso
XII).
NuEvo :MÉJICO. - A. l\L Espinosa, Romancero nuevo-mejicano, en Revue Hispanique, 1915, XXXIII, 31-33. Tres ver.siones, todas tipo 2 b: I.3, contiene (a) (c); II.3, (a), (c), (e);

III.3, (a), (c)

1.

PORTUGAL. - Braga, Romanceiro geral portuguez, Lisboa,
1907, II, II2-II6. Dos versiones, ambas del tipo I: P, O Soldadinlzo, (c), (d), (e); II.3, Entrada de Maio, (a), (c), (d), (e) 2 •
PUERTO Rrco.-A. M. Espinosa, Romances de Puerto Rico,
en Revue Hispanique, 1918, XLIII, 31-33. Cuatro versiones,
todas tipo 2 a (Alfonso XII), (c).
URUGUAY.-R. Menéndez Pidal, Romances tradicionales en
América, ya citado, pág. 101, núm. 17. Fragmento, (a), (C) 3•
Conclusión.

El romance del Palmero ofrece un hermoso ejemplo de la
perdurable tradición popular. Como un río del desierto, desaparece, se le cree perdido, y luego asoma a la superficie con
todos los caracteres primitivos. Presenta, además, una muestra admirable del procedimiento por el cual la «canción amplia» se reduce a la «canción breve». El principio que anuncia
1 Nada hay en las versiones de los siglos xv y xv1 que apoye el supuesto del profesor Espinosa, quien opina (Loe. e#., pág. 33) que son
.antiguos el hemistiquio inicial de las versiones nuevo-mejicanas ( &lt;En
una play' arenosa•) y los versos finales

Ya murió la ftor de mayo, ya murió nel mes de abril,
ya murió la que reinaba en la suidá de Madrl.

Éstos últimos se encuentran también en las versiones de Tánger,
Cuba y Puerto Rico.
t La alteración continua que sufre la tradición oral se señala a cada
paso en el estudio de los romances; los perfiles cambian, y el cuerpo
queda. Así, la versión portuguesa l." describe el vestido de la querida: &lt;0 cinto que a apertava I era de ouro e marfim•. En cambio, dice
la II.ª : •A touca de oleado I o caixao de ouro e marfim•.
' Existe una canción francesa análoga (véase DoNCT.Rux, Romancero
¡,opulaire de la France, París, 1904, pág. 326, y PuYMAIGRB, C/1ants populaires recueillis dans le pays messin, París, 1881, I, 69).

�310

S. GRIS\VOLD MORLl!Y

el Sr. Menéndez Pida! con estas palabras: «El romance tradicional se deriva de una narración poética en estilo, por lo general, más amplio y circunstanciado» 1, halla nuevo apoyo en
este romance.
¿Cuál era la forma primitiva? La reconstrucción de una
poesía popular es empresa temeraria, y debe intentarse con
todo lujo de precaución y salvedades. Yo creo que la versión
del Cancionero de Rennert, aunque contiene versos palpablemente corrompidos (tal, la repetición de «rromero atan gentil»), se acerca más a la genuina. Cotejándola con las de
Tánger y de Osuna, sin ir más lejos, reuniríamos casi todo lo
preciso para reconstruir el poemita.
Después habría que demostrar el parentesco de las versiones de la misma región, cosa que no sería difícil. Pero para
seguir el camino señalado por el Sr. Menéndez Pida! en su
bello estudio sobre Gerineldo 2 hay que poseer gran capacidad y muchos materiales que no se hallan a mi alcance. Mi
modesto trabajo ya se ha extendido demasiado, y dejo gustoso el completarlo a otra persona con más autoridad.

S. GRiswow MoRLEY.

1
2

Revista de Filología Española, III, 269.
Revista de Filología Española, VII, 229-339.

MISCELÁNEA

UNA COMEDIA DE LOPE DE VEGA
CONDENADA POR LA INQUISICIÓN
El documento que insertamos a continuación, además de
ser un bello autógrafo, contiene una curiosa información sobre
un incidente surgido entre Lope y el Tribunal de la Inquisición. He aquí la transcripción y su original 1 :
En Madrid, 21 de octubre de 1608. - Que no a lugar 2•
Lope de Vega Carpio, familiar del Santo offü;io de la ynquisicióo
digo, que de haber vuestra Alteza 3 mandado recoger vna comedia
que yo escriuí de la conuersión de S. Agustín, por haber tenido algunos
argumentos ynde,;;entes para representarse en parte pública, me ha
resultado grande nota en mi honor y reputación, hablando en mí diuersas personas con diuersos jui,;;ios, por lo qua! supplico humildemente
a V. Alteza, que con su acostunbrada benignidad se sirba de que, tildando y borrando todo lo que pare,;;iere conuenir, que sea quitado y
borrado se me buelba la comedia para que yo la buelba a escribir, y
poner en el modo que es bien que esté para poderse representar, que
luego la bolueré a V. Alteza para que en ella se baga la censura y califica,;;ión que antes, que desta suerte se entenderá claramente la verdad y yo quedaré restituído en mi honor y buena opinión, y V. Alteza
faborecerá vn criado suyo tan desseoso y cuidadoso de servir esse
santo tribunal a cuyos pies me postro humildemente, pidiendo esta
1 Fué hallado en el Archivo Histórico Nacional, entre papeles de
la Inquisición, por el Sr. Sáncbez Arjona, y me fué comunicado por
el archivero Sr. Fuentes: a ambos doy aquí las gracias. Es lástima que
no se baya hallado el proceso a que hace referencia el documento.
2 El Consejo de la Inquisición desestima la petición de Lope.
3 El Consejo tenía tratamiento de Alteza.

�312

!IIISCl!LÁNEA

llllSCELÁX&amp;A

merzed por algunos, aunque pequeños seruicios, y por los que pienso
hazer lo que tuuicrc de vida. Lope de \'ega Carpio.

3 13

1

1894, IV . El Divillo Africa110 está citado en la segunda
lista de El Peregrino (r6r8), y ahora sabemos que ya existía
diez años antes. Ahora bien, ¿esta comedia es la prohibida
por la Inquisición? En la dedicatoria a D. Rodrigo Mascareñas, obispo de Oporto, no hay ninguna alusión a este incidente; en ella da Lope a esta comedia título parecido al quefigura en su solicitud: «Cuyo sujeto es la com:ersión del Divino Africano.» No me es posible decir si a pesar de la terminante negativa del Consejo, Lope se hizo de nuevo con su
manuscrito, si reescribió la comedia y si en el texto impreso
figuran o no los lugares incriminados.
De cualquier forma, juzgo interesante citar algunos pasajes
que no es imposible tuviesen relación con este pleito inquisitorial. En la discusión entre Mónica y Agustín, cuando éste rechaza los argumentos con que su madre intenta probar la verdad
del cristianismo, el futuro santo formula algunas tesis que tal
vez fuesen las que hicieron fruncir el ceño a la Inquisición~
Ag-ust. Lo que al entendimiento ajuste y quadre
baze siempre que cessc mi porfía,
que no es possible, madre, que dudasse
lo que a mi entendimiento se ajustasse.
¿Qué ciencia puede ser, o madre, aquella
que por dcmonstración no se conoce?
¿Dios y carne mortal de una donzella?
l\ladre, si Dios quisiera por el hombre
tomar la humana forma que dczías,
hallara muchos de más alto nombre
entre nueve divinas gerarquias.
Qualquier acto de Dios que al ciclo assombre
bastara por tus culpas y las m!as
para mil redenciones; y bastara
que forma de ángel no mortal tomara 2•

l\Iás lejos dice Agustín a sus amigos :
Conocemos una comedia de Lope sobre la conversión de
San Agustín, titulada El Divino Africa1to, publicada en la
décimoctava parte de sus comedias (Madrid, Juan GonzáJez, r623), y reimpresa por l\fenéndez Pelayo, Obras de Lope,

No puedo
quadrar con mi sutil entendimiento
1

En la reseña de R&amp;Sroa,, ZRPh, XXIII, 2751 no hay ninguna adición esencial.
2
Parte XVIII, 16231 fol. 56 u, 57 r.

�314

l\llSCELÁNEA

MISCELÁNEA

la fe, la ley de los cristianos; tanto,
que me cuesta notables pensamientos.
Tiene cosas estrañas y exquisitas:
un Dios que es uno y trino en las personas,
el Padre, el Hijo y el Divino Espíritu,
y sólo un Dios 1.

A.

Pensando en el requebrajo
Acos chamelotes 2•

Aco puede explicarse como ecc(mn)-lwc y compararse con
el demostrativo provenzal neutro aco 3 , y parece ser la única
representación superviviente de hic en España, excepto la
forma ablativa empleada en ogaízo o agora.
Los demostrativos reforzados mediante el auxilio del prefijo eccum (arcaico de ecce-eum), tales como eccu(m)-ille&gt;aque4,
o por la adición de alterum, tal como illum-alteru,m &gt; el/otro, o
igualmente reforzada en ambos modos, tal como aquel(l)otro,
son bastante comunes.
La forma acotro, aunque no tan rara como aco, ha sido,
sin embargo, poco señalada. Parece también pertenecer al
dialecto de Sayago. Ejemplos:

CASTRO.

ACO, ACOTRO
Hasta la fecha no parece haberse prestado atención sobre
el demostrativo español aco, aca. En los antiguos textos españoles no se han hallado ejemplos, y acaso únicamente apare&lt;:e una docena de veces en textos dramáticos del siglo xv1 en
el lenguaje de los pastores que usan el llamado dialecto sayagués, el cual se supone localizado en la región leonesa, provincia de Zamora.
Los autores representados en las citas que damos a continuación son naturales, respectivamente; de Extremadura,
(Torres Naharro y Diego Sánchez de Badajoz) o de Salamanca
(Horozco?). La forma aco ha podido ser, por consiguiente, una
forma olvidada del español occidental :

- También acotros marranos
confessos perros malditos 5 •
- También la toma el diablo
acctra por su marido 6•
- ¡Son lámparas concejiles?
Más aceite les echá,
o de acotras lo quitá
que cuido están rebosando 7•

-Digo l que la gente de Mahoma, l como son perros traydores J
por accs [no poracos] huertes cramores I están llenos de carcoma 2.
No me harto J de pensalla cuarto a cuarto J acos becachos torra&lt;los I como terrón quebrajados J branditos como un esparto 3•
Que hará quien más los siente I acos fuertes rabadanes, 1 abades y
-sacristanes 4 •
Yo me acuerdo juri a ños I que aca [no aca1 noche angelical bai•
Jamos... 5•
¡Cómo no soy yo criado I por acas [no actir] manos de Dios: 6•

- Soys vos también del lugar
do viene acotra doncella 8•

1

Ibíd., fol. 58 r.
Égloga interlocutoria, edic. Cronan, Rev. Hisp., 1916, XXXVI,
477, lío. 6-10.
3
ToRRxs NAHARRO, Propaladia, edic. Cañete-Menéndez Pelayo,
1, 225.
' D1EGO SÁNCHEZ DE BADAJOZ, Recopilación en metro, edic. Barrant-es, II, 42.
5
lóíd., II, 64.
6
Ibíd., H, 77. También en II, 121, 122, 163, 166.

I que tuve con aca moca 1•

2

1

'

1 S.sBASTIÁ.N DE HoRozco, Entremés, Cancionero, Sevilla, 1874, página 167.
2
SEBAST!ÁN FERNÁNDEZ, Tragedia Policiana, 1547, edic. Menéndez
Pelayo, Orígenes de la Novela, HI, 42 b. Véase Ibíd., págs. 43 a y 52 a.
3
MEYER-LÜBKE, Grammaire, II, § 98.
' M.sNÉNDEZ PmAL, Manual, 19 18, §§ 98-99. Baist, sin embargo
(Grundriss, I, 910), deriva aquel de atque-ecct1(m)-ille. Verdad es que
el cambio de inicial e en a no es fácil de explicar, aun en proclisis.
s llgloga interlocutoria, Loe. cit., lío. 11-12. También Ibfd., lío. 230.
o FRANCISCO DE Av.sNDAÑO, Comedia Floriana, 1551, edic. Bonilla,
Re'O. Hisp., 1912, XXVll, 415.
7
l\I1GUEL DE CARVAJAL y Luis HuRTADO DE TOLEDO, Las Co1·tes de la
Afuerte, 1557; Bibl. Aut. Esp., XXV, 9 a.
s At1eto de la Verdad y la Mentira, en Colección de Autos, Rouanet,
II, 436. (Acotro ocurre tres veces más en los cuatro volúmenes de la
colección de Rouanet.)

�316

MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

Acotro podría ser &lt; eccu(m)-alterum, pero es difícil aceptar tal combinación, a menos que se suponga que en ecrnm&lt;
ecce-eum el artículo haya podido sentirse como tal.
De otro modo alterum, siendo en realidad una parte intensiva sin valor propio peculiar, eccum-altermn, quedaría sin
sentido. Y es inverosímil que eum, átono en eccum, pudiera
aún sentirse, cuando en eccu(m)-illum &gt; aquel y combinaciones análogas eum era la parte que más sufría.
l\Iás lógico quizá sería considerar acotro como una forma
posterior basada en aco: ac(o)-otro, similar a aquel-otro&gt;
aquel/otro o este-otro &gt; estotro.
El hecho de que acotro no aparezca en los textos antiguos
españoles 1 mayor número de veces que aco suministra a estouna explicación posible. - JosEPH E. GUILLET.
Universidad de Minmsota.

Escobar, Cristaes d'ahna (xvn8 siecle) :
Esta queima,;ao de sangue
he hua nova Noruega
que continuam as noites
os meses &amp; annos de ausencia.

(L'absence de la bien-aimée est comparée
tuelle de la Norvege.)
Anatomico jocoso (xvm8 siecle) :

a la

nuit perpé-

Grande homem perdeu em vós a Noruega para zombar das suas
sombras diuturnas, na industria que tendes de fazer as noytes pequenas.

l\L Ribeiro nous apprend encore que chez les Jaboureurs
du Brésil (pres S. Paulo, Minas, Rio de Janeiro) noruega désigne
'o terreno que nao recebe sol' (cf. déja Figueiredo, Dice. da
lingua port., s. v. Noruega 1 ). - LEo SPITZER.
Université de Bonn.

LA NORVEGE COMME SYMBOLE DE L'OBSCURITÉ
J'ajoute aux exemples produits par M. Castro, RFE, VI,
184-186, pour esp. «Noruega symbole de l'obscurité&gt; les passages portugais suivants que je copie du livre de M. Joao Ribeiro, A lingua nacional, S. Paulo [en Brésil], 1921, que l'auteur
a eu la bienveillance de me faire parvenir:
Antonio Prestes, xv1e siecle, Auto dos dois irmiios (c'est
un fainéant qui parle) :
- Sou muito soturno.

UN TEXTO DESCONOCIDO DEL FUERO DE LEÓK
En el Liber Fidd 2, que hoy se conserva con los demás fondos procedentes de la catedral y de algunos monasterios de la archidiócesis
de Braga, en el Archivo público de la ciudad, hemos tenido la fortuna
de encontrar un texto inédito y desconocido del llamado fuero de
León, que concedió Alfonso V en la Curia plena reunida el día de las
calendas de agosto del año 1020. No se trata de una versión distinta,
de una copia diversa de aquellas que hasta ahora han sido aprove-

-E's?
- Sou Noruega,
do dia nao se me pega
mais que tres horas.

(ll ne travaille que trois heures par jour, comme les Norvégiens
sont censés le faire n'y voyant ríen le reste de la journée.)
1 KELLER, Historische Formenlehre, pág. 32, lo menciona, a propósito de los autos del siglo xvr, como refuerzo con ac (!). GESSNH, Dassjaniscke Possesiv-und Demo11strativpro110111en, en Zeitsc/1, fiir rom.
Phi/., 1893, XVII, 3461 no menciona ni aco ni acotro.

1 Pour noruega nom d'habitant cfr. mon article sur les bnxo,va en portugais,
Biól. ,Arel,. rom.•, Ir, 2 passim (spéc. Franfa, gra,tjola, lisboeta, etc.).
2

Este famoso tumbo ha sido estudiado de

un

modo incompleto por Pedro

A. de Acevedo (•O Lióer Fidn da mitra de Braga•, en Academia das Scimcias da Lisóoa, Boietim da segunda classe, 19u, V, 400), y por Alberto Feio
(,O Arquivo Distrital de Braga•, notas histórico-descriptivas, Boldim da Biólioteca prtólica e do Arquivo distrital de Braga, 1920, I, 85). Se trata de un códice
en pergamino, a página entera, de 43 X 30 cms., escrito en letra de la primera
mitad del siglo xm. Consta de 256 folios de 38 a 40 lineas, con numeración
antigua romana e iniciales y títulos en rojo. Ha sido encuadernado en tablas

de castaño, sin duda en fecha moderna y ante el deterioro de la antigua encuadernación, deterioro que alcanzó a las diez y seis primeras hojas del tumbo.
TOMO

IX.

21

�141SC&amp;LÁ..~&amp;A

MISCELÁNEA

chadas por los eruditos en sus diferentes ediciones del citado fuero.
Nos hallamos en presencia de una redacción anterior, preparada en
una sesión ordinaria de la Curia regia que se celebró en León el dla
cinco de las calendas de agosto del año 1017. El documento, que hoy
darnos por primera vez a la estampa, comprende tan sólo las disposiciones generales del fuero leonés. Todos los preceptos de éste relativos a la vida municipal faltan en el texto que aparece encabezando
el Li/Jer Fidei.
Estudiadas comparativamente ambas redacciones, se advierte en
la que ahora publicamos un orden distinto y un lenguaje más rudo,
cual corresponde a la obra de un consejo compuesto en su mayoría
µor laicos semieducados. Algunos pasajes son totalmente diversos,
otros faltan en el texto primitivo. En ciertos párrafos de éste el concepto aparece expuesto con menos claridad y de un modo difuso. En
la redacción conocida de antiguo se nota sin esfuerzo una forma más
cuidada, una mayor precisión, ciertos retoques de estilo, algunas adiciones; en suma, se adivina la pluma de un clérigo letrado que en la
asamblea magna del año 1020 corrigió el texto elaborado por el con•
sejo del rey, quizá en más de una reunión estival, y le añadió toda la
parte referente a la organización de la ciudad. Las dos redacciones se
completan y aclaran en muchos extremos.
Nadie, que sepamos, babia apuntado la sospecha de que el famoso
texto legal hubiera sido preparado en varias reuniones sucesivas de
la Curia. El documento descubierto en el Li/Jer Fidei revela el mecanismo íntimo y desconocido que se empleó para elaborar el primer
ensayo de codificación del derecho consuetudinario leonés, que se
se había ido tallando en las entrañas de la sociedad astur-leonesa
durante el siglo x, y que entonces se recogía y consignaba por escrito.
Algunos pasajes de la redacción primitiva permiten identificar al
/zQmo mandationis con eljunior. Otros nos hablan de los iudices qui in
concilio electi sunt, de los que no hallamos vestigios en el texto conocido del fuero. Gracias a este documento, hasta ahora ignorado, teneEn ~ se copian 953 documentos, numerados al margen en cifras arábigas. El primer folio empieza de esta forma: clncipit cronica eorum que pn- magna parte
spectant utl I spectare debent ad ecclesiam bracharenum et eius diocesim ,siue 1
prouinciam, et uoca/ur Liber fidei id ut cui fides debet adbiberi I uocatur etiam
liber testamrotorunr.• Los documentos más antiguos de la época sueva y del siglo 1x fueron publicados por Risco en la E.rpaña Sagrada, tomo XL, y lo han
sido recientemente por Alberto Feio en un trabajo titulado «O Térmo de Braga•,
aparecido en el volumen II, núm. I (1921), del Bo/tlim da Bib/iotua pública t do
Arquivo distrital de Braga. Del siglo x se copiaron muy pocos en el Libtr Fida;
de los siglos XI y xu hay una enorme colección, y bastantes del xm. El más
moderno está fechado en la era 1291 1 año 1253 (foL CCXL v}, y es una escritura
de venta hecha por Domingo Femandes a Juan Paris, canónigo.

mos noticias de cierta revisión general de juniores hecha en el reioado de Bermudo II, y merced a él será quizá posible encontrar una
explicación aceptable de la frase que tanto ha dado que hacer a los
eruditos: usque in lertia uil/a. Pero el estudio de todas estas novedad~s y de otras varias, también relativas a instituciones de lndole jurí&lt;hca, cae fuera de la caracteristica especial de esta Revista y merecerá
ta atención que su interés reclama en otro trabajo de conjunto que
preparamos sobre el derecho leonés en el siglo x.
. En cambio, pueden tener cabida en este lugar algunas considera-c1ones respecto al lenguaje. El texto B, dentro del carácter de la lengua documental de la época, plagada de incorrecciones, procura una
redacción más latina. En el texto A hay formas vulgares que en B se
r?s~uran, co:no soldus (solidos), domni (domini). Usa A de palabras
v1v1entes, que en el texto B se sustituyen con un cierto sentido de la
prnpiedad clásica: saccauerit (a/Jstraxerit), magnati (optimates). En A es
-corriente quebrantar las más sencillas reglas de sintaxis, redactando
el escriba sin grave preocupación del valor de los casos, mientras que
-en B, en general, se salvan al menos estas elementales incorrecciones;
así abundan en A construcciones como éstas : in sedis el concilio legionense, accipiat ecclesiam ve! seruos domini veritatem, legem dicit 'la ley
dice', qui aulem scriplura non a/Juerit, maneant illas kreditates, det i/k,
de rajina medio jro ad rex et medio ad do,ninum. En B, solvat 111ediu111
.autem calumniiz regi, aliud autem medium domino haereditatis, quijudicet
veritas ect.•.
Es en definitiva el redactor de A menos perito en los rudimentos
de la sintaxis latina y emplea en más ocasiones que el de B voces que
no corresponden a la buena latinidad, aunque, naturalmente, en la
-esencia de la lengua no hay una discrepancia que caracterice estos
documentos, ni siquiera una distancia considerable, como no podía
haberla, dada su fecha y sus posibles redactores. No puede decirse
por esto que uno sea obra vulgar y otro erudita.
Lástima que el estado deplorable en que se encuentran los primeros folios del Li/Jer Fidei no permita conocer sino fragmentariamente
-el texto que publicamos a continuación:

A
In era Mª Lª Vª, Vª Kalmdas august'!s. 1 In p~e_sentia regis domni adeIons1 adunataet fuerunl omms pontil

Sub era M LVIII, Kal. Augusti in
presentia Regís Domini Adefonsi, et
uxoris eius Geloirre Reginre conveni-

1 El texto B está reproducido del publicado por Muñoz y Romero en su
Cokuión de Fueros municipales y Carlas pueblas, Madrid, 1847, pág. 6o. A pesar

de la fecha remota de esta edición y de sus indudables deficiencias, no ha sido
apenas superada por la de Colmeiro, que puede verse en la Cok"w" de Cortes,

�MISCELÁNEA

320

[fi]ces atqttt magnati palatii sui ante
ipsius princeps in sedis tt concillio legioneme.
•

Et elegimtts inttr nos, ut corrigamus
nttr nos tam I potentes quam etiam
ti nobiles utl innobiles in ueritate tt
iusticia, 1sicttt ab antiqttis patnbus tst
constitutum ti canonicali sentmcia auctorizat, 1 ut p,-imitus accipiat ecclesia
ueritatem suam et inde regi tt potestas
utl I populi uniuersitas.

IIUSCl!LÁNRA

mus apud Legionem in ipsa sede Beata: Marire onnes Pontifices, Abbates,
et Optimates Regni Hispanire, et iussu
ipsius Regís talia decreta decrevimus,
qure firmiter teneantur futuris temporibu's.

Iu primis i~itur censuimus, ut in onnibus conciliis qure deinceps celebra buntur, causae Eclesire prius iudicentur, iudiciumque factum absque falsitate consequantur.

VI
Iudicato ergo Eclesire iudicio, adeptaque justitia, agatur causa regis, deinde causa populorum.

II

II

In pnmis accipiat eccltsiam utl seruos donzini ueritatem; 1 qtti abuerint
scnptos de hereditate qui ad eccl,siam
deseruierint, tt eam I illis in contemptione miserint, paremus illas scnpturas in concilio ,t inquiramus ueritatem,
sicut lex docet, quart legem dicit, ut
qui ueritatem facit, dei I uoluntatem
adimplet; D,o enim fraude facit, qui
ueritatem resindet. Qui I aut,m sc.-iptura non abuerit det suos sapie1ttes ,t
firmet h,.-editat,m de I eccl,sia, et accipiat eam, que non parent ei tricenium, qttart non tst ueritas I u,l ptr
tricenium de i,iiuriam.

Prrecipimus etiam, ut quidquid testamentis concessum et roboratum aliquo tempere Eclesia tenuerit, firmiter
possideat. Si vero aliquis inquietare
voluerit, illud quod concessum est testamentis, quidquid fuerit testamentum
in concilium adducatur, et a veridicis
hominibus utrum verum sit exquiratur~
et si verum inventum fuerit testamentum, nullum super eum agatur judicium, sed quod in eo continetur scriptum, quiete possideat Eclesia in perpetuum. Si vero Eclesia aliquid iur&lt;&gt;
tenuerit, et inde testamentum non habuerit, firment ipsum ius cultores Eclesire iuramento, ad deinde possideat
perenni revo, nec tempere triennium
juri habito seu testamento, Deo etenim
fraudem facit qui per triennium rem
Eclesire rescindit.

IV

IV

... re I inuitissime, sd om11ia sua causa
intemerata... 1 eccltsie.

Mandamus adbuc et nullus audeat
aliquid rapere ab Eclesia; verum si aliquid infra cimiterium per rapinam
sumpserit, sacrilegium solvat; et quidquid inde abstulerit, ut rapinam reddat, si autem extra cimiterium iniuste
abstulerit rem Eclesire, reddat eam, et
calumniam cultoribus ipsius Eclesire,
more terrre.

V

V

Et, si acciderit ocasio, facia11t homicidio... 1 prendat ille p.-inceps ille homicidio medio... 1 maneant illas htreditates intemeratas post part...

Item decrevimus, ut si forte aliquis
hominem Eclesire occiderit, et per se
ipsa Eclesia iustitiam adipisci non potuerit, concedat maiorino Regis vocem
judicii, dividatque per medium calunniam homicidii.

VI

VII

... rit li,,-editates infra testamentum

III

III

Intullamus ,t no1t parent ad... uos 1
abbates co1ttemptione suos monacos,
nec supe,- refu... inde I comedant panem nec bibere nequ, ciuata non carne...

Decrevimus etiam, et nullus contineat seu contendat episcopis abbates
suarum diocesseon, sive monachos,
abatissas, sanctimonialas, refugannos,.
sed onnes permaneant subditioni sui
episcopi.

ni por la de D. Bernardino Martín Mínguez, que apareció en la Revista quedirige el docto decano de la Facultad de D erecho de Madrid. Hemos preferido
el texto de Muñoz porque tiene sobre los demás la ventaja de ser el más usual
y conocido. Esperemos la edición que prepara el Sr. Canseco.

321

eccltsie integra care... 1et non faciat ibi

populatura ,t de parte regie... 1 no,i
conparent ullum hominem htreditatem
seu et de casa... 1

Decrevimus itemm ut nullus emat
hrereditatem servi Eclesire, seu Regis
vel cuiuslibet hominis: qui autem emerit perdat cam et pretium.

VII

VIII

... de illos homicidios inquirant illos
maiordomos de... 1 illitts ad integrum
foris de eccltsiis sicttt de sup,r resonat ,t reddat...

ltem mandamus, ut homicidia et rausos onnium ingenuorum hominum Regí integra reddantur.

Vlll

XII

Et ... 1 ta utl fiscalía regís et faciant
suos labores de suas uillas uel quod 1
soluti fueru11t fac,re auolum utl parentum suorum.

Mandamus iterum, ut cuius pater,
aut mater soliti fuerunt laborare brereditates Regis, aut reddere fiscalía tributa, sic et ipse faciat.

IX

XIV

Et qui iniuriauerit sagio I nem regis
pareat soldus quingentos.

Et qui injuriaverit aut occiderit saionem Regis solvat quingentos solidos.

X

XV

EJ qui fregerit caract,r regis pa¡riat
soldus cmtum. Et qui saccauerit inde.
si firmauerit supe.- eum, det illo I de
rapina medio pro ad rex et medio ad
dominum suum; ti si non lucet illu,n 1
quantum inde abstulit et pariat eum sic
de rapina ti de illos comitatos 11

Et qui fregerit sigillum Regis reddat .c. solidos; et quantum abstraxerit
de sub sigillo, solvat ut rapinam, si
juratum fuerit ex parte Regís; medium
autem calunnire Regi, aliud autem medium domino hrereditatis. Et si jurare
noluerit ex parte Re~s, criminatus habeat licentiam iurand,, et quantum iuraverit, tantum ut rapinam reddat.

�MISCBLÁNBA
MISCELÁNEA

322

XI

IX

Romines qui fuerint de benefacturia et comparaverint hereditatem I de
bomine de mandatione non faciat in
tus uilla populatura, nec non teneat 1
ibídem solarem nec ortum, set foras
uitla uadat. Set cum illa media hereditalte uadat de uilla quos comparauerit
et non faciat populationem usque in
IDª 1uilla. Et iuniore qui fuerit de una
mandatione et fuerit in alía et compal
rauerit hereditate11~ de iuniore, si uoluerit seruire pro ea, possideat illa; 1
sine aliud inquiret uilla ingenua ubi habitet et seruiat ei ipsa meldia uilla usque in IIl ª uilla.

Pr.ecepimus etiam ut nullus nobilis.,
sive aliquis de benefactoria emat solare, aut ortum alicuius junioris, nis•
solum modo mediam hereditatem d~
foris; et in ipsam medietatem quam
ernerit, non faciat populationem busque in tertiarn villarn. Junior vero qui
transierit de una rnandatione in aliarn,
et emerit b.ereditatem alterius junioris, si babitaverit in eam, possideat
earn integram; et si noluerit in ea habitare, rnutet se in villam ingenuam
busque in tertiam rnandationern, et babeat rnedietatem pr.efat.e b.ereditatis,
excepto solare et horto.

XII

XI

Et quando obtinuit rex domino Uermudo I suo regno c,mstricto discurrentes suos sagiones per omnem terram
suam, 1qui fuit iuniore seruiat post parte mandatione, et qui fuerit de benel
facturia uadat ubi uoluerit. Seu etiam
et hereditates qui in diebus suis I non
preserunt post mandationes, no,i eas
inquirant.

Itern decrevimus, quod si aliquis habitans in mandatione asseruerit se necjuniorern, necfilium junioris esse, maiorinus Regís ipsius mandationis per tres
bonos homines ex progenie inquietati,
habitantes in ipsa mandatione confir-rnet jurejurando eum juniorem et junioris filium l'sse, quod si juratum fuerit, moretur in ipsa hereditate junior,
et babeat illarn serviendo pro ea. Si
vero in ea habitare noluerit, vaddat liber ubi voluerit cum cavallo et atondosuo dimissa integra b.ereditate, et tonorum suorum medietate.

dent illi sua ueritate. Et qui pi¡¡lnora[uerit sine) iussio regís utl ipsi mdices, qui electi sunt, uel sagione Iin ua ...
uilicus sed procurator uel quislibet ingenuus uel serluus... possidet usurpare
presumat ante iudicium et ante iudices.

que judicio reddat in duplum; et si
facta fuerit qu.erela ante judices de
suspectione, ille cuí suspectum habuerit, defendat se iuramento et aquacalida per manus bonorum hominum; et
si qu.erimonia vera fuerit et non per
suspectionen, perquirant eam verecidi
homines, et si non poterit inveneri
vera exquisitio, parentur testimonia ex
utraque parte talium hominum qui viderunt et audierunt; et qui convictus
fuerit, solvat more terr.e illud, unde
qu.erirnonia facta fuerit. Si autem aliquis testium falsum testificasse probatus fuerit, reddat pro falsitate Regi
.LX. solidos, et illi ex quo falsum protulit testimonium, quidquid suo testimonio perdidit reddat integrum; domusque illius, falsi testis destruantur a
fundarnentis, et deinceps a nullis recipiatur in testimoniis.

CLA UDIO

SÁNCHl!Z· ALBORNOZ.

DOS CARTAS INÉDITAS DE LOPE DE VEGA
En el Archivo del Instituto de Valencia de Don Juan, de Madrid,
existen los autógrafos de estos dos curiosos documentos: una carta
latina a Urbano VIII, y una esquela al duque de Sessa, que estudiaré
sepatadamente 1.
La carta es la que sigue:

xm
Pr.ecipimus adhuc, ut horno qui est
de benefactoria, cum onnibus bonis
et h.ereditatibus suis eat Jiber quoqumque voluerit.

XIll

X

Et qui present mulier I de mandatione, et fecerit uota in alio loco, leuet
hereditate de I illa; et qui fecerit uota,
si uoluerit, faciat ibi scruicitium pro
illa, et, 1 si non, dimittat ea.

Et qui acceperit mulierem de mandatione, et fecerit ibi nuptias, serviat
pro ipsa h.ereditate mulieris, et habeat
illam. Si autem noluerit ibi morari,
perdat ipsam h.ereditatem. Si vero i~
h.ereditate ingenua nuptias fecerit, habeat h.ereditatem mulieris integram.

XlV

XIX

Et qui babuerit debitum uadat ad domino suo pro aclcipere sua ueritate, et,
si noluerit eam dare in uoce, det duas
uel I rn•• de ipsa uilla qui uideant ueritas et postea pergant ante ipsos 1
iu[dices qui in) concilio electi sunt et

Et qui aliqul'm pignoraverit, nisr
prius domino illius conqu.estus fuerit,
absque judicio reddat in duplum quantum pignuraverit, et si prius facta qu.erimonia aliquem pi¡?nuraverit, et aliquid ex pignora occiderit, plane abs-

•Sanctiss. Pater:
»Iustum timorem debitus vicit amor imo et pudorem, qui non me
solum (cuius exigua ingenii vis ad tam inmensae lucis fulgorem caligat),
sed doctissimum quemque a scribeodo potuit deterrere, qui supremam
a Xpo. domino institutam dignitatem honore debito suspicit et veneratur. Quem tamen terret digoitatis magnitudo patris sanctissimi venerandum nomen invitat, ut pastoralis charitatis amor alliciat ovem affectu, nomine Lupum, qui his suplicibus l[it)teris vestre sanctitatis numen
adorem, ingenium et studi[um) (quando imitari non datur) admirer.
Nam o illud os aureum et sacrae vestrae poesos odae, quas nocturna
pariter et diurna non solum maou sed mente verso! dum contemplor
stupeo, quoties relego, toties venerabundus oculis aplico, deosculor,
et altamente repono amidius quam Alexander Homeri Illiada in cap-

1 Debo la noticia a mi maestro D. Américo Castro, a quien quiero expresar
aquí mi agradecimiento.

�MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

sula quae sibi a Darii spoliis oblata fuit preciosissima. Hae enim pauperum supellex, in tenui fortuna diues animus. Auream illam odem,
quae «Adulatio perniciosa» inscribitur, hispanis versibus donaui, ne
careat nostra vernacula lingua italijs diuitiis, quae ex auri fod ina vestri
diuini oris fluxere. Reliquas ni tanti solis splendor me Phaetontem
precipitem aduxerit ita in vulgus dare est animus modo vestre placeat
Beatitudini.

"tradujo, y estampó al principio de La Corona trágica, un epigrama
.sobre la muerte de María Estuardo:

•lllustrissimus dominus meus Cardinalis Franciscus Barberinus, inter consuetae benignitatis honores, me torque, a quo aurea vestra pendebat imago, donauit, quae tanti mihi est, vt hoc torque pro Vega Torquatus appellari malim. Pro tanto beneficio hoc hispano epigramma
remitto vestrae sanctitati. Grauem fateor perhorresco censorem, vehementer tamen amo diuini ingenii vestrae comitatem, et in Domino
meo Vrbano vrbanitatem. Idem dominus meus Cardinalis in causa pro
qua ad vestrae sanctitatis pedes supplex me deijcio, promisit mihi se
patronum presto affutw·um.
• Verba michi desunt eadem tan sepe roganti, non pudeat vanas fine
carere preces.

Te quarnquam immeritam ferit, o Regina, securis... t
en el soneto que comienza:

Aunque te hiere, ¡oh, reina!, el duro acero... 2
Sólo puede añadirse a esa traducción una cita, relativamente larga
(seis versos), de El laurel de Apolo, en cuya silva I figura, corno es sabi&lt;lo, un hiperbólico elogio de Urbano VIII:
Hoy, pues, alma ciudad, los siete montes
al gran Mafeo humilla,
y tú la verde orilla
excede hasta besar los pies sagrados,
¡oh, siempre dulce y venerable río!,
y del afecto mío,
deja en humildes versos informados
tus cándidos oídos, donde sólo
debiera resonar délfico Apolo,
que leyendo sus líricos divinos
enmudecieron griegos y latinos,
y más en los heroicos, donde admira...
cuando en su fértil quinta
el ocio ameno retirado pinta... :
•Ya los campos las lluvias humedecen,
tiempla el calor el aura, y el estio
huye ligeramente,
los prados llaman y los aires crecen.
Aquí se espacia y goza el gusto mío,
midiendo el largo campo alegrem;nte.•
Mas ¡cómo, pluma intrépida, pudiste
correr al sacro Febo la cortina
y a la musa latina
la española atreviste? 3

• V ester humillimus seruus,
Lupus a Vega Carpio•

1.

A esta carta debe referirse la que inserta La Barrera 2, en que el
cardenal Barberini agradece a Lope su rendimiento en nombre del
Papa. La cart a del cardenal Barberini es de diciembre de 1627; la de
Lope corresponde, pues, a una fecha inmediatam~nte anterior. Poco
podemos decir de su contenido, adulador sin medida; es dificil, ante
los fríos y elegantes versos de Maffeo Barberini, encontrar sinceras las
alabanzas de Lope, que nunca llevó a efecto sus promesas de traducir
los poemas latinos del Pontífice 3_ De la oda «Adulatio perniciosa•,
que comienza
Cum luna caelo fulget &amp; auream
Pompam sereno pandit in ambitu
Ignes coruscantes, voluptas
Mira trahit renitetque visus ',

Compárese a los versos entrecomados:

no hemos encontrado nada en sus Obras sueltas. Que sepamos, sólo
Archivo del Instituto de Valencia de Don Juan, envio 38, III, n2.
Nueva Biografía, pág. 409.
3 Hay, con todo, traducción castellana por D. Gabriel del Corral, poeta elogiado por Lope en Et laurel de Apolo, R-XXXVIII, 1g8 ó.
' 1'ÍAPHEI, S. R. E.; card. BARBERINI... , Poemata. [edic. J. Brown] Oxo,ii, e
typograp!uo Clarendoni,m o, M. DCC. XXVI., pág. 179. Cito el comienzo por si
pudiera ser útil para una nueva búsqueda.

325

Arva madent pluvüs, &amp; amabilis aura caloris
Jam fregit, celerique fuga se proripit aestas;
Rura vocant, laetisque pateos in collibus aer
Ric recreor, spatiorque libens, ubi libera longos '·

2

t
2

'
..i

Ióíd., pág. I 30.
Oór-as sueltas, IV, I 59.
El laurel de Apolo, R-XXXVIIl, r8g a. Rosell no destaca la cita.
Loe. cit., pág. cj5.

�MISCl!LÁNl!A

Los versos españoles que Lope envía al Papa deben ser el soneto:
&lt;A un retrato de Su Santidad en una medalla de oro•, impreso también en La Corona trágica.
La esquela dirigida al duque de Sessa es la siguiente:
&lt;La carta de la Arellano, yo la tengo, que por ocasión destas fiestas del Corpus la suspendí, pareziéndome no ynportaua. La carta de
Córdoua yrá otro ordinario, porque es justo que v. ex.ª responda ccmoquien ha visto el libro; y ni Ita de ser tan presto que él lo dude, ni con tan
poco acuerdo que no crea que se entiende 1 • V. ex.ª perdone la escusa.
si se lo parece, que parte tiene desto la ocupación. Guarde Dios
a v. ex.ª los años que yo le pido y deseo. De casa, 2•
Es de notar el carácter picaresco de la carta, que tan bien nos
imaginamos en Lope. Por lo demás, no puedo decir quién es ese Córdo!Ja, hacia cuyo libro tan poca curiosidad sentía el Fénix, ni adivinar,
claro está, de qué clase era la tal obra. En El laurel de Apolo sólo figura un doctor Córdova, citado también por Cervantes en Et canto d~
Caliope. Sin más datos no podemos intentar la identificación. - Jos&amp;
F. MoNTl!SINos.

Universidad de Hamburgo.

OTEAR
Otear 'mirar, acechar desde un lugar alto', lo considera A. Castro.
RFE, V, 28 y sigs., como derivado de a I tu, aduciendo pruebas decisivas de la toponimia española y desechando la etimología optare propuesta por Diez.
Para apoyar esta etimología y lo que dice A. Castro cde la abundante vitalidad de ot- junto a alt-,, puede servir la forma altear=
'otear', empleada, según Franc. J. Cavada, Cl1iloé y los clzilotes, en Rev.
Cltit. de Hist. y Geogr., 1913 1 VI, 450, en el Archipiélago de Chiloé. M. L. w AGNl!R.

PORT. «GIRIA»
Se me ocurre una pequeña duda a propósito de la etimología propuesta en RFE, IX, 178. Hallo ahora, como nombre de una jerga de
los tejeros asturianos, la palabra xériga (Llano, Dialectos jerga/es asturianos, Oviedo, 1931), que con su g parece formada de gerigonza.L. SPITZKR.

1
2

Subrayado en el original.
Archivo de Valencia de Don Juan, 38, III, 112.

NOTAS BIBLIOGRÁFlCAS
RoHLFS, G. - Ager, Area, Atrium. Eine Studie zur romanischen
Wortgeschichte (con un mapa). - Borna-Leipzig, Noske, 1920, 4.º,
69 págs.= Estudio hecho con gran método y competencia. El tema fué
propuesto por la Universidad de Berlín en 1913, sin duda pensando
en los cruces que han tenido los derivados de estas palabras en las
lenguas románicas, por el hecho de coincidir sus formas en algunas
partes. Estudia Roblfs el uso latino de esas palabras, y luego su dispersión fonética y semántica a través de los romances; muchas de las
observaciones interesan al español.
Ager, agrum plantea la cuestión del tratamiento de -gr- en romance. Agro, en portugués, no es cultismo, según supuso Cornu (Romanía, XI, 81), pues está de acuerdo con negro y nombres de lugar
Agro, Agrella; el port. ant. ero piensa R. que tal vez sea hispanismo
(pág. 5, n. 7). Según R . el resultado de -gr- depende del acento: después de vocal acentuada se conserva (nég,-o, ágro); cuando el acento
va después de este grupo de consonantes, se vocaliza la g (}eriza
pigrítia). Contradice esta regla intégru entero, port. enteiro; R. lo
explica, diciendo que influye aqu[ el sufijo -ariu, -ero; también Meyer-Lübke (ZRP!t, XXXIX, 265) supone para entero causas extra fonéticas, y escribe: cdie jüngere Forro. ente,-o statt ent,-ego ist von frz. entier abhangig,. Desde luego la explicación de R. es más verosimil
que ésta, aunque le veo el inconveniente de que su teoría sobre -grsc basa en escaso número de ejemplos; la comparación que hace con
-dr- justifica mis dudas: para R., ágro es a cuádro como peréza a cuarénta, lo cual no prueba mucho después de lo que digo sobre -df"- en
RFE, 1920, pág. 57. El ejemplo de cadéra catbedra hace presumir
que si tuviésemos más casos de palabras latinas con -gr- que hubiesen
evolucionado, sería imposible reducir a un tan simple esquema la historia de -gr-. Flagrare&gt; port. chei,-ar no puede decidir la cuestión
por ser verbo y variar el acento según las personas 1• Pero dado que
esta influencia del acento no ha permitido basta ahora obtener leyes
exactas, sigo pensando que entero, port. enteirn son dedvados de in1 Meyer-Lübke (ZRPh, XXXIX, 265) piensa que cluirar viene del fr. Jlairer;
pero -gr- puede -vocalizar su primer consonante, como en gall. port. ,gnja &gt;
rireja (v. GARCIA DE Dil!G01 Gram. gal/., pág. 47).

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

tégru, entre otras razones, porque si fr. vergier da 1Jergel, y mestier,
mester, no se ve la causa de que entier dé ente,·o y no *enter.
En la reseña que Meyer-Lübke hace del libro de R. (Literatur.blatt, 1921 1 pág. 42) se adhiere a la idea de que agrum no dejó
derivado en castellano, y se opone a mi explicación en RFE, V, 28:
«ager ist fast vollig verschwundea», R., pág. 10; «warum nun freilich
ager im Spanischen aufgegeben worden ist, liisst sich nicht sagen•,
Meyer-Lübke, loe. cit. La vitalidad de ero a gru habrá sido mayor o
menor en castellano; pero que ero ha existido con el sentido de 'campo',
independientemente de era, no ofreced uda 1• He aq ui la prueba : «Una
terra enaos Foios, alía terra ennos eros Lóngares• (Documento de 1109,
de San Milláa) 2• Se trata de una enumeración de terrenos: Foios es un
término cerca de Berceo (Hoyos), y otro término o campo serían esos
eros Longans. Por consiguiente, cuando Berceo escribe «Munnon que
es bien rica de vinnas e de eros• (S. Mil!., 474) 1 no hay que pensar,
como Meyer-Lübke, que Berceo, apurado por la rima, usó aquí forzadamente ero, en lugar de era 1Tenne11 sino que empleó la palabra que
en su pueblo significaba 'campo'. Tampoco creo que en Juan Ruiz, 1297,
ero signifique 'era' ( «enbya derramar la semiente al ero•, 'das Getreide
auf der Tenne ausbreiten'), porque la simiente 1 Samenkorn' no se pone
en la era sino en el campo. Siendo esto evidente, en el otro ejemplo
de Juan Ruiz, 1092, «non so para lidiar en carrera nin ero•, palabras del
buey viejo, no hay que dar a ero el valor de 'era', porque es más frecuente que el buey are el campo que el que trille en la era; el buey se
referirá a lo que suele hacer : tirar de la carreta por un camino o carrera, o del arado, en un campo. Como en ambos casos ero es 'campo', sería
extraordinario que significase otra cosa en 327 d: clevólo e comiólo a
mi pesar en tal ero•, y en 746 b, donde por último ocurre esa palabra:
«fué sembrar cannamones en un vic;ioso ero•. Según R., pág. 40, y Meyer-Lübke, loe. cit., aquí ero es el area aucupis, 'lugar donde se
pone la red para coger pájaros'; pero Juan Ruiz no dice nada de eso,
sino que un pajarero va a sembrar cañamones (una simiente) en un
campo, para que nazca cáñamo, y con él tejer redes y hacer lazos. Y si
todavía les cabe duda a los dos distinguidos filólogos de que el ero es
el campo donde se siembra, vean este ejemplo del Cancionero de
Baena: «Que dizen que Dios da trigo I ea algún ero sembrado• (página 111 ). En fin, si en el siglo xvrr, Correas, glosando el refrán: e Hielo
de hebrero, dale del pie y vete al ero», nos dice que ero es 'heredad',
no veo cómo sea posible negar que ero 'campo' ha existido en español,
puesto que durante siete siglos viene siendo atestiguado.
1 Rohlfs, pág. 35, reconoce que ero es 'campo cult[vado', pero lo identifica
con ár,a.

2

MENÉNDEZ P!DAL,

Documentos linguisticos, pág. n6.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

329

La razón para no reconocer que ero sea 'campo', o que no viene de
a gru rn, procede de que R. no cree posible que -gr-, después de sílaba
acentuada, vocalice lag en hispano-portugués, por haber dado nigrum
negro, y que esta palabra forzosamente es popular (pág. 6). Pero corno
digo antes, un ejemplo es poca cosa para formar una ley, y no hay
además razón para rechazar entero intégru; nadie puede tampoco
asegurar que neg,·o no haya predominado sobre *neiro, como allt&gt;
sobre oto, outo. En la toponimia existe Negro con muchos derivados
(v. Madoz); ¿quién prueba que San Pedro de Neil·o no corresponde a
San Esteban de Negros, ambos en Galicia? A su vez, Castro Dairo
(Nunes, Gram. Hist., pág. 113) puede venir de agro, pues si Campos
entra en topoaimicos (Castilleja de Campos, etc.), agro pudo entrar
perfectamente. R., pág. 27 1 resuelve estos casos, o sus análogos, en
derivados de area, con diversos prefijos: neira, leira. Pero es bastante
difícil que sirva esa combinación morfológica para explicar nombres
tan difundidos, que deben ser viejos (río Neira). Más verosímil sería,
en último término, explicar los Neira de Nerii, Neria, nombres de
un pueblo prelatino. Parece también bastante dudoso que port. leira,
esp. lera 'tierra de regadío, huerto' (Lamano) sea siempre fusión del
artículo; Nunes (Gram. Hist., pág. 92), piensa que se trata de glarea. ¿Y qué formación es el arag. a/era (no asturiano), que R. (páginas 27 y 35), explica por el artículo árabe, o ad illarn aream? El
asunto requiere aún estudio.
Creo, en cambio, que tiene razón R. en dar origen francés a aire en
tener aire de (pág. 48), pues los ejemplos franceses son convincentes.
Es instructiva e interesante la evolución semántica de estos derivados
en romance. En conjunto se trata de una excelente monografía.A. Castro.
F1TZMAURICE·KBLLY, J. - Cambridge Readings in Spanish Literature,
edited by... Cambridge, University Press, 19201 4.º1 x-325.=Este libro
brilla ya, a primera vista, por la bella presentación, característica de
las labores salidas de las prensas inglesas. Hay algunas finas reproducciones de cuadros y monumentos, y cada autor va precedido de
unas líneas introductorias.
Aparece en la crestomatía que nos ocupa un predominio de la
prosa sobre la poesía, lo cual se explica por el hecho de que cof Spaaish lyrical verse there is already arnple illustration in a number of
books• (Preface, pág. vr). En efecto; ahí tenemos, por ejemplo, The
Oxford Book o/ Spanish Verse, también coleccionado por el ilustre exprofesor de la Universidad londinense, a quien podernos reconocer
desde hace muchos años como el foco vivaz de todo el movimiento
hispanista inglés.
Se abre la obra con un trozo de la Coronica de don Pero Niño, de la

�33 1

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

cual dice el Sr. Fitzmaurice-Kelly que cit may be dot:bted if we have
in the English of the fourteenth century anything that can match in
lightness of touch and gaiety of spirit tbe Coronica• (pág. v1). Pero
&lt;cómo puede compararse con un texto inglés del siglo x1v cuando el
Vitoria! acaba cE fallesció esta noble Condesa Doña Beatriz á diez
&lt;lias del mes de noviembre del nascimiento de nuestro Salvador JesuChristo de mil quatrocientos é quarenta é seis años?» (edic.
Llaguno, pág. 220). Líneas después el colector añade que esta obra del
.abanderado de D. Pero Niño cis, in my judgment, the first Spanh;h
book likely to interest the foreigner reader•. Y ¿no interesaría tanto
- por lo menos - algo del Rey Sabio o algún enxiemplo del Conde
Lucanor.l No quiero decir que esté mal la inclusión de la Coronica;
muy lejos de eso, ello habla muy alto del buen gusto del Sr. F.-K.;
pero las afirmaciones que copio no creo que se puedan suscribir sin
restricción.
Se nota la ausencia de La Celestina, obra que por su mérito excelso
representa más que muchos volúmenes de prosa española. El Sr. F.-K.
nos habla en el Prefacio de que no se puede cfeel certain as to the
origin of Amadís de Gaula• (pág. vn). ¿Es esta la causa de la no inserción de página alguna de la famosa novela? La incerteza acerca de su
origen la compartimos muchos; pero parecía más justificada la posición que el Sr. F.:K. había adoptado en su Historia de la literatura
española, cuando decía (pág. 117 de la edic. de 1916): •Entretanto, no
olvidemos que, si bien no hay certeza de que existiera un texto poi;-tugués, Amadis de Gaula se conserva únicamente en castellano.&gt; Y esa
novela, de valor estético indudable, alcanza, además, un valor histórico
excepcional, y crea, como española exclusivamente, un género en
nuestra novelística e influye poderosamente. en las extranjeras.
También se echa de menos a Guevara, de popularidad tan extremada en toda Europa en el siglo xv1. (Especialmente en Inglaterra
recuérdense las versiones de Berners y North y el hecho de que todos
los eruditos que estudian a Lyly y su Euphuism, aunque rechacen la
tesis extremada de Landrnann, se ocupan del estilo del obispo de
Mondoñedo para compararlo con el del famoso inglés. Hay más materia aprovechable en la comparación de ambas figuras literarias que en
la absurda tesis de la influencia de Góngora en Lyly, tesis completamente descartada y contra la que arremete el Sr. F.-K. en la pág. 101).
Hay páginas en Guevara que merecen gran consideración y aprecio.
Si deseaba unos párrafos altamente característicos del arte un tanto
extremoso, pero arte innegable, aunque hoy excesivamente menospreciado, del estilo de Guevara, ¿por qué no acudir, por ejemplo, al
comienzo de la epístola III, en la página 81 del tomo XIII de la Biblioteca de Autores Espa11olesr
Excelente, en cambio, parece la inclusión de Juan de Valdés-aun-

-que yo preferiría algo del Diálogo de Mercun·o y Carón en lugar del
de la Lengua - y de aplaudir igualmente es el insertar unas cartas de
Antonio Pérez.
El Sr. F .-K. parece tener poca simpatía por la manera gongorina
de Góngora. En su Oxford Book ya se notaba omisión de alguna muestra de este procedimiento artístico (que muchos finos esplritus creen
extremadamente bello y que, sin duda, tiene un extraordinario influjo
-en la evolución de la poesía española), y ahora se limita a darnos una
letrilla y cuatro romances. Sin duda la lectura de ese género de composiciones es difícil para un extranjero, como lo es para un español;
pero las gentes interesadas de modo particular en la literatura hispana, corno han de ser los lectores de estos Readings, no pueden cerrar
los ojos a algo tan típico de nuestro arte y de nuestra actitud mental.
El incluir seis composiciones de Campoamor y ni un verso de Herrera o de Quevedo, el que aparezca Pedro Antonio de Alarcón y no
tigure Pérez Galdós, nos parece discutible.
Hay que comprender la dificultad - nadie podrá dudarlo - de la
selección de autores contemporáneos. Para un juicio exacto sobre
ellos nos falta perspectiva. Sin embargo, el hecho de hallarse alejado
y exento, por consecuencia, de los prejuicios del ambiente de camarillas literarias, y el conocimiento profundo de otras literaturas-como
es el caso del Sr. F.-K.-podría ponerle en condiciones especialmente
favorables para alcanzar una apreciación acertada. De autores vivos
puede leerse algún espécimen de Blasco lbáñez, Benavente, Linares
Rivas y Artigas (sic, por Astray. ¿Por qué escribir en la página 231 •José
Ignacio Xavier Oriol Encarnación de Espronceda y Lara?, Parece que
sólo para dar lugar a la burleta que añade acerca del nom copieux),
cAzorín», Díez-Canedo, García Morales, Juan Ramón Jiménez y Ramón
Gómez de la Serna. El haber escogido más de uno de esos autores y
más de uno de los trozos que se ofrecen: se presta a objeciones. Faltan otras figuras de primera magnitud del campo literario del momento actual. El Sr. F.-K. explica que «Sorne omissions in the present
compilation may be set down to difficulties imposed by copyright
law• (Preface, pág. vi).
Dejemos a un lado a los poetas - como Rubén Darío o ambos Machados -que hallaron acogida en The Oxford Book. Parece extraño
que no hayan concedido su permiso para figurar en este volumen ni
Palacio Valdés, ni Valle-Inclán, ni Baroja, ni Unamuno, ni los Quintero,
ni Arniches, ni Marquina, ni Pérez de Ayala, ni Ortega Gasset, entre
otros. Y esta ausencia es tanto más inexplicable cuanto que el Sr. F.-K.
.afirma con gran justeza en su Prefacio que «The selection of extracts
is, of course, a manifestation of individual taste, but even taste is based
to sorne extent on principle-&gt;.
Algunas de las observaciones que me atrevo a presentar acaso

330

�33 2

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

constituyan materia discutible; pero no me ha parecido convenienteomitirlas aun tratándose de hispanista tan merecedor a la fama y a la
consideración de todos, como el benemérito colector de los CambridgeReadings. - E. Buceta.
FiGUEIRKDO, F. ox.-Cartas de Menéndez Pelayo a Garcia Peres, publicadas por...-Coimbra, Imprensa da Universidade, 1921, 8.º, 108 páginas. (Separata del Boletim da Academia das Sciencias de Lisboa.) =
El Sr. Fidelino de Figueiredo es, por muchos conceptos, una figura
de primera magnitud en la crítica portuguesa actual. Brilla de modoespecialisimo, entre otras altas cualidades de su labor,. ~n carác_ter
que merece ser señalado con particular elogio. En opos1c1ón al tipo
de erudito estrecha y lamentablemente nacionalista, que desgraciadamente es muy familiar a un lado y a otro de la frontera que s~pa~a.
ambos paises ibéricos, el Sr. F. comprende con ju~teza y ?ers~1c~c1a
que no se puede hacer obra de valor perdurable m en _la h1stona literaria portuguesa ni en la historia literaria española, sm alcanzar una,
vista de conjunto de civilizaciones tan conexas como las de los ~os
pueblos hermanos. A una de estas incomprensiones alude precisamente Menéodez Pelayo refiriéndose, en la carta XCIII de esta colección al dictamen de la Real Academia de Ciencias de Lisboa acerca
del Catálogo razonado de García Peres. El maestro de lo~ estudios
literarios hispánicos manifiesta con sobrada razón: cNoto cierta exageración al apreciar el influjo de Portugal en C~stilla, siendo asi quefueron recíprocos. Me parece error grave el decir que «las formas su&gt;periores de la historia fueron reveladas en España por D. Fraocisco&gt;Manuel de Melo&gt;. Cerca de un siglo llevaban dichas formas de estar
naturalizadas en España por D. Diego de Mendoza, el P. Juan de Mariana, D. Francisco de Moneada y muchos otros. Tampoco me parece
exacto que clos portugueses hicieran á la literatura española una de&gt;las más originales, principalmente en el teatro•, puesto q. en el crecidisimo catálogo de dramaturgos españoles del siglo xvn están muy
en miooria los portugueses, y aun estos, como Jacinto Cordeiro Y M~ttos Fragoso 00 son de primer orden (pág. 90)&gt;. Co_n harta frecu~naa.
en cambio, somos nosotros los que revelamos una imperdonable 1gno•
rancia enciclopédica de todo lo que atañe a Portugal.
Caso bien contrario era el de Menéndez Pelayo, que tuvo en sus
estudios un amplio y admirable criterio peninsular, y natural es, por
consiguiente, que F. sienta por él verdadera simpatía. Cuando-como
nos dice en el prefacio de esta colección- preparaba F., en el verano
de 1919, su articulo Menéndez y Pelayo e os estudos portugueses tuvo
noticias de esta correspondencia que ahora P1:1blica. Son 114 cartas de
Meoéndez Pelayo, que cubren un espacio de veinte años (de 188&lt;&gt;
a 1900). En ellas el autor de la Historia de las ideas estéticas se nos

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

333

muestra fundamentalmente, de modo casi único y exclusivo, como
bibliófilo. Tao leve es, y tan espaciado, el tono personal que casi lo
declarariamos inexistente. Acaso faltase la indispensable resonancia
espiritual en el destinatario. Pero acaso también nos atreviésemos a
diputar éste como un rasgo español muy característico. En una literatura tao rica y excelsa en otros géneros, pocos son los ejemplos de
lo epistolar, escasos los de Memorias. Parece que la expresión subjetiva, la expansión amistosa que tiene en la mente al ser formulada un
espíritu gemelo distante en el espacio o en el tiempo, al verterla en
el papel se desvanece y evapora. Punto es éste merecedor de reflexiones, pero abandonemos el problema para apuntar, ahora si que
firmemente, un rasgo muy castizo de Menéndez Pelayo, que es el de
verse obligado en numerosas cartas a empezar excusándose de su tardanza en contestar. Esta demora lleva en una ocasión a Garcia Peres
a acudir al gracioso arbitrio de decir falsamente que posee un manuscrito de Luis Vives (cartas VIII y IX). El artificio parece que causa
los deseados efectos.
En las páginas de esta correspondencia hormiguean nombres de
autores, títulos de libros, fechas, ediciones (de la Antoniana Margarita de Gómez Pereyra se contenta con la segunda, pág. 17). De vez
en cuando, caleidoscópicamente, surgen nombres y hechos de contemporáneos: Valera es ministro de España cerca de S. M. Fidelísima, y la valija diplomática-acaso nunca mejor empleada-trae y lleva
estas viejas y queridas ediciones, el paradero de las cuales, cuando
no vienen por medios tan seguros, perturba el ánimo de D. Marcelino;
después se piden estos favores a D. Saturnino Álvarez Bugallal y el
mismo artilugio porta los mismos efectos; Castelar escribe una carta
pomposa, que Menéodez Pelayo remite a· su corresponsal, pidiendo
auxilio para la publicación de La Revoludón religiosa por la casa Montaner y Simón, choorados e ilustradísimos editores&gt; (pág. 12), aunque
a D. Marcelino le parece, años más tarde, que los editores de Barcelona ,tienen mucho más dinero q. los de Madrid, pero menos gusto,
y sólo editan obras de lujo, con las cuales hacen negocios fabulosos,
aunq. nada literarios&gt; (pág. 61); Gayaogos conoce por Cánovas la existencia de dos manuscritos de la Fastigimia, los pide prestados cy todavía los tiene en su casa• (pág. 39)1 pero Meoéodez Pelayo los va a
rescatar pronto; Catalina anda de aventuras electorales por la Sierra
de Cuenca; Galdós y Pereda van de viaje a Portugal, y el marqués de
Jerez de los Caballeros aparece por Madrid ccada vez más activo y
más afortunado en su empresa de buscar libros viejos para varias
reimpresiones• (pág. 80). Todo esto ha pasado. Otras cosas tememos
que no tanto: «En España es pésimo todo lo q. depende del Gobierno• (pág. 87).
Aficionados a sorprender el valor de documento humano, prenden
TOMO

IX.

22

�334

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

en la memoria, entre las peticiones de libros de muy variado caráctér,
en la fría objetividad de una corre,;pondencia esencialmente libresca,
unos rasgos personales : la noble modestia del grande escritor hablando del Homenaje en su honor: cClaro es q. mi criterio en este
punto difiere radicalmente del q. expone su nieto de Vd. y Vd. patrocina; y q. yo de ninguna manera (aun prescindiendo de la gratitud,
q. aquí no viene al caso, y juzgando con entera imparcialidad) me
atrevería a tratar con tan supremo desdén trabajos tan doctos y concienzudos como los de Hinojosa, Hübner, Menéndez Pida!, Haan, Berlanga, C. Michaelis y otros muchos. Confieso q. me siento incapaz de
ejercer una crítica tan severa y trascendental, y q. por mi parte
p r eferiría ser autor de algunas de esas Memorias á serlo
de la mayor parte de lo q. he escrito&gt; (pág. 107); un fino toque
humorístico: cEl recurso propuesto por Vd. de pagar nosotros un
cajista, no puede aplicarse por el caracter especial de esta imprenta,
q. es de sordomudos. El único q. oye y habla es el regente, pero me
temo q. se va contagiando del medio en que vive&gt; (pág. 72); una confesión sobre su temperamento: cLo q. hay es q. soy el hombre más
torpe, más inútil del mundo para negocios editoriales ó de cualquier
otro género. Por todas partes encuentro dificultades. Quizá si Vd. se
hubiera valido de persona más hábil y más práctica que yo, el libro
estaría impreso á estas horas en buenas condiciones. Por lo mismo
q. conozco esto me duele y me apena q. haya sido mi negligencia ó mi
poca maña la causa de q. un libro tan importante no se haya impreso,
y q. vaya á perderse quizá sin fruto para nadie&gt; (pág. 99), y un juicio
un tanto vitriólico acerca de Sánchez Moguel, vibrante, que muestra
su dominio de la expresión, preciso de palabra, una verdadera agua
fuerte: cMoguel es trabajador y hace lo que puede, pero puede muy
poco, y esta impotencia suya contrasta con sus pretensiones de erudito é historiador y con la vana pompa oficial de q. gusta rodearse,
creyendo q. las gentes son cándidas y q. se pagan de oropeles. No ha
hecho ni hará nunca un libro, porq. le faltan ideas generales, cultura
clásica, imaginación y arte de estilo. Pica en los asuntos, los desflora,
pero no pasa de ahí&gt; (pág. 102).
Con razón apunta F. en el prefacio que Menéndez Pelayo se muestra como la generosidad personificada en el asunto de la publicación
del Catdlogo 1·awnado de García Peres. Además, más de una vez alude
a trabajos que desea emprender sobre Luisa Sigea, D. Francisco l\lanuel de Melo y el sebastianismo. ¡Lástima que su labor ciclópea no
haya tenido ocasión de entrar en campos tan sugestivos! Dentro de
lo exclusivamente español resulta ya obsesionante en esta correspondencia la petición de novelas de los siglos xv1 y xvu, y en especial de
las de Castillo Solórzano y Salas Barbadillo, deseo que constituye un
rilorne/lo constante. Por ellas ofrece dinero, libros en trueco. Tam-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

335

bién iban a servir de materiales para su estudio sobre los Orígenes tú
Ja Novela (Cfr., 11, cux), y que, por desgracia, partió de este mundo
sin haber concluido. - E. 811ceta.
GARcfA-Lows v GARcfA-COllus, G. A. -Estudio del dialecto popular mo11ta1iés. Fonética, etimologías y glosario de voces. Prólogo de
D. Mateo Escagedo y Salmón. -San Sebastián, Nueva Editorial, S. A.,
1922, 8.0 , v-370 págs.= El libro del Sr. García-Lomas se parece a los
publicados hace unos años por el Sr. Garrote sobre El dialecto vulga,· leonls hablado en Maragatería y Sierra de Astorga, Astorga, 1909,
y por el Sr. Lamano y Deneite sobre El dialecto vulgar salmantino,
Salamanca, 1915, es decir, es obra de un cultísimo aficionado más bien
que de un filólogo. Presta, sin embargo, como aquéllos, grandes servicios a los que se dedican a estudios dialectológicos y etimológicos. E l
valor del libro estlt en la riqueza de sus materiales lexicológicos, en
parte recogidos por el autor en la Montaña de Santander y en parte
sacados de fuentes escritas. Sirven a este último propósito las obras
de Pereda, Alcalde del R!o, G. Morales y otros escritores locales. Lástima que la bibliografía sea algo confusa.
El Sr. G.-L. se da perfectamente cuenta de la diferenciación de lo
que llama dialecto montañés, insistiendo varias veces sobre este punto tan importante para explicar la estructura dialectológica del lenguaje de su pais (págs. 11 y sigs., 161 etc.). No obstante, no se atreve
a limitar los fenómf"nos lingüísticos ni el empleo de las palabras recogidas con una exactitud rigurosa que pudiese formar la base de un estudio profundo sobre esta materia. Sólo intenta dar una ligera distribución geográfica de lo recopilado, apuntando, por ejemplo, que una
palabra determinada pertenece al pejino, es decir, al habla marinera,
que otra es propia de la zona fronteriza de Asturias, otra del lenguaje
pasiego, etc. Esto ya es algo, y continuando el Sr. G.-L. sus recolecciones como promete, hará una obra que merecerá el aplauso de todos
los interesados por tales materias.
Decíamos que la parte principal del libro la forma el vocabulario
(págs. 53-370), precediendo a éste una introducción gramatical (fonética, morfología, rasgo3 característicos de sintaxis). Ésta completa el
estudio del Sr. :\lúgica sobre los Dialectos castellanos ( 1892); aquél excede con mucho las Palabras, giros y bellezas del lenguaje de la .Montaña de E. de Iluidobro (1907) y el vocabulario montañés publicado recientemente por el mismo autor en el BBAIP, 1920, JI. No nos proponemos corregir los errores que hay en las explicaciones fonéticas
y etimológicas presentadas por el autor; preferimos más bien hacer
algunas observaciones generales que puedan serle útiles en trabajos
posteriores. Algunas veces la definición que da es bastante general, y
por lo tanto, oscura. Página 68, ariegu 'especie de arado', lo que nos

�337

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

interesa conocer es precisamente la forma de tal arado y el nombre
de todas sus partes. Figuran en el libro los términos que se dan a las
partes del carro; sería, sin embargo, conveniente una descripción detallada de cada pieza en particular y del carro en general. ¿Qué significan, por ejemplo, n,eña (pág. 309) 'pieza del carro de labranza', sojao
parte del carro de labranza' (pág. 322), trenca 'pieza del carro de labranza' (pág. 340), verdugos 'piezas del carro de labranza' (pág. 354), etc.?
Lo mismo puede decirse del yugo: perniano 'clase de yugo, como lo
son el pasiego y vizcaíno' (pág. 274); nos interesaría conocer la forma
de tal yugo, que lleva un nombre especial para relacionarlo, con los
existentes en otras partes de la Península. Página 293, se habla de una
clase particular de molino, pero no se encuentran en el libro indicaciones detalladas relativas a él. Son imprecisos los datos que se dan
del daye (págs. 72 y IOo). Lástima que el autor no aproveche la fuente
rica que representa la toponimia del país; una recolección de los términos geográficos de la Montaña (en la pronunciación local) sería de
sumo interés. - F. Krüger.

do, creemos, en Inglaterra. A la preferencia que muestra por Las Nubes, de «Azorín,, ofrendarnos todos nuestros plácemes.
Las traducciones en verso, especialmente, son - acaso sea obligado-bastante libres. Sin embargo, mejoran otras versiones anterioresCorno los romances tuvieron tanto éxito en Inglaterra a principios
del siglo XIX y se popularizaron tanto por Lockhardt, de modo principal, Miss Faroell no presenta más que el Conde Arna/dos. Habla de
las traducciones de Lockhardt y Gibson. También hubo otra del famoso George Borrow con el título de The Singing lvfariner, que empieza:

FARNELL, I.- Spanish Prose and Poetry, Old and New, with translated specimens. - Oxford, Clarendon Press, 1920, 4.0 , 185 págs.= Un
español sincero aficionado a las cosas inglesas ha de verse, naturalmente, poseído de simpatía por un libro de una dama británica que
admira •la hospitalidad y cortesía españolas• y que ofrece como principal objeto de este .florilegio ce! alegrar e inspirar, a algunos de sus
compatriotas, los cuales viven, según ella manifiesta, cen una edad en
que, a pesar de toda nuestra creencia en el futuro de nuestra raza, y
de la exaltación de nuestros corazones por las gloriosas proezas de
nuestro Imperio, la vida es infinitamente trágica y nos circundan el
dolor y graves amenazas•. Uno se siente altruísticamente satisfecho
al ver que estas producciones escritas en una lengua cque es la de un
pueblo que una vez guió a Europa y que aun representa una porción
muy considerable de la raza humana&gt;, puedan ir a confortar un condolido y amable hogar en Bristol o en Edimburgo.
Respecto a la elección de obras y autores habría motivo de discusión. Es subjetiva en exceso. ¿Por qué dedicar veinte páginas a Pepita
Jiménez, cuando además confiesa que existe ya una versión inglesa, o
más de veinte a La Celestina, cuando reconoce el valor clásico de la
traducción de Mabbe? Estamos siempre dando vueltas a lo mismo.
Sería de desear que una persona que ha vivido, según dice, mucho
tiempo en España, llevara a su país una mayor novedad de visión.
Núñez de Arce, sin duda, no merece diez páginas en un volumen de
185, y la selección de las composiciones de_Rubén Darío no es verdaderamente muy feliz. Mejor parece, en cambio, la existencia de las
veintiséis páginas que van bajo el epígrafe de Juan Ruiz, autor ignora-

Who will ever have again,
On the land or on the rnain,
Such a chance as happen'd to
Count Arnaldos long ago.
(The Monthly Magazine, 1824, LVII, 335). Compárense y se verá que
se ha progresado bastante en punto a traducciones. - E. B.
ALvARADO v ALBO, J. - Colección de cantares de boda recogida en et
valle de Labiana, Babia y Alto Bierzo. - León, 1919, 8.0 , 57 págs.= La
Colección de cantares de boda, que presentan amigos del fallecido autor, como obra póstuma, al público, proviene de una comarca que ofrece gran interés folklórico y lingüístico: del Bierzo. Sabida es la importancia que tiene este distrito para estudios de tal índole. En 1861
publicó A. Fernández y Morales sus Ensayos poéticos en dialecto berciano, siendo esta obra, según mis datos, hasta la fecha, la única contribución de importancia para el conocimiento de las costumbres y del
lenguaje de aquel país; los textos están escritos en lenguaje local y
acompañados de un vocabulario aun hoy muy útil. Desde la publicación de dicho libro han pasado más de sesenta años y mientras tanto
muchas tradiciones antiguas habrán desaparecido. Por esto hay que
celebrar que un folklorista de nuestros días se haya interesado en la
tarea de recoger datos locales, que seguramente, considerando la carencia de materiales a propósito, serán muy útiles. Nos dicen los editores de la Colección de cantares de boda que el Sr. Al varado, al morir en 1914, dejó un copioso vocabulario lacianiego y una colección
de derecho consuetudinario del mismo valle de Laciana (parte de la
provincia de León que raya con Asturias y Galicia). Pero estos dos
trabajos siguen hasta hoy inéditos y no se sabe si algún día se publicarán. Sería una lástima que una obra realizada con tanto esfuerzo y
de interés indudable, quedara sin publicar (como varios otros estudios
locales, vocabularios, etc., que no están al alcance del público). Por
esto hacemos votos porque los editores del trabajo presente, cel menos interesante de los tres,, consigan dar a luz por lo menos el vocabulario que, según parece, es el de mayor amplitud e importancia. La

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Colección de cantares de boda está compuesta en castellano, ofreciendo, por lo tanto, casi exclusivamente interés folklórico. La publican
los editores en su forma original y sin comentario. Una mera comparación con los cantares de boda publicados por M.F. Fernández Núñez, Folklore ba11eza110, en la RABM, 1914, XXX, págs. 407 y sigs.,
resulta ya interesante. - F. Krüger.

como el no indicar respecto de muchos su calidad de artículos de
revista.
Es de sentir asimismo que el autor haya excluído de su repertorio
obras que se refieren a la cultura material del país. El que desee
rnformarse sobre la indumentaria, la construcción de la casa, los aperos agrícolas y utensilios de casa, etc., buscará en balde en el libro del
Sr. G. Hacemos estas observaciones para animar al Sr. G. a present~rnos algún dí'.l un repertorio completo de folklore español basado
sobre el sistema mencionado. Porque él seguramente es persona indicada para llevar a buen cabo tal tarea. -F. Krüger.

Gu1cROT Y SIBRRA, A. - Noticia histórica del Folklore. Orígenes en
todos los países hasta 1890; desarrollo en España hasta 1921.-Sevilla, 1922, 8.0 , 256 págs. = El Sr. Guichot, a quien ya debemos gran número de publicaciones relativas al folklore español, ha realizado un
trabajo muy útil trazando en su libro la historia del folklore en general y la de su desarrollo en España en particular. El que se pusiera a
examinar detenidamente los datos que ofrece el Sr. G., encontraría
seguramente bastantes omisiones, particularmente en lo que se refiere
a los estudios del extranjero. Pero en todo caso puede decirse que
los que se pongan al estudio de cualquiera cuestión de folklore español (tal como lo interpreta el autor) no podrán prescindir del repertorio del Sr. G. como primera fuente de información.
Si es, pues, incontestable el valor de la publicación, no podemos
dejar de mencionar las desventajas evidentes que tiene. Describir separadamente el desarrollo de los estudios folklóricos en las diversas
regiones de España es indudablemente un método que sirve para poner de relieve los méritos de cada una en este respecto. Pero desde el
punto de vista rigurosamente científico y al mismo tiempo práctico,
habría sido más a propósito no dividir por regiones y dentro de las
regiones por dos épocas diferentes (lo que dificulta enormemente una
información rápida), sino por materias. No lee uno más que títulos de
publicaciones heterogéneas. Tal libro debería servir para fines científicos, para facilitar y fomentar las investigaciones folklóricas; en este
sentido habría sido conveniente trazar en capítulos diferentes la historia de los diversos ramos del folklore español, describir en un capítulo, por ejemplo, las tendencias generales que en el mismo se manifiestan (fundaciones de sociedades y museos, publicaciones de revistas especiales, de series folklóricas, de obras generales, etc.; lo cual ya
habría dado una idea general de la participación de las diversas regiones); en otros, la historia de los estudios dedicados al romancero, el
desarrollo de la recolección de cuentos, los trabajos relativos a supersticiones, costumbres especiales, etc. Así habría resultado con toda
claridad lo que se ha hecho y lo que hay que hacer. Habría sido, además, un libro clasificado de esta manera un cómodo complemento de
la bibliografía folklórica anual de Hoffmann,Krayer.
Otro inconveniente, no menos grave, es el de citar las obras recopiladas dándoles, traducido al español, un título que no llevan, así

339

!ªs

. Rfos Qu1NTE!º• F. DE Los.-Algunas notas del •Quijote• . - GuadalaJara, 1 920, 16. , ~o págs.=Para que nuestros lectores no crean que
se trata de anotac10nes al Quijote, diremos que este folleto, anticipo
de obra más extensa, es una breve compilación de ciertas doctrinas
del Quijote, con algún comentario personal.

�REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA

NOTICIAS
Conferencias de Lingüística. - El profesor Meyer-Lübke, de la Universidad de Bonn, dió, el 25 y el 27 del pasado mes de abril, dos conferencias en el Centro de Estudios Históricos sobre cLa influencia de
los centros de cultura en la evolución del lenguaje• y e Los cambios
de significación de las palabras•.
-Curso del profesor Millardet.-M. Georges Millardet, profesor de
la Universidad de Montpellier, explicó en el Centro de Estudios Históricos, desde el 6 al 17 de mayo, un curso sobre cProblemas y métodos
actuales de la lingüistica y la dialectología románicas•, desarrollando
el siguiente programa: I: El método comparativo. - 11: El método
experimental.-lll: El método geográfico. - IV: Convergencia de
los métodos. - V : El problema fonético. - VI : El problema lexicológico, semántico y etimológico.-VII: El problema morfológico. VIII : Del método en sintaxis.
- Viaje del Sr. Solalinde. - Nuestro colaborador D. Antonio
G. Solalinde se halla actualmente en los Estados Unidos, donde ha
sido invitado por algunas universidades para hacer durante el presente Curso varias series de conferencias sobre literatura española y
sobre diversos aspectos de la vida española contemporánea.
- Del 8 de julio al 20 de agosto se ha celebrado en Madrid el undécimo Curso de vacaciones para extranjeros que, bajo la presidencia de
D. Ramón Menéndez Pidal, organiza el Centro de Estudios Históricos.
Se matricularon 132 alumnos, de ellos 119 norteamericanos, 10 ingleses, un irlandés, un chileno y un francés. Muchos de los norteamericanos vinieron formando grupos dirigidos por profesores norteamericanos o españoles residentes en Norte América. El profesor Charles
\Vagner, de la Universidad de Michigan, dirigía uno de los grupos;
otro, D. Joaquín Ortega, profesor de la Universidad de Wisconsin, y
otro, D. Ramón Granados, director de la Escuela Española de Washington. Para dar la bienvenida a profesores y alumnos se celebró una
velada, en la que tomaron parte el Sr. Navarro Tomás, subdirector del
Curso, en representación del Sr. Menéndez Pida!; el Sr. Carracido, rector de la Universidad de Madrid, y el poeta D. José Moreno Villa.
Contestó en nombre de los americanos el profesor Wagner, haciendo
notar la importancia del estudio del español en los Estados Unidos
y agradeciendo la cordial acogida que el Curso les dispensaba. El
Curso se desarrolló conforme al programa anunciado. Se concedieron 42 diplomas de suficiencia y 43 certificados de asistencia.

Tomo IX.

OCTUBRE· DICIEIBRE 1922

Cuaderno 4.0

DE EPIGRAFÍA IBÉRICA
EL PLOMO DE ALCOY
. El p: oblema de interpretar los textos hispánicos prelatinos
sigue leJOS de resolverse; mucho más de lo que aparentan las
disertaciones elaboradas sobre ello. Con todos los aires de
adelanto estamos a la altura de 1871, cuando D. A ntonio Delgado publicó su teoría sobre transcripción del alfabeto monetal ibero 1 , mediante la que se alcanzaron a leer unos cuantos
nombres geográficos de la España citerior , y de ahí no se ha
pasado. Más aún: las inscripciones indígenas consignadas en
car~cteres r omanos tampoco se entienden; de modo que no
esta el escollo en el alfabeto, sino en el lenguaje también. Muc hos eruditos vienen derrochan do ingenio con pretensiones
de tocar la deseada meta, sin que ninguno convenza a los
demás; probablemente la causa esencial del atasco radica en
h allarse mal planteado el problema; convendrá, pues, remover sus bases.
H ay una obra monumental y respetable sobre estos asunt os : los,Monume,~ta linguae ibericae, por Hübner, varón digno
d e la mas alta estima, y particularmente, como maestro ópti1

Nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de Es-~ -"'

'Iª" ª'

·11
S ev1
a, 1871- 1879.
TOMO

IX.

23

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                  <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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                <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>REVISTA
DE

NOTICIAS
Profesores condecorados.-A propuesta del .Ministerio de Estado, y
atendiendo a la labor que han realizado en favor de la difusión de la
cultura española en los Estados Unidos de América, el rey D. Alfonso XIII ha nombrado comendadores con placa de la Real Orden de
Isabel la Católica a los profesores Hugo Albert Rennert, de la Universidad de Pensi lvania¡ Charles Carroll l\farden, de la de Princeton¡ Jeremiah Denis Mathias Ford, de la de Harvard¡ Aurelio Macedonio Espinosa, de la de Stanford, y John Driscoll Fitz-Gerald, de la de IUinois;
comendadores con cinta a los profesores Elijah Clarence Hills, de la
Universidad de Indiana¡ Everett Ward Olmsted, de la de Minnesota,
y Charles Philip Wagner, de la de Michigan; y caballeros de la misma
Orden a los profesores Alfredo Lester Coester, de la Universidad de
Stanford¡ William Samuel Hendrix, de la de Ohio; George Tyler
Northup, de la de Chicago, y George Wallace Umphrey, de la de
Washington.
- Confenncias del profesor Farinelli.-EI ilustre hispanista D. Art uro Farinelli, de la Universidad de Turín, ha dado en el Centro de
Estudios Históricos, en los días 18 y 22 de febrero, dos interesantes
conferencias acerca de ,11 sogao di una letteratura mondiale• y ,El
último sueño romántico de Cervantes•. Durartte su breve estancia en
España, el profesor Farinelli dió también otras conferencias en la Universidad de Madrid, ea el Institut d'Estudis Catalans, Barcelona, y en
la Sociedad de Estudios Vascos, Bilbao.
-El profesor Lenz.-Nuestro colaborador, el Dr. D. Rodolfo Lenz,
profesor del Instituto Pedagógico de Santiago de Chile, ha pasado
unos meses en l\ladrid en viaje de estudio, y atendiendo amablemente
al deseo del Centro de Estudios Históricos, ha dado en este establecimiento, desde d 28 de enero al 5 de febrero, las siguientes conferencias: 1.ª Sobre la evolución y la clasificación de las lenguas (con
análisis de una lengua polisintética americana). - 2.ª Influencias indígenas en la formación del español en América. I: La pronunciación.3.ª Influenci~s indigenas en la formación del español en América.
U : El diccionario.-4.ª Estudio de algunos problemas de la ortografía
española.-5.ª El papiamento, lenguaje criollo de los negros de Curazao (la gramática más sencilla).

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo IX.

ABRIL· JUIIO 1922

Cuaderno 2.0

CRUCES DE SINÓNIMOS
Con este título publiqué en Tite Romauic Review 19201 XI,
enero-marzo, un breve artículo sobre algunos casos de interferencia de sinónimos en español. Este proceso pareció desde
el primer momento importante; los hechos aislados reconocidos en todas las lenguas románicas y admitidos en todos los
t rabajos etimológicos han ido multiplicándose, y hoy se apela
con frecuencia a est.a explicación en etimologías para las que
no había solución fonética posible. No creo, sin embargo, que
se haya pensado en la importancia que pudiese tener el sistematizar estos fenómenos, hasta el punto de poder crearse una
nueva ciencia etimológica. Los resultados obtenidos son importantes, y esto por un procedimiento empírico y ocasional
haciéndonos suponer que el caudal de vocablos deformado~
por tales interferencias es considerable. Pero el método racional para conslituir este aspecto de la ciencia ha de ser ideológico, mediante la agrupación de palabras de significaciones
afines. Para ello nada sirven los diccionarios de sinónimos
hechos con un criterio distinto y con un sentido estricto d~
la sinonimia. Al revés de éstos en la ordenación de palabras
ha de atenderse mucho a nombres concretos, de animales y
cosas, a donde la sinonimia científica no llega, y ha de basarJ

ToNo JX.

g

�114

VICENTE GARCÍA DB DI.EGO

se en la sinon1m1a vulgar, extendiéndose a especies y variedades de animales y plantas que pueden confundirse, a partes.
de un todo, como las del cuerpo, a objetos ligados por cierta
unidad ideológica, como ciertos grupos de herramientas, y a
todos los grupos de nombres, adjetivos y v~rbos que ofrezcan
entre sí un punto ideal de ocasión para las aproximaciones.
vulgares. En este trabajo hay que hacer una previa coordinación de las palabras originales, latinas o de otra estirpe, para
ir descendiendo con paso seguro y con alguna claridad. Sóloasí hay la esperanza de poder descubrir rápida y fijamente las.
direcciones de las palabras enmarañadas, que dejadas a la investigación ocasional difícilmente serán descubiertas. Ahora
no he de intentar ni un esquema de lo que pudiera ser estenuevo procedimiento de investigación etimológica; para un
estudio amplio se requiere además una difícil encuesta geográfica de grupos. En este artículo expongo sólo, y muy someramente, algunos grupos aislados, dejando para otra ocasión el exponer un plan de conjunto.
1.º Las palabras que significan los diversos ruidos orales.
del hombre y de los animales diversos son de las más expuestas a una contaminación. Una ojeada sobre la constitución primitiva de este grupo nos permitirá ver mejor estos fenómenos. En el latín románico hallamos ronchare 'roncar', ronchus 'ronquido' (inmiscuído en la evolución raucus *roco~
1-onco), bucinare 'tocar la trompeta', grundire *grunnire'gruñir', fremere 'bramar', strepere y strepitare 'hacer
ruido', stridere 'rechinar', rugire 'rugir', glattire 'latir',
rumigare 'rumiar', fistulare 'tocar la flauta', blaterare'charlar', balare 'bala_r', latrare 'ladrar', hinnitulus 'relincho', glocire y glocitare 'lloquear', murmurare 'murmurar', sibilare 'silbar', fabulare y parabolare 'hablar, parlar', pi pilare 'piar', quiritare 'gritar', *ronchizare 'roncar',
rodere *rodicare, *rodiculare y *rosicare 'roer', garrulare 'charlar, cantar ciertas aves', no conservado al parecer en ninguna provincia románica fuera de España, ululare
'aullar', ejulare 'lamentarse a gritos', singultus 'sollozo', y
otros que se citan luego en los casos particulares.

CRUCES DE SINÓN!l\10S

•

Algunos de estos verbos han sufrido sin contratiempo alguno su evolución normal. Aunque los diccionarios románicos
no delatan la existencia de pipilare en el latín español, éste
existió y se conservó en el ant. plipiar 'piar', usado por Alonso de Palencia en su Vocabulario Universal, pág. 535. El latín
*ronchizare, conocido en el latín de Rumania, Recia e Italia, dió el esp. ronzar 'mascar con ruido'. De rodere deriva
normalmente roer; ro di car e, en cambio, dió el fr. ronger
'roer' influído por otra palabra, siendo dudoso si el cast. ronclzar es un galicismo; *rodiculare, si creemos a Bugge, Romania, IV, 368, es origen del port. rillzar, aunque esta etimología es rechazada por Meyer-Lübke, REWb, 7358; * rosicare dió rosigar 'roer' en Aragón y parte de Castilla la Nueva;
en la significación de 'rozar' parece que llegó a España esta
forma por medio del prov. rosegar en el siglo xv 1 . Aunque

1

La significación de rozegar y rozagar, así como su etimología, ha
sido interpretada de distintos modos; ha hecho posible esto la limitación de sentido de estas voces importadas, aplicadas sólo a telas (vestidos o banderas) ricas y bordadas. Nada dice sobre el valor exacto
de estas palabras este ejemplo de Gómez l\fanrique en su poesía .A la
muerte de Santillana: • Un manto que rozegaua -azul e blanco traía»;
ni este otro de Santillaoa: ,Allí fueron los romanos - con banderas
rofagadas - e las feobras muy loadas - de los pueblos sycfanos•, página 129 de mi edición. Si invocamos otros textos queda igualmente
ea duda si la denominación rozagado o rozagante se refiere a la calidad o a la longitud del vestido: , El emperador se viste en el ábito
yrnperial, es a saber, ropa rozagante e las guarniciones de oro•, DIEGO
Ds VALERA, Bibliófilos espaiwles, XVI, 52. Este doble carácter de 'vistoso y largo' del vestido es recogido por el Diccionario de la Academia desde su primera edición. La etimologia de J. Amador de los
Ríos, el árabe rassaga 'dilatar, extender, ser rico y espléndido', con
parecer tao a la medida es completamente arbitraria; no lo es menos
la de Cejador, el árabe rasar/ta 'dilatar'. Ya sería chocante hallar una
palabra árabe aparecida ea tal tiempo y en tales circunstancias, y esto
me hace afirmar el origen provenzal de rozegar, rozagar. El sentido
es indudablemente el de 'largo', no el de 'vistoso', aunque sí ciertamente aplicado casi siempre a espléndidas y ricas vestiduras. La condición de 'vistoso' falta alguna vez, empleándose la palabra en su puro
sentido original de prenda 'larga, que roza o arrastra', como en este

�116

VICENTK GARcfA DB DIEGO

suele admitirse que parabolare ha dado directamente el
cast. parlar, todos los indicios permiten creer que cuantas
formas citan nuestros diccionarios nacionales y regionales son
simples galicismos; así el gall. parola 'palabra' y su derivado
paro/ar 'hablar, charlar', por vulgares que, hoy sean, no pueden creerse voces gallegas en contradicción con su fonética
y con la antigua forma paraboa, y hay que reducirlas a paro/e; el cast. parlar pudo fonéticamente haberse formado del
lat. parabolare, con un estado intermedio paro/ar, pero los
testimonios históricos parecen confirmar que parlar no es patrimonial, sino introducido tardíamente, no habiendo entrado
nunca en plena difusión, usándose hoy mismo en el uso jocoso que caracteriza a tantas voces extrañas; la única forma que
con alguna garantía podría referirse a un origen directo era
palabrar, que no veo precisamente consignada en ningún Diccionario, que no tiene el senti~o amplio de 'hablar' ni el re~tringido de apalabrar 'convenir de palabra en alguna cosa ,
sino el de 'hablar a uno para prevenirle, convencerle', etc.;
mas ni esta forma creo que se refiere directamente a parabolare, y la tengo como una formación de palabra. Algunos
nombres de aves que chillan han sido origen de formaciones
románicas muy interesantes. De strix 'la corneja', por medio
de un diminutivo * strigula, hubo de formarse el verbo
*strigulare, que delata el ita!. strigolare 1 . De sturnus 'el
claro ejemplo de F. D. Cornejo: cSe atrevió a ponerse en prese_ncia
suya con el hábito de paño fino, anchuroso y roza~ante• (amp!•o Y
largo), C!trónica de San Francisco, I, m, 12. Este sentido se explica Y
hace resaltar claramente por Cervantes: e Vestida de una ropa de las
que llaman rozagantes !tasta los pies•, Quijote, H, 35. No es convincente el puro sentido metafórico de 'vistoso, ufano y arrogante' que el
Diccionario de Autoridades ve en este ejemplo de la Madre María de
Jesús de Agreda: «Descendieron de las alturas multitud de ángeles
hermosísimos y rozagantes•, ya que aun aplicándolo a los ángeles se
refiere también aqul a sus largas vestiduras. La definición más exacta
de rozagante sería, por tanto, la de 'largo, que arrastra, aplicado casi
siempre a vestiduras ricas'.
1 No habría dificultad tampoco en suponer que el fundamento de
esta formación había sido el lat. stridere • stridulare (MsvBR-

CRUCES DE SINÓNIMOS

117

estornino' proceden diversas formaciones verbales románicas,
como el ven. stornir 'chillar desaforadamente, aturdir'. Y de
turdus procede un verbo, *atturdire 'gritar hasta ensordecer, aturdir', que es requerido por distintas formas españolas.
A estas formas hay que añadir otras, como * bragere y
*bragitare 'bramar', origen respectivamente del fr. braire
y del prov. braidar, y ragere * ragitare 'bramar', el primero atestiguado en el C. Gl. Lat., III, 432, origen del fr. raire
y del tose. raitare; las primeras formas son emparentadas por
Thurneysen, Keltoromanisches, pág. 92, con un celta * brak;
pero aunque se admita esta base, la contaminación con otros
tipos latinos, como rugire y *rugitare, es indudable. Al
lado de *gr un ni re la influencia de otros sinónimos en - ar e
(ronchare, latrare, etc.) creó un nuevo verbo, *grunniare,
que atestigua el fr. grogner. De glacitare, bajo la influencia
&lt;le! canto del grajo, origen de su nombre graculus, se produjo graccitare, que descubrimos en los textos del latín
medieval; éste dió origen a una nueva forma *gracinare,
principio del cast. ![raznar, en la que debió influir bucinare,
prov. bozenar 'gruñir', ven. buznar 'zumbar', y *rebucinare,
cast. rebuznar 1; en los derivados de *rebucinare en España se da un doble trato, cosa frecuente en los compuestos,
uno en que se siente la composición y en que se trata como
simple, igual que si existiese bucinare, buznar, y otro en
que, olvidada la composición, la consonante inicial del simple
LUsKB, REJYb, 8307), pero aun en este caso habría que admitir la interferencia del ital. striga, strix'.
1
Ni Diez, ni Korting, ni Meyer-Lübke han recogido el cast. rebuznar; esta etimología* rebucinare consta en el Diccionario de la
Academia; es rechazada por Cejador, La lengua de Cervantes, II, 934,
no comprendiendo cómo la idea de rebuznar puede ser compatible
con la de 'tocar la bocina'; pero ¿qué valor puede tener este escrúpulo para negar una aplicación jocosa de tocar la trompeta y para rechazar una derivación semántica graduada si todas las lenguas conocen
este olvido del sonido original de instrumento?; el cat. sisdar, que hoy
significa 'chillar', denotó originalmente 'tocar la flauta', fistulare,
y el ven. buznar 'zumbar, hablando de los insectos, del viento', etc.,
significó originalmente 'tocar la bocina', b uci na re.

�118

VICENTE GARcfA DE DIEGO

se trata como interna, perdiéndose la b, como en saburra
'arena gruesa', cast. sorra 'arena gruesa de lastre'; por este
doble trato, al lado de rebuz nar, el castellano conoce roznar
'rebuznar', salm . y zam. rosnar 1; esta significación indudable
(véanse Quijote, II, 29; Correas, Vocabulario, pág. 190) de
roznar parece incompatible con la de 'ronzar', 'mascar lascosas duras quebrándolas con algún ruido', y por eso el Diccionario de la Academia, pensando en un doble origen, separa
en dos artículos rozllar 'ronzar' y roznar 'rebuznar'; sin embargo, las direcciones semánticas de bucinare en la Romania, lejos de hacer irreductibles los dos sentidos de roznar los
armonizan; el sentido original de tocar la trompeta o bocina
lo ha conservado el rumano, pero el ita!. bucinare ha pasado
a significar el 'zumbar, hacer un ruido continuo y bronco';
el prov. bozenar significa 'gruñir, roncar' y el ver. busenare
significa 'hacer un ruido desagradable'; bajo un solo artículo
*rebucinare caben, pues, las dos significaciones de 'rebuznar y mascar con ruido'.
Entran en tercer lugar las formaciones onomatopéyicas
antiguas, principalmente la base charr y chirr, que tiene
extraordinaria difusión; ésta creó en España ckarrar 'charlar',
que el Diccionario de la Academia no consigna, y chirrido,
chirriar 'producir un ruido estridente', dicho a veces de personas y aves, pero más comúnmente de las cosas. Al primero
se refiere también el cat. .r:arrar y nuestra voz charada, venida a través del francés, del prov. charrado, que retuvo la significación original de 'charla' y adquirió la de 'acertijo, cha-rada'. Un agudo grito gutural con que en el Norte y Occidente
-de España los grupos campesinos terminan sus canciones ha
sido la base de distintas palabras; este grito repetido, llamado
.ixux ú en Asturias y jijeo en Salamanca, ha formado el salmantino jijar, ji.fear.
Algunos de los cruzamientos venían ya realizados en latín.
El verbo blaterare 'hablar necia, presuntuosamente', deri1
C. FERNÁNDKZ Duao, Memorias históricas de la ciudad de Zamo,ra, IV, Vocabulario, pág. 468.

CRUCl!S DE SINÓNIMOS

119

vado normal de blatire 'charlar', influído por balare (Keller, Lateinische Volksetymologie, pág. 130), y a la vez atraído
por balatro, helenismo, BápaOpov, por 'glotón, tragón', que
-se hizo popular en Roma, creó un balatro 'charlatán', in-explicable y absurdo fonéticamente, en vez del derivado normal* blatero; el cast. baladrón, etc., ha heredado normalmente la forma y la significación del segundo bal atro.
El lat. ululare venía, por influjo de otros verbos, escin&lt;lido en dos formas desde el período románico común: una
* udulare, que ha heredado el cat. udolar 'aullar', y que te.nía gran difusión en Italia y Provenza; y otra * u rula re, aún
más extensa, que ha producido el fr. hurler, a las cuales hay
que agregar otras probables es.cisiones, una* ujulare y otra
""eju1u1are por la intersección de ej u l are.
El proceso de contaminación de estas palabras, desarroUado ya en latín, siguió en las hablas peninsulares. En g I a tti re, de cuya derivación normal tenemos un ejemplo en el
-cast. latir 'dar el perro agudos ladridos', sufrió el catalán la
influencia de otros verbos, como clamare 'clamar', influencia
-que vemos en el fr. clatir, y además una distinta influencia,
&lt;:orno el fr. g lapir (por japper) , produciéndose un verbo clapir, que tiene un triple origen. Fremere dió en España el
gal!. fremer 'bramar'; pero en el port. f remir han influído los
&lt;lerivados de mugir e , rugire. El germ. brammon mas el
lat. fremere han producido el gal!. bremar 'bramar', siendo
-cosa forzada e innecesaria el apelar al ant. alto al. bremman.
El lat. rumigare llegó fonéticamente hasta el cast. rmniar,
pero, como en otras lenguas, se encontraron enfrente rümigare y rodere, producié ndose en la parte occidental el
port. romiar y el salm. rongar y romear. Del lat. rugire cita
mal el RE Wb, de Mey er-Lübke, el cast. rugir; el caste llano ha sido ruir, que significaba ya 'rugir, bramar' ( «ruyen los demonios», Est. Cuatro Dotores, pág. 169, edic. d e
Lambert), ya 'murmurar' ( «mas acogiesse mucho a dichos
-de murmuriadores quel murmuriauan yl ruyen a la oreia»,
Prim. Crón. Gral., pág. 676), ya 'producirse ruidos en el
interior del cuerpo' ( «los quales sy non las descobriese el

�120

VICEN'f&amp; GAR:::ÍA DE DIEGO

CRUCES DE SINÓNIMOS

inchamiento del vientre o el ruyr del infante andan muy lo(,,éinas con -;;erbiz alta», Est. Cuatro Dolores, pág. 106); sobre
sonruir 'susurrar' véase S. Gili, RFE, 1921, VIII, 405; con
rugire chocó el germ. brammon, produciendo el fr. brttir; en
Galicia rugire dió bruar 'bramar' por intluencia de *bragitare y *brammare. Masticare llegó fonéticamente al cast. y
port. mascar, al gall. mastigar y al cat. mastegar, así como al
port. dial. masgar (de Penedono, Rev. Lus., XII, 314); este
masticare, que cruzado con manducare dió el genov. mastrugá, cruzado con otra palabra análoga, influído por mascar,
&lt;lió el gal!. mascotar, e influído por otro verbo (el fr. maclzer o
el esp. macizar) dió maclzicar. El cast. aullar no es propiamente, como se sostiene en Krit. Yalzresbericlzt de V ollmoller, V,
r, 407, un representante de ejulare, del que sólo podría haberse obtenido *attlar; tampoco puede admitirse simplemente
la etimología ululare del Diccionario de la Academia, la que
únicamente sería aceptable suponiendo la composición de un
simple * u/lar. Creo, sin embargo, que el caso no es éste, sino
una superposición de los dos verbos ej ulare, al que da como
origen de aullar el Diccionario de i\Ieyer-Lübke, y ululare,
que el Diccionario de la Academia admite. La interferencia
de estos dos verbos hay que admitirla, puesto que el ita!. ugiulare se basa a mi juicio en un tipo híbrido* ujulare. Para el
castellano el tipo de cruzamiento hubiera sido e ju I u I are
ejul(u)lare, que nos explicaría satisfactoriamente nuestra
forma, y su a, como en eventilare ablentar, evannere
*evannare 'albañar, cribar'. El germ. brammon, que hemos visto deformó a rugi re en el fr. bruir, fué a su vez deformado por otros verbos sinónimos; así, bramido se hizo gramido en el Alexaudre, 965, por la influencia de gruiiir.
El lat. singultare, * subgluttare 'sollozar' del latín de
Galicia hubiese dado en su marcha normal * so/otar; pero aquí
se hizo evocación a una significación remotamente emparentada, como 'enlouquecer de dor', y de aquí saloucar zaloucar;
en cambio el cast. sollozar y el port. sollttfar responden a subg l u tt i a re, forma del latín tardío que se produjo por etimología popular de sub-gluttire. El verbo subglutire en Vege-

cio significó 'tener hipo' 1, y esta onomatopeya hip jip se
sobrepuso a algunos derivados del primero, como en zollipar
'sollozar y tener hipo al llorar'; por esta evidente composición
el Diccionario de la Academia define zollipo 'sollozo con hipo'.
Tampoco las formaciones* strigulare, * sturnire, * atturdire pudieron conservar su paralelismo e independencia_
El lat. stupere en Cataluña y Provenza había dado normalmente estober 'pasmarse, aturdirse'; pero en Cataluña los dos
verbos stupere, * sturnire, estober, estornir se soldaron en
una forma estebornir 'aturdir'. Con más difusión, con tanta
que prueba un origen común latino, la serie * sturnire, * att urdir e se unificó, creándose otra secundaria * s tu r ni re,
* sturdire, de la que arrancan el cat. estordit 'avispado' y
otras románicas, como el ital. stordire 'aturdir'. Un ejemplo
singularísimo en que las tres formas se han combinado lo hallamos en el cat. esternordir 'aturdir', forma mixta tan extraordinariamente deformada que no sería descifrable en la investigación ordinaria.
Igualmente las formaciones onomatopéyicas habrán de
entrar en la relación activa de las palabras unidas por un
nexo de ideas. Charrar y chirrar influídas por formaciones
normales, como garlar y parlar, y ayudadas también acaso
por alguna onomatopéyica, como chorli del clzorlito (clzurlí
en Soria es el nombre del chorlito), han llegado a ser en Italia ciar/are, clziurlare y en España charlar 'hablar neciamente' y chirlar 'hablar atropelladamente y metiendo ruido' 2 ,
1

121

Esto es indudable en el siguiente ejemplo en que se refiere al
hipo de la peritonitis en el caballo: «Intestini vexatio his agnoscitur
signis: prioribus pedibus transvaricat, et dolore subglutit.• (IJe re veterinaria, Ill, 60.)
2
l\IsvBR-LilBKB, REWb, 4801, supone para las formas italianas
e hispánicas una base onomatopéyica kyurl, base mal establecida
para el español, que, de no ser una importación italiana, requería, no
.k, sino el sonido fundamenta] de nuestra ch; yo no negaría en vista
de c/mrll, chorlito, una onomatopeya charl, chirl, por el valor incierto
que en la onomatopeya tiene la rr final, pero no veo por qué razón
en un lado, 2451, establece como base común de charlar, ciar/are la
onomatopeya e/zar, y en otro, 4801, requiere para explicar chiurlart,

�122

VICENTE GARcfA DE DIEGO
CRUCl!S DB SINÓNl!IIOS

con riqueza de derivación, como el gal l. clzirlo 'chillido', el
arag. e/tiria 'passer petronia' (Coll), el ant. cast. c/zir/a 'canto agudo, estridente, de ciertas aves' (como se ve en este
ejemplo del Rabí ~losé de GuaJalajara: «Todo su fecho de los
tales es agüeros de encuentros de aves o animales e chirlas
de aves•, Homenaje a Menéndez Pe/ayo, Il', 74), el cast. e/zar/a
y chaira 'malvís o cagaaceite'. Por otro curioso cruce se ha
llegado al cast. cltarlatán, que ya sea por importación directa,
sea introducido por medio del francés, es indudable que proviene del ital. ciar/atano; nada más obvio que derivar éste de
ciar/are, pero nada más incomprensible que la derivación
-alano. Por fortuna los hilos de esta historia nos son perfectamente conocidos ya: un vulgar cerretanos 'los locuaces naturales de Cerreto', en Italia Central, llegó a hacerse sinónimo de
'hablador', y este cerrctano cruzado con ciar/are fué el origen
del ital. ciarlata,zo (Romauische Forsclumgen, XVI, 404). Pero
es más fecundo el fenómeno inverso, la acción de la onomatopeya para deformar las voces heredadas. El Jat. fi s tu Iar e,
con la natural confusión con otras palabras, *fisculare, debía
haber dado en Cataluña *fisclar, que no conozco; pero desde
el momento que significó 'chillar y chirriar', la influencia de la
onomatopeya c/tirr amenazaba con la deformación, y produjo
finalmente :úsc/ar; el port. sise/ar es explicado por ~IeyerLübke, 7890, como un cruce de sibilare y fistulare, mejor se diría como derivado de * fi se u I a re con la s de si b i 1a re, pero aun así sise/ar no tiene explicación dentro de las
leyes de la fonética portuguesa. Esta misma influencia de la
onomatopeya clzi, c/Jirr es la que ha deformado el cast. chillar y chiflar, el cat. :rillar y el arag. chuflar, así como el
gall. chiar, frente a las demás formas que conservan la s del
chirlar, una onomatopeya más compleja, kyurt. Aunque la t puede ser
interpretación del final vacilante de la f f onomatopéyica, siendo distintas trascripciones charlar, charrar y chirlar, chirrido, creo, sin embargo, que a esta primera interpretación ha ayudado la existencia de
parlar, garlar, lo que es en definitiva un verdadero cruzamiento. Para
la interpretación de chorlito obsérvese el arag. c!uJrd 'mirlo' en Gil
Berges.

•

123

mismo origen, a saber: el lat. sibila re y el osco si filare.
La onomatopeya ji, origen del 1eon.jijar, ha hecho que sibilare haya dado jibrar. De ji_¡ar y pitar se ha formado el
salm. apiti.fo 'grito', así como de gritar y ji_¡o en Villarcayo
(Burgos), a donde también alcanza esta costumbre de los mo.zos montañeses, se ha formado griJo 'grito agudo, chillido'.
La onomatopeya zorr, ::mrr que conserva el vascuence en
:mrru 'ronquido, estertor', zttrrumba 'cascada' ha originado
diversas formas españolas, como zurriar 'sonar confusamente'; de aquí proviene igualmente el cast. zurrir, pero ante la
impotencia del castellano para producir formaciones verbales
en -ir hay que pensar que ::urrir ha sufrido el cruzamiento
con ruir, latir, etc.; zorriar 'hacer ruido dentro del vientre',
en el Quijote de Avellaneda, V, 4, está en este grupo; el zaragozano zu11::urro11ear 'murmurar' (Vocabulario de Puyoles y La Rosa) tiene una onomatopeya inicial más esta que
voy estudiando; la primera vive aislada en el mure. ::unzunear 'rezongar' (Sevilla, Vocabulario /1,furciano, pág. 191),
aunque la forma aragonesa zwzzurronear vive igualmente en
.:.\furcia.
De la onomatopeya que representa la voz del gato hemos
hecho el cast. mayar. Pero en el período románico común, lo
cual puede afirmarse en vista de la unanimidad de las lenguas
romances, se produjo un verbo *miaulare, ajustado almodelo de sus análogos ejulare y aululare, sobre el cual se
han formado el cat. mio/ar y el cast. maular; éste, según el
Diccionario de la Academia, se usa sólo en la frase «sin paular ni maular», que parece significa 'sin hablar ni mayar';
ignoro cómo se puede emparentar paular con parabola y
pienso si la frase primitiva contendría una forma fonética,
como paraula, deformada más tarde por la simetría de la frase,
como frecuentemente ocurre en las expresiones rimadas; a
maular le esperaba una nueva deformación por causa de aullar, resultando de esta influencia el cast. maullar. El proceso
de entrecruzamiento de los demás verbos de esta clase es
mucho más complejo y extenso de lo que estas breves notas
pueden hacer creer; pero no pretendo anticipar ahora un tra-

�124

VICBNTB GARCÍA DB DJBGO

bajo impropio de unos artículos, por lo que me limitaré a dar
sólo ejemplos sueltos de otros grupos.
2.º Si agrupamos las palabras que significan 'quemar,
lumbre', la complicación es también considerable, no siendo
extraño que apenas de alguna haya podido intentarse una
seria etimología por los procedimientos c~nocidos. No es pequeña esta complicación ya en el período románico. El cambio de conjugación viene impuesto en varios verbos; a1 lado
de cremare, flagrare y torridare y los participiales ustulare, tostare y assare, pertenecientes a la conjugación
más fecunda, los verbos amburere y torre re se hicieron de
la primera conjugación. Es cierto que extorrere, aunque de
él no haya ejemplos en los diccionarios románicos, no desapareció del latín de España, pues que perdura en el arag. esturrir 'quemar' (Berges); pero * torrare tiene que admitirse
como forma común, que era conocida también de otras provincias. El cast. torrar es la única forma etimológica. De los
compuestos de urere se formó una serie de la primera conjugación, burare, del que consta el participio buratum, en
el C. Gl. Lat., V, 272, *s uburare y *abburare. De
*abburare, *aburare procede el cast. aburar 'quemar,
abrasar', cuya difusión no conozco exactamente, pero que es
atestiguado por los poetas salmantinos (Lucas Fernández, 44),
y que hoy se usa en Salamanca (Lamano) y en Galicia. De
*suburare derivo yo el cast. surarse 1 y su compuesto astt-

1
Surge inmediatamente una objeción: ¿cómo hallándose en el mismo caso fonético aburar ha conservado sub y el supuesto * soburar la
ha perdido? La razón ha sido dada anteriormente en la doble etimología rebuznar, 1·oznar; la pérdida de b debe venir en cuanto la conciencia de la composición llegue a perderse. Dobletes fundados en
esta vacilación de la pérdida y de la cc.,nservación de la idea del com•
puesto son frecuentes en otras lenguas; así explica N1cHOLSON, Recltercltes Phitologiques Romanes, dobletes franceses como ajfaire, aire 'disposición, aspecto', pág. 89. Sub y ad en la persistencia de su significación como prefijos están en distinto caso, porque a es un prefijo
viviente y so tiene una existencia precaria como preposición y como
prefijo. Por eso los compuestos de s ub suelen tratarse fonéticamen-

CRUCBS DB SINÓNIMOS

125

:rane (como son·a, de saburra), el primero usado en el Norte de Burgos y el segundo en diversas provincias con la significación de 'quemarse', aplicado a la comida, a las mieses
por el excesivo calor o sequedad y a las ropas al secarlas a la
lumbre. La etimología de Diez, 427, que acepta el Diccionario de la Academia y Meyer-Lübke, REWb, 682, arsura,
no puede ser más razonable por la fonética y el sentido, pero
deja sin explicar surar, que habría que justificar como un falso
análisis, y se funda en una derivación rara de un abstracto
que no conoce ninguna lengua románica (el sardo no conoce
más que assura 'calor, quema' y las demás as1tra) y que el
castellano emplea sólo en algún raro parasintético, como apnsurarse; surar y asorar parecen además implicar en su significado una atenuación 'quemarse un poco', que expresamos
en varias palabras con sub (sonreír, sococlzar). Pero la masa
de los derivados hispánicos se basa en un entrecruzamiento
de burare y *torrare. El trasm. tarar, Romanía, I , 219'
idéntico al gascón, es torrar, con lar de burare. El salm. esturar es *extorrare (por extorrere) con la it y la r de
burare; esturullar ofrece una nueva contaminación con otro
verbo (comp. clzocollar 'socarrarse' en Lamano), y esturrullar
es el mismo, pero con la rr original de *torrare. El cast. turrar es el mismo torrar, con sólo la 11, de los derivados de
burare. Tostare ha sido mantenido aislado en el cast. tostar, pero en el sor. tusturrar 'tostar, torrar' se han fundido
los dos verbos tostar, turrar, propagándose al primero la 11
adventicia del segundo; en el toled. toscarrarse el simple tostarse ha sufrido el cruzamiento con socarrarse. Burare, buratum debió conocer un derivado español buratulum *buraculum, al que yo reduzco el arag. borraja 'paja, hojato', el
cast. borrajo 'rescoldo y hojarasca de los pinos' y el salm. aborrajarse 'secarse antes de tiempo las mieses por el excesivo
calor' (Lamano), con el que hay que relacionar el gal!. borrate, esto es, como simples: sombra, sondar, surar, surtir, * subortire,_ etc., y en fr. saurer subaurare, sorner subornare y otros
vanos.

�12:5

VICENTE GARcfA DE DIEGO

/lo 'ceniza o rescoldo', aborrallar 'quemar montones de residuos para abono de los campos', formas en que la rr es debida a la influencia de *torrare. Un primitivo burare hay
que suponer para otros derivados romances; entre ellos secuenta el ast. borrón 'montón de broza que se quema', aborronar 'hacer estos montones y hogueras', el gal!. borro 'hollín' ►
borre/a 'ceniza de la colada' y ¿quién sabe si el cast. borrón,
si éste tuvo la significación original de 'hollín' que el gallegoconserva en sus formas borro y borrón, en borrancho 'tiznón
de hollín' y en borrelada 'tiznadura'? Para todos ellos ·se necesita, es claro, una previa forma* burrare, basada en el entrecruzamiento que estudiamos. El salm. burrajo 'paja de quemar' sería el antecedente del cast. borrajo. Al mismo origen.
debe referirse el gal!. murradas, murreas 'montoncitos de terrones secos para quemarlos y después sembrar algo sobre la
ceniza' (Val!.); en estas palabras se ha fundido la forma y significación de un derivado de burare con otras, como morena
'montón de mieses y piedras', gall. morea, que están emparentadas con el vasc. murua 'montón'. A* abburare parecetambién corresponder el burg. aborrondarse; éste no significa
ciertamente 'quemarse', sino 'quedar la comida mal cocida.
sobre todo hablando de las legumbres que quedan encalladas'; pero esta idea alterna frecuentemente con la de 'quemarse' en algunas formas, como en el salm. clzocollarse 'socarrarse, quedar la comida a medio cocer' (Lamano).
Al lat. ustulare 'quemar' corresponde el port. uclza 'hoguera de matas', Romania, XI, 56 (comp. el prov. usclar);
un cruce de burare y ustulare ha producido el fr. brúler
ant. brusler, que ha llegado a nosotros en un derivado, brulote
'barco cargado de materias combustibles e inflamables que se
dirige sobre los buques enemigos para incendiarlos' (del
fr. brúlot); un cruce distinto admite Nigra en Romania, XXXI,
5r3, el lat. bruscum 'leña de quemar' más ustulare; pero
como observa con razón Meyer-Lübke, 9097, esta influencia es
incomprensible en el Norte de Francia, donde no se acusa la
existencia de bru scum. El san t. corruscar 'abrasar' (citado por
Campuzano, Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, II.

CRUCES DE SINÓNIMOS

127

26r), por su forma parecía enlazado con coruscare 'brillar',
pero es un oscuro cruzamiento muy probablemente; otra forma santanderina tarruscar (lbíd.) no es sino turruscar, con la
a de chamuscar, etc. Creo que chamuscar no es, como se dice
comúnmente, un portuguesismo 1 . Es cierto que sólo en la
fonética gallego-portuguesa tiene explicación chama; pero ni
la derivación -uscar es clara, ni se concibe bien la difusión y
arraigo de chamuscar, teniéndolo por una forma importada,
ni menos se explican las variantes que el gallego y portugués
no conocen. Ahora bien, flamma parece que está ingerido
en esta voz y en otras muchas, unas que significan 'fuego,
llama' y otras que denotan 'ramaje'. Hasta qué punto llega la
influencia del gall.-port. chama no puede precisarse exactamente en las regiones fronterizas; el salm. chamarata, chamaretón 'llamarada' pudieran ser voces traídas. No pueden ser
portuguesismos, en cambio, aunque sí admitamos la ingerencia de fl a mm a el cast. chamuscar y el cast. chamada, chamarasca y chámara, que define el Diccionario de la Academia
'l_eña menuda, hojas y palillos delgados, que dándoles fuego,
levantan mucha llama sin consistencia ni duración; la misma
llama'. La segunda forma chamasca es cruce con chabasca 'el
1

No están bien asignadas aún las influencias de las voces sinónimas para que podamos señalar una importación en cuanto veamos
una coincidencia fonética; chubasco y el ant. chubazo coinciden ciertamente con el gall.-port. chuva, cuando la fonética castellana pedía
* lluvasco y * lluvazo, y no hay gran dificultad externa tampoco en admitir la importación; pero ¿no habrá podido influir en este extraño
resultado fonético la influencia de chaparrón? Por esto, aunque se admitiera, cosa difícil de concebir, un original * fl a mm us car e, no podíamos asentir ciegamente a un origen portugués. Desde luego no hay
que pensar en un supuesto * crem u sea re, como hace Covarrubias,
ni menos suponer con Monláu que chamarasca, chamizo y chamuscar
sean derivados regulares de fla mm a. De insistir en un origen románico, la única base razon1ble sería semiustus 'medio quemado".
* semi usticare. Igualmente si ofreciese algún indicio de entronque
latino somarrar, la base sería* semiurare, hecho según burare. Y
si a cltUrrasco se le asignase un origen latino, la única base verosímil
seda *sub u r a re * clmrrar. Todas las demás etimologías románicas
propuestas son infundadas.

�128

VJCIINTII GARCÍA DB DIBGO

ramaje endeble, las ramas pequeñas que caen podridas de los
árboles' (Lamano), hermano del cast. clzasca 'leña menuda que
procede de la limpia de árboles o arbustos' (Dic. Acad.). La
tercera forma castellana chámara es de la misma familia de
palabras amoldada al tipo de su sinónimo támara 'leña muy
delgada o despojo de la gruesa', que el Diccionario de la Academia incluye por error en el artículo támaras 'dátiles', de
muy distinto origen. En el partido de Lerma (Burgos) la forma es támbaras 'leña menuda'. Estas palabras, ajustadas al
tipo de fusca, que luego estudio, son tamarusca 'leña menuda, palitos' en Vinuesa (Soria), y tambarusca con la misma
s ignificación en Retuerta (Burgos). Chamusco en Salamanca
tiene además la significación de 'hoguera' (Lamano). El salmantino chabarasa tiene el mismo origen y significado que
chabasca 'ramaje que cae'. El mismo origen que chamitsco tiene
el salm. clzamiza'hoguera que se hace enel campo', el cast. clzamizo 'árbol o leño medio quemado o chamuscado', el and. chamiza 'leña menuda que sirve para los hornos' y el cast. chamicera 'pedazo de monte que habiéndose quemado tiene la
leña negra del fuego'. La c/z de todas estas formas no parece
ser el resultado fonético de.ft, sino la interferencia con flamma de otras palabras que significan 'quemar'. En efecto; una
base char, que toma la doble acepción de 'fuego o chispa' y
•ramaje, hojas que caen', nos muestra el alav. charada 'fogata',
el gall. charetas 'hojas que caen del pino' y el gall. cltaramela,
de la misma significación. El gall. clzaramusca 'chispa que sale
-de la leña encendida' contiene la misma base que las palabras anteriores; pero el molde es de las palabras chamusca,
salm. clzafusca 'chamusquina',fi,sca 'hoja que cae'. Esta base
chara, sobre las ya estudiadas clzamasca y chasca 'ramitas que
,caen', ha producido el salm. charamasca 'hojarasca', hermano
del gall. charamusca 'chispa'. Con el vocalismo de estas palabras y el molde de churruscar 'quemar, tostar' (Lamano) se
ha producido el salm. clzarrascar 'quemar superficialmente'.
La variante joramasca (Lamano) 'hojarasca' es charamasca +
folium. Es también castellano e/zurruscarse 'empezar a quemarse una cosa, como el pan, el guisado, etc.', y clmrntsco

CRUCJIS DE sm6NtMOS

129

'pedazo de pan demasiado tostado o que se empieza a quemar', que ha vaciado en su molde a corrusco 'cantero de pan' 1.
Aquí hay que citar el salm. clzarroscar 'quemar' y el arg. churrasco 'pedazo de carne asada'. Vienen después grupos de
palabras que represento por los tipos vascuences sumarra
'brasa' y sukarra 'llama, fuego'. AJ primero asigno el cast. somarro 'pedazo de carne asada', que no consta en el Diccionario de la Academia, pero que es corriente en Soria, relacionado con el arag. somarrarse 2 'quemarse un guisado, pegarse a las paredes de la vajilla' 3• Si el vasc. sugarra, sukarra
representa la forma ibérica original, el representante directo
del segundo grupo es el alto arag. sucarrar y el nav. chucarros 'los bojes quemados en lo exterior', citado por Lanchetas. En el nav. chocarros, clzocarrar, y mejor en el cast. socarrar 'quemar o tostar ligeramente y por encima una cosa' y
en socarrina (comp. chamusquina) ha influído el prefijo sub
de sollamar, etc. Un tipo céltico lap de un I. E. lap 'llama'
que es acusado por el lét. lapa 'antorcha', el es!. leptt 'brillante', el gr. Aa¡1.11:á~ 'llama'' y el vasc. lab- 'llama' (!abe 'horno',
labaria 'hoguera de broza para abonar las tierras') asigno
como origen de algunas formas del Norte y Occidente de la
Península. Aquí entra el gall. !apear 'abrasarse de sed', hermano gemelo del rom. * lampadare, cast. alamparse 'abrasarse' (de lampade) 5 • El portugués trasmontano ofrece /apea 'grande labareda de incendio', Revista Lusitana, I, 213.
1

Corrusco castellano y el arag. cur1·usco (Borao) son, respectivamente, coscurro y cuscurro, cuuurro, amoldados a su sinónimo churrusco.
2

El mure. c!tusma,·rar 'chamuscar, socarrar' (Sevilla) se entronca
con somarrar y a la vez con otras formas sinónimas.
3
Entre churruscarse y sumtwra 'brasa' parece que ha de ponerse
el ala v. churrumar 'requemar, chamuscar' (Baráibar). El burg. cltamurrar del valle de Tobalina se enlaza con el alav. churrumar, y parece
un tipo medio entre * suburare y sumarra.
' Véase E. Bo1sAcQ, Di't:tionnaire Etymologique de la Langue Grecque,
pág. 554.
5

El mure. llampar 'tener ansia de comer o beber' debe ser un
catalanismo.
TOMO IX.
9

�130

VICBNTB GARcfA DB DIBGO

CRUCES DB SINÓNIMOS

El portugués com(m labareda es de este origen, como :1
gal!. labarada 'llamarada, fuego o llama grande y momentá:
nea' (Valladares). También el gallego conoce labareda, asi
como !amarada, forma híbrida resultante de I a p · y fl a m ro a.
En el ast. occid. clzaparea es igualmen,t e un cruce de chama
y* lapareda. Debieron influir los representantes de 1am pad:
para la conservación de p en varias for~as gallegas, co~o
para, lapra 'llama' , que no he visto consignado en los ~1cc10narios, !aparada 'llamarada' (Valladares), !aparear 'agitar e~
· to la llama de cualquier luz o la de la lumbre, en el hogar
vien
d ,
(lbíd.). Es esta voz igual a la asturiana llapara, 'llamara.ª
(Rato). Las interferencias de 1am P_ª~~ me llevanan demasiado lejos. Sólo quiero indicar las iniciales. Lucerna es una
formación ya l. E. de lucere. Esta forma lucerna + lam pade produjo el lat. lanterna. De lampade y lanter_na
se produjo el cast. lámpana y el cat. llantia. De la evolu~1ón
de lampade, en la significación de 'lámpara, llama y relampago' trataré acaso en un artículo próximo.
.º' Las ideas de 'chispa o pavesa', y la de 'brizna que cae,
3
como ramitas y hojas de los árboles', suelen estar emparentadas en las lenguas lo mismo que las ideas de 'fogata, hoguera', y de 'ramaje O follato'. Junto a favilla, del ~ismo origen
foveo y fomentum y ajustado a este tipo, hallamos
que
·
d'd
s c in ti 11 a 'chispa', cuya explicación fonética no ha po . i ~ ~er
justificada satisfactoriamente, porque según todos los md1c1os
se trata de una etimología popular; en cualquiera de la~ dos
hipótesis actuales, una que relaciona esta voz con ~q d de
· do y otra que la enlaza con a7ttv8i¡p 'centella, chispa, hay
sc1n ,
. ·5
que admitir la interferencia de otra palabra para JUSÍI car su
r
1orma . No puede chocar esta deformación observando cómo
, .
reve tránsito del latín scintilla a las actuales romamel
b
en
. .
* t' ·11
cas se verifica la ramificación inicial de scintilla, . s inci a,
y luego otras complicadas modificaciones en los d1alec~os: .
Unas pocas formas e ideas se nos ofrecen como pnnc1p10
de una no poco embroUada serie de formas romances. ~! latín favilla y su variante failla significa 'la pavesa, la chispa,
y también una brizna o partícula insignificante'; de ella arranca

:ª-

ª:

131

el gal!. feila y faifa 'chispa, ceniza o pavesa que salta del fuego
y la hoja del pino al caer'; con el verbo feiscar, faiscar 'chisporrotear', bien por una divergencia fonética, bien por la actua-ción de la analogía, se produjo en Occidente otra forma, *fa u.
lla, a la que reduzco el portugués de Penedono/ona 'hoja del
pino', R omania, XII, 313; el ga!I. f aula y foula 'hoja del pino',
Y Jaula, de Oporto; la acción de otras palabras análogas, como
fragulla, J aragulla 'fragmento, partícula', ha producido una
forma secundaria, f aulha, en Mon~o, y f agulha, en Coimbra,
Revista Lusitana, XIII, 85. Pero desde el período latino entró
en competencia con fa villa el germ. falaviska 'chispa, centella', produciéndose, como era de esperar, un intrincado cru_zamiento entre ambas formas. Un cruce, varias veces cita&lt;lo, es el port. faisca 1, que conoce también el gallego. Apli-cadas estas formas a 'la hoja seca que cae de los árboles', la
.interferencia de los representantes de folium no podía faltar.
El belluno / olisca puede ser considerado como tipo de este
-cruzamiento. En España las formas más generalizadas son el
.ant. fuisca 'chispa', citado por el Diccionario de la Academia
-que vive en Salamanca en la otra significación de 'broza, ra~
maje vicioso', y f usca 2 'hoja que cae de los árboles, especialmente la del pino', en Soria y Burgos. E n esta forma lo que
sorprende es la conservación de / en el centro del castellano,
-conservación tan rara como f uina, lzuina 'garduña', haciendo
pensar si f alav iska llegó a esta forma por medio de un su1

Por violenta que parezca la aproximación, yo reduzco a f aisca,
-desde luego, la forma/asco, de Mon,;ao, y además, las variAntes portu-guesas cisca, de Celorico de Basto, y cisco, de Celeirós, 'hoja que cae
-de los piños', citados en Revista Lusitana, XIII, 85; claro es que para
-ello debe pensarse en una reducción *jisca, y luego en una confusión
favorecida por el cambio vulgar de f&gt; c, ya reconocido otras veces
-en distintos ejemplos.
2
También fusca es conocido en Salamanca. Lamano Jo define 'en
los árboles, el ramaje vicioso y estéril, que por no podarlo oportunamente se va pudriendo y tomando un color verde obscuro casi negro'·
1
.
,
'
~ etimología fuscus, con todas las sugestiones de la definición, no
tiene fundamento ninguno. La otra significación de 'broza, maleza que
:se cría en los sembrados', es común a las dos formas .fu;s::a,fusca.

�CRUCES DE SINÓNIMOS

132

VICENTE GARcfA DE D ll!GO

puesto *fioisca, existente en el momento en que ya había pasado la ley de palatización de fi inicial. La base * falisca se
contamina con otra palabra y produce en distintos dialectos.
románicos una nueva forma,Jalispa, que es mantenida por el.
leonés con el significado de 'chispa de nieve' (Garrote), Y en.
Italia por el lombardo con la significación de 'chispa'. Chispcr
podemos decir que es una forma indígena por el tema (compárese el vasc. clzispiltu 'chamuscar'), moldeada sobre Jaliscar
Jalispa 1 . Por el significado de 'chispa, fuego', era de esperar
también la influencia de los derivados de flamma. No es otra.
cosa el fr. fimneche 'pavesa, centella', que la superposición deflam ma y falaviska, cuyo resultado previo debió ser * flamesca. El latín musca presenta en España el sentido de
'chispa'. El Diccionario de la Academia cita como acepción
familiar la de 'chispas que saltan de la lumbre' en la voz mosca;
igualmente cita la expresión moscas blancas 'copos de nieve
que vienen cayendo por el aire'. El portugués de Penedono,.
musgo 'hoja que cae del pino', Revista Lusitana, XII, 314, no
es propiamente musca por su vocal, sino fusca, confundid&lt;&gt;
por etimología popular con musgo. El latín español, junto a
los sinónimos favilla y scintilla, creó una forma análoga,.
* 01 uscilla 2 , asegurada por un nutrido grupo de formas españolas. Nuestra fonética exigía *mocel!a, que no conozco. En
vez de esta forma el Diccionario de la Academia cita moscella'chispa que salta del pabilo de una luz'; la conservación det
grupo se en vez de e (crecer, pacer) sólo puede ser ~xplica~opor la influencia de mosca. El cast. morcella, de la misma significación, es moscella, desfigurado por la influencia de otra.
1 Compárese la alternativa de estas dos formas: falisca y Jalisp_a,.
con la del vasc. c/liskildu, chispildu 'chamuscar', y con la del cast. clttl'·
quero, no incluído en el Diccionario de la Academia, pero corriente,.
y que es recogido por Lamano, 'pedernal para sacar de él fuego, bols~
de cuero en donde encierra el pastor el recado para hacer lumbre,.
que indudablemente se relaciona con chispa.
.
2
La forma mus ce 11 a, que aduce el Diccionario de la Academia,.
no es admisible, porque sólo hubiera podido producirse *moscilla o-

*mocilla.

1

33

palabra. El salm. morceña es morcella, con el cambio frecuente
-en leonés de ll, ii. Que originalmente había se lo comprueban
las lenguas y dialectos peninsulares en que este grupo se trata
,~e u_n modo distinto al d_el castel_lano. El gal!. mojena, por
mo;ela, parece haber sufndo una mfluencia parecida a la del
-cast. lámpana por lámpada. Con cambios de sufijación y con
el mismo significado de 'chispa', conoce el gal!. mujica mu.chica, muchico y muchuco.
'
4- 0 No menos rico en combinaciones es el de los nombres que significan 'trapo viejo, vestido roto', que, procedien&lt;lo de distintos orígenes, en la conciencia popular se agrupan
-en una sola idea fundamental, aplicada también a la persona
-desharrapada y sucia, y a veces - es simbolismo universal en
las lenguas, como scortum - empleada para indicar la degradación moral. Como base para estudiar las combinaciones
se impone el conocer la filiación de las formas fundamentales
Y nos hallamos con que de harapo no se ha llegado a una con~
dusión definitiva. Sin embargo, los cimientos de ella están
bie~ sentados en los artículos de Horning, Zeitsclz. Jür R.
Phzl., XXI, 192, y de Carolina Michaelis, Studj di et. it. e
rom., pág .. 57, y si las dificultades no logran salvarse es porque la etimología fonética es impotente para explicar las
-e_voluciones no fonéticas. Harapo procede de faluppa, atestiguado en el C. Gl. Lat., V, 525, con la significación de
•b~_izn~, paja menuda'. Con la significación de 'cáñamo y
teJ1do faluppa ha evolucionado en general normalmente.
Con el significado de 'trapo roto, harapo' una contaminación
-Original produjo un tipo* flappa, *frappa, del que arran&lt;:an las varias formas románicas, como el ital.frappa 'harapo'.
El cast. _har~po ha sustituído el femenino original por influjo
&lt;le su smónimo d r a p pum. La intersección de fa I u p p a y
&lt;lrappum es la que en el mismo período románico había producido_ el tipo *frappa, base de las formas posteriores, con
excepción de la forma fiapa del italiano de Canavese. La evolución de */rapo, farapo es puramente anaptítica. En las formas con rr, como el cast. arrapo 'harapo', arrapiezo 'harapo
Y persona pequeña o baja', desarrapado 'vestido de harapos'

�134

VICl!NTR GARCll DE DlltGO

y gal!. y port. /arrapo, puede pensarse en una modificación
espontánea, pero es más probable que en esta modificación
haya influído zarria. Con * frappa hubo de cruzarse otra
forma románica, harpa 'garra', con derivados verbales que significaban 'agarrar, desgarrar, hacer pi'cos', como el fr. harper
'agarrar'; de este cruce se obtuvo el port. /arpar 'cortar en.
picos' y el ant. cast. /arpa 'cada una de las puntas cortadas al canto de:alguna cosa, como se ponen en ciertas banderas y estandartes' (Dice. Acad.). Una forma que asegura perfectamente el enlace de estas palabras es el port. f arpella
'estraza, harapo'. Una acepción burlesca de caliandrum,
xailh7ttpa, 'velo y cofia' explica el cast. calandrajo 'pedazo de
tela grande rota y desgarrada que cuelga del vestido, trapo
viejo, persona ridícula y despreciable'. El cruce con trapo,
trapajo ha producido el burg. estrapajo por estropajo. Si no
se acepta la etimología de Meyer-Lübke, REWb, 8321, de
stroppus 'cuerda', sino la de Menéndez Pida!, Romania,
XXIX, 352, de stuppa 'estopa', como es más probable, yo
propondría en vez de la interposición espontánea de r en un
supuesto *estopajo, la influencia de trapo. El cruce de roupa
y /arrapo ha dado farroupeiro 'haraposo' en gallego. La interferencia del germ. Jaldo •falda' con estas voces que estudiamos ha producido nuevas combinaciones; es un cruce de
falda, halda, con harapo, haraposo, el ant. cast. haldraposQ
'haraposo' (comp. el gall. faldra) y el salm. aldrapacio 'jirón,
rotura o rasgón del vestido' (Lamano). El salm. aldruénganQ
'harapo, pingajo' ofrece ya un cruce de haldra con otra voz.
Sobre un tipo *haldrapo, común al castellano y leonés (cruce
de halda con trapo y harapo), actúa su sinónimo andrajo,
produciendo el leon. andapadres 'harapos' y otro (acaso con
influencia de capa) andacapaires 'harapos'. Un grupo de formas emparentadas con el vasc. zarr 'viejo', como el arag. zarrio 'pingajo, trozo de tela o de piel roto, sucio e inútil' Gordana), el cast. zarria, el gall. zarralleiro 'haraposo, trapajoso'
y cerello 'guiñapo, trapajo' se entremezcla con otros estudiados. Al vasc. pilda 'andrajos' y piltzarr 'trapo viejo, harapo'
se refieren otras formas vascas, como zarrpil y zirrpil 'andra-

CRUCRS DR SINÓNIMOS

135

jo, np10, hilacha', zarrpail 'harapo', zarrpallo 'andrajoso' y
zarrpa 'andrajo, hilacha'. Con estas formas están emparentados el portugués trasmontano zarapilheira 'mujer mal vestida'
y zerapilharia 'panno ruin', Revista Lusitana, XII, 126, y el
gall. zarapello 'harapo' , zarapallón y zarapalleiro 'haraposo'.
Sobre una base *zarrapa, zarpa, que en castellano significa
'cazcarria', se han formado el gal!. zarrapeiro 'harapiento', el
cast. zarrapastra 'cazcarria' y zarrapastroso 'desaseado, andrajoso, desaliñado y roto' y el arag. zarrapastra 'persona que
va sucia' Uordana). Es un derivado del lat. pellis el cat. pellingo y pellingot 'harapo, andrajo', así como el chil. pellingajo, pillingajo 'harapo' (M. A. Roman, Dice. de Clzilenismos, s. v.). Estas formas mezcladas con andrajo han dado
pelindrajo 'harapo', usado por D. Ramón de la Cruz 1 • Con distintas interferencias un mismo derivado de pellis ha dado el
cast. pelandusca 'ramera' (Dice. Acad. ), el santand. pelindrusca
(Pereda, La Puchera, pág. 16) y el chil. pe!intruca 'harapienta' (M. A. Roman, s. v.). Parece que de una forma común pe!lingo, ya estudiada, se ha formado con el cruzamiento de
otras voces de distinto origen (cerello, zerapilharia, etc.) el
gal!. ceringallo 'harapo, trapajo'; cruzado con andrajo se ha
producido el arag. celindrajos 'harapos hechos jirones' (Coll).
Estos oscuros cruzamientos han hecho difícil y complicada la
etimología del cast. gualdrapa 'calandrajo desaliñado y sucio
que cuelga de la ropa' y también 'cobertura larga que cubre
y adorna ]as ancas de la mula o caballo'. Ya Diez, 176, pensó
en el vastrapes 'falda' de las glosas de Filoxeno, pero sin
decidirse por esta etimología; Meyer-Lübke, 9169, la rechaza,
así como la de Caix, Studi Romanzi, pág. 40, de cava/lo drappo. Aun brindaba una nueva etimología malum drappum
el sicil. maladrappa 'gualdrapa', pero probablemente es ésta
una etimología popular. Sólo sería admisible vastra pes l{Ualdrapa en vez de *vastrabe, suponiendo la doble influencia de
faldo y drappum.
1 En el valle de Tobalina (Burgos) espindrajo ha sufrido otras influencias, acaso de pender.

�CRUCES DB SINÓNIMOS

VICENTE GARcfA DB DlBGO

5.º Amplísimo es también el grupo de voces que significan 'enfermedades' y 'defectos', y en él tiene también un singular valor la interferencia de palabras de significación análoga. La voz as th m a, por ejemplo, aparece en varias románicas transformada por cruzamiento;' así anxius asthma
ita!. ánsima, dolor asthma logodoriano dólima. Hay también frecuentes encuentros en las voces que designan 'afecciones morales', por ejemplo, angustia agonía, cat. angunia
'angustia, congoja'; los términos que denotan 'defectos corpo·
rales' sufren la influencia de otros sinónimos y de los nombres
de órganos: así strambu + zanca ibérico ha dado el castellano zambo, enfrente del portugués etimológico estrambo.
Entre los que designan 'erupciones, granos, etc.', podríamos
citar una larga lista de encuentros. Hay que remontar al período latino el cruce de hordeolum y triticum: el primero
designaba 'el orzuelo o granito del ojo' y ha persistido en el
cast. orzuelo y en otros derivados romances; pero siendo poco
usado hordeum en varias regiones, se hizo la restitución del
tema creándose un análogo* triticeol u ro; en regiones donde
estas formas perduraron siguió el choque de ambas, y así en
Galicia * triticeolum dió trizó 'orzuelo', y por anaptixis,
tirizó; pero en la derivación de hordeolum, en vez de producirse fonéticamente *orzó, se creó una forma, oierizó, por el
influjo de su sinónimo tirizó, y a la vez por la aproximación
material de ouro. Los encuentros románicos de los sinónimos
carbunculus, forunculus, varus y ampulla, son muy
instructivos para apreciar el valor de este procedimiento etimológico descendente. Son derivados normales de la Península
el alav. baro 'bulto del ganado vacuno' (Baráibar), de varus; el
gal!. y port. furunclzo 'divieso', de furunculus, y el castellano ampolla, de ampulla. Para la derivación de carbunculus gall. caruncho 'tizón del centeno, potra, excrecencia'
(Valladares), en vez de *carbuncho, hay que admitir la influencia de furuncho; la superposición de carunclzo y furuncho ha
producido el gall. carafuncho 'divieso pequeño, grano'. El
cruce de caruncho y ampola ha originado el gall. carapola 'ampolla o vejiga que se levanta en el pellejo'. Del lat. varus, del

137

qae los diccionarios románicos no han hallado un solo representante hispánico, tiene lucida representación en la Península, además del alav. baro 1, ya citado. Menéndez Pida! cita en
Festgabe de Mussafia, pág. 396, las tres formas asturianas bárabu y bálagu 'tumor pequeño que se forma en la piel del
ganado caballar y vacuno, y del cual, estrujándole, sale un
gusano', y bérrago 'tumor en el lomo del ganado vacuno, formado por un gusano que se desarrolla bajo la piel'; es probable que sobre ellas, si derivan de varus, hayan actuado repre- •
sentantes del celta worm 'pus', semejantes al prov. morvo,
margo 'infarto', y al port. esverrumar 'sacar el pus, sajar un
divieso', citado por Carolina Michaelis en Contribztiyoes para
o futuro Dic. Etim. das Linguas Hispánicas, pág. 54. A vacus desde luego hay que reducir el gal!. varro 'grano'; el
cast. barro 'cada uno de los granillos que tiran a rojos y salen
en el rostro' (Diccionario de la Academia), y el sor. varro 'tumor que se produce en los animales por depositar el tábano
sus larvas'. El lat. varus *furunculus ha dado el salm. borrunclzo 'hiRchazón producida por la picadura de un insecto'
{Lamano). Un cruce parecido el del lat. papilJa 'hinchazón'
con furunculus, ha originado el 1ogodoriano pabarúncula.
El cultismo gangraena, popularizado en la Edad Media, sufrió la interferencia de su sinónimo cancer y cancrizare
'cancerarse', produciéndose desde antiguo un mixto, cancrenum vulnus; no es vulgar cancro 'cáncer y úlcera de los
árboles', gemelo del galicismo chancro.
6.º La conexión ideológica de palabras que envuelven una
idea de 'suciedad' también produce desviaciones, ya notadas
en algunos casos. Es idea trivial en la etimología románica
que fimus y su derivado *fimita se hicieron dentro del
mismo lat. * fem u y * fe mita con e abierta por la influencia
de stercus y caenum; el español, como las lenguas que diptongan la vocal o conservan el timbre, demuestra esta condición en sus derivados cast. hienda 'estiércol' y arag. fiemo.
1

En Montejo de San Miguel (Burgos) varo es un grano o tumor
de los animales.

�VICENTE GARCÍA DE DIEGO

Además, según stercus, stercoris, se produjo una declinación *femus, *femoris que delata el prov. Jemorier.
En cambio, el género masculino de fimus se aplicó astercus creándose en el latín español una bifurcación, esto es, un
doble acusativo, stercus, original 'neutro, perpetuado por
el port. y gall. esterco, por el ast. istierco y por el ant. ~ast. estierco, y un masculino,* stercorem, que fué conocido largo tiempo en Portugal, estercure, Portugal. Mon~m., 384, Y
• un cast. stiercore (Jemus, stiercore en las Glosas Szlenses, 279}
base del actual estiércol, tipo este último que pudo ser favorecido por la preexistencia de stercorare, pero que no debe
a ella su formación. Por la actuación del prefijo es- ha conservado anormalmente el castellano sin inflexionar su vocal ante
el diptongo (frente a sirviente, simiente); pero son. f~~mas
fonéticas el ast. istierco, del primer tipo, y el salm. istiercol,
del segundo. El arag. y cast. vulg. ciemo, ciemar y aciemar,
son cruce de caenum y fimus. Una base céltica, *lataca,
hermana de M-ca&lt;;, Jatex 'líquido', que denuncia el irl. lathack
y el galo llaid •Jodo', quedó en el latín de una parte de la
Romania; sus derivados romances son indudables, pero s~s
formas (como el istrio leca, el dálm. tenga Y el lo~b. _lita
'lodo'), acusan una ingerencia que parece ser del smómm_o
celta liga 'hez, poso', representado en España por el ~at. llz~
y el cast. lia 'heces'. El hecho es que * lat_a~a_, cél~c~ ~nginal en el latín románico, aparece como "'littca, l1g1ta
y con otras formas, Meyer-Lübke, REWb., 5029. Los representantes hispánicos se enlazan a su vez con ~tra~ formas, según la energía de la competencia de sus _sinónimos.
En regiones donde la vitalidad de caenum ha sido mayor,
la actuación de éste se observa al punto y se traduce en una
sufijación, a modo de superposición, como en ~égano 'cieno,
lodo'; pero es fi mus el que actúa en otras regiones, produciéndose un análogo légamo. Sobre el primero légano han continuado actuando cieno y estiércol, produciendo liégano, que
a su vez ha dado por fonética sintáctica, el(l)iégano, el salmantino iégano. De légamo, con la influencia d~ lago, ~e ha
producido el trasmontano lágamo 'charco', Revista Lusitana,

CRUCES DE SINÓNll\10S

139

XII, I 19. En los derivados de cieno se ha producido un doble
tipo, ciénaga 'cieno', y cénaga 'cenagal' (en Burgos), con variantes como el cast. ciénaga 'barrizal', y el salm. ciégano 'cieno,
lodo'. En regiones donde el lat. lama 'charco y tremedal' ha
florecido especialmente se aprecia en múltiples influencias su
vitalidad, como ocurre en Galicia y Portugal. Meyer-Lübke,
4835, aduce como derivado de !acuna el gall. lagumento 'húmedo, pantanoso'; pero éste, igual que lagumoso 'lagunoso,
húmedo' (Valladares) y lagumeiro 'charco', son cruce de laguna y lama. El oscuro roro. fango traído al castellano es
sin duda el gót. fani 'lodo'; pero la forma inmediata par~ce
haber sido *Jánigo, amoldado al tipo familiar ciénaga, * lítiga.
Es normal la derivación del cast. limo limus; en cambio en
el salm. linio 'moho, verdín' se ha verificado el cruzamiento de
limus + caenum con la i dialectal en vez de *lino. El mismo
instinto de asociación formal en los grupos ideológicos de
palabras ha uniformado las voces, hasta ahora incomprensibles,
ludre, mudre, mugre. Mudre se halla repetidas veces en Alonso
de Palencia: &lt;diluvies, ei... quiere dezir suziedad, enfermedad,
mudre resudada», Voc. Univ., fol. 204 v. «Múcida por mohosos se dizen los &lt;;;aticos del pan mohientos que ya tienen mudre por ser de días», fol. 289. «Pedor, on·s es mala mudre, e
suziedad, e fedor de pies», fol. 350. ¿Qué es esta extraña forma leonesa? Yo creo que una superposición del cast. mugre y
del gall. ludre. Ahora bien, ninguna de estas tres formas ludre, mudre, mugre, tiene una etimología directa, no pudiendo
admitirse para la última el lat. mucore, que ha producido el
ast. mugor 'suciedad, sudor'. El desarrollo de este grupo parece haberse iniciado a base de dos formas, putrem podre
'pus, corrupción', y lutulentus *lodrento para el gallego y
portugués. Según el tipo de podre, debió producirse mugre, y
después, con el vocalismo de éste, ludre. Queda en duda si
pringue es *pingre de pinguem, formado sobre el mismo
modelo. El port. lidroso 'sucio' parece venir de lutulentus
0 lutulare con la influencia de lijar 'ensuciar'. La intrincada
relación de los nombres con el sufijo -gine, que significan
'holl'm, rona,
- ox1·dac1·6n,, sena
, un tema interesante para el es-

�VICENTB GARcfA DB DIEGO

tudio de estas mutuas deformaciones. Se encuentran representaciones normales, ferruginem gall. ferruge, robiginem
cast. robín; pero la masa de derivados hispánicos se funda
en una complicada intromisión de formas. Así ferruginem +
*aeruginem han producido el ast.fo'roñu 'orín' (Rato); fuliginem + ferruginem han dado el gal!. feluge; robiginem +
ferruginem han dado origen al arag. enrebu1iado 'oxidado'
(Borao). El tener que tratar ampliamente en otra parte de
este grupo me permite prescindir de otras alteraciones. El
salm. zugo ha fundido sugo y zumo.
Sólo esbozadas quedan algunas contaminaciones de los
grupos estudiados; pero como su desarrollo sería impropio
&lt;le un artículo, me limito en los siguientes al enunciado escueto de algunos grupos de importancia con ejemplos sueltos
de cruzamientos.
7.º Entre las palabras que significan 'oscuridad' la lengua
vulgar halla múltiples ocasiones de infección. El salm. nubriosco 'oscuro, nublo, anochecido' ha tomado su n y su u de nubro, alterando así la forma lobriosco, que conserva también
con la misma significación. Otra forma htbriosco no ha tomado de nubro más que la vocal. Ahora bien, lobriosco no es
* nubiloscus, como indica Lamano, ni cosa parecida, sino
lóbrego cruzado con fosco. Por la esperanza de las etimologías
directas no han podido justificarse las de la mayor parte de
este grupo. En la frase entre fusco y lusco no hay ninguna
forma directa; fusco no es el cultismo fusco del Diccionario
de la Academia, sino el vulgar fosco con la u de luz; lusco es
derivado de luz con la terminación de fosco 1 , lo mismo que
el ya citado /obriosco. Para lóbrego no es admisible ni el I ugubrem de Diez, 464, defendido por Morel-Fatio, Romanía,
2
IV, 46, y aceptado por el Diccionario de la Academia , ni el
1 La forma luz de esta frase se baila en la expresión lus fusque
'anoitecer' que Tavares Teixeira cita del dialecto trasmontano en
Revista Lusitana, XIII, 19. Advierte que también se dice Juzque fusque. Podemos por tanto admitir que de una frase primitiva * ent,·e luce
e fosco se han producido todas las demás.
1 No basta para sostener esta etimología el sentido figurado de

CRUCES DE SINÓNlMOS

lubricum de Zeitschriftfür R . Phil., XIII, 531. El procesoetimológico, a mi juicio, ha sido el siguiente: el lat. 1ucu brare 'trabajar de noche a la luz' sintió la atracción de una masa
de verbos en -icare, de una extraordinaria vitalidad en el latín
vulgar, y sufrió una inversión, *lubricare. Esta fuerza asimiladora de los grandes grupos ha producido resultados análogos en palabras españolas, como en beldar de *velnitare por
ventilare. De * lubricare hay algún representante fonético, el port. lobrigar 'entrever, ver imperfectamente, mirar
furtivamente' y el cast. lóbrego 'oscuro, tenebroso'. La inversión latina fuera de España la demuestra el bolonés lumbergar
'oscurecer'. En Portugal la influencia de luz ha producido una
nueva forma lubrigar y la de sombra otra distinta, lombrigar.
El cast. lubricán 'crepúsculo' y el compuesto entrelubricán,
paralelo a entre fusco y fusco, son, como el fr. entre chien et
loup 'el crepúsculo', una frase pastoril que alude a la confusión entre dos luces. El castellano esperado *lobicán no sé si
existe. Sobre él han actuado otras formas y frases fundadas
sobre luz y lóbrego. Ya en otro lugar he advertido que el
inexplicado tinieblas, del ant. tinitbras de Berceo, San Millán, 212, ha sido producido por niebla. La forma calima
'oscuridad de la atmósfera en los días de canícula' es sencillamente calina caliginem, con el influjo de bnmzal. Uni
lóbrego 'triste, melancólico' y el sentido único que el Diccionario dela Academia asigna al ant. lobreg1wa 'tristeza'. Aparte de lo que pueda
haber de obsesión etimológica en la interpretación del sentido, es lo
cierto que las ideas de 'oscuridad y tinieblas' y de 'tristeza' van enlazadas en las concepciones metafóricas. Pero la significación fundamental de 'oscuro' en la historia de estas palabras es indudable. l\iorelFatio busca un apoyo para la etimología lugubrem en la forma lobreftr del Alexandre, 1151, que derivaría bien de * lugubrescere;
pero si esta derivación es sencilla, también lo es, e históricamente
más fundada, la de lucubrum, *lucubresco, lobrezco. No muy seguro de su propuesta aún aduce otra posible etimología * n u bi lescere, de ningún modo admisible.
1 El portugués trasmontano calugeiro 'muito calor' (Revista Lusitana, XII, 113) al lado de caligeiro demuestra una contaminación material de -ugine.

�VICENTB GARcfA DB DIEGO

CRUCES DB SINÓNIMOS

nuevo paso de calima descubre el salm. clima 'bruma, canícula'
(Lamano); esta forma es calima identificado por etimología
popular con clima. No habrá que demostrar que el salm. nubres 'nubes' es nubes+ nu hila.
8.º También descubrimos colisio,nes formales entre las palabras que denotan 'amplitud y abundancia'. Empezaré por
el cast. colmar, colmo, del que se han propuesto tres etimologías, culmen 'cumbre' (Meyer-Lübke, REWb, 2376), cumulare 'amontonar', cu m ul us 'montón' (Dice. Acad.) y
culmus 'paja' (Hanssen, Gram., pág. 272). El sentido dice
daramente que el origen del ital. y cast. colmar es el lat. cumulare y que el ita!. y cast. colmo es inseparable del fr. comble, del que nadie ha dudado que procede de cumulus . La
derivación de cu I me n ni por el sentido ni por la derivación
verbal puede sostenerse. De cu 1mus procede el port. colmo
'paja', pero no el colmo castellano. Ahora bien, la forma castellana, en vez de *comblar, *comblo, no tiene explicación fonética. Debemos pensar que cumulare, cumulus fueron
por influencia de culmen convertidos en *cu! mare, * culm us en Italia y España. Al clásico cu m ul us corresponden
en España el vasc. kúburu. 'colme, lleno' 1 . El lat. cucullus
'cucurucho' es el antecedente del gal!. cogulo, cugulo 'colmo,
lo que sobresale de la medida', del arag. cuculla 'cogollo'
(Coll) y del cast. cogollo 'lo interior y más apretado de algunas hortalizas'. Pero cucullus y *culmare, *culmus (cumulare, cumulus) tienen derivados híbridos 2 , como el
ant. cast. cogolmar 'colmar', que no tiene explicación fonética ni aun en el supuesto *concumulare aducido por el
Diccionario de la Academia. El salmantino conoce las variantes cogolmo, cogüelmo y comuelgo 'colmo', basadas en la misma

fusión. Hay derivaciones verbales, como acogolmar 'llenar la
medida con cogüelmo' y acomuelgar 'colmar' (Lamano). En
acogombrar 'cavar alrededor de la planta, amontonando en
torno de ella la tierra' se descubre ·accumulare, no *acculmare + cucullus. El lat. mamulas designó en España 'los
montecillos aislados en forma de mama', y es sabido que de
él deriva mamblas y el gal!. mamoas de la misma significación.
Pero en Galicia estos montecitos tienen también el nombre de
madorras y medorras; es esta forma una simple aproximación
a mamoas, del gall. medelas 'mamblas', que a su vez es una
aplicación secundaria del sentido de 'almiar o meda'; metula
'pequeño almiar' cumplió en Galicia, como en el resto del
latín español en otros ejemplos, la sustitución -ula, -ella
{comp.* rotella, * p ustella , etc.). A /arto factus, es debida la J del gal!. f ancho a m p I u s , y de finclw, fenclzir i m pleo, así como a harto la /z del cast. henchir. El burg. implar
'llenar' no es sino i m pl ere atraído por hinchar.
9.º De un modo análogo entre las palabras que implican
una idea de 'pequeñez' hay fusiones frecuentes. El arag. mioja
'miga, migaja', el salm. migo/la 'migajón', miojo 'migaja de
pan' derivados de mica ' migaja' han tomado su o de los derivados de medulla 'la parte interior blanda de los huesos,
frutas, pan, etc.', como el ast. miollz1, 'la miga del pan, la medula de las plantas' y el cast. meollo. El salm. migo/lo 'meollo'
es a su vez medulla, pero con la i de mi ca y con una g que
puede ser interpuesta, pero que probablemente está tomada
de miga. El cast. p equeño es la base pie 'pequeño' de otras
románicas fundido en el molde de pitzinus ' pequeño'. El
cast. bico 'puntilla de oro de ciertos birretes' y el gal!. bico
'pico, labio' son el celta beccus fundido con la base románica* piccare 'picar'.
ro.º Interesantísimas son las fusiones de la serie que envuelve la idea de 'cavidad'. El lat. urna, por la probable
influencia de dolium 'tinaja', se hizo en una gran extensión románica *durna 1 , como en otras regiones, por otra dis-

1 Revela la existencia de una r antigua también el port. cómoro,
combro 'alto, cerro' y el gal!. cámaro, comareiro, que ha pasado a la

acepción de 'ribazo, lindero de heredades'.
2 H&amp;NSSBN, Gram., pág. 272, cita como ejemplo de fusión de voces
el ant. cogolmo de e u cu 11 u s + cu 1mus; esta etimología es falsa, pero
el hecho de la fusión es innegable.

1

Véase du1·na 'amphora, lagena' en Du Cange.

�144

VICENTE GARcfA DB DIBGO

CRUCES DE SINÓNIMOS

tinta influencia, se hizo *gurna; a *dorna corresponden er
cast. duerna, con ue también prestada, y el port. dorna 'artesa'·
con el derivado dornajo 'artesa'; el gall. dorna denota una 'embarcación pequeña'; en Redondela dorneiro significa 'gamella
en que se hace la matanza de los ,cerdos'. Una formación etimológica latina, ca ver-na xúapoc; 'ojo', se había cruzado en período prehistórico con cista 'caja, arca, cesta', y de este encuentro se produjo c i sterna 'receptáculo del agua pluvial'Por un procedimiento parecido vemos luego formado el belluno pustierna de puteus + cisterna; igualmente de puteus + cloaca ha salido el velletrino pottsaga. El lat. fo vea es.
un enigma etimológico. El material histórico lleva a im~ 'agujero de culebra', que pide un I. E. gheveia, y que exigía un
lat. * h o vi a. Se ha pensado con Ernout 1 si fo ve a será un
dialectalismo, como fariolus por hariolus. Es más obvia
explicación el pensar en su relación con fodio, si hay indicios de que se ha sentido claramente la proximidad ideológica
de estas palabras; una prueba cierta de esta constante aproximación nos la dan las formas románicas, como el ita!. foggia, que exigen un románico * fodia. Esta base no es sin&lt;&gt;
fovea fundido con fodio. Aunque el cast. hoya puede referirse a fo ve a, demuestran otras formas hispánicas la existencia de * fo di a, como el port. fojo 'hoyo', el gal!. foxo 'cuneta,
foso' (Valladares) y focha 'cueva u hoyo pequeño'. Un compuesto que las formas vivas autorizan a considerar como latino, *calafodium, ha dado origen al cast. calabozo, comparable al logodoriano calafoyu, calavoju 'hoyo, fosa' estudiado
ya en Romanía, XXXIX, 447, y XLIII, 452. Este compuest&lt;&gt;
en Provenza se vió influído por otras palabras, como caverna furnus, lo que explica su forma calaborno 'caverna'. El
lat. con ca vus -a ha dado cárcava 'el cóncavo del vientre de los.
animales y hoyo que forman las avenidas' y el trasmontano
carcav&amp; 'barranco', Revista Lusitana, XII, 113. A caveola,
gayola, hay que referir el arag. garchola 'cárcel', engarclzolar
'encarcelar' (Coll); en estas palabras hay una evidente fusión.
1

Les éléments dialectaux dtt vocabulaire latin, pág.

172.

145

de gayola y cárcel. En el gall.furna 'socavas que hace el mar'
hay que reconocer el lat. furnus 'horno' influído o no por
urna. En el gal!. y port. cafurna 'socavas del mar, gruta' hay
que admitir la fusión de caverna o cavus + furnus. Sobre
ca vus 'hueco' se construye un grupo de formas hispánicas de
una complejidad desconcertante. Debemos enlazar con el
sicil. cavorquiu, 'escondrijo', con la forma de Val Maggia caborca 'cueva' y con el engadino cavuerga 'cueva' el ant. cast. cahuerco 'hoyo', que parecen ser resultado de cavus+orcus,
cast. huerco 'infierno'. El salm. cagorzo y cahorzo 'cadoso,
charco, olla de un río' es cruce de calzuerco con cahoso cadoso
' 'lugar'
de la misma significación (Lamano). En cuanto a cadoso
profundo de un río, donde hace remanso el agua' (Dice. Acad.)
es muy razonable la etimología cadus 'cántaro, olla' de Menéndez Pida], RFE, VII, 24. Lo que resta oscura es su sufijación; el zam. caúzo 'cadozo' acusa la deformación del ár. cadúz,
de cadus, que ha dado el ant. cast. alcadúz 'canjilón y conducto' y más tarde arcaduz por influjo de arca. Es posible
que no haya una sufijación latina -oceu, sino que carcabuew
y cadoso hayan propagado una terminación (¿de pozor). Incita
a pensar esto el ver que al lado de cadoso existe caboso (Lamano ), de la misma significación, y al lado de carcabuefO se
da carcavueso, siendo así que en carcavueso debe verse un
cruce de cárcavo con huesa, fosa 1 ; en este caso carcavuew
sería carcavueso con el influjo de pozo, cadozo. Un cruce de
cavare y vacuus es el gall. cabouqueiro 'cavador' y cabou1

Cejador, Lo.r Sue,ios de Quevedo, edic. de La Lectura, pág. 97.
¡:,.e~sa en un cruce de cm·cavo y hueso: «Carcabue;o dicen con by con
cedilla el manuscrito de Frías y la edición de Zaragoza. Escrita del
propio modo se ve en La culta Latiniparla y en otros manuscritos y
libros antiguo. El Diccionario de la Academia no se acuerda de esta
palabra, como ni de otras muchas. He aceptado la ortografía de Terreros, porque s.ignificando carcavueso, lo mismo que carcavdn, aumentativo de cdrcava, una zanja u hoyo grande para sepultar muchos muertos juntos o arrojar sus huesos parece que no tiene lugar en esta voz
la z, cuya letra, aunque entra en los aumentativos, se escribirá de otra
manera.&gt; Pero ni en carcavueso ni en huesa hay la menor relación histórica con hueso, como se cree vulgarmente.
TOMO IX.
10
0

�VICBNTB GARcfA DB DIEGO

'

1

co 'hueco, escondrijo'. Fusión de concavus y cova es el
ast. cárcava 'cárcava'. Son curiosas las complicaciones de los sinónimos de foratus; baste citar como ejemplo el sanabr./uc/zaco de * fodia, amoldado a furaco y buraco. El salm. abuguerar 'perforar, agujererar' es una fusión de abur~cª:' del
mismo significado, y abujero 'agujero'. La oscura sufipc1ón de
forare horacar y buracar, parece ser ya latina en vista del
ital. foracchiare 'agujerear'.
11.º Entre las denominaciones de 'partes del cuerpo' las
contaminaciones románicas abundan igualmente. Baste citar
ejemplos conocidos como el rum. pipota, picota 'hígado', de
hepate~+ficatum. De mammilla+*barbella, de barbula, se ha hecho el cast. marmellas al lado del normal mamellas 'apéndices del cuello de las cabras'. De entra1ias y menudos se ha formado el salm. mentrañas y momentra1ios 'menudos
del cerdo'. La u del cat. cua 'cola' ya ha sido explicada por
cruzamiento en Arclzivum Romanicum, IV, núm. 2. Sólo las
fusiones de los nombres de la garganta ofrecen un curioso
cuadro. Muchos derivados de coll u m 'cuello' ofrecen una g
(aparte de degollar decollare, en que es fonética) por influencia de gula, y al revés, derivados de gula ofrecen llpor
influencia de co 11 u m, como gollizo 'garganta, estrechura de
montes O ríos' y gollería ant. golloría 1 'manjar exqu:sito'. De
degollar y apercollar se ha formado el salm. apergollar 'ahog~r,
degollar'. De can na procedió el cast. gañote, merced a la influencia de gula o de gannitus.
12.º También es importante para la fusión el grupo de los
nombres de 'prendas'. Baste citar como ejemplo el cruz&amp;miento de los que designan 'calzados'. De varias direcciones, del
ár. bolga 'alpargata', del persa zabata 'bota', del vasc. abarca
y de los adjetivos latinos *spartinea 'de esparto', * materinea 'de madera', se producen encuentros curiosos que alteran las formas etimológicas, el mure. albolga 'alpargata', el
cast. zapata, el cast. abarca 'calzado rústico de cuero', el

CRUCES DB SINÓNIMOS

&lt;=ast. esparteña 'alpargata'

y madreña 'zueco'. Fácilmente se
hizo el tercero albarca y el último almadreña por la influen•cia de tantas voces árabes y, en especial, por el influjo de los
-derivados de albolga. Albolga bajo la atracción de sparteña
y de abarca ha producido el port. alparca 'alpargata' y el
:ár. esp. al-bargat. De este cruzamiento hispánico proceden
fas formas del Norte de África alborga y albarga. En los Fue.ros aragoneses de Savall se citan las dos formas albolga y alJJorga. El ár. esp. balga y bargat no son del vasc. abarca,
-sino un cruce de bolga con abarca. De alpargate procede
por inversión el salrn. alpergata 2 • También es analógico el cambio genérico zapato de zapata, según soccus, etc., y alpar_gata de alpargate, según abarca, etc. De este intermedio árabe
-al-bargat procede el port. alparcata por influjo de abarca.
Aunque sin una idea precisa de la marcha complicada de
estas formas han tratado este punto Schuchardt, Zeitschrift
Jür R. Phil., XV, 115, y Baist, XXXII, 44.
13.º Si pasamos al estudio de las influencias formales entre
los nombres de 'utensilios e instrumentos', el caudal se nos
muestra inagotable. El ast. y cast. esquirpia, escripia 'cesta de
pescadores' es reducido por los etimologistas a scirpeus 'de
junco'; pero ¿quién puede explicar semejante forma cuando
scirpea exigía como resultante *cirpia, comparable a centella
-de scintilla? La clave de esta anomalía nos la da escriño
-scrinium 'cesta o canasto', que se ha ingerido en la forma~
-ción de escripia. El cast. garbillo 'especie de zaranda de esparto con que se garbilla el grano', no es el lat. cribellum,
-sino el resultado de la competencia del ár. gerbal 'zaranda' con
-un derivado hispánico de cribellum. De azada y sacho se ha
formado el salm. zacho. El ár. tabl, bien representado por ataJJal 'tambor', se hizo timbal ' tambor' por tropezarse con el
medio gr. timbanon. Decir que timbal es tympanum, es
-decir, una cosa inexacta. Los derivados occidentales de ve1

&lt;:at.
t

En Hita, edic. de Ducamio, pág. 781 ó.

1 47

1

2

Véase también en vasc. espartin, espartzin 'alpargatas' y en
esjardenya.
Usado también en el valle de Tobalina (Burgos).

�VICENTE GARcfA DE DlRGO

ruina 'barrena', el port. veruma y el salm. barruma, nos descubren un estado de competencia entre el lat. veruina y e)
ár. barimali; barrena no creo que tenga rr por evolución, sinopor la influencia de barra. De uncinus + ancus proceden
casi todos los derivados romániaos, como el gal!. anciiio 'escardillo'.
14.º Bien conocidas son las confusiones específicas de Botánica en todas las lenguas, la aplicación regional y aun general de un nombre a una especie parecida y las relaciones falsas
que se establecen entre frutos y plantas de naturaleza muy
diferente. La interposición extraña de pera ha producido el
burg. perisco 'albérchigo', de prisco persicus, y el salm. perejido (Lamano), de pejigo, por péjigo. Una viva y constantelucha, con múltiples señales de sus encuentros, nos hacen ver
los derivados hispánicos de las dos voces latinas baca y galla
empleadas para designar la una, 'ciertos frutos esféricos minú'sculos'; la otra, 'ya ciertos frutos pequeños, ya las gallas o
excrecencias de árboles y arbustos'. Son tipos normales baca
cast. baga 'cápsula que contiene la linaza o semillas del lino'►
galla galla y creo también que * gal! u! a gállara, usada en
Soria, 'agalla o excrescencia de árboles y arbustos' 1 . Esta lucha
no se manifiesta en Castilla, donde baca fué arrinconada en
una reducida significación. En León, donde ambas conservaron su vitabilidad, esta competencia se traduce en cruces múltiples, como bogalla, aboga/la, de baga y galla, bol/agra y abogállara de baga y gállara, etc. Incomparablemente más importantes son los choques de nombres de plantas. De rumicem
•el lampazo silvestre' y lapathium 'lampazo', se ha hechonuestra romaza. De origanum 'orégano' y urtica 'ortiga',
se formó el arag. ortícano, citado por Borao (Dice., 90). Beta
•acelga' y blitum 'bledo' andan mezclados en España y eo
otras provincias románicas. El vasc. belete 'acelga' y el antiguo cast. bleda 'acelga' 2 , son hijos de este cruce. A otro cruce►

CRUCES DB SINÓNIMOS

.a blitum y portulaca hay que achacar el port. beldroega,

hermano del cast. verdolaga, que ha sufrido la atracción de
-verde. Este hibridismo nos aclara las etimologías de algunos
oombres de árboles. El cast. alcornoque, para el que se han
propuesto orígenes diversos, es, a mi juicio, simplemente
quercus 'encina', alcorque, hoy con significación de 'chanclo
-con suela de corcho', gal!. cerqui1io 1 (como cinque cinco)
'especie de roble'+ quernus 'de encina'. Ornus 'el fresno
silvestre'+ ulrnus 'olmo' han dado origen al ant. arag. urmo
'olmo' (Borao, 91), gemelo del rum. urm. Del cruce de alnus
•álamo', ant. cast. aluo 'álamo, aliso' con ulmus 'olmo',
-debió producirse *alrnus, ast. oumeiru. Por una oscura influencia y combinación, creo que por intermedio árabe, se
produjo un castellano álamo. Al mismo origen *almus se
debe referir el gal!. ameeiro, amieiro 'aliso' y, desde luego, el
ant. gal!. almo. Ya Meyer-Lübke, 4264, ha estudiado la evolución de las formas valencianas a1Zcina * ilicina y an!et
'*ilictum fundidas en un intermedio anlina 'encina'.
l 5.º Queda entre los grupos de nombres el inagotable de
las denominaciones de 'animales'. No hay que detenerse en
los conocidos, como gztlpeja 'zorra', gal!. golpe 'zorra' de vulpes + hwelp. De coturnix + perdix, que han producido
el ita!. peniice, procede el burg. coborniz 'codorniz'. De avetarda y becada 'chocha' beccus, se ha formado becarda y
becardón 'agachadiza'. Avispa vespa se ha amoldado al tipo
de abeja apicula. Los nombres del 'lagarto y lagartija', se
pierden en un laberinto de direcciones. Es de Schuchardt,
Voc., I, 287, la idea del cruce lacerta + 1u car na lagarto.
El ant. lagartezna 'lagartija' es la base de multitud de variantes deformadas. El cat. llagardaix 'lagarto' ha reunido llagart
y fardaix, cast. fardaclzo, lzardaclzo ár. f erdej 'lagarto'. En el

1 Meyer-Lübke, 6950 enlaza el port. cerquinho con quercinus
'de encina'; pero esto no es admisible. Las formas gallega y portuguesa son diminutivos de un• cerco q u ercu s (comp. salguefriño, etc.),
del que han derivado cerqueiro 'roble', cerqueda y cerquido 'robledal',
que claramente no entroncan con quercinus.
1

1 En Montejo de San Miguel (Burgos) agállara es la agalla de los
peces.
2 En el valle de Tobalina (Burgos) !Jeleda.

149

�VICENTE GARCÍA DE DIEGO

cat. llangardaix 'lagarto' se ha incrustado además sangartanrr
'lagartija'. Lo mismo en el arag. zargatacho 'lagarto' (Berges}
hay que anotar la presencia de zargatana 'lagartija' (Ibíd.), y
fardacho 'lagarto'. En el arag. engardajina y engardai.¾o 'lagarto', parece haber intervenido 'anguis y el ant. arag. fardachina. La larga lista de variantes vascuences creo que arranca.
de suga 'culebra' y anguila; de suganguila proceden sugalinda, suranguil, etc. También es compleja la cuestión de las
colisiones en los nombres de la 'carcoma'. Entre caries 'carcoma', tarmes 'carcoma', curculio 'gorgojo', cossus 'carcoma' y sus derivados se entabla una competencia secular entresí y con otros sinónimos. El lat. tarmes, con la declinación
tarminem al lado de tarmitem, ha dado el cat. arna 'polilla'; pero éste, como el prov. arda de tarmitem, supone una
base* armine, * armite obtenida por el choque con herpes.
u otra palabra análoga 1. Frente al arag. corca 'carcoma' y el
cast. gorgojo, que son etimológicos, el cast. carcoma y el burgalés corcoma parecen influídos por carcomer, corcomer, * concomedere. A tarmes, esto es, a un diminutivo, *tarmella.
refiero el gal!. terubela 'carcoma'. El sor. y arag. quera 'carcoma', es evidentemente caria ( caries). A caria corresponden otros muchos derivados hispánicos: unos que, como el
port. caruncho y leon. caronjo (Garrote) y caroncho 'carcoma'
(Lamano), llegan a encontrarse con carbunculus 'postema' y
otros que se fundan en derivaciones diversas, como el castellano cresa, y querocha 'carcoma' y el gal!. careija.
16.º Igual resultado nos da en cualquiera de los grupos.
ideológicos en que se intenta un examen. Así en nombres de
'haciendas' ,finja 'finca' (Lamano), de finja+ granja; en nombres 'abstractos', cat. deria 'manía', de idea+tirria; en varias
voces que indican 'vorágine o remolino', como en molinus.
que cruzado con turbul us, turbinem, ha dado el cat. terbolí 'turbión de agua', después con trenzar el cast. tremolina
'remolino de viento, confusión', y con los derivados de bu1lire el cast. torbellino; en nombres de 'signos', como crema
1

Véase Romanía, IV, 350.

CRUCES DE SINÓNIMOS

'diéresis', de trema+ coma; en adjetivos, como el salmantino
mísere, de mísero y pobre, etc.
17 .º La sinonimia verbal es extraordinariamente fecunda.
Explícase bien esto porque los valores semánticos son, en
general, más imprecisos que en las denominaciones concretas, y es casi constante, por tanto, la necesidad de la elección
mental, ocasión de los choques formales. El caso más frecuentemente citado es el de los verbos que significan 'comenzar'.
Derivados normales son : encetar 'empezar un pan', etc., inceptare; comenzar *cuminitiare; empezar *impettiare,· del
celta *pettia; y el culto principiar. Pero el ant. empefar se
hizo compefar por imitación de comenfar, y copenfar o compenfar, Revue Hispanique, XIII, 19, por doble interferencia.
El Diccionario de la Academia recoge al lado de encetar otra
forma corriente, encentar, que proviene de la primera con el
influjo de comenzar. La última voz llegada, principiar, se ha
ido amoldando entre el vulgo a sus sinónimos viejos emprincipiar, moldeado sobre empezar, y comencipiar, ajustado a
comenzar, y aun un mixto, encomencipiar, que funde los tres
verbos. También hay distintos ejemplos de fusión entre los verbos que significan 'tirar'. Tengo por normales el ant. gal!. derubar 'derribar' *derupare de rupes, el cast. volcar de *volvicare, el ant. cast. sebellir 'hundir, sepultar' de sepelio,
(como el ant. sallir de salio, llevar de lievo), tumbar de un
común románico, acaso onomatopéyico, *tumbare, y en
cierto modo zapuzar'echar al agua' *su bpu tea r e. A la fusión
de *dirupare y *tumbare hay que acudir para explicar
derrumbar. El sor. vulcar, creo que usado en alguna otra
parte, y además literario 1 , procede de volcar y tumbar. El
cast. derribar no parece venir de un compuesto *deripare,
aunque sería esto razonable, sino de derrubar, hoy gallego,
con atracción de arn'ba ripa. Derrumbar, con influencia de
desgarrar, ha producido el salm. esgarrumbar 'derrumbar'.
El ant. sebellir vive, pero mezclado con zapuzar, en la forma zabullir castellana y zampullir salmanti'na. Esta forma,
1 QuxvEoo, Buscón, edic. de La Lectura, pág. 27.

�VICBNTB GARCÍA DB DIEGO

CRUCES DB SINÓNIMOS

como el cast. zambullir, ha sufrido la atracción de otros prefijos (esto es, sub- son- zam- según in- cum-). Es más rico
el grupo de verbos que significan 'romper, deshacer'. De frangere confraiiir (Lamano) frailir en Asturias, se ha hecho confraiiar (Lamano) por su sinónimo cascar. De los verbos deterere y reterere , ant. cast. referir 'deshacer', se hizo la fusión
*dereterere derretir. Ve d.erretir y referir, retir, se formó
el ant. arag. redetir 1 • Es dialectal el port. estrangallar 'deshacer' de estragar y frangallzar. También hay cruces entre
los verbos de 'atar, unir', como el salm. juiiar, que es jttiiir
jungere adaptado ajttntar, el port.jinguir, que esjungir
jungere+cingir cingere, Revista Lusitana, XII, 314, y el
salm. ci11grir, que es ci1Zg-ir cingere +cingrar cingulare.
Entre los verbos cruzados que significan 'buscar' podemos
aducir como ejemplos pesquerir de pescudar perscrutari + perquerir perq uirere y los derivados de *scru tiniare,
que han seguido diversas analogías, como el gall. escudrumar
y el port. escoldriliar esqua/dri1iar. Para no alargar considerablemente estos ejemplos baste consignar que no hay grupo
ideológico en que no abunden las fusiones, en algún caso ya
estudiadas, como en el port. rapillzar de rapinlzar + pilltar, ya
consignado por l'riebsch en Zeitsclzriftfür R . Plzil., XIX, 25,
pero en su mayoría no observadas : entre mil que pudiera
citar, véanse atiforrarse, atiborrarse, de atibarse y aforrarse;
el ast. rapu1iar 'arrebatar, tomándolo con las manos' (Rato), de
rapar y apuñar; el valenc. nzatigar 'cansar', de matar y fatigar; el port. sarar, de sanare y curare; el cat. e:ralabar, de
*exaq u are y lavare; el cast. gulusmear 'andar oliendo lo
que se guisa', de goloso gula y husmear; el gall. lampantin
'lamedor', de lapantin y lamber lambere; el cast. aposentar,
de pausare amoldado a sedentare; el port. leitar 'echar', de
deitar dejectare y leixar laxare; el gall. rubir 'subir', de
repere y subire; el cast. retrasar, de retra;ar, hoy conservado en Portugal, *retractiare y atrasar trans; el cast. abroto1iar 'brotar renuevos', de brotar y retoíiar; el salm. remarga-

}ear 'amargar' (Lamano), de amargar amaricare y ajelear
fe! 'hiel'; el cast. gastar, de un supuesto *wastare que ha
fundido el lat. vastare y el germ. wostjan; el cast. corcusir
y cat. cusir, de *consuire, fusión de consuere y sarcire;
el gall. cospir y cat. escupir, de *conspire, fusión de conspuere y tussire, el burg. del Norte enserar 'injertar' inserere amoldado a injertar.
Pero el examen amplio y sistemático de este caudal ignorado requiere un marco mayor que el de un artículo.

1

SAVALL,

Ftttros aragoneses, pág.

217.

VICENTE GARCÍA DE DIEGO.

1 53

�L'KXPRESSION DANS GONZALO DE BERCEO

L'EXPRESSION DANS GONZALO DE BERCEO
cUn poeta sobremanera simpático y dotado
de mil cualidades apacibles, que van penetrando suavemente el ánimo del lector... A lo sumo
lo disecan y analizan los fil6logos, más cuidadosos de las rarezas gramaticales que del sentimiento estético. .Mejor suerte merecía quien
tuvo alma de poeta... Más enseñanza y hasta
más deleite se saca del cuerpo de sus poesías
que de casi todo lo que contienen los cancioneros del siglo xv ... &gt; l,

C'est a cette appréciation de Menéndez Pelayo que je
voudrais apporter un commentaire de quelques pages. Je ne
me vante pas d'exposer toute la richesse poétique de l'ceuvre,
qui passe pour n'avoir d'original et méritoire que la forme.
Je n'ouvrirai qu'a peine les yeux sur cette floraison en plein
2ir de la mystique, jusque-la enfermée dans l'église, l'ermitage
ou le monastere. II s'agit simplement de mettre un peu en
relief le caractere, l'allure générale du style de Gonzalo de
Berceo, et peut-etre aussi, par la-meme, la physionomie de
l'auteur.
Menéndez Pelayo a déja souligné «el realismo de la narración» (pág. 193), et il en donne un exemple bien notable:
Fo! cre,¡;iendo el vientre en contra las terniellas... etc.
(Milagros, copla 508);

mais il parle en meme temps du «suave candor del estilo, no
exento de cierta socarronería e inocente malicia, que ha sido
siempre muy castellana y que se encuentra hasta en las obras
más devotas y en los autores más ascéticos». On ne saurait
mieux dire, ni mieux définir cette «mezcla no desagradable
1

Historia de la poesla castellana, I, 174, 178 y 193.

1 55

de lo monacal y lo popular» . II ne faudrait pas consídérer
l'exemple rapporté ci-dessus (le seul que Menéndez Pelayo
fournisse a cet égard) comme tout-a.-fait caratéristique de la
maniere de l'auteur. Un tel réalisme, assez répugnant en somme, est plut6t exceptionnel chez lui. C'est done la note générale que je voudrais trouver. Pour cela, il faut évidemmenl
procéder a un dépouillement tant soit peu systématique. Je
n'ai d'ailleurs qu'a continuer celui qu'avait commencé Tomás
Antonio Sánchez dans son édition de Berceo (1780), reproduit par Janer dans la sienne (BAE, LXVII) et repris par
Amador de los Ríos (Hist. crít. de la Lit. esp., III, 251-252).
Sánchez aligne en effet plusieurs exemples dont il sent
l'intéret et la saveur sans trop oser l'avouer. Constatons, pour
nous amuser un peu son embarras :
Nótanse, sin embargo, en las poesías de Berceo muchas expresiones y comparaciones que, aunque en su tiempo corresponderían sin
duda al estilo familiar, ahora ciertamente pertenecen al bajo, y son
como una muestra de la lisura y sencillez de aquellas gentes ... Estas
y otras muchas expresiones que se hallan en sus poesías y no se templaron para herir los oídos de ahora, aunque no carecen de energía,
sonarían entonces muy de otra manera, según que el gusto era otro,
y le tenemos al presente, por tanto, menos fino cuanto es más distinto...

A quel point Sánchez, dans cette timide proposition relativiste en matiere de goOt, avait raison, i1 est devenu bien
inutile aujourd'hui de le démontrer. Mais on nous rappelait
récemment 1 que le Comte de Puymaigre estimait que Berceo
«n'occupe pas dans les lettres une place assez importante
pour justifier toutes les recherches auxquelles Sánchez s'est
livré a son sujet» . Que devait-on en penser au temps de Sánchez lui-meme? Celui-ci s'en est douté, et il s'en est vengé par
le joli mot de la fin : «por tanto menos fino cuanto es más
distinto».
Amador, dont le tome III parut en 1863, est tout acquis
a Berceo. Mais s'il releve aussi quelques vers, c'est en bas de
1

HJALMAR Kt1NG,

A propos de Berceo, daos Revue lzisjanique, n. 0 87.

�Gl!ORGl!S CIROT

pages: comme s'il n'y voyait que des fautes de goOt, mais
.apres tout pardonnables dans un art et un age si grossiers,
.ainsi d'ailleurs qu'il s'ingénie a l'expliquer:
... Se ve obligado a tomar del mismo vulgo las formas del lenguaje,
&lt;:uya rudeza contrastaba grandemente con el intento que guiaba su
pluma. Poníale esta necesidad en situación contradictoria... le llevaba
a ser pueril y trivial en los pensamientos, bajo alguna vez y grosero
en las imágenes, humilde y descuidado en la dicción .

S'il n'a pas allongé sa liste, c'est bien, corome il dit, «para
no producir hastío». Je passerai outre pareil scrupule. Pour
juger un homroe, il suffit parfois de quelques lignes de son
écriture; por juger un écrivain, il faut assurément davantage.
Je me bornerai pourtant. Je m'en tiendrai pour mon compte a
la Vida de Santo Domi1tg o, dont nous avons une bonne édition, celle de M. Fitz-Gerald 1 .
Gonzalo était pretre; il avait été élevé au monastere de
San Millán; mais il était resté daos le siecle, saos doute chargé
&lt;l'un service paroissial daos quelque église dépendant de
l'abbaye. Il était done en contact d'une part avec les religieux
&lt;lu couvent et d'autre part avec les bonnes gens, ses ouailles,
qu'il avait la charge de sanctifier par l'exemple et par la
parole.
Il faut se le représenter daos une de ces importantes
réunions convoquées a l'effet de dore par une sentence ou
un arrangement quelque proces ou quelque difficulté entre
abbés, concejos ou particuliers, et auxquelles figuraient comrne
témoins des religieux et des séculiers, des soldados ou caballeros, des escuderos et des paysans. Il faut le voir, par exemple, mettant son nom au bas d'une sentence arbitrale avec
les moines de San Millán, le P. Prieur, le P. Sous-prieur, le
P. Hospital:er, le P. Sacristain, le Chapelain de l'Abbé, les
1 Les réserves faites par M. Hjalmar Kling daos l'article cité plus
haut, touchant les 44 strophes insérées par Juan de Castro dans son
Glorioso Taumaturgo (1688) d'apres un manuscrit perdu, n'atteignent
aucun des vers que je vais citer, sauf celui de la strophe 182, ou daos
Castro, au lieu de blaguiello, il y a btaquiello, variante iodiquée du
reste par Fitz-Gerald d'apres Vergara.

L'EXPRl!SSION DANS GONZALO DE BBRCl!O

1 57

Alcaldes de Madrid (Logroño), dont dépend Berceo, lesquels
répond:nt aux noms de Fijote de Marjofal et Fijote de Berceo,
le Mermo Maturano, puis deux autre pretres comme luí, et
deux andadores (appariteurs) du Concejo, etc. 1 •
Ils ont discuté gravement sur les intérets en cause. A présent, ils devisent plus
l'aise, plaisantent malicieusement,
parlent des récoltes en perspective (on est a la rni-juin), des
évenements dont on a quelque nouvelle (la prise de Cordoue,
la maladie du roi, la mort de Lope Díaz), des rivalités declocher, des scandales de village, mais toujours dans une
attitude réservée, fine et confinant a la dévotion. Ce monde-la
n'est point vulgaire: il a la noblesse native des carnpagnes,
oi'l les siecles imprirnent achaque individu le sceau d'une race_
Un curé de carnpagne au courant de la littérature édifiante
que garde précieusement la bibliotheque de un monastere, et
capable de la traduire daos le parler du pays, au Xlllª siecle►
ce n'est déja pas banal. Mais de plus, c'est un versificateur,
qui sait compter les syllabes et faire des rimes art difficile
'
,.
art de clerc, non de jongleur. Si son public s'y fait l'oreille,
grace a une certaine éducation préalable que luí ont inculquée
les chants d'église, il ne faut pas, en tout cas, l'effrayer par
des phrases rébarbatives et ardues, par trop de latines. Il
faudra 1ui parler sa langue, employer ses mots, sa rhétoriquesimpliste et familiere.

a

Pareille chose ne sera point difficile a Gonzalo: il n'a qu'a
causer simplement et naturellement, comme font les bons
moines aux heures de récréation, ou les la'iques, magistrats.
de pueblo ou administrés illettrés, aux jours de cérémonie.
La gravité du sujet, jointe a la nécessité de parler en vers,
donnera la tenue littéraire qui convient, un ton de bonnecompagnie.
11 sera l'interrnédiaire, le trucbement entre les lai'cs et les.
livres qui parlent des traditions locales, des saints du pays►
livres précieux, livres sacrés, mais incompréhensibles pour elle_
1

Document de l'Era 12751 publié par N. Hl!RGUETA, Rev. de Arclzivos, X, 1904, pág. 178.

�GEORGES CIROT

11 parlera done comme Fijote de Marjofal et comme Fijote
&lt;le Berceo 1, qui sont d'ailleurs plus ou moins ses cousins, c'est,
stlr. 11 táchera de ne pas les faire bailler; et c'est pourquoi, a
défaut de grosses plaisanteries, qui ne cadreraient pas avec la
:Sainteté des Histoires, il glissera au moins l'image plaisante,
le mot amusant.
11 est observateur, il sait exprimer ce qu'il voit ou sent;
il est poete, en un mot, et il le prouvera: et c'est par la qu'il
est supérieur. Voila la chaine d'or qui suspendra a ses levres
!es rustiques auditeurs.
Mais qu'a-t-il a faire de chaine d'or, d'expression, d'observation, s'il se borne a traduire, timidement et honnetement,
.ainsi qu'il appert de ses propres déclarations? I1 ne veut rien
,consigner qui ne soit dans la escriptura, ou dans Je carterario,
-0u dans Je pergamino, ou dans la historia, ou dans la leyenda,
ou dans la lección; car taus ces mots lui servent tour a tour
pour désigoer son texte, sa source, comme nous dirions
.aujourd'hui.
Assurément, si oous suivons la comparaison instituée par
M. Fitz-Gerald dans les préliminaires de son édition, nous
voyons bien en gros qu'il y a correspondance et meme concordance entre le poeme et sa source supposée, la Vita Beati
Dominici de Grimald. Mais comme preuve des heureuses libertés que le poete a prises, je demande a reproduire un passage
du texte latín. N'ayant pas l'édition Vergara á ma disposition,
je Je prends dans les Acta Sanctorum Ordinis S. Benedicti
(Saeculum VI), publiés par D'Achery, Mabillon et Ruinart
(Paris, 1701 ). Si je citais les préambules ou un chapitre entier,
,c'est alors que l'on saurait gré a Gonzalo de la peine qu'il
-s'est donnée d'élaguer toute la phraséologie ampoulée de son
modele, ses aphorismes, ses allusions a l'Ecriture ... Des apho-rimes, des allusions a l'Ecriture, il y en a dans le poeme, mais
1a maniere y est autre...
Je prendrai un passage parmi les moins effrayants, celui
Quiero fer vna prosa en roman pa1adino,
En qual suele el pueblo fablar con su vezino ...

(Santo Doming#, copla 2.)

L'EXP.IIBSSION DANS GONZALO DB BB.IICBO

1 59

ou le petit Dominique quitte ses moutons pour aller faire ses
études, puis devient pretre et se retire au désert. IJ correspond
.aux strophes 32-48. Mais qu'on n'y cherche pas les parents
~ui, _voyant la vocation de leur enfant, commencent par
1 éqmper a neuf, lui cherchent un maítre, Je conduisent a
féglise pour l'offrir a Dieu. On n'y verra pas le petit bonhomme, armé de son cartable, s'asseoir par terre, prendre
son roseau de la main droite pour tracer ses Jettres, arrivant
en peu de temps a reproduire tout le titre de son Jivre. On ne
saura pas s'il vient a l'école de grand matin, sans que mere
ni soeur aient rien a Iui dire; s'il ne fait qu'une courte sieste
l'apres-midi. On ne pourra constater qu'il a vraiment appris
quelque chose la premiere semaine, qu'il sait peu a peu les
hymnes, les cantiques, les évangiles, les építres. On ignorera
que c'est l'éveque qui l'a poussé a la pretrise et a voulu
l'ordonner lui-meme. Tous ces détails charmants, c'est Berceo
qui les a tirés de son imagination, de ses souvenirs. Voici
done le latín (pág. 296):
Itaque beatus Dominicus, in custodia nutriendarum ovium transegit quadrienniurn, quo transacto, tradidit se studiis divinarum Jitterarurn, qua_r~m perfectionem, soli animae utilem, Spiritu sancto inspirante, qw 1psum ab ejus incunabulis inspiraverat, percepit in brevi
t:mpore, spernensq ue studiosam mundanae sapientiae inllatamque elationem, q~ae prodente apostolo est terrena, sublimante gratia Dei ad
presbytem promoveri meruit dignitatem, quod sacrosanctum ministerium si~ decen~er tractavit, sicuti digne, donante Deo, accepit. Provectus 1taque v1r Domini Dominicus ad presbyterii gradus sublirnitatem, superna gratia inspirante, divinaque scriptura monente, ascendere disposuit de virtute in virtutem, ut Deum deorum in Sion videre
mer:~etur; et ~ltiora ~elestiaque contemplans, nomen veri et antiqui
lsraeh~e mento sorhretur. Quod nomen juste illi congruit, qui jam
cael_estia secreta contemplatus, terrena deseruit ac despexit; et ut
mah semper labuntur ad deteriora, sic boni properanter ascendere
nituntur ad meliora...

Autant faire grace du reste du chapitre. Quand l'auteur
reprend le fil du récit pour dire que Dominique, apres un
.an et demi passé avec ses parents comme pretre, les quitta
com_me un voleur, «Expleto anno cum sex mensibus cum parenbbus postquam adeptus est dignitatem presbyteratus... eos

�160

GEORGl!S ClROT
1

ut latro laudabilis 1 deseruit...», c'est encore pour masquer
sous l'amas de sa rhétorique son indigence, assez naturelle
d'ailleurs, en fait de documentation biographique. Constaton&amp;que le pretre de Berceo a su la trouver, cette documentation;
il l'a trouvée autour de lui, en regardant les enfarlts a l'école,
et il a su tracer un petit tableau plein de fraicheur et de vérité.
Mais s'il sait regarder et voir, il sait aussi rendre. Dans ces
strophes pesantes et massives, ou la pensée prend forcément
quelque solennité, ou la cheville est inévitable, il trouvera le
moyen de se révéler comme écrivain, comme poete, a qui
voudra bien soulever, soupeser chacune des grosses pierres.
que son ciseau a taillées.
Et d'abord, il lui faut l'expression concrete, matérielle.
Pour dire que tous faisaient l'aumélne au moine Dominiquelorsqu'il partit pour Cañas, il montre les gens lui donnant,.
qui un liard, qui un morceau de pain:
todos Ji dauan algo, qui media qui catico (str. 105).

Ce qu'est la vie d'un pauvre perclus, cloué sur son lit.,
deux vers le font comprendre:
que auia muy grant tiempo que non salia del lecho,
tanto uedia de fuera quanto de yus el techo (598).

C'est-a-dire de tej as abajo; il ne voyait que se qui se passait entre son lit et son toit.
Le poete apparait a maint détail, bref, mais précis. Uo
mouvement bien noté suffit a représenter une attitude, un,
personnage. Quand le petit patre fut envoyé a l'école,
Dieronli su cartiella, a ley de monaziello,
assentosse entierra, tolliosse el capiello,
en la mano derecha priso su estaquiello... (36).

Devenu moine, nous le voyons

L EXPRESSION DANS GONZALO DE

BERCEO

Do ~u~nd le roi D. García, furieux de la résistance du prieur
mtn1que, agrafe son manteau et sort du couvent,
afiblose el manto, partiosse del con uen to (' 56),

ne voyons-nous pas da
l
t
' ns un seu geste, sa colere difficile
conten~e par le respect du lieu, et en rneme temps l'é mt:n
d es motnes?
M · 1
.
mo ton
a1s e pneur a pris la route de l'exil,
beujendo aguas frias, su blagujeJlo fincando (182);

ce baton sur lequeJ iI s'appuie ne dit-i1 pas
nuement et la fatigue?

a lui

1 Une des rares images de Grimald, et Gonzalo ne l'a pas conservée (65).

seu1 Je de-

Au contraire, telle Perrette avec son
.
apparait cette brave fem
.
pot au la1t, nous
et bien d'1spose:
me qui part pour le marché, allegre
uistio sus buenos paños, aguiso sus dineros (290).

~~ ~•est pas opérer un rapprochement forcé
d
ser 1c1 a La F t • . .1 ,
que e penon atne, t n est pas question d J .
Berceo; mais n'est-il pas vrai ue la .
' e ~1 comparer
tique et r.a ']" d
q
potnte a la fo1s humoris1, m1 iere e notre gra d f. b r
boutade du clerc de la R· . n a u tste apparait dans telle
toJa,. par ~xemple quand celui-ci fait
remarquer que J i
. .
a emme qui devmt sourde et muett
avo1~ fa1t son pain Je samedi soir et qui fut guérie par ;. ptour
cess1on du saint,
tn erdesend en adelante, esto es de creer
las viesperas del sabbado non las quiso pe d
non to uo atal hora su massa por cozer (570; . er,

ou Jorsqu'il demande en peu de patience encore:
~y oyr me quisiessedes bien uos lo contaría
ass1 como yo creo poco uos deternja
'
non combriades por ello uestra yant~ mas fria (376).

C'est peut At
-e re meme un peu plus familie
.
fa&lt;;;on pJ
.
r, mo1ns sans
' us vu1ga1re, disons Je mot que La F t .
· B
'
on ame ne J'a
jamais été·
.
' ma1s erceo ne s'adressait pas a des fill d
es e marqu1ses ou a des f◄
plus pres de Sama:7mes ~e. gros financiers. Pout-etre est-i1
comme J .
. .
ego, d a1lleurs presque son compatriote
u1, Rzo;ano, mais de J'autre célté de l'Eb
d L,
To"'º IX.
re, e a
A

los oios apremjdos, el capiello baxado,
la color amariella, como omne lazrado (86).

l6!

II

�GBORGBS ClllOT

Guardia (presque en face de la sierra de San Lorenzo, du val
de San Millán, de Madrid et de Berceo ...)
Toutes les fois que l'auteur qu'il s'est donné la tache de
mettre en vers castillans n'offre point les précisions goOtées,
exigées de son public, il s'en excuse avec la meme bonhommie. A cet égard le passage le plus plaisant est peut-etre celui
ou il constate avec chagrin qu'il manque un cahier a la fin de
]'original; il ne peut, en conséquence, expliquer comment sortit
de prison le chef, moitié chevalier, moitié bandit, dont il a
commencé consciencieusement a narrer l'épique randonnée,
et qu'il montre livré au roi par ses concitoyens:

l.'.EXPRl!Sl&gt;ION DANS GONZAl.O D.E BBRl.EO

163

La paralytique placée devant le sépulcre
vénéré geint
comme un cbat rogneux,
yazia ella ganiendo como gato sarnoso (586)

Non moins expressif et 1
1.
oarrateur a propos du , . p _us p a1sant, est cet aparte du
pr1sonn1er auquel le . t
et a donné un pilon de b .
sa1n est apparu
o1s pour rompre ses chaines:
non moldria mas ayna aios en el mortero (659).

Et c'est dans le meme style
' .
premier livre, il déclare
qu arnvant vers la fin de ce

De qua! guisa salio dezir non lo sabría,
ca fallcscio el libro en qui lo aprendia:
perdiese vn quaderno, mas non por culpa mia;
escriuir auentura seria grant folia (7 51 ).

non me quiero en cabo del rio enfogar (387).

Pas plus qu'a Samaniego, les expressions populaires, un
peu vulgaires meme, ne lui font peur. Mais elles ont chez lui
une saveur toute particuliere, parce qu'elles donnent a son
récit cette allure familiere qui en font tout autre chose que la
froide et pédante prose du moine Grimald.
Pour faire ressortir le sérieux du jeune monaziello dans
l'étude, il nous &lt;lit
non queria el meollo perder por la corteza (39).

Les sentences proverbiales les if¡
pas si nombreuses qu'on
, . re ranes, ne sont pourtant
.
pourra1t s'y atte d . 1
été s1 commodes pou
. 1
n re. e les eussent
relevé deux:
r garntr es quatrainsl A peine en ai-je
tno cauo el fuego malo es de guardar (5 t )
omne que non uede non deuia seer nad~ (388).
. '
Sl 1auteur emplo · d
.
te es express1ons
e
é
et aux occupations journaliere
mpru_nt es a la vie
les tissaot a son discours d 'un: ;ux c~os:s rustiques, c'est en
néralement c'est pa
.,. d ai;on tnbme et concrete. Gér maniere e comparaison:

Quand Dominique se rend compte que son attitude vis-avis du roi va le forcer a quitter le couvent, le poete traduit
ces prévisions d'une fac;on qui évidemment n'a rien de relevé:

Nolo pre~aua t 0 d 0

que a comer auja pan de otro molino (162).

quanto tres chereuias (70)
'

1•

yazia como un

eepo quedo en vn logar (597).

Avec non moins de justesse
.
est décrit l'état de la fi
. ma1s sans plus de recherche,
emme qui fut prise de paralysie subite
que se fizo tan dura como una madera (291).

Déja cité par Amador, l ID, p. 251.

1.

' coruos como enzinos (468);

et d' un mis
· érabie percl us:

Enfin, au moment ou le saint éprouve les affres de l'agonie, on n'est pas peu étooné, pour ne pas dire choqué, de
cette réflexion:

'

1.

Des pauvres honteux, tourmentés par la faim il d·t·
yazco tras ayunados

mas li plogo con ellas que con truchas cabdales (490)

i.

----1

Déja cité par Sánchez.

'

�L'BXPRBSSION DANS GONZALO D8 BERCEO
GEORGES CIROT

Deux images reviennent assez souvent pour énonce: le
terme d'une comparaison péjorative. D'abord celle du chien:
que fazia continen&lt;,;ias más suzias que vn can (334);.
non me da mayor honrra que si fuesse ;"_can (158),
en cosiment de canes quando iaz el chnstiano (356).

.
Le premier vers s'apphque
a, un dé mon que
. chassa
. . San.
Millán· le second est mis dans la bouche de samt Dom1mq~e.
le troi~ieme a trait au malheureux qui tombe entre l~s mam~
des Maures, et doit s'entendre ainsi: «quand le chrétten esta
la merci de tels chiens» 1 ,
Ensuite la prison. S'agit-il de perc!us encore?
ambos yazian trauados corno presos en cueva (603).

Ou d'une aveugle?
sy yoguiesse en car&lt;,;el non yazria más &lt;;errada (622).

Quand le saint reproche au roi Garcia sa cupidité, il lui dit:-

165

La chasse et la peche fournissent également a notre poete
&lt;le ces locutions qu'affectionne tout homme qui connait l'art
&lt;le poursuivre le gibier ou le poisson, et qui sont souvent si
-expressives. Quand le saint se meten quete des Maures fugitifs,
fué derecho al cauo, como buen uenador,
que tiene bien batuda, non anda en error (440).

Lui-meme emploie ailleurs la meme image:
buscades Ja batuda, tenjendo el venado (510),

«vous cherchez la piste quand vous avez le gibierl » Sans doute
&lt;:e vers est le cinquieme dans une strophe; mais rien ne prouve
que c'est lui qui a été surajouté; en tout cas ce n'est pas lui
qui est de trop.
Serait-il banal, en tout cas, de dire que le diable prend les
hommes a l'hamec,;on? il l'est beaucoup moins, que ce soit le
saint qui prenne ainsi le diable:
que sabia al demonjo echar bien el anzuelo (635).

Quantos aquí sedemos, yazemos en mal baño (152).

Il y a du reste un sort aussi peu enviable, et c'est ~o~;tan~ece~~~
. . l 'homme atteint de gota mortal, d ép1 eps1 ,
qu ' e0t ch01s1
n'avait eu le souci de son ame:

Est-ce par routine, et pour faire comme les autres, ou par
plaisanterie, que Gonzalo déclare, des le début, que son travail.
bien valdra, como creo, un vaso de bon vino? (2).

por Jo al más querria colgar de vn ualuerto (404),

c'est-a-dire se pendre

a un bastionl

.
merci, que Je mot cosiment peut
C'est bien, me semble-t-11, par •1 és par M Menéodez Pida! au
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hésitations, dans Je vers 2743 du poeme··
1

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d'un tel sens donné ce mot.
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· a·t ainsi:
vers comme e.Xclamatif' et le second se comger i

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ª

Sangrientas son 1as camisas ~ todos los ~iclatones.

Mais il est d'un pays de vignobles, de la Rioja, ne l'oublions
point. Aussi bien son style s'en ressent-il. Les métaphores
qui, chez lui, ont le plus la saveur du terroir sont bien celles
qui se rapportent a la culture de la vigne:
La cepa era buena, engendró buen sarmjento (9),

dit-il en parlant des parents du saint. Le roi Ferdinand est
satisfait de la réforme opérée dans la maison de Silos:
vedia que su maiuelo natural mente prisa (219).

Pareillement, quand le réformateur rappelle en que] état
il a trouvé le monastere,
Nos atal lo trouamos como viña dannada,
que es muy embegida porque fué mal guardada;

�166

GEORGBS CIROl'
L'BXPRBSSION DANS GONZALO DE BBRCBO

agora es maiuelo, en buen precio tornada,
por yr ameioria está bien aguisada (500).

Plus poéti que, sinon aussi expressive, est cette métaphore
mystique tirée de la grenade :

Et il ajoute:
Fio en lhesu Christo, Padre de piadat,
que enesti maiuelo metra El tal bondat,
por ond abra grao cuesto toda la uezindat... (50, ).

Sans doute l'évangile selon saint Jean (XV) a pu suggérer
l'image de la vigne, du cep, des sarments; rnais ce ne sont pas
la des métaphores stylisées. C'est parce qu'il connait la jolie
couleur du vin de treille qu'il la retrouve dans celle d'un ruisseau vu en songe par le saint:
el otro más vermeio que ujno de parrales (230).

Et il fallait étre d'un pays de vignerons pour écrire ceci:
Oorninique priait pour que le lie de leur mauvais vin (il s'agit
des hérétiques) ne fit pas bouter la foi; c'est-a-dire ne la corr~mpí:t point, ne l'abimat point:
que la fe non botasse la fez de su mal ujno (77)

167

1•

1 Le mot cbouter•, par Jeque! je rends botar demande une explication. Parmi les acceptions que lui donoe Littré, je note ce!Je-ci:
«V(erbe) n(eutre). En parlant du vin qui pousse au gras. Les vins de
ce cru sont sujets a bouter. Bouter, en parlant du vin, est le méme
mot employé comme nous employons aujourd'hui pousser: du vio
poussé au gras. » En Gironde, «bouter, n'est pas connu, que je sache;
mais pousser au gras se dit du vio qui devient huileux, qui file.D'autre part, le mot bota,· est donné par le Larousse ilustrado comme
ayant en Amérique le seos de malgastar, derrochar (botar su fortuna);
et c'est bien un des seos que M. Aníbal Echeverria y Reyes daos Votes usadas en Chile, Santiago, 1900, donne a ce mot: «disipar, dilapidar,
derrochar•; il traduit botador par cmanirroto, pródigo, . Zerolo signale,
mais non comme américanisme, l'expression figurée Ha botado una
gran fortuna, avec le sens de •disipar, despilfarrar la fortuna». Ni le
Diccionario de l'Académie de 1822, ni Cuesta n'indiquent pareille
acception, et Cuervo lui-méme considere botar el pañuelo pour perderle comme une impropriété; il considere que cbolar supone cierta
violencia en el esfuerzo (botar un buque al agua, bota,· la pelota)»:
cela daos ses Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogota1ZQ, 5• edition, paragr. 530), car il n'a pas inséré le mot daos son Diccionario de

Ond nascio tal mjlgrana feliz fué el mjlgrano,
e feliz la mjlgrana que dió tanto buen grano (675).

Et c'est aussi poétiquement que nous est dépeint I'état de Ximena de Tordomar, une miraculée qui avait perdu l'usage
d'une de ses mains:
Semeia la seca paia, z la otra buen grano,
la seca al yujerno, la sana al uerano (617).

N'oublions pas ici que saint Mathieu (XII, IO), saint Marc
(III, r) et saint Luc (VI, 6) racontent le guérison de la main
desséchée. Le parfum de l'Evangile se mele a celui des champs.
Et encare ici:
Q ua! semjenca fizieredes, tal era pararedes (467).

II est peu d 'images plus évangéliques en effet que celle de la
semence. Nous retrouvons aussi «la lumiere sous le boisseau»;
mais la figure est ravivée. II s'agit du corps de saint Dominique, mis en terre, telle une lumiere brillante dans une lanterne sourde :
Metieron grant thesoro en muy grant angustura,
lucerna de gran lumbre en Jenterna obscura (531).

}'espere que tous ces specimens de l'expression dans Berceo auront monteé combien Menéndez Pelayo avait senti cet
art fruste et charmant.
construcción y régimen, Covarrubias ignore notre seos; mais le Tesoro de
César Oudio (1616) signale cBotarse la color, se desteindre descharger»: c'est bien de cela qu'il s'agit daos le vers de Berceo. 11 s'agit
done en somme d'une maladie du vio que l'on considérait comme
causée par une mauvaise lie. On prenait l'effet pour la cause, la lie
n'étant qu'un dépót provoqué par la décomposition du vio. Mais il
fallait que Berceo füt assez familier avec le phénomene pour en tirer
une métaphore. Je laisse de cóté la question étymologique. Daos la
Memoria II du tome IV des Memorias de la Real Academia de la Historia, par Fr. Martínez Marina, botar est rapproché de J'arabe bathira&gt;
dont l'un des sens est cdéprécier,; mais Eguílaz y Yanguas n'en dit
ríen. Salvá traduit cvin poussé• par vino apuntado, torcido, vuelto.

�168

GEORGES CIROT

L'EX:PRESSION DANS GONZALO DE BERCEO

II ne serait vraiment pas difficile de recueillir dans les
autres ceuvres de Berceo, ou du moins mises sous son nom,
des traits du meme genre. Je n'en citerai que quelques-uns,
dont deux me sont fournis par le lexique que 1\1. Menéndez
Pida! a mis au t. II de son Cantar de Mio Cid, p. 494 et 448.
Pour dire que les Juifs n'auront pas a se féliciter d'avoir obtenu
de Pilate la condamnation du Christ, Berceo emploie une expression imagée, mais qui a besoin pour nous d'explication:
Non se prendran a las barbas nunca dessi mercado

(Loores, 64, éd. Janer.)

c'est-a-dire qu'ils ne se toucheront pas la barbe en signe de
contentement. Toujours le mouvement expressif, si remarquable dans l'art gothique. Voyez les derniers mouvements d'une
mourante :
Alzó la mano diestra de fermosa manera,
Fizo cruz en su fruente, sanctiguó su mollera;
Alzó ambas las manos, juntólas en igual,
Commo qui riende grac;ias al buen Rey spiritual;
Cerró oios e boca la reclusa leal,
Rindió a Dios la alma, nunca más sintió mal.
(Sª Oria, 176-7).

II n'est pas jusqu'au Sacrificio de la Mz"sa, sujet austere
pourtant, et pretant pcu au pittoresque, qui ne nous suggere
de temps en temps une impression nette, un souvenir familier:
.apres les oraisons, le peuple assis, ecoutant l'építre, lue d'une
voix puissante, puis se levant pour l'Evangile, tetes découvertes, et ces trois signes de croix qui étonnent le catholique
-du nord, non habitué a de tels rites:
Desent leen la pistola, la oración complida,
Leen la alta mientre por seer bien oyda;
Asienta se el pueblo, fata sea leyda,
Fasta que el diachono la bendición pida...
Levantósse el pueblo, cascun de su lugar,
Descubren sus cabezas por meyor escuchar,
fazen cruz en sus fruentes con el dedo pulgar,
en boca e en pechos, ca tres deuen estar.
(Edic. Solalinde, 40, 46.)

Outre plusieurs vers tirés du Santo Domingo, déja cités,
Sánchez donne encore ceux-ci :
Qui las oír quisiere tenga que bien merienda ... (Signos, 2.)
Correrán al juicio quisquier con su maleta... (22)
Jesucristo nos guarde de tales pescozadas... (47)
i\Ias non Ji valió todo una nuez foradada ... (San Millán, 118.)
Que li costó bien tanto como una porrada ... (266)

Amador en a relevé quelques autres. Un, que j'ai repro&lt;luit, dans le Santo Domingo; un dans les Milagros, et il est
bien amusant:
Avie en prendo prendis bien usada la mano ... (238)

c'est-a-dire qu'il savait conjuguer le verbe prendere... et le
conjuguer par l'action. Puis, dans le San Millán, quatre, dont
trois sont a retenir :
Mas non Ji valió tanto como tres cañaveras... (53),

équivalent d'un vers du Santo Domi1tgo (70) rapporté plus
haut :
Qua! podría a la otra sobar el espinazo... (419)

et enfin celui-ci, qui ne manque qas d'intéret:
De dar las tres meajas non Ji será pesado ... (2)

pour dire que le profit d 'entendre la Vie du saint vaut bien
trois mailles. Est-ce réellement un appel que le récitateur ou
le lecteur adressait a la générosité des auditeurs? II s'agirait
done d'une récitation par un jongleur qui vit de son métier?
Je me méfie. Don Gonzalo a pu plaisanler, se comparant au
jongleur pour amuser I'auditoire. Je ne le prends pas plus
au mot ici que lorsqu'au moment de commencer la Vida de
Santo Domingo il déclare que cela vaudra bien un verre de
bon vin. Il n'y a la qu'une parodie.
Pour tout d ire, je crois qu'il ne songeait point a gagner
les lauriers poussiéreux que valaient aux trouveres franr,;ais
leurs chansons de geste. II n'écrivait pas pour la foule anonyme des pélerins qui passaient non loin, sur la chaussée de
Santo Domingo de la Calzada, et qui, pour la plupart étran-

�170

GIWRG&amp;S CIROT

gers au pays, n'auraient ríen compris ni a sa langue, ni surto_ut aux ~n~sses de style ou de versification déployées par·
lu1. II écnva1t pour ses amis, pour ses paroissiens, pour les.
moines, pour les Riojanos, pour les castillans qui venaient
prier dans l'un ou l'autre des convents des dewc saints régionaux, San Millán et Santo Domingo de Silos, et qu'attirait la réputation des deux thaumaturges. - Si j'en juge par la vilaine
figure que fait Don García, «de Nágera señor», dans son
oeuvre, je doute que le bon Gonzalo ait cherché a precher les.
Navarrais. Depuis que Ferdinand I de Castille avait vaincu et
tué son frere García a Atapuerca (1054), deux siecles bient6t
s'étaient écoulés: Nájera incorporée a la couronne de Castille
n'était peut-etre plus qu'un souvenir douloureux pour les roisde Navarre, dont l'un, Sancho Sánchez, mort en 1234, avait
pris une part brillante a la bataille de las Navas de Tolosa
aux cótés d Alphonse de Castille... Mais il y avait tout de
meme une frontiere. Et l'écho des vieilles haines retentit encore dans le Fernán González.
1

'

Je ne vois pas la Vida de Santo D omingo ou celle de Smc
Millán écrite pour les jongleurs ni colportée par eux. Ce sont
la des c:euvres de propagande sans doute, et des c:euvres de
passetemps, oui, mais pas pour toute espece de gens. Littérature de réfectoire, alors? Peut-etre, et ce n'est pas la déprécier.
Mais je penserais plutót a des veladas tenues dans un athénée
de village, avec le concours des autorités, merinos, alcaldes,
andadores, les dignitaires de l'abbaye, et la fine fleur du
monde campagnard. Voyez si, déduction faite des familiarités
inévitables, l'allure générale de ces poemes ne cadre pas avec
un te! apparatl
GEORGES CIROT

MISCELÁNEA

LOPE DE VEGA Y TOMÉ DE BURGUILLOS
Creo poder formular una hipótesis basada en documentos
y en pasajes de las obras del mismo Lope, que en tantas ocasiones tienen valor autobiográfico, para pretender probar que
entre l 583 y l 584 Lope de Vega estudió en la universidad
de Salamanca.
Utilizando los resultados de las investigaciones practicadas
hasta el presente, no puede concretarse adónde se encaminó
Lope cuando regresó a la Península después de la expedición
a la Isla Tercera (archipiélago de las Azores) en 1583 1, ni qué
fué de su vida basta que en l 587 fué detenido y llevado en
Madrid a la 'cárcel de corte' por injurias a la familia de Jerónimo Velázquez.
¿Vendría entonces a Salamanca? Admitido el valor autobiográfico de las obras de Lope, no deja de ser extraño que
sus biográfos, siguiendo a Montalbán, sólo le bagan estudiante
de la universidad de Alcalá, y no récojan la afirmación escueta y terminante de Lope en el 'Advertimiento al señor lector'
con que se encabezan las Rimas divinas y humanas del licenciado Tomé de Burgitillos: « ... y asimismo en Salamanca, donde yo Je conocí (a Tomé de Burguillos) y tuve por condiscípulo, siéndolo entrambos del doctor Picbardo el año que llevó
la cátedra el doctor Vera» 2• Este pasaje, que enlaza la vida
1
cLa campaña duró menos de dos meses, desembarcando D. Alvaro [de Bazán, jefe de la expedición] en Cádiz el 15 de septiembre
de 1583•. (RENNBRT y CASTRO, Vida de Lope de Vega, pág. 17.)
2
Folio 6 de la edición de Madrid de 1634.

�Jl[JSCELÁNEA

de Lope con la de Tomé de Burguillos y con la del ilustre civilista, el Dr. Pichardo, gloria de la universidad salmantina
aunque su nombre apenas se escucha ya, nos estimula a n;
resignarnos, como temen Rennert y Castro, «a no saber nunca mucho más sobre la vida de Lope anterior al año 1584 » 1.
, Aunque para estos biógrafos no sea Tomé de Burguillos
mas que un seudónimo 2, y aunque la Barrera reduzca esta
cuestión a ~res conclusiones- la existencia de un poeta Sánchez Burgu11los en el siglo XVI, la existencia de un Burguillos
en el primer tercio del xvu, y el supuesto de que Lope de
Vega fuese el autor de las poesías contenidas en la obra referida-, m~ atrevo a aventurar la posibilidad de que siguiendo
otros camrnos se pueda llegar a determinar la personalidad
del tal licenciado, estudiante de la universidad de Salamanca
según Lope de Vega.
'
En el archivo de la universidad de Salamanca encontré en
unos Registros de matrícula el nombre de Tomé de Burguillos. He pensado que podía tener interés ilustrar este hecho
adiciona~o co~ otros hallazgos que me han salido al paso.
La as1stenc1a de Lope a los estudios generales de la escuela
salmantina, aunque no esté comprobada por asientos en los referidos Registros de matrícula, no hay por qué ponerla en duda.
Aquellos Registros se llevaban para saber quiénes eran y desde ~uán~o, estaban sujetos al fuero académico los que en él
se mscnb1an, tanto para gozar de los beneficios del mismo
por su calidad de individuos del 'gremio universitario', como
para acatar las disposiciones de los estatutos y constituciones
de la universidad; mas para entrar en los generales - sobre
todo en los de Cánones, Leyes y Teología a la hora de prima,
donde la asistencia era numerosa-, no se necesitaba requisito alguno; se podía entrar en ellos con sólo 11evar el 'hábito
decente' o sea el traje que los estatutos exigían a los estu1 Obra cit., pág. 19.
2

:Lo~e pretende que estos versos fueron sacados de los papeles
&lt;le! ltcenc1ado Tomé de Burguillos, seudónimo que ya había tornado
en los certámenes en honor de San Isidro.&gt; (Obra cit., pág. 342.)

Jl[JSCELÁNEA

t73

diantes de la universidad, honesto, sin sedas ni otros adornos. El ambiente picaresco de la vida escolar cuadraba a Lope
a maravilla; así perfectamente podemos explicar las palabras
de su panegirista, Dr. Fernando Cardoso, citadas por Castro:
«No se dedigna Lope de aprender... , pues de veinte y quatro
años... aprende cada día tres lecciones juntas de Philosophía,
Mathemática y armas», frase que podría ser fácilmente aplicada a muchos caballeros de la época 1 • Llévame, sin embargo, la frase del Dr. Cárdoso a pensar que no sería en los recintos universitarios donde se ejercitara Lope en jugar las
armas, pues bien sabido es que cátedras de esgrima no hubo
en la famosa universidad salmantina.
Para la determinación de la fecha de la permanencia de
Lope en Salamanca tenemos los datos que él mismo da. Esos
datos nos conducen al curso de 1583-84. Dice Lope que el
año que llevó la cátedra el Dr. Vera estudió con Burguillos y
Pichardo. El jurista a quien Lope se refiere no puede ser otro
que el Dr. Diego Vera, que lo era en Cánones por la universidad de Salamanca, y catedrático en ella desde 1 56o 2 _
Obtuvo en propiedad la cátedra de Decreto en 19 de febrero de 1563; fué después nombrado canónigo doctoral de
la iglesia de Salamanca, y transcurridos que fueron los veinte años de lectura exigidos por la bula Eugeniana, fué jubilado en 1583. Pero este mismo año, por circunstancias que no
he podido averiguar, el mismo doctor desempeñó la sustitución de la cátedra que poseía. La «ha leído él en persona», dice el Libro de cuentas de la universidad del año correspondiente.
Lope de Vega hace también alusión a su condiscípulo el
1 De uno, salmantino, D. Alvaro Osorio, sabemos que en su juventud solla ir a casa «de un estudiante que se llamaba D. Vicente Mingot,
que vive junto a la Madre de Dios, adonde solía jugar las armas y tratar de versos y poeslas&gt;. Véase El a,"io nuevo de IÓ30 en Salamanca,
en La Basílica Teresiana, 1921, págs. 316-322.
2 Sobre la vida académica del Dr. Vera hay detalles en el tomo II
de la Historia de la Unioersidad d~ Salamanca, publicada por el Sr. Esperabé.

�174

~r. Pichardo. La cronología responde en un todo a la hipótesis propuesta; mas estimamos que, para el caso el hombre
.
'
interesa_ ~ucho más que el jurista. Pichardo fué siempre de
una actividad extraordinaria; cuando ya en la edad madura
prestaba a la universidad sus servicios como claustral y como
maestro, desempeñando a la vez los oficios de regidor y correo mayor de la ciudad de Salamanca 1 , cual si todo ello
fuese liviana carga para él, todavía Je quedaban energías para
actuar como letrado. Autógrafos suyos hay muchos en el ar-chivo de la universidad, y no pocos en los legajos que pro-ceden de la extinguida audiencia escolástica. Menos escrupuloso que activo, podría decirse que amó el derecho, hacién-dole compatible con la iniquidad; su ductilidad de carácter
era tanta como su fuerza de voluntad; así podía mantener el
partido que aceptaba como bueno en cada caso, sin someterse a las exigencias de una estricta legalidad - conozco varios de ellos -, y lograr que su criterio prevaleciera. Estu-diar la vida del Dr. Pichardo sería de interés; aun en este solo
1lspecto de su amistad con Lope de Vega podría ofrecer alguna novedad; no deja de ser extraño que, habiendo tenido oca-sión de verse en la Corte-el Dr. Pichardo la visitó con bastante frecuencia-, Lope le recuerde en una de sus últimas
obras, cuando ya su antiguo condiscípulo había muerto 2_
Pichardo estudió en Salamanca. No tengo a mano las fechas
-de sus inscripciones de matrícula, pero desde luego en más de
cuna ocasión recuerdo haberlas leído. Después de haber obtenido el grado de bachiller, y cumplidos los requisitos del estatuto, se graduó de licenciado en Cánones - según puede
-comprobarse en los Registros correspondientes - en 20 de
1

IUSCBLINBA

MISCELÁNEA

Este particular lo averigüé en un expediente de la audiencia
-escolástica de Salamanca y di cuenta de él en artículo publicado en el
número de octubre-diciembre de 1917 en la Revista de Archivos, bajo
el titulo «Don Fernando Pimentel, Maestrescuela de la Iglesia de Salamanca».
2
Murió en Valladolid el 26 de enero de 1631. Éste y algunos otros
-extremos de su vida constan también en la referida obra del Sr. Esperabé.

l

175

:abril de I 589. Dos años después se graduó de licenciado y
doctor en Leyes. No hay dificultad ninguna para admitir que
en el curso de I 583-84 Pichardo, estudiante, fuese condiscípulo de Lope, y entrambos &lt;1sistentes a la cátedra de Decreto,
-que el Dr. Vera, jubilado en ella, leía personalmente.
Otra coincidencia merece ser anotada. Lope de Vega fué
-grande amigo del celebrado y casi desconocido poeta Liñán
de Riaza, que estudiaba en Salamanca en 1583, según tuvo
ocasión de dar a conocer D.ª Blanca de los Ríos 1 •
Tócanos ahora hablar del tercer personaje del 'Advertimiento' del licenciado Tomé de Burguillos. Las notas que en
los Registros de matríettlas de la universidad de Salamanca
hallé no pueden hacer alusión al condiscípulo de Lope de
Vega. La una, del Registro de 1599-I6oo (fol. 17 5), con fecha
de 21 de junio de 16oo, en el grupo de Gramáticos, retóricos
p griegos, es como sigue :
«Thomé de Burguillos, natural de Mingorría, diócesis de
Áuila, oy dicho día&gt;. Y la otra en el de 16o4-16o5 (fol. r6o v.),
correspondiente a la Facultad de Artes: «Thomé de Burgillo,
natural de Mingorría, diócesis de Áuila, del 1 .º año.» Pero relacionarlas con el personaje en cuestión, con visos de alguna
verosimilitud, no es tan difícil. No puedo afirmar si al lado de
la matrícula de Pichardo figura la de algún Tomé de Burguillos en los cursos de 1583 ó 1584, pero el hecho de que doña
Blanca de los Ríos, que examinó los Registros de esos años,
no la mencione, es motivo más que fundado para creer que
tal inscripción no consta en ellos. De las matrículas insertas
se infiere sin dificultad que en 21 de junio de r6oo un Tomé
de Burguillos, natural de Mingorría, fué a las escuelas adscritas a la universidad de Salamanca a estudiar latín en los cursos de 'mayores, medianos o menores', y que aprobado en el
examen de suficiencia de Gramática pasó a 'oír ciencia', como
1

Del siglo de oro. Tomo III de las Obras completas, págs. 129-131.
D.ª Blanca repite las palabras de D. Cayetano A. de la Barrera tocantes a la amistad que unia a Lope y a Liñán de Riaza; mas ni ella concreta la cita, ni yo he tenido ocasión de recoger el texto en que se
haga la afirmación aludida.

�176

MISCBLÁNXA

entonces decían, a la facultad de Artes en 16o4, fecha en la
cual, de casos similares recogidos en Registros de esta índole
que se conservan en el archivo de la universidad de Salamanca, puede presumirse que el escolar en cuestión contaría
de diez y ocho a veinte años. Para aquel entonces, el Dr. Pichardo era catedrático de propiedad en la facultad de Leyes~
Lope de Vega hacía muchos años que no gozaba de las orillas del Tormes y el Dr. Vera había muerto.
¿No podría ser, sin embargo, este estudiante hijo o pariente del licenciado que hacia 1583 parece ser que fué condiscípulo de Lope? Quizá parezca la apreciación atrevida, pero la
existencia de un hombre así llamado, graduado tal vez en la
universidad de Ávila - pues su nombre no consta en los Registros de la de Salamanca-, no será de dificil averiguación,
y podría ser tema nuevo y atractivo para quien pretendiese
estudiar al personaje que quiso perpetuar Lope en sus Rimas,
máxime después de saber que en lugar inmediato a Salamanca vivió a fines del siglo xv1 una familia que llevó aquellos
mismos nombre y apellido.

*

**
Aunque en las líneas precedentes no he tenido ocasión de
hablar de La Dorotea, puede quedar sobrentendido que no he
dejado de tenerla en cuenta. Entre los varios ejemplares de
esta obra que he consultado se halla uno de la primera edición (Madrid, 1632) existente en la Biblioteca Nacional con
la signatura R-7854, que perteneció al duque de Grafton y a
\V. B. Chorley, en una de cuyas guardas encontré una nota
escrita en inglés, de algún valor para el estudio del carácter
autobiográfico de La Dorotea, carácter enunciado de manera
velada al publicarse, pues ya en el proemio de D. Francisco
L6pez de Aguilar se lee que el autor «había querido seguir
la verdad mejor que estrecharse a las impertinentes leyes de
la fábula&gt;.
Castro, hablando de este extremo (pág. 7, nota), dice: eYa
en 1839, Fauriel, en un artículo de la Revue de Deux Mo1ttks,

WSCELÁNKA

177

señaló y discutió el carácter autobiográfico de La Dorotea.&gt;
Este texto parece indicar que no era entonces la cuestión muy
conocida del público, ni aun de los eruditos; una nota puesta al
mismo artículo de Fauriel justifica esta suposición 1 :
«Cette biographie ... parait ici telle qu'elle a été lue... , mais
détachée des considérations préliminaires ou l'auteur a jugé a
propos d'entrer pour établir le caractere vraiment historique.
de quelques ouvrages de Lope dont il a fait beaucoup d'usage,
et particulierement du fameux drame en prose intitulé Dorotltée. Cette discussion n'aurait gu~re pu intéresser que les personnes déja versées dans le connaissance de la littérature
espagnole, et nous l'avons omise.» La apreciación de Fauriel
fué discutida por los críticos franceses, como Castro indica;
pero la especie del carácter autobiográfico de La Dorotea se
abría camino. Ticknor, London, 1848, II, 150, escribía hablando del asunto : «It was written in his youth, and, as has
been already suggested, probably contains more or less of
his own youthful adventures and feelings. But whether this be
so or not, it was a favourite with him.&gt;
La nota manuscrita del ejemplar arriba citado, de letra de
principios del siglo XIX, es copia de algunos fragmentos de
un artículo publicado en Tlze Quaterly Review, y en ellos se
afirma en términos que no dejan lugar a duda que quien los
redactó consideraba ya a La Dorotea como obra autobiográfica. Dice así: «See The Quaterly Review, vol. XVIII, p. 43,
nº XXXV, oct. 1817, for an epitome of this work. This is not
a pastoral, it is an action told in dialogue having nothing of
the regularity even of a spanish drama and far exceeding ali
dramatic bounds in length. There exist severa! and such works
both in spanish and portuguese. In the eclogue to Ciaudio,
Lope calls this his Iast and favourite work. The story of the
Dorothea has neither plan, interest, nor catastrophe, and only
it should have been the author's favourite is incomprehensible
unless in the person of Fernando he has related sorne of the
1 Lope de Vega, artículo de la .Revue de IJeux Mondes, tomo XIX,
4.ª serie, pág. 593.
Tm,10 IX.
12

�178

l\llSCBLÁNBA

l\llSCELÁNBA

adventures of his own early Jife. Many pieces of poetry are
inserted with little artifice in theDorothea, indeed some ofhis
most admired poems are to be found in this work and in the
Arcadia.»
Como no me ha sido posible hallar el número mencionado
&lt;le Tlze Quaterly Review, reproduzco esta nota en que aparece
la más antigua referencia de que yo tenga noticia sobre el
valor autobiográfico de La Dorotea.-AMALIO HuARTE.

rote 'vadio'. Je n'hésite pasa rattacher giria, attesté depuis Je
xvrn° siecle, a fr. girie, dans le sens de 'tromperie 1, niaiserie',
mot qui doit etre assez anden, d'apres le témoignage du suffixe
-ie usité seulement en a. fr. (folie, estoutie, sotie) et remplacé
depuis par -erie (Meyer-Lübke, Hist. Gramm. d. frz. Spr. 2,
p. 68), cf. gillerie chez Beaumarchais. Pour des emprunts
faits par le calao a !'argot frani;ais voir Coelho, p. 96 suiv. 2 •
Reste encore a expliquer l'accent du port. gíria: faut-il partir
&lt;lu prov. Giri (G. Paris, Loe. cit., cf. Gilot et Girot nom de
famille catalan) et imaginer un gíria, gira d'aprés Je couple
soberbo-soberbia, soberba? 8 • - LEo SP1TZER.

PORT. «GÍRIA» 'CALAO' 'ARGOT'

= ESP.

Universilé de Bonn.

«GERIGONZA»?
1

Les romanistes semblent d'accord en admettant pour ce
mot la parenté avec esp. gerigon;a 'langage narquois' (Oudin),
jerga, port. girigon;a, prov. gergon, frarn,;. jargon, ital. gergo,
zerga, etc.: Coelho, Os Ciganos de Portugal (1892), p. 57,
écrit, p. ex.: «A forma gira teria nascido de * girion;a pela
suppressao do suffixo -onya.» La meme opinion est exprimée
par M. Sainéan dans L'argot ancien, p. 30, par Candido de
Figueiredo daos son Diccionario, etc.
Pourtant, c'est M. Sainéan lui-meme qui nous fournit des
matériaux pour une autre étymologie dans son livre récent
Le langage parisien au, XJXe siecle (1920), p. 38-39: il cite
le fr. pop. giries attesté par d'Hautel (1808) dans Je sens
'forces, tours de bateleurs', 'grimaces, douleurs feintes et hypocrites' et un girie dans divers dialectes: Anjou: 'mauvaise
raison, mensonge, tromperie'; Berry: 'plaintes hypocrites, jérémiades ridicules'; Poitou : 'moquerie, hypocrisie'; Normandie: 'grimace, farce, mauvaise plaisanterie'. Ce dernier sens est
le plus proche de ]'origine; cf. norm. girot 'qui fait des grimaces, qui se plaint ridiculement, bete' (Duméril); c'est du
personnage de la farce populaire nommé gilles (v. Littré) qu'il
s'agit; on sait depuis G. Paris que Aegydius a donné gilles et
gire; cf. Mél. linguist., p. 274, et Duméril s. v. girot.
Le norm. girot se retrouve chez Coelho, p. 74: calao gi-

179

Cf. les dénominations de !'argot partant de l'idée 'niais' (bles&lt;]Uin,jobelin, bigonze) ou ' trompeur' (tangue verte) cbez SA1N.ÜN, L'argot
ancien, p. 32 suiv.
2
Cf. encore Gil 'peureux' daos l'argot des malfaiteurs de BarceIone (GrvANBL I MAs, Butlletí de dial. cat. VII, 37) = fran1;. fai1·e gil/e,
v. l'explication par la légende de Saint Gilles chez Littré. s. v. gil/e 2.
M. v. WARTBURG, FE W, s. v. Aegidius explique frao1;. gille 'niais' par le
nom d'un farceur parisien célebre, Gitles le Niais (vers 1640), mais
1\I. KOLBKL, Eigennamen als Gattungsnamen, p. 85 1 qui a le premier exprimé cette opinion, ajoute: «s'il n'a pas pris lui-méme le nom d'un
farceur célebre•, ce qui me parait plus vraisemblable: la locutionfain
pile attestée et expliq uée par Beroard de Verville remonte a la légende
de Saint Gilles fugitif; de la la tradition de donoer le nom de gilles
.iu bouffon timide. Je saisis l'occasio·n qui se présente pour révoquer
en doute l'étymologie de Diez et du REW, 37641 'J)Our come. dzeld,
·norm. giler, prov. gilha = ali. giljan 'se ha.ter'. D'abord les mots norm.
prov. ne signifient pas se ha.ter (comme il semblerait d'apres REW),
mais 'fuir'; ensuite nous avons a coté de prov. gila la forme gilha
exactement comme gile e t gil/e¡ faire gille 's'enfuir' se dit en prov.
Jaire gilo, et prov. faire (sant) gile sigoifie 'déménager, a Béziers, ou
les loyers commencent et fin issent a la Saint Gilles (1•r septembre)';
enfin, tous les mots de l'article RE W, 3764, sont récents. Je conclus
-done que nous avons a admettre tout simplement une dérivation verbale de Gil/es daos le sens de 'faire gille'. Le mot comasque peut étre
-emprunté du prov.
3
A moins que le fr. girie ne représente un gil/ene prononcégijri&gt;
girí. J'ajoute que l'acception 'action de tourner' que Littré ajoute au
Supp!. s. v . girie n'est qu'une interprétation erronée du passage cité

�180

l\llSCELÁNRA

MISCELÁNEA

« VINO

JUDIEGO:.

La note intéressante de M. A. C[astro] sur Vino judiego apporte des renseignements précieux sur l' existence
d'un terme de ce genre en Espagne. 11 vaudra peut-etre la
peine de donner quelques éclaircissements supplémentaires.
sur le sens de l'expression et sur l'existence d'expressions analogues dans d'autres langues romanes. Le «vin juif» était du
vin fait par des juifs, pour l'usage de juifs, auxquels l'emploi
de vin touché par des non-juifs était défendu par la loi rabbinique, excepté dans le cas ou ce vin se trouvait dans une bouteille scellée, de sorte qu'on ne pourrait pas en faire des Iibations. 11 était cependant permis que le vin contenu dans ces.
bouteilles scellées füt possédé, transporté, ou vendu par des.
non-juifs 2• 11 est done probable que le vino judiego appartenant au testamentaire de Medinaceli de 1431 était destiné a
etre vendu a des juifs. Le texte de Sahagún de 1364 n'indiquepas non plus que le vin, moüt et vinaigre juifs dont i1 s'y agit
aient été vendus a des chrétiens.
Le vin juif se retrouve en Catalogne, oü un texte de Majorque de 1315 d'origine juive parle de vin juesch, oujueuesch 3 _
1

dans cet article, causée par l'étymologie de Jaubert (gyrus) : girie n'a.
la encore que son sens habituel de 'tour' 'trie'. Toujours est-il quedans les langues ou vit le verbe girar giragonsa devait fatalernent pren.
dre le seas de 'détour': cat. giragonsa 'tortuosidad, sinuosidad, revuelta' (les giragonses del camí, Dice. Aguiló)=giravolta. - Les formes
chirie, dirie chez Verrier-Onillon s'expliqueront, p. e., par l'immixtion
de chier et dirie.
1
Revista de Ptlologia Espaiiola, 1920, VII, 383-384.
2
Pour des renseignements sur la loi rabinique j'ai des obligationsenvers les professeurs L. Ginzberg et A. Marx, du Jewish Theological
Seminary, de New York.
3
Revue des études juives, 18821 IV, 44. Pour la forme de cet adjectif
cf.juzevesc, «judaisme», relevé par LEvY, Provenzaliscl1es SupplementWórterbuch, s. v., d'apres la traduction du Nouveau Testament, publiée par Clédat.

181

On retrouve une expression semblable en Sicile dans un do-cument administratif de Catane de 1404. L'adjectif y revet
Ja forme iudisrn 1 . Ce terme existe encore en sicilien, dans
un sens différent, i1 est vrai. Biundi (1857, 1865) enre_gistre ludiscu avec la définition: « Una parte della carne bovina vicina al fianco.» Traína (1888) a un article semblable, sous
Judiscu. Comme Starrabba l'a i:emarqué 2 , ce mot reflete les
-conditions siciliennes du moyen age, avant l'expulsion des
juifs en 1492. D'apres un document de Palerme de 1435 3 ,
«Iudaei vendunt in eorum macellis, et vendi faciunt in maceJlis christianorum carnes, quae ipsi repudiunt, tanquam no-civas, et eis per legem vetitas Moysis ... et ... christiani ... carnes... emunt iudaicas ... » Comme les juifs ne mangent généralment pas le quartier de derriere, a cause de la diffculté d'en
&lt;&gt;ter certaines parties qui leur sont défendues, on comprend
pourquoi iudisczt a pris le sens que note Biundi 4 •
En Allemagne au moyen age Yudenwín avait le meme
sens que vino judiego en Espagne 5 . - D. S. BLONDHEIM.
johns Hopkins University, Baltimo,·e.

1

LAGUMINA, B. ET G., Codic¿ diplomatico dei giudei di Sicilia, Palerme, 1884, I, 253.
2 Archivio Storico Siciliano, 1873 I, 94, n. l\Ion collegue le profes •
1
seur G. Chinard, a eu l'amabilité de vérifier ce renvoi.
3
LAGUMrNA, Op. cit., I, 423.
' :Jodesco est encore usité parmi les juifs italtens, comme, par
exemple, a Reggio d'Emilia, pour désigner une espece de caracteres
hébreux cursifs. judiego a un sens sernblable dans un document de
Ségovie de 1490 qui parle de «une carta escripta en judiego• (Boleti11
de la Real Academia de la Historia, 1886, IX, 467).
5
VoIR LEXER 1 .Mittel/1ochdeutscl1es Wó"rterbuc/1, s. v.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
S~ITZER, L.-Aufsiitze zur romanisclun Syntax und Stilistik.-Halle,
;\f. Niemeyer, 1918, 8.º, 392 págs.= Aunque el libro 1 como indica su
t'.tulo, tiende más a revelar y resolver problemas de sintaxis y estilística romances que de un idioma latino especia], los ejemplos sacados
de los idiomas de la Península Ibérica son tan numerosos en la obra del
señor Spitzer y las cuestiones que aborda el autor tocan tan frecuentemente a 1~ sintaxis española, catalana y portuguesa, que los Attjsatze
::ur romamsc/ien Syntax und Stilistik, son un instrumento indispensable para todos los que se dedican al estudio de la sintaxis peninsular.
Y llama la atención de los hispanólogos el libro del Sr. Sp. tanto más
cuanto que se basa el autor en materiales basta hoy día poco aprovec.:had?s para tal~s estudios. Pocos esfuerzos se han hecho para utilizar
los neos materiales que ofrece el idioma familiar, la «Umgangsspra~he,, desde el punto de vista sintáctico, exceptuando estudios tao
1
mporta~tes como los de Moreira relativos al portugués y notas suelt~s pubhca~as por otros autores distinguidos. Es indudable que estudios de tal rndole ganarían mucho si se basasen en la verdadera «Umgangssprache,, es decir, en el idioma hablado, fuente que el Sr. Sp.
desatiende obstinadamente; pero aun tal como es, es decir, basado
sobre autoi_-es que imitan el idioma familiar o que escriben en lenguaje
vulgar, el libro del Sr. Sp. ofrece gran interés 1.
1

• Ha reunido en su obra el autor una serie de artículos en gran parte ya
publicados antes en varias revistas. Encontramos, pues, en este libro voluminoso
artículo sobre la sintaxis del pronombre posesivo en italiano, tomado de Ja
2:RP!t, XXXVII, 271 y sigs.; otro sobre las funciones de «la• en francés e italiano, que había salido a luz en la ZFSpr, XXXVIII, XXXIX, XL; otro sobre
•qu~• e? español que había aparecido en el ASNSL, 132, y el estudio sobre la
c?n¡unción •y•, en español y catalán, de la RDR, VI, entre varios otros que
citaremos más abaj_o. He a_quí los títulos de los estudios publicados por primera
vez: «Über syntaktische Emordnung des lndividuellen unter die Allgemeinheit•
(~ágs. 144-172); •Über das Futurum cantare babeo• (págs. 173-18o); «Die syntakt,schen Errungenschaften der Symbolisten• (págs. 281-339), y un artículo, de
carácter general, sobre la teoría de la sintaxis: «Ein Ersatzwort für «Syntax•
(pá?s. 340-345); como era de esperar, la obra del Sr. Sp., concluye con una larga
sme de correcciones y adiciones (págs. 346-379).

:1

Como puede observarse por los tltulos de los estudios mencionados en la nota, el Sr. Sp., con universalidad admirable, abraza todo el
vasto dominio de las lenguas romances, tratando problemas así de sintaxis italiana y rumana como cuestiones de sintaxis francesa y peninsular. Y este rasgo que caracteriza la totalidad de s u obra se manifiesta en la manera de tratar cuestiones especiales que el autor generalmente examina desde un punto de vista que le permite dominar
un terreno lo más vasto posible. Es indudable que este método tiene
grandes ventajas, y los ejemplos que el Sr. Sp. alega para comprobar
su tesis de la «convergencia• sintáctica de los diversos idiomas, en
muchos casos son muy sugestivos. Pero hay que confesar, al mismo
tiempo, que a esta extensión geográfica, por importante que sea, no
corresponde siempre el estudio profundo y detallado que merece el
fenómeno sintáctico, mirado desde un punto de vista más limitado.
Puede sorprender, por ejemplo, que el Sr. Sp. saque casi todos sus
ejemplos de autores modernos y particularmente de aquellos que cultivan el estilo familiar: la• Umgangssprache». Esto se explica, en parte,
por el carácter de los fenómenos que estudia; pero no cabe duda que
en muchos casos sería provechoso un estudio más amplio de la cuestión acerca de la extensión y la historia del fenómeno. Pero, desde
luego, hay que convenir en que, si el Sr. Sp. no resuelve siempre todo
el conjunto de cuestiones que parecen indicar los títulos de sus estudios-pues ésta no era ni podía ser su intención-, prepara su solución con gran habilidad. Sólo hay que lamentar que el autor, lejos de
cuidarse de una clara exposición de las principales cuestiones, se empeñe en complicarlas, intercalando detalles secundarios que estudiados aparte darían mucho más relieve al estudio de la cuestión principal. Ejemplo típico, el artículo sobre el imperativo. Véase lo que ya,
dice a este respecto Vossler, LblGRPI!, 19191 págs. 242 y sigs.
Excederíamos el espacio de que disponemos si nos detuviésemos.
en un análisis de los numerosos detalles que pudieran ofrecer interés.
al hispanista. Excluyamos, desde luego, los artÍculos sobre «chef
d'reuvre• (págs. 15-17), cpayer comptant, (págs. 18-26)1 «vous avez.
beau parlen (págs. 27-31), «persona pro re&gt; (págs. 232-246), que aunque de interés general, se refieren particularmente a cuestiones de
sintaxis francesa. Dejemos a o tros la reseña del estudio sobre el estilode los simbolistas franceses, tan característico como muestra del arte
del autor para tratar cuestiones estilísticas. Sin ser más que notas
sueltas las observaciones que siguen, bastarán para poner de relieve·
el carácter del libro del Sr. Sp. y su importancia para la filología española.
En el artículo «Span., kat. 'y' und, (págs. 247-264) habla el Sr. Sp.
de la separación de partes coordinadas de la frase ( «alto es el poyo, marauilloso e grant&gt;). Refiriéndose el autor sólo a ejemplos sacados del,

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Poema del Cid y del Roman&amp;ero, añadiré que, como era de esperar, tal
fenómeno se observa también hoy día. Compárense, además de los
ver~os citados por García de Diego, Gram. hist., § 305, frases tales
como •en este pícaro mundo de ambiciones y miserias, y donde tan
rara es y tan extraña la paz del espíritu• (Pereda, VI, 52); •mustios
iban los dos y cabizbajos; el uno en pos del otro• (Ibíd., V, 96).
Se parecen a este uso construcciones que encontramos frecuentemente en catalán: «¡E- hu era més alt i garrit que tots, i més galanxó,
i més llambriner!&gt; (Rond. mal/., II, 194 ,; «tot hom va quedar astorat de
lo hermosa que era i agraciada» (lbld., II, 273); •quan s'hi entra s'ha
de passar una bella estona abaos no s'hi veu: tant fosca es i negra la
cambra&gt; (Croq.jirenencs, edic. Avene, I, 38); «les (pues] tenien més
espesses que's cabeis des cap, i ben afuades que eren i ben llargues•
( Rond. malt., JI[, 81). En todos estos casos se ponen más de relieve las
varias partes coordinadas de la proposición.
El empleo de 'y'=al. cund zwar&gt; es tan típico en catalán que vale
Ja pena de añadir al ejemplo dado por Sp. algunos más. Sirve 'y' para
hacer hincapié sobre un determinante de una parte de la frase anterior, por lo general mediante un adverbio o una fórmula adverbial;
puede ser también un adjetivo: «¿lites cóm, cóm Nuri? iEsplicat, corre!
Veurás, y depressa, depressa• (Guimerá, Terra baixa, 128); cEs qu'está
molt trastornada, y de debó, senyor amo• (lbld., 113); c¡Ja'ls faré enrabiar, ja, ab aquest ví! Tant ell com ella que s'enrabiarán; y forsa• (Guimerá, .1Ja,-fa Rosa, 130); c¡Ja hu cree que el s'acabá! ¡i aviat!• (Rond.
mal/., II, 149); c¿l tu no sentires? - iVaja si'n vaig sentir i bé!• (!bid., 11,
.85); •Ja hu cree que le hi posá a tot aixó dins sa butxaca i ben d'ama-gat&gt; lbld., II, 207).-Puede ser determinada toda la frase anterior: cy
are no m'en aniré sense dirho tot al Tomás, y al devant vostre, per
-confóndreus• (Guimerá, Terra baixa, 45); •Arribá a sa porta de sa
cambra de la Princesa i aviat e-hi va esser de-dios, i devant la Prin-cesa en persona• (Rond. mal/., II, 183); cTambé deya la pobra que patía
molt, y per cosas que jo no ho he sapigut may» (Guimerá, Afarfa
Rosa, 84). Determinante en forma de adjetivo: cSi que'a sé unes de
•Cases, i ben grans, i que no hi está ningú• (Rond. mal!., III, 33); c¡Ba"túa! Ja ho era de casada, mes la fatlera ja la tenía: y forta!» (Guimerá,
.Afarfa Rosa, 118); •No van atrapar a ningú, nó, aquellas pedras; que
m'han atrapat a mi, que las he sentidas al milj del pit, y totas» (Guimerá, Terra baixa, 69); •s'en entra ... dios sa cambra, resolt a fer-ne
una d'ase i seca• (Rond. mal!., I, 240). Se explican de la misma manera
«Miurarse d'una i bona• que cita Sp. y •salvarse d'una i bona•. No
creo que sea exacta la explicación que da Sp. de estos últimos giros:
csich frei machen auf ein mal [ =tot d'una?] und zwar für gut, für immer•; un a representa una expresión elíptica equivalente a las siguientes: c¡No la'm fasses an aquesta!, diu es Balle.-Vaja si la hi faré• (Rond.

.r11all., I, 154); el ja va esser partit a fer-ne de ses seues• ( !bid., II, 111);

... Lo que digo: quieren que no haiga pobres, y se saldrán con la
suya• (Pérez Galdós, Alisericordia, edic. Nelson, pág. 22). •¡Aquesta sí
.que m'es bona!&gt; (Rond. mal/., I, 201 ). •¡Si que'n es grossa aquesta!•
( /bid., I, 10); es decir, a giros que se encuentran tanto en italiano Y
francés como en español y catalán, y de los cuales hablaré en otro
Jugar más detenidamente: \'éase Meyer-Lübke, RGr, III, § 88; Haa~,
Franz. Syntax, § 251; Siede, Ausspraclte weni'ger gebildeter Pariser, página 16; Hanssen, Gram. Iris!.,§ 502; l\tontolíu, BDCat, II, 16-18, y las
observaciones que hace respecto de este artículo el Sr. Sp., LblGRPJ,,
1915, pág. 24 1 etc. He aquí algunos ejemplos que pueden explicamos
el origen de los giros mencionados por Sp. : •Aquest cridar de mon
pare no m'agrada gota. Es segur que mos ne vol fer qualcuna• ( Rond.
mal/., I, 196); «¿:-lo hu deia jo que son pare n'hi f.tría c¡ualcuna que la
fadaría?&gt; (!bid., VII, 22); •Ja son es nou gigants que s'en venen a fermén [sic) una• (/bld., I, 141 ); «Donchs si bailas ab la Climentaju'n faré
una• (Guimerá, Afossén 'Ja11~t, pág. 46); •¡De bona me sum escapat!•
(Rond. mal/., II, 201); •de buena se han escapado los dos» (Pío lldroja);
•s'erissó estava fet un Neró; i s'en pensa una de bona• (Ro11d. mal/.,
I, 200); c ... el Rei, que n'hi cercava fer una de grossa• (lbld., I, 238).
«¡Bona la m'has feta amb aquest no creure!, (lbíd., I, 198); cPancho,
vete por Dios y non enrites más a mió padre. Hoy güena la jedemos;
probe de min» ( Tiu Xua111 pág. 20); «¡Ya vendrá la buena!• (Pío Baroja); 'una' en el giro 'lliurarse d'una i bona' supone, pues, un sustantivo (que hoy dia, claro está, no se siente), al cual 'bona' califica.
Hagamos notar que la separación de la partícula determinativa
representa un rasgo t!pico del carácter afectivo del lenguaje vulgar
&lt;:atalán.
Añádase a Jo que dice Sp. sobre el 'et' equivalente en francés, una
referencia a Haas, Fran:)(jsi1cl1e Synta..i::, § 484, y para ser completo
debería mencionarse el uso parecido de •y' en los aut9res clásicos castellanos, por ejemplo, en Cervantes. y en la lengua literaria y familiar
de hoy día. He aquí algunos ejemplos sacados de autores contemporáneos: cPorque estos paisajes, lo he de declarar y sin reproche, son
monótonos, monócromos• tUnamuno, Ensayos, 111, 83), «Son esclavos
y no de ideas, sino de frases, de fórmulas, de rutinarios dogmas, de
los que están poscidos en vez de poseerlos• (lbld., III, 54); •pero los
rebenques y los chicotes de a bordo, ¡ira de Dios!, cosas son que les
hacen temblar v no de frío» (Pereda, V, 44); •Pues le plantas, y en paz,
en último caso;(Quintero, U, 131; lenguaje familiar madrileño); ,Cuatro
mozos embozados I en sus anguarinas pardas I platican, y no de amores, 1 en la mitad de la plaza• (Gabriel y Galán, Obras completas, I, 140).
He aqui algunos otros casos del empleo de 'y': 1) •y' sirve para
introducir una respuesta categórica: «¿Qué ,•os torna entrar una ter-

�186

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

cianar -¡I ben entrada!, diu es gigant, i d'aquelles de pel arreveixinab (Rond. mal/., JI, 224); «¡No tengueu por!, deia sa fadrineta: ¡javos
espassará! - 1 aviat que m'espassará, cridava elJ. (ló!d., II, 227); c¡I hu
dius de bo que les faries? - I tant de bo• (Ióid., III, 55); «¿Tu no has
dit aixó a la guardia civil? - Y si, de part del amo• (Guimerá, Terra
óai.va, 107); cS'haurá dormit. -Y sí, s'haurá dormit por aqul&gt; (Ióíd., 119);
«Y sí, y s!. ¡Quina alegrfa! Sómhi sómhi&gt; (Guimerá, Afossén Janot, página 91).-2) 'y' sirve para reforzar una parte de la frase (al. 'und noch
dazu', 'und obendrein'): •Bueno, separarlos... es ciar; pero no tréurel
com a un gos del molí, y de la seva dona» (Guimerá, Terra óaixa, página 106); «Se prepará tot p'es casament, y per unes noces ab tota l'orde•
(Rond. mal/., I, 113).-3) 'y' en proposiciones afectivas sirve para poner
de relieve, sin rodeos, el motivo de la contradicción a una declaración
anterior (dada bajo varias formas); el lenguaje no afectivo en este caso
darla preferencia a una expresión más explicita. cEts massa tenra per
sebre-hu.-¿l\Iassa tenra i tenc quinze anys? (lóíd., VII, 8); c¡No ftastomeu, l'amo, per amor de Deu! -¿No flastomeu, i he quedat sensa cap
ego• (lóld., II, 45). Compárese además Sp., pág. 259: «¡Ell en tot lo
~ant día no han tocada faus. -No, y es pactes son ... que dins tres dies
m'ho han de tenir segah (lóíd., V, 265)1 ejemplo citado incompletamente por Sp., y una frase de Rodríguez Marín (Cldsicos castellanos,
IV, Ix): «,Qu ién lee ahora La Ca/atea? ¿Quién el Persiles y Sigi.smunda? ¡Y son de Cervantes!-4) 'y' equivalente a una conjunción adversatfra (=más, pero): cTeng s'aigu qui bull fa hores i sa caro qui no
es venguda • (Rond. de Mm., pág. 88). Compárese en español: c¡Y tú
no tienes un hermano estudiante que venga esta tarde de vacantes, y
yo sí'• (Pereda, V, 117 ,; e Le tiraba a herir y no a matar&gt; (García de
Diego, Gram. hist. casi., § 292); «Entrábase la noche, y la fregona no
s;1lla; desesperábase Carriazo, y Avendaño se estaba quedo• (Cervantes, Clásicos Castellanos, XXVII, 253).- 5) 'y' se repite con preferencia
en Jaq Rondaies mallorq11i11es para poner de relieve varias partes equivalentes de una frase: el passaren dies i més dies, i setmanes i més
setmanes, i mesos i anys• (1, 207); el no teníen repos: i bots, i xecalines, i corregudes, i sempentes• (I, 189); el passá un día i un altre dla, i
una setmana i una altra setmana, i un més i un altre més; i en Juanet
:sempre demunt aquella seca» (11, 204); «colombrá, dios sa boira de
s'entrellum, sa Dragonera, i es puig de Galatzó, i es l\fajor, i ets altres
q ue los acompanyen, i ses costes d'Andraitx i sa meteixa vila• (II, 206).
Son éstos rasgos del lenguaje vulgar sobre los cuales, por falta de espacio, no podemos insistir aqul.-6) 'i' puede intercalarse,repitiéndose la
misma palabra o expresión: e La Princesa aquí va perdre ses riaies, i se
posá trista i trista • (Rond. mal/., II, 174); •Ell aquel) cabeiet comencá a
fer-se gruixat i gruixat, (lófd., II, 237); ce-hi puny un poc, i comenca a
tornar gran i gran• (se. forat) (lóíd., U, 185); ce-hu veien i no hu creien,

tan gros ¡ tan gros e- hu trobaven• (Ióíd., II, 297); •iquins reimo_ts tao
grossos ¡ tan grossos!• (.I!Jfd., II, 292); ci haver-li donats tants 1 tant~
de doblers» (Iófd., VII, 89); clos havíen dit que hi eren anats tants 1
tants de cavallers• (Ióúi, I, 254); cy heu de creure Y pensar que [sa
ninona) va créxer, y se va fer tant y tant, qu'aviat cuantrapassá... totes
ses dones d'aquell temps• (lóíd., I, 96); ese posa a ratjar mel i me,i.
(lóld., II, 132); ese posa a taiar pins i pins• (lóid., VII, 63); •,Que "?en
direu? ell al punt comensen a compareixer conIs i conís de llevan~ 1 de
Jlevanh (lóid., VII, 75); ci puny qui puny comencaren a caure m1ques
i miques• (Jbld., II, 13); cEspera qui espera, se feu g_ran d'.ª• Y grao
día, y en Juanet que no venía• (lóld., I, 142); «que s1 no 1 aparteu ...
Que'm matarla, y que'm mataría• (Guimerá, Mossén Janot, pág. 112).
Este procedimiento, a lo que parece (Meyer-Lübke, RGr., lII, párrafos 133, 534; Hultenberg, Le renforcemmt du sens des adjecttjs et des
adveróes dans lu tangues romanes, 1903, págs. 30-31 ), es raro ~n las
lenguas romances. Hasta en catalán la repetición de palabras asrndética es más frecuente. El sentido de la repetición es claro; su carácter
iterativo-intensivo resulta, además, de expresiones tales como: cEn
Tacó tot d'una ja's partit a tirarli [se. drach) pedres y pedres Y mes
pedres• (Rond. mal/., I, 59); cfins que's sol va esser post i re-de-post.
( Jbíd., VII, 64); c;\lentres tant, la mala reyna, segu~a, seguri~sima de
que na l\fagraneta era morta i remorta, estava mes rnflada qu un cala•
peb (Iófd., I, 104).
Se podría decir mucho más sobre el empleo de 'y' en español Y
catalán; pero lo dicho supongo que ya bastará para comprobar que la
partícula 'y' merece un estudio más detenido. El Sr. S~. habla además
del empleo de 'y' en frases interrogativas y exclamativas (pág. 258),
fenómeno tampoco bastante esclarecido hasta ahora. Véanse las obser\•aciones sutiles que respecto del uso de 'et' en francés antiguo hace
Scbultz; Der alifranzosisclie direkte Fragesat::, 1888, págs. 3~ Y s'.gs. A
¡0 dicho sobre 'pero ¿y ...?' en catalán, añadiré que ta~ combmacrón se
encuentra tambi~n en castellano: c¡Tarascona...! La he de romper los
pocos huesos que la dejé sanos... Pero, ¿y los hijos, tío Tremontorio?•
(Pereda, V, 420)1 etc.
. .
En el capitulo Über syntaktisclte Einordnung des lndzviduellen unter
die Allgemeinlieit (págs. 144-172) el Sr. Sp. estudia el emp_leo moderno
de •00• ( con ,•a•= 'nous allons') en francés y casos pareodos. La. tendencia de subordinar el 'yo' (lenguaje del soldado, del pueblo baJo) a
un grupo, y de substituir en preguntas y órdenes por el término ge~eral 'on' a personas determinadas ( con fait un tour?&gt;), resul_ta muy bre_n
de los ejemplos citados. Añade el autor algunas observaciones relativas al catalán, hablando de la expresión de reciprocidad (pág. •_57 nota;
'unus cum altero'), de la partlcula distributiva 'perhom' (que dicho sea
de paso puede emplearse también respecto de animales: cun camp

�188

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

&lt;l'animals ferosos que, si hi afinassen ningú, no hi hauría bocinada per
hom• (Rond. mall., III, 66), y de la manera de expresar el pronombre
•man' (fr. 'on'). Cabe añadir que al lado de 'un', 'un hom', tanto en
provenzal (Ronjat, Essai de sy ntaxe des parlers p,-oven;aux vzodernes
19 13, págs. 235 Ysigs.), como en castellano, se emplea el verbo reflexiv~
-o una forma personal, particularmente la tercera del plural («esa dona
mes gua?ª q ue se fos vista»; •se conexía prou que ... •, etc.) He aquí algunos eJemplos que demuestran el vasto empleo que se hace de esta
última construcción: «¿Que n'has aplegada cap [perdíu]? Ji demana
-s'altre. -¿Com les hao d'aplegar, si voleo mes que el dimoai? diu En
Bernab (Rond. mal!., II,, 26); cMig quartet lluny de ses cases e-hi ha vía
una bassa amb molt de llot. E-hi soterra sa trutja, i e-hi afica ses coes
&lt;les porcs, que no rnés los vessen sa punta• (Ibld., II, 44) (el que babia
está sólo}- «¡Per~ no veig ses egos! - ¡Si son tan amunt, que casi ja no
les destnen• (fbtd., II, 45); «es peu Ji llenega, sa pedra redola, i ja me
tengueren ~n Ju~n de copes dins es torrent• (lbíd., II, 2 ) ; «es corp...
.amolla sa pmta, 1 se fa amuot i amunt, fins que'! pe,rderen de vista•
( Ibíd., I, 136) (está mirando al cuervo una muchacha).
~ Partiendo del tipo 'allons done!' ( = allez done!) en francés, el senor Sp. hace (págs. 162 y sigs.) observaciones interesantes sobre lo
&lt;¡ue llama 'pluralis inclusivus', es decir, la manera de incluirse el que
manda o pregunta algo en el mando o la pregunta dirigida a otra persona (allons done! en lugar de allez done!, etc.). A Jo que veo, este uso
e~ n~uy frecuente en catalán vulgar, como demostrarán los ejemplos
S1glllentes: e En Juanet li surt al enquantre, i Ji diu: ¡Ei, estimat de
ses col-floris'., ¿i ara aont tiram?• (Rond. mal!., II, 220); «¿I ara que cercam? - ¿Que cercarn, demanes? Ara e-hu sabrás, diuen ells» (Ibíd., II,
8~); «I, d_oncs, ja hi tornero, Miqueló• (Croq. pir., Ir, 67; pregunta dirigida a M1queló). En todas estas frases el que babia no sólo dirige la
p~egunta a él o ~os que están delante de él, sino que se incluye a sí
mism~. ~s también muy frecuente, aunque difiere algo del anterior, el
caso srgu'.ente; no se trata de un diálogo (como en los ejemplos mencionados)'. smo de un monólogo. El que habla se anima, como observa Sp.
muy bien, para una acción, representándose como miembro de una
pluralidad que tiene que hacer lo que desea él. Al único ejemplo sa:ado por Sp.
Echegaray (pág. 171) añadiré algunos catalanes, que
1
lustra_n m~y bren el fenómeno: « No-res, digué (!) torcant-se, jaguem
una nuca, 1 sa paoxada toará• (Rond. mall., II, 122); «No res, diu ell,
vendrá amb sa fosca. Esperem-la, que no es pot torbar gaire• (!bid.,
II, 81 ); c¡Fumem! digué des cap d'uoa bona estona, i pega foca sa pipa»
(lbíd., II, 20). Ejemplos análogos Ibid., II, 6, 9, 78. Es interesante eJ
cambio súbito de la persona, sustituyéndose al 'pluralis inclusivus' el
singular, o viceversa: •girem [¡se trata de una sola persona!] abans ele
més raons: no vui jo anar per avall per avall» (lbt'd., II, 109); «Encen-

d:

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

dré sa pipa, i fumarem • (Ibid., II, 6); • A veure aont rnos ajassarn anit,
que no m'aguant de son• (lbíd., II, 91 ).
Citando fr. 'voyons' y esp. 'vamos' (pág. 166), yo habría añadido
cat. 'vearn, vam', hoy día tan fórmula fija como 'vamos'. De frases.
tales como • Veam idó, qui será s'estiratque s'hi atan,;, s'esclama es soldadet• (Rond. mall., II, 104) ha procedido la partícula 'vam, vam si', que
encuentro en el lenguaje menorquin. En monólogos: •Ja sé que feré,
provaré de posar-hi una pesseta, vam si també'n surtirán més» (Rond.
de Men., pág. 38); •Jo qui sempre duc calces d'estam, vam com el filaría si la cremás (se. filosa)• (/bid., pág. 186). Parece que tiene valor de
mera conjunción en la frase siguiente: cDuis-me-la aquí a s'aufabia
de sa ventura, y jo la veuré vam si hu paga sa pessa per tantes raons ►
(Ibíd., pág. 40).
Aunque de indole diferente de los casos mencionados por Sp., páginas 167-1681 citaré aquí algunos ejemplos del empico del plural eo
catalán. Se trata de frases impersonales en las cuales prevalece la idea
de una pluralidad. Citando un solo ejemplo, Tallgreo había considerado este fenómeno corno 'inattendu' (NM, 1917, pág. 170). Se halla,
sin embargo, frecuentemente en mallorquín (compárese, además del
ejemplo citado por Tallgren, el siguiente: «Tampocb no diu be esser
tan maleyts&gt; (Rond. mall., V, 8), y en menorquín: «Per assó no convéessé massa interessats• (Rond. de Men., pág. 41).
En el capítulo cÜber den lmperativ im Romaniscben» (págs. 181231 ), el Sr. Sp. estudia el empleo de lo que llama 'imperativo gerundial' e 'imperativo histórico'. La definición de las dos formas la encontramos en la pág. 216: representa el primero la condición, concesión
o la causa de la proposición principal a la cual precede. Aunque no
tan frecuente como en italiano (anota el Sr. Sp. una larga serie de
ejemplos de la literatura italiana), el imperativo geru n di al no falta
en las demás lenguas romances. Se emplea en catalán y español (no cita
Sp. ejemplos portugueses), aunque su uso, a lo que véo, es más propio de la lengua familiar que de la culta. Sp. saca los ejemplos españoles de Pereda, que, en efecto, hace frecuentemente uso de este giro~
pero la construcción se observa también en otros autores, particularmente en los que imitan el idioma local. He aquí un ejemplo característico de Gabriel y Galán (Obras completas, l, 323) : , y ellos, meo tris
tanto, J pasando miserias, J sufri que te sufri, 1 pena que ti pena, 1 rabia que ti rabia, brega que ti brega... » Sobre la extensión del fenómeno sólo puede informarnos el estudio del lenguaje hablado en las
di versas provincias.
Resultando la composición del artículo de Sp. sobre el imperativo
poco clara, pongo aquí algunas frases que representan los tipos principales: 1) •busca por aquí, busca por allí, hallé en un coche... los cuatro asientos• (Ventura de la Vega, ejemplo ya citado por Cuervo, LenJ

�NOTAS 8181.lOGRÁFICAS
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

guaje bogotano 5 , § 379) -2) • ...y dale que le das a los instrumentos, llegábamos a reunir en la calle una romeria• (Pereda, Ese. mont., V, 18;
corresponde esta frase mejor a la definición mencionada arriba que la
mayor parte de las citadas por Sp., pág. 196); el segundo verbo en
luturo; v. gr.: •camina que caminarás, nos iremos a ese Bajo Aragón•
{Pérez Galdós). - 3) «Pues, señor, tira que tira y habla que habla, llevábamos ya el barril bebido hasta la mitad• (Pereda, Tij&gt;os y paisaju,
VI, 452). Anotaremos que el tipo 3, contrariamente a lo que dice Sp.,
pág. 197, existe también en catalán: «Plora qui plora camina va y s'atu.rava sense sebre per hont prendre ni que fer- (.Rond. 111all., l, 98-99);
«Pensa qui pensa y mira qui mira, afina un pí y s'esclama... • (fbld., I,
"99), cl\fuia qui muia i xucla qui xucla, Ji espassa tota sa rabiada que
&lt;luía• (Ibld., I, 242), etc. Como se ve, en todos estos casos podría des-empeñar la función del imperativo un gerundio.
Tiene, según Sp., otro carácter (aunque en sustancia tiene la misma
forma; véanse los tipos mencionados arriba) el imperativo histórico: continúa la narración y forma parte de la frase coordinada a la
proposición principal (pág. 216); puede llevar este imperativo el calilicativo de 'histórico' siendo equi1•alente al infinitivo histórico. Son
particularmente característicos los ejemplos catalanes que saca Sp. de
Ruyra, y a los cuales podría añadirse buen número de frases de las
Rondaies 111allor9uines, donde abunda esta construcción.
Aborda el Sr. Sp. en el capítulo sobre el imperativo tantas cuestiones de detalle (en parte fuera del marco del asunto en cuestión), que no
es posible hablar de todas. Bastará rectificar algunos errores y citar algunos casos que a nuestro parecer merecen un estudio más profundo.
No es correcto decir (ni se puede esperar) que el imperativo gcrundial preceda siempre a la proposición principal (pág. 216). Como
observa el mismo autor (en el párrafo que trata del imperativo histórico), la función del imperativo pospuesto de las frases catalanas cita-das, pág. 222, se parece mucho a la de un gerundio. Compárense,
además, las frases siguientes : • Y ses portes s'obriren, y es gigants
-entraren, ensuma qui en suma• (Rond. mal/., I, 135); cs'acosta an es
llit, paupa qui paupa• (lbid., I, 141); .. i ja es partit de d'allá, camina
caminarás• ( Ibid., ll, 40); «Camina caminarás, passa terres i terres,
&lt;!emana qui demana a tot-hom qui veía: per aont trobaría poro (16íd.,
11, 79); «Pos señor, diéndose al molino, estuvimos en casa siete días y
medio espera que espera, y mi Juana no gol vía• (Pereda, VI, 162). Hay,
pues, que darse cuenta de que los límites entre las dos formas del
imperativo no son siempre claros.
El último ejemplo demuestra además, como los que siguen, que el
imperativo gerundial no representa únicamente un «Satzglied ohne
-den Ausdruck irgend einer logischen Beziehung• (pág. 205), sino que
puede combinarse estrechamente con el verbo estar, etc.

r

Tanto este hecho como la sustantivación del 'imperativo gerundial' de la cual habla Sp. (págs. 203-204), demuestra que el imperativo g~rundial (e histórico) tiende a hacerse una fórmula fija, perdiendo
paulatinamente su carácter primitivo.
.
.
.
Resulta particularmente clara la función gerund1al del 1mperatlv~
-en los casos siguientes: «Afina dos corps que s'en ven{an vola qui
vola• (Hond. mall., U, 120); cL'homo se!1Ji tresca qui tresca• (lbúl., ll,
281); «I allá 9ueda,-en paupa qui paupa tots es soldats i majors, enrocats, com a sembrats» (l6íd., VII, 88); «¿No estd el molino rueda que
rueda todo el santo día de Dios sin moverse de un sitio?• (Pereda,
Tipos y paisajes, VI, 417, cuento); «yo estoy agorra que agorra, Y he
-espcnzao tamién, por consejo vuestro, a ordeñar la compra• (Ibfd.,_ VI,
372). Es corriente, además, en las Rondaies mallor9uines la combinación de posarse+ imper: .. sa jaia se posa espolsa qui espolsa ses sa-ques• (Rond. mal/., UI, 61); cilfe pos pensa qui pensa de quin cap faría
-estelles• (lbúi., 11, 138); «i se posa fuma qui fuma, es més descansat
&lt;!el mon• (l6íd, II, 12); ese llevara ses faldetes de damunt i se posa,-a
renta qui renta sa roba• (/bid., I, 182). Desde el mismo punto de vista
merecen atención las frases siguientes, donde aparece el imperativo
al lado de participios y gerundios : «El va trobar suant tanta gota, taia
&lt;)Ui taia carts, cansat i morb (/bid., I, 260); el ja tornarem tenir sa fia
del reí capficada i pcnsa qui pensa• (/bid., II, 125); •··· cuando Paula
1e llamó un dia desde la solana, donde estaba encogida como un ovillo
y bebe que te bebe agua dulce• (Pereda, VI, 88).
Merece atención, por fin, una fase bastante progresiva de la evolución funcional de los giros que nos ocupan: la combinación del imperativo como predicado con un sujeto determinado, fenómeno sobre el cual el Sr. Sp. no hace bastante hincapié: «Yo pica que pica
;i la jaca, y el agua cae que caerás» (Pereda, VI, 432); «El ex solda&lt;lo se encara con Sabe!. El Polido eructa como si le llegara la cena
a la garganta. Las mujeres hila que hila• (lbíd., VI, 406); «Elli amira
{)Ue te amirarás tamién pa mió cabeza• (asturiano; Tiu Xuan, pág. 48);
y en catalán: e Y sa música toca qui toca• ( Rond. mal/., I, 116); • Y es
cotxo sempre corre que corre• (lbid., I, 98).
No tiene nada de extraordinario 'la combinación de un sujeto plural con el giro mencionado'; encuentro ejemplos numerosos en las
Rond. mal/.: «se posá dios es cotxo ab ells, y partiren. Y ses mulcs
trota qui trota, y passaven plans y turons y plans y turons• (Rond.
mal/., T, 97); «Al punt troben es forn, i ses pales toles soles treu qui
treu ensaimades• (/bid., II, 192); el allá mariners i passatgers tots
pensa qui pensa si havíen fet cap descuih (lbfd., II, 291 ). Compárese,
además, el ejemplo sacado de Pereda, VI, 406.
Respecto de la sustan ti vación del imperativo, mencionaré el 'dali=
pallissa' en catalán (al lado del ital. un dalli dalli), y los ejemplos si-

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

guientes sacados de Cervantes: «por quítame allá esa paja, a dos por
tres, meten un cuchillo... por la barriga de una persona, (Clási(()s Castellanos, XXXVI, 217); «y para vender treinta o diez mil vasallos en
dácame esas pajas, (lbid., VIII, 94), giro que se ha conservado hasta
hoy día; «otras provincias en que... se desbarrigan los hombres por
un quítame esas pajas, (Pereda, VI, 478); «Por quítami pa llá esa paya
vaes a demandar a un vecín pa dexar en Cangues les pataques, (Tiu
Xuan, pág. 31 1 asturiano), y por fin: «y dami gana de gomitar con tantu
jerre que jerre jablando de lo que ñon val mil demongrios cosa, (lbíd.,.
pág. 17). Mencionaremos aquí también un ejemplo.catalán: «La gentada els agafava i els traia quasi a l'envola-vola, amb carrega i tripulants.
i tot, (Ruyra, Pinya de Rosa, I, 87)1 y otro asturiano, donde el giro tiene
carácter de adverbio: «Como relampagó muncbu esti añu y ñon llovió dále qué cosa, perdiérense toes les castañes, (Tiu Xuan, pág. 2 4).
~n la página 221 el Sr. Sp. babia del imperativo histórico 'venga',
particularmente frecuente en catalán: «Tot seguit va treure el paper
de solfa i vinga demanai· que cantés qui'n sabés, (Croq. pir., II, 99).
He aquí algunos ejemplos que demuestran a las claras el cambio que
experimenta la forma verbal. Al lado de «Ella abaixa més la veu, que
casi no la sentíen, i hala petita, venguen Avemaries i Parenostres ¡
Gloriapatris, (Rond. mall., II, 272); «A la fi N'Elienoreta agafa Na.
Trec-a-Trec, i venguen besades i més besades, (/bid., VII, 32) encontramos frases tales como «Totes s'abocaren a Na Trec-a-Trec i ¡venga
aferrades p'es coll i besades!, (/bid., VII, 36); «No teng res-deia son
pare demostrant bon humor-i es fii venga preguntes i més preguntes, peró son pare no li va donar es oet de sa seva tristor• (Rond. dr;
Men., pág. 17), donde ha desaparecido la concordancia entre el número del sujeto y del predicado. Ocurre lo mismo en el ejemplo siguiente: • Y aquells venga a comensar sa tasca, matar galls i gallines..•
i varen (!) fer uns escaldams per dinai·... &gt; (lbld., pág. 39). Tiende la
forma a hacerse partícula exclamativa sin carácter verbal alguno :
«S'asseu dins s'erba, treu es pa de dins sa civadera i venga, venga comensa a envestir es bundrell que duia» (lbid., pág. 152).
Partiendo de las proposiciones imperativas mencionadas arriba
(cerca qua, cerca la, etc.) el Sr. Sp. hace hincapié sobre la intercalación libre de partículas y expresiones (págs. 205 y sigs.) en una frase.
A los ejemplos italianos citados, págs. 206 y sigs. (expresión positiva+ expresión negativa), añadiré la construcción portuguesa ilustrada por las expresiones siguientes: «janta nao janta, passa-se o tempo~; •veste nao veste, sao 8 horas, (Re-o. Lus., IX, 287); «va que naova= seja, admitte-se» (lbíd., IX, 380), y un giro catalán muy frecuente: «Fa una senya an es altres missatges, i ja bu cree que! 'agarrotaren.
an En Juan, vulgues no vulgues, l'ajegueren de panxa dalt una banqueta (Rond. mall., II, 8; lbt'd., I, 140).

NOTAS BIBLIOGRÁFl(:AS

1 93

Cree el Sr. Sp. que interjecciones imperativas (tales como ¡zas!,
¡bala!) sean sustitutos de verbos en los ejemplos que cita (pág. 226):
«y rás fitora avall, y rás fitora amunt: la surella clavada•. Pero hay
que observar que las proposiciones •elípticas• son muy frecuentes
en el estilo narrativo catalán. Compárense con el ejemplo mencionado
el siguiente: «aquel! animaló estava rabiós, i enfuita d'assi i enfuita
d'assi d'assá, (Rond. mal!., Vlf, 77)1 y estos otros: «Se descarrega ses
barxes, agafa sa destral, i ¡destralada an aqueix pi i destralada an
aquell altre!• (lbld., VII, 65); «i encara no va esser a caseua, com ja
l'escorxen, i ¡plaf! dios s'olla, i foc i més foc davall, a fi de que cogués
aviab (lbíd., VII, So); «Aquest embanat... es que'm voHa fogir; Ji envere pedra, l'entaferr an aqueixa cama, i sane i sane• (lbíd., VII, 79).
Es decir, falta aquí, como en muchas otras frases que podría citar, tanto el verbo como la interjección. Si se encuentra una interjección es para dar todavía más animación y movimiento a la narración, pero no se puede decir que aquélla sustituya al verbo: «I ¿que
fa el!? Torna agafar sa destralota, i ¡bala bones destralades an aquelles
soquesl• (/bid., VII, 66). He aquí algunos otros ejemplos que demostrarán que la falta del verbo es un rasgo típico de la narración vulgar
catalana: «Prende bell frese sa forma de drac, i cap an es seu recó&gt;
(Jbfd., III, 243); frase en sustancia no diferente de la siguiente, donde
encontramos intercalada una expresión interjeccional: «Deixen ses
barres, i, ¡bala petits! tots set derrera En Bernadeh (lbíd., III, 82);
«i son pare davant davant i ella darrera darrera, i de d'alla cap a sa
garriga• (lbíd., VII, 93); «E-hi pujen, estenen veles, i de d'allh (lbíd,,
Vil, 88); «i aquell diantra [sic!) de barca ja pren per dios mar, i ¡per
endins! i ¡per endins!, (/bid., VII, 89). Se observará que en estos últimos ejemplos se trata de movimientos, faltando un verbo para expresarlos. Puede añadirse una interjección imperativa, sin que ésta
desempeñe la función de un verbo: basta la expresión local para ilustrar el movimiento; la idea de la localidad se impone más que la de
la acción (representada por un verbo).
Puede «sustituir, al verbo, sin embargo, un sustantivo verbal,
como demuestran los ejemplos mencionados arriba: «enfuita d'assí i
enfuita d'assí d'allá&gt;; «destralada an aqueix pi i destralada an aquell
altre,, y los siguientes : «totes enrevoltades per ella i ¡bones besades
i ferrades p'es coll!, (Rond. mal!., VII, 27); «I s'al'lotona plors i descapdelb (Ibid., III, 257); «I ella plors i més plors» (lbíd., III, 248); «i
cansat i mort com esta va de tanta de feina que havía feta, queda estés
allá mateix, més adormit que un bronc, i ¡bons roncos!• (lbíd., VII, 66).
No es raro tampoco el caso de que sustituya en catalán una expresión onomatopéyica al verbo: el En Gostí tutup i tutup amb sos dos
suros derrera sa mata• (lbid., II, 258); el allá aquesta pobre gallina
¡quec!, ¡quec!, 1quec! com veia que la se'n duien a !'aire, (Ibld., VII, 38)~
TOMO

IX.

13

�195

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÍFICAS

«amb sa ca denota rae-a-rae, rae-a-rae• ( lbfd., VII, 29); «i ses esquelles
dony-a-doay, dony-a-dony• (lbíd., II, 44); ci més fresca que una camarotja, tris-tras, tris-tras, cap a ciutab (Ibíd., II, 182). - F. Kriiger.

gina 20), y, en general, las consideraciones de la autora sobre la téc-nica poética de Espronceda en su valor humorístico me parecen algo
.atrevidas (pág. 40), como también el último capítulo cEspronceda Humorist auch im Leben,. La Sra. H. no ignora que, en general, carecemos de datos para reconstituir la personalidad humana de nuestros
¡poetas; que los que proceden de la época romántica son más que dis-cutibles, y que extender el contenido de las obras a la persona de los
.autores será, quizá siempre, entre nosotros, un falso método de investigación. El trabajo de la Sra. H., contribución al estudio interno de
11ue~tra literatura, cuya historia parece condenada a no salir nunca de
su fase erudita, merece ser acogido con simpatía. - ']. F. Montesinos.

194

HXMEL, ANGELA.-Der Humor bei 'José de Espronceda. (Diss. Würzburg.) - Halle, Karras, 1922 1 49 págs. 1 = En la introducción, la señora Hamel resume la bibliografía esproncediaaa de un modo bastante
completo. Considera luego el humor en general: el humorista, en su
ansia de conocimiento, contempla ante todo los valores aparentes de
la vida. En todas partes mira lo incompleto, insuficiente, defectuoso; ve la pequeñez en lo grande, la debilidad de la virtud, la superficialidad de la cultura. Partiendo de este conocimiento, juguetea espiritualmente con los fenómenos de la vida, cuyo valor descompone .
Este conocimiento reposa sobre la manera de ver la vida y el mundo
por los humoristas, y como en el humorista arranca del sentimiento ,
de aquí la estrecha relación del sentimiento y el humor: cuanto más
ricos y profundos sean los sentimientos del humorista, tanto más
eficaz será el efecto de humor. Con este criterio, que la Sra. H. toma
un poco demasiado a la letra, examina el temperamento, el concepto
de la vida, etc., de Espronceda. La tesis comienza propiamente en
la página 19 con un análisis de los elementos humorísticos de El Diablo mundo. El humorismo arranca aquí de la concepción pesimista de
la vida por el poeta. A propósito de algunos antecedentes citados en
la página 23 (la Sra. H. recuerda el Bar!aan y 'Josafá, a Aben Tofail,
el Criticón de Graciáa, etc., siguiendo a Bonilla), no quiero dejar de
indicar que existe una diferencia de matiz bien sensible entre el espíritu de aquellos libros y el poema de nuestro autor: tan sincerame;te pesimista como se quiera, no son los problemas ni las irreductibles contradicciones de la vida humana los que dan pasto al humor
del poeta, sino aquella abstracción que tanto atraía a los románticos
( «y cuyo nombre da un consonante fácil •, dice en alguna parte el malicioso ,Ciaría•) : la Sociedad. No es lo mismo. Las ambiciones que el
prólogo del poema hace ver no se cumplen, y al desarrollar Espronceda su tema, la trascendencia del asunto se empequeñece. Más coherencia tiene la cita de Voltaire; la Sra. H. coincide con la sugestión
de A. Castro (RFE, 19201 pág. 374)1 al que cita luego. Pero ambos grupos de citas, dicho sea de paso, lejos de completarse, se excluyen.
La Sra. H . examina este humor de Espronceda según sus distintos
temas. La descripción es minuciosa y se lee con interés. Creo equivocada la afirmación: «Zugleich ist auch die vom Dichter für Gesang I
und III ausgewahlte Form der Strophe als komisch aufzufassen• (pá1 Publicada también en la Zeitsclirijt far R omanisclie Pliilologie, 19 21, XLI,
38g-407; 1922, XLI, 648-677.

Discurso del capitán Frn11ci.rco Drake que compuso Joan de Caste!la.nos, beneficiado de Tu11ja. - Instituto de Valencia de Don Juan, Ma&lt;lrid, 1921. Edición y estudio de D. Ángel González Palencia . =
El Sr. González Palencia ha tenido el buen acuerdo de publicar la
parte «desmembrada, por el Consejo de Indias de las Elegías de varones ilustres de Indias, compuesta en el siglo XVI por Juan de Castellanos. El prólogo con que G.P. encabeza la edición ofrece dos aspectos:
-en primer término trata de la revisión de las vicisitudes que corrió
la parte •desmembrada• de las Elegfas, y en segundo término hace
-una minuciosa investigación histórica en torno de los episodios contados por Castellanos, cuya mediocridad como poeta se compensa
con la veracidad de sus informaciones, que hacen de su obra una estimable fuente histórica.
En cuanto al primer aspecto, G. P. ha comprobado que el manuscrito que estudia, lejos de ser la parte desgajada, y que falta en el
que se conserva en la Academia de la Historia, es una copia dei manuscrito original que pasó al Consejo de Indias, donde un escrupuloso censor quitó todo lo referente al famoso corsario Francisco Drake. Nada se ha podido averiguar respecto a la sueFte que el manus-crito original corrió, constando sólo que estaba ya en Inglaterra en la
primera mitad del siglo xvn.
Por lo que respecta a su valor como fuente histórica, lo demuestran de un modo exacto las noticias que se tienen acerca de la personalidad del autor, nacido en Alanis (Sevilla) en 1522, y soldado en In-dias hacia 1534, donde intervino con Jiménez de Quesada en la conquista del Nuevo Reino de Granada en forma heroica. Después de
1·esidir en Cartagena de Indias se ordenó de sacerdote, cantando su
primera misa en 1560 y siendo nombrado cura y después tesorero,
cargo que trocó por el de beneficiado de la parroquial de Santiago de
Tunja, donde residió hasta su muerte ( 1607) dedicado a la composi&lt;:ión de sus obras.
El objeto principal de Castellanos en esta parte de sus Elegías es

�NOTAS •111BLIOGRÁFJCAS

descubrir en todo su por~enor la conquista de Cartagena de Indias,
J586, refiriendo en el preámbulo las primeras excursiones del corsario
inglés. La edición del Discurso ha sido hecha escrupulosamente, se.gún el manuscrito que se conserva en el Instituto de Valencia de Don
Juan, Madrid. Termina el libro con interesantes notas al texto, en las
que con abundante aportación de fuentes, incluso mapas y facsímiles
de documentos, se esclarece, ya la personalidad de los personajes
que intervienen en el relato, ya acontecimientos, lugares geográficos
y otros puntos interesantes del Discurso, quedando de esta suerte
probado su valor como testimonio histórico y perfectamente esclarecido el texto. - E. López-Aydillo.
AGuILÓ v FusTER. - Diccionari Aguiló. Materials lexicográfics. Barcelona, Institut d'Estudis Catalans, 1921. Fascicle X, lla-lluytar.=
Este fascículo contiene las portadas de los tomos I a IV, ya aparecidos, y en ellas se publican los nombres beneméritos de aquellos a
quienes debemos la publicación de los ricos materiales de Agwló :
«revisats i publicats sota la cura de Pompeu Fabra i Manuel de Montolíu•. Una introducción explica el carácter allegadizo y desordenado de
las cédulas amontonadas por el antiguo colector, y manifiesta el trabajo y método que los editores se han tenido que imponer para apro·
vechar lo mejor posible ese material, que a pesar de sus faltas es
inestimable para el estudio del antiguo catalán. Es de desear que los
editores puedan dar al público en plazo breve la obra completa.
ARCO, R. DEL. - Huesca en el siglo XII. Notas documentales. Huesca, 1921. = En este libro presenta el Sr. Del Arco algunas notas
doc~mentales referentes a la ciudad de Huesca, desde su reconquista, en 10961 hasta el reinado de D. Jaime I, con el laudable propósito
de contribuir al estudio de la historia interna del siglo x11. Las interesantes investigaciones del autor a este respecto se contraen al archivo
de la catedral de Huesca y su libro de la Cadena, al archivo municipal
y al Cartulario de San Pedro el Viejo.
Con el auxilio de estos testimonios intenta el Sr. Del Arco presentar la ciudad de Huesca en el siglo xu, evocándola en plena actividad
y desarrollo, señalando la actuación de los reyes y de los nobles, e}
funcionamiento de las asambleas generales y Cortes del reino, la convivencia de mozárabes, moros y judíos, y publicando, en fin, documentos que tienen un gran v_alor para los estudios filológicos, aun cuando
alguno de ellos, por varias razones, no pueda presentarse, contra lo
que el autor supone, como muestr?- del lenguaje que en Huesca se
hablaba en el siglo x11. - E. L.-A.
MALLA, FELIP DE. - Parlaments en el Consistori de la Gaia Ciencia
publicats per l\Iarsal Olivar. - Barcelona, Imp. de la Casa de Cari-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

197

tat, 1921. = Hasta ahora no se sabía de las fiestas poéticas de Cataluña más que las noticias que de ellas nos da D. Enrique de Villena
en su Arte de Trovar. Según este escritor, en la fiesta poética había
dos solemnidades públicas, correspondiendo a cada una de ellas una
•presuposición• o discurso que pronunciaba el maestro en Teología
«con su thema y sus alegaciones o loores de la gaya sciencia..
El Sr. Olivar halló en el manuscrito núm. 466 de la Biblioteca de
Catalunya, que contiene quince sermones de Felipe de Malla, los discursos que este famoso teólogo pronunció en el consistorio de la Gaya
Ciencia de 1413 en presencia del rey Fernando de Antequera. Estos
discursos no se encuentran en el manuscrito en forma acabada, sino
que aparecen en fragmentos dispersos. Ordenando convenientemente
estos fragmentos, el Sr. Olivar ha reconstituído los dos citados discursos, testimonios de gran curiosidad para el conocimiento de la antigua institución de los juegos florales.

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Guzmán el Bueno, Roger de Lauria, El príncipe de Viana.Madrid, Tip. Renovación, 1922, 8.0 , 220 págs., 1 pta. (Calpe.)
PROSA MISTICA

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11658. DELGADO, J. - Santa Teresa, mujer, monja y literata (continuación). - EyA, 1922, LXXIV, 437-445. - V. núm. 11313.
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Tomo IX.

JULIO·SEPTIE■BRE

1922

Cuaderno 3. 0

LOS ELEMENTOS ESPAÑOL Y CATALÁN EN LOS DIALECTOS SARDOS

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11682.

REIFF,

La dominación española en Cerdeña duró desde l 326
hasta 1714; pero quedó limitada en un principio a la parte meridional de la isla, y no se extendió sino poco a poco sobre el
resto del territorio sardo. Sólo a partir de 1478 se puede decir
que toda la isla está en poder de los españoles, es decir, a
partir de la batalla de Macomer (19 de mayo de 1478), por
la cual la lucha secular entre Arborea y Aragón fué decidida
en favor de este último. En este día «quedó de todo punto
Sardeña por el Rey», como dice el historiador Vico, Historia
general de la isla y reño de Sardeña, Barceloná, 1639.
Los conquistadores eran aragoneses y de habla catalana.
La lengua catalana cundió presto en las ciudades, sobre todo
en Cáller (Cagliari), donde antes, prescindiendo del dialecto
sardo nunca desarraigado, se hablaba el italiano introducido
por los pisanos, como aun hoy día lo testifican las palabras
tomadas a préstamo del antiguo toscano.
Resulta que ya en l 337 se publicaron en lengua catalana
los decretos del gobernador dirigidos a los empleados de la
Administración 1 •
1
Ton A Y GüELL; Bibliografía española de Cerdeiia, Madrid, 1890,
pág. 13, donde está reproducido el texto catalán d el pergamino conservado en el archivo de la catedral de Cáller.
TONO IX.
15

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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                <text>Revista de Filología Española, 1922, Tomo 9, Cuaderno 2, Abril-Junio</text>
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                <text>Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Centro de Estudios Históricos</text>
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                <text>Menéndez Pidal, Ramón, 1869-1968, Director</text>
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                <text>Análisis y crítica literaria</text>
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                <text>Filología española</text>
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                <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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                <text>Imprenta de los Sucesores Hernando Quintana</text>
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                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
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            <name>Access Rights</name>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Cruces de sinónimos</name>
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                    <text>�I

Bl ■ LIO'Tl!CA

1

CENTflAL

U... A- H. L..

·------

J UNTA PARA Al\lPUACIÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

REVISTA
DE

FILOLOG!A ESPANOLA
DIRECTOR :

RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL
TOMO IX - 1922

•

MAD R ID

�ÍNDICE DEL TOMO IX
1922

Bucr:.--rA, E. - Opiniones de Southey y de Coleridge acerca del «Poema del Cid» .......... .
BucETA, E. - Notas acerca de la historicidad del
romance «Cercada está Santa Fe... » • • . . • • . • .
CASTRO, A. -- Unos aranceles de aduanas del siglo xur.. . . . . . . . . . . . . . . • . ........ . . . . .
C1ROT, G.-L'expression dans Gonzalo de Berceo.
GARCÍA DE Drnco, V.-Cruces de sinónimos ... .
GóMEZ MoRENo, M. - De epigrafía ibérica ..... .
llIAZzEr, P. - Per la fortuna di due opere spagnole
in Italia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...... .
MoNTEsrnos, J. F . - Contribución al estudio del
teatro de Lope de Vega . . .. . .•.... .. ......
MoREL-FATIO, A. - Les allemands en Espagne
du xv0 au xvrn° siecle..... ... .. . ......... .
~loRLEY, S. G. -El romance del «Palmero» .... .
NAVARRO ToMAs, T. - La cantidad silábica en unos
versos de Rubén Darío ................... .
VALLEJO, J. - Notas sobre la expresión concesiva.
I: «Por». 11: El subjuntivo con «aunque» .....
\VAGNER, M. L.-Los elementos español y catalán
en los dialectos sardos . . . . . . . . . . . . . .•....

266-276
l 54-170
II3-153
341-366
384-389
30-39
277-297
298-310

1-29
40-51
221-265

Miscelánea :
A. C. - Oio&lt;oleum. Nidio&lt;nitidum. Lezne&lt;licinum.
ALONSO, A.-«Augustu&gt;agosto, y «augurius&gt;agüero,.
BLONDBB1111, D. S. - «Vino judiego, ...............•...
Bucxu, E. - Un dato para los «Milagros, de Berceo •.•
CASTRO, A. Una comedia de Lope de Vega condenada
por la Inquisición . . . ..... •.•.•. . ...••.............
GARCÍA DB Dumo, V.-Aclaración a la nota de L. Spitzer
sobre: Santander cborcil» 'cubil'...••......••. . •.•.
GARCÍA DI! DIEGO, V. - e Tenada&gt; 'Majada' . ........... .
GtuET, J. E. - «Aco, acotro, . ....... . •... • .••.. ... .. •
HuARTK, A. - Lope de Vega y Torné de Burguillos .. ...
MONTESINOS, J. F. Dos cartas inéditas de Lope de Vega.
MAUIUD. - Imprenta de los Suce

sores de Hernaodo, Quintana, 3 3·

65-67
69-72
180-181
400-402

67-69
62-64
314-316
171-178
323-326

�ÍNDICE DEL TOMO rx
IV

V

ÍNDICE DEL TOMO IX
Páginas,

Piginu

MoNTKSINOS, J. F.-Sobre la fecha de «El castigo del discreto, . • • • . • . • . . . . • . . • . . . . • • . . . . . . . . . • . . • . • . . . . . • 402-403
SÁNCHEZ ALBORNOZ, C. - Un texto desconocido del fuero
deLeón •..•......• •.... .•..•.... ...•••.••...•.•. 317-323
SANVISENTI, 8.- 11 passo piil oscuro del «Cbisciotte&gt; .. • .
58-62
SouuNDR, A. G. - Gonzalo de Berceo y el obispo don
Tello. . • . . . . . . . . . • • • . • • . • • . • . . . . . . . . . . . • . • • . . • . • . 398-400
SP1TZ11R, L. - Santander «borcil• 'cubil'............ . ..
67
SP1TZER, L. - Port. ,gíria, •caláo' 'argot' = esp cgerigonza, ?... . .. .. .. • • . . .. . . • . • . • . • • .. • .. • . .. . .
178-1¡91 326
SP1TZER, L.-La Norvege comme symbole de l'obscurité. 316-317
SPITZER, L.- Esp. «vanistorio, , . • . • . . • . . . . • . . . . . . . • . . 390-394
VAscoNCELL0S, J. L. - Dois romances peninsulares...... 395-398
\VAGNER, M. L.- «Otear&gt; ............ .. ..•• ,..
326

Notas bibliográficas:
AGUILÓ Y FusTl!R. - Diccionari Aguiló .•...............
ALONSO CoRTls, N. - Jornadas. - Dámaso Alonso ...•..
ALVARAD0 Y ALBo, J. - Colección de cantares de boda reco•
gida en el valle de Labiana, Babia y Alto Bierzo. 337- 338
F. Krüger ...•....... .. .............•..•...••••.•.
196
ARco, R. DEL, - Huesca en el siglo XI/. - E. L.-A ..... . 414-416
8ARJA, C. - Libros y autores clásicos . .........•..... . ..
BolnLLA Y SAN l\iA.RTfN, A. - Un antiaristotélico del Rma·
cimiento: Hernando Alonso de Herrera y su «Breve
disputa de ocho levadas contra Aristótit y sus secuaces• . M. Bataillon .•.... . •. . ..•...•••..•.• .• ...• . •... .. .
C.í.cERES Y SoTOMAYOR, FR. ANTONIO. - Pardfrasis de los
Salmos de David . . .......•......•..•• •.• .. . . ....•..
CASTELLANOS, JoAN DE- - Disturso del capitdn Francisco
Drake. - E. López-Aydillo ........ .. .............. .
CASTILLO SoLÓRZANO, A.-La Garduña de Sevilla y Anzue•
to de las Bolsas ........ . .. . ....... . .. .. .......... .
fARNELL, I.-Spanis/1 Prose and Poetty, Old and New.-E. B.
f1GuE1REDO, F. oE. - Cartas de Menéndez Pelayo a García 332-335
Peres. - E Buceta . •.•••..•.•• ..• .•.•• . ..•........
F1TZMAURICE-KELLY, J. - Cambridge Readings in Spanish
Literature. - E. Buceta ..• . •.•..•....... • ..•.. . .•.•
GAMILLSCnEG, E., y L. SP1TZl!R, - Beitrage zur romanisclien Wortbildimgstekre. - V. G. de D.............. .
GARdA-LOMAS, G. A. - Estudio del dialecto popular montaí'iés. - F. Krüger •. . . . .•. . ••..••..•. . • • .. • • . ....
G1vANEL MA~, J. - Dtees notes para tm nott comentari al
«Don Quijote, ..... ... ....... . ...... •.......••.....
G1VANEL, MAs, ).-Doce notas para un nuevo comentario al
• Don Quijote, . .•. . . . . . •..... • ... .. ....•........ . .•
Gu1cROT Y SmRRA, A. - Noticia histórica del Folklore. 338-339
F. Krüger . . ..... . •.•........•.. . .• .•• • . .....•. . ..
IUiMEL, A. - Der Humor bei José de Espronceda. - J. F.
Montesino~ .• ....•........•...•• ••• ...........•..•
La vida de Lazarillo de Tormes.-E. Buceta . •. • ...... • .

LEÓN, FR. Luis nE. - De los nombres de C . t
:\IALLA,
. ns ~ .de.. ¡. ....
.. F.
· DE. - Parlaments tn et C011s1slon
e .·
a
ata
CW/Cla. - Public11ts por l\I. Olivar
)IAZZBI, P. - Contributo atlo t • · · · · · · · · · · · · · · · · · •
teatro di Juan del En•,·n s uaio de/le fonti itat,ane del
" a e 7 orres Na/1a ·,
KNtNDEZ PIDAL R y A Ú
110 .. ,., .... ,
l\I t'évolution de' /a·•"' . · ~TRO - Re~eña del Essai J'tl1'
r 1ononciatz,in du
t 'l''
IV'"• siecle. _ H. Gavel
casi ,an depuis te
X
MoNTAGNE, E. - La portica ·;l~ . ...........•....... : . ..
me,as le,1·es. _ T. N.T... eva, ms fundamentos y pri•
NrcnotS0N , G$. G • - t,echerdus
n
.. " p;.
.. 'f"O¡· • ·. " · • · · · · ...... •
V.G. de D.
u ogu¡ues Romanes._
Rfos QUINTERO: ~~Rfos QuINTl!RO F o
.
gimas notas
del e Quilo/e•
• E LOS
Alot
,
"
•·
ltitvanadas por ....... .'-~- . .º mas no,as del «Qui.fo/e,,
RoatFs, G. - Ager, ,lrea At .· ....... . .............. .
SANTESSON e G
L
. , llllll. - A. Castro ..
dans le/la~gtl~;,. 011:a::2~7.e
comme p,ép~~iti~~
SPITZER, L. - A1tfsalu z¡ • •
, .
JO .. •.•'•••••••• .
tík - F 1r . ..
n t omamsclten Svntax und S,t ·¡ . .
•
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1 1s•
ZAUNBR, A. - Altsp~,;i~;¡,~;
: ......
. - F...
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ruger

F: ¡¿; ·:. ..-;ú ... '' ··' ·····•, ... ,.. ...

79-81
339

v:~~'t

El~;,;e~Í~~b,;h ..

Bibliografla:
SECCIÓN GENERAL:
Obras biblioaráfica
.
Historia gen;ral
s Y generalidades..... .
l /isto,·ia polflica · · · · · · · · · · · · · · · · · · • · • • . ..... .
Historia religios~· · · · · · · · · · · · · · · · · · · • ....... .
. Ciencia y Ense1za;z~- · · · · · · · · · · · · · · · · · · · • • • •..
Historia loc1tl
" .. ·" .. · · .... • .. . ..... ..
Arqueología y Art~ ........ ... . . . . . . . . . . .
Geografía y L't,1
·e·:······ · ·••• .... . ... .
.
.
"- ogra 1a..
. ·: .... ·.· ...... ... . .
8 1span1smo y viajes d e extranJeros
. . •••..

84. 198, 421
8 s, 199,422
85, 199
86, 199,422
86,200,423
86, 4 2 l
87,200,423
8¡, 200,424
87,201,424

LENGUA:
Estudios generales
Lingüútica . . . . . . · · · · · · · · · · • · · · · · · · • . , .....
Fonética gene,·al ...........•... . ...........
Lenguas i11doeu;0 •..~~~ • • • • • • • • • • .. • • • • • • • • • • •
Latín
r
··· · · · · · · · •, . .. .
Fi I o logí~ .
L~ngu~s peninsula~-~~··•"··· •-- .. . ....... .
Historia general del ~ •. • ·:. · 1· . . . . . . . . . . . . . . .
Ensenanza
y propagaciónspano
d. ¡ 'd.' • · · • • • •...•.•.•
e I toma ........... .
G r a m á t ¡ea s . . . . .
Gramáticas histó~t~~- · · · · · · · · · · · · , ......... .
Gramdticas prácticas · · · · · · · · · · · · · • . . . ..... .
Fonética . •. • . •. . . • • .. · .. ·" · • .. • ... . . ...... .
· · · · · · · · · • • • .... ......••.
l\f orfología .• • •.... ..· ........
.... . . .. . . . . .. .

;.~·~á-~¡'~; · ·· ·· ·· · · · · ·, · .... .' .': .' .' .' .' .'

.

88,201,425
88,201,425
89,202,425
425
89,426
89,202,426
91,203,427
92, 204,428
93,204,428
93,205,429
93,205,429
93,205,429
93,205,429
206

�fNDICB OBL TOl\10 IX

VI

Páginas.

Sintaxis ...... • .... .. ... ,.••.•. • .•••• • •••••··• 94,206,429
Lexicografía y Semántica........... .. .... .. 94,206,430
208
Dialectología peninsular.......... : ... ••• • ..
Dialectología hispánica extra peninsular .. 95,208,431
95,43 1
Lenguas indígenas de América . . . . ..... . ... . .. .
Textos lingüísticos ... . .. . ................ ••• 96,209,431

ABR EVIATU RA S
DE LAS REVISTAS OTADAS EN LA BIBLIOGRAFÍA

LITERATURA:

Literatura general. ...•... . ...... . • ... ••.• • •
Literaturas extranjeras. . ....... . ........ ..
Literatura comparada. . . . . . . . . .......• . . • • • •
/njlttencias extranjeras . ...... .. .. . .... • • • • • • •
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Critica literaria . .. . ..... .. ...... .. . . , ... . . ..
Memorias, epistolarios y viajes .. ........ . • . , , . •

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FOLKLORE :

Literatura popular ........... .. ........... .. 111,220,446
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AB -Analecta Bollandiana. Bruselas.
AlA-Archivo Ibero-Americano. Madrid.
AIP - Anales de Instrucción Primaria.
Montevideo.
Anthr-Anthropos. Viena.
AR-Les annales Romantiques. París.
ARom-Archivum Romaoicum. Florencia.
ASNSL - Archiv für das Studium der
oeueren Sprachen und Literaturen.
Brauosweig. Berlín.
BAE-Boletín de la Real Academia Española. Madrid.
BAH-Boletín de la Real Academia de la
Historia. Madrid.
BANHCaracas - Boletín de la Academia
Nacional de la Historia. Caracas.
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BBMP- Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Santander.
BBNEcuador - Boletín de la Biblioteca
Nacional del Ecuador. Quito.
BCEA - Boletín del Centro cte Estudios
Americanistas. Sevilla.
BCPNavarra- Boletín de la Com. Prov.
de Monumentos de Navarra. Pamplona.
BCPOrense-Boletío de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense.
BDC-Butlleti de Dialectología Catalana.
Barcelona.
BDLIC-Bolleti del Diccionari de la Llengua Catalana. Palma de Mallorca.
BFDCS - Boletín de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Córdoba (República Argentina.)
BHi-Bulletm Hispanique. Burdeos.
BHPR - Boletín Histórico de Puerto
Rico.
Bi - Bibliofilia. Barcelona.
BILE-Boletín de la Institución Libre de
Enseñanza. Madrid.
BRABAToledo-Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.
BRSG-Boletín de la Real Sociedad Geográfica. Madrid.
BSAL - Bolleti de la Societat Arqueologica Lulliana. Palma.

BSCC - Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura. Castellón.
BSLParis-Bulletin de la Société de Linguistique. París.
BTer-La Basílica Teresiana. Salamanca.
BUNMéx-Boletín de la Universidad Nacinnal de México. México.
BVSAkW-Berichte über die Verhandlungen der Sachsischen Akademie der
Wissenschaften. Leipzig.
CD - La Ciudad de Dios. Madrid.
Cosmópolis - Cosmópolis. Madrid.
Cr-La Critica. Nápoles.
CT - La Ciencia Tomista. Madrid.
Cu-La Cultura. Florencia-Roma-Ginebra.
CuC- Cuba Contemporánea. Habana.
CVen - Cultura Venezolana. Caracas.
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DLZ- Deutsche Literaturzeitung. Berlín.
Educación-Educación. Quito (t&lt;:cuador).
EstFr-Estudios Franciscanos. Sarriá (Barcelona).
EyA- España y América. Madrid.
FQ - The French Quarterly. Manchester.
Germinal - Germinal. Cárdenas (Cuba).
Gl - Glotta. Gotioga.
HispCal - Hispania. California.
HispP - Hispania. París.
Humanidades- Publicación de la Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de la Plata (Rep. Argentina).
IF--lndogermanischeForschungeo. Strassburgo.
IMWKT - Intemationale Monatsschrift
für Wissenschaft, Kunst und Technik.
Leipzig-Berlin.
Inst - O Instituto. Coimbra.
JS- Joumal des Savants. París.
JSAmP - Joumal de la Société des Americanistes de Paris. París.
LAnt - Las Antillas. Habana.
LBl'Ph - Leuvensche Bijdrageo Tijdschrift voor modeme Philologie.
LGRPh - Literaturblatt für germanische
und romanische Philologie. Leipzig.
LSE-La Segunda Enseñanza. Madrid.
Lusa - Lusa. Viana do Castello.

�VIII

ABRt:VJATURAS

LZ--LiterarischesZentralblatt für Deutschland. Leipzig.
I\IDSII - Mitteilungen des Deutsch-Südamerikanischen und lberischen lnstituts. Colonia.
MF - Le Mercure dt' France. Paris.
l\1LN - Modero Language Notes. Baltimorc.
i\1LR - The Modero Language Review.
Cambridge.
ModLang - Mo&lt;lern Languages. Londres.
l\IPhil - Modern Philology. Chicago.
MSL-Mémoires de la Société de Linguistique. París.
N - Neophilologus. Amsterdam.
NJKA-Neue Jahrbücher für das Klassische Altertum, Geschichte und deutsche
Litteratur, und für Padagogik. Leipzig.
NM-Neuphilologische Mitteilungeo. Helsingfors.
No - Xós. Orense.
Nos - Nosotros. Buenos Aires.
NSpr- Die neueren Sprachen. Marburgo.
NT- Nuestro Tiempo. Madrid.
PMLA-Publications of the Modern Languao-e Assoc. of Amcrica. Baltimore.
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v Museos. Madrid.
RBC - Revista Bimestre Cubana. Habana.
RCal - Revista Calasancia. Madrid.
RCChile-La Revista Católica de Santiago de Chile.
RCEHGranada - Revista del Centro de
Estudios Históricos de Granada y su
Reino. Granada.
RCNGuay Revista del Colegio _Nacional
Vicente Rocafuerte. Guayaquil (Ecuador).
RELV - Revue de I' Enseignement des
Langues Vivantes. París.
RepAm.-Repertorio Americano. San José
de Costa Rica.
RF-Romanische Forschungen. Erlangen.
RFE-Revista de Filologia Española. Madrid.
RFLCHabana-Revista de la Facultad de
Letras y Ciencias. Habana.
RHi - Revue Hispanique. París.
RHist - Revista de Historia. Lisboa.

RIEV-Revista Internacional de Estudios
Vascos. París.
RSO-Rivista degli Studi Orientali. Roma.
RIS-Revue &lt;le l'lnstitut de Sociologie.
París.
RJLQuito- Revista de la Sociedad Jurídico-Literaria de Quito.
RLComp - Revue de Littérature Comparée. París.
·
RLP - Revista de Lingua Portuguesa.
lnnsbruck. Tiro!.
RLR - Revue des Langues Romanes.
Montpellier.
1
RLu - Revista Lusitana. Lisboa.
Ro - Romanía. París.
RRQ-.The Romanic Review. Lancaster,
PA,. Nueva York.
RSH - Revue de Synthese Historique.
París.
RUC-Revista da Universidade de Coimbra. Coimbra.
RUNC-Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).
RUniv - Revista Universitaria. Universidad Mayor de San Marcos. Lima.
RUnTeg-Revista de la Universidad. Tegucigalpa.
RyF - Razón y Fe. Madrid .
.SBAkBerlin-Sitzungsberichteder preuss.
Akademie derWissenschaften zu Berlín
Phil-hist. Klasse. Berlín.
SBAkWienphhKl - Sitzungberichte der
Akad. der Wissenschaften zu Wien.
Philos. phi!. und hist. Klasse. Viena.
Se - Scientia. Bolonia.
Science - Science.
Span.ien. - Spanien. Hamburgo.
SPh - Studies in Philology. Chapel Hill,

N.C.

WS - Worter und Sachen. Heidelberg.
ZDWV - Zeitschrift des deutschen wissenschaftl. V ereins zur Kultur-und Lan. dskunde Argentiniens. Buenos Aires.
ZFSpr-Zeitschrift für Franzosische Sprache und Litteratur. Chemnitz-Jena.
ZFU - Zeitschrift für Franzosischen und
Englischen Unterricht. Berlín.
ZM: - Zeitschrift für Musikwissenschaft.
Leipzig.
ZRPh-Zeitschrift für Romanische Philologie. Halle.

REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo IX.

ENERO-MARZO 1922

Cuaderno l. 0

LA CANTIDAD SILÁBICA

EN UNOS VERSOS DE RUBÉN DARfO
&lt;Yo creo, después de haber estudiado el
asunto, que en nuestro idioma, mrúgrl la opinión de tantos catedráticos, hay sílabas largas
y breves, y que lo que ha faltado es un análisis más hondo y musical de nuestra prosodia», Rubén Darío, Historia de n,ls lihro.r, Madrid, Yagües, 19191 pág. 206.

En la pronunciación de las palabras españolas, aislada e
individualmente consideradas, hay vocales, como, por ejemplo, la o de cantó, la e de maté y la a de mitad, cuya duración
en una lectura ordinaria, ni muy lenta ni muy rápida, suele
ser de I 5 a 20 centésimas de segundo 1, mientras que otras,
como, por ejemplo, la e de señor, la i de titán y la o de tonel,
en esas mismas circunstancias, no suelen durar más de 5 ó
6 centésimas 2 • Por otra parte, las consonantes, lejos de ser,
como muchas veces se ha dicho, articulaciones instantáneas e
invariables, resultan a veces en nuestra lengua tan largas o
más que las mismas vocales, cambiando como éstas de duración, según la intensidad con que se pronuncian y según el
1
2

Cantidad de las vocales acentuadas, en RFE, 1916, III, 386.
Cantidad de las fJOcales inacentuadas, en R FE, 1917, IV, 3 74.

Tm.io IX.

�LA CANTIDAD SILÁBICA EN UNOS VERSOS DE RUBÉN DARÍO

T. NAVAl!RO TOMÁS

2

1

Jugar que en la palabra les corresponde . Estos datos hacendesde Juego pensar que, considerando la duración total decada sílaba y comparando bajo este aspecto unas sílabas con
otras, forzosamente han de aparecer también entre ellas, por
Jo que a nuestra pronunciación se refiere, algunas diferencias_
:.1idiendo, como primer ensayo, unos cuantos casos suel-tos, resulta, en efecto, que pronunciadas las siguientes palabras en la forma de una enumeración corriente, la sílaba ca
ha durado en recato 22 c. s. y en recató 13,5; ti en partí 26 Y
en certificó 12; pi en repica 18 y en capitaua ro; co en picota I9•
y to en epítome 10,5. Las diferencias han sido aún may~res.
entre sílabas de distinta estructura, de tal modo que en eclipse
la e inicial ha durado 6 c. s. y la sílaba clip 26, 5; en obispo la
sílaba o ha durado 8 y la sílaba bis 26; en condenado la sílaba
de ha durado 12 y en angosto la sílaba gos 26. Bello, Coll,
:M:ilá, Menéndez Pelayo y Benot negaban que entre las sílabas.
españolas hubiese diferencias de cantidad que alcanzasen la
proporción I: 2 (RFE, 1921, VIII, 51-55). Entre los ejemplos citados dichas diferencias aparecen, aproximadamente,.
según se ve, en la proporción de I : 2, en la de I : 3 y hasta
en la de I : 4.

e

k

b

s

e

En Ja división ele las sílabas cuento la consonante intervocálica con la vocal siguiente, no sólo en las palabras simples, sino también en las formas compuestas y en los grupos
sintácticos : llamó !a-mó, inútil i-nú-til, nosotros no-só-trcs,.
. e-¡a1-r;}
·· 2 .
des/techo de-sé-ce, los ojos lo-sQ-xcs, el aire
1

Diferencias de duración entre las consonantes esjaiiolas, en RFE,.

1918, V, 367.

2 La ortografía española corriente divide in-ú-til, nos-o-tros, deshe-cho. Nebrija definió ya este uso diciendo: cSi en alguna dición caire

3

Bello sostenía que la r colocada entre vocales se articula
con la vocal precedente, fundándose en la teoría clásica de no
considerar como inicial de sílaba un sonido por el cual no
principie dicción alguna, lo cual, junto con el precepto relativo a las palabras compuestas, le llevaba a silabear ab-or-í-genes, ob-i-tuar-io, etc. 1 . La división de estas palabras en la pronunciación ordinaria es, normalmente, a-bo-rí-ge-nes, o-bi-tuario. La especial estructura de la articulación de la r explica
que este sonido no se use como inicial de palabra y que se
dé, sin embargo, como inicial de sílaba interior 2 •
La consonante intervocálica inmediatamente posterior a
la. vocal acentuada experimenta, en ciertos casos, un alargam1e_n.to que puede considerarse corno un principio de geminac1ón. Este alargamiento afecta en especial a la r y a Jas
fricativas sordas f, 8, s, x, y se manifiesta, sobre todo, en pronunciación fuerte y enfática. En otro lugar reuní algunos datos
sobre este punto 3• No puede negarse que en tales casos la

una consonante entre -dos vocales, siempre la arrimaremos a la vocal
siguiente, salvo si aquella dición es compuesta, porque entonces darem~s- la consonante a la vocal cuia era antes de la composición•, Gramat,ca, 149 2 , fol. 14 v; Ortografía, 15 17, fol. 11 v. Nuestros tratadistas
a~ti?uos Y ~od~rno~, han mantenido fielmente esta regla. La pronun~
c1aoón ord1nana, sm embargo, silabea vosotros como visita allteiia
co~o aliña, y además no hace diferencia alguna entre el lteno; lteleno:
e-le-no; el !techo y helecho: e-le-co; las aves y la silbes: la-sá bas, etc. En
cuanto a la medida experimental de la sílaba sabido es que las curvas
del cilindro registrador no determinan concretamente ni el núme
d
'el
. .
ro
en~ eos silábicos en que se divide una frase ni el límite justo entre
un nucleo y otro.
1
A . B&amp;uo, Principios de Ortología y Métrica, en Coleccz"ón de escritores castellanos, LXXXVI, 144 1 145 y 389.
2
S. G1u GAYA, La •n simple en la jf'onunciación esjatiola, en RFE,
1921, VIII, 271-280.
3

Diferencias de duración, etc., RFE, 1918, V, 388-391. Tratando de
las consonantes dobles ce, jf, etc., decía Francisco de Figueroa, 15701
que en castellano no se les daba sonido diferente que a las sencillas
a_lo cual contestaba Ambrosio de Morales que, en efecto, se dice, po;
eJemplo, •seco está este palo; pero si con vehemencia queremos decir
es ttn hombre secco, parece que partimos la e en dos dando la una a la.

�•
4

implosió_n de la consonante intervocálica empieza, en efecto,
en la sílaba acentuada, siendo necesario, por consiguiente,
para proceder con exactitud, atribuir a esta sílaba alguna parte
de la consonante que la sigue. La porción que haya de atribuírsele se podrá deducir en cada caso de la duración que
normalmente haya dado en otras posiciones la misma conso-

..

LA

T. NAVARRO TOMÁS

nante de que se trate.
Nuestros tratadistas antiguos - Vanegas, 1531; Madariaga, 1565; López de Velasco, 1582, etc. - dividían la rr a la
manera de las consonantes dobles latinas: tor-re. Sin embargo, Miguel Salinas, 1563, apoyándose especialmente en la pronunciación de la /l española, dividía to-rre 1 . Bello, 183 5, adoptó también la división to-rre 2 • La Academia prefirió primeramente la forma tor-re, pero después generalizó en la escritura el uso, hoy corriente, de agrupar las dos rr con la segunda vocal. En opinión de Gonc;alves Vianna la rr española
se diferencia precisamente de la italiana en que ésta se reparte entre las dos sílabas contiguas, mientras que la española,
por muy redoblada que sea, pertenece por entero a la sílaba siguiente 3• Mis observaciones no confirman enteramente la
opinión de Vianna. En la conversación ordinaria y corriente
primera silaba y la otra a la segunda, como quien en italiano pronuncia.fiamma... La/ doblamos también alguna vez dando parte a la sílaba
que precede y parte a la siguiente, que es manifiesta señal de geminación necesaria, como de todas las geminaciones del italiano se
entiende, como differente,_ V1ÑAZA, Biblioteca, col. 875. López de Velasco, 1582, aludia también a razones fonéticas para defender en la
escritura española el uso de .ffy ss (RFE, 1921, VIII, 36).
1 cEl romance, según su natural pronunciación y antigua orthographia, solamente y por fueri,;a dobla en algunos vocablos las ll, 1-r, ss,
no como en latln, pronunciando la una con la vocal precedente y la
otra con la vocal siguiente, mas las dos con la vocal siguiente, como
aquí: /la-mar, !za-llar, co-rrer, po-sse-ssión, porque desta manera engruessa más las consonantes, o a lo menos lo hace con las dos l/,,
l\ÚGUBL SALINAS, Libro apologético que defiende la buena y docta pronunciación, Alcalá, 1563, fol. 26 5.
2 A. BELLO, Principios de Ortologla y Mltrica; págs. 144 y 389.
3
A. R. Goni,;alves Vianna, Reseña del Lelirbuch der Pltonetik de
Jespersen, en el Maitre Pltonétique, 1904, pág. 131.

CANTIDAD SILÁBICA BN UNOS VBRSOS DE RUBÉN DARÍO

5

la rr española va, en efecto, con la vocal que la sigue; pero si
dicha consonante se halla inmediatamente precedida de la
vocal acentuada y, por cualquier motivo, esforzamos algo la
pronunciación, la rr, como queda indicado, estrecha su enlace
con la vocal anterior y aumenta el número de sus vibraciones (RFE, 1916, III, 167), incorporándose alguna de éstas
al núcleo silábico que lleva el acento. Los efectos de esta incorporación se manifiestan claramente en el timbre y en la
cantidad de la vocal acentuada. La e y la o, por ejemplo, son
de ordinario en perro y corro más breves y abiertas que en
pero y coro (RFE, 1916, III, 401).
Siguiendo a los gramáticos latinos, nuestros ortografistas
del siglo xv1 silabeaban do-cto, di-gno, sole-mne, ru-ptura,
a-tlas, ca-sta, mu-stro, etc. 1 . La ortografía moderna dividiendo doc-to, dig-no, etc., como cam-po, tor-pe, /al-so, concuerda
con la pronunciación corriente 2 . En atlas, atleta, etc., es preciso, sin embargo, atenerse al uso individual; la pronunciación
más frecuente es at-las; pero hay también quien pronuncia
a-tlas, a-tle-ta 3 . La división silábica en formas en que concurren varias vocales, como en creer, aún, peor día, leíais, etc.,
puede variar, asimismo, según las circunstancias de cada caso 4 •
Considero, pues, como cantidad de cada sílaba la duración de todos sus elementos, sin prescindir de la oclusión
de las consonantes p, t, k en posición inicial absoluta. Grégoire proponía que se prescindiese de dicha oclusión 5 • Rous1

NBBRJJA, Ortografía castellana, Alcalá, 1517 1 fols. 11-12; VANBGAS,
1ractado de Orthograpltía y acentos, Toledo, 1531, fol. 38; MADARIAGA,
Honra de escribanos, Valencia, 1565 1 fol. 87; LóPEz DB VEusco, Ortltographía y pronunciación castellana, Burgos, 1582 1 págs. 300-303, etc.
. 2 lllillardet indica la hipótesis de que en la fecha en que ~ '? se
diptongaron en ie, uo, ue, la di visión silábica en castellano sería proba~lemente .fte-sta, pue-rta, vue-lta, etc. (BHi, 1921, XXIII, 74 .)
R. llfBNÉNDEZ ProAL, A1anuat de Gramática lristórica, Madrid, 19 18,
pág. 86.
' T. NAVARRO TOMÁS, .A/anual de p,·onunJ:·ación espaiiola, Madrid,
1921, págs. 121 y sigs.
5
A. GRÉGOIRB, Vadations de durée de la syltabe .fran;aise, en La
Parole, 1889, pág. 269 .

�•

LA

CANTIDAD SILÁBICA EN UNOS VERSOS DE RUBf:X DARÍO

7

T. NAVARRO TOliÁS

6

puesto, la lectura de los demás, ha procurado pronunciar
-dichos versos como hubiese podido hacerlo en una clase ante
unos alµmnos. Se ha tratado de hacer una lectura corriente y
no una interpretación patética ni declamatoria. Los tres cita•dos individuos residen desde hace mucho tiempo en l\1adrid,
han estudiado en esta Universidad la carrera de Letras, hablan
&lt;:on la pronunciación corriente en Castilla entre las personas
ilustradas y se hallan bastante habituados a hacer lecturas y
conferencias públicas 1 •

selot indica a este propósito que el ritmo cuantitativo no se
funda a su juicio en la cantidad acústica, sino en la cantidad
articulatoria 1 . Saussure daba preferencia al elemento acústico,
pero sin dejar de advertir que en la unidad fonológica de la
sílaba son, en realidad, inseparables la representación acústica
y la imagen muscular del acto fonatorio 2 • De acuerdo con
estos principios, 11. Grammont, maestro y guía de mis primeras experiencias sobre estas materias, mide la duración de
la sílaba rítmica contando desde la implosión de su primer
fonema, vocal o consonante, hasta e1'f1n de su último sonido,
consonante o vocal 3 •
Para poder seguir dentro de un medio convenientemente
amplio las modificaciones de nuestra cantidad silábica he recogido unas inscripciones quimográficas de los siguientes versos
de Rubén Darío, estrofas cuarta y sexta de su famosa Sonatina:
«¡Ay, la pobre princesa de la boca de rosa!
Quiere ser golondri.na, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.&gt;
Estos versos han sido dichos en el aparato registrador por
un sujeto, 11, nacido en un pueblo de la 11ancha; por otro, T,
natural de Toledo, y por otro, Z, nacido en la provincia de
Zamora. Cada uno de estos sujetos, sin presenciar, por su1 P. J. RoussELOT, Principe.t tk Pl1onlti9ue expéri111entale, II, 1000.
F. DE SAussuu, Cours de ling11istiq11e générale, París, 1916, pági-

2

nas 64 y 100.
s M. GRA111111uNr, Le versfranfais, París, 1913, pág. 91.

ANÁLISIS DEL TEXTO

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51

32

1 En los datos siguientes las cifras indican, en centésimas de segun&lt;ln, la duración absoluta de cada silaba.
1
En T Y Z, de; en l\f de, con d oclusiva¡ en otras lecturas, sin embargo, M ha pronunciado también de.
: Calculo 8 c. s. a la oclusión de la k (RFE, V, 1918, 37 1 y 374).
, A la oclusión de la t le calculo 7 c. s. (RFE, Loe. cit.)
. . La z: ha sido plenamente sonora en T, sorda en z, sonora al prinop10 y sorda después en l\I.

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LA CANTIDAD SILÁBICA EN UNOS VERSOS DE RUBÉN DARÍO
T, NAVARRO TOMÁS

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1

T y Z han pronunciado l9z, con z sonora; M l9s, con s sorda.
M ha pronunciado b1rr dando a la r tres vibraciones; T y Z han
hecho una sola vibración.
3
T y Z han pronunciado d fricativa; M, d oclusiva.
' También aquí la ,- ha sido pronunciada por M con tres vibraciones, y Jo mismo por Z.
6 T ha pronunciado so casi como zo, sonorizando en gran part

2

te la s.
6 La d ha sido en Z muy breve y relajada; en T se ha marcado más
claramente, y en M casi ha llegado a ser oclusiva.
7 De una manera análoga a lo observado en el verso anterior,
T ha pronunciado sa casi como za.

La división entre las dos sílabas de re-al se ha podido deducir
d_e la pequeña modificación que en la linea del quimógrafo ha producido la diferencia de intensidad y de tono con que dichas silabas se
han pronunciado.
'
2
La fricación de la x ha sido en Z más breve y suave que en M
Y T; éstos la han pronunciado casi como una vibrante.
3
Atribuyo a la k 7 c. s. como a la t del verso III.
.• T debió pronunciar la k de kus muy relajada; su inscripción viene
a ser casi como la de una r sonora y fricativa.
5 Las dos nn de Ojea nérros dan una línea ininterrumpida y homogénea en la cual no es posible distinguir la parte que corresponde a
cada una de las dos sílabas contiguas. He calculado su distribución
teniendo en cuenta la duración relativa de la n fina l e inicial de sílaba
en otros casos.

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19

LA

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,

33 18

Ha habido, como era de esperar, bastantes diferencias de
detalle, por lo que a la cantidad se refiere, entre los tres sujetos citados. Uno de ellos, Z, que repitió la lectura del texto,
tampoco hizo completamente iguales sus dos inscripciones.
Los aparatos registradores nos tienen acostumbrados a estas
discrepancias. Sabemos que es casi imposible decir dos veces
una palabra o una frase de modo que su segunda pronunciación sea fiel y exactamente una reproducción de la primera.
Pero en la mayor parte de los casos estas diferencias son, en
realidad, insignificantes. La centésima de segundo es una porción de tiempo demasiado pequeña para la sensibilidad de
nuestro oído. Cantidades comprendidas entre 20 y 40 c. s. pueden discrepar en 4 ó 5 c. s. sin que por este motivo dejen de
2
parecer a cualquier oído normal perfectamente iguales •
Para explicarse dichas diferencias conviene notar, además,
que la lectura de M ha sido en general algo más lenta, fuerte
y expresiva que las de T y Z. M ha empleado en la inscripción
total del texto 488,92, T 415,45 y Z 428,37; las diferencias de
cantidad entre unas sílabas y otras se han señalado, generalmente, en la inscripción de M algo más que en las de T y Z,
pero las modificaciones de la cantidad silábica hán seguido
T ha pronunciado una y fricativa, Z una 9 africada y M, aun sin
haber hecho pausa anterior, ha pronunciado también una 9.
2 Repetida, por ejemplo, entre otras formas, la palabra expliqul, de
manera que la persona que la ha dicho y las que la han oido la han
creído siempre igual, ha dado, sin embargo, sólo por lo que se refiere
a la duración de la l acentuada, en el primer caso 14 c. s.; en el segundo, 16,5; en el tercero, 15,5, y e n el cuarto, 13. Comp. B. BouRDON, La
percepcion du temps, en la Revue Pkitosojliique, Paris, 1907, LXIII, pá1

gina 452.

"..
¡¡

~

CANTIDAD SILÁBICA

BN

UNOS VERSOS DE RUBtN DARÍO

11

esencialmente en las tres lecturas el mismo proceso. Su reducción a un solo tipo medio no altera la estructura cuantitativa
&lt;le ninguna de ellas 1 .
La cantidad de las sílabas, tomando como base dicho tipo
medio, ha oscilado entre 9 y 43 c. s.; pero, entre estos límites,
!os casos extremos han sido relativamente raros : de las 164
sílabas de que el texto consta, sólo ha habido 12 por encima
de 33 c. s. y IO por debajo de 13 c. s.; ha habido, en cambio,
43 sílabas- breves-entre 13 y 18 c. s., y 31-largas- entre
30 y 35 c. s. Entre estos dos grupos, y sobre todo entre 23 y
27 c. s., cantidad que podríamos llamar semilarga, se han dado
las demás sílabas del texto. Las sílabas que han correspondido
.a cada uno de dichos grupos han sido las siguientes 2 :
Breves. -9 c. s.: i-r: al sol IV 1, o perderse VI 1;-10 c. s.:
mariposa II 12; - 1 l c. s. : saluda-r a los lirios V 2 y 4, lo-s
.ojos VII 9, el palacio X 1; - 12 c. s.: está presa VIII I y 8,
colosal XII 12; - 13 c. s. : de la boca I 9, quiere ser II 9, en
la jaula de mármol IX I y 5, con sus cie-n alabardas XI I I
y 12, que no duerme XII 5; - 14 c. s.: boca de rosa I 12,
,quiere ser II 2, bajo el cielo volar III II y 12, luminosa IV 9,
trueno VI II, de los ojos VII 8, vigilar X 9, que custodian
XI 9; - I 5 c. s.: la pobre I 2, de la boca I 8; golondrina II 4,
iene-r alas ligeras III 1, 2 y 5, perderse e-n el viento VI 4,
-0jo-s azules VII 12, en la jaula IX 2 y 4; - 16 c. s. : escala
luminosa IV 7 y 8, versos de mayo V 12, pobrecita VII 2,
que vigilan X 8, lebrel que no duerme XII 2 y 4; - r7 c. s.:
pobre I 4, saludar V 1, sobre el trueno VI 8, ojo-s azules
1 Utilizando mayor número de individuos castellanos se hubieran
multiplicado, sin duda, estas diferencias; pe ro creo que el resultado,
por término medio, hubiera sido aproximadamente el mismo. Lamen to no saber cómo hubiera leido estos versos el mismo Rubéo Darío.
Mi objeto se reduce por ahora a estudiar esta interpretación castellan a . .Más adelante espero poder comparar estos datos con los de otras
lecturas hechas por andaluces, argentinos, chilenos, peruanos, etc.
2 La sílaba o.e que se trata en cada caso va impresa en cursiva; el
número romano indica el verso en que la silaba se halla, y el número
-corriente el lugar del verso que dicha sílaba ocupa.

�VII II, está presa VIII 2, soberbio X 5; - r8 c. s.: tene-r a-las
ligeras III 3, está presa III 9, palacio IX ro, colosal XII Ir.
Semilargas 1 .-23 c. s.: alas III 4, e-n el viento VI 5, pobrecita VII 3 1 del palacio real IX 8, 1 r y 12, w s todian XI 2;24 c. s.: la boca de rosa I ro y II, golondrina II 5, p or la escala IV 4, los lirios V 6, palacio X 4, custodian XI 3 Y 4, co1r
X 18; - 2 5 c. s. : la escala IV 5, rayo IV 14, maJ10 V 14, vient(l
VI 7, pobrecita VII r, los guardas X 12, sus cie-n alabardas.
XI ro y 13;- 26 c. s.: baj o el cielo III 9 , a los lirios V 5, mayo
V 13, princesa VII 7, soberbio X 7, con sus cien XI 9; 27 c. s.: ¡ay! I 1, de im rayo IV 12, versos VII, perderse VI 3,
lo-s ojos VII 10, presa en sus oros VIII 4, mármo/IX 7, soberbio X 6,y tm dragón XII 8.
Largas.-30 c. s. : rosa I 13, ligeras III 6, rayo IV 13, trueno VI ro, azules VII 13, duerme XII 7;- 31 c. s.: golondrina
II 6, ligeras III 7, escala IV 6, lirios V 7, oros VIII 7, tttles
VIII 13, lebrel XII 3; - 32 c. s.: rosa I 14, ser II 3, mariposa
1113 y 14,princesa VII 5, tules VIII 14,jaulaIX 3;-33 c. s. :
pobre I 3 1 princesa VII 6 , azules VII 14, mármol IX 6, g uardas X 13, cien XI 5, duerme XII 6, dragón XII ro;- 34 c. s. :
pn·ncesa I 5 y 6; - 35 c. s.: guardas X 14;-36 c. s. : ser II ro,
cielo III ro;- 37 c. s. : so/IV 3; - 38 c. s.: alabardas XI 14~
- 39 c. s.: rea/XI 13;-41 c. s.: colosal XII 13;-42 c. s.:
volar III 13, viento VI 6; - 43 c. s. : mar VI 13.
Basta repasar estos datos para convencerse de la falta de
fundamento de las teorías cuantitativas que, a imitación de la
métrica clásica, se ha tratado de aplicar a nuestra versificación 2 • Sílabas cerradas, sin acento, y hasta sinalefas, que Luzáo
y su escuela hubieran tenido por largas, han resultado unas
veces largas· (princesa 34 c. s.); otras, semilargas (golondrina
24 c. s., bajo el cielo 26 c. s.), y otras, breves (está 12 c. s., perderse e-n el viento 15 c. s.); sílabas abiertas, sin acento, que
Indico en este grupo únicamente las sílabas comprendidas entre
c. s.
2
Historia de algunas opiniones sobre la cantidad sildbica española,
en RFE, 1921, VIII, 30 y sigs
1

23

y

LA CANTIDAD SILÁBICA BN UNO:i VERSOS DB RUBÉN DA!ÚO

T , NAVARRO TOMÁS

12

27

13

tanto para Luzán y Ilermosilla como para Rengifo, Carvallo y
otros muchos hubieran sido breves, han resultado, como las
anteriores, unas veces largas (duerme 30 c. s.); otras, semilargas (boca 24 c. s.), y otras, breves (colosal 12 c. s.); sílabas
acentuadas, que unos y otros hubieran tenido por largas, han
resultado asimismo unas veces largas (princesa 34 c. s.); otras,
semilargas (mayo 26 c. s.), y otras, breves (palllcio 18 c. s.).
Pero, por otra parte, estos mismos datos ponen de manifiesto que Bello, Coll, Benot, etc., al impugnar dichas teorías
cuantitativas, fueron demasiado lejos. Decir que nuestras sílabas no son largas ni breves por naturaleza ni por posición, a
la manera de las sílabas latinas, es cosa completamente exacta.
Añadir, como consecuencia de esto, que en nuestra pronunciación no hay diferencias cuantitativas y que todas nuestras
sílabas son, bajo este aspecto, iguales o aproximadamente
iguales, fué incurrir en un error evidente.
Ya se ha visto que no sólo entre versos distintos sino dentro d~ un mismo verso y hasta entre las sílabas de una misma
palabra, se han dado diferencias tan considerables como las
que aparecen, por ejemplo, en pobre I: po 33 c. s., bre 17; trueno VI : true 30, no I 4; jaula IX: jau 32, la 15; lebrel XII:
le 16, brel 31, etc. Estas diferencias suelen ser aún mayores
en pronunciación afectada o enfática. El acento enfático aumenta relativamente la duración de las sílabas largas más que
la de las sílabas breves. Pueden servir de muestra a este propósito los dos versos siguientes, IV y VI del texto, en los cuales, debajo de las medidas normales correspondientes a M,
van indicadas las de otra lectura hecha en tono un tanto ded amatorio por este mismo sujeto :
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dt;I már

�14

LA CANTIDAD SILÁBICA

T. NAVARRO TOMÁS

Ha habido, como se ve, en la lectura enfática de estos versos sílabas que han durad~ 48, 49, 52 y hasta 68 c. s. junto a
otras que sólo han durado 10, 11, 12 ó 15 c. s. M. Gram.mont
señala también, en la medida de unos versos de Víctor Hugo~
1
sílabas superiores a 50 c. s. junto a otras inferiores a 20 c. s. En unos versos de Manzoni, medidos por Panconcelli-Calzia~
se hallan asirnismo sílabas con 50 ó 6o c. s. al lado de otras con
17 ó 23 c. s. 2 • Estas diferenci~s, sin embargo, ni van ligadas.
en nuestra lengua a la significación propia de las palabras, ni se
dan en éstas en proporción regular y constante, ni tienen en
nuestra ortografía signo alguno que las represente, como lo tienen, por ejemplo, la entonación, el acento y las pausas, todo Jo.
cual basta evidentemente para explicarse el hecho de que dichas diferencias pasen, en general, inadvertidas. Otros muchos.
fenómenos de la pronunciación española, con caracteres aún
más definidos y concretos que la cantidad, pero tan desligados.
como ésta de la significación de las palabras y de la ortografía
3
ordinaria, se producen también de una manera inconsciente El hecho de que tales sílabas largas y breves aparezcan en
unos versos tan notablemente rítmicos como son los de la
Sonatina de Rubén Darío 4, y la circunstancia de que sobreestos puntos hayan coincidido espontáneamente las lecturas.
de varias personas representativas de la pronunciación normal
española, ponen fuera de duda que, en el presente caso, dichas.
diferencias, aunque hechas inconscientemente, no han debidoproducirse sin orden ni concierto. El análisis de dichos versos
dará acaso alguna idea de las normas a que tales diferencias.
se han ajustado.
1 M. GRAMMONT, Le vers fran;ais, París, 1913, págs. 88 Y 89.
2 G. PANCONCELLt-CALzIA, Experimenta!plwnetische Untersucliungenttber den italienisclten zelmsilbigen Vers, en M ed. jiid. Monatscltrift fiir
die ges. Sprachlleilkunde, Berlín, XVIII, 1908.
3 T . NAVARRO ToMÁS, Manual de pronunciación española, Madrid,
1921, págs. 38, 60 y 61.

, .
.
, El mismo Rubén tenía a la Sonatina por la más ntm1ca Y musicalde sus Prosas profanas, como se lee en su Historia de mis libros, Ma-

drid, Yagües, 1919, pág. 190.

XN

UNOS VERSOS

DE

RODÉN DARfo

15

Los doce alejandrinos registrados forman dos estrofas de
seis versos cada una; estas estrofas se dividen a su vez en semiestrofas de tres versos; los dos primeros versos de cada
semiestrofa son llanos y riman entre sí; el tercero es agudo y
rima con el tercero de la semiestrofa correspondiente: aac bbc.
Cada uno de estos versos, como Jos de nuestra antigua cuaderna vía, consta de dos hemistiquios equivalentes a dos versos heptasílabos 1 . Ambos hemistiquios pueden ser llanos,
agudos o esdrújulos; en los doce versos de que aquí se trata
el primer hemistiquio es siempre llano; en otros versos de Ja
misma Sonatina es esdrújulo 2 ; la forma aguda, que en esta
composición no aparece sino al fin de los versos III VI IX
Y XII, se da también al fin del primer hemistiquio ~n ;tras
composiciones del mismo autor 3 .
Cada alejandrino lleva dos acentos fijos sobre Jas sílabas
6 Y 13, o sea sobre Ja sílaba sexta de cada hemistiquio. Estos
acentos, en determinados casos, pueden ser relativamente débiles 4 - En los versos de la Sonatina el poeta puso, además,
voluntariamente, otros dos acentos sobre Jas sílabas 3 y 10, 0
sea sobre la tercera sílaba de cada hemistiquio. La intensidad
de estos últimos acentos es aún más variable que Ja de los
que van sobre las sílabas 6 y 13. En algunos casos el acento
de Ja sílaba tercera de cada hemistiquio predomina, en esta
composición, sobre el de la sílaba sexta; en otros, por el contrario, desciende casi al nivel de intensidad de una sílaba débil.
A . B&amp;t~o, Principios ~e Ortología y Métrica, pág. 29 5.
~La pnncesa está páltda en s u silla de oro.-¿Piensa acaso en el
prfnc1pe de Golconda o de China?-Ni los cisnes ecuánimes en el lago
de azur.&gt;
;

3

•Mira e_l si~no sutil que los dedos del víento-Hacen al agitar el
tallo que se mclma -Con el áureo pincel de la flor de la harina.&gt; Las
Ánforas de Epic11ro, en Obras completas, II, 189.
. ' En otras composiciones de Rubén, no precisamente en la Sonatina, suelen aparecer algunos versos en los cuales resulta débil, sobre
todo, _el acento final del primer hemistiquio: ,El chorro de agua de
Verlame estaba mudo. - Y por caso de cerebración inconsciente.&gt;
Soneto autumnal para el marqués de Bradomin, en la Sonata de Otoño
de Valle-Inclán, Madrid, 1905 .

�16

T. NAVARRO TOMÁS

El verso resulta de este modo dividido en cuatro cláusulas rítmicas de tipo anapéstico 1, con una pausa, verdadero silencio
0 mera detención, al fin de cada hemistiquio. Bajo esta disposición acentual, la cantidad silábica se ha desarrollado en nuestro texto como ya antes se ha visto y como más claramente
puede apreciarse en el siguiente cuadro 2 :
SEGUNDO HEMISTIQUIO

PRIMER HBMISTlQUIO
1.• cláusula.

2.• cláusula.

Final.

3.• cláusula.

4 .• cláusula.

Final.

15

13

24

24

14

2I

13

21

10

30
32

32

26

36
36

14

14

42

&gt;

32

2I

14

32

15

24

34
31

15

IS

18

23

15

30

19

9

21

37
19
27

24

25

31
24
42

16

14

20

19

27

30

25

20

19

29

27

16

26

25

17

20

30

14

19

43

&gt;

17

15

30

33

27

15

17

11

9

22

25

16

I7

12

13
14

I9

17

11
15

34

26
23

19

32

33

14

28

27

19

28

12

11
27
I8 28

28

29

23

19

18

23

23

16

14

22

21

24

26

25

27

21

33

13
18

20

22

24

17

23

24
31

24

33

29

16

13

33

16

29

23

33
27

15

11

33

32

15

13

30

31

32

39
25 33

35

13 25

38

12

41

dichas sílabas se corr~sponde con la tercera y la segunda con
la cuarta. Dentro de cada hemistiquio, la segunda sílaba rítmi-ca ha sido casi siempre más larga y más uniforme que la primera. La última sílaba rítmica de los alejandrinos agudos se
ha destacado especialmente sobre las demás. Las sílabas gramaticalmente acentuadas, no situadas en posición rítmica, han
resultado, en general, breves. En cambio, las sílabas inacentuadas, finales de verso o de hemistiquio, han sido, casi sin
excepción, largas 1 • Las demás sílabas, rítmicamente débiles,
I, 2, 4 y 5 de cada hemistiquio, han sido, en la mayor parte
&lt;le los casos, breves. La estructura cuantitativa de los dos hemistiquios del verso ha resultado, en fin, fundamentalmente
idéntica; puede representarse de este modo : -

&gt;

&gt;
2

-······················································· ··-···················································-········•·············

17

16

27

19

23

81

27

19

18 27

20

18 34

A. BELLO, Principios de Ortología y Métrica, pág. 27 4•
La duración correspondiente a las cuatro sílabas rítmicas d~ cada
verso va indicada en tipo más grueso. La de las silabas que, siendo
gramaticalmente acentuadas, no se hallan en posición rítmica, se indica
en cursivo.
1

1.•

31

La duración media que del conjunto de estos datos resulta
para cada una de las sílabas del verso indica que en la lectura
de nuestros sujetos ha habido un ritmo cuantitativo, cuyas
líneas generales han coincidido esencialmente con las del ri~mo
acentual. Las cuatro sílabas rítmicamente acentuadas han sido,
de ordinario, largas. Comparando estas cuatro sílabas entre sí
se ve que, tanto por lo que se refiere a la diversidad o uniformidad de sus casos como a su cantidad media, la primera de

2

I7

LA CANTIDAD SILÁBICA EN UNOS VERSOS DS RUBáN DAIÚO

3

cláusula.

PRH.t:&amp;R

4
2.•

5

6

cláusula.

HEMISTIQUIO

1

7

8

9

IO

3.• cláusula.

11

12

13

l4

4.' cláusula.

SEGUNDO HEMISTIQUIO

Dije en mi Manual de pronunciación, § 169, que la vocal final
.absoluta, sin acento, es en español ordinariamente semilarga. G. Millardet (BHi, 1921, XXIII, 75) sospecha que pude incurrir en error
en este punto, tomando por duración de la vocal la parte de inscrip-ción correspondiente a la inercia de la membrana inscriptora. En mi
.artículo sobre la Duración de las vocales inacentuadas, en RFE, 1917,
IV, 386, hice ya notar a este propósito que la vocal final, sin acento,
presenta casi igual duración-semilarga-en nuca y nácar, soto y sotos,
puente y puentes, supe y López. Fácil es de comprender que en nácar,
.sotos, puentes y López, donde la vocal final va seguida por el trazo correspondiente a la consonante en que acaba la palabra, no puede haberse dado el error de medida a que el Sr. Millardet se refiere. En la
inscripción de los versos de Rubén Darío hay asimismo formas como,
por ejemplo, ligeras, verso llI, final de hemistiquio, antepausa, cuyas
vocales han durado, respectivamente, en T, 10-20-15, y en M, 8-21-19.
Toxo IX.
2

•

�LA CANTIDAD SILÁBICA EN UNOS VERSOS DE RUBáN DA.llÍO

T. NAVARRO TOMÁS

18

· en que la meHa habido en nuestro texto algunos pasajes
1
dida de las sílabas breves y largas se ha dado muy ~er; de, a
proporción clásica de I : 2, proporción que, por 1 o emas.
er y como ya muchos han dicho , tampoco
como es d e supOn
. d
t
debía cumplirse en griego ni en latín con un~ exach:~ _ma ::
't'ca
La estructura cuantitativa de la clausula r1 mica ,,
1
•
ma
coincidido
en estos pasajes con su estruct ura ace ntual ·. v u- •
V

kje
18

re
12

s~r

VI, T.- so
14
VII,T.- de
13

II, Z. -

IX, Z.- en
13
XII, M.- yo
16

V

V

V

88

ma
19

10

pó
27

br~I
15

trwé

no

d~l

már

25

13

17

37

lo

SQ

xo

11

25

17

sa
13

8ú
28

11¡1.

X~IJ

már

35

la
15

de

15

13

34

ke
18

dw~r

14

br~l
30

no
15

33

13'4

30'6

16'4

13'6

31'8

le

ri

··••····-·········· ... .

Media. - 14'8

sa

les

me

En algunos de los casos en que la cantidad de la cláusula
.
d o aI f ipo v u - , la combinación del acento
tam-•
no se ha. ªJusta
.
p~co ha sido precisamente la de la forma débil + débil+ fuerte •
pó
36

bre

ptj"Q

16

37

nó
18
8í

sa
18

ta

18

24

16

33

XI, Z.- ke
13

ky~

djar,

8jen

24

tó
22

23

31

Xll, M. - ~yq.

dra

fQlJ

ko

lo

21

33

17

13

r,z. -

ª!

la

25

15

IV,T.- lu

ID!

12

13

VII, M. -

po
24

29

bre

8é
37

sa

delJD

rá

yo

28

27

ptjl}

8é
34

sa

né
25

ffQS

s+.l
45

1 p PraRSoN, Métrique naturelle du langage, Pa"rís, 1884, ~ágs. xx1 y
et le rytkme du franfais dédamé,
141¡ E ,. L ANDRY, La tltéorie du .,.,tkme
'✓
París, 1911, pág. 179·

•

19

No es dificil notar que, además de los acentos rítmicos
normales, cada uno de estos hemistiquios ha recibido otro
acento relativamente fuerte sobre Iis sílabas : I, Z, ai; IV, T.
devn; VIT, M, po; XI, Z, 8jen; XII, M, y~,;i 1 • Pero además ha
habido sílabas que, aun siendo débiles, han resultado largas
por haber formado parte de palabras o grupos sintácticos, que
mis sujetos han coincidido en destacar sobre el nivel ordinario, pronunciándolos de una manera bastante lenta, afectada o
enfática: I, M, boca 29 c. s.; 11, T, golondrina 25 c. s.; V, M, versos 32 c. s.; VIII, Z, sus tules 28 c. s., etc. En cambio, la sílaba
rítmica, pronunciada con acento relativamente débil, como lo
ha sido en ciertos casos la que ha correspondido a la primera
cláusula de algunos hemistiquios, ha resultado, en esos mismos
casos, breve o semilarga: III, Z, alas 13 c. s.; N, T, luminosa
18 c. s.; V, Z, saludar 16 c. s; VII, T, pobrecita 22 c. s; IX,
Z, palacio 15 c. s.
Según estos datos, las causas que han determinado en este
ensayo la superioridad cuantitativa de unas sílabas con respecto a otras, superioridad que ha alcanzado más de una vez
la proporción 4: I, han sido evidentemente el acento rítmico,
el énfasis y la posición final ante pausa. El hecho de que las
sílabas hayan sido o no gramaticalmente acentuadas no ha
servido de fundamento para hacerlas largas o breves. El hecho
de que hayan sido abiertas o cerradas tampoco ha dado por
resultado hacerlas breves o largas. Las sílabas no han manifestado tener por sí mismas una cantidad propia. Toda sílaba,
cualquiera que haya sido su naturaleza o estructura, ha recibido una u otra duración, según las circunstancias rítmicas.
psíquicas o sintácticas en que se ha pronunciado 2•
1

Un, no obstante su apócope, se pronuncia normalmente coo
acento, y lo mismo cien, con excepción de cien mil. La primera sílába
de pobrecita, de ordinario inacentuada, suele acentuarse, acaso por
influencia de pobre, como inicial de una exclamación conmiserativa~
no se da este acento inicial en casos como infeliz, desgraciado, etc.
2
La medida de la cantídag silábica en el discurso de la Edad de
Oro del Qui.Jote ha dado resultados muy semejantes a los que aquí se
consignan: las s[labas, con acento o sin él, abiertas o cerradas, han

�LA CANTIDAD SILÁBICA EN UNOS VERSOS DB RUBIÍN DA.RÍO

21

T. NAVARRO TOMÁS

20

Ahora bien, esta mezcla de sílabas largas, semilar?as y breves, ¿qué papel puede haber desempeñado en la ~ed1da d~ l~s
versos de que aquí se trata? La idea de una métrica cuanb_tabva a la manera clásica, resulta completamente insostenible.
Pe,ro si en las lecturas registradas ha habido, como pare~e,_un
cierto ritmo cuantitativo, necesariamente ha de haber existido
también una unidad métrica cuya longitud, aplicada a nues~o
texto ha de hacer posible la división de cada verso en porcio,
'
nes regulares e isócronas.
' Dicha unidad métrica no puede ser la cláusula rítmica. El
cuadro siguiente-texto de T-demuestra que en la mayor
parte de los casos las dos cláusulas de cada hemistiquio ~an
tenido distinta duración, sin que, por otra parte, haya ha~1d_o
entre sus diferencias, como se ve comparando unos h~m1Sbquios con otros, ni proporción ni ~egularidad. La duración va
indicada, como siempre, en centésimas de segundo.
'
PRIMER

HEMISTIQUIO

,."
cláusula.

cláu. ula.

III

IV
V

3.'
chtusula.

4.'

cláusula.

Diferencia.

18

62

15
6

66

64
61

47
71

67
82

20

75

65

11

15

73
62

30

42

43
61

17

54

67

13

25

49

58
82

29

85

24
29
20

VI

SS

57
72

vn

64

89

VIII
IX
X
XI
XII

Difereocia.

83
68

68

II

2.'

SRGUNDO HEMISTIQUIO

56

73

57

58
61

50

17

46

53
61

11

43

72

45
65

58

75

I7

65

67

57

10

76

5
10

9

11

sido unas veces largas, otras semilargas y otras_~rev~s, seg_ún el énf~sis con que se han pronunciado y según su pos1c1ón smtácbca y rltlDl.
Renuncio a explicar aquí detalladamente dicho texto p~ra no
: : a r demasiado el presente trabajo. Lo utilizaré en otra ocasión al
tratar del ritmo de la prosa.

Las cuatro clausulas del verso II han sido, por su duración,
bastante semejantes entre sí para que este verso pueda parecer análogo al tetrámetro dodecasílabo, considerado por
M. Grammont como tipo ideal del alejandrino clásico francés 1 ;
otros dos hemistiquios, el segundo del verso V y el primero
del IX, han resultado asimismo repartidos en cláusulas isócronas; pero frente a estos cuatro casos, cuyo isocronismo puede
haber sido meramente accidental, los veinte restantes hemistiquios del texto, sin dejar de tener fundamentalmente la misma estructura rítmica que los cuatro anteriores, han dado cláusulas demasiado desiguales para que sea posible hallar entre
ellas una norma común 2 •
Frente a esta desigualdad nótase, tanto si se comparan,
por su valor total, unos versos con otros, como ·si se considera la duración de los dos hemistiquios de cada verso, una regularidad métrica que llega a ser en muchos casos un perfecto
isocronismo. En el siguiente cuadro van comparados los doce
alejandrinos por su duración total, absoluta y relativa, según
la lectura de T 3 :
PRIMERA ESTROFA

I
296
10,1

11

III

304
10,4

285
9,7

VII
3 13
10,7

VIII
327
11,2

SEGUNDA ESTROFA
IX
X
281
287
9,8
9,6

IV
302
10,3

V
278
9,5

VI
269
9,2

XI
304
10,4

2 94
10,1

XII

1 M. GRA1111110NT, Le vers fran;ais, pág. 12.
2 BELLO, Principios de Ortología y Métrica, págs. 271 y 273 decía
1
equivocadamente que las cláusulas rítmicas dividen el verso cen partecillas de una duración fija»; su idea de que todas las sílabas tenían
aproximadamente igual duración Je llevó a creer que las cláusulas
habían de ser isócronas sólo por el hecho de ser isosilábicas.
3
Los doce versos dichos por T han durado, en junto, descontando las pausas, 3540 c. s. En una relación teórica de igualdad la duración
cofrespondiente a cada verso sería 291 16 c. s. El valor relativo de cada
verso ha sido calculado tomando como base la equivalencia 291 '6= 10,
según el procedimiento indicado por W. HsrNitZ, Die Bewertung der
Dauer in p!wnetischen Au.fnahmen, en Vox, 1921, 153.

�22

LA CANTIDAD SILÁBICA EN UNOS VERSOS DE RUBáN DARfo

T. NAVARRO TOl\lÁS

Nueve de estos versos, entre los doce registrados, han sido
tan iguales entre sí que sus discrepancias ni siquiera han llegado a 1/ 10 de su duración media. La mayor discrepancia 1, versos VI y VIII, ha sido 1/ 5 • Han resultado isócronos, respectivamente, el primer verso y el último del texto, el segundo
y el penúltimo, el tercero y el antepenúltimo. De este modo
la primera semiestrofa y la última presentan, sin ser iguales,
una curiosa correspondencia. En cada una de las tres primeras semiestrofas el tercer verso, agudo, ha resultado un poco
más corto que los dos primeros, llanos. En la cuarta semiestrofa, sin embargo, el tercer verso, final del texto, no obstante
ser también agudo, ha sido algo más largo que el primero de
la misma semiestrofa, superando también visiblemente a los
demás versos agudos del texto. En M y Z se han repetido
esencialmente estos mismos resultados.
En la comparación de los dos hemistiquios de cada verso
- lectura de T - tomo también como base de relación la
equivalencia que ha servido para el caso anterior, verso= ro:
I

II

III

IV

166-130
5'6-4'4

153-151
5·5

145-140
5'1-4'9

167-135
5'5-4'5

V

VII

129-149
4'6-5'4

VI
148-121
5'5-4'5

176-137
5'6-4'4

VIII
160-167
4'9-5'1

IX

X

XI

XII

141-146
4'9-5'1

133-148
4'7-5'3

160-144
5'3-4'7

153-141
5'2-4'8

En diez de estos versos las discrepancias entre los dos hemistiquios de cada verso no han pasado de 1/ 10 de su valor
to tal; en los versos III, VIII y IX la diferencia ha sido casi
1

Aun tratándose de medir sonidos simples, más fáciles de coll\Pa•
rar entre sí que los versos, suelen darse discrepancias hasta de ¼
de la duración media, entre duraciones de unos tres segundos, sin que
un oído normal deje por esto de recibir la impresión de que se trata
&lt;le duraciones isócronas. (BouRoON, Loe. cit., 452 .)

23

insignificante, º'
en el verso II ambos hemistiquios han
resultado. realmente isócronos. En M y Z se encuentran también muchos versos cuyos hemistiquios presentan un isocronismo completo o se hallan muy próximos a éste.: III, M,
157-161; IX, M, 152-154; XI, M, 195.190; XII, M, 158-158;
II, Z, 159-154; III, Z, 138-138; XI, Z, 100-155; XII, Z, 161159, etc.
La medida regular de estos versos parece, en fin, obtenerse
tomando como unidad métrica o pie, de acuerdo con lo practicado por V errier y por Landry sobre otros idiomas, la parte
comprendida en cada hemistiquio entre el principio de la primera sílaba rítmicamente acentuada y el principio de la sílaba
rítmica siguiente 1 • La primera sílaba rítmica de un verso se
considera como el primer tiempo marcado de una frase musical. El verso, a partir de dicho punto, se divide en unidades
métricas a base de sus acentos rítmicos, del mismo modo que
la frase musical se divide en compases a base de sus tiempos
marcados 2 • Las sílabas que preceden en el verso al primer
acento rítmico son como las notas de una composición que
empiece 'al aire' en un tiempo débil. A este tiempo inicial,
débil, se le ha llamado en métrica anacrusis 8 •
2
/ 10;

1 Para proceder enteramente de acuerdo con dichos autores habría
que medir la unidad métrica desde el principio de la primera vocal
rítmicamente acentuada al principio de la vocal rítmica siguiente;
ejemplo: salud I ár a los I I irios (P. Vaaama, Essai su1· les princijes
de la mltrique anglaise, París, Welter, 1909, I, 148; E. LANDRY, La thiorie du rytkme, pág. 282 y sigs.). No podrá menos de parecer, sin embargo, anómalo el hecho de que haya que considerar una división
métrica de las sílabas distinta de la división prosódica o fonética. Es
preciso que haya algún acuerdo, aún no bien determinado, entre el
principio del tiempo marcado y la unidad acústica y articulatoria de la
sílaba. Como quiera que sea, el silabeo fonético da en mi texto resultados mucho más regulares que dicha división métrica.
' •Nous désignons par temps marqué un endroit du vers ou on bat
la mesure, et que la voix meten relief par un accroissement d'intensité: on l'appelle souvent ictus, percussio. Le temps marqut est un point
indivisible de la durée; il coi'ncide avec le commencement du demipied fort.» L. HAvRT, Métrique grecque et latine, París, Delagrave, § ,.
3 c&amp;Ychpooa:,: partie faible d'un pied, précédant le 1.. temps mar-

�T. NAVARRO TOMÁS

LA CANTIDAD SILÁ_BICA EN UNOS V.SRSOS DE RUBJl:N DARfo

Cada hemistiquio es, como queda dicho, en los versos de
que aquí se trata, un verso heptasílabo; su estructura métrica,
según los principios que acabo de indicar, deberá ajustarse,
si la realidad° responde positivamente a dichos principios, aJ
siguiente esquema:

intervalos isócronos 1 , tendremos la demostración de que
nuestra métrica habrá dejado de ser cuantitativa por lo que
se refiere a la medida de las sílabas dentro de cada pie, pero
no por lo que se refiere a la medida de los pies en el verso.
Los textos de M, T y Z confirman, en efecto, esta doctrina con
abundantes testimonios :

ANA CRUSIS

PRIMER PIE

SEGUNDO PIE

Anacrusis.

Tiempo j Tiempo Tiempo ¡ Tiempo
marcado. ! débil. marcado. i débil.

.............................

.r

Sílabas .... .. .. .
Cantidad de
las silabas.

~

Pies ...........

1.ª

MI2
M II 1

2.ª

15 15
19 11
13 17
30

30
26
33

i 15 15
\ 20 14
! 11 16
60

M II 2

30
24
32

30
36
28

M III 1

MV 1
MVI 1

60

Los tiempos marcados caen en cada hemistiquio sobre las
sílabas rítmicas 3.3 y 6.3; la anacrusis comprende las sílabas
1.ª y 2.\ el primer pie, las sílabas 3.a, 4.ª y 5.ª, y el segundo
pie, las sílabas 6.ª y 7.ª. En los hemistiquios agudos el segundo pie se reduce al tiempo marcado; estos hemistiquios se
hallan siempre en nuestro texto en posición final de semiestrofa o estrofa y van seguidos de pausa.
El esquema anterior indica de qué modo la irregularidad
cuantitativa de las sílabas puede ser compatible con el isocronismo de los pies. Ya se ha visto que el tipo A, de sílabas regulares I : 2, se ha dado pocas veces en mis experiencias; lo
corriente ha sido la irregularidad representada aquí, bajo dos
aspectos distintos, por los tipos B, C. Es indiferente, dentro del conjunto métrico del verso, que las sílabas de un pie
se den o no en la relación I : 2; lo que importa es que su
valor total se ajuste a la medida que en cada verso sirve de.unidad: 30+ IS+ 15 = 60; 26+20+ 14= 60; 33 + 11 + 16=60.
Si dicha unidad se repite en nuestros versos de una manera
regular y nuestros tiempos marcados resultan divididos por
qué&gt;, M. A. BAILLY, Dic. grec-fran;ais. Comp. P. VERRIER, lsochronisme
et anacruse, en Revue de j&gt;!tonétique, París, 1913, III, 385.

M VIII

M VII 2
MIX I
MXII 1

de la
quiere
quiere
tenesaluo perpobrede loen la
un le-

1.•r

pie.

boca de
ser golonser marir alas Jidar a los
derse en el
cita prins ojos ajaula de
brel que no

2.•

pie,

rosa
drina
posa
geras
lirios
viento
cesa
zules
mármol
duerme

Duración media. ........•.•

"

TI 2
TII1
T II 2
TIII1
TV1
TVl1
TVII 2
TIX 1
TX2
T XII 1

de la
quiere
quiere
tenesaluo perde lo
en la
que viun le-

rosa
boca de
ser golon- drina
ser mariposa
r alas ligeras
dar a los
lirios
derse en el viento
s ojos a- • zules
jaula de
mármol
guardas
gílan los
brel que no duerme

Duración media............

Anacrusis.

33
33
36
33
29
36
42
30
31
30

1.'' pie.

75
77

77
61
69
72
73
70
56
63

2.• pie.

73
68
78
63
63
75
67
73
65
65

33,3

69,3

69,0

24

56
63

53

37
36
30
26

58
55
50
60

50
57
60

SS

53
58
58

59
56

57
66

37

57

59

28,9

56,9

57,1

30
24
25
26

1 Debe tenerse en cuenta que un isocronismo absoluto, matemático, ni siquiera se da prácticamente entre los compases de una
composición musical, no obstante ser la música, naturalmente, más
rigurosa que el verso en lo que se refiere a la medida y al compás.
(Comp. P. V.sRRIER, Métrique anglaise, III, 321 y sigs.)

�26

ZII2
Z III 1

ZIV 2
ZV1
Z VI 1
Z VII 2
Z IX 1

ZX1
ZX2
Z XII 1

T, NAVARRO TOMÁS

AnacrUJis.

1,.,

quiere

ser mariralas li-

tenelumi-

pie.

2.•

pie.

posa

geras
nosa de un rayo
saludar a los
lirios
o per- clerse en el viento
delo
s ojos azules
en la
jaula de
m!rmol
el pa- lacio so •
berbio
que vi- gilan los
guardas
un le- brel que no duerme
Duración media .. .. ........

LA CANTIDAD SILÁBICA BN UNOS V&amp;RSOS DB RUBáN DA!ÚO

Anacrusis,

30
26
27
28
27
20
28

1 • .,

pie.

2.• pie.

67

57

53
60

59

5.z
65
53
63

SS
49

68
60

30
38

57
66

59
54
70

60

63

28,5

59,6

59,4

31

Las tres lecturas completas del texto registrado suman 60
hemistiquios llanos y 12 agudos. De los 6o hemistiquios llanos
ha habido 42 en los cuales las discrepancias entre los dos pies
de cada hemistiquio no han llegado a 15 c. s., y de estos 42
hemistiquios ha habido 30 en que dichas discrepancias no han
pasado de IO c. s.; estos 30 hemistiquios-lo de cada sujetoson los que arriba quedan reunidos. Una décima de segundo, entre fenómenos que han durado por término medio unas
óo c. s., es una diferencia casi imperceptible. Dicho término
medio se halla, además, por una curiosa coincidencia, dentro de los límites de lo que los psicólogos llaman «punto de
indiferencia» 1 . Nótese, por otra parte, que en 10 de esos
30 hemistiquios la discrepancia ~e los pies sólo ha sido de
1 «Point d'indifférence: ón veut dire par la que, lorsqu'on compare deux durées succesives, elles sont égales, en mérne tempsqu'elles
le paraissent, pour une certaine loogueur : cette loogueur serait, d'apres la plupart des ex:perimeotateurs de o',7 enviroo; Wundt estime
que ce chiffre est un peu élevé et que le point d'indifféreoce est, en
moyeone, de 01,6. Lorque la prerniere durée est ioférieure au point
d'indifférence, on constate en géoéral que la secoode, pour luí paraitre égale, doit étre en réalité plus grande qu'elle; elle doit, au contraire, étre plus petite que la prerniere lorsque celle-ci est supérieure
au point d'indifférence,, B. BouRDO!i, La perception du temps, página 463.

27

3 c. s.; en 5, de 2 c. s., y en 2, de I c. s. La relación entre ambos
pies resulta, en fin, de una igualdad verdaderamente extraordinaria si se atiende, en el conjunto de los diez hemistiquios
de cada individuo arriba indicados, a la duración media correspondiente a cada pie: M, ·I.º·69'3, 2.º-69'0; T, 1.º-56'9,
2.~57'1; z, 1.º-59'6, 2.º-59'4.
La medida completa de cada uno de nuestros doce alejandrinos podría, por consiguiente, representarse según este
ejemplo (M, II):

,
,
,
.. :: ~ !?j
r. . .. ..
kje re

str

' ¡;4v
.n

ro 199

"vV

••

77

"

kje re s~r ma ri

dri na

i ,. ., V\i
••

66

1)

76

pó sa

O

,~

73

La pausa que se ha hecho entre los dos hemistiquios de
este verso ha durado 40 c. s., que es aproximadamente, en este
caso, el valor de medio pie; la suma de esta pausa, con la anacrusis del segundo hemistiquio, da aproximadamente el valor
de un pie completo; el verso resulta de este modo dividido en
cinco pies o compases casi isócronos, además de la anacrusis
inicial del primer hemistiquio.
Claro es que este isocronomismo, aun siendo tan frecuente como se ha visto, no ha dejado de presentar excepciones.
En cualquier composición musical suele haber también, como
es sabido, algunos compases cuya ejecución, por indicación
expresa del autor, requiere cierta lentitud o rapidez con relación al tempo normal. El músico se sirve de estas modificaciones para producir determinados efectos de expresión.
De un modo semejante, en el verso 1: ¡Ay, la pobre princesa de la boca de rosal, el primer pie, al cual corresponde la
palabra pobre, ha sido dicho unánimemente con relativa lentitud; lo mismo ha ocurrido con el primer pie del verso IV:
Ir al sol por la escala lt,minosa de un rayo. Por lo demás, y
sobre todo en este último caso, la lentitud del primer pie ha
resultado en cierto modo compensada con la rapidez del se-

�T. NAVARRO TOMÁS

LA CANTIDAD SILÁBICA BN UNOS VERSOS DE RUBÉN DARfo

gundo, quedando así restablecida, de acuerdo con lo dicho
respecto al punto de indiferencia, la duración normal del
hemistiquio:
Anacrusis.

Primer pie.

Segundo pie.

ir~

sql pQr la,1s

kála

l\1

30

86

51

69

T

30

47

z

30

90
85

57
59

' i

42

Pie normal.

De este modo la estructura métrica de los presentes versos puede ser considerada como resultado de una íntima colaboración entre Jas sílabas, la cantidad y el acento. No bastan
evidentemente los acentos ni Jas sílabas para definir dicha
estructura. Ha habido, además, una unidad temporal que ha
servido de base a la escansión de cada verso.
El ritmo aparece aquí claramente constituído, de acuerdo
con su definición clásica, por la repetición acompasada de los
tiempos marcados 1 . Las sílabas han sido la materia lingüística del verso; los acentos han señalado sobre esta materia el
lugar correspondiente a cada tiempo marcado; la cantidad ha
medido y ~eterminado Ja duración del intervalo transcurrido
entre cada dos tiempos, duración que, según hemos visto, ha
estado claramente sujeta a un principio de isocronismo.
Las sílabas, según queda dicho, no han tenido cantidad
propia; unas mismas sílabas han sido en unos casos largas;
en otros, semilargas, y en otros, breves; pero esta desigualdad, tan anárquica a primera vista, se ha reducido, a orden y
equilibrio en Ja simetría de los pies 2 • El pie o intervalo, según
1

«Le retour des temps marqués, a intervalles mesurés, constitue
ce qu'on appelle en grec le rythme ou flux (po8¡.i.6~, de pfo,)•, L. HAvET,
lvlétrique grecque et latine, § 1.
2
El sentimiento de esta simetría, mezclado aún, naturalmente, con
la preocupación de la métrica clásica, parece querer manifestarse en
las palabras de Rubén Darlo puestas al frente de este artículo, palabras recogidas también por Ramiro de Maeztu en la revista Nosotros,
1922, XL, 125.

queda definido, y no el pie clásico, como pretendía Luzán, ni
la cláusula rítmica, como decía Bello, ha sido justamente la
unidad que ha dado a estos versos compás y medida.
El isocronismo de Jos pies ha sido atestiguado por varios
autores como un elemento esencial en la métrica de otros idiomas 1 • Los datos reunidos en estas páginas indican la existencia de ese mismo fenómeno en la métrica española. La comprobación definitiva de este hecho permitiría renovar el estudio
de algunos puntos importantes de nuestra versificación. En
otra ocasión presentaré a este propósito los resultados que
obtenga del análisis de otros tipos de versos españoles.
T. NAVARRO TOMÁS.

t Véanse especialmente, a este propósito, las obras citadas de Verrier y Landry, por lo que se refiere a las métricas inglesa y francesa.
El mismo Verrier tiene sobre esta materia otro estudio titulado L'isoclzronisme dans le vers fran;ais, París, F. Alean, 1912. M. Grammont,
con criterio distinto al de dichos autores en cuanto a la división de
los pies, ha probado también con sus experiencias el principio de
isocronismo que equilibra fundamentalmente el valor de los varios
miembros que componen el verso francés (Le vers fran;ais, pág. 13 Y
siguientes.)

�CONTtlBUCIÓII AL

CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO
DEL TEATRO DE LOPE DE VEGA

1

II
l. - La fecha y las fuentes de ,No son todos ruisellorea•.

. El na~imiento del príncipe Baltasar Carlos y el matrimonio de la infanta María de Austria, hermana de Felipe IV, con
~l futuro emperador Fernando III, suscitaron vivamente el
interés de los contemporáneos. En Lope encontramos tres
claras al~siones a estos sucesos: una en La 'l'Ída de San Pedro
No/asco , otra en la égloga dramática La selva sin amor s, la
1
t

Véase RFE, VIII, 131 _149•
Parle XXII, Madrid, 1635, fol. 84 "; Acad., V, 30 a:
Halbráse presente
Carlos, 1u hermano, el cardenal Fernando
y en mú luiido oriente,
,
dos reyau, do, Htrellu, que reynando
Isabel y )I a rla
a vna obed e zca Ea p all a y a otra Vngrla .

Una relación del estreno de &amp;n Pedro No/asco, no mencionada or
Menéndez Pelayo, nos da el doctor BENITO LóPBZ RBMÓN, Rela&amp;,,1 de
/~ fie.rlas que el Orden Real y J,,filitar de Nuestra Señora de la M,, d.
h,zo a su lo · Pad
erce ...
O
g rtoso
re y ratriarca
San Pedro de No/asco .. , En J,,fadrid.
por Iuan Go~;á/e,s. A~o de M.DC.XXIX, pág. 4 : •Salieron dos de lo;
carros que tiene la villa de Madrid ... y habiéndolos adornado y d d 0
orden
a Lope de Vega earp·io... que compusiese
. una comedia
... dea la
.
vida del Sa~to, 1~ representó Roque de Figueroa a S. M., con grandes
galas
y apanenc1as.• Véase GALLARDO, Ensavo
s Vé
.., , lII, cols. 5 oo-501.
ase Acad., _v, LXx., donde Menéndez Pelayo transcribe el pasa.
J_e y _la argumentación de BARBI&amp;JU, Prólogo al libro Crónica de la ópera
,taltana de Carmena, Madrid, Minuesa, 1878, págs. x y sigs.

asTUDIO DBL TKATIIO DB

LOPB

DB VBG.l

31

tercera en No son todos ruiseñores, lindísima comedia, olvidada
injustamente 1 . Las alusiones contenidas en las dos primeras
han sido puestas de relieve, quedando establecida con su ayuda la fecha en que se escribieron 2 • No sabemos que se haya
hecho lo mismo con la última 8 • \V. v. Wurzbach pasa rápidamente sobre ello, sin utilizar el dato para la determinación
cronológica de la comedia '.
En la jornada segunda de No son todos ruisdi.ores hay un
largo romance en que se cuentan los mencionados sucesos de
la corte; los versos que nos interesan son éstos:
El príncipe que trala
a la real desposada
las joyas de su marido,
llegó a la corte de España ... '
El gran Condestable, en fin,
de Castilla, le acompaña...
Medinaceli después,

Cerda, que entonces trocara
por sus hebras de oro el sol...
le lleva a palacio, a donde
con las estrellas de España
y la luna de Isabel
el sol de Felipe aguarda...
Halló vn diamante en su mina,

1 Publicada en la Parte XXII perfecta de las comedias del Flnix de
España ... Sacadas de sus rJerdaderos originales, no adulteradas como lasque hasta aqu{ han salido... Año 1635. Con privilegio, en Madrid, a costa
de Domingo de Palacio y Vi/legas; parte póstuma, debida, como se sabe,
al filial celo de Luis de Usátegui. He consultado un magnífico ejemplar de la biblioteca de la Universidad de GOttingen. Stiefel posela otro;.
véase LGRPh, 1911 1 col. 20. Existe también una suelta que atribuye
la comedia a Calderón. Véase Sca11110T, Die Schauspiele Calderons, página 483. Ha sido reimpresa en Acad., XV; véase RBNNBIIT y ÚSTRO.
Vida, pág. 501.
t RENNERT, Rerme Hispanique, 1915 1 XXXIII, 254; BARBIBRI, Loe. cit.
3 Véanse los autores que cita HENNIGS, Studien zu Lope de Vega,
GOttingen, 1891 1 pág. 46. No he podido ver el articulo de ScJJMIDT, An•
uige-B/attf Kunst tJ. Wissenscltaft, XIX, 361 citado por STIBFllL, L GRPh,
1911, col. 20.
' Lope de Vega rmd seine Komódien, Leipzig, Seele, 18991 pág. 94: cln
cNo son todos ruyseñores• heisst es anlasslich der Vermahlung der
Infantin Maria Ana mit dem nachmaligen deutschen Kaiser Ferdi-

nand III...&gt;
5 GALLARDO, Ensayo, I, 3891 cita una relación anónima titulada Segtmdas tres relaciones diferentes... de la entrada del duque de Guastala,
embaxador del rey de Vngrla. Nombrando los nombres de los caual/eros
qtte le salieron a rece!Jir y joyas que presentó a la reyna de Vng-ria... S. l. n. a_

�33

COMTlllBUCIÓM AL SSTUDIO DBL TBATRO ns WPB DB VBGA
JOSi P'. NONT.ISINOS

nació vna perla de nácar
y fué enigma que de vn lirio
o la flor de lis de Francia
saliese vn león al mundo... t
las fiestas de su bautismo
presumo que impresas anSalió la reina de V ngr!a... [dan... 1
No creyendo la partida
la gente halló descuidada... '
Esto fué vn martes, y vn jueves
visitaron la sagrada
columna atlante del cielo ...

Fué grande la bizarría
del de Sástago y Aranda,
Fuentes, Gelves y Jurados,
de que ay relaciones larO mares de Barcelona, [gas ... s
vestid de coral la playa,
abrid camino a Maria
en los cristales del agua.
Llegue a los bra~os dichosos
de Fernando que la aguarda,
para que el imperio aumenten
las dos águilas doradas ... '

La comedia de Lope debió, pues, ser escrita a mediados
o fines de 1630. Conociendo la tendencia, tantas veces manifestada por Lope, a hacer periodismo dramático, debe suponérsela obra de inmediata actualidad, y por consiguiente poco
1

Comp.:
Este es Madrid ...
Del Jrao Felipe caplfudido solsticio...
Y la bella Isabel, cloria de E1pa.b
1iri o di vio o que bajó del ciclo.
'
(Lo,,¡.,.,;,. 4Mor, Acad., Y, ¡59 6.)

2 GALLARDO, Ensayo, I, 880, menciona asimismo una Relacidn anónima del feliz parlo que tuuo la reyna nuestra señora en I7 de oc/ubre
de Ió29, dla de Sant Florencio, obispo. Barcelona, Esteban Lioer&lt;h,
ltf.DC.XXIX; y EscuoBRo, núm. 1415, otra Relacidn de las fun&amp;ioms /,echas por ti nacimiento del príncipe D. Ballasar. En Sevilla, por ')wn de
Cabrera, I629.
3
GALLARDO, Ensayo, I, 294, Relacidn oerdadera de la real emóarcaddn de la Serenlsima sem,ra doña Maria de Austria, reyna de Vngrfa,
9~e fui "'~reo/es _dou de junio, a las siete horas de la tarde deste jresente
ano de.,,.,¡ seyscien_tos J treynta : en la muy ilustre e insigne y siemjre
Jidelfsmna leal &amp;iuáad de Barcelona. Con licencia, en Barcelona, por
E:leoan Liuerds. Afio I630. - Los ngocijos y fiestas que se /,aun en /a
audad de Barcelona por la Serenfssima Magestad de la reyna de v,,..
grla... Con licencia... En Barcelona, por Esteuan Lioerós. Año IÓ.JO.
EscuDllllO, núm. 1435, cita una Relacidn del oiaje de la reyna de Vi,grla.•. En Seoilla, por Simdn Faxardo, 1631. Sin duda hubo otras relaciones.
' Fols. 23 11-24. Más adelante: •Que en fin espera llevar De estas
dichosas riberas Vna hermana, quando menos, Del rey Felipe de Espaila A las que el Danubio baila.• (Fol. 26 o, o.)

!

posterior a los sucesos, escrita en julio o agosto de aquel año.

Es posible que, como otras veces, Lope echara roano de las
Relaciones que sobre aquéllos circularon; verosímilmente el
pasaje transcrito tendrá una estrecha conexión con cualquiera
de las citadas; algunos de los títulos mencionados parecen indicarlo, si bien no hemos podido compararlas. Pero cuando se
haga un estudio sobre esta manera informativa de Lope,
habrán de ser tenidas en cuenta.
Dos palabras sobre la fuente admitida de No son todos ruiseñores. Schack 1 indicó ya que la comedia estaba basada en
una novela de Boccaccio, cosa que han repetido otros. Nadie
se ha ocupado de comparar ambos textos 2 • Esta comparación dista mucho de ser ociosa; el caso presente nos daría un
interesante dato sobre el uso que Lope hacía de sus fuentes.
Boccaccio nos cuenta 3 cómo «Ricciardo Manardi e trovato da
roesser Lizio da Valbona con la figliuola, la quale egli sposa, e
col padre di lei rimane in buona pace&gt;. Messer Lizio tiene una
hija de maravillosa belleza, en gran encerramiento. Ricciardo,
que frecuenta la casa, se enamora de ella y es correspondido.
Para burlar el cuidado de los padres de la doncella, se valen
de esta industria : Cateripa convencerá a su madre de que no
puede dormir en su cámara, a causa de los grandes calores;

1 Geschichte d. dram. Literatur u. Kunst, II, 373: cahnelt in der
Grundidee einer Novelle des Boccaz, die aber hier durchaus ideali-

sirt ist.•
2
Miss C. B. DouRLAND, Boccaccio and tlu Decameron in castilian anti
catalan Literature, en la Rerme Hispanique, 1905, XII, 117 y sigs., sólo
se ocupa de El ruiseñor de Seoilla, basada eo la misma novela de Boccaccio a que nos referimos.
' Decamerón, V , 4. Utilizamos la edición de la Bi/Jlioteca Románica, LXVI, donde la novela ocupa las páginas 43-48. DuNLOP, History
o/ Fiction, Edimburgh, Ballantyne, II, 249-250, señaló ya sus precedentes en la antigua literatura francesa. Hay que ailadir el que nos
ofrece el capítulo 121 de las Gesta Romanorum, edic. Keller, Stuttgart.
Cotta, 1842, págs. 194-195: e De gloria mundi et luxuria, quae multos decepit et ad in.teritum deducit&gt;. Sobre otras versiones, véase
LANDAU, Die Quellen des J)ekameron, Stuttgart, Scheible, 1884, página 325.
To1110 JX.

3

�34

JOSÉ F. MONTESINOS

pedirá que la deje dormir sobre un terrado, al que el joven
Manardi podrá llegar, aunque con gran trabajo y peligro. La
estación no es muy avanzada, pero Madonna Giacomina debe
tener en cuenta «quanto sieno piu calde le fanciulle che Je
donne attempate... Quando a mio padre et a voi piaccesse,
io farei volentieri fare un letticello in su 'l verone che e allato
alla sua camera e sopra il suo giardino, e quivi mi dormirei,
et udendo cantar el lusig¿olo et avendo il luogo piu
fresco, mollo meglio starei che nella vostra camera non fo».
:Messer Lizio tarda más en convencerse, pero cede al fin. El
cuento sigue, muy gracioso, aunque harto procaz. En resumen,
llegada la noche los amantes se solazan a su sabor, y a la mañana son descubiertos y el matrimonio se impone: Ricciardo
se casa con Caterina, «e con gran festa se ne la meno a casa ...
e poi con lei lungamente, in pace e consolazione, ucello agli
lusignoli e di dl e di notte quanto gli piacque». En la comedia
de Lope, un caballero del séquito de la reina de Hungría ve
en Barcelona a una dama, de la que se enamora y de la que
es amado. Esta dama tiene un hermano, del que es celosamente guardada. El caballero se disfraza de labrador; con la
fuerza del oro convence a un simple jardinero, Cosme, que
sirve a D. Fernando, el hermano de su amada, de que es
primo suyo, y entra en la casa y ayuda a Cosme a cultivar el
jardín. La dama baja a él muchas veces «a oír cantar los ruiseñores» . Siguen muchas peripecias, motivadas unas por el
amor y los celos de la muje'" del simplicísimo Cosme, otras
por la pasión que D. Fernando siente por su prima Marcela;
al fin la superchería es descubierta y los enamorados se casan.
Como puede verse, no hay de común sino una frase. El título
procede de una graciosa letrilla de Góngora 1 que se canta en
la comedia 2•

Rivad., XXXII, 491 a.
Y ya que hablamos de fuentes, debemos decir dos palabras sobre
la semejanza de esta comedia con otras de Lope. La más interesante
es la que ofrece la de Los Ponces de Barcelona, anterior a aquélla, pues
está citada en el segundo Peregrino, comedia de puro enredo. Un cat

2

CONTRmUCIÓN AL ESTUDIO Dl!L TEATRO DI! LOPI! DE VEGA

35

11. - Sobre la fecha de «El ruisei'lor de Sevilla...

Mencionábamos antes esta comedia 1, derivada de la misma fuente italiana 2• Aparece citada en el segundo Peregriballero, soldado en las galeras del rey, queda en Barcelona preso en
el amor de una dama:
Yo soy noble caballero
de lo mejor de Arag6o¡
en las galeras de España
me entreteng o, que no daña
ser soldado a mi a.6.ci6n.
Quando tom~ tierra aquí
vi en vn coche en la muralla

esta dama, y de miralla
nació este dessco en mí.
Este jardín celebrado
me ha dado a entrar ocasión·
para verla en et balcón
de su resplandor dorado .

(FarulX, Madrid, 1617, fol. 2146.)

Como en No son todos ruise1iores, la dama tiene un celoso hermano;
&lt;:omo en ella, D. Julio, el galán, se finge jardinero y pariente del actual
hortelano, Gonzalo:
IN[lio],

Go,.[ulo].

No he podido
disfrazarme mejor.
Eotra, que quiero

que passes pla,;a de sobrino mío
y te conozcan los de casa todos.
(lóltl., fol. 219 r.)

Más vaga y más episódica es la semejanza que guarda con La amistad y obligación, de la que no tenemos dato alguno cronológico. Aqu[
también hay un jardinero fingido, que incurre en la superchería a
instancias de su dama:
Lutuarda.

Diré a mi padre que quiero
que se cultive el jardín
de palacio, porque en fin
no me agrada el jardinero...
Con esto embiaré por ti
y tú en mi casa entrarás.
{Puedo ya hazer por ti má.s?

(Um •IUÓD 111Ta6a1a,wu ,k co,,utlüu 11coritlas, Toledo, 16 77' fol. 6 " (sin foliar,)

No dejaremos de mencionar otra semejanza vaga en Los ramilletes
de Madrid, escrita verosimílmente a fines de 1615. Aquí hay también
un galán que se finge jardinero para entrar en casa de una dama. Pero
las circunstancias de la peripecia difieren bastante de las de las comedías citadas.
1
Publicada en la .Décimaseptima parte de las comedias de Lope de
Vega Carpio..., dirigida a diversas personas. Año 1621. Madrid,por Fer1UlnlÍ(J Correa Montenegro. La comedía que estudiamos es la octava
del tomo. Citamos por la edición académica, tomo XV.
1
BouB.LAND, Loe. cit., pág. 117.

�\

I
36

JOSÉ F. NONTl!SINOS
CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DEL TEATRO DE I.OPE DE VEGA

no. Una alusión qué contiene nos permite precisar más su
fecha.
En el acto primero, D. Félix, el atolondrado protagonista,
pregunta a Lisarda, que disfrazada en hábito de hombre se
hace llamar Pedro:
Félix.
Pedro.

11

¿Venís de Indias?
Si, señor.
Con los galeones fuí
que llevó don Luis de aqu!.
Aquel de cuyo valor
tiembla al· mar, y al apellido
de los Córdobas se humilla... 1

En sus Relaciones cita Cabrera dos expediciones de don
Luis de Córdoba a América: una en mayo de 16o2, otra
en 16o5. Una travesía, realizada en 16o8, fué fatal al almirante, que perdió gran parte de su escuadra, con grandes riquezas, y la vida. A 28 de octubre de 16o9 escribe el cronista
madrileño: «[Vinieron] con dos galeones de la plata del Pirú
del año pasado, de los tres que se salvaron de la tormenta
donde se perdieron cuatro, con otros tantos millones y el general D. Luis de Córdoba y 1.300 hombres; habiendo empobrecido esto a muchos en Madrid y Sevilla» 2 • Como parece
claro que Lope habla del general en la comedia de que tratamos como aún vivo, habrá que considerarla anterior a 1009;
y como la mayor actiyidad militar de Córdoba parece corresponder a una época posterior a 16o3, creemos que el no estar
mencionada en el primer Peregrino no es una mera omisión,
y que debernos considerarla escrita entre 1604-1009. Recuérdese también la estancia de Lope en Sevilla en 16o3 y el ambiente sevillano de la obra de Lope, lo que nos hace creerla
más próxima a la primera de las dos fechas.
1

2

37

111, - Sobre la fecha de «Quien todo lo quiere,,,

Fué impresa en la misma Parte XXII, y es la primera del
tomo. Es una de las muchas obras de Lope que pocos han
leído 1 , a pesar de ser una linda comedia del tipo de El anzuelo de Fenisa o De Cosario a Cosario. En la primera jornada hay una de esas largas relaciones qu·e Lope gustaba de
intercalar en sus comedias, casi siempre interesantes para la
cronología de su teatro. Dice así:
Llegamos a Barcelona
con las galeras de Italia
para socorrer a lbi&lt;,;a,
que ass! al Marqués se lo manda
el católico Filipo...
Buela por el mar la fama
que dos nauios de Argel
pierden el respeto a España.
Parte en su busca el Marqués,
y auiéndoles dado ca&lt;,;a,
bogando treinta y dos millas
las turcas naues alcan&lt;,;a ...
Pero viendo el poco efecto
y que si de aquella calma
refrescaua el viento, el turco
boluería las espaldas,
fas galeras pone en orden ...
Tras la capitana embiste
con la patrona gallarda,
don Gabriel de Chaues, honra

de su apellido y su patria,
y don Francisco M:exía
con la galera Santa Ana,
sangre del Bacán ilustre
y del marqués de la Guardia;
luego el capitán Jorquera
la galera Santa Bárbara,
llena de rayos y truenos,
no como suele abogada ...
Hallamos sesenta muertos,
que los cautivos no passan
de sesenta ...
Con viento fresco el navío
hecho peda&lt;,;os se escapa;
pero a pocos pasos pierde
de saluarse la esperan&lt;,;a,
porque haziendo vn remolino
se foé a pique...
Sangrienta fué la victoria,
pero ser victoria basta 2.

Se refiere aquí Lope a una victoria del segundo marqués
de Santa Cruz; victoria de proporciones bien insignificantes,
como el mismo relato muestra. Así, no es extraño que no

Acad., pág. 53 b.

Relaciones de las cosas sucedidas en la corte
de Espaila desde I599 hasta IÓI4. Madrid, Martín Alegría, 1857, pág. 292.
CABRElU DE CÓRDOBA,

1

Ni Schack ni Schaffer se ocupan de ella. Sólo la mencionan HENStudien zu Lope de Vega, pág. 98, y WuRZBACH, Lope de Vega und
seine Komüdien, pág. 87 1 que no añaden nada interesante. Para la trasmisión del texto, véase RBNNBRT, Bibliography, pág. 232.
t Fols. 15v-16r.
N1Gs,

�CONTRIBUCIÓN
JO~f:

F.

AL

ESTUDIO DBL TBATRO DB LOPE DE VEGA

39

MONTESINOS

caremos un interesante pasaje de uno de los primeros diáhaya quedado memoria de ella. Como es sabido, Lope había
escrito una comedia titulada La nueva victoria del marqués de
Santa Cruz, verosímilmente hacia 1604 1 , y se refiere en Quien
todo lo quiere a un episodio de aquella campaña. Esta última ·
comedia es bastante posterior.
El protagonista qµiere pasarse a Nápoles y un amigo le
propone los medios:
'

logos:
D. Pedro.
Fabio.
Ofania.

D. Pedro.
En Nápoles la bella
viue vn regente, de mi padre hermano;
si voy, Fernando, a ella,
como a sobrino me dará la mano...
D. Fer[nando]. El gran duque de Osuna
rige aquel reino agora; si el de Vreda
os cliesse carta alguna,
no tiene el mundo quien honraros pueda
como este generoso•.• 2

D. Iu[an].

El duque de Osuna fué virrey de Nápoles de 1616 a 1621.
La comedia de que tratamos no está citada en el segundo Peregrino. Debemos creerla escrita entre 1618 y la última de
las dos fechas mencionadas. Los personajes citados en su
hecho de armas son históricos 8; hay que suponer la existencia de relaciones del suceso, que no he podido hallar. De todos modos, las circunstancias de la caída de Osuna hacen
poco probable que el pasaje citado sea una suposición en vez
de una alusión.
Se ha hablado de los desengaños y tristezas de la vejez de
.Lope, motivados por veleidades del público. En esta comedia
se nos muestra el poeta como cansad.o y sin ilusiones. Desta-

JOSÉ

Véanse Rx11NBRT, Bibliograpliy, pág. 214 1 y M1!NÉNDBZ PBLAYo,
Obras, XIII, xv1. Los nombres citados en La nueva victoria, por otra
parte, no coinciden con los de Quien todo lo quiere.
2 Fols. 6 r-7 v.
3 Algunos aparecen citados en los documentos que acompañan- al
libro de FBRNÁNDl!Z Duao, El gran duque de Osuna y su marina, Madrid, 18851 págs. 368 (Chaves), 419 (Mexía). Ninguno de los documentos referentes al marqués de Santa Cruz tiene relación con Quien todo
lo quiere.

F.

MONTESINOS.

Hamburgo .

1

1

... ¿qué os pareció la tragedia?
¿Quién ay que aora se atreua
a escribirlas en España?
Muchos, Fabio, con su pena;
mas yo sé muy bien que todos
dar en el blanco desean.
En eso a todas las artes
se auentajan los poetas:
si muere vn enfermo, nunca
con el médico le entierran;
si pierde el pleito el letrado,
el dueño pierde la hacienda.
¿Qué labrador ha buscado
al astrólogo que yerra,
aunque por los almanaques
sembrasse dos mil hanegas?
¿Qué cosmógrafo castigan
porque diga que la Persia
cae doce leguas de Flandes
y diez y nueve de Illescas?
Pero un poeta que escriue
comedias, tanto desea
agradar a quien las oye,
que es lástima, y aun vergüenc;a,
no perdonalle si al blanco
tal vez no acierta la flecha ... 1

Fol.

1

v, ab. Y más adelante:

No pongáis límite al gusto,
que ya en la corte se huelgan
más con las come dias malas
que con las comedias buenas.

En las malas hablan todos,
siluan, gritan, y aun las dueñas
con su poquito de llaue
se meten a ser discretas.

�NOTAS SOBRE LA. BXPRIISIÓN CONCESIVA

NOTAS SOBRE LA EXPRESIÓN CONCESIVA
I. -

«POR.&gt;

Del valor concesivo de expresiones con por se han ocupado principalmente H. Johannssen, Der Ausdruck des Concessivverluiltnisses im Altfranziúischen, y Tobler, Beitr., II, 24
y sigs. Sostenía equivocadamente el primero que el uso de
Jor en construcciones concesivas del francés moderno no
podía ser considerado como evolución de construcciones antiguas, sino como una nueva y diferente significación adquirida
por la «preposición». Tras un estudio más detenido, ha probado Tobler la inexactitud de esta tesis, y cómo, por el contrario, «die neufranzosischen Gebrauchsweisen durch altere
vorbereitet sind», de suerte que «wer das Werden der jüngsten rückwarts verfolgt, nirgends auf Lücken der Enhvickelung stofst».
La evolución descrita por Tobler puede resumirse así:
I) Un verbo positivo aparece acompañado de una determinación preposicional de por con sustantivo, para expresar el motivo, el premio de un hecho, la persona o cosa en favor o respecto de la cual se realiza: Puis s'en alat en A/sis la citet Por
une imagene dont il odit parler. Alex., 18 b. (Los ejemplos
franceses se toman de Tobler); Ponen sentencias con derecho
_por cosas que f azen; ffazen llamar a los clérigos por querella
que fazen dellos los legos (de documentos del siglo xm); Por
ttn marclt0... daré yo quatro (Cz'd, 26o).
2) Una negación añadida al verbo: se dice entonces que
el hecho no se efectúa a pesar de existir algo que habría podido determinar su realización : On ne le mist ott nombre des
:martirs pour les grans peinnes que il souffri ou pelen"naige

(Joinv, 4 e); Por llorar tú mucho por tus fijos no los podrás
nunqua cobrar por ende (Crón. Gral., 442 38 a).
3) Suprimiendo el artículo se consigue la ilimitación cuantitativa: Por amistiet ne d'ami ne d'amie ... Nen vuelt torner
{Alex., 33 c); Nin por sol nin por plimia 1wn fu,ya a cubierto
{Berc., Silos, 22 d); Nin por uoces, quel daban, non recudie
María (lbíd., Duel., 112 b); Por oro nin por plata non podrie
escapar (Cid, 3 ro); Mas por cosas que le di.fe, nunca pude saber
nin entender ninguna cosa de sz, facienda (Cifar, 76 a; edic. Michelant). Pero el procedimiento ordinario, generalizado desde
muy pronto, consiste en agregar una frase relativa con subjuntivo hipotético-concesivo: Ne per onors qui lui fussent
tramises N'en vuelt torner (Alex., 33 d); Et después, por
lluuia que faga non puede nacer (J. Manuel, Luc., 92 28 ); Por
tuerto que le ficiesen nunqua auía en sí que.fu:mbre (Berc.,
S. lldef, 323 b).
4) La evolución llega a su término cuando la antigua preposición por no aparece apoyada en un sustantivo, sino en
inmediata unión con un adjetivo, tipo: por grande que sea, en
el que se insistirá más adelante.
En las siguientes observaciones se estudian las particularidades de esta evolución en castellano (de cronología, influencias favorables y contrarias, circunstancias distintas del francés, etc), para presentarla como resultado de un largo proceso analógico de mayor fuerza interna y autónoma de lo
que Tobler había podido pensar ante la misma evolución en
francés.
Por en expresiones claramente concesivas no aparece con
cierta frecuencia en los textos castellanos hasta la segunda
mitad del siglo xrn: Por fuerza nin por seso, que podies(e)
atter, non la podrrya por guisa ninguna defender (F. G.e, 40);
Ninguno non se temerá de tu .fustiyia por gra,zt pecado que
faga (Califa, 213-219). Sin embargo, los ejemplos son raros
hasta fines del mismo siglo. La Crónica General ofrece muy
pocos, reducidos casi al solo tipó por+ adverbio: Mas por
mucho que con el otro cauallero, stt contrario, trauaron dé-

•

�NOTAS SOBRII LA KXPIUtSIÓS CONC&amp;SlVA

43

J. VALLEJO

•

ngos, nin omnes de orden, nin el infante... , non lo quiso jazer
(728a b); Por 1mtcl10 que se guardasen (726 23 b).
La evolución posterior por grande que sea, cuya existencia
poco después de mediado el siglo XIII puede afirmarse verosímilmente, se presenta, sin embargo, mucho más tarde que
en tipos anteriores y, con una extremada rareza; el primer
ejemplo que he encontrado es de un pasaje en ·estilo solemne de la Crónica General, pero muy dentro ya de su segunda
parte: Parósse el Cid en pie, et fizo su predicafión muy noble,
en que les mostró cómo todos los om1zes del mundo, por onrrados et por bien andmztes que sean en este 1mmdo, non pueden
escusar la muerte (634 29 b). Contadísimos serán los ejemplos.
que puedan añadirse, anteriores al siglo x1v. Y es notable,
juntamente con este largo silencio, su repentina aparición
desde comienzos del siglo xrv, como construcción de uso general y corriente; así, por ejemplo, en textos de tan diferente
estilo como los de D. Juan Manuel, Arcipreste de Hita, Caballero Cifar, etc.
Estos hechos invitan a buscar una explicación; relacionadas con ella están las expresiones concesivas equivalentes, anteriores al desarrollo de las introducidas por por, que también
van a ser examinadas.
La repugnancia al empleo de giros concesivos con por,
especialmente del tipo por grande que sea, manifiesta en los
textos de la segunda mitad del siglo xm, hay que atribuirla,
sin duda, al carácter arcaico de sus redactores: pertenecientes
a una generación más vieja, se oponían tenazmente al uso de
una construcción sentida por ellos como un neologismo.
Además, no hay que olvidar que concentrada casi toda la
actividad literaria en la corte de Alfonso X y Sancho IV, aun
los escritos de esta época· no procedentes de la cámara regia,
inclusos los de fecha muy avanzada, muestran la honda influencia del lenguaje tipo de la corte; influencia que arrancaba ya de la época del rey Sabio, en cuyos trabajos, principalmente en los legales, se habían recogido ciertos arcaísmos
que perduraron notablemente en la lengua escrita.
La hipótesis del arcaísmo de los escritores ha sido ya su-

puesta con otro motivo por el Sr. Menénd~ Pidal : «El r~dactor de los primeros capítulos [de la Cron. Gral.) pod1a
pertenecer a una generación mucho más vieja que la_ de s_us
co"ntinuadores coetáneos y podía provenir de una región dialectal arcaizante.• (La Crónica General, en Estudios literarios,.
pág. 191.)
,
,
Se sabe además que la perduración de arca1smos es mas.
natural tratándose de conjunciones o expresiones equivalentes; así lo ha hecho observar el Sr. 11eillet: «:\fais du parler
familier ... elles passent a la langue savante, qui en développe
l'usage et qui les co11sen:e souvent assez longtemps, alors méme
qu'e//es ont dispant de la lan![ue parlée. • (Le renoztvellement
des co11jonctio11s, en Ling. gen. et ling. lzist., pág. 17 4-)
Ciertos pormenores vienen en ayuda de la explicación propuesta. La Crónica General presenta sus escasos ejemplos de
giros con por claramente concesivos en sus últimos capít~los~
ahora bien, algunos indicios inducen a ver en estos últimos.
capítulos señales de una mano más moderna; así, por ejemplo, la partícula concesiva comoquier(a) se usa predominantemente con subjuntivo hasta los capítulos con que se comienza
el reinado de Fernando III; a partir de aquí, el modo ordinario con comoquiera es el indicativo. Y seguramente no se trata
de un cambio fortuito o motivado, verbigracia, por preferencias
distintas de redactores diferentes, sino de un cambio general
que señalaba una nueva época en la vida de comoquiera; don
Juan Manuel construye normalmente comoqitiera con indicativo, reservando el subjuntivo para aunque (una exposición
más detenida de estos hechos intento dar en un estudio general, que preparo, sobre la expresión concesiva española); la
misma oposición puede observarse, por ejemplo, entre los
Libros del saber de Astronomía (subjuntivo) y el Arcipreste de
Hita (indicativo).
Y es precisamente en los últimos capítulos de la Crónica,
con rasgos más modernos, donde aparece el ejemplo citado :
«por onrrados que sean». Con la explicación señalada puede
aclararse el que de un silencio de casi medio siglo se pase a
un franco y general empleo desde principios del siglo XIV :

•

♦

�44

J. VALLIIJO

una nueva generación nacida al tiempo en que por grande
que sea pugnaba por abrirse camino, escribió libre ya de las
trabas de una época lingüística más arcaica y apegada al lenguaje tipo de la Corte.
Mucho más tiempo necesitó el francés para formarse la
expresión pour grand que, soit, que corresponde al siglo xvr
(Tobler, !bid., pág. 30).
Circunstancias especiales de cada lengua parecen explicar
esta diferencia.
Desde el punto de vista lógico-gramatical esta construc.ción presenta dos anomalías : la antigua preposición por, en
vez de apoyarse en un sustantivo, se une inmediatamente a
un adjetivo : el relativo de la frase concesiva, antiguo pronombre en relación con el sustantivo, ha pasado a conjunción.
Tobler ha señalado la explicación: el nuevo giro francés es
el resultado de una contaminación con la expresión si grand
que soit (págs. 30 y 31).
Un giro semejante no existía en español; de suerte, que,
si bien otras expresiones, que van a ser examinadas, pudieron
influir algo indirectamente, en lo esencial, el paso a por gran&amp; que sea hay que atribuirlo a la propia fuerza del proceso
analógico interno. En efecto; es indudable que por fuerza,
,que tenga, una vez adquirido el sentido concesivo, degeneró
en mero clisé, en que las antiguas categorías gramaticales
pierden completamente su carácter. Así, la antigua frase relativo-concesiva no fué ya más que un simple clisé de «genecalización»; confróntese, verbigracia, la alternancia de fórmulas
«no lo hará por cosa del mundo&gt;, «no lo hará por cosa que
.sea&gt; y «no lo hará por cosa del mundo que sea&gt;; este clisé
puede adaptarse indistintamente, como vacío de sentido gramatical, a un sustantivo, a un adverbio o a un adjetivo. De la
originaria «preposición&gt; por se puede decir otro tanto: no es
más que un elemento de un «todo &gt; con determinado sentido,
en circunstancias determinadas. Tobler, más preocupado con
el aspecto «formal&gt;, pone naturalmente el tipo con adverbio
por poco que mire, como un grado evolutivo posterior a por

NOTAS SOBR&amp; U

45

BXPRKSIÓN CONCIISIVA

r

ande que sea. El proceso español muestra bie~ la fuerza de
analogía contra el análisis gramatical : prec1s~mente son
tipos con adverbios los primeros en presentarse . Por fiterp:r
les conuenie a recibir y damno, por mttclzo que se guar~, Gral., 726 23 b'·
Et si ouiere azur... e non
le fizure
sen (cron.
;,
•
f'
fazer fruto, aina se deue acabar por poco que despienda ( a tia, 56 17 ).
•
_
Fueron distintas Jas circunstancias en francés y en ~spa
ñol: «si grand QUE soib opuesta a «pou~ grand QUI so1~&gt;, a
más de hacer menos necesaria la evolución de esta última~
marcaba siempre bien la distinción gramatic~ entre l~s dos
construcciones, e impedía la rápida degeneración en clisé de
la primera : se necesitó mucho tiempo para llegar a la contaminación y confusión de ambas. En espaiiol, de un lado la
forma idéntica para el relativo y la conjunción, y de otro, 1~
influencia externa; verbigracia, de maguer sea grande, que, s,
no directa era al menos favorable a la evolución, precipitaron.
el proceso'. Se explica, pues, bien la gran diferencia cronológica que en este punto ofrecen las dos lenguas.

e

Entre las expresiones anteriores a la generalización de por
grande qrte sea, hay que señalar: I) Construcci~nes rara~,
propias de la lengua culta, como, por ejemplo, No a rey nnr
mperador nin ,:mme de la mqyor alteza que seer pueda, que &lt;r
la mzterte puedafoyr (Crón. Gral., 771 19 a).
2) Giros con las partículas concesivas ordinarias..El valor
expresivo se quiere obtener con el empleo de adverbios ponderativos: La materia es luenga, mucho non demoremos I Ca
de las sus bondades, maguer mucho andemos ISu 111jlesima parte
de;ir non la podremos (Berc., Silos'. 33).
.
.
3) Expresiones del tipo quamvzs (= en la ~ed1da que quieras, como, cuanto quieras; cfr. Schmalz, Latem. Synt., § 3 I 5)1lfas por que las arterias de los om1zes non ualen na~, qua,r
engannosas et sotiles quier que sea1t, contra lo que Dios faz_e
(Crón. Gral., 695u a); Dende adelante non lo podrie fazer nz,r
el nin otro... quanto quier que fuese de grant guisa o de pequenna (Partidas 3, 29, 25).

I

�J. VALLBJO

a) Quanto quier grande que sea es un giro de gran valor
expresivo, de exacta equivalencia a por grande que y de un
tipo de construcción muy genuino y de arraigo definitivo en
1a lengua (cfr. quamvis, y quanto grande quier, con qua! manera quier, como quier, etc.). A pesar de ello, su empleo aparece reducido al lenguaje jurídico, y al culto, muy influído
por el latín, de los escritos cortesanos: Fuero de Soria, § § 56,
233 u (edic. Galo Sánchez); Fuero Juzgo, 4, 2, 17; Partidas 3, 16, 33; Crónica General, v. supra. Ahora bien; se sabe lo
que hechos, como éste, significan en lingüística: «Emploi limité a certains anteurs, a certains textes, a certaines constructions,
ce sont les traits qui signalent d' ordinaire les mots desuets»
{Marouzeau, Sy1tonymes latins, en Cinquentenaire de f Seo/e
pract. des haut. étud., pág. 17). Y tal es el carácter de esta
expresión a mediados del siglo xm : expresión desusada, de
cabida sólo en los textos jurídicos, por la precisión de su significado y, mucho más raramente, en algunos escritos cultos.
Si antes de esa fecha la construcción fué de uso popular, y
en qué medida, no es fácil mostrarlo. A fines del siglo xm
desaparecía de la literatura. Pérez de Guzmán y Hernando del
Pulgar la emplean, sin duda, por afición arcaizante e influencia del lenguaje de las crónicas; en otro grupo de escritores,
Venegas, Ávila, Fr. Luis de León, que gustan de usar el mismo giro, puede pensarse en arcaísmo o en una influencia analógica de como quiera, también muy frecuente en sus escritos. La cuestión no está bien examinada (ejemplos, v. Cuervo,
Dice. de const.y rég., II, 24 b).
b) Maguer muy grande sea= «por grande que sea», es la
expresión usual hasta el siglo XIV, no obstante su menor precisión respecto de quantoquier; ejemplos significativos son :
Conuiene a todo omne, maguer que sea muy poderoso, someterse (F. Juzgo, 2, l, 2), que traduce quamuis excellentessi:mas potestates; El que es enamorado, por muy feo que sea, 1
Otrossi su amiga, maguer que sea muy fea, 1 El uno e el otro
non a cosa que uea I Que tan bien le parezca, nin que tanto
desea (Are. Hita, 158); los dos tipos usados indiferentemente. Los ejemplos son numerosos. El Calila, verbigracia, no

NOTAS SOBRE LA BXPRBSIÓN CO!ICBSIVA

47

conoce otra construcción. Esta era la única construcción que
podía influir analógicamente en la evolución de por : maguer
muy fuerte sea, al lado de maguer fuerza tenga, ofrecía un
ejemplo favorable al paso de por fuerza que tenga a por fuerte
que sea; pero influencia bien distinta de la ejercida por el
francés si grand que, ya examinada.
El proceso de la construcción por grande que fué paralelo
al de atmque, pero con esta diferencia: mientras la generación
nacida en el último tercio del siglo XIII generalizó la expresión
concesiva con por frente a maguer muy grande sea, por necesidad de precisar enérgicamente la ilimitación cuantitativa,
aunque, que se presenta asimismo muy tímidamente durante
todo el siglo xm, se abre también camino en el xiv; pero no
de un modo general, puesto que entonces sólo respondía a la
necesidad de ir sustituyendo viejas conjunciones, que, harto
gastadas, tendían a desaparecer: maguer, que iba confinándose en ciertas capas sociales, y pero que, en vías de desaparición completa. Por eso la generalización de aunque fué muy
posterior a la de por grande que.
En suma, las expresiones concesivas con por llegaron en
español a su última evolución en virtud, principalmente, de
un proceso analógico, interno y autónomo; circunstancias más
favorables en español la precipitaron y adelantaron en mucho
tiempo a la francesa; durante un largo período, sin embargo,
fué sentida como un neologismo y rechazada del lenguaje de
una serie de escritores.

1) Hay que corregir la explicación de la Gramática de la
Real Academia, que, mediante uno de esos antiguos malabarismos, ve aquí un caso de prolepsis: Por grande que sea de
porque sea grande. Entre las frases con por, cuyo tipo constructivo originó la evolución a por concesivo, las había indudablemente motiva/es o causales, que por circunstancias particulares de construcción y del contexto pudieron tener a
veces en los primeros monumentos sentido concesivo: Aun
porque quisiese non temía que dar I xugo del jitste seco ¿quilo
podría sacar? (Berc., Silos, 176 e d); Porque uos lo neguedes

�non seredes creída (Ibíd., Mil, 550). Pero esta particularidad
nada tiene que ver con la lamentable confusión académica
entre la idea de causa y la de concesión cuantitativamente ilimitada. Aun en los primeros monumentos a los raros giros
concesivos con porque se oponía una fuerte tendencia estilística a lo que pudiera llamarse concretismo: Nin por uocEs,
que! dauan, non recudie Matfa (en vez de la frase causal;
Berc., Duel., 112 b). Dizque se non quemaron los lz'bros por
muchos buenos dichos de castigos et de e:riemplos, que auie en
ellos (Crón. Gral., 83 47 b); Por tormenta, que ouo, arribó en
tierra de Damiata (Conq. Ultram., R-545 b); Et dizol todo el
fecho de como fuera (Crón. Gral., 475,1 a); Catando el muro
del castiello ... por o se podrie mas ayna prender (Crón. Gral.,
466 50 b).
2) En las expresiones concesivas se ha realizado varias
veces el paso qe conjunción subordinante a coordinante. Para
aunque, verbigracia, véase Bello-Cuervo, § 1225: «Bastaros
debiera haber mudado todas sus facciones de buenas en malas, sin que tocáredes en el olor que por él siquiera sacáramos lo que estaba encubierto debajo de aquella fea corteza;
aunque para decir verdad, nunca vi yo su fealdad» (Cerv.).
Maguer presenta casos ya desde muy antiguo: Et quando los
echaren [los plazos] éclzenlos pora día cierto... MAGUER (=pero)
si alguno oujere pleyto con otro z oztiere y cartas del rey,
que gelo libren luego. El manuscrito B, más moderno, pone
pi:ro (§ 129 7 y 31). Por... que ha llegado también a este último
grado de evolución; así expresiones corno las siguientes del
lenguaje familiar: «Mire usted, que se vaya Crispín o que
entre; pero que no esté como una sombra chinesca por e1
corredor. Por más que..., aguarde un poco y se irá usted
también con él» (Á. Quintero, Dmia Clarines, I, 6). «Hasta
las diez no viene nadie. ¿No digo? Cuatro gatos en el salón.
¡Así como así la velada es corta! Voy a prevenir (llamando):
¡Isidro!... Por nzás que, antes ... Pero no; bien está prevenir»
(Ibíd., El niño prodigio, II, 1).

49

NOTAS SOBRB LA BXPRBSIÓN CONCBSIVA

J. VALLEJO

II. - EL

SUBJUNTIVO CON &lt;AUNQUE».

Cuando se pretende explicar la razón de un determinado
uso modal, hay que tener presentes dos hechos lingüísticos:
de un lado la forma modal puede expresar el estado mental
del sujeto respecto del proceso indicado por el verbo, un
matiz psicológico que busca su manifestación externa; de otro,
el empleo modal en una construcción determinada puede ser
simplemente un clisé, cuya fijación obedezca a circunstancias
particulares (cfr. en castellano, v. gr., «por eso sucedió» y «de
ahí que sucediese»). Un excelente modelo de explicación psicológica de empleos modales ha dejado P. Lejai en Le progres de
l'analyse dans la syntaze latine, en Mélanges L. Havet. Sobre el
segundo punto de vista llama la atención el Sr. Meillet en Les
caractéres dtt verbe, en Ling. gen. et ling. hist., pág. 192.
La distribución modal con aunque ofrece un ejemplo de
formas gramaticales al servicio del análisis psicológico.
La explicación corriente es la que, por ejemplo, el señor
Meyer-Lübke da en estos términos: «Dans les propositions
concessives, on peut... employer les deux formes verbales,
selon que la concession renferme quelque chose de réel ou
seulement quelque chose d'hypothétique. Mais, pour simple
que soit cette regle fondamentale, on rencontre pourtant, si
l'on entre dans les détails, des dérogations de touté espece»
(III, § 67 3).
Así en español, conforme a esta regla fundamental, se
tiene: «Saldré, aunque llueve» (real) y «saldré mañana, aungue llueva» (hipotético). Pero además se emplea el subjuntivo
en frases concesivas que no encajan en el segundo caso de la
regla: Luego si vos I obráis afrentosos hechos, 1 aunque seáis
hijo mío, 1 dejáis de ser caballero (Alarcón, La verdad sospechosa, págs. 2-9, R-30-330 a).
Según Bello «es más fácil sentir que explicar el valor- peculiar de las formas modales [con aunque], según los diferentes casos: así, por ejemplo, en «bien pudiste venir aunquelloviese», aquí... aun cuando se tratase de una lluvia pasada
TOMO

IX.

4

�NOTAS SOBR&amp; LA &amp;XPR.BSJÓ?I CONCESIVA

50

111

51

J. VA.LUJO

y cierta, sonaría mejor el subjuntivo• (Bello-Cuervo,§ 1221).
Cuervo explica el modo porque «tiene una fuerza ponderativa
que se percibe fácilmente» (Dice. de constr. y rég., pág. 785 b).
Veamos si es posible explicar este empleo.
Se conoce la tendencia de ciertas lenguas, y dentro de
ellas más o menos intensamente en determinados autores y
épocas, a distinguir no sólo el simple hecho del hecho envuelto en cualquier reflexión, sino también a expresar de una manera especial lo que procede del pensamiento de otro, Y en
general, a separar el hecho considerado en sí mismo del hecho
relacionado con otros datos. En latín hay ejemplos muy característicos (V. P. Lejai, Loe. cit.). Uno de los casos más conocidos lo constituyen las frases causales: Haud equidem credo
QUIA s1T divinitus illis I i,tgenium (Virg., Georg., 1-415); «No
creo que eso acontezca porque ellos te11gall una inteligencia
superior»: el subjuntivo expresa que una hipótesis en que
podría pensarse, para explicar un hecho, es contraria a la realidad. Se desecha, pues, por falsa una idea, lo que se toca
mucho con desecharla por provenir del pensamiento de otro.
El subj.untivo en nuestras frases concesivas cno hipotéticas»
(en el sentido generalmente aceptado) es, sin duda, una manifestación de esta tendencia: si se dice, verbigracia, lo deslzereda,
aullque es su hijo, se afirman, oponiéndolas al mismo tiempo,
dos realidades; por el contrario, en lo deslzereda, aunque sea
stt !zijo, ya no se trata de oponer a una realidad otra uueva
realidad, sino que dandíJ por conocida esta segzt1tda realidad la
desecha como ineficaz: se sale al encuentro de una objeción
ineficaz que puede presentar un tercero, o presentarse en el
espíritu del mismo sujeto que habla; es, en suma, el subjuntivo sirviendo a una operación de análisis, un empleo modal
que distingue el hecho puro del hecho en relación con otros
datos, y aquí: la objeción propia o ajena que hay que desechar en seguida. Es el mismo proceso analítico el de dos frases, como «no Je censura porque haya salidíJ (como pudiera
creerse, pensamiento de un tercero), sino porque ... » y «le
deshereda, aunque sea su hijo» (lo que pudiera objetarse,
pensamiento de un tercero).

Así, cuando l\lendoza dice : «Aunque la tierra fuese llana,
impedida la caballería de las matas... no pudo ... deshacer los
enemigos» (R-27-97 1); ya ha manifestado antes que la tierra
era llana: no repite, pues, el anuncio de una realidad, sino
que dándola por conocida, pone de relieve la ineficacia del
hecho. Del mismo modo Jovellanos escribe: «Aunque reputemos como muy provechoso ... el conocimiento de las lenguas...
no nos parece que debe exigirse» (Plan de [11strucrió11 pública,
R-46-271 2); pero ya antes ha hablado de la importancia de
ese conocimiento.
Ahora bien, en la construcción indicativa la subordinada
opone un hecho, que si no determina o impide la realización
de la principal, conserva enfrente e independiente de ella toda
su realidad: la frase compuesta es la unión de dos entidades
que procuran contrarrestarse; en la subjuntiva, por el contrar'.º' anulada la subordinada, la frase compuesta da la impresión de un bloque, en que lo predominante y absorbente es
el hecho afirmado en la principal; en suma, lo que se ha llamado «la perfecta subordinación» . Del latín, que presenta
numerosos rasgos de este género, se ha dicho que uno de sus
caracteres esenciales es la tendencia a la «estrecha subordinación»; P. Lejai ha mostrado el origen «psicológico» de muchas de esas construcciones en que el subjuntivo se había
considerado meramente como medio «formal» de un procedimiento estilístico.
Desde luego el subjuntivo que se acaba de examinar puede aparecer en frases, no explicables por las consideraciones
expuestas; creado un tipo, intervienen después factores de
afecta~ión, tendencias particulares, etc. Es siempre la consecuencia natural de tales hechos lingüísticos. Pero un estudio
más detenido del subjuntivo español ofrecería seguramente
muchas ocasiones de observarlo en la función de tal O cual
operación analítica.

J.

VALLEJO.

�OPINIONES .lCIIRCA DEL ePOSllL-1. DEL CID•

OPINIONES DE SOUTHEY YDE COLERIDGE
ACERCA DEL «POEMA DEL CID»
Los laureles de Robert Southey como poeta se han marchitado un tanto con el paso del tiempo. Sin embargo, todos.
los amantes de la literatura española tienen que mirar con
simpatía al Poet Laureate, porque Southey fué, sin duda, en
1
su época, el inglés más conocedor de las cosas de Españ~ ,
su más entusiasta propugnador, el que, en cierto modo, vino
a hacer profesión de fe de hispanista. Su cultura era realmente
de una admirable catolicidad: colector de libros, voraz lector,
anotador cuidadoso 2 ; sus dictámenes, en conexión con pun1
H. TeO!IIAS en su Spanislt a,ul Poriuguese Romances o/ ~hirJalry,
Cambridge,
, págs. 297-298, dice, refiriéndose a las versiones de
1920
Amadís y Palmerín dt Inglaterra hechas por Southe~: «IIence_ too,
perhaps, the beginníng of Sir Walter Scott's. interes~ m the Peninsular Romances, though Scott read widely on h1s own lines, and_ probably knew as much about the,e books as Southey•, punt~ de vista qu_e
lamento no compartir. La recensión del Amadís, publicada por Sir
\\'alter en la Edinburgh Review de octubre de 1803, ~o demuestra.' a
mi entender, la profundidad de conocimientos de la literatura peninsular que brillan en Southey. En carta a Grosvenor C. Bedford, 17 noviembre i8o8, dice el autor de TJ,alaba: el know from \\'alter_ Scolt
that he reviews the Cid ... Two tbings are required for the rev1ew of
that book wbicb wiU not be found in one person: a knowled~e of
Spanich literature, and of the manners of chivalry, so as to estimate
the compan,ti,·e ,•alue of my Chronicle. The latter knowledge Scott
posse:;ses bettcr than any body else.&gt; (Tlu Lije a11d Correspondem:e of
Robert Soutl,ey, edited by bis son Charles Cuthbert Southey, New

.
..
.
York, 1855, pág. 245.)
t Véase acerca de su biblioteca lo que dice su b1JO en Lif~ and
Correspo11dmce al principio del cap. XXXII, págs. 469-470 de la otada

53

tos debatibles de la literatura española, vinieron alguna vez
1
a verse corroborados por investigaciones posteriores •
En 1808 publicó la Clzronicle of tke Cid. Los juicios que
sobre el poema expresa en el prólogo («It is unquestionably
the oldest poem in the Spanish language. In my judgement
it is as decidedly and beyond ali comparison the finesh, y
después «for as the historian of manners, this poet [el autor
del poema), whose name unfortunately has perished, is the
llomer of Spain») no son los únicos que brotaron de su pluma.
Hay otro que ha dado lugar a un explicable error de Ferdinand \ Volf. En sus Studim
Gesclziclzte der Spanisclzen
zmd Portugiesisclzen Nationalliteratur (pág. 31 n.; pág. 42 de
la primera parte de la traducción de Unamuno), dice: «Ohne
in das andere Extrem zu verfallen, und aus Geist des \Viderspruchs oder aus Paradoxie das Poema zu i.lberschatzen», y
añade en nota: «\Vie z. B. Southey. Richtiger, aber immer
noch etwas übe~trieben, urtheilt ein Kritiker im Quarterly
Review (vol. XII, pág. 64). Como se ve, \Volf, lejos de considerar de Southey este escrito, lo opone al exagerado concepto (11ilá, De la poesía /zeroicopop1elar castellana, en Obras
completas, VII, 25 n.) del autor de Roderick. \Volf no da la
cita completa. Voy a transcribirla como se lee en la Quarterly

ztt;

Review:
«In Spain, in ltaly, and in England, great poets arose in
the first age of their vernacular poetry. The Spaniards have
not yet discovered the high value of their metrical history o f
edición. El más moderno biógrafo de Southcy, Willian Hallcr, en su
The Early Lije o/ Robert Soutltey, New York, 1917, afirma, pág. 64:
eln our day Southey, with-it is to be hoped -certain radical changes
in his point of view, might ba,·e become a rcsearch professor of high
rank, for no Ph. D. ever surpasscd his encyclopedic capacity Cor
information. ,
1 As! el problema de la paternidad literaria del Palmerín de Inglaterra. Es curioso señalar que en una carta a \Valter Scott, fechada
en Keswick eJ 27 de septiembre de 1807, le dice: el know not wbether
you will think that part of the preface satisfactory, in whicb it is argued
that ~loraes is tbe autbor. It is so to myself.&gt; Edic. cit. de Life and
Corresjondence, pág. 226.

�54

l!RA~NO BUCETA

the Cid, as a poem : they will never produce any thing great
in the higher branches of the art tiJI they have cast off the
false taste which hinders them from perceiving it. lt may
be asserted, without fear of n :futation, that of ali the poems
which have been written since the lliad, this the most IIomeric in its spirit: but the lang':_lage of the península was at that
time crude and unformeci, and the author seems to have lived
too near Catalonia. lle built with rubbish and unhewn stones~
Dante and Petrarca with marble. Chaucer's materials more
resembled those of the Spaniard than of the Italian poets.&gt;
El párrafo copiado se halla en la recensión de una obra
de Alexander Chalmers, Tlze Works of the English Poets Jrom
Chaucer to C011.,per, en 21 volúmenes. La revista de la obra,
como de costumbre siempre en la Quarterly, aparece sin
firma. Ticknor la atribuye a Southey (Historia de la Literatura
Espaiiola. I, 27 n., traducida por Gayangos y Vedia). No he
podido ver el artículo de Fitzmaurice-Kelly (Tlze Morning
Post, 8 febrero 1900) que indica Menéndez Pidal en la Introducción de su edición del Poema publicada en Clásicos castellanos, pág. 54 n., pero, sin duda alguna, la crítica de la obra
de Chalmers es de Southey. He aquí la prueba irrefragable :
En una carta aJ. Neville \Vhite (Keswick, 16 febrero 1815&gt;
le comunica: «The Quarterly takes up a heavy portion of my
time. Y ou would see in the last number [la revista de Chalmers se publicó en el número de octubre de 1814] two articles of mine, one u pon the History of English Poetry... &gt; (Lije
and Correspondence, pág. 313), y en la Bibliografía que va al
final de la misma obra se lee: «Articles contributed to the
Quarterly IReview from 1808; viz, 22-23 Chalmers's British
Poets.» (Loe. cit., pág, 577.)
Pero no se limitan a éstos los pareceres del poeta inglés
acerca del venerable poema. En las cartas a amigos y a familiares da rienda suelta a sus entusiasmos. De The Lije and
Correspondence mencionada y de Selections from the Letters of
Robert Southey, editadas por su yerno, John \Vood Warter
(London, 1856, vols.), entresaco alguno de sus cálidos sentires. Más de uno de los pensamientos manifestados acerca de

OPINIONBS ACERCA DBL «POBl\lA DBL CID•

55

su propia Clzronicle han sido usados por Ludwig Pfandl en su
«Robert Southey und Spanien» (Revue Hispanipue, XXVIII,
pág. 249 n.), y otro sobre el Cantar de Mio Cid ha sido indicado en la misma monografia (pág. 250). Creo que vale la
pena mostrar estas sinceras y férvidas reacciones que no fueron escritas con intención de que viesen la publicidad.
A \Valter Scott escribe, el 27 de septiembre de 1807:
«The Chronicle is just gone to press- the most ancient and
most curious piece of chivalrous history in existence- a book
after your own heart• (Lije, pág. 226). A Grosvenor C. Bedford, el 16 de agosto de 1808: «The Cid's speech at the
cortes is perfect eloquence in its kind. If be remembered
that ali this was written, in ali probability, before the year
1200 (certainly within half century sooner or later), I tink it
must be considered as om of the most curious and valuable
specimens of early literature - certainly as the most beautiful
beyond ali comparison» (Lije, pág. 240). Al doctor H. H.
Southey, en 16 de octubre de 1808: «Fort the Cid has a
personal and dramatic interest wich gives it ali the charro
of romance. Never was there a character more admirably delmeated than this old warrior's; at the Cortes, there is even
a Shakspearian truth of feeling; so much so, that om may
swear to the reality of the scene, for no man but Shakspeare
could have feigned it. I tinnk your heart must have given a
spring when the old hero addresses his swords, Colada and
Tizona. There is nothing to surpassit in Homer. The Spaniards
have not felt the beauty of this wonderful book, yet they have
somany ballads about Mio Cid, and have so many traditions
about him, that Ruy Diez, dead as he is, will do more agaiust
Bonaparte than ali the kings of Europe have done ... Of ali romances, Amadis is far, very far, the best; and yet even Amadis facies away before the Cid for that book, of ali wich I
have ever seen, carries with it the strongest mark of truth, in
ali that is not manifestly fiction » (Selections, II, pág. 99).
Samuel Taylor Coleridge comenzó en marzo de 1797 una
tragedia, Osorio, tomada en lo esencial del Geisterseher de
Schiller (V. Alois Brandl, Samuel Taylor Coleridge and tite

�ERASMO BUCETA

¡111

1

Englislz Romantic Sclzool, London, 1887, pág. 168). La obra,
que representa la escena en España durante el reinado de
Felipe II, «just at the close ofthe civil wars against the moors
(Tite Completa Poetical Works of S. T. Coleridge, Oxford,
1912, vol., II, pág. 519), fué rechazada por el Drury Lane
alrededor del r.º de diciembre del mismo año. Refundida, y
con el título de Remarse, se estrenó con éxito en dicho teatro
el 23 de enero de 1813.
Algunos de los cambios introducidos los indica Brand!
(Loe. cit, págs. 328-329.) Desde nuestro punto de vista nos
interesan dos: uno, «In order also to adapt the piece to the
political events of the day, he made the good brother fulminate against the opressor of national liberty»; el otro, «The
description of the Inquisition was carefully revised, so as to
disarm ali criticism by any Spanish student». Y es que entre
ambas fechas la actitud de Coleridge hacia los españoles había
cambiado totalmente.
Coleridge, ·que al pasar por Gibraltar en 1804 nos muerde, «But here on this side of me Spaniards, a degraded race
that dishonour Christianity» (Letters of Samuel T. Coleridge,
edited by E. H. Coleridge, Boston, 1895, II, pág. 478), alzó
su voz después de la lamentable Convención de Cintra en unas
epístolas dirigidas «To the Editor of the Courier», entre el
7 de diciembre de 1809 y el 20 de enero de 1810, en las que
defiende bravamente nuestra conducta durante los luctuosos
días de la guerra de la Independencia 1 . Muestro un párrafo
porque se relaciona con el anterior: «And a proud spirit of
honour and self-devotion continued to make the name of Spaniard honourable when that of Spainh ad sunk into insignificance» (Essays o~ his own Times, Lond~n, 18501 II, pág. 674).
Veamos ahora sus juicios sobre el Cid. En carta a Davy
Coleridge, fechada «Wednesday, December 1808», dice:
«I have read few books with such deep interest as the
1 Southey le suministró algunos datos, como puede verse en sus
cartas. La actitud de Soutbey en aquellos tiempos, flagrante bello, habla muy alto de su devoción a España.

OPINIONES ACERCA DBL &lt;POBMA DBL CID&gt;

57

Ckronicle of tlze Cid. The whole scene in the Cortes is superior

to any equal part of any epic poem, save the Paradise Lost
-me saltem jttdice. The deep glowing yet ever self-controlled
passion of the Cid-his austere dignity, so finely harmonizing with his pride of Joya! humility- the address to his
swords, and the burst of contemptuous rage in his final
charge and adress to the Infantes of Carrion, and his inmediate recall of his mind-are beyond all ordinary praises. It
delights me to be able to speak thus of a work of Southey'sl»
(Biograplzia Literaria, edited by A. Turnbull, London, 1911,
vol. II, pág. 41).
En su Biograplzia Literaria (1815-1817) habla de Southey
y se refiere al «unique Cid». En nota añade: «I have ventured
to cal! it unique; not only because I know no work of the kind
in our language (if we except a few chapters of the old translation of Froissart)- none, which uniting the charros of romance and history, keeps the imagination so constantly on
the wing, and yest leaves so much for after- reflection», y
luego sigue hablando del mérito de la labor de Southey por
las especiales dificultades con que tuvo que luchar («but likewise, and chiefly, because it is a compilatión, which, in the
various excellencies of translations, selection and arrangement,
required and proves greater genius in the compiler, as living
in the present state of society, than in the original compo-sers» (Biographia Literaria, London, 1847, I, pág. 57).
ERAsMo BucETA.
Vniversidad de California.

�ll!JSCELÁNl!A

MISCELÁNEA

IL PASSO PIU OSCURO DEL CHISCIOTfE
11 capitolo sesto dell' immortale romanzo cervantino e certc,
uno di quelli che se non sono strettamente legati con !' azione
sua e Ja favola, onde sembri meno importante, e importantissimo per la comprensione dello spirito dell' opera, e capitale
per la penetrazione della mente del suo autore. Ed incomincia
con que! curioso modo che obbliga i1 lettore, se distratto, a
ricorrere alle ultime cose esposte ne! capitolo precedente, senon vuol arrischiare di capir poco; documento piu che mai
probativo del giudizio di quegli studiosi, i quali ritengono che
il Cervantes abbia scritto tutta di seguito la prima parte def
romanzo, e]' abbia suddivisa in capitoli poi, mettendovi i titoli
senza preoccuparsi troppo (o lo fece ad arte?) del come facesse
Ja ripartizione. Del che, comunque si giudichi, sara sempre
schietto nell' animo del leltore un senso di burla che I' autore
gli vien facendo mentre attraverso il grande escnttinio del cura
e del barbiere si burla dei romanzi di cavalleria.
E come no? Sono essi che hanno esaltato, discervellato,
!' asciutto gentiluomo della Mancia; e da quei volumi in tomo
e dai Joro minori fratelli che si sprigiona lo spirito incantatore
di cui fu vittima Don Chisciotte; tutti perversi, tutti degni
del rogo; a priori pensano quelle pie signare del!' ama e
della sobrina del cavaliere, a posteriori, pensa il curato; un a
posteriori, si capisce, senza esagerazioni: dopo la lettura del
titolol
Siamo al!' opera : viene subito alle mani degli avversari
suoi J'Amadís de Gaula, il primo della stirpe romanzesca

59

spagnuola, primo per merito (cronologicamente la critica ha
dimostrato che per Jo meno ha un predecessore ne! Baladro
del Sabio Merlín), tanto che prole numerosa viene da lui; e cio
e cagione che gli sia sospesa la pena del rogo, almeno temporaneamente. Ma le Ergas de Esplandián, l'Amadís de Grecia,
e tutti i suoi vicini nello scaffale sono senz' altro condannati,
non potendosi sui figli far piovere l' indulgenza gia avuta pel
padre loro. Sono, quindi, rapidamente giustiziati Don Olivarte
de Laura, Florismarte de Hircania, EL Caballero Platir, e il
Caballero de la Cruz, a cui nulla vale il titolo semireligioso,
poiche se suele decir tras la cruz está el diablo. Dopp tante
esecuzioni capitali, siamo ad un' oasi di assoluzione, poiche
salvo Bernardo del Carpio e Roncesvalles, che senza remissionedi sorta devono venir cremati, gli altri romanzi, che trattano
tiestas cosas de Francia viene ordinato che siano raccolti in un
pozzo asciutto in attesa di piu meditato giudizio.
Palmerín de Oliva ha mala sorte, ma l' omonimo suo di
lnghilterra, vien messo a paro con Amadís de Gaula, la sola
coppia di romanzi che decisamente &lt;leve sopravvivere ed essere
percio esente dalla cremazione. Tutti gli al tri, senza discussione
~ scelta debbono essere gettati al rogo, cccetto Don Belianis
de Grecia di cui occorre fare un' edizione purgata e intanto
viene dato in consegna al barbiere con obbligo di stretta custodia. Appunto nella fretta dcll' esecuzione, che come ognun
sa ha una prima parte nella deliziosa defenestrazione dei condannati fatta dall' ama, cade ai piedi del barbiere la versione
castigliana di Tirant lo bla1tch ed il curato esce, a proposito di
esso in un famoso elogio, eco di un gradito ricordo di lettura:
« Vi dico in verita, signor compare (soggiunge), che pe! suo
stile, questo e il miglior libro del mondo; qui i cavalieri mangiano, e dormono, e muoriono ne! loro letto, e fan testamento
prima di morire, con altre cose di cui tutti gli altri Jibri di
questo genere mancano. Con tutto cio vi dico clze colui che lo
compase meritava che l' avessero condannato al/a galera a vita,
poiclze non fece tante sciocchezze di proposito. Portatevolo a casa
e leggetelo, e vedrete che quanto di esso vi dissi e la veritá.»
Ho reso in carattere diverso il passo preciso che gia il Ciernen-

�l\llSCBLÁNBA

60

MISCBLÁNBA

cin definl come il piu oscuro del Chisciotte 1 poiche da un lato
sembra lodare il Tirante, dall' altro afferma degno «della gatera a vita chi lo compose».
L' oscurita proviene appunto dalla contraddizione in termini che sussisterebbe confrontando l' elogio fatto al romanzo
,con la condanna ii;iflitta all' autore. Rilevata la contraddizione
e ammessa 1' oscurita, 1' affanno dei critici si volge ad emen&lt;iare, ahimel, il testo sia nella interpunzione, sia nella lezione,
cosa ancor piu grave: ed ora vogliono togliere la negativa
nell'inciso, «poiche non fece tante sciocchezze di proposito»,
o,ra vogliono mutare la frase avverbiale, noto latinismo (de industria = de caso pensado; per noi, di propo,sito, a bella posta)
fondandosi su frasi simili di piu o meno analogici passi di
.autore o su frasi fatte.
lo credo che rispettando il testo come sta, e come in
fondo e dovere dei critici di fare, il passo non sia punto os-curo, purche lo si metta in rapporto con lo spirito del capitolo e piu particolarmente con quanto di esso concerne il
Tiran!.
Ricordiamo e percio incominciai col riassumere, che il
Cervantes in q~esto capitolo esprime da ~ritico la sua opinione sui romanzi cavallereschi, la quale da artista lo spinse
.alla creazione del suo capolavoro; ricordiamo che la condanna
-di essi e generale, di fatti non viene sospesa che per quella
materia di Francia da cui trassero i loro magnifici poemi (che
i1 Cervantes ammira e ne sappiamo il perche) il Bojardo e
1 Ho presente la bella ed. del Q1tijote che ai Clásicos Castella11os, nella raccolta de La Lectura, procuro il Rodríguez Marín e ad
essa rimando per la letteratura concernente il passo e il riassunto della questione; della quale il Rodríguez Marín non da una soluzione.
Non sara inutile riportar qui due traduzioni del passo, pei confronti
e perla critica. La prima, prima anche in ordine di tempo, del Franciosini dice: «con tutto cio vi so dire che cbi lo compose meritava
{poiche non fece a posta tanti spropositi) che lo mandassero in galera
in vita&gt;. L' altra, quella del Gamba, ed e forse la piu diffusa: «con tutto
&lt;:ib colui che lo scrisse (perche senza necessita scrisse tante scempiaggini) meriterebbe la galera a vita&gt;.

•

6r

l'Ariosto, e perla terna A-madís de Gaula, Palmerín de Inga/aterra, Belianis. Ci son delle differenze, tuttavia : la materia
di Francia 1 vuole essere assoggettata a piu maturo esame, il
Belianis va purgato, Amadís de Gaula e Pa!merín de Inga/aterra, cosl come sono e pur essendo romanzi di cavalleria queden libres del júego. Dopo cio veniamo a Tiran! lo Blanch: ne}
cui guidizio si distingue il romanzo e l' autore : il romanzo e
niente di meno che un tesoro de contento, una mina de pasatiempos, perche in esso non ci si trovano solamente le solite
cose dei libri congeneri, ma i cavalieri mangiano, bevono,
dormono e veston panni e sono in somma esseri vivi e reali;
roa 1' autore del romanzo, che ebbe tante chicche di sale in
testa da capire tutto questo e da tirar giu, per cosl dire, da}
mondo della luna quei benedetti cavalieri e non capl, come
avrebbe dovuto, che le tante solite necedades bisogna scriverle
a bella posta, per farle deridere, per mostrare che le son scempiaggini, che giudizio merita? Vada alla galera a vita, poiche
tradl il suo buon senso e non cap, quanto capl mirabilmente
il Cervantes che cio e tantas necedades si puo scriverle si, ma
de industria. Se il valente catalano, che, o per sua virtu o per
virtu della nobile stirpe a cui apparteneva, avesse oltreche
introdotto tanto buon senso nel suo lavoro, compreso anche
tutto il partito che se ne sarebbe potuto trarre, chi sa che
Tirant lo blanch non avrebbe segnato la fine del romanzo cavallerescol Per questo il Cervantes, ironicamente (qui sl c'e l'ironia, non nell' elogio ali' opera letteraria) vorrebbe mandar quel
catalano per tutti i giorni di sua vita mortale ai remi in una
galera. Ma non ebbc colpe, lo sappiamo noi e lo sapeva anche
il Cervantes, in quello che non fece l' autore del T-irant, mentre ha tanti meriti per quello che fece. La fortuna volle che
1 A proposito della materia di Francia il Cervantes mostra la sua
reverenza per il capolavoro dell' Ariosto ne! mentre dice male assai
della sua traduzione castigliana. 11 passo che per noi sembra un po uo
giuoco di parole, potrebbe forse essere reso cosi, a tentar di conservarne il colore: «il quale (l'Ariosto), se lo trovo qui e che parla io
altra lingua che non sia la sua, non lo degno neppure d' uno sguardo~
ma se parla nella sua liogua, gli faccio tanto di cappello».

�MISCBLÁNBA

Don Miguel dovesse avere fama inmortale perle necedades che
scrisse de industria; dunque per quanlo fece e per quanto con
esse ebbe a disfare. - B. SANVlSENTr.

«TENApA» 'MAJADA'
Con razonables garantías fonéticas y semánticas yo había
deducido el cast. taina 'majada', que en sus varias formas y
regiones o(rece el sentido fundamental de 'cobertizo', del latín
tegmina (tegmen 'cubierta') 1 . Ahora veo que esta etimología tan obvia 2 no es verdadera, y más poderosas razones me
hacen pensar en el lat. tigna (tignum 'madero'). De tignum
sólo se habían indicado hasta ahora dos representantes : el
prov. tenh y el cat. teny, ambos incorporados al acervo románico en NM, 1913, pág. 178. El plural tigna denotaba las maderas 3 que con las trabes constituían la armazón de la cubierta, lo mismo que la contignatio; fuera de la edificación
designaba toda la armazón (soportes y pértigas) de las parras;
y según Ulpiano, XLVII, 3 1 llamaban algunos tigna hasta las
tejas y materiales de la cubierta de las casas; así se explica
que el nombre de tignarius se aplicase no sólo al oficio del
carpintero de labrar y de armar ', sino al del albañil de construcción 5 • Existiendo contignare y contignatus 'protegido por una cubierta de maderos, techado', es de creer que al
RFE, VII, 119.
Alguna dificultad fonética oo era insuperable. En la vocalización sí
es cierto que el resultado normal oo hubiera sido i sino u, como en el
peuma del Appendix Probi y el jleuma de la .llfu/omedicina Ckironis, pág. 44.
3 Las descripciones de Festo y Vitruvio, IV, 2 1 parecen referirse
más a las tablas en que se apoyan las tejas que a los cabrios en que
las tablas se sujetan.
' Cicerón llama tignari u s al que cubre los edificios, sio limitarlo al
carpintero: cAthenieosium plus interfuit firma tecta in domiciliis habcre, quam Minervae signum ex ebore pulcherrimum; tamen ego me Phidiam esse mallero, quam vel optimum fabrum tignarium», Bruto, 73.
5
«Fabros tigoarios dicimus non eos dumtaxat qui tigna dolant sed
orones qui aedificanb, CAYo, Dig., ley última.
1
1

MISCBLÁNBA

lado de tigna 'cubierta, techado' existiese *tignatus 'cubierto'. La significación ha tomado en las distintas regiones concreciones particulares. Significan 'el cobertizo de guardar los
ganados' el sor. taina y tainada, el leon. tenado y tenadizo,
el granad. tinado y las formas que el Diccionario de la Academia cita sin localización: tena, tinada y teinada; el ast. tenada denota sólo 'la parte alta de la cuadra o majada, la armadura del tejado'; el cast. tinada indica también 'el montón de
leña'; el sentido más amplio de 'cobertizo' vive en Aragón,
túia, tinado, teñada; en Salamanca, tenada, tenado, tenadizo;
en Zamora, tmao (Duro), y en Murcia, tenada. Frente a la
uniformidad de leña la complicación de la escisión fonética
es aquí grande : la explicación de la alternativa de 1i y n y de
las vocales e, i, ai ofrece alguna dificultad. Para la n de tinado
frente a ti11a podría sospecharse si en nuestra lengua, gn se
simplificaba en nen posición protónica, teniendo que explicar
entonces teñada como analógico de *te1ia; esto no parece admisible en vista de cuñado, pero en cambio parece verse apoyado
por la alternativa de antiguas for'mas verbales. Al lado de co1iombrar cognominare (Partidas, II, pág. 165 de la edic. de
la Acad.) hay conombrar (Fuero de Soria, pág. 108) 1 con n
asegurada por el ant. cast. colombr01io 'tocayo' de *conombroño. Aquí podemos dudar si la alternativa es fonética, o bien si
coñombrar es normal y conombrar está influído por nombrar.
Así se ha querido explicar conocer, de *conoscere, influído
por noscere antes de que este verbo sucumbiese en el latín
hablado, frente a coíiocer y al port. conlzecer. Esta confusión
no halla luz en las leyes románicas, que están en espera de
una formulación definitiva. Meyer-Lübke en su Gram., I, 466,
acepta para el francés la simplificación de gn en n ante el
acento, que es la opinión de Waldner, ASNSL, 78,442; luego,
en su Einführung, 32, rechaza esta ley, admitiendo que en todo
caso el resultado normal es ñ, calificando de cultismos más o
menos antiguos los términos que ofrecen n. Cualquiera explicación parecerá más aceptable que esta para nuestro caso,
porque no es de creer que tiña, te1iada sean patrimoniales y
taina, ftna, tenada y tinada sean cultas. Por su i rechaza Me-

�MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

yer-Lübke (lbíd.) la etimología *tignale (tignum) para e1
ant. fr. tinel, pero la i aparece en las formas españolas tinado
y tinada. Parece que si dignus, signum, formaciones secundarias de dignus, signum (Sommer, Handbuclt der Lat., página 121), están bien probadas, no habría dificultad en admitir tign u ro, poniendo en ~ste caso el arag. tit''ia en el mismo
caso que el ant. cast. diño (Cid, 2363), si éste existió de hecho
paralelamente a deñar. Desde luego hay que unir el caso triple tinada, tenada y taina a pindrar,prindar;pendrar, prendar,
y peindrar. Podríamos admitir que arrancan de un doble estado latino tigna ti,ia, tinada, y tigna taina, tenada, como pignorare pindrar, y pignorare pendrar, peindrar. La escisión
de un tipo derivado del segundo estado *teina, peindra, peinos
(Fuero de Avilés) se explicaría así: en un caso, en el período
de reducción ei &gt; e (-eiro, leigo, meigo) se produjo la contracción del diptongo, *teinada tenada, mientras en otro la i (i)
afectó a la n siguiente convirtiéndola en ñ, teñada, conservándose por razones obscuras en una región de Soria el diptongo, *teina, que abriéndose (como en pai11e, sais) se convirtió
en taina, tainada. No niego con esto que algunos casos al parecer idénticos no deban ser estudiados aparte. No me atrevería así a negar sin pruebas que reino, por ejemplo, sea un
cultismo; pero lo que sí afirmo es que reino y el vulgar raino,
frente a rúiar 1, no llevan una señal indefectible de cultismo,
si es que taina y tenada (de * teinada) son, como creo, formas
vulgares. Así no tengo pruebas para dudar de que dino, sinq
sean voces semicultas, y aun creo esto lo más probable, pero
cabe pensar en que, si tinada se admite como vulgar, un divergente original, dignus dignus,. signum signum, pudiera
haber dado estos dobletes.
Es chocante la forma culta que aduce Alonso de Palencia:
« Templum, segund dize F esto Pompeyo, significa edificio sagrado a Dios, e sinifica la tig11ada o madero que se pone al traués
en la techumbre» (Voc. Univ., fol. 492).-V. GARCÍA DE DrEGO.
1 l\Ieyer-Lübke, Loe. cit., afirma, para ser consecuente con su ley,
que el fr. rener es culto.

OIO &lt; OLEUM. NIDIO&lt; NITIDUM.
LEZNE&lt; LI CINUM
Los derivados populares de óleum no son numerosos:
ita!. dial. oglio, log. odzu 1, y algún otro. Los romances conservan formas eruditas, y el español ha reemplazado el antiguo olio por aceite; oleo es un puro latinismo. Se ha supuesto,
en vista de esto, que óleum sufrió un tratamiento distinto
del de fóliam 2, etc., y que su -l- no sufrió la acción de la
yod siguiente, ora por cultismo, ora por influencia del griego
u..atov.
Siendo todo esto posible, no hay que descartar una solución más sencilla: y es que en este caso, como en otros muchos, la lengua escrita no nos ha conservado el derivado nacido por espontánea evolución fonética. En los frecuentes
retrocesos que sufrió el habla vulgar perecieron multitud de
formas debidas a la barbarie del vulgo, o quedaron a punto
de perecer.
Ahora tenemos algún dato para pensar que en España
óleu evolucionó como fólia, y que ese derivado se perdió,
porque compitieron ventajosamente con él olio y aceite, y tal
vez para evitar la concurrencia con «ojo de la cara». En la
traducción de la Biblia, hecha en el siglo xm, se lee: «Ca los
labros de la mugier son panar destellant: e su paladar así está
nidio como el oio. » (Ms. escur., I, j, 6 5 , fol. 2 va.) El pasaje
corresponde a Proverbios, V, 3, donde dice la Vulgata: «Et
nitidius oleo guttur eius.» La posibilidad de una errata es
siempre de temer 4; aunque se trata de un espléndido manus1

Véase REWb,

2

MEYn-LOBKR, Introd. ling. rom., págs. 197 y 202,
No es del siglo xzv, como dice BBRGBR, Rom., 1899, pág. 391, sino

60

54 .

delxm.
' No conozco aún todo ese códice para poder decir si ocurren más
c~sos de oio; desde luego la forma olio ocurre: cCuemo el que uierte
olio de su mano diestra&gt; (fol. 11 r a). En el texto que cito a continuaToMo IX.
5

�66

MlSCELÁNEA

crito, y después de todo, la palabra en _cuestión estaría en
armonía con el carácter arcaico del lenguaje de todo ese text~.
En una traducción de fecha posterior 1, el pasaje transento se lee en esta forma : «Ca como panares gotean los be&lt;;;os
de Ja estraña: e más lezne que azeyte es su paladar.» (Ms. esese
. l ense, I , J. , 4 , fo! · 297,r a.) En fin, también contiene
cuna
,
trozo el libro de los Buenos 'Proverbios (edic. Knust, P~· 3 3):
«Ca Jos Jabrios de la puta son tales como panar de miel que
destella: y su garganta es lesne como olio.»
Diré además algo de dos palabras que figuran en el text~
allegado. Nidio es el derivado normal de ni ti d ~, como pudio
pu t .i d U, etc·., los diccionarios de la lengua. oficial. no lo meo-.
cionan, pero está atestiguado en la arcaica región leonesa_ •
«y tiene nidia la frente ¡ reluciente», dice Juan del Encina en un romance 2. Se conserva nidio actualmente en el
salmantino rústico; y en Asturias (nidiu), con el sentid~ _de
'resbaladizo escurridizo' 3 • De nidio salen el salm. anidiar
'enjabelgar,, limpiar l_a _casa, arre_gl~rs: el pelo' ', Y el verbal
anidio: «andar de amdios» =anidiar .
Respecto de lezne, que entra en el mod. de_l~znar, pondré
otro ejemplo a más de los anteriores: «Los gmfaltes de que
se agora más pagan ... son los que an... los dedos l~engo~ e
delgados e leznes» (J. Manuel, Libro de la ca.ya: ed1\ B~st,
' 9) . La etimología germánica que .desde Diez (5 . ed1c.,
pag.
pág. 1 9 4 ) dan los diccionarios no satisface, y con razón,, a
Meyer-Lübke, REWb, 5081 5• ¿Porqué no pe~sar. e~ el latín
J'ídnum O *lidnem? Es cierto que en latm !1c1num se
·ó
· es otra cosa 'brote caudaloso de una fuente': «Una otra proc1 n, 010
•
d li
C
vin&lt;;ia qui se clama Georgiana; et hay una tan grant fuent o o que
naves podrien cargar allora, tan grant oio ende salle; mas no es buena
¡ no a cremar et ha untar los camellos porque las moscan no les fag~n
5
mal&gt;. Marco Polo, edic. Knust, pág. 113.
1 Del siglo xiv, Rom., 1899, V, 401.
2 Véase LAMANO, s. v. Recogió tamóién ejemplos de esta voz en
Calzada de Don Diego mi amigo F. de Onís.
s R.ATo, Vocab. bable.
,
LAMANO Dial. vulg. sahnant., s . v.
Corríja;e allí lizne en lezne; la errata viene de Diez.

lllISCELÁNEA

decía del buey 'qui cornua habet sursum versum reflexa'; pero
de este sentido pudo haber salido el de 'torcido, flexible, blando'. Junto a licinum hay ltcínum 'linamentum', que vendrá
de licium 'lizo', y no de licinum; pero la proximidad de
forma y la posible analogía de sentido han podido aproximar ambas palabras; comp. licinae 'tenue filum textum' (Ducange). A falta de otra explicación más plausible, valga provisionalmente ésta que doy. -A. C.

SANTANDER «BORCIL» •CUBIL'

1

Borcil ne peut dériver de vervecile, vu la voyelle protoni- ·
que, mais sera plutót un *porcile ( RE Wb, p. 6661 ), représenté
en espagnol par pocilg.:z, qui précisément, est déri,vé d'un *porcil. Sur bosquil de Duruelo, arag. brosquil 'redil' je ne puis me
prononcer décisivement, mais pour des cas de e+ cons. &gt; s +
cons. en catalan et aragonais, cf. Lexikographisches aus dem
katal., p. 152, note. La relation établie por M. V.G. de D. entre
barquino 'odre', barquera 'vaca que tiene los cuernos retorcidos hacia afuera', etc., avec vervex (* vervequina, prononcé
vervekina?) me semble phonétiquement impossible : cf. berbegal avec g .
Pour borcil avec b, cf. arag. borgui/ 'la paja apiñada en
forma de cono truncado y cubierta con un tejadillo' (Borao)
que je rattache aporgar 'ahechar'. - LEO SPITZER.
ACLARACIÓN A LA NOTA ANTERIOR

A mi etimología vervecile borcil 'cubil', base histórica
q ue perpetuó el ant. fr. bercil, opone el Sr. Spitzer la suya,
* porcile, base hipotética comprobada por el ita!. porcile y
por el ant. fr. porcil. En ella se desentiende de la dificultad
de que, existiendo varias voces de la misma familia, una de
ellas se haya separado en la forma sin perderse la conciencia
1 RFE, 1921, págs. 409-410.

�68

MISC&amp;LÁNKA

de su filiación. Para apoyar su hipótesis, *porcil &gt; borcil, invoca una etimología suya, purgare borguil, muy problemática. La sonorización de p inicial la conocemos en algunos
arabismos, pandura bandurria, y en algún caso de etimología popular, pallore port. balor 1, siendo aparente en algunos, como bisnaga bastinaca (no pastinaca); pero fundar
una etimología oscura en un caso dudoso, como si se tratase
de una ley, es aventurado, siendo chocante que manteniéndose puerco, porqueriza y porcilga, hubiese roto la filiación
*porcil. La etimología por mí propuesta, históricamente podrá
no ser cierta, pero las dificultades fonéticas que Spitzer cree
ver son infundadas. La pérdida de la protónica no l'.1- encontrará chocante a la vista del ant. fr. bercil. La labialización de
la vocal es un fenómeno cuya vitalidad es considerable en
nuestra Península; sin citar más que casos de vocal de sílaba
inicial pudo haber recordado los conocidos del portugués
(Grundriss de Grober, I, 741), 57 ejemplos, verecundia
vorgonlia, fervereforvura, *ferruculujorrollzo, personale
possoal, percontari porguntar; los citados en mi Gramática
gallega, pág. 63, 88 ejemplos, vessica vojiga, *filicaria.(olgueira, verruca borruga, bibere bober, primariupormeiro,
ferrugine jorruge, verre vorrón, virde vordasca, ele.; los
numerosos del castellano y sus dialectos, como mare marueco&gt;morueco, morecerse en Salamanca 'entrar en celo las ovejas', varu barro &gt;borradura en Murcia 'sarpullido', mergu
morgón en Aragón 'mugrón', y los numerosos ca~os que estudia Cornu en su artículo De l'in.ftuence des labiales sur les
voyelles aigues atones, en Romanía, X, 336 y sigs.
Para calificar de etimología fonéticamente imposible *vervecariu barqu,era hay que desentenderse igualmente de leyes
evidentes y de hechos comprobados. La conversión de e en a
ante r de verbactu barbeclio (SS ejemplos en mi Gramática
gallega, págs. 64-65), que se cumplía en latín y que se_ cumple profusamente en las lenguas románicas, se ha cumplido en
tos derivados de vervex, como en las formas dialectales fran1

Bago pagu en textos leoneses.

!,llSCELÁNEA

cesas bardin al lado de berlin 'piel de oveja' y bargeat de
Y onne 'rebaño de ovejas' al lado de bergeat del Centro. La
conservación de c por pérdida prematura de la vocal átona,
que vemos en *versicu visco junto a visgo, en *volvicare volcar frente a *bullicare arag. bollegar, en morsicare
gall. moscar frente a mosegar, en rasicare rascar frente a
resecare rasgar, en *quassicare cascar frente a amaricare amargar, y en tantos otros casos, la vemos en formas
románicas derivadas de vervex, como el fr. bercail *vervecale frente a berbegal del Sudoeste, y como el bessino bercat
•oveja mala' frente al poitevino berg otte 'oveja vieja'. ¿Qué
dificultad, además, puede haber en que en una zona que comprende parte de Francia y el Norte de Arag6n llegasen a
.,¡. berbegale, * berbegaria, y en el centro del castellano se apresurase la pérdida de la vocal produciéndose * bercariar La
&lt;luda de barquino 'odre' no es más fundada. El sufijo -ina
para designar pieles, verveci na prov. barbezin, bardin 'piel'
en el Bajo Maine, era viviente, y existiendo* vervica como es
sabido (\Vartburg, Zur B enennung des Se/zafes, pág. 34), era
natural que a esta forma se Je añadiese el ~ufijo, creándose
.,¡.verviquina, naturalmente con !aconsonante velar de *vervica . - V. GARCÍA DE Drnco.

«AUGUSTU &gt; AGOSTO» Y «AUGURIUS &gt; AGÜERO»
Es corriente explicar la pérdida de la \!, segundo elemento del diptongo, en ambas palabras como un caso de disimilación con la ú de la sílaba siguiente. Sin embargo, esta
explicación tiene demasiados ejemplos en contra: aurundum &gt; orondo, autumn um &gt; otoiio, auru(m) * fresu m&gt;
orofres, aucupat&gt;ocupa, caul (I )cúlum&gt;cog ollo, con metátesis de lateral y velar posterior al ~aso de att a o; ca u1( ae) ú ter&gt; colodro, colodrillo.
Es interesante a este propósito notar lo que ocurre corrientemente en la pronunciación de las palabras azf-zilio, auxiliar. La pronunciación de la r equivale normalmente a gs en

�70

MISCELÁNEA

examen &gt; ~sámén, exigir&gt; ~sixir, eximio&gt; ~gsímjo, éxito&gt;
~sito. Pero en auxilio, auxiliar la x se reduce as 1, con pérdida de la fricativa sonora velar que se asimila a la semivocal
anterior del mismo órgano. Es el mismo caso de la voz culta

aumentar&lt; augmentare.
También se encuentra una asimilación análoga entre la
velar sonora y la semiconsonante velar en la pronunciación
familiar de palabras como agua, aguardar, agüero, aguacil
que se pronuncian casi como *wa, ~wardár, ~wéro, ~wa8[l 2.
Parece deducirse de la pérdida de g en auxilio y en agua,
que al hallarse en contacto la velar sonora y la semivocal o
semiconsonante del mismo órgano tienden a asimilarse. Así
podemos admitir que la pérdida de la y en august.u, auguriu se debe a su asimilación con lag, fonemas ambos coincidentes en sonoridad y punto de articulación.
Si además tenemos en cuenta que la y impidió la sonorización de las sordas como un verdadero elemento consonántico (paucum &gt; poco, auca&gt; oca, autumnum &gt; otot"io),
podremos suponer que la y, que hoy es una articulación labiovelar breve, relativamente abierta, acaso fué en la época
3
prerromance más cerrada, más próxima a g o a b • Siendo
4
así, le bastaría perder su elemento labial para quedar asimilada a la consonante velar sonora, pues queclando la y reducida
a una momentánea aproximación del postdorso de la lengua
al velo del paladar, este momento de la voz pudo confundirse
5
con la transición normal de la a a la oclusiva velar sonora •
T. NAVARRO ToMÁs, Pronunciación espa1iola, § 131.
Ibíd., § 129.
3 Una pronunciación de la \! m~s cerrada que la castellana se
observa en el habla de Navarra.
• Es bien conocida la pérdida romance del elemento labial que
acompañaba a la pronunciación latina de ciertas velares: t¡"omodo &gt;
como, etc.; cfr. N1EDERMANN, Plumltit¡ue historique du Latín, § 39.
$
Rousselot (ap. J. CBtUMSKY, La Qttestion du pas.rage des sons, en
Revue de Pkonetique, II, 91) cree percibir en la transición de la a a la
p de apa, en pronunciación lenta: primero una a algo alterada, después una o, luego una u y, por fin, una especie de consonante que
recuerda a la o [b]. Los aparatos registradores nos enseñan también
1

2

MISCELÁNEA

71

-

Si el elemento labial predominó sobre el velar, de hecho la u
se redujo a una especie de b, que desaparecería como en abscondere&gt; esconder. En la serie anterior la i y lag han sufrido
un proceso análogo en voces como sartagine &gt; * sartaigne 1 &gt; sartén, plantagine &gt; *plantaigne &gt; llantén, farragine &gt;*farraigne&gt;herrén2. La pérdida de y anteges
ya latina. Aparece Agustit en inscripciones de la época de
Nerón 3• La asimilación sólo tiene lugar ante velar sonora'·
· La voz aragonesa aytorgar supone *a(u)ctor(i)care frente a au(c)tor (i)care&gt;cast. otorgar. Es decir, en el primer
caso la semivocal, perdiendo su elemento labial, se ha fundido con la velar siguiente, y en el segundo ha sido la consonante implosiva velar la absorbida por la semivocal (cfr. a u (g )mentar (e), au(c)tor(em), au(g)silio). Esto supondría
una articulación sonora para la velar que cierra sílaba, cosa
fácilmente admisible, puesto que es el primer paso hacia
la i 5• El arabismo azogue&lt;. alzauka (!8 &gt; 8 6, ~Y&gt; o, k &gt; g)
representa acabada esta ley de asimilación.

que el acercamiento de los órganos de la articulación para producir
una oclusiva determina una breve fricación transitoria, y esto en grado
más perceptible si se trata de una articulación postdorsal.
1 Para la atracción de la i a la sílaba anterior en estas voces,
cfr. M. PrnAL, Gram. Hist., § 92 • •
2
Es normal en latín la pérdida de i ante la cons. j: ma(i)jor,
ma(i)jus, a(i)jo, pe(i)jus, Pompe(i)jus, ho(i)jus (&gt; hujus ),
q uo (i)j u s (&gt; cuj u s) (A. C. JuRET, Manuel de Plionetique latine, París, 1921, pág. 225)1 pero la asimilación en estos casos no está complicada por un elemento labial.
3 JURIIT, Ob. cit., pág. 357.
' JuaET, Ob. y loe. cit., atribuye las formas Cladi us por Cla udi us
Y Fasti por Fausti, halladas en inscripciones, a cambios dialectales
o a lapsus del inscriptor. En cambio Arunceio por Aurunceio es
a~rupado con A ( u)gustu, a pesar de aurundu y de que, sin recurrir a la explicación dada para Oaudius, Fasti, está en caso dist into por pertenecer la\! a sílaba distante del acento tónico.
6 JuRET, Ob. cit., pág. 188 registra en inscripciones latinas agtos
1
por actus.
1 Cfr. T. NAVARRO ToMÁs, Sobre la articulación de la «I&gt; castellana
en E.rtudis fonetics, Barcelona, 19171 pág. 271.
'

�72

l\llSCBLÁ.NBA

El castellano solamente registra voces de las raíces a u g u st u, auguriu con esta pérdida de y: agostar, agostero, de
probable formación romance, Zara~oza, agorar, agorero 1 ,
La grafía atorco, hallada por el Sr. Gilí en un documento
aragonés del siglo xu (Arch. Cat. de Huesca, A 2, 18, perg. 434)
está probablemente por actorco. Por lo demás, la voz * auctoricare no presenta pérdida de y en los otros derivados
romances : esp. otorgar, port. outorgar, ant. fr. otriare, fr. octroyer, prov. y cat. autreyer.
El mismo Sr. Gili halla Ariueli, Ariguel, L-lriol, Orioli,
Oriueli, escritos de la misma mano en un cartulario visigótico del siglo XI (Cat. de Huesca). Tampoco la voz aureolu ha
perdido su y en ninguno de los derivados siguientes: sicil. ~uriuolo, piam. urib'l, ant. fr. oriuel, fr. !oriol, prov. aurzol,
cat. (&gt;esp.) oriol. El derivado aur- &gt; ar- se encuentra también, además del Arnnceio que cita Juret, en aurigalbus&gt;
ita!. rigogo!o, dial. de Ferrara argaibul, boloñés argeib.
Para estos casos será necesario buscar otra explicación
•
distinta de la corriente y de la que en estas notas proponemos. - A. ALONSO.
1 La escasez de ejemplos se aplica por el hecho de que el latín ~ólo
1
conservó el diptongo au en posición inicial. En otros idiomas tenemos: * exaU1J1trat1t &gt; ital. sciagurato &gt; sciaurato. * Rav(i)cucire &gt; *rau
gucir&gt; rum. ragu,esc. Por tanto la tendencia persistiría en romance.
Meyer-Lübke (Romanisclies Etymologi'sclzu Worterbttch} deriva el fr. bag
-del antiguo franco baug.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
GANILLSCHEG, E., y SP1Tzn, L. - Beitriige zur romanisclten Wortbildungsleltre. - Génova, Leo S. Olschki, 1921, 4.0 , 230 págs.= Forma el
vol. 11, serie segunda de la Biblioteca delt'Arc/zivum Romanicum. Está
dedicado al maestro de romanistas l\feyer-Lübke en el sexagésimo
aniversario de su nacimiento ( 30 de enero de 1921 ). La segunda parte
del profesor Leo Spitzer Über Ausbildung von Gegensinn in der Wortbildung, comprende dos capítulos sobre los nombres epicenos en -a, -as
en las lenguas ibéricas, y sobre el subfijo -on en románico. Siendo el
primero un tema semántico de trasunción, el de la aplicación de denominaciones de animales y cosas a personas, hubiera sido más interesante estudiado en coqjunto, sin una limitación puramente formal,
cual es la de las terminaciones femeninas trasladadas al masculino.
La incongruencia de éstas con el nuevo género es cosa accidental,
estando en el mismo caso semántico las coincidentes (ganclio), y las
indiferentes (sorclie). Y al lado de las aplicaciones rnasi:ulinas la unidad
del problema pedía las femeninas de los tres tipos: discordantes (marimacho), concordantes (víbora) e indiferentes (jendón). Aun truncado el
terna por buscar una diferencia externa, el trabajo del profesor S. es
vasto y de una erudición laboriosa, poniendo en él a contribución una
abrumadora multitud de textos literarios castellanos y dialectales, y
demostrando un raro conocimiento de la lengua popular y jerga!. El
número de ejemplos es extraordinario; el autor los clasifica en diez
grupos: 1. De cosas : de partes del cuerpo, barba; de prendas, braga~as; de instrumentos, espada, y de animales y cosas fundados en una
comparación, acémila, pelma.-2. De abstractos y colectiYOS, cura, brigada.-3. De hembra, burra; de estados de persona, mameta, y formaciones nuevas denomina ti vas, cegama; deverbati vas, farfulla, y deri1•adas de partículas, nonada.-4. Compuestos, malacara.- 5. lmperativos,porta.-6. Onomatopéyicos, tururuta. - 7. Regresivos, acortados,
contrinca.-8. Extraños, importados, curda.-9. Grecolatinos, manflorita.- 10 . Desconocidos, birria. P ero es tan rica la lengua popular en
las aplicaciones comparativas que, aun en la abundancia de ejemplos
Y sin tener en cuenta los ocasionales o poco frecuentes, se echan de
menos en este trabajo multitud de formaciones usuales. Por ejemplo,
en el primer grupo faltan algunos muy característicos, como cabezota,

�75

NOTAS BIBLIOGRÁF'lCAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

manazas, or~jazas, gibilla, y sobre todo, nombres de animales : fiera,
polilla; de plantas : lila, calabaza, -cín; de prendas : clzancleta, botazas,
y de diversas cosas: sopas, -azas, !tac/za, badanas, -azas, taravilla, veleta, etc. En el segundo faltan di versos abstractos, como posma, tabarra,
cuota, tontería. En el tercero, a los derivados denominativos que cita
podrían agregarse muchos, como tonteras, tontaina, roiietas, cegalitas,
y algunos a los deverbativos, como acusitas. En el cuarto falta un
núcleo importante de 'nombres de partes del cuerpo calificados por
un adjetivo, como uiiaslargas, lengualarga, malalengua, malatesta, patacoja, pataslargas, ca/Jtzahueca; del tipo mof'ros de uva, que el autor cita,
abundan los ejemplos: boca de escorpión, de espuerta; cabeza de estopa,
de ajo, de cltorlito; garras de alambre, y diversos con ca,·a, patas; no
cita ningún compuesto español, corno almacándida, almabendita, de
cántaro, de Dios; este grupo comprende también nombres de animales
y cosas : moscamuerta, mosquitamue,·ta, malaspulgas, aguamansa, malasmañas, 111alaentraña, buenapieza, pocarropa. En el séptimo fal~a incluir
algunos nombres que tienen forma objetiva, como lata, t r apisonda;
pero que históricamente no son primitivos, a cuya forma p rimitiva se
ha llegado por regresión de latoso, trapisondista. La lista sería aún
fácil de aumentar con los innumerables a,podos vulgares (alegría, madruga, caparr ota) con los que jocosamente se inventan con el tratam ie nto dan, doña (ceremonias, prisas, agudezas, excusas, malicias, calma,
flema) y con un número considerable.de formas que, usándose de ordinar io como u na simple comparación (es una zapatilla, pepla, tecla, centella, malva, araiiita, l1ormiguita, a,·dilla, etc.), rara vez se emplean con
t rasunción perfecta, con el cambio de supuesto (un). Algunos de los
ejemplos literarios que el autor cita del tipo de cafetera no tienen más
valor q ue éstos. Desde luego, los citados en vocativo no pueden aducirse como demostración de un cambio de género y de supuesto.
Algún pequeño error de detalle podría notarse en las calificaciones
dialectales (machorra, barbillas y tarnmba, por ejemplo, son castellanas); podr ía discutirse alguna clasificación (malqueda y maltrabaja no
son tipos imperativos como curasanos, sino indicativos como bienmesabe), y alguna etimología; pero en conjunto la condición y altura del
trabajo responden a la incansable laboriosidad y al singular mérito
del autor, que ha prestado un precioso servicio para el conocimiento
del le nguaje del pueblo y del argot peninsular.
En la segunda parte estudia el proceso, ya bien conocido, de las
ponderaciones aumentati vas y diminutivas que llegan a la inversión
total de su significado. Claro es que las fó rmulas

son esquemas de una tosca simplicidad que no contienen todos los
delicados matices y las complejas direcciones de significación de las
palabras, aunque ayudan a una comprensión gener al de esta paradoja
semántica. Una terminación sin idea aumentativa ni diminutiva puede
adquirir casualmente esta significación en algunas palabras y aun llegar
a tomar un sentido general aumentativo y diminutivo. Rapina y napina,
q ue no fueron originalmente dimimltivos de rapum y napus, sino que
significaron 'el nabal', por las significaciones confusas de 'semillas de
nabos' y 'semillero' llegaron también a la significación de 'planta nacida, p equeña planta del nabo' y fueron el modelo de leclt11g11ino, que
ya es un verdadero diminutivo; ni era diminutivo el adjetivo palwnbinus, serpentinus, colubrinus (como no lo era cobtmbinus, leonim1s, catulinus); pero diferenciado de paloma, serpiente y culebra, por la relación
instintiva con otras palabras diminutivas, y en el primero, además, por
la aplicación pul/ns palmnbimu, en que la idea objetiva diminutiva no
está en el adjetivo, sino en el supuesto pullus, resultó que, aunque las
dos últimas tienen un sentido de semejanza, que no es puramente
diminutivo, gramaticalmente y en la conciencia vulgar serpentina y
culebrina han llegado a ser diminutivos de serpiente y culebra; he aquí
cómo la propagación de unos pocos casos originales de -imtt ha creado
en el leonés y en el gallego un fecundísimo sistema de derivación. Es,
después de todo, el proceso ideológico latino que sabemos de -aster,
que de puramente derivativo, patraster 'el que hace de padre', pasa a
despectiva por el sentido peyorativo de este supuesto y adquier e
fecundidad para la derivación,poetaster; lo mismo que en canalla, cuyo
sentido peyorativo, aunque estaba sólo en canis 'can', creyó el vulgo
que consistía en la derivación y creó un nuevo grupo despectivo, gentu~lla, antigualla. Otros varios procesos hay que no caben en las fórmulas genéricas indicadas. Hay aumentativos deverbati vos en -on, burlón,
comilón, mamón, chupón, en que persiste la idea ponderativa aumentativa de acción; sin incompatibilidad ninguna con esta idea puede ocurrir
que se aplique a seres de tamai'zo diminuto, haciéndonos creer falsamente por un cambio de visión mental que mamón es un diminutivo:
Por una ilusión semejante parece a los gramáticos que bajito, despacito,
callandito contienen una cierta idea aumentativa, por equivaler a 'muy
bajo', etc., cuando lo cierto es que no han pasado de la ideá ponderativa de la atenuación, y que la equivalencia es accesoria y en parte
convencional. En arribita hay un diminutivo analógico formado sobre
los substantivos sinónimos diminutivos de tama?io, coronita, f&gt;icotilla,
cimita, y tampoco la equivalencia con 'muy arriba' autoriza a considerarlo como un aumentativo; corno en arribota hay un aumentativo de
altura. En el grupo de deverbativos es donde se ve claramente que
la p onderación de las acciones violentas da por resultado un aumentativo, apretón, reventón, vomitona, intentona; a trompicones, a empujones;

74

de teriorativo &gt;
deteriorativo &gt;
po nderativo &gt;
p onde rati vo &gt;

deteriorativo deteriorativo ponderativo ponderativo -

aumentativo&gt; aumentativo
diminutivo &gt; diminutivo
aumentativo&gt; aumentativo
diminutivo &gt; diminutivo

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

mientra¡¡ que la ponderación de las cualidades o acciones de recogimiento produce un diminutivo: modosito, callandito, a sentadillas, a
Juntillas. La analogía juega, sin embargo, un papel importante y perturba este estado original, haciendo muy difícil a veces el discernir
qué es primitivo y qué es secundario en las ponderaciones: la idea y
forma diminutiva que aplicamos para denotar la proximidad,Juntito,
cerquita; la acción lenta, despacito, pasito, andandito, o recogida, quedito,
sentadito, se propaga a sus correlativos, creándose junto a cerquita su
opuesto lejitos, y frente a andandito y despacito, corriendito y dejrisita.
La complicación es mayor por la obsesión gramatical de encasillar en
los tres grupos (aumentativos, diminutivos y despreciativos) una rica
serie d.e significados complejos que no admiten tan simple distribución. Así se explican desconcertantes calificaciones de los gramáticos:
Borao, pág. 134, cree que tordella de *turdella por turdela (San
Isidoro, XII, 7)1 es un aumentativo por significar hoy un tordo más
grande que el corriente, y liebratón u·n diminutivo, no observando que
es un aumentativo de lebrato y no un diminutivo de liebre. Hanssen,
Gram., pág. 129, califica de adjetivos diminutivos a chicón, sin duda
por la obsesión del tema, y a malón, tristón, sin duda porque en estos
ejemplos la ponderación empieza desde la iniciación del estado, designando no sólo •muy triste', sino también 'un poco, algo triste'. La ironía, motivos afectivos, etc., son también causas constantes de contraposición de los aumentativos y diminutivos. Las variaciones, por tanto,
de todos los ponderativos requieren ser estudiados sobre un número
considerable de hechos, como uno de los más arduos temas de 1,a lingüística psicológica. Como una contribución preciosa para este fin
debemos considerar el trabajo de S., ea el que coa su reconocida
sagacidad y cultura estudia los tipos más importantes de ponderaciones en las lenguas románicas. - V. G. de D.
l\hrnÉNDEZ ProAL, R., y CASTRO, A.-Reseña del Essai sur J'évolution
de la prononciation du castillan depuis le XIV"" siecle. = Je ne saurais
trop remercier MM. ñ(enéndez Pida! et A. Castro d'avoir fait a mon
livre Essai sur l'évolution de la prononciation du castillan l'honneur
d'ea discuter les points qui leur ont paru erronés ou défectueux, au
lieu de se contenter de présenter de mon travail une breve analyse.
Je me hftte de déclarer que sur la plupart de ces points je me range
a !'avis de mes deux éminents critiques, leurs arguments m'ayant
pleiaement convaincu. II en est d'autres, néanmoins, pour lesquels je
persiste, soit intégralement, soit ea partie, dans roa maniere de voir
primiti ve: j'y reviendrai dans un prochain tra vail, qui ser vira d'appendice a mon livre: j'aurai ainsi l'occasion de reparler de l'i de maiore&gt;
mayor, et de la questión de l'hypothétique origine franc;;aise de la graphie ch. Pour aujourd'hui, mettant a profit l'hospitalité que m'offre

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

77

(avec cette largeur de vues qui est le propre du véritable esprit scientifique) la Revista de Filología Española, je présenterai quelques observations portant sur des points auxquels je ne compte point toucher
dans le travail que j'ai en préparation.
Sans méconnaitre les cas de réduction de au a o que l'on constate
en latin des une époque ancienne (Clodzifs&lt; Claudius, etc.), je persiste
a penser que l'on a souvent tiré de ces exemples des conclusions trop
générales, et que dans la prononciation latine norma/e la diphtongue
se maintenait le plus souvent intacte: que normalement aune fut confondu ni avec o bref ni avec o long, cela ressort de ce que dans un
grand nombre de la agues romanes il a subi un traitemeat différent de
celui de ces deux lettres; en toscaa, par exemple, au tonique en syllabe
non entravée donne un o ouvert, tandis que l'o breflatin tonique donne
uo, et !'o 11mg latín tonique un o fermé. D'autre part, dans une grande
partie du domaine roman l'u de la diphtongue latine avait si peu disparu qu'il s'est maintenu, jusqu'a nos jours: on sait qu'en galicien,
notamment, au latin donne une diphtongue ou, et que dans les dialectes franc;;ais méridionaux au est conservé intact: lat. causa&gt; causa
ou causo ou cause, sui vant les régions, ta(m) *jaucu &gt; gasc. tapau, etc.
Le chant grégorien, qui met si souvent, sur la diphtongue au, des neumes liquescents (impossibles a expliquer autrement que par la prononciation réelle de 1'u) confirme cette maniere de voir.
Le reproche qui m'a été fait de donner l'll espagnole comme équivalant a l+i consonne m'a quelque peu surpris: précisément une confusion de cette sorte était d'autant plus loin de ma pensée qu'en divers
endroits de mon livre (en particulier p. 83, n. 1, p. 148, texte et n. 1,
et p. 438) j'insiste sur la différeace qui existe entre les consonnes
simplemeat suivies d'un i. Apparemment la critique qui ~•est adressée
est basée sur un passage de la p. 143 ou je dis que dans Je phoneme
JJ il se méle a un son d't un son d'i consonne. Oren disant «se méle,
et non «s'ajoute, j'enteadais justement marquer la fusion intime des
deux élements, laquelle est Je trait qui, pottr l'oreille, distingue JJ de
li (semilla,familia); et puisque cette occasion s'offre a moi, qu'on me
permette de préciser ma pensée sur ce point. 11 ea est de 1/ comme
des autres consonnes mouillées ou affriquées en général: Je phoneme
est ttn en ce qui concerne le procédé d'articulation; cela n'empéche
pas le son, autrement dit l'impression auditive, de comporter deux
éléments; en d'autres termes, les organes prennent en une seule fois
une position qui permettra a l'air expiré de produire deux sons, intimement liés sans doute, mais parfaitement discernables cependant,
un peu comme le sont, daos une arpege rapide, les différentes notes
de l'accord, bien qu'exécutées d'un seul mouvement par la main du
musicien. Et les éléments du phoneme mouillé ont parfois une individualité propre suffisante pour pouvoir se dissocier et se transposer,

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

cornrne cela est arrivé souvent en basquea l mouillée et a 17 postvocaliques, devenues alors -il et -in (bas-navarrais botoila&lt;botella, etc.).
Au sujet du b intervocalique, je dois apporter ici les précisions suivantes: pour des raisons tirées de mon éducation premiere et des milieux dans lesquels j'ai vécu, je crois avoir l'oreille habituée a discerner
assez bien les sons de b occlusif, b fricatif et v fran&lt;;ais. Or il m'est
arrivé, tres rarement saos doute, mais un certain nombre de fois mal~ré tout, d'avoir l'ilnpression que j'enteodais, a titre évidemment spo•
radique, dans la bouche d'Espagnols un son qui donnait a mon oreille
la sensation de v fran&lt;;ais au lieu de celle d'un b fricatif, et cela daos
des cas ou manifestement il ne pouvait s'agir ni d'un dialectalisrne valencien, ni d'une articulation moti vée par le préjugé si répandu d'apres
lequel le v espagnol devrait se prononcer autrement que le b: tantót,
en effet, les sujets avec lesquels j'ai cru faire cette observation étaient
de ceux auxquels toute préoccupation grammaticale est étrangere,
tantót c'étaient des sujets lettrés, mais pronon&lt;;ant des mots usuels
pour lesquels J'orthographe comporte précisément un b. - Ayant eu
cette impression, j'ai cru en conscience devoir la noter, laissant a
d'autres le soin d'éclaircir si j'ai été dupe d'une illusioo, ou si l'articulation sporadique que j'ai cru coostater, une fois sur cent, chez des
sujets dont la pronoociatioo habituelle était oormale, est le fait de ces
déforrnatioos accideotelles dans lesquelles, souvent incoosciernment,
on peut tornber quelquefois en parlant sa propre langue.
La tres légere critique qu'a la page 163 de mon livre j'ai adressée
a M. Rodríguez Marín pourrait étre précisée comme il suit : en généralisant, daos ses citations de poésies populaires andalouses, l'unique
graphie b, M. R. M. semble avoir visé a une transcriptioo rigoureusement pbooétique; mais ce faisant, il n'a pas tenu compte d'une particularité notable de la prooonciation de certains Andalous, notammeot
de ceux des Sévillans qui présentent au degré maximum les tendances
locales: chez eux, en effet, le b fricatif intervocalique est tres sensiblement plus éloigné du b occlusif que celui des autres Espagnols:
chez ceux-ci le b fricatif donne encore vraiment a une oreille fran&lt;;aise
non prévenue ou non exercée l'impression d'un b; celui des purs Sévillans donne pr esr¡ue a cette méme oreille l'impression d'un v frao¡;ais.
Je suis entierernent d'accord avec M. Menéndez Pida! au sujet du
type latín *maxella, que j'ai moi-méme mentionné. De l'.f initiale de
fallar, je compte parler ailleurs.-L'explication de l'JI initiale de llevar
indiquée par M. Castro est de celles qui se présentent tout naturellement a !'esprit. Je note cependant que si elle peut suffire pour le castillan, elle parait irnpuissante a expliquer la palatalisation semblable
de I'/ initiale du lat. levare daos le verbe !ebd existant daos le gascon
de la basse vallée de l'Adour et en béarnais; ces deux variétés, en effet,
ignorent la diphtongaison de l'e daos les cas ou elle est pratiquée en

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

79

castillan; d'autre part ils ne palatalisent l'linitiale que lorsqu'elle s'est
trouvée suivie d'une tripbtongue iei: Vt&lt;lieit&lt;* lec/u; eolio il parait
difficile de songer ici a un emprunt a l'espagnol, car le gasc. et béarnais !ebd conserve le sens étymologique de leve,· au lieu de celui de
f)orter que llevar a pris depuis si longtemps en castillan comme acception principale. L'explication la plus vrnisemblable (car elle rendrait
compte du gasc. lebá ainsi que de l'esp. llevar) ne serait-elle pas celle
que voulait bien nous suggérer M. Menéndez Pida! daos unelettre particuliere, et qui consisterait a voir daos ces deux formes un emprunt
a l'une des régions romanes qui palatalisent to utes les / initiales?
J\11\I. Menéndez Pida! et A. Castro signalent fort justament l'impossibilité qu'il y a a ríen condure de la chanson citée par Pereda quant
a un ancien dialecte montagnais. Je n'en reste pas moins persuadé de
l'existence ancienne de cette variété romane, bien qu'elle ft1t peutétre plus voisine encore du castillan que je ne l'avais supposé; et je
vois un indice de son existence dans l'extréme fréquence des diphtongaisons irrégulii!res en langage popuJaire montagnais (ajuegar I pour
ahogar, etc.) : saos doute des diphtongaisons de cette sorte peuvent
toujours, par mauvaise analogie, se produire partout; mais quand elles
dépassent certaines limites elles paraissent révéler la réaction d'un
vocalisme emprunté sur un vocalisme indigene un peu différent; (cf. ce
qui se passe en Aragon, méme daos les toponymiques : Bramatuerot
pour Bramatoro, etc.).
Je reste également presque persuadé qu'il y a eu une ancienne
variété sévillane se distinguant du castillan par le traitement de l:f;
mais pour ne pas abuser de la courtoise hospitalité qui m'est offerte,
je n'insisterai pas sur ce point. - H Gavel.
NrcsoLSON, G. G. - Recherche.r Philologir¡ue.r Romanes. París, Champion, 1921, 255 págs. en 4.º. = Cualquiera que sea el juicio definitivo
de este libro, es innegable la impresión de solidez que su lectura produce. No es el azar, como dice el autor con no completa exactitud,
esto es, no es el hallazgo de un dato, buscado más o menos sistemáticamente, lo que Je ha dado la clave de cada etimología, sino el hallazgo de una ley Jo que le ha proporcionado)a luz para descubrir de una
vez toda una cantera filológica, en la que yacían escondidos ejemplares preciosos cien veces buscados por los más expertos investigadores. Entre el deslumbramiento que lo extraordinario de las derivaciones produce se ve claramente que un fondo de verdad hay en la
certera proyección del autor. Lo que se pregunta uno al terminar el
1 [El vocalismo verbal no puede servir para caracterizar un dialecto; cfr. sien,,bro semino, muestra m0strat, etc. N. de la R.J
2 [Debe tratarse de *bramat0riu. N. de la R.J

�80

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

libro es si el entusiasmo del éxito no le habrá hecho exagerar el procedimiento, aplicándolo a palabras que parecen confundirse, pero que
detenidamente observadas parecen estar en muy distinto caso de las
primeras. Los cimientos de esta construcción extraordinaria son_sencillos. El análisis, que creíamos una rareza, recobrar &gt;cobrar,_ tie~e,
según Nicbolson, una mayor virtualidad, y en él funda las de1?vaciones de interroga re, ant. fr. entrover fr. trover&gt;cast. trovar, 10 ter·
secare *intrin'secare, cast. entrincar, trincar, y otras muchas. La
etimologia indudable del fr. ltors, deltors de foris le ha sugerido la
idea de que la pérdida de f latina intervocálica pudiera ob_edece~ a
una ley, la cual contrastada.con los casos que después estudia ~udiera formularse asi: cEn el dominio francés la/ inicial, convertida en
un compuesto en intervocálica, se cambia en h si está seguida de una
vocal labial; esta h desaparece entre dos vocales labiales Y persist~ en
otros casos.• Aplicada al fr. hure 'cabeza de jabalí', que_~ree onge~
del cast. hura 'hurón', explica su inexplicada h por análisis del antiguo fr. ahurir 'erjzar los cabellos' *afurire_(fur) ; el cast: zu~arse,
del fr. souiller 'ensuciar', procederia por medto de un perdido soultouiller de *subfodiculare 'socavar, hozar', del que también procedería por análisis* houiller 'cavar', origen de houille, que hemos adoptado en castellano con la forma hulla; como fullare 'golpear, batanear' dió el fr. fouler 'batanear', un compuesto *sufullare daría
*soultouler, del que nacieron houler 'lanzar', houle&gt;cast. ola, por an~lisis, y el ant. fr. souler 'hartar' por contracción; *sufundare debió
dar por esta ley * sohonder, sonder, que nuestra lengua ha aceptado
con la forma sondar; *afacere, por medio de a/aire, *ahaire, produjo el fr. aire, que hemos acogido con la significación de '.aspecto, apariencia, parecido'. En vista de estos compuestos contra1dos, tan desfigurados que nada hacía pensar en una composición, el autor ha
ensayado su sistema en otros compuestos que ofredan ~ en vez de/
intervocálica, y de este ensayo cree haber logrado también un resultado feliz. El fr. altaner 'afanar', que puede ser origen del cast. afanar,
podría derivarse del compuesto *evannare por evannere 'zarandear', asi como del simple *vannare parece proceder el fr.faner
•revolver el heno, marchitar' que pasó a España con la formafanar, Y
del compuesto *su v aonare el fr. sooner, soner; de •a vallare 'echar
al valle, echar abajo' debió formarse por de pronto un fr. *altaler, del
que nació haler, origen de nuestro halar; de un doble compuesto
*dea vallar e se formó el fr. dalle 'tablilla de piedra', y de éste el
cast. dala; de una variante *de a v alli are resultó el fr. daillier, daille,
que hemos aceptado con las formas dallar, dalle; de otro compuesto
*coa vallare se originó el fr. caler 'arriar', modelo del cast. calar
'arriar', y de una quinta composición *reavalla~e salió ~l fr. ra~er
•resollar', del que se ha desviado el port. ralo 'gnllotalpa y railezro

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

,rascón'. Lo sorprendente de estas etimologías no debe ser motivo
para dudar de ellas. Realmente la etimología fonética, se entiende de
la fonética normal, sin estar del todo agotada, ba dado la mayor parte
de su fruto, y para avanzar en la parte enmarañada inexplorada hay
que ir forjando nuevos instrumentos etimológicos, el análisis y todos
los que la lingülstica psicológica nos enseñe. Lo malo es que en estas
complicadas direcciones de la fonética anormal la comprobación es
más insegura que en la derivación puramente fonética, y los peligros
del error son mucho mayores si no se procede con doblada cautela,
sobre todo en buscar serenamente y sin violencia el hilo de las significaciones y en tener presentes todas las· formas de la misma estirpe.
Esto es lo que no sé si siempre ha tenido N. en cuenta en algunas de
sus derivaciones. Creo también hallar en esta obra una exagerada
propensión a admitir fácilmente en nuestra lengua el galicismo. A ello
le inclina el perfecto conocimiento de la fonética francesa-el autor es
profesor de francés en la Universidad de Sydney-y la opinión cierta
de que la larga lista de galicismos españoles ha de acrecentarse cuando la etimologia dé una clasificación definitiva. Al fr. cacker 'ocultar',
écaclter 'machacar', *coacticare, reduce las voces españolas cacha,·
'partir, rajar', cacho, gacho 'encogido' y cacho 'pez' y gachas 'papilla' y
esto porque la explicación cabe en la fonética francesa; pero no se ve
cómo estas voces pueden referirse todas a *coacticare, ni cómo el
francés ha prestado sentidos que no tenía, ni cómo un galicismo verbal ha adquirido tal fecundidad que ba producido caclufn 'cascada' el
ast. y gall. cachada 'cascada', el gall. cachoeira 'cascada', cae/toar •caer
el agua haciendo espuma' y cacltada 'terreno de monte roturado', que
entra en la toponimia de Galicia. Pero el análisis de este libro, tan
copioso de datos, impresionante por su audacia y maestrla, no cabe
en los límites de una breve reseña. Las discusiones que ha de suscitar y los preciosos elementos que aporta contribuirán eficazmente
a acelerar el ya activo proceso de la etimología románica. - V. G.
de D.
BONILLA Y SAN MARTÍN, A. - Un antiaristotilico del Renacimiento:
Hernando Alonso de Herrera y su •Bt,eve disputa de ocho levadas contra Aristótil y sus secuaces». - Extrait de la Revue Hispanique, tome L, New York, Par!s, 1920 (137 págs.].=Les historiens de la langue
espagnole doivent remercier M. Bonilla d'avoir rendre plus accessible
la Breve disputa de oclto ltfladas contra Aristótil y sus secuaces. Le castillan d'Herrera est savoureux, varié daos sa syntaxe, d'une grande
abondance verbale. Et l'ouvrage étant bilingue, le texte latín peut, en
plus d'un cas, éclairer le sens d'un mot espagnol tombé daos l'oubli.
C'est Je texte espagnol seul qui est réimprimé; mais pour tous les.
mots qui peuvent faire question, l'équivalent latin est donné en note.
TOMO IX.
6

�82

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Ajoutons que les philologues trouveront tous les vocables rares réunis dans un précieux index alphabétique.
Le sujet commun a ces huit dialogues est un peu mioce. II s'agit
d'établir, contre Aristote et ses sectateurs, «que les mots ne sont pas
des quantités discontinues•. Aristote, au chapitre VI des Catigories,
distingue des quantilés discontinues «telles que• le nombre et le mot,
et des quantités cootinues ctelles que~ la ligne, la surface et levolume, ou eocore le temps et le lieu. Herrera, interprétant Aristote
d'apres ses commentateurs scolastiques plutót que d'apres son propre
tt:xte, voit la une énumération exbaustive et méthodique des types
foodarnentaux de quaotité. En fait, Aristote mettait-il sur le rnéme
plan le nombre et le mot? Ne sont-ce pas la des exernples, bien plutOt
qu'une classificatioo complete? Nous ne serions pas surpris, pour notre
part, que, dans le dernier dialogue, Jean Mair o'ait raison sur ce point
cootre Varacaldo : En tout cas, ofov, daos le texte des Catégories,
semble bien indiquer qu'il s'agit d'exemples. - Herrera ne l'eotend
pas ainsi, et il n'a pas de peine a démontrer que le laogage, bien
qu'aoalysable en syllabes loogues et breves, n'offre pas un type fondamental de quantité discootinue: La parole n'est réductible a mesure que par l'íotermédiaire du temps, et celui-ci est une quantité
continue, non discontínue. Aujourd'hui, la pbonétique expérimeotale
nous a babitués a considérer le laogage comrne une contiouité sonore,
susceptible de mesure une fois projetée daos l'espace par !'artífice de
l'enregistrement graphique: et si la syllabe garde quelque réalité dans
cette continuité indivise, sa définition nouvelle est plus subtile que
ne pouvaient le supposer les grammairieos grecs. Mais Herrera ne
parle pas au nom de l'expérience. Tout son orgueil est de raisonner
par syllogismes corrects, et de vaincre par leurs propres armes les
Maitres de l'École. Toute sa pensée est qu'il y a sopbisme a ériger en
quantité pure une réalité concrete parce qu'elle est mesurable. Pourtant, M. Bonilla a parfaitement raison de discerner dans le septieme
dialogue un mouvement plus bardi qui entraioe Herrera a éliminer le
temps a pres le mot, et peut-étre a voir daos le nombre le type unique
de la quantité pure. Faut-il pour cela le rattacher a la tradition pytbagoricienne, le rapprocber de Nicolas de Cusa (pág. 33)? Nous ne le
pensons pas. De rnéme, nous ne voyons pas ce que gagne la pensée
lucide, mais limitée, d'Herrera, a étre confrootée avec toute la spéculation ultérieure sur la quaotité, de Suárez a Balmes... en passant par
Descartes, Kant, Hegel et Schopenhauer (págs. 34-36). Plus généralement, nous ne croyons pas que le sens d'uoe question s'éclaire par
une rapide revue historique daos laquelle les théories soot esquissées
sommairernent, détachées de la peosée mere d'ou elles tiennent leur
vie, et présentées comme les solutions intercbaogeables d'un immuable probleme: Querelle de méthode qui ne saurait étre qu'indi-

&lt;¡uée ici. - La position d'Herrera est nette: Il prétend dépasser Aristote, sur un poiot précis, par le seul effort de sa raison. «Esta es la
verdadera y cierta manera de disputar, que huele al saber antiguo, en
todo y por todo aristotélico y platónico», et non pas la méthode en
.honneur dans les Uoiversités du Nord (entendons la Sorbonne) «que
fas más vezes que disputan, es por autoridades• (pág. 11 r ). Essentiellemeot, l'opuscule d'Hernaodo Alonso de Herrera est un pamphlet
-cootre la peosée serve et cootre la dialectique dégénérée qui sévissait a Paris avec Jea o Maír et les terministes: Moios révolutioooaire,
.a notre avis, que les Epistolae Obscurorum Virorum; on y cbercherait
vainement un proces systématique de la vieille discipline des arts libéraux. Avant Vives, Herrera s'attaque a la pseudo-dialectique. Mais il
.a soin de raisoooer en Camestres ou en Celarent et préc'he Je retour
a la logique classique, cornbioée, il est vrai, avec la rhétorique selon
la tradition de l'antiquité.
Sur la vie et les ceuvres d'Herrera l'introduction de M. Bonilla constitue une excellente mooographie, telle qu'on souhaiterait d'en posséder sur tous les bumaoistes espagools. Les notes, érudites avec sobriété, aident granderneot a cornprendre un texte difficile, et apportent
.une tres utile contributioo a. l'histoire de la Renaissaoce en Espagne.M. Bataillon.

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11339. SERRANO, L. - Carta inédita del P. Gr anada. - BAH, 1922,
LXXX, 255-262.
11340. RRSTRRPO, D. -Ribadeneira y ms tscrilos inéditos. -RyF, 1921,
LX, 264-270.
11341. FRANCOS RooafGoEz, J. - D{as de la Regencia. Recuerdos de lo
que fué. I886-1889. - Madrid, Edit. ,Saturnino Calleja•,
1922, 4.0 , 277 págs., 4150 ptás. (Biblioteca Calleja. Primera
serie.)

FOLKLORE
LITERATURA POPULAR

Ensayos.
11329. ÜRs, E. D'. - La .ftlosofia del hombre que trabaja y que'.f11ega.
Antología filosófica formada por R. Rucabado y J. Farrán.
Introducción de l.\l. G. lllorente. - México, 1921 1 8.º, 182
págs. (Cultura. XIII.)
11330. Roao.11, J. M. -Evocaciones.- Buenos Aires, Librería e La Facultad•, 1921 1 8.0 , 292 págs.
u 331. Cl!STl!RO, llf. F. - Ensayos cn'ticos: Al.fonso R~es.-CuC, 1922,
XXVJII, 115-128.
11332. CHACÓN Y CALvo, J. M. - Ensayos de Literat11ra cubana. - l\fadrid, Edit. •Saturnino Calleja•, 1922, 8. 0 , 276 págs., 6 ptas.
(Biblioteca Calleja. Primera serie.)

•

Critica literaria.

11333. MARQU's f\,Íl!RCHÁN, J.- Don Bartolomé José Gallardo. Noticia
de su vida y escritos.-Málaga, Zarnbrana, 1921, 8.º,430
páginas.
11334. F1Go.111RBDO, F. DE. - Menéndez y Pe/ayo e os estudos portugueses.
Resposta a um artigo do prof. J. Leite de Vasconcellos. RHist, 1921, X, 151-154. - V. núm. 9.683.
'1335. SMITH, R., y Ro1z DE GALARRETA, V. - Ma,-celino l,fenéndez y
Pe/ayo. - Buenos Aires, 192 1.
11336. P1TOLLKT, C. - Lettre Es¡agnole. Une o/fensive contre la c,itique. - La Renaissance d'Occident, 1922, V, 649-655.
u 337. LóPl!Z BARRERA, J. - Estudios literarios. C,·íNca de traducciones
en prosa y en verso. - Málaga, Zambra na, 1921, 8.º, 186 págs.
11338. PARfs LOZANO, G. - Letrar americanas: Antonio Gómez Rutrepo, crítico colombiano. - CuC, 1922, XXV!ll, 195-222.

11342. R1eR1Ro, J. - O Folk-lo,·e. Estudos de literatura popular. Río de Janeiro, 19191 326 págs.
11343. Colección de canta,-es de boda. Recogida en el valle de Laciana,
Babia y Alto Bierzo por J. Al varado y Albo. - León, Imp.
de cLa Democracia .. , 1919, 4.º, 57 págs.
11344. De Folklore. Cantares popula1'es.-BRAGallega, 1921, XVI, 293.
11345. llfo1muRo LOBATO. - Urupés. Cuentos del Brasil. Versión castellana de B. de Garay.-Buenos Aires, Edit. ,Patria•, 1921 .
(Biblioteca de Novelistas Americanos.)
LsNz, R. - Un grujo de consejas chilenas. Estudio de novelística comparada, precedido de una introducción referente al
origen y la propagación .de los cuentos populares. - Santiago de Chiie, Cervantes, 1920, 152 págs. (Extracto de la
RFCh, III.)
OBRAS DlVERSAS

11347. Gu1caoT v S1BaRA, A. - Noticia histórica del folklore. Orígenes

en todos los pa{ses hasta 1890. Desa,-rollo en España hasta
I92I. - Sevilla, G. Álvarez, 4.0 , 256 págs., 8 ptas.
LLANO ROZA DE AMPUDIA, A. ns.-Delfolklore asluriano.-Oviedo, T ip. «El Correo de Asturias•, 1921, 52 págs. (Conferencia.)
1 1349.

Jutú l\iARTINBz, E. -

Del folklore espa,iol: Los naipes de la baraja. - LSE, 1922, I, 219-220.

�REVISTA
DE

NOTICIAS
Profesores condecorados.-A propuesta del .Ministerio de Estado, y
atendiendo a la labor que han realizado en favor de la difusión de la
cultura española en los Estados Unidos de América, el rey D. Alfonso XIII ha nombrado comendadores con placa de la Real Orden de
Isabel la Católica a los profesores Hugo Albert Rennert, de la Universidad de Pensi lvania¡ Charles Carroll l\farden, de la de Princeton¡ Jeremiah Denis Mathias Ford, de la de Harvard¡ Aurelio Macedonio Espinosa, de la de Stanford, y John Driscoll Fitz-Gerald, de la de IUinois;
comendadores con cinta a los profesores Elijah Clarence Hills, de la
Universidad de Indiana¡ Everett Ward Olmsted, de la de Minnesota,
y Charles Philip Wagner, de la de Michigan; y caballeros de la misma
Orden a los profesores Alfredo Lester Coester, de la Universidad de
Stanford¡ William Samuel Hendrix, de la de Ohio; George Tyler
Northup, de la de Chicago, y George Wallace Umphrey, de la de
Washington.
- Confenncias del profesor Farinelli.-EI ilustre hispanista D. Art uro Farinelli, de la Universidad de Turín, ha dado en el Centro de
Estudios Históricos, en los días 18 y 22 de febrero, dos interesantes
conferencias acerca de ,11 sogao di una letteratura mondiale• y ,El
último sueño romántico de Cervantes•. Durartte su breve estancia en
España, el profesor Farinelli dió también otras conferencias en la Universidad de Madrid, ea el Institut d'Estudis Catalans, Barcelona, y en
la Sociedad de Estudios Vascos, Bilbao.
-El profesor Lenz.-Nuestro colaborador, el Dr. D. Rodolfo Lenz,
profesor del Instituto Pedagógico de Santiago de Chile, ha pasado
unos meses en l\ladrid en viaje de estudio, y atendiendo amablemente
al deseo del Centro de Estudios Históricos, ha dado en este establecimiento, desde d 28 de enero al 5 de febrero, las siguientes conferencias: 1.ª Sobre la evolución y la clasificación de las lenguas (con
análisis de una lengua polisintética americana). - 2.ª Influencias indígenas en la formación del español en América. I: La pronunciación.3.ª Influenci~s indigenas en la formación del español en América.
U : El diccionario.-4.ª Estudio de algunos problemas de la ortografía
española.-5.ª El papiamento, lenguaje criollo de los negros de Curazao (la gramática más sencilla).

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo IX.

ABRIL· JUIIO 1922

Cuaderno 2.0

CRUCES DE SINÓNIMOS
Con este título publiqué en Tite Romauic Review 19201 XI,
enero-marzo, un breve artículo sobre algunos casos de interferencia de sinónimos en español. Este proceso pareció desde
el primer momento importante; los hechos aislados reconocidos en todas las lenguas románicas y admitidos en todos los
t rabajos etimológicos han ido multiplicándose, y hoy se apela
con frecuencia a est.a explicación en etimologías para las que
no había solución fonética posible. No creo, sin embargo, que
se haya pensado en la importancia que pudiese tener el sistematizar estos fenómenos, hasta el punto de poder crearse una
nueva ciencia etimológica. Los resultados obtenidos son importantes, y esto por un procedimiento empírico y ocasional
haciéndonos suponer que el caudal de vocablos deformado~
por tales interferencias es considerable. Pero el método racional para conslituir este aspecto de la ciencia ha de ser ideológico, mediante la agrupación de palabras de significaciones
afines. Para ello nada sirven los diccionarios de sinónimos
hechos con un criterio distinto y con un sentido estricto d~
la sinonimia. Al revés de éstos en la ordenación de palabras
ha de atenderse mucho a nombres concretos, de animales y
cosas, a donde la sinonimia científica no llega, y ha de basarJ

ToNo JX.

g

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA

MOZÁRABES

Tomo VIII.

OCTUBRE·DICIEIBRE 1921

Cuaderno 4.

ARTE ESPAjOL DE LOS SIGLOS IX A XI

0

roa

UNOS ARANCELES DE ADUANAS
DEL SIGLO XIII

M. GÓMEZ MORENO

1

de esta obra un completo estudio de los inftu-

II

• es de fodo orden recibidos de la España arabi~ influjos que favorecieron el desarrollo de los Estados

os en los primeros siglos de la Reconquista; comde asimismo monografias históricas, descriptivas y

de unas veinte iglesias y restos de otras, represendel miarno estado social, predominantemente del
e León; analízanse las manifestaciones externas del
~;,ai111n

cristiano español en este periodo, y se hace una mi-

»ldaea descripción de los objetos conservados de carác•dional: códices, inscripciones, marfiles, orfelitfe.
rfa, bronces, tejidos, etc.

en 4.º: un vol. de texto con xx1v-407 págs., 219 figs.

y un mapa, y

otro vol. con 151 láms.

CABE&lt;;ADA (pág. 13 .) _ Las h
.
Tante la Edad ?iied' .' . H b"
u~o. ricamente labradas du,
ia. « a ie rec1b1do este Pe F ,
-del obispo ce mrs et de p
S,
ro errandez
·
ero anchez D m s
d
.
de palafres labradas co
d
r . para os s1ellas
.
n se a, a las senales del
rey... , et otra
s1ella prieta del águila t
del caballo del .
, e agora que! mandaba fazer la siella
cisne con cabez· d
d
labrado de seda que cost b
a as et to o su guarnimiento
-et del dorar DCLXIV mrs a (aL~bon ~v1, mrs. del pegar del marfil
'
••
z ro cte ,a casa d. e,
nuscrito cit. fo! 186 r) Ot , d
e .Ja11c110 IV, ma.
'
·
• « ros1 en p
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mular con sus cabe&lt;;;adas e . d
or e reno todo dorado
rnen as e con su petral
t 'b
(C.
e es n eras
d oradas, ciento e sesenta m
. II
.
rs.• ortes de Toro 1369 d'
cit., , 178). « Un freno co n su mueso mular
'
· ' e ic.
vnas cabe&lt;;;adas de ch
' con sus riendas e
,
apas encaxadas esmalt d
ronadas con su flocadura prieta O~
a as vnas yes co...
ras cabe&lt;;;adas de chapas
llanas esmaltadas a papa
.
gayos con su flocadura . t
b
pne a, guarnec1das en cuero tenado V
l
d
... nas ca e&lt;;;adas de mu]
. as a eses&gt; {fllvent. de 1434 Arel! C.
-r
as, esma ta,
· at. J. o!., z-4-1-4, fols. 11 v
1

Proclo: 50 ptaa.

Véanse págs. ,-29 de este volumen.
Towo VIII.

23

�326

UNOS ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO XIII ,

AMÉRICO CASTRO

y 12v). ,,:llü freo muar con cabec;;adas de seda e tres pendentes e
tres chapas&gt; (lm:mt.port. de 1366, en Arclteol. Port., V!l, 232!.
CABRUNA (pág. 10 1). - Se hacía aprecio de esta piel: «El
c;;apatero que c;;apatos carnerunos por cabrun~s... ~endiere,
peche .uu. mrs. al querelloso&gt; (Fuero de Plase1wa, ed1c. Be~avides, pág. 144). Prohiben la exportación de estas y otras p1:les Jas Cortes de Jerez de 1268 : «Nin saquen cabrunas, nin
carnerunas, nin cabritunas, nin otra coranbre ninguna por

adobar,. (Edic. cit., I, 71).
CADAR&lt;;O (pág. 12 J-Como ejemplos antiguos sólo poseo
de Cataluña y Portugal 1 : «Carrega de cadarcii ... det unum
bisancium&gt; (Lezda de Tamarit de 1243, en Capmany, II, 17).
«Carga de cadarc,;, vi drs.-. (Orden. Barc., 1271, fol. 233 b).
Capmany creyó que el cadarzo era cierta droga (III, 170, Y
II, 2, pág. 24). «Redeas de cordom de cadarc,;o&gt; (luvent. portde 1366, en Arclzeol. Port., VII, 229). En asturiano cadarzu
es «cinta de seda estrecha» (Rato).
&lt;;;AFRÁN (pág. 12 22).-En una enumeración de cosas importadas cita el Libro de la casa de Sane/to IV «dos libras de c;;afrán&gt; (ms. cit., fol. 10 r). El Vocabulario de Palencia trae las do&amp;
formas: «Zafrán, ac;;afrán que dizimos al croco » (fol. 547)- «Coloran su mucha agua con poco ac;;afrán» (J. Ruiz, copla 1252d).
Para el uso en halconería véase Aves de casa, pág. 181. Un
caballo con «la crin e la cola tinta con azafrán» se menciona
en Conquista de Ultramar (Rivad., XLIV, 90). La ley de tasa
portuguesa de 1253 dispone: «Uncia de azafram ualeat o~to
solidos. Et mando et defendo firmiter quod nullus correganus
de toto meo regno sit ausus tingere corium cum azafram»
(Port. 11fonzmz. Hist., I, 193). «Saffra la Jiura 1.ª mealla de
corredures» (Orden. Barc., 1271, fol. 233 b).
,
&lt;;;AFRIN (pág. 11 19). - Como digo en la nota paleografica a
esta palabra, cafrin es una errata; mi corrección s~ apoya en
este texto : «).1ando que uendan míos pannos: m1 manto de
c;;afri prieto» (doc. de 1256, .Arcll. Cat. To!., z-41-32), Y en.
1 La Gaya de Pero Guillén de Segovia, acabada en 1415, traeca./arf,'(Véase TALLGRBN, Estudios sobre la Gaya, pág. So.)

327

el ~r. ant. safrin : «De marbre blanc, inde, safrin, jaune, verme1l, perse e porprin» (R011zan de Troie, 3063, edic. Constans),
donde safrin significa un color (Tobler, ASNL, CV, 193). Es
probable que esta palabra derive de zafre 'cobre amarillo'
(Eguílaz), Y que fafrin designara una tela con adornos amarillos; comp. fr. ant. safré ( «casula cum safre sive aurifres»
Du Cange, s._ v. saffium), del que trae ejemplos Godefroy. Paui
l\Ieyer relacionó ambas palabras (Girart de Roussillon, página 164) _: «Il se:ait done possible que le safre désignat daos
nos anc1ens poemes une couleur jaune ou dorée.» Quizá influya también azafrán (REWb, 9588).
CAlt (pág: 10 18). - En el citado texto portugués de 12 53
se lee: «Cob1tus de stamforte de Caa ualeat nouem solidos»
(Port. Monum. Hist., I, 193). l\Ie parece que se trata de Caen
(&lt;Cadom us), sitio donde se fabricaban tejidos. Pegolotti, en
su Prattica della mercatura (1340), llama a Caen Ca1110 (ap. Capmany, III, ~31). Lo mismo piensa G. Rolin 1, pág. 67; cita
fr. ant. Quem, «une sarge de Quein vermeille»; pero nota que
la ciudad flamenca Haam se llamaba también Kaam (\Varnkonig, Flandr. Staats-uud Reclztgesclt., II, 148), lo cual hace
dudosa nuestra explicación.
CA~lBRAY (pág. l0 8).-A los paños lisos traídos de Cam~rai aluden también las Cortes de Jerez de 1268: «El panno
t1_nto ~e Can~ray, tres mrs. e medio la vara del mejor» (Edición c1t_., I, pag. 65). Este paño, liso y teñido, es distinto del
cambraz de que habla Covarrubias: «Cierta tela aún más delgada que la fina holanda• . Distinto de ambos es el citado en
el Corvaclzo (pág. 124): «Los moños con temblantes de oro e
de partido cambrai», que ignoro qué sea 2.
CAMEL (pág. 12 84). - Forma provenzal de camello (véase
Raynouard, Le:rique r011zan).
_ Documents relatifs a l'histoire du commerce des d,·aps..., citado
arnba, pág. 29, o. 3. Abreviaré en adelante: RoUN, Documents draps
XIII• siecle.
2
No conozco el estudio de W1LBERT, Les corps des métiers et le
commerce de Cambrai du XII• au XIX• sib:les, en Mémoires de la
Soci(té d'Émulation, Cambrai, 1867, XXX, I, 311.
1

�AMÉRICO CASTRO

CAMELIN (pág. 10 9). - Originariamente sería una tela de
pelo de camello: «Olim Monachi vestes e camelorum pilis contectas deferebant» (Du Cange, s. v. camelotum). Godefroy la define : «Étoffe de poil de chevre, mélange de laine et de soie»,
y trae muchos ejemplos. Rolin 1 define: «Étoffe de laine», y lo
mismo Levy. Parece que se trataba de una tela rica, aunque
debía ser de distintas clases; sólo así se explican textos de
otro modo contradictorios. Refiere Joinville en l'Histoire de
Saint-Louis 2 que el sire de Joinville dijo a Robert de Sorbon:
« Vous estes fiz de vilain et de vilainne, et avez lessié l'abit de
vostre pere et vostre mere, et estes vestus de plus riche cameiin que li roys n'est» 3 • Más adelante (pág. 239), cuando el rey
vuelve de Ultramar y hace vida devota, no viste «ne vair, ne
gris, ne escarlatte ... Ses robes estoient de camelin ou de pers».
Estando en Oriente, el rey ordena (pág. 214) que se compren
«cent camelins de diverses colours, pour donner aus Cordeliers quant nous venriens en France». Nuestros ejemplos confirman estas diferencias de calidad. El Libro de la casa de Sancho IV señala precios diversos: «.vm. camelines a .CCCL. mrs ...
.u. camelines d'Ipre a .cccc. mrs.» (fols. 3 r y 4 v). He aquí
otras citas: «La vara del mejor camelin de Gante e de Lilia ...
a vn mr. e medio» (Cortes de Jerez, 1268, edic. cit., I, 65). «Mi
manto z mi garnacha de camelin con pennas» (Año 12 56, Arch.
Cat. Tol., z-41-32). «Un garnachón de camelin en peña de
esquiroles» (Invent. Cat. Tol. de 1273, Bibl. Nac., ms. 31022,
fol. 188). «Pannos nueuos de camelin escuro en peñas blancas» (Ibíd.). Hay las variantes camellin ( «A Johan de Padrón,
nueve varas d_e camellin, et tres et med.ª de paño tinto» , Libro
de la casa de Sancho IV, fol. 129 r), gamelim («cobitus de meliori gamelim valeat triginta solidos» (año 1253, Port. Mouum.
Hist., J, 193) y gamellin, que abunda en los inventarios arago-

1 Documents draps XIII• siecie, pág. 49.
2 Edic. Wailly, 1868, pág. 12.
3 Cfr.: «Maistre Estienne Bricadel, trézorier madame la Comtesse
d'Artois et de Bourgogne, a paié pour un camelin cendré pour le cors
madame, 36 lb., (G. EsPINAS, Recueil, II, 129. Véase arriba, pág. 5, n. 2).

UNOS ARANCBL.BS DE ADt"ANAS DEL SIGLO

Xlli

329

neses publicados por Serrano 1, usado en muy diversas prendas de vestir.
CAMUA (pág. 10 6). -'No se trata de una errata, porque
encuentro en el Libro de la casa de Sancho IV «una blanqueta di Camua por .ccc. mrs.&gt; (fol. 3 r). La tasa portuguesa
de 1253 dice: «Cobitus de meliori branqueta de Camina 2
ualeat unam libram» (Port. Monum. Hist., I, 193). «La vara
de blanqueta de Caro.una, a vn mr. e medio» (Cortes de Jerez,
1268, edic. cit., I, 65). «A Osmin, moro catiuo, un griton (?) e
un capirote de panno de Camuna» (Año 1389, Sevilla) 3 • «Los
que visten oro e visten camuna... non se escusan de rrescebir
muerte» (Cancionero de Baena, 397). «Es trocar I escarlata por
camuna» (Ibíd., 262). En vista de la forma Camina, Rolin
(pág. 51) piensa que se trata de Commines, que se llamó también Communica, y sobre cuya industria pañera hay datos.
Es muy probable, y no se me ocurre en todo caso una identificación distinta. Por su precio y lo que dice Baena parece
tela rica; sobre su naturaleza nada se sabe. En el siglo xv aparece la forma Chamues: «Bolsos de Chamues» (González,
Colección de cédulas, I, 339) 4, probablemente chamois.
CANDELERO (pág. 9 7). - Unos venidos de Limoges 5 se
mencionan en BAE, II, 5 50. De su forma en la alta Edad
Media habla Gómez Moreno, Iglesias mozárabes, pág. 329.
Descripción de uqo curioso en 1403: «Hun candelero de antas (sic) de ciervo con tres cadenas de fierro e una figura de
donzella al un cabo de aquél» (BAE, IV, 522).
CANELA (pág. 12 22).-Véase RFE, V, 34. Las formas románicas deben venir del provenzal, catalán o italiano por la imp.ortación mediterránea: «Cane!Ja dat v sol.» (Lezda de 1221,
1 BAE, Il, 220, 223, 346; IV, 217, 521, etc. Esta palabra, corno se
ha visto, nada tiene que ver con gambellin, gambalo, según supone
Serrano.
2
Se equivocó, pues, RoLIN, Documents draps XIII• siecle, pág. 5,
al decir que Camua «est la forme foncierement portugaise,.
3 BALLESTEROS, Sevilla en el siglo XIII, pág. cccxxu.
' Véase arriba, pág. 3.
5
Para ciriales, véase el artículo Limoges.

�33º

Capmany, II, 4). Hay la variante canella (Marco Polo, edición
Knust, pág. 43). Un Traité de cuisine, hacia 1306, da algunos
usos de la canela; así, para preparar la 'char de porcelet'
indica que hay que espolvorearla con «4Poudre de canele, depoivre e de gingembre» (Bibl. École des Chartes, XXI, 218).
CANNADO (pág. 9 7).-Esta forma se anticuó ya en la Edad
Media y fué reemplazada por cadenado, candado (véase Cantar
de Mio Cid, II, s. v.). «Vna arca grande de marfil... con cadenado de plata z con laue de prata» (Invent. Cat. Salam. de
1275, RABM, VII, 128).
CANNUDO (pág. 11 21).-Estos canutos de oro y de plata son
como los citados en el Libro de la casa de Sancho IV, fol. 14 r:
«.LXXX. canudosde filo de oro a .xx. qirs.» Además: &lt;: Canudus
de auro ualeat sexdecim solidos. Et canudos de argento ualeat .
oct9 solidos» (1253, Port. Monum. Hist., I; 193). Distinto de
estos canutos en que venía enrollado el hilo de oro o plata,
eran los de diversas materias: «Una croc;;a con siete canudos
de marfil» (Invent. Cat. Salam. de 127 5; RABM, VII, 178). «Un
canudo de latón con piedras en que son las reliquias del peseure
de Ihu. C.º» (Ibíd.) Canudo no figura en los diccionarios.
CAPA (pág. 10 25). - No sé cómo eran estas «capas de
Balols» (véase Balols). Ya un documento gallego de 1003
menciona «I kappa franziska» 1 • Véase Du Cange, s. v. He
aquí datos españoles: «A estos veinte e tres escuderos, a cada
uno dellos cinco varas de viado para capas» (Libro de la casa
de Sancho IV, fol. 129 r). Santo Domingo llevaba de niño una
«capa vellada» (Berceo, Santo Domingo, 23). En Elena y María
(RFE, I, 60), el clérigo, «en la manana por la ylada I vieste
su capa ern;ererrada I z enpenada en corderinos». «Ninguno
non traya capa aguadera descarlata sinon el rey» (Cortes de
1258, I, 57). «Ningún orne de pie non vista saya ni capa ... de
panno tinto» (Cortes de 1338, I, 455). «Por la capa o c;;ulame
senc;;iello de orne, sin adobo ninguno, [cobre el alfayate] ssiete
dineros; et ssi ffuer fforrado de c;;endal, quince dineros ... et
por las capas de los perlados fforradas, por cada vna ocho
1

UNOS ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO XIII

AMÉRICO CASTRO

GóMEZ MORENO, Iglesias mozárabes, pág. 33 7.

331

{lll"S.» (Cortes de 1351, II, 80.) «Una casulia z una capa a ondas de oro z de azul; z otra capa de peso fecha a castiellos»
{Doc. 1278, en Ballesteros, Sevilla en el siglo XIII, página ccxxrx.). «So una capa v.erde aguadera, passólo por el
vado» (Mocedades de Rodrigo, Rivad., XVI, 657).
CAPIELLO (pág. l2 3t).-Trátase de capillos o cubrecabezas
hechos de pelo de camello o de cabra 1 : «De duodena capel- ·
lorum comelorum, quatuor denarios» (Fuero de Zorita, edición Ureña, pág. 404). El Libro de Sancho IV (fol. 69 r) se
refiere concretamente a la importación de este objeto por los
puertos de nuestros aranceles: «Por traslado de la carta del
rey que iba a los conceios de Sant Ander et Castro et Laredo, que ficiesen a los dezmeros que los dineros que ouiese
meester G.º Gutiérrez, criado de Johan Matheo para traher los
perpuntes et los escudos et capiellos, que y habien fincado,
que gelos diesen.» También alude a la importación el Fuero
de Zorita: «Capiellos de Ultramar» (edic. cit., pág. 409). Se
hacían también de palma: «De honere capellorum palme,
duos menkales» (Fuero de Zorita, pág. 406). «De XII.ª de
capiellos de palma, .1. dinero» (Fuero de Alarcón, al final del
Fuero de Zorita, pág. 410). Aún se usa en Asturias capiello:
«capucha con que se cubre la cabeza» (Rato). Para otros usos
de capiello, véase Cantar de Jlfio Cid, s. v.; el capiello, arma
defensiva, era a veces pintado: «Las armas valan en esta manera... : pintar capiello, veynte e c;;inco mrs. » (Cortes de Jerez,
I 268, I, 70.)
CAPSA (pág. 9 6). - Forma culta (véase Du Cange) junto a
otras más o menos evolucionadas: casa, caseta (Invent. Cat.
Iol., x-12-1-2), «una casa 2 cuadrada de cauo fata fondon en
que sean los pesos:. (Astronomía de Alfonso X, IV, 79); caxa 3
( «.v. caxas d'oro de Luca a .c. mrs. la caxa», Libro de San-

1

Compárese cainelin. En un texto hispánico en que aparece camelus dice Du Cange : «Crediderim potius intelligendas esse capras, quae
vox satis congruit cum Gallica, chamoix.»
2 ·En este caso puede haber cruce o influencia de casa 'domus'.
3
No admito que sea galicismo, como dice el REWb.

�332

AMfalCO CASTRO

cho IV, fol. 14 v; «esta caxa d'eni;;ienso», Fr. Y. de Mendoza,.
NBAAEE, XIX, 31 ). No conozco la forma * cabsa, pero sí
cabseta, causeta (Invent. Cat. To!. de 1277, x-12-1-1); el acento
será la causa de esta diferencia 1 . Es notable el port. cousselha
•cajita' (Archeol. Port., VII, 225). Para el uso de capsas en las.
iglesias de la Edad Media, véase Gómez Moreno, Iglesias mozárabes, pág. 328. Además: «Capsas de marfil .vnu.; et otra devesso» (Invent. del siglo xrn, en Becerro II de Toledo, fol. 9or,
AHN); «lignum domini con so capseta» (Ibíd., fol. 90 r); «vna.
capseta d'argent con so · cobertero, en que yazen los pannos.
en que Dios fué enbuelto» · (Ibíd.); «una capseta de marfil para
hostias» (Invent. Cat. Tol. de 1278, Bibl. Nac., ms. 31022, folio 188).
CARDEMONI (pág. 12 22). - Es la simiente de cardamomo.
Creo seguro que cardemoni es errata por cardemomi: «Nous
noscades, girofle, espich, o cardemomi, galengar ... , la liura, 1.a.
meaylla de corredures» (Orden . Barc. 2 , 1271, fol. 233 b)R~ynouard (Lexi.que ro-man) cita: «De sal et cardamomi, en
loe d'autres delicats condimens, es contenta.» Trátase, pues,.
de un provenzalismo. Godefroy trae cardamome y cardemome;
y en el glosario añadido por Henschel a Du Cange (IX, 96)
hay cardemoine: «En l'une a girofle e canele I et cardemoins
et nois muscades.» La Conquista de Ultramar (Rivad., XLIV,.
322) cita esta simiente también en una enumeración de especias, que eran aproximadamente las mismas en todas partes,.
como veremos en otros casos: «E aquí debía nascer garingal
e gengibre e pimienta e cardamomo.»
CARDÓN (pág. 12 21). - Ocurre esta palabra en •flor de cardón'. Du Cange, s. v. cardo, 1, trae: «Item de flore cardonum,.
.xu. denarios»; de un documento francés de 1270; pero no
me parece que se trate aquí de «carduus, seu cardui strobilus,
q uo lanae carminantur», pues en los aranceles figura la flor
de cardón ·e n una lista donde sólo se citan especias, y la flor
del cardo sería raro que lo hubiese sido. En aragonés, cardón
1 Compárese hoy la pronunciación kápsula junto a ob8jón.
2 Véase el artículo anterior, pág. 16, nota.

UNOS ARANCELIIS DE ADUANAS DEL SIGLO XIII

333

es «laurel silvestre» (Borao); pero esto tampoco resuelve la
duda.
CASCAUEL (pág. 12 5 ).-Para el carácter provenzal de cascabel y su uso como adorno del petral de los caballos, véase Cantar de Mio Cid, s. v. Un dato tardío sobre su importación da
el arancel de puertos de 1488: «Cascabeles de veinte e cinco
docen¡i.s, una a siete maravedís» 1 . Usábanse para los halcone·s :
«Et melior cascauel de azor, ualeat unum solidum» (1253,
Port. Monum. Hist., I, 194). Las Cortes de Sevilla de 12 52 dispohen que «non trayades cascaueles en nenguna cosa, sinon en
sonages o en aves o en coberturas para bofordar» 2 • Cuando
el halcón neblí se ponía bullicioso, aconsejaba el canciller
Ayala: «Cárgalos de cascaueles fasta que vayan asosegando»
(Aves de caya, pág. 20). Usáronse también en la indumentaria: «Una estola de seda bermeia, las oriellas de plata amariella z dos cabos de plata dorados, e dos cascaveles en el un
cabo de plata» (Doc. de 1278) 3 •
CENBELLINES (pág. 11 16). - Es la piel de marta cebellina.
Cfr.: «De honere cembelino, u menkales» (Fuero de Zorita,
edic. cit., pág. 402). «De cada de coneyllos, 1 dinero; el zembel[l]in 4, r dinero» (Fuero de Navarra, pág. 63). En provenzal, sembelin, cembelz'n (Levy,-VII, 499); fr. ant. cenbelins (Godefroy, VII, 270 c); lat. medieval sembellinum (Du Cange). Es
probable que se trate de un galicismo, a pesar de la -ll-, que
no está en las formas francesa y provenzal. Pero no podría
decidirse el hecho sin conocer el camino que siguió la cosa,
cuyo nombre parece ser en último término el eslavo sobol.f.
CENDAL (pág. 11 18). - El arancel menciona el cendal entre
otras telas ricas (porpola, xamet, etc.). Según G. Hey (Storia
del commercio d.el Levante, 1913, pág. 1252), era una especie
de tafetán de seda ligera más o menos fina. Son dudosos el
origen del nombre y el lugar donde se fabricó por primera
1 GoNZÁLEZ, Co/eccúfn de cédulas, I, 339. Véase arriba, pág. 3.
Anales de la ')unta para Ampliación de Estudios, III, 124 .
3
BALLESTEROS, Sevilla en el siglo XllI, pág. ccxxx.
• La edición, por error, zembelun; puede ser también que el manuscrito diga zembelin.
2

:•1

�334

AllláRICO CASTRO

vez; estaba muy difundida su fabricación por Occidente, aunque fuese de origen oriental. Se usaba para hacer ornamentos
y vestidos de lujo; era de muy varios colore~:_ «Una casula
de cendal uermeio ... Seys dalmaticas de seda uie1as pora euangelistero, e la una dellas es de lino e ela otra de cendal bermeio e es muy noble ... Una casula de cendal branco ..• Vn
cendal uerde pequeño ... t;"na túnica de cendal branco e uiado»
(lnveut. Cat. Salam. de 1275, RBAM, VII, 175-178). «Vna
capa et una casulla de cendal violado de Vl~amar con ~us
orfreses&gt; (lnvmt. Cat. To!. del siglo xm (hacia 127 5), Bibl.
Nac., ms. 13023, fol. 218). «~fanda el rey que los sus falconeros nin porteros ... non trayan &lt;;endales» (Cortes de 1258, I, 55)«Que judío nin judía, que non trayan ... &lt;;endal, saluo se ffuer
prieto • (Cortes de 1313, I, 231). «Que ningund omne de nuestro
rregno, saluo el infante, que non traya panno ninguno de oro
nin de seda, saluo en la forradura que puedan traer cendal&gt;
.
(Cortes de 1348, I, 620). «Para sus bodas e cauallerías que ninguno non pueda fazer para sy más de dos pares de pannos de
llana 1, en pennas e en cendales» (Cortes del 348, I, 620). «~ue
todas las duennas de Toledo mozárauas, las que ffueren ffi1asdalgo ... que puedan traher seda enfforradas en &lt;;endalles, con
a&lt;;anafes de oro e de plata e falda pequenna en el pellote» (Cortes de 1348, I, 623). Aunque de origen generalmente extranjero el cendal se fabricó también en España: «Una petia de
cen~ato rubeo de Luca» (bzvent. Cat. Tol. de 1280, Bibl. Nac.,
ros. 13022, fol. 162). «Cendats dobles de Lucha, xn drs.» (Orden.
Barc., 1271, fol. 234). «Las del común de la villa casa~as con
orones ffijosdalgo ... que puedan vestir cendal\es de 1 oledo»
(Cortes de 1348, I, 623). Una indicación sobre su precio a fines
del siglo xm da el Libro de la casa de Sa1lclzo IV, fol. l 4 v: «Una
pieza de cendales por cccxL mrs. &gt; En cuanto a la etimol~gía
es dudoso si hay que suponer* sindale, como hace M. P1dal
(Cantar, II, s. v.), o si se trata de una adaptación del francés
provenzal cendal; tal vez esto último, por tratarse de una tela
de lujo que se importaba como tantas otras.
1

Sobrentiéndase forrado.

UNOS ARANCELES DE ADUANAS l&gt;EL SICLO XU1

335

CERA (pág. 9 13). - La exportación de la cera se prohibe
en las Cortes de Haro de l 288 : «Por les facer más bien e
merced tenemos por bien que non saquen de nuestros regnos
conejuna nin cera&gt; (edic. cit., I, 105). Las Cortes de Jerez
de 1268 fijan en siete maravedís el precio de la arroba &lt;le cera
(edic. cit., I, 71 ).
CERRAJA (pág. 13 1 ) . -Las cita el arancel entre otros objetos manufacturados de hierro. Las Cortes de 1351 fijan su
precio : «Den las &lt;;erraias para las puertas con ssu &lt;;erradura
cada una por dos mrs. et medio&gt; (edic. cit., II, 96), ejemplo
en que. se establece una curiosa distinción entre cerradura y
cerraja. Parece que cerradura se refiere aquí al pestillo o a lo
que sirva directamente para el cierre, y cerraja, al objeto en
conjunto. Por lo demás, los numerosos ejemplos de cerradura
que tengo no permiten aclarar la duda: «Hacia la una parte
de la isla ... había una cerradura muy pequeña de piedra» (Conq.
Ultram. , Rivad., XLIV, 301). «Qui derrompiere &lt;;eradura de
uinna agena, peche v ss. » (Fuero de Soria, pág. 77); etc.
CHARTRES (pág. l0 18).-Figura aquí como lugar de donde
venían estanfortes. Comp.: «Prumas de Chartes» (Año 1253,
Port. Mommz. Hist., I, 194). ~o sé a qué clase de paño de
Chartres se refiere el Fuero de Zorita (pág. 401), que da sólo
la forma latinizada : «De troxiello de carnotensium, medio
maravedi... xxv galabrunes e ysembrunes o carnotenses o
burgeses fazen r troxicllo. »
CHASTELDU:s (pág. l0 2~)- - También mencionan las frisas
de Chateadun las Cortes de Jerez de 1268: «Frisas de Casteldun, la vara de la mejor, tres sueldos de dineros alfonsís»
(I, 66).
CrCLATó:- (pág. 11 18).-Véase Cantar de Mio Cid, II, ~- v.
Según G. Hey 1 , era una seda de peso adamascada, que al final
de la Edad l\Iedia se usaba brocar de oro 2; los orientales la
1

Storia del commerclo del Levante, 191 3, pág. 125 1.
No es cierto, en vista de lo que dice el Poema del Cid, 3090: e Vn
brial primo de ciclatón, obrado es con oro., Levy cita: «Idrap d'aur
sisclatonab (1, 255b) .
~

�UNOS ARANCELES D8 ADUANAS DEL SIGLO XIII
AMÉRICO CASTRO

teñían de azul, y los occidentales de rojo vivo; había fábricas
en Bagdad y en Almería. Pero el ciclatón era además blanco
y verde: «Todos vestidos eran de blancos c;;iclatones» (Berceo, SOr, 143). «Cinco paños preciados e un ciclatón verde»
(Conq. Ultrarn., Rivad., XLIV, 338). «Una colcha de ciclatón»
se cita en un inventaría de la catedral de Toledo del siglo XlII 1 •
Véase Simonet, Glosario, s. v. siclaton.
CINTAS (pág. 1 l 21 ). - Las ·aquí mencionadas son cintas o
cinturones ricos, como resulta de figurar entre objetos igualmente de lujo. He aquí textos sobre su naturaleza y uso: «Bracia de meliori cinta de lindo de Momperle, de aurol ualeat
septem solidos; et si fuerit de argento ualeat quinqu~ solidos»
(Tasa port. de 1253, Port. Monum. Hist., I, 193). En II45 se
da una cinta «in roboratiop.e» de la venta de un solar 2 • En el
romanceamiento del siglo XIII del Concilio de Coyanca, cinta
equivale al cíngulo del sacerdote: «La vestimenta del preste
pora sacrificio ye amito e alua e cinta e m~nipolo e estola e
casula» 3 • Las leyes suntuarias regulan su uso: «Mando que
trayades ... c;;intas en coberturas et e_n perpuntes e en sobresennal et en pendone~.:. Mando que nenguna mogier non
traya orfres nin cintas nin aliofares» ((:artes de Sevilla, 1252) 4 •
«Que estos [pannos] non sean... con orfres, nin con cintas,
nin con perfil, nin con otro adobo alguno» (Cortes de Valladolid, 12 58) 5 • «Nin otrosí non deben traer [los obispos] bronchas nin cintas con febilletas doradas» (Partidas, edición
Acad., I, 224). «Que ninguno ... non traya, saluo nos, c;;inta
para c;;enir en que aya más de dos marcos e medio de plata»
(Cortes de Burgos, 1331, edic. cit., I, 455). Algunas descripciones de cintas: «Tomaron el cuerpo e metiéronlo en un
ataúd... e cubriéronlo de una escarlata cintada con cintas de
oro» (Conq. Ultram., Rivad., XLIV, 70). En el telonario del
Boletín de la Academia de Bellas Artes de Toledo, 1920, pág. 123.
Índice de documentos de Saltagún, pág. 3 70.
3
Cortes, I, 26.
' Anales de la Junta para Ampliación de Estudios, III, 124-12 5.
s Edic. cit., I, 57. La misma prohibición en las Cortes de Jerez
de 1268, I, 68.
1

2

337

Fuero de A/arcón se citan: «De xu. ª de cintas de sirgo, r meaia ...
De xn.ª de cintas de lana, r meaia» (en Fuero de Zorita, página 409). «Nueve cintas doradas, a XL mrs. la cinta» (Libro de
la casa de Sancho IV, fol. 14 v). «Pues dam una c,,inta I bermeja, bien tynta I e buena camisa» (J. Ruiz, 1035 a). «La cinta
non de oro nin de piedras prec;;iosas, mas de lana e simple, e
que pueda apretar las vist\duras más que tajadas» (Estor.
quatro dotares, pág. 187). «Una cinta d'argent guarnida en
tela de seda amariella con letras esmaltadas» (lnvent. arag.
de 137 4, BAE, II, 345), «Una cinta de seda vermella con una
veta de seda amariella por medio, guarnida con platones feytos a forma de fuella de trévol, e cabo e fiviella d'argent»
(lbíd., 1390, BAE, IV, 355). «Una cinta guarnida d'argent en
tela de seda amariella» (lbíd., 1397, BAE, IV, 521). Entre los
bienes del maestre de Avis, cita un inventario de 1364: «Hüa
cinta de pano morado que leua hüa beca dourada pela meitade
com piqueyra e ffiuela de prata e esmaltada... Outra c;;jnta de
pano uerde co biqueira e ffiuela de prata e esmaltada; e tijnha
quareenta rosetas, que ffoj dourada ... Outra c;;jnta streitinha de
pano co chapas de prata, en que ha cento e dez e seis, co ffiuela e biqueira» (Archeol. Port., VII, 229).
C1TOAL (pág. 12 23).-Es la raíz de la cedoaria, usada como
especia. Véase Du Cange, s. v. zedoaria, que cita este texto de
Jacques de Vitry: «Sunt et aliae arbores, quarum radices sunt
zinziber, galanga et zedoaria, quae vulgariter citouar appellatur.» Comp.: «Ally son las espec,,ias, el puro garengal, 1 en ella
ha gengibre, clauels e c;;eotal, 1 girofre [e] 1 nues muscada, el
nardo que más val» (Alez. O., 1301). Pozy, en su Glossaire,
enmendó ya feota/ en feloal (véase Rom., IV, 41), y Eguílaz
copió a Dozy (Glosario, pág. 368). Otra vez que ocurre esta
palabra fué también mal entendida por el editor, que imprimió
titoal: «Aquí debía nascer garingal e gengibre e pimienta e
cardamomo e [c]itoal e girofle e matis e nuez moscada... e
todas las buenas especias» (Conq. U!tr8m., Rivad., XLIV, 322).
Las formas catalanas son sitovar, citoval: «Cargua de sitoval, ·
1

El texto, a.

�338

A:.tfRICO CASTRO

u sol.» (Lezda de Calibre de 1252, Capmany, II, 20; v. III, 178) 1 •
Godefroy cita para el francés anticuado, entre otras formas, citoual, citual y cetoal; la misma forma citoal sólo aparece en textos provenzales: «Aquels que menyan lo pebre ho lo citoal ho
autra herba fort amara» (Levy). Como en otros casos, es difícil
saber qué país románico fué el primero en importar la palabra
con la cosa; desde luego, citoal ha venido del provenzal, o francés, o catalán, por el carácter de los textos castellanos en que
aparece, de procedencia extranjera, y su no presencia en otros.
Necesitaría aclaración que el ár.) \_,Jj haya dado citoal y cedoaria; la diferencia debe provenir de Oriente, pues no se ve cómo
-d- haya dado -t•, que se encuentra también en ita!. zettovario,
(med. a. al. .zitwar y en ant. a. al. citaw ar) 2 . Los diccionarios
románicos no citan esta palabra. El citoal se usaba, entre otras
cosas, para preparar confituras y conservas 3 • Es curioso, por
otra parte, observar cómo nuestro arancel cita agrupadas las
mismas especies, sobre poco más o menos, que los pasajes del
Ale:mndre y Conquista de Ultramar; los que a su vez se parecen mucho a los abundantes que trae Godefroy, s. v. citoual, y
a la lista de especies de las Ordenanzas de Barcelona de I 27 l
que cito en el artículo Laca. Había, pues, una cierta uniformidad en el condimento de las viandas y, como es sabido, más
preferencia que hoy por los sabores fuertes y extraños 4 •
CLA.\lUERAS (pág. 12 35 ).-Llares. Con la forma de los aranceles se relacionan otras peninsulares que faltan en el REWlf.
de Meyer-Lübke, 2310. Corresponden inmediatamente con
clamijeras: ast., sant. caramilleras, y calanzillera, que sin locaLas Ordenanzas de .Barcelona de 1271, fol. 233 a, traen citoual.
Las formas germánicas deben venir de las románicas, ya que la
importación de Oriente es fundamentalmente mediterránea.
3 BouRQU:SLOT, Foires de Clzampagne, pág. 287.
' Aun Montaigne dice: «Ces cuisiniers qui s~avent assaisonner les
odeurs estrangieres avecq.ues la saveur des viandes.• Y nos habla de
que con farcissoit ses viandes de drogues odoriferantes... et les rues
d'autour estoient remplies d'une tressouefve vapeun (Essais, I, 55).
Véase también GAy, Glossaire arcltéologique du Moyen Age, 18871 s. v.
ipices.
1

2

UNOS AllANCELES DE ADUANAS D:SL SIGLO xm

339

Jizar cita el Diccionario de la Academia; ast. calanziere~ (Rato)
derivado, sin duda, de *c(a)lamiyeras, con disimilación de y;
plural leonés, que conviene perfectamente al clamizeras de nuestro texto; ast. calamión 'el gancho de las calamieres' (Rato), es
forma regresiva; arag. crema/los, -eras (Borao); «vna caldera e
una sartén e ui;as clamaieras» (año I 3 r 5) 1 ; gal!. gramalleyra 2;
cat. clamallers. La etimología *crema el um, que suponeMeyerLübke, conviene para el arag. crema/los; pero las restantes salen
perfectamente del cramacul us, que cita Du Cange del Capitulare de Vil/is, y es seguro que la Península ha conocido un
derivado *cramac (u)laria y otro *cramic (u)l aria.
COBERTOR (pág. l 3 3). - Se cita entre otras ropas de cama.
Comp.: «La mi cama en la que hay: una co&lt;;edra e dos cabe&lt;;ales e un cobertor e una colcha e un alfamar e dos mantas nuevas e otras tres escasas» (Testamento de un capellán en 13691
Cartul. Covarrubias, edic. Serrano, pág. 214). «Siete cobertores de raposos. Dos cobertores de conejos» (Invent. de 1389,
en la Historia de Guadalupe, citada arriba, pág. 20). Tenía
también otros usos: «Sobre el altar de Sant :Nicholás un co'
bertor de xamete uieio » «... En el altar de San Loren&lt;;io,
un
cobertor de &lt;;enda1 bermeio uieio, forrado de paño amariello»
(lnvent. Cat. Salam. de 1275,RABM, 1902, pág. 176). «Vn cobertor grande descarlata moretada, en peña uera» (lnvent. Cat.
Tol. de r 27 3, Bibl. Nac., ms. 31022, fol. 188).
COBRE (pág. l I 3).-El quintal de cobre, que en nuestro arancel paga «una cuarta de maravedí&gt;) , en 1488 tenía'de derechos,
en los mismos puertos, 53 maravedís 3 • En una lezda de 1221,
«carga de coure, rr sol. et vu dr. » 4 • En el Fuero de Z orita el
«honere cupri, unum menkalem», en tanto que el estaño pagaba 16 dineros (edic. cit., pág. 403). Las Cortes de Jerez (1268)
disponen que el quintal de cobre valga, en Andalucía, 13 maravedís, y el de estaño, 8 (edic. cit., I, 64-65). E_n tre otros usos, el
1

2
3

'

Índice de documentos de Saka¡;ün, pág. 4 70.
Invent. de 1402, en LÓPEZ FERRBIRO, Gaticia histórica, pág. 342.
Véase GoNZÁLEZ, Colección de cédulas, I, 334.
Capmany, II, 4.

�340

AllhRICO CASTRO

cobre servía para hacer cálices : «Ye non sacrifiquem (los clérigos] cum cálix de madero, nen de vidrio, nen de cobre, nen
de latón si non con cálix d'oro, o de plata, o de plonmo, o
d'estano: (Concilio de Coyanca, en Cortes, I, 26). Las Partidas
(1, 182) también Jo prohibe: «De cobre nin de arambre non
los deben facer otrosí». Resulta extraño que cu pru m dé cobre¡
la final hace pensar en influencia de prov. cat. coztre.
CocEDRA. (pág. 13 8). - El Diccionario de la Academia
acentúa mal cócedra, forma que si existió 1 sería como médula.
Generalmente es una especie de colchón: «En tierra ssu lecho
fizo: ¡ non ay coc;;edra nin batedizo&gt; (María Egipcíaca, v. 667).
«Mío lech con su coc;;edra e su colcha cárdena e sus sauanas
e un trauessero» (Doc. de 1291) 2 • «Dos alma.draques de fustán
uermeio; dos cocedras de floxel; un trauesero grande de floxel&gt;
(bzvent. Cat. Tol. de 1273 1 Bibl. Nac., ms. 31022, fol. 188).
«Lleno de pluma como coc;;edra o cabec;al» (A. de Palencia,
Vocabulario, fol. 368). «Una coc;;edra de Bino&gt; (Doc. de 1315,
Índice de Sahagún, pág. 470). No sé en qué basa el Diccionario de la Academia la acepción de cole/za¡ quizá en una mala
interpretación del artículo del Diccionario de Autoridades,
que dice: «Covarrubias en la palabra colcha»; pero Covarrubias no dice que colcedra sea cole/za 3 •
CoFIA. (pág. 12 9,).-Véase Cantar de Mio Cid, 11, s. v. El
sentido de. 'gorra de tela' perdura en Salamanca (Villa.vieja),
•pañuelo que se ata a la cabeza'. «Por [coser e tajar] coffia e
aluanegas, por cada vna tres dineros&gt; (Cortes de 1351, 11, 120).
«Que si alguno (le] tollie la cofia de la cabec;a, tenie que por
escarnio dél lo fazien» (Prim. Crón. Gral., pág. 140). «Huna
coffia de lienc;;o blancho, obrada de seda negra&gt; (l11vent. arag.
de 1402, BAE, 11, 222). Aparte de esto había la cofia de armar 4, a la cual también podría referirse el arancel: «Dióle tal
1 No es bastante el verso del Ale.,;a1uire (O., 1102; P., 1130) para
admitir cócedra.
2 BALLESTEROS Sevilla en el siglo XIII, pág. cccxxl\'.
3
Para la alta ' Edad Media, véase G. !lloaExo, Iglesias mozárabes,

pág. 344.
' Véase Fernán González, copla 527.

UXOS ARANCELES DE AUUA!'IAS D11:L SIGLO XIII

341

golpe de la espada ... que le no valió el yelmo ni la cofia de
acero, que no le fendiese fasta en los ojos.&gt; «Armados de
-escudos e de lorigas e de cofias de cuero» (Conq. Ultram.,
Rivad., XLIV, 63 y 174). «Dos cofias de armar, de lienc;;o•
(bzvent. arag. de 13681 BAE, IV, 344).
COLCHA. (pág. 13 3). - «Mandó tender sobre una mesa una
-colcha de seda.&gt; «En aquella tienda tendieron a Corvalán una
-colcha de xamet en que se asentaron a derredor los cativos»
(Co1tq. Utram., Rivad., XLIV, 94 y 305). • V na colcha muy
rica que mandó D.ª Inés para frontal » (lnvent. Cat. Sa!am.
de 127 I, RAB,lf, VII, 177). «Vna colcha grant de cendal uermeio de Luca» (lnvent. Cat. Tol. de 1273 1 Bibl. Xac., ms. 31022,
fol. 188). «Una colcha pequeña de seda, ahorrada de r,;endal
verde&gt; (Inventario de un canónigo de Cuenca, Bibl. Nac., manuscrito 13035, fol. II4). «Una colcha de panyo mesclado,
forrada de penya negra» (lnvent. arag. de 14261 BAE, VI, 737) .
«Fizo poner el cuerpo en el suelo barrido, 1 en huna riqua
colcha en hun almatraque batido» (Apolonio, edic. i\Iarden,
copla 3o6). Extraño es que colcha venga de culcita, si se
-compara con placitu plazdo, recito rezo, etc.; y si se pensara que *culcta existió en latín, entonces se habría perdido
la -e-, como en farctus, planctus, etc. ::\Ie parece evidente
que cole/za viene del fr. ant. colclze; compárense los ejemplos
citados del Apolonio y Conquista de Ultramar, con éstos: «La
·roine qui molt estoit sage ... le prent par la main et le trait a
une part, en une colche. » «Li rois Henriz estoit acoudeiz en une
-couche.&gt; «La couche de tou lih (Godefroy, IX, 122). Se trata,
pues, de un muy antiguo galicismo; se piensa que l, que en
francés se escribió ante consonante hasta el siglo xu, ya se
pronunciaba en esa época como u (i\1eyer-Lübke, Historisclze
Grammatik, § 169); cole/za pudo tomarse de un texto, o remonta sencillamente a una época en que aún se oía la l en
esa voz 1.
COMINO (págs. 9 13 y I 2 2;).-Como se ve, ocurre dos veces
1

Se trataría de un galicismo tan antiguo como laido, que supone ai
.aún no monoptongado.
ToNo

vm.

�342

.

AMKRICO CASTRO

esta palabra: la primera en una enumeración de tejid~s: «~ila&lt;,;a z comino_s z picotes»; la segunda con las espec1~s. Cl~ro
está que en el primer caso no debe tratarse de ~specias: smo
de paños; no tengo más que este ejemplo t~rdío: «~ano ~e
Cominas, ciento cuarenta maravedís» (1488) ; es decir, pan~
de Commines (véase el artículo Camua). En cuanto al comz1;0, especia, se le cita ya en una lezda de 1221: .«Cumi donat .u. sol... Cumi dulce dat vintenum&gt; (Capmany, II, 3)- Además: «Safúmanse las caras con cominos rostigos e con piedra.
sufre» (Corvaclt0, pág. 265).
COMPÁS, SAL DE (pág. 12 29) . - La mencionan las Cortes de
Palencia de 1313: «Que ninguno non ffaga bodega nin alffol i
de la sal de conpasso nin la saquen del rregno» (Edic. cit., I,
2 2 5). Las Cortes de Burgos de l 315 repiten la prohibición_ Y
dan la forma «sal de conpás». También las de Valladolid,
1322, I, 349. Nuestros aranceles, a su vez, eximen de pe~je_la
entrada de ese producto. La sal de compás es, según el D1cc10nario de la Academia, sal gema, o común.
El Diccionario geográfico de Madoz, al hablar de Aldeamayor de San Martín, dice: «Tiene dos pequeñas lagunas,.
propias del Gobierno, para sacar la sal que llamat del Co~pás, de Jaque sólo se hace uso para los ganados-. . ¿Pero cuál
es la causa de esta denominación?
Co1'EIOS, PEÑAS DE (pág. 12 7). - No dan peaje, y en cambio se prohibe repetidamente su exportación en el Espécu~o 3 ,
Partidas 4., Cortes de Haro (1288) 6 • Ta~bién la exportación
local: «Todo omne que corambre de coneios de la villa ~acar:,
pierdalo et prendanlo los alcaldes» (Fuero de Plasencza, pagina 31 ). Las Cortes de Jerez (1268) tasan el «alifafe de lotos.
de conejos, quinse mrs. » (Edic. cit., I, 70). El Fuero de 1'.avaGoszÁLEz, Colección de cldulas, I, 331.
.
Se mencionan estas salinas en la Crónica de D. Juan I (R1vad.,
LXVIII, pág. 1 S6); pero han impreso, por errata, sal de Campos, en.
lugar de sal de Compás.
s Edic. Acad. Hist., I, 281.
' Edic. Acad. Esp., II, 651.
5 Edic. cit., I, 105.
1

2

UNOS AllANCBLES DB ADUANAS DBL• SIGLO

xm

343

rra (pág. 63) señala de peaje «.1. dinero de cada [peña] de
coneyllos». «Unaqueque penna de cunillis, .m. dr.» (Lezda
de 1221, Capmany, II, 6). « Una piel vermella, con penya de coneyos, z con trena d'oro por el capi&lt;,;o• (lnvent. arag. de 1378,
BAE, IV, 217). «Ho cobertor de cohelo» (1366, en Arclzeol.
Port., VII, 231).

CoNFIDO (pág. 12 2,). - Dícese aquí del letuan·o. No conozco otros ejemplos de este provenzalismo: «Causa confida•
(Raynouard, III, 277 a); compárese el mod. confite, del francés confit. También hay esconfido: «A la fin fué esconfido el
traydon (Afarco Polo, pág. 5 5), asimismo del provenzal: escofida 'derrota' en Levy; desco,ifir en Raynouard.
CoRDOUÁN (pág. IO 1)·. - Es ya en esta época nombre genérico del cuero. Su exportación estaba vedada en el Espécuio
(edic. Acad. Hist., I, 281), Partidas (II, 651); pero el arancel
grava la importación: «&lt;;;apatos de cordobán entallados et a
cuerda, .VI. pares por .I. mr. los meiores» (Cortes de Sevilla,
1252, edic. cit., pág. 127). «N'unqua calr,;aua otras r,;apatas [
ssino de cordouán entre talladas» (María Egzpcíaca, v. 242).
«Cordouanes negros para cueros de siellas» (lnvent. Cat. To!.
de 127 3, Bibl. Nac., ms. 13022, fol. 18 5). «La dosena de los cordouanes que pese quarenta libras, doze mrs.» (Cortes de Jerez,
1268, I, 71). «Por el par de los &lt;,;apatos de cal&lt;,;a de buen cordobán et bien solados dos mrs.: et por el par de los &lt;,;apatos
de lazo de cordouán bien ssolados quatro mrs.; et por el par
de las borzeguinas de cordouán siete mrs.; et por el par de las
estiuales de cordobán ocho mrs.; et por el par de las &lt;,;apatas
de cordobán ocho mrs.» (Cortes de Valladolid, 1351, II, 82).
«Meliores zapati de cordouam de malioo [malhó 'correa'}
ualeant tres solidos ... Zapate de cordouam nigro uel uermelio
de muliere ualeant tres solidos et de carnario ualeant duos
solidos» (1253, Port. Mom,m. Hist., I, 195). «Trosell de cordová .n. sol.» (Lezda de 1252, Capmany, II, 20). «Cordouá
blanc.. . cordouá uermel!:t (Orden. Barc., 1271, fol. 235 b).
CORREA (pág. 12 3). -Además de su sentido ge~eral, se
usa significando cinturón: «Non le valia nada der,;enir la correa» (J. Ruiz, lII4). «Una correa de hombre con cabo, fivie-

�UNOS ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO XIII

345

ANfRICO CASTRO

344

Uas e tres platones de argent&gt; (Invent. arag. de 1426, BAE, VI,
737). Azote de correa: «Clérigo ... que tenga aprentiz pora
ensennar clerezía... z castigándolo o ensennándolo lo ffiriere
de fferida qual deue, como con correa o con palma... z daquellas feridas muriere por occassión, non sea tenido por omezillo&gt; (Fuero de Soria, pág. 191).
CRISTAL (pág. 12 5) . - Se refiere a cristales de adorno:
«Que ningún rrico omne nin otro non traya en capa nin en
pellote plata nin christales nin botones&gt; (Cortes de Valladolid,
12 58, I, 57). «V na corona de latón dorada con .xn. piedras
cristales... Dos botones de prata pora capas de coro z dos
piedras cristales&gt; (hzvent. Cat. Salam. de 127 5, RABM, VII,
176, 178).
CRUZ (pág. 9 6) . - «Una cruz de cristal, z otras dos cruzes
de cristales que fueron dadas depués; z una cruz grand de
plata; z otra cruz mayor de plata con una ymagin de Sancta
María, z otra de Sant Johan que está sobre el altar» (Invent.
Cat. To/. del siglo xm, AHN, Becerro II To!., fol. 89 v). «Una
cruz de cristal con pie de latón&gt; (bzvent. Cat. Salam. de 127 5,
RABM, VII, 17 5)- «V na cruzeta de madera, cubierta de cuero
blanco en que está una cruz de plata maravillosa, llena toda
de piedras blancas e uerdes e bermejas ... e tiene colgadas dos
arracadiellas&gt; (Invent. Cat. To! de los siglos xiv-xv, Arch. Cat.

Tol., x-12-1-2, fol. 31 r) 1 •
CucHARAL (pág. 12 30). - Según el Diccionario de la Academia, es «bolsa de cuero donde los pastores guardan las cucharas». No poseo ejemplos coetáneos, sino de los siglos xv y xv1:
«Y saquemos el cuchara! 1 y también mi caramillo, 1 y llamemos a Pascual», etc. (Fr. l. de i\Iendoza, NBAAEE, XIX, 18).
« Y doos en presente por joya y empleo I lazos y perchas y
un cuchara!&gt; (Kohler, Sieben span. Eklogen, pág. 328).
CuERDAS (pág. II ) . - Trátase de cuerdas ricas, en armo21
nía con los otros objetos que se mencionan en ese pasaje:
«Et .IX. pares de cuerdas d'oro de Luca a .xv. mrs. el par»
1

Para cruces anteriores al siglo xn, véase Góiu:z MoRENO, Iglesias

mozdral!es, pág. 327 .

..

(Libro de la casa de Sanclzo IV, fol. 14 r). «Traía colgado al
cuello un cuerno de marfil labrado con oro ... e la cuerda de
que colgaba era otrosí de oro» (Conq. Ultram., pág. 40).
«Ningund omme de nuestro sennorío que non traya ... pannos
laurados con aljófar nin con filo d'oro ... saluo que puedan
traer en los mantos texiell.as e cuerdas&gt; (Cortes de Alcalá,
1348, I, 619). «Cuerdas de duenna de Monpesler con oja de
seda tajada, 8 mrs.&gt; (Cortes de Jerez, 12681 I, 70). «Et meliores corde de dona cum auro et argento de Londres vel de
Momperle ualeant ·sex libras ... Et alie corde que ueniunt de
Londres aut de Momperle longe de milite de quatuor ramaes
ualeant uiginti et quinque solidos» (1253, Port. Monum. Hist.,
I, 193). «De duodena cordarum serici, duos denarios&gt; (Fuero
de Zorita, pág. 404).
CuERO (9 ). Menciónanse aquí cueros de vaca, buey,
16
caballo, yegua, mulo, asno y ciervo. Comp. : «Los cueros que
valan desta guisa: el cuero de la vaca con pelo, veynte e
ocho mr ... ; el cuero de la vaca cortido que vala cinquenta mr ... ; el cuero del nouiello o del buey con pelo, treynta e
ocho mr ... ; el del nouiello o del buey cortido que vala sesenta mr.» (Cortes de Toro, 13691 II, 176) 1 • «Cúbrela con cuero
caballar o asnar et con engrud de queso assí cuerno cubren
los escudos por tal que sean más fuertes&gt; (Astro/zomia de
Alfonso X, t. IV, 69). Falta dato sobre el cuero de yegua. «Los
cueros con que encueran los escudos e las syllas que sean de
cueros de caballos o de mulos o de mulas o de asnos (Cortes de Jerez, 1268, I, 71). «Ningún ombre si fiere al corzo o a
zierbo de sayeta o de lanza, aqueill &lt;leve aver el cuero&gt; (Fuero
dé Navarra, pág. 116). Dato sobre la importación: «A .v. días
dabril metio al regno Johan López .xx. cueros preciados a
.vm. mrs., que montan .cLx.xx. mrs. »· (Libro de la casa de
Sanclzo IV, fol. 9 r). Dato sobre la exportación: «Don Jordán,
1 Véase la diferencia del precio con el que señalan las Cortes de
Jerez d~ 1268, 1, 71: «El cuero de la vaca o del buey valga el mejor en
todos mis rreynos dos mrs., synon en Gallisia e en Asturias de Ouiedo, que non vala más de vn mr. el mejor.&gt;

�UNOS ARANCBL&amp;S DS ADUAIUS DBL SICLO XIU

Alll{¡RJCO CASTRO

maestro de la nave que ha nombre Buenaventura, afretó esa
mesma a Alemán... el mercadero para llevar a él con todas
sus cosas et con tantos quintales de cera o con tantos fax.es
de cuero de Sevilla fasta la Rochela» (Partidas, edic. Acad.
Esp., II, 6oo) 1 •
&lt;;uMAC (pág. 12 21). - «Tod aquel que ~umaq ageno cogiere, ~eche .x. mr.» (Fuero de Z orita, pág. 82) 2 • Usábase para
curtir: &lt;La dosena de las cabritunas adobadas con i;umaque,
tres mrs. » (Cortes de Jerez, 1268, I, JI) 8 • En medicina: cSi en
la ética recresciere fluxo del vientre, denle leche cozida... con
si~!ente de ~embrillos e i;umaque e arrayhán» (Gordonio,
LzlwdeMedzcina, Toledo, 1513, fol. Xll v) 4 • En halconería:
«~ocas vezes se da por la boca saluo por de fuera, y si se
diese, sea muy poca cantidad, como medio garuani;o» (Libro
de Yuan de San Fagún, Bibl. Nac., ms. 3350, fol. 141 r) 5 •
D~TRAL (pág. 13 1). - «Mandó luego delantre entrar a los
peones, 1 con destrales agudos, con bonos segurones• (Alex.
O., 1908). «El asno desque vió que matauan el puerco e quel
daua el carnicero con el destrah (Libro de los g atos, ~Iod.
Phi!., V, 57)- «Una sierra, vna destral y una axuela» (lnvent.
arag. de 1331, BAE, II, 512). «Den el destral bueno nuevo e
cal~do por scys mrs. • (Cortes de Toro, 1369, II, 177).
Do,w (pág. IO ,, 7) . - Sobre los paños de Douai, véase el
excelente libro de G. Espinas, La vie u.rbaine de Douai au,
,lfoyen Age, 1913, dos vols. Esos paños «allaient dans Je 11idi
de la France, a Nimes et a Perpignan, et meme passaicnt
les Pyrénées jusqu'en Catalogne» (II, 875). Por nuestro arancel sabemos que también venían a Castilla, según vimos antes
(pág. 29), al tratar de bruneta. Además: «La vara de la escarlata de Do[a]y, a i;iepto e i;inquenta mr.» (Cortes de Toro,
1369, II, 173). «Un mantel aJamandesch de drap de Doaix»
Trátase de un modelo de carta de fletamento.
Lo mismo en el Fuero de Plasencia, pág. 132.
s Para la producción del zumaque en Cataluña en el siglo x1v,
véase Capmany, I, 3, pág. 57.
•
' Es un texto del siglo XIV.
6 Aves de C&lt;Zfa, págs. 105 y 191.
1

2

347

(Libro de Tesorería de la Casa Real de Aragón 1, año 1302,
pág. 112).
ENcENSARIO (pág. 9 8). - Junto a esta forma, que es fre-cuente (Berceo, Sacr., 35; Conq. Ultram., 293; Prim. Crón.
Gral., 645), hay encensero (Berceo, Sacr., l 19; lnvent. Cat. To!.
-del siglo xm 2; Invent. arag. de 1411, BAE, IV, 529; en asturiano moderno, Rato), mcenser (Invent. Cat. Salam. de 127 5,
RABM, VII, 177; «vn encensser grande de plata con su sortija de plata», Invent. Cat. To!. del siglo x1v) 3, ascensser ( «un
ascensser grande de cobre• , Invent. Cat. Zamora de 1265) •.
Sobre el objeto mismo, véase Gómez Moreno, Iglesias mozárabes, pág. 33 I.
ENCIE~O (págs. 9 7 y 12 18) . - Junto a esta forma, muy
corriente (Berceo, Loor., 32; Sacr., 36; Apol., copla 376, etc.),
hay enfenso (Alex. O., 1635, «naueta pora eni;enso• , fnvent.
Cat. Salam. de 1275, RABM, VII, 177; salm. mod., Lamano;
pero también en Reyes Magos, v. 72, donde si no es cultismo
habría que leer encienso, porque encmso parece leonés), encens
-en aragonés en relación con el catalán: «Fazesi [en Zafar]
mucho eni;ens blanco, el qual se faze en arbores assí como
goma&gt; (Marco Polo, pág. 109). Una nave de Alejandría trae
-en 1302 «una carrega de pebre e dos quintals d'eni;ens» ~Para encienso absinthium, véase C. Michaelis, Rev. Lus.,
Xlll, 302; añádase: «El falcón ... si fuere ferido de grua... coser
la ferida ... e echarle eni;ima de la llaga poluos de sangre de
dragón e eni;ieni;o&gt; (J. Manuel, Cafa, pág. 65). Ocurre.también
eucienso 'censo': «Habiendo algún home a dar pecho o encienso a la cámara del rey» (Partidas, V, edic. Acad. Hist., página 331). Y en otros lugares.
ENSAY (pág. 10 ). - Falta esta palabra en los dicciona22
rios; hay de ella abundantes ejemplos, pero poco sabemos
Publicado por González Hurtebise.
Arch. Hist. Nac., Becerro II de Toledo, fol. 89 fl.
-' Arch. Cat. To!., x-12-1-:z, fol. 35 r .
' .Arch. Cat. Zam., Cax. M., leg. 3, núm. 5.
a GoNZÁLBZ HuRTBBISB, Libro de Tesorerfa de la Casa Real de Ara1

2

gó11, pág.

104.

�AMfRICO CASTRO

UNOS ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO Xlll

sobre este tejido. Nuestro arancel hace venir eI ensay de Brujas, Ipres, Gante y Tournay. Comp.: «La vara del mejor ensay de Tornay o de Tornayre, quatro sueldos e medio de dineros alfonsís» (Cortes de Jerez, 1268, I, 66). «La vara del
mejor ensay de Ipre e de Brujas, dies sueldos de dineros
alfonsis» (Ibíd., pág. 65). «Que ningún judío non traya ... sinon
pres o bruneta prieta o ingles o enssay negro, fuera a aquellos
que lo el rey mandare» (Cortes de Valladolid, 1258, I, 59).
«Una capa nueua de coro, d'ensay» (lnvent. Cat. To!. de 1273,
Bibl. Nac., ms. 31022, fol. 188). «Doce varas de ensay de
uiana negro» (lbíd.). «Todo ombre qui es yfanzón por fuero,
deve vestir a su muger segund que eylla es, al ayno una vez
un_zurambre de ensay et una saya ampla con mangas de fustanio» (Fuero de Navarra, pág. 86). «Blaos a . CCCL. mrs. et
.un. ensay por .ccc. mrs.» (Libro de la casa de Sanclzo IV,
fol. 5 r). «Et un ensay por .ccc. mrs. et un rosset d'Ipre»
(Ibíd., fol. 3 v). «De la pie~ del pinparel, .vm. d. Del ensay,
.vm. d. Del &lt;;elestre, .vm. d. (Fuero de SepiUveda, Bibl. Nac.,
ms. 5790, fol. 26 v). Creo fallido el intento de G. Rolin (en sus
citados Documents relatifs a l'lústoire du commerce des draps,
págs. 55-56) de relacionar ensay con sa; a, pensando que *ensaye es la forma correcta. La base es el essaium que trae Du
Cange de un documento de l 227 ( «sargia de Bonavalle, aut
essaio de Normannia»), que seguramente tendrá en francés
reflejos que no conozco, como tampoco el origen de essaium.
Esc~RLATA (pág. 10 9 ). - Tela rica muy usada en la Edad
:Vfedia: «Ay syerras e valles e mucha buena mata, 1 todas llenas de grana pora fer escarlata» (Femán González, copla 150).
«La mejor escarlata de Monpesler vaJa la vara seys mrs.; la
mejor escarlata de Incola ['Lincoln', en Inglaterra], cinco mrs.;
la mejor escarlata de Gante, quatro mrs. la vara» (Cortes de
Jerez, 1268, I, 65) 1 . «Cobitus de escarlata englesa meliori
ualeat septuaginta solidos. Cobitus de melior escarlata framenga ualeat tres libras» (Port. !11onum. Hist., 1253, I, 193).
1

1

Estos precios se reducen después de Navidad en las mismas
Cortes, pág. 66.

349

«Una pieza de cendales por .cccxL. mrs ... et dos escarlatas a
mrs.» (Libro de la casa de Sanclzo IV, fol. 14 v). La
«pie~ d'escarlata» da de peaje «.vm. dineros&gt; en el Fuero de
Zorita, pág. 409 1 lo mismo que la bruneta, el pres, el barragán, etc.; es decir, que paños de menos valor. Comparado
con el de 1268, el precio de la escarlata en I 369 es elevadísimo: «La vara de escarlata de Do[a]y a ciento cincuenta mr.;
e la de la escarlata de Gante a ciento e diez mr.; e la de la
escarlata de Iple a ciento e diez mr.; la de l\Ionpesler... ciento
veynte; la de Melinas... ciento diez; la de la escarlata viada
['listada'] a nouenta mr.» (Cortes de Toro, 1369, II, 173). «A
los tondidores denles por tondir... la vara de la escarllata, ssi
la adobare dos vezes, ssiet'e dineros, et ssi la adobare una bez,
quatro dineros» (Cortes de Valladolid, 1351, II, 80). La literatura alude a la importancia de esta tela: «Yo tengo escarlatas
de Brujas e de Mellinas, 1 veynte annos ha que nunca fueron
en esta tierra tan finas» (Rimado de Palacio, 300). «Los que
athesoraron obrando falsya I vernan d'escarlatas a vestir blanquetas&gt; (Cancionero de Baena, pág. l 16). Empleábase en distintas prendas: «El padre o la madre que fincare biuo, herede
todos los muebles del fijo finado, si el fijo visquiere .1x. días,
saluo ende baso de plata e manto de escarlata» (Fuero de
Soria, pág. 113). «Vestido de una capa piel de escarlata» (Prim.
Crón. Gral., pág. 37 5). «Que ninguno non traya capa aguadera d'escarlata sinon el rey» (Cortes de Valladolid, 1258, I, 57)Las mismas Cortes dicen que los empleados de palacio «non
trayan ... cal&lt;;as de ;scarlata:o (pág. 5 5). «Ninguno non traya
tabardo nin rredondel d' escarlata verrñeia, saluo nos [el rey]»
(Cortes de Burgos, 1338, I, 454). «Que non trayan ... tauardo
aguadero d'escarlliata las personas a quienes vos [el rey] lo
defendistes» (Cortes de l\fadrid, 1339, I, 468). Es curioso notar
que los procuradores reconocen justa esta restricción suntuaria, siendo así que reclaman contra otras prohibiciones en el
uso de paños de precio. Usada en ropa interior de mujer:
«Oiéronse a desnudar [las doncellas] e quedar en pellotes
apretados que tenían de fina escarlata, e parescíanseles lo~
pechos y lo más de las tetillas» (Crónica del rey D. Rodri.MCC.

�350

AJdRICO CASTRO

1

go) , «Una capa de scarlata viada, tenida ['usada']» (l11vmt.
arag. de 1365, BAE, IV, 343). «Un capirot de scarlata vermella, nuevo, forrado de tafatán verde» (lbíd. de 1403, IV, 559).
Nuestros textos no hablan sino de escarlatas bermejas; pero en
Francia las hubo de otros colores («brunes, morées, violettes,
memes grises et vertes»), según Bourquelot, Foires de Clzampagne, I, 236.
EsCRIUANÍA (pág. 138 ). -«Caja portátil con pluma y tintero
que traían los escribanos. &gt; «Envestímole [al escribano] en
este oficio público con la escribanía et la p éñola et dámosle
poderío para usar dél públicamente» (Partida 111, edición
Acad. Esp., II, S52). «Dos escriuanías de fust d'alminiuel (?)
moriscas» (lnvent. Cat. Tol. de 1273, Bibl. Kac., ros. 31022,
fol. 188).
EscunrnLLA (pág. 12 3¡).-«Dezesiet scudellas de fust ['madera'] &gt; (lnvent. arag . de 1379, BAE, II, 710). «Scudiellas de
Malega e de Tehuel» (lbíd. de 1365, IV, 342); estas últimas
eran de barro (véase artículo Greal). «El día de la boda que
non coman en la boda de parte del nouio e de la nouia más
de quinze escudiell;s de omnes e otras quinze de las mugeres»
(Cortes de Alcalá, 1348, I, 623).
Es~IERILÓN (pág. 13 12) . - Las formas conocidas son esmerejón y esmerijón; esmerilón podría ser errata, pero no me
atrevo a considerarla como tal. «Esmerejones son aues que
parescen a los falcones en todas sus fa&lt;;;iones ... et éstos crían
según dizen en Noruega ... et son aues muy ligeras et plazenteras, et huelan et toman bien la cogujada et el aloya et avn
toman perdiz ... pero son aues que ayna se pierden, ca son muy
bulli&lt;;;iosos et de poco sosiego» (Ayala, Aves de caya, páginas 149-150). «Se dize esmerejón entre nos porque se esmera
en bolar» (Palencia, Vocabulario, fol. 13 v .) «Más desea hacer
batalla con turcos que trebejar con doncellas ni cazar con
esmerijones» (Conq. Ultram., pág. 258). «Aves que son de
muchas maneras ... águilas, e los azores, e los falcones, e los
gauilanes, e los esmerijones, e los alcotanes, e los cernigolos»
1

!11. Pi:uvo, Orlgenes de la novela, l, cccux.

UNOS ARANCBLBS DB ADUANAS DKL SIGLO XIll

35 1

(Espéculo de Alfonso X, pág. 36o). Véase smeriliones en Du
Cange, y para su etimología, REWb, 8043.
EsPIC (pág. 12 22) . - 'Espicanardo'. «Toma el espic et los
clauos de girofre et la canela et flor de canela... et ponlo en
vna jarrilla pequeña, et finchela de agua, et fazla feruir fasta
que tome el sabor de las especias». «Agua de espic, que es
buena para el falcón que tiene comien&lt;;;o de agua vedriada»
(Ayala, Aves de cafa, págs. 64 y 167). Se le cita también en
farmacopea contra las fiebres : «Gengibre, lacea, anís, almástica, pimienta, spiquenardi, vuas pasas ... sean amasadas con
oximel squilítico i sean fechas píldoras» (Gordonio, Lilio de
Jlfedicina, fol. X r). «Cargua d'espich, II sol.» (Lezda de ColiÚe, en Capmany, II, 20). Del prov. espic (véase Levy).
EsPON&lt;;A (pág. 13 8).-Ko poseo otro ejemplo de esta forma 1• No sería verosímil que esponf(l representara una evolución fonética de spongja. Debe tratarse de un provenzalismo;
Levy (III, 273) cita esponzia, sponzia.
EsQUILO (pág. 12 7) . - 'Piel de ardilla'. Esta forma vive
actualmente en Santander, Jo que está 1e acuerdo con que
nuestro texto proceda de la región santanderina. Comp.: «Este
día metió más al regno Lope el sobredicho cxxx docenas
d'esquilos, preciada la docena a v mrs. &gt; (Libro de la casa de
Sa11clzo IV, fol. 12 r) . En port. esquiro: «Ilum esquiro lavrado» (Doc. de 1349, en el Elucidario de Santa Rosa de Viterbo, pág. 296) 2 • Una variante medieval es esquirol, derivada
del provenzal o catalán: «Lo centenar deles pels deis esquirols,
nu drs. &gt; (Orden. Barc., 1271, fol. 234 b). «Un garnachón de
camelin en peña de esquiroles et una saya et capirot en peña
vera&gt; (lnvent. Cat. Tol. de 1273, Bibl. l\ac., ms. 31022, folios 188-193). «Alifafe ['cobertor'] de esquiroles, quinze mrs.1&gt;
(Cortes de Jerez, 1268, I, 70). Dice Bourquelot, Foires de Clzam-

1 Esponza en TALLGREN, Estudio sobre la Gaya de Segovia, pág. 89,
es errata por espan:sa.
1 Donde se Je confunde con esquila 'campanilla'. Lo cita sin saber
su significado Moaus, Diccionario portuguis. El REWó, 8003, lo interpreta correctamente.

�352

P~~ze~ pág. 27! : «Les peaux d'escuriaux ou d'écureils, qui se
d1v1sa1e~t en d1vers genres, et formaient les fourrures appelées
gros va1rs, menu vair et gris, suivant leur finesse et leur couleur». Para la etimología véase Díez, s. v. scojattolo. El griego
ax(o:ipo~ 'ardilla', lat. el. sciurus, conservó en el habla el valor
oclusivo de x por haber tenido metátesis, (*scuirus, *squi rus), de la que es reflejo sq u i riol us, scuriol us (GG!Lat, III,
569), sq u i ri o (Du Cange); la Península tendría una forma sin
yod, *esq uiru, en tanto que las Galias reflejan un diminutivo.
ESTAMPAS (pág. l0 26) . - 'Étarnpes', de donde venían las
telas_ llamadas/risas: «Frisas d'Estampas, la vara de la mejor
medio mr. de dineros alfonsís» (Cortes de Jerez, 1268, I, 65) 1.
En 1204, Felipe Augusto de Francia concede franquicia a los
tejedores de Étampes: «Quittavimus omnes textores manentes
et mansuros Stampis, qui propriis manibus texent, tam in
lineo quam in lana ex omnibus consuetudinibus quae ad nos
pertinent» 2 •
EsTANFORT (pág. l0 10. H., 18 , 18, 19) . - No figura esta palabra en los diccionarios españoles, y los ejemplos medievales
son muy raros: «A Arnalt, joglar, para: un tabardo, .vur. varas
de estanfort, a .vm. mrs. » (Libro de /.J, casa de Sancho IV
fol. 213 r, v). La ley portuguesa de tasa (1253) lo cita: «Cobi~
tus ... de meliori stanforte de Brugiis ualeat quindecim solidos»
(Port. Monum. Hist., I, 193). «Cobitus de stanforte de Caa
ualeat nouem solidos ... Cobitus de stanforte uiadu de lpri ualeat
undecim solidos» (lbíd.). Las Ordenanzas de Barcelona (1271)
también lo mencionan: «Estanforts e biffes dArres» (fol. 234 v).
Nuestro arancel hace venir el estanfort de Santomer Raz
Valenciennes, Brujas, Tournay, Cam, Roán, Chartres, P~rthe~
nay, Montreuil y de Inglaterra. Creo se refieren a esle paño
las Cortes de Jerez de 1268 al decir (1, 65): «Panno de Santomer», y quizá se deba a esta circunstancia el que esas Cortes no citen el estanfort. Godefroy lo define: «Sorte de drap
1

UNOS ARANCBL&amp;S DE ADUANAS DEL SIGLO XJII

AMáRICO CASTRO

Después de Navidad valen meaos : e De las mejores frisas de Estampas, la vara tres sueldos de dineros alfoosís • (Ibíd., pág. 67).
2 FAGNisz, Documents relatifs a l'histoire de /'industrie, I, 112.

353

de premiere qualité et fort cher, qui paraí:t avoir été principalement fabriqué a Stamford ville d'Angleterre, et imité
ensuite dans les villes du Nord de la France» 1 • Los ejemplos
que cita Godefroy son del siglo xm, lo mismo que los nuestros; parece, pues, que esta tela dejó de usarse posteriormente o cambió de nombre 2 • No encuentro mención de tal palabra en los diccionarios provenzales de Raynouard y Levy.
Ilay quien la deriva del nombre de la ciudad inglesa Slamford (REWb, 8226); la remisión que hace Meyer-Lübke a
Rom., VI, 604, no sirve para apoyar dicha etimología, pues en
ese lugar Paul ~foyer parece sostener la etimología estainfort
(stamen forte), que propone Bourquelot, Foires de Champagne, I, 228, y también Du Cange, s. v. stamfortis. Que
este tejido venía &lt;le Inglaterra se desprende ya de algunos
de los textos antecitados; además : «Medietatem unius panni
estanforti de Anglia, vel medietatem estani forti de Arraz»
(Fagniez, Documents cit.s., I, 262). Pero más probable parece
que el nombre venga del de la ciudad flamenca Stenaforda,
cerca de !pres, como dice Du Cange, s. v. stanfortis, en
contradicción con lo dicho, s. v. stamfortis 8• Se trataría de
una de tantas telas flamencas; también se fabricaban en Inglaterra.
EsTA5.0 (pág. I ls) · - En el Elogio de España que reproduce la Primera Crónica General, se dice: «Rica de metales,
de plomo, de estanno» (pág. 34). Su comercio: «A .xxm. días
de marzo metio Amat de Vancin ... un quintal et medio de

1 El estanfort era blanco o teñido en diferentes colore~, catre
otros, azul y escarlata ( BouRQUl!LOT, Foires de Cltampagne, I, 230).
2 Sin embargo, en documentos de Arras del siglo XIV (sin indicación de año), que traen EsPINAS y P1RBNNE, eo el Recueil citado antes,
pág. 5, nota 2, aparece el estanfort: «Que nulz couretiers ne soit si
hardis qu'il accate estanffort, ne saye, oe biffe, oe cambrisien, qu'il ne
le face veir as espincheurs• (Il, 184). «Qui couvretures d'estanfort
veult faire, si le face de 25 aunes de long au plus, et de 16 lb. de poix
au maios secque as liches• (Arras, siglo XIV) I, 224) .
3
También se adhiere a esta explicación RouN, Documenfs drajs

XIII• siecle, pág. 67.

�UNOS ARANCBLES DE ADUANAS DEL SIGI O Xlll

354

estanno, que fué preciado el quintal .L. mrs.» (Libro de la
casa de Sane/za IV, fol. 23 r). «Carrega de stagno, .u. sol.
et .vn. dr.» (Lezda de 1221, Capmany, II, 4). «Pro quintale
de ferre et de stagno ... quatuor den.» (Lezda de Tamarit,
1243, Capmany, II, 17) 1 • «El quintal del estanno [valga]
ocho mrs.» (Cortes de Jerez, 1268, I, 64). Sus usos: «Mando
fer a Apelles, om,¡igenes d'estanno» (Alex. O., copla 1904).
«En las eglesias pobres, donde no podiesen haber tales calices (de oro o plata], bien los pueden haber de estaño&gt; (Partida 1, edic. cit., I, 182). «Dos vinageras, una de cobre z otra
de estano&gt; (lnvent. Cat. Salam. de 127 5, RBAM, VII, 17 5).
«Buenas sartas de estaño ... Seys anillos de estaño» (J. Ruiz,
coplas 1003 y 1036).
FACHA (pág. 13 1). - «El rey traía· una facha que le decían
facho, de acero muy templado» (Conq. Uftram., pág. 26o).
«Destrales e fachas, segures e Cachones» (Fernán González, copla 64). Fac/za procede del germ. lzapja, a través del fr. /zaclle,
y la/· inicial se debe a la /z., como en Jonia y otros casos;
tratamiento análogo tienen las aspiradas iniciales del árabe
(véase M. Pida!, Cantar de Mio Cid, I, 17 4).
FALCÓN (pág. 13 12) . - El «falcón neblí», «señor et príncipe de las aues de la cac;;a», según el canciller Ayala (véase
arriba, pág. 19) 2 • «Los falcones neblís crían et nac;;en en la
Alta Alemania... ; otrosí en :Noruega et en Pruc;;a, et de ally los
compran los mercadores... et tráenlos a Brujas ... et dellos traen
en España a los reyes et a los señores que lo encomiendan a
los mercadores, quando allá van a Brujas et gelos traen» (Aves
de ca;a, pág. 16) 8 • «Que falcón borni prima et mudado et
lebrero que non vala más de .XII. mr.» (Cortes de Sevilla, 1252,
pág. 133) '· «Falcón bahari prima que cac;;are, el meior que

1

t

355

AMÉRICO CASTRO

non vala más de .vm. mr.» (lbíd., pág. 134). «Falcón primera sacre que non cac;;are, que non vala más de .xY. mr. el
meion (lbíd., pág. 134). «Falcón bahari torc;;uello que cac;;are, .I. mr. el meion (fbíd.). «Mando que ac;;or, nin falcón nin
gauilán que le rton tomen yaciendo sobre los huevos, nin fazi~ndo su nido nin mientre que touiere fijos o hueuos» (lbíd.,
pag. 133). «A Corrado, falconero del rey, que iba a Cuenca a
la muda con un falcón, - en Valladolid, .L. mrs.» (Libro de
la casa de Sancho IV, fol. 56 v). «Ningún ombre non debe
toyller perdiz ad aztor ni a falcón» (Fuero de Navarra, págin~ 117). «Venadores nin cazadores non deben ser los clérigos ...
nin deben haber azores, nin falcones nin canes para cazar&gt;
(Partida I, edic. cit., I, 285).
FEUrnLLA (pág. 12 3). - No poseo otro ejemplo de esta
forma; la e por i ante -iello (no -illo) hace pensar que la pronunciación fuese yafettilfa 1, pues de otro modo se comprende mal la disimilación de la í de* fibella ante -ié. Lo corriente es ftuiella: «~landa el rey que todos clérigos de su casa ...
nin trayan c;;apatos a cuerda nin de fiuiella» (Cortes de Valladolid, 1258, I, 55). «.v. capas que tienen fiuiellas de plata grandes doradas• (l1lvent. Cat. Tol. de 1254 a 1261, AHN, 987 B,
fol. 90 r). «De .xrr.ª de fiuiellas 2 , .1. dinero&gt; (Fuero de Zorita, edic. cit., 410). «Dos cintas de seda verde, con las fiuiellas
et los cabos de plata» (lnvent. Cat. To!. de 1273, Bibl. Nac.,
ms. 31022, fols. 188-193). «Como correa con fiuiella llega
los pannos al omne que la cinne» (Prim. Cró11. Gral., página 664). «[Los obispos] non deben traer bronchas nin cintas
con fibiellas doradas» (Partida I, edic. cit., I, 224). La forma
siuiella del Alexandre (copla 105) podría no ser errata por
fiuiella, si realmente el mirandés sibefla existe (REWb, 3276);
pero resulta extraño que la J- haya dado s- en lugar de c(ast. cibiella, sant. cebifla). Desde luego no es admisible que
l\Ieyer-Lübke en el REWb, 3276, para las formas hispánicas

Véase artículo Cobre.
Comp.: cEl rrey de todas nos las aues.es el falcón oriol» (Calila,

edic. Alemany, pág. 139).
1 Véanse además págs. 38, 40, 113, y para su precio, 45. Para la historia de la caza con halcón en el siglo xm, J. MANUEL, Caza, pág. 43.
' Anales de la Junta para Ampliación de Estudios, III.

1 Como aparece ya en el Corvac/10, pág.
bulario, fols. 78 y 46¡.
2
Ureña imprime por erratafunellas.

124.

A.

DE PALl!NCJA,

Voca-

�AMÉRICO CASTRO

con c-, piense en cruce con su bula; la alternancia de/y c- es bastante conocida (Rom., XXIX, 342; RFE, I, 182.
Dato sobre la importación : «Este día metio al regno Sancho
de Studiello.. . .xn. millares de fiuilletas, .xx. mrs.» (Libro de
la casa de Sancho IV, fol. 17 r).

OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL
AM~RICO CASTRO.

(Continuará.)

EN AMÉRICA
Sería tiempo ya de ·a cometer trabajos de conjunto sobre
el español de América. Los materiales abundan en la literatura, tanto la popular como la culta de temas populares, y
en obras de filología o de gramática, especialmente bajo la
forma de diccionarios de regionalismos 1 • Entretanto, creo
oportuno anotar unas cuantas observaciones preliminares.
l. ZoNAS DIALECTALES.-En cualquier estudio sobre el castellano de América debe comenzarse por abandonar, siquiera
1 Véanse las indicaciones bibliográficas del CoNDE DE LA VrÑAzA, Éiblioteca histórica de la filología castellana, Madrid, 18931 págs. 911 a 930;
R. LENZ, Diccionario etimolefjico de voces chilenas derivadas de lenguas
indi/enas americanas, Santiago de Chile, 1905-1910, págs. 58 a 90; C. CARROLL MARDEN1 N otes for a bibliograplty of American Spanis/1, en el
tomo lI de los Studies in ltono1· of A. Marshall Elliott (hacia 1911), y
M. DE ToRo G1sBERT1 Americanismos, París, s. a. (bacía 1912), págs. 169219. Los principales Vocabularios allí mencionados son los de S. A. Lafone Quevedo (Argentina); Ciro Bayo (Argentina y Bolivia); D. Granada (Argentina y Uruguay); M. L. Amunátegui, A. Echeverría y Reyes
y Z. Rodríguez (Chile); :Juan de Arona y R Palma (Perú); C. R. Tobar
(Ecuador); R. Uribe Uribe (Colombia); B. Rivodó (Venezuela); C. Gagini (Costa Rica); A. Membreño (Honduras); (l.. Batres Jáuregui (Guatemala); J. García lcazbalceta, E. Mendoza y C. A. Robelo (México), y
J. M. i\1acías y E. Picbardo (Cuba). Entre los posteriores de que tengo
•noticia se cuentan los de T. Garzón y L. Segovia para la Argentina
(cfr. M. DE ToRo G1sB11RT, Los nuevos derroteros del idioma, París, 1918),
de A. Malaret para Puerto Rico ( Diccionario de provincialismos de Puerto
_ Rico, 1917) y de A. Zayas y Alfonso para las palabras indígenas de las
Antillas (Lexicografía antillana, Habana, 1914).
TOMO VIII.
25

�OBS1&gt;RVACIOSES SO~RB EL S'iPAÑOL EN A:IIÉRICA

359

PEDRO BENllÍQUEZ URBÑA

temporalmente, las afirmaciones muy generales: toda genera1
lización corre peligro de ser falsa. Diferencias de clima , diferencias de población, contactos con diversas lenguas indígenas, diversos grados de cultura, mayor o menor aislamiento,
han producido o fomentado diferenciaciones en la fonética y
3
en la morfología 2 , en el vocabulario y en la sintaxis • Ante
1 La influencia del clima, tan difícil de distinguir, por lo general,
parece manifestarse en el siguiente caso : en la República mexicana
es fácil observar diferencias fonéticas, unidas a gran semejanza de
vocabulario, entre la ciudad de México, situada en tierra /da, a más
de 2.000 metros sobre el ni vel del mar, y e l puerto de Veracruz,
en la tierra caliente. En la capital, las consonantes se pronuncian con
gran precisión y aun minuciosidad, en cualquier posición que estén
-así, el difícil grupo ti, con ele sorda, del idioma náhuatl, en palabras
como Tlatla11q11i, Citlaltépetl, Popocatépetl, tlaco, tlacuache (otras veces
clacuac/10)-; las vocales son breves, y las inacentuadas tienden a perder,;e: bloques para apuntes&gt; blocs pr'ap11nts; vitjesito &gt; viejsit"; presioso &gt; psioso; pase usté &gt; pas-sté; en Veracruz, la vocal recobra - al
menos en gran parte - su plenitud española, y en cambio la consonante en fin de silaba y en otras posiciones, verbigracia, la de interyocálica, tiende a debilitarse, si bien no tanto como en las Antillas,
donde el vulgo acostumbra -según su propia expresión - •comerse
las letras•. Es probable que en toda América haya parecidas diferencias de fonética entre las tierras bajas y las tierras altas (cfr. R. J.
CuERVO, Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano, sexta edición,
Parls, 1914 §§ 746,749, 751 1 758 1 771 y 7761 y R. ~h.slNDEZ ProAL, }',{a1
nual de Gramática /dstór ica espa,iola, cuarta edición, Madrid, 1918, página 85, nota): las tierras altas parecen propender, verbigracia, a conservar la ese en fin de sílaba y la de intervocálica; las tierras bajas tienden a la pérdida de ese y ~- En la Sierra del Perú, según se me informa, se tiende a hacer breves las vocales, como en la altiplanicie de

México.
t Véanse más adelante los datos sobre la conjugación.
s Ejemplo: en las Antillas, en Venezuela y en Colombia se emplea
el que adverbial a la francesa en lugar de do~, cuan.Jo, como, etc.: allí
es que está; entonces fué que lo llizo; así es que se hace; por eso es q11e vo_v
(cfr. R. J. Cuxavo, Apuntaciones críticas,§ 460: el fenómeno me parece
francamente popular, y no debido a influencia francesa, porque lo he
encontrado en lugares donde se lee muy poco y donde hace cincuenta
años llegaban muy pocos libros traducidos del francés); pero en México no existe semejante ero pleo del que. Tampoco existe en México el
uso de donde como equivalente del c/ie:; francés, uso frecuente en el

1.anta diversidad fracasa una de las generalizaciones más frecuentes : el andalucismo de América; tal andalucismo, donde
existe - es sobre todo en las tierras bajas - , puede estimarse
.como desarrollo paralelo y no necesariamente como influen•cia del Sur de España 1 •
Norte de España, en las Antillas, Colombia, Costa Rica, Perú y Chile:
para esos casos, en la Argentina se emplean las frases adverbiales en
Jo de, a lo de, etc. En cambio, la generalización sobre el loísmo de
América, el empleo sistemático de /o como acusati\•o masculino, sí
p!l1'ece justa (cfr. R . J. CuKRvo, Los casos encllticos y proclíticos del pron omb,e de tercera persona en castellano, en Romanía, 1895 1 XXIV, 108,
109, 230 y 235, y notas a la Gramática de Bello, edición de París, 1916,
nota 121, y R. LaNz, La oración y su.s partes, ~Iadrid, 1920, § 52); el le
.acusativo de la lengua escrita y aun del habla culta, nace siempre
de imitación literaria donde be podido observarlo. El antiguo dativo ge
sobrevive entre los campesinos del Sur de la República dominicana, con pronunciación de jota moderna, en frases como ge lo doy,
ge lo digo.
1 La idea del andalucismo se insinúa, de seguro por simple inadvertencia, aun donde menos se la espera; por ejemplo: «propia de
Andalucía, y por lo tanto de América•, en R. M1rnÍ:NDEZ ProAL, Gramdtica liistórica, pág. 87 (bastarla suprimir el e por lo tanto•). R. J. CuERVO
me parece representar la opinión justa, apoyada en buenos datos:
ctoda la Península dió su contingente a la población de América• (El
castellano en América, en el Bulletin Hispanique, 1901, III, 41 - 42; yéanse ad~roás Ap11ntaciones eríticas, § 996 de la sexta edición, y prólogo a
la qumta). F. HANSSKN, en su Gramátt'ca lzistórica de la le11g11a castellana, Halle, 1913, se limita (pág. 3) a decir que «el lenguaje popular
de América se parece en muchas particularidades al sermo rusticus
de España, y especialmente al andaluz•. Igualmente T. NAVARRO ToMÁS, Manual~ pro1111nciación española, Madrid, 1918: «En líneas generales, la pronunciación hispanoamericana se parece más a la andaluza
que a la de las demás regiones españolas.• R. LENZ, en sus Beitrtige
zur Kenntnis ~ A111erillanospa11isclzen (Zeitscl,rift für romanisclze Philologie, 1893, XVII, 189), opina que los colonizadores procedlan de
todas las provincias de España, lo cual hubo de producir una especie de nivelación lingül.rtica ( ceine sprachliche Ausgleichung• ); pero
en e1 primero de los EnsaJOS jilold.Jicos americanos (Anales de la Universidad de Cllile, 1894, LlL'CXIX, 113 a 132) hace concesiones a la
noción muy divulgada, pero no probada, de que en la colonización
predominaron los extremeños y los andaluces. A las pruebas aduci-das por R. J. Cuervo creo útil agregar una que está al alcance de

�PEDRO HENRÍQUBZ UREÑA

Provisionalmente roe arriesgo a distinguir en la Américaespañola cinco zonas principales: primera, la que comprendelas regiones bilingües del Sur y Sudoeste de los Estados Unidos, México y las Repúblicas de la América Central; segunda,
las tres Antillas españolas (Cuba, Puerto Rico y la República.
dominicana, la antigua parte española de Santo Domingo),
la costa y los llanos de Venezuela y probablemente la porción,
septentrional de Colombia; tercera, la región andina de V enezuela, el interior y la costa occidental de Colombia, el Ecuador, el Perú, la mayor parte de Bolivia y tal vez el Norte deChile; cuarta, la mayor parte de Chile; quinta, la Argentina,
el Uruguay, el Paraguay y tal vez parte del Sudeste de Bolivia. El carácter de cada una de las cinco zonas se debe a la
proximidad geográfica de las regiones que las componen, los.
lazos políticos y culturales que las unieron durante la dominación española y el contacto con una lengua indígena principal (I, náhuatl; 2, lucayo; 3, quechua; 4, araucano; 5, guaraní). El elemento distintivo entre dichas zonas está, sobre
todo, en el vocabulario; en el aspecto fonético, ninguna zona
me parece completamente uniforme 1 .
Dentro de cada zona hay luego, subdivisiones. Así, en la
primera, la zona mexicana, habría que distinguir, cuando me-•

todos: recórrase la lista de los españoles más conocidos que pasaron
a América durante los primeros cincuenta años de la conquista, Y se
verá que los andaluces y extremeños suman menos que los nativos
de otras regiones de Espa1'ía, especialmente de las dos Castillas. La
proporción exacta en que cada región española contribuyó a formar
la población de América podría determinarse mediante el examen delos registros de naves en el Archivo de Indias; tarea que no sería
demasiado larga y sí fecunda en resultados. Interesante ensayo es el
de RrcARco·RoJAS, Et idioma de los conquistadores, capítulo VI del primer tomo de su Historia de la literatura argentina, Buenos Aires, 1918;.
sería útil reunir mayor cantidad de materiales.
1 De estas zonas conozco personalmente las dos primeras; de las
demás conozco grao número de individuos. Al contrario de lo que
sugiero para la América española, en el inglés de los Estados Unidos.
la división en tres zonas (Nordeste, Sudeste y Oeste) se basa en diferencias fonéticas principalmente.

OBSERVACIONES SOBRE

8L

KSPAÑOL EN AMÉRICA

nos, seis regiones: el territorio hispánico de los Estados Unidos, donde la lengua ha sufrido curiosas transformaciones fonéticas; el Norte de la República mexicana; la altiplanicie del
,Centro, donde se halla la ciudad de México, región que, como
Castilla en España, da al conjunto su carácter fundamental,
derivado en parte de la influencia del náhuatl, el idioma de
los aztecas; las tierras calientes de la costa oriental, en particular V eracruz y Tabasco; la península de Yucatán, donde
-ejerce influencia el maya; y la América Central, comenzando
,en el Estado mexicano de Chiapas, que antiguamente formó
parte de Guatemala. Y todavía es probable que la América
Cent¡al se subdivida en regiones diversas.
II. LENGUA CRIOLLA. - Como el castellano convive con los
idiomas indígenas en muchos países de América - y por lo
menos en uno, el Paraguay, se halla todavía en inferioridad
numérica - , son frecuentes los casos de mezcla de lenguas 1 •
A veces estas mezclas llegan a constituir dialectos intermedios: tal el hispano-náhuatl de Nicaragua, el cual se remonta
quizás al siglo xvr, y ha servido, sobre todo, como liniua franca
entre tribus indias de la América Central 2 • En el Sudoeste
hispánico de los Estados Unidos comienzan a notarse mezclas
con el inglés 8 •
La única lengua criolla que el castellano ha producido en
1 Como ejemplos de mezcla entre el castellano y lenguas indígenas
&lt;le la América del Sur, véanse Cantos populares amedca11os, recogidos
por Cmo BAYO en la Rerme Hispanique, 1906, XV, 805 (romance de Bolivia); Paraguay native poetry, recogida por R. ScHULLER en el Jou1·nal of American Folk-lore, 1913 1 XXVI, 338-350, y Folk-lore araucano,
recogido por ToMÁs GuEvARA en los Anales de la Universidad de Ckile,
1910, CXXVII.
2
Véase Tite Güegüence, a comedy ballet in tite Nahuatt-Spanish diaJect of Nicaragua, con traducción y estudio de D.G. Brinton, Brinton's
Library of Aboriginal American Literature, vol. 111, Filadelfia, 1885.
Sobre la lengua del Güegüence hay un estudio, poco satisfactorio, de
A.M. ELUOTT, Tlze Nahuatl-Spanis/1 dialect of Nicaragua, en el American Journal of Pkilology, 1884, V.
3
Cfr. A. M. EsPrnosA, Speech mixture in New Mexico, en Tke Pacific
Ouan in ltistory, New-York, 1917, págs. 408-428.

�OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL EN AMÚ.ICA
PEDRO

BENRfQUEZ

UREÑA

el Nuevo ~lundo bajo la influencia de la raza negra es el papiamento, y existe, no en regiones de la América propiamente
llamada española, cino entre la gente de color de las islas de
Curazao, Oruba y Buen Aire, holandesas desde 1634. La gente
culta habla a menudo tres idiomas: castellano, inglés y holandés, y aun los escribe literariamente; así el poeta J. S. Corssen 1 . Addison Van Narne, en su artículo Contributions I&lt;&gt;
Creole Grammar 2, menos conocido de lo que merece, hace
observaciones interesantes al respecto: «Sorprende a frimera
vista descubrir que, si bien el criollo francés está muy extendido, no hay lenguaje criollo en las islas españolas: Cuba, Santo
Domingo, Puerto Rico, ).largarita 3; pero la diferencia en la proporción numérica de las dos razas, africana y europea, nos da
la explicación: los blancos predominan sobre los negros.&gt;
En seguida Van Name cita y extracta observaciones del
dominicano Esteban Pichardo, autor del primer libro sobre
regionalismos de América; según él, los negros nacidos en
África y llevados a Cuba mutilaban y corrompían el español;
pero sus descendientes nacidos en la isla Jo hablaban bien,
«como los blancos del país, de su nacimiento o vecindad&gt; '.
Y agrega el escritor norteamericano:
«El criollo español se halla solamente en la isla de Curazao
1 Cfr. C. CARROLL l\lARDEN, Notes for a bióliograpl1y of American
Spanis/1, págs. 289-290.
2
En ),1s Transaclions of tlze American P/1ilolgicaJ Associatúm corres•
pondientes a los años 1869· 1870, vol. I, Hartford, 187 1, págs. 124- 125.
El estudio de Vah Name sobre el papiamento de Curazao (págs. 149
a 159) es más completo que el de F. A. CoELHO, Os dialectos romanicos
ou neolatinos en A/rica, Asia e America, en el Bolelim da Soci'edade Geograpltica de Lisboa, 1880, págs. 174-177.
3
Isla cercana a la costa septentrional de la América del Sur; pertenece a Venezuela.
' EsTEBAN P1cHARDO, Diccionario provincial, casi 1·azonado de r,oces y
frases cubanas, cuarta edición, Habana, 1875, pág. x. La primera edición se publicó en 1836. Como precursor del escritor dominicano debe
citarse al español Antonio de Alcedo, que incluyó un vocabulario de
palabras americanas en su Diccionario geogrdjico-/iistdrico de las Indias
occidentales, Madrid, 1¡89.

•

y sus dependencias, Oruba y Buen Aire, que fueron colonizadas por España, pe!"o desde hace más de dos siglos están
en poder de los holandeses. Este aislamiento respecto de la
lengua madre es probable que haya influído en el desenvolvimiento de la criolla, puesto que en Surinam, bajo condiciones
algo parecidas, hallamos el único criollo inglés que merece
tal nombre. La abundancia y la plenitud de las vocales españolas, en comparación con las del francés, al dar a las sílabas
una estructura más semejante a la de las lenguas africanas,
hace más fácil la adquisición del castellano y pudo resultar
menos favorable a la formación de una lengua criolla, así como
el hecho del que el inglés esté ya de por sí tan acriollado en
1
su gramática, ha impedido mayores avances en tal dirección» .
1 W. l\Ieyer-Lübke atribuye a Santo Domingo y a la isla de Trinidad, equivocadamente, dialecto negro-español (en la Introduccidn al
estudio de la lingüt'stica romance, Heidelberg, 1901, § 17 de la traducción española de Américo Castro, l\Iadrid, 1914, y en el artículo Die
romanisclun Sprachen, pág. 449 del volumen Die romanischen Literaturen und Spraclun, de la colección Die Kullur der Gegenwart, Berl!n
y Leipzig, 1909; para otros datos geográficos incompletos o erróneos
en las obras de l\Ieyer-Lübke, al tratar de la distribución geográfica
del español, véanse la G,-amdtica de las lenguas romances, I, § 4 1 y el
artículo Romance languages en la Enciclopedia Britdnica, undécima edición, tomo XXll, 510). He combatido el error en mi artículo La lengua
de Santo Domingo en la Revista de Libros, 1919, Ill; precisamente el
español de la República dominicana, tanto el popular como el culto,
se aparta de sus orígenes europeos mucho menos que el de otros
países de América. Véase, por ejemplo, esta opinión con que tropiezo
al azar: cEs tan claro y castizo el lenguaje que usa la autora (Cleopatra Cordiviola, argentina) que más bien parece de Colombia, de Santo
Domingo o de Cuba que de la República del Plata.• (ENRIQUE GAv
CALBÓ, Cuba Contempordnea, 1919, XIX, 211.) Compárense además
ÜTTo ScaosNa1ca, Santo Domingo, Nueva York, 1918, págs. 172-173
-aunque contiene errores en materia lingüística como c:n otras materias, es uno de los pocos libros que hablan del castellano en aquel
país-, y el Diccionario provincial de Pichardo, que trae muchas referencias a la patria del autor.
El error de l\leyer-Lübke pudo nacer de interpretar mal Jo que
dice G. B.usT, Die spanische Spraclte, en la primera edición del primer
tomo del Grundriss de Gróber (Estrasburgo, 1888). Dice Baist, des-

�PBDRO RBNRÍQUBZ URBÑA

ill.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LOS FENÓMENOS FONÉTI·

cos. - Como es de suponer, el castellano de América se ha
estudiado de modo incompleto, hasta ahora, en el orden de
la fonética 1 • Abundan las generalizaciones inexactas o vagas :
pués de hablar del castellano en la mayor parte de América: cEndlich
hat sich auf mehreren der früher beherrschten Antillen unter den
Negern die spanische Sprache erhalten, so in S . Domingo, Trinidad,
Curacao... • Como se ve, Baist no dice que el español haya degenerado
en aquellas islas, aunque bien pudo afirmarlo respecto de Curazao;
su equivocación consistía en separar a la República dominicana, independiente desde 1821, de las otras cunabbangigen Kolonien• de que
habla antes, y considerar curiosa la persistencia del español allí, «entre
los negros•, como si los blancos del país hablaran otra lengua ni allí
se hubiera. hablado nunca otra que la española desde que desaparecieron las indígenas. Tal vez Baist no disti'llguía claramente entre las
dos naciones de la isla: la República dominicana, el Santo Domingo
español, y la República de Haití, el antiguo Saint Domingue de los
franceses, donde se habla principalmente criollo francés. De todos
modos, en la segunda edición del primer tomo del Grundriss (Estrasburgo, 1904-1906), Baist persiste en separar a Santo Domingo de las
otras Repúblicas hispánicas; pero ya no lirµita a los negros el español
que allí se habla: cEndlich hat sicb auf mebreren der früber beberrscbten Antillen die spaniscbe Spracbe erhalten, in S. Domingo,
unter den Negern in Trinidad, Curacao ... •
El español de Trinidad se conserva normal, a diferencia del de
Curazao. La isla fué española desde fines del siglo xv basta 1797, en
que pasó a manos de Inglaterra; a fines del siglo xvrn recibió mucha
inmigración de las Antillas francesas. El francés, sobre todo el patois
antillano, llegó a predominar (véase ANTHONY TaoLLOPB, Tite West Indies and the Spanish Main, Londres, 1859, cap. XIV). Hoy, según la
Enciclopedia británica, undécima edición, artículo T,-inidad, «se habla
inglés en las ciudades y en algunos distritos rurales; pero en el Norte,
y generalmente donde se cultiva el cacao, predomina elpatois francés,
y en varios distritos se usa todavía el español&gt;.
1 Corno contribuciones de valor pueden citarse: R. J. CuxRvo, Apun:taciones críti¡._as, cap. X; R. LBNZ en los Beitrtige mencion_ados antes
y en los Cltilenische Studien, publicados en Pltonetiscl1e Studien, , 892 y
1893, V-VI; C. URROLL MAR.oxN, The Phonology of tke Spanis/1 dialect in
Mexico City, en las Pub!ications of tite Modern Language Association of
America, 1896, XI (trabajo juvenil del distinguido hispanista; no exento de imperfecciones, pero muy útil); E. C. HILLS, New Mexican Spa.nish, en las Publications of the Modern Languag e Association of Ameri-

OBSERVACIONES SOBRB BL BSPAÑOL BN AMÉRICA

las más conocidas se refieren al debilitamiento de la de y a la
desaparición de la elle y de la zeta. Ilustraré lo que digo con
unos cuantos ejemplos de las dificultades que ofrecerá el determinar la extensión geográfica de cada fenómeno fonético.
I. La D . - Es sabido que la de intervocálica o en posición final se debilita y aun se. pierde en muchos lugares de
América, como en la mayor parte de España - no sólo en An dalucía-; pero el fenómeno no es general 1; así, en las altiplanicies del Ecuador y parte de Colombia se conserva la de en
las terminaciones -ado, -ada; igual cosa ocurre con frecuencia
en la altiplanicie mexicana. Es verdad que, según Marden y
&lt;_:::arreño 2, en la ciudad de México es usual la caída de la de,
no entre cualesquiera vocales, sino solamente entre a-o y a-a;
pero estas observaciones son incompletas. He vivido ocho
años en aquella ciudad, y si bien la pérdida de la de no es
desconocida, puedo asegurar que no sólo en la clase culta,
sino en gran parte de la clase baja, es frecuente el fenómeno
contrario : el reforzar la de de tal manera, que hasta se oye a
veces como doble: andaddo, paradda. En el 7ournal of American Folk-lore hay buen número de transcripciones de cuentos populares mexicanos recogidos en diversos lugares de la
altiplanicie 3 ; en todas invariablemente se transcribe la de intervocálica como sonido que subsiste (colorado, asadura, lado,
espantado, casada, engaiia.do, nada, marúw), a pesar de que
con frecuencia se procura recoger las peculiaridades más
salientes de la pronunciación; v. gr.: servieta, orita (ahorita),
ca, 1906, XXI, y A. M. EsPINOSA, Studiu in New Mexican Spanish, en
la Revue de Dialectologie Romane, 1909, I (trabajo metódico riquísimo
en datos).
1 R. MBNÉNDBZ PIDAL, Grmnática histórica, § 35, 4.
2 C. C. MARDBN, The Phonology ... of Mexico City, §§ 8, 23 y 39, y
A. M. CARREÑO, Et habla popular de México, en la Revista de la Facultad de Letras y Ciencias de la Habana, 1916, XXIII, 28.
' Journal of American Folk-lore, tomo XXV, 1912, F. Boas, materiales recogidos cerca de la capital; tomo XXVII, 1914,J. Alden Mason,
materiales del Estado de Jalisco; tomo XXVIII, 1915, P. Radin, materiales del Estado de Oaxaca; tomo XXXI, 1918, E. M. Gómez Maillefert, materiales de Teotihuacán, cerca de la capital.

�PEDRO BENRÍQUEZ

UREÑA

J•él (y él), oyía, mimcha, tengasté (tenga usted), petrolio, patrás;
miabía (me había), ·mia dejado, trajites, ricordar (despertar),
yia (y ya), dijieron, todito los días. Y lo más significativo es
que Marden mismo, al transcribir cuatro cuentos mexicanos
con la pronunciación popular, escribe siempre -ado, -ada, Y
nunca -ao, ni -au, ni -á: ti as burlado; no l'eclzo nada; sentado

debajo di un ár!Jol tejiendo una rede; va empesar a cáir granisada... 1 .
2. La G. - La pérdida de la ge, que en España ocurre a
veces delante de u 2 , en América tiene formas diversas, dentro
d e áreas limitadas.
Según Espinosa, la pérdida de la ge intervocálica es frecuente en el castellano de Nuevo México: luego&gt; lueo, me
gusta&gt; me usta; hay, en cambio, prótesis o epéntesis de la
ge delante d e ue (hueso&gt; gweso) y en reemplazo de be (buey&gt;
gwey), o para evitar hiatos (yo o tú&gt; yo go tú) 3 •
Según Van Name, en el papiamento de Curazao la ge desaparece cuando va seguida de los diptongos ua, uo: agua&gt; awa;
su desaparición ocurre, además, al comienzo de palabra: guardar&gt; wardá; y en las palabras que comienzan con el diptongo ue, la ge prosté tica, frecuente en español, no llega a surgir :

huevo &gt; webit 4 •
Some Mexican versions o/ ¡Brer Rabbit• stories, en Modern Language Notes, 1896, XI.
2
Cfr. T. NAVARRO ToMÁS, Pronunciación española,§ 129, y V. GARCÍA DE DmGO, Elementos de Gramática !1istórica castellana, Durgos, 1914,
pág. 25. Véase también la Revista de Filología Espa,1ola, 1914, 1, 101, Y
t

1920, VII, 396.

s A.M. EsPINOSA, Studies ..., §§ 97, 114 1 11 8, 123 1 131 1 137, 140, 166,
8 y 24 5. El fenómeno contrario también ocurre: kuevo&gt;buebo, véase§ 124. - E. C. H1LLS, New .Afexican Spanisk, págs. 720 y 723. Véase
también C. C. l\11.RDRN, reseña del trabajo de Espino~a, en Modern
Language Notes, 1911 1 XXVI, 157.
, A. VAN NAME, Contributions..., pág. 1 s1 : • Gu before a ando loses
the g; e. g. awa (agua), wa,·da (guardar) ... Initial h is dealt _with qu_ite
after the cockney fashiou. Refore the diphtbong ue, where in Spamsb
it is strongly aspirated L!], in Creole, as also in tbe Cuban, it is silent;
thus webu (huevo), wem (hueso), werfamt (huerfano).• C. C. MARDEN, The
1 1

OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL EN AMÉRICA
Según Lenz, en el habla popular de Chile no hay ge delante de los diptongos que comienzan con u, excepto cuando
precede ene (un hueso&gt; U l) gweso); influjo probable de la falta
de ge en el araucan•o o mapuche y en el quechua, las dos principales lenguas indígenas que se hablaron en el país. Otra
alteración de la ge en Chile consiste en pasar a ye (guerra&gt;
yerra); en la posición intervocálica desaparece una que otra
vez (laguna&gt; !aúna) 1 .
En la ciudad de México hay corrientes encontradas en la
pronunciación de la ge delante de los diptongos que comienzan con u 2 • Por un lado, en las clases populares domina la
influencia del náhuatl, favorable a la supresión de la ge, que no
existía en la lengua indígena (agua&gt; awa, antiguo&gt; antiwo,
Guadalupe&gt; Wadalupe; compárense las palabras de origen indio, como Chihuahua = Clziwawa, cacalzuafe=cacawate); por
otro lado, en las clases cultas se impone en :nayor o menor
grado la infl11encia española, favorable a la ge, que así se ha int roducido en muchas palabras indias, como aguacate (popular
awacate), guajolote (pop. wajolote). Conozco mexicanos que al
Pltonology of. .. Me.r:ico City, § 48, infiere de ahí que ta¡nbién en Cuba se
da el fenómeno guarda&gt;warda; pero no es así, y lo único que Van

Name quiso indicar - partiendo del error de creer que en castellano
debe aspirarse la l1aclte- es que en Cuba no se pronuncia la de huevo,
ltueso. A la verdad, en Cuba como en todas las Antillas, el habla popular tiende a las formas gwa, gwe, gwi aun en palabras que admiten
otra pronunciación. Véanse en el Diccionario provincial de Picbardo
palabras como anacagüita, cacagual, guacal (los mexicanos escriben
actualmente /maca!), guacamol (Costa Rica huacamol, México guacamole), guaco, guaclrlnango (en México a menudo huachinango o huauclzinango), gua/aca (tal vez etimológicamente igual a Oaxaca, que los
mexicanos cultos pronuncian a veces con cuatro sílabas : O-a-ja-ca),
0

guano, güero.
1 R. LK~z, Beitriige..., págs. 192, 204 y 209, y especialmente Diccio11aric etimolójicc..., págs. 92 a 95, y Cltilenisclu Studien, V, 161-162.
2 Cfr. C. C. MARDEN, The Pltonology ..., §§ 27, 48, 52, 78 84, 85, 103
1
y 106 (exposición no muy clara); J. GARclA lcAZBALCETA, Vocabulario de
me.xicanis11tQS, México, 1899, artículos guaca11tQ/e, guacamote, grtackinango, guaje, guajolote, guamúchil, guaraclu, güero, y A. M. CARREiío, El habla popular de zl1éxico, págs. 20 y 25 .

�OBSBRVACI0,1111S SOBRE BL ESPAÑOL EN AMÉRICA
PEDRO HBNRfQUEZ URBÑA

aprender inglés han de esforzarse para no decir Gwashington,
gwater. Pero la pronunciación culta y la popular llegan a ponerse de acuerdo respecto de los diptongos ue, ui: en palabras
de origen indio la ge no existe (ahuehuete= awewete, huepil =
wepil, c/ziquihztite=chiquiwite, Ahuizote=Awisote); en palabras españolas la ge es frecuente : gweso, gwebo, gzvero, y aun
cirgwela, agwelo, gwey.
La prótesis o epéntesis de la ge delante de u, especialmente delante del diptongo ue, es común en el habla popular
de otras regiones de América: las Antillas, Colombia, el Río
de la Plata 1 .
3. La LL.-Es corriente afirmar que en América - como
en Andalucía y en gran parte de Castilla la Nueva, incluyendo Madrid - , la elle española se ha convertido en ye; pero en
Colombia, a excepción de la parte septentrional (Antioquía y.
costa del Atlántico), subsiste la elle. Igualmente en Chile, excep•
tuado el centro, y en gran parte del Perú 2 • Se me asegura que
también subsiste en la provincia de Corrientes, de la República Argentina.
4. La Y. - La ye que pasa o se aproxima al sonido de j
francesa, es característica de la pronunciación argentina y uruguaya; ccnvendría fijar sus límites geográficos 3 • En México

R. J. CuERVO, -Apuntaciones cdticas, § 766; F. M. PAGE, Remarks on
tite gauclto and ltis dialect, en Modern Language Notes, 1893, VIII, 23 (el
1

artículo está plagado de errores, pero los ejemplos son aprovechables);
A. M. ELLIOTT, The Naliuatl-Spanish dialect o.f Nicaragua, págs. 60 y 62;
J. M. DmIGO, El !1abla popular al través de la literatura cubana, en la Revista de la Facultad de L etras y Ciencias de la Habana, 1915, XX, 70, 71,
8oy81 (trabajo hecho con criterio puramente ortográfico). Cfr. H. Scau.CHARDT, Die Cantes flamencos, en Zeitschrift fa1· romanisclze Philologie,
1881, V, 312; A . R. GoN&lt;;ALV.l!S V1ANNA, reseña de los Études de p!ionétique spagnole de F. M. Josselyn, en la Revru Hispanique, 1906, XV, 855;
R. MENÉND'EZ PmA.L, Gramdtica llistrfrica, pág. 94, y V. GARCÍA oE DrnGo,

Elementos ..., pág. 25.
Cfr. R. J. CuEavo, Apuntaciones criticas, § 758, y R. LsNz, Beitrii2
ge... , págs. 195, 210 y 2II; C/1ilenische Studien, V, 275, y VI, 31, y Diccionario etimolójico, págs. 98-99.
Cfr. R. MENÉNDEZ PIDAL, Gram.dtica ll~stórica, pág. 92; F. M. PAGB,
3

existe también, en una región que comprende parte de los
Estados de Veracruz (.Orizaba y Córdoba), de Puebla y de
Oaxaca.
En otr~s regiones de la zona mexicana (principalmente
Nuevo México, Norte de México y Guatemala), como entre los
judíos españoles, se pierde en ocasiones la ye situada entre
do~ voc~les, cu:ndo una de las dos es i: gallina &gt; gayina &gt;
gazna, szlla &gt; sza, trillo &gt; tríu, servilleta &gt; servieta, y a veces
basta que una de las dos vocales sea e: ella &gt; ea, ello &gt; eu.
Pero el fenómeno se presenta con muy curiosas variaciones
no sólo en su distribución geográfica, sino en las formas que
toma en ca~a lu~ar. El caso contrario, la epéntesis de la ye,
se da también : oza &gt; oyía, traer &gt; trayer 1.
5. La J. - Hay diversos matices de jota en la América
española. Según parece, a menudo tiende a reducirse, como
en Andalucía, a una aspiración sorda, pronunciada con poca
fuerz~ 2 ; así en las Antillas. En la altiplanicie mejicana la jota
es mas fuerte que en las islas del Caribe, aunque no tanto
como en Castilla. La jota de Chile, el Perú y la Argentina
(dorsopostpalatal ante a, o, u, según Lenz) se acerca más aún
Re~arks on _t~e gaucho, pág. 23, y A. MoRBL-FATIO, reseña de las Ap1mtaczones crttzcas de Cuervo, en Romanía, 1 87 9 , VIII, 6 22 (dato de
G. _Maspero). - C. C. fliARoEN, Tire Pltonology..., § 59, dice que también
ex:ste en Centro-América, en la República del Sah:ador.
. E. C. HrLLs, Ne-di Mex ican Spanislz, pág. 719; A. l\f. EsPtNOSA, Stud'.es..., §§ 81, 97, 158 ~ 187; véanse también§§ 159 y 162 para las ocas10nales transformac10nes de ye en j inglesa (Jolm) o ea j francesa
(Jea~): En la costa del Perú no es desconocida la asimilación y desapan~1ón de laye(&lt; ll) cuando se halla en contacto con la vocal i:
ama':yo&gt;a~iarío; _asimilación que en el Río d.e la Plata y en parte de
Mé:'1co ha sido evitada por la transformación de laye en sonido semeJante a la j francesa, en la región andina desde Colombia ha~ta
el Perú por la conservación de la elle, y en las Antillas como a menudo en Andalucía, reforzando la ye y haciéndola pasa; de fricativa
a africada.
2 R. MENÉNl¡&gt;EZ PmAL, Gramática liistdrica, pág. 93; T. NAVARRO ToMÁs, Pronunciación espa1iola, § 134; F. HANSSBN, Gramdtica !tistórica,
§ 28, Y A. CASTRO, reseña de la obra de Hanssen, en la Revista de Filolog{a Espa/iola, 1914, 1, 1 o 1.

�370

PEDRO BRNRfQUli:l UREÑA

a la castellana; pero no parece que, como frecuentemente ocurre en España, pase nunca de fricativa. a vibrante 1 .
6. La H aspirada.-La supervivencia del sonido aspirado
procedente de efe latina, que hoy se encuentra - sobre todo
en Anda! u cía - confundido con la jota regional, no es igual
en toda la América española.
En la altiplanicie mexicana la supervivencia es incompleta,
en el Perú es nula y en Chile se reduce al verbo liuir 2 • Pero
en el habla campesina de las Antillas es frecuente-entre los
campesinos de Santo Domingo es constante, con raras excepciones-, y en otros países todavía se traP-sforma en lzaclze aspirada o jota regional la efe moderna: fino &gt; jino, difunto&gt; dijzmto, función&gt; jzmsión (Argentina), Yelipe, Yilomena (Nuevo
México), y aun ofrecer, jrente (Colombia) 5•
1 R. LENZ, Beitnige..., págs. 190 y 210; Chilenische Studim, VI, 29
y 30, y Ensayos filológicos americanos, págs. 120-121. Sobre j &gt; k en
Venezuela, véase G. M1LLARDET, reseña de la Pronunciación espaiwla de
Navarro Tomás, en el Bulletin Hispaniqut, 1921, XXIII, 74.
2 R. LENz, B eitréige..., págs. 190-191, y Ensayos..., pág. 127. La opinión deLenz es que la aspiración única de/mir debe explicarse por una
contaminación de huí con respecto a fttí &gt; !zui. - C. C. MARDEN (Tlu
Phonology ..., §§ 26 y 65) sólo registra, para México, halar, Myo, !zumo, y
casos defue&gt;luu,fui&gt;liui. A.M. CARREÑO, El habla popula,· de ltféxico, pág. 23, extiende más el fenómeno: !tablar, /iervir, hondo. Existe
en México la prqnunciación jie,ro, como en la Argentina, contra el
jierro de las Antillas. La desaparición de la jota o aspiración procedente de sonidos distintos de la efe latina (por ejemplo, /rache aspirada indígena) se observa en México en palabras como jobo (universal
en las Antillas)&gt; (h)obo, jenequén o jeniquén&gt; (h)enequén, pitajaya
{véase P1cHARDO, Diccionario provincial)&gt;pitaya (así en este octosílabo
de canción popular mexicana: ,«hermosa flor de pita ya•).
3
F. M. PAGE, Remarks tite gauc/JQ ..., pág. 23; A. M. EsPrnosA, Studies ..., §§ 121, 129,136,139,190 y 248; R. J. CuERVO, Apuntaciones críticas, §§ 754 y 77 5, y J. M. D1a1Go, Et habla popular al través de la literatura cubana, págs. 73 a 75.-Cfr. R. J. CuERVO, Disquisicioms sobre antigua ortografía y pronunciación castellanas, e n la Revue Hispanique, 1895,
JI, 66 a 68, y notas a la Gramática de Bello, nota I d¡! la edición de
París, 1916; H. ScaucHARDT, Die Cantes flamencos, págs. 30 5, 306, 314 Y
31 5; R. MKNifNDEZ Pmu, Gramática !tistórica, págs. 102-103; F. HANSSEN,
Gramática !tistórica, pág. 108; V. GARCÍA DE OmGo, Elementos ..., págs. 37

0B&gt;ERVACIONES

SOBRE

EL ESPAÑOL

EN

AMÉKICA

37 1

7. La N - La ene en final de palabra es velar en gran
parte de América (por ejemplo, en las Antillas y en el Perú),
como la ene castellana de cir¡co, mar¡ga, y así se dice comer¡,
andar¡, llfartír¡ naciór¡ (el fenómeno se da también en territorio
español), y aun car¡biar, ir¡pedir (que me parecen explicar las
grafías populares canbiar, inpedir). En gran parte de la altiplanicie mexicana, en Chile y en la Argentina la ene sigue generalmente las reglas de la pronunciación de Castilla 1.
8. La Ry la RR.-Convendría fijar lo$ límites geográficos
del sonido fricativo que se emplea como erre doble a lo largo
de la costa del Pacífico en la América del Sur (Chile y región
interandina de varios países); se extiende también a la Argeny 38 (notas interesantes), y A. CASTRO, reseña de la obra de Hanssen,
pág. 100. - Las principales palabras que se escriben (por la mayor
parte) con hacM, procedente o no de efe latina, y que los campesinos
de Santo Domingo, cerca de la ciudad capital, pronuncian con sonido
aspirado, son (haciendo omisión de la mayoría de las derivadas, como
habla, liablancMn): haba, habado, hablar, haca (siempre con aspiración,
aun en el habla culta, y escrito jaca), hacer, hacha (de cortar), hacho,
halar, hallar, hamaca (sin aspiración en el habla culta; pero: jamaquear), hambre, haragán, harto, harrear, harriero, hasta, hayaca (culto:
sin aspiración), haz, hebra, hechizo, heder, hembra, hendir (pero f'ehender; también rehendija), herir, hermoso (raro: comúnmente pierde
la aspiración), herver o hervir, hicaco (en culto: a veces sin aspiración), hico, hicotea (ídem íd.), hiel (pero también yet}, hierro, higa,
hígado, higo, higüera, hijo, hilvanar, hincar, hinchar, hinojo (raro),
hipato (siempre con aspiración, auu en el habla culta), hipo, ·hobacho
(siempre con aspiración), hobo (ídem), hocico, hogaza, hoguera, hojoto
(siempre con aspiración), holgar, hollín, honda, hondo, horca, hormiga, horno, horungar o hurungar, horro, hosco (pero también fosco},
ho,·ero (rara vez sin aspiracion, aun en el habla culta), hoyo, hozar,
huchar o ahuchar, huella (nunca gwella), huir, humo, hundir, huraco,
huraño, hurgar, hurón, hurtar, huso, hutía. En contra: sin aspiración,
harina, hebilla, hielo (o ye/o; pero en Costa Rica, se jiela), hojalda
(hojaldre; cfr. México: hojaldra), horma (de zapato). Curioso: bolle•
jo&gt; gollejo.
1 R. LENZ Beitrlige..., págs. 191 y 195; Chilenisclte Studi'en, VI, 162,
1
y Diccionariq, etimolrfjico, pág. 98; pero no es exacto atribuir la ene
velar a todo México; cfr. C. C. MARDRN, TlteP/1onology ..., §69.-Sobre
el fenómeno en España, véanse T. NAVARRO ToM1s, Pronunciación espa1fola, § 111 1 y A. R. GON'í,;ALVES VIANNA, reseña citada, pág. 855.

�OBSERVACIONES
372

tina. Espinosa descubre esta erre fricativa en Nuevo México, si
bien no en condiciones exactamente iguales a las que rigen
para la chilena, e indica otras variedades de ere y erre. Ni en
las Antillas ni en México he podido advertir, como sonido
usual, erre fricativa 1 •
La ere y la erre usuales de la pronunciación culta en las
Antillas son semejantes a las castellanas; pero en el habla popular sufren modificaciones diversas. Así, en Puerto Rico es
muy común la erre velar como la francesa (por ejemplo, en
carro, risa, honra); sonido raro en Cuba y rarísimo en Santo
Domingo. Y la ere en final de sílaba o de palabra puede:
a) Convertirse en un sonido relajado, intermedio entre ele
y ere, que representa indistintamente a la una o a la otra letra,
de tal modo que no hay diferenciación entre cardo y caldo,
arma y alma - según la persona, este sonido se inclina hacia
la ele o hacia la ere 2 •
b) Convertirse en una aspiración como la que sustituye
a la ese final en muchas regiones hispánicas: carne&gt; cahne,

comerlo&gt; comeltlo

SOBRB EL ESPAÑOL EN AMÉRICA

PEDRO HJINRfQUEZ URDA

6
•

1 R. MENÍ!NDEZ P10AL, Gramática ltistórica, págs. 89-90 (véase también la segunda edición, Madrid, 1905, págs. 65-66); R. LENZ, Beitriige..., pág. 210; Cltilenische Studien, V, 277-288, y VI, 18 1 y Diccionario
etimolójico, págs. 96-97¡ A.M. EsrmosA, Studies ..., § 110; C. C. MARDEN,
The Plwno/ogy..., §§ 58, 601 63 y 64 (persistencia de la e,re castellana
en México). - Cfr. T. NAVARRO TO?ds, Pronunciación espaiiola, § 117
(como fenómeno ocasional en España).
2 Compárese el fenómeno con los casos similares que traen R. J.
Cusavo, Apuntaciones críticas, pág. 749¡ R. LENz, Beitriige..., pág. 210,
y Chiienische Studim, V, 275 y 289-292; A. M. EsP1NOSA, Studies ...,
§§ 141 y 143¡ H. SceuceARDT, Die Cantes flamencos, pág. 316, y T. NAv.t.RRO Tm1Ás, Pronunciación española, pág. 92 1 nota. -Entre los negros
incompletamente hispanizados de Cuba era tendencia común convertir en ele cualquier ere: tiaiia (&lt;extraña), jem/Jla ( &lt; hem/J1•a), li/Jle,
tl;pa, pucl,dito, que/o(= quiero); véase J. l\l. DmIGo, El habla popular al
través de la literatura cubana, págs. 65, 74, 75, 76, 79 Y 80.
' Cfr. H. Sceucmaot, Die Cantes .flamencos, pág. 318; A.M. EsPINOSA,
Studies ..., § 144, y J. l\i. DmIGo, El !tabla popular al través de la litera•
tura cubana, pág. 78 (los escritores cubanos escriben generalmente ese:
casne, decislo; creo que quieren representar la ese reducida a aspiración).

373

c) Vocalizarse - al igual que la ele-, convirtiéndose en i:
porque&gt; poique, comer&gt; comei, sueldo&gt; sueido; fenómeno
poco extendido 1 •
á) Co~vertirs~ e_n un sonidol nasal, una ene alveolar relajada precedida casi siempre de una aspiración sorda; el fenóme~o ocurre particularmente cuando en la palabra hay otro
sonido nasal: comer &gt; coml11n, bañar &gt; bañá"n venir&gt; venl"n
virgen&gt; vi11r¡gen 2 •
'
'
e) Asimilarse a la consonante siguiente: cuerpo&gt; cueppo,
verde&gt; vedde, carga &gt; cagga, carne &gt; canne, Carmita &gt; Cammita, irse?' isse, andar vivo&gt; andab bibo, traerlo&gt; trael-lo ª·
1 Ocurre el fenómeno en la región de Santiago de los Caballeros
Norte de la RepúbEca Dominicana, y en otros Jugares del campo:
véanse e~tos versos de Juan Antonio Alix, poeta popular de Santiago
que publicaba en hojas sueltas:
Bien me lo dijo Isabei:
col) esos negros mañeses
no te vayas a metcL

[í.

e., haitianos]

Existe entre los jibaros de Puerto Rico. Cfr. C. C. MAR DEN, Tlie Phonology ..., § 63.-PICHARDO, Diccionario provincial, pág. x, lo observaba en
negros curros de la Habana y Matanzas. También Jo ponían en boca
de º:gros los escritores cubanos de hace medio siglo, como Cirilo
R. V1llaverde y José Victoriano Detancourt; véase J. M. DIRIGO, El
ltabfa popular ..., pág. 87.-EI cambio de ere o ele en i existe en Andaluc1a: lo he oido en S:villa. Cfr. H. ScaocBAKDT, Die Cantts flamencos, pág. 3'7· - En el inglés de Nueva York ocurre la transformación
de r en i; cfr. C. H. GRANDGENT, Afore notes on American pronunciation
en Modern Language Notes, 1891, VI, 460-461, y H. L. MENCKEN TI,;
Ame~ican L~nguage, Nueva York, 1919 1 pág. 158. lllencken lo atribuye
a la rnfluencia del Yiddislt, el dialecto alemán de los judíos.
2
Cotéjese con los datos de R. LENZ, Beitriige..., pág. 210, y H. ScauCBARDT, Die Cantes flamencos, pág. 310. - J. R. LóPEZ, en su articulo
La voz de los do111inica11os, en el diario El Tiempo, de Santo Domingo, 1919, atribuye a los dominicanos pronunciación nasal; pero exagera: la nasalidad abunda, pero no puede atribuirse, ni con mucho a
la mayoría de la población. Sobre la nasalidad en Nuevo México,
se A. M. EsPJNOSA, Studies..., §§ 20 a 34.
3
Este no es s ino uno de los casos en que la consonante en fin de
silaba s_e relaja- fenómeno constante en la pronunciación popular de
las Antillas, como desarrollo de una tendencia general del idioma _
TOMO VIII.
26

véa-

�374

PBDRO HENRfQUEZ UREÑA

J) Perderse (comer&gt; comé, porque&gt; poque); lo cual puede
ocurrir también con la ere intervocálica en unas cuantas palabras de uso muy frecuente (quiero&gt; quieo&gt; quió, fuera&gt;
fuea &gt; fua, comieron &gt; camión, parece &gt; paese) 1 .
9. La ese y sus afines.- a) «La s castellana es cóncava,
ápicoalveolar... Al Sur de la Península la s es convex~, d_o~soalveolau (la punta de la lengua se sitúa frente a los mc1s1vos
in ferio res) 2 • La ese hispanoamericana se clasifica con la del
Sur, hasta ahora. Pero, según Lenz, la ese del Perú es ápicoalveolar 3; no dice si la cara superior de la lengua toma forma
cóncava o convexa, aunque cabría suponer lo primero. Es probable que las eses de varios países de América no sean ni cóncavas ni convexas, sino planas. De todos modos, entre ellas se
observan muy varios matices; uno es, por ejemplo, la ese de
las Antillas - espe~ialmente la de Santo Domingo, en la cual
y se asimila a la consonante siguiente: pulpo&gt;puppo, esfera&gt;effera,
mismo &gt;mimmo. El resultado es en ocasioQes, sobre todo en el habl~
semiculta, una curiosa coincidencia con el italiano: acto&gt; atto, iu:m:rar &gt; ammirar, adepto&gt; adetto, eclipse&gt; eclisse. Cfr. R. LsNz, Be,trage..., pág. 210, y R. J. Cus&amp;vo, Apimtaciones criticas,§ 776.
1 Igualmente se pierde la ele final, corno en estos versos populares de hacia 1850, en la República dominicana:
Adviertan los de Ban.!
que en Azua no hacen macutos ...
Aquí no dicen jigul,
ni sá, btlM ni cordl¡
tampoco se dice mit ...

Una y otra pérdidas se dan en España y América; véase T. NAVARRO
TOMÁS Pronu11ciación española, pág. 92, nota, y R. J. CuERVO, Apuntaciones :riticas, § 771. Compárese además el vasto repertorio de eje~plos recogidos y clasificados· por K. P1ETscn, Zw· spanisclten ~ramma:tk,
en Modern Language Notes, 1911, XXVI.-Sobre la ausenoa de vanas
de estas modificaciones de la ere en la altiplanicie mexicana, véase
A. M. ÚRREÑo, Et /¡aóla popular de México, págs. 23 a 25. En C?sta
Rica, en Venezuela y en otros países se pierde la ere final de los mfinitivos con pronombre enclítico: decilo, llamase, manteneme.
2 R. MENÉNDEZ ProAL, Gramática histórica, pág. 88. Cfr. T. NAVARRO
ToMÁS, Pronunciación española,§ 108; A. R. GoNCALVES V1ANNA'. Étude de
p!tonologie portugaise, en Romanía, 1883, XII, 52-53, y reseña citada, página 853; A. CAsTRO, reseña citada, págs. 100-101.
3 R. LENZ, Cltilenisclie Studien, VI, 21-22.

OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL EN Ai\Il,,RICA

375

1a punta de la lengua se sitúa frente al nacimiento de los inci.sivos superiores, sin tocarlos 1 - ; otro, muy distinto, es la ese de
la ciudad de México, sonido prolongado en que la punta de la
lengua se apoya más o menos en los incisivos inferiores. Como
la fricación de la ese mexicana es muy larga, y además se pronuncia más o menos igual a principio y a fin de sílaba - sólo
desaparece en ocasiones, como en España, delante de ele o de
erre: todo los días, do reales-, se ha dicho que el habla de la
ciudad de México es «un mar de eses del cual emerge uno que
otro sonido». Cabe suponer que esta ese, cuyo timbre y longitud son distintos de los de cualquier otra que conozco, españolas o extranjeras, ha recibido el influjo de las consonantes
del náhuatl, idioma que no poseía la ese propiamente dicha,
pero sí c_uatro sonidos, dentales o palatales, afines a la ese, y
transcritos por los españoles del siglo xvr como f (1s), z (ds),
tz (que se pronuncia con los dientes cerrados) y x (slz); la;, tz
y r son ásperas, según Fr. Alonso de Molina, lo cual me parece indicar que son sordas 2 •
1

No me atrevo a hacer afirmaciones muy generales sobre la ese
de Santo Domingo, porque estoy fuera del país; pero una se11ora dominicana de setenta años, a quien consulto mientras escribo, me asegura que su ese es cóncava y la punta de la lengua se sitúa frente al
nacimiento de los incisivos superiores. Le falta, sin embargo, el timbre como de sh que los extranjeros perciben en la ese castellana. La
imp~esión que esta ese dominicana produce en un profesor manchego
.a quien he consultado, comparándola con la suya propia, es que la
lengua se sitúa más abajo y su contacto es más ligero que en la ese de
Castilla: el sonido resulta más sibilante. Son menos sibilantes, y se
acercan más al timbre castellano, como de sh, la ese de Chihuahua
(Norte de México), muy distinta de la que se oye en la capital de la
República, y de la costa central del Perú. Observo la primera, al escribir este artículo, en un joven norteamericano que aprendió el español en Chihuahua, donde residió desde los nueve hasta los diez y ocho
años de edad hablando inglés y castellano: su ese inglesa se apoya en
los incisivos inferiores; para su ese española, que es muy distinta, me
asegura que su lengua no torna forma cóncava ni convexa, sino que
permanece plana, con la punta frente al nacimiento de los incisivos
superiores, sin tocarlos.
2
«Silbaba las eses como un mexicano•, en la novela A fuego lento,

�376

PEDRO HE~RÍQUEZ

UREIÍA

b) El debilitamiento de la ese en fin de sílaba es comúo
en América en las tierras bajas: las Antillas, Venezuela, costa
septentrional de Colombia, Chile, la Argeqtina. En la zona
mexicana aparece en cuanto se desciende de la altiplanicie a
la costa oriental, a Veracruz, y crece en Tabasco; existe también en Nuevo México.
Pero la ese final se conserva no sólo en la altiplanicie mexicana, sin~ en el Perú, y p,robablemente persiste a lo largo delos Andes hasta Colombia 1 •
c) ¿Hasta qué punto ha suplantado la ese a la zeta y a la,
ce delante de e o i? Entre los indios del Cuzco (Perú), según
me ha dicho D. José de la Riva Agüero, se oye la zeta, con el
sonido castellano moderno, en palabras de uso muy común,
que representan el fondo antiguo de la lengua local: así los.
números cinco, diez, doce; y según D. Alejandro Azalde, entre
los indios de Cerro de Paseo (Sierra del Perú) se oye a veces.
diez, con zeta castellana moderna, sorda, y a veces diez, con
zeta antigua, sonora. En Santo Domingo creo percibir restos.
de la antigua f, que ya van perdiéndose, arrollados por la
ese: entre las personas de edad de la clase culta, y aun entredel cubano Emilio Bobadilla. - Sobre las consonantes del náhuatl,
véase Fr. Alonso de Molina, Arte mexicana, 1576, reimpresa en México, i886, págs. 61, 62, 67 y 68. - C. C. MARDEN, Tlze P~onology ..., § 42(véanse también §§ 88 y 90), hace notar la persistencia_ de_ la ese en
la ciudad de México, contra lo que ocurre en Veracruz, indicado por
F. S&amp;MELEDER en su artículo Das Spanisclte der Mexicaner, 1890. \V. M~yer-Lübke se equivoca, pues, al generalizar sobre el español de México diciendo que «la pérdida de la d, g, entre vocales, de s delante deconsonantes y en posifión final, se ha llevado más lejos que en el pals
de origen• (Enciclopedia Británica, XXII, 510; véa~e tambi~n la lntro~
ducción al estudio de ta lingüística romance, traducción espanola, § 213),
tal vez sea confusión entre México y Nuevo México. - Sobre la ese·
chilena y argentina, véase R. L1rnz, Beitriige..., págs. 209, 210 Y 2 12, Y
Chitenische Studien, V, 274-276, y VI, 19-22.
1 A. M. EsPlNOSA, Studies...., § 153; R. LENZ, Beitriige..., págs. 191
y 209; Chilenische Studien, V, 274 1 y Diccionario etimolójico, _p~g. 9_6;
R. J. Cuimvo, Apuntaciones críticas,§ 776; F. HANSSEN, Gramattca hi~·tórica, § 153 , y H. R. LANG, reseña del libro de Hanssen, en RomamcReview, 1911 1 págs. 335-336.

OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL l!N AMlfalCA

377

algunos jóvenes, se advierte que en las palabras donde hay
.zeta, y sobre todo ce delante de e o i (hacer, decir), pronuncian a veces una sibilante sorda más cercana a los dientes que
la ese del país y precedida como de una ligerísima te . .Debe
recordarse, además, que el sonido ts, de origen náhuatl, pero
modificado, se oye todavía en México, donde acostumbran
escribirlo tz: Atzcapotzalco, Yzintzzmtzan, Atziniba 1 • En cambio, no parece que exista en ninguna parte de América· el
ceceo a la manera andaluza, a pesar de su antigüedad comprobada 2 •
1 No lo registra C. C. MARDEN, Tl1e P/zonology ...; pero véase la cita
que hace de Eufernio Mendoza en el § 90: la tz indígena cha desaparecido casi por' completo para dar lugar a la z escrita, no pronunciada
sino comos; algunas veces en los diminutivos se cambia en c suave,
como en lvfexicattzingo, que se escribe y pronuncia Mexicalcingo•. Me
figuro que Mendoza quiso indicar la persistencia de ts (c), con te suave,
en -tzingo, como yo lo he oido pronunciar; de otro modo no se comprende que haga distinción entre ce y ese. Creo ver aquí otro problema: ¿persistió en México basta hace cincuenta años - cuando escribia Mendoza ( 1872) - una ligera distinción entre s y c (ts), como la
que creo advertir en Santo Domingo? Tal vez, y ello explicaría por
qué se oye decir de tarde en tarde, entre la gente semiculta del U)lO
y del otro pais, que la ce y la zeta no se pronuncian de igual manera,
aunque conceden que la zeta se pronuncia comúnmente como ese:
noción confusa, y al parecer absurda, pero que bien pudiera representar el residuo de una distinción fonética muy atenuada que acabó o
está acabando de perderse en nuestros días.
2
R. J. CuEavo, Disquisiciones sobre a;ztigua ortografía y pronunciación castellanas, pág. 41 (cita de Jiménez Patón, del año 1614 1 que distinguía entre el zezeo sevillano y el seseo valenciano). Bueno es recordar que en el castellano de las Provincias Vascongadas la imposición
de la zeta es cosa del siglo xIX; véase el interesante artículo de R. SÁNcaEZ MAZAS, La tragicomedia de ta «ese• y de la «ce•, en el diario de Madrid Et Sol, 7 de enero de 1921. Con relación a Extremadura, hay que
precaverse contra el error, común en escritores extranjeros que no
la han visitado, de suponer que allí se pronuncia la zeta como ese: la
unificación de los dos sonidos debe de existir sólo en la parte Sur de
la provincia de Badajoz; pero en el Norte de ella y en la provincia de
Cáceres se distinguen la ese y la zeta, y hay lugares donde se distinguen dos matices de ellas, sorda y sonora. Véase R. MENÉNDEZ P10AL,
Gramdtica histórica, pág. 97, nota.

�PEDRO HKNRÍQUBZ

URBÑA

d) Muy curiosa la nasalización (variable) de la ese final yadición (frecuente) de ene opaca en el Estado de Jalisco, de la.
República mexicana: sí, pzusn es la caricatura corriente del
habla vulgar de Guadalajara, capital del Estado 1 •
e) Se afirma generalmente que el sonido slz del náhuatl,.
representado' por los españoles del siglo xv1 con la grafía .x-,
se convirtió en la moderna jota, probablemente durante el
siglo XVII. Pero la regla tiene muchas excepciones: a veces, la.
slz del náhuatl se ha conservado, en el adverbio áxcan = áslzcan 2 y sus derivados axca y áxcale, y con menos persistencia.
en otras palabras, como ixtle, lxtapalapa; a veces se ha convertido en ese: xóclzitl &gt; súclzil, y a veces, por influencia de
la grafía x, se ha convertido en es en el habla culta (recuérdese la minuciosidad con que frecuentemente se pronuncian
las consonantes en la ciudad de México): Mixcoac = Miescoac.
Necara=Necacsa. La grafía x representa en el México actual
hasta cuatro sonidos : es, como en ortografía española normal;
s (Xochimilco=Soclzimilco, Taxco = Tasco), sh (áxcan-áshcan)
y j española moderna (México= Méjico, Xalapa = Yalapa,
Oaxaca = Oajaca) 9•
El sonido slz se conserva en otras partes en palabras de
origen "indio: en Nuevo México shupilote (México sopilote) y
muchas más (el sonido hasta penetra en palabras castellanas:
mosca&gt; moshca); en Yucatán, Xcalak = Slzcalak, y otras muchas de origen maya; en Guatemala, tapixcar = tapislzcar,
mixco=mislzco, cacaxte=cacaslzte 4 • En el papiamento de Cu-

OBSERVACIONES

SOBRE

EL IISPAÑOL l!N

ANÍ!RICA

379

razao el sonido sh surge por palatización de la ese seguida
de i: siete&gt; slzete, cielo= sielo &gt;slzelu, dulce= dulse &gt; dushi.
No creo que en Cuba se dé este fenómeno, como supone ~farden; en aquella isla sólo he oído la slz como relajación de
la ch: chico &gt; slzico 1 • En Chile -no existía la slz en el idioma
araucano, y, naturalmente, no quedan vestigios de la antigua .xespañola 2 • Fuera de América sí se han conservado, entre los
judíos españoles y en las Islas Filipinas, como en España en
regiones dialectales.
IV. EL PRONOMBRE «vos» Y LA CONJUGACIÓN.-En el habla
popular de gran parte de la América· española- no e-n toda
ella - el pronombre sujeto de segunda persona de plural, en
su forma elemental, vos, ha reemplazado al de segunda persona del singular, tú. Pero ni el pronombre objeto os ni el posesivo vuestro han sobrevivido, y en su lugar se emplean te y
tuyo, tu. El verbo oscila.. Los resultados son frases híbridas,
como «vos te guardáis tu dinero para vos solo » (posible en
Chile) y «vos te has guardado ese dinero tuyo para vos solo»
(posible en la Argentina). Pero, en general, el vulgo emplea
con exactitud el usted y las formas pronominales y verbales
que lo acompañan.
Las clases cultas emplean tú y usted; pero tanto las clases
cultas como las populares-en toda América-emplean el
ustedes como plural único de tú~ de vos, de usted o de cualquier combinación de ellos 8 • La conjugación se reduce, pues, a

dxcan.

Jl.fexican Spanish, págs. 707 y 722, y K. LENTZNl!R, Observations on tite
Spanish Language of Guatemala, en 1Wodern Language Notes, 1893,
Vlll, 84.
1 Cfr. A. VAN NAME, Contributio11s..., pág. 150, y C. C. MAKDRN, The
Phonology ..., § 37. Es posible que Van Name no baya querido incluir a
Cuba en el fenómeno si&gt; sh, sino solamente en los otros que menciona (ll &gt; y, z &gt; s, v = b). Véase A. M. EsPINOSA, Studies ..., § 163.
2
R. LsNz, Ensayos jitolójicos americancs, pág. , 281 y Beit,-iige..•,
págs. 190 y 203.
3
La tendencia a emplear ustedes como plural único no es desco-

C. C. MARDKN, Tite Plumology..., § 37 1 sólo registra slwco, shunde,
s!toma; véanse además§§ 88 a 91.
4
Cfr. A.M. ESPINOSA, Studies..., §§ 151 1 165 y 166; E. C. H1us, Neu,

nocida en España (Andalucía, Cataluñ~); pero no ha llegado al completo desarrollo que en América; véase R. J. CuERvo, Apuntaciones criticas, § 333. Una que otra vez ocurren confusiones como se vais (se

1 C. C. l\iAaoKN, The Plzmwlogy ..., § 69, y A. M. CARREÑO, El habla
poputa,- de Méjico, pág. 47. En Madrid he oído-como fenómeno limi-

tado a muy pocos individuos - una forma de nasalización de la ese
final, pero muy distinta de la que se observa en el Estado de Jalisco; la
nasalización mexicana podcia representarse burdamente como fJUtssn
(la ese es muy larga, nasalizada, y la ene es alveolar o dental, pero a
veces falta); la madrileña es pueh.
2 Cfr. J. GARcfA lcAzBALCKTA, Vocabulario de mexicanismos, artículo
3

�PBDRO HBNIÚQUBZ URBÑA

cinco formas: la conjugación popular (en una parte de América) posee solamente las que corresponden ayo, vos, él, nosotros, ellos; la conjugación culta (fuera de la literatura), sólo
las correspondientes ayo, tú, él, nosotros, ellos. La popular se
asemeja a la del inglés en que ha desaparecido el tlzou; pero
el tú penetra en el habla popular de uno que otro de los
países, y añade confusiones a las ya existentes 1 •
A veces se dice que en las regiones donde se emplea el
vos, las formas verbales de la segunda persona del plural han
desterrado a las del singular; pero no hay tal: conviven con
ellas, repartiéndose el dominio de los_di versos tiempos de la
conjugación 2 •
A) En la Argentina y el Uruguay se emplean, con el sujeto vos, tres tipos de formas verbales:
I} Las del singular.
2) Las del plural, coincidiendo unas veces con las normales del castellano de hoy (reís, vivís), y otras con las arcaicas
en que faltaba la i de los modernos diptongos de la última
sílaba (pensás, querés) o la de final (mirá, poné, decí).
3) Formas ambiguas, que pueden considerarse, bien como
formas simplificadas del plural (estabas=estabais), bien como
van+ os vais; véase El patinillo, de los Quintero) y -oeisos acomodando
(por idos acomodando; véase F. ºARAUJO, Recherclzes sur la phonetique
es_pagnole, en Plwnetiscke Studien, 1893-1894, VII, 39).
1 Así he podido observarlo en el habla familiar de estudiantes
argentinos: alternan -oos podés y vos puedes, vos pensás y vos piensas.
Según parece, estas confusiones no se extienden al habla campesina
ea el Río de la Plata; pero si, por ejemplo, ea Venezuela.
2
Procuro dar en seguida una descripción y comparación de las
formas verbales de la segunda persona del plural en las principales
regiones de -ooseo, porque todas las que conozco son incompletas, sobre todo en lo que atañe a establecer las diferencias fundamentales
entre diversos países. Como alusiones al voseo de la Argentina, véanse,
entre muchas, C,ao BAYo, Vocabulario de provincialismos argentinos y
boli-oianos, en la Revue Hispaniq1te, 1906, XlV, articulo vos, y JuAN B. SBL·
VA, EJ castellano en América, en la Re'llista de la Unhursidad de Buenos
Aires, 1905, IV, 201-202. Pero aun serfa útil recoger todas las variantes que ofrecen en los di versos países los verbos más erráticos: ha/Jer, ser, ir, ver, estar, dar, hacer, decir, sa/Jer, reir, venir, oír.

OBSBRVACIONIIS SOBRB BL ESPAÑOL

EN

AlollfRICA

formas del singular, porque lo son en la lengua culta (estabas,
estarías, estuvieras) o en la lengua popular de regiones que
no usan el vos: mirastes, estuvistes 1 .
Así, en el lenguaje popular ríoplatense, el presente de indicativo emplea las formas arcaicas del plural en los verbos
terminados en -ar, -er: vos tomás, vos tenés, vos sos 2 ; las formas normales modernas del plural en los verbos terminados
en -ir: vos reís; en unos cuantos verbos, las formas son ambiguas: vos das, vas, estás, ves, y en el verbo lzaber la forma es
la del singular: vos Izas. El pretérito perfecto emplea formas
ambiguas: tomastes, vivistes, o pasa francamente a las formas
del singular: tomaste, viviste; es posible que existan además
las formas tomates, vivites, co_nocidas en gran parte de América, pero no hallo ejemplos de ellas. Son ambiguas las formas del pretérito imperfecto: tomabas, tenías, vivías, y las del
condicional: tomarías. El futuro de indicativo, por influencia
natural del presente de lzaber, usa las formas del singular:
vos tomarás, tendrás, vivirás. El presente de subjuntivo usa
generalmente las formas arcaicas del plural: tomés, tengás,
vivás; las usa ambiguas en dar y estar: des, estés, y a veces
pasa al singular: rías, seas, veas. El imperfecto de subjuntivo
emplea formas ambiguas: tomaras, tuvieras, vivieras. No hallo
ejemplos de las otras dos terminaciones del subjuntivo (-ses
y -res); es de suponer que si existen y no han sido enteramente suplantadas por la de -ras, emplearán las formas ambiguas. El imperativo usa las formas simplificadas del plural:
t01ná, tené, viví; en unos cuantos verbos, las formas ambiguas:
da, está, sé, ve (de ver). Ejemplos:
- ¿Y qué querés recibir
- Vos sos un gaucho matrero.
si no has dentrao en la lista?
- Vos matastes un moreno.
- Más porrudo serás vos.
(José Heraández, Martfn Fierro.)
1 Cfr. R. J. CuBRvo, Las segundas personas de plural en la conjugación
castellana, en Romania, 1893, XXU, y R. l\ÚNÉNDBZ PmAL, Gramática
histórica, § 107.
1 Pero recuérdese el tú sos de Juan del Encina y Lucas F ernández.
Cfr. R. J. CuEavo, Las segundas personas..., pág. 73, y Apuntaciones criticas, § 295.

�OBSERVACIONES SOBRB EL ESPAÑOL BN AMáRICA

PEDRO HENRÍQUEZ URBKA

¿Te querés callar, condenao? ¿No ves que vas a despertar a m'hijo
el dotor?... Dejá esa pobre criatura ... Pero vos... lo estás echando a
perder... Ponéte serio... l\Iirá que te pego...
(Florencio Sánchez, M'hi.fo el dotor.)

¿Diaónde ese lujo sacás?
(Estanislao del Campo, Fausto.)
Libr.íme, amén, de Merlín ...
Dormite, hijo, dormite,
... que no te metás conmigo...
si no te dormís ...
(Cantos populares americanos, recogidos por Ciro Bayo.)
- Percanta que me amuraste ...
... que vos eras mi alegría ...
... me bago ilusión que volvés...
... como si estuvieras vos...
- ¿Te acordás, milonguita? Vos eras...
(Letras de tangos argentinos.)
Hacélo que pase... ¡Mentís! Es a vos que estás con la fuente ...
(l\Iartín Gil, La guitarra y los doctores.)
¿Sos vos, Francisco?...
¿Conocés el paraje? ...
Castigá entonces...
Bueno, andá...
(Hugo Wast,.La casa~ los cuervos.)
Te la vi'enseñar paquete consolés con ella... ¿Con qué te apedaste
anoche? Avisá si has echao raíces en la cama . . ¡Dame el pañuelo!...
¿Vos también hablás paraguay?...
(Javier de Viana, Gurí.)
Tomá tu lata, vos... Che, me andás reculando latas. Dende hoy
estás trasquilando carneros y risién me das. Ya te vide cuando fiste
a tomar agua y llevabas cuatro vellones... Ya me tenés caliente... Bueno, dí [imperativo de dir]; pero ya sabés, no me volvás sin él... ¡Vos
por aquí, Abrilojo! ¡Qué diablos habrás comido!. .. ¡Porque pa pelarte
a vos!... ¡No siás popasao!...
(Manuel Bernárdez, El desruite.)
Ponéme pronto, hija, esos parches ... Llenáme la mesa de sebo...
¿No ves? Ya gotiaste encima del paño... Y vos, gallina crespa, ¿de qué
te rc!s?... Pues tomá para que te rias todo el dla ... Si te hicieras respetar... No te hagás el desentendido... Acercáte y verás ... ¿Tas sordo?
Deci... ¿Encargaste el generito rosa?... No, no me mirés con esos ojos...
¿Por qué iue tratás de usted y con tanto respeto?...
(Florencio Sánchez, Barranca abajo.)
Sí, ven!... Tené paciencia... Que me veas vestida... ¿Y vos vas?...
¿Sabés? ¿Y ahora me llevarás a paseo?... No te enojés... No te metás, no
seas bárbaro...

(Florencio Sáncbez, Los muertos. )

La conjugación popular chilena es distinta de la ríoplatense, y le dan carácter propio y peculiar las desinencias
en -í. El presente de indicativo emplea generalmente las formas normales modernas para los verbos en -ar (tomáis, cantáis) y en -ir (vivís, decís) y para ser (sois), pero a veces osc_ila
hacia las formas arcaicas o ambiguas, como en el Río de la
Plata: vos te empeiiás, estás lunático vos 1 ; y las formas de los
verbos en -er son iguales a las de los verbos en -ir, fenómeno
que se conoce también en el habla popular de Castilla y Aragón: tmis, querís, lzabís 2 • La forma Izas, empero, parece subsistir también. El pretérito perfecto emplea comúnmente las
formas del singular: tomaste, tuviste, viviste. El imperfecto y
el condiciona! emplean tormas ambiguas: t01nabas, tenías, tomarías; igual cosa ocurre con el imperfecto de subjuntivo:
tomaras, vivieras. El futuro de indicativo es enteramente nuevo, formado sobre el presente popular de haber (ltabís): tomaris, vivirís. El presente de subjuntivo, para los verbos en -er
y en -ir, es normal : tengáis, viváis; pero el de los verbos ~n
-ar termina en -ís, caso que se da igualmente en Aragón :
B)

'\

1 Antonio Orrego, citado por HANSSE:-1, Gramática histórica, ~ 493¡
aunque la cita de Hanssen trae empeñas, estimo que debe de ser errata por empeñds. - Por su parte, la Argentina a veces oscila hacia las
formas que predominan en Chile; véase este cantar de la provincia
rle Córdoba: cAqui me tenis sintao, \ pesaroso y afligío, 1y el mal que
me hais hecho \ lo bey sentío.•
' Cfr. R. J. Cu11Rvo1 Et castellano en América, pág. 50. En Chile los
verbos de la segunda conjugación han llegado a imitar a los de la terce•
ra hasta en la primera persona de plural del presente: temmos, comimos,
por tenemos, comemos. Otra forma curiosa en Chile es el regresivo yo
luy (presente de haber), arcaísmo, o bien reflujo de soy, doy, voy, estoy.
Cfr. R. MsN!iNDBZ PrnAL, Gramática histó1·ica, págs. 241 -242; F. HANSss111 Gramática histórica, §§ 219 y 2301 y especialmente K. P1sTsca,
Zur spaniscl1en Grammatik, en Zeitschrift für romanische Philologie,
1911 1 XXXV, 174- 177.

�OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL l!N AMÉRICA

PEDRO HENRfQUl!Z URBÑA

¿Querís que te !o cuente otra vez?... Pásate p'al otro lao... Andá.
p'ajuera y güelve ligerito; no te demorís mucho porqu'es muy bonito ... Cuéntameló... Ñublao, ¿por qué sois tan malo que tapáis el
sol?... Preguntáselo... ¿Por qué hicistes al hombre?... Andavéte... Arreglám'er capachito.. .

tomís, juguís, llevís. El imperativo oscila entre las formas del
singular (ven, oye) y las del plural (tomá, vení, oyí); entre
éstas, las que debieran terminar en -é (coméj suelen terminar
en -í: comí 1 •
Ejemplos sacados de trozos de literatura popular :

(Ramón A. La val, Cuentos chilenos de nunca acabar)

Métele como queráis ... Muy engallado venís... Y ea Alarcón ballarís ! la horma de tu zapato... Puesto que sois Salomón j y tenis güenas
potencias, 1 a todo lo que pregunte I me has de dar cabal respuesta...
Pero cuenta que no seáis ! la suela de mi zapato ... Pe~o me habís
de decir... Óyeme, amigo Alarcón ... Si ea gol verme pretendiste, 1 buen
Alarcón, te engañaste... Bájate de las estrellas, 1 deja los cielos en
paz, 1 no te metáis con la luna... Aquí teaís mi sombrero, 1 díme...
Agora, contéstamé... decí... Has hablado una herejía... ¿no sabís?... ¿Por
qué an,1áis el espantajo I y luego te espantáis délr... Pregúntame vos
agora I y verís si te reculo ... Contestáme... ¿Querís, arribano, ver?...
(Curioso : Si tú ponís la escalera ...)
(Daniel Barros Grez, Los palladot-es.)
t R. LENZ, Zur spanisch-amerikanisclzen Formenlehre, en Zeitschrift
für ,·omanische Phi/ologie, 1891, XV, describe en parte la conjugación
chilena. Como era de esperar, el primero ea llamar la atención sobre
sus peculiaridades, con el propósito de corregirlas, fué BELLO, Gramdtica de la lengua castellana (1847), cap. XIII, y antes ea las Advertendas sobre el uso de la lengua castellana (1834). Juzgando por la literatura popular impresa (por ejemplo, R. A. LAvAL, Orat:iones populares,
ensalmos y conjnros chilenos, en los Anales de la Universidad de Chil1,
1910, CXXVI; R. LENZ, Sobrr. la poesía popular impresa en Santiago de
C/t.ile, en los Anales, 19191 CXLIII, 571), pudiera creerse que el tú penetra en las -clases populares y produce confusiones con el vos; pero
donde ocurren esas confusiones es en las clases semicultas; ya BELLO, Advertencias..., denunciaba errores como vos eres, mira tú. La literatura popular, cuando se escribe, sufre el influjo de la semicultura;
pero el ·habla de las clases bajas desconoce esas confusiones, según
Lenz. Adviértase que el voseo del Río de la Plata, cuando se escribe,
se atiene generalmente a fórmulas estrictas; en los dramas de Floren.cío Sánchez el empleo del tú o del vos define con exactitud la situación social y la cultura del personaje. Pero en la realidad el voseo abunda en el habla familiar de las clases cultas de la Argentina y el Uruguay, alternando coa el tuteo-el .cual se considera de rigor al escribir
cartas-, y es en esas clases donde se observan confusiones frecuentes
-en el empleo de las formas verbales: según antes indiqué, se oyen a
la vez vos pensás y vos piensas, vos podés y vos puedes.

I

1•

CJ La conjugación popular de Colombia se acerca más a
la ríoplatense que a la chilena; así, en el presente de indicativo ofrece tomás, tenés, salís, sos; el pretérito perfecto, tomastes, salistes, o bien, tomates, salites; el imperfecto, tomabas, salías; el condicional, tomarías; el presente de subjuntivo, tomés,
salgás; el imperfecto, tomaras, salieras; el imperativo, tomá?
tené, salí, í. La principal diferencia estriba en el futuro de indicativo, que no termina en -ás, ni en -ís como el de Chile, sino
en -és (tomarés, podrés), y presupone la forma popular habés
como presente de haber, la cual no encuentro registrada, sin
embargo. De las indicaciones de Cuervo se infiere que las clases semicultas tratan de usar las formas en -ais, -eis de los dos.
pre~entes y del pretérito, y al hacerlo incurren en formas curiosas: ereis, amaisteis, cantaisteis, háyais, váyais, véais, séais_
Igualmente registra Cuervo, para el presente, formas como
tenís, habís, que, según él, se emplean en la mayor parte de
América, hasta en la Argentina 2 •
D) Centro-América tiene conjugación parecida a la de
Colombia : su futuro termina generalmente en -és, pero también puede terminar en -ás. La forma habés (presente de indicativo de haber) se halla en Nicaragua; pero también existen
has y habís. Las vacilaciones del pretérito son evidentes :
coexisten -astes, aste y -ates, -istes, -iste e -ites.
Anales de la Universidad de Chile, 1909, CXXV.
La conjugación colombiana puede reconstruirse mediante las
indicaciones dispersas de R. J. CUERVO en diferentes trabajos suyos:
Apimtaciones críticas,§§ 291,295,296,297,298,312,332 y 334 (véanse
también las ediciones anteriores y la reseña que de la segunda hizo
A. MoREL-FATro en Romanía, VIII, 622); El castellano en Amtrica, páginas 45, 50 y 51, y Las segundas personas..., pág. 96.
1

2

�PEDRO HENRfQUEZ UREÑA

OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL EN AMÉt.UCA

Ejemplos centroamericanos:
- Ja, ja, ja. - ¿De qué te ris?...
- ¿Bos biste eso? - Yo lo bide...
- B9s cantás !~ que quedrás ...
- ¿Conque crés que los milagros
los hasen los santos? - Creo.
Pos estás equibocao ...
-¡Sabés quién?-No. -Pos oyí...

jueras templando... Añidfla... Regina, sacáte pa los músicos ... ¿Ves,
Concho? Pa que viás... Y vos podías estar en lo que estás... ¿Vos tam bién dijiste que a ocho?... Niiía, vos parecés una madre de poró. ¿Por
qué te has de encaprichar?... No repasás tus lecciones o te negás a
hacerme los mandados, no salís... No salís, porque ya oíste ... ¿Sabés
qué parecías?...
(Manuel González Zeledón, Costa Rica) 1 •

- Caotáte La P,mameña ...
- ¡Aodá trélo [traedloJ vos,pasma.
- Calláte, no seás raspao... [da!. ..
- Bos tal bes no te acordás
porque estabas rematao...
-¿Habís bisto el Día del Juicio?...

Anda vete... Estáte quedito ... Alzá la pierna y lambé ... ¿Volverés
por más?... ¿Querés que te lo cuente otra vez?... Andá pronto... Veníte
vos ... Confonnáte vos...
(Alberto Membreño, Hondure1]ismos) 2•

(Aquileo Echeverría, Costa Rica, Concher{as.)
... Acabátelo de jarlar - le dije a la esposa.
(Joaquín García Monge, Costa Rica, Filadeljo el primero.)

Vení ayudáme... ¿Qué hacés allí?... Aquí estás vos... ya verés ... ¿Qué
has hecho con mi nana? ... Ora te vas... Vendémela... Volverés otra vez
a tu ser... Ve vos, muchacho, ya est~s tamaño de grande y no sabés
hacer nada... Querláte vos abajo ... Cuando ya hayás comido bastantes ... ¿Ya comites bastantes?... Vos sí que sos listo... Me dejás atrás ...
(Adrián Recinos, Cuentos populares de Guatemala) 3•

Agorita mesmo te redarás, gu sos cristiano, gu sos_judío...
(Ricardo F ernáodez Guardia, Costa Rica, Un alma.)
¿Sabés que me marcho? Hora mesmo te vas apiaodo esa sotana ...
Si no habís de ser un buen Padre no te ordenás... ¿Vos· venís de San
José?... ¡Ves qué vaina! ... Vos tenés la culpa... Mirá, Merceditas, aprendé a amarrate esos justanes... ¿Ya te coafesastes?... Teoés que confesar que sos muy dejada... ¿Pus no dicen que ya despreciastes a Cirilo?... No me repliqués... Oyí que ruido... Andá, no seas tonto... Vos ves
que yo soy buen católico...
Date preso, conmigo no jugás... Matálo, Venao, matá a ese bandido... Te morís si te meniás... Reodíte ... Veníte, Venao, ya te enc;/\Jsaste... Supe que te habías estorrentao ... ¿Ónde te metiste? ... Buscálo
vos a ver si lo encootrás ... Sabé que tenés dos mil pesos de premio
por lo que habís hecho... Andá vete... Onde ves alguna sena! te volvés
corriendo...
(Luis Dobles Segreda, Costa Rica) 1•
Oíio pidiendo su trago ... Ya sabés que comprarnos en el canasto y
vas echando en el saco que dejás onde don Pepe... Aadá vos a ver qué
preparan y date ligero ... Vos ve a ver cómo te las compooés ... Entreteoélo... Andá decíselo... ¿Ahí estabas, crespa?... No siás desconsiderno... ¿Pero vos ves que yo ao la tengo? ¡No seás tonto!. .. A mí no me
tratés de cochino, porque vos sos ~n jaranero... ¡No seás chancho! No .
viste... Corré, trete [= traed-te] un diez de ajonjolí ... ¿Le echastescomioo al picadillo? ·Meoiá bien la mistela de leche... Apiáte la miel...
Oyí, Regioa... ¿Le dijistes de los cuetooes de luces?... Bueno sería que

1

L. DOBLES SEGREDA, Rosa mistica, Heredia, 1920, págs. 42 1 461 491
591 97, 1001 155, 156, 187, 235 y 236 1 y Por el amor de Dios, Heredia,
1918, págs. 34, 36, 37, 38, 39, 45, 49, 50, 52, 53, 55, 56 Y 79·

•

1 M. GoNzÁLEz ZELEDÓN, La propia, San José de Costa Rica, 1921,
passim. En las páginas 1191 121 y 130 puede verse yo en lugar de
mí, como pronombre terminal (uso conocido en Aragón y Valencia):
«Vos sabés que a yo no me va ni me viene... • «¿Y a yo se miolvid aba?... • Igualmente en L. DOBLES SEGREDA, Rosa mística, pág. 45: «¿Si
gusta bailar con yo?, Este empleo de yo se explica por ser mí el único
pronombre terminal distinto de su pronombre sujeto; los demás son
iguales: vos, a vos; él, a él; nosotros, a nosotros, etc. Pero mí coex:iste
con yo : cA mí no me trapé&gt; ('trapee'), Rosa mística, pág. 236.
2 A. MEMBREÑO, Hondurefiismos, tercera edición, México, 1912; véanse págs. 14, 181 491 57 1 801 167 y 168. En las páginas 167-168 anota estas
formas del verbo ser: vos sos, fuistes, serés, seas, sé, y estas del verbo
estimar: estimás, estimastes, estimarés.
3 Jounzal of American Folk-lore, 1918, XXXI; hay cuentos en tú y
cuentos en vos. -K. LENTZNER, en sus Observations on the Spanish language of Guatemala, da otros ejemplos, pero se confunde al querer
explicarlos. - En la Loga del Ni12o Dios, escrita en el castellano estropeado de los indios mangues de Nicaragua y publicada por R. ScHuLLER en Journal of American Folk-lore, 1914, XXVII, se hallan estas formas: habís, habéis, Izas, estás, dices,pasarás, vayas, tengás.-El Sr. D. Salomón de la Selva, escritor nicaragüense, me trasmite las siguientes
formas como usuales entre el vulgo de León, su ciudad natal : verbo
ser: sos,fuiste (variante:fuistesJ, e,·as, serás (variante rara: serés), seás
(variante rara: séas),fueras,fueses,fiteres, sé; verbo estar: estás, estuviste o estuvistes, estabas, estarás, estés, estuvieras, estuvieses, estuvieres,

�388

PEDRO HENlÚQUEZ

UREÑA

OBSERVACIONES

E)

No poseo elementos bastantes para describir las vicisitudes de la conjugación en el Ecuador ni en Venezuela; pero
parece que allí es mayor que en otras partes la confusión entre
las formas del plural y del singular :
¿Te habís caído a la !agua?... Y te habis mojao... Entonces lo que vos
tenés, cristiano, es que habís cogío frio, y ora er frio se te ha metío pa
dentro ... ¿Y bos que ices, Trenidá?... ¿Cómo te llamas bos, Pollo?... ¡Qué
años teoés?... ¡Y bos pa qué sevis?... Bos tacuerda ... Bos me has dicho...
A ver, bos, Colorao, ¡de qué partido eres bos?... Cánta bos, Domitila...
Firma vos por él...
(José Antonio Campos, Ecuador) 1•
Atenéte a que te deo
y no bágas diligencia...
Dices que sí me queréis.. .
Emprestáme tu rosario...
... DO te cases...
¡Ay! No me digáis adiós
cuando por la calle vais,
que parece que me dices

adiós para nunca más...
Peosás que por tus enojos
me derrito como cera;
más bonito habías de ser
pa que yo me derritiera...
Si no te casáis conmigo
dame mi piña, demonio ...
Me dijiste que eras firme ...

(Cantares populares de Venezuela)

2;.

estáte (dice DO haber oído nunca está, solo, como imperativo); verbo
dar: das, diste o distes, dabas, darás (variante rara: darés), des, dieras,
dieses (raro, y falta dieres), da; verbo ir: vas,.fuiste o fttistes, ibas, irás,
vayas, .fueras, .fueses (raro), ve¡ verbo ver: ves, viste o vistes, vías (variante: veías), verías, verás, vieras, vieses, vieres, ve; verbo decir: decís,
dijiste o dijistes, decías, dirías, dirás, dijieras, dijieses (raro), deci¡ verbo
reír: reís, reíste o reístes, reías, reirías, reirás (variante: rierás), rieras,
n'eses (raro), reí¡ verbo oír: oís, oíste u óiste (variantes: oístes u óistes),
oías, oirás, oirías, oyeras, oyeses (raro), oí u oyé (variantes: oyí, óye);
verbo hacer : hacés, lticiste o hicistes, hacías, harás, Izarías, lticieras, lticieses (raro), hacé (variante: haz), vePbo saber: sabes, supiste o supistes,
sabias, saberás o sabrás, saberías o sabrías, sepás, supieras, supieses
(raro), sabé¡ verbo venir: venís, veniste o viniste (variantes: venistes o
vinistes), venías, vendrás (variante: venirás), vendrías, vengas, vinieras,
vinieses (raro), vení; verbo salir: salís, saliste o salistes, salías, saldrás o
salirás, salgás, salieras, salieses (raro), salí; verbo haber: ltabés (variante: has), hubiste o hubütes (variantes: habiste o habistes), habías, haberás o habrás, haberlas o habrías, hayás, hubieras, hubieses (raro).
1
J. ANTONIO CAMPOS, Rayos catódicos y .fuegos .fatuos, Guayaquil,
1911, segunda edición, págs. 7, 8, 51, 62, 63, 86, 87 y 112.
2 Proben venezuelanischer Volksdichtungen, recogidas por A. ERNST
en Zeitschrift.fiir Etltno!ogie, XXI, 525-535.

SOBRE

EL ESPAÑOL

EN

AMÉRICA

Me pagaréis el pasaje cuando podáis. ¡Adiós! Y que encontréis
'buenos en Caracas a todos los tuyos 1•
(Pio Gil, El Cabito.)

v.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DEL «VOSEO». - No es raro
.tropezar con afirmaciones generales que atribuyen a toda la
América española el voseo o uso del pronombre vos y formas
verbales correspondientes _2 • Pero tales generalizaciones son
infundadas, porque más de la tercera parte de la población
de la América española igñora el uso del vos. El voseo existe
.en la mayor parte de la América del Sur 3, se extiende a
1
Ya listo para publicarse este trabajo, el escritor venezolano don
Humberto Tejero me comunica los datos siguientes: En la mayor
parte de Venezuela (la Costa y los Llanos) las clases cultas emplean
·solamente.el tú y el usted; el vos se halla relegado a las clases populares, que lo usan junto con el tú y en confusión con él: se pasa del
.tú al vos en una misma conversación, y las formas verbales son, de
preferencia, las de la segunda pertiona del plural. En la región de
'los Andes venezolanos (Estados de Táchira, Mérida y Trujillo) no se
usa el trí; se dialoga, en general, por medio del usted, y el vos se usa
.-de superiores a inferiores solamente, por ejemplo, el hacendado al
peón, el amo al criado, y en muchos casos se emplea como tratamieo·to despectivo. En Colombia, en la región andina próxima a Venezuela, ocurre lo mismo que en los Andes venezolanos.
2
Asf, no están debidamente limrtadas las afirmaciones de R. LENZ,
Diccionario etimolójico, pág. 16, y La oración y sus partes,§ 156¡ F. HANS· SEN, Gramdtica histórica, § 493, o W. MsYl!R-LUBKB, Gmmática, III,
§ 97, sobre pronombres; la explicación sobre las formas verbales, Gramdtica, II, § 130, está bien limitada a cla América del Sur», aunque no
--es exacto afirmar, sin limitaciones, que las formas del plural han reem •
plazado a las del singular.
s He-citado ejemplos de la Argentina, del Uruguay, de Chile, del
Ecuador, de Colombia y de Venezuela. CIRo BAYO, Vocabulario de proa-vincialismos, da a entender que se usa en Bolivia, por lo menos en el
Sudeste. R. LENZ, Zur spanisch-amerikanisclten Fonnenle!tre, págs. 518
y 519, lo observa en el Sur del Perú. Según mis informes, se extieo-de en el Mediodía peruano hasta Arequipa, y existe además en el
-extremo Norte (Piura), cerca del Ecuador. Pero la costa central (por
ejemplo, la región .de Lima) y la Sierra del Perú sólo conocen el fttteo;
as{ lo comprueba la literatura. No hallo el vos, sino el tú, en el castellano-guaraní de los cantares paraguayos publicados por R. ScautLER,
.Paraguay native poetry.
TOMO VIII.
• 27

�PBDRO BBNRÍQOEZ URBÑA

toda la América Central, incluyendo el Estado mexicano deChiapas, y ha pasado al papiamento de Curazao 1 • Pero el vos·
no existe en México, fuera de Chiapas; basta leer el PeriquilloSanziento de Fernández de Lizardi, y La linterna máf{Íca de
Cuéllar, riquísimos archivos de la lengua popular mexicana,.
para convencerse de la ausencia del vos 2 • Igualmente falta en
el Sudoeste hispánico de los Estados Unidos, y podría decirse·
que falta totalmente en las Antillas españolas (Cuba, Santo-Domingo, Puerto Rico), si no fuera porque en Cuba quedan,
rezagados entre los campesinos de la provincia del Camagüey,
restos de voseo, que en otro tiempo fué más común, aunque
nunca general en la isla 8 • México y las Antillas son, pues,
regiones, no de voseo, sino de tuteo, como la mayor parte del.
Perú.
PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA.

1 Cfr. A. VAN NAMB, Contributions..., pág. 154; dato que parece indicar el parentesco del papiamento con la costa septentrional de la Amé-rica del Sur más bien que con las Antill;ls mayores. El vos (bo) entró
alpajiamento sin la compañia de vosotros ni de 'Dtleslro, y ha creadosus propios plurales y posesivos: boso o bosonan = 'vosotros'; bo =
'tuyo' y vuestro'.
2 Véanse, además, los materiales folklóricos mencionados antes,.
en los cuales nunca se halla el vos.
3
P1cs.1.aoo, Diccionario provincial, pág. x, dice: «En Tierra-Dentro, singularmente en Puerto Príncipe y Bayamo, es aún muy usado el
antiguo pronombre personal vos, mal expresado el verbo que le sigue
por una especie de síncopa de rutina, v. gr.: vos habfs visto..., vos sabis·
esto..., por vos habéis visto..., vos sabéis esto...• Ninguno de los novelistas y costumbristas cubanos que be leído recoge el vos. El Sr. D. Vicente Menéndez Roque, del Camagüey, dice, en nota que me comunii;a el escritor cubano D. Regino E. Boti: eTodavía puede asegurarse·
que el vos, suplantando al tú, se usa con bastante frecuencia entre
los campesinos camagüeyanos, si bien su empleo se va limitando cada..
vez más ... Se pronuncia vo... Los campesinos, cuando van a la ciudad
o tienen oportunidad de hablar con una persona desconocida, nunca.
empican dicho vocablo... Se oye comúnmente traélo por tráelo O •

traedlo, vendé/o por vendedlo.•

SOBRE LA TRADUCCIÓN PORTUGUESA
DE LA «CRÓNICA GENERAL DE ESPANA DE 1J44»

En la Revista Lusitana, XXII, 138-1~1 el Sr. J. J. Nunes
publica una Histon·a de dom Rodrigo, último rei godo, sacada
de cierta traducción portuguesa de la Crónica General de Espanha, contenida en un códice que posee la Academia das
Sciencias de Lisboa. El docto editor se limita a hacer constar que el texto de la leyenda de don Rodrigo por él publicado no coincide con el de la Primera Crónica General que
yo publiqué en 19()6. Por su parte, el Sr. Leite de Vasconcellos, en su preciosa colección de Textos arcaicos (segunda edic., 1908, pág. 43), da una noticia de esta misma traducción portuguesa, suponiéndola hecha sobre el texto de la
Crónica General mandada componer por Alfonso el Sabio en
el siglo Xlli.
Desde luego debemos advertir que no se trata de una traduc~ión _de la Crónica Gmeral mandada hacer por el Rey
Sabio, sino de la que yo llamo Segunda Crónica General,
de IJ44· Como tiene interés esta rectificación, tanto para la
historia literaria portuguesa como para la castellana, daré una
breve noticia de los dos manuscritos conocidos del texto portugués. Los compararé con los manuscritos del texto castell~no que describí en mi Leyenda de los Infantes de Lara,
pag. 394; de un lado están los dos manuscritos U (Biblioteca de D. Francisco Zabalbura) y Q (Bibl. Nac., ant. Ii-73,
mod. 10814) que son hermanos, y de otra parte M (Bibl. Real;
véase mis Crónicas Generales de Espmia, tercera edic., pági- ,
nas 51-78). Desde luego la traducción portuguesa no tiene

�39 2

SOBRE LA &lt;CRÓNICA GENER~L DE BSPAÑA DE 1344•

nada que ver con la Refundición de la Crónica de IJ44, descrita en mis Crónicas Generales, pág. 15 5, y contenida en el
ms. Bibl. Nac., ant. T-282, mod. 7 594.
Manuscrito de la Academia das Sciencias de Lisboa. Adquirido
por ésta en almoneda pública el 2 de marzo 1879: procedente de la biblioteca de los marqueses de Castello Melhor. (Catálogo de esta biblioteca, 1878, págs. 2-6.) Tiene 322 folios de
pergamino, más dos en blanco, los cuales miden 45 X 33 centímetros; escritos a dos columnas, con iniciales miniadas y
orlas que adornan de alto a bajo muchas de las columnas del
códice. La letra me parece del siglo xv. El Sr. Nunes observa que la segunda persona del plural de los verbos termina
casi siempre en -des, arcaísmo que no parece ser posterior a
los comienzos de dicho siglo xv. Poseo abundantes fotocopias
del códice,. sacadas en 19i°3 por el Sr. Solalinde.
Fol. 1: «Os nobres baroes e de grande entendimento.»
Véase lo que de este prólogo decimos tratando del manuscrito de París.
Fo).. IO c: «Dizem que as Espanhas som duas por que se
partero em duas partes, e esto por o mouymento e corrimento
daschuyuas e dos rryos ... » (Comp. Crón. de IJ44, ms. U, fol. 6v:
«Dizen que las Españas son dos porque se parten en dos partes, e esto por el mouimiento e corrimiento de las lluuias e de
los ríos.» El ms. M, fol. 13 r, se aparta de este texto: «Las
Españas son dos porque se parten por los movimientos e por
el corrimento de las naves e de las naos que van por la una
España al Levante ... »)
Fol. 16 b: &lt;&lt;Parte o termho de Beja como termho de Santarem.» (Publicado por Leite, Textos arcaicos, pág. 48. Igual
al ms. U, fol. 11 b.)
Fol. 57 a: «Morto el rrey Recesundo, aa sua morte no
ficou filho ... » (Reinado de Vamba; extractos en J. J. Nunes,
Crestomatía arcaica, segunda edic., pág. 99. Igual al ms. U:
«Muerto el rey Recesundo, a la su muerte non fincó fijo.»
Más aún que al ms. U, parécese al Q la versión portuguesa
«que !hes desse rey boo e catholico e perteencente pera os

SOBRE LA &lt;CRÓlfICA GB!fBRAL DE BSPAiA DE

1344•

393

reger» = Q: « que les diese rey bueno e católico e pertenesc;iente para los regir», mientras en U faltan las palabras
«e pert...». El ms. M abrevia muchó el reinado de Vamba y
en nada se parece a éstos.)
Fol. 72 d: «Con ta a estoria que aquelle boo rrey Bamba... »
(Reinado del rey Rodrigo, publicado por J. J. Nunes en la Revista Lusitana, XXII, 141 y sigs.) Igual a los manuscritos U
y Q (en U faltan hojas con el comienzo del reinado de Rodrigo); por ejemplo: «e a molher do conde que ia auía sabido de
sua filha toda sua fazenda» (Rev. Lusit., pág. 157) = «e la muger del conde que había ya sabido de su fija toda su fazienda», U, Q; pero diferente de «e su mujer del conde fabló con su
hija e supo su fazienda», M (M está publicado en Crónicas Generales de España, descritas por R. Menéndez Pida), tercera edición, 1918, pág. 66).- «Das pallauras que a condessa disse a
dom Simon ... » (Rev. Lusit., pág. 159), epígrafe que con las primeras palabras del capítulo faltan en el manuscrito Q, pero
no en el U; por donde se ve que la traducción portuguesa no
pudo hacerse sobre Q. - El epígrafe: «Como el rrei dom
. Rodrigo ouue as nouas da batalha», es en U «Cómmo el rey
don Rodrigo ouo las nueuas de la batalla», mientras en Q está
equivocado : «De cómmo los cristianos e los moros lidiaron
en uno.»
En otra ócasión (Crónicas_ Generales, tercera edic., página S5, nota) observé en el texto de M dos portuguesismos
que me hicierón pensar que procedían de la traducción primitiva de la Crónica del moro Rasis, hecha del árabe al portugués y
luego del portugués al castellano; pues ahora hallo que, efectivamente, la traducción portuguesa de la Crónica de IJ44 contiene esos dos portuguesismos que yo suponía: «vieron estar
un esteo non muy grueso... e avía en él letras griegas que dezían: o rrei en tu tiempo esta arca fuere abierta ... », M(el «tu»
indica que se quiso tomar «o rrei» por vocativo)= «uiron estar hllu esteo nom muy grosso ... e auya em elle leteras gregas
que dezian: o rrei em cuyo tempo esta arca for aberta... » (Rev.
Lusit., XXII, 152.) En Use dice: «vieron estar un estello non
muy grueso ... e auía en él letras gruesas que dezían: el rey en

�394

SOBRB LA &lt;CRÓNICA GENBRAL DE ESPAÑA DB

1344•

cuyo tienpo esta arca fuere abierta... » (fols. 49-50); faltan hojas
en Q; la errata «gruesas&gt; por «griegas» indica que el texto
portugués tampoco procede de U en modo alguno.
Fol. 84 e: «Muc;;a auia huíí filho muy boo caualleiro e mancebo e auia nome Abellaazim ... », igual a U, fol. 55 v: «Muc;;a
auía vnn fijo muy buen cauallero e manc;ebo e auía nombre
Abelazin», mientras en Q faltan las palabras «e man&lt;;;ebo»; no
pudo, pues, haberse hecho la traducción sobre Q.
Fol. 84 d: «Despois que todo esto fez foi sobre Seuilla e
filhoua e seu padre foy sobre Sarago&lt;;;a», como en Q: «Después que todo esto fizo fué sobre Seuilla e tomóla e su padre
fué a &lt;;;aragoc;;a», mientras U dice: «..• fizo tomó a Seuilla e su
padre... »; por donde se confirma que no pudo haberse hecho
la traducción sobre U.
Fol. 147 b: «Alicante desque passou o porto comei;;ou de
andar per más jornadas ataa que chegou a Córdoua e esto ffoy
híía ssesta feira uespera de ssam Cibraao ... » (Llanto de Gonzalo Gustiuz ante las cabezas de los siete infantes de Lara.) El
texto portugués sigue las variantes de Q, U y no las de M.
Citaré sólo una muestra: «E uos mynha irmaa confortadeo
com muy boas pallauras e eu gradeceruollo ey muyto e faredesme em ello grande prazer. E ella disse: assí jouuessem ora
todollos christiaaos que som em Espanha. E elle lhe disse: em
toda guisa, confortadeo sse queredes meu amor» (fol. 148 d).
Comp. mi L eyenda de los Siete Infantes, 1896, págs. 284 22 ,
28 52, variantes de M que responden, según noto en la página 400, al deseo que esta versión muestra de hacer resaltar
lo bien que la madre de Mudarra hablaba la lengua de los
cristianos.
Fol. 318a: «Morto el rrey dom Fernando alc;;arom · por
rey de Castela e de Leom, na muy nobre cidade de Seuilha
onde el finou, o iffante dom Afonso seu filho primeiro herdeiro. E comei;;ou de rreynar aos .xxrx. dias do mes de mayo
da era de mil e duzentos e noueenta annos; e andaua a era de
Adamen &lt;,;inco mil e .xxv11. annos ebraicos e duzentos e oiteenta e sete días mais; e a era do diluuyo ... ; e a era del rrey Nabucodonosor... ; e a era do grande Phillipe rey de Grecia...;

SOBRB LA &lt;CRÓNICA GENERAL DE ESPAÑA DE

1344•

395

a era de César... », etc. Nada de esto se halla ya en la Crónica
de IJ44, que es muy breve en este reinado. La traducción
portuguesa deja aquí de coincidir con el texto castellano para
traducir la Crónica de Alfonso X (Bibl. de Aut. Esp., LXVI, 3 b).
Prescinde del prólogo de la Crónica para empezar con el capítulo primero. Los epígrafes de los capítulos portugueses
son distintos que en el texto impreso castellano, pero el contenido de los capítulos es igual. La traducción a veces abrevia; así, el año sexto del reinado lo engloba el traductor en el
mismo capítulo del año quinto, en esta forma: «Ca el guaanhou
-entom Geuraleom e Olua e outros logares e uéosse pera Seuilla. E no anno seguinte partio dhi e ueosse pera Tolledo e
.achou hy el rrey don Sancho Capello de Portugal... » (Fo!. 320 e;
,comp. Crónica de Alfonso X, pág. 7 a.)
Fol. 322 b: « ... e os mouros non o querendo matar por a
gram bondade que en elle viiam trouuerom garfos de ferro
&lt;:om queo prendessem, e trauaron dél com aqueles garfos en
.alguuns logares da carne e ele a leixaua rasgar por se non», y
aquí acaba la columna b, quedando todo el verso del folio en
blanco. El copista, o el traductor, deja así interrumpido su trabajo en el capítulo IO de la Crónica castellana, contando la
-sublevación de los moros de Jerez y cómo prenden a Garci
Gómez, alcaide del castillo, que defendía la puerta del alcázar: «E non lo queriendo matar por la grand bondat que en
él avía, trujeron garfios de fierro para con que lo prendiesen,
e trabábanle con aquellos garfios en algunos lugares de la
-carne, e él dejábase rasgar por non se II dar a prisión ... »
{Pág. 9a.)
,e

Manuscrito de ta Bibliotbeque Natiooate de París. Anciens fonds
núm. 10253, Mazarin. Está descrito en el Catalogue de A. Morel-Fatio, pág. 248, núm. 4, y no hacen falta más detalles.
Letra del siglo xv. Hay una edición fragmentaria de este manuscrito de París con esta portada: «Historia geral de Hespanha, 1 composta em castelhano por I El-Rey de Leao e Castella D. Affonso o Sabio. 1 Trasladada em portuguez I por I ElRey D. Diniz I ou por seu mandado, e continuada na parte

�SOBRE LA «CRÓNICA GBNBRAL DB BSPAÑA DB 1344•

qui diz respeito a Portugal até ao anno de 145 5, J no reinadod' El-Rey Alfonso V. 1 Copiada fielmente do original que seguarda na Bibliotheca Imperial de Pariz, J pelo Conselheiro f
Antonio Nunes de Carvalho, J lente jubilado na Faculdade de
Direito pela Universidade J de Coimbra J e a sua custa impressa.' 1 Coimbra, I Imprensa Litteraria 1 1863.» La impresión
llega al comienzo del capítulo 202, reinado de Ramiro.
Fol. 1: «Os muy nobres homeés e de grande entenderque escreuerom as estorias... », igual que en U: «Los muy nobles varones e de grande entendimiento que escreuieron las.
estorias»; pero se notará que el manuscrito de Lisboa es más
fiel a la letra castellana. El párrafo portugués recordando el
prólogo de la Primera Crónica General dice: «E por endeel rrey dom Alfom de Castela que foy fil~o del rrey dom
Fernando e da rrayna dona Beatriz, mandou ajuntar quantos
liuros pode auer... », como en U: «E por ende el rey don
Alfonso de Castilla que fué fecho del rey don Ferrando e de
la reyna doña Beatriz e mandó ayuntar quantos libros pudoauer... »
Fbl. 11 v: «Dizem que as Espanhas son duas porque se
parten em duas partes e esto por o mouimento e corrymento
das chuyuas e dos rryos... » Véase el pasaje igual del manuscrito de Lisboa.
Fol. l01: «E quando o conde dom Fernán González chegou a el rrey, ffez ssembrante de lhe beyjar a maao ... » (Leyerlda del conde, conforme con el manuscrito Q y no con el M;
véase mi estudio en Homenaje a Menéndez Pelayo, 1899,
1, 440.)
Fol. l I I : «Alycante desque passou o porto comec;;ou de
andar per s_uas jornadas ataa que chegou a Córdoua e esto foy
huúa sesta feyra vespera de sam Cibraao ... », igual que en el
manuscrito de Lisboa.
Fol. 195: «O linhagem dos rreys de Portugal vero por
esta guisa... »; en U (fol. 179 v): «Cuenta la estoria en este
lugar que el linaje de los reyes de Portogal viene por esta
guisa... » En la Crónica de IJ44 acaba el relato de los reyes
portugueses en tiempos de Alfonso IV (1325-1357), mien-

SOBRE LA &lt;CRÓNICA GENERAL DE ESPAÑA DB 1344•

397

tras la traducción portuguesa continúa hasta el rey Eduarte
(1433-1438) y regencia del infante D. Pedro en la meoor edad
de Alfonso V (1438-1481), contando la vuelta de D. Pedro a
Portugal desde Castilla (1457). Acaba la historia portuguesa
en el folio 211.
Fol. 242 v: El reinado de Alfonso X ocupa sólo un capítulo, por donde se ve que en él cesa la igualdad con el manuscrito de Lisboa; pero tampoco es fiel a la Crónica de IJ44• Este
reinado de Alfonso X acaba así : «E alguús queren dizer que
este rey fez criar huO bycho per tal arte e costolac;;o que con
sua grandeza e pec;;onha auya de destroyr a Espanha, e que
este bycho foy morto tirándole da vyanda pouco e pouco ataa
que desfalec;;eo de todo; mas ysto se cree fabulosamente seer
contado.» No se halla esta leyenda en U.
Fol. 245 v: El reinado de Alfonso XI queda interrumpido
y faltoso en estas palabras: «Dom Johan Manuel muy indignado desta cousa correo terra de Tolledo e queymou muytas
aldeas. El rrey ajuntou grande oste e foy cercar Escalona que
era de dom Johan Manuel. Estando hy», y no sigue más. Es
traducción poco literal del texto de la Crónica de IJ44: «E
por esta razón ouo ese don Johan de fazer guer.ra al rrey don
Alfonso e quemóle muchas aldeas en tierra de Toledo; e él
sacó muy grand hueste e fuéle cercar en Escalona, estando
sobre ella e era y en conpaña del rey ese Aluar Núñez... &gt;
(U, fol. 223; trátase de cuando el rey deja el matrimonio de
D/ Constanza, hija de D. Juan Manuel.)
Fol. 246: Reanúdase la historia con el reinado del hijo de
Alfonso XI, cap. 504 (numeración moderna): «Cómo el rrey
dom Pedro comec;;ou de rreynar e da morte de Lianor Nunez
e de Garc;;ia Lasso e das cortes que el rrey fez em V alhadolyde. Depoys que morreo el rrey dom Alfom no arrayal de
sobre Gybraltar foy aleuantado por rrey dom Pedro seu filho
primogenyto e da rrayna dona María, e comec;;ou de rreynar
no anno do senhor... » Ignoro de dónde procede la historia
de D. Pedro el Cruel. No está tomada ni de la Cuarta Crónica General ni del Sumario del Despensero de doña Leonor. El
relato portugués ocupa ocho capítulos y es hostil al monar-

�SOBRB LA &lt;CRÓNICA GENERAL DE ESPAÑA DE 1344&gt;

SOBRE LA &lt;CRÓNICA GENERAL DE ESPAÑA DE 1344&gt;

ca. Los capítulos siguientes al primero son: 505, «Cómo el
rrey dom Pedro se vyo com el rrey dom Alfonso de Portugal
e doutras cousas que fez. Acabadas as cortes foyse el rrey
pera cidade Rodrigo ... »; 506, «Cómo el rrey veo a Touro ...
Uendo os senhores estas e outras non boas maneiras del
rrey... »; 507, «Cómo se come&lt;;ou a guerra de Castela con
Aragam. Cobrada a cidade de Touro... »; 508, «Dalgüas cousas
que el rrey dom Pedro fez na guerra de Aragam. No anno
dezeno ... »; 509, «Cómo dom Pedro fez pazes... No dozeno
anno ... »; 510, «Cómo o conde dom Enrrique entrou em Castela... No anno quinzeno ... »; 5 II, «Cómo el rrey dom Enrrique tornou a Castela e matou el rrey dom Pedro seu irmaao.
El rrey dom Enrryque que estaua em Fran&lt;;a... »
Fol. 2 53, cap. 512: «Cómo el rrey dom Enrrique entrou
em Portugal e fez pazes... Estando el rrey dom Enrryque em
&lt;;;amora veeo a ele Diogo López Pacheco ... » El capítulo siguiente, 513, es el último del manuscrito: «Da morte del rrey
dom Enrryque. Sabida esta noua el rrey dom Enrryque mandou o iffant dom Joham seu filho primogenito que entrasse
em Nauara ... » , y acaba así: «Eem fyn, seendo bastardo foy
posto por seus boos mere~imentos no lugar de sseu legitymo
irmaao que por seus desmere&lt;;imentos o perdeo. » Vemos que
la historia castellana acaba en 1379, mientras la portuguesa
abarca hasta 1457.
En conclusión: la Crónica General de IJ44, en su redacción contenida en los manuscritos U y Q, fué traducida al
portugués. Un estudio muy detenido de los textos podría deéirnos si los traductores portugueses aprovecharon en algo
el primitivo original portugués de la Crónica del moro Rasis,
y en caso contrario nos diría cómo habrá que explicar ciertos portuguesismos que se observan en la versión M de la
Crónica de IJ44, los cual&amp;s coinciden con el texto portugués
de la traducción de esa misma Crónica.
Los que copiaban o difundían la versión portuguesa de la
Crónica de IJ44 muestran interés vario por la historia castellana más reciente. El manuscrito de Lisboa empezó a traducir la Crónica especial del reinado de Alfonso X, y el manus-

crito de París añadió al original de 1344 los reinados de Pedro I y Enrique II. Pudiera ser que alguna de estas adiciones
se hallase en un texto castellano desconocido, el que sirvió de
original a la traducción; pero esto es poco verosímil, por el
hecho de la divergencia de ambos manuscritos portugueses.
De todos modos, esta adición de reinados castellanos, así
como la de reinados portugueses hasta mediados del siglo xv,
da interés histórico al texto portugués, que, claro es, en toda
su extensión tiene gran interés filológico para una edición crítica del original castellano de la Crónica de IJ44·

R.

MENÉNDEZ PIDAL.

399

�NISCKLÁNSA

MISCELÁNEA

PROBLEMAS ETIMOLÓGICOS
Puede ser que un filólogo produzca durante toda su vida
etimologías, sin que una sola de ellas sea reconocida por todos
como correcta. Pero no parece probable que durante este
tiempo el etimologista no haya hecho algunas experiencias
~i~nas de observación. En todo caso, me parece justo el escept'.c1smo a que he llegado respecto de este ramo de la lingüística. Pero no quisiera insistir aquí en generalidades-como he
hecho en otro lugar-, sino explicar mi punto de vista examinando materiales lexicográficos españoles.
A este respecto, no sé de nadie que esté mejor preparado
que el Sr. Spitzer para estudios etimológicos. Si no llega siempre a resultados definitivos, la culpa no es suya; el material,
mejor dicho, la complejidad de los problemas que trata, dificulta mucho sus investigaciones. En su libro titulado úrikalisches aus dem Katalanisclzen, 1921 1 págs. 153 y sigs., deriva
esp. carlanca, saJm. carrancla de *currulus (REW, 2415).
No tengo razones para rechazar esta etimología; pero me parece más natural una combinación con fr.carcan, lat. med. carcannum. En efecto, Meyer-Lübke, en un artículo reciente
(ZRP/z, XL, 210 y sigs.) que no conocía todavía Spitzer, pone
las dos palabras juntas, pero no logra aclarar el problema.
Primero hay que fijarse en port., esp. ant. carranca(MeyerLübke menciona sólo vasc. garranga - Azkue da también la
forma garanga - , Spitzer cita sólo port. carranca, pero en
otro sentido). Puede que derive carranca de *carcanica;
habrá desaparecido la -c- por disimilación, como en carrancla

(Meyer-Lübke menciona sólo vasc. karrankla; añádase garrangla, que cita Azkue). Compárese con esta forma diminutiva el fr. carcaille, antiguamente una especie de collar
(='jazeran'), carca!, «cadre de bois employé a la récolte du
foin».
Carlanca puede derivar muy bien de carrancla. Pero caben otras explicaciones. El vasc. karlo significa 'erizo de la
nuez', y se relaciona con las palabras románicas derivadas de
caryon, caril i u m (ZRPh, XXIII, 192 y sigs.), particularmente
con el valtelinés garla, del mismo significado. Pero, por otra
parte, hay que considerar una influencia posible de cardo y
carda 1 , donde aparece algunas veces l en lugar de d: esp. carlina (también francés, italiano) 'cardo enano'; aJav. carlinclzo
•cardo corredor' (respecto de la terminación, comp. esp. cardencha, cardoncho; además esp. ant. carrancha).
Se encuentra en vascuence en lugar de -rd- (cardo) también -rr-: karro 'erizo de la castaña'; alav. carroncho 'erizo
de la nuez' (comp. esp. cardoncho, mencionado arriba, y vascuence garranga). Conviene mencionar también vasc. karrama, garrama, aunque probablemente venga del lat. carmen;
estoy conforme con Meyer-Lübke al derivar el verbo garramatzt de carminare; pero no debe combinarse vasc. garramura con garro 'tentáculo' (véase más adelante); tiene, como
gar(r) (originariamente 'llama'), el significado de 'celo'. Por
otra parte, vasc. karro significa también 'hielo'; derivados:
karranga 'témpano' (también alav. carranca); garranga 'carámbano'; puede que haya habido una transformación semántica de formas ya existentes.
Se observa el mismo fenómeno en vasc. garranga 'tenedor de pescado', palabra que separa por completo MeyerLübke de garranga 'collar'. Vasc. sa(lz)arde, sagarde, sarde,
sarda significa un 'tenedor grande' (con dos dientes), un 'tenedor de pescado', un 'tenedor de red'; tiene este último sentido
también tsardango (sarda11go, sardanga significa en general 'tenedor'). Azkue (II, 95a, 208b, 313a) lo traduce por el vulgar
1

De cardar lana.

�402

:.S:ISCBLÁNBA

MISCELÁNEA

charrango, que no he encontrado en otra parte. Si se encuentra vasc. (t)sarrantsa en el sentido de 'collar espinoso' y de
'carda', consideramos este fenómeno como otro ejemplo de
las confusiones etimológicas tan frecuentes en vascuence. Deriva Meyer-Lübke vasc. garranga = 'tenedor de pescado' de
vasc. garro 'tentáculo, brazo del calamar', al cual atribuye
origen ibérico (esp. garra). Pero es probable que no lo hubiese
hecho si hubiera tenido en cuenta formas secundarias o por
lo menos sinónimas de ga¡ro: uarro, guar, erro (este último
significa originariamente 'raíz'; *u-erro habría que traducirlo
'raíz de agua'. Habría que explicar además o/agarro, olarro
'pólipo' (comp. olagarru 'ola alta', olarro 'mar gruesa').
Bastarán estas observaciones para comprobar un hecho de
cierta importancia dentro de los estudios lexicográficos. Podrían sin dificultad añadirse muchos más signos de interrogación a las etimologías presentadas por Spitzer; pero no quiero criticar ahora las investigaciones del autor, ni resolver yo
mismo problemas etimológicos. Ilustrando un solo caso, quisiera más bien poner de relieve con este motivo lo que puede
observarse en centenares. Hay terrenos de la ciencia donde
el investigador se abre camino con buen método y sagacidad; los estudios etimológicos, sin embargo, no pertenecen
a este grupo; es verdad que no podemos prescindir de los recursos mencionados, pero, en suma, estamos bastante sujetos
a la merced de la casualidad. La «historia de las palabras» no
es en el fondo una historia de las palabras 1 - éstas, ni solas
ni en conexión con otras tienen vida independiente-, sino una
parte de la historia humana - las más de las veces de la vida
individual-. De lo pasado, hay que confesarlo, será mucho
más lo escondido que lo descubierto. No hay que ser por esto
pesimista, pero nos enseña este hecho a fijarnos más en los
procesos que en los resultados. Hay terrenos apenas explorados hasta hoy día por los filólogos, donde se encuentran a la
vista ricos materiales y que no es preciso excavar. Tal terreno

es la onomatopeya tomada en su sentido más vasto. Me permito hacer otra vez hincapié sobre un caso especial : al grupo
románico vispo, visco, visto, del cual ya he hablado en ZRPh,
XXXIX, 60 ss., corresponde otro español: chispa, chisca, chista.
Aquellas palabras son adjetivos, éstas son sustantivos; significan partes mínimas movibles de la esfera de los cuatro elementos: chispas, chisguete, gota, trago, polvillo, etc. Saliendo de
lo que se oye - peterrear, chisporrotear, sisear, cuchichearpasamos a lo que no se oye y llegamos por fin a conceptos
abstractos (chiste, etc.). Conviene mencionar ejemplos análogos que ofrecen las diversas clases de palabras en vascuence:
siska 'capricho', ziska 'serrín', tsistar 'chispa', zista 'alegre';
si·spildu, sispildu, tsispiltu, siskaltu, tsiskiltu 'tostar'; sista, sista, tsista, siska 'picadura'; sista-mista, szsmista, tsismista 'rayo';
tsispa, sispa, zizpa •fusil'; tsiztil 'gota'. - H. ScaucHARDT.

t [En el original alemán dice el autor: «Die Wortgeschichte ist im
Grund keine Geschichte der Worter.&gt; - N. de la R.]

1 A propos de l'article de M. García de Diego publié dans cette
Revue, VI, 1 27 et suiv.

s o eeu s

EN ESPAGNOL

l

1) Chocazo 'golpe con una maza o cachiporra' doit etre en
relation avec esp. chocar, fr. choquer, mots qui n'ont pas été
admis dans le REW. Le Dict. Gén. part du holl. schokken~
mais il s'agit plutót d'une racine onomatopéique; cf. turc,
russe cok pour divers bruits de coups. (Bausteine z. roman.
Phi!., p. 57.)
2) Avec zoquete 'pedazo de pan', cf. port. de Tras-os-Montes codorno 'peda&lt;;o de pao, tirado da borda' (Figueiredo), cothurn us (a ajouter a REW, 2282).
3) L'esp. zoco 'gauche', que M. G. de Diego ne mentionne
pas, a été traité' par M. f ryklund, Les changements de signification des expressions de droite et de gauche, p. 70, qui suppose
une série: 'efféminé' (le soccus ayant été porté par des efféminés a Rome?) 'faible'&gt; 'gauche'. M. Meyer-Lül:&gt;ke a eu raison
de s'opposer a cette explication (REW", s. v. soccus). II faut

�MISCELÁNEA

404

partir de hacer el zueco 'el bobo', zoquete 'persona ruda y tarda
en aprender O percibir las cosas', le changement de sens 'ma1
ladroit' &gt; gauche étant des plus communs (cf. Fryklund) •
4 ) L'esp. zttrdo 'gauche' (contre l'explication de REW:
absurdus; cf. Castro, RFE, V, p. 24) est peu-etre zoco, zue-

co + palurdo.
5) L'esp. chancla 'pantoufle' est expliqué (REW, 9598) par
une influence de p(a)lanca, qui pourtant ne peut donner chqu'en portQgais fjJlanu&gt;esp. llano, *plancula&gt;lanclia). Chancla= choclo 'zueco'+ zanca (REW, 9598; cf. esp. port. zanco
'échasses'). Le z- des dérivés de soccus qui surprend M. M~yerLübke (REW, s. v. soccus) provient de zanc~, zap~ta (p1card
chouque _ pie. chavate, etc.), peut-etre auss1 de 11tal. zoppo,
esp. zopo; le ch- viendrait des dérivés espagnols de soccus du
type chocar (voir 1) 2 •
•
6) Pour socarrón •taimado' il faut encore tenir co~pte _de
chocarrero •bouffon', dans l'ancienne langue 'fullero· (D1ct.
Acad.). Si l'étymolo&amp;"ie de M. G. de Diego (de soca= soccu)
-est juste, on pourrait aussi y rattacher l'esp. socarrar 'quemar
0 tostar ligeramente' qu'on a voulu expliquer par le basque
kar, gar •s'enflammer' (voir les objections de M. Schuchardt,
.
R ev. B asque, 1914, P · 5) ., cf· arag· choca ,'parte del tronco desgajado de un árbol que se destina al fuego', prov. souco 'b11lot
de cuisine', sonchoun 'búche a brúler'; pour 1~ dével~ppeme~t
de sens de chocarrero, socarrón, cf. ital. faccza torta effro~té ,
all. (dialecte de Vienne) a Brenn~er (=ein gebrannter): 'cu1t =:'aguerrí'&gt; 'rusé'. Mais il ne faut pas perdre de vue la poss1bilité d'une origine onomatopéique de socarrar; cf._ bressc.
choqua 'brúler', lorr. choque 'interj., exprime la surpnse on la
douleur surtout par l'effet du feu'. (O. Bloch, Les parlers des
, .d.zonales, 1 917 , P· 292 , qui sépare ces mots du
. Vosges ,merz

fr. choquer). -

LEO SPITZER.

y el andaluz zocato, dicho del zurdo, o del melón o pepino de
¿
•
.
.
forma torcida? - A. C.]
.
,
· d d s2
[No es necesaria esa explicación, dado el cambio conoCI o e
,en z- o cli-: zambullir', c!iapoda'f', etc. - A. C.]
1

[

MISCELÁNEA

«SONRUIR»
Esta palabra, no registrada en los diccionarios, significa
"murmurar, rumorear, susurrar'. La emplea Francisco López
-0e Gomara en la Historia general de las Indias :
«Dijo a Pizarro [Filipillo] que Atabaliba juntaba de se&lt;Creto gente, para matar los cristianos y librarse. Como esto
se comenzó a sonruir entre los espaiioles, comenzaron ellos
.a creerlo ... » (Rivad., XXII, 231 b) 1 . «Dejáronlo en el ca·mino Páez de Sotomayor, su maestre de campo, y el capitán Martín de Olmos, con buena parte de su compañía ... y
,otros muchos, por sonruirse que huía Pizarro.» (lbíd., página 268 b.)
Ocurre relacionarla con ruir&gt;rugire, frecuente en la
Edad Media. Ruir encierra todos los matices semánticos que
1ioy corresponden a 'rugir, hacer ruido, murmurar', como
.puede comprobarse en los siguientes ejemplos:
«Costantino enperador, el qua! las santas reliquias de Sant
Andrés e de Sant Lucas e de Timotheo trasladó a Costanti,nopla por las quales ruyen los demonios... » (Estoria de los
-cuatro dotares, edic. Lauchert, pág. 169.)
«Las quales, sy non las discobriese el inchamiento del
vientre o el ruyr del infante.» (lbíd., pág. 106.)
«Tu le ruyes a la oreja e das le mal conssejo.» (Libro del
,buen amor, edic. Ducamin, 396 a.)
Sobre rozdo en sentido de 'rumor', dice Nebrija en su
.Diccionario español-latino : «Roydo de murmuradores : susu.rrus, i. Hacer roydo así : susurro, as.»
Acaso la misma variedad de matices que podía expresar
ruir favoreció la creación de son [&gt;sub] 2 rttir, para signifi-&lt;:ar más concretamente 'hablar o murmurar por lo bajo'.
Covarrubias y el Diccionario de Autoridades dan a rugirse
1

Las citas están comprobadas en las ediciones del siglo xv,.
Otros ejemplos de la vitalidad de las formas romances del premjo -sub, _en C. M1caA1tus, Etymologies espagnoles (Ro., II, 90).
Tmrn VIII.
28
2

�MISCELÁNEA

la misma significación de sonruir: «Rugirse una cosa es decirse
no públicamente.» (Covarr., s. v. rugi,r.) «Rugi,rse. Decirse una.
cosa sin publicidad, o empezarse a decir y a saberse lo que
estaba oculto. Lat. susurrari, rumorem vagari.». (Dice. Aut.}
Notemos que el se de rugi,rse es esencial para el significado;
sin se, rugi,r significa para ambos Diccionarios «el bramar del
león», y para el Diccionario de Autoridades, además, «crujir~
rechinar y hacer ruido fuerte». Nuestros ejemplos de sonruir
están también en oraciones impersonales con se.
Por su forma y significación, sonruir es análogo al aragonesismo moderno sonsonear= 'susurrar', recogido enFonz por
Borao (Diccionario de voces aragonesas, pág. 313). - S. GIL!-

«MANJAR BLANCO»
Este plato exquisito, que hacía las delicias de Sancho
Panza (Quijote, II, LXII, edic. R. Marín, 1916, VI, 243), fué
descrito por Covarrubias como compuesto «de leche, azúcar y
pechugas de gallina», y lo da como «plato de españoles». Ni
Clemencín (edic. 1839, VI, 263) ni Rodríguez Marín (Loe. cit.)
hablan de su· origen; este último remite a Gestoso, Curiosidades antiguas sevillanas, segunda serie, pág. 187, para un
ejemplo de 1420.
Ahora bien: el manjar blanco, aunque· «plato de españoles», es una importación francesa : es el bl.:znc-nzanger, fr. ant.
blanc-mangier. Littré lo cita, también el Dict. Gén. y Godefroy, VITI, 329 b: «espece de gelée dans laquelle il entre du.
lait et des amandes». He aquí una receta para preparar esteguiso (de hacia 13o6), que no traen los citados Diccionarios:
Se vos volez faire blanc mengier, prenez les éles e les piez de gelines e métez cuire en eue, e prenez un poi de rise le destrempez decele eue, puis le ferez cuire a petit feu, e puis charpez la char bien
menu eschevelée, et la métez cuire ovec un poi de chucre. Si aura,
non laceiz. E se vos volez, si métez cuire ris entier avec l'eue de
la geline ou ovec !et d'alemandes, si ara nom augoulée.&gt; (Traité de
Cuisine, edit. por Douet - d'Arcq, en Biblioth. Écol¡:. des Chartes~
año XXI, pág.

221.)-

A. CASTRO.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

che-;;;;;:;• \V,-Z; benennung des Scltajes in den romanischen Spra•
rag zur rage der provinziellen Dijferenzierung des splitern
L t..

~l:sI:~~::;~~í:~~\:

::a~l;c:l;~: ;r::~~:.d~~e;l~;;;:~sr:f:~::

buci;:1:eoegstáufidia den este trabajo con amplios datos la actual distri" . r ca, entro de la Roma 0 ia , d e l as d enomrnaciones
. ·
•
de la
OfJlja, ~du~1endo en algunos casos testimonios de la antigüedad de
su ap~1cació~, ~ara fundar en este reparto de nombres las bases
d1ferenc1ac1ón geográfica original, al menos en el último perío::
a no.
d
latín tení~ deno'.°inaciones inconfundibles para los sexos y estaos el~esp~c1e: anes'elcarnerosincastrar',vervex 'el carne
~astrado' ov1s 'la oveja' y agnus, -a •él cordero'. Conviene, sin
argo, notar, para comprender mejor la vacilación en las a 1· .
románica
t d' .
P 1cac1ones
s, que es a 1str1bución es ya secundaria y en contradicción
1
con a d7 las lenguas hermanas. Mientras que en Italia significan 'el
morue~o ~l latín ~ries y el umbro erietu, en armenio oro·
en lético ;ers se dicen del 'cordero', en irlandés earb del • '// by
cabrío' y en griego Epimo,;
del 'cabrito'• La base ID
. d oeuropea ur ulmac
r
'pi o¡ •
( ~omp. el gr. eipo&lt;; 'lana', skt. ürna 'lana' y lat. lana por *vl
~l
e
dio de una d
·
'6
ana/, por med .
enommac1 n genérica adjetiva 'peludo o lanoso' aplicable a
su9 en vados, ofrece también una complicada escisión objetiva, desi nando, frente al vervex latino 'morueco' el irl "e1·b 'l
, l
.g
,
E1tepo (€1t
) ,
•
•J •
a vaca , e eólico
&lt;;
-spo&lt;; e 1 carnero y el arm. garn 'el cordero' T
b'é
.
idea
1 · ·
•
.
• am I n srn
sexua
ong1Dana,
smo
derivada
de
un
tema
.
d
'
.
'l
d
b'
ID oeuropeo eu1
:;u a, cu _1erta de piel' (parece que relacionada con euo 'vestido' d"e
t -uo 'vestir', ex-uo 'desnudar', sub-u-cu/a •cami·sa') la~ ¡·
b b f é
, ap 1cac1-6 n a' 1a
;m ;.a u ~a más e~tensa, skt. ~vis, gr. óu;, etc.; pero el lituanio ñ.vinas
5
al
ica a1 ca~nern Y_ el kymnco ewig a 'la cierva'. Dentro del latin,
~ de ov1s empieza a generalizarse un diminutivo ovicula
cuyo e3emplo más antiguo es el apodo de Quinto Fabio Máx'
C
'
tator llamad
,
, A
1mo uncbl '
o as1, segun urelio Víctor (De viris illustr., 43), por su
andura. Pero además de estas denominaciones precisas de los sexos

tti~

E;

e~~

M

t!i

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

y estados, las ovejas calan dentro de denominaciones genéricas comunes a otras especies. Las ovejas constituían un rebaño, grex (del
indoeuropeo ger 'reunir'). En regiones donde la hacienda o riqueza
pecuaria es predominantemente de una especie, la denominación genérica de propiedad puede llegar a aplicarse sólo a esta especie. Inversamente a esto, una denominación como el indoeuropeo jeku 'lanoso,
oveja' (comp. el gr. 1th.o,: 'vellón', skt. jaksmalas 'peludo' y lat. pecto
'peinar'), por la importancia de esta especie entre los latinos, llegó a
significar 'res, cabeza de ganado, ganado' y aun 'la riqueza' en general.
Bien por conservarse la idea primitiva de 'oveja', o, lo que es más probable, porque la idea genérica de 'ganado' se volviese a aplicar en
especial a la oveja, que seguía siendo principal ganado, es lo cierto
que en el latín literario pecus designa en diversos textos solamente
la oveja: Magna et p ecori y;ratia vel in jlacamentis deoru,n ve/ in usu
vellerum. Ut hoves victum hominum excoltJnt, ita corporum tutela pecori
debefar. (Plinio, N. H. VIII, 47.) Feta, originalmente 'preñada' y luego
'parida', se aplicaba a la oveja como a las demás hembras en estos estados; una aplicación concreta a la oveja halla \Vartburg en el derivado
fetinus .en un texto de Oribasio del siglo VI: Scrojinus aut equinus,
aut r,accinus, aut asininus aut fetinus. La aplicación definitiva de estas
denominaciones a la oveja en las distintas lenguas románicas es, según los datos de W., la siguiente: la forma clásica o vis es mantenida sólo por el rum. oaie, rechazando con l\Ieyer-Lübke (Wb., 6127)
este origen para el ant. fr. oue; pecora, con la significación de 'oveja',
se halla en parte de Italia; derivan de feta los nombres de la oveja
del Sudeste de Francia, del ligur, piamontés y lombardo, tirolés del
Sur, formando un islote el friulano y veneciano; de ovicula proceden
los nombres de la Península Ibérica y del Sudeste de Francia, y de
vervex los del Norte de Francia. La antigüedad de la actual distribución geográfica es comprobada con diversos testimonios: feta 'oveja', aparece en Francia en escrituras latinas del siglo vm, en la frase
feta cum agno; y en el siglo ix, en frases igualmente evidentes, vervices
cum agnis, capras cum hedis, se descubre vervex con la significación
de 'oveja' en inventarios franceses. Sin embargo, por preciosos que
sean estos ejemplos, no es prudente exagerar su valor ni forzar sus
consecuencias. La perturbación geográfica del Norte de Francia en los
nombres vervex y ovicula, que por no ser muy antigua nos es
perfectamente conocida, nos indica 13: posibilidad de que una tardia
concreción de significado en un punto pueda propagarse a una gran
extensión; por eso, en toda limitación geográfica de estos nombres,
antes de calificarla de original, será preciso estudiar por otros antecedentes si tal zona es resultado general de una expansión lingüística o
de una sedimentación local. La trashumación, tan frecuente siempre
en la ganadería española, y la importación de razas (el ant. ita!. berbice

IIIOTAS BIBLIOGRÁFICAS

fué una importación de Francia) hace que estos nombres estén expuestos más que otros muchos a saltos locales. Pero si es peligroso sostener que tal reparto geográfico de denominaciones del ganado responde
a una muy antigua distribución, mucho más aventurado es afirmar que
las actuales concreciones y sustituciones de significado arrancan del
mismo latín. En este punto cualquier grupo de palabras es más útil
para ir fijando la diferenciación dialectal del latín románico que estas
denominaciones, continuamente expuestas, por su naturaleza, a toda
clase de suplantaciones y cambios de significación. Basta ver las irregulares aplicaciones de cada voz en la Romanía, como las confusiones
de los grupos indoeuropeos, para pensar que múltiples y constantes
motivos actúan en la sustitución de nombres y de objetos. Los representantes románicos de vervex, unos, como el rum. berbec y el fr. brebis, significan 'la oveja', y otros, como el ita!. becco, 'el macho cabrío';
los d~ feta, unos, corno el mm.fata, significan 'la muchacha', y otros,
como el prov. fedo, 'la oveja'. La preponderancia de una clase ovina
o de una especie de ganado en una localidad determinada hace que
cualquier nombre genérico de 'la hacienda o ganado', un nombre de
sexo o estado 'macho, cría, parida, madre, cte.', o un nombre de detalle
llegue a aplicarse en un momento dado a tal clase o especie. Por lo
que se refiere a España, los ~jcmplos son muy deficientes con relación
a las lenguas actuales, y la simplicidad que a primera vista pudiera de- '
&lt;lucirse respecto al latin español, dista mucho de la realidad. El único
ejemplo hispánico de feta es el ant. cat.feda 'oveja', y aun éste no es
catalán, sino un provenzalismo poético; feta, sin embargo, en la significación adjetiva de 'parida' vive en el santanderino jeda (Bol. de
la
Acad. Esp., VII, 261) con aplicación concreta a las vacas, aplicación natural en una región donde este ganado tiene una preponderancia especial, aunque sin llegar a la sustantivación, como en la
mayoría de las lenguas románicas. Fe tus conservó en el latín español la significación general de 'crío, cría', escindido en sus derivados
*fcticulu, origen del port.fedellw 'niño' y del gall.fedelloso •travieso', fedellar 'enredar'; f eti n u, base del cat. fadri, antiguamente
'crlo, niño', y en la actualidad 'mozo'. Vervex, del que sólo cita W. en
la Península el cat. berbitz 'oveja', vivió extensa y largamente en el latín
español hasta que en el grupo vervex carn ari us 'castrón destinado
para carne' fué sustituido por el adjetivo. Meyer-Lübke ( Wb., 9270)
aduce el judío español barves. De vervex deriva el gal!. brejo 'carnero'. El latin vervecile 'majada de ovejas' vivió igualmente y de él
procede el santanderino borcil 1, al que González Campuzano (Bol.

1!·

1
Como en *vervequina de vervica por vervecina, parece que de
v~rvecile y vervica se produjo un cruce semejante •vervequile, que
d16 6osquil por * borquil en Duruelo (Soria) y bros,¡uii en Aragón, donde signi-

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

410

411

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, II, 9) da el vago significado de
'cubil'. De una base vervica, tan extendida en otras provincias romanas, proceden distintas formas .españolas. * Vervecale, con la significación de 'majada', fué el origen del arag. Berbegal (Barbastro).
Del lat. vervecina pellis sobre la forma vervica proceden el castellano barquín 'fuelle grande de las ferrerías' y barquino 'odre'. Creo
nace de este origen el gitano bracó 'carnero', braqui 'oveja' y braquias
'cabra' (Besses, Dice. de argot, s. v.). De *vervecaria, común a otras
románicas, ha nacido el cast. barquera 'la vaca que tiene los cuernos
retorcidos hacia afuera, como los carneros' (Duruelo, Soria). Aries
debió tener muy pronto vida precaria en el latín español y no parece haber dejado descendencia, como no sea el vasc. ari, ariki 'carnero, morueco'. W., pág. 5, babia de las sustituciones de aries en
España por formaciones de una raiz barr-, berr-, marr-. Aunque no
cita los ejemplos, parece que parte de un error o de una confusión.
Illeyer-Lübke (Wb., 5374), rechazando la etimología mas de Diez por
considerar inexplicable la rr, supone para el cast. marrón y para el
ias. marrú y cat. marrá 'aries', una base *mar ro de origen desconocido. Hay que advertir que la dificultad del tránsito r &gt; rr no existe
(cor *cor a tic u, gall. carraje, varu barro), y ante esta realidad se ha
rendido Meyer-Lübke en otras etimologías evidentes, como carex
*cariceu, port. carifO, cast. carrizo ( 1691), ca ro *caronea, provenzal caronha, cast. carroña (1707), ver u in a barrena, etc. Aunque pensásemos que el vasc. marru (no es sólo gascón) 'morueco' y el catalán
marrá fuesen prerrománicos, no es posible negarse a la evidencia de
que las demás formas españolas con r y rr derivan de mas (Bol. de la
R. Acad. Esj., VIJ, 258). Como de macho se ha formado machorra 'hembra estéril', de mas se ha formado el gall. mareta 'estéril', y con rr
• marroa 'estéril'. Derivados de mas son el sal. y al. marón 'morueco',
el sal, maroto y al. marote 'moruecq', el ant. cast. y arag. marueco y el
mod. morueco, el sal. marizar y morecer, el sor. mttrionda, normal de
"*mon'onda y el cast. morocada 'topetada de carnero'. Si marueco deriva
&lt;le mas, el mismo origen tendrá marrueco 'aries' del Fuero de Navarra (lec. V, tít. VII, cap. XIV), y si tiene aquel origen morecer 'cubrir
el morueco a las ovejas', lo mismo lo tendrá con su rr el sal. amorre.cerse 'estar muriondas o en celo las ovejas'. *Multo ne 'vervex', sea
o no de origen céltico, se afianzó en Cataluña, moltó, y en las Vascongadas, moxo, moixo 'carnero'. De origen desconocido (no creo que deborra), acaso relacionado con el vas. morro 'morueco' existe en España
fica, según Borao, 'redil', y en Vinuesa (Soria), donde designa «el lugar que en
las majadas se reserva para apartar los chivos•. En Jordana tiene más amplia
.acepción de «azolle o pocilga y departamento pequeño y oscuro destinado en
las parideras de ganado lanar o cabrio a tener los corderos y cabritos•.

la forma borro, cuya significación es muy incierta; según el DiccionaTio de la Academia, borro, lo mismo que su derivado borrego, significa
•el cordero de uno o dos años'; pero en Burgos designa 'el morueco'.
Una curiosa denominación de la oveja es la forma meca de Zamora, en
una zona donde ovicula parece ser desconocida. En la provincia de
Burgos macaco significa 'el cordero ya destetado'. Las denominaciones
adjetivas mamón, lechal, recental, son no sólo aplicables al cordero
sino a otros animales. De suctare chotar se han formado distinto~
sustantivos con significación irregular; c!toto, en parte de Burgos
significa 'el corderillo'; pero clzoto, en el Occidente de Soria y parte
&lt;le Burgos designa 'el ternero', en el Oriente de Soria 'el cabrito' y ·
en parte de Aragón 'el macho cabrío' (Coll); en parte de Soria ofrece
las variantes joto y jote. Castrón es el vervex en Aragón y parte de
Castilla; pero el Diccionario de la Academia no conoce más acepción
,que la de 'macho cabrío castrado'. Yerra vV. creyendo que en España
no hay representantes de pecora . De él procede el gall. prega (con
las variantes emprega y emprego) 'cada pieza o cabeza de ganado vacuno',
con la limitación semántica impuesta por la circunstancia de ser en
esta región casi único el ganado vacuno, al contrario de lo que ha
ocurrido en regiones italianas donde pecora ha llegado a ser denominación de la oveja, por ser este ganado el principal de estas comarcas, sin que por esto pueda afirmarse que la limitación de sentido
estuviera ya cumplida en estas regiones desde el latín. Aun sin conocer las formas gallegas podía presumirse su existencia por los derivados que cita W. Pecoreiro, tornado de Valladares, Jo califica de cultismo por su e; pero la forma hablada única que yo conozco, pegoreiro
y pigu,·eiro, es indiscutiblemente vulgar. Una distribución objetiva
análoga sin fundamento lingüístico, basada exclusiva mente en la preponderancia regional de cada especie, hallamos en los derivados de
habere 'hacienda, riqueza'; en Provenza, d~n9e el ganado lanar hlf
teniqo una preponderancia extraordinaria, ave,· se ha aplicado a 'las
ovejas', aunque al lado de esta significación concreta se haya mantenido en parte la significación general (Luchaire, Les origines lingüistigues de l'Aquitaine, pág. 45), como en el vasc. abere; en Galicia, por
las razones ya indicadas, haber es 'una res vacuna'; en regiones agrícolas, donde el ganado por excelencia es el de labor, se aplica a él,
como abrio en Aragón, aplicado generalmente a 'la mula', y en alguna
región al 'buey'; en algunos pueblos de Soria, aberio y abrio se dice
exclusivamente del 'asno'.
Por esta breve nota puede apreciarse cuán interesante es el trabajo
del ilustre profesor de Zurich; pero también qué aventurado es apoyar
los principios de una diferenciación dialectal románica en las denominaciones tardíamente conocidas y con insuficientes ejemplos del ganado, cuando las condiciones locales objetivas pueden determinar un es-

�412

NOTAS BIBLIOGR.(FICAS

tado en discordancia con los límites lingüísticos naturales, y cuando es-tos nombres, mucho más que la mayoría de los que pudiesen elegirse,.
están de continuo sujetos a indefinidas variaciones. Prueba de la dificultad de la delimitación dialectal es que, con los mismos datos de W.,.
saca A. Dauzat, en su reciente Essais de Géographie linguistique, pág. 36,
conclusiones muy distintas. De la existencia de islotes lingüísticos de
vervea, 'ovis' en lemosín, deduce que la pequeñez del área de éste
en el Norte es secundaria; que ésta debió comprender en el períodolatino una grao parte de Francia, desde el Norte hasta el lemosín, por lo
menos; que la invasión posterior del área de ovicula, dirigida hacia
el Norte, envol1'ió pequeñas regiones que quedaron aisladas, y que una
reacción en la Edad Media de la pequeña región a que había quedado reducida el área de vervea (Artois, el país valón, la Lorena y la
Champaña del Norte) restauró parte de sus dominios. Si tal incertidumbre reina en la zona francesa, la mejor conocida por los mapas.
lingüísticos y donde los dialectos se han desarrollado en quieta sedimentación, puede calcularse con qué inseguridad discurriremos sobre
las áreas primitivas de estas palabras en España, donde diversos dialectos murieron en flor y donde el descenso irregular de los dialectos.
del Norte borró las huellas de sus fronteras. - V. G. .de D.
VrADA Y Lwca, L. C. -Discursos leidos en la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona.-Barcelooa, 1921, 4.0 , 95 págs.= El discurso
del Sr. Viada es una acerba crítica del Diccionario de la Real Academia Espa1'íola. En él hay que poner cuidadosamente aparte la labor
paciente de compulsa y la doctrinal y crítica. El autor ha escudriñado
con singularísirna minuciosidad el Diccionario académico, anotando
muchas de sus inconsecuencias y omisiones y algunos errores de detalle. Así, enumera unas doscientas palabras y otras doscientas acepciones que no están catalogadas en el Diccionario y que constan, sin
embargo, en él en las definiciones de otras voces. Entre los errores.
de detalle hace notar restricciones que son contradichas por el mismo
texto del Diccionario: tal es la limitación que implica la fórmula de
algunas palabras «aplicable a personas y cosas,, las cuales en las definiciones de otros artículos aparecen luego aplicadas a animales. E1
hecho de constar las palabras que cita en el texto del Diccionario, ya
indica claramente que se trata de una inadvertencia, de un olvido material en voces y acepciones que son corrientes. En estos casos las.
advertencias del autor son atendibles, y haría bien la Academia en
subsanar muchas de las erratas que se indican. Aunque es cierto que
el autor no puede ufanarse de haber apurado la lista de omisiones,
cuando, habiendo lagunas esenciales, cita en la mayoría de los casos
matices secundarios de significación. La parte crítica y de corrección
muestra, en cambio, la impericia técnica del autor y su deficiente co-

NOTAS BIBLIOGR.(FICAS

nocimiento de la lengua hablada. Como «erratas debidas a distracciones o ignorancia de los cajistas,, pide que desaparezcan del Diccionario numerosas formas con metátesis, como andado por adnado, caramandwn por camarancMn, pargo por pagro, petral por pretal, jasa por
saja, bevra por breva, bogavante por lobagante, cantinela por cantilena, etc., etc., desconociendo que esas formas dobles existen: andado
tiene una gran difusión y es fonéticamente tan legítimo como candado, del ant. cadnado; por ser antigua podría rechazarse beura, pero no
por ser inventada; petral existe y es además la forma primitiva; jasa
dura aún y está abonada por numerosos textos literarios; bogavante
ignora el autor que es forma viviente, obtenida irregularmente por
etimolqgía popular de bogar, como lobagante de lobo, y pretende proscribir el común cantinela en favor del menos usado cantilena, sólo por
saber que éste es etimológico. l&gt;or una concepción anticientífica del
lema fija de la Academia, pretende que se opte por una sola forma en
variantes que al autor se le figuran ortográficas: cañaherla, cañajelga
y cañerla, crizneja y crisneja, sakina y zahina, pezuiia y pesuña, lleco y
yeco, cande y candi, almártaga y almártiga, angina y engina, asperiego y
esperiego, ostaga y ustaga, aspaviento y espaviento, anea y enea, robla y
robda, menjunje y menjurje, a1TJeja y alverja, adral y ladral. A esta
autoritaria conclusión, que afortunadamente la Academia no ha aceptado nunca como principio, llega el autor por una concepción errónea
de lo que es el castellano, cuya diversidad geográfica se nos impone
con fuerza incontrastable. En contradicción con esta tendencia a proscribir lo provincial y subdialectal, el autor pide que se incorporen
como voces genuinas, sin nota de provincialismo, algunas palabras
como portar y jitar, la primera por ser usada en Galicia y Cataluña, y
la segunda, forma oriental hermana del cast. echar, por ser no sólo
aragonesa, sino catalana. Sin norte seguro pide, en cambio, que la
Academia excluya algunas palabras que él considera extrañas, como
cado, horado, que no cree sean castellanas, sino el cat. cau, forat. A
burlas con el poco celo académico por el esplendor de la lengua, pide
que se abra la puerta a derivaciones libres, como las formadas por el
P. Mir y Noguera, tritlable, triltatorio, trillativo; al sinnúmero de gentilicios, como dodónide de Dodona, ftesolano de Fiesole, eliense de Elide;
a colectivos anticuados o inventados, corno cirolar, moraleda, y a los
nombres posibles de acción, como alcanciazo, berenjenazo. El autor
confiesa su falta de conocimientos etimológicos: «No entiendo yo de
etimologías; pero voy a demostraros con un par de aciertos míos lo
desacertada que anda la corporación etimologizante.» Descubre que
tez ha significado no sólo «la superficie del rostro humano•, sino también &lt;la superficie, la corteza de las cosas•, lo que le hace exclamar :
c¿Y no han sabido ver los académicos en esa tez una cercenadura de
cor-tez-a, o una derivación del cortex latino? Pues de ese segundo ele-

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

mento, de tex, del verbo latino tego 'cubrir', derivan nuestra tez y la
portuguesa., Por esta muestra puede apreciarse la cordura del autor
en abstenerse de hacer otras correcciones etimológicas. Las deficiencias de su trabajo científico están, sin embargo, en parte compensadas
con la utilidad de su rebusca, que ofrece interesantes datos para la
corrección del Diccionario de la Real Academia Española.
En el breve discurso de contestación de D. Francisco Carreras y
Candi se aboga principalménte por la necesidad de demostrar el carácter aborigen de las lenguas de nuestra península, por el «deber de
laborar en pro de la autoctonía de las lenguas hispánicas, rescatán&lt;lolas cuidadosamente del elemento forastero» . La idea, pues, común
&lt;le que las lenguas románicas derivan del latín y las demostraciones
prácticas de la gramática histórica de _cada lengua con sus minuciosas
leyes de derivación, son cosa ilusoria, en opinión del Sr. Carreras,
«Asimismo deberemos situarnos frente a frente de un tópico al parecer indestructible: el de proclamar al latín lengua madre de las llama&lt;las neolafinas. No debe el tópico hacer olvidar el innegable hecho de
preexistir las últimas lenguas a la formación del idioma literario del
l.atium, nutrido en las vulgares de Italia y países vecinos. . Es decir,
que se tergiversan los términos, suponiendo ser la causa el efecto
cuando se le llama madre a la hija. , Ya se comprenderá que el autor,
si algo quiere decir, no querrá afirmar propiamente que el castellano,
portugués, francés, rumano, etc., son lenguas prerromanas madres del
latín; tal vez su intención es sólo afirmar que estas lenguas derivan
&lt;le otra extraña común - teoría peregrina también-, y que en nuestra península la base de los actuales idiomas y dialectos fué una lengua ibérica. Como «testimonio irrefragable del idioma ibérico, cita
dos casos de toponimia: vicus, Vicie, Vigo, que, en efecto, no es seguro
que sea la palabra latina, pero que tampoco es propiamente ibérica,
-sino el celta vicus, hermano del latín, y Castulooe, cuyo carácter
ibérico quiere demostrar con el vasco gastelu, que es un latinismo. En
el fondo de todo esto no hay teorías más o menos infundadas, sino
un prurito ciego, cuyo lema formula así el mismo autor: «Busquemos a
los lenguajes patrios una mayor dignificación., El fin es basar en esta
supuesta autoctonía idiomática una diferenciación original, afirmando,
con argumentos o sin ellos, que las supuestas ramificaciones dialectales
&lt;le un tronco común latino son falsas. Esta jacta¡¡cia de buscar un prestigio de independencia multisecular y, si cuadra, un origen divino, y de
proclamar la pureza, a ojos vistas desmentida, de lenguas regionales,
.arrinconadas por otra más pujante, no es una afirmación servida a la
ciencia, sino ofrecida a otros propósitos. No es cuerdo procurar convencer a los que discurren con la voluntad; pero sí es útil desmentir
sus afirmaciones para que no estorben a los que de buena fe Y con
espíritu sereno buscan exclusivamente la verdad. - V. G. de D.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

BALLESTER, R. - Bibliografía de la Historia de España. Catdlogo
... metódico y cronológico de las fuentes y obras principales relativas a la
Historia de Espa1ta desde los orígenes hasta nuestros d{as. - Gerona,

Sociedad General de Publicaciones, 1921, 8.0 , xv1-297 págs.=El señor
Dallester, que ya había contribuído a la bibliografía histórica española con una excelente monografía sobre Las fuentes narrativas de la
Histor-ia de España durante la Edad Media (Palma, 1908), ofrece ahora
a los investigadores un trabajo de conjunto. El plan adoptado aseméjase al tipo del Dahlmann-Waitz. Abarca, pues, la bibliografía de todas
las ciencias auxiliares de la Historia, incluso la Lingüistica, y se propone asimismo la de todos los órdenes de la vida: historia de la legislación, historia militar, eclesiástica, literaria, etc.
La obra acusa en el autor un bagaje de erudición historiográfica
poco frecuente entre nosotros, y revela también un notable esfuerzo,
más de estimar si se considera que ha hecho su trabajo en bibliotecas
provincianas, tan desprovistas de elementos. En cuanto a la bibliografia en sí misma, no ·he de analizar su contenido señalando omisiones o errores que en obras tan vastas es imposible evitar. Sí he de
lamentar, en cambio, que la actividad del Sr. B. se haya esparcido por
campos tan alejados entre sí. Este tipo de bibliografía tiene, junto a
la pequeña ventaja de presentar reunidos los materiales primordiales
para iniciarse en variadas disciplinas, el grave inconveniente de limitarse a fortiori a las obras de mucho relieve, que, por más corrientes,
son las que menos se necesita dar a conocer. La labor pierde así en
intensidad y eficacia lo que gana en extensión. Debe ser misión del
bibliógrafo ahondar en lo ignorado, en lo que se ha perdido entre
otras producciones más relevantes, en la monografía de poca extensión, que ello es lo penoso para cada investigador buscar por sí mismo, y lo que uno debe dilucidar en beneficio de todos. Oaro es que
para intensificar de tal modo la investigación hay que requcir el
campo, dejándolo limitado al que constituya el propio y peculiar de
cada estudioso, de antemano señalado por la aptitud y la vocación
sentida.
Pero si el tipo adoptado por el Sr. B. no es el que estimo que hoy
cumple más a perfección su cometido, dentro de él se mantiene el
autor de esta bibliografía a suficiente altura en todas las partes de su
obra, y aporta en algunas, no iniciadas aún por nuestros bibliógrafos,
interesantes novedades. - B. S. A.
ARNOLDT, K. -Die stellzmg des atributiven Adjektivs in ltalieniscken
und Spaniscken. - Greifswald, 1916, 4.0 , 166 págs. Vol. IX del Romanisckes Musemn. Sckriften un Texte zur romaniscken Sprach-und Literaturwissenschaft. =Todos los ejemplos castellanos son del Quijote.
La bibliografia gramatical es escasa (Hanss en, Gram.; Cejador, La

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

417

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

lengua de Cervantes, y Padilla, Gram.). No es un estudio a fondo del
tema complicado de la colocación del adjetivo, pero reune un número
considerable de ejemplos que permiten apreciar diversos tipos de
colocación. La distribución en grupos por sufijación (adjetivos en -ico,
-al, etc.) no tiene valor fundamental, y si en algún caso lo tiene es
valor reflejo, en cuanto que la palabra que lo lleva tiene un sentido
ponderativo, afectivo, etc. Tras la larga lista de adjetivos antepuestos,
distribuídos sólo por su terminación, hubiera interesado hacer una
clasificación metódica de los principales grupos de sentido. En esos
ejemplos que responden a una le.agua tan compleja, lo interesante
hubiera sido especificar los epítetos naturales y los poéticos, y estudiar el desarrollo de la anteposición de éstos en los remedos de la
lengua ampulosa y después en ejemplos en q ue la anteposición es ya
sólo un sello de concinidad y elevación de la prosa. Sin tener en
cuenta la condición de los personajes y el valor literario intencional
de cada párrafo del Qu!fote, cualquier estadística basada en la forma
nos dará una falsa idea de las leyes de colocación de las palabras. En
este sentido el trabajo es incompleto. Los datos, sin embargo, que
ofrece son abundantes, y aun las clasificacioues formales (de jiasmo,
agrupaciones con el artículo, anteposiciones anafóricas, etc.) tic.nen
también un positivo valor. - V. G. de D.

Antología castellana, door G. J. Geers, Del l. - Wassenaar, 1921,
4.º, 225 págs.= Recoge en esta obra el Sr. Geers con evidente acierto buen número de fragmentos representativos de la prosa literaria
contemporánea, española e hispanoamericana. En la selección se advierte el cuidado de agrupar las páginas más bellas de forma y estilo
con aquellas que describen y reflejan los diversos aspectos de nuestras costumbres y peculiaridades. Precede a cada autor una lista cronológica de sus obras, y para dar una impresión más completa de la
vida española, publica, tomados de diarios y revistas, algunos resúmenes de la situación comercial y bancaria. Es una útil obra que cumple el noble deseo de extender por los Países Bajos el conocimiento
de la España actual. - G. A.
BEARDSLEY, W. A.-lnfinitive constructions in old spanis.-New York,
Columbia University Press, 1921, 279 págs., 4.0 • = Con una clasificación metódica aparecen reunidos en este libro los ejemplos de infinitivo del Cantar de lvlio Cid, de Berceo, Alexandre y Primera Crónica
General. Esta limitación impide confirmar el sentido de algunas construcciones particulares, aunque para las fundamentales el material es
rico y suficiente. La obra está dividida en tres secciones, correspondientes al infinitivo puro, al infinitivo con preposición y a construcciones especiales. En la primera distingue los ejemplos del infinitivo

sustantivado, del subjetivo, predicativo, objetivo, directivo, independiente (histórico e imperativo) y del dependiente de relativos, indefinidos o partículas. No emite juicio sobre el caso importante del infinitivo independiente, limitándose a indicar su carácter esporádico.
Es especialmente sensible esta reserva sobre el infinitivo histórico,
del que se limita a citar el ejemplo tan sugestivo de Milagros, 889,
cuando lo cierto es que la afirmación de Cuervo y Meyer-Lübke de
que los casos españoles no entroncan con el infinitivo histórico latino
no está probada, y se funda en la escasez de ejemplos literarios - razón de poco valor científico - y en una concepción demasiado limitada del infinitivo latino y del español, que vive, sin trascend.er apenas a la literatura, en construcciones que pueden ser, unas, herencia, y
otras, transformación de las latinas. En el infin itivo objetivo los ejemplos van agrupados según la palabra regente, lo que permite buscar
cómodamente cualquier construcción. Hasta la presentación tipográfica da un tono de esmero exquisito a este libro, tan útil para ir construyendo nuestra sintaxis.
PELLIZZARI, A., y Gu1rnar, D.-ll l~bro dell'A1·te. -Messina, G. Principato, 1917, 2 vols. = El propósito de los autores ha sido escribir un
tratado elemental de Estética y Teoría de la Literatura para la segunda enseñanza italiana. Para los españoles sería un libro de gran interés
si, adoptando su método, nos decidiéramos algún día a renovar la enseñanza de la Preceptiva literaria en nuestros Institutos, hoy reducida todavía a una balumba de figuras retóricas, a la repetición ramplona de los preceptos horacianos y, cuando más, a algunos principios
de Estética ontológica, ininteligibles para el alumno. La doctrina estética de los Sres. Pellizzari y Guerri está basada en las ideas de B. Croce,
expuestas con gran claridad y dando, tal vez, a la emotividad en el
Arte mayor valor del que le concede el pensador napolitano. A pesar
de las doctrinas de Croce, contrarias a la existencia de los géneros literarios, los autores mantienen la clasificacióu corriente, fundándose en
su necesidad práctica y didáctica y en los caracteres formales de la
obra literaria. Todo el libro está escrito con verdadero entusiasmo
de maestro, cosa que también contendria imitar en España, donde
los libros escolares de Literatura tanto carecen de cordialidad y de
atractivo.
SÁINZ y Rooafouxz, P. - La obra de «Clarín, . Discurso leido en la
apertura de curso de la Universidad de Oviedo, 1921-1922. = Valiéndose muy principalmente de citas del propio e Clarín,, se tratan todos
los aspectos de la actividad de Alas, menos el científico. Unas notas biográficas, un estudio de la evolución de su pensamiento, su sentido de
la cátedra, su labor crítica, sus poesías, sus intentos dramáticos, sus

�NOTAS BlBLIOGRÁFICAS

novelas y un estudio de su personalidad, centrándola en el ambiente
de su tiempo. En forma de apéndices la «Hoja de méritos y servidos&gt;
y una «Nota bibliográfica•.
El autor promete un estudio «detenido y minucioso•, y para en
breve cuna bibliografía completa, en lo posible&gt;.
Interesante y exacta juzgamos la valoración que hace de la labor
crítica de Alas; nos parece, en cambio, menos justa la manera como
trata el Sr. Sáinz y Rodríguez el naturalismo en literatura. Las citas
que hace de La Regenta no son quizá las más adecuadas. Así, por ejemplo, al censurar lo que pueda tener esta novela de difusa, cita el capítulo IV, que es, de toda ella, en el que más sobriamente se dibujan los
caracteres, y en donde, por otra parte, más puede notarse la diferencia entre el naturalismo de «Clarín• y el naturalismo de un Zola.R. G. de Ortega.

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último fruto del Renacimiento, sino como un resultado de
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Burgos. - BHi, 1921, XXIII, 243-244.
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ArgotedeMolina.-Sevilla, E. de las Heras, 1921,8.º, 116 páginas.
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inedita ex autograplzis antiquissimis, apographis et regestis
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8. 0 , xxxr-912 págs. (Monumenta Historica Societatis Jesu a
patribus ejusdem societatis edita.)
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10921. BuaGos, C. DE. - «Fígaro •. (Revelaciones. e Ella, descubierta.
Epistolario inédito.) Epilogo por R. Gómez de la Serna.Madrid, Imp. de «Alrededor del Mundo•, 1919, 8.0 , 386 págs.,
12,50 ptas.
10922, H.t1NDR1x, W . S.- Sobre C. de Burgos: cFígaro».-RRQ, 1921,
XII, 291 -296.
Ensayos.
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10924. cAzolÚN&gt;. - París bombardeado y Madrid sentimental. Mayo y
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contiene cartas de 1801-1802.-Madrid, Sucs. de Rivadeneyra, 1921, 4.º, 427 págs., 11 ptas.
10935. CUERVO, L. A. - Epistolario del Dr. Rujino Cuervo. Años 18261840. Dos volúmenes. -Bogotá. (Biblioteca de Historia Nacional. Vols. XXII y XXIII.)
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Traducidos al español por el profesor J. M. Arreola. - JAF,
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NOTICIAS
Instituto de las Españas en los Estados Unidos.-EI Instituto de las
Españas, creado en 1920 con la cooperación del Instituto of Intemational Education, la American Association of Teachers of Spanish, la
Junta para Ampliación de Estudios y varias Universidades españolas
y americanas, ha publicado un folleto que contiene la Memoria del
curso de 1920-1921, presentada al Consejo general ejecutivo por D. Federico de Onís. En este folleto se da cuenta de los fines del Instituto,
que quiere convertirse en un centro para el estudio de la cultura española, y promover el interés hacia las civilizaciones española y portuguesa, fomentando además toda relación cultural entre los Estados
Unidos y las naciones hispánicas. Se envía a todo el que lo solicite de
la Secretaria de la Junta para Ampliación de Estudios, Almagro, 26,
hotel, Madrid. Pueden obtenerse más informes sobre este Instituto
pidiéndolos directamente a la Secretaría del mismo, 419 West 117•11,
Street, New York City.
- Cursos del profeso,· William R. Sl1epherd. - El profesor William
R. Shepherd, de Columbia University, fué invitado por la Junta para.
Ampliación de Estudios para dar en su Centro de Estudios Históricos un curso de diez conferencias acerca de la Expansión de Europa.
Pió asimismo en dicho Centro ocho lecciones de seminario, en las
que se discutió el tema «España en América&gt;. Ambos cursos fueron,
seguidos, el primero, por un numeroso grupo de oyentes, y el segundo, por unos cuantos escogidos especialistas en la materia debatida_
Se espera que el Sr. Shepherd vuelva d~ nuevo a España en la primavera de 1922 para dar algunas conferencias más en la Universidad
y en otros centros de cultura.
- Conferencias de Mr. Lawrence A. Wilkins.-Mr. Lawrence A. Wil-kins, director de la enseñanza de lenguas modernas en las EscuelasSuperiores de la ciudad de Nueva York, ha dado diez conferencias en
este Centro de Estudios Históricos acerca de la enseñanza de lenguas
modernas en los Estados Unidos. Sus interesantes lecciones han sido,
escuchadas por un gran público, que ha seguido con interés la exposición de los métodos americanos para la enseñanza de idiomas vivos.
El Sr. Wilkins fué también invitado por el Instituto de Idiomas de la.

�452

NOTICIAS

Universidad de Valencia y por la Mancomunidad de Cataluña para dar
en Valencia y Barcelona, respectivamente, varias conferencias aterca
&lt;lel mismo tema expuesto en el Centro de Estudios Históricos. Pronunció también el Sr. Wilkins una conferencia, acerca de los Estados
Unidos y España, en el Ateneo de Madrid. Estas conferencias han sido
publicadas en un folleto que puede adquirirse en este Centro.
- Oficina de relaciones culturales españolas.-Esta oficina ha sido
creada por el Ministerio de Estado para fomentar la acción cultural
española en el extranjero, procurando también dar facilidades a los
estudiantes extranjeros que desean venir a España. Se ocupa asimismo de las cuestiones de propiedad intelectual y de todo lo relativo al
fotercambio cultural de nuestro país con las demás naciones.
Ha sido nombrado jefe de esta oficina D. Justo Gómez Ocerin, primer secretario de Embajada, y secretario D. Antonio G. Solalinde.
Figuran como asesores técnicos de esta oficina D. Américo Castro y
D. Bias Cabrera, catedráticos de la Universidad de Madrid, y D. Amós
Salvador, arquitecto.
- Profesores condecorados. - El Gobierno español ha querido premiar los esfuerzos que en pro de la expansión de nuestra cultura en la
América del Norte han realizado los ilustres hispanistas Mr. \Villiam
R. Shepherd y i\Ir. Lawrence A. Wilkins, otorgándoles la encomienda
con placa de la Real Orden de Isabel la Católica.
- Cursos para extranjeros duran(e et oto{io de I92I.-Siguiendo las
.normas de los cursos anteriores, se ha celebrado en este Centro de
Estudios Históricos un curso de diez semanas, para extranjeros, en
el que se han explicado las siguientes materias: fonética española;
-cuestiones prácticas de lengua espaiíola; introducción a la literatura
-española; literatura medieval, español comercial y clases prácticas.
Asistieron 25 alumnos: de ellos 13 americanos, 7 ingleses, 2 franceses,
un alemán, un sueco, un japonés y un lituano.
- Enmiendas y adiciones. - Pág. 308. En la !!nea 2 de la nota, el
adjetivo «absurda• debe ir entre comillas: es el Sr. B. quien califica
de tal la opinión de Moratln.-Págs. 320 y 321. De la expresión 'y todo'
trataron también A. Castro y S. Gili en esta misma Revista, 1917,
IV, 285-289. - Pág. 322. Del libro de Pauli, E,;fant, gar;on, ji/le dans
.Jes tan¡rues romanes, se trata también en la página 304.

POR LA

«REV[STA: DE FILOLOGfA ES
DJIRANTS SI

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THIIIIISTRS DB

�452

NOTICIAS

Universidad de Valencia y por la Mancomunidad de Cataluña para dar
en Valencia y Barcelona, respectivamente, varias conferencias aterca
&lt;lel mismo tema expuesto en el Centro de Estudios Históricos. Pronunció también el Sr. Wilkins una conferencia, acerca de los Estados
Unidos y España, en el Ateneo de Madrid. Estas conferencias han sido
publicadas en un folleto que puede adquirirse en este Centro.
- Oficina de relaciones culturales españolas.-Esta oficina ha sido
creada por el Ministerio de Estado para fomentar la acción cultural
española en el extranjero, procurando también dar facilidades a los
estudiantes extranjeros que desean venir a España. Se ocupa asimismo de las cuestiones de propiedad intelectual y de todo lo relativo al
fotercambio cultural de nuestro país con las demás naciones.
Ha sido nombrado jefe de esta oficina D. Justo Gómez Ocerin, primer secretario de Embajada, y secretario D. Antonio G. Solalinde.
Figuran como asesores técnicos de esta oficina D. Américo Castro y
D. Bias Cabrera, catedráticos de la Universidad de Madrid, y D. Amós
Salvador, arquitecto.
- Profesores condecorados. - El Gobierno español ha querido premiar los esfuerzos que en pro de la expansión de nuestra cultura en la
América del Norte han realizado los ilustres hispanistas Mr. \Villiam
R. Shepherd y i\Ir. Lawrence A. Wilkins, otorgándoles la encomienda
con placa de la Real Orden de Isabel la Católica.
- Cursos para extranjeros duran(e et oto{io de I92I.-Siguiendo las
.normas de los cursos anteriores, se ha celebrado en este Centro de
Estudios Históricos un curso de diez semanas, para extranjeros, en
el que se han explicado las siguientes materias: fonética española;
-cuestiones prácticas de lengua espaiíola; introducción a la literatura
-española; literatura medieval, español comercial y clases prácticas.
Asistieron 25 alumnos: de ellos 13 americanos, 7 ingleses, 2 franceses,
un alemán, un sueco, un japonés y un lituano.
- Enmiendas y adiciones. - Pág. 308. En la !!nea 2 de la nota, el
adjetivo «absurda• debe ir entre comillas: es el Sr. B. quien califica
de tal la opinión de Moratln.-Págs. 320 y 321. De la expresión 'y todo'
trataron también A. Castro y S. Gili en esta misma Revista, 1917,
IV, 285-289. - Pág. 322. Del libro de Pauli, E,;fant, gar;on, ji/le dans
.Jes tan¡rues romanes, se trata también en la página 304.

POR LA

«REV[STA: DE FILOLOGfA ES
DJIRANTS SI

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THIIIIISTRS DB

�•

tes de las provincias unidas de la América del Sud [1810-1886]. P.recedidos de un pró ..
logo de E. Ravi~ani. y de un ensayo l)iobliográfico de N. Ilinayan. - Buenos Aires,
J. Peuser,
1921, 4., LXX.XI-181 págs.
~úm. Xl: F1vUEROA, A. A.-Los archivos dt la ciudad d~ Sa11liago del Edero.-Bue0
nos Aires, ~dit. c(oni•, 1921, 4. , 31 págs.
~úm. Xll: LARROUY, A . -Lcs archivos de la Rioja y de Catamarca. -Buenos Aires,

1921, 4.º, 44 págs.

FmuErREJ)O, F. DE.-Historia da Litttratura ciassica. z. ª e pocha: T580-17 56. -Lisboa,

Liv. de A.M. Teixeira, 19.n 1 8.0 , 375 págs. (Bibliotlwca de Estudos Historicos Nacio-

naes. VIL)
FuLU..SA )hRA, L.-Compiudi dt la Gramática va/mcii.ma.-Valencia, Lib. de R. Ortega, 1921, 8.0 1 105 págs.
HURTADO Y J. DE LA SERNA, J., y A. GoNt.ÁLEZ PALE-..CIA.-Historia de la Li-te,-atu,-a
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VERGARA ~1.ARTÍN, G. M. - Materiales para la ¡o,-mació,i de un vqcabu/a,-io de pala/JrtJJ. usadas en S(f!,ovia y su tierra y no incluidas m el Diccionario de la Real Academia
Española (I.¡...ª edicifm), o que lo están en ot,-as ,.uepcion,s o como anticuadas, seguidos de
•varias palabras empleadas m alguno¡ pue6ks de las p,-ovincias de Burgos y Santander que
0
tampoco se incluyen en el citado Dicdo11ario.-Madrid, Sucs. de Remando, 192:1, 8. ,

g8 págs., z ptas.
La vj/la de Lequei#o en el .riglo XVIII. Descri¡ción anónima. Prólogo y transcripción
de P. Aguado Bleye. - Bilbao, J. Au:;ín, 1921, 8. , xxu-~7 págs.

•

Revistas.
A Aguia. -Porto1 1g2 ¡ 1 XX,
Anais das B'bl"
n5-u7.L' b
1 1otecas e Arquivos
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Annales_ de Bretagne. -Rennes, 9 21
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Arch1v10 Storico Italiano -F' ' · 1 21
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1; 1
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'V'.:1"90·
Bibh~graf'!a ~spañola. -Madrid -/~ 1 J(t39Bolet!m B1bbographico da Bibli~t6ec~ Na ! 19--24.
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~:e~n ddellaCA.cademia N'acional de la His~~¡~ª~( Rio d.e Janerro: - 1919, 11, 3-40 e n e
entro de Estudios A
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aracas, 1920, 1\, 1¡.
lo!~ 1~~~ dXe1a Comisión deº Monum~~~~:ªH~:~Jc~~eyv~:;
Sevidlla, Nr.921, VIII, 4s. 4g..
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icos e • avarra. - PamP
1
Bolehn de la Comisión Provincial d M
Boletin de la Facultad de Derech~ . C·um~nto5 d~ Orense. -1921, VI, 139-141
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Bolet!n Histórico de Puerto Rico. - l 1
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ns enanza. Mad ·d 1 21
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Boletin de la Real Academia de la H'1 t . ª
Bolctin de la Sociedad Castellonen ~ or::- adrid, 1921, LXXI.X, )-Ó.
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t~~¿ 9:n~

'i~~~I·v~·

d·ct
M,

p

Bollettino delle Publicazioni Italiane
Bulletm du Glossa1re des Pato1s d ·

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XXII-XX:lli. Rapport annuel de la Redeac:

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Butll~ti de Dialectofogia Catafana ~~de Pans. - 1920, XXII, 6g.
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0 1 21
:euphilologische 1:iitteilungen. _XXXDEfrelsm
~X6-,87-8, 9-10.
;
9
osotros. -Buenos Aires Jo?J
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Contents of vol,

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The Humanism of Francis Jcffrey. By MERRtIT Y. HUGHES.
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The Ethical System of the 'lnfemo'. By PHILIP H. \\,'1CKSTEED.
Sorne Spanisb Conceptions of Romanticism. By E . .ALttsoN PEERs.
English Translations and Adaptations of Schiller's 'Robbers'. By L. A. \VItJ.oUGHBY.
MISCELLANEOUS N:OTES

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Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América Y Europa. Se admite como socio a toda persona intet·esada. La cuota
·anuales de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Publications of tM
Moder-n Language Ássociatitm of America) se envían trimestralmente gratis a
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con las filologías inglesa y germánica, que pueden interesar a los eruditós
españoles.
Diríjase toda la correspondencia al secr-.rio de la Sociedad :

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Comprende esta obra un completo estudio de los influJoa sociales de todo orden recibidos de la España arabizada, influjos que favorecieron el desarrollo de los Estados
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1785023&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista de Filología Española, 1921, Tomo 8, Cuaderno 4, Octubre-Diciembre</text>
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                <text>Menéndez Pidal, Ramón, 1869-1968, Director</text>
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                <text>Análisis y crítica literaria</text>
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                <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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                <text>Imprenta de los Sucesores Hernando Quintana</text>
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                    <text>REVISTA
DE

,

FILOLOGÍA ESPANOLA

MOZARABES

Tomo VIII.

AR.TE ESPAÑOL DE LOS SIGLOS IX A XI

JULIO-SEPTIEMBRE 1921

Cuaderno 3. º

POR

M. GÓMEZ MORENO

LA EVOLUCIÓN DE LA «C» LATINA DELANTE
DE «E» E «I» EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

1

de esta obra un completo estudio de los influ-

JóB' sociales de todo orden recibidos de la España arabi~ . influjos que favorecieron el desarrollo de los Estados
cristianos en los primeros siglos de la Reconquista; com--~,.··"-·,_
ptende asimismo monografías históricas, descriptivas y
E1tic_as de unas veinte iglesias y restos de otras, represen-

s del

mismo estado social, predominantemente del

ié'fuo de León; analízanse las manifestaciones externas del
coito cristiano español en este período, y se _hace una minuciosa, descripción de los objetos conservados de carác~ meridional: códices, inscripciones, marfiles, orfebre-

ría, bronces, tejidos, etc.

. E_n dos artículos que ahora figuran en los 111élan es li11,guzs~q~es, Gaston Paris trató en 1893 la cuestión de ~a
nunc1ac1ón de la e delante de e e i en latín y d .6 ,
p~o
.
,
1 as1 motivo
una serie d: nuevas investigaciones por parte de otros
ogos. He aqu1 en resumen el resultado de ellas 2
t
pronunciación postpalatal se ha conservado h;sta nues1:º:x/ªs.;n ~ogudor~s. (Cerdeña central), y en dálmata hasta
. mc1 n e e~te idioma a fines del siglo pasado; por e·emplo. log. kera, dalm. kaira cera. En el sardo
'd' JI 1
palatalización
.
men 10na , a
, .
es posterior a la sonorización de las oclusivas
i t
~n er~ocalicas: crepare pasando por *crebae, *cerbare d
cerbaz.
En rumano
. el mismo desarrollo que
' a
.
. , cina cena tiene
;:: ;.e_q~t
de cribrum, cuya primera se ha elidido
'6 is1m1 ac1 n; resulta de esto que aquí también la palataJ1·
zac1 n se ha p d 'd
.
ro uc1 o relativamente tarde. Para el italiano
las palabras tomadas del longobardo nos dan un punto de re~

~:t

L;,

~;mr

r

~ vols. en 4.º: un vol. de texto con xx1v-407 págs., 219 figs.

y un mapa, y otro vol. con I Sr láms.

•

.
Precio: 30 ptas.

[Este artículo ha sido traducido del alemá
A C
Pa • d'
.
npor . astro]
ra rn 1cac1ones detalladas de bibr cr . ,
•
.
ción al estudio de la ling{f. t"
.
io.,tafia, véase m1 Introduc§§ 125-127.
, ' s ica ,omance, 19 14, traducción de A. Castro,
J

2

TOMO

VJII.

16

�226

W.

ferencia. Los longobardos invadieron la Italia septentrional eo
la segunda mitad del siglo v1, y bajo Luitprando (712-744}
extendieron su poder al Sur de aquella península. El longobardo skirpa 'ajuar' da skerpa en lombardo, scirpa en suditaliano; lo cual demuestra que los italianos del Norte no pronunciaban ya kentum al tomar la palabra, y la k de skerpa
se conservó; mientras que en el Sur el sonido inicial de kentmn se parecía tanto al de skerpa, que los dos coincidieron,.
llegando ·luego ambos a ser c. Por consiguiente,• la transformación se realizó en el Norte antes del siglo vr, y en el Sur
posteriormente al siglo vm. En cuanto al Norte de Francia, la
palabra alemana kreuz prueba que los misioneros venidos de
allá a Germanía, pronunciaban ya * crutse, y no * cruke. Los.
elementos germánicos nos dan además ciertos datos. La palabra franca ski na, que &lt;lió fr. échine, demuestra que cuando se
adoptó, cent u m no se pronunciaba ya kentum; y habiéndose
realizado la ocupación de la Galia septentrional por los francos
en el siglo vr, esto nos permite lograr cierta determinación
de fecha.
Ch. Joret 1 agrupa el norm., bretañ. 2 , valon. sren, pie. sren·
'vasija para manteca', con el anglosaj. cyrine, ingl. mod. clzurn,.
holand. kenze, nórd. ant. kima. Ant. Thomas 3 acepta esto,
y refiere además fr. scion 'rejeton, bourgeon' a una palabra,
germánica que se ha conservado en anglosaj. kz0, saj. ant. kzd,.
suizo kzde 'tallo tierno, vástago', báv. keid 'planta de col' 4 Ahora bien: teniendo en cuenta que la primera de estas dos.
Mélanges de phonétique normande, pág. 38.
Bretañés, el dialecto no románico de Bretaña, a diferencia del
bretón, celta.
3 Mélanges de philologie fran;aise, pág. 137.
4 Se ocurre agrupar con estas \·oces el vasc. kida 'pámpano'. Perola d suscita alguna duda. En gótico esa palabra sonaría *kei9. La 9 gótica era sorda, y en posición inicial da t- en todos los romances; tn
cambio, como meclial se ba sonorizado en vándalo; y en antiguos documentos latinoportugueses se transcribe por -d-. Comp. 9ittdire9s y
port. Toereu. (Véanse WaEDE, Sprache der Vandalen, y MEYER-LünKs.
Romanische Namenstudien, I, 1oi.) Me parece poco verosímil que kidaesté conexionado con kidattt 'guiar'.
1

2

LA EVOLUCIÓN DI!

MEYEK•LÜBKE

LA &lt;C&gt;

LATI:IIA DELANTE DE

«E»

E «I&gt;

227

palabras suena en bretón kitin, ha de sacarse la conclusión
que el Oeste de Francia conservó a su vez el antiguo sonido
de k- más tiempo que el resto del país. Es decir, que lo mismo que en Italia, la evolución tiene aquí fechas distintas.
Siendo así que los préstamos a lenguas no románicas dan
puntos de referencia cronológica para el fenómeno que estudiamos, es manifiesto que en la Península Ibérica las condiciones son favorables para el investigador, por encontrarnos con
dos pueblos no románicos: visigodo y árabe. Los vascos quedan, naturalmente, excluídos. Es cierto que los préstamos hechos por el vascuence al latín conservan el sonido velar 1:
bage pace, gerezi ceresea, gertu certus, etc.; pero ignoramos en qué fecha se adoptaron esas palabras.
. ~:aramen~e se deduce de nombres como los portugueses
Szntzao, Centuies, del gót. Kintila; Cepoes, Sepaes, del gótico
K i p p a 2, que la palatalización no acaeció hasta después de
la época visigoda, o por lo menos dentro de aquélla; es decir,
que es más moderna que en Italia y en una parte de Francia.
En completa consonancia con esto, las palabras árabes&gt;
introducidas mucho después, conservan su sonido velar, tanto
el quef ('3) como el kaf (S'): alquiler lf]I, port. alqueire ~ \ ,
esp. alquitrán ul_,WJI, port. alqueive 1_,.:iu1.
Todo lo que es de fácil_la cuestión vista así, es de complicada cuando se tiene en cuenta el -mozárabe. Se encuentran
aquí tres reflejos de e latina: k, z 3 y s, y hay que investigar
en qué relación está11 y lo que enseñan sobre la evolución.
1

Según notó ya G. PH1urrs, Über das lateiniscke und romanisch~
Element in der baskisdtt Spracke. (SBAkWienP!tKl, LXVI, 250.)
2
_ Véase AzEVEDO, Rev. Lus., VI, 49. El gót. Kippa corresponde al
antiguo alto al. Cltejfo, que sólo aparece trasmitido en el nombre de
lugar Chef.fingen; véase FoRSTEMANN, Altdeutsches Namenbuck, I, 363.
Para Requiíio junto a Reciíio, de Rikkila, véase MEvER·LüBKE, Romanisclu Namenstudien, 11, 19, nota.
3
Correspondiente al 1:: árabe, que defectuosamente transcribe Simonet por ch. En adelante transcribimos por z el sonido correspondiente al r, aunque Simonet lo ponga con ch, pues esto último dificulta
la i~terpretación fonética. Por la misma razón representamos por i
el ,._;;,, que Simonet transcribe por x.

•

�228

W. MEYER·LÜBKE

Los materiales han sido reunidos concienzudamente por Simonet en su Glosario de voces ibéricas y latinas usadas entre los
mozárabes. Desgraciada~ente es difícil su utilización científica,
por no_ estar impreso¡; muchos de los textos utilizados o ser
poco accesibles. Por esto es difícil distinguir lo que sea peculiaridad de cada escritor, de las meras erratas, cuando hay
varios manuscritos. Sólo he podido comprobar los datos de
Pedro de Alcalá (que abrevio-PA), nuevamente editados por
Lagarde; las Glosas de Leyden (LG), y el Vocabulista in arabico, edición Schiaparelli (RM, porque su autor, probablemente, fué Raimundo Martín).
Para k hay pocos ejemplos: querasia, riquino, baquía, duraquin, fayquiya, Igriquia. Es, sin embargo, poco verosímil que
a la llegada de los árabes cualquiera de estas palabras se pronunciara aún con k en algún sitio de la Península..Más probable es que se trate, en la mayoría d«': los casos, de voces ya
-existentes en árabe o bereber, tómadas al griego o al latín del
Norte de África, o procedentes de tradición escrita; no debemos olvidar, en efecto, que las fuentes del mozárabe son a
menudo diccionarios de Medicina o de Botánica, cuyos autores tenían gran práctica de la literatura técnica griega y latina.
Una voz de esa clase es, por ejemplo, riquino, que el judío
Jonas ben Isaak, llamado Ibn Buclarix, emplea en su Diccionario de Medicina, compuesto en uo6; y por lo demás, también usa la forma rizino ~ J - Su predecesor, Abderrahman
ben Muhammed Ibn W afi.d, al que uti¡iza, sólo conoce dicha
última forma. Se trata, pues, meramente de una transcripción
inexacta de r i c in u s, hecha por medio de la vista y no con
el oído 1 .
1 No siendo admisible que los árabes hayan oído laten el grupo ~j,
podría considerarse también como cultismo retewel (LG, 443), de retiolum. En contra habla la representación de o por ue, lo que sólo
puede explicarse por el origen español; y corno Pedro de Alcal.í
flexiona esta palabra, es claro que procede de la lengua hablada. Las
formas son: alvanega de red: rutfal, ratijil ( 100, 5); capillejo de mujer: n,t.fal, ruifalit; capillo assí: rutful, ratijil (139, 22, 25). Las formas con uhan debido ser primeramente plurales (comp. quitib, cutub, 142, 3r¡;

LA EVOLUCI6N DE LA &lt;C&gt; LATINA DELANTE DE &lt;E&gt; E &lt;I&gt;

229

Más complicado es el caso de cerasia. Las formas son:
zerasia, zeresia, corasia, querasia, queracia, queres. Las tres
últimas coinciden con las árabes, que a su vez son de origen
griego. Queres, sin embargo, sorprende por su e y por su s.
La e podría explicarse por imala; pero la s es en general
reproducción de una s española, no de una s latina o griega
(véanse pág. 243 y Einführung, del autor, tercera edición, 1920,
§ 48). En vista de lo cual, este queres, usado principalmente
por escritores granadinos, habrá de mirarse como fusión del
ár. queras y el esp. cereza.
Dttraquin es aún árabe, y ha penetrado en turco 1 ; pero
procede del gr. dorakinon, venido antiguamente del lat. duracin u s.
. H.1 ~ que suponer también mediación del griego para fayquzya ~ ; . Esta palabra se encuentra ya entre los bizantinos; y en el glosario latino-griego llamado Hermeneumata Leydensia, figura como griego, y existe en griego moderno 2 • Del
griego proceden el hebr. :,•¡,oEl 3 y la palabra árabe, la cual a
su vez vino a España: esp. ant. fasquia, que Simonet traduce
'fascia lignea navalis', port. fasquia 'pedai;o de taboa estreita
e comprida', con una significación alejada de la originaria,
sobre todo en. lo que se refiere a la materia del objeto. Junto
a la forma griega aparece también la latina.
Baquía está tomado por Simonet del Dictionnaire arabefranyais de Beaussier, y no de fuentes mozárabes; pero lo
quixara, crtxttr, 143, 25, y xeqce, .-ruqec, citados por BROCKBLMANN,
~rundr. der vergl. Gram. d. Semit. Spr., 1, 429); luego llegaron a ser
smgulares, pasando por el significado colectivo, lo que es aún más
frecuente en semítico que en indoeuropeo (véase Brockelmann, 437).
En se~ítico meridional son ~ún flotantes los límites entre singular,
colectivo y plural. De esto se deduciría que retiolum existió en español como *rezuelo; los mozárabes lo relacionaron con red, y se conservó en la forma retewel.
1 Véase G. MRYRR, Türkisclte Sittdien, 1, 29. (SBAk WienPltKI,
CXXVIII.)
2
Véase G. MEYER, Neugriecltiscl1e Stttdien, 111, 68 (SBAkWienPkKI,
CXXXII), y CGIL, VI, 436.
3
FüRsT, Glosarium graeco-hebraeum, 176.

�230

LA EVOLUCIÓN DE LA &lt;C&gt; LATINA Dl!LANTI! DE &lt;ii&gt; E&lt;!&gt;

\V. l\111YER-L0BKE

acepta por ser idéntico al esp.-port. bacía. Esta palabra está
limitada al Norte de Africa y a la Península Ibérica, y no se
encuentra en otros dialectos árabes; cremon. bázia, boloñ. bdzva, que Simonet toma de Biondelli (Saggio szú dialetti galloitalici) e identifica con bacía, deben ser cosa distinta, a juzgar
por el acento y la z sonora. En el caso de bacía trátase positivamente de una antigua voz, no latina, que resistió a la romanización, y se ha conservado hasta hoy con la velar palatalizada en este lado del Mediterráneo, y con la velar conservada en África. Parece exacta la relación que suele establecerse
entre este baccia (así se escribiría en latín) y el baccea de San
Isidoro (XX, 5), en el capítulo «de vasis potatoriis» : «Primum
a Baccho quod est vinum, nominata, postea in usibus aquariis
transiit.» Realmente, bacía, baquiano es una vasija para beber,
pero San Isidoro se dejó llevar en dicha explicación de su etimología, según le ocurre a menudo. Habrá que acentuar baccéa,
ya que las formas actuales no pueden referirse a una acentuación báccea. Se ocurre relacionar el tema bacc- con el baccinum 1, atestiguado en Gregorio de Tours, origen del fr. bassin,
mod. a. al. becken; y también con el lat. bacar 'vas vinarium',
según Festo, que ha tomado un significado ulterior en sicil. bákara 'vaso piccolo fatto di varie materie'; en fin, con bacarium 'vas vinarium' en glosas, etc. Pero con todo esto sabemos bien poco; conforme a su tipo general, todas estas palabras
no tienen en modo alguno aspecto latino.
lgriqzda 'Grecia' no tiene que proceder de un bizantino~ I'pwxía, por su i (cfr. igril gryllus), pero debe tratarse
de una forma tomada al griego por la lengua cancilleresca de
Roma, y trasmitida luego a los orientales 2 •
1 Si baccin um fuese un préstamo hecho a África en época franca,
no sería éste un caso sin precedente. El carcannum del latin merovingio&gt; fr. ant. charcltan 'argolla', que no tiene ningún aspecto germánico, conviene semánticamente con el ár. halhal J.s..l...., y se explicaría también fonéticamente admitiendo una disimilación de 1-l en ,·-/
(prov. careo/) y luego r-n.
2 No me parece que pueda compaginarse con lo que sabemos acerca de la evolución del diptongo ae, el admitir que el alemán kaiser o el

231

~s

incomprensible para mí riqmel (Rl\1) junto a razzzm
~ ) , el último de los cuales, en forma plural, conviene también con rixmel, raginzel (PA, 265, 4). Aunque estas palabras
.aseguren la existencia de un *racemellus no atestio-uado
y
.,
revele aquí el mozárabe síncopa temprana de la vocal mediaÍ,
es inverosímil que esta síncopa ocurriera en época de pronun-ciación velar de la c.
La forma más usual de reproducir la e es, como hemos
&lt;licho, clz, ár. 1:::, que representamos por z (c!t en Pedro de
Alcalá), ya sea ce, ci, ya ej. Doy numerosos ejemplos, y los
.acompaño de las observaciones necesarias para su inteligencia.
Abuz l:::.Y.\, aguz
lat. albucium. La pérdida de la/
no es usual en iberorrománico, ni en árabe, ni en mozárabe;
pero se explica bien partiendo de una pronunciación catalana,
en la cual la l es tan velar que el sonido vacila entre l y u 1 _
Un albuz, aubuz podía dar, por disimilación, abuz, sobre todo
.al ser oído por extranjeros. Hoy existe la palabra con sufijo
distinto (aubó) sólo en las Baleares: Amengua! la señala en
Mallorca y Aguiló en Menorca. El albosa que este último cita
de Barcelona será la forma originaria.
Azetáira ~~\ es el mod. acedera, y ac!tetiella es ace)

)

e,~,,

dilla.
Aclzicoria 2 • El fr. clzicorée, en lugar del ant. cicorée, no aparece hasta el siglo xvn, y procede del ital. cicoria; en cambio
la forma española aclzicoria con clz- (junto a cicorea) procede
del mozárabe, a juzgar por la a- inicial. El ár. sicoria, siqoria,
bereber laida&lt; lat. taeda, conserven el antiguo diptongo latino, se-gún en este último caso acepta SceucHARDT, Die 1-o,nanisc/1en Lehnwó·rler in Berberisclten. (SBAkWienPhKl, CLXXXVIII, 20.) ¿No habrá habido en este caso fusión de taeda con el gr. oc,.!~ 'antorcha', fusión
que en forma algo distinta hay que admitir para las formas románicas?
(Véase REWb, 8520.) En cuanto a kaiser, habrá surgido bajo la influenda de algún modelo escrito.
·
1
•Es a veces dificil distinguir si se oye to u, y a menudo ambos
sonidos se permutan; en las Baleares y Cataluña se oye pauma:palma,
auba: alba.• (SAROJHANDY, Grober's Gnmdriss, J2, 863.)
~ Simonet no cita la grafía árabe; las formas árabes de África que
cita tienen U""
'· : ~:,r-•
&lt;!:.

�232

W, MIIYER•LÜBKE

L,\ EVOLUCIÓN DE L,\ ce» LATINA DIILANTII D11 c¡¡, E cu

generalmente extendido, viene del italiano; como el árabe no
posee el sonido e, reproduce e extranjera por s 1 •
Acltilcho acisclo. Con esta evolución fonética hay que com. parar ca/cha (;, en Simonet) 'cabo de cuchillo' (PA, ·132, 18),
del lat. cap ul'ü m 2 , y mulclz 'morezillos de los brazos' (315, 2 5),
de musculus. Resulta de esto que en la época en que estas:
palabras se separaron de la evolución española, los grupos -scly -ppl- aún se pronunciaban con !; que sólo más tarde en español se perdió la c y la ! palatal se convirtió en alveolar pura
en el caso de -sel- (muslo) 3, y que en el de -ppl- la ! dió j (z}
como en otros casos y se asimiló la pp, ensordeciéndose (cachas). En mozárabe, por el contrario, quedó la!, pero al mismo
tiempo aparece como l ante consonante; luego, en esos tres.
casos ! progresó hasta j (z) como en español y asimiló las.
consonantes anteriores.
Afranza ~.}\, 'Francia' en Idrisí, tal vez se· deba a influencia italiana. En cambio el Ifranja de Pedro de Alcalá parece transcripción del gr. H(flpr.cn(a.
Arza ~ ) corresponde a zarza y a arya en Ibn Alchazzar•
que vivía en el siglo x. Hay otras palabras conexas con éstas,
que ya agrupó Simonet, junto con muchas que son distintas.
Los que más convienen con el mozárabe son el cat. ars (masculino); enJos Pirineos orientales también arse (femenino), 'aubépine, ronce'; cat. barsa, barser 'espino', que recuerda en su
inicial al bearn. barte, gasc., narbo:n. barta 'broussailles' y al
bartás que el Atlas de Gilliéron atribuye precisamente a Narbona cor .el sentido de 'aubépine, buisson, haie, mtlre, prune-

1 Cfr. iinku&lt;ital. cinque (VoLLERs, ZD.llfG, LI, 320) y las numerosas palabras turcas que empiezan con e (lbíd., 307).
2
No veo la razón del alargamiento de la p que exige el esp. caclta.
Tampoco se ve la causa de que las formas románicas deriven de
*cappone y *cappulare en lugar de capone, capulare; pero
por lo menos estas dos palabras coinciden semánticamente.
3
La evolución de - sel- en español sigue siendo oscura. B~ist
(ZRP!i, XXX; 467) cree que -sl- es el resultado corriente; pero se
oponen a esta regla maclro masculu [aciclte acisculu, CGILat, V,
590], y de otra parte, mezclar.

\

233

1

lier, ronce' • Una tercera forma es la palabra zarza de la
Penfosula Ibérica, que tal vez proviene por asimilación de
barza, por modo onomatopéyico. (¿Las dos z.z habrán surgido
por el ruido que producen las zarzas al separarlas?) Por el momento no podemos ir más allá de las dos formas originarias.
barta y arcia. Es tanto más probable que se trate de formas
prerrornánicas, cuanto que otras dos denominaciones de la
baya del espino y del endrino, etc., son manifiestamente prerrornanismos: prov. aranhon, cat. aran¿yó (REWb, 294) y dren
en el dialecto de Val Maggia (Ibíd., 2762).
Arzediacon, arziprexbither, avizella, baronzel, calabaza, calabazuela, canniz, cardaclza, carriz, coclzina, comendathizio, conzilio, corazon 2 •
Corbaz ¿.} 'cuervo'. No se conoce en la Península un derivado de corvus con el sufijo -aceu, como ita!. corbaccio,
prov. corbatz, pero puede haber existido fuera del mozárabe.
Lo esencial es que corbaz corresponda a cuervo. Tal vez ha
habido influencia del ár. gorab.
Cortiza ~;S 'boya, corcha de red, corcho' y cortiche
'alcornoque', ambos en Pedro de Alcalá, corresponden por su
significado e incluso por su vocal al port. cortifa (cfr. corteza).
Es posible, sin embargo, que haya habido en español formas
con i, habiendo un derivado cortizada 'encorchadura' que parece venir de * cortizo 'colmena'; cfr. port. cortiw 'colmena'.
Es claro que esta colmena no tiene necesariamente que haber
estado formada de corteza de corcho. La forma con -e es sorprendente, podría pensarse en un cruce de un romance corticho con el ár. alcornoque.
1

Simonet incluye también el vasc. lartza, lartzoa, sartzia; pero
no creo que estas palabras pertenezcan aquí. Lartzi, lartzo son diminutivos de lar 'cambrón, abrojo'; también, laha-r, naltar¡ compárese
también lar-aranza churia 'aubépine blanche', laroloa 'aubépine' en
Van Eyss. Sasi 'zarza' está demasiado alejado por la forma, y sartzi,
que no figura en los Diccionarios de Azkue y de Van Eyss, podría ser
una fusión de los otros dos.
2
Se dejan con ch las palabras en que no consigna Simonet la transcripción.

�234

•

W. MEYER-LÜBKII

Cruz, en santa Cruz ~;'\ .;:..,...;.1;,, nombre de lugar. Es notable que Rabiben Zaid, obispo de Ilíberis, escriba santa qrus,
__,..,_,; ~;'..-, en el calendario para la fiesta de la Cruz, co~puesto en 961; es decir, que tiene por base Santa Crux . El
mogrebí qerus, qeruz procede del esp. cruz.
.
,
Cttrluza ~Y.r"· R. Martín lo traduce por 'noctiluca; pero
· debió equivocarse, ya que ésta significa 'linterna', en tanto que
cztrlzá.a es manifiestamente lo mismo que curlux, que Pedro de
Alcalá traduce por 'luciérnaga'. La .etimología es * culiluce,
según se deduce del sard. kzdiluge; pero el mozárabe ha, dotado la palabra de terminación femenina, conforme a su genero,
en tanto que en sardo se ha hecho masculina 1 . Los sicil. kulilukira 2, napolit. kztlilucete, derivados de culilucida, divergen más fonéticamente, ya que a ellos habría c.o.rrespon~ido
esp. *czdilucio, y en mozár. *curluzido o *curlztzto. *Culil~c i a, sin embargo, carece de apoyo en las otras lenguas ro~anicas, y ofrecería también dificultades desde el punto de vista
latino.
zebolfa, zeco, zenziterio, zenisa, zenteno, zento.
zento!io es traducción del lat. cento; pero inmediatamente
se basa en el bizant. x~Yi:CÚY!OY.
zentopedes, zintopedes, zinzipesa, zinsipesa, fztbcipiclza. De
estas distintas formas, la tercera y la cuarta se explican, en
cuanto a su primer elemento, por asimilación a distancia. La
última (fubcipiclza) tiene una inicial que no me explico; su
segundo elemento conviene con tirpecha (véase pág. 240).
zera cera.
zerasia, zeresia. El mozárabe resuelve tanto menos que la
etimología de las formas ibéricas sea el antiguo cerasia o el
más moderno ceresia, cuanto que en árabe mismo se ha c~nservado cerasia (véase pág. 229). En cambio el vasc. kenza
(que Azkue señala principalmente en Vizcaya_ y Guipúzco~)
vendrá de ceresia; pero en este caso, como siempre que divergen el iberorromance y el galorromance, no se puede deci1
2

Véase SALVIONI, Lampyris italica, pá.g. 13.
La segunda k procede de asimilación a la primera.

LA EVOLUCIÓN DE LA «C&gt; LATINA DIILANTE DE &lt;E&gt; E &lt;I&gt;

2

35

&lt;lir por el momento si el vasco español ha tomado la palabra de
uno o de otro. Gerezi en vasco francés sólo puede venir delgalolatino; fr. cérise, prov. cerieiza también derivan de ceresia.
zervo 'ciervo', zica 'chica'.

zicala debe compararse con el cat. cica/a, en oposición con
el esp.-port. cigarra. Un mozár. *zichala, con -ch- de -g-, supondría un antiguo préstamo (pág. 243) y daría la explicación
de chicharra, valenc. gi:Jarra; pero falta en qué apoyar dicha
forma. Más bien veríamos en esp. mod. chich- una especie de
onomatopeya .
ziczeete, zicuta, zocuta, zig uta. La forma con -ue- no es sino
un error; zocuta presenta asimilación de la vocal inicial a la
acentuada, como ya ocurrió en una época anterior, según resulta del rum. cucuta, prov. mod. kuküdo, etc. (Véase Introducción, § 120.)
zintáuria, chipp 'cepo', zirba 'cierva'.
zirbio sólo ocurre como nombre de persona, y por lo tanto
no se sabe con seguridad si corresponde o no al ita!. cervio,
es decir, si se trata del masculino del cervia de las Notas
tironianas, del que hasta ahora sólo se conocen reflejos en
francés e italiano. (Véase REWb, 1844.)
zirca 'mesto, árbol de bellotas' (PA, 3Jla,31 ), chirque 'roble' (381 a, 20), zirich 'coscoja en que nace la grana' (158a, 22),
2.iriza 'carrasco, árbol de bellota' (141 b, 38). La primera de
estas formas viene del lat. vulg. cerqua; compárese gall. cer.quinlzo y REWb, 6951; las otras recuerdan el ita!. quercia, sólo
que hay que suponer que q uerceus dió *cerceus por influencia de *cerqus. Fray Patricio de la Torre 1, que a prindpios del siglo XIX transcribió en caracteres árabes el Glosario
de Pedro de Alcalá y le añadió valiosas notas, trae la forma
.quirisa ¡~,f- Para apreciar debidamente el valor de esta forma habría que conocer el criterio que ha inspirado la transcripción al árabe, del cual no habla Simonet al dar cuenta de
la existencia de esta obra, que se conserva manuscrita en la
Biblioteca del Escorial.
1

Véase

SrMONET,

Glosario, pág.

cLxvm.

�236

W, !IIEYER-LÜBKE

zirz ~r. 'cierzo', lat. cercius.
Clzirnia 1, lat. acernia 'mero, pescado' ha pasado, con
probable ensordecimiento de la inicial (que tal vez sería d,
al and. y al port. chernia; en Marruecos vive hoy con la forma
zenzia, sernia. Para el cambio de s y z véase pág. 243.
zirola 'ciruela'; zit, n. de l., civitas; zitria 'cidra'.
Dztzamber ~..&gt; december. La forma con -u- está muy
extendida en bereber y en marroquí; de ella habla Schuchardt
(Loe. cit.; pág. 67) y nota que también september da marroquí sutanbir, bereb. sutambar, pero dice que la -u- ofrece dificultad. El mozárabe conoce también la labialización en este
segundo caso; pero tiene o, no u: · axotembar en RM, junto a
xitinzbar en PA. Fácil es colegir que december ha igualado
su inicial con november 2 , y la diferencia en el matiz de la
labial procede de la imprecisión del vocalismo _y de las frecuentes vacilaciones entre tt y o; de hecho el marroquí dice
hoy nuwanbir.
Echino 'especie de marisco, equino'. Si no se trata de una
simple transcripción del gr. ix_tvo,;, habrá que añadir esa forma
a los escasos derivados populares del REWb, 2895.
Elche Ilice 3 •
Elzina ~ &gt;1 'encina' está aun próxima al lat. ilicina.
Fazaira 'r;s.tro, cara'. El correspondiente port.faceira 'cara
de persona gorda'; el marr./azza 'máscara', según Beaussier.
Fauzil 'falcastrum' (RM), 'guadaña' (PA, 365 a, 31); este
último trae como distinto fauclzel 'hoce para heno'. Falcastrum
sólo está atestiguado en San Isidoro con esta explicación :
«ferramentum curvum cum manubrio longo, ad densitatem
veprium succidendam'; lo cual más parece guadaña que hoi.
1 Esta palabra la trae Simonet de Pedro de Alcalá, y no conocemos, por tanto, la grafía árabe.
2
Schuchardt acepta ahora esta explicación, siguiendo a Merlo, eo
ZRPh, XL, 112.
a. La explicación de BARNILS, Mundart von Alacant, pág. 73, de que
Elche procede de *Illíce, según el catalán, tropieza en_el obstá~ulo
que los romances que pueden informarnos sobre la l de _11 ex, el ita·
liano (elce) y el sardo (elige) suponen !, no !l.

LA EVOLUCIÓN DB LA &lt;C• LATINA DELA:-ITB DE &lt;E» E &lt;I&gt;

237

Entre las formas románicas, el prov. fausil coincide exactamente con el mozár. fauzil, y conviene con el sentido de
falcastnem. Es este un caso más de esas notables formaciones
con -ile 1.

•

No hay· manera de saber si fauzil y fauzel son dos palabras distintas, o si Pedro de Alcalá las distinguió sólo por el
significado, ya que ninguna de ellas existe en lps dialectos
puramente románicos de la Península.
Felza, felezo, feliz, fel(e)zon derivan todos de filex. Para
la derivación con -on comp. almendrón, piñón y Gramm.
lang. rom., II, § 456. Es curiosa la terminación de felezo, que
no se puede equiparar sin más al gall. fe/¡(o, a causa de la diferencia de la consonante. Fel'í.a asegura la existencia del simple filice en la Península, y de ello resulta la necesidad de
investigar nuevamente la relación del gall. felgo, bereb. ifilku
con las formas latinorromances. H. Schuchardt (Loe. cit., página 25) atribuye ifilktt a filix, sin detallar más la etimología;
pero añade: «para formas romances como el gal!. felgo tampoco es necesaria una formación regresiva». Como quiera que
Schuchardt no admitirá la infeliz idea de Ascoli de un nominativo en latín vulgar del tipo *filec (Arch. Glott. Ita!., X, 93),
pensará en un lat. vulg. * filicuII_J., que se explicaría como un
singular de filica, tomado como un plural colectivo. Thomas
halló este filíca en un manuscrito de Oribasio: «extrahit os
fracta aut corrupta et surculos et spinas infixas et sagittas et
cannas et filicas» (Mélanges Havet, 510). La traducción proce-de del siglo VI, y fué hecha en Rávena; el manuscrito más antiguo (de Berna) es del siglo VII, y otro del vm. Como la forma
en -a sólo se halla en un manuscrito, es por lo menos posible
que filicas esté por filices, y Sf! deba a analogía con las dos
-as que preceden; es decir, una simple errata.
Por lo que atañe a los reflejos romances de este aparente
filica, hay que notar que el rum.fericl:í es más bien una formación nueva, ya que aquí a los plurales en -ci corresponden
1
Véase Gramm. lang. 1·om., II, § 437, donde se agrupan dichas
formas.

�238

LA EVOLUCIÓN DE LA &lt;C» LATINA DELANTE DE «E&gt; E «-1&gt;

W. l\lEYEK·LÜBKE

en gran medida singulares en e (véase ZRPh, XXXIX, 319).
El francés sudorienta! presenta una forma que parece derivar
de filica. Mírese su extensión en la hojafougere del Atlas
linguistique, y compárese con ella la hoja pul ex; fácilmente se
verá que el Sudeste y el Sur de Francia tuvieron en tiempos.
fil ice, a diferencia del filicariafouglre en francés del Norte;
más tarde este filicaria (o mejor, fougere) invadió la región
Sur y redujo a islotes el área de filice, ~ntes uniforme. La
nueva palabra no ha expulsado completamente a la antigua►
sino que ha influído en parte sobre su forma, en tanto que Slt
tema era el de Jougere. En vista de todo lo cual, creo del caso
seguir opinando que el gall. felgo es una regresión, en primer·
lugar, porque existe felgueira, y luego porque el género noconviene con el de * filica. El bereb. ifilku es igualmentemasculino, según demuestra la i-, que origin~riamente designaba los plurales masculinos, pero que en muchos otros casos.
se deslizó al singular 1 . Ignoro por qué *filki (así habría sonado
filice) se ha hecho masculino; pero eso sólo no constituyeninguna base para deducir una forma en latín vulgar, para la
cual falta un seguro apoyo.
sant Feliz.
Filaclz 'hilazas para heridas' (PA 275 a, 1) es un plural ►
cuyo singular sería fi!acha . El esp. hilaza significa otra cosa;.
en cambio, ital.filaccie significa precisamente 'hilas'. Esp. hilacha puede ser italiano o mozárabe.
Fo'í.laira, esp. ant. fruslera 'latón'. El origen de la palabra es oscuro; sin embargo, la 'í. mozárabe demuestra que la..
s procede de c. Formalmente bastaría *focilaria, de focus,.
focile, pero la significación suscita dificultades.
Fontezella, forna'í. y el nombre de lugar Forna'í.olos, hoy
Hornachuelas (Córdoba), marr. fornazi y fornaq. ¿Procede el!
último del latín africano? Éste conservaba el sonido velar latino, según resulta del citado ifilku, del bereb. tkilsit 'morera',.
tkilsa 'mora', morus celsa 2 y de akiker 'garbanzo', cicer-

.
1
2

'fViener Zeit. z. Kimde des 1Worgenlands, XXII, 246_
Es notable la coincidencia en el género con el log. kessa •len-

ScHUCHARDT,

239

Laz'í. laqueus.
Laz'í.az, lazlaz, la'í.laza (RM), laclzach, lechech (PA), lat. 1ucere. El verbo ha debido salir de la tercera persona singular.
Un *luze pudo convertirse sencillamente en una base de tres
radicales, repitiendo la consonante final : lufo'í.. Al tema de
imperativo luzuz, y a la tercera persona singular del imperfecto ial'í.u'í., correspondía un perfecto lazu'í.. Una forma con .
ese vocalismo servía «para designar estados esenciales y durables• (Brockelmann, pág. 505); en tanto que la expresión
indiferente tiene la vocal normal a-a, es decir, laza'í.. También
el sencillo, tomado como una raíz bilítera (lu'í.a), podía dar
un perfecto laza, y con reduplicación, producir el intensivo
lazla'í.. (Véanse formaciones análogas en Brockelmann, página 520.)
Lamach 'encenagar', sin duda derivación de lama con el
sufijo - qceus, aunque no hay que ocultar que el sufijo tiene
aquí un uso inacostumbrado. En español hay lamazar, -que
supone un aumentativo lamazo. Como PA (215, 17) da lam11taclz como verbo, habrá que partir de un sustantivo concreto
*/amaz, del cual salió un verbo con alargamiento de la radical
medial (Brockelman, pág. 509), sobre el cual se forma luego
un nuevo abstracto lamach.
Letefozo 'cerrajas, hierba'. La mayor parte de los nombres
románicos de esta planta son derivaciones de l ac (véase Rolland, Flore populaire de la France, 1, 167). Lo único chocante en esta voz mozárabe es la terminación; Simonet nota el
arag. lechacino, leclzecino 1 •
Lu'í.erna.
Me'í.inar 'mechina!' es curioso, por asegurar en la Península la conservación de la antigua significación de machina
'andamio'. Al emplear San Isidoro (19, 8) este significado para
tisco', murigessa 'mora' (~I.-L., Zur Kenntniss des a!tlogudoresisc/1en, 2~;
M. L. \VAGNER, Lautlelwe der südsardisc/1en Mundarten, 42). El sardoafricano está así en oposición con el italiano, donde el nombre del
árbol es masculino: ce/so, morige!so.
1
-et- latino da en mozárabe it, no ck: lete, letuca. Un grado intermedio ofrece truchta.

,,11

�LA JIYOLOWÓN DE LA &lt;C&gt; LATINA DELANTE DE &lt;E» E &lt;I&gt;

W, IIIEYER·LÜBKE

su explicación de macio (por lo demás falsa), tendría presente
el uso vulgar de aquella palabra. Mechina! debe haberse vuelto
.a tomar posteriormente del mozárabe, y sería introducida por
los albañiles.
Monte'í.il 'montecillo'; muri.ical 'murciélago'.
No'f.árex, nombre de lugar en Andalucía. No'f.ila 'nuececita'. Noguet, nombre de lugar en Valencia. No'f.ila es derivado
correcto de nucella, a que en italiano corresponde nocella,
nucella; pero las otras dos palabras ofrecen dificultad, pues si
no'f.árex correspondiese a nogal, debería ser nokarex; y en
cambio nucetum debería ser no'í.et. Parece que ha habido
cambio mutuo de sufijos; nucetum, después de la palatalización de e, sustituyó -etum por -ar; y lo contrario sucedió a
nucale.
Pa'f.e 'paz'; pani'f., pe'í.a 'pieza'.
Tlzirbe'í.a, thirbi'í. 'candelabrum' puede ser tri p~s con el
cambio en la terminación que presenta el port. trepei;a (véase pág. 234).
Thorzul 'torzuelo'; thorre'í.illa.
Vinaza 'vinaza'; sa1zt Vin'í.ent; vizia 'veza'; saliz 'sauce'.
Xorche sorex no existe hoy; pero la lengua antigua conoce sorce 'ratón' .
Con esto hemos agotado el material que ofrece Simonet.
Pero antes de analizar el valor de z (que Simonet transcribe
por ch) hay que discutir sus otras fuentes. Éstas son:
I. Y moderna (en lo antiguo z), derivada de z &lt; c'l: cortizo (0,;), 'cortijo'; mizo(~ ) , 'mijo'; muruzon (u~;Y"),
'borujón'; Thorri'í.os (~:;.,.b), 1Torrijos'; vie'í.o (~~), 'viejo'; etc.
2. Ch moderna, en árabe~ (z): cizerclza 1 cicerc'la; ganclzo 2; garnacha, ha'í.o (~l11&gt;), conservado hoy como nombre
de lugar, Hacho 3 •
1
2

No da Simonet transcripción de esta voz de PA.
También en PA. En árabe africano unas veces tiene é (z) y otras

s (},).
3

Simonet, pág. 259.

.

241

Lebaz, laba'í. ((3) 'lebeche, viento sudoeste' . La relación
-con lips no está aún explicada satisfactoriamente; lo más sen•
cillo sería suponer que el gr. ).[~ en boca de los árabes &lt;lió
·*lebes, *lebes 1 , con lo que convendría bien el paso de p a b.
También el ár. afric. lebes e_,..:'.:~) cabe en esta explicación;
pero el mozár., ár. afric. leba'f., laba'í. kl-:J) y las formas románicas conexas: ital. libeccio, cat. llebeig, esp.-port. lebeche, tic·nen, respectivamente, z y ch derivado de s, para lo cual no se
ve razón.
La'í., laza k':l) 'especie de pez', lat. halec, esp. alacha.
También en este caso parece que el mozárabe es la fuente de
la voz española, pero hay que suponer que el préstamo tuvo
lugar en una época en que aun existía la a. El mozár. *alaza
-deriva correctamente de halice.
3. G, j de distinto origen 2 • Arzilaca (¡;¡l.½-)), valenc. argilaga (ar'í.ilaga); 'í.ometrica (li,&gt;},-o~), geométrica; Thanza
( ~~), Tanger, lat. Tingis; manzar (~), del fr. man_ger;fonnaze (~l.,,.._;9), del fr. fromage, en Ben Buclarix, que
escribía a principios del siglo XI.
4. Cat. e (escrita ig). Puche y Alpuche, nombre de lugar
-en Valencia, cat. puig; es notable que se encuentre El Puclze
como nombre de lugar cerca de Granada. Según esto, será
-exacta la relación basada en el significado que establece Simonet entre pari.elle 'desván de casa' y el cat. porxada 'desván',
mall. porzo 'sobrado', valenc. po1já, porzá 'portal'. La base
•es un derivado porzeil, al parecer anticuado.
5. Lat. st. Agoclt (PA) agustus, y además Zaragoza
y Badajoz 3; canaz y cana'í.a (¡:w) 'canasta'; gallicricha 'galloYa lo indicó BAIST, RF, IV, 154.
íClaro está que g,j se refieren a la pronunciación moderna; como
es sabido, estas letras en la Edad Media tenfan el valor d e z (jota
francesa), y coinciden así perfectamente con el 1:: árabe de las voces
mozárabes. - N. del T.]
3
El románico sólo conoce agustus para el nombre del mes:
fr. aot. aoust; otros sentidos derivan, en cambio, de augostus: Ostedun Augustodunum, hoy Attltm. E\ Oriente sólo conoce Agust u s: mozár. el agusto, la agusta, «título de dignidad dado a varios
T o1110 VIII.
17
1

2

�LA EVOLUCIÓN DE LA &lt;C&gt; LATINA DELANTE DE c E» E CI&gt;
W. MEYEK· LÜBKll:

cresta yerua' (PA), quiricha 'cresta' (PA); peclteina 1 'pestaña' (PA) y pachan 'pestañear' (PA); tichain 'capacete' , de·
testa (PA); oclzup (PA), uzup (..¿~I) 'estopa'. Casi todas est as formas están en P A, y la d!z probablemente podríamos.
representarla por z si conociéramos la grafía árabe. Ni el romance ni el árabe permiten explicar este cambio de st, al que-habrá precedido una pronunciación st.
Baist 2 cita aún almáciga y mozárabe; M. Pida! 3, Baza deB as ti, biznaga pastinaca, Cazlona Castellona . Estas dos
últimas palabras tienen estructura algo diferente, porque la t
se encuentra entre consonantes y se ha perdido, como la c de
maslo, muslo (véase pág. 232). M. L. Wagner 4 toca esta cues•
tión, pero no llega a una solución satisfactoria; ofrece también t entre consonantes el caso que cita de dialectos actuales
árabes: marr. nzesska, de mestka 'mastic'; en ár. lz'ss, del
sir. leste, lates final; quasr castro y sirat strata están explicados en Brockelmann (I, § 66) por pérdida de la consonante medial en sílaba doblemente cerrada, y en todo caso se
trata aquí de str, que en otras formas también se convierte en s:
gal!. mossar 'mostrar', en tanto que st permanece en otros casos 5 • En fin, jud. esp. sarnudar 'estornudar' muestra una disimilación análoga a la del log. usettare junto al ita!. ant. astettare expectare, o log. Gosantinu Constantinus. Los jud.
esp. enjasiar del esp. ant. enfastiar; esiercol 'estiércol', siedro
de estiedro 'izquierdo' tienen stj. Puede tratarse, pues, de tina
costumbre fonética no árabe.
emperadores romamos y reyes visigodos&gt; (Simonet); y lo mismo el•
hebreo: agustus, agusta, agustale (véase FüRsT, Gtossarium graeco•
l1ebraicum), lo que es tanto más notable cuanto que el gr. ao da en,
hebreo au: hebr. auge del gr. ab1-í¡.
1 Comp. fe'ieina ~ 'pestaña'.
2 GnYber's Grundrú~; I, 905.
3 Gram. ltist.
•
' ZRPIL, XLI, 543.
5
[Mossar no sólo es gallego, sino que aparece también en caste-llano: Coleccidn de autos,farsasy coloquios, edic. Rouanet, I, 339, 37 1~.
III, 10. Además hay nueso, vueso, maeso. Véase RFE, 1921, pág. 183. N . del T.]

243

6. G latina y románica ante a: sajsafraza (;i.':'-l_ri~:i:.¡;,,),
de saxifraga; esfaraz ((~1), de asparagus. Pertenecen
aquí formas aisladas de pastinaca, que ofrecen aspectos muy
distintos. La que se ha desenvuelto más regularmente es la
del mozár. pastinac, fácilmente arabizada con b por p: bastinac (¡ , ~ ) ; completamente árabes son basnaca, bisnaca,
bisnac. De un grado *pastinaga proceden mozár. bastinaz
k~), bastinaz, biznach (PA); ár. marr. besnij, besnija. La
explicación de este fenómeno, que también ocurre en Tagus
Tajo, port. Tejo, es seguramente que los árabes no tenían
ning~n sonido de ff oclusiva, sino fricativo prepalatal, el cual
fué oído por los españoles como tal; comp. Pacem, portugués Beja.
7. Hay mera imitación gráfica de la ch griega en patriarch 1, frente al cual el árabe hablado presenta batrik, betrik, batlzriq, etc.
8. No es raro encontrar un cambio entre ch (z) y z (s), correspondientes en árabe a~ y ._;.
S. Para la inicial, véanse Clzilvella junto a Xilvella (nombre de lugar), roir; (por rair;) chipáthu 'consuelda menor' (PA,
154a, 4), que reproduce symphyta; en posición medial, Cazella, Cazula (nombre de lugar), del lat. casella casula; cami'í.a, camizón, de camisa; friza frisa; Gallicazaz, hoy Calicasas (Granada), de galli casas; maizon 'mesón' junto a
maison; rezina y resina 'resina', y después de consonante,
alperchiga. Los ejemplos mejor explicables son los que proceden de voces con -s- intervocálica; es bien sabido que en
español antiguo la s era sonora en ese caso 2, y lo mismo que
la s sorda se representa por .):o (s), la s sonora se representa
por el sonido más próximo, ~ (z).
De estos usos de ch en PA, correspondientes al i'.:'. de la
escritura árabe, resulta que este último signo reproduce dos
1 (Por parte de Simonet, porque el texto árabe es ()l;ifa., es decir, jatriarz. - N . del T.]
2 FoRo, The old Spanisch sibilants, 99; M. ProAL, Gram. hist.

�244

W. MEYER·LÜBKE

distintos sonidos: uno sonoro y otro sordo. Entre la s sorda
del español actual y la latina ha habido, sin duda, en español
antiguo una s sonora intervocálica; pero contradeciría todo lo
que nos enseña la evolución románica en otros casos, el que
entre la inicial sorda del lat. centum y esp. ciento hubiese un
esp. ant. ciento con inicial sonora. Entre lat. cent u m y español ciento hubo * ciento o* tsiento. Ts habría sido reproducido
en escritura árabe por 0; para e no tenían ninguna correspondencia exacta, pues ._;, (s) carecía de la oclusión inicial de e,
y e:: (z) era además sonoro. Pero no sabemos por qué se consideró que e:: (z) era el sonido más próximo al que se intentaba reproducir. Habría habido un medio muy sencillo para
diferenciar el signo. En los textos aljamiados se reproduce ch

¿ con techdid, aunque no regularmente; también aparece
menudo el ¿ con techdid para representar la j antigua 1 •

por

a
También hoy se emplea este medio para reproducir la ch, por
ejemplo, en bereber. No sabemos por qué los mozárabes no

recurrieron al ~.
Asimismo ignoramos si dentro de la evolución mozárabe
surgió ts en Jugar de e, como en el restante español; pero no
es probable, en vista de nombres como Elche y otros que hasta
el día conservan la ch. Al pronto pensaríamos poder deducir del empleo ocasional de f o s por ch una vacilación, correspondiente al comienzo o a la penetración de una nueva
articulación; pero una observación más atenta hace desechar
esa idea.
Doble forma tiene lappaffa (¡_.;;L:J), lapaza (~L:J) 'acedera'; la etimología es lapathium. Como tj en oposición
a cj da f (comp.forfa, manyana, capyana 2), lapayya es normal,

t Para el Poema de ')osé, véase ScH1111Tz, Rom. Forscl1, XI, 340.
" JJ&gt; .
(, .,_
9
, y otras, ...r--~{'· La
[Unas veces aparece la palabra fijo escrita ~
explicación podría ser que¿ reproduce el sonido sordo del aragonés,
y e:: es un castellanismo; hoy en aragonés se oye fiso, muse,·, que en
época antig~a alternaría conft'í.o, mu'í.er. - N. del T.]
2 En conexión con pro v. cat. capsana, derivado de cap i ti u m.

LA EVOLUCIÓN DE LA «C.» LATl!SA DELANTE DE CE &gt; E el&gt;

en tanto que lapaza ofrece cambio de sufijo, sustitución del
raro -fa por el usual -za, de -a cea.
Junto a orzella, orzicana, marr. arzecnu, arzegnu, para designar distintas especies del 'carthamus tinctorius', aparece
arzolla; a aquel tipo corresponden: ital. oricella, fr. orseille,
esp. orchilla; a éste, el fr. orsole. Mezclas de ambas formas son
aparentemente port. orzella, orzilha; este último es claramente
un préstamo del esp. *arcilla. Un *auricella, de aurum, se
justificaría semántica mejor que morfológicamente, atendiendo
al color amarillo del cártamo. La forma española tiene sello
mozárabe. Arzolla debe dejarse a un lado, ya que también
diverge en el sufijo.
Sólo con c, no con ch (e::), se encuentra ruzia (RM); en PA,
«rucio romo caballo: axbeb xubeb; rucio assi: rucia axelzbeat»
(383 a, I 5); es decir, que sólo para designar la yegua es usual
el adjetivo en mozárabe. La forma exclusiva con c nos dice que
no se puede aceptar sin más una palabra latina en -cidus. Lo
que más convendría sería quizá lucidus+russus o roseus.
Calsa, calfa (ningún* calza), de calce a. Hoy está señalada
la palabra en Túnez y en árabe de Oriente, pero procede de
Italia. También para el mozárabe habrá que admitir algo semejante, préstamo a Italia o Francia; pero falta una base para
ese hecho. Lo mismo vale para otro producto comercial: molttfa, pescado (PA), hoy marr. morlus, mernus, esp. merluza,
ital. merluzzo. Ya he llamado la atención sobre las dificultades
de este nombre de pescado en REWb, 5143.
Bajo cardo, arrecife y bajo alcaucil, cita PA cabcil(l)a con el
plural cabcil. Simonet (pág. 67) añade and. alcaucil, alcarcil, alcaucique; piensa que todas, menos la última, pueden referirse a
cabecilla. Aunque esta explicación sea cierta, había que aceptar que cabecilla entró en mozárabe en una época en que la
c española era completamente distinta de la ch (e::) mozárabe.
Finalmente, zanca 1 'sotular' (RM), y también marr. zinca
'zapato viejo', aparecen junto a zanca «cierto calzado de madera con zoquetes que se hacía en Francia». La forma con zt

Comp. esp. clranca, chancla, chancleta.

�\

LA EVOLUCIÓN DE LA «C&gt; LATINA DELANTE DE &lt;E &gt; E &lt;I &gt;

247

W. MEYER·LÜBKE

frente al ita!. zanca y a la indudable etimología, pers. zanca,
es tan extraña, que en el REWb, 95·98, admití influencia de
planea; contra esto puede objetarse que esta influencia debió
partir de Portugal, y que hasta ahora no tenemos ninguna
base para admitir que planea 'plancha' fuese usual en la
Península Ibérica. Más bien habría que contar con la posibilidad que zanca haya penetrado relativamente tarde en mozárabe, y que a causa de una pronunciación inversa se haya hecho
zanca, chanca.
Según eso, podemos representar del modo• siguiente la
historia ulterior de ce latino. Donde no se ha conservado la
postpalatal (véase pág. 225), se produce e, so ts, s: los primeros sonidos en la Rumania de la orilla izquierda del Danubio,
en la Italia transapenina, en retorromano, en la parte más
septentrional de Francia y en el Sur de España; los segundos
(ts, s), en la Italia del Norte, en la mayor parte de Francia, en
el Norte de la Península Ibérica y en macedorrumano. De esta
repartición parecería deducirse que e aparece donde la palatalización es más moderna; pero esta es una cuestión que por
el momento no puede resolverse con seguridad. Pero quizá
logremos una explicación de la siempre extraña evolución de
lat. e a 8 en español, mediante el estudio de la disposición que
nos ofrece el iberorrománico.
El sonido 8, en las lenguas que conocemos históricamente,
tiene dos fuentes: t y e. La primera es la más corriente: la 8
griega y la tk del gótico, del inglés y del nórdico viene de
una t aspirada; así, pues, gr. 8u¡.t.ó,; frente al sánscr. dlzumas,
ingl. father 1 frente al lat. pater. Del mismo modo, la 8 de la
mayoría de los dialectos bereberes sale de t: 8abur8 de tabburt, lat. porta. En otros casos este cambio va unido a determinadas condiciones. En avéstico aparece 8 por t ante consonante: tvam 'te', pasando por 8vam, 8uvam; mitrani de mi8rem;
en armonía con esto, k da h,p daf 2 •

En galurés (Cerdeo.a) lt, rt, st dan 8: al8u altu, nzal8i
martis ( dies), fel8a festa 1 . Del mismo modo, le, re, se,
pasando por lit, dan ·lzlz: balzlza barca, ilthala scala, nzolzlza
musca 2 • En fin, en las montañas friburguesas, en una parte
-de Vaud y en el alto V alais, st da 8: ti8a tes ta; y sólo en el
Valais, sp dafy se da /z: e.fina spina, alzutá auscultare.
La 8 procede de e en las siguientes zonas:
I. Tj, cj coinciden en Cerdeña en un sonido que aparece
-como ttss, ce, 80 y tt. F aci o, según los lugares, da: f attsso,
faeeo, fa88o, fatto; pu teu, puttssu, puceu, pu88u,puttu. Según
las investigaciones de M. L. \Vagner S, la distribución geográfica es ésta : ttss es propio del Sur (Campidano ), con excepción del Oeste, Sulcis, cuyos habitantes tienen grandes diferencias etnológicas con los restantes. Se llaman Maurer).r).us
y deben ser descendientes de los moros que los vándalos trasplantaron a Cerdeña. Esto no tiene importancia directa para
la evolución fonética, así como la tiene para el vocabulario, en
-el cual niega Wagner, con razón, que haya influencia árabe;
pero de todas maneras, esto determina una cierta separación
con el resto de la población, que puede tener como consecuencia conservar una forma más antigua de lenguaje.
La zona de ttss se extiende hasta el medio de la isla, y se
encuentra con la zona de 88 en la falda occidental del Gennar_g entu. También en la falda oriental de este elevado macizo se
tocan ttss y 88; pero los dialectos limítrofes tienen aquí generalmente ss. En fin, en Désulo, una de las aldeas más elevadas
-de esa falda occidental, aparece zz en medio de una población
que, por lo demás, tiene 88.
De todo esto se deduce que la región propiamente de ttss
es la Sudeste, que coincide así con Italia del Sur y Sicilia. La
región Sudoeste, en cah1bio, tuvo antes en gran extensión ce,
como resulta de los restos que ofrece Désulo.

1

[Pero en estos casos, según comunicación oral de Max L. ,vagner,

to que se oye es una ll dorsoprepalatal lateral sorda. - N. del T.]
En ingl. ant. tlt era sorda.
BARTJIOLOMAE, Handbuclt der altiranischen Dialekte, pág. 104; REICHELT, Awestiscltei Elementarbuch, pág. 28.
1

2

2

3

Arch. Glott. Ital., XIV, 158.
Lautlelwe der südsa1·dischm Mundarten, pág.49.

GuARNERtO,

�LA EVOLUCIÓN DE LA «C&gt; LATINA DELANTE DE &lt;E&gt; E e¡&gt;

W. MEYER-LÜBKE

La ttss se ha extendido, pues, hacia el Norte, y se ha encontrado con ce; la ha expulsado en parte completamente,
como ocurre en torno a Désulo; en parte ha pasado a ss,.
como en el Sur y en el Este del Gennargentu; o, en fin, ha
surgido un sonido intermedio que, a juzgar por los antiguos.
textos, aun sonaba como 0 en el siglo xn, y luego se ha convertido en tt sobre una gran zona que ha dado la norma a la
evolución.
2. Los dialectos mezclados retorromanolombardos, deAuronzo, Comelico, Erto y Cimolais, tienen 0, del lat. c: Oena,
lat. cena 1 . En otros de estos dialectos limítrofes apar~ce también 0 2 • Son especialmente interesantes los fenómenos en
el valle del Nons, sobre los que informa Battisti 3 •
La cante e da e en el alto Nonsberg y 0 en el Nonsbergmeridional, «0 que comienza ya en Tres y Tasullo, se extiende
desde Molveno-Mezzolombardo, en donde se encuentran la e:
del judicario y la ts del trentino» 4 • Así, pues, nuevamente aparece 0 como sonido intermedio en los límites de e y ts. Aun
la c latina ante a (tipo caput) se convierte en ky en el alto
Nonsberg, en e en el medio Nonsberg; -en el Nonsberg sudorienta! da 0.
Según esto, coinciden en el Nonsberg medio ce y ca, en e;
y la e ante a sufre también el cambio en 0, aun sin tener ningún tsa al lado.
Condiciones análogas respecto a la repartición de e, ts y 6
se encuentran más hacia Oriente en paduano y en veronés, y
más hacia Occidente en el Tesino 5 .
3. Ya he hablado 6 en otra ocasión de la aparición de 0 en
francés sudorienta!, precisamente donde coincide e y ts de ca.
Lo mismo ocurre con 0 de cj, tj en posición fuerte en Vaud,
Véase GARTNER, Riitorromanische Grammatik, § 200.
Véase V. ETTMAYER, Ladinisclt lombardisc/1es aus Tiro!, eo Rom.
Forsch., XIII, 417 (paradigma de cena).
3 Die Nonsberger Mundart. (SBAkWien PltKl, CLX.)
' Loe. cit., pág. 134.
5 Véase M.-L., Italienisclie Grammatik, § 102.
6 Introducción ling. romance, § 90.

249

Valais y Saboya, es decir, en casos como los fr. place, noce,

chanfOn, etc.
El alto Valais es zona de s; Ginebra y la m&lt;l:yor parte de
Vaud, des; y entre ambos aparece 0 y f. Odin 1 escribe: «Dans
tous les patois situés a l'Ouest de la Veveyse, le ty s'est régulierement réduit a s(s), tandis qu'il est rendu par hy, 0, f
dans les quatre groupes orientaux.» Aunque falta aquí una
zona interior des, según los cuadros de Zimmerli 2, las cosas
están de tal forma que el alto Valais tienes y el bajo Valais 0.
4. En albanés aparece como 0 la k anterior de la lengua
primitiva, que aparece en sánscrito como f y en lituano como
sz: alb. Oom 'digo', sánscr. s=asami, i0 'detrás', lit. isz 3 •
Des sólo conozco 0 en Pirano (Istria): Oera, sera 4 • En
veneciano s se pronuncia como s. Pero no hay que perder de
vista que el istrio, precedente del veneciano- hoy sólo hablado
en Rovigno y Dignano - , únicamente tenía s según todas las
apariencias 5, es decir, que aquí también 0 aparece entre el
límite de s y s.
A fin de que quede completa esta exposición, citaré que
en dialectos aislados del cantón de Valais, l' da 8 y, según
eso, cl,fl, pl dan 0, pasando por kl',fl'; pl dap0:/o0e 1 feuille',
Ootse 'cloche', Oama 'fiamme', p0ana 'plaine'. Véanse las series
de ejemplos en el citado libro de Zimmerli y en Atlas linguistique de Gilliéron.
Refiriendo lo que nos enseñan los dialectos vivos a la
época antigua del iberorrománico, llegamos a este resultado:
en iberorromance también convivieron ts y e; e pertenecía
no sólo al Sur, sino verosímilmente también al Centro, en tanto que al Norte, Portugal, y al Oriente, Cataluña, tenían ts:
lat. kentum, port. cento, cat. cen, esp. ant. del Sur ciento.
Hubo un momento en que bajo la presión del Oeste y del

l

2

1 Pltonologie des patois du Canton de Vaud, pág. 137.
Die deutsclt-franzo'sisc/1e Spracligrenze in de1· Schweiz.
3
PEDERSEN, Zeit. vergl. Spr., XXXVI, 332.
• Ascou, Arclt. Glott. Ital., I, 438; lvx, 1 dialetti ladinoveneti dd
l'lstria, pág. 28.
5
Véase BARTOLI, Das Dalmatische, I, 273.
2

�0

W. MEYER-L08KE

Este, la e debió ser sustituída por el sonido intermedio 0; y
como la población de 0 (correspondiente a ce, ci del latín)
adquirió la supremacía en la Península merced a causas históricas, predominó su pronunciación sobre la de e, que por razones políticas conservaban aún los mozárabes. De esta suerte
logró 0 una extensión en España que ni en Italia ni en Francia pudo obtener.
No es posible actualmente demostrar un origen semejante
para la 0 en las lenguas antiguas. Los albaneses se encuentran
aislados, como representantes que son de una lengua satem,
entre itálicos y helenos, ambos de .lengua kentum. Me parece
indudable que son idénticos a los antiguos ilirios del Sur, y
no unos inmigrados durante la Edad Media; pero hubo un
tiempo en que se hallaron próximos a los eslavos, armenios
e indios. Sólo en los primeros se conserva el sonido e, en la
época de la comunidad primitiva eslava, y aun existe en lituano, mientras que en sánscrito y en armenio se encuentra s
hasta en los comienzos, con lo cual se explica el término científico de satam spraclten. Pero con esta situación no logramos
nada para la explicación de la 0 en albanés.
En territorio europeo la s eslava se da actualmente junto
as del lituano: ant. bulg. des~tu junto a lit. deszimtas 'diez'.
Pero es demasiado atrevido deducir de ahí que los ilirios han
vivido entre eslavos y lituanos.
No quiero omitir, finalmente, que hay una región, la del
ático, en donde kj da t, sin que haya e en las proximidades
que fuese intermediaria de 0. Indoeur. kj da en griego oo,
ático n: 1),,,fucrcra, 1Mrn:a 1 • Ascoli comparó con esto lo que
ocurre en sardo, y aceptó de hecho una 0 como grado intermedio; encontró aprobación general y, en todo caso, no se le
han hecho objeciones. Es importante notar que sólo kj, no tj,
ha seguido este camino; cfr. ático ón:ócro&lt;;, de n:otw&lt;;, en tanto
que el beocio tiene también ón:otta; es decir, ofrece un paso
más en la evolución. Y en un período aún más remoto, el del
griego común, la velar posterior de la lengua primitiva dió
1

Studi critici, II,

41 o.

LA EVOLUCIÓN DE LA «C&gt; LATINA DELANTE DE &lt;E &gt; E &lt;I•

251

ante vocal velar y t ante palatal, según resulta claramente
de la oposición entre td\lffi y 7COt\l~. ¿Ha habido aquí una 0 intermediaria? Y si, en efecto, no se trata de una evolución
espontánea de tj, ¿sería erróneo lo que hemos dicho sobre el
español? De una parte tenemos unas fuentes extraordinariamente ricas, una espesa red de cambios fonéticos en época
histórica y una ininterrumpida continuidad geográfica, cada
una de cuyas etapas hay que atestiguar; de otra, restos aislados de la época prehistórica, a la cual no es posible llevar
luz: que cada uno tome lo que para él tenga fuerza demostrativa.

"'lt

w.
Universidad de Bonn.

MEYER-LÜBKE.

�NOTAll SOBRE LA «CKÓNICA DB ALFONSO 111&gt;

253

la trasmisión manuscrita de la misma Crónica de Alfonso III,

es aún de mayor monta.

NOTAS SOBRE LA «CRÓNICA
DE ALFONSO III»
En 1918 publiqué la edición crítica de la Crónica de Alfonso III en su cuádruple redacción 1 . El fin principal que me
propuse fué fijar el texto primitivo y los que de él se derivaron sucesivamente. Parece que el intento no salió fallido.
Al menos, críticos tan competentes como Cirot 2 y BarrauDihigo 3 , que conocen a fondo el engranaje de nuestras crónicas medievales, así Jo estiman. El juicio del último, por
venir de un hispanista que ha hecho estudios especiales sobre
1
Crdnica de Alfonso 111. Edición preparada por Zacarías García
Villada, S. l. (Centro de Estudios Históricos, Madrid, 1918.)
2
Al dar cuenta de ella escribía el profesor de Burdeos: cAinsi se
trouve fixée l'histoire de ce texte, si important dans ses transformations successives. Un seos réellement remarquable de l'évolution des
textes historiques de ce genre, une clarté et une concision exemplaires font de ce travail une véritable nouveauté daos l'étude des Monumenta du Moyen-Age espagnol... Le classement est clair, net, ·probablement définitif.&gt; Cfr. La Chronique Léonaise (extrait du Bulletin Hispanique), Bordeau·x , 1920, pág. 143.
3
La reseñó en Revue des Bibliotheques, núms. 4-6, abril-junio
de 1919, y en Revue Hispanique, XLVI, 191 9, págs. 323-381, Re-marques
sur la Clzronique dite d'Alphonse 111. Tanto aquí como en lo restante
del trabajo cito la tirada aparte, que amablemente me mandó el autor.
En la página 10 dice: cll restait non seulement a publier une édition
nouvelle, mais encore a décrire et classer tous les manuscrits, énumérer et caractériser les éditions, déterminer la valeur de l'reuvre en
précisant la nature des sources employées, étudier aussi le style de
l'auteur: c'est ce qu'a fait, et bien fait, le P. G. V., lequel ne laisse a
ses émules que quelques points a éclaircir.•

Pero unidos íntimamente con la fijación del texto hay otros
problemas, que yo no pude tocar más que de soslayo. Sobre
éstos y sobre algunas otras advertencias hechas por BarrauDihigo voy a escribir dos palabras:
I. Ante todo, el autor de la Crónica. Sostuve allí que no
había ningún argumento fundado para atribuirla a Sebastián;
y en esto conviene conmigo Barrau-Dihigo, quien después de
recordar que él había empleado para señalar al autor la expresión de «Pseudo-Sebastián de Salamanca» 1 y «Pseudo-Sebastián» 2 solamente, por conservar hasta cierto punto la denominación corriente después de Flórez, añade que en adelante
escribirá «Chronique &lt;lite d'Alphonse III» o «Pseudo-Alphonse» 3 •
Juzgo que la Crónica debe llamarse Crónica de Alfonso III
a secas, como propuse en mi libro. Las razones expuestas por
Barrau-Dihigo para hacer ver que la carta de encabezamiento
es sospechosa, y por lo mismo la opinión que concede a Alfonso III la paternidad de la Crónica bastante precaria, son, a
mi parecer, de poca fuerza. Qua es extraño que un rey se ponga a escribir a ruegos de un súbdito suyo; que no cuadran
bien a un guerrero las citas escriturarias esparcidas por el
texto; que la carta contiene errores inexplicables en la pluma
&lt;le Alfonso ~II 4 • He aquí las tres principales objeciones.
En cuanto a que un rey se meta a escritor por sí o por un
intermediario, no se ve obstáculo mayor. Sin necesidad de
acudir a Alfonso X, cuyo nombre se viene inmediatamente a
la memoria, poseemos la correspondencia entre Recesvinto y
San Braulio, que toda ella trata de asuntos de códices y su
corrección 5 • Y ¿qué de extraño tiene que un rey tan activo y
glorioso como Alfonso III quisiera contar las hazañas y vicisi1

3

'
5

Rev11e Hispaniq11e, XXIII. 1910, pág. 235.
Revne des Bibliotheques, XXlV, 1914, págs. 203-222.
Remarques..., pág. 9.
lbíd., págs. 4-6.
España Sagrada, XXX, 1775, págs. 374-377.

�ZACAllÍAS GAllCU. VULADA

tudes de sus predecesores y dirigiera la narración a un súbditosuyo, el cual, según todos los indicios, estaba con él emparentado?
Las citas escriturarias son lugares comunes que podía
conocer el rey sin estar muy versado en la ciencia y lectura
de los libros sagrados: Sicut equus et tmtlus quibus non est
intellectus (Ps., 31, 9). In uammi currit quem iniquitas praece'dit (Ps., 126, 1). Visitaba in uirga iniquitates eorinn, et inflagellis peccata eorian: misericordiam autem meam non aiiferam
ab eis (Ps., 88, 33). Sit nomen Domini benedictzmi, qui conforta! in se credentes et ad nilzilum deducit ímprobas ge1ttes (Job,
1, 21; Ps., 112, 2; Daniel, 2 1 20). Ecce quomodo tollitur iustus
et nemo considerat, et itiri iusti tolltmtur et nemo percipit carde;
a f acie iniquitati.s sublatus est iustus, erit in pace sepulttera
eius (III Responsorium Sabbati Sancti.-Isaías, 57, 1). Tanta .
in eis caede bacclzati szmt (Lib. Iudicum, 20, 2 5). Este es todo
el aparato escriturario aducido en la primera redacción de la
Crónica y, ciertamente, para proporcionárselo no se necesitaba ser un San Jerónimo. Hartas cartas y diplomas de reyes
existen que contienen tantos o más textos que esta Crónica
en menor espacio. En una breve epístola dirigida a San Braulio por el rey Chindasvinto 1 se lee este párrafo, lleno de reminiscencias bíblicas: Nam Deus Omnipotens, cuius nutu universa deserviunt 2 , ubi vult inspira! 3 , donec suam bonam
voltmtatem impleat 4, ut ad immolandum sacrificium suo Creatori placitunis accedat 5 ; nam praeeminens Domini pietas lzos
iam, quos etiam in melius praedestinare desiderat 6 •
Los errores de la carta de encabezamiento se reducen a
estos tres. Primero: a la afirmación de que San Isidoro terminó su his~oria de los godos con el rey \Vamba, o sea en 672,
siendo así que el célebre arzobispo de Sevilla murió en 636.
1

255

Segundo: en dicha carta se sostiene que después de San Isidoro nadie se había ocupado de los godos, y en el texto, capítulo II, expresamente se menciona la historia de la rebelión del
conde Pablo contra \Vamba, escrita por SanJulián de Toledo.
Tercero: el autor, que, según la carta, basa su narración en la
tradición oral, se dice haber utilizado la Continuatio lzispa11a
y otra crónica desconocida hoy, de la que depende también
el Albendense 1 •
Sobre el primer error escribe el mismo Barrau-Dihigo que
pudo haber nacido de una confusión entre la Historia Gotlwnmz de San Isidoro y alguna continuación isidoriana. Tampoco da mucha importancia a la contradicción señalada entre
la primera frase de la carta y la cita de San J ulián de Toledo,
puesto que éste no relató más que un episodio particular de
la historia. de los godos. Más insiste en la tercera objeción;
pero ya dije 2 , y vuelvo a repetir, que aunque Alfonso III
hubiera utilizado la Continuatio hispana - que no es muy seguro-, como esta crónica trata principalmente de los árabes
y sólo brevemente de los reyes godos, pudo muy bien conocerla el rey Magno, y al ver las escasas líneas dedicadas a estos
últimos monarcas, asegurar que su historia estaba por escribir. Creo sinceramente que cualquiera que repase la Continuatio hispana sacará la misma impresión 8• La existencia de una
fuente anterior al Albendense y a Alfonso III, aprovechada
independientemente por ambos, la propuse como probable.
Sobre ella hablaré más abajo. Ahora sólo quiero hacer notar
que no se comprende cómo pudo Alfonso III tejer su narración únicamente con la tradi&lt;oión oral, abarcando un período
de dos siglos, a saber, de 67 2 a 866. El conocimiento que
tuvo de las crónicas isidorianas, de la de San Julián y quizás
de la Continttatio hispana, ¿no nos autoriza a suponer que

Espa,ia Sagrada, XXX, 1775, pág. 365,

2 Sap., 19 1 6.

Joan., 31 8.
• Num., 32, 12.
5 Ps., 49, 14. Idea muy común en la Escritura.
6 Rom., 8, 29.
J

NOTAS SOBRE LA «CRÓNICA DE ALl''O , so lll&gt;

Remarques..., págs. 4-5.
Crónica de Alfonso III, pág. 42.
3
MoMMSEN, Chronica minora, II, 3261 afirma expresamente Rerwn
in Hispania gestaru11: notitia in parte priore defcit ... y las cosas que senarran después ad Hispaniae Sarracenos potissimum spectant.
1

2

1

�NOTAS SOBRE LA &lt;Cl&lt;Ó.SICA DE ALFONSO IU•

debió extenderse también a alguna de las continuaciones de
éstas? Creo que no hay que tomar demasiado literalmente las
frases pigritiaeque ueterorum scribere noluerunt, sed silentio
ocwltauerunt (historiam Gothorum), ni esta otra: et nos quidem

mencionada Crónica Alfonso III, a él hay que atribuírsela sin
-ambages, mientras no se pruebe lo contrario.
2. Propone Barrau- Dihigo algunas correcciones al texto
-de la redacción A, que examinaremos brevemente. Ante todo
querría que se borrase el título del manuscrito Soriense: In

ex eo tempore, sicut ab antiquis et praedecessoribus nostris audiuimus et uera esse cognouimus, tibi breuiter intimabimus. En
todo el texto se hallan exageraciones que justifican el que no
se dé entero crédito a estas palabras. Bastaría con que las
fuentes fueran demasiado analísticas y concisas para que el
autor de la Crónica se expresara en esos términos. Tanto más
cuanto que la dificultad subsiste, sea quien sea el que la escribió. A no ser que se rechace como apócrifa la carta.
Pero esto es imposible. Su autenticidad se apoya en el
testimonio irrecusable de los dos manuscritos más antiguos y
autorizados, el Soriense, S, y el Ovetense de Castellá.Ferrer, F,
con la agravante de que ambos representan dos familias independientes entre sí. Ahora bien : la trasmisión manuscrita
es un argumento fortísimo que no pueden quebrantar los argumentos internos, a no ser que éslos sean evidentes y apo&lt;lícticos.
Además, da la casualidad, advertida muy bien por el propio
Barrau-Dihigo, que la carta está estrechamente unida con el
cuerpo de la primera redacción, A. Sin ella no tendría razón
de ser la partícula igitur con que se comienza el reinado de
W amba; y en armonía con ella están las frases que el autor
dirige al destinatario en el capítulo II: Sed si plenius cognos-

cere uis quantas caed.es ... beatum lulianum Metropolitanum
legito; en el capítulo III: Et ut tibi causmn introitzts Sarracenorum in Yspaniam plene notescerenzus, originem Eruigii regís
exponimus, y en el capítulo VII: Rudis namque nostris temporibus quum Viseo ciuitas et suburbana eius a nobis populata
.esset... Nótese de paso que el autor dice que la ciudad de Vi-

}

257

ZACARfAS GARciA VILLADA

seo fué poblada por él, expresión que a nadie se puede aplicar mejor que al rey.
De todo esto se deduce que la carta que va a la cabeza de
la Crónica forma parte integrante del texto de la redacción
primitiva, y como en esta carta aparece ser el autor de la

nomine Domini nostri Ihesu Christi. lncipit clzronica Visego.tlzontm a tempore Vuambani regís usque nzmc in tempore g!oriosi Garseani regís Adefonsi jilii collecta. Claro está que lo
-más que se podría hacer es relegar el título al aparato crítico,
porque no deja de tener importancia, puesto que nos descubre que el códice Soriense fué escrito a principios del siglo x,
-en tiempo de García I, muerto en 914. Aparte de esto, nada
tendría de extraño que el manuscrito original llevara un epí:grafe muy semejante, modificado por el copista del Soriense.
A ese epígrafe podrían pertenecer las palabra; In nomine

.Domini nostri lhesu Christi. lncipit chronica Visegotlt0rum a
.tempore Vuambani regís usque nunc in tempore gloriosi Ordonii regis Adefonsi jilii collecta. Es el título conservado por
la segunda redacción. Por lo demás, no creo que haya necesidad de ir a buscar en Sampiro ni en ningún otro continuador los aditamentos de que habla el epígrafe de S, y que se
&lt;lebían referir a los reinados de Alfonso III (866-910) y de
García I (910-914). De haber existido, nos los hubiera trasmitido el escriba .del códice Soriense. Lo que pasó fué que el
1:al escriba modificó el título de la crónica, haciendo llegar en
él la narración hasta su tiempo, sin fijarse en que el texto se
paraba en Ordoño I (866). No sería éste el primer caso en
-que los copistas posteriores arreglan a su antojo el Incipit y
-el E:rplicit de las historias escritas por sus antepasados 1 •
La corrección de la lectura Legione por la variante Gegione (cap. XI, lín. ro) me parece acertada. Más de cuatro veces
la escribí y la volví a borrar; y si al fin dejé Legione fué porque, prescindiendo del contexto, la apoyaban el Soriense y el
Al bendense.
Sobre el error del capítulo XIII, en que se hace a Alfonso I
1

Cfr.

MoMMSKN,

TOMO

VIII.

Chronica minora, U, 506. Subscrípiio 1·ecesuinthiana.
18

�NOTAS SOBRE LA «CKÓN!CA DE ALFONSO 111&gt;

2 59

ZACARÍAS GARCÍA VlLI Al&gt;A.

princeps 1nilitiae de Egica y \,Vitiza, y la ininteligible lectura
Degius est del capítulo XIV, estoy de acuerdo con BarrauDihigo. A pesar de su dificultad, no hay más remedio que
admitirlas en el texto, porque nos las da la trasmisión manuscrita unánimemente.
En lo que discrepo del ilustre hispanista es en lo concerniente a la lectura del capítulo XVI: Regnauit [Froila] mm. IX
et meusibus tribus. A mi juicio, debe conservarse la cifra IX y
no ser sustituída por la variante XI de CV. Desde luego es
la que existe en S y F, y esto sólo bastaría para conservarla,
aunque fuera errónea, porque el error sería del autor, no del
copista; pero además responde bien al cómputo general de la
Crónica. En efecto; según ella, Alfonso I, padre y predecesor
de Fruela, murió en 7 57, y Aurelio, sucesor de Fruela, en 77 4.
Añade asimismo la Crónica que [Froila] re¡rnauit ann. IX et
mensibus tribus, o sea que murió el décimo año de su reinado,
y Aurelio · sex annos regnauit, septimo nanique anno in pace
quieuit, o sea que expiró el séptimo 1 año de su reinado.
Ahora bien : si al año de la muerte de Alfonso I, acaecida
en 7 57, se añaden diez, más siete, el producto será la cifra 774.
En cambio, admitido el número XI para Fruela y el número VI para Aurelio, como indica Barrau-Dihigo, obtendremos
en la suma de éstos con 7 57 el resultado apetecido 77 4; pero
queda sin explicación el exceso mensibus tribus del reinado
de Fruela y el representado por la frase septimo namque anno
in pace quieuit del reinado de Aurelio.
3. Dedica Barrau-Dihigo cinco páginas a estudiar la rima
y el ritmo de la Crónica 2 , y siente que yo no lo haya tratado
en la introducción. Se sabe cuánto ha abusado de este tópico
el P. Tailhan, cuyos procedimientos ridiculiza, con razón, el
gran Mommsen 3 • A decir verdad, yo no estoy muy convencido de que el autor pensara en rimar, sino que a veces

1

Es la cifra que da también el Albeldense (Espai'ia Sagrada, XIII,

resultaron ciertas frases rimadas, nacidas de la pobreza de las
formas y las necesidades de la expresión. En todo caso, la
poca fe que este estudio inspira al propio Barrau-Dihigo, lo
de~uestran estas palabras suyas: Notre chroniqueur n'a pas
fazt un usage constant de la rime. Des"lors, celle-ci, tant prónée
comme élément de critique, perd toute valeur 1 •
4 · Un punto muy interesante es la relación entre la Crónica de Alfonso 111 y el Albeldense. Las indicaciones hechas
en las páginas 43 y 44 de mi edición de la primera y el minucioso cotejo de ambas crónicas realizado por Barrau-Dihigo,
me eximen de repetir lo ya escrito. No cabe la menor duda
de que ambas están emparentadas, sea directa, sea indirectamente. La narración es completamente paralela desde Wamba
a Ordoño I, y en ambas hay frases similares y a veces idénticas, inexplicables si no se admite la mutua dependencia. Pero
admitida ésta, queda en pie el problema de saber si Alfonso III
utilizó al Albeldense, o éste a aquél, o ambos una tercera fuente, hoy perdida.
La primera hipótesis la rechaza, y con razón, Barrau-Dthigo, aunque, a mi juicio, su argumentación no está bien formulada. Le parece extraño que Alfonso III amplificara un resumen, como es el Albeldense, y más extraño aún que al amplificarle lo mutilara, suprimiendo algunas noticias interesantes.
La segunda parte del argumento es cierta, pero la primera
no. Basta leer con un poco de atención la Crónica de Alfonso 111 para convencerse de que su autor tenía el prurito de
amplificar aun con invenciones propias los acontecimientos.
Los capítulos VII-XI, con las arengas de Opas y Pelayo, etc.,
son una prueba palmaria, así como el prodigio acaecido en Ja
muerte de Alfonso I (cap. XV) y el levantamiento de Muza
(cap. XXV). Ahora, lo que se opone a esta tendencia y sería
verdaderamente extraño, es que habiendo tenido Alfonso III
a~te los ojos el epítome Albeldense, hubiese pasado por alto
ciertos datos interesantísimos consignados en éste, cuales
son los reinados de Sisenando, Chintila, Tulga, Chindasvinto

451 )·.

z Remarques ..., págs. 15-19.
3
C/Jronica minora, JI, 326.

1

Remarqttes..., pág. 19.

�260

ZACARÍAS GARcfA VILLADA

y Recesvinto; la deposición de "\Vamba, sub impera/ore_ ~011stanti1to uovo· la muerte de Ervigio, sub imperatore lustmza110;
fa de Egica, ~ttb imperio Leonis; la de Witiza, sub imperio Tiberio; el repudio de Cixilón; la fecha de la entrada de los ára_bes
en España, acaecida el tercer año del reinado de D. Rodrigo,
a Ir de noviembre del 714; el origen de Pelayo; la mención
de la ciudad de Cangas, donde reinó y fué sepultado Pelayo;
el destierro de éste por "Witiza; el matrimonio de Alfonso I
con Bermisinda, hija de Pelayo; la causa por que mató Fruela
a su hermano, ob invidiam regni; el asesinato de Fruela en
Cangas; la traslación de la capital del reino a Pravia, realizada
por Silo; la paz que éste tuvo con los árabes, ob causam matris· el combate del valle de Bureba en tiempo de Bermudo;
la deposición de Alfonso II el año x1 de su reinado, y su
encierro en el monasterio de Abelania, de donde le _sacaron
Teudis y algunos otros vasallos fieles; la fecha de la muerte
de Ramiro I, acaecida en I de febrero del año 850; el nombre
del caudillo que derrotó a los normandos en las costas de
Galicia 1, que fué el conde Pedro; el nombre de la mujer de
Mozeror, llamada Balkain; el día y año de la muerte de Or-doño I o sea el 26 de mayo del 866.
De~cartada la primera hipótesis, se decide Barrau-Dihigo
por la segunda antes mencionada; ~ saber : ~ue el Al_bel~ense
extractó a Alfonso III. Ya el P. Ta1lhan hab1a sostenido idéntica opinión. Lo primero que se ocurre contra ella son l~s
muchas omisiones que esto supondría en el autor del cronicón Albeldense.
Para el reinado de Wamba : la muerte de Recesvinto en
Gérticos el año de la elección de Wamba; su consagración
en la basílica de Santa María; el prodigio de la abeja; la
derrota de las setenta naves árabes que atacaron las costas
españolas; la prosapia de Ervigio; el tiempo preciso del rei1 Barrau-Dihigo cita (Remarques ..., pág. 28) el ataque de los nor•
mandos a las costas de Galicia en tiempo de Ordoño I como uno de
los datos omitidos por Alfonso UI, pero no es exacto: éste lo menciona en el capítulo XXVI, pág. 84, Hn. 8.

NOTAS SOBRE LA •CRÓNICA DE ALFONSO lil&gt;

nado de "\Vamba, que fueron nueve años y un mes, y el que
vivió en el monasterio; a saber: siete años y tres meses.
Para el reinado de Ervigio : la corrupción de las leyes de
su antecesor y la promulgación de otras nuevas; el nombre
de su hija, Cixilón, esposa de Egica; el año de su muerte, 687 .
Para el reinado de Egica: su sabiduría y paciencia; su
triunfo sobre los rebeldes del reino; las tres derrotas que le
infligieron los francos; la división del reino, haciendo que su
hijo reinara sobre los suevos y él sobre los godos; el tiempo
que gobernó antes y después de asociarse a su hijo; el año
de su muerte, 7 I I.
Para el reinado de Witiza : toda su vida, pues el Albeldense se contenta con la noticia lacónica «reinó diez años y
murió en Toledo bajo el imperio de Tiberio».
Para el reinado de Rodrigo : aunque en lo esencial convienen, la narración de Alfonso III es más pormenorizada,
salvo en los datos referentes al tiempo de la entrada de los
árabes en España.
Para el reinado de Pelayo: las arengas de Opas y Pelayo;
la sede episcopal de Opas; l_a noticia de que éste era hijo de
Witiza; el milagro de la cueva y el prodigio del río, repetido
anualmente.
Para el reinado de Favila: el año de su muerte, 7 39.
Para el reinado de Alfonso I: su estirpe; la ayuda que le
prestó su hermano Fruela en la lucha contra los árabes; la
enumeración minuciosa de las ciudades que tomó, no sólo en
León y en los Campos Góticos, sino también en Portugal,
Galicia, Asturias, Vascongadas, Navarra, la Rioja y Castilla; el
milagro acaecido a la hora de su muerte.
Para el reinado de Fruela: la victoria de Pontuvio o Puentedeume; la sumisión de los vascones; el casamiento con Munia; la devastación de Galicia.
Para el reinado de Aurelio : su prosapia.
Para el reinado de Sz'lo: la victoria sobre los gallegos; el
tiempo de su reinado.
Para el reinado de Mauregato: las intrigas de que éste se
valió para subir al trono; la permanencia de Adosinda y Al-

�l\OTAS SOBRE LA ccRÓNICA DE ALfQ)¡SQ lll•
ZACARÍAS GARcfA VILLADA

fonso, hijo de Fruela, en Álava; el año de la muerte de Mauregato, 788.
Para el reinado de Bermuda : su genealogía; su ordenación
sagrada; el año de su abdicación, 791.
Para el reinado de Alfonso JI: la victoria de Lodos en
Asturias; la fábrica de la iglesia de San J ulián el año de su
muerte, 842.
Para el reinado de Ramiro I: su estirpe; su viaje a Castilla para buscar mujer, aparte de otros detalles.
Para Ordoño I: la rebelión de los vascones; la de Muza
contra el rey de Córdoba; la enfermedad de que murió el
el asturiano y el sitio de su sepultura.
No se puede negar que estas omisiones son de relieve.
Cierto que el Albeldense estaba acostumbrado a extractar.
La Exquisitio totius mundi la extractó de la cosmografía de
Julio Honorio; la Expositio Spaniae, de las etimologías de San
Isidoro; los F!tmiina Spaniae, IV, del mismo Julio Honorio; la
definición de las letras, de Prisciano; el Ordo annonun, de un
aditamento a las crónicas de San Isidoro; la Exquisitio milliarium, del Itinerario de Antonino; }a crónica de los emperadores romanos desde De/zinc VI aetas incipit (Espaifa Sagrada,
XIII, 438-444), de la crónica mayor del mismo santo, y el
Ordo gentis Gotlwrum (Ibíd., págs. 445-448), de la crónica de
los godós escrita por el propio arzobispo hispalense 1 . A nadie
sorprendería, por lo tanto, que hubiera también extractado a
Alfonso ID, si lo tuvo a mano. Pero yo sigo creyendo que no
debió tenerlo.
Desde luego el resumen que hace de las crónicas de San
Isidoro es casi siempre literal. Sólo aduciré un ejemplo :
ISlDORI CHRONICA MAIORA

2

Tiberius ftlirts Augusti regnavit
ann. XXIII.

ALBELDENSE 3

Tiberius filius Gairts (Cod. Emi-

lianense Augusti) reg. an. XXII!.

Cfr. MoMMSEN, Ckronica minora, Il, 370-373.
Ibíd., pág. 454.
a España Sagrnda, XIII, 438.

lste dum per cupiditatem reges
ad se venientes non remitteret, 111ul•
tas gentes a Romano imperio 1'tcessertmt.
Huius XVIII amzodominuscruci
ftxus est peractis a prindpio 111undi
annis VCCXXVIII.

Esta manera de extractar literalmente se sigue hasta el fin.
En cambio, en la hipótesis de que el Albeldense hubiera utilizado a Alfonso III, habría que conceder que lo hizo más libremente, pues la identidad verbal entre ambos es relativamente
escasa 1 . Otro argumento en contra de esta hipótesis lo suministra el final de la parte dedicada en el Albeldense a los emperadores de Bizancio y a los reyes godos. En la dedicada
a los primeros ha añadido a las noticias de San Isidoro, que
terminan en tiempo de Eraclio, el año 615, lo referente a los
emperadores Constantino III, Constante I, Constantino IV,
Justiniano II, León el Isáurico y Tiberio II, poniendo fin con
el desastre de D. Rodrigo, en el año 714. En el mismo año
acaba también el Ordo gentis Gotlwrum, habiendo continuado
la historia que San Isidoro dejó en el quinto año de Suintila.
En ambas partes se asocia al reinado de los emperadores el
de los monarcas visigodos.
Ahora bien: &lt;de dónde tomó el Albeldense estas noticias?
El resultado del cotejo que hemos hecho entre ellas y la Continuatio hispana ha sido negativo, pues exceptuada la frase
del reinado de Egica Filium sutt1n Vitizanem principem secum
Regno praefecit que la Continuatio lzispana trasmite en estos
términos: Egica in consortio regni Wittizanem filimn sibi lzeredem faciens Gothorum regnum retemtant, no hemos podido
hallar semejanza apreciable entre ambos documentos. Es más:
el Albeldense dice dos veces que Rodrigo reinó tres años, y
la Continuatio hispana afirma que reinó uno sólo. &lt;Utilizaría
quizás el Albeldense el epítome que compuso el autor de la
Continuatio hispana, del que nos habla él mismo en tres oca-

1

2

líuit,s X VIIl anno ,·egni D. Cllristus crucijixus est. Iste dum per cupiditatem Reges ad se v~nientes 110n
nmitteret, multae gentes a Romano
imperio ,·ecesserrmt.

1

Cfr. Re111arques..., págs. 22. ;4.

�ZACARÍAS GARCÍA \'ILLADA

NOTAS SOBRE LA &lt;CRÓNICA DE ALFONSO 111&gt;

siones 1 , y que desgraciadamente se ha perdido? Lo que sí se
desprende de la contextura del texto .,\lbeldense es que tanto
el Ordo Romanont11t Regum como el Orrlv gentis Gotlzorum
y el Ordo Cotlzonmt Ovete11sium Reg wn, formaba en la fuente
primitiva cada uno por sí un todo aparte, que se cuidó bien
de separar y hacer notar el autor de la crónica. Si él se hubiera
aprovechado de la narración de Alfonso III, no se explica por
qué señaló esta división tan marcada entre los reyes godos
de Toledo y los de Asturias, que no existe en Alfonso III.
Además, la forma de la narración en los reyes toledanos es
semejante en todo a la empleada para los emperadores. Finalmente, ¿de dónde provienen en el Albeldense los datos antes
aducidos que se hallan en él y no aparecen en 1-\ lfonso IIIr
Esta dificultad la ha visto Borrau-Dihigo, y la suelta diciendo
que deben provenir de la tradición oral o de otras fuentes, que
permanecen ignoradas 2 • ¿Y por qué esas fuentes, hoy ignoradas, no pueden ser la base común del Albeldense y de Alfonso III?
En resumen : dada la coincidencia, por una parte, entre el
Albeldense y Alfonso III en muchos casos, y por otra la divergencia en no pocos, es necesario admitir su dependencia, pero
no inmediata, sino mediata; es decir, que ambos debieron usufructuar, para tejer su relato, fuentes indénticas o afines.
Ni vale argüir que esto equivaldría a suponer que se escribieron tres crónicas paralelas en el restringido período de 866
a 881, poco más o menos, exuberancia sorprendente en España, donde los textos narrativos han sido muy raros y muy
distantes unos de otros 3 • Precisamente la publicación de las
crónicas del reino visigodo hecha por Mommsen prueba en
gran parte lo contrai;io. Desde !dacio, que acabó su crónica
en 468, hasta la entrada de los árabes en España en 7 I I

- por no hablar de tiempos posteriores-, tenemos al Biclarense, a San Isidoro, al autor de la Continuatio hispana y
una porción de aditamentos a estas crónicas recogidos por el
mismo Mommsen 1. Pero, ciñéndonos a nuestra cuestión,
hemos hablado poco ha del epítome perdido del autor de la
Continuatio hispaua. Conocemos además el Latercultts Regmrt
Visigotlzorum del célebre manuscrito Ovetense de la Biblioteca
Nacional 1346 (antiguo F-58) puesto al fin de la Historia de los
godos, de San Isidoro, poco antes de la Hitación de Wamba,
transcrito por Mommsen, parte en los prolegómenos a las crónicas menores del arzobispo hispalense (pág. 263, 3), parte en
el aparato crítico (pág. 292, 9; pág. 293, II). En esta continuación a la obra isidoriana hay breves datos sobre Recaredo II, Suintila, Sisenando, Tulga, Chindasvinto y \Vamba.
Existe asimismo otro Laterculus Regum Visig otlzorum publicado por Aguirre 2, Flórez 3 y Villanueva "', adosado a una
enumeración escueta de los reyes godos. Termina con Witiza,
y de él dice Mommsen: Laterculus Regum Visigotlzamm (sic)
finiens in Witiza (697-712) scriptusque evidmter ante obitzmt
eius 5 • Tenemos, pues, que antes del año 710 se habían escrito
dos adiciones a la obra isidoriana, continuándola respectivamente hasta \Vamba y \Vitiza inclusive 6 • Ni es esto sólo.
Estos dos Laterculi nos los ha trasmitido el códice Ovetense 1346 de la Nacional, y el último también el códice Soriense
perdido, del que es copia fiel el actual Segorbense. El manuscrito 1346 fué transcrito por Ambrosio de Morales de uno
antiquísimo de Oviedo, y el Soriense tuvo por base un códice
de mediados del siglo vm, procedente probablemente de la
misma región, y en el que se hallaba ya el Laterculus que
termina con \Vitiza.
Cltronica minora, Il.
Collectio maxima Conciliorum, II, 189.
i
España Sagrada, II, 1 77-79.
4
Viage literano, IU, 1902 1 págs. 319-322.
$
Cltronica minora, Il, 168.
6 Sobre.la dependencia de estos dos documentos hablaremos en
otra ocasión.
1

C!tro11ica minora, pág. 364, 28: Tam tragica bella quia
iam in alía epituma, qualiter cuneta extiterint gesta, pate11ter et jaginaliter manent nostro stilo conscripta. Véanse además pág. 365, 15, y página 367, 11.
2
Remarques..., pág. 28.
3 Ibid., pág. 27 •
71
1

~foMMSBN,

2

�266

ZACARÍAS GARCÍA VILLADA

•

Aun hay más. El célebre códice Complutense E-26-7 S,
guardado hoy en la Biblioteca Universitaria de Madrid con la
signatura 134, que está emparentado con el famoso manuscrito Alcobacense, del que sólo se conservan los dos folios
de Londres - pues los cuatro que había en la Academia de
la Historia de Madrid parece que han desaparecido--, ese códice Complutense encierra un Laterculus Regum Ovetensium
que va desde Pelayo hasta Alfonso II el Casto. Mommsen, al
copiarle, añade con razón: bzdex igitur scriptus est sub Alfonso II Casto (a. 789-842) in partibus Hispaniae Asturicensibus
vel vicinis 1.
De todo esto resulta que al escribirse la Crónica de Alfonso fil y el Albeldense debían de existir en Asturias, prescindiendo de la Continuatio lzispana y del epítome del mismo
autor, estos tres Laterculi. Reconozco que estos documentos
no podían servir mucho, dada su pobreza, para la confección
de una historia; pero son un indicio de que no se interrumpió en modo alguno la labor isidoriana, y nos abren la puerta
para suponer con fundamento que tanto Alfonso III como el
Albendense, debieron de tener algún predecesor común.
5. Acerca del texto de la segunda redacción, B, advierte
Barrau-Dihigo que no cabe poner en duda su dependencia de
la primera, A; pero que si se buscan en B las variantes características del Soriense, S, no se encuentran más que algunas,
hallándose, por el contrario, otras muchas más propias de F 2•
Si se trata de variantes verdaderamente características,
disiento de esta opinión. Las notadas por mí en la página 95, y recogidas por Barrau-Dihigo en las 36-37, en que
conviene B con S, incluyendo el epígrafe In nomine, etc., son
realmente específicas. En cambio, gran parte de las variantes
comunes a B y al Ovetense F no lo son; por ejemplo, Gotltorum R ex de BF, en vez de Rex Gothorum de S , cap. I; synoda de BF, por synodum de S, cap. IV, etc. Queda, por lo
tanto, en pie mi afirmación de que «la base de la segunda

NOTAS SOBRE LA &lt;CRÓNICA DI! ALFONSO 111»

redacción la constituye un manuscrito del grupo S» 1 . Con
intención escribí entonces esta última frase, no sosteniendo
&lt;¡_ue B procediera directamente de S , sino de un códice perteneciente en la base, o sea en lo esencial, a ese grupo; sin excluir
las correcciones que podían haberse introducido en éste con
la ayuda del otro grupo de manuscritos, de los que el principal es F. Precisamente entre los códices de la primera redacción tropezamos ya con AVE, que aunque derivados de S, han
sufrido correcciones importantes procedentes de un códice
Salmanticense, Z. Y las variantes gessit, B, cap. IV; montis, B,
cap. IX; ad nostris litoribus, B, cap. XXVII, así como la supresión de Fennentellam, B , cap. XXVII, se encuentran todas en
el manuscrito E de la primera redacción, y las dos últimas también en A V. No hay, pues, dificultad ninguna, antes parece lo
natural que el redactor de B compusiese su texto basándose
en un manuscrito del grupo S, en el que se hubiesen introducido ya algunas variantes del Ovetense F. Por consiguiente,
en el fondo, el parecer de Barrau-Dihigo y lo indicado por mí
en la edición de la segunda redacción de la crónica, no se
oponen entre sí.
La redacción B es reproducción literal de A en su mayoría, pero aumentada con ciertos hechos y pormenores, cuyo
origen queda aún por averiguar. Las coincidencias de lenguaje y de alguna que otra noticia entre B y el Albendense parecen dar a entender que aquélla depende de éste 2 • Sin embargo, aquí sale al paso una dificultad grave, análoga a la señalada
al tratar de si Alfonso III usufructuaba al Albeldense. Es innegable que el refundidor de B manifiesta una tendencia palmaria a la amplificación y ha recogido cuanto ha podido, añadiéndolo al texto de A. Ahora bien: en el caso de que se
hubiera servido del Albeldense, ¿cómo se explica que dejara
de consignar en su historia los siguientes datos, trasmitidos
por el autor de la crónica de Albelda; a saber: el motivo por
que mató Fruela a su hermano, ob invidiam reg ni; el ase-

1

Clir,,nica minora, II, 168.

1

2

Remarques..., pág.

2

36.

Crónica de Alfonso III, pág. 95·
Re111arques..., págs. 38-41.

�NOTAS SOBRE LA &lt;CRÓNICA DE ALFONSO 111•

268

sinato de Fruela en Cangas; la traslación de la corte a Pravia,
Jlevada a cabo por Silo; la paz que éste tuvo con los árabes,
ob causam matris; el combate del valle de Bureba en tiempo
de Bermuda; la deposición de Alfonso II el año x1 de su reinado; su reclusión en el monasterio de Abelania; el día de la
muerte de Ramiro I; el nombre del conde Pedro, vencedor de
los normandos; el de Balkain, mujer de Mozeror; el día de la
muerte de Ordoño I? Es ésta una dificultad de no poca monta
y de solución embarazosa. En todo caso, tal como hoy están
las investigaciones, es preciso reconocer que B depende inmediatamente de A; que ha utilizado alguna que otra vez el
.Albendense o una fuente con éste emparentada, y que ha
tenido al alcance otros documentos, aún ignorados, donde se
hallaban las noticias que no pudo sacar de A ni de la crónica
de Albelda.
6. El texto primitivo de la Crónica de Alfonso III pasó a
formar parte de una colección de crónicas, atribuída a D. Pelayo, obispo de Oviedo. Es la tercera redacción, C, que publiqué en mi edición. Sobre el fondo veo que está de acuerdo
conmigo Barrau-Dihigo. Señala, es verdad, algunos manuscritos 1 _que yo había pasado por alto, pero todos muy recientes;
y según he podido deducir del examen de los que tengo al
alcance, en nada cambian mis conclusiones. Todos los completos parecen derivarse del 1513 (antiguamente F -134) de la
Biblioteca Nacional, perteneciente al siglo xm, así como los
truncados del códice 1358 (antiguamente F-86) de la misma
Biblioteca.
Trata luego Barrau-Dihigo del autor del Liber chronicorum, que cree ser el obispo D. Pelayo, y de la relación de
aquel libro con el Ovetense descrito por Morales, el Librv
gótico de Oviedo y el Tumbo negro d.e Santiago. Hay aquí sugestiones y advertencias muy atinadas, pero este asunto se sale
del marco de mi trabajo. Y o, al imprimir la tercera redacción
Extracto de la Revue des Bibliotlieques, núms. 4-6, abril-junio,
1919, pág. 6. No es exacto que el manuscrito 1346 (F-58) contenga la
parte mutilada.
1

269

ZACARÍAS GARCÍA VILLADA

de la Crónica de A(fonso III, no pretendí estudiar la obra atribuída a D. Pelayo, que no venía a cuento, y que por el mismo
hecho de ser un conglomerado exige una investigación aparte.
Lo que a mí me interesaba, y a lo que me circunscribí, fué a
precisar qué redacción de Alfonso III había utilizado el autor
del Líber cltronicoru111, y hallé que fué .la primitiva, sobre un
manuscrito X"' Z. Al propio tiempo tropecé con las interpolaciones de la Hitación de \Vamba y la traslación del arca de ·
las reliquias a Oviedo, que no había por qué reproducir; porque su historia, su trasmisión manuscrita y su texto merecen
un estudio y una edición separados, como se está ya haciendo
con la primera .
Lo que sí puedo hoy añadir a la introducción preliminar
que puse a C (pág. l 3 5), es que las interpolaciones de los reinados de Recesvinto y \Vamba coinciden con las noticias que
de ellos da el Laterculus Regmn Visigotltorum de los códices
Ovetense 1346 y Soriense 1513. Véase la prueba:

CRÓNICA

DE

ALFONSO

llI (pági-

LATERCULUS REGU!\1 VISIGOTHORUM

na 135).

(Villanueva, Viaje, III, 321).

[Recesuintus] ibique proprio mor•
bo discessit kalendis Septembris
IIII feria era DCCX anno inca,·nationis domini nostt"i lltesu Christi, era DCLXXII, anno cicli decem
11ouenalis octauo, luna III, regnauit
autem annos XXIII, menses VI,
dies VI, et c1t111 j&gt;atre suo regnauit
an11os IIII, menses VII, dies XI.
Suscej&gt;it autem regni gubernactt! a gloriosus Uamba rex kalendis
septembribus, dilata hunctionis sollempnitatis usr¡ue XIII kalendas
octobris luna XXI.

Recesvindus rg. an. XXIIImens.
VI dies XI. Obiit ca!endis septemb.
die IIII. feria O. (!tora) III. Era
DCCX. anno incaniationis Domini
nostriJesu-CltristiErnDCLXXII.
anni Cyc!i Decemnovenalis VIII.
luna III. Item cum patre suo rr:.
an. Illl mens. VIII. dies XI.

(Bibl. Nac., ms., 513 1 fol. 42 va.)
Regnauit autem armos VIIII, mense I, dies IIII decim ... (fol. 42 vb)

Suscepit autem gl01ios11s dominus
fVamba regni gubernacula eodem
die quo ille obiit in supradictis
calend. sej&gt;temb. dilata 1tnctio11is
solemnitate us,¡ue in diem XIII
calend. octob. luna XXI. Era qua
supra DCCX.
Item quoque gloriosus Wamba Rex regnat an. VIII, mens. I.
dies Xllll Accepitquepoenitentiam

�2;0

ZACARÍAS GAKCÍA VJLLADA

accepit quoque penitenciam die
dominico exeunte, ora noctis prima, idibus octobris, luna X V, era
LXXVIII (sic).

praedictus Princeps die dominic&lt;J'
exezmte, l10ra noctis prima, q1,otl'
fuit pridie idus octobr. luna X V.
Em DCCXVIII.

Con esto doy por terminadas estas notas. Sirvan ellas.
para aclarar algunos puntos oscuros de la Crónica de Alfonso III y para demostrar al Sr. Barrau-Dihigo el interés con
que he leído su competente reseña. Las pequeñas diferencias
que nos separan dejan intacto el problema principal, ya resuelto, acerca de la trasmisión manuscrita del texto y su cuádruple redacción.
ZACARÍAS GARCÍA VILLADA,

s.

l.

LA «R» SIMPLE EN LA PRONUNCIACIÓN
ESPAl~OLA

. Por su punto de articulación, lar simple española fué considerada por Josselyn como algo prepalatal (Études de Plwnétique espagnole, Paris, 1907, pág. 118). Coitan dice, también
con cierta vaguedad, que lar castellana tiene una articulación
bastante avanzada, sin llegar, sin embargo, a ser dental (La
Phouétique castillane, Paris, 1909, pág. 116). i\Iis palatogramas no ofrecen duda respecto a la articulación alveolar de la
consonante en sus tres variedades, vibrante simple r, múltiple r
y fricativa i , de acuerdo con Jo observado por el Sr. Navarro
Tomás en su Manual de pronunciación española (segunda edición, Madrid, 1921, pág. 93) 1 •

para

parra

ere

1 Véanse también sobre este punto: T. NAVARRO ToMis, Las vibraciones de la rr espafiola (RFE, 1916, III, 166-1 68); P. BARNILS, La consonan! r (EstudisfonUics, Barcelona, 1917 1 pág. 211) ; G. RA1c, Sobre la
rr castellana i catalana (La Paraula, 19181 IV, 157-163) .

�SAMC EL GIi !

LA « R&gt; SIMPLE EN LA PRONU:-iCIACIÓN ESPAlÍOLA

Dentro de la región alveolar, la articulación resulta más o
menos avanzada, según las circunstancias. En los palatogramas
&lt;¡ue aquí se reproducen 1 puede notarse que la r en posición

'

irri

iri

erre

pero

perro

-intervocálica presenta un contacto algo posterior al de la r en
las mismas condiciones. Tomando la distancia en milímetros
desde la línea de las encías en el punto de unión de los inci·sivos segundo y tercero hasta el punto de contacto más avanzado del palatograroa, se observa que la diferencia es casi nula
-entre para y parra; de 4' 5 mm. entre ere y erre; de 2 mm. entre iri e irri, y de 2 mm. entre pero y perro.
Igualmente se observa que la naturaleza más o menos prepalatal de las vocales que la preceden y la siguen influye en el
punto de articulación de la r y de la r. Según las cifras anteriores, la distancia del punto de contacto más avanzado de la
consonante va disminuyendo progresivamente con las vocales a, e, i; en los casos de pero y perro las distancias respectivas
ocupan lugar intermedio entre para-ere por lo que se refiere a
1
Sacados de una persona que puede tomarse como tipo de pronunciación española normal.

273

Ja r, y parra-erre en cuanto a lar, de acuerdo con la naturaleza
&lt;le las vocales que las rodean. Entre la vibrante simple y la fricativa no encuentro diferencia respecto al punto de articulación.
Estos datos contradicen la afirmación deJosselyn (Loe. cit.),
•el cual, salvo en un solo individuo, encontró que la articula•ción de la r es posterior a la de la r.
El mecanismo de la articulación de ambas consonant('.s,
tal como lo describe el Sr. Kavarro Tomás (Ob. cit., pág. 97),
-explica suficientemente su distinto punto de articulación, de
.acuerdo con los resultados obtenidos en mis palatogramas. La
diferencia máxima que yo encuentro entre una y otra es de
4'5 mm.; la media, de 2'1 mm. próximamente.
Para estudiar la sonoridad de la consonante he hecho unas
300 inscripciones quimográficas con diferentes personas, sirviéndome de dos inscriptores que registraban simultáneamen. te las vibraciones bucales y laríngeas. No he encontrado ni un
solo caso en que haya habido la menor sordez en la r intervocálica ni interior de sílaba 1; ni aparecen tampoco casos de
ensordecimiento de la vibrante ni de la fricativa en posición
final de sílaba interior, o final absoluta, ni siquiera en la pronunciación, muy relajada, de un andaluz (de Antequera), cuya
r final desaparecía con frecuencia. Estos casos de desaparición
de r o 1, observados por Josselyn entre andaluces, aparecen
también en mis inscripciones, pero sin que haya en ellas rastro
de que la consonante perdida haya pasado por el intermedio
de una fricación sorda.

e

o

En este fotograbado, sacado de la pronunciación de unan-&lt;laluz en la palabra chorlito, lar desaparecida no ha producido

•

1

Comp. RFE, 19,0, VII, 191.
To!'llo VIII.

19

�27 5

LA &lt;R&gt;t SIMPLE Bl'i LA PROXUl'IClACIÓN BSPASOLA

274

SAMUl!L GlLI

la menor sordez; las vibraciones laríngeas no se interrumpeo
desde la e hasta la t. La pérdida de r ha tenido que producirse
naturalmente pasando por una fricativa sonora.
Mis inscripciones acusan siempre la existencia de un elemento vocálico después de r final absoluta. Esta vocal fué observada por primera vez por Araujo 1, quien la interpretó como
una~; Josselyn (Ob. cit., pág. 1I 1) admite, aunque con reservas,
esta indicación, pero da al fenómeno una interpretación por
completo inadmisible 2 , a causa, probablemente, de su creencia
en el ensordecimiento de la consonante: acaso el uso de membranas muy flojas o de tambores excesivamente grandes le impidió notar las vibraciones laríngeas que se producen durante
toda la articulación de la r. El elemento vocálico que sigue
a r final absoluta no es tampoco tan raro como cree Josselyn,
sino muy frecuente y, seg(m mis irtscripciones, perfectamente
normal.
Entre la vibrante r y la fricativa i no hay límite fijo, aunque la primera predomina en posición interior de palabra y
la segunda como final. La producción de una u otra depende
del mayor o menor énfasis en la pronunciación. Ko tengo datos suficientes para fijar la proporción en que ambas aparecen
normalmente. Sin embargo, puede afirmarse, según mis notas~
que, dentro del predominio general de la vibrante, los casos.
de fricativa son mucho más frecuentes entre individuos andaluces que entre castellanos.
De la misma manera, aunque dentro de límites mucho
más restringidos, lar ante consonante puede tener en algunos.
casos dos o más vibraciones, convirtiéndose en i'. Er estudio
de mis inscripciones sólo permite deducir sobre este punto
consecuencias de carácter general, según puede verse por losdatos siguientes.

Fo11élica castellana, Toledo, 1894, pág. 51.
cM. Araujo parle d'un e mttet qui suit,. finale. 11 serait plus juste
de dire que c'est un reste de l'air sonore qui passe a travers l'articu•
Jation apres la cessation des battements, pareil a l'affrication sourde11 n'est pas du tout commun ...•
1
2

Grupo de

CONSONANTE+

r inicial de palabra (prado). En

7 4 casos no ha habido ni uno solo en que la r haya tenido
más de una vibración. Es, pues, inexacta, a mi juicio, la creencia de Josselyn (Ob. cit., pág. II2), seguida por Colton (Ob. cit.,
pág. 117), de que en esta posición existe en castellano una
r múltiple. El error de Josselyn en el caso de prado se explica
por haber atribuído a la r las vibraciones vocálicas intermedias de que trato más adelante.
Grupo de CONSONANTE+ r interior de palabra (pobre). Los
18 casos estudiados han sido todos de una sola vibración.
Grupo de r+ CONSONANTE (carta). En el siguiente cuadro
expongo los resultados obtenidos del estudio de 120 inscripciones:
·
Casoscstudiados

r +oclusiva (partida).
r + f (orfeón) .....•••
r + s (dorso) . ..... .•.
r + n (ternura) .••..•
r+m (arma) .••....•
r + e (marzo) ••......
r -l- x (orgía) .•.. .....
r +l (orla) ..........

1

vibrac16o.

48

48

11

11

:a ,;bra-

ciones.

.

11

2*

8

2•

3
6

10

1.

3 vibra- • ,~ibra- rdeu.pa·
ciones.
c_
iones.
recida.

6

,

7

9
6

14

10

2•

1*

11

2

2

3

120

90

15

10

1

1*

*

3•
4

Los números señalados con asterisco son casos de pronunciación andaluza que discrepan de la norma general. La aparente contradicción, en el caso de orla y otros análogos, entre
la i' múltiple y la desaparición completa de la consonante, debe
explicarse porque el individuo cuya pronunciación se estudiaba, al pensar en la r ortográfica, tendía, sin duda, a exagerarla,
produciéndola con dos o más vibraciones; cuando estaba libre
de esta preocupación, su r desaparecía, o era, por lo menos,
muy fricativa.
De las cifras anteriores resulta que, salvo en casos de pronunciación muy relajada o dialectal andaluza, la r tiende a hacerse i' ante n, 1, s. Seguida de x, 8, m hay entre los andaluces
casos de i' por pronunciación enfática. En las restantes condiciones se mantiene la r simple.

�LA « R» SIMPLE EN LA PKONUNCIACIÓN ESPAÑOLA

2;6

SA!\IUEL GIL!

r FINAL ABSOLUTA (séiior). Es generalmente vibrante simple
o fricativa en el centro de España; en algunos casos de énfasis
pasa a í', sobre todo en Castilla la Vieja. En Andalucía es relajada, muy fricativa en el 30 por roo de los casos; múltiple,
por pronunc:ación enfática, en el 20 por roo; en los demás
casos desaparece; hay, sin embargo, variaciones individuales,
y las cifras no son, seguramente, las mismas en toda la región
andaluza 1 .
El Sr. Navarro Tomás 2 hizo notar que cuando la r va
agrupada con una consonante, como en los casos de prado,
cronista, cuerda, etc., hay entre las dos consonantes un elemento vocálico cuya duración iguala con frecuencia, y muchas
veces supera, a la de la misma r. En el adjunto fotograbado
de la palabra prado, línea de boca, pueden apreciarse las vibraciones vocálicas que median entre la cúspide de la explosión
de la p y el comienzo de la r, en uno de los casos en que mayor duración ha presentado dicho elemento.

277

Pero téngase en cuenta que a una r ortográfica pueden
corresponder los tres sonidos r, í' y i. Las vibraciones vocálicas
intermedias no se producen más que cuando la r es vibrante
simple. Las proporciones anteriores deben, por lo tanto, interpretarse como casos de í' o i.
En el cuadro que sigue expongo el pormenor de tod.:s las
inscripciones por mí estudiadas, sin excluir los casos de r o i
'
los cuales van señalados por un cero, para que el lector aprecie las condiciones en que no se ha producido la vibrante simple, al mismo tiempo que la duración de las vibraciones vocálicas a que me refiero, en los casos der. Nótese que para hallar
la duración media correspondiente a cada forma no han entrado en el divisor los casos en que las vibraciones han sido
nulas, por no tratarse en ellos de la vibrante simple.

PALABRAS

Duración de las vibraciones vocálicas
)Iedia
intermedias en c. s.
corresp. a r.

cons. + r inicial.

r

p

a

d

o

Tomando en conjunto los rí6 casos de r ortográfica cuyas inscripciones quimográficas he estudiado, resulta que ha
dejado de producirse dicho elemento vocálico en los siguientes casos:
Proporción.

+

Cons. r inicial. En 61 casos ha habido 3 sin elem. vocál.
Cons. + r medial. En 12
4
r + cons.
En 103
40

4'9 º/o

33'3 º/o
38'8 °/0

trato.. . ...... .•. ..........
travieso .................. .
travesura ............... . .
prado ... . ...............•.
primores. . ... . .... . ...... .
presuroso ................ .
crónica .................. .
cronista..... . ...... .. .•...
criminales. , . , . ...... ... .•
droga . ...•••. . •.........•.
droguero ..........•.••... ,
dromedario.............. . ,
brazo . . , .• , . •...•. , ••.....
bramido •••..••. . •.. .• ...•
brazalete....... , • . .. .. ....
grano............•...•..•.
granizo....... , . . ... , ..... .
granuloso .•. , ..... . ..•....
fresa .. ... . ... . .......•.. . .
fracasado .........•. .. , ....
frutales ..........•.•......

5, 2 '5 ..........•. . . .. •... '.
o, o, 4, 5. • • · • • • • · · • · · · · · • ·
3, 4, 5, 5, 5................

3'7
4'5
4'4

4'5,5'5 ......... .. ..... . .•.
5, 5· · · · · · · · ·. · · · ·,. · · .. · · ·
8'5, 7, 8'5, 10, 6'5...........
3,4'5·;··· · :···· · ;···· · --··
7, 9, 6 5, 10 5, 5, 3 5. ·.......
6, 7 ...... . '. .... ..........
1 '5,2'5,7,7. .... .. .........
o,2'5,5,4,6,4'5 ...........
7, 7'5 · •• · · · · · •• · · · . ·. , · · , .

5
5

8.... . .. .. .... .. ........ . .

8

7, 7'5.... .. . . ........... . .

6, 3 . . ...•.•.•• ' ...•.. ' . ...

7'2
8'1

3'7
7
6'5
4'5
4'4
7'3
4'5

7, 6 ...... . .... ,........ .. .
6'5
7, 3..• · . ... . .• • • . . . .. • • . . •
51
2, 2, 6'5, 5, 11 .•••.••••.•• ' .
51
i'5. . . . • . . • . . • . . . . . . . . . . . .
i '5
4'5, 6 ......... .. •.. '.... . .
5'2
6, 3 ..•... • .• ' . .•... ' . •.•• · 1---'4-''5::,__
5'3

cons. + r medial.
1

l\!is observaciones se refie ren a Antequera (Málaga).

2

Diferencias de duración mtre las co11.sonantes es¡,aiiolas. (RFE,

V, 385.)

1918,

atrio........... . .......... 4 .••. • ••• . ••• . •••.•.•....•
atraer... . . . . . . . . . . . . . . . . . . o, o . ......... .. .......... .
aprieta. . . . . . . . . . . . . . • • . . . o, o. .. ...... , ......... . . . .

4

•
&gt;

�LA «R&gt; SII\IPLE EN L'- PRONUNCl'-CIÓN ESPAÑOLA

SAMUEL GILI

PALABRAS

Duración de las vibraciones vocálicas
Media
intermedias en c. s.
corresp. a

oprimir .................. . 4, 4 .. · · · · · •. . · · · • • • · • · · · • ·
contrario... ... . ..... . .. . 3. •. ·. • · • •. • • • • • • · · · · • · · • •

r.

4

3

negro ....•..............•. 5, 3 .. .. . · • .. •. · • .... · •.. ..

4

acribillado ...... .... .. .... . 3, 4 • · · · • • • • • • • • • • • • • • · · · :

3' 5

3'7

r+cons.
parte . .. . . .... . ........ .. •
partida........ . ......... .
artefacto ................. .
arpa..................... .
carpeta .................. .
harpillera ................. .
arco ... . ... .. ....... . ... ••
arqueta .......... . ....... .
marquesado . . ............ .
dardo ... .. ....... .. ... . .. .
cordero . ................ .
cordelera .... . ......... . .. .
barba .................. .. .
barbero...........•.......
cerbatana ................ .
carga .................... .
burguesa . .. ... . .......... .
orgulloso................. .
orfeón ................... .
huérfano .......... . ..... .
orfebrería ......•.........
dorso ....... ...... ...... .
tersura ................... .
corsetera ............. .
yerno.. .. . .... ... ..... . . .
ternura... . . . ............. .
cornucopia. . . . .... . . . ... .
arma ..................•...
armero .................. .
armadura....... . ......... .
marzo.................... •
morcilla.................. .
;iparcería................. .
forja .. .. ..• . ......•. .... ..
orgía .............. . .. .. . .
argentino . ............... .
orla ...•..................
chorlito .... . .......... .. . .
Carlos quinto.. . . ... . .... .

279

&lt;le\ elemento vocálico intermedio es muy variable aun en una
misma palabra repetida varias veces por un solo individuo.
Esta poca fijeza depende, probablemente, de la rapidez o lentitud de la pronunciación y del hecho de no tener conciencia de
1a existencia de este sonido intermedio, que alcanza, sin embargo, en la mayoría de nuestros casos una duración superior
.a la de la misma r 1 , como puede observarse si se comparan
las duraciones en los 126 casos de r del cuadro anterior:

o, o, o ......... . ......... .
3, o .. ·, .•....•......•......
o, o, 2 5, o, 2 • •••• •••••••• • •
4'5, o .. ·•.• •• .. •••·•• .. •··
4'5, 7 • • • · · · · · • · · · • · · · · · · · ·
2, o.... .. ,,,,.,•,.••••,•••
4'5, 7 .. ·. · • • • · · • · · · · · · · • • • ·
6'5, 7. · · · · •. · • · · · · · · · · · · • ·

5...•...........•.........

2

5'7
6'8
5
4
4

2, 4 ••..••••••••.••••••..••

3
4'3
6'2

4 .•••• . .••• •. ••••..•••

4'5, 4 ....• . ..•••••••. .• •..•

6'5, 6 ...•.•......•..••....
8'5 •••.•..............•...

8'5

6 .••••.•.••..•.•.••..•...•

6

7, 7'5, 10'5, 7, 6'5 .. · •. ·. · ·. ·
8'5, 11 •• ••••••••••••••..••
8 • • • • • ...•• •.•••.....•....
9, 7. · · · · • • · · · · · • • • · • · • • · · ·
6'5, 6, o, 11, o, o ......... .. .
o, o, o... .. .... .... ... . ... .
o, o ............•.....•....
o, o, 2'5, 3, o............ .
o, o, o.................... .
o, 9 ••• . •..• • .••...•. • ..•..
o, o.......•..........•...•

7'7

º·

5•. • •••••••••••...••••••• •
5, 6'5, o, 8'5, 9, 5'5 .. • · • · · · · ·

En 8 casos ha sido inferior a la duración de la r.
En 17
igual
En 101
superior

4'5
6'7

4, 4 .••• · •. · • • • •. • • · • · · · · · ·

o, o,

Proporción.

3
2'3

8 .•..... • . . .... . .••.......

o, 7..••••.•.......••......
2'5, 6, o, 9, 17?.. · · · · · · · · • · ·
5, 4, o, 4 ..•••••..•••..•...
o, o ...................... .
o, 3'5, o, o, o...............

80'1

°lo

Las mayores duraciones corresponden, en conjunto, a los
grupos de consonante+ r inicial de palabra (media total:
5'3 c. s.); siguen los de r + consonante (media: 5'2 c. s.), y
los números menores los da el grupo de consonante+ r interior de palabra (media: 3'7 c. s.).
En las posiciones cons. + r inicial o interior de palabra,
la duración del elemento vocálico no parece influída por la
naturaleza de la consonante 2 ni por la distancia del acento.
Por lo menos mis datos son insuficientes para que de ellos
podamos deducir consecuencias. En cambio en r + con s. las
cifras mayores corresponden ar + oclusiva sonora (barbero,
cerbatana, carga, orgulloso).
El elemento vocálico que sigue a r final absoluta no puede
medirse con certeza en mis inscripciones, como queda dicho
anteriormente.
Del estudio que precede podría deducirse una definición
de la r española, diciendo que es un sonido vocálico interrumpido por una oclusión alveolar, sonora, más o menos intensa.

9'7
8
8

7'8
&gt;

&gt;

9
&gt;

5
6'9

10 . •.•••••.. . • •. •• • . • . . . . •

7••.••••..••.•...••..••.•.
5, o, 5. · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

6'3°fo
14'2°/o

7

5

8
7

6'9
4'3

3'5

2 •••• • •••• • ••• • •••••••• • •• 1_ _
2_

La duración de la res de 2'5 a 3 c. s. ( NAVARRO To1,1Ás 1 Loe. cit.). ·
Tal vez sean algo mayores, en general, las cifras que corresponden a los grupos de cons. velar+r; en la medida de estos casos
podría, sin embargo, haber error a causa de la duración de la explosión en las consonantes ,·elares.
1

_

5'2

Los datos del cuadro precedente indican que la duración

2

�SA~IUEL GIL!

Estos hechos dan una explicación a algunas de las transformaciones históricas que ha originado la consonante que
nos ocupa. Ya se hizo notar 1 que en una pronunciación rápida el oído percibe escasa diferencia entre pereces y preces,
derecho y dreclzo, etc., a causa de la vocal intermedia que aquí
se estudia. Si se tiene en cuenta que la duración media de
este elemento vocálico es de 4'7 c. s., tendremos en él una vocal parecida a la protónica tercera, cuya duración media es
de 5 c. s., según las investigaciones del Sr. Navarro Tomás
(Loe. cit., pág. 379). De esta manera no son sorprendentes
los numerosos casos de síncopa del tipo qui ri tare&gt; gritar,
ni de vocal epentética en crónica&gt; corónica, trabilla&gt; tarabilla, y en los muchos ejemplos estudiados, entre otros, por
el Sr. Espinosa en sus Studies in New Me:rican Spanislz (RDR,.
1909, 1, 275).
.

1 RFE, 1917, l\·, 37-1.

MISCELÁNEA

NUEVOS DATOS SOBRE LA FORTUNA DE
CERVANTES EN 1TALTA EN EL SIGLO XVII
A las noticias por nosotros recogidas acerca de la fortuna
de Cervantes en Italia en el siglo xvn 1, séanos lícito añadir
dos adiciones. La primera nos la proporcionan los Discorsi
morali sulla Tavola di Cebete Tebano, z627, de Agostino Mascardi, quien alcanzó no poca fama en su tiempo y es todavía
apreciado por dos obras que aun hacen que su nombre sea
generalmente conocido 2 : el Trattato dell'arte istorica 3 y la
Congiura di G. L . Fieschi. En un pasaje del octavo de sus
1

E. MI!LE1 Per la fortuna del Cervantes in Italia ne! Seicento, en
Studi di Fi/ologia Moderna, a. II, fase. 3-4 1 julio-diciembre, 1909, páginas 229 y sigs., y Mds sobre la fortuna de Cervantes en Italia en el siglo XVIí, en RFE, 1919, VI, 364 y sigs.
2
Acerca de l\Iascardi véase la monografía de L. F. MANNUcc1, La
vita e le opere di A. Mascardi con appendici di lettere ed a/tri scritti inediti e un saggio bibliograficu, Génova, 1908.
3 En este Trattato (Venecia, 1674, trat11do II. págs. 123 y sigs.) l\Iascardi alaba a Mariana, •autor de una verdadera historia•, por habe1·
puesto en evidencia las cosas lejanas de la verdad que se encontrnban en la historia de su nación. En la página 2351 hablando de las autobiografías, Mascardi observa: e ... yo dejaría el cuidado de escribir su
vida a quien tuviese el sentimiento de San Agustín o de Santa Teresa, porque uno y otra buscaron para el estudio de la humanidad la
confusión y la vergüenza en la narración de los propios errores, y quisieron con el ejemplo soliviantar los ánimos para ensalzar la divina
clemencia, que jamás abandona a los que yerran si conocen las culpas, y conocidas, las detestan.»

�282

MJSCELÁNEA

Discorsi morali, intitulado Acerca de la crítica, donde se censura el uso en boga entre ciertos literatos de su tiempo, de
anteponer en las propias obras poesías laudatorias por ellos
mismos escritas, aunque atribuídas a los más insignes autores, Mascardi pone de relieve el efecto satírico que contra
dicha costumbre se propuso conseguir Cervantes poniendo
al frente de su novela unas composiciones en verso en alabanza del valeroso manchego, de Amadís de Gaula, Belianís de Grecia, Orlando Furioso y otros semejantes paladines.
«No aparece libro desgraciado y ridículo - escribe- que no
ofrezca por delante una copiosa vanguardia de sonetos, de
epigramas, de elogios, con la firma de clarísimos autores en
descomunales alabanzas del compositor, que con la mitad, los
Ariosto y los Tasso, entre los nuestros, se tendrían por bastantemente alabados; por lo que no fué sin sagacidad que el
autor de la vida de D. Quijote, mirando a la vanidad de tales
ingenios que se saturan de aire, después de haberlos exhortado a componer en su alabanza lo que más• querían, con atribuir las composiciones al preste Juan de las Indias o al emperador de Trapisonda, una gran bandada de sonetos recoge
escritos en su elogio - si la memoria del libro que no tengo
me asiste fielmente- de Amadís, de D. Belianís, de Orlando
y de semejantes paladines» 1.
La otra adición nos la ofrece el mejor de los novelistas
moralistas italianos del siglo xvn, el padre Carlos Casalicchio,
jesuíta salernitano, cuya colección de novelas L 'utile col dolce,
I67I-I678, obtuvo no poca popularidad y mereció los honores de la reestampación por doce veces 2 • En la centuria primera, década segunda, la argucia cuarta, que se titula Locuras verdaderamente graciosas de algunos, recuerda, entre otras,
aquella de Tomás Rodajo-nombre que trasmuda en italiano
en Tommaso Rota río-, quien « por sus indiscretas abstinencias

1 A. MASCARD1, Discorsi morali sttlla Tavola di Cebete Tebano, Torino, 1620, págs. 350 y sigs.
2
G. B. MASCHESI, Perla Storia della Novella italiana nel seco/o XVII.
Notas, Roma, 1897, págs. 164 y sigs.

MI.KELÁNEA

y ayunos de tal manera perdió el sentido, que aunque antes
sensatísimo fuese, después de larga enfermedad se volvió completamente loco, y entre otras manías que le aquejaban creyó
-que era de vidrio, por lo que cuando tenía que salir por la
-ciudad, iba por en medio de las calles con mucho tiento de
no acercarse a las fachadas de las casas, temiendo le cayese
.alguna teja y le quebrase; y resolviendo, por último, retirarse
.a su país, que estaba muy lejano, fué preciso llevarlo en una
caja grande, de la manera que se transportan los vidrios, esto
es, todo cubierto de algodón y de heno, encima y debajo,
para que pudiese estar seguro de no romperse en el camino;
y de este frenesí, que padeció dos años seguidos, llegó a curarle cierto religioso» 1•
En otra parte me propongo examinar la~ fuentes españolas que explotó copiosamente Casalicchio al formar su amplia
colección de novelas; aquí sólo he querido recordar la referencia que hace al Licenciado Vidriera. - EUGENIO MELE.

«DINARE, E PIÚ DINARE»
En esta misma Revista 2 , Morel-Fatio llamó la atención de
los estudiosos acerca de una de tantas expresiones que pasaron en el siglo xvr del italiano al español, y que en España
se encuentran citadas en italiano: la expresión «dinare, e piu
dinare», atribuída al marqués de Marignano Gio. Giacomo
&lt;le'Medici, el famoso capitán de ventura al servicio de Carlos V. A los ejemplos aducidos por el docto hispanófilo fran1
L'utile col tÍQ/ce ove,·o quatt,·o cenlttrie di argutissimi detti e fatti
di savissimi 110111ine del padre Cario Casalicchio... In Na poli, 1764 1 pág. 31.
Algunas frases aparecen traducidas palabra por palabra de la novela
&lt;:le Cervantes; por ejemplo, las siguientes: •Cuando andaba por las
calles, iha por la mitad dellas, mirando a los tejados, temeroso no le
&lt;:ayese alguna teja encima y le quebrase.• (Et Licenciado Vidriera, edición Alonso Cortés, Valladolid, 19161 pág. 37.)
2
RFE, 1918, V, 394-396.

�:'dl~Cl!LÁNBA

MISCt,;LÁNEA

cés, podemos añadir otro que ofrece El Criticón tII, 3) de

iugeuio afirmaba de aquél que «es uno de los libros de buen
gusto, Y de la curiosidad, digno de la librería más selecta» 1 •
Pero, sin otras divagaciones, he aquí el pasaje de Botero ! :
«Gio. Giacomo de':\fodici, Marchese di 1\Iarignano, parlando delle spese di guerra, diceva che ci bisognavano denari e
denari, e pi,'t pii't denari. i&gt;
Sobre estas palabras, Botero formula el siguiente comentario: «No sin razón el emperador Carlos V decía de él que era
buen soldado, pero caro; porque guerreaba más con la bolsa
del príncipe a quien servía que con la lanza o con la espada.
Cosa que también se puede decir de Próspero Colonna o de
Fernando, duque de Alba.» - EUGENIO MELE.

Gracián:
«¿Qué pensáis vosotros- dice el francés a ,\ndrenio, hablando del poder del oro-, que los reyes hacen la guerra con el
bronce de las bombardas, con el hierro de los mosquetes y con
el plomo de las balas? No por cierto, sino con dinariy dinari e
piit dinari. Jlal año para la tizona del Cid y para la encantada
1
de Roldán, respecto de una maza preñada de doblones&gt; •
Después de haber citado los pasajes de autores españoles
que refieren la frase del marqués de 1Iarignano, l\lorel-Fatio
pregunta: «Pero ¿dónde la dijo el famoso capitán? Si no se
encuentra la locución en algún libro de aquel tiempo, es probable que los soldados espafioles la trajesen de Italia, donde
acaso la aprendió Cervantes.»
Ahora nos encontramos en estado de poder indicar el libro
de aquel tiempo en que se encuentra la locución famosa: Detti
memorabifi di personaggi ilfustri, de Botero, publicado por
primera vez en Turín en 16o8, y empezado a formar durante la
estancia del autor en España, en los primeros años del reinado
de Felipe III. El librito de Botero obtuvo alguna difusión en España; de él valióse ampliamente Gracián, no sólo en El Héroe,
sino también en otras obras suyas 2 • En su Agudeza y arte de
1 Et Criticón, en Obras, Amberes, 1669, I, 110.
A. CosTER, B. Gracidn [ extr. de la Revue Hispanique, 1913, XXIX],
New York-París, 1913, pág. 110. No sólo la mayor parte de las anécdotas referidas en Et Héroe derivan dd pequeño volumen de Botero
- como nota Morel-Fatio en Bu/t. Hisp., 1910, Xll, 204-1 sino que
t .. mbién las mismas anécdotas y otras fueron aprovechadas y traducidas al pie de la letra en Agudeza y en El Criticon. También aprovechó
Gracián algunas máximas y sentencias de Botero, como, por ejemplo:
2

Sienten algunos que el que no
excede en alabar, vitupera. (Hé1·oe, edic. Coster, V, 15.)
Aquí hallaréis el dinero, que es
un compendio de todas las cosas.
(Ct-iticón, en Obras, I, 118.)

Nel lodao, chi non e largo, vitupera. (Bou110, Detti 111emora/Ji/1~ I, 69.)
11 denaro e un compendio del
poter humano. (Ob. cit., p. cit.,
pág. 68.)

En el capitulo VII (El !tombre ae todas las !,oras) del Discreto (edición
Reyes,Madrid, 19181 pág. 97)1 Gracián refiere una anécdota que deriva

L.\ FECHA DEL «OVIDE MORALIS(~,.
\'eré algún día de estudiar el conocimiento que de Ovidio
tenía nu_es~ra Edad Media, que es sin duda uno de los capítulos mas importantes de la influencia clásica sobre las letras
españolas. Hoy deseo solamente probar que el comentario en
verso francés, conocido por el título de Ovide Jfforalisé, fué
aprovechado en España por Alfonso X hacia 127 5 a, y que,
~el_ Corte.ffi~no de Castiglione (edic. Cian, I, cap. XXII, pág. 47).-En el
ultimo capitulo, el XXV, del Discr eto (Culta reparlició11 de la vida de
111~ discreto, edic. cit., pág. 1¡9), a propósito del apólogo de los años
asignados al hombre, Gracián escribe: «Donosamente discurrió uno
y dulcemente lo contó otro, el Falcón.• Coster dice que ignora a quién
alude Gracián como primer autor del apólogo Ob. cit., págs. 151 • 152
notas 3•4). Es evidente que se refiere a Mateo Alemán que narr¿
el apólogo en su Guzmán de Alfararlte (Ill, cap. JJI), y ;a narración
fué reprod~cida por Gracián en Agudeza (Ob. cit., 11, cap. LVI, páginas 326 Y s,gs.), después de haber referido algunos versos de la poes!a
Falcón.
1 En Ob. cit., II, disc. XVIII, pág. 181.
!
Detti memorabili di personaggi itl1Jstri del ngn. Giova11ni Botero...,
Venecia, 1616, pág. 14.
3
Antedormente, y de pasada, me ocupé de este mismo asunto en
la Revista de Filología Española, 1914, I, 105.

�286

:41SC.KLÁNEA

en consecuencia, hubo de escribirse antes de esa fecha y no•
después de 1305, como piensa su editor, C. de Boer 1 .
En la General Estoria o historia universal de Alfonso d
Sabio - obra aún inédita y que estoy comenzando a imprimir -, se aprovecha continuamente a Ovidio y a dos de sus.
comentadores medievales. El uno es «maestre Iohan el Ingles» 2 , autor del libro conocido bajo el título de lntegimzenta
Ovidii seczmdum nzagistrum Iohannem Anglicum 3 • Pero el más
citado, el que se aprovecha continuamente, siempre que se
utilizan las Metamorfosis, es el de «un doctor delos frayres
menores que se trabaio de tornar las razones de Ovidio mayor
a theologia» 4 •
La sola noticia explícita que acabo de transcribir nos da
derecho para asegurar que el comentario así enunciado ne&gt;
puede ser otro que el Ovide Moralisé. En efecto, un verso del
epílogo dice:
Qui moi, Je moindre des menors,

y esto ha hecho pensar a muchos, desde la Edad Media hasta
la crítica moderna, que su autor era un fraile menor. El señor
Boer cree que se trata de una mera fórmula de modestia 5 •
Mas para nosotros este detalle no carece de importancia►
Alfonso el Sabio designa de este modo a ese comentador, ya
porque así entendiese aquel verso del epílogo, ya - más probablemente - porque disponía de un manuscrito cuyo éxplicit
1
Ovide Moralisé. Poeme du commencement du quatorzieme siecle,
publié d'apres tous les manuscrits connus par C. de Boer. Tome I
(livres 1-III) y tome II (livres IV-VI), Amsterdam, 1915 y 1920. Sobrela fecha, véase tomo T, págs. 9-1 1.
2 General Estoria, primera parte, ms. Bibl. Nac. 816, fol. 270 d.
Sigue citándosele en la segunda y en la tercera parte de la misma
obra.
3
Véanse G. PA&amp;rs, Ifist. litt. de la France, 1885, XXIX, 504, que selo atribuye a Juan Escoto Erígena, y M. :MANmus, Geschicltte der lateinisd~nLiteratur des Mittelalters, 1911, pág. 332, quien niega esta atribución.
• General Estoria, ms. Bibl. Nac. 816, fol. 38 a. En adelante, Alfonso X cita al «frayre, cuando alude a este comentario ovidiano.
s Ovüle Moralis!, I, 9.

MISC.KLÁNEA

coincidiría en parte con el de la tabla de rúbricas dada por el
manuscrito «cottonien», que así reza: «Explicit la table de i\1ethamorphoseos... translaté de latyn en franc,;oys par maistre
Crestien de Goways de Seynt :More vers Troyes, de l'ordre
des frere menours» 1 •
Aun por si esto fuera poco, no tenemos más que comparar los dos textos en cualquier pasaje en que la General Estoria declara aprovechar al «frayre». He tropezado con uno que
por su claridad voy a poner a continuación 2 :
OvmE MoRAusJ!, libro VI s.

Nyobé
c'est l'orgueil dou monde...
1394
... si com j'entant,
Et sept filz. Li fil. ce me
[samble,
Sont iex, sorcis et Jangue
[ensamble
Et nez et mains et piez et
[pis.
Par ces sept apert Ji despis
1399 Et l'indignacion d'orgueil
1388

1

GENERAL EsTORIA, segunda parle,
ms. Ese. 7. j. 1, fol. 53 a.
Departe el frayre que por Niobe que se entiende la soberuia, et
por los sus fijos, que eran siete,
que se entienden siete cosas con
que el soberuio cumple su soberuia: los pies, el pecho, la mano,
la lengua, la nariz, la sobrei;eja,
los ojos.
Et estos son los mienbros dela
soberuia porque con cada vn&lt;&gt;
destos miembros faze el soberbio la soberuia, e en cada \·no los
puede el omne entender al soberuio.

Véase G. PARH, Loe. cit., pág. 508.
No lo hago con otros porque su aprovechamiento se reduce ~
un verso, o porque la General Estoria abrevia demasiado los largos
comentarios del Ovide Moralisé o los mezcla con el mismo texto de
Ovidio. La forma de este aprovechamiento la estudiaré si llego algun,1
vez a emprender el estudio de Ovidio en la General Esloria.
3
Altero en parte el orden del texto francés para que se vea más
claramente la correspondencia. El desorden del traductor parece n,sponder a haber comenzado a describir la figura humana de arriba a
abajo, tanto en la traducción de los versos 1396 y 1397 como en los
1400 a 1406, en que sigue siempre este orden. Se Je olvida traduci1parte de los versos 1406 y 1407: «et la male reuvre de la main.,. También omite el verso 1404: •Qui vient de la langue orgueilleuse.,
2

�'.\IISCl!l ,(XK.\

•..ce sont sans doutance
Les sept filies de sorcui[dance.
L'oirre des picz,
Li rogues mou \'emcns dou
Lpis,
Et la parole ramposneusc;

1 4 0¡
1408

1403
1405
1 01

4

1400

Li fronchirs dou nei ...
Et Ji levemens des sorcis,

Li desdeigneus regars de
[l'ueil.

Las fijas de Niobe, fascas la so•
beruia: e estas
el sQbcruio andamiento del pie,
el soberuio sospiro del pecho,
el desden dela lengua en\as pa•
labras,
el tor,~er dela nariz,
et otrosi el inchamiento dela sobre c;eja,
et el sañudo catar delos ojos.

Conocemos una fecha precisa de la publicación de la Ge,,,eral Estaría. El manuscrito Vaticano (Urb. Lat., 539)- uno
de los bien conocidos códices de la cámara real - dice en su
éxplicit: «Este libro fué acabado en era de mil e trezientos e di~
ziocho annos», es decir, en 1280. Este códice contiene la cuarta
parte de la magna obra d~I rey Sabio, y hemos de suponer
que la primera parle, donde ya encontramos aprovechado el
0-z.'ide Moralisé hubo de acabarse hacia I 27 5, pues no es dado
creer que en n~enos tiempo pudiesen redact:rse y escribi_rse
cuatro partes, cada una de las cuales tiene mas de 2 50 folio\
El Sr. Boer debe revisar los argumentos que emplea
para deducir que el Ovide Moralisé no pudo escribi~se antes
,de 1305, partiendo de que es decisivo el aprovechamiento por
Alfonso X del texto francés. - A. G. SoLALINDE,

JUDÉO-ESP. «:\IELDAR•
La définition que Salvá donne de ce mot: «acudir a la
sinagoga u orar según el rito de los judíos• 2 , a été complétée
OTJide J.foraJisé, I, 9-11.
11 ne faut pas séparer les deux phrases de cettc définition. M. Me. -L-bkc a scindé en deux parties la traduction de Salvá. en donnant
Jer u
,, h'-d' h
&lt;lans le HE Wlcs acccptions 'in die Synagogue gehen , nac ¡u 1sc cm
Gcsctze beten'. ,lle/dar ne signifie jamais l'actc matériel de 'se rcndrc
1

2

a la synagogue'.

NISCEL.CNBA

xx:~:

par Cuervo, Apuntaciones criticas sobre el leng-..taje bogotano,
P·
meldar sign'.fie parmi les Juifs du Levant tout simplement Jire (un texte liturgique) dans la synagogue'. Tres a propos, M .. M. L. Wagner cite le judéo-all. leinen ( legere), Zur
Kenntnzs des :Judenspanisclzen von Konstantinopel, col. 170.
D:ns le Boletín de la Real Academia Espa1iola, 1915, p. 296
su1v., M. Gaspar Remiro montre que meldar se dépouille tout
a fait de son caractere liturgique: se me/da en la gaceta; me/dando el tezkeré ('billet'), et établit en outre les sens de 'apren~er' e~ 'en~eñar, decir, exponer, hablar'. Les dernieres acceptions indutsent M. Gaspar a adopter l'étymologie meldar=
hébr. -melmed (de lamed 'enseigner'), originairement *11tebndar,
qu~ Baist avait déja donnée d'apres une remarque de l\fossafia
(L~teraturbl.f. genn. tt. rom. Phi!., V, 32; cf. Wagner, Rev. d.
Dial. Rom., l, 488, et REW, p. 922, s. v. meldar). Mais nul
parmi ces savants ne nous renseigne sur la raison du dévelop1) 'lire' (des prieres daos la sypement du sens 'enseigner'
nagogue).
2) 'lire'.
Pour le sens 'apprendre' il n'y a pas de difficulté; cf. l'ambiguité du fr. apprendre (qch. d qc. 'doceo', qck. de qc. 'disco')
et :iceversa de !'ali. dialectal lenzen (appr. qch. a qc. 'doceo').
Mats comment expliquer 'docere' ou 'discere' &gt; 'orare'? La
chose est claire pour quiconque connaít les méthodes d'instruction practiquées par les Juifs orthodoxes jusqu'en nos
tcmps. Je copie tout simplement un passage du roman de
MM. Jérome et Jean Tharaud, L'ombre de la croix (1920),
p. I 59: « Un Chrétien peut-il comprendre ce que signifie
pour un Juif cette chose: apprendre a Jire? Un Chrétien lit
comme il mange, comme il boit ou comme il dort; sa langue,
comme celle des animaux, ne lui sert a d'autres usages qu'a.
-des usages matériels, a se procurer la subsistance, a échanger
avec ses pareils des injures au cabaret ou a insulter le Juif...
Mais pour un enfant d'Israel, apprendre a Jire, c'est rejeter
comme un caftan usé la vieille langue de tous les jours, le
-cher yiddisch familier ... c'est apprendre a parler comme parJaient, aux anciens jours de gloire, les rois David et Salomon;

=

l

TOMO

VIII.

20

�IIISCELÁNKA
NISCSLÁ.',EA

c'est apprendre la langue sacrée dans laquelle le ~IaHre du
Monde a donné sa loi a Mo·ise, cette langue dont chaque syllabe est un souffle ineme de Dieu, et dont le son le plus léger
pourrait ébranler l'Univers. Apprendre a lire, c'est prier.&gt; La
scene se passe dans un village des Carpathes hongroises, mais.
elle (a part quelques détails locaux comme le yiddisclz) pourrait se passer dans n'importe quelleKillali (communauté) orlhodoxe du monde. On nous présente ensuite le mattre d'école,
nommé «le Mélan:ed», et la classe des enfants (p. 164): «Som;
son c:eil rougi par les veilles et sa gaule toujours vigilante, les
petits écoliers se balancent et chantonnent, dans un vacarme
de voix discordantes, les mots de la langue inconnue. Peu.
importe qu'ils la comprennent, l'antique voix mystérieusel ll
suffi.t d' en savoir les signes, d' en connaí:tre par creur les versets, de les lire, de les psalmodier suivant la cadence éternelle.
Et de l'aube jusqu'au crépuscule, les phrases du texte incomparable vont et viennent indéfi.niment sur les levres puériles.
Et les jours, les longs jours s'écoulent dans le balancement
inlassable et la mélopée criarde, sous la menace de la gaule ... &gt;
Enfi.n, les auteurs nous font assister a la récitation publique
d'un passage des Saints Livres de Mo"ise par un petit Juif qui
a terminé ses études chez le ~Iélamed.
Nous retenons de toute cette description si pittoresque
deux points essentiels pour l'explication de meldar 'docere,
discere' &gt; 'orare'.
1) Chez les Juifs, «apprendre a lire, c'est prieu, l'instruction primairc est en meme temps une pratique religieuse.
2) L'abécédaire des Juifs, ce sont les textes liturgiquPs,.
bibliques, etc., écrits en hébreu 1 •
On peut encore penser a l'identité pour lesJuifs de «l'école» (ou l'on discute le Talmud, en judéo-all. lernm) et de la
synagogue: le beth Jzamidras est, d'apres le sens littéral des
mots, une 'école', bien qu'il serve aussi áux fonctions liturgiques: de meme, judéo-all. Sclml(e) est = 'synagogue'. (Dans
1 On peut, p. e., comparer l'évolution du seos de lat. grammatica·
'latín' chez le Dante (Vulg. Eloq11., I, 9).

291

le roman cité (p. 172), le bedeau críe «Schoul hereinl» ce qui
est traduit par «A la synagoguel».) Toute science se réduisant
a l'étude d~ 1:Écriture, 'apprendre' ou 'enseigner' c'est pour
le: adultes fa1re de la science', 'discuter un probleme' et en
meme temps, 'professer la foi'. C'est dans la synagogue que
se passe toute la vie intellectuelle du Juif croyant: pour lui la
f~nction religieuse n'est pas nettement séparée de la discuss10n philologique, pour lui le savoir et la croyance ne font
~u'un, pour lui _la vie de tous les jours n'est qu'un apprentissa~e (ou ense1gnement) continu de paroles saintes, de philolog1e sacrée. Meldar pourrait ctre un équivalent de l'all. fernen et du judéo-esp. darsar, judéo-all. darschenen (apparenté
au lzamidras cité), c~ que_ semblent appuyer et l'exemple de
M. Gaspar nzeldaron ;acamm en linguaje de fa 11,/ixnalz 'les sages
lurent dans la M.' [partie du Talmud) 'decir, exponer hablar'
toute discussion découlant de la lecture des textes. E~ ce cas'
ce ne serait pas dans le milieu du 'héder', de l'école des en~
fants, mais dans celui du •b~th bamidras' , de l'éco1e-synag~gu~, que se serait développé le sens 'prier'. Les deux expl:cati~ns ne s'excluant nullement l'une l'autre, nous pouvons
tres bien admettre leur concurrence. Mais, quel que soit la
o~ les explications justes, l'on ne peut rendre compte des
ra1~ons du développe'.11ent de sens de ce verbe judéo-espagnol
qu en se pénétrant bien du milieu scolastique et rituel dans
lequel les acceptions si variées ont germé. L'histoire d'un mot
p:ut et.re ainsi l'abrégé de la vie morale d'un peuple. La relig10n d un peuple laisse des traces indestructibles dans l'histoir: des most: c~. encore dans le meme ordre d'idées franc
crozx de par Diett (Littré s. v. croix, 8º), ita!. croce di Dio 'abécédaire', mots issus de milieux chrétiens. - LEO SPITZER.

EL AUTOR DE LA «COMEDIA DOLERIA»
Sabidísimo es que algunos de nuestros antiguos escritores
encubrieron su nombre en el artificio de acrósticos más o menos complicados. Ya en las Partidas puede leerse en esa for-

�MISCBLÁNBA
llllSCELÁNBA

ma el nombre de Alfo1tso. Los conocidos versos de La Celestina en su primera edición sevillana, nos ofrecen por el mismo
procedimiento el nombre y naturaleza de Fernando de Rojas;
y varios imitadores de La Celestina llevaron también su imitación a ese particular.
Por cierto que sobre ello se han hecho algunas apreciadones equivocadas, en mi entender. Menéndez Pelayo, con
referencia a Luis Hurtado y a la traducción del Palmerín de
Inglaterra, escribe así: «En la primera octava elogia al autor
como persona distinta, y dice de él 'que se hace callado', es
decir, que oculta y disimula su nombre; lo cual no puede entenderse de Hurtado, que estampa el suyo con todas sus letras
al principio de sus versos.» Cejador, al sostener que Fernando
de Rojas no es autor de la carta que precede a La Celestina
en la edición de Sevilla (1501), escribe: «Dice el autor de la
carta que 'quiso celar y encobrir su nombre', y con todo eso
lo pone Juego en los versos acrósticos: «El bachiller Fernando
»de Roias acabó la •comedia de Calysto y Melybea y fvé nas»cido en la Puebla de Montalbán.»
No. Las palabras de uno y otro no quieren decir que el
autor omita su nombre, sino que lo cela, lo encubre, lo hace
callado, esto es, lo oculta y disimula en el acróstico. Podrán
ser o no ser, que eso no hace a mi objeto, Luis Hurtado traductor del Pabnerfn y Fernando de Rojas autor de la carta
aludida; pero no hay contradicción entre las palabras citadas
y el hecho de expresar el nombre en los versos acrósticos.
Para explicar otras contradicciones, bueno será tener en
cuenta que los escritores del siglo XVI emplean a veces la palabra autor, no en significación de la persona que escribe una
obra, sino de quien la da a conocer o saca a luz, bien traduciéndola o arreglándola, bien editándola simplemente. De la
misma manera que se llamó autor de comedias, no al que las
escribía, sino al que las daba a conocer al público mediante
la representación.
Otra cosa. Créese generalmente que La Celestina de Burgos (1499) no es edición prínceps porque en ella se dice: «Con
los argumentos nuevamente añadidos», cosa que demuestra que

293

había alguna anterior. Ese indicio - ya lo insinuó Menéndez
fi ciente
·
Pelayo
·
. - es msu
para deducir tal consecuencia. El adverbio n_uevamente, que tan a menudo se empleaba enromance~ pliegos s~eltos, ~o. suponía variación ninguna sobre las
e_d1c10nes anteriores, nt siquiera que hubiera una edición anterior. Nuevamente e~a lo mismo que recientemente, y esto, como
es. n_atural, se, podí~ decir con mucha verdad en la primera
ed1c1ón, y solta decirse también en las sucesivas, para que los
lector_e s creyeran que se trataba en realidad de cosa nueva.
Un eJemplo: Alonso de Alcaudete escribió una glosa que
en sus varias ediciones aparece con este título : Glosa sobre
el romance... nuevamente compuesta por Alonso de Alcaudete.
I~oy se e~tendería que Alcaudete componía de nuevo su glosa,
siendo as1 que la glosa no varía de una edición a otra. y esto
llega al _punto de que en el siglo xrx se reimprimían pliegos
de los siglos ~~n y xv1?'. y en ellos se decía: Coplas nuevas
glosadas en dectmas; Deczmas nuevas de la Sagrada Pasión
Muerte, etc.
y
Siguieron, pues, los imitadores de La Celestina encubriendo ~u. nombre en versos acrósticos. Así se lee en la Tragedia
Polzczana el nombre de «el bachiller Sebastián Fernández». En
e.l Palmerín de b,glaterra, como ya se ha dicho, hay otro acróstic~, dond~ se lee: «Luis Hurtado, avtor, al lector da salud. ~
Mas compltcado es el de la Tragicomedia de Lisandroy Roselia,
para dar con el cual, como dice el autor,

!

Del quinto renglón debéis proceder,
donde notamos los hechos ufanos
de aquel que por nombre entre los humanos
vengador de la tierra pudo ser.

Encontrada la clave por Hartzenbusch, leyóse lo siguiente: «Esta obra conpuso Sancho de Munino, natural de Salamanca.»
~orge de Bu_stamante en sus traducciones de Ovidio y de
Jusbno, F~. Luis de Escobar en Cuatrocientas respuestas, y
otros escritores de los siglos XVI y xvn, hicieron también uso
de diferentes acrósticos.

�MISCELÁXEA

2 95

MISCELÁNEA

294

Y vamos ahora a la Comedia intitulada Doleria (Amberes,
1572), objeto de estas líneas. Tiene también su acróstico, no
descifrado hasta ahora, que yo sepa.
Al frente de la obra léese el siguiente soneto:
Pregúntanme quién soy; no oso publicallo;
del poco que meresco nasce este temor;
podrla ser también de ser nuevo pintor.
Vos responderéys, pintura, lo que callo;
que yo detrás me escondo, a ver si hallo,
demás de la correa, quien haga el reprehensor,
o le detenga allí la embídia en lo peor
para del fauor y bien gratificallo.
Pero, sacra Musa, tú que al sacro canto,
al alto amor y fuego tanto me inflamaste,
aclara las tinieblas de la enferma vista,
o toma las armas para herir de espanto
los ojos que contemplarte no dexaste
y a los pies que no entraron en tu lista.

Tómese la primera letra del primer verso, la segunda del
segundo, la tercera del tercero, y así sucesivamente, y se leerá
este nombre: Pedro de Fariano. Ahora bien: en · la portada
dícese la obra «nuevamente compuesta por Pedro Hurtado
de la V era&gt;. ¿Se trata de la misma persona? Seguramente.
Y hasta creo que el nombre consignado en la portada es un
seudónimo, fácilmente explicable: Pedro Hztrtado de la Vera,
esto es, sustraído, oculto, del verdadero apellido, que aparece
solamente en el acróstico. Cierto que en la Historia del príncipe Erasto (Amberes, l 573) figura también como autor Pedro
Hurtado de la Vera; pero eso no será sino que el mismo autor
quiso valerse del mismo seudónimo.
Falta un detalle. El último terceto del soneto copiado arriba da a entender que sobran algunos versos de los necesarios
para el acróstico :
o toma las armas para herir de espanto
los ojos que contemplarte no dexaste
y a los pies qia no entraron en tu lista.

Podemos conjeturar, pues, que el nombre del autor es
Pedro de Paría, y que los dos últimos versos son superfluos.

El apellido Faría se aviene perfectamente con la hipótesis que
sienta 11enéndez Pelayo sobre la naturaleza portuguesa del
.autor de la Comedia Dolería. - N,Rcrso ALONSO CORTÉS.

A PROPÓSITO DE «DE AQvÍ A » 'HASTA'
En RFE, III, 182, Américo Castro habla del paso de la
partícula «de aquí a» al sentido de 'hasta'. Serán de cierto
interés algunas analogías que ofrece el catalán. «D'aquí a»
con valor puramente temporal, 'dentro de' : -.Si no me presentes _d'aquí a tres dies sa meva fia ... le matarb (Ginart,
Ro,zdazes de Jl,fenorca, pág. 27). «I d'aquí a un any i un dia Je
m'has de dur a ella aquí» (Jordi des Recó, Ro11daies mallor,qui11es, 11, 294). «El senyor Rector arriba d'aquí a duas horas&gt;
(Guimerá, Mossen '.lanot, pág. 12). «Sembla mentida Jo tranquila que'm trovo! D'aquí a unas quantas horas ... coro los
.aucells, á volar» (Guimerá, Jl.{aría Rosa, pág. 86).
Puede faltar la preposición a en catalán: «D'aquí una estona&gt; (Rond. mal!., II, 46). «Si me volen du d'aquí un any y un
&lt;lia... &gt; Rond. de Men., pág. 16). Y asimismo en casos como
«Yo que Ji he dit al amo de la masia si tenia un vi ben revell
Y ben rebó, y m'ha di que sí que') tenia: D'ara tres anys;
&lt;l'una cupada de negre» (Guimerá, María Rosa, 145).
Es evidente la falta del valor locativo de «aquí» no sólo
en lus ejemplos citados-a los cuales podría añadirse la analogía entre «d'avui endevanb (mal!.), «d'aquell dia envant»
{menorq.) y «d'aquí endevant s'han d'acabar aquestas barallas&gt; (Guimerá) - , sino también en los que siguen: «¡A poc
a poc! va respondre aquí En Pere» (Rond. mal!., 11, 130).
«Aquí lasenyora Princesa n'afina un de conieb (lbíd., VII, 83).
«Aquí aquell cavaller conta lo que havia passat» (lbíd., I, 250).
&lt;Aquí la pobreta va refermar el seu planb (lbíd., I, 246).
&lt;l aquí En Pere se despedí des gigants i s'en torná a ca-seua»
(lbíd., II, 96). «Ho hem d'enrahonar aquí aixó de que no pagan, y veyám qué cal ferhi » (Guimerá, María Rosa, pág. 6o).
Puede compararse al empleo de «aquí» el de «allá&gt;, «allí» :

�MISCELÁNEA
MISCELÁNEA

«Y

allá el Rei e-hu contá tot a la Reina» (Rond. mal!., VII, 77).
«El lur senyor d'allí avant no les contrasta plus• (l\farco Polo,
edic. Knust, pág. 4). Encuentro empleo análogo al catalán en
los ejemplos siguientes, sacados de Pereda: «Esto no puede
quedar así- me dije yo al instante-, y aquí tiene que arder
Troya o pierdo yo hasta el nombre que tengo&gt; (VI, 432)«Y aquí vamos a seguir paso a paso a la familia de D. Anacleto» (VI, 120); y de Gabriel y Galán: «¡Jolgacián como el
nuestro muchacho I no va habelo, si aquí no se almienda
( Obras completas, I, 27 4). Corresponde este empleo al usoque encontramos en los autores clásicos. Véase Cuervo, Diccionario, I, 599. - F. KRüGER.

297
Página 41, linea 26. Dice discoronado. A11ádase en nota : Sic, por Dios
coronado.
·
44,
37.
rescibir. Debe decir rescebir.
46,
30.
pasado.
·parado.
49,
3.
su.
un.
52,
22.
seais.
seays.
55,
15.
le.
lo.
55,
32.
viniesen.
vinieren.
H.

THOldAS.

«VINO JUDIEGO »
Lo que escribí en RFE, VII, 383 1 puede servir de nota a las coplas 263-265 del Rimado de Palacio, donde se dice de los jud[os que

ENMIENDAS AL TEXTO DE «DOS ROMANCES
ANÓNThIOS DEL SIGLO XVI&gt;
La anormalidad de las comunicaciones en la fecha en que publiqué
mi folleto Dos romances anónimos del siglo XVI(Madrid, 1917), hizo neC&lt;'Sario proceder a la tirada de dicho trabajo sin que yo pudiese revisar las últimas pruebas, siendo ésta la causa de que aparezcan en el
texto las siguiente erratas:
Página 27, linea
28,
30,
31,
34,
35,
35,
36,
36,
37,
37,
38,
39,
39,
39,
40,
40,
41,

19. Dice su. Debe decir un .
8. Pásense las comillas al final de la Hnea I I.
17. Pónganse comillas después de enamorado.
14. Póngase junto y t:oma desjués de cautivado.
28. Dü:e su.
Debe decir un.
8.
les.
las.
varias.
nuestras.
17.
agays.
ayays.
3.
6.
jornado.
jornada.
labrado.
26.
ladrado.
grand.
grande.
31.
u viese,
uviere.
37.
guardase.
guardasse.
3.
17. Pónganse comillas antes de El.
18. Dice vos.
Debe decir nos.
deceno.
dezeno.
13.
manzillado.
18.
mancillado. 13. PJngase coma desJuls de hijo.

-

Maguer non tienen vinnas, sienpre suelen conprar
muchos vinos de fuera, e y los encubar;
ciertos meses del anno los suelen apartar,
·
que lo beua el concejo a como lo suelen dar.
As[ es ello por cierto, muchas veces lo vi,
que lo que non vale dinero, costar mara ved,·:
el vino agro, turbio, muy malo, valady,
·
quien pasa e lo beue, nunca más torna y.
Conuiene que lo gasten los pobres labradores, etc.
Parece'. pues, que se trataba de un vino de inferior calidad, que
en casas neas, como la mencionada en el testamento de 14 31 serviría
para la servidumbre y gente humilde.-A. c.
'

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

i11mérito tanta merced que ,·erte
alcanzase...
el servicio, sacrificio, devoción y
obras pías...•

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
Le Poeme du Cid. Extraits. Traduction, introduction et notes par

E. Mérimée.-Paris, La Renaissance du Livre, s. a. [ 1919), 16.º, 178 páginas, 2,50 frs.
La Célesti11e. Tragiam1édie de Cali..-cte et Mélibée. Introduction de
E. Martinenche [traducción de G. de Lavigne), Paris, La Renaissance
du Livre, s. a. [1920), 16.º, 219 págs., 3,75 frs.
Ambos volúmenes forman parte de la serie española de la colección cLes Cent Chefs d'reuvre étrangers&gt;, que dirige l\L Wilmotte. Le
Poeme du Cid contiene extractos no sólo del Poema (págs. 45-146),
sino además del Rodrigo (págs. 147-158) y de las J.focedades, de Guillén de Castro, primera parte (págs. 159-176). La traducción del Poema
es excelente, por su fidelidad y por lo apropiado del lenguaje, que
conserva algo de la ruda sencillez del original. He aquí una breve
muestra, tomada del episodio del león: «Sur ce, se reveilla celui qui
en bonne heure naquit: il vit son fauteil entouré par ses bons barons.
«Qu'est-ce cela, mesnies, et que voulez vous?&gt;- cAh!, seigneur honoré,
le !ion nous fait peur.&gt; - Mon Cid appuya le coude (sur le bras de
son siege), se mit sur pied, roula son manteau autour du cou, et marcha vers le !ion. Le !ion, quand il le vit, eut grand peur; devant mon
Cid, il baissa la tete et la tint inclinée.&gt; El prólogo resume de una
forma clara y personal lo que hoy se sabe sobre el Poema y el Rodrigo, y encierra observaciones finas acerca de su valor literario. Una
buena bibliografia completa este estudio.
Los trozos de La Celestina aquí publicados proceden de la traducción de Germond de Lavigne, la mejor entre las que se han hecho,
a juicio de Menéndez Pelayo. Sólo es del Sr. Martinenche el prólogo. Esta traducción de L. se hizo desgraciadamente sobre el texto
de Rivadeneyra, no sobre una edición antigua. En general es grande
su esmero, pero en algún caso cabe discutir su exactitud. He aquí un
ejemplo:
Rivad., pág. 5a: cEndar poder
a Natura que de tan perfecta hermosura te dotase, y hacer a mi

te, parce qu'il m'a fait la gr4ce de
vous voir...
les prieres, les so/lidlatio11s...•

Aribau, el editor de la Biblioteca de Autores Es¡,a,toles alt~ra el
texto de las edic!ones antiguas cuando le parece, alegan~o razones
co~o ésta: «Aqu1 se encuentra una blasfemia en las ediciones más
an_bg~as» (pág. 5, nota 3); Y en virtud de ese expediente se cambia·
«SI 010s me .di_esse en el cielo la silla sobre sus santos, no lo temi:l.
por t~nta felicidad&gt; 1, por esta inocencia: «si Dios me diese el mayor bien qu~ en la tierra hay•, que altera un rasgo esencial de Ja
obra. Pues bien; L . trae: «Si Dieu m'offrait le plus grand bien de la
terre.•
He aquí otro pasaje:
Rivad., pág. r I a: «Ella tenía
seis oficios; conviene a saber: labrandera, perfumera, ,naestra de
/1acer afeites y de ltacer virgos, alcahueta y un poquito de hechicera.&gt;

Lavigne, pág. 78: «Elle y faisait
une demi-douzaine de méliers:
elle était Jingere, parfumeuse
[omisión) 1 entremetteuse et
quelque peu sorciere.&gt;

. La introduc_ción satisfará, en cambio, plenamente al lector. La exactitud del estudio y la forma brillante en que está redactado nos hacen
lamentar que no sea el mismo Sr. M. quien haya hecho la traducción
la cual habría carecido entonces de los pequeños defectos que acaba:
mos de señalar. • Como antes• de La Celestina , d1'ce '"i
J..&gt; • •
• et·¡ n •y a pas eu
en Europe de p1ece dramatique ni aussi significative ni aussi féconde
ce_ ~•est point en grandir l'importance que d'y chercher encore Je;
ongmes du_théAtre modeme&gt;. Sucesivamente se trata aquí del autor:
el
Celesfine_ nous apparait done comme l'reuvre d'un seul auteur
qui I a success1ve_ment développée avec la liberté d'un l\fontaigne complé~ant ses Ess~is)~; las fuentes: «(la langue du Corbacho est une des
me1_lleures exphcat10ns de ce miracle qui s'appelle la prose de La Célestz_ne)•; los personajes, la intriga y los recursos dramáticos; valor
nacional y moral, y alcance de La Celestina.

f:'1,

. GosSART, E.-Les Espagnol.r en FJandre. lfistoire et Poésie. -Bruxelles, Lamertin, éditeur, 1914, 8.0 , 230 págs.=EI presente libro comVéase edic. Bib/iot~ca Clásica, pág. 24.
No s~ explican omisiones de éstas en una obra de la índole de La Ctlutma.
Otro P~Je análog~ a éste ha sido suprimido en la página 79, correspondiente
a la págma II de R1vadeneyra.
1

Lavigne, pág. 65: «Parce qu'il
a permis a la Nature de vous
douer d'une beauté aussi parfai-

2 99

1

�300

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

pleta otro del mismo autor 1, que ha dedicado una atención preferente
al estudio de la actuación de los españoles en los Países Bajos vista a
través de nuestra antigua literatura 2• Aun cuando no trata de agotar
el tema y su lectura no requiere especial preparación, es obra de
interés, sobre todo por las páginas que dedica a nuestro teatro. Gossart
analiza menudamente las comedias que a su propósito interesan, compara algunas entre si y sugiere en algunos casos la fuente probable
cEsta comedia-escribía Menéndez Pelayo, refiriéndose a Los espa1wles en Flandes, de Lope de Vega-no vale la pena de investigar sus
fuentes, suponiendo que alguna determinada tenga• 3• Un ~xamen
directo de la cuestión permite a G. señalar los Comentarios latinos de
Martln Antonio del Río como fuente inmediata.
Menéndez Pelayo pasó muy a la ligera sobre todas estas comedias
de Lope referentes a sucesos de Flandes, de las q~e de_cía, con _una
frase del mismo Lope: cAqul no hay representación, smo cuchilladas.• Así, no supo determinar la relación que pudiera existir entre
EJ asalto de J.fastrique y los Sucesos de Flandes, de Alonso Vázquez.
Ahora G. afirma que este libro es la fuente directa de Lope (pág. 88).
Contra la afirmación de G. se presentan algunas dificultades: la Histo•
ria de Vázqucz no ha sido impresa sino a fines del siglo xix ', Y el
libro dirigido a Felipe IV (la comedia de Lope corresponde al periodo 1603-161 4). El académico belga responde que Lope pudo_conocer
el manuscrito, que hubo de ser redactado antes de 1621. Ten1e~do en
cuenta que en el siglo xvu no pocos libros se difund!an en copias manuscritas y que las semejanzas entre ambos textos $0n realmente notables, la sugestión de G., a falta de otra mejor explicación, deberá
ser tenida en cuenta.
Más interesante, por el superior mérito literario de la comedi~, es
esta otra afirmación: toda la parte histórica de Pobreza no es vileza
tá tomada de los comentarios de Diego de Villalobos y Benavides:
eS
1.
«Lope les reproduit méme parfois aussi littéralement que le m _permet la versification• (pág. 161). Es de notar, y esto es un buen eJemplo de la ligereza con que a veces están escrito~ los p~ó~ogos de ~fenéndez Pelayo, que el eminente erudito conoció y utilizó repetidamente estos libros, que en muchas ocasiones cita.

1

la Rivolutim tks Pays-Bas au XV[ sitck dans fancim thiátre espazttol,

Bruxelles, Hayez, 1910, 8.º, 128 p:lgs. Hamel publicó sobre él una breve reseña,
LGRPI,, 1914, cols. 26-27.
.
..
2 Anterior al que nos ocupa es el libro Un roi p!11/osop!it. P/11/ippe lI dans
ra11cim tlúátf't espa1no/, Bruxelles, Lascier, 1913, 8.º
i Oh°as, XII, CXXIX.
, Coltcción de doC11111mtos i•iditos para la historia tÚ España, LXXII-LXXIV•
Madrid, 187g-188o.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

301

No es seguro, como el autor indica (págs. 67-68), guiándose de la
aparente semejanza de algunos rasgos de La mayor !tazaiia de Ca,·Jos V con otros de Et aldegüela, inferir la influencia de una comedia
sobre la otra. Se trata del tema conocidísimo del hombre de noble y
esforzado esp!ritu que vive entre villanos, de los que se aleja para
acometer las más altas empresas. Don Juan de Austria, como D. Fernando de Toledo, Bernardo del Carpio o Ciro han dado pretexto a
nuestros dramáticos para desarrollar un tema que les era favorito; la
cuestión ha sido brillantemente tratada por D. J. Gómez Ocerin y no
insistiremos sobre ella 1•
Entre las curiosidades del libro está la interpretación de un pasaje
oscuro de Et asalto de Afastrique:
Alonso.

¿Quiéresme dar un abrazo,
l\lis ojos?
Ma,-cela.
Tu, velfderthine ...
Alonso.
¿Quiéresme cuanto te quiere
Esta alma?
.l,farcela.
Dat vuilghi guil.
Alonso.
Y o lo soy y te soy fiel.
¿Seráslo tú?
Marce/a,
Jit, minthere.
Alonso.
¿Olvidarás mi afición?
Marce/a. Liverte sterven, mi bien.
Alonso.
Y ¿querrás alguno bien,
Marcela?
Marce/a.
Nitifiston 2.

(a)

(b)

(c)
(d)

(e)

Menéndez Pelayo debió considerar las palabras transcritas como
mera jerigonza y no se cuidó de interpretarlas. Sin embargo, tienen
su sentido: la flamenca .Marcela habla en su lengua: (a) doce, trece ( veces); (b) quúro lo que queréis; (c) un poco, miar; (d) antes morir; (e) no
comprendo. Una prueba más, si hiciera falta, del pasmoso conocimiento
de Lope de todas las cosas de su tiempo.
Las comedias de Vélez de Guevara Los amotinados de Flandes y El
l1ércules de Ocaiia no presentan tanta fidelidad histórica como las de
Lope o Enciso; El valiente negro, de Clara monte, es de pura invención,
como Don SancllO ei },falo, de l\loreto, El bandolero de Flandes, de Cubillo, La dama capitdn, de los Figueroas. En Lorenzo me llamo y Car1 Teatro antiguo espai/q/, III, Madrid, 1920, págs. 10g-127.
Obras, edic. Acad., XII, 449 6. Compárese en la misma comedia: •Mas ella,
que a otra nación Debe de estar inclinada, A cuanto le dice, airada Responde
•Xitifiston.• (/6/d., 447 aJ
2

�302

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

bonero de Toledo, Matos Fragoso utiliza también los Comentarios de Villalobos. G. nota la semejanza de esta comedia con Por su rey 'Y por
su dama, de Bances Candamo.
G. analiza otras minúsculas comedias de Lanini, Ossorio, González
Bustos, Herrera de Sotomayor. No mereda la pena, en verdad. Nota
el autor la escasez de obras no dramáticas referentes a Flandes que
presenta la literatura española-excluyendo, naturalmente, las históricas-. Su mérito, además, es harto escaso. El libro termina con un
resumen del contenido de la Vida de Estebanillo González. Nada se
sabe de este personaje; G. ha encontrado una relación del sitio de
Catelet por los franceses en 16381 y en ella se describe un cortejo
suntuoso en el que figuraban, entre otros, claquais habillez a neuf de
ses livrées ... [del duque de Amalfi), son boufon et son Trompette... &gt;
(Pág. 252 .) cEl bufón de que se habla - dice G. - no puede ser otro
que Estebanillo.• Sea como quiera, la noticia es harto vaga Y no añade
gran cosa a nuestros conocimientos.
Todo el libro es de muy amena lectura. Especialmente el capit_ulo
Le so/dat espagnoJ en FJandrt, donde el autor intenta una carac~enza•
ción de los soldados españoles según los datos de las comedias, se
lee con el mayor interés. Una escrupulosa compulsa de l~s sucesos
históricos aludidos aumenta aún valor a la obra. - Jose F. Montesinos.
cAzoRiN•.-Los dos Luises y otros ensayos. - 1\fadrid, Caro Raggi?,
, 8.º,
6 págs., 4 ptas. (Obras completas, to~o XXV~.) =Awrin
19
1921
viene esforzándose por hacer amables ciertos escritores ~ ciertas obras
del periodo clásico, poco estimados o mal conocidos. Aplica a este examen la técnica que usó para fijar artísticamente aspectos de nuestra
vida - los pueblos, las viejas ciudades, asi como los menudos rasgos
que sólo el microscopio literario podía revelar - , y que hasta entonces habían escapado a la observación estética. Su labor, en este caso,
cae de lleno dentro de nuestro campo, con más motivo que muchos
trabajos plenos de documentación y vados de sentido.
Este volumen encierra veinte pequeños ensayos; de ellos d~ce están
consagrados a Luis de Granada y tres a Luis de León. Los anco restantes, a Garcilaso, Góngora, Calderón, Cervantes y Ercilla. Un escritor
adquiere real interés para A. cuando llega a repre~entárselo e_n una
intimidad henchida de matices psicológicos. Del P. G_ranada d_1ce su
biógrafo Luis 1\Iuñoz: «Era dulcisimo en la conversación y am1~0 de
todos si bien ninguno se le domesticaba demasiado.• Esta delicada
reser~a del carácter, esta distancia que Fr. Luis sabia poner entre él
y los demás, combinada con una exquisita afabilidad, es una nota ~na
y humana, de las que A. gusta sorprender en el alma de esos escritores que saborea en ediciones del tiempo; porque claro está que A. no

NO r.AS BIBLIOGR~l'ICAS

303

deja de hacemos presente, de modo discreto y sugestivo la forma en
que ha ido sintiendo el encanto de los autores que anali:a.
. -~· busca con afán los rasgos que marcan un progreso sobre la sens1b1hdad de la época, es decir, notas de modernidad. Nadie antes de
él habla notado el sentido de estos versos de Luis de León: ePor toda
la espa~i?sa Y triste España... Pueblo inculto y duro.• Se analiza aquí
con frmaón cuanto representa poder de emocionarse an~ la Naturaleza, visión del paisaje, aspecto que también acerca al escritor a los
que más tarde tuvieron un pleno sentir de la Naturaleza. Desde este
punto de vista lamenta A. que se posterguen obras como EJ amante
liberal, de Cervantes, por no ser bastante ,realistas•. Y tiene razón.
_Ah~ra, algún reparo. El principal es que logramos una representación mcompleta de un escritor cuando sólo proyectamos sobre su
obra alguno de estos puntos de vista parciales que previamente he~os a~mentado en nuestra sensibilidad. Como procedimiento de goce
hterano no hay otro mejor; como método de apreciación objetiva tal
vez ofrezca peligros. Un lector de buena y preparada fe ¿encontrará en
Fr. Luis_de Granada cuanto A. le promete, basado en i'o que su lente
descubrió acá y allá a través de sus dilatadas producciones? ¿Hallar~mos realmente en Garcilaso ese fondo de europeísmo, de espíritu
laico y de amor intenso a la Naturaleza/ ¿Lo hallaremos en todo caso
en grado tan eminente que haga olvidar al lector desinteresado otras
zonas de _este poeta borrosas para el gusto moderno, invadidas por
una retónca difusa y vulgar? Dice A. hablando del Peniles, con motivo
de su descripción de los países árticos, y suponiendo que realmente
nos ~cercáramos a aquellas heladas comarcas: cLa imagen de las cosas
suscita en nosotros más sensaciones que la realidad misma... La visión
que ha~íamos tenido leyendo al Persilts era más exacta, era mejor... •
Pues bien: alguna vez, no siempre, puede acontecer algo parecido con
lo que A. nos dice de sus predilectos autores. La crítica literaria hecha
exclusivamente a través de la propia sensibilidad presentará siempre este escollo; una ponderación con otros elementos objetivos daría
un fondo más sólido a las apreciaciones; pero entonces quién sabe si
estas páginas de A. habrían tenido para nosotros tao delicioso poder
evocador.
. PANCO~C~LLI-CALz~A, G.-Experi~ntelle Phonetik.-Berlio und Leipz1g, Vere1mgung w1ssenschaftlicher Verleger, 1921, 8.º, 135 págs.
(Sammlung Goschen).= En el breve volumen de este manual traza el
profesor Panconcelli-Calzia un cuadro completo de las materias comprendidas dentro del campo de la Fonética, clasificando metódicamente estas materias, indicando los medios adecuados para su estudio y
señalando de una manera clara y precisa el estado actual de cada
cuestión. Desde hace mucho tiempo, P-C. viene esforzándose con Jau-

�KOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIO&lt;;RÁFICAS

dable empeño en dar a los estudios fonéticos la estructura orgánica de
una plena disciplina científica. Su artículo Grrmd::üge eines Prorramms
der Pltonetik (Oesterr.-unrar. P/JQnograplten-Zeitsd,rift, l, 1907) fué en
este sentido un excelente ensayo. La clasificación impuesta últimamente a su BibiiorraJhia Phonetica ( Vox, 1914) y el orden introducido
bajo su dirección en los sumarios de la revista Vox responden claramente a ese mismo propósito. La escrupulosa atención con queP-C. había venido informándonos con su Bibliorrapl1ia ( 1906-1914) de la abun&lt;lante producción fonética de los años anteriores a la guerra, le hadan
hallarse en circunstancias especialmente favorables para tratar de someter el conjunto de dichos estudios a un plan razonado y metódico.
Dentro de sus múltiples aptitudes, P-C. pone siempre en sus trabajos una nota saliente de orden, método y claridad. Recorrer la instalación del magtífico laboratorio que P-C. tiene a su cargo en Hamburgo, es como s~guir un curso de Fonética. P-C. publicó hace unos
años un manual de Fonética aplicada: Einführung an die angewandle
Phonetik, Berlin, 1914. Continuando su labor de divulgación, esta Experimente/le Phonetik que ahora publica es estrictamente un manual de
Fonética pura, en el cual los problemas de la fonación y de la articulación van considerados en sí mismos sin referencia alguna a sus
relaciones con problemas de otros campos científicos. Al compendiar en este trabajo, bajo una rigurosa clasificación, los resultados de
una actividad en que han intervenido tantos colaboradores dispersos,
P-C. ha hecho un libro verdaderamente útil e interesante.
Para P-C., la Fonética experimental es la ciencia de la fonación, o
sea de la voz y de los sonidos articulados. Estos términos parecerán,
sin duda, demasiado imprecisos. Podr!an aplicarse igualmente a la
Fonética no experimental. Lo caracteristico de la Fonética experimental es el uso de determinados instrumentos y aparatos en sus investigaciones. La Fonética no experimental sólo se sirve fundamentalmente de los sentidos. La ciencia que estudia la naturaleza fisiológica
y acústica del lenguaje hablado empleando metódicamente, según las
-circunstancias de cada caso, ya los órganos naturales, ya los aparatos
del laboratorio, o cualquier otro medio útil para su objeto, es simplemente la Fonética. En este sentido puede decirse que el contenido
&lt;!el libro de P-C. es en realidad más amplio y completo que lo que su
propio título aparenta. En cuanto al concepto de la Fonética, creo,
además, que el objeto de esta ciencia es estudiar la naturaleza fisiológica y acústica del lenguaje desde un punto de vista lingüístico. Separar a la Fonética de la Lingü{stica es someterla simplemente a la
Acústica y a la Fisiología. - T. N. T.

PAuu, l. - «Enfant•, «garfon,, «filie• dans les langues romanes ltu.dlls particulierement dans les dialectes gallo-romans et italiens. -Lund,

305

Universitets~Bokandel, 1919, 4.0 , .µ6 págs., 10 coronas.= El autor
'110 s~ h_a propuesto est_udiar de modo especial los dialectos peninsulares, sm em_b~rgo, ha 1~0 ~n lejos en el análisis del español como se
han permtbdo los D1caonarios que ha usado (Franciosini, Oudin
0 lhause~, Salvá, Echegaray) Y el estudio de Muntbe sobre el astu~
,nano occidental.
En c~nju~to, el libro de Pauli es un buen trabajo de lexicografía¡ y
las defioena~s que nota~os en la parte española vienen principal,mente de la dificultad de mformarse sobre las babias peninsulares en
un tem_a tan amplio. Sin ánimo de rehacer sobre este punto el libro,
he aqu1 datos sueltos que lo rectifican y complementan:
•
Infante (pág. 29) es, según el Diccionario de la Acadetoia e niño
-que no ha_ll~gado a la ~dad de siete años,. Añade P.: «daos c~rtaine
phrases, ou il est combiné avec infanta, i1 signifie 'enfaot mfile'». Esto
no hace falta para que infante signifique •niño varón'; sólo que es poco
usado fuera de frases literarias, como cdar a luz un robusto infante».
En lo demás. está_ anti~uado el uso de infante 'niño en general': cCas&lt;:un anyo faz1e cnar bien XX mil infantes de perssonas pobres• (Marco Polo, pág. 61). En Aragón es ccorista de corta edad en las catedrales&gt; (Borao).
?esde luego el estudio de los nombres españoles que faltan aquí
-dana asun!o a un largo articulo: arrapiezo 1, cha1Jal 21 t:ha1Jea 1, charuJt,
· te , ,
c/rurumbel
, t:harrdn 3 , boquirrubio 4 , barói~oniente
•
-r
, mamqn, monigo
.monicaco 5 , mozalbete, mozalbillo 61 muñeco, pituso, -a 11 moco, guacho•,

fo

1:

1 No es completa la definición del Diccionario de la Academia; comp.: «Ca~n ª.!'1na muchacha de quince años con un arrapiezo de diez y ocho.• (Moratin, biJo; cons. PAGts, Dicci,marioJ
2 _Sólo trae el Diccionario de la Academia duzvó y durvaJ: los demás vienen
W:b1én d~ 1~ len~a gitanesca, y son muy usados en andaluz.
El D,~c,onano de la Academia sólo trae la acepción de 'pillo, tunante';
vé_ase el artic~o Ckarf'án de R. de Castañeyra, en Los españoles pinJados po,- si
,nu,nqs, Madrid, 1851, pág. 75: •El charrán sólo existe en la playa de Málaga.
El charrán lo es desde que nace basta los diez y ocho o veinte años.•
··
' Véase RFE, VI, 290 y sigs.
6 El Diccionario de la Academia no registra la acepción de 'niño
b h '
de uso familiar.
' mue ac o '

.• No
) se usa
J ya,

aunque. nada dice el Diccionario de la Academ.t"a•1 V=Se
~-os en uan del Enema, edic. Cañete, pág. 2921 y KonLD, Sie6m Span.
..c,uqgm, 300.
7
U~dísimo ~ente por Castilla y Madrid, aunque el Diccionario de la
Acad~a o~ lo ~a,g8; Deb: estar en r«:18ción con pito 'pollo' (Dice. a,tMf'. de
Rato},p~ón gall~ (ID1dJ; pitusa en astunano es una piedra o hierro contra la
,que se_~ en el Ju~go del chito (que Rato llama «de la pisa,).
• Significa propiamente 'gorrión'; en Albacete 'niño'.
TOKO VIII.
21
~~~p

�ROTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

306

•l! : ~.

iiaco I ma11aco t, golfo, crio, motil2, pequei,arra, z~o1:ro 3 ü/, 4 ji',u •
,
5 , nt'oro
menecreque
., s, monVa
'.I ' 5 • neno s, chorrel ª• ;a/J1chue ,no • r1ran8
•~
dón a 11Wtán s, motanln •
~
,
. drvulo a enas se aplica más que al nmo pequcno e~
Pág. 79 . p
p
I Pág 166 · damiselia es errata por dam1cuanto alumno de una csc~e a.
-~une. filie aimable et jolic•. Sobre
se/a, y es desusado el sentido de •)
.
RFE I
. III 68 que
muc/1acho no conoce lo que hemos es~1to en
, , 403, , ,
obliga a cambiar lo que dice en la págma 335.-A. C.
4

n
l I lniciació a l' ensenyament oral deis sords.arau ª· •
ds
t • III Remuts; IJ, Gufa jer al primer ensenyamen:,:;~d:~,/~;me~:ua:•.p,'.;,,,er
gistre metodic de figures y vocables per; s I
La:Oratori d'Estudis ¡,
ensenyament oral deis sords-mttts•.- arce ona, MCi\lXX o 48 120
:\I · · l de Sords-muts
'
• 4• • •
Investigacions: Escola •·uumc1p~labarios clara y ~encillamente planeaágs - Estas carti as o si
•
•
y 100 p . - t dos con notable esmero en sus figuras, en su trabaJ?"
dos y presen a
.
n nuevo testimonio de la actitipográfico y en su encuadernación, son~
.
1 d. cción,
.
p Barnils viene poniendo en a ire
vidad ! del tn:t1~~~l ~~eSo;domudos de Barcelona. Su labor téc~ica
de la Escue a unte P
.
ista La Paraula, publicase halla abundantemente refle¡ada en la rev d"ficultades económicas,
1
•L:c:~~:c~: q~e de esta revista cabía.
ción digna de todo :logio, la
parece al presen~e .m:;r;;:~s=~anza de los sordomudos en España
esperar en bene cio
d
·c·ón Otra loable iniciativa de B.•
h .
lamentable su esapan i .
ana mur .
t bién dificultada por las mismas causas que
1
~:~::~:~:::~n!ª7;~::ula, es el homenaje a P~dro Ponce Y
BARNtLS, P.- La

~:ª

l:~

Pablo Bonet. Todo ello demuestfra, sin e;::~;;•).:~::!e:::e~~:nito d~
d d.
do su cuidado y su es uerzo a
va e ican
b .
áctico la dirección técnica y el estimudichas e~señanzas, el tra ªJ? ~:cacio~es fonéticas que se bailan en las
lo profesional. Las breves m I
ás . dispensable para guiar la labor
citadas cartillas se reducen a o m 1:unciación catalana. Cuando B.,
del maestro en la enseñanza de la pro . l ordomudo la emisión de
después de indicar la manera d~ sugenrmaes: será corretgida de tots.
la voz, dice sencillamente que • a veu e

1
2

En Villena (Alicante) 'niño pequeño', m:is que el ,,zañaco (cinco a diez años).
Usado fuera del país vasco.
.
.

~º:::!~;!\

3 'N!~º gordo' :n ~astill:~;.r(¿:::;r; ~~ª1
origen dejifk.
0
, 'Nmo menor e ez an
fi
'
tre los nombres portugueses que
5 Nombres gallegos que no guran en
estudia.
.
a Véase la nota 2 de la p:igina antenor.
7 Salmantino, usado por Gabriel y Galán.
8 Asturianismo (Amieba, Picos de Europa).

aquells defectes que prescnth, deja de lado una grave cuestión, sobre
la cual, as! como sobre otras muchas que se refieren a la articulación,
acentuación, silabeo, cte., convendría evidentemente dar a nuestros
maestros de sordomudos amplias y minuciosas explicaciones. Es de
desear que a B. no le falten los medios necesarios para ir desarrollando y completando en este sentido su importante labor.-T. N.T.
DmuLAFov, J. - Isa/Je/le la grande, reine de Castille. - Librairie
Hachctte, Paris, s. a., 4.0 , 486 págs.= Extenso trabajo histórico, del
que destacamos para nuestro objeto el capítulo XVIII, que trata de «La
vida intelectual en tiempos de Isabel&gt;, capítulo que sólo ocupa 25 páginas entre las 486 del libro; Dieulafoy, quizá demasiado subyugada
por la figura central de su obra, olvida aspectos importantes del
cuadro en que la reina Isabel se movió. Contiene este capítulo datos
acaso interesantes para un pedagogo, como, por ejemplo, los que se
refieren a la manera como se educaban los hijos de la reina. Por lo
demás recógcsc la impresión de que D. sólo ha debido consultar, para
varios de los puntos que aquí trata, algunos volúmenes no bien seleccionados. El mismo espacio es necesario para decir dos o tres inexactitudes con respecto a La Celestina, que para condensar los últimos
resultados de la investigación y de la crítica sobre el mismo tema;
pero D. hace lo primero. Y además de esto, ¿qué explicación se puede
hallar para el olvido de Nebrija? Tratar de la vida intelectual de España en tiempos de Isabel la Católica y no citar siquiera a Nebrija, es
el descuido más grave en que D. podía incurrir. - N. G. R.
BoTTACCHIARI, R .-Grimmelsltausen. Saggio su cl'a'fJf/mturoso Simplicissimus•.-Torino, Giovanni Cbiantore, 19201 211 págs., 8. 0 ,10 liras.=
El libro del Sr. Bottacchiari, que el autor presenta modestamente diciendo: •non ... essere uno estudio esauriente e definitivo sul Grimmelshausen•, puede considerarse como una de las mejores obras que se
han escrito sobre la novela picaresca en Alemania. El Sr. B. revela un
conocimiento muy profundo de la literatura alemana en la época en que
se desarrolló ese género. Sabe demostrar sencilla y claramente en la
parte primera de su libro los antecedentes de la novela de Grimmelshausen: la novela picaresca española, sus imitaciones inmediatas en
Alemania y las demás fuentes del Simplicissimus. En la segunda parte
analiza la novela misma de una manera perfectamente moderna, penetrando en el sentido del autor y de su obra. Todo el libro se leerá, seguramente, con interés y provecho. -Adalberto Hiimel (Würzburgo).
SANTIAGO y GóMBz, J. DE.-Filologlade la lenguagallega.-Santiago,
•Eco Franciscano•, 1918, 8.0 , 274 págs., 8 ptas.= Apresurémonos a
decir que este libro nada puede enseñar a nuestros lectores. El autor

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

309

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

308
trabaja por su cuenta, ignora cuanto se ha escrito sobre las lenguas
romances, y llevado por el prejuicio celtista, salta sobre hechos conocidos de todo el mundo, para sacar deducciones fantásticas: adoecer, del
celt. d oceirr (pág. 36}; teito, del irl. tech; noite, del irl. noch t (pág. 35);
Coruña, del persa Kuru; agro, del gr. &amp;1po,: (págs. 40 y 42); etc. Es
lamentable que se escriban libros as!, malgastando un esfuerzo que,
mejor dirigido, darla, sin duda, excelentes frutos. ¡Ojalá atienda el
autor esta advertencia que le hacemos sin afán de molestarle, deseosos tan sólo de que sean más provechosos para la ciencia el entusiasmo y la laboriosidad de que da muestras el Sr. de Santiago!
BONILLA v S.t.N M.t.RT[N, A.-Las Bacantes, o del origen del teatro.
Discurso leido ante la Real Academia Española. - Madrid, Rivadcneyra, 1921, 4.0 , 163 págs.= Notamos este trabajo por el estudio que
encierra acerca del teatro español del siglo XVI. Es una recopilación
de puntos de vista en parte conocidos y que muchas veces tienen
su antecedente en Mcnéndez Pclayo; parece que se trata de un anticipo del libro que anuncia el autor sobre el teatro español anterior a
Lopc de Vega. En más de un caso serian discutibles las asociaciones
que el Sr. Bonilla establece entre la literatura romana y la española;
quizá amplia demasiado el campo de los precedentes del teatro en la
Edad Media, y, sin duda, los interpreta y valora de manera algo caprichosa '; pero de todos modos trátase de un trabajo útil, rico en bibliografla, con apreciaciones oportunas, que resaltarían más aún si el autor
no tuviese el prurito del enciclopedismo, circunstancia que, por otra
parte, obliga a prescindir de muchos aspectos de su estudio, que sólo
un comité de especialistas podría apreciar en su integridad. En lo que
nos atañe concretamente hay más de un punto que no nos satisface.
As!, por ejemplo, forja un inconcebible problema sobre el origen de

1 Conviene oponer a las perentorias afirmaciones del Sr. B. (p.1.g. 49) que la
crítica moderna, lejos de rechazar la absurda opinión que expuso entre nosotros
Moratln (hijo), esto es, que el drama vulgar nace del litúrgico, la ha segnido unánimemente - sin desconocer la relativa importancia de los diversos elementos
secularizadores-y la ha desenvuelto, tal vez con excesivo rigor, en trabajos importantes y numerosos. El Sr. B. no los estudia, acaso porque no se refieren
especialmente a España; pero con grave error, si se tiene en cuenta que aquella
derivación es un proceso común a toda la Europa occidental. Tampoco recoge
las protestas aisladas, que no faltan, claro es, contra la doctrina dominante; la
cual parece más amenazada por los nuevos rumbos de la critica literaria que del
lado de la rebusca erudita. El drama litúrgico no se introdujo a imitación del
pagano: brotó del ritual mismo de la Iglesia, por amplificación de determinados
tropos de la misa, aplicados a la celebración de la Natividad o de la Pascua.
El mismo Sr. B. alude a este desarrollo en la p.1.gina 1o81 nota 2, aunque da una

bibliografía insuficiente.

s;,tar (págs. _s~-57), que ya inquietó al Sr. Puyol en su edición de la
~ara Justicia (págs. 293 Y sigs.), quien llamó alli a consulta al Sr. B.
Dice ah~ra el Sr. _B.: «El verbo sotar y el sustantivo sotadera pueden
tcn:r origen arábigo; pero creo más probable la derivación de so/datan~. Sotar, en la Danza de la Muerte, equivale a danzar.• Claro que
eqwvale, ~ no sólo en ése, sino en cien casos más. Cualquie¡a sabe
- Y a nadie se le ,ha ocurrido d!scutirlo antes de los Sres. Bonilla y
Puyol-que del latm sal ta re 'bailar' (sallor, saltatio) viene el romance
s~tar (fr. sauter, prov. sautar), ni más ni menos que como de altu
viene oto; sa~tus, soto; altariu, otero. Y eso de que sotadera venga
de solda tan a revela que el Sr. B. no domina la fonética histórica.
'?.el sota de las Glosas de Silos (verbal de sotar), pasando por sota, viene
Jota. Respecto
tim ¡ , de chacarrero (pág. 59) hallará el Sr. B. en RFE, VII, 141,
una~ o og1a que no es absurda, como lo son las que él cita de la Acad~~a Y de Eguilaz. Aquí sería del caso recordar la frase del Sr. Maura
(hiJo) al contestar al discurso del nuevo académico: «por desgracia
supera [a M. Pelayo) en la dispersión de sus facultades• (pág. 168). En
fin, sólo por una premura más habrá escrito el Sr. B. en la página 102
a propósito del deseo expresado por Moratín (padre) de que «se escri:
bao tragedias según _arle», cque en ua atmósfera trdgica 1 aparecen luego, en efecto, las primeras manifestaciones del romanticismo teatral...»
Don Áloaro, El Trooador, Los Ama,rtes de Teruel. ¡Pero si hay ochenta
Y dos años entre esa afirmación de Moratín y el Don Alvaro! y sobre
todo, esos dram_as románt~c?s tienen otras fuentes, y Moratin (padre)
pensaba en Racme al escnb1r lo de «tragedias según arte•.
. Otras observaciones. Pág. 32: Breve bosquejo de historia del teatro
mglé~, que pasa de los misterios, moralidades e interludios a Marlowc, sm :nc~ntrar a Lyly.-Pág. S 1: Dante no tituló su poema Divina
Commed,a, smo Commedia a secas; sí lo llamó sacro y sacra/o. _ Pági°.ª 127: ¿Cómo influye Bandcllo en el desarrollo de la novela pasto•
nl?-Pág. 162 (comp. pág. 31): El Sr. B. juzga los dos grandes trágicos
franceses según la moda de 18301 que la tardia traducción de la Historia de Schack contribuye a mantener en España fuera de toda sazón.
Pero, eso sf., el Sr. B. adoctrina a los afrancesados de ayer y a los de
hoy con el funesto ejemplo de Moratín, que entendió y sintió a Shakcspcare como podla hacerse en 1790, y que no tuvo la precaución de
leer la Historia de la literatura inglesa de Hipólito Tainc.
1 Sin esa atmósfera o sentimiento no existe florecimiento del teatro, dice el
S~. B. (~ágs. 31 y 34); pero no explica qu~ significa semejante fórmula, que lo
11115mo Sll"Ve para la tragedia griega que para el drama isabelino o la comedia
española.

�310

NOTAS BIBLIOGllÁFICAS

ANÁLISIS DE REVISTAS
NsuPBILOLOGISCBB M1TTB1LONG11.N (XVIII, 1917). Tallgren, O. J.: L 'expression figuree aduer!Jiale de fidée de promptitude. Essai pour contribuer
a un chapitre de la future sémantique polyglotte (págs. 112-138). Estudia el erudito 'finlandés la evolución semántica figurada de una serie
de adverbios y fórmulas adverbiales que originariamente tenían poca
relación con la idea de la «prontitud&gt;, pero que han evolucionado en
el sentido de representar hoy en día esta categoría de adverbios de
una manera absoluta, como quien dice, lexicológica. Para poner de
relieve la evolución semántica que se da en la creación de nuevos
tipos de la idea de e prontitud•, ex:cluye el autor todos los adverbios
que, a juzgar por los materiales que están a nuestro alcance, no han
experimentado cambio semántico alguno, porque originariamente
tenían este sentido. Escoge el Sr. Tallgren ~us ejemplos de los idiomas más diversos, dando preferencia a las lenguas romances, especialmente a las de la Peninsula. Saliendo de las formas modernas
apunta T . las diversas tendencias ideológicas que han dado origen a
las nuevas expresiones de «prontitud•. De entre los adverbios castellanos cita: acto continuo, acto seguido, en seguida, seguidamente (página n 5), luego (ibíd.), desde luego (pág. 116), en caliente (pág. 118), de
golpe (pág. 119), ¡zas! (pág. 121), aína (pág. 123, nota), despackadamente
(pág. 130). Figuran también expresiones catalanas: de seguit, de seguida, tot seguit (pág. 115) 1 a cop calen/ (pág. 118), cop en sec (pág. 1 19),
de mantinent, a mantinent (pág. 126), ra!Jent, 1·e!Jent (pág. 127), auiat,
expresión a la cual T. dedica un estudio especial etimológico (páginas 132-137). Claro que los ejemplos recogidos por el Sr. T. podrian
aumentarse considerablemente, como ya reconoce el mismo autor;
pero lo que da no carece de interés. Me limito a citar algunos pocos
ejemplos más que caben en el cuadro trazado por T.: port. acto continuo, 1UJ acto; cat. aJ punt (Rondaies mallorquines, I, 122: «San Pere al
punt toma ab sa reposta,; a J'acte (lbíd., I, 135: «iSorti'm a l'acte d'aqui
dios, i not' toros presentar davant sa meua cara ...!•); tant bon punt
(Ibfd., I, 168: «Ell també s'esglaiá, pero no torna cap peu arrera. Tant
bon punt li compareix un corp•); tot am!J u ( /bid., I, 211 : cAn aquell
moment meteix, En Bernadet sortí tot amb u d'aquell embadaliment
que Ji havia fet perdre es Kirieleyson:o); de cop (Croquis Pirenencs,
II, 7 5: e De cop el noict se va enfonsar fins als genolls:o); en el Dücionario de Aguiló, fase. 4, 1916, encuentro bajo cop, a cop, 'inmediatamente'; de cop 'luego, al instante'; de cop"so!Jte 'de improviso'; esp. luego al
punto, luego aJ 11Wmento, luego a la hora (tomados de Cervantes); lttego

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

3J 1

-en seguida. Numerosas son las expresiones figuradas a las cuales T .
.alude, pág. 127 (tipo: 'en un tour de main'): 'en un tris', 'en un d ecir
Jesús', 'en un abrir y cerrar de ojos', 'en un tancar deis ulls', 'en un
tres y no res', etc. Difícil será decidir si interjecciones del tipo /t:aSI
(al cual T. se refiere, pág. 121) 1 ¡/,ala!, tienen carácter de adverbios
puros. Supongo, sin embargo, que el ejemplo siguiente entra perfectamente en el cuadro del asunto tratado por T.: «Encara no ho va
haver dit, coro /Zas! remangué penjat a sa Huna amb so feix de garbons• (Rond. mal!., V, 14).
Tallgren, O. J. : Reseña sustancial de F. Hanssen Gramática Jlistónca de la lengua castellana (págs. 138-156). Dasándos~ con preferencia
en los materiales que encierran los Cantos populares espa1'1oles de Rodr!guez l\larín, hace el crítico observaciones \"3liosas, sobre todo, relativas a la sintaxis; de vez en cuando indica giros catalanes. Añadiré
algunas notas respecto de los párrafos que TaUgren trata, citando abreviadamente la Gramática de Hanssen con las letras Ha.
En los párrafos que tratan del adjetivo y sustantivo conviene mendonar (§ 475) el empleo de largo, aJto, anc!io en sentido de abstractos:
«siete metros de alto•, etc., fenómeno que no tratan tampoco Dello,
Gram. casi., 1910, §§ 56-58; Lenz, La oraciJn y sus partes, 19201 §§ 73
y sigs.; Gramdtica de la Real Academia, 1917, § 228. En cuanto al uso
equivalente francés (y provenzal), véanse Tobler, V. B., JI, 185, y Haas,
Franzo'sisclie Syntax, § 224. El catalán conoce la misma construcción:
Rondaies 111allo1·quines, III, 43 : «en troben un rest com una roda de
carro i de més de deu paums d'alb; \'II, 25: cdins vuit dies m'heu de
presentar una pessa de roba, d'una cana d'ampla i set de liare&gt;.
Concordancia: Ha.,§§ 483 y sigs.
Falta una referencia al caso curioso que han señalado Cuervo,
Apuntaciones, 209 1 y Pietsch, 1'/LA~ XXVI, 102, nota 22: «¿Cómo le
llaman a aquestos que de un hombre hacen cuatro?&gt; (Lope de Rueda).
Encuentro en un cuento que refleja el lenguaje popular de las provincias vascas: «¿Conque le tienes miedo a los muertos?&gt; - Aquí cabria
mencionar también el empleo (¿reciente?) de 'Estados Unidos' (sin
articulo) con verbo singular: «Tal política era cuerda, porque Estados
Unidos era entonces un país incipiente, sin ejército, sin marina• (Quesada). «Pero eso no implicaba que Estados Unidos descuidara su interés• (lbid.), etc., casi regularmente en los periódicos sudamericanos.
No se halla apuntado ni en Bello, ni en Hanssen, ni en García de Diego. -Al giro «hubieron muchos espectadores• (§ 495) puede corresponder en catalán parecida construcción; «Son més petits que es mosquits, pero n'hi han més que grans de sorra asa platja, (Ruyra, Pinya
de Rosa, I, 30). -i\Ierecer!a aqui mención la fórmula antigua impersonal diz, citada por Ha., § 572. - No hacen Ha. ni Bello-Cuervo hincapie en el cambio de función sintáctica que ha experimentado 'hay' en

•

�312

•

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

frases como: rni hay morir de ferida alguna• (Cervantes); «no haydudar en eso• (Ibíd.); «porque todo lo que nos pasa en la fantasía es.
tan intensamente, que no hay diferenciarlo de cuando vamos real y
verdaderamente» (Ibíd.), donde 'hay' expresa la necesidad o sirve simplemente de verbo auxiliar pasivo, como en el caso siguiente: «Mas a
pesar de esto, mucho camino hay andado para llegar a entender recta
y cabalmente las obras cervantinas» (Rodríguez María). Corresponden,
estas construcciones a las francesas que explica Haas, Franzo'sische
Syntax, 19161 §§ 90 y sigs., 117.
En el§ 615J el uso del infinitivo en sentido pasivo debería tratarsecon más detenimiento. Aparte de los pocos ejemplos que cita Cuervo~
Notas, 19101 pág. 64, cabe mencionar el uso tan frecuente en el lenguaje hablado, ilustrado por los giros siguientes: «un libro sin imprimir&gt;; «un buen creyente sin bautizar• (Pereda); «zahones de piel
de cabra sin curtir» (Cuento sevillano); «ni gasto bata forrada ni sin
forrar&gt; (Pereda, VI, 429); «cuadros de parcelas sin cultivar• (Pío Baroja, edic. Calleja, pág. 85) (nótese el empleo adnominal de los infinitivos); «y los buenos deseos del madrileño quedaron sin realizar» (Pereda, V, 269) (predicado). Corresponde a esta construcción un fenómeno parecido en catalán: «s'aufabia de ses olives trencades i sensa
trencar» (Rond. mall., VII, 3). Tienen el mismo sentido expresiones
también muy frecuentes hoy en día, tales como: «una carta a medioescribir,; «Éste sacó de un haz de pajuelas una a medio quemar, y sedirigió con ella a la cocina&gt; (Pereda, VI, 265); «siUares a medio pulir&gt;(Pereda); «Evidentemente, hay de todo en las contradicciones observadas: hay descuidos evidentes, hay correcciones a medio hacer, haydesenfadados alardes de incongruencia y despropósito&gt; (Menéndez Pida!, Un aspecto en la elaboración del «Quijote&gt;, pág. 25). Aquí también
conviene anotar el carácter adnominal y calificativo del infinitivo~
L. Spitzer cita en RDR, VI, 134, nota, ejemplos análogos tomados del
catalán (algunos con infinitivo en sentido activo).
§ 621, dice Ha.: «El gerundio asociado a otros verbos se acerca al
carácter de un adverbio: «paseaba galopeando&gt;. Cabría apuntar quellega a ser puro adverbio cuando se encuentra aislado del verbo, como
observé ya (RFE, VIII, 1921, pág. 197), y hasta interjección, como en
el lenguaje montañés: Huidobro, Palabras, giros y bellezas del lengucift
popular de la montaña, 1907, pág. 9 1 identifica ¡andando! con «interjección equivalente a ¡anda!, ¡ya lo creo!, ¡mucho que sí!•. - Es notable
el uso del gerundio en sentido final qÚe he observado en asturiano;
«Entoncies Jlevantarémonos•. - Sí diremos [i-) vistiéndonos• (TiuXuan, drama en lenguaje vulgar asturiano); «Pes ten el papel Y ve
poniendo la fecha• (lb{d.).
§ 650, observa Ha. respecto de fJUe, que la anticipación de una
parte de la proposición fué frecuente en el lenguaje antiguo, y se usa

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

poco ahora. Creo que un estudio detenido de los autores modernos y
de la sintaxis dialectal - casi no cultivada hasta hoy día - probará
que esta dislocación de algunas partes de la frase, fenómeno tan usual
en otros idiomas (véase, por ejemplo, Ilally, Tra:ité de stylistir¡ue fran¡aise, 1909, I, 311 y sigs.), es un rasgo característico del lenguaje vulgar
español y recurso estilístico de los autores modernos. Considerando
la falta de espacio me limito a citar unos pocos ejemplos: «Don Bartazá me han dicho a mí que era un celozo» (Quintero, edic. Renacimiento, II, 43; andaluz); «Gentiles es bien sabido que son unos.vivientes que viven en islas acuáticas» (Pereda, VI, 407; montañés); «No,
pus el otro que está a la banda de acá... puei que pese tres cuarterones, (Pereda); «Obsérvese que he dicho rezadora y no cristiana, porque cristianos juzgo que lo eran mejor, y con más sólido fundamento,
las ínclitas mujeres de los siglos xv1 y xv11, (Pardo Bazán); e Y ahora,
como no tiene dinero, no le quieren, y la Mora le despacha de casa a
puntapiés, y él creo que suele volver de rodillas• (Pío Baroja); «El
ideal de patria también sabemos que había empezado a renacer antes
de la guerra• (Pardo Bazán); «En Buenos Aires poco tiene que ver el
gobierno con las musas, y los editores, ya sabemos que, en realidad,
no existen• (Rubén Darío, España contempordnea, pág. 205); «De entonces acá es cierto que se ha apagado el entusiasmo• (Ibíd., pág.210).
Hasta se encuentra la construcción en un autor tan purista como Monner Sans: «la locución, entiendo que nos vino de Galicia•. Es casi de
regla la anticipación del sujeto con 'parecer': «pues el tiempo parece
que se complace en desafinar más a Felipe siempre que se empeña en
sonar junto a mí» (Ejemplo citado por Gentil, BHi, XIII, 223) 1; «Pero
los pol!ticos del dia parece que para nada se diesen cuenta del menoscabo sufrido&gt; (Rubén Darío, Loe. cit., pág. 22). Un día pienso tratar esta
cuestión, que implica otras de parecida índole, más detenidamente.
Refiriéndose a Ha., § 653, T. menciona el empleo concesivo de 'ya
que', hecho ya señalado por la Gramática de la Academia, § 439g.
Hay que añadir que 'ya que' desempeña además función causal. Como
la Gramdtica de la Academia,§ 398 e, no cita autores-modernos, pongo
aquí dos ejemplos sacados de textos contemporáneos: «Para explicarnos tales fenómenos, hemos de tomar en cuenta, ya que no hay
espacio para registrar otras causas, la principal&gt; (Pardo Bazán, Porve•
nir de la literatura, pág. 19); «Esa unión era de todo punto indispensable, ya que con el Sr. Dato parece habrá de tener término, por ahora,
el ciclo de actuaciones derechistas&gt; (Imparcial, 13-9-1920). No men1 «Mais il n'est pas toujours facile de distinguer si l'ordre logique (1) est sacri:fi.é au sens ou a la musique de la période.• Gentil, a lo que se ve, no tiene en
cnenta lo importante que es el afecto en cuestiones de idioma, y más particularmente para el orden de las palabras.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

ciona la Gramdtica de la Academia el empleo de 'ya que' en sentido
temporal; en efecto, el uso de la conjunción en sentido puramente
temporal parece hoy dia ser escaso.
Apunta Ha.,§ 650, que cen castellano antiguo, el 'que' puede repetirse». Este uso tan frecuente en tiempos de Cervantes no se ha perdido en el le;guaje vulgar, como prueban los ejemplos siguientes:
cdiciai ... que agora, dempués de derritir lo que trexo creyendo que
nunca lo acababa, que la quería vender pa golver pala Bana• (Tiu
Xuan, drama en lenguaje vulgar asturiano); ,Dile que, si puede, que
vaya• (Garda de Diego, Gram. ltist. cast., pág. 303).
Nota Ha. en el mismo párrafo el empleo de 'que' «pleonástico• en
combinación con 'preguntar' y otros verbos sinónimos. Como no citan
él, Bello y Meyer- Lübke más que ejemplos de siglos pasados, diciendo
Meyer-Lübke que este uso es particularidad del antiguo español,
advierto que esta construcción es frecuente en el lenguaje familiar, Y
particularmente en los dialectos. He aquí algunos ejemplos: epregunté
a los demongrios de unos rapaces que enónde estaba la Deputacióo•
( Tiu Xuan, pág. 4 5); «preguntómi que si estaba cosiendo y dixi que
sí; preguntéi que a ónde diba• (fbúl., pág. 10); •~orno usté dicía que
qué queríamos tomar, yo creí, que tenla de todo ... ñon, yo dixi que
qué queríaes• (lbfd., pág. 35); «y si le preguntan que si ha muerto,
dirá que es vivo• (Cuento popular; La Pluma, 1, 309).
Falta en Ha., como apunta T. con razón, un capítulo sob_re los casos de asíndeton(§§ 679 y sigs.). A los ejemplos citados por T. añadiré:
«Ve arreglate un pocu• ( Tiu Xuan, pág. 49); «Guinaveteta, vina me
taiarás sa maneta• (Rond. mall., II, 154); c¡Acoste't, veurás si te'n donaré qualcuna de coseta amb aquest!• (lb{d., 99). -Deberían figurar en
este mismo capítulo los casos asindéticos de «Doppelung• (repetición
de palabras) a los cuales se refiere Meyer-Lübke, RGr, III, § 133, 534;
son tanto recursos estilísticos como giros espontáneos del lenguaje
familiar. A los citados por Hultenberg, Le renforcement du sens des
adjectifs et des adverbes dans les tangues romanes, Upsal, 1903, págs. 2526, y García de Diego, Gram. hist. cast., pág. 215 1 añadiré algunos otros
que por de pronto revelarán, como ya es de esperar, que no se trata
sólo de repetición de adverbios y adjetivos, caso al que se refieren
estos autores: c¡Ené, menuda, menuda notisia le habrás dao a la madre en la tarde de hoy!• (Cuento bilbaíno); «¿Ya te alcuerdas cuando
naufraguemos en la esquina de Brest? ¡Carácholes! Entonses, entonses
sí que bailamos todos la purrusalda por ensima de las olas! .. (Ibíd.,
Hermes, 1920, pág. 685); «¿De verdá, verdá dises, Pedrín...?» (lbíd.);
«Vamos, vamos, Pancho; que tú demasiau sabes que a ti solu te quiero y te adoro• (Tiu Xuan, pág. 10); «Sí, de veras? ¡Caramba, pareces
una cubana! ¡Sabes, sabes enamorar!• (Ib(d., pág. 100); «Toos los meiores médicos la han auxiliao; más de tres mil reales van gastaos con

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

ellos, y la muchacha a peor, a peor, a peon (Pereda, Tipos y paisajes,
VI, 410); «Pus, amigos de Dios, la hija del rey, con éstes y con las otras,
a mejor, a mejor, a mejor&gt; (Ibíd., VI, 41 1); estilo de cuentos igual al de
las Rondaies mallorquines, donde se encuentra cantida'CI de ejemplos
análogos. La repetición es característica del estilo de Píp Baroja: «Porque la anciana sueña, sueña que realiza sus deseos en un punto desconocido de los mares del espacio• (Edic. Biblioteca Calleja, pág. 50);
• Y hablan, hablan la vieja y la niña... y hablan, hablan de la vida y de
la muerte• (lbíd., 52); «Cantaban una especie de guajira triste, tristísima• (Ibíd., 88); «Vamos hundiéndonos, hundiéndonos• (Ibíd., 269), etc.
La encuentro hasta en estilo periodístico: «De este modo se ha ido [el
sobreprecio) agravando, agravando» (Imparcial, 23-9-20). En cuanto a
las numerosas repeticiones asindéticas en Cervantes, véase Clásicos
Castellanos, IV, 73, nota.
Refiriéndose al § 671, T. toca a un capítulo de la sintaxis española
bastante mal desarrollado en la Gramática del erudito chileno. En
este párrafo buscaríamos una referencia, por sucinta que fuese, al
empleo de 'si' en frases exclama ti vas que expresan no raras veces
sorpresa o hasta indignación: •-¿Te encuentras enteramente bien de
tus pasados males?-¡Pero si aquello no fué nada! • (Quintero, Comedias escogidas, edic. Renacimiento, II, 76); «¡Oh!, si es un acontecimiento que vengan cuatro personas de la familia a almorzar» (Benavente, ejemplo citado por Gentil, BH1~ XIV, 182); ,Deja a los criados
comer tranquilos. -Si han acabado ya. ¡Ahora les estoy contando
cuentos verdes! ¡Je, je!&gt; (Quintero, II, 59); «¡Zeñorito, zi yo no pienzo
en novios!&gt; (Ibíd., II, 33); en frases optativas : «¡Ay, qué pie tan chiquitín! ¡Si le sacara un poco más!• (Pereda, Ese. mont., V, 99); c¡Y zi
viera usté qué palabras más finas tiene conmigo!• (Quintero, II, 89);
«¡Juy, si tós los señoris del mundo como aquéllos jueran! ¡Juy, si juesin
tamién las ciudades igual que Plasencia!» (Gabriel y Galán, I, 235); «Si
se jundiera el barcu contigo!• (Tiu Xuan, pág. 56), o en frases causa les: «Pero si me pierdo que no me busquen en Madrid ni en el extranjero. ¡Si en Madrid no es posible tratarse con nadie!• (Benavente, BHi,
X IV, 181). «¿Es quizá esa la interfeta, o alguien de su familia?-¡Quia,
no, siñor! ¡Si el crimen ha sido en el tren chispa!• (Cuento aragonés).
El uso de estas proposiciones que, claro está, sólo tienen forma, no
carácter de subordinadas, es muy frecuente en el lenguaje familiar y
ya lo era en tiempos de Cervantes. Pero no quiero insistir más en esta
cuestión, que un día trataré más detenidamente.
Lo que echo de menos en la Gramática de Hanssen, además, es que
no ponga de relieve las varias formas por las cuales se expresa la
idea de la condición. No son sólo proposiciones condicionales las
que empiezan por conjunciones tales como 'si', 'en caso que', etc. Hay
otras que, aunque no aparezcan tan frecuentemente como aquéllas

�316

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS IIIBLIOGRÁFIC.lS

en textos literarios, ~crecen ser mencionadas. Y mucho más cuando
éstas repre:;entan la forma primitiva de la expresión condicional. Me
refiero a las proposiciones condicionales que no se forman por subordinación, sino por proposiciones optativas (e imperativas) Y _preguntas. Las ideas que ya habla expresado sobre ello Meyer-Lubk~,
RGr, I, § 54 3, y que últimamente ha desarrollado algo_ más Lerch,
Bedeutungder Madi im Franzosischen, 1919, págs. 31 y s1gs., no han sido
todavía aplicadas, según parece, al estudio del español.
Bello Gramdtica de la lengua castellana, 1910, § 693, hasta apunta
que la hipótesis e.regularmente principia por el si condiciona_! o por
otra expresión equivalente,, y observa (§ 4~7), res_pecto del 1mpe_rativo, que cni se subordina ni puede subord1Dar:~ ¡amás a expres1?n
alguna, . En sentido pareciqo define la ~amatica
la Academia,
1917 § 4 33 b-e, la construcción de las orac10nes cond1c1onales, observando de paso en la nota 2 del § 434 que una «desidera~v_a_ d: dese_o
irrealizable equivale a una prótasis condicional de cond1c10n 1mpos_1ble, ( e ojalá fuera cierto; más contento estaría yo,), Y en el§ 435_/, SID
citar ejemplos modernos, que clas oraciones de relativo con el ve~bo
en subjuntivo equivalen a veces a una prótasis condicional&gt; (•El bien
que viniere, para todos sea, y el mal para quien lo fuere, a buscan,
Don Qui.fote.) García de Diego, Gram. kist. call., en el capitulo sobre
proposiciones condicionales(§ 299), no dice nada sobre los casos ~ue
nos interesan. Lenz, La oración y sus partes, 1920, aunque refiriéndose a construcciones hipotéticas «que están equidistantes entre la
coordinación y la subordinación,, no los menciona tampo~o. Como ~e
ve, los gramáticos no hacen hincapié sobre el o_ri_gen, la 1mporta~c1a
y la extensión de las formas de expresión cond1c1onal no subord1Dadas. La cuestión merece, pues, ser detall~damente estudiad~. .
Con todo y tener carácter provisional los ejemplos s1gu1entes,
espero que podrán ser de algún valor para esbozar el fenómeno; comprobarán además otra vez lo estrecha que es la ~finida~ del ~abl;
familiar en los diversos países respecto de construcciones sm~cb~as •
Condición en forma de pregunta; es decir, con entonación 1Dterrogativa: c¿Hay procesión? A los balcones de la carrera. ¿Suena el
tamboril? A la calle, que por algo.sonará. ¿Entra en el puerto un buque

J?ie

?~

Sin entrar en detalles bibliográficos, citaré aquí, además de Meyer-Lübke Y
Lerch, algunos autores que se ocupan de la misma cuestión refiriéndose a otras
lenguas indoeuropeas: BRUCMANN, Versckieden!uitm der_ Satsgutaltung nack
Mas,gaoe der setliscken Grundjunktiimen in den indogermamscken Sprackm, 1918,
pág. 53; PAUL, Prin,ipien der Sprackgesckickte, 1920, pág. 150; LERCH, GRM. V,
J6l; BALLY, Traité de stylistique fran,aise, I, 316-317; WUNDER LICH, Der deutscke
San~au, 18g2, pág. 100; WENDT, Syntax des luutigm Engluck, 1914, TI, 216
y sigs., 243; etc.

· 1

0

317

de guerra? A visitarle tres veces al día» (Pereda, Tipos y paisajes, VI,
107). c¡Si llevaban una vida pistonuda! ¿Que no. tenían dinero? Pues
¡hale!, desenterraban un ataúd y vendían todo lo que encontraban»
{Pío Baroja, pág. 181). •¿Quiere usté venirse conmigo y ganará too lo
que pida?, (Pereda, Tipos y paüa.fes, VI, 410).
Condición en forma de imperativo u optativo: «Repara un
poco sus trajes, y los hallarás en evidente desacuerdo con la moda
actual, (Pereda, VI, 468). «Déjalo que ze abraze; no le des ni un buchito de agua; ni ziquiera que ze yeve la taza a los labios... y tú lo
verás caé (-r) reondo lo mesmo que un zegaó en medio e la era,
{Quintero, II, 89). «Dé usté a los enfermos el porqué que les corresponde cada dia, pague usté al médico lo que pidió de más, pague usté
la bandera, pierda usté lo.que se ha perdío en el pasaje, y..., (Pereda, V, 152). «Ofrezca un pasaje gratis desde Santander a la isla de
Cuba, o una garantía de pago al plazo de un año, y verá los aspirantes que a él acuden» (Pereda, V, 77-78).
Condición en forma de imperativo +o (forma disyuntiva): «Quítate de delante, canalla, o te arrimo un botellazo que te rompa las
muelas» (Pereda, V, 268). «¡Doña Verónica, dígame usted que si... 0
me solivianto!» (Ibid., VI, 253). «¡Canario!, que haya orden, o hago una
barbaridad, (lbid., V, 275).
Condición en forma de presente o imperfecto: cZi, pero pones
a Estebiya con gabán, y no yega vivo a la plaza, (Quintero, II, 88). e Le
dolía a usté (=a uno) salva la parte: le untaba él con la herba del
&lt;:aso, y sanaba usté; que el otro tenía un lubieso: pues, señor, ahí va la
herba, y fuera con él al minuto; que el de más allá perecía de tercianas:
dábale la herba respetive, y largo las tercianas, (Pereda, VI, 409).
Condición en forma de proposición «incompleta,: «Puei que
(se. las uvas] saban a pez. Si, a pez... (sic); ¡como no sabana pez!... Pus
ello - dice el del lunar - yo no las comia, (Pereda, VI, 149).
Al§ 701 ('larga de más de siete pies') conviene añadir el artículo
de Slotty, Beitriige zur Kenntnis des Vulgiirlateiniscl1en, I, Der spradlliche Ausdruck.für die drei Dimensionen, Gl, 1921, XI, 1-70.
§ 703. Buenas ilustraciones del tipo «scelus tu pueri, (Tobler, V. B.,
11 , 140) ofrecen en el lenguaje familiar moderno c¡Qué egoísmo de
hijo!» c¡Qué ingratitud de hijo!, (Benavente), ejemplos citados, aunque
mal interpretados, por Gentil, BHi, XIV, 189.
Interesante empleo del 'de' partitivo en lenguaje dialectal: «Tú,
los domingos bien mi pides anguna que otra de pataca pa xugar a los
bolos, (Tiu Xuan, pág. 26; asturiano); «Y me echp una de ezencias que
me güervo loca• (Quintero, II, 88; andaluz); cSi el patrón no miraba,
hacían una de chapuzas indecentes» (Pío Baroja, pág. J 15). Se parece
esta construcción a la catalana, aunque el 'de' catalán parece ligado al
'en' que precede: eEra ver que se'n hi colombraven unes de cases

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

rotjes dcmunt aquella muntanya&gt; (Rond. mall., III, 34); «Ell només.
n'hi ha un d'abre• (Ibíd., ll, 55); c¡Acoste't, veurás si te'n donaré qualcuna de coseta amb aquest!• (lbíd., II, 99). Compárense además loSejemplos que cita Spitzer, RDR, VI, 85: «un d'alt, moreno, tota la
barba, pesat ferreny. (Jaume, pág. 248); «Don Domingo de Ramos, un
de petitó, rosset, escanyolib (Ibíd., 249).
Tallgren, O. J., reseña (págs. 168-172) el estudio de Kr. Nyrop,
Kongruens i Fransk, Copenhague, 1917, apuntando analogías con el
español y el catalán. Respecto de «una poca de agua• (Ha,§ 473, García Diego, Gram. ltist., § 238), T. remite a las construcciones catalanas.
En el lenguaje de las Rondaies mallorquines el tipo indicado ocurre
casi con regularidad, como ya apunta T. Pero hay excepciones; he
aquí algunas: «tanta feyna per tants pochs doblers• (I, 126); «des cap
d'uns quants dies• (I, 116); ctengueren tan poca son• (1, 140); esa dona
que tenía prous mal-de-caps amb so dur busques an es riu• (II, 199).
Ferrer Ginart observa en el prólogo de sus Rondaies de Menorca, 1914,
pág. xx1v, que en Menorca es casi general el uso del tipo: «molts de
dubles•, «tans de mervils•, c¿quants de Deus hi bah; pero las exc~pciones no son escasas; saco de los textos: «tanta tronya li va arribar
a fer es drac• (pág. 100); cuna virtut te [se. olla], que sense foc bull
tant o mes que ses altres amb molta gala• (pág. 90); cmoltes vegades•
(pág. 99), etc. En la parte catalana de Francia hay también vacilaciones y parece q~e el tipo mallorquín usual no existe, o por lo menos
es raro; otras construcciones prevalecen. En los Croquis Pirenencs
de Massó Torrents (edic. Aven1;) dice un pastor del Canigó: •i si tinc
pas prou de diners • (pág. 16); eme ya demanar que volria sere si tingués molt de sous• (pág. 15); y en los Contes vallespirenchs de E. _Caseponce apunto: «porta ven tanta innocencia que semblaven el m1rall
mateix del ce!. (pág. 1); «amb tanta forsa y tanta dulsura (pág. 2);.
cper teni'l dret d'haver olvidat forses coses• (pág. 47); •Y guanyarás
tants y tants diners&gt; (pág. 50); «hi tenes prou patanes y prou salat
per fer marxar l'olla tot aquest ivern• (pág. 50); «¡Quant temps ... van
parlar y quantes pares van fer de la fortuna que se'lshi esperava? (página 53). Respecto del provenzal, véase Ronjat, Essai de syntaxe des
parlers proven;aux modernes, 1913, págs. 35-38, donde existen todos
los tipos de construcción mencionados.
• Pág. 170 (Ny., pág. 41 ), referencia al género de los nombres de ciudades, a •todo' en función de adverbio; pág. 171 (Ny., pág. 78), al empleo del adjetivo predicativo en casos tales como 'andaba ligera';.
pág. 172 (Ny., pág. 88), a la concordancia en casos como «rrespondieron mucho buen infan1;ón•.
Tallgren, O. J., reseña (XIX, 1918, págs. 77-88) una serie de estudios
de L. Spitzer publicados en diversas revistas y recientemente reunidos.
en parte en Aufsiitze zur romanischen Syntax und Stilistik (Halle, 1918),.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

del mismo autor: 1) Romanische Parallelen zum rumiiniscken Priidikatspleonasmus (publicados en Mitteilungen des Rumiinischen Instituts
an der Universittit Wien, I, 56-78 1 386-400); 2) Syntaktische Notizen zum
Catalanischen (RDR, VI, 386-400); 3) Über sjanisck que (AStNSL, 1914,
págs. 37!•394); _4) ces• im Portugiesischen (ZRPh, XXXVIII, 71 3. 71 8).
La resena contiene observaciones útiles de sintaxis española y catalana. He aquí algunas adiciones a lo que apunta el crítico finlandés:
Respecto de Spitzer (pág. 394) ,.e.__ Al ejemplo que cita Spitzer de
Blasco lbáñez podrían añadirse muchos más. Es interesante el uso
estilístico que hace de este prefijo de intensidad Calderón: «·Viva la
1
Ch"
· ,
1spa.1 iR ev1va.
&gt; (El Alcalde de Zalamea, 1, 89); «Y si humildad ni-soberbia No te obligan, personajes Que han movido y removido Mil
a~tos sacramentales, Yo, ni humilde ni soberbio, Sino entre las dos
m1tad:s Entreverado, te pido Que nos remedies y ampares• (La vida
es sueno, I, 346). Véanse además los ejemplos que cita Krenkel Klassische Büknendicktungen der Spanier, III, pág. 157 : «¡Que me pla~e y me
replace!•; «Yo lo dudo y redudo&gt;; «¿Para qué ha sido Lo que me habéis corrido y recorrido?• Corresponde a este empleo el giro siguiente, que saco de. Cervantes, Colot¡uio de Cipión y B erganza: «Sucedió,
pues, que la Colmd:es, que asi se llamaba la amiga del alguacil, pescó
un bretón unto y bisunto•, que Rodríguez Marín, Cldsicos Castellanos,
XXXVI, pág. 262, explica «como si dijera mugriento y retemugrient~•- Cervantes, Don Qui.Jote: «pareciéndole que estaba más que reb1én pagado con la merced recebida» (I, 23); «Bien haya... y rebién
hay~ él» (II, 3). Este uso se ha conservado ea la lengua popular,
segun p~rece, de t_oda España: nvi~jo, remono, resabido (Pereda, V,
63: •Quizá~ me_ obJ_ete algún montañés resabido que... &gt;), particularmente en mteriecc1ones y blasfemias. En asturiano me ha ocurrido
~ncontrar toda la esc~la que conduce de la simple interjección al tipo
1 econtra-, que nota Sp1tzer: ¡congritt!, ¡recong,·itt!, ¡recontracongriu! (Tiw
.K_~an,_ p~~- 2~ : «Estos son los demongrios. ¡Jesús, María y José, diañe,
guelv1, guelv1 pala peñe, recontracongriu!&gt;);¡barajo!, ¡rebara.Jo!, ¡recontrabara.Jo! (lbíd., pág. 57: «Estamos bien. Miyor que queremos -recontr~baraJO·•.
"')0
.
.
ti
. . con rete-: «¡bien,
reteb1én!;
¡esto me gusta!• (Pereda,
Tipos Y pa1S(yes, VI, 337). Algunos otros ejemplos trae Hultenberg, Le
renforcement du sens des ad.Jectifs et des adverbes dans les langues romanes, Upsal, 1903, págs. 46-48. Algunas veces los prefijos toman el carácter de interjecciones intensivas puras: «¡Sí; pero !ii el pesar juera,
oru .. : pesaba más que yo cien veces, recontra!• (Tiu Xuan, pág. ;
37
asturiano). «¡O no!-¡O sí, te digo!-¡Que no, y rete que no!-·Que
1
1 (P
,
t
'
si, y re e que s1.» ereda, V, 305; montañés). «¡Errecontres!. .. nada
Y~ d~ capitán-exclamó éste con exagerado y fingido enojo&gt; (Cuento
bilba_m~, con e- ante~ de i'· , como ocurre en el lenguaje vulgar de las
provmc1as vascas). Eiemplos catalanes da Spitzer, RDR, VI, 93-95. Su-

�320

NOTA.S BIBLIOGRÁFICAS

pongo que merece interés el ejemplo siguiente, que saco de Ruyra,
La Parada, pág. 114: cEll pla se'n feia creus i recreus».
Corresponde al giro catalán 'dit y fet' (Spitzer, RDR, VI, 85) el
castellano diciendo y haciendo (Pereda, Etc. mont., V, 47: • Y diciendo
y haciendo, tragó dos chupadas de su colilla,); al giro 'una monja dita
y feta' el castellano hecha y derecha, como ya advierte T., pág. 82. Conviene apuntar que ya Cervantes se complace en emplear esta locución: cson hombres hechos y derechos, (Don Qui.Jote, 1, 18); cque me
compre un verdugado redondo hecho y derecho, y sea al uso, y de los
mejores, (lbld., II, 50); etc.
Parece que 'si sab si' (Spitzer, RDR, VI, 98) puede form~r una
'locution figée', a juzgar por el ejemplo siguiente: ctampoc ve1g dar
el sentit de la paraula cVerkehrsumstande,, condicions de relació,
qui sab si al'lusió a una intel'ligencia mitjan1;ant interjeccions•
(BDiCat., VIII, 61): cpeut-étre,, cvielleicht&gt;.
El § 3 de Spitzer (RDR, VI, 105)1 como ya observa T., página 84, resulta poco claro. Representa la forma original de las pr~posiciones iniciadas por 'per si' la frase siguiente: •preguntar ¡&gt;er s1...
sabiam pel cert alguna cosa• (construcción equivalente a la española
'por si'..., 'para cuando' ..., 'de como'..., etc.; a la_catalan~ •~e quan'.;·•
'de si'...) De frases que podían implicar un sentido cond1c1onal ( ese n
va a mirar perla porta de la es_querra per si hi ha la Marta•, •aderezar algo de cenar por si otros huéspedes viniesen•, Cervantes), resulta
el empleo de 'per si' 'por si' como conjunción condicional: «D'altra
banda, els documents antics ja ens n'acusen !'existencia real, per si
la consideració apuntada pQgués semblar fruit d'una apreciació merament teorica de l'evolució lingüística&gt; (BDiCat, VIII, 69); cO, per si
ni les indicacions fornides pels textos antics... poguessin esser prou
.a convencer, tenim encare avui... • (lbíd., 75); cPor si llega el caso,
cuente usted desde luego con mi cencerro• (Quintero, II, 57).
Respecto del catalán 'boy' (Spitzer, RDR, VI, 113, T ., pág. 85). En
menorquín existe la forma 'boni', que el editor de las Rondaies de Menorca traduce por e casi, casi casi•: cestá boni llesb; cboni espanyab;
ces drac fa un bon munt d'olles i olles, hi puja i quant va esser boni a
&lt;lalt cau i se romp s'altre bras, (pág. 101). Entra en el cuadro de los
ejer:iplos de composición con 'y' citados por Spitzer el menor~uín
'bonibé' = mes o menos be, casi: cbonibé som caigut»: e Va mirar
davall sa pastera i la va veure tant petita coro una llentía bonibé,
{Ferrer y Ginart, pág. 104).
Resultaría curioso que no existiese en español 'y todo', si ocurre
•así y todo' (Pereda, Blasco Ibáñez, Palacio Valdés, etc.). Que •pecador
y todo• en los Cuentos valencianos; de Blasco Ibáñez, sea un catalanismo como supone Spitzer, pág. 121 (y en Aufstitze zur romanischen
Sy~tax und Stilistik, pág. 261), parece, pues, inveros'11Dil. Es verdad

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

321
que los catalanes emplean no raras veces •y todo' hablando castellano
Pero, de -~tro lado, la partícula •y todo' es ya frecuente en Cervantes;
•y que d11esen q~~ un encantador se los había llevado, y el aposento
Y t~do, (Don Qm;ote, I, T)i • Y se escuchan ... con admiración y todo&gt;
(lbt~., II, 26); «Pues llevaos - dijo el cocinero - la cuchara y todo•
(~bt'd., II, 20). Refiriéndose a este caso observa Rodríguez Marín, Clásicos_ Castellanos, IV, 176, nota, que el giro •y todo' es hoy todavía
corriente en el
·
di
. vulgo, a lo menos en el de Andaluci'a . El mismo
eruto no repudia su empleo en sus comentarios literarios: «Pero como
en boca de Sancho es a todas luces impropia la cita, en latín y todo
de unas palabras del Concilio de Trento... , (Clásicos Castellanos VI'
118, nota). Spitzer da (RDR, VI, 238) ejemplos de •y todo' sacad;s d;
cuentos aragoneses.
Sp!tzer, L., di_scut~ (XXI, 1920, págs. 21-22) otra vez el origen de
cat. at~tcar. Lo identifica con prov. geguir, gigtlir 'quitter, abandonner, la1sser de cóté'.
Johannson, E., reseña (págs. 29-32) el Korifattad sjansk spraklara
de _A. W. Munthe, a~untando la buena exposición en la parte morfológica y la abundancia de materiales en la sintáctica.
Kje!Jman, H:: Calere au sens de il faut en provenfal (págs. .6 ).
43 5
Interesa a los h1spanólogos la parte dedicada al desarrollo semántico
de la palabra. En una nota adicional, O. J. Tallgren hace observaciones respecto al empleo de 'cal' en la Península.
nissaga 'Rasse, Geschlecht'; cat. (Tortosa) bemio, m.
,. Spi~e_r,.L.:
imbécil, idiota (pags. 78-80). Todo lo que dice el autor sobre el origen
de nissaga es hipÓtéti_co. ¿Cómo puede suponerse como base de nissaga
una fo:ma que no existe en catalán, ni puede considerarse como catal~na, siendo meramente provenzal? La frontera bien marcada entre el
tipo (provenzal) nis y (catalán) niu (véanse RDR, V, 45, y Salow, Sprac/1 •
geogr. Unters11chungen, pág. 66) prueba además que los dos idiomas,
por lo que toca al desarrollo de nidu(s), siguen caminos difer~ntes
Y aun sup~niendo un tipo catalán *nis, no se explicaría -ss- (·f·)
sorda de mssaga; la -s- de desnusar que cita Sp. (como derivado de nus
cuyo origen, dicho sea de paso, es bastante dudoso) es sonora, y po;
lo tanto, no prueba nada. - A lo dicho sobre bemio añade el mismo
~utor _algunas observaciones en las páginas 134.1 3 5.
Spitzer, L.: l\fall. elt (págs. 130-132); Tallgren, O. J.: Cat. ell dans
le Sp~'ll de Jacme Roig (págs. 133-134). Demuestra Sp. definitivamente
el origen del elt mallorquín en frases como cell el rey s 'en bagué de
tornar». E_xistía en antiguo catalán un el! neutro empleado como sujeto
en fras~s impersonales ( «el ~s ven, ce! crema»). El empleo mallorquín
se explica por una propagación de el~ en proposiciones impersonales
(elles. que...) a ~erso¡¡ales, formándose después de el/ una pausa (el!...)
que d1ó más relieve y cierta movilidad a esta partícula. Cabe añadir
ToMo VIII.
22

,ea:.

=;

�322

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

que la misma construcción es frecuente en menorquín (Ferrer Ginart,
Rondaies de J.fenorca, pág. 97: cEII tampoc s'aigu se va moure i l'amu
s'en va a cercar es bou•. Pág. 152: cBonu, ell es vespre hi tornarem
essé en aquel pas•; etc.)
Tallgreo, O. J., reseñando en las páginas 146-150 l. Pauli, Enfant,
garfo11, filie dans tes tangues romanes, hace observaciones interesantes relativas a expresiones correspondientes españolas y catalanas.
Respecto del cambio semántico de filia &gt; filie= puella, dice: cil peut
arriver a une femme non mariée, a une jeune filie, de répliquer vivement a la domestique: «¡ca!, hija mía, ¡qué ha de ser!• Es verdad que
la distancia entre ¡hija mla! y una hija= puella es grande. Se encuentra hija despojada de su sentido primitivo, sobre todo (¿o únicamente?) en exclamaciones. Servirán de testimonios para el uso, en el cual
parece que piensa T., sin poder atestarlo en el lenguaje escrito, los
ejemplos siguientes, sacados de Pereda, Ese. 11umt., V, 99: «¡Ay, qué
pie tan chiquitín! ¡Si le sacara un poco más! - ¡Hija, qué hombre!•
/Hd., V, 110: «Y, ¡ay de la infeliz a quien le toca uno!; ¡qué belenes,
hija!; primero con él, y después con su familia, que la persigue a una
como si una le hubiera ido a buscar.• En los dos casos la costurera
emplea hija no hablando con una muchacha, sino con un muchacho.
(c¡Hija, qué hombre!•) Es decir, !tija no sirve más que de mera interjección, salida probablemente del vocativo en frases como la citada
por el Sr. T. y otras, como se hallan a cada paso, por ejemplo, en Trueba, Cuentos populares, págs. 3 y sigs., donde una señora da carácter
familiar a la conversación con su vecina empleando continuamente
ltija, e hijo hablando con su marido. En el cuento citado de Pereda
la costurera apostrofa al muchacho con hijo: «No, hijo, no; pobre nad,
y no quiero ser señora a costa de tantos trabajos• (Pág. 110). El que
se empleen nombres de parentesco y de lndole parecida como interjecciones, es un fenómeno que se encuentra en todas partes (véase,
por ejemplo, \Vunderlich, Die deutsclu Umga11gssprache, 1894, pág. 47;
muy frecuente en los dialectos alemanes). Ya en Cervantes leemos:
cPues mande el señor huésped - dijo Sancho - asar una polla que
sea tierna. - ¿Polla? ¡Mi padre! - respondió el huésped• (Cldsicos
Castellanos, XXII, So). ,Pero, con todo eso, osaria afirmar y jurar que
estas visiones que po¡ aquí andan, que no son del todo católicas. ¿Católicas? ¡Mi padre! - respondió D. Quijote• (/húi., X, 212, donde
queda una nota explicativa). F. Canella Secades, Estudios asturianos,
pág. 266, cita ¡madre! especie de admiración ordinaria. No sería difícil sacar muchos más ejemplos del lenguaje hablado. Compárense además ¡hombre!: Tiu Xuan, pág. 6, «(Con voz pausada y cogiéndola la
barba con cariño.) ¡Home, dámila agora!•, correspondiente a los ejemplos citados por Spitzer, Aufsiilt.e zttr romanischen Syntax und Stilistik,
pág. 106 1 nota, y ¡amigo!, hablando el padre con su hija (Quintero, 11, 88:

NOTICIAS

323
'ÚCZÚ! Jezú! ;Zi ze esmaya uno' Ami
.
zeñorío• ).
....
go, ezo he~e er meterze en er
A los ejemplos catalanes apuntado
T
.
/Jergant, al cual Aguiló da los si nifica; po~ ·. añadiré algunos más:
-ger, foras ter; bergante tuno· . g
,, os s1gu1entes: 'mosso estransentido despectivo· en 'r,•e , JOV~, fai.fidn ; en Barcelona la palabra tiene
,
, norca sigo ca 'jov
.
11 •
.
ence 'Jo_va de quince anys
fins en vint' (Ginart). - B orde ás
generalmente en sentido despr! .' tquivu;._~te a x1cot (Aguiló); pero
de sis anys nin n "'n' (en l\'
c,a G•~o.- iet,jieta 'atlot petit menor
'
• "
,enorca rnart)
F.' -'·t
recent-nat i fins als dos O t
' ,(
·te/ "" cel "un infantó
res mesos en Menorca G' t)
Es
,
ne.'/, originariamente nombre d
.
, mar • fo,-.
'muchacho avispado' (
. e lpáJaro, llegando a tomar el sentido de
por eJemp o Rondaies mallo
.
VI
Tallgren, O. J., dedica en las
rqumes, l, 123).
toresdelaRFE
F v _
P gmasi55-i57unelogioalosredac.. n.ruger.

á.

NOTICIAS
Se ha celebrado en Madrid d 1 d . .
año, el décimo Curso de v
'. e 9 e Juho al 20 de agosto de este
.
acac,ones para ext ·
d Centro de Estudios Histórico b . 1 d: ra~¡eros, organizado por
.
s, ªJº a irecc1ón de D Ra ó M
nén d C2 P ida!. Todos los actos d 1 C
• m n e
cia de Estudiantes donde se hose d u~sol se celebraron en la ResidenLa inauguració~ se cele bró ei~¡: ada i:nª!ºr_parte_d~ los alumnos.
el secretario de los Cursos S s· 1 I' 9 e Juho, mtervm1endo en ella
de Lenguas modernas de '1asr.Eo a ,lnde,·Sel director de la enseñanza
scue as uperio . d N
l\fr. Lawrence A V''lk' .
. ,v' ms, e1 poeta D Eori u dies l\ e ueva York'
algunas de sus poeslas· el S l\f é d · . q e e lesa, quien leyó
•
r. en o ez P1dal
'd
sos, y en representación del señ
b
, pres, ente de los Curca, el rector de la Universidad d°; ds~~r~ario de Instrucción públiEI Curso, por lo que se refiere : c:nfer. Jo_sé R. Car~cido.
tas, etc., se desarrolló según el
eoci~s, excurs10oes, visi,·enido en las clases prácticas dprorgrama anunciado, habiendo ínter.
e .ectura Pronu · 'ó0 c
'
-ción Y Comercio además de 1
nnaci , onversa. .
•
as personas que en di b
indicaban, varios profesores auxiliares I
c_ o programa se
clases de diez alumnos cada
' os cuales tuvieron a su cargo
uno.
Se matricularon 123 alumnos.
.
• holandés, I suizo r belga • fra · l9 nortea'.11encanos, ,6 ingleses,
1
dentes en Norte-A:Uérica s'e
ocd.i~• canadiense Y 3 españoles resi.
conce croo 36 di ¡
d
.
y 32 certificados de asistencia. Don Joa uln O p ornas e suficiencia
Spani~b Bureau, del Institut of Intemati~nal E:ega,.encargado por el
-0rga01zó un grupo de estudia t
.
ucation de New York,
.
n es americanos que se trasladó a Espa-

:t

�NOTICIAS

ña para asistir a nuestros Cursos. Con el Sr. Ortega vinieron 19 alumnos. A su activa propaganda se debió también la venida de la mayor!a
de los alumnos americanos. l\Ir. Charles P. \Vagner, profesor de la Universidad de lfichigan, organizó asimismo un grupo de 18 personas. El
Centro de Estudios Históricos comunica su agradecimiento a todos
los alumnos y a estos dos profesores, que tanto han cooperado al éxito
del décimo Curso de vacaciones para extranjeros.
-En agosto del presente año falleció en Estocolmo D. Rafael :\Iitjana. Perteneda el Sr. l\1itjana al Cuerpo diplomático, habiendo ejercido
cargos de gran importancia en Rusia, Suecia, Turquía, Marruecos y
en otros países. Era, al tiempo de su muerte, ministro plenipotenciario de España en Suecia. Don Rafael l\litjana, disdpulo de D. Felipe Pedrell, era además actualmente el más notable historiador de la
música española. Compuso algunas obras musicales de teatro y para
orquesta; pero su principal labor consistió en trabajos de crítica e
historia musical, debiéndosele la Historia de la Música espaiiola, publicada en la Enciclopedia del Conservatorio de París, una de las obras
más importantes que sobre esta materia pueden consultarse.
He aquí una lista de sus principales trabajos: Yuan de la Encina,
1,i.ísico y poeta, I895; Ensayos de crítica musical; Discantes y contrapzmtos; En el J,fagreb-el-Aska (viaje a Marruecos); L'orientalisme musical
ti la musi&lt;¡ue arabe; Cancionero de Upsala, I909; El maestro .Rodrigue:::
de Ledesma, I909; Estudio sobre el arte musical contemporáneo en Espaúa; Lettres rie Prosper l,férimée a Estlbane::: Calderón, I9I0; Catalogue
critique et descrij&gt;tif des imprimls de musique des XVI et XVII siides
de la Bibliotkeque de I' Université d' Upsala, I9II; Claudia Jfonteverde y
IL'S orígenes de la dpera italiana, I9II; l,fo:;art y la psicología sentli11ental, I9I8; Francisco Soto de Langa; Don Fernando de las Infantas, teólogo y músico, 15I8; Estudios sobre algunos músicos españoles del siglo XVI, I9I8.
Publicó además numerosos artículos de crítica, historia y polémica
sobre Arte y Literatura en revistas espaiiolas y extranjeras. La muerte interrumpió sus trabajos en el momento en que su edad, su preparación y su entusiasmo prometían aún una abundante producción.
-Nuestro colaborador D. Alfonso Reyes desea hacer constar que
su participación en el tomito de Teatro de Lope de Vega, publicado
por la Editorial Saturnino Calleja (Biblioteca Calleja. Primera serie),
y que contiene el Peribdt1ez, La Estrella de Sevilla, El castigo sin venganza y La dama boba, se limitó exclusivamente a redactar el prólogo
y a elegir las piezas que deb!an figurar en el volumen. El cuidado de
los textos corrió a cargo de los empleados de dicha Casa editorial.

EVISTA DE FILOL
l&gt;URAlffa aL TDCSR 'l'llllOsfta na 19t1

Libro 1.

�GA1.LEGO Y BGR.t.~, A. - {ianivd, L~ctura dada en el Centro Artistico df'. Granada. Granada, 1921, 8.0 , 45 págs.
llicru.oo, J. E.-Cm/Ú,1 lírico. Pasquinada&lt;i y canciones. Fpigramas y corridos. Con

notas históricas y geográficas para la mejor comprensión0 del texto. (Contribución al
folklore venezolano.) -- Caracas, Tip. Americana. 1920, 8. , xxxv-244 págs.
MARca, JAU!ilE; -.Diccionari dt rim,. Editat eer A. Griera. -Barcelona, Institut
d'Estudis Catalans, 1921, 4-º1 133 págs., 10 ptas. (B,bliot~ca Filológica de l'lnstitut de la
Llengua Catalana, Vlll.)
Muu, M. P ..- O tnais an/.igo 11wrgado dt Portugal? O margado de Carvalho. Coimbra, Imp. da üniversidade, 1921, 8.º, 16 págs. (Academia das Sciencias de Lisboa.)
MD.EA, M. P. - Súmula his//wua da l,i.storia dlJ Direito porlugr,ás. - Coimbra, Im¡,. da
Universidade, 1921, 4.º, 23 págs.

1

11

L

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Pl'.llES DE Lnu A. C.-0 livro das adivinhas.-Porto, Tip. •Minerva,, 1921, Kº,
1
1o8 págs.
QUINTANA, MANUEL JosÉ. -El Cid and Guamá,i ti Bumo. With introduction,
no0
tes and vocabulary by J. Pla.-Oxford, at the Oarendon Pre-as, 1921, 8. , xxvm-116
páginas.
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des Americanistes de Paris.-: 1921, xm-103-uS.
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Rv1~ DE Co:uLI.A, J. -Par/anlffll dt ca.ta Mtrmtkri. Tra¡:tdia &lt;k Caldtta. Novelas.
Siglo xv. Publicadas con unos estudios literarios por S. Guinot. - Castellón, Hijos de
J. Armengot, 1921, 8. 0 , 185 págs. (Clásicos Valencianos.)
SÁINZ V RooJÚGUEZ, P. -La ~órd dt e Clarín•. - ~fadrid, Gráfica Ambos ~fondos,
1921, 4.º, 94 págs. (Discurso leído en la apertura de curso de la Universidad de Ovicdo.)
SA SXARTÍ, P. - Epitomt dt Gramd'"a castellana. - Barcelona, &amp;lit. Barcelonesa,
1921 1 8.º, 283 págs.
S.ua,ARTf, P. - Compmdio dt Gramática tastdlana. - Barcelona, Edit. Barcelonesa,
1914, 8.0 , 48o págs.
SANMAII.Ti, P. - Regla.t th Pro.rodia i Ortografía. Octava edición. -Barcelona, Sucesores de B. Canú, 1916, 8. 0 1 192 págs.
TUl.o,--roA, JUAN DE. -La ovt)_a ptrdida. Auto sacramental. Publíca\0 1 con una intro0
ducción, notas y glosario, D. A. García Boiza.-Salamanca, M. Pérez Criado, 1921, 8. ,
86 plgs.
TIRSO DE MoLINA, - Comedia del /Judatkr dt Sn,i/la y Convidado dt PUdra. Publi·
cada por A. Hamel.-Strasbourg, J. H. Ed. Heitz, (1921}, 16.':0, v-100 págs. (Bibliotheca
Románica, 272-27 3.)
VIADA v LLuce:, L. C. - De la limpitsa, jijt1.a y uplmdqr dt la Útlf:tlt" ,·astdla1ta m
d Di,·ciouaria tk la Rtal Acatk11Wl &amp;paiw/a.-Barcelona, Imp. •L:i Renaixensa•, 1921,
.¡.º, 95 págs. (Discurso leído en la Real Academia ile Buenas Letras de Barcelona.)
VICENTE, GIL, - Autq dt la sibila Ctuandra. Conforme a la eJici6n
&lt;le 1,6z. Con
0
prólogo y notas de A. Giráldez. -Madrid, Lib. de V. Suirez, 1921, 8. , 47 ptigS.
\'tRCILI MARó, Pvsu. - .Eb IV /li6r.-.1 dt lt.t (;ú,rgi.gur.r. Traducció en ,·ers per
Mn. LJ. Riber. -[Barcelona}, Imp. Elzeviriana, 4.0 , I 17 págs., 6 ptas. (Institut de la L\engua ( ataJana.)

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Las Antillas. -Habana, 1921, lll, 5-6; lV, 1-2.
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Ateneo. Vitoria, 1921. lX, 88.

. Atti e Memorie della R lc..-ade • Vi - .
bhcado &lt;"n_ !92 1.)
•
nua irgihaua. -Mantova, 1918-i 9 ia, XJ-XIIJ (PuLa ~as1hca Teresiana. _ Salaman 1 21
Rlbliografta Española
M I "d 1ca, 9 , VIII, 84-SS.
Boletín de la Acade~i~\"at n ¡ 9 2 !, XXI1 II-18.
Bole~n de la Academia Xa~~~:I
~.!!~~oria - Caraels, 1920, IV 1 ;.
:o:et!n de la Bibhoteca &lt;le Menéndez y Pet-Qsto (Ecuador), 1020; II 3_,
B0 e~n de la B1bhoteca Nacional del E&lt; dayo. - antander, 192 1, m1 .t..'
o1etin del Centro de Estudios A
. cua or. - Qmto, 1920, J 6-¡
Boletín de la Comisión de Monum~~~~~ª}fu~ ~e Sevilla,;--_Seviha, 1921, VIII 46-47
p 1ona, 1Q21, XII, .
neos YArt1sticos de ~avarra _'._ Pam ·
47
Boletm de la Comisión Provincial de M
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Bolle~n Histórico de Puerto Rico. - ,9onumV!ellnto¡
de Orenst&gt;. - 1921 \'J r 18
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Bo etm de la I tit 'ó L·
Boletín de la ¡{15 uc1 n t~r(" de Enseñanza. -Madrid 1
'
ledo, 192!), UI, !1-g.eal Academia de Bellas Artes yCiencias'H~:t~rf'~!~\d/f~i~fo.-ToBoletin de la Real Academia E ñ 1
Boletín de la Real Academi G~~a o a. - Madrid, 1921, Vlli ~S.
2
1921,'Xv1, 138-140.
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o eti!1 de la Sociedad Castellonense d e· 1 a n '1921, LX.."'{IX 1-4
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CXXVI, 1155-1100; CX.\:\'H, 1161-1 (6~
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Cu a ontemporánea -H'b
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••
Cultura Venezolana . ...:_
ana, 1921, XXVII, J04-to6.
Don _!:.ope de Sosa._ Jaén ~s;/~• IX, 24-26; X, 27.
Espana y América -M d !d
'
• 102-1o6.
Estudios Francisca:nos a
'19¡21, III, 14-18; IV, 19-21.
The F_reneb ~ uartely. .-Manchest~
arce ona 1921 1 XXVI.' i""·
XXV ll, 170-172.
v::,,
Germinal. uba 1921 I r-2
' 19 19, I, 1-4, r920, Il, 1-4: 1921 Ill 1-2
Glotta. - Gotting~n 19d1
Hespé r~s.
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Bull · d .
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- Pans,
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1
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·
H1Spania. -Paris 192i: IV '2 ' ·
. 1:fumanidades. Publicación de" la F
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.
.
~ª()mal ~e la Plata (Argentina). - 19~~11 1 de C1enc1a$ tJe la Educación. Universidad
Instituto._-Coimbra, 1921, LXVnÍ ~
~ter-Aménca.-Xew York 1921 V '2':,('
er Islam.- Hamburgo 19~1 xtl ' 2 .
Tbe Johns Hopkins Uni~ersity C ' ~- ·
. .
LMuésa.:--- \"iana do Castello, 191~~~~;r¡ñBsft1more, 1921, 1-4.
moires
de la Société
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• . ' de
' Paris
·
Modern
Lan
r
- Paris '
X
Th M
guageNotes.-Baltimore 1921 x::x:Xvr 6' 920,4 XH,+
e . odern Langua11e Review
C ' b. ,
' .
Modem Languag("s .:'...Lond · -1 am ndge, 1921 1 XVI, 3-4.
Modern Philology . Ch'
res, 921, Ill, 1.
Die Neueren Spra·;en ~ªf{' 1921, ~IX, J.
:\"eoph!lolog~~. -Amsterda~~~~~~o 1H:5sen, 1921, XXIX, 3-ó.
1
11
1 1, XXII, 5.
1 92
1
Le Nouveau Mcrcure Politique et L'tté .
44- 4?i :\..'XXIX, 148.
Nouvelle Revue d'1talie.-Rome 1~/~V\~gPans, 1921 1 Vlll, 3.
Nuestro Tiempo._ Madrid
• 11 • • •
L'Opi~ion. -Paris, 1921 1y 1~~• , 210; ill, 271-273.
45 · .
ff 'n '
Phoemx.
Zeitschrift
1921, VII, J.
ur eursche &amp;e1stesarbeit in Siidamerika - B e . 1 \
Publications of th Mod
·
u no:; ir{"s.
XXXVI
e
ern Language Association of America . -Ca mbn·ctge, 1921
La R' 2-3.
assegna.-Firenze, 1921, VI, 1. 2
•
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Razón y Fe. -Madrid t 1921 1 LXI
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~~~ft~~~. ~~cte~~!i~1~~ ~~~~-,~~~;s,

�•
Repertorio Americano ...-•San José de Co:i:ta Rica, 1921, II, 1 r.14, 1¡-18.
Revista Argentina de Cie:ncias Políticas.-- Buenos Aires, 1921, XXII, 129-130.
Revista Bimestre Cubana. - J [abana, 1921 1 XVI, 1-3.

Revista Calasancia.-Madri&lt;l, 1921, IX, 103-106.
\..a k,,-·vista Católica de S,mti~o de Chile. -Chile, 1921, XL. 47li; XLI, J77-4!4.
Revista Crítica Hispano-Amencana. -Madrid, 1919, V, 3-4.
Revista de Estadios \'3$COS. - San Sebastián, 1920, XI, 3-4.
Rev!5-ta de.'.ª Facu1ta1.de Letras y Ciencias. - Habana, 1921, XXXI, 1-.'.
Revista Lusitana. -Lisboa, 1919, XXII, 1-4.

1
1

Revista de Menorca.-Mahón, 1921, XVI,~Revista de la Sociedad de Estudios Almerienses. -Almeria, 1920, Xl, 2-ó.
Revista de la Sociedad JuriJice--Literaria. - Quito, 1920, XXIV, 82-85.

Revista de la Universidad. -Te¡ptdgalpa, 1921, XI, 3-4.
Revista de la {íniveri:;idad Nacional de Córdoba. -

Córdoba (Argentina), 1921,

VIIIRet1f.a da t:nh·ersidade de Coimhre.- 1918, \'II, 1-4.

1

Revue de l'Ensrignemcnt des Langues Vivantes.-Paris, 1921, XXXVIII, 7-11.
Revue Hispanique. - Paris, 1920, L, J 17-118. Tables des tomes 1-L (1894-1920).
Revue des Langucs Romane:¡. -Montpt"'llier, 1920, LX, 11-12.
Revue de Littérature Comparée. - Paris, 1g:u, I, 4.
Romania.-Paris, 1921, XLVII, 186-18¡.
The Romanic Rcvicw.-Lancaster, 1921, XII, 2.
El Siglo de las Misioncs. -Oña, 1921, vm, 92"94·
Verbum. Revista del Centro de Estudiantes de Filosofia y Letras. - Buen~ Aires,
1921, XV, 57.
WOChentliches Verzeichnis dei erschienenen und der vorbe-rcitetf'n Keuigkeite-n des
dc·utschen Buchhandeh;.-Leipr.ig, 1921, 26-..¡.3. Monatsrcgifür, 1921, VI-X.
The Yale Rcview. -New-Haven, 1921, XI, 1.
•
Zeitschrift des deutschen Wissenschaftlichen Vereins zurKultur- und Landeskunde
Argentiniens. --Buenos Aires, 1920, VI, 4-6.
Zeits1·hrift : ·ir romanische Philologie. - Halle, 1921, XLI, 3.

11

THE AMERICAN ASSOCI ATION
OF TEACHERS OF SPANISH
ASOCIACIÓN AMERICANA
DE ~IAESTROS DE ESPA]';OL
(ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRJCA)
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July-October, 1921.

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Pl"litical Plars of tbe Restoration. By ALLARD'YCE N1cou..
The Ilumanism of Frand!il Jeffrey. By MEaa1n Y. Jive;HES,
l.oan-words from English in Eighteenth-Century Frcnch, U. By PAUL llARBIER,
Thc Ethkal System of the 'Inft"mo'. By PtttLn&gt; H. W1CKSTE.ED.
Somc Spanish Conceptions of. Romanhcism. By E. ALUSON" PuRS,
Englrut Translations and Adaptations of Schiller's 'Robbers'. By L. A. W1LLOCGHli\',
M1scELLANEOUS NOTES

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Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinienh.18 socios de América y Europa. Se admite como socio a toda persona interesada. La cuota
anual es de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad ( Puh/ications of tlu
Modern Language Association of America) se envían trimestralmente gratis a
los socios; se venden a razón de un dólar por cada número suelto y tres dó)ares por tomo, compuesto de cuatro m1meros. En estas publicaciones aparecen artículos relacionados con las literaturas y las lenguas romances, y
con las filologías inglesa y germánica, que pueden interesar a los eruditos
espaifoles.
Diríjase toda la correspondencia al secretario de la Sociedad :

RsvlEWS

l.

MJ:NoR NOTJCES

Nsw P'IJ'BLICATIO!'-S
The annual subscription for four numbers (appearing in January, April,
July and October) is 25.r. net1 post free, yayable in advance; single num•
bers casting 7s. net. This subscription may be sent to any l&gt;ookseller, orto
Mr C. F. Clay, at the address given below.

Profesor WILLIAM OU1LD HOWARD,

39, Klrkland Street,
Estados Unidos de Norte-América.

Cambrldce. Mua.

1

CAMBRlt&gt;GE UNlVBRSJTY PRESS, FB'ITER LANK, LONDON1 E.C.4
Jli~TA PARA AMPLIA.CIÓ~ OR BSTDDIOS
L1eu1a1&amp;

H. DIDIER, 4 BT 6, Rux DB LA

SoaeONNB,

PARIS

INSTITUTO-ESCUELA DE SEGUNDA E:-r::,EÑA:.ZA

38" Anote.

REVUE DE L'ENSElGNEMENTDES LANGUES VIV ANTES

LECTURAS
Slt HAN

PUBLICADO

DOS .ANTOl.OGÍAS

FONDATEUJl:

A. WOLFROMM

11

1

1

Pro!HM:11r de Lan¡ue et Littériilure sllemande
a l'Unlvenlté de Toulouse.

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TEATRO

DTRECTJi.tlRS:

H. LOISEAU

0.-H. CAMERLYNCK
Proíeueur sgrégé d' Anglais
au Lycée Saint-1,ouil et l J•Jl:cole Colouialé,

BlbUographle, Revae des pérlodlques fran~I• et étran¡ers,
Chroniques univen:ltaires, Nouvelles de partout.

PRÉPARATI0:-1 AUX CONCOURS &amp; EXA11ENS
COURS ET CONFÍRENCES, UNIVKRSITÉS 1 GUIDB INTKRNATIONAI.B,
1
PltbARArJON PAR CORRESPONDANCB ACX CERTlFJCATS D APTITUDRS

11.1.VUB DBS

SECONDAIRB BT PRDUtRE

1:Allemand, Anglais, Italien, Espagnol.'
SUJETS DONNiS DANS LKS PKJNCJPAUX EXAMB1',S

UN AN: France, 18 lr.-Étranger, 20 lr.-Prh: du numéro, 2 Ir.
LH abonnemenll 1ont d'un an et psrtent du ,•• janvler.

t• RE\'UE parait le l"' de chsque JDois, ucepté en 1eptembre,

Ho,writ: d'un, sotucription du Mini.riere de l'lnstruciion Publique.
Un numéro spécimen est enVoyé franco sur demande.

SlGLOS XIX Y XX

SEUCCJÓN_DI

P. HEI\'lÚQUEZ UREÑA

Contiene trozos de Moratín, Bre•
tón 1 Duque de Ri vas, García Gutié•
rrez, Hartzenbusch 1 Zorrilla, Gómez
de Avellaneda, Tamayo y Baus, López de Ayala1 Echegaray, Galdós, Be•
navente, Quintero, Valle•lnclán y
Florencia Sá.nchez.
Un vol. en 8.0 de

102

Una peseta.

págs.

SELECCIÓN DE

ALFONSO REYES

Contiene trozos de Quintana, Estébanez Calderón, Mesonero, Larra,
Donoso Cortés, Alberdi, Sarmiento,
Arenal1 Pi y Margall, \'alera, Castelar,
Montalvo, Hostos, Costa, Giner de los
Rtos, Sierra, Varona, Pardo Bazán,
Alas, Caja\, Martí, Menéndez Pelayo,
1\1aragall, Unamuno, Ganivet, Rodó
y Azorin.
Un vol. en 8. 0 de

132

Una peseta.

págs.

I,

�REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA

MOZÁRABES

Tomo VIII.

OCTUBRE·DICIEIBRE 1921

Cuaderno 4.

ARTE ESPAjOL DE LOS SIGLOS IX A XI

0

roa

UNOS ARANCELES DE ADUANAS
DEL SIGLO XIII

M. GÓMEZ MORENO

1

de esta obra un completo estudio de los inftu-

II

• es de fodo orden recibidos de la España arabi~ influjos que favorecieron el desarrollo de los Estados

os en los primeros siglos de la Reconquista; comde asimismo monografias históricas, descriptivas y

de unas veinte iglesias y restos de otras, represendel miarno estado social, predominantemente del
e León; analízanse las manifestaciones externas del
~;,ai111n

cristiano español en este periodo, y se hace una mi-

»ldaea descripción de los objetos conservados de carác•dional: códices, inscripciones, marfiles, orfelitfe.
rfa, bronces, tejidos, etc.

en 4.º: un vol. de texto con xx1v-407 págs., 219 figs.

y un mapa, y

otro vol. con 151 láms.

CABE&lt;;ADA (pág. 13 .) _ Las h
.
Tante la Edad ?iied' .' . H b"
u~o. ricamente labradas du,
ia. « a ie rec1b1do este Pe F ,
-del obispo ce mrs et de p
S,
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de palafres labradas co
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a as et to o su guarnimiento
-et del dorar DCLXIV mrs a (aL~bon ~v1, mrs. del pegar del marfil
'
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nuscrito cit. fo! 186 r) Ot , d
e .Ja11c110 IV, ma.
'
·
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or e reno todo dorado
rnen as e con su petral
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d oradas, ciento e sesenta m
. II
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rs.• ortes de Toro 1369 d'
cit., , 178). « Un freno co n su mueso mular
'
· ' e ic.
vnas cabe&lt;;;adas de ch
' con sus riendas e
,
apas encaxadas esmalt d
ronadas con su flocadura prieta O~
a as vnas yes co...
ras cabe&lt;;;adas de chapas
llanas esmaltadas a papa
.
gayos con su flocadura . t
b
pne a, guarnec1das en cuero tenado V
l
d
... nas ca e&lt;;;adas de mu]
. as a eses&gt; {fllvent. de 1434 Arel! C.
-r
as, esma ta,
· at. J. o!., z-4-1-4, fols. 11 v
1

Proclo: 50 ptaa.

Véanse págs. ,-29 de este volumen.
Towo VIII.

23

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>REVISTA
DE

FUNDADA

EN

1883

actualmente esta Sociedad 'de unos mil quinientos socios de Am~pa. Se admite como socio a toda persona interesa~a. _La cuota
de tres dólares. Las publicaciones de 1~ Sociedad { Pul&gt;li&amp;altons oJ_ IM
uage .A.ssociaHlm o/ Amerita) se envfan trimestralmente gratis a
d a razón de un dólar por cada número suelto y tres dóse ven
en
.
E n estas
publicaciones apaomo
compuesto
de cuatro numeros.
.
o~ relacionados con las literaturas y las lengua,s romane~, y
ogfas ínglcsa y germánica, que pueden interesar a los eruditos
e toda Ía correspondencia al secretario de la Sociedad_:

FILOLOGIA ESPANOLA
Tomo VIII.

ABRIL-JUNIO 1921

Cuaderno 2. º

CRISTÓBAL DE LLERENA YLOS ORÍGENES
DEL TEATRO EN LA AMÉRICA ESPAÑOLA

WIWAM OUILD HOWARD,
31,KlrkludStnet,
Cambridge, Man.

UN ENTRE~IÉS SATÍRICO, DE AUTOR HISPANOAMERICANO
DEL SIGLO XVI, REPRESENTADO EN LA CATEDRAL DE SANTO
O0~IINGO. -

NOTICIAS INÉDITAS DEL AUTOR. -

TEXTO

JUNTA Po\RA 4MPLIACIÓN DB BSTODIOS

TESTIMONIADO DEL ENTREMÉS.

INSTITUTO-ESCUELA DE SEGUNDA ENSEÑANZA

LECTURAS
SB HAii PUBLICADO DOS AMTOLOGfAs:

ENSAYOS
SIGLOS XIX Y XJ.

Sl'.LltCOÓN DE

ene trozos de Moratln, Breque de Rivai¡, García GutiéHartzenbusch, Zorrilla, Gómez
vellaneda, Tamayo y Baus, Lóe Ayala, Echegaray, Galdós, Beote, Quinteró, Valle-Inclán Y
codo Sáqchez.
Un vol. en S.º de

102

Una peseta.

págs.

ALFONSO REYES

Contiene trozos de Quintana, Estébanez Calderón, Mes&lt;?nero, 1:,arra,
Donoso Cortés, Alberd1, Sarm1ento,

Arenal, Pi y Margall. Valera, Caatelar,
Montalvo, Hostos, Costa, Giner de los
Rlos, Sierra, Varona, Pardo Bazán,
Alas, Cajal, Martí, Menén~ez Pelayo,
Maragall, Unamuno, Gamvet, Rodó
y Azorfn.
Un vol. en S. 0 de 1 32 págs.

· Una peeeta.

De Cristóbal de Llerena no hay que buscar noticia alguna
entre las publicadas por los investigadores de nuestras antigüedades literarias. Nada dicen de él las historias de los orígenes del teatro español, ni registran obra suya, impresa o
manuscrita, los catálogos y bibliografías de autos, coloquios,
entremeses, loas y demás formas iniciales del espectáculo escénico. Tampoco mencionan a Llerena los especialistas de la
literatura hispanoamericana, ni siquiera los que han tratado
de ella refiriéndose particularmente a la isla Española, donde
nació a mediados del siglo xvr y escribía en I 588. Por Jo
tanto, pueden estimarse como hallazgo los datos referentes a
su vida, al proceso de que fué objeto y al entremés inédito
que vamos a transcribir.
Ningún retrato de época con más carácter y ambiente que
el que hace el arzobispo de Santo Domingo D. Alonso López
ToMoVIII.

9

�122

FRA NCISCO A, DE I CAZA

de Ávila cuando, en carta que dirige al rey D. Felipe II el
16 de julio de I 588, cuenta Jo que sigue:
«Aquí teníamos un clérigo y canónigo de esta igle~ia llamado Cristóbal de Llerena, hombre de rara habilidad, porque
sin maestros Jo ha sido de sí mismo, y llegado a saber tanto
latín que pudiera ser catedrático de Prima en Salamanca, y
tanta música que pudiera ser maestro de capilla en Toledo, y
tan diestro en negocios de cuentas que pudiera servir a V.M.
de su contador. Y por estas buenas partes le amaba tanto el
pueblo que han mostrado mucho sentimiento de lo que con
él se ha hecho. Entre otras gracias es ingenioso en poesía y
compone comedias con que suele solemnizar las fiestas y regocijar el pueblo, como lo hizo el día del Corpus Christi y su
• octava; y parece que, en una comedia que se representó el día
de la octava introdujo un entremés, y en él un monstruo que
pone Horatio; en la interpretación dél, parece que tocó algunas cosas acerca del mal reparo que tiene esta ciudad par_a
defenderse de los enemigos. Sintiéronse tanto los oidores, que
a los 8 del presente le embarcaron para el río de la Hacha,
llevándolo los alguaciles como a un pícaro, y sin darle lugar
a que hiciese alguna prevención ni llevarse lo necesario para
el viaje. El pueblo le llora porque pierde el maestro de sus
hijos; la iglesia lo siente porque sin él no hay música ni quien
toque el órgano; tenía todas las cuentas y razón de los diezmos y capellanías; hacía todos estos oficios casi de balde; no
se hallará quien los haga por mucho dinero.
»El entremés viene adjunto a esta carta copiado y comprobado por los estudiantes que lo representaron, y no tiene
otra culpa, pues si dicen que otra vez hizo otro tanto y lo quisieron embarcar, no hay memoria de ello, pues fué ha muchos
años y no se hallan los entremeses, y lo que de palabra dicen
es más bien cosa meritoria, y aunque en su mocedad tuvo
flaquezas, ha muchos años que está enmendado y es de mucha
virtud. Al día siguiente de embarcado declaró el maestrescuela y provisor por excomulgados a los alguaciles que. le
prendieron, y los oidores le llamaron, y sin estar en su tribunal, sino sentados para oír misa, le trataron muy mal de

CRISTÓBAL DE LLRRENA Y EL TEATRO EN LA AMÉRICA ESPAÑOLA

123

palabra, de lo cual salió tan afligido el provisor que ha presentado la renuncia de la maestrescolía y provisorato, y es
homqre de mucha virtud y letras.
»Por real cédula está mandado que cuando algún clérigo
o fraile fuere escandaloso, avisen a su prelado que le castigue,
y si no lo hace lo embarquen; pero esto no se guarda, sino
que los oidores Jo embarcan desde luego, y suplica a S.M. lo
mande remediar 1 . »
Para completar las noticias del arzobispo, busqué otros
informes en 'los mismos expedientes donde la casualidad
-siguiendo el rastro de las primeras obras de arte llevadas
a América por Ovando-me proporcionó los que he copiado,
y hallé que en I 576, doce años antes de la carta inserta, Je
recomendaba la Mitra a la Corona para la prebenda que disfrutaba en 88; diciendo que era Llerena natural de la Isla,
capellán mayor del Hospicio de San Nicolás, de edad de más
de ti:einta años, «muy buen latino, músico de tecla y voz, virtuoso y hombre de bien» 2 •
Según ese testimonio, queda en claro su nacimiento hacia
I 550, y que tenía cuarenta y tantos años cuando compuso e
hizo representar el entremés que tanto indignó a los de la
Audiencia. Queda también en claro ser persona diferente de
otro Cristóbal de Llerena, natural de Jamaica, que en I 563
pedía en España se le diera permiso para volver a Indias,
donde tenía mujer e hijos - uno de éstos, verosímilmente es
el Llerena que nos ocupa - . Los papeles de este antecedente tienen otra procedencia s.
1

Si mancas. -Eclesiástico. - Audiencia de Santo Domingo. -Cartas de los arzobispos de la Española.-, 588.-Est. 54. -Caj. 1.-Leg. .
2 D'
, textualmente, el documento: «Relación para ymbiar 9a
ice as1,
su m~g. ~el Rey don phelipe Nro. Señor de las preuendas y veneficios
eclesiásticos que,ay en esta ysla española, y de las personas que las.
tienen o las pretenden o pueden pretender. Xual. de Llerena es nat~ral desta ysla, es al presente cappellán mayor de un ospital desta
ciudad de sancto domingo, que se dize san niculás, es de hedad de más
de treinta años.' es muy buen latino, músico de tecla y voz, virtuoso
y hombre de bien.• (Simancas, Loe. cit.)
3
El documento dice textualmente lo que sigue: « 1563. _ Autos.

�124

FRANCISCO A. DE !CAZA

El asunto de Llerena y su entremés interesa a la Historia
y a la Literatura. No sólo nos dice, documentalmente, qué espectáculos escénicos hubo en la Española en la segunda mitad
del siglo xv1, y quiénes los componían y representaban y
dónde, sino que es un ejemplo más de la lucha sin tregua que
la Iglesia y la autoridad civil tuvieron siempre en HispanoAmérica, hasta en el recinto mismo de los templos. El entremés hace pareja con el representado en la catedral de Méjico
en 1 576 atacando en presencia del virrey las disposiciones
de gobierno que aquél acababa de dar. En esa ocasión, el
autor o los autores no fueron habidos, ni dieron resultado
alguno las persecuciones que se hicieron a ese respecto. Lo
que no impidió que el arzobispo D. Pedro Moya de Contreras defendiera embozadamente la sátira ante el rey del modo
que referí y.comenté en otra ocasión 1 .
Leyendo entre líneas la carta de D. Alonso López de Ávila, se viene en cuenta de que Cristóbal de Llerena fué un autor
algo más complicado que los sencillos y candorosos Hernán
González de Eslava y Juan Pérez Ramírez, iniciadores del teatro en Méjico. El propio señor arzobispo declara que Llerena
en su mocedad tuvo flaquezas, aunque estaba enmendado

del fiscal con Cristóbal de Llerena, vecino de Jamaica, sobre concesión de licencia para pasar a Indias. - 51-6-13/11. - Núm. 4.-R.º 2 . Consejo. Año de r5ó3.-Christóval de Llerena, vecino de la Jamaica,
con el Señor Fiscal sobre que pide se le haga merced de darle licencia para volberse con su muger e hijos a las Indias. - Secretario, Luyando. -Suplica se le dé licencia para voluer con su muger y casa,
pues tiene dadas fianzas.-Muy poderoso Señor: Xpoual. de llerena,
v.º de la ysla de xamayca en St.º domingo, dize qué! bino a negocios
del almirante de las yndias y suyos y dexó en aquella ysla a su muger
y hijos y casa, y agora queriéndose bolber se le a puesto cierto ynpedimento por dezir que abía ydo aportar a lisboa... -Juan de la peña
(rubricado).-Xpoual. de llerena. Fuéle preguntado cómo se llama Y
de dónde es vecino; dixo que se llama Xpual. de llerena Y que es vezino de la ysla de Jamayca y en ella tiene su muger y hijos Y en la
dicha ysla es nacido y criado y en ella tiene su casa y viuienda, como
dicho tiene.•
t Boletín de la Real Academia Esjañota, 1915, II, 57-76.

CRISTÓBAL DB LLBRBNA Y EL TEATRO EN LA AMÉRICA ESPAÑOLA

125

en I 588. Resulta evidente que había cultivado la sátira polí-

tica y que se le amonestó. Que no hubiera memoria o testimonio de ello, como dice el arzobispo, «porque fué muchos
años antes», y que «no se hallaran los entremeses», y hasta
que tuviera razón en lo que decía, y que lo conservado de
palabra fuese «cosa más bien meritoria», como asegura asimismo el arzobispo, no implica que no los hubiera escrito
y fuera reincidente.
El entremés que remitió D. Alonso López de Ávila con
su carta dice así:
- ¿Qué es esto, Cordellate?; ¿cómo venís tan trocado?; ¿qué súbita
mudanza es ésta?; ¿tan fácilmente mudáis la profesión?; ¿ayer melena
y hoy chinchorro?; ¿qué jedgonza es ésta?
Cordellate. -No sé; preguntadlo al maese del argadijo, que me ha
medido este hocico a pulgares, diciéndome: No más bobo, no más
bobo; caña de pescar y anzuelo, pesia tal. Y ansí, por miedo de la
pena, salgo cual veis a echar un lance.
Gr. - No me parece mal, echa para todos, quizá por ahí soldaremos la borrumbada.
Cord. - No pica, juro a Dios, no quiere picar.
Gr.-Pues si no pica, no vale nada la salsa. Créeme, vos y yo; sal,
estudio, y \'eréis cuán bien pica allá.
.
Cord. - Así lo pretendo hacer, aunque agora está cerrada la pesquería hasta Sant Lucas, que son las aguas.
Gr. - ¿Pues qué pretendéis hacer en el entretanto?
Bo. 1 - Llegarme a hayna, que no faltará lance.
Gr. -Otra pesquería de más provecho os revelaría yo, si me tuviésedes secreto.
Bo -¿Y es?
Gr. - Que llevéis un talegón de estos cuartos para trocar tostones, que se venden allá a cuatro reales conforme a la Cédula, y acá
valen a ocho. ,Qué mejor pesquería queréis?
Bo. - Bien decís; así lo haré.
Gr. - Sabéis que he notado que en todo Yenfs diferenciado no
sólo en la profesión, mas también en dispo,ición corporal: ¿qué se hizo
la barriga y el preñado)
Bo. - ¿Qué se hizo?: p,1rióse.

1

Desde esta réplica la copia llama Bobo al que antes ha llamado
Cordellate.

�CRISTÓBAL DB LLEilBNA y BL TEATRO EN LA. uul.RICA ESPAÑOLA

126

127

FRANCISCO A, DB ICAZA

Gr. - Y ¿qué paristes?, ¿algún monstruo?; porque de tal tronco no
se espera otra cosa.
Bo. - Si mostro debió de ser, yo os prometo que es de tal manera
el parido que ha llamado la justicia los zahoríes del lugar para que
digan lo que es, que no hay quien lo conozca. Veislo aquí (lo sacan a
la plaza). Vade retro, mal engendro, que aunque te par! no te puedo ver.
Alcalde. - Sacad esa pantasma fuera, señores arlolos, que cierto
es cosa espantosa.
Ale. 2. • - Señor alcalde, este mostruo ha nacido en tiempo y coyuntura de mucha consideración; porque tenemos mucha sospecha de
enemigos, y hanse visto no sé qué faroles y fuegos, y en semejantes
tiempos permite Dios estos portentos y prodigios para aviso de los
h~mbres, y pues están aquí los ar!olos, inquiramos lo que pronostica
este mostruo.
Ale. - Paréceme buen consejo ése. Ea, señor Delio Nadador, y
vos, Carpatio Proteo, estos señores os suplican que tornéis esta provincia sobre vuestros hombros, y por el conocimiento de vuestra arte
nos prevengáis lo que debemos hacer.
lJel. - Tome la mano primero, pues está presente, Clargio Callas,
cuya destreza tiene en el orbe todo fama, y visto su agüero, daremos
los dos nuestro parecer después.
Cla.-Yo dó la mano en eso a Edipo, intérprete famoso de monstruos; él diga lo que le parece primeramente.
Edi. - No quiero andar en comedimientos, sino hacer lo que se
manda, que yo desaté el animal de la esfinge diciendo ser slmbolo del
hombre, y éste digo que es simbolo evidente de la mujer y sus propiedades; para lo cual es menester considerar que este monstruo tiene
el rostro redondo de hembra, el pescuezo de caballo, el cuerpo dt
pluma, la cola de peje; la propiedad de los cuales animales se encierra
en la mujer, como lo declara este tetrástico, que servirá de interpretación:
Es la mejor mujer instable bola.
La más discreta es bestia torpe insana;
aquella que es más grave, es más li,•iana,
y al fin toda mujer nace con cola.

lJel.-No consiento tanto vituperio en las mujeres, ni que se tuerza
la hermana interpretación de este monstruo a las calidades falsas que
dice Edipo de ellas.
Edi.-Pues deci vos lo que entendéis, que yo no alcanzo otra cosa.
lJe/.-Estas cuatro formas comprendidas en un cuerpo son símbolo
de cuatro elementos en una naturaleza encerrados; porque el pece
simboliza el agua; la pluma, el aire; la bestia, la tierra; la mujer, el fue-

go; y en comprobación de esto dijo O vidio: las aguas habitan los peces; las aves, el aire; las bestias, la tierra, y la mujer llamó Terencio
fuego cuando dijo a Fedria: Llégate a ese fuego y no sólo te calentarás,
mas te quemarás.
Proteo.-No admito tan simples y peregrinas interpretaciones, que,
pues este monstruo nació en esta ciudad, no hay que divertir a otra
cosa su significación, sino a cosas de ella, y así entiendo que se debe
entender por esta figura nuestra república, la cual la hacen mons•
truosa cuatro cosas: primeramente, mujeres descompuestas, cuyas
galas, apetitos y licencias van fuera de todo orden natural, y la otra,
caballos de cabeza.
Del. - ¿Qué entendéis caballos de cabeza?
Prot.-Como hay toros de cabeza, hay también caballos de cabeza
y caballos de ingle; de estos postreros no se trata agora; sólo digo
caballo de cabeza, porque a este monstruo le nace de la cabeza el
caballo; la tercera cosa es plumas de escribanos, letrados y teólogos.
Ale. - Declaraos en eso, Proteo, que estoy sentido algún tanto.
Prof. - ¿Que me miráis de puoterla? Este negocio basta se sienta,
no se diga.
Ale. I.° - ¿Qué significa el pescado?
Prot. - Maestres y capitanes de naos, cuya disolución en fletes y
cargas son más que monstruosas, pues habéis de responder a lo que
os piden o perder la hacienda.
Ale. 2.•-Eche agora el sello y remate el doct!simo Chalcas, porque
se acabe esta inquisición de todo punto.
Cale/,. (sic). - Yo siempre he sido consultado en contingentes bélicos; y siempre han tenido mis presagios sucesos correspondientes
a mis agüeros. Considerando el nacwniento de este monstruo alcé la
figura y socorrióme en el ascendente de Marte el signo de Piscis: por
lo cual pronostico guerra y navlos, y por las figuras del monstruo, las
prevenciones que debemos tener, porque mujer, caballo y plumas y
pece quiere decir que las mujeres se pongan en cobro y se aparejen
los caballos para huir, y alas para volar, y naos para navegar, que
podrá todo ser menester.
Ale. - A nada deso tenemos miedo, buen caballero; nos tenemos
en el rlo galeras bien reforzadas de gente y municiones, un cubo de
matadero que vale un peso de plata; caminos cerrados que no los
abrirá un botón de cirujano; deso bien podemos dormir a sueño
suelto.
Ak. 2.° - Con todo eso, me parece que reparemos bien en este
monstruo.
Ale. - ¿Qué hay que reparar en un parto de un simple?
Ale. 2!-1\Iuchas veces simples y borrachos paren cosas dignas de
consideración, y si a vuesa merced le parece entremos en cabildo y

�128

FRANCISCO A, DB ICAZA

hagamos un acuerdo de todo lo dicho, de suerte que resulte algo de
utilidad común.
Ale. I.°- No se acuerde agora vuesa merced de comunidades, que
es cosa prolija: éntrense, señores aríolos, que a el otro cabildo se verá
y acordará bien sobre este negocio 1•

El entremés copiado corrobora literariamente los informes
que daba a Felipe II el arzobispo de Santo Domingo, bien
ajeno de que su intercesión, redimiera o no del destierro al
canónigo poeta, le salvaba del olvido.

1
La versión de O. Fernando Belmonte, incluída en su colección
manuscrita de documentos y apuntes-único texto del entremés compulsable, hoy en el Archivo de Indias, coµ las copias de otra procedencia, pues el entremés no aparece )'ª entre las demás piezas del
legajo-, iba seguido del siguiente testimonio:
cEn la ciudad de Santo Domin~Ollle la ysla española, en nuebe días
del mes de jullio de mili e quinientos y ochenta y ocho años, el doctor
don alonso lópez de áuila, aq;obispo desta dicha ciudad de sarito do•
mingo, y obispo de la concepsión de la uega, del consejo de su magcs•
tad, en presencia de mí, luis del moral, notario apostólico y su secre•
tario, su señoría mandó parecer ante sí a lucas de robles, y a diego
sánchez, y a juan gerónimo, y a diego gonzález, y a gaspar de salasar,
estudiantes, de los quales y de cada uno dellos fué receuido juramen•
to en forma deuida de derecho y, auiendo jurado según dicho es, su
señoría mandó q.ue se les leyese el enttremés atrás contenido, y, auiéndosele Jeydo, dixeron que sauen que es el propio que se representó
la otaua de corpus en la yglesia cathedral desta ciudad, este presente
año; y que ellos lo representaron, y que no se dixo más ni menos de
lo que aquí está escripto; y que sólo se dijo más donde dize que se
fuese a bayoa con una talega de quartos a trocar tostones que se ben•
dían allá a quattro reales, conforme a la cédula, y acá balen a ocho;
que no lo dijesen a nadie, sino sólo al aq;obispo; y que éste es el original, y que conocen la letra, que es del canónigo xpóval. de llerena,
catedrático del colegio desta ciudad, el qua! está escrito en ttres planas de papel. Y todos lo firmaron de sus nombres: gaspar de sala1,ar,
diego gon1,ales, diego sánchez, juan gerónimo, lucas de robles, ante mí
luis del moral, notario apostólico. Este treslado es fielmente sacado
del original, el qua! saqué yo.» El escribano Moral da testimonio de
ello y lo legalizan otros dos notarios. (Simancas. - Eclesiástico. Audiencia de Santo Domingo. - Cartas de los arzobispos de la Espa• ·
ñola.-1588.-Est. 54.-Caj. 1 . - Leg. 9.)

CRISTÓBAL DB LLBRBNA Y BL TBATRO EN LA AMÉRICA ESPAÑOLA

129

Llerena, según los antecedentes insertos, era de cuna
humilde y fué «maestro de sí mismo»; humanista autodidacta,
sólo por su propio esfuerzo se libró de la ignorancia a que,
más que nunca y en ninguna parte, le condenaba en el medio
aquel su origen plebeyo. La doble naturaleza de culto y popular está evidente en el entremés. No es obra erudita a la
manera de las que, ya en lenguas clásicas, ya traducidas a las
vulgares, se representaban por estudiantes en las aulas universitarias o en las catedrales, y eran a modo de glosa de algunas escenas sueltas de los autores cómicos latinos o de sus
modelos griegos. No es tampoco una pieza directamente popular. Participa de ambas condiciones, y de ahí su originalidad entre los de su estirpe y su tiempo. Sírvele la figura del
monstruo ~escrito en la epístola horaciana de pretexto para
su trama; pero acomoda asunto y motivos al comento de la
actualidad viva de entonces, y alivia la pedantería erudita del
diálogo, la irónica socarronería de la réplica popular. Más que
a las obras españolas recuerda a las primitivas italianas, por
ejemplo, a las de Venecia, sobre todo a las dialectales, sin la
licencia o libertinaje que en aquéllas abundan.
El ejercicio de la sátira tuvo siempre graves inconvenientes y hasta peligros. Al arzobispo le parece, o dice parecerle, muy inocente el juego de quejas, censuras y burlas del
satírico prebendado; pero es lo cierto que no son todas de
igual clase y categoría. La superficial y repetida mención de
la liviandad y descoco femeninos, y del temor a la pluma
de escribanos y letrados, fueron de antiguo lugar c~mún de
la sátira: inofensivas por lo repetidas e indeterminadas, de seguro no habrían provocado los duros castigos de la Audiencia; en cambio, cuanto más venales, desaprensivos y desidiosos fuesen los oidores, menos dispuestos estarían a oír en la
más solemne fiesta de la Iglesia, y entre la pompa del culto,
la pública requisitoria burlesca de su venalidad y de su incuria.
Especuladores desenfrenados de las naos de flete y carga,
· y acaparadores y cam~istas de cuartos y tostones con arbitrario premio, sin cuidarse de las cédulas que pretendieron

�130

FRANCISCO A. DE !CAZA

atajar sus demasías, dificultaban y hacían aún más mezquina
la vida popular de la Isla, y el constante temor de sorpresas
y desembarcos piráticos entristecía y sobresaltaba a todos,
&lt;lesvalidos y poderosos. Piraterías interiores y extranjeras:
piraterías de mar y de tierra que el atrevido canónigo insinuaba o ponía de relieve. Era más fácil quitar a Llerena de
en medio deportándolo, que buscar solución inmediata a los
males presentes o prevención de los venideros. El pueblo se_guiría sin amparo, las costas desguarnecidas y los oidores,
como los alcaldes del entremés, dejarían el acuerdo para el
-0tro cabildo.
FRANCISCO

A.

CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO
DEL TEATRO DE LOPE DE VEGA
l. -

DE lcAZA.

La fuente de «Los Tallos de Meneses•.

La primera parte de esta bilogía se basa, como es- sabido,
en una leyenda genealógica 1 . Menéndez Pelayo estudió muy
someramente sus fuentes 2• En resumen, el argumento de la
primera comedia se reduce a lo siguiente: Una infanta de León
huye de su palacio con un escudero de su padre; el escudero
la abandona y la escarnece. La infanta se refugia en la casa
de un labrador rico, montañés, al que sirve de criada y con el
que a la postre se casa. Un día el rey, perdido, yendo de caza
por aquella serranía, llega a la morada del labrador; la hija es
reconocida por una sortija que dejó caer en la comida del rey;
éste la perdona y colma de mercedes a su marido.
La historia, harto inocente, tiene todo el carácter de conseja popular; algún genealogista la acomodó a las exigencias
de su nobiliario, atribuyéndola a una familia determinada a
la que deseaba halagar. Menéndez Pelayo, en el estudio citado
arriba, confesaba que sus esfuerzos para hallar el libro de lina-

1

Publicada por primera vez en 1635, en la Veintiuna parte verdadera de Lope; de la segunda comedia sólo hay sueltas, coa el título de
Valor, fortuna y lealtad de los Te/los de Afeneses. Véase la Bibliografía
de H. A. RBNNERT y A. CASTRO, Vida de Lope de Vega, pág. 520. RssTORI, ZRP!t, 1902, XX:CV, 499, da las variantes de una suelta de la Biblioteca de Parma.
2
Obras de Lope de Vega, edic. Acad., VII, CLV·CLx,cvu.

�132

JOSf

F.

CON'TRIBUCIÓN

MONTESINOS

1
cEl fondo del cuento es una leyenda genealógica que de seguro
estará consignada en algún libro de linajes aunque la hemos buscado
inútilmente entre los más antiguos, como el llamado del conde don
Pedro)... &gt; (Pág. CLVt.)
2 cGracia Dei, rey de armas, escriuió en redondillas de muchos
linages, que aunque en algunas acertó, en las más se uió lo poco que
sabia.&gt; (ARGOTE DE Mo1 rnA, Nobleza del Andalvzr'a, Sevilla, por Fernando Díaz, 1588, prólogo, hoja tercera, sin foliar, r .)
e Pedro Gerónimo de Aponte ha poco que murió y dexó escrito
3
de muchos linages... con mejores fundamentos y más averiguación que
nadie hasta ahora en España lo ha hecho, porque vió muchos y muy
buenos privilegios y escrituras, y se supo aprovechar dellas con buen
juicio para su obra. Assí se tiene aquélla por la mejor escritura deste
género entre todos los que con razón pueden juzgar en esto.• (AMBRO·
s10 DB MORALES, Discurso del linaje de Santo Domi11go, ap. J. L. CoRTts,
BibliQt/zeca, s. n.) Sin embargo, ARGOTB, Ob. cit., en el mismo lugar que
arriba formula sobre Aponte un juicio totalmente adverso.

ESTUDIO DEL TBATRO DE LOPB DE VEGA

1 33

parece y dar contento y metrificar, lisongeando a unos y a

1

jes de que saliera la leyenda habían sido infructuosos • Ésta.
sin embargo, es vulgarísima, y apenas hay nobiliario donde el
cuento de la sortija oculta en la tortilla de huevos o c malai.ada» no conste. El objeto de esta nota es indicar la más antigua de estas versiones nobiliarias y algunas dudas respecto a
la utilización por Lope de la que hasta hoy se tiene por su
fuente directa.
La invención del cuento en cuestión ha sido atribuída a
Pedro de Gracia Dei, rey de armas y coplero del tiempo de
los Reyes Católicos. Gracia Dei tuvo bastante mala fama entre
los genealogistas 2 • Pedro Jerónimo de .Aponte 3, que floreció
hacia I 56o y trabajó mucho para el obispo de Burgos D. Francisco de 1Iendoza, mereciendo ser loado por Ambrosio de
Morales como el primero que inte ntó dar a los estudios genealógicos un poco de seriedad, escribía en su Lucero de Nobleza: «El conde D. Pedro da origen a los ~leneses desde
Pedro Bernal Diez de San Facundo, y prosigue la sucesión
con gran verdad, sin hacer mención de lo que se platica que
proceden los deste linaje de una infanta, hija del rey de
León, a quien dizen que sucedió lo de la tortilla de huevos,
que Gracia Dei imaginó, sin más autoridad de lo que a él le

AL

..

otros» 1 •
Pedro de Gracia Dei, además de su conocido libro sobre
generalidades de la ciencia del blasón 2 , escribió otro en quintillas dobles, ensalzando un linaje en cada par de estrofas; lo
tituló Vergel de 1\'obleza, y existen de él, a lo que creo, bastantes copias; en una, del siglo xvm, hoy en la Biblioteca Nacional, se añaden al Vergel otras coplas por el mismo estilo y
aplicadas a los mismos linajes, tituladas La Única; según Gayangos, son las mismas que se conocen bajo el título de Ge1zealogía de los reyes de Espaíia. Las estrofas del Vergel que
aquí nos interesan dicen así:
Preguntáys por el blasón
de los dorados paveses:
hijos de la hija son
de Ordoño, rey de León,
y de Tello el de Meneses.
1

Por el qual original
son de muy alta mesnada
en Castilla y Portugal:
son de la sangre real,
con su rica malasada 3•

Primera parte del libro llamado Lvuro de Nobleza. Tt·átase en él

de tu origen, fJalor, preeminenfias y cdmo se adquiere... con la genealogía
de los reyet y de muchos illustres y nobles, sus casas, antigmdad, succesión y /,echos de armas, sacado de diuersos autores, crónicas y escrituras.

Dirigido al C. D. Pltilippe, rey de Espai"ia. (Dedicado, en realidad, al

prlncipe D. Carlos. - Bibl. Nac., ms. 3326, fol., 651 hojas. Copia de fines
del siglo xv1 o principios del xvu.)
1
Blatón general, Coria, Bartolomé de Lila, 1489. Sobre este incunable véase C. HXBLBR, Bibliografía ibérica del ligio XV. I La Haya1
N""h
' ' moderna
IJ off, 1903, pág. 142; Il, 1917, 82-83. Hay una reproducción
en facst~l, Madrid, Fortanet, 1882; en el prólogo, de D. Pascual de
Gayangos, pueden verse noticias sobre la vida y las obras de Gracia Dei.
3
Bibl. Nac., ms. 3449: Libro de las obras de Gracia Dei, rey de armas de sus magestades, que trata de los ylluslres 1·eyes y claros varones
d'España, en metro castellano ... Vergel de Nobleza... En 4.0 • Siguen a las

coplas de Gracia Dei otras en portugués, hechas a su imitación por
Juan Ruiz de Saa. Están encuadernadas en un tomo de varios, escrito ~odo él de la misma mano; ocupan las coplas los diez y seis primeros
fohos, a dos c~lumnas, y pbr l_a disposición de la copia, epigrafes, reclam~s, etc., se d1r!a que el copista tuvo delante un impreso que repro~UJO escrupulosamente; pero no se recuerda edición alguna de este
hbro, a menos que lo fuera un incunable que cita el P. .Menestrier

�JOSÉ F. MONTESINOS

CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DEL TEATRO DE LOPE DE VEGA

Las cualidades literarias de la coplilla no lo merecían siTh
d uda, pero a pesar de esto tuvo la fortuna de pasar a muchoslibros de linajes 1 •
Ahora bien: la leyenda es algo más antigua. En la Biblioteca del Escorial se conserva un nobiliario cuya letra acredita
que fué escrito a fines del siglo xv. Este nobiliario tiene dos
partes desiguales en su extensión, y distintamente foliadas,
pero cuya escritura se debe evidentemente a la misma mano,
aunque no sabríamos decir si son obra de un mismo autor y
coetáneas 2 • El m~nuscrito s• atribuye a Diego Hernández, o
Fernández, de Mendoza; J. L. Cortés no sabe de él sino que
era «civis matritensis». Sea como quiera, una parte del libro,
la primera y más extensa, fué escrita probablemente poco des-

pués de 1464, a j uzgar por una mención laudatoria de D . Beltrán de la Cueva, con exposición de su linaje y armas 1 . Esteelogio no se concibe escrito en tiempo de los Reyes Católicos,.
y solamente parece posible cuando D. Beltrán, en la cima de
su privanza, acababa de obtener el título de duque de Alburq uerq11e y muchas ciudades, entre ellas Cuéllar; mercedes reales que se citan por el genealogista. A par de esto se alude a
sucesos acaecidos posteriormente, como la expulsión de los.
judíos (Ll93) 2 • Lo más verosímil parece que el libro, en su
mayor parte, fué escrito hacia la primera (je las dos fechas
citadas, y recopilado y adicionado con posterioridad. En él seencuentra la más antigua versión de la leyenda que estudiamos, que reza así:
« [S]ig[ u] iendo nuestro camjno para pasar los puertos y alpes de las syerras de Buytrago, es nec;;esaryo de pasar por losllanos de Bardulya, que es Tierra de Can pos, donde los rreyes
de León gran parte della su rreyn·o ocupava. Y diré por su
antigüedad de los de l\Ieneses. Acaec;;ió que vn rrey de León
tenja vna hija, la 3 qua!, como no es nuevo, se enamoró devn moc;;o de cavallos, o sy quiera d'espuelas, de su padre. Y
ésta, por le conplazer o por aver más lugar de complir sus
amores, le rrequir yó que la sacase del rreal palac;;io. Puesto en
obra, la lleuó, y metydos en vn monte, después de la aver
escarnecido, la dexó sola, tomándole todo lo mejor que levaua
de joyas y rropas y casy dexándola desnuda. E la fortuna la
aportó aquel lugar de Palac;;ios de Meneses, y llegando a casa

(ap. Gayangos, pág. 30), que se titulaba Blasón de Gracia Dei, impreso
e n 1469, y que estaba en redondillas; en la fecha hay error evidente y
el libro no debía de ser el Blasdn, sino el Vergel o la Genealogía, puesto
que aquél está en prosa y éstos en verso. A juzgar por la fecha de algu-.
nos de los documentos contenidos en el tomo que describimos, éstedebió ser escrito después de 1560; pero la letra•indica que no es muy
p osterior. Otro m~nuscrito se titula Coplas de Pedro de ·Gracia Dei,
cronista de los se,,ores Reyes Católicos y del emperador Carlos Quinto.
Estas coptas es mz,y diflcil haliarlas juntas... Todo lo que se ha podidoJuntar está en este libro. Creemos que en su ordenación puso mano
D. José de Pellicer, a juzgar por unas hojas finales que parecen de su
letra. (Bibl. Nac., ms. 323 1.)
1 Algunos genealogistas llegaron a incorporarla como divisa al escudo de los Meneses. E l nobiliario atribuído a Urbina, fol. 45 r, dice :
«Al escudo de sus ar mas llaman la «malasada de Meneses&gt; por la causa
dicha, y asi traen un escudo, todo el campo de oro, con un letrero de
o ro que dice así: «Si queréys saber quién son J los de dorados paveses, J hijos· de una hija son J del noble rey de León J y de Tel10 deMeneses.&gt;
'
2
Blasones de las armas de los nobles lújosdalgo, de los ,·reyes de Castilla y de otros rreyes y príncipes que ay por el mundo. (Bibl. Ese., &lt;;;-IV-9; papel, letra siglo xv; lleva escudos pintados; le faltan algunas hojas.) Véanse detalles y un indice de su contenido en V. CASTAÑEDA,Índice sumariode los manuscritos castellanos de genea{ogía, heráldica y Ó,denes militar es que se custodian en la Real Biblioteca de San Lorenzo del Escorial, en.
el Bolelfn de la Academia de la Historia, 1917 1 LXX, pág.37 1. En la Nacional, ms. 11661, hay una copia del siglo xv1, en folio, de 2 12 hojas.

1 35

1 «Razonable cosa es hazer memorya en las escrituras d'aquellos
que nuestro señor Dios quiso hazer esmerados entre sus yguales y
avn mayores que ellos. Y por .quanto hallo neste rreyno vn syngular
señor, en el que la ventura quiso mostrar su grand poder ... Este es el
duque don Beltrán de la Cueva ... &gt; (Fol. 121 r.)
2
«Ay agora ot ros Coroneles nuevamente, lo qua! fué desta mane. ra: Los rreyes nuestros señores don Hernando y doña Ysabel, en el
a ño de Señor de C(.) . CCCC. X&lt;;. IIJ años mandaron sallyr... todos losjudios...&gt; (Fol. 223 1·.)
3
El manuscrito lo. Se han perdido algunas letras en los márgenes,.
las cuales van suplidas entre (].

�JOSÉ

F.

M0NTIISJN0S

de vn rrico labrador, do casy por Dios la acogyeron. Y como
virtud y rresplando(r] de nobleza en todo ábyto se muestra,
ésta, como quiera que ageno de su cryani;a, r;,yrvyó tan byen
-aquel baxo onbre, que se agradó de su dilygenr;,ia y loables
costunbres, do faller;,ida su muger se cassó con ella, do avydos ya hijos en vno, el rrey, acaso perdido de sus monteros o
car;,adores, aportó en aq[u]ella casa, al qua! la no dél conocida
hija syrue agradablemente. Y aparejándole el manjar, en vn[a]
tortilla de huevos una sortija de oro que tenja echóla, la qual
muy conor;,ida del rrey hera, y hera certificado que sola su hija
la tenja; do el padre comjendo, hallando la sortija la conor;,ió, y
discretamente contenplando en las far;,iones y actos della, ovo
conor;,imiento ser aquella su hija, la que por muerta o perdida
tenja, la qua! hechada a los pjes del poderoso y temjdo rey,
,demanda con muchas lágrymas perdón de su yerro. Y como
piadoso padre, herydo de paternal amor, perdonándola, se alegra con aquélla, y haze al marydo señor del nombrado lugar,
con otros mayores dones y mercedes. Donde los.hijos, el apeJlido del lugar tomando, les llarnavan los ynfantes de Meneses.
Y porque en aquel tiempo, y avo agora en algunas partes, a
1a tortilla de los huevos llaman «malasada», asy al escudo de
sus armas llaman malasada, por lo ya dicho, que es vn escudo
todo amaryllo ... » 1 .
De época algo posterior al nobiliario antes citado es otro,
actualmente también en El Escorial, titulado Libro de los linajes y solares de Espa1za, hecho en tiempo del rey don Fernando
el Católico 2 , que repite, con sólo variantes ligeras de palabra,
el relato de Ilernández de Mendoza. Y aquí viene el copiarse
unos a otros los genealogistas, de tal suerte que, con la esca.sez de datos que tenemos sobre la mayor parte de ellos,
resulta imposible establecer cronológicamente la difusión de
1a leyenda. Uno de los primeros en acogerla, según creemos, fué García Alonso de Torres, que vivió por la misma
época de Gracia Dei, y que más que recopilador fué copista
1

.2

Fols. 169 r y 170 r.
Ob. cit., pág. 376.

v. CASTAÑEDA,

C0NTRmUCIÓN AL ESTUDIO DEL TEATRO DE L0PE DE VEGA

1 37

de Mendoza 1 • Lo mismo puede decirse de Juan Pérez de Vargas, que fué su contemporáneo o poco menos 2; y lo mismo
encontramos en el nobiliario atribuído a D. Diego de Urbina s,
1
Timbres Y blasones de dijferentes casas nobles de Castilla en fo!'10
oo
h OJas,
. Ie t ra d e ¡ s1g
· 1o XVI, fols. 277 y sigs. (Bibl. Nac., ms.' 32 8.) Su,
4
5
verdadero t!tuR'.&gt;, a juzgar por el prólogo, es Blasón y recogimiento de
armas.
2
•~ragonensis, ni fallor, ortu &amp; don Alfonsi de Aragón Villahermosa ohm ducis, qui circa initium saeculi xv1 claruit, domesti~us minister.» (G~RARDO _E~NESTO ~E ~RANCKENAU, Bibliotheca hispanica /ristorico_genealógzc~ heraldzca, Le1ps1ae, Weidmann, 1724 , pág. 235 .) Este libro
es en realidad de D. Juan Lucas Cortés, pirateado por Franckenau
que se lo apropió. Véase Gayangos, en el prólogo al Blasón general;
ncbleza del Universo de Pedro de Gracia Dei edic facs' ·¡ á
El . . 1 d 1
'
.
im1 ' p g. v11.
ongma . e a obra De_ los linajes de España estaba, según Gudiel,
en El Escorial, y una ~0~1a en la biblioteca del conde-duque de Olivares (ap. LATASSA, Biblioteca antigua y nueva de escritores aragoneses, 1885, II, Zaragoza, Ariño, pág. 522 ó). No consta este título en el
Ca_t~ogo citado de Castañeda. En la Nacional existió un Nobiliario
orzgznal de.~t: autor, que ha desaparecido. Hay dos copias hechas por
él del nob1hano
de Heroández de Mendoza, ms· 11682 , Blasones ae
,,
d. l
armas e os caualleros y hijosdalgo de Castilla fol 1 h .
1
del si lo x
•
·, 57 OJas, etra
g
v1, y ms. 11861, Nobiliario de algvnos reynos y casas principales,:or Juan Pérez de Vargas, fol., 168 hojas, letra del siglo xvr. en
am dos selreproduce el texto de Mendoza sin más que ligeras variant es epa abra.

B;

1;,

En Biblioteca Nacional se conserva un ms. núm.3261 titulado
as~nes e armas y linajes de Espa,Ja de .Diego de Urbina reu 'de
Y reguior de la villa de Mad •d
do
' "
armas
:i; r d
n 'saca s de SttS originales Es un tomo en
~ iod le 29Mo hojas, letra del siglo xv1; contiene, efectiva:nente la histona . e os
·
' libro
S
1 Ca eneses
á
' que por Cierto
es una de las primeras del
eguo e
t logo de la Sección de manuscritos este nobT .
.
&lt;le Urbina, sino de Alonso López de Haro Esta a' t 'b 'ó I iano no es
bem
é
·
n uc1 a, que no sa. os en qu se fundamenta, nos parece falsa. López de H
en 16.22 su l'!oói!iario genealógico de los reyes y titvlos de ;s;;;;~os tomos, sahdo el uno de las prensas de Luis Sá h
.
'
real,~ el otro
de la viuda de Fernando Correa:: ;;~~:::esror
ES t e hbro es de tipo enteramente distinto del
·
g º·
cional. Es un libro hecho a la
man_uscnto de la Nabuido a Urb·
.
manera de Argote, mientras que el atrima se asemeJa al de Hernández de Mend
.
dentemeate derivado de él E
'bl
oza, y está ev1errón .
.
. . s pos1 e que la atribución a Urbina sea
i o : : m~;~~1a de literatura genealógica todas las dudas son Iegí10

:~e:

de !ªs

�JOS~ F, MONTESINOS

el suegro de Lope. Consideramos inútil añadir nombres - la
lista de nuestros linajistas no termina nunca - : todos coinciden; pero sí hemos de hacer notar que precisamente esta contumacia en el plagio, si por una parte nos impide poder establecer claramente el libro o los libros de que Lope se sirvió,
autorizan la creencia de que tuvo de sus temas genealógicos
informaciones de primera mano. El mayor obstáculo para
admitirlo es que un manuscrito - ninguna de las obras citadas llegó a publicarse- tiene siempre un radio de influencia
muy reducido. Pero ya conocemos la condición poco escrupulosa de aquellos genealogistas, y sus piraterías permitían a
historias como la de que tratamos una difusión sólo comparable a la de un impreso de corta tirada, destinado a los que
se interesaban especialmente por el tema, entre los cuales debemos contar a Lope. En esta seudociencia, en la que todo."
materia y forma, era medieval, era medieval también el modo
de difundirse. Aunque las pruebas ad hominem no son nunca
muy convincentes, no debemos dejar en silencio que la universal curiosidad de Lope, unida a su vanidad nobiliaria, de
que dió repetidas pruebas, y su trato con grandes señores,
que seguramente anduvieron rodeados de aduladores linajistas, fortalece la sospecha de que pudo tener de esta clase de
asuntos, en los que, por otra parte~ tanto insistió, un conocimiento directo. ¿No pudo sacar el argumento de Los Tellos-y
el de otras comedias - del mismo libro de donde había sacado las diez y nueve torres de su escudo? Sobre todo, lo que
da más valor a la conjetura es esto: la insistencia con que
Lope desarrolla temas genealógicos y el hallarse casi todos
ellos en libros de linajes; porque allí encontramos, en efecto,
historias de Benavides y Fajardos, Prados y Vargas, y junto
a la de la quebradiza infanta leonesa se narra, para edificación
y ejemplo, la trágica hazaña de D.ª María Coronel y el merecido galardón que obtuvo su indomable entereza 1 •
timas; pero evidentemente la atribución a López de Haro no es más.
verdadera.
1 Trataremos de la leyenda de D.ª María Coronel en el prólogo

CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DBL TEATRO DE LOP8 DX VBGA

139

Cada vez resulta más urgente unificar las fuentes de Lope.

No podemos suponer un libro para cada comedia; se corre el
riesgo, al asomarse, por ejemplo, a los brillantes y macizos prólogos de Menéndez Pelayo, de confundir la erudición de Lope
con la erudición del insigne erudito. Este trabajo de unificación requiere todavía, inútil parece decirlo, algunos estudios
preparatorios; hoy, para una investigación especial, detenida
y minuciosa de las fuentes genealógicas de Lope, haría falta
un catálogo razonado de los manuscritos de esta índole aún
existentes, hecho con arreglo a las exigencias de la crítica moderna, que resolviera, o por lo menos ayudara a resolver, algunos de los muchos problemas que los textos nos plantean.
Esta labor requiere una preparación que sólo podría hallarse
en un especialista bien informado.
El examen interno de la comedia de Lope y su comparación con el pasaje de D.ª Bernarda Ferreira de Lacerda, que
Menéndez Pelayo señaló corno su fuente 1, no disipa gran cosa
nuestras dudas. Lo que cuenta la poetisa portuguesa es una larga Y fatigosa amplificación del relato de los genealogistas, a la
que sólo añade detalles insignificantes que no recogió Lope.
En cambio, señalaremos una coincidencia que escapó a Menéndez Pelayo, el cual no tenía para destacarla el contraste de
los nobiliarios: en éstos el acompañante de la infanta la roba
Y la deshonra antes de abandonarla. Doña Bernarda motiva el
abandono en el hastío del galán, que, una vez cumplidos sus
deseos, no tiene nada que le retenga cerca de su dama y venza
su miedo, cada vez mayor, a la cólera del rey. Lope conservó
el detalle del robo de las joyas 2, donde por primera vez apad~ la e~ici~n de La corona merecida, que prepara el Centro de Estudios H1stóncos.
1

Hes!~ libertada, compuesta por doña Bernarda Ferrei,·a de Lacerda. Dtngttia al Rey Catlrólico de las Hespaiias don Pltilippe, tercerodeste nombre... En Lisboa, en la oficina de Pedro Crasbeeck. A,io I6I8• .
La leyenda ~e _los Meneses ocupa los folios 65 y siguientes. Hay ejemplar en la Btbhoteca Nacional, ./?-2288-9.
1
~éase la escena que comienza: «Suelta las joyas, villano, ¡ ya que
me deJas ansi.&gt; (Rivad., XXIV, 514 b; Acad., VII, 299 a.)

�JOSIÍ F. MONTKSINOS

rece la sortija real que había de descubrir a la fugitiva en el
desenlace de la obra. El blando ánimo de Lope se detiene
aquí, sin atreverse a llevar más lejos el desafuero del desaprensivo criado, que justifica su robo y su huída en un complicado
discurso, digno de un casuísta, y que es uno de los más notables entre los muchos de este tipo que pueden leerse en comedias de Lope. (Don Nuño roba a su señora y luego huye de
ella «por no perderla el respeto».) Sólo en este punto coincide la primera comedia con la leyend.!&gt;de los nobiliarios, apartándose del poema de la Décima Musa; pero es que todo lo
demás es modificación o invención de Lope, que llamó a la
infanta D.ª Elvira, y no D.ª Ximena, como la Ferreira. El
cuento de los Tellos, inconcreto y vago en cuanto al tiempo,
según los primeros nobiliarios, se va concretando poco a poco.
En Gracia Dei encontramos ya que el rey es Ordoño de León
-no dice cuál de ellos-, y el labrador, Tello. En un nobiliario atribuído a Alonso de Torres en una copia del siglo xvrn 1,
el mozo de espuelas es llamado Olea; los hijos de la infanta, los
«ynfantes de Meneses», en la escena del reconocimiento y del
perdón, movidos de su nobleza natural, piden al rey que los
arme caballeros. Recuérdese el final de la segunda parte de la
bilogía 2 , que pese a las tímidas dudas de Hartzenbusch, todos
los críticos consideran como de Lope 3 •
Creo que lo expuesto hace dudosa la influencia sobre Lope
&lt;lel poema de D.ª Bernarda Ferreira.
1 Genealogías de España. Parte tercera de su Recopilación de blas~.nes y genealogías. Poi' l1zigo Fernández de Ve/asco, condestable de Castilla. (Ribl. Nac., ms. 11678. Es un tomo del siglo xvm, escrito de letras

-diferentes.)
2
En la comedia de Lope es Tello el viejo quien pide al rey la
merced: cSeñor, por merced os pido, 1 si ya en vuestra gracia estoy, 1
que en ella arméis caballero I a mi nieto don García.:. Pero las hazañas de éste casi lo hacían ya necesario. (Véase Rivad., XXIV, 547 c;
Acad., VII, 362 a.)
s l\bNÉNo:e:z PELA.YO, edic. Acad., VII, CLXXI Y sigs.

CONTRIBUCIÓN AL l!STUDIO DKL TEATRO DE LOPE DE VEGA

11. -

Una nueva redacción de « Barlaán y Josafal".

Se conserva el manuscrito autógrafo de esta comedia 1 ,
que forma parte de la rica colección Holland - hoy propiedad de lord llchester-, fechado en Madrid a primero de febrero de I6I I. Su alto interés poético 2 , su indudable conexión
con el tema de La vida es sueiio 3 y el ser un momento feliz
1 Publicada en la Veintiquatt·o parte perfeta de las comedias de
Fr. Lope de Vega Carpio, Zaragoza, 1641. En esta edición es la última
del volumen. La copia manuscrita de la Biblioteca Nacional de Madrid
sigue al texto impreso, del que parece un mero traslado. Menéndez
Pelayo reimprimió la comedia en el tomo IV de la edición académica,
Madrid, 1894, 1x-xxxrx, 3-37.
2
Véase ScHAFFER, Geschichte des spanischen Nationaldramas, Leipzig, Brockhaus, 1890 : cEl primer acto es maravillosamente bello. El
desarrollo del carácter y de los conceptos de Josafá, cuando al salir
de la torre es inducido a la melancolía por lo que oye y ve, no solamente es interesante psicológicamente, sino que además está escrito
en la forma más altamente poética.» (Pág. 201.)
3
Una inteligente comparación entre las obras de ambos poetas
hizo MAX KRRNKEL, Ktassisclze Bülmendiclztungen der Spanier, Leipzig,
Barth, 1881, I, págs. 18 y sigs. Pero Krenkel no podía escribir sino de
acuerdo con los materiales de que disponia. As!, el pasaje

Dejé un perpetuo desvelo,
dejé un sueño de la vida,
dejé una Ímagen fingida ...
(Acad., 28 a)
la más sólida prueba aducida en favor de la influencia de Lope, sólo
se encuentra•en la refundición. ¿Se trata, por el contrario, de un recuerdo de La vida es sueño, publicada desde 16361 o de una mera coincidencia del incógnito refundidor, si es que éste hizo adiciones originales, y del gran poetai Sin embargo, el pasaje

Nace el corderillo tierno
y salta luego en el prado...
figura en el autógrafo. Más adelante hemos de ver otra interesante
concordancia.

�CONTRIBUCIÓN AL BSTUDIO DBL TEATRO DB LOPB DB VBGA

JOslf

143

F. MONTESINOS

en la evolución de una leyenda de inagotable fecundidad, de
dilatadísima descendencia 1, le presta un interés excepcional.
Nuestro propósito ahora es señalar las curiosas discrepancias
que existen entre el texto conocido de la comedia y el citado
manuscrito, inédito.
Según creemos, nadie se ha ocupado de hacer un cotejo
minucioso entre ambos textos. Se hubiera visto que difieren
considerablemente. El texto publicado en la parte XXN es
sólo una refundición del original de Lope. No sospechamos
quién pudo hacer esta refundición; pero luego volveremos
sobre esto.
El manuscrito consta de 56 folios; la comedia comienza
en el folio 2.º y termina en el 56 vuelto; los repartos de personajes 2 ocupan sendos folios sin paginación; asimismo, ante
1 Las páginas que derlicó Menéndez Pelayo en su edición al estudio de las fuentes de la comedia, son hoy rectificables en muchos de
sus puntos esenciales. Es insostenible, por ejemplo, la atribución de
la novela griega a San Juan Damasceno. Véase ZoTBNBBRG, Notice.sur
le livre de Barlaan et Josapltat, Paris, Maisonneuve, 1886 (tirada aparte de Notices et Extraits des Manuscrits de la B ibliotheque Nationale,
t. XXVIII, ¡ro partie); E. KuuN, Barlaam und Yo asapk, en AMandJungen der bayerisclten Akademie der Wissenscliaften (philol. phil. Klas.),
1890, ofrece una completísima bibliografía. Para el desarrollo en Es•
paña de la leyenda debe verse F. DB HuN, Barlaan and Josapkat fo
Spain, ModernLanguageNotes, 1895, X, coes. 22-34, 137-402. Un buen
resumen de la materia da KRuMBACRBR, Gesclticlite der byzantiniscke11
Litteratur, München, Beck, 1891, pág. 469, mejorado en la segunda
edición, 1897.
s AcTO I: Josapltat, prínppe, Sánchez; Zardan, Toledo; Araquis,
Morales; rm capitán, Aranda; el rey Abenir, Rosales; Barlaán, padre del
yermo, F. Carrillo; vn ángel, Mariquilla; vn pobre cojo, Billegas; rm pobre
viejo, Porras; vn a~Y;uacil, Bautista; Leu;ipe, ynfanta, Pololiia; Pasqual,
Morales; Ginls, Morales; Faustina y Lidia, villanas, Juliana; los músicos, Bautista, Billegas; [de otra letra): rm librero, Carrillo. El Acro JI
añade: Fabio, ,núsico, Villegas; Fineo, Morales; Ctlio, Bautista; Sicoro,
Porras; Saluino, enfermo, Fuentes; el Capitán, Bicente; [de otra letra):
Finardo, Na.cor, Fuentes. Acro lU: Filemón, Bautista; Tebandro, Bizente; Antidoro, Porras; Teudas, Carrillo; tres demonios, Vizeote, Porras,
Batista (sic); Bisela, Clara; Diana, Antonia; Arminda, Juliana; Baraquias,
Carrillo; Anaximandro, Toledo; Telémaco, Fuentes; Fulbino, Morales;

los actos segundo y tercero figura una especie de cubierta
que sólo contiene: «2.0 Acto de la hist.ª de Barlaán y Josafab; «3.º Acto de la Historia de Barlaán y Josafat»; sigue la
rúbrica de Lope. Así, el acto primero ocupa los 17 primeros
folios (p.º-17 r); el segundo, 17 folios igualmente (p.º-17 r),
y el tercero los 17 restantes (p.º-17 v). Miden las hojas
I 5 x 21 centímetros. En total la comedia se compone de 2767
versos (87 5 + 950 + 942). El manuscrito, todo de mano de
Lope, no difiere sensiblemente en su aspecto de otros suyos 1 •
En el encabezamiento de los folios figuran las iniciales J. M. J.
cruzadas por una rúbrica. Toda la comedia está muy limpiamente escrita; largos pasajes transcurren sin una sola tachadura. Sin duda, el texto que contiene el manuscrito ha sido
representado; lo demuestran los repartos y algunos atajos 2 ;
su buena conservación indica, sin embargo, que lo ha sido
pocas veces. No se conservan las licencias para representar.
Un detalle curioso ofrece este autógrafo: al comienzo de los
folios 2 r, 21 r y 40 r (es decir, al comienzo de cada acto)
se ven unas viíietitas muy toscamente dibujadas, sin duda por
el mismo Lope, representando un cáliz,• del que sale una
hostia, que adoran unos ángeles (al final ele cada acto se leen
las iniciales l[oado] s[ea] e[l] s[antísimo] s[acramento]). Sin
duda son los únicos documentos que se conservan de Lope
dibujante.
Tebano, Billegas. - Sólo damos aqul la lista de los personajes distintos, con el nombre de los actores. Naturalmente, los repartos son más
extensos.
'. . Remitimos al lecter a las descripciones que anteceden a nuestras
ediciones de El cuerdo loco y de La corona merecida, que han de salir
a luz en muy breve plazo.
2
Por lo demás, su escasez misma indica que las representaciones
no fueron numerosa~; en efecto, sólo hay atajados dos pasajes, versos
3°3-33 2 del manuscnto (una canción de la que sólo hao pasado al impreso los versos •Muy enhorabuena Amanezca el sol&gt;, Acad., pág. 6 IJ),
Y los 2629-2634, totalmente ausentes en el texto conocido: ,Sus riquezas, sus.amigos, Sus tesoros, sus ynperios, Sus exén;itos, sus libros,
Sus sabios, sus consejeros, Sus guardas, sus edifü;ios, Sus grandezas,
sus armadas•, [Sus reinos y los altivos...), Acad., pág. 24 a.

�•

'
JOSÉ F . MONTESINOS

CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DEL TEATRO DE LOPE DE VEGA

Pasemos ahora al contenido 1• Al comienzo, ambos textos,
el impreso y el manuscrito, se muestran concordes. Algunas
supresiones se advierten, como en tantos otros casos en que
se hacen cotejos de esta índole; no son características. La primera omisión importante son unas décimas del soliloquio de
Josafat, después que ha conocido la enfermedad y la muerte.
Por tratarse de una de las más hondas escenas del drama,
quiero poner aquí esas décimas 2 :

del monólogo de Leucipe: «Olas del mar furioso me parecen•
(Acad., pág. 15 a). En el manuscrito sigue una escena suprimida en el impreso; es una escena de puro relleno: entran el
rey y un capitán; pasan entre ellos y Leucipe muchos comedimientos. El rey quiere entrar a ver a su hijo, cuando sobrevienen unos criados que conducen a Salvino, antes en el servicio del príncipe y despedido ahora a causa de su enfermedad.
No ha de ver al príncipe, repite Abenir, cosa que le da pesar.
Basta que Salvino esté amarillo para que no aparezca más ante
Josafat. El capitán advierte al rey que su hijo ha sabido ya
algo del dolor y de la muerte, y el rey queda temeroso de que
los agüeros salgan ciertos, y manda prevenir regocijos 1 . Sigue
la escena en que Barlaán expone a Josafat la doctrina cristiana; ambos textos están de acuerdo hasta el momento en
que Zardan, aterrado ante lo que ve, decide avisar al rey; hay
aquí una variante de cierta importancia, ocasionada por el
deseo de dar coherencia a la supresión que sigue 2 • En el manuscrito ocurre en este lugar una apariencia: «Descúbrase
Barlaán con vn aguamanil, Josaphat de rodillas y vn ángel
en alto, con vna corona&gt; 3 • Josafat, en un soneto, promete
fidelidad eterna a la ley de Cristo; los músicos cantan; Zardan, que lo ve todo, se desespera, temiendo el furor del
rey, que entra en este momento, se entera de lo ocurrido
y, lleno de cólera, blasfema de sus dioses y sale a buscar a
su hijo "'· Sigue la escena de la despedida de Barlaán y Josafat. Suprime el impreso un detalle curioso: Barlaán regala
al príncipe un sayal que llevaba entre sus hábitos escondido, y éste lo manda guardar enti;,e sus ropas 5 • Sigue la escena

144

¡Que tantas enfermedades
tenga vn sujeto pequeño,
y por bien sustento y sueño,
de vn animal propiedades!
¡Que las mayores edades
no duran más de r,;ien años!
¡Ay vida, llena de engaños!
Yo quiero tener por loco
a quien no te tiene en poco
para reparar tus daños.

¡Que todos han de morir,
y que ay término prescrito,
y que el nar,;er es delito 3,
si así se puede der,;ir!
Algún eterno viuir
sin duda debe de haber,
y el alma tiene otro ser
donde eternamente vibe,
con el Dios de quien rec;ibe
el ser que no ha de perder ... '·

Con la escena en que Barlaán, en el desierto, pregunta a
Dios el secreto de sus destinos, termina el primer acto en ambos textos. Las variantes de palabra son numerosas e importantes y acreditan la edición de Zaragoza como una de las más
zafias y torpemente hechas entre las desdichadísimas extravagantes.
El paralelismo subsiste en el acto segundo hasta después

1 En lo sucesivo citaré por el texto de la edición académica, único
para mi accesible, que designaré Acad.
2 Una restitución de todos los pasajes mutilados no es de este ,
lugar y dilataría excesivamente estas notas. Además, el texto manuscrito ha de salir muy en breve a luz, cuidadosamente editado.
3
Al llegar aquí habrán venido a la memoria de todos los sabid!simos versos:

Bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,

porque el &lt;jelito mayor
del hombre es,haber nacido.

¿Se ha publicado alguna vez este manuscrito del Barlaánr Tal vez
algún d!a una suelta desconocida nos resuelva el problema.
' Ms., fols. 14 v-15 r, vv. 758-777.

145

1
2

Fols. 4 v-6 r, vv. 1075-1158.
Fol. 9r, vv. 1347-1350: «Mas no es sino hazaña onrrada Que mi
lealtad manifiesta. Pero, ,qué música es ésta? Quiero detener la espada.• C9mp. Acad., pág. 17 a.
3
Fol. 9 r.
' Fols. 9 r-10 v, vv. 1351-1438.
5
Fols. 1or-1ov, vv. 1468-1481. En el texto impreso se recuerda
esto luego; dice Josafat: cLisandro, Dame agora aquel vestido Que me
dexó Barlaán, (lll, fol. 17 v, vv. 2730-2732). Comp. Acad., pág. 65 b.

...

�CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DEL TEATRO DE lOPB DE VEGA

JOSÉ F. MONTESINOS

en que el rey reprocha a su hijo su conversión, igual en ambos
textos hasta el verso 1521, Acad., pág. 18a: «Y que darte remedio solicito.» Se suprime un episodio muy interesante, que
ocupa.parte de los actos segundo y tercero del autógrafo, y que
se encuentra igualmente en la leyenda piadosa que originó la
comedia: el episodio de la disputa de los sabios y Nacor. Por
consejo de Araquis, general, el rey manda buscar a Nacor, que
ha de fingirse Barlaán y dejarse vencer por los sabios del rey,
y hacer ver así al príncipe que su doctrina es falsa 1• En el
texto impreso sólo queda la orden del rey de que su hijo sea
servido sólo por mujeres, que con sus regalos le aparten de la
fe. Siguen los textos conformes en el violento diálogo del rey
y su hijo; la escena con el músico Fabio, que intenta distraerlo, vanamente, con amorosos ve~sos, y la aparición de Leucipe, que se entera, apenada, de que todas sus importunaciones son inútiles 2 • En el manuscrito continúa el episodio de
Nacor. Los cazadores del rey Jo prenden, y Araquis le informa
del papel que debe desempeñar. Ya casi no vuelven a conformarse ambas versiones: en el manuscrito leemos una escena
en que el rey quiere, con blandura y suavidad, disuadir a su
hijo. La obstinación de Josafat le encoleriza. Viene Zardan a
decir que Barlaán, es decir Nacor, queda preso 3 • Y aquí termina el segundo acto en el autógrafo de Lope. El tercero comienza con la escena de la disputa de los sabios; no la detallaremos; puede verse en el prólogo de la edición académica,
donde Menéndez Pelayo transcribe unas largas páginas del Flos
sanctorum de Rivadeneyra. Unos magos entran, lamentándose
del fracaso; temen que el rey abandone sus dioses, con lo que
ellos recibirían considerables daños materiales. Hacen creer a
éste que todo lo que le _sucede se debe a la ira de las divinidades, y que debe aumentar los sacrificios. Un mago, Teudas,
se ofrece a disuadir al príncipe, con la ayuda del diablo 4. Sigue

1
2
3

'

Fols.
Fols.
Fols.
Fols.

vv. 1521-1542.
vv. 1543-1619. Acad., págs.
14 v-17 r, vv. 1670-1825.
5 r-6v, vv. 2043-2153.

12 r-12 v,
121:&gt;-14 v,

18

a b-19 a b.

147

el monólogo, que pasó al impreso, anterior a la escena de la
tentación deJosafat: «¿Cuándo, mi Dios y señor... &gt; (Acad., página 19 b). Luego entran Leucipe y las damas; todo esto está
conforme en ambos textos. Notaremos que el Floro que interviene en esta escena, según la parte XXIV, es en el manuscrito un diablo. Así, en efecto, tiene el pasaje sentido 1 • Los
textos concuerdan hasta el verso «Guardas, llamad al rey&gt; 2 •
Aquí Josa(at desaparece, en el impreso; en el manuscrito sigue
una escena con Abenir, al que cuenta la visión que ha tenido.
Entretanto, la gente vocea por las calles: «¡Vi va Cristo!"»
Teudas, el mago, se convierte también 3 • La escena en que
Zardan aconseja al rey dividir el reino con su hijo está extractada en Acad. 4 • No así el diálogo entre Abenir y Josafat, que se va a regir su estado. La gente le sigue, convertida 5 •
El pasaje que sigue en Acad. señala la divergencia más interesante: dos caballeros comentan los sucesos acaecidos; sale
Zardan y refiere que el rey ha muerto cristiano; el reino quiere jurar a Josafat. En el autógrafo hay, en lugar de esta escena, un diálogo entre Teudas y tres demonios que le increpan
por su conversión; discuten con él sobre la verdad del cristianismo, y terminan amenazándole. Teudas consigue escapar.
Los demonios están desesperados. Quieren mirar al porvenir, y saben que el viejo rey se convierte, derriba los templos de los ídolos y que al morir Abenir, Josafat renunciará
al reino y se irá al desierto 6 • La última escena del acto segundo en Acad. coincide con la última de la comedia en el
autógrafo. El príncipe congrega a los grandes del reino, que
piensa renunciar en Baraquias; recoge el sayal que le dejó
Barlaán, al que quiere buscar en el desierto. Los últimos versos
están modificados desde el 2758: «¿Quál más bien aventura1 Fol. 7 r: e Leuc;ipe y vn demonio detrás.&gt; Acad., pág. 20 a: «Salen Leucipe y Floro.•
2 Fol. 10v, v. 2361 . Acad., pág. 22a.
3 Fols. 10 v-11 v, vv. 2362-2432.
' Fols. 11r-11 v. Acad., pág. 22 b.
6
Fols. 11 v-13 r, vv. 2426-2495. Acad., págs. 22 b-23-ab.
8
Fols. 13 r-15 r, vv. 2496-2623. Comp. Acad., págs. 23 b-24 a.

�,.
JOSÉ Y. J\IONTl!SINOS

do?» (comp. Acad., pág. 25 b). El tercer acto de la parte XXIV
es enteramente nuevo.
La naturaleza de la refundición que nos ocupa es sumamente curiosa. El extracto que damos arriba muestra suficientemente que el refundidor, en los dos primeros actos, se atuvo
exclusivamente a los elementos que la obra de Lope le ofrecía, sin ingerir en ella otros por cuenta propia. Solamente en
un caso tuvo lugar una interpolación 1 de cierta importancia:
la escena de los dos caballeros y Zardan al final del acto segundo (Acad., págs. 23-24), en total 56 versos, muy lopescos, por
otra parte. Debe notarse que el arreglo es tan hábil, que ninguno de los eruditos que han estudiado la comedia, que sepamos, sospechó jamás que estuviese adulterada. Y es que el carácter del tercer acto de la parte XXIV es tal, que parece que
sólo Lope pudo escribirlo, y creemos que lo escribió en efecto.
Nótese, entre otras cosas, que en ese tercer acto Barlaán y
Josafat pierden relieve; se trata, en cambio, de dárselo a Leucipe. En realidad es una comedia distinta, con algunos personajes comunes con la anterior. Puede ser la vida de cualesquiera otros santos eremitas, adaptada a las necesidades del
caso. Es un tejido de piadosos lugares comunes 2 • ¡,,fenéndez
Pelayo, que, aunque sin mucho calor, alaba esta pieza como
una de las más correctas y de las mejor escritas, cita, entre
otros bellos trozos, unas estancias, precisamente del acto tercero. A pesar de su vulgaridad dramática, este acto encierra bellezas poéticas de primer orden. ¿Qué poeta había, entre los
contemporáneos de Lope, que supiese escribir versos tales?
¿No están muy en el espíritu de su lírica los que Josafat dice
y Menéndez Pelayo encomia?:
Calladas soledades,
apacible silencio,

que el alma levantáis a bien más
centro de las verdades... [alto;

1 Se podría citar alguna otra,.a la verdad insignificante, justificada
por las exigencias del ensamblaje de los trozos.
2
Tal afirma, con razón, Menéndez Pela yo, y aduce ejemplos, como
la penitencia de Leucipe y el tañerse por si solas las campanas, y el
contemplarla por última vez Josafat muerta y abrazada a la cruz. (Acad.,
pág. XXXVI.)

CONTRIBUCIÓN AL EHUDIO Dl!L Tl!.1.TRO DI! LOPR DI! VEGA

.aqui sin libros quiero
entretener los días,
[res;
que libros son las hojas de las flo•
.¿Qué conceptos mejores
que ver sus diferencias

149

y fábricas hermosas,

y entre flores y rosas
[cias?
de las aves las dulces competenTodo a su autor alaba [acaba 1•
y nunca el hombre de alabarle

&lt;Quién sabía hacer escenas cómicas como la que pasa entre
Bato y Leuci pe?
Volveremos a llamar la atención sobre el carácter especial
del arreglo. El que no se atrevió a alterar el texto de los dos
primeros actos, ¿escribió un tercero de su propia Minerva?
Nuestra opinión provisional es que se trata de dos comedias
de Lope fundidas en una. El espíritu de nuestro pueblo gusta
siempre de ir más allá del fin de las historias. Ninguna literatura presenta, sin duda, tantos ejemplos de segundas partes.
Retirado Josafat al desierto, ¿qué pasó?; ¿qué fué de la enamorada Leucipe? Pero era muy largo y enfadoso aguardar a la
comedia de mañana para enterarse; y así se unió a la primera
otra que vino al caso. Quizá Lope mismo escribió una segunda
parte a su obra. Recuérdense los versos finales del texto impreso, que por cierto no figuran en el manuscrito autógrafo,
pero que pudieron estar en otro y pasar por descuido a la refundición.
El apurar todos estos problemas sería largo y no de este
lugar. En el estudio que acompañará nuestra edición trataremos de resolverlos. Nuestro propósito, en estas notas, ha sido
sólo dar cuenta anticipada del hallazgo.
JOSÉ

Universidad de Hamburgo.

1

Acad., pág. 30 a.

F.

MONTESINOS.

�ALGUNOS DATOS ACl!RCA DE D. ANTONIO UÑÁN Y Vl!RDUGO

151

El interés principal de la Guía de Liñán consiste en representar fielmente la sociedad madrileña de 1620 y en ser una
pintura exacta de ciertos tipos característicos de una época ya
decadente. No encontramos en este libro el relato de los acontecimientos ocurridos en Madrid por aquellos tiempos, tal
como los reseña, por ejemplo, Cabrera de Córdoba 1 • Pero
existen pocas obras en las cuales se pueda estudiar, con mayor
provecho que en la Guía, la historia social de la villa y corte,
particularmente la de los pícaros. Examinaremos en primer
término la galería de «gente de mal vivir», que se puede componer recogiendo en el libro de Liñán las numerosas figuras
dibujadas por el autor.
Empieza Liñán por declarar que «en ninguna tierra ni patria se ve tanta diferencia de estos zánganos como en España,
por ser nuestros naturales españoles poco .inclinados a las.
artes y oficios mecánicos y a todo aquello que es trabajo, requiere flema y sufrimiento» 2 • Hecha esta severa advertencia,.
indica los tipos principales de «zánganos» que se encon~raban
en Madrid y cuyo único propósito ~ra «dar gatada a un forastero», según frase _de Mateo Alemán 3 •

Primero habla de los pegadillos, así llamados, y con mucha
razón, por parecerse a «una manera de emplastos o parches
que no se despegan ni desasen de la parte a que los aplicaron
hasta que o chupan el humor o quitan el dolor» 1 • Son unos
verdaderos parásitos, que se sustentan a expensas de los necios; entre ellos, los guitarristas son los que consiguen mejores resultados. Vienen después los mílites, que se llaman a sí
mismos «los señores mílites». Se las echan de valientes, y son
cobardes. Piden que se les dé de comer, y abandonan a sus
bienhechores cuando están en medio del peligro 2 . Mientras
éstos visten con gran lujo, los capig orras o estudiantones llevan
el traje de «hombres estudiosos y de escuelas». Se dividen en
dos clases: los astrólogos, que anuncian el porvenir 2 , y los que
«declaran por las rayas de la mano» 3 • Los arbitrarios «hacen
mayores tiros a los forasteros que se meten con ellos». Son
unos «ingenieros o tracistas», cuyos inventos son pésimos, a
pesar de venderse muy caros 4 • No son tan grandes ni tan temibles los golpes de los barateros que «sacan a vender bujetas de
algalia, que son por de dentro un poco de miel melada o carne
de membrillo, que untada por de fuera con un poco de algalia
y ámbar, venden la onza a doce y a diez y seis y a veinte escudos; otros traen pastillas, sartas y rosarios de olor, que es un
poco de carbón y pan mascado; otros, cadenas y joyas contrahechas ... » 5 • De ellos también hay que huir, como de los
landreros, «que hacen que ponen la moneda y no la ponen, y
luego se llevan la otra», y de otras personas que en las ventas
truecan las mercancías, o de acuerdo con los vendedores las
alaban para que las crean de buena calidad 6 • Menos numerosos y de más cuidado son los quimeristas o alquimistas (que
no deben confundirse con los «mágicos»), pues no son sino
unos embusteros de marca mayor. A la gente demasiado confiada le roban dinero y honor 7 • Pero advierte Liñán que más
que de esos ladrones debe el forastero guardarse de las muje-

t Relaciones de las cosas sucedidas en la corte de España desde I599'
!,asta z614, por D. Luis Cabrera de Córdoba, Madrid, 1857.
2 Guía y Av1sos, pág. 162.
• s Guzmán de Atfarache. (Bibl. de Aut. Esp., III.)

1 Guía y Avisos, pág. 163.-2 Ibz'd., págs. 166-167. - 1 Ibfd., págs. 167168. - 'lbíd., págs. 184 -185. - 5 Ibíd., pág. 189. - 8 Ibíd., págs. 191192. - 7 Ibid., novela 11.

ALGUNOS DATOS ACERCA DE D. ANTONIO
LI:&amp;AN Y VERDUGO, AUTOR DE LA «GUÍA
Y AVISOS DE FORASTEROS» (1620)

n

�J.

SARRAILH

res de mala vida, tan numerosas en Madrid, así como de unos
malvados que, a cambio de dinero, llegan hasta el extremo
&lt;le matar 1 •
Los tipos de Mateo Alemán, Espinel y Quevedo aparecen
en la Guía perfectamente reproducidos del natural, tal vez con
menor relieve artístico, pero con más exactitud en el retrato.
Esta minuciosidad de Liñán al narrar y describir, hace de su
libro un documento de primer orden para la historia de las
&lt;:ostumbres. Varias leyes y ordenanzas del reinado de Felipe III
prueban, en efecto, la existencia en la capital de España de
-«vagos y sobrados» de todas categorías. De nuevo se declara
vigente la medida de seguridad pública, que «da facultad a
-cualquiera para que pueda prender al vagamundo y al rufián» 2•
Además, reorganiza Felipe III la policía de Madrid, a fin de que
1a vigilancia de las gentes sin oficio sea más severa: «Ha procurado... aumentando nuevas salas de gobierno y policía, divi&lt;liendo el cuidado de rondas y velas por cuarteles, que se
examine y averigüe el modo y vida de los que tienen casa de
posada, la satisfacción de su vida y costumbres y la de los
forasteros negociantes y pretendientes en esta corte» 8• Esto
-escribe Liñán, acercándose mucho al texto de la ordenanza
real del 3 de mayo de 16o4, en virtud de la cual el rey había
.dividido Madrid en seis cuarteles, y en cada uno había instituído «un alcalde, diez alguaciles, un escribano del crimen y
.dos oficiales» . Estos ministros de justicia tenían que visitar
las casas y, sobre todo, los establecimientos públicos. Como
parecía que se olvidaban tales prescripciones, en mayo de IÓ09
Felipe III ordenó de nuevo «que los seis alcaldes de corte se
repartiesen y residiesen en les seis cuarteles en que estaba
repartido el lugar, con diez alguaciles y seis porteros y un
-escribano del crimen ... , los cuales tuviesen obligación de rondar las calles todas las noches, parte el alcalde y lo restante
fos alguaciles, repartidos por horas, visitando las posadas, bo-

1
1

,

Guia y Avisos, págs. 104-105 Y 89.
Guia y Avisos, pág. 119, y Nueva Recojiladón, 1 y 4, lib. VIII, tít. XI.
Guia y Avisos, pág. 36.

ALGUNOS DATOS ACERCA DE D. ANTONIO LIÑÁN y VERDUGO

153

&lt;legones y tabernas, y sabiendo las personas que dicen vienen
a sus negocios, y las que viven en las demás casas, para limpiar la corte de los mal entretenidos y vagamundos y gente de
mal vivir» 1 .
Los textos de esas ordenanzas demuestran que Liñán no
fantaseaba al afirmar que en Madrid había gran cantidad de
«zánganos». Pero como autor de novelas, ¿no se apartarán las
hazañas de sus héroes de la realidad?; el elemento novelesco y
tradicional, ¿no oscurecerá su visión directa de la capital española? Claro es que a veces el autor de la Guía sigue a los es&lt;:ritores picarescos, y que los desenlaces de sus cuentos son
inverosímiles. Se puede notar, en efecto, el papel considerable
que desempeñan los alguaciles y la cárcel, así como las muertes violentas y las llegadas repentinas de ciertos personajes
que, con las noticias que traen, terminan del todo el embrollo 2.
Pero hay que reconocer que en la mayoría de los casos las
novelas de Liñán reproducen escenas reales de la vida madrileña, Y no se apartan de los relatos hechos por historiadores 0
cronistas. .Si en la Guía encontramos la graciosísima historia de
D .ª Pe~taña y de su escudero Celinos, que supieron granjearse
el crédito de muchas señoras honradas, dándoles consejos y
recetas útiles 5 , en las famosas Cartas de los PP. Yesuítas 4. se
puede ver la siguiente noticia : «Madrid y agosto 29 de 1634.
Ayer, día de San Agustín, ahorcaron un hombre por ladrón
famoso; azotaron una mujer, que también habían azotado y
sacado en el auto de Toledo; llamábase 1a madre Juana, y
ahora, por sentencia, la «mala Juana», brava embustera de

:
AMADOR DE Los Rfos, Historia de Madrid, tomo III, cap. IV.
. En nuestro artículo apterior (RFE, 1919, págs. 3 4 6-363), al estu&lt;har las fuentes de Liñán, hemos indicado los parecidos que existen
enu:e las novelas de la Guía y las de Boccacio, Cervantes y Salas Barbad1llo. En cuanto a los desenlaces inverosímiles, véanse, sobre todo,
las Novelas y Escarmientos 1, 4 y 11.
3
Guia y Avisos, novela 7, y RFE, 1919, pág. 361.
' Cartas de algunos PP. de la Compañia de Jesús sobre sucesos de la
Afonarquia (I634-I648), en la colección Afemorial Histórico Esja11ol de
la Real Academia Española, tomos XIII-XVI.
To1,10 VIII.
11

�J.

ALGUNOS DATOS ACERCA DE D. ANTONIO UÑÁN Y VERDUGO

SARRAILH

esta corte, que daba intención de que parirían las mujeres
encubiertas sin dolor ni ser sentidas, y mil arengas falsas, y
1
tenía grande entrada entre las señoras de esta corte» • En la
Guía aparece un falso D. Juan de N., que para huir de los turcos tiró cuanta ropa traía y perdió su dinero. Así lo cuenta
a un labriego rico, al cual pide dinero, con la promesa de
2
devolvérselo, para poder vestir decentemente • En el año
de 1634 ocurrió un caso semejante, que refiere un padre jesuíta: «Un joven se fué a Madrid ... Vivió allí cursando algún
tiempo en la picaresca ... De allí dió consigo en Salamanca, y
porque su vestido no era proporcionado a él, decía le habían
ro11"ado sus criados, y que de lástima uno de ellos le había
dado su vestido ... Hoy ha paseado las calles de esta ciudad
con doscientos a cuestas y diez años de galeras, que ha hecho
fiesta en esta ciudad. Creo que se atendió mucho a vengar la
burla que hizo al de Benavente, que fué de esta manera: Fué
un día a su casa... y dijo al paje de guarda: «Diga V ro. a S. E.
»que está aquí D. Diego Pardo, canónigo de Cuenca.» Dijo
el conde que entrase, dióle silla, mesuróse el padre canónigo y
comenzó su razonamiento: «Soy D. Diego Pardo, canónigo de
»Cuenca; vine a esta ciudad a negocios de importancia; en el
»camino me robaron mis criados que traía. Espero letra para
»mi gasto; en el ínterin no tengo qué gastar. V. E . es prínci»pe e inclinado· a hacer bien, en especial a gente principal.
»Sírvase V. E. de mandarme socorrer, que cuando venga la
»letra satisfaré lo que se me diere.» Creyóle el conde, mandó
se le diesen cien reales en plata. Despidióse de S. E. ufano de
haberle estafado» 3•
Así, pues, parece que puede uno fiarse de Liñán en cuanto
a las pinturas de gente de mal vivir que se encuentran en su
libro. Pero no constituye eso el único mérito de la Guía. De
más precio son todavía los pormenores que proporciona acerca
de la capital de España y de la vida social de aquellos tiempos.

En ellos se pueden conocer los sitios más famosos de Madrid
y estudiar los trajes y las modas, así como los rasgos característicos de aquella sociedad: la pasión del lujo y la avidez de
placeres. Guiando a los forasteros por Madrid, Liñán indica
las cosas más notables de esta ciudad: la plazuela de Antón
Martín, donde «se juegan las armas»; la calle Mayor, con sus
joyerías y platerías; la plazuela de los Herradores, donde se
contratan los pajes y los lacayos que allí suelen reunirse; el
Prado, con la mucha gente que por allí pasea 1 • Estas noticias
sólo las d¡ de paso; porque su propósito, según dice, es el de
describir cuantas iglesias existen en Madrid. Para esto divide
la villa y corte «en las cuatro partes que miran al Oriente y
Poniente, al Mediodía y al Septentrión», y enumera los monumentos religiosos que se encuentran en cada demarcación. Es
proba?le que sea la de Liñán la enumeración más completa
de este género; por reconocer el interés que ofrece para los
historiadores del viejo Madrid, la reprodujo Pérez Pastor en
su Bibliografía 2 •
Al par que esas descripciones de Madrid, la Guía encierra
también muchas noticias precisas que se refieren a los habitantes de la corte y a sus costumbres: modas, coquetería masculina y femenina, afeites de las mujeres, costumbres de los
estudiantes de Alcalá, fiestas de toros, comedias, casas de juego Y de «~ujeres cortesanas», etc. En todas estas descripciones pone siempre una intención moralizadora; pero al lado de
fuertes invectivas contra el lujo o «los bailes deshonestos de
las comedias», encontramos infinidad de chistes relatados con
~rudeza y a~n con cierta fruición, como si el autor se regocipra en la pintura de escenas parecidas a las del Guzmán de
Aljarache o La púara Yustina.
La_afición de la sociedad española de 1620 a los placeres
• Y_ al lujo, harto señalada y reprobada por Liñán, aparece también en las obras de los historiadores de aquel tiempo. Se re1

1

2
3

Cartas de algunos PP. de la Compañia de Jesús ..., pág. 89.
Guia y Avisos, novela Ir.
lbíd., págs. 95-97.

155

134,
2

Véase, siguiendo el orden del texto, Guía y Avisos, págs.
y 89.
Bibliografía madrt'leña, parte II, págs. 523_ 53 1.

202

�¡

56

J. SARRAILH

cordará que Felipe III había encargado al Consejo de Castilla
indicar «los medios más eficaces y que en más brevedad habían de producir el reparo de Castilla». El presidente de dicha
institución, D. Diego del Corral y Arellano, leyó al monarca
el día I de febrero de 1619 la «Consulta» del Consejo. Proponía varias medidas; entre ellas, la cuarta merece ser conocida: aconseja que se den verdaderas leyes suntuarias; que se
prohiba la venta de objetos de lujo traídos del extranjero, particularmente sedas de la China ni de Italia; que se fije el
número de bordadores que pueda haber en Madrid 1 . Ya el
29 de octubre de 1600, Felipe 111 encargaba a los corregidores
que hiciesen el inventario de toda la plata del reino, y el maestro Dávila hubiera deseado que tomasen la misma medida para
«las muchas pinturas, escritorios de ébano, colgaduras y camas
de extraordinarias maderas, vestidos bordados y recamados,
obras afeminadas, instrumentos de gastos impertinentes y
vanos» 2 •
Tales son .las noticias que nos proporciona la Guía acerca
&lt;le la sociedad española de 1620; y por lo que hemos dicho ya,
se ve que el valor del libro es considerable para el historiador.
Pero, además, la obra de Liñán da a conocer la cultura que
recibían los estudiantes en las universidades del siglo xvu, los
métodos que se usaban en las discusiones de la escuelas y,
por fin, ciertas creencias que hoy llao:iamos supersticiones.
Hay que advertir que en esa parte científica de la Guía, Liñán
se hace a veces merecedor de las críticas que M.Nilley dirige
a Antonio de Guevara: «Trop souvent il monte en chaire, il
commande, il foudroie, il ne fait plus appel a la raisson, mais
a l'autorité. Et surtout il cherche toujours et en toute matiere
l'occasion de déployer et d'étaler son insupportable érudition.
11 lui faut d'interminables listes d'exemples, des séries sans fin
1 El texto de la cConsulta• se encuentra en la Historia de la vida
_y hechos del ínclito monarca, amado y santo D. Felipe IIJ, obra póstuma

del maestro Gil González Dávila, cronista de los señores reyes D. Felipe III y IV, y también en el tomo XXV de la Biblioteca Rivadeneyra,
Madrid, 1771, pág. 449, con comentarios de Navarrete.
2
Ob. cit., pág. 79.

ALGUNOS DATOS ACERCA DE D. ANTONIO LIÑÁN Y VERDUGO

15 7

d'allégations et d'autorités. Qu'elles soient plus ou moins bien
adaptées au sujet; peu lui importe; l'essentiel pour lui, c'est
le nombre ... 11 intercale partout d'énormes et pesantes digressions. 11 procede par digressions. On corn;;oit que dans ces
conditions, il ne faille pas chercher dans ses lettres un grand
effort de réflexion personnelle. Il est écrasé par sori sa voir» 1 •
Estudiemos, por ejemplo, el «Aviso» sexto, sobre Astrología. Liñán asegura que existe una «ciencia de los astros y cielos», pero que los astrólogos «no pueden a.divinar las cosas
por venir». En vez de argumentos racionales que hubieran
confirmado esa teoría, en el «Aviso» sólo encontrarnos las
opiniones de San Agustín, San Juan, Tertuliano, Brixiano
Abad, el P. Benito Pereira y el P. Alejandro de los Ángeles 2 •
Y a se ve que el método de Liñán se basa únicamente en el
criterio de autoridad.
Por lo tanto, no puede uno extrañarse al leer en la Guía
la siguiente teoría, que nos parece una rara superstición. Se
trata de la albahaca, y dice Liñán que «el olerla a menudo
hace tanto daño al cerebro que muchas veces ha causado espantosas enfermedades». Pero lo que le admira más es lo que
se cuenta de un hombre que olía muy a menudo esa planta:
«Grandes tumores o forma de lobanillos... le iban creciendo
entre la dura y pía máter.» Los médicos que le curaban le
abrieron la cabeza, y encontraron «una forma de animalejo
como el escuerzo o sapo ... , conviniendo en que el continuo
olor de la albahaca había hecho aquello» s_ Después de esta
explicación viene otra todavía más extraña: «La albahaca, de
su naturaleza es intensamente fría, y cualquiera intensión de
olor, mediante el sentido del olfato, en el cerebro ha de causar calor, y él, con la continuación, al cabo, sequedad; y respecto de esto, no sería mucho que como en la mitad de la
canícula las gotas grandes de la nube, caídas de repente en la
tierra seca, se convierten en sapos, se convirtiese en el cerebro
1

1
i

P. V 1LLl!Y, Les sources d'idées. XVI• siecle. (Plon-Nourrit, Paris.)
Guía y Avisos, págs. 168-169.
Ibíd., pág. 98.

�ALGUNOS DATOS ACBllCA DB. D. ANTONIO LIÑÁN Y VB.RDUGO

J.

esa misma continuación del olor y frialdad de la albahaca en
lo propio, desecada la parte que recibe y abrasada la humedad,
que juntas la frialdad y sequedad, que es naturaleza de muerte,
y la de ese animalejo ponzoñoso, dispuesta la materia a recibir
tal forma, no sería mucho que naturaleza acudiese a introducirla, y más en esas sabandijas, adonde no es necesario otro
agente para engendrar su semejante» 1 •
Tales son algunas de las teorías que se encuentran en la
Guía y nos dan noticia de los conocimientos científicos que
poseían ciertos españoles cultos de aquella época, y entre ellos
el famoso catedrático de Alcalá D. Juan Bustamante de la Cá2
mara, autor de De Animantibus Sacn:e Scriptztrce •
Esta abundancia de noticias respecto a las costumbres e
ideas de principios del siglo xvu podría hacernos creer que
toda la obra de Liñán_se reduce a un inventario, y que por lo
tanto carece de interés artístico; pero si los «Avisos&gt; recuerdan los trabajos de la Universidad de Alcalá, las novelas tienen
mucho mérito literario, sobre todo en lo que toca al estilo y
al arte de narrar. Tiene Liñán gran facilidad para variar el tono
de sus novelas; a veces prodiga la gracia y el ingenio, otras
veces llega hasta la elocuencia más patética, digna de un sermonario. Sabe encontrar detalles muy pintorescos y cómicos.
Así, D.ª Quiteria, «maestra en el arte pelativa&gt;, condena a cien
reales de multa a la «inocente y manchega bolsa&gt; de un forastero. De un cobarde dice Liñán que «la virginidad de su espada» es prueba de su inocencia. Un tal Aguado no quiere que
D/ Pestaña mire a D. Lauro con tanta simpatía, porque «esta
nueva granjería es pesada para la frente». Reflexiones maliciosas y escritas con mucha naturalidad se encuentran a cada
paso en la Guía.
Interviene Liñán en las violentas discusiones sobre el culteranismo, y expresa su opinión en estos términos: «¿Y qué
me diréis de un modo de hablar que han inventado, tan esca-

1
2

Guía y Aoisos, pág. 99·
Alcalá, 1595, citado por

Ja, Ill, pág.

414.

159

SARIIAILB

MsNÉNDBZ PsLAYO,

La Ciencia espa,io-

broso y oscuro, estos críticos, que apenas hay hombre que los
entienda, poniendo, contra todo el estilo del arte antigua, el
sustantivo dos leguas del adjetivo, y el nominativo, supliéndolo,
a catorce renglones del verbo, y la oración con 'más intercadencias adverbiales que un pulso de una enfermedad letal a
los fines? Os doy la palabra que son enfadosísimos, y que me
pensé caer de risa leyendo los días pasados cierta obra de uno
de esos críticos, que él tiene por grandiosa y heroica; y que
se acabó un capítulo y otro, iba casi a la mitad y todavía se
sobrentendía el nominativo antecedente del otro capítulo en
el verbo del otro, que era menester un perro perdiguero para
que sacara por el olfato el principio de la oración. Estos hombres, verdaderamente, con esta jeringonza de oraciones en
cifra y españolizando vocablos griegos y latinos que apenas
tienen parentesco, fuera del cuarto grado, con el idioma de
nuestra nativa lengua, han de venir de aquí a cincuenta años
a perturbar la castidad de nuestro romance, o a necesitar a la
república a que vede sus escritos o les haga vocabularios nuevos» _1. Termina esa crítica, tan penetrante como graciosa, con
un billete que Liñán escribe según el gusto del día: «Los veinte
que me pidió reales no tengo, si bien mi deseo con vuesa merced grande de servirle, los posibles para límites de gratisfacerle, la más que conocida ha mostrado voluntad en todas las
ocasiones de me honrar y favorecer con sus extremadas en
~odo visitas, sutil, que es ingeniosa conversación, en que meJOre Y aumente el que puede, que es Dios, y pudo dársela. El
que le guarde Dios, amén» 2.
1

Guia y Aoisos, ¡&gt;&lt;'Ígs. 181 y sigs.
Fcrnándcz-Gucrra cita esta carta en su libro sobre Alarcó. 1·
b"é 1 . L p
n. am1 n ª ata
· • Tao~us, Op. cit., pág. 117. El principio recuerda los
dos
·¡ versos. de Villegas: cLos cientos que dió passos bella dama, 11os
m1 que d1ó suspiros tierno río•, que son la parodia de otros de Góngora: e Pasos de un peregrino son errante I cuantos me dictó versos
dulce musa. (cfr. L. P. Thomas, pág. 101). Recuerda también un billete
que ~ce D.~ Maria, y que dice: e Con hermoso, si bien severo, no dulce,
apaablc s1 rostro... • (LoPs., La moza &lt;k cdntaro, I, 1, en Ja Biól. &lt;U
Aut. Esp., XX~V, pág. 549). Después de la lectura, y quejándose de
no entender, dice Luisa a D.• María: e Pues ¿no entiendes culto?•
1

�160

J.

SARRAILH

Tal es el libro de Liñán. En los «Avisos», llenos de citas,
traídas muy a menudo sin más utilidad que la de demostrar
una gran erudición, ·suena como el eco de las discusiones y discursos de la Universidad complutense; allí se pueden estudiar
los conocimientos extraños de Historia natural que poseían
«los Aristóteles de aquellos tiempos», así como los procedimientos de discusión y razonamiento. En los «Escarmientos•
aparecen, por el contrario, unas dotes de escritor poco comunes, y casi siempre una alegría que hace perdonarle al novelista el haber compuesto los «Avisos». Cultura escolástica y
espíritu lleno de ingenio y de espontaneidad. Si recordamos,
por fin, el valor histórico de la Guía, se comprenderá tal vez
que no era inútil hablar de un libro olvidado, que merece ser
tan· conocido, por lo menos, como los _de Salas Barbadillo,
Antonio de Castillo Solórzano, María de Zayas y Sotomayor,
y que ejerció verdadera influencia en las obras de Zabaleta y
Santos.

J.

SARRAILH.

O THEMA DO «QUIXOTE» NA LITTERATURA PORTUGUESA DO SECULO XIX
Na Revista de Filología Española, vol. VII, pags. 47-56,
démos noticia de duas obras portuguesas do seculo xvm fundadas sobre o thema do Quizote, urna de Antonio José da
Silva, outra de Nicolau Tolentino. Deveramos ter lembrado
que do primeiro auctor, alem dos críticos e biographos mencionados enfüo1 se occupára tambem o erudito hespanhol
D. José María Asensio de Toledo (1829-1905), no opusculo
publicado em Sevilha, em 1885, Un cervantista portugués del

siglo XVIII quemado por el Santo Oficio de la Inquisición.
Apuntes biográficos.
Mais alguns nonadas trazemos hoje á critica cervantina, no
seu districto es~ecialmente respeitante á fortuna do Quixote
em Portugal e ás interpretac;;oes estheticas desse thema por
alguns escriptores de lingua portuguesa. É ~vidente que outros
aspectos pode offerecer a investigac;;ao cervantina em Portugal,
mas a todos elles respondem algunas obras, sao compendiosos repertorios de informac;;oes, a saber:
Catalogo da Ezposiráo Cervantina no Real Gabinete Portugues de Leitura do Rio de Janeiro, Rio de Janeiro, 1905,
156 pags., ordenado pelo conservador Antonio Jansen do
Pac;;o.
Ezposiriio Cervantina na Bibliotheca Nacional de Lisboa
1908, 132 pags., c~talogo organizado por Castro e Almeid;
e prefaciado pelo director Xavier da Cunha.
A Lt'tteratura hespanlzola em Portugal, Lisboa, I 91 5 •
274 pags., por Sousa Viterbo; e a nossa Bibliographia Portu-

�FIDBLINO DE FIGUEIRBDO

guesa de Critica Litteraria, appendice á Critica Litteraria
como Sciencia, 3ª ed. em 1920.
A primeira obra descreve só edic;;oes e traducc;;oes das
obras de Cervantes, entre as quaes, como é obvio, figuram
algumas portuguesas; a segunda, mais comprehensiva, regista
edir;;oes, traducc;;oes e escriptos referentes ao auctor do Quixote,
ás suas obras e ao tricentenario que commemorava, e ministra
tambem notas iconographicas; a terceira aponta as edic;;oes
portuguesas de obras de Cervantes; e na ultima, a pags. 115127, encontrarao os cervantistas a relac;;ao dos estudos criticas
e biographicos de auctores portugueses sobre o novellista.
Alli se registam 177 especies de assumptos hispanicos.
*

**
No seculo XIX alguns auctores, poetas e prosadores, voltaram a tomar o thema do Quixote para sobre este fundarem
novas obras litterarias, auctores de merito muito diverso e
epochas varias, pre-romantico um, do romantismo e do realismo outros. Varia é tambem a belleza das suas composic;;oes,
nao já de todo mediocres, como ás do seculo xvm classifica,
nao sem rogao, um redactor da Revue de Littérature Comparée, nº 1, pag. 183, pois algumas dellas sao de poetas de primeira ordem.
A mais antiga sahiu anonyma em 1813, D. Quixote na
cova de Montesinhos,ficfiiO dramatica de hum escriptor portuguez representada no Tlieatro Nacional do Salitre, 7 5 pags.
Sabe-se que seu auctor foi José Joaquim Leal (1774-1846),
official de Marinha que deixou um piccionario Estatistico de
Portugal e outros ensaios theatraes que de todo esqueceram.
A reforma dramatica, operada pelo romantismo, pela mao de
Garrett, fez tabua raza de toda a producc;;ao scenica inmediatamente anterior.
Nessa pequena per;;a, Leal amplificou e dramatizou o episodio conhecido da cova de Montesinhos e da lucta com os
encantadores. Volveu-o numa complícada intriga, com novas
personagens e peripecias, segundo o processo já apontado em

O CQUIXOTB&gt; NA LITTERATURA PORTUGUESA DO SBCULO XIX

1fi3

Silva a respeito do mesmo Cervantes, e em Castilho a respeito de Moliere.
A simples enumerac;;ao das personagens e um rapido transumpto da intriga bastarao para, em confronto coro a versao
cervantina, apurar o que Leal lhe additou.
As personagens sao as seguintes :
Dom Quixote, Sancho Panr;;a, Altizidora, a castella; Laurina,
sua camareira; Nicolau, velho, seu mordomo; Paschoal, seu
feitor; Joanna da Penha, serrana; Simao, seu marido; Anclré,
villao; Domingo, villao; Um jardineiro.
A acc;;ao é resumidamente a seguinte: Após a marte dum
javali, que toma por· um cavalleiro encantado, D. Quixote
quer retirar-se do palacio de Altizidora, que o hospeda e o
deseja reter porque o ama. Mas o cavalleiro, todo enlevado
nas recordac;;oes da sua Dulcinea, é insensivel á ternura da
castella e ·parte. Desgastada por essa separar;;ao, Altizidora
acceita o ardil que lhe suggere o seu feitor para captivar o cavalleiro, em troca da mao da sua camareira Laurina, que é
tambem pretendida por Nicolau. Esse ardil consiste em atrahir
D. Quixote á supposta cava de Montesinhos para ahi desencantar a rainhado Japao, com o premio do throno e da sua
mao. Assim se excuta, através de lances burlescos, como o da
bilha quebrada a Joanna, que o cavalleiro toma pela sua Dulcinea, a intervern;ao de Simao, seu marido, e outras de grande
effeito pela complicada machinaria que exigiam, incluindo as
bruscas mutar;;oes de scenario.
Como se ve, este novelo é mais enredado e mais longo que
em Cervantes e pela interpretac;;ao que se !he dá e pelo desfecho com que encerra, desarreiga-se do conjuncto do romance, chegando a contradize-lo.
Na Panorama, a celebre revista dirigida por Alexandre
Herculano, mao anonyma publicou em 1840, vol. 4º, paginas 345·349, um breve canto de pura phantasia: Murillo e
Cervantes ou o Pintor e o poeta, que aqui registaremos, embora de Cervantes trate e nao da sua novella. O ignorado contista narra um encontro fortuito de dais jovens na portaría
dum convento de Plasencia. Ahi partilhavam um modesto re-

�FIDl!LINO DB l'IGT,JBIREDO

pasto, quando a porlaria se abriu para· dar passagem a um
pintor ébrio, expulso por uro frade, porque nao déra bom recado de varios trabalhos de que fora incumbido. Os dois jovens
sao gasalhados pelo frade, que commette a um, que é pintor,
o encargo de pintar os escudos de Carlos V, cujas exequias
se celebrariam no dia seguinte, e a outro, que é poeta, a tarefa
de compór as divisas, que haviam de acompanhar esses escudos.
O mot;;? pintor é Estevam ·Murillo, que se dirige á córte,
ao encontro do V elázquez; o jovem poeta é Miguel Cervantes,
que regressa do captiveiro de Africa; e Frei Arsenio, que os
acolhe, é o propio imperador Carlos.
A narrativa, em sua brevidade e concentraGíio de imprevistos effeitos, nao é destituida de certo interesse, e com sua
liberdade imaginosa abusava dos processos d~ novella romantica: encontros de grandes personagens e prophecia de seus
altos destinos.
S6 em 187 5 voltou o thema a ser versado pelo poeta Gomes Leal 1, que lhe deu duas formas, D. Quixote, poesia
inserta nas Claridades do Sul, da data acima apontada, e Sam
Francisco de Assis e D . Quixote, publicada no Seculo de
10 de novembre de 1902.
A mais antiga representa o quadro muito commum, que
Antonio Duarte Gomes Leal nasceu em Lisboa em 1849. A sua
vocac;ao literaria foi a principio muito contrariada por circunstancias
familiares. Nao seguiu estudos regulares. Em 1888, a sua carta ao rei
D. Luiz, Traifi'io, motivou a sua prisao. O estado, sob o regimen republicano, concedeu-lhe urna pensao em reconhecimento das seus servic;os de propagandista. Do atheismo militante evolucionou para o catholicismo mais orthodoxo. Morreu em fevereiro de 1921 1 em estado de
loucura. As suas principaes obras sao: Claridades do Sul, 1875; Fome
de Camoes, 1880; Historia de 'Jesus, 1883; Anti-Clzristo, 1884; Fim de um
mundo (Satyras modernas), 1900; Mt_tlher de Luto, 1902; e varios pamphletos de caracter político: Trai;ao, Hereje, Processo dttm jornalista,
Tro;a á Inglaterra, A -revolu;ao e os jusi/amentos de Hespanha. Sobre
este poeta podem-se ver : TEtXEIRA BAsTos, Revista de Estudos Livres, vol. 3º1 Lisboa, 1884-18851 e o numero especial de homenagem
da Voz da 'Juventude, Lisboa, 1913.
1

O &lt;QUUOTB• NA LITTKRATUKA PORTUGUESA DO Sl!CULO XIX

165

a todas as artes tero suggerido bellas obras, da peregrinai;ao
do cavalleiro heroico, ridiculo e sublime pelo vasto mundo
egoista, com seu fiel e prosaico escudeiro. Sao nove quartetos
de fluentes alexandrinos, em que se exhibem as essenciaes
características deste poeta: a, exuberancia da adjectivai;;ao, a
eloquencia vibrante e o realismo chao que se comprazia en
deselegantes contrastes.
A · segunda composii;;ao é u_m poemeto de trinta e cinco
tercetos tambero alexandrinos, ero que o poeta descreve a visao
duro encontro do heroe de Cervantes com Sam Francisco de
Assis. Dom Quixote seguia poeirento, roto e abatido dos seus
prelios pela justii;;a e pelo bem, e ero torno delle:
Chilravam esquadroes de aladas andorinhas,
fazendo-che um cortejo inaudito de amor.

Interpellado pelo santo, diz com vehemencia a que altos
ideaes sacrifica para merecer e honrar a dama de Toboso,
proclama com arroubado enthusiasmo a for&lt;,;a invencicel que
desse idolo vedado recebe. Mas batendo-se pelos que soffriam
e semeando a justi&lt;;a na terra, só nas debeis avezinhas encontrára a gratidao:
Vés estas aves mil... dando bastos chilridosL
Por ellas me batí contra um milhafre ingente,
- que o nariz me arrancou, de Panc;a aos vaos rugidos!...
Mas, olha! os anirnaes sao mais gratos que a gente!...
E'por isso que vés as frageis avezinhas,
- como pagens seguindo um rei louco do Oriente.
Batalhei a favor das damas e as rainhas
perseguidas e em pro! dos justos ultrajados...
- Só gratidao achei n'alma das andorinhas!
Assim gemeu o heroe, de olhos semi-cerrados,
dando um vasto suspiro intenso e lacrimoso,
emquanto o sol cahia entre os trigaes doirados ...
Coro a lanc;a bateu no rocim vagaroso,
- secco e magro rocim, cheio de vis pelancas que deu urn passo atraz e rinchou lastimoso.
Sancho Pansa detraz atagantou-lhe as ancas.
E assim sumiu-se o heroe, no ocaso, entre as folhagens:
- todo cheio de sol, de azas negras e brancas.

•

�FIDELINO DE FIGUEIREDO

O «QUIXOTE&gt; NA UTTERATURA PORTUGUESA DO SECULO XIX

Tal alma de immaculada candura e tao cruelmente desilludida, segundo a interpretaGaO do poeta, só poderia ser bem
comprehendida da alma daquelle santo que ao lobo chamára
o irmao lobo:

pede as armas e o rocinante, chama o escudeiro e cahe morto
sobre o Jeito, «tendo no labio uro sorriso de creanc;;a».
Gonc;;alves Crespo, poeta de contidas emoc;;oes, mas de formas requintadas, engastou neste poemeto um quadro que nao
desmerece a companhia das suas obras primas, Mater dolorosa.
A venda dos bois e As primeiras lagrimas d' el reí:

166

Sam Francisco de Assis, entre as claras ramagens,
ergueu as maos ao céo - como palmas em cruz e assim gritou ao heroe, trotando entre as paizagens:

167

Róto o escudo, sem lanc;;a, a cota escalavrada,
sósinho, abandonado, e á tóa como um cégo,
do crepusculo á luz dolente e immaculada
entra na sua aldeia o altivo heroe manchego.
O tenue fumo sabe do cólmo das herdades,
riem ao pé da fonte ao frescas raparigas,
e á clara vibra,;;ao sonora das trindades
junctam-se brandamente as vozes e as cantigas.

Vae-te, 6 santo histriao! cheio de azas e luz,
deixa á gentalha rir com bocea chocarreira,
nessa alma - altar do amor - vae a Hostia de Jesús!

Este poemeto nao se affasta do conjuncto da obra poetica
de Gomes Leal, porque na sua relativa tranquillidade narrativa nao deixa de repetir o seu predilecto processo oratorio,
a successao de imagens das mais varias proveniencias, com
seus effeitos enganosos e tambem suas evocadoras perspectivas para a sensibilidade.
•
Gorn;;alves Crespo 1, nos seus Nocturnos, de 1882, deu-nos
outro poemeto A marte de D. Quixote, descriptivo, de grande
sonoridade e duma doce melancholia. É um quadro derradeiro do peregrinar aventureiro do heroe manchego, que synthetiza toda a novella, certo nao o seu fundo episodico, mas o
seu tom, seus propositos e suas personagens centraes.
Abatido e triste, D. Quixote sente o avizinhar-se da morte, e ainda num arranco ultimo, vibrando as exhortac;;oes do
hachare! e do cura, que lhe resuscitam os sonhos e as chimeras,

Ero 1904, o escriptor brasileiro Sr. Thomas Lopes inseriu
no seu Livro do Espirito, publicado no Río de Janeiro, um
soneto, D. Quizote, que nao traz variante nova ao thema.
A commemoraGaO do tricentenario da publicac;;ao da novella suggeriu outras pec;;as poeticas, em Portugal e Brasil, de
que enumeraremos as que ternos por principaes, já por seu
mérito intrínseco, já por seus auctores.
.
De Ramos Coelho (1832-1915), o insigne historiador doinfante D. Duarte de Braganc;;a, o martyr da Restaurac;;ao, e
paciente editor critico do Hyssope, figurou urna pec;;a inedita,
Cervantes, na exposiGaO cervantina da Bibliotheca Nacional,
depois impressa no respectivo catalogo, a que já nos referimos. O seu assumpto é o significado transcendente do Quizote, mas a musa de Ramos Coelho sorriu-lhe mais acolhedoramente outras vezes. Posteriormente foi essa poesía incluida nas.
Obras poeticas do mesmo auctor, Lisboa, 1910, pags. 401-402.
No Brasil, na sessao do Gabinete Portugues de Leitura, o
Sr. Filinto de Almeida leu tres composic;;oes, D. Quizote, onze
quadras, e Sancho Pansa, dois sonetos. A primeira poesía,
galhardamente enthusiasta e fluente, dá especial relevo ao
symbolico significado que á novella atribue o escriptor:

Antonio Cándido Gonc;;alves Crespo nasceu no Rio de Janeiro
em 1846 e formou-se em direito na Universidade de Coimbra em 1875.
Foi deputado pela India nas legislaturas de 1879 e 1881 e teve em 1880
a nomeac;;ao de redactor do Dian·o da Camara dos Pares. Morreu
em 1883. Publicou dois volumes de versos, Miniaturas, 1870, e Nocturnos, 1882, reunidos com algunas prosas num só volume de Obras
completas, de 1897. Coro a collaborac;;ao de sua esposa, a escriptora
D.ª Maria Amalia Vaz de Carvalho, publicou tambero um volume de
Cantos para os nossos jilhos. Acerca &lt;leste poeta consultem-se os estudos seguintes : VAZ DE WRVALHO, Alguns homens do meu tempo, Lisboa,
1889; BuLnXo PATo, Memorias, 1° vol., Lisboa, 1894; TEIXEIRA DE QuExaoz, Obras completas de G. C., Lisboa, 1897.
1

Elle, o Bem militante, elle, a Bondade activa,
desfaz aggravos, pune aos rusticos a manha

.,

�168

FIDELINO DE FIGUBIRBDO
O •QUIXOTB• N.A. LITTBRATURA PORTUGUESA DO SBCULO X1X

e a insolencia, e castiga o mal, onde elle viva...
É bem o teu heroe, nobre terra de Hespanha!
Prompto, altivo e pugnaz, quando a fraqueza o exhorte
contra a oppressora Mao da Forca que a domina,
bravo e contemplativo, imaginoso e forte,
é elle a encarnacao da sobre alma latina.

Os sonetos perfiguram um dialogo em que Sancho Panc;;a,
&lt;ie regresso, confessa a sua desillusao profunda :
... Depois que vi o mundo e a gente
é que eu amo o meu burro como devo.

As tres poesias foram impressas pela primera vez na bro-chura Disrnrsos pronunciados na sessiio commemorativa do tri.centenario da publicayiio do D. Quixote... , Rio de Janeiro, 1905,
-e incluidos nos Cantos e Cantigas de Fi!into de Almeida,
Porto, 1918, pags. 56-61.
Joaquim de Araujo (1858-1917), que já incluíra em i888
-0 soneto D. Quixote nas suas Occidentaes, contribuiu para o
centenario com o poemeto Visoes do Quixote, s6 publicado
em 1909, em Genova, onde era consul. O conteúdo do poemeto é um novo quadro do contraste do idealismo desinteressado e chimerico de Quixote com o commodismo egoistico
&lt;le Sancho, que o confessa em longas tiradas de rhetorica, á
maneira de Hugo ou de Junqueiro, mas de grata sonoridade
metrica. Ao longo discorrer de Sancho, o cavalleiro só responde num grande alheamento :

169

407º aniversario da publica;ao de D: Quichote), Valeni;a, 1912,
10 pags., de Abilio Maia, em que só se contem as tres composic;;oes Cervantes, O D. Quichote, D. Quichote e os Lusiadas,
-em tom de commovida venerac;;ao, que nem sempre logrou
-expressar-se em azada forma litteraria.
Mostram estas ligeiras noticias que a imaginac;;ao portuguesa nao desacompanhou a erudic;;ao do mesmo pais no culto
fervoroso que sempre tem prestado a Cervantes e á sua novella. Aquí, como em toda a parte, tem esta constituido thema
-complexo e simultaneamente tao profundo e obscuro no seu
sentido intimo que innumeras sao as suas glosas, inesgotavel a
sua exegése, porque sendo maxima a sua capacidade de suggestao, urna após outra, a ella constantemente voltam as gerac;;aos para a interpretar e paraphrasear, e para della extrahir
sua lic;;iio moral e esthetica.
Merece ser notado que nestas pec;;as poeticas como nos
artigos de critica, noutra parte enumerados, se patenteia urna
interpretac;;ao da novella quasi uniforme. Ella constitue assim
urna especie de· consenso dos seus modernos leitores portugueses, involuntaria exemplificac;;ao daquelle methodo de julgamento literario, preconizado pelo Sr. H. Lichtenberger (Re-vue Germanique, Janeiro, 1905).
FmELINO DE FrcuEIREDO.

Lisboa.

- Olha, além, como esvoaca,
ondulando gentil, toda baohada em graca,
urna aguia real. Vem de longe, do Oriente...
Jesus! Ah! como e bella, e doirada, e luzente!
Deus a soltou no azul, decerto com a idea
de conduzir ao céo a minha Dulcinea,
deitada no seu dorso!...

E já que fallando das pec;;as suggeridas pelo tricentenario
&lt;ia novella immortal, transcendemos o limite chronologico
desta nota, seja-nos permittido registar ainda um &lt;»pusculo
poetico inteiramente cervantino: O Livro de Cervantes (no
TOMO

VIII.

1.2

�EL PRIM&amp;R POEMA

EL PRIMER POEMA ESCRITO EN CUBA
No es de fecha muy antigua. Entraba la colonización en
su segundo siglo de desarrollo, si bien Cuba no había pasado
de las condiciones, no muy amplias, de casi olvidada «factoría». Entonces, en 16o81, con los recuerdos siempre vivos del
último ataque del corsario, escribió Silvestre de Balboa su Espejo de paciencia. Sólo se han publicado fragmentos de este
poema; repitiendo los eruditos, con ejemplar fidelidad, las noticias que sobre ese relato en verso 2 dió el primer escritor que
lo examinó por su propia cuenta, D. José Antonio Echeverría, en su periódico El Plantel, entrega tercera, 1838 3 •
1
Consúltese principalmente, para el estado de la vida intelectual
en Cuba en esta época, a D. ANTONIO BACHILLER Y MORALES, Apuntes
para la historia de las letras y la instruccidn pública en Cuba, II, página 149. El libro de conjunto más importante, aunque sobre este período no contiene investigaciones personales, es el Estudio sobre el
movimiento litera1·io y científico de Cuba, por D. Aurelio Mitjáns, Habana, 1891, reimpreso recientemente en Madrid, en 19181 por la Biblioteca «Andrés Bello•, con el título inexacto de Historia de la literatura cubana. Es fundamental el Ensayo de bibliografía cubana en los
siglos XVI, XVII y XVIII, Matanzas, 1905 1 que su autor, D. Carlos M.
Trelles, refunde actualmente; y son de gran interés, pero de carácter
puramente conjetural, los artículos de D. Josf AuGUSTO EscoTo, Atisbos de la poesía cubana en los siglos XV y X VI, publicados en la Revista
Crítica de la Literatura Cubana, I, Matanzas, 1917.
2 Cuando por primera vez publiqué mi ensayo sobre los orígenes
de la poesia en Cuba (CuC, 1913), juzgaba como perdido el ·poema de
Balboa y fundaba todo lo que decia allí sobre el mismo en las propias noticias de Echeverría. A la amistad de D. Julio Ponce de León,
director del Archivo Nacional de la Habana, debo el corocimiento, no
ya del poema de Balboa, sino de la Historia de Morell de Santa Cruz.
a Reproducido en la Revista de la Biblioteca Nacional de la Habana, 1910, III, 3-6.

ESCRITO

BN

CUBA

El -poema se conserva de un modo originalísimo: es un
verdadero episodio de la inédita Historia de Cuba y su catedral, en q~e ocupó sus años mejores el obispo Morell de
Santa Cruz. Este buen prelado, semejante a los compiladores
españoles de las crónicas, juzgó tan veraz, tan fidedigno en
todas sus partes el Espejo de paciencia, que cuando llegó el
momento de relatar el secuestro del obispo Fr. Juan de las
Cabezas y Altamirano, su antecesor remoto en la mitra, transcribió íntegro el poema de Balboa. Ciertamente, bajo el aspecto histórico no lo juzgaba mal el obispo Santa Cruz; el poema
de Balboa tiene todos los caracteres de una crónica, no poética, ·sino rimada, escrupulosa en la narración de los pormenores, minuciosa en la transcripción de nombres propios-todos
han de aparecer completos-, fidelísima en la cronología. Sin
embargo, como obedece el poema a cierta arqúitectura clásica, junto al respeto a la verdad minuciosa aparece el elemento
de lo sobrenatural y fantástico, ·expresado en la imprevista
irrupción en aquellos lugares de la parte oriental de Cuba-el
secuestro del obispo ocurrió en el puerto de Manzanillo-de
las divinidades del mundo olímpico.
El poema está escrito en octavas reales y se divide en dos
cantos: el primero se refiere al secuestro, el segundo al rescate. Balboa, en un prólogo «Al lector», declara su propósitoclásico: «Fingí -dice - imitando a Horacio, que los dioses
marineros viniesen a la nave de Giiberto (el pirata francés
Girón) a favorecer al obispo.» Cree el autor en la eficacia moral de su poema: · verán los hombres la virtud encumbrada y
el pecado abatido. En cuanto al título de Espejo de paciencia
que dió a su relato, manifiesta que le movió a ello la mucha.
que aquel santo obispo sufrió en su prisión. Termina dedicando su poema al obispo secuestrado.
De Silvestre de Balboa no hay noticias, fuera de las consignadas en su poema y en la Histon·a de Santa Cruz. En eL
primero se hace constar su patria y el año en que escribió su•
relato: «era natural de la isla de Gran Canaria y vecino de
Puerto Príncipe». Por la dedicatoria al obispo, fechada en30 de julio de 16o8, se ve que tenía Balboa fama de poeta

�EL PRIMER POEMA ESCRITO EN CUBA
172

JOSÉ MARIA CHACÓN Y CALVO

entre sus contemporáneos, pues el obispo le dijo en ·cierta
ocasión «que no había querido hacerle merced de la gracia
que Dios le había concedido».
Siguen al prólogo seis sonetos laudatorios. Son los apologistas: Pedro de las Torres Sifontes, vecino de la villa; el alférez Cristóbal de la Coba Machicao, regidor de la ciudad; Bartolomé. Sánchez, alcalde ordinario•; Juan Rodríguez de Sifuentes 1, y Alonso Hernández, el viejo, natural de Canarias.
Podemos imaginarnos, al través de estos versos apologéticos, la pequeña tertulia literaria de Balboa. Son sus amigos
hombres de armas que tienen a su cuidado la vigilancia de la
villa. No son muchos sus trabajos; cuando han pasado los temores al corsario, se entregan a los recuerdos (memorias de
la tierra natal, libros manejados en la niñez, algún romance
como aquellos que decían los compañeros de Hernán Cortés
cuando la conquista, recordados tan poéticamente .por Bernal Díaz ... ). Con los recuerdos nacería el afán .«versista». Fué
Silvestre de Balboa el de más aliento; pero todos podían haber hecho aquella crónica en verso; todos podían haber rivalizado con él en los recursos mitológicos. Alonso Hernández,
el viejo, daba así principio a su soneto laudatorio:

No teme Balboa a lo que pueden obligar ciertas palabras.
El obispo bien «quisto» ha de recordarle l~s más maravillosos
sucesos; Bayamo será la Troya del poeta; Jácome Milanés, el
italiano españolizado que había de dejar larga descendencia
en nuestra isla, le recordará a Aquiles, y el astuto Ramos emulará la prudencia de Ulises:
Cesen en Dido, basten en Priamo
de sus ojos la liquida corriente,
que nuestra Troya hoy es el Bayamo
humeando a impulsos de traición ardiente;
a los más afligidos cito y llamo,
y hallarán en sus penas el ambiente
de un obispo atribulado y santo,
con que es preciso mitigar el llanto.

Y en medio de los clásicos recuerdos, ¿cómo respeta Balboa la cronología? Citemos toda la octava, que tiene en su
final inesperada fuerza humorística:
Estaba a la sazón el buen prelado
en esta ilustre villa generosa,
abundando de frutas y ganado,
por sus flores alegre y deleitosa.
Era en el mes de abril, cuando y~ el prado
se esmalta con el lirio y con la rosa
y están Fravonio y Flora en su teatro,
año de mil y un seis con cero y cuatro 1•

He rmosas ninfas que en la fértil Moya
donde Flora le dió nombre a su estancia...

No se perderá este tono en los restantes sonetos, ni tampoco en las fatigosas octavas del poeta canario. El propósito
poético está en la primera octava:
Canten los unos el temor y espanto
que causó en Troya el paladín preñado;
celebren otros la prisión y el llanto
de Angélica y el loco enamorado,
que yo en mis versos sólo escribo y canto
la prisión de un obispo consagrado,
tan justo, tan benévolo y tan quisto,
que debe ser el sucesor de Cristo.
1 Este soneto es de los más divulgados, pues lo transcribió Ramón
de Palma en su Aguinaldo habanero, 1838.

173

Después de este verso no nos encontramos con valor para
exigirle nada al buen Balboa. Nos parece asistir a un inocente
juego de palabras, y casi nos regocijamos cuando vemos aparecer al grave obispo entre las ninfas coronadas.
En ocasiones hay en el poema verdadera animación verbal; así en la revista que pasa Gregario Ramos a sus gentes:
Iba delante el capitán famoso
con su espada en la cinta y en la diestra,
una lanza que cuasi competía
con la famosa de oro de Argalia.

1

Estos versos y los anteriores están inéditos.

�BL. PRIMER POEMA ESCRITO BN CUBA

174

JOSÉ MARfA CHACÓN Y CALVO

Jácome Milanés, que adondequiera
pudiera·parecer con su alabarda,
pasó, y por morrión una montera
de paño azul con una pluma parda ...
A su lado con él Martln García,
con un chuzo escogido entre cincuenta,
con su pluma de gallo en el sombrero,
más galán que Reinaldos ni Rujero.
Diego con Baltasar de Lorenzana
pasaron cada uno con su punta,
gallardos más que el sol por la mañana
cuando sale galán y agua barrunta.
Pisando con furor la tierra llana,
donde antes había estado con su yunta,
pasó Pedro Vergara, el de los grillos,
con su aguijada ál hombro y dos cuchillos...

El relato acababa triunfalmente. El negro Salvador, que
era de los que acompañaban a Gregorio Ramos, mata al pirata
francés. Bayamo le recibe con grandes fiestas. Se •dan banquetes memorables. El poeta celebra de una manera especial
las hicoteas de Masabo, «que no las tengo y siempre las alabo».
Bastan estas citas para que comprendamos cuál es el carácter de esta antigua manifestación de las letras cubanas. Se
trata de un poema, de un prosaico relato en verso, mejor
dicho, hecho a la manera culta. No puede haber así una leve
nota de poesía local. El autor se propone como modelo a los
poetas épicos de la edad de oro, que son lo menos épico y
nacional de la literatura española, y recurre a los procedimientos mismos de la epopeya clásica: invocación a los dioses del
Olimpo, intervención de lo maravilloso pagano, empleo de un
estilo que queri~ndo ser grandilpcuente no llega a ser sino
declamatorio. Y si los ojos del poeta no ven nada de la tierra
cubana, ¿habrá algo de la nativa? Cuando describe Balboa el
secuestro del obispo parece recordar su tierra:
Y como en la Canaria en apañadas
acechan cabras ágiles cabreros,
que en los riscos están y en las aguadas,
despuntando la grama en sus oteros,
y estando así paciendo descuidadas

175

dan de repente en ellas los monteros,
y en el sobresalto que allí influyen
unas quedan paradas y otras huyen,
así quedaron en la triste Yara ...

Cervantes, en su Numancia (jornada quinta), trae este
pasaje, que en su procedimiento guarda analogía con el de
Balboa:
Cual suelen las ovejas descuidadas,
siendo del fiero lobo acometidas,
andar aquí y allá descarriadas,
con temor de perder las tristes vidas.

No creo, sin embargo, que los versos anteriormente citados sean en Balboa un recuerdo literario. El símil es tan natural, que pudo ocurrírsele al poeta canario sin haber leído a
nadie; sin duda fué uno de sus pocos momentos felices. Pero
en su desarrollo bien se observa la nota de retoricismo que da
carácter a todo el poema. Un retoricismo, por otra parte, limitado por el pobre léxico del versificador. Quedará como un
intento el relato; quedará como una prueba muy significativa.
El autor se siente con deseos de imitar a Horado; lo declara
desde el principio, y sigue en su relato et procedimiento mitológico habitual en los poemas similares de su tiempo. Éstos,
aunque sean de un valor intrínseco muy discutible, se salvarán, parcialmente, para las letras por virtudes de procedimiento, por una belleza exterior, legítima, aunque no la más alta,
en toda obra literaria. A Balboa, ¿qué podrá salvarlo? Únicamente, quizá, la innegable curiosidad de su poema. Se escribe
en I6o8; mucho tiempo tardará aún la poesía cubana en percibir las notas propias del ambiente nacional.
JOSÉ MARÍA CHACÓN y CALVO.

Madrid.

�l\llSCELÁNEA

MISC~LÁNEA

VIEIL ESP. «PORIDAD», ESP. «PURIDAD»,
PORT. «PURIDADE» 'SECRET'
M. Meyer-Lübke a eu bien raison de douter de l'équation
v. esp. poridad 'secret'= lat. puritas 'la pure vérité' (REW,
686o). On pourrait, il est vrai, partir du v. fr. pureté 'pure vérité' (= la pure vérité), comme Diez l'avait indiqué (p. ex. enquerre la purté, descouvri la purté, chez Godefroy, 'la vérité' &gt;
'la vérité cachée' &gt; 'le secret') et s'apuyer sur le développement sémantique du verbe esp. apurar (la verdad, el secreto, etc.): si I'on ne trouve pas, que je sache, apurar la puridad,
il pourrait y avoir une raison euphonique. L'Elucidario 1 explique port. escrivao de puridade par 'o officio de apurar papeis da
Casa Real'. On pourrait aussi songer a un développement de
puro 'pur' &gt; 'seul' (cfr. de puro ..., en outre v. ita!. puro 'seul')
et le sens 'secret' se comparerait a celui du fr.privé (esp. privanza, etc.): fablar en poridad dans le Poema del Cid, fablar
de poridad dans le Poema de Fernán Gonfález (615 c) se traduiraient par 'en son privé', de meme au vers 1880 /ablando en su
consseio 2, auz'endo su poridad 'parlant en secret, ayant leur
De Santa Rosa de Viterbo.
2 Je traduis, vu la situation (les infants de Carrion s'accordent sur
leur plan de mariage), consejo par 'secret'; cf. v. fr. en conseil 'en secret',
v. pr. en cossellz 'en privé'. Consejo semble aussi synonyme avecporidad dans le sens de 'décision' que M. Menéndez Pida! atteste pour le
premier, non pas pour le second mot; mais le fait que quelques vers
plus loin les infants de Carrión, apres leur décision prise (demandemos
sus jijas [du Cid] pora con ellas casar), se présentent devant le roi, esl
1

177

intimité', ou M. Menéndez Pida! traduit 'plática secreta'. De
meme M. Coelho dans son Dictionnaire étymologique du portugais traduit a puridade par 'em particular', le escrivao da puridade serait le 'secrétaire privé'.
Mais les textes de Du Cange, s. v. puritas I et 2, nous
offrent une autre solution du probleme. Nous trouvons fa (puritas 1) an 1133 (Arles) omnem puritatem sub juramento ab eo
quaesivimus (Statuta Cadubrii) cum puritate, veritate, bona jide
et sine fraude; il faudra traduire, plutót que 'la pure vérité'
comme le fait Du Cange, 'fidélité' 'maintien de la parole donnée' (p.-e. 'serment', cf. v. fr. feauté 'serment') comme dans
l'article puritas 2 de Du Cange (textes catalans): vassallus tenetur incontinenti homagium,jidelitatem etpuritatem/acere, etc.
Ce puritas du latin médiéval est done un synonyme de jidelitas et s'explique parfaitement dans la sphere du droit féodal.
M. Wechssler a analysé, dans un article suggestif, «Frauendienst und Vassalitat» (Zeitschr. f franz. Spr., XXIV, p. 165
et suiv.), lajidelitas,fei-fe («Treuschwur»='serment de fidélité'), condition sine qua non de la vassalité (Flach, Les origines
de l'ancienne France, II, 524, dit: «C'est done bien de la foi que
dérivent tous les devoirs et tous les services du vassal»; cf. le
texte latin: Homo domino suo certum faciat juramento, quod sibz
adeo jidelis sit et amicus...). Or, la discrétion est un des devoirs
principaux du vassal; voir Wechssler, p. 1691 note 29, qui cite
la lettre de Filbert de Chartres an 1020: tutum: ne sit ei in
damnum de secreto suo ve! de munitionibus per quas tutus esse
potest et ajoute: «La discrétion se rapportait particulierement
a des secrets militaires (trésor de guerre, fortifications, plans
exprimé par les mots vinien al rey Aifonsso con esta poridad = 'avec
cette décision [prise en cachette?]'. Le méme sens se trouve p.-e. au
vers 680; le Cid tient conseil de guerre (666, llFyo 9fd con los sos tornos
a acordar); on se décide a attaquer le lendemain. Et alors: Todos los
moros z las moras de fuera los manda eclzar, Que non sopiesse ninguno
esta su poridad 'cette décision secrete' (Menéndez Pida!: 'plática secreta'). Nous sommes ici en présence d'une des situations typiques que
M. Wechssler énumere parmi celles ou devait se montrer la fidélité
du vassal ( cplans stratégiques&gt; ).

�lllSCELÁNEA

IIISCELÁNU.

stratégiques), mais comprenait aussi le devoir pour le serf de
dissimuler tout ce que son seigneur ne voulait pas faire savoir
a ses voisins.» Comme le domnei des trobadors, le service de
la dame élue, suivait exactement les regles et obéissait scrupuleusement aux formes que la vassalité a consacrées, ce qui a
été tres bien prouvé par M. Wechssler, le service ses trop parlar e de bon ce/amen est souvent loué chez les trobadors. Ce
bon ce/amen est exactement identique avec la poridad espagnole: du 'serment de vassal' découlait la 'discrétion', la 'réserve'.
Fablar en poridad serait done 'parler avec toute la réserve
imposée par l'état social du serf', tener poridad (Poema del
Cid, 2868; Poema de Fernán González, 642 b, 643 e) 'tenir la
parole donnée de maintenir le secret', 'user de réserve'. Le
mot poridad trahit son origine savante par sa provenance du
monde des théoriciens de la vassalité, par le maintien de l'i
protonique (cf. verdad, piedad): le mot populaire est pureza
'pureté'. Pour -o- au lieu de -u-, cf. Menéndez Pidal, Cantar
de Mio Cid, I, p. 155 (de meme arag. porgar) 1. - LEO SPITZER.

cidos reprobaban ciertas composiciones españolas que no se
acomodaban a la máxima de la perspicuidad que Aristóteles
preceptuaba».
A los casos apuntados se podría añadir lo que se lee en
la Carta I del Bachiller de Arcadia al Capitán Salazar: «Lo que
yo, como vuestro amigo quiero reprehenderos, porque me
parece digno de reprehensión, es que siendo español y escribiendo a una dama española, y de tales prendas que os obligaba a grandísima consideración, uséis de ciertos vocablos
italianos inusitados y remotos que no los conocerá Galván, y
será menester que si la señora duquesa quisiere por pasatiempo leer en vuestro libro, tenga un Calepino delante con que
los construya o un intérprete que se los declare.» (Edic. Lucas
de Torre, Revista de Archivos, Bibliotecas y J:fuseos, tercera
época, XXVIII, 312.)
En la respuesta del Capitán Salazar al Bachiller de Arcadia se dice, refiriéndose a las Trescientas: «las cuales, si no
fuera por la bondad del Comendador Griego, que trabajó días
y noches en declarárnoslas, no hubiera hombre que las pudiese meter el diente ni 11egar a epas con un tiro de ballesta.»
(Loe. cit., págs. 353-354, que realmente debieran ser 453-454,
porque hay un error en la paginación.)
El número de alusiones a la incomprensibilidad de Mena
es muy grande. Veamos cómo Sánchez de las Brozas le defiende de ésta y de la imputación de pesadez en el prólogo
de su edición: «Y al fin los que hallan este poeta por pesado
son unos ingenios que ponen todo su estudio en hacer un soneto, o canción de amores, que para entenderlos es menester
primero preguntarles a ellos si lo entendieron» (Francisci
Sanctii Brocensis, Opera omnia, una cum ejusdem scriptoris
vita; ázectore Gregario Maianzio, Genevae, 1776, IV, 219), lo
que trae en seguida a la memoria el verso conocidísimo de
Lope de Vega que forma parte de aquel soneto que empieza:
«Cediendo a mi descrédito anhelante» (Laurel de Apolo, con
otras rimas. Colección de las obras sueltas, Madrid, 1776-1778,
I, 275-276, Bibl. de Aut. Esp., XXXVIII, 372). Sánchez de
las Brozas añade·: «Yo espero que leyéndose agora este poeta

Université_de Bonn.

LA CRÍTICA DE LA OSCURIDAD SOBRE POETAS
ANTERIORES A GÓNGORA
En Algunos antecedentes del culteranismo (Romanic Review,
XI, 328-348) traté de señalar «cómo antes de lo que calificó
Thomas de volte face subite de Góngora, autores bien cono1 Étant donné ces exemples de -o- pour -ü• protooique, M. Baist
.a eu tort (Zeitsckr. f. rom. Pkil., 6, 118) de nier
cause de formes

a

-comme foraño la parenté étymologique de !'esp. huraño avec.fii,r 'voleur' que Diez avait déja. suggérée. Cf. arag. furo 'misanthrope' au
point de vue du sens (foraño 'endeble, flaco' a Ciudad Rodrigo [La•
mano] découle de 'misanthrope'). M. Meyer-Lübke s'est contenté de
séparer huraño deforaneus (REW, 3428), mais ne donnc pas d'cxplication définitive.
·

179

�180

MISCJILÁNltA

con más claridad y menos pesadumbre que antes, será mi trabajo bien recibido.» (Loe. cit., pág. 220.)
El presentar una lista de casos en que se objeta a la ininteligibilidad de Mena me parece totalmente iivnecesario. Como
texto ejemplar mencionaré los dos lamentables cuartetos de
un artificiosamente indigesto soneto que D. Bernardo de Guimerá dedica al Brocence (Loe. cit., pág. 222):
Qual hace el rutilante Apolo claro
todo cuanto la noche tuvo oscuro,
assí vos, maestro mío, lo más oscuro
hacéys con excelente ingenio claro.
¿Qué autor uvo hasta agora menos claro,
o que menos deviera estar oscuro
que Juan de Mena?, cuyo poema oscuro,
queda, por vuestra industria, buelto claro.

ERAsMo BucETA.
Universidad de California.

«VIEDRO»
Este derivado de* veterum por veterem ha sido considerado como hipotético por Schuchardt (Rom., XIII, 286,
nota· 4); M. Pidal, en el Cantar de Mio Cid, 23811&gt; citó viedro;
se fundaba en el siguiente texto, que me comunica: «No pone
ninguno remiendo de pannu nueuo en uestido uiedro, e no
mete ninguno uino nueuo en odres uiedros, ca el uino ~ueuo
rompe los odres e derramas el uino.» (Biblia Escur., I-i-6,
fol. 240 b, traduciendo a Luc. V, 36 y 37.) Creo, pues, útil
añadir a ese texto algún otro ejemplo de esta palabra, realmente bastante rara: «V n fazeruelo, con funda de seda, viedro
et una arqueta pequenna.» (Inventario de la catedral de Toledo
de 1300, Bibl. Nac., ms. 13035, fol. 114). «Si el carnicero carnes... uiedras con rezientes touiere, peche .x. mrs. a los querellosos. » (Fuero de Plasencia, edic. Benavides, pág. 145.)-A. C.

•

NOTAS BIBLIOGRÁFíCAS
GAVEL, H. -Essai su,· l'évoltttion de la prononciation du castillan dejuis Je XIV'"• siecle d'apres les tkéories des grammairiens et r¡uelques
autres so1trces.-Paris, Champion, 1920, 4.0 , 551 págs.=EI libro de que
vamos a hacer reseña fué presentado corno tesis doctoral a la Facultad
de Letras de Toulouse. Tuvimos el gusto d~ formar parte del Tribunal
examinador, merced a una invitación del Ministerio de Instrucción
pública de Francia. Fué esto para nosotros un gran honor, ya que por
primera vez se llamaba a profesores extranjeros a formar parte de un
Tribunal universitario en aquel país. Las observaciones que siguen son
breve resumen de algunas que hubimos de formular en aquella ocasión.
El libro del Sr. Gavel representa una útil aportación al tema tratado en este voluminoso trabajo, que supqne, sin duda, en el autor un
esfuerzo y una perseverancia considerables. En realidad, este libro
constituye un manual de fonética histórica del español, con exposición
de los conocimientos existentes sobre la materia; en parte, prestará
servicios al público de lengua francesa que desee familiarizarse con
nuestra fonética histórica; pero además hay aquí multitud de datos
y sugestiones, tornados principalmente de nuestros gramáticos, que
permitirán ampliar lo que ya se conocía, gracias, sobre todo, a los
trabajos de Cuervo.
Pensando ahora en el público especial de esta Revista, creemos
que será hacer más estimación del t rabajo del Sr. G. señalar aquellos
puntos que, a nuestro juicio, necesitan corrección, más bien que exponer meramente su contenido, citando en detalle todo lo que fuese
digno de alabanza.
Quizá por las condiciones en que el autor ha trabajado, nótanse
omisiones bibliográficas de consideración: Krüger ( Westspanische Mundarten}, Espinosa (N ew Spanish Mexican), Schuchardt (Cantes ftamencus), Staaff (Diatecte tlonais); los estudios de Subak, Lamouche, Wagner
Y Yahuda sobre el judeo español; de Wulff sobre el andaluz; de Grandgent y Schuchardt sobre latín vulgar; los trabajos monográficos de
Hanssen y Lenz; diccionarios modernos etimológicos (Korting, MeyerLübke).
No puede mirarse la reducción de au latino a o (pág. 10) como «fe-

�NOTAS BIBLIOGRÁl'ICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

nómeno aislado», ya que son conocidos los casos de au &gt; o, tanto en
latín rústico como en el literario. Si se admite la hipétesis de G. (páginas 39- 41) que maior se pronunció en el siglo 1x mai-ior, hipót~sis
que se basa en el canto gregoriano, ai habría dado e, como en laicu
lego. La pronunciación de tr que el Sr. G. señala en Calahorra, d~nde
«otro est presque prononcé comme ocho• (pág. 124), es ese curioso
fenómeno que Lenz notó en Chile, creyéndolo influencia araucana,
pero que existe en toda América como una importación de la Península, ya que en ésta se oye no sólo en Calahorra, sin~ e~ otras partes
de la Rioja, en Navarra y otros sitios; se trata de r fricativa sorda _que
ha hecho alveolar la t, y ambos sonidos forman una africada alveolar
sorda (véase M. Pida!, G1·am., § 35, nota). No se puede decir que __la lf
sea un sonido compuesto de l y de i consonante (pág. 145); Schadel,
en su Fonética catalana, criticó ya a los alemanes que descomponen
así esta consonante (véase también Navarro Tomás, Manual de pronun•
ciación, pág. 105). Cuando en palabras e¡;:óticas / está en fin de silaba,
no siempre se cambia en s (pág. 158); el caso de biftec&gt; bisté no es general (comp. nafta, aftosa, Afganistán, etc.). No existe _en España una
pronunciación labiodental de v, fuera de las regiones de Levante ya
conocidas; no se puede decir, pues, que b intervocálica ~va quelqu~fois jusqu'au son du v fram;ais• (pág. 162; nota); desmiente ~-• sm
razón, a Rodríguez María (pág. 163), por decir éste que . en Se~1l\a _se
ignora la pronunciación labiodental de v. Las formas antiguas ~teJ_ meve', etc. (pág. 170), no prueban que v fuese labiodental; no existiendouna fricativa sorda labiodental, al quedar final la v y ensordecerse se
tenía que cambiar en la única sorda posible.
.
.
.
En dos Jugares del libro se supone, sin motivo, la existencia de
variedades dialectales. Pág. 306: Basándose en ciertos nombres propios de Rinconete y Cortadillo, tales como Man.iferro y Centopiés, deduce
el Sr. G. que en ellos se conservaba la f · inicial, y se diptongaba la
vocal libre y no en posición i. Pero esto es iososten~ble, y es r~ro que
el autor saque consecuencias para un dialecto de comienzos del siglo xn.c:
de nombres de persona en una novela del siglo xv1, nombres que no
tienen nada de especialmente sevillano. La falta de diptongo en la e de
centopiés se debe a proclisis (cfr. Covarrubias) y no revela dialectalismo
de clase alguna; maniferro está revelando ser un vocablo culto o exótico (cat. 0 ita!.), que nada prueba tampoco (cfr. el corrient~ testaferro).
En fin, aparte de que estos hechos no prueben nada, es sabido que después del paso de los almorávides ( 1090) y almohades ( 1146) por España, desaparecieron en todo el Sur los restos que aca~o quedaban
de hablas romances. Sobre otra base igualmente frágil construye el
Sr. G. (pág. 186) un dialecto santanderino apoyándose en el cantarcillo-

«Cuando la Candelora chora, El invierno bota afora». Piensa G. que
Santander tuvo~n dialecto propio, que conservaba la/ y no diptongaba, todo apoyado en ese cantar, que es un exotismo que en forma
análoga trae ya Correas, pág. 368: «Cuando la Candelaria plora, el invierno es fora»; la forma gallega es: cCand'a Candeloria chora,. medioinverno vai fora,; la catalana: «Si la Candelera plora, 'l fret es fora•~
la italiana: «Se piove por la Candelera, dell' inverno siamo fora , t.
No hay, pues, que sacar del cantar que recogió Pereda ninguna consecuencia para el santanderino, siendo así que aun hoy día se oye la
misma canción en la Mancha, Soria y otras partes.
No se ve por qué la grafía ch (pág. 155) haya de ser un préstamo
hecho al francés, dada la diferencia de ambos sonidos. Hay unas cuantas etimologías equivocadas. Pascua (págs. 781 nota, 156 y 204) no debe
su terminación a influencia culta de-la grafía Pasqua, el resultado de
cuyo desarrollo en la pronunciación hubiera sido *pasea; la presencia de la terminación -ua, -oa (véase REWb) hace necesario pensar en
otra causa extraña a la fonética, probablemente cruce con pascuum,
algo más verosímil que la acción de la escritura sobre la lengua
popular. Análoga observación sobre concha (pág. 156), que no deriva del lat. con cha; sino de con ch u la. La etimología de mozárabe,
de mixtus + arabs (pág. 277) fué sustituída hace tiempo por la.
,. •

1

t

Antes habla expuesto el autor la misma teoría en RIEV, 1912, pág. 422.

.?

exacta de mostarib, '-?.~~""'· Como (pág. 139) no viene de *comdo.
Mejilla (pág. 398) no viene de m ax 'íl la, sino de * m ax ella (cfr. maxielta, Berceo, SMill, 229). Llevar (pág. 111) procede de lievo &gt; llevo,
y por extensión, lkvar; la ll- no ofrece la menor dificultad (cfr. leudar&gt; !liudar, de donde lluldo, etc., resu ltado de palatalización de ij).
Vueso (pág. 227) no es en modo alguno abreviación de vuestro producida en el siglo xv1 (cfr. «rueguemos a nueso padr°e,, Ju;uf, Rivad., ·
LVII, 413), y los conocidos mossar 'mostrar', maeso 'maestro' y eli ·
port. nosso, vosso; es probable que este tratamiento de -sir- haya surgido de una pronunciación fricativa de la r, corno aun se oye en -try !ntes digirnos, y que en esas condiciones t,· se hayan asimilado a
las anterior. Ayás 'haya des', irés 'iredes', en J. Ruiz, no provienen de
*ireds (pág. 225), ya que esta pronunciación es inconcebible en castelJano; el proceso es iredes &gt; irees &gt; iris; la segunda conjugación ac•
túa luego sobre amáes &gt; amás. No se ve por qué la f- en finchar, fenchir (pág. 186) sea onomatopéyica; ¿y la/ defallarr (Véase REWb,
4310.)
Fácilmente se rectificará lo que sobre -nf- latina dice el autor (página 144) viendo las obras corrientes sobre latín vulgar; la pérdida de

Véase además RoDRÍGUEZ MAalN, La, refranes dd Almanaque, 1895 1 pá-

gina 54•

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

185

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

la n en -nf· ocurrió en muchos casos; para el latín de España cfr. Sakagún, cohtterzo * conforti u m, cohonder con fu ndere, Sahelices *San
Felicis, etc. Ven (pág. 113) se explica por acción de -i (veni), M. Pida!, Gram., § 114 3 •

Muchas otras observaciones de este tipo podrían hacerse, y hasta
alguna general sobre lo poco adecuado del titulo de la obra. ¿Por qué
empezar el estudio de la pronunciación en el siglo xrv? Los testimonios de los gramáticos no comienzan hasta el xv. Quizá la causa sea que
el manuscrito del Cid, base fundamental del autor, sea de 1307; pero
éste es un manuscrito juglaresco e incorrecto. Además el autor, como
no podía menos, en muchos casos remonta al original de ese manuscrito, es decir, al siglo xu.
Una segunda edición de este importante estudio, hecha con elementos modernos, pondría seguramente mucho más de relieve las
partes laudables de este libro, que representa en conjunto un digno
esfuerzo en el distinguido hispanista francés. - R. M. P. y A. C.
GROSSMANN, R .-Spanien und das elisabethanische drama.-Hamburg,
L. Friederichsen &amp; Co, 1920, 4.º, 138 págs. (Hamburgische Universitat.
Abliandlungen aus dem Gebiet de1· Auslandskunde. Band 4. Reihe B. Vó'lJurkunde, Kulturgescltichte ttnd Sprachen, Band 3.) = Estudio serio y
detenido, complemento interesante de los trabajos de Uoderhill, Becker, Stiefel y Hume sobre la influencia de España en la literatura
inglesa. El autor ha repasado minuciosamente la abundante literatura
dramática de la época elisabetana, recogiendo con perfecta escrupulosidad todos los detalles que se refieren a España en los dramas ingleses publicados desde 1530 a 1642, con lo cual ha formado un repertorio completo de las ideas que tenían los dramaturgos de aquella
época sobre cosas españolas. Divide el autor su trabajo en cuatro
partes : «España política», «España literaria•, «España cultural y
social• y «Lengua española• ea el drama elisabetaoo. Escasean alusiones referentes a las relaciones políticas entre los dos países, y las
que se encuentran revelan claramente el punto de vista subjetivo de
los ingleses. La influencia de la literatura española en el teatro inglés
no es insignificante; pero no puede compararse co9 la influencia italiana. Hace el autor hincapié sobre la influencia de Calixto y Jltlelibea,
particularmente sobre el cioterlude• de 1530. Más numerosas son las
alusiones a la vida social y cultural española; el autor da una idea clara
de la impresión que producía la civilización española de aquella época
a los dramaturgos ingleses, haciendo notar que prestaban atención
preferente a cosas de carácter práctico; la arquitectura y la pintura
española parece que la desconocían absolutamente. Claro es que el
conocimiento de la lengua española era muy deficiente: fórmulas de
saludo, algunos giros familiares e interjecciones forman el reperto-

rio lexicográfico de que se servían los dram
.
color local a sus dramas color
aturgos mgleses para dar
O
persona1 a sus hé O
ñ
guoas observaciones de detalle: Madrill
r es espa oles. Al62
perfectamente a la forma español t d , (págs. ·63) corresponde
a O a v1a en uso en el · l
día en el lenguaje popular (Los Madriles) La l
_si_g o XVI y hoy
ortográfica: se encuentra la mi··s ma ,orma
,
·por e· en Caliz
no es falta
¡0
La etimología de arras-powder &lt; ,,
'_,
J_e mp , en Cervantes.
rº1vo u.e arroz pa
.
'
rece acertada.
Quirpo = cuerpo «i vor ,. verdurnpft d h d'
(pág. 89), no se trata de un oscureci~ie:t:~
:n~l. Orthograpbie•
inglesa que representa aproximadamente I e a,, smo de una grafía
tongo español. La i en Sigovia (pág 6 ) e segundo elemento del dipnunciación española que la inglesa· .no3 representa ~ás bien la proción inglesá una i por una e qu 1'
se corn~rendena ea pronunciae e autor considera
• .
Se pregunta el Sr. Grossmann á
como sem1ab1erta.
8
en el drama inglés corno centro d (p dg.. f,9} ~or qué Valladolid figura
.
e mo a, &lt;1C1l es de supo
l ·
tanc1a que tendría Valladolid como r .
.
ner a imporFelipe III. Añádase (pág 11 i) a 1 d:s,~enc,_a temporal de la corte de
·
os 1cc10nanos es - 1 ·
Dictionarie in Sjanish and En ¡· h L
pano es-mgleses: A
gin, ondoo, Edm Bolií t 1
exacto que la seguidilla date d 1 . 1
an, 599· No es
·
deran tampoco los folkloristas e s1gbo _xvm; el fandango no lo consicomo a1le moderno· -.r"'. .t1.ruge1".
r.r ··

t

TAL.LGRBN, O. J. - De sermone vulgari
· •¡Acaderniae Scient F
•
qtttsqui iae. l. (Ex Anoalium
• enmcae, ser B tomo XI
M
) _ "'u{
Helsingfors
. • ·•
.-• e1aoges Gustafsson•,
1920 · - ~·, = w1, me contuli pá
'
E
corno forma preterital de ir est d' d
' gs. 1-11. 1 uso de fu(
•
1
u 1ª o ya más de u
ticularmeote por el Sr Co
G
na vez, y muy par.
mpernass ( lotta V
6 S)
•
de un nuevo examen Alos.
1' d
' ,21 -21 ,esaqmobjeto
precedentes de la ev~lución eJ~mp os el latín tardío, allegados como
de Paulo de Mérida e insisters mbancte, añade el Sr. Tallgren otros dos
.
'
o re res casos de la p . . .
rtae, ligeramente tratados
L li
·
eugrmatia Aetlle.Aeth., Upsal ,91 r pág 17 psor doe stedt, ~ommtar zur Peregrinatio
'
•
•
1. e a uce tarnb1é
l
•
rnonio de otras lenguas roma
n en e articulo el testi.
. nces, para comprobar
l
b' .
t á chco en cuestión es u h"
.
que e cam 10 sm0 • 1spao1smo»
Sostiene el Sr T y a ell
·
que en los ejemplos .latinos ~e~: :ndereza prin~ip~l~ente su ei;tudio,
(pretores} in "rovincia,n cu .
~cerse una d1stmc1ón. Tipo A: Qui
r
m imperio fuerunt· · M, d'
•.
Construcción del latín famil"a
d
' ,n e tam fui saepius.
I
de esse con un acusativo : :• e;p ea_ a hasta por Cicerón; el perfecto
explicado satisfactoriarnente,~f/r;:~::1:les. T~l construcción se ha
una contaminación entre In prov: .
'Latem. Synt., pág. 413) por
1

runt_(aliquandiu), esto es, una fó ; : : : : !::::::c:u::: in_,Provinciafuereumdas las representaciones de t
.
. . quiere presentar
compararse exa
es anc1a y mov1rn1ento, y que puede
Antoni
( t etamente con las castellanas «estuvo a visitar a doña
;:M:e~~I~~ en casa de• y «fué a visitar a•) y •está a cenar•
13

�186

NOTAS BlllLIOGRÁFICAS

NOT,U BIBLIOGRÁl'ICAS

aa
aa

(«está cena11do• y ,.ha idp a cenar,). Tipo B: Qui cumf_uisset _(1Uum_
/o.um), ,t eo(km die reverti 110n ocurri~sdt, ibídem mans,t; statim fu,
ec&amp;lwa,p (muy escasos los eje111plos antetjores al año 600: el T/us,qurus no ha llega¡ip al artículo corresppµdiente). CQqstrucción µsada en
Paulo de Mérida y en la Per~grin. Aet4., y que separa el Sr. T. de la
aqteripr, como el tipo inmediatQ con que debe enlazarse cf14{ a _la
iglesia•; no expresa a un tiempo los conceptos de ida y permanenc¡a,
sino que se habla tan sólo de sujetos iter /a&amp;ientes: qui cum fuissenl =
habiendo ido;fué a Roma mero equivalente de Romam profe&amp;tus es#..
Para el Sr. Lenz (La oracién y sus partes, pág. 405), la evoluqóJl
de ful, cuya realización completa presenta el Sr. T. en el tipo B,_ no
existe; según él, su uso cpmo forma de ir es un arcaísmo sem~ti?P·
En fui queda un resto del antiguo significado de esse, de duración m·
definida, es decir, breve o larga; por tanto, se emplea fuí en castellanp indicando la permanencia, aunque con un sentido secundario de
lo.c omoción o movimiento; y la permanencia tiene un matiz perfectivo inicia): fui = comencé a estar.
.
Parece, sin embargo, que no puede dudarse de tal evolución. Era
muy natural que entrando ftd en construcciones que i?dicaban estancia y movimiento, y pudiendo haber numerosas gradac1on_es en la pe~manencia, se acentuase el predominio de la representación de movimiento¡ evolución, por otra parte, favoreciqa por la ruina de las formas
preteritale~ de ire; este predominio de la idea de movimientp parece
reconocerse en que fué a Roma sµstituye indudablemente a Roma111jrofectus est; l¡¡. preposición in (cfr. in provinciam pro!ectus, de Cicerón) se ha reemplazado por ad; si en castellano se qu_1ere, como sµ:edió en latin, hacer constar una idea de permanencia, surge el tipo
estuvo a vi,sitar a doña Antonia; a los tipos ha ido a visitar y ha estadoa visitar, claramente distintos, corresponden, enfocad!is dichas ideas
preterital y puntualmente,(ué a visit~r (movimiento predominante) Y
estuvo a visitar (permanencia predommante).
_f'ué no es sentido en castellano como up aoristo inicial de estar,
sino simplemente como un pretérito puntual indefinido¡ cuando fué,
en virti1c;\ de una oscilación en la lengua vulgar, se emplea por estar,
no se deja ver ese matiz inicial señalado por el Sr. Lenz: ¿fuiste al teatrot = ¿estuviste en el teatro? (que no es: i&amp;omenzaste a estar en el teatro?), se fué de paseo, etc. - J. Vallejo.
FxGUEIREno, FmxuNo n.E.-A critica lit/eraria como sciencia. Tercera,
edición.-Lisboa, 1920.=El Sr. Figueiredo divide su obra en dos partes: en la primera, que da título al libro, hace una sucinta exposición
de los principales problemas que suscita la crítica literaria, fijando la
atención, sobre todo, en la determinación de las condiciones que hao
de permitir a la crítica ostentar el carácter de ciencia y en la delinea-

187

ción de su verdadera fisonomla. Ilustra el Sr. F. su estudio con una
breve y ordenada explicación de las teorías que han significado uo
esfuerzo en pro de una sistematización científica de la crítica (Hennequi~, Brunetiere'. Renard, Lichtenberger, Ricardon y Lacombe), vulgarizando y reumendo algunos aspectos olvidados o poco conocidos.
Finalmente, el Sr. F. expone su método, especie de guía para el critico historiador de la literatura. Su exposición es clara y demuestra
una perspicaz visión del asunto; todo se halla recogido, desde la manera de formar bien una bibliografia hasta los conceptos-guías de)
crítico que aspire a penetrar en el alma de una literatura. Complemento de este notable capítulo es la segunda parte del libro Bibtiografia portuguesa de critica literaria, en la cual ha reunido el Sr. F.
noticias bibliográficas dé 3550 libros y artículos de revistas referentes
a critica literaria portuguesa, sin olvidar la aportación que los demás
países han hecho al estudio de la literatura de Portugal. Conviene
mencionar la sección en que se recogen los estudios referentes a las
relaciones de la literatura española con la portuguesa. La cantidad de
noticias acumuladas en esta sección constituye una magnífica base para
el estudio de la literatura comparada hispanoportuguesa.-N. Gonzdlel: Rui111.

ANÁLISIS DE REVISTAS
ZBITSCBRIPT FllR R0IIIANISCHE PHJLOLOGIE (XXXIX, 1919). Pfandl, L.:
Die «Comedia Florisea, von r55r (págs. 182-199). El autor da las variantes que ofrece el texto de la Comedia Florista de 1551 conservado en
la Biblioteca de Munich, frente al de 1553 que el Sr. Bonilla publicó
en la RHi, XXVII. Las diferencias notadas por Pfandl son numerosas.
Salvo algunas de interés ortográfico, hay otras que tienen más importancia. Contiene, por ejemplo, el texto de Munich formas como Bran&amp;a_fro1·, cramor, arguazil, que no se encuentran en el de Madrid. Da el
Sr. Pf. al fin de su compilación algunas notas interesantes sobre la
historia del volumen que contiene la Comedia Flort'sea; se encuentran
en él catorce comedias, églogas y farsas del teatro español hacia 1550.
Brüch,J.: Zu Meyer-Lübkes etymologischem Wórterbuch(págs. 200-211 ).
Combina amagar (5223 a) con m agus ¡ hay que añadir amagote, magadaiia (Arcipreste de Hita, 122, 1442, 1478), y señalar que en aragonés viven formas con -c-: macatrullo, ma&amp;andón, que complican e~
problema. Deriva mañera (5309) de mannus. Identifica etimológicamente mastel y mástil (5397)¡ no comprendo cómo la i de esta forma,
puede explicarse por influencia asturiana. Cree Brüch que menos(5594),
en composiciones verbales y nominales, es una sustitución del prefije&gt;
prov. mes-, que él deriva, no de minus, sino del germ. miss-; per&lt;&gt;

�188

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

hay que observar que me1lQS valer (según Br., creación culta artificial)
y menos fallar (que Br. no cita) ya se hallan en el Mio Cid. Port. morno
(5687) es explicado por una serie de disimilaciones y asimilaciones
nada verosímiles: forrnu&gt; *mormu &gt; morno. Esp. escamondar (5744)
&lt;escamar+ mondar. Esp. güero, huero; port. goro&lt;gót. *gaúr (6086).
No creemos seguras estas derivaciones.
Urtel, H.: Span.-ptg. •como que• (págs. 219-22 1 ). Se refiere al artículo
de L. Spitzer, Über spanisches •que•, en la ZRPh, XXXVII, 730 y sigs.
(reimpreso en Aufsiitze zur romanischen Syntax und Sti!istik, páginas 95 y sigs.). Creo que tiene razón el Sr. Urtel diciendo que en casos
corno cceñida a los pechos una como camisa o talega• (Cervantes) no
hay ni había pausa después de 'una', como supone Spitzer (eine - [wie
soll ich sagen?- etwas) wie ein Hernd). No se comprendería por qué
se pone el artículo femenino, siendo desconocido todavía el sustantivo que sigue; compárese en un texto puramente literario (Unamuno,
Ensayos): «con la que nos acerca a una como omnipotencia humana;
llegó a una como renuncia de su españolismo•; y en un periódico: ·
&lt;cuestiones ... enunciadas y luego seguidas de una como nube de palabras grises y sin sentido determinado•. Se trata, pues, de un empleo
atributivo (o predicativo) del adverbio, caso muy frecuente en español: «la casi totalidad de las delegaciones• (Pereda). - «¿Carlista? Muy
&lt;:arlista• (Pío Baroja).-cYa i dixi bien veces• (asturiano, también en
el español de América).-cUna pensión bien&gt; (España y Arnérica).«Una cosa asinas• (Gabriel y Galán), correspondiente a 'una cosa asr.&lt;¿Por qué has venido tú con esta calor tan aína de comer?. (Maraga«la no historia• (Unamuno). - ce! no conservador&gt; (Pío Batería).
roja), etc.
Explica muy bien el Sr. Spitzer (Oh. cit., págs. 99-100) el origen de
como que=fr. puisque, al. da. ( «¡Y mi padre habla tan bien! Vaya; como
que es un sabio.•) Falta la frase principal, caso mlfy frecuente en el
español hablado. Pueden añadirse a los ejemplos citados por Sp. los
siguientes: «¡Y que haya mentecatos que se atrevan a decir que a la
romería del Carmen le quedan pocos años de vida! (Pereda, Tijos Y paisajes). - cPor supuesto, que los aldeanos oían al solariego como quien
oye llover&gt; (Ib_íd.). Encuentro muchas veces en los hermanos Quintero la conjunción si al principio de la frase: «¡Si no deseo otra cosa!Zeñorito, zi yo no pienzo en novios• (reproche). - Deja a los criados
comer tranquilos. -¡Si han acabado ya! -¿Te encuentras enteramente
bien de tus pasados males?-¡Pero si aquello no fué nada!-No... si yo
la dissulpo • (afirmación muy fuerte). Se halla el mismo uso en el habla
cotidiana. Compárese, por ejemplo, Pío Baroja: c¡Si a mí m.e gusta que
vayas con ella, hombre! ¡Si yo no soy un ganguero como tú! - ¡Si llevaban una vida pistonuda!» Véase además Spitzer, R_DR, VI, 103, que
cita ejemplos catalanes.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

El que en como que es analógico. Como que, en frases como 'la distancia como que embellece los objetos', tiene otro origen. Cree Sp. que
el que tiene carácter de conjunción; según él, había originariamente
una pausa después de 'distancia' (die Distaoz-gevissermassen, dass sie
die Gegenstande verschonert). El Sr. U. opina que hay casos donde el
que tiene más carácter de relativo, como ya había apuntado '\Veigert
(Untersztchungen zur spaniscl1en Syntax, págs. 86 y sigs.), y cita para
demostrar su opinión la fórmula «comme qui dirait&gt; en francés. En
cuanto al español hay que observar que a este giro no corresponde como que, sino como quien: «Ella, que no sabe lo que es mundo,
que no ha salido todav!a del cascarón, como quien dice. -Es que a
ustedes no hay quien los apee de que yo soy un hombre, como quien
dice, tirano.» (Los dos ejemplos están citados con varios otros de la
misma índole por Lindberg, Les locutions verbales jigées dans la tangue
. franfaise, Upsal, 1898, pág. 85). Señala el Sr. U., además, el empleo de
qui indefinido en francés ( cl'auditoire gémit, en voyant... qui son pere
et qui sa mere, qui sa grand mere et qui sa sceur», Daudet); pero esto
no prueba nada tampoco, considerando que a este uso corresponde
en español quien ... quien, cual... cual, qui... qui (ant.). Véase además
Pío Baroja: «El alcalde dijo que él no era quién para perdonar»; y en
un romance de la montaña de Santander: e Unos dicen quién murió,
otros que quién moriría, y otros dicen que murió la devota de María• ,
donde quien tiene carácter de pronombre indefinido.
Ha.me!, A.: Reseña bibliográfica del Bulletin Hispanique, 19 1 1, XIII,
(págs. 240-247). E. H. reseña (pág. 256) el estudio de Wulff sobre Die
frauenfeindticlten Diclttungen in den romanischen Literaturen des Mittelalters; colección de materiales valiosa, pero faltos de un estudio
cr.ítico.
En su artículo Entwicklung von lat.-gr.-im Romanisclten habla Meyer-Lübke (pág. 265) del desarrollo de este grupo en español y portugués . Considera neg1·0, entrego (&lt;*entegro) como formas normales,
y ente1·0 como influenciado por el francés. (¿Por qué?) Toca al mismo
tiempo el desarrollo de gl-, -g'l-. Port. negro, entregue (hoy inteiro),
corresponden a las formas españolas; el verbo clteirar está influído
por fr. jlaire,· (?). Véase Rohlfs, ZRPh, XL, 341-343.
El mismo autor trata (págs. 362-363) del prov., cat., esp., port.
arrancar. Este verbo no tiene nada que ver con fr. ar1·acl~r; el origen
de la palabra parece céltico : r a n k-.
Th. Braune habla de la familia románica prov. grim, fr. grime, gri•
mer, grünaud, grimoire, esp., port., prov. grima (págs. 366-370), suponiendo una forma germánica * g ri m.
Meyer-Lübke, W.: Vokalumstellung im Franzósischen (págs. 489-490).
Se refiere el autor también al español. Explica la cualidad de la vocal
protónica en diner por una transposición de las vocales i-i (di s je ju na-

�190

NOTAS BIBLIOGB.Ál'ICAS

NOTAS BlBLIOGRÁFICAS

re&gt;*dis¡nare&gt;di.rmr), citando otros ejemplos franceses, y supone
que mintroso al lado de mentira, y recibras, recibré al lado de recebir, se
explican de la misma manera. Esto no me parece seguro, considerando que el cambio de e en i y de i en e en silabas átonas no se encuentra sólo en palabras donde puede hablarse de una transposición de
vocales; se trata de un cambio muy extendido que depende de varios
factores, particularmente del carácter de los sonidos vecinos, tanto
vocálicos como consonánticos (nasales, palatales); parece además que
había y hay diferencias locales. Véanse, por ejemplo, Krüger, Westsj.
Mundarten, §§ 154, 155 y 159, y Wagner, Judensjanisch von Konstantinopel, § 8. Merece la cuestión un estudio detallado.
Holthausen, F., da (págs. 491-496) una lista bastante larga de correcciones referentes a la forma de las palabras germfoicas que se encuentran en el Diccionario etimológico de Meyer-Lübke.
Spitzer, L., trata (págs. 496-497) de esp. esconce; supone origen
francés: a escons o *escoinz. Véanse las observaciones que hizo últimamente Schuchardt, ZRPh, 1921, XLI, 256.
Spitzer, L., explica además escolimoso, escolimado (pág. 497); supone una raíz griega chole que se pudo combinar con phlegma,
flema, *CQ/ema; escolim:ado, escolimoso, según Sp., son derivaciones de
esta forma (bastante hipotética). Véase más abajo lo que dice Schuchardt.
Wagner, M. L.: MexiRanisdtu Rotwelsck (págs. 513-550). Articulo
muy instructivo. Figuran en la lista de palabras sólo términos cuyo
empleo ha recogido el autor personalmente en las clases bajas de
la ciudad de Méjico. Lo que da un verdadero interés cientifico a esta
colección es que Wagner explica la mayor parte de las palabras, dando así una idea de la formación del habla de lo, criminales mejicanos.
Como podia esperarse, hay en el caló mejicano muchos elementos del
lenguaje vulgar español del período anteclásico, particularmente de
la germanía de esa época; figuran además palabras gitanas, pocas palabras inglesas e indígenas. Señala W. los cambios semánticos que han
experimentado estas palabras en la boca del hampa de Méjico. Hay
que esperar que el Sr. W., que ha dado pruebas tan interesantes de
su trabajo en Méjico (véase lo que se dice en RFE, VII, 397, sobre el
estudio del mismo autor relativo al Periquillo Sarniento), continúe la
publicación de los materiales recogidos en aquel país.
Spitzer, L., deriva (pág. 617) de soslayo, arag. de vis/ay, de una forma provenzal o (!) norm. (-leí, -be,1, correspondiente al fr. ant. besloi.
Combina también esp. laya con ant. fr., prov. y cat. Jei ( =lex). Pero
presenta dificultades el cambio del diptongo.
• Stimming, A.: Über Haplologie im Fran::ósisclten (págs. 6,p-671 ).
Este estudio merece ser citado aquí porque la aplologia francesa
presenta numerosos puntos de coincidencia con la española. Hay que

advertir que el autor habla detenidamente sobre lo que los hispanis-

tas llaman enlace de sonidos (especialmente de vocales). Extraña ver
que el Sr. Stimming diga que este fenómeno no se haya estudiado en
ninguna lengua. En cuanto al español hay sólo que recordar los trabajos que cita Hanssen, particularmente el estudio detallado sobre la
elisión en el Poema de Mio Cid de Menéndez Pida!; además observaciones posteriores (Wagner, Judmsjanisck von Konstantinopel, págs. 95
y sigs; Krüger, Wests¡,. Mundarten, §§ 160 y sigs.; Navarro Tomás, Manual,§§ 136 Y sigs.); y respecto del portugués, García de Diego, Gram.
ltist. gall., §§ 54 y sigs.; Comu, GrGr, 11, 1005-1 008. Ocurre el mistno
fenóm eno en catalán, especialmente en l\Iallorca. Desde el punto de
vista sintáctico habría que señalar detalles de cierto interés para el
estudio de las lenguas de la Penlnsula. Habla el Sr. St. detenidamente
sobre la falta del acusativo del pronombre personal: Ji en lugar de
le li en antiguo francés. Se sabe que el mismo fenómeno ocurre en
provenzal y en catalán (RDR, VI, 133); lo explica el autor por aplología, no teniendo presente la sugestiva explicación psicológica que
han dado Haas, Franzósiscke Synta::c, 1916, § 249, y°Franz, Studien r,ur
galloromanisclzen Syntax, 1920, pág. 51.
Schuchardt, H., hace (págs. 719-722) observaciones a las Katalanisclte Etymologien de L. Spitzer (Hamburgo, 1918). Rechaza la derivación
del mall. aguinar&lt;*equinare, y añade una nota sobre la expresión
onomatopéyica relincltar en varias lenguas. Deriva escolimoso, esCQ/imado del nombre de planta s co I y mus; propone para explicar recio
una combinación entre ri gid u y una palabra germánica (&gt; * ri scid u s ), y sustenta la opinión de Meyer-Lübke derivando cat.¡,ott 'piojo'
de peduculu.
Wagner, M. L., prueba (págs. 729-733) que surit. súc}.c}.a, sard. assúc}.&lt;Ja, ita!. su/la, esp. su/la, zulla (nombre de planta: Hedysarum coronarium) no derivan del árabe, como había propuesto Meyer-Lübke,
sino de una forma sylla que se encuentra en servio. El origen de
esta palabra es desconocido.
Richter, E., añade (págs. 738-743) datqs al estudio de K. Brugmann sobre el Urs¡,rung des Sclteinsubjektes 'es' in den germaniscken
und romanisclten S¡,raclten (1917): fO peiset me que (Alexius). En cuanto
al portugués, véase la nota de Spitzer, Aufsdtse zur romanisclten Syntax und Stilistik, 1918, pág. 68. La extensión del sujeto aparente en
español no está todavía bien estudiada. El pronombre en frases como
ceso es curioso, que... •, «eso no anda bien ... • (no cita la fuente
y falta, además, el concepto), según Richter tiene carácter delctico.
Pero hay casos en que el carácter demostrativo del pronombre desaparece. Spitzer cita: «Juan, he visto a su mayor. Aquello está cada
vez peora (es geht immer schlecther, Blasco Ibáñez). Puedo añadir:
«Ello es que no sabemos nada ~e lo que hace durante sus largas ausen-

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

cias• (P. A. Alarcón), y los ejemplos citados por Foerster, Spanische
Sprachleltre, 1880, pág. 292: «El cómo o para qué nos encantó, nadie
lo sabe, y ello dirá andando los tiempos; ahora bien, ello dirá&gt;; donde
ello va perdiendo su carácter original. Quizá ocurra lo mismo en
«¿Cómo va ello?•, empleado algunas veces sin referencia a una acción
precedente(= comment 1,a va,).
Richter, E.: Grundlinien der Wortstelltmgsleltre (XL, 1920, págs. 9-61;
hay también tirada aparte, Halle, 1920). La autora desarrolla de una
manera general los principios que hay que observar estudiando el
orden de las palabras. Pone de relieve los elementos de los cuales depende la forma de la frase, es decir, el factor psicológico y el factor
ritmico, y estudia el efecto recíproco de las dos fuerzas. Es interesante lo que dice sobre la importancia del afecto: él es q4ien cambia el
orden usual de las palabras y le da nuevas formas. La fuerza creadora
que señala la autora presenta una analogía interesante con las obser_vaciones que últimamente hicieron Bally y otros respecto a la influencia
del afecto en el desarrollo del lenguaje. Todo el que quiera estudiar
la cuestión delicada del orden de las palabras en español, particularmente en el idioma moderno, habrá de tener en cuenta el artículo
instructivo de E. Richter.
Meyer-Lübke, W . : Geschichte des betonten lateinisclten 'au' (págs. 6282). En la Península Ibérica (págs. 72-77) la historia del desenvolvimj.ento de au no es tan complicada como, por ejemplo, en Italia. Sin
embargo, ofrecen dificultades port. pobre (en mi estudio sobre los
Westspan. Mundarten, § 11 5, propuse como explicación una influencia
de la labial siguiente) y las varias especies de diptongos en portugués.
El problema de los diptongos portug_ueses queda todavía por resolver sobre la base de estudios detallados clialectológicos. En cuanto a
la extensión del diptóngo ou en España, véase Menéndez Pida!, Dialecto leonés, § 4 1 •
Schuchardt, H.: Ro111ano-baskiscl1es •Scha.f', 'Lamm' (págs. 100-103).
Establece el autor varias relaciones genésicas entre formas romances
y vascas: vasc. ari, aari, a;hari, etc.; corresponden a arete (*arietile &gt; esp., port. 1·edil); bi- vasco, aunque originariamente independiente del lat. bis-, realiza funciones que se parecen hasta cierto grado
a formaciones romances (insiste con este motivo sobre el origen del
vasc. bildots 'cordero', en el cual encuentra el bi- mencionado). Interpreta además los cruzamientos fonéticos y semánticos que explic~n
la siguiente serie de palabras: antsu 'cordero' ( &lt; *an = agnus), anu,
antzu, antsume 'cabrita', a(h)tmtz 'cabra', antzu 'estéril' (bajo la influencia de auntz)&gt; aunzu 'estéril', antsu (bajo la influencia de antzu)&gt; 'oveja estéril', 'mujer estéril'. Habla además de asuri~ asuri, azuri 'cordero' y barro 'cordero'.
Spitzer, L.: Rum. 'jorumb' «Mais• (págs. 108-109). Compara rum. jo-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

193

r.umb (&lt;palumbu) = 'maíz' con la denominación 'cancha blanca',
'palomita', que se da a este fruto en Andalucía.
Meyer Lübke, W.: Die ibero-?"omanisclten Patronymika au.f-es (páginas 208-210). Refiriéndose a la crítica que ha dedicado Schuchardt
(LGRPh, XXIX, 194 y sigs.) a su Romanisclte Namenstudien, II, MeyerLübke insiste sobre la explicación que ha dado de -ez en el estudio
meocionado: Dom in i cu s Dom i ni ci &gt; Domengo Dominiz &gt; Doming&lt;&gt;
Dominiz, -ez, y con expansión del sufijo &gt;Domínguez. Halla la base
del sufijo en el latín. El mismo autor supone (págs. 210-212) que
cat., esp., port. garra 'Klaue' son de origeo ibérico; rechaza una conexión coa fr.jarret.
Spitzer, L., da (págs. 215-216) etimologías catalanas: asit, atohell,
axalo, axonar, .fer s'ebré, haclt, perbocar, sencer, viatje (con referencia
al ital. vía 'Mal'), xollar.
. El mismo autor reseña (págs. 239-242) el estudio de P. Barnils:
Die Mundart von Alticant, discutiendo problemas etimológicos.
Wagner, M. L.: Amerikanisclt-Spanisch und Vttlgd1"latein (págs. 286312; 385-404). El estudio del Sr. Wagner merece la atención de los eruditos desde dos puntos de vista. Primero, el autor trata asuntos que
tanto para la filología corno para la historia de la colonización española
son interesantes; segundo, suscita problemas de carácter general que,
apoyados en el asunto particular que estudia, aparecen con nuevo aspecto. Hace ya veinte años, R. J. Cuervo, en el artículo conocido del°
BI-Ji, III, 41-54, había puesto de relieve la analogía que existe entre la
colonización española en América y la colonización romana en los diversos países que hablan romance o lo hablaban. El Sr. W. insiste sobre
este punto, estudiando más de cerca el aspecto lingüístico de la colonización española. Como Cuervo ya había demostrado claramente que el
castellano en América se basa esencialmente sobre el español anteclásico, que tanto la fonética como la morfología y el léxico de la América hispana se comprenden solamente por el estudio del lenguaje de
la Península en los siglos xv y XVI y del lenguaje provincial de hoy dia
-donde se encuentran numerosas analogías con «defectos·• del habla
americana-, el Sr. W., basándose sobre este hecho, ha podido entrar
en más detalles. Insiste en que el español importado a América a fines
del siglo xv y en los dos siglos siguientes era esencialmente andaluz
Y extremeño; las regiones que ofrecen hoy día los rasgos característicos de este dialecto son las que fueron primeramente colonizadas
(costas atlánticas de Méjico, Colombia, Venezuela y Argentina). Este
hecho, en opinión de W., explica indirectamente el fenómeno curioso,
además corroborado por la historia, que algunas partes de HispanoAmérica (el interior de México, Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y
Bolivia), colonizadas más tarde, presentan rasgos que nada tieoen de
propiamente andaluz ni de extremeño: [!] = ll en lugar de y, z; con-

�194

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

servación de s final de sílaba. La explicación propuesta por el Sr. W.
parece aceptable; sin embargo, es curioso que las comarcas antes
mencionadas hayan conservado absolutamente, a lo que parece, su
-carácter lingüístico primitivo, sin ser influídas por ondas lingüísticas
posteriores, es decir, por los colonos - no exclusivamente andaluces y
extremeños -que más tarde fueron al país. Salvo las particularidades
mencionaclas, el español hablado en los diversos países de América
posee una cantidad de rasgos comunes a todos ellos-tanto fonéticos
como morfológicos y lexicológicos-, rasgos que sólo se explican suponiendo una base uniforme panamericana. He aquí un factor muy
importante en la formación del idioma hispanoamericano comparado
-con la estructura del latín vulgar.
Tratando de la influencia indígena sobre el español hablado en
América, el Sr. W. rechaza la idea de que un pueblo invasor acepte
las peculiaridades fonéticas del idioma del país invadido; algunas veces
hay una influencia, como, por ejemplo, en Chile, pero en general es de
poca duración. Al revés, las influencias lexicológicas son más importantes, como ya había observado Cuervo.
Es interesante lo que dice W. sobre la f9rmación de lenguas de
comunicación ( Verkelws-und Verstiindigungsspracke), formadas por elementos heterogéneos, o sea, lenguas que presentan carácter mixto,
indígena y castellano. Había y hay varias de éstas en América.
Al fin de su estudio el autor hace hincapié sobre las nuevas formaciones lingüísticas, especialmente los cambios semánticos que, coro?
ya había señalado Cuervo, se observan en todas las partes del coi_itinente y que revelan la tendencia a diferenciar el español de A~énca,
tendencia que presenta otra arralogía con el desarrollo de las diversas
lenguas romances.
Como se ve, el estudio del Sr. W., aunque en parte concordante
con las conclusiones de Cuervo, encierra ideas nuevas que no sólo
tienen importancia para el que se interese por la historia del español
en América, sino también para el romanista que quiera dilucidar el
problema discutido de la diferenciación de lo~ idiomas romances._
Desconoce W. el artículo de Menéndez Pida! La lengua espanola,
publicado en Hispania (California), I, y La Lectura, año XVIII, 1, 391404, que trata del mismo asunto. Habría sido además interesante un~
comparación con el francés hablado en Canadá, como ya observo
Meyer-Lübke (GRM, 1909, I, 139), con motivo de la publicación del
libro de Geddes.
Brüch, J.: Zu Meyer-Lübkts etymologisclmn Wo'rterbuch (págs. 313325). Se refiere algunas veces al español y al catalán: 6506 pelo, 6590
pleixell, 6698 a la raíz y la terminación del cast. podenco Y_ port. podengo, 6799 a formas italianas correspondientes al esp. bru,:ola, bruilón,
7ogo ropa&lt; gót. raupa, 7098 combina cat. rost con rostir, 7210 cata-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1 9S

lán ronyó, etc.&lt; *runionc &lt;* renio + nebrun do; deriva; en riñón
del nominativo *renio (*ten ea&gt; tiña) [?].
Págs. 329-334: Artículo instructivo de Sh. Braune, que deriva la
familia románica: esp., port. gana, ita!. inganno, esp. gañón, etc., de la
raíz germánica *gan-, revelando los cambios semánticos que ésta ha
experimentado en las lenguas germánicas y romances.
Rohlfs, G., explica (pág. 34o)judía por (faba] judaea.
El mismo autor supone (págs. 341-343, Die Entwicklung von laf.gr.-im Romanisc!ten) que la divergencia entre negro pereza, cat. negrejlairar se explica por el acento. Véase también RFE, VII, 396, y el
artículo de Meyer-Lübke citado arriba.
Perott, J~de: Über die das Bild des Geliebten wiederspiegelnde Que/le
in den 'Wiittennéirc!ten' von Antonio de Eslava (págs. 354-358). Explica
el origen del motivo indicado en el título y que encuentra en una
novela italiana (Seconda Parte et aggiunta nuovamente ritrovata al
Libro di Platir, Venetia, 1598), y concluye: cNo hay que descuidar las
novelas caballerescas al estudiar la fuente de obras literarias. Muchas
comedias españolas derivan de novelas caballerescas, como demostraré en otro lugar.•
Schuchardt, H., identifica (págs. 490-491) la interjección española
Joje,Jojo con ltof&gt;p, que en una u otra forma se usa en casi toda Europa; pertenece, según él, a la misma raíz esp. ¡aupa! Cita además (páginas 491-492) palabras vascas correspondientes a intelligere, que
deben haber entrado en el vasco en época prerromana.
Baist, G.: Alonso, Alfonso und Alonso (págs. 493-497). Discute el problema del origen de Alonso, que a partir del siglo xu1 aparece en Castilla en lugar y al lado de Alfonso; rechaza con buenas razones la opinión de Meyer-Lübke que deriva Alonso de Alafunsus. No le parece
a Baist que f en el grupo -l/- haya cambiado ya en esa época en á y
desaparecido en absoluto; prefiere una forma intermedia que, a mi
ver, no puede ser otra que* Alvonso, la cual, según B., debe haber existido cstelleoweise». El artículo revela los vastos conocimientos que
su autor poseía sobre el antiguo español. Creo que es el último estudio que B. ha publicado sobre un tema de filología española.
Págs. 501 -510: Reseñas de interés general de G. Rohlfs sobre E. Gamillscheg : Studien zttr Vorgeschichte einer romanisclzen Tempuslelwe, y
de W. v. \Vartburg sobreK. v. Ettmayer: Vademecumfür Studierende
der romanisclten P!tilologie .
Wagner, M. L.: Judenspanisch-Arabisclter (págs. 543-549). Explica
el autor una serie de palabras de origen árabe que se han conservado en el habla de los judíos de Levante. Es el artículo una contribución muy útil a la formación del vocabulario judío-español que el
Sr. Wagner ha estudiado en sus Beitriige zur Kenntnis des '.ludenspanisclten von Konstanlinojel ( 1914).

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Schuchardt, H.: Ita!. visto, vispo, visco, 'munter, lebltaft, !turtig.' (páginas 604-611 ). Refiriéndose a un artículo publicado por Rohlfs en la
ZRPh, XL, 343-345 (Fr. vite), demuestra Schuchardt que el problema del fr. vite es mucho más complicado de lo que parecía a aquel
autor. Trae Scb. de varias lenguas una gran cantidad de palabras basadas sobre los tipos visto, vispo, visco. Figuran entre estas palabras,
a las cuales Sch. atribuye «una coherencia más o menos clara•, varias
españolas cuyo origen hasta ahora era bastante dudoso: listo (del tipo
visto con l por influencia de le vis); pizpirina, pizpereta; avispar; atisbar; chispa; las derivaciones de avispa con -r-; revisclar. Sin dar una
explicación de cada una de las palabras mencionadas, Sch. las pone
todas en un conjunto: caracteriza a todas ellas la impresión onomatopéyica más o menos parecida que producen.
·
Wagner, M. L.: Altpis. moccobello, alog. muccubellu «Bestecllungsgdd»,
altkat. mogobell « Wecl1selgewinn&gt; (págs. 621-622). Las palabras italianas
derivan del catalán antiguo mogobell, que Wagi":ier explica por ár. Kabala, «se cbarger d'extorquer a qn. une certaine somme, . Presenta, sin
embargo, dificultades el cambio fonético.
Hamel, A., da (págs. 623-633) adiciones a-la Bibliograplty of tlle dramatic works of Lope, publicada por Rennert, relativas a adiciones que
se conservan en bibliotecas alemanas (Gottingen, Berlín). Añade además algunos detalles.
Brüch, J.: Zu M eyer-Lübkes et;-mologischem Wo1'ierbucli (págs. 641654). Explica sanguijuela como palabra importada de Galicia. Pero el
problema des s no se resuelve tan sencillamente: véanse RFE, III,
306-307, y ASNSL, XL, 161 162. Deriva cat. seti, esp. sitio, de *si ttj a n.
Añadir a lo que dice 7867, la explicación de cerrojo, Ro, XXIX, 341.
Deriva 7920 port. silva de silubum, cat. esc!op (8270) de una palabra borgoñona, solombra (8405), por una contaminación, de *sub u mbra+s u bl üs tris, y compara (841 L) fr. socle, esp. zoclo (&lt;soccu)
con cat. soca, fr. souche.
Simon, vV.: Charakteristik des .fudenspanischen Dialekts von Saloniki
(págs. 655-689). Breve estudio sobre el dialecto judío-español de Salónica, que contiene tres cuentos en transcripción fonética y acompañados de una traducción alemana, una gramática y un vocabulario. Se
basa el estudio sobre el lenguaje de una sola persona, una muchacha
de diez y siete años que se trasladó con su familia a Ueskueb. Confirman los textos y la gramática en general lo que ya sabíamos por los
trabajos de Subak y Wagner sobre el idioma de los judíos de Levante.
Es el dialecto de Salónica más conservador que el de Constantinopla
por lo que se refiere a la permanencia def; además, a juzgar por los
ejemplos que ofrece el único sujeto observado, no hay cambio de ween gwe-, sino en bwe; no se pronuncia -d; contiene el dialecto pocos
elementos turcos. Claro que los pocos materiales de los cuales dispo-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1 97

ne el autor no bastan para dar un conocimiento definitivo del idioma
de Sa_lónica. Algunas observaciones de detalle : ¡Por qué explicar el
cambio de_ acento en el singular Qiq por analogía con el plural, como
hace también Wagner? - § 4. Explicación poco satisfactoria de la con servación de la vocal i (en lugar de y) en kriatura, kru,;la, sufri,;ndo
(véa~e Na varr~ Tomás, Manual, § 141 ). - Creo que el empleo del ger undio en, sentido del imperati vo no puede separarse del uso análogo
en la Penmsula; se encuentra el gerundio imperativo tanto en portug~és (Spitzer, Aufstitze zur romanischen Syntax und Stilistik, 1918, págma 226, nota) como en castellano, donde en algunos casos toma el
significado de un adverbio: «¡Volando, hermano Matías!• (La Pluma,
I, 303). - e Bueno, hombre, bueno. ¡Andando'• (Ibfd., I, 309). - ,Vamos
a t~mar café, y andando... que ya es tarde• (Pío Ilaroja).- «Lo que tú
quieras. Pues andando. Vamos allá» (Pío Baroja).-Otros ejemplos que
representan el lenguaje famil iar en Pereda, Palacio Valdés, etc. - El
autor no dice nada sobre la pronunciación de la/; algunas veces transcribe 1, otras 1.-No es exacto decir(§ 33) que los compuestos verbales formados con el prefijo a - hayan desaparecido en español moderno; en los dialectos, por ejemplo, en el leonés, son muy frecuent~s
(véase Garrote, Dialecto vulgar leonés, págs. 128-129). -Dice(§ 34) que
palabras tales como agora, ansina, delantre no se encuentran hoy en
la Península; agora ocurre en Aragón y el Noroeste de España; asina,
asln, as{n que en Extremadura¡ asina, ansí en leonés, etc.; delantre,
alantre en Maragatería, etc. - Tampoco ha desaparecido cale: es
forma regular en catalán y se encuentra en Aragón ( N M, 1920, página 64) y, si recuerdo bien, en el Oeste de España.-§ 46. Observación
interesante sobre el empleo casi regular de bq+ inf. en lugar del futuro
Y de e~tar+ger. en lugar del presente. - No encuentro explicado el
adverbio y en frases como •que ya se fizo y(= también, hasta) ella lo
mismo• (III, 158). «Aquí hay una princesa que fué y ella hechizada, (lll, 170). - En cuanto a ansina i ansina mal interpretado, véase
Spitzer, Ob. cit., pág. 33, núm. 1.- Con el uso de la preposición de en la
fr8se cestuvo ansina de triste, (III, 173), puede compararse: c¡Mia que
está una nochi jasta allí de clara!, (Gabriel y Galán, I, 300). e Un muchacho que sabi de letras, que jaci aleluyas, que jaci comedias, que
jaci unas coplas jasta allí de güenas• (Gabriel y Galán, I, 333-334).
Hamel, A., reseña (págs. 732-733) la edición de la Comedia famosa
de Las Burlas veras, de Julián de Armendáriz, publicada por M. Rosenberg. - F. Krüger.

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d'? Río de Janeiro.
~-~ ~gi,iia. ()pqrtQ

drid'°:" ArcJlivo

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ARom-Archivum Romanicum. Florencia.
ASNSL - Archiv ÍÜ1' da.a Studium der
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HispCel-Hi~5
HispP - Hlspánia. p
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Inst .Instituto.
lntAm - Inter-América.

JRPh-Kritisc:ber

~Boletin de.la Real Academia· Espa

Fortschritte derrom
Erlangen.

BAHisff.-..Boletln de la Real Academia de la
toda. Madrid.
118.MP- Boletín de la Biblioteca Menénde&amp; PeJayo. Santander.
BCPN~~ - Boletín de la Comisión
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KW -K11Dstwart unct

iola. Madrid.

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C\¡A-

CT~ Ciencia Tomista. Madrid.
CuC - Cuba Contemporanea. Habana
DLS-Don Lope de Sosa. Jaén.
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Poetry. - Poetry. Chicago.
RABM-Revista de Ar~
y Museos. Madrid.

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RTP- Revue des Traditions Popula1res.
París.
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de la U rnverst
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k l. bayer. Akad. d. Wissensc a en.
Pf1úos. philolog. und hist klasse. Municb.

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CASARES y 5.ÁNCHJ;;Z, J. - Nun.•o concepto del Diccümario de la Lengua. - Madrid,
G. Koehler, 1921, 4.º, IJ8 págs. (Discurso leido ante la Real Academia Española.)

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de la Lingüística vasca, por R. Menéndei Pida!. Metodología de la Fonética, por T. Navarro Tomás. El elemento extraño en el lenguaje, por A. Castro. Lexicografía y Geografía lingüística, por M. Griera.-Barcelona, Tip. el.a Académica•, r921, 4. 0 , II2 págs.,
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Lxvr, E. - .Piecarda t Gentutca. Studi e ricerche Dantescbe. - Bologna, N. Zanichelli, (1921J, 8. 0 , vm-1o8 págs., 7,50 l.
LrNARES RlvAS, M. -[Curros Eun"qut'SJ.-Madrid, V. Rico, 1921, 4.º 64 págs. (Discurso leído ante la Real Academia Española.)
1
MALLoL, L. - La cuuta de la vida, -Buenos Aíres, 1921, 8. 0 , 8o págs.
F. A. - As edifoa do •Hyssofe:o. Apootamentos bibliographicos. - Coimbra, Casa Tipográfica, 1921, 8. 0 , 65 págs.
MARTINS DE CARV.\LHO,

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Boktryckeri. A. B., 1921, 8. , 4 págs. {Studier i Modem Sprakventenskap, VII[, 99-102.~1

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186 págs.,$
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Pf.REZ GALnós, a-Mariuch.a. Comedia. Edited with introduction, notes, and vocabulary b)•
S. G. Modey.-Boston-New York-Chicago, D. C. Heath &amp; Co., Publishers,
0
1921, 8. , XLIV-195 págs. (Heath's Modern Language Series.)

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Imp. Editorial Darcelonesa, 1917, 8.º, 234 págs., 4 ptas.

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NA v AR Ro, M. - La vida 91u pa.sa. Cuentos y ensayos. - Madrid, Lib. de
V. Suárez,
8.º, JOI) págs.
TttOMAs, H. - Slwrt-title Catalng11e o/ Books printtd in Spoin and o/ Spani.th Bo1&gt;!u
jm'uted dsrdl/urt fo Ettropt óe/ore .16o.1 now in the British ,J/11.uum. - London, Printed
at the Oxford University Press, 1921, 8. 0 , \'lI-JOJ págs. (British Museum.)
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ButftOS Aira aisfmtts en el Archivo Gmeral de bulia.r.-Bucnos Aires, Talleres de J. Peuser,
1921,VII.)
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Historia.

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�Revistas.
Anais das Bibliotecas e }\rquivos de Portugal. -Coimbra, 1921, 11, S·
Las Antillas. -Habana, 1921, III, 4.
Arcbivio Storico ltaliano.-Firenze, 1920, LXXV-PI, 299.
Archivo Ibero-Americano. - Madrid, 1921, XV, 45·
La Basilica Teresiana. -Salamanca, 1921, Vll, 82-83.
Bibliografía. - Barcelona, 1921. Índice general de 1919-1920.

Bibliografía Española. -Madrid, 1921, XXI, 7-8, g-10.
Boletín de la Academia Nacional de Historia. - Quito (Ecuador), 1920, I, 'i.
Boletín del Archivo Nacional.- Habana, 1920, XIX, 4-6.
Boletín de la Biblioteca Nacional del Ecuador. - Quito, 1920, I, 4-5.
Boletín del Centro de Estudios Americanistas de Sevi\la.-Sevilla, 1921, VIII, 4o-41,

, I'

42-43.

Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos Y Artísticos de Navarra. - Pamplona, 1921, XII, 46.

'

1

/!

Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense. - 1921, VI, 136-137.
Boletín Histórico de Puerto Rico.- 1921, VHI, 1-2.
Uoletin de la Institución Libre de Enseñanza.-Madrid, 1921, XLV, 733-734.
Bol.etín de la Real Academia Española. -Madrid, 1921, vm, 37.
Boletín de la Real Academia de la Historia. -Madrid, 1921, LXXVIII, 5-6.
Bolleti del Diccionari de la Llengua Catalana.-Pa\ma de Mallorca, 1921, XII, 3Bolleti de la Societat Arqueológica Luliana. -Palma de Mallorca, 1921, XVIII,
487-.¡88.
Bollettino delle PublicaZloni Italiane.-Firenze, 1921, 235-236, 237-238, 239-240.
Bulletin de l'Institut des Hautes Études Marocaines. -Paris, 1920, I, I.
Bulletin Pyrénéen. -Pau, 1921, XXVI, 156-157.
Bntlleti de la Biblioteca de Catahmya.-Barcelona, 1921. ButUé:ti d'adquisicions, 1920.
La Ciencia Tomista. - Madrid, 1921, XXllI, 6g.
La Ciudad de Dios.-Escorial, 1921, CXXV, I 151, 1153-1154.
La Critica.-Napoli, 1921, XIX, 3.
Cuba Contempóránea.-Habana, 1921, XXVI, 101-I02.
Cultura Venezolana. -Caracas, 1921, III, 22.
Don Lope de Sosa. - Jaén, 1921, IX, 101.
España y América. -Madrid, 1921, XIX, 11-13.
Estudios Franciscanos. - Barcelona, 1921, XXV[, 168.
Hispania. -Paris, 1921, IV, I.
O Instituto. -Coimbra, 1921, LXVIII, 5.
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The Johns Hopkins University Circular.-Baltimore, 1921, 1-2.
Joumal oí American Folk-Lore. -1.ancaster, Pa., 1920, 127-1~.
Mitteilungen der Deutschen Südamerikanischen und Ibenschen Institut, 1920,
VIII, 1-2.
Modern Language Notes. -Baltimore, 1921, XXXVI, 5,
The Modem Language Review. -Cambridge, 1921, XVI, 2.
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Modem Philology.-Chicago, 1921, xvm, 12.
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Die Neueren Sprachen. -Marburg in Hessen, 1921, XXIX, 1-2.
Neuphilologische Mitteilungen. -Helsingfors, 1921, XXII, 1-4.
Nosotros. - Buenos Aires, 192~, XXXVII, 143.
Nuestro Tiempo. - Madrid, 1921, XXI, 269.

L'Opinion. -Paris, 19:u, IV, 19-23, 25 -27.
Orthodoxon Biblión. -Barcelona, 1921, XVJI, 122.
Razón y Fe. -Madrid, 1921, LX, 2-3.
Rendicooti della Reale Accademia dei Lincei.-Roma, 1920, XXIX, n-12. Atti
della R. Acad., 1920, XXIX, 1-12.
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. - Madrid, 1921, XLII, 1-3.
Revista Bimestre Cubana. - Habana, 1920, XV, 3-4.
Revista Caiasancia. - Madrid, 1921, IX, 101-102.
La Ré:vista Católica de Santiago de Chile. -Chile, 1921, XL, 473-475.
Revista del Centro d·e Estudios Históricos de Granada y su Reino. - Granada,
1920, X, 3-4.
Revista de Menorca. -Mahón, 1921, XVI, 4-5.
Revista de la Universidad. -Tegucigalpa, 1921, XI, 1-2.
Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). - Córdoba, 1921,
Vlll, 1.
Revue de l'Enseignernent des Langues Vivantes.-Paris, 1921, XXXVIlI, 5-ó.
Revue Hispanique. -Paris, 1920, XLIX, 116.
Revt1e de Littérature Cornparée. - Paris, 1921, I, 3.
Rivista Storica Italiana. -Torino, 1921, XIII, 1-2.
Romania.-Paris, 1921, XLVII, 185 .
The Romanic Review.-Lancaster, 1921, XII, I.
El Siglo de las Misiones.-Oña, 1921, Vill,go-gr.
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deutscben Buchhandels. -Leipzig, 1921, 18~25. Monatsregister, 1921, IV-V.

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�REVISTA
DE

,

FILOLOGÍA ESPANOLA

MOZARABES

Tomo VIII.

AR.TE ESPAÑOL DE LOS SIGLOS IX A XI

JULIO-SEPTIEMBRE 1921

Cuaderno 3. º

POR

M. GÓMEZ MORENO

LA EVOLUCIÓN DE LA «C» LATINA DELANTE
DE «E» E «I» EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

1

de esta obra un completo estudio de los influ-

JóB' sociales de todo orden recibidos de la España arabi~ . influjos que favorecieron el desarrollo de los Estados
cristianos en los primeros siglos de la Reconquista; com--~,.··"-·,_
ptende asimismo monografías históricas, descriptivas y
E1tic_as de unas veinte iglesias y restos de otras, represen-

s del

mismo estado social, predominantemente del

ié'fuo de León; analízanse las manifestaciones externas del
coito cristiano español en este período, y se _hace una minuciosa, descripción de los objetos conservados de carác~ meridional: códices, inscripciones, marfiles, orfebre-

ría, bronces, tejidos, etc.

. E_n dos artículos que ahora figuran en los 111élan es li11,guzs~q~es, Gaston Paris trató en 1893 la cuestión de ~a
nunc1ac1ón de la e delante de e e i en latín y d .6 ,
p~o
.
,
1 as1 motivo
una serie d: nuevas investigaciones por parte de otros
ogos. He aqu1 en resumen el resultado de ellas 2
t
pronunciación postpalatal se ha conservado h;sta nues1:º:x/ªs.;n ~ogudor~s. (Cerdeña central), y en dálmata hasta
. mc1 n e e~te idioma a fines del siglo pasado; por e·emplo. log. kera, dalm. kaira cera. En el sardo
'd' JI 1
palatalización
.
men 10na , a
, .
es posterior a la sonorización de las oclusivas
i t
~n er~ocalicas: crepare pasando por *crebae, *cerbare d
cerbaz.
En rumano
. el mismo desarrollo que
' a
.
. , cina cena tiene
;:: ;.e_q~t
de cribrum, cuya primera se ha elidido
'6 is1m1 ac1 n; resulta de esto que aquí también la palataJ1·
zac1 n se ha p d 'd
.
ro uc1 o relativamente tarde. Para el italiano
las palabras tomadas del longobardo nos dan un punto de re~

~:t

L;,

~;mr

r

~ vols. en 4.º: un vol. de texto con xx1v-407 págs., 219 figs.

y un mapa, y otro vol. con I Sr láms.

•

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Precio: 30 ptas.

[Este artículo ha sido traducido del alemá
A C
Pa • d'
.
npor . astro]
ra rn 1cac1ones detalladas de bibr cr . ,
•
.
ción al estudio de la ling{f. t"
.
io.,tafia, véase m1 Introduc§§ 125-127.
, ' s ica ,omance, 19 14, traducción de A. Castro,
J

2

TOMO

VJII.

16

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1785023&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista de Filología Española, 1921, Tomo 8, Cuaderno 2, Abril-Junio</text>
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                <text>Menéndez Pidal, Ramón, 1869-1968, Director</text>
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                <text>Literatura</text>
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                <text>Análisis y crítica literaria</text>
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                <text>Filología española</text>
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                <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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                <text>Imprenta de los Sucesores Hernando Quintana</text>
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                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>América Española</name>
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        <name>Antonio Liñán y Veerdugo</name>
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        <name>Cristóbal de Llerena</name>
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        <name>Litteratura Portuguesa</name>
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        <name>O thema do Quixiote</name>
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        <name>Teatro</name>
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                    <text>�JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES ClENTÍFJCAS

· CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA .
DIRl!CTOR;

RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL
TOMO VIII-1921

MADRID

�•
ÍNDICE DEL TOMO VIII
1921
Pá,rioas.

CASTRO, A. -1 Unos aranceles de aduanas del siglo xm........ ... ...... .. ....... 1-29 y 325-356
CHACÓN v CALVO, J. M. -El primer poema escrito
en Cuba .... ..... ..... ........... ... .... 170-175
FrGUEIREDO, F. DE. - O thema do «Quixote» na
litteratura portuguesa do seculo XIX. . . . . . . . . . 161-169
GARCÍA VILLADA, Z.- Notas sobre la «Crónica de
Alfonso Ilh.... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 252-270
Gru, S. - La r simple en la pronunciación española . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271-280
HENRÍQUF..z URE5iA, P.-Observaciones sobre el español en América.. .. ........... . ..... . .. 357-390
IcAzA, F. A. DE.-Cristóbal de Llerena y los orígenes del teatro en la América española. . . . . . . . 121-130
l\1ENÉNDEZ PmAL, R. - Sobre la traducción portuguesa de la «Crónica general deEspaña de 1344». 391-399
:\lEvER-LüBKE, \V. - La evolución de la e latina
delante de e e i en la Península Ibérica. . . . . . . 22 5-2 5 l
l\1oNTESINos, J. F. - Contribución al estudio del
teatro de Lope de Vega.............. . .... 131-149
NAVARRO To~rAs, T.-llistoria de algunas opiniones sobre la cantidad silábica española. . . . . . .
30-57
S.\RRAILH, }.-Algunos datos acerca de D. Antonio
Liñán y Verdugo, autor de la «Guía y Avisos
de Forasteros» (16:0)... . . . . . . . . . . . . . . . . . 150-160
Miscelánea :

MAUKJU. _

Impreota de los Sucesores de Hcro,odo, Quiota.o a, 33·

A. C. - «Viedro• ..............................•.•..
A. C. - «Vino judiego» ..•.........................•.
ALONSO CORT!l:s, N.-El autor de la «Comedia Doleria» ••
BucETA, E.-Sobre una paronomasia en Gonzalo de Berceo.
BucETA, E.-La crítica de la oscuridad sobre poetas anteriores a Góngora .. . •....•.•........ ... . . ...... ..
CASTRO, A. - «Manjar blanco» .......... . ............ .
G1u, S. - Una nota para las «Cantigas» ..... ... ...•....
Grn, S. - «Sonruir» .. .. .... .. ... . .. ........... ..... .
KaüGER, F.-A propósito de «de aquí a» 'hasta' •.....•.

180
2 97

281-295
63
178-180
406
60-63
405-406
295-296

�IV

ÍNDICE DEL TOMO

VIU

ÍNDICE DEL TOMO VIU

V

Páginas.

Páginas.

MELE, E. - Nuevos datos sobre la fortuna de Cervantes
en Italia en el siglo xv11 ...... . ....... , • . . . . ...... .
l\IELE, E. - • Dinare, e piu. dinare• . .............. .. •..
ScHUCHARDT, H. - Problemas etimológicos ......•..••. .
SoLALINDE, A. G. - La fecha del ,Ovide l\loralisé• ...•.•
SP1TZER, L. - «Arribota» . . . . . . . . . . . . . . . . . . •. ........
SPlTZER,L.-Vieil esp. ,poridad,,esp. «puridad»,port. «puridade&gt; 'secret' ....•................... . ......... •
Sr1TZ•R, L. - Judéo esp. «meldar&gt; ..... . . . ... . ..• . ..•.
SPITZER, L.-Soccus en espagnol.. .. . ...••. . ........
THOMAS, H .-Enmiendas al texto de , Dos r omances anónimos del siglo xv1• .. . ....••. .. ..•...•. . .....•.. , .

383-384
283-285
400-403
285-286
58-60
176-178
288-291
403-404

Notas bibliográficas:
ALONSO CORTÉS, N.-Zorrilla. Su vida y ms obras.-J. Sa•
rrailh . ... . , ..... . ..... . .. . ......•............... .
Antología castellana, edic. Geers. - G. A ............. .
ARNOLDT, K.-.Die Stellung des atributiven Adj¿k/ivs in Italieniscl1en und Spanischen. - V . G. de D ....... . .. . .. .
,AzoRIN•. - Los dos Luises y otros ensayos .... . ....... .
BALLESTER, R. - Bibliografía de la Historia de Espafia.
Catálogo metódico y cronológico de las fuentes y obras
principales 1·elativas a la Historia de Espafia desde los
orígenes hasta nuestros días. - B. S. A .. . ... . .. . .
BARNn.s, P.-La Paraula. I, Iniciació a l'ensenyament oral
deis sords-muts; II, Gida peral primer ensenyament oral
deis sords-muts; 111, Registre metodic de figures y vocables
per a servir de complement al «Primer ensenyament oral
deis sords-muts•. - T . N. T ...... . .....• ... ..... . ...
BEARDSLEY, W. A. - In.ftnitive constructions in oíd spanish.
BONILLA Y SAN MARTÍN, A.-Las Bacantes, o del origen del
teatro ....... , .... .. ...••.. . ... ... .. . •.... . . .. ,.,,
BoTTACCHIARr, R.- Grimmelshausen. Sag1sio su • L'avventu1-oso Simplicissimus». - Adalberto Hamel. ... . • , , .....
CAR~IO, M. DO. - Consolidafí!io das leis do verso. Tratado de
versijicafao o mais completo em lingua portugueza. -P. H. U.
CEJADOR, J.-El Cantar de Mio Cidy la Epopeya castellana.
DmuLAFov,J.-Isabelle la Grande, reine deCastilte.-N.G. R.
FrGUEIREDO, F. DE. - A critica litteraria como sciencia. N. González Ruiz...... ... ........................ .
GAVEL, H. - Essai sur l'évolution de la prononciation du
castillan depuis le XIVm• siecle d'apres les tltéories des
graimnairiens et quelques autres sources.-R. M.P. y A. C.
GossART, E. - Les Espagnols en Flandre. Histoire et Poésie. - José F. Montesinos .. ... ................ .. . . .
GROSSMANN, R.-Spanien un das elisabethanisc/1e fJrama.F. Krüger . ... .. ..........••........ . ... .. ....•.• ,
HEINERMANN, H. TH. - Ignez de Castro. Die dramatisclten
Beltandlungen der Sage in den romanischen Literatu1 en. - J. Montesinos. . ..•.........••• • , . • .• ..••• , ..
HOLANDA, FRANc1sco DE. - De la Pintura antigua. , ••• . • •

80-82
416

l\IJLtARDET, G. - Reseña del Manual de pronunciación espa11ola. - T. Navarro Tomás . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
PANCONCELt1-CALzIA, G.-ExperimentellePhonetik.-T.N. T.
PAuu, l. - «Enfant•, «garfon», «filie. dans les tangues romanes étudiés particulierement dans les dialectes galloromans et italiens. - A. C . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
PÉuss1ER, RoBERT E.-The Neo-classic movement in Spain.M. Carayon. . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
PELUZZARr, A., y GufRRI. D. - It libro del!' Arte.........
Le Poeme du Cid, edic. :\Iérimée, y La Célestine, edic. Martinenche......... . ......... . ................... ..
SANTIAGO Y GóMEz, J. DE.-Filologfa de la lengua gallega..
SÁ1Nz v RooRÍGul!z, P. -La obra de «Clarín&gt; . - R. G. de
Ortega.. . . . . . . . . . . . . . . . • • . . . . . . . . . . . • • . • . . . . . • . • .
TALLGREN, O. J. - .De .•ermone vulgari quisquiliae.- J. Vallejo . ........ . ......... ...... ..... .. .............
UPSON CLARK, Ca.-Collectanea Hispanica.-Z. G. Villada.
VIADA r LLUcH, L. C.- Discursos leídos en la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona. - V.G. de D.....
\VARTBURG. W.-Zur Benennung des Se/tajes in den romanisclten Sprachen. Ein Beitrag zur Frage der provin=iellen dijj-erenzierztng des spiitern Lateins. - V.G. de D. .

Análisis de revistas......................

83-84
303-304
304-306
78-80
417
298-299
307-308
417-418
185-186
76-78
412-414
40¡-412

187-1 97 y 310-323

Bibliografla:
SECCIÓN GENl!RAL:

30;
84-85
65-76
307
186-187

82-83
85

Obras bibliográficas y generalidades.... . .
Historia general. .... .• . . .............. . .....
Historia política . ........................... .
Historia religiosa. . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
Instituciones. . .•........ . ......... . .... .. ..
Ciencia y Ense1ianza .................. , ..•....
Historia local. •...........•.. . •..... . .. .. ....
Arqueología y Arte ...................... . .
G~ogra~ía y Etnografía........... . ......... :
H1span1smo y viajes de extranjero s .... . . .

86, r98,419
8¡, 199,420
80, 199,420
89,421
90,199,421
90,200,421
91,200,421
91,200,42 1
92,201,422
93,201,422

LENGUA :
Estudios generales ...... .. .....•.....•..•.. .
Lingüística . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . .
Psicología del lenguaje .. ................... : . :
Fonética gene,·al . .............. . . , . . . . . . . . . .
Latt'n .•...•.................. . . .. ....... ...
. Lenf{;'as indoeuropeas . • . . . . ..... . , ......... .
F1lolog1a románica.. .. ,, • . ........ . ....... , . .
L~nguas peninsulares .. . , .. . .. .. ..... . . .... .
Historia general del español. ............. .
Ensáe~ianza y propagaczon del idioma ........... .
G ram ticas.
Gramáticas·
Grnmáticas prdcticas. : : : : : : : : : : : : : : : : . : : : : : : :

hir·tó~;c'ds' · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

93,201,423
93,201,423
94,202,423
94,203,423
94,424
424
94,203,424
95,204,425
96,204,426
96,204,426
97,205,427
97,427
205,427

�ABREVIATURAS

ÍNDICE DBL TOMO Vlll

Vl

Páginas,

Fonética •••..... • ••... . ..•.... . . . .. . ....•....

Ortografía ........ . ........ .. .......... : .. .
l\I_orfol?gia ..... . ...........••• . ..............
S1ntax1s . . ....•...........•.••••. .. .......•. . .
Lexicografía y Semántica...... .. . ... ...... .
Dialectología peninsular................... .
Dialectología hispánica extrapeninsular ..

Lenguas indígenas de América .......... . ..... .
Textos lingüísticos ....... .. ....... .. ....... .
Crítica textual, Paleografía y Diplomática.

97,206,428
98,206,428
206,429
98,206,429
98,206,429
99,207,430
99,208,430
100,430
100,208,431
100,208,431

LITERATURA:

Literatura general. ........................ . 100,208,431
Estética .... . .... , . •.......... . ... . .. ... • ..•. 101,208,431
Teoría literaria . . . ... •.•....•.•.. . .....•....
208
Literaturas extranjeras .................... . 101,209,432
Literatura comparada.. . • . . . . . .... .. .•... .. . 101; 209, 432
Influencias extranjeras . ............•.•... , ...
101, 432
Influencias españolas . .......... . .....•• • . . ... 102,209,432
Trnducciones- al espafiol.. . . ....•...•......•. .. 102,210,433
Literaturas peninsulares •...... . •........ . . 106,214,437
Gallego y portugués .. •..•............. . ... .. . 106, 214, 437
Catalán .... . .•....•... . .. . ............ . .... 107,214,438
Escritores hispanolatinos .................... .
107,438
Escritores hispanorientales . .. ..... . .......... . 107,214,438
Literatura española en general ........... . 107,214,439
Historias literarias .....•..... .. . . .... . ..... . 107,214,439
Colecciones misceláneas de textos y antologías.. . . . 108,215,439
Monografías sobre autores de géneros varws . ... . 108,215,439
Enseñanza de la literatura ........... . . . ..... .
440
Métrica...•......................... . ........ •
109,440
Poesía .... ... . . . . ......................... . .. .
216,440
Lírica... . ........... . ..................... . 109,216,440
Épica ..................................... . 110,217,441
Romances. . . .......... . .......... . ..... . ... . 111,218,442
Poemas varios . . ...... . ..................... . 111,218,442
Didáctica.....•.....•... ...................
442
Varia ..................................... .
442
Dramática ................................... . 111 1 218,442
Novelística ................................. . 113,220,444
Historia ... . ..... . ......... . ................. . 115,222,446
221
Oratoria .............................. .. .... ..
Prosa mística ............................... . 116, 222, 446
223,447
Prosa varia ............................. . .... .
Ensayos .. . ................................ . 116,223,447
Critica literaria . .................•.. . ....... 116,223,448
llfemorias, ep istolarios y viajes •. ............... 117,223,448
117,223
Didáctica .................. . ............... .
FOLKLORE:

Literatura popular . .•....... .. . . ... . • . .. . .. , 117, 224, 449
l 18,449
Obras diversas ......••..........•......... ,.
118,451
Noticias ... . ......... . ... .. . . ..... . ... . ............ .

DE LAS REVISTAS CITADAS EN LA BIBLIOGRAFfA
ABAP-Anais das Bibliotecas e Arquivos
de Portugal. Coimbra.
ABN - Annaes da Bibliotheca Nacional
do Río de Janeiro.
ACPar-Anales Científicos Paraguayos.
Aguia-A A~a. Oporto.
A1A - Archivo Ibero-Americano. Madrid.
AnalMont-Analecta Montserratina. Monserrat.
ARom-Archivum Romanicum. Florencia.
ARWPh - Archiv für Rechts- und Wirtschaftsphilosophic. Berlin-Leipzig.
ASI - Archivio Storico Italiano. Firenze.
ASNSL - Archiv für das Studium der
neueren Sprachen und Literaturen.
Braunsweig. Berlín.
Ath- The Athenaeum. London.
.
BAE-Boletín de la Real Academia Española. Madrid.
BAH-Boletín de la Real Academia de la
Historia. Madrid.
·
BANHQuito-Boletín de la Academia Nacional de Historia. Quito (Ecuador).
BBMP - Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Santander.
BCEA - Boletín del Centro de Estudios
Americanistas. Sevilla.
BCPNavarra - Boletín de la Comisión
Provincial de Monumentos de Navarra.
Pamplona.
BCPOrense-Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense.
BDC-Butlleti de Dialectología Catalana.
Barcelona.
BDLIC-Bolleti del Diccionari de la Llengua Catalana. Palma de Mallorca.
BHi-Bulletin Hispanique. Burdeos.
BHPR-Boletín Histórico de Puerto Rico.
BIEM - Bulletin de I'Institut des Hautes
Études Marocains. Paris.
BILE-Boletín de la Institución Libre de
Enseñanza. Madrid.
BRABAToledo- Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.
BRAGallega-Boletín de la Real Academia Gallega. Coruña.
BSAL - Bolleti de la Societat Arqueologica Lulliana. Palma.
BSCC - Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura. Castellón.
BSEc-Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos.
Quito.
BSGL- Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima.
BSLParis-Bulletin de la Société de Linguistíque. Paris.
BTer-La Basilica Teresiana. Salamanca.

CD - La Ciudad de Dios. Madrid.
CLA - Cultura Latino-Americana. Hamburgo.
CT - La Ciencia Tomista. Madrid.
Cuasimodo - Cuasimodo. Panamá.
CuC- Cuba Contemporánea. Habana.
CVen - Cultura Venezolana. Caracas.
DBZ - Deutsche Bauzeitun!l: Berlín.
DLS- Don Lope de Sosa. Jaén.
DLZ- Deutsche Literaturzeitung. Berlín.
DZS-Deutsche Zeitung für Spanien. Barcelona.
ED - Estudios de Deusto. Bilbao.
EscM - La Escuela Moderna. Madrid.
EstFr-Estudios Franciscanos. Sarriá (Barcelona).
Estudio - Estudio. Barcelona.
Ethnos - Etbnos. Méjico.
EyA-España y América. Madrid.
Germinal - Germinal. Cárdenas (Cuba).
GGA- Géittíngische Gelehrte Anzeigen.
Berlín.
GJ- Geographiscbes Jahrbucb.- Gotha.
Gl - Glotta. Gotín¡ra.
GRev - Geograplucal Review.
GRM- Germanisch-romanische Monatschrift. Heidelberg.
Hi - Die Hilfe. Berlín.
HispCal- Hispania. California.
HispP - Hispania. Paris.
Humanidades - Publicación de la Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad Nacional de la Plata (República Argentina).
IF-Indogermanische F orschungen. Strassburgo.
IMWKT - Internationale Monatsschrift
für ,Vissenschaft, Kunst und Technik.
Leipzig-Berlin.
Inst - O Instituto. Coimbra.
IntAm -Inter-América. Nueva York.
JAF-The Journal of American Folk-lore.
Lancaster, Pa. y New York.
JRPh - Kritischer Jahresbericht über die
F ortschritte der romanischen Philologie.
Erlangen.
JSAmP- Journal de la Societé des Americanistes de Paris.
KW - Kunstwart und Kultunvart. Munich.
L- La Lectura. Madrid.
LAnt - Las Antillas. Habana.
LE - Das Literarische Echo. Berlín.
LGRPh - Literaturblatt für germanische
und romanische Philologie.Leipzig.
Logos - Logos. Internat. Zeitschrift für
l'hilosophie der Kultur. Tubinga.
Lusa - Lusa. Viana do Castello.
LZ - Literarisches Zentralblatt für Deutschland. Leipzig.

�Vlll

ABllEVIATURAS

MBel-Le Musée Belgue. Revue de Philologie Classique. Lovaina.
MDSIA - Mitteilungen des DeutschSüdamerikanischen lnstituts. Aquis~n.
MDSII - Mitteilungen des Deutsch-"Südamerikanischen und Iberischen Instituts. Colonia.
MK- Monatshefte für Kunstwissenschaft.
Leipzig..
MLN - Modero Language Notes. Baltimore.
MLR - The Modero Language Review.
Cambridge.
ModLang - Modero Languages. Londres.
MPhil - Modero Philology. Chicago.
MSL-Mémoires de la Société de Linguistique. París.
MSpanien - Mitteilungen aus Spanien.
Hamburgo.
N - Neophilologus. Amsterdam.
NaZ - Nathanacl. Zeitschrift f. d. Arbeit
der w. Kirche an Israel. Berlín.
Niclnd - Nicaragua Industrial. Managua.
NJKA-Neue J ahrbücher für das Klassische Altertum, Geschichte und deutsche
Litteratur, und für Padagogik. Leipzig.
NM-Neuphilologische Mitteilungen. Helsingfors.
Nos - Nosotros. Buenos Aires.
NSpr-Die neueren Sprachen. Marburgo.
NT- Nuestro Tiempo. Madrid.
Ph - Phoenix. Zeitschrift für deutsche
Geistesarbeit in Sudamerika. Buenos
Aires.
Poetry. - Poetry. Chicago.
QE- Quaderns d'Estudi. Barcelona.
RABM-Revista de Archivos, Bibliotecas
y Museos. Madrid.
Rass - La Rassegna. Florencia.
RBC - Revista Bimestre Cubana. Habana.
RCal - Revista Calasancia. Madrid.
RCChile-La Revista Católica de Santiago
de Chile.
RCEHGranada - Revista del Centro de
Estudios Históricos de Granada y su
Reino. Granada.
RCHA - Revista Critica Hispano-Americana. Madrid.
RChil-Revista Chilena de Historia y Geografía.
REct -Revista Eclesiástica. Valladolid.
RELV - Revue de l' Enseignement des
Langues Vivantes. París.
RepAm.-RepertorioAmericano. San José
de Costa Rica.
RFCh - Revista de Folk-lore Chileno.
Santiago de Chile.
RFE-Re, ista de Filología Española. Madrid.
RFLCHabana-Revista de la Facultad de
Letras y Ciencias. Habana.

RGer - Revue Germanique. París.
Rlli - Revue Hispanique. París.
RHist - Revista de Historia. Lisboa.
RHLF - Revue d' Histoire Littéraire de
la France. París.
RIEV-Revista Internacional de Estudios
Vascos. París.
RJLQuito - Revista de la Sociedad Jurídico-Literaria de Quito.
RLComp - Revue de Littérature Comparée. París.
RLR - Revue des Langues Romanes.
Montpellier.
RLu - Revista Lusitana. Lisboa.
RMen - Revista de Menorca. Mahón.
Ro - Romanía. París.
RRQ- The Romanic Review. Lancaster,
PA. Nueva York.
RSE-Revista de la Sociedad de Estudios
Almerienses. Almería.
RTP - Revue des Traditions Populaires.
París.
RUC- Revista da Universidade de Coimbra. Coimbra.
RUNC-Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).
RUnTeg-Revista de la Universidad. Tegucigalpa.
SBAkBerlin-Sitzungsberichte der preuss.
Akademie der Wissenschaften zu Berlin
Phil-hist. Klasse. Berlín.
SBAkMünchenPhkl-Sitzungsberichte der
kgl. bayer. Akad. d. W1ssenschaften.
Philos. philolog. und hist. klasse. Munich.
SBAKWienphhKI - Sitzungberichte der
Akad. der Wissenschaften zu \Vicn.
Philos. phil. und hist. Klasse. Viena.
SMS-Studier i Modero Sprakvetenskap.
Upsala.
Spanien. - Spanien. Hamburgo.
SZ - Stimmen der Zeit. Friburgo.
Times - The Literary Suplement of The
Thimes. Londres.
Tribuna - La Tribuna. Nueva York.
UIAm- Unión Ibero-Americana. Madrid.
Vox - Vox. Berlín.
WM- Westermanns Monatshefte. Brunswick.
ZB - Zentralblatt für Bibliothekswesen.
Leipzig.
ZBK - Zeitscltrift für bildende Kunst.
Leipzig.
ZDMG - Zeitscltrift der Deutschen Morgenland:schen Gesellschaft. Leipzig._
ZDU -Zeitschrift für den deutschen Unterrícht. Leipzig.
ZFSL-Zeitscltrift für Franzosische Sprache und Literatur. Leipzig-Chemoitz.
ZFSpr-Zeitschrift für franzosische Sprache und Litteratur. Chemnitz-Jena.
ZRPh-Zeitschrift für Romauische Philologie. Halle.

REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo VIII.

EIERO-■ARZO

1921

Cuaderno 1. 0

UNOS ARANCELES DE ADUANAS
DEL SIGLO XIII
A lifr. Antoine Thomas.

No se trata de un documento inédito; pero doy ahora su
-edición exacta, e intento un estudio del texto. Nunca se habían
analizado filológicamente documentos de esta índole, que ofrecen. u~ gran interés para 1a lexicogratra española y para el conoc1m1ento de las relaciones comerciales en la Edad Media.
Hállanse estos aranceles en el códice escurialense III-z-13 t .
Est~ ~ódice h~ sido escrito en Burgos, a juzgar por su comp~s1c1ón. Comienza con un calendario que ocupa dos folios.
Vienen luego el fuero dado a Burgos por Alfonso X hasta el
folio 64; luego, «las leyes nueuas que &lt;lió el rey don, Alffonfo
de~pués que efte libro fué acabado», hasta el folio 99; en los
folios_100 r Y v y 101 r se encuentran los aranceles; y desde
el folio 101 v, col. b, al 104 v hay una copia de un pacto de
hermandad de t odos los concejos del reino de Castilla, fechado
en Burgos a 6 de junio de 1295. La letra de nuestros aranceles
se parece mucho a la de ese último documento, cuya redacción
1

• Ha~ una copia del siglo xvm en la biblioteca de la Academia de
.la Histona, est. 24, gr. 3, B, núm. 96, hecha por Abella.
Tollo vm.

�AMÉRICO CASTRO

2

. a la de la fecha indicada antes. Por
quizá no fué muy poSt enor
.
d
ues decirse
la letra y por estas otras consideraciones, p_ue :~~ de fines del
1
guramente una copiaque estos arance es-se
. cada párrafo está
s· lo xm i. Están escritos a dos columnas,
.
1 Las.
ig ~-d de un calderón, alternativamente rOJO y azu.
prece i o
de largo por 65 de ancho.
columnas tienen 165 mm.
.
.
amente por Lesaga
. d estos folios pnmer
bl
Fueron pu ica os
d ·d
luego por
2
•
t dio alguno, y repro uc1 os
y Larreta , sin es ~ s. no tiene interés citar las erratas coR. Amador de los R1os_ ,
.
por otra parte, no dan
metidas por ambos editores, qu1ene~,
la signatura del manuscrito del Esconal.
. q ue tuvieron en la Edad Alfon:i\Iediac
Es conocida la importancia
los cuatro puertos de Castilla 4., poblados en 1200 por
. Cid,
. 4 2 9w hace una cita de este manus1\1. Pmu, Cantar de il-fio
¡ · ¡ 1II al x1v
·
8 . á s q3 y sigs.: «lnse.rto a
crito, y dice que es de s1g o x
2 Dos Memo,-ias, Torrelavega, 18 9, p g ·1
duanas de Castro¡ de derechos para as a
continuación el arance
v·
te de la ·Barquera, que ses t d r y San icen
.
Urdiales, Laredo, an an e 1 S b" . habiendo sido yo el pnmero10
d
, R
·
"ón
cree fuese da o por Alfonso e . ª
que por la D1recc1
.
.
1 ñ 186S 1 mediante una · O ·
q ue lo publicó
• ó
e a o
sacar copias del arch1vome comumc para
'bl"
de Instrucción pu ica se
.
.
Sr Lomba y Pedraja.
t
ta a m1 amigo e1 ·
á
·del Escorial.• Debo esª no
S tander Barcelona, 189 1, P a España. Sus monumentos y artes. an
'
1

gina 894.
ftuidos en hermandad, juntamente
' Dichos puertos aparecen cons i
R!os Santande,-, págié e R AMADOR DE LOS
•
•
con Vitoria, en 1296 ( v as
·.
1 gar· «Ponemos que mngúo
s
se
dice
en
ese
u
·
na 896). Entre otras cosa ,
,
. li·even por mar m. por
.
b d" hos no env1en n 1
,
orne de los conce¡os so re ic .
11
. otra mercancia ninguna a
. .
· mas 1 m caba os, DI
d 1
tierra pan DI vmo, DI ar
t e esta guerra durare e
•
'
· a Flandes, m1en r
( á 898) Aun en época deBayona nin a Inglaterra, m
,
.
d ¡
de Inglaterra• P g.
·
rey de Francia Y e rey
. t mente aquellos cuatro puerFelipe II (1563) aparecen citadosd
con¡dunaana· «Por no adeudarse y pa. d ¡ derechos e a u
·
l
tos con motivo e os
d ,
que se descargan en os
,
.
d las merca unas...
. 1
garse
los diezmos... e
·u de Laredo Sant auder, Castro de Urd1a es.
puertos de las cuatro v1 as
G ,Á
Colección de cédulas..• cony San Vicente de la Barquera.&gt; (T. ONZ8LEZ,II 191.) Hay una referen. •
ascongadas, 1 29, ,
r,
ce,-,lientes a las provincias v
Francia y Flandes en las ..,o,-t~
cia al comercio entre estos puertos y
de Alcalá de 1348, tomo I, pág. 610.

UNOS ARANCELES DE ADUAN,\S DEL SIGLO XIII

3

so VIII, y cuán intensas fueron las relaciones que mantuvieron
con el Norte de Francia, especialmente con Flandes. Estas relaciones han sido estudiadas, sobre todo, desde el punto de vista
1
flamenco ; en España sólo puede citarse para el siglo xm el
excelente estudio de Capmany, que, como es natural, trata más
especialmente de Cataluña 2• Para una época más tardía trae
datos interesantes la Colección de cédulas... concernientes a las
provincias vascongadas de T. González, sacadas del Archivo de
Simancas en tiempo de Fernando VII; los documentos más
antiguos que publica son del reinado de D. Juan U. Lo más interesante para nosotros es el «Arancel de los diezmos de la
mar de Castilla, según los llevaba y cobraba el Condestable»,
redactados, al parecer, en 1488 (tomo I, pág. 328). Es una lista
mucho más amplia que nuestros aranceles, de gran importancia lexicográfica, pero de utilización y estudio difíciles no poseyendo el original, ya que la transcripción de González debe
contener muchos yerros. Igualmente importante es la valuación hecha en l 563 de las mercaderías que venían de fuera
del reino (tomo II, pág. 201 ); pero la inclusión de estos textos
en mi estudio me habría obligado a salir de la lengua puramente medieval, y sobre todo habría dado a estos artículos
las proporciones de un volumen. El aprovechamiento de estos
materiales y de otros no menos ricos contenidos en inventarios medievales no podrá hacerse debidamente sino al redactar un diccionario del español antiguo.
De estos documentos se deduce con cuánto interés seguían los reyes la recaudación de los derechos de aduanas en
Castilla, qi.e la Corona arrendaba e incluso empeñaba. En 1412
1
F1NoT, Étude ltistorique sur les relalions commerciales entre la
Flandre et l'Espagne au moyen áge, Paris, 1899.-L. GLLL100Ts VAN SEVERRE!'J, Cartulaire de l'ancien Consulatd'&amp;pagneaBruges, Brujas, 1 01.
9
Esta última obra no es interesante para mi asunto.
2

.tlfemorias ltistóricas sobre la marina, comercio y artes de la antigua
ciudad de Barcelona. Madrid, 1779, cuatro volúmenes. Se refierén a
época moderna las obras de E. GARCÍA DE QvEVEoo, Ordenanzas dtl
Consulado de Burgos de 1538 1 Burgos, 1905, y de J. PAZ y C. ESPEJO,
Las antiguas ferias de 1l1edina del Campo, Valladolid, 1912.

�UNOS ARANCl!LES DE
4

ADUANAS

DEL SIGLO

XIII

5

AMÉRICO CASTRO

y en 1447 D. Juan II arrienda los diezmos (véase González,
tomo I, pág. r), y en 1471 Enrique IV concede 300.000 maraveaís al condestable D. Pedro de Velasco, al cual había dado
los diezmos en prenda a cambio de otros servicios: « había tantos dapnos e era venida [la recaudación] en tanta deminución,
que algunos años había que no rentaban tantos maravedís para
que se pudiese de ellos pagar lo que en ellos estaba situado»

(lbíd., I, 32).
Nuestro texto presenta grandes semejanzas con los peajes o lezdarios 1 del Sur de Francia y de Cataluña. Entre éstos, uno de los más interesantes es el Ancien leudaire, intitulé
Leudary viellz de Narbona de I I 53 2 , con sus variaciones posteriores de I 27 3 una, y de los siglos xm y xrv ·otra, sin indicación del año 3 •
En Cataluña hay asimismo varios textos parecidos, publicados por Capmany 4, a los que nos referiremos en adelante.
En fin, los cuadernos de las antiguas Cortes y algunos peajes
contenidos en fueros municipales nos dan noticia de la géneralidad del comercio con Francia y de Ja difusión por toda la
Península - incluso eñ Portugal - de mercancías análogas a
las de nuestros aranceles, según se verá en el glosario.
Las relaciones con Flandes deben ser muy antiguas, seguramente anteriores al siglo xm, época de nuestros documentos, y prosiguen hasta fecha moderna 5 • Del siglo XIII hay indi1 Se designaba bajo el nombre de lezda (leude en el Sur de Francia
y en Cataluña) el peaje o derecho de aduana que pagaban las mercancías, los animales y hasta las personas.
2 Publicado por G. MouYNES en Inventaire des Archives communales
antérieures a I790, Narboone, 1871, págs. 4 y sigs.
3 Hay también: Péage de St. Gil/es au XIV- siecle, publicado por
P. FALGAIROLLE en la Revue du Midi (Nimes), 1898, pág. 553; Leude de
St. Gil, publicada por BoNDURAND en las Mémoires de t'Académie de Nimes, 1901, pág. 284; éstos tienen poco interés para mi objeto.
' Véase Reglamento sobre las tarifas del dereclto de leudas y tránsito
que debían adeudar en Barcelona varios géneros, etc. (Ob. cit., 11, 3,
y págs. 15 y 19, y sobre todo pág. 72 del apéndice.)
«Puede decirse que la mayor parte de España toma de esos paí5
ses todas las cosas de manufactura corriente, que forman la industria

caciones sobre la estancia de los españoles en Francia: «Les
Espagnols avaient a Provins au /xmª sie'ele une ma1son
.
commune et des maisons particulieres. On trouve dans cette ville
em 12
un Esp~gnol qui était devenu bourgeois de la com~
mune,'. . Comerciantes españoles y portugueses aparecen establecidos en Arras en el siglo xtv; tenían especiales ordenanzas
.
r en su favor,. relativas al comercio de paños 2 - y a 1 mismo
tempo, en la nea colección de documentos de Espinas hallamos da~os sob~e algunas primeras materias llevadas de España
para la mdustna de tejidos, y observamos que nuestras lanas
que
gozaron más tarde-por eJemp
.
1o, en Bru-,
.
·as de tanto favor
J - , se, consideraban en Arras, durante el s1g
. 1o xrv, como
mercanc1a de mala calidad a.

3t,

!

trabajo d~l h,ombre; de los cuales son enemigos mortales los es a
:?l~s ?te :aJa condición, por Jo menos en su misma tierra.» (Guichi~r:
1~1, c1 a o por FrNOT, Relations, etc., pág. 262.)
F. BouRQUELOT, Études sur les foires de Cham-1,a,,.ne Paris 1865
'T l&gt;
I t 1 9 6•
~ d'A
Una ordenanza
de 1333
d'ice.. eJou mru.res,
.
ville
, .
.
nons esquevin de le
rras, ,a1sons savoir a tous
,
.
des marchaos du royaume de Porti'n'::te~~~s a le ~nere et i:equeste
Arras pour draps de le dicte ·11
"
autre heux, repairans en
n
.
v1 e accater. » (G ESPINAS et u p
J.lecueit de documents relati.fs a l'h. t . d '. .
.
. •· IRENNE,
dre, Bruselas 1906 I 2 8 ) L tisd oire el industrie drapiere en Flan2 •
'
' '
a or enanza rnezcl
~ ¡
gueses: cLesquelles ordenances
.
a a espano es y portupág. 231.) y añade el texto. D des ~1s marchans d'Espaigoe.» (Ibíd.,
dit marchaot d'Esp .
. e eérequ1ef, voloos, que une lettre, que Ji
aigne ont s ellée du sé I d ¡ ·
•
sour aucunes autres orde
t
e e e d1te v1lle d'Arras,
nances ouchans le d
·
mun prouffit des marchaos et de le .
.
rappene, pour le comde point en point saos e f . d d1te v!lle, leur soit tenue et wardée
,
n ram re ne cor
s~uf les cooditions enceste présent
rompre en aulle maniere,
gma 228.) Nuevamente en 13 h e otrdenance contenues.• (Ibíd., pá-·
44 ay o ra ordenanza d l , h .
h 11esc
.
h evmnode
.
A rras:•QuecommeJ'ap·iéca
h' e «ec evm• de
et priere des marchaos du roya
d p . vanc ier, a le requeste
·
ume e ortm"al et d' t ¡·
pairans a Arras pour les draps d'A
"'
au re 1eux, rerras accater et e
t, .
.
seurs ordenances sur le d't
d
.
,
...
ussen
,a1t... plm1 e rappene et po
.
. .
mamtenoient que entre le
t
... ,
urce que 11 d1t marchant
,
s au res poins
·
lettre qui n'estoient mie b'
, en avo1t aucuns en le dite
ien tenu ne wardé • (/bid á 2
3
•Que nul ne nulle ne •
.
. ·
·, P g. 32.)
filé de Bonneval, de Poinel!::1;! ;:;ard1s ne si hardie qu'il meche
'
spagne ne quelconque aultre de
J

,

,

�AMÉRICO CASTRO

6

En las ferias de Champagne, de tanta importancia en el
siglo xm, se cita la presencia de comerciantes gallegos. En ~l
relato titulado La bourse pleine de sens o Ce qu'on apprenazt
aux Joires de Champagne, se dice que en Troyes 1, Renier de
Decise vió venir hacia él
un viel marchand de Ga\ice.
- Demander, dit-il, recolice [réglisse]
ou clos de girofle ou canele 2 •

Estos datos y otros que podrían aducirse muestran una
vez más que el vaivén comercial era intenso entre ambos países. El comercio, lo mismo que el régimen arancelario, estaban
condicionados, como es natural, por las necesidades sociales.
Así, por ejemplo, la importación de paños extranjeros se declara indispensable en las Cortes de Jerez de 1268; lo que está
de acuerdo con la abundancia y variedad de los tejidos mencionados en los textos: «Ninguno non saqúe de mis rreynos
ninguna mercadoría por tierra, synon por aquellos lugares
que son puestos. Mas porque son menester de fuera del rreyno oro, plata, cobre e pannos, por auer abon[d]ado dello,
aquellos ommes quelo aduxeren puedan sacar todas las mercadorías que son en la tierra, sacando ende oro e plata, cauallos, etc.» (Cortes, edic. Acad. de la Hist., I, 7 r). Y en tiempo
de los Reyes Católic~s volvemos a encontrar una disposición
aussi mauvais lanage en le dicte draperie, sur 60 lb. par. d'amande:•
(Año 1367, EsPINAS, Recueil, JI, 159.) En 1377 vuelve a castigars_e al qu_e
ponga en los paños cfaulx lanage•, como cfilé d'Espagne•. (lbúi., página 1 68.) Para otros productos llevados de España a Flandes Y de allí a
Alemania, véase \VARKOENIG, Histoire de la Flandre jusqu'aIJ05, 11, 514.
1 Se menciona la región de Champayna como lugar de donde venían tejidos, en un inventario aragonés de 1426, edición SERRANO Y
SANZ, BAE, VI, 738: cHun par de lan1;uelos de Champayna.• En el glosario hacemos uso de estos inventarios, que son documentos de excepcional valor para el conocimiento de la vida pr~vada en la. E~ad
Media. Pensamos publicar en esta Revista inventarios no menos importantes copiados en el archivo de la catedral de Toled~.
2 Editado por Assier, París, 1858. Ap. BounQUELOT, Fowes de Cham-

pagne, pág. 11 o,

UNOS ARANCELES DE

ADUANAS

DEL SIGLO xru

7

-parecida: «Los ingleses e extranjeros venían continuamente
-con muchos paños e otras mercaderías, las cuales vendían to-dos a moneda de oro e plata»; en vista de lo cual se dispuso
que «los maravedís porque los vendieren los han de sacar de
n~estros rei_nos en mercaderías, e no en oro ni en plata» (Gon.zalez, Ob. czt., I, 259-26o).
Las disposiciones limitando las exportaciones se suceden
durante el siglo xm y el xrv 1 . Las Cortes de Valladolid de 1258
-ordenan «que ninguno non sea osado de los· sacar fuera del
.rregno a&lt;;;ores nin falcones nin gavilanes» (Edic. cit., I, 62).
Las ·de Haro de 1288 mandan «que non saquen de nuestros
:i:egnos conejuna ['pieles de conejos'] nin cera» (I, 105). Las
-de Burgos de 1~01 insisten respecto de los caballos (pág. 148),
Y las de Palencia de 1313 dan una larga lista de cosas veda-das: «carne biua e muerta, pan, legunbre, &lt;;;era, seda, coneio,
moros, moras, etc.» (pág. 225). Lo mismo encontramos en las
-de Burgos de 1315 (pág. 277); en otras de Burgos de 1338
Y 1345, sobre los caballos (págs. 450 y 487); etc.
La persecución de los exportadores fraudulentos llegó a
tales excesos, que las Cortes de Madrid de 1339 (lbíd., página 466) acusan a los pes_queridores, que habían arrendado la
pesquisa de las exportaciones, de servirse de testigos falsos y
-d~ dar «sentencias contra ellos e contra sus bienes, con;ra
Dios e contra derecho; ... et sse yerma toda la tierra, ssenneladamente las comarcas de Navarra e de Aragón e de Portogal». Alfonso XI vuelve a reconocer la justicia de estas protestas contra la pesquisa, «en rrazón de la saca del pan e de
Jos gana~os que sacan fuera de nuestros rregnos», en las Cortes
-de Alcala de 1345 (Ibíd., pág. 480). A pesar de lo cual, «por
seer ello mal guardado ... salen muchos cauallos de la mi tierra
-e otro si que sacan madera... et por esto que se yerman l~~
montes» (Cortes de Valladolid, 135 1, II, 22 ),
. i ~l~onso X, en las Cortes de Sevilla de 1252, se refiere ya a las
&lt;hspos1c1ones contra la exportación dadas por su bisabuelo Alfonso VIII. (Véase A. BALLl!STEROs, Cortes de 1252 en Anales de la :ltmt
pa1·a Ampliación de Estudios, III, 132,)
'

ª

�8

AMÉRICO CASTRO

Esto no quiere decir que las exportaciones no fueran legalmente posibles: el rey podía autorizarlas mediante un impuesto. Las Cortes de Madrid de 1339 autorizan a los castellanos a
sacar del reino trigo y ganado pagando un diezmo, lo mismoque estaban autorizados los aragoneses y los navarros (página 461). En las de Burgos de 1345 se acuerda suspender las.
exportaciones de carne y trigo, no obstante lo que rentaban al
rey y a algunos vasallos, en razón de la mortandad de los ganados y de la mala cosecha (pág. 484). Las de Alcalá de 1348.
autorizan la exportación de caballos, para fomentar su cría:
«porque los de la nuestra tierra se trabajen de criar cauallos~&gt;
(pág. 614). Disponen las Cortes que celebra en Toro Enrique I (1371): «Quando uos mandaremos dar carta de sacar
cauallo O rro&lt;;;ín, pague a la chanr;ellería de cada cauallo sesenta mr. Por el rro&lt;;;fn o mulo o mula o yegoa, por cada vnoveynte mr. Por sacar oro o plata o argén biuo o grana o seda
0 conejos o otras cosas vedadas, que se apresr;ien, e paguen
de cada &lt;;;iento tres mr.» (II, 224).
•
Si la exportación estaba prohibida, o fuertemente tasada,
la importación, en cambio, era muy intensa. Causa asombro
ver la cantidad de objetos extranjeros que corrían por Portugal
en 1253, según la ley de tasa que aprovecho a menudo en el
glosario. Y no era sólo cuestión de lujo, pues ya vimos cómo
las Cortes de 1268 reconocen la falta que hacían los paños de
fuera. Éstos venían no sólo de Flandes y del Norte de Francia,
sino también de Monpesler (Cortes, I, 65), Limes (Nimes),
Carcasona (II, 173), Inglaterra (1, 66), etc.
Esta abundancia de relaciones comerciales es uno de los
factores que influyen en el tono internacional que ofrec:n
algunos aspectos de nuestra Edad Media. Entre el comercio,
el camino de Santiago y las inmigraciones de monjes Y caballeros franceses, nuestra sociedad debió afrancesarse en el
siglo XIII tanto como en tiempos de Moratín, servata distantia.
La consecuencia más interesante que este hecho ofrece para
nosotros es la abundancia de galicismos que figuran entre las,
voces estudiadas en el glosario.
He procurado que este glosario diese las más amplias no-

UNOS ARANCELl!S DE ADUANAS DEL SIGLO Xlll

9

ticias sobre cada vocablo y las cosas a que se refieren, a fin de
ilustrarlos lo mejor posible. Careciendo aún de un diccionario
de la lengua antigua, no se achacará a falta de método la prolijidad en que ocasionalmente pueda incurrir. No he incluído
todas las palabras, sino aquellas que ofrecían un interés por sí
mismas o que lo han adquirido en vista de los datos que he
podido reunir. Algunos vocablos han quedado oscuros, a pesar de cuantas pesquisas hice por esclarecerlos.

l. - Texto de los aranceles.

r]

1

Efta es remenbranr;a 1 de todas las cofas que
deuen dar peaie en Sant[a]mder 2 , en Caftro dOrdiales z en
Laredo z en Sant Uincent dela Barquera.
1 Pan z uino z carne z fal z pefcado z olio z pumadas z
figos z auellanas z nuezes z caftannas z paffas et armas z mer- 5
ceria de Limoias et cruzes z encenfarios z vinacheras z capfas
pora tener encienfo z candeleros z marcos z balanr;as z cannados z cuchiellos z ganiuetes et alµm z bacines z pimienta, fi
non y ouiere carga o media, todo efto, fi uinier por mar, deue
dar al rey la trentena. Et fi uiniere por tierra, non deue dar 'º
nada.
[Fol. roo

1
1

Toda pellateria deue dar de peage .nn. mr. la carga.
E grana z cera z lana z filar;a z cominos z picotes z
marfagas z fayales deuen dar de peaie medio mr. la carga.
1 Cauallos o rocjnes deuen dar de peaie .r. mr. cada uno.
, Cuero de uaca o de buey o de cauallo o de yegua o de
beftia mular o de afno o de cierno, deue dar de peaie un dinero
el cuero.
1

Comp.: «Aiso es remembrament de la leuda de la Robina, comien~o de unos aranceles del siglo xm, en la obra citada de Mou;NES,
Archives de Narbonne, pág. 195. cHaec est memoria de leudis» en un
peaje barcelonés de 122 r, en CAPMANY, 11/emorias, II, 3.
'
2
El ms., faatumder.

,5

�AMiR!CO CASTRO

10

UNOS ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO Xl!l

Et cabrunas z cordouan deuen dar de
peaie .m. di11eros la dozena.
1 Efta es remenbram;a de quales pannos deuen dar peaie
z quanto deuen dar de cada uno. Pannos de Gant z de Doay
et de Ypre, planos i uiados; dlpre refor~dos z pannos de s
Camua z pannos blancos de Parelingas z de Lila z de Mofterol planos; z de Aboyuilla z paunos planos de R[o]an 1 z pannos de Do[ay] 2 z pannos planos de Prouins z de Canbray;
z todas efcarlatas z todos prefes z todos uerdes z todos camelines z todas brunetas, fi non fueren eftanfortes de Sancto- 'º
mer o contrafechos dotro logar por de Santomer, z plumas
dAmiens: todos eftos pannos deuen dar de peaie .Y. ff. z .m.
dineros la pie&lt;;a.
,r Et todos eftanfortes de Raz z de Santomer z de Ualanchinas z de Bruias, chicos z grandes; z uiadiellos dlpre z tiri- '5
taynas z bifas et eftanfortes de Tornay z eftanfortes dAnglatera, tintos o por tenir; o pannos de Longa marca o uiados de
Prouins o eftanfortes de Cam o eftanfortes de Roan o Cha:rtres
o Partenes o Mofterols; o todos eftanfortes pla['°1• 100 "]nos o
uiados, donde fe quier que fean, deuen dar de peaie medio mr. 20
la pie&lt;;a.
4')" Et todos enfays, donde quier que fean: de Bruias o de
Ypre o de Gant o de Tornay, deuen dar de peaie .u. ff. z
.m. dineros la pieca.
~ Et .1. capa deBalols deue dar de peaie .xY. dineros la pie&lt;;a. 2 5
1 La pie&lt;;a de frifa dEftampas deue dar de peaie .u. ff.
z medio.
4')" Et frifa de Chaftel Dun deue dar de peaie la pie&lt;;a
.xv. dineros.
, Baraganes de Roan z de Beluas 3 z de Loherens z de 3°
Prouins, z donde fe quier que fean, deuen dar de peaie
.xvm. dineros la pieca.
[Fol.

100 ,.,

col.6] ~

El ms., Rean.
El ms., do. Supongo que el escriba pronunciaba doé, y que como seguía e, suprimió uno de los dos sonidos iguales y contigttos.
1 La a está cegada.
1

2

11

,r
1
,r

Troxiello de ropa uieia deue dar peaie .m. mr.
Carga de pimienta deue dar de peaie .m. mr.
Cobre o eftanno deue dar de peaie una quarta de mr.
el quintal.

,r Plomo deue dar de peaie .trn. dineros z medio el
.quintal.

s

1 Et todo auer que fea cargado pora uenir a eftos .un. puertos fobredichos, poro quier que defcargue en la mar dun baxel
e n otro, z la nao uenga aqualquier deftos puertos todos quatro,
1
.aquel ['° · 100 "· col. 6] auer que defcargaran en la mar deue dar 10
peaie, alla o la nao defcargara, al rey 1 •
1 Efta es remenbran&lt;;a de todas las cofas que non deuen
&lt;lar peaie en Sant Ander ni en Caftro dOrdiales ni en Laredo
-oi en fant Vincent dela Barquera.
,r Telas de rancal ni ningun panno de lino njn de cannamo ,5
nin cenbellines njn arminnos nj,z nutrias njn peces njn ninguna apareiadura non deue dar peaie.
t Cendales nin porpolas nin xamet nin cicla~n nin acitaras nin alcotonias nin [c]afrin 2 nin leti[ci]as s nin ni1zgun pano
&lt;le feda non da peaie.
20
1 Orfreses nin cintas nin cuerdas nin cannudos doro nin
&lt;ie argent nin madexas doro nin de argent nin de lino nin de
1

Debieron surgir cuestiones sobre los casos en que debía pagarse
&lt;&gt; no el peaje, cuando las Cortes de Valladolid de 1351 dicen: &lt;A lo
que dizen que quando algunas nau.es e nauíos vienen a Castro dOrdiales de Fflandes e de otras partes con algunas mercadorías de que
&lt;leuen pagar diezmos, porque vienen en ellas algunos mercaderos
que an devisas de yr con ellas a algunas otras partes, que pasan fuera
-de las seonales donde non deueo pagar diezmos, et que acaes&lt;;e que
.algunas vegadas que vienen grandes tormentas de vientos dela mar
braua, et que se non osan amarrar en la concha, porque los dezmeros
les quieren tomar diezmo ... Et pedieron me mer&lt;;ed ... que los non tomen diezmo por ello, ssaluo a aquellos que quisieren y descargar las
mercadorías., (Cortes, edic. Acad. de la Hist., II, 62. )
·
1
Et ms., cafrin. Siendo esta voz, que yo sepa, completamente desconocida, supongo se trata de cafriD, que ilustro en el glosario.
' Hay esta corrección por motivo andlogo al de la nota anterior; dada
la casi igualdad de ti y ci, el error es bien explicable.

•

�,u,11fa1co CASTRO

12

•

cannam·o nin ningun filado njn feda nin cadan;o nin algodon
non dan peaie.
~Í Correas nin feuiellas nin bolfas nin bragueros nin bronchas nin fortiias nin aguias nin tiíeras nin dedales nin botones
nin criftales nin caícaueles non dan peaie.
s1 Pennas ueras nin grifas nin arminnas nin _de lendefi_a
nin de coneios nin de efquilos nin de abortones nin de cabritos nin de lirones nin de gatos nin [ío!. 1 º 1 r] de liebres nin ninguna penna labrada nin ningun peligot non dan peaie.
1 Mulo ni1l mula nin palafre que uenga dalent aquend non ""
dan peaie.
· b aId re res n1·n feuo n·1n unto nin fayn nin
1 Badanas nm
iema nin refina non dan peaie.
1 Lino nin ·argent biuo nin aroz nin almendras nin matafalua non dan peaie.
1 Encienío nin laca nin braíil nin gla[c,;]a 1 nin o~pim:nt
nin blanc nin bermellon nin anil nin azur nin uerdet mn reialgar nin oro nin piedra fanguina nin piedra fuffre non da?Z
peaie.

.
Redomas nin ninguna cofa de uidrio non dan p_ea1e. .
Regaliz nin c;umac nin flor de cardon nin geng1~re nin
girofle nin canela nin efpic nin cardemoni nin c,;af:an _nJn nuez
de yxarca nin nuez mofcada njn citoal nin almaític nm_ garengal nin foli nin ac,;ucar nin nengun letuario confido mn nenguna efpecia, fi no es pebre o comino, otra non deue dar 2 speaie.
~ Nin ningunas altezas que lieua omne pora enprefentar
non deuen dar peaie. ·
,r Sal de compas non da peaie.
.
«r Cannamo nin e[partos nin cuchara [ fol. 101 r, col. 6 ] les mn 3"'
11
•
1
cuchares nin baíos njn efcudiellas nin talladeros mn grea es
nin peynes de cuerno nin de fuít, nin ninguna fufta qua! quier
que fea non da peaie.
Luuas nin cofias nin capiellos de carne! non dan peaie.
, Fferetes nin cadenas nin clamiieras nin traffogares nin 3;.

,r
,r

,r

1

El ms., glaca.

UNOS ARANCBLES DE ADUANAS DKL SIGLO XIII

13

.anclas nin fachas nin deftrales nin a&lt;;;adas nin ceraias non dan
•
peaie.
, Cocedras nin pluma nin colchas nin cobertores de lana
non dan peaie.
,r Calderas nin paellas non dan peaie.
5
, Sombreros nin lijaueras nin eípuelas nin frenos nin rien,das nin cabec,;adas non dan peaie.
, Efcriuanias nin pergamino nin efponc,;as nin libros non
,dan peaie.
,r Ningun ganado biuo, fi no es cauallo o roc,;in, otra non 'º
.deue dar peaie.
, Aztor nin falcon nin efmerilon nin gauilan, nin niguna
. aue non deue dar peaie.

11. - G losario, con inclusión de los nombres propios•

ABORTÓN (pág. 12 7).-Comp.: «Coneyos, el C. un dinero;
-de los abortones et de liebres, del C. un dinero» (Fuero de
Navarra, pág. 63). «Siete abortones de Navarra, negros»
(Invent. arag. de 1497, BAE, II, 88). «Un tavardo vert, forrado con penya de avortones blanquos» (Ibíd., 1365, BAE,
JV, 342). No sólo es la «piel del cordero nacido antes de
tiempo» (Dice. Acad.), sino que se aplica a la piel de cualquier
aborto del ganado lanar, cabrío o vacur..o (Lamano, Dial. vulg.
salm., s. v.).
Asovu1LLA (pág. 10 7 ) . -Abbeville, en el departamento
del Soma, con manufacturas de tejidos. Comp.: «La vara del
mejor panno de Aboxuila [ mala lectura por Aboyu.], dies sueldos de dineros alfonsis» (Cortes de Jerez, 1268, I, 65). «Cobitus de bono panno de Abouuila ualeat unam libram» (Portu_galiae Monum. Hist., año 1253, I, 193). Las formas hispánicas
corresponden a las francesas antiguas : cGuillermus de Abouvilla; Petrus de Abovilla; Pierre d'Abouville» (en Antiquus
cartularius ecclesiae Baiocensis, publ. par l'abbé Bourrienne,
Paris, 1903, págs. 333, 335 y 336).

�14

.UlfHICO CASTRO

A&lt;;ADA (pág. 13 1). - Parece raro que esté prevista la importación de un objeto de fabricación tan popular y usual;:
aunque ha de tenerse en cuenta que la mención del arancel
no significa nada para la frecuencia de las importaciones, y
además, que muchas de las cosas citadas podían venir de otros.
puertos españoles lo mismo que del extranjero. He aquí algunos ejemplos del uso medieval de la palabra: «El peón con su.
a&lt;,;ada e con su fo&lt;,;e aya por jornal al día en el mes de jullio
e de junio e agosto tres sueldos de pepiones cada día de jornal al que más» (Cortes de Jerez, 1268, I, 77). «Si el ferrero
legon o a&lt;,;ada ... o otra ferramienta quebrada por sana uendiere, por iura del comprador enderece el ferrero esse día la ferramienta» (Fuero de Plasencia, edic. Benavides, pág. 143)«El obrero que laurare en las uinnas, laure con su a&lt;,;ada&gt;
(Fuero de Soria, edic. G. Sánchez, pág. 77). «Manda por todo
el rreyno las armas desatar; dellas fagan a&lt;,;adas pora las vynnas labrar» (Femán González, edic. Marden, pág. 8).
ACITARA (pág. l l 18) . - Velo o cortina rica que se ponía
ante los altares. Traen ejemplos de su uso el Elucidario de
Santa Rosa, el Glosario de Eguílaz (Berceo, SOr, pág. 78) y
Du Cange. Añádase: «E de fueras del acitara del testamento
en la tienda del plazo, hordenelo Abaron de la noche fasta la
mannana antel sennor» (Biblia," ms. escurialense, I-j-7; Levítico, XXN, 3: «extra velum testimonii» ). «i\Ioje el sa&lt;,;erdote
su dedo en la sangre e deste11e de la sangre siete vezes antel
sennor, delante el acitara del santuario» (Ibíd., fol. 45 r; Levítico, IV, 6: «contra velum sanctuarii»). «Treynta e tres acitaras entre buenas e malas» (Invent. Cat. Salam. de 127 5, publicado por M. Gómez Moreno, RABM, VH, 1902, pá~ 178)Para el uso litúrgico de las acitaras, antes del siglo xm, véase
Gómez Moreno, Iglesias mozárabes, 1919, pág. 334·
A&lt;;úcAR (pág. 12 2,). - Hay datos sobre su importación~
«A xxvII días d'agosto metió al regno Juan García tres robas.
de azúcar, preciado todo ccccL mrs.-Este día metió al regno
Guillén Vieio, orne de don Davit Almeric, tres quintales et
medio d'a&lt;,;úcar de pan» (Libro de la casa de Sancho IV, ros.
Bibl. Nac. 13090, fols. 16 v y 9v). Sobre el uso del azúcar

UNOS ARANCl!Ll!S DI! ADUANAS DEL SIGLO Xlll

15

cande en halconería, véanse Libro de la Cafa edic Baist , .
na 62, y Aves de cafa, edic. Biblióf. Es v'
.
, pag1Acu A ( ,
•
p., , 7o.
T
1 pa~. 12,). - Eran de materia y forma diversas.
« res agullas d argent con las cabe
d
.
1402 BAE II
&lt;;as auradas» (lnvent. arag.
ser b;en d Í. ~ 222). «Estas agujas [para los halcones] han d;
cabo de 1e ga as... et son todas de tres esquinas de cabo a
as p untas fasta el medio t
leuantadas al reués las unas de 1 ' e tengan sus esquinillas
. as otras, porque entre la peñola et des ués non
p
pueda saltr» (Aves de cara B'bl'óf. E
«Vna a . d
11·
:r ,
i i . sp.,
V '161).
D
t
b
. guJa e pe igero muy sotil» (lbíd. pág 125)
,
·.
.
a o so re su importación: «A xu días d
Picart xn ·11
d
.
e febrero metió Per
m1 ares e agu1as et tres ·u
'
truchas et una rosa d
m1 ares d anzuelos para
(Libro de la ca! de e- e g~afi/oV.s de fier:o et ce agujas basteras»
.
.Janc,zo , ms. cit., fol. 2 v)
Ai,COTONlA (pág• I I 19) - -Lo mismo
.
q
t ·. E
nario de Autoridades ·t
.
ue co oma. 1Diccioc1 a un eJemplo d 1 O
Sevilla. Además. U
,
e as rdenanzas de
• e na a1cotoma nuev
. d
,
d
a v1a a con vias de
oro» (lnvent C.at "al
•
• .J, am.
e 12r en R4.Bl,f.
tirabraguero de coton1'a ([¡
:,,
, i ' VU, 176). «V n
»
nvent. de 1 4 34 A , C.
z-41-4 fol I 1 ,l e
, rctz. at. To!. 1 '
'
•
V¡ .
omp · « 1\ los ti t
los fustanes o llámens . ·, • .
n oreros y batidores de
e co onzas se le
- 16 poreljuezreal
en 1255 'ti, d
'
ssena
, s1 o emarcado en un extrem d
.
'
la quietud y comodidad d 1 •
.
o e la cmdad, para
e os vecinos (C
•
rzas, I, parte III, pág. 85).
&gt;
apmany, MemoALENT (pág. 1210)- -Es una redu '6
alent mar, que se aplicaba
61
' cc1 n de la expresión
nos o a.'"\.frica s·
.
.
u1tramarmas (véase Cantar de Jl.fio Cid II' moa otras tierras
AutAsnc (pág. 12 ). _ D 1
' • 450).
almáciga y almástica 2s
e nombre de la resina llamada
no conozco forma i 1
mastech en aragonés a t·
(
gua a ésta. Hay aln 1guo véase E -¡ ) L
pues, pensar en influencia del fr
gu1 az ·. a final hace,
· p~ov. mastzc (véase Godefroy Y Raynouard). Usáb
ase esta resma en cetrería, como mei
~chivo de la catedral de Toledo
.
ploración de este precioso
.
. He podido comenzar la ex11mabilidad de D. Eduardo ~s:~1 d;sconocido archivo, gracias a la
aquella catedral,
a, 1 ustrado canónigo-archivero de

�16

AMÉRICO CA&gt;TRO

UNOS ARANCELllS DE ADUANAS DEL SIGLO XIII

dicina para los halcones (Aves de Cafa, Biblióf. Esp., V, 123); Y
como dentífrico, no sólo en Oriente, como dice el ejemplo
que trae Eguílaz, s. v. almástega, sino también en Europa:
«Si vols forz dens aver, pren lo mastege e mastegal ab las
dens» (Recettes médica/es, en Rom., XXXII, 290). Se menciona el mastech, como artículo importado, en las Ordenanzas 1
de los Corredores de Barcelona de 1271, fol. 233 b.
ALTEZA (pág. l 2 27). - Tiene aquí el curioso significado de
'riqueza, cosa preciada', que vemos en Afer. O., 370: «Tú da!
tus altezas, cuerno omne granado, Aurás de la reyna algún solaz priuado.&gt; Esta palabra presenta la forma abteza en Afer. P.,
391 b; Apol., 443, y Berceo, Loor, 191 : «Oro nin plata, nada
non son contra sus abtezas.» Como en este caso no es fácil
admitir un cambio de prefijo, como en las mutaciones entre
al-, ar-, ad- (advitrio, alvertir), lo cual, además, habría estado
fuertemente combatido por la concurrencia de alto, sólo se
ocurre pensar que abteza proviene de *auteza, y que esta forma evolucionó, como auténtico&gt;abténtico, audiencia&gt;abdienfª (Cortes I, 153), autoridad&gt; abtoridad. Formas con au- de
palabras como otero se encuentran aún en textos del siglo XI:
«¡luter, 1073; Autero, 909, 1088; Auteriolo, 1089» (Índice Documentos Salzagún, págs. 643, 644). El cambio de significado
supone larga vida tradicionaf en esta palabra. Véase además
RFE, V, 29. Que abteza haya podido mantenerse frente a
alteza, se explicaría por la ayuda que prestó a aquélla la forma
abte (Conq. Ultram., Rivad., XLIV, 459; Prim. Crón. Gral.,
edic. Pida!, pág. 504): «Ay aquí muy buena sombra pora pastores et logar muy a abte» (Gral. Estor., ms. Bibl. Nac. 816,
fol. 70). Este abte no es sino el lat. apte; pero dado el sentido que ofrece en algunos casos, pudo influir sobre la forma
de alteza: «Todos tenien que era muy adapte nobleza, Non
auien oído tan noble apteza• (Aler. O., 208). «Moysen ... de
1 Estas Ordenanzas fueron publicadas, traducidas por CAPMANY,
t.femorias de Barcel011a, II, apéndice, pág. 72. Tengo a la vista fotocopia del original catalán del Archivo Municipal de Barcelona, gracias a
la amabilidad de su director. Abreviaré: Orden. Barc., 127 1.

17

-quantas cosas muy nobles e estrañas e muy abte el gano en
aquellas tierras,, (Gral. Estor., ms. Escorial, V-i-3, fol. 19).
ALUM (pág. 29 8). - Dícese aún alún en Álava y Arag6n
-{Baráibar y Borap), en lugar de alumbre. Dos explicaciones se
ocurren: o alwn(e) viene directamente del acusativo alumen,
-en vez del analógico *alumine, o se trata de un galicismo o
-de un catalanismo. Esto último es más probable por la -m y
porque esta materia tintórea era objeto de comercio tanto
-con Francia como con Cataluña: «Que tout li tainterier tin·gnent bien les dras, de quelle couleur que che soit, et de boines estoffes, si coro de boin bresil, de boin alun de Castielle
u de Bougie» (Año 1250, Douai, en Espinas, Recueil, II, 52).
También se importaba el alumbre por Barcelona: «Carga
-d'alum d'Alap, de Tiri11se (?) e de Bugia.... VI. dr. de corredures del comprador e altres .v1. del uenedor e .VI. dr. de reua»
-(Orden. Barc., 127 I, fol. 233 b). Usábase también como remedio para los halcones. Entre las medicinas que el halconero
-debe traer consigo, cita Ayala el «alumbre, que otros llaman
alume» (Aves de Cafa, Biblióf. Esp., V, 165). Para el empleo
por los pintores y doradores, véase Schaube, Storia del commercio dei popoli lati11i (traduc. del alemán), 1915, pág. 203.
AÑIL (pág. 12 n). - Se menciona el añil en el Fuero de
Zorita, en la tarifa del portazgo: «De honere annir, dimidium
aureum» (Edic. Ureña, pág. 402). De su precio puede juzgarse
por esta nota del Libro de la casa de Sane/to IV: «Una libra et
media de añil por XY mrs., et una docena de espeios, x mrs.»
-(Ms. cit., fol. 16 v). Sobre diversas clases de añil en el comercio medieval, véase Capmany, Memorias de Barcelona
III, 164.
'
• APAREJADURA {pág. I I 17).-Trátase del adobo o guarnición de los paños; pero no conozco otros ejemplos de esta
palabra.

ARGENT BIVO (pág. 12a)--Como se ve por nuestro texto
la importación del mercurio estaba en Castilla exenta de de~
rechos, y en cambio estaba penada Ja exportación: «Quitamos
todas las demandas e penas que auemos contra aquellos que
.sacaron cosas uedadas ffuera de los regnos, argent biuo berO

T~ WL

2

�AM!fRICO CASTRO

meión, sin nuestro mandado» (Cortes de Raro, 1288, edic. cit.,.
I, 103). Pagaba derecho en Barcelona: «Carga d'argent uiu ede uermeylo, .VI. diners del comprador e .VI. ds. del uenedor
e .vm. ds. de reua» (Orden. Barc., 1271, ms. cit., fol. 233b).
He aquí un curioso ejemplo de esta palabra en el Libro de
Marco Polo, edic. Knust, pág. 91: «Aquestos [al Sur de Bombay] biven mucho mesuradamente ... toman argent bivo et sufre
et destiempranlo et fazen bevrage, et aquesto husan mucho a
bever, car dizen que ayuda mucho a bevir luengo tiempo.»
ARMIÑO (pág. 12 6). - Úsase también como adjetivo en.
otros textos; véase Menéndez Pida!, Cantar de Mio Cid, glosario, s. v. Además: «Melior arminus ualeat duodecim solidos»
(Monum. Port. Hist., año 1253, I, 193). Las Cortes de Valla-•
dolid de 1258 (edic. ~it., I, 57) prohiben a los ricoshomb.res,
llevar paños «ap1:1innados nin nutriados», y además «que non
traya en capa nin en pellote... arminnos ni~ nutria, sinon en
perfil en capa piel». Las de Alcalá de 1348 insisten en que
«ningund omne... non traya adobos ningunos en los pannos,
de orfreses nin de trenas nin de arminno nin de cuello de lauancos» (Edic. cit., I, 619). Dice Marco Polo (Libro, edición
Knust, pág. l 3): «Los ricos hombres visten trapos de oro et
de seda et forrad u ras de vayres et de erminos. »
AzTOR (pág. 13 12).-La forma es rara en esta fecha, en que·
dominan ayor o azor. Parece propia, en esta época, de textos.
aragoneses; véanse ejemplos del Fuero de Navarra y de una
Biblia aragonesa en Cantar de Mio Cid, s. v. adtor. En cambio,
ayor se encuentra en Crónica General, Fernán González, Ale-•
xandre (O. y P.), Caya y Caballero y Escudero de D. Juan Manuel, Aves de c~a de Ayala, .Fuero de Soria, Elena y María,
Fuero de Plasencia, Califa e Dimna, Anemur, Estoria de loscuatro dotares, Proverbios de Sem Tob; y la variante azor,
menos frecuente, en Conquista de Ultramar, Aves de caya,
Mocedades de Rodri!(O, Siete Partidas (aunque en algunos de·
estos casos puede tratarse de modernizaciones de los editores).
Las Cortes de Jerez de 1268 fijan el precio de las distintas clases de azor: «Ac;;or mudado garc;;ero, cincuenta mrs.; el mejor
ac;;or mudado anadero, treynta mrs.; el mejor ac;;or pollo que·

UNOS ARANCELES DB ADUANAS DEL SIGLO XIII

19

cac;;are, quinse mrs.», etc. (Edic. cit., I, 72) Se hacía gran diferencia entre el azor y el halcón. El infante D. Juan Manuel
prefiere la caza con halcón, porque «los falcones matan la
garc;;a después que los azores la dexan, e por esto es más noble... Otrosí matan las ánades aguándolas muchas vegadas, e
monta[n]do e desc;;endiendo e firiendo muchos colpes estraños e marabillosos en que los ornes toman muy grant plazer,
lo que con los azores non se face, ca non pueden tomar las
á~ades sinon de vn huelo e muy acerca» (Libro de la caya,
pag. 7)- «El falcón non es tan ligero en su debatir como el
azor» (/bid._, pág. 130). Por su parte, el canciller Ayala dedica
sólo un breve capítulo a los azores (pág. 142), y a los halcones
les consagra la parte esencial del iibro: «Ca en verdat éste
[el falcón nebl~ es el señor et príncipe de las aues de la cac;;a»
(pág. 38). «Estos ac;;ores de Noruega tráenlos a Flandes ... et
de ally de Flandes liéuanlos por todas las tierras, así como
en Francia, Italia, España» (pág. 143). Las Cortes de Jerez
de 1268 prohiben la exportación de todas las aves de caza
(I, JI). Véase además el artículo Falcón.
.. AzuR (pág. 12 n). - Quizá del fr. azur. Falla en MeyerLubke, REWb, núm. 4959. Comp.: «Amarillo que en blasón
es llamado por los franceses or; ... azul que se llama bleu 0
azur» (Diego de Valera, en Biblióf. Esp., XVI, 298). Azur por
azul parece propio de textos aragoneses: «Aquesti palacio ...
es_ todo pintado de oro et de azur» (ilfarco Polo, edic. Knust,
pag. 38). « Un pedac;;o de panyo azur escuro valenciano»
(Invent. arng. de 1497, BAE, II, 88). En nuestro texto se
trata naturalmente de una materia colorante.
1.

B~c~N (pág. 9 8)- - Como dice el REWb, núm. 866, bacín
es galic1s~o; pero más bien que del fr. bassin viene del provenzal baczn, que falta en ese artículo: «Bacins d'argent», en
1

S . Compárense estos precios con los marcados en las Cortes de
ev1lla de 1252, edic. Ballesteros, ya citada, pág. 133: •A&lt;;or mudado
gar&lt;;ero que non vala más de xxx mrs el melior Et el
11
ero
.
·
·
a&lt;;or po o gar&lt;; , XXX mrs. el me1or. Et el a&lt;;or anadero o perdiguero1 el meior
XX mrs. &gt;
•
,

�20

AMtRICO CASTRO

Raynouard, Su significado medieval es más amplio que el q_ue
le asigna el Diccionario de la Academia : «Lan&lt;;;ada [la piedra] en un ba&lt;;;ín de arambre, muda los rayos del sol» (Lapidario, cdic. Vollmoller, pág. 29). «Dió dona Marí~ dAlgoz
1 tapete e un bacín de plata» (!nvent. Cat. To!., siglo XII~,
AHN 1, 987 B, fol. 90 r). «Dióles ... agua a manos en dos b~c1nes de plata» (Conq. Ultram., Rivad., XLIV, 56). «Había tres
bacines con sus cadenas, e facíalos cada día estar llenos de
agua» (!bíd., 553). «Tomó un bacín en que echaban los dineros a la puerta» (!bid., 615). Don Alonso de Carta~ena dice a
los clérigos de su obispado de Burgos en 1448: «Bien sabedes
commo por otras nuestras cartas vos oviemos mandado que
posiessedes ba&lt;;;ines en cada una de uuestras iglesias pora la
demanda de la fábrica e obra de nuestra iglesia catedral» (Cartulario de Covarrubias, edic. Serrano, pág. 327). «Demandó
agua a manos, e atragérongela en bacines de . oro» (Conq.
U!tram., 302). Además: «Dos calderas de cnsma, con so
bazín e con dos embudos» (lnvent. Cat. To!., AHN, 987 B,
fol. 90 r). En el Libro de la casa de Sancho IV_se menciona
el bacín como distinto del aguamanil: «Tres bacines et quatro
aguamaniles» (:\fa Bibl. Nac. 13090, fol. 17 5). «Dos ba&lt;;;in~s
do ponen los &lt;;;irios» (lnvent. de Guadalupe de l 389, ~n la Historia de Guadalupe de Fr. Diego de Écija, según copta de don
Antonio Floriano). El bacín era también un instrumento músico: «con sonajas e ba&lt;;;ines» (J. Ruiz, edic. Ducamin, 37 4 e).
Alonso de Palencia, en su Universal vocabulario, fol. 80, observa: «Ca antes se fazían muy liuianos e pequeños sones con
clauos e piedras que se lan&lt;;;auan sobre el contorno de un
ba&lt;;;ín de latón para que diese retinto.»
.
BADANA (pág. 12 12).-Tenía, entre otros significados, el d;
forro: «baldrés, badana, enforro de vestidura» (P. de Alcala,
citado por Eguílaz, Glosario, pág. 329).
.
BALAN&lt;;A (pág. 9 7 ) . - L!amábase así no sólo el instrumento de pesar, sino también los platillos: «La más llen.a balan&lt;;a
ela más vasía al&lt;;;a» (Proverbios de Sem Tob,Rivad.,LVII, 333).

UNOS ARANCELES DB ADUANAS DEL SIGLO X1II

«Vn peso de fierro sin balan&lt;;;as» (lnvent. de 1434, Arch. Cat.
To/., z-41-4, fol. 13 r). «El peso que llamamos romana, el qua!
no tiene dos balan&lt;;;as» (A. de Palencia, Vocabulario, fol. 55).
Hansen supone (Gram., § 446) que balanza es galicismo; pero
no hay motivo seguro para afirmarlo.
BALDRÉS (pág. 12 12). -Falta esta palabra en REWb, 881,
s. v. Bagdad (véase Eguílaz, Glosario, pág. 336). La forma
baldés existe aún en asturiano 1 • Para el uso antiguo véase:
«Si la vña fuer arrincada del todo, toma los dichos poluos et
cúbrele bien el ma&lt;;;lo 2 [al pájaro], et toma el más delgado
cuero de baldrés que fallares et cúbrele el mazlo con él» ( Aves
de cara, Biblióf. Esp., V, ro2). «Una saya de baldrés» (lnvent.
arag. de 1397, BAE, IV, 218). «Un par de balestas ginuisas,
la una con su cubierta blanca de baldrés» (lbíd., 1393, BAE,
N, 520). «Hun libro sobre el juégo de los escaques, scripto
en paper con cubiertas de valdrés blanco» (lbíd., 1405, VI,
736). «Otro libro con cobiertas de taulas con baldrés rosegadó» (lbíd., 1426, VI, 7 38). « V n sello de plata en vna bolsa
de valdrés» (lnvent. de 1434, Arclz. Cat. To!., z-41-4, fol. 2 v).
BALOLS (pág. I0 25 ). - Este Balols, de donde venían capas,
debe ser el Bailleul actual, departamento del Norte, célebre
por sus fábricas de tejidos. Entre las ciudades pañeras que
formaban la hansa de Londres en el siglo Xlll se cita Balloes
3
'Bailleul' • La forma misma Balols no la he encontrado, pero
sí otra muy parecida: Bailloel y la forma latinizada Ballz'olum "', de los siglos x1 y XII.
1

_La etimología que da el Diccionario de la Academia del francés
ant. baudre es inadmisible, pues pugna con la fonética. Más bien se
ocurre derivar esta palabra y el· prov. baudrat de Baldac 'Bagdad',
quizá con intervención del español. J.\,úYEK-LUBKE, en RE fVb, 901, deja
sin etimologfa a estas palabras. Para Baldach •Bagdad', véase Eguílaz, pág. 335, y Libro de Marco Polo, edic. Knust-Stuebe, pág. 99, donde,
por cierto, se interpreta mal esta palabra.
2
'La raíz de la uña'.
3

I,
1

Archivo Histórico Nacional.

21

G.

206.

FAGN1Ez,

Documents relatifs

a l'histoire

de /'industrie,

1898,

' E. MANNIBR, JJ:t,tdes étymologir¡ues... sur les noms des viifes ... du département du Nord, 186,, pág. 44. - J. F1cHEROULLE, Bailleul. Ses 01·i-

�22

UNOl ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO XIII

AMfRICO CASTRO

(pág. 10 ) . - Comp.: «Cobitus de barragam
so
.
I , .
ualeat octo solidos» (Año 1253, Momm1. Port. HlSt., , pagina 194). Ya se cita en aranceles provenzales del siglo xu:
«Draps de Burges et Ras et de Castel-Landou et barr.:can,
estreg» 1. Es difícil decidir si las formas francesa _Y espanola
tienen origen oriental, independientemente, o s1 proceden
unas de las otras (véase Eguílaz, Glosario, pág. 341). Du Cange, s. v. barracanus, cita el barragán entre las telas d: v~lor:
«Scarlatas, aut barracanos, ve! pretiosos burellos.&gt; No tiene
que ver con esta palabra bocaran, ~egún supusieron Bais~,
ZRPh, V, 556, y los editores del Lzbro de Marco Polo, pagina 113 (véase Meyer-Lübke, REWb, 1366).
.
BELUAS (pág. 1030 ). - No he logrado identificar esta ~mdad. Como la a de esta palabra está cegada en el manuscnt~,
podría leerse también Belues. Tal vez se trate de Beauvais;
cfr. Belvagio, su forma italiana, citada por Capmany, III,. I ~ l.
BER.'1ELLÓN (pág. 12¡¡). -La exportación estaba proh1b1da
(véase el artículo A1'gent bivo) . La form~ fonéticamente es~~ñola era bermeión (Palencia, Vocabularzo,. fol. 17), vem~eion
(Berceo, SOr, 80). Bermellón procede del fr. prov. vermezllon.
Faltan estas formas en Meyer-Lübke, REWb, 9230.
'
BrFA (pág. 1016) . Era un tejido de lana, importado d~
Francia, que se usó mucho en la Península durante la Edad
Media: «m ensayes a ccc mrs. la pieza, et Y bifas de San Denis, suptilas, planas, a ccL mrs.» (Libro de la casa de Sancho IV, ms. Bibl. Nac. 13090, fol. 9 v). Creo que se trata de
Jo mismo en este texto: «A xxm días de julio metió al regno
Guillem Vieion XIX bifos, preciados a ccc mrs» (lbíd., fol. 14 r).
«La vara de la mejor befa, seys sueldos e medio de dineros
alfonsís» (Cortes de Jerez, 1268, edic. cit., I, 67). Este precio, como el de las otras cosas tasadas por Alfonso X, era
BARRAGÁN

•
i 898 , pág• 4 • - En I · DR CoussaMAKIIR, Documents inédits
,·elatifs
gines,
.
a la vil/e de Bailleul en Flandre, Lille, 1877, aparecen Ba,iloel en 1272,
BaJloel en 1295, etc. (Nota de mi amigo D. l\larcel Bataillon.)
1 La leude et les p éages de Saint Gi/les au XII' siecle, en 11,fém. Acad.
deNimes, 1901, pág. 281.

23

.:aplicable , de la Nabidat adelante ; antes de esta fecha debía
venderse «la vara de la mejor befa, ocho sueldos de dineros
.alfonsís,, (Ibíd., pág. 65). Los paños aquí tasados debían valer
«la quinsena parte más en el Andalusía, fasta el puerto del
)luradab, y «de la Nabidat adelante»; y así, «de las vifas, la
mejor, siete sueldos la vara» (lbíd., pág. 67) 1 . En una ley
portuguesa de tasa, de 1253, se dice que el «cobitus 2 de me1iori bifa ualeat unam libram» (Monum. Port. Hist., I, 193).
En el Elucidario de Santa Rosa se cita de un documento
de 1359: «Retalhos de ffalsas laas en peda&lt;;;os, similhavis a
biffas, xx1 alnas.» En Cataluña era también conocida esta
tela : «Tot drap tint de Flandres e estanforts e biffes dArres
-e biffes de París e de sent Danis e de Lenuch e draps dAnglaterra, la pe&lt;;;a .un. drs. de corredures del comprador e .uu.
drs. del uenedor e .vm. drs. de reua» (Orden. Barc., 1271 1
ms. cit., fol. 234 v). Du Cange y Godefroy, en su Dictiomzaire,
traen ejemplos de biffe en francés antiguo; he aquí algunos
&lt;J.Ue ilustran sobre sus aplicaciones: «Une cape de biffe ou
roye double, tele dedens comme dehors» ( l 37 5); «pro biffis
-emptis ad vestiendas feminas regine» (Compte de la maison
de Saint-Louis pour I239). «Robe de biffe de bonne maniere. (De Coquaigne); etc. Según Bourquelot (Foires de Cham..Pagne, I, 231 y sigs.), «c'était une étoffe claire de laine; c'est
une qualité spéciale de tissu, non d'une couleur particuliere.
1

En su Ciri111011ial de príncipes dice mosén Diego de Valera: cl\fe
.acuerdo aver visto el duque de Glocester vestido en ábito ducial en
esta guisa: un rico collar de balaxes e perlas, e una befa en la cabeza
-con un rico coronel&gt; (Biblióf. Esp., XVI, 315). No sé si se trata de lo
mismo en este ejemplo.
2

Del codo como medida de paños (véase Du Cange)hay ejemplos en
-textos españoles: cOmnes textores istius ville texeant sayales, XL et v
-cubitos per I menea!: lino et cannamo, xxx cubitos per 1 mencah (Fuero de Alltóndiga, , 1 70, en Hinojosa, IJocumentos para Ja historia de la.r
111stit11ciones, pág. 76). e Dos lienc;os de cerro de nv1 cobdos i: dos lienzos de estopa de xxxm cobdos• (Año 1256, Arch. Cat. Tol., z-41-32).
.. Un troz de lienc;o, entro a codo e medio, de lino• ( I11vent. arag. de
.1378, BAE, IV, 215). cHun coudo verde de .fust para coudar panyo•
.(IMI. de 1403, BAE, IV, 525).

�UNOS ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO XIII

Al'dRICO CASTRO

Les biffes de Brie et de Provins étaient fort prisés au moyen,
age; il paraitrait que les biffes et les draps plains avaient
plus de valeur que les estanforts et les rayés». G. Espinas,.
en La vie urbaine de Douai au mayen age, 1913, II, 795,
dice: «On distinguait la laine de «biffe», la laine «traiele», la.
laine de «burel». La premiere servait a faire les biffes, qui
comptaient d'assez nombreuses especes, et les «menues», la
cause de leur distinction nous restant absolument inconnue.»
Fabricábanse las bifas también en Arras, según vimos en el
texto catalán antes citado: «Quiconques vaulra faire biffesa Arras, qu'ils les facent boines et loyaux... , et 40 aunes de
1ong en le liche au plus» (Doc. del siglo XIV, en Espinas et.
Pirenne, Recueil de docmnents relatifs a l'lzistoire de !'industrie drapiere en Flandre, I, 223). No conozco la etimología.
de biffe.
·
BLANC (pág. 12 17). - No conozco otros ejemplos castellanos de esta forma, cuya terminación revela origen francés o
provenzal 1 • Se trata, probablemente, de albayalde.
BOTÓN (pág. 12 4 ).-«Tres docenas de botones de vidrio por
xx mrs.» (Libro de la casa de Sanclzo IV, ms. cit., fol. 16 v).
«Tenía en las manos dos sortijas redondas, fechas como botones de oro» (Conq. Ultram., Rivad., XLIV, 295). «Dos botones.
de prata pora capas de coro» (Invent. Cat. Salam. de 127 5,.
en RABM, 1902, ·pág. 178). «Botones de aljófar para bronchas
de capas ... quatro de piata sobredorada con esmaltes i perfilados con aljófar» (Invent. Cat. Tol., siglo xv, Arch. Cat. Tol.r
x-12-1-3, fol. 6 r). «XXXVI botones de perlas de ayre» (Invent_
arag. de 1402, BAE, II, 223). « Üna cara de travesero blancar
cintada con cinta morena e botones de seda morados» (Ibídde 1379, BAE, II, 711). «Botones tolosines pequennos dorados» (Doc. de 141 l, en Ballesteros, Sevilla en el siglo XIII,
pág. cccxxm). Se consideraban los botones como objeto de
lujo: «Que ningún rico omne nin otro non traya en capa nin
Comp.: cCargua de blanch de lavar, xu diners• (Lezda del puerl&lt;r
Capmany, II, 20). Este ejemplo parece que no puede referirse al albayalde.
1

de Colióre, 1252, en

en pellote plata nin cristales nin botones nin cuerdas luengas:.&gt;

(Cortes de Valladolid, 1258, edic. cit., I, 57).
BRAGUERO (pág. 12 3 ). - Antes de la acepción moderna,
que ya trae Covarrubias («los quebrados traen un género de
bragas más recogido, que llaman braguero»), esta palabra tuvo
otra más general, que no registra el Diccionario de la Academia, y de la que es derivación el peruanismo que cita: «Correa
que, partiendo de la cincha, pasa por entre los brazos del caballo.» Para Nebrija, braguero y bragueta son sinónimos, y los
traduce por 'bracchale'. He aquí ejemplos antiguos del sentido de 'bragas, zaragüelles': «Desque la vergüeni;a pierde el
tafur al tablero, Sy el pellote juga, jugara el braguero» (Juan
Ruiz, edic. Ducamin, copla 470). En cambio hallamos el sentido de 'cinturón' como prenda de lujo en estos pasajes de
la Estaría de los quatro dotares: «Nepociano mientre era en la
cauallerfa del palai;io, so el manto e so el lino muy blanco cubrió a rededor el cuerpo de &lt;;elii;io ... E el braguero puesto e
ábito mudado, que quier que ouo diólo a los pobres, e non
guardó ninguna cosa, si non la saya vil e la abrigadura, con
la qua! cobriendo el cuerpo defendiese el frío» (Edic. Lauchert, pág. l 58) 1 • «Nin al rico non enpeesi;en las rriquezas,
si use bien dellas ... Non le enpesi;i6 ninguna cosa a Nebridio
cauallero el traer del manto nin del braguero nin las compañas de los tacaños» (Edic. cit., pág. 144) 2• La ley de tasa portuguesa de 1253, ya utilizada, en una enumeración de piezas
de indumentaria, sin duda de lujo ( «cinte uermelie curo bona
fiuela» y «fiuela de aurata» ), menciona «bragarum cum suis
centazis (?) ualeat tres solidos» (Maman. Port. Hist., I, 195) ª·
1

En este caso puesto significa 'depuesto, quitado'. Como se sabe,
este texto es una traducción del Speculttm historia/e de Vicente de
Beauvais, en cuyo capitulo LXXIII, del libro XVI, se lee: •Sed tamen
~alt/1eo posito, habi_tuque mutato, quicquid castreasis peculii fuerit,
10 pauperes erogamt• (Edic. Venecia, 1591, fol. 219v).
2
El Bello\·acense dice: •Nihil nocuit militanti Nebridio paludam~ntum et b~ltlze~uet apparitorurn cateruae• (Edic. cit., 1591, fol. 218 v).
El Elucidano de Santa Rosa trae brageiro, pero en el sentido de
'cstamenha, ou linho ;grosso, e que servía para as roupas interiores',

�26

A~tKICO CASTRO
U)IOS ARANCELES DE ADUANAS Dl!L SIGLO XIII

Creo que en estos casos, lo mismo que en nuestro texto, braguero significa lo que el prov. cat. braguer 'ceinture placée au
dessus des braies' (Raynouard) y el fr. ant. braier: «Corroiers
qui font borses et braiers» (Godefroy); nótese que también
nuestro texto menciona juntos «bolsas nin bragueros:. ; éstos
son, pues, cinturones de cuero.
BRASIL (pág. 12 16) . - Es el palo brasil, cuya madera se usaba en tintorería (véase Du Cange, y arriba, s. v. Alzun). «Sabet
quel bresil se siembra [en Sumatra], car faze simien&lt;;a, et como
es bien nasc;;ido, arráncanlo et trasplántanlo en otros lugares,
et allí lo dexan m anyos, et aprés lo arrancan con toda la raíz.
Et yo Marco Polo aduxe de la simient en Venec;ia, mas no si
fizo porque non es tan calient como do se faze » (Libro de Marco Polo, edic. Knust, pág. 83). «Ora uos yd comigo, que asás
verná quien venda grana e brasil e cera e todas otras vuestras
merchandías» (Estoria del rey Guillelme, Biblióf. Esp., XVII,
221). «Brasil, color de afeyte», define Nebrija. «Los bec;;os muy
bermejos, no de lo natural, synon de pie de palomina grana,
con el brasil con alumbre mezclado:. (Corvaclw, Biblióf. Esp.,
XXXV, 135). En el Fuero de Zorita del siglo xm (edic. cit.,
pág. 407), la «libra brasilis» paga de portazgo «unum denarium:o , en tanto que el alumbre paga dos y el azul cuatro.
Empleábase también, al menos en Francia, en la fabricación
de barriles: «Li barilier pueent faire baris de foz de tannarie
et de bresil a vendre et a acheten (Boileau, Liv res des métiers,
edic. Depping, pág. 104). La importancia de su uso resulta del
cuidado con que se velaba por su pureza: «Que nulz ne vende
brésil sauvage, merlé avec plaisantin (?), mais chacun a par lui,
sur 20 s.:o (Doc. de Arras del siglo x1v, en Espinas et Pirenne,
Recueil, II, 185). Para las clases de brasil usadas en la Edad
Media (rojo claro, rojo oscuro y amarillento), véase Capmany,
Jlfemorias de Barcelona, III, 165. En cuanto a la etimología,
la forma española parece venir directamente de brasa o del
lat. mediev. brasil e , sin pasar por el francés (véase REWb).
o sea los zaragüelles. Pero un Invent.i,·io do século XIV menciona cun
brageiro darmas, (Archeol. Port., VH, 262) .

BRONCHA (pág. 12 3 ) .

-

El Diccionario de la Academia se

1imita a identificar esta palabra con joya; era generalmente
,una especie de broche, adornado con piedras preciosas :

«Traía cada uno una broncha de oro en los pechos con pie-dras preciosas... Bronchas e sortijas e pannos preciados e
-otras muchas riquezas-. (Conq. Ultram., Rivad., XLIV, 107
y 485) 1• «Garnacha traía De oro, presada Con broncha dora-da, Que bien reluzía» (Marqués de Santillana, N Bibl. de
.Aut. Esp., XIX, 572). «Era muy rica la su vestidura, Según
..-equería su pontifical: La broncha tenía de claro cristal, De
perlas sembrada por la bordadura» (El Cartujano, Ibíd., XIX,
329). «V na broncha de plata sobredorada para capa, en que
-están las figuras de Dios padre z de Sant Pedro z de Sant
Pablo, z fallesc;;e hun pec;;onc;illo» (bzvent. Cat. To!., siglo xv,
Arch. Cat. To!., x-12-1-3, fol. 6 r). «Otra broncha mayor do.-ada z esmaltada, do está el parto de Santa :\1aría z quatro
profetas al derredor, z con tres rrosas z dos garanatillos detrás» (lbíd.) . A. de Palencia en su Universal 11ocabulario (1490)
oos explica: «Fibule son bronchas con que se adornan los
pechos de las fembras, o se traen en los hombros de los varones para travar el manto» (fol. 16o). « Bulla, segund Festo
Pompeio, quando es de oro, trafanla por joyel los moc;os pretextados, colgada del pecho la broncha» (fol. 49 v). El origen
-de la palabra es el fr. broche (para la n compárese 1nzmclzo), lo
que semánticamente se explica por el gancho con que se sujetaría la broncha. Designando broche objetos puntiagudos, se
explica también que de aquí haya salido otra acepción de
broncha 'daga, puñal': « V na broncha con los mangos de bori
~ la vayna de velut vermello:o (lnvent. arag. de 1374, BAE,
11, 345). Véase broche 'arme pointue' en Godefroy.
2
BRUJAS (pág. 10 15) . - No conozco la clase ni el color de
1

No se entiende bien el sentido de este verso de Juan Ruiz: «Mán&lt;lele pacha con broncha e con ,;;orrón de conejo, (Edic. Ducamin, copla 957). El P. Cejador, en su edición (11, 31 ), inventa cínicamente una
forma pranclta.
2

Sobre españoles en Brujas, Y&lt;:ase Capmany, Afemorias, I,
.ginas 128-131.

2,

pá-

�USOS ARASCBLBS DK ADUANAS DEL SIGLO XIII

AN1b1co CAST RO

este paño, que se menciona tanto en Francia como aquí:
«Tres bifalartes 1 de Bruga preciados a ce mrs.» (Libro de lacasa de Sanclzo IV, fol. 3 r). «Brujas, la vara del mejor, cincosueldos e medio» (Cortes de Jerez, 1268, I, 96). «Viginti sayarum stamfort, barracenorum aracensium et brullarum faciunt
troxellum» (Fuero de Zorita, edic. cit., pág. 405) 2 • «Cobitusde meliori brugia fralda&lt;la aut de meliori stanforte de Brugiis,.
ualeat quindecim solidos» (Monum. Port. Hist., año 1253,.
I, 193). Por otro documento portugués vemos que este paño
servía para vestidos de gente inferior: «Cavalari~os que guardam aquellas bestas [del rey) aiam sas ra~oens e nove cobados de bruges» (Ai1o 1258, Monum. Port. Hist., I, 199). Ea
fin: «Otra hopa de brujas, enforrada en bocarán prieto&gt;
(Invent. de 1434, Arclziv. Cat. Tol., fol. 9 r). «Una loba depanyo de Bruges, casi nueva, passamanada» ( fm,ent. arag.
de 1437, BAE, II, 91). Aunque no encuentro la palabra en
diccionarios del francés y provenzal antiguos, úsase bruges .
como apelativo: «Raz, e Bruges, e barracans, e estansfortz deSant Omier» (Tarif des droits de courtage de Narbona, siglo xm, en G. Mouynes, Inventaire des Archives communales,.
Narbona, 1871, Annexes de la série AA, pág. 2o6).
BRUNETA (pág. 10 10) . - Nebrija define la bruneta como
'paño negro'. Es el fr. brunete, según Godefroy, 'étoffe teinte,.
fine et recherchée, de couleur presque noire, dont les gens.
de qualité s'habillaient autrefois'. Según Ilourquelot (Foires
de Clzampagne, I, 237), era de lana fina y ligera, y se usaba

1

No conozco esta palabra. Es te ms. 13090 de la Biblioteca Nacional es una copia del siglo xvm; desgraciadamente el original del siv._lo xm fué sustraído de la biblioteca de la c~tedral de Toledo. En la
Biblioteca Real hay también otra copia del siglo xvm.
2
Esta bárbara latinización ha de interpre tarse: •Veinte sayas deestaoforte, veinte barraganes de Arras y veinte brujas forman troxielloo carga'. Compárese una enumeración análoga en el texto de Narbona
que doy después. Debe trata1·se también de brujas en este pasaje delas Orden. Barc. de 1271: «La peca deles valern; ines e de bruydes..
.1111. drs. etc.• (i\Is. cit., pág. 234). Otra mención de los paños de Brujas se hace en Corles, 135 11 II, 83.

-para vestidos y calzas. En el siglo xrrr la bruneta era, en efecto,
tela rica, no sólo negra, y venía de !pres y Douai: «Ningún
-escudero non traya penna blanca, nin vista bruneta» (Cortes
&lt;le Valladolid, 1258, edic. cit., I, 59). «Di6 a D.ª Teresa Alfonso xvm varas de bruneta de Doay» (Libro de la casa de
Sancho IV, ms. cit., fol. 136 v). «Del mejor panno de Ipre e
-de Doay, a dos mrs., sacando bruneta prieta e naranje que
vala la vara del mejor dos mrs. e medio» (Cortes de Jerez,
12681, edic. cit., I, 66). Esta bruneta prieta parece haber sido
&lt;le calidad inferior, porque las Cortes de Valladolid de 1258
&lt;licen: «Que ningún judío non traya ... panno tinto ninguno,
sinon pres o bruneta prieta» (I, 59). Ya en 1200 se lee en un
&lt;iocumeqto de Sahagún: «In roboratione, m uaras et tertia de
bruneta, ualentes xxx et vr solidos turonensium» (Indice de
los documentos del monasterio de Sahagún, pág. 4II). «Una
garnacha de burneta prieta, en que hauía siete varas» (Ibíd.,
año 1342, pág. 487) 2• Más tarde, en 1369, las Cortes de Toro
citan otras muchas clases de brunetas: de Louay (léase Douay),
&lt;le Gant, «de ingleses», de Melinas (edic. cit., II, 173) 3 •
AMÉRICO CASTRO.
(Conti11uará.)

1

H ab'1a en est e caso una variación
· · en los precios como la indica -da antes, pág. 23 1 para la bifa.
2
•
Hay e ~ francés antiguo burnete, si bien bu1·neta puede ser también evolución española.
3
Impreso lo anterior, llega a mi poder el estudio de G. RouN Do.cuments relatifs a l'histoire du commerce des draps dans la Péninml; Jbérii¡u~ au_ XIII~ siecle, publicado en el Sechsuntfdreissigster JahresB_ericht uber die Prager Handelsakademie, Praga, 1892 • Trátase esen-cialmente de una edición anotada de los pasajes relativos a paños de
l~s Cortes de Jerez de 1268 y de la ley de tasa portuguesa de 1253
-atada arriba. Rolin utiliza escasos textos españoles e incurre en erro~
res¡ ~ero tra,e algunas observaciones interesantes, que utilizaré en e l
próximo articulo. La gran rareza de este trabajo me ha impedido cono&lt;:erlo antes.

I

�OPINIONES SOBRE LA CANTIDAD SIL,\BICA ESPAÑOLA

31

nuestra nación. I aun no parará aquí nuestro cuidado hasta que demostremos esto mesmo en la lengua ebraica 1.

HISTORIA DE ALGUNAS OPINIONES SOBRE
LA CANTIDAD SILÁBICA ESPAÑ'OLA
Una cuestión muy debatida por nuestros tratadistas deProsodia y Métrica ha sido la de si existen o no en español
sílabas largas y breves. Ha habido muchos que, confundiendola cantidad con el acento o creyendo que ambos elementos.
se dan unidos en nuestro idioma bajo una correspondencia
recíproca y constante, han tenido por largas las sílabas acentuadas y por breves las inacentuadas; otros han sostenido la
existencia de sílabas largas y breves independientemente del
acento, y otros, por último, rechazando ambas opiniones, han
afirmado que en español, por Jo que se refiere a la cantidad~
todas las sílabas resultan aproximadamente iguales.
Nebrija, 1492, distinguía en la sílaba tres accidentes, queeran el número de letras, la longura de tiempo y la altura o
bajura de acento, añadiendo, respecto al segundo de dichos.
accidentes, las siguientes palabras:
Tiene esso mesmo la sílaba longura de tiempo, porque unas son
cortas z otras luengas, lo cual sienten la lengua griega z latina; z ~a~a11&lt;
sílabas cortas z breves a las que gastan un tiempo en su pronunc1ac1ón;
luengas, a las que gastan dos tiempos; como diziendo corpora, ~a primera sílaba es luenga, las dos siguientes breves, assi que tanto tiempose gasta en pronunciar la primera sílaba como las dos siguientes; mas.
el castellano no puede sentir esta diferencia, ni los que componen versos pueden distinguir las silabas luengas de las breves_, no más q~e 1:.
sintían los que compusieron algunas obras en verso latmo en los s1glospassados; hasta que agora, por no sé qué providencia divina, comien~
este negocio a se despertar. I no desespero que otro tanto se haga eo
nuestra lengua, si este mi trabajo fuere favorecido de los hombres de

En otros pasajes de su obra, Nebrija volvió a insistir sobre
esta misma opinión, diciendo repetidamente que la lengua
española no distingue sílabas largas y breves 2 • Su propósito
de introducir en nuestra versificación los pies métricos partía
del principio de que todos los versos regulares castellanos
podían considerarse como combinaciones de medidas o pies
de dos o de tres sílabas, y que en dichos pies, respectivamente, creía hallar cierta semejanza prosódica con los espondeos y dáctilos latinos 8 • Esta semejanza, sin embargo, reconociendo que el castellano no distinguía sílabas largas y breves,
no podía fundarse, naturalmente, por parte de nuestro idioma,
en la cantidad silábica. Nebrija• no llegó a explicar de una manera concreta en qué consistía, a su juicio, dicha semejanza;
pero dió a entender suficientemente que en realidad no se
1

Gramdtica casteila11a, Salamanca, 1492 1 fol. 17.
«La lengua griega z latina tienen diversidad de sílabas luengas
o breves... , mas nuestra lengua no las distingue.» (Gram. cast., fols. 20 v
y 21 r.) «Los que compusieron versos en ebraico, griego z latín hiziéronlos por medida de sllabas luengas z breves; mas después que con
todas las buenas artes se perdió la gramática z no supieron distinguir
entre silabas luengas z breves, desatáronse de aquella lei z pusiéronse
en otra necessidad de cerrar cierto número de sílabas debaxo de consonantes. Tales fueron los que, después de aquellos santos varones
que echaron los cimientos de nuestra religión, compusieron himnos
por consonantes, contando solamente las sílabas, no curando de la
loogura z tiempo dellas; el cual ierro, con mucha ambición z gana, los
nuestros arrebataron; e lo que todos los varones doctos, con mucha
diligencia, avían y rehusa\'an por cosa viciosa, nosotros abrac;amos
como cosa de mucha elegancia z hermosura.• (Gram. cast., fol. 21 v.)
•Mas porque nosotros n9 tenemos s ílabas luengas z breves, en lugar
de los iambos pusimos espondeos.• (Gram. cast., fol. 25.)
3
«Todos los géneros de los versos regulares se reducen a dos medidas: la una de dos sílabas, la otra de tres; osemos poner nombre a
la primera espondeo, que es de dos sflabas luengas; a la segunda ddctilo, que tiene tres s!labas, la primera luenga z las dos siguientes breves, porque en nuestra lengua la medida de dos sílabas z de tres tiene
mucha semejanc;a con ellos.• (Gram. cast., fol. 21.)
2

ANTONIO DE NEBRIJA,

�T. NAVARRO TO:. Í.S

trataba sino de una correspondencia más o menos convencional
entre la cantidad latina y el acento castellano. Así, por ejemplo, ef verso «Sabia en lo bueno» era para Nebrija un verso
adónico formado por un dáctilo y un espondeo: ..:.. uu ..:.. - ;
el verso el pone tristura» correspondía a ese mismo tipo, sin
más diferencia que la de entrar con medio pie perdido, que no
se contaba; y lo mismo el verso «Crece en querer», cuyo espondeo estaba formado por una sola sílaba que se contaba
por dos. (Gram. cast., fols. 25 v y 26 r.)
El hecho de que en un grupo formado por tres sílabas,
como, por ejemplo, sa-biaen-lo, pudiese hallar Nebrija algún
parecido con un dáctilo, indica que, lejos de pensar en aplicar
a nuestro idioma las reglas de la cantidad latina, su oído no
debió considerar sino el valor relativo que cada una de esas
sílabas representa en nuestra pronunciación con respecto al
acento prosódico. La doctrina de Nebrija sobre este punto,
según yo puedo entender, no pasaba de relacionar estos pies
prosódicos o acentuales, que él creía ver en castellano, con los
pies cuantitativos del latín. ~o estuvo, pues, en lo justo Coll y
Vehí al decir que Nebrija «es quizá entre nuestros gramáticos
el primero que intentó la descabellada empresa de restituir a
las sílabas de los vocablos castellanos la cantidad perdida» 1 ,
y tampoco lo estuvo ~1enéndez Pelayo manifestando con cierto
énfasis, respecto al mismo Nebrija, que «con decir a secas
que en la sílaba acentuada se elevaba la voz o cargaba la pronunciación, déjanos a oscuras de si confundía o no el acento
con la cantidad: daño de las expresiones ambiguas que notaremos asimismo en otros preceptistas; y él mismo hubo de
confesar que aunque en castellano, como en todas las lenguas,
tuvieran las sílabas longura de tiempo, los españoles de entonces (como los de ahora) no sentían la diferencia de largas y
2
breves, lo cual venía a echar por tierra toda su enseñanza» •
1 J. CotL v VEef, Diálogos literarios (Retórica y Poética), Barcelona, 1885, tercera edición, pág. 203.
t l\I. l\h11í,:11DEZ PELA.YO, Prólogo a los Diálogos /iterados de Coll y

\"chí, pág. 7.

OPINIOXES SOBR I! LA CANTIDAD
•
SILÁBICA ESPAÑOLA

33

· · · ninguna
•
razón para dudar de ue N .. No hay
. , a ~1· !u1c10,
brtJa supiese d1st1nguir la cantidad y el acento Al d q.
e
~oz ser eleva~a o cargaba sobre la sílaba acent~ada, ::;~a~~:
u a, re1erenc1a al tono y a la intensidad .
'
en justicia deducirse confusión alg
, sm que de ello pueda
La cantidad era clarame
.
un~- respecto a la cantidad.

1

l011gura de tiempo, en vir::: p;;al;:~¡~~:e!~:b:se hadv}sto, la
largas O b
po ian ser
d d d rev:s, y e I acento era la altura y bajura de la vo
d"
z,
e on e nac1a que las sílab
El error de Neb ..
. ~s pu tesen ser agudas o graves 1.
rtJa consistió simpl
t
tono o altura de la
I
emen e en confundir el
confusión en que d:;:n:e em:~~nt~- de fuerza o de intensidad,
otros gramáticos poste .
Po tempo incurrieron también
nores. or lo demás 1 t , d N
brija, respecto a la métrica castellana
, ª. :~n_a e equeda dicho, perfectamente compatibl:r;~na e71h1u1hc10,dcomo
-e n nuestra Jeng
d' .
ec o e que
1
ua no se isttnguiese la cantidad de las 'I b
a a manera que en griego o en lat'
s1 a as
L
JO.
o que NebnJa trató bajo una relación de
.
pasó muy pronto a ser considerado c
mer~ seme1anza
dica de n.uestro idioma y J
una realidad prosó. ª uan de laorno
Ene·
sueltamente de sílabas I
ina, 1 496 , habló reargas y breves es - 1 A
las diferencias que hab'1
.
pano as. l explicar
a que cons'd
trovador decía. «El
t
i erar entre el poeta y el
'
·
poe a contempl
1
versos, y de quántos p1·es
t
a en os géneros de los
cons a cada ve
.
tas sílabas y aún no se
t
rso, y e1 pie de quán'
con enta con est ·
.
o sm examinar la quantidad dellas» 2 ~fa's ad I
e ante añadía
.'
b
que «quando las dos sílabas postreras del p'1e
son am as bre
ambas sino por una·
ves, entonces no valen
' mas es en tanto gradO
acentuar en la penúlt'
,1 b
nuestro común
1ma s1 a a que
h
aquellas dos sílabas del b
.,
mue as vezes, quando
ca o vienen breve h
Ja que está antes de la
t
,
S, azemos luenga
pos rera, ass1 como en otro pie dize:
T

••

1

•Ai e n e l castellano dos acentos sim
.
base alca, que llamamos ~gudo· ot
ples. uno, por el cual la síl,1que llamamos grave· como
' r~, _por el cual la silaba se abaxa
,
en esta d1c1ón. ~
•
• •
grave e: la segunda aguda• (NE
G . senor, 1a pnmera sílaba es
• t BRIJA, ram. casi., ~o.1 '7 v.)
2 J
UA:s- DE LA ENC INA A t ,J.
,.
' r e
poesía c t /l
Ioetas líricos de :\Ienéndez Pela o V
as e ana, en la Antologla de
ToKo VIII.
Y ' , 38.

=

3

�T. NAVARRO TOMÁS

34

De la biuda Penélope. Pueden también, al contrario, ser menos
de ocho o de doze quando la última es luenga, que entonces
vale por dos, e tanto tardamos en pronunciar aquella sílaba
como dos, de manera que passarán siete por ocho, como dixo
frey Íñigo: Aclara sol diuinal.&gt; (lbíd., pág. 41.) Llamaba al
acento, indistintamente, acento agudo o acento largo, encerrando, por último, su doctrina sobre la cantidad española en
las siguientes palabras: «Auemos de notar que syllabas breues
en el romance llamamos todas las que tienen el acento baxo,
e luengas o agudas se dizen las que tienen alto el acento, aun1
que en latín no vayan por esta cuenta.&gt; (!bid., pág. 44) •
Juan de la Encina, como otros muchos de su tiempo, confundió la cantidad con el acento, o debió creer, a lo menos,
que ambos elementos se daban en nuestra lengua unidos y
sujetos a una misma proporción. Alejo Vanegas, 1531, con
su rudeza y desenvoltura características, dió sobre dicha confusión, que así afectaba al castellano como al latín, las expli-

.

• OPINIONES SOBHE LA CANTIDAD SILÁBICA ESPAÑOLA

subiecta, m más ni menos en la s ·lla
35
resE_&gt;&lt;&gt;nde a la grandeza del cuer;o bt una cosa es la duración, que
subiecta en la duración como la col~; ra ~osa es el tono, que assí se
en a grandeza del cuerpo 1

El Dr. Busto' 1 S33, se acercó más ¡
.
.
que a la de Juan de la E .
N'
a a opinión de NebriJ·a
I
nema. l o co ~ d.
e acento; repitió la teo , J' .
n un ió la cantidad con
¡
na e as1ca q
.
arga equivalente a dos b
' ~e consideraba la sílaba
esp - I d
reves, y teniendo e
ano' os versos de disf t
n cuenta que en
ra
.
in o número de 'l b
'
n en ciertos casos como
.
s1 a as se considedebía d e h aber en nuestro •d·
equivalentes
.
' dedu·JO que, en efecto
1 !Orna d1fere
·
· d
'
sin ocultar que compara d
.
nc1as e cantidad· pero
sí l 'd
,
n o particularme t I
,
,
, e o1 o no percibía tales d"fi
.
n e as silabas entre
La ide d •
i erenc1as 2_
e que en
- 1
fué de día en d'1a ganaespano
había sílabas 1argas Y breves
d
t
·
n o terreno
ermmante y escueta de l
. , aun cuando la doctrina
dantem t
'
cantidad clásica d. ¡
'
en e por las gramáticas I f
' ivu gada abunelementales como el de T'
a mas y hasta por libros ta
amara' 15so 3' imponía,
•
n
como se ha

ª

ª

caciones siguientes:
Este vicio que en la pronunciación de los acentos se halla, creo
que manó de la grossedad de algunos críticos baccilauros, que no distinguen accento de quantidad; como en la verdad muy otro es sonar
aguda la syllaba o sonar con tardan,;;a. Éstos tienen por decreto de
Jarchas que la syllaba aguda es la syllaba luenga, y a la graue reputan
por breue. Por cierto que, como dice un doctor, estos tales que tienen
las orejas de Mida, sería bien remitillos a quien les enseñasse el contrario. Que cierto es que cuando rebuznan los asnos, aquel chiflo agudo que hazen le passan de presto, y quando van por la contra baxa se
detienen tres tanto. De allí será bien que sepan que la syllaba aguda
puede ser breue, y que la graue puede ser luenga. Que como en el
cuerpo es una cosa la grandeza y otra la color, que en la quantidad se

Decía l\Ienéndez Pelayo, tratando de esta cuestión de la cantidad
1
silábica española, que cno puede sacarse gran jugo del Arte de trovar
de Juan de la Encina, reducido a lo más necesario y práctico de la
versificación.• (Prólogo a los Diálogos literarios de Coll y Vehi, Barcelona, 1885-1886.) Creo, por el contrario, que Juan de la Encina, además
de haberse explicado sobre este punto con toda claridad, tiene el interés de ser, acaso, entre nuestros autores, el primero que explicó la.
cantidad identificándola con el acento.

J
AL11Jo VANEGAs, Tractado de O.
gu:s principales, Toledo, Lázaro Sa~ ~hographt"a y acentos en las tres len«Esa quantidad no es otro
'ago, i 53 r, fol. 38.
que se gasta en l
que la longura o br
igual ante
a pronunciación de la s II b
evedad de tiempo
am ,
s en una,; se consume dobla
y a a, que no es en todas
ias o~:a~:: aquellas syllabas en que mc~:sq~: en otras... Por ende se-

prolación dei::;1:~ s~n luengas. Que doblad:~:~~~asta son breves;
tan pequeño el
a uenga que de la breve· d d
se emplea en la
.
uoo e el otr
•
• ª o que est
hngue, a lo men
o, quas1 es impercetibl
l
o, por ser
os comparad . 11
e .: a ore1·a
1 .
chas a muchas d. .
.
ª
sy aba con sy!Jaba
no o d1s.,
, que comparando
1stmgu1r se ha B'
pusu:ssemos estos do .
. ien como si en nuest
•
muvan a dar en la ma . ~ pies de copla: Nuestras vid
ra lengua comhaur[a dissoaanc1·a r, cl1erto son entre sí yguales qas sdon los ríos Que
·
, e a copl
• ue e ot a
nueve (sic) syllabas ·I
ª. coxquearía de el uno p
r manera
luengas e q
. , e otro siete. Do se ve q
. ues el uno tiene
,
ue con se
ue en Jas ·
otras que son más
r menos en número yguala
si_ete hay más
breves J" c~mpendzo/J~:1:ERNABÉ DE BuSTo, Introduc:i:::e:giempos a las
a «Es sy·llaba 1 •
manca, 1533, fol. m v)
rammátlcas
uenga por
, .
menos consume p
nombre llamada La
que es pronunciad:rque la breve uno solo presu::eue dos tiempos no
m.itica en me/.
·• (FR,D1c1sco DE TÁMARA ,S;
Gastar en el tracto
'o castellano, Amberes l\f , . ' uma y erudición de Gr
, art1n Nucio, 1550, fo] . D, IW..) a-

�OPINIONBS SOBRE LA CANTIDAD SILÁBICA ESPAÑOLA

T. NAVARRO TOl\l,{S

visto en el Dr. Busto, evidentes reservas entre los que se
inclinaban en aquel sentido. El autor anónimo de la Gramática de la lengua vzt{f{ar, I 559, después de describir las vocales españolas, decía: «Esto basta que se diga gruessamente
acerca de la pronunciación de las vocales senzillas, por no
detenerme en distinguir los sonidos de cada una dellas en
luengos i breves, como realmente lo son, i le faltan cifras a
esta lengua para declarar una tal variedad» 1 • L6pez de Velasco, I 582, tratando de las consonantes dobles fJ, ss, etc., decía
que, a su juicio, no debían suprimirse en nuestra escritura
dichas consonantes, «o en razón de algún significado differente o por la cantidad de la vocal precedente, que todavía parece
bien si se pronuncia larga y de espacio» 2 •
Sólo cuando la enseñanza de Juan de la Encina, repetida
por otros tratadistas del siglo xvr, vino a ser recogida y sancionada por Rengifo en su famosa Poética, I 592, la creencia
de que las sílabas acentuadas eran largas y las inacentuadas
breves, fué aceptada de un modo general. Rengifo expuso
dicha enseñanza en los siguientes términos:
El verso, que es objecto y fin del arte poética, se compone de syllabas largas y breves... Para conocer la longitud o brevedad de las syllabas no será menester muchas reglas, sino una sola, clara y fácil a todos;
ésta es el accento que cada dictión tiene, por el qua], como por señal
cierta, sacaremos la quantidad. Accento es un sonido con que herimos y levantamos más una syllaba quando la pronunciamos, y nos detenemos más en aquélla que en qualquiera de las otras de un mismo
vocablo; como quando dezimos aguio, poeta, herimos la u y la e y las
levantamos sobre todas las otras syllabas... Suppuesto este fundamento, aquella syllaba es larga que se pronuncia con el accento predominante, y todas las demás q ue estuvieren delante o se siguieren después
della en un mismo vocablo, serán breves; como en cavallero la e es
larga y las demás son breves, e n dign{ssimo la ni es larga, las demás
breves. Entre las que están delante contamos muchas dictiones de
una syllaba, las quales no tienen accento predominante, sino son bre-

1
Gramática de la lengua vulgar de Espai'ia, Lovaina, Bartolomé
Grnvio, 1 559, fol. 5 v.
2 JuAN LóPEZ DE VELAsco, Orthograp!tía y pronunciación casteltana,
Bur;¡os, 1582, pág. 25.

37

ves como las demás del vocablo a quien se arriman, como la, lo, me,
te, se, sin, co11, a, de,por, en, etc. Así como •en vida con amparo• la en
y la con no tienen accento por sí, sino son breves como las demás a
quien se ayuntan. Podría dezir alguno que no todas las que llamo breves tienen igualdad entre sí, porque más parece que corre en digníssimo la si que no la di, y lo mismo parecerá en todos los vocablos que
tuvieren el accento en la antepenúltima; pero no es ansí, antes todas
son iguales, y la causa de parecer aquélla más breve que las otras es
el aver precedido inmediatamente la larga, en la qua!, como se subió
la voz, quando baxa a la breve que se sigue parece que se despeña y
que corre más por ella que por las otras, como en realidad de verdad
en todas gaste un mismo tiempo 1_

Coll y Menéndez Pelayo censuraron también a Rengifo el
haber confundido la cantidad y el acento 2 • De las líneas citadas se deduce que Rengifo consideraba coincidentes ambos
elementos, pero no que los confundía. Entendía por acento el
tono o altura de la voz. Sílaba acentuada era claramente según sus palabras, aquella en que más se levanta la voz cu~ndo
se pronuncia un vocablo. Por cantidad entendía la longitud
o brevedad de las sílabas. Llamaba larga a aquella sílaba en
cuya pronunciación nos detenemos más que en la de cualquiera de las otras sílabas de una misma pali\bra. Fray Miguel
Salinas'. I 563, después del maestro V anegas, había ya dicho
Jo suficiente para que no se pudiese ignorar que Ja cantidad
Y el acento eran cosas distintas 3 .
~o discutible en Rengifo, como en Juan de ]a Encina, era
precisamente, de una parte, esa misma coincidencia que de
sus enseñanzas resultaba entre el acento y la cantidad, y de
otra, el creer que la cantidad silábica constituía ]a base rítmica
d_e nuestra versificación; y esto fué, en efecto, lo que el Pinciano trató de rectificar en su Filosofía antigua, r 596 4, opo1 JuAN DfAZ RENGIFO, Arte poética espa1zola, Salamanca ,
á ·_
nas 10-12.
' 592• P gi

: J. CoLL Y VEHI, Di~logos liter~rios, pág. 145, y Prólogo, pág. 8.
_M,~.UEL SAUNAS, Libro apologetico que defiende la buena y docta Jwonunczaczon que gttardaron ios antiguos en muchos vocablos y accentos
Alcalá, 1560, fols. 95-96.
'
4

ALONSO LóPEz PINCIANO, Phz"losophía antigua poética Madrid Th
más Iunti, l\lDXCVI, epístola VII, págs. 279 .
.
'
'
o323

�T. NAVARRO TOMÁS

OPINJO~ES SOBRE LA CANTIDAD SILÁBJCA ESPAÑOLA

niendo a dichas enseñanzas una doctrina que él presentaba
como «una imaginación suya hasta entonces no vista», pero
que en realidad venía a coincidir esencialmente con lo dicho
sobre este punto por Nebrija.

-correspondencia que Rengifo suponía entre la cantidad y el
4Cento, su concepto del verso en este sentido no venía a ser
,en sustancia distinto del que daba el Pinciano. Ambos autor es, aun llamando uno sílabas acentuadas a lo que el otro
había llamado sílabas largas, concordaban, en efecto, así en
la descripción de los diversos tipos de versos españoles como
en lo referente a la imitación de los versos latinos. «Conside·remos en los versos latinos el número de las sylabas que tienen y las partes a donde ponen su acento, y haremos sus
versos nuestros», decía el Pinciano, pág. 294. Rengifo no se
-expresó sobre este punto con tanta claridad como el Pinciano;
pero a pesar de su teoría respecto a las sílabas largas y breves
-españolas, supo también, por su parte, prescindir aquí táci1:amente de la cantidad silábica al decir que «se puede hacer
•en español todo verso latino, imitando siempre el sonido más
lleno y corriente de cada género» (pág. 18). La discrepancia
-entre Rengifo y el Pinciano quedaba, en suma, reducida a la
-cuestión de si nuestras sílabas acentuadas e inacentuadas eran
respectivamente, largas y breves, o, por el contrario, eran to~
-das, poco más o menos, de una misma duración.
La doctrina del Pinciano orientó convenientemente a nuestros principales tratadistas del siglo xvrr en cuanto a la determinación del acento como base rítmica del verso; pero fuera
&lt;le esto, no impidió que en general se siguiera creyendo que
Jas sílabas eran largas o breves, según llevasen O no el acento.
Después de Carvallo 1 , que, como más tarde el jesuíta Villar 2
Y otros autores de menor cuantía, no hizo en este asunto más
-que repetir lo dicho por Rengifo, el erudito Cascales ) l6I7 J
s_upo expresar claramente en aquel sentido su opinión, admitiendo, en efecto, la existencia de sílabas largas y breves en
]as palabras españolas; pero advirtiendo al mismo tiempo que
« la cantidad no pertenece al poeta vulgar, porque en los ver-

Los castellanos - decía el Pinciano - no conocemos largas ni breves para el metro, ni aun creo que las pronunciamos con distinción ...
Tampoco, corno nosotros, las conocen [los italianos] en quanto al distinguir el metro del que no lo es; mas conócenlas en la prosa y en el
metro para la pronunciación, porque quando quieren hazer una sylaba
larga abren la boca un palmo y echan el aliento entero, y quando breve, pronuncian con la boca poco abierta y que el aliento no passa de
la garganta afuera al parecer. Nosotros no tenernos estas pronunciaciones, y assí no hazemos estas diferencias tales, sino que a todas las
sylabas casi pronunciamos con igual aliento y abrir de boca, como sean
de unas mismas letras. (Pág. 285.)-Vos, señor, desterráys la quantidad
de las sylabas, digo las largas y breves, y verdaderamente que essa
es doctrina peregrina. - No a los italianos a lo menos, los q uales confiessan ingenuamente que para sus metros no usan la dicha quantidad. -¿Por qué? -No lo sé; lo que dizen sé, y sé que es engaño pen•
sar que porque el acento está en una sylaba por esso es luenga. Y
mirad los g1·iegos 1 que muy ordinariamente ponen el acento en las sylabas breves, y los latinos, que en una dicción o vocablo que tiene
tres sylabas largas no pone el acento más que en la una dellas, y tiene
vocablos de tres sylabas solas, todas breves, mas con sus acentos en
una, assí que es muy diferente la quantidad de la sylaba y el acento
della. Los castellanos, como he dicho (a la pronunciación que yo veo
y alcam;o), abrevian las sylabas todas, y assí nunca las alargan sino
para burlar o escarnecer, que entonces abren la boca de un geme y
echan toda la voz fuera della, y mientra hazen esto gastan los dos
tiempos q·ue pide la sylaba larga. Y pues los italianos no conocen
sylabas largas ni breves en los metros, no las conozcamos nosotros
en los nuestros ni en los suyos, sino contentémonos con lo dicho de
los acentos, que esto nos basta para la enseñanza de la doctrina más
clara y más breve. (Págs. 287-288.)

Creía el Pinciano, como Nebrija, que normalmente el español no distinguía sílabas largas y breves. La base rítmica
de nuestra versificación la constituía, a su juicio, el acento, entendiendo por acento, según era corriente, el tono o altura
musical. El verso era, pues, para el Pinciano una combinación
de sílabas acentuadas e inacentuadas. Rengifo había dicho que
el verso se componía de sílabas largas y breves; pero dada la

39

1

LUIS ALFONso
.1602, fol. 117 v.
2
•

JUAN DE
'1135 100-105.

DE

CARVALLO, Cisne de Apolo, Medina del Cam

VrtLAR, Arte de la lengua española, Valencia
J

s

16 1
,

po,

pági-

�T. NAVARRO TOMÁS

sos de cualquier lengua vulgar no se mira la cantidad de las.
sílabas como entre los latinos y griegos, pero considéranse los.
acentos grave y agudo» 1 • Esto mismo vino a decir el maestroCorreas, para el cual el acento era «el alma y fundamento dela armonía y concento del verso » 2 , llegando sobre esta base
a medir nuestros versos, como Nebrija, por pies prosódicosde sílabas acentuadas e inacentuadas (págs. 266 y 267). La.
penetración de Correas supo descubrir que, además del acentonatural o etimológico de cada dicción, solía darse en ciertos.
casos sobre determinadas sílabas otro acento, que él llamaba
acento 'versal o rídmico', lo cual hacía que algunas palabras,
como, por ejemplo, Constantinopla y andábamonos se pronunciasen, a su juicio, Cónstantinópla y andábamonós (pág. 263).
Y relacionando con todo esto la cantidad, decía, por último,.
lo siguiente:
La sílaba del azento en una i otra manera [con acento natural . oversal) es en castellano siempre larga, i a su diferenzia, breves las.
bajas, aunque según las reglas de sílaba latina parezcan a vezes largas
por tener posición de consonantes o ser ditongos o sinalefas en quesonamos algo ambas vocales, porque acá nada de eso importa ni impide para abreviarlas. La que levanta el azento versal no se entiendeque siempre es larga más de en aquella parte que el verso la pide
alta i la levanta, porque en otra parte podrá ser baja o breve, según,
ocurriere la postura. (Pág. 264.)

El obispo Caramuel, que en su erudita e interesante Rítmica, 1665, explicó también los versos españoles a base del
acento, admitía asimismo diferencias de cantidad silábica, diciendo, por ejemplo, de amáronme, de dijéronte, y de otras.
1 FRANCISCO CASCALES, Tablas poéticas, Murcia, 1617, pág. 177. Hablando de la acentuación de las palabras, decía: cSi la palabra es detres sílabas y de más, o tiene la penúltima breve o larga; si larga, en
ella está el acento agudo, como castellano, Espai)a, etc.; si la penúltima es breve, el acento agudo predomina en la antepenúltima, como
cántaro, pacfjico, melancólico, precipitándose.&gt; (Pág. 179.)
2 GONZALO CORREAS, Arte grande de la lengua castellana, comp11esto en I626. Publicado por el conde de la Viñaza, Madrid, 1903, pági- *
na 261.

OPINIONES SOBRE LA CANTIDAD SILÁBICA ESPAÑOLA

41

formas análogas, que «in omnibus secunda syllaba est acuta,
et tertia, non obstante positione, est brevis» 1 .
Ninguno de estos autores parece haber confundido la cantidad con el acento. Seguíase creyendo que el acento era el
tono. No había aparecido aún entre nosotros el concepto de
la intensidad. Llamábase alta o aguda a la sílaba acentuada.
Creíase que esta sílaba, por una correspondencia normal entre
el acento y la duración, era, además de aguda, larga; pero
se sabía distinguir que una cosa era el alargamiento y otra el
tono o altura de la voz. El siglo xvm, con las enseñanzas de
la Academia de la Lengua y las teorías de Luzán, lejos de
completar y precisar Jo que pudiese haber de cierto en estas
ideas, complicó y confundió la cuestión, como se verá por los
datos siguientes.
La Academia, desde el primer momento, advirtió con razón que el acento y el tono eran elementos distintos y oue si
en otro tiempo la palabra acento, como indica su sentido etimológico, había significado «el tono con que se pronuncia una
dicción, ya subiendo o ya bajando la voz», era evidente que
en castellano y en otras lenguas modernas el acento no tenía
ya esta naturaleza melódica, todo lo cual hubiera estado perfectamente si al distingnir el tono y el acento la Academia no
hubiera confundido éste con la cantidad:
)

.

. En nuestra lengua los acentos no sirven para explicar el tono
sm~ para significar que la sylaba que se acentúa es larga... Es erroi'.
decir que el acento grave sirve para alargar la última sylaba en las
voces de dos, tres, quatro y más vocales, como arnés, amó. amará enseñará, apercebirá, porque esto es propio del acento agud~; y la r~zón
es porque hace ,iguda y fuerte la pronunciación, lo que no conviene
al grave que la deprime y modera. (Diccionario de Autoridades, 172 6,
I, pág. Lx1v.)- Acento: El tono e sonido que se debe dar a cada palabra
en el modo de pronunciarla, o baxando o levantando ]a voz; 0 según
otros, el ~odo con que se debe pronunciar observando el tenor
correspondiente a la voz en las sylabas breves medias O ¡
,
argas.
(D·zcc• .,Jut., s. v.)-Acentuamos la pronunciación en
una sylaba de la

' 7o~nnis Caramuelis Primus Calamus; tonms II, ob oculos exltibens
Rltytlt,mc.im. Apud Sanctum Angelll,lll della Fratta l\IDCLXV á
'
'p g. 6.

�T. NAVARRO TOMÁS

OPl~IO~I!!S SOBRE LA CANTIDAD SILÁBICA ESP,\);OLA

palabra haciendo en ella fuerza con animar algo el pecho y deteniendo
con alguna pausa la voz. (Ortografía de la Academia, 17411 pá¡::. 245.)Acento en su sentido propio es el tono con que se pronuncia una
dicción, ya subiendo o ya baxando la voz; pero en la ortografía española vulgarmente entendemos por acento aquella nota o señal con que
se denotan las sílabas largas, porque las breves no se acentúan en
castellano; y también llamamos acento la misma pronunciación larga
de alguna sílaba ... Las mismas sílabas que se pronuncian con mayor
fuerza y detención se llaman también agudas, que quiere decir entre
nosotros lo mismo que largas. (Ortografía, 1763 1 pág. 108.) -Quando
decimos que en.la á o en la é de una dicción está el acento, damos a
entender que estas vocales se pronuncian con más pausa o detención
que las otras. (Diccionar"io de 1780.) - Acento: En nuestra lengua y
otras modernas se toma por la pronunciación más alta, fuerte y detenida de una sílaba. (Dicciqnario de 1869.)-La cantidad prosódica española nada tiene que ver con la de las lenguas latina y griega... Distinguimos la sílaba de mayor duración y la acentuada llamándolas largas,
y decimos· que es breve la que no se halla en este caso. (Gramática,
1870, pág. 307; repetido en las ediciones de 1874 y 1878.)

Durante siglo y medio, desde 1726 a 1878, a través de las
numerosas ediciones de su Diccionario, de su Ortog~afía y de
su Gramática, la Academia vino enseñando, como se ve, que
lo que se llama acento en castellano no es esencialmente otra
cosa que _la cantidad, aunque sin dejar de mezclar de vez en
cuando los conceptos de tono y esfuerzo con el de alargamiento y detención. El resultado que naturalmente había de
deducirse de esta enseñanza era, en suma, afirm.a r, como Juan
de la Encina, Rengifo, Cascales y Correas, que las sílabas
acentuadas son en castellano largas, y las inacentuadas, breves; pero con la desventaja, por parte de la Academia, de no
haber acertado a explicar convenientemente que el acento
- tono o fuerza-y la cantidad, coincidan o no, son elementos distintos. Gómez Gayoso, 17 43, como un modesto eco de
Nebrija y del Pinciano, opuso la advertencia de que «la lengua castellana en realidad no tiene sílabas largas ni breves, y
los que las admiten ¡;&gt;arece que confunden la cantidad con el
acento, que es cosa muy diversa» 1 ; pero, por otra parte, el
1

B. MARTÍNEZ GóMEz GAYoso, Gramática de la lengua castellana, Madrid, 1743, pág. 295.

43

-escolapio Benito de San Pedro, 1769 1 , el P. Santiago Delgado, escolapio también, 1790 2, Barrera, 1841 3, Terrades,
1865 4, y otros muchos autores de tratados más o menos ele·mentales de los s iglos xvm y xrx siguieron con todos sus
-defectos y vacilaciones la doctrina de la Academia, contribuyendo de este modo a propagar una confusión que, lamenta~b lemente, aun tiene bastante arraigo en nuestras escuelas.
La actitud de Luzán, 17 37, fué muy distinta de la que la
Academia adoptó. Movido por el ejemplo de lo que Claudio
Tolomei y otros eruditos italianos habían hecho respecto a su
país, Luzán trató de aplicar a nuestros versos la medida cuantitativa de la métrica latina. En Francia, desde la publicación
--de la Maniere de /aire des vers en fran~ais comme en grec et
.en latin de Jacques de la Taille, 157 3, se habían hecho también diversos intentos en este sentido. Luzán deducía la existencia de sílabas largas y breves en español mediante el si,guiente razonamiento:
Como quiera que yo no pretenda negar absolutamente que losantiguos latinos pronunciassen con más fina y clara distinción que nos-otros las sylabas largas y breves, sin embargo, no puedo acabar de
•creer que nuestra pronunciación (hablo de españoles e italianos),
-&lt;¡uanto a las largas y breves, sea totalmente di versa de la antigua, de
modo que no haya quedado alguna distinción bastante para la harmo"llÍa poética. l'ues es cierto, a mi ver, que quando pronunciamos las
siguientes palabras, que pueden ser tanto de la lengua latina como de
la española: amo, máxima, to,·re, pl1énix, ptmna, gigantes, flores, copia,
..casta, sol, Jzipiter, luna, ,·auca, silva, arma, divinos, ávidos, dolores, etc.,
ya se lean en versos latinos, ya en versos españoles, no hacemos dife4'encia alguna. -Conque es preciso inferir que si se ha perdido enteramente la pronunciación antigua, se avrá perdido no sólo quanto al
.comance, ~ino también quanto al latin. Pues si esto es assí, ¿cómo los
-versos latmos leídos por nosotros con la pronunciación que ahora
1

•
B. DE
,gma 158.

SAN

PEDRO, Arte del romance castellano, Valencia, 1769, pá-

2

S. DELGADO DE JEsós Y MAHÍA, Elementos de Gramática castellana
l\fadrid, 1790 (ap. V1ÑAZA, Bibl., col. 989).
'
3
J. J. BARRERA, Tratado de Ortogra_ffa y Prosodia castellana, Palma,
J.8.p, pág. 44.
4

J. TERRADES, Estttdios de Prosodia española, Barcelona, 1865,pág.51.

�44

T. NAVARRO TOMÁS

tenemos se distinguen tan claramente de la prosa y tienen tan sensiule harmonía? Es preciso decir o que la harmonía de los versos latinos no procede de la igualdad de los pies en los tiempos y en el compás, formada con las sylabas largas y breves (lo que nadie ha dicho
hasta ahora, ni con razón o authoridad alguna se podrá probar), o quetambién nosotros pronunciamos, assí en latín como en romance, las
sylabas largas y breves con alguna distinción, si no tanta ni tan fin.-.
como la de los antiguos romanos, a lo ~enos tal, que baste para formar una suave y grata harmonía con los versos tanto latinos como,
vulgares 1•

De este razonamiento podría haberse inferido igualmente,
o que nosotros hacemos sílabas largas y breves a la manera
del latín, o que el acento, base de nuestra prosodia, desempeñaba también algún papel, además del que correspondía a la
cantidad, en la versificación latina, siendo acaso esta última
circunstancia, más que ninguna otra, la que da lugar a que en
ciertos metros latinos . podamos, en efecto, percibir aquella
armonía notada por Luzán 2 • Este autor, sin embargo, ateniéndose únicamente a la consideración de la cantidad, estableciórespecto al castellano la doctrina siguiente: V ocal ante vocal.
es breve: raíz, loar, baúl. V ocal seguida de dos o más consonantes « mudas» es larga: comprenda, casta, constar. Sonlargos los diptongos: ruego, grieta, guadaiia. Son l~rgas lassílabas formadas por sinéresis, como ocurre en idea, sería,.
paseo, cuando son de dos sílabas, y en mía, río, tea, cuando son.
de una. Dentro de las sílabas largas hay unas más largas que1 IGNACIO LuzÁN, La poética, o 1·eglas de la poesía en general y de su.r
principales especies, Zaragoza, 17 37; págs. 250-251.
2 Sobre esta base fundó el Pinciano, como queda dicho, la posibilidad de imitar en castellano los versos latinos, imitación en que se·
han ejercitado, como es sabido, muchos de nuestros poetas, desde Villegas a Rubén Darío. H. BLAIR, Lecciones sobre la Retórica, traducidopor Munárriz, Madrid, 1798-1801 1 lll, 329 1 aludió a esta sustitución dela cantidad por el acento en la lectura de los versos latinos. Don JuAN
GuALBERTO GoNzÁLEZ, Obras en verso y prosa, Madrid, 18441 III, 25,.
extremó, por su parte, esta teoría, llegando a decir que la cantidad
no era el elemento esencial de la méti:ica latina, y que, a su juicio, lospoetas latinos «no hacían tanto caso de la igualdad en la medida de=
los versos por breves y largas cuanto de los acentos• .

OPl~IOXES SOBRE LA C.\NflDAD SILÁBICA ESPAÑOLA

4j

-0tras, según el número de consonantes que las forman: la
primera sílaba ele constar, por ejemplo, es más larga que la
primera de contar. La sílaba acentuada, aunque sea breve por
naturaleza, resulta, por virtud del acento, aparentemente larga: era, pálida, tímido 1; ele este modo se toma por larga la
primera sílaba de río, fío, sea, rúa, etc., aunque en rigor, por
Ja regla de vocal ante vocal, debiera ser breve. (Poética, páginas 262, 263 y 266.) Largas y breves son, por lo demás, en
-castellano, ·s egún Luzán, menos claras y distintas entre sí de lo
-que debieron serlo en griego y en latín, no pudiendo decirse
propiamente que las primeras sean doble que las segundas, ni
-que unas y otras se hallen respectivamente en la relación que
-se dan en la música, por ejemplo, la mínima y la semínima o la
corchea y la semicorchea. (Poética, págs. 248-2 50.)
La aplicación de esta doctrina al análisis de los versos
españoles ofrecía, sin embargo, no pocas dificultades, de tal
modo que el mismo Luzán tenía que pasar por admitir como
.anapestos, tribraquios, dáctilos, etc., ciertos grupos de sílabas
c~1ya medida, según sus propias r eglas, estaba muy lejos de
ªJustarse a la estructura ele dichos pies. Cada uno de los si_guien;e~ versos, por ejemplo, le parecía a Luzán formado por
un dact1lo y un espondeo (Poética, pág. 259), a pesar de que
-varias de las sílabas contadas como breves en estos versos
-deberían ser largas, según las reglas de Luzán: «To-do eslla I ne-za. Sin-ce-ra y I pu-ra. Do-nun-ca I du-ra.»
Luzán no tuvo continuadores hasta un siglo después ele
haber publicado su Poética. Hombres de tanta erudición como
D. Tomás de Iriarte, Jovellanos y 11asdéu abstuviéronse de
: •Supuesto,_ pues, _que los accentos en nuestra lengua siguen las
re.,las de los latinos, digo que nuestro oído, acostumbrado a sentir el
.accento agu?o en la penúltima larga, fácilmente cree larga aquella
s~laba q~e tiene _acento agudo, aunque verdaderamente no sea larga ...
Ni yo quiero decir que las sylabas breves con accento agudo se vuel"ª? verdaderamen~e l~rgas; sólo digo que toman una apariencia de
largas, l_a qua! apanencia es ba5tante para que el oído perciba aquella
ha:mon_,a que de ser larga la sylaba resultaría, supliendo en este caso
lo 1mag1nado por lo verdadero.• (Poética, págs. 255 - 25 6.)

�T. NAVARRO TOMÁS

seguir las teorías cuantitativas de Luzán. El principal elementorítmico de nuestro idioma era para todos ellos el acento. Al
hablar de las cualidades rítmicas y musicales del español,
Iriarte, 1779, no llegó siquiera a aludir a la existencia de sílabas largas y breves 1 • El P. :Masdéu, 1801, debió creer, siguiendo la opinión corriente, que las sílabas acentuadas eran largas 2 Jovellanos, 1795, en su adaptación castellana de las Lectures
de H. Blair, sin negar que hubiese sílabas largas y breves,
vino en suma a coincidir a este respecto con Nebrija y con el
Pinciano, diciendo que la diferencia de duración entre unas Y
otras sílabas era en realidad en nuestra lengua una cosa insignificante y casi imperceptible:
Es cierto que miramos de algún modo en la pronunciación a lacantidad de las sílabas; pero es tan corta la diferencia que hacemos de
las largas y breves, son tantas las que no tienen cantidad fija, c?mo en,
las palabras monosílabas y algunas bisílabas, y tan grande la_ hbert~d
que nos tomamos de alargar las sílabas breves, y al contrano, segu~más nos acomoda, que la cantidad sola es muy poca cosa ea la versificación castellana. La única diferencia perceptible entre nosotros esla de pronunciar algunas sílabas con aquella presión más fuerte devoz que llamamos acento. Este acento, sin hacer siempre más larga la,
sílaba, la da un sonido más fuerte, y la melodía del verso entre nosotros depende infinitamente más de cierto orden y sucesión de síl_abas acentuadas que de ser éstas largas o breves 3•

El clasicismo de Luzán renació puja·ntemente en la primera mitad del siglo xrx en los libros de Gómez Hermosilla, Si1 T. DE lRIARTE,LaMúsica, Madrid, 1779, Notas, págs. xxxv1 y xxxv11.
2 cEn cada palabra que decimos hay siempre alguna vocal que se·
pronuncia con más distinción, o con más fuerza, o coa una especie de
pausa o de descanso... La tal vocal es la que se llama letra del _acen- ,
to.&gt; cPara pronunciar en fin de verso la palabra aguda gran, habiendo sobre la a un acento final, la lengua se detiene sobre aquella letra, Y
en cierto modo la alarga, como si dixera gráan.• (JuAN FRANCISCO IVIA.s-oÉu, Ade poética fácil, Valencia, 1801, págs. 39 y 61.)
, s GASPAR MELceoR DE JovELLANos, Curso de Humanidades castellanas,
en la Biblioteca de Autores Españoles, XLVI, 139 b. Corresponde este
pasaje a las páginas 454-455 de H. Bum, Lectures on Rlietoric and Bel/es·
Lettres, edic. de Loodon, T. Tegg, 1845, y a las páginas 328-329 del,
tomo III de la traducción de J. i.. Munárriz, i\Iadrid, 1798-1801.

OPINIONES SOBRE

LA

CANTIDAD SILÁBICA ESPAÑOLA

47

cilia y Sinibaldo de Mas. Hermosilla, 18261, aceptó de Luzán
que ~toda vocal (con acento o sin él) seguida de dos consonantes, de las cuales la primera se junta con ella al deletrear
y la segunda con la siguiente, es necesariamente larga por posición, como se dice en la prosodia latina y en la griega»; pero
en lo demás, Hermosilla introdujo algunas modificaciones en
la doctrina del maestro. Los diptongos eran, a su juicio, largos por 1taturaleza; pero en posición inacentuada los consideraba breves. Consideraba asimismo que la sílaba acentuada
era verdaderamente larga, y no sólo por apariencia, como
había dicho Luzán, pues «aunque los griegos y roman_o s distinguían el acento prosódico de la cantidad de las sílabas,
nosotros hemos unido y confundido ambas cosas, y así, para
nosotros toda sílaba acentuada es larga por uso». Creía, además, que la sílaba formada por contracción era larga: al por
a el y del por de el; y que la sílaba breve ante dos consonantes, muda más líquida, era breve en efecto, si no se alargaba por licencia poética. Todo esto tenía para Hermosilla
un carácter axiomático, no siendo necesaria, según él, otra
demostración -a este propósito que el testimonio del oído. Y a
era, sin embargo, bastante significativo el hecho de que, por
eje~~lo, entre los veinte primeros endecasílabos de la égloga
Salzcw Y LVemoroso de Garcilaso no hubiese dos versos siquiera que, según las regfas de Hermosilla, respondiesen a una
misma estructura.
En el sistema de Sicilia, 1827 2 , más complejo y minucioso que el de Hermosilla, las sílabas se dividen en breves, más
breves, largas y más largas, según se emplee, respectivamente,
e_n su pronunciación un tiempo, algo menos de un tiempo, un
tt.empo y pa~te de otro o dos tiempos justos (III, 16). La duración de las silabas dependía para Sicilia de su material ortoló1
JosÉ GóMEZ HsRMOSILLA, Arte de hablar en prosa y verso, i\Iadrid, .
1826, II, 115-117.
2
_ M~RIANO Josá SrcruA, Lecciones elementales de Ortología y Prosod'.a, Pans, 1827-1828, 4 vols. El estudio de la cantidad se halla especialmente en el tomo III, págs. r-86.

�T. NAVARRO TOMÁS

gico y del acento, considerando como material ortológico no
sólo los elementos representados por la escritura, sino también la vocal reducida, muda o sorda, que, según la teoría de
Destutt de T racy 1, recogida asimismo por Hermosilla 2 , no
podía nunca faltar entre dos consonantes agrupadas ni después
&lt;le cualquier consonante final. Para Sicilia no había más sílabas breves por naturaleza que aquellas sílabas inacentuadas en
cuya composición entra un solo elemento vocálico (III, 44);
toda sílaba que con arreglo a dicha teoría constase de dos o
más elementos vocálicos (diptongos, triptongos, sinalefas y
sílabas como pre, pla, por, tus, en, etc.) la consideraba larga
por naturaleza (III, 45). Entendía que las vocales a, o llenan
las sílabas más que e, i, u: la primera sílaba de lauterna le parecía algo más larga que la de linterna (III, 48). Las consonantes eran, a su juicio, elementos invariables y momentáneos
que, si bien añaden vigor y precisión a las sílabas, «porlo que
es simplemente el juego de las partes móviles del órgano de
la voz no son bastante por sí solas para hacer que una sílaba
sea breve o larga» (III, 27).
Pero más que el material ortológico, lo que regía la cantidad de las sílabas era, según Sicilia, el acento, entendiendo
por acento «el apoyo especial y la elevación de tono&gt; ·que
sobre alguna sílaba se hace. Los efectos que Sicilia atribuía al
acento en este sentido, eran: a) hacer larga, de las más largas,
la sílaba acentuada, aunque por naturaleza sea breve; b) hacer
breves todas las sílabas que siguen a la que lleva el acento,
.aunque por naturaleza sean largas; c) hacer larga, de las menos largas, la primera sílaba de toda palabra bisílaba aguda
(amor, curar), aunque dicha primera sílaba sea breve por naturaleza (III, 69-77). Tampoco estos principios tenían, naturalmente, otra demostración que el testimonio del oído.
Sicilia, como más tarde Coll y Benot, trató de asentar en
-diferentes casos el estudio de nuestra prosodia sobre fundamentos acústicos y fisiológicos. En su libro están utilizadas,
TRAcv, É léments d'idélogie, París, 1817, II, 337-339.

1

DESTUTT DE

2

A1·te de hablar en prosa y verso, II,

113-1 14.

OPINIONES SOBRE LA CANTIDAD SILÁBICA ESPAÑOLA

49

:además de las teorías fonéticas del conde Destutt de Tracy,
.algunas Memorias presentadas en su tiempo a la Académie
-des Sciences, de París, sobre la naturaleza y cualidades de la
voz y de la articulación. Pero en este punto de la cantidad,
incurriendo en el mismo descuido que Hermosilla, no sólo
prescindió de aquellos fundamentos, sino que hasta se desen·ten~ió casi por completo de un testimonio tan necesario y
tan importante sobre·esta materia como es la práctica de los
poetas, lo cual hizo que la doctrina de Sicilia no alcanzase
-entre sus contemporáneos otro concepto que el de una disertación meramente teórica.
Don Sinibaldo de Mas, 18321, ideó un sistema cuantitativo en que prescindía en absoluto del acento, medía las sílabas de vocal a vocal, sumando a la vocal precedente todas las
.consonantes intermedias, atribuía a cada vocal por sí misma
-el valor de dos «cromas» 2 , y consideraba aumentado este
valor en otras dos cromas por cada una de las consonantes siguientes, de modo que, por ejemplo, la primera sílaba de día
{ 2 cr.) le parecía brevísima, la de dila (4 cr.) breve, la de alto
º. auto (6 _cr.) larga y la de constar o nuestro (8 cr.) larguísima'. el diptongo podía ser largo o breve, según fuese o no
.seguido de consonante; vocal ante muda más líquida era indi·ferente, porque la suma de estas consonantes con la vocal no
daba 6 cromas, sino 5, término medio entre larga y breve;
'.ªs : 0 nsonantes ch, rr y z hacían también que la sílaba fuese
md1ferente
. .
.
, porque a causa d e su «pronunc1ac1ón
particular
-d1.ficultosa» añadían a la vocal precedente 3 cromas en vez
de 2, haciéndolas de 5·, era , en fi n, as1m1smo
. .
. .
md1ferente
a
•.causa de ~u posición, la sílaba final de verso. Tratando de a;li•Car este sistema, que, como ya se ve, hende
.
en algunos puntos
t, S. DE MAs, Sistema musical de la lengua castellana, opúsculo in•clu1do entre sus Obras literarias M d 'd R' d
bl'
.
• a n , 1va eneyra, 1852. Se pu• icó por pnmera vez, con una traducción de La Eneida en Ba el
na, 183 2 •
,
re o2
Llamaba croma (r..pw"a)
, r
a l a cuarta parte del tiempo que consuIpe una silaba breve; dos cromas equivalían a un punto 'dos untos
Tepresentaban la duración de dicha sílaba breve.
' )
p
TOMO VIII.

4

�50

T. NAVARRO TOMÁS

a recoger y explicar ciertas reglas de la prosodia latina, D. Sinibaldo de Mas componía estos «exámetros&gt; :
Mas con cuidados mil Eneas triste pasando la noche
Así que apunta el dia examinar por si mismo resuelve
Las playas y los sitios a do le trajo el viento furioso
Y ver si son los habitantes del país hombres o fieras.

Y con exámetros de este tipo, este O. Sinibaldo, tan cultoy tan original, hizo una traducción de La Eneida, al mismo
tiempo que escribía despachos y memorias en francés, en
inglés y en español, sobre la manera de aumentar las rentas
de las islas Filipinas, sobre la escritura ideográfica y sobre la
1
empolladura artificial de huevos de gallina en Egipto •
Estas teorías' no cayeron enteramente en el vacío. Hermosilla, sobre todo, más cerca que ningún otro de los principios.
de Luzán, ejerció cierta influencia sobre otros eruditos. Don
Vicente Salvá, 1830, a la vez que decía que en las lenguas modernas ha desaparecido casi del todo la cantidad y que el principal elemento de nuestra versificación es el acento, admitía,
sin embargo, que la sílaba co es más breve en cola, cosa y cota
que en co1tclza y costa, debiendo, a su juicio, sonar todavía
más larga en contra, costra y consta; que en las palabras auspicio e inglés las sílabas inacentuadas son más largas que las
acentuadas, y que «la regla de ser largos todos los diptongos.
y también las vocales seguidas de dos consonantes, en los términos antedichos, no era peculiar de los antiguos, sino que
está en la naturaleza misma de la pronunciación» 2 • Vacilando
~ntre diversas tendencias, Martínez de la Rosa, 1834, creía
asimismo que las diferencias de cantidad son tan pequeñas en
nuestro idioma, que muchas veces apenas podemos distinguir
las· sílabas largas de las breves; pero añadía, de otra parte,
que «a pesar de haber variado, al parecer, la base de la medida de los versos, no por eso se crea que las lenguas moder-

OPú'flOliBS SOBRS LA CANTIDAD SILÁBICA ESPAÑOLA

ª,

~on ra a octnna de las sílabas largas y breves. Bello rechazó
Juntamente las teorías de IIermosilla y s· T
1
zas de J A d •
ici •a Y as ensenanb ..
a ca em1a Española, y volviendo a lo dicho por Ne
nJa y por el Pinciano, sostuvo ue en
.
has acentuadas so
•
q_
espanol ni las síla1
n argas, ni las inacentuadas breves, ni el
t Recuérdese que Luzán había dicho t
.
amb1én que la sílaba acentuada toma una apariencia del
se arriba, pág. 45. •
arga, aunque realmente no lo sea. Véa2 F. MARTf11¡¡:z; DI! LA
1 838, segunda edición I
3
1 1

Todos estos escritos figuran en el volumen citado bajo el título
de Obras literarias de D. Sini/Jaldo de Mas.
1 V. SALVÁ, Gramática de la lengua castellana, Valencia, 1837,.
tercera edición, págs. 415-416.

RosA, Poética (Oór
.
.
_
)
•
as lzteranas, Barcelona,

147 1 50.
A. L1sTA, De la vernjicación castel/,

Tiempo en 1840 y reunidos des é
ana, art!culos publicados en Et
cos, Sevilla, 18 , 11, .
pu s en sus Ensayos literarios y criti44

1

51

nas no con~~rvan ningún rastro de la prosodia de las antiguas»,_ ~dm1bendo, por último, como una transacción entre
el clas1c1smo erudito y la opinión general, que «involuntariamente nuestro oído ti~ne por larga toda sílaba en que carga
~ acento agudo 1, y por breve (aunque se tarde más o menos
tiempo en su pronunciación) aquelJa que no tiene sino el
acento grave» 2. Don Alberto Lista, 1840, salvando también
por su parte, su doctrina métrica fundada en el ace t
,
b6 ·
b
n o, apro,
sm
em
argo,
en
cierto
modo
la
enseñanza
de
s·
·¡·
1
• •
1c1 1a con
as s1gu1~ntes palabras_: _«Nosotros tenemos también largas
y breves, mas no las distinguimos ni valuamos en 1
· ·6 ·
a pronunc1ac1
n sino por los acentos·' pueden hacer mas
, sonoro O mas
,
d
uro el verso, por lo cual miramos la Prosodia del Sr. Sicilia
como una obra muy apreciable; pero no pueden influir en que
c~nste o no conste» s. Hubo, en fin, entre los autores de libros
e ~e;tale~ para la enseñanza de las escuelas, algunos como
Jdo
. . onzalez, 1843 "', y F. Lorente, 1846 5 que ya re ·t·
S 1,
,
,
,
p1 1ena va o ya tomandolo de algún otro, hablaron también
de silabas largas y breves españolas a base de la naturaleza
estructura de estas mismas sílabas.
y
Con
D.
Andrés
Bello
3
S
1
t 1 d
.
, 3 , empezó una fuerte reacción

7

' J. V. GoNZÁuz;, Compendio de Gra

edición, pág.

110.

d. .

m lica castellana, 1857, séptima

' F. LoRBNTR, Tratado de la Pr di
,
nas 23- .
oso ª esjanola, Madrid, 184 6, pági24

�T. NAVARRO TOMÁS

hecho de que unas u otras consten de más o menos elementos impide que todas ellas tengan una duración muy semejante. Bello no negó en absoluto que el acento y el material
ortológico hagan que unas sílabas resulten algo más largas o
llenas que otras; algunas de sus palabras, consideradas aisladamente, coinciden en parte con la poctrina de Sicilia; pero
las explicaciones que Bello dió sobre esta materia ponen fuera
de toda duda la escasa importancia y consideración que él
atribuía a las diferencias que el acento o el material ortológico
puedan producir en la duración de las sílabas:
La duración de las sílabas depende del número de elementos que
entran en su composición y del acento. Así, en las cuatro sílabas de
que consta la dicción transcribiese, es indudable que la primera, trans,
requiere· más tiempo que la segunda, cri, por componerse aquélla de
cinco elementos y ésta de tres; y no es menos cierto que la sílaba bié,
compuesta de tres elementos, uno de los cuales es la vocal acentuada é, se pronuncia en más tiempo que la cuarta, se, que se compone
de una sola consonante y una sola vocal que carece de acento. A pesar
de estas diferencias, las duraciones o cantidades en todas las sílabas
castellanas se acercan más a la razón de igualdad que a la de I a 2,
como creo haberlo probado suficientemente en otra parte 1; y de aquí
es que Jo más o menos largo de una sílaba importa muy poco para la
medida del verso... Todas las sílabas castellanas son sensiblemente
iguales en la duración, o por lo menos distan más de la razón de I a 2 .
que de la razón de igualdad, y lo poquísimo que sobra a las unas respecto de la unidad de tiempo, se compensa fácilmente con lo que falta
a las otras ... La larga, según el Sr. Hermosilla, dura dos tiempos; la
breve, uno. Yo no veo que esto se nos haga sensible en el mecanismo
de los versos castellanos, o se pruebe de cualquier otro modo. De que
Habla tratado anteriormente de esta misma cuestión en un artículo publicado en 1823 en la Biblioteca Americana con el siguiente
título: Qué diferencia hay entre las lenguas griega y latina por una parte,
y las lenguas romances por otra, en cuanto a los acentos y cuantidades de
tas silabas, y qué plan deba abrazar un tratado de Prosodia castellana.
Hállase este artículo en el volumen V de las Obras completas de Bello, tomo LXXXIX de la Colección de Escritores Castellanos. Por estos
mismos años, G. GARcfA DEL Pozo, en La doble Ortología castellana,
Madrid, 1825 1 pág. 73, había dicho también, coincidiendo con Bello,
que nuestras sílabas largas no eran de doble duración que las breves,
sino sólo un poco más largas que éstas.
t

OPINIONES SOBRE LA CANTIDAD SILÁBICA ESPA5ÍOLA

53

una sílaba se pronuncie más rápidamente que otra no se deduce que
haya entre ellas la razón particular de· 1 a 2 t.

En lo que Bello procedió ~onfusamente, como ya indicaron Coll Y Menéndez Pelayo 2 , fué en definir el acento, diciendo que se llama así «aquel esfuerzo particular que se hace
sobre una vocal de la dicción, dándola un tono algo más fuerte
Y_ alargando u_n ta~to el espacio de tiempo en que se pronuncia» (O~tologza, pag. 153); pero también es verdad que un
poco mas adelante, en la página r 5 5, dijo ya con toda exactitud
que «el acento de una dicción consiste en reforzar una de sus
vocale~,- deprimiendo las otras»; y esto mismo O algo semejante repitió en otros varios casos, sin volver a mezclar O confundir la intensidad o fuerza con el tono ni con la cantidadª·
Por este tiempo señaló Diez en su Gramática, 1836, las
leyes fundamentales por que se rige la cantidad vocálica en
las lenguas neolatinas. Estas leyes, discutidas por Storm \ fueron aceptadas por la mayor parte de los romanistas. Diez hacía
depender dicha cantidad del acento y de la estructura de las
sílaba~. Mis datos sobre el español, fuera de ciertos puntos
especiales'. han confirmado esencialmente los principios de
esta doctnna 5 , Hermosilla y Sicilia, según se ha visto habían
fundado también sus teorías sobre
esos mi'smos pnnc1
.' ·p1os;
·
.
pero uno y otro, siguiendo el uso corriente entre nuestros
au~ores, tomaron la sílaba y n0 la vocal como unidad cuantitativa, lo cua\ naturalmente, hacía variar mucho los términos
de esta cuestion. Es evidente que la o de constar y la o de cosa
t A. BELLO, Principios de la Ortología y lvlétr ica de la len
t ll
na e J Cl ··_,E
guacas e a, n ~- o ecc~on ue sc,-itores Castellanos, LXXXVI 1
2
99
58
2
Dtalogos lzte,-arios de Coll, pág. 144 y Prólo
á'
y
·
'
go,p g. 1 5•
3 El
concepto del acento como fuerza o intensidad inde
d'
te~ente de la ~uración, se halla bien indicado en el ci~ado
Blair, rep~oduc1do por Jovellanos (véase arriba, pág. 46), pfui además explicado con toda claridad por J M M
Y
en 1831 ( VIÑAZA B'bl á
) . . aury en su carta a Sa!vá
l -~pgs,507-510.
'
4
J. STORM, Romanzsche Quantitéit, en Phonetische Studien 188 U
~ _Cantidad de las vocales· acentuadas, en RFE, 1916, 1u' 38 7 4
Cant,dad de las vocales inacentuadas en RFE 1 1 IV
'
' Y

~::-:e:~
?'os·

'

,.

9 7,

, 371-388.

�OPl1'lOXES SOBRE LA CANTIDAD SILÁB!CA ESPAÑOLA

T. NAVARRO TOMÁS

no se hallan entre sí, por lo que se refiere a la cantidad, en
la misma relación que las sílabas cons y có. El hecho de que
nuestros autores hayan considerado esta materia desde un
punto de vista especialmente métrico, explica que sólo se
hayan preocupado de la cantidad silábica.
En la reacción contra las_teorías cuantitativas empezada
por Bello, coincidían la corriente tradicional española, representada por Nebrija y el Pinciano, y las enseñanzas de H. Blair,
divulgadas en España por Jovellanos y Munárriz. Orientado
principalmente por el retórico inglés, nuestro erudito D. Juan
Gualberto González, 1844, decía: «Yo confieso de mí que, aunque acostumbrados mis oídos a las mínimas y corcheas, no
alcanzo a distinguir, ni en prosa ni en verso, las sílabas largas de las breves, sino por las reglas teóricas de la prosodia» 1 .
Coll y Vehí, 1866, siguiendo el ejemplo de Bello, impugnó las teorías de Luzán y de sus sucesores, y aunque aceptaba,
como aquél, que en castellano, del mismo modo que en cualquier otro idioma, las sílabas se diferencian poco o mucho
por su duración, según consten de mayor o menor número de
elementos, se esforzó en demostrar minuciosamente que «no
existe en castellano esa variedad de sílabas largas y breves
entre las cuales medie la diferencia de dos a uno, sino que, al
contrario, al pronunciar la frase castellana tendemos a igualar
la cantidad de las sílabas»; que no percibía «ninguna diferencia entre la cantidad de la primera sílaba de nuestro y -la primera de día, y que si realmente hay alguna está muy lejos de
ser en proporción de dos a uno»; que no es posible fundar
sobre esas diferencias una prosodia fija y un sistema de versificación, como Luzán y los suyos habían tratado de hacer, y
· que, dicho una vez más, «esa cantidad que establece entre la
duración de las sílabas la diferencia de uno a medio es un delirio buscarla en castellano» 2 •
1 J. G. GoNzÁLEz, Obras en verso y prosa, Madrid, 1844, III, 8.
2 J. CoLL y VBHf, Diálogos lite1·arios, págs. 196-230. Coll habla ya
expuesto sucintamente esta misma opinión en sus Elementos de arle
métrica, Barcelona, 1854.

SS

Menéndez Pelayo, en su prólogo a los Diálogos de Colli
manifestó hallarse completamente de acuerdo con la opinión
:sostenida por éste, que era asimismo la que había defendido
D . Manuel Milá y Fontanals, 1855, diciendo que «no hay en
nuestra lengua sílabas largas y breves, y que lo único que pue·&lt;le concederse es que ciertas sílabas, ya por estar más carga-das de consonantes, ya acaso también por el esfuerzo que
lleva consigo el acento, llenan más cumplidamente el único
tiempo que tanto en la prosa como en el verso les está destinado» 1 • Benot, finalmente, siD"uió
también en su Proso,:,ia
o
U, ,
1892, la doctrina de la igualdad silábica, a la•cual ya se había
.adherido mucho tiempo antes 2, razonándola con curiosas
comparaciones de albañilería, muy explicables, sin duda, en el
famoso autor de la Arquitectura de las lenguas 3 •
La tendencia clasicista introducida por Luzán tuvo, según
-se ha visto, una vida tan brillante como efímera. La opinión
&lt;le que las sílabas acentuadas son largas y las inacentuadas
breves, iniciada por Juan de la Encina, autorizada por Ren..
gifo, Cascales y Correas y seguida por otros muchos, decayó
notablemente en el siglo xvm, en el cual, abandonada por los
eruditos, vino a constituir, bajo el amparo de la Academia,
un prejuicio gramatical profusamente difundido y mantenido
hasta nuestros días por la vulgaridad de los libros escolares.
La teoría de la igualdad o indistinción cuantitativa, iniciada
_1 M. MILÁ Y FoxTANALs, Arte métrica, artículo publicado en el Diarto de Barcelona, 1855. (Obras completas, IV, 440.)
2
E. BENOT, Examen crítico de la acentuación castellana Cádiz 866
56 págs.
'
'1 •
3

«Como los . prismas rectangulares de barro cocido que sirven
para la construcción_ de nue~tras casas, sin ser dobles unos que otros,
.a_ntes, por el con~rano, queriendo aproximarse a la igualdad, resultan,
embargo, desiguales... , de modo análogo, cuando en una silaba mét~ica española se reu~e~ muchas vocales o muchas consonantes, invertimos en su pron~nc1ac1ón algunos décimos o centésimos de segundd
más... ~sto n~ quita que algunas sílabas, por efecto de las pausas que
~¡ sent~do exige, se alarguen desmesuradamente, como en un muro
de ~adnllo suele entrar una piedra de gran volumen. • (E. BENOT Prosodia castellana y versificación, Mad_rid, 1 892, I, 1g 1 _ 18 2.)
'

si?

�T. NAVARRO TOMÁS
por Nebrija, defendida por el Pinciano, seguida por Jovellanos y apoyada resueltamente por Bello, Milá, Coll, Menéndez:
Pelayo y Benot, parece, en fin, haber triunfado de una manera definitiva y completa 1 • Nótase, sin embargo, entre los defensores de esta última teoría, como una concesión a las opiniones contrarias, el reconocimiento de que la intensidad, de
una parte, y de otra la estructura o composición de las sílabas, pueden hacer que algunas de éstas sean, en efecto, alg&lt;&gt;
más largas que otras.
Como quiera que sea, resulta evidente que en la larga discusión que que!a reseñada han sido confundidas dos cuestiones distintas: una la de si la base rítmica de nuestra versificación está constituída por la cantidad o por el acento, y otra
la de si existen o no en nuestro idioma sílabas largas y breves. La cantidad sólo ha sido considerada, como queda dicho,
desde un punto de vista métrico. Los partidarios del acento
como base del verso han negado que nuestras sílabas se distingan por la duración, mientras que los defensores de las
sílabas largas y breves han creído, en general, que nuestrai
versificación es cuantitativa. Sólo Cascales, Correas y algún
otro supieron separar claramente ambas cuestiones, _admitiendo la existencia de sílabas largas y breves, pero advirtiendo al mismo tiempo, según se ha visto, que «la cantidad n&lt;&gt;
pertenece al poeta vulgar», y que el acento es «el alma y fundamento de la armonía y concento del verso».
El principal argumento empleado por Bello, Coll, Milá y
Benot contra la cantidad silábica española se funda en la creen~
1

No deja de ser curioso que la Academia, que siempre había considerado unidos el acento y la cantidad, al cambiar de opinión en 1885,
después de Bello, Coll, Milá, etc., viniese a adherirse notoriamente
a la doctrina de Hermosilla : «En castellano. se denomina larga la.
vocal acentuada o seguida de dos o más consonantes, y breve la queno se halla en ninguno de estos dos casos. En perspicacia, por ejemplo, son largas las sílabas primera y tercera, y breves las otras dos.►
(ACADEMIA, Gramática, 1885, pág. 347; repetido en las ediciones siguientes hasta la de 1911, en que se suprimió en la Gramática todo lo
referente a la ca:ntidad.)

OPINIONES SOBRE

LA

CANTIDAD SILÁBICA ESPAÑOLA

57

cia de que las diferencías que a este respecto se dan en nuestra lengua no alcanzan la proporción clásica de I a 2. En otro
artículo, dedicado especialmente al estudio experimental de la
cantidad silábica, trataré de esta afirmación. El hecho de que
el acento sea indudablemente el más importante elemento rítmico de la lengua española y el fundamento de nuestra versificación, no excluye la posibilidad de que, por lo que a la duración se refiere, tengamos sílabas tan distintas entre sí que
alcancen Y aun superen la proporción de I a 2; y si realmente se dan en español tales diferencias, forzoso será admitir que
algún papel han de desempeñar en la estructura rítmica de
esta lengua. Los estudios de Grammont, V errier, Sievers y
Saran, por ejemplo, sobre diversos idiomas, indican hasta qué
punto es necesario considerar en el ritmo, además del acento,
la colaboración de la cantidad, del tono y de otros elementos del lenguaje.

T.

NAVARRO TOMÁS.

�IIIISCl!LÁNl!A

MISCELÁNEA

«ARRIBOTA»
Je ne crois pas que M. de Unamuno ait vu juste en séparant (RFE, 1920, p. 355) ¡allí arribota, arribota! et pingorota
'lo más alto de una torre o de un peñasco' du suffixe -ota dans
cabezota, pelota, manota et en l'identifiant avec altus, -a dans
Gri.fota ecclesia alta, Montoto monte altu. D'abord, le
développement alt-&gt;ot- de altus n'est conservé ·que dans
les noms de lieux et dans quelques dérivations (otero, peut etre
otear), done a l'état pétrifié, non pas dans une forme vivante
de l'adjectif. Ensuite, ce qui est plus décisif, je lis dans le dictionnaire du dialecte de Salamanque que nous devons a M. Lamano y Beneite, s. v. «Arribita, adv. Arriba. En la parte superior de cualquiera altura», indication suivie d'un témoignage
tiré d'une chanson populaire :
-Arribita, arribita
se crían flores,
cuanto más arribita,
más y mejores.

Allí arribita, arribita
hay una fuente de oro,
donde lavan las mocitas
los pañuelos de los novios.

On remarquera la co'incidence exacte de l'emploi syntactique entre ald arribita, arribita et allí arribota, arribota, deux
locutions qui ne diflerent que par le suffixe diminutif ou augmentatif. Done, s'il y a le diminutif -ito dans arribita, il y a
l'augmentatif dans -ote, arribota. Je me permets d'attirer l'attention du lecteur sur les exemples plus ou moins paralleles' de diminution ou augmentation d'adverbes que j'ai donnés dans Literaturblatt f. germ. u. rom. Phi!., 1919, col. 67

59

(= Azifsatze z. roman. Syntaz u. Stilisitk, p. 108), et 1920,
-col. 27, et dans Biblioteca dell' «Archivum romanicum», II,
2, p. 200 : anda!. íbame paso pasito, oriyita er [ = del] río
,(cf. esp. a orillas), caminito e [=de] la Isla, encimita, ya yaíta,
.ahora mismito, basto bastote; esp. pop. calentito 'sur-le-champ',
.callandico, cerquita, chitito, derechito, lejuelos; léon. andandín
{de ¡andando! en fonction adverbiale), corriendín, despacín,
cerquina, prontln; enfin les 1ocutions adverbiales du type
-esp. a .funtillas, a osadillas, etc. On rapprochera aisément, au
point de vue du suffixe, basto bastote de *arriba arribota (que
je suppose précéder arribota, arribota); et on expliquera la
différence de désinence par le genre du mot simple: basto
forme masculine, done -ote; arriba forme féminine , done -ota,
.cf. cerquina de cerca, le.fue/os de le.fas. II y aur¡iit lieu de parler
pluté&gt;t d' infizes que de suffizes: lt:/[uel]os, cerqu[in]a, comme
il y en a en portugais, si le substantif est un nom propre:

Carlos &gt; Carlinhos, Senhora Novaes &gt; a Novaesitos, Gertrudes &gt; Gertrudinhas, as Gansosos 'les &lt;lames G.' &gt; as Ganso.sinhos. L'infixe diminutif et augmentatif est l' expression d'un
état d'ame qui surgit d'ans !'esprit de l'individu qui parle au
moment meme ou il formule les mots de sa phrase : cet état
&lt;l'ame passager, qui vient plutélt du sentiment que de la réfl~xion, n'~ pas la force de modifier la forme grammaticale
&lt;l un mot; 11 en résulte l'intercalation d'un infixe qui ne touche
pas a la désinence. J'ai cité dans la Zeitschrift f. rom. Phi!.,
19I~-• p. 635, le__ cas_assez semblable a celui qui nous occupe
&lt;l~funfenluderfunfzzg du patois allemand de Altenburg=all.
funj und-Luderfünfzig. Un joueur d'écarté n'ayant pas obtenu les 6o ou 61 points requis, donne libre essor a sa fureur
par le juron Luder 'charogne', intercalé entre les deux chiffres
&lt;le_ 5 s. L'infixe en espagnol et le juron en allemand sont a peu
pres ce que sont en musique les bémols et les bécarres des
modifications momentanées, des incidences de la phras:. De
-cette fa(,;on s'explique arribota, etc., a coté de manota (non
pas * manato de mano): manota est un substantif augmenté
('une grande main'), arribota un adverbe dont le caractere
&lt;i'augmentatif est donné par le ton de la phrase (p. e.= 'en

�60

MISCELÁNBA

haut, comme c'est ennuyeux!'). J'ai parté dans les articles cité'!
plus haut de «Satzdiminution», etc. (diminution, augmentation,.
suggérée par la phrase entiere), tandis que Skutsch a emplo-yé pour des cas analogues en latín le terme de «contagion,,:
(«infektiose Übertragung der Diminution», Arch. f lat. Lex.,.
XV, 37). 11 est vrai que les différences entre le type arribota
et le type manota peuvent disparaí:tre si la locution adverbialeest substantivisée: c'est ce qui est arrivé dans le fr. sommet
(v. fr. en som 'en haut' +diminutif-et, cf. Schultz-Gora, Arch..
f neu. Sprachen, 1918, p. 16) et peut-etre esp. orilla (de [a]
orillas del río comme caminito de la Isla, cat. vareta del foc)Qu'il me soit permis de renvoyer encore a l'article de
Bibliotheca dell' «Archivum romanicum», p. 108, pour l'étymologie de pingorota, pingar, qui sont pour moi des dérivésde pinus 'pin' (* pznicare) dans le sens de 'cime, point culminant' (port. pino, esp. empinarse, REW, 6519). Picoroto est.
dérivé de pico. - LEO SPITZER.
Université de Bonn.

UNA NOTA PARA LAS «CANTIGAS»
En la edición académica de las Cantigas (Madrid, 1889}.
aparecen diez y siete dedicadas a la Virgen de Salas. El marqués de Valmar identifica esta Virgen con la de Nuestra Señora del Coll, en Salás (Lérida), y dice (tomo I, pág. 90): «Esta.
Virgen debe ser la que todavía se venera en la villa de Salas 1
(Lérida) con la advocación de Nuestra Señora del Col!, en cuya.
iglesia había en otro tiempo una comunidad eclesiástica, formada por un vicario perpetuo, nueve beneficiados y cinco,
rectores, hijos de la villa.» La noticia está tomada, casi literalmente, del Diccion,zrio geográfico de Madoz. En los artículos..

MISCELÁNEA

61

-dedicados por Madoz a la voz Salas no aparece más mención
-de templos consagrados a la Virgen, que ésta y la de Salas de
Bureba; pero como la mayor parte de los milagros narrados
-en las Cantigas de que tratamos se refieren a personajes ara:goneses, el marqués de Valmar desechó la de Salas de Bureba
Y pensó en la de Salás (Lérida), como existente en territorio
-de la Corona de Aragón.
Don Ricardo del Arco, en un artículo publicado en la revista Linaje! de Aragón (tomo VI, sept. 1915) sobre La/ama
.del santuario de Salas en lo antiguo, sin tener en cuenta la
indl:ada interpre~ación de Valmar, afirma que las diez y siete
-cantigas en cuestión se refieren a la Virgen de Salas, junto a
Huesca. En efecto; basta una simple lectura de dichas canti-gas para convencerse de que se trata del santuario oscense de
Salas, pues continuamente se hace mención en ellas de los
obispos de Huesca Y de lugares y personas de esta comarca
{véanse, p~r ejemplo, las cantigas CLXIII y CLXIV) 1.
~&lt;lemas de estas razones históricas, la métrica se opone
también a la acentuación Salás que ha tenido siempre la villa
&lt;le la provincia de Lérida, según demuestran formas como
Salasse, encontrada en un documento de fines del siglo x
, d l
'y
mas,ª e ante Salars y Salás (véase F . Carreras Candi, Geo_grafza genera! de C~talunya, tomo IV, págs. 844 y 8 59). Que
esta acentuación es imposible en las cantigas, lo prueba, entre
otras, la CLXIII, en la que se lee:
Assí esteue gran tempo
que d'alli non se mudaua
et a cousa que queria
per sioaes a mostraua;

et d'esta guisa a Salas
d'alí leuar sse mandaua
et deu-ll'a lingua tal soon
como fogo que estala, etc.

S~n versos octosílabos, y si la palabra Salas fuera aguda,
,el qumto verso constaría de nueve sílabas, teniendo en cuenta
-9ue en las cantigas no hay sinalefa más que en algunos casos

--~
I

A:

&lt;I A Para los privilegio~ Y salvoconductos concedidos por los reyes
1 El nombre de esta villa se pronuncia con acento sobre la última,
sílába, Salds, y oo Salas, como escribió Valmar.

ragón ª _los peregrinos que iban a Salas (Huesca), véase R. DEL
co, Loe. czt. Por ellos se ve que la nonibradía de la Virgen de Salas
era muy extensa, análoga a la que tuvo en Cataluña la de M
onserrat.

�MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

de proclisis. F. Hanssen, en sus Metrische Studien zu Alfons(J'
und Berceo (Valparaíso, 1903), no trata en especial de la sinalefa, pero mide siempre los versos sin ella. Así, en la página 5
considera como un endecasílabo anapéstico el verso «Toda a..
noite ardeu a perfía». Lo mismo ocurre en el verso «Que a virgen demostrara» (pág. 20), y «Av{a esperanc;;a» (pág. 21), medidos como un octosílabo y un heptasílabo, respectivamente.
Únicamente podría quedar alguna duda, entre Salás (Lérida) y Salas (Huesca), sobre la cantiga CLXVIII, donde se tratade una mujer de Lérida que fué en peregrinación a Santa
María de Salas, en acción de gracias por la resurrección de un
hijo suyo. Seguramente esta cantiga afirmó en su hipótesis al
marqués de Valmar, el cual, por hablarse en ella de Lérida.,
pensó en Salás, situado actualmente en su provincia. Creo, sin
embargo, que se trata igualmente de Salas de Huesca, porque, aparte de que la distancia entre Lérida y Salás es próximamente la misma que la de Lérida a Huesca, la fama deNuestra Señora del Coll, en Salás, no pasó nunca de ser puramente comarcal. El hecho de que desde Lérida fueran peregrinos a Salas (Huesca) nada tiene de extraordinario, pues,.
según las mismas Cantigas, acudían a dicho santuario gentes
de poblacii::&gt;neo/ mucho más distantes, como Daroca (cantiga XLIII) y Poy, en Gascuña (cant. CLXXII). La métrica en.
dicha cantiga se opone igualment~ a Salás 1 :
E pois uiú que non resurgiú
en un eirado o sobiú

et contra Salas comediú
que o yr!a alt'erger, etc.

La palabra Salas, si fuera aguda, dislocaría por completo,,
la acentuación yámbica, muy regular en toda la cantiga.
No hay, pues, motivo para creer que la Santa María de
Salas de las Cantigas se refiera a dos santuarios diferentes, ni
es verosímil que se trate de la de Salás, la cual ha sido siempre conocida, no por el nombre de la villa en que se venera.,
sino por el de Nuestra Señora del Coll.- SAMUEL Gru.
t

pág.

Para versos de este tipo en las cantigas, vé~se HANssEN, Loe. rit.,..
21,

SOBRE UNA PARONOMf\SIA EN GONZALO DE BERCEO

Al ocuparse el conde de Puymaigre de la segurtda estrofa
del himno de Gonzalo de Berceo que empieza «Ave Sancta
María estrella de la mar» (Bibl. de Aut. Esp., tomo LVII, página 144), que es, como se recordará,
A ti fué dicho A ve del ángel Gabriel,
Vierbo dulz e suave plus dul1;e.que la miel:
Tu nos cabten en paz\ madre siempre fiel
Tornó en Ave Eva la madre de Abe!,

el conde francés, que estaba un tanto prevenido en favor de
las posibles influencias de Gautier de Coincy en el clérigo de
San Millán de la Cogolla, se inclina a creer que el juego de
palabras procede del viejo prior de Vic-sur-Aisne ( «mais il
est probable que Gonzalo n'a guere fait qu'imit~r Gaulier de
Coincy», Les vieux auteurs castillans, Paris, 1888-1890, Premiere série, p. 298).

Con razón Menéndez Pelayo (Antología, II, pág. uv) indica,
al estudiar al autor de los Milagros de Nuestra Sennora, que
éste «no tuvo que robar los pensamientos de él (de dicho
himno] en ningún autor traspirenaico, puesto que no hizo más
que traducir lisa y llanamente uno de los himnos más conocidos de la Iglesia católica, el Ave Maris Stella», al cual-dicho
. sea en honor de la verdad-ya había hecho alusión Puymaigre
(«On remarque une pensée analogue dans l'hymne Ave Maris
Stella&gt;, Loe. cit., p. 299).
La annominacio en cuestión es:
Sumens illud A ve
Gabrielis ore,

Funda nos in pace,
Mutans Hevae nomen.

De todos modos, el juego de palabras de Eva y Ave es
muy común desde el tiempo de San lrineo ( «Mariae cum Eva
comparatio iam ab Irenaei temporibus est notissima. Postea
versabantur poetae in mystica vocum Eva et A ve permuta-

�MISCl!LÁNl!A

t . e et affinitate. Narrat C!ichtovaeus, alios eo processisse
wn
. t·ivum, ve pro
ut in voce a ve a existimarent a pnva
audaciae,
.
,
H m
, ' vel Latinorum vae vend1tarent»,. vease
er .
G raecorum ouat
.
Adalbert Daniel, Thesaurus Hymnologicus, L1ps1ae,. 18411856 Tomus Primus, PP· 205-206); y para traer u~ eJem~lo
al az;r baste señalar el himno que empieza «Fulget d1es spec1alis», donde en la tercera estrofa aparece:
Haec est, cujus in conclave
Carne juncto numine
Caro verbo tam suave

Fit non viri semine,
Et ex Eva format Ave
Evae verso nomine.

(Guido Maria Dreves, Anelecta Hymnica Medii Aevi, tomo XI,
p. 3.1lvarez Villasandino, citado por Puymaigre en el lug:r
arriba indicado y en la Cour littéraire de :Juan II, tomo I, pa. 129 acude a la misma figura de dicción, yhastaen -1523
gma
, Gil Vicente, en su Auto paston'/ port uguez, r eitera ·.
el
bilingüe
Do que Eva triste ao mundo tirou
Foi O teu fructo restituidor;
D izendo-te ave o embaixador
o nome de Eva te significou.

'

..

Esto aparece en el «Hymno O gloriosa Domina resado a
versos pelos Clerigos á imagen de Nossa _Senhor_a.» (Obras de
Gil Vicente, edic. de Mendes dos Remed10s, Co1mbra, 19071914, tomo I, pp. 38-39.) - ERASMO BucETA.

NOTAS BIBLTOGRÁFfCAS

CEJADOR, J. - El Cantar de .Afio Cid y la Epopeya castellana, en la
Revue Hispanique, 1920, XLIX, 1-310. = Este voluminoso trabajo no
·trae datos ni puntos de vista nuevos a la cuestión. El Sr. Cejador trabaja con un m~terial bibliográfico muy escaso: apenas maneja más
libros que dos obras de Menéndez Pida!, el Cantar de Mio y la Primera
Crónica General, y discurre sobre esos conocidos datos con el criterio
-que sostenían los antiguos críticos anteriores a Milá. Su labor no puede ser fructuosa. No obstante, no se nos censure por extendernos,
acaso indebidamente, en la presente reseña: nos justifica en parte la
..importancia de la materia tratada; mas, sobre todo, nos justificará el
deseo de querer traer a buen camino al Sr. C., pues él merece todas
nuestras simpatías, por ser un trabajador incansable; y si para este
buen deseo es tarde acaso, corno es bastante la desorientación de
-cierto público poco preparado, cuya inteligencia se deja oprimir por
-el peso de los voluminosos trabajos del Sr. C., creemos un deber
indicar con algún detenimiento, aunque aun así sea incompletamente,
la flaqueza de esas enormes construcciones; por eso esta Revista dedicó también una reseña demasiado larga a la Historia de la Literatura
(RFE, IV, 1917, pág. 65) de este autor, para demostrar que cuando
el Sr. C. no copia ciegamente de otros, incurre en los más groseros
errores. Quisiéramos, en fin, evitar a otros los remordimientos que
sentimos cuando, por deber profesional, acabamos de examinar una
&lt;le esas ponderosas obras.

El problema de la epope_va castellana (págs. 6-22).-Sobre la relación
-entre los romances y los poemas españoles hubo primero una opinión
romántica, impresionista, que juzgó los romances como formas espontáneas, primitivas, nacidas en el pueblo español desde la época más
remota, y creyó que ellos fueron los que dieron después origen al
Poema del Ctd. Esto afirmaron muchos; sobre todo Tapia en su Historia de la Civilización, 1840, y Durán en su Romancero, 1849, y algo así
creía l\1ilá antes de ponerse a estudiar la materia. Siguió a este período
otro en que se examinó la epopeya castellana de un modo más analí..tico y en relación con otras literaturas, y Milá, que se distinguió en
Toruo VIII.
5

�66

'NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

este trabajo, asentó puntos de vista opuestos a los anteriores: los poemas extensos precedieron a los romances, y en gran parte son sus.
fuentes. A la teoría de Milá, el Sr. C. opone con arrogancia la suya,
como una novedad, «la que yo propongo» (pág. 1); es característico•
de C. no reconocer lo que antes se ha escrito sobre las materias que
trata, allí donde él no hace sino copiar lo que antes se ha escrito. Tapia creía que el Poema del Cid se fundaba en romances octosilábicos.
del Cid que antes se cantaban por separado. De modo más p1·eciso,
Durán creía que en el Poema del Cid se habían intercalado fragmentos
de romances, pero esos fragmentos se había tratado de «reducirlos a
otro género de metro•, ya que el Poema no seguía el verso popular
de los romances, sino que estaba «versificado imitando la medida de
origen erudito,; por otra parte, las Crónicas habían acogido también
romances prosificándolos; esos romances primitivos nos son desconocidos, pues fueron alterados o reformados en los que hoy se conservan, que no parecen remontar más allá de la segunda mitad del
siglo xv (Romancero; BAE, X, págs. xu y xxv). Esto es justamente, y
nada más que esto, lo que opina C. Para los que ya estamo.s de vuelta
en este viaje, debiera. cesar aquí la reseña. Pero es preciso gastar más
papel ·para juzgar un trabajo cuyo único objeto parece que es el de
gastarlo en balde. Además nos detendremos algo para refutar en las.
páginas de C. la teoría de Durán, la cual, si hoy resulta inaceptable, en
cambio por los años 1849 respondía bien a las opiniones ambientes,
que eran las de Lachmann acerca de Los Nibelungos y de La Itíada.
Por llenar papel el Sr. C., como no tiene cosas útiles que decir, es
capaz de sostener la inexactitud más palmaria; dedica las páginas 13-17
a mostrar que el nombre •Cantar de gesta nunca se dijo acá de obra
alguna poética castellana,, y el mismo C., con su característica incongruencia, repite los conocidos ejemplos de esa denominación que ocurren en las Par·tidas ( cnon dixiessen cantares sinon de gesta,), en la
Primera Crónica Gene,·al («cantares et fablas de gesta, los cantares de
las gestas•) y en la Tercera Crónica (cantares de gesta, passim).
El Mio Cid cotejado con la Primera Crónica General (págs. 23-71 ).La mayor parte del papel gastado por C. es para probar que la Primem Crónica General no prosificó su relato poético del Cid tomándolo
del Poema o Mio Cid primitivo. Esta negación capital que a cada paso
se repite y comprueba (págs. 19, 23, 24, 50, 66, ... , J06 dos veces, ...,
132, etc.) es de una asombrosa inutilidad; todos están conformes en
esa negativa. Alguna vez C. se da cuenta de que Menéndez Pida] sostiene igualmente que la Crónica no se sacó del primitivo Poema, sino
de una refundición del mismo (pág. 24); pero en seguida C. renueva su
confusión y sigue afanoso repitiendo aquella inútil negativa.
Lo primero que choca en el autor de este voluminoso trabajo es
que no haya podido formarse una idea acerca de la fecha del Poema,,

NOTAS BIBUOGR,\FICAS

punto esencial para todo su razonamiento. Le molesta que sea tan
antiguo, y falsea las pruebas de esta antigüedad, pues asegura (pág. 34)
que el Sr. l\lenéndez Pida!, para colocar la composición del Poema
hacia 1140, se funda sólo en que al Poema verosímilmente aluden los
versos fatinos de la conquista de Almería (1 147); pero dicho autor expone otros varios argumentos, y sobre todo (Cantar, pág. 28 , com2
párese pág. 32 34) se apoya en a1·caísmos de lenguaje, inconcebibles ya
a fines del siglo XJI o principios del xm, consideración apoyada por
Hanssen (Bull. de Dial. Rom., I, 1909, pág. 455). Sin saber nada de estos
arcaísmos de diptongación, de patronímico, de fonética sintáctica, de
apócope y de sintaxis, escribe C., reproduciendo la opinión de Floranes: •no está averiguado que [el Poema] se compusiese antes de 1307 ,
(pág. 4). Desde hace mucho sabíamos que C. desconoce bastante Ja
historia del idioma 1.
Pero luego (p~gs. 73, 79) el Sr. C. asegura de golpe que el Poema
es •el primero, que sepamos, escrito en castellano• anterior a las
«síllabas cuntadas, del mester de clerecía, es decir, a~terior a Berceo
y al Auto de los 1\Iagos, o sea, es del siglo XII. Sin embargo, no nos tengamos por seguros, pues a poco (pág. 106), d': nuevo nos sorprende
el autor creyendo que el Poema acaso haylt copiado a la Crónica Gen,er~l en su segunda parte, escrita después de 1289; y en la página 26 1
casi se prueba, «o sin casi», que el autor del Poema leyó la Crónica.
Y_ nuestro asombro crece al seguir hojeando el libro y hallar en la págma 281 otra vez q~~ el Poema es seguramente anterior a Berceo y
por lo ~anto a la Cronzca. Nos convencemos al fin que el autor es totalmente irresponsable de lo que escribe.
El desconocimiento del texto del Poema raya en lo cómico. Aunque
i\Ienén~ez Pida! se molesta en hacer clarísima su edición y nos dice
~~e senala con l~tra cursiva las letrns, palabras y versos por él añaidos (Cantar, pag. 101924 ), el Sr. C. no se entera de cosa tan sencilla·
¿có~o se ha de enterar de cosas menos visibles y más complicadas? E~
g:ac1oso ver cómo sobre los versos restaurados por Menéndez Pidal
discurre el Sr. C. con una perfecta inconsciencia, sin darse cuenta de
1
•

En la pági~a 87 llega a decir que la supresión del articulo con el título

wfi-mte es una •incorrección gramatical del Poema que i·amás comete la e , •
P
b'
¡ ·
•
ro1ttca,.

~es 1en: cua quier estudiante de Filosofía y Letras conoce ejemplos de la Cró-

mc,, Y de Berceo en que los títulos como infante, esto es rev conde etc
·
dos del
b
·
' .., •
, •• 5eguinom r~ _propio no llevan artículo. El Sr. C. no necesita saber nada de

•
esto para escnb,r sosegadamente otra corpulenta obra titul•da E b •
fund d
1 • · ·
~
m r,ogema
a ª.~e pnnc1p10 de que •la lengua primitiva de la cual se derivan todo;
c~a:os id,_omas conoc~mos, se llama euskera o vascuence,, según dice en la
2
~-g ª 47 , Y en la pág,~a 552 : •-t~dos los idiomas son corrupción del euskera•.
1
Astarloa en 1803 dec,a este vteJo y ridículo disparate tan redondeado.

�68

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

que son una restauración (por ejemplo: pág. 40, verso 934 bis; pág. 42,
v. 1286; pág. 88, v. 756 y 878, mal numerados por C., en realidad son
755 bis y 875 quater; pág. 97, v. 897, en realidad, 896 bis; pág. 132, v. 15,
en realidad, 14 bis; etc.). Las restauraciones de Menéndez Pida! son muy
atinadas y respetables, pero no tanto como las hace el Sr. C., igualándolas al texto primi tivo. Este desconocimiento de la obra acerca de la
cual se escribe es impropio, no ya de un crítico, sino de un lector medianamente serio: C. afirma - ¡contradiciendo a Menéndez Pidal!-que
Alvar Fáñez, al hablar con los judíos de Burgos, «no les promete reparación, sino que se desentiende feamente de ellos» (pág. 36); no leyó las
palabras de Alvar Fáñez : «Por lo que avedes fecho, buen cosiment y
avrá&gt; (v. 1436), en las cuales ofrece a los judíos buena recompensa por
lo que han hecho con el Cid. Cito este ejemplo, entre mil, porque C.
achaca embrollonamente al Cid del Poema fea ingratitud para con los
judíos, y este falso juicio lo repite, comenta y cacarea muchas veces en
su trabajo. ¿No era de esperar que antes de repetir tal ligereza hubiera
leído una vez el pasaje del Poemar Por lo demás, C. (págs. 28-29) fa!' sea a sabiendas el pensamiento de Menéndez Pidal ( Poema, 1913, páginas 85 y 35-36; Cantar, 1908, págs. 127, 129), quien no toma el olvido
del Cid como «muy épico•, sino como descuido del autor del Poema,
comparable a los descuidos análogos de Cervantes, Ariosto o Virgilio.
Claro es que si C. no puede seguir un razonamiento, si una edición
crítica se le hace un lío en la cabeza 1, si no puede leer atentamente
un texto, menos podrá comprender un conjunto poético. No puede
percibir el plan admirablemente concebido del Poema del Cid, su íntima y fuerte unidad poética, puesta de manifiesto por \Volf (Studien,
págs. 32-38), por Menéndez Pelayo (Antol., XI, 3 19) y Menéndez Pida!
(Poema, 1913, pág. 74); sin deshacer las apreciaciones de éstos, acaso
sin haberlas leído, le basta a C. afirmar incansablemente que el Poema
«no tiene unidad• (pág. 41), que entre los varios cantares no hay relación o «atadero• (!) (pág. 54), que «no hay unidad artística ge ninguna clase• (pág. 99), etc. Cree necesaria esta afirmación para sostener que el Poema está compuesto de romances preexistentes, y puede
negar esa unidad gracias a sn falta de sensibilidad.
El Sr. C. da continuamente bramidos de desaprobación contra el
Poema, que le parece detestable siempre. La repetición poética de las
ideas o sentimientos culminantes desazona y molesta al erudito (páginas 32-35), a pesar de ser tan propias de su admirada poesía popular; las enumeraciones brillantes son un chorro de «la espita retórica»
(pág. 46), porque C. no las leyó en los romances viejos, que, sin em1 Se confiesa expresamente atortolado y aturdido en la página 305. ¡Desea
que se •publique la reproducción del códice• del Poema! No sabe tampoco qué
es una edición paleográfica como la que va en el Cantar, pág. r;p7.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

bargo, también las tienen 1• La única impresión que éste logra obtener
del héroe del Poema es que llora «a moco tendido&gt; (pág. 278) y que
en las vistas con el rey grita como un tabernero íntimo del Sr. Cejador: «Vayan entrando, vayan bebiendo, vayan pagando, vayan saliendo• (pág. 53). El negro del sermón sacaría, sin duda, más fruto de la
lectura del Poema que el que saca este autor de una enorme Histo1·ia
de la Literatura.
En cuanto a la Crónica, C. cree sentar una opinión nueva al pensar que el relato poético de aquélla se funda, no en un cantar de gesta
largo y único, sino en romances populares sueltos y no escritos. Es la
opinión de los antiguos, Tapia, Durán, etc.; es la opinión de algunos
modernos, como Lang. Nada de esto sabe C., y no hay sino repetirle
el argumento aducido contra Lang, a propósito del cerco de Zamora
(RFE, III, 1916, pág. 243, n.): los relatos extensos de la crónica tienen
una marcada unidad, un pensamiento poético que une todas sus partes... Pero no nos cansemos; de antemano sabemos que el Sr. C. no
podrá µcrcibir la identidad de la idea poética que informa el reto de
Zamora y la jura en Santa Gadea (Cantar, pág. 1020 ).
27
La prueba única que C. aduce y repite hasta la saciedad pará creer
que los originales poéticos de la Crónica no son gestas largas, sino
romances, como decía Durán, es que están en metro octosílabo. Nadie
verá la razón por la cual una larga gesta no pudiese estar en octosílabos; pero además, ¿dónde están esos octosílabos? En la página 2 copia
7
uno de los fragmentos métricos, asegurando que sólo tres hemistiquios son heptasílabos «y los veinte restantes son octosílabos mejor
o peor hechos•. Esto de •mejor o peor hechos• , tratándose de averiguar el metro desconocido de una composición, tiene verdadero humorismo crítico cuando se trata de un fragmento en el que cualquiera
puede contar 2 : 6 hemistiquios de 8 sílabas, s de 7 sílabas, de y
4
9
1
de 6, otro de I o, otro de 1 1 y otro de 12 sílabas. Ya veremos otros
casos en que para C. ocho sílabas no quieren decir ocho sino cualquier otro número.
'
El Sr._~- es lo que se llama un confusionario. Desenmarañar todos
los enred1Jos_que hace con las cuestiones que trata, exigiría doble número de págmas que las escritas por él.
1

El Sr. C. ~o ~e formó idea propia del estilo de los romances; se atiene a la
mexacta apreciación de Durán, _sin citarle, por supuesto. Durán (Romancero;
.DA~, X, pág. XLm~ d~line el estilo de los romances tradicionales diciendo que
son pur~mente Objetivos..., carecen de entusiasmo lírico, ; estas dos frases son
la norma mconfesada del Sr. C.
2
~o acudiendo ~ la violenta división de •Alvar» para fin de un hemistiquio
~ •~anez, para comienzo de otro, dislocación impropia en una poesía popular
musitada en los romances.
'
.

�¡o

71

NOTAS BIBLIOGl{ÁJ.'IC.:AS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Intenta probar que la Crónica no refleja (véase Cantar, págs. r26130) un relato poético del Cid más recargado y complicado de episodios, de ~dad épica decadente, alejada ya de la primitiva sencillez y
concbión del Poema. Para ello coteja varios casos en que el texto amp lio y completamente desarrollado del Poema está más breve en Ja
Crónica; no cae en la sencilla idea de que un texto historial está obligado a eliminar multitud de veces el adorno y la amplitud, propios de
un texto poético 1. Esta evidente apreciación hecha en el Canta,· se
confirma por el mismo C., a pesar de su embrollada comprensión del
asunto; basta saber entender sus descaminadas observaciones: cEI
Poema tiene amplificaciones de lugares comunes retóricos [el Poema
usa una amplia forma poética, molesta y odiosa para C.] que nunca se
hallan e11 la Crónica, como que son impropios de la epopeya popular
[son impropios de la prosa historial; pero aun así se hallan en la Cró-

nica siempre que ésta prosifica detenidamente; y en los romances o
•epnpeya popular• se hallan a cada paso]. El Poema se deja, en cambio, hechos y escenas que trae la Crónica, que no son amplificaciones
&lt;ie rasgos del Poema, pues no están e n él tales rasgos, y son hechos,
no meras amplificaciones de lugares comunes Ltodos los episodios del
Poema están en la Crónica; pero además, ésta contiene muchisimos
mfts episodios, como derivada que es de una refundición muy ampliada del primitivo Poema, en la cual ia acción de éste se recarga mucho
de incidentes]. En el Poema es donde se notan rasgos subjetivos, propios de la poesía decadente... •, pág. 32 (comp. 64, 66, etc.).
De este decadentismo que C. ve a cada paso en el Poema, no hablaTemos; es cuestión de paladar. C. da palo de ciego contra el Poema;
unas veces le parece su Cid servil con el rey; otras, irrespetuoso
(p~g~. 47, 51); nunca acierta el poeta. Hasta cuando hace que el héroe
at~enda a los agüeros le parece decadente a C. (págs. 59, 60), siendo
asi que éste _e~ un grao rasgo arcaico e histórico del Poema, ya que
sabemos pos1t1vamente que Rodrigo Díaz de Vivar, como Alfonso el
Batallador y otros grandes guerreros coetáneos, consultaba las aves
(Canta,·, pág. 486).

l Un ejemplo breve. Para contradecir la opinión de que la refundición de
la Gesta del Cid utilizada por la Crú11ica era más extensa que el I'otma viejo,
cita (pág. 38): •La Crónica: ,ma mo11taña muy grand. El Poema: m medio d'u11a
montaña maravillosa e gra1'd.• Para cualquiera, esto no prueba sino que la Crónica está en prosa y el Poema en verso; ¡.,ero para C. prueba que el Poema amplifica a la C,-ó11ica. Así es todo el res10.- 0tra grande e infortunada preocupación de C. es contradecir la afirmación de Menéndez Pida!, que en la Crónica
en vez de un personaje del Poema se introducen dos o tres y se exageran las
cifras de hombres y de riquezas (Cantar, pág. 129). Sus argumentos son embrollos como éste: TRES reyes veo de moros (Poema, v. 637), Dos reys moros que tmie
y co,:sigo (C,-ónica); luego el Poema aumenta un rey (pág. 39); el embrollo, que
repite C. en la página 173, consiste en que los tns reyes del Poema no toman
parte en la acción, sino sólo aparecen en el discurso del rey Tamín que la Crónica abrevia en discurso indirecto: «mandó luego a dos reys moros que tenie y
consigo que tomassen tres mill moros de armas•; estas palabras, pues, no corresponden al verso 637, sino al 638: los dos id pora allá, tres mili moros lwedts'.
En la página 59 halla C. que los tres mil marcos de ajuar que da el Cid a sus yernos
se reducen a seiscientos en la C,-ó,tica (cap. 932); pero es que C., por no leer los
textos completos, no comprende que los tres mil marcos del Poema es el único
ajuar que el Cid reclama en las Cortes (v. 3204), mientras en la Crónica el ajuar
se aumenta, exagerando las cifras de cien caballos y cien mulas y añadiendo
diez copas de oro y cien vasos de plata. No leyó C. la nota que en el Cantar se
pone al verso 2314; hubiera excusado la palabrería de la página 57. Por lo demás, C., en su habitual inconsciencia, copia algunos de los pasajes de la Cró11ica
en donde se aumentan las cifras del Poema; por ejemplo: al verso 1265 (pág. 42),
al verso 1695 (pág. 44), y copia también otros pasajes en que la Crónica aumenta
y complica la intervención de personajes, al verso 278o (pág. 63), al vei:so 3o63 ...
(pág. 65), al verso 3135 (pág. 68), etc. Sólo con estos pasajes, sin leer lo que dice
sobre esto Menéndez Pida! (Cantar, pág. 128), cualquiera dirá que en la Crónica
«en lugar de ún personaje se introducen dos o tres; las cifras de hombres y de
riquezas se exageran•.

1!'

metro del Poema y el 1·ejlt;jado en la Crónica (págs. 72• 248). _
Segun C., hubo en la primitiva poesía española romances de ocho síJa_bas, «poesía popula_r de todos, anónima, no escrita• (pág. 7); la Crómca General los prosificó, conservando ambos octosílabos· el Poema
.del Cid fué e!,crito sobre los mismos romances, pero cam~iando los
~c~osílabos en heptasílabos, porque su autor era un afrancesado. Las
umcas pruebas que intenta dar de todo esto son t res.
En primer lugar, observa que en el Poema hay muchos octosílabos
Y como las frases hechas, en las cuales van incluidos los nombres d~
los héroes, •todas
(pág. 8 1 ) , esto nos ·lild'1ca que
. .están en octosílabos•
•
est~s frases trad1c1onales existían en ese metro antes que fuesen in-cluida~ en ~l Poema. Y se pone C. con ahinco a examinar estas fórmulas épicas, ignorante de que ya están hace muchos años examinadas
~ucho más a fondo por Corou en sus Études 1·omanes dédiées a G. Fans, 189 1, y en otros trabajos. La capacidad de atención que c
d
·&lt;:I'
.
. p ue e
1spooer para l~s cuestiones que estudia es tan escasa, que con los
nombres del Cid (pág. 81) sólo puede llenar dos páginas, mientras
Cornu reune casos ~ara llenar once; con nombres d el rey Alfonso
hall~~- 13 versos, mientras Cornu acopia 120; y así.todo. Esta defec't11os1s1ma observación es, si n duda, hija, en parte, de flaqueza mental,
peto en parte hay que suponerla intencionada. ¿Cómo puede decir c.
-que todas esas frases están en octosílabos y no haber reparado en muchas más que hay en heptasílabos y en otros metros? Algunas son tan
frecuentes como Et biten Campeador I o veces (véase RFE llI
6 á
.
E
' 'i9 1 'p .
gi ~a 34 1 , n. ), 'I rey don Aifonso 22 veces, Alfonso el Castellano veces
3

�72

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

(Cantar, págs. 452 y 311), E /Jfartín Anloline:;, 1500, 1992, 2837, 3066r
3191, 3524, 3646,3648.
Tratando de las palabras textuales de un discurso directo, también.
nos asegura C. que •todas ellas están en pie de romance y octosílabos, no sólo en la Crónica, sino en el Canta,· de .Afio Cid• (pág. 87).
Las pruebas parecen de un demente: ora son versos restaurados por
Menéndez Pida! con ayuda de la Crónica, y que por lo tanto no es maravilla coincidan en el Cantar y la Crónica (los cometamos de cabo, 756r
e to//éronle ell agua, 878, pág. 88); otras son versos que no siendo octosílabos ni en el Cantar ni en la Crónica, y siendo idénticos en ambos
textos independientes, no pueden reputarse errados, y prueban con
seguridad que el original de ambos textos admitía diversidad de metros : ya mejoraremos posadas, 615; yo les mandaré dar conduc!to, • 356(págs. 88 y 89; comp. Cantar, págs. 84 y 10491 nota 6 15); C. en estos
dos casos suprime elya o el les en la Crónica y en el Ca11tar y todo lodeja arreglado: ¡cómodo sistema el de hacer octosílabos los ,·ersosque se quiere probar que eran octos!labosl; otras much11s veces (pá•
ginas 89-94) son versos que en el Poema tienen siete, nue,·e, diez sílabas y en la prosa de la Crónica carecen de todo ritmo. Llega uno al fino
a convencerse de que C. no sabe contar las sílabas, cuando uno repara cómo en la página ¡4 afirma expresamente que miden seis sílabas
los hemistiquios e 1·ey es de Leon, bien a San (:alvador.
Vuelve después C. (págs. 131-248) a cazar octosílabos en el Poemar
siempre abundando los mal medidos, repitiendo los ya aducidos &lt;&gt;
reduciéndolos a octosílabos mediante correcciones, ¡cuando lo que se
trata de probar es precisamente el octosilabismo! El Poema dice o quegananfia nos dard, y la Crónica, en el pasaje correspondiente, pone
quanto les diesse de ganancia (pág. 133); son dos frases de nueve silabas, pero C. quita el o y el les y ... ¡queda probado que sun octosllabos! 1. ¿Qué objeto tiene este gasto de tantísimas páginas, para hacer
de una manera anárquica e incompleta lo que Cornu hizo metódicamente y co•n mucha mayor copia de datos? Abundando más los heptasllabos en el Poema, podía haber llenado con ellos tres veces más.
páginas y tampoco se probaría nada. Pero aunque se redujera todo d
poema a octosllabos, ¿probaría con eso que el Poema se derivaba de
unos romances primitivos de que no hay rastro alguno?
El segundo argumento métrico no podemos rebatirlo, porque no loJ Censura C. (pág. 77) a M. Pidal por no haber recogido los octosílabos comunes a Mio Cid y a la Cró11ica. Pt"ro en el Cantar se recogen todos los octosílabos cuando son exactamente iguales, sin introducir en ellos correcciones, y
cuando no contienen sinalefa que deje dudosa la medida; pero además se recogen los heptasílabos y los eneasílabos, etc. (Véase Ca11lar, págs. 849, 92u~
9338, I 1741 a 7 y las notas a muchos de los versos citados por C.)

73
entendemos. Lo expondremos para que lo descifre algún lector afortunado. Titúlase •Los heptasilabos del Cantar sacados de octosllabos
de la C,-ó,rica o de los romances originarios, (pág. 107). Esfuérzase C.
en observar que la Crónica tiene octosílabos como et fue posar en l,i
glera, que en el Poema aparecen como heptasílabos: en la glera posava;
reune varios casos de éstos porque le parecen muy importantes, porque con ellos «q uedará 1=onfirmado... que la fuente del Cantar fué, si
no la Crónica, que bien pudiera serlo, pues nada a ello se opone, por
lo menos la epope~•a no escrita [quiere decir los fantásticos romances
primitivos], compuesta en octosilabos» (págs. 106-107). A tan inepto
razonamiento se consagran, como si el papel no estu,·iera tan caro,
veinticinco páginas de ejemplos, que siendo buenos no probarían absolutamente nada, pero que además están tan mal escogidos, que ni son
heptasílabos en el Poema ni octosílabos en la Crónica (sirva n de tipo
abren las puertas= abrieron las puertas del castillo, pág. 109) o que se
reducen a octosílabos mediante correcciones, ¡precisamente para probar que son octosllabos!
Ciertamente, el Sr. C. no es un razonador de altura. Halla muchos
heptasllabos en la C1·ónica (págs. 94-106), pero esto no le conviene que
tenga ninguna significación. Nos resulta incomprensible su manera de
discurrir en este punto, acaso por las continuas confusiones en que
cae su pensamiento. Durante parte de su trabajo sabe que M. Pida!
califica de amé/rico el verso del Poema (pág. 74); pero Juego se Je olvida esto, y achaca falsamente a l\I. Pida! la opinión de que ce] Cantar
de ges~a ori~inario sobre el Cid, del cual procede .Afio Cid(!?), estaba
en aleJandnnos, (pág. 82, acaso lo mismo en la pág. 99).
_Otro a~gumento. Éste es ya comprensible¡ pero comprensible en
s~ meficacia., La epopeya popular no podía tener versos de desigual
numero de silabas, porque entonces no podría ser cantada. «El aire
~usical épic? debía de ser como los del pueblo para sus coplas, por
CJelT,lplo, el aire de jota. Consecuencias: La epopeya castellana, que
es c1~rto de toda certeza que se cantaba, estaba compuesta en versos
°;1étncos, en octosílabos&gt; (pág. So). ¿Por qué en octosílabos? ¿Por qué,
sien?~ cantada, no podía ser amétrica o rítmica, cuando hasta Ja poesia lmca, cuya música es más isométrica por necesidades de Ja estrofa
o del baile, tenía y tiene aún formas no métricas? Al Sr. c. le cuesta
poco afirmar, porque no se entera de las cuestiones. No conoce el libro
de Henri~uez Ure_ña _sobre La versificación irreg,1lar e,r 1; poes{a castellana, DI alude s1qu1era a la ametría de Ro11cesvalles ni trata de Ja
del Rodrigo sino en forma de afirmación sin valor (;ág. n). De Los
Infan_tes de Lara no sabe que poseemos no sólo prosificaciones corrientes, smo versos realmente conservados como tales, hasta con su -epar~g~gica. Libre de todo examen general de la cuestión, libre de toda
bibhografia, ya no queda a C. sino escribir páginas sin duelo: ¡i8o pá-

�74

NOTA.S BIBLIOGRÁFICAS

ginas para hacer mal lo que Cornu había hecho muchísimo mejor hace
treinta años!
Los ,·oma11ces del Cid cotejados con la Crónica y el Poema (páginas 249-266). - Los romances de los siglos xv y xv1 entroncan mejor
con las ficciones de la Crónica que con las del PJema. La Crónica muestra ora más semejanzas con éste, ora con aquéllos. Esto parece indicar
naturalmente que en la evolución de la leyenda el Poema es primitivo,
la Crónica ocupa una edacl intermedia y los romances son el eslabón
más moderno de la cadena. Mas para C. esto indica que hubo romances en el siglo x11 que contaban lo mismo que los del siglo xv1, y que
en medio de ellos surge el Poema, que desatinadamente se aparta de la
tradición popular (págs. 58, 64, 252, 266, etc.). Durá.n, según indicamos, había supuesto que los romances del siglo xv y posteriores eran
refundición de la de los que es de presumir existieron desde el siglo xrr; C. sustenta esta misma opinión (págs. 251, 267 1 269, etc.), sin
citar, por supuesto, a Durá.n.
A cualquiera parecerá absurdo suponer con C. que la historia poética del Cid en la Crónica pro,·iene de romances sueltos populares,
si repara que las grandes partes de esa historia poética tienen unidad
de personajes, de caracteres, de idea poética, unidad qoe no puede
provenir sino de un extenso poema.
C. no distingue el estilo de los romances. El que empieza EnCQn•
traáo se Ita el buen Cid lo cree viejo, esto es de los que, según él (o según Durán), proceden cde los más antiguos•, y nota sorprendido que
«concuerda enteramente con la Crónica• (pág. 252). ¡Claro que concuerda! Como que está sacado de la Crónica por un poeta muy tardío
y no se publicó hasta el siglo xv11 en el Romancero de Escobar, que
nada tiene de tradicional en sus novedades. En la página 11 cae en
igual confu,ión respecto de un romance de Dernardo del Carpio, pero
ahí, al menos, ofrece pruebas «en otra ocasión•. Serán divertidas esas
pruebas.
Un ejemplo notable del estilo cejadoriano nos lo da la leyenda
del escaño del Cid, cuya historia M. Pida! expone breve y claramente (Cantar, págs. 648-649), y que aparece enormemente dilatada
y enredada por C. ( págs. 256-261 ), pero sin que éste aduzca siquiera
un dato nuevo.
Conclwiones (págs. 267-294). - Llega, por último, el momento de
dc-cir algo más que repetir cien y doscientas veces la afirmación de
que el Poema del Cid es una aberración y que la Crónica se inspira
en romances primitivos que nunca existieron; y entonces el fundamento teórico de C. es cel hecho reconocido de ser lo popular fuente de lo erudito y no darse lo contrario sino como excepción• (páginas 300, 282, etc.). Esto, según C., no necesi1a prueba; lo reconocen
todos. Ya sabemos que todos para C. significa «algunos•, o a veces

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

i5

e nueve• o •doce
N t·
l
menor idea de Jo
•· o 1ene a
E W h 1
. que es e 1 arte popular, ni sospecha que tantos como
. ~c ss er piensan que el pueblo no inventa nada y no hace sino
:prop1arse y al~erar l~s géneros eruditos que las clas~s cultas abanonan _por ~rca1co_s. En fin, no perdamos más tiempo.
DeGJemos también la cuestión de las Crónicas que fuera de la p .
mera eneral trata de ex 1 •
C ( á
,.,_
para un confusionario. s~t1~ar . p g. 283);_es tema demasiado difícil
cu
.
? ay que advertir que como C. sólo disd rre sot;&gt;re _lo mismo ya discurrido por ;\f. Pida!, sin datos ni unto
e observación nuevos, pero con habitual co f • .
p. s
lat cl:i7ación que de los manuscritos ;e u~~º:::~•1:::ddv~~e
n., an es e ara sólo se refiere a los capítulos u
s
fantes y no a los del Cid El S C
.
q e tratan de los In.
r. . extiende la cl.1sificación al C"d
cae en lamentables equivocaciones sobre los manuscritos F
• y
{págs. 29. 283). Desconoce C. otros traba1·os de M p·d
1 . 1 -~2 y X-61
1
Crónicas.
·
a re atlvos a las

-coingu~o• ', como oc/to '-liabas significa

i,~~

La «prueba• que da c. de u ¡ C ..
fica el primitivo Poema (pág q8; a rom_ca de Veinte Re;·es no prosi2
D. Bernardino Mart,'n , , ·
s.) es digna de otro confusionario,
" 1inguez que co
·
.
M. Pida!, sospechamos haya cola,borad m~ impugnador antiguo de
-dicción que a propósito señala éste en\~q;id:~n ~¡ Sr. C. La contradelo de embrollo y conf .ó d
.
·
(p g. 2 7 r) es un mousi n e quien no sab
•
conservado en dos copias O
d
d .
. e que un mismo texto
·
en os envac1ones 0 f
siempre variantes.
rece en cada una
la refutación de G. Paris ( árr
8
.
oiones definitivas de dicho aui .,s. 2 9-29.¡~1gnora totalmente las opiEn la página 309 adúcese uº:~;
rt~ena de Los ~nfantes de Lara.
frase, «ninguna otra epope
I x o a so de P. RaJna. La primera
ya... •, a torna C no d R ·
•t . .,
e aJna, a quien no
1eyó ni por el forro sino del .
'
mismo 11 Pida! (RFE III
y no son palabras textuales. La se un~a f
' • 1916, pág. 245),
por cantares cortos no escritos
g
ra~e, cto_da epopeya comenzó
. Epílogo (págs. 295-310). - :N:oheas de RaJna, ¡sino que la inventa C.!
gina 267), «más claro: agua» á 8~ rr:ás cera de la_ que arde• (páhurro• (pá.,. 39) l\lenénd p (lp g. ). ~fenéndez Pida! no baja del
"
·•
ez e ayo era un dó ·¡ ·
.
dor de lo que le decían i\Iilá y Me é d p c1 e irreflexivo repetin n ez idal (págs. 256, 268, etc.) t.

~t

1 • Todos creen que las Gestas [Rod ri . Ca
.
.
populares• (pá¡:. ).
e et
mpidoctij son eco de cantares
4
t ~n la página 310 se queja C. de que el Sr Men
.
su Ducurso ourca tú la "rimiliva "º . ,. . .
éndez P1dal luya dicho en
.
r
r u1a,1rtco 19191 q el 11·1
. .
tratan los ongenes de la po . 1• •
u as ston•s literarias no
• •.
y
es1a mea más mdigena
.
• o fui el primero en ensalzar 1 ¡- .
Y antigua en la Península•
tomo lf de mi Historia recordaadmcaápodpular castellana en la introducción dcl
·
'
n
m s e 45 cant
misma incomprensión e inexactitud A
~es ~opularcs.• Siempre la
. ntes ya hab1an citado y ensalzado esos

°

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

«Nada debe, que sepamos hasta hoy, a la épica francesa la epopeyapopular castellana• (pág. 22). El ciclo carolingio español es de exclusiva tradición española¡ «en España corría ya el ciclo antes de llegarseª conocer en ella las Cltanso11s de geste• (pág. 293); «Roncesvalles fuécanlado en España acaso antes que en Francia• (pág. 291); de igua~
modo, «las mocedades de Carlomagno o Mainete-maínate dicen ea
Aragón, por magMte al señoritín - cantóse en la epopeya castellana ... ,, etc. (pág. 22), y no seguimos porque ni concordancia gramatical•
hay en este flujo palabrero.
Ya lo sabe Bédier: Carlos el seiioritingo fué cantado primeramentepor los baturros aragoneses en «aire de jota• (pág. 80), y de él sacaron
los franceses su Citarles .A{ainet. ¡Y a tales baturradas se dedica todoun número de la Revue Hispanique, abusando de la honrosa subvención,
otorgada por la Hispa1üc Society o/ America! El director de la Revue,
por muy deseoso que esté de vengar el fracaso de cierto Prétude al queno pudo seguir sinfonía alguna, debiera tener el mínimum de criteriopara reconocer las cosas francamente absurdas e indecorosas. Podría
siquiera escribir por su cuenta, tomando el falso nombre c!e Harrisson
o de J. J. Oli ver, corno cuando quiere desahogar contra otros redactores de esta Revista, pues al menos leeríamos cosas dichas en tonomenos estrafalario, si no más razonable.
UrsON CLARK, CHARLES. - Coltectanea Hispanica. - París, Librairie
ancienne Honoré Champion, Eduard Champion, 5, Quai Malaquais
(Transactions of the Connecticut Academy of arts and Sciences, volurne 24, septernber 1920, pages 1-243), 4.0 , 243 págs. y 70 fototipias.=
Por el título cualquiera diría que este libro es una miscelánea de cosas
españolas; pero nada de eso. La materia está bien definida y se refiere
únicamente a la paleografía vbigoda. El autor sale al paso a los quele pudieran objetar lo inadecuado del epígrafe, diciendo «que llama
al volumen Collectama .Hispanica porque es el fruto de lo que recogió
en un viaje de seis semanas por España el año 1907». A pocos convencerá la razón; pero, en fin, esto, después de todo, no es más que accidental. Lo importante es que Upson Clark reunió en el corto tiempoque estuvo en nuestra patria una porción de materiales muy intere-

cantares Ticknor y Amador de los Ríos (VII, 434), pero todos lo hacen en los.
comienzos del siglo XVI, como hace también C. en el tomo H de su Historia,
págs. 26-27; y ci1ar cantures no es estudiar orígenes y señalar el entronque histórico de esas formas tardías. En el tomo XII de su Historia, 1920, pág. 331, ya
habla algo de orígenes de esa poesía lírica copiando del Discurso de MenéndezPidal, pero entendiéndolo muy mal, como de costumbre. Sobre todo hay que
advertir que la prosificación de una Maya en la Crónica de I 344 no es más queuna confusión de C. (Véase MENÍ?WEZ PmAL, Estudios literarios, pág. 301.)

NOTAS BIBLIOGKÁl'ICAS

77
~ant s
· d
lo n:e/ s:n~ma o ~or el célebre y malogrado hispanista vienés RodolEl s' C e term1nó a darlos a luz con una introducción aclaratoria
;~~;di;Ls:i~~:~~c;af:;~::~~:;:~;o~a~s::!:~: ~~:::;t~~ue:n:a;a~~
,p
' y de todos sabe aprovecharse con discreción E
.
~:pitulo segundo~-ª una lista de los códices visigodos hoy exi~te:te:I
n una numerac1on rara y
.
'
En conJ·unto
muy a propósito para embrollar al lectol'.
enumera 213 Teme hab
'fd
tor le inqiq ue las omision~s
erAom1 i. o alguno y ruega al lecy errores. decir verdad
.sean demasiados, dada la mat .
.
, no parece que
-de Loewe de Beer 1
, ena, ~ues habiendo repasado yo las notas
'
Y as mias prop
d r d
volumen de la Bibliotheca n t
¡Las, . es ma as a formar el segundo
ra rttm atmorum His" • • 1
-se refieren a todas las bibliotecas d
•
:ramenszs, as cuales
añadir. Con todo se h
d
e Espana, no encuentro mucho que
'
an pasa o por alto ¡
· ·
-que yo conozco; a sal'ler:
os sigmentes manuscritos
Un cuaderno del siglo ix, sin numerar
-de la catedral de Barcelona .
f
' que se halla en la biblioteca
.ticis officiis de San Isidoro-' yl conód1~oe fragmentos del libro De ecclesias' os c ices 2 y 3 de R d
IA
-gón, guardados hoy en la catedral de Lérida
. o a, eo e_ llo Ara-con mezcla de tipo . . d
.
• escntos en el siglo x u xi
.
v1s1go o y carolino E .
. .
'
Antiguo Testamento por San Isidoro S~n nc1erran expos1c10nes del
&lt;le Elvira. En la catedral de B
d 'o
Justo de Urge! y Gregorio
. .
urgo e sma hay un B t d 1 .
~n 1etra v1s1goda, desconocido también d
ea o e _siglo x,,
imperfecta es la de la catedral d T 1
e C. La_ enumeración más
libro hay que sumar po I
e o edo: A los diez indicados en el
r O rn enos otros siete
&lt;los en los papeles de L
É
• que encuentro señalaoewe. stos son el 9 6
h •¡· .
-g¡o 1x o x· el 9_ 8 de l
.
é
- , un om1 1ano del si3 ,
.
.
'
a misma poca
1
rnmo sobre Sao Mateo· 1
. ' con e comentano de San Jeróh'
• e 10-5, escnto en el i ¡
irnoos; el i 1-14 del siglo x
I l\
s g o x u x1, que contiene
&lt;¡ue lleva un folio ea !et. 'co~ los !orales de San Gregorio; el 13-3
.
1a uncia y lo d á
•
s ern s en caracteres de los
-siglos ix, x y x1; el i 5- i 7 del •
'
ano 109- coa una ¡ ·,
e 1 27-2, del siglo rx O x con
. )'.
co ecc10n de Concilios·
1 8
-que debe de haber aún ~ás a iLstona eclesiástica de Eusebio. Cre~
.
, pues oewe descr'b
1 e O t ros de los siglos x
ª 1 xu,
advirtiendo que f .
.
.
ueron copiados en E
•
.
~1 tipo de letra.
spana, pero sin precisar
Sin salir de este capítulo ten o ,
Del número 680 se dice. R ' Bg· aun que notar algo importante
h
r · • orne, ibl. Vitt Eman c ·
·
ay una confusión inexplicabl
. ·
·, orsm., 369.• Aquí
Roma director de la Escuela :/Earat qduien, con_10 el Sr. C., ha sido en
A
·
s u 10s Clásicos d I A
mencana de la misma ciud d El
.
Y e a cademia
Víctor Manuel fondo r.ttrs· . a .
códice no está en la biblioteca de
'
'--º rn1 como pa
· d'
teca Corsini, donde lo enco 't é
rece in icarse, sino en la biblio.
n r yo en 1905 E lá .
-conocido C. mi catálo d 1
.
. s stima que no haya
go e os manuscnto d R'
b
s e ipoll, publicado eo la
A cademia de Viena en I
915, y so re todo el Catálogo de los códices y

�NOTAS BIRLIOGllÁflCAS

documentos de la catedral de León, que di a luz en l\!adrid el 19 1 9. Quizás Je hubieran sen-ido de algo, y por lo menos no hubiera transcrito
erróneamente, siguiendo a Beer-Jiménez, Tailhan y Férotin, la ca_rta
en que Pelayo, obispo de León, entrega a su catec~ral ti famoso f1ber
Comicus, cuyo original encontré y publiqué en la citada obra. De¡ando
a un lado varias grafías, el texto original no dice cum datl1an ~t AsiAN
lageat penas, et mm Iuda sCEPTRA jossideat picea in t:nebri~, s1~0 cum
dathan et ABIRON lugeat penas, et cum iuda scARJOT possideat picea m tenebras. La correción de Férotin (scariot p. piceas) aducida por C. es fal~a.
Las pocas páginas que dedica el autor al estudio de las caractensticas de la escritura visigoda están bien fundadas. Para ellas se ha servido de las conclusiones de Ewald-Loewe, Loew y Traube, Y de la
investigación directa, hecha sobre las setenta láminas que publi~a Y
transcribe. Los grabados son muy hermosos, pero algunos excesivamente pequeños, de modo que aun con lente cuesta leerlo~. Tambiéo
hubiera sido de desear el que se hubieran numerado las !meas para
ahorrar tiempo al que busque la correspo_ndencia entre la lámina Y la
transcripción. La minúscula de la lámina cuarta difícilo:iente se probará que es anterior al 779. Al datar ese códice del Escorial (R, II, 18}
hay que tener en cuenta que fué escrito en distintos período_s. Decir
que la letra de la lámina 20 [manuscrito de la Bibli~teca NaC1?nal de
Madrid, 10092 (Toledo. 51 36)) «es una hermosa escntura _cu_rsl\·a• , es.
inexacto. Aunque tiene algo de cursiva es verdadera mmuscula. El
grabado 4 7 no corresponde al número 5 13, sino al 514. El códice del
Escorial, &amp;, JI, 5, del que se reproduce la lámina 57, ni es de •San
Apringio•, sino de San Beato (cfr. Antolín, Catálogo, vol. II, pág. 375),
ni Apringio está en el catálogo de los santos.
.
La transcripción es, en general, correcta. En la lámina 1 5 parece
que dice cindesineter• y no «indesinenter•; aquí mismo la ~1 de om~es
debería de ir en cursiva y no las que está expresada. La lámma 102 dice
«ditet» y no cditetur», y en la lámina 62 b 14 hay que leer csabbatornm•
~ vez de «subbatorum•.
.
Todas estas advertencias demostrarán al Sr. C. la atención con que
he leído su obra. En trabajos de esta índole es inevitable que haya
algunas deficiencias; pero no sería sincero si no declarase qu~ éstasno quitan el mérito esencial al libro del docto paleógrafo, ménto que
es indiscutible. Ingenuamente confieso que es de lo mejor que se ha
escrito sobre el tema, y no seré yo el último en aprovecharme de susconclusiones para el Manual de Paleograft'a latina y espai'iola que preparo para el Centro de Estudios Históricos. - Z. G. Vitlada, S. J.
Ptussnrn, RoBERT E.-Tlte Neo-classic movement in Sjain.-Stanford
University, California, 1918, 187 pages, in-8: = Ce livre, ceuvre d'un
fraoc;ais résidant en Amérique, mort depuis, nous apprend un breí

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

79

a,·ant•propos, pour la défeose de sa patrie, parait étre un travail rédigé en vue du doctorat de l'Université. L'auteur, sous la forme d'un
exposé objectif, sans grandes ambitions critiques, a voulu résumer et
classer les principaux écrits ou s'éxprime la tendance néo-classi'lue
en Espagne au cours du xvm• siecle; ce qu'il entend par «neo-classic
movernent&gt; c'est un mouvement d'opinion plutót qu'un mouvement
littéraire dont les étapes seraient les ceuvres; il a d'ailleurs été amené
(peut-étre sans l'avoir expressémeot voulu) a concentrer son étude
autour de la question de la technique dramatique et des regles dites
d' Aristote.
Ainsi lirnitée, cette étude donne un aperc;u assez complet de l'ceuvre
des théoricieos classiques au xvm• siecle: l'auteur condense les jugements critiques de Feijóo, la Poétique de Luzán; il illustre par une
analyse de leurs tragédies les essais theóriques de l\fontiaoo, Moratín
pere, Cadalso - travail de dépouillement utile puisqu'on ne lit plus
ces tragédies - joint au premier \'elázquez et Nasarre, aux derniers
lriarte, fait une place importante a l\Ioratín íils et a la Comedia nueva
et termine sa revue par Jovellanos et Samaniego. S'il n'apporte pas d~
documents nouveaux, du moins met-il a contribution les publications
périodiques, comme le Diario de los Literatos en contact direct avec
l'opinion commune, et replace-t-il dans leurs milieu un certain nombre
de s~s •preceptistas• en esquissant les principales figures de !'•Academia del Buen Gusto•, qu'il appelle can organized group of neo-clacissits•. Il étudie aussi sur des textes caractéristiques les réactions
~ue produisent'. soit en Espagne, soit a l'étranger, l'exposé et la prabque des doctnnes opposées a la tradition du siecle d'or.
Restait a mettre de l'ordre dans ces notions. Par la dispositión de
s?n livre: l'auteur s'est elTorcé de faire saisir les étapes de la diffus~on des idées néo-classiques: aube du rationalisme avec Feijóo; posihoo du probleme littéraire avec Luzán; conqu(;te partielle de la bour•
geoisie; appel au public populaire dans la Comedia nueva· enfin devant
l'i~suffisa~ce de~ résu_ltats, appel a l'intervention gou~•erne~entale.
D aut~es_ 1dées d1rectnces apparaissent, qu'on voudrait voir se préciser: amsi, P· 149, •as rnust ha ve beco me evident to the reader, the time
had come when the neo-classic movement in the course of its evolution had passed out of the literary field, in which it started, to extend
to nearly ali the other fields of iotellectual activity as well as to matt.ers ~f relig'.on•. On s~uhaiterait sur cette question des rapports de
l es~nt class1que et de 1 esprit •philosophique• plus qu'une indication
rap1de; en définissant (ce qu'il n'a pas tea,té de faire) Je néo-clacissisme
l'.aut~ur eut été amené a distinguer la fac;on dont la question des regle~
s éta1t ~osée en France au xvu• siecle et celle dont elle se posait en Espagne_ a des gens du xvm•; il eut pu partir de tel pasa ge analysé de Luzán, ou semble traosparaitre l'influeoce de Locke (p. 29, cin it we Jearn

�80

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BrnLIO~RÁtºICAS

that ali impressions come to the soul through the senses, and that
the soul, viewed frons two angles, is imagination and also intellecb),
pour rechercher les bases idéologiques de sa pensée littéraire; le rapprochement de di verses remarques isolées eut fait ressortis certaines
tendances réalistes et utilitaristes chez les théoriciens néo-classiques,
qui n'étaient pas daos ]'esprit du xv11º siecle frarn;;ais; on eut mieux
vu ce qu'i\ y avait de nouveau dans des discussions par ailleurs fort
rebattues .
Un tel effort est exclu par le partí qu'a pris l'auteur d'étudier les
idées du dehors, et de les traiter comme une monnaie de valeur constante. 11 manque done a son étude pour nous donner une image totale
du mouvement de pensée néo-classique au xvIIIº siecle un point de
vue plus intérieur, la volonté d'approíondir le sens que prend la
question pour les esprits de ce temps. Du moins aurat-il contribué a
une telle recherche par !'esprit de sympathie qu'il apporte a l'étude
d'une école assez maltraitée d'ordinaire par les historiens espagnols:
il insiste avec raison sur le caractere patriotique des efforts de cette
école, souvent représentée comme antinationale, et sait nous intéresser a cette tentative non entierement inféconde de renouveler par
la critique les lettres espagnoles languissantes. - Af. Ca,·aJ•on.
ALONSO CoRTÉs, N. - Zorrilla. Su vida y sus Óbras. Tomo Ill. - Valladolid, Imp. Castellana, 19201 8.0 , 574 págs.=Con este tomo da fin el
Sr. Alon~o Co~tés al estudio bien documentado que consagra a Zorrilla, del cual se publicaron las dos primeras partes en los años de 1917
y 1919 1. Dedica el Sr. A. C. el presente volumen a la narración de los
últimos años del poeta, desde 1871, fecha en que corrsiguió una comisión para pasarse a Italia. La existencia de Zorrilla fué en este período
bastante agitada y rica en contrastes. Desde 1874 basta 1876, Zorrilla
vive cerca de Burdeos, en Morceux, donde •pasó una de las temporadas más felices de su vida• (pág. 12), en medio de «las Landas,, que
celebró en el poema titulado El pinar. Después regresó a España, donde empezaron otra vez para él los trabajos y las fatigas: «El luchador
volvió a la arena• (pág. 26). Se estrenan con poco éxito el drama
Pilatos, Don Juan Tenorio, transformado en zarzuela, y El doctor Diógenes.
•
Al mismo tiempo que conocía estos fracasos, Zorrilla se e~contraba
privado de todo socorro. Afortunadamente, El Imparcial le pidió que
escribiera los Recuerdos del tiempo viejo. Pero algunos años después
tuvo Zorrilla que aceptar las propuestas de un empresario que lo contrató para chacer una excursión por provincias, en compañía de un
t Véanse las reseñas de D. Américo Castro en RFE, 1919, págs. 65-67 Y
r93-194.

-sexteto, dando lecturas públicas, 1. No volvieron a repetirse tales
&lt;exhibiciones dolorosas• desde que las Cortes votaron una pensión
para el poeta (1885).
La tristeza de _Jos últimos años de la vida de Zorrilla está templada
-P?r l_os g:andes tnunfos personales que Madrid y otras capitales de provmc1a tnbutaron al popular autor del Tenorio. En Valencia (,8 78.,8 79),
-e_n Zamora ( 1~80), en ~arcelona sobre todo, en Gerona ( 188 1), en Mur-c1a (:886), recibe Z~rnlla muestras de una gran admiración, sea que lea
P?esias, sea qu~ asista a representaciones de obras suyas. Quiso también la Academia consagrar oficialmente la gloria de Zorrilla recibiéndole en su compañía (octubre de 1882)1 y la ciudad de Granada coronó
-con gran solemnidad al ilustr~ cantor de su historia y leyendas (véa1,e ca~. III). En fin, en esta misma época publicó Zorrilla La leyenda
.del Cid (Barcelona, 1882-1883).
Después de haber contado el Sr. A. C. los' últimos días 2 Ja muerte
Y el ?atierro de Zorrilla, consagra gran parte del capítulo
a las ceremomas con que se honró la memoria del famoso poeta románf
~¡ final del tomo se encuentran en apéndices muchos docu::~tos
oficiales - enh:e ell~s la par_tida de bautismo y la de matrimonio del
p~eta-, una b10grafia del mismo, que se publicó en el Musée des Fa1111/les, numerosas cartas dirigidas principalmente a D M p D ¡ d
D F Cb á
.
· · · e ga o
Y • • 1 _r n, Y copias de otros escritos relativos a Zorrilla.
Po_r rápido que sea este análisis, dará idea de Ja importancia de]
-estudio del Sr. A. C., que tiene el mérito de traer muchos datos completamente nuevos sobre la vida de Zorrilla Hay que 1 . l
· ·ó
·
e og1ar a preCISI n con que el Sr. A. C. vuelve a reconstituir la existencia del poecon ~us l~bores, sus_ a~gustias y sus triunfos. De particular ínter s son as citas de penód1cos de Ja época en que se lee~ v
d 1
poeta, ~elatos de los viajes de Zorrilla y críticas de sus últ· ersosb e
1mas o ras
dramáticas.

IV

t:

Pero, corno ya advirtió el Sr. Castro 3 ere
.
perdido el trabajo del Sr A C s
. . 'd emos que nada hubiera
~
· · · upnmien o algunos documentos u
-no anadeo nada para conocer la obra y la personalidad de Zorril!;
1 Véase particularmente lo
'b
Pardo Bazán, con motivo de esteque escn ~ _con mucho acierto la condesa de
que hizo Zorrilla en La Co ~ ( •ápenoso v1a;e artístico•, sobre la lectura pública
•
runa p gs. 1og-uo).
- Véanse, por ejemplo, las Declara,iones intim ( á 2
;ración y el texto del poema S.= . ( á.
as P gs. 00-261) y la prepa3
-,;ov1a p gs. 254. 200¡,
.RFE, 1919, pág. 193, nota 2.
4
Véase, por ejemplo (páos 26 8 ) d
. .
El Sr A C
d
., . . 7-2 9 ' escnpc1ón del entierro de Zorrilla
· · · repro uce los articulas de El L 'b 1 (
·
El Imparcial (26 de enero) págs 36 8 ¡ era 24 de enero de 1893) y de
\"alladolid. Se comprende hasta c: t r-3 3: traslado del cadáver de Zorrilla a
.
•er o punto que el Sr A e h
&lt;:ar las escenas de la vida d z .11
• • • aya quendo evoTor.ro VIII.
e orn a que se desarrollan en \ "alladolid; pero
6

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

También se hubiera podido citar el relato de la visita que hizo a Zorrilla Boris de Tannenberg, sin recopiarlo, pues podemos leerlo en La
poésie castillane contemporaine.
Sin embargo, señalemos que en este tomo el Sr. A. C. consagra
muchas páginas al estudio literario de la obra de Zorrilla. Prescindiendo de su inteligente crítica acerca de los Recuerd{&gt;s del tiempo viejo,
de la comparación sugestiva entre el Tenorio y la zarzuela sacada de
ese drama, citaremos las páginas 316-3551 donde se puede leer un estudio muy serio del carácter de Zorrilla y de su genio poético. Con
exactitud y verdadero sentido artístico indica el Sr. A. C. los rasgO!t
esenciales de la obra de Zorrilla: el lirismo, la religiosidad y el nacionalismo, y así explica justamente el favor de que gozan los dramas ylos poemas de Zorrilla 1• - J. Sarraill.
HEINERMANN, H. TH. - Ignez de Castr o. Die dramatischen Beha11dlungen der Sage in den ,·omanisclzen L iteraturen. (Diss. Münster.)Borna-Leipzig, Noske, 1914, vm-112 págs., 8.0 = Algunos años antes el
tema de la trágica muerte de Inés de Castro había sido objeto de un
trabajo análogo, más pretencioso en s us aspiraciones, otira de K. Kreis2
ler, que por cierto no vemos citado en la tesis de Heinermann • El
propósito de éste es tratar de los dramas que las literaturas románicas presentan sobre el tema, relacionándolos en lo que se refiere a su
valor y a sus fuentes. Con este fin ha reunido numerosas noticias relativas a 44 obras, portuguesas, españolas, francesas e italianas. En un
capítulo aparte se mencionan otras 13 alemanas, 9 inglesas y una holandesa; en sendos apéndices se citan las óperas derivadas del mismo
asunto y las versiones no dramáticas. La bibliografía que da H. es bastante completa; debe, con todo, tenerse en cuenta la reseña de Hamel
a la disertación de Kreisler; entre las obras no dramáticas no vemos
citado el bellísimo poema Constanfa, de E. d e Castro, que tan poéticamente ha desarrollado el tema, considerándolo desde un nuevo punto
de vista. Por lo que se refiere a la literatura española, H . hace un cotejo interesante de la Nise lastimosa de Bermúdez con la Inés de Castr o
de Mejía de Lacerda. La imitación directa es innegable en los pasajes

hay páginas que carecen demasiado de interés literario (véanse págs. 168-172,
Et Pisto-Ctuó).

i Al hablar de Zorrilla no queremos dejar de citar un Diplome d' Études supérieures que presentó en la Universidad de Montpellier nuestro amigo Georges
Douffiagues, muerto en la guerra, y que era un estudio muy completo de las
Fumtts dd Poema de Granada.
2 KREISLER, Der Ignez dt Castro-Sto// im roma11ischen und germa11ischm,
ótsomúrs in deutschm D rama. Progrnm des k. k. deutschen Staatgymnasius in
Krewsier. I Teil, 1go8; II Teil, 1909, 8.0 , 22 y 25 págs. (Véase HA~L, Literaturólatt f. germ. u. roman. Phi/, 1914, cols. 400-403.)

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

83

citados. H. niega que Lope haya escrito jamás una Inés de Castro; las
razon~s que da no parecen demasiado sólidas. Sería extraño dice
que s1 _Lope hubiera tratado un tema tan conocido y popular ~n un;
comedia, ~sta hubiera podido perderse, sobre todo teniendo en cuenta
{ue una_ p1e_za tan endeble como la de l\Iejía se ha salvado del olvido
ª ~~p_l~cac,ón está en qlle el título mencionado. que sólo aparece e~
1
-~ e 1~r n de 1618 de El Peregrino, se refiere a Ja trngedia de l\IeJla, pu icada en 1612, en una tercera parte de comedias de Lo
otros
autores
pe Y
.
.
. Habría q u e suponer, pues, que Lope no tuvo intervención directa en la preparación de las listas de Et Pe
.
~:~:~; rºt~te. Estudia H. además las comedias r:i:~;i·:::• ; 1e:~:;:
R t
Le
~z de Guevara, Matos y del moderno y desdicbadísimo
:
á do copioso_ de la bibliografía hace este trabajo bastante útil
Y ª r e ser temdo en cuenta
¡
h
estudiar nuestro antiguo drama PO,: Mi.os qtu~ ayan de ocuparse en
• J •
on es1nos.

e:.

M1LLAROET, G - Rese • d
llf.
Navarro Tomás .(BIJ.º na e I anual de pronunciación espailola de
z, 1921, XXIII 6g--6)
- A1
.
.
1
que del Sr. l\Iillard t h . . .
'
·as vanas atenciones
e e rec1b1do antes de ahora debo • d.
• l
damente la d h b
.
'
ana ir sena anevolencia q:e : e~ etxammado mi ~bro con el detenimiento y la beu m eresante resena demuestra H
.
embargo, en dicha reseña sobre el cual
. _ªY un punto, sm
palabras. Lamenta el Sr l\I
.
creo conveniente decir unas
· • no ver citado en mi rb.
1 T, . ,
que de prononciation fran§aise de M. Grammont , IO :
ratte pratitraste la circunstancia de h
.
, Y senala como con.
a11arse menc10nado en 1 á •
hbro del alemán Schütz. Cité en esta á .
,
a p gma 163, un
sino también al noruego J St
p grna n_o sólo al alemán Schütz,
.
·
· orm Y al sueco l◄ \V lff
ciertas frases encomiásticas sobr l·
. : u , como autores de
El principal interés de estas f e a ento~ac1on de la lengua española.
sido dichas por extranjeros. Sc~:st:s ;:n~1ste ~atu_ralmente_ en haber
corno autoridad en la matº .·
. ' gun ya rnd iqué, no iba citado
- 11ª, sino como test"
· d
de esos elogios fuera del círculo de 1
,
,momo e la extensión
bién, por supuesto al S G
o~ filologos. Hubiera citado tam•
,
r. ramn10nt s1 hub·
suya análoga a aquéllas. Afortunad
iese co_noc1do alguna frase
ros de la «neutralité• ho
uedo :~e~te, para iestablecer los fuemención del Sr. H G ' 1 y p
. nadir sobre ese mismo punto la
· ave, en cuya impo t t t .
de la prononciation espagnole, 1920 á s r an e _es1s sobre la Évolution
tes observaciones sobre
. ' P g · 5 11 Y sigs., se hallan excelen1a sonondad de nuest 1
·d·
Y de los libros del Sr Gra
th
ro ioma. De los cursos
·
mmon e apr d"d
h
general, sobre fonética francesa sob en i o mue o sobre fonética
nerse del método exper1·me t ly
!re el ~rovecho que puede obte.
n a en e estudio d 1 · t
cac1ón y de otros probl
.
e n mo, de la versifiemas importantes Mº llf.
adecuado para hablar de esto N t ·d
. . 1 anual no era lugar
•
· o a1 aré sin emba
s1ón oportuna para expresai· , bl"
'
.
rgo, en tener ocapu icamcnte m1 reconocimiento hacia

•

,

�NOTAS BIBLIOGII.ÁFICAS

el Sr. Grammont. En cuanto a plan, método, teorías generales, etc., es
evidente que mi modesto Manual no ofrece ni pretende ofrecer nada
nuevo; el orden de sus capítulos es el que se ve en el Primer of Phonttics de Sweet, en la Kleine Plionetik de Vietor y en otros muchos
libros; la definición breve y metódica de los sonidos, por el orden de
los órganos de la articulación, tiene su moc!Allo en el Lehrbuch de Jespersen; las observaciones sobre los defectos de pronunciación de provincianos y extranjeros van hechas a la manera de los Précis de prononciation franyaise de Rousselot; la intercalación de palatogramas y figuras esquemáticas tiene sus precedentes, sobre todo, en la Einführung
de Calzia, y las líneas generales del capítulo que trata de la entonación proceden principalmente de los Éléments de Pltonétique de Roudet;
yo no hice, en fin, más que escoger, entre los moldes conocidos, aqueÍlos que me parecieron preferibles para aplicarlos por mi parte al estudio del español. Es para mí muy grato que mi libro, salvando las
distancias, se parezca, según dice el Sr. M., al admirable Traité pratique de prononciation fran,aise de M. Grammont. Creo, no obstante, que
e,1 lo que es~s libros se parecen no es sino en lo que ambos tienen
de común con aquellos otros libros anteriores. Lo más original y característico del Traité de M. Grarnmont, su penetrante y sugestivo
estudio sobre el acento de insistencia, sobre los grupos semánticos
y rítmicos y sobre el ritmo general de la frase, falta en mi Manual.
Nuestras coincidencias en lo que se refiere al movimiento musical de
la frase ocurren sobre puntos que el cilindro registrador muestra fácilmente a todo aquel qu·e hace algunas experiencias sobre esta materia.
l\l. Grammont tuvo la bondad de iniciarme en estas experiencias años
antes de publicar su Traité. Esto me obliga ciertamente a una honda
gratitud, pero no a citar a M. Gramrnont donde la materia no lo requiera ni ninguna otra razón lo haga, a mi juicio, necesario. Por lo
demás, la reseña del Sr. M., como era de esperar de la gran competencia del docto profesor de Montpcllier, encierra muchas observa•
dones justas y acertadas que en su día aprovecharé y que sinceramente le agradezco. - T. Navarro Tomás.
CARl'IIO, M. DO. - Consolidayao das leis do verso. Tratado de versijicayao o mais completo em lingua portug-ueza. - Editora: Casa Duprat,
Rua Sao Bento, 21, Sao Paulo, 1919, 8.0 , 348 págs.=El valor nulo de
este trabajo puede apreciarse desde el prefacio, donde el autor declara no haber hecho otra cosa que compilar y sintetizar conceptos «bebidos em autorizadas fontes•. Si el Sr. Carmo realmente bebiera en
buenas «fontes•, y tuviera tino para distinguir mayores o menores
grados de autoridad, podría darnos una obra útil de vulgarización;
pero en su Lista dos autores consultados 01t citados faltan nombres de
los que necesariamente deben mencionarse al tratar de poesla portu-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

85

guesa (por ejemplo, Carolina Michaelis de Vasconcellos, Braga, Mussafia, Hanssen, Lang), y en cambio tropezarnos con La lib1-e estética del
Sr. Vargas Vila. De la competencia del autor en cuestiones técnicas
puede juzgarse por unos cuantos ejemplos: confunde la elisión con la
sinalefa (págs. 52 y 57); la cesura, con el acento (págs. 63 y 64). De sus
caprichos júzguese por opiniones como la de que el poema épico debe
ser corto, lo cual le obliga a declarar que la facilidad con que se puede
subdividir en episodios el poema de Os Lusiadas «affirma a genial intui1;ao de Camoes• (pág. 15 1 ). La única parte del libro en que cabe
hallar utilidad es la sección «Do papel das letras no verso,; las observaciones que allí ofrece el Sr. C. no tienen el valor de generalidad
científica que él quiere darles, sino el de dato de gusto personal, que
puede servir a los verdaderos investigadores para comparaciones y
cotejos. - P. H. U.
HOLANDA, FRANCISCO DE.-De la Pintura antigua. Versión castellana
de Manuel Denis ( 1 563). [Edición con preliminares, notas e índices de
E . Tormo y F. J. Sánchez Cantón.]-Madrid, J. Ratés, 1921, 4. 0 , xxxu300 págs.=Al regresar de Italia, en 15~8. el pintor portugués Francisco
de Holanda, escribió el tratado De la Pintura antigua, recogiendo las
noticias e impresiones de la vida artística romana en la plenitud del
R~nacimiento. Holanda transcribe en los famosos Diálogos ]lis conversaciones oídas a Miguel Ángel, Victoria Colonna, Lactando Tolomei
y otras grandes figuras de aquel tiempo. El libro no se publicó hasta
fines del siglo x1x, y hoy los Diálogos están editados en portugués,
francés, inglés y alemán; mas no había hasta ahora edición española,
a pesar de que la obra se tradujo a nuestra lengua, en 1563, por Manuel
Denis, pintor nacido en Portugal, pero criado en Castilla. La versión
se guarda desde el siglo xvm en la Academia de Bellas Artes de San
Fernando, sin que las repetidas súplicas de Ceán Bermúdez, Riaño,
Menéndez Pelayo y Joaquín de Vasconcellos lograran que se publicase.
La importancia de la traducción no sólo estriba en el lenguaje, incorrecto, aunque fácil y lleno ele expresiones nuevas, sino en que, no
conocido el original portugués más que por una deficiente copia del
siglo xvm, conserva tal vez el texto menos impuro. Sale a luz esta
impresión por acuerdo de la Real Academia de San Fernando y a expensas de su director, el conde de Roma nones, que encargó la edición
a los Sres. Tormo y Sánchez Cantón, profesor y colaborador, respectivamente, de la Sección de Historia del Arte del Centro de Estudios
Históricos, por razón de los trabajos que vienen realizando acerca de
los «textos literarios para la Historia del Arte español&gt;.

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10117. UGARTE, M.- Cuentos de la Pampa.-Madrid, Tip. Renovación,
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Prólogo de V. Blasco Ibáñez.- Santiago de Chile, Imp. Universitaria, 1920, 8.0 , 246 págs., 4 ptas.
Fortuna by E. Pérez Escrich. - V. núm. 10078.
HISTORIA

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10128. DARfo, RuBáN. - El alba roja. - Cuasimodo, 1920, IV, 30-31.
10129. Rodó y sus críticos. - [Paris, 1920], 8.0 , 352 págs. (Biblioteca
Latino-Americana.)
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Versión castellana de A. Maseras.-Madrid, Edit. S. Calleja,
1920, 8.º, 320 págs. 4,50 ptas.
10131. GóMKZ DE LA SER:-iA, R. - Muestrario. - Madrid, Artes Gráficas, 1918, 8.0 , 312 págs., 3 ptas. (Biblioteca Nueva.)

Ensayos.
10132. BAROJA, P.- Youth and egolatry. Translated by J. S. Fassett,
Jr. and F. L. Phillips. Introduction by H. L. l\Iencken. Nueva York, A. A. Knopf, 1920, 8. 0 , 265 págs.
10133. cAzoRfN•.- Le clzevalitr au Caban vert. Trad. par J. Cassou. HispP, 19201 III, 314-321.
Critica literaria.
10134. FARl!'IKLU, A. - llfarcelino Menéndez PelaJo.-IMWKT, 1914 1
VIII, 821-8501 977-995.- V. núm. 2586.
101 35. ÜRS, E. o'.- Nuestros colaboradores: F,1ri11elli.- L, 1920, III,
364-367. (De «La Libertad».)

,

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10136. MESONERO RoNANOS, RA111ÓN.-Escenas matritenses, 1832-18.¡2.Madrid, Viuda e Hijos de Sanz Calleja, 19181 16.º, 2 vols.
10137. UNAIIIUN01 M. ox.-Il flore dei miei ricordi. Traduzione e note
a cura di G. Beccari. - Firenze, A. Valleccbi, 1920, 16.º1
130 págs.
10138. LEÓN, R. -Europa trágica. Tomo IU. - Madrid, 19191 8.0 ,
336 págs., 4 ptas. - V. núm. 9153.

Didáctica.
1o 139. CoTARELo, E. - Cuestión literaria. ( Quién fué el autor del e Diálogo de la Lengua&gt;?-BAE, 19201 VII, 158-197.-V. núm. 9690.
10140. DfAz-J1111ÉNEZ Y MoLLBDA, E.- Clemente Sá.nc/1ez de Vercial. RFE, 19201 VII, 358-368.
10141. ARENAL, CoNCEPC1ÓN.-F1·agmentos de sus obras completas. Recopilación y prólogo de P. Fraga de Castro. - Ferro!, «El
Correo Gallego,, 1919.
10142. Rovo V1LLANOVA, A. - Las obras de Giner de los Ríos. - BILE,
1920, XLIV, 349-352.
10143. cAzoRiN•. - Una carta de D. Francisco Giner de los Rics. BlLE, 1920, XLIV, 383-384. (De las Obras comj!etas de «Azorín», tomo X: Lecturas españolas.)

FOLKLORE
LITERATURA POPULAR

10144. URTEL, H. - Volkskunde und romanisclte Pltilologie. - Ham burg,
O. l\Ieissners Verlag, 19191 8.0 , 23 págs. (Mitteilungen und
Abbandlungen aus dem Gebiet der romaniscben Pbilologie,
veroffentlicbt vom Seminar für romanische Spracben und
Kultur. Hamburg. Band V.)
10145. SACO Y ARca, J. A.- Literatura popz,lar de Galicia. Colección
de cciplas, villancicos, diálogos, romances, cuentos y refranes gallegos.- BCPOrense, 1920, VI, 243-247.-V. núm. 9497.
1o 146. RooRiGuEz lllARfN, F.-Las saetas. Sevilla y su Semana Santa. RUnTeg, 1920, X, 543-546.
1 o147. LENZ, R. - Sobre la poesía popular impresa de Santiago de Chile.
Contribución al folklore de Chile. - Santiago de Chile,
Soc. lmp. «Universo,, 19191 4.0 , 112 págs., 4 ptas.

�118

NOTICIAS
OBRAS DIVERSAS

10148. CAMPS v MERCADAL, F . - .Folklore menorr¡u{. De la pagesia (conclusión). - R.'1:en, 19201 XV, 241-255. - V. núm. 9¡02.
10149. CoRTIJo, A. L.- La mttsica popular y los músicos célebres de la
América latina. - Barcelona, 19191 446 págs., 6 ptas.

NOTICIAS
En estos últimos meses han muerto tres eruditos alemanes cuya
labor encierra gran importancia en relación con la ciencia española:
G. Baist (t 22-X-1920), H. Morf ( t 23.-l-1921) y Chr. Seybold (ta fines
de enero de 1921).
G. Baist, catedrático de la Universidad de Friburgo (Br.), comenzó
sus trabajos de filología románica con la publicación del Libro de la
caza de D . Juan Manuel (Halle, 1880), e ingresó en la carrera académica (1891) con un importante estudio sobre Die arabisclten Laute im
Spanischen (publicado en RF, IV, 345-422). Escribió además para el
Grund1'iss de Grober los capítulos relativos a la historia de la lengua
y literatura españolas, en los cuales puso de manifiesto el buen método crítico que caracteriza todas sus obras; aparte de estos t_rabajos,
a los cuales cabe añadir la edición de las Aventuras en verso y prosa
de Antonio Muñoz, en la Gesellscltaft für romanische litemtur (Dresden, 1907), G. Baist tuvo a su cargo la sección crítica del :JRPh, referente a la lingüística española. Lo que más atraía a G. Baist eran las
investigaciones etimológicas, como Jo demuestran los numerosos artículos lexicográficos que publicó en las RF y en la ZRPlt. Un ejemplo característico de esa larga serie es el artículo sobre Germanische
Seemannsworte in der f1·anzosischen Sprache, publicado en la Zeitscltnft
fiir Dmtsche. Wortforschtmg, IV, .257-276.
Describir la participación de H. Morf en el desarrollo de la filología
románica durante los últimos decenios y enumerar sus obras, aunque sólo fuesen las más importantes, excedería de los límites de esta
noticia. Los trabajos que Morf dedicó a·1a filología española sólo forman una parte de su vasta labor como romanista. Como pocos erudjtos
de su época abrazaba Morf los más diversos ramos del campo variadísimo de la filología románica. Su fecunda actividad se halla demostrada por las numerosas reseñas-en gran parte anónimas - que insertó
en el ASNSL, cuyo redactor fué durante muchos años; por los admira-

NOTICIAS

119

b les y sugestivos estudios literarios y lingüísticos que reunió en dos
tomos titulados Aus Dicl1tung und Sprache der Romanen (1903 1 1911), y
por otras muchas publicaciones, entre las cuales citaremos Die Wortstellung im altfranzósiscl1en Ro!andsliede (Strassburg, 1878)1 Geschichte
der franzó'sischen Literatur im Zeitalter der Renaissance (1898, 1914), y
sobre todo, su síntesis histórica de las literaturas romances en Die
Kultur der Gegenwart, editado por P. Hinneberg, Parte I, Sección XI,
l. págs. 138-446. Sus estudios sobre lingüística galorromana, tales como
Zur sprack!ichen G!iederrmg Frankreichs (1911), encierran un grao interés metódico, y si no resuelven definitivamente los problemas planteados, abren sobre ellos nuevas perspectivas. Entre los trabajos dedicados a la filología española merecen especial mención la edición del
J'oema de José (Leipzig, 1883), el brillante estudio titulado Die siebm
lnfanten von Lara y la historia de la literatura española, incluida en la
síntesis histórica antes indicada. Al parecer, la última publicación de
H. Morf es un artículo titulado Migttel de Cervantes, escrito en 1916 con
ocasión del tercer centenario del novelista, en Internationale Monatssrkrift fiir Wissenscltaft, Kunst und Tecknik, XI, 257-288.
Chr. Seybold, catedrático de lenguas semíticas en la Universidad
ele Tübiogen, era uno de los pocos orientalistas que han estudiado la
influencia árabe en la cultura neolatina desde el punto de vista filológico. Las publicaciones del Sr. Seybold referentes a este asunto
~e encuentran algo dispersas (Zeitschrift der deutsck-morgen!andiscliw
Gesellschaft, 1909, I, 350-364, 793-796 (cHispano-arábica»); Revista del
Centro de Estudios Históricos de Granada, II, IV; Homenaje a F. Codera, etc.) y tratan principalmente, excepción hecha de las referentes a
la influencia árabe en Italia, de la geografía y de la historia de la Edad
l\ledia hispanoarábiga. Publicó Seybold, además, el Glossarium !atinoarabicum (Berlín, 1900), de gran interés para el estudio del latín espailol, y redactó con toda regularidad la parte crítica del JRPh relativa
al árabe (años 1891-1909). Hay que citar, en fin, su artículo Die arnbische Spracke in den romanischen Landern, en el G,·undriss de Grober.
La pérdida de los tres ilustres escritores alemanes será sentida
por todos los que se interesan por el estudio de la filología española.
- Se ha celebrado en el Centro de Estudios Históricos el Curso
ele invierno para extranjeros, en el que se han explicado las materias
de Literatura, Fonética y Práctica del idioma español ante 23 alumnos:
14 norteamericanos, 6 ingleses, una holandesa, un suizo y un sueco.
Hubo también un Curso especial de Comercio, al que asistieron
27 alumnos: 14 ingleses, 9 norteamericanos, 2 alemanes, un suizo y
un sueco. La novedad consistió en un Curso de Arte dado en los Museos del Prado y Arqueológico, y formado por 13 conferencias, según
el siguiente programa:
1.ª y 2.ª El Museo del Prado. Su formación, colecciones, lagunas y

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NOTICIAS

,
•
ejemplares más significativos, por D. Manuel D. Coss10.
- 3.a T'1z~an_o
y la escuela veneciana, por D. Aureliano de Beru~te. - 4.ª Los p:1m1tivos. Escuelas nacionales y extranjeras, por D. Ehas Tormo.-;:s• Rubens y Jos continuadores flamencos, por D. Elías Tormo.-6._ Velázquez, por D. José Moreno Villa. - 7.ª Ribera, Zurbarán y Mur:._Uo, por
D. Elías Tormo.-8.ª Goya, por D. Aureliano de Beruete. - 9. Retr~tos por D. Francisco J. Sánchez Cantón. - 10.ª Escultura, por D. Ricardo de Orueta.- 11.ª El Greco y sus cuadros en el Museo d~ Prado,
por D. Manuel B. Cossío. - 12.ª y 13.ª El Museo Arqueológico, por
D. Manuel Gómez Moreno.
A este Curso asistieron, además de los extranjeros, oyentes españoles. Fueron en total 44 alumnos: 1 o norteamericanos, s argentinos,
3 ingleses, 2 franceses, un suizo y 23 españoles.

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NOTICIAS

,
•
ejemplares más significativos, por D. Manuel D. Coss10.
- 3.a T'1z~an_o
y la escuela veneciana, por D. Aureliano de Beru~te. - 4.ª Los p:1m1tivos. Escuelas nacionales y extranjeras, por D. Ehas Tormo.-;:s• Rubens y Jos continuadores flamencos, por D. Elías Tormo.-6._ Velázquez, por D. José Moreno Villa. - 7.ª Ribera, Zurbarán y Mur:._Uo, por
D. Elías Tormo.-8.ª Goya, por D. Aureliano de Beruete. - 9. Retr~tos por D. Francisco J. Sánchez Cantón. - 10.ª Escultura, por D. Ricardo de Orueta.- 11.ª El Greco y sus cuadros en el Museo d~ Prado,
por D. Manuel B. Cossío. - 12.ª y 13.ª El Museo Arqueológico, por
D. Manuel Gómez Moreno.
A este Curso asistieron, además de los extranjeros, oyentes españoles. Fueron en total 44 alumnos: 1 o norteamericanos, s argentinos,
3 ingleses, 2 franceses, un suizo y 23 españoles.

�1

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1

RFE-Revista de Filología Española. Madrid.
lUli- Revu~ Hispanique. Paris.
RHLF - Revue d' Histoire Littéraire de
la France. París.
RLR - Revue des Langues Romanes.
Montpellier.
RMen -Revista de Menorca. Mahón.
Ro - Romania. París.
RRQ - The Rornanic Review. Lancaster,
Pa. y Nueva York.
RUnTeg-Revista de la Universidad. Tegucigalpa.
SBAkBerlin-Sitzungsberichteder preuss.
Akademie der Wissenschafteo, Phil-hist.
Klasse. Berlín.
Spanien. -Spanien: ~amb_nrgo.
SZ -· Stimmen der Ze1t. Fnburgo.

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ZDMG - Zeitschrift der Deutschen Morgenlandischen Gesellschaft_- ~eipzig.
ZFSpr-Zeitschrift für franzbs1sche Sprache und Litteratur. Chemnitz-Jena.
ZRPh-Zeitschrift für romanische Philologie. Halle.

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Gra1:¡main fk J'ancün jJf'()1 1en,a/

C. Khncks1eck, 1921, 8., xxxvu-448 págs., 15 frs.

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JuN~l'r.rno: Verso e pro:a. Introducción de A. de C.-Lisboa, Imp. Portugal-Brasil
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1920, 8. , Lxxvm.258 págs.
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B_ARRIO LORENZOT, FRA:-.crsco )?Et...-Ordma_,mu de gre!nios de la ~\ím,a &amp;paño. Se
p_ubhca por .acuerdo de la Secretaria de Industria, Comercio y Traba¡o. Con introducción y al cmdado de G. Estrada. - México, Talleres Gráficos, rg20, 4.º, vi-JIS págs.
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CALDERÓN DEI.A BARCA., PEDRO. - Tt!atro. Tomo I. Prólogo de J. Gómez OcerinMadrid, Imp. Clásica Española, 1920, 16.º, 285 págs.
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Tomo
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A.
Rcyes.-Madrid,
Edit.
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Calleja,
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_ _JUAN MA~UEL. -El ~onde Lttcanor. Prólogo de F. J. Sánchcz Cantón. -Madrid,
l'.d,t. S. Calle1a, 1920, 16. , 338 págs.
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Chamo11_s sat_iriques ~, óackiques du X IIf• :ücü. ltditées par A. Jeanroy et A. l.angfors. - Pans, Lib. H. Champ1on, 1921, 8. , xrv-143 págs., 5 frs. (Les Classiques Fran\;ais du :\!oyen Age. Premit-re série. N. 0 23.)
CoLL Y TosTE, C. - Historia de la Imtrucción pii.óiica m Puerto Rico Itas/a d 01¡0
de I8()8. - San Juan, Puerto Rico, Tall. •Boletín Mercantil», 1910, 4.º, 2o6 págs.
Dil.rLAFOY, J. -Isn/uile /,1 Gm,i.ü, rám de Ca,,tiik r45I-r50,¡.. - Paris Hachclte
1920, 4.", rx-486 p;íg,:.., 38 planches hors texte, 30 frs.
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'
FrGL"EIRl!.DO, 1". 01:. - A crítica lltt(raria co11M scimcia. -Lisboa Liv. Clássica Pdición de A. lf. Teixcira, 1910, 4 ", 2¡9 págs.
'
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¡~rmted J. B. Peace, 1920, 4.11, ,n-325 págs. y 8 lotograbs. (Cambridge at lhe rnivers1ty Press.)
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F1TZMACRICE-Ki,;u,y, J. - Fray Luis de ú,fo. A Biographical Fra!'._T]nenl. -- Oxford
{'niversity Press, JI. Milford, 1921, XIV, 261 págs. (Hispanic notes &amp; ;ooograps f'S.says'
studies and brief biob,raphics issued by thc Hispanic Society of America.)
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Santander, •Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo•, 1921, 4.º, 12 págs.
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GoNZÁLEZ PALE~CIA, A.- -l'estammJo de 7ua,t LójJl1s dt Hoyos, mae:tro de Cervantes_
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5-XH-19q na Sociedade das Sciencias Medicas de Lisboa. -Lisboa, Tip . .,_A Editora
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MC':dicas.)
JORGE, R. - A marg,m1 duwa revista alem/i. - Lisboa 1 Tip. -,.A Editora Limitada,,
1915, 4. 0 , 13 págs. [Con traducción francesa.]
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um d 11,J111bre dt • Crónica tú l!Jargiitm. -Bilbao, Edit. Vasca, 1921, 8.0 , 47 págs. (Junta
de Cultura Vasca de la Excma. Diputación de Vizcaya.)
LLOBER,~, J. •-- Grammatica. dassitre latittitatis, ad alvari institutiones doctrinamr¡ue
recentiorum confonnata scholis hispa nis, americanis, philippinis. - Barcinone, Excudebat E. Subirana, Edit. Pontificius, 1920, 4.º, xxn•-579 págs.
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PALACIO V A mi':~, A.:-- Discursos leíd()s ante la Real Academia Espaiwla en la recepdón pública del Excmo. Sr. D... -Madrid, Hijos de M. G. Hemftndez, 1910, 4.º, 77 págs.
PARODI, E. G. -P()esia e st()rili ,u/la cDi11i1ta C()11umdia-.. Estudi critici.- Napoli,
F. Perrella, 1920, 8. 0 , •m-620 págs., 15 liras. (Nuova Biblioteca di Letteratura, Storia
ed Arte, IX.)
PRLLIZZARI, .A. -- Ji Pemkro e L' Arte .di Luigi Capuatta. - Napoli, F. Perrella, 1919,
8. º, 100 págs. (Biblioteca Rara. Segunda serie, XXVI-XXVII:}
l'í:Rtz lJE AVALA, R.-E/ wuiero tmdanie. Momentos. Modos. Ditirambos. Doctrinal
0
de vida y naturaleza. Poemas. -Madrid, Eciit. S. Calleja, 19.21, 8. , 200 págs., 6 ptas.
(Biblioteca Calleja. Primera serie.)
RA vlc;:,,iANf, E. - La /)ffsonalidad de .Manuel Belgra1t(I. - Buenos Aires, Tall . ..:Casa
Jacobo Penser.. , 1920, 4.º, 32 págs.
Spanish Ballads. ~basen by G. Le Strange. - Cambridae1 Printe~ by
B. Peace,
M. A., at tbe Univers1ty Press, 1920, 8. 0 , xv-218 págs. (Cambnclge Umversity.)
Spanisk Hm,l()r in Story a11d ,Essny, a book of selections far class reading. Chosen
and edited with exerdses, notes and \"Ocabulary by S. G. Morley.-Boston, The Atheneum Press, Ginnaud Company, 1911, 8.0 , vm-304 págs.
Los trá~icos g~g()s: Esqui/(), Sóf()c/es, .Eu1'lfides. Páginas escogidas, con introducción
y pota." de P. Girard. Versión castellana de A. Millares Carló. - Madrid, Edit. S. Calleja, 16.º, 432 págs. (Biblioteca Calleja. Segunda serie.)
VASCONEZ, P. A. - Historia pr()fana de Israel. Libro primero. - Quito (Ecuador),
EdiL Artes Gráficas, 1921, 8.0 , 26 págs.
YIC!~TE, G1L. - Four Plays of .. Edited from the editUJ pri,ueps (1562) with translation and notes, by A. F. G. Bel\, - Cambridge, J. B. Peace, 1920, 4.º, u-98 págs.
(Cambridge University.)
Tlu }'tar B()ok o/ .l/()dffn languages r920. Edited far the councíl of the Modero
Lmguage Association by G. Waterhouse.-Cambridge, Printed by J. _B. Peace, M. A.,
at the University Press, 1920, 8. 0 , vru-209 págs.

.J·

Revistas.
A A~ia- -Porto, 19201 XVU, 101-102; X\'lli, 103-1o8.
Ana.!S das Bibliotecas e Arquivos de Portugal. - Coimbra, 1920, I, 3-4.
Annales de Bretagne. - Rennes, 1920, XXXIV, 3.~
Las Antillas. -Habana, 1920, I, t; 1921, III, 1-3.

.~rcbiv für das Studium der neueren Sprachen und Literaturen, - BraunschweioBerhn, 1920, XL, 3-4.
b
Arch!v!o Stor(co ltaliano.-Firenze, 1919, LXXVII, I, 1-2; 1920, LXXVlII, i.
Arch!V!O Stor!co Lombardo ..-Milano, 1920, XLVII, 4.
Arch_1v10 Stonco per_le Provmce Napoletane. - ~apoli, 1920, VI, 1-2.
Archivo lber?-A_mer,cano. - Madrid, 1920, XlV, 42; 1921, XV, 43-44.
.A teneo_..- V1ton~, 1920, Vlll, 86-87.
~ ~as1hca Teresiana. -Salamanca, 1920, VJ, 77-78; 1921, VJI, 79-81.
BibhC?gra~a ~pañol:t. - Madrid, 1920, XX, 19-24; 1921, XXl, t-6.
Bolet!m D1bhograph1c? d~ ~ibliotheca Nacional do Ria de Janeiro. - 1919, II, 2.
Bolet!n de la Academ!a N_ac~onal dt&gt; la Historia. - Caracas, 1920, !V, , 4 .
Boletin de la Academia Nacional de Historia. - Quito (Ecuador) 1920 I 1
Bolet!n del Ar~hiyo Nacional. - Habana, 1920, XlX, 1-3.
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' ' ·
Bolctm de la Btbhoteca de Menéndez y Pela yo. -Santander 1919 I enero-abril·1
19io, lI, 4--0; r92I, III, t.
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Boletfn de la Biblioteca Xaci_onal del ~cu~dor. - Quito, 1920, J, 1-3.
Bolet(n del Centro_ ~e Estudios Amencam~tas de Sevilla.-Sevilla, 1920, \'JI, 36- 39.
Boletm de la Com1s16n de :Monumento$ Históricos y Artísticos de Navarra._ Pamplona, 1920, XJ, 44; 1921, XII, 45.
Bolet(n d~ la &lt;;:omisión Pro\·in?al de Monumentos de Orense. - 1920, VJ, 134·l i~-·
Bolet!n Histónco _de _Puert_o Rico.- 19io, VII, 5.6.
·
Boletin de la Instttuc1ón Libre de Enseñanza. - Madrid 1920 XLIV 727-729· 1921
XLV, 730-732.
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~oletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. - .Madrid, 1920,
XL\, 53-56.
Bolet(n de la Real Academia.Española,-:-Madrid, 1920, VII, 35¡ 1921, VUI, 36.
Boletm de la Real Academia de la Historia. -Madrid 19•0 LXXVII 6· 19,,
LXXVIU, 1, 3-4
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- ' , .
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Boletín de Santo Domingo de Silos. - Burgos 192 f XXIII 1-4
Bolleti del Diccionari de la Llengua Catalana.~Pa!n~a de M~llor~a 1920 XI 4 - 1921
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4fl8; 1920,.XVlll, 4¡9--481; 19i1, X\'111, 483-484, 486.
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But1!1:-t1 &lt;.!~ D_ialc~tologia Catalana. -- Barcelona, 1920, \'llI, enero-diciembr('.
La C1enc1a 1om,sta.-Madri&lt;l, 1921, XXlll,67-68.
La Ciudad de Dios.-Escorial, 1920, CX:X.Ill, 1140-n42; 1921, CXXIV. 11 43 .n 48;
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La Critica.- Napoli, 1920, XVllJ, G; 1921, XIX, 1-2.
Cuba Co~temporánea.-IIabana, 1920, XXJV, 95-96; 1921, XXV, 9¡-99.
Cultura \ enezolana. - Caracas, 1921, 111, 21
Don Lope de Sosa. - Jaén, 1920, Vlli, 95--g6; 1921, JX 97-100.
España y América. -Madrid, 1921, XIX, 1-4, 6-8, 10. '
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Estudio. -Barcelona, 1920, XXXII, 95.
F..studio&lt;; de Deusto. - Bilbao, 1920, XVlI, 78-79.
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'
'
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Modero Philology.-Chica¡,:-o, 1919, X\'U, II-12; 1920-1921 XVlJI 6-II
Die Neuercn Sprachen. -Marburg in Hessen, 1920-1921, XX.vm' ¡. 10 ·
Nosotros. -Buenos Aires, 1920, XXXVI, 137-IJlj 1921, xxxvu'1 140--;42
'
Nouvelle Revue d'Italie. -Rome, 1921, IV, 1-3. ·

XXX.vi,

�il

Nuestro Tiempo. -Madrid, 1920, XX, 263-264; 1921, XXI, 26\-268.
L'()!)inion.- Paris, 1921, lV, 1-5, 7-12, 14-16.
·
Pub ications oí tbe Y:odern Langua¡;e Associarion of America.-Cambridge, Mass.,

THE MODERN L

NGUAGE REVIEW

A Q(l.11/TEA'LY 7Vl'IIVAt
OP MEDIEVAL A.VD J/0 .
, DE~07T:D TO THE STCDJ'
DEIIN LITE/UTUA'F ANO
RDnED BY J G R
PH/LOLOf.'Y
· · OBERTSON
' • G· C. MOORF SMITI!
ANo J. FITZMAURICE-KELL y
,

1920, X..XXV, 4; 1921, XXX\'I, t.
La Rassegna. - Firr-nze, 1920, XXVUI, 4--6.
Razón y Fe. -Madrid, 1920, LVUl, 4; 1921, UX, 1-4; LX, t.
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. - Madrid, 1920, XXlV, 7-12.
Revista Argentina de Ciencias Políticas. Buenos Aires, 1920, XX, 120; 1921, XXI,

J

123-124.

Rc••ista Calasancia. -Madrid, 1920, VlU, 95-qó; 1921, IX, 97-100.
La Revista Católica de Santiago de Chile. - 1920i X.XXIX, 462-464; 1921, Xl,

11

, 1

iL

1

466-468, 4¡0-4¡2.
RP-vi:.ta del Centre de Lectura. - Reus, 1921, lf, 30.
Revista Eclesiástica. - Valladolid, 1920, H, 10-12; 1921, I, 2.
Revista de fa Facultad de Lt:tra.s y Ci&lt;"ncias. - Habana, 1920, XXX, 4.

Revista ele I iistoria. - Lisboa, 1920 1 lX, 33-36.
R&lt;·vista de Mcnorca.-Mahón, 1920. X\', g.12; 1921 1 XVI, 1-3.
Rt•vista de la Sociedad Jurídico-Literaria. - Quito, 1920, XXl\', So-81.
RC'\'i~ta de la Univr-rsidad. -Tegucigalpa, 1920, X, 5-12.
Revista de la Cni,•crsidad Nacional de Córdoba (Argentina). - Córdoba, 1920, \"U,
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Revista Universitaria. -Lima, 1920, XV, 2-3.
Revue de l'Enseignemcnt des Langues Vivantes.-Paris, 1920, XXX.\'11, 12; 1921,

11
1

XXXVIII,
1-4.
Revuc Hispanique.París, 1919, XL\'H, 112-113; 1920, XL\'IU, t 14; XLIX, 115.
}{evue de Littérature Comparée. - Paris, 1921 1 1, 1-2.
Rivista Storka Italiana. - T orino, 191 r,, XI, 4; 1920, XII, 4.
Rivista degli Studi Orienta\i. - Roma, 1919-1920, Vlll, 4.
Romania. ,.;._ Paris, 1920, XL \'I, 182-184.
The Romanic Revicw.-Lancaster, 1920, XJ, 4.
,
FJ Si~lo de las Misiones. - Oña, 1920, Vil, 84; r921, \'lll, 85-Sg.
Spamen. - Hamburgo, 1920, II 1 4.
WOchentliches Verz.eichnis der erschiencnen und der vorbcreiteten Neuigkeitcn des
deutschen Buchhandels. - Leipzig, 1920, 47-s3; 1921, 1-7, g-16. Monatsregistt-r 1921, 1-3.
The Yale Revicw, - Xew-Haven, 19.20-1921 1 X, 1-3.
Zeitschrift des deutschen \Vissenschaftlichen Vereins zur Kultur- und Landeskunde
Argentiniens, - Buenos Aires, 1920, VI, 3.
Zeitschrift für romanische Philologie, - Halle, 1921 1 XLI, 1-2.

Contents of vol · xv1 'no.

ARTICUS

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~\RTHUR "· C: ,ARJ.;,
n gr- ragrnents of the Anglo-?· ) ~ÍER\"YN' L. PosTo:-..
A 801.TZ. •
.
• arman 'Romi:n de I lorn' B . E.
C n Anglo-Xorman Pol'!m b E 1
. ) G. \V . .811:
~ing of England.
. M out MaS&lt;¡ucrade.s in SweJen ~:'~~~ Sll,e\enteentli
Cent B~ PAt·t
F ,S· 1110F.R.
ISCELLANEOUS NOTES
ury. y ' J. FJE; DEN.

TI RAoA Ap ART E

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BI B LI o(l RAF j A

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar la
incorporación individual de las papeletas o fichas en los catálogos

REvrnws

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July and October) is 2~ ion or four numbe-r$ ':J eari
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A 1 Uuiversité de Toulouse ·
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. d' An¡,:-a1s
Blbtlographie, Revue des pétl di
,
. a10&lt;- ,u, ,, a l'~cole Coloijlalc
11.

Chronlques unlversltaire~ ~ues fran~ais et étrangers,
, ouvelles de partout

l'RÉ l'ARATION AUX CO

UVUE DES COURS

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BT CO~rt.RES"C&amp;S

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c&gt;ICOURS
&amp; EXA~!Fc&gt;IS
•
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•
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U~I •

PR ·PARATION PAR CORRBSPONDA~CE.

'ló E~SITSS, GOJDE l:liTKkNATIONALE 1
At,IX CBIHIJolCATS u'APT
SECONDAIKE M.T PRl:.IAIBB
ITUO~

bibliográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los años 1914-1917, lomos I-IV, están agotadas.

,n,.

MrnoR NOTICES

ff. LOISEAU
SE AO'.\flTEN SUSCRIPCIONES A PARTIR DE 1918 A LA

1921 .

it': tu~h_orship
'Appius and Vi , . '
1gin ;r theofEnglish
lleroic PY~º'ªri ~y

REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA
1 1

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(Allemand, Anglais, ltalien Espagoul '
SUJKTS DONSls D

UN AN: France 18 f . É

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cu septcrnbre.

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que.

n numero spécimen est envoyé franco sur demand,-.

2 ír.

�REVISTA
DE

FUNDADA

EN

1883

actualmente esta Sociedad 'de unos mil quinientos socios de Am~pa. Se admite como socio a toda persona interesa~a. _La cuota
de tres dólares. Las publicaciones de 1~ Sociedad { Pul&gt;li&amp;altons oJ_ IM
uage .A.ssociaHlm o/ Amerita) se envfan trimestralmente gratis a
d a razón de un dólar por cada número suelto y tres dóse ven
en
.
E n estas
publicaciones apaomo
compuesto
de cuatro numeros.
.
o~ relacionados con las literaturas y las lengua,s romane~, y
ogfas ínglcsa y germánica, que pueden interesar a los eruditos
e toda Ía correspondencia al secretario de la Sociedad_:

FILOLOGIA ESPANOLA
Tomo VIII.

ABRIL-JUNIO 1921

Cuaderno 2. º

CRISTÓBAL DE LLERENA YLOS ORÍGENES
DEL TEATRO EN LA AMÉRICA ESPAÑOLA

WIWAM OUILD HOWARD,
31,KlrkludStnet,
Cambridge, Man.

UN ENTRE~IÉS SATÍRICO, DE AUTOR HISPANOAMERICANO
DEL SIGLO XVI, REPRESENTADO EN LA CATEDRAL DE SANTO
O0~IINGO. -

NOTICIAS INÉDITAS DEL AUTOR. -

TEXTO

JUNTA Po\RA 4MPLIACIÓN DB BSTODIOS

TESTIMONIADO DEL ENTREMÉS.

INSTITUTO-ESCUELA DE SEGUNDA ENSEÑANZA

LECTURAS
SB HAii PUBLICADO DOS AMTOLOGfAs:

ENSAYOS
SIGLOS XIX Y XJ.

Sl'.LltCOÓN DE

ene trozos de Moratln, Breque de Rivai¡, García GutiéHartzenbusch, Zorrilla, Gómez
vellaneda, Tamayo y Baus, Lóe Ayala, Echegaray, Galdós, Beote, Quinteró, Valle-Inclán Y
codo Sáqchez.
Un vol. en S.º de

102

Una peseta.

págs.

ALFONSO REYES

Contiene trozos de Quintana, Estébanez Calderón, Mes&lt;?nero, 1:,arra,
Donoso Cortés, Alberd1, Sarm1ento,

Arenal, Pi y Margall. Valera, Caatelar,
Montalvo, Hostos, Costa, Giner de los
Rlos, Sierra, Varona, Pardo Bazán,
Alas, Cajal, Martí, Menén~ez Pelayo,
Maragall, Unamuno, Gamvet, Rodó
y Azorfn.
Un vol. en S. 0 de 1 32 págs.

· Una peeeta.

De Cristóbal de Llerena no hay que buscar noticia alguna
entre las publicadas por los investigadores de nuestras antigüedades literarias. Nada dicen de él las historias de los orígenes del teatro español, ni registran obra suya, impresa o
manuscrita, los catálogos y bibliografías de autos, coloquios,
entremeses, loas y demás formas iniciales del espectáculo escénico. Tampoco mencionan a Llerena los especialistas de la
literatura hispanoamericana, ni siquiera los que han tratado
de ella refiriéndose particularmente a la isla Española, donde
nació a mediados del siglo xvr y escribía en I 588. Por Jo
tanto, pueden estimarse como hallazgo los datos referentes a
su vida, al proceso de que fué objeto y al entremés inédito
que vamos a transcribir.
Ningún retrato de época con más carácter y ambiente que
el que hace el arzobispo de Santo Domingo D. Alonso López
ToMoVIII.

9

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Revista de Filología Española</text>
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                  <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>1921</text>
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                <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>REVISTA

THE MOOERN LANGUAGE ASSOCIATION OF AMERICA
FUNDADA

EN

DE

1888

Consta actualmente esta,Sociedad de unos mil quinientos socios de Amé-

rica y Europa. Se admite cqmo s-ocio a toda persona interesada. La cuota
anual es de tres dólare~. Las publicaciones de !¡i. Sociedad (Publicafions of tite
Modern Lwigúqge Assocj_atiotz o.f America) se-envían trimestralmente gratis a
los _socios; se venden a razón ·de un dólar por cada número suelte¡ y tres dólares Pº1:' tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen artículos relacionados con ·1as literaturas y las lenguas romances, y
con las filolqgfas inglesa y germánica, que pued~ interesa1· a los eruditos
españoles,
Diríjase toda la co,Tespondencia al secretario de la Sociedad : _

FILOL.OGíA ESPANOLA
Tomo VII.

JULIO·DICIE■ BRE 1920

Cuadernos 3. º J 4. º

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA
ENSAYO DE UN MÉTODO

Profesor WILLIAM- GUllP HOWARD~

391 Klrkland Street,
Estados -Unidos de Norte-América.

Cambridge, Mass.

JU¡,¡TA l?ARA MIIPLIACl~.N D&amp; ESTUDIOS E INVBSTlQ,J\.CIC\:iES qE'.NTf!llCAS

· CE.:·-nRO DE ESTUDIOS IITSTÓRI-COS

LA POLÍTICA ESPAÑOLA EN ITALIA
CORRESPONDENClA
DE

DON FERNANDO ~.fARÍN, ABAD DE NÁJERA,, CON CARLO$ l
POR,.

ENRIQUE PACHECO Y DÉ LEYVA
,

TOMO I

(15-zr-1524)

Un vol. eu 4." dé XLvm-544 págs.
P'recio: 20 pesetas.

A menudo cabe considerar estrecha analogía en la vida
de los varios productos psicológicos colectivos, especialmente
entre el lenguaje y la poesía tradicional (por ejemplo, véase
Revista de Filología Española, III, 272), y cabe extender esta
semejanza a los métodos de estudio que podemos aplicarles.
Si el examen de la geografía lingüística da excelentes resultados para penetrar en la evolución del lenguaje, los dará también el de la geografia de la canción tradicional, según intento
poner aquí de manifiesto; los daría también seguramente el
de la geografía de la costumbre jurfdica popular o el de cualquier otra manifestación psicológica colectiva que se perpetúe
por tradición.
Para hacer el estudio geográfico del romancero intenté, en
un principio, clasificar las múltiples formas. de un romance,
agrupando versiones o redacc.i,ones del mismo, tomadas en su
conjunto, y si por comodidad me fijaba en algún rasgo saliente para reunir todas las que lo presentaban, era porque
suponía que los demás rasgos de todas aquellas versiones serían aproximadamente conformes. Pero no sucedía así; entre
ellos surgía en seguida a mi atención otro rasgo que no era
TOMO

VII.

16

�R. :llENÉNDBZ PIDAL

poseído por todas las agrupadas y que en cambio aparecía en
otras, diversas de las allí reunidas, lo cual me llevaba a segregar parte de las versiones antes juntadas, para agruparlas con
otras que carecían del rasgo primeramente elegido; y así deshacía la agrupación primera, sin llegar después tampoco a poder constituir otro grupo estable. Por este procedimiento era
.imposible Ja distribución geográfica de las versiones, y ante
tal confusión o enredijo de rasgos característicos, comprendí
que no se podía fundar ningún estudio geográfico sobre la totalidad de cada una de las versiones, y que el único fundamento cierto y claro para la observación habría de ser la
agrupación de variantes particulares, considerando cada una
de ellas por .sí, independientemente de las demás. Con este
nuevo _procedimiento, todo Jo que antes era confusión se convertía ahora en claridad. No de otro modo hay que considerar
cada detalle de un cuento popular, cada cláusula de un fuero
municipal, independientemente del conjunto, para poder formarse una idea exacta de la difusión geográfica en la novelística popular o en la costumbre jurídica.
Creo útil exponer aquí los resultados a que me conduce
el estudio de la geograf!a de dos romances: Gerineldo y La
boda estorbada, a fin de someterlos a la crítica.
Bien veo que mi material no es muy abundante ni del todo
bien repartido sobre la Península, y que nuevas exploraciones
vendrán a complicar o a simplificar las hipótesis que hago. o
obstante, diré que en el curso de este trabajo, y ya trazados
mis mapas, incorporé a él algunas versiones nuevas (por ejemplo, las de Mazariegos y *Mesones), y antes de leerlas hice,
acerca de sus caracteres más salientes, hipótesis que luego en
general salían confirmadas, pues las versiones recién llegadas
venían a incluirse sin notable discordancia dentro de las líneas
ya trazadas en el mapa o en el texto de mi disquisición.
Los nombres de pueblo precedidos de un asterisco * indican versiones en que los dos romances de Gerineldo y La
boda estorbada van unidos formando uno sólo.
La localización de las versiones es en lo general segura.
De alguna versión que, por sus caracteres discordantes, po-

SOBR¡¡ GEOGRAFÍA FOLKLÓKICA
,

231

d1a ofrecerme dudas
h
.
, me e cerciorado cuando fué posible 1
L a vers1.6n de Gen·11e'-'.
,uu, de b.d
• a a Pascuala A ill
.
!:nde~ ~e ndiñapen Lequeiti~, su pueblo, está rec:gi::e:\~~
' on e ascuala residía el añ
Lequeitío puebl ta
,
1907; cabe la duda si en
'
o n vasco, se recitan realmente
:\fuy necesario es hacer en las prov· .
romances .
pJoración seme·
mcias vascongadas una exCatal ñ U Ja_nte a la que tan preciosos resultados dió en
u a. na primera exploración de ue t
. .
mete resultad o sat·1s1actorio.
r.
•
'
4
engo noticias, proKo publico las versiones de los romances que estudi
no alargar desmedidamente este trabajo. Daré sólo d o, pdor
una Jos versos
.
e ca a
que importe conocer. Cuando dé a luz el n
ma11cero General
.no. t d
, que prepare, manifestaré cuánto debe éste
Y cuan o ebo yo a l
as personas que para él me han auxili d
pues entonces es la ocasión de publicar, t
a o,
ciación debida las muy notabl
l . rn egras y con la apred. h
es co ecaones de romances qu
tc as personas han puesto a mi disposición.
e

.º

I
ROMANCE DE «GERINELDO »
Es uno de Jos más difi did
.Menéndez
, un . os, tanto antes como ahora.
dal ,
PeJayo conocia versiones de Asturias, Portugal Anueta, Extremadura y Cata! - 2 •
•
•
'
ya de
.
una ' para m1 estudio dispongo
versiones de todas las demás comarcas de Es aña d
algunas de América y delos judíos de Marruecos y de ~ri~te~
1 La de Gajano (pág
) N
Cantalejo (ibfd.). Desati. 2~2, o.
p~de hacer lo mismo con la de
la niña que me
·tó Len o una indicación evidentemente in valor:

2: .º

reci

a /Joda ertor/J da d M d .

aprendido el romance de otras niñas d: G~r ~ . ª1 nd, me dij~ había
mente encaja mejor e 1
.
JCJa, e romance evidenteversión de L ó. .,,_ n a reg16n '.11ªdrileña que en la gallega. Una
a Oaa estorbada recogida e S •
.
que decía h b ¡
.
n ona, pero de un mdividuo
estudi
a era apre?dido en Valencia del Cid, es desechada de mi
por no convemr en nada a la región levantina
2
.Antolog{a X rg
pá
D
·
recta. De las
oo, ~· 3~· e l\Iarruecos sólo tenla noticia indifusión·
oclmumdades_Jud1as de Levante creo que habla por con' no cono a un Germeltlo de Oriente.

°,

e' ' .

l

�SOBRE GEOGRAFÍA FOLIUÓRICA

232

2 33

R. Ml!NBNDl!Z PIDAL

r.-Dos versiones impresas en el siglo XVI y dos regiones diversas
a que pertenecen.

El romance de Gerineldo se nos conserva en dos versiones del siglo xvr. Resumiré su parte narrativa, procurando en
mi prosa reflejar la coincidencia o la diversidad de rasgos de
ambas; pero entiéndase que, aun en el caso de coincidenci~,
ambas versiones divergen siempre en los detalles de expostción o redacción,
La versión más antigua apareció en un pliego suelto
de 1537: «Desesperaciones de amor que hizo un penado galán», y en la Tercera parte de la Silva de romances, impresa
en Zaraaoza el año 15 5I 1; Cl,"eO que la Silva copió el pliego
suelto eºn otra edición mejor que la de I 537. Girineldos se
levanta, dejando dormido al rey, y va al castillo de la infanta:
«Abraisme-dijo-, señora»; ella le abre, lo toma por 1~ mano
y lo mete en un palacio, donde Girineldos queda dormido:
Recordado havía el rey del sueño despavorid~.
_ Girineldos, Girineldos, diéssesme tú del vestid~.
Tres vezes lo avia llamado, ninguna le ha respondido.
_ Girineldos, Girineldos, mi camarero polido, .
si me andas en traición, trátasme como a enemigo;
o me as vendido el cas_tillo.
0 dormías con la infanta
Tomó la espada en la mano, fuérase para el castillo;

como halla cerradas las puertas entra por una ventana, y :e
en la cama a Girineldos; no se decide a matarlo, pues lo cnó
desde chiquito, pero deja en el lecho su espada entre ambos;
i Mala edición del pliego suelto en Durán y de él en la Pl"imavera
d Wolf núm 161 y en la Antología de Ménéndez Pelayo, Vlll, 282;
U:e valg~ del ~lieg~ original. Una co~usa indicación de las ~ariantes
de la Süva se hallará en la 4ntología, IX, 3 r8. Para to~o estudio de variantes del romancero antiguo es un obstáculo la pér~1da ~e la T~rcera
arte de la Silva, que debiera encontrarse en la •H1s~amc _soc1ety o~
~merica•; de desear es que no siga siempre tan precioso libro oscu
recido por libreros o bibliófilos urracas; ¡que se convenzan que lamercancía nada pierde con ser conocida!

la infanta despierta y llama a Girineldos avisándole el peligro,
pues bien conoce la espada del rey su padre 1 .
La otra versión se conserva en otro pliego del mismo siglo xvr 2, y contiene: Diálogo en que la infanta hace proposiciones al paje; Gerineldo, llegada la hora convenida, va al
cuarto de la infanta; ésta le abre y lo lleva a su lecho, donde
al fin ambos quedan dormidos :
El alba salía apenas a dar luz al campo amigo,
cuando el rey quiere vestirse, mas no encuentra sus vestidos.
- Que llamen a Gerineldo, el mi buen page querido.
Unos dicen: - No está en casa. Otros dicen: - No lo he visto.
Salta el buen rey de su lecho y vistióse de proviso,
receloso de algún mal que pu.e de haberle venido;

va al cuarto de su hija; halla a los dos amantes dormidos; no
quie·r e matar a Gerineldo, a quien ha querido como hijo, ni a
La infanta, porque su reino se perderá, pero deja en el lecho
su espada entre ambos; la infanta despierta; llama a Gerineldo
diciéndole que la espada del rey está allí y que se vaya por
los jardines; Gerineldo encuentra en los jardines al rey y no
acierta a disculparse; el rey recibe un pliego (que no se sabe
qué contiene) y manda prender a Gerineldo; pero la infanta
(que sólo en versos evidentemente retocados es llamada Enilda) huye con su amante a Tartaria, donde se bautiza y se casa,
y con las joyas que lleva da a su esposo una vida regalada.
Este pliego, según se habrá notado en el primero de los versos
transcritos, tiene retoques de estilo muy poco tradicional, y
su terminación es sin duda una añadidura del retocador, que
en ella, por cierto, estuvo muy poco hábil.
Frente a estos dos tipos de romance conservados en dos
1 No hallo clara la indicación de variantes en la Antología, IX, 319.
La Silva añade un final malo. La infanta se lamenta: •¿Qué será de
ti, Girineldos?... - Lo que ha de ser, señora, que nos casemos yo y
tigo.,
2 No conozco el original de este pliego, y si sólo la mala edición
de Durán y sus reimpresiones en la Primavera, núm. 161 b, y en la
Antología, VIII, 28z-i84,

�234

R. MENÉNDEZ PlDAL

versiones antiguas pondré ahora 164 versiones 1 de la tradición moderna. La importancia que concedo al detalle del
despertar del rey se funda en que he podido observar que,
según él, se dividen claramente todas esas versiones modernas
en dos grandes regiones.
El Sur, el Sureste y el Centro de la Península lo ocupan
las versiones en que el despertar del rey es análogo al del
pliego retocado o segundo; esto es, el rey despierta, pide sus
vestidos o no, y echa entonces de ver la falta del paje, con o
sin intervención de otras personas que contesten al rey. A esta
gran región se une Nuevo Méjico, y probablemente se unirá
el resto de América donde todavía se conserve este romance,
si bien las versiones de Cuba y de Chile, únicas que conozco,
son fragmentarias y no contienen el detalle que ahora nos
interesa. Las versiones de los judíos de Marruecos abrevian
aquí, diciendo sólo:

SOBRE GEOGRAl"[A FOLK.LÓRICA

Que le duermen con la infanta o le roban el castillo,
Gajano;
Que le roban el palacio

o con la infanta han dormido,
Caravia, etc.;

pocas veces hallamos conservado el verso del pliego de I 537:
Por tres veces lo llamó y nadie le ha respondido,
Cataluña

1,

pero sin duda hay que adscribirlas a esta región también. La
única versión de Oriente que conozco, una de Larissa (Grecia),
es fragmentaria y no llega al despertar del rey. ·
La otra región, más reducida, es la de las versiones de
Portugal y del Norte de España; esto es, Galicia, Asturias,
León, Santander, Norte de Bu;gos, la mayor parte de Palencia, Sepúlveda, como punto avanzado en la provincia de Segovia, Navarra (luego hay una interrupción en el Pirineo aragonés) y Cataluña; añádanse las islas de Madeira y Azores.
En todas estas versiones, el rey, como en el pliego más fragmentario o primero, tiene un sueño présago:

Esta región comprende países muy arcaizantes o tradicionalistas: probable.mente la variante que aquí domina será más
arcaica que la del primer pliego, y antes se extendería más al
Sur, de donde sería expulsada por la variante del despertar
ordinario del rey; parece confirmar esto el hecho de que hoy
la zona del sueño présago está también ya invadida en algunos
puntos por la variante meridional; así, hallamos el despertar
del rey pidiendo sus vestidos de un modo conforme al pliego
retocado o al de I 537, pero sin el sueño présago, en Potes
(Santander), en Infiesto, San Salvador de Quirós, *Luarca,
Espín (Asturias), en Lagüelles (León), y sin el detalle de pedir
el vestido, un despertar ordinario, sin sueño présago, en Lequeitio (Vizcaya), en Arnuero y Sobremazas (Santander) y en
*Brugos-Noceda (León). Además, la invasión meridional se
manifiesta claramente en ciertos puntos de la zona del sueño
présago, donde en una misma versión del romance se suman
o sobreponen las dos variantes, Ja de pedir los vestidos con
respuesta de otras personas al rey y la del sueño présago, es
decir, la forma invasora y la invadida, como sucede en Obaya,
y Tamón (Asturias), en Beira y Villanova de Gaia.
Los dos pliegos impresos en el siglo xvr representan, pues,
dos regiones de la tradición de Gerineldo conservadas hoy día.

1 Algunas inéompletas (véase pág. 334). La situación de todas va
indicada en el mapa. En la montaña de León va ampliada la escala
para poder ca.locar la mayoría de los nombres; así que La Seca se
.acerca a Villacid mucho más de lo que debiera. Aun con esto no he
podido situar los últimos romances que me envía la Srta. Sela, que
,son los de Buiza, *Camplongo, *Casares, *Frontín y *San Martín de
Ro.diezmo, pueblos situados hacia Vento.silla y Villanueva.

1 No uno aquí variantes como: •Llamara por sus criados, ninguno
le ha respondido¡ Llamara por Gerineldo, le ha sucedido lo mismo&gt;,
Otero de Bodas; «Llama el rey a su criado, su criado y pajecillo, Que
le llevase las armas, que le llevase el vestido; Desque no respondió
nadie, levantóse él a servirlo•, San Salvador de Quirós. Éstas las considero como del d~spertar ordinario del rey, incluyendo sólo en el otro
grupo las que tienen el sueño présago.

A eso de la mañanita

el buen rey que ha consentido,
Tánger, etc.;

�R, MJ!NÉNDl!Z PlDAL

2. -

SOBRE GJ!OGRAFÍA FOLKLÓRICA

Rasgos comunes a la 1·egión Sureste y a la Noroeste que nos
revelan la versión más difundida -del romance.

Fuera del detalle del despertar del rey, las version:s del
Sureste y las del Noroeste son muy semejantes.
Unas y otras suelen empezar, como el pliego segundo, o
del despertar ordinario del rey, con el diálogo en que la infanta hace proposiciones al paje; este diálogo falta en el pliego
más fragmentario, o del sueño présago; sin embargo, debiera
hallarse también en la versión que este pliego de I 537 seguía,
y su falta en •el impreso habrá de atribuirse sólo a defecto de
memoria del que lo dictó para la imprenta, que no se acordaba del comienzo. En este diálogo había, empero, variantes,
según notaré después 1 •
Cuando Gerineldo va al cuarto de la infanta dice el pliego
retocado o segundo:
Tres vueltas da a su palacio y otras tantas al castillo;
el calzado se quitó y del buen rey no es sentido.

El primero de estos versos, aunque es extraño a la versión
del pliego primero o del sueño présago, se propagó al Noroeste, y modernamente lo hallamos lo mismo en versiones del
Sureste que del Noroeste, aunque no en todas. El segundo de
esos versos sólo lo hallamos conservado con cierta frecuencia
en algunos puntos de la región Noroeste, y en forma igual a la
vieja del sueño présago:
Los zapatos en la mano porque

DO

fuera sentido

(así en la Silva;_falta en el pliego de I 537); hoy dice:
Zapatos lleva en la mano, sin ser de nadie sentido,
Boal (Asturias),
1 Véase ~delante, págs. 251-254. Por razones g!!ográfic~~ no creo
que la versión del pliego de 1537 comenzase con él ei:ordio de Gerineldo preparando los vestidos del rey, pág. 240; no obstante, este
exordio se debía de hallar desde antiguo en otras versiones muy semejantes a la de ese pliego, como la de Obaya, que, como el pliego
suelto, tiene el sueño présago y la discusión de los amantes sobre la
espada del rey.

237

y semejantemente Sobremazas, Arnuero (Santander), Ma~ores
(Traz-os-Montes), A~ores. En el Sureste hallo dos versiones,
la de Zaragoza, que dice también:
Con el zapato en la mano p¡¡ra no ser conocido,

y la de Soria, muy semejante. Pero lo más común es que este
verso, en ambas regiones, se haya transformado en este otro:
Con zapatitos de seda, sin ser de nadie sentido,
Sierra de Gata (Cáceres), Tánger;
Trae zapatito de seda para no ser conocido,
Puerto de Vega (Asturias), etc;

y más raro es que se sumen las dos variantes:
Se puso medias caladas y unos zapatos muy finos;
con el zapato en la mano para que no fuera sentido,
*Lorca (Murcia).

Las dudas del rey son según el pliego retocado o del despertar ordinario del rey:
¿Mataré yo a Gerineldo el que cual hijo he querido?
¡Si yo matare la infanta, mi reino tengo perdido!

Esta doble vacilación se encuentra también igualmente en las
versiones del Sureste y en las del Noroeste, a pesar de que
en el pliego del sue.ño présago no se habla de la infanta, y
sólo se dice respecto de Gerineldo:
Él qu1·siéralo matar, mas crióle de chiquito.

Sin duda, ninguno de los pos pliegos viejos representa la versión primitiva y más difundida, que es la que perdura hoy en
la tradición, mezclando elementos de los pliegos:
Si yo mato a la princesa, queda mi reino perdido;
y si mato a Gerineldó, que lo crié de chiquito,
Sierra de Gata;
Yo, si mato a la princesa, mi reino ya va perdido;
y si mato a Gerineldo, Je he criado desde niño,
La Seca de Alba _(León),

y así casi todas las versiones modernas.

�R. MENÉNDEZ PIDAL

SOBRE GEOGRAFfA FOLKLÓRICA

El encuentro de Gerineldo con el rey en los jardines falta
en el pliego del sueño présago; pero esto es tan sólo porque
el que lo dictó olvida todo el final. Se halla en ambas regiones, con la disculpa del paje según se lee en el pliego del despertar ordinario del rey:

un pegote debido al retocador del pliego. La calificación de
«sultán», dada al que antes se llamó «rey», indica bien lo
postizo de este desenlace. Otra incongruencia más íntima está
en el furor de ese sultán que atenta contra Gerineldo, mientras que el rey tradicional perdona al paje desde el momento
en que deja en el lecho su espada; en vano el retocador trata
de justificar el cambio de opinión del sultán al hacerle alterarse leyendo una carta que no sabemos lo que podría decir
y que nos deja totalmente a oscuras. Evidentemente este desenlace es un postizo, y de nuevo la tradición moderna se nos
muestra independiente de los pliegos impresos del siglo xv1 y
nos revela un estado del romance más razonable, más original,
más arcaico que el que nos revelan esos pliegos antiguos. Las
versiones modernas, tanto las de la región Sureste como las
del Noroeste, acaban, por lo común, reconociéndose Gerineldo
culpable ante el rey y pidiendo el castigo, a lo que el rey contesta ratificando el perdón ya antes concedido, y mandando
al paje que se case con la infanta.
Con estos caracteres principales, el romance se extendió
por todos los territorios propios de las lenguas peninsulares.
No obstante, al lado de esta forma más corriente existen
otras, que se distinguen por algún detalle especial, según vamos a ver.

y
-

¿Dónde vas, buen Gerineldo? ¿Cómo estás tan sin sentido?
Paseaba estos jardines para ver si han florecido,
vi que una fresca rosa el calor ha des! uci do 1 •
Mientes, mientes, Gerineldo, que con Enilda has dormido.

Los retoques de este pliego están hechos a menudo con una
gran falta de congruencia; más razonables y sin duda más
auténticos y primitivos son los versos que hoy se conservan
en ambas regiones:
-¿De ónde vienes, Gerineldo, tan triste y descolorido?
- Vengo del jardín, señor, de coger flores y lirios;
la fragancia de una rosa el color se me ha comido,
Cádiz, etc.;
-¿Qué has tenido, Gerineldo, que vienes descoloridoi
- Vengo del jardín de flores, como está florido y lindo;
con el olor de las flores las colores se me han ido,
Almanza (León);

y también:
He dormido en un jardín, en un jardín muy florido;
con el olor de las flores los colores se me han ido,
Salas de los Infantes (Burgos).

Aquí, mejor que en el caso anterior, tenemos indicio de que
la tradición moderna no arranca d&lt;: los pliegos impresos en
el siglo xv1, sino que remonta ~ formas mejores y sin duda
más antiguas,
El desenlace del romance sólo nos es conocido en el siglo xvr por el pliego segundo o del despertar ordinario del rey;
y ya hemos anticipado que tal desenlace tiene trazas de ser
1 Los pliegos modernos dicen: «Y una rosa muy fragante el color
me la ha comido•, Guadalajara, 1830; •el calor me la ha comido, ,
Puerto de Sa-nta María (hacia 1837); Madrid, 1846; y moderno sin año;
Valladolid, 1851; etc.

2 39

3. - Variantes del «Gerineldo» menos difundidas, pero que aparecen
tanto en la región Sureste como en la Noroeste, y nos revelan versiones antiguas diversas de las de los dos pliegos sueltos.

La primera observación que debe hacerse es la de que las
dos formas de despertar el rey, conservadas en los dos pliegos
viejos y dominantes hoy en la tradición, no son las únicas.
Otra, sin duda muy vieja y hoy a punto de extinguirse, nos
conservan las de Salas de los Infantes y Viana de Navarra, en
que el rey despierta por un relincho o silbido que da su caballo. En Viana se suma este tema con el de
O me están privando la hija ·o me .roban el castillo.

�R, lll.E)IÉNDEZ PIDAL

SOBRE GltOGllAFf.\ FOUCLÓRIC.\

Hacen falta más versiones de este tipo para decidir si esta
variante es independiente o no de la del sueño présago 1 •
Versiones muy respetables, en vez de comenzar con el diálogo entre la infanta y el paje, empiezan con este exordio lírico:

- Dfgamelo usted, señora, ¿a qué hora es lo prometido?
- A las diez se acuesta el rey, a las once está dormido,
a las doce es la ocasión, cuando canta el gallo pinto,
* Castelo de Frades (LugQ') .

¡Quién tuviera la fortuna para ganar lo perdido
como tuvo Gerineldo mañanita de domingo!
Limpiando paños de seda para dar al rey vestido,
mirándolo está la infanta desde su alto castillo:
- Gerineldo, Gerineldo, mi caballero polido ...

Esta adición se halla en todas las version~s de Marruecos, en
la de Larissa (Grecia), en la de Gajano (Santander), Barbadillo
(Burgos), en las de Toriello, Caravia, lnfiesto, Tam6n, Puerto
de Vega, Boa!, *Cangas de Tineo, *Posada de Rengas, *Riosa
y *Muriellos (Asturias), en *Castelo de Frades y Rúa-Petín
(Galicia), en* Astorga, *Vega de Viejos, *Caboalles, *Villablino, *Camplongo, *Fontín, *Villasimpliz, Cofiñal y *Matueca
(León). Este detalle, en el hecho de encontrarse en las versiones judfas de Orlen te y- de Marruecos, se revela como muy
antiguo; en la Península vive con gran intensidad, pero limitado a la región cantábrica y a la montaña galaico-leonesa;
los puntos aislados, Barbadillo y Gajano, indican una difusión
antigua por Castilla la Vieja. Tiene, sin duda, una respetable
antigüedad medieval, respondiendo a la costumbre, reflejada
en los primeros monumentos de la literatura, de contar las
horas de la noche por los cantos del gallo; al quedar olvidada
esta costumbre, el verso perdió su sentido, y hoy sólo es comprendido por los judíos, mientras que las versiones peninsulares lo estropean diciendo con pasmosa uniformidad en el error:
«cuando canta el gallo pío » o «pinto » o &lt;canta el gallo pío,
pío»; sólo en Toriello tengo: «al canto del gallo primo ».
Señalaré otro detalle difundido por más regiones que la
anterior, aunque no extendido tan intensamente en ninguna. La entrevista de los dos amantes es asír según el pliego
más tradicional o primero: Gerineldo llama al castillo de la
infanta:

Este exordio se encuentra en todas las versiones de Marruecos y en la de Riaza, que pertenecen a Ja región Sureste. Se
halla también en las de Potes (Santander) y en las de Obaya,
Tamón y San Salvador (Asturias); pero éstas, aunque están
dentro de la región Noroeste, las cuatro contienen el despertar ordinario del rey (solo o sumado con el sueño présago),
por lo cual pudiera sospecharse que lo mismo que este rasgo
es importado del Sur, también lo pudiera ser el exordio lírico,
aunque tan extraordinariamente escaso es en el Sureste. Esta.
sospecha, empero, se desvanece considerando que el exordio
lírico se halla también en Cataluña, en una versión pura del
Noroeste, con el sueño présago del rey; y Ja coincidencia de
Cataluña con Marruecos. es decisiva para asegurar la gran extensión antigua de esta variante.
En el diálogo inicial del romance, el pliego del despertar
ordinario del rey, dice:
- ¿A qué hora, mi señora, comprir beis lo prometido?
- Entre las doce y la una, que el rey estará dormido;

y esto es lo que generalmente hallamos en la tradición moderna de ambas regiones. Pero en algunas versiones se añade
un detalle más:
- ¿A qué horas vendré, señora, a qué horas daré a'l. castillo?
-A eso de la media noche, cuando canta el gallo pdmo¡
a esas horas son las doze, cuando el rey está dormido,
Tánger;
1 Hay otros tipos que no he estudiado. EnBuiza (León): cSintía el
rey eptre los sueñ.o s uo fuertísimo ruido; Llamó a la reina diciendo:
Oye, oye, eso iqué ha sido],.

- Abraisme - dijo-, señora¡ abraisme, cuerpo garrido.
- ¿Quién sois vos, el caballero, que llamáis a mi postigo?
- Gerineldo soy, señora, vuestro tan querido amigo.
Tomáralo por la mano a un palacio lo ha metido;

y cosa bastante análoga en el otro pliego, salvo que Geri11eldo
no llama, sino que la infanta, al oír sus pasos, pregunta; forma

�!!, MENÉNDBZ PIDAL

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

corriente también en la casi totalidad de las versiones modernas. Pero en Marruecos encuentro:

En la versión de *Vega de Viejos a que acabamos de aludir, la infanta no arroja la escala después de sentir el suspiro
de Gerineldo, como en Marruecos y Madeira, sino que la previene de antemano: Gerineldo, despu€s de ver en silencio el
palacio, «por la escala se ha subido. En el primer escalón Gerineldo dió un suspiro. - ¡Oh!, ¿quién ronda mi palacio?... »
Esta inversión de los términos es, sin duda, la forma inicial
que nos explica otra variante muy difundida: Ja infanta, en
vez de descubrir la llegada de Gerineldo por el ruido de los
pasos, como en el pliego primero y como en Ja tradición
moderna en Sevilla, Piedrahita, etc., o bien por la Jlamada
«Abraisme, señora», como en el pliego segundo y como en
Ja tradición moderna de *Santianes, la descubre por el suspiro
que da el paje al subir las escaleras del cuarto de la infanta,
escaleras que son evidente transformación de Ja antigua escala
de cuerda:

Ella en estas palabras, a la puerta dió un suspiro:
- ¿Quién es ése, cuál es ése, que a mi puerta dió un suspiro?
- Girineldo soy, señora, que vengo a lo prometido.
Tiróle esc;lera de oro, por ella había subido,
Tánger, Tetuán, Larache.

Semejante también en Porto da Cruz (Madeira):
Pr'a janella da princeza deram leve suspirinho:
- ¿Quém será este atrevido?... - Lo conde Gerinaldinho ...
Deitou-lhe escada de seda que nao fósse presentido.

Algo diferente en *Vega de Viejos. Y sin el suspiro de Gerineldo:
Echa una soga al balcón,

arriba se le ha subido,
Riaza (Segovia);

Pilla la escala de mano

y por ella se ha subido,
Pocilgas (Salamanca);

Por una escalera arriba

suben (!) a brazo tendido,
Lagüelles (León).

El rey, en las versiones de Marruecos, ve la escala puesta y
sube por ella; también en la versión de Arcusa (Huesca) el rey
Coge la escal~ de cuerda y a su celda se ha subido,

a pesar de que no dijo antes que Gerineldo subiese por escala 1 •
Como vemos, este detalle de la escala de mano disperso hoy
en unas pocas versiones pertenecientes lo mismo al grupo del
sueño présago (Madeira, *Vega de Viejos) que a las del despertar ordinario del rey (Marruecos, Lagüelles, Riaza, Pocilgas, Arcusa) y que aparece en puntos aislados sin ninguna
continuidad geográfica, nos indica una variante extraña a los
dos pliegos del siglo xv1, antes muy difundida y hoy en vías
de desaparecer.
Omisión acaso debida sólo a falta de memoria de la recitadora,
que era una anciana de setenta y tres años. En la Silva el rey entra
•por una ventana pequeña•.
1

243

Siete vueltas dió al palacio y otras siete dió al castillo;
como lo encontró en silencio, por la escala se ha subido,
y en el medio de la escala Gerineldo dió un suspiro,
y la infanta que lo oyó, estas palabras ha dicho,

* La Lastra (Santander);
Siete vueltas da al palacio y otras siete da al castillo,
desque lo bailó cerrado al escalón se ha subido;
en el último escalón Gerineldo dió un suspiro.
- ¡Ohl, ¿quién ronda mi palacio? ¿Quién es el atrevido?
-Gerineldo soy, señora, que vengo a lo prometido,
* Villasimpliz (León);
En el medio de la escala

Gerineldo dió un suspiro,
Cangas de Tineo (Asturias).

Todavía se trata en estas versiones de una escala de cuerda
que no se dice cuándo fué colocada. Pero ya parece pensarse
en una escalera ordinaria en estas otras variantes:
Siete vueltas dió al palacio, otras tantas dió al castillo;
al subir los escalones, Gerineldo echó un suspiro,
*Castelo de Frades (Lugo);

�R. MENÉNDEZ PIDAL

244

SOBR&amp; G.ltOGRAFfA FOLKLÚRICA

Cada escalón que subla le costaba un suspirito;
en el último escalón la princesa lo ha sentido.
- ¿Quién ha sido el alevoso? ¿Quién ha sido el atrevido?,
~
*Arcos(Cádiz) 1•

En muchas versiones se olvidan los escalones, pero queda el
suspiro o el silbido que da Gerineldo a la ventana de la infanta 2• Este tema del suspiro, con o sin la subida de los escalones se halla en más de la mitad .de las versiones, tanto
de las 'de la regi6n Sureste como de las del Noroeste 3, Y
prueba de nuevo la gran difusión que en otro tiempo tuvo el
tema de la escala de mano, con el cual se asocia.
Hubo una variante también muy antigua y hoy sólo recordada en escasos puntos muy dispersos, la cual introducía en
el desenlace a la infanta, pidiendo a Gerineldo por marido.
Esto se halla en la versión moderna de Riaza, en las de Nuevo
Méjico, en las catalanas y en la de Cámara de Lobos (Madeira);
en esta última con evidente influencia del romance del Conde

Claros.

_,

Muy antigua es también la variante que consiste en anteponer como exordio al Gerineldo unos versos del otro romance
del Conde Olinos o el poder del canto, asonantado en -a. Esto
se halla primero en Larissa (Grecia), después en *Sevilla,
*Granada, *Lorca, *Mesones (y en la de Gerineldo solo de
este pueblo), Cantalejo, Morales del Vino y *Valladolid, de
la región Súreste; en fin, en R&lt;ia-Petín, *Castelo de Frades,
*Albares, *Caboalles, *Vega de Viejos, *Villablino, *Posada
de Rengos, *Cangas de Tineo, Puerto de Vega, *Riosa, *Caro1 En el Ge-rineldo solo de Mesones (Ciudad Real) se suman revueltamente lós dos ternast los pasos y el suspiro, como anuncio de la
llegada del paje. En la versión con La boda estorbada, del mismo * Mesones, hay sólo los pasos.
.
_
2 La escalera, sin el suspiro, se halla en Carav1a: «A las dos de la
mañana por la escalera ha subido, Y la infanta que lo oy_ó, en voz ~Ita
pegó un grito.~ En alguna de Marruecos se suprime también el susp~ro.
a Cuento en la región Sureste 31 versiones con el tema del suspiro,
y 39 sin él; y en la región Noroeste, 38 y
resp~ctivament~. No se
agrupan geográficamente de un modo apreciable, smo que estan entre•

:4

mezcladas unas con otras.

plongo, *Casares, *Fontín, *San Martín de Rodiezmo, *Villasimpliz, *Valporquero, *Matueca, La Robla, La Seca, Cofiñal,
Caravia, *La Lastra y Gajano, en la región Noroeste. Este exordio se añade en cada una de estas tres áreas a versioqes muy
diferentes del romance; obedece, pues, a una moda que sobrevino en cada una de estas regionf.S ~anpo ya el romance
estaba en ellas arraigado con caracteres especiales. La porción
que dd romance del Conde Olinos se añade es muy variable,
de cuatro tipos y varias formas, a veces combinadas éstas de
muchos modos con otra adición del romance del Mes de Mayo
(asonantado en -o) antepuesto al del Conde Ólinos 1 •
La gran dispersión de esta variante nos indica que es muy
1 La adición de lvfes de 1Jtfayo antes del Conde Olinos ocurre sólo
en la región Noroeste, y en la mayoría de los casos ocurre enromances que llevan al final el de La boda estorbada, mostrando en todo su
apogeo la manía de empalmar romances (¡cuatro unidos!). El romance
del A1"es de Mayo solo; se antepone al Gerine!tlo en Jerez de la Frontera y en Arcos (Cádiz). En el de Pocilgas va al final el romance del
Mes de 11-fayo, al que seguiría, sin duda, el de La boda estorbada, He aqul
los cuatro ti pos de la adición del romance del Conde Olinos:= 1. 0 Gerineldo, dando de beber a su caballo, canta, y la infanta le oye (Larissa,
3 versos de 16 sílabas; *La Lastra, Gajano, Caravia, Cofiñal, *Villasimpliz, *Ríosa, *Castelo de Frades, 4 versos; la Robla, 2 versos; Rúa-Petfn,
4 versos+ 2 de Mes de Mayo antepuestos; Puerto de Vega, *Valporquero, 3 + 2; *Caboalles, 2 + 3; *Vega de Viejos, *Camplongo, 3 + 7; *Ca·
sares, 4+6; *Posada de Rengos, *San Martin de Rodiezmo, 3+3; * Fontín, 2 + 2; *Matueca, 4+7).=2.º Además del contenido del primer tipo,
se expresa un verso del canto dirigido al caballo (Mesones, 4 versos;
~villablino, 5 versos+ 3 de M es de Mayo antepuestos.; * Albares del
Bierzo, 5+4; *Cangas de Tineo, 4+3).=3.º A lo contenido en el primer
tipo se añaden uno o dos versos que expresan el poder del canto sobre
la Naturaleza (Cantalejo, 6 versos; Morales del Vino y *ValladoÜd, 4;
*Vega de Viejos, 5 + 3 de Arfes de Mayo) .=4.º Reune la materia de los
tres tipos: canto al caballo, las aves se paran a escuchar (La Seca, 6 versos+ 5 de Mes de Mayo).=EI Conde Olinos va al final del Gerineldo en
varios puntos, todos del Noroeste, .salvo Villacid: Almanza (León), Bárcena (Palencia), *Villacid (Valladolid), Sepúlveda (Segovia), Cubillos,
Calatañazor (Soría), San Jorge (Ac,;ores) y Beira, siendo de notar que
en esta última, en medio del romance del Conde Olinos en -a, se intercala el del Mes de A✓ayo en -o.
TOMO VII.
t7

�R. MENÉNDEZ PIDAL

antigua la tendencia a añadir el romance de Gerineldo coo
otros. Esta divulgadísima historia de amor encariñó la imaginación popular incitándola a prolongar en varios modos la in. teresante aventura. De la principal adición, hecha con el romance de La boda estorbada, hablaremos despacio en capítulo
aparte.
4. -

Detalles del «Gerineldo» originarios de la región Sureste,

Muchas veces el romance de Gerineldo recibe un desenlace inverosímil y absurdo, que estropea la idealidad fundamental de la aventura primitiva: cuando el rey perdona a Gerineldo y ordena su boda con la infanta, el paje se niega a
ello, diciendo estos versos estrambóticos, que repugnan no
sólo a la idea del romance, sino a su misma asonancia:
Tengo hecho juramento por la Virgen de la Estrella,
que dama que ha sido mía no me he de casar con ella.

Este final impertinente, tomado acaso del romance de Galiarda 1, procede tle una tendencia moralizadora, de inculpación
para la infanta, y que en 9tra forma se ve en algunas versiones, donde Gerineldo dice al final del romance:
No lo niego, mi buen rey, que ella la culpa ha tenido,
Granada, El Padul (Granada), etc.

El juramento por la Virgen de la Estrella parece ser una adición nacida en el Centro de la Península, donde hoy tiene su
máxima extensión, ya que se halla en la casi totalidad de las
versiones conocidas 2 • Que este· juramento estrambótico sea
1 La versión vieja dice: cNo quiero hazer, cavalle¡:-os, para mi cosa
tan fea, Que es tomar yo por muger la que tuve por manceba&gt;; y las
orales modernas: •Juro la cruz de mi espada y mi dorada bandera De
no casar con mujer que antes el cuerpo me diera. &gt;
2
Pero tan poco conocidas hasta ahora, que Carolina Michaelis creía
que esos versos eran una interpolación individual de una recitadora
asturiana (i/?ev, Lusit., II, 196); también creyó adición individual de
la misma recitadora el exordio del Conde O#nos con Mes de May(J
(Rev. Lusit., II, 194).

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRJCA

247

de todos modos originario de la región Sureste, parece comprobarlo el hecho de que en varios puntos de ella sufrió una
elaboración para asimilarse a la asonancia del romance, así
en los tres puntos contiguos *Valladolid, Alba de Tormes
(Sala?1anca) Y Las Navas (Ávila) 1, así en Zaragoza 2 y así
también en una versión de Tetuán 3• En cambio en la región
N~roeste se muestra como importado del Sur; en el Sureste
el JUra~ento estrambótico se halla en la inmensa mayoría de
las vers10nes (Sr, ~ontra 19 sin .el estrambote), tanto en las
del romance de Gerineld0" solo (27 versiones) como en las
d:l romance unido al de La boda estorbada, que luego estu~1aremos (24 versiones) 4 ; por el contrario, en el Noroeste el
Juramento está en gran minoría (23 versiones, contra 43 sin
el estrambote) y casi siempre se halla en el Gerineldo unido
a La boda estorbada (17 versiones y sólo 6 en el romance de
Gerineldo suelto); y como luego veremos, esta unión de los
dos romances es una importación del Sur. Además, esta invasión meridional se verifica con intensidad tan sólo en una
estrecha zona de la región ~oroeste, que comprende las montañas de León y la región cantábrica desde el río Navia al
bajo Nalón.
Este carácter invasor de las variantes del Sureste que me
parece evidente en el ejemplo que acabamos de considerar,
resulta también claro en este otro rasgo, que es, sin duda,

cAl Cristo del Desengaño Je tengo yo ya ofrecido Que la dama
que yo bese no se ha de casar conmigo• ; o bien: «Yo no me caso con
dama que conmigo haya dormido»; o bien: «No lo querrá Dios del
cielo ni el Cristo del Homicidio Que yo me case con dama que con
ella haya dormido.»
2
«No lo querrá Dios del cielo ni la Virgen del Olvido Que yo sea
casado con mujer que haya dormido. &gt;
3
•Juramento tengo hecho en los libros de mi tío, Hija que tal
falta hace no se ha de quedar conmigo.»
4 Fuera del Centro de la Península, no obstante, se observa también en algunas partes al Sureste, como Andalucía y Aragón, mayor
tendencia al estrambote en el caso de la unión de los dos romances.
(Véase adelante, pág. 299.)
1

�R. MENÉNDKZ PIDAL

SOBRE GBOGRAFÍ.\ FOLKLÓIUCA

meridional. Al comienzo del romance, en el pliego del despertar ordinario, dice la infanta al paje:
Quisiera hablarte esta noche en este jard!.n sombrío.

Este verso no sobrevivió; sólo hallo en Graus (Huesca):
Quién te pudiera tener en mi jardín florecido;

y en Jadraque (Guadalajara):

nueva de Rodiezmo, *Brugos-Nocedo (León), en *Posada de
Rengos (Asturias), en Tudanca ( «tres horas en mi servicio:.),
en Arnuero (Santander) y en Palencia.
Otra variante muy notable que consiste en sumar al romance de Gerineldo el de La boda est6rbada, es también originaria del Sureste y propagada al Noroeste. De ella trataremos más adelante.

Quién te pillara esta noche en este jardín florido;

pero esta última versión está, según insistiremos después
(pág. 263), influída por el pliego suelto que hoy se reimprime,
y lo mismo habrá que pensar de la de Graus, aunque no pueda
asegurarse, por ser tan incompleta que no tiene giás que tres
versos. En lugar de ese verso, que probablemente es obra del
retocador del siglo xvr, todas las versiones modernas de la
región Sureste dicen:
Quién te tu viera esta noche tres horas a mi albedrío,

o cosa semejante 1 . Pues bien: este rasgo tan claramente propio del Sureste, con Marruecos y América (Chile y Nuevo
Méjico), lo hallamos introducido en varios puntos del Noroeste, donde dominan otras variantes que luego mencionaremos.
Así se halla «Quién te tuviera esta noche tres horas a mi albedrío» en- Rúa-Petín (Orense), en *Villablino, Lagüelles, Villa1 «Quién te pillara esta noche• muchas; «Tres horas a mi servicio•, Sevilla,.Alcuéscar, Marruecos, Nuevo Méjico.-Variantes demás
consideración son: •Quién estuviera esta noche tres horas sola contigo•, Cádiz; •Quién •te tuviera esta noche tres horas al lado mío»,
Jerez; •Quién te pillara esta noche dos o tres horas conmigo •, Madrid;
«Quién te tuviera en mi cuarto siquiera una noche digo», Casas de
Millán. Éstas se parecen a otra d_e la región Noroeste, que luego apuntaremos; pero están geográficamente tan apartadas y son tan llanas y
fáciles de inventar en sustitución de la voz «albedrío•, bastante desconocida del pueblo, que no les damos importancia. (Hay «albedrido•
en Granada y en Pocilgas, «berrido• en Motril, «avinilio» en Huesca,
«albeldrío• en Arcos de la Frontera, cbeldrlo&gt; en Nocedo de Fenar,
«alberguio• en Rúa-Petín, etc.) -Para Zaragoza,Jaca y Arcusa, véase
abajo, al tratar de las variantes propias de la región Noroeste.

5. - Detalles propios de la región Noroeste.

Esta _región es mucho más ríca en variantes que la Sureste. Comenzaremos por un rasgo de muy especial interés.
La inmensa mayoría de las versiones modernas, incluso
en la región Noroeste, cuando la infanta ve en el lecho la espada del rey, dicen, conformes con el pliego viejo del despertar
ordinario del rey:
- Levántate, Gerineldo, levántate, dueño mío,
que la espada de mi padre entre los dos ba dormido.
- ¿Por dónde me iré yo ahora que de nadie sea visto?

Pero el otro pliego, el del sueño présago, dice:
Recordados, Gerineldo, que ya érades sentido,
que la -espada de mi padre yo me la hube conocido;

y con estas palabras termina dicho pliego de I 537.
Sin duda estos versos están imperfectamente recordados
por el recitador de I 537, el cual, si acabó con ellos su recitación, fué por falta de memoria 1 • Esas palabras en que la infanta no advierte a Gerineldo la presencia de la espada, y sólo
le dice que la conoce bien, no debían ser así en el origjnal,
sino más semejantes a las de la generalidad de las versiones
modernas y a las del otro pliego, pero con una adición, tal
como vemos en algunas versiones de hoy, por ejemplo, en la
de Potes (Santander):
1

Véase adelante, pág. 334.

�1&lt;,. MRNÉNDEZ PJDAL

la

Que la espada de mi padre entre los dos ha dormido.
No te asustes, la infaatita, que ésa yo la he traído.
No me engañes, Gerineldo, que yo bien la he conocido:
de mi padre es de oro, la tuya de acero fino 1;

y semejantemente en T udanca y Sobremazas (SÍntander), Lequeitio (Vizcaya), San Martín de Humada y Revilla Vailejera
(Burgos), Obaya (Asturias) y AJmanza (León). Según estas variantes mejores, cobra pleno sentido el final del pliego viejo
«yo me la he bien conocido»; los dos amantes disputan sobre
si aquella espada es o no la del rey, pues Gerineldo quiere tranquilizar a la sobresaltada infanta. Evidentemente el recitador
del siglo xvi fundió en un verso dos hemistiquios de versos
diferentes, por olvido de cuatro hemistiquios intermedios.
Otras versiones· modernas, aunque olvidan el hemistiquio
originario (&lt;que yo bien la he conocido», conservan el resto
del episodio en que Gerineldo quiere tranquilizar a la infanta
y ésta insiste en reconocer la espada de su padre; así en Arnuero (Santander), en Burgos, en Soria, en Palencia, en AJmanza, Lagüelles, La Seca de Alba (León), en Toriello, Tineo,
y San Salvador de Quirós (Asturias).
Esta variante podía antiguamente bailarse más ~tendida 2 ;
quizá es conocida en Cataluñaª como punto aislado al Este.
Pero el hecho de hallarse hoy agrupada en un área bastante
continua (véase el mapa adjunto) y el ser una variante que se
armoniza y suma sin dificultad con la variante más divulgada,
de modo que no hay razón para que la más vulgar hiciese
olvidar y desterrase a la más rara, me inclinan a creer que la
extensión antigua de este episodio no debió ser muy diferente
Dice «de plata fina,; otras dicen: «de plata fino,, o «de cristal
fino•, o «de metal fino , .
2 Desde luego, debe o debió ser conocida en Tamón, pues la versión que de alli poseo dice: «La espada del rey, mi padre, entre los
dos 'ta metido; La espada del rey, mi padre, 'n el puñal la be conocido•; palabras que suponen la disputa de los amantes.
s En una versión incompleta, donde se halla: «Esta espada es de mi
padre, que m u ch o 1a con oda . :o Es la misma versión que coincide
con el pliego del sueño présago en el verso •Por tres veces lo llamó
y nadie le ha respondido» (pág. 235).
1

SQBltB Gl!OGR.AFfA FOLKLÓRlCA

de la moderna. Creo, por tanto, que la versión del sueño présago, impresa en 1537, procede de un recitador de esta misma
comarca de Burgos o Palencia, donde hoy se conserva el episodio en que Gerineldo quiere tranquilizar a la infanta.
En el diálogo inicial del romance hemos visto que la región
Sureste pone uniformemente el verso
Quién te tuviera esta noche

tres horas a mi albedrío.

Contrastando con esta uniformidad del Sureste hallamos en el
Noroeste cuatro tipos diferentes.= Uno es el mismo verso del
Sureste, que, como hemos dicho, invade en Palencia y en algunos pu~tos del Norte (págs. 248-249). =Después se halla otra
variante de poco relieve, acaso forma primitiva de la anterior:
Qnién estuviera esta noche sólo dos horas contigo,
Revilla \ allejera,

y análogo en Viana de Navarra;
Quién me dejara una noche dormir a solas contigo,
San Salvador de Quirós;
¡Ay, quién pudiera esta noche tres horas dormir contigo!,
Salas de los lnfaates,

y análogos Barbadilio (sumada esta variante con la cuarta) y
Villarramiel;
¡Quién pudi~ra, Gerineldo, dormir tres horas contigo!,
Zaragoza,

y análogos Jaca, Arcusa, Boal y Tamón;
¡Quién pudiera, Gerineldo,

una noche dormir contigor,
La Seca, versión a,

y análogos Ventosilla, Vega del Bollo, Viana del Bollo, * Candanedo, Villa Nova de Gaia, Calheta (Made1ra);
Bem podías, Gerinaldo1 dormir a noite comigo,
Loulé,

y análogos Lagos, Porto da Cruz (Madeira), Cámara de Lobos (Madeira), y atenuado en Mac;;ores, Traz-os-Montes, Ac;;ores. Como se ve, en los fronterizos Villarramiel, Barbadillo y
Salas, así como en las tres versiones aragonesas, esta variante

�'R, MElláNDEZ PIDAL

invade la zona Sureste. Después, esta variante adquiere una
gran personalidad cuando toma un segundo verso más:
¡Oh, quién pudiera esta noche dormir dos horas contigo,
y después de Ils dos horas basta que bubieá amanecido!,
' Bárcena de Campos,

y semejante Almanza, Villodrigo, Cubillos, Calatañazor y Sepúlveda. Obsérvese que esta variante ocupa áreas muy discontinuas; es sin duda vieja, en descomposición 1 . Su antigüedad se comprueba al hallarla en Larissa (Grecia):
Quién hora con vos durmiera dos horas en el castillo.

=En terc~r lugar se halla la variante
¡Cuántas damas y doncellas desean dormir contigo!,

que ocupa una región señalada por Lequeitio, Sobremazas, Gajano b (fragmento de dos versos solos), Toriello, Potes y San
fartín de Humada, de extensión igual que la que tiene en su
parte cantábrica y del alto Ebro la región del diálogo acerca
de la espada del rey (págs. 249-250); como puntos aislados
ol'recen también el «¡Cuántas damas ... », Tineo y Soria, puntos ambos donde también se da el diálogo acerca de la espada.
cPertenecía ese verso al diálogo inicial que falta en el pliego
de 15.37? = La cuarta y última variante es muy singular:
¡Si fueras rico en hacienda como eres galán pulido,
dichosa fuera la dama que se casara contigo!,

que aparece como en puntos aislados en Cantalejo (Segovia),
en Barbadillo (Burgos) y en *La Lastra y Gajano (Santander) 2 ,
Acaso pudieran verse restos de ella en la zona Sureste, en Cádiz,
Jerez y Madrid. Véase pág. 248, nota.
2
La versión de Cantalejo es fragmentaria y contiene sólo el verso
«Si fueses rico en hacienda como eres galán pulido&gt;, con el cual acaba
el fragmento; éste, que tiene por exordio el Conde OPnos asonantado
en -a, se aparta dema'siado de otra versión completa del mismo Cantalejo y sospechaba yo que se debiese a uo recitador del Norte emigrado a Segovia. De la versión de Gajano sospeché si la recitadora
sería también emigrante, pero averigüé que ella y sus padres eran de
Gajano y del próximo pueblo de Guarnizo. Toda sospecha de exotismo en estas dos versiones se me desvaneció, cuando recientemente
1

253

SOBRB GBOGllU-fA FóLltLÓRICA

dos de ellos en los extremos de la región Sureste limítrofes a
la Noroeste y acaso pertenecientes también al sueño présago 1;
y luego esta variante ocupa un área bien definida en el Occidente y Centro de Asturias y en la montaña de León: Puerto
de Vega, *Cangas de Tineo, *Castelo de Frades, *Caboalles,
*Vega de Viejos, *Albarés del Bierzo, * Astorga, La Robla,
La Seca (versión b), *Matueca, *Valporquero, *Villasimpliz,
*Casares, *Fontfo, *Camplongo, *San Martín de Rodiezmo,
*Lillo, *Riosa, *Muriellos y Caravia. A(\emás, completando
esta área están Cofiñal, Obaya, Infiesto, Santianes (dos) y
*Luarca, puntos donde sólo existe el segundo verso:
¡Dichosa fuese la dama que se casase contigo!;

o bien:
¡Dichosa de la mujer que te lleve por marido!, etc.;

y esta minoría de cinco versiones asturo-leonesas recibe un
extraordinario apoyo en Cataluña:
¡Sortada'n será la dona que tan gran jove enmaride!

2

En vista de esto, creo que este verso, solo, representa el estado
primitivo de la variante cuarta, como una redacción más moral
de la variante tercera:
¡Cuántas damas y doncellas desean dormir contigo!,

pues ésta se extiende en un área vecina. Sentado esto, podíamos
buscar el origen de la forma más amplia (con el verso «Si fueras rico ... ») en versiones como la de Obaya, donde, después
del exordio «¡Quién tuviera la fortuna ... » (pág. 240) 1 prosigue:
Asomárase La infanta ventanas de su castillo:
- ¡Válgame Dios, Gerineldo, cómo eres guapo y pulido!
¡Dichosa de la mujer que te lleve por marido!
el profesor Espinosa me envía la versión de Barbadillo. Ésta y la de
Gajano suman a Ja variante cuarta también la segunda: «¡Ay, quién pudiera esta noche tres horas dormir contigo!&gt;
1 Tanto la versión de Caotalejo como la de Barbadillo son frag•
mentarías y carecen del despertar del rey. La de Barbadillo, por tener
•el gallo pío&gt;, debe ser de la región Noroeste.
2 AGuJLó, Romancer, pág. 247. Por desgracia, Milá suprime este
detalle en sus dos versiones.

�I
IL M&amp;NÉNIJEZ PIDAL

La exclamación «¡Yálgame Dios!. .. » que se halla en otras versiones del exordio 1 y está tan en armonía con su tono líric?,
se sustituyó con impertinente tendencia moralizadora por una
alusión satírica a la pobreza del paje: «Si fueras rico ... », Y la
frase siguiente «cómo eres ... » se mantuvo -íntegra, pasando el
adverbio «como» de su antiguo valor de exclamativo al de
comparativo. Sea de esto lo que quiera, afirmemos lo ~ue hoy
podemos observar: una versión con los dos versos «S1 :ueras
rico ... » y «Dichosa fuera ... », a continuación del exordio del
Conde Olinos asonantado en -a, se halló extendida por Castilla
la Vieja, y hoy presenta restos de su antigua área en_Cantalejo, Barbadillo y Gajano; en área continua y extensa vive hoy
en el Centro y Occidente de Asturias con la montaña de León,
donde ·e n algunos casos la versión perdió el exordio dicho, Y
en muchos otros recibió como desenlace el romance de La

boda estorbada.

·

·

A veces el romance acaba de una manera especial. El rey
dice a Gerineldo :
- Tú te has de casar con ella o le has de buscar marido.
_ Con todo lo que yo tengo no hay pa(ra) la infant~ un vestido.
_ La vestirás de sayal, pues que ella así lo ha querido,
Ventosillas,

y análogo Boal, Espín, Tineo, Santianes, lnfi.esto, Tamón, Obaya, San Salvador, Lagüelles, La Seca (dos); o _bien cambia el
primer verso (según otra variante muy extendida ~ue desconoce los dos restantes de que ahora tratamos), y d1ce:
_ Para mañana a las doce seréis mujer y marido.
__:. Señor, mi padre no tiene ni para echarla un vestido.
- Échaselo de sayal, pues ella así lo ha querido,

*Santianes *Riosa *Lillo, * Albares del Bierzo, *Matueca. El
,
'
.
mismo tema aparece mal recordado en Viana del Bollo, sm
que pueda clasificarse en la pri_m era o en la segunda_ de estas
dos formas. Es variante reducida al Centro y Occidente de
1 En l¡¡ de Tamón: «¡Válgame Dios, Gerineldo, cuerp~ .q ue tienes
tan lindo! Dios me diera, Gerineldo, tres horas estar contigo. •

SOBRI! Gl!OGRAFfA FOI.KLÓRlOA

2

55

Asturias, Noroeste de León y a la parle colindante de Galicia.
En esta región, nuestra variante y la meridional del juramento
por la Virgen de la Estrella coexisten, pero se excluyen mutuamente; y es natural que esta exclusión suceda de un modo
riguroso, pues ambas tienden a lo mismo, a moralizar el final
de la aventura amorosa, y cada una de ellas lo hace con diverso carácter. Una y otra son la invención moralizadora que
buscan la tradición del Norte y la del Sur, cada una por su
parte: el Norte bajo una forma más verosímil, más práctica ·y
realista; el Sur con un despl~nte de arrogancia inconcebible
en el paje, y bajo forma estrambótica, fuera de la asonancia
del romance. El examen de la repartición geográfica nos revela la fecha relativa de estas dos variantes dentro de la región (véase el mapa); la variante meridional del juramento
por la Virgen de la Estrella invadió a la del Norte o del vestido de sayal de la infanta y la desalojó de su propio territorio, rompiendo y fragmentando su área. Es cierto que al
observar cómo la variante del vestido de sayal se extiende
tan sólo en las inmediaciones del territorio invadido por la
variante de la Virgen de la Estrella y que no viene de más
lejos, se pudiera sospechar también que primero ocurrió la
invasión del juramento por la Virgen de la Estrella en el
Noroeste de León y Centro y Occidente de •Asturias, y que
después, como reacción contra este final estrambótico, surgió
en el mismo territorio invadido la variante de «La vestirás
de sayal)&gt; que desalojó de algunos puntos a la forma i~vasora
o impidió su completa propagación a todo el territorio atacado; pero esta suposición no se aviene muy bien con la discontinuidad de la variante del vestido de sayal en Viana del
Bollo y en Espín y Boa! respecto al resto de su área. La variante de la Virgen de la Estrella, que es la más extensa y
más poderosa,• pudo suscitar en la región asturo-leonesa la
idea de otra moralización más verosímil, la del vestido de
sayal; pero la propagación de ésta hubo de ocurrir antes que
la variante meridional hubiese invadido completamente la región desde* Albares del Bierzo hasta *Luar,ca.
En ambas regiones Sureste, Noroeste, según hemos di-

�R. Ml!.NÉNDKZ PIDAL

cho (pág. 238), la disculpa del paje ante el rey es conforme al
pliego viejo: Gerineldo dice que viene del jardín y perdió el ·
color a causa de la fragancia de una rosa; así en todo el Sures..te; así en Cataluña, Aragón, Navarra, casi todo Burgos, Palencia, parte de Soria, casi todo León; así en Rúa-Petín y en
*Castelo de Frades. Empero en el extremo Norte la disculpa
es otra y la respuesta final del rey es otra. = En una zona
cantábrica oriental, Gerineldo dice:
- Vengo de celar los moros, que no roben el castillo.
- Bien te sabes disculpar para ser tan tierno niño.
La infanta perdió un clavel, dice que tú le has cogido;
sea verdad o no lo sea, se le darás el domingo,
Gajano,

y muy semejante Arnuero, San Martín de Humada y Potes
( «La infanta perdió una joya»); y sólo la mención de los moros, sin la alegoría del clavel o de la joya, en Lequeitio, Toriello y, como punto aislado, Tineo; por otra parle, sólo la
alegoría de la joya, sin la mención de los moros, en Soria,
punto más aislado todavía 1.. = Con esta variante se enlazan
las que se producen al Occidente del Cantábrico, en que no
existe la disculpa de los moros, pero dice Gerineldo:
- Perdiera un cofre la infanta y a mí me lo habían pedido.
- Dese cofre que tú dices mi espada será testigo,
Boal, Santianes y Obaya,

y semejante («Vengo de buscar las llaves ... ») en Tamón, lnfiesto, Espín, y estropeado este mismo tema en San Salvador
de Quirós. Es muy de notar que todas estas versiones de\
Occidente y Centro de Asturias son del romance de Gerineldo

SOBRE GKOGRAFfA FOLKLÓRIC \

257

solo, mientras que las versiones de esta misma región que
llevan unido el romance de La boda estorbada (las cuales, según veremos, son importadas del Sureste) carecen de la variante especial de que tratamos, y siguen la disculpa corriente
del jardín y la fragancia de la rosa: *Luarca, *Cangas de Tineo,
*Posada de Rengos, *Santianes, *Muriellos, *Riosa; uniéndose a éstas, con la misma disculpa del jardín, únicamente
Puerto de Vega, Caravia y Tudanca de entre las versiones
de Gerineldo solo, sin continuación. Parece que la invasión
del romance de Gerineldo continuado con La boda estorbada es en Asturias posterior a esta variante del cofre o las
llaves perdidos, cuya área fué rota por dicha invasión en dos
mitades, quedando Espín y Boal de un lado, y Santianes
(véase pág. 308) y las restantes de otro. =En la región más
occidental hay todavía otra variante, acaso primitivamente
enlazada también con la disculpa d~ los moros y la guarda
del castillo:
-Vengo de cortar las rosas y de rondar el castillo,
Vega del Bollo;
- Veño de velar a rola 1 do outro lado do río.
- Buena rola, Xirineldo, buena rola t'has cogido,
Viana del Bollo;
- Venho de ca&lt;;ar a rola da outra banda do río.
- A rola que tú ca&lt;;aste já t'a tinha promettido,
San Miguel (A&lt;;ores);
- D'onde vens, oh Gerinaldo, - Venho da ca,;a perdido;
só achei urna gar&lt;;a dentro d'aquelle castillo.
- Essa gar&lt;;a, Gerinaldo, foi creada no meu trigo,
Ma&lt;;ores;

Estas versiones suprimen por lo general, como contradictorio
con la variante que nos ocupa, el verso originario en que la infanta
dice a Gerineldo: «Vete por esos jardines cogiendo rosas y lirios&gt;;
pero ese verso se conserva a veces, como sucede en Gajano. Tudanca
se aparta de todas las versiones santanderinas citadas, pues tiene la
disculpa del jardín, según inmediatamente advertiremos; también
tiene la disculpa del jardín * La Lastra, no chocante por ser del romance doble, importado del Sur.
1

- Vengo de correr la garza de la orillita del río.
- Esa garza, Gerineldo, más' acá la habrás cogido,

* Brugos y * Nocedo.
1 La palabra rola 'tórtola' es sin duda equivocación por rolda o
ronda, Yha sido la causa de que la ronda del castillo se convirtiese en
caza de aves. La disculpa de la caza se halla también en Beira y Trazos-Montes.

�R. MENÉNDEZ PlDAL

Resumiendo la historia de la disculpa de Gerineldo, creo
que en una época primitiva no existía variante en la región
Noroeste respecto de la Sureste; después, en época bastante
antigua, surgi6 la variante de los moros en la montaña de
Burgos y Santander, de donde se propagó con grandes modificaciones por Asturias, por la montaña de León, por Galicia
y Portugal; después, en fin, sobrevino la invasión del romance de Gerineldo unido al de La boda estorbada, el cual hizo
olvidar en Luarca, Cangas de Tineo y otros puntos la variante
producida en el Noroeste.
De Portugal señalaré una variante: el rey coloca en e1
lecho, no la espada primitiva, sino U?, 2uñal (como en Infiesto
y Espín), y, ,en algunas versiones, lo coloca con
O cabo para a ptinceza,

para Reginaldó o bico,
Beira,

y semejante Lagos (Alg:irve) y San Jorge (Ai;;ores).

6. -

Coincidencia aproximada en la extensión de algunas variantes
del uGerineldo».

En esta región Noroeste, tan abundante en variantes, hemos podido observar que cada unatiene extensión geográfica
diferente. Sin embargo, a veces notamos dertá coincidencia
en la extensión de la una con la de la otra. He aquí los pocos
casos que me saltan a la vista:
Al sentir llegar a Gerineldo
~ale la dama en enagua y abre su puerta y postigo.
- Con un postigo que abra, cabe mi cuerpo pulido,

Almanza, Bárcena de Campos, Villodrigo, Palencia, Calatañázor, Cubillos y Sepúlveda. En los mismos puntos, salvo en
Palencia, hallamos el verso dél comienzo a que nos hemos
referido arriba (pág. 252):
Y después de las tres horas

hasta haber amanecido.

Mas a pesar de tal coincidencia, estas siete versiones difieren
enb:e sí en otras variantes muy importantes (en el diálogo de

SCBR.E GEOGRAFÍA FOLKLÓRTCA

los amantes sobre la espada; en el diálogo inicial «Quién estuviera esta noche ... )), etc.).
En la costa cantábrica y montaña de Burgos, en el triángulo cuyos vértices son T oriello, Lequeitio y San Martín de
Humada, y además en los dos puntos sueltos extremos, Soria
y Tineo, batlamos la coincidencia parcial de varios rasgos.
El más general es la disculpa «Vengo de celar los _m oros»
(flág. 256); luego, el verso del con¡.ienzo &lt;&lt;¡Cuántas damas y
doncellas, .. )) (pág. 252); después, la infanta, antes de abrir a
Gerineldo, le pide señas de su cuarto, y él dice:
Al pie de su cama tiene, señora, un limón .florido,

variante que sólo se halla en los tres puntos extremos., Torie110, Lequeitio y San Martín de Humada; en fin, la infanta se
levanta a abrir vestida «con su refajo amarillo)), Arnuero, Sobremazas, Lequeitio, San°Martín de flumada, Burgos, Soria y
Tineo. A pesar de divergencias en otros pormenores 1 la coin~idencia en los rasgos que acabamos de mencionar es por
demás notable, sobre todo en lo que toca a los puntos aislados Soria y Tineo.
La infanta, al recibir a Getineldo, ]e dice:
Dispéosame, Gerineldo, que no te había conocido,

en Puerto de Vega, en * F ontín y en una versión de una criada emigrante, sin duda leonesa o asturiana; a este verso sigue
en muchas versiones una extravagancia;
- &lt;Quieres comer o beber? - Nada quiero, dueño mío,

Gajano, *La Las_tra, * Cangas de Tineo, * Castelo de Frades,
* Villablino, * Vega de Viejos, * Valporquero, * Villasimpliz,
*Camplongo, *Riosa, *Muriellos, Caravia; y se halla sólo esta
impertinente adición, sin el verso primero, en *Caboalles, La
Seca (versión b), * Casares, *San Martín de Rodiezmo 1 Villanueva y * Matueca. En casi todos estos puntos se halla también la variante «Si fueras rico en hacienda ... » (pág. 252);
pero ésta es más extensa, pues si bien no comprende a *Villablino ni a Villanueva, en cambio existe en *Luarca, Santiane~,
San Salvador, Infiesto, Cofiñal, * Lillo, La Robla, '*Astorga y ·

�260

R. I\JIINlfNDEZ PIDAL

* Albares del Bierzo. Pudiera creerse, al considerar sólo este
grupo de versiones del Noroeste, que estas dos variantes «Si
fueras rico ... » y «Dispénsame ... ¿Quieres comer?» procedían
de .un mismo innovador sin dote ninguna para la poesía, y
que luego la variante del comienzo tu.vo algp más éxito que la
siguiente, que es totalmente estúpida; pero la diferencia d~
extensión de una y otra es bastante para indicarnos que una y
otra invención tienen oríg~nes diversos; y llegamos a la seguridad en esta idea al ver cómo, fuera del Noroeste, se hallan
dispersos los dos versos últimos: «Dispénsame, Gerineldo ... »
se encuentra también en Riaza y Villavieja (pág. 266), y
- lQuieres comer o beber o descansar, dueño mío?
- Quiero acostarme en tu cama, que de amor vengo rendido,

se encuentra en una de las versiones de *Granada y en otra
de * Albuñol.
•

7. -

Versiones varias en un mismo lugar.

En un mismo punto, las personas que recitan un mismo
romance no lo dicen igual; las variantes entre cada uno de los
recitadores son continuas, pero pueden no ser ·de consideración, y no representan redacciones diversas del texto (así en
* Vega de Viejos y en Mesones); este caso no tiene nada de
particular. El caso notable es aquel en que conviven en un mismo lugar variantes que tienen individualidad y extensión geográfica diversas. De la Seca de Alba tengo dos versiones, ambas
procedentes de muchachas de diez y nueve años; ambas coinciden (salvo continuas variantes de redacción) en el sueño présago del rey, en que Gerineldo quiera tranquilizar a la infanta
diciendo que es suya la espada del -rey, y en el detalle último
del vestido de sayal; f¡&gt;ero sólo una de ellas, la versión a, contiene el verso del comienzo :
Quién pudiera, Gerineldo,

una noche dormir contigo

(pág. 251), mientras la otra, versi6n b, en vez de este verso
tiene el «Si fueras rico en hacienda ... » (pág. 252 ), con la va-

SOBKII OEOOKAFÍA FOLKI.Ól&lt;ICA

261

riante concurrente «¿Quieres comer o beber?» (pág. 259) y
con el exordio del Mes de Mayo y el Conde Olinos (pág. 245).
Por tanto, ambas tienen en común rasgos muy pronunciados
del Noroeste; pero La Seca está situado en una frontera de
variantes, y allí llegan y conviven la versión a, que responde
a ondulaciones poéti.cas que vienen. de Segovia y Palencia, y
la versión b, que refleja invenciones propias de la musa popular asturiana y leonesa.
De las dobles versiones, una con La boda estorbada y otra
sin ella, que se hallan en varios puntos, hablaremos al tratar
de la unión de estos dos romances. Sólo citaré aquí tres versiones de* Larca, una con exordio del Conde Olinos asonantado en -a, y las otras dos sin él. Cosa parecida se observa en
* Granada, dond:! cuatro versiones recogidas son bastante
iguales, salvo que dos, a y d, tienen el exordio del Conde Olinos y el juramento por la Virgen de la Estrella, mientras b
Y e carecen de ambos detalles; además sólo e y d tienen el
pormenor del «silbido&gt;&gt; o el «suspirito» de Gerineldo, y sólo
d tiene el «¿Quieres comer o beber. .. » (pág. 260).

8. - Resumen acerca del romance de «Gerineldo».

En el siglo XVI se publicó el romance de Gerineldo en dos
pliegos sueltos y en un romancero, destinados a la vulgarización de esta poesía entre el público de todas clases.
Contra el testimonio de uno de esos pliegos y contra el silencio del otro, está unánime la tradición moderna para asegurarnos que el desenlace primitivo del romance se fundaba
en el perdón dado por el rey a los amantes (págs. 238-239).
El primitivo Gerine!do está, pues, informado por una idea
semejante a la del romance del Conde Claros: la flor de la
pasión amorosa brota lozana y fresca de los más hondos
senos del corazón, rompiendo, como dura corteza de la tierra,
todas las trabas con que la moral y las conveniencias sociales le quieren oprimir; es el amor que arrolla todo y se impone triunfante al mismo enojo de la majestad ofencj.ida. Un
TOl'dO

VII.

18

�262

R. MENÉNDl!Z PIDAL

SOBRK GEOGRAFÍA FOLKLÓRlCA

pliego suelto enredó desgraciadamente el desenlace tradicional con una sentencia contra el paje y una fuga de los amantes; el otro pliego olvidó el desenlace en absoluto.
Esos pliegos circulan por España desde hace cuatro siglos,
pues uno de los viejos, el retocado en el siglo xv1, se sigue
hoy día reimprimiendo con diversas modificaciones. El pliego
moderno tiene los mismós caracteres de afectada elegancia
en el lenguaje que el pliego viejo, el mismo nombre de Enilda
dado a la princesa, la misma denominación de sultán dada al
rey, y el mismo desenlace que hemos tachado de n_o primitivo ni tradicional. Y aqu_í sobreviene una· consideración de
importancia. Este pliego moderno tiene hoy gran difusión: se
vende en todos los puestos callejeros de literatura de cordel, y
llega a las últimas aldeas llevado por los ciegos y demás cantores ambulantes; era de esperar que determinase corrientes
decisivas en la tradición oral. Pero desde luego nos choca en
primer lugar que no proceda del pliego ninguna de las múltiples variantes que hemos estudiado. Sin embargo, si el pliego
suelto no engendró versiones orales completas 1, ¿influirá al
menos en éstas decididamente? Enumeraré todos los casos de
influencia que he podido descubrir. El caso principal 2 es la
versión de* Arcones (Segovia), que toma del pliego suelto el
episodio de la carta final 3 :

Después ocupa lugar preferente la versión deJadraque (Guadalajara), por varias expresiones tornadas del pliego suelto:

Estando en estas razones un mensajero ha venido,
con un papel muy cerrado que para el rey ha traído.
1 Se repite hoy intacto por algunas recitadoras. Tengo una copiá
obtenida en Torrejoncillo de Cáceres, en la que no hay asimilación
ninguna al gusto popular.
2
Descarto el caso (por no ser de tradición oral) de un literato
como Estébanez Calderón, que al poner en sus Escenas andaluzas el
romance de Gerineldos, oido por él en una fiesta sevillana, lo retocó,
transcribiendo hasta tr~inta octosílabos del pliego suelto primero que
acababa de reimprimir Durán en su Romancero.
s Lo aplica en forma original a la continuación de La boda estorbada. Es una refundición poco popularizada, con muchos resabios de
ampulosidad vulgar, independientes de los del pliego suelto (&lt;A tus
pies estoy postrado para cumplir lo ofrecido • , &lt;Con l_o~ 'ojos llen~s de
agua, con el corazón partido,, etc.). -Otras refund1c10nes de igual

¡Quién te pillara esta noche en este jardín florido!...
La infanta sintió pisadas y dijo con alma y brío ...
QuellamenaGerineldo, al oficial más querido.

t

También en Cantalejo (Segovia): cSobre las diez o las once
que estará el sultán dormido ... » «El sultán quiere
vestirse ... » «Que llamen a Gerineldo, el oficial más querido ... » «El rey, que estaba a su hecho» (en vez de «El
sultán, que está en acecho » del pliego suelto). En Cañamero
(Cáceres): «El rey, que estaba en sospecha.» En Alcuéscar: «Entre las once y las doce, que el sultán esté dormido », y «Meto el alfange en el medio » 2 • En fin, en Las
Navas (Ávila) la influencia del pliego suelto se reduce a llamar
«sultán» al rey 3•
Como vemos, la influencia de los pliegos sueltos en la tradición es insignificante. Desde el siglo XVI los pliegos sueltoºs,
continuamente leídos por el vulgo, llaman Enilda a la infanta, y este nombre no ha penetrado en ninguna de nuestras
160 versiones modernas. Los pliegos dan un desenlace propio
que tampoco ha penetrado en ninguna versión tradicional;
sólo una de ellas acoge un detalle secundario de ese desenlaampulosidad vulgar, también independientes de la del pliego suelto
conocido, se revelan en Alba de Tormes ( •Gerineldo se levanta entre
alegre y afligido•, «Entre iracundo y cortés estas palabras ha dicho &gt;,
• Y con pasos sigilosos de la estancia se ha salido, ), y en F ermoselle
(«Con un sueño muy profundo como casi sin sentido», «Se ha levantado su padre como león encendido,. Compárese el pliego suelto
de 1537 en otro pasaje posterior: ~Tomó la espada en la mano, en
gran saña va encendido• ).
1 Véase pág. 248. No es muy decisivo este segundo hemistiquio.
También en Graus •¡Quién te pudiera tener en mi jardín florecido! •
2
El «alfanje • se menciona en un pliego impreso en Puerto de
Santa Maria; los demás hablan de «la espada, o «el puñal&gt; .
3
En una segunda recitación, el recitador de Las Navas decía &lt;el
turco,, en vez del «sultán » del pliego suelto. También en * Pocilgas
(Salamanca) se halla el -rey turco,, que hemos de mirar como derivación de «el sultám.

�R. MENÉNOEZ PWAI.

ce. Los pliegos llaman constantemente «sultán» al rey antiguo, y sólo cuatro o cinco versiones tradicionales, entre I6o,
aceptan esta denominación. Los pliegos de los siglos x1x, xx,
y creo que los del. xvm también, presentan a Enilda como
esposa, y no como hija, del sultán; ninguna versión tradicional sigue esta innovación. En fin, la redacción de los pliegos
sueltos sólo proporciona una o varias frases, siempre pocas, a
cuatro versiones de las I6o examinadas 1 •
Y si los contactos de la tradición oi,al con la escrita son
hoy apenas perceptibles, ¡cuánto menores no serían en los
siglos xv y xv1, época de más escasez en la producción impresa y de más analfabetismo en el pueblo! Esta observación
nos da nueva luz sobre 1a naturaleza de 1a poesía tradicional.
Hemos de suponer que la gran masa de los lectores de pliegos sueltos es un público diverso del de los recitadores, y que
cuando uno que sepa de tradición oral el romance llegue a
leerlo en el pliego suelto, lo mirará sin duda como cosa diversa, como poesía para ser leída, a diferencia de la otra que
él sabe, que es para ser cantada.
Arriba hemos.aducido múltiples pruebas para afirmar que
las dos versiones de los pliegos del siglo xv1 no eran únicas
entonces. Coexistiendo con ellas, y aun antes de ellas ser publicadas, cuando la expulsión de los judíos (1492) 2 corrían
t En la montaña de León, en los pueblos del Ayuntamiento de
Rodiezmo, detenidamente explorados por la Srta. Josefina Sela, insistían mucho en que el Gerineldo «vino en copla» (esto es, en pliego suelto); en uno de esos pueblos decían que un señor de León lo
recogió hace muchos años en Casares, lo cimprentó• y luego se vendió por toda la montaña •en coplas,; pero en Casares nadie sabia de
tal señor, ni la copla pareció en ningún pueblo¡ sólo alguien tenia el
Gerineldo viejo impreso en el romancero publicado por La Novela
&lt;;orta, Ninguna de las muchas versiones de los Ayuntamientos de
Rodiezmo y Pola de Gordón recogidas por la Srta. Sela revelan la
menor influencia del pliego suelto,
2
Aunque la tradición judía de Oriente recibió influencias españolas hasta principios del siglo xvu, en general deriva de la tradición.que
los judíos expulsados en 1492 llevaron consigo. Véase mi Catdlogo del
romancero judi'o-espa,,ol en Cultura Española, nov. 1906, págs. ro 50• 1o55.

SOBRB GEOGRAFÍA FOLKl-ÓRJC,\

en la tradición oral de la Península otras versiones con variantes extrañas a ambos pliegos, alguna de las cuales conservan
hoy los judíos españoles de Oriente.
Como hasta ahora sólo hablamos de variantes sueltas
mencionaré aquí un par de ejemplos de versiones completa~
q_ue pueden ser muestra de las diferentes que desde antiguo
circulan. Una de ellas la escojo entre las análogas al pliego
Suelto de I 537 por el diálogo de los amantes sobre la espada
~el rey. Es la de Obaya, que en muchos de sus pormenores
tiene trazas de ser una respetable antigualla conservada en un
rincó~ d: _las montañas asturianas; consta de estas partes:
e~ord10 lineo de la fortuna de Gerineldo (pág. 240); proposiciones de la infanta con el verso «Dichosa de la mujer que te
lleve por marido» (pág. 2 53); Gerineldo va a los castillos de la
infanta y da un suspiro (pág. 244); la infanta pregunta «¿Quién
es ese roin hombre?» (pág. 266, n. 1); acoge a su amante y le
baña en agua rosada; el rey pregunta por Gerineldo y expresa sus presentimientos (pero no ·en forma de sueño); va al
castillo de la infanta; pone la espada en el lecho; diálogo de
los dos amantes sobre la espada (págs. 24~-250); encuentro
de Gerineldo con el rey y disculpa del cofre perdido (página 2 56); por último, el detalle final: «Entre todo cuanto tengo
no hay pala infanta un vestido» (pág. 2 54).
La otra versión tiene aún más interés, pues se aparta mucho más de los pliegos sueltos; es la que sobrevive en Riaza.
En este pueblo, donde abundan extraordinariamente los romances, por rara excepción apenas es conoGido el tan vu·lgar
de Gerineldo; las mujeres de más memoria folklórica no lo
sabían cuando yo visité el pueblo en 1905; sólo pude hallar
una vieja que lo recordase, y su versión tiene caracteres extraños, reflejo último y próximo a extinguirse de una tradición
que se aparta bastante no sólo de los pliegos del siglo xvr) sino
de la gran masa de las versiones hoy corrientes. Tiene esa
versión el mismo exordio lírico de que hablamos (pág. 240);
Gerineldo avisa su llegada, no mediante la llamada, ni los
pasos, ni el suspiro, sino tirando tres piedrecitas, detalJe desconocido a las demás versiones; la infanta injuria malamen-

�266

SOBll&amp; G&amp;OGRABÍA FOLKLÓII.ICA

IL IIJ&amp;N.,;NDKZ P,DAL

te al atrevido, como en algunas otras versiones sucede l; y
cuando reconoce al amante, le dice :
Dispénsame, Gerineldo,

no te había conocido:

verso que se halla también en la región Noroeste (págs. 259260) y cuyo segundo hemistiquio se halla asimismo en Villavieja 2; el rey despierta pidiendo sus vestidos:
Pregunta por Gerineldo, nadie dice que le ha visto;
Y pregunta por la infanta, lo mismo le han respondido;

versos que sólo encuentro repetidos en una versión del Noroeste, la de *Brugos y Nocedo; Gerineldo, que en oposición
a los pliegos y a las demás versiones modernas, no es despertado por la infanta, dice al ver la espada del rey:

ambos malos: uno muy incompleto y mal recordado; otro
alterado con retoques desprovistos de toda autoridad y enteramente extraños a la tradición de entonces y a la de ahora.
Esos dos textos viejos difieren en una varia~te que se reparte
la Península en dos regiones, una Noroeste y otra Sureste.
Atendiendo a esa variante y al conjunto de los dos pliegos
antiguos, uno de ellos puede proceder de las imprentas de
Burgos, y el otro de las de Sevill~ En ambas regiones vivían
y viven versiones muy diversas de esas dos; los límites de la
región Noroeste debían ser más dilatados antiguamente, pues
esta región va siendo invadida y mermada por las variantes
del Sureste. En una época anterior al siglo XVI la influencia
de ambas regiones pudo ser inversa, y el Norte pudo haber
propagado el romance en el Sur.

-¡Ay de mí, que de la reina ful amado y del rey soy muy querido 3
y ahora seré aprisionado con cadenas y con grillos!
'
- Tú no temas, Gerineldo; tú no temas, mi querido,
que yo ·a mi padre le digo que te quiero por marido,

y sigue la petición de la infanta como en otras versiones referidas en la página 244.
Basta lo dicho para dejar sentado que los pliegos sueltos
del siglo xv1 no nos dan el texto del romance viejo, sino
únicamente un par de textos ', .entre muchos, y por cierto
1 En general sólo le llama «atrevido,, adjetivo que en una versión
portuguesa pasa a ser epiteto: «Reginaldo o atrevido», Beira. Pero
además le llama «traidor, en *Luarca, *Santianes y *Riosa; «ladrón •
o •gran ladrón• en Caravia y Alba de Tormes; «picarón • en * Astorga,
Barbadillo y Almanza; croin hombre• en Obaya; «sinvergüenza&gt; en La
Seca; «perro viejo&gt;, «borracho podrido• o «bebedor de vino• en Larissa.
z «Entra, entra, Gerineldo, que no te había conocido.&gt;
3 En la Tercera parte de la Silua de Zaragoza es la infanta Jaque
se lamenta: «¿Qué será de ti, Girineldos?, ¿qué serán de tus servicios?•
' O acaso tres textos, si la Silva 1·epresenta una versión híbrida,
compuesta del pliego súelto, hermano del de 1537, más alguna va•
riante extraña a dicho pliego. Cuestión que no podemos resolver en
vista sólo de las tres ediciones quinientistas del romance.

II
ROMA ICE DE «LA BODA ESTORBADA,.
Este romance no existe en versiones viejas; sólo ha llegado
a nosotros por la tradición moderna que nos fué dada a conocer hace mucho en dos versiones andaluzas, una procedente
de Sevilla, publicada por El Solitario en sus Escenas anda,/uzas,
1847, y otra procedente de Ronda, publicada por Durán en
su Romancero, 1849 1 . El asunto de este romance es com(in a
otras literaturas populares: el conde (recién casado en alguna
versión) tiene que separarse de la condesa para ir a la guerra;
manda a su esposa que le espere siete años, pasados los cuales, si él no vuelve, ella·se podrá casar de nuevo; transcurrido
el plazo, la condesa, lejos de casarse, se va a buscar a su marido y, después de mucho peregrinar, lo encuentra preparando
una nueva boda con otra mujer; la condesa, pidiéndole limos•
1

VIII,

Ambas reimpresas en la Anto/Qgia de Menéndez Pelayo, X, r66, y
250.

�268

R. MENÉNDEZ PIDAL

S0B11.E GBOGKAFÍA ,1-'0LKLÓKICA

na como peregrina, se le -descubre, y él abandona a la novia
para volverse con su esposa a su país.
Tengo a la vista 165 versiones (alguna muy incompleta)
de la tradición ~oderna. Éstas son demasiado multiformes;
no obstante, las podemos dividir en dos grandes grupos, Sureste y Noroeste, como las de Gerineldo, aunque en las versiones de La boda estorbada no podamos hallar, como para las
de Gerineldo, un carácter que por sí solo agrupe todas las del
Sureste, y otro que agrupe las del Noroeste; además, los límites de ambas regiones son muy diferentes para uno y otro romance. (Véanse los mapas.)
En el romance de La boda estorbada, la región Sureste no
comprende, como en el caso de Gerineldo, ni el Norte de Extremadura, ni Salamanca, ni Zamora y Valladolid, ni: el-Sur
de Burgos. Su límite lo marca una diagonal, cuyo centro es la
Sierra de Guadarrama, y que corta a la Península de Noroeste
a Suroeste, dejando para·esta región meridional toda Andalucía, la provincia de Badajoz (entrando en Cáceres por el punto
extremo Cañamero, pero Alcuéscar queda para el Noroeste),
toda Castilla la Nueva (límite perfecto lo señala la citada Sierra de Guadarrama, con Cardoso, frente a los vecinos Casia y
Riaza de Castilla la Vieja), Aragón y toda la cuenca del Mediterráneo.

Un comienzo semejante· se halla no sólo en Tánger y Cataluña,
sino en unas 6o ve1:siones además, repartidas por ambas regiones 1 • El nombre del conde es «don Lombardo» o «don
Llambazo» en algunas versiones catalanas, y una mod~rnización de ese nombre debe ser el «don Marcos» que dice la
versión de Tánger; en_la región Noroeste hay 24 versiones
más que lo llaman «conde Lombardo» (Sacramenia, Navas,
Sierra de Gata, Corporario), «Limbardos» (San Martín de Humada), «conde don Bardo» (Alcuéscar, Riaza, Villatoro, la Bastida), «don Baldo» (Ceceñas), ~don Bario» (Valdepontes), 4:don
Belardo» o «Belarde» (Villalpando, Mazariegos, Villahoz, Santa
Inés, Soria, Atienza, Revilla Vallejera, dos, Villamedianilla,
Burgos, Castrogeriz, Bárcena de Campos), «don Bernardo»
(Aradillos). Como confirmación de que éste es el nombre primitivo, observamos que en otras versiones donde el conde
lleva nombres diferentes, se llama a su país Lombardía o cosa
semejante, según veremos adelante; la versión del Occidente
de Asturias empieza:

1. -

Las versiones más arcaizantes.

Creo que el tipo más arcaico en su conjunto que hoy se
conserva de este romance está representado por una versión
de Tánger y varias de Cataluña, es decir, una y otras del grupo
Sureste, muy apartadas entre sí geográficamente, lo cual parece indicarnos la gran extensión de este tipo en otro tiempo.
Veamos al pormenor la extensión y arraigo de sus rasgos
principales.
El primer verso es algo así:
Grandes guerras se publican de Francia con Portugal,
y al conde Lombardo nombran por capitán general.

Allá arriba en Lombardía,

aquella noble ciudad 2 •

El nombre Lombardo fué desterrado en gran parte del territorio por otros varios, sobre todo por el de «conde Flores» 3;
1
Versiones recogidas por Gallardo y por El Solitario (Andalucía);
Lezuza, Barrax (Albacete); Torrejoncillo del Rey, Madridejos, San
Agustín de Alcobendas, Valdetorres, Cardoso (Castilla la Nueva); Alcuéscar, Villamiel, El Payo, Sierra de Gata (Cáceres); Valdepontes,
Pocilgas, Villagonzalo, Encinasola de los Comendadores, Corporario
(Salamanca); Toro, Otero de Bodas (Zamora); Puente de Alba, VillasimpJiz (León); Casla, Sacramenia (Segovia). Falta este rasgo en Galicia, Asturias, Santander, Burgos y Palencia. Sólo enumeramos las
versiones de La boda estorbada como romance independiente; ahora
advertiré que el Gerineldo unido a La boda estorbada contiene los
versos de ,Grandes g-uerras ... • en la gran mayoria de las versiones,
incluso en las de Galicia y Asturias, donde falta en el romance solo
de La boda estorbada.
2
Igual comienzo: «Allá arriba en Novarcilla (Ogarcía), aquella noble ciudad•, Sobremazas, Hoz de Anero. •Allá arriba na Ormandia,
naquella noble ciudad&gt;, Riera.
3 Hay 2:z versiones que emplean el nombre de &lt;Conde Flores•

�270

R. MBNÉNDBZ PIDAL

el de «conde Sol&gt;, con que El Solitario y Durán divulgaron
este romance, es de los más escasos o raros 1 •
La condesa, llorando, pregunta al conde por cuánto tiempo
se va; él la contesta que si a los siete años no vuelve podrá
ella casarse. Versos bastante semejantes en la mayoría de las
versiones.
· Pasados los siete años, un día, estando a la mesa (Cataluña,
Mallorca, etc. 2) o yendo a misa (Tánger, etc. 3), el padre de
la condesa la aconseja que se case de nuevo 4; pero ella rey se hallan muy entremezcladas con las de cLombardo&gt; o «don Bardo•
en Exti-emadura, Salamanca, Zamora, León y Santander (sólo en Tud~nca), y como puntos. más orientales, en Aragón, Jaca y Torrijo.
1
«Conde Sol&gt; en Cañamero sólo, además de las andaluzas de Durán y El Solitario. Es una evolución de «conde Alzón, (versión de
Gallardo), «conde Arjón&gt; (San Agustín de Alcobendas) y «conde
Assoy» t*Tánger). Total 6 versiones, todas del Sureste.=Otros nombres: «conde Niño• (*Villacid, Población de Campos, Aldealengua,
Cardoso1 Madtidejos). - «Rey Conde• (Le:mza, Barrax, Torrejoncillo
del Rey, Las Useras). - e don Bias, o «conde Romero Bias» (Encinasola, Zamora, Toro, Corporario, Villalpando). - cconde Larcos, o «de
Arcos• o «Alarcos•, y otras de menos extensión geográfica.
2 Barrax, Atienza, Valdetorres, Santiuste,Jaca, Torrijo. Añádase la
variante análoga: cestanto comiendo», Torrejoncillo del Rey, Madrid,
Cardoso, Bárcena, Revilla Vallejera, Burgos, Soria; cal acabar de cenar&gt;, Villagonzalo.
s Sacramenia, Aldealengua, Casia, Pocilgas, Cembranos, C_ubillas
de Oteros, San Martín de Humada, Tudanca, Población de Campos.
= El padre da el consejo a la condesa «estando en su estancia», Solitario, o en &lt;SU cuarto•, Lezuza, Aradillos. Otras v.eces «fué su padre
a visitarla•, Mazariegos, Navas, etc.
' El consejo del padre ocurre no sólo en la mayoría de las versiones enumeradas en las dos notas anteriores (en algunas la entrevista
es sólo para que la hija pida licencia de marcharse, Solitario, Valdetorres, Madrid), sino en otras que no fijan el lugar u ocasión precisa:
Useras, Villalpando, Villamedianilla, Revilla Vallejera, Santa [nés,
Viliahoz Calatañazor, Ceceñas, La Bastida, Sepúlveda, Toro, Zamora,
Corporario, Encinasola, Alcuéscar, Casas de Mi_llán, Diego Álvaro, Jaca. =El consejo de casarse .de nuevo lo da la madre en Cañaveral,
PJasencia, Torrejoncillo de Cáceres, Vegas de Matute, Otero de Bodas.
Una tía (Payo) o un tio (Sierra de Gata) son los que tratan de casar a
la condesa; o bien impersonalmente: •la tratan de caia;"n (Villamartín,

SOBRB GBOGRAFÍA FOLKL6RICA

271

chaza tal proposición, pues si bien no ha recibido noticia alguna del conde, el corazón le asegura que está vivo. La forma
primitiva de expresar este presentimiento debe ser:
Carta tengo yo en mi pecho

que el (rey Marcos) vivo está,

que es la usada en Tánger, o
Tengo yo carta en mi pecho

que el (rey) conde vivo está,

Torrejoncillo del Rey, Las Useras, *Mesones, Barrax, Lezuza,
*Lorca, *Cartagena, puntos todos que forman un área territorial continua y extensa (véase el mapa); en forma más llana,
otras versiones que ocupan dos áreas también geográficamente continuas, dicen: «El corazón me lo ha dicho», Villalpando, Mazariegos, Villamedianilla, Bárcena de Campos, ~evilla V allejera, Burgos; o bien:
Me ha dado en el pensamiento

que es vivo el conde (don Bias),

Corporario y Encinasola. En Cataluña se halla el presentimiento, no expresado sino en la forma más pálida de ·convicción firme:
¿Com me casaré 'I mi padre,

si lo conde viu está?,

y esta variante abunda:
¿Cómo quieres que me case,

si Lombardo vivo está?,

Navas, Aldealengua, Riaza, Casla, Jaca, San Martín de HumaBejo, Hoz de Anero, Riera, Occidente de Asturias, etc.).= Todavía
muchas versiones acortan más este episodio suprimiendo el diálogo
en que se expresa el consejo, y se limitan a que la condesa pida a su
padre la licencia o la bendición para marcharse a buscar a su marido
(San Agustín de Alcobendas, Porqueros, Valporquero, Vega de Aller,
Moreda, Valdepontes, Alcuéscar, Cistierna, Castrogeriz, Vega del Bollo,
Lillo, Occidente de Asturias, Villasimpliz, Puente de Alba, Valdeteja,
Sohremazas, Santa Eulalia de Oscos).= En alguna de estas versiones
y en otra que en·u meramos en la página 291, nota, la hija pide al padre un vestido de sayal para ir a peregrinar. = Pide permiso a su madre en Valladolid y Madridejos. = Ni tratan de casar a la condesa segunda vez ni hay petición de licencia ni de vestido en Gallardo.

�SOBRE Gl!.OGKAFÍA FOLKLÓRICA

272

R. Ml!NliNDEZ PID.!.L

da, Revilla Vallejera, Toro, Otero de Bodas, etc., o estropeada
con empleo de una forma verbal dubitativa: «si el conde vivo
estará», Población de Campos, Zamora, etc.
La condesa pide la bendición a su padre, se viste de romera, y empieza a caminar en busca del conde. Versos semejantes en muchas versiones, y en cuyas variantes no quiero
entrar.
Un día encuentra un paje que lleva «a ensillar» unos caballos (Tánger, Cataluña, Mallorca, Sacramenia), detalle que
con ligera variación se repite en ambas regiones: el paje lleva
los caballos a bañar (Riaza) o a pasear (Jaca, La Bastida, Ceceñas, Hoz de Anero, Bejo, Almanza, Brugos, Riera, Laverde,
Revilla Vallejera, Villalpando, Otero de Bodas, Valdepontes
«pajarcito» o «pajarito », Pocilgas, Encinasola «pájaro» o «pajarcillo», Coca, Matabuena); el paje lleva unas mulas (Lillo,
Porqueros «pajuela », Tudanca, San Martín de Humada, Villamartín, Mazariegos, Sepúlveda, Diego Alvaro, Villaroiel), o
aparece solo el paje, sin bestia alguna (Cubillas de los Oteros,
Valdeteja, Cistierna, Occidente de Asturias, Vega del Bollo),
o bien aparecen los caballos con un lacayo (Alcuéscar), con
un portero (Aldealengua) o con un pastor (Vega de Aller,
Oseja, Valporquero, Sobremazas, Zamora, Ríoseco, Madrid),
o sin que se especifique quién los lleva (Torrejoncillo del Rey,
Barrax, Lezuza, Valdetorres, Torrijo, Jaca, Población de Campos, Soria, Corporario), o bien se trata de un mulero en vez
del paje (Navas, Calatañazor, El Payo, Gata, Villasimpliz, Puente de Alba).= Posteriormente, los caballos se convirtieron en
vacas o ganado en general, según veremos (págs. 278-279).
El paje dice a la condesa que aquellos caballos son del
conde Lombardo, que se va a casar mañana, y le da las señas
de dónde vive. La condesa llega ante el conde y le pide una
limosna. Las variantes de este pasaje podemos omitirlas.
La condesa, al pedir limosna, dice:
Que vengo de las !tallas, y no traigo qué gastar.
- Si de las ltalias vienes, dime lo que hay por allá.

Jaca, T orr.ijo, Tánger, Mallorca, Cataluña, Barrax,

* Villacid,

2

73

puntos todos, menos el último de la región Sureste. En algunas versiones de la región N~roeste, que sin duda son en
este detalle muy arcaicas, por coincidir con las susodichas, en
vez de las Italias se nombra a Lombardía, en igual forma:
1,

Q!-le vengo de Logardía y no tengo qué gastar.
- Si viene de Logardía, ¿qué se cuenta por allá?,

Lillo; «de Nobardía», Valdeteja, Cubillas de Oteros; «de Nogarcía», Tudanca; «de Brevería», Villasimpliz, Puente de
Alba; «de Barberinos», Otero de Bodas; «de Doñalvírez»,
Cistierna; «de las Asturias», Villamartín de Campos. O con
ligera variante:

•

Que vengo de la Abadía y me han robado en el mar.
- Si vienes de la Abadía, de allí me podrás contar,

Valdetorres; e igual, saly o variantes insignificantes, «de lejas
tierras», Villamartín; «de Lombardía», Alcuéscar 2 .=En otras
versiones del Noroeste, en vez de dar la romera el nombre de
su país al iniciar el diálogo, lo da después de una pregunta
del conde:
- ¡De dónde es la peregrina, que es tan graciosa en mirar?
- De allí arriba en Nobardía, de aquella noble ciudad.
- Si es usted de Nobardía, ¿qué se cuenta por allá?,

Laverde, Almanza; «de Navarría», Oseja; «de Ogarcía», Hoz
de Anero; «de Novarcilla», Sobremazas; . «de Normandía »,
Bejo; «de la Ormandía», Riera; «Sou do rei da Bombardía,
do reino de Portugal», Atalaia. Otras muchas versiones siguen
esta variante, pero olvidaron ya el nombre del país primitivo
1 La versión de * Villacid, por ser de las unidas a Gerineldo, debe
ser importada del Sureste. Nótese además que mezcla las dos formas
de esta variante que aquí distinguimos: c-~De adónde es la ramerita
(sic) que tan buen traje se trai?- De Italia vengo, señore, y no traigo
qué gastar.•
2 La variante de Alcuéscar es: «Que me he visto mujer rica y estoy con necesidad; Camino de Lombardía me han robado mi caudal.•
Compárese la versión portuguesa de Atalaia: «Peregrina ja foi rica, ja
teve muito que dar.&gt; (Rev. Lusit., XI, 1908, pág. 99 a.)

�SOBRE GBOGRAFU FOLKlÓRICA

para sustituirlo por cualquier otro 1 , con una discrepanda muy
significativa, que nos indica su posterioridad.
La romera cuenta noticias de Italia que conmueven al conde; dícele que como el conde se marchó y no ha vuelto,

prepara esta forma de reconocimiento, existe también en una
reducida área del Noroeste:

La pobre de su condesa no se cansa de llorar.•
- ¡Quién pudiera estar ahí pa poderla consolar!
- Ya no la conocerías, ¿y en qué la conocerás?
- En el brillo de su cara y en el modo de mirar,
y en una saya de grana que ella solía llevar,
Tánger,

y algo semejante en Cataluña y Jaca b 2 • El vestido que le muestra la romera debajo de su sayal, es el medio del reconocimiento de los dos esposos 3 • La exclamación del conde, que

1,

275

R. l\lENÉNDEZ PIDAL

274

1
«De Alejandría•, Brugos; «de Hungría&gt;, Navas; cde los Alpes,,
Bárcena; cde Francia,, Torrejoncillo del Rey, Santa Inés, Encinasola,
Vega de Alba; «de Castilla la Vieja,, Matabuena, Aldealengua, Coca;
«de Sevilla», Vegas de Matute, Sacramenia, Aradillos, * Astorga; cde
Valencia», Ceceñas; cde Burgos,, Villahoz, Villatoro, La Bastida; «de
Segovia,, Castrogeriz; cde Barcelon'a ,, El Payo; cde Granada», Sierra
de Gata; «de tierra de Asturias,, Porqueros; cde España,, Alcuéscar,;
~de Cataluña», Burgos; «del Puerto•, Useras, Madrid; cdel Puerto de
Santa María&gt;, Mazariegos; cde Belén•, Brugos; cde Barrios,, Pocilgas;
«de la Pausa,, Revilla Vallejera; «de Paraíso», Revilla Vallejera; «de
Países•, Villamedianilla; «de Portugal,, Valladolid; cde Tierras Brillantes•, Calatañazor; «de la Orilla del Río», * Zamora; «de Junquillo
de la Mar&gt;, Ríoseco; ,de la Malsedumbre arrimada a Puertoman, ViIJalpando; ,de las orillas del mar&gt;, Zamora; «lugar de junto la man,
Val porquero, * Camplongo; «de tierra de don Vario•, Valdepontes;
«de la duda 'l conde Flores•, Villamiel. = Las versiones unida&amp; al Gerlneldo suprimen esta parte del diálogo, excepto las de *Valladolid y
*Camplongo que acabamos de mencionar y la de *Villacid citada dos
notas más arriba.
2
,¡Bon Deu, jo la pogués veure, jo la pogués abra&lt;,¡ar!, (Aguiló, pág. 121). ,Amb a-qué la coneixería, amb a que la coneixerá?,
(Milá, pág. 223). «- ¿En qué la conocerías? - En la manera de hablar
Y en el vestido que lleva, que vale una ciudad,, Jaca b. Mucho menos
análogo: «Que si yo la viera a ella, ya no me casaba ya•, Torrija.
3
El reconocimiento por el vestido, salvo en Tánger, Cataluña y
Jaca, ya citados, se perdió en todo el Sureste. = En el Noroeste se
verifica mediante el «vestido• en Santiuste, Revilla Vallejera, Valporquero, Villalpando, Porqueros; «la basquiña,, Castrogeriz, Pocilgas; cel

Y la su esposa querida no cesaba de llorar.
- ¡Oh, mi Dios, quién la vería!, ¡oh, mi Dios, quién la verá!
- Si usted la quiere ver, vela aquí, junto a usté está.
Sacó el anillo del dedo, se lo metió en el pulsar.
Quita la esclavina de oro, quedó en el verde brial,
Valdeteja;
- La su esposita doña Ana en busca de él anda ya.
- ¡Oh, quién me la diera ver!, ¡quién me la diera mirar!
- ¿Cuánto paga usté, el buen conde, a quien se la traiga acá?,
Porqueros;
- ¡Quién pudiera ir algún día a ver mi mujer carnal!
- No es menester ir a Francia, porque aquí la tienes ya,
Valdanzo,

y por lo común la exclamación toma una forma extravagante:
¡Quién la viera, quién la viera,

por ver el traje que trae!;

o bien:
-¡Cuánto diera yo por verla, por ver qué vestido trae!
- Si la quieres ver, el conde, delante tus ojos está.
Alza el vestido pa riba, se quedó en verde brial,

Otero de Bodas, *Brugos, Valporquero, Cistíerna, Lillo, Villasimpliz, Puente de Alba, Tudanca, Población de Campos.
brial&gt; (palabra no comprendida y que a veces se convierte en una joya
llamada «brillar&gt;), Sierra de Gata, Corporario, Otero de Bodas, Aldealengua, Población de Ca.mpos; &lt;verde brial&gt;, Tudanca, San Martín de
Humada, Almanza, Cistierna, Cembranos, Cubillas de los Oteros, Lillo,
Valdeteja, Brugos, Vega deAller, Moreda; «saya,, Villagonzalo; ,galas,,
Toro; «anillo,, Ceceñas, La Bastida, Navas, Cañaveral, Casas de Millán,
Malpartida, Torrejoncillo, Valdepontes; &lt;cordón», Zamora, Villalpando, Ríoseco; ctorzab, Sacramenia. En todos estos casos el desmayo del
conde sigue, o se olvida; pero a veces la prenda de reconocimiento
se muestra después del desmayo: ,la saya encarnada,, Santa Inés; ce!
vestido,, Hoz de Anero; «el brial&gt;, Valdetorres, Occidente de Asturias; «cinta verde y anillo», Villamedianilla, Revilla, Burgos.= Las
versiones en que La boda va como continuación del Gerineldo carecen
de prendas de reconocimiento, salvo en * Nocedo y * Brugos, «verde
brial»; en * Matueca, «se levanta su vestido,; en * Luarca, cestos papeles te lo dirán• (!), y en * Camplongo, «anillo y cadena,.

�276

R. MENE:NDEZ PIDAL

El conde, al reconocer a su mujer, se desmaya: «el conde
cayó mortal», Tánger, Barrax, Lezuza, Valdetorres, Jaca a,
Las Useras, frente a tres veces más versiones de la región
Sureste, que carecen de ese detalle; en cambio en la región
Noroeste una gran mayoría de las versiones contienen el desmayo. No incluímos en esta comparación numérica las versiones en que nuestro romance va como continuación del Gerineldo, pues en éstas falta siempre, o poco menos, tal pormenor 1 •
El romance termina abandonando el conde a su novia y
yéndose con su mujer:
Fuera, fuera, tú la novia, que ésta es mi mujer leal.
Armaron bodas de nuevo y se volvieron a casar,
Tánger.

Esta mención de las nuevas bodas de los dos esposos
debe ser rasgo original, tomando boda en el sentido arcaico
de fiesta. Así, otra versión de * Tánger, dice:
Las bodas y los torneos se volvieron a doblar.
La hija del conde, niña, de perrita morirá,

277

Los gustos (por las justas) y los torneos para mí se quedarán;
los llantos y los pesares para la pobre burlá,
* Ronda y * Arcos;
Para el domingo que viene los torneos celebrarán,
y la otra pobrecita a la calle la echarán,
*Granada;
Las bodas y los torneos, niña, para ti serán,
y la otra en un convento su vida la pasará,

* Granada (dos);
y semejante * Padul, * Córdoba, Gallardo, Cañamero, * Brugos, * Noceda, * Albares del Bierzo, * Santianes de Molenes,
* Robliza, * Hoyos 1 :
Ponen torneos y bailes y cañas ha[! de jugar,
y la pobre 'e la mozuela con su padre se quedar,
Alcuéscar.

Esta mención de las bodas o fiestas celebradas por la unión
de los esposos, llevó a algunas versiones a hablar impropiamente de un nuevo casamiento, como hace la primera versión
de Tánger, ya citada, y una catalana:
S'agafan mano per mano los dos quedaren casats;
la pobre de la promesa no feya sino plorá,

y otra de * T etuán:
Otro día de mañana

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

ricas bodas se harán;

o bien:
Las justas (dice los justos) y los torneos todavía durarán,
San Agustín de Alcobendas;
Las fiestas y los tornedos pa su mujer natural,
*Motril (y análogo *Lorca);
1 En el Sureste carecen del desmayo El Solitario, Durán, Gallar&lt;lo, Jerez, Cañamero, San Agustín de Alcobendas, Cardoso, Torrejon•
~illo del Rey, Madridejos, Madrid, Jaca b, Cataluña (cuatro), Mallorca.
En el Noroeste tienen el desmayo unas 36, contra 22 sin desmayo; en
ninguna de las dos regiones contamos las versiones unidas al Gerind,ác, que todas carecen de este detalle, salvo las de* Lorca, * Valladolid y* Valporquero; en* Matuecas ese quería desmayar». Se desmaya
la romera al oír las noticias del vaquero, en * Córdoba y otras de las
simples.

y otras pocas más 2 • Como vemos, aunque la coincidencia de
Tánger con Cataluña es poco exacta, resalta bien consideran1 Las tres últimas versiones, que son del Noroeste, convierten en
diálogo el pasaje: «Las bodas y los torneos por doña Eloísa serán. La
princesa en un convento su vida rematará. - No será así, princesina,
contigo me he de casar.• Adviértase que cuando este romance va
como complemento del Gerineldo, la mención del casamiento es natu•
ral, pues el paje parte a la guerra sin haberse casado. La de Gallardo
dice sólo: «Las bodas y los torneos por doña Leonor se harán.• La de
Cañamero contiene sólo una invitación a la novia para que se meta
monja.
2
e Y se abrazaron los dos, y se fueron a casan, Mallorca; «En el
pueblo más cercano allí nos van a casar•, Malpartida, Cañaveral; «con
ella me he de casar•, Pocilgas. La versión de Mallorca se asocia en
mucho con la catalana, pero las del Oeste son del todo diversas, y esta
variente final es de origen independiente.
.
TOMO VII.
19

�R, MBNÉNDBZ PIDAL

do otras versiones marroquíes, donde se ve acabar el romance con dos versos, uno de las bodas y torneos que celebran
el encuentro de los esposos, y otro consagrado a la novia
desairada; ambos versos los vemos surgir en varios puntos
sin formar área geográfica unida, como reflejo débil, próximo a extinguirse, de la versión más vieja representada por la
tradición catalana y tangerina. Estos. varios reflejos que hoy
sorprendemos son poco conformes entre sí en cuanto a los
detalles, indicándonos que los dos versos primitivos estaban redactados en forma poco feliz, que sugirió continuas
variantes.
Frente a esta terminación, que domina sobre todo en el
Sureste, hay otra, principalmente arraigada en el Noroeste, y
está en forma de sentencia :
Que los amores primeros

son muy malos de olvidar,

Bej~, Hoz de Anero, San Martín de Humada, Burgos, Lillo,
Cembranos, Almanza, Oseja, * Riosa, * Castelo de Frades,
* Cangas de Tíneo, * Valporquero, Víllasimpliz, * Villasímpliz,
* Camplongo, * Casares, * F ontín, * Villablino, * Vega de Viejos, *Astorga *Po_sada de Rengos, Occidente de Asturias, Laverde, Otero de Bodas, Nuez, *Zamora, Villalpando (dos),
Pocilgas, Sierra de Gata, Alcuéscar, Aldealengua; fuera del
Noroeste sólo hallo este verso en Cataluña.

2. -

Variantes de &lt;,La boda estorbadau en la región Sureste.

En primer lugar, el encuentro de la condesa con un pajede caballos perdió su carácter de vida señorial y se supuse&gt;
con un vaquero que _cuida una vacada, y después con un pastor que está con su ganado. Esta variante es originaria ~e
Andalucía y Murcia, donde se encuentra en todas las versiones conocidas 1 • De aquí se propagó algo por Extremadura
1 Sólo hay que observar que en la versión de Ronda publicada por
Durán, la condesa que encuentra al cvaquerito,, después de pregun-

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

279

(C_añamero Y Malpartida de Plasencia), por el Occidente del
remo de Toledo (Madridejos, San Agustín de Alcobendas
Cardoso), por Segovia (Casla), extendiéndose algo más po;
Burgos_ (~anta Inés «ganado», Villahoz, Revilla Vallejera, Villamed1amlla,
Castrogeriz ' Villatoro «ganado
S
», Burgos ), por
_anta~der (Aradillos «ganado»), por Valladolid y por Palencia (Barcena «ganado»). Además, este detalle de las vacas 0
el vaquero. exist: en todas las versiones del· romance que van
como continuación del Gen.neldo, tanto en ]a región Sureste
como en la Noroeste 1 , pues, según veremos proceden de
Andalucía.
'
La redacción primitiva que arriba dejamos analizada debía
tener una alusión fugaz a los ojos de la condesa acaso al
«modo ~e mirar», que dice _la versión de Tánger, y ~ste rasgo
se amplió suponiendo que el conde, al ver a la romera se
fija especialmente en sus ojos. Así ocurre en un área bien
definida:
¡Oh, qué ojos de romera; en mi vida he visto tal!,

~arrax, ~ezuza, Torrejoncillo del Rey, * Totana, * Cartagena,
La Umón; pero además se halla en Jerez, como punto aislado Y lejano, que revela una mayor extensió~ antigua de esta

tarle por las vacas, le pregunta por los trigos, las ovejas, los jardines
Y c)os caballos&gt;, complicación inusitada que de ningu'n modo es h..
d
t . - 'ó (
iia
e con amm~c1 n como el caso de Villasimpliz y de Puente de Alba
qu_e se menciona en 11_1 nota siguiente), sino que procede de retoque
evidente de Durán.
1 Salvo en muy raras excepciones, como * Valladolid «rebaño,
*Z
.
. amora «oveJas,,
y sobre todo *Matueca, pág. 304 , nota. De la ver-'
sión _del romane~ uni_da a~ Gerineldo, abundante en la montaña de León
Y existe~te e~ V1Uas1mphz, el encuentro con un vaquero se propagó
a la versión simple de este pueblo y de Puente de Alba, donde el encuentro de la condesa es doble, primero con un mulero y después con
un vaquero. En* fontín hay encuentro con una cbueyada, y después
con una ~acada; en *Camplongo y *Casares se habla de vacada y «boyá,
en un ~1smo encuentro. En Valladolid hay dos encuentros, con un
«vaquentq, Y con un •viejecito,. En Calatañazor, con un •muletero,
y con un cpastorcillo,.

�280

R. M~ÉNDEZ PIDAL

SOBRE GEOGRAFÍÁ FOLKLÓRICA

variante (véase mapa).= Señalaré de pasada otra darivación
de la expresión primitiva en una reducida área del Noroeste:
¿De dónde es la peregrina,

de tan gracioso mirar?,

Bejo, Hoz de Anero, Sobremazas, Laverde, * Muriellos 1 .
El final del romance, esto es, las justas y los torneas de la
boda, que servirán para la esposa en vez de servir pa:ra la novia
desairada, originó una variante de desarrollo muy complicado. Ya ert la versión de *Córdoba arriba aludida_(pág. 277),
cuando dice el conde a la romera que es un demonio tentador, ella responde:
No soy el diablo, romera 2 , soy tu mujer propiedad;
la· carne que tienes muerta volverla a resucitar,
y las bodas y los torneos para romera serán.

En esta variante se recuerdan no sólo los regocijos ~aballerescos, sino también los preparativos culinarios para el banquete
de la boda, y la imaginación popular, una vez lanzada en este
otro sentido, se vino a fijar preponderantemente.en los detalles culinarios, olvidando los torneos. Esto sucede ante todo
en un área geográfica (véase el ·mapa) que se puede unir con
Córdoba:
No soy el diablo, señora, ni lo he venido a tentar,
que el rey conde es mi marido y me lo vengo a llevar.
El pan que hubiese cocido, de limosna pueden dar;
la carne que hubiesen muerto, venderla o echarla en sal;
los garbanzos en remojo tamblén los pueden sembrar,
que el rey conde es mi marido y me lo vengo a llevar,
Lezuza,
Parece otra derivación hermana el «¡Ay, qué niña tan bonita y
qué niña tan salá!•, de *Granada b, e, d, *Huétor, *Valdanzo y la dilatación que se observa en San Agustín de Alcobendas: •Bendita sea
tu hermosura, en mi vida he vísto tal, Si no es una que me dejé en
lejas.tierras de allá•, y semejante en "'Ronda b, * Granada b, etc. Estos
tres puntos son de la región Sureste.
2 Léase .cNo soy el diablo, buen conde,; pero también en * Granada y otros puntos se halla esta equivocacic)n en la réplica de la romera, efecto del apego que la poesía popular muestra a repetir en la
réplica cierto número de palabras del discurso anterior ( eTú eres el
,1:liablo, romera, que me vienes a tentar~, pág. 285).
1

281

y análogo en Barrax, Madrid, *Mesones, *Lorca b, Useras y
Cardoso. Es de advertir principalmente que en Barrax y en
Cardoso se añade un verso de mayor ironía:
Las galas y los anillos ·por besos y abrazos van;

verso que logra una gran difusión fuera del área que reseñamos, según diremos 1 ; y además hay que notar 'también que
el verso repelido al comienzo y al fin de la enumeración sólo
se expresa una vez en Useras y Cardoso.
En Terrejoncillo del Rey tiene esta variante una forma
muy parecida a la de Lezuza, pero colocando la enumeración
en boca del conde. No obstante, el más íntimo parentesco con
el grupo de versiones anterior se muestra todavía en que.. el
verso repetido, si bien va una vez en boca del conde:
Que yo me voy con mi esposa,

con mi esposa natural,

todavía la segunda vez queda en boca de la condesa:
Que el rey conde es mi marido

y me lo vengo a 1ievar.

Es una variante de transición en la cual conviven la tendencia anterior y 1a que vamos a reseñar, puesta en boca del conde.
En *Larca a, en Jaca, en Toro, en Villalpando y en El
Payo la e·numeración de los preparativos de boda está simplemente puesta en boca del conde; en esta nueva forma se halla
también la repetición del verso
Ésta es la mi mujer y con ella me he de -marchar;

pero se halla sólo en El Payo, probándonos que la forma más
desenvuelta de esta nueva variante, aunque tuvo antes mayor
extensión, tendió a acortarse más que en su primera redacción.
En boca del conde también hallamos esta variante en una
forma tan breve como la de * Córdoba, que hemos considerado cual p~nto de partida; en vez de los dos o tres versos de
1· Hay otro verso más difundido en esta área, pero que no sale de
ella : «El vino que hab.é is comprado Jo podéis entabemar•, Cardoso,
Useras, *Mesones, *Lorca a, el cual se hace más intencionado en
Jaca: «El vino que habéis comprado vinagre se os volverá.&gt;

�SOBRE GEOGRAflA FOLKLÓRICA

R. MENÉNOEZ PIOAL

enumeración de preparativos que tienen las versiones que
acabamos de citar; hay uno sólo, que ora es
Dejemos la carne muerta, la gente por convidar;
yo me marcho con mi esposa, que me ha venido a buscar,
Zamora, Villalpando;
ora
Yo me voy con mi mujer, que me ha venido a buscar,
y el gasto que tengo hecho a los pobres se le da,
*Villacid;
ora, en fin, sin atender a los preparativos de banquete, se toma
sólo el verso relativo a los regalos o a los b~sos dados a la
novia, verso que, como ya hemos dicho, se halla en Barrax y
en Cardoso, pero además también en *Lorca a,- en Toro y en
El Payo, que son todas formas extensas de nuestra variante
y por eso las pasamos por alto, para aducir ahora sólo las
formas breves, y ellas nos bastan para ver lo cambiadiza que
es la tradición en todas sus variantes:
Ésta es mi mujer primera, con ella me he de tornar;
los anillos y las joyas que queden por el misal 1,
Valdetorres;
Las arras y los anillos vengan todos para acá;
los besos y los abrazos con ellos te quedarás,
Sierra de Gata.

Y este mismo tema breve aparece después complicado bajo
forma de diálogo en Casia y en * Arcones: cuando dice _el
conde «Yo me voy con mi romera ... », la madrina o la madre
de la novia !e piden que deje los vestidos y las joyas,
Que en besitos y en abrazos ganaditas estarán;
a lo cual replica el conde:

Los besos y los abrazos el primero está por dar.
En Otero de Bodas hay también diálogo, pero diverso, pues
1 Léase cque queden por la amistad•., como dice la versión de
Toro.

a la reclamación de los gastos de la boda es la condesa la que
responde:
Ésos en besos y abrazos bien pagos los tendrás ya.
En Santiuste no hay diálogo, pero es también la condesa la
que habla, si bien transformando por completo la idea: al descubrirse al conde le quiere devolver el anillo y el vestido que
él le di 6, añadiendo:
Los besos y los abrazos no me les puedes quitar.
Y todavía hay que añadir aparte Villamiel, donde vuelve
a aparecer la forma amplia de nuestra variante, algo semejante

la de El Payo, pero otra vez puesta en boca de la condesa
(como en la lejana área de Lezuza y versiones vecinas):

a

Porque éste es mi maridito y conmigo se irá;
las vacas que tengas muertas vivas te las pondrá;
los besos que te haya dado con ellos•te quedarás.
En el desarrollo de esta variante podemos observar bien
cómo una misma idea poética toma múltiples formas, tantas
como veces esa· idea se reproduce por un nuevo recitador, viniendo a estar la forma de expresión completamente abierta
a la invención particular. y emos también que, algunas veces,
una forma de expresión se mantiene en sus líneas fundamentales, y, sin embargo, dentro de ella se altera la idea que la
informa. Nuestra variante ocupa tres áreas diversas: una muy
extensa al Sureste (véase el mapa), que comprende también
dos puntos del Noroeste: *Arcones y Casia; otras dos al
Noroeste: una hacia Zamora y otra hacia la Sierra de Gata;
pues bien: dentro de cada una de estas áreas no hay uniformidad; de unas a otras pasan y se entrecruzan las formas de exposición y las variedades de concepto. La forma breve de la
variante se halla en dos extremos del área Sureste: *Córdoba* Huétor y Valdetorres, ~n casi toda el área zamorana ( menos
Toro y una versión de Villalpando) y en la Sierra de Gata
(pero no en Villamiel y El Payo). En la mayor parte meridional del área Sureste domina el verso que coloca la variante
en boca de la condesa,- y ese verso tambi1n se halla en Villa-

�R, r&gt;lltNÉNDEZ PID.\L

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

miel, que es el punto más meridional conocido del área de la
Sierra de Gata, y en donde obedece sin duda a ipfluencia andaluza 1 a, través de las provincias de Badajoz o de Toledo, por
mí poco conocidas; y creo esto porque tal influencia se manifiesta más claramente en el hecho de encoatra:r también, tanto
en Villamiel como en *Córdoba, la extraña idea de resucitar las
carnes matadas para el convite, y aún más desenvueltamente
en EL Payo:

*Huétor 1 • Luego se amplió con dos o tres versos más por la
Mancha y Murcia y por toda Castilla la Nueva, desde Mesones a Larca, desde Cardoso a Useras y aun hasta Jaca. Uno
de estos versos agregados ( «Las galas y los anillos ... ») toma
especial vigor en el Norte de Castilla la Nueva, y haciendo palidecer a los demás, irradia desde allí y se propaga él
preferentemente por la región Noroeste, por hacia Zamora y
por hacia la Sierra de Gata, y en estas dos comarcas se entrecruzan además, .dentro de la misma variante, otras influencias
venidas de Andalucía; así, por ejemplo, de los trf:;S versos de
Villamiel arriba transcritos,_ el tercero responde a influencia
de Castilla la Nueva, mientras los dos primeros responden a
influencia andaluza. Además, esta variante, según el carácter
que a los personajes del romance puede atribuirse, se aplica
ora a la condesa, ora al conde, -ora se reparte en diálogo, siempre según corrientes y territorios definidos.
Otra gran variante del Sureste, más claramente propia de
esta región, es el verso que el conde dice a la condesa antes
de rec_onocerla:

. Los machos que hemos matado . pa la pasto.tía van;
las liebres y los conejos por el campo correrán.

Otro contacto entre Andalucía y las áreas del Noroeste se
muestra en el verso de *Huétor
Que dejes las bodas quietas y los demás por convidar,

muy análogo al
Dejemos la carne muerta,

la gente por convidar

de Zamora y V)llalpando, ya citado. Pero de ningún modo
creamos qu.e esas áreas del Noroeste son una mera irradiación
andaluza; en ellas se entrecruzan también influencias propias
de Castilla la Nueva; el verso de «los besos y los abrazos» o
«las galas y los anillos», desconocido en Andalucía, irradia
sin duda de hacia Valdetorres y Cardos_o a través de la Sierra
de Guadarrama en dirección de Arcones y Casla, e invade
casi totalmente las dos áreas del Noroeste, hallándose en todas
sus versiones menos en *Villacid, Zamora y Ví_llalpando.
En resumen: esta variante, cuya complejidad hemos querido mostrar en sus líneas más generales, parece originada de
un verso primitivo y bajo una forma breve ( «La carne que tienes muerta ... ») en el Centro de Andalucía, hacia *Cqrdoba-

Cie.r to que en Andalucía misma hallamos el primitivo verso •Las
bodas y los torneos ... t, ora en boca de la condesa, ora en la del conde
(pág. 277); pero la variante derivada se halla uniformemente en boca
de la condesa en todo el Sur (*Córdoba, *Huétor, Lezuza, Barrax,
Lorca b, Mesones, etc.).
·
1

Tú eres el diablo, romera,

que me vien~s a tentar,

Gallardo, Solitario, *Almanaque de la Ilustración de 1888,
Cañ_a mero,·Madridejos, San Agustín de Alcobendas, y se interna, atenuada, en Las Navas; a veces el mismo verso se halla
dicho por la novia:
Eres el diablo, romera, o le ha venido a tentar,

Lezuza, Barra:x, Torrejoncillo del Rey, Useras, Madrid (véase
el mapa). 'De una propagación especial de esta variante hablaremos al tratar del romance de La boda como .co-n tinuación
del Gerineldó (pág. 300).
1 No se debe extender en Andalucía muy al Oeste de la línea
*Córdoba-*Huétor, de donde nos faltan datos, pues en otra línea paralela y próxima a ésa, Ronda-Alcuéscar, se h,alla en Jugar de los
versos estudiados otro final satírico de la novia.: •Quedado se ha la
novia vestidica y sin casar, Que quien de lo ajeno viste, desnudo suele
que&lt;lar.•

�286

R. MBNÉNDEZ PIDAL

Por último, con muy escasa y dispersa difusión, hallamos
en el Sureste también otra variante en que Ja romera, al descubrirse a Gerineldo o al conde, Je dice:
- Toma este puñal de oro y dame de puñalás.
- ¿Cómo quieres que te mate si eres mi mujer carnal?,

* Granada, * Ronda (dos), * Osuna y San Agustín de Aleohendas (véase el mapa). El vulgarísimo «puñalá(d)as» indica
el origen iliterario de estos versos.

3. - Variantes de «La boda estorbada» especiales de la región
Noroeste.

La variante más extendida por toda la región Noroeste es
una en que el que lleva los caballos u otras bestias, cuando
anuncia a la romera que el conde se va a casar, añade:
Las carnes tienen matadas y la gente a convidar,
Revilla Vallejera, Nuez;

o bien:
Ya tiene muerta la carne (las a ves, el carnero), también cocidito el pan,
Vegas de Matute, Burgos, Santa Eulalia de Oscos.

1

1

Se halla en casi todas las versiones del Noroeste 1, excepto en
las que van como continuación del Gerineldo; no se extiende al
Sureste sino en el punto fronterizo Cañamero (véase el mapa).
Occidente de Asturias, Santa Eulalia de Oscos, Vega de Aller,
Moreda, Riera, Laverde;-Villasimpliz, Valdetejas, Lillo, Valporquero,
*Val porquero, *Casares, Cistierna, Brugos, Puente de Alba, Almanza,
Cembranos, Cubillas de los Oteros;-Bejo, Aradillos, Sobremazas, Hoz
de Anero; - Calatañazor; - San Martín de Humada, Villamedianilla,
Burgos, Villatoro, Revilla Vallejera, Villahoz; - Bárcena, Villamartín,
Mazariegos;- Oteró de Bodas, Nuez,"-* Zamora;--San.tiui¡te, Sacramenia, Riaza, Casia, Matabuena, Aldo_álengua, Vegas-de Matute;-Diego
Álvaro; - Encinasola; - Malpartida, Torrejoncillo, Casas de Millán,
Cañaveral, Cañamero.= En la parte septentrional de la región alternan
«el carnero&gt; y das aves», cgallinas• , etc., mientras en la meridional
alternan «las carnes&gt; y .-las aves&gt; .
1

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

Este verso se corresponde con el que en el Sureste menciona
los preparativos de la boda, y especialmente «la carne muerta»;
pero tal verso en el Sureste está colocado al final, donde toma
valor irónico; podemos considerar esta discrepancia como rasgo distintivo que separa las dos regiones, y es curioso observar que en aquellas dos áreas del Noroeste donde penetró
desde el Sureste la alusión irónica a los preparativos de la
boda, allí falta el verso propio del Noroeste 1 ; no puede pensarse, pues, en que una versión primitiva del romance tuviese
las dos variantes a la vez (una mención de «las carnes muertas » al medio del romance, con una alusión irónica a ellas
después), y que luego en cada una de las dos regiones hubiese
prevalecido uno sólo de esos versos; hay que suponer que una
de estas variantes suscitó la otra en la opuesta región, y claro
es que debemos suponer prioridad en el Sureste.
Otra variante muy extendida, aunque poco densamente,
es el verso en que la novia maldice a la peregrina:
Maldita sea la romera

y quien la ha traído acá,

Villalpando, Porqueros, Corporario, Cañaveral, Casas de Millán, Alcuéscar, Riaza, Torrejoncillo ( «Demonio de peregrina »), El Payo ( «El diablo lleve a la romera»);
Váyase de ahí la romera,

quién diablos la trajo acá,

Casia (dicho por la madrina de la novia); y con mayores mudanzas en el segundo hemistiquio:
Ande usted, la gran romera, y vaya usted más allá,
Jaca;
Mal haya sean las mujeres que hombre vienen a buscar,
Villamedianilla,

y análogo Bárcena, Revilla Vallejera, Villálpando, Mazariegos, Villahoz, Aradillos (en ésta dícelo el conde).
1
Excepto en Otero de Bodas y Casla, anormales por tener en diálogo la alusión. final a los preparativos, y en Santiuste, d9nde no se
alude e:1 el final a los 'preparativos, par ·desviarse la idea original,
según ya expusimos.

�SOBRE G!OGRAFfA FOLKLÓRICA

288

JI.. IIIENÉNDEZ PIDAL

¿Quién es itquesta bastarda

que a mi amante vié a matar?,
Vegas de Matute . .

La respuesta es muy varia, y unas veces en boca de la romera
y otras en la del conde. Como vemos, esta variante se extiende por la parte meridional de la región Noroeste, sin tocar a
ia parte septentrional, a León, Galicia, Asturias ní Santander;
se reparte en seis u ocho áreas aisladas, que creo indican una
mayor difusión antigua, hoy en decadencia.
Aparte estas variantes más generales, hay otras que caracterizan una región especial, formada por Salamanca y el Norte
de Extremadura; los límites de su propagación parecen seguir
la dirección transversal de las Sierras de Gata y Gredo~. Estas
variantes pot'len muy de relieve la presencia.de la novia en la
escena de la peregrina ante el conde. La peregrina halla al
conde puesto a un balcón o ventana en compañía de la novia,
Alcuéscar, Villamiel, Valdepontes, Encinasola; le halla al balcón, pero olvidando decir que está con la novia, si bien ésta
toma en seguida parte en el diálogo, Sierra de Gata y Pocilgas 1 . Acaso esta variante viene del Sur, donde antiguamente
pudo existir, cuando se halla en *Tetuán algo parecido:
Allí le encontró sentado

con su novia en el sofá;

y en otra, también de *Tetuán, hay la muerte de la novia:
Cuando la vió doña El vira,

muerta cayó en su lugar;

lo cual tiene analogía con .otra v~riante del Noroeste en que
la novia amenaza arrojarse de la ventana, variante que se extiende desde Torrejoncillo hasta Diego Alvaro, y de la cual
hablaremos después (pág. 293).
Otra región especial tiene por centro la tierra de Campos.
La variante más extensa que aquí observamos es aquella en
1 Cuando el conde abraza a la condesa, dice la novia: «Malas mañas tienes, conde, tarde las olvidarás, Que en viendo una mujer guapa,
luego la vas a abrazan&gt;, Sierra de Gata, Villamiel, y en una incompleta de Villalpando, que carece de los versos de la llegada de la pere•
gri_na a la cas;i. del conde, en los cuales éste debía estar con la novia
al balcón.

que el conde manda que su mujer se pasee en coche por
delante de la casa de la novia:
Criados, los mis criados, los que coméis el mi pan,
coged las mulas y el coche, llevádmela a pasear
por la calle de la otra, que ella os preguntará:
- ¿Quién es esta señorita que traés a pasear?
- La mujer del conde Flores, que le ha venido a buscar,

Almanza, Brugos, V aldeteja, Cistierna, Cubillas de los Oteros,
Villalpando, Villamartín, Vega del Bollo, San Martín de 1-Iumada, Tudanca; y sin mencionar el coche ni las mulas y sí sólo el
paseo, Sobremazas, Hoz de Anero, Bejo, Valporquero, Lillo,
Riera, Laverde, Occidente de Asturias, Ríoseco, Bárcena de
Campos, *Zamora; y peor recordado en Cembranos, Puente
de Alba, Oseja (mezclado con el simple viaje de vuelta de que
en seguida hablaremos), Revilla Vallejera, Población de Campos. Esta variante nació, sin duda, de otra en que se trata sólo
del coche o los caballos para volver los esposos a su tierra:
Pajes, los mis pajecitos, a armar el coche se va,
que ha venido la condesa y no la podemos dejar,
. Castrogeriz;
Ya mandan a los criados los coches aparejar;
desque aparejados fueron, ya se parten, ya se van ...,
*Santianes, * Luarca;
Carguen coches, carguen mulas, donde no cogía más.
- Abra las p.uertas, mi padre, ábralas de par en par,
La Bastida;
¡Alto, alto!, meus criados, cavallinhos a ferrar,
ferraduras a avessas para melhor andar;
jornada de trint~ leguas nurna noite s'ha d'andar,
Atalaia

1•

1 Rev. Lusit., XI, 99 b; nótese la selftejanza de forma con alguno de
los del paseo por delante de la casa de la novia: c¡Alto, alto!, los mis
criados, los que coméis el mi pan •.. , , Sobremazas. En la región Sureste hallo alusión al viaje de vuelta en Madridejos: e Vámonos a nuestro reino y viviremos en paz,; o en forma algo más próxima a la
va_riante del Noroeste, aunque sin mención de coche ni de varios
. caballos: «Capalga, cabalga el conde, la condesa en grupas va, Y a su

�290

R. MBNÉRDEZ PIDAL

SOBRE GltOGRAFfA FOLKLÓRJCA

De aquí se pasó a la idea de dar envidia a la novia, y esta
desviación creció robusta en un área exte!}sa, mientras la va•
riante vieja primitiva subsistió sólo en puntos aislados, dispersos en los extremos del territorio ocupado por la variante
derivada.
Cuando la romera encuentra al que lleva los caballos, las
vacas o los ganados del conde y le ruega que le muestre la
casa de éste, el de los caballos o ganado con'testa:
Eso no lo haré, señora; eso no lo haré yo tal;
los campos están muy verdes, los caballos (las mulasJ se me irán,

Sobremazas, Hoz de Anero, Riera, Laverde, Oseja, Alroanza,
* Zamora; y en forma más breve:
Eso sí que no, señora,

que las vacas (mujas, caballos) se me irán,
.

.

Bárcena., Población de Campos, *Villacid, Villalpando, Revilla V allejera, Villamedianilla, Villahoz, Burgos, Villatoro,
Calatañazor, San Martín de Humada, Tudanca, Aradillos 1,
*Matueca, Bejo, Vega de Aller, Brugos, Nuez, Santiuste, Riaza.
Es una variante principalmente propia de la comarca castellana del Norte y tocra poco en el Oriente de Asturias y de León;
hacia el Sur se extiende más, desde la frontera de Portugal
hasta Riaza.
La particularidad más chocante de algunas versiones castellanas es la de mudar el diálogo de la condesa con su padre, haciéndole asonantado en -io durante unos diez o doce
versos:
- Hija, ¿có,¡no no te casas?, ¿cómo no buscas marido?...
• .. . . . • • . • . . . • . . . . • • . el corazón me lo ha dicho 2 (pág. 2 7 1).
- Lo que le pido a usté, padre, que me compre usté un vestido;

castillo volvieron sanos, salvos y en solaz•, Solitario (retocado); ,El
conde ... un caballo muy ligero ha mandado apar_ejar, Con cascabeles
de plata... •, Durán (muy retocado).
1 Con un cambio de asonancia: e No se lo digo, señora, que me reñirá mi amo&gt;, y aplicado a la pregunta ,Dígame usté, pastorcito, de
quién es ese ganadoi&gt;.
2
Este detalle falta en Santa Inés, en Soria y en Atienza.

no se lo pido de seda ni tampoco de oro fino;
le pido un triste sayal de eso que llaman torcido

1,

Villalpando, Mazariegos,. Villamedianilla, Bárcena de Campos, Revilla Vallejera, Burgos, Aradillos, Villahoz, Santa Inés,
Soria y Atienza. El cambio de asonancia en un romance suele
tenerse por signo de ancianidad; aqúí,. sin duda, no hay tal",
y más bien habrá que suponer acaso que la tendencia a la
asonancia múltiple es propia de algunas regiones, entre las
cuales vemos la Tierra de Campos y Burgos en este ejemplo
notable.
Cuando el conde se desmaya al reconocer a su mujer,
Ni con vino ni con agua le pueden resucitar (no le p. recordar);
sólo con palabras dulces que la rome1·a le da,

Revilla Vallejera, Villamedianilla, Sacramenia, *Valladolid,
Mazariegos, Población de Campos, Castrogeriz, Bárcena, Villalpando, Cubillas de los Oteros;-Puente de Alba, Valporquero, Villasimpliz,Lillo (sólo el primer verso), Vega de Aller;
-Casla, Aldealengua; - Aradillos. A estos puntos, que se
agrupan en varias áreas discontinuas, hay que añadir otra área
muy distante:
Ni con agua ni con vino no lo hacían levantar,
basta que le dió la mano su esposa (o su novia) la principal,

Malpartida, Cañaveral, C.isas de Mill~n, Torrejoncillo, Diego
1 Este &lt;letal.le se halla con la asonancia corriente del romance:
•Cómpreme un vestido, padre, le voy a ir a buscar; No se lo pido de
seda ni de oro, que cuesta más; Se lo pido de eso pardo, de eso que
llaman sayal&gt;, Sobremaz~, Hoz de Anero, Bejo;-Almanza, Oseja, Brugos, La verde; -Santa Eulalia de Oscos, Riera, Occidente de Asturias;
-Santiuste. En otra fQrma bailamos: «Quíteme el vestido 'e seda, póngamelo de sayal; Vístame de peregrina, que yo me le iré a l::iuscar»,
La Bastida, Ceceñas; e Hágame usted, el mi padre, un vestido de sayal;
En traje de rnmerica lo tengo de ir a buscar•, Nuez. Esta forma última parece la original; de ella derivaría la de «Cómpreme... • y de ésta,
a su vez, la asonantada en -io. = Aparte queda «Me compra un sombrero 'e paja que toda me cubrirá&gt;, sin hablar del vestido, Calataña0zor.

�R. MIINÉNDEZ l'IDAL

292

293

SOBRE GIIOGRAFÍA FOLKLÓRICA.

Álvaro. Otras veces se suprime el verso de las «palabras dulces» de la romera; pero se ponen éstas, según hacen algunas
versiones de las arríba citadas (la de Revilla):
Ni con agua ni aguardiente (ni con vino) no lo pueden recordar.
- Levántalo, peregrina, por Dios y por caridad.
- Levántate de ahí, buen conde, por Dios y por caridad,
que aquí están mis lindos -0jos con que te solía mirar,
que aqui están mis lindos bra:ms con que te solía abrazar... ,

Occidente de Asturias, Santa Eulalia de Oscos, Riera, La verde,
Bejo, Hoz de Anero. Las palabras de la condesa, sin el verso
«Ni con agua ... )), se ballan en Burgos, Santa Inés, Calatañazor,
*Zamora, El Payo, Nuez, Valdetorres; y, por el contrario, sólo
el verso «Ni con agua ... » en Las Navas_. Por todas partes vemos
restos aislados de una variante muy vieja, descompuesta en
múltiples formas, y que primitivamente debió llenar gran parte
de la región Noroeste.
Otra área despedazada nos muestran también los versos
pronunciados por la condesa cuando ve de lejos el palacio del
conde:
Si aquel castillo es de-moros, ellos me cautivarán;
y si es de cristianos buenos, ellos me remediarán,

Cañaveral, MaI.eartida de Plasencia y Diego Álvaro. Sus versiones, y sólo ellas, comienzan;
Lloraba la condesita, bien tiene por qué llorar

t.

Todas y sólo ellas contienen el verso
Hasta que le dió la mano su esposa (o novia) la principal,

(págs. 291-292). Todas y s6lo ellas contienen la variante en
que la novia amenaza suicidio:
Pues si tú te marchas, conde, yo me tengo de tirar
de la ventana más "alta de este palacio real.
- Te tires o no te tires, a mí tanto se me da.

En las cinco versiones la romera dice a la novia:
Este manto (vestido, toca) que yo traigo

vale más que tu caudal 2.

Y únicamente hallo algo semejante en Vegas de Matute:
Tengo un vestido de oro, vale más que tu ciudad.

Es un caso extraordínario y único en los dos romances que
estudiamos, pues hallamos aquí coincidencia perfecta en tres
rasgos especiales, casi en cuatro, aunque acaso si nos fuesen
conocidas otras versiones de varios puntos limítrofes a estos

1
1

'11

Sacramenia, Población de Campos; - Revilla, Vallej~ra, Castrogeriz, Burgos; - Cistierna, Valdeteja, Valporquero, Villasimpliz, *Camplongo, Vega de Aller; - Vega del BoJlo.

4. -

Coincidencia en la extensión de algunas variantes.

Aunque vemos aquí, lo mismo que en el romance anterior,
que cada variante tiene una extensión diversa, observamos
también alguna coincidencia en la. extensión de dos o más
variantes no contiguas en el texto del romance.
El caso más notable por la cohesión de mayor número de
variantes es el que ofrecen Torrejoncillo, Casas de Millán,

1 Las circunvecinas del Oeste y Sur tienen el comienzo más común:
«Guerra, guerra se levanta entre España y Portugal&gt;, Alcuéscar, Villamiel, Hoyos, Payo, Sierra de Gata, Valdepontes, Pocilgas. El llanto
de la condesa, pasado del segundo verso al primero, en forma análoga
(no igual) a la. de nuestra v,ariante, es rasgo que viene del Este, de
Avila, Segovia y Burgos: •La condesa de Olivares, tiesta'y harta de
llorar,, Las Navas; «Triste estaba la condesa, triste y harta de llorar•,
Castrogeriz, Revilla Vallejera, Villalpaado, Saotiuste; •El condeso y
la condesa los ojos son a llorar&gt;, Sepúlveda; «Qué triste es el conde
Anruña, triste le podrán llamar&gt;, Alameda del Valle; «Los ojos de la
romera no han dejado de llor.ar&gt;, Riaza. Aparte quedan otros comienzos, como: .-¿Por qué llora la condesa? - ¿Por qué tengo de llorar?, ,
Oseja, Vega del Bollo.
2 Esta comparación se complica con otra que no tiene sentido sino
en el romance de La boda estorbada, como continuación de Gerineldo :
•Si eres hija de conde, yo de rey, que vale más&gt;, Diego Álvaro, Cañaveral, Torrejoncillo. (Véase adelante, págs. 304 y 309-310.)
Ton10 VII.
20

�294

1

1

!

SOBRE GEOGRAFÍA FOLK.LÓRICA

R, MENÉ!'.'DEZ PIDAL

cinco, cesaría tan extraña coincidencia de límites. Además téngase en cuenta que, si bien estas cinco versiones coinciden en
otros rasgos que no son exclusivos de ellas (por ejemplo, el
nombre del conde Flores), difieren en otros varios, por ejemplo, en tener únicamente tres de ellas el verso «Mal haya la
peregrina» (pág. 287); en tener cuatro de ellas encuentro con
un paje que lleva mulas o con un coche de mulas, mientras la
de Malpartida trae el encuentro con la vacada (págs. 272 Y
278-279); el consejo de casamiento lo recibe la condesa de su
padre en dos versiones; pero lo recibe de su madre en la de
Caííaveral, Torrejoncillo y Malpartida, etc. Para una explicación, véanse adelante págs. 328-330.
Casos de coincidencia aproximada en la extensión de variantes, como los sefialados en el romance de Gerineldo, no
hallamos sino uno muy poco significativo: el de Torrejondllo
del Rey, 'Barrax y Lezuza, cuyas versiones son, sí, muy semejantes, pero los limites de los dos más especiales puntos de
semejanza tienen extensión poco conforme ( «Cart'! tengo yo
en mi pechm&gt; y «¡Oh, qué ojos de romeral » Véas~_. el mapa).

2

95

men~e se_r invadidos por on~as de propagación provenientes
de direcciones opuestas, produciéndose allí intersección de las
ondas. Así, de Vmalpando tengo tres versiones. Una de carácte: cast:llano bastante general o indeterminado, cuyo rasgo
mas saliente es el tan extendido en que la condesa es llevada
a }'asear ante la puerta ~e la novia (pág. 289), como en las de
Ríoseco Y Villamartín, y en que, como en éstas, el nombre del
conde es Flores al principio del romance, pero en el medio se
le llama Romero Blas (pág. 270, n. 1), con una vacilación en el
nombre análoga a la que se observa en Toro (Flórez, don Blas)
Y Corporario (Lombardo, don Blas); a los caracteres castellanos de esta versión se mezclan, pues, inhábilmente algunos
caracteres salmantino-leoneses. Otra versión llama al conde
don Belardo (pág. 269) y es de un decidrdo carácter castellano, cuya variante más saliente es el trozo asonantado en -io
(págs. 290-291) acompañado de los versos
Eso no puede ser,

que el ganado se me va
(pág. 290),

y de
Sólo con palabras tiernas

que la romera le da
(pág. 291);

5. - Versiones varia¡; en un mismo lugar.

Las versiones de un mismo lugar se parecen bastante en
*Ronda (dos) o en *Vega de Viejos (dos). Las cuatro de
* Gtanada son muy semejantes, aunque solamente en dos,
b y d, la infanta, al oír al vaquero que Gerineldo se va a casar, «Se cayó redonda al suelo y se volvió a levantar»; sólo
. dos, e y d, tienen el verso «Eres el diablo, romera»; · sólD
una, a, tiene el verso «Torna este puñal de oro y dame de
puñalás». Las dos de Burgos varían mucho, pero aún se mantienen dentro de un mismo tipo; igual sucede con las dos de
Revilla V allejera, a pesar de que una tiene el trozo asonantado
en -io (págs. 290-291) y la otra no.
Otras veces en un mismo lugar coexisten varios tipos del
romance más profundamente diversos. Esto sucede, sobre todo,
en los puntos avanzados de alguna región que pueden fácil-

es decir, una versión enteramente análoga a las, de Villamedianilla y Revilla VaUejera, pero con un final, «La carne que tenéis
fresca ... }} (pág. 281, lín. r9), que indica influencia del Sureste.
La tercera versión de Villalpando es de carácter. extremeño,
salmantino y zamorano por el nombre del conde don Bias
(pág. 270, n. r), por eJ verso «Malas mañas tenéis, conde... »
(pág. 288, n. I), por la alusión pasajera a los preparativos de
la boda, «Déjese la carne muerta ... » (pág. 282, lín. 5), etc.
De AJcuéscar tengo una versión en que el conde se llama
Flores y es de tipo extremeño (el conde está con su novia a
la ventana cuando llega la romera), y otra en que el conde se
llama don Bardo, la cual tiene un carácter segoviano importante, Y :s que la ro.mera rechaza la limosna del conde y le pide
su anillo de oro, rasgo que también se halla en Matabuena
*Arcones, Casla, Riaza•y Sacramenia.
'

�R. MENtNDEZ PIDAL

De Jaca hay dos: una con caracteres muy pronunciados,
que la asocian ora con las catalanas ( «Si de las ltalias vienes,
dime lo que hay por allá; Si la condesa que había es muerta
o casada ya»), ora con las del Sureste, de la Mancha y Murcia
( «Que vengo de las Italias», pág. 272; «El vino que habéis
comprado», pág. 281, nota); otra que, salvo una contaminación
inicial con el romance catalán de la Escriveta, no tiene ninguno de estos caracteres especiales.
De las versiones de Brugos y de Villasimpliz hablamos en
las. páginas 308 y 309.

6. - Resumen acerca del romance de

(e

La boda estorbada».

El romance de La boda estorbada no es viejo; debi6 nacer
entre los siglos xv y XVI en la zona vecina al mar Mediterráneo, en cuyos extremos catalán y marroquí se conservan hoy
las versiones más arcaicas. Nació probablemente a imitación
de algún canto del Norte de Italia, si bien el tema aparece hoy
mejor poetizado en el romance que en los cantos análogos
conocidos en el Piamonte o en el Monferrato. Este origen italiano que sospecho, parece confirmarse con el nombre primitivo del protagonista del romance, «el conde Lombardo»,
natural de «las ltalias» (págs. 269 y 272).
Como hemos indicado, en los extremos septentrional y
meridional de la región Sureste, en Cataluña y Marruecos,
hallamos versiones coincidentes en reflejar ciertos rasgos más
arcaicos del romance, perdidos por lo general en las demás
versiones de esta región (el nombre «Lombardo», encuentro
con «caballos», la exclamación «¡Quién pudiera estar ah.íl» ).
Alguno de esos rasgos más viejos ( «Tengo yo carta en mi
pecho», encuentro de los «caballos», la romera que viene
«de las Italias») se conservan conjuntamente en Barrax, Lezuza y Torrejoncillo, mostrándose así la Mancha y Cuenca
como una segunda porción de la región Sureste notable por
su arcaísmo, después de los ya citados extremos catalán y

SOllRB GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

297

marroquí. Cuenca podría ser una de las comarcas que primero
recibió el romance, irradiado acaso desde Valencia, que es el
centro de esa zona mediterránea, hoy rota.
No obstante, por la Mancha y por Cuenca, lo mismo que
por el resto de la región Sureste, se extienden variante·s posteriores que apartan el romance de su primitiva forma, si
bien estas variantes son menos que en la región Noroeste.
Por lo común, en la región Sureste el romance simplificó
sus pormenores. Llamó principalmente «conde Alzón» al
protagonista, o su equivalente en pronunciación andaluza,
«conde el Sol», nombre con el cual es hoy conocido el romance en la literatura, gracias a Durán y al Solitario. Del
Sureste hubo de propagarse oralmente, en época antigua, al
Norte de España, y aun hoy continúa su irradiación, sobre
todo en una forma más acortada, unida al Gerineldo a modo
de epílogo, unión nacida en Andalucía, según veremos ahora.
Al Noroeste, varios de los detalles viejos llegan empobrecidos o privados de su vigor original ( «Me ha dado el pensamiento que es vivo el conde», etc., pág. 27 r; «La peregrina de
tan gracioso mirar», pág. 280; «¡Quién la viera, por ver el traje
que trae!:., pág. 27 5). Por otra parte, en esa región el romance
aparece más recargado de caracteres, y éstos agrupados en
forma más varia, sean ellos originados allí o simplemente conservados de las versiones primitivas. Refléjase esta mayor variedad del Noroeste desde luego en el nombre del protagonista,
que allí es, ora el conde Flores, ora el conde Azores,
o el conde Alonso, el conde Dirre, el conde don
Bias, el conde Arcos, Tristán, etc.
Después de examinar las I6o versiones del romance que
hemos estudiado, hallo que es imposible restaurar su texto
primitivo. Sin duda que este romance tuvo una primera redacción, de la cual derivan todas las hoy conservadas; pero desde
el comienzo las variantes abundaron, y esa forma primitiva
creo que no perduró íntegra en la tradición; fué su vida un
momento fugaz; sus rasgos constitutivos se perpetuaron, sí;
pero dispersos en versiones diferentes. Por tanto, sólo podemos llegar a conocer el texto primitivo del romance de una

�SOBRE GKOGRAFfA FOLKLÓRICA
R, MENÉNDEZ PIDAL

manera imprecisa, y únicamente en sus líneas características
más salientes, tal como hemos intentado trazarlas arriba, páginas 268-278.

III
ROMANCE DE «GERINELDO Y BODA ESTORBADA ~
Ninguna de las fusiones que se hicieron del romance de
Gerineldo con otros (Mes de Mayo, Conde Olinos) tuvo tanta
difusión como la que se hizo dándole por desenlace el romance
de La boda estorbada. Tengo 66 versiones del romance doble
de Gerineldo y Boda estorbada, frente a 98 de Gerineldn solo
y 99 de La boda estorbada.
El romance doble abunda especialmente en dos regiones.
Una es muy extensa, pues comprende el Sur de España, esto
es, la provincia de Murcia (donde las 7 versiones recogidas
son todas del romance doble), Andalucía (con r8 del romance
doble, 6 de Gerineldo solo y 4 de La boda estorbada) y Marruecos (5 del romance doble, 4 de Gerineldo y I de La boda).
La otra región es muy reducida: la forman las montañas de
León y las del Occidente de Asturias hasta Luarca, donde
basta mirar nuestro tnapa para ver cómo el romance doble
domina allí casi en absoluto 1 • En el resto de la Península el
romance doble escasea bastante 2, y me es del.todo descono1 Considerando toda la provincia de León, tengo de ella 18 versiones del romance doble, 10 de Gert"neldo y 13 de La boda.-De toda
Asturias, 7 del romance doble, 11 de Gerineldo y 6 de La boda.
2 De ambas Castillas, Zamora, Salamanca, Extremadura y Albacete
tengo 10 versiones del romance doble, 42 de Gerin.eldo y 64 de La
boda. - De Ara,gón, 1 del romance doble, 5 de Gerineldo y 3 de La
boda. - De Galicia, 1 del doble, 3 de Gérineldo solo y I de La boda. Falta el doble en Valencia, con 2 de Gerineldo y , de La boda; así como
en Portugal, con 8 de Gerineldo y I de La boda; en Cataluña y Mallare~, con 3 de Gerineldo y 5 de La boda; en Nuevo Méjico, con 3 de Gerineldo; en Oriente, con I de Gerineldo.

ciclo en Portugal y en Cataluña, así como en gran parte de
Castilla la Vieja, principalmente en Palencia, Burgos y Santander, con el Oriente de Asturias.
Basta observar esta repartición geográfica para sospechar
que la fusión de los dos romances se inició en la región más
extensa del romance doble, el Sur de España, y de ahí se propagó a las otras regiones. Esta sospecha se confirma con pruebas sacadas del examen de las relaciones entre las variedades
locales de cada romance solo con las que en la misma localidad
ofrece el romance doble.

1. -

El romance doble en la región Sureste.

En la región Sureste, la primera parte del romance doble,
o sea la relativa al GerinelCUJ, es igual en sustancia al romance
simple. No obstante, en Granada y Huesca, de donde poseemos
a la vez un Gerineldn simple y un romance doble, observamos
que el juramento final por la Virgen de la Estrella (pág. 246
y mapa) existe sólo en el romance doble. También es de notar
que en Sevilla y en Granada el romance doble tiene el exordio
del Conde Olinos, asonantado en -a (págs. 244 y 261), el cual
falta en el Gerineldo simple_. Bien se ve que estas dos variantes, que consisten en añadir al romance trozos de otros con
asonante diverso, se dan más abundantemente en. el romance
doble, que ya es en sí la principal manifestación de esa tendencia a empalmar romances de diferente asonancia.
Prescindiendo de estas dos variantes y de estas pocas versiones, podemos decir que, por lo general, en el Sureste de
la Península el romance doble participa regularmente de los
caracteres de los dos simples. Así, las versiones del romance
doble de *Lorca, *Totana, *Cartagena, *La Unión y *Mesones
se incluyen dentro de las mismas líneas de variantes tan especiales que en el romance solo de La boda ofrecen Barrax, Lezuza, Torrejoncillo del Rey y Las Useras (véanse mapa, «Carta
tengo ... », «¡Oh, qué ojos!»). Las dobles de *Lorca, *Córdoba
y *Huétor participan del rasgo más ·attiplio que, además de

�300

R. lllENÉNDEZ PIDAL

las ya citadas de Barrax, Lezuza, etc., ofrecen también Madrid,
Valdetorres, Cardoso (véanse mapa, «La carne quetengáis ... ;o ).
También las versiones del romance doble de *Mesones,
*Lorca (tres), * Córdoba, *Osuna, * Ronda, * Arcos, *Motril,
*Albuñol y unas de *Granada participan de la variante «Tú
eres el diablo, romera», que caracteriza a Gallardo, El Solitario, Cañamero, Madridejos, Madrid, etc. (pág. 285). Y aquí
hay que observar que esta variante es exclusiva del Sureste
en las versiones del romance solo de La boda estorbada, pues
en el Noroeste finicamente la hallamos en versiones del romance doble pertenecientes a *Hoyos, *Robliza, *Albares del
Bierzo, *Brugos, *Nocedo de Feoar, *Luarca y *Santianes,
que forman áreas discontinuas o más bien quedan como puntos aislados (véase mapa) en medio de versiones muy diferentes del romance solo de La boda, propias del Noroeste. Esto
constituye una prueba de que la tendencia a prolongar el romance de Gerineldo con el de La boda entró en el Noroeste
desde el Sureste, ya que la versión de La boda usual como
prolongación del Gerineldo reviste en varios puntos del Noroeste caracteres propios del Sureste. Después hallaremos
otras pruebas más abundantes.
En Marruecos tampoco es indígena la tendencia a la fusión
de los dos romances, sino que aparece como una importación
andaluza. El romance solo de La boda recogido en Tánger
tiene caracteres de arcaísmo extraños en su mayor parte a las
versiones de Andalucía (págs. 268-277 ) y que faltan por completo en las dos versiones tangerinas del romance doble. En
estas dos de Tánger y en las tres que del mismo romance
doble nos ofrece Tetuán, la parte de La boda estorbada es, por
el contrario, de caracteres andaluces muy claros: el encuentro,
no con un paje de caballos, como en la de Tánger sola, sino
con un vaquerito, como en todas las versiones andaluzas y
murcianas (págs. 278-279), la falta del desmayo del conde o
de Gerineldo al reconocer a la romera, como en la totalidad
de las versiones andaluzas (pág. 276), y además un verso que
la romera dice a Gerineldo:
El hijo que me dcxates

a voces llama a papá,

SOBRE G&amp;OGRAFfA FOLK1ÓRJCA

301

que se halla en *Tánger (dos) y *Tetuán, y es especialmente
andaluz por hallarse únicamente en *Sevilla, *Ar~os, *Granada (cuatro), el *Padul y *Motril.

2. -

El romance doble en la región Noroeste.

El romance doble, escaso en el Noroeste, llama desde
luego nuestra atención también por su segunda parte, o la de
La boda estorbada, en la que ya acabamos de ver que se encuentra la variante meridional «Tú eres el diablo, romera»•
la cual falta por completo en las versiones simples de esta región. Se echará de ver claramente el exotismo del romance
doble fijándonos en las versiones de *Hoyos y de *Robliza.
Ambas nos muestran el tipo más corriente de la segunda
parte del romance doble; comienzo ordinario: «Grandes guerras se publican de Francia con Portugal» (pág. 268); = se
suprime la intervención del padre de la protagonista y su
consejo de casamiento, que en realidad no cuadra muy bien
después del romance de Gerineldo, pero que, sin embargo,
se conserva en más versiones del Sureste que del ' oroeste 1 ; = encuentro de un vaquero, que, según hemos dicho, es
propio de todas las versiones dobles y de todas las versiones
andaluzas, simples o dobles (pág. 278), mientras que en las
versiones simples de Extremadura (salvo Malpartida), en todas
las de Salamanca y Zamora y en casi todas las de Santander
y otras regiones del Noroeste, el encuentro es con un paje de
caballos o con un mulero; = la romera da un doblón de oro
al pastor, como en ciertas versiones simples del Sureste 2, y
1 Conservan Ja interveución del padre en el Sureste: *Tánger (una;
pero la suprimen otra, y tres de Tetuán), * Sevilla, • Jerez, * Arcos,
*Osuna, • Córdoba, * Granada (cuatro), * Larca (tres), *Cartagena (dos),
* La Unión, • Totana. = En el NoroC!óte conservan la intervención del
padre únicamente* Luarca, * Cangas de Tineo, * Valporquero, * Matueca., *Valdanzo, *Zamora; y en vez del padre aparece la madre en
* Arcones.
2
En Gallardo, Jerez, Madridejos, Cañamero, San Agustln de Aleo-

•

•

�302

R. MENéNDEZ PIDAL

él la conduce «hasta el portal» del conde, como también en
varias versiones simples del mismo Sureste 1 ;=el conde Gerineldo pronuncia el verso «Eres el diablo, romera», propio del
Sureste, si bien esto sucede en pocas versiones del romance
doble del Noroeste; = el reconocimiento de los dos esposos
no necesita prendas como el brial o el vestido o las joyas corrientes en el Noroeste, sino que se verifica sólo mediante las
palabras de la romera, como en el Sureste (pág. 27 4, n. 3); =
se suprime el desmayo del conde al reconocer a su esposa,
supresión que es más corriente en las versiones simples del
Sureste que en las del Noroeste (pág. 276); = el rasgo final
de «las bodas y los torneos », si bien no abunda en las versiones dobles del Noroeste (pág. 277), revela también influencia del Sur, porque aunque lo creo rasgo primitivo, no tuvo
arraigo en la región Noroeste, ya que en las versiones del romance simple sólo lo hallo en Alcuéscar.
Ahora bien, la versión de * Hoyos, así constituída, aparece privada de los rasgos propios de todas las versiones vecinas del romance suelto de La boda estorbada; de un lado, Torrejoncillo, Casas de Millán, Malpartida, etc., están llenas de
beodas, Cardoso, Torrijo (y en el Noroeste en Villamedianilla y Santa
Inés; aparte está Val porquero, donde hay también versión doble, hallándose además situado el pueblo en la zona de grao abundancia de
las versiones dobles). En algunas variantes de •los caballos se me irán»
(pág. 290) la romera da una dobla al pastor para vencer su resistencia:
Burgos, Villatoro, Revilla, Bárcena, Villa hoz :y Villalpando. = En las
versiones dobles hay el cdoblón de oro• o algo semejante en *Tánger,
*Tetuán; - * Sevilla, * Arcos, * Qsuna, * Córdoba, * Ilustración Española,* Ronda (dos),* Granada (cuatro),* El Padul, * Huétor, * Motril,
* Albuñol; - * Larca (dos), * La Unión, * Cartagena, * Totana; - * Hoyos, * Robliza, * Valladolid, * Villacid, * Valdanzo;- * Albares, * Villablino, * Vega de Viejos, * Villasimpliz, * Valporquero, * Brugos,
* Nocedo; - *Riosa, * Santianes, * Luarca. ·
1 e Y la ha puesto en el portal&gt;, Jerez, Madridejos, Cañamero, Cardoso, Riaza; «llévame daquí al zaguán•, San Agustín de Alcobendas;
«a su puerta me pondrás •, Solitario.= En las versiones dobles hay
el ason·ante «portal• en todas las enumeradas en la nota anterior, excepto en * Valdanzo, * Villablino, * Villasimpliz, * Valporq uero, * Nocedo y *Riosa.

iOBRE 011:0GRAl''[A FOLKLÓRICA

caracteres especiales que ya hemos reseñado (págs. 292-293);
de otro lado, Villamiel, la Sierra de Gata y El Payo se agrupan bajo otros caracteres particulares (final de deshacer los
preparativos de la boda, ora en forma amplia, ora breve, páginas 282-283; la peregrina halla al conde en compañía de su
novia, pág. 288); y en medio de estas dos agrupaciones está
* Hoyos como una nota discordante por su desnudez de características del Noroeste y su semejanza con la sencillez de
las versiones del Sur. Una impresión parecida nos causa* Robliza, pues tampoco participa de los cáracteres de Encinasola,
Valdepontes, Pocilgas (el conde en compañía de su novia, página 288), ni de los de Zamora y Toro (alusión a los preparativos de banquete, ·pág. 282), ni aun de los de Vntagonzalo Y
Corporario, que aunque no tienen rasgos salientes de los que
hemos desc~ito arriba, tienen, al menos, los caracteres abundantes del Noroeste (además de la intervención del padre al
comienzo), como son la escena de vestirse la condesa o infanta de romera para empezar a peregrinar, el encuentro con los
caballos, el reconocimiento por el brial o el traje, el desmayo
del conde, y otros varios.
Sentado esto, atrae ahora especialmente nuestra atención
la zona del Noroeste donde dijimos que predomina el romance doble, y es el Occidente de Asturias, desde toda la orilla
derecha del río Navia (incluso el rincón gallego de * Castelo
de Frades) hasta el bajo Nalón, y la montaña leonesa contigua,
hasta el río Porma. Aquí el romance doble tiene en su parte
de la boda la misma brevedad y caracteres meridionales que
vimos en * Hoyos y * Robliza; sólo en algunos puntos s~ ~e
añaden unas señas chabacanas que el vaquero da del dom1c1lio del conde Gerineldo:
Vive en la calle del Perro, en el piso principal,
número setenta y dos; ésta es la pura verdad,
*Riosa *Muriellos, *Camplongo, *Cangas de Tineo, *Posada
de Re~gos, *Villablino, *Castelo de Frades, *Astorga, *Villasimpliz; y un· altercado entre la novia y la romera:
Deténgase, peregrina, deténgase para atrás;
que para pedir limosna, basta bien desde el portal;

�SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA
R, MBNÉNPEZ PIDAL

a lo cual la romera contesta rechazando a la novia:
Que si usté es hija de un conde, yo lo soy del rey, que es más,

* Cangas de Tineo, * Posada de Rengos, * Castelo de Frades,
* Villablino, * Vega de Viejos (dos),
* Camplongo, *Casares,* Fontín, * Villasimpliz, * Val porquero, *Matueca, *Albares del Bierzo, * Astorga. Estos dos rasgos
unidos no se hallan en ninguna otra parte, ni siquiera en las
versiones del romance simple que lindan con las del romance
doble enumeradas, salvo en Vega del Bollo (págs. 309-310).
Resulta, pues, que en esta zona asturo-leonesa donde domina el romance doble, éste difiere chocantemente del romahce
sencillo que vive a su alrededor. Difiere en esos dos rasgos añadidos que acabamos de citar. Difiere en tener los consabidos
caracteres meridionales, ora los de extensión reducida: « Tú
eres el diablo, romera» (pág. 300), y «Las bodas y los torneos»
(págs. 276-277); ora los más generales y constantes: el encuentro de la romera con un vaquero y la carencia de prendas
de reconocimiento, así como del desmayo del conde Gerineldo, mientras que en el romance sencillo, a un lado y a otro de
la zona del romance doble, el encuentro es con un paje de
caballos, con un mulero, etc.; el reconocimiento de los esposos
se hace mediante el vestido o las joyas de ella, y el conde se
desmaya al reconocer a su mujer 1 • Difiere, en fin, y sobre
todo, por carecer completamente de las variantes propias del

* Muriellos, * Riosa,

1 Véase pág. 272. Encuentro de paje de caballos o mulas en el
romance simple alrededor de nuestra zona asturo-leonesa: en Occidente de Asturias, Vega del Bollo, Otero de Bodas, Cubillas, Cembranos, Almanza, Lillo, Vald"eteja, Villasimpliz (mulas y vacas), Puente
de Alba (mulero y vaquero), Cistierna, Oseja, Bejo, Laverde, Vega de
Aller. Las versiones del romance doble en esta zona asturo-leonesa
todas tienen el encuentro con una vacada, excepto *Matueca, que lo
tiene con &lt;caballos, , pero «herrados de esta seiial,, como las vacas. =
Existe el desmayo en el romance simple del Occidente de Asturias,
Santa Eulalia de Oscos, Vega del Bollo, Otero de Bodas, Cubillas, Lillo,
Villasimpliz, Puente de Alba, Cistierna, Oseja, Bejo, :Laverde, Vega de
Aller. Falta el desmayo en Cembranos (incompleta), Valdeteja Y Almanza.

romance sencillo en esta comarca 1, las cuales rodean de un
lado y de otro la zona del romance doble: «Ya tiene muerta
la carne» (véase el mapa 2 ); «LlevádmeJa a pasear por la calle
de la otra» (pág. 289); «C6mpreme un vestido, padre, ... de eso
que llaman sayal» (pág. 291, nota). Claramente se ve aquí
que la zona asturo•leonesa del romance doble representa una
invasión venida del Sur, posterior a la creación de estas variantes del Noroeste, invasión arrolladora que, desalojando el romance simple de La boda estorbada, vino a desgarrar en dos
el área de esas variantes, dejando aisladas y con caracteres
comunes (como fragmentos de esa área antes continua), de un
lado, las versiones simples de Vega del Bollo, Santa Eulalia de
Oscos y la versión vagamente localizada en el Occidente de
Asturias, y del lado opuesto, las de Vega de Aller, Lillo, Cistierna, Almanza, etc.
Y tiempo es ya de observar algo acerca de la primera parte
del romance doble. Mientras la segunda parte, o La boda
estorbada, difiere tanto como acabamos de ver del romance
simple existen-te en los varios territorios del Noroeste, por el
contrario, la primera parte, o el Gerineldo, se parece bastante
al Gen'neldo que se recita suelto. Fijándonos únicamente en
la zona de preponderancia del romance doble, pueden señalarse como variantes que se reparten lo mismo entre versiones dobles que sencillas, el exordio del Conde Olinos, asonantado en -a (pág. 244); la hora del «gallo primo» (pág. 240) (variantes ambas muy viejas, por hallarse ambas reunidas en la
versión de Larissa), y los versos «Si fueras rico en hacienda ... »
(pág. 2 52 y mapa). No obstante, hay también diferencias: la variante de la Virgen de la Estrella (págs. 246, 253 Y mapa) se
halla en esta región casi exclusivamente en el romance doble;
por el contrario, la discusión de los amantes acerca de la es1 En cambio hallamos en tres romances dobles la variante «Si
aquel castillo es de moros &gt;, que no _abunda en el romance sencillo de
la montaña leonesa (véase pág. 292).
2
Este rasgo aparece, sin embargo, en dos de nuestros romances
dobles,* Casares y * Valporquero, y fuera de la zona asturo-leonesa,
en *Zamora (véas.e pág. 286, nota).

�306

1 11
1

R. MENÉNDEZ PIDAL

pada del rey (págs. 249-250) no aparece nunca en el romance
doble, y sin embargo se da en cuatro versiones asturo-leonesas del Gerineldo solo, contiguas y entremezcladas con las del
romance doble (véase mapa); sobrt, todo hay que notar que
las dos variantes de «La vestirás de sayal» (pág. 254 y mapa)
y «Perdiera un cofre la infanta» (pág. 256) se hallan en las
versiones simples a un lado y otro de las dobles, que carecen
de esos dos rasgos.
He aquí la explicación que creo debe darse a las múltiples
observaciones que venimos haciendo sobre la repartición geográfica de las variantes.=Por el Occidente de Asturias y Norte de León estaba propagado intensamente y desde muy antiguo el romance de Gerineldo, con los siguientes caracteres:
exordio del Conde Olinos en -a, «el gallo primo», «Si fueras
rico en hacienda... », y menos extendida, pero ocupando un
área continua, o poco menos, la variante del vestido de sayal;
en los montes leoneses la . disculpa de Gerineldo era la corriente en casi toda la Península, la del jardín y «la fragancia
de una rosa», mientras en la costa cantábrica y montes vednos del Centro y Occidente de Asturias dominaba «La infanta
perdió un clavel» o «Perdiera un cofre la infanta», formando
un área confinua o casi continua. En la misma región vivía,
aunque menos arraigado, por ser romance más moderno, el de
La boda estorbada, con estos caracteres, que ocupaban áreas
del todo o casi continuas: encuentro con un paje de caba- ·
llos o mulas, «Ya tiene muerta la carne ... », reconocimiento
de los esposos por el brial, el vestido o las joyas de ella, desmayo del conde, «Llevádmela a pasear... ».=En tal estado la
tradición, llega a este extremo Noroeste la moda del romance
doble, impulsada desde er Sur. Ese romance doble sería semejante al que hoy se conserva en* Sevilla, * Granada, * Larca o * Mesones en cuanto a la particularidad de tener en su
primera parte el exordio del Conde Olinos en -a, el juramento
por la Virgen de la Estrella, y además, claro es, la disculpa
de «la fragancia de una rosa»; en su segunda parte tendría los
caracteres de brevedad notados arriba (págs. 301-302), y especialmente el encuentro con un ~aquero y la carencia tanto de

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

307

prendas del reconocimiento como del desmayo del conde.=
Este romance comenzaría la invasión de nuestra zona por el
Bierzo, hacia * Albares, y de allí se extendió por las vertientes leonesas y asturianas de los montes y llegó hasta el mar,
entre el Navia y el Nalón. La primera parte del romance, la
de Gerineldo, por coincidir con el romance suelto local en
sus rasgos más.salientes, desde el especial exordio asonantado
en -a hasta la común disculpa de «la fragancia de una rosa»,
y por no poder dominar una tradición antigua y muy arraigada, se identificó con el Gerineldo que se recitaba suelto en
la región y tom6 de él fácilmente algunos caracteres, como
«el gallo primo» y «Si fueras rico en hacienda ... »; pero hizo
olvidar otros detalles, desalojándolos en todo o en parte de
la zona de invasi6n del romance doble, y as.í despedazó el área
de la variante &lt;&lt;La vestirás de sayal» (véase mapa) 1, y partió en dos porciones aisladas el área cantáb;ica de «Perdiera
un cofre la infanta... », dejando a .un lado Espín y Boal y a
otro lado Santianes, San Salvador, Tam6n, etc. La segunda
parte del romance doble no se identificó con el de La boda
estorbada que por tradición posterior y menos arraigada circulaba en la región; yendo en el romance doble como mero
epílogo, conservó siempre la brevedad del romance doble meridional, y al invadir éste poderosamente el extremo Noroeste,
desalojó en algunos puntos al romance simple de La boda,
cuya difusión era, sin duda, muy poco densa hacia Villablino
y Cangas de Tineo, y al desalojarlo, despedazó el área de sus
variantes más generales (encuentro con caballos, prendas de
reconocimiento, desmayo del conde) y de las má·s especiales {«Ya tiene muerta la carne ... », véase mapa; «Llevádmela
a pasear»). Las variantes exclusivas a esta comarca donde el
romance doble predomina, pueden proceder, o del mismo
romance doble invasor, o de cualquier punto de la zona inva1 En * Santianes y * Riosa se conserva la variante, aprovechándola
hábilmente como transición a la segunda parte: «-Señor, mi padre
no tiene para comprarla un vestido. - Que lo compre de sayal, que
ella bien lo ha merecido: - Yo iré a la guerra, mi rey, para
echárselo más fino.:o

�308

R. loll!XSi'rDl!Z PIDAL

dida; la más extensa, «Deténgase, peregrina ... &gt;, pudiera ser
venida de fuera, ya que su verso «Que si usté es hija de un
conde ... &gt; se halla en Extremadura (pág. 293, n. 2); Ja más
restringida, «Vive en la calle del Perro ... » , debe ser invención
local.
Alguien repugnará el creer que, existiendo ya en la región
separados el Gen'neldo y La boda estorbada, al sobrevenir la
moda del romance doble no se hubiesen simplemente reunido
los dos, uno a continuación del otro, toda vez que en el romance doble del Sur no se hizo entre las dos partes tampoco
ningún trabajo de soldadura, sino que meramente se las yuxtapuso. Pero la individualidad que el romance doble tuvo frente a los dos aislados se manifiesta aun hoy. Hay puntos donde
coexisten ahora el romance doble y alguno de los simples, y
uno y otros muestran caracteres diferentes. Algo de esto vimos
en el Sureste con el Gerineldo de Granada y Huesca; pero en
el ' oroeste es mucho más visible la independencia de ambas
formas. De Santianes tengo el romance doble y el GerineldtJ
solo; éste tiene los rasgos especiales de la región, es decir, el
sueño présago del rey y la disculpa «Perdiera un cofre la infanta»; mientras el romance doble tiene rasgos meridionales: el despertar del rey pidiendo sus vestidos, y la disculpa
del jardín y las flores 1 . De Brugos tengo el romance doble,
recitado por una moza de veintitrés años, y el suelto de La
/Joda estorbada, recitado por una vieja de setenta y uno; éste
tiene una multitud de rasgos propios de la región, esto es:
«Déme un vestido, padre, que al mi amor quiero buscar&gt;,
(pág. 291, nota); paje con caballos; «Ya tiene las aves muertas &gt;
{véase mapa); «Los caballos son muchos y alguno se perderá»
(pág. 290); «¡Cuánto diera yo por verla! » (pág. 275); reconocimiento por el «verde brial &gt; (pág. 27 5, nota); «Lleváimela a
pasear» (pág. 289); y frente a este exceso de caracterización
regional, el romance doble se presenta desprovisto de todo
1
No obstante, ambas versiones de Santian es tienen el •Dichosa
fuera la dama... • al comienzo (véase mapa), y ambas tienen al fin la
variante del vestido de sayal.

•

SOBRE GBOGRAFfA FOLKL61l!CA

rasgo peculiar del país, y en cambio muestra en toda su sencillez los rasgos meridionales (véanse págs. 301-302): encuentro
de ganado «con mucho hierro y señal»; «Torna este doblón
de oro, llévame a su santo portal»; «¿Eres mujer u demonio?»;
«Las bodas y los torneos ... &gt;, y el juramento por la Virgen de
la Estrella. La misma diferencia tan clara y expresiva entre
dos versiones coexistentes hallamos en Villasimpliz 1, y también aquí, como en Brugos, el romance simple pertenece a
recitadoras de más edad, representando una tradición arcaica,
mientras el romance doble pertenece a una muchacha, representante de una moda posterior: la invasión del romance doble
es, pues, en estos pueblos extrem.os bastante reciente, para
estar más en boga entre la gente joven. Algo semejante podíamos observar, aunque más confusamente, en Valporquero 2•
La independencia del romance doble respecto de los simples es tao general, que podemos señalar como caso raro el
de influencia. de uno en otro. Muy rara vez los caracteres del
romance doble influyen en el sencillo; sólo en el sencillo de
La boda estorbada de Vega del Bollo encuentro la variante
muy mal recordada: «Atrás, atrás, peregrina ... , hija de un rey
1 El romance simple de La boda estorbada tiene en la versión de
Villasimpliz (dada por dos mujeres de sesenta y cuarenta y cinco años)
estos caracteres: encuentro doble con un vaquero y con un mulero
(resultado curioso de la lucba de variantes); «El carnero ya está muerto» (pág. 286, nota); «Si el palacio es de moros... • (pág. 292); «¡Cuánto
diese yo por verla!» (pág. 275); «Sino con palabras dulces ... » (pág. 291 ).
El romance doble (recitado por una muchacha de diez y ocho años)
tiene gran brevedad, con estos caracteres: vacada; Gerineldo vive «en
la casa principal• (resto de las señas completas, pág. 303); «Deténgase
para atrás ... Que si usté es hija de un conde... • (págs. 303-304).
2 El romance simple de Valporquero (recitado por una mujer de
setenta años) tiene los mismos caracteres que el de Villasimpliz, pero
más puros (el encuentro es sólo con «caballos&gt;; el reconocimiento se
hace por medio de los vestidos, pág. 274, n. 3). No me consta la edad
de la recitadora del romance doble; éste tiene rara mezcla de varios de
los caracteres del simple, pues al lado de •Quítese la peregrina ... Que
si usté es hija de un conde», tiene encuentro con un mulero, «Los
cameros ya están muertos», desmayo de Gerineldo y «Sólo por las
dulces palabras que la peregrina le da».
Towo VII.
21

�310

• R. MENÉNDE1: PIDAL

SOBRE GBOGRAFÍA l'OLK.LÓRICA

que aún es más» (págs. 303-304) 1 y este 6ltimo verso, «Que si
eres hija de conde, yo de rey, que vale más», se halla en Cañaveral, Torrejoncillo y Diego Álvaro (véase pág. 293, n. 2) 1
aunque realmente carece de sentido cuando el romance no va
precedido de los amores de Gerineldo con la infanta, hija de
rey; acaso tuvo antes otra forma más vaga y razonable que
se observa en la versión simple de Jaca:

los que cada uno de los romances tiene en el país cuando se
recita solo.

Si tus padres son condes, los míos ~on mucho más;

aunque más bien ésta parece una forma retocada para evitar
el contrasentido de las anteriores. Algo más frecuentemente
la redacción más vieja, o sea la suelta de La boda estorbada,
infiltró alguno de sus caracteres en el romance doble; arriba
hablamos de un caso general en el extremo Noroeste, las variantes «el gallo primo» y «Si fueras rico en h~cienda» (páginas 307 y 305); añádase ahora la var.iante «Los caballos se
me irán» (pág. 290), que se encuentra ·en *Villacid, *Zamora
y *Matueca; después: «Ya tiene muerta la carne», de que hablamos en la página 305 1 n. 2, siendo muy de notar que la versión de *Zamora ofrece, además de las dos variantes anteriores, la de «llevarla a pasear» (pág. 289), mostrándose como la
más nutrida de rasgos del Noroeste, y viniendo a estar constituída por una mera yuxtaposición de los dos romances de la
región, tal como en el Sureste. Otro ejemplo de influencias
ofrece *Valporquero (pág. 309, n. 2); en fin, en *Areones la romera pide al conde su anillo, lo mismo que en las versiones
simples de Riaza, Casla, Matabuena, Sacramenia y Alcuéscar.

311

Del Sur se propagó este romance hacia el Noroeste de la
Península por un lado, y hacia Marruecos por otro. Este movimiento invasor no partió de Murcia, donde el romance doble
tiene caracteres especiales que faltan en las zonas invadidas
( «Carta tengo »1 «¡Oh, qué ojos!», véase mapa). Partió de Andal ~cía: de versiones como las de *Sevilla y *Arcos, con la
variante «TG eres el diablo, romera&gt;, para muchos puntos del
Noroeste, desde Extremadura hasta e1 Cantábrico asturiano
ivéase mapa); de versiones sin esa variante, corno las de *Cádiz,
Jerez o *Padul, y con el exordio del Conde Olinos en -a como
las de *Sevilla y* Granada, para otros muchos puntos d~ León
Y Asturias; en fin, de versiones como las de *Sevilla *Arcos
*Grana d a y el *Padul, con la variante «El hijo que me
' dejas-'
te» (págs. 300-301), para Marruecos.
La propagación del romance doble es tardía. En algunos
puntos de la montaña leonesa, como VilJasimpliz y Valporquei:o, parece que es hasta reciente, propia de las generacion*es Jóvenes. Esta irra_diaci6n tardía, aunque alcanza a Aragón
( Huesca), no .llega n1 a Cataluña, donde son bien conocidos
ambos romances por sí solos; ni a Portugal, donde el de La
bod.a estorbada es muy raro; ni menos a América donde el de
Gerineldo es raro y el de La boda estorbada des~onocido.

IV
3, -

CONCLUSIONES

Resumen acerca der «l'.3erineldo y Boda estorbadru&gt;,

La moda de continuar el Gerineldo con La boda estorbada
na1:i6 en Andalucía y en 1a provincia de Murcia. En estas comarcas la fusión de los dos romances es una mera yuxtaposición tal como en ellas se recitan uno y otro romance cuando
están independientes. Por el contrario, en el extremo Noroeste los dos ro~ances unidos tienen caracteres discrepantes de

En mis estudios llamaré versión a la l'edacción completa
de un romance tomada en conjunto y en cuanto difi~re
de
las
demás redacciones totales del mismo·1 llamaré
•
variante a cada uno de los pormenores de que se compone
una ve~sión, en cuanto ese pormenor difiere de los análogos
contenidos en las de_niás versiones.
rJ' fragmentaria

•

�11.. MENÉNDEZ P.DAL

312

SOBRE GIIOGRAFÍA FOLKLÓRICA

1. -

Algunas regiones principales de la tradición.

Simplificando en extremo la repartición de las variantes
en los dos romances estudiados, nos sorprende la coincidencia de que en ambos casos la Península se divide en dos regiones, una Sureste y otra Noroeste, caracterizadas en ambos
casos de un modo igual.
La región Sureste se distingue por la foerza expansiva de
sus invenciones, manifestada en dos maneras. En primer lugar,
las variantes del Sureste suelen ocupar más extensión que las
del Noroeste y son, por tanto, menos numerosas; mientras
que en el Noroeste vemos una mayor abundancia de varia~tes
significativas, que se reparten las versiones de esta región,
recargándolas con varios rasgos propios. En segund~ lugar,
las variantes del Sureste penetran a menudo en la reg16n Noroeste, según nos ha resultado patente en varios casos: ora
observando que cuando una variante, que no debe ser del
original primitivo, se dilata por las dos regiones, tiene más
extensión y arraigo en el Sureste, indicio de que allí debe ser
su origen 1 ; ora notando que a veces el Sureste, al invadir,
suscita nuevas variantes en el Noroeste 2 • Por el contrario, no
hemos tenido ocasión de observar en los dos romances ninguna corriente que marche de Norte a Sur; las variantes, no
primitivas, originadas en el Noroeste, por muy dominant~s
y extensas que allí sean, no llegan a dilatarse por el Sureste •
No puede chocarnos esta influencia del ·Sur sobr~ el__ ~~rte,
por más que en la propagación de los fenómenos lmguisticos
1 Por ejemplo, el juramento por la Virgen de la Estrella (págs. 2 4~247); «Quién te tuviera esta noche&gt; (p~g. 248); e La carne que tengáis
muerta, (págs. 283-285); ~Tú eres el d1al:ílo, romera• (pág. 300).
2 ,La carne que tengáis muerta•&gt; «Ya tienen muerta la carne&gt;
(págs. 2 86- 2 87) y acaso el juramento por la Virgen de la Estrella&gt;
,La vestirás de sayal&gt; (pág. 255).
.
3
Caso raro y bien poco significativo es el de eYa tiene la carne
muerta,, .que invade el solo punto de Cañamero (véanse pág. 287 Y
mapa).

se observe tanto la contr11ria de Norte a Sur; las dos direcciones opuestas obedecen a épocas de propagación muy aparta- _
das: el lenguaje extiende sus principales y más significativas
ondas en siglos de reconquista, cuando la vida nacional fluía
de Norte a Sur, mientras que la canción popular se propaga
sobre todo entre los siglos xvr y xvm, en que la actividad
literaria del Mediodía es preponderante.
La diferente extensión que cada una de estas ?ºs regiones,
invasora e invadida, tienen en el caso de cada uno de los dos
romances, obedece a la fecha relativa de éstos. En el caso de
Gerineldo, que es romance más viejo, la invasión total de las
variantes del Sureste está muy avanzada; no se salvan de ella
sino las comarcas más arcaizantes: Portugal, la zona cantábrica, Burgos, Palencia, Cataluña; y aun estas comarcas van
dejándose invadir 1 . En el caso de La boda estorbada, que
es romance posterior, la invasión total de las variantes del
Sureste llega sólo al Guadarrama, aunque más al Norte hallamos múltiples casos de invasión parcial extensa y densa, que
a veces llega hasta las mismas costas del Cantábrico 2 •
Estas dos regiones responden a la realidad de la historia, principalmente en cuanto representan la existencia en 1~
Península de dos principales centros o fuerzas que actúan en
la vida de la poesía popular española: Castilla la Vieja, preponderante en la época más antigua, y Andalucía, que influye
mucho en época posterior. Las comarcas naturalmente más
relacionadas con Castilla la Vieja son León, Asturias, Galicia
y Portugal; las ~ás relacionadas con Andalucía son Murcia,
Castilla la Nueva, Aragón, Extremadura Baja, Marruecos y
América; vacila Cataluña, siempre muy arcaizante.
En la región Noroeste podíamos distinguir varias comarcas. Una castellano-cántabra, que se extiende por Palencia, Burgos, Santander y el Oriente de Asturias; es el núcleo de la
1 En Lequeitio, Arnuero, Sobremazas, y menos decididamente en
Obaya, Tamón, Beira y Villaoova (pág. 235).
2 (La carne que tengáis muerta&gt; en Zamora y en Gata (págs. 282283 y mapa). lo vasión del romance doble en León y Asturias (pág. 303),
e Tú eres el diablo, romera•, etc.

�R. MENÉ'NDEZ PibAL

tradici6n más arcaica del romancero. En un romance muy
antiguo, como el de Gerineldo, esta· comarca conserva admirablemente una variante del pliego suelto más viejo 1; por el
contrario, en el romance posterior de La boda estorbada las
variantes de esta comarca parecen derivadas de las primitivas.
La tierra más montañosa, el triángulo cuya base está en la
costa desde Lequeitio a Torriello, y cuyo vértice se halla en
San Martín de Humada, es sin duda la parte más arcaizante
de esta comarca 2 • El Oriente de Asturias tiene íntima relación con Santander en materias folkl6ricas lo mismo que en
las lingüísticas, y, como en éstas, también hallamos algunos
fenómenos que se extienden además por toda la costa de
Asturias hasta Galicia 3•
Otra comarca, asturo-leonesa occidental, se extiende por la
derecha del río ;Navia y por la montaña leonesa que forma
ángulo recto con el río, en igual form~ que un fen6meno lingüístico muy singular, la consonante africada alveolar s, que
caracteriza ese mismo territorio; vemos un fenómeno lingüístico muy antiguo coincidir aproximadamente con fenómenos
de poesía popular mucho más modernos, rev~lándonos un ár~a
de comunicación y c;ornercio asturo-leonesa de duración multisecular 4 •
.
En fin, lá comarca portuguesa, relacionada con el Occidente
1 Diálogo sobre la espada del rey (págs. 249-250). Por ocupar un
área algo semejante, la variante de La boda estorbada «Los caballos se
. me irán&gt; (pág. 290), pudiera ser muy antigua también; pero en este caso
varía toda la cuestión, pues el romanee creo que procede del Mediterráneo, y siempre las variantes de esta comarca pueden ser una
simple desviación, como notarnos de cLlevádmela a pasean (pág. 289),
variante a.ún más extendida que la otra.
2- Área de. ~cuantas damas y doncellas,, «Vengo de celar los moros,, .:Al pie de su cama tiene, señora, un_ limón flori~o• (pág. 259).
3
Área de «La infanta perdió un clavel&gt; y «Perd1era un cofre la
infanta, (pág. 256),JJoy área rota (págs. 306 5 y 30716).
.
1.
El área de preponderanóa del romance doble vemdo del Sur
(pág. 3o3) coincide bastante con el área de s. Algo sem~jantes también:
exordio del Conde Olinos en -a en el romance de Germeldo, en el Noroeste (pág. 244 ); ~si fueras rico en hacienda , (pág. 252); •¡Oh mi Dios,
qui~n la vería! ... , «Cuánto diera yo por verla, (pág. 275).

SOBRB GEOGRAYÍA FOLKLÓRICA

leonés y' con Galicia (pág. 257), ofrece siempre notable arcaísmo, por lo cual apenas conoce un romance algo tardío como
es el de La boda estorbada.
Aparte queda la comarca extremeño-salmantina (pág. 288),
muy sometida a la influencia del Sureste, ora a la de Andalucía, ora a la de Castilfa la Nueva, entrecruzándose ambas influertcias lo mismo en su parte meridional, hada la Sierra de
Gata, que en la septentrional, o sea en la parte zamorana del
Duero (véase pág. 285). En esta comarca las influencias meridionales llegan ·a pesar tanto que se hacen dominantes y
hasta exclusivas; así que en un romance muy viejo, como el
Gerineldo, toda esta tierra extremeño-salmantina queda agregada a la regi6n Sureste.
En la región Sureste, la comarca andaluza co1z parte de
Castilla la Nueva es la que especialm_e nte ofrece en sus variantes el carácter expansivo de que hemos hablado. Acabamos de indicar que las variantes de esta comarca infü1yen
tanto en Extremadura como en Zamora, y ya vimos tamhién
casos ele influencia en Castilla la Vieja 1 y hasta en la comarca
asturo-leonesa occidental 2; Marruecos, en especial, nos revela
una expansi6n de la tradición antigua andaluza. Notemos,
además, que esta comarca andaluza se distingue por simpfificar
bastante el romance de La boda estorbada; la geografía no nos
permite suponer que esta forma más simple fuese la primitiva 3 •
1 .Encuentro de la condesa con el vaquero, en el romance de La
boda estorbada (págs. 278-279) .
2
Propagación del romance doble (págs. 310-3u).
s La comarca central elimina el reco.nocimiento de los esposos por
el vestido de la condesa y ~¡Quién pudiera estar allí!,, detalles ambos
que perduran en Tánger, Cataluña y Jaca (pág. :174, n. 3). Elimina el
desmayo del conde, perdido también en Cataluña y Mallorca, pero
subsistente en Tángel'., Jaca, Barrax, Lezu.za, Valdetorres y Las Useras (pág. 276).=Escdto esto, veo un proceso contn1rio en la tradición
finesa¡ los cantos sencillos de la Estonia son tenidos por originarios,
y los cantos complicados de la Karelia rusa, por derivados (F. ÜHRT,
Kalevala, som jolkedigfning og national-ejos, 1908, págs. 76-77). Este
caso debe compararse a la adición de pormenores que nuestro romance tiene en su emigración del Sureste al Noroeste.

�316

R. MllNÉNDBZ PIDAL

SOBRB GEOGRAFÍA FOLKLÓRJCA

Hay que considerar también una zona medi,terránea, que
comprenderá todo el litoral levantino, por más que hoy aparezca rota y discontinua, revelándose sólo en la notable coincidencia de Cataluña y de Marruecos como depositarios ambos de una tradición muy antigua 1 • Esta coincidencia se
explica porque esas dos partes extremas alteraron poco con
invenciones propias el legado tradicional por ellas recibido de
Castilla y Andalucía, y por otra parte, no participaron de las
innovaciones más recientes originadas en estos dos países productores de romancero.
En Cuenca y la Mancha hallamos una porción de Castilla
Ja ueva más arcaizante que el resto (pág. 296) 1 aunque quizá
esto sea un caso puramente especial del romance La boda estorbada, debido al origen de este romance en las costas del
~Iediterráneo.
•
Si la división de la Península en dos regiones, de lfmite
cambiadizo según cada romance, creo que asienta en condiciones históricas perdurables, esta otra división en varias comarcas tiene fundamentos menos firmes. No obstante, es útil
para dar claridad a la exposición simplificada de una materia
muy compleja.

2. -

Método geograflco en el estudio de las ver.siones.

Costumbre antigua es entre los folkloristas el localizar con
exactitud los materiales que recogen. No obstante, pocas veces
procuran los eruditos aprovechar en algún modo las indicaciones geográficas; a todo más llegan a distribuir las versiones
según las grandes comarcas administrativas o naturales de
donde proceden, caracterizando de un modo general la versión
que escogen como tipo de cada una de estas comarcas.
nte los escasos resultados de la localización, se compren1 Por ejemplo : exordio de Gerimldo limpiando los vestidos del
rey (pág. 240); versión más arcaica de La boda estorbada (págs. 268,-278
y 296).

317

de bien la actitud de desprecio que toman ciertos folkloristas,
por ejemplo, los catalanes; Aguiló, Briz, y hasta un maestro
de método como Milá, suprimen toda localización o la reducen
a indicaciones muy generales o muy imprecisas. :\bs, por otra
parte, insignes investigadores llegaron a sacar del examen de
la geografía conclusiones valiosísimas. Hacia I 880, el conde
de Nigra afirmaba como criterio histórico que una canción no
se trasmitía, por lo regular, del Piamonte a Cataluña directamente, sino que entre ambos países debía suponerse que
había servido de intermediario el Sur de Francia, y entre Normandía y el Piamonte debía suponerse la mediación de Borgoña 1 ; y coetáneamente, Julio Krohn, maestro de folklorístas
.finlandeses, avanzaba mucho más metódicamente en este camino, y tomaba como base fundamental, para interpretar la
repartición geográfica de las versiones de un canto, la idea de
que la tradición emigra de un país a otro inmediato, y en estas
emigraciones, una redacción se desenvuelve de otra contigua
siguiendo una serie geográfica: no basta que exista analogía
entre dos versiones para juzgar que tal semejanza sea Mja de
filiación; pudiera ser una semejanza casual, si no viene la conveniente ordenación geográfica a probar la relación genética 2•

1 Canli pojolari del Piemonte, 1888 1 págs. xxx-xn:1v, y antes en la
Romania, V, 1876, págs. 417-452.
2

Véase la exposición del método finlandés hecha por F. Oaa.T, Ka-

Jevala, som folkedigtning og nalional-ejos, Copenhague, 1908, págs. 71-82 1
y por Ku1tLE KaoHN en las Pinnisclt-ugrische Forsdt1111ge11, X, Helsingfors. 1910, págs. 33 y sigs. El profesor Kaarle Krobo, hijo de Julius,
ha continuado y perfeccionado el método de su padre. Se funda éste

principalmente en los dos principios que resume así Ohrt: e 1. 0 Un
canto se repite por la gente de una misma región casi siempre en la
misma forma.-2.º Las diferencias en las formas de un canto están sometidas a las siguientes condiciones geográficas: si se ordenan las variantes de un canto que tenga muchas, en grupos según el parentesco,
es decir, de tal manera que las dos formas más distantes formen los
extremos, entonces la serie de los grupos responderá casi iemprc al
orden geográfico de los lugares en que el canto ha sido recogido; en
otra¡ palabras: el canto ha ido cambiando gradualmente, rasgo por
rasgo, en su emigración de un sitio a otro., Parece, según esto, que el

�R, ?,U!NÉNDl!Z PIDAL
SOBRE GEOGRAFÍA FOLKL6RIC~

Este criterio metódico de la continuidad geográfica, aunque ya adquirido, es, no obstante, muy poco tenido en cueqta,
porque la mayoría de los folkloristas piensan principalmente
en la individualidad tradicional de la comarca que estudian,
ante la cual olvidan el conjunto geográfico de que aquella comarca forma parte. Se ha coleccionado y estudiado, por ejemplo, un romancero asturiano, otro castellano, otro chileno, otro
catalán, otro portugués, otro judío ... , pero el romancero español no aparece por ninguna parte. Lo mismo sucede en
Francia: uno recoge y estudia los cantos del Ain, otro los del
Delfinado y Saboya, otro los del Bas-Quercy, otro los de Poitou y Santoigne... Y este fraccionamiento no ha sido superado
realmente. En Espa?ª• Menéndez Pelayo juntó las colecciones
locales, pero no las fundió, sino que meramente las yuxtapuso.
En Fran~ia, Doncieux trató de fundir las tradiciones locales
y pretendió deducir de ellas un texto crítico de cada canción·,
pero dentro de este intento se observa con claridad la falta de
un método: el llamado «texto crítico» t~ como lo establecen
Doncieux o Tiersot 1 , formándolo «con ayuda de todas las
versiones combinadas», sin someter éstas a una previa clasificación valorativa, sin siquiera recoger y razonar en notas el
conjunto de, las variantes desechadas, no pasa de ser un capricho personal del crítico; el investigador juzga como o_riginarios
todos los detalles que encuentra extendidos en muchas versiones o los que le parecen concebidos de un modo más razométodo finlandés no estudia el desarrollo de las variantes aisladas,
como fenómenos de una emigración independiente de la
emigración del canto mismo. No puedo apreciar si de hecho
hay una diferencia real en este punto entre la vida de la tradición
finesa y la de la española; pero lo cierto es que mientras el método
finlandés liga esencialmente los cambios de un canto a la emigración
de éste, estudiándolo, por tanto, en su conjunto, yo, al estudiar mimaterial con entera despreocupación y sin haber leído aún estos trabajos
de Krohn y Ohrt, no he podrdo estudiar las versiones de cada romance
en conjunto, como primero intenté, sino que sólo logré una ordenación geográfica de cada variante por sí.
1 G. DoNctEux, Le Romancéro pojulaire de la France, 1904.-J. TtER·
soT, Chansons populaires recueilHes dans les Alpes fran;aists, 1903.

319

nable y natural, las expresiones que le parecen más felices y
acertadas, y reune todos esos rasgos, recogidos en regiones
muy distantes unas de otras, para formar con ellos un texto
qu_e jamás existió en la realidad.
No pretendemos que hay~ que renunciar en absoluto al
criterio estadístico ni al criterio subjetivo de juzgar como originario ora lo más repetido, ora lo más lógico, coherente y
poético; pero de ningún modo deben ser tenidos éstos como
los principales criterios, sino que, al contrario, son muy falibles, por sagaz y práctico que sea quien los aplique.
Hay otras varias normas objetivas m~s seguras, que, claro
es, pueden ser de muy diversa índole histórica; y entre ellas
el estudio geográfico es el que nos puede ofrecer resultados
más seguros. Pero, según queda dichó al comienzo, no debe
basarse en el examen de ]a distribución territorial de las versiones en su conjunto, pues por este camino no se logrará
ninguna ordenación geográfica comprensible, sino que ha de
examinar primeramente las varian"tes de que las versiones se
componen, considerando cada variante por sí como un momento poético aparte en la vida de la canción. El hecho de
entrecruzarse en muy encontradas direcciones los límites de
cada una de esas varianJes, nos indica que cada una es producto de un tiempo, de un país y de un primer autor diversos
de los de las demás variantes de la canción; cada variante
se propagó bajo condiciones muy diferentes, y por eso tomó
cada una de ellas una dirección y una extensión. territorial
muy diferente de las otras. Sin duda el primer origen de muchas de esas variantes puede ir unido al remoto hecho de 1a
propagación primitiva del romance; pero la mayor dilatación
o expansión de algunas de ésas y de ·muchas otras variantes
posteriores ocurre ya cua,ndo el romance estaba propagado y
tenía en varias regiones caracteres diversificados. Sólo después
de este examen analítico es cuando se puede llegar al examen
de la propagación de las versiones en conjunto, en los casos
en que esto sea factible.
Hagamos ahora algunas consideraciones más especiales
sobre el desarrollo de las variantes.

�320

SOBII.E GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

321

R. llfBNÉ:NDllZ PlDAL

3. - Propagación geográfica de la variante.

Al establecer cualquier norma para el estudio de la geografía folklórica, ocurre pensar que el método, si alguno es
posible, ha de diferir bastante del usual para la geografía lingüística. Parece que la propagación de una variante de poesía
popular no debe exigir la continuidad geográfica, como por
lo común lo exige la de un fenómeno lingüístico: la emigración de un individuo podrá determinar el trasplante y arraigo
de una variedad poética a cien leguas de su patria de origen,
mientras que no determinará, el trasplante de una variedad
fonética o morfológica en el lenguaje. Empero tal diferencia
es mucho menor de lo que parece, pues de ningún· modo debe
admitirse que la emigración de un solo individo pueda ser
medio fácil de trasplante para tipos poéticos populares lejanos.
En poesía tradicional, y lo mismo exactamente en el lenguaje,
la iniciativa de un individuo es el origen de toda innovación; pero o bien (y este es el caso más corriente) esa iniciativa es mínima dentro del medio en que nace, y entonces,
por estar muy apoyada en el medio donde surge, se propaga
fácilmente, o bien .es de mayor novedad, y entonces necesita
para propagi\rse un excepcional ascendiente y preponderancia
del individuo que la impone, resultando fenómeno difícil que
sólo con escasa frecuencia se produce. En cuanto a la propagación o arraigo de estas innovaciones, no se verifica sino
mediante una insistente y difusa reiteración de actos, primero
entre las personas sometidas a la influencia del individuo innovador, y luego constituyéndose cada una de éstas en nuevo
centro de irradiación. La propagación oral ordinaria no se practica, pues, por emigración lejana de personas, sino por el contacto habitual entre pueblos vecinos, sin solución de continuidad ni en el espacio ni en el tiempo; esto es, por el comercio,
el intercambio de servicios, los matrimonios, las fiestas comunes, etc., o bien por emigración personal a sitios no ve€inos,
pero cercanos, incluídos dentro de un mismo medio o dentro
de un medio bastante homogéneo que constituye un terreno

favorable para el trasplante. Una propagación oral extraordinaria, debida a un individuo que se traslada lejos de su medio,
es siempre posible, y esto lo mismo en la poesía popular que
en el lenguaje (sobre todo tratándose de formas sintácticas);
pero deja de ser un fenómeno de propagación regular para
asimilarse al de mayor invención individual, y como tal, no
estando la innovación apoyada por el medio, necesita ese considerable ascendiente que hemos dicho en el individuo que la
trasplanta; es decir, exige condiciones extraordinarias que sólo
rara vez se dan.
En conformidad con esto, el estudio de nuestros dos romances nos muestra, por lo común, sus variantes repartidas
en áreas territoriales, continuas 'en la extensión, semejantes a
las de los fenómenos lingüísticos. Y, también como en los fenómenos lingüísticos, la continuidad del área no excluye el que
una misma variante se reparta en varias áreas separadas por
alguna distancia, obedeciendo a causas diversas; pero adviértase
que muchas veces las áreas aparecerán al observador separadas,
y en realidad estarán unidas, sólo que sus líneas de unión no se
revelan en el escaso material sobre que la investigación se funda. Acaso l¡ fragme·ntación de las áreas y la difusión vaga de un
fenómeno y sus manifestaciones esporádicas sean más frecuentes en la geografía folklórica que en la lingüística, por ser la comunicación de la poesía menos frecuente que la del lenguaje; no
obstante, la semejanza de ambas es grande, aun en los casos
más raros. Por ejemplo, así como la transición entre dialectos
afines es gradual, habiendo ondas de propagación lingüística
que unen d catalán con el aragonés, y éste con el castellano, y
éste con el leonés, y éste ~on el gallego o portugués, de igual
modo en las variantes poéticas hay ondas de propagación que
unen las versiones catalanas con las aragonesas, y las portuguesas con las gallegas y leonesas 1 . La diferencia de dialecto
no impide el comercio activo entre los pueblos fronterizos de
estas comarcas, ni les priva de reunirse en fiestas bilingües.
1

Ejemplo de relaciones entre Cataluña y Jaca, pág.

y 3; entre Portugal, Galicia y León, pág. 257.

27,4_ ,

notas

.2

�322

R, I\IENÉNDEZ PIDAL

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

Por tan estrechas analogías observadas, se comprende que
el estudio de la geografía folklórica, lo mismo que el de la
geografía lingüística, puede conducir a deducciones científicas
acerca de la propagación de la literatura tradicional.
La repartición geográfica de las variantes nos proporciona,
según hemos visto, indicaciones claras acerca de la historia
de los romances. Los principios en que podemos apoyar
nuestros.juicios son, como es natural, variadísimos. Recordemos, por ejemplo, cómo las variantes que ocupan una área
continua y extensa muestran gran vitalidad, mientras que las
que ocupan varias áreas dispersas pueden ser variantes en vía
de propagación 1, o más comúnmente variantes viejas que van
siendo desalojadas por otras y que se hallan tanto más en ruina
cuanto más dispersos y lejanos están sus trozos 2 • Cuando el
área de una variante A aparece rota en su continuidad regular por otra variante B, debe deducirse, por lo común, que
la variante A es anterior a B y que por ésta fué invadida y
despedazada; una suposición diferente, que A hubiese surgido
entremezclada con B, no parece probable 3 •

4. -

Repetición e iniciativa en la trasmisión.

Considerada en su conjunto la trasmisión de un romance
tradicional, hallamos que las mudanzas que en él se introducen
son muchísimas. Las más abundantes, las que continuamente
se producen son las meras alteraciones en Ia forma de expresión: cada recitador introduce en ella innovaciones. Mas rara
vez se introducen pormenores nuevos de composición o de
narración, sobre todo si llegan a formar un episodio. Ya sólo
podemos contar como caso rarísimo el que se trate de dar un
nuevo sentido a la composición primitiva, llevándola hacia una

1 Por ejemplo: «Tú eres el diablo, romera&gt; (véanse mapa Y páginas 285 y 300).
2
Por ejemplo: «Que vengo de las Italias• (pág. 272).
3 Véase pág. 255.

323

nueva idea, ora con una máxima final 1 , ora alterando el desenlace, etc. 2•
Lo mismo podemos decir de la trasmisión de cada variante de pormenor. Sus mudanzas de redacción son innumerables. No es infrecuente que a una variante, dentro de su
mismo pensamiento, se le añadan versos nuevos; variantes
hay especialmente sugestivas que excitan a la renovación y
promueven adiciones o reformas múltiples 9• Pero es rarísimo
que, persistiendo en parte la forma de la variante, se altere el
fondo, y cambie el pensamiento dentro de ciertos grupos de
palabras conservadas "'·
Las mudanzas son unas veces suscitadas en oposición al
mismo texto preexistente 5 ; otras veces son adiciones, enteramente libres, de algún pormenor nuevo. Las que vienen propagadas de otra comarca, ora rechazan y hacen desaparecer
la parte del texto que sustituyen, ora se suman con ella mediante una mera yuxtaposición 6•

1 Por ejemplo: en el Gerineldo, el juramento por la Virgen de la
Estrella.
2
En nuestro romance doble, la versión de *Brugos-Nocedo muda
el desenlace haciendo que Gerineldo rechace a la esposa que le busca,
para lo cual el juramento por la Virgen de la Estrella pasa al final de
la segunda parte del romance. Es un arreglo, sin difusión alguna, de
otras versiones, como la de *Sevilla, en que el juramento va también
al final, pero replicado por la infanta.
3 Ejemplos:· en el romance de Gerineldo, la disculpa de la garza
(pág. 257) o la pérdida de una flor o joya (pág. 256); en La boda estorbada, cLa carne que tienes muerta, y «Las galas y los anillos, (páginas 284-285); «Sólo con palabras dulces, y «Levántate de ahí, bu.en
conde, (págs. 291-292); e Quién pudiera estar ahÍ&gt; (págs. 274-27 5). Frente a éstas puede citarse como variante que muda poco la de •Si aquel
castillo es de moros ... • (pág. 292).
' Por ejemplo: en La boda estorbada, la variante de Santiuste (página 283), desviación infeliz de la idea tradicional, y que me parece de
poca o ninguna propagación.
5 Véase Lo que sospechamos del .origen de la variante «La vestirás
de sayal» (pág. 255).
6
Para esta suma de dos variantes concurrentes véanse las cuatro
versiones de Obaya, etc., mencionadas en la página 235; la de Lorca, en

�324

R. Nl!MÉl!IDBZ PIDAL

La variante procede de recitadores de muy diversa cultura.
Hoy que el romance vive principalmente entre gente de ínfima
clase social, abundan las variantes ideadas por gente totalmente iletrada 1 .
En los ejemplos puestos arriba se hallan casos va.riados
escogidos como muestra entre las variantes de los dos romances estudiados; pero entiéndase que hemos omitido otras muchísimas notables, porque nos parece que con las escogidas
bastan para que el lector aprecie algo la inestabilidad de un
texto tradicional y pueda aceptar esta afirmación : entre los
cientos de versiones de un mismo romance que examinamos no
se encuentran dos que coincidan completamente una con otra.
El que aprende y recita un romance procura ciertamente repetir una composición recibida y consabida; pero no se esmera
en esforzar y aislar el trabajo de su memoria, que no es una
memoria profesional; no la aplica a la recepción pasiva y fiel,
sino que siempre deja en algún modo que junto a la memoria
trabaje la imaginación, y según el mayor o menor poder de
una y de otra, aprende y repite con mayor exactitud o refunde
con mayor iniciativa la composición tradicional, pues conforme lo que le es más fácil, retiene lo que oye o inventa lo que
no puede retener. La forma de expresión, sobre todo, luego
los detalles narrativos, y por último alguna vez hasta el desenlace o asunto mismo del romance, están sujetos a los resultados de ese equilíbrio que en cada nuevo recitador buscan
su memoria y su imaginación en el momento del recuerdo.
Así, la invención individual primitiva, al ser aceptada Y asimilada por una muchedumbre, se renueva incesantemente cada
vez que es repetida 2 : recuerdo y refundición se confunden
la página 2 3,; la de Mesones, pág. 244 1 o. 1; la de Gajano, pág. 256, n.;
las de Villasimpliz y Puente de Alba, págs. 304, n., Y 309, n. .1; la de
Barbadillo, pág. 2 5 1.
t Recuérdese el asonante iliterario cpuñalás• (pág. z86), de cuyo
tipo hay bastantes en los romances de la tradición modema, _sobre
todo en Ja andaluza, por lo arraigada que está en el Sur la pérdu:la de
la -d- intervocálica.
~ Librémonos, empero, no teniendo en cuenta las consideraciones

SOBR.&amp; GltOGRAJÚ. FOLII.LÓRICA

en la trasmisión de esta poesía siempre cambiante, que no se
reproduce una vez en igual forma que otra. A este propósito
conviene advertir que es frecuente el caso en que un mismo
recitador, al repetir inmediatamente su recitación, la repite
con variantes 1 •
Pero aunque el recuerdo no se da sin refundición, esta refundición, con ser tan prodigiosamente multiforme, con ser
continua, tiene límites estrechos, porque la trasmisión de un
romance es un fenómeno colectivo; y esto quiere decir que
cada iniciativa de un recitador está. sujeta a la aceptación de
los que le rodean o le escuchan, unos sabiendo. ya por su
parte el mismo romance, otros queriéndolo aprender con
sujeción al tipo corriente y autorizado en aquel círcu1o de
personas. Cuanto mayor sea la difusión del romance, cuanto
más abundante la muchedumbre de las recitaciones contemporáneas, más se limitan y refrenan, más se neutralizan unas
con otras las desviaciones que respecto del tipo normal se promueven en cada recitación, y más se afirma, por sobre estas
continuas variaciones, la autoridad del texto viejo 2 •
que hago arriba inmediatamente, de exagerar la actividad mental del
recitador, como hace C. Michaflis en sus profundos y sugestivos &amp;tudas sobre o Romanceiro peninsular, publicados en la Revista Lfuitana, II, 1890, pág. 163; varias de las que ella juzga deturpaciones, debidas a la iniciativa personal de la recitadora de Posada de Rengos, son
hondamente tradicionales (véase pág. z46, n. 2).
1 Por ejemplo, la recitadora de la versión de • Lorca, a quien interrogué, en la primera recitación (interrumpida o lenta, para darme
lugar a que yo escribiera) decla: cSe ha vestlo de pelegrina para salirle a buscar,; y en la segunda recitación (hecha de corrido y seguida)
deda: csu marcha comenzó a andar&gt;. En la primera recitación: eToma
este doblón de oro y ponme allá en el portal»¡ y en la segunda: •vaquerito, y ponme allá&gt;; siendo de notar en este caso, contra lo que
pudiera sospecharse, que la forma. de la primera recitación es la tradicional, y la de la segunda es probablemente inventada. No obstante,
acaso haya que aprobar Ja preferencia que C. Micha€lis da a la versión
cantada sobre la dictada para la copia. (Rev. Lusit., II, 16z.)
1 · El que recita o canta un romance pretende siempre seguir un
texto aprendido. A menudo, cuando uno que sabe un romance lo oye
recitar a otro, corrige algún verso de los que oye, y ora el recitador
TOMO

vu.

22

�SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

S, MENÉNDEZ PIDAL

Así, las continuas iniciativas individuales, buenas o malas,
nacidas ora por deficiencia en el recuerdo, ora por pujanza de
inventiva, quedan casi siempre sin eco ante la adhesión de la
mayoría de las memorias a un texto consabido de todos y al
cual siempre procura retornar la memoria de todos. Esto aparece especialmente claro al ver cómo las muchas mudanzas
de redacción y estilo que cada recitador introduce se extinguen, por lo común, con su misma recitación, o se propagan
sólo fugazmente en un círculo próximo insignificante, para
luego extinguirse también. Otras mudanzas más raras, q~e en
los detalles narrativos o en el plan del romance puede mtroducir un recitador de imaginación excepcional, se comprende
que se propaguen todavía con más dificultad que las fáciles
mudanzas de expresión. En suma, una versión vulgata, un tipo
normal o común se impone a un grupo humano cualquiera y
retiene fuertemente la imaginación individual, tolerándole sólo
ligera.s desviaciones, encerrando las mudanzas continuas en
cauces estrechos.
Rara vez una de esas invenciones individuales es bastante
afortunada para perpetuarse aceptada y asimilada por una
muchedumbre. Entonces esa invención individual, más fuerte
que las ordinarias, se va convirtiendo ella por sí en n~r~a
colectiva que rige una multitud, cada vez mayor, de repeticiones acompañadas de múltiples invenciones menores, fuertemente subordinadas a ella, y que la siguen como sujetas a su
giro y órbita. Esta es la variante; y en c~da ~a~iante podem~s
observar esa persistencia de una norma trad1c10nal en medio
de una continua producción de novedades que, o no se propagan, 0 que a su vez alcanzan una difusión menor dentro del
tipo más corriente 1 •
.
La geografía folklórica nos pone de manifiesto cómo, en
acepte la corrección, ora la rechace, siempre suponen ambos uno o más
textos tradicionales autori:tados, a los cuales procur~n conforr_narse.
1 Los seis tipos de redacción de la variante c¡Qme~ estuviera esta
noche sólo dos horas contigo!&gt;, que apunté en la página 25 t, p~eden
servir como ejemplo de mudanzas menores, dentro ~e una variante,
sujetas también en gran parte a límites geográficos ciertos.

estos casos de especial fortuna, la invención individual se propaga', recibida y asimiiada por una muchedumbre que vive
dentro de un círculo de relaciones determinado, y esa propagación se hace por lo común sin interrupción en el espacio ni
en el tiempo, en ondas que alcanzan una o varias extensiones
continuas bien delimitadas. Cada línea marcada en el mapa
como límite de una variante, representa multitud de recitadores, pertenecientes a una serie de comarcas contiguas y a una
serie de generaciones sucesivas, que aplican insistentemente
su imaginación a una misma idea poética para recordarla o
desarrollarla en mil formas semejantes; representa esquemáticamente el concurso y la resultante de las dos fuerzas, innovación y reiteración, que producen las ondas tradicionales propagadoras de las variantes.
·

5. - Unidad o disgregación en el texto de un romance.

Hemos indicado que la variabilidad en el texto de un romance ataca, más que al conjunto, a los detalles. Éstos presentan una vida propia, independiente del conjunto.
Como en el estudio geográfico del idioma se observa que
no sólo cada palabra tiene su difusión propia, sino que cada
fonema _d e esa palabra tiene su evolución aparte, la cual se
extiende a espacio y tiempo diverso del de los demás, de igual
modo, no sólo cada romance tiene su expansión geográfica
propia, sii'-io que, dentro de él, cada idea poética, cada verso o
grupo de versos en que esa idea se expresa, tiene una historia aparte, una difusión geográfica y cronológica diferente de
la de los demás. versos.
Es más: los dos romances estudiados no muestran hoy
una fuerza expansiva de conjunto, y parece que solamente
cada miembro poético está dotado de una fuerza vital propia,
independiente, o al menos diversa, de la de los demás miembros. La historia de un romance parece, pues, descomponerse
en la historia de cada uno de sus detalles. Y aún más: en ningún caso, o poco menos, ocurre que dos o más variantes ten-

�ll, MBNÉNDEZ PIDAL
SOBlllt GEOGRAFÍA l'OLKLÓRICA

gan límites iguales, es decir, que varios detalles no contiguos,
no inmediatos en el texto del romance, alcancen conjuntamente
una d.ifusión uniforme. En el estudio de nuestros dos romances sólo tropezamos con un ejemplo evidente, respecto al de
La boda estorbada, en la peque_ña área que se extiende desde
Cañaveral a Diego Álvaro, .desde la provincia de Cáceres a la
de Ávila, donde varios rasgos salientes alcanzan una e¡teosión
igual, como si esos rasgos se presentasen a la imaginación con
una trabazón especial entre sí, con una unidad de conjunto
que no anima ni impúlsa a las demás variantes; y toqavía en
esa área excepcional la uniformidad de las versiones es sólo
muy relativa, ya que, al lado de los caracteres comunes, cada
versión presenta también divergencias notables 1 • ¿Se trata en
este caso de una emigración del conjunto de esos rasgos comunes, que unidos invadieron la región citada? Sin duda, no;
tal emigración de variantes en masa me parece inusitada.
Todo lo que hemos venido observando parece que nos
conduce a creer que una versión no se propaga animada de
cierta fuerza interna de unidad en su concepción: no tiene la
trabazón ?e sus partes necesaria para retenerlas todas con
individualidad pr9pia.
Y sin embargo sería absurdo supo.ner que una poesía.- viviese sin esa idea del conjunto 2 • ¿Cómo, pues, falta la expansión de conjunto?
Hay que d.istinguir entre la propagación del romance y la
propagación de la vari~nte. El romance puede propagarse a
una región donde antes fuese desconocido; nace ~ntonces a la
vida en aqu&lt;¡!l nuevo territorio, y entra en él con una completa individualidad, presentándose a la imaginación y conquistando la memoria. como un conjunto integrado por todos sus
detalles: -se propaga como un tipo compl~to. Pero cuando el
romance está ya difundido en una región, vive ya y solamenVéanse págs. 292-294 y también 259-260.
Oaro es que más absurdo aún sería el suponer, como algunos
creen, sin ra2ón, respecto de los cuentos, que originariamente sólo
existiesen rasgos narrativos aislados, los cuales después fueron combinados caprichosamente en cada comarca.
1

2

3.29

te se desarrolla renovando sus pormenores, elaborando sus
variantes. No podemos observar fácilmente aquel fenómeno
de propagación total en nuestros dos romances, porque hallamos toda la Península cubierta desde antiguo con el recuerdo
de ellos, y en una región ocupada ya por un romance no puede introducirse otra redacción completa del mismo con varios
caracteres diferentes, a menos de mediar circunstancias especiales. Sin embargo, tenemos en nuestros romances el caso de
fa invasión en la montaña asturo-leonesa del romance doble,, en
el cual el de La boda estorbada viene convertido en un mero
epílogo; bajo este nuevo aspecto invade como un conjunto la
montaña, desalojando en algunos puntos la versión anterior,
que allí circularía poco sin duda, o .dejándola vivir en otros
lugares como un romance diferente (pág. 307).
En esa misma montaña asturo-leonesa la invasión del romance doble no determina, respecto a la primera parte o el
Gerineldo, sino la mudanza de algunos pormenores, haciendo
olvidar otros que en la región estaban propagados, aunque la
extensión geográfica de estas mudanzas y estos olvidos no sea
•
1
igual. Y este es el caso ordinario de alteración de un romance
ya existente: invasión de variantes sueltas subsistiendo en ]a
memoria el conjunto de la redacción antigua. Y en este caso
bien se comprende que no hay razón, por lo común, para que
dos o más caracteres invasores, independientes entre sí, alcancen conjuntamente una boga igual, que por casualidad los lleve
a dilatarse a través de una extensión territorial idéntica.
El caso de la coincidencia de Jímites en el área CañaveralDiego Álvaro habrá que explicarlo, no como propagación conjunta y coincidente de las tres o cuatro variantes que tienen
igu¡1l extensión, y de sólo ellas, sino como resto visible del
límite alcanzado por ]a propagación primitiva del romance
completo en aquella comarca; el tipo completo, introducido
en esos lugares con caracteres uniformes y muy recargado de
variantes especiales, está ya diversificado por la evolución de
otras diferentes variantes que se van desarrollando en cada
uno de los puntos del área. La singularid.a d del área CañaveralDiego ¿i\lvaro no consiste, a mi ver, sino en haber recibido el

�•

330

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA
R, IIIBNÉNDEZ PlDAL

romance más tarde que los lugares circunvecinos, lo cual trajo
el que lo recibiesen con variantes, no primitivas, sino muy
especiales.
En suma: cuando un romance se halla ya extendido sobre
un territorio dado, sus variantes especiales o tardías no se distribuyen geográficamente por grupos de ellas que alcancen
todas una extensión igual, sino por entrecruzamientos multiformes de unas con otras; cada versión se nos puede mostrar
como una agrupación de pormenores venidos de parte diversa;
pero esos pormenores cambiadizos son partes del cuerpo de
la poesía que se renueva para vivir, y ese cuerpo tiene como
alma, como principio informador que le da unidad vital, la idea
poética del conjunto del romance, arraigada en todas las imaginaciones por cima de las variantes especiales. Esta idea del
conjunto, como creación poética más alta y dificil que los detalles, está muchísimo más que éstos libre de las invenciones
individuales de los recitadores, permaneciendo casi siempre
inalterada, en medio de los múltiples cambios de pormenor en
su exposición,' presidiendo y señoreando todos esos cambios,
Para apreciar bien cómo la fuerza de conserva'ción y la
de variabilidad actúan durante la trasmisión del texto de un
romance, debemos comparar la tradición antigua con la moderna.
6. - Tradición antigua y moderna.

Conviene hacer notar que las versiones de romances manuscritas o publicadas en los siglos xv y XVI son de igual naturaleza que las recogidas en los siglos XIX y xx. Esta observación sería superflua a no estar modernamente muy arraigada una falsa idea que iguala en todo el texto de los romances
viejos al de cualquier otra obra literaria de autor conocido.
Una circunstancia oscurece la comparación entre los romances viejos y los modernos: muchos de los viejos se nos
conservan sólo en un manuscrito o en un impreso, lo cuaf
imposibilita su estudio desde el punto de vista que ahora nos
interesa; y después hay que añadir que, en la mayoría de los

33 1

casos, las ediciones antiguas de un romance viejo son varias,
pero de una semejanza muy grande, lo cual parece apoyar a
los que miran su texto como el de cualquier obra literaria.
Sin embargo, este apoyo es muy vano. En primer lugar es
fácil observar que las muchas variantes que un breve romance suele presentar en dos de sus ediciones impresas, aunque
sean ligeras y de mera redacción, se diferencian de las variantes que suelep. tener dos ediciones de cualquier otra obra literaria del siglo xv o del XVI, y revelan por de pronto un menor
respeto que los editores de entonces sentían por el texto del
romance, lo cual es ya significativo. Pero esto es lo de menos;
en tales casos se trata de ediciones de romances derivadas una
de otra, y podemos prescindir de su examen, porque hay otra
multitud de casos en que los romances viejos se nos conservan en dos o más versiones independientes, las cuales son tan
discrep~ntes que nunca podrán ser reducidas a una redacción
única; sus divergencias indican una verdadera y completa refundición, y ésta es tan libre y a la vez tan poco original en lo
que al fondo de la poesía atañe, tan idéntica en sus procedimientos a la que observamos en las versiones de ,hoy día, que
habremos de considerarla como refundición oral, multiforme, incesante como la de las versiones modernas, a diferencia
de la refundición escrita, fenómeno no desconocido, aunque raro siempre, en la literatura. Los que niegan una tradición oral en el texto de los romances viejos es porque descon~cen esa tradición tal como se da en los romances de hoy;
conociendo ésta, a cualquiera parecerá absurdo el no identificar el carácter de las versiones antiguas con el de las modernas. Es evidente que cada texto de romance que hoy obtenemos de la memoria popular moderna y ponemos por escrito,
equivale exactamente al texto de un pliego suelto, de un cancionero o de un manuscrito del siglo xv1; hasta a veces los
colectores antiguos declaran expresamente que tomaban sus
romances de la memoria de las gentes. La única diferencia
entre la recolección de romances antigua y la moderna está
en que aquélla, guiada sólo por un espíritu artístico, se solía
contentar con una muestra de cada poesía, mientras que mo-

�332

R. MENÉNDIIZ PIDAL

dernamente se recogen los romances con un propósito, a la
vez que artístico, científico, y se acumulan versiones y variantes. A los colectores antiguos les bastaban y aun sobraban dos
versiones del Gerz'neldo; yo reuno de él versiones por centenares y aún me parecen pocas para el estudio.
Por fortuna, esas dos versiones viejas del Gerineldo son tan
discrepantes y representan tan bien dos grandes variedades
de la tradición moderna, que no pueden menos de ser miradas
como hermanas de las versiones de hoy, sin que éstas puedan
der_ivar de aquéllas, porque muchas de las versiones actuales
nos ofrecen no sólo más extensión que una de las antiguas,
sino más unidad de estilo que la otra o más perfección original que cualquiera de las dos viejas. Esas dos versiones viejas
hemos, pues, de considerarlas sólo como una muestra de la
gran multitud de variantes que circulaban en la tradición oral
del siglo XVI, y claro es que lo mismo hay que considerar las
versiones de los otros romances viejos, aunque sean únicas.
Recordemos qué ya en varias ocasiones hemos podido observar, en el caso en que existen dos versiones independientes
de romances viejos, la continuada refundición de esta clase
de poesía que se rehace cada vez que se recita. Si se descubre un segundo texto desconocido de un romance viejo, se
halla siempre en él una redacción diferente del romance 1 ;
y este hecho, salvo diferencias meramente cuantitativas, es
enteramente análogo a este otro: si se sondea en cien lugares
la tradición moderna, en cada uno de los sondeos obtenemos
un tex:to diferente.
También hemos podido observar el carácter colectivo de
la trasmisión de los romances viejos en una serie de variantes informadas por un mismo espíritu o idea: hemos visto el
insistente desarrollo de ciertas variantes, como aquella frase
impúdica de la infanta D.ª Urraca o la que consiste en la enumeración antitética del traje del Cid y sus acompañantes 2;
fenómeno igual al desarrollo sucesivo de variantes modernas,
1 Rev. de Filo/. Esp., III, 1916, págs. 272 y 273.
2 lhld., ID, 1916, pá¡¡. 274.

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓ.RICA

333

como, por ejemplo, «La carne que tenéis muerta&gt;, u otra cualquiera de las que hemos estudiado arriba. La historia de la
variante moderna, que podemos estudiar sobre centenares de
versiones, nos ilustra y ayuda a comprender la esencia de las
variantes antiguas tal como las hemos interpretado sobre dos
o tres versiones solas. La acción reiterada de la colectividad
bajo el dominio de' una idea común resalta mucho en la contaminación y fusión de dds romances, por ser un procedimiento
de poetización fácil y caprichoso que parece muy personal 1
y poco propio para propagarse; pues bien: en otra ocasión
hemos visto dos romances fronterizos confundir diferentes
veces sus versos en proporcio!1es varias como a capricho de
cada recitador 2, y ah0ra acabamos de ver el romance del
Conde Olinos adherirse insistentemente al de Gerineldo desde
antiguo, lo mismo entre los judíos de Oriente que en Andalucía, Asturias o c;:'.astilla; ambos romances, aunque manteniéndose a la vez como dos producciones independientes, se mezclan, sin embargo, y Olinos da unos cuantos versos suyos a
Gerineldo, en cantidad variable en multiformes combinaciones que, aunque parecen realizadas con novedad personal en
cada caso, obedecen, sin embargo, también a complicadas corrientes colectivas 3•
Podría verse una diferencia notable entre los romances
antiguos y los modernos atendiendo a que los romances viejos
son muchas veces fragmentarios, faltos de un desenlace final,
1 Las contaminaciones y fusiones de dos romances o fragmentos
suelen considerarse como debidas a la iniciativa personal del · recitador. Recuérdese la opinión de Carolina Michaelis sobre dos adiciones
al Gerineldo (pág. 246 1 n. 2). Suelen despreciarse por los colectores;
l\fenéndez Pelayo y Rodríguez Marln separaron en dos el romance doble de Osuna (véase Antología, X, 162 y 165). Yo mismo, al comienzo
de mi práctica de colector, recuerdo haber despreciado esta fusión
de romances, éreyéndola invención del recitador.
2 Rev. de Filo/. Esp., III, 274-275.
3
Véase arriba, págs. 244-245. Otro caso: Gerineldo y La bada estorbada se yuxtaponen en Andalucía considerados como dos romances independientes, pero en el Noroeste la fusión de ambos es ya considerada en parte como unidad nueva (véase págs.306-311).

�334

R. MIINiNDRZ PIDAL
SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRlCA

mientras que los romances recogidos actualmente son poemitas completos por el fin 1 • Empero tal diferencia no atañe al
fondo de la poesía, y sólo depende de que el colector moderno, guiado de un propósito erudito, quiere coleccionar buenas
versiones y prescinde por lo general del recitador que no sabe
el romance ·completo, mientras que en el siglo xv1 el colector
recogía los romances con un propósito ·arústico, para el canto,
Y entre los cantores y editores de entonces estaba de moda
elfragmentarismo. Hoytambién se cantan, muchas veces truncados, los romances; pues cuando la música es lo interesante,
Y no la letra, resulta monótona la repetición de la misma melodía cada uno o cada dos versos durante un largo romance;
por otra parte, hoy también se publican muchos romances
truncados, cuando se trata de algún texto raro y el colector
no puede encontrar quien lo sepa completo 2 • . Que el fragmentarismo, por rasgo importante que sea, es meramente
ocasional, bien se echa de ver en el Gerineldo. En la tradición antigua, el pliego suelto de I.537 acaba c~n el diálogo de
los amantes; la otra versión acababa más adelante y recibió
un final postizo. En cuanto a la tradición moderna, a pesar de
estar explorada para obtener versiones cabales, ofrece varias
truncadas: seis de ellas contienen sólo el diálogo inicial 3 ; una
de Sobremazas (mencionada en la página 250) acaba con el
diálogo de los amantes acerca de la espada del rey, y acaba
con las mismas palabras de la infanta que el pliego de I 537; ·
curiosa coincidencia que si no puede indicar en modo alguno
filiación, nos ilustra acerca del fragmentarismo del romancero
viejo; otra versión, la de Viana de Navarra, acaba con la disculpa de Gerineldo al rey, donde acaso ·acababa el original de
la otra versión vieja; otra, en fin, ele Toriello, acaba con la respuesta del rey:
Ese color, Gerineldo,

de dormir cqn hembra ha sido,

Comp. Rev. de Filo!. Esp., III, 280-282.
Véase, como muestra, Antolog{a de Menéndez Pelayo,x;2r8, 220.
3 Gajan_o, 4 octosílabos; Graus, 6; Málaga, 8; Chile, 14; Cofiñal, 20;
Larissa, 30.

335

omitiendo tan sólo tres versos en que Gerineldo pediría el
castigo y el rey le perdonaría, como en las versiones de Lequeitio o de Arnuero, y esta insignificante omisión, no siendo
apenas achacable a olvido, revela mejor que las otras un gusto
especial por el final truncado. ·
·
En fin, la comparación de las dos tradiciones antigua y
nueva nos ilustra también especialmente acerca de la persistencia del texto tradicional. La extinción de las múltiples
alteraciones de redacción y estila. que cada recitador introduce en el romance, las cuales quedan sin-eco en la tradición
según arriba hemos dicho, da por resultado una· tenaz con-'
servación del texto. Lo que en cada recitación hay de novedad no arraiga, y lo que hay de arcaísmo contribuye a afirmar la tradición antigua; y así puede comprenderse cómo, a
través de tantas generaciones, se conservan aún sorprendentemente, más o menos difundidas y arraigadas todavía, las
mismas formas de· expresión con que un romance se manifestaba hace cuatro siglos, y cómo otras veces la tradición
moderna se muestra más originaria y primitiva que la del
siglo XVI 1; habiendo casos, por ejemplo, el diálogo entre Gerineldo y la infanta sobre la espada del rey, en que varios
recitadores de hoy dan un texto tan semejante al del pliego
de 1537 y tanto más perfecto que el de éste, que en vista de
las versiones modernas suplimos cuatro hemistiquios olvidados por el recitador antiguo 2 , y realizamos esta restauración
crítica con tanta seguridad como si actuásemos sobre un texto
de tradición escrita: los recitadores de ahora recuerdao, en
este caso, él texto primitivo mucho mejor que el recitador de
hace cuatro siglos.
Pero, claro es, esta fidelidad secular de la tradición oral ,
y esta comparación con la tradición escrita que acabo de
hacer, no quiere decir nada en contra de la esencial variabilidad del texto tradicional; si p~rduran las formas mismas de

1

2

1 Véase arriba, pág. 238, «los colores se me han ido•, y págs. 238239, desenlace del Gerineldo.
2
Véase arriba, págs. 249-250.

�SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

R. :NEN&amp;NDEZ PIDAL

los romances viejos, tal como nos las conservaron los manuscritos y los impresos de los siglos xv y xvI, es al lado de otras
muchas formas innovadas y al lado de otras formas tan viejas
o más que las puestas por escrito antiguamente, y que aunque
también se cantaban en aquellos siglos pasados, jamás fueron
recogidas en los cartapacios, pliegos sueltos, cancioneros ni
romanceros antiguos. Concretamente: si hallamos en la tradición actual del Gerineldo variantes y formas de expresión que
concuerdan con el pliego suelto de I 537, no quiere decir que
ésas sean precisamente las primitivas, pues acaso otras formas
modernas remonten a tiempos mucho más antiguos, aunque
no hayan tenido la fortuna de hallar en el siglo XVI un impresor que las sacase a luz.
La variabilidad de la tradición moderna es reflejo y resultado de la que existía en la tradición antigua; y si con centenares de versiones orales modernas, ni aunque a ellas se junte
alguna versión vieja, no se puede llegar a constituir un texto
critico fijo y único al modo de los que se suelen reconstruir
en vista de varias copias de un texto literario, mucho menos
con el solo auxilio de dos o tres versiones antiguas se podrá
aspirar a fijar el texto originario y primero de un romance secularmente tradicional. 'Los orígenes más remotos de su texto
a que podremos ascender se nos mostrarán ya multiformes;
hallaremos siempre varias redacciones concurrentes, y en cada
redacción varias formas que conviveh desde la más remota
antigüedad que podamos entrever. Cierto es que una de esas
red&lt;!,cciones pudiera ser la primitiva, aunque siempre algo refundida; pero, tratándose de un romance muy antiguo, careceremos, por lo común, de datos para fechar tanta variedad de
versiones, todas modernizadas poco o mucho por la tradición
oral. Puede también suceder, y esto es sin duda lo más frecuente tratándose de romances muy viejos, que ninguna de las fori;nas conservadas sea la primitiva, porque ésta haya vivido solamente lo necesario para dar origen a algunas variantes y luego
haya desaparecido; en este caso, tratándose de una poesía
cuyos detalles se alteran y propagan disgregadamente, es muy
probable que los varios rasgos constitutivos de la versión pri-

337

mitiva se conserven todos, o casi todos, pero dispersos y más
o menos alterados, en varias versiones diferentes, aunque algunas de ellas presenten _en común muchos de esos caracteres
reunidos, y este es el caso que hemos supuesto -en el romance
de La boda estorbada 1 • En la obra literaria que se trasmite por
tradición escrita, lo corriente es que el original perdido se refleje con claridad y precisión en las copias, salvo las erratas de
transcripción que en ellas haya, o salvo algunas modificacio~es ya intencionadas pero escasas y leves 2 ; mientras que en
la tradición oral,.las derivaciones no son respecto del texto primitivo como sus copias, sino como sus refundiciones, y éstas
son muy libres y además numerosísimas, por lo cual, si el texto
primitivo persiste a través de sus derivaciones, es en estado de
disgregación; así que s6lo podremos llegar a conocerlo aproximadamente en sus rasgos más salientes.
Insisto en hacer resaltar esto para los que, desconociendo
la índole de la poesía tradicional oral, quieren mirarla y tratarla al igual de la de tradición escrita. Hay entre ambas una
diferencia de naturaleza que no comprenden los que confunden la poesía tradicional con la meramente popular. Esta diferencia de naturaleza que separa ambas poesías produce el
curioso fenómeno de incomunicación entre una y otra que
hemos observado (págs. 263-264) en nuestro Gerineldo: el
pliego suelto, impreso para el pueblo, es recibido por éste,
quien lo repite literalmente, pero no lo confunde ni lo mezcla
con el romance tradicional oral. Otros pliegos sueltos hay,
muy sabidos por la gente del pueblo, que aunque a veces son
repetidos de memoria, lo son bastante fielmente, y no pasan a
ser tradicionales: el pueblo los acepta, pero no se los apropia.
1 Véase arriba, págs. 268-278.

Claro es qu.e en la trasmisión escrita un original perdido puede
reflejarse a la vez en copias y en refundiciones, y hasta también hay
casos en que el original primitivo sólo se refleja en refundiciones derivadas; por ejemplo, la Primera Crónica General; pero es evidente que
estas refundiciones escritas son siempre menores en número que las
orales y más fieles al original en la parte que no refunden. (Véanse
mis Estudios literarios, 1920 1 págs. 202 y 203.)
2

�/J,eQista de Fu

Cuadn-1ws 3 ° y 4- !'

R. MENtNDEZ PlDAL

La idea ochocentista de una poesía, creación primera y
misteriosa del pueblo; el oculto obrar del espíritu popular,
del ~ V olksgeisb de los filósofos románticos, está hoy en el
más completo descrédito y provoca doquiera una reacción que
procura, por varios modos, afirmar siempre la individualidad
de toda obra de arte; y en lo que toca al romancero, surgen
aquí y allá críticos que proclaman que .cada romance tiene un
autor y que no es sino un texto literario como todos los demás,
cuya esencia en nada cambia por el hecho de que la gente del
pueblo lo repita de memoria y alguna vez lo refunda 1 • Pero en
esto hay un gravísimo error de carácter general. La refundición de la poesía tradicional no es un accidente externo, como
lo es la refundición de la poesía de trasmisión literaria. Es la
asimilación de una poesía por el pueblo, la cual ataca profundamente a la esencia misma del estilo y de la constitución
del texto de esa poesía, pues el pueblo, al reproducir la obra
individual la re-produce, al repetirla la reforma, y esta activa
· reelaboración es lo que da carácter colectivo a la poesía
antes individual. Las modificaciones que cada.recitador introduce, hondas o superficiales, como quiera que sean, cuando no
se extinguen ineficaces, revisten el carácter de movimientos sociales. Esto es lo que nos patentiza elocuentemente la tradición moderna, mucho más interesante, más
reveladora que la antigua; ésta, por haber sido en su tiempo
tan escasísimamente recogida, no puede dejar ver con claridad
el carácter colectivo de sus variantes a un crítico preocupado
de la reacción antirromántica; pero disponiendo de una abundante tradición moderna, como yo dispongo, creo haber podido mostrar con evidencia cómo cada variante tiene su
campo de d ifusi ó n y acción sobre un grupo humano
de cierta extensión continua y definida, delimitada en
el espacio y en el tiempo de un modo preciso, aunque con
más o menos complejidad.
R. MENÉNDEZ PrnAL.
Véase, por ejemplo, Rev. de Filo!. Esp., III,
y VII, 1920, págs. 72-74.
1

1916 1

págs.

270-271,

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del ro11iarue de Geri1uldo.
·· ···· ·· •· Lúnüe su.reste. de úrs vu-siones=pu, dreg
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(pag~·:U 6)

Los.JUJm.bres sufrr~uuiica11 versiona dd.
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�ACERCA DE «AMBUESTA» Y «ALMUERZA&gt;&gt;
I
Don Vicente García de Diego publicó en RFE, VI, II3
y sigs., un artículo sobre la etimología de ambuesta, voz que
refiere a inbostiare (o a buxida?) basándose en abundantes
formas españolas; esta etimología le parece al autor mismo
poco satisfactoria 1 . Leído este artículo, me permití llamar la
atención del digno director de esta Revista sobre una breve
nota que tuvo la bondad de presentar a sus compañeros de la
Académie des Inscriptions mi maestro, el profesor de la Sorbona, M. Ant. Thomas. La nota reza así 2 :
«M. Thomas communique a l'Académie, au nom de M. Jacob Jud, privat-docent a l'Université de Zurich, une étymologie nouvelle du mot ambosta, qui signifie «jointée» et qui occupe actuellement un domaine considérable, morcelé entre le
Nord de l'ltalie, la Suisse romande, le Sud-Est et le Sud-Ouest
de la France, et la plus grande partie de l'Espagne. M. Jud le
rattache a la langue celtique, qui a possédé Je substantif bosta
«creux de la main», encore vivant dans le breton boz et dans
le gaélique bas, et qui se trouve en mayen irl. sous les formes
1

.

Este erudito acaba de publicar en el Arckiv far das Studium der
neueren Spradsen, CXXXIX, 96 (1919)1 un artículo sobre en/Jiesto, Y•
coincide enteramente en sus apreciaciones con lo que dije hace dos
años en la Bomania, XLVI, 630 (1917). Tal coincidencia obedece, naturalmente, a un azar. Ambos hemos llegado al mismo resultado por
caminos distintos.
2 Véase Compte.r-Rendus, 1917 1 pág. 24 (sesión del 26 de enero
de 19r,).

�340

J.

JUD

boss et bass. Le type ambosta est composé avec bosta, auquel s'ajoute· le préfixe a m b i- pour marquer la réunion de
deux mains. M. Thomas se rallie sans hésiter a l'opinion de
M. Jud. Il insiste sur l'intéret de cette étymologie, qui jette
un jour nouveau sur J'extension du celtique dans Ja Péninsule
Ibérique a une époque tres reculée et témoigne de l'extraor&lt;lioaire vitaJité de certains éléments linguistiques communs a
la Gaule et a l'Espagne. &gt;&gt;
Como hace tres años proyectaba Ant. Thomas un extenso trabajo sobre «la jointée», no he creído que debía acceder
al ruego de Menéndez Pidal de escribir aquí sobre ambuesta
hasta tanto que mi maestro no me autorizara expresamente a
tratar de esta cuestión para los lectores de la Revista de Filologi,a Española. Agradezco al Sr. Menéndez Pida! la amistosa
hospitalidad que concede a un romanista suizo en su Revista.

II
No conozco la denominación latina para el concepto que
en español se designa por almuerza y en francés por «jointée». Es muy posible que los textos latinos no nos hayan
trasmitido la expresión para «jointée», que, sin embargo, nos
ha conservado hasta hoy una parte de la Romania. Creo, en
todo caso, que el término usual en la mayor parte de Italia
para almuerza, procede de la época latina. Trátase de la palabra representada en el ital. giumella, que se corresponde con
las siguientes formas dialectales de Norte a Sur: friuJ., zumiele
'giumella' 1; Marche, jume/le, «contenuto delle due mani riunite a conca»;jomelle, «specie di misura, quantita di roba che

1 Los dialectos venecianos y lombardos no parecen conocer gemella, y ofrecen constantemente branca(d)a 'giumella' (Boerio, Azzolini,
Melchiori, Peri, Tiraboschi), o bránca (Arrivabene, Tiraboscbi), obranca (Gambini). B1·ancata 'almuerza' está también atestiguado en el
parm. órancada y el napolit. vrancata 'giumella'.

ACERCA DE «AMBUESTA&gt; Y &lt;ALMUERZA.&gt;

viene contenuta nelJe due mani riunite formando una conca»
(Z.f. Rom. Phil., XXVIII, 486); lucch.,ghiumella (Arclt.glott.,
XII, 129); abruzz., jummelle 'giumella' (Finamore); Agnone,
immella 'giumella'¡ Subiaco, imelÚ(Stud. Rom., V, 274). Junto
a (mamts) gemella ha de aceptarse ya en la época latina (manus) gemina: moden. zemna, bologn. zimna, romagn. zemna
'giumella' (Biondelli), metaur. gémmina (Conti), y con metátesis de n-m: Arcevia, g émzema (Crocioni) 1 •
¿Por qué faltan derivados de los latinos gemina o gemella 'almuerza' en Retia, Galia e Iberia? La razón es que en
'la época en que el latín penetró en las provincias romanas las
lenguas prerrománicas poseían una palabra para aquel concepto, la cual logró afirmarse por razones que por el momento no conocemos 2 • Esta voz prerromana es el ascendiente del
esp. ambuesta, cuya difusión comenzaremos por estudiar.
PENÍNSULA. ' la!lRICA. - Agrupo fonéticamente las formas
citadas por el Sr. García de Diego, que sólo conocía yo en
parte.
Formas con -st-: esp. ambuesta, Astorga mostada, aragonés amosta, mosta 'cantidad de cereal o harina que cabe entre
las dos manos juntas formando cazoleta'; almuertas, abnuestas
'impuesto sobre los granos vendidos en la alhóndiga'; Barbastro ambostada 'cantidad de cereales que cabe en el hueco de
las dos manos'; cat. mosta, almosta; también ambosta, según
Vogel.
-z-: Santander mozá, Norte de Burgos mueza, Burgos almuenza s, Andalucía embozá, Ribera de Órbigo embuciada,
salm. embueza, ast. ambozada, -bozaes (Rato).
1 Para gemella como medida de cereales véanse los ejemplos de
gumella,jumella en Du Cange, todos los cuales proceden del Centro
y del Sur de Italia. El genovés conoce cojpin 'giumella' (coppa 'scodella').
2
&lt;Por designar medidas ind!genas, como leuca, arepennis?
a La palabra significa en Retuerta 'fajo pequeño que se hace con
las cañas del centeno- para luego descabezarlas'; en Cogollos 'haz
de leña'. También en gallego, según Plñol, mostela 'gavilla de sarmientos'.
TOMO VII.
23

�342

J.

JtlD

-rz-, -lz-: esp. almuerza, alm.(Jrzada; Andalucía almo(r)zá,
salm. ambuelza, embue!za, almuerza (ambuelzar ¡coger o echar
ambuelzas'; a ambueli as 'en abundancia, a puñados').
FRANCIA v OccrnENTE DE SmzA. -Gascogne (Aspe); moits~
te: un mouste de roument 'une poignée de blé'. - Territorio franco-provenzal: lion. emboto, imboto 'ce que l'on peut
saisir avec la main' (Puitspelu); ant. delf. ambostaes, fem. pl.;
delf. anbota, enboutii, fem. (Devaux); sav. ebouta, enbouta 'poignée a deux mains', y el verbo ebouta, enboutá 'serrer avec
les deux mains'; Val d'Aoste: imbouta 'plein les deux mains
ensemble'; Blonay: ébofJa 'jointée'; Vaudioux (Jura): anbotia
'conte~u d'une poignée de deux mains'; Franche-Comté: ambeuta (a. Lons-le-Saunier, d'apres Dartois).
ITALIA. - Piam. anbosta 'giumella' (Sant' Albino) 1 .
RETIA. Engad. sobreselv. boffiz 'jointée'.
\
.
Las formas con -st- son, pues, las que más extensión poseen (España, Gascuña, franco-provenzal, Piamonte). Cualquier etimología deberá así partir de una forma con -st-, y
puede esperarse que la etimología nos explique tanto las forin.ts con -fJ- (esp. muer.za, almuerza) como las con -f-= (engad.
sobreselv. boffa).

III
La raíz -*bosta-, que considero como la forma más antigua, no es sino la forma gala, a la cual remontan el irlandés boss 'palma de la man9', bret..boz 2, a través de una base
*bosta.
Es innegable que las formas románicas (español, gascón,
francés, provenzal, piamontés) corresponden a una forma *ain1

En Monferrino, en cambio,puñd 'giumella', (Véase ToPPINO, Stud.

Rtmi., X, 84.)
1 •Une poignée' se llama aun hoy en bretón boz4d ou dor_nad. Las
formaciones en -.a ta: delf, ant. a,~oslaes, esp. dial. ambostada, etc.,
pueden ser celtas o románicas. (Véase PBDHRSEN, Vergl. Grammal. der
Kelt. Spracken, II, 35.)

ACERCA DE «AMBUESTA&gt; Y «ALMUERZA&gt;

343

bosta(ta); las formas con , -m- (moza) se encuentran en la
zona en que -mb- da -m-: ambos amos, camba cama 1 .
Para comprender las formas réticas con -ff- y las españolas con -z- debemos analizar antes la evolución del grupo -sten galo.
El grupo celta -st- da manifiestamente -s- en la mayoría
de los modernos dialectos celtas: gal. glastum &gt; irl. glass,
cimbr. glas, bret. glas 'azul'. El paso de -st- a -s- se ha realizado pasando por grados intermedios. Las inscripciones que
contienen nombres de pueblos y de personas derivados de
formas con -st- tienen para este sonido intermedio un signo
especial: fJ o t), que se ha interpretado como ts: cimbr. sere1t,
córn. steren, bret. steren 'estrella', está atestiguado en las inscripciones como f)irona, Sirona; el nombre de persona Messulus es conocido con las variantes Meddilos, MeOfJillus, Med-

silus, Medilus, Meddulus, Messulus

2•

*Ambosta debió dar regularmente *ambossa, pasando por
*ambotsa (o *ambodza?) y probablemente por *ambofJa. Pienso,
pues, que *ambotsa (o *ambodza?), con la africada -ts-, es la
base de una parte de las formas españolas con -z-. Esta -ts(o -dz-?) evolucionaría luego como -ts- procedente del lat. -cj-,
-tj-, es decir, como matea &gt;*m-a tsa &gt; maza, o ericiu &gt;
*eritso &gt; erizo.
De una fase *bofJa, entre -ts- y-ss-, habrá que partir para
la forma boffa en los Grisones. El paso de fJ a fes, en efecto,
un fenómeno muy frecuente en las lenguas. En una parte
del franco-provenzal, -ts- da -j-, pasando por * ma ts o n &gt;
mafJo &gt; mafon 'ma&lt;;¡on'; calcea &gt; fJofJ¡¡ &gt; fJofe; nofJ¡¡ &gt; nafa
'noce' 3• Los nombres de lugar franceses Elbeuf, Limbeuf, Mar1 Las formas con -111b- están limitadas en España, que sepa, a Asturias y León, donde lat. -mb- queda. No sé si en Andalucia se ha
conservado regularmente -mó-. [En andaluz no se conserva -mi,-, siendo como es un dialecto del castellano; pero existe, sin embargo, la
forma embozd en Málaga. - N. de la H.]
2 Véase J. Lorn, Ne--tJUe Ce/tique, XXXII, 416.
3 Véase OsKAR KELLER, Der Genferdialelet, Zurich, 1919, págs. 116
y sigs.

�J. JUD

ACERCA DE «AMBUESTA&gt; Y «ALMUERZA&gt;

beuj, pertenecientes a Normandía, proceden de una termina
ción nórdica -bod (&gt; boO), y así hay que explicar también
fr. ant. bief&lt;gal. bedu (beOu). Podría ¡tensarse asimismo que
los retios, no celtas, oyeran como -J- la -0- de los celtas vecinos en las altiplanicies suizas, y que la hubieran reproducido
así en su lengua; pero me faltan por el momento otras analogías en palabras advenedizas celtas con/&lt; Oen rético.
No creo que sirva el celta, por el contrario, para explicar
las formas con -rs-, -rz• del español (almuerza); no conozco, al
menos, ningún caso en que celt. -st- dé -rs- en dialectos celtas.
Hugo Schuchardt me indica el vasc. bost, borrtz 'cinco'; según
esto, un galo ambosta pudo relacionarse por etimología popular con el número bost, borrtz 'propiamente ·lo que puede
cogerse con dos veces cinco dedos'.. Un *ambortsa (*ambotsa + borrtz) explicaría satisfactoriamente todas las formas
con -rz• 1 .
En cuanto a las formas con -lz- en relación con -rz-, no sé
decidir si se trata de un dialectalismo ibérico o de una evolución española.
La palabra am-bosta me parece que consta; como he
dicho, de la raíz *bosta y del prefijo ambi. El prefijo ambi 2
se conserva en algunos nombres de lugar:
Ambarri, pueblo que habitaba a ambas orillas del río
Arar.
Ambidravi, habitantes del Drave.
Ambitouti, país de los gálatas en Asia Menor.
Ambitrebius 3, región a ambos lados del Trebia.

Ambirenus, 'que vive junto al Rin'.
Ambisontes, pueblo que vive junto al Isonta.
También se encu&amp;.tra en ambactos&lt;·*ambi-actos 'que
viaja'; de aquí prov. ambaissada ( &lt; ambi-actium).
Una forma *ambibosta(ta) 1 habría significado, pues, 'lo
que puede cogerse con las dos manos'; y tal vez no sea demasiado atrevido pensar que el gal. ambi- poseyó ya la función
colectiva, de la cual, según Henry, aun quedan huellas en
bretón 2 •
Juzgo importante aun para la historia del galo exponer la
historia de la familia del esp. ambuesta.
I. La sospecha de que el celt. -st- haya dado -ss- pasando
por -ts- (-ds-?), está confirmada por las formas románicas.
2. Las formas románicas no reflejan una sola forma fonética en el galo, sino fases diferentes (*a m b ( i) bosta &gt; piamontés ambosta; * a m b ( i) b o Oa&gt; esp. dial. moza, mueza; * amb i bofa&gt; rét. bofa). No podemos decidir si est~s fases (st, O,J)
suponen distintas épocas en la introducción de la voz gala en
el latín hablado, o si los dialectos celtas en España, Piamonte
y Suiza sufrieron en épocas diversas el cambio de st a s. En
todo caso habrá que acudir al testimonio de ambosta cuando
se trate de si el galo estuvo diferenciado dialectalmente en la
antigüedad.
No sé por qué se cambió la inicial de ambuesta en el
esp. almuerza; podría admitirse que am(b)uesta pasó por el
árabe y tomó el artículo árabe 3 • Pero para esto habría que
poseer antiguos ejemplos de tal forma.

I Sin embargo, hay que recordar tal vez los casos de conversión
galo-latina de ss&gt;rs&gt;ls, delos cuales han tratado VENDRYES, Mém. de
la Soc. de Linguist., XIII, 390, y ANT. THOMAs, R, XXXIV, 198.
2 Me parece menos verosímil un prefijo ande-, que ocurre en los
nombres de persona Andecombogis, Andecamulos, Anderitum, Anderoudos, a causa de la significación de ande- como partícula intensiva 'fuerte, muy'.
3
En los Bündner Monatsbliittern (enero, 1921) he intentado proba1·
qué el gal. *ambi- lattium (&lt;!atta 'verge, latte') es la etimología
del fr. occid. amblais 'hart tordu pour fixer le joug'.

1 Que este tipo * am bi bosta ha pertenec.!tlo realmente al léxico
galo, lo acaba de probar J. Lorn, Revue Celtique, XXXVII, 311, quien
ha descubierto. el derivado de amb.ibosta en textos del irlandés antiguo.
2 Véase HENRY, Lexique étymologiq11e du breton modeme: amprévan
&lt; am bi-q rimi 'vermine' (comp. bret. j&gt;rév, prénv 'gusano'). - Un
compuesto de *bosta con el lat. ambae me parece poco verosímil,
pues no se explic.aría por qué *ambabosta no se ha conservado en
el Piamonte como *ambabosta y en es_pañol como *am(b)abosta.
3 Véase MsNÉNDEZ PIDAI., Gram. llistdr., § 84, 3 (alm~ja, almendra, etc.).

344

345

�ACERCA DE- «AMBUESTA&gt; Y &lt;ALMOERU&gt;

J. JUO

N

•

Al contemplar atentamente la zona de ambosta en la
Romania, se observa que aquélla está fuertemente fragmentada y que antes debió tener estrechas conexiones. Es apenas
creíble que entre el gasc. moste y el lion. embota no haya existido antes un puente. Hace tiempo, cuando escribí a Ant. Thomas mis sospechas sobre el origen de ambosta, me vino la
idea de que *bosta hubiese dejado huellas en~el Norte de
Francia, y, a juzgar por los ejemplos de Du Cange, que tuviese un reflejo en el fr. boisseau. Voy a intentar localizar los
ejemplos de Du Cange 1; pero únicamente los que se hallan
fuera de_la zona actual de ambos ta 2 •
FRANCIA DEL NORTE. - Picardía y FJandes: bussellzmi frumenti (Ardres, Pas-de-Calais), bustellos frumenti (Andri, Pasde-Calais), bustellum (Jumieges, Seine-Infér.), buscellztm molendinorum (Corbie), boistellatas terrae (Arras), boistellus (Amiens,
Beallvais), bostellus (Béthune), boitiaus (Breteuil, Oise).-Centro y Oeste: boisellos hordii (Saint-Wandrille, Seine-Ínfér.);
exceptis aliquibus minutis quae vocantur la boiste (Cotentin),
boissellum annonae (Saint-Vincent, Le Mans), boissel frumenti
(Vieuville, Ille-et-Vilaine), boissellu (Le Mans), boissel (Ste-T ri_nité, Calvados), boissotus (Saint-Fleury, Loiret). A juzgar por
los documentos antiguos, la voz pertenece al picardo, al francés central y occidental; el francés oriental carece de ejemplos antiguos de la palabra, en el sentido de 'medida de capacidad'. Boisseau, o bossellus, no sólo significa la 'medida',
s4to también el recipiente por medio del cual se fija la medida en vez de con la mano. Esta trasmisión del significado
es completamente natural, puesto que la mano es, por su

He prescindido de los ejemplos no localizables.
De los dos ejemplos de ambosta que trae Du Cange, uno es de
Turín y otro de Lyón; caen, por tanto, en medio del actual dominio
de ambotta.

J,tj

tamaño diferente, una medida muy sujeta a vacilaciones; compárese semejante evolución del sentido en el al. dial. gauftl
~almuerza'; luego gaufel viene a ser cualquier vaso semejante
a la mano hueca que sirve para coger trigo y harina. (Véase
Grimm, Deutsclt. Wiirterbu.ch, s. gaufe).
El estudio de la distribución de las formas del francés antiguo del Diccionario de Godefroy confirma completamente la
representación geográfica que nos formamos por medio del
Jatin medieval. Dicha palabra está limitada a Picardía, Normandía, Centro y Oeste. Los dos ejemplos que trae Levy en
su Provenzal. Supplementwürterbu.ch, s. v. boissel, atestiguan
también la palabra en el Languedoc durante la Edad Media,
lo que coincide completamente con el prov. mod. bouisseu,
bouz'ssel (lang.), bouisset {bearn.), bouchet (gasc.) •boísseau,
mesure de capacité usítée en Languedoc et Gascogne, équivalente a 3 litres I 2 5; boisselée de terre, ancienne mesure de
superficie (&gt; are, 25 )' 1 .
•
Según los ejemplos dialectales que tengo a la vista, esta
palabra se ha extendido más que en la Edad Medía merced al
reconocimiento oficial del boisseau como unidad de medida
para pagar los diezmos. En el Centro de Francia, la región
más oriental donde aparece boisseau, según mis noticias, es el
Morvan: boisse, «vase qui sert a mesurer le lait et qui contient
un demi-litre environ»; boisselée, bouclulée, «mesure agraire
dans le Morvan (12,5 ares) »; además, en el departamento del
Aube: bwesyo 'boisseau' (Rev. de Phi!. Frany,, XXN, 24);
Bresse: beucltté 'boisseau'; Vosges: bwesó 'boisseau' (Bloch).
Diez y cuantos 'han venido después han relacionado el
fr. boisseau con buxida 'bo1te', basándose siempre en el bu·stellus de Du Cange, que parece provenir de b"u.xida &gt; boiste.
No se han fijado aquéllos, sin embargo, que en todo el Sur
no se encuentra nunca bouissa 'boHe' en la zona del provenzal ant. boissel, prov. mod. bouisseu 'boisseau'; ni tampoco
han observado que en todo el Norte de Francia, no obstante

1

2

1

También en inglés ha entrado boisstl &gt; bushel, (Véase

s. buslzel.) •

J.

Skeat,

�J.

JUD

existir boisseau, nunca aparece boisse 'boite,'; en fin, se ha prescindido de que la forma boistel está limitada exclusivamente
a Picardía. Esto no puede ser obra del acaso. El pie. ant. boistel, derivado de un antigu9 boissel, debe haberse igualado secundariamente con boiste. sí, pues, partiendo del fr. ant. boiste
'bo1te', me parece imposible derivar boissel y sus formas de

boiste.
Es sabido que las terminaciones en -imn eran muy usadas
en celta. Cfr. *bettium&gt;bes 'bouleau'; cassanium&gt; prov. (nombre de lugar) cassault 'ch~naie'; vernz'tmi &gt; prov. vergne
'aune'; gortia &gt; surfr. gorce 'haie'; ambactium &gt; prov. ambaissada; attegia &gt; AJ/ties (nombre de lugar), engad. tegia;
trogiu &gt; galliz. troclta, engad. truoch 'sendero en los Alpes';
vidubiu &gt; frz. vouge; szedia &gt; frz. suie; parium &gt; aprov. pairo!
'chaudiere', etc. 1 .
Según ~sto, un *hostia había dado regularmente en el Sur
*boissa, y en el Norte boisse. El simple boisse, según Godefroy,
está asegurado aun en el siglo xv en el Centro (departamento
del Loiret), si no se trata de una regresión del derivado 2 •
qe cualquier forma, *bostia ha entrado en el derivado

boissel.
¿Pero cuál sería la primitiva significación de boisselr El
Dictionnaire général define boisseaze: « mesure ancienne de capacité pour les grains, les matieres seches qui contenait enviran 13 füres: de nos jours, selon les régions, le décalitre ou
le double décalitre». Es visiblemente más de lo que cabe en
la cavidad de ambas manos. Pero no olvidemos que las medidas de capacidad han estado sometidas siempre a fuertes vacilaciones. El modi'u,s romano tenía unos 8,754 litros; el muids
francés (de París), más de 250 litros; el Mutt en antiguo bávaro (hacia el año 1000), unos 7, 5 litros 3 • Los dos puñados
V.éanse Taor.us, Essais, pág. 74; No1JfJ. &amp;sais, pág. 52; PEDERs&amp;N,
Gramm., II, I 6,
2 Véase Du Cange, s. boista, y Morvan: boisse, «vase qui serta mesurer le lait et qui contient un dcmi-litre environ&gt; (Cbambure).
3
Véase HooPS, .Beaiie:&amp;i&amp;on der germanischen Alterlt111tSlumde, s. v.
1

met::e.

ACERCA DE c.ll(BUBSTA• Y cAI.IIIUERZA•

349

juntos de un adulto pueden abarcar 1 / 4.-1/s de litro de grano,
y este significado pudo ser el originario de boisseau. Actualmente, segíin M11-tral, bouisseatt significa en el Sur (que es
más conservador) «boisseau, mesure de capacité usitée en
Languedoc et Gascogne, équivalente a 3,125 litres; boisselée
de terre, ancienne mesure de superficie (&gt; are, 25)». Equivalente al bouisseau es en el Sur el pougnadiero, pougnado ('ce
qu'on peut contenir dans la poignée'): «petite mesure de
grains, contenant envers 32 décilitres; petite mesure agraire
qui contenait un are ou enviran» 1 • También lajointée (&lt;j unetata •quantum junctis manibus continetur') ha sido una medida de capacidad con significación vacilante 2 •
Según vimos antes, también está atestiguado gemella
para medida de cereales en la Edad Media. Creo hé!ber suministrado asimismo una prueba semántica de que el fr. boisseau
procede de *hostia.
Así como por medio de bouisseau, fr. ant. boissel, se ha
ampliado el dominio de bosta hasta Gascuña, Languedoc y
Oeste y Noroeste de Francia, es probable que también podamos hallar bosta en el Centro y en el Este del Sur C:e Francia.
En efecto, lo mismo que en dialectos franceses se designa la
gavilla con derivados de manipulus (manoil&lt;manuculu) o
con poignée 3, es de esperar que en esos mismos dialectos haya
*hostia, bosta 'javelle', en consonancia con el gall. mostela
'gavilla de sarmientos'. En mi opinión, proceden de *bostiata
el boessie atestiguado en Forez, «fagot de tiges de chanvre,
botte de foin» (Gras); el lion. boissi, «paquet de tiges de chanvre», anc. dauph. boisses, pl., «paquets de chanvre en tiges•
(Devaux).

1 En el departamento del Aisne, por el contrario, elpoignet es una
me~ida superficial de 6 áreas (= le boisseau). (Véase GusER, Zeit. f.
franz. Spr. u. Lit., XXVJ, 148-149.)
2
Gus&amp;R, lug. cit.
3 En Anjoujoignée de cbambe, de Jin, •paquet, botte de brins de
cbanvre ou de lins liés ensemble et ayant au moins 20 a. 25 centimetres&gt;.

�350

J.

JUD

. En, fin, pertenece a bosta el prov. mod. bousteu •fagot de
Javelle (¿en el valle del Ródano?, según Mistral) 1.
De esta suerte, la palabra bosta abarca con sus derivados
ca~i todo lo que poblaron los celtas en otro tiempo, o estuvo
ba10 su directo influjo. Me parece que la historia de esta palabra tiene bastante importancia para demostrar que las hablas
románicas conservan muchos más restos del celta de los que
generalmente se admiten ••

CONTRIBUCIONES A LA
ETIMOLOGÍA CASTELLANA

J. Juo.
Zurich.
EL SUFIJO -RRIO, A, -RRO 1 A
1 Seria posible que el prov. mod. boufanello 'petit fagot de sarments de vigne pour í:tre Íiés en faisceaux' viniese de bofa &lt; bo6a
&lt; bosta (cfr. engad. boffa); pero aún no conozco para el Sur de Francia casos de 6 &gt; ff.
El fr •. botte d~ paille carece de un correspondiente fr. ant. * boste, y
es de origen baJO alemán. A lo sumo podría pensarse en un cruce del
gal. * bosta (comp. bostillator en Du Cange) con el bajo al. bote.
E~ ZRPh, XL, 1920, 2.º cuaderno, estudia E. Gamillscheg el franc~s d1aJ._ bétuse, y lo relaciona con el pciitev. béituse 'mesure de capacité équ1valt:nte a 8 boisseaux de bois' (cuya forma en un documento
d~ 1409 es_ betuysia?), y con bostusia &lt; * bo·sta. Tendría, pues, el
mismo sufiJo que el poitev. gobttis 'terre pelée ou l'on se dispose a
mettre le feu», palabra relacionada, según creo, con el port. leon. boura,
botza boutios (?), según CASTRO, RFE, V, 31.

&lt;

Vamos a presentar aquí, como contribución al estudio
de las etimol,ogías castellanas, un número de voces que hemos recogido y en que se encuentra el sufijo -rro, a, -rrio, a,
con sus varias formas -orrio, a, -orro, a, -urrio, a, -urro, a,
-arrio, a, -arro, a, y otras en que aparece combinado con
otros sufijos.
Dejamos de lado para el estudioso, y como cuestión abierta, la d~ averiguar si procede de un sufijo ibérico, análogo a
uno que se encuentra en vascuence, si no es más bien desarrollo dialectal, algo anómalo, de los sufijos latinos -ariu y
-oriu, o si se ha extendido analógicamente y al modo de los
sufijos átonos, a partir de formas en que no era tal sufijo, por
lo menos vivo y dentro del período histórico.
2. La voz griega xttropto'II, que pasó al lat. ciborium, y
que designaba primero una haba de Egipto y luego una taza
o copa grande de su forma:, ha venido a ser el castellano cimborrio 'cúpula', y aquí se ve la terminación -orrio derivada directamente dé una grecolatina. La conversión de r en rr, ¿se
deberá a la yod que le sigue? ¿No pudo acaso haber un proceso:
ario-aryo-arrio-arro, geminándose la r ante yod y dando
luego su geminación ·rr? En italiano se geminan consonantes
ante yod (v. gr.: rabbia) 1, y en el mismo latín vulgar español
I.

,.

1

1

[Es de notar que en italiano no se gemina la r ante yod (METER•

LüsKE, Gram. ita!., 1901, pág. 118). Se comprende que para que una

�352

llllGUEL DE UNAlllUNO

CONTRIBUCIONES A LA ETIMOLOGÍA CASTE.I.LANA

tenemos que hay que suponer raddia y baddiu para explicar
raza Y bazo. Y esa terminación -orrio la hallamos convertida
en -orro en la voz cigorro, de la alta Extremadura, que significa
'picacho o tormo'. Llámasele también cigorral, y suponemos
que los cigarrales de Toledo son los cigorrales mismos de Extremadura, con una modificación analógica debida a cigarra,
Y son lo que en la ribera del Duero de Salamanca se llama
arribes.

-orrón, de coscorrón, derivado de cosque. Como no sea esta
1'.íltima una formación retrógrada de aquél.
4. De las formas en orrio, a, -orro, a y sus derivados pasamos a las en -urrio, a y luego -urro, a.
No nos resolvemos a decidir si haya un sufijo en nmrria
(cfr. morriña), y si ello será de amurria (l'amterria - la'mierria), relacionado con amohinarse o amonarse, en portugués
amuarse. Pero parece ser sufijo en bandurria, cuyo significado primitivo debió de ser 'vientre o tripa', lo mismo que
bandullo o bandujo 'lo que se guarda bajo la banda, faja o
cinto'. Nótese también canturria, en que la rr parece venir de
una r (lat. canturiare 'cantar en voz baja'), caso análogo al
de cimborrio. El sufijo -ierrio, a lo encontramos en baburn·a,
angurria, etc., y combinado con otro eo andurriales, relacionado con andorrear (voz que no trae la edición 13.~ del Diccionario de la Academia y la registra Rufino Jose Cuervo en
sus Apuntaciones criticas sobre el lenguaje bogotano (§ 905).
En el verbo espurriar, ¿hemos de ver trazas de este mismo
sufijo?
En la forma -zerro, a y sus derivados es más usual.
No parece, desde luego, ser sufijo en burro, churro, turrón
zurrón, etc.; pero lo es en baturro (en Bilbao, siendo yo niño,
llamábamos a los aldeanos batos), santurrón, etc., y ·acaso en
cazurro y otras voces.
Antes dijimos que paclzorra y pantorra parecían derivados
de pantrce 'panza'. Tenemos también despanzurrar y despaclznrrar, que presuponen un panzurra y pacluerra, siquiera
implícitos. En portugués hay panturra. Y es natural el paso
de -orra a -urra, y más de -orrio, a a -urrio, a, teniendo en
cuenta la influencia de la yod para cerrar la vocal de la sílaba
precedente. Cierro es, por otra parte, abreviación de Pacorro.
5. Pero las formas más usuales son con a: -arria, -arro, a
y sus derivados.
¿Será sufijo en fanfarria y bambarria? No lo aseguraremos. Más fácil es que lo sea en cascarria, de casco.
Suponemos, desde luego, que la rr de guitarra, ciuarra y
quijarra que va implícito en desquijarrarse, no son tanto ro-

En. esa forma de -orrio, a hallamos el sufijo ~n villorn·o,
bodorrio, etc. No nos atrevemos a suponer que en morrión,
de morro, haya influencia de este sufijo, como ni en gorrión.
3. En la forma -orro, a es mucho más usual.
Desde luego no parece ser sufijo en corro, zorro, chorro,
morro, porro, gorro, etc.; pero lo es en Pacorro, ventorro, chinchorro (de chinche, y luego chinchorrero), pedorro, modorro
(probablemente de mudo), cachorro, etc. En cachorro hemos
de ver un derivado de cacho-calculu-pedacito, pero con
influencia de algún derivado del lat. ca t ií 1u. En Bilbao le
llaman cochorro al coleóptero melolontha vulgaris (fr. hanneton) y es, evidentemente, un diminutivo de cocho, equivaliendo
a 'cochinillo'.
En la forma femenina -orra tenemos la voz saborra
- donde no es sufijo derivativo, castellano al menos-, que
así decíamos, siendo yo niño, en Bilbao, y es el lat. saburra,
en cast. zahorra. En Bilbao se la aplicaba al poso o arenilla
de las aguas sucias. Y ese sufijo -orra lo hallamos en pachorra
y en pantorra (de donde pantorrilla), que son, sin duda, derivados del lat. pantrce 'la panza'. Mas de esta voz veremos
aún otras formas.
Sufijos compuestos con -orro son -orral, de matorral, y
consonante pueda geminarse debe ser condición esencial que su articulación sea prolongable. La r vibrante simple consiste en una oclusión instantánea, sin alargamiento posible. Puede. geminarse una i fricativa; pero de ésta no podría esperarse fácilmente una f. La ,. final
de sílaba suele pronunciarse I' en algunas regiones, káme por káme;
pero éste no es el caso de ciborium, donde la-res inicial de sílaba. - N. de la .R.]

"

353

�354

1

1

35S

JUGUBL DE UNAMUNO

CONTRtBUCIONl!S ,AJ.A, ETlMOLOGÍA CASTELLANA

bustecimiento fónico de la r de xt8apa (lat. cithara) ni de
la d del lat. cica da y de quí_jada, cuanto el sufijo -arra con
pérdida de esas r y d; así: guitararra, cígadarra, qui_jadarra.
La voz pizarra parécenos ser un derivado de pieza, como
chinarro y guijarro lo son de china y de guijo; debiendo rechazarse la etimología de guijarro sacándolo del vascuence
eguifarria 'piedra angular', que recoge Korting. Con las etimologías sacadas del vascuence hay que andarse con mucho tino,
entre otras cosas, porque mis paisanos los vascos son muy
capaces, comc, lo hacía ya Larramendi, de forjar vocablos que
no están en uso para encajar una etimología. Así, eguía o
eguija es, en efecto 'esquina', y arri, con el artículo arria 'piedra'; pero es muy fácil que Larramendi los juntara para sacar
del vascuence un guijarro.
En amarra, ¿hemos de ver un sufijo y derivar la voz del
lat. ham u 'anzuelo'? (En vascuence se le llama aún amu, fr. hamefon.) El port. zangarreio 'mosconeo' supone un zangarro,
pariente de nuestro zángano, con sufijo átono. En guarro,
del cual deriva gorrino (cfr. el fr. goret), ¿habrá sufijo? En el
verbo despilfarrar vemos un *pilfarra que acaso 'tenga que
ver con piltrafa, lo que nos 'recuerda que aquí, en Salamanca, se le llama farraca a la faltriquera o faldriquera, lo que
nos hace creer en una forma intermedia *fa/traca o *faldraca
y en una relación entre tr y rr (cfr. el francés). ¿O será despilfarrar un despiltrafarrar?
En la forma masculina -arro tenemos cacharro, chaparro, etc. Nos permitimos indicar, con todo género de reservas,
si barranco no será una metátesis de * bancarro bajo la influencia del primitivo banco; es decir: *bancarro+banco=barranco,
conservando la final en -aneo como de uaizo, forma contraída
de oga1io, y este mismo ogaño ha hecho aquí uguaíto (ogaño
+ ua1io=uguaño). Y por un proceso metatético análogo, ¿no
podría haber salido carrasco, a, mediante un cascarro, a, de
casco? Aquí, en Salamanca, de la carrasca se saca casca para
curtir. El esparrancarse 'abrirse de piernas', en relación con
el gall. y port. pancada, parece suponer un pancarra, que por
metátesis daría el parranca que va implícito en esparrancar-

se, o más bien éste de espancarrarse. Acaso, si se le busca, se
hallará nuestro sufijo en algunas voces metatizado.
Tenemos el sufijo compuesto -arrón en dulzarrón, cimarrón, zancarrón, socarrón (¿o no más bien de socarrar?), fanfarrón, etc.
Un sufijo también derivado de -arro, a es -arraco, a, que
hallamos en bicharraco, junto a bicliarrafo. ¿Tendrá que ver
algo con esto carraca, barraca, ttrraca, etc.? Hay también
-arrttco, -arraj(J y -arreta (Jugarreta), y acaso -arracho, este
último de -arro, a, y el-achoque hallamos en picacho, ricacko,
kilaclzo, etc. ¿Habrá que ver un sufijo así en borracho, reducción acaso de *bobarracho, derivado de bobo (lat. balbu) y
en relación con mamarracho y moharraclwr Siendo yo niño
se decía en Bilbao mamarro, a y mo11torro, a, en el sentido de
'bobo, insustancial, majadero'.
6. Tenemos la convicción de que estudiando las combinaciones de estos sufijos, los casos de metátesis - debidos
muy a menudo a acciones analógicas -y las reducciones posteriores, y a las veces formaciones retrógradas, se podrá rastrear el origen de muchas voces que hasta hoy han resistido
a un análisis etimológico convincente.

PINGOROTA, PICOROTA

En esta provincia de Salamanca se le llama la pingorota o
la picorota a lo más alto de una torre o de un peñasco.
Hay que ver ahí, sin duda, un sufijo -ota, pero no el aumentativo, de origen francés, que hallamos en cabezota,pelota,
nianota, etc., sino más bien el mismo de Grijota, Montoto, etc.
Sabido es, en efecto, que Grijota equivale a eclesia-alta
y Montoto a monte-altu, y que su terminación procede del
adjetivo altu, a, como Torraba equivale a tor_re-alba.
Aquí, en Salamanca, se dice «¡allí arribota, arribota!», y
en este arribota hemos de ver un ad-ri pa-alta, en la alta
ribera. Y del mismo modo en pingorota vemos la terminación

�CONTRIBUCIONES A U, ETIMOLOGfA CASTELLANA

Jl!IGi;JEL DE UNANUNO

-ota de alta y no del aumentativo que se encuentra en cabezota. La pingorota no es un píngaro - o píngara - grande,
sino alto. Y ¿por qué decimos píngaro? Por el port. píncaro
'cumbre de un monte, punto alto de un árbol'. En píngaro vemos el mismo sufijo átono -aro, a de jícara, pícaro, cáscara, etc. En cuanto a la primera parte, si picorota nos recuerda
pico, pingorota nos trae a la memoria el verbo pingar. En la
pingorota de las torres suele ponerse algún pingajo o banderín o veleta, algo que pinga o cuelga (¿del lat. pendicare?)
u ondea al viento como los pendones de las lanzas de antaño.
Que aunque esa voz pendón no venga de penqer (lat. pendere), sino de penna, fué influída por aquélla. ¿O no se puede
decir más bien que vino de los dos?
¿Por qué, en efecto, se ha de rechazar una doble etimología de un vocablo? ¿No es muy natural que si dos voces latinas de significados que se entrecruzan o cubren dan dos derivados castellanos homófonos, éstos se confundan en una sola
voz? No creemos, pues, que deba siempre rechazarse una doble etimología, y aun prescindiendo, como parece ser el caso
de pendón, de una modificación analógica.
·
Y volviendo a pingorota y picorota, voces completamente
sinónimas, parecen ser el píngaro o pícaro 'picacho' que está
en la parte más alta, -ota, y en la primera forma vemos un
derivado de pingar y en la segunda de pico, y es evidente que
entró aquí la voz picota, o sea 'pico alto'.
Claro está, por otra parte, el paso de pingarota a pingorota, y debemos añadir que aunque de hecho no se hubiese formado el compuesto después de establecida la voz píngaro,
pudo añadirse a ésta el sufijo -ota, no el de origen francés
-ote, sufijo producido en otras voces, como arribota, y extendido a ésta analógicamente.
También se oye decir picuruta por picorota.
Y en cuanto a la voz que tenemos que suponer, pícaro, en
el sentido del port. píncaro, ¿tendrá algo que ver con la otra
y corriente acepción de ese vocablo? Pícaro significaría 'cumbre, picacho, punto alto'.
El Diccionario de la Real Academia, por lo menos en su

357

edición 13.a, registra la voz pingorote, pero no pingorota. Con
aquel sufijo -ote parecería ser de la clase de hermosote, noblo_etc., el aumentativo de origen francés. Aunque es muy
factl que los dos sufijos -ote, del fr. -ot, te, y -oto, a, de altu, a,
se hayan entrecruzado más de una vez. Lo grande y lo que
está en alto se confunden a las veces.
·
~nútil hacer•notar que de pingorota derivan empingorotado

t:,

y pingorotudo.

.
MIGUEL DE UNAMUNO.

Universidad de Salamanca.

•

TOMO

VII.

�CLEllENTE SÁNCHEZ DE VERCL\L

CLEMENTE SÁNCHEZ DE VERCIAL

Don Clemente Sánchez de Verdal dice en sus obras que
en Sigüenza, donde hizo amistad con el canónigo Alfonso de
Barbolla, hubo de comenzar a escribir el Sacramental, obra
terminada a fines de marzo de 1423; que era bachiller en Leyes y canónigo de la catedral legionense, disfrutando en esta
iglesia del arcedianato de Valderas o de Campis, dignidad importantísima, que extendía su jurisdicción a los arciprestazgos
de El Páramo, San Miguel, Castilfalé, Fuentes, Villalobos, Villafrechós, Castroverde y Oteros del Rey.
Además de los anteriores datos biográficos, reproducidos
por D. Marcelino Menéndez Pelayo en los Orígenes de la Novela 1, sabemos por el P. Risco 2 que Verdal ya residía en la
ciudad de León en 1406, figurando como canónigo de la iglesia mayor, y que· en este mismo año el prelado D. Alfonso,
al saber que el Hospital de San Lázaro no se gobernaba como
debía, le encomendó la misión de redactar las ordenanzas necesarias para el buen régimen de esta -casa.
Los libros. de actas de la catedral de 1406, 1422 y 1423,
que han desaparecido de su archivo, registrarían, sin duda,
los hechos realizados durante estos años en aquella iglesia por
nuestro escritor, quien aparece en casi todos los cabildos que
se celebran en 1420, 1421, 1422 y 1425, unas veces como
simple testigo s y otras con los rasgos más esenciales de su

1

Tomo I,

Archivo de la catedral de León, Actas capitulares, 1419-1421,
núms. 9797, 9798; 1423, núm. 9799; 1424, núm. 9800, y 1425, núm. 9801.
3

carácter, recibiendo honores y mercedes de la eclesiástica corporación o interviniendo en sus más trascendentales asuntos.
En la sesión de 23 de noviembre de 1420 los capitulares
acuerdan otorgarle «todo su poder complido y mandado especial» para que, en unión de D. Alfonso Sánchez, intente dar
fin a las contiendas que hacía tiempo sostenían el Municipio
Y la Catedral con motivo del entredicho puesto sobre la pensión de Suer Pérez; entredicho que, por creerle injusto, combatían decididamente los juec~s y regidores de la ciudad, sin
lograr que fuese alzado por los canónigos y vicarios del señor
obispo 1 •
El día 21 de diciembre del mismo año, D. Diego Sánchez
de Valdés, bachiller en Leyes y abad de San Guillermo, en
nombre de D. Clemente Sánchez de Verdal, arcediano de Valderas en la iglesia de León, solicitaba permiso del Cabildo para
derribar unas casas, y, una vez derruídas, hacer en sus solares,
que se hallaban situados en la calle de los Cardiles, frente por
frente de la morada del arcediano, un corral y un jardín, necesarios para el servicio y embellecimiento de ·su vivienda, la
cual, con las obras que proyectaba su arrendatario, y que había de realizar a SU!\ expensas, era indudable que aumentaría
de valor, produciendo en lo sucesivo a la catedral una renta
más elevada.
El Cabildo accedía de buen grado a la mencionada petición, teniendo en cuenta que no perjudicaba sus intereses el
derribo de aquellas viejas edificaciones, y «por fazer onrra al
dicho arcediano por los muchos beneficios que dél había rrescebido y esperaba rrescebir» 2 •
Sánchez de Vercial asistía a la solemne reunión de 28 de
marzo de 142 l y presentaba un escrito suyo, dirigido al deán,
personas, canónigos y compañeros de la iglesia mayor de
Santa María de Regla. En este curioso documento - que el
notario leyó y copió en el acta correspondiente - , su autor
pedía al Cabildo por merced que, para remedio y salud de su

CIL

2 España Sagrada, XXXVI, 46.

359

1
2

Actas, 1419-1421, núm. 9797 1 fols. 67 11 y 68 r.
Actas, 1419-1421, núm . 9797 , fol. 75-

�ELOY oft.z-JIMIÍNEZ y MOLLEDA

Cl.ElHNTE s.(NCB:EZ DE VERClAL

ánima, durante su vida y después de su muerte, y en servicio
de Dios y honra de la catedral, ésta le hiciera un óbito con
vigilia el día primero de cada año, y al siguiente le rezara en
el altar mayor una misa de réquiem, repartiendo entre los pobres, de los fondos de la mesa capitular, el día de vísperas,
cincuenta maravedís leoneses de moneda vieja, y el de la misa,
ciento de la misma moneda. También rogaba al Cabildo que,
a contar desde el día 23 de noviembre, fiesta de San Clemente, le dedicara, en aquel altar, durante su vida, después de su
fallecimiento y «para siempre jamás», otro aniversario, repartiendo a los pobres otros cien maravedís. Y para que los canónigos leoneses, sin esfuerzo alguno, otorga~en estas mercedes, prometíales terminar en breve plazo las obras que a su
costa, ejecutaban en su morada y construir nuevos edificios,
que cuando el Señor dispusiera de su vida, donaría a la catedral con parte de su hacienda y muchos de sus libros.
No es de extrañar que el Cabildo, halagado y movido por
tan sinceros y generosos ofrecimientos, y considerando que
V ercial «era noble persona, letrado, instruído y honradísimo»,
accediera unánimemente y con prontitud a tódos sus ruegos,
que enaltecían y beneficiaban a la iglesia 1 .
Su influencia cerca de los canónigos leoneses era tan decisiva, que en 7 de abril de 1421 conseguía de ellos que el beneficio de Santa María de Roales, vacante a la sazón por muerte
de Pedro Juan, y cuyas rentas daban para mantener a más de
un clérigo, se dividiera de modo que dos partes de éstas fuesen para el rector en beneficio curado, y la tercera se concediese en adelante en beneficio simple 2 •
El prelado D. Juan de Villalón, gran bienhechor de la catedral, el día 9 de aquel mes y año designaba al arcediano de
Valderas para que, juntamente con el chantre D. Alfonso González, el arcediano de Triacastella D. Ruy Sánchez y varios
canónigos y compañeros, el día 14, «a la campana de nona»,
se avistase con el tesorero D. Rodrigo Alfonso y comenzase

a tomarle cuentas minuciosas de los ornamentos de la iglesia
~ue ten~a en su casa y de las alhajas que guardaba en el sagran~, haciendo una relación de éstas y de aquéllos 1.
Las noticias de Vercial que registran las actas capitulares
del año 1424 son más numerosas que las de los años anteriores.
«Por fazer gracia a nuestro arcediano», en 28 de enero, el
Cabildo daba su asentimiento a la renuncia y al traspaso que
aquél hacía de la renta de Torneros (un molino y varias heredades de pan llevar) en su criado, notario de la catedral, Fernando Alfonso de Castro, y en la cantidad de cincuenta maravedís leoneses de moneda vieja y con toda carga de refección
que, con las condiciones mencionadas y durante la vida del
referido notario, tomó para sí Juan Rodríguez de Castroverde 2 •
Encontramos al autor del Libro de Ezemplos, en I I de febrero, formando parte de una comisión que repartía una talla
entre los canónigos por no haber pagado la mayor parte de
ellos el tributo anual con que se atendía, seg(in antigua costumbre, a la resolución de los más urgentes negocios de la
catedral 8•
El Cabildo, en IO de marzo, a ruegos de Sánchez de Vercial, y por hacer bien a su criado y familiar el clérigo Pedro
Fernández, presentó a éste para el beneficio de Santa María
del Maroe, dándole lo temporal y pidiendo al obispo de León
que le «diese el especial e le fiziese collacio e caooiga instituciO» 4 •
En 22 del mismo mes era fiador del canónigo Gonzalo
Castro, quien renunciaba y traspasaba la renta de Fuentes
que tenía Gonzalo de Villasimplis, escribano de cámara del
rey, en el chantre D. Alfonso González 5 ; el 7 de julio figuraba entre los señores designados por el Cabildo de la catedral

Actas,
Actas,
ª Actas,
' .Actas,
6 Actas,
1

2
1 Acla.r, 1421, núm. 9798, fol. 15.
1 A&amp;ta.r, 1421, núm. 9798, fols. 19 y 20.

361

1421, núm. 9798 1 fol. 20.
1424, núm. 9800 1 fol. 9.
1424, fol. 1 2 'IJ.
1424, fol. 18.
1424, fol. 24.

�CLEMBJITB SÁNCHBl DE VERCIAt.

ELOY DUZ-JUÚ:.1' Z Y M0LUDA

para cobrar los florines del subsidio que el papa fartín V
pidió a la clerecía del reino de Castilla, con el fin de auxiliar
al monarca en el pago de los gastos que hicieron los embajadores enviados al Concilio de Costanza 1, y el 15 del mes indicado últimamente, intervenía para solucionar, en servicio de
Dios y en provecho del Cabildo, las diferencias que surgieron
entre éste y D. Juan de_Bondrevilla, abad de San Marcelo y
colector del Papa, con motivo del cobro de las medias anatas
de la obispalía, de los frutos de los préstamos anejos y de
otros asuntos de la misma índole 2 •
Verdal, en 2 de agosto, desempeñando el provisorato general de la iglesia de León y rigiendo interinamente su sede,
vacante por fallecimiento del obispo D. Juan de Villalón, acaecido el día 7 del mes anterior, accedía a la petición hecha por
Diego Fernández Triguero y Alonso Martínez, procuradores
del Concejo y hombres buenos de la villa de Mayorga, quienes deseaban se alzase la excomunión de los alcaldes de ésta
y el entredicho sobre la jurisdición de los hombres buenos
de Castro y de Vega, dejando sin efecto el mandato que se
hizo a los alcaldes para que obligasen a dichos hombres, vasallos de la iglesia de León, a venir a pleito ante el procurador fiscal de la obispalía, cuando, en realidad, por tener privilegios de las leyes de Castilla, no debían ser demandados sino
delante de sus alcaldes del Valle de V al madrigal. Y los dos
procuradores de Mayorga proponían que se suspendiera el
entredicho hasta que el asunto se viese en la forma siguiente:
que los señores provisores y el Cabildo nombrasen un letrado
y otro el Concejo y hombres buenos de aquella villa, que también habían de representar a los hombres buenos de los demás
lugares del referido Valle; que ambos letrados acudirían a ver
su información, así por testigos como por escrituras y privilegios, a Santa Cristina, llevando sus escribanos; que ante éstos
pasarían la escritura y los testigos, remitiendo, por último, la
información así habida, cerrada y sellada, a la ciudad, donde

un letrado del Concejo, con los provisores y el Cabildo, fallarían en derecho.
El arcediano de Valderas, de acuerdo con el otro provisor
del obispado, dijo que le placía hacerlo así; mandó suspender
el· entredicho hasta San Martín del próximo noviembre; ordenó que continuasen el negocio principal de la mencionada
información después de Santa María de septiembre, hasta
darlo por terminado, no interviniendo los alcaldes, durante
este tiempo, en el pleito de los vasallos de Castro y de Vega;
suspendió hasta el día de San Martín las cartas de excomunión, y advirtió que si los alcaldes y hombres buenos de
Mayorga no daban cumplimiento a estas órdenes, serían reducidos a las mismas sentencias y entredichos «en que agora
están» 1 .
Don Clemente Sánchez de Vercial, en I 7 de enero de J.42 5,
estando ausente el deán, bacía las veces de éste en el Cabildo,
y ordenaba al canónigo Alonso González que en el plazo de
nueve días llevase a cabo la refección necesaria en las casas
destinadas para su vivienda, que vacaron por el canónigo y
deán Álvaro Pérez de Barreguín 2 •
Y en 17 de septiembre del mismo año procuraba por todos
los medios que tenía a su alcance, dar una solución equitativa
al pleito que sostenían el Cabildo y el arcediano D. Monio
González de Villafañe sobre contrato de unas casas de la calle
de la Tripería 8 •
La última acta capitular en que se consigna el nombre del
arcediano de Valderas, cuya biografía está por hacer, lleva
fecha de 8 de diciembre de 1434 4 •
La nota siguiente dice con toda claridad que nuestro escritor falleció, tal vez en León, antes del año 1436, y nos da
a conocer el nombre del canónigo que le sucedió en el arcedianato:
Actas,
Actas,
1
Actas,
• Adas,
1

2
1

J

Actas, 1424 1 fol. 54.
Actas, 1424 1 fol. 56.

1424, nÚlll. 9800, fols. 59
1425, núm. 98o1, fol. 8 r.
1425, fol. 29 o.
1434, fol. 40 o.

y

60.

�ELOY DÚZ•Jll\lÉNEZ Y ll!OLI.EDA

CLEMENTE SÁNCBEZ DE VllRCIAL

«Año 1436. Arcedianalgo de Valderas con sus anexos, q
vacó por el debo don deme Sanches, de q fue pueydo Jua. Rs
de toro, sacristan de ntro señor el Rey, deue de capa seyscietos mrs ils viejos; qdo por su fiador jua ps de treuiño, canoigo ensta eglra» 1 •
Según las noticias precedentes, Vercial residió en la ciudad
de León desde I4o6 hasta el 8 de diciembre de 1434, siendo
muy probable que falleciera en un.o de los días que corrieron
desde el 8 al último del mencionado mes y año, toda vez que
no asiste a los cabildos celebrados en estas fechas ni a los celebrados en el año 1435. Habitó una casa del Cabildo, situada
en la calle de los Cardiles; calle en la que, un siglo más tarde,
vivieron también el poeta Juan del Encina y el orfebre Enrique de Arfe. Fué canónigo, arcediano de Valderas y provisor
general en la iglesia mayor de Santa María de Regla. En León
terminó de escribir el Sacramental y redactó las Ordenanzas
del Hospital de San Lázaro, manuscrito conservado, según mis
noticias, en el de San Antonio. Los prelados, el pueblo y los
canónigos· admiraron las excelentes cualidades del autor del
Libro de Exemplos, distinguiéndole por modo extraordinario.
A su talento y a su amor a la justicia confiaban aquéllos frecuentemente la resolución de sus pleitos y de sus más importantes asuntos. Vercial hubo de corresponder con largueza a
las honras que le dispensó el Cabildo, dejando a éste, como
hemos visto, una parte de su hacienda y algunos de sus libros.
En el testamento del arcediano de Valderas, que hasta la fecha
no hemos. tenido la suerte de hallar, se consignarían, sin duda
alguna, Ios títulos de las obras que donaba a 1a catedral . Dicho
documento serviría para fijar con exactitud las lecturas que
más influyeron en aquél, y para conocer las fuentes en que
directamente se inspiró al escribir sus libros. Las actas capitulares le presentan no sólo como hombre sabio, letrado, instruído y discreto, sino también como hombre noble, honrado
y cristianísimo, reflejando estas encomiásticas palabras una
1

Cuadernos de cuentas y préstamos. Aiios 1,1.36-I450, fol.

mero 9393.

v1t·.

Nú-

fisonomía de espíritu nada semejante a la de los canónigos
leoneses, quienes, precisamente a mediados del siglo xv, sufrían el severo castigo que por sus obs~enidades les imponía
un obispo, privándoles otro, durante un año, de toda su ración
por el hecho de haberse dirigido «atrozes e graves injurias»
en el interior de la iglesia, costumbre harto generalizada, según testifican los libros de actas.
A los canónigos leoneses. más atentos a las cosas de la
materia que a las del espíritu, y poco escrupulosos en el cumplimiento de sus debetes y. obligaciones, y singularmente a los
sacerdotes «que han cura de alma», se dirigía el Sacramental,
proponiéndose el arcediano que los dichos ministros del Señor,
leyendo este libro, llegasen a conocer las Sagradas Escrituras,
«que no sabían ni entendían, e orasen e enseñasen la su fe a
la heredad y resplandecieran en virtudes, porque, por la su
claridad, los que viven en estado de legos sean alumbrados».
La obra se divide en tre~ partes. La primera trata de los
Artículos de la Fe, del Credo, del Padre nuestro, del Avemaría, de las Siete Virtudes y de las Óbras de Miserico~dia. La
segunda trata de los Sacr?mentos en general, y muy especialmente de los del Bautismo·, Confirmación y Comunión.
Destínase la tercera al estudio de los de la Penitencia, Extremaunción, Orden de Clerecía y Matrimonio. Y concluye la
obra con estas redondillas:
Este lybro así ordenado
de dotrina tan perfecta,
todo por su vya recta ·
Dios bendito es acabado.

Quien desea ser colocado
en la gloria eternal

e libre de todo mal,
sea por él enseñado.

La popularidad que este manual litúrgico alcanzó en su
época se demuestra por las numerosas ediciones incunables
que de él se conservan. En el siglo XVJ continuó siendo popular hasta que Ja Inquisición le puso en sus índices; en esta
misma centuria se sucedieron unas edicio,ies a otras (Logroño, 1504; Toledo, 1_527; Braga, 1539), y los doctos, entre ellos
el Ilmo. D. Juan Bernal de Lugo, obispo de Calahorra, y el
infante-cardenal D. Enrique de Portugal, dedicáronle grandes

�366

ELOY DÍAZ·JIMill'iEZ Y MOLLEDA

y merecidas alabanzas. Aquél, en su notable Aviso de Curas
(Alcalá, I 545), dice que «hay en estos tieinpos muchos libros
buenos en romance, por donde es hoy más culpable y peligrosa
la ignorancia; especialmente el Sacramental, que hizo el arcediano de Valderas». Y el mencionado D. Enrique, hallándose de
arzobispo en Braga, antes de subir al trono, le hizo traducir e
imprimir en lengua portuguesa (Braga, I 539), y le señaló por
Catecismo de la Doctrina cristi.,ana a los fieles de su diócesis.
El gran historiador alemán Conrado Haebler, en su Bibliografía ibérica del siglo XVI (vol. I, 285-289) publicó un estudio completísimo de las ediciones incunables del Sacramental.
Además del Sacramental, debemos a la pluma de D. Clemente Sánchez un libro titulado Breve copilación de las cosas
necesarias a los sacerdotes (Sevilla, 1477-147 8) y el Libro de
E:umplos o Suma de Ezemplos por A. B. C., obra de la antigua
escuela didáctico-moral, de narración somera y rápida, de
inestimable valor para la literatura comparada, que dió gran
renombre a nuestro arcediano y ha sido estudiada, si bien muy
incompletamente, por Gayangos 1 , Ama~or de los Ríos 2 , More! Fatio 8 , el conde de Puymaigre ', Fitzmaurice-Kelly 6 y
Menéndez Pelayo 6•
El Libro de Ezemplos, obra conocida imperfectamente por
un manuscrito de la Biblioteca Nacional, al cual faltan las primeras hojas, donde constaría el nombre del autor, se tuvo
como anónima y se atribuyó a la literatura del siglo xrv hasta
que Morel-Fatio dió razón de otro códice íntegro, que empieza
con una dedicatoria de Vercial a Juan Alfonso de Barbolla,
canónigo de Sigüenza.
La colección es de las más ricas; a los. trescientos noventa
y cinco cuentos del manuscrito de Madrid han de añadirse
setenta y dos más que aparecen en el de París. A cada uno
1 Bibl. de Aut. Esp., LI, 444.
2 Historia de la Literatttra espa.ttola, IV, 305 y sigs.
a Romania (1878), VU, 481-526.
• Les vietJX auleurs castillmts, Paris, 1890, I, 107-113.
s Historia de la Literatura espa1)0/a1 Madrid, 1916, págs. 61-62.
s Orígenes de la Novela, I, cu-cm.

CLE:lfEXTE S.\NCHEZ DE \.ERCUL

de ellos precede una sentencia latina, traducida en un dístico
castellano, que encierra la moralidad del apólogo; procedimiento imitado de El conde Lttcanor, y que es muy viejo, encontrándose ya en el Hitopadesa.
El carácter del Libro de Exemplos está muy lejos de ser
recreativo; es doctrinal, como lo manifiesta su autor, que al fin
de la dedicatoria dice lo siguiente: «Exempla enim ponimus,
etiam exemplis utimur in docendo et praedicando ut faciJius
intelligatur quod dicitur.» Se trata, por tanto, de un repertorio
para uso de predicadores, dispuesto por orden de abecedario
para mayor comodidad en su manejo.
Después de leer atentamente el libro del arcediano se puede afirmar que su trabajo personal se extiende no sólo a la
traducción, sino también a la compilación.
More!-Fatio sostiene que las narraciones de Sánchez de
\Tercia! están tomadas y traducidas de los Alplzabeta narrationum, que en gran número se escribieron durante el siglo xrn.
M.enéndez Pelayo afirma, por el contrario, que dichas narraciones pertenecen al fondo común, no conviniendo las contenidas
en estos libros con nuestro texto, si bien algunos ejemplos se
repiten en todos. Íntegra y fielmente traducida se encuentra
La disciplina clericalis de Pedro Alfonso en el Libro de Ezemplos, eo el cual indícanse entre las fuentes de sus narraciones,
que seguramente consultó Verdal por sí mismo, los Diálogos
de San Gregorio, las Vidas y relaciones de los Santos Padres,
los Hechos y dichos memorables de Valerio Máximo, la Ciudad
de Dios de- San Agustín, y la enciclopedia de Proprietatibus
1·ernm de Bartolomé Anglito, habiendo no pocos cuentos tomados del Gesta Romanorum, obra que no se menciona.
Además de estas citas, que son muy numerosas y que señaló D. Marcelino Menéndez Pelayo 1 , y de las que se hacen
al libro de La Ira, del filósofo Séneca, a las Colaciones de los
Padres y al Libro de los feclzos de los ángeles, del venerable
Beda, observadas por Gayangos 2 , se hallan en la obra del ar1

Orígenes de la Novela, I, cm.

2

Bi/JI. de Aut. Esp.,

LI,

444.

�ELOY DfAZ-JIMÉIIEZ Y MOLLEDA

. cediano muchos ejemplos tomados delos libros históricos del
Antiguo Testamento, muy especialmente del Génesis y del
Deuteronomio; otros que proceden de los evangelios de San
Juan, de los escritos de los padres de la iglesia San Basilio y
San Jer6nim9, de los de San Bernardo y de las Etimologias
de San Isidoro de Sevilla. Frecuentemente léense en el Libro
de Ezemplos los nombres de Sócrates, Platón, ,Demóstenes,
Ovidio, Josefo Pli.µio el joven y Orosio; citándose, en fin, alguna que otra vez el libro III De re militaris de Vejencio, la Crónica Martiniana, la Historia Tnpartita, el Libro de Barlaan
o ')osaphat, el de las Animalías, la Historia de los Lombardos
y el Libro de los mirados de la Virgen María.
La colección de Sánchez de V ercial, como dice FitzmauriceKelly 1, «prueba ampliamente lo que sólo permitía prever el
Libro de los Estados de D. Juan Manuel: la entrada en España
de la leyenda de Buda, adaptada al griego por algún monje
cristiano que tenía a la vista una refundición árabe, derivada
del La/ita- Vistara sánscrito. Esta historia gri~ga fui traducida
al latín no más tarde que en el siglo xn; resumióla, hacia I2 50,
Vicente de Beaubais en su Speculum "historia/e, libro muy divulgado durante la Edad Media. Desde e·ntonces la leyenda
llegó a ser popular -en el mundo entero, bajo el título de Roman de Barlaan et Yosaphat, y dejó huellas abundantes en la
literatura castellana».
EtoY DÍAZ-]IMÉNEZ Y MotLEDA,

1

Historia de la Lite1·atttra españo!a, Madrid, 1916, pág. 62.

MISCELÁNEA

«CILLÉRVEDA»
El Sr. Menéndez Pidal ha agrupado en RFE, VII, 4 y sigs.,
las formas y los significados de esta curiosa palabra, no admitida en los Diccionarios; pero no ha podido encontrar su etimología. La dificultad principal consiste en que no se ve claro
si 1a forma más antiguamente documentada (cidiérbeda) es la
or.iginaria, o si hay que partir de cillérveda. En este último
caso convendría bien fonéticamente el lat. cele b ritas; en
cambio habría pificultades morfológicas y semánticas. Mor- ·
fológicas, porque los sustantivos en -tas aparecen sin excepción en español con la forma del caso oblicuo; hasta tempes•
tad, c~yos correspondientes fr. tempéte, ital. tempesta suponen
una forma accesoria en -a. Semánticas, porque la palabra latina celebritas tiene un significado abstracto, 'glori~cación,
celebridad', muy alejado del sentido concreto que tiene el español cillérveda. Y, sin embargo, no es imposible relacionar
ambos conceptos. El lat. dignitas significa en francés antiguo
•golosina, gollería'¡ y el actual daintiers (derivado correcto de
dignitate) significa concretamente un manjar: 'criadillas de
ciervo'. Es decir, que se designó como dignitas lo que constituía el ornato de una comida; lo cual también pudo llamarse
celebritas. Tal denomi~ación pudo producirse primero en
círculos monacales, es decir, entre gentes que hablaban latín;
este_nominativo cell':britas, oído por el pueblo, se _e mplearía
como término de cocina en plural, y consiguientemente se formaría un singular *ciliérveda. Caso análogo al de celebritas
es el mozár. volumtach, que Raimundo Martín traduce por

•

�3¡0

MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

371

'vino', donde se ve nuevamente una cosa agradable de ingerir
designarse por un abstracto que expresa un sentimiento gra-

to. -

w. MEYER-LÜBKE.

«FRAZADA, FREZADA~)

Univenidad de Bonn.

«ESPERIEGO »
En el último párrafo del capítulo 70 del Capitulare de
Villis que emitió Carlomagno para la administración de sus
bienes, se publicaron los siguientes decretos:
De arboribus volurnus quod habeant pomarios diversi generis,
pirarios diversi generis, prunarios diversi generis, sorbarios, mespilarios, castanearios, persicarios diversi geoeris, cotonarios, avellanarios,
amandalarios, rnorarios, lauros, pinos, ficus, nucrios, ceresarios diversi
generis. Malorum nomina: gozrnarioga, ,geroldinga, crevedella, spirauca, dulcia, acriores, omnia servatoria; et subito comessura primitiva.

No aciertan los comentadores y botánicos a explicar la
especie manzanil spirauca.
La proximidad de significaciones aparentemente germánicas, como gozmaringa, g e_,r:o/dinga, indujo a la mayor parte de
ellos a buscar en spirauca una voz germánica perdida. Pero
ahora creo haber encontrado el equivalente de spirauca en
el castellano . Los Diccionarios españoles registran esperiego
'manzano que da renetas'; -iega 'manzana reneta'.
Siento no estar informado sobre su difusión en los dialectos. Esperiego recuerda en su sufijo palabras como labriego, gallego, castafiego, y representa, por tanto, el derivado del sufijo
ibérico -aecu. ¿Será el tema de esperiego idéntico ai de asperiega 'manzana áspera'? Sea como quier"'1, de todas maneras
consta que el cast. esperiego está documentado por spirauca
ya en el siglo vrn; será muy difícil decidir, sin embargo, si
-auca sólo presenta una mala grafía (c:eca) del copista o si el
autor del Capitulare de Vil/is reproduce una forma realmente
oída.-]. Juo.
Unir,ersidad de Zurick.

No vale la pena de discutir las etimologías hasta hoy emitidas de esta voz, pues además de carecer de toda explicación
científica, pecan de inverosímiles.
Covarrubias define así /rayada: «La manta texida de lana
y peluda que se echa sobre la cama, que por tener el pelo
largo y rebuelto se dijo assí. .. Los antiguos se hechauan y rebolcauan en estas mantas, las quales tendían sobre paja, o
yerua seca, y oy día no tienen otra cama la gente de trabajo
y menesterosa.» Cervantes la usa en el Quijote (I, 16, 56):
«... una/rayada, cuyos hilos si se quisieran contar no se perdiera uno solo de la cuenta.» El Glosario de Escudero de la
Peña 1 trae «manta peluda para la cama; díjose también frezada&gt;. Existe ·esta variante todavía en Méjico (Ramqs y Duarte).
Frazadilla es, según el Diccionario de Autoridades, «la frazada
pequeña, rota y despreciable)).
Tan notable es su coincidencia en forma y sentido con las
~oces provenzales jlasada, fle-, 'couverture de laine' (Levy),
que no cabe vacilar en reconocer en las formas españolas provenzalismos puros. El Diccionario de Raynouard 2 sólo registra flessada 'couverture': «l. sac de palha· e pois la flessada, e
al cap I. consellicer. (Trad. de la Regle de S. Benoit, fol. 28.) ))
Du Cange señala las siguientes variantes: fteciata (1291),
fiessiata (circiter u50),flasáata (1268 'coopertorium laneum
Iecti'), flaciata (I 336), flansada (1294), flassiata (1308), flassada (1379), [flossade ( 135 5),flossaie,flosoie,flanchiau:c(I369),
jlassana, ftassata, I 242].
Para la gran variedad de formas francesas consúltese Godefroy: «flassaie, -aye, -oie, -oye, fiar, flais ., flauss., floss.,
flof., flouss., fless., flocee., s. f. 'sorte d'éloffe grossiere, couverture de laine ou coton', )&gt; La diversa grafía de la vocal ini-

2

Véase FERNÁNDEz Ovrn.oo, Libro de Cámara de Juan 11, pág.
Lexique Roman, Ill, 325, núm. 9.

205.

�\

372

MISCELÁNEA

cial obedece a meras desviaciones dialectales. Hay además,
con cambio de sufijo: «.flassade, }lassarde, .fiasar~e, flaisarde,
fiossade 'couverture' », y derivados como jlassadier 'ouvrier
qui fait les flassades ou 'couvertures de lit'; .fia:Ssaire, f. 'sorte
d'étoffe grossiere et de couverture', y con c~bio de género.:
«flassart, jlasart, jlaissart, m. 'couverture de lit et de cheval ,
flassay 'sorte de couverture' ».
En cuanto a su etimología, no podemos decir nada completamente seguro. Du Cange (III, 5203) parece proponer
*filassata: •Occitani Flassada coopertotium lecti vocant, qua~i
Filassata'; pero mejor convendría, ya que son muchos los derivados románicos defilu (cfr. esp. hilaza&lt;filatiu, fr.filasse,
.ficelle, etc.), un compuesto *fil-iss-ata &gt; jlissata, por disimilación eliminatoria de la i- inicial, que arranca verosímilmente del latín ~ulgar, como en palanca-planea; ciribrum
cribru-crebru; quiritare-* critare (véase Meyer-Lübke,
fntrod., § 123), y de allí la forma provenzaljlesada, y con asimilación a la tónica, fllssata &gt; flassata, que hubiera dado
prov. jlasada. ;Más formas de otras lenguas invalidarán o confirmarán esta etimología. Nuestro objeto ahora era, sobre
todo , señalar este nuevo provenzalismo en español. -A. C. Y.

A.

STEIGER.

LA OPINIÓN DE BLANCO WHITE
ACERCA DEL AUTOR DE «LA CELESTINA)&gt;
Cuando publiqué Two Spahish Ballads translated by Southey (Mod. Lang. Notes, XXXIV, 329-336) me ocupé de una
Mrs. Rose Lawrence, por intermedio de la cual habían ido a
parar a manos de Ticknor copias de dichas versiones. En una
nota apuntaba la amistad que unía a esta señora con Blanco
White. Entre el poéta, voluntariamente desterrado, que arrastraba con dolor sus últimos años en Liverpool, y la dama inglesa , admiradora
de la literatura española, había una buena amis'
tad. Por ejemplo, Blanco anota en su diario en l 5 de abril

373

M.ISCELÁNEA

de 1840: «Mrs. Lawrence left at the door her first rose of the
year» (The Lije of :Josepk Blanco White, London, 1845, III,
183). Entre la correspondencia de Blanco conservada en esta
Vz'cla se encuentran unas· cuantas cartas dirigidas a dicha señora durante los años 1836 y 1837 (Lije, II, 223, 224, 237,
255, 305· y 313). Mrs. Lawrence, que había ofrecido en un volumen titulado The Last Autumn at a Favorite Residence una
versión inglesa de Rodrigo de Cota (Lije, II, 307), aparece muy
interesada en cosas hispánicas y sobre ellas versan las epístolas que le dirige el poeta sevillano: Es curioso conocer que
Blanco, utilizando un ejemplar del Conde Lucanor, en la edición de Argote de Molina, que poseía una Mrs. Howard, hizo
un cuidadoso extracto, del que se sirvió para su traducción
del Ezemplo XI ( «De lo que contesció a un deán de Sanctiago con don Yllán, el grand maestro de Toledo»), publicada
en 1824 en Campbell's New Monthly jJ,fagazine, extracto que
regaló después a Mrs. Lawrence (Lije, II, 255 y sigs.).
Pero acaso lo más digno de atención sea la reiteración de
sus opiniones acerca del autor de La Celestina, las cuales había
ya expuesto en r 824 en las Variedades ó Mensagero de Londres,
y de las que Menéndez Pelayo se ocupó (Orígenes, III, xxv1xxvII). La posición adoptada por Blanco es bien sensata. Dice:
«I believe I made it clear that Rojas is the sole and exclusive
author of that extraordinary dramatic poem. It is absurd to
suppose that the numerous threads thrown out in the first Act
could be taken up and woven so skilfully by one who was
not the inventor of the whole plot. People will not think for
themselves, and copy sorne established report without discrimination. They want besides a living knowledge [se refiere sin
duda a los extranjeros Bouterwek, Sismondi, y especialmente
a Hallan, a quien cita unas líneas antes, y que, como se recordará, en su Introduction to tke Literature ofEurope sostuvo que
La Celestina era obra de dos autores] of the countries whose
writers they undertake to examine; else, in regard to Spain,
they would be aware that even clown to the time when I was
a hoy, professional men feared to ruin their characters by having anything to do with works of mere pleasure», y rechaza
Tm,co VII.

25

�MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

después la afirmación de Rojas de haber concluído la obra
empezada por otro, recordando que era una ficción muy usual
en los escritores. Después añade: «The weight, however, ot
these considerations, in determining the authorship of such a
work as the Celestina, is not perceived by any one who has
not seen the feeling from which such. disguises arase, still in
action, as has been my case», y se extiende acerca de la fundación de una Academia literaria en su juventud, en la cual
sus amigos tenían buen cuidado de que no apareciese al exterior intención ninguna seria (Lije, II, 307-308). - E. BucETA.

no de espíritu, mientras que el Adam de Espronceda es un
hombre nuevo, que ni siquiera conoce el uso de la palabra» 1 ;
y añade que «la idea madre de El Diablo Mundo es eminentemente española». Cita la obra de Abentofáil El viviente, hijo
del vigilante, del siglo XII (que difícilmente figuraría ent~e las
fuentes posibles de Espronceda), y El Criticón, de Gracián,
cuyo Andrenio, según él; se parece extraordinariamente al
Adam de Espronceda. En esta obra .se lee: «Los varones
sabios se valieron siempre de la reflexión, imaginándose llegar
de nuevo al mundo, reparando en sus prodigios, que cada cosa
lo es» 2 • Pero aparte de esta coincidencia general, el espíritu
y el sentido de El Criticón no pueden ser más diferentes de
los de El Diablo Mundo.
El estudio más hondo sobre las fuentes de Espronceda es
el de P. H . Churchman, Byron and Espronceda, en la Revue
Hispanique, 1909, págs. 5-210. «La lectura más superficial de
Byron y Espronceda - dice en la página 167 - bastaría para
suscitar la sospecha de que El Diablo Mundo es un reflejo del
Don Yuan. Esos dos monumentos al cinismo 3 son extraordinariamente semejantes en la forma y en el asunto, en los detalles y en el espíritu general. El espíritu de enérgica protesta
se manifiesta más claramente en El Diablo Mundo que en Don
Yzean.&gt;
A pesar de las numerosas reminiscencias del poema byroniano, la estructura misma de El Diablo Mundo es bien distinta. Lo esencial en éste es el estado primitivo y de inocencia
del protagonista. Colocado en contacto con un mundo defectuosamente organizado, surgen conflictos en los cuales lleva
la parte do~orosa, ya que la sociedad, torpona y encallecida,
no puede percibir la fina sensibilidad latente en aquel hermoso

374

ACERCA DE «EL DIABLO MUNDO » DE ESPRONCEDA
En varias ocasiones se han estudiado las probables fuentes
de la más bella producción de Espronceda. La comparación
con el Fausto se ha ocurrido naturalmente a algunos críticos.
Juan V alera escribe: «La idea del hombre que se remoza o
que vive segunda vida se había ya ocurrido a muchos y había
sido asunto de famosos poemas, entre los cuales Fausto es
el más notable. También un hombre dotado de vida inmortal
había sido imaginado ya por el pueblo y dado asunto a leyendas y poemas, entre los cuales ha sido el más celebrado el de
Edgardo Quinet, sobre el Judío errante. Espronceda amasó
y fundió las dos ideas, la del rejuvenecimiento y la de la inmortalidad; pero añadió otra nueva, al menos para nosotros,
que no recordamos haberla visto en poema ni en leyenda
alguna: la del hombre en toda la plenitud de su vida, y tan
inocente sin embargo, y tan candoroso e inexperto, como si
acabase de salir de manos de su Criador, lanzado en medio de
la sociedad actual» 1 . A. Bonilla observa que las diferencias
con el Fausto son esenciales: «En El Diablo Mundo no existe
pacto de ninguna especie. Fausto rejuvenece de cuerpo, pero
1 Historia general de España, por D. Modesto Lafuente, continuada
por D. Juan Valera, tomo XXIl, 1890, pág. 328.

375

1 El pensamiento de Es_pronceda, en la España Moderna, 1908, página 92.
2
Loe. cit., págs. 96-97.
3
A Churchman le preocupa demasiado en este trabajo 1a moralidad o inmoralidad de Espronceda. Tal preocupación-completamente
superada hoy-no hace sino embrollar el análisis y la critica de la obra
de arte.

�MISCRLÁNIIA

ll[ISC&amp;LÁNEA

bárbaro, que sonríe infantilmente ante la baraúnda que su
desnudez provoca en plena calle de Alcalá.
A la fantasía novelesca y exaltada de Espronceda, educada
por el romanticismo, hay que atribuir el detalle de las aventuras de su Adam; pero el pensamiento último del poema
viene, a mi juicio, de las ideas del siglo xvm francés. El espíritu
de rebeldía en Espronceda debe, sin duda, al romanticismo su
amplitud y su energía emotiva; pero las armas para atacar lo
constituído, ésas vienen de la crítica del siglo xvm. Recuérdese cómo oponía ese siglo lo primitivo, lo que se juzgaba
«natural», a lo «adulterado» por la historia y la civilización.
Prescindiendo de corrientes generales de pensamiento, hay
una obra cuyas analogías con El Diablo Mitndo es extraño no
hayan sido notadas hasta ahora: L'lngénu de Voltaire. Lanson 1
resume en estas pocas líneas el asunto: «C'est un Huron que
le caprice du patriarche (de Ferney] jette au travers de notre
société, et qui se heurtant a nos moeurs, cahoté, tiraillé, ahuri,
baptisé, emprisonné, aimé, trompé, nous insinue l'ímpression
qu'il n'y a pas grand chose chez nous qui aille selon la raison.»
Las diferencias con la novelita éle V oltaire son considerables. El Ingenuo llega a Bretaña con buen pertrecho de conocimientos so~re la vida, aunque ignorando la religión y las
conveniencias sociales; su sensibilidad, en cambio, es completamente la de un semisalvaje. Dice lo que piensa, y no tarda
mucho en intentar llevar a cabo sus más arriscados deseos.
El Adam de Espronceda, aunque semeje al Hurón en este
último aspecto sentimental, se separa de aquél en su total
ignorancia, pues ni aun hablar sabe. Y cuando llega a adquirir
la palabra y se pone en contacto con la vida, su personalidad
·se orienta hacia el pesimismo y las aspiraciones ta~ desmesuradas como vagas, propias de la época, en que tantos «enfants
du siecle&gt; padecían el mismo mal. Por este lado, naturalmente,
Espronceda no recuerda en nada a Voltaire; pero sí en algunos aspectos de la crítica social y en el marco general del

L'lngénu tendía principalmente a poner de relieve la brutalidad de las «lettres de cachet». Sin causa suficiente, el protagonista es encerrado en la Bastilla, en el mismo calabozo de
un jansenista. No se ve el modo cómo habrían podido lograr
la libertad, a no intervenir mademoiselle de Saint-Yves, novia
del Ingenuo. Un cortesano influyente pone como precio de
la libertad del cándido Hurón la virtud de la «demoiselle&gt;.
Y a ese precio, en efecto, recobran la libertad el Hurón y,
por añadidura, el jansenista.
Adam va a la cárcel por el delito de pasear desnudo por
la calle. Pasa un año y nadie se acuerda de él:
La causa en tanto en un rincón dorm!a
sin cuidarse de Adam él escribano
'
'
y un año largo de prisión corda,
y nadie de él se acuerda; y un verano
y otro pasara, y ciento, y pasarla
un siglo entero, y mil, y todo en vano;
situ3:ción en las cárceles no extraña,
gracias al modo de enjuiciar de Espa.ña.
Cuando la hermosa que al mancebo adora,
quién sabe cómo, acaso malamente,
logró de la pereza vencedora
del juez que diese a Adam por inocente 1.

Compárese asimismo la forma completamente «ingenua&gt;
en que el Hurón y Adam conciben la relación con la mujer
que aman. El Ingenuo entra en la habitación de mademoiselle •
de Saint-Yves, y cree cumplir todas las formalidades diciendo:
«Je vous épouse.» Adam, al contemplar a la bellísima Salada
tras de la reja, intenta romper todos los obstáculos. Y al salir
de la prisión,
como tigre que acechando hambriento
tal vez descubre presa en la llanura,
y en arco el cuerpo arrójase violento,
salta, y entre sus garras la asegura;
no con ansia menor al dulce acento ...
el mozo corre adonde ve su bella.

poema.
1

Hi.st. litt.fr.,

1912,

pág. 760.

377

1

Edic. Gaspar y Roig, 1865, pág. 40.

�MISCELÁNEA

379

ll(ISCELÁllBA

(Ob. cit., cap. XVI, lib. II, pág. 281 del tomo I de dicha edición), lo que canta el Coro segundo en la primera de las Soledatks de G~ngora (Bibl. de Aut. bp., XXXII, 468):

En resumen, creo que las ideas del siglo xvrrr, críticas y
demoledoras de la sociedad, llenas, por otra parte, de humanitarismo y de afición al llamado estado de naturaleza, han ejt:rcido sobre el pensamiento de Espronceda una influencia no
menor que la del romanticismo sobre su sensibilidad y su estro
poético. L 'Ingénu presenta una concreción de estas ideas, que
hace pensar en el esquema de la acción de El Diablo Mutzdo.
Pero no se trata en este caso de buscar ni imitaciones ni plagios, sino de contribuir con un dato más a la labor compleja
y delicada de reconstituir el mundo de representaciones en
un gran artista, antes de que se disponga a realizar su obra
personal. - A. C.

Ven, Himeneo, donde entre arreboles
de honesto rosicler previene el día
aurora de sus ojos soberanos;
\"irgen tan bella, que hacer podía
tórrida la Noruega con dos soles
y blanca la Etiopía con dos manos.

Del tercer concepto hay una muestra curiosa en la Academia burlesca qu.e se lzizo en Buen Retiro a la Magestad de Philipo Quarto el Grande. A,io de IÓJ7, y que Morel-Fatio publicó
en L'Espag11e
XV/e et au XVIIe siecle, Heilbronn, 1878.
En las «otabas de arte mayor» que Luis de Belmonte Bermúdez escribe «pintando la hermosura y garbo de Carbone!», se
lee, pág. 640:

a,,

MÁS SOBRE «NORUEGA, SÍ1IBOLO
DE LA OSCURIDAD •
En el artículo así titulado que vió la luz en esta Revista
(VI, 184-186), Américo Castro estudia el proceso de evolución del concepto de oruega en la literatura española, la cual,
estimada como tierra de excelentes halcones en la Edad Media,
pasa a denotar lugar de fríos glaciales, y termina siendo considerada como sinónimo de oscuro y nocturno.
Del primer caso tenemos ejemplo en Pedro Tafur cuando,
hablando de Esclavonia en sus Andan~as e viajes por diversas
partes del mundo avidos, dice: «Aquí se crían los mejores ac;ores, después de Nuruega, que ay en el mundo• (Colección de
libros espmioles raros o curiosos, Madrid, 187 4, VIII, 42), y a
los halcones noruegos alude Cervantes en su Persiles y 'Sigismunda en el capítulo VI del libro III (Obras completas de Miguel de Cervantes Saavedra, edic. Schevill y Bonilla, II, 6o).
No he podido consultar el Libro de las aves que c~an, de San
Fagund.
De la segunda idea
1

1

puede verse, además de Cervantes

Cuando en la escena segunda del primer acto de The Tragedie

o/

Tu nombre te pinte por essas paredes,
no fama plebeya te aclame futura,
la noche perpetua de imagen oscura
envidie tu vulto, pues tanto la excedes.
Escrh·e a Noruega que te aga merc;edes,
pues en España tu sombra procura
dalle más onrras y aumentos mayores
que la tiniebla de sus moradores.

Feijoo, en el «Discurso quarto» del Teatro critico universal,
que se titula «Profecías supuestas», dice: «Hemos vagueado
hasta ahora por la Noruega de la infidelidad, donde siendo la
verdad peregrina, sólo por accidente rarísimo podríamos hal.fac/J_eth el rey pregunta: c\Vhence cam'st tbou, worthy Thane?•, Ross

le responde:
• From Fiffe, great King
where tbe Norweyan Banners flowt tbe Skie,
and fanne our people cold•,
que ha sido explicado como cmetaphorically used for clt#l tkem witk
appre/zension, . (Cfr. A Neu, Varionlm Edition of Skakespeare, edited by
Horace Howard Fumess. Fourth édition. Philadelphia, [s. a.), págiTia 26, nota.)

�MJSCEWl!A

MISCELÁNEA

llar una u otra predicción verdadera. Y a salimos al país de la
luz, a Ja región del catolicismo, donde, si bien hay muchas
sombras, son de aquellas que en la -presencia del sol produce
la opacidad de los cuerpos» (§ 28 1 pág. Io6 de la edición de
Madrid, 1773).
Esta expresión fué calificada de descuido en el Anfiteatro
crítico, y a la defensa de Feijoo salió Fr. Martín Sarmiento
con su Demostración crítico-apologética, y largo y tendido habla
el erudito benedictino (nííms. I05-I33 del tomo II, págs. 6987 de la edición de 1779) de Noruega. Observa que es «modo
com(ín de hablar», y que la expresión «es tan linda, que casi
todas las naciones la han usado en el figurado estilo. Generalmente hablando, se llamaba 'país de las tinieblas' toda la región que está hacia el Norte» (níím. III). Y añade: «Observó
el Ilustrísimo Huet (Hueciana, pág. 227, y en La demostración
evangélica, propos. 4, pág. 124) que los poetas griegos Home
ro, Sophocles y Alcman usan de la misma expresión hablando
de los países septentri~nales ... Así los griegos, como los hebreos y los turcos, llamaban al viento septentrional negro y
tenebroso» 1 (níím. I 12). Después de 'targa disquisición, termina:
«Quede, pues, asegurado que el país de la Noruega, por los
grandes fríos que padece, es admirable símil para ponderar
la frialdad de una pieza; y por las noches larguísimas, oscurísimas y tenebrosas que tienen en invierno, para ponderar
la oscuridad y tinieblas, y, por consiguiente, las tinieblas del
gentilisimo [por gentilismo], como se explicó el P.M. No se
debe entender esto sino quando, como dixo Koldingen, Sale
viduata, &amp;; tenebris quasi involuta stupet. Con esto se compone
también la paradoxa que el P.M. puso en el tercer tomo. Ésta
es: que los países circumpolares gozan al cabo del año de más
presencia del sol que los que habitamos hacia los trópicos.
El Ilustrísimo H¡¡ecio citado, expresamente hace mención de

esta paradoxa, llamándola 'verdad constante'. Ésta es: que el
país boreal se llame 'país de fas tinieblas', y con todo eso tenga
más luz que los que están colocados hacia los trópicos» (número 133).
A las largas noches se hace referencia en Persiles: «Respondióme que en aquellas partes remotas se repartía el año
en quatro tiempos: tres meses auía de noche escura, sin que
el sol pareciesse en la tierra en manera alguna; y tres meses
auía de crepúsculo del día, sin que bien fuesse noche ni bien
fuesse día; otros meses auía de día claro continuado, sin que
el sol se escondiesse; y otros tres meses de crep6sculo de la
noche » (edic. cit., I, 6o). - E. BucETA.

1 El mismo simbolismo aparece en algunas tribus indias, aunque
la relación entre los puntos cardinales y los colores parece diferir sobremanera. (Cfr. FREDERICK WEBB HooGE, Hand/Jook of hmrican lndians
Nortlt. o/ Mexico, Washington, 1907 1 pág. 325.)

«FRISA»
Es usual hoy todavía en alguna región del habla leonesa,
significando «especie de manta larga y fuerte, de lana, con
que las maragatas se tocan la cabeza y el cuerpo hasta más
abajo de la cintura; tela de lana burda; en sentido de tela o
vestidura la empleó Berceo: •Todas venían vestidas de una
blanca frisa'» (Vida de Sancta Oria, 318) 1 .
j_\feyer-Lübke, J?EWb ., 3518 1 la deriva del anglosajón frise
'rizado' (el pelo); pero no cabe duda de que es mero empréstito al francés (o provenzal). El provenzal ofrece fiisa 'peluche de laine' 2; el francés antiguo (segíín Godefroy): frise,
frize,frisse 1drap de Frise, grosse étoffe de laine', y el moderno: toile de frise, frise 'belle toile de Hollande' (Hatzfeld
et Darmesteter, Dict. général).
Se trata, pues, sencillamente de una de aquellas telas que
se traían de Fr.q,ncia o de Flandes, y que habían tomado el
nombre del lugar de donde procedían, como Holanda, Ruan,
Cambray, Ange~. -A. STEIGER.
1

Cfr.

2

LEVY,

Et dialecto vttlgar leonés.
Petit dict. p,·oven;a!-franfais.

GARROTE,

�MISCELÁNEA

MÁS SOBRE «*BÓvfNfCA&gt;
A los derivados de * bóvinrca registrados en este tomo
de la Revista, pág. 35, por mi maestro el Sr. Menéndez Pidal,
quisiera permitirme añadir: el leon. mullica (Garrote)¡ el asturiano moñica, ir, andar a moñicas 'dedicarse a recoger por
caminos y montes las que allí deja el ganado y llevarlas al
estercolero' 1; el alav. moñiga (Baráibar, forma usada también
en Cuba); el mure. 2 moriiga 'excremento del buey'. Bofüga,
muñigada 'excremento apelotonado' (Costa); moñigo 'cada una
de las partes de que se compone el excremento del ganado
caballar, mular, etc.; cagajón'. También pertenece aquí: esmoiiigarse 'cometer una imprudencia, barbarizar' 3• La inicial no
ofrece dificultad, teniendo presente el proceso de asimilación
por nasalización de la labial inicial en voces como mi1nbre-

bimbre, menne.Jo-vermejo, men.Jui-benjuí, mielgo-bielgo·.
Sentido metafórico semejante a es-rnoiiigarse tienen otros
verbos usados en La Litera (Coll): embuñegar 'reburujar, hacer
una cosa con precipitación y desorden' (&gt; embzdiego 'reburujón, rebujo; cualquier cosa hecha con desaliño'); abuñegar
'estrujar'. - A.

STEIGER.

DATOS ANTIGUOS SOBRE PRONUNCIACIÓ •
ASTURIANA

MISCELÁ."'&amp;A

el cielo de la boca, signiiica una articulación particular de los ingleses
y de algunas partes de Asturias, y entonces la llaman t bleda, (página t 28). No recuerdo haber hallado en ningún otro teicto este nombre
de t bleda. González Valdés no da ejemplos de palabras en que se
pronunciase dicho sonido. Compréndese, sin embargo, que debfa referirse al sonido que hoy se oye en algunos lugares de Asturias en formas como sebár (llevar), §ábe (llave), etc., en las cuales las representa
una articulación apical, postalveolar o prepalatal sorda, más o menos
africada. Menéndez Pidal dice de esta articuJacíón que es cuna palatal parecida a la ch, que varia entre la t palatal pura y las africadas
1~ y \ch, (Dialecto leonés, § 9) 1• Al relacionar este sonido con el de la
t inglesa, González Valdés debió tener presente una variante más bien
oclusiva que africada, pues, de otro modo, es de pensar que lo hubiera
relacionado principalmente con la ch castellana. (Comp. cltaga, cltamar,
cltegar, etc., en Rato y Hevia, Vocabularw de las palabras y frases bables,
Madrid, 1891.)
El sonido de la/ y de la x era, como en asturiano moderno, semejante al de la el&amp; francesa. González Valdés lo describe de este modo:
,En el dialecto asturiano, en el qual se encuentra mucho del castellano antiguo, la letra _j no significa la articulación morisca referida
[laj fricativa velar sorda del castellano], sino una respiración que se
despide suavemente estrechando un poquito las fauces con la lengua
casi entre los d.ientes, entreabiertos éstos y los labios, la misma que
los franceses significan con ch• (OJ"tojeia, pág. 153). e Los asturianos,
nunca dominados por los moros, en lugar del sonido morisco gutural
que los demás españoles significan con la letra x, representan en su
d.ialecto con la mismaJetra aquel sonido dulce y agradable que resulta
soplando moderadamente con la punta de la lengua detrás de los d.ientes con los labios 'entreabiertos, sin tocar con ella en ninguna parte.
Este sonido es semejante al que pe1·cibimos de los comestibles que
están friyéndose a fuego lento y al del movimiento de las hojas de los
árboles causado por algún viento suave• (Ortopeia, pág. 157). Benito
Ruiz, 15S7, había hablado también del ruido que hace la sartén cuando
se frie alguna cosa, para explicar el sonido de la e/, castellana. (Véase
arriba, pág. 167.)-T. AVAB.B.O ToMÁ..s.

Don Juan Anton.io González Valdés, en su Ortopeia universal, ~Iadrid, 1785 1 después de describir la t castellana, que se articula • hiriendo con la punta de la lengua cerca de Ios dientes de arriba,, añade:
«Quando se hiere con la extremidad de la lengua más retirada hacia
G. LAVBRDE R u1z, Apuntes lexicogrdjicos sobre una rama d-el d,aleclo ast1wiana, en RerJista de AsfttriflS, t88o.
2 Y.éase A. SBvrLI.A, Vocabulario 111Urciana.
~ A. SIWILLA, ob. cit.
1

«VINO

JUDIEGO»

Es sabido que todo lo relativo a los judíos fué objeto durante la
Edad Media de medidas restrictiv¡¡.s y persecutorias. El vino no se
libró de estas censuras: «Que los cristianos non coman del comer de
1

Conservo los signos fonéticos usados por el Sr. Menéndez Pidal.

�•
l(lSCBÚNB.A

los judíos, sennaladamente que non coman de su carne nin beban
1
de su vino•; así dispone el Concilio de Zamora en , 313 1, En 1412, la
~eina go~ernadora, D.ª Catalina, volvía a disponer cque nin judlo nin
Judía ... nm vendan pan, vino ... nin otra cosa alguna de comer a cristianos nin a cristianas• 2• Estas leyes, sin embargo, no parece que gozaron de gran eficacia, pues hay datos sobre el uso del vino de los
judíos entre los cristianos. Lo curioso es que se hacia clistinción en
documentos públicos entre ambas clases de vinos, lo que prueba que
su poseedor no consideraba su posesión como algo nefando. He aqu(
los textos: cMandolas [las casas] a la dicha mi muger, que quiero que
las .ªYª e herede con todas sus alfajas e preseas de casa; e oro e plata
e dineros e tacas de plata e sal; e con todo el vino tinto e blanco asi
judiego como clvistianiego, e con todas sus bax:illas.• (De un testa~ento otorgado en Medinaceli en 1431. Arch. Cat. de Sigüenza, leg. 75.)
En otro documento de 1 364 1 de Sahagún (véase Vignau, Indice de documentos de Sa/1agún, pág. 496) 1 dícese que se acordó cechar alcauala
al vino que se vendiese en la villa de Sant Fagund, vino e mosto e
vinagre christianiego e judiego, demás de la alcauala que andaua a la
cántara del vino•. - A. C.

1

A!IUDOR DE LOS

2

IMJ., II, 620.

Ríos, Historia de los judíos, II, 564.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

SavtLLA, A.- Vocabulario 111urciano.-Mureia, Sucesores de Nogués,
1919.=Descúbrese a simple vista que se trata de un libro hecho sin
preocupación técnica. Sin embargo, como en todos los trabajos de esta
clase, su solo intento merece el más vivo elogio, y seria de desear que,
en cada una de las regiones o provincias españolas, un esfuerzo semejante nos proporcionase pronto un avance de catalogación de nuestro
léxico. Aun dentro de este mismo tipo de trabajo ingenuo, esp!ritus
curiosos podían reunir rápidamente el caudal amenazado de las palabras omitidas en el Diccionario oficial. No es preciso para esto más
que acertar a guardar la fidelidad de la transcripción y la justeza de
la definición. Contra estas condiciones pecan algunos artículos del pre•
sente libro. Para la transcripción de las reducciones de la pronunciación vulgar seria de desear una perfecta uniformidad: es preferible
la transcripción de la palabra completa, bastando una previa indicación general de la pronunciación vulgar; o bien, si é ta es uniforme,
transcribirla con exactitud, a condición de ser constantes y no poner
en pugna formas como gayá 'cayada', gayao 'cayado', con cliun·etada,
jlamarada, endeftado, salado, y buffo 'bufido' con estufido. En las deúniciones, el defecto más común es el de la significación ocasional, excesivamente limitada: huyendo del peligro de una generalización simplista o falsa, debe interpretarse el significado de una palabra en
acepciones diversas, hasta llegar a su extensión aproximada. Cumplidas estas elementales concliciones, cualesquiera que sean los defectos,
no obstan para la utilidad del trabajo. En este libro, como en casi todos
los Diccionarios provinciales, se da cabida a multitud de términos no
provinciales, por seguirse el inseguro criterio de aceptar todas y solas
las voces que no constan en el Diccionario de la Academia. Se admiten voces generales que sólo por olvido no se incluyen en el Diccionario, como abotargado 'hinchado', acunar 'mover la cuna', a/dado
'lelo', aperreado •fasticliado', bando 'grupo de aves', coletazo •sacudida
con la cola', comadrona 'mujer que asiste al parto', cltinchar 'molestar',
chirigotero 'bromista', chismorrear 'murmurar', e.,;playarse 'clistraerse',

�NOTA

Bllll.lOGRÁ1'1CAS

MOTAS BIBLIOGRÁFICAS

espolique 'golpe con el talón', fregotear 'fregar de prisa', galopada 'galope', guarda/Jarro 'aleta de los carruajes para que no salpique el barro',
injiernüio 'aparato de calentar'. 111arranerla 'suciedad material o moral', ,neme:, 'simpleza', mélomenlodo 'entremetido', mira 'abertura para
introducir el cañón de un arma', muleta 'mula joven', orujo 'residuo
de la u'l'a', parrafada •párrafo largo, conversación', peñar.o 'golpe de
piedra', pimentonero 'traficante en pimentón', requetebien •muy bien',
saliuajo' aliva que se escupe'. Malamente se citan como voces omitidas algunos participios, como opilada,pasada, que están impllcitamente
contenidos en los verbos opilarse, pasarse. La libertad de estos Diccionarios ha permitido recoger vulgarismos que no acepta el de la Academia, que son comunes en el castellano, y que por tanto no necesitan ser recogidos en cada vocabulario provincial; tales son: alJriguar
'averiguar', acadUlr 'agachar', alabancioso 'jactancioso', a/ante 111delan-,
te', alantar 'adelantar', Q/11Íe 'adonde', arrematar 'rematar', aiiiáir 'añadir', bicharraco ·bicho', /Ju.jera •agujero', bacald o -ada 'un bacalao',
cofaina •jofaina', chavo 'ochavo', chorrete 'mancha grande', clli&amp;hinabo
'sin valor', desapartar 'apartar', escalabrar 'descalabrar', escrismarse
'romperse la crisma', estilla 'astilla', fante.sioso 'presumido', gamitar
•vomitar',güeno 'bueno',guapura 'guapeza',guisopo ·hisopo', ijada •aguijada', indino 'indigno', ina,1/'IQdo 'disgusto', moro 'sin bautizar', mennttrar
'murmurar', m01iiga •boñiga', naide 'nadie', niervo 'nervio',perra 'pereza',pia::.o 'pedazo', pavor ·vapor', picia 'pifia',probe 'pobre',paralis 'parálisis' repretar 'apretar', za1n/Jo11wa~o 'golpe fuerte'. Tampoco hay
motivo para repetir como provincialismos voces jocosas, germanescas
o jergales que son corrientes en todo el castellano, como bi1n/Ja 'som brero de copa', bombear 'elogiar', combina 'combinación', canguelo 'miedo', curda •borrachera', chalar 'enamorar', diguelar 'ver', düiar •engañar', escamón •recelo o', empollón 'memorioso', giütlarse 'perder el
juicio', lila 'bobo', /o:atis 'de poco juicio', 111ocltales 'perturbado',perdis
'perdido', perrera 'prisión', posi{,i 'lustre, importancia', rapavelas 'ladrón de cera, sacristán'. Igualmente pueden ser 11horradas las palabras
obscenas que no tienen uso puramente regional. En vez de este crite•
rio pasivo y equivoco de anotar las palabras que se van oyendo, que
no constan en el Diccionario académico, debe preferirse, por ser más
rápida y útil, la indagación activa, preguntando y buscando las acepciones desconocidas de las palabras corrientes y las formas nuevas o
variantes de formas de las cosas que podamos presentar o sugerir.
Hay un peligro cierto en la rebusca objetiva.: el de la sugestión de
signjficaciones o formas falsas; el uso adiestra, sin embargo, muy pron•
to para evitarlo, y en todo caso se repara con indagaciones repetidas.
Repasando o buscando en cada provincia los nombr _.le frutos, plantas, animales, objetos y partes de ellos ha de lograrse un caudal de
voces mucho más grande de lo que los primeros ensayos hacen espe-

rar, y desde luego de un valor filológico mayor que el de esas voces
triviales que inútilmente recargan los Diccionarios provinciales. En el
material que el presente Vocabulario ofrece resalta un elemento de
capital importancia, que da carácter al habla murciana: es éste el caudal considerable de aragonesismos y catalanismos. El hecho de haber
sido reconqujstada Murcia por D. Jaime de Aragón y repoblada en
gran parte con catalanes, mallorquines y aragoneses explica la existencia de estos elementos. Par.1 una mejor apreciación de la importancia, modo y difusión de esta invasión língütstica sería preciso entre•
sacar los catalanismos y aragonesismos de los documentos de esta
región, y localizar los ex.istentes dentro y en las provincias limitrofes
de Murcia 1• Es evidente la procedencia catalan11 de algunas voces,
como minchar 'comer', trespol 'capa de yeso que cubre los pisos'. En
algún caso hay duda de si es una amoldación o una forma coincidente,
como en crespillo •pieza de masa muy delgada y cocida', relacionada
con el cat. crespella •tortilla'. Abundan las voces del antiguo y genuino
aragonés como las del caso de pl-,fl·, plantaje 'llantén', planeta 'variedad de almendra',jlamarada 'llamarada'. Es frecuente el diminutivo
cat.-arag. -ete, -eta, flore/a, hocete 'bocino', planeta.
Hay algún curio o cruce, como fresquilla 'fruto muy parecido al melocotón', formado de prisco y fresco. Aragonesismos fonéticos o léxicos son: abercoque 'albaricoque', abanico 'con voz baja', ai/Je/lt!n 'tubo
de desagüe', almendrera/ 'almendral', alzarla 'elevación', bajara 'judía
verde', bolclwca 'bolsa grande', borvi 'niebla', bu/eta •vejiga que e llena
de caTne picada', cacera 'cacería', rejo 'cepa', codo 'vasija para colar la
sopa', comuna •acequia principal', chaparrado 'chaparrón', charrar 'charlar', chiquio 'chico', embolicar 'embrollar', robín y ro/Jinera 'herrumbre',
enrobinarse 'cubrirse de herrumbre', esclafar 'chafar, aplastar', escobillar 'cepillar la ropa', esjilusar 'deshilachar', porche 'soportal', pocear y
pozalear 'sacar agua en pozal', p11nchar 'pinchar', regalicia 'regaliz',
rustir •mascar con ruido', ses •sieso', zapo 'sapo', trenque 'herida en la
cabeza', tresmalle •trasmallo', salado 'barrilla', barfolla 'boja del ma!z'.
rujiar 'rociar', eslapi::.arse 'deslizarse', gril/ó11 'tallo de las semillas',
judta 'avefría',juguesca 'juego bulliciol&gt;o', maulido ·maullido', gafarrón
•ave parecida al pardillo', níspola 'níspero', nispolero 'árbol níspero',
fruta pansida 'pasa', pare/a 'pared', picoleta 'piqueta', perero 'peral',
parre/ 'variedad de uva', f)trpttia 'abubilla', deformación del aragonés
oriental p1tp1,t, de upupa acas~, pero conformado con la onomatopeya
directa. Hay voces que sin correspondencia en el aragonés y catalán
llevan en su trato fonético el sello de los dialectos del Norte, como
d,amelga 'surco p_ara que el sembrado resulte uniforme y con relativa
anchura', que, de.ser cierta la etimología •gemellica propuesta por
1

Véase R. MENtNDEZ ProAt., Do,umn//01 lingüísticos dt Espaiia, 1,482.

�NOTAS BlBLIOGRÁ.l!ICAS

Mcnéndez Pidal, habría que compararla con el aragonés cheso, ckesenco
gy psu, coincidiendo en el trato de g frente al castellano amelga,
*esso&gt; yeso.
Quizá sea también aragonesismo nadta 'carne sebácea que hay junto
a la cola de la res', si es que esta voz se relaciona con na tic a, origen
del cast. ntzzga, que muestra un glosario español del siglo xiv. El grupo
de cultismos deformados está pobremente representado, aunque hay
algunos casos curiosos, como estar al,entestate 1 'a merced de cualquier
accidente', Jal,eriento 'laberinto', semejante al salm. el (l)avariento; manflorita 'hermafrodita', parecido al sor. manflorita; desipela 'erisipela', en
el cast. vulg. disipela¡ indilugencia 'indulgencia', cast. vulg. indulugencia.
No sé hasta qué punto serán generales voces como anaóolena 'mujer
de poco juicio, descarada', malco,fa 'mujer negligente'. Fuera de los
tratos fonéticos aragoneses ya apuntados, no se descubre en el material recogido nada que pueda caracterizar al habla murciana. Sin embargo, hay fenómenos dignos de mención. El tránsito g&gt; o se ve claramente acusado, como en aóora, col,ollo, a~ja, arl,ullo, a11WUStia,
óuclúllo (por guckillo) 'cuchillo', aunque algunos casos pueden no ser
fonéticos, como ariüuc/UJ (por ar,e), taóarrote •tagarote' (por faóarra);
coberniz 'codorniz' ha debido pasar por cogornfr., que es vulgar en casi
toda Castilla. Un ejemplo de ó interior perdida se descubre en nulo
nubilu, comparable a para bola parola y e bula ant. yelo. Aniaga
'salario que cada año se paga al labrador' es un caso de vacilación de
ii, ni. La consonantización de u en el diptongo ue hasta llegar a güe
se observa aún tras consonante, como en cirgüela •ciruela', wgüela
•viruela' 2_. Como en el cast. vulg., d no se mantiene ni en las terminaciones semejantes a las participiales, nio, o al sufijo -etu, peo. La
evolución/&gt; j se descubre enjarapa 'telón' (harapo). Hay frecuentes ejemplos de trasposición de vocales, como rodrejo 'segundo fruto'
por ,·oárojo, cieca a 'acequia', maniantal 3 'manantial', y de consonantes,
como p1·ebete 'planta de semilla parecida a la mostaza' por *pebre/e,
t:lzapina •concha' por pechina; pero en escribajarse, como en el castellano vulg. crebar, se mantiene el orden original. Hay casos curiosos de
fonética sintáctica, por ejemplo, de la pérdida intervocáliéa de d, la
(d)efwurtli; la forma orada 'dorada, especie de pez' podría e.~plicarse
de e te modo como deformación de un tipo común la dorada; pero,
sin pruebas positivas, debemos suponerla derivación normal del la•
tín aura ta; de pérdida de .r inicial por reducción de ss, las (s)alega.r
'piedras donde se extiende la sal para el ganado', y, al contrario, de
Que es bastante general en Andalucía y otras partes. Es de formación de
i11ústato.
t Corrientes en Nue,,o Méjico. Véase EsPINOSA, RDR, 1909, pág. 224.
s También vulgar granadino.

1
IJÓ

MOTU BIBLIOGWIC.t.S

-desarrollo de s inicial por cqui vocada distribución silibica de la .r del
.articulo, las enaguas&gt;las senagua.r.
Como es de suponer, abundan las etimologlas populares, como
.argolltfn 'albellón' (argolla), g,mrero 'herrerillo' (gi«r,.,,-o), jicartl4
•becardón' (fiico), reluulngana •luciérnaga' (nlucir, u.Inga.no), .ran.griiúela 'sanguijuela' (.rangre), verdolor vireone (verd4, dolor), r,ertkga•·
Jire 'vedegambre', leclunterna 'lechetrezna'. Igualmente son frecuentes
las interferencias de sinónimos, como golismar 1 'oler' (goler lnumar),
pimplarse 'llenarse' (apipa'rse + implarse), sanii[Üeíiazo •golpe' (santiiuada + ltilazc), me/gui!!,() (t#ielgo + mdlizo), tusturrlr (tiJstar + turrlr
-O turrar), reckirvero (resistero+ hervir). Parece conservar cierta vitalidad el sufijo morisco -i de adjetivos: Balen# 'uva de hollejo tierno
-de color blanco' ( Valmcia), JaliM 'variedad de uva de hollejo duro'
(JdtiDa). El autor del Vocabulario 11mrcial10 ha renunciado a todo intento etimológico, actitud plausible cuando este problema no puede
afrontarse con todos los recurso técnico . La ayuda que este trabajo
y otros análogos pueden, sin embargo, prestar a la etimología e considerable; como que sólo de la comparación de las múltiples formas
regionales puede partirse con paso seguro para esclarecer en el fondo
-&lt;&gt; en sus detalles las etimologías desconocidas de tantas palabras.V. G. de D.

+

CorA.ULO, E. - ÚitiJMS estudios ceroanlinos. - Madrid, Tip. de la
• Revista de Archivos", 1920, 8. 0 , 66 págs. = Recibimos este folleto a
ú ltima hora. De su parte bibliográfica y de la consagrada al Quijote de
Avellaneda (págs. 6-44) hablaremos en otra ocasión, a propósito del
libro del Sr. Alonso Cortés. Aftora sólo diremos algo de la tercera
parte del folleto, con agrada a los orígenes del Quijote.
Los modelo vivos del tipo quijotesto buscados entre los Quijadas
-de carne y hueso que vivieron en Esquivias o en otro cualquier lugar
no satisfacen al Sr. Cotarelo (pág. 50); mas, sin embargo, cree que para
penetrar en los origenes de la novela no hay que escudriñar la literatura, como hizo Menéndez Pelayo en su memorable discurso de 1905
sobre la Cultura literaria tk Ceroantes, o como hice vo en mi otro
-discurso de 1920 sobre tema más modesto, (l"'aspecto;,, la elaó01·a&amp;ión
&amp;l «Quijote,; otra cosa decide el Sr. C.: e hay que voh•er lo ojos, no a
lo · documentos literarios, sino a los archivos de Esquivias, a los documentos privados» (pág. 61). El Sr. C., como tan ducho erudito que
'Cs en documentos notariales, no aprueba que otros piensen en literatura; pero de todos modos, a muchos no se les alcanza qué va a
ganar el conocimiento intimo del Quijote el día grande en que se des. 1 Compárese el golo.rmar de El Luarillo de Tormes, corregido en muchas
-ediciones go/osinLar.
Tm,o Vil.
26

�390

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

cubra, en un documento de Esquivias, que un Quijada, Quesada o
Quijano, coetáneo de Cervantes, fué verdaderamente un loco de remate. Se conocerá un detalle para la biografía de Cervantes, pero nada
más; pues no necesitamos documentos notariales para saber que el
artista toma de personajes ae carne y hueso el barro con que forma
los tipos a los cuales infunde el soplo de la vida ideal.
Fijándose después sólo el Sr. C. en una de mis afirmaciones, resú. mela así (pág. 51): «el origen y primeras aventuras del Qui:fote fueron
recibidos de un modestísimo y trivial entremés anónimo, titulado de
los Romances», y añade que ésta ces exactamente la opinión expuesta
por D. Adolfo de Castro&gt;. Las palabras acaso tienen para el Sr. C. un
valor muy especial; este adverbio «exactamente» quiere decir que
A. de Castro creía que el entremés no era anónimo, sino del mismo
Cervantes, y que éste no había recibido del entremés la primera
aventura del Quijote, sino que la había dado por vez primera en dicha
composición teatral. Siendo imposible negar la estrecha relación de
parentesco entre el Quijote y el entremés, se había expuesto ya, además de la opinión de A. de Castro, otra opuesta, o sea que el entremés era una imitac~ón del Quijote, opinión sostenida, entre ottos, por
A. Cotarelo. A mi me parece ésta tan inaceptable como aquélla, y creo
que lo único que da completa claridad al problema es suponer que
el entremés no es de Cervantes, pero que le inspiró. Llamar por esto
plagiario a Cervantes, o suponer que sus coetáneos se lo iban a echar
en cara, es desconocer en qué estriba la originalidad del artista y es.
además, desconocer el siglo XVII, creyendo que entonces tuvo que ser
censurado Cervantes por haber tomado los j uicios de Sancho de cuentos populares, o Calderón por haber tomado su Alcalde de Zalamea de
la comedia de Lope de Vega.
Y a un tengo ~ue señalar -por más que bien lo siento - otras dos
inexactitudes principales que me achaca mi amigo el Sr. C. En las páginas 55-56 indica, con dos equivocaciones, mi opinión sobre la fecha,
del entremés: yo ni remotamente me fundo en «el más antiguo de los
romances que en él se citan•, y el párrafo que textualmente copia
de mi discurso aparece falto de sentido, por mutilado y alterado en su
puntuación. En la página 59, los textos de mi discurso están asitnismomalamente aislados contra su sentido y adulterados con un paréntesis.
inexacto: véanse en el original. En fin, en la página 57 se supone que
la ida del protagonista del entremés, Bartol&lt;?, a pelear con los ingleses
sólo se halla en el romancillo «Hermano Perico&gt;, sienq.o así que se
encuentra también en los versos propio!! del entremés. Lamento la
precipitación con que el Sr. C. procede al tratar una cuestión delicada.
Como acabamos de decir, el Sr. C., hijo (Teatro de Cervantes, 1915,..
pág. 123), habia expresado ya la opinión de que el entremés era posterior al Quijote, pues cree que inferir de esas alusiones a la guerra.

con los iugleses que la obra se compuso en 't iempo de esa guerra,
valdría tanto como creer que Walter Scott fué amigo de Luis XI, y
Jorge Ebers súbdito de los faraones. Contra este criterio, que, aparte
de su extrañeza, imposibilitaría todo estudio cronológico de nuestro
teatro, protesté en la página 54 de mi discurso. Mas a defenderlo acude
ahora el Sr. C., padre, volviendo a afirmar que el entremés es parodia
del Quijote (págs. 57 y 58). ¡Extraña parodia que no contiene la menor
alusión al personaje cervantino, famoso ya antes de editarse el Quijote,
y que, en cambio, pone en acción los personajes y las situaciones de
multitud de romances, como «Ensillenme el potro rucio•, cHermano
Perico», «Cabizbajo y pensativo», el marqués de Mantua, etc.! Declaro que más razonable me parece el modo de ver la cuestión de A. de
Castro que el de los Sres. C.
El teatro entremesi! parodió, sí, el comienzo del Qidjote, y lo hizo,
como era natural, del modo que las parodias se hacen. En Los inven•
cibles heclws de D. Quijote (publicados en 1617) salen a relucir los tipos
conocidos de todos: D. Quijote, Sancho y el Ventero.
Por olvido, sin duda, el Sr. C. escribe sin mencionar en su apoyo
la opinión análoga, pero más claramente concebida, de Rodríguez María (Quijote, 1916, 1, 202). Supone éste que el entremés es obra de
un imitador, que acudió al Romancero para hacer lo que Cervantes había hecho acudiendo a los libros de caballerías. Pero entonces
resulta casi milagroso el hecho de que Cervantes, pensando acudir a
los libros de caballerías, hubiese en realidad acudido a los romances
del marqués de Mantua y otros para escribir la primera salida de
D. Quijote, pues habría que tener ésta como una equivocación providencial, destinada a facilitar la tarea de un futuro imitador, que no
había de querer tratar la locura de los libros de caballerías, sino la de
los romances. Y todavía la equivocación de Cervantes resultaría más
inconcebible suponiendo, como suponC; Rodríguez Mario, que el plan
primitivo del Q1¿ijote no abarcaba más que los cinco o seis primeros
capítulos, en que la parodia en acción es más bien de romances que
de libros de ·caballerías. Evidentemente, no hay más remedio que re•
conocer que el entremés es anterior, y pensar en una impresión dominante indeleble y excesiva que del mismo recibió Cervantes.
Por último, el Sr. C. nos comunica (pág. 61) la verdadera solución&gt;
la que él da al problema de la formación del Quijote: Cervantes cen
un principio no quiso hacer más 'lue una novela ejemplar de loco,
como Et lt'cenciado Vidriera», y luego fué añadiendo capítulos. Esta
opinión que nos da el Sr. C., apoyada en una mala interpretación de
palabras del capítulo noveno, en nada se opondría a que esa novela
ejemplar tuviese un episodio inspirado en el entremés. Tal opinión
sólo se refiere a las primitivas proporciones que Cervantes pensó dar
a su obra, las cuales creo fueron mayores. Yo había pensado bastante

391

�NOTAS BlBLlOGRÁtrICAS

392

393

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

en la idea de la novela ejemplar, y al fin la deseché por parecerme
que el primitivo plan de Cervantes no podía terminar ni en el capítulo quinto o sexto ni en el noveno: el primer capitulo, sin recordar
otros pasajes convincentes, anuncia ya una novela mayor. Y digo que
yo había pensado en la idea de la novela ejemplar, no porque a mí se
me hubiese ocurrido antes que al Sr. C., sino porque aunque éste nos
la da inadvertidamente como suya, es, sin embargo, antigua; y lo más
chocante es que nos la enuncia con las mismísimas palabras con que
nos la enunció hace quince años H. Morf: «El Quijote fué originariamente una novela, la novela ejemplar de un loco, como la otra de El
licenciado Vidriera • 1•
Nada de particular tiene que el Sr. C. haya padecido olvido también esta vez; el estudio de Morf, publicado en un periódico alemán,
bien puede creerse no se difundió apenas, sino por envío del autor a
algún afortunado amigo. Con razón echa menos el Sr. C.-olvidando,
sin embargo, también el tomo IU de la Bibliografía de Ríus, donde su
deseo está realizado ya en el año 1904 - una .recopilación de juicios
críticos acerca del Quijote, pues si se la tu viese a mano, como el Sr. C.
dice con oportunidad, «no se apropiaría nadie, quizás involuntariamente, pensamientos ajenos ... Una literatura que en esta parte cuenta
muchos centenares de números, exige ser conocida antes de lanzarse
a añadirle un número más». -R. Menéndez Pida!.
PEERs, E. A.-A Phonetic Spanish reader. Extracts from great writers selected and transcribed by ... - Manchester, University Press
(Longmans, Green &amp; Co.), 1920, 8. 0 , r11 págs.=Van reunidos en este
libro veintinueve trozos en prosa y verso de distintos autores, desde
Garcilaso hasta Blasco lbáñez, dando, como es costumbre, en páginas
contiguas, el texto corriente y la transcripción fonética. El alfabeto
empleado en esta última es el de la Association Phonétique Internationale, si bien la ch española va representada por cf y no por tJ. Los
únicos textos fonéticos españoles que, aparte de los publicados en mi
Manual de pronunciación española ( 1918), podían ser utilizados por los
estudiantes extranjeros eran los qi:e J. M. Arteaga Pereira, y anteriormente F. de Araújo y T. Escriche, habían publicado, hace ya algunos
años, en Le Maítre Plumétiq1,e. La rareza de estos textos y la conveniencia de facilitar bajo su aspecto fonético la enseñanza práctica
de nuestro idioma, justifican sobradamente la publicación del trabajo
del Sr. Peers.
1 Frankfurler Zritung, 29 Jan. 1905. Repítelo en Die Kultur rkr Gtgmwarl,
herausg. von P. Hinneberg, I, XI, 1, págs. 2n-212. «Don Quijote war ursprünglich wohl eine Novelle, die Novela ejemplar von einem Narren, wie die andere
vom gliiser-nen Assessor.•

El autor no ha creído necesario distinguir en las vocales españolas

más que los cinco sonidos fundamentales: a, e, i, o, u. Puede decirse,
sin embargo, que el estudiante extranjero que, aparte de las diferencias de acento, no sepa distinguir las diferencias de timbre que realmente existen en nuestra lengua entre la o de adorar, por ejemplo, y
la de flor, o entre la e de confesar y la de belga, estará bastante lejos
de poseer la pronunciación española correcta. La falta de una buena
enseñanza de las vocales españolas, como consecuencia del prejuicio
general sobre la pronunciación única e invariable en este idioma de
las cinco vocales ortográficas, se manifiesta claramente en la pronunciación de los extranjeros que aprenden a hablar español, y especialmente entre los ingleses y norteamericanos. Distingue el Sr. P. la nasal
velar y la nasal labiodental que se producen en formas como cinco y
confuso; lógicamente debiera haber indicado también la articulación
nasal interdental, la dental y la palatal, todas distintas de la nasal alveolar ordinaria, que se producen, respectivamente, por asimilación,
como las anteriores, en formas como onza, antes y ancho. La n rara vez
se asimila por completo a }lna m siguiente; el transcribir em miz males
por en mis males no refleja, por consiguiente, de una manera exacta la
pronunciación ordinaria.
El Sr. P. escribe d corrientemente en posición inicial absoluta, después de pausa menor: mi I deteJminé; 8esava J dixome (pág. 4); si esa
división indica una verdadera pausa, aunque breve, creo que hubiera
sido más acertado escribir d oclusiva, y si no se trata en realidad de
una pausa, debiera haberse evitado la confusión que fácilmente puede
producir esa raya divisoria. Parece, en efecto, que algunas de esas
rayas no corresponden a pausas fonéticas, sino a meras inflexiones tónicas. Sería inacept1;1ble de otro modo la transcripción ra8óm J por, con
asimilación de la n a la p, a pesar de la pausa intermedia. Es ésta en
todo caso una grafía contradictoria y chocante, así como la que con
tanta frecuencia aparece en los textos del Sr. P. representando dos
vocales unidas por sinalefa y al mismo tiempo separadas por pausa:
esto J i, )..oví(a) 1 andava (pág. 4); lei 1 (i) komo (pág. 20).
En el verso de Garcilaso «Que no sé qué hacerme en tal tamaño&gt;
(págs. 2-3), no se debe omitir la h de hacerme ni se debe formar sinalefa con la a de esa palabra y la e precedente, porque Garcilaso, como
era corriente en su tiempo, aspiraba esa h, y si se reducen a sinalefa
dichas vocales suprimiendo la aspiración de la h, se rompe la medida
del verso. Podrían señalarse otros reparos, tanto sobre la transcripción de los textos antiguos como sobre la de los modernos. En el trozo
de Blasco lbáñez que va al final del libro se encuentra, por ejemplo,
entre otras cosas, suteránea por subterránea y kolunnas por columnas;
ambas formas, tal como van transcritas, sólo son propias del habla
vulgar. Con todo esto, el libro del Sr. P. merece, sin embargo, la mejor

�NOTAS IIIBLIOGR.&lt;nc.\S

394

395

NOT&amp;S BIBLIOGRÁFICAS

acogida. por venir a aumentar los materiales útiles y provechosos que
poco a poco se van reuniendo en torno a la enseñanza de nuestro i&lt;lioma. - T. N{l1)arro Tomds.
RuBIÓ 1 LLoCH, A.-Manuel .Mi/a i Fontanals. Notes biograMUU-Barcelona, Durán, 19181 89 págs.=Con motivo del centenario del nacimiento de Milá, la Associació Protectora de l'Ensenyan~a Catalana
encargó al Sr. Rubió la redacción de un folleto vulgarizador de la vida
y obras del maestro. El trabajo del Sr. R. no se limita, sin embargo,
a una labor de vulgarización, pues ofrece numerosos datos nuevos
tomados de los libros y papeles que fueron del Sr. Rubió y Ors. Hay
además una visión de conjunto del romanticismo catalán, influido en
sus primeros dCas por el subjetivismo byroniano, pero que pronto
abandonó este camino para seguir la corriente tradicional y legendaria de Walter Scott, ídolo de los románticos catalanes. Este romanticismo, que mira a la Edad 1edia, es el que informa la restauración de
los juegos florales de Barcelona y toda la producción histórica, crítica y poética de la Renaixenca; andando el tiempo babia de concretarse en el regionaHsmo po11tico. Milá y Fontana Is es de los hombre
más representativos de su época: S!,lS versos juveniles tienen la vaga
melancoUa del primer romanticismo, el ccanto de la sirena&gt;, que fué
la preocupación de toda su vida. Más adelante se enamora de lo tradicional, su poesl.a se hace más objetiva y emprende sus trabajos de
investigación sobre la poesía popular y trovadoresca. El libro del
Sr. R. está escrito con la devoción de un discípulo; hay que desear
que este entusiasmo le lleve a utilizar algún día los papeles inéditos
que todavfa quedan en la biblioteca de Menéndez Pelayo, para escribir la biografia completa de su maestro.

G1vANBL M...s, ]. - Argot barcelonf. Notes pera tm -oocabulari. -Barcelona, Imp. Casa de Caritat, 1919 1 65 págs.= Los trabajos que basta
la fecha se hablan publicado sobre argot en tierras de habla catalana,
se reducían a pequeños vocabularios insertos al final de libros cuyo
objeto principal eran los estudios criminalistas, y sólo secundariamente les interesaba el a pecto lingüistico. El Sr. Givanel ha reunido en
su vocabulario estos estudios parciales con bastantes voces tomadas
de la literatura catalana moderna. Acaso por un exceso de probidad
científica se vale casi exclusivamente de fuentes escritas, y como las
obras en argot on relativamente escasas en Cataluña, echamos de menos numerosas voces que se oyen a diario entre el hampa barcelonesa
y aun entre las clases obreras; por ejemplo, arajai (sacerdote), llw:a,·
(ver), neula (tonto), burot (consumero). Entre las palabras que incluye el Sr. G., faltan algunos significados muy corrientes; así, en el articulo tifa habría que aiiadir la significación de embUStero; y a axantar,

la de tener mi«lo, acobardarse, lo mi mo que en el argot de Castilla. Es
&lt;ludoso quegambar(gambada) sea una palabra del argot, sino un italianismo (M.-Lübke, REWb) muy corriente en el lenguaje familiar de toda
Cataluña {comp. fr.jambe; en cat.1nb&gt;m, cama). Claro está que iempre
son imprecisos los limites entre el lenguaje familiar y el argot; palabras
.:omo xerricar (pág. 62), burot, etc., son de clasificación dudosa. No
&lt;:reo que exi ta el verbo mutxelar, sino el sustantivo 11UJlxd, mut:,:eli
y mut:u/is 'silencio'; la acción verbal suele expresarse por el giro fer
mut:xel, o simplemente por el su tantivo, sobrentcndiéndo e fer (véanse los ejemplos que cita el Sr. G., pág. 41 ). Preceden al vocabulario
unas observaciones muy discretas sobre el argot de las grandes ciudades y la caracterlstica especiales del de Barcelona. - S. Gilí.
Aaco, R. DEL, - Et famoso jurisconsulto del siglo XllI, Vida/ de
CañeJlas, obispo de Huesca. - Barcelona, Imp. Casa de Caritat, 1917 1
35 págs.=A los pocos dato que se conoclan de la vida de este personaje, pariente y consejero de Jaime el Conquistador. añade el Sr. del
Arco copio as noticias y documentos inéditos que permiten establecer sobre base firme su biografía. Para ello el Sr. del A. se vale de
d9cumeutos del Archivo de la Corona de Aragón y de las catedrales
de Huesca, Jaca y Barbastro. El estudio tiene interé , porque CañelJas,
además de influir en la politica de Jaime I, es una figura de primer
orden en la historia del Derecho aragonés.
Gn.raRA, A.-La tradidó 11wnumental de la !iengua catalana. - Barcelona, Galve, 1919 1 32 págs.=Colección de fórmulas usadas en el
lenguaje epistolar y cancilleresco de los reyes de Aragón. Después
de la unión con Castilla desaparecen estas fórmulas por perderse la
oficialidad del idioma, y sólo la Iglesia mantiene la tradición hasta
nuestros días. Es curiosa la observación de que estas frases del ritual
eclesiástico son uniformes en todo el dominio lingütstico catalán y
nunca contienen dialectalismos mallorquines, valencianos, etc.
LOMBA Y PBDRAJA, J. R.-111aria110 José de Larra (Fígaro) co1110 escritor polltico.- fadrid, Tip. de la ,Revista de Archivos&gt;, 1918, 4. 0 , 78 págs.
(Tirada aparte de la revista La Lecttlra.) = Exposición sistemática v
encuadrada dentro del ambiente de la época, de lo más sustancial d·e
los artículos de Larra sobre la vida española. El interés permanente
que despierta la obra del admirable Larra hace que se lean con placer
y utilidad estas páginas, en las que cronológicamente seguimos la evolución de las ideas pollticas del autor. Las alusiones y digresione
sobre acontecimientos contemporáneos, aunque no encierran especial
novedad, dan a este folleto el valor de un capitulo de nuestra moderna historia literaria.

•

�NOTAS BIBUOGllÁJl'ICAS

ANÁLISIS DE REVISTAS
A.&amp;cmv

FÜR

DAS STUDmM DBll NEUEREN SJ&gt;RACHEN (CXXXllI, 1915).

Tiktin, H.: Fn. «curée• und Verwandtes (págs. 120-132). Está analizado ya en B.FE, III, 19161 pág. 89.
Tuttle, E. H.: Romanic Notes (págs. 169-170). Antenna en latín
ha debido tener e, a juzgar por los derivados románicos; esp.-port. antena, entena proceden tal vez del italiano o catalán. Auguria. Trata
el autor de relacionar con esta forma el esp. agur, en virtud de un
complicado proceso; pero agttr (y su variante abr,r) es exclamativo,
como fórmula de salutación que es, y perdería la final por ir ante el
nombre de la persona saludada. lnteger. ~A qué forjar un *integeru para explicar entero~ Int e gru dió entero, como agru ero, pigritiapereza, etc. Niger. El suponer que fr. n1gre, ital. negro vienen
del español requiere una aclaración. Los ejemplos de negre, nigre en
francés antiguo (Godefroy) y en prove02al (Raynouard, Levy) en la
significación de 'noir', hacen•inadmisible en este caso el hispanismo,
ya que el provenzal tiene agre, negre como palabras propias, junto a
aire, nier (véase M.-Lübke, ZRP/e, XXXIX, pág. 261); lo mismo vale
del italiano (nigro, negro). Queda como probable el que el sentido
más moderno de 'hombre negro' venga en esas lenguas del español.
Piger. Pensar que pereza puede venir del francés, derivado de *pigeritia, merece igual juicio negativo; a pigritiapere.ll'a le ocurre
lo que a iglesia&gt;üesia, y nada más.
Tuttle, E. H.: Romanic «*akwia&gt; (págs. 170-175). Dejando a un lado
la intrincadísima explicación de las formas románicas, no españolas,
sólo diremos que la pronunciación au,a de agua no es especialmente
andaluza, sino de todas partes.
Hamel, A., reseña en la página 228 sendos libros de C. Parpal y
A. González-Blanco sobre Menéndez Pelayo.
Brugger, E., critica desfavorablemente un estudio de K. Pietscb
Sobre un fragmento español del Graal, por no haber tenido en cuenta
otras formas románicas de la leyenda. Exagera, sin duda, el crítico al
decir que ese estudio no representa ningún progreso.
Brücb, J.: .Attlautendes «n• für «110 und «m&gt; far «n• im Romaniscltm
(págs. 362-36 5). Esp. nt'embro me m b r u, nembrar memorar e, núpola.
nisjero [nirpora] mespilu se deben, según había sido observado ya.
a una disimilación de la bilabial siguiente m, /J, p. De los ejemplos citados resulta que esta disimilación predomina en el Norte y Noroeste
de Italia. Hay, en fin, el caso de nasturti u ,nastuerzo, debido, según
Meyer-Lübke, RE Wb, a asimilación a distancia; pero es dudoso que

MOTAS BIBLIOGllÁPICAS

397

deban considerarse como hispanismos las formas italiaJ1as con m,
como indicó Grober (ALL, IV, pág. 129) y acepta Brüch.
Tuttle, E. H.: «Sajía• in Western Romanic (págs.409-411). Es inverosímil que sepa se produjese así: por influencia de * sai, * sapia se
hizo *saipia o *seipia o *sepia; y cuando *dunniamos dió durmamos,
* sepia se hizo sepa. ¿No serla más sencillo admitir que sajía duplicó
suj por causa mal conocida (compárese lo que ocurre en italiano), y
*sappia dió sepa, como basiu dió /Jesoi
Pfandl, L.: Zur Bt/Jliographie des YJoyages en Esparne, l (págs. 413417). Interesantes complementos y correcciones a los conocidos estudios de Foulcbé-Delbosc y Farinelli. El Centro de Estudios Históricos está imprimiendo un libro del profesor Farinclli, en donde se
recoge y critica cuanto hay sobre la materia hasta la fecha. Continúa
este articulo en el tomo CXXXIV, págs. 143-146.
Wagner, M. L.: Ein mexikanis!Hjanischer Séhelmenromans: Der «Pe~ülo Sarniento• des José Joaq1,ín Ferndndez de Lizardi (CXXXIV,
1918 1 págs. 76-100). Artículo interesante, de conjunto, sobre esta curiosa obra y su autor. La novela picaresca tuvo poca difusión en Méjico; desde el principio fué perseguida por las autoridades españolas.
Durante la época de nuestro esplendor literario no se produjeron alli
novelas picarescas. El Periquillo aparece en 1816, ciento cuarenta y
ocho años después de nuestra última novela propiamente picaresca:
Peri9uillo el de las Gallineras ( 1668) de Francisco Santos.
El Pengttillo es hoy una obra nacional para los mejicanos. Por la
descripción de las costumbres del país y por su crítica de los vicios
y abusos de la dominación española, Fernández de Lizardi fué un apóstol de la independencia. Vivió de 1776 a 1827. Era propiamente un
demagogo, partidario de la doctrina enciclopedista, que conocía a través de los afrancesados españoles (véase pág. 92 1 nota). Su vida fué
agitada; lo persiguieron por sus campañas periodísticas y estuvo en
prisión. Su libro refleja muchas de estas aventuras personales. El protagonista, después de una vida en extremo apicarada, vuelve a la
moral y muere ejemplarmente. Las digresiones morales recuerdan las
del Gmmdn, pero sólo de lejos; las del Periquillo están llenas del espíritu del siglo xvm¡ sus críticas de los hospitales, de.la enseñanza Y
de las cárceles están impregnadas de bumanitarismo. Cuarenta años
antes de la publicación de la Une/e Tom's Cabine de Beecher-Stowe,
Lizardi combate la esclavitud; por esto se prohibe su libro, que no
pudo publicarse completo en 1816; en 1830, ya independiente Méjico,
salió íntegra la obra. \Vagner no ha logrado descubrir relaciones especiales con otras novelas picarescas; el final virtuoso de la vida de Periquillo recuerda el Soldado Pindaro de Céspedes y Meneses y el citado
Periquillo el de las Gallineras. Quizá conoció Lizardi el Gil Bias, aunque no hay de ello pruebas concretas. En suma, la obra refleja el esp{-

�NOTAS BIBLIOGRÁl'ICAS

ritu ;de la antigua novela picaresca, sin que existan analogías concretas. El ambiente y el espú-itu son, naturalmente, muy distintos. El
estilo es descuidado y vulgai:. La parte moral no está fundida con el
relato, lo que hace que el valor moralizador de la novela.sea superior ·
al literario. Las observaciones sobre la vida mejicana son abundantísimas Y de gran interés. Es lástima que W. no conociera el articulo de
Alfonso Reyes El «Perü¡uillo Sarniento» y la crltica m~icana (RHi,
XXX, 1914)1 donde hay algunas ideas parecidas a las de W. y otras
indicaciones sugestivas sobre el valor de la obra en Méjico. Ambos
artículos se completan y forman un excelente estudio de esta tardía
novela picaresca.
Pfandl, L., reseña en la página 185 la edición paleográfica de El
Sacriftcio de la Mz'sa de Berceo por A. G. Solalinde, y expresa el justo
deseo de que pronto surja una edición crítica· de ese autor.
Ha.me!, A., analiza en las páginas r86 a 189 el libro de J.-J. A. Bertrand Cervantes et le rornantisnie aJlemand. Las bibliotecas de Munich
conservan muchos materiales sobre las relaciones hispanoalemanas
que Bertrand habría podido aprovechar: «Este libro ofrece realmente
el estado actual de las investigaciones acerca de las relaciones de Cervantes con los románticos alemanes.&gt;
Petsch, R., analiza (págs . 189-193) las Adivinanzas ríoplatenses de
R. Lehmam-Nitsche: «Este libro representa un inapreciable trabajo
previo para la estética de las adivinanzas, para escribir la cual tanto
falta aún,&gt;
Wagner, M. L.: Das Sardt'sche im Romanischen etymologisclzen Wo1·terbuch von Meyer-Lübhe (págs. 309-320). Hay algunas observaciones
aisladas que pueden interesar al español. Log. lattone, camp. laftoni
vienen del esp. latón. Log. manghinella 'acechanza' es el esp. mangam1la 'ardid'. Los términos de oficios en sardo son casi siempre de origen hlspanocatalán (pág. 313, nota). Log. monzu es esp. monje. (Continúa en el tomo CXXXV, pág. 103.) Sard. mee.ca es esp. mee/ta. Sardo
partera viene del galicismo esp. p arterre. Log. passadon es esp. pasador. Los términos jurídicos del sardo ~onde origen catalán y se conservan .h asta hoy en el Sur. Camp . kaskai 'golpear' es esp. cascar.
Camp. sebada 'áloes' es esp. ant . azabara 'áloes', de origen árabe.
Log. saúkku = esp. saúco. Log. isteva = esp. esteva.
Pfandl, L.: Zur spanisch-deutscken Ortsnamen Kunde des Mittel
alters (CXXXJV, págs. 380-384). Viajeros alemanes que vinieron a
España durante la Edad Media deformaron curiosamente algunos
nombres de lugar, sometiéndolos a cambios de etimología popular: Montserrat&gt; Muntzenrat, Munsterroth; Finisterre &gt; Finsterer
Stern (!); en el relato en latín del viaje de Rozmital (1466), junto a
Ft'nisterre se cita Stella Obscura, corno traducción de ese Finsterer
Ste,·n que el autor cree distinto del lugar coruñés.

NOTAS BIBLIOGll.Á.FíCAS

399

Hamel, A., reseña (págs. 423-424) el folleto de Pfandl Beitriige :t#t'
spanischen und provenzalisclten Literatitr-und Kulturges~Mclite des Jf_ittel
alters, en que éste se ocupa de las fuentes hispanolabnas del antiguo
draroa provenzal y de cómo describe a España un viajero nurembergués de 1.495.
Spitzer, L.: Frz. cprintemjs•, ital. [esp.] «primavera&gt; (CXXXV, páginas 4 17-4 20). Se dice que primo vere cambió en prima por
analogia con aestas (M.-Lübke, REWb, s. v. primus). Morf (ASNSL,
CXXIX, pág. 277) piensa que este cambio de género fué espontáneo,
por no ser raro en neutros. Niedermann ( Nexte 7ahrbüch_er, XX1?C, página 334), basándose en glosas, establece esta evolución: pnmum
ver&gt; prima ver (según aestas) &gt;primavera, en la cual la terminación del adjetivo pasó al sustantivo por una especie de «inercia~ .
Spitzer, por su parte, comienza sentando que primo ver e sólo puede
significar 'en el comienzo de la primavera, ante primavera'; prim_um,
pues, es aquí s.uperfl.uo. No lo creemos así: el comienzo de la pnmavera marca una oposición tan notable respecto del invierno, que es
natural que se acentuase su aparición (cfr. &lt;ver e novo, gelidus canis
quum montibus humor _Liquitur• en Virgilio)¡ y en el lenguaje popular, no sólo en el poético, pudo señalarse aquella particulari~ad. _Añádase que habiendo permutación frecuente entre las denom10ac10nes
de primavera y verano, ver pudo llegar a tener el significado de 'verano' (cfr. rum. vdri:i, napol. ant. '/Jera, valeuc. ver •verano'), Y en ese
caso prima v er tendría una razón de ser 1•
Cree Sp. que, analógicamente, junto aprímum tem.pus 'primera estación del año' nació primum ve.r, prov. ant. prim ver, caso de que
sea popular. El femenino nació, según él, por analogía con s~tio * statio;
tan probable es esto como la influencia de aestas antes citada, como
la de aetas: cprima aetas=uer&gt;, en CGILat, IV, pág. 459•
Se inclina Sp. a la idea de que primavera es un cultismo; para él
el concepto de primavera no es popular, porque &lt;la lengua popular
sólo gusta de las oposiciones, no de los matices»¡ y de ~sta pobreza
del concepto surge la riqueza de giros para expresar pn1nave~~• formaciones nuevas que denotan la ausencia de un vocablo trad1oonal:
cla primavera es un concepto lírico:o. No sería difí~il, sin embargo,
citar casos en que la lengua vulgar señala finos matices; y en cuanto
1 A Spitzer se le ocurre una expli~ación pareci~a, _pero 1~ 1re~haza. Dice
que en oposición a veranum, primum ver pudo sigmficar la pnmer:i- parte
del verano'; pero esto no explicaría, según él, la difusión _del tipo_ pnmavl!1'a
donde vive aestas y no vl!1'anum. Parece la objeción demasiado sutil,_ pues n?
conocemos tan bien la geografía del prerromacrce que podai:iios exclwr la posibilidad de la convivencia de varios tipos; en español, por e¡emplo, dura hasta
hoy ternpus ~estiuum junto a tempus veranum.

�400

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

a primavera, aun cuando este concepto haya dado lugar a metáforas
y giros en algunos romances, no hay motivo para que, por lo menos
en español, no sea popular. Parecería, en todo caso, apoyar la idea
de Sp. el que en nuestros materiales lexicográficos no aparezca primavera hasta el siglo xv.
Spitzer, L.: Attspan. «curiar&gt; 'schittzen' (págs. 420-421). Según Meyer-Lübke (REWb), curiare procede de curare con ingerencia de
incuria, curiosus. Pero *curiare no podría babeF dado sino *cuirar. Cabe pensar en formación culta (poco probable, por lo vulgar del
concepto) o en galicismo, del fr. oriental ant. ci,ríer. Pero como sería
raro que el francés oriental diese formas al español, supone Spitzer
que la ü del fr. curer pudo desdoblarse en ui: *cuirar, curiar; y cita
venturia del Fuero Juzgo como derivado del fr. aventure. Pero tal suposición es insostenible; y el ejemplo de venturia no sirve para nada,
pues se trata de un leonesismo con :· epéntica, cosa usual en ese dialecto (novembrio, etc.). Hay, pues, que seguir con la explicación actual,
en tanto no se busque otra más satisfactoria.
Pfandl, L., reseña (pág. 450) el libro de W. Schwartz August WúlMlm Schlegel.s Verltriltnis zur spanischen 1md portugiesisclten Literatur:
«Trabajo en su mayor parte equivocado; falta dominio y penetración
metódicos del asunto.&gt;
Spitzer, L.: Kat. «tramitan 'weítergeben', «tramit» 'Insta~, span.
«trámite&gt; 'hzstanzenweg' (CXXXVI, 1917, págs. 162-163). Estas palabras se explican como derivados de trames 'camino' y no de tramittere, como dice el REWb (núm. 8849) de Meyer-Lübke; se trata
de cultismo1' introducidos por el lenguaje procesal.
Zu span. •zara&gt; 'Mais' (ibíd., pág. 165). Reproduce Spitzer una comunicación de Schuchardt, según la cual zara sería voz árabe dr 'maíz,
sorgo'. El Diccionario académico da la palabra como sudamericana;
pero Schuchardt sólo encuentra en el Diccionario cuban1J de Macías la
expresión maiz zarazo 'término medio entre el tierno y el seco'. Reconoce Schuchardt la dificultad de esta explicación.
Pfandl, L., reseña (págs. 207-208) la conferencia de von Faulhaber
Calderón, der Meistersiinger der Bibel in der Weltliteratur, en la cual,
junto a observaciones curiosas sobre la manera en que Calderón entendió la Biblia, hay muchos lugares comunes expuestos pomposa y
oratoriamente.
Spitzer, L.: Altspan. «de;in,ptg. «deseen 'lterabsteigen' (CXXXVI,
(917, págs. 296-298). Rechaza, con razón, la etimología decid ere, que
no explica fonéticamente la ; de las formas medievales. En el C. L L ., '
III, 77 56, se encuentra un descidise: «viderunt numen aquilae descidise
monte supra dracones tres,. Lofsted, hablando de esta forma. supone una confusión entre los presentes en -scendo ·y los en -scimio, y que
esta analogía llegó hasta las formas del perfecto. Thielmann (Pltiloio-

401

MOTAS BIBLIOGRÁFICAS

gus, XLII, pág. 375) cita confusiones de -scináere y los compuestos de
caedere: San Jerónimo usa abscüio y abscindo. Spitzer admite, pues, que
des cidere= descendere es la etimología del esp. ant. de;ír, port. descer. Sin negar nosotros lo razonable de las anteriores explicaciones, se
nos ocurre otra más sencilla para ese descidíse. En latín ocurre a veces
que verbos con inicial de- convierten ésta en des- -o dis-: * dísdignare,
exigido por todos los romances (REWb, 2666), disvesti1·e; y compárense los es paño les desbastar, desformar, despoblar, desfuír di fu ge re, etc.
Según esto, descidere junto a decidere sería un caso más de des- por
de-. No creemos se haya citado el dlsció de los Bocados de Oro (edición
Knust, pág. 406): «non me destruyó nin me disció cosa tanto como la
tristeza e el cuydado». Claro está que -se- es aquí una grafía erudita de f.
Krüger, F., reseña (CXXXVII, págs. 263-264) el Dialecto vulgar salm¡zntino de Lamano; hace un análisis y da un buen ensayo de caracterización fonética del dialecto, basándose en las voces que trae Lamano.
Brüch,J.: Span. «nava&gt; und lat. «novalin (CXXXVIII, 1919 pág.¡ 11).
Piensa Brüch que nava no puede ser de origen ibérico, por encontrarse
derivados en el Sudoeste y Centro de Francia y en Italia, donde nunca
hubo iber~s. El origen celta es inverosímil, porque dada la extensión
de este nombre de lugar, debia tratarse de una voz corriente entre
todas las razas celtas del continente, y apenas es creíble que haya
desaparecido sin dejar huellas en los antiguos mouumentos celtas y
en los dialectos modernos. Supone, pues, B. origen latino, de no v alis;
-ov- átono habría dado -av-, como novacula *navacula; luego, por regresión, *navalis dió nava, lo mismo que *navacula dió el bearnés nabe. La forma ·Navelli en los Abruzzos se mantiene cerca de la
forma plena *na va lis, y se «explica por el aislamiento de aquel lugar
montañoso, (?). Desde luego, la cantidad de hipótesis que•tiene que
hacer B. para sacar su etimología, no da motivo a considerarla como
segura. Los continuos desengaños que están produciendo las etimologías basadas en hipótesis fonéticas y en formas con asterisco, obligan, a nuestro entender, a proceder con gran cautela y sin dogmatismo. Por otra parte, la distancia semántica entre novalís y nava puede
ser grande, ya que exactamente no conocemos el sentido originario
de nava.
Wagner, M. L.: Lat. «fundibulum• &gt; «*funibi,lmm 1md «intestinae&gt; &gt; cistentinae, (CXXXIX, pág. 96). Según Meyer-Lübke (REWb,
3583), el esp./oni/, término de marina, 'instrumento con que se enva•
san el agua y el vino en las pipas' (Dice. Aut.), port. funil 'embudo',
deben ser catalanismos o gasconismos, por aparecer -nd- como -n-. La
forma provenzal es (en)fonilh. Diez (E Wb, 45 i) cita también el vascuence souletino unila 'embudo'; como también en inglés medio hay fonel,
y en bretón/ounü, piensa Wagner que hay que buscar para todas las
formas una explicación más general que el gasconismo; ésta sería que
1

�NOTAS Bl.BUOGRÁF'ICAS

en latín hubo *fu ni bu 1u m, por influencia del g,. xuwíov, de igual significado. Dejando a un lado el valor de esta atrevida conjetura, sólo
observaremos que en todo caso el esp.fonil es un puro extranjerismo,
no sólo por la -n-, sino por la inicial y la terminación; fl:in(d)'i'.bulu
sólo pudo dar en español *lton(d)eblo u •hon(d)elio; y cosa semejante
cabe decir del port. funi"l.
En cuanto al lat. vulg. istenti1Me, también lo explica W. por fusión
con el sinónimo griego sY'tepa.. tPero no favorecería más bien la conservación de intestinae esta forma iv-::tpc,.?
García de Diego, V.: Sobre el castellano cenhiesto• (págs. 96-97). e No
hay pruebas seguras de un latín infestu que ofrezca la significación de
'levantado, erguido'¡ pero la existencia de/astu.r y fastigium no harla
absurda tal suposición ... Sería preciso ver si en la.s significaciones de
infestus, que nos descubren frases como üifes#s pilis, infestis signis, no
hay, además de la idea de 'enemigo, hostil', otras ideas que pudieran
ser la base del español enfiesto, en/tiesto, frecuentemente aplicado, como
en las frases latinas, a armas, banderas, etc., 'erguidas, enarboladas,
enhiestas•.~
Pfandl, L.: ne,· cDiálogo de mujeres• von IS# und seine .fJedeutung
fiir die Castillejo-Forschung (CXL, págs. 72-&amp;3). De la edición del Diálogo de mujeres de Cristóbal de Castillejo, impresa en Venecia en 1544,
no se conocía ningún ejemplar; el Sr. Píandl ha encontrado uno en
la Biblioteca Municipal de Municb, y ha podido restituir a su forma
original muchos pasajes que alteró la Inquisición. El interés de este
artículo es, pues, considerable.
Krüger, F., reseña en las páginas 159-163 la Gramdtíca histórica de
V. García de Diego y hace observaciones originales, especialmente
sobre 1&lt;1 s-.
H(jmel, A., reseña (págs. 163-164) el libro de L. Pfandl Robert SoufMy und Spanien, de interés para el conocimiento de Ja afición a lo
español en los autores románticos.

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Cantares espawles. Cantares del pueblo y cantares de los poetas.
Coleccionados por J. Rodao.-Barcelona, 8. 0 , 255 págs., 3 ptas.
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FouLCRÉ-DBLsosc, R. - Sobre M. Garda Moreno: Catdlogo paremitJ/óg'ko. - RHi, 19191 XLVI, 607-608.
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n, 99-ror.
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1919, V, 2l?4-225.
9705. GAZutLA, P. - Po,· el mundo de Colón. Tradiciones. - Santiago
de Chile, 1920, 8. 0 , 32z págs.
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9707. MACHADO, J. E.- Contribución a/folklore venezotano. - Caracas .
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V, 449-452. - V. núm. 7813.
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XI, 100-105.
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abemerrajes y el cip1·ls de la reina (conclnsión). - RHGE,
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Se ha celebrado durante el verano de 1920 el noveno Curso de
vacaciones para extranjeros, organizado por el Centro de Estudios
Históricos, bajo la dirección del presidente del mismo, D. Ramón Menéndez Pida!. Se organizaron dos ciclos en distintas fechas, pero con
jguai programa: primer ciclo, ro de julio al 21 de agosto, y segundo
ciclo, 24 de julio al 4 de septiembre. Se celebraron dos inau~aciones. En la primera, 10 de julio, intervinieron los Sres. Solalíndc (secretario de los Cursos) y Castillejo (secretario de la Junta para Ampliación de Estudios), y hubo un concierto de música española por el
pianista D. Anton.io Lucas Moreno. En la segunda intervino también
el Sr. Solalinde; pronunciaron discursos el Sr. Menéndez Pidal, el
rector de la Universidad de Madrid, Sr. Carracido, y el profesor norteamericano l\fr. Hills; leyendo poesías suyas y de su hermano el poeta
D. Manuel Machado.
Se dieron conferencias, sobre Lengua española, por D. Américo
Castro; Fonética española, por D. Tomás Navarro Tomás; Literatura
española, por D. Antonio G. Solalinde, D. Américo Castro y D. José Moreno VUla; Mú ·ica española, por D. Rafael Benedito; Arte, por D. Ellas
Tormo; Historia, por D. Enrique Pacbeco de· Leyva¡ Geografía, por
D. Juan Dantin; Vida política contemporánea, por D. Manuel G. lforente y D. Raíael Sánchez Ocaiía, y Pedagogía, por D. Lorenzo Luzuriaga. En las clases prácticas de Lectura de textos, Conversación y
Fonética tomaron parte varios profesores, dirigidos por los res. Castro, Solalinde y Navarro Tomás. Hubo también clases comerciales, explicadas por el Sr. Torá. Se realizaron excursiones a las ciudades artísticas cercanas a Madrid y visitas al Palaci.o Real y a los Museos del
Prado y Arqu.eológico, dirigidas por el Sr. Tormo. Algunos alumnos
se alojarnn en las Residencias de Estudiantes y de Señoritas. Las clases
se celebraron en el Instituto Internacional de Señoritas. Hubo fiestas
fam:i.lia.res y una función teatral, organizada por los alumnos de ambas
Residencias en honor de los estudiantes extranjeros.
Se matricularon 78 estudiantes: 52 norteamericanos, 2r ingleses,
4 franceses y un japonés. Se concedieron 15 certificados de suficiencia y 39 de asistencia.

�442

NOTICIAS

- Se ha celebrado también el Curso de otoño para extranjeros
desde el 15 de octubre al 21 de diciembre de 1920, en el que se explicaron las siguientes materias: Fonética española, por el Sr. Navarro
Tomás; Cuestiones prácticas de lenguaje español, por el Sr. Castro;
Literatura española, por el Sr. Solalinde,. Asistieron 23 alumnos:
11 norteamericanos, 9 ingleses, un fra~cés, un japonés y un sueco. Se
concedieron 9 certificados de suficiencia y 7 de asistencia.
- Desde el 8 de enero al 24 de marzo de 1921 se celebrará otro
Curso para extranjeros similar al anterior, explicándose las mismas
materias de Lengua y Literatura. Habrá también un Curso de Español
comercial y otro de Historia del Arte a través de los Museos del Prado
y Arqueológico. Desde el 9 de julio al 20 de agosto de 1921 se celebrará el décimo Curso de vacacii:mes para extranjeros, con un programa parecidp al expuesto al dar cuenta del Curso del verano pasado.
Sobre estos dos Cursos dará informes el señor secretario de los Cursos para extranjeros, Almagro, 26 1 hotel, Madrid.
- Se están realizando •actualmente los preparativos para celebrar
en Madrid una reunión del Grupo español de la Modern Humanities
Research Association durante el mes de julio o de agosto de 1921. El
vicepresidente de esta :Asociación, D. Ramó~ Menéndez Pida!, inaugurará con un discur_so las sesiones de dicha reunión, que se llevará a
cabo con la cooperación del Centro de Estudios Históricos. En estas
sesiones, los miembros de los distintos países en que se estudia el
español tendrán la oportunidad de comunicarse ·la marcha de sus trabajos. Se espera que asistan varias personalidades del hispanismo.
Nos proponemos hacer cuatro o cinco sesiones durante cinco días. El
secretario de esta Asociación, Mr. E. Allison Peers, The University,
Liwerpool, desea recibir indicaciones acerca de lo que pudiera ser
esta reunión, esperando conocer las opiniones de los miembros asociados sobre alguno de estos puntos:
1.º Quiénes tienen deseo de acudir a dicha reunión, y en este
caso, qué fechas les convienen más: 1 a 5 de julio, 8 a 12 de julio,
15 a 19·de julio o 18 a 22 de agosto. Pueden señalarse otras fechas dentro de cualquiera de estos dos meses. En septiembre no sería posible
realizar estos propósitos.
2. 0 Quiénes tienen deseo de leer personalmente, o de enviar alguna disertación inédita o trabajos que contengan las conclusiones de
sus investigaciones originales. Dichos trabajos pueden leerse íntegramente o en extracto, o bien indicar, al menos, su título.
3.º La clasificación de los asuntos será la siguiente: 1. Lengua española. - 2. Literatura española anterior al siglo xvm. - 3. Literatura
española posterior al siglo xvm. Conviene enviar los títulos exactos
de los asuntos antes del 20 de febrero de 192 1.
4. 0 Qué temas especiales deben tratarse en la reunión.

NOTICIAS

443

5.º Qué otras personas que no sean miembros pueden asistir a las
sesiones para leer algún trabajo o pronunciar algún discurso.
Se publicará después una reseña de todos los actos celebrados, de
los discursos pronunciados y de los trabajos leídos, contando antes
con la autorización de sus autores.
Se ruega una pronta contestación para que todos los trabajos preparatorios puedan llovarse a cabo rápidamente, a fin de obtener el
mayor resultado posible de esta reunión.
- Invitados por la Sociedad de Estudios Vascos, dieron en Bilbao,
durante los días 27, 28 y 29 de diciembre, varias conferencias los
Sres. Menéndez Pida!, Navarro Tomás y Américo Castro, desarrollando, respectivamente, los temas siguientes: Introducción al estudio de
la lingüística vasca, Metodología de la fonética y El elemento extraño en
et lenguaje. Estas conferencias serán publicadas por la ·expresada Sociedad.

��Núms. 226-228. - M. o'Aze:GT.10: Hédor Fiua11ws,a. Novela. Tomo I. La traducdón
del italiano ba sído hecha por J. L de Albertl. - 263 págs., 1,50 ptas.

Núms.

229-230.-Fll.ANCISCO DE ROJAS:

Del r"y aúaj1J ni,,gw~. o el labrador más h,m-

ra@, García del Costañar. Co,media. - 139 págs., una pta.

narn

Núm. 231.-E. ABoUT: La
de u11 11otario. Novela. La traducción del francés ha
sido hecha por P. Perales. - n7 págs,, 0,50 ptas.
-Núms. 232-234 - R. Dozy: Historia de los mus11/Jua11.es de &amp;paiia hasta la ,g,u¡uisla
dt 'tos atnumivldes. Tomo IV y último. La traducción del francés ha sido he.c ha por
M. Fuentes. - 28 5 págs., 1, 50 ptas.
Núms. 235-236. -G. V.sRGA: La vida en los campos. -: No,elas cortas. La traducción
del italiano ha sido hecha por C. Rivas Cherif. - 165 págs., noa pta.
Núms. ":il37-.240..-.:M1GUEL Dll C11RVANTEl!: Los traóaj/Js de Persi(ts y Segisnmnda. Historia septentrional. Tomo I. Libros I y U. - 361 págs., 2 ptas.
Núms, 241-243.-1\hc;u!!t. DF. CERYANTES:Los trabajor de Persiies y Segismu11da. !listona septentrional. Tomo Il y último. Libros III y IV, - 300 pá¡::s., 1,50 ptas.
Núms. 244-245 . -J. W. Goxnu:: Clm•ij/1. Drama, La traducción del alemán ha sido
beclla por J. M. Tenreiro. - 136 págs., una pta.
Núms. 246-247. -M. n'Az1muo: Hidor Fieram11sca. Novela. Tomo II y último. La
traducción ha sido hecha por J. L de Alberti. - 146 págs., uoa pta.
Núm. 248. -M. Go~Kl: JIIalva y otros ct1mlos. La traducción del ruso ha sido hecha
por N. Tasin. - 127 págs., 0,50 ptas.
Núms. 249-252. -J. P. EcKERllANN: Conversaciones con Go~tlu m los IÍÍlimos /mOS de
su vida. Tomo L La traducción del alemfm ha sido hecha por J. Pérez Bances.-34&gt; páginas, 2 ptas.
Núms. 253-254.~J. füRBEY D'AuRl!Vll.LY: EJ Caballero des Touclm. Novela. La traducción del francés ha sido hecha por J. J. Llovet .- 204 págs., una pta.
Núms. 255-258. - PLUTAitco: Vidas paralelas. Tomo III. T1·aducci6n de D. A. Ranz
Romanillos. - 345 págs., 2 ptas.
Núms. 259-260. - Mas. GASKEU,: Mi prima Filis. Novela. La traducción del inglés
ha sido hecha por P. Martinez Strong. - r73 págs., una pfa.
DANTÍH CBitECEDA, J.-C,1tálogo llll!lódico de la.s plat1/as cultivadas m ·E.rfai.a.-Mac:lrld, 1920, 4.º, 62 págs.
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GtvANEL)JAs, J.-Dues 11olts po· a 11n n11u commtari al «Don Qui:foit,.-Barcelona,
F. Giró, 1920, 4- 0 , 1 I págs.
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m llmiua &amp;atalana desde r879 a I9I8. - Barcelona, Imp. Casa de Caritat, 1920, 4- º, 22 pá-ginas. tExtr. del • Builleti de la Biblioteca de Catalunya•J
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Manneo S1culo. - Rov1go, T1p. •Corriere•, rgoó, 8.°, 25 págs.
V~RU~, P. - Cultori dtlla ·poesia laJina ü, lspag11a durante il rt(tu! di P11rdinlu,,Jq ü
C,1/toiuo. Note dcsuncte dalle opere di Lucio Marineo Siculo.-AdrJa Ti¡&gt; Vidale ¡....,..;.
0
8. , JO págs.
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ta11oRo mensual d.t: la

L1brcria Nacional y F.xtraajrra de F croando F c. -Madrid,

IOIJII, XIJ; J-4,

4 Ciencia Tomisu. - M,drid, 19x,, XXT. 6j.(,6,
La Oudad de Díos.-E&amp;corial, 19ro, CXXll, 1131~1139.

4-,.

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Critica.-Napoli., 1q20, X\'lU,
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üanmt: Utenture oí thc Month.- Loodon, IC)l0...1 ◄ 1,
JlDa Lopc: de Sosa.- Jaén. 19.zo, Vlll, 9')-94,
~yAm~rica.-Madrid, 1920, XVIII, 14-22.
l,oliaEvaogélica-M.adrid, 19-"&gt;0, I, 14-33 )' ;s--,43.
-lstadio, -Barcelona. 1920, X.XXI, 91-93.
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x:ov,

---Amtria. _

~J-6·
N
o1ot:h1c:bc Mittcilungen.- Helsingíors, 1y.zo, XXI, 5-$..
Nosocro1.-Ruenos Aires. J920,XIV, 13,;-q6.
Neuvelle Revuc J'ltalk.- Rome, J_QW, lll, 6, 7 y ti·

0rthodoxon liiblión. -- Barcelona. 19~ X\'I, 120.
La .PaaulL-Darcclona. 1919- ll, 4; 19zo, lll, 1-2.
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ffi-Amerbno.--

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Revista Caluancia.- Madrid, Igl(), VlU. 91~
La Rerista Católica do Santiago de Cblle. - l!)lO, XXXVIU, 4S""'31
411•4'&gt;1Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y 11,1 Reino.-'
1920, X. 1~2.

Revista EdcsiistiCL - Valladolid. 19101 l. u; 11, 1-9,
Revista de Estudios V ascos. - San Sebastián, 19W, XI, z.
Rnisla de la Faculi.d de Letras y Geacias, - Habana, 1900, XXX.
Revista de Libros. - Madrid, 1919, lli, 1 }•
Rc~ta de Menorca.- Mahón, 1920, X\ t 4-&amp;.
Revista de la Universidad -Tegueigal~ tp:zo. X, 3-4Rcvista de la Univenidad Nacional de Córdoba (Argentina}.--06rdobl.
Revista Caivcrsitaria.-Lími, 1gio, X\', 1.
Reqe de l'Enseignement dci Langu.es Vivantes.-Puis, 19,IO. XJCX'Vil.
La Revue de Gentvc.-GenCVe, 1920, 11 1-7.
Revuc J-li11_)&amp;1Uque. - Paris, 1919- XLVI~ 110.
Rivista di Cultura. - Rñma, 1920, l, z.
Rivista Storica Italiana, - Torino, 1919, XI, 4,._!220&gt; XII, 2·3·
Rivista degli Studi Oricntali. - Roma, 1919, Vlll, l·
Romania.-Paris, 1920, XLVI, 181.
Tbe Romanic Review. - Lancaster, 1920, XJ, 2-3.
El Si~lo de las Misiones. - Oñ~ 1920, VU. So-83.
S_pamen.- H:unburgo, 19~ ll,}
Unión lbcro-AmcricanL- Madrid, Jg:?O, junio-septiembre.
La Unión Hispano-Americana. -Madrid, 1920, 47.
Wócht!ntlicbes Vericlchnis der erschicncnen und dervorbereitctffl
dcutscbcn Bucbband('ls. - Lcipzig, 1920- 27 y ~
Tbc Yale Revicw. - ~ew-Haven, J919-:1gzo; IX. 4Zcitschrift des deutschen Wissenscb.&amp;ftllcben V ereins zur Kultur- und.
Argt•ntiniens. - Buenos Aires_ 192(). VI, 1-2.
Zeibiehrift für fnuuósischc Sprachc und Literatur. -Cbemnitz und ¡l..eiplf¡¡¡'
XI.VI, 1•2.
Zeit.Sc-hrift fUr romanischc Philologie. - Halle, 1919-1920, XL, 4-5.

REVISTA DE FILOLOOfA ESPAAO
S&amp; ADMITEN SUSCRIPCIONES A PARTIR DE 1918 A U

TIRADA APARTE

u· BIBLIOOR APf

xxvm. 7-1 ::; 1920,

incorporación individual de las papeletas o fichas ea los
bibliográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los ailos
mos 1-IV, están agotadas.

•

R,epertorio Amfflcano.-San Josc!- de Costa Rica, 19zo. ll. ZI•2J¡ UI, 1-2.
Resumen Bibliográfico. - Barcelona:, 1920, X\'IU, s-6,
R.evista de Archivos. Bibliotecas y Mu.seos. -lladrid, 19.?01 XXIV, 4-6.
Revista Argentina. de Ciencias Politicas. - Buenos Aires, 1919, XIX 1 111 .. 114; 1920,

XX.

oE

l'.sta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para

lfaestto Ti~po.- Madrid, l~W. XX, 2c;9-262-

Ra16a y Fc.-M..irid, 19,0, LVI, 4; L\'ll,4;LVII~ 1-2.
Readiconti della Reale Accadcmia Uei Líncei. - Ron\3, 1919,

R.-rilta del Atmco

P reci o :
4 peaetas anaalea .

JI 5-119-

•

�THE MODERN LANGUAGE REVIEW

ED~CIONES , DE «LA LECTURA&gt;

A QUARTERLY JOURNAL .DEVO'/'ED TO THE STUDY
OF /IIEDl$VAL A.\'D JfODEliN U7'ERATURE AND PmLOLOGY
· l!:DITEI&gt; BY

J.

CLÁSICOS CASTELLANOS

G. ROBERTSON, G. C. MOORE SMITH

ANI&gt;

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J. FITZMAú"RICE-KELLY

Conteots of vol. 'xv, no.

4.

October, 1920.

SANTA TERESA. -

ARTJCI.l!S

·Las 111oradas. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro. _.
Teatro: El Vergonzoso en Palacio y El Burlador de ,S¡dj¡.

T11!s0 DE Mor.INA. -

Vemacular Ilo9ks in England in the Fourteenth and Fiftecnth Cenniries. By M. DEA. NESLY.

A)e.'{ailder N'evile's Translation of Seneca's 'Üedipus'. By EvF.LYN M. SPMRING.
'The Shepher Tony'. -A Recapitu!ation. By M. ST- CLA~E BYRNE.
Some Provincial Petiodicals in Spain dur;ng the Romantie ..Movement. By E. A LLISON
PEERS.

tfotes on Less~g's 'Ilantbyrgiscl1e Dramaturgie'. l. The Plays of the Hamburg Repertory. By J. G. Roe~RTS?N·
·
M.!SCRLLANEOUS NO'fl::S

laVIKWS
MINOll NOTic;¡¡s
Pi::eucATIONS

N&amp;W

The annual subscríption for four numbers (a.ppearing in January, April,
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FRAY Luis DE L11óÑ. -De los nomb1·es de Cristo. Tomos I y II. Prólogo y notas
por D. Federico de Onís.
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1785023&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>REVISTA

THE MODERN lANGUAGE ASSOCIATION Of AMEHICA

DE

FUNDADA

EN 1883

FILOLOGÍA ESPANOLA

Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América y Europa. Se admite como socio a toda persona interesada. La cuobr
anual es de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Pub/ications of tite
Modern Language Associatwn of Ame,-ica) se envlan trimestralmente gratis a
los socios¡ se venden a razón ·de un dólar por cada número suelto y tres dólares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen articulos relacionados con las literaturas y las lenguas romances, y
con las filologias inglesa y germánica, que pueden interesar á los eruditos

Tomo VII.

ABRIL-JUNIO 1920

Cuaderno 2. 0

ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

espailoles.
Dirljase toda la correspondencia al secretario de la Sociedad :
~ WILUAM .OUJLD HOWARD,

1

II

39, Kltldalld Street, •
tambrldge, Mua.

ZOLLE

JUNTA PARA AMPLIACIÓN DB BSTUDIOS B INVBSTIGACIONBS CIBNTfFICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

LA POLÍTICA ESPA~OLA EN ITALIA
CORRESPONDENCIA
DE

DON FERNANDO MAIÚN, ABAD DE NÁJERA, CON CARLOS I
POR.

ENRIQUE PACHECO Y DE LEYVA
TOMO I

(1521-1524)
Un vol. en 4.º de XLVIll-544 págs.
Precio: 20 pesetas.

No ofrece duda la identificación del cast. sollo con el latín
siíillií,_ aplicado en tiempo de San Isidoro al esturión O puerco manno, que hoza en el fondo del agua a manera de un
cerdo 2 , El acento de sollo demuestra como inconcusa una
p~~nunciación sói!lo con diptongo, en vez de so-í!lo. MeyerLubke, REWb, considera como un castellanismo el portugués sol/zo; pero esto no es probable por razones históricas y
por tratarse no de ll, sino del grupo ill, que podría explicar la
ll portuguesa. La forma fonética del grupo catalán no es el
cat. solo, sino el valenc. sol!. En mozárabe existía la doble forma zol~ z~li, con la p~onunciación zoll, zul!. El adj. siíilla
(pron. sozl!a), sustantivado por elipsis de caro 3, designaba
en el latín español 'la carne de cerdo o un trozo de carne de
cerdo', Y de él procede el tipo oriental (cat., valenc., arag. y
1 Véase RFE, VI, págs. 113• 131 ,
«Porci ~arini, qui vulgo vocantur suilli, quia, dum escam quaeru~t, more ~u1~ terram sub aquis fodiunt.&gt; (Etym., XII, 6.)
cVesc1 smlla tune vetant.&gt; (Plinio, N. H., XXX, 5.)
2

TOMO

VII.

8

�114

VlCBNTI!. GAR:::fA DB DIEGO

manch.) chufla, con palatización des&gt; ch, como en el mozárabe s &gt; x, y con u, como en el mozár. xuli, designando una
'lonja de tocino' (Borao), un 'trozo de carne magra fresca y
cruda' (Jordana). No conozco esta forma en las regiones centrales, pero es citada por Terreros como 'pedazo de carne' y
también como 'especie de guisado compuesto de especias y
pedazos de carne muy delgada', y por el Diccionario de Autoridades por 'costillas de carnero'. Como se ve, la significación original de 'cerdo' ya se mantiene, ya se pierde. Siíilla
ha dado el gall. chula, «albóndiga o masa compuesta de carne
o pescado picados, huevos, especias», etc. (Valladares). De
cliulla procede el ant. chulleta, convertido en chuleta por despalatización disimilatoria, como en chola de cholla, y que tal
vez tuvo origen, juzgando por el sufijo, en los dialectos orientales. De s ií Ill ü procede la voz de germanía chufló, 'hombre
gordo, grasiento', ya estudiada por Schuchardt, ZRPh, V, 264
(comp. para el acento angujá 'angustia', sarapé 'sierpe', romanó 'dialecto gitano español'). Por semejanza con la suciedad del cerdo debió aplicarse s ií Ill ü también al 'hombre sucio', derivando de esta voz el mozár. xoli, xitli (pron. xoll, xull),
idéntico en la forma a xoli, :xuli 'sollo'. Clmlló y la pronunciación xull arguyen la existencia de una forma * chuflo como
origen de chulo, que parece haber significado 'un hombre sucio'; aun se conserva esta voz aplicada al criado que tiene los
oficios más sucios, como en Aragón al «muchacho asalariado
que se tiene en las casas de labranza para hacer las faenas
más ínfimas» (Borao), y en otras regiones a «un criado del matadero» (Dice. Acad.). La idea de 'sucio o harapiento' se halla
vinculada con esta palabra: «Quítate, chulo, golilla de piojos»; «Chulillo desarrapado» (Dice. Aut.); en Murcia se denomina chulería a 'la morería'. De esta idea de la suciedad material derivó la de relajaciéin moral hasta el sentido de 'ramera'
en chula, «gorrina o mozuela de mal vivir, desahogada y pícara» (Drcc. Aut.), que se corresponde con la forma gemela del
gal!. zolada, «mujer de mala vida» (Valladares). De süile, con
la pronunciación *sóile, o bien del mismo adjetivo süillü, proceden el arag. zolle, azolle 'pocilga', y el vasco txola 'pocilga'.

BTIMOLOGfAS ESPAÑOLAS

115

Hay derivaciones verbales, como el cast. zullarse y el murciano zullirse 'ensuciarse'. Me atrevo a referir a süile o süillií
el prov. solh 1 'lodazal' y el verbo derivado solhar 'ensuciar'.
Pero aquí tropezamos con una serie importante de formas,
cuyo entronque parece más difícil, en la cual han debido verificarse fusiones de voces de distinto origen. Sentado que el
prov. solh 'lodazal' arranca de siíillü, al encontrarnos en diversos dialectos franceses formas y significaciones parecidas,
como el poitev. souil 'lodazal' y el norm. souil 'pocilga', el parentesco parece indudable; y ·extendiendo la comparación al
fr. souille 'bañadero de jabalíes' y souil!er 'ensuciar', se siente
una evidente relación. Y, sin embargo, el entronque de soui!!er con s ü Ill ü ofrece las más graves dificultades, justificándose
bien las grandes vacilaciones que esta etimología ha ofrecido.
La de Diez, el gót. bisauljan 'ensuciar, llenar de lodo', era la
más directa semánticamente, pero no tenía en cuenta otras
formas y hechos importantes. Litré, Dict., comparaba souiller
con el port. sujar, contradiciendo a la fonética de este idioma.
El Dictionnaire général supone una formación *sücülare de
siícüla 'cerda pequeña', base que desde el punto de vista
fonético explicaría bien souil!er. Sin embargo no es aceptable,
entre razones bien graves, porque no tiene en cuenta diversas
formas, entre ellas el ant. soei!lier. Esta forma nos hace evocar
el medieval sualha, suelha, sueilha 'fimetum, sterquilinium'
(Du Cange) en monumentos tan antiguos como el Cartulario
de S. Víctor Masiliense y los Estatutos Masilienses. La lh está
indicando un caso de el que no puede ser, por otra parte, el
de sücülare, a causa del disilabismo so-eillier; por eso Gamillscheg, ZRPh, XL, pág. r 50, nota, apel~ a un supuesto * s üdkül are, que salvaría bien las dos dificultades. Creo razonable esta ·etimología para el caso concreto de soei!lier, ya que
sude 'pocilga' está asegurado por el prov. sout y el ant. fr. sou.
1

Ml!.YER-Ltlmrn, REWb, refiere el prov. solh a sol'ítí 'tina'; pero
esta etimología, cierta para el lomb. soi 'cubo' y el vasco sulla, suil,
zuit 'herrada, cubo de madera, tina', no creo que sea aceptable para
el provenzal.

�VICENTE GARCÍA DE DIEGO

116

BTlMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

Igualmente, un diminutivo, *siídicula, explicaría bien las citadas formas suelha, etc. Pero el punto difícil está en separar
los derivados directos de sude de los derivados innegables
de sus, como en la forma sualha, evidentemente influída p~r
sua (Du Cange), que, como otras formas semejantes, sualis,
soalis 'cerdo', nacen de siíe. Con la forma suellza 'fimetum'
de los textos latinos franceses hay que relacionar el ant. soueil
(sou-eil), y con éste las otras formas antiguas con la separación
silábica su-oil, se-ul, se-ulg (Godefroy). El monosílabo soil, pronunciado solh, resulta idéntico al provenzal, y se explicaría
bien por súile o súillu, pero no se ve modo fácil de poder
desligarlo de soueil *siídiciíla. Parece, pues, que en algunas
formas francesas hay interferencias de sinónimos entre derivados de sií I1l ií y *s ií diciíla. En cambio, las formas provenzales y aragonesas proceden del primero. El prov. sol/zar!,
sullzart, de donde el cast. sollastre 'pinche de cócina', significó
en lo antiguo 'sucio, cubierto de fango', y esta es la significación que souillard ofrece en varios dialectos franceses 1 ; las
formas antiguas souliart, sozdlard, souillart, soill.:zrt no acusan
el disi!abismo u-e en que se funda la apelación a *s ií d Iciílare,
y creo que son reducibles a s ií Ill ií . La lh, ll no puede chocar, porque no se trata del grupo ll de villa vi/le&gt; v i!e, sino
del grupo z"l o ill, cuya i, lo mismo que en el caso de il procedente del grupo el (macla *maile &gt; fr. maille), debió palatizar la l siguiente 2 • La alternativa española des, z, ch (sollo,
sol!; zolle, zolada, zullarse, zullirse; chufla, chulo, xoli) es un
fenómeno que tiene ejemplos abundantes, como soca, zoca
'tronco', sancero, chancero 'puro', etc.
1 JAuBERT, G!os. du Centre, Ir, 335. Para la evolución de sentido de
esta palabra véase K u RT GLA!&gt;ER, RF, XXVII.
~ *
2
Comp. it &gt; cli en castellano (noile &gt; noc!te), in&gt;n bov mica
* boiniga &gt; bo11iga). El fenómeno se funda en una vacilación o trasposición in, ni, ñ. La directa se ve en varios di~l~ct~s italianos, como
en el sardo vagina baina &gt; bania. Hay traspos1c1ón mversa, como en
el vasco soli u su/la &gt;mil, balne u baiZ&gt;bain, palent. * e v annare
a!bar,ar albainar.
V

&gt;

"

_

"

1I7

SENc;:mo
La significación de esta palabra aparece oscura en el conocido pasaje de Berceo: « Yendo en romería, caed en un prado, 1 verde e bien sen~ido, de flores bien poblado» (Jlllil., 2).
Lanchetas interpreta 'oloroso, florido, aromático', añadiendo
que la voz vive en la Rioja, aplicada a los árboles cuando entran
en la florescencia, acepción poco segura e inexpresiva; Sánchez
presume que significa 'adornado, hermoseado'. En cambio
otro ejemplo de Berceo no deja lugar a duda en cuanto al
significado: «Por poco fuera toda Frómesta consumida, 1 Castro entre las otras, no remaso sern;:ida» (SM., 389), en que
aparece clara la significación de 'intacto'. Este es el significado del port. cencido, del actual salm. cencío 'guardado, vedado, fértil' ( «Ese rastrojo está aún cencío, pero ya mañana
entran las ovejas», Lamano, Dial. 11ulg. salm., s. v.), y del
cast. cencido, que se dice &lt;de la hierba, dehesa o terreno no
hollado» (Dice. Acad.). En la región de Soria próxima a la
Rioja (Vinuesa, etc.), se dice sencido y cencido (pronunciado
más generalmente sencío y cencío) del prado 'no segado ni
pacido'. La forma sencío entra en Aragón, refiriéndose «al
pasto que está sin recorrer por el ganado, y también a la mujer
virgen» (Jordana, Colee. de voces ara¡:.). Ella se enlaza geográficamente con otras formas aragonesas, que nos dan la clave de
la etimología. Inmediato a la región aragonesa de sencío aparece sencero, aplicado a un terreno 'no pacido' (Coll), cenero
(Borao) y sancero (Jordana). Sin interrupción llegan estas formas hasta el cat. sencer 'entero, intacto' ( «No tenir os sencer»
'no tener hueso sano, intacto'). La misma alternativa aragonesa sane, sene aplicada al prado virgen se observa en la región del catalán con la significación adjetiva más general. En
Mallorca domina sencer, pero sancer en Valencia, aplicado a
diversas cosas ( «Pan sancer», 'pan sin empezar', etc.); y en los
antiguos textos catalanes aparecen ambas formas. Nada hay
que explicar en cuanto a la etimología, porque los matices del

�ll8

ETll!OLOGÍAS ESPAÑOLAS

VICENTE GARcfA DE DIEGO

latín sincerüs coinciden con estas significaciones; y aunque
sin notar el enlace entre las formas castellanas y las catalanas,
ya Carolina Michaelis había propuesto esta eti~ología en _Miscellanea de Cai:c e Canello, págs. I 54-I 5 5, refinendo al mismo
origen el cast. sencillo.
.
.
Por .la raíz y por el significado hay que referir al mismo
tronco el ant. cenceño 'puto, sencillo, sin composición', hoy
aplicado 'al pan sin levadura'; la· idea de 'puro, incorrupto', etc., se mantiene en el grupo catalán en los derivados
de sincerüs (véase Escrig, Dice. val.-cast., s. v. sancer). Cenceño procede de un ant. senceño (Villalba, El pelegrino curioso, pág. 438, edic. de Biblidf. Esp., XXIII); y el punto_ de
unión con sencero lo hallamos en el salm. chancero, aplicado, al parecer, en su origen 'al pan de trigo puro'; pero hoy
empleado con significaciones menos precisas hablando 'del
pan bueno, de buen sabor': «Chancero, tierno, suave, amoroso, hablando de los alimentos, particularmente del pan»
"
(Lamano, ob. cit.).
Esto nos permite reconstituir el probable proceso de sincerü en España. La forma sencero, de la que son variantes
fonéticas sancero y chancero, y que vive en el castellano vulgar
y en el gallego, siendo común en la península en la significación de •intacto, puro, sin mezcla', aplicado en una gran región desde Aragón a Portugal al 'prado o terreno sin tocar',
se modificó desde parte de Aragón en adelante a base de una
contraposición con otras palabras, produciéndose sencero&gt;sencido, por oposición de pacido y comido. Aplicado a otras cosas
y especialmente 'al pan sin mezcla' a base de otra contr~posición O correlación, bien por una semejanza de color (trigue1zo peceño) bien de otra cualidad (agraceño, aguileño, guijeño),
bi~n por ~na relación de materia (barreño, bofeña, c~ñameño,
almadreña, esparteña), o por una cualidad locativa o temporal
(malarrueño, navideño, sabadeño), llegó a produci~se, en una
significación limitada, la evolución sencero &gt; senceno. Pero esta
doble desviación, por nacer sobr~ significaciones concretas de
la palabra, no impidió el que sencero siguiese _vi~iend~ con u~
sentido más amplio. Es de notar que ningún d1cc10nano roma-

I 19

nico tiene en cuenta los derivados españoles de sincerüs,
por no tener presente, sin duda, más que la forma sincero,
que parece un cultismo.

TAI!\A

El Diccionario de la Academia trae las voces tena tinada
y teinada, «cobertizo para tener recogidos los ganados,~ particularmente el destinado a los bueyes» 1, sin localización, y taina
como particular de la provincia de Soria. En general tiene el
sentido más amplio de 'cobertizo o construcción tosca para
guardar eµ el campo los ganados y piensos', y la limitación de
sentido es local, según el ganado que en cada punto predomine
,
l
,
as1 co_mo os materiales de construcción, según los recursos y
necesidades de la localidad. Sin embargo, en una parte de Asturias, tenada parece significar sólo 'el pajar que está en lo alto
de 1~ majada'. Esta misma forma, con las variantes te-nado y tenadzzo, tiene en el Jeonés sentido más amplio de «cobertizo que
se hace para resgu_a rdar y abrigar los ganados en el corral,
cu?riéndolo con leña o paj_as largas» (Lamano). En Soria vive
tazna en Almazán, pero tainada en los Pinares, junto a la forma
de mucho más uso majada. Tinado es la forma aragonesa de
Benasque, frente a tiña y te1iada, «edificio con sólo el piso firme
Y cubierta de una sola vertiente» (Costa). Tiña 'cobertizo' es
forma muy difundida en Aragón (Borao). Sin gran esfuerzo
podíamos suponer en tegmina el sentido de 'majada o cobertizo del ganado, o de los guardas y pastores', recordando que
tal es la significación propia de su gemelo tügüdüm, del
medieval tega, etc.; pero es positivo además que tegmen se
ofrece en algunos casos con significaciones muy próximas a las
nuestras: de 'casa' en Estado, Tlzeb., V. 406, y sobre todo en
Columela, III, IO, como afín de umbraculum («tegmina et
umbracula. vitis»), 'sombrajo, choza o cobertizo en que se guarecep. del sol en verano'.
1

En Granada, tinado 'cuadra de los bueyes'.

�120

VICENTE GARCÍA DE DIEGO

Debemos suponer derivada de tegm(i)na la base común
* tegmna &gt; * tegna, con el grupo secundario gn que parece
darse en* ferragne, ferragnale (Du Cange). El arag. ti1'ia~
teñada es paralelo en este caso del arag.ferriñal, del sanabr.Jerraña, vasc. l-arraña, sor. y burg. harrañes, herrañes. Aunque
por distinto camino probablemente (ferra(g)ine&gt;ferrreine
contra *tegna&gt;*teina), ambos casos vinieron a igualarse en
la forma ein, produciéndose de un lado en (tena, tenada, comoherrén), y de otro ein, ain (taina, tainada, como el vasc. l-arrain
y el burg. harrein), con la propensión vulgar a aumentar la
abertura de la e ante i, que ha producido sais, paine, azaite, etc.
1

l!Tlll!OLOGÍAS ESPAÑOLAS

121

!are, vacilar), de 'separar a una persona, separar las piernas', etc. El sentido de 'disparatar, decir o hacer cosas fuera
de razón', que vemos en el cast. desbarrar y en el aragonés
de La Litera esbarrar, puede venir del sentido de 'desviarse'
(comp. praevaricare, gemelo de di varicare) o mejor de la
acepción de 'resbalar' (comp. en el mismo sentido tropezón,
caída, tumbo, desliz, lapsus, para indicar 'una equivocación,
confusión, disparate o caída moral inesperada'). La forma oficial resbalar tiene explicación por disimilación; pero la variante
valus de las glosas 'qui genibus junctis ambulat, va rus' y el
ita!. valicare, vareare nos hace pensar en un tipo *valare.
No creo que resbalar sea metátesis por *reslabar, no obstante
!abare 'resbalar' entró en el latín español y produjo el vasco
labandu 'resbalar', el mure. eslapizarse (Vocabulari1J murciano de Alberto Sevilla, s. v.) y el nav.-arag. eslava, «pendiente lisa por donde resbala el agua» (Borao). De varicare
'separar las piernas' el ast. arrebalgar (Rato), de la misma sicrnificaci6n.
º
)

RESBALAR, ESBARAR

No conozco ninguna etimología científica de estas palabras. El material actual es el siguiente: en Galicia existe esbarar
y esbarazar, y con rr, esbarrar, todos con el sentido de 'resbalar'. En Asturias, esvariar, «resbalar, írsele a uno los pies»
(Rato). En Soria y Ávila, esbarar 'resbalar' (con derivados esbarón, esbaradizo, esbarizar, etc.). En la lengua común, desbarrar
'deslizarse, escurrirse, discurrir fuera de razón, errar en lo que
se dice o hace'. En Aragón, al lado de esbararse y esbarizar (Zaragoza), esbalizar (Huesca) existe también esbarrar, «separar
las cabezas de ganado cuando están confundidas en uno las de
varios dueños y dar a cada uno las suyas, así como separar
las ovejas de sus corderos» (Berges); «dejar un camino y tomar
otro» (Costa); «asombrar, espantar la caza, caballerías», etc.
(Borao ); «desviar, disparatar» (Coll); esbarro, « bifurcación de
camino, cuando yendo por un camino se deja el que se llevaba
y se toma otro» (Costa); esbarroso 'resbaladizo' (Jordana); esbarizarse 'deslizarse, resbalar' (Jordana); bararse 'resbalarse'. En.
Cataluña esbarrar 'resbalar', y en Valencia asvarar 'resbalar'.
Los demás proceden de * divarare 'desviar' con diversos.
sentidos concretos de 'hacer cambiar de dirección' (varare
flumen), de 'quedar incierto o tambaleando' (comp. vacil-

La relación de esbarar con desbarrar la demuestra el anticuado desvarar 'resbalar' ( «desvaráronle los pies», Prim. Crónica Gral., 332 a 9; «Yo faré desuarar los vuestros pies»,
(Corbacho, pág. 248) y el ant. desvarar 'cometer un yerro,
disparatar' ( «Quien de mal desir se anpara I es más fuerte
que Sansón I e sabio que Salomón / senor, pues, notat el
son I porque vuestra presun~ión I non desuare si desuara»,
Baena, pág. 269). Más evidente resulta aún la traslación de
sentido de 'resbalar con los pies' a 'caer en una falta' en el
empleo reflexivo del ant. desvarar: «Quando alguna vez se
desvarare en algunos destos defectos» (Fr. Luis de Granada,
Mem., IV, 2, 4). A pesar de la semejanza de forma y de significado, y de coexistir en ast. esvariar 'resbalar' y desbirriar
'desbarrar, disparatar', no creo que el cast. desvariar pueda
ser incluído en esta etimología. En la región de i epentética, en Salamanca, se halla desvarear 'desvariar, delirar'
(Lamano) con e, como si se tratase de variare. Esta es la
etimología del Diccionario de la Academia, y la que parece
en efecto verdadera. El sentido de 'variado, diverso o dife-

�122

VICENTE GARcfA DE DIEGO

rente' se ve en el antiguo castellano ( «Desuariadas maneras
de prueuas usan los homes en juicio para prouar sus entenciones», Partidas, III, pág. 631, edic. de la Real Academia;
«La letra es tan desemejante e tan desuariada»! pág. 630; «Las
aues son muchas et de muchas naturas et muy desbariadas las
vnas de las otras», Lib. del Cab., en R om. Forsch., VII, 498);
de este significado deriva el de 'desavenido, separado, apartado' ( «Et que sepan auenir los homes quando estodieren desuariados», Part., II, pág. 221; «Ca si amos fuéremos ayuntados es cierto que nos podremos defender, et si el uno de nos
se desuaría del otro», Patronio, pág. 39 de la edic. Knust);
el de 'dislocado' ( «Si vieres que abre la boca desuariada, entiende que las quixadas non son en su lugar», Ayala, Aves de
caza, en Bibliój. Esp., V , pág. 134), y por último el de 'disparatado' ( «Aquí veréis con este [vino] los sentydos troc~r, las
voluntades correr, el seso desuariar», Corbacho, pág. 90). En
los i;nás antiguos textos, al lado del sentido de 'diverso' aparece el de 'cambiado,' trafulcado, trastornado', y en frases gemelas compiten construcciones diversas, usándose, ya como
pasivo por 'equivocado, trastornado' ( «Et más preguqtas non
han a fazer al testigo, fueros ende si fuese home vil e sospechoso que entendiese el juez que andaua desuariado en sus
juicios», Part:, III, pág. 529), ya como transitivo por 'alterar,
embrollar o confundir pensamientos o palabras' ( «Quando
eqtendie,ren que los testigos que aduzen antellos van desuariando sus palabras et camiándolas, si fueren viles homes que
los puedan tormentar», Part. , III, pág. 538), ya como intransitivo, pero acompañado de un complemento circunstancial
'confundir, embrollar en pensamientos o palabras' ( «Aducho
seyendo algunt home por testigo delante del judgador, si el
judgador entendiere que anda desuariando en sus dichos et
que se mueue maliciosamente para dezir mentira, desque entendiere esto bien lo puede meter a tormento», Part., VII,
pág. 706). El proceso puede, pues, reducirse a estos tres estados lógicos de.construcción: «desvariar sus palabras» 'alterar,
trastornar, tergiversar sus palabras'; «desvariar en sus palabras&gt;&gt; 'disp~ratar en lo que dice', y el moderno desvariar, sin

ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

123

complemento alguno, 'disparatar'. Parodi, Rom.., XXVII, págin~ 210, refiere acertadamente a va ri u el fr. merid. devariat
'turbato, maravigliato, che e fuor di se stesso'.

GRAN DUQUE

No consta en el Diccionario de la Academia, pero es común entre nuestros naturalistas para designar una variedad
&lt;lel buho. Es traducción del fr. le grand duc. Entre los etimologistas franceses éste se incluye como una simple acepción
de duc dux, sin sospechar un origen distinto, y hasta justificand~ la rara aplicación: «a:nsi dit, parce qu'on a cru qu'il
ser~a1t de duc: c'es~-a-dire de guide a certains oiseaux» (Litré);
o b1en «peut-etre a cause des aigrettes qui ornent sa tete»
(Dictionnaire général). La creencia de que tal ave sirve de
guía a otras, podrá ser fundada o ser uno de tantos errores
creados por sugestión de falsas etimologías. Lo que no parece
probable es gue su nombre tenga el mismo origen que el de
duque dux. Si en francés, provenzal y catalán la forma coincide con las dos significaciones, esto nada tiene de extraño
por el trato especial de la o final; pero la discordancia en regiones en que la o final subsiste es un indicio grave de que
no se trata de dux 'jefe', sino de un tipo* ducu 'buho'. En
efecto, en aquellas tres lenguas, duc, duch de dux se han confundido con el tipo suc, such de sucu,foc,fo;h de focu; pero
en los dialectos italianos en que la o subsiste, por ejemplo, en
el veneciano, frente a doge 'jefe' duce, hallamos dugo 'buho'.
(cfr. gen. dügu). ¿Cuál podrá ser el origen de esa base* ducu
de que arrancan las formas francesas e italianas?
* Según Bertoni, Italia dialettale, pág. 31, esta base común
ducu fué una deformación de duce, esto es, dux o duce
tra~ladado a la segunda declinación. Esta ya sería un explicación
s~ttsfa_ctoria, si el tránsito semántico se apoyase en algún dato
histónco; pero no parece que haya dato alguno para confirmar esta desviación de significado. Queda como r~ón de peso

�ETIJOLOGÍAS ESPJ\ÑOLAS

125

VICEKTE G,\RCÍA DE DIEGO

124

y

el parecido de forma entre dux *ducu y el no ver,.se otro
parentesco más probable. Pero no deja de ofrecer alguna dificultad esta filiación tan obvia; en efecto, de duce no es creíble
la derivación, porque habría que remontarla al período de la
pronunciación clásica de c, y una antigua formación d uke &gt;
* d u cu, restringida al latín de Pro ven~ y del norte de Italia,
sin dejar rastro en otras románicas, sería algo chocante. La
derivación de dux explicaría mejor el supuesto * d u cu, pero
no sé si se salvaría bien la dificultad cronológica de que un
derivado de un cultismo, como· es dux, y _por tanto posterior
a la vulgarización de él, pudiese alcanzar a la evolución c &gt; g.
Pienso si *ducu no será una etimología popular por *lucu,
alücü, identificado por Servio con la 'lechuza o el autillo':
«Ululae ... quas vulgo alucos 1 vocant» (Servius ad Virg., Ecl.,
VIII, 55). De la forma inmediata *lucu procede el ital. lúcaro
'buho' y en España el mozár. yuca 'lechuza' (por'*lluca, como
yengua por * !lengua). Bertoni, op. cit., pág. 30, cita del Contemptus sublimitatis la siguiente curiosa equivalencia del buho:
«Bubo, idest dugo, sive olucus (o alucus, o lochus), avis nocturna et turpissima. » Las tres lecciones olttcus, aluctts o lochus
son claramente explicables por alucus, origen indudable del
ital. alocco, alloco 'mochuelo, buho', de alluccone y del antiguo cast. alucón, «ave muy semejante al mochuelo, o, según
la más común opinión, el mismo mochuelo» (Dice. Aut.). La
derivación normal de (a)lucu ofrecería en mozárabe, conservada c (yuca), y sería en francés, provenzal y catalán * luc,
mientras el veneciano daría* fugo. El cast. alucón, si no ha sido
importado, tiene que explicarse por influencia de -uco, -ucón.

TELARATAS

Es voz de Soria y significa 'las cataratas de la vista y las
telarañas'. Sin enlace histórico con el latín español catarac1

Es de creer que con la significación adjetiva original de 'el noc-

turno'; comp. al uci ta 'el mosquito'.

ta (c~st. Ciz~rechas y arag. Cadreita), vulgarizóse en la Edad
países una forma culta catar a
v ctav , ap ¡·1cadMedia en diversos
,

a por me:af~ra de la cascada a 'las sombras o nebulosidad:s de la vista. Pero al mismo tiempo se aplicaba a esta opacidad de la vista el nombre tela 1, que el castellano ha conserv~~o siempre ( «Nubecilla que se empieza a formar sobre
la mna , del
·
D'1cc. A ca d ., 9.ª acep.), por el parecido con
. OJO»,
una lev1s1ma tela de la.catarata de la vista. De la interferencia
de estos dos sinónimos resultaron formas híbridas como el
latín medieval tela ta 'cataracta oculi' (Du Cange), e'1 sor. telarata Y creo que el arag. tarata. Un caso de tela sutil y delic~da es el de la telarari.a, y así esta voz se ha empleado en
diversas frases para indicar 'la oscuridad de la v·st
1 a,· como« t ener uno_ telarañas en los ojos» 'ver uno oscuramente una cosa
o negoc10' 2. A su vez, por un movimiento recíp;oco, la forma
telarata, empleada originalmente para designar 'la telilla O catarata del ojo', ha pasado a denotar también la 'telaraña'. Un
cruce de tarata y telaraña ha originado el mure. tarataña.

MARLOTAR

_El P. Ju~n Mir, en Rebusco de voc;es castizas, pág. 490, estudia el sentido de marlotado del siguiente ejemplo de Pedro
de_Vega: «Como hierba pisada y marlotada, que va faltando
el Jugo de la raíz, me iba secando» (Salmo V, v. 5), y deduce
1

Sien~o el fr. taie 'telilla o catarata de los ojos' coincidente con
la forn~a dialectal taie 'tela' (Ceriñola, etc.), ocurre pensar en una im'
~ortaci~n de estos dialectos; pero, por otra parte, el desdoblamiento
e sentidos de 'bote, vaina, funda, etc.', que en Frnncia ha experimenta~o el lat_ín _thec_a O+¡Y,'YJ hace admisible también esta etimología.
El Dicc1onano de la Academia define esta frase &lt;mirar una cosa
con poca atención o cuidado•; este sentido es prestado de otras frases
~orno •estar mirando las telarañas•, «estar pensando en las musara~
na~.. , del que se halla distraído por cualquier cosa extraña - 0 cualquier p~queñez -, sin prestar atención al asunto que en aquel momento importa.

�BTIIIIOLOGÍAS ESPAÑOLAS

uS

127

VICENTE GARcfA DE DIEGO

que debe de ser el de 'ceñido, apretado, ajustado', por suponer que guarda relación con marlota 'vestidura morisca a
modo de sayo baquero con que se ciñe y ajusta el cuerpo'.
Cree confirmar esta equivalencia con el siguiente ejemplo de
Coronel: «Vendrían los romanos, no a añadir plumas a la
fama, sino a marlotarle a su águila victoriosa las plumas» (Sermón 2 del Concilio,§ 6), que explica de este modo: «Quiso
el autor decir que las águilas romanas se verían con sus plumas embarazadas, presas, ceñidas, sin poderlas menear, cual
si dijéramos sin bríos, a manera de hombre a quien le echan
la marlota encima.» Pero toda esta explicación es arbitraria y
debida a sugestión etimológica. Marlotar es malrotar, como
ya se advierte en el Diccionario de Autoridades: «Malrotar,
destruir o malbaratar la hacienda u otra cosa; dícese también
marrotar, y algunos, bárbaramente, marlotar.» Las dos formas
marrotar y malrotar, repudiadas por la lengua culta, son hoy
comunes en la léngua popular, sin separación geográfica: la
primera es la corriente en la pronunciación vulgar; la segunda
sigue admitida en el Diccionario de la Academia, y su empleo
es de un grado menos vulgar que el de marrotar. Esta forma
es antigua: «Y tenía guardado el azor para enviarlo al rey
después que mudasse, porque estaua un poco marrotado»
(Dice. Aut.). Creo que las tres formas citadas nacen de una
común* manrotar de un tipo latino manü-rüpta, comparable a man u-plena, que vive en el port. méiocheia y en el
gall. manchea 'manada, lo que se puede coger de una vez con
la mano', con un sentido fundamentalmente semejante al de
manirroto 'demasiado liberal, pródigo' y con derivación análoga a la del fr. router y derouter, de route ru pta 'clades' &gt;
(ierrotar de rota. En este caso de * manrotar se produjo por
etimología popular malrotar según mal (malgastar, malbaratar), y por evolución fonética marrotar (comp. ant. verrá, porrá, en competencia con verná, venrá, vendrá, y porná, ponrá,
pondrá; para un caso análogo comp. el ital. manritta, marrita
man u recta). Marlotar es una falsa corrección cultista (como
cado, bacalada) originada por la contraposición de Carlos,
mirlo, charla, perla con los vulgares Calros, mitro, chaira,

pelra.
. t Tal ve
1 z pud'iera pensarse en un tipo de compuesto
ins rumenta ' como mamrarar
,11
manlevar si 'fi d
nalmente 'destruir
, '
' gm can o orig1ef
,
con las manos , pero nunca basado en la
.
imolog1a rotare del Diccionario de la Acade .
el compuesto manü n1ptü, o a lo más man;~~ü;~~r~~

PAPILIO

•

Si se exceptúa el cat. paballó 'mari osa'
,
y valenc. papelló (
. .
,.
, P
, cat. ant. pabello
d l
pap1 110ne tienda sólo es conocido a través
prov.
pabalhón
o del fr.. pavillón), n o se c1·tan en ningún
.
e
d' •
.
~:~~:ntno romá~i:~ representantes españoles de papmo.
uego ~ap_il!o y papIIIone han de ser considerados
no
como
y ac us a fivo, sino
. como dos palabras dife-,
rentes la nominativo
.

' primera como un positivo acusativo del tipo -ü m
Y 1a segunda como un aumentativo
.
,
acusativo de la ,.
-Onem 1 A b
d
1orma
roced . m as per uran _e n el romance vasco. De papIIIo
fuli 'm:s{:~ppall~1, el~ el co_mpuesto uli-parpalla 'mariposa'
arra ,a 'mariposa') con 1a red ucc1ón
.
1
li &gt; ll d
normal
e codeare kollari m ¡¡
l'1
l oliu lollo&gt;l ·¡,
' a eu ma,u, aculeu akullu,
, .
d oz o, y con la r adventicia de tantos derivados
ro mamcos e pa ·¡- 0 D
l'
farfalla &gt; uli- ar
~ u z-~arpalla procede el vasc. ulir
f
-fi 1i
mariposa , por rectificación falsa del
p oceso &gt; P, de ficu pico fa
p
(
proba(re) froga) 2.
'
gu ago comp. pulsu foltsu,

~;¡~ ,·

De p~~1
- T ione se han formado en el vasco mari-pampalona&gt;
mm
. fil u iru, * salica
sárika) Cz-pamparona
. (comp
. . . o 1eu orzo,
. on un sufiJO d1m10utivo se ha formado el ant
gonés
parpallota
'mariposa' (BAE' IV' pag.
, 2 1 I ), el vasc. ·pzmpilín
: que entra en pimpilín -pauxa, pimpilín-poxa a 'mariposa deformado e n p zmrzrzn.
· ,11 • , U n diminutivo de papIIIo es

ª:ª-

n

1

as
:

2

Véase mi· art'icu¡o Falsos nominativos espat'ioles en RFE VI á •
,
3- s .
, p g18 2 9
CPara este fenómeno véase CAMPIÓN, G,-am. base pág 6 1
on el elemento r1,auxa de1 port • pousa-lousa, cast.
., ma,-i-posa.
· ·

�ET1NOLOGÍAS E~P:,i:foLAS
128

129

VICENTE GARcfA DE DIEGO

el gall. barboleta, volvoreta y el port. borboleta. La b inicial, en
vez de p és analógica de la interior como en e~ bresc. b_a1~bel, lomb. barbeya, etc. Al contrario, por influencia de la P inicial hay p y no b 1 interior en el parro. parpaya, tose. parpaglione, ant. fr. parpaillzot, prov. parpalholo, delf. parpavola
y vasc. -parpalla, -pampalona. La o d~l galle~o y p?rtugués
es fonética, como en sepelire sobolir, vex1ca bopga, Y la
sílaba bar por pa tiene demasiados similares en los citados
derivados de pap'í!Io, para que pueda servir de objeción a
esta etimología. No es muy seguro que pueda aquí agregarse
otro derivado gallego, avelaiiía 'mariposa nocturna que corre
y destruye el trigo, centeno y otros granos_'~ explicable como
un caso de etimología popular por * babelama.
Más difícil de explicar es el caso del cast. polilla. Recha·
zada la etimología de Diez ( p ül v'í s) 2 , parecía aceptable la
de Baist, Zeitschrift, V, pág. 562, püllú, y es la que MeyerLübke REWb admite. Cualquiera que sea la etimología, el argume~to de B~ist, que es la existencia del cat. poli 'carcoma',
no es decisivo, porque poll podría derivar de ped ücülú, como
el gall. piollo 'carcoma'. Más valor tiene saber que existía po3
l!illa 'tinea' en un glosario español del siglo x1v , Y que el
calabr. puddula 'mariposa' exige *pullula. En cambio parece
abonar la etimología pa p mo el gall. pobilla 'polilla', y habría
que rechazar de plano la etimología * püllella s'. las for~as
con au representan el antecedente de polilla. Pauldla se aplica
en Granada a 'una mariposa de las hortalizas', y en el Diccionario de la Academia es «una mariposa nocturna, de un centímetro, que habita en los graneros y causa en ellos grandes
daños»; esto es, 'la polilla del grano', que en Galicia se denomina avelaiña. Y estas formas no son desviaciones modernas,
ya que paule/la y paulilla es el nombre de 'la mariposa' entre
1 Así, por influencia de la b inicial hay by no_p interior en ~-uchos
representantes de vespertil'ío, como en el fnulano ba1·bast1 m, bo-

loñés balbastré, ferrarés barbastell, etc.
.
2 Resucitada por MsYER-LünKE, Gram., I, 545, quien defiende la
base polleo, gemelo de pul vis.
3 Será publicado en esta Revista por el Sr. Castro.

los ~ozárabes. ¡Quién sabe si esta forma paulilla fué la base
ocas10~al de una etimología popular para formar el nombre
jalo:nzlla con que se denomina a 'la polilla' en Madrid y en
casi todas las regiones andaluzas! Lo que no se ve claro es por
qué. en el grupo bl, en vez de la silabificación de po-blar, que
hubiese producido * pablilla, se cumplió la disilabificación
*pab-lella &gt; pau-lilla como en recau-dar. Pero ni esta dificultad, ni 1~ coexistencia de au y o, paulilla y polilla, que puede
tener_ origen dialectal, tienen valor, si es que pobilla, paulilla
Ypolilla nacen de una misma forma fundamental. En este caso
la d:rivación p a p Il:í o, gal!. pobilla, sería normal; para el resto
ha~na que pensar en un diminutivo *pap'ílella 'mariposilla',
aplicado en especial a las pequeñas m&lt;!riposas de la polilla.
La etimología sigue, pues, incierta.

CALAVERA ·

En ~odern fanguage Notes, XXXIV, pág. 37 5, propuse
como etimolog1a un derivado de cada ver* cala ver frente
a_la ~omún ca;varia. Me remito a los ejemplos allí citados,
anad1endo aqu1 algunas nuevas observaciones. He de reconocer en primer lugar que la etimología admitida cal v arra 'crán:o' (véas: ~eyer-Lübke, REWb) es obvia desde el punto de
vista semantico, que no era imposible su transformación en
* ca_1avaria,
. y que aun la dificultad que ofrece el port. caveira
pod1a salvarse suponiendo que el desenvolvimiento vocálico
de l _hubiera _s'.do hecho en un período anterior a la pérdida
de l mtervocahca. Pero mi etimología no se basa en una racional posibilidad, sino que se presenta como un hecho histórico. Los representantes vulgares de cada ver suelen ofrecer l
como el piazz. calavr, berrich. calab (Meyer-Lübke, REWb);
ª ellos hay que agregar el esp. ca/abre, antes literario (Conquista de Ultramar, Rivad., XLIV, pág. 6.54) y hoy como forma
general del vulgo, y el aragonés de La Litera canabastra 'esquel:~o•, de *calabrasta (Col!., Apénd.). No es violento, pues,
admitir como formas latinas *cala:ver *calavera, que desTo¡,ro VII.

9

�ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

131

VICENTS: GARcfA DE DIEGO

130

.
que en el sabino 1' y aun
fonéticas, ya
1
b. o d &gt; l quePués de todo serían
"ó J f a se produce e cam i
dentro de la reg1 n a in ' •
defacio&gt;olfacio. Con
d
·tas&gt;calam1tas, o
l bre hallamos el ant. caoriginó e a a ro i
. recusable con ca
¡ y con entronque ir
d'
, del adJº cadaverinü.
hedor de ca averes
·
,
labrina 2 'cad aver y
l -b .
encalabrinar 'turbar
·ma
)
enea
a
riar
Y
,
32
(Tertuliano, D e ani '
'
.
d
t·mológicamente con
·d ' Relaciona os e 1
la cabeza o el sentt o .
l
' alavera' el sor. calaveel ant ca averna e
'
,
calavera se h a11an
·
t y' animales muertos Y
1
d d se echan los res os
rón 'lugar on e
d se hallan el gallego y también vu gar
acaso descalabrar. Con
l
. cadavera s 'ca' d' 'y el ant y actua meJ·
b
cast. cada re ca aver
. d
rupos todas las formas,
' Separando en os g
,,
dáver y caJa vera .
.d de 'cadáver' y en er
imero los que envuelven una i ea
'.
en el pr
fi
a 'la cabeza o calavera .
segundo los que se re eren .

ª

•
'CADÁVER'

calave1·ón 'lugar de ca~áveres'
ant. cadavera 'cadáver
vulg. catabre 'cadáver'
'
an.
t Calabrina 'cadáver y hedor

'CABEZA O CALA.VERA'

calavera 'cráneo'
mej. cadavera 'calavera'
~
eneal abrl·ar 'trastornar ,la cabeza
ant. calaverna 'calavera

·
The ·talic dialects, 11, 166·
E¡·emplos en CoNWAY,
' .
b d r' en Revelación de un er.
d • rrupc16n o e 0
2
Véase el sentido e co
d \ lleno de fedor e de grao
·t vil encona o,
•taño . • o cuerpo mald1 0 ,
'
.
\ dexáronte dentro1111¡ b1·~a I meti.éronte en foyo, cubnéronte ayna,
ca a
'
.
;F ll 66 )
·
t, ' .
G donio· «[El físico) escoJa
ªmal de tu grado.• (Zeitscn.1
·
1
,
uentra en ~0 r
3
Cadavera 'cadáver se ene
uertas: o de otra cua .
1 , hedor de cadaueras m
º6
buenos ayres sm a gun
d º6
la parte de setentn n; y en.
q uier cosa. En el estío torne ~l _ten eJ ne; la parte del medio día. E el
t de mend16n, que
por
el invierno a la par e
"de1·a1· todas aquellas cosas
•¡
t para cons1
·
físico deue ser d1 ygen e
l hueste y aquéllas deue mirar
donde pueden venir enfer~ed~dese:t:ruallas ~i pudiere. E aquéll~s
con diligencia quanto pud1e~e, y o será de pestilencia caliente y huserán assí como porque el ti~m~e muertos no soterrados ~ ~uchas
mido lluuioso: y muchedumb1eud·. a 1 31 fol. 41 de la ed1c16n g6(L 'b ·o de "~e zcin ' ' ,
h
.
cadaueras antiguas.• . z .'
f
as debieron parecer e ocantica.) En la de Madrid ~e 1697. e~as ?::uenos ayres sin algún hedo~:
cosa y aquéllas serán ass1
tes y el texto fué modificado. • slcoJ_
,
d
t·a cua qmer
···
•
de cuerpos muertos o e o i
·1encia caliente y húmedo llov_1oso, y
porque el tiempo será de ~estl t . ~ y muchos cadáveres antiguos.&gt;
muchedumbre de muertos s10 en ena
1

se ve que cada forma, a pesar de su sentido distinto, tiene el
mismo origen que su correlativa del otro grupo. Así es indudable que la misma palabra cadaverinií con alternativa de
sufijo -Tnu, -Inu produjo calaverna y calabrina, el primero
con el significado de 'calavera' y el segundo con el significado
general de 'cadáver'. El verbo descalabrar, aunque muy antiguo (Berceo, Duelo, pág. 195), y que probablemente viene de
calabre: no es demostrativo, porque pudiera ser modificación
•
de desea/averar (comp. ~a/averar, «cortar a cercén las narices
a uno», Dice. Aut.); pero encalabriar 'anublar la cabeza (calavera) o el sentido' no debe proceder más que de catabre 'cadáver' y encalabrinar, del mismo sentido, debe ser derivado de
calabrina 'cadáver'. El ant. cadavera, aún mantenido en el castellano de Méjico, presenta esta doble significación de 'cadáver
y calavera'. De calavera no conozco ejemplos de significación
doble; pero es significativo que en Soria se denomine calaverón al 'lugar en que se echaban los animales muertos', esto
es, con una significación de 'cadáver', y el hecho de que «en
algunas partes llamen a los osarios pozos de las calaveras, a
pesar de hallarse depositados en ellos los huesos todos del
cadáver» (Lanchetas, Gram. y Vocab. de Berceo, s. v.). Tampoco de calaverna poseo ejemplos de significado doble, pero
calavernario significaba 'el osario'. Calabrina, según el Dicciomirio de Domínguez, denotaba 'el cadáver y la calavera'. Estos
hechos nos permiten conjeturar que en el latín español existían las formas *cala ver y *cala vera (plural neutro hecho
singular femenino), al lado de cadaver y ca.clavera, la primera con el significado de 'cadáver' y la segunda con el significado alternativo de 'cadáver y calavera', y que con este
significado incierto existían *calaverina y *calaverina,
origen de calaverna y calabrina, que llegaron respectivamente con el tiempo al significado preferente de 'cadáver' y 'calavera'. Podría pensarse si cadabre y cadavera, por su d, debieran ser consideradas como formas tardías sin relación histórica con catabre y calavera; pero ni aun probada la anomalía
fonética podrá negarse con certeza su carácter vulgar, existiendo tantos casos de conservación analógica de la -d-, como

•

�132

VICENTE GARdA DE DIEGO

nido nudo etc. Aun en este supuesto, nos probaría el hecho
que' pudo' cumplirse en el otro caso para la conversión del
presunto *calavera en calavera; lo mismo en :_adaver_a
que en *calavera la terminación átona tan extrana se asimilaría al caso de -ari a -era (como en cerberu cerbero), probablemente en el estado -eira o -era y no en el períocfo latino
de -aria, y del mismo modo en portugués, que ha defo_rmado
sinceru en sinceiro, se convertiría calavera en *calavezra. De
confirmarse la formación *cal a varla en un período latino,
mejor que explicarla como un c~mbio de sufijo, sería c~nsiderarla como una derivación adjetiva de *cala.ver, lo mismo
que la ya citada *calaverina.

GÜEÑA

Es un embutido, según el Diccionario de la Academia,
«compuesto de la picadura de las vísceras del cerdo, excepción del hígado, y algunas carnes _gordas de desperdicio de
los demás embutidos, adobado con ajos, pimentón, etc.» Es
indudablemente el mismo término bueña del Diccionario de
Autoridades: «Cierto género de morcilla que, según las c~stumbres de Castilla, se puede comer en sábado, llamado acaso
bueña como bovina por hacerse con sangre de buey o de vaca.»
Aunque esta voz es tenida ya por anticuada en este Diccionario, vive en Soria con la doble pronunciación vulgar de bueso,
güeso (bueña, güeña), designando «un embutido que_ se hace
con los desperdicios y pulmones del cerdo». No sé s1 razones
objetivas abonarán esta etimología del Diccionario de Autoridades; bovina en la significación de 'excremento del ganado vacuno' dió el arag. buina (Coll) y cat. buyna, y no creo
que esta forma hubiese evolucionado más que hacia *b~ñ~ o
boiia; creo que el cast. boñiga, moñi¡¿a, por medio de *boinzga,
ofrece esta evolución, si es que procede de bó_( v)inica; no
pareciendo probable que oi se hubiese convertido en ue Y
hubiese palatizado también la n siguiente. Presumo que estas

•

E.TIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

1 33

formas se refieren al ant. bolzdi.a 'bofe y longaniza hecha con
los bofes del puerco' y a bofe1ia, de la Mancha, 'embuchado
~e bofes de cerdo'. Bofeña es un derivado de bofe, según el
tipo sabadeño, así como las otras variantes del Diccionario de
la Academia bolzena y bofena lo son según otros tipos.

ALPENDE

Alpende 'casilla o cobertizo para custodiar enseres en las
m~n~s o ~n las obras públicas' aparece sin etimología en el
Dicc1on~no de la Academia. Sin inquirir si este significado
es excesivamente restrictivo, se ve claramente la relación con
el fr. appentis, «techumbre que no estriba en el suelo, sino arrimada y e~cajada en la pared con declive solamente por la
parte de delante» (Dice. español-francés de Gattel). En este
caso es solamente discutible la forma inmediata de la etimolog_ía. La de Litré, appendiciu, es rechazada por el Dictionnazre général, quien a causa de la t de appentis supone una
base ~a_ppenditiciu. Las formas del ant. fr. apentif, arpentif,
apentzs~, apantise en competencia con appentis, que existe ya
en el siglo XII, parecen en efecto exigir un sufijo con t; pero
para esto era preciso probar antes que estas formas no se han
construído sobre el tipo antiguo apent, apant 'cobertizo, dependencia'. Desde luego es interesante observar que a la forma
francesa appentis, con t, corresponden las formas latinas medievales appenditiae, appendicium, con d: «Aedificium
r~sticum levioris pretii ~espectu eorum quae capita mansuum
appellabantur» (Du Cange). El significado francés no ha sido
tan limitado como en la actualidad, designando 'un anejo de
finca, una construcción adosada, una dependencia o edificio
secundario'. Este era el sentido de appenden t iae, al que
correspondía el ant. cast. apendencias 'dependencias o pertenencias'. Es clara la relación con el viejo latín appendix,
que en Varrón significa «la parte que está fuera de una finca,
pero que pertenece a ella» (R. R., III, 9). A mi juicio, ti latín

�ETl'.\IOLOGfAS ESPAÑOLAS

134

1 35

VICENTE GARCf.l. DE DlltGO

appendrce ha sido la base del fr. appentis, en vez de la fo:•
ma fonética *appendis. Su t se explicaría bien por influencia
de apent, que, a mi ver, lo mismo que el cast. alpende, supone una base * a p pende. Esta base latina debió originarse
del nominativo *appendix, del que saldría una formación
*appendis, is, como serpens &gt;serpes, is (serpe sierpe), heres, is (here ant. fr. oír), calx &gt; *cal, is (*~ale
cast. cal, gall. cai). Casualmente el sinónimo de appentis, el
fr. aise, es en los textos latinos franceses del siglo IX aice Y
aiace (aiace por adiacens), con una desviación igual a la
de appendix (Thomas, Rom., XXI, pág. 5o6).

-el tendido ~e pone en el hueco de dos hileras, por lo que
-queda de diferente figura » (Dice. Acad.). Ya se comprende
que no puede tener relación con subornatu, sino que es el
pan que, como el sobernal o sobrecarga, se pone encima y
~n n:edio ~e otros. Sobernal en Alonso de Palencia significa
una cosa sm valor que se añade a la carga': «Mantisá, segund
fa lengua toscana, es sobernal, que se añade a la carga de cosa
no prouechosa . e de que no hai:i de usar los que lieuan las
-otras cosas en la carga» (Vocab. univ., fol. 264 v).

ESTEMA

BELLO

'ternero'

Del diminutivo vltell ü es representante el gall.-port. vitela vitelo, en vez de *vedelo. De vltülü no cita Korting más
der~vados románicos que el ita\. vecclzia y el sard. viju. Meyer-Lübke, REWb, refiere a este origen _únicamente
antiguo ita!. vecchio marino, el logodoriano vzyu y el t érmino del
Bajo Maine vei 'hacina'. Sin embargo, vitülü perduró en el
latín español en alguna región. De él procede bello 'ternero
recental' en Santander: «El bello de la vaca del señor alcalde
mamaba toas las noches a la vaca de usté» (Pereda, Escenas

:1

montañesas, 4 de oct.).

SOBERNAL

De supernu, según el modelo de otros correlativos,
como laterale, debió producirse un derivado * supernale
•superior' en el latín español. De él nació sobernal, «la cargaque se pone en medio sobre y entre las dos cargas laterales
de las caballerías» (Covarrubias, Vocab., pág. 30). Esta es la forma etimológica, mientras que el cast. sobornal 'sobrecarga' ha
sufrido la influencia de sobornar. Pan sobornado es «el que en

El aragonés conoce las dos formas, estema 'pena de mutiJación, perdimiento de un miembro', y estemar 'imponer la
pena de mutilación'. Probablemente estas formas tendrían
]a significac'.ón original de 'marca afrentosa', bien que la idea
&lt;le amputación parece ser la corriente. En Du Cange estemare
Y estema es interpretado como «membri abscissio, mutilatio».
El antiguo castellano conoció también estemar 'privar de un
-órgano, amputar' : «En cabo de la nave en hun rencón desta,a~o I echóse en hun lecho el rey tan deserrado, 1 juró que
-quien le fablasse seríe mal soldado, 1 del huno de los. pies
seríe estemado» (Apolonio, edic. Marden, pág. 54). Se halla
1:ambién en Berceo: «Non me terné de vos ... fasta que de la
· lengua vos aya estemado» (Santo Domingo, 146). Sería intere·sante localizar la región española de strgma, strgmare que
parece compren~er Aragón, Navarra, la Rioja y Soria, por Jo
-menos. Estema se encuentra en el Fuero de lVavarra : «Todo
infanc,;ón y o otro hombre que non tienga honor o baylía por
-el rey e: faze iusticia o estema de algún ombre· del rey ...
peyte mil sueldos de calonia» (cap. I, lín. 15). También se
·halla en el Fuero de. Soria: «Et si fuere preso con furto la
secunda vez e ualiere de quarenta mrs. ayuso e estemado
qi~n fuere, péchelo con nouena e corten le las oreias» (pá_gma 214).

�ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

VICENTE GARCÍA DE DIEGO

RODRILLO

• Al lat. ru tru 'rastro' corresponde el gal!. rodo 'rastri~lo' y
el alavés rodrillo, « rastra que se usa en las eras de trillar»
(Baráibar). Una disimilación semejante a la de arado ha producido la forma gallega en vez de *rodro.

REMUGAR

Al grupo de derivados románicos de rnmrgare, :ntr_e
los que se citan el cat., casl., port. rumiar, hay que anad1r
el arag. remugar (por *rumegar) y el leon. rongar. El leonés
ofrece así rongayo 'corazón o resto de una fruta que se ~a ~omido', enfrente del cast. nnniajo *rüm1gaculu, de la misma significación.
REBOJO

D epud'íare deriva únicamente Meyer-Lübke, REWb,
el an; :ast. repoyar. Repttchar, usado en ~arte ~e Castilla,
significa 'rechazar, despreciar, hacer remilgos . ~l diverso trato
de di que descubre radiu (véase radula) es innegable después de estudiar estos ejemplos. Lo mismo que ocurre en ra7a, .
raja, racha, hay repoyar y repuyar en 1:ragón '.~eparar de un
rebaño las reses peores' 0ordana), repuz y rebttt desecho, desperdicio' (Borao). Con j aparecen rebojo t en Salamanca (Pe-

draja de la Sierra) 'sobras, desperdicios', que es el regojo del
Diccionario de la Academia, «pedazo o porción de pan que
queda de sobra en la mesa después de haber comido»; en Galicia rebojo significa «la porción de pan sobrante en la mesa»
(Valladares). El catalán ofrece rebo(j y rebuig 'desecho, rezago,
rebusca', y rebujar 'desechar, repudiar, despreciar'. En Murcia !aj se ha confundido con c/z, originando rebuclte, «residuo
cuyo aprovechamiento es insignificante; desecho» (Sevilla,
Vocab. mure.). Repudium se refiere también al cast. rebufa!,
«número de cabezas que en un rebaño exceden de cincuenta»,
y rebujo, «porción de diezmos que por no poderse repartir en
especie se distribuía en dinero» (Dice. Acad.), siempre con la
idea fundamental de 'sobra o residuo' 1 . Hay otras formas
que pudieran explicarse como modificaciones de un supuesto
*rebuj cuando todavía la j tenía una pronunciación prepalatal, como rebús en Burgos 'desecho, rezago', reús en Álava
(Baráibar) y rus en Soria; pero la u y la pérdida extraña de
una p original nos hace pensar si no estaremos ante unos de-.
rivados de refnsum 2_. Parece abonar esto el granadino relzús
'desecho, sobre todo en la cría del ganado', con h aspirada;
compárense a este fin los derivados franceses de re fnsare,
como el ant. relzuser, reuser 'rechazar, ahuyentar', y rehuse,
reus, origen del mod. ruser 'usar de astucias', ru.se 'astucia'.
Rebus ha venido a encontrarse fortuitamente con rebusco, «desecho, lo de peor calidad; fruto que queda en los campos después de alzada la cosecha, particularmente el de las viñas»
(Dice. Acad.) 3 • Rebuscar 'racimar' es aragonés, castellano y
leonés. En La Litera hay rebusca/lo 'desperdicio' y rebusca/lar
'recoger los desperdicios' (Coll).
1

No sé si es errata o una forma influída por recoger el recoxos de
Alonso de Palencia: cEn este vocablo minuta!, que faze en el plW:al
minutalia, se comprenden los recoxos o catic_o s ~el pan• (Vocab. u~"';
fol. 282). Creo que es metátesis de regojo el 1·e;ogo o. rehogo y re;ug
o rehugo 'desecho' de Salamanca; así como de rebo¡ar el rehogar ;
rejogar y ,-e/zujar O rejugar •rebuscar el carbón, desechar, rehusa
1

(Lamano).

A un compuesto *subrepu diare parece referirse el salm. cerrebqjar 'espigar, racimar, rebuscar' (Lamano).
2
Fonéticamente la base inmediata más fácil era el adverbio refüse, que hubiese entrado en una frase o con una preposición.
s En Salamanca rekugo y rehugar tiene el mismo sentido de 'desecho, residuo' y 'desechar, rehusar' (Lamano).

�ETIMOLOGfAS ESPAÑOLAS

VICENTB GARCfA DB DIEGO

RALDA

•

Al fr. raille se ha comparado el cast. raja y raclza; pero
estas dos formas son meras variantes de raya y raza. En regiones como Galicia, en que rad i111í hubiese producido *ralla,
se ofrece raza y raclza. Basta observar que radiu, aplicado
al 'rayo de sol', ha originado formas con y, como r~yo; co~ z,
como el salm. a la raza del sol 'al testero del sol; con J, z,
como el gall. raseira 'solana', y con clz, como el leon. rachis~l
'solana'. Estas etimologías, que he expuesto en RFE, VI, pagina 1 24 , son demasiado obvias para que sea preciso insi:tir
en ellas. Pero de rad i1 la sí hay algún representante espanol
que no ha sido citado, como el arag. ralda 'raja de melón', et~.
(Borao). Creo también de este origen el vasc. arrallu, arrail
'hendidura, raja'.
POCILGA

A * pcSrcIHca hay que referir el cast. pocilga. La eliminación de r se ha cumplido por disimilación de la l, acaso al
producirse una pronunciación * polcilga po~ porcilga • Esta
forma la encontramos en Alonso de Palencia: « Hara, assí
mesmo quando se toma por pon;;ilga de puercos se escriue
con aspiración» (Vocab. ieniv., fol. 188).

PONCIL

AJ compuesto po mu ci tri se refiere poncidr: 'esp:cie d:
limón O cidra agria', que ofrece las variantes poncil por '}oncz':
y poncí, esta última asimilada a los adjetiv_cs árabes. en -z.
Poncil parece dominar en Cataluña, Valencia y Murcia Y se
enlaza con el prov. poncire.

139

MUGOR

Como es sabido, mugre no puede ser derivado directo de
mílcore, sino acaso de mugriento o mugroso. Ningún otro
representante español se cita, pero existe, entre otros, el aragonés mugor, .«aire enrarecido que se encuentra en los silos y
lagares, especialmente en estos últimos cuando las uvas pisadas están en el período de la fermentació~ tumultuosa» (Coll).
También existe en Asturias mugor 'suciedad, sudor'. Es interesante la variante mudre: «Illuuies ... quiere dezir suziedad, enfermedad, mudre resudada» (Alonso de Palencia, Vocab. imiv.,
fol. 204 v). «Mucida por mohosos se dizen los ~ticos del pan
mohientos que ya tienen mudre por ser de días• (lbíd., folio 289). «Mudre e suziedad e fedor de pies» (lbíd., fol. 350 v).
Creo es cruce con ludre 'inmundicia de las letrinas' en Galicia. Esta forma, como el port. ludro, parece, igual que mugre,
una regresión, por ejemplo, de *ludrento liíti1lenti1 o *ludroso (cfr. el port. lidroso 'mugriento').

MADRIZ

El ant. cast. madrís conserva el significado de m a trI ce
u 'órgano receptáculo del feto': «Aristología es yerua que se
pone a las mujeres paridas con que purgan la madrís&gt; (Alonso
de Palencia, Vocab. univ., fol. 31 v). En este sentido se usa en
Calilay Dimna: «Et quando viene la sazón del parto, apodera
Dios a la criatura en ll!_ madriz de su madre» (edic. Alemany,
pág. 46). Este origen tienen diversos términos geográficos, con
la significación original de 'cauce principal', ya acusada en el
medieval matrix 'alvcus' (Du Cange), como el Puente de Madrí (IIuétor, Granada), construído sobre el cauce principal.
Una forma arabizada de matrice 'alveus' es m'athricli 'cauce' ,
de una escritura mozárabe toledana de 1138 citada por Simo-

�qo

V ICIINTE GAll.cfA DE DIEGO

net (Glos., pág. 349), y el actual andaluz almatriclze 'acequia'.
El Diccionario de Autoridades recoge otra acepción de madriz,
«el sitio adonde anida la codorniz y donde está el erizo de la
·mar». La significación de matrix 'caput regionis, eclesia principalis' perduró también en el ant. madriz 'metrópolis', aducido por Nebrija. Del sentido de 'cauce' parece haberse formado Madrid de Cadereclzas (Cataracta) , escrito Madrid
por relación con la capital española, cuyo origen, si son fundadas las formas documentales, es distinto.

MALETA

'enfermedad'

Sólo el cat. malalt cita Meyer-Lübke, REWb, como representante español de m11.lehabitü. Creo un provenzalismo el
ant. malautía: «Como non era sana aún la malautía» (Alexandre, 212). Malato se encuentra en el Poema de las mocedades
del Cid: «En llegando a la orilla del vado estaua un peccador
de malato I a todos pediendo piedat que le pasassen el vado»
(Rivad., pág. 654). En Berceo aparece en Santo Domingo, 477 •
Ha sido forma vulgar que ha dejado abundantes ejemplos en
la toponimia menor, conservándose aún algunos, como el
ast. malatería, «casa destinada para los leprosos» (Rato, Vocabulario bable). Sin embargo, las formas comunes españolas
arrancan de *malaito, y las típicas castellanas son maleta Y
maletía. Como intermedio perdura el gal!. maleita 'calentura
terciana'. Maletía aparece en Califa y Dimna: «Et vi las maneras de los cuerpos, las cosas de las maletías e las ~aneras
del melezinamiento» (edic. Alemany, pág. 22). También se
halla en el Apolonio: «Buscáronle maestros que le fiziesen
metgía, 1 que sabrien de fisica toda la maestría, 1 mas non hi
fallaron ninguna maestría, 1 nin arte que pudiesse purgar la
maletía» (edic. ]\farden, pág. 24). Maleta e~ 'epidemia de las
personas y del ganado' en Salamanca (Lamano, Dial. vulgar
salm.) y en diversas provincias castellanas. El adj. maleto 'enfermo' es de Soria y de alguna otra región. Borao cita la frase

ETl~IOLOGÍAS ESPAÑOLAS

pasar maleta 'pas;ir mal rato', en que indudablemente se conserva el sentido de mfermedad, como en la frase castellana
pasar una enfermedad 'pasar mal rato', de disgusto, vergüenza, etc.

CHICOLEO

. Las ~oces iiScalra, iiScarliím y jocare no son patrimomales, sino formas medievales de origen cul~o. Iocalia fué
popularizada con el sentido de 'joyas o alhajas', especialmente
aplicada a los tesoros de las iglesias y a los regalos matrimonial~s. ~ste es el sentido del arag. jocalias 'joyas, alhajas' y
de ;ocalzar, «comprar las joyas a la novia» (Borao). Yocalias
ofrece en el antiguo aragonés también la forma clzocalias (Borao), y fué clzocallo y chucallo en el antiguo castellano ccn la
~igni~cación de 'zarcillo o pendiente' (Dice. Acad.). El verbo
;~ca,lzar ~om~ la significación de 'decir requiebros o galantenas, y ;oca/ta la de 'requiebro o galantería'. Comp. galantear,
de gala 'adorno'; piropear, de piropo 'granate o carbúnculo'; florear, de flor. J ocalia es clziculio 'piropo' en Estebanillo,
cap. V, y el verbo clzicoliar se conserva con esta pronunciación o más frecuentemente con la falsa pronunciación culta
chicolear, que ha producido el derivado chicoleo. 7ocaliar produjo también otra forma *chocolear, de donde la variante chocoleo de Correas (Vocab., l. d.). De iocarium 'sannio, scurra'
(Du Cange) derivan las formas castellanas chocarrear, chocarresco y clzocarrero. El primero es definido por el Diccionario
de Autoridades «bofonear, gastar el tiempo inútilmente hablando siempre de burla y chanza». Chocarrearse en Boscán
significa 'divertirse con alguno con burlas o bromas': «Tienen
personas bajas y de poco ser para chocarrearse con ellas algunos ratos» (El Cortesano, 44). Chocarrero es común a todas las
regiones con el significado de 'gracioso, bufón, dicharachero'.
No hay pruebas bastantes, pero podría pensarse si socarro de
Honduras 'burlón, gracioso' y socarrón de España podrían
referirse a este origen. De iocare (sin relación histórica con

�VICENTE GARCfa DE DIEGO

ETIMOLOGfAS l!Sl'AÑOLAS

el vulgar * iocare de la época latina) derivóse chocar con la
significación de 'bromear, divertir, jugar'. Chocante por 'bufón, gracioso o payaso' se encuentra en Valderrama: «Diciendo cosas que parecían desatinos, no mofaron de él ni burlaron
como si fuera chocante» (Ejercicios, I, cap. 9). «No han burladores tan grandes como este género de gente que son como
el otro chocante que hizo voto a Júpiter de darle la mitad de
todo cuanto se hallase» (lbíd., cap. 2). Chocar en Asturias significa 'jugar, divertirse' (Rato), y en Aragón 'agradar, gustar,
excitar la hilaridad' (Borao). El Diccionario de la Aca&lt;lemia
no incluye el significado de 'gustar una cosa, caer en gracia'~
pero este sentido es trivial en frases como «es una comida
ésa que no me enoca». Lo que ya es difícil puntualizar es
qué matices de significación deben ser referidas a este verbo
iocare y cuáles corresponden a chocar procedente de choc,
cloc (onomatopeya paralela a chac, clac y chap, clap).

aplica a las 'hojas nacientes de los cereales, como en el refrán
«Si llueve en febrero, tantas gotas de agua, tantas frondas de
centeno» (Lamano). De frondia.

143

FARNAR

El gall. farnar significa « fecundarse los cereales y las
uv~s por medio del polvillo de los estambres» (Valladares,
Dzcc. gal!., s. v.). Derivado suyo es /arna, «época y acto de
fecund~rse ciertas plantas, como el trigo, la vid, etc.» (lbíd.).
~l motivo de esta aplicación ha sido, lo mismo que en cerner,
cierne, la semejanza que tiene con la harina el polen que se
'desprende de las flores en la época de la fecundación. No
pue~e ~er considerado farnar como derivado románico por
la perdida de la vocal protónica, debiendo recurrirse a una
base ya latina, como en harnero farinarium .

GORGA
DEGREDO

La voz gurga penetró en el latín español, y de ella proceden el arag. gorga, «la olla o remolino que hace el agua»
(Borao), y el gall. golga, «garganta de tierra o estrechura de
monte» (Valladares).

FRONCIA

El gallego conserva /ronza .en la significación de «hoja de
planta, pero muy delgadita y larga; dícese casi exclusivamente
de las de retama» (Valladares). Tiene otras significaciones también, como la de 'ramita'. El Elucidario de Viterboo ofrece
fronra por 'ramujos'. En Salamanca,/roncia, con i epentética
dialectal, denota 'rama o fronda de la retama o baleo', como
se ve en el refrán «Si no llueve en febrero, ni buen plao, ni
buen centeno, ni buena fronda de baleo». Pero también se

La persistencia de decretu en el latín hablado de España
está asegurada por d gall. degredo, que fué conocido en el
antiguo castellano. En el Fuero Yuzgo se halla repetidas veces
(edic. de la Real Academia, I, pág. 1; IV, pág. 4; VII, pág. 8).
No es un texto éste suficientemente seguro para convencerse
del carácter castellano de tal palabra. Se halla ésta, sin embargo, también en la Conquista de Ultramar (edic. Rivad., páginas 616 y 640).
CUTIO

Sólo el cast. cuti,p es· referido por Meyer-Lübke, REWb,
a quottidie. El Diccionario de la Academia interpreta cutio
por 'trabajo material', fiado por la frase «día de cutio» por 'día

�144

VICENTE GARCfA. DE DIEGO
ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

de trabajo, día ordinario', y lo relaciona con cutir 'golpear,
combatir'. En Burgos (Quintanar, Neila, etc.) alternan las formas de wtio y de cutío 'diariamente'. El aragonés conoce cutio
'diario, constante' y cutiano cottidianüm de la misma significación, que era también de la Rioja (Berceo, Santo Domingo, 582). Cotiano es la forma del Ale:randre, 192. En Galicia
son triviales las expresiones de cote 'continuamente' (descote
en Voces gallegas, de Leite de Vasconcellos) y a cotie, a cotio,
de cotío, de cutío 'diariamente', que por su fijeza suelen escribirse decote y decotio, y aun admitir otras preposiciones, como
a decotío, de decotío. El verdadero sentido de 'trabajo diario',
y no de 'trabajo material', como interpreta el Diccionario de
la Academia, se descubre en el ast. cutío (Rato, s. v.). «Día de
cutio el de trabajar la gente, como son los días de entre se:
maria», en Covarrubias. Hoy en Salamanca de cutio significa
'de continuo, de fijo, no temporero' (Lamano, pág. 365). La
forma y acentuación del gal!. cotíe denuncia el clásico cotti~
die, así como cutio acusa la base inmediata cotlidiü m, mientras que otras formas parecen acusar un estado *cottld(i)e
*cotúdum.

BORDE

De bürdü 'bastardo' derivan en castellano el ant. bordo
'bastardo y silvestre' y el mod. bnrde de la misma significación. En Aragón hay borda 'niña expósita' (Costa); bardiza
'retoño, especialmente el del olivo' (Coll); rebordizo 'desmedrado, poco crecido' (lbíd.); rebordenco 'estéril, improductivo'
(Puyoles). Corresponden a éstos en Cataluña bord, bort 'bastardo, silvestre', bordench 'adulterado', bordejar 'bastardearse,
degenerar'. Ha sido también conservado por el vasco en la
forma borla 'bastardo, espurio', voz que vive también en Álava
en la forma borte, borta «el niño o la niña inclusera o expósita
qÚe se cría en la aldea» (Baráibar). Un compuesto es regoldano
'silvestre' (Dice. Acad.), deformación del ant. reboldano 'silvestre' (Mir, Rebusco de voces castizas, s. v.).

ANTIER

Del compuesto ante herr
d
es reducción de antea11er. Est/;eodce e_:! vulgar a~ttier, que no
,
._,.
ucc10n no era impo 'bl
as~ esta forma en los vocabularios dialectales se ex lic:1 e, y
«sincopa de antes de ayer» (Rato y Lamano) H p . como
antiguos· «O
¡¡·
· ay eJemplos
.
y una ga ma e antier un gallo» (Corbacho , .
na 119). Correas recoge 1a expresión vulgar «Fruta d~ phag1pan de ayer, carne de antier» (Vocab ., pag.
, 298) .
oy,

VENDIMIA

•
De España no se c1·tan mas
, d envados
.
d'
que el port. vendima
,
ven zmar y el cast. vendimia, vendimiar El gall
ve d'
d.'
·
ego conoce
n zn;;, ven zmar y vindima, vindimar. En Castilla (Burgos)
y en ragón (Jordana, Colee. de voces arag.) la forma v 1
usual es vendema
de,.
E
. .
u gar
·o d
. ( ' ven nar. n vendzmzar la e ha sido infleXl na a por za como la e d
et: n E
la inflexió (* uie .
e me zo¡. n gallego-portugués, a
* d." n) Ever. mza: &gt;vendimia) siguió 1a inversión de i
( ven zzma . n la región de ve de,.n
ra de i (*
de .
.
n
a una metátesis prematuven mia&gt;vendezma).
1
d
L d'
.
.
impt'd'6
I e oscurecimiento total
e e. a 1vergenc1a vendimiar vendeJ.nar descub

ley f, ét·
'
re una nueva
on ica castellana la alternar
. .
combin .
d
'
iva mi, un, que ofrecen otras
ac1ones e u~a consonante con yod, y que vemos en
ga_ller, como calomza, ant. gal!. cooima, frente al cast. vendimia. a e de la sílaba inicial que ofrecen todos esto .
s eJemplos, con excepción del all . d'
.
g .· vzn zma' es un caso de d'1s1m1
· ·1ac16n
co
•¡
. , m~ en cevz ' etc. La z inicial del gal!. vindima es dudoso
s1•1.·es la etimológica o bien una defiarmac1'6 n posterior, como
pz zsco por pelisco.
ESCORCAR

A la forma latina medieval excorticare (D C
rre
d I
u ange) cospon e e arag. escarear 'quitar la cáscara'. Mala
t
To110 VII.
men e son
10

�146 ,

VICENTE GARcfA DE DIEGO

referidas a excorticare las formas con e o ch, como el
h r 'levantar la corteza, desollar' (Borao), que pro~radg. escore¿ a cxrtice ya de corticeu. El aragonés ofrece
'
ce en, ya e u
una síncopa prematura frente al prov, escorgar.

FORANO

~
a' de foranu es voz viviente
Forano 'forastero, d e a uer
,
é ue exista
é
n el lenguaje de la germania. No s q
en aragon s Y e
. «Essa primera cassa
. . pero fué usada por Berceo.
. .
en 1a R IOJ3,
d
nt cnstiaque estaua forana I significa la eglbi~1é·a que els r:r::cho con la
. 89) Se halla tam i n en e L-•
na» (Sacrzificzo,
.
. '. Rú tico aldeano, ombre
significación de 'palurdo, r~sbco . « 1 s d a ser tal como
1
uso de gentileza non e ayu a
foran~ ..Í, e( ~on 2o6) V ese también en la Estoria de los quatro
el cuna » pag.
.
e forano e de las plac;;as, e
dotares. «Scriues este ser mong
'
d .
al
traedo; de nueuas, e andador, e tan solamente para ez1r m

detrás» (pág. 99).
HURAÑO

.
- «la tabla que se
Refiero a *foraneu
el salm. fiorano,
d saca
fi
.
la corteza del árbol» (Lamano): es la tabla e uede Junto a
t llana plana en la parte interior, pero
ra, como la costera cas e
'
1
t .
El sentido de
1 de corteza en a ex enor.
convexa y con a goAl so de Palencia: «Externum, alienum,
,r
t ro' vese en on
d
.
ssí son diferentes; que externus e
ioras e
extraneum y extranum ª.
I v El actual huraño 'miforaña gente» (Vocab. unzv., fol. I 9 ).
h
~o en Juan
.
bl ' rene la forma oran
sántropo, solitario, mtrata e i h ~a ser I quered salyr al
_
,
Ruiz· «Senora
non qu erades tan oran
. 917) El
.d a que vos Dºios fizo nasr-er»
(edic.
Ducamm,
.d
.,,
N
mun
o
d
b
El
Cartuxano.
«
o
te
e.
•d
~ rma
escu re
·
mismo senti o y o - . habla ues tienes razón y loquela»
muestres atanto horano. 1
' pd
t del hábito traba, 1
.
. d
, 396) «Y luego e1can o
(ed1c. R1va ., pag.
·
_ I a su compañero; que muesasí como suele hacer el compano

IITIMOLOGfAS ESPAÑOLAS

147

tra horaño I su rostro, temiendo la cosa que grava I muchas
vegadas la vida con daño» (pág. 404). Como es sabido, Baist
propuso en ZRPh, VII, pág. II8, para hurar"io 'intratable' un
supuesto *foraneií· (de foranií) 'forastero', etimología que
Meyer-Lübke, REWb, 3428, considera incierta. La evolución
fonética supuesta por Baist, o&gt; u ante r, no es admisible.
Horaño pasó a huraño por etimología popular. Del sentido
original de 'externo, forastero' que vemos en foraño pasó al
de 'hombre inurbano', que hemos visto ya en su gemelo Jarano, y de aquí al de 'hombre que no tiene trato'. En este significado se sintió la casual proximidad de forma y de sentido
de hurón, y se produjo huraño, relacionándose de tal modo
ambas palabras, que hurón llegó a aplicarse al hombre huraño
o intratable.
ERECHO

«Brecha llaman en España a las emiendas que los homes
han de rescebir por los daños que resciben en las guerras: et
tomó este nombre de una palabra a que dicen en latín erigere, que quiere tapto dezir como levantar la cosa que cayó»
(Partidas, part. II, vol. II, pág. 268, edié:. de la Real Academia). Con este sentido de 'indemnización de guerra' se repite
en diversos lugares. Hállase también erechar 'indemnizar' :
«Otrosí las armas et el cauallo del que cativaren o mataren
los enemigos, si se perdiere allí do lo mataren o cativaren,
deuéngelo otrosí erechar los de la caualgada a él e a sus herederos» (vol. II, pág. 271). En Berceo erecho conserva la significación participial de erectu: «A las horas o rezos de la gloriosa siempre estaba erecho» (Mil., 284). Lo mismo ocurre con
el ant. gall. ereito, convertido por influencia de erguer en ergueito.
BARBAQUEJO

Del compuesto barba capsu procede barbaquejo, «cadenilla que se pone a las acémilas debajo del hocico para llevar-

�VICBNTB G.A.RcfA DB DIBGO
BTIMOLOGÍAS BSP.A.ÑOLAS

las enfrenadas»: « Ven aquí puntualmente el freno y barbaquejo de los trabajos que Dios da ... que al más indómito y
cerril le trae domeñado y rendido» (Tomás Ramón, Puntos, II,
dom. I I, § 2). Las variantes más usuales· sop barbiquejo, barboquejo y barbuquejo, y la significación más frecuente, la de
«cinta con que se sujeta por debajo de la barba el sombrero».
Falta la última forma en el Diccionario de la Academia, en el
cual, en cambio, se consigna barbicacho. No creo que deba
verse en esta forma una nueva evolución fonética ps &gt; ch, sino
una confusión con el sufijo -acho cuando j tenía un sonido
paladial. El intermedio probable sería * barbicajo, sin inflexión
de la vocal, como en caja frente al gall. queijo, y como en ta-

jugo frente a tejugo.

Gal!.

PREGA

d Lal{orma pecüs perduró en el latín occidental de España
y · e úe a procede el port. peuo.
De pecxu r «x no se ha citado
.
&gt;
O
~mgl n ~epresentante español; pero a esta forma hay que refe
~~ e. ga 1._Prega 'cada pieza o cabeza de ganado vacuno' E~
icc10nano
.
d 1
. de Valladares no conoce más fiorma que emprega, e a misma_ significación. La vocal acentuada es abierta
conforme
a la etimología. Em"reuo
d'
r O 'cabeza d e ganad o vacuno',
pu iera ser deformación genérica de em"
, bien
.
rrega,. pero mas
parece un cruce de emprega y pego.

CERNAJA

De cernicülü, que además de la idea de 'cribo' tomó la
significación de 'coronilla o vértice' y, a juzgar por derivados
como el ital. cernecchio, la de 'rizo y mechón de pelo', procede
además del cast. cerneja 'mechón de pelo de las caballerías'
y del port. cerne/ha, el salm. cernaja, «especie de fleco, terminado en borlitas, que se pone a los ·bueyes en el testuz a
guisa de adorno y a la vez para espantar con el movimiento
de las borlitas a las moscas» (Lamano).

Gal!.

MERLIAO

La concordancia de diversas formas romá.nicas indica
no se trata de derivaciones secundarias de merv IV • que
la derivación
¡ f
E
u u, sino que
es a ma. 1 gal!. me!riao, merliao 'mirlo de agua'
es paralelo del fr. merlan y del ita!. merlano. No es prooable
que sea esta
. forma un galicismo' y desde Iuego h ay que rechazar e~te ongen para el gal!. merJiao.
VICENTE GARCÍA DE DIEGO.

MOLIGAR

De* mol!Icare deriva el gal!. moligar 'esponjar, ahuecar,
mullir'. Amolegar •abollar' corresponde al port. amolgar, de
la misma significación. En Asturias mzdgar significa 'enojar,
molestar' (Rato). No se comprende bien en Salamanca amullicar 'mullir, remover el estiércol', dado su uso vulgar, así
como mullicar 'cavar o ahuecar la tierra' (Lamano). Deformación de esta palabra es en Aragón amallancar, «escardar, quitar malas hierbas de los campos y dar a la vez una ligera cava
al suelo» (Coll).

�DOCTRINA FONÉTICA DE JUAN PABLO BONE'.'1'

DOCTRINA FONÉTICA
DE JUAN PABLO BONET
(1620)

•

El aragonés Juan Pablo Bonet, autor del primer libro conocido sobre el arte de enseñar a hablar a los mudos 1, hizo
sobre la pronunciación española observaciones más directas,
más perspicaces y, en general, menos influídas por prejuicios
gramaticales que las que ordinariamente se hallan en los tratadistas de su tiempo. Su libro, famoso en todo el mundo entre
los maestros de sordomudos, no ha sido aún bastante aprovechado por los filólogos 2 , y en este sentido no será inútil dar
en estas páginas un resumen de su doctrina fonética, al mismo
tiempo que, con ocasión de cumplirse en el presente año el
tercer centenario de la publicación de dicho libro, hacemos
a su autor el modesto homenaje de este trabajo, cuyo principal objeto es poner de relieve el ingenio y la destreza con
que Bon.et, completando la insigne empresa del benedictino

1 Reductión de las letras y arte para enseñar a aólar los mudos, por
Juan Pablo Bonet, barletserbant de Su Magestad, entretenido cerca la
persona del capitán general de la artillería de España y secretario del
condestable de Castilla. En Madrid, por Francisco Abarca de Angulo,

1620, 4.º, XXIV-314 págs.
~ R. J. Cuervo, por ejemplo, no lo utilizó en sus Disquisiciones soore antigua ortografía y pronunciación castelJanas. (Rev11e Hispanique, 11,
1895, 1-69, y V, 1898, 273 y sigs.) R. Lenz había citado ya, sin embargo, a Bonet, llamándole e Veteran der Lautphysiologie•, en sus Chilenisclte Studien. (Phonetische Studim, Marburgo, 1892, VI, 20.)

Fr. Pedro Ponce, ganó para España el mérito de una invención tan noble, tan piadosa y tan extraordinaria 1.
Lo_s gramáticos latinos consideraban en las letras, como
es sabido, tres elementos distintos: nomen, figura y potestas . Este último elemento era para unos el valor prosódico de
las le~ras, para otros su pronunciación y para otros su clase 0
especie: vocal, semivocal o muda 2 • Nuestros tratadistas antiguos, al apli~ar esta doctrina al castellano siguieron principalmente la pnmera de dichas opiniones, entendiendo por po testas el valor prosódico de las letras, pero expresándose, en
general, s~~re este punto, de una manera vaga e imprecisa.
Para NebnJa, por ejemplo, dicho elemento era la «fuerza 0
voz» ~e las letras 3 ; para Juan de Robles, el «oficio, propiedad
y sonido» de las mismas 4, y para Villalón, su «poder, fuerza
y _v~lor»; pero sin que esto, al parecer, fuese para Villalón cosa
distinta de la pronunciación misma de cada letra&amp;. Bonet dió
a este propósito una opinión clara y precisa, diciendo que por
potestas debía entenderse el poder de cada letra para «re_presentar y significar virtualmente la respiracióñ a quien sirve
de señal», pág. 34.
La letra, decía Bonet, se hizo para el serv1c10 de la voz.
Cada letra es una señal, nota o lineatura que sirve para representar un determinado sonido del lenguaje. El valor prosódico de cada letra ha de ser constante y no ha de ser mayor
1

Un resumen de noticias sobre este asunto puede verse en E BE
JARANO, L'Esj&gt;agne et les sourds-muets, Madrid, 1905. La Escuela de.Sor:
~omudos de Barcelona, enlazando la fecha en que Bonet publicó su
libro, 1620, con la de 15201 en que nació Ponce, y con la del año actual
prepara la publicación de a lgunos trabajos como homenaje a ambo~
maestros.
2 Cn. LA:IIBERT, La grammaire latine selon les grammairiens latins
du IV• et du V• siecle, Dijon, 1908, págs. 13 y 14.
• 3 ANTONIO DE NRBRJJA, Gramática castellana, Salamanca, 1492, folios 3 y 4; Ortografía, Alcalá, 1517, fol. 6.
' JUAN DE ROBLES, Cartilla menor para enseñar a leer, Alcalá, 1565,
fols. A, 7, 8.
5
CR1sTÓBAL DE V1LLALÓN, Gramática castellana, Amberes, 1558.
(Bibl. Viñaza, col. 1111.)

•

�T. NAVARRO TOMÁS

ni menor que el de la articulación representada por esa misma
letra: «Assf no es otra cosa el escrivir que juntar tantas y tan
diferentes letras quantos y quan diferentes era necessario que
fuessen los sonidos de las respiraciones de que se avía de formar y componer la palabra que se quiere pronunciar, y guardando el orden dicho de que cada letra sea la propia que
representa la respiración a quien se le dió por retrato.» Página 9. De este modo Bonet, como unos años antes Mateo
Alemán 1 y como poco después el maestro Correas 2 , contribuyó con su esfuerzo a que en los primeros años del siglo XVII
reapareciesen con nuevo impulso entre los eruditos los principios fundamentales de la doctrina ortográfica que con tanto
interés y con tan pocos resultados había stdo defendida un
siglo antes por Antonio de Nebrija.
En cuanto a los nombres de las letras, había en el uso
corriente, en tiempos de Bonet, una completa confusión. Las
consonantes f, l, m, n, s, por ejemplo, junto a sus nombres
actuales solían también recibir los de fe, le, me, ne, se y ef, el,
em, en, es; la g era lla~ada ge, gi y ga; la h, ha y lie; la j,
j larga, j consonante, jota, ja y j e; la ñ, eñe, ñe, n doble y n tilde;
la v, que aún hoy recibe diversos nombres (uve, ve, ve baja,
ve de corazón), era llamada u consonante, u cerrada y ve; la x,
equis, eques y xe, habiendo sido propuestos, además, los nombres exis, exe y equix; lay,y griega, ypsilon,ya y ye; la z, zeda,
zeta y ze 3 • Una gran parte del libro de Bonet, la parte comprendida bajo el título de Reducción de las letras, va dedicada principalmente a demostrar que todos estos nombres, así
como los de las demás consonantes, eran igualmente impropios e inadecuados para la enseñanza práctica del idioma.
1 MATEO ALEMÁN, Ortografía castellana, Méjico, 1609.
2 GoNzALO CoaRBAs, Arte grande de la lengua castellana compuest&lt;&gt;
en I6Z6, Madrid, 1903.
3 Las formas citadas se encuentran principalmente en ANDRÉS
FLÓREZ, Cartilla para ensáiar a leer a los niños, Valladolid, 1552, folio L, v , v; en JuAN Lópaz na Vausco, O1·tograj{a castellana, Burgos,
1582, 17; en MATEO ALalllÁN, Ortografía, fol. 43, y en el mismo BoNET,
Reducción, 41.

DOCTRINA FOllhTICA

DE

JUAN PABLO BONET

153

El nombre de cada letra, según Bonet, debiera consistir
estrictamente en el fonema resultante de la mera emisión del
sonido por esa misma letra representado. En prueba de la
eficacia de esta manera de nombrar las letras señalaba las
vocales, cuyas denominaciones tienen tal virtud que en una
palabra como, por ejemplo, oía, basta decir sucesivamente el
nombre de los ca~acteres que la forman para que resulte leída
la palabra (págs. 53 y 54). Si los nombres de las consonantes
fuesen simples y significativos como los de las vocales, aprender los nombres de las letras sería sencillamente aprender a
leer. Era, pues, para Bonet un grave error emplear en tales
nombres elementos superfluos que sólo sirven cle embarazo y
rodeo en la enseñanza, dando lugar a que un niño que haya
llegado a aprender el alfabeto necesite aún nuevas y repetidas
advertencias para que ante formas como fin, dos, etc., sepa
eliminar la parte muda e inútil del nombre de cada letra y no
lea efeime, deoese, etc.: «Un tiempo gastan los muchachos en
saber los nombres y otro en saber no aprovecharse dellos, y
no les es menos dificultoso lo uno que lo otro.» Pág. 55.
Nebrija, refiriéndose en particular a los nombres compuestos, como f cerilla, j luenga, n tilde, etc., había indicado repetidamente en su Ortografía, cap. II, la conveniencia de que
cada letra llevase por nombre su propio sonido; pero el que
más claramente había expresado la idea de la denominación
fonética en el sentido en que después vino a desarrollarla
Bonet, fué Mateo Alemán :
«Si fuese capaz el niño de responderme, i le preguntase cuál sea la
duda que se le representa en los principios al juntar de las letras, me
diria: -Señor, si como cada una de las vocales, que habla por sí sola,
por ser puras i simples, no compuestas ni mescladas con otras como
lo están con ellas las consonantes, fuesen todas de aquella naturaleza,
que hablasen corno suenan, sin duda no me sería tan áspero ni azedo;
porque para mi, que no se me ofrecen los inconvenientes que a los
que saben, más fácil me serla juntar estas dos letras, ai, oi, que no
estotras dos, rd; porque si cada una déstas está compuesta de otras
dos i de tres, no sé cuál dellas me tiene de servir en la necesidad.
I mayor dificultad se me ofrece cuando tienen a cuatro i a cinco letras,
porque se dobla la confusión; salvo si para dezir erede, o e le de o/Jede-

�•
T. NAVARRO TOMÁS

DOCTRINA F'JNtTICA DB JUAN PABLO BONBT

cer, lo diría bien con las dos dichas en esta manera: rd, o ldobdcr, que
siendo así todo se me haría mar de leche i navegaría por él a viento
en popa, pues conocido el nombre de las letras diría lo que suena sin
andar a el adevinar con algunas compuestas de muchas, como la/, l,
m, n, !t. I es lo peor que ai otra que no tiene toda ella la que me mandan pronunciar, como es la x, en que pierdo la paciencia, pues no le
hallo amarra de donde azirme - . Por cierto que si se considerase lo
que responde, no es tan a lo niño como parece, que aun muchos mui
-0mbres dirían lo mismo, i pedirles otra cosa sería hazerles agravio.•
( ~IATEO AtBMÁN, Ortograft'a castellana, fol. 9.)

en lo final de la pronunciación, no se tenga por escrúpulo
considerable», pág. 66.
La aplicación de estos principios al análisis de cada letra
y la necesidad de determinar prácticamente la posición que
el mudo había de dar a los órganos del lenguaje para producir
cada sonido_, obligaron a Bonet a poner por sí mismo en el
estudio de las articulaciones castellanas un esfuerzo muy superior al que hasta entonces Je habían dedicado nuestros gramáticos y ortografistas. Adviértese además, que al recoger la
enseñanza de los que le habían precedido, en cuanto a indicaciones generales de pronunciación, Bonet tuvo más en cuenta
a los autores latinos que a los españoles, por lo cual su testimonio, en aquello que se refiere a las particularidades de la
pronunciación castellana de su tiempo, demuestra claramente
no ser continuación de las fórmulas más o menos convencionales que entre nosotros venían repitiéndose, sino, en general,
resultado directo de sus propias observaciones.
Utilizó principalmente, citándola a cada paso en la forma
Grammat. antiq., la colección de gramáticos latinos publicada
por Putsch en 16o5 1, y entre los textos comprendidos en este
repertorio, sirvióse, en especial, del Ars grammatica de Mario
Victorioo (Putsch, vol. II, cols. 2449-2622). Aprovechó también en algunos casos las Etimologías de San Isidoro y el tratado De _recta pronunciatione de Justo Lipsio 2, En los capítulos dedicados a la invención de las letras y a los orígenes
del alfabeto latino sus citas se extienden a Herodoto, Aristóteles, Josefa, Plinio, San Agustín, etc. Entre los gramáticos
españoles hizo mención del Brocense, Simón Abril, Aldrete y
Covarrubias, y más frecuentemente de Nebrija; pero sin referirse a ellos más que con ocasión de algunas cuestiones orto-

1 54

Bonet señaló, sobre todo, el inconveniente de los nombres
tradicionales de las consonantes en relación con la enseñanza
de la palabra a los sordomudos, y haciendo notar el gran
perjuicio que de tal inconveniente resultaba, estableció, como
principio fundamental de su doctrina, la necesidad de reducir dichos nombres a sus elementos simples y esenciales, lo
cual, por otra parte, no era, a su juicio, sino restablecer las
primitivas denominaciones que tales letras debieron tener.
La manera de hacer dicha reducción la explica Bonet de este
modo:
«Haremos la demostración en la/, que es su nombre escrivible efe,
a la qua! se le quitará en el sonido del nombre, corno en las letras que
le componen, la vocal con quien consuena dos vezes; y assí, borrándole la primera, 'fe, y dexándole la postrera, pronunciar~se fe, Y si
por el contrariQ, ef, de manera que ambas ee se le han quitado, cada
vez la suya y bien distintamente; aora lo que se ha hecho en dos ve~es
se ha de hazer en vna, que es borrárselas ambas, './', y aquel somdo
que queda, sin pronunciar e antes ni después, será el nombre desta
letra f.• Pág. 64.

No se le ocultaba a Bonet, sin embargo, la dificultad de
reducir por este procedimiento los nombres de ciertas consonantes, como, por ejemplo, la p, • porque aquella parte de respiración que ha sobrado, acabada de servir en la for~ación
de la letra, es bastante materia para formar en su salida un
sonido que, aunque tenue, ·sea parecido al de alguna V&lt;?cal»,
pág. 66; pero explicada convenientemente esta circunstancia,
decía, por último, «que quando la pronunciación de la letra
no fuere de todo punto despegada del sonido de alguna vocal

1 55

1 Grammaticae latinae autores antiqui. Opera et studio H. Putscbii.
Haooviae. Typis Wechelianis, apud Claudium Marnium et baeredes.
MDCV. Dos vols., 2804 cols., más los índices.
2 JusTo L1Ps10, De ,·ecta pronunciatione latinae linguae dialogus. Antuerpiae. Ex officina Plantiniana, apud Joannem Moretum. MDXCIX.
Da en los apéndices los textos de Marciano Capella, Terenciano Mauro
y Victorino Afro sobre pronunciación latina.

�DOCTRINA FOllhTICA P&amp; JUAN PABLO BON&amp;T

15 7

T. NAVARRO TOMÁS

gráficas. A Juan de Miranda y a Ambrosio de Salazar los citó
en una observación sobre el uso del artículo; pero tampoco
parece haberlos tenido en cuenta por lo que se refiere a la
descripción de los sonidos.
.
En dos partes de su libro trató Bonet de los somdos españoles; la parte más culta y erudita corresponde al tratado de
Reducción de las letras; la más práctica y original, al Arte de
enseíiar a los mudos; pero así en una como en otra abundan
las observaciones nuevas e interesantes. Servíase de una lengua
de cuero para demostrar en la mano la posición y movimientos de la lengua en determinadas articulaciones; enseña_ba a
medir el mayor O menor alcance e intensidad de la corriente
espiratoria empleada en ciertos sonidos, colocando 1~ p_alma
de la mano a distintas distancias delante de la boca; indicaba
la manera de sugerir por la presión de los dedos el esfuerzo
con que los labios habían de apretarse en las _articulaciones
bilablales; representaba el movimiento vibratorio de la punta
de la lengua en la pronunciación de la rr v~liéndose. d: una
lengua de papel flexible, por no préslarse a dicho mov1m1ento
la de cuero· recomendaba en ciertos casos que el maestro colocase con ~us dedos la misma lengua del mudo en la posición
conveniente, y dando siempre a la observación directa 1~ ~ayor importancia, decía que la enseñanza de la pronunc1ac1ón
se había de hacer en un Jugar muy claro, a fin de que el mudo
viese de Ja manera más completa posible, la disposición de
la bo~a del maestro en la formación de cada sonido.
Tuvo Bonet un concepto de la articulación casi tan pleno
y complejo como el que enseña la fonética mode~na, y as! sus
descripciones, en vez de reducirse, como ha s1d~ ~omente
durante tanto tiempo, a señalar únicamente la pos1c1ón de la
lengua O de los labios, tienden en general a considerar cada
sonido como producto de la colaboración de todos los órganos articuladores 1 • La descripción de la n, por ejemplo, que
1 Comparaba Bonet el sonido articulado con un acorde de guitarra,
siendo en éste la posición de los dedos sobre el mástil lo que en aquél
la posición de los órganos en la cavidad bucal (pág. 127).

en las gramáticas y ortografias de los siglos xvr y XVII suele
aparecer sin más detalle que el que se refiere a la elevación
de la punta de la lengua contra el paladar, presenta en Bonet
la forma siguiente: «Esta letra ,z se forma hiriendo la lengua
en el paladar, buelta la punta para dentro, rebombando también la boca, aunque no cerrada, y saliendo por las narizes la
respiración, ni más abierta de quanto estén dientes y labios
despegados.» Pág. 93. Hablando de la f, además de decir
que consiste en «una respiración que suena fuera de la boca
y se forma saliendo apremiada y estando los dientes superiores sobre el labio inferior, , añade que «la figura de la boca
es estar el labio de arriba algo salido y sobre el de abaxo los
dientes», «y la lengua se está queda», págs. 84 y 140. En la
pronunciación de la e y de lag (k, g), aparte de la colocación
de la lengua, indica también la posición de las mandíbulas
(págs. 85 y 86); y en la articulación de las vocales, sobre todo,
considera juntamente la posición de la lengua, la de los labios,
y aun a veces la de los dientes, tanto por lo que se refiere a
las vocales labiovelares como a las de la serie palatal.
Respecto a la explicación de la voz, Bonet no ofrece ninguna novedad, limitándose a repetir, de un lado, tomándola de
San Isidoro, la definición corriente entre los gramáticos de la
baja latinidad: «la voz es ayre que, expelido, se siente y oye
cuanto él es» 1; y de otro lado, una definición del Dr. Sánchez
Valdés, que decía: «la voz es un sutil golpe de ayre formado
por el cabo de la lengua» (Bonet, 38), definición que, aparte
de no expresar justamente la doctrina del mismo Sánchez V aldés, resulta muy inferior a las definiciones que mucho tiempo
antes Alonso de Palencia y Antonio de Nebrija habían divulgado entre nosotros 2 •
1 cVox est aer ictus sensibilis auditu quantum in ipso est.• (SA11
Ismoao, Etlzymologiae, lib. 1, cap. XXVII de la edición de 1472.) Compárese LAlllBBRT, La grammaire latine, etc., pig. 13.
2 cLa boz es retiente del ayre que se pronuncia por la lengua desde
las partes de la garganta del animal, que son las arterias.&gt; (A. oa PALBNCIA, UniDersal vocabulario, Sevilla, 14901 s. v. vox.) e Ni la boz es otra
cosa sino el aire que respiramos espessado en los pulmones e herido

�T. NAVARRO TOMÁS

DOCTRINA FON'-TICA DE JUAN PABLO BONKT

El pasaje de Bonet en que más parecía haber puesto éste
de su parte en cuanto a la explicación de la voz, es el siguiente:

sobre esta materia otras observaciones de importancia no aprovechadas por Bonet.
A pesar de lo dicho por Sánchez Valdés y otros, Bonet
no llegó a dar una explicación bastante clara de la localización
de los órganos fonadores. De la vocal e y de la consonante g
(ga, go, gu) decía que sonaban en la garganta (págs. 83 y 85)_;
pero esta circunstancia, expresada únicamente con relación a
dichos sonidos, se presta a distintas interpretaciones, así como
también lo que decía de enseñar a hablar a los mudos sin necesidad de emplear violentas voces «ni atormentarles la garganta», pág. 3 del prólogo. Según S. Monaci, recomendaba Bonet
que el sordomud? no se limitas.e a observar la pronunciación
del maestro, sino que con el tacto asociado a la vista se le
hiciesen notar las diferencias de los sonidos y las vibraciones
producidas por la glotis 1 . Debo, por mi parte, decir que no
he logrado hallar en el libro de Bonet la advertencia a que
en este caso se refiere el Sr. Monaci.
Lo que en Bonet llama particularmente la atención es la
perspicacia con que supo distinguir la sonoridad vocálica como
elemento característico de determinadas articulaciones, siendo ,
que yo sepa, en la abundante serie de nuestros gramáticos, el
primero que de una manera metódica enseñó a notar la diferencia de timbre que existe entre los sonidos, según sean sordos o sonoros. Antes ele él, los casos en que dicha sonoridad
aparece directamente aludida son raros y esporádicos. Para
Bonet, la sonoridad vocálica es una resonancia o rumor sutil
que se manifi.esta en la pronunciación de ciertas letras y que
produce una especie de eco en los oídos y en toda la cabeza.
Esta resonancia, este «modo de rebumbar sutil », lo advierte
Bonet, ante todo en la _pronunciación de las vocales (pág. 70 ).
De la d dice, después de indicar la posición de la lengua, «que
haze cierta especie de eco en toda la cabe&lt;;;a», pág. 81; y más
adelante, comparando lady la t, añade que ambas se diferen-

«La voz es un golpe sutil de ayre, formado las más vezes por diferentes movimientos de la lengua; y ésta consta de muchos nervios;
que para esto son necessarios diversos instrumentos, como el pulmón,
las arterias, la garganta, la campanilla, la boca, los dientes, los labios
y la lengua; y que destas cosas unas sirven de receptivos de la voz,
como el pulmón con sus canales; otras son ordinativas, como las arte•
rias que la hermosean, y las del pulmón, que son condutivas y la echan
fuera., Págs. 119-120.

Pero este pasaje, aunque Bonet, faltando a su costumbre,
omitió aquí la cita de sus fuentes, no es sino una copia casi
literal del citado Sánchez Valdés, quien además, como puede
verse ·por el trozo que transcribo en la adjunta nota 1, hizo
después en el áspera arteria que llaman gargauero (sic), e de allt CO•
meneada a determinarse por la campanilla, lengua, paladar, dientes z:
bezos., (NBBRIJA, Gramdtica, fol. 6 v.)
.
1 «La concavidad de la garganta donde entra el ayre tiene un cuerpo hecho a manera de.lengua, y es el primero instrumento de la boz,
el qua! está cercado, porque si estuviesse abierto se saldría el ayre
y no se podría formar la boz... Está [la garganta) compuesta de dos
caminos, el uno para atraer el ayre y para ayudar al resuello, y el
otro para recebir la vianda y embialla al estómago. Estos dos caminos
están divididos por una sutil tela y cobertura que se dize epiglotis,
la qual ygualmente cubre entrambas vías; y quando tragamos la vianda, esta cobertura cierra la vía por donde resollamos y abre el tragadero, y quando resollamos cubre el tragadero y abre el guargero (sic)
por donde resollamos Y. formamos la boz. Por lo qua! han de saber
que la boz es un muy sutil golpe de ayre formado por el cabo de la
lengua; y que la boz tiene muchos instrumentos que le son necessarios, como son el pulmón, las arterias y por donde se trae el ayre, la
campanilla, la garganta, la boca y los dientes, los labios y la lengua.
Destos instrumentos los unos son receptivos de la boz, assí como e)
pulmón con sus canales; otros son ordenativos, como las arterias, la&amp;
quales hazen la boz hermosa; otros son conductivos, que la traen fuera
del cuerpo, como son las arterias del pulmón, que son como flautas y
echan fuera la boz, las quales si son bien dispuestas, causan buena
boz, y si mal dispuestas y ásperas, causan fría boz., (JuAN SÁNCHKZ VALDás DE LA PLATA, Corónica y historia general del hombre, Madrid, Lui&amp;
Sánchez, 1598, fol. 106.)

1

1 59

Riduzione del/e lettere ai loro elemente primitivi e arte d' insegnare-

a parlare ai muti di Giovan Paolo Bonet. Versione dell' Arcidiacono
Dott. Silvio Monaci. Siena, S. Bernardino, 1912, pág. xxxvm.

�160

T. NAVARRO TOMÁS
DOCTRINA FONÉTICA DE JUAN PABLO BUNIH

cían entre sí «en que estando la lengua en un mismo lugar, .
la d suena dentro de la boca», mientras que la t, por el contrario, suena fuera, pues «se despega la lengua del lug~r en
que eslava y sale la respiración con violencia interrumpiendo
dientes y labios», págs. 101-102. El sonido de lag, con las
vocales a, o, u «es gutural, suena en la garganta... y c~r.responde al eco en los oydos», pág. 85; con las vocales e, z tiene
su articulación en otro lugar y se pronuncia «sin que en los
oydos fesuene, antes procura salir la respiración fuera, como
sale», pág. 86. La m «rebomba en el cóncavo de la boca, estando ella cerrada y pegados los labios», pág. 91; Y la n «rebomba también en la boca, como la m», pág. 93 . Alguna vez,
como en las consonantes !, r, preocupado probablemente con
la descripción de otras circunstancias, omitió Bonet la indic~_ción d~ la sonoridad; pero su criterio sobre este punto debió
s~r tan· seguro que en ningún caso incurrió en_ la co~fusión
. de atribuir tal «rebombamiento, eco o resonancia» a ninguna
consonante de la cual pueda decirse que fuese sorda.
Las formas 'sonorosa' y 'sonorosidad', muy usadas por Bonet no tienen en su libro una significación clara y precisa, si
bie~ en la mayor parte de los casos parecen referirse a la perceptibilidad de los sonidos, y no, como a ~ri~,era vista pu?iera
creerse a la sonoridad vocálica. La 'resp1rac1on sonorosa , según Bo~et, es como la materia prima de toda articulación. L_os
sonidos del lenguaje no son más que el resultado de las distintas «diferencias y posturas que se ha de considerar haze la
boca, variándolas con la lengua, dientes y labio~, en la formación de la respiración sonorosa», pág. 7. La palabra hablada
se forma de diferentes respiraciones sonorosas (pág. 8). Lavocal a es una respiración clara y sonorosa, y la consonante b
es una respiración menos fuerte y no tan sonorosa como l_a a
(pág. 9). La h se forma «con sólo expeler una respira;ión muy
tenue, que no ha de ser sonorpsa como para l~s &lt;lemas let:as»
pág. 141. La correspondencia entr~ 'sonoroso y 'pe~ceptible,
en la acepción fonética de esta última palabra, seria, en fin,
perfecta si Bonet mismo, al lado de las citas anteriores Y en
evidente contradicción con lo que de ellas se deduce, no hu,

1

..

biese dicho también que la p no se forma de respiración sonorosa (pág. 143), y que, en general, las consonantes no son
propiamenh! respiraciones sonorosas (pág. 87).
Bonet no explicaba la diferencia entre vocales y consonantes diciendo, como aun suele decirse, que las vocales suenan
por sí mismas, mientras que las consonantes «no pueden
sonar ni manifestar la voz que tienen si no se juntan con alguna vocal» 1; explicación claramente incompatjble col\ la doctrina de Bonet sobre la denominación de las letras. La razón
de dicha diferenc:a la indicaba Bonet justamente diciendo que
las vocales son articulaciones en cuya formación el 'espíritu
respirativo' sale libre y sin impedimento, siendo las consonantes, por el contrario, articulaciones en que la salida de
dicho espíritu se halla impedida o estorbada por la lengua o
por los labios en algún punto de la boca (pág. 87) 2.
El alfabeto castellano establecido por Nebrija y, aparte de
lo que se refiere a la sustitución de la q por la c, seguido de
un modo general por la mayor parte de nuestros gramáticos
de los siglos XVI y xvu, era, como es sabido , a, b, c, ,..,
r: ch d
, '
e, J, g, h, i, j, l, ll,-m, n, ñ, o, p, r, s, t, u, v, z, z 8• Bonet procuró reducir la serie de estos sonidos sacrificando conscientemente ciertos matices y diferencias de la pronunciación ante
la necesidad de acomodar la materia a las especiales exigencias de una enseñanza en que prácticamente no era posible
aspirar a una absoluta perfección. El sonido de la f lo consideraba representado en cierto modo por la misma z, y el de
la ñ por la n; pero sin dejar de notar, por otra parte, las diferencias que entre unos y otros existían. No hizo observación
ninguna respecto a las consonantes ll, rr, v, comprendiéndose
que, del mismo modo que a las anteriores, debía considerarlas
representadas por sus correspondientes l, r, b. Respecto a la ch,
1

LóPEz DB VELAsco, Ortografía castellana, pág. 19.
Esta idea había sido también indicada por Vanegas, el cual había
dicho: «El son ido de la vocal resulta del flexo puro que haze la boca,
sin que la lengua se junte con dientes, labios o paladar.&gt; ( Tractado de
ortltographía y acentos, Toledo, 1531, fol. 9.)
3
NEBRIJA, Gramdtica, fol. 11 r,; Ortografía, fol. 6.
TOMO VII.
2

JUAN

11

�•
162

T.

NAVAllllO

TOMÁS

DOCTRINA FON!TICA DK JUAN PABLO BONKT

trató de ella hablando de la h; pero no llegó a considerarla
como un sonido simple. Su alfabeto era, en suma, a, b, e, d,
e, f, g, h, i, l, m, n, o, p, q, r, s, t, u, z, y, z (pág. 4).
En la pronunciación de las vocales, Bonet, según queda
indicado, con un claro sentido de la articulación de estos sonidos, consideró junta~ente la acción de la lengua y de los labios.
Respecto a estos últimos, sus indicaciones son claras, justas y
minuciqsas; en cuanto a la lengua, sus datos, aunque menos
completos, indican también una perfecta orientación. En esta
parte, más que en ninguna otra del libro de Bonet, se advierte la influencia de"i Ars grammatica de Mario Victorino, cuya
doctrina, aunque expuesta ya en castellano por Vanegas y por
López de Velasco en el siglo xvr, apenas se había divulgado
entre nuestros gramáticos, siendo, en cambio, general, como
puede ve.rse en Juan de la Cuesta, Mateo Alemán, Cristóbal
de Morales y otros contemporáneos de Bonet, la que localizaba
la articulación de la a dentro del pecho, la de la u entre los
labios, y en puntos intermedios, de dentro a fuera sucesivamente, la de las vocales e, i, o 1 . Las breves fórmulas de Mario
Victorino fueron en este punto, como puede verse continuación, hábilmente explicadas y completadas por Bonet:

a

«A. Para que el mudo pronuncie el nombre de esta letra ha de tener la boca abierta, y dexar salir la respiración libre, sin hazer con la
lengua ni labios moción alguna; y tomarásele la mano al mudo, y en
la palma della le alentarán para que entienda con esto que no cumple con estarse boca abierto, sino que ha de expeler la respiración.»

Pág. 136.
«E. Tiene por nombre el sonido de una respiración que sale libre,
t éLa a, su pronunciación es dentro del pecho. La e se pronuncia
dentro del pecho, más afuera que la a. La i vocal se pronuncia con el
galillo, más afuera que la e. La o se pronuncia dentro de la boca, más
afuera que la i. La u se pronuncia en los labios de la boca, más afuera
que la o.• (CRISTÓBAL DR MoRALRs, Pf'ommciationes generales de letras,
Montilla, 1623, fols. 8, 12, 16, 18 y 23.) Para Mateo A_lemán, la a era la
primera de las vocales «por ser la más próxima de todas al cora&lt;;ón,
i como él es el principio de la vida, ella lo es de todas las letras, que
parece, corno dijimos, que casi sale de lo más. interior de nuestro pecho.• (Ortografía castellana, fol. 47 v.)

•

6

1 3

sm que la lengua haga moción ara for
.
que le arroja el pecho como p d maria, es un modo de quexido
garganta, y los labios y boca sparat· escansar. Tiene su sonido en la
e re 1ran adentro t t
.
norosa se quiere pronunciar bl"
, an o, que s1 muy soPág. 83.
' o iga a arrngar los lados de la boca.•

«I. Es su nombre el que forma una r
. .
por sobre la lengua adelante
11
1 espiración que sale derecha
con los dientes, y en ellos h¡'e~eelaª r se _eva~ta y tiende hasta ygualar
tando ellos y la boca med1"0 c
d espp1rac1ón tremolando, y sale eserra os.• ág. 8 9.
.
• O. Tiene por nombre el sonido
moción ninguna de la lengua t
que haze la respiracióh libre, sin
, an es se recoge para
aquel espíritu· la boca h
que no tope en ella
.
•
aze 1a propia fig
d O
forman sacándolos un
f
ura e , que los labios la
poco uera que c
¡
.
adentro.• Pág. .
'
ausa a as mex1llas meterse
94

Para la pronunciación desta I t
.
bios de lo que salieron para la O t te ra salen aun más afuera los !aparece que se quiere bolv
• an o, que la parte de adentro dellos
y echa la respiración tan j::t:;r::~t~uera; está la boca muy fruncida,
la boca o la apagará O será
'queª poner una vela cerca de
poco menos.• Pág. 137 1.
« [l.

Las páginas en q
B
t
Uanas a
ue one trata de las consonantes caste'. un en los casos en que nada esencial añaden a lo
conocido, tienen siempre el interés de ti
ya
vaciones una claridad
. .
o recer en sus obserT
y una prec1s1ón nada frecuentes en las
g rama icas y ortografías de su tiempo.
puntualizar el lugar de oclusión de la t 2, Bon~t hace
pos1 e :st~blecer entre la pronunciación que él describe y la
pronunc1ac16n actual una correspondencia que no hubiera po-

t1¡

1 «A litera, rictu patulo suspensa
..
enunciatur. E quae
·t'
neque impressa dentibus lingua,
,
sequ1 ur, reprehenso od'
. t
.
que introrsum Jabiis effertu I.
.
rn ice ne u oris reductis.
r. , sem1c1uso ore irn
.
hngua dentibus vocern dab"t O
,
pressaque sens1m
.
hiatu labra res~rabit et lt. • qui correptum enunciat, nec magno
,
re rorsum actam r
t
.
autem productis labiis, r ictu tereti lin
mguaa_i eneb1t; longum
tragicum dabit Ulit
.
'
gua arcu ons pendula, sonum
·
eram quotiem en
·
.
bus labriis efferemus • (M
V
unciamus, productis et coeuntiII, 2453 y 2454.)
.
AR10 ICTORINO, Ar.r grammatica, edic. Putsch,
2
«Pronunciará el mudo la t tenie d 1
al corte de los dientes super·
~ o a punta de la lengua pegada
piración en ella y en ellos se1:res, y s1_n assomarla fuera; dando la resla respiración quisiera arro,ia Pªli:ta v10Pláentada, y como si a bueltas de
, r sa va• g. 145 .

�T. NAVARRO TOMÁS
DOCTRINA FONáTICA DB JUAN PABLO BONBT

dido conocerse con seguridad si sólo hubiese indicado, como
era corriente, que dicha consonante se formaba aplicando a
los dientes de arriba la punta de la lengua.
Comparando sus observaciones sobre las consonantes P,
t, e (k), parece deducirse que, aparte del carácter oclusivo
común 1 hubo de advertir Bonet que la explosión de la e era
,
2
•
más blanda y débil que la de las otras dos consonantes , circunstancia qye es propia asimismo de la pronunciación actual 3•
Respecto al modo de articulación de las consonantes b, d,
los datos de Bonet vacilan visiblemente entre ·la forma oclusiva y la fricativa, advirtiéndose, además, que a la explosión
correspondiente a las formas oclusivas no le atribuye e~ estos
casos la violencia de que habla al referirse a la explosión de
las consonantes p, t. En un lugar dice, como se ha visto, q~e
la b se pronuncia pegando los labios como para la P, pero sm
apretarlos con tanta fuerza; en otro lugar, ~artiendo de que
t «Formará el mudo [la p] haziéndole que pegue los labios como
los tuvo para la b. Y por quanto es necessario que lo: tenga más apretados, le señalarán con ellos mismos que los pegue bien, y con los dos
dedos del maestro, el pulgar y el segundo, le apretarán uno su!º•
señalándole que assí ha de apretar sus labios; y luego hazer una acción
como que atrae la respiración y que no la dexe salir; ~ luego mostrar
que con violencia los interrompe para que_ salga el v1_ento; que e_sta
letra no se forma de respiración sonorosa, sino deste \'tento detemdo
para que salga con violencia. Y será bien que el maestro le sople en
la palma de la mano con aquella fuer&lt;;a que se forma esta letra, para
más facilitarlo.• Pág. 143.
'
2 «La e con la a, o, u, tiene un sonido gutural... Fórmase su voz
rompi~ndo la respiración en el paladar alto, la boca me~ianamente
abierta y no expeliendo la respiración, sino de)iándola sahr voluntariamen~e; la lengua retirada para dentro, que de recogida se corva un
poco, y con lo corvado toca en el paledar muy adentr~, ~ con :anta
suavidad que parece insensible, como en el final ~e:ta d1cc1ón hmc se
&lt;la bien a entender.• Pág. 78. cPar'a la pronunc1ac1ón desta l~tra [e]
ha de estar la boca poco menos abierta que cuando se pronunció la a,
la lengua corvada cerca de su principio, y toca con lo corvado en el
paladar, y la respiración pulsa en el paladar y en ella, Y en llegando
.
a herir allí la respiración, ha de quitar la lengua.• Pág. 138.
3
s. GtLI, Algunas observaciones sobre la explosión de l~s · oclusivas
sordas. (RFE, V, 1918, 45-49.)

los labios han de estar pegados, añade que después es necesario entreabrirlos suavemente para que salga la respiración 1;
Y en un tercer lugar, señalando las circunstancias que distinguen a la P de la b, parece atribuir simplemente a esta última
2
la forma fricativa • Una vez más alude, sin duda, a los sonidos b, b, donde dice, finalmente, que «no pronuncia el griego
lo fuerte de la b sino como v consonante», pág. 28, de manera que la ~ «es un medio entre la b latina y la v a que llamamos v consonante», pág. 298. Bonet, según queda indicado,
no dedicó capítulo especial a la pronunciación de la v, lo cual
puede considerarse como indicio seguro de que no le atribuía
la articulación labiodental tan recomendada por los gramáticos de su tiempo. •Su escritura vacilaba entre ambas letras&gt;
hallándose, por ejemplo, en líneas contiguas, formas como encorba y corvado (pág. 86).
La pronunciación oclusiva de la d la explica Bonet de este
modo: «Pronunciaráse el nombre desta letra arqueándose la
lengua, tocando con la parte inferior de la punta en las encías
y dientes superiores, tapando con ella la boca como a manera
de detener que no salga della la respiración, la qua! en pulsando en aquella parte se apartará la lengua.» Pág. 139 s. La
1

«Es [ll b] el sonido que haze y causa una respiración sonorosa
q~e, estando los labios pegados, se entreabren para que salga, y explica su voz fuera de la boca.• Pág. 77. «Para pronunciar esta letra (b]
se han de pegar los labios y entreabrirlos suavemente quando llegare
a herir la respiración en ellos; la lengua se está queda.• Pág. , 38.
2
•Esta letra p tiene por nombre el sonido que haze una respiración muy parecida a la de la b, difiriendo la una de la otra en que
aquélla [la b], como.queda dicho en su lugar, se entreabren las labios
para dexar salir con suavidad la respiración, y en ésta [la p] está retenida en la boca, y assi sale después con violencia, pareciendo que ella
abre los labios por fuer&lt;;a, que por estar pegados no la dexarian salir
voluntariamente.• Pág. 95.
3

Coincidiendo con esta descripción dice también en otro lugar lo
sig~iente: «Esta letra d tiene por nombre el sonido que baze la respiración estando la punta de la lengua pegada a los dientes superiores;
y que la respiración hiera en la misma parte donde ella está, y sin
violentar a aquel espíritu a que salga de la boca, sino que en ella se
quiebre, porque si es expelido con violencia pronunciará la e también,

�166

T. NAVARRO TOMÁS

forma de explosión que aquí indica, sin que los órganos se
separen bruscamente o sin que el aire rompa con violencia el
contacto de dichos órganos, como decía en el caso de las consonantes p, t, es análoga a la indicada en el capítulo de la e (k),
donde se dice asimismo que, una vez formada la oclusión, «en
llegando a herir allí la respiración se ha de quitar la lengua»,
pág. 138. La fricativa d parece deducirse del pasaje en que
se dice que la d, a diferencia de la t, se produce sin que la
lengua se aparte del punto de articulación, no siendo probable que con estas paliiabras tratase Bonet de aludir a una d meramente implosiva 1 . Una alusión más clara al sonido d se encuentra, por último, donde, al tratar de la pronunciación de las
letras griegas, dice Bonet ·que la a «es lo mismo que la d; pero
suena con más suavidad y blandura, como quando dezimos
piedad, humildad, que no tiene en estas ocasiones la d la fortaleza de quando se comienc,;a la palabra por ella», pág. 301.
En la pronunciación de lag, Bonet parece haberse referido
únicamente a la forma oclusiva, cuyo punto de ar.ticulación
debía hallarse, a su juicio, algo más adentro que el de la e (k),
siendo ésta, acaso, la razón de que, además de llamarla gutural, como a la k, la llamase también groserogutural 2 • Tanto

y serán dos sonidos; y assi parece que la lengua se pega tanto en la
encia y dientes superiores para cerrar la boca, impidiendo que no
salga Ja respiración, que haze cierta especie de eco en toda la cabe~a
esta voz.» Pág. 81.
1
«Diferénciase [la d de la t] en que estando la lengua en un mismo
lugar, la d suena dentro de la boca, porque la lengua no se desvía para
que la respiración salga, y para la t si, por la fue¡~a que aquel espiritu Je haze, que la aparta y interrompe también los dientes y labios
para que ningún impedimento le estorve la salida.• Pág. 101.
2
«Esta letra g ... , en compañía de la a, o, u, es groserogutural...,
suena en la garganta, y encorvándose la lengua hiere en el paladar
alto con la mitad della, y la respiración da en el mismo lugar un poco
más adentro que la c, y corresponde al eco en los oydos; la quixada baxa se al~a un poco, con que se diferencia esta figura de la c.»
Pág. 85. «Para pronunciar la ga, go, gu ha de tener el mudo la boca
abierta medianamente como quando formó la c, y ha de corvar la
lengua en la mitad, y con lo corvado ha de tocar en el paladar, donde

DOCTRINA FONÉTICA DI! JUAN PABLO BONET

esta diferencia de punto de articulación como la de pronunciarse la g con las mandíbulas más cerradas que la k, diferencia indicada también por Bonet, .pudieron tener su fundamento
en el hecho de haber sido consideradas ambas consonantes
bajo la influencia de vocales distintas. El sonido g parece aludido p9r Bonet, al tratar de la I griega, donde dice que «esta
T suena y es como la g, pero más dulcemente, y su pronunciación con la a, o, u, es como gana, goma, gula, y con la e, i
toca la lengua corvada en medio del paladar, como si quisiéssemos dezir hierno, pronunciando a bueltas de la h algo de
la g, que no es propiamente el sonido de ge ni gi nuestro»
,
'
pag. 302. En autores an_teriores a Bonet y en sus contemporáneos, los datos que se encuentran sobre la fricativa g son
asimismo mucho más escasos que los referentes a b, d.
Las palabras con que Bonet da cuenta de la ch expresan
claramente el carácter predorsal y palatal de esta consonante,
Y dejan además entender algo sobre el modo de su articula1
ción • La explicación más frecuente sobre esta consonante se
reducía a indicar la semejanza de su sonido con el italiano ce,
.ci (Ulloa, Urbino, Miranda, etc.). La equivalencia con t + ch
francesa (muchacho= mutchatcho), seguida aún en algunos
libros modernos, empezó, al parecer, en César Oudin. Algunos autores, tratando únicamente de dar una idea· del sonido
de esta consonante, lo compararon con el chasquido que hace
la perdiz cuando canta (Venegas), y con el ruido que hace el
aceite en la sartén cuando se fríe algo (Benito Ruiz). López de
Velasco, sin embargo, en I 582, había descrito la ch con no
menor acierto que Bonet. Al exduirla de entre los sonidos
pulsará la respiración. Para la formación desta letra tendrá necessidad
el que enseña de mostrarle la garganta al mudo, para que vea cómo
.la canal della sube tras la respiración y cómo se buel ve a su ser,&gt;
Pág. 140.
1

•Aquel sonido que haze cha, como muchacho, se forma estando la
.lengua del mudo pegada al. paladar todo el tercio postrero della de
la parte inferior, y ludiendo con ella un poco el pal~dar adelante;
Y abriendo la boca al fin de la pronunciación para que la respiración
J.a halle apta para formar la a.• Pág. 149.

�168

T. NAVARRO TOMÁS

simples 1 Bonet se dejó llevar, sin duda, de una anti~ua preocupación, contra la cual se habían manifestado repetidamente Antonio de Nebrija y varios de sus continuadores.
Bonet expresó justamente la cualidad nasal de las consonantes m n diciendo que la respiración sonora que en estos
sonidos :ebombaba dentro de la boca y que en la m producía
como una especie de mugido interior, había de salir por la
nariz 2 • Esta indicación, no obstante hallarse ya en los gramáticos latinos, apenas había sido recogida entre nosotros antes
de Bonet, el cual, además, supo notar expresamente en estas
consonantes, como queda dicho, la circunstancia de la sonoridad. En el tratado de Reducción de las letras había, indicado,
respecto al punto de articulación de la n, que se formaba «hiriendo la lengua en el paladar, buelta la punta para adentro»
(véase arriba, pág. ¡ 57); pero al tratar de n~e:,ro de, este sonido
en el Arte para enseñar a los mudos, advirtió mas concretamente que había de formarse tocando «con la punta de la
lengua en el paladar cerca de los dientes» 3 • Lo que en este
lugar añade sobre la salida de la espiración, diciendo que había de salir por la boca y por la nariz, debió tomarlo· de. a~gún otro gramático 4 , sin propósito seguramente de describir
t «Tiene más esta letra [h) otro sonido, pero singular, quando le
prefiere la e, como mttcltacho; y porque no todo es suyo ni tampoco
de la e, sino que es participado de ambas, lo dexaremos p~ra tratar
dello quando lleguemos a juntar las letras que fueren excepc1on_adas.•
Pág. 141.
. .
2
«Esta letra m es la que tiene más muda resp1rac1ón en todo el
abecedario1 por óo tener más sonido del que rebomba en el cóncavo
de la boca estando ella cerrada y pegados los labios..., que se forma
pegando los labios un cierto mugido dentro de la boca_ y exala por las
narizes .• Pág. 9 1. «Esta letra pronunciará el ~udo obhgá_ndole a que
quando fuere a echar la respiración sonorosa cierre los_ labios tan pegados que no pueda salir por la boca, sino por las nanzes...• Pág. 142.
3 «Para pronunciar el mudo esta letra [n] ha de tocar con la p_unta
de la lengua en el paladar cerca de los dientes, y ha de ser con lo mferior de la punta de la lengua; la boca muy poco abierta, los labios más,
y que salga la respiración por ella y por las narizes.• Pág. 142.
•
, Igual observación se halla en VANRGAS, Tractado de ort1tograpk~a
y acentos, Toledo, 1531, fol. 13 v. Ambos pudieron tomarlo de Mano

DOC?KINA FONliTICA DI! JUAN PABLO BONET

169

una n relajada. Antes (véase arriba, pág. I 57) sólo había dicho
que la respiración salía por la nariz. La ñ que Bonet describe
es propiamente unan palatalizada: «Su formación es la propia
que de la n, sin diferenciarse en más que en apretar la lengua
al paladar dobladamente de quando se forma la n, a manera
de quando uno sella, que primero toca y luego aprieta en el
mismo lugar; así haze lo propio la lengua, que donde toca
para formar la n aprieta para formar aquel sonido aún más
fuerte que de dos nn juntas.» Pág. I I I. La articulación dorsopala~al, con la punta de la lengu~ libre, o acaso, como hoy es
corriente, apoyada contra los dientes inferiores, debió ser la
que intentó explicar Mateo Alemán diciendo: «Fórmase [la ñ]
con la tabla de la lengua en lo alto del paladar, abierta la boca.»
(Ortografía, fol. 65 .)
La z era, según Bonet, interdental fricativa sorda : «Para
que pronuncie esta letra ha de poner el mudo la punta de la
1:ngua entre los dientes, y expeler la respiración que salga
sm que la lengua se aparte de aquel lugar.» Pág. 146. La fricación correspondiente era relativamente fuerte y larga 1. La f,
por su parte, era predorsodental sorda y al parecer africada:
«Se forma hiriendo la lengua en los dientes inferiores y arrojando fuera de la boca con alguna violencia la respiración un
ceceo suave y sutil.» Pág. 79. La idea de que esta f fuese afri-

_cN,

Vic_torino:
_v~ro, sub convexo palati lingua inhaerente, gemino
n_ans et ons sp1ntu explicabitun (Putsch, II, 24 55), o bien de Terenciano Mauro: «N sonatus figitur usque sub palato; quo spiritus anceps
coeat naris et oris, (Putsch, 11, 2388).
1

«Esta letra [z) es la última de nuestro abeced~rio; tiene por nombre el sonido de una respiración más fuerte y larga que la de la e quando se junta con las vocales e y i, que haze ce y ci; y assí el más ordinario usar deJla es en las finales de las partes, que allí es larga y fuerte;
Y por esso no acab~ la palabra e sin vírgula ni con ella, aunque separezcan en el sonido; y en los principios de las partes pocas vezes se
pone si se escrive ortográficamente; y Antonio de Nebrija sólo la halló
en quinze principios de vocablos. En medio de la palabra también es
larga su pronunciación y como requiere nuestro lenguage que lo sea ...
Pronúnciase queriendo assomarse la punta de la lengua entre los dientes.• Pág. 106.

�170

T. NAVARRO TONÁS
•

cada se apoya en lo de «arrojar la respiración con alguna violencia», fórmula no usada por Bonet, fuera de este caso, más
que al tratar de las oclusivas p, t, pues en las fricativas, o no
dice nada a este respecto, o indica simplemente, como en el
capítulo de la f, que la respiración sale «apremiada» por entre
los órganos de la articulación. Lenz interpretó también de
este mismo modo las palabras de Bonet sobre la r 1. Aparte
de lo dicho, en lo que Bonet puso mayor insistencia fué en
hacer notar que la r era un sonido más débil y breve que la z,
lo cual, por otra parte, no fué obstáculo para que el mismo
Bonet recomendase que al principio de la enseñanza de los
sordomudos se prescindiese prácticamente de dichas diferencias, presentando la z y la r como si se tratase de un solo
sonido 2 •
De esta última consideración se deduce, de acuerdo con
lo dicho por Cuervo 3. que ya en aquel tiempo la r y la z debían ser igualmente sordas, pues de no ser así hubiera sido
difícil que Bonet, cuyo concepto sobre la sonoridad era tan
claro y preciso como ha podido verse, pasase por alto en este
caso, tratado en su libro precisamente con especial atención,
aquel 'eco' o 'rebombamiento' interior que en tantos otros casos menos importantes había notado. En su mismo libro se hallan vacilaciones ortográficas tan significativas como ense1ianza,
pág. xxxm, enseñanya, 26; hazer, vm, hacer, xxn, etc. Así se
comprende que en la interpretación de la e:; griega, cuyo verdadero sonido no fué, acaso, suficientemente claro para Bonet,
R. LsNz, Chilenische Studien. (Phonetische Studien, VI, 20.)
«Esta ; con cedilla se ha guardado para enseñársela con la respiración de la z, por la facilidad que tendrá su enseñanca sabida la
pronunciación de aquélla; y al mudo se le ha de dar a entender que
tiene el mismo sonido; porque corno no es otra la diferencia que en
ser más o menos fuerte aquel ceceo, para la locución del mudo no
importa, que quando esté más perito se le dará a entender que ay
diferencia entre la z y la {, en ser ésta menos fuerte de pronunciar
que aquélla; y fórmase teniendo la punta de la lengua pegada a los
dientes inferiores.• Págs. 146-147.
3
R. J. CUERVO, Disquisiciones sobre antigua ortografía y pronunciación castellanas. (Revue Hispanique, II, 1895, pág. 39.)
1

2

DOCTRINA FONlhlCA DB JUAN PABLO BO
NBT

!7I

pudiese éste mezclar la z la d" .
Io mismo] que la z
y, r 1c1endo: «Esta e:; [suena y es
ina 303 1_
, pero mas suave, como la e con ci.» PágiEn la oscura historia de la
d 1
monio de Bonet s - 1 d , r y e a z castellanas, el testi"d
' ena an o aun entre dich
ferencia de articulación
. d d
os soni os una di-observaciones no es qbue,bl a o el carácter práctico de sus
pro a e que fue .
. .
'
indicar el momento en ue d
~e tmaginana, parece
en otro tiempo había di!,(- , "desapare~1da la sonoridad que
.se producía entre sus , ingu'. o esencialmente a la z de lar,
-ción, de la cual hab' ;espectl1vas articulaciones una asimilaia
e resu tar en Castill 1 t . f,
primera, interdental fricativa sob 1
a e nun o de la
tal africada. La difere . d , . re a segunda, predorsodennc1a e arttculació . d" d
se halla también entre t
J
n m tea a por Bonet
,
o ros, en uan de la Cu t
8
reap~rece tardíamente en Mariano José Sicilia e~ a, _15 9_, y
1
es, sm embargo que h
b
, 27, sabido
ay so re este punto d 1 r é .
,
pañola multitud de t· .
. .
e a ,on t1ca esU d 1
no ic1as y opm1ones contradictorias
na e as descripciones más el
d B
.
:Se refiere a la s: «Esta letra s t·
aras e onet es la que
un silvo baxo m
iene por nombre el sonido de
uy suave que se forma
.
tocando la punta de la 1
con poca respiración,
rior, que participen alg:nro:a ;::!!rin~~io de la e;cía supenunciar el mudo esta letra ha d
.» ag. 100. « ara pro-encima de las ene'
. e poner la punta de la lengua
tas, que casi toque e l d.
es fácil d
.
n os ientes superiores·
•
e pronunciar » Pág 145 E t
.· .
·
• s ª s prealveolar y apical- 0 front
1
. 'd
.
a , como md1có Lenz loe cit mente a d'fi
•
' · · comc1 e esencial,
l erenc1a de la s predorsodental de 0 t
.
-con la s qu h
.
ras regiones,
llana Bo : oy :_s corr:ente en la pronunciación culta caste.
ne no senaló diferencia ninguna entre s ss H ,
Y_ª algún tiempo que el castellano, a pesar de la re:iste~ci:c1a
~1e~tos ~recepti~t_as rezagados, había perdido el sonido sono::
e as mtervoca!tca 2_ En el libro de Bonet se hallan basta
t es casos en que
•
nuna misma palabra aparece escrita indistini

E .

s improbable la sonoridad de la
a base de esta indicación de B
t
f, supuesta por Lstu, loe. cit.,
R
one .
2
. J. Cuaavo, Disr¡uisiciones, págs. 49 y sigs.

�T. NAVARRO TOMÁS

tamente con s o con ss: impresión, pág. IV, inipressión, II;
necesario, vu, necessario, ¡;presentes, 1x,pressentes, 1x; eso, VIII,
esso, 39; confusión, 35, confussión, 38; quedase, xxu, quedasse, 9, etc.
La g (ge, gi) de Bonet era, evidentemente, predorsal fricativa sorda, y en cuanto al punto de articulación, prepalatal,
avanzando el contacto de la lengua hasta los alvéolos «poco
más adentro de las encías•. La falta de sonoridad la expresó
también Bon~t de una manera indudable diciendo que esta
letra había de pronunciarse «sin que en los oydos resuene».
La extensión del contacto entre la lengua y el paladar debía
ser bastante grande. Este mismo sonido era el de la j. El timbre de este sonido era suave, blando, «graso», pág. IIO 1 •
La descripción de la x no resulta en Bonet tan clara como
la de g, j. Tuvo Bonet demasiado presente la equivalencia
latina x = es, y prescindiendo de todo lo que se había dicho
sobre la semejanza del sonido de nuestra x con el de .}, árabe,
sci italiana, ch francesa y sch alemana, quiso explicarla simplemente como un resultado de la fusión de los dos elementos del grupo es, pero sin expresarse con suficiente claridad
respecto a la naturaleza simple o compuesta, fricativa u oclusivofricativa, palatal o veloalveolar del sonido representado, en
suma, por la x castellana. Del capítulo en que trata de esta
letra en el Arte para enseñar a los mudos sólo parece deducirse que le atribuía un sonido compuesto análogo al que hoy
t «El sonido segundo [ge, g1] es mucho más suave que el primero
[ga, go, gu], y también para pronunciarle se encorba la lengua más cerca

de la punta que para el otro, y con lo corvado hiere al paladar pegándose más y más afuera que para el otro, y sin que en los oydos resuene antes procura salir la respiración fuera corno sale.• Pág. 86.
(En g oclusiva dijo que «encorvándose la lengua, ~ie:e en el ~aladar alto con la mitad della,.) «La segunda pronunc1ac1ón que tiene
esta letra es la que sirve para ge y gi. Ha de corvar el mudo la lengua
más cerca de la punta de lo que la corvara para la pronunciación primera, y con lo corvado tocará en el paladar poco m~s adentro de
las encías; y aunque la respiración pulse en aquella misma parte, no
se ha de despegar la lengua de aquel puesto, sino quedarse pegada.&gt;
Págs. 140-141 •

J;

•

DOCTRINA FONÉTICA DI! JUAN PABLO BONl!T

173

tiene, por ejemplo, en la palabra examen 1; pero en las últimas
palabras de este mismo capítulo y en algunas otras del que
le dedica en la Reducción de las letras, parece esforzarse en
re~arar la insuficiencia de su definición advirtiendo que la
unión de la e y de la s había de ser particularmente estrecha
Y que dicho~ elementos, en realidad, no entraban íntegramen~
te en el somdo de la x, sino que ésta tomaba algo de cada
uno, :como _si en una pronunciación rápida quisiésemos pron~nc1arlos JUntamente, sin dar tiempo a que se· marcase bien
2
nmguno de ellos • Al tratar de la Egriega volvió a insistir sobre
esta misma idea, diciendo: «Esta E[suena y es lo mismo] que
~u:str: x, y porque vale tanto como es la pronunciación participara algo de ambos sonidos, no tan unidos en uno como
nosotros la usamos.» Pág. 303. Es de suponer que sin la
preocupación de la equivalencia x = es, Bonet, del mismo
~odo qu_e Salazar, Corre?s y otros de su tiempo, hubiera podido decir que el sonido de la x era sencillamente el mismo
de la j Y de lag. Verdad es que en su libro, a diferencia de
lo que se ha dicho respecto a z, f y s, ss, no se hallan confundidas la .r y la j o la g en la escritura de unas mismas palabras; pero esto puede no tener más que una significación
meram~nte ortográfica.
1

«Esta letra [x] ha de pronunciar el mudo valiéndose de dos sonidos, que son el de la e y la s, como se valió para la q de la e y de la u,
porque ambas son dúplices; pero en el sonido de la x úsanse más Ja e
Y la s que allá las otras dos. Para esta letra ha de poner Ja lengua en Ja
forma que se ba dicho para la e y que acabe la respiración en la parte
donde se pronuncia las, que corno están mas vecinas estas dos formaciones que las de la e y la u, únense más.• Págs. 14 5-1 4 6.
, ~ ..Esta letra_x escriven algunos autores que es duplex, porque en
s1 mcl~ye el sorudo de la e y de la s, y otros también que de lag y de
la s. :iene por nombre una respiración que no puede pronunciarse
tan simple que no participe algo de essas dos letras; porque a cada
una le toma 1\1 mitad de su sonido, y de los dos medios haze uno, que
es el suyo. Y assí empie~a la respiración estando la lengua en ]a parte
que suele para formar la e con el sonido de ca, y baxa por el paladar
adel~nte acabar donde se forma la s; de manera que queriendo pronunciar la e gutural y la s aprisa, se pronuncia y forma este sonido
que significa y tiene por nombre la x.• Págs. 104- 105.

�174

T. NAVARRO TOMÁS

No hay indicio de que Bonet aludiese en ningún caso al
sonido velar fricativo sordo que hoy tiene la j, y siendo estesonido tan característico y tan difícil de sustituir por ningún
otro, podemos pensar que no sería aún tan corriente en aquella.
época como Doergangk,. Schopp y Sumeran dieron a entender 1, ya que podía prescindirse de él én un tratado de carácter tan práctico como el de Bonet, cuyo propósito, come&gt;
puede suponerse, no había de ser enseñar a los mudos una.
pronunciación arcaica y desusada.
La h había de pronunciarse «con sólo expeler una respiración muy tenue, que no ha de ser sonorosá como para las
demás letras, y la boca ha de estar en la forma que para la a»,
pág. 141. Era, pues, una letra que, aunque consonante, tenía.
articulación abierta como las vocales, sólo que, «aunque librede impedimentos, no es sonorosa; que si quisiéssemos que lo
fuesse, en la figura que la boca está quando aquella respiración sale, pronunciaría a; pero como se limita que no suene,
resuélvese en sólo una especie de respiración tan sin sonid&lt;&gt;
que no tenga más que un aliento fuerte», págs. 87-88. Esta
aspiración o aiiento fuerte representado por la h no tenía ya.
como es sabido,-en tiempos de Bonet un uso regular. En su
mismo libro, y aun dentro de una misma página, se halla
hablar y ablar (pág. 3 del prólogo). En la portada, el dibujante Diego de Astor escribió también ablar.
En la descripción de la l, Bonet expresó claramente la salida lateral de la corriente espirada. La posición de la punta de
la lengua, elevada contra el paladar y arqueada hacia dentror
y el punto en que había de formarse la articulación, situado,
según Bonet, «en la mitad paladar del alto» 2, hacen pensar
1

R. J. CUERVO, Dz'squisiciones, págs. 59-60.

«Esta letra/ tiene por n'o mbre la respiración que se forma hiriendo ·1a lengua en el paladar alto, en la mitad dél, con lá parte baxa dela lengua, tercio postrero della, de mane ra que se arquea para dentro~
pero la respiración no sube toda a herir en el paladar, sino procurando
salir derecha; pero como topa con la lengua, que e stá arqueada paraarriba, sale por entrambos lados. , Pág. 90. «Pronunciará esta letra e l
mudo hirie ndo el paladar con el tercio postrero de la lengua, con la
2

DOCTRINA FOKl!TIC.A. D11 JUAN PABLO BONET

1 75

que esta l no debía ser la l plana normal, cuya pronunciación
no hubiera obligado a la lengua a doblarse o arquearse hacia
dentro, como Bonet decía, y cuyo punto de articulación hub'.e~a sido más propiamente el que ya había indicado V anegas
d1c1endo que «la l se forma poniendo la lengua en aquella
parte del paladar que se junta con los dientes de arriba, de
suerte que salga el sonido blando por entrambas partes de los
col_millo~ primeros», Ob. cit., fol. 13. Este mismo punto de
articulación descrito por V anegas había sido también señalado
a la l por D. Enrique de Aragón en su Arte de trovar (RFE VI
1919, I7I), y sobre todo, Bonet debió hallarlo indicad~ e~
Mario Victorino-«per partem palati, qua primordium dentibus superis
est», Putsch, II, 2455-, no obstante lo cual ) Bonet )
.
º.be?ec17ndo acaso a un resab_io regional de su propia pronunc1ac1ón , optó, como se ha visto, por una variante de l semejante, al parecer, a la l hueca que, con articulación más 0
menos marcada, se oye aún corrientemente en diversas regiones españolas 2•
La r descrita por Bonet es vibrante múltiple. La descripción de Bonet supera notablemente a las de los demás autores
de su tiempo. Entre unos ~einte textos españoles anteriores
al de la Reducción de las letras, sólo en dos o tres se hace
mención de una circunstancia tan característica como es el
'tremolar' de la punta de la lengua en esta articulación. Bonet
inspirándose, como otras veces, en Mario Victorino s, emple¿
ya, a este propósito, la palabra 'vibrar':

~arte de abaxo della, de manera que se venga a doblar, y que Jo infenor de la.lengua toque en el paladar, y en llegando a pulsar allí la parte
que acudiere, que más es la que quiere salir libre, se despegará la le ngua., Págs. 141-142.
1

N~ció en Tor~es de Berrellén. (Zaragoza) y pasó la mayor parte
de su vida en Madrid, adonde vino muy joven; su padre era de Tara •
zona y su madre de El CastelJar, cerca de Torres de BerreJlén.
2
T. NAVARRO ToMÁs, Sob,-e la a,-ticulación de la 1 castellana. (Estudis Fonetics, Barcelona, 1917, I, 268.)
3
«R vibratione vocis in palato, linguae fastigio fragorem tr emulis
ictibus reddit.» (M. Victorino, col. 2455.)

�..

176

T. NAVARRO TO:IIÁS

«Para la pronunciación desta letra ha de tocar la punta de la lengua,
de la parte de abaxo, en medio del paladar, y que la fueq;a de la respiración haga vibrar la lengua; y para esto no ha de tener el mudo la
suya demasiadamente pegada, sino quanto con suavidad tocare, porque si lo estuviera mucho no pudiera la respiración menearla con tanta velocidad como es menester. Y para facilitar más la pronunciación
desta letra le harán una lengua de papel, como la que a vemos dicho
de cuero, y doblársele ha la punta della, de manera que la parte inferior venga a ser la superior, que es la forma en que la lengua ha de
estar en la boca tocando al paladar; y luego soplará el maestro en la
punta de la lengua de papel, que en la forma dicha estará doblada; y
como el papel es tan débil tremolará apriessa aquella punta, con que
se le dará a entender que assí ha de tremolar la punta de la lengua
del mudo, dando en ella la respiración.• Págs. 144-145 1•

El punto de articulación a que Bonet pudo referirse al
decir que para la rr la punta de la lengua había de tocar «en
· medio del paladar», debía ser, sin duda, más interior que el
de la n, formada «en el paladar, cerca los dientes», pero no
tan interior, al parecer, como el de la /, articulada «en el paladar alto, en la mitad dél», dado que el mismo «paladar alto»,
si bien en su parte más posterior, era también, según Bonet,
el lugar en que hería la lengua y en que se rompía la respiración cuando se pronunciaban las oclusivas g, k 2 •
También en la rr, a la manera que en la /, la punta de la
lengua, al elevarse, había de encorvarse hacia d;ntro. En una
articulación prealveolar como la de la s, Bonet no tuvo que

DOCTRINA FONÉTICA DI! JUAN PABLO BONET

177

advertir esta c1rcuns
·
t anc1a.
· La advirtió en el caso d 1
donde, refir_iéndose tal vez a una articulación postalveol:r, ;o;~
mada especialmente con la boca bastante abierta para facilitar
la observación, dijo que la lengua había de tocar en el paladar
«buelta la pu~ta para dentro»; pero dejó de notarla justamente
cuan~o, refiriéndose sin duda a una pronunciación más espontanea y normal, indicó que la n se formaba tocando con
la punta de la lengua «en el paladar, cerca.de los dientes».
La falta de un término exacto para indicar la región alveolar hace
. que. las palabras de Bonet resulten , como se ve, un
p_oco tmp~ec1sas por lo que se refiere al punto de articulación de dichas consonantes. Entiéndese, sin embargo, que la
rr por él descrita, como la que hoy se pronuncia corrientemente en castell~no, debía ser una articulación postalveolar,
formada con la punta de la lengua contra la segunda mitad
de los alvéolos superiores.

T.

NAVARRO TOMÁS.

1 Además, en la página 99 había dicho: «El nombre desta letra J?
es el sonido que haze una respiración sonorosa estando la punta de la
lengua pegada al paladar en la mitad dél, buelta la punta para adentro.
Es respiración que ha de pulsar en la misma punta de la lengua y paladar con alguna fueri;;a para bazer vibrar la lengua. La propiedad que
se deve dar a la figura deste carácter es que el sonido desta letra se
forma en el cóncavo de medio arriba de la boca; y assí se demuestra
en esta letra, que arriba está cerrado como la P, y abaxo abierta, con
aquella línea pendiente que demuestra cómo ha de salir la respiración
larga, deslizando y tremolándola, como se formó en el paladar.•
2
Esto mismo impide suponer que con las palabras «paladar alto•
quisiese Bonet indicar los alvéolos superiores, designados por Victorino con el nombre de «convexum palati.• (Putsch, II, 2455.)
TOMO

VII.

12

�MlSC&amp;L1iNKA

MISCELANEA

UNA NOTA A LA COMEDIA «¿DE CUÁNDO ACÁ
NOS VINO?», DE LOPE DE VEGA
.

eonocemos el manuscrito autógrafo de esta comed ia

1

' cuya
.
letra no es toda de mano de Lope. Generalmente se admite
ue esta obra fué escrita en colaboración con Fr. Alons~-~aqmón, o R em6 n, mercedario 2· Fué representada en Perpman,
H
en 1631, por la compañía de Pedro de Valdés y :rv~ateo de ervias «autores de comedias, como dizen » ª; debió ser represen¡ada otras muchas veces, y Moreto la refundió con el título
.,,
ven dra., •,,. en 1633 fué publicada en la Parte XXIV
D eJuera
· en 4.0 y está incorn1 Bibl Nac., ms. v.ª 21-6. Consta de 55 h oias
pleto: le faltan los últimos folios de la P:imera jornada y otro~l fin;~
de la tercera que contendrían las licencias para repres.entar, ~~
os.
Lope fecha 'etc., como s ucede en los demás manuscritos conoc1
.
N t'1~ne la; rúbricas ni las iniciales entrelazadas qu~ en ocas1onestson
o
t
y que senan para noso ros
tan buenos testimonios de sus aven uras,
b
. to ele los folios
ahora un excelente auxiliar; sólo en el enea e~am1en
nos
se baila la fórmu 1a J· M· J· El manuscrito está bien
'b conservado, me
.
h •
están rotas por arn a.
las cinco primeras ºlª5 • que
A R
y A CASTRO
•t
•
825·' H . . ENNERT
•
2 Así PAz Y MHLIA, Cata,ogo,
num.
.
'b .6 1
L B
conoció esta atn uc1 n.
O
Vida de Loje de Vega, pág. 473. a arrera n . .
des traoaux rlérua Véase A. MoaEL-F.11T10, Calderón. Revue critique .
dition publiés en Espagne a l'occasion du second cent~nair~ de la mort:
•
.
8 Es raro ue este eminente erudito diga en una n~ .
~~!;t:::::;! ~;est pas co~ue. 11 ~st probable a ~:~:g~:
qu'elle était de capa y espada... • Sm embargo, ~s
) p XLI)
el tomo Ill de la selección de Hartzenbusch (Rivadeneyra,
..

P:~~~:: ~~

&lt;le las comedias del Fénix 1 • Nuestro propósito es indicar en
esta nota la fecha aproximada de la obra de Lope, junto con
algunas dudas referentes a la colaboración de Remón.
¿De cuándo acá nos vino? está citada en la segunda edición
&lt;le El Peregrino; es, por consiguiente, anterior a I6I8. Entre
1618 y r6o3 (primera edición de El Peregrino) median quince año~, en uno de los cuales pudo escribirse; como se ve, la
fecha es bien poco precisa. Afortunadamente, un pasaje de la
misma comedia nos permite reducir considerablemente este
plazo. En efecto, en el acto primero hay una escena en que
D.ª Bárbara y D.ª Ángela se solazan «en el soto», en «una
verde ribera, dichosa orilla»; unos músicos, como ocurre con
frecuencia en escenas semejantes, cantan una canción, que
&lt;lice así 2 :
Al baile de nuestra aldea
baxó la bella Amarilis,
~escontenta, aunque cassada,
que no le agradaua Tirse 3 •
Enseñaua el bello rostro,
como han de hazer sus matizes,
ya en color, ya en pura niebe,
las rossas y los jazmines.
¡Ay _d e quien era libre,
cassó a disgusto y en pi·isiones
[vibe! 4 •

Halló Amarilis, sentada
entre .Flora y ~elia, a .Filis,
que en viéndola, conozió
el mal de que estaua triste,
y en vez de los parabienes
del casamiento, prosig[ule
en preguntarle la causa,
a quien suspirando dize:
¡Ay de quien era libre,
c~só a disgusto y en prisiones
[vibe! ~.

No se necesita gran esfuerzo para referir estos versos a
D.ª Marta de Nevares, el gran amor de 1a vejez de Lope; concuerdan perfectamente con el relato de la égloga Amarilis
1

Parte veynte y t¡uatro de las comedias del f íeni;i: de Espaiia, Lope

de Vega Carpio, y las mejores que hasta aora han salido... Con licencia y

_privilegio. En (:aragofa, por .Diego Dormer, en la Cuchillería, año I633.
La comedia de que tratamos es la décima del volumen.
·
2
Reproducimos estos Yersos según el manuscrito. Corresponden
al folio 181 v de la edición de 1633. (Rivad., XLI, 201, a y b.)
3
La Parte XXIV, no le agrada ualerse; el texto está estragado,
como de costumbre. Hartzenbusch corrige Tirsi.
' Fol. 7 r, versos 3-12.
Fol. 7 v, versos 19-28.

�180

y todo lo que conocemos de las desavenencias conyugales de
esta señora. Ahora bien: los amores de Lope con D.ª Marta
comenzaron, según plausibles conjeturas, en 1616 1 ; Roque
Hernández de Ayala murió hacia 1618; entre estas dos fechas
hay que colocar, pues, la redacción de esta comedia; la últi_ma
de las dos la da, de todos modos, la edición de El Peregrino.
Notaremos de pasada que las alusiones a Amarilis no son
frecuentes en las comedias de Lope. No encontraremos a propósito de ella nada semejante a lo que inspirara años antes
Camila Lucinda. Los versos a D.ª Marta hallaron acogida fuera del teatro; fueron versos líricos. Lope daba forma artística
a su pasión en églogas y sonetos 2 , y aludía a ella en las con•
fidencias, hartas veces desenfadadas, de su epistolario. En ¿De
cuándo acá nos vino? los versos a Amarilis son una canción
unida a la obra de un modo puramente artificial; no hay ningún momento de la comedia que los motive o los justifique.
Sería interesante comprobar si es caso fortuito o pensado el
que los recursos líricos no sean ya parte integrante de la fá.
bula, y se reduzcan a un ornato circunstancial.
Se nos ocurren algunas dudas acerca de la colaboración
de Fr. Alonso Remón. La idea de esta colaboración es mo3
derna. Nada dice de ello La Barrera al hablar de este autor ;
es posible que su origen se halle en el Catálogo de Paz Y M~lia 4 y esté deducida de la comparación de la jornada segunda del manuscrito de ¿De cuándo acá nos vino? con el
de La ventura en el engaño 5 , comedia atribuída también a

Véase H. A. RxNNERT y A. CASTRO, ob. cit., p:ig. 240.
Sobre las alusiones a D,ª Marta en las obras de Lope, véase
H. A. RENNERT y A. CASTRO, ob. cit., págs. 254•257.
3
Catálogo biográfico y bibliográfico del teatro antiguo español, Ma-

MISCELÁNEA

P81

Montalván 1, Y por razones puramente paleográficas a Remón1a obra carece de firma. Estas razones parecen reducirse ai
parecido
de
,
. su lelra a la de la segunda jornada de ,:•De cuándo
aca nos vzno?; es decir, que se trata de dos atribuciones, cada
una de las cuales se apoya en la otra. En el Archivo Históri-co Nacional hemos visto firmas autógrafas del P. Remón que
nos afirman en nuestra duda; un examen interno de las obras
citadas no nos decide tampoco en favor de la atribución al
religioso mercedario de ese segundo acto; queda sin explicar la perfecta_unidad de la obra impresa a nombre de Lope
Y su buen estilo; en efecto, toda la comedia tiene la misma
:xce1ente versificación; en nada difiere la forma de la segunda
Jornada de la que es habitual en Lope, fácil y brillante. En
cambio, la dureza del estilo de Remón era notada por los contemporáneos y aun por los extranjeros. «Ramón dimanda vn
bagno di nettare per Ji suoi versi, e che con qualche artificio
si tirino Ji suoi concetti vn poco piu verso la Corte, gia che
non e possibile (in tutto) verso Lope», dice Fabio Franchi el
. de Lope 2 . En el pasaje que sigue puede verse que ' no
amigo
mentía:
Cascabel.
Nouedad y admiración
parec;erá que un gracioso,
paréntesis que es forc;oso,
salua la docta opinión,
dé origen a vna comedia;
pero aunque haya quien censure

y sedicioso mormure
si es desayre o es trajedia,
es fuerc;a que he de empec;ar;
mi gracia os pide paciencia,
que por solo diferencia
de lo que se suele usar:

1

2

drid, 1860, págs. 3 16 y sigs.
,
, «La segunda jornada de mano de Fr. Alonso Recnón.• (Catalo-

go, pág. 132.)
.
5 Los manuscritos de El español hecho sol entre todas las naciones,
El hijo prédigo (auto) y Las tres 1mye1·es en una, obras de Recnón, de
las cuales hay manuscritos en la Biblioteca Nacional, no son autógrafos.

1

Dice G. W. BACON, :Juan Pérez de Montalván, pág. 4 50 : «Juzgando desde el punto de vista del estilo, pienso que Montalván tiene
grandes probabilidades de ser el autor.• Pero esta apreciación, natur~lmente, por_ sí soia no tiene gran fuerza. PAz y MxL1A, Catdlogo, pá-g10a 529, escnbe que «la letra de esta comedia es muy semejante a
la de Fr. A. Remón•.
2

Esseqvie poetiche, overo Lamento delle Muse italiane in morte del
szg. Lope de Vega, insigne ,t incomparabile poeta spagnuolo... Con licenza
de' sttjeriori e priltilegio. In Venetia, MDCXXXVI, apresso Ghirardo
lmberti. El juicio citado está en la parte titulada Ragvaglio di Parnan, pág. 73.
.

�l\llSCJ!L{NEA.

MISCl!LÁNKA.

que sale el galán primero,
la dama el papel segundo,
papel de barba, y jocundo
por 1~ uerde y pla1:entero

vn gracioso; en esta pieza
mi alcurnia he de referir,
que es muy justo el aplaudir
la margen de mi noble,;;a ... 1 •
Josit

F.

MoNTESINOs.

«¡PAR SANT ESIDRO I»

La devoción de los reyes al santo de León, heredada de Fernando I, debió tener una vitalidad considerable y durar hasta
el siglo xm, por lo menos. San Isidoro se aparece a A lfonso VII en el cerco de Baeza para anunciarle la victoria (Prim.
Crón. Gral., 66o b, 26), y San Fernando parece que tenía por
exclamación habitual la misma de Alfonso VI:¡ Válauos Dios
Y santo Isidro!, según un manuscrito que cita el P. Pineda,
Memorial de Sa11 Fernando, parte II, cap. XXV, pág. 139. R. M. P.

«MARCELI~:\ »
El juramento ¡Par sant Esidrol y el ¡Si me .va/a sant Esidro! del Cid, 1342, que el Poema del Cid pone como invocación y juramento habituales en boca de Alfonso VI, los he
dado como un detalle auténtico de las costumbres personales.
del monarca (Cantar, pág. 657 15 ). Me sugirió esta hipótesis el
carácter eminentemente histórico del poema y el hecho de
haber sido el padre de Alfonso VI grah devoto de San Isidoro, cuyos restos había llevado desde Sevilla a León. Ahora.
encuentro confirmación para esa hipótesis en un artículo del
abad de San Isidoro, J. Pérez Llamazares, titulado Alfonso VF
y San Isidoro, en los Anales del Instituto de León, mayo, 1920,.
págs. 608-620. Entre varias pruebas de la devoción de Alfonso VI por la iglesia leonesa de San Isidoro, :,e cita el capítulo XIV de los Milagros de San Isidro, por D. Lucas de Túy,
donde se dice que «el dicho rey don Alonso avía escogido et
tomado a sant Y sidro por su espec;;ial patrono et abogado, et
todos los juramentos que fazía los confirmava et jurava por el
nonbre de sant Y sidro». Este testimonio es posterior al Poema; pero siendo independiente de él, tiene valor. De la costumbre existente en León-recuérdese que A lfonso VI era, ante
todo, un rey de León - de jurar solemnemente sobre el arca
de las reliquias de San Isidoro, costumbre prohibida en 1498
por los Reyes Católicos, trata Risco, Historia de León, I, 124.

1

Las tres m11jeres en 1111a, Dib l. Nac., ms. 14896. ful.

1.

Esta palabra, alteración por etimología popular de mancerina, que
trae el Diccionario de la Academia, no figura, que yo sepa, en los diccionarios corrientes. Sólo la registra Borao en su Diccionario de voc~s
aragonesas, 1908, pág. 262. Hay motivo, sin embargo, para que la recoja
la Academia, pues está autorizada por el andaluz duque de Rivas en
su romance El conde de Villamediana, edic. 1854, III, pág. 251:
El rey está con las damas,
la reina con los señores,
y chocolate y conservas

y helados pasan en orden·
en marcelinas de oro
y en bandejas.

A. C.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

DAvms, W. - Verslag over een onderzcek betriffende de letterkundige
/Jetrekkingen tusschen Nederland en Sjanje in de I6'-I8' eeuw. - Den
Haag., M. Nijhoff., 1918.=Este libro, aunque es holandés, no lo parece
ni por el nombre de su autor, ni por su lenguaje,. ni por su mérito
- dicho sea esto con el orgullo de un holandés que, aunque ahora
no ve muchas cosas admirables en su país, sigue teniendo en buena
opinión los trabajos científicos de sus compatriotas-; mas, a decir verdad, en el terreno del hispanismo nunca hemos sobresalido mucho los
holandeses, excepción hecha de Dozy.
El presente libro sería muy interesante si hubiese realizado las
espe'ranzas que promete el título: Relato de una investigación acerca
de las relaciones lite1·a1·ias entre los Países Bajos y E spaiia en los siglos XVI-XVIII. Desg1·aciadamente no es así.
El autor se propone averiguar: 1.º , de qué idioma-del origina1
español o de otro, generalmente el francés- se traducía; 2.0 , cómo se
traducía. Pero, en primer lugar, no toma en consideración las obras
teatrales, según dice, por varias razones: 1.a, porque duda que sea
posible añadir datos importantes a lo dicho por Te Winkel y Worp
-ninguno de ellos en sus trabajos, bien poco satisfactorios, han emitido juicio alguno acerca del carácter de las traducciones, uno de los
dos puntos que Davids promete tratar- ; 2.a, porque aunque eso fuera
posible, la ausencia en Holanda de ediciones completas modernas de
los dramaturgos españoles del siglo xvn, sería un obstáculo; 3.a, porque él y E. Gossart opinan que probablemente en los Países Bajos meridionales (Bélgica) ya no se encontrará nada importante. Mas, a pesar
de reducir el campo de este modo, tampoco cumple su promesa.
En las 190 páginas de que consta el libro trata de las relaciones
históricolingüísticas y enumera muchos diccionarios, gramáticas y
libros de conversación; en seguida pasa a hablar del Amadís, de las
novelas picarescas, del Quijote, de las novelas cortas del género pastoril, de las obras didácticomorales, de las teológicas, de los viajes y
de las obras técnicas.
En cuanto al Amadís, resulta que sólo los doce primeros libros

están traducidos, y todos a través del francés, excepto el primero y
el segundo, que acaso lo estén directamente del castellano, si bien
teniendo probablemente a la vista una versión francesa. Éstos fueron
publicados en Leyden (1598). Es lástima que el Sr. D. no cite a ningún
español cuando habla del juicio que Amadís ha merecido de algunos
sabios alemanes. Creo que no tiene razón al burlarse de fas introducciones que raras veces se ponían en las traducciones holandesas y
en que se alababa sobre manera la virtud del héroe. Véase lo que
escribe el Sr. Menéndez Pidal sobre la •pureza moral» de Amadt's, en
Bull. Hzsp., XX, 1918, pág. 225.
•
Novelas picarescas. Cita traducciones de El Lazarillo de Tormes
(de 1579, 1609, 1-653), de Guzmán de Aifaracke ( 1670) 1 de la Traj(Jza y
de La Gardtt11a de Sevilla (resp. sin año y de 1669) y de la Vida del
Buscón ( 1642). De las cinco, excepción hecha de la Trapaza, compara
algún trozo con el original, con tanto descuido, sin embargo, que no
nota que el traductor omitió a veces pasajes enteros, por ejemplo, en
el capítulo I de El Buscón, y se equivocó en otros, de manera que lo
humorístico pierde mucho en el holandés. Otras cuatro novelas picarescas enumera al final del libro, entre ellas una traducción de La
desordenada codicia de los bienes ajenos (de 1687).
Don Quijote. Desgraciadamente el Sr. D. sólo trata de la traducción
de L. v. d. Bos (de 1657, etc.). Hubiera sido muy útil dar algunos datos sobre la traducción citada en Ríus, Bibl. Crít. de Cervantes (1, números 801 y 806) del año 1677 (o 1746) y atribuída a Jacob Campo
\Veyerrnan. Me parece que las observaciones que el autor hace, a base
de la comparación de tres trozos del original y de la traducción, pierden mucho por el censurable descuido con que el precioso texto español fué tratado, y sobre todo porque el autor no se ha fijado en el
hecho de que el traductor ha eliminado el elemento más típico del
Quijote: el humorismo.
Del género novelesco cita una traducción, en 1731, de unas ocho
novelas de María de Zayas y Sotomayor: &lt;probablemente• de su primer tomo de 1637 (Novelas amorosas y ejempla,·es). En el apéndice
(pág. 189) habla de una traducción de 1645 : Drie au·tige bedriegerijen
van Tirso de Molina, que él considera basada en Los Cigarrales.
En 1653 fué traducida, con el título de De Spaensche Diana, la Diana
enamorada, de Gaspar Gil Polo, precedida de unas líneas de la Diana
de Montemayor y algunas páginas de transición; el traductor, Adrian
van Nispen, reprodujo tambié n los sonetos, y es lástima que el autor
no emita juicio sobre esta traducción, única del género pastoril.
Tampoco da noticia crítica ninguna del género que luego toma en
consideración y que es el de las obras didácticomorales. De Antonio
de Guevara dice que están traducidas las Epístolas familiares, pero no
añade nada a es to. Tambié n cita una traducción de 1652 de Aviso de

�186

NOTAS BIBLIOGIIÁPICAS
NOTAS BIBLIOGRAPICAS

}'riflados J doctrina Je cortesam,s, con el título de Leytsman tkr HweJingen, y la traducción ( 1652) de Menosprecio de corte_ y alabanza ~e
altka, titulada Misprij::inge des Hofs. No compara la última con el_ o_nginal, aunque existe una edición moderna de Martínez Burgos (ed1~0nes de La Lectura, 1915). Luego se ocupa de las obras de Gracián.
El Discreto fué traducido, en 1724, del francés; de la misma manera se
hizo la traducción del Ordculo manttal y arte tk prudencia, en 1696 (hay
otra edición de 1700). En una nota hace constar que existe una traducción moderna del Dr. A. A. Fokker (edición Viuat, 1907, Amsterdam) el cual comparó su traducción con la de Schopenhauer (1822_) Y
con 1~ de Amelot de la Houssaye (t1635?). El Criticón fué traducido
en 1701 (De Mensch buyten Bedroch, of den nauwkeurigm Oordeelder),
probablemente del español, sin intermediario. El Sr. D. ~a una pru_eba,
pero sin comparar ni formular juicio. Al final de su hbro menciona
una traducción de 1617 de la Silva de varia ledó11, de Pero Mexía.
En las páginas 135-178 el autor trata de las obra~ teológica_s que
en cierto sentido constituyen el germen de todo su hbro. El numero
de traducciones de esta clase, afirma, forma legión, aunque sólo una
fué citada por Te Winkel (Tijdsdtrift voor Nederlandsche Taal-en Letterk11nde, I, 83). El Sr. D. se limita, en general, a las grandes firmas
que aparecen en los manuales de literatura. Cita el hecho ~e que
Fernández Alarcos, Ramillete esjiritual compuesto de la Salutación ~gélica i Oración dominical, fuese editad~ en españ~l _en La Hay_a, s. •:•
i65o, 4 .0 (se halla en la Biblioteca Thys1ana). La umca trad_ucc1ón encontrada en las provincias septentrionales es Sc/Jat tkr Zulen (1686,
3.• edición); hubo acaso una edición anterior de 1679 Y_ otras posteriores de 1699 y 17 18. Procede de un original desconoc1_d~ ~a por el
editor de 1686. El Sr. D. no tuvo mejor suerte, aunque p1d1ó mformes
a Ja Biblioteca Nacional de Madrid. Claro que sería muy interesan:e
averiguar la procedencia de este libro; pero pa_ra es~ el S~. D. tendna
que venir a Madrid o ir a la biblioteca de la • H1spamc S~c1ety•, como
también para otros muchos puntos oscuros de su estudio, que nunca
se aclararán en Holanda ni en Bélgica.
Menciona luego una traducción de Luis de Granada, titulada De:,
Leytsman der Sondaren (Gula de pecadores), Amberes, 1588, y otra edición de 1709. Del mismo autor hay Seven mtditalien op elckm dad, vau
de 1Vake, Amberes, 1622 (del latín). Existen además:
Het Leven van de J.lfoeder Teresa uan 'Jesús, Bruselas, 1609, traducción no analizada por D., en edición diferente de la segunda de Amberes {1631) e igual que la de Gante (1673).
~.
Beschrijuinglte van he! Casteel oft Woninghe van de Zule, G/Jemaekt
door de Heilighe Afoeder Teresa van 'Jesús, 1650 (del ~rancés).
Bruidegoms Vndekus ofte Beme,ckinglte :•an de ltifde Gods, Ambere~, 1647.

Den Wtch tkr Vo/maectlteyt, Amberes, 1634 (2.ª edición).
Juan de la Cruz: Vtrlwle wercken van den saligl,en ende verlic/,te,r
Leeraer Joannes Van den Croyce, Gante, 1693.
Den Glteestelycken Strydt... Eerst gl1tmaeckl in 't Spaensclt door de,r
E. H. Joa11nes Castane::a... ende daer naer in versclte;·de talen, ten /este,r
ooclt in ons Nederduytsch ove,·geset, Gante, 1624.
Den Herder van den gouden o/te Ktrsnacht... Gemaedzt in het Spaens
van... Don Jan de Palafo.,: ende lifendo::a... Ouer-geset in onse Nederla11tsche Tale, 1706 (varias veces reimpresa).
.Den Boeck des Levens 'Jesus Gltecruyst. Gltemaeckt door P. E. Nieremberglt, ende getrans/ateert uyt het Spaens in onse Nede,·/a11tsche Tale,
Gante, 1650.
Lustlwfvan Cltristus in't alderlteilri:hste sacra11u11t des Autaers, door...
Ludovicus de Pumte ... in't Spaens uytgegeven door den Eerw. P. Tltvrsur
Gonzdlez... Verduydst door eeuen Priester der zelve Societe_,·t, A-mberes, 1692.
.fiet Leven Ons Htere Jesu-Chrisli... Getrokken uit ltet Spaensch de,·
Eerwaarde Vaderm Petrus de .Ribadeneyra ende Lou,s de la Puente...
Overgeut in on:;e Nederlandsche Taal doo,· F. B., cerca de 1763.
De viajes cita cinco traducciones. Una de Augusto de Zárate: Historia del descubn"miento _v conquista del Perú, l\f. Nutius, Amberes, 1555
{no se halla mencionada en \"agana y, .Reo. ·Hisp., 1918). La traducción
se titula De wonderlycke ende waraclttige Historie vant Conmckr_yck vau
Pero, etc., Amberes, 1573. En Moes-Burger: De Amsterdamsche Boekdrukkers en Uitgevers in de Ió• eeuw, II, 134; se cita una traducción
publicada por \V. Silvius, Amberes, 1564. Hizose otra edición en 1596.
Hay después: Jan Hu_vgm van Linsclwten... .Reysgescltnft van de Navigatlen der Portugaloyse, s in Orienten, Amsterdam, 1595 (cplccción de
fuentes portuguesas y españolas, traducida al holandés). Indirectamente del español, a través del italiano, fué traducida la obra de Juan
González de Mendoza D'Hisiorie ofte Beschrijvi11glze van het groote .Ryckvan Cltina, Hoorn, 1595, y Amsterdam. Reimpresión en Delft en 1656_
Historie Naturael ende .lfo1ael uan de lVesterscke Indim, uyt de Spaensclte in onser ,uderduytsche tale overgeset door Jan Huygl1tn van Linscl,oten, Enkhuysen, 1598; segunda edición en 1624. Historia/e Bescltrijvinghe der Goudtn/clu La1uie11 in Chili ende Arauco, ende andere Provincien in Chili gheleglten, de Alonso de Ercilla y Zúñiga, traducido del
español por IsaacJansz. Bijl, Rotterdam, 1619.
La sección de obras técnicas la constituye solamente Cor/ Ontierwifs Van de Conste der Seeoaert besckreoen deur den Licentiaet .RodrigoZamorano, Amsterdam, 1598 (directamente del espa1iol).
Este es el contenido del libro del Sr. D. No cabe duda que abre
toda una perspectiva de complementos importantes a la bibliografia
de Vagan.i_v. Sin embargo, creo que, sin pérdida p;ira las relacione:;

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

188

NOTAS BIBLIOGII.ÁFICAS

literarias hispanoholandesas, todo este libro hubiera podido reducirse
a la extensión de esta reseña mía, o poco más. Porque todo lo demás
sobra mientras Holanda no tenga mejores bibliotecas españolas Y el
autor más conocimientos del castellano y... del holandés del siglo de
-oro. - Dr. G. 'J. Geers.
PiíKEZ y Cua1s, M.-Ehnarqués de Santillana, Íñigo López de Menaoza: el poeta, el prosador y et hombre. - Montevideo, Imp. Y Casa
-editorial cReoacimiento», Lib. «Mercurio•, de Luis y Manuel Pérez,
&lt;:alle 25 de Mayo, 483, 1916, 4.0 1 430 págs. = El libro del Sr. Pérez Y
Curis es interesante como signo del movimiento que durante los últimos veinte años ha llevado a los escritores de la América española a
-emprende,- estudios extensos sobre obras o autores antiguos de la ~teratura castellana, como en otro tiempo, y en apariciones esporádicas,
los trabajos de Dello sobre el Cantar de Mio Cid, o de Arango sobre
Fr. Luis de León. Pero es difícil hallar otro interés en el libro del
Sr. P. y C. El marqués de Santillana no es de los autores españoles
-que estén reclamando con urgencia nueva biografía o nuevo examen
crítico: como vivió en época de que hay crónicas abundantes Y perteueció a familias cuyo poderío se extiende a seis siglos y sobre las
-cuales hay multitud de documentos, su vida se conoce con una riqueza
y una exactitud de pormenores que ya quisiéramos aún para Cervantes o Lope. La biografía escrita por Amador de los Rí~s- es de aq~ellas en que el lector discreto, desentendiéndose de la v1c10sa retórica
&lt;lel estilo y de la tendencia hiperbólica en los juicios, puede formarse
idea cabal del personaje. Conservamos probablemente toda la obra
literaria del marqués en buenos textos; sobre ella ha escrito Menéndez Pelayo uno de sus mejores estudios relativos a la lírica cas~ella~a,
en el cual ni siquiera falta la sagaz apreciación de la figura h1stónca
del poeta; y todavía, en fecha reciente, debe mencionarse la acertada
síntesis que precede a la edición de Canciones y decires hecha por el
Sr. García de Diego. Y los trabajos de Schiff, de Sanvisenti, de_ Post _Y
de Seronde nos ofrecen una especie de mapa de la cultura hterana
&lt;le) marqués y de las influencias que recibió, mapa en el cual habrá
que rectificar algo en cuanto a valores, pero nada sustanc'.al en cu~nto
a datos. Un nuevo trabajo de carácter general sobre Santillana se JUStificaría, pues, o con una pesquisa minuciosa, en documentos Y libros
ant~uos, de datos no utilizados hasta ahora, o con nuevos puntos de
vista para la crítica y el examen técnico de sus.obras. Nuevos puntos
&lt;le vista son, en efecto, los que pretende ofrecernos el Sr. P. Y C.;
pero con escasa fortuna. La mayor novedad de su crítica estriba en el
empeño de concebir a Santillana como héroe a la manera de los de
Carlyle, atribuyéndole ideales individualistas·y convirtiéndolo en revolucionario, a pesar de que su historia y sus obras nos lo muestran

libre de preocupaciones hondas o de orientaciones nuevas en doctrina
polltica,. Y limitándose, durante sus períodos de plena actividad a
buscar el equilibrio entre la moral y la conveniencia. En cambio,' el
Sr. P. Y C. trata con curioso encarnizamiento a D. Alvaro de Luna.
Tampoco puede concecterse valor a la caprichosa tesis, puramente
verbal, _de que el marqués es «el único poeta de su tiempo•, a la cual
no podian menos de acompañar unas cuantas puerilidades sobr&lt;: ]a
categoría que debe asignarse a Juan de Mena. La falta de preparación
d~ método adecuados se echa de ver en cada página del libro: baste
10d1car que,· como fuentes para la biografía, se cita no sólo a Mariana (pág. 2~), sino a Lafuent_e (págs. , 41 16 y 36) y a Morayta (pág. ),
33
Y en camb10, de las obras históricas del siglo xv sólo se utiliza la Crónica de D. Juan II; y que las páginas (109 a 114) dedicadas al léxico
se limitan a recoger dos o tres observaciones sueltas, como 1a de que
mas en lugar de sino tiene «un tinte marcadamente francés,; la de que
«sorpr~nde... la frecuencia con que él emplea artículos masculinos(!)
precediendo a nombres femeninos que comienzan con vocal&gt; (el arena,
el espada); la de que obras castellanas anteriores al siglo xv, como las
Cantigas del Rey Sabio(!), contienen e voces que hoy diríamos nuevas&gt;, y la de que Santillana debió de saber latín, porque •muchas de
l~s voces por él adoptadas derivan de esa lengua». Finalmente, el estilo es sobradamente desmañado, y el tono personal llega a menudo
al grado cómico (págs. 13, 40, 47, 781 136, 144, 163 y 351 ). Quizás la única
parte útil del libro sean los análisis métricos, hechos a veces con exactitud, a pesar de las nociones equivocadas en que van envueltos (por
ejemplo, a propósito del arte mayor, pág. 249): el más aceptable de
estos análisis es el de los Sonetos fechos al itálico modo. - P. H. U.

!

KRUGER, FK1TZ. Studien :;ur Lautgeschichte westspanischer JIEundarten, auf Grund von Untersuchungen an Ort und Stelle. Mit Notizen zur Verbalflcxion und zwei Übersichtkarten. - Hamburg, Lütcke
&amp; Wulff, 1914, 4.º, 1v-382 págs. (Mitteilungen und Abhandlungen aus
dem Gebiet der romanischen Phiiologie, veroffentlicht vom Seminar
für romanische Sprachen und Kultur (Hamburg). Dand ·u. = Circunstancias de tiempo y trabajo han impedido que hablemos antes de este
libro, de capital importancia dentro de la dialectologia hispánica.
El propósito del Sr. Krüger era dar una primera y provisional orientación sobre la vida dialectal de distintos puntos del occidente de España. La falta de tiempo le obligó a reducir su área de estudio, y en
este trabajo Sólo da el resultado de sus investigaciones fonéticas en
el sudoeste de Zamora y en el norte de Cáceres, realizadas sobre unas
s~s:nta aldeas: Sobre el resto de la región leonesa existe, como princ1p10 de e~tud101 el conocido artículo del Sr. Menéndez Pidal, El dialecto leonés, en la Revista de Archivos, 1906; y como éste encierra pocos.

•

�..
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS RIIILIOGR.Í.PIC,\i

&lt;latos sobre Cáceres y el sur de Zamora, el Sr. Kr. comenzó por recorrer dichas regiones.
· En los lugares examinados, el Sr. Kr. ha preferido recoger los
&lt;latos en personas de edad; y para ello da razones satisfactorias, que
&lt;lerivan del estado de escasa vitalidad en que se halla el dialecto de
la región y del escaso tiempo que pudo consagrar a su investigación.
Si queremos recoger las formas del dialecto que muere, hay que ir,
naturalmente, a buscarlas en los sujetos en que sobreviven; sin duda
esto es lo más urgente; pero claro está que una estancia prolongada
en las aldeas más características permitiría llegar a conclusiones más
&lt;letalladas sobre la vida dialectal que las que da el Sr. Kr. en las pá-ginas 36·41.
El autor se sirvió principalmente en su investigación de interro-gatorios preparados de antemano (pág. 13); no hemos de repetir aquí
Jo dicho por el Sr. Menéndez Pidal en esta Revista (III, 73-74) sobre el
-empleo de cuestionarios uniformes en la investigación dialectal. Es
evidente que hay que aumentar considerablemente los datos que se
lleven preparados de antemano con los que ofrezca la inesperada observación de los lugares. Sin clejar de reconocer que los interrogatorios del Sr. Kr. son abundantes, aun para fenómenos en que nada
especial ofrece la región, se nota, no obstante, en algunos casos esca"5ez de datos, como ocurre, por ejemplo, sobre un fenómeno tan importante como la conservación de la -s- sonora (págs. 203-204); la -s- no
ha sido observada en todos los lugares, en abundantes ejemplos, y
éstos se aducen en la obra principalmente para otros fenómenos (página 56, mesa, meses; cosa, pág. 100; casa, pág. 144). Otro caso de insuficiente observación es el relativo a ~m• n- (pág. 226), según el mismo
Sr. Kr. lo reconoce; la presencia de una forma tan curiosa como fre111a
femina en Aliste debió llevar al Sr. Kr. a ampliar sobre el terreno
-su cuestionario (lumbre, enjambre, costumbre, rllimbre, cumbrero, etc.).
Desde Juego reconocernos que es más fácil dar estos consejos sobre
el papel que aplicarlos luego durante uno de esos penosos viajes de
investigación, en que la prisa y el cúmulo de detalles que _h ay que
estudiar en cada aldea, con un medio generalmente poco propicio,
impiden realizar todos los propósitos que se llevan; por eso no puede
tomarse como un reproche esto que decimos, sino como una observación completamente objetiva, a fin de ayudar a la mejor utilización
&lt;le esta excelente obra.
Respecto de la transcripción, es de alabar que el Sr. Kr. emplee
..signos fonéticos que permiten gran exactitud. Cabe hacer, sin embar..,.0
algunas correcciones: hav• figo por figo en todos los derivados de
t, ,
íicu citados en las páginas 54-55; fwogo por fwogo, swogro por swogro,
pág. 67; yegwa por yegwa, pág. 70; legumbre por legumbre, pág. 226;
.comp. leumbre, cuya g perdida está revelando su carácter fricativo.

Lo mismo puede decirse de abril por abril. pág. 55; de yedra por yedra,
pág. 70; de peda8o por peda8o, pág. 278 {al lado, pea8o).
Es muy dudoso que deba notarse constantemente J, Y/ detrás de
consonante sorda, en los diptongos ie; ué, según hace el Sr. Kr. a Jo
largo de su obra, y razona en la página 66; una pronunciación tJene
por tjene, pv¡ede por pwede será siempre un fenómeno y completamente ocasional, y no debe elevarse a regla, como se hace en las páginas 62 y 67. El ensordecimiento parcial que a veces presentan dichos
elementos y que es, sin duda, lo que el Sr. Kr. ha querido indicar, se
halla desproporcionadamente representado bajo la forma constante
de J, Y/· Es también dudoso que exista un ensordecimiento de r y del
en contacto con consonante sorda (pjomo, falso, etc.), según de un
modo sistemático se transcribe en el libro.
Pág. 205, línea 15, léase Torre {8), en lugar de Gata; cfr.§ 215.
Pág. 207. Dice el Sr. Kr. que re 'red', se 'sed' deben ser influencia
castellana y no evolución de sede, rede, e puesto que [-d-) &lt; -T se conserva en general en Zamora•; nótese, sin embargo, que en el§ 134 'Citó
sei 'sed' y parei 'pared', contra las cuales no significa nada la propensión a conservar la -d- mencionada en el § 255. La pérdida de la -d- es
fenómeno observable en todo el español. Pero a pesar de esto es posible que algo hayan influido las formas castellanas en re, sede Zamora.
Pág. 225. El estudio de -PT-M podía haber sido más completo; semana sólo se ha observado en cinco lugares, y es probable que un
examen más amplio hubiese descubierto el intermedio sedmana, documentado en los siglos x111-x1v.
Pág. 283; Sobre el tratamiento de •ng• hay explicaciones muy someras; cfr. RFE, II, 1915, pág. 181; enhiba tal vez sea cultismo.
Fuera de estos pequeños detalles, habria muchísimo que decir, si
dispusiéramos del necesario espacio, sobre el interés y la novedad
que se encuentran a cada paso en este libro. El autor trabaja con pleno
conocimiento de la fonética, tanto histórica como descriptiva, y hace
que su obra, más que un estudio de un dialecto español, sea un manual de fonética histórica española, cuya consulta, tanto por la exposición de las cuestiones como por su discusión y por la bibliografía
que las acompaña, será siempre indispensable. Véase, por ejemplo,
entre otros aciertos importantes, la forma nueva y sugestiva en que
explica la reducción del diptongo de -iello a -t1lo (pág. 81 ), no por pérdida de la e, sino como 11na asimilación de ésta a los dos elementos
palatales. - X.

19r

ToRO Y G1sBERT, i.\liGuEL DE. - Los nuevos derroteros del idioma. París, Roge; y Chernoviz, 19181 4.0 , 376 págs.=Libro, como todos los
del autor, de gran valor lexicográfico. Trátase de una serie de artículos sobre el vocabulario de muchos escritores modernos, con indic¡ -

�NOíAS BIRUOGRÁFICAS

ción de las voces que no figuran en el Diccionario académico (estudia
a Blasco Ibáñez, Répide, Baroja, cAzorin • , Unamuno, R. Darlo, etc.).
Es inútil decir el interés que estos análisis presentan para quien estudie el estilo de esos escritores. El buen sentido del autor resalta en
el artículo cEl único escritor correcto del siglo xx• , en el que irónica
y atinadamente habla del absurdo casticismo del P. Mir y Noguera,
que antepone a Cervantes innominados frailes del siglo xv11.
Vienen después numerosos ejemplos de errores en el género y en
el número, frecuentes en buenos escritores; errores sobre la ortografía de los nombres propios; mal uso de los pronombres, etc. Es muy
interesante el moderno disparatario. Escritores de toda laya emplean
inconscientemente muchas palabras, cometiendo enormes desatinos.
Una vez más hace pensar este libro en la deficiente educación lingüística que reciben las gentes de lengua española; la carencia de estudio
de las humanidades, la falta casi total de la enseñanza de la lengua
materna, produce efectos que nunca lograremos corregir los técnicos
con nuestra predicación. La cosa es más honda; el mal no se remediará
hasta que no se eleve la tonalidad cultural de España e Hispano-América. Y eso requiere largas décadas. Entretanto siempre serán bien
venidos libros como el del Sr. Toro y Gisbert. La utilidad más inmediata de obras como ésta - en el fondo elemental, sin alardes técnicos-sería influir en que el Diccionario de la Academia pierda algunos
de sus errores. - A. C.

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BTer-La Basílica Teresiana: Saiamanca.
RUNC-Revísta de la Universidad NacioCD - La Ciudad de Dios. Madrid.
nal de Córdoba (Argentina).
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RyF - Razón y Fe. Madrid.
DLS-Don Lope de Sosa. Jaqn.
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preuss. Akademie der Wissenschaften
zu Bcrlin, Plúl-hist. Klasse. Berlín.
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senschaftlichen Vereins zur Kultur- und
Landeskunde Argentiniens. Buenos AiEstudio - Estudio. Barcelona.
res.

�. Núms. Igo-192. -J. .CHMELEV · El cat.
sm. - 256 págs., o,g&gt; ptas.
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t,arero. Novela. Traducción del ruso por N. Ta7

PUBLICACIONES RECIBIDAS
POR LA

«REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA,
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1920

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ALONSO CORTÉS,

ALONSO CoRTÉS1 N.-7omad,u. Artículos varios._;.Va:Uadolid, E. Zapatero, 1920, 8.º,
197 págs.
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la Excma. Diputación, 1920, 4.º, 36 págs.
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CALDERÓN DE LA BARCA, PEJ)RO.-E/ alcaide de Zalamea. Comedia en tres jornadas
y en verso. \-Vithintroductíon, notes and voéabulary hy J. Geddes.-New York, P- C.
Heath &amp;_ Cp., 19181 8.º, xxvm-198 págs.
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1920, 4. 0 1 557 págs.
cColección Universal.~ -Madrid-Barcelona, Edit. Calpe, 1920, 8}' :Núms. 161-162. - A. KuPRIUX: Et b"razalete de rubíts. Novelas. Traducción del ruso
por N. Tasin. - 175 págs._, o,6o ptas.
N"úms. r63-166.-R. Dozv: His/o,-ia de los mumlmanes de Espaiia hasta. la co11quist4
d~ los almorávides. Tomo I. Traducción del francés pot' M. Fuentcs.-365 págs.,1,20 ptas.
N(1rns. 167-168.-TEIXEIRA DE QuErRoZ (BENTO MoRENÓ): Cue1itq1; Traducción del
portugués por P. Blanco Suárez. - 221 págs., o,6o ptas.
Nún1s. 1~170.-A. DE V1GNY: Cliaiterton. Drnma. Traducción del francés por J. RÓ·
bles. -144 págs., o.,6o ptas.
Núms~ 171-173.-MIGUEt..oE CERVANTES: Novelas ejemplu,-es. Tomo VI y ú\timo.233 págs., o,go ptas.
Núms. 174-175. - TORRES VJLLARR.QEt.: Vida. Me:norias. Tomo H. - 159 págs.,
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Núms. 177-18o.-H. BALZAe: Papá Goriqt. Kovela. Traducción del francés por J. de
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Núrns. 181-182.-H. TAINE: Notas sobre Inglaterra. TomO I,. Traducción del francés
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Núrns. 187-188.-Moul',:RE: El ricachÓlt en la Corte (Le bourgeois gentilhomme). Comedia en cinco actps. Traducción del francés por J. I. de. A!berti.-1.71 págs., o,6o ptas.
NlJ.m. 18g. - E. Gów.az CARRILLO: Ciudades de mstaiio. -9l págs. 1 0,36 P!as.

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del italiano por C. Rivas Cherif. _: 205 ág cartas de 7acl)/Jo Ort;e. Novela. Traducción
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Traducción del catalán por.R, Marq~in: ~~0 caialán del siglo xv. Tomo r, libros r yII.
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1919, 4.º, 32 p_ágs.
o mo1m11m1 a "e la !lengua catalana. -llarcelona, M. Calve;
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nando, 1920, 8.'\ 333 págs., 5 pta/ agogia e mtmcci6,, pii0/ica.-Madrid,_ Suc. de Her-

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r,,.,,, de Cerva t,
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de Nogués. 19r9, 8.º, ~v-207 págs.1 3 Pt.fs~e_ced1do de una -1 0troducción.-Murci~ Suc.
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y C.ª1 1920, 4.º, XLII-278 págs., 12
a znca popular asturiana. --Madrid, Nieto
· V Á.SQUEZ, M. - Im/mgnaa'ón al Código Civ-¡ 4. 9,
clos _en el «Diario de Ronduras» por el Lic 1¡_ ,/ I(U'r)S. Codl~cc16n de articu1 9s pubJicaN ac1onal, 1915, 4 .o, 286 págs.
· · · n es~u 1ante). -Tegucígalpa, Tip.
VEG.A, GARCILASO DE LA - Pouías
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Kelly.-Oxford, Prensas de ia Uníversid:;~as9;8 ff1ó6n aárreglada por J. FitzrnauriceVEG
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A, ARCILASO DE LA. - 1Jclog1u. Edició
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Oxford, Prensas de la Universidad · 1918

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1915, 4·º• 28 págs.

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ga¡.reglada por J. F1tzmaunce-Kelly. _

. '. ' .' 7 p gs.
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Revistas.

Anais das Bibliotecas e Arnuivos de Portugal
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Berlin, 1915-19 19_
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oletim Bibhogqtphico da Bibliofüeca Nacional do Rio de Janeir
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II, ~~~etín de la Biblioteca de Menéndez y Pelayo. - Santander; 1; 1; :;:~er~,.:~ril;

Bole~n del Centr~ ~e Estudios Americanistas de Sevilla. -Sevilla 1 1
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NeuphilologischeMittcilungen.-Helsingfors, 1917,XVIII, 1•4; !918, XIX, 1-6; 1920,
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Nosotros. -Buenos Aires, 1920, XlV, 130-132.
Nuestro Tiempo.
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1920,

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Repertorio Americano.-San José de Costa Rica, 19:,?0, H, 15-20.
Resumen_Bibliográfico. - Barcelona, 1920, XVIU, 3·4•
La Revista. - Barcelona, 1920, VI, 112.
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. - Madrid, 1920, XXIV, 1-3.
Revista Argentina de Ciencias Políticas. -Buenos Aires, 1919-20, XIX, rn9-110.
Revista Calasancia. - :Madrid, 1920, VllI, 88-go.
La Revista Católica de Santiago de Chile.- 1920, XX..'(:VIII, 446-+47, 450-..¡jI.
Revista Eclesiástica. - Val!adolill, 1920, I, 7-1 x.
Revista de Educa¡;;ao Geral e Tecnica. - Usboa, 1919-20, VII, 1-2.
Revista de Estudios Vascos. -San Scüastián, 1920, XI, I.
Revista de Historia y Genealogía Española. -1fadrid, r919, VIII, 9-12.
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Revista de la Universidad. -Tegucigalpa, 1920, X, 1-2.
Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).- Córdoba, 1919, VI,
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Revista Universitaria. -Lima, 1919, XIV, 2.
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RevueHispaníque.-Paris, 1919, XLVI, 10g;XLVU, lIJ.
Romania. -París, 1918, XLV, 179-1&amp;&gt;.
The Romanic Revicw. -Lancaster, 1920, XT, I.
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Spanien.-Hamburgo, 1920, ll, 1-2.
Unión Ibero-Americana.-Madrid, 1920, mayo.
WOchentliches Verzei.chnis der erschienenen und der vorbereitéten Neuiakeiten des
deutschen Buchhandels. -Leipzig, 1920, 13-26 y 4 índices mensuales.
.,
The Yale Review. -New•Havcn, 1919-201 IX, j.
Zeitschrift des Deutschen Wissenschaft!ichen Vereins zur Kultur- und LandeskWlde
Argentiniens. -Buenos Aires, 1918, IV, 6¡ 1919, V, 1-~.
Zeitschrift für romanischéPhitologie.-Ha\le, 1917, XXXVllí, 5-6; 1918,XXXIX, 1-4.

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J. G. RO]lERTSON, G. c. MOORE SMITH
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�REVISTA

THE MODERN LANGUAGE ASSOCIATION OF AMERICA
FUNDADA

EN

DE

1883

Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América y Europa. Se admite como socio a toda persona interesada. La cuota
anual es de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Publications of the
~odern LangÜage Associatwn of America) se envían trimestralmente gratis a
los socios; se venden a razón de un dólar por cada número suelt.. y tres dólares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen artículos relacionados con las litera turas y las lenguas romances, y
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Diríjase toda la correspondencia al secretario de la Sociedad :

FILOLOGÍA ESPANOLA
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•

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA
ENSAYO DE UN MÉTODO

Profesor WILLIAM GUILD HOWARD,
39, Klrkland Street,

Estados -Unidos de Norte-América.

Cambridge, Mass.

JUNTA PARA AMPLIAClÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS

CE:-lTRO DE ESTUDIOS IIISTÓRICOS

LA POLÍTICA ESPAÑ"OLA EN ITALIA
CORRESPOi\DEN'CL\
DE

DON FERNANDO 1-IARÍ.'i, ABAD DE NÁJERA, CON CARLOS I
POR

ENRIQUE PACHECO Y DE LEYVA
TOl\1O I

(1521-1524)

..

Un vol. en 4.º de xLvm-544 págs.
Precio: 20 pesetas.

A menudo cabe considerar estrecha analogía en la vida
de los varios productos psicológicos colectivos, especialmente
entre el lenguaje y la poesía tradicional (por ejemplo, véase
Revista de Filología Española, III, 272), y cabe extender esta
semejanza a los métodos de estudio que podemos aplicarles.
Si el examen de la geografia lingüística da excelentes resultados para penetrar en la evolución del lenguaje, los dará también el de la geografia de la canción tradicional, según intento
poner aquí de manifiesto; los daría también seguramente el
de la geografía de la costumbre jurídica popular o el de cualquier otra manifestación psicológica colectiva que se perpetúe
por tradición.
Para hacer el estudio geográfico del romancero intenté, en
un principio, clasificar las múltiples formas. de un romance,
agrupando versiones o redacciones del mismo, tomadas en su
conjunto, y si por comodidad me fijaba en algún rasgo saliente para reunir todas las que lo presentaban, era porque
suponía que los demás rasgos de todas aquellas versiones serían aproximadamente conformes. Pero no sucedía así; entre
ellos surgía en seguida a mi atención otro rasgo que no era
TONO

VII.

16

�</text>
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•

1

JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES ClBNTÍJIICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

REVISTA
DE

FILOLOGIA ESPANOLA
DIRECTOR:

RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL
TOMO VII - 1920

MADRID

�ÍNDICE DEL TOMO VII
1920

DÍAZ-J1MtNEZ Y MoLLEDA, E. - Clemente Sánchez
de Vercial .... . ............. .. ...• .• .... 358-368
FIGUEIREDO, F. DE. - O thema do «Quixote» na
litteratura portuguesa do seculo XVIII . •••••••
47-56
GARCÍA DE DIEGO, V. - Etimologías españolas .•. Il3-l49
JuD, J. - Acerca de «ambuesta» y «almuerza» ..• 339-350
MENÉNDEZ PrnAL, R. - Notas para el léxico románico .......... . .......... . .• . .•••.•..
MENÉNDEZ PrnAL, R. - Sobre geografía folklórica.
Ensayo de un método ... ... .. .. ......• • ... 229-338
NAVARRO To~rAs, T. - Doctrina fonética de Juan
Pablo Bonet (1620). . . ........... ...... . . 150-177
SANCHEZ CANTÓN, F. J. - Un pliego de romances
desconocido, de los primeros años del siglo xv1.
UNAMUNO, M. DE.-Contribuciones a la etimología
castellana. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...... . . 351-357

Miscelánea :

lliADRID. _ Imprenta de los Sucesores de Hernando, Quintana, 33•

A. C. - «Marcelina,... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •
A . C. y A. STEIGllR. - «Frazada, frezada, ...... . . ,, .... .
A. C. - Acerca de «El Diab!o'Mundo» de Espronceda ..
A. C. - e Vino judiego» ...... .............• . .........
BucETA, E. - Voltaire y Cervantes................... .
BucxTA, E.-La opinión de Blanco White acerca del autor
de «La Celestina»...........................•.•...
BocETA, E.-Más sobre «Noruega, símbolo de la oscuridad,
CASTRO, A. - Sobre -tr- y -dr- en español ......•...•.•
Jun, J. - «Esperiego, ............................... .
MllYBR·LüBKE, W. - «Cillérveda, ......••.... . ........
MoNTESTNos, J. F. - Una nota a la comedia «¿De cuán(fo
acá nos vino?, de Lope de Vega ...... .. .....••..•.•

183
371-372
374-378
383-384
60-61
372-374
378-381
57-60
370
369-370

•

�IV

ÍNDICE DEL TOMO VII

ÍNDICE DEL TOMO VII
Páginas.

NAVARRO ToMÁs, T. - Datos antiguos sobre pronunciación asturiana ••• , . . •.• •.•• ..•.•• .•. • •••..••.•• . ••
R. M. P.- «¡Par sant Esidro!• .•...... . .•..••.••••••••
STEIGBR, A. - «Frisa»...•.......•....... , . . ..• • .•••..
STEIGBR, A. - Más sobre c*bobinica• ......•.. • ..• .• •• .

Páginas.

•

S BCCJÓN GENERAL:

382-383
182-183 .
381
382

Notas bibliográficas:
ARCO, R. DEL.-El famoso jurisconsulto del siglo XIII, Vida! de Cañellas, obispo de Hitesca ..... . . •• . . ..... , . . ,
395
CoTARBLO, E.- Últimos estudios cervantinos. -R. Menéndez Pida!. .•••..•....• , •.... . .. ..... . . . .. ... . .....
DAvms, W.- Verslag over een onderzoek betrejfende de letterkundige betrekkingen tussc/1en Nederland en Span/e in
de z6•-z8• eeuw. - Dr. G. J. Geers........•.. .. ....•.
FBRGUSON, J. DE L. - American Literature in Spain. P. Henríquez Ureña •....••....•...•............•.•
GIVANEL MAs, J.-Argot barceloní. Notes pera un vocabulari. - S . Gilí.•...... ..... ...• •. •.• .. .. . , ••..• , ... 394-395
GRmRA, A. - La tradició monumental de la /lengua catalana . .••.. . •.•.•...•... . ... ••.••.•••••····•······
GuARNERIO, P. E. - Ponologia romanza. - Arnald Steiger.
KR0GBR, F. - Studien zur Lautgeschickte west.rpaniscker
Mundarten. - X •...........................•.....
LOMBA y PaDRAJA, J. R.-Mariano José de Larra (Fígaro)
395
como escritor politico . .....••• . ..•••..• ..•. •... •.• .•
Í'BBRS, E. A. - A Pltonetic Spanisk reader. - T. Navarro
Tomás....•• . ..•... .... •.. •• . ..•....•.•.... •• • . . • 392-394
Pl!RBZ y CuRis, M.-EI marqués de Santillana, Íñigo López
de Mendoza: el poeta, el prosador y el kombre.-P. H. U.
RuB1Ó 1 LLUCH, A. - Manuel Mila i Fontanals. Notes bio394
grajiques •. ... . .. .. .. ..•. .. ••. .. •• .• • • •• ••• ••.. .••
Rmz DE ALARcÓN. - Teatro. [ La verdad sospeckosa. Las
paredes oyen.] - A. Castro . . . ...... ...... .•.. .. .•••.
SALVBRDA DE GRAVE, J. J. - Over een Oudspaanse Romance. -R.M. P .• •.. ... •....• . . • • . •• ..·..••...•.....•
SEVII-LA, A. - Vocabulario murciano. - V.G. de D . . . • .•
ToRo y G1sBBRT, M. DE. - Los nuetJos derroteros del idioma. - A. C . .. ..•••. ... . ,,, .... • · ..•. ·• ,• · ··· •· ·· ·
VÉLEZ DE GuEVARA. - El Diablo Cojuelo. - A. Castro ...

Análisis de revistas . . , . . . . . . . . . . . . . . . . . . ........... .

Bibliografía :

V

Obras bibliográficas .Y generalidades...... 79,193,403
Historia general. .. ... , ...........•..........
80,404
Historia política .. .. ....... .. ......... . ..... . 80,194,404
Historia religiosa. . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 82,196,406
Instituciones . . . •• . • ... •• .•.......•. .....•. . 83,197,408
Ciencia y Enseñanza . . .. ....•..... ......... •.. 83,197,408
Historia l ocal. ....... . ....• ... •.••.• .... ... . . 84, 198,409
Arqueología y Arte .. . . .... ....... ....... .. . 85, 19!\,409
Geogr afía y Etnografía . . ...•.•.....•. .. • .. .. 86, 199,41 1
Hispanismo y viajes de extranjeros ...... . 87, 199, 411
LENGUA:

Es tudi os generales . ..... •. .• ...• ... •••.• •• ..
Lingüística . . ...... . ....... .• .... • ...... ....
Fonética general . .... .. .................•..••
Geografía lingüistica . ................•...•• . .
Lenguas indoeuropeas . •... .• •. •••....•.. .. ...
Latín . •...•.••........ .... . ....•...........
Filo l ogía románica .. ....... . .. .. . .... . .. .... .
Lenguas peninsulares .. . • .. ..•.•... .• .•.. . .•
Historia general del español. ....•... . ..•. .
Enseñanza y propagación del idioma ...... . •... .
Gramáticas .
Gramáticas históricas . ...•.•............ . ....
Gramáticas prácticas. . .. . ........ .... ... . .. . .
Fonética ....... . ..•......... .'.. ..•.... .. •• ...
Ortografía ... .......... . .... . ..... . ..•. . . ..
Morfología ..• ... ... ...... ..• • .... . . .... . .....
Sin taxis ......•..........•.••••• . ..... . ...••..
Lexicografía y Semántica... . . ............ ..
Americanismos ..•...... ... •.. . . •. . .....• .. . .
Dialectología peninsular................... .
Dialectología hispánica extrapeninsular ..
Lengttas indígenas.. ........•.. . .... . . ..... .•.
Textos lingüísticos .•.. . ...•..... . .••... .... .
Crítica textual, Paleografía y Diplomática.

88,412
88, 199,412
88, 199,412
88
88, 199
89,412
89,200,412
89,201,413
90,202,414
90,202,415
9 1 ,4 1 5
92, 203, 416
92,204,416
92,204
92,204,416
92,416
92,204,416
93,205
418
419
93,205, 419
93,205,419
93,419

LITERATURA:

I:.iteratura general . .•.• •. ...... . ...•.••.....
Estética...... .. ..................... . . . , ... .
Teoría literaria • •.... •. •• . .... .•...•.. . ..•.•

94,206,420
94,206
94

•

�Vl

fNDICB DBL TOMO VII

Páginas.

Litera turas extranjeras ..•. . .. ... . .. ..... ,.,

•

Literatura comparada.. • • . . . • . .•.. , . .•..... •
Influencias extranjeras . ..•...•......•...•.•.•
Influencias españolas . ..... . .... . •....•.• . ....
Traducciones al español.. ..... •• .. .•.... . . .. , ,

94,206,420
95,207,420
95,207, 421
96,208,421
96,208,421

ABREVIATURAS

Literaturas peninsulares.
Gallego y portugués .. •.•.•.•.......••........ 98,2 13,426
Catalán y valenciano. . •• . ..•... . .... . ...... .. 99,213,426
Escritores hispanolatinos .................... . 99,214,426
Escritores hispanorientales ... . ............... . 100,214,427
Vasco .......................... . • • .. • .•••••
100

Literatura española en general.
Historias literarias . .. ..•.•..... . ...•••...... 100, 2.14, 427
Colecciones misceláneas de textos y antologías.. .. . 101,215,428
Monograf{as sobre autores de géneros varios . ... . 101,215,428

Métrica.
Métrica general. . . . . . . • . . . . • ........ . . . .. • .
101
Métrica española .............•... . ....... • . • 101,217,429

Poesía .

•

L{rica............................. . . ...... . 102,217,429
Épica .. ................... . .............. ••
103,431
Romances.. . ...................... . ....... - - 104,220,431
Poemas vanos.. . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 104, 220, 431
Varia .............. .. ...... ... ...... - . - • ._. •
104

Dramática ....... . ............................
Novelística ......... .......... ...............
Historia ......................................
Oratoria. . .. .. .................... . ... •• .•. - • •
Prosa mística ................................
Prosa varia ...... . . .. ... .. ........... . ........
Ensayos............................... . . . . .
Critica literaria. . . • . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . .
Memorias, epistolarios y viajes .. . . . .... ........
Didáctica ............... ....................

104,220,43 1
107,222,434
108, 224,437
224
109, 224,437
109, 225,437
109,226,438
111, 226, 439
111,226,439
111, 227, 439

FOLKLORE:

Literatura popular ... . . ................ . .... 111,228,440
Obras diversas .... ... • .. .•... .... . .. ........ 112,228,440

Noticias .......... . ...... . ............. . ....... --. . .

112,441

DE LAS REVISTAS CITADAS EN LA BIBLIOGRAFÍA

ABAP-Anais das Bibliotecas e Arquivos
de Portugal. Coimbra.
ACQR-American Catholic Quaterly Review. Philadelphia.
AIA-Archivo Ibero-Americano. Madrid.
AkpAW - Abhandlungen der konigl.
preuss. Akademie der Wissenschaften.
Berlin.
ALat - Alma Latina. Cádiz.
ARom - Archivum Romanicum. Firenze.
AScNS-Annali di R. Scuola Normale Superiore di Pisa.
ASI - Archivio Storico Italiano. Firenze.
ASNSL - Archiv für das Studium der
neueren Sprachen und Literaturen.
Braunsweig. Berlín.
Ath-The Athenaeum. London.
AVit-Ateneo. Vitoria (Álava).
B - La Bibliofilia. Firenze.
BAB - Bulletin de l'Academie Royale de
Belgique. Bruxelles.
BAE-Boletín de la Real Academia Española. Madrid.
BAH-Boletín de la Real Academia de la
Historia. Madrid.
BANHab- Boletín del Archivo Nacional.
Habana.
BAtB- Butlleti del Ateneu. Barcelona.
BBC- Butlleti de la Biblioteca de Catalunya. Barcelona.
BBMP - Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Santander.
BCEA - Boletín del Centro de Estudios
Americanos. Sevilla.
BCECBages - Butlleti del Centre Excursionista de la Comarca de Bages. Manresa.
BCPNavarra - Boletín de la Comisión
Provincial de Monumentos de Navarra.
Pamplona.
BCPOrense---Boletin de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense.
BDC-Butlleti de Dialectología Catalana.
Barcelona
BDLIC-Bolleti del Diccionari de la Llengua Catalana. Palma de Mallorca.

BGdSL - Beitriige zur Geschichte der
deutschen Sprache und Literatur. Halle.
BHi - Bulletin Hispanique. Bordeaux.
BILE-Boletin de la Institución Libre de
Enseñanza. Madrid.
BPAU - Bulletin of the Pan-American
Union.
BSAL - Bolleti de la Societat Arqueologica Lulliana. Palma.
BSCastExc-Boletin de la Sociedad Castellana de Excursiones. Valladolid.
BSDSilos-Boletín de Santo Domingo de
Silos. Burgos.
BSEc-Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos.
Quito.
BSEEx- Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. Madrid.
BTer-La Basílica Teresiana. Salamanca.
BUPan - Boletín de la Unión Panamericana. Washington.
CD - La Ciudad de Dios. Madrid.
Col - The Colonnade.
Cr - La Critica. Na poli.
CT- La Ciencia Tomista. Madrid.
Cuasimodo - Cuasimodo. Panamá.
CuC - Cuba Contemporánea. Habana
DLS - Don Lope de Sosa. Jaén.
ED - Estudios de Deusto. Bilbao.
EE - Euskal-Erria. San Sebastián.
EspEv - España Evan¡rélica. Madrid.
EstFr-Estudios Franciscanos. Sarriá (Barcelona).
Estudio - Estudio. Barcelona.
EyA-España y América. Madrid.
HispCal - Hispania. California.
HispP - Hispania. Paris.
lnst - O Instituto. Coimbra.
JSAmP - Journal de la Societé des Americanistes de Paris.
L - La Lectura. Madrid.
LGRPh - Literaturblatt für germanische
und romanische Philologie. Leipzig.
Logos - Logos. Internat. Zeitschrift für
Philosophie der Kultur. Tübingen.
Lusa - Lusa. Viana do Castello.
MA - Le Moyen Age. Paris.

'

�vm

ABREV IATURAS

MF - Le Mercure de France. Paris.
MLN -Modero Language Notes. Baltimore. \
MLR - The Modero Language Review.
Cambridge.
MPhil - Modero Philology. Chicago.
MSL-Mémoires de la Société de Linguistique. París.
NAnt - Nuova Antología. Roma.
NEur -The New Europe.
NM-Neuphilologische Mitteilungen. H elsingfors.
Nos - Nosotros. Buenos Aires.
NRFr- Nouvelle Revue Fran1,a ise. París.
NSpr- Die neueren Sprachen. Marburg.
NT - Nuestro Tiempo. Madrid.
Paraula - La Paraula. Barcelona.
Pln - Pro lnfantia. Madrid.
PMLA-Publications of the Modern Language Assoc. of America. Baltimore.
PoL - Poet Lore. Boston.
QE- Quaderos d'Estudi. Barcelona.
RABM-Revista de Archivos, Bibliotecas
y Museos. Madrid.
RAHispAm - Revista del Ateneo Hispano-Americano. Buenos Aires.
Rass - La Rassegna. Fitenze.
RBC - Revista Eimestre Cubana. Habana.
RBChil - Revista de Bibliografía Chilena
y Extranjera. Santiago de Chile.
R Ca - Revista Castellana. Valladolid.
RCal - Revista Calasancia. Madrid.
RCChile-La Revista Católica de Santiago
d e Chile.
RO-IA- Revista Crítica Hispano-Americana. Madrid.
RCrist - Revista Cristiana. Madrid.
REcl - Revista Eclesiástica. Valladolid.
Relnd - D e Re Indica. Caracas.
RELV - Revue de l' Enseignement des
Langues Vivantes. París.
"RFE-Revista de Filología Española. Madrid.
RFil-Revista de Filosofía. Buenos Aires.
RFLCHabana-Revista de la Facultad de
Letras y Ciencias. Habana.

RHGE-Revista de Historia y de Genealogía Española. Madrid.
RHi - Revue Hispanique. Paris.
RHist - Revista de H istoria. Lisboa.
R.IEV-Revista Internacional de Estudios
Vascos. Paris.
RL- Revista de Libros. Madrid.
RLR - Revue d es Langues Romanes.
.
Montpellier.
RLu - Revista Lusitana. Lisboa.
RMen - Revista de Menorca. Mahón.
Ro - Romanía. París.
RPhB - Revue Philomathique de Bordeaux et du Sud-0uest. Bordeaux.
RQ-La Revista Quincenal. Madrid-Barcelona-Paris.
RRQ - T he Romanic Review. Lancaster,
Pa. y New York.
RSE-Revista de la Sociedad de Estudios
Almerienses. Alinería.
RS0-Rivista degli Studi 0rientali. Roma.
RUNC-Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).
RUnTeg-Revista de la Universidad. T egucigalpa.
RyF -Razón y Fe. Madrid.
SBAkBerlin-Sitzungsberichte der preuss.
Akademie der Wissenschaften Phil-hist.
Klasse. Berlín.
SMS-Studier i Modero Sprakvetenskap.
Uppsala.
Spanien. - Spanien. Hamburgo.
TB-The Bookman. New York.
Times - The Literary Suplement of The
Thimes. London.
TNR-The New Republic. New York.
UHA-La Unión Hispano-Americana. Madrid.
UIAm - Unión Ibero-Americana. Madrid.
WS - Worter und Sachen. Heidelberg.
ZDWV - Zeitschrift des deutschen Wissenscbaftlichen Vereins zur Kultur- und
Landeskunde Argentiniens. Buenos Aires.
·
ZRPh- Zeitschrift für romanische Philologie. Halle.

REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo VII.

EIERO·IARZO 1920

Cuaderno l.o

NOTAS PARA EL LÉXICO ROMÁNICO
* addonescere. - Al lado de * addonare (adonarse
'arreglarse, adornarse' Danza de la Muerte 27 5,]. Ruiz 124 3b;
~don~do 'arreglado, bien dispuesto' Loor 206, Ale:r. 1393;
~rec10~0,_ pro~echoso' Ale:r. 1330, SMill. 338, Duelo 66; 'preciado, insigne SDom. 437, 462, SMill. 430) existió en España
* addonescere, que sobrevive en el alav. adonecer 'aumentar, lucir, dar de sí', que cita Baráibar, Vocabulario de Álava:
«el arroz, después de remojado, adonece mucho; el garbanzo caro adonece más que el barato». En la Rioja según el
mismo Baráibar, este verbo ha tomado las 11r 0r mas
' aonecer,
aunecer; en Salamanca, onecer, según Lamano; en Soria (Vinuesa)~ abonecer, influído por «bueno». Es inadmisible la etimolo~'.ª ado~escere, que propone Baráibar. El paso del uso
tra_ns1t1vo al intransitivo se comprende fácilmente mediante
la idea de 'dar de sí'.
apa~el - Esta interjección verbal usada con acusativo
p~o~o~mal, apage te , &lt;lió como derivado ábate. Cabrera babia mdtcado ya esta etimología, pero se la juzgó inaceptable 1.
No obstante, no hay ninguna objeción fonética que oponerle.
1

D,az, EWb, pág.
To11110 VII.

450; KoRTING,

Lr Wbª, núm.

3300

_

�IIIBNifNDEZ PIDAL

NOTAS PARA EL LÉXICO ROIIIÁNICO

La antigua pérdida de la -g-, por hallarse inmediata a vocal
de la serie anterior, produjo un hiato que, siendo átono, se
había de reducir a a, como en el proclítico magis &gt; maes&gt;
más; compárese también la contracción más tardía paz que
&lt; pa(r)ez que, pami &lt; pa(r)ez me 1 • Las grafías tan abundantes aua no pueden ser obstáculo para una etimología con P
latina; etimología apoyada por la grafía con b que aparece en
el texto más antiguo, el del Arcipreste de Hita, y en tantos
otros posteriores.
La interjección aba, en España perteneció, más que al lenguaje culto, al rústico y vulgar. Su forma más usual es con el
pronombre te, única que registra el Diccionario de Autoridades en 1726, calificándola de «locución vulgar, pero muy frecuenteen Castilla»; su significado, según el mismo Diccionario,
~voz que advierte se aparte alguno de algún mal paso u de otro
peligro», es igual al de apage, y es el hoy corriente 2 • De ese
sentido fundamental se pasó naturalmente al sentido de '¡cuida, guarda, mira!', indicando precaución o simple sorpresa;
«¡aba el lobo!, garde le loup», según A. Oudín en su Tesor&amp;
de las dos lenguas, y según H. Víctor, Tesoro de las tres lenguas, 1644; «¡ábate si vuelve!» (León); « - Fulano es hombre
muy metido en sí. -Pues, ábate, que el hijo ...!» (Zamora).
Por último, pasa al sentido de '¡mira!', puramente demostrativo: «Avalas que prendadas ivan; ávalas que prendadas van»
(Autos viejos, edic. Rouanet, III, 540 855).
Claro es que lo mismo que ábate y ábalas, podemos encontrar otras formas con el pronombre -os 3 ; Covarrubias, en

sus ediciones de 161 I y 167 4, dice: «Avaos vale lo mesmo que
'desviaos'; ava 'aparta, dad lugar'. De a privativa y via; como
si dixéssemos: apartaos del camino, aviaos. Avad 'guardad'.»
Por el acento que Covarrubias escribe en ava, vemos que la
interjección se asimiló a los verbos en -ar, y como cátate, catáos, se dijo ábate, abáos. La asimilación al imperativo se hace
completa en la forma rara antigua avad 1 , y en la vulgar leonesa abaivos 2 , como cataivos, quitaivos, etc. La forma sin pronombre, aba, es la primera que aparece documentada, pues
se halla en el Arcipreste de Hita II88: «dan grandes apellidos terneras y bec,;erros: ¡aba, aba, pastores, acorrednos con
los perros!» El acento no consta; pero apoyándonos en el testimonio de Covarrubias, podemos creer que abá era ya general
en los siglos XVI y xvrr 3, y con ese acento se conserva hoy en
Filipinas 4 como un arcaísmo que en España cayó en desuso 6 •
Por último, ¡aba! sufrió en el nordeste de España la influen-

2

1!.

1 Ejemplos en K. Punsca, Mod. Lang. Not., april, 1911.
2 Se conserva en lenguaje vulgar y rústico de León y Salamanca
principalmente. En el siglo xv111, el salmantino Diego de Torr~s (Obras,
X, 125) conserva esta interjección en un refrán: «El más pm~do no
puede decirme lo que la sartén a la caldera: abate allá, que m~ tiznas.&gt;
La forma de ese refrán más corriente en Castilla desde antiguo es:
e Dijo la sartén a la caldera: tirte allá (o tírate allá o quitate allá), culnegra&gt;, o «quítate allá, que me tiznas•.
s En el lenguaje rústico usa reiteradas veces Lope de Vega «Avaos
Colombo• (El duque de Viseo, u.a, edic. Acad., X, 425a-427b).

1

3

En Covarrubias, ya citado, y en el Corbacho del Arcipreste de
:ala~era, siglo xv, edic. Pérez Pastor, pág. 166: c¡avad, que me caygo!•,
mfluido por ¡evad!; comp. Cantar de Mio Cid, pág. 6 75, n.
2
«Abaivus di ahí, que no vus quiero ver endelante de mÍ&gt; usual
~n la Ri~era del Duero (Salamanca), Lamano. «Abáivos, ábate, formas
imperativas del_ verbo abarse. Significan apartaos, separaos, apártate,
se;árate... No tienen uso en otros tiempos del verbo•, A. Garrote.
cAua, que quiero saltar&gt;, LuCAs FBRNÁNDBZ, Farsas y Églogas,
Salama~ca, 1514, fol. 22 (la edic. Acad., pág. 192 1 escribe Aba): c¡Ava!,
que vais tropec;ando&gt;, Autos viefos, III, 384 86 • «¡Ava!, no le tome vasca&gt;, Au~os viejos, I, 224203• «Aba, que va grande el río•, CORREAS, Vocabulario, pág. 65 a.
. ' Se toma como muy característico de los filipinos, y acaso lo creen
mdígena los redactores del Suplemento al Diccionario de Zerolo c
d
·b
Ab. .
.
, uan o
escn en: • a, mterJ.; entre las razas indígenas de la Malesia es muy
frecuente
d
•esta exclamación. Se emplea mucho en Filipinas, y correspon e casi al ¡ay! ~pañol en sus acepciones de sorpresa, dolor, etc.:
•Vocablo es que siempre está I en nuestros labios despierto: 1 ¡Abá,
fulano
se ha muerto!
J -Resucitó Pues •Abál
('"' ·
· L ••
•
• •
•
•
1
• • .utecwnar10 numorístteo
filijnno).
Copiando
a
Zerolo
dice
el
Diccionario
de
la
l.en!trw,
,.,,
~ l.
,.- esrano. a,. 1918, firmado por Alemany: «Abá, exclamación de algunas razas
fil ipmas, que expresa dolor, sorpresa, etc.&gt;
5
«Abd, forma enteramente desusada sin el arrimo del pronombre
personal&gt;, Lamano.

�4

!l.

MENÉNDEZ

PIDAL

cia de ¡ahí val, interjección muy usada cuando se arroja algún
objeto hacia uno, o se tira agua por una ventana, ~ara que_ se
aparte aquel junto al cual puede caer lo que se arro~a; también
se usa para indicar sorpresa 1 • Los usos co~tammados s~n
éstos: «¡aiba de ahí!» 'retírate', expresión rústica _en Alm~~n
1Soria)· «·áibate qué barbaridad! », en el habla rústica de R10Ja;
\
' 1
,
,,
1
¡aibal, en el sentido de 'quita allá, aparta, vete de aqm ,_usua
en el aragonés de Zaragoza 2 y de Borja, con un plural imperativo vulgar ¡aivar! 'apartad' 3, y una tercera persona de cortesía ¡áibel 'quite usted allá', usual en Borja.
cidiérbeda.-Trátase de una palabra curiosa que existe
en la literatura medieval, en la clásica, en la lengua moderna,
y que está ausente de los Diccionarios corrientes. El A_rcipreste de Hita, en 1330, escribía: «con mucha otra c;;~c;;ma,
&lt;;;idierbedas e lomos fynchida la cozina» 1093 b (var. fedzerueda). El primer editor del Arcipreste, T. A. Sánchez, e~ ~790,
conocía la palabra, pues la explica correctamente: «Czdzerue;
das los lomillos O carne de puerco pegada a las costillas» .
En 'cuanto al acento, es de suponer que estuviese en la sílaba
dier, pues lleva un diptongo propio de sílaba tónica;_ la pronunciación moderna nos asegurará esto. Don Enrique de
Villena, en el Arte Cisoria (año 1423) usa la palabra con las
formas fidieruelas, cideruelas, cideruedas, 'residuo de partes
gruesas que queda después de haber descarnado las piezas
en las reses', según interpreta el editor, F. B. Navarro. Después vuelvo a encontrar la voz en Melchor de Santa Cruz,
Floresta española (Bruselas, l 598, fol. 156), «vn truhán apodó
a vn hombre flaco de gesto: que parecía que le auían sacado
1 «¡Áiva, lo que ha dicho!•; c¡Áiva, cuánto dinero tiene!&gt;, Rioja.
¡Aibá!, ¡aibaiso! 'ahi va eso', BARÁIBA!l, Vocabulario de Álava, 1903;
usual también en Navarra.
s Jo11.DANA MoMPEÓN, Voces aragonesas, 1916.
, JoRDANA MoMPEÓN, /b(d.
, De Sánchez debió de tomar la voz Muro para su Diccionario de
Cecina, 1s92 : «Cidiervedas, los lomillos ...•, etc., idéntico a Sánchez. La
falta del acento indica que Muro desconocía la voz.

NOTAS PARA EL LÉXICO ROMÁNICO

5

cilleruedas de las quixadas». Además la voz aparece en algunos lexicógrafos del siglo xvn: A. Oudín en su Tesoro de las
dos lenguas: «Cillérueda ou cilluerédas, f., glandes a la gorge.
Itero, Carbonnades»; y de éste H. Víctor en su Tesoro de las
tres lenguas ( 1644, hay edic. de l 609): «Cilleruédas o cilluerédas, glandes a la gorge, gottoni che vengono nella golla»; creo
que Víctor no conocía directamente la palabra, como lo indica la nueva errata de acentuación y la supresión del significado
de 'carbonada o carne cocida y asada a las brasas'; el primer
sentido que ambos lexicógrafos le dan, o es traslaticio o acaso
falso, deducido caprichosamente de la anécdota de la Floresta, libro entonces muy leído por los estudiosos de español. La
segunda forma cilluerédas procede sin duda de una errata 1 •
En Lope de Vega se encuentra «chorizos, longanizas y cilluéi-bedas», La Francesilla, III (Parte 13, Madrid, 1620); «cilluérbedas, longanizas», La niñez del P. Rojas, II (edic. Acad., V,
298) 2 • La forma del siglo XVI cillérveda vive hoy en Palencia
(Villoldo, Lomas y otros pueblos de la provincia), pronunciado c'iérveaa 'carne de lomo, de pecho o de costillas de cerdo':
se silabea ci'-érveda y procede evidentemente de la pronunciación ciyérbeda, aunque en Palencia en general se articula
bien la ll. Más corriente es hoy en el centro de la Península la
forma civiérgueda 'los costillares del cerdo descarnados, con
la parte de carne que les puede quedar adherida, como se
venden en las tiendas', Cebreros (Ávila); 'costillares del cerdo
adobados', Arévalo; 'costillas de cerdo en adobo; la falda de las
costillas, no lo gordo', Navas de San Antonio (Segovia). En
Cebreros, ya citado, al lado de la forma apuntada se usa, como
más rústica, civiérdega; y en algunos pueblos de la sierra de
Avila se usa también como más rústica civíldig a, junto a la
más general civiérg ueda. En las Navas de San Antonio, ya citadas, se usan también las variantes civérgueda, civérguida.
1 La errata del acento de Oudín y de Víctor se perpetúa en el Diccionario de Salvá: «Cillerueda, seca que se forma en la garganta.&gt;
2 Ambos ejemplos ea A1cARDO, Palabras omitidas en el Diccionario
académico, 1906; sin explicación.

�6

R,

:MBNJ!NDBZ PIDAL

No conocemos la etimología de esta palabra, que tan ampliamente hemos podido documentar. Por su forma y su significado, cillérveda 'costillas de cerdo', ofrece aparentemente
una íntima relación con el bretón ki!évardon (con ! palatal)
'porc frais' 1 • Sólo una antigua forma céltica o formas francesas intermedias podrán afirmar esta relación.
collectare. - Además del sustantivo collecta &gt; collecha, cogecha, cosecha, port. colheita, etc., se usó el verbo correspondiente acollechar, ast. 'acorralar los ganados' (Vocabulario de Vigón), y port. acolheitar, sanabr. aculleitar, citados
en RFE, V, 1918, pág. 25.
depurare. - Al francés del sudeste déburer 'égoutter,
vider' y prov. ant. deburar que estudia A. Thomas, Rom ., 19161918, págs. 339-341, hay que añadir el ast. deburar, «sacar por
el agujero de una vasija el líquido contenido en ella; se aplica
especialmente a la leche extraída por el agujero que la jarra
de hacer manteca tiene en la parte baja, y se llama a la leche
así sacada lleche deburáa o lleche pell tornu» (Dice. de Junquera Huergo). La voz no aparece en los Diccionarios bables
impresos; pero se usa el postverba! dibura-yo lo conozco de
la región de Lena - en el sentido de 'leche que se saca de la
botía o puchero, o del odre en que se ha mazado la_,manteca,
una vez formada ésta'.
* am bürare. -Es conocido *abürare, por ambüre re,
cast. ant. aburar 'quemar', usual hoy en Salamanca (Sierra de
Francia) y en Asturias. Pero también existió *amburare, que
1 Véase HaNRI, L exique du breton moderne; LB GoNIDBC y Te. HaaSART DB LA V1LLEMARQUÉ, Dict. breton-franrais, 1850, • Ktlévardon, m ..
du porc frais, de la chair de cochon non salée, . A. TeoNAs, en la .Rom.,
XXIX, 453, relaciona con la voz bretona el fr. guiloerdons, que Cotgrave define «great gobbets of liquid meats, as of Oysters, etc., ; pero
entre este significado y el de la voz bretona reconoce hoy el Sr. Thomas demasiada diferencia, según me indica; aparte de que ignor a
dónde tomó Cotgrave esos guiloercúms.

NOTAS PABA EL LJ!XICO ROMÁNICO

7

da en Asturias la forma concurrente amburar 'quemar, abrasar', registrada en los V ocabularios de Rato y Vigón, y en el de
Junquera Huergo con varios derivados, como amburienta 'quema', amburientu 'lo que tiene señales de haber sido quemado
o abrasado', peramburau 'abrasadísimo'.
ave. - Entre los escasos derivados romamcos de avis
hay que contar el ant. cat. au (Labernia). El navarro-aragonés antiguo conocía también la forma av: «si algún labrador
o villano prisiere av que mate otra av, si la av fuere mansa»
(Fuero de Navarra, pág. II7 b). Además existe el ant. aragonés auf, que se halla en el Fuero de Teruel (ms. Bibl. Nacional, D-44, fol. 81 b): «aquel que can de cac;ador o auf agena
sobre cac;;a matare... si alguno a can o ad auf cac;;a tolliere» (el
texto latino dice: «canem inuestigatorem vel auem alienam» ).
El plural en el mismo texto es «aues de cac;;a» (Teruel, fol. 80 c).
La forma singular antigua aragonesa se explica como contaminación de un correcto *aj con el cat.-arag. au .
püstülare. - Un *ap-püstülare 'hacer ampollas, cubrir de postillas' &lt;lió el ast. api,sllar, que significa, como verbo activo, 'acongojar, apurar, afligir' 1, 'reventar, despachurrar' 2; teniendo además en su uso reflexivo el valor de 'atascarse, atollarse', según el Vocabulario de Junquera Huergo.
Comp. pessulare o *pestulare &gt; ast. pesllar.
* rescendere. - Por transcendere &gt; trascender 'exhalar olor', se usa en Asturias recender o arrecender 'despedir
olor las cosas'; en algunas partes, como en Siero y Mieres,
pasa a tener, además de esta significación, la de olfatear, percibir el olor, y al lado de «estas rosas arrecienden mucho»

'

1 En Ribadesella. Según Vigón, en Colunga ' tener ansia de decir
alguna cosa'. En Rato está el refrán •chichos y calabazón, cuando non
los tengo al fuevu, apúsllame 'l corazón&gt;.
t En Colunga (Vigón) y en Ribadesella: «la carga tan grande que
traía, lo apusllaba• .

�8

R, JllENiNDEZ PIDAL

NOTAS PARA EL LÉXICO ROIIIÁNICO

se dice «buena nariz tienes, que ya lo arrecendiste». En el
Vocabulario de Junquera Huergo se registran los derivados:
arrecendura 'tufarada', arrecendosu 'oloroso', arrecendor 'olor
subido, fragancia'.

niga», «un diente se abaniga»; compárese el sentido de poner
en falso que tiene envanguear.

tiímere. - De un verbo desconocido *atomir sobrevive
en Burgos (San Martín de Humada, etc.) el participio atomido
'aterecido, aterido'; «tener las manos, los dedos atomidos».
Este verbo * atomir estaba respecto de entumir &lt; in tu mere
en la misma relación que atomecer (Alfonso de Palencia, Dos
tratados; en los «Libros de Antaño», tomo V, glosario final}
respecto de entumecer &lt; In tiímescere. Por lo demás, atomido está ya atestiguado en la Edad Media: «El arzobispo
estonces catol las manos e los brazos, e entendió que los
tenía atomidos, de manera que cuando! mordían non lo sentía» (Conq. Ultram., Rivad., XLIV, pág. 529).
*vanicare. - En Salamanca y en la región contigua de
Extremadura hallamos los vocablos afines de que primeramente haré mención. En Serradilla (Cáceres) aparece un verbo
nominal envanguear, que significa 'poner una cosa en falso,
mal asentada'. Es de igual familia que abangar, verbo usual
en la Ribera del Duero y en el partido de Ciudad Rodrigo,
por 'alabearse la madera' 1 : «Las ramas del peral se abangan
con el peso de la fruta»; o bien, usado como activo, 'torcer,
encorvar la madera': «no pises tan fuerte, que abangas la
tabla y se rompe». El sentido inicial de este verbo (puesto
en relación con envanguear) sería el de alabearse la madera
poniéndose en vano o en hueco, dejando un vano o hueco
entre ella y el plano a que debiera ajustarse.
Un semicultismo abanigar perdura en el asturiano occidental 2 con el sentido de mover o bambolear: «este clavo se aba-

faciíla. - A los derivados conocidos de esta voz latina
hay que añadir algunos. En castellano antiguo aparece faja
con el mismo sentido de su original latino faciíla 'tea, astilla o
raja de madera, propia para encender y alumbrar' (SMill. 2 l 2,
«prendamos sennas faias en las manos ardiendo»; 214, «faias
secas o verezo anneio»; 215, «faias em;;esas») 1 . En leonés antiguo hallamos la forma correspondiente /aya (Alex. O 17 3 5,
«encendió una faya»; Alex. P 1876 conserva la forma leonesa
/aya, rimando con paja!). En aragonés hay faylla ( «el huespet
li &lt;leve alumbrar con la faylla ata o aya zenado», Fuero de
Navarra, pág. 45). En fin, el port. falha en el sentido de 'astilla, fragmento, pedazo'.
Probablemente en el moderno fajina habrá confusión de
voces de dos orígenes diversos. Me inclino a conceder valor
a la diversa grafía con que la voz aparece en los Diccionarios
de comienzos del siglo xvu; aunque son ya muy tardíos para
diferenciar bien la g de la x, creo significativa la diferencia
que muestran, y así f agina, -&lt;leña menuda para encender la
gruesa; broi;a de hojas secas», según escribe Covarrubias, debe
ser un derivado de faja; mientras fa:rina, «fr. fascine, ita!. fascio», según escriben A . Oudín y H . Víctor 2 , es un derivado
del ital.fascina (del lat. fascia) y entró en el español como
término militar, significando 'hacecillos de ramas o de broza,
que mezclados con tierra sirven para improvisar fortificaciones, cegar fosos, etc.'
Del sentido de facula 'astilla para tea' se pasa al de 'astilla, raja o fragmento en general'; y faciílo 3 'rajar madera' ,
1

Gram. y Vocab. de Berceo, interpretafaia 'haya' (!).
Oudín registra tambiénfagina (confundiéndolo en parte con faxina) : «un fagot, fascine ou bourée de menu bois, ce sont aussi toutes
fueilles seiches qui sont pro pres a allumer le gros bois, et qui serven t
a envelopper et eruballer les vaisseaux de terre pr¡ur les transporter
de lieu a lieu, .
3 Du Cange traefaettlare 'faculas fingere vel facere'.
2

1 LA!IIANO, Dial. vulg. salm., 1915, pág. 172. Tengo también este vocablo en los apuntes que me facilitó el Sr. Unamuno sobre el habla
de Salamanca, a los cuales pertenece también envanguear.
2 AcavEoo y HoaLvas, Vocabulario del bable occidental, manuscrito
que poseo. Refiérese principalmente a los concejos de Boal y Coaña.

9

LANCHBTAS,

�R. MBNÉNDBZ PIDAL

NOTAS PARA EL UÍXICO ROMÁNICO

puede generalizar su significado a 'desmenuzar, despedazar'.
Con un significado análogo aparece, en 1492, en el Diccionario de Nebrija el verbo ahajar: «illido; Virg. teneramque illisserit herbam», si bien la cita virgiliana que Nebrija hace nos
indica que toma especialmente el -verbo illido en el sentido de
'triturar, trillar hollando' 1 • A. Oudín nos da equivalentes más
variados y precisos: «ahajar, froisser, manier, briser, dérompre», y lo mismo en 16o9 (2.ª edic., 1644) H. Víctor: «ahajar,
fr. foupir, froisser, briser, derompre, ital. rompere, fracassare, tritare», donde vemos, de una parte, el significado general de 'triturar, romper', y por otro lado, la significación más
especial de 'estropear estrujando o aplastando', que me parece provenir de la de 'triturar hollando la hierba'. Para C9varrubias (16II; 2 .ª edic., 1674) la significación primitiva se
ha perdido ya, y queda sólo la especial: «ahazar, traer alguna
cosa entre las manos maltratándola y arrugándola» 2 • La evolución del significado de ahajar será, pues, 'astillar, rajar la
madera'; luego se generaliza a 'triturar, romper, quebrar'; después, 'estropear, maltratar una cosa'; evolución que debe compararse a la del verbo análogo 'destrozar', que de su acepción
originaria de 'hacer trozos una cosa' pasa a otras más generales: 'gastar un capital', 'estropear, maltratar una cosa' (sin necesidad de romperla; un libro, un vestido destrozado, puede
ser simplemente sucio, envejecido, sin que esté hecho jirones;
calzado destrozado, puede ser viejo o deformado, sin que esté
hecho trozos); en fin, claro es que todos estos verbos pueden
aplicarse a cosas inmateriales significando 'maltratar', y como
«ajar la vanidad, la hermosura», etc., se dice «despedazar el
alma, la honra», «triturar, destrozar a uno», por ejemplo, censurándole.
Los Diccionarios, desde fines del siglo xv hasta los prime-

ros del siglo XVII desconocen la forma ajar. Verdad es que
en un texto medieval, en el Poema de Yúsuf, publicado en la
edición de la Biblioteca de Autores Españoles, tomo LVII, página 414 b, copla 48, se lee que José, atribulado, dice «voy ajado
e cueyto»; pero el manuscrito dice «axado i cueyto» (edición
Morí, copla 38; edic. Menéndez Pida!, copla 48), y claro es
que se trata de la x árabe por s, y por lo tanto, se trata también del sentido metafórico de 'apenado, atormentado' que
tienen los dos participios «affado y cocho», usados en igual
frase por Berceo (Duelo 59 y 14; cfr. mi edic. Yu;uf en Revista de Archivos, VI, 1902, págs. 291-292). En los textos que
me son conocidos de los siglos xvr y XVII hallo la forma plena: «Aunque me den muchas cartas juntas, luego conozco,
entre todas, las suyas, las quales vienen ahajadas como lien&lt;;o,
rancias como tocino», Fr. Antonio de Guevara, Epístolas familiares (Ep. V, Zaragoza, 1543, fol. 17 r) 1; «Pisé ricas alhombras, ahagé sábanas de olanda, alumbrá[va]me con candeleros
de plata», Cervantes, El casamiento engañoso (Novelas ejemplares, 1613, fol. 235v). Calderón también trae ahajar, por ejemplo, en Celos aun del aire matan, jorn. III, ese. II: «pues sin
ahajar sumisiones de amante imperios de esposo, uno y otro
te di» 2 • El Diccionario académico de Autoridades, en 1726
registra alzajar como «voz de poco uso» s_

10

1 Comp. ce! prado ajado y marchito,, Solis, citado por el Diccionario de Autoridades, I, 1726, pág. 145 a.
2
La Academia, en 17261 influída por Covarrubias, delicia: «Ajar,
maltratar y deslucir alguna cosa, trahiéndola entre las manos., Pero
desde 17701 con mejor acuerdo, generalizó algo más: «Ajar, maltratar
o deslucir alguna cosa manoseándola, o de otro modo.,

11

1
En la edición de la Biblioteca de Autores Españoles, XIII, página 84 b, ajadas. Lo mismo en Estebanillo González, de la misma Biblioteca : «sobajéle las barbas, ajéle los bigotes, rasquéle las mejillas, ,
tomo XXXIII, pág. 298 a. Y en el texto de Cervantes, «ajé sábanas, ,
tomo I, pág. 302 b.
2
Comedias de Calderón, edic. J. Fernández de Apontes, tomo X,
Madrid, 1763, pág. 424. En las Comedias escogidas de los mejores ingenios
de España, tomo XLI, 1663, pone ajar y cuno y otro te vi&gt;(!), y en el
tomo XIX, axar. La Biblioteca de Autores Españoles, XII, 483 b, claro
es que pone ajar. El verso es de medida irregular. Calderón otras veces pronuncia seguramente ajar bisilabo; así en estos heptasUabos:
•Ajado de la fuerza. ¿Qué es ajado?, primero ... &gt; Celos aun del aire matan, joro. I, ese. II (Bibl. Aut. Esp., XII, 475 a).
3
Pero en la edición de 1770 se suprimió esta forma, dejando sólo
la moderna ajar. Luego, en la edición XIII, 1899, se restablece la for-

�12

R.

MBNÉNDEZ PIDAL

Las etimologías propuestas para ajar parten de esta forma
moderna y no de la originaria ahajar. Diez (EWb, pág. 458)
relaciona ajar con el verbo hallar, sin duda por confusión de
nuestro verbo con las formas occidentales del verbo hallar,
tales como azar, achar(ambas en el Fuero Yuzgo). Así también
Priebsch, ZRPh, XIX, 15. J. Brüch (ZRPh, XXXVI, 1912,
pág. 577) supone un gótico *aljan *af-aljan dos y tres veces hipotético, partiendo del sentido 'encolerizar'&gt; 'injuriar',
que sólo muy secundariamente conviene a ajar.
La voz moderna hacha, sinónima de la antigua faja del
siglo xm, nos indica que existió una variante de facüla con
una consonante ante el grupo c'l; sea *falcüla (hermana de
la variante flacüla atestiguada por las formas italiana.fiaccola
y rumana jlacara), sea * fascüla (forma acaso influída por
fascis, como supone Meyer-Lübke, REWb, 3137).
fracta.-En Asturias central hay frecha 'raja, astilla que
se saca o aparta de alguna cosa';frechar 'rajar, resquebrajar' 1 .
Ambos vocablos van desusándose; al menos no aparecen en
los léxicos más modernos del dialecto. La toponimia indica
gran extensión de fracta en otro tiempo. La Freclza es nombre de dos pueblos de Mieres y uno de Lena, en el centro de
Asturias, y de otro pueblo en Santander (Potes); además hay
Frechilla en Palencia y en Soria, y Freita vuelve a aparecer en
Lérida; en Portugal hay también Freita, Freitas; compárese en
Francia Frettes 2 , al lado del fr. ant. fraite 'hendedura, abertura'. Conocidos son los derivados de affractu m, esp. afrecho,
salm. a.flecho; gal!. afreitas 'afrecho, granos de algunos cereales, especialmente avena' 3 •
*fragulare. -De este verbo conexo con fragor 'acción
de romper', se conoce el derivado ant. fr. frailler 'romper
ma antigua, pero con la mala graf!a de Covarrubias, ahaxar, para apoyar una etimología de a más fascis.
1 Ambos en el Diccionario manuscrito de Junquera Huergo.
2 Véase Lx1TEDB VASCONCELLos, Li;oesde Philol.port., 1911, pág. 163.
3 Valladares, Cuveiro.

NOTAS

PARA

EL L€x1co ROMÁNICO

13

quebrar' y el sardo campidanés fray are 'eine Druckstelle bekommen' (M.-L., 3479). En el asturiano general hay /rayar
'quebrantar, deshacer alguna cosa a fuerza de golpes, machacar'; así «frayastes el llin», «tengo llos pies frayaos de tanto
cuomo andevi» 1 • Hoy va restringiéndose su significado al de
'magullar', especialmente 'magullar un pie o una mano con
un golpe' 2 • Hay también en asturiano /rayón 'solera o muela
inferior del molino' (y por extensión 'tronco · de árbol muy
corpulento y nudoso', Vocab. de Vigón), 'mazo para machacar, por ejemplo, el lino' (Dice. de Junquera Huergo).
* huccare. - De este verbo, sobre cuya difusión véase
G. Korting, LrWb, 4656, y M-Lübke, REWb, 4224 (documentado en Du Cange en la forma hucciare, con la significación
de 'clamare, aliquem vocare'), derivan el cat. ahucar 'hacer
huir con gritos, espantar'; arag. aucar 'gritar, aullar desaforadamente, burlándose de alguien' (Puyoles), 'motejar, zaherir' (Coll); además el sustantivo cat. ahuclz 'aullido, alarido'. En
francés hay hucher, término de cetrería que significa 'llamar a
voces o con silbidos', junto al sustantivo huché 'grito de llamada'. Esta voz pasó del francés al español, sin duda en forma
verbal, de la que desconozco ejemplos; pero del verbo debe
derivar la exclamación hucho!, más comúnmente unida al grito
hol, con acento agudo, a pesar de la falsa acentuación húchoho
que aparece en las últimas ediciones del Diccionario de la Academia. Así, en los Coloquios espirituales del presbítero F ernán
González de Eslava 3 , escritos entre 1567-16oo, «Entra el Simple con una aura en la mano, como halcón que va a caza con
ella:
¡Hucho, hucho, huchohó!,
¿no me vienes a la mano?
¡Oh, que bellaco milano!
1 Diccionario manuscrito de Junquera Huergo, con los derivados
frayadura,frayador, frayosu.
2 Rato, Vigón. No obstante, La verde registra frayar 'partir a palos', al lado de fricar 'lastimar pie o mano con un martillazo mal dado'.
3
Méjico, 1877, pág. 164 b, «Coloquio de la Pobreza y Riqueza,.

�14

NOTAS PARA l!L

R, l\111:NÉNDl!.Z PIDAL

1:

- Aquí escucho el cascabel,
· tras las zarzas de este prado.
- Pues alto; dadle señuelo.
- ¡Huchohó, hohó, hohó!
- El señuelo nos llamó.
- Sí; mas no venís del cielo.

Fuera de la cetrería, usábase mucho esta exclamación en
el siglo xvrr para llamar la atención al toro cuando se lo corría,
y como grito de la multitud para excitar al animal y al toreador, y también para correr y avergonzar a una persona, según
se ve en Quiñones de Benavente 2 :
A los viejos engreídos
de caducos alborozos.
¡Uchohó!, que los corren los mozos;
¡Uchohó!, que van corridos.

Se escribía mucho sin aspiración: uchohó, uchoó.
De lmclzo proce&lt;le el verbo huchear, «llamar, gritar, dar grita; azuzar a los perros enla cacería, dando voces» (Dice. Acad.);
verbo anticuado que vive hoy en Andalucía con h aspirada:
ajuchear 'dar voces de desaprobación o desagrado', con el sustantivo ajucheo 'acción de ajuchear'; ambos pertenecen al lenguaje rústico. Como vocablos cultos se usan en Andalucía, y
además en toda España, abuchear y abucheo con igual significado; creo que del vocabulario taurino pasó a la lengua general, extendiéndo~e a la acepción de 'sisear, reprobar algo con
murmullos o ruidos desagradables', dicho especialmente cuando la reprobación procede de un auditorio o de una multitud
Obras de Lope de Vega, edic. Acad., tomo XII, pág. 26 a.
En los significados arriba expuestos pueden agruparse varios de
los ejemplos aducidos en la Rev. Hisp., XXV, 1911, págs. 6-x 1.
1

2

ROMÁNICO

cualquiera. Esta forma, hoy corriente, procede de la antigua
sin aspiración, auchear, con una b para deshacer el hiato de
la a con la vocal labial u.

Caza, al diablo te do,
porque me vuelva temprano.
¡Hucho!, que la carne saco.
¡Huchohó!, que me amohíno ... &gt;

Y Lope de Vega, en La Serrana de la Vera

Láxico

intdHtu. -El derivado semiculto de intdHtu es usado
en la Edad Media para designar el Carnaval: «del entroydo
ata la Pascua», doc. de Liébana, año 1229 (Staaff, Léon., 13 5).
En Galicia se conserva esta misma forma entroido. Una variante antroido se usa hoy en el occidente de Asturias (Boal y
Coaña), con el verbo antroidar 'comer excesivamente como
se hace en Carnaval'; antroiro en el gallego de Grandas de
Salime, tomando el sufijo -oiro de los abundantes derivados
de -toriu. Una asimilación de oi &gt; ui aparece en antruydo,
forma que en 1611 Covarrubias (s. v. antruejo) nos dice ser
de las aldeas de Salamanca, y que sobrevive en los pueblos
leoneses de la ribera derecha del Esla 1• La monoptongación
entrudo es la forma portuguesa, con el verbo entrudar 'divertirse como en Carnaval'.
Nebrija, en 1492, nos da, junto a la forma más culta introido, la corriente después antruejo, cuyo diptongo es inexplicable 2 si no atendemos a una variante de la palabra que se
halla en un villancico popular coetáneo del mismo Nebríja:
«Hayamos placer I en sant Antruijo, 1 pues no hay regocijo 1
do falta comer» 3 ; claro es que aquí no se trata de un nombre
real de santo, sino de una personificación del Carnaval; otra
personificación hay en la copla siguiente, donde se invoca a
«san Gargantón»; sentado esto, el silabeo y la acentuación de
1 Rev. de Arch., Bi/Jl. y Mus., 11, 370, y III, 16. Para esta y otras formas, véanse más noticias de C. MERLO en Wo·rter tmd Sache, III, 1911,
pág. 98.
2
Un cruce con antojo, sospechado por L. Spitzer para explicar
!aj de antruejo y por A. Brüch para explicar el diptongo, puede reducirse a una mera confusión de significados sin influencia alguna en
la forma de ambas palabras (RFE, VI, 402), o más bien debe de prescindirse de la idea de tal cruce o influencia.
3
Cancionero musical de los siglos XV y XVI, publicado por F. A.
Barbieri, núm. 394.

�16

R. MBNÉNDl!Z PIDAL

la palabra, según el verso y la rima exigen, son an-tru-í-jo,
de donde debemos deducir an-tru-é-jo 1 • No se trata, pues, de
un diptongo originario, y ambas formas nos llevan a *introitülu, y con confusión de sufijo: *introicülu.
La forma asturiana corriente en el centro y en el este de
la provincia es antrosu, que debe ser moderna adaptación del
leonés del sur antruíjo, influído por el asturiano antiguo y
occidental antróido (&gt; *antróijo &gt; *antroisu, y con absorción
de la i en la consonante palatal &gt;antrosu); para las &lt;j com- ·
párese cast. antojo &gt; ast. antosu.
* plan tkare 2 • - A los derivados populares de plantare, ant. llantar (usado hoy en asturiano con el sustantivo
!!antón 'plantón o estaca'), toponímico Llantada (Santander
y Vizcaya), Lantadilla (Palencia, llamado antes Llantada,
Prim. Crón. Gral., 482 b ro, 502 a 44, y en los cronistas latinos Plan tata, Roder. Tolet., De Rebus Hisp., VI, 14, Annal.
Complut., «Esp. Sagr.», XXIII, 1799, pág. 314), hay que añadirlos de *planticare: ast. al/anear, «atascar, poner embarazo; atollar; encallar; sonrodarse un carro» (Junquera Huergo),
con el participio sustantivado ast. llancáa, «estaca clavada en
un río para apoyo de un puente» (Ídem); el postverba! ast. llanque, mase., «juego de muchachos en que cada uno tiene un
palo apuntado o un hierro que se ejercita en arrojarlo contra
el suelo para hincarlo en tierra» (Vigón).
r/Hülare, rótülu. - Cuervo pensó (Rom., XII, 1883,
pág. 108) que el cast. arrojar era un préstamo del cat. arruzar &gt; roscidare; en esta etimología se tropieza con una
g:rave dificultad fonética, pues la z catalana aparece representada con una j y no con una x- en Castilla s. Cuervo fundaba
principalmente su opinión en la creencia de que arrojar es

1 Aunque Juan del Encina mide «sant Antruejo• por cuatro sílabas
en el mismo Cancionero musical, núm. 357.
2 Comp. plantica y planticum en Du Cange.
3
Ya lo advierte FoRD, Old Span. Sibil., 1900, pág. 150.

NOTAS PARA I!L LÉXICO ROIIIÁNICO

17

tardío, pues no aparece como voz usual en castellano hasta
el siglo xv1. Pero aquí el gran maestro del léxico español pa-deció un descuido, pues arrojar no sólo aparece ya en los
Diccionarios del siglo xv, Nebrija (1492) y Pero Guillén de
Segovia (1475) 1 , sino que se usa en los textos de los siglos
.anteriores: «arrojándoles azagayas», Conq. Ultram., pág. 204b;
-«arrojóme la cayada», J. Ruiz, 963 b; además de otros que
-después indicó el mismo Cuervo, aunque insistiendo en la
misma etimología 2 • Realmente el catalán moderno fué el que
tomó del castellano el verbo arrojar, y antes probablemente
tomó de él la acepción de 'lanzar' para arrux-ar 3 •
El verbo arrojar aparece como indígena en Castilla, ro&lt;leado de formas fonéticamente correspondientes en Aragón
y en León. Todas son explicables' como derivadas de rotüfare y *ar-rotulare 'echar a rodar, lanzar rodando'&gt; castellano arrojar; alto arag. arrullá en Ansó, rullar en Bielsa 5;
asturiano, el sustantivo postverba! arrullu 'acción de echar un
tronco, una peña, una persona, etc., por una cuesta abajo' 6•
La consonante j en Castilla y ll en Aragón son regulares; en
Asturias, la ll, en vez de la y hoy corriente, representa una
forma occidental o arcaica, como bandullu 'bandujo', etc., no
&lt;:abiendo dudar, en vista del significado de arrullu, que estamos en presencia de un derivado de rotulare 'echar a rodar'.
Además, el ast. arrulláse 'ocuparse en un trabajo con actividad
-desusada' y arrullu 'diligencia, ansiedad con que se toma una
'6 , 7
ocupac1 n , responden a acepciones del castellano arrojarse
1
O. J. TALLGREN, Estudios sobre la Gaya de Segovia, Helsinki, 1107,
pág. 50.
2
Cul!RVO, Dice., 1886, apunta los ejemplos de arrojar en el Calila,
Bocados de oro, Poema de Alfonso XI y Sem Tob; pero examina la fecha
&lt;le los códices para decir: «no conocemos autoridad concluyente anteTior al fin del siglo x1v•, y así continúa creyendo que la voz es tardía.
3
Comp. G. Gai&gt;BER en Zeit.f r . Ph., VIII, 319.
' Véase mi Manual,§ 57 3•
6
J. SAROYHANDY, Rev. de Arngón, llI, 1902, pág. 650, nota 2, con la
etimología exacta.
6
R.uo, Vocabulario bable.
7
B. V1oóN, Voca!mlari'o de Colunga.
TOMO VII.
2

�R. MBNÉNDEZ PIDAL

y arrojo. La diferencia de vocal temática en estos derivados se
explica según que el verbo se forme sobre las formas fuertes.
(arrojo) o sobre las débiles (arrullar).
Otro sentido de *ar-rotulare 'rodar la cuna' da el verbo
leonés arrollar, usado en Salamanca: 'acunar, dormir al niño
meciéndole en la cuna o en los brazos', y en el occidente de
Asturias 'mecer la cuna' 1 ; en portugués es arrulhar, y de
aquí debió pasar a Castilla en la forma arrullar, que Nebrija.
registra: «arrullar el niño», «arrullarse la paloma o tórtola».
El paso del sentido 'adormecer al niño', generalmente con
cantos, al de 'cantar la tórtola y la paloma' es muy comprensible, pero sin duda que en este caso la evolución de una acepción etimológica está influída por la onomatopeya del ro, roque se canta a los niños y que remeda también el canto de
las tórtolas. El mismo verbo arrullar se aplica en Alcuéscar
(Cáceres) 2 al roncar de satisfacción el ga_to; y a_quí ta~poco
está sola la onomatopeya, sino que la idea etimol6g1ca de
'rodar' debe hallarse presente, como lo indica la frase andaluza «hacer el carretón», aplicada también a ese ronquido gatuno. En fin, un postverba! de arrollar o de arrullar es e!
sustantivo rolla 'tórtola' en El Franco (occidente de Asturias).
rulleta 'tórtola silvestre', en La Litera (Dice. de Coll). En el
port. rola 'tórtola' se ve la misma vacilación de l y lh que en.
rolo y rolha 'pieza cilíndrica'.
En el sentido de 'envolver', el castellano arrollar es desconocido de Nebrija-quien, sin embargo, registra rollo 'cosa
redonda, piedra', etc. - , y el primer uso de este verbo que
conozco es en La Celestina

3

•

1 Vocabularios de Lamano y de Acevedo. Éste advierte que se
dice indistintamente &lt;arrolla el berzo• y •arrolla al neno, . De aquí e1
;alm. rolla 'niñera', y su sinónimo roltera en Burgos Y Soria.
.
2
También lo oí en las inmediaciones de Madrid a un peón caminero que creo era castellano. En Alcuéscar se usa también en igu~L
sentido marro/lar, sobre cuya m inicial no puedo ahora entrar en expli-

caciones· de aquí ma1·rullería.
3
Au~o XII, citado por el Diccionario de Autoridades. Después,
en el Pahnerln de Jnglaterra, cap. 45, Toledo, 1548, «los cabellos arro-

NOTAS PARA BL LÉXICO ROMÁNICO

19

El sustantivo ro tul u da un derivado popular aragonés
ruello, usual en el Alto Aragón y en La Litera, «rodillo para
allanar las eras» 1 • En las Ordinaciones de Barbastro1 del
año 1390 2 , se mencionan los ruellyos de los molinos de aceitunas, o sea el 'rulo'. Frente a estas formas, ruejo, que apunta
Borao como aragonés general, 'rodillo de molino', debe pertenecer al Bajo Aragón; en Navarra se usa generalmente ruejo con el sentido de 'cascajo' 3, mientras en Sangüesa ya domina la forma alto-aragonesa ruello. El cast. rollo es, o una
voz culta, por el estilo de cabillo 'cabildo', espalla 'espalda', 0
un préstamo del port. rolho (véase Elucidario de Santa Rosa),
gall. rollo. En textos castellanos aparece, creo que por primera vez, en el siglo xv: en el Cancionero de Baena (pág. 217}
en una poesía del año 1405, «repare los rollos,, , esto es, las
'picotas u horcas'; en el C~rbacho: «rollos de cabellos para la
cabeza», edic. Bibl. Esp., XXXV, pág. 132; en un inventado hecho en Toledo, 1490: «una celada con su rollo de azero
Y penacho» (Canc. de Gómez Manrique, tomo II, pág. 331).
Fuera de esta forma, el español central tiene un derivado semiculto, más antiguo, rueldo, usado en la provincia de León
con el sentido de 'rollo o madero del cual se sierran después
las tablas'; y el común rolde 'rueda de personas u otras cosas'.
*bodica.-Véase Meyer-Lübke, REWb, II84. Cat. bohi-

ga 'tierra recién roturada, artiga'.
bot(t)ellu.-El sustantivo botellus 'intestino embutido'
&lt;lió el arag. budillo 'intestino', en La Litera (Dice. de Col!). Pero
hay otra forma influída por la consonante doble de biítti'cula
liados a la cabeza&gt;. Enrollar es mucho más tardío· no apa
1
lé ·
.
,
rece en os
x1cos del siglo xvn, ni la Academia lo registró hasta su edición
12.a, 1884.
l
ÜTm Y DuAso, Voces aragonesas, pág. 36. Colección de D. B. Coll
y Altabas, 1903, pág. 50. Borao.
: Publicadas por M. de Pano, Zaragoza, 1905, pág. 2 8.
. El P. J. A. ]ARQUB, en El orador cristiano, I, 1660, usa la palabra
rue;o (J. MIR, Rebusco, 1907, pág. 664).

�R. MBNÉNDEZ PlDAL

NOTAS PARA BL LÉXICO ROMÁNICO

( esp. botija, ast. botía 'odre de mazar leche', en__Lena); ~ompárese la frase corriente «estar hecho una botija», aplicada
al que tiene mucho vientre. De *botellu derivan el leon. _botiello (Maragatería) y botillo (Astorga) «embuchado, m~rcon»
(Dice. de Garrote); el ast. botiellu, «tripa gruesa del animal, Y
morcón o morcilla que se hace con esa tripa» (Dices. de J. Huergo y de Laverde); «morcón; estómago y vientre del animal»
(Dices. de Vigón y Rato); el ast. occid. botello, «estómago;
morcilla grande que se hace con el estómago del cerdo».

que no me consta tenga laguna; pero donde «se padecen intermitentes estacionales» (.Madoz, IV, 376 a).
La evolución semántica hubo de ser ésta: el derivado
*budone tuvo que significar primero la misma planta büda
(comp. cardón, gamón), y luego el lugar, sin sufijo alguno
especial, como sucede con Gamones y con lodón y Lodón
(véase Castro, RFE, VI, 341); compárense especialmente el
sinónimo de Budone, Espadaiza (Salamanca) y el análogo
'.Junco (Oviedo). Al lado de bodón y Bodón hallamos, con un
sufijo propio de lugar, bodonal, como junto a Espadaña y
'.ltmco hallamos Espadañal, Espadai'iedo, Juncal, '.luncosa, etc.,
y junto a Estepa, Espino, etc., están Estépar, Espinar, etc.
Claro es que una vez generalizado el nombre anea, quedaban
estos derivados bodón, bodonal desligados de toda idea de
vegetación, y de ahí que el sentido originario 'espadañal' se
extendiese a 'juncal', 'trampal', que se conservan sólo en Salamanca como restos preciosos del sentido primitivo, y luego
se extendiese más a toda 'laguna 'o charco'.
Otro sufijo propio de lugar nos ofrece el derivado *büd et u, el cual pierde su - d- por disimilación : buhedo 1, y
se define mal en el Diccionario académico de Autoridades
de 1770, 'terra cretosa, argillosa', con el texto de Martín de
Roa, Écija y sus santos (Sevilla, 1629, fol. 55 b): «Una parte
de tierra llana que llaman Alcarrachela, de docientas i sesenta
aranc;;adas, cada una de ocho celemines de sementera; el color
de un buhedo oscuro, en partes cubierto de lima.» La voz
arraiga en la toponimia de Palencia, donde hay un río, un valle
y un pueblo llamados Buedo (el pueblo está situado «en una
planicie llena de lagunas» 2 ) ; también se extiende a Galicia,
donde se conocen el buedo de Parga, el de Guitariz y otros 3 •
Existe además el derivado bu/zeda!, que usa Alonso Rodríguez

20

*büdetum, *büdonem. - El nombre de la hierba palustre büda no dejó más derivado en la Península que el catalán boga, bova; era una voz débil, *boda, que coincidiendo con
el derivado más corriente de vota, se olvidó, sustituído por
.
1
la voz árabe anea, enea, por espadaña y por otros t érmmos •
No obstante, tenemos pruebas de la antigua difusión de büda,
porque se conservan nombres derivados que significan 'p~ntano O charco'; comp. espadañal 'sitio húmedo en que se cnan
con abundancia espadañas'. Uno de ellos, *büdone, sobrevive en bodón, 'laguna invernal que se seca. en verano' (Segovia) 2; 'charca' (Valladolid, Salamanca); 'terreno pantanoso,
cubierto de hierba, qué pasa inadvertido' (Salamanca); 'parte
más honda de un charco o del cauce de un arroyo' (Salamanca, Segovia). En la toponimia tenemos El Bodón en S:lamanca y con una falsa grafía que no sé de cuándo data, El Bolw' en Ávila, con «una magnífica laguna inmediata» s . E.
dón
x1ste
4
el derivado bodonal 'terreno encenagado; juncal' (Salamanca) ,
que se extiende en la toponimia por Extremadura, con los dos
pueblos Bodonal, en la provincia de Badajoz, que tiene «una
charca o laguna muy inmediata» 5, y Bohonal en Cáceres, del
1

21

Véanse en M. Couarao, Enumeración de las plantas, V, 1889, pá-

ginas 190 y 191.
2 J. M. VERGARA, Vocabulario de Segooia, 1915.
a MAooz, Dice. geogr., IV, pág. 375 b. El Nomenclátor de España
escribe también Bolwdtfn.
'
LAMANO, Dial. oulg. salm.
5 MADoz, Dice. geogr., IV, pág. 371 b.

1

No sé qué significa el boltedo del Cancionero de Baena, pág. 444 b.

2 MADoz, Dice. geogr., IV, 472 b.
3

«Buedo en Galicia es lo mismo que budial.» Véase el Diccionario
de voces geográficas de la Academia de la Historia, s. v., Buedaly Buedo.
Hay también pueblo Bueu en Pontevedra, esto es, Bue(d)o.

�•
l3

R. MSNÉNDRZ PIDAL

NOTAS PARA EL LÉXICO ROMÁNICO

-en sus Exercicios de perfección: «Un buey que se le había
atollado en un buhedal o pantano» (Dice. Aut., 1770), y que
con la grafía buedal se registra en el Diccionario de voces geográficas de la Academia de la Historia, definiéndolo : «Es lo
mismo que budial o sitio cenagoso».
De esta vo1. budial dice el mismo Diccionario de voces geogrcificas: «Terreno pantanoso en que brotan aguas manantiales y perennes; esta voz se usa en Extremadura. » En la misma
Extremadura hay en Fuente de Cantos (Badajoz) el riachuelo
Bodión, que se seca en verano, «quedando sólo algún charco
para abrevadero» 1.

&lt;&gt;cio ... e nunqua tengas el ánimo buydo, 1 mas date a fazer
qualquier gentileza», dice Gonzalo García de Santa María en
su traducción del Catón (Zaragoza, 1493); y en un inventario
hecho en Jaca el año 1429 se enumeran «un caldaruelo; una
cubeta buyda, otra buyta» (Arch. Munic. de Jaca, protocolos de Antón Ordanizo). El adjetivo se usó también en Asturias en vez del término marino boito, ya citado; así Jovellanos,
-en carta al canónigo asturiano Posada, decía en 28 de abril
&lt;le 1807: «no es raro que ... los correos que tienen que cruzar
-el mar, vengan ya henchidos de noticias o ya buidos, como
dicen los vecinos de usted y míos» 1 . En Castilla se usó también, pero no en sentido general como en Aragón, sino sólo
aplicado a las armas blancas. Cervantes habla de «un puñal
buydo», de «puntas de dagas buydas» (Qui.Jote, II, 23 y 69), y
los comentadores del Quijote no aciertan a explicar este adjetivo 2 , que Covarrubias ya no entendía; no obstante, su sentido de 'acanalado' resulta evidente, comparado con el francés
vidé, évidé, como nota el conde de Valencia de Don Juan 3,
aduciendo textos claros para probarlo: «Un estoque tiene un
lomo por medio buido», «otro estoque buido, de tres esquinas, y la una de las tres canales, cabe la cruz, tiene un San
Jorge».
El verbo catalán vuydar 'vaciar' pasó también al aragonés:
los senyores de los tornos en cada un anyo, feyto el olio,
buyden e fagan buydar las basas de los tornos ... » Ordinaciones
de Barbastro, 1496, pág. 28; y en el sentido de 'vaciar, fundir':
«adoraron por dios vn bezerro buydado» Gonzalo García de
.Santa :\faría, Evangelios y Epístolas (edic. Uppsala, 1908, página 3841 ). En Aragón también se usa el derivado buidador
«latonero, operario en objetos de latón y azofar» (Borao); est~
es, vaciador o fundidor de latón.

22

vóc(Y)tu. - Con una síncopa temprana, fenómeno bien
conocido en los participios, tenemos *vóctu, que dió el aragonés bueito 'vacío': «dos cubas, la una ... bueyta» (Arch.
Munic. de Jaca, año 1420); «hauedes a render (la cuba) gueyto días después que será bueyta» (Arch. de la Cated. de Jaca,
año 1341); y además el ast. boito, usado sólo como término
marino, aplicado a las embarcaciones que están sin carga o
que no conducen la carga que pueden llevar 2 ; es, sin duda,
por su falta de diptongo, voz procedente del occidente de Asturias o de Galicia. La presencia de este boito en el occidente
y la exacta conveniencia de bueito con la fonética aragonesa,
nos impiden considerar este bueito como un derivado del gascón bweyt, fem. bweyde o bweyto 3 • Para suponer que sea un
derivado castellano de este mismo participio la voz boclzo 'hoyo,
agujero', usual en Álava 4 , habría que conocer bien la historia
de otros términos afines, como son boche y boclza.
El cat. buyt o vzút, fem. buJ!da, vuida, pasó por su parte
a Aragón con el significado general de 'vacío': «Fuye del
1 MADOZ, Dice. geogr., IV, pág. 3 ¡ 1 b. No sé si tendrá que ver con
éstos el nombre de Bttdia, en Guadalajara, lugar donde me dicen que
no hay charcos ni lagunas.
2
Diccionarios de Rato y de Junquera Huergo; éste escribe voitu, -ta.
3 Atlas Linguistique de la France, núm. 1 384.
4
En el Vocabulario de Baráibar.

Bibl. de Aut. Esp., L, 254 a.
Ilowu:, Anotaciones al «Qui/ote•, pág. 62 de la segunda parte._
RooRfcuaz l\lARfN, Quijote, tomo IV, 1916, pág. 464, nota 6.
3
Catálogo de la Real Armería de /J,fadrid, 1898, pág. 41 s. El Glosario de voces de Armería, por D. E. Leguina, 1912, pág. 177, deja indecisa
la explicación, a mi ver, sin motivo.
1

2

�R. MENiNPEZ PIDAL

crep(r)ta. -Otro caso de síncopa temprana en un participio nos ofrece * e repta&gt; grieta, de donde el verbo grietar,
agrietar. Además hay otro derivado participial * re-ex-creptiare, de donde el postverba! anticuado ·rescriefO 'grieta o
hendedura': «fuyendo entre las pennas que eran mucho altas,
et entre los rescriec;;os dellas, por cueta de asconderse en algún
forado», Prim. Crón. Gral., pág. 332 a 7. Las variantes que al
texto del siglo XIII dieron algunos manuscritos del siglo xiv
son muy interesantes: en uno de éstos, con pérdida de la r,
se lee resquieyos, y en otros resquifios y requiyios. Además
hallamos en la Conquista de Ultramar: «era muy poca el agua,
así como manaderos que destellaban por los rescricios de las
peñas» 1 . Se ve que rescriefO, mediante la reducción de ie a i,
rescriyo, rescricio, se contaminó con la forma y con la idea
del sustantivo quicio; Nebrija mantiene claro todavía el recuerdo de la significación pura originaria «resquicio o hendedura)); pero Covarrubias ya cree fundamental y primitiva la idea
del quicio al definir: «Resquicio, la abertura entre el esquicio
y la puerta», y lo mismo el Diccionario de la Academia desde 1737: «Resquicio, la abertura que hai entre el quicio y la
puerta, y por extensión (1) se dice de qualquier otra hendedura.»
vl:ímkare, vomitare.-Aragonés de La Litera: «bomegar, rezumar, escupir o soltar el agua, dicho del suelo, de la
tierra u otra cosa con que están excesivamente saturados»
(Dice. de Coll.); ital. bomicare 'vomitar', etc.; véase MeyerLübke, REWb, 9451.
cadus, cavus. - Es imposible prescindir de la sugestión
de Covarrubias: «Cadozo, lugar hondo en el río o laguna, por
otro nombre dicho olla; es hebreo de cad 'hydria, lagena'. Ay
un lugar en el obispado de Cuenca que se llama el Cadozo» 2 •
1 Bi/Jl. de Aut. Esp., XLIV, 329 b 55. Probablemente habrá que leer
así la palabra ,·esquicios de la página 34, a 10, aplicada a las grietas de
la tierra.
2
La forma cadoso con que el nombre figura en el Diccionario de la

NOTAS PARA KL LÉXICO ROMÁNlCO

25

La relación de sentido entre cadus 'olla', y cadozo 'olla de
río' es evidente; falta en los Diccionarios este sentido topográfico de la voz olla que conocía Covarrubias y que persiste en
So ria y en Asturias: « O!la, sitio donde las aguas hacen remolino, o mueven la tierra dejando tembladera» (Dice. de Rato).
D. Juan Manuel escribe cadofO, «Caza», 3624• En Zamora (Sayago) se llama cadozo, caózo o caúzo al 'pantano o charco formado en el cauce de los ríos, cuando éstos pierden su corriente';
también en Salamanca caózo 'hondura que como laguna queda
en el cauce de un río al secarse'. Habremos de aceptar cadoceu como uno de los ejemplos raros de esta sufijación.
La etimología anterior se confirma con otro derivado aragonés de La Litera: cad.olla, «hoyo o pequeña cavidad abierta
en roca viva, para recoger agua pluvial» (Dice. de Coll); supone caduculu, pues en La Litera (e' 1 y ly &gt; ll: badallar, agullada, etc.). Este derivado se extiende sin duda a otras regiones,
ya que en el occidente de Asturias aparece en la toponimia
Cadollo (Ayuntamiento de Valdés), conforme también con la
fonética regional.
En fin, el simple cado parece conservarse en Aragón,
aunque con el significado de 'madriguera, huronera' (Borao),
significado que nos indica que ha habido aquí una confusión
con el derivado de ca vu &gt; sor. cao, cat. cau 'madriguera' , o
más bien una mera falsa corrección de este cao.
*cannabula 'collera, collar del .ganado'. - Esta base
latina derivada de canna 'gañote, garganta, cuello', tiene larga
serie de representantes que ilustra copiosamente y explica
C. Nigra en ZRPh, XXVII, 129-130. Hay que añadir los aragoneses cmiabla 'collar que se les pone a las ovejas para
llevar la esquila (en Jaca, Basarán), canaula 'collar de madera
de que pende el cencerro o esquila de una res' (Litera, Vocabulario de Coll).
Academia desde Autoridades hasta la edición 13.ª, 1899, ¿es un andalucismo, o es mera adaptación al sufijo -osar Cadoso o Caoso es un
caserío en la provincia de Sevilla, término de Carmona.

�R. MENtNDEZ PIDAL

* cannica. - Derivado también de canna 'garganta',
hemos de reconocer *cannica con igual sentido que *cannabi:íla; pero además con otros varios. La voz parece haber vivido limitada al noroeste de la Península, a dialectos leoneses y gallego-portugueses. En ast. canga 'collar de madera
curvada', cerrado por su parte inferior con un travesaño de
hierro; sirve para sujetar la vaca al pesebre (Ribadesella,
Cangas de Onís) 1 • En gall.-port. canga significa 'yugo de
bueyes, torga que se pone al cuello de los cerdos'; el significado de 'torga' se explica por sí mismo; el de 'yugo' se comprende teniendo en cuenta que la canga no unce al buey por
los cuernos, sino por el pescuezo, rodeando éste con un collar
o unos palos llamados cangalhos (véase más abajo) o canzil2;
esta voz con el sentido de 'yugo' se extiende por Extremadura,
y en Salamanca (en la Ribera del Duero) significa una especie
de arado dispuesto para ser tirado por una sola caballería 3 •
En Sayago (Fermoselle, Zamora) se usa el plural cangas con
el sentido de 'angarillas con un'\ red, para transportar paja;
parihuelas para transportar el orujo de la aceituna'; vemos
aquí, como en Salamanca, que el significado se extiende al
apero o utensilio que lleva unida una canga. Fuera de esta
región occidental, hallamos canga en Filipinas, significando
'cepo para sujetar la garganta del preso', voz sin duda tomada del portugués, y que se extiende hasta China; en Filipinas
significa también un rastro para acarrear pesos. En algunas
partes de Asturias (Amieva, Cazo, etc.) se conserva otro curioso sentido de * cannica, y es el de 'garganta' en sentido
topográfico: canga significa 'paso estrecho entre dos peñas o
alturas, o entre una altura y un despeñadero'; este sentido
1 Es voz de poca difusión geográfica. Falta en los Vocabularios de
Rato y Junquera Huergo (asturiano central) y en el de Vigón (Colunga).
2 Para la forma de la canga véanse J. LEITE DE V ASCONCELLOS, Estudo
ethnograpltico a jroposito da Ornament(lfí!io dos jugos e cangas dos bois,
Porto, 188 1, y E. F RANKOWSKI, As cangas e jugos por-tugueses de j 1mgi1·
os bois pelo cae/zafo (en Terra portuguesa, Lisboa, Marco, 1916); véanse
en éste especialmente las figuras II a 14.
3
LAMANO, Dial. vttlg. salm.

NOTAS PARA EL LÉXICO ROMÁNICO

27

nos explica el uso toponímico de la voz Cangas, abundante
en Galicia y Asturias 1 ; hay además La Cangueta en Asturias.
Existe también el masculino cango en el occidente de Asturias: 'listón de madera que se coloca de viga a viga para
fijar la ripia sobre la cual va la losa o tejado de la casa'; con
el verbo cangar 'colocar esos cangos'. Además hay el gallego cangalla, port. canga/has, cangalho 'collar de madera combada; angarillas para transportar cántaros'.
El céltico *cambica o cambica 'curvatura, llanta' (Meyer-Lübke, REWb, 1541) no explicaría la acepción topográfica; aparte de que la acepción de 'collar de ganado' hace la
voz canga, hermana de cañabla, anteriormente apuntada. Nada
digamos de la etimología asiática que pretende el Grande
Diccionario portugués de D. Vieira, fundándose en que la voz
se usa en China.
sertltinu. - En Rom., XXIX, 371, he señalado los derivados principales de esta voz, a los que añadiré aquí alguno
importante. Todos se dividen en dos grupos, suponiendo unc:i
vocal tónica cerrada: cast. serondo, salm. seroncw, cerondo,
ceriondo (contaminado con cera) 2 , ast. serondu 'otoñal, tardío', seronda 'otoñada', y sus duplicados ast. seroiiu, seroíza,
seroii.egit 'tardío' (Dice. de Junquera Huergo), port. ser9dio 3 •
Otra serie paralela supone vocal tónica abierta: cast.-ast. seruenda, ast. sebreñu (&lt; * sewrueiiu &lt; * serueñu; creo necesario suponer la u reflejada en la sílaba protónica para explicar
la reducción de ue a e; véase Manual de Gram. lzist., § 13 2).
Nada dicen respecto al timbre de la vocal las formas asturianas occidentales serondo, y en El Franco serocw ( «patacas se1 La Crónica de Alfonso II!(edic. Z. Viliada, 1918, pág. , 15) escribe
Canicas aludiendu a Cangas de Onis; lo mismo el ToLnDANO, De.Rebus
Hisp., III, 22; IV, 4 y 6. El Tudense escribe Cangas (págs. 739 , 748 edición Schott).
2 Véase LAMANO, Dial. vitlg. salm., págs. 332-333.
3
Así con 9 cerrada en el Vocabulario ortogr. da lingua po1·t. de
A. R. Goni;alves Viana. Baist, en Krit. Jahresb., VI, 1, 396 1 halla en portugués sergndo.

�KOTAS P.U.l BL ÚXICO ROMÁKICO

R. MIINÉNDEZ PlDAL

rodas» 'patatas tardías', opuesto a «patacas de cedo», o 'tempranas').
Del derivado * serüciílum, serojas, véase Rom., XXIX,
37 r; significa 'leña seca u hojas que caen del árbol' (Rosal, Covarrubias); 'astillas o leña menuda' (H. Víctor). Aquí añadiré
un derivado serotin-alia, serondaja, que con el significado
de 'granos tardíos, como guisantes, titos, yeros' aparece en
una escritura salmantina del siglo xv1 1. Además debió tener
un sentido de 'desperdicios caídos de los árboles', del cual pasó
a 'desperdicios de la mesa o de la cocina', con el que aparece
en el Cancionero musical de los siglos XV y XV/2; al enamorado portugués que no sabe sino alabarse de que fué en casa
del rey criado «a migalhinhas de mesa&gt;, contesta la dama r&lt;istica: Los pollos en mi lugar I suelen cenar con migajas, 1 mas
no los hombres criar I so mesa con serondajas.» Con una asimilación de vocales protónicas a la tónica, ayudada sin duda
tal asimilación por el nombre zaranda, aparece farandajas
en las Cortes de :Madrid de I 563, aplicado a varios granos y
semillas para alimento del ganado 3 ; y poco después A . Oudín
define yarandajas como «menues droleries, les menus droits
de la cuisine, graillons» ", y en este mismo Tesoro aparece
también la voz influída en cuanto al sentido por farandadura,
pues farandajas también se definen «les cribleures ou vannures, ordures» 5 • En los textos que conozco no aparece este
1 Según un Vocabulario manuscrito formado por D. Federico de
0nis. La voz debe proceder de una copia salmantina de las Cortes de
~fadrid de 1563, que luego cito.
~ Publicado por Barbieri, pág. 216b.
3
cEn todos los lugares donde se recogen yeros, algarrouas y arbejas, y en las comarcas, y compran grandes cantidades de las dichas semillas y de linueso y de panizo y ~randajas; y como éstas son cosas
con que se sustenta el ganado vacuno y de labor... , (Actas de las Cortes

de Castilla, I, 1877, pág. 375.)
4
Para este sentido compárese el pasaje de Agustín de Rojas :
,Hacen dos entremeses de bobo, cobran a cuarto, pedazo de pan, huevo y sardina, y todo género de zarandaja que se echa en una talega.,
5
Lo mismo sustancialmente que 0udín, pone H. Vktor en su Te-

soro de las tres lenguas.

sentido analógico, y el Diccionario de Autoridades, en 1739,
lo ignoraba, aunque lo desearía para dar una falsa etimología
a la voz: «Zarandajas, el conjunto de cosas menudas y dependientes de otras o que las acompañan como menos principales. Pudo ser que en lo antiguo se llamassen assí las aechaduras y de ahí se extendiesse por alusión, y assí parece ser dable
se tomaría de la voz zaranda.»
candere.-En su significado de 'arder, consumirse' metafórico, sobrevive en el cat. candirse 'languidecer, desmayarse' (Labernia), y en el aragonés de La Litera, candirse «consumirse, aniquilarse poco a poco el cuerpo de una persona o de
un animal a consecuencia de una enfermedad larga» (Coll).
ves cu. - En la toponimia del norte de la Península se
halla 1 La Viesca o La Biesca, tres lugares en la provincia de
Oviedo y uno en la de Santander, partido de Laredo. Viescas
o Biescas, ocho lugares en la provincia de Oviedo y dos en la
de Huesca 2 , Las Biescas otro lugar en Oviedo, Viesques en el
centro de la provincia asturiana. El nombre es abundante,
como se ve, en Asturias; pero también se extiende por Santander y por el Alto Aragón.
El dialecto asturiano conoce este nombre como apelativo:
biesca, «bosque formado en un monte&gt; (Vigón); biesques, «en
Sueve y otras aldeas son los espinares que se crían en los
montes» (Junquera Huergo); biesquera 'boscage' (J. Huergo).
Más com6nmente hoy aparece en forma masculina, desconocida a la toponimia: biescu, «sitio plantado de matas, robles, castaños y otros árboles silvestres nuevos, trasplantados o nacidos
allí; bosque» (Junquera Huergo); «plantación de árboles de se1 Me sirvo sólo del Diccionario geagrdfico de Madoz. En realidad hay
más pueblos de este nombre.
1 En los diplomas aragoneses del siglo x1, al lado de Bieskas (Doc.
de Sancko Ramfrez, tomo 1, pág. 6) aparece Biescasa (ldem, tomo Il,
págs. 158, 180; Doc. de Ramiro I, pág. 139) y Bescasa (Doc. de Sa11cko
Ramlrez JI, pág. 6), forma con el articulo o sufijo vasco -a. Que esa -a
no es orgánica lo prueba la forma moderna del nombre.

�30

ll. IIIBNtNDEZ PIDAL

NOTAS PARA EL LWCO ROMÁNICO

milla; semillero de castaños, robles y avellanos» (Rato); « biesca
de poca extensión» (Vigón). Creo se trata de vescus, aunque
su vocal e sea etimológicamente larga; en los Glosarios se define vescum 'obscurum, densum, spissum'; comp. espesar 'parte de monte más poblado de matas o árboles que lo demás',
y espesura 'paraje muy poblado de árboles y matorrales'.

tario hecho en Jaca también, en el año 1465: «1 camenya de
ropa; 1 huembre; 1 cuytre; 1 destral» 1 • La voz uembre o güembre 'reja del arado' se usa aún en el rincón norte de la provincia de Zaragoza 2 y en los valles contiguos del Pirineo de
Huesca, hasta la parte alta del río Ara 3, conservándose también la variante del diptongo, guambre, por ejemplo, en Aragüés del Puerto (al este de Echo). El reducido dominio donde
sobrevivió la voz clásica latina vo mer ha perdido terreno
desde el siglo xv acá, pues Jaca, que antes le pertenecía, hoy
usa la voz castellana reja. Este castellanismo rodea hoy, al parecer, por todas partes el área de uembre, sin que hallemos eo
las fronteras de esta voz otros términos dialectales 4 con los
cuales hubiese podido lindar desde antiguo. Por esto parece
que los límites de vo mer están estrechados recientemente
en toda su extensión, a causa de la invasión de la lengua
oficial, no sólo en la parte sur desde Jaca hasta Aínsa, sino
también en el oeste, en la parte románica de Navarra, que
también usa reja.

gavia.-En el Alex. O 1973 se nombran entre las aves
que cantan: «Los gayos, las calandras, tordos e los gaviones» 1 •
El Sr. l\lorel-Fatio reconoció que el gavión es el ave que en
portugués se llama gaiviio, especie de golondrina 2; añádase el
nombre del esp. mod. avión, documentado también en la Edad
Media 3 ; en Soria abrión. La pérdida de la consonante inicial
se explica por influencia de ave.
vómer. - Se desconocen derivados hispánicos de vom e r, y vamos a señalar uno en que el timbre de la vocal inicial se muestra idéntico al del verbo vómere; con éste relaciona Varrón la voz v O me r, por etimología popular, y breve
se mide la vocal en algún verso. El derivado regular español
de vómere sería *buembre; pero por la confusión constante
de las articulaciones iniciales we-, bwe- y gwe-, y por el carácter extremamente tosco y vulgar de la articulación bwe- en
huevo, huerto, etc., la forma corriente en que aparece vómere
es la de lzuembre. Sólo la hallamos en el Alto Aragón, donde
el diptongo de la ó tiene las dos formas ué y uá. En dos inventarios hechos en Jaca el año 1429 hallamos «hun axado;
dos huambres sblasidos ('estropeados'), que sines cal~r no
valen res» y «un aradro con su huembre&gt; 4 • En otro inven1 En Alex. P 2 1 15 se estropea el verso: se omite en el comienzo
«los gayos,, y creo que se contamina con su recuerdo la palabra final:
clas calandras e los tordos e los gayones.•
2
Rom., IV, 40.
s DoN JuAN l\IANUEL, Caballero y escude1·0, edic. Grafenberg, Rom.
Forsch, VII, 504, nota 9.
' Archivo .Municipal de Jaca, Protocolo de Antón Ordaniso, fols. 6
y 70. Comunicación de D. Tomás Navarro, así como la siguiente.

31

* versrcu. -La Sra. C. :Michaelis de Vasconcellos indicó de pasada para el port. vesgo la etimología *versicu, del
participio versus 'vuelto, torcido' (Rev. Lusit., III, 1894, página 140, arriba); pero esta acertada etimología tiende a olvi1

Archivo Municipal de Jaca, Protocolo de Sancho Vallado.
Pueblos de Pintano e Isuerre, según noticia del Sr. E. Frankowski, quien, con la enumeración de pueblos de la nota siguiente,
me ha detallado el dato vago que yo tenía del uso de uembre en Ansó
Y pueblos vecinos. El Sr. Frankowski prepara una monografía sobre
el arado en España, y a él debo también los datos acerca de las formas
limitrofes.
3
Valles de Ansó y Echo, canal de Berdún, pueblos de Biñes, Aragüés del Puerto, Broto y Torla.
' Serían de desear datos del este de Broto, especialmente relativos a Fanlo y Bielsa. La voz reja se usa en Jaca, Anzánigo y Ainsa, de
la provincia de Huesca; se usa también en la parte románica de Navarra, a juzgar por el dato referente a Sangüesa (la zona vasca usa muturra en Lecumberri y golde en otras partes). Una forma dialectal, re/la,
sólo aparece en el límite con Cataluña, en Graus, Estadilla y Fraga.
2

�\

32

R.

MENfNDB.Z

NOTAS

PIDAL

1

darse y no se ha extendido a las demás formas peninsulares ,
En vista de éstas llegué yo a pensar en la misma base latina, sin conocer entonces la indicación de la Sra. Michaelis, Y
tal coincidencia puede ser garantía de acierto. Ese * vers'ícu
explica el port. y gall. vesgo (con el verbo derivado vesguear)
y el ast. occid. besgo (de Trebias, Luarca, etc.), lo mismo
que el leon. bisgo 2 y el cast. bizco. Es imposible sep~rar las
formas con be- occidentales de las centrales con bz-, y su
punto de unión está sin duda en una forma primitiva de 1~
región central * viesgo, que sobrevive tan sólo en la toponimia: Puenteviesgo, en la provincia de Santander, es un lugar
que tiene un notable puente sobre el río Pas, con un ojo de
grandes dimensiones y otros de menor ta~año; ~ecué_rdese
que en esa región norte sobreviven otros ze por i: av1espa,
viéspera, -iello, etc. Cierto que en textos muy antiguos aparece ya generalizada la forma sin ie 3 ; pero hay que tener en
&lt;:uenta que la reducción de ie a i en toda clase de palabras
aparece en documentos antiquísimos de la época preliteraria;
la abundancia de la forma bizco debe provenir de una sugestión del sinónimo bisojo y aun del sustantivo vista, y acaso
también pudiera explicarse porque bizco fuese voz dialectal
poco literaria; esto último parece indicar el hecho de que la
Primera Crónica General usa para la idea de 'strabo' la voz
tuerto, que hoy significa 'luscus' 4, y el que los Diccionarios
1 Comp. KORTING, LrWbª, 10088, 1412, 1426, y MEYER-LUB.KE,
REWb, 1124 (bisicare no nos llevaría a vesquear y éste a vesgo, smo
al revés).
2 Vocabularios de Lamano (salmantino) y de Garrote (astorgano).
Lamano da también las formas revilgo y revilvo.
s «Si algún omne dize a otro omne vizco•, Fuero Juzgo, pág. 185;
.:visco del vn ojo• , lbíd., pág. 200; «cerrava el vn ojo e dezia que era viz-co&gt;, Calila, edic. Alemany, pág. 368 (confusión de las ideas destrabo Y
luscus, como en tuerto); «babia los ojos un poco bizcos&gt;, Conq. Uttram.,
BAE, XLIV, 44 2. El vizco del Alex. O 1005 pertenece a un verso suplido con letra tardía al margen del manuscrito, y no existe en P 1033.
, cTarif Abenciet, que era tuerto dell un ojo&gt;, Prim. Crón. Gral.,
.309a 26, traduciendo a RoDER, TotET,, De Rebus Hisp., lll, 20, «qui erat
strabo•.

P ... RA

lit utx1co ROMÁNICO

33

de Nebrija y Covarrubias no registran la voz vizco, sino sólo
visojo 1 •
acciíbrtare. - No es conocida la existencia del verbo
acobdar, reflexivo: 'echarse, acostarse', en la literatura antigua.
Úsalo la Grande Estoria de Alfonso X, traduciendo el Génesis, XLIX, 9 y 14: «Ju das cadiello de león, mio fijo Juda, sobist
a prea, folguest e acobdéstete como león e como leona; ¿quil
espertará?» 2 (requiescens accubuisti ut leo); «Ysacar, asno
fuerte, ques echa acobdado entre los términos de la tierra» s
{accubans ínter terminos). Y en otro lugar dice: «et estos espíritos an nombre íncubos, que quiere dezir tanto como acobdadores de suso, fascas porque se echan desuso a los omnes» .i..
alauda.-Se conserva hoy el derivado, especialmente aragonés, a/oda, usual en el valle del Cinca (Huesca) y en Hues&lt;:a mismo; voz registrada además como del Alto Aragón en
general
por Otín y Duaso, Vocesprovinciales de AratTÓn
,
o· , 1868,
pag. 30. El derivado castellano es el ant. aloa usado en el
siglo x1v por D. Juan Manuel (Cab. y ese., pág. 502); compárese Rauda&gt; Roa. Para aloya, usual hoy en Álava, y usado
también en el siglo xrv por el alavés D. Pedro López de Ayala, véase A. Castro, RFE, V, 1918, pág. 28; esta forma se usa
también en Logroño y en Burgos; en cuanto a Ja-y- puede ser
simplemente epentética (véase Cantar de Mio Cid, pág. 164 27),
o acaso originada de un tipo *alaudia, como prefiere García
de Diego, Bol. Acad. Esp., VI, 1919, pág. 7 46.
1 Un Glosario latino-españs:,i del siglo x1v, cuya edición prepara e)
Sr. A. Castro, trae también castrabo=visuefo•. Pero en 1490, ALONSO DE.
PAL~NCIA en su Universal vocabulario pone: • Vizco, que mira con ojos
torodos•, fol. 247 v; •ombre vizco que vuelve los ojos torciéndolos&gt;,
fol. 360 r. En el Tesoro de H. Víctor, 1604, aparece también vizco, pero
r-emitido a visojo.
2
Bibl. Nac., ms. F-1 (mod. 816), fol. 113 e (en la segunda palabra
pone • caudiello &gt;, por errata). El ms. Bibl. Nac. 8682, fol. 221 v, pone
&lt;Cadillo de león ... folgueste e acobdeste te como león&gt; .
3
Bibl. Nac., ms. F-1, fol. 114b.
' Bibl. Nac., ms. 816, fol. 11 c.
TOMO VII.
3

�R. JONÍ!O&gt;BZ PIDAL

NOTAS PARA IIL LÉtlCO 11.0NÁKICO

Creyendo, como A. Castro, que la explicación de la forma
moderna alondra por una confusión con calandra es poco
comprensible (sobre todo careciendo alondra de vocal a acentuada), insisto en la derivación que propuse en mi Manual de
Gramática histórica,§ 68, enmendándola así: alaudula sufrió
una nasalización anterior a la pérdida de la vocal postónica:
*alau[n] dula&gt; alond'la&gt;alondra; como amiddula (App.
Probi) &gt;*ami [ n )dula (no amindala, Meyer-Lübke, REWb,
436) &gt; port. amendoa, esp. almendra, etc. Si la nasalización
hubiera sido tardía, alod'la hubiera evolucionado como molde.

que añadir los siguientes: portugués de Tras-os-Montes niall
asturiano de Lena nial, y de Aller ñial; leonés de Sanabria
El sentido adjetivo primitivo se conserva en el esp. nidal 'huevo que se deja en un sitio adecuado para que el ave doméstica
acuda_a poner allí', y luego 'nido'. Después hay también en
ast. nzeru y más com6nmente ñeru (Vocabs. de Vigón, Rato
Y J. Huergo), con los derivados nierada o ñerada 'nidad
11
6 ,
.
a, poaz n, Y nterador 'nidal o huevo que se deja en el nido'.
C~~ ot~o sufijo hállase el adjetivo anticuado niego 'dicho
del paJaro JOVen cogido en el nido' (Aves de caza del cancille
Ayala, Glosario).
'
r

34

bóreas, borra.-El catalanismo boira es usado en todo
Aragón 'niebla muy espesa' (Dice. de Borao), 'niebla, especialmente la adherida a los montes' (Canfranc), 'niebla agitada por
el viento' (Zaragoza); la voz se usa también en Segorbe; y además del singular, se emplea en La Litera (Huesca) como plural.
boiras 'nubes' (El Dice. arag., 1903, pág. 7). En Murcia se conserva la forma boria 'niebla' (A. Sevilla, Vocab. murciano, 1919).
Una forma propiamente aragonesa sería *buera *buara, y
acaso la llamada sierra Guara no sea sino serra borea o la
sierra boreal de Huesca. Lo cierto es que hay como nombre
com6n guara, «viento norte, así llamado por la sierri de Guara.
de donde procede,. (Borao). Que esta relación con dicha sierra
no debe ser originaria nos lo indica el Vocabulario aragonés
de Jordana, donde se registra en sentido general guaira 'niebla', voz que por su triptongo es una mezcla de guara + boira.
Fuera del oriente de la Península, la forma griega borra,
usada, entre otros, por Prudencio 1 , y que explica el ital. y
esp. borrasca, nos explica también el derivado asturiano borrina, «niebla densa y h6meda,. (en Lena, en Colunga, etc.),
«bruma que sale del mar» (Dices. de Rato y de Laverde).

* nidale, * nidari u. -Son conocidos varios derivados de
estos nombres (l'Vleyer-Lübke, REWb, 5908), a los cuales hay
1 Ya alegada por GARcfA D'B D1aGO en su Miscelánea etimológica,
donde a varias de las formas que arriba cito se asimila el alav. bo//o'niebla de especial forma cillndrica que se forma en la Peña de Orduña'.

35

ña/

circül~re. - ~er_clzar 'acodar las vides' (Dice. Acad.),
cuya relación semanttca con circulare se aclara teniendo
p~esente el significado más general que este verbo tiene en La
Litera (Huesca): «cercharse, doblarse, combarse la madera,.
(Vocab. de Coll).
bóvina, * bóvinica.- El cat. buina, buyna 'excremento de buey o vaca' es el término correspondiente al sinónim
provenzal bovina. El vocablo castellano correspondiente re~
presen~ * b o ( v) in I e a &gt; * boyniga &gt; boñiga, y con alteración
del sufijo, ast. b01iica. Para ñ originada deyn secund .
á
*
ano, comp res~ _de-ruinatus (por derütus), que se conserva en la
toporum1a con la forma Derroñadas, en la provincia de Soria.
interrógare.-Este verbo, desterrado por demandare
y _percontare, conservó en España alg6n uso; las Glosas
~1lense1, 228, lo utilizan como vocablo explicador, «consulat:
t~terrogat»; no obstante, los textos literarios ya no emplean
smo de_mandar y preguntar. Un derivado de in ter rogare
sobre~ive sólo en entrugar, limitado a Asturias, donde hoy se
va anticuando; lo registran los Vocabularios del occidente y
~el centro (Acevedo, Rato, Junquera Huergo, éste con los derivados entntf{a 'pregunta', entrugueru 'preguntón' muy poco
usados); pero no lo traen ya los del oriente de la pr~vincia (Vi1

A. R.

GoNCALVBZ V1ANA,

Ajost. aos Dices. ports., II,

r906,

pág.

185.

�R. MBNÉNDEZ PIDAL

gón, Laverde). A las formas románicas con ben vez deg, apuntadas por Diez 1, rum. zntreba, ant. fr. enterver, prov. entervar,
l!ntrevar 'preguntar, informarse, conocer, entender', hay que
unir el término español de germanía entrevar 'entender, conocer', que evidentemente está tomado del provenzal.

* vallitare, * ad-vallare. -Sobre el port. abalar,

inseparable del fr. avaler * ad-vallare, ya ha dicho bastante
2
Leite de Vasconcellos, Rev. Lusit., II, 1891, pág. 267 • Lo
mismo hay que aceptar respecto del esp. aballar, que. ni por
su prefijo ni por su significación originaria puede relac1o~arse
con evallare o con hallare. El significado con que primeramente aparece aballar es el de 'derribar, hacer caer': «quien
con ella luchasse... non la podría aballar», J. Ruiz, 1010 d; «los
moros (a Pero Bermúdez, que llevaba la seña del Cid) comen-&lt;;áronlo de ferir muy de recio, dándole muy grandes golpes
para aballar la seña», Tercera Cró~. Gral., edic. Ocampo, 15_41'.
fol. 30 5 a (en este pasaje el ms. Bibl. Nac. F-42, cap. 205'. dice.
-«nin le podían derribar la seña»). Después, en el lenguaje rústico ensanchó mucho su significado; pero aún hoy conserva
8
en Salamanca el sentido de 'caer, tirar una cosa al suelo' •
Al lado de éste, y con igual significado, se usa en el asturiano central de Lena y Mieres el verbo baltar 'derribar, abatir, echar abajo' (en Teverga baltiar). Es ,igual, e_n su forma
al menos, al parmesano baltar 'zarandear, que tten: _el, sustantivo baltadura 'aechadura, mondadura o desperd1c10 , sobre el cual véase Parodi, Rom., XXVII, 204, Y REWb, 909.

R.

MENÉNDEZ PIDAL.

EWb, págs. 672 .673 (explicación no satisfactoria en MsYER·
Gramm., I, § 439); antrevar en Val Brozzo, Rom., XXXI, 455;
MEYEK-LllBKI!, RE WlJ, 4496.
1 No es aceptable que el fr. avaler derive de vallis, el port. aballar de e vallare, y el esp. aballar, port. abalar, de hallare; com•
1

LllBKE,

párese MaYER-LtlBKB, REWb, 9134, 2923, 9o9.
s Véase éste, con los demás significados extensivos, en

.Dial. rJulg. salm.

LAMANO,

UN PLIEGO DE ROMANCES DESCONOCIDO,
DE LOS PRIMEROS A~OS DEL SIGLO XVI

AJ catalogar los alumnos de la sección que dirigían en el
Centro los Sres. Ribera y Asín los manuscritos árabes y aljamiados de la biblioteca de la Junta, separaron cuidadosamente
los documentos en castellano, y con loable escrupulosidad
· conservaron hasta los más insignificantes fragmentos de impresos que aparecieron dentro de algunas encuadernaciones.
Revisando el Sr. Gómez Moreno y quien esto escribe las
carpetas de los documentos castellanos, dimos con varios
informes pedazos de versos impresos, casi ilegibles por mugrientias; tras paciente tarea de despegar, limpiar y unir los
diferentes trozos, logramos cornpaginar dos pliegos sueltos de
romances.
El estudio detenido de estos destrozados pliegos de cordel, reveló el interés bibliográfico y aun histórico de uno de
ellos, no citado por Gallardo, Salvá, Durán y Menéndez Pelayo, ni, lo que es más, conocido por D. Ramón Menéndez
Pida!.
Pero no sólo por ignorado merece que se le describa,
sino que además presenta singularidades que le hacen particularmente acreedor a una apurada atención. Su fecha puede rastrearse que es anterior a la mayor parte, cuando no a la
de todos, los conocidos. Los aragonesismos abundantes prueban que no se imprimió en Castilla, región en la qu~ se sacaron de molde, casi en su totalidad, los hasta ahora estudiados;
los mismos caracteres de imprenta apoyan lo que por el lenguaje y por su hallazgo en encuadernaciones de manuscritos

�REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAl',iOLA. TOMO VII.
F.

J.

CUADERNO l.

SÁNCJIEZ CANTÓN

aragoneses era lógico deducir; y no parece aventurado suponer que salió nuestro pliego de las prensas zaragozanas de
Jorge Coci, el cual, desde 1505 a 1528, fué dueño del único
taller de la ciudad.
La fecha ha de ser muy temprana, como queda dicho: lo
demuestra una de las composiciones que en el pliego se contienen; consta de cinco, de las cuales tres están bastante divulgadas, una conocida en parte y otra de todo punto ignorada
y aun extraña; y es precisamente la que permite fijar, aunque
con ciertas dudas, la fecha del pliego.
Es un romance en que Castilla llora la muerte del rey
Felipe el Hermoso, ocurrida en Burgos el 25 de septiembre
de 15o6; la memoria de este rey, nunca muy cara a los españoles, hubo de borrarse pronto, y es absurdo pensar que, pasados varios años, perdurase en Aragón el recuerdo en términos que su muerte anduviese en romances. Otro indicio de la
.fecha lo da la misma composición, cuando advierte que, de
haber vivido más tiempo el rey Felipe,

...

•

fioi.
poimup
noefuc

ttuo.

fuera emperador al,;;ado...
de derecho le venía ...,

Lógicamente discurría el poeta: que siendo hijo de Maximiliano I había de sucederle en el solio; mas no podía tenerse
tal idea una vez muerto el emperador - 12 enero 1S19 - ,
pues ningún español fué ajeno a las inquietudes que causó la
dudosa elección de Carlos V. Por estas razones no creo atrevido suponer que el pliego de que hablo no ha de ser muy
posterior a 1 5o6: los más antiguos con fecha son de 15 20.
He aquí la descripción del impreso:
Es un pliego en 4.º, de cuatro hojas, a dos columnas de
treinta y tres versos, sin paginación ni signaturas; mide la caja
162 X 109 mm.
Del título, qu~ está roto, sólo se lee:
....... Ro U
, • , , , , • , , , , , &lt;;IA 1-0R MUY
, , • , , UALDOUINOS FUE
, , , , , , •• AL LB CATIUO,
PLIBGO SUELTO ARAGONÉS DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI

\ -

.,,.

�UN PLIBGO DB llOIIUNCIIS DBSCONOCIDO, DBL SIGLO XVI

39

Debajo, tres grabados en madera; en sendas carte~as tres
caballeros: del primero apenas se acierta a ver nada; el segundo, armado con lanza o alabarda en la diestra; el tercero, completo, Roldán-lo declara un rótulo-, armado con espada
al cinto y alabarda en la mano derecha; lleva el pelo largo y
gorra con gran pluma.
Sigue el romance, que ocupa hasta el folio 3 r, completo;
empieza:
En misa está el emperador
allá en San Juan de Letrán ...

Es romance conocido por dos pliegos sueltos del siglo xv1;
publicado por W olf y Hofmann en Primavera y flor de romances, núm. 194 (págs. 157-161 del tomo IX de la Antología de líricos castellanos de Menéndez Pelayo). Las variantes
que presentan los fragmentos de nuestro pliego con el texto
de la Primavera son las siguientes:
PLIEGO SUELTO

en San] Juhao ne Letrán
5. . .. . ..... ío dordeña .. .
10. falido de catiuidad
14. refpoodía vo cardenal;
15. la miffa no es acabada
17. por las enguardias de frada
18. sentí moros affomar;
24. traya vn hermofo feñal
25. brodado de ricas lunas
28. ganas tiene de pelear;
3 r. dándole deferimientos
34. con ellos fe ha de matar
39. aquel moro de la enguardia
41. y que arraftre el fu pendón
42. por el fuelo fu feñal
46. que ferca fe fué a hallar
2. [ allá

PRil\lAVERA

allá en San Juan de Letrán
y con él Dardín Dardeña...
salido de captividad
respóndele un cardenal.
La misa es cuasi acabada
por las enguardas de Francia
vieron moros asomar;
traía una rica señal
broslada de ricas lunas
gana trae de pelear;
mandándole desafíos
para con él se matar
aquel moro de la guardia
y que arrastre su pendón
por el suelo y su señal
que cerca se fuera a hallar

Falta por completo desde el verso 52 hasta el 65; de los
siguientes sólo quedan los comienzos:
69. y le traeré...
70. y lo podréys ha ...
79. effon;;ado lo...

Yo le traeré aquí preso
y le podré1s hacer matar;
esforzado le veis estar

�F.

40

J.

PRIMAVERA

PURGO ~U1!LTO

PRIMAVERA

que quites tú el pendón,
que quites aquella señal,
si no lo haces de grado,
por fuerza te lo haré quitar.
- ¡Bien vengas el cristianillo,
el cristianillo bien vengáis!
para pajes querria tomar
a Turquía os he de enviar.
Calla, moro esforzado,
que ésta es laque os ha de ayudar.
Comenzáronse a encontrar;
mientras las lanzas duraron,
a Baldovinos bien le va;
mas ya quebradas las lanzas,
de hachas fueron a jugar;
que en el suelo le fué a echar

176. y no quieras más hablar;
178. q la vueftra no haga mayoar
182. comiéni;anfe de encontrar
mas ya quebradas las lani;as,
de hachas vinieron a jugar
184. q en el fuelo lo fué a ...
185. de que el moro fué en elfuelo
186. Roldán empezó hablar
189. no pienfes porderribartevoa
[vez
190. por effo te haya de atar;
194. que quieres la cabei;a cortar;
195. aquefto que oyera el moro
203. en las tierras d¡:mde vayas
204. no te hayas de alabar;
206. tú los huuieffes de atar
210. eftas vos quiero demandar

y no queráis más hablar;
que la vuestra no haya de costar

PURGO SU1!LIO

95.
96.
97.
98.
99.

que quites el tu pendón,
que quites el tu señal,
si no lo q uies hacer de grado,
de fueri;;a te lo haré apartar;
bien vengáys el chriftianillo,
100. buena fea vueftra venida,
102. por pajes los querría tomar
104. en turquía os quiero embiar.
105. Calles, ~oro effon;;ado,
108. q effa es la q os ha de ayudar;
110. comeni;áronfe de encontrar;
111. mientra las lani;as duraron,
112. Baldouinos bien fué a librar;
113. mas quebradas las lani;as,
114. de achas vinieron a jugar;
116. que en el fuelo lo fué a echar

Faltan desde el verso II8 al
baruas vo yo a bufcar
133. bien fe lo vida don Roldán
134. allá el Sanct J uhan de Letráo;
135. lágremas de los fus ojos
137. prefto fe hizo dar las armas
138. y luego fe fué a armar
140. de piernas no fe puedo armar;
141. con vna mano lleua fe filia,
142. con la otra el petral;
143. con los dentes lleua el freno,
144. por poder más despachar;
121.

Faltan los versos

UN PLIEGO D1! ROMANCES DBSC(?NOCID01 DEL SIGLO XVI

SÁNCH&amp;Z CANI6N

por eso no te he de matar;
al que querías la cabeza cortar;
cuando aquesto oyera el moro
en las tierras do te halles
nunca te hayas de alabar;
tú lo hubieses de atar
que os quiero demandar

120.

Sólo se conservan los finales de los siguientes versos:

barbas ando yo a buscar.
Bien se lo vió don Roldán
allá en San Juan de Letrán;
lágrimas de los sus ojos
Presto se hizo dar sus armas
y luego se hizo armar
las piernas no pudo armar;
con una mano lleva la silla,
y con la otra el petral;
con los dientes lleva el freno,
por más presto despachar;

[¿que?Jtodoslosdozefon cor[tefes,
218. [no] te han de maltratar.
221 •...s fe fueron en Roma
227•.•. moro q ay viene
229. y le deys el mifmo fueldo
230. que days al trifte Roldán;
234. pufiéroslo en libertad,
235. honranlo todos ....... .
236. defque le .......... .
217.

151-152.

154. que affí me Cuelen llamar
156. dellos foy el capitán
159. eftó enamorado della
161. mil vezes la h«: requerida
162. comigo fe quiera cafar;
164. no me lo quiso atorgar
166. que en arras le haya de dar
167. que le trayga tres cabei;as
172. effori;ado y fingular
174. mora fe quiere tornar.
17 5. Calles, moro effori;ado,

de hachas van a jugar
que en el suelo fuera a dar.
Desque el moro fué en el suelo
Roldán empezó de hablar
que por derribarte una vez

que así me hacen llamar
yo era el capitán
estoy enamorado de ella
mil veces la he requerido
que conmigo quiera casar;
no me lo quiso otorgar
que en arras le hubiese de dar
que trujese tres cabezas
esforzado singular
mora se ha de tornar.
Calledes, moro esforzado,

..

mas los d oce son corteses
no te han de enojar.
Todos tres fueron a Roma
que este moro que aquí viene
y le deis el mismo sueldo
que dais a mi don Roldán;
pusiéronlo en libe rtad,
honrránronlo todos los moros
desque lo vieron llegar

Faltan los dos últimos versos y los nueve renglones restantes de la columna, donde empieza el romance del P.ilmero,
que termina con la página. Transcribo los 22 versos que están
legibles, por ofrecer algunas variantes de interés y ser, desde luego, la lectura más antigua conservada; dos textos viejos
se conocen de este romance-de tan gran vitalidad, que aplicado a la muerte de la primera mujer de Alfonso XII, aun se
canta en calles y plazas, y un poeta contemporáneo lo ha glosado bellamente (E. Carrere, El Caballero de la Muerte, canciones infantiles)- . Figura en los Romances nuevamente saca-

�F.

J.

SÁNCRII.Z CANTÓN

dof de Sepúlveda (vid. en el Romancero general de Durán, I,
núm. 292; Rivadeneyra, X, pág. I 58), y fragmentario en un
pliego suelto de la Biblioteca de Praga (Menéndez Pelayo, apéndices a la Primcwera, núm. 37; Antología, tomo IX, pág. 220):
. . . . . . . . • . . • . • . . . • • . . • . . - done vas trifte de ti;
bufcando la mía feñora, - días ha que no la ui;
o prefona defdichada - mal punto te conofcí;
muerta es tu enamorada, - muerta es, que yo la vi;
las andas que la leuauan - de negro las vi cobrir,
los refponfos que le dizen - yo los ayudé a dezir;
fiete condes la llorauan, - caualleros más de mil;
llorá.uanla fus donzerllas, - llorando dizen anfí:
trifte de aquel caballero - que tal pérdida perdí;
de que aqfto oyera mefquino - en tierra muerto cay;
defde aquellas dos horas - no tornara, trifte, en mí;
....•.......... ornado- ...........•.•..•...... .

En el folio 3.º v aparece un villancico, en parte conocido,
pero no publicado íntegro modernamente, según el resultado
de mis búsquedas. Figura en un pliego suelto gótico, sin lugar ni año, que describen Gallardo y Durán-el primero en
el número II 13 de su Ensayo, tomo I, col. I II7, y el segundo
en la introducción al Romancero general, pág. LXX, Rivadeneyra, tomo X-. Dos estrofas de él aparecen formando la
dessecha del número 47 4 del Cancionero general de Hernando
del Castillo de I 5I I (pág. 9 59 del tomo XXI de Bibliófilos Españoles, Madrid, 1882). La poesía de que el villancico de que
hablamos es dessecha lleva por rúbrica: Otro romance añadido
por Quirós desde donde dize « Qu'es de ti, señora mía», es el
conocido romance «Triste estaba el caballero», que precisamente en el pliego suelto descrito por Durán y Gallardo también precede al mismo villancico, por lo que sospecho que
tampoco en la edición popular se imprimió entero; la versión
de nuestro pliego - la primera estrofa de la glosa es la desconocida - dice así:

UN PLIBGO DB ROMANCES DBSCONOCIDO, DEL SIGLO XVI

me dexes solo vn momento,

y que algún poco me afloxes,
pues no dura
la vida do no hay ventura.
Harto eftó, defuenturado,

43

de llorar mis días buenos,
ya tus males son agenos,
déxame, por dios, cuydado,
no me aq uexes ni congoxes,
pues no dura
la vida do no hay cordura.

La única variante que presenta la lectura del Cancionero
general está en el último verso, donde dice, glosando más
fielmente: «la vida do no hay ventura».
. Sigue a este villancico un romance no ya- desconocido,
sino de asunto tal vez cantado solamente en esta composición: el dolor de Castilla en la muerte de Felipe el Hermoso.
Fué este rey muy poco popular y querido en sus reinos; su
corta vida, si no le alcanzó para hacerse admirar y querer, fué
de sobra larga para atraerse animosidades, o por Jo menos
desvíos, ya por su acompañamiento de señores flamencos
malquistos de los castellanos; ya por sus veleidades amoro:
sas, que tanto dieron que llorar a D.ª Juana. No es, por tanto,
de extrañar que a los poetas de Castilla no inspirase elegías
la prematura muerte del rey Felipe, y menos aún que en romances se perpetuase su recuerdo. No conocía versos castellanos que cantasen a D. Felipe, aunque quizá entre las poesías escritas en la corte no faltarán dedicadas al rey; mas, de
haberlas, por su índole puramente áulica no destruirían lo
dicho. Solamente conozco - y tampoco, en realidad, puede
considerarse excepción - la cita del rey que hace Bartolomé
Torres Naharro en dos versos de su romance sobre la muerte
del cardenal Cisneros (Cancionero de romances de Amberes sin
año, edic. Menéndez Pidal, Madrid, 1914); pasando revista a
los reyes y príncipes muertos poco hacía, después de hablar
de la Reina Católica, escribe:
tras ella el rey don Felipe,
que también fué desdichado.

UILLAN&lt;;:ICO

Cuydado no me congoxes,
pues no dura
la vida do no hay ventura.

Y harto deuías de eftar
de darme tan gran turmento,
por effo te ruego y pido

Por todo esto, se comprenderá la singularidad del romance
de nuestro pliego suelto, el cual, si bien en fragmentos, guarda los únicos ecos poéticos que la prematura muerte del rey

�44

F.

J, SÁNCHEZ CANTÓN

flamenco encontró en el pueblo español. Este romance es una
de las partes más destrozadas del impreso. Empieza así:

UN PLIEGO DE ROMANCES DESCONOCIDO, DBL SIGLO XVI

• Sigue: OTRO ROMAN&lt;;E
nocido que empieza:

DE JUAN [DEL] ENZINA.

45

Es el muy co-

Por unos puertos arriba,
ROMANc;;E [¿DEL MUY?)
EfCLAREÍCIDO RHY [¿DON FELIPE?]

Deben de faltar los siete o nueve primeros versos; en la siguiente columna prosigue:
........ . . . ............. -que tanto mal ha caufado,
que llora toda Caftilla, - también todo fu reynado;
las bozes que ella daua - en alemaña han fonado,
y de oyr fus grandes bozes - alta almaña ha hablado:
dezid, hermana [¿Caftilla?), - por qué hazes ta...
allí refpondió Cartilla, - con dolor defgualado:
ay, trifte de mí, cuytada, - que yo no podré b ...
que he perdido mi gran [¿rey?), - don ffelipe el señalado,
q entro los reyes del mundo, - éste fuera el más nombrado,
que antes de muchos dias - fuera emperador alc;;ado,
[¿pol)r derecho le venía - [¿y habíar)n lo [hered)ado
[emperador de) alemaña- .............. • . . . • • • • • • • • •

Falta hasta el fin de la columna; en la página siguiente se
ven, al término de la primera columna y comienzos de la segunda, estos fragmentos de versos de la misma poesía:
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . - . ........ . •.•.. ornado
. . . . . . . . . . . • . . a puerta - .. •.. . •.......• apartado
...•..•...•. emperadores - ..... muy gran eftado
. . • • . con tan gran llanto - [que] a mí han efpantado,
[cuan)do les conté la nueua, - muerte me hauía dado;
a Caftilla - ..•........... aposentada
• · · · · · · · · • · · · · ~~a señora - .. . .•....... rofo eftado
· ···· ········
Caftilla - ...•....•.•. mal logrado
: : : : : : : : : : : -~~~-;a gloria - .•.............. . . collocado
Fin.

Queden ahí esos restos, casi sin sentido, en espera de que
la casualidad dé a conocer completo este romance, que, al
parecer, ni muy inspirado, ni muy bellamente escrito, expresa
un dolor que muy pocos sintieron en Castilla, y menos todavía en Aragón.

Sin variante alguna de importancia está publicado por Durán,
1420 (Rivadeneyra, XVI, pági-

Romancero general, II, núm.
na 411).

Sigue: OTRO ROMAN&lt;;E. Es también muy conocido; comienza:
Caminando sin plazer - un día quafi nublado ...

Es del comendador D. Luys de Castelví, y está publicado en
el Cancionero general de Castillo de 15 II, núm. 471 (Bibliófilos Españoles, XXI, pág. 557) y en el Cancionero de romances
de Amberes sin año, edic. Menéndez Pida!, fol. 241 v; las variantes, escasas y sin interés. Sigue - y es el final del pliego un villancico, del que sólo se lee:
Ahu...
haga mi p ...
ella mifma ...
por do peno...
y pues dexa tal...
efperanc;;a quando...
no quiero mas te.. .
fin .

No he logrado identificarlo .
Dos palabras acerca del segundo pliego suelto, de que al
principio de estas cuartillas queda hecha referencia. Sus fragmentos son numerosos, pero más destrozados que los que se
han descrito; todos ellos corresponden al Romance del conde
Dirlos (vid. en el Cancionero de romances de Amberes sin año,
edic. Menéndez Pida], fols. 6 r a 28 v); son pedazos que figuran en el citado Cancionero en los folios II, 14, 151 161 19
y 20; las variantes, escasas, con algún aragonesismo; su procedencia llevaría a pensar en si será también de los poquísimos impresos en Zaragoza. Don Juan Manuel Sánchez, en su

�46

F,

J, SÁNCBBZ CABTÓN

Bibliografía aragonesa del siglo XVI, Madrid, 1913, 1, página 149, núm. 100, describe un pliego del conde Dirlos - 4.º,
doce hojas sin foliar, de treinta y una líneas-, que atribuye a
Jorge Coci, y lo cree de hacia l 520; un solo ejemplar se conserva de este pliego en el British Museum; muy análogo sería
el nuestro, pero no el mismo, porque aunque ninguna columna hay completa, el número de sus renglones es el de treinta
y ocho. De romances del conde Dirlos hay varios pliegos sueltos conocidos; con ninguno, sin embargo, se pueden identificar
estos fragmentos.

F.

J.

SANcHEZ CANTóN.

O THEMA DO « QUIXOTE» NA LITTERATURA PORTUGUESA DO SECULO XVIII

Damos a seguir alguns breves informes sobre duas obras
portuguesas em torno &lt;leste thema, urna de theatro, outra de
satyra politica, que por serem pouco conhecidas em Hespanha,
tal vez por figurarem nas obras de escriptores relativamente
secundarios, poderao algum interesse offerecer á inesgotavel
critica cervantina.
Na evolu910, nem opulenta nem continua, do theatro portugues, urna caracteristica phase é representada por Antonio
José da Silva 1, tambero chamado o Judeu por ter sangue
t Antonio José de Silva nasceu no Río de Janeiro em 1705, descendente duma familia hebraica. Quando a alc;;ada do Tribunal da Inquisi~o se extendeu ao Brasil, sua mae foi presa por judaizante, e Antonio José acornpanbou á familia para Lisboa, ainda muito novo em 1713.
Em 1726, frequentando já a faculdade de canones da Universidade de
Coimbra, foi preso pelo mesmo motivo atribuido á mae. Conduzido
em auto da fé, foi reconciliado e posto em liberdade. Em 1729 concluia a sua formatura, e passou a advogar em Lisboa, corn seu pae,
até que em 1737 foi de novo preso á ordem do Santo Officio pelo
mesmo pretexto de judaizar. No carcere ainda jazia a mae. Sendo condemnado, foi degolado em 1739 e o seu cadaver queimado. Sobre a
sua desgrac;;ada vida compos o escriptor brasileiro Domingos de Magalhaes em 1838 o drama historico em cinco actos Antonio José ou o
Poeta e a Inquisifí'io, que no Brasil inaugurou o tbeatro romantico; e
Camillo Castello Branco o romance historico O ')udeu, Lisboa, 1866.
O tragico fim da sua existencia e o imprevisto da cornposi~o das
suas obras, térn chamado para Antonio José a atten~o de alguns criticos portugueses e extrangeiros, de que indicaremos a seguir alguns
trabalhos: VRGEZZ1-RuscALLA, Il Giodeo p ortoghese, Torino, 1852; FER-

�FIDELlliO DE FIGUEIRJ!DO

israelita, circunstancia que duramente expiou; é a phase das
chamadas «Operas do Judeu», que tivéram a gloria de haver
ensaiado, entre nós, formas dramaticas novas, nao pela originalidade de cada uma das suas partes, mas pela inesperada
combina&lt;;;ao em que se alliaram.
Desde Gil Vicente o theatro portugues ou se manteve nas
formas populares do auto, cultivado sem progresso pelos numerosos imitadores do auctor das Barcas, descendo cada vez
mais para o gasto popular; ou imitou o theatro hespanhol de
capa e espada, produzindo os numerosos comediographos ca~telhanizantes, de que Jacintho Cordeiro foi, por certo, o mais
applaudido; ou se comprouve nas grandes cxhibi&lt;;;oes scenicas das tragi-comedias dos jesuitas, em latim, fóra do grande
publico, restrictas ao ambiente escolar, para que eram ª'.º_da
urna pratica pedagogica; ou se deixou penetrar de espmto
mystico e de sentimento lyrico, os grandes inimig?s do theatro, para produzir as composi&lt;;;oes de Bernarda Ferreira de
Lacerda e outras, a que inteiramente falta o instincto dramatico. O Fidalgo aprendiz, de D. Francisco Manuel de Mello, a
fecundidade e os triumphos de Jacintho Cordeiro e as tragedias do P.• Luiz da Cruz nao bastam para constituir urna tra-

DtNAND WoLF, Dom Antonio José da Silva, der Verfasser der sogenannten
«Opern des Juden» (Operas do Judeu), Wien, 1860, pags. 249 278 do volume XXXIV de Sitzungsbericltie der phii.-hist. Classe der kais. Akademie der Wissenschaften; ERNEST DAVID, Les Opéras du juif Antonio José
da Silva, no5-I739; Archives lsraélites, Paris, 1880; M. DE OuvFIRA
Li111A, Antonio José, o Judeu, na Revista Brasileira, Rio de Janeiro, 1896;
mesmo auctor, Aspectos da Litteratt11·a colonial brasileira, Leipzig,
1 8 96, pags. 109-128; TB. BRAGA, Antonio José, martyr do li~1:e pen~amento, Lisbóa, 1904; mesmo auctor, O poeta Judeu e a Inqumfílo, L1sbóa, 1910; MACHADO DE Ass1s, Antonio Jose, artigo recopilado no volume
Critica, Paris-Rio deJaneiro, s. d. (¡1910?); PEDRO DE Az&amp;vl!DO, A estatua
de Antonio José da Silva, na revista Limiana, num. 9, Vianna do Castello, 1913; J. PEREIRA DE SAMPAIO, O Judeu, na revista A Aguia, vol. 8.º,
Porto, 19 15; RAÚL BRANDAO, Theatro de Bonecos, na revista Lusa, volume 3•0 , Vianna do Castello, 1919. Delle longamente nos occupamos
tamb~m na nossa Historia da Litteratura classica ( 1580- 17 56), am
prepanu;ao.

O THBMA DO &lt;QUIXOTE&gt; NA LITTJ!RATURA PORTUGUESA

49

-di&lt;;;iio dramatica portuguesa durante a segunda epocha classica,
de 1580 a 17 56, nem ella é possivel a dentro das fronteiras
nacionaes, em lingua portuguesa, sem considerar o conjuncto
do genio litterario peninsular 1 . A breve carreira dramatica de
Antonio José da Silva trouxe um momento de varia~ao á conturbada historia do theatro portugues, legando as obras adiante
enumeradas pela ordem chronologica da sua representa&lt;;;a:o:
17 33. Vida do grande D. Quixote de la Mancha e do gordo
Sancho Pa1lya.
1737. Esopaida.
1735, Encantos de Medea.
1736. Amplzitryao ou 7upiter e Alcmena.
17 36. Labyrinto de Creta.
17 37. Guerras do Alecrim e da Mangerona.
1737. As variedades de Proteo.
1738. Precipicio de Plzaetonte 2 •
F ocam estas pe&lt;;;as representadas no theatro do Bairro Alto
e, segundo o testemunho do auctor, por bonecos ou «bonifrates», como se chamava entao a esses minusculos actores
mecanicos.
Diz o proprio Antonio José no prefacio das suas obras,
dirigido ao «leitor desapaixonado», como era grande a escassez de recursos desses actores: « •.• saberá desculpar os erras
com sinceridade; saberá discernir a diffi.culdade da Comica
em hum theatro, donde os representantes se animao de impulso alheio; donde os affectos e accidentes estao sepultados

1 A este assumpto nos referimos quando reproduzimos e commentámos idéas de Menéndez y Pelayo no artigo Menéndez y Pelayo e os
.estudos portugueses, publ. na Revista de Historia, vol. 8.º, pags. 240-277,
Lisboa, 1919.
2
As obras da Antonio José vulgarizaram-se pela edi~o de Francisco Luis Amno, varias vezes reproduzida. Modernamente o Sr. J olio
Ribeiro, do Brasil, publicou o Theatro completo, em 2 vols., ed. Garnier,
e em Portugal o Sr. Mendes da Remedios publicou em Coimbra, 1905,
a Vida do grande D. Quixote•.. e as Guerras do Alecrim..., tomos V e VI
·dos Subsidios para a historia da Litteratura portuguesa, e o Sr. Fran·cisco Torrinha reproduziu o Amphitryao, Porto, 1916.
TOMO VII.
4

�50

O TREMA DO &lt;QUIXOTE» NA LITTERATURA PORTUGUESA

FlDBUNO DE FIGUBIRBDO

nas sombras do inanimado, escurecendo estas muita parte d:r
perfeic;ao que no theatro se requer, por cuja causa ~e faz incomparavel o trabalho de compor para semelhantes__ mter:ocutores, que como nenhum seja senhor de suas ac&lt;;;oes, nao as.
podem executar cotri. a perfeic;ao que devia ser: por este m~tivo surprehendido muitas vezes o discurso de quem c~mpoe
estas obras, deixa de escrever muitos lances, por se n~o poderem executar.» Esta declarac;ao, que nem sempre fq1 bem
attendida revela como a representac;ao scenica das pe&lt;;;as doJudeu, e~ vez de ser um estimulo cooperador e um meio ~e
relevar a expressao, foi urna perniciosa condic;ao que o obngou a mutilar as suas obras, e faz que esse theatro, sem a menor psychologia, todo de movimento externo'. nada tenha de
reservado á creac;ao histrionica e possa, por 1sso, ser plenamente apreciado pela simples leitura. Nao d~ixa toda:ia .de
causar admirac;ao que o theatro de bonifrates tivess: attmg1docapacidades para enscenar tao complica~as «tram01as»: .
A Vida de D. Quixote é, como seu titulo para logo indica,
extrahida da novela inmortal de Cervantes; as Guerras do Alecrim e da Mangerona desenvolvem um assuropto coevo doauctor, que nessa pe&lt;;;a fez un ensaio de theatro de costumes;
e as restantes obras elaboraro theroas do mundo da fabula e
da roythologia. Na primeira pe&lt;;;a, sobre o cavall~ir~ da Triste
Figura e seu escucleiro, o comediographo exten~nzo~ a maneira por que interpretava a concepc;ao cervantina, tao c_o~plexa e simultaneamente tao profunda e obs~ura no seu intimo sentido que inuroeras sao as suas glosas, mesgotavel a sua.
exegése, porque, sendo maxima a sua capacidade ~e suggestao uma a urna a ella voltam sem cessar as gera&lt;;;oes para a
int;rpretar e paraphrasear, e para della extrahir una lic;ao moral e esthetica. Antonio José tambero a seu modo comprehendeu a novela de Cervantes, e nessa comprehensao nao havia
philosophismos, nem symbolismos, nem imaginosas h_erm_:neuticas; para o infeliz comediographo essa novela ma1s naoera do que uro inexhaurivel manancial de comico, e Cervant_:s.
mestre incontestado da gra&lt;;¡a. O cavalleiro manchego na&lt;;&gt;0
era uro sonhador, de olhos fitos nas estrellas, a cada pass&lt;&gt;

soffrendo dos embates da realidade, era apenas uro tresloucad~, ébrio dos enredos das novelas phantasticas, urna imagina&lt;;;ao densa que encobria o mundo objectivo e que avidamente
procurava em volta de si as phantasmagorias que lhe enchiam
o espirito; Sancho Pan&lt;;;a seria a personifica&lt;;;ao da bo&lt;;;alidade
commodista, mas interesseira, debatendo-se entre as delicias
certas da commodidade presente e as nega&lt;;;os duro interesse
proximo. Dois typos infinitamente comicos e nada mais.
Deste modo, compondo a sua opera jocosa, Antonio José
so quiz espremer mais algum sueco de ridiculo, extrahir nova
«vis comica» d~ssa mina inestancavel. Fez um pouco O que
cem annos depo1s, quando já reinavam idéas muito claras no
dominio da critica esthetica, realizou Castilho, quando adaptando o Avarento, de Moliere, lhe attribuiu coisas, se nao verdadeiras, porque o auctor frances as nao escrevera, ao menos
verosimeis, porque eram compativeis com as premissas do
caracter de Harpagao 1• Pois bem o Quixote, de Antonio José,
é um e~cor?o da agitada vida do cavalleiro manchego, tecido
com ep1sod1~s de cr~a~o cervantina e com outros que O escriptor portugues veros1m1lmente lhe attribue - verosimilmente
quando se parta da sua concep&lt;;;ao - . Mas Castilho, nessa
paraphrase ou amplificac;ao, pelo menos no Avarento, manteve
o ~specto de _abstra~&lt;;;ao pura da obra-prima de Moliere, que
é 1mpersoal, 10espac1al e intemporal; e Antonio José coro visao mais restricta, acrescenta ao Quixote materia que era contemp~ra~ea delle, paraphraseador. Essa materia contemporanea, l1m1tada_~ente local, é a scena VIII da parte I, em que
o heroe, solhc1tado pela musa Calliope, arremette contra os
poetas me~iocres_ que assediavam e queriam desthronar Apello, satyra lttterana de allusoes ao culteranismo entao nas vascas, que mais mordentemente será alludido nas Guerras do
Alecrim e da Mangerona.
1

É conveniente nao esquecer que Antonio José propunha-se fazer
~ma nova pe,;;a litteraria, de sua inteira responsabilidade, e que Castilho declara va fazer urna versao, posto que liberrima. Occupámo-nos
d~sta mat:ria ~o artigo As adapta;oes do theatro de Moliere por Castillzo, na 2. sene dos Estudos de Litteratura, Lisboa, 1 9 18,

�O TH&amp;IIIA DO •QUIXOTB&gt; NA UTTEllATURA PORTUGUBSA

52

FIDELINO DB FIGUBIRBDO

Fóra disto, o processo de Silva consistiu em seleccionar
episodios para os reproduzir coro a indispensavel condensa&lt;;ao, e buscar suggestoes para as amplificar exaggerando o
comico cervantino até ao baixo burlesco. Assim amplia e carrega as cores da scena da partida de Sancho, o qua! deixa
por testamento urna extravagante pe&lt;;a duro gosto muito contestavel e que attinge o tom obsceno; inventa o episodio, sem
duvida nao menos engra&lt;;ado, que o de Ilarpagao, a ladrar
para afugentar os ladroes e nao sustentar caes, que é inven&lt;;ao castilhiana-o episodio ero que D. Quixote, presa das
suas apprehensoes contra os encantadores, julga ver no feio
escudeiro urna transfigura&lt;;ao magica da sua amada Dulcinea;
e amplia as scenas do governo de Sancho na ilha, ou melhor,
carrega a forc;;a comica das scenas, em que Sancho administra
justi&lt;,;a e se insurge contra os cuidados do medico e do cirurgiao, que coro sua previdente hygiene o impediam de comer.
Nao analysaremos as outras pec;;as, porque fazé-lo seria
transpór os breves limites desta nota. Apenas, para completa
elucidac;;ao, apontaremos os caracteres geraes do systema dramatico que Antonio José da Silva inaugurou coro a Vida do

grande D. Quixote.
As oito pec;;as do Judeu sao compostas na mais completa
indifferen&lt;;a pela esthetica classica, praticada e theoricamente
defendida em Fran&lt;;a, desprezam de todo o preceito das unidades. A divisao dellas nao é tambero a hespanhola; era a que
a natureza especial do assumpto reclamava, variando coro elle
quanto fosse necessario: tantas scenas quantos os lugares, e
depois, para commodidade dos espectadores e por necessidade do arranjo scenographico, o apanho dellas em duas partes.
A passagem das scenas é marcada, nao pelas entradas e sabidas dos actores, mas pelas mutac;;oes de scenario. Nao é facil
dizer, por emquanto, donde proveio esse processo de divisiio,
sendo até possivel seja expediente proprio do auctor, que
seguia urna evolu&lt;;ao artística, em que houve progressos sensiveis, na linguagem e na trava&lt;;ao dos dialogos.
Todas as oito pe&lt;;as tem urna personagem permanente, o
gracioso, que é evidentemente tomada do theatro hespanhol:

53

na_ Vida de D. Quixote é Sancho Panc;;a; na Esopaida é o propn~ Esopo; nos Encantos de Medéa é Sacatrapo; ero Amphitr;•,zo é Saramago; no Labyrinto de Creta é Esfusiote- nas
Guerras do Alecrim e da Mangerona é Semicupio; nas Variedades de Proteo é Caranquejo; no Precipicio de Plzaetonte é
Chichisbeo.
A complicada machinaria que exigiriam taes pe&lt;;as para a
sua montagem ero scena, appoia a inferencia de serem ellas
representadas por bonecos. «O apparato e fabrica» do theatro
para representac;;ao da Vida do grande D. Quixote reza assim:
«Um carro coro varias figuras dentro.
»Urna capoeira sobre um carro, em que irá um leao, que
sabe fóra a seu tempo.
»Um carro, em que vem Dulcinéa, e varias figuras.
»Dous cavallos, um de D. Quixote, e outro de Sansao Carrasco.
,Dous burros, um para Sancho Pan&lt;;a, e outro para urna
Saloia.
»O monte Parnaso com as ?\fusas, Apollo e o cavallo Pegaso.
»Um barco.
»Um cavallo, que vero pelo ar, se !he p&lt;'&gt;e fogo.
• Üma nuvem.
»Uro porco. &gt;
. Este theatro era para regalo dos olhos, porque os lugares
pittorescos e os meios subsidiarios da representac;;ao mais
duma vez prevaleceriam sobre o proprio entrecho.
. ¿Em que medida terá contribuido o gosto das tragicomedias, de grande espectaculo, dos escriptores da Companhia de
Jesus, para essa característica do theatro do desgra&lt;;ado hebreu? Nao é facil conjecturá-lo.
Este capitulo das influencias incoerciveis, mas presumiveis,
é sempre materia muito arbitraria. A influencia do theatro
escolar dos jesuitas deve ter sido restricta e se se tivesse exercido de modo amplo, fóra do ambito dos collegios, nao seria
para suggerir que se confiassem as grandes exhibi&lt;;oes a bonifrates; essa influencia seria entao regressiva.

�FWELINO DE FIGUEIIU!DO

54

O baixo tom comico é vicentino, a velha chalac;a portuguesa, agora accrescentad:t das invern;;oes do gongorismo, que
neste thcatro pulula, em jogos e trocadilhos de phrases.
As operas estao entresachadas de minuetes, arias e coros,
cuja musica inteiramente se perdeu. Na Vida de D. Quixote
tambero; o cavalleiro manchego e seu escudeiro, e os demais
comparsas da novela de Cervantes ou da paraphrase de Silva
todos cantam. Dessa circunstancia nova !hes proveio o nome
de operas. Nao discutiremos aquí a proveniencia desse elemento ~usical e o que se póde conjecturar que tenha sido;
noutra parte de espac;;o o fazemos.
Feita esta summaria descripc;;ao da Vida do grande D. Quizote e perguntando que representa ella na longa serie de obras
suggeridas pela novela de Cervantes, assim restrictamente
comprehendida no seu exclusivo aspecto comico por Silva e
complicada de novos episodios phantasticos, responderemos
que ella é um exemplo mais da diversidade de genios Jitterarios de Portugal e Castella, porque fa.zendo regressar aquelle
thema a urna forma maravilhosa e destituida do sentido de
alta satyra, affastou-se daquelle realismo, daquella systematica eliminac;;ao do maravilhoso-que o Sr. Menéndez Pida! tem
como uro dos caracteres primordiaes da literatura hespanhola,
e de que o Quijote deve ser considerado como o genial momento

1•

A outra composic;;ao á volta do thema do Quijote é urna
simples allegoria, em que aquelle é aproveitado sómente como
2
armac;;ao externa para urna satyra por Nicolau T olentino •
1 Vejase Algunos caraderes p,·imordiales de la Literattwa española,
no Bulletin Hispanique, tomo XX, Bordeaux, 1918.
2 Nicolau Tolentino de Almeida nasceu em Lisboa ero 1740. Matriculou-se na Universidade de Coimbra, na Faculdade de Leis, ero 1760,
mas nao chegou a formar-se. Foi professor de Rbetorica em Evora,
urna das cathedras creadas pelo marquez de Pombal, e ero 1767 despachado para Lisboa. Em 1781 foi nomeado official da Secretaria de Estado do Reino. Foi dos primeiros socios da Academia das Sciencias
de Lisboa, fundada cm 1779. Morreu cm 1811.-Sob:e Tolentino pode-

O THEMA DO «QUlXOTE&gt;

NA

LITTERATURA PORTUGUESA

55

Chama-se ella Qui:rotada, e pertence á abundante materia poetica, de valor muito variavel, que brotou em torno da figura
&lt;lo marquez de Pombal nos momentos da gloria e nas horas
amargas do desagrado real e do desterro, baixa litteratura de
lisonjaria, que na prosperidade· calára os defeitos enormes do
caracter do celebre ministro e que na adversidade calava os
meritos e as virtudes relevantes que o haviam engrandecido .
.Sobre a inaugurac;;ao da estatua equestre de D. José I appareceram, segundo o testemunho duro colleccionador, 659 composic;;oes de variados generos e diversas linguas. Dos versos,
-em que se moteja a sua quéda, após a morte de D. José, existe
urna collecc;;ao igualmente abundante na bibliotheca da Aca&lt;lemia des Sciencias de Lisboa.
·
A Qui:rotada de Tolentino abre excepc;;ao na lista de sarcasmos dirigidos contra o velho marquez, porque é justamente
contra os poetas motejadores que elle investe armado da lanc;;a
e do ardor de D. Quixote:
Espicac;;a esse animal,
companheiro Sancho Panc;;a;
entremos em Portugal,
e vamos molhar a lanc;;a
a pró do triste Pombal.

Poetas principiantes,
já estou em circo raso:
tambero Apollo be Cervantes,
tambero cria no Parnaso
seus cavalleiros andantes.

A nova aventura que D. Quixote vem correr a Portugal,
em que
Serao armas na peleja
provado fuzil e isca,
secca e espinhosa carqueja,

é um auto de fé de todas as rimas satyricas, em que falta o
estro e sobra o rancor contra o velho ministro. Descreve-nos
se consultar: J. A. AMARAL FRAzíi.o, Vida do poeta Nicolau Tolentino de
Alm.eida, Lisboa, 1843; Josf ToaR11s, Ensaio biographico-criticó, que precede as Obras completas de Tolentino, Lisboa, 1861; VxscONDR DE SAN•
&lt;:H.11:s DE BAENA, Memorias de To/entino, Lisboa, 1886; TH. BRAGA, Nicolau
Tolentino, no volume Filinto Elysio e os Dissidentes da Arcadia, Porto,
1901. As obras de Tolentino foram reunidas a primeira vez em 1801 e
reimpressas em 1828 bis, 1836 e 1861. Esta ultima edic;;ao, dirigida p~r
José Torres, é a melhor.

�FIDBLIRO DB FIGUBIRBDO

Tolentino a destrui~o de todas essas insulsas rimas pelo fog()
voraz tao inexoravel como o que na novela de Cervantes queima o; romances de cavallarias, e logo, pela bocea de D. Quixote, se dirige ao decahido marquez, ordenando-lhe que vá
até á bella Dulcinea contar o novo prodigio do seu amador•
Os versos, que Pombal &lt;liria sao nem mais nem menos que
nova satyra pungente contra o velho estadista, em que nem se
perdoa o seu estylo litterario, nem se calam suspeit~s. sobre a
sua honorabilidade e burlas sobre a sua vida de familia.
Tal é o assumpto dessa allegoria em trinta quintilhas irreverentes na linguagem, mas de grande correc~o metrica►
como era habitual em Tolentino, mais habil versificador que
profundo satyrico, de quem Menéndez Pelayo escreveu algunas linhas justas 1 •
FIDELINO DE FIGUEIREDO.

Vease Hor-acio en España, tomo II, Madrid, 1885, págs. 33 1·332 •

MISCELÁNEA

SOBRE -TR- Y -DR- EN ESPAÑOL
El resultado corriente de -tr- en español es -dr- (petra,
piedra). En otros casos la -d- se ha vocalizado en i, ya proceda
la d de t (latrone, !airón) o de d latina (quadra, cz1,aira);
véanse M. Pida!, Cantar, pág. 141, nota 1; Krüger, Westspanische Mundarten, págs. 347 y sigs. En fin, creo ahora que
hubo también casos en que la d llegó a perderse completamente, y sobre los cuales no se ha reparado, sin duda por encontrarse en nombres de lugar 1. He aquí los ejemplos: Peralta, petra alta (Huesca, Navarra, Gerona, Tarragona), Perona
*petrona (Cuenca); cfr. petronus 'acervus lapidum' en Du
Cange. Peroniel (Soria) y Peronilla (Salamanca) suponen el
diminutivo *petronella que en forma culta se mantiene en
el nombre de persona Petronila. Perosillo (Segovia) y Peroselo
(Pontevedra) suponen *petrosellu, diminutivo de petrosus.
También debe pertenecer aquí Peralbillo (Ciudad Real), cuya
forma con d aparece en Pedralba (Zamora, etc.). Se encuentran igualmente con d nombres de lugar correspondientes a
los antes citados: Pedralta (Coruña), Pedrones (Cuenca), Pedroño, petronius (Pontevedra), Pedrosilla (Valladolid), Pedrosillo (Ávila). Como apelativo hay pedronal en Salamanca
(Lamano, Dialecto vulgar salmantino).
Es manifiesto que las formas sin d (Peralta) han debido
pasar por el grado -eir-, en virtud de vocalización de la d, merc~d al proceso fisiológico que detalla bien Krüger en la obra
1

Utilizo el Diccionario de Madoz.

�58

MISCELÁNEA

citada antes. El diptongo -eir- sufrió la reducción a -er- en los
dialectos que suprimieron ei (leigo &gt; lego); y de este -eir- quedan naturalmente restos en gallego: Peirón (Coruña), peiróa
'escaleras por donde se baja al mar', peiráos 'desembarcadero'
(Valladares); port. peiriio 'pedra tosca e longa' (Figueiredo),
cuya variante con d no vocalizada es pedrao; para estas formas
debe suponerse *petranu.
Resulta de esto que en toda la Península hubo un momento
en que petra debió ser en una extensa zona *peira, enlazando
así con el prov. peira. La forma menos desarrollada, y por
tanto más culta, *pedra, que convivía con aquélla, prevaleció,
y sólo en forma fósil permaneció *peir-, per-, en la toponimia
(Peralta, Perosillo, etc.). En catalán también al lado de pedra
tenemos Perafita (Barcelona), correspondiendo con nuestro
Piedralzita. (Comp. Parafita en Galicia.)
Este tratamiento de -tr-, que coincide con el de -dr- en
portugués (cadeira, catedra), fué observado por Leite de Vasconcellos en Revista Lusitana, III, 287; según él, este fenómeno ocurre en palabras de mucho uso y en posición proclítica: Péro, Perafita. A mí me parece, sin embargo, que esto no
aclara todos los ejemplos; -tr-, una vez igualado con -dr-, vocaliza la d tanto antes como después del acento: paire 'padre',
cuaira 'cuadra', antes citado, lo mismo que peirón. La razón es
sencillamente el mayor o menor grado de progresión en la
evolución fonética.
Las formas peninsulares de catedra me parece que dan
una buena prueba de lo que digo: port. cadeira, cast. cadera,
arag. cadiera, cat. cadira. Al producirse -eir-, derivado de
-edr-, el segundo elemento del diptongo adquirió el valor de
fricativa prepalatal (yod pospuesta), que impide la diptongación de la e en castellano, pero no en aragonés; en catalán se
produce un friptongo, que luego se reduce a i.
En este caso, lo mismo que en el de altu *oto (montoto, etc.; véase RFE, V, 19181 pág. 28), nos encontramos con
procesos fonéticos antiquísimos, que señalan la línea de máximo desarrollo vulgar del romance, contenida por reacciones
de cultura, no debidas ciertamente a la lengua escrita. Lo cual

MISCELÁNEA

59

es importante para fijar el aún impreciso concepto de voces
cultas y plebeyas 1 •
La alternancia per- pedr- explica que el Poema del Cid
diga San Pero de Cardeña junto a Peydro, nombre del apóstol,
anomalía que llamó justamente la atención de Menéndez Pida!
(Cantar, pág. 141). Creo que el hecho de tener el poema San
Pero de Cardeña responde a un arcaísmo que se conserva en
esta palabra por ser nombre de lugar. En cuanto a Peydro, podría considerarse como una fusión de *Peiro 2 y Pedro. Peidro
se encuentra en la región del autor del Mio Cid: en Berceo
(Rioja), Fuero de Soria (edic. G. Sánchez, págs. 25, 26, 57).
Pero se encuentra Peydro también en otras partes, hasta en diplomas de Pedro el Cruel. Hay ejemplos del siglo xm en la
Colección diplomática del monasterio de las Huelgas, de Burgos,
publicado por A. Rodríguez, págs. 3791 382 1 392 y passim.
Y puesto que hablamos de la evolución de -tr-, conviene
decir algo sobre perejil y su etimología. Si admitiéramos que
esta palabra viene de petroselfoum, deberíamos admitir en
ella, además de reducción de -tr- a -r-, otros fenómenos realmente incomprensibles, ya que fonéticamente petroselfoum
no podía haber dado en español más que *pedrosielno o *persiebzo. Por otra parte, diversas lenguas románicas tienen derivados que tampoco convienen con la etimología latina que admiten todos los Diccionarios, desde Diez hasta Meyer-Lübke
( ital. petrosello, pitursello; prov. peiresilh, etc.). La explicación de
este hecho es que, en efecto, la etimología de esas voces no es
petroselinum, sino petrosill um o más bien petrisellum,
ambos en Du Cange; comp. petrisilus en CG!Lat, Ill, 569 3 •
1 Creo poco exacta la palabra alemana Buchwort para designar los
cultismos, los i;uales pueden existir sin que intervengan los libros.
1
Aun hoy se llama en Aragón peirón a la 'columna u obelisco que
contiene alguna imagen' (Borao).
1 En un manuscrito español del siglo xm al xrv se lee: •~m,;iber,
cariofoli, petrossilli&gt;. Trátase de un fragmento de carácter farmacéutico que se halla en el último folio de unos Libri Sapientiales (Biblioteca del Cabildo toledano, caja 1, núm. 9).
La reducción del lat. petrosel'ínus se explicaría por sincopa de
la vocal postónica y asimilación de l y n contiguas.

�60

61

MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

Queda ahora la cuestión de si el esp. perejil, esp. ant., port.
perexi.l, gall. prijel, son indígenas o vienen del fr. ant. perresil.
La pérdida de la vocal final obligaría a admitir esta última hipótesis; aunque bien pudiera tratarse de un cambio de sufijo
en petrisellus (*petris ilem ), explicación que abarcaría todos los casos hispánicos. - AMÉRICO CASTRO.

coup de la scene espagnole. L'histoire, les romans agréables,
les fictions ingénieuses, la morale, furent traités en Espagne
avec un succes qui passa beaucoup celui du théatre, mais la
saine philosophie y fut toujours ignorée.» (Cap. CLXXVII.
En la edic. ~loland, XIII, pág. 37 .)
Pero años más tarde, en 1771, se produce bien diversamente y de manera igualmente explícita. En una carta a M. Tabareau, en que habla de libros españoles, dice: «Je crois qu'il
n'y a de curieux en Espagne que Don Quichotte» (edic. citada, XLVII, pág. 420). Por lo que respecta al parentesco entre
el detalle de Zadig y la trama de El Amante liberal, excusado
es decir que el patriarca de Ferney pudo conocer la obra de
Cervantes en cualquiera de las numerosas traducciones que se
imprimieron en francés desde 1615, fecha de la primera versión de las Novelas ejemplares, o a través de Jas imitaciones
de Guérin de Bouscal y Beys o de Georges de Scudéry, que
mantuvieron el mismo título, L'Amant libéral. (En relación
con Cervantes y Georges de Scudéry, cfr. Georges de Scudéry
als Dramatiker, de Alfred Baterau, Leipzig, Plagwitz, 1902,
págs. 77-86. )-ERASMO BucETA.

VOLTAIRE Y CERVANTES
En una disertación doctoral alemana, en la que se estudian
las fuentes de Zadig, de Voltaire (W. Seele, Voltaire's Roman
Zadig ou La Destinée. Eine Quellenforsclzung, Leipzig, Reudnitz, 1891), después de mostrar el origen literario del pormenor del juez que se halla en el capítulo V, Les Généreuz, se
afirma: «Die übrigen Thaten der Grossmuth sind unwichtig
und dürften von Voltaire selbst erfunden sein» (pág. 27). Sin
embargo, en la Histoire orienta/e, a ese rasgo de liberalidad
sigue otro que reza así: «11 produisit ensuite un jeune homme
qui, étant éperdument épris d'une filie qu'il allait épouser,
l'avait cédée a un ami pres d'expirer d'amour pour elle, et
qui avait encore payé la doten cédant la fille.» (CEuvres completes de Voltaire, edic. L. Moland, Paris, 1877-82, XXI, página 44.) Sin duda este acto de generosidad ofrece relación
suficiente con la noble conducta del Ricardo de Cervantes,
para que nos sea permitido llamar la atención sobre la semejanza que tiene con El Amante liberal.
La actitud de V oltaire hacia la literatura española es bastante curiosa. Dejando a un lado casos particulares de opinión, en su Essai sur les mreurs et !'esprit des natio,zs (1756)
se expresa de modo bien categórico: «Les Espagnols, depuis
le temps de Philippe I[ jusqu'a Philippe IV, se signalerent
dans les arts de génie. Leur théatre, tout imparfait qu'il était,
l'emportait sur celui des autres nations; il servit de modele a
celui d'Angleterre, et lorsque ensuite la tragédie commen¡;a
a parattre en France avec quelque éclat, elle emprunta beau-

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

FERGUSOY, J. DE L. - American Liferature in Spain. - New York,
Columbia University Press, 19161 8.0 , xiv-269 págs. (Columbia University Studies in English and Comparative Literature.) = Este discreto
libro, presentado como tesis doctoral en la Universidad de Columbia
(Nueva York), estudia un asunto más curioso que importante. La difusión de la literatura de los Estados Unidos en España es muy escasa;
el lector español pocas veces conocerá más de cinco o seis nombres
de escritores norteamericanos. Ferguson así lo reconoce en su introducción (cap. I) cuando declara que «artística e intelectualmente [preferible sería decir «literariamente•] España ha sido siempre una de
las naciones más independientes de Europa, una de las que más se
bastan a sí mismas, y cuando, en épocas recientes, ha recibido alguna
influencia europea, esa influencia ha sido generalmente francesa. Con
excepción de Byron y Scott, no puede decirse que ningún inglés haya
dejado huella profunda o duradera en el arte literario español; y a ningún norteamericano puede atribuirse influencia semejante•, Ni siquiera a Poe (véase pág. 85); ni a Emerson, a pesar de que un anuncio
citado por F. (pág. 161) dice que Unamuno lo imita.
La vía principal del conocimiento de la literatura de los Estados
Unidos en España es Francia. Cooper, Poe, Whitman llegan a través
de los Pirineos. La vía directa, desde los Estados Unidos, es menos
favorecida; por ella, sin embargo, penetran Washington Irving y Hawthorne - la primera versión de éste a idioma extranjero aparece en
castellano, aunque acaso se funde en una versión francesa intermedia,
hoy desconocida: véanse págs. 87 a 92-. Por la vía directa llegan ahora
-después de escrito el libro de F.-los nuevos poetas: véanse los artlculos y traducciones de Enrique Díez-Canedo. Hay una tercera via:
la de la América española. Al tocar este punto, y apoyándose en datos
sueltos-por ejemplo, que en las escuelas primarias de la Argentina se
leen versiones del Wonder Book, de Hawthorne, y del Psal,n of Lije,
de Longfellow; que las dos traducciones versificadas de la &amp;angelina,
de Longfellow, que F. conoce, sean obra de poetas hispanoamericanos (el chileno Morla Vicuña y el mexicano Casasús), y que la mejor

versión de El cuervo, de Poe, sea la del venezolano Pérez Bonalde-,
F. supone que la circulación y la influencia de la literatura de los Estados Unidos en la América española hayan sido grandes. Es seguro
que la investigación probaría lo contrario. Quien conozca los pa!ses
de lengua española más cercanos a los Estados Unidos (México, las
Antillas, la América central) sabe que allí, como en España, la literatura extranjera que más se lee es la francesa, aun entre las personas
que saben inglés, y que la norteamericana, fuera de unos cuantos.
nombres, se conoce muy poco 1.
Los capítulos II a VII estudian la fortuna de ocho escritores norteamericanos en España: Irving, Cooper, Poe, Hawthorne, Longfellow,
Prescott, Emerson, Whitman. F. da cuenta de las traducciones y de
las opiniones que han merecido esos autores. A veces recoge breves
notas de revistas, que, a su juicio, revelan la opinión o el conocimiento
que en España se tiene, o se tuvo, del escritor. De estudios cr!ticos
que considera importantes hace largos extractos y traducciones, especialmente trabajos de Enrique Gil, Pedro Antonio de Alarcón,
M. Menéndez Pelayo, Ángel Guerra, M. Ossorio y Bernard, Víctor Suárez Capalleja, F. G. Morón, Juan Valera y Cebriá l\fontolíu (catalán);
y trabajos publicados o reproducidos en España de escritores nacidos
en América: Domingo del Monte, Rafael María de Labra, Rubén Dario,
Enrique Gómez Carrillo y Carlos Navarro Lamarca 2.
1 En su reseña de este libro (1VPhil, 19181 XV, 183-184), G. T. Northup acepta las ideas de F. sobre el influjo literario de los Estados Unidos en la América
española, y menciona como ejemplo «la influencia de ,vhitman sobre Rubén
Darío•. El ejemplo no podía estar peor escogido. Darío concibe a Whitman
como figura pintoresca (soneto Walt Whilmaii, de Azul, 1888) o como símbolo
de un arte que forma contraste con el suyo propio (Pnla6ras /i111iiiares de Prosas profanas, r8g6; A Roosevtlt, 1903); una que otra vez, la alusión es o quiere
ser textual (Oda a Mitre, 1go6; Salutació,i al águila, 1907). Pero no le debe nada:
primero, porque lo conocía superficialmente, y luego porque, aun cuando lo hubiera conocido a fondo, le era totalmente antagónico. Naturalmente, el movimiento de renovación de la métrica encabezado por Darlo nada tiene que ver,
de modo directo, con Whitman; Darío nunca escribió tiradas amitricas, como
las de úavu of grass (véase P. HENRfQuEt UREÑA, ú, versificación irregular m
la poesía castellana, Madrid, 1920, págs. 28o a 287). Más que a Whitman conoció
Darlo a Poe-por la vía francesa (Baudelaire)-, y las reminiscencias que de
él suelen quedársele no siempre son superficiales (véase El poeta pregunta por
Stella, en Prosas profanas; •Divina Psiquis... •, en Cantos de vida y espera11za). Se ha querido ver influencia de Emerson en Rodó: las semejanzas se limitan a
ideas que están en todas partes durante los últimos cien años, como evolución,
rmovació,a, confian,a m si mismo. Y nada más distante de la elocuencia peculiar
de Emerson que el orden lúcido y sereno de Rodó.
1 En su reseña, G. T. Northup echa de menos, con justicia, el homenaje de
Espronceda a la muerte de lrving, en el Congreso español.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

La bibliografía de traducciones y critica es, como piensa el autor,
1a parte más importante del libro. Se extiende de 1798 a 1915, y comprende 62 autores: de éstos, Cooper alcanza 69 titulos; Poe, 57; Longfellow, 40; Irving, 34. Incluye traducciones catalanas, portuguesas e
hispanoamericanas, sin pretender agotar ninguno de esos campos. Al
final viene una «Bibliografía de revistas españolas», que, si bien incompleta, contiene datos no recogidos por Hartzenbusch, Le Gentil
ni Churchman, y puede prestar grandes servicios a quien estudie la
literatura española de los últimos cien años. Termina la obra con un
índice alfabético de autores y obras.
Observaciones : no es muy exacto llamar a Domingo del Monte
{págs. 16 y 151) «escritor venezolano•, aunque se agregue que «pasó
la mayor parte de su vida en Cuba, . Es verdad que Menéndei Pelayo,
en su Antología de poetas hispa1UJamericanos, lo sitúa en Venezuela porque accidentalmente nació allí. No obstante, fué escritor esencialmente
antillano por su familia y sus actividades; la única vacilación justificable sería la tocante a decidir si se le debe llamar dominicano, como se
le llamó en Cuba durante su vida (véase la célebre novela de Cirilo
R. Villaverde, Cecilia Valdés), o cubano, como se le ha llamado generalmente después.
El cuento Rip Rip, del mexicano Gutiérrez Nájera, no puede considerarse como «adaptación• del Ri¡, Van Winkle, de Irving (pág. 30).
Es una fantasía sobre el tema de Rip; bien pudiera ser que Gutiérrez
Nájera no hubiese leido a Irving, y que se inspirara solamente en la
-opereta francesa R ip-Rip, de Planquette (1882).-¿Por qué llamar a Zorrilla (pág. 4 4) «José Zorrilla y Moral&gt;, cuando nadie recuerda el segundo apellido del poeta, porque nunca lo usó en su firma? Tanto val&lt;iría hablar de cVictor l\1arie Hugo,.- 'Juan Prieto (págs. 48 Y 68) es
probablemente seudónimo de Labra; así pare~e in.cli~~se a pensarlo F. más adelante (págs. 235-236). - No es fácil co10c1dir con F. (página 77) en su asentimiento a la opinión, emitida por Andrés Gon~á.lezBlanco, de que Ángel Guerra sea cuno de los cuatro ma!ores cnhcos
españoles actuales• , opinión emitida, hay que advertirlo, en 1909,
cuando uno de los cuatro era Menéndez Pelayo. En contraste, en la página 76, a propósito de algún articulo trivial de ~mado Nervo, F. habla
como si ianorase la significación del poeta mexicano. - Es sorprendente la :firmación (pág. 110) de que la traducción de Evangelina, hecha por el cubano Rafael María Merchán, es ca bald and commoaplace
prose rendering•. La prosa de Merchán es tersa y pulcra como pocas;
y si no siempre da la impresión del estilo del original, es porque :e&lt;iuce a discreta sencillez la retórica de Longfellow. - Gómez Carrillo
(pág. 171 ) no es español, sino guatemalteco. Tampoco son españoles
Alfonso Hernández Catá (cubano) ni Alvaro Armando Vasseur (uruguayo); F. suele aclarar en casos semejantes, pero en éstos no lo ha

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

hecho (págs. 74 y 189). Antonio Angulo Heredia (pág. 206) es cubano;
José María Samper (pág. 215), Miguel Antonio Caro (pág. 228) y Carlos
Bransby (pág. 240) son colombianos. - La buena traducción de Fases
del sentfo'.iento re~igioso, de William James (pág. 224), es de Miguel Domenge Mir. -El libro de Draper, Conflictos entre la religión y la ciencia,
t~ene en España n_iás historia de lo que haría suponer la nota de F. (págt~a 213) : se publicó una traducción en Madrid, 1876, con prólogo de
Nicolás Sa_lmerón; otra versión, de A. Gómez Pinilla, aparece después
en Valencia, Imp. del Pueblo, s. a., y se reimprime alli en el sialo xx.
La edición de 1876 provocó una Contestación de Fr. Tomás Cámara
posteriormente obispo de Salamanca: primera edición, Valladolid:
1879; segunda, Valladolid, 1880. Pero ¿hay derecho a considerar a Draper escritor americano? ¿Y a Lafcadio Hearn? (pág. 220). El uno y el
otro llegaron a los Estados Unidos en edad adulta, o por lo menos en
los umbrales de ella.
A la bibliografía se le pueden agregar datos nuevos, sin pretender
tampoco que sean completos.
Escritores de España:
Juan Valera.
Traducciones de poesías de Lowell, Las hojas que
cantan, El mayoral del rey Admeto, Reco y El destructor de los ídolos;
de W. W. Story, ~raxiteles y Friné, y de Whittier, Luz y tinieblas (algunas de las versiones están fechadas en Washington, 1885 y 1 886).
Véase el tomo XVIII de sus Obras completas.
M. Menéndez Pelayo.-Notas a las poesias de Valera (véase el tomo
arriba mencionado: habla de Lowell, Story y Whittier en las páginas 314 a 319); Historia de las ideas estéticas, tomo V, vol. II, pág. , 38:
menciona Poets of America, de Stedman.
Luis Alfonso. - El cuervo, de Poe, traducción en verso, en Revista
Ibérica de Política, Literatura, Ciencias y Artes, de Madrid, año I, número 10, 16 de agosto de 1883, pág. 219.
Federico Rahola. -Evangelina, de Loagfellow, traducción en versos
endecasílabos blancos, publicada en varios números consecutivos de
El Mundo Ilustrado, Barcelona, s. a., entre 1880 y 1890.
Andrés ~onzález-Blanco.-Un salmQ de vida y El envío, de Longfellow, traducciones en verso, en La República de las Letras, de Madrid,
año I, núm. II, 15 de julio de 1905; Lajlecha, Lttz del día y luz de luna
Y El ca,npanario de Brujas, de Longfellow, traducciones en verso en
Sagitario, de Madrid, núm. 4, abril de 1907.
'
Edmundo González-Blanco.-Traducción de los Elementos de Psicología, de James Mark Baldwin, Madrid, s. a.
Miguel de Unamuno. - El canto adámico, articulo sobre motivos
ideológicos de la poesia de Whitman, en El Imparcial, 6 de agosto
de 1906. Pero no podría exigirse a F. que revisara los diarios.
Enrique Díez-Canedo. - Del cercado ajeno, Madrid, 1907, traducToMo VII.
5

�66

NOTAS BlBLIOGRÁl'lCAS

Wh ·tman e Redoblad, redoblad, tamboclones en verso (hay una de , . 1 p' . Ollendorff s. a. [1910] (in. es poeticas ans,
'
res ...&gt;); Imágenes, ver~zon
o' • de Whitman). Posteriormente.
cluye Dioses y « Yo v1 en el c~mp
oesias de Stephen Crane, EdDíez-Canedo ha dado traduccionesE p p
d John Gould Fletcher,
gar Lee Masters, Carl Sandburg, zrla ounanan'.o .,;-,.,,,aña, de Madrid,
Wh"t
~.r
.
1 an en e sem
Y nuevas poesías de
m '
a poesía en los Estados Umt
ticulo sobre 1a nuev
1919, y excelen e ar
s de Bilbao, 1920.
dos en la revista mensual Herme 'd . es (a través del francés) de
•
S
.
_
Tra
ucc1on
1
Julio Gómez de a erna. . ta Prometeo de Madrid, 1912.
poesias de Wbitman, en la ~ev1s
¡ , de Whitman, en Estudio,
R F B. R. - Traducciones de poes as
• •Y
• . d
y octubre de 1915.
¡
de Barcelona, ¡umo e 1914
del ·a El sueño del esclavo y ¡Exce osé
Pablo
Rivas.-La
coja
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a,
Estudio
de
Barcelona,
J
d
· es en verso, en
'
siorl, de Longfellow, tra ucc1;n
d 1915)· El cuervo, de Poe, traducaño III, tomo IX, núm. 26 (fe redro e6· pos~eriores: La durmiente, Lo~
.
8
E studio mayo e 19 1 ,
ciónenverso,en
'
, ,. dePoeenEstud10,1917yi9i ·
'
t
t El díamasfe,iz,
esjiritus de la mue,: e y
, excelsas (breves) de los grandes poe as,
Fernando Manstany.-Poes,as
.
fene Annabel Lee, de Poe,
Barcelona 1914. con I
tr
traducciones en verso,
'.
sías de la lengua inglesa, aLas cien me;ores joe
Exc ¡
reimpresa luego en
. l 18 donde también aparecen i . ~ ducciones en verso, Vale~~1a, 9L ' f 11 w y Oh cajitdn, mi cap,tan,
• 1 y La H,rha y la cancwn, de
ong e O '
s,or.
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de Whitman.
.
·V d' Es noche de gala...• , traducción en
Eduardo Marquma. - • 1 e .
e en la novela Los emigrantes,
The Conqueror Worm, de Po '
.
verso d e
.
t M drid 1909.
de Antonio de Hoyos y V~nen ' ;
P~e a propósito de su centenaMiguel S. Oliver.-Art1cul~_so dre Barc,elona, 1909: recogido en el
rio en el diario La Vanguar ia, e
'
H. . del sábado, Barcelona, 1919.
. 11 G"ddings
tomo ll de OJas
. es de obras de Franklin · 1
•
Adolfo Posada. - Traduccion M d . d La España Moderna, s. a.,
Principios de Sociología, con_ no~:~'e,.p:e/:a;nes sociales y éticas ~el deshacia 1899; de J. M. Baldw~,
colaboración con Gonzalo J1ménez
envolvimiento mental (traduoda eLn t F Ward Compendio de Sociolo•d 1 or de es er •
•
d
de la Espada), Mad n • 9 '.
d. "ó s a. segunda, en 1913; e
.
M d •d primera e 1C1 n, • ·•
gfa, con prólogo, a n ' .
retacirfn económica de la Historia, con
Edwin R. A. Seligman, L~ interp p
da estudia o menciona a los soestudio preliminar, Madrid, s. a. bosas or1"ginales Literatura y proble.
en sus o ra
"ó
Cl"ólogos norteamencanos
'nea Prologa la traducc1 n,
,. · lo""'a contempera ·
mas de la Sociología y ..,ocio 6" El b. no de la ciudady sus problemas,
hecha por Ludia G. P~sada, de
go z.er
,
de Leo S. Rowe, Madnd, 1914. "ó de obras de Giddings, Sociologia
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. Ma dn. d , La España Moderna, s. a., y
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NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

67

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Julián Besteiro. -Traducción de la Historia del alma, de Baldwin,
con prólogo, Madrid, 1905.
Francisco Rodríguez Besteiro.-Traducción de El pensamiento y lM
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Antonio Ferrer y Robert. -Traducción del Manual de Sociología,
de L. F. Ward y James Quayle Dealey, Barcelona, s. a. [19u].
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Pedro Umbert. -Traducción de Los fundamentos económicos de la
protección, de Simon N. Patten, Barcelona, 1907.
José Buixó y Monserdá. -Traducción de Teoria de las fuerzas s1&gt;ciales, de Patten, Barcelona, 1908.
Baldomero Argente. -Traducciones de obras de Henry George:
Protección o libre cambio, Madrid, s. a. [1912]; La ciencia de la economía
pq/ftica, Madrid, 1914; La cuestión de la tierra, Madrid, 1915; La condición del trabqjo, Madrid, 1915; Et crimen de la miseria y otros estudios,
Madrid, 1916. Obra original: Henry George, su vi&lt;kt y su obra, Madrid, 1912.
Francisco Lombardía.-Traducción de Normas mentales, de Emerson, Valencia, Prometeo, s. a., hacia 1916, y de la Historia de la literatura en los Estados Unidos, de William P. Trent, Madrid, s. a. [1916].
Hay traducción anónima de La nueva libertad, de Woodrow Wilson,
Madrid, 1913.
Posteriores al libro de F., además de la labor de Díez-Canedo,
Rivas y Maristany, hay traducciones de poetas diversos en la Antología
de líricos ingleses y angloamericanos que desde 1915 viene publicando
Miguel Sánchez Pesquera (ciudadano español, aunque de nacimiento
venezolano); tres composiciones de Emily Dickinson (núms. II, XXVII
y LV de The Single Hound) en el Dia1io de un poeta reden casado, de
Juan Ramón Jiménez, Madrid, Calleja, 1917, libro donde hay alusiones
a la literatura norteamericana; Hamatreya y Canción de la tierra, poesías de Emerson, traducidas por Rogelio Buendía, en la revista Grecia,
de Sevilla, 10 de julio de 1919; Muerte súbita, poesía de Conrad Aiken,
traducida por Jorge Luis Borges, en la revista Grecia, 20 de febrero
de 1920; discursos de Woodrow Wilson (America por la libertad, traducción de V. E. Oliver, Valencia, 1918; La Liga de Naciones, Madrid,
1918, y La paz mundial, traducción y estudio de V. E. Oliver, Valencia, 1919); Las escuelas de mañana, de J. y E. Dewey, traducción de
L. Luzuriaga, Madrid, 1918; obras de Emerson: Sociedad y soledad, traducción y prólogo de Enrique Massaguer, Barcelona, s. a. [1917]; Epistolario con Carlyle, traducción de Luis de Terán, Madrid, s. a. [1917);
Diario intimo, I829-z839, traducción de Luis de Terán, Madrid, s. a.

�68

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

[ 19 19), e Historia y política, Barcelona, 1920; cuentos de Poe, traducidos por Emilio Carrere, Manuel Abril, R. Lasso de la Vega, E. Ramirez Ángel (a través de Baudelaire), A. González-Blanco, R. Gómez de
la Serna, J. Francés, siete volúmenes, Madrid, s. a. (1918), Y traducción de A. de Rosas, Barcelona, s. a. (1917); y el libro de M. Romera
Navarro, El hispanismu en Norte-América, Madrid, 1917 (véase RFE,
1918, V, págs. 310-311).
.
Hay que anotar también la aparición, que no es probable haya ~enido precedentes, del drama norteamericano en los teatro_s de Madnd,
especialmente con Tite Yellow Ja,eket, de Hazelton y Bennmo, traducción deBenavente, 1916 (véase el tomo XXIII de sus Obras); The great
/over, de Leo Dietricbstein; The girl who ltad everytking, de Clyde
Fitch, y obras de Margaret Mayo y dos o tres aut_ores más:
En catalán babria que anotar trabajos de Cebná Montohu (El palau
encisat, de Poe, en Pel y Ploma, revista de Barcelona, 1901; versos de
'\Vhitman, en El Poble Catald, diario de Barcelona, en 1906 Y 1907, antes de pasar al volumen de Fulles d'herba, 1909) y de Miguel Ferrá
(¡Excelsior!, de Longfellow).
Escritores de América:
César Conto (colombiano).-Salmo de vida, de Longfell?w, traducción en verso (Antología de poetas hispanoamericanos, publicada por la
Real Academia Española, Madrid, 1893-1895, tomo III).
Rufino Blanco-Fombona (venezolano). - La doncella y la giraldilla
y La flecha y el canto, de Longfellow, traducciones en verso, hecha~ ~n
Hamburgo, 1910, y publicadas en el volumen de Cantos de. la prisidn
y del destierro, Paris. s. a. [1911). Firma también la traducoón de La
América latina, de W. R. Sbepherd, Madrid, s. a., hacia 1g18.
José Marti (cubano).-Cada uno a stt oficio, fábu~a de Emerson,_traducida en verso, y Los dos príncipes, romance escrito so~re una idea
de Helen Hunt Jackson, publicados en la revista para ruños La Edad
de Oro, Nueva York, 1889, y de nuevo en la reimpresión ~e todo el
contenido de esa revista, que forma el tomo V (Roma-Tormo, Roux
e Viarengo 1905) de las Obras de Martí; Ramima, novela de Helen
Hunt Jacks~n, traducida entre 1880 y 1890, y publicada v:'-1"~as veces
(forma otro tomo de las Obras); artículos sobre Wendell P~il~ps, Henry Ward Beecher, Bronson Alcott, Louisa May Alcott, Wh1tber,_Longfellow y Whitman, publicados en los años de 1880 a 1890, Y rei~presos en el tomo VIII de las Obras que lleva el titulo de Norteamericanos
{Habana, Rambla y Bouza, 1909). El artículo sobre Whit~an'. probablemente el más antiguo en castellano sobre el poeta, fué reimpreso
por Díez-Canedo, en España, 1919. Los volúmenes que llevan el titulo
de En los Estados Unidos (tomos m y IV de las Obras, Habana, 1902
y 1905; el segundo se ha reimpreso en Madrid, _«Biblioteca Andrés
Bello•, s. a., hacia 1915) contienen artículos escntos de 1886 a 1890

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

sobre tópicos norteamericanos, pero sólo incidentalmente se refieren
a la literatura.
Jttsto de Lara (José de Armas y Cárdenas, cubano). - Historia y
literatura, Habana, Lib. Studium, 1915: incluye artículos sobre La
calttmnia de la Sra. Beec!ter Stowe [contra Byron], Poe y Whi'tman.
. Enrique José Varona (cubano).-Emerson, conferencia de 1884, publicada en el volumen de Seis conferencias, impreso en la Habana hacia 1886; se ha reimpreso en El Convivio, de San José de Costa Rica,
1917 (colección en que también se ha reimpreso la Evangelina, de
Longfellow, en la versión de Merchán, 1919), y en la Revista de Filosofía, de Buenos Aires, 1916; Poe y Battdelaire, artículo de 1895, en el
libro Desde mi Belvedere, Habana, Rambla y Bouza, 1907; artículo Renan
Y Emerson, de 1903, reproducido en el libro Violetas y ortigas, Madrid,
s. a. [1917). Probablemente fué Varona el primer escritor que en castellano habló del pragmatismo filosófico de los Estados Unidos.
Pedro Henríquez Ureña (domi nicano).-Literatr,ra norteameni:ana,
artículo en que se comenta uno de Gertrude Atherton, Wlty is American literature bourgeoisr, en la revista La Cuna de América, de Santo
Domingo, 1904; Edith Wharton, artículo publicado en la Revista llfoderna de México, 1906; Clyde Fitch, articulo publicado en el diario
Actualidades, de México, 1909, y reimpreso en el libro Horas de estttdio
Paris, Ollendorff, s. a. [1910], donde aparece también Nietzsche y eÍ
pragmatismo, de 1908; Poetas de los Estados Unidos, diálogo publicado en El Fígaro, de la Habana, 1915, en que se diserta a capricho
Y sin pretensión de clasificar ni juzgar, sobre Bliss Carman (canadien:
se), Percy Mackaye, Vachel Lindsay, Joyce Kilmer, Shaemas O'Sheel
William Rose Benet y Edna St. Vincent Millay, y se incluyen tra~
ducciones en verso: Árboles, de Kilmer, por el cubano Mariano Brull;
El halconero de Dios, de Benet, y La novia encantada, de Miss Millay,
por el nicaragüense Salomón de la Selva; Cenizas de vida, de Miss Millay, por el articulista.
Atenodoro Monroy (mexicano). -The Cottrtsltip of Miles Standish,
de Longfellow, traducción en verso, en Revista Positiva, de México,
hacia 1906; probablemente ha traducido también a Lowell.
_ Manuel Sanguily (cubaao).-Una estrofa sobre el Nidgara, en Heredia Y en dos poetas yanqttis, articulo publicado en El Fígaro, de la Habana, 1907, y reproducido en el libro Literalttra universal, Madrid, s. a.,
[1919), donde también aparece un artículo sobre el actor Edwin Booth
procedente de la publicación Hojas Literarias, de la Habana, 1893. Lo~
dos poetas a que se refiere el primer artículo son John Gardner Calkins Brainard y Lydia Sigourney.
Gastón Fernando Deligne (dominicano). -- Salmo de vida, de Longfellow, traducción en verso, 1889, recogida en. el tomo Galaripsos, Santo Domingo, 1908.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

70

71

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Amado Nervo (mexicano). - Traducción de M~a orgullosa de
Ja tempestad, de Whitman, en la Rroista Moderna de Mlxico, 1903. Reproducidos en Pel y Ploma, de Barcelona, septiembre de 1903.
Balbino Dávalos (me..xicano). - Los grandes poetas norteamericanos,
estudio, con traducciones en verso: la de \Vhittier, que menciona F.
{pág. 241 )1 Estancias, de Richard Henry Wilde (« My life is like the
summer rose ... • ); Murió el día, de Longfellow; A la democracia, de
Whitman, y A Elena, de Poe ( el saw thee once - once only - years
ago...•), México, Oficina Impresora del Timbre, 1901.
Domingo Estrada (guatemalteco). - Las campanas, de Poe, traducción en buenos versos, pero no muy fiel, hecha hacia 18901 y no menos
conocida que El cuervo de Pérez Bonalde. Impresa varias veces: puede
verse en el Tesoro del parnaso americano, Barcelona, Maucci, 1903.
El articulo de Rubén Dado, que cita F. corno prefacio de los Poemas de Poe, Madrid, 1909, es un antiguo trabajo que desde 1893 formaba parte del libro Los raros.
Posteriormente al libro de F.: en la Antolog(a de poetas muertos en
la gue,,.,-a, colección «Cultura•, México, 1919, traducciones en verso de
Pedro Requena Legarreta, mexicano: composiciones de Alan Seeger
(Tengo 1ma cita con la muerle y Champaña); cuentos de Mark Twain,
en traducción de Jenaro Fernández l\lacGregor, mexicano (selección
y estudio, en la colección «Cultura•, México, 1919)1 y de Carlos Pereyra, mexicano (Narraciones !mmoristicas, Madrid, 1920).
En la bibliografía de revistas, donde no podían evitarse omisiones,
llama la atención, sin embargo, la falta de la publicación española de
más larga vida en los Estados Unidos, el semanario Las Novedades, de
Nueva York (•8i4 a 1918). Precisamente en la época en que F. escribía
su tesis comenzaron a aparecer allí las traducciones de poetas norteamericanos nuevos, hechas por Salomón de la Selva. El poeta nicaragüense ha continuado después su labor en otras revistas españolas o
anglohispanas de Nueva York: Grdftco, Revista Universal, Revista de
Indias, Pan-American Poetry, ·Tke Pan-American Magazine. Alli Selva,
bajo su firma o bajo seudónimos (Hijólito Mattonel y Nicolás Escoto,
principalmente), traduce a buen número de poetas: Masters, Sandburg, Lindsay, Frost, Amy Lowell, Kilmer, Harriet Monroe, Thomas
Walsh, etc. En todas esas revistas pueden encontrarse traducciones
de otros escritores y poetas norteamericanos. Igualmente en la revista
Inter-Amlrica, en Nueva York (Doubleday, Pagc and Company), desde 1917; la sección española es toda de traducción del inglés. La sección de revista de revistas de publicaciones españolas, como La Espaila Moderna (1889 a 1917)1 La Lectura (desde 1901)1 Nuestro Tiempo
(desde 1901) y Estudio (desde 1912), trae con frecuencia extractos de
artículos norteamericanos.
El indice alfabético es muy incompleto: faltan muchos nombres

citados en el texto. Además, F. se equivoca las más veces cuando
tiene que habérselas con apellidos dobles en castellano; así, a Mariano
Juderías le llama «Sr. Bénder&gt; (págs. 29 y 98) 1 y en el índice, «Bénder, M. J.•. Otros ejemplos: Hernández Catá, Gómez Carrillo, Suárez
Capalleja, en la C; Navarro Lamarca, en la L (véase también pág. 101);
Morla Vicuña, en la V. Y en quien se muestra tan implacable con las
erratas españolas en palabras inglesas- la que se lleva la palma de la
frecuencia es «Edgard Poe• por Edgar Allan Poe-, resultan poco disculpables errores tipográficos corno Escoiquiz por Escoiquiz (pág. 2)1
Repo,-torio por Repertorio (pág. 3)1 l\Jadsco por Mariscal (pág. 76), mal
de siecle por mal dusiecie (pág. 177)1 Junquiero por Junqueiro (pág. 190),
Ángulo por Angulo (pág. 206), CaoQuís por CR0Qu1s (pág. 217 ), Bestiero por Besteiro (pág. 220)1 Adiano por Adriano (pág. 221 ,, Barnes por
Barnés (pág. 224)1 de por del (págs. 233 y 240)1 y lo más curioso, FitzMaurice Kelly por Fitzmaurice-Kelly (págs. 1 y 264). Otro error-muy
frecuente en escritores norteamericanos - es llarnnr cde l\Iussel• (página 127) al poeta a quien los franceses llaman, a secas, ;',lusset. P. Henriquez Ure1ia.
SALVERDA os GRAVE, J. J.-Over een Oudspaanse Romance (Versl. en
Mcded. der K. Ak11demic van Wetenschappen, Afd. Lett., 5• Reeks,
Deel IV).-Amsterdam, 19191 págs. 144-183.= El autor resume brevemente la leyenda de los Infantes de Lara (págs. 144-146) y traduce al
holandés el romance de la venganza de Mudarra, que comienza «A cazar va don Rodrigo•, haciendo una tentativa más de las que en el
extranjero se hicieron para imitar la asonancia española. En esta tarea,
la terminación da se impone al traductor por tantos nombres propios,
como Lara, Mudarra, Salas, Sane/za, Arabiana, con los cuales mezcla
las voces aanstaan, late, renegate, knape, etc.
Sigue después una noticia de los varios géneros y estilos de romances, hecha para dar una idea general del romancero publicado por
Durán (págs. 148-159). Tratando de la clasificación de las varias composiciones, nota con razón que la clasificación por asuntos, adoptada
por Durán, no es lógicamente seguida cuando el editor hace una sección aparte con los romances vulgares, ya que éstos no se diferencian
de muchos de los otros por el asunto, sino por la fecha. Pero en este
caso, como en tantos otros, es explicable el empleo de dos criterios diversos para una clasificación; realmente, los romances tardíos llamados
vulgares forman por si mismos una sección tan especial, que se justifica
bien el que estén aparte, lo mismo en una clasificación por asuntos que
en una por estilos, aunque también en este último caso los romances
vulgares pudieron ser asociados a los juglarescos, con una mera diferencia de época. El Sr. Salverda de Grave no cree factible, con alguna consecuencia, más clasificación de los romances que por asuntos.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

72

Toca después el Sr. S. de G. en lo vivo de la cuestión, referente a
las fuentes del romancero. Considera aparte ciertos romances, como
el de Mudarra, el de Rico Franco o el de la Infantina, a los cuales
añade el de Francisco y Teresa 1, y pregunta: c¿Qué relaciones existen
entre tales romances cortos, abocetados, misteriosos, románticos, y
los romances de narración más detenida y corriente? Puede explicarse
la diferencia entre unos y otros, ora por una diferencia de origen, ora
por una diferencia de poeta• (pág. 165).
En cuanto a la diferencia de origen, S. de. G., con reservas de timidez, expone dudas sobre la teoría de Milá y de Menéndez Pida! (páginas 166-168). La reconstrucción de versos sacados de las Crónicas
le produce la impresión de ser arbitraria, pues dada la uniformidad
de ciertas desinencias verbales, no es difícil hallar voces asonantes
en un párrafo; no se comprende bien, dice, por qué los cronistas unas
veces toman versos más o menos literalmente, y otras veces no conservan nada del original. Estas dudas están formuladas sin parar la
atención en aquellas páginas de Crónicas donde las asonancias tienen
e paragógica, que es un indubitable carácter poético, y sin embargo
la serie de los asonantes se interrumpe y se reanuda a capricho del
cronista; tampoco tienen en cuenta casos tan evidentes como el del
romance eYo saü de la mi tierra•, incluido en forma de prosa en el
capítulo de una compilación tardía.
S. de G. se resiste también a creer que el relato poético de la leyenda de los Infantes, hecho en una Crónica diferente y posterior a la
de 1344, represente un poema distinto del conocido en 1344 (pág. 17 5).
No sé qué de difícil halla en esta suposición, cuando hasta un autor
como Bédier, que tanto insiste en asimilar las chansons de geste a las
producciones de cualquier otro género literario, reconoce la activa
refundición a que estaban sometidas las gestas más famosas. Ahora
bien: esa Crónica posterior a la de 1344 ofrece algún rasgo más semejante al aún más tardío romance de Mudarra, con asonantes indudables,
iguales a los del romance 2, y no ver en estos tres momentos de la
leyenda una evolución poética seriada, es sencillamente privarse de
toda interpretación de los hechos, aun de la más natural y la más conforme con la historia literaria de otros países.
Además, el Sr. S. de G. se esfuerza en combatir la mística concep•
ción del pueblo como autor, grata al romanticismo (págs. 169-171);
realmente habría que combatirla, si es que hay alguien que cree hoy
en fuerzas misteriosas que trabajen en la producción poética popular,

- 1

Publicado por mí en Romancn-o espafwl.

2 Afirmo ahora con más seguridad que cuando, en 18g6, compuse mi libro

~obre los Infantes.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

73

y si alguien niega que toda poesía sea creación de un poeta individua]
y definido. Pero, a su vez, creer que toda poesía es siempre creación
consciente de un solo poeta, y que el llamarpopular a un romance como
el de Mudarra sólo puede significar que ese poeta trató con más libertad la materia que encontró en la Crónica, es desconocer radicalmente
la esencia de la poesía tradicional y de su elaboración en múltiples
variantes. No insisto en esto, pues ya hablé bastante por ahora en la
Revista de Filología, lll, 19161 págs. 270 y sigs., que el Sr. S. de G. no
tiene presente. Si el Sr. S. de G. tuviese además en cuenta que después de mi libro de Los Infantes de Lara se ha descubierto otro texto
del mismo romance de Mudarra que ofrece notables diferencias respecto del antes conocido, sin duda suscribiría mi afirmación de que
cada vez que se descubre un nuevo texto de romance se nos viene a
asegurar, con una insistencia ya superflua, la continua evolución de
este género de poesía, y se hace más patente la imposibilidad de que
tales poemitas puedan ser obra de un poeta que fantasea libremente
sobre las páginas de una Crónica.
El Sr. S. de G. se desentiende completamente de la poesía tradicional; es más: parece que desconoce o apenas comprende la transmisión oral, al menos como medio habitual de propagación de cierta
clase de poesía (págs. 180-182 y 183). A tal negativa de la gran actividad de la transmisión oral no debe hacerse más argumento que recomendar el estudio de un romancero moderno abundante en variantes
recogidas de boca del pueblo, como el Romancerillo de Milá, y después un viaje de exploración a Asturias o a Sanabria para recoger
versiones cambiantes al infinito, y de las cuales jamás se halla un texto
manuscrito o impreso. Sospecha el Sr. S. de G. (pág. 182) que yo no
he averiguado si la lavandera del Duero que recitó el romance de la
muerte del príncipe D. Juan habría aprendido los versos en alguna
fuente escrita; sí lo he averiguado, y bago constar (Romancero español, pág. 100) que ese romance nunca fué impreso en ninguna colección de las muchas antiguas, ni menos existe en los muchos pliegos
sueltos modernos.
Tampoco es posible asentir a la idea de que la diferencia entre
poesía popular y poesía literaria, más que diferencia de ambiente, es
diferencia entre una poesía esencialmente destinada al canto, y como
tal, sólo susceptible de expresar conceptos y sentimientos muy generales, y poesía destinada a ser leida, que si por acaso se llega a cantar, como la chanson de geste, en ella la música hace un papel muy
secundario (págs. 178-179). Esta idea deja de lado la diferencia radical
que existe entre una aria de ópera y un romance, ambos esencialmente
musicales, aparte de no explicar la diferencia entre géneros literarios
y populares no cantados.
No nos detenemos a considerar otras varias afirmaciones conteni-

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

das en este artículo 1, porque sólo aspira a ser un trabajo de vulgarización. Por eso creemos que basta lo arriba dicho para comprender
cómo un profesor eminente, el Sr. S. de G., ve ciertas cuestiones del
romancero en armonía con la fuerte corriente de reacción, que hace
años existe, contra el falso concepto romántico de poesía popular,
cual creación inconsciente y misteriosa de las multitudes. - R. M. P.

de la atracción, sino como un galicismo -ier (pág. 400) frente al sufijo
popular -aic. (Véase M.-L., Gram. Langues Rom., II, § 467.)
Pág. 102: El derivado popular del lat. altu, en español ofrece, sin
embargo, vocalización de la l; compárese en la toponimia: otur &lt; altura. El esp. salto es una forma culta frente a soto. (Véase RFE, V,
págs. 28-29.)
Pág. n6: Conviene notar el resultado español de -aculu&gt;aJo,
donde no hay e, ccome affetto dell' attrazione di i•.
Pág. 119: «l' ie preceduto das e z pasa ad e... ,; recuérdese la misma absorción en castellano después de un elemento palatal: antiguo
cast. mugier, mujer; hinchieron, hinclzeron, etc.
En español, el moderno véinte (pág. 143) no ofrece más que cambio
de acento por antiguo veinte, y tenemos, por lo tanto, el mismo influjo
metafonético que en vine, hize.
Pág. 159: Lliega es una errata por llega, y sobre ella no puede
basarse, por tanto, ninguna observación fonética.
Pág. 160: Sobre mismo véase Espinosa, P M LA, XIX, 1911, pág. 356.
No conozco las formas españolas !tiebre (pág. 166) y !tiesta (pág. 167),
por fiebre, fiesta, y que menciona ya M.-L., Gram. Rom., § 150. Tampoco son formas del cast. ant. leito y peito; a lo sumo serían del leonés
o aragonés.
Pág. 178: Para explicar formas como sirvió no hace falta siervio,
puesto que ~ y «; protónicas coinciden¡ es mera inflexión producida
por la yod siguiente.
No hace falta una sustitución de sufijo en madera, entero (pág. 187) 1
puesto que ~ no diptonga en castellano, por seguirle una prepalatal.
Pág. 203: Los derivados latinos sibilare y sifilare se confunden en el resultado español chillar, pero sifilare&gt;esp. chiflar. (Véase RFE, V, pág. 41.)
Pág. 208: cojo&lt; de cole u, no de cu.le u; no está atestiguado, pero
si existe cojudo. (Cfr. RFE, VI, pág. 340.)
Pág. 215: Para el port. outubre comp. esp. ocfttbre, cuya ü está documentada. (Cfr. M. Pida!, Gram. Hist., § 2.)
Pág. 232: No es inexplicable cumbre &lt;culmen (mejor culmine),
pues quizá debe su u a la influencia de la l absorbida. Comp. duz, dulce.
Pág. 244: Las condiciones de la reducción del diptongo español
ue &lt; 9 a e en frente, culebra, están determinadas por la influencia de
los sonidos próximos.
Pág. 252: Es muy dudosa la no diptongación de la iJ en castellano
por influencia de la nasal m. Todos los ejemplos aquí citados son formas verbales debidas a la analogía (come, de comer; doma, de domar),
o voces cultas, como estómago, bro,nq, o se deben a proclisis: lwmbre.
E n cuanto a como, es innecesario advertir que no pertenece aqu{, por
no proceder de o.

74

GuARNERIO, P. E.-Fonologia romanza.-Milán, U. Hoepli, 1918, 8.º,
xx,v-64 2 págs. (Manuali Hoepli).= Esta obra del malogrado romanista
presenta múltiples motivos de interés para los estudiosos de la filología románica. Ya era conocida la especial_ competencia ~e'. autor sobre
el italiano y sus dialectos, y ahora nos d1ó en esta su ultima obra un
estudio de conjunto, lleno de observaciones curiosas, sob~e todo en
cuanto a etimología popular y a la fonética dialectal de !taha.
A nosotros nos interesa especialmente lo relativo al español; Y en
esta parte-cosa no de extrañar en libros de conjunto - se ~otan algunas deficiencias de detalle, que brevemente ~ondr~ d~ relieve.
Pág. xxu: Anunciando la obra de G. Berto011 Italia dialettale, nota
Guarnerio, en mi sentir infundadamente, que en aquélla no se ha tratado de los dialectos ladinos y sardos, ya que dice, pág. 212s: cDel
sardo facciamo un dominio linguistico indipendente, coordinato al territorio italico, , y que considera, por ejemplo, el catalán (p~g. 10) como
un tipo lingüístico independiente, con no ofrecer éste mas rasgos ~e
carácter propio que el retorromano o el sardo. Incluiría yo en la bibliografía la preciosa Orestomazia italiana dei primi secoli con p,·ospetto
grammaticale e glossario per Ernesto Monaci, Citta di Cast~llo, 1912.
Pág. ro: Es un error considerar el asturiano como un dialecto por-

tugués.
•
Pág. 12: La partícula afirmativa francesa oíl, mod. oui, no es lat. /wc
.
illud, sino lwc illí. (Véase Meyer-Lübke, REWb, 4158.)
Por confusión verbal, probablemente, se dice (pág. 24) que el italiano al lado del sardo representa un ctipo di maggior conservazione&gt;j
tampoco se puede decir que el portugués cnel compl~sso e piu d:gradato• que el español. No comprendo tampoco cómo puede decir G.
(pág. 48) que cla posizione della lingua per produrre 1' i, e la stessa
di quella che essa ha al suo stato di riposo».
Pág. 50: El francés no tiene, fonéticamente hablando, diptongos
nasales; mejor ejemplo ofrecería el portugués.
.
.
Pág. 79: No se explica el sufijo italiano -iero &lt; ariu por mfluenoa
1 En la página 182 afirma que no pueden separarse romances_ má~ anti:
guos de otros más modernos, ni atendiendo al lenguaje, ni a la vérsificac'.ón, ru
al estilo. Claro es que esta afirmación no se aviene con el examen deterudo de
los textos.

75

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

77

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Pág. 253: No existe, que sepamos, esp. ant. muente.
Pág. 262: La forma española .rugo&lt;sücu (que ya trae M.-L., Gram.
Ro#I., § 46) es forma arcaica y muy rara. (Véase Estoria de los cuatro
dotores, edic. Lauchert, pág. 134; además, RFE, I, pág. 180: sugar&lt;sücare.) La forma oriental es suco (véase Puyoles, Apt,ui. Dice. Arag.
Borao, 1908) y la voz corriente,jugo.
Pág. 341: El esp. cuchara (ant. cuchar) supone cochleare, no
cochleariu, y no hace falta, para explicar esp. escudilla, influencia
de scütu, pues la,¡¿ protónica se reduce a 1t por influencia de la yod
del grupo romance -id/u siguiente.
Pág. 345: No se puede decir de ninguna manera que el resultado
del diptongo átono -ai- sea -i- en español; lo manifiestan de un modo
claro voces cotno •vairola &gt; veruela. La reducción a -i• se debe en
estos casos a la inflexión de la w siguiente.
En fin, he aqu1 algunas advertencias de menor importancia: Pág. 10,
... est en vez de ovest; pág. 1 1, ... ormt en lugar de est; pág. 86, blasphemar, simple errata, por blasfemar; pág. 121, el caso de placet &gt; fr. plaít
no es el mismo que cacat, yacet; pág. 164, hielo, errata, por hiela; página 230, en portugués hay que distinguir entre los sufijos •o s u&gt; óso y
-osos, -o sa&gt; -qsos, -qsa (cfr. Cornu, Grmulr. de Grober, I, pág. 933);
pág. 347,fibil/a no se obtiene dejibella por cambio de sufijo, sino por
pura evolución fonética; pág. 359, esp. atril-letrit no es * lectrinu, sino
tectorile; pág. 408, hay que rechazar la etimología *fodia &gt; hoya, y
reintegrar jovea (véase RFE, V, pág. 38); pág. 408, hrtyar (Cid, página 892) no es mala grafia por !,uviar&lt; obviare, pues suhsiste en
Ávila, Salamanca y Cáceres (véase M. Pida!, Cantar, pág. 903 ); página 413, esp.faisán &lt; phasian u debe ser galicismo; pág. 455, esp. landre supone lat. *glandine, no glande (cfr. RFE, V, pág. 38). -

Arnald Steiger.
La colección cOásicos Castellanos, (véase RFE, 1915, 11, 184-187;
1918, V, 198-200) ha publicado dos volúmenes, de los que nos ocupa-

mos a continuación:
Ru1z os Au.acóN.-Teatro. [La verdad sospechosa. Laspa,·edes oyen.]
Edición y notas de Alfonso Reyes.-1918, 8.0 , w-272 págs. (núm. 30).=
La introducción contiene un valioso estudio del autor y su obra en
general. Se aprovechan los últimos documentos para trazar sucintamente la biografía de Alarcón. Sobre lo dicho en la página 1x de que
Rangel cha demostrado que Alarcón volvió a España a fines de mayo
de 1613,, debe precisarse más dici~do que esto es una mera conjetura de Rangel; sus documentos sólo prueban que Alarcón se hallaba
en Méjico todavla en mayo de 1613. Véase la página 252 del mismo
libro de A. Reyes. Lo único que ciertamente sabemos sobre el viaje
de Alarcón a España es que estaba en Madrid en enero de 1615. Pos-

teriormente a la edición que aqul reseñamos, Reyes lo ha reconocido
asl (véase Juan Ruiz de Atarcót,. Páginas escogidas, Madrid, Calleja,
1918, pág. 14 del prólogo).
Es muy sugestivo el estudio que hace Reyes de la vida literaria de
Alarcón en relación con la época. Vemos ahora finamente, sin la fantasla de Fernández-Guerra, la personalidad de aquel escritor exquisito, victima de la tosquedad de sus contemporáneos: ,Entre la revuelta
jaurla literaria, burlado y herido, Ruiz de Alarcón no se convence de
que la naturaleza humana sea fundamentalmente mala ... ¡Noble amor
el de la fama! Él cuida al poeta como un verdadero demonio familiar
y le per.n,te proyectar a tra,,és del tiempo la imagen más pura de si
mismo, (pág. xxxix). Supuesta la forma que Reyes ha dado a su estudio, no encontramos aquí un análisis especial de las dos comedias editadas, La verdad sospechosa y Las paredes oyen. De haber hecho esto
último es seguro que el editor habría notado que, aparte del anhelo
de la gloria, Alarcón buscaba también en su arte ocasiones para dar
realidad a sus esperanzas, tal vez siempre defraudadas, de triunfar
plenamente ante la mujer ( c¡una corcova en el siglo xv,i!&gt; ). Este es el
sentido de Las paredes oyen, que, aunque conocido, tal vez pudo notarse ahora. Alarcón debió dramatizar con Intima emoción las peripecias de D. Juan de Mendoza, que merced a una combinación de astucia
y dignidad, logra vencer a aristócratas mozos y mejor pertrechados
que él para vencer en lances de amor: cLa hermosura de doña Ana, 1
el cuerpo airoso y gentil 1 ... ¿Cómo podrán I dar esperanza al deseo 1
de un hombre tan pobre y feo I y de mal talle?,
VáLEZ os GuEVARA. - El Diablo Cojuelo. Edición y notas de F. Rodríguez Mario. - 1918, 8.0 , XL-300 págs. (núm. 31). = El estudio preliminar no sólo contiene una exposición clara de la vida de Vélez, sino
además una investigación curiosa del tema popular del diablo cojo,
hecha sobre datos de procesos de la Inquisición. Las notas al texto
añaden noticias y mejoran ediciones anteriores de que ha sido objeto
este difícil libro. He aqul algunas observaciones:
En la introducción debió citarse aJ. Górnez Ocerin, Un soneto inldito
de Luis Vélez y Un nuevo dato para la biografía de Vélez de Guevara,
publicados en esta Revista, 1916, págs. 69-72, y 1917, págs. 206-207.
En la página 15 anota R. Marln que el llamar Vélez a D. Cleofás
Leandro Pérez Zambullo ,caballero huracán y encrucijada de apellidos,, no es c.xacto; pues cpara ser encrucijada de apellidos le faltaban
dos,. Pero esto es un error: encrucijada alude aquí a que los apellidos
eran robados (comp. cladrón de encrucijada,). En El conde don Pero
Véle• 1, comedia del mismo autor, el gracioso propone un arbitrio so-

1

El Centro de Estudios Históricos piensa publicarla.

�78

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

bre clos ladrones de apellidos•. Además, en el mismo .Dia/Jlo· Cojuelo, pág. 691 vuelve a hablar Vélez de «el baratillo de los apelli&lt;los, que
aquellas mozas pasas truecan con estas mozas albillas». En la página 17
puede precisarse más el sentido de «para en uno son•, citando un
pasaje del refranero de Correas, edic. Acad, pág. 378: «Para en uno
son los dos. (Dicen esto - cuando se desposan y da la mujer el sí todos los presentes; y aplicase a otros conformes.)• A esto quizá alude
el Sr. Bonilla en su edición, al decir: «frase del ceremonial religioso
del matrimonio•. Véase también en Correas, pág. 350: «Coles y nabos,
para en uno son entrambos.• Por un lapsus se habla en una nota dela
página 37 de las «manos y pies de las aves• 1.
Acerca de la ya conocida frase «la Feria y pendón verde• (pág. 288),
puede citarse una variante curiosa que trae Correas, pág. 578: «Del
[h]ampa y pendón verde. (Significa modo galante, rufo y valiente.)•
En la edición de la Academia han impreso: «De lampa.• - A. Castro.
Respecto a la alusión que me hace el Sr. R. Marín en la página 79, al hablar de un error de mi edición del Buscón, de Quevedo - «pudo preguntar•
me sobre ese punto, como me preguntó sobre muchos otros•-, diré al ilustre
erudito: 1.º Que, en efecto, todo lo sabemos entre todos; y la prueba de ello es
que la obra magna del Sr. R. Marín, su edición crítica del Quijote, de haberme
consultado, tendría menos errores y descuidos, según puse de relieve en mi
reseña publicada en esta Revista, año 1917. - 2.0 Que en el prólogo de mi
edición juvenil del Buscón di las gracias al Sr. R. Marín por sus indicaciones;
detalle que olvidó éste en el prólogo de su edición del Pasajero, de Cristóbal de
Figueroa, cuya copia íntegra le proporcioné, desistiendo de publicar yo ese texto
al saber que él iba a hacerlo con su habitual competencia.
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NOTICIAS
Ya tirados los primeros pliegos de este cuaderno, llega a nuestro
poder el número recién aparecido de la Revite Hispanique que lleva
la fecha de junio 1919, y en cuya página 267 hay una nota del Sr. García de Diego acerca de cado; en ella se estudia la etimología ca vu más
ampliamente que en nuestra página 25.
- El noveno Curso de vacaciones para extranjeros, organizado por
la Junta para ampliación de estudios e investigaciones científicas, se
dará en Madrid en dos ciclos iguales: 1.0 , del 10 de julio al 21 de agosto, y 2.0 , del 24 de julio al 4 de septiembre de 1920.
Estos cursos se proponen principalmente ofrecer a los extranjeros
que se dedican a la enseñanza del español o que desean familiarizarse
con nuestra lengua y literatura, la oportunidad de completar sus conocimientos mediante lecciones, conferencias y clases prácticas, dadas
por personas especializadas en las respectivas materias. Con tales enseñanzas alternan cursillos y lecciones acerca de la historia, el arte y
la vida social de España.
Derechos de inscripción: 100 ptas. Correspondencia: Sr. Secretario del Curso de vacaciones para extranjeros. Centro de Estudios Históricos, Almagro, 261 Madrid.

ABREVIATURAS
DE LAS REVÍSTAS CITADAS EN LA BIBUOGRAFfA

AJA-Archivo Ibero-Americano. Madrid.
AScN~-Annali di R. Scuola Normale Superiore di Pisa.
·
Atb_- The Athenaeum. London.
AV1t-Ateneo. Vitoria.
B - La Bibliofilia. Firenze.
BAH-Boletín de la Real Academia de la
Historia. Madrid.
BANHab-Boletín del Archivo Nacional.
Habana.
BBMP - Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Santander.
BCECBages - Butlleti del Centre Excursionista de la Comarca de Bages. Manresa.
BCPNavarra - Boletín de la Comisión
Provincial de Monumentos de Navarra.
Pamplona.
BDC-Butlleti de Dialectología Catalana.
Barcelona.
BDI:.IC-Bolleti del Diccionari de la Llengua Catalana. Palma de Mallorca.
BHi-Bulletin Hispanique. Bordeaux.
BU.E-Boletín de la institución Libre de
Enseñanza. Madrid.
BSCastExc-Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones. Valladolid.
BSEc--Boletín de la Socie9ad Ecuatoriana ~e Estudios Históricos Americanos.
Quito.
BSEEx - Boletín de la Sociedad Espaiiola de Excursiones. Madrid.
BTer-La Basílica Teresiana. Salamanca.
CD - La Ciudad de Dios. Madrid.
Colonnade - The Colonnade.
Cr - La Critica. Napoli.
CT- La Ciencia Tomista. Madrid.
Cuasimodo - Cu~imodo. Panamá.
CuC- Cuba Contemporánea. Habana.
DLS - Doh Lope de Sosa. Jaén.
ED - Estudios de Deusto. 13ilbao.
EE-Euskal-Erria. San Sebastián.
EstFr-Estudios Franciscanos. Sarriá(Barcelona).
~:yA -Éspaña y América. Madrid.
HispCal - Hispania. California.
L - La Lectura. Madrid.
I.GRPh - Literaturhlatt für Germanische
und Romanische Philologie. Leipzig.
Lusa - Lusa. Viana do Castello.
· MLN - Modero Language Notes. Baltimore.

MPhil- Modem Philology. Chica¡~. _.
MSL-Mémoires de la Société de .unguis•
tique.París.
·
~-Neuphílologische Mitteilungen. Helsmgfors.
Nos - Nosotros. Buenos Aires.
NT - Nuestro Tiempo. Madrid.
·
PMLA-Publice.tions of the Modero Language Assoc. of America. Baltimore.
PoL ~ Poet Lore. Boston.
QE-Quadems d'Estudi. Barcelona.
RABM-Revista de'A.rcbivos Bibliotecu
y Museos. Madrid.
'
RAHispAm - Revi~-ta del Ateneo Hispano-Americano. Buenos Aire.$.
•
RBC - Revista Bimestre Cubana. Ha.
bana.
RBChil - Revista de Bibliog!'8,fia Chilena
y Extranjera. Santiago de Chile.
RCa - Revista Castellana. Valladolid.
RCal - Revista Calasancia. Madrid.
RCChile-La Revista Católica de Santiago
de Chile.
RCHA- Revista Critica Hispano-Americana. Madrid.
Relnd - De Re Indica. Caracas.
REL V - Revue de l'Enseigrrement des
Langues Vivantes. Paris.
RFE-Revista de Filología Española. Madrid.
RHist - Revista de Historia. Lisboa.
Ro - Romania. Paris.
RQ- La Revista Quincenal. Madrid-Barcelona-Paris.
RSE-Revista de la Sociedad de Estudios
Almerienses. Almería.
RSO-Rivista degli Studi Orientali. Roma.
RUNC-Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).
RyF-Razón y Fe. Madrid.
.
SMS-Studier i Modera Sprakvetenskap.
Uppsala.
Spanien. - Spanien. Hamburgo.
TB - Tbe Bookman. New York.
Times - The Literary Suplement of The
Thimes. Lohdon.
TNR -The New Republic. New York.
UHA-La Unión Hispano-Americana Madrid.
.
ZRPh- Zeitschrift für romanische Philo-logie. Halle.

�BIBLIOGRAFÍA

112

OBRAS DIVERSAS

8668. HERGUETA, D. -

Folklore burgalés. - RCa, 1919, V, 197-204,

270-275. - V. núm. 8208.
8669. PEREYRA, C.-El huevo de Colón. [Orígenes del cuento.)- UHA,
19191 núm. 34, 2-3.
8670. MALLOL, B. J. - Na1·raciones argentinas. Una corri(a de toros en
la Plaza Mayo1· [en 1716]. - UHA, 1919, lll, núm. 35, 6-7.
8671. DÁvALOs, B.-Sobre El folklore de Oaxaca, recogido por P. Radio y publicado por A.M. Espinosa. - UHA, 1919, núm. 32,
13-14.
8672. SALADO ÁLVAREZ, V.-La leyenda de Joaquín Murrieta (tradición
californiana). - UHA, 1920, IV, 9.

NOTICIAS
Ya tirados los primeros pliegos de este cuaderno, llega a nuestro
poder el número recién aparecido de la Revite Hispanique que lleva
la fecha de junio 1919, y en cuya página 267 hay una nota del Sr. García de Diego acerca de cado; en ella se estudia la etimología ca vu más
ampliamente que en nuestra página 25.
- El noveno Curso de vacaciones para extranjeros, organizado por
la Junta para ampliación de estudios e investigaciones científicas, se
dará en Madrid en dos ciclos iguales: 1.0 , del 10 de julio al 21 de agosto, y 2.0 , del 24 de julio al 4 de septiembre de 1920.
Estos cursos se proponen principalmente ofrecer a los extranjeros
que se dedican a la enseñanza del español o que desean familiarizarse
con nuestra lengua y literatura, la oportunidad de completar sus conocimientos mediante lecciones, conferencias y clases prácticas, dadas
por personas especializadas en las respectivas materias. Con tales enseñanzas alternan cursillos y lecciones acerca de la historia, el arte y
la vida social de España.
Derechos de inscripción: 100 ptas. Correspondencia: Sr. Secretario del Curso de vacaciones para extranjeros. Centro de Estudios Históricos, Almagro, 261 Madrid.

ABREVIATURAS
DE LAS REVÍSTAS CITADAS EN LA BIBUOGRAFfA

AJA-Archivo Ibero-Americano. Madrid.
AScN~-Annali di R. Scuola Normale Superiore di Pisa.
·
Atb_- The Athenaeum. London.
AV1t-Ateneo. Vitoria.
B - La Bibliofilia. Firenze.
BAH-Boletín de la Real Academia de la
Historia. Madrid.
BANHab-Boletín del Archivo Nacional.
Habana.
BBMP - Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Santander.
BCECBages - Butlleti del Centre Excursionista de la Comarca de Bages. Manresa.
BCPNavarra - Boletín de la Comisión
Provincial de Monumentos de Navarra.
Pamplona.
BDC-Butlleti de Dialectología Catalana.
Barcelona.
BDI:.IC-Bolleti del Diccionari de la Llengua Catalana. Palma de Mallorca.
BHi-Bulletin Hispanique. Bordeaux.
BU.E-Boletín de la institución Libre de
Enseñanza. Madrid.
BSCastExc-Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones. Valladolid.
BSEc--Boletín de la Socie9ad Ecuatoriana ~e Estudios Históricos Americanos.
Quito.
BSEEx - Boletín de la Sociedad Espaiiola de Excursiones. Madrid.
BTer-La Basílica Teresiana. Salamanca.
CD - La Ciudad de Dios. Madrid.
Colonnade - The Colonnade.
Cr - La Critica. Napoli.
CT- La Ciencia Tomista. Madrid.
Cuasimodo - Cu~imodo. Panamá.
CuC- Cuba Contemporánea. Habana.
DLS - Doh Lope de Sosa. Jaén.
ED - Estudios de Deusto. 13ilbao.
EE-Euskal-Erria. San Sebastián.
EstFr-Estudios Franciscanos. Sarriá(Barcelona).
~:yA -Éspaña y América. Madrid.
HispCal - Hispania. California.
L - La Lectura. Madrid.
I.GRPh - Literaturhlatt für Germanische
und Romanische Philologie. Leipzig.
Lusa - Lusa. Viana do Castello.
· MLN - Modero Language Notes. Baltimore.

MPhil- Modem Philology. Chica¡~. _.
MSL-Mémoires de la Société de .unguis•
tique.París.
·
~-Neuphílologische Mitteilungen. Helsmgfors.
Nos - Nosotros. Buenos Aires.
NT - Nuestro Tiempo. Madrid.
·
PMLA-Publice.tions of the Modero Language Assoc. of America. Baltimore.
PoL ~ Poet Lore. Boston.
QE-Quadems d'Estudi. Barcelona.
RABM-Revista de'A.rcbivos Bibliotecu
y Museos. Madrid.
'
RAHispAm - Revi~-ta del Ateneo Hispano-Americano. Buenos Aire.$.
•
RBC - Revista Bimestre Cubana. Ha.
bana.
RBChil - Revista de Bibliog!'8,fia Chilena
y Extranjera. Santiago de Chile.
RCa - Revista Castellana. Valladolid.
RCal - Revista Calasancia. Madrid.
RCChile-La Revista Católica de Santiago
de Chile.
RCHA- Revista Critica Hispano-Americana. Madrid.
Relnd - De Re Indica. Caracas.
REL V - Revue de l'Enseigrrement des
Langues Vivantes. Paris.
RFE-Revista de Filología Española. Madrid.
RHist - Revista de Historia. Lisboa.
Ro - Romania. Paris.
RQ- La Revista Quincenal. Madrid-Barcelona-Paris.
RSE-Revista de la Sociedad de Estudios
Almerienses. Almería.
RSO-Rivista degli Studi Orientali. Roma.
RUNC-Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).
RyF-Razón y Fe. Madrid.
.
SMS-Studier i Modera Sprakvetenskap.
Uppsala.
Spanien. - Spanien. Hamburgo.
TB - Tbe Bookman. New York.
Times - The Literary Suplement of The
Thimes. Lohdon.
TNR -The New Republic. New York.
UHA-La Unión Hispano-Americana Madrid.
.
ZRPh- Zeitschrift für romanische Philo-logie. Halle.

�PUBLICACIONES RECIBIDAS
POR LA

«REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA»
DURANTE EL PRIMER TKll\lESTRE DK

1920

FERRElR.A .DE V ASC. .ELLOS, JORGE, - Comedia eufrosina. Conforme a impress!o
de 156I, publicada por Orden da Academia das Sciencias de Lisboa, por A. F. G. Bell.Lisboa, Imp. Nacional, 1919, 8.0 , xxm-363 págs. {Monumentos da literatura dramática
portuguesa. Tomo I.)
HEtNERMANN, H. T. -lgntz dr Castro. Die dramatischen Behandlungen der Sage in
den romanischen Literaturen. Ein Beitrag zur vergleichenden Literaturgeschichte. (Oiss.
Mi.inster.)-Boma-Leipzig, R. Noske, 1914, 4 º, r13 págs.
SALAS, J. C. - Civilización y barbarie. - Barcelona., Talleres gráficos o:Lux:o, 19191
4.", 197 págs.
ScHEVH.L, R. - Mménde: Pe/ayo y el estudio de la cultura upañol'á en (os Estados
U11idos. Conferencia. - Santander, Sociedad Menéndez y Pelayo, 1919, 8.0 , 32 págs.

Revistas.

Libros.
CAt¡LM-"~ R.-Rusia,, espejo saludable para uso de pubres_y de ricos.-Madrid, Calleja,
1920, 8.º, 514 págs., 5 ptas; (Biblioteca Calleja. Primera sene.)
cColección Universal.&gt; - Madrid-Barcelona, Edit. Calpe, 1919-1920, 8.º:
Núms. 101-103.-MÁX.IMO n' Azi.Guo: Mis recuerdos. Memorias. Tomo II. Traducción de E. Echauri. - 286 pigs.
Núms. 10 -105.-ANDREIEV: _Los espectros. Novelas breves. Traducción del ruso por
4
N. Tasin.- 197 págs.
Núms. 1o6-1~.-DANTE ALIGH.IERI: Et Convivio. '.fraducción del italiano por C. Rivas Cherif. - 303 págs.
Núm. 1og. _ F. liERCZ1tG: Las hermanas Gyurkovics. Historia familiar. Traducción
del húngaro por A. Révész. - 123 págs.
Núms. 110-113.-J. AUSTE!'-: Persuasión. Novela. Traducción del inglés porM. Ortega y Gasset. -363 págs.
Nífms. u -u 5.-GUSTA_VO FLAUBERT: J'res Clf,tntos: Un corazón sencillo, La leyenda
4
dP. San Jtilián el Hospitalario, Herodías. Traducción del francés por L. Bello.-144 págs.
N'úms. u6-II8. - P. A. (ARON DE BEA0MARCBAlS: El casamiento de Figaro. Comedia. Traducción del francés por E. López Alarcón. - 288 págs.
Núms. ng-120.-FENELÓN: La educación de las 11iñas. Pedagogía. Traducción de
M. L. Navarro de Luzuriaga. -138 págs.
Núms. 121-122. -MÁXIMO G0RJO: Varmka O!esova. Novela. Traducción del ruso
por N. Tasio. - 160 págs.
Núms. 123-125.~MÁXIM'O o' AZEGLIO: Mis recue-rdos. 1femorias. Tomo IIl. Traducción de E. Echauri. - 282 págs.
Núms. 126-127. - AGUSTÍN MoRETO: El lindo D. Diego. Comedia. - 203 págs.
Núm . 128. -R. FILMER: Patriartñ.a o El ftJder natural de ÚJs reyes. Traducción del
inglés por P. de Azcárate. - 111 págs.
Núms, I29'-I30. - PLUTARCO: Vidas P_amle/as . Tomo II. Traducción de A. Ranz
Romanillos, revisada y corregida. - 221 pags.
Núms. r-31-133.-C. Noou:a: Et hada de las tiligajas. Cuento fantástico. Traducción
del francés por P. Vanees. - 258 págs.
Núms. 134-13T- - G. VERGA: Los Malasangn. Novela, Traducción del italiano por
C. Rivas Cherif. - 365 págs.
Núms. 138-139.-MIGUEL DB CERVANTES: NO'Ve!as ejemplares: La fuerza de la sangre, El celoso extremeño, La ilustre fregona. - 167 págs.
Núm. 140. - T. ARNOLD: Ensayos sobre educación. Traduccjón del inglés por-L. Luzuriaga. -83 págs.

A Aguia. - Porto, 1919, XVI, 94--gó; 1920, XVII, 97-98.
Archivio Storico Lombardo. - Milano, 1918, XL V, 2.
Archivo Bibliográfico Hispan·o-Americano. -Madrid, 1920, XI, 1-2.
Archivo lbero-1mericano. - Madrid, 1919, XI, 34-36; 1920, XIII, 38.
Ateneo. - Vitoria, 1920, VIII, 76-78.
La Basílica Teresiana. - Salamanca, 1920, VI, 67--68.
Bibliografía. - Barcelona, 1919, I, 5.
·Bibliografía Española. - Madrid, 1919, XIX, 24; 1920, XX, 1-:2.
Boleti,n Bibliographico da Bibliotheca Nacional do Ria de Janeiro. - 1918, I, 4.
"Boletín del Archivo Nacional. -Habana, 1919, XVIII, 4-6.
Boletín de la Biblioteca de Menéndez y Pelayo. - Santander, 1919, I, noviembrcdiciembre.
■
Boletín Histó(ico de Puerto Rico.-1919, VI, 2 y 6.
Boletiñ de la Ii;i.stitución Libre de Enseñanza.-Madrid, 1920, XLLV, 718-719.
Boletín de la Real Academi~ Española. - Madrid, 1919, Vl1 30; 1920, VII, 31.
Boletín de la Real Academia de la Historia. - Madrid, 1920, LXXVI, '.l-4Boletín de Santo Domingo de Silos. -Burgos, 1919, XXII, 3-6.
Bo1etín de la Sociedad Castellana de Excursiones.-Valladolid, 1919, XVII, 199-204.
Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios l-Iístóricos Americanos. - Quito,
1919, II, 7-g.
Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. - M!ldrid, 1919, XVII, 4.
Bolleti del Diccionari de la Llengua Catalana.-Palma de Mallorca, 1920, Xr, 1-2.
Bolleti de la Societat Arqueológica Luliana. - Palma de Mallorca, 1919, XVII,
469-470.

•

Bollettino delle Publicazioni ltaliane.-Eirenze, 1920, 223-225.
Bulletín Hispanique. - Bordeaux, 1919, XXI, 4•
Bulletin Pyrénéen.-Pau, 1919,' XXIV, rso; 1920¡ XXV, 151.
Butlleti del Centre Excursionista de la Comarca de Bages. -Man.resa, 1919, XV, 74
Catálogo mensual de la Libreria Nacional y Extranjera de Fernando Fe. -Madrid,
1919, XL, 7--9La Ciencia Tomista. - Madrid, 1920, XXI, 61.
La Ciudad de Dios.-Escorial, 1920, CXX, 1119-1124.
La Critica. - Napoli, 1920, XVIII, 1-12.
Cuasimodo. - Panamá, 1919, 11, 5--ó; 1920, II[, 7.
Cuba Contemporánea.-Habana, 1919, XIX, 75; 1920, XXll, 85.
Current Literature of the Month, -London, 1919, 133.

�: 1
1

11

Don Lope de Sosa. - Jaén, 1920, Vlll, 85-87.
España y Amé.rica. -Madrid, 1919, XVU, 24; 1920, XVlll, 1-6.
Espaiia Evangélica- 'Madrid, 1920, I, 2-3, 5-8, 10-IL
Estudio. - Barcelona, ,920, XXIX, 85-86.
Estudios de Deusto.-.Bilbao, 1919, XVl, 75Estud\os Franciscanos. - Barcelona:, 1919, XXIII, 150-151;

t920;

XXIV, I 52-154.

Hispania. -Califgrnia, 1920, III, r.
O Instituto.-Coirnbra, 1919, LXVI..,11-12; 1920, LXVII, r.
Inter-América. -New York, 1919, III, 5..(i.

Der Islam. -Hamburg;1920, X, 1-2.
The Johns Hopld'ns University Circular.- Baltimore, 1919, g-10.
La Lectura. - Madrid, 1919, XIX, 227-228; 1920, XX, 229-230.
Lusa. - Viana do Castello, 1919, llf, 52.
Modern Language Notes. -Baltimore, 1920, XXXV, 1-3.
The Modero Language Review. - Cambridge, 1919, XIV, 3-4; 1-920, XV, J.
Modero Languages.-London, 1919, I, 3.
Modero Pbilology.-Chicago, 1919, XVII, 8-10.
_ Neophilologus. -Amsterdam, 1919, V, '2.
Neuphilologische Mitteilungen. -Helsingfors, 191'9, XX, 6-8.
Nosotros. -Buenos Aires, 1919, xm, 127; 1920, XIV, 128-129.
Nuestro Tiempo. - Madrid, 1919, XlX, 250-252; 1920, XX, 253-255.
La Rassegna. -Firenze, 1919, XXVII, 4-6.
Razón y Fe. -Madrid, 1920, LVI, 1-3.
Rendiconti q.ella Reale Accademia dei·Lincei. -Roma, 1919, XXVIII, 1-6.
'Repertorio Americano. ·!.._ San José de Costa Rica, 1919, I, 9-12.
Revista de Archivos;Bibliotecas y Museos. - Madrid, 1919, XXlll, 10-12.
Revista Argentina de Ciencias Políticas. - Buenos Aires, 1918, XVII, g8- 101;

XVIII, 107.
Revista del Ateneo T:Iispano-Americano.-Buenos Aires, 1918, 1, 5.
Revista Calasancia. -Madrid, 1920, VIII, 85-87.
Revista Castellana.- Valladolid, 1919, V, 39; 1920, VI, 40.
La Revista Católica de Santiago de Chile.- 1920, XXXVIII, 442-445.
Revista Eclesiástica. -Valladolid, 1920, I, 1--6.
Revista de Historia y Genealogía Española . ....,.... Madrid, 1919, VIII, 7-8.
La Revista Quincenal.-Barcelona, 1919, HI, fj7.
Revista de la UniversidadNacional de Córdoba (Argentina).-Córdoba, 1919, VI, 8.
Revista Universitaria. -Lima, 1919, XIV, 4.
Revue de l'Enseignement des Langues Vivantes.-Paris, 1920, XXXVII, 1-4.
Revue Hispanique. -Paris, 1919, XLV, 108.
Revue des Langues Romanes. -MontP.eUier, 1918-19, LX1 7-9.
Rivista Storica Iraliana. -Torino, 1919, X[, 4; 1920, XII, 1,
Rivista degli Studi Orient;ü, - Roma, 1919, Vllf, 2.
The Romanic Revicw. - Lancaster, 1919, X, 4.
El Siglo de las Misiones. -Oña, 1920, XV, 73-.76.
Spanien. -Hamburgo, 1919-1920, 1, 2-4.
Unión Ibero-Americana. - Madrid, 1919, diciembre.
WOchentliches Ven:eichnis der erschienenen und der vorbereiteten Neuigkeiten des
deutschen Buchhaodeb. - Leipzig, 1920, r-12.
Zeitschñft des Deutschen Wisseoschaftlichen V ereins zur Kultur- und Landeskunde
Argentiniens. -Buenos Aires, 1919, V, 5-6.
Zeitscbrift für romanische Philologie. - Halle, 1918, XXXIX, 5-6; 1919, XL, 1-3.

.ESCVELAMVNICIPAIDESORDO·MVDOS
.
IVCENTENARIQ DEL NACIMIENTO DE FRAYP.PONCE DE LEÓN
Ylll DE 1A PVBLICACióN DEL LIBRO "REDVCCIÓN DE W LETRAS" DE JVAN P. BONET

CON MOTIVO DE CUMPLIRSE EN EL PRESENTE AÑO EL
CUARTO CENTENARIO DEL NACIMIENTO DEL BENEDICT,INO FR._ PEDRO PONCE DE LEÓN, INVENTOR DEL ARTE
DE ENSEÑAR A HABLAR A LOS MUDOS, Y EL TERCER
CENTENARIO DE LA PUBLICACIÓN DEL LIBRO DEL ARA·
GONÉS JUAN PABLO BONET, • •REDUCCIÓN DE LAS LETRAS Y ARTE PARA ENSEÑAR A HABLAR LOS MUDOS»
- PRIMERA OBRA CONOCIDA SOBRE DICHA ENSEÑANº
ZA -

, LA ESCUELA MUNICIPAL DE SORDOMUDOS, DE

BARCELONA, CON PLAUSIBLE INICIATIVA, HA ORGANI,. ZADO UN HOMENAJE PARA HONRAR LA MEMORIA DE
AMBOS INSIGNES MAESTROS. EL HOMENAJE CONSISTIRÁ
EN LA PUBLICACIÓN DE .UN VOLU)!EN EN QUE
COLABORARÁN 1'iFERENTES ESCRITORES CON
TRABAJOS ESPECIALES SOBRE FONÉTICA
Y SOBRE LA ENSEÑANZA DE LOS
SORDOMUDOS

�I!

EDICIONES DE •LA LECTURA•

THE MODERN LANGUAGE REVlEW

CLÁSICOS CASTELLANOS

A Q(IARTERLY 70URNAL DEVOTED TO THE ST[!DY
OF MEDIEVAL AND MODERN LlTERATURE ANO PHlLOLOGY
BDITED BY

J.

G. ROBERTSON, G. c. MOORE SMITH
J. FITZMAURICE-KELLY

ANo

Contents of vol. xv 1 no.

2.

AprÜ,

1920.

ARTlCLhS

A Hitherto Uncollated Version of Surrey's Translation of the Fourth B09k of thc
'Aeneid'. II. By

GLADYS

D. WILl.COClC.

The 'Free-List' and Theatr..e. Tickets in Shakespeare's Time and After. By ALWIN
THALER,

Doors and Cmtians in Restoration Theatres. 13y ALLARDYCE N1coLL.
The Origins of the Essay compared -in French and English Literatures. II. By H. V.
~

ROUTB.

'Clélie' in the Correspondence of a PJécieuse. By H.

AsTHO.N.

MISCELLANEOUS NOTES

REvrnws
N'EW PUBLICATIONS

1
1
1

'

The ai:nual subscription for four numbers (appearing in January, April,
July and Octq,ber) is 25s. net, post free, payable in advance; single numbers costiog 7s. net. This subscrjption may be sent to any bookseller, orto
Mr C. F . Clay, at the addreSs given belo\v.
CAMBRIDGE

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F1!TTER LANE, LoNDON,

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38' Année.

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DES LANGUES VlVANTES
FONDATEUR:
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DIRECTEURS;
H. (OISEAU
Professeur d~ Langue et Llttérature aUemande
a I Universlté de TQulouse.

1

0.-H. CAMERLYNCK
Prof~sseur--~grégé ~• Anglais
.
au Lycée Sa10.t-LQu1s et a l Éeole Colo~1ale,

Bibltograpbie, Revue des périodlques fran~ats et étrangers,
Chronlques universitaires, Nouvelles de partout.

PRÉPARATION AUX CONCOURS &amp; EXAMENS
COURS ET coNFfRENCES1 UNIVBRSlTÉS, GUIDB lNTERNATION,é.iE,
PRÉP.A.RATION PAR CORRESPONDANCB AUX CERTIFlCAtS o' APTITUDES
""

Rl!:VUE DES

OBRAS PUBLICADAS :
SANTA TERESA. - Las moradas. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
TIRSO DE MouNA, - Teatro: Et Vergonzoso en Palacio y El Burlador de Sevt'lla. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
GARCILASO. - Obras. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
CERVANTES. -JJon Quijote de la Mancha. Prólogo y nOtas por D. Francisco.
Rodríguez Marin, de la Real Academia Española,. 8 tomos .
Quxvxoo. - Vida del Buscón. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
ToR.R:&amp;S V1u.ARROEL.- Vida. Prólogo y notas por D. Federico de On.ís.
DuQus DE RivAs.-Romances. Prólogo y notas por D. C. Ri vas Cherif. 2 tomos.
BsATO JuAN ns Av1LA.-Epistolario espirUual. Prólogo y notas por D. V . García de Diego.
ARCIPRESTE DE HITA, - Lt'bro de Buen Amor. Prólogo y notas por D. Julio
Cejador. 2 tomos.
.
~
GutLLÉN DE CASTRO . ..:..... La.s mocedades del Cid. Prólogo y notas por D. Victor
· Said Armesto.
MARQUÉS DE SANTILLANA.-Canciones y decires. Prólogo y ootas por D. V. García de Diego.
FERNANDO DE RoJAS. - La Celestina. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
2 tomos.
V1LLKGAS. E,:o'ticas o amatorias-. Prólogo y notas por D. N. Alonso Cortés.
Poema de Mio Cid. Prólogo y notas por D. Ramón Menéndez Pidal, de la Real
Academia Españofa.
La vida de Lazarillo de Tormes. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
FERNANDO DE HERRERA.-Poesia..r. Prólogo y notas por D. V. García de Diego.
CBRVANTEs.-NoveJas ejemplares: La Gitanilla,Rinconetey Cortadillo, La ilustre

fregona, El licendado Vidriera, El celoso extremefio, El casamiento engaitoso
y Novela y coloquio gue pasd en.tre Cipión y Berganza. Prólogo y notas por
D. Francisco Rodríguez I\farín, de la Real Academia Española. 2 tomos.
FRAY Luis .DB LBóN........ De _los nombres de Cristo. Tomos I y II. Prólogo y notas
por D. Federico de Onís.
GtmvARA. - M.enasprecio de corte y alabanza de aldea. Prólogo y notas por
D. M. Martínez Burgos. ~
N1EREMBBRG. - Epirtolario. Prólogo y notas por D. N, Alonso Cortés.
Quxvimo. - Los sueños. Prólogo y notas por D. Julio Cejador. 2 tomos.
MORETO.-Teatro: El lindo JJ. Diego y El desdén con el desdén. Prólogo y notas
por D.N. Alonso Cortés.
ROJAS. - Teatro: Det Réy a.bajo ninguno y Entré bobos anda el juego. Prólogo
y notas por D. Federico Ruiz Moccuende.
Ru1z o.E ALARCÓN. - Teatro: La verdad sospechosa y Las paredes oyen. Prólogo
y notas por D. Alfonso Reyes.
Luis Váxz DB GuxvARA.-E/ Diablo Cojuelo. Prólogo y notas por D. Francisco
Rodríguez Marín, de la Real Academia Española~

SECONDAIRK ET PRlMAIRE
(Allemand, Anglais, ltalien, Espagnol.)
SUJETS DONNÉS DANS LE_S PRINCIPAUX EXAMENS
1JN A.N: 1''ranee, 12 fr.-Étrancer, 15 t'r.-Prlx du 11um.éro, 1 fr, 25.

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En rústica . . • • • • . . • . • . • • . . . • • . . . . . 3 pesetas.
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Ídem en piel •..• , • . • . • . • . . . • . . . • . . .5

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La REVUE parait le l"' de chaque m.ois, excepté en septembre,

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MADRID

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�REVISTA

THE MODERN lANGUAGE ASSOCIATION Of AMEHICA

DE

FUNDADA

EN 1883

FILOLOGÍA ESPANOLA

Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América y Europa. Se admite como socio a toda persona interesada. La cuobr
anual es de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Pub/ications of tite
Modern Language Associatwn of Ame,-ica) se envlan trimestralmente gratis a
los socios¡ se venden a razón ·de un dólar por cada número suelto y tres dólares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen articulos relacionados con las literaturas y las lenguas romances, y
con las filologias inglesa y germánica, que pueden interesar á los eruditos

Tomo VII.

ABRIL-JUNIO 1920

Cuaderno 2. 0

ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

espailoles.
Dirljase toda la correspondencia al secretario de la Sociedad :
~ WILUAM .OUJLD HOWARD,

1

II

39, Kltldalld Street, •
tambrldge, Mua.

ZOLLE

JUNTA PARA AMPLIACIÓN DB BSTUDIOS B INVBSTIGACIONBS CIBNTfFICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

LA POLÍTICA ESPA~OLA EN ITALIA
CORRESPONDENCIA
DE

DON FERNANDO MAIÚN, ABAD DE NÁJERA, CON CARLOS I
POR.

ENRIQUE PACHECO Y DE LEYVA
TOMO I

(1521-1524)
Un vol. en 4.º de XLVIll-544 págs.
Precio: 20 pesetas.

No ofrece duda la identificación del cast. sollo con el latín
siíillií,_ aplicado en tiempo de San Isidoro al esturión O puerco manno, que hoza en el fondo del agua a manera de un
cerdo 2 , El acento de sollo demuestra como inconcusa una
p~~nunciación sói!lo con diptongo, en vez de so-í!lo. MeyerLubke, REWb, considera como un castellanismo el portugués sol/zo; pero esto no es probable por razones históricas y
por tratarse no de ll, sino del grupo ill, que podría explicar la
ll portuguesa. La forma fonética del grupo catalán no es el
cat. solo, sino el valenc. sol!. En mozárabe existía la doble forma zol~ z~li, con la p~onunciación zoll, zul!. El adj. siíilla
(pron. sozl!a), sustantivado por elipsis de caro 3, designaba
en el latín español 'la carne de cerdo o un trozo de carne de
cerdo', Y de él procede el tipo oriental (cat., valenc., arag. y
1 Véase RFE, VI, págs. 113• 131 ,
«Porci ~arini, qui vulgo vocantur suilli, quia, dum escam quaeru~t, more ~u1~ terram sub aquis fodiunt.&gt; (Etym., XII, 6.)
cVesc1 smlla tune vetant.&gt; (Plinio, N. H., XXX, 5.)
2

TOMO

VII.

8

�</text>
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                    <text>REVISTA

JIÍlft.l P.lll.l ~CIÓM DB BSTVDIOS B UCVBSTIGACIOlraS CIBNMCAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

DE

TEATRO ANTIGUO ESPA~OL
TEXTOS Y ESTUDIOS

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo VI.

En esta colección se publican estu.dios sobre el teatro español, y se re•
producen aquellas obras dramáticas que merecen no perman~cer inéditas
o;aer publicadas de nuevo.

Primeros volúmenes:

OCTUBRE·DICIE■BRE 1919

Cuaderno 4.o

ADICIONES HISPANICAS AL DICCIONARIO
ETIMOLÓGICO DE W. MEYER-LÜBKE 1

La Serrana de la Vera, de L ttis Véles de GuefJQra, publicada por R. MBNiN•
0
DIIZ Prl&gt;AL y M." Gova1 DB MsNÉNDBZ P1DAL. Un voL en 8. de v11-1_76 págs.,

II

4 ptas.
Cada cual lo que le toca y La vifta de Nabot, de Francisco
Rojas Zorrillo,
0
publicadas por .Ada1co CAsTltO, Un vol. en 8. de 270 págs., S ptas.

. 'especie de
¡ ,a.L AdsciíLUM GlLat ' V ' 590)· Esp.' aczche
a zue a . La e final nece ta explicación, pero la etimología es
seg~ra. a forma ascicul um que da el Dice. Acad. no habría
podido dar más que *acijo O *acejo.
~ 4· Batt uac ulum ha sufrido un cambio de fi'
-d~r ita!. battochio y demás formas ~onexas con
J~~ara
bien,
la
existencia
de
otras
formas
hi , .
. .
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...

REVISTA DE FILOL001A ESPA~OLA
SE ADMITEN SUSCRIPCIONES A PARTIR DE

TIRAD A APARTE

DE LA

1918

A LA

81 BLI OORA F f A

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar la
incorporación individual de las papeletas o fichas en los catálogos
bibijográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los años 1914-1917, tomos I-IV, están agotadas.
Precio:

I I I

é:~

un a. vu g. ~battuclu: batojar 'varear un árbol'; arag. (a)batollar, ~bato;ar 'machacar las legumbres para sacar el rano'
(Borao), cat. batolla 'mazo de desgranar centeno'. Ta~bién
debe pertenecer a este grupo arag. estabollar 'sacudir una
rama para que caiga el fruto' (Puyoles Colección de
uso en Aragón), metátesis de *esbatollar 2 · Comparese
, voces
en
para
1
Véase RFE V 191 s pág
d d
usadas. (Véanse ~sp,ecial~ent. 2áL, on e se explican las abreviaturas
•
•
e p gs. 22-23.)
2
re iónLa ex1stenc1a de este verb o, que probablemente existirá en la
{C~ll.) aragonesa, está asegurada por esbatullado 'atolondrado, ligero'.

El Diccionario académico deriva bato ·ar d b .
.
merece ser discutido ea v· t d 1
1.J
e attr y kO,Ja, lo que no
is a e os casos c·t
d
Al
1
-cor responde el arag. batifolla.
ª os. cast. batilzo.fa
T OM O

4 pesetas anuales.

VI.

}

23

�ADICIONES HISPÁNICAS AL DICCIONARIO DB lliEYBR·LUBKll

AlliBlllCO CASTRO

la inicial arag. esbatuzar 'separar el grano de la mies a garrotazos' (Puyoles), que no procede de *battuclu; debe ser una
formación románica en cuanto al sufijo.
1531. Esp. port. calvez suponen calvrtie, no calvitia.
1565. *CAMlls1u. La falta en el Diccionari~ del fr. ~amus,
·tal camuso hace suponer que d autor no admite las etimolo1.
·
'8) l
gías propuestas por Diez (Etym. Worterb., 5.ª.ed1c., p~g. . 3 , e
Dictionnaire général y Korting, quienes admiten denvg.ctón de
1
un tema céltico cam- o camb- 'curvado, torcido, achatado' .
Sale fuera de mi propósito discutir la cuestión dentro del francés y el italiano; sólo citaré algunas formas hispánicas, que
creo emparentadas con las otras románicas. En primer lugar
está esp. camuesa, 'especie de manzana de olor ~ ~abor muy
suave y agradable', según el Dice. Acad. Tal defin1c1ón no nos
·1ustra nada sobre la forma de este fruto, que es aplastado,
1
hatado sobre todo si se le compara con otras variedades
:ás red~ndeadas o alargadas. Desgraciadamente los libros de
Botánica no traen detalles sobre el particular; en el concepto
vulgar del objeto reina gran vacilac:ón, como_ es frecuente en
muchas denominaciones de plantas-. Una variedad de manzana, distinta de la camuesa, pero bastante parecida en la forma.
recibe en la región de Loja (Granada) el nombre de «manzana
chata». En esta parte no se conoce el nombre camuesa, que
vive en el centro y Norte. Como una importación castellana
considero el gall. camoesa 'variedad de manzana', port. camoez -za 'mac;;a doce'•
Da interés a nuestro caso la presencia en vasc~e~ce d_e
v
,
·e de manzana' , que Azkue, en su Dicczonanok amusa espec1
vasco-español, asigna al guipuzcoano, sin relacionarlo con ca1 «Cam... kann das celtische auch in lateinisch einhei~ische ~am
sein, dessen Bedeutung gekrümmt das heisst eingedruckt mcht

unpassend Scheint.• (Diez.)
.
. .
2 En este caso, sin embargo, está compensada la ausenc'.a de md1caciones impresas con lo que me escribe el eminente botámco D. Bias
Lázaro: «La camuesa es generalmente algo más ancha que ~ta; no
·
al
da Y o que me he cnado en
llega nunca a esfer01dea y menos a arga •··
.
la tierra clásica de las camuesas, conozco muy bien esta variedad.,

339

muesa; probablemente es un castellanismo. En cambio parecen revelar origen antiguo: kamuts, dicho de una herramienta
embotada; kamustu 'embotar' 1 . De ser así, tendríamos por
medio del vasco asegurada la -u- del tema *camus-, que
con un sufijo -iu nos daría la forma que necesita camuesa,
prov. camusia 'tontería'. (Para el cambio de sentido, compárese «embotado, obtuso, romo», dicho del entendimiento 2.)
Como formas antiguas del tema camus- 'chato' en español,
conozco camuso 'chato' en este pasaje del Corbacho, edición de
Toledo, I 500, fol. 34 a: «onbres ... que tienen la cabe&lt;;a redunda o luenga, e muchas rugas en la fruente, o remolinos o
grandes entradas en ellas; cejunt[o]s, romos, camusos; o
grandes narizes e luengas y delgadas, agudas.» La edición de
Pérez Pastor trae, en lugar de esto, la mala grafía canuso (página 200). ¿Se trata de un italianismo o de un catalanismo
(camus), o de una forma genuinamente española? Nótese además «mula camu&lt;;ia aguza rrostro e dientes», en J. Ruiz,
ms. G, copla 395 c; el ms. S trae camurzja, que no sé si es
errata o deformación vulgar. En resumen, fonéticamente *camusi u pudo dar en español: camueso (comp. segusiu &gt; sabueso), camuso (comp. lausia&gt; losa). y quizá por semicultismo
o leonesismo (?) camurio, en lo cual parece también concurrir cambio de sufijo. Razones históricas y más ejemplos decidirán lo que haya de elemento tardío o extranjero en estas
formas.
I 57 3. Del fr. cltancelier proceden : esp. ant. chanceller,
chance!leria, y chancillería, muy usado en la época clásica.

1

En la lengua familiar de Burgos existe camoto, significando 'cabeza de un clavo o alfiler'. Pero no es seguro que tenga relación con
nuestro tema.
2
Camueso significa también 'hombre muy necio e ignorante'.
Acerca de la posibilidad de que en vascuence (continuación del
ibérico) haya temas celtas, dice ScaucHARDT, Die iberische Deklination (Sitzungsberichte der Akad. d. \Vissens. in Wien, tomo CLVII,
año 1907, pág. 65) : «Im ganzen genommen, haben zwischen beiden
Sprachen (Keltische, Iberischel, Mischungen der verscbiedensten Graden stattgefunden.,

�340

ADICIONES HISPÁNICAS AL DICCIONARIO DE MEYER-L0BKE

AMifRICO CASTRO

Un derivado curioso es chancillar 'cancelar', que documenta
J. Mir, Rebusco de voces castizas, pág. 192.
.
1619. Del fr. ckanson vienén esp. ant. cluinfOn (J. Ru12,
copla 1232, edic. Ducamin), chanfoneta (ibíd.,, copla 102~)- _
1942. Es extraño que el lema de este articulo sea c1rc1nus habiendo en latín circen, circ'ínis, que propiamente
significa 'círculo'. Circ'ínem explica perfectamente ital. cercine y esp. cércen, que debe venir a este número en lugar de
al 1941, pues no podría ser un verbal de cercenar.
.
2038. Entre los derivados de coleum póngase esp. co;udo: «macho cojudo para casta» (Nebrija). Cojudo supone la
existencia de *cojo, tal vez expulsado por parecerse en la forma a coxo 'cojo'.
2067, También deriva de col um~lla 'columnita': esp. colmena, port. colmeia, gall. colmena. Para un lat. vulg. *coluro~ na comp. * conucula &lt; colucula; y el cambio de timbre de
la vocal se explica como efecto de la disimilación, que creó
una forma distinta de sufijo.
Así se resuelve la cuestión planteada en el número 2378,
donde se rechaza una probable etimología de cu1mus.
2130. Corríjase cobechar en cohechar. Añádase cohechar
en el sentido de 'sobornar al juez', también derivado de. confectare; comp. confector 'fractor'.
_
3450a. FoRNACARIU. Esp. hornaguera: «Tierra horn~guera» figura ya en Nebrija como nombre del carbón de piedra..
De aquí hornaguear 'mover la tierra para ~acar l_a horn~guera'. En andaluz pasa a significar 'hurgonear, por mfluenc1a de
la forma y del sentido.
4000. Lat. halentare no aparece, que yo sepa, en l~s
diccionarios; existe halare, y en CGlLat hay halantes: sp~rantes. Pero aun cuando exista halentare, éste no podría
explicar alendar que vive hoy en Asturias, Santander y Bur' de alentar y alendar es seguramente * a1e gos. La afiJnología
ni tare. La dificultad fonética que ve M.-L. se resuelve al pensar que aliento es un postverba! de alentar, como riego de

regar&lt; rl'.gare.
5131 .a. LoTus. Esta palabra fué ya objeto de estudio para

341

Schuchardt (ZRPh, XXVill, pág. 194; XXIV, 420) 1, quien
cita esp. lodoño, port. lodao, cat. lladó, lladoner, valenc. llidó,
llidoner; alotón, alatón, (a)latonero. La etimología es una forma
vulgar *lotonius o *lotone-, de *lato, -onis. Hay además
una curiosa correspondencia con los dialectos de Istria, pues
en Pola también se llama el almez lodoño, ledo11.o 2 •
Lotus, entre otras acepciones, tenía en latín la de celthis 'almez', lo mismo que el gr. lro,:,Jc;, del cual procedía.
Este árbol, que se da en el norte de África, fué llamado en
ár. ~ \ abnaís &gt; almez, y este nombre penetró por el Sur
en todo el centro de la Península, eliminando los derivados de
*loton -, los cuales subsistieron ampliamente en el Este y
Oeste.
En castellano el nombre del almez ha sido lodón., «árbol
muy conocido de Plinio, y de que nuestros antiguos españoles hablan muchas veces», según dice Terreros y Pando en
su Diccionario (1786). Creo que esta palabra forma parte del
nombre de lugar Torrelodones 3 (prov. de Madrid). En leonés
no encuentro ejemplos, sino el nombre de lugar Lodón (Oviedo, Belmonte). En aragonés, en cambio, hay gran abundancia de ejemplos con particularidades notables: nav. lodoño,
arag. lotono4, a/latonero, (a)latonero, latones 'almecinas', ledón 4,
litón 'almecina', litonero.
La forma lotono puede ser una creación románica, en cuanto a la vocal final, por regresión de * latonero, el cual, a su vez,
podría ser desarrollo de * fotón; pero la presencia del gall. lodoeiro, lidueiro apoyaría un lat. esp. *lotonariu. En cuanto
a la -t- de las formas aragonesas, no creo que sea «unvolk1
En el artículo de conjunto Zü,-gelbaum, ZRPh, XXXV, 385, no
vuelve a estudiar formas bispánicas,
2
Estas formas penetran en lenguas eslavas: ZRPh, XXXV, 395.
3
Comp. Torre de Perales (Salamanca), Torrefresno (Badajoz), Torregamones (Zamora), para nombres del mismo tipo; el almez entra
también en la toponimia catalana: Barranch de Lledó, CotJes del Lla-

doner.
' Citado por CoLMEIRO, Enumeración y revisión de las plantas, 1888,
IV, 663.

�342

All4RICO CASTRO

stümlich», como dice Schuchardt (ZRPh, XXVIII, 194), sino
un rasgo dialectal como capeza, etc. Podría pensarse también,
para explicar al mismo tiempo la inicial a, en un cruce con lata
'madero por lo común sin pulir', para lo cual es, sin duda, una
1
dificultad no poseer ejemplos antiguos de esta palabra . En
cuanto a ledón, litonero, nos ponen éstos ante un extenso grupo
de derivados orientales cuya inicial es e o i. Es notable el nombre de lugar Lidón en Teruel, que también lleva los nombres
de Ledón y Lledó 2 según Madoz (Diccionario geográfico), revelando la coincidencia en un punto del catalán y aragonés.
Las formas orientales que conozco son las siguientes :
cat. lladoner, lledoner, lladó 'almeza, almecina', lledons, llidons 8 1almecinas'; valenc. llidoner(o), llidonelero 3, aligonero 4,
lleoné en Alicante; mure. (a)lirón, (a)lironero.
La cuestión principal que fonéticamente plantean estos
nombres es la inicial. En rigor podría explicarse ledón según
redondo rotiíndu, y de ahí podían salir los restantes derivados; pero hace dudar de ello la presencia de i- en voces de
dos dialectos orientales (litón, lidón) y en gall. lidueiro, lidoeiro.
Lo más probable es que en latín hablado, la acción de
otra palabra haya modificado la forma de lotus, creando un
*li tonariu. En latín existe lítuus •baculus incurvus, quo augures sedentes avibus templum designabant'. Dice T. Livio(I, 18):
«Dextra manu baculum sine nodo aduncum tenens, quem lituum appellaverunt.» Ahora bien, este báculo, curvado y de
1 Sólo conozco el derivado vulgar salm. /atiza 'cada uno de los
palos de las angarillas', que cita Lamano. No alego el ejemplo de latón,
porque esta palabra, ya en el siglo xm significa lo que hoy, y no guarda relación con lata 'tabla delgada, madero'.
2
Comp. Lladó (Gerona).
3
LóPRZ MARTÍN11z, Diccionarw de Agricultura, s. v., almez. - CoLMEIRO, loe. cit., pág. 664, cita ta~bién valenc. litoner, según Cavanilles;
debe ser forma de región contigua a Aragón, o de Segorbe.
' Sobre el fácil cambio de den g véase RFE, V, pág. 198. A los
ejemplos que allí citábamos añádanse: arag. almadacén por almagacén
(JoRDANA MoMPEÓN, Voces aragonesas, 1916); almdguena por almddena
en Colombia, almdgana en Honduras; el Dice. Acad. trae almaganeta,
y también mégano por médano.

ADICIONES HISPÁNICAS AL DICCIONARIO D8 lllBYBB.•LUBKE

343

madera sin nudos, semeja notablemente a las cayadas que hoy
se hacen con madera de almez, lo mismo que otros objetos
análogos. ¿Influiría lituus en la forma de lotus por este camino y haría surgir * litoneu * litonariu? Lituus no era
solamente un objeto augural, sino que tuvo un uso más amplio
y popular; así se desprende de las glosas: «Lituus est baculum curuum quo augures utuntur uel pastores» (CGlLat, IV,
450); «litua uirga incurua pastoralis» (CGlLat, V, 30). Una objeción fonética que podría hacerse es que í- átona debió dar emás bien que i-, y por tanto, que ledón se explica así mejor
que lidón; pero este fenómeno no deja de tener precedente,
sobre todo en gallego.
La forma murciana lirón presenta cambio de den r, de lo
cual hay ejemplos: verija junto a vedija, lampad a lámpara, etc. (C. Michaelis, Studien zur romanischen WortscMpjungen, pág. 236), y en latín merulla junto a medulla.
En el occidente de la Península tenemos: gall. londorto
(Valladares, Dicc.gall.), que revela la gran difusión de* lo tone u - , al coincidir con el nav. lodoiio; lodoeiro, la forma más
usual, que probablemente deriva de* lotonariu, en vista de
las formas occidentales, no obstante ser frecuentísimas en gallego las creaciones nuevas con -eiro, y especialmente en nombres de árboles (bidueiro, zreiseira, etc.); junto a éste figura
lidueiro, antes analizado. El portugués conoce también lodoeiro 1 ; pero sobre todo, lodo y lodao, esdrújulo este último, ambos con Q abierta en lugar de Q cerrada que haría esperar la
9 de lotu-. La forma esdrújula se explicaría por la tendencia
del pueblo al empleo de los sufijos átonos 2 • En cuanto a la
Q abierta de lodo, antietimológica, cree la Sra. Michaelis que
tal vez obedezca a tendencia a separar el nombre del árbol del
del barro (lodo). Hay más formas portuguesas 8 : lagomeiro,

1 Según D.ª -Carolina Micbaelis, quien amablemente me ha ilustrado sobre las formas portuguesas.
2
Véase MaN¿NDRZ P10AL, Los sufijos dtonos en espaiicl, en Bausteine
zur romanischen Pkilologie, 1905.
3 En la Bairrada: desde Aveiro a Pampilhosa.

�AIIU!RlCO CASTRO

344

que recuerda el cat.-valenc. lladoner, aligonero, con un cambie&gt;
de sufijo, debido, a mi entender, a la influencia de olmeiro; de
lagomeiro salen por metátesis y por variaciones difícilmente
reducibles a estrictas leyes fonéticas, lainegueiro, lamigueir&amp;
y lenzagueiro 1 •
Y para terminar, citaré otro nombre del almer, 2, no derivado de lotus: valenc. caicalJes, caicabas 'almecinas', que
guarda relación con el sicil.-ital. cáccamu, estudiado por Schuchardt en ZRPh, XXXV, pág. 389.
5254. Respecto de malacia 'calma chicha', es de notar
que esp. bonanza viene de * bonacia, no del ital. bonaccia,
pu' entonces tendríamos * bonaclza, como faclza, capricho,
mostacho, capucha, etc. A principios del siglo xv, época de
escaso italianismo en el idioma, tenemos ya bonanza 3 , con
epéntesis den, como en lzancia 'hacia', etc. No se ve, pues, el
inconveniente de suponer un lat. vulg. * bonacia como lema
de estas voces románicas en lugar de malacia.
5572. Añádanse entre los derivados de mrl ium, portugués milheiro 'maíz', esp. (al)mi.fera. El primero es tal vez
creación románica de milho; el segundo se relaciona con la
miliaria herba de que habla Plinio, por ser planta dañina
para el milium.
6441. Sin duda por simple inadvertencia se dice aquí que
esp. fecha viene de pessulum 'pestillo', ya que es bien sabi;tio que feclza es un resto de la fórmula fecha la carta (facta
oharta), Jo mismo que data. En Korting, núm. 3578, se daba
]~ derivación correcta.
7 2o6. Dice M.-L. que esp. rengo es una formación regresiva de derrengar, y que, por consiguiente, no puede demostrar la existencia del lat. renicus. A esto pueden hacerse
rFparos de forma; junto a rengo está renco, que también signi-

1 En portugués hay además lodac y lodam como cnome de varias
plantas nympheáceas, especialmente da especie nenúfar,. (FmuBIRBDO,

Novo Diccionario.)

.,.

lf

2

3

,

En Albacete, melmez.
Santillana, NBAE, XIX, pág. 506; Juan de Mena, ibla., 157.

ADICIONES HlSPÁNICAS AL DICCIONARIO DE IIIEYER-LtlBKB

345

fica 'cojo por lesión de las caderas', cuya -e- no puede venir
de derrengar; además, de este último sólo saldría derrengo,
que existe con un significado especial. Por otra parte, la significación de derrengar no está enteramente en armonía con
la de rengo, renco; en cambio coincide con la de éstos renquear y renguear (éste falta en el Dice. Acad.).
Parece natural suponer en latín *renicus como adjetivo
para designar al que tuviese algúJ mal en los riñones o en la
cintura, y que a causa de eso cojeara. Comp. mancus de manicus; y en grecismos, hepaticus. De *re ni e u s con síncopa
temprana, salió renco, y con síncopa posterior, rengo.
Una acepción curiosa de rengo, y muy comprensible, es
la sustantivada de 'parte encorvada y centr~l del madero del
yugo' (Granada).
8321. Rechaza M.-L. que estropa.fo venga de stuppacu1u, porque así no se explicaría la -r-; pero esto no es objeción.
El mismo M.-L. admite en el número 7251 que ristra viene
de restis (mejor sería de* resta); y son conocidos los casos
de registro regestu. Debe, pues, ponerse estropajo en el número 8332.
849 5- El salm. e/zanfonía 'instrumento de viento' (Lamano),
presenta un curioso tratamiento popular de la inicial, semejante, en cuanto a la a, a otras formas italianas que cita M.-L.
AMÉRICO CASTRO.

( Continuará.)

�ALGUNOS DATOS ACBRCA DB D. ANTONIO LIÑÁN Y VERDUGO

J.

349

SARRAILH

suficientes para fundar esta afirmación? Sin duda que de la
lectura de la Guía pueden sacarse indicaciones que aclaren la
vida de su autor. En primer término, son manifiestos la precisión, la insistencia y hasta el amor con que el autor de la
Guía habla de la Mancha. Esta provincia puede dividirse, según Liñán, en dos partes : una que mira al Mediodía, otra que
está pegada a las faldas de las Sierras Valerianas, llamadas
así por Tolomeo, y ahora Sierras de Cuenca 1 . La atraviesa
el río Júcar, que corre entre márgenes pobladas de numerosas aldeas. Teresa, en la novela quinta, recuerda haber pasado
«en el principio de otoño» unos días muy agradables en San
Clemente y Albacete, así como «en Alarcón, Villanueva de
la Jara, Vara del Rey, Tébar, Pozo Amargo» y otros lugares
que no recuerda 2 • También el Maestro, protagonista de la
Guía, conoce perfectamente aquella ilustre provincia. Sabe
que «San Clemente tiene de tres mil casas arriba»; conoce
los nombres de los pozos de toda aquella comarca, de San
Clemente y de Vara del Rey, así como su situación muy exacta: el pozo de Villarrobledo se llama la «Mina». Al pozo de
Vara del Rey lo llaman de «Doña Elvira», y «está a un cuarto
8
de legua del lugar hacia la parte que mira al Mediodía&gt; •
Hay que recordar, por fin, con qué complacencia los personajes de Liñán enumeran las producciones de aquella provincia: «Buena tierra la Mancha, buen pan, buen vino, buen
carnero»'· Y por haber añadido uno «de regalos, frutas y,
sobre todo, de agua dulce es pobre y necesitada» 5, contesta
otro: «y en verdad que podré decir que jamás he comido
mejor fruta ni más en abundancia: ... a fe de mujer de bien,
que los melocotones que me sobraban, las habas crujideras o
colgaderas, los higos bujalazores, los membrillos ocales, las
granadas agridulces y abrideras que se podían poner por acá
1 Guia y Aflisos, pág. 184. A pesar de las numerosas imperfecciones
de la edición de 1885, la citaremos por ser la única corriente.
2 /bid., pág. 106.
3 lbíd., págs. 184-185.
' Ibíd., pág. 106.
5
lbíd., pág. 106.

a la mesa del propio rey, y no faltaban de cuando en cuando
los perdigones tiernos y los capones, que ellos llaman de cresta abierta, que n_o son mejores los cebados de por acá» 1.
El conocimiento geográfico de la Mancha y la simpatía de
Liñán hacia ella per miten suponer que aquella comarca es su
patria, particularmente la parte de San Clemente y Vara del
Rey, que se citan más a menudo. La novela décima confirma
nuestra hipótesis. En ella dice el Maestro: «aun en la villa de
Vara del Rey, adonde yo nací,_hay agua dulce... » 2.
Claro que acerca de este punto particular, sólo la partida
de bautismo de Liñán nos daría el dato definitivo. Desgraciadamente, de Vara del Rey nos escribió el cura párroco, don
Juan Ruiz, diciendo que «ya no se podían leer los libros de
aquella época» 3 •
.Más difícil es fijar, según los datos que proporciona la
Guía, la fecha del nacimiento de Liñán. Sin embargo, se pued~n recoger algunas indicaciones útiles. En el aviso segundo
dice el Maestro que «si estuviera bien a su edad» 4 contaría
ciertos sucesos. Más claro es el testimonio del doctor Maximiliano de Céspedes en el Discurso apologético que sirve de
prólogo a la Guía. Allí se encuentra_n estas frases: «Daba mil
g~acias a su autor (Liñán) para que ya estando en los postreros
anos de su edad, se animase a escribir y a poner en público
materia tan necesaria» 5 ; y más lejos: «Al autor conozco más
ha de tr inta años» 6• Como se publicó el libro en 1620, pode7
mos pensar que por aquellos tiempos Liñán era ya viejo y ten-

1

Guia y Ar,isos, págs. 106-107.
lbúi., pág. 185.
3
Carta del 17 de abril de 191 4 .
' Guia y Avisos, pág. 70.
5 !bid., pág. XVI.
6 Ibúi., pág. XVIII. Además, en los libros de matrículas de la Universidad de Alcalá de Henares (libro de 1574 a 1578) hemos encontrad_o descripción de Maximiliano de Céspedes de Olmedo, natural
de Avila, en 25 de octubre de 1578. Tenía entonces diez y ocho años.
En 16~0 tenía sesenta años. De la misma edad sería, probablemente,
su armgo D. Antonio Liñán.
2

!ª

�350

J.

ALGUNOS DATOS ACERCA DB D. ANTONIO LJÑÁN y VERDUGO

SARRAJLH

dría unos sesenta años-Fernández-Guerra dice «el sexagenario»-. Por consiguiente, debió de nacer a mitad del siglo XVI.
Es muy probable que Liñán pasó su niñez y juventud en
los colegios y las escuelas. Nos incita a creerlo ciertos detalles de la Guia, relativos a un establecimiento de jesuítas y a
la Universidad de Alcalá. Dice uno de los interlocutores: «Desde siete años, poco más, en los primeros estudios de Gramática pasé y viví con los padres de la Compañía de Jesús en
Belmonte, y luego lo demás de la vida lo he pasado en Alcalá
y en Salamanca» 1 . El alumno de los jesuítas conservó siempre
mucha gratitud para sus primeros maestros. Afirma en la novela décimotercera que los seminarios y colegios de la Com2
pañía de Jesús han hecho «mucho fruto a toda la cristiandad» •
A la salida del colegio de Belmonte, debió Liñán de proseguir sus estudios en la Universidad complutense, que era la
más cercana, a fin de lograr el título de licenciado. Nos llevó
a pensarlo el considerar con que frecuencia alude Liñán a la
vida de dicha Universidad, al nombramiento de catedráticos
y a su muerte. Sólo un antiguo estudiante puede conocer aquellos acontecimientos e interesarse en ellos. Esos recuerdos de
la vida de estudiante están generalmente conformes con la
realidad. En la conversación, los person:ijes de la Guía citan
los nombres del doctor Cubillo, que era «colegial mayor, y
3
natural de Sigüenza, que murió en el fin del tercer curso» ,
y del doctor Juan Bustamante de la Cámara, «catedrático de
prima de Medicina en Alcalá de Henares, un otro Aristóteles
de nuestros siglos en materia de Filosofía» 4, y del doctor Valdivieso. En primer término, esos sabios profesores existieron
realmente. En el Libro de Matrículas 5, con fecha de 2 de noviembre de 1572, se encuentra el nombre del maestro Cubillo, natural de Sigüenza. Con fecha del 16 de mayo de 1573

Guía y Avisos, pág. 72.
lbíd., pág. 225.
3 !bid., pág. 99.
4
lbíd., pág. 99·
~ Libro de Matriculas de I570 a I574• (Archivo Histórico Nacional.)
t

2

351

s~ lee en el Libro de Capilla que «fué aprobada la ynformac1ón del maestro Cubillo de genere et moribur» 1. Algunos
días después, el 30 de mayo de 1573, el Libro de Recepciones
señala la «Recepción del maestro Francisco Cubillo electo
colegial» 2• A continuación se lee esta frase: «murió col:gial»
Se puede determinar la fecha de la muerte de Cubillo. En
el Libro de Matrículas, entre los nombres de los colegiales
mayores, se encuentra el de Cubillo del 17 de octubre de 1574
al 1 ~ de oc~ubre de I 57 5. Pero ya no parece en el siguiente ano. Murió, pues, durante el curso académico 1 57 5-1576.
Nombrado colegial en 1573, murió en el «tercer curso» como
dice Liñán Y Verdugo con gran precisión. También fué ~l doctor Juan de la Cámara catedrático de la Universidad complutense en aquella época. Entre los nombres de los profesores
que se matriculan el día 15 de octubre de 157 5 está el de
Juan de la Cámara'· Además, en el Libro de Pagos 5 se encuentra la siguiente indicación: «El doctor Cámara es cátedra
de prima, y fué proveído en ella en trece de marzo de 1576 s.»
Así, pues, las indicaciones dadas por Liñán acerca de Cubillo Y de Cámara son perfectamente exactas, tanto como las
que se refieren al doctor V aldivieso, cuyo nombre se encuentra en los libros de matrículas con las fechas de 17 de octubre de 1571 y 17 de octubre de 1572.
Resulta de estas investigaciones que Liñán y Verdugo sa-

ª·

Libro de Capilla, 1111 f. (Archivo Histórico Nacional.)
Libro de Recepciones de Colegiales y Capellanes mayores de este Mayor de San Itdefonso de la ciudad de Atcald de Henares verificadas /uzsta
e~ preSen:e año ~e I792, conforme a los dos originales...' (Archivo Histórico Nacional, hb. 1233 f.)
3 Pág. 37, núm. 334.
' Libro de Matrículas del año I574 a IS78.
5
Este ~ibro empieza: Esto es et libro del becerro, donde estd scrito
toda la lza;tenda Y 1·entas qttel ynsigne colexio de la villa de Alcalá tiene
Y asime~mo ~odo lo que se gasta y paga a todos tos catedráticos y oficia/e;
q~e en :' asisten, Y comien;a desde el afio de mille quinientos y sessenta y
siete anos, siendo escribano de ta hacienda desde el de setenta y tres attos
'Jttan de Carytlón.
'
6
En la parte reservada para la Facultad de Medicina, fol. 68.
;

�•
J. SARRAILH

352

ALGUNOS DATOS ACERCA DE D. ANTONIO LIÑÁN Y VERDUGO

bía perfectamente lo que pasaba en la Universidad ~omplutense por los años de r 57 2 a I 576; debió ser e_studtante en
esta época. Efectivamente, en un libro de matricul~s se encuentra el nombre de &lt;Antonio Verdugo, del Colegio de San
Pedro y San Pablo», que se matricula de Teología en 27 de
octubre de r 57 5. ¿Se trata de nuestro autor? Nos parece probable.
Desde el momento en que Liñán dejó la Universidad complutense, pensamos que pasó casi toda su vida en ~adrid, haciendo tal vez unos viajes a Andalucía, según diremos después. Sólo un hombre que hubiese vivido mucho tiempo en
la villa y corte podía componer un libro de la índole de_ la
' Además , el doctor Maximiliano de Céspedes, médico
Guta.
, h
del rey dice en la carta ya citada: «Al autor conozco mas a
de trei~ta años, y profeso su amistad.» Esto bastaría parad:·
mostrar que Liñán vivió muchos años en Madr_id. Con mas
seguridad lo indica un documento inédito ~ue dice:_ «En ~an
vemte. anos,
·
a quince de agosto de mil y seiscientos
Lorenzo,
. .
.
se despacharon las provisiones y cédulas s1gu1e~tes ... L1cen~1a
al licenciado D. Antonio Liñán y Verdugo, vecino de Madrid,
para que pueda imprimir un libro intitulado Guía y Avisos de
forasteros, y privilegio por diez años: Xerez» 1.. .
·-,
Más difícil es comprobar de qué manera v1v1ó Lm~n en
Madrid. Por ser de noble familia debió de tener relaciones
con personas de la aristocracia. Sabemos, por ejemplo, q~e
dedicó la Guía al conde de Bastamerli 2, y que un poeta dtJO
al hablar de su obra:
Sola la rama de Liñán divina
pudiera dar tal fruto en tales años,
por ser gloria de Marte, honra de Apolo

3
•

1 Libro donde se asientan todos los despachos que se desp~chan ~n el
Cons~jo Real de Justicia y se firman por Su Majestad. (Archivo Histó•

rico Nacional, 645 c.)
2
La dedicatoria, que no figura en la edición de 1885, está en la
de
3

También cree Navarrete, en la única frase que en su Bosqu,ejo histórico sobre la novela espa1iola consagra a Liñán, que
D. Antonio «debió ser caballero que seguía la corte» 1.
Es muy probable, en fin, que Liñán y Verdugo escribiese
otros libros. Lo da por seguro el doctor Céspedes en el documento ya señalado. Dice: «pero aunque en muchos trabajos
suyos (de Liñán) me he hecho público defensor, en éste no
sólo he querido serlo de palabra, sino por escrito» 2 ; y más
lejos: «Eso digo yo a D. Antonio, que en otros escritos ha
mostrado su grande ingenio» 2 •
¿Pueden explicarse los viajes a Andalucía que, según creemos, hizo Liñán? Merced a la amabilidad del conde de Doña
Marina, descendiente de la familia de los Liñán, ya sabemos
que en el siglo xvu existían, además de la rama principal, dos
secundarias: una en Aragón, otra en Andalucía. ¿Tuvo Liñán
que intervenir en ciertos pleitos de herencia y estar algún
tiempo en Granada? No lo sabemos a punto fijo; pero en la
Guía se encuentran numerosas alusiones a «pleitos y pretensiones en Granada» y a «negros pleitos»
Así, pues, las investigaciones acerca de la vida de Liñán
nos proporcionan datos probables, q u1;; no llegan a ser seguros. Es lícito creer que los personajes de Liñán que hablan
de cosas reales, que evocan recuerdos verdaderos, nos instruyen acerca de los principales episodios de la vida del autor.
La Guía puede mirarse como una autobiografía, desgraciadamente vaga e incompleta. Pero debemos fijarnos en dos noticias cuya importancia es grande para entender bien el libro:
la estancia en Alcalá y la vida en Madrid. Al antiguo alumno
&lt;le la Universidad complutense, acostumbrado a los métodos
escolásticos, le gustará siempre citar muchas autoridades a
fin de demostrar mejor sus teorías, y claro es que su eru,dición inmoderada resultará para nosotros poco interesante. El
«vecino de Madrid», con gran ingenio al describir los pícaros

ª·

1
2

1620.

Poesia de Miguel Moreno.

353

3

Bibl. de Aut. Esp., tomo XXXIII, pág.
Guia y Avisos, pág. xvm.

Ibid., págs.
TOMO VI.

19,

72 y 17 1.

Lxv1.

�3S4

J.

SARRAILH

y los forasteros demasiado simples, revelará sus dotes de novelista agradable. Esos dos aspectos de la personalidad del
autor. se reproducen de una manera material - podemos decirlo así - en la composición de la Guía, dividida en «Avisos» y «Novelas».
Seguramente fué recibido con mucho favor el libro de
Liñán, puesto que en el año que siguió a su aparición fué editado nuevamente. ¿A qué se debía tal éxito? ¿A la originalidad
de su estructura y de su composición?
Supone Liñán y Verdugo que dos jóvenes vienen a la villa
y corte para «pleitear y solicitar», y encuentran a dos hombres de buen consejo y mucha experiencia, el Maestro Y don
Antonio. El Maestro se ha propuesto dar a sus amigos «comounas reglas y avisos para enseñar a los forasteros recién venidos a esta corte... cómo han de vivir y de qué modo se han
de haber en ella para huir los grandes y diversos peligros suyos, para quien no tiene experiencia y práctica de semejantes
ocasiones, que se ofrecen por instantes, ya de ruines amigos,
que sin querer ni pensar se adquieren, ya de mujere_s fáciles,
engañosas y deshonestas, que adonde no se entendió se encuentran, ya de juegos y distraimiento» 1 . Tal es el fin del
libro. Como «con estos nublados que andan no parece tan a
propósito para dormida», después de comer dará a conocer
el Maestro las reglas de prudencia que prometió a sus compañeros. Todos tomarán parte en la discusión d~ los preceptos morales y prácticos, trayendo citas, comparaciones, recuerdos personales. El libro va a reproducir una conversación
-conversación docta y erudita a menudo, pero a veces muy
familiar, y que acaba siempre por una historia - . Tal es la
forma de la Guía.
Por los años de 1620 no es muy original tal procedimiento. Lo usó ya Antonio de Eslava en Las noches de invierno~
donde pinta las pláticas de cuatro amigos d~rante las veladas. También en El Pasajero, de Suárez de Figueroa, leemos
1

Guia y Avisos, pág. 23.

ALGUNOS DATOS ACBRCA DB D. ANTONIO LIÑÁN y VBRDUGO

35S

las conversaciones del Doctor, del Maestro, de D. Luis y D. Isidr_o, que van a Italia, y con las cuales alejan de sí el aburrimiento del largo viaje 1 •
El. contar ca~a uno una historia cuando le correspondía,
se estilaba también mucho a principios del siglo xvu. Con
este motivo escribe Menéndez Pelayo: «Lucas Gracián Dantesco nos da suficiente testimonio de que el ejercicio de novelar alternativamente varias personas en saraos, tertulias, era
cosa ya corriente en su tiempo: «Deve también el que acaba
»de contar qualquiera cuento o novela como ésta, aunque sepa
»~uchas y le oygan de buena gana, dar lugar a que cada qual
»diga la suya, y no enviciarse tanto en esto que le tengan por
»pesado o importuno» 2 •
Tampoco era muy original dividir la Guía en «Avisos» y
«Novelas». Este modo de composición se encuentra en varias
obras anteriores a la de Liñán; por ejemplo, en Corrección de
vicios, de Salas Barbadillo 3 • Allí, después de unas conversaciones trabadas entre el autor y Boca de Todas Verdades, vie1
Es importante citar Et PasaJe,-o cuando se habla de Ja G • d
L'~á
uia e
m n, por encontrarse en las dos obras trozos que se parecen bastante. En E_t Pasajero se puede leer: «Ninguno ignora la ocupación
d~l que se tien: ~or mayor caballero. Levantarse tarde, oír, no sé si
d_iga por cumphm1ento, una misa y cursar en los mentideros del Palacio o Puerta de Guadalajara; comer tarde, no perder comedia
E
r d
nueva.
n sa 1en o meterse en la casa de juegos o conversación; gastar casi
tod~ ~a noc~e en la travesura y en la matraca o en la sensualidad.»
(Alivio décimo, pág. 236 de la edición de 1617, Madrid, por Lucas
Sánchez.).
Dice Liñán: «No amanece para estos cortesanos ociosos hasta las
once o doce del día ...; puestas las mesas, no se ha comido el primer
bocado, c_uando ya se previene la casa de conversación y juego donde
se h~ d~ ir, el apo~ent~ de la comedia que se ha de oír...; para lo que
no dió _tiempo el d1a ru la tarde, súplelo la noche, para que se cene a
la media de ella y se acueste al amanecer.&gt; (Guia y Avisos pág
}
2 Q •
de
,
, 142.
ngenes
ta novela, IJ, pág. cxxx1x.
3
Co,-,-ección de vicios. En que Boca de Todas Ve,-dades toma laJ&gt;
a,-mas cont,-a las malicias. de los vicios y descubre los caminos que guían
a ta ..., por Alonso Jerómmo Salas Barbadillo Verdugo y natural de
esta villa de Madrid. (Colee. de Escrit. Cast.)
'

�ALGUNOS DATOS ACERCA DE D. A.'ITONIO LIÑÁN Y VERDUGO

357

J• SARRAILH

nen los «escarmientos», que sirven para demostrar el sentido
general de la plática. Después de un coloquio (el tercero)
acerca de la licencia que se observa en las costumbres contemporáneas sale el escarmiento, que se titula «El Viejo verde». Lo mismo podemos notar en el El Teatro popular de
Francisco de Lugo y Dávila 1 . Uno de los interlocutores reunidos en el jardín de Celia enuncia una máxima de una moral algo elemental. Acerca de ella todos hacen comentarios,
buscan sentencias análogas en los autores clásicos, y la plática concluye por una novela 2 •
Todo esto demuestra que la estructura de la Guía no es
una novedad en la historia de la novela de aquella época.
Tampoco fué Liñán el primero que tuvo la idea de guiar los
forasteros en el «piélago» de la vida cortesana y de señalarles las personas de las cuales hay que huir. Es preciso recordar que ya en I 539 publicó Antonio de Guevara Menosprecio
de corte y Alabanza de aldea, donde se ve el mismo propósito
de Liñán, y que debemos recordar por hallarse, en el capítulo XI especialmente, unas páginas que leyó probablemente el
autor de la Guía. En ese capítulo, Guevara enumera las varias
especies que se encuentran en Madrid de hombres peligrosos
para los forasteros. La descripción de todas las clases empieza
siempre así: «Ay otro género ... » o «Ay otra manera... »
De igual modo procede Liñán en el «Aviso» en el cual
trata de la clasificación de los vagos madrileños: «Primeramente hay una manera de hombres en la corte, que quien los
conoce bien, les ha dado el nombre que se les debe, Y así se
llaman pegadillos ... y se arriman a vos» 3 • Advirtamos de
paso que Guevara escribía: «Hay otro género de mancebos
que se arriman» 4 . Sigue después Liñán diciendo: «Los míliColección Selecta de Antiguas Novelas Españolas, tomo l.
Véase la novela sexta, la del cMédico flemático•, digna de ser
mejor conocida por su valor literario y cómico.
s Guia y Avisos, pág. 163.
, Libro llamado Menosprecio de corte y Alaban;a de aldea (edición
de Pamplona de 1579), pág. 59, verso. Véanse también las páginas
1

2

60 y 61.

tes son un género de gente ... » 1 • «Hay otro modo y suerte de
gentes que se llaman capigorros» 2 • Ya se ve que se parecen
bastante los propósitos y los procedimientos que emplean, en
los trozos señalados, Guevara y Liñán.
Vamos a ver ahora en qué modelos se inspiró Liñán para
componer las novelas que constituyen la parte más interesante de la Guía. Creemos que son tres las fuentes principales del autor: Boccacio, las Novelas ejemplares de Cervantes
y las novelas de Salas Barbadillo. De Boccacio tomó Liñán
dos cosas: la atmósfera moral de sus historias y el secreto de
algunas intrigas. Ya señaló miss Bourland que la novela quinta de la Guía en algo se parecía a la novela quinta de la Seconda Giornata del D ecamerón 3 • Pero añade con prudencia:
«The story of a man's being inveigled into the house of a
scheming woman and there lqsing his valuables, is told by
Liñán y Verdugo, Guía y Avisos de forasteros, novela quinta;
by Lorenzo Gracián, El Criticón, crisis undezima y duodezima; and by Vicente Espinel, El escudero Marcos de Obregón,
relación tercera. The account of such an adventure, likely
enough at that time in a great city, would not necessarily be
based, upun Boccacio's novella» 4 •
Parece algo exagerado tal escrúpulo, porque hay detalles
en las novelas de Liñán muy parecidos a los del Decamerón.
En ambos casos, dos jóvenes llegan por primera vez a una
ciudad y les llama, según Liñán, una mujer «de galas y buena
presencia, de razonable talle y cara no en mal hábito» 5 , y según Boceado, «una giovane siciliana bellissima, di persona
grande e con bellissimo viso, vestita e ornata assai orrevolmente» 6 • Lós dos están maravillados: Andreuccio se quedó
1 Guía y Aoisos, págs. 166-167.
2 Ibid., pág. 167.
3
Boccacio and tite cDucameróm in Castellan and Catalan Litterature, en la Rev. Hisp., XII, págs. 1-232.
' Op. cit., pág. 75.
5
Guía y Avi.ros, pág. 105.
8 Decamerón, págs. 42-44, Seconda Giornata (Biblioteca Romanica).

�J.

«tutto stupefatto», y .Méndez «admiróse de que tan pronto, no
habiendo entrado en su vida en Madrid, hubiese quien le conociese» 1 . También la mujer de Boccacio, para conquistar la
confianza del forastero, emplea la misma trampa que unos pícaros de otras novelas de Liñán. Pide secretamente informes
sobre la familia del. forastero: «La giovane... cautamente cominció a domandare chi colui fosse, e d'onde, e che quivi
facesse e come il conoscesse» 2 • Igual procede Lobatillo (segunda novela de Liñán), y el escudero de D.ª Pestaña, que
«pegábase a uno de los criados o pajes de los que le parecía
que llevaban la boca más abierta», con motivo de conocer
«quién era su señor» 3• Sin insistir mucho en estos parecidos,
era preciso señalarlos para confirmar la indicación hecha de
modo incompleto por miss Bourland.
Parece que Liñán conocía mejor las Novelas ejemplares,
que se publicaron siete años antes de la Gttía. Cuenta Liñán
en la primera novela, que a Feliciano, recién venido a Madrid,
le gusta mucho Juanita, la hija del casero. Para descubrirle el
cariño que le tiene, piensa valerse de una antigua criada, que
se llama D.ª Brígida. Pero no bien termina la confesión de su
amor, cuando exclama la vieja con gran indignación : «Jesús,
Señor! ¡Cómo se echa de ver que no sabe en qué casa se había apeado y en dónde ha tomado posada!» 4 • Sigue después
el elogio de Juanita, «tan virtuosa y tan recogida» 5 • Esa actitud recuerda la de la dueña de La tía fingida. Después de la
serenata, cuando un muchacho pide a la vieja que llame a su
señora, exclama aquélla: «¡Huyl ¡Huy!... ¡En eso por cierto
está mi señora D/ Esperanza! Sepa, señor mío, que no es de
las que piensa; porque es mi señora muy principal, muy honesta, muy discreta, muy leída y muy escribida» 6 • También
1

Guía y Avisos, pág.

!

Op. cit., pág. 43, Seconda Giornata.

3

'
5

8

222.)

359

en la novela quinta creemos que Liñán aprovechó una situación de La Gitanilla. Un manchego muy ingenuo se deja
llevar a la casa de cierta madrileña «maestra del arte pelativa» 1 . Le pide D/ Quiteria cien reales, dándole de fianza una
firmeza de oro y un pañuelo de puntas. Cuando Méndez estaba a punto de salir, después de haber dado el dinero, doña
Quiteria, «echándole mano de la capa, comenzó a dar voces
y a decir: «¡Justicia, justicia; al ladrón, al ladrón, que me ha
Hobadol» 2 • Llegan los alguaciles. Explica D.ª Quiteria que le
han robado una firmeza de oro envuelta en un pañuelo de
puntas. Se le registra al infeliz de Méndez y le llevan a la cárcel. En La Gitanilla cuenta Cervantes que se enamoró Juana
Carducha de Andrés; pero como éste había dado a Preciosa
palabra de casamiento, al querer marcharse, puso Juana «entre las alhajas de Andrés unos ricos corales y dos patenas
de plata, con otros bienes suyos; y apenas habían salido del
mesón (Andrés y sus compañeros), cuando dió voces diciendo
que aquellos gitanos le llevaban robadas sus joyas, a cuyas
voces acudió la Justicia y toda la gente del pueblo» 3• Detuvieron a Andrés-lo mismo que a Méndez en la novela de Liñán-; pero el impetuoso joven mata a un imprudente que le
ofende. Este detalle trágico no lo reproduce el cuento de
Liñán.
Pensamos, en fin, que de La Gitanilla pudo sacar Liñán
algunos detalles que aprovechó en la novela de la Bolandera 4,
sin conservar el tono noble y grave del cuento de Cervantes,
que reemplazó por otro más cómico y burlón. Una aventurera
arrepentida, cansada de la vida pasada, «hallándose en Villaharta y caminando a Villavieja, se determinó de retirarse y
tomar estado» 5 • Justamente se encuentra a un tal señor Cosquillas, que también está pensando en hacer una vida más

105.

Guia y Avisos, pág. 132.
lbíd., pág. 43.
lbfd., pág. 43.
La Ha fingida. (Bibl. de Aut. Esp., tomo I de las obras de Cervan-

tes, pág.

ALGUNOS DATOS ACBRCA DB D. ANTONIO UÑÁN Y VBRDOGO

SARRAILH

1

Guía y Avisos, pág. 108.
lbúi., pág. 110.
s Op. cit., pág. 112.
' Guía y Avisos, novela y escarmiento doce, págs.
15 Ibíd., pág. 213.
2

212

y sigs.

�J.

SARRAILH

honrada. Pronto un amigo ajusta la boda; pero le dice la Bolandera: «Como la experiencia es maestra de las cosas, y esto
de casarse no es negocio de para un día, sino para en cuanto
la vida durare, dígale vuestra merced a don Berenguel (este
nombre se había puesto Cosquillas) de mi parte que doña
Luisa queda por suya y que seré su mujer; pero que ha de
ser con esta condición: que yo tengo hecho por curiosidad
mía de mi propia mano un arancel y de cómo ha de ser un
buen marido; que se venga a mi casa y estemos un mes juntos como dos hermanos, y si le estuviesen bien las condiciones y capítulos de mi cartapacio, nos casaremos en haz y en
paz de la Iglesia, y donde no, cada uno se quedará para quien
es» 1 . No fué Liñán quien inventó esa idea de experiencia
matrimonial antes de la boda. Lo mismo se ve en La Gitanilla; pero, como decíamos antes, con mucha diferencia de
tono. Al hidalgo que quiere casarse con ella impone Preciosa semejantes condiciones: «Si quisiéredes ser mi esposo, yo
lo seré vuestra; pero han de preceder muchas condiciones
y averiguaciones primero : . . . habéis de dejar la casa de
vuestros padres y la habéis de trocar con nuestros ranchos,
y tomando el traje de gitano, habéis de cursar dos años en
nuestras escuelas, en el cual tiempo me satisfaré yo de vuestra condición y vos de la mía; al cabo del cual, si vos os
contentades de mí y yo de vos, me entregaré por vuestra esposa... » 2•
Es probable, pues, que Liñán leyó las Novelas ejemplares; pero como en sus escarmientos nos pinta muy a menudo
pícaros madrileños, no era posible conservar la dignidad literaria del modelo. Fué preciso adaptarlo a la índole de la
Guía: de ahí las diferencias en la imitación que de paso hemos señalado. ' Salas Barbadillo, que ya en 1620 había publicado algunas
obras, dió a Liñán varios temas. Sería posible descubrir algunas analogías entre la segunda novela de la Guía y la primera
1

2

Guía y Avisos, pág. 215.
La Gitanilla. (Bibl. de Aut, Esp., I, pág. 103.)

ALGUNOS DATOS ACERCA DE D. ANTONIO LIÑÁN Y VERDUGO

361

parte de El Caballero Puntual 1; en las dos un pícaro intenta
ganarse la amistad de una persona muy conocida, a fin de
inspirar gran confianza, pero el D. Juan de Toledo, de Salas,
es más atrevido que Lobatillo, de Liñán: penetra en la intimidad de una familia, llega a hacer creer que es pariente, y
en la comitiva de un entierro se coloca a la derecha de un
huérfano que preside el duelo. También en el escarmiento
«El Viejo verde» 2 hay situaciones que pudieron llamarle la
atención a Liñán. Para sustraer dinero a dos forasteros demasiado crédulos, dos mujeres de mala vida empiezan a contar
su vida pintándola lo más lamentable que pueden. Al ver que
no aciertan, promueven un escándalo; llega la Justicia, y para
sustraerse a las garras de los alguaciles hay que abrir las bolsas ... Claro es que semejantes procedimientos son muy frecuentes entre los pícaros, y no bastaría que se encontrasen
en Liñán y Salas para demostrar con certeza que aquél imitó
a éste. Pero hay entre ambos autores relaciones más evidentes, que vamos ahora a señalar. En el escarmiento séptimo
cuenta Liñán las trampas de D.ª Luisa Pestaña y de su escudero Celinos. La aventurera, por el lujo que se une a la gravedad de su casa, llegó a persuadir. a la gente que gozaba de
mucha influencia y gran crédito. Por eso cuando su escudero
promete a alguien que su dueña se sirva ampararle, «el pobre
pretendiente o pleiteante que pensaba haber resucitado de
muerte a vida en haber hallado semejante favor y medio para
conseguir lo que tantos años había que deseaba, no se hartaba
de darle las gracias y abrazarle y ofrecerle su hacienda» 8 •
También la ingeniosa Elena tenía fama de muy influyente.
No había ni un caso que no se le sometiese. Especialmente
«la perseguida viuda que por su desdicha pleyteaba con juez
ignorante, escrivano mal intencionado i enemigo poderoso
entraba por sus puertas i se engañaba creyendo que en sus
1 El Caballero P-untual: (Colee. de Escrit. Cast., tomo II de las
obras de Salas Barbadillo.)
1 Es la tercera novela de Corrección de vicios, ya citada.
s Gula y Avisos, pág. 134.

I

�J.

SARRAILH

1.

labios estaba su salud» Conocen, además, Pestaña y Elena
remedios muy útiles : ambas saben el secreto de cómo hay
que curar a las mujeres celosas. De la misma manera, las dos
van desgraciadamente a poner un término a su buena suerte.
Pestaña se enamora de D. Lauro, «dado al arte militar... , que
comenzó a dejarse regalar y a recibir las camisas de holanda
a docenas y los pañuelos de puntas a cientos» 2 • También la
ingeniosa Elena honra con su cariño a un pícaro joven y de
buen parecer. Claro es que no les gustan nada semejantes relaciones lo mismo al escudero de Pestaña que al marido de
Elena. El escudero desafía a Lauro y empieza el duelo. En
esto llegan alguaciles que detienen a los rivales. Más trágico
es el desenlace de La ingeniosa Elena. El marido persigue a
su mujer, y está a punto de matarla, cuando sale el nuevo
amante, que le hunde una daga en la espalda.
La historia de Liñán y la de Salas, que ofrecen un gran
paralelismo en el desarrollo de la acción dramática, no acaban, pues, de la misma manera. Pero si en el caso presente
Liñán no aprovecha la conclusión de la novela de Salas, en
el octavo escarmiento la recoge y reproduce con bastante
exactitud. Don Filardo, rechazado por D.ª Petronila después
de haberse arruinado para satisfacer sus caprichos, reprocha
su conducta a la mujer ingrata y poco desinteresada. Levanta la espada para matarla; pero llega el mozuelo - el
nuevo amante - y da una estocada a D. Filardo, el cual
cae diciendo a voces : «¡Justicia! ¡Confesión! ¡Que me han
muerto!» 3•
Tales nos parecen ser los principales modelos que siguió
Liñán. Más que a Boccacio, a Cervantes y a Salas Barbadillo
les pidió a menudo temas, acciones, intrigas o desenlaces para
sus novelas. Pero es preciso reconocer que nunca copió servilmente las obras en que se inspiró.
1 La ingeniosa Elena, por Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo,
edición de Madrid, 1614 por Juan de Herrera, pág. 137, verso.
2
Guía y Avisos, págs. 136-137.
3 lbíd., pág. 158.
1

ALGUNOS DATOS ACBRCA DB D. ANTONIO LIÑÁN Y VERDUGO

363

Dicho esto y conociendo algo de la vida del autor, así
como algunas de las lecturas que le guiaron para la composición de su obra, trataremos de ver en un segundo artículo la
habilidad y dotes peculiares con que supo aprovechar lo que
tenía a mano.

J.

SARRAILH.

�LA FORTUNA DB CBRVANT.l!S

MÁS SOBRE LA FORTUNA DE CERVANTES

EN

ITALIA BN EL SIGLO

XVII

365

hacer una traducción de gran parte de la misma novela; burda
y mísera traducción que duerme el sueño de un merecido
olvido en un cuadernito de 33 páginas que se conserva entre
los papeles Fortini (inserto XVII, Studi e cose varie) de la
Biblioteca Nacional de Florencia 1 • Transcribiremos, como
muestra, las primeras páginas y la última. 2 :

¿Se nos permitirá ahora hacer otros pocos aditamentos?
Recordaremos, ante todo, que el mismo Bracciolini, no contento con imitar la novela de El curioso impertinente, cuando
en el mencionado poema contó el caso del conde de Pontenuovo, quien por su daño pone a prueba Ja fidelidad de la
esposa, haciendo que la corteje el amigo Perinto (c. X), quiso

In Firenze Citta ricca e famosa d' Italia, nella Provincia che chiamano Toscana, vivevano Anselmo e Lotario, due cavalieri ricchi e
principali e tanto amici che per eccellenza et antonomasia da tutti
quelli che loro conoscevano erano cbiamati i due amici. Erano senza
moglie e giovani di una medesima eta e di medesimi costumi che il
tutto era bastante cagione che questi due con reciproca amicitia si rispondessero. E ben vero che Anselmo era inclinato alquanto •piu a
passatempi amorosi che non era Lotario, il quale anda va dietro a que!¡¡ della caccia. Pero quando si presenta va occasione, lasciava Anselmo
di correre a suoi gusti per seguitar quelli di Lotario; e Lotario lasciava i suoi per andar dietro a quelli d' Anselmo: e di q uesta maniera andavan tanto aggiustate le volontil loro che non si trovava orologio cosí
ben concertato che gli uguagliasse [che andasse cosi bene]. Anselmo
era innamorato fortemente di una Donzella principale e bella di quella
med.ª Citta, figliola di cosi buon Padre et ella per se stessa era cosi
buona che determino (pero con parere del suo amico Lotario, senza il
quale cosa nessuna si trattava) di domandarla per moglie al suo Padre,
e cosi pose in essecuzione, e fu Lotario quello che porto l' imbasciata
e quello che concbiuse il negotio tanto a gusto di suo amico, il quale
in breve tempo si vidde posto ne! possesso che desidera va. E Camilla
resto tanto contenta d' haver guadagnato Anselmo per suo sposo che
non cessava di dar grazie al Cielo e a Lotario per mezzo di cui tanto
bene gli era avvenuto. l p rirni giorni come tutti quelli delle nozze
sogliono essere allegri frequento Lotario come soleva la casa di suo
amico Anselmo procurando di honoraria festeggiarla e farvi quelle
allegrezze con tutte quei mezzi che gli fu possibile. Pero finite le nozze
e quietata ormai la frequenza delle visite e le congratulazioni, comin cio Lotario a trascurare con particular cura il frequentare la casa

1 E. MELB, Per la fortuna del CeNJantes in Italia neJ Seicento, en
Studi di .ftlologia 11Wderna, a. ll, fases. 3-4, julio-diciembre 1909, páginas 229 y sigs.
2 B. CRocs, Saggi su/la letter. ita/. nel Seicento, Bari, 1911, pág. 149.
s M. BARBr, Notizia della vita e deJle opere di Francesco BracdoJini,
Firenze, 1897, pág. 127.
' A. MuscETTOLA, Epistolejamigliari, Napoli, Bulifon, 1878, pág. 24.

BARB1, oh. cit., pág. cit.
Damos expresivas gracias a la vicebibliotecaria, Srta. D.ª Teresa Lodi, quien, tras de solícitas y diligentes buscas, logró encontrar
esta traducción de Bracciolini entre los numerosos papeles de Fortini que se conservan en la Biblioteca Nacional florentina; y asimismo las damos al profesor A. Giannini, que se sirvió copiar los trozos
antes referidos.

EN ITALIA EN EL SIGLO XVII

A las noticias bibliográficas recogidas por nosotros sobre
la fortuna de Cervantes en Italia en el siglo xvn 1, las cuales
casi se reducen a un mísero manojillo de troncos y espinas,
Croce quiso poner dos aditamentos 2• Recordó que una «breve
y pálida imitación» de la novela de El curioso impertinente
había notado Miguel Barbi en la Rocella espugnata (1630) de
Francisco Bracciolini 3 ; y que en el siglo XVII se encuentra ya
en Italia el verbo chisciotteggi.are; lo empleó Antonio Muscettola en sus Epistole familiari (1678) 4 :
Penso, e piu volte a ripensar ritorno,
quando noi, per pescar 1:\fonsurri insani,
chisciotteggiammo a tant' arbusti intorno.

1

2

�366

BUGBNIO MBLB

d'Anselmo per parere a lui (come e ragionevole che paia a tutti quelli
che son discreti) che non si devano visitar ne frequentar le case di
quelli amici che sono ammogliati della medesima maniera che quando
erano sciolti. Benche la buona e vera amicitia non possa ne deva esser
sospettosa in cosa alcuna, con tutto questo e tanto delicato l' honor
dell' ammogliato che par si possa offender aneo da i medesimi fratelli
non che dalli amici. S' accorse Anselmo della ritirata di Lotario e ne
fece con lui lamenti grandi dicendogli che se egli avesse creduto che
il pigliar moglie dovesse esser cagione di non conversar seco come
egli soleva, che egli giammai non l' harebbe chiesta et che se per la
buona corrispondenza che tra lor due tenevano nentre egli non era
ligato havevano guadagnato cosi dolce nome come quello d' esser
chiamati Ji due Amici che non permettesse per volersi servir della
circospettione e senz' alcun' altra occasione che si perdesse cosi famoso
e agradabile nome; e che cosi lo supplicava (se pero era lecito di tal
termine si usasse tra di loro) che ritornasse ad esser patron di casa
sua et entrare et uscir di quella come faceva avanti assicurandolo che
Camilla sua moglie non teneva altro gusto et altra volonta che quella
egli voleva che Lotario tenesse e che per ha ver saputo ella come loro
si amassero da dovero restava confusa adesso di vedere in lui tanta
ritiratezza. A tutte queste ed altre molte ragioni che Anselmo disse a
Lotario per persuaderli ch' egli ritornasse come soleva a sua casa, rispose Lotario con tanta prudenza, discrittione et avviso che Anselmo
resto soddisfatto della intentione di suo amico e restorno d' accordo
che due giorni della setti.'"ª e tutte le feste Lotario andasse a mangiar
con Anselmo, e benché questo restasse cosi concertato tra lor due,
propose non di meno Lotario di non far piu quello che vedesse che
conveniva all' honor di suo amico il cui credito gli premeva piu che il
proprio...
(c. 33.) Ne so un altro-rispose Lotario- , ma non credo che sía
cosi buono come il primo o per dir meglio manco cattivo, e voi lo potete ben giudicare che e questo:
(Falta el soneto.)
Lodo anche q.'º secondo sonetto Anselmo, come haveva fatto il
primo e in q.ta maniera anda va aggiungendo anello ad anello alla catena con la quale innalzava e trovava il suo disonore, perche quando
Lotario piu lo disonorava allora gli diceva che era piu honorato; e
cosi tutti gli scalini che Camilla ascendeva verso il centro del suo vilipendio, gli saliva nell' opinione del suo merito verso la sommita della
virtu e della sua buona fama. In questo mentre successe che ritrovandosi una volta Camilla sola con la sua donze!la gli disse...

Pero hay más. En la traducción de la segunda parte de
Guzmán de Aifarache de Barezzo Barezzi ( I 6 I 5), hay esta ano-

LA FORTUNA DE CERVANTBS BN ITALIA

BN

BL SIGLO XVII

tación del traductor: «Guárdense los que leen semejantes
libros les suceda lo que aconteció a D. Quijote de la Mancha,
que creyendo armarse caballero, se tornó loco» 1•
En uno de sus muchos escritos polémicos, ideados caprichosamente y en estilo muy suyo, en el Vaglio critico-publicado en 1637 con el nombre de Masotto Galistoni da Teramo, anagrama de Tomás Stigliani de Matera-, allí donde
este último había dicho: «Su guía es Sancho d'Aisa ... », el
P. Angelico Aprosio anota: «Éste seguramente era compañero
de D. Quijote de la Mancha y no podía ser sino buen caballero» 2 • Recordaremos, por último, que en el Cannocclziale
aristotelico del conde Manuel Tesauro (1678), donde se habla
de las «deformidades comparativas», las cuales consisten en la
«desproporción de dos objetos complicados», se observa que
aquéllas se verifican, entre otras, «si las acciones son desatinadas como Margites luchando con la propia sombra, y don
Quijote con los molinos de viento creyéndolos gigantis, y los
Psillos saliendo en batalla a guerrear contra el viento que los
cegó con el polvo» 3•
En nuestras precedentes noticias bibliográficas advertimos
que uno de los mejores y más fecundos novelistas italianos
del siglo xvn, Francisco Angeloni, se complació en vestir a
t MATTEO ALEMANNO DI S1v1GL1A, Vita del Pícaro Gtumano d' Alfarache, etc., tr adotta da BAREzzo BAREZZI, Milano, Bidelli, 1621 1 p. II, páginas 320 y sigs. Ni QuADRIO, Della Storia e della ragione d' ogni poesía,
vol. IV, pág. 406, ni MAzzucHELLI, Scrittorz' d' Italia, vol. III, pág. 3591
recordaron esta edición. La traducción de la primera parte del Guzmán
de Barezzi apareció por primera vez en Venecia en 1606, y fué reimpresa, con la segunda parte, también en Venecia, en 1615. (Véase la
apreciable Bibliographie de Mateo Alemán (1598-1615) de R. FouLcHÉ·
DELBOsc, extracto de la Revue Hispanique, XLII, New-York-Paris, 1918,
págs. 64-65 y 69.)
2
ll Vaglio critico di MASOTTO GAusroNr... En Rostock, 1637, página 42.
3 Il Cannocchiale aristotelico, o sia, idea dell' arguta et ingeniosa Elocutione, che serve a tutta f Arle oratoria, lapidaria, et simbolica. Esaminata co' principii del divino Aristotele dal CoNTB D. EMANUBLE TESAURO...
In Venetia, 16781 pág. 387.

�368

EUGENIO MELE

la italiana la novela La fuerza de la sangre 1 ; y ahora recordaremos que el m:smo novelista tomó el argumento de otra novela suya, la duodécima [Cómo un soldado, huésped de Nereta,
supo convertir a Domicio tahonero, su amante, en un duende 2],
del conocido entremés cervantino La cueva de Salamanca, o
más probablemente de la imitación que del mismo entremés
hizo Jorge de Scudéry con la farsa Le soldat magi,cien, que obtuvo no escasa popularidad en Francia, y luego - hacia 163 l Florent Dancourt intentó rehacer con el título de Le bon soldat 3• La novela de Angeloni es una de las mejores que ha
escrito su pluma, y nos place reproducirla aquí por entero,
porque sólo fué publicada en 1839 en un folleto de escaso
número de ejemplares, que se ha hecho rarísimo, por Bartolomé Gamba, quien junto con otras cinco novelas la sacó del
olvido en que yacía en un códice autógrafo de la Biblioteca
de San Marcos de Venecia ':
NelJa grossa Terra di Crapolati, soggetta al Principato di Rossano
in Calabria, fu un maestro di legname, per nome Attilio, il quale a vent Art. cit., págs. 236 y sigs. Después de nosotros trató de esta derivación, pero sin recordar para nada nuestro artículo, MARIA NATAL!!, Un secentista. Studio biografico-critico su Ft·ancesco Angeloni. F ermo, 1911, p. 28.
2 Come un soldato, f atto ospite di Neretta, seppe conve,·tire Domizio
fornaio suo amante in uno spirito.
a El llorado G. B. MARcRESI (P erla storia della nove/la italiana ne/
seco/o X VII. Note, Roma, 1897, pág. 108), después de haber relacionado
la novela de Angeloni a la de D'Ouv1LLK (D'unjeune soldat et de la j emme d' un bourgeois), en la cual el amante se esconde en un armario y se
Je hace escapar envuelto en una capa, por la misma esposa, quien hace
creer al marido que puede evocar al diablo en aquella misma habitación, añade que debe de existir, sin saberla precisar, una antigua novela o comedia francesa que más se acerque a la antigua novela italiana.-Para las imitaciones españolas de La cueva de Salamanca, véase
la introducción de E. CoTARELO en la Colección de entremeses, loas, etc.,
Madrid, 1911, tomo I, pág. LXVIII, y A. G1ANN1N1, Gf Intermezzi di M C.
tradotti e illustrati, Lanciano, 191 S, págs. 121 y sigs.
4
Sei nove/le piacevoli di FRANCESco ANGELONI di Terni tolte da un codice autografo del secolo XVII esistente nella R. Biblioteca di S. Marco;
Venezia, 1839, págs. 9-16. (El códice lleva la signatura: Classe, XI,
núm. CXVIII, entre los italianos.)

LA FORTUNA DE CERVANTES EN ITALIA EN EL SIGLO

XVII

do moglie giovine e bella, attendeva con frequenza a' suoi lavorieri in
modo che quantunque per altro fosse povero, a se ed alla moglie de'
necessari bisogni con tale arte soddisfaceva. Incontro, che attenden&lt;losi nella rnedesima Terra un alloggio di soldati napolitani, secondo
e di costurne in que! regno, che vanno le cornpagnie ad alloggiare in
varü luoghi a discrezione, convennero que' terrazzani di rinnovare
certo cancello gia fabbricato di travature, buona parte del quale guastata dalle pioggie a gran debolezza era condotta; ed allegata l' opera
ad Attilio, ne lo sollecitarono; che iotanto, per soddisfare al bisogno,
egli tal fiata buona parte della notte si restava cola fuori dove il cancello fabbricavasi, ed in que! mentre la buona moglie, che Neretta
chiamavasi, essendo altrettanto baldanzosa quanto il marito di lei si
fosse buon uomo e sernplice, providde di non istarsene soletta la sera
in casa, conciossiacche dimorandole vicino un giovane fornaio di buone forze e di vista non dispiacevole, lo si diroestico in guisa che tal
fiata di notte tempo a trattenersi con lei per qualche ora si trasferiva. Restati pero, un giorno tra gli altri, in appuntamento di volere la
vegnente sera cenare insieme, dissele il fornaio, che avrebbe egli cio
che stato fosse opportuno con se recato. Giunta in quello istante la
compagnia gia detta, e chiesti li sindaci dell' alloggio, essi che avevano
gia il tutto disposto, inteso la quantita delle persone, consegnarono al
foriere altrettante polizze, notate co' nomi di coloro che dovevano i
soldati ricevere, acciocche a suo piacere le distribuisse. Tocco pertanto ad uno d i essi la sorte del suo alloggiamento nella casa di Attilio, et avendo imparalo il luogo, quasi presso la sera trasferitovisi,
picchiata la porta ed affacciata Neretta, chiesto cio ch' egli volesse,
sollevata il soldato la polizza, disse che di albergare intendeva. Rispose la donna: Non essere in casa il marito, che maestro di legnami
essendo non aveva compiuta l' opera; mache ritornando il troverebbe,
e che benche poveri fossero ogni possibile soddisfazione poteva attendersi. II soldato, che contra la natura di tali era assai modesto, appa,gatosi della ragione della don na e del parlare che gli fece, si dispose di
tanto per quella contrada trattenersi che da! lavorio il falegname ritornasse. Ma annotattosi intanto, e veduto entrare nella stessa porta un
uomo carico, per quanto egli comprese, di vivande con fiaschi e pane
(ch' era appunto il fornaio da lui creduto il marito della donna), datosi
di nuovo a picchiare, gli fu risposto non essere ancora il padrone della
casa tornato. Giunti frattaoto i due amanti insieme, piu intenti al sollazarsi che al maogiare, un pezzo in dolci giuochi si trattenuero, non
si credendo che Attilio per qualche ora sopravvenisse. Ma volle la
sorte, che avendo egli l' opera piu tosto del solito tralasciata, tornando
a casa, fattoglisi incontro il soldato, ches' immagino all' istante quella
essere la persona da Jui attesa : -Buon uomo-gli disse-, io son soldato e la tua casa per mio albergo e destinata, ed eccotene contrasToMo VI.
25

�370

EUGENIO MELE

segno. -Siate il ben venuto-disse Attilio-, ma con qual cuore sallo
Dio. -Et alla porta ragionando pervenuti, la donna, che la voce del
marito riconobbe, ne cio fu difficile essendo la casa assai umile e che
una sola stanza verso la strada conteneva, opero con prontezza che il
fornaio co' suoi fiaschi, col pane e un gran piatello di maccheroni seco
recati, sotto il Jetto si nascondesse. E introdotto col marito il soldato,
questi subito di voler cenare richiese; onde cosi Attilio come la donna fecero Je loro scuse, che poveretti essendo, egli a patire si era a
quella loro casa condotto, roa che nondimeno volentieri sovvenuto lo
avrebbero di cío che per loro vitto vi era. E mentre la donna di apparecchiare i1 deseo, e di attendere alle altre bisogne stava intenta, alle
quali solamente anche il suo buon uomo attendeva, postosi il soldato
a canto ad un piccolissimo fuoco a sedere (che di rottami e di segature
di tavole cola in un canto facevasi) forte per se maravigliossi di non
avere trovato ivi l' uomo che carico vide prima entrarvi, non potendogli capire nell' animo che in una sola picciola stanza avesse q uello
potuto nascondersi in modo che alcun segnale non se ne vedesse. E.
dimorando in cosi fatto pensiero tanto giro gli occbi per ogni luogo,
che standogli per caso il picciolo Jetticciuolo assai vicino, venneglj,
(sollevato alquanto un povero tornaletto di stracciata tela che lo cingeva) veduto cola sotto l' uomo da luí ricerco. E compreso in mente
i1 fatto, e ch' ivi erano Ji fiaschi e il pane, gli giunse ancora non difficilmente al naso l' odore de' fumanti maccheroni: di che avvedutosi il
fornaio, fecegli cenno con le dita, e collo stringersi le maní al petto
che volesse tacere, come verarnente egli osservo. Recato indi a poco
da Attilio e dalla moglie l' apparecchiato deseo nel luogo dove il soldato si stava sedeado, ed accostativi i loro pancali, avendovi posto
una buona insalata con cipolla e formaggio con alcune uova dure, si
misero anch' essi a sedere, ed a mangiare incominciavano quando veduta dal soldato la magra provisione, e che il pane era assai nero,
duro e con un pochino di muffa sparsavi a grottesche: - Come volete
voi-disse-che cosi fatto pane io mangi non vi essendo avvezzor
- Risposero le buune persone che altro non ne avevano, e che percio
dovesse per q·uella volta compiacersene. - Trovaronne ben io del
buono e fresco - rispose il soldato-; per le q uali parole non poco
timore assali Attilio e la moglie, stimando che egli volesse stringergli
con la forza di fare quello che far non potevano. Ma esso, alzata la
voce, soggiunse.-Spirito, che sotto il letto dimori sovvienmi di bianco
pane se vuoi ch' io taccia. -Prontamente gitto il fornaio, a cotale
suono, di sotto il letto due grosse pagnotte, ne pote di cío avvedersi
Attilio, perche non egli ma la moglie si stava da que! lato sedendo_
Maravigliavasi bensi di cosi fatta cosa quando il soldato, raccolto il
pane, il pose sulla tavola e di mangiarlo comincio. Non sapeva il poverello Attilio qual cosa dire e fare, parendogli che' 1 tutto per opera

•

LA FORTUNA DE CERVANTES BN ITALIA EN EL SIGLO XVU

371

d' incanto seguisse, e stavasene cheto e colmo di stupore e quasi senza punto mangiare, temendo che se di favellare, o di far altro moto
tentasse, alcun gran male gliene potesse seguire. Volendo poseía il
soldato bere, et assaggiato il vino, e trova tolo assai debole e forte:
-Orsu-disse- , cosi fatta bevanda mi ponete innanzi? -E gnatandosi il marito e la moglie, senza far parola stringevansi nelle spalle,
quando i1 buon ministro di Marte: -Spirito-disse-che sotto il letto
dimori, reca buon vino se vuoi che io taccia. -Distese presto i1 fornaio uno de' fiaschi, e stette il resto osservando. Presolo il soldato, e
bevuto, dicendo quello essere vino da suo parí, ne porse ad amendue
i commensali l' assaggio; ma molto vi penso sopra Attilio di berne,
temendo non gli si empisse per tal via il corpo di spiriti; benche, sgridandolo il soldato, con fiero sopracciglio tutto tremante lo si bebbe.
Restata oggimai la povera tavola quasi affatto vota del poco che vi fu:
posto: -Non ho io altro che mangiare questa sera?-ripiglio i1 soldato-; eppure sono avvezzo a maggiori e migliori vivande; ma ben.
trovaronne di quelle che piu appetisco. Stava fuori di se il meschinello Attilio perla maraviglia di udire e vedere cosi fatte cose, avendo
tuttavia per fermo che per arte magica di tal sorte seguissero. Alzata
di nuovo la voce il milite: -Spirito-disse-, che sotto 'l letto giaci,
porgimi de' maccheroni se vuoi ch' io taccia. - Ne piu tosto forni
símil dire che '1 piatto di sotto il letto uscito, e da luí raccolto, su la
tavola comparve, ed a mangiare di tal vivanda saporitamente si diede_
Non e a dire quanto spavento si accrebbe nel semplice Attilio, e benche la donna mostrasse prender di tutto gran maraviglia, sapendo nondimeao come il fatto stava, non era punto lenta nel partecipare di
quello che, se non erano interrotti, dovevano soletti ella e il fornaio
godersi. Anche il soldato entro di se gran contento prese di una símil
belfa che in pro di lui ed in buon proposito tornava; e nondimeno contenevasi di mostrarne segni per mantenere piu 1' uomo astratto, e
nella credenza in cui, ben comprese, essersi esso, che tutto per incanto
seguisse. E parevagli ogni indugio lunghissimo' di trasferirsi a' compagni per narrar loro cosi lieto incontro; laonde soddisfatto ch' ebbe
il ventre, giacche per dormire stimo potersi accomodare altrove, disse
volersene tornare all' alloggiamento del capitano per necessita di trattare con esso luí negozii importanti. Cotale nuova soddisfece molto
ad Attilio e alla moglie, perciocche non avendo altro che il gia detto
picciolo letticciuolo, se conveniva darlo al milite, dovevano essi in
terra, o sopra alcuna dura cassa sdraiarsi. E vedutolo risoluto al partire, standosi tuttavia Attilio perla cose accadute come uno stordito,
voltatosi all' ospite cosi pregollo: -Di grazia, o soldato, giacche v ' e
in piacere di partire non mi lasciate alcuno spirito in casa, perche
non essendo io avvezzo a simili faccende, male sarebbe di me se' l
contrario avvenisse; pero vi prego di sbrigarmene che ve ne restero

�EUGENIO MELE

3¡2

con mol to obbligo. -Sono contento-rispose il soldato-, ma dei pensare a darmi per cio buona mancia. -Che volete che vi dia-soggiunse
Attilio-, essendo io povero come veduto avete? -E egli possibile
-disse l' armigero - , che tu non abbia un poco di moneta per tal
effetto?, avverti che se ti lascio cotesto spirito in casa, scomporra di
modo le tue faccende che vorresti non esser nato. - Ohime- replico
Attilio-, fatelo partire che darovvi il guadagno di due giornate di
mio lavoriero che appunto mi trovo indosso. -Quant' e cotesta moneta?- soggiunse il soldato. Allora N eretta: - Di questa non guardate
che sia poco perche se a me farete un altro piacere, che son per chiedervi, darovvi una camicia che per il mio Attilio ho di fresco cucita.
Sorrise l' uomo marziale e mostro di volerla compiacere in cio che gli
chiese, e che anche lo spirito trarrebbe di casa per farnele servigio:
-Giacche cosi sta, il piacere che vi chieggo-soggiunse la donna-,
e, che volendo lo spirito vía condurre, gli facciate prendere altra forma
piacevole, in guisa che non abbia a cagionare spavento, avendo pur io
inteso dire che sono tanto mostruosi e brutti che non si pub soffrire
in guatarli. -Mostro di contentarsene il soldato, e chiestole in qua!
forma le fosse in piacere di vederlo; grattatosi Neretta alquanto il
capo, e fissato in terra lo sguardo, come delle donne e costume che
ne' pensieri s'internano, sollevatolo poscia: - Oh di grazia, cangiatelo
in messer Domizio fornaio qua nostro vicino, che essendo noi soliti
di bene spesso vederlo non ci porra veruno spavento. -Alzata pertanto la voce il soldato: -Spirito, che sotto il letto stai, e che buone
vivande somministrato mi hai, cangia tua forma in Domizio fornaio e
di cola esci se lo starvi ti e amaro. - Fornite le quali parole, comparve ad un tratto messer Domizio innanzi a tutti tre, gestando in guisa
di mattaccino, e senza punto favellare. Vedutolo Attilio, che in piedi
accanto la moglie si sta va il tutto osservando, voltatosi ad essa, e percosse insieme le mani: -Oh come-disse-, e cotesto spirito del tutto
a messer Domizio somigliante! non avrei creduto che col mezzo d' incanti simili cose potessero farsi. -Neretta ancora ne mostro grande
meraviglia; e parendole avere avuto assai buona derrata del seguito,
temendo non alcuno accidente potesse il tutto intorbidare, dato di piglio alla promessa camicia, e fatto altresi 1' istesso Attilio della moneta, e dato i1 tutto al soldato, egli e lo spirito fuori di casa con buone
parole si uscirono. E trovatisi poscia ambedue sulla stada, parendo al
milite di aver fatto assai in pro del fornaio, con averlo di la cavato
senza offesa, tanto operó che anche da lui certa maneta con molti ringraziamenti trasse; onde 1' uno al forno, e l' altro ali' alloggiamento del
capitano, per isfogare a lor voglia la cagione delle risa ristrettesi ne!
petto, si condussero.

De la antigua farsa de Scudéry o de la refundición de Flo-

LA FORTUNA DE CERVANTES EN ITALIA EN EL SIGLO XVII

373

rent Dancourt tomó el argumento de una farsa que se titula
L 'alloggio militare 1 nuestro artista dramático Luis Vestri, y
fué representada en 1821 por la Real Compañía Sarda 2 • En
ella, Brígida, mujer de Barbaciano Finocchio, ausente, d 4 una
cita a Pancrazio, maestro del pueblo. Petrucio Franchi, sargento romano, preséntase a Brígida con la boleta de alojamiento y la pone en un brete; pero ella, sin inmutarse, se libra
del sargento enviándole a dormir. Llega el suspirado maestro
con un cest~ de viandas exquisitas para la cena, y precisamente cuando todo está a punto en la mesa, retorna inesperadamente el marido. La cena se esconde con premura en el
armario y el maestro se oculta en la cantina. Brígida quisiera
llevar consigo al marido a calentarse en la cocina; pero el marido tiene hambre y quiere comer. Entonces aparece el sargento y promete a Barbaciano que le dispondrá, en vir tud de
arte mágica, una suculenta cena. Hechos varios signos, y mascullando palabras aún más estrambóticas, el sargento comienza a nombrar una por una todas las vituallas que poco antes
trajo el maestro, las cuales hace buscar al marido en •el armario donde se escondieron. Después de cenar, el sargento hace
creer que un espíritu maligno se oculta en la cantina; obliga
a salir al maestro y hace que el marido lo despida a bastonazos. Esta farsa de V estri obtuvo no escasa popularidad, y se
representa todavía con aplauso en nuestros teatros populares
con el título de Uno gasta y otros gozan (Uno spende e gli a/tri
godono) y Los macarrones caídos de las nubes (I macclzeroni

1 Luis VssTR1, L'alloggio militare, o'/J'lJero Uno spende e gli altri godono (El alojamiento militar, o sea Uno gasta y otros gozan), Milano, sin
año [1883], núm. 203 de la Miscellanea Teatrale. Fué estampada con
el referido titulo y subtítulo, pero sin nombre de autor, en Florencia
G. Berni, librero [¿en 1820?]. Se reimprimió en la «Biblioteca Hebdo~
madaria, de Vinay, de Milán, en 1833, fase. 69, con el título y subtítulo
mencionados, y después en tres o cuatro misceláneas teatrales.
2
Véase la recensión de Carletta (A. Va!eri) del volumen de Costetti sobre la Compañía Real Sarda y el Teatro italiano desde 1821
a 1855 (Milán, 1893), en Nuova Rassegna de 24 de septiembre de 1893,
pág. 396.

�374

EUG ENIO l\lELE

caduti dalle nuvole) 1; por todo lo cual puede concluirse diciendo que el famoso entremés de Cervantes, a través de una imitación francesa, en Italia goza todavía existencia teatral.
EUGEXIO MELE.

1

JERÓNIMO DE LOMAS CANTORAL

CARLETTA, recens. cit., página citada.

Entre las octavas que en el Canto de Calíope dedica Cervantes a los poetas del Pisuerga, figura la siguiente :
Si vuestras obras son tan estimadas,
famoso Cantoral, en toda parte,
i,erán mis alabanzas excusadas
si en nuevo modo no os alabo y arte:
con las palabras más calificadas,
con cuanto in!!enio el cielo en mí reparte,
os admiro y alabo aquí callando,
y llego do llegar no puedo hablando.

El poeta a quien aquí se refiere Cervantes es Jerónimo de
Lomas Cantora!. Sus obras, publicadas en I 578, debieron de
-ser efectivamente estimadas, porque reunen circunstancias que
las singularizan; y en cuanto al a,utor, fama bastante tuvo para
lograr, no ya sólo el elogio hiperbólico de los poetas sus conterráneos, sino el honor de que el divino Herrera correspon&lt;:liese a ciertos requerimientos suyos en verso.
Juntamente con otros servidores de las musas, mantuvo
vivo en Valladolid el culto a la poesía y la rendida admiración
a Garcilaso. Fueron poco afortunados, porque si se exceptúa
a D. Remando de Acuña, no alcanzaron de la posteridad los
honores que otros con menos méritos llegaron a obtener. Bien
será, por tanto, dedicar algunas líneas a la ignorada biografía
&lt;le Lomas Cantora!.
Nació Jerónimo en V aliadolid por los años de I 540. En
1590 decía ser de edad de «quarenta y ocho años poco más
o menos»; pero hay motivos para suponer que se quitaba

�NARCISO ALONSO CORTÉS

algunos. Su padre, Pedro de Lomas, era entallador, aunque no
queda memoria alguna de las obras que realizara.,
Presumía este Pedro de Lomas de ahidalgada progenie.
En la Guzpeña, lugar de Cantora!, tierra y, jurisdicción de
Castrejón, «que es del conde de Siruela», tenían su casa solariega los Gómez de Cantora!. Allí vivió Pedro Gómez de Cantora], bisabuelo de Pedro, que en su matrimonio con Juana de
Valbrecoso y del Dosal tuvo un hijo llamado Gómez de Canral; éste casó con D/ María Alonso del Palenque, e hijo de
ambos fué Juan Gómez de Cantora]; casado éste, en fin, con
Juana Ruiz de Lomas, vino al mundo Pedro de Lomas.
Diez o doce años tendría Pedro cuando su padre abandon6
el lugar solariego para establecerse en Valladolid. En esta villa
- entonces lo era - pasó toda su vida Pedro de Lomas. En
su casa propia de la Plazuela Vieja tuvo el domicilio durante
largos años. Casó dos veces : la primera, con María de Aguilar; la segunda, con Antonia de Cosgaya. De este segundo
matrimonio nacieron, a lo menos, cinco hijos: Rodrigo, Pedro,
Mateo, Jerónimo (nuestro poeta) y Ana 1 . De otro hermano
llamado Francisco de Silva habla Jerónimo, nacido, sin duda,
del primer matrimonio de su padre.

1 Sólo encuentro en la parroquia de Nuestra Señora de la Antigua
las partidas bautismales de Rodrigo y Ana. Los otros fueron probablemente bautizados en la de San Martin, cuyos libros sólo alcanzan
a 1568.
Aquéllas dicen así:
e Postrimero dia del mes de mayo de 1536 años, yo francisco ortega, cura de la antigua, bapticé a R. 0 , hijo de p.º de lomas e de antonia
de coscaya; padrinos, gaspar ochoa, el doctor de vallid., y antolin de
villareal; madrinas, maría de medina y maría de cisneros.• (Libro primero de bautizados, fol. 27 .)
cEn veinte y nueve de otubre de mill e quinientos y quarenta y
quatro años, francisco ortega, cura del antigua, baptizó vna hija de
pedro de lomas, entallador; llamóse ana; fueron padrinos juan de
astorga y andrés de xerez; madrinas, tadea de palencía y la de rodrigo
de vega; dile de abogado a santa ysabel.&gt; (Íd. íd., sin folio.)
Estos dos hijos de Pedro de Lomas debieron de morir pronto,
pues no figu ran en documentos posteriores.

JERÓNIMO DE LOMAS CANTORAL

377

En I 5 53 ó I 5 54 murió el entallador Pedro de Lomas. Su
hijo Pedro, que le había sucedido en el nombre y en el oficio,
quedó encargado de la curaduría de Mateo y Jerónimo, en
unión de su madre Antonia de Cosgaya. En I 3 de septiembre
de I 5 54 otorgó Pedro escritura en que, como curador de sus
citados hermanos, «ausentes de estos reinos», hacía constar
que en la partición hecha de los bienes de su difunto padre
resultaba alcanzado, y en su virtud hipotecaba unas casas y
bodegas en la Plazuela Vieja, comprometiéndose a pagar en
cuatro años; y como estaba de partida «para la ciudad de Sevilla y otras partes», asentaba que si al cabo de aquel tiempo
no regresaba él o alguno de sus hermanos, su madre pasaría
a disfrutar de aquellas fincas 1 .
Puede conjeturarse que Jerónimo y Mateo vivieron en Sevilla o en Italia, tal vez a la sombra de algún noble. Mateo
hizo fortuna, más que ninguno de sus hermanos. Casó con
D.ª Leonor de la Cerda, señora ilustre y adinerada, y con ella
vivió casi de continuo en la ciudad del Guadalquivir.
Jerónimo, por de contado, regresó a Valladolid. Aun puede
ocurrir, si acaso fueron muchos los años que se quitó al declarar su edad en I 590, que esta ausencia de I 5 54 sea la misma a
que se refiere en sus versos a Cristóbal de Mendoza. De todos
modos, en Valladolid fué donde escribió la mayor parte de
sus poesías.
Tuvo Lomas Cantora! sus amores, de los cuales, como no
podía menos, nos habla mucho en sus Obras, y con el rendimiento platónico que podía esperarse en un poeta petrarquista, ya poniendo en las nubes la belleza de su amada Filis, ya
lamentándose de celos y temores.
Consta positivamente que Jerónimo estuvo en Sevilla más
de una vez, y allí aparece escrita la epístola a Felipe Ortega 2;
1 Archivo de Protocolos de Valladolid: Juan de Rozas, 1552,
fol. 1349. (Aunque el protocolo es de 1552, el documento corresponde a la fecha arriba citada.)
2 Fol. 232 de sus Obras.
No puedo menos de llamar ~a atención sobre los siguientes versos
de esta epistola :

�379

NARCISO ALONSO CORTÉS

JERÓNIMO DE LOMAS CANTORAL

pero acaso el viaje que en esta ocasión le alejó de su pueblo
natal llevóle a tierras extranjeras. Su epístola a Cristóbal de
Mendoza contiene las impresiones de este viaje, pero en forma

tan ambigua que lo mismo pudiera estar escrita en Sevilla que
en Flandes:

Las altas torres de la gran Carthago
cayeron, y de Troya el fuerte muro,
y assí cayrá también esto que hago.
No ay edificio acá firme o seguro;
de Egypto las Pyrámides cayeron,
que del tiempo al rigor no ay nada duro.
Los arcos y los templos fenecieron
de aquella antigua Roma, y juntamente
quantas glorias y triumphos tuvieron.
Y en un regalo y otro que le aplaze
passa su tiempo limitado y quieto
que, en suerte tal, jamás cosa desplaze.
Pues ¿qué gozo mayor si a tan perfeto
estado se le junta un cierto y llano
amigo, para público y secreto?

Si en esto pareciese que estoy loco,
y tú, que sabes más, hallares cosa
contraria del reposo y paz que toco,
me avisa, y donde no, si la embidiosa
fortuna de mi bien no lo estorvare,
yo seré presto allá, y a tan dichosa
vida conmigo yrás si te agradare.
¿Será casual la analogía que el lector habrá observado entre estos
tercetos y otros de la famosa Epístola a Fabio? No lo creo, porque no
sólo existe analogía de conceptos que por lo manoseados eran verdaderos lugares comunes, sino de forma métrica y de pormenores
como el de:
Las altas torres de la gran Carthago
cayeron ...
Las hojas que en las altas selvas vimos
cayeron ...

Y si no es casual, habrá que admitir una de estas cosas: 1.ª Que el
autor de la Epístola a Fabio imitó a Lomas Cantoral. Un poco difícil
parece que el poeta capaz de dar cima a una joya de la poesía castellana imitara a otro muy inferior a él. - 2.ª Que fué, por el contrario,
Lomas Cantora! quien imitó la Epístola a Fabio. El autor de ésta, en

Ver el run, run de la gente
en los lugares de tratos,
recambios, logros, varatos
haciendo continuamente;
el hijo al padre engañando
como si enemigo fuese,
sólo su propio interese
sin vergüenza procurando.
Virtud no es aquí divisa
que se conoce ni halla,
es bajeza procuralla,
obralla cosa de risa.
Qué vendistes, qué comprastes,
qué ganastes, qué perdistes,
o qué bien que se la urdistes,
sutilmente le engañastes.

Pues llegaos a los galanes,
majaderos disfrazados,
que se pican de avisados
con solos los ademanes.
Habladles en castellano,
responderán en francés,
y si en francés, en inglés,
y si en inglés, en toscano.
Y el que es dellos más discreto
(aunque yo ninguno he visto)
préciase de ser malquisto,
rufián, traidor, inquieto,
y sin propósito alguno
dirá que jugó y perdió,
que hirió y que mató
y que se le escapó uno...

Cumplió Lomas sus vivos deseos de fijarse en Valladojj,d,
y en esta ciudad, al comenza1· el año de I 563 o muy poco
antes, casó con Ana de Santiago. En 28 de enero del siguiente
año bautizó a su primer hijo, Alonso, y luego tuvo hasta siete
más: Gaspar, Mateo, Julián, Antonia, Jerónima, Ana y otra
Antonia 1 .
tal caso, no sería Fernández de Andrada, sino un poeta anterior, genial
hasta el punto de que su obra, por el lenguaje y su versificación, no
disuene de las escritas treinta años más tarde. - 3.ª Que tanto Lomas
como el autor de la Epístola a Fabio se inspiraron en un modelo común.
1
«En 28 de henero baptizé a alonso, hijo de gerónimo de lomas
y de su muger ana de santiago; sus padrinos, xpbal. martínez y mai:ía
de cisneros. &gt; (Archivo parroquial de San l\Iiguel, libro de bautizados
de 1552 a 1568, fol. 116 v.)
«en 18 de henero [1565] yo el dho. cura baptizé a gaspar, hijo de
gerónimo de lomas y ana de santiago; fueron padrinos pedro de berdeces y maría de cabrera. &gt; (Archivo parroquial de San Miguel, libro
de bautizados de la parroquia de San Julián de 1553 a 1623, fol. 29.)
&lt;en 26 de diziembre [1567] yo el dho. cura baptizé a mateo, hijo
de gerónimo de lomas yana santiago, su muger; fueron padrinos diego
de miranda y doña maría de cogollos.» (Íd., fol. 32.)
cen 6 de marco [1568] yo el dicho cura baptizé a julián, hijo de

�NARCISO ALONSO CORTÉS

En julio de I 57 I incoó un pleito de hidalguía. Al efecto,
abrióse la correspondiente información de testigos en Valladolid, Cervera, Aguilar de Camp6o, Villanueva de Nares,
Cantora! y Quintana de Hormiguera. Resultó, en efecto, probada la hidalguía. Según dijo Toribio López, vecino de Cantora), «de edad de cien años poco más o menos», la casa solar
de la familia estaba asentada «en el lugar de Cantora), donde
llaman el valle de la Guzpeña, y es una torre alta, grande,
ancha, de cal y canto, e con el tiempo está maltratada e derribada e cayda por lo alto della muchos pedazos»; pero en su
tiempo estaba bien conservada, y en su interior había uno o
dos escudos de armas, así como diferentes lanzas, espadas y
otras armas que el abuelo y bisabuelo de Jerónimo habían
dejado. Las armas de los escudos eran «un castillo en la una
parte y en las otras partes un juego de ajedrez y una manopla
con una lanza hincada en un calderón y un águila y una flor
de lis encima de la cabeza del águila». Las demás casas de
Cantora! y valle de la Guzpeíía, que comprendía diez lugares,
eran todas bajas y sin armas 1 •
Sin duda por estos ribetes de hidalguía, Jerónimo de Lomas fué muy inclinado a buscar la amistad y protección de
nobles personajes, en cuyo elogio escribió no pocas poesías.

gerónimo de lomas y de ana de santiago; fueron padrinos andrés gómez e ysabel de ribera.• (Íd., fol. 34.)
«en 11 de abril ( 1570] yo el dho. cura baptizé a antonia, hija de
gerónimo de lomas y de ana de santiago, su muger; fueron padrinos
tomás de ábila y maría despinosa., (Íd., fol. 37.)
«en 17 de mayo ( 1572] yo el dho. cura baptizé a gerónima, hija de
gerónimo de lomas y de ana de santiago, su muger; fueron padrinos
pedro de baldés y francisca de cabrera.• (Íd., fol. 40.)
«En 3 de abril (1574] yo el dho. cura baptizé a ana, hija de gerónimo de lomas y de ana de santiago, su muger; fueron padrinos alonso
de palacios y maría &lt;;isneros.• (Íd., fol. 42 v.)
«en 10 de agosto (1576] yo el dho. cura baptizé a antonia, hija de
gerónimo de lomas y de ana de santiago, su muger; fueron padrinos
gil alonso e ysabel bázquez.&gt; (Íd., fol. 46.)
1 Archivo de la Real Chancillería: Vi/legas, Ad perpetuam. rei me111oriam, env. 30.

JERÓNIMO DE LOMAS CANTORAL

En sus Obras figuran composiciones dedicadas a D. Juan de
Austria, al duque de Sessa, al obispo de Astorga, a la condesa
de Ribadavia y al conde de Miranda, amén de las consagradas
a celebrar el nacimiento del príncipe D. Fernando y a llorar la
muerte del príncipe D. Carlos, de la reina D.3 Isabel de Valois,
de la princesa D .ª Juana, del cardenal de Sevilla D. Gaspar de
Zúñiga y Avellaneda, de D.3 María Henríquez, hija del almirante de Castilla, de la condesa de Miranda y de la de Ribadavia.
Quien sin duda favoreció a Lomas Cantora! fué D . Juan
de Zúñiga Bazán y Avellaneda, conde de Miranda, marqués
de la Bañeza, señor de las Casas de Bazán y Avellaneda, a
quien está dedicado el libro, en razón a lo que dice la epístola
preliminar: «... como yo esté a esto más que todos obligado,
por las muchas mercedes que como hechura dessa Casa assí
de V. S. como de sus passados he recibido, como quien las
reconoce, y dessea (si possible fuera) satisfazer, ofrezco a V. S.
la cosa que más amo y estimo.»
Tuvo amistad Lomas Cantora!, claro es, con los demás
poetas de Valladolid, y la mención que de ellos hace en sus
Obras ha servido para poner en claro interesantes puntos de
historia literaria. Luis Salado de Otálora (Salicio), Andrés Sanz
de Portillo (Delio), Cepeda (Baldano), Francisco de Montanos
(Montano), Cristóbal de Mendoza (Orsino), Pedro de Soria
(Ario), Damasio de Frías (Dameo) y D. Hernando de Acuña
(Damón) aparecen con el propio Lomas (Melibeo) en las orillas
del Pisuerga, honrando el recinto de la gloriosa Pincia.
Su mayor amistad, a lo que parece, fué con Pedro de
Soria, Cristóbal de Mendoza y Francisco de Montanos. Los
dos primeros elogiaron su libro en sendos sonetos, y Mendoza, a más de esto, fué destinatario de la carta en que nuestro
poeta refería sus impresiones de viaje. En cuanto a Montanos,
figura con su nombre poético de Montano en la égloga de que
Lomas (Melibeo) es también interlocutor 1 •
1 A las noticias que antes de ahora he dado del gran músico y
poeta Francisco de Montanos, agregaré las contenidas en los siguientes acuerdos del cabildo catedral :

�NARCISO ALONSO CORTfS

Acaso también, durante su estancia en Sevilla, adquirió
amistad con D. Fernando de Herrera. Tuviérala o no, dirigióle en cierta ocasión el siguiente soneto :
Varón illustre, en quien Iesplandeciendo
están, como sol claro, ingenio y arte,
sus rayos estendiendo en toda parte,
vuestra tan pobre hedad enriqueciendo;
cm.º de capilla montano.-a veynte e quatro de setiembre [1564]
se recibió al m. 0 de capilla con vna media razión, la que lo ha de ganar
como lo gana vn medio razionero, e la meytad a de pagar la mesa
capitular e la meytad la fábrica.•
En 8 de junio de 1571 acordó el cabildo que todos los días, una
hora por la mañana y otra por la tarde, Montanos diera «lectión de
canto en la claustra de esta iglesia en público en facistol do canten
las dichas oras los ss. cantores, capellanes y mozos de esta iglesia y
estrangeros que quisieren cantar, y esto haga y cumpla cada vn día a
las dichas oras, so pena de vn real cada vez que faltare•.
«este día [22 junio 1571] acordaron y mandaron que al maestro de capilla por este año le corra el salario como le corría asta aquí, y para el
año venidero le mandaron dar los diez mili maravedís y pan y vino de
su quarta como a los demás cantores, y así lo acordaron y mandaron.&gt;
«este día [ 13 junio 1572] acordaron y mandaron que el maestro de
capilla montanos de oy en adelante no tenga en su casa ningún mozo
de coro y que no lleve más las cargas de trigo que por razón de tenellos se le dauan, y que la casa en que viue la pague de s. Juan en adelante o se arriende de manera que a él solamente aya de quedarle su
salario como a cada cantor.•
«en dos de abril [ 1576] se despidió francisco de Montanos, maestro
de capilla, y los dichos ss.•• le vbieron por despedido.
•este día los s.rs prior y cabildo hicieron gracia al m. 0 de capilla
del pan y vino; y cómo se lo an de dar, si se le an de dar en pan o en
dineros, los dichos ss.• lo verán.
•este día los dichos ss.• cometieron el tomar de la quenta de la
ropa y libros y todo lo demás al rracionero Valalderas (sic) al maestro
de capilla montanos.•
«En quatro de mayo [1576] los ss,m prior y cabildo dixeron que
trayendo montanos contento de los mayordomos del pan y bino y de
la Hacienda, se le hacía gracia de trescientos reales por su pan y bino,
metad se le den el día de nra. s.ª de agosto y la otra metad día de nra.
s.ª de scptienbre, y esto lo hacen por le hacer gracia y merced avoque
no se lo deban en rrigor.•
(Archivo catedral, libro de actas capitulares de 1547 a 1579.)

JERÓNIMO DE LONAS CANTORAL

si el sesso humano hierra (no queriendo)
según que en varias cosas se reparte,
y más en las que Amor pone su parte
y el alto entendimiento va exprimiendo;
pregunto por no errar (como imprudente)
qué forma en componer seguir devemos
pintando ya un desdén, ya un fuego ardiente;
qué leyes, qué preceptos guardaremos
para que usando de ello propiamente
lo que tantos pretenden alcancemos.

Herrera, fijo siempre el pensamiento en su Leonora, contestó vagamente con otro soneto, dando lugar a que Lomas,
algo malhumorado, insistiese con un segundo soneto sobre el
asunto a que se refería en el primero.
Gran admirador fué Lomas Cantora! de Garcilaso. En el
prólogo a sus Obras dice así: «¿Quién hay de nuestros españoles que con verdadera imitación haya seguido las pisadas de aquellos primeros y divinos poetas? Cierto que si
decimos verdad, pocos o ninguno, dexo aparte al ilustre Garcilaso de la Vega, que movido de los italianos, y siguiendo su término con mayor alabanza que otro alguno, en la
parte que imita a los latinos fué excelente y divino.» Dedicó asimismo un soneto a la muerte de Garcilaso - escrito,
claro es, mucho después del suceso - y el siguiente «en loor
de su obra»:
Como a la primer luz del Oriente
en prado o en floresta deleytosa
que abril de beldad nueva y diferente
pintó con mano larga y abundosa,
del blanco lirio coge y de la rosa
purpúrea la avejuela diligente,
y todo lo reduce artificiosa
en sabroso licor, divinamente,
tal vos, en vacía selva de escriptores
(raro y gentil espíritu) cogiendo
de todos lo más alto y más florido,
avéis al patrio Tajo (enriqueciendo
el mundo y vuestra vega de mil flores)
en dulcísimo néctar combertido.

�NARCISO ALONSO CORTÉS

Sabido es también que cuando un autor anónimo - cierto Cobos, según parece- escribió contra Garcilaso un soneto
muy gracioso, Lomas Cantora! replicó con otro de tonos furibundos y que, hablando imparcialmente, estaba muy por bajo
del que causaba su indignación 1.
En 6 de abril de I 576 estaba Lomas Cantora! en Madrid,
donde dió poder a su hermano Francisco de Silva y a Nicolás
Muñoz, «procurador de número de Madrid», para solicitar el
privilegio y tasa de su libro de versos 2 • Éste salió al público,
como ya se ha dicho, en 1578 3 •
Dice de estas Obras el propio Cantoral: «En algunas tengo
novedad, y en otras imito los castellanos antiguos, y en otras
a los italianos modernos.» Así es, en efecto, si bien la imitación italiana, que se inicia con una buena traducción de las
Piscatorias de Tansilo, predomina marcadamente. Églogas,
canciones, sonetos, octavas, sextinas y tercetos constituyen la
mayor parte del libro.
No andaba desmañado Lomas en la imitación de los antiguos españoles. Lejos de ser así, es posible que en ella más
que en el dolce stil nuovo estuviera su fuerte. Maneja con soltura la copla octosilábica, y no le son extrañas las sutilezas
amorosas, tan a menudo bellas, de nuestros Villasandinos y
Álvarez Gatos.
1 Véase Catalogus, del marqués de !\!orante, tomo V, pág. 694; Luis
Baraluma de Soto, de F. Rodríguez Marín, pág. 151, y F ernando de
Herre,-a (d Divino), de Adolphe Coster, pág. 56.

Cobos debió de ser, efectiva mente, el autor del soneto contra
Garcilaso, según lo expresa la nota manuscrita de que habla Gallardo;
porque Francisco Sánchez (el Brocense) escribió otro como contestación, en el cual cpónese el r;iombre del autor contrario•, y evidentemente se halla expresado éste en el último verso:
Más falsos que corcoflos de rocines.
PifREZ PASTOR, Bibliografía madrileña, III, pág. 415.
a Las Obras I de Hie1·dnimo I de Lomas Cantora!, en tres ! libros divididas. 1 Al Illustrisilmo S eñor Don Jttan de (:úñiga, Baµln I y Abellaneda, Conde de Miráda I Marqués de la Bañeza, y Señor I de las casas de
B{Jfan y I Abellaneda 1 &amp;&gt;c.¡ Con Privilegio. 1 En Madrid, 1 En casa de
Fierres Cosin. 1 Año I578.
2

JRRÓNIMO DR LOMAS CANTORAL

Dos églogas tiene Lomas. Habla en la primera Melibeo
solo, llorando los desdenes de Filis. Llóralos también en la
segunda, pero ésta vez acompañado de Montano, que a su vez
gime por el abandono de Tirrena. Terminan las lamentaciones con un canto amebeo.
Estas poesías a la italiana adolecen de los achaques que
todas las del mismo género y época: la expresión afectada, la
abundancia de lugares comunes, la frecuente dureza de los
endecasílabos. No desmerece Lomas, sin embargo, junto a
otros poetas celebrados en la misma escuela, ni son raros en
el libro galanos tercetos, apasionadas canciones, sentidas elegías y sonetos como los siguientes:
Cabellos de oro sobre nieve pura
que al viento sueltos vuelan milagrosos;
ojos más que el sol claros, poderosos
de combatir en luz la noche obscura;
puerta por donde sale la dulzura
de amor y los acentos más sabrosos;
manos que dan desdenes amorosos
y al corazón cadena de blandura;
honestidad que muestra el bien del cielo;
en verde edad maduro seso y claro;
valor no visto acá, virtud divina,
fueron de mi prisión la red y anzuelo
y son, Phillis, en vos (milagro raro)
gratie ch' a poche il ciel' largo destina 1.
Sombra fresca, agua clara, verde asiento,
tiernas, alegres y olorosas flores,
lugar secreto que de mis dolores
y quexas escucháis el triste acento;
assi rigor de yelo, lluvia o viento
no turbe vuestro estado; y mil a~ores
volando en torno con los ruiseñores
perpetuo albergue os hagan de contento.
Guardad en vos eterna la memoria
del bien que Amor aquí prestó al desseo
que tanto tiempo en mí (cual fuego) ardía,
1
Primer verso del soneto CLIX, In vita de madonna Laura, de Petrarca, en que evidentemente está inspirado el de Lomas.
TOMO VI.
26

�386

NARCISO ALONSO CORTÉS

JERÓNIMO DE LOMAS CANTORAL

de suerte que el que oyó mi breve gloria
en Phillis reconozca y Melibeo
su terrible mudanza y la fe mía.

to «Jerónimo de lomas cantora!, vezino de esta villa de Valladolid, en que decía que entre él y su hermano Mateo, vezino ansimismo de la dicha villa», se había tratado pleito en la
Chancillería «sobre que por el suso dicho, atenta mi ne&lt;;esidad y costa que tengo pedía al dicho mi hermano, me alimentase conforme a la calidad de mi persona, contra lo qua! por
el dicho mi hermano fué replicado y por ambas partes fué alegado... , y estando en este estado nos concertamos en que! dicho mi hermano me uviese dar a pagar en cada vn año durante mis días y bida veynte mili maravedís para ayuda aI
sustento de mi casa e familia por bía de alimentos»; que se
lo había de pagar mensualmente, como se hizo constar en escritura ante Luis de Valderas, escribano de número, a 14 de
junio de 1581, imponiéndose como condición que Jerónimo
no pudiera vender, ceder, renunciar, traspasar, donar, empeñar ni en manera alguna enajena; los 20.000 maravedís; que,
a pesar de ello, intentó traspasarlos, lo cual fué contradicho
por Mateo; que aunque éste, en razón a dicha causa, podía
invalidar su obligación, no quería hacerlo, y que Jerónimo,

Los Amores y muerte de Adonis, en verso suelto, y La
desastrada historia de Céfalo y Poeris, en octavas, son poemas
producidos también, como revela su título mitológico, por la
imitación italiana. Pueden colocarse entre las mejores obras
de Lomas Cantora!, especialmente el primero, en que se hallan trozos de versificación muy robusta.
Aunque nuestro poeta fuese favorecido de Apolo, no lo
era de la fortuna. Tan abandonado de ella debió de verse, que
hubo de encomendarse a la generosidad de su hermano Mateo 1 • Con fecha 17 de junio de I 583 suscribió un documen1 Poseedor, como ya se ha dicho, de una' buena fortuna, Mateo de
Lomas hizo diferentes obras de caridad. Fundó dos prebendas para dos
doncellas huérfanas en cada un año, en primer lugar para las de su familia, y a falta de éstas para las extrañas, con preferencia las que tuvieran hidalguía. En 22 de febrero de 1586 otorgó testamento. Fundaba
un vínculo en sus hijos D. Pedro de Lomas, que de ordinario residía
en Sevilla, y D.ª Cecilia de la Cerda, llamando primero a D. Pedro y
sus descendientes, después a D.ª Cecilia y los suyos, y a falta de unos
y otros al Real Hospital de Esgueva de Valladolid. Muertos aquéllos
sin dejar hijos legítimos, el Hospital tomó posesión de los bienes, no
sin que se opusieran, suscitando pleito, varios hijos naturales de don
Pedro y D.ª María Palenque, hija de Mateo de Lomas, monja en el
convento del Corpus. Fundó también Mateo, en 1581, la capilla de la
Asunción en la iglesia de San Pablo. (Archivo del Hospital de Esgueva : Libro-memoria de 1vfattheo Lomas Cantoral.)
Antes del pleito citado sostuvieron otro D. Pedro de Lomas y· su
hermana D.ª Cecilia. Don Pedro, en demanda puesta a 10 de junio
de 1 5881 hacía constar que su madre, D.a Leonor de la Cerda, mejoró
al demandante en el tercio y quinto y le instituyó mayorazgo, facultando a su marido para que señalase los bienes, y éste lo hizo en
cvnas casas sitas en esta villa en la calle de la puente e trecientos
mill maravedís de juro e c;enso sobre el almuxarifazgo mayor de la
ciudad de seuilla•, con gravamen que ese contentase con la dicha mejora de tercio y quinto. y con que las dichas legítimas fuessen de mayorazgo y vinculadas, al qua! vínculo y mayorazgo en falta de hijos
y descendientes, (de D. Pedro) llamó a D." Cecilia. En este pleito, a
4 de abril de 1590, declaró Jerónimo de Lomas, que dijo ser de cqua-

renta y ocho años poco más o menos, y «tío de los dichos don pedro
de lomas y doña c;ec;ilia de la cerda su hermana, porques hermano de
mateo de lomas cantora! su padre, . En otra declaración dijo que su
sobrino D. Pedro había sido bautizado en la Magdalena de Sevilla a
20 de abril de 1566, y que él había visto la partida de bautismo. (Archivo de Chancillería: Alonso R odríguez, fenecidos, env. 531.)
Casi a la vez, D.a María Palenque, hija, como sabemos, de Mateo de
Lomas, sostuvo otro pleito con su hermana D.a Cecilia y el marido
de ésta García de Castro, sobre 500 ducados que ambos se habían
obligado a entregar para hacer una celda a D.ª María en el convento
del Corpus. Para hacer este pago constituyeron un censo sobre las
alcabalas de la villa de Carmona, cuyo privilegio estaba en cabeza de
Mateo de Lomas. (Archivo de Chancillería : Alonso Rodríguez, fenecidos, env. 238.)
He encontrado otros pleitos de la familia, pero no he descendido
a su examen por creerlos sin importancia para mi objeto.
Pedro de Lomas Cantora!, el de Sevilla, sobrino de nuestro poeta,
estuvo casado con D.ª Isabel de Mariala y vivió en la colación de San
Roque. (Archivo de Protocolos de Valladolid: Antonio de Ordds, 16051
fol. 330 v.)

�NARCISO ALONSO CORTÉS

como resultado de todo ello, se comprometía por esta carta
a aceptar con las citadas condiciones, no cumplidas las·cuales
obligábase a pagar 300 ducados a su hermano Mateo 1• Es de
suponer que con este auxilio de su hermano, Jerónimo viviera
más tranquilo hasta su muerte.
Ignoro cuándo acaeció ésta. Muy tarde no debió de ser,
porque, o mucho me equivoco, o no alcanzó el brillante período de r6oo a 1606, en que Valladolid, corte de Felipe III,
fué testigo de raros y peregrinos sucesos.

MISCELÁNEA

PROSPER MÉRIMÉE Y V ALLE-INCLÁN

NARCISO ALONSO CORTÉS.

1 Archivo de Protocolos: Gaspar de Castro, 1583, fol. 88.
En los protocolos del mismo escribano, año 1585, fol. 228, obra el
inventario de los bienes que quedaron a Mateo de Lomas cal tiempo
que murió doña leonor de la cerda, su mugen. En él figuran muchas
y valiosas alhajas.

El cuento breve de Prosper Mérimée titulado «Mateo Falcone», y «Un cabecilla», de nuestro novelista Valle-lnclán,
tienen gran semejanza en el asunto - una delación - y sobre
todo en su dramático final.
En la novelita de Mérimée 1, un niño de diez años-hijo de
Mateo Falcone, el más certero tirador de la isla de Córcega-,
delata, sobornado por un regalo, el escondite de un bandido
a los perseguidores de éste. Falcone, ante la traición de su
hijo, le Órdena que le siga; cuando llegan a un sitio a propósito, le dice:
- Fortunato, va aupres de cette grosse pierre.
L'enfant fit ce qu'il lui commandait, puis il s'agenouilla.
- Dis tes prieres.
- Mon pere, mon pere, ne me tuez pas.
- Distes prieres!-répéta Mateo d'une voix terrible.
L'enfant, tout en balbutiant et en sanglotant, récita leºPater et le
Credo. Le pere, d'une voix forte, répondait Amen! a. la fin de chaque
priere.
- Sont-ce la toutes les prieres que tu sais?
- Mon pere, je sais encore !'Ave Maria et la litanie que ma tante
m'a apprise.
- Elle est bien longue, n'importe.
L'enfant acheva la litanie d'une voix éteinte.
-As-tu fini?
t Forma parte del libro titulado Mosa,que, 1833. El cuento está
fechado en 1829. Se ha traducido al español en el tomo Las brujas
españolas y otros cuentos de la Colección Granada, 1919.

�390

391

MISCELÁNEA

MISCRLÁNEA

_ -Oh! mon pere, grace! pardonnez-moi! Je ne Je fairai plus! Je priera1 tant moa cousin le caporal qu'on fera grace au Gianetto!
11 parlait encore; Mateo avait armé son fusil et le couchait en joue
en lui disant:
- Que Dieu te pardonne!
L'enfant lit un effort désespéré pour se relever et embrasser les
genoux de son pere; mais il n'en eut pas le temps. Mateo fit feu, et
Fortunato tomba roide mort.

apuntar, se levantó despavorida y corrió hacia él con los brazos
abiertos.
- ¡No me mates! ¡No me mates, por el alma de...!
Sonó el tiro, y cayó en medio del camino con la frente agujereada...

En el cuento de Valle-Inclán 1, un guerrillero de la segun&lt;la guerra civil se echa al campo con sus cinco hijos. Al volver un día a su casa - un molino - encuentra todo en desorden y a su mujer atada a un poste. Ésta había delatado,
amenazada por los guardias civiles, el paradero de la cuadrilla. El cabecilla obliga a su mujer a acompañarle. Cuando llegan a una revuelta del camino, ante un retablo de las ánimas,
dice :
/
- Sabela, arrodíllate junto al retablo de las benditas.
La mujer obedeció temblando. El viejo se enjugó una lágrima.
- Encomiéndate a Dios, Sabela.
- ¡Ay, hombre; no me mates! ¡Espera tan siquiera a saber si aquellas prendas (los hijos) padecieron mal alguno!
El guerrillero volvió a pasarse la mano por los ojos, luego descolgó del cinto el clásico rosario de cuentas de madera, con engaste de
alambrillo dorado, y diósele a la vieja, que lo recibió sollozando. Aseguróse mejor sobre el bardal, y murmuró austero:
-Está bendito por el señor obispo de Orense, con indulgencia
para la hora de la muerte.
Él mismo se puso a rezar con monótono y frío bisbiseo. De tiempo en tiempo echaba una ojeada al camino. La molinera se fué poco
a poco serenando. En el venerable surco de sus arrugas quedaban
trémulas las lágrimas; sus manos, agitadas por temblequeteo senil, hacían oscilar la cruz y las medallas del rosario; inclinóse golpeando el
pecho y besó la titirra con unción. El viejo murmuró:
- ¿Has acabado?
Ella juntó las manos con exaltación cristiana.
- ¡Hágase, Jesús, tu divina voluntad!
Pero cuando vió al terrible viejo echarse la escopeta a la cara y

1

:Jardín umbrío. Opera omnia, vol. XII. Madrid, sin año, páginas 61 a 67.

Señalamos esta evidente influencia sobre el novelista gallego, no con el intento de revelar un plagio - revelación
desacreditada y que da siempre lugar a disquisiciones triviales - , sino con el deseo de aportar un dato que ha de servir
al futuro historiador de la obra de Valle-Inclán. -A. G. SoLALINDE.

DOS MEMORIALES EN VERSO DEL SIGLO XV
En el manuscrito 9268 de la Biblioteca Nacional, después de un
capítulo, sin final, titulado De cómo los moros entraron en Espa11a la
segunda vez, último de la Coránica abreuiada de los emperadores z reyes
z cónsules de R,·oma, en una hoja, sin numeración ni título, que sigue
al CXV, se encuentran dos composiciones del prime1· cuarto del siglo xv; debo su noticia a D. Manuel Gómez Moreno. Ambas poesías
son de la misma mano, y típicos ejemplos de aquellos cmemoriales en
verso» frecuentes en el Cancione;o de Baena; fué el más aventajado
cultivador del género Alfonso Álvarez de Villasandino, que llegó a
sistematizar sus peticiones de tal manera, que anualmente sacaba a la
ciudad de Sevilla muy saneada renta; pero no se le pueden atribuir
las que ahora se publican, al parecer, por vez primera; porque, aparte
de que aun en sus más prosaicas instancias de poeta pedigüeño no
cae en los descuidos métricos que abundan en los versos que siguen,
no estaría en 1420 en sazón de boda quien poco después se describe
«viejo, cano, calvillo y lleno el rostro de arrugas, .
Queda indicada como fecha de estos versos el año 1420; con pequeño margen de error puede señalarse, deducida de los siguientes
datos:
El poeta pide presentes, con ocasión de sus bodas, al rey, a la reina
y a los infantes D.ª Catalina, D. Juan y D. Enrique.
Son los dos últimos «los infantes de Aragón&gt;, recordados por Jorge
Manrique. Hijos de D. Fernando el de Antequera, vinieron a Castilla
en la min0ridad de Juan II, y en pago de haber obtenido el primero
los señoríos de Lara, Cuéllar y Olmedo, y el segundo el maestrazgo
de Santiago y la mano de la hermana del rey, revolvieron el reino con

�392

llllSCELÁNEA

luchas continuas durante veinte años. Don Juan abandonó Castilla al
heredar su mujer el trono de Navarra, y fué padre del Rey Católico;
D. Enrique, desde 1419, no dejó un punto de intervenir en la política
castellana.
Doña Catalina, hija de Enrique III, casó con el mentado infante de
Aragón el 8 de noviembre de 1420, y le acompañó en sus turbulentas
andanzas hasta su muerte.
El rey es desde luego Juan II.
Acerca de la reina citada en la primera poesía, y a quien se dirige
la segunda, puede caber alguna duda, si se referirá el poeta a D.ª Catalina, viuda del rey Doliente y gobernadora del reino en parte de
la niñez de Juan ll, o a D.ª María, hermana de los infantes de Aragón,
que casó con el rey de Castilla el 20 de octubre de 14181 matrimonio
que no se consumó hasta el 4 de agosto de 1420, cuando contaba el
novio quince años. A lo segundo me inclino; los epítetos de «fermosa
a marauilla» y «refplandor angelical• convienen muy poco a D.ª Catalina de Lancáster, que andaba entonces en los cincuenta años de su
edad, y e~a «alta de cuerpo, mucho gruesa, e colorada, e rubia, y en el
talle y meneo del cuerpo tanto parecía hombre como mujen, «e no era
bien regida en su persona•, al decir del implacable Fernán Pérez de
Guzmán en sus Generaciones y semblanzas.
Los versos han de ser algo anteriores al 12 de julio de 1420,
fecha del desacato de Tordesillas, que relajó los lazos de amistad
que unían a D. Enrique con el rey; meses después se celebraron las
bodas del infante y D.ª Catalina «sin ninguna fiesta fasen, según la
Crónica.

'

Como lego en la materia, me abstengo de hacer especial consideración del lenguaje de estos versos, tal vez tocados de aragonesismos.
y de la métrica; sus anomalías son patentes, pero creo que más se han
de explicar por falta de destreza del versificador que por deliberado
empeño de innovar.
Los de la cafa real,
señores todos z: todas,
fasetme para mys bodas
mercedes ea general.
E algunos en efpecial
mueftren fus ledos fenblantes,
efto sea en los Infantes.
Que el Rey, que es todo el cab[dal
(luengos t~mpos biua z: gose),
me fiso metat de dose
myll de moneda vf[u]al,

a la concl ufión final
fallo por my buena cuenta,
que me dió ciento z: cinqueata
doblas de oro con metal.
Depuls, vos la principal,
alta Reyaa de Caftilla,
muy fermosa a marauilla,
refplandor angelical,
non quiero que dedes al
sinon paños a la novya,
fechos a fuer de Segouya,
enforrados en cendal;

393

MISCELÁNEA

la más clara que! criftal,
graciofa gentil fadrina 1,
linda Infant doña Catalina,
~sta eftrella oriental,
onrre en todas figuras
con fermofas tocaduras
a la nouya o con brial.
Don luan, Infante leal,
sin defdén sel glorifique
conel alto Infante Enrrique,

Señora mya enfalcada,
alta Reyna z: poderofa,
difcreta z: gentil señora
de grand bondat arnefada 3,
yo vos obe enbiada
vna sinple petición,
z: non fé porque entención
non fueftes della pringada;
es berdat que fué ordenada
vn poquillo fofpechofa,
porque yua genero!a
a los de la caía onrrada;
pero fué cofa Corcada
facer clara relación
de ya quanta devoción
por el Rey a my librada;
agora Reyna, señora
en todo el mundo, z: famofa
eftrella marauillofa

maestre, que mucho val
en el mundo, z: cada qual
den al nouyo alguna ropa,
sea balandrán o hopa
o fruta pecunyal.
FINYDA

Que maguer material
my poco faber non topa,
demandar tartas nyn copa,
grand mula nyn grand cheual 2•

de linaje aparentada,
sea por vos perdonada
la primera colación,
mas la segunda leción
sea luego executada.
Siquier por fer confolada
con vuestra merced rny efpofa,
Reyna myfericordiofa,
fedle franca z: mefurada
con alguna ropa v fada
de onefta eftimación,
fecha de qualquier fayción,
non fenfilla, mas doblada.
FINYDA

Sy my ventura menguada
non merece tal ración,
bo con desefperación,
trifte contra my ~orada.

F.

J. SÁNCHEZ

CANTÓN.

Valenciano actual y tal vez anticuado en Aragón.
En el Cancionero de Baena ocurre el mismo galicismo: pág.
Desir de Ferrante Man1tel de Lando:
t

2

apeldo por essos lodos
cauallero en su chiba!.
3

Ocurre en el Cancionero de Baena.

289,

�394

l\llSCELÁNEA

SICALÍPTICO Y SICALIPSIS
Estas dos palabras, de aparente estructura griega, no son sino dos
vocablos modernos, inventados por un editor al hacer la propaganda
de una de sus publicaciones.
En el número del diario El Liberal, de Madrid, correspondiente al
25 de abril de 19021 se insertó en cuarta plana, por vez primera, el
siguiente anuncio: «Dentro de poco tiempo se pondrá a la venta una
nueva e interesan.te publicación, a 60 céntimos cuaderno, titulada Las
mujeres galantes. Esta publicación es altamente csicallptica&gt;. Para conocer la definición de esta palabra, completamente nueva, es preciso
adquirir el primer cuaderno de Las mujeres galantes• 1•
El 12 de mayo de 1902, en el mismo diario hallamos este anuncio:
•Se ha puesto a la venta en toda España el segundo cuaderno de Las
mujeres galantes, que superará en éxito al primero, por ser mucho más
«sicalíptico&gt;.
Finalmente, el 17 de junio de 1902, en el susodicho diario, aparece
este otro anuncio: «Se ha puesto a la venta en toda España el cuarto
cuaderno de Las mujeres galantes. Este cuaderno es el colmo de la
«sicalipsis».
Como se ve, apareció primero sicalij&gt;tica, poco después sicatiptico,
Y a continuación sicalipsis. Rápidamente, sirviendo de trasmisor el
teatro, con las piezas del llamado «género chico&gt;, se difundieron las
tres palabras, que tienen un significado medio entre la relativa inocencia de lo picaresco y la descarada desfachatez de lo pornográfico.
Del habla helénica no tienen sicalíptico y sicalipsis más que su semejanza con las formas apocalíptico y apocalipsis, en las cuales se inspiró probablemente su inventor al crearlas. - F. Ru1z Moacu1rnns.
1 Parece ser que dirigió esta publicación el escritor festivo Félix
Limendoux. La definición que prometía el anuncio, no era otra que
una serie de fotograbados con desnudos más o menos artísticos.

NOTAS BIBLIOGRÁF lCAS

ScHMEKKL, A.-Isidorus von Sevilla. Sein System ttnd seine Quellen.Berlin, Weidmannsche Buchhandlung, 1914, 8.0 , v11-290 págs. (Die positive Philosophie in ihrer geschichtlicbe Entwicklung). Zweiter Band.=
Para nadie era un secreto que la vasta erudición de San Isidoro había
sido adquirida de prestado; pero aunque la idea había sido apuntada
desde el siglo xvm, faltaba el estudio comparativo y sistemático de
las fuentes por él utilizadas. Algo hizo Arévalo en este sentido. Con
todo, hasta Dressel no entró la investigación por su verdadero camino. De entonces acá, los trabajos de Woelfflin, Schenk y Philipp han
conseguido desbrozar gran parte del campo. A estos trabajos hay que
añadir desde ahora el de Schmekel. Se ciñe exclusivamente a la gran
obra de las Etimologías, la más amplia del doctor sevillano. En ella,
auoque algo confuso, resplandece un plan bien determinado. Es una
verdadera enciclopedia, en la que, después de tratar de las artes liberales, desarrolla el santo su pensamiento acerca de Dios, del hombre,
del reino animal, vegetal y físico.
Una por una va Sch. agrupando sistemáticamente todas estas ideas
para indagar luego las fuentes en que San Isidoro las bebió. Éstas son
bíblicas, patrísticas y g1-ecorromaoas. Las primeras, utilizadas en la
exposición de la religión católica, las pasa casi por alto Scb. En cambio
se detiene a estudiar muy minuciosamente las otras dos, que son las
más interesantes y las que ofrecían mayor dificultad. Higinio, Agustín,
Ambrosio y Lactando proporcionaron a San Isidoro una parte de su
material, y a veces fueron copiados literalmente. Otro tanto pasó con
Servio, Columela, Solino, etc. Pero la base primitiva es Suetonio.
El trabajo de Sch., árido por su misma contextura, está llevado a
cabo con una escrupulosidad ejemplar, y supone mucho esfuerzo y
gran conocimiento de la literatura clásica y patrística. Sólo hemos de
advertir que no vemos bien cómo el estudio encaja en el título general de «Filosofía positiva,, y que el editor de las obras de San Isidoro no se llama Arevli, como se dice siempre desde la página 2, sino
Arévalo.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Reconoce Sch., y esto es muy digno de tenerse en cuenta, que el
doctor hispalense, aunque no inventó nada, sirvió admirablemente a
un fin pedagógico, escribiendo una enciclopedia en la que se formó
grao parte de la gente estudiosa de la Edad Media. Es, por lo mismo,
uno de los hombres más preclaros de aquella época.-Z. G. Vi/lada, S.

J.

Ensayo de ttn tratado de versificación comparada del castellano y del
francés.-Madricl, Imp. de &lt;Alrededor del Mundo•, 1917 1 8.º, 66 págs.

(Publicado en la revista «Nuestro Tiempo•, mayo-septiembre, 1917.)=
En este estudio, que, según una advertencia preliminar, fué escrito
en 1906, apareciendo ahora por vez primera «como primicias de los
ocios juveniles• de un hispanista que, por lo visto, no ha creído conveniente dar su nombre, se trata de demostrar los muchos puntos de
contacto que existen entre la métrica castellana y la francesa, considerando este asunto como uno de tantos aspectos en que pueden ser
estudiadas las mutuas relaciones en que se ha desarrollado la vida de
ambos pueblos. Alude el autor a los errores corrientes respecto a la
estimación de estas relaciones, compara brevemente los caracteres fonéticos del francés y del castellano, y pasa a tratar, en el segundo capítulo, del hiato y dela sinalefa; en el tercero, de las cesuras y de los acentos rítmicos; en el cuarto, de la r ima, y en el quinto, de las estrofas.
Aun cuando el autor escribe el castellano con soltura, hay lugares
en que el sentido parece oscurecido o deformado por dificultades de
expresión. En la página 11 1 por ejemplo, se lee: «Como los versos franceses y, de un modo general, los de todos los idiomas indoeuropeos
modernos, son los versos españoles rítmicos, es decir, basados sobre
la cantidad de las silabas.• Esta afirmación produce verdadera sorpresa mientras no se da uno cuenta de que lo que acaso se ha querido
decir con las palabras «cantidad de las silabas• no ha debido ser, como
literalmente parece, «cantidad (duración) silábica•, sino «número de
silabas•. Pero aun con esta enmienda, la frase continúa poco comprensible, pues no es de pensar que el autor, que conoce, sin duda, los
libros de Saran, Grammont. etc., y que debe saber, además, Jo frecuente que es en español la versificación irregular, haya pretendido
afirmar que la base rítmica del verso esté precisamente en el número
de sus sílabas.
Tampoco resulta exacto lo que en la página 18 se dice de la sinalefa:
«Por sinalefa se entiende la pronunciación en un solo tiempo de dos
vocales consecutivas, de las que una termina y otra principia una palabra. Viene a ser, en suma, una elisión parcial de la primera de las
dos vocales.• Sabido es que la sinalefa puede constar, no sólo de dos,
sino también de tres o más vocales, y que, entre éstas, las que más
pierden y se reducen, vayan al principio o al fin del grupo, son las que

397

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

tienen, por su timbre, menor perceptibilidad. Creo también, a este
propósito, que el autor podría haberse excusado de seguir a Benot en
su clasificación de las vocales en absorbentes, dominantes, etc., cosa que,
en realidad, es tan poco aceptable como la opinión de Monlau, seguida
también por el autor, sobre el origen germánico del sonido moderno
de nuestra}.
Dícese en la página 19 que «se nota en la poesía castellana m'uy sign ificativo hecho: es el de que, en los buenos poetas clásicos - y con
excepción, por supuesto, de los efectos de armonía descriptiva -, casi
todos los versos de consonancia aguda implican a lo menos una sinalefa•. El hecho resultaría, en efecto, muy significativo, y el autor, al
revelárnoslo, hubiera demostrado grao perspicacia, si no fuera igualmente exacto que también los versos castellanos de consonancia grave
o esdrújula, as! en los poetas clásicos como en los modernos, implican,
en su mayor parte, como los de consonancia aguda, una sinalefa por
lo menos. En prueba de esto basta decir que de los 205 versos graves
que forman la «Epístola moral a Fabio•, 140 llena sinalefa.
No parece haberse tenido en cuenta la diferencia que en nuestra
versificación existe entre la pausa y la cesura, diferencia bien establecida por Bello y completamente necesaria para comprender la estructura de ciertos versos castellanos, y as! el autor no baila obstáculo
para suponer que el verso de arte mayor, 12 = 6 6 silabas, pudo formarse a imitación del alejandrino, 14 = 7 + 71 y del verso de los romances, 16 = 8 + 8, «por la necesidad que se experimentaba de un
verso más corto•, pág. 39. El hecho de que los versos de 16 y de 14 silabas se hayan tratado siempre en castellano como versos dobles, sin
verdadera unión entre sus hemistiquios, demuestra desde luego una
diferencia esencial entre ellos y el de arte mayor, cuya unidad como
verso simple se manifiesta desde el principio en ejemplos tao indudables como el siguiente de Juan de Mena: «Con mucha gran gente
en la mar anegado.• La opinión del autor respecto al origen de este
verso, ya discutido en estudios importantes, requeriría, por consiguiente, una defensa más fundada para no parecer una simple ingenuidad.
Las precedentes observaciones bastarán para dar idea de la calidad
de este trabajo, cuya reseña no hubiera merecido, en realidad, el espacio que aquí se le dedica, si no fuera porque la escasez de libros sobre
esta materia hace que este Ensayo sea de cierta utilidad. - T. N. T.

+

URQUIJO E lBARRA, J. - Estado actual tk los estudior relatirJos a la
lengua vasca. Discurso pronunciado en el Congreso de Oñate el 3 de

septiembre de 1918.-Bilbao, Eléxpuru Hermanos, 1918, 35 págs.=
En este folleto, el ilustre director de la Revista Internacional de Estudios Vascos reproduce su discurso del Congreso de Oñate, enriquecido

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
NOTAS BIBLIOGRÁflCAS

con una selecta y rica bibliografía, especialmente moderna. La posición del autor, en contraste con la vehemencia extracientífica de la
inextinguible y singular casta de panegiristas vascófilos, es de una serena inclinación a la objetividad del problema. Su trabajo no es un
ciego alegato patriático para defender las virtudes divinas del vascuence, sino una invitación al estudio serio e interno de esta lengua.
Su benévolo reproche a los neovascófilos que intentan expurgar el
léxico secular de los pecaminosos elementos románicos, y que con sólo
ingredientes vascos están elaborando ahora una lengua nueva perfectamente filosófica y perfectamente ininteligible, no logrará ciertamente
llevar a la reflexión a quienes no sientan el interés de la verdad; pero
es posible que en los que de buena fe se dejan arrastrar de un insensato movimiento haga impresión esta voz del buen juicio. El estudio
histórico del vascuence nos interesa a todos, porque en él se encierran problemas fundamentales de lingüística e innumerables problemas de detalle de la filología española; y no es el mejor modo de facilitar este estudio el abordar filosóficamente el asunto, el sentar tesis
previas que un falso patriotismo llame favorables, y el querer ahogar
el lenguaje tradicional del pueblo por el gusto de destruir un hecho
indestructible, como es que el vascuence se ha asimilado en una larga
serie de siglos elementos latinos y castellanos. La exposición que el
Sr. Urquijo hace de los principales trabajos extranjeros es la invitación mejor para que los verdaderos amantes del vascuence abandonen sus métodos bizantinos y afronten el estudio del modo único que
puede afrontarse, sobre datos y cara siempre a la realidad. - V. G. D.
MARTÍNRZ DE LA RosA, FRANc1sco. -La Conjuración de Venecia. A1io
de I3IO. Drama en cinco actos y en prosa. Edited with introduction,
notes and vocabulary by Arthur L. Owen and John Thomas Lister.Benj. H. Sanboru &amp; Cº, Chicago, New-York, Boston, 1917. = Este
tomo forma parte de la cHispanic Series• que se viene publicando
bajo la dirección de John D. Fitz- Gerald en la casa editorial Sanboru. Se han propuesto los Sres. Owen y Lister hacer un libro para
las clases de espa11ol. El texto reproduce la edición de 1845 (París,
Baudry. Tomo II), caigo modernizado en cuanto a la ortografia, puntuación y acentuación• . Le acompaña una breve biografía de Martínez de la Rosa, que no trae ningún dato nuevo, un estudio del lugar
que ocupa el autor de La Conjuración en la historia del teatro español,
y por fin una bibliografía muy elemental, que no cita, verbigracia,
Elogio fúnebre de Martínez de la Rosa, de Francisco Fernández y Gon zález; las Memorias, de Alcalá-Galiano; o libros de conjunto como la
Biografía de Martínez de la Rosa y discursos parlamentarios, de Miguel Martínez de la Riva y Quintas; el de Luis Augusto Rebello da
Silva, etc.

399

Las notas son para uso de alumnos poco adelantados en el estudio
del cast~l~ano (ir+ gerundio, sentido dubitativo de deber de, pronombre enchtico cuando empieza la frase por el verbo, etc.).
Concluye el libro un vocabulario castellano-inglés que contiene
todas las palabras de la obra.
.
Es meritorio publicar nuevamente un libro injustamente olvidado·
pero la edición, presentada con elegancia, no pasa de ser clásica.-'].

S.

. Colección Universal «Calpe&gt;. - Madrid, 1919. = El propósito de los
editores es poner al alcance del gran público las obras más considerables de la literatura universal; en varios de los tomos aparecidos
se dan textos _d~purados de obras clásicas españolas, de las que nos
oc_u~aremos u~cament_e: Poema del Cid, cinco Novelas ejemplares,
Vza;e de Turquza, de V1llalón¡ El Diablo Cojuelo, Poesías de Garcilaso, Jo:ovelas y cuentos de Estébanez, y tres tomitos de teatro, Fuente
Ove¡u~a, El cond~n~do por desconfiado y Los pechos pn·vilegiados, de
Alarcon. De la ed1c1ón del Poema de Afio Cid se ha encargado D. Alfo~so Reyes; ha seguido el texto de Menéndez Pida! (La Lectz11·a, Madn~, 1911); en vez de J_as not~s obligadas en las ediciones vulgarizadoia~, que en é~ta hub1era_n sido necesariamente demasiado copiosas,
el editor ha cre1do preferible parear con el texto una traducción 0
n~odernización, tan fiel cuanto pueden serlo los trabajos de esta clase.
S1~ ~u.da es ésta la primera modernización hecha en España del texto
pnm1hvo castellano; compárense las abundantes que existen en Francia de la Chanson de Roland; el francés moderno se diferencia mucho
más del medieval que el castellano m9derno del antiguo; sin embargo, para la generalidad de nuestros lectores, poco familiarizados con
este género de libros, el trabajo del Sr. Reyes será una valiosa ayuda.
En un breve prólogo el editor señala las características del poema
el influjo de la leyenda cidiana en nuestra literatura posterior.
y
Don Américo Castro ha tenido a su cargo la edición de Fuente Ovejuna Y de El condenado por desconfiado. Para Fuente Ovejuna el editor
ha seguido fielmente el texto que da la parte XII de las co~edias de
Lope, modernizándolo, como la índole de la edición exige, pero sin
alterar con adiciones personales la obra, como se ha venido haciendo
aun en colecciones eruditas - recuérdese el caso de la Biblioteca d~
Rivadeneyra-. El texto del drama de Tirso es el de 1635. Las noticias
eruditas con que el editor se ha creído en el deber de ilustrar a sus
lectore~, van en sendo_s prólogos al frente de las ediciones. Algunas
notas discretas y sobnas aclaran los pasajes difíciles del texto.
-~on Alfonso Reyes, en su edición de Los pechos privilegiados ha
modificad? ~go ~ste criterio, adoptando la división en escenas y a~eptando las md1cac10nes escénicas de las ediciones modernas. En el prólogo resume la biografía de Alarcón.

�400

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Don A. G. Solalinde edita en dos volúmenes el Viaje de Turquía,
atribuido a Cristóbal de Vitlalón. Aunque menos importante que las
obras enumeradas 1 el interés histórico de ésta es grande
y su mérito
•
•
absoluto nada escaso. Sin duda, estas razones han movido al editor a
incluirla en la Colección Universal, mejorando el texto del Sr. Serrano y Sanz (Nueva Biblioteca de Autores Españoles, XXXIII). E~ el
prólogo indica el Sr. S. las cuestiones relacionadas con la patermdad
de la obra.
Los otros tomos, ya referidos, salen sin nombre del editor. Su confección responde al mismo criterio que la de los enumerados ª:riba.
En general, esta biblioteca mejora considerablement_e las colecc1on:s
análogas publicadas con anterioridad. Por una vez, el 10terés comercial
no se ha opuesto a la limpieza e integridad de las obras, a una honrada depuración textual y a una presentación decorosa Y cómoda.
Poesías escogidas de Manttel del Palacio, publicadas por la Real Academia Española en la «Biblioteca Selecta de Clásicos Españoles•.0
Madrid, Tip. de la «Revista de Archivos•, 1916, xLm-327 págs., 4, =
Contiene el volumen una selección de poesías serias y cómicas, entre
las cuales van algunas traducciones e imitaciones.
Los más opuestos contrastes entre la sentimentalidad dulcemente
tranquila y la causticidad de las sátiras políticas más violentas, descubren a través de la obra de Manuel del Palacio, el temperamento
incons;ante y un poco desequilibrado de este autor, a quien la fogosidad juvenil acarreó bastantes sinsabores, adquiriendo rápidamente
la popularidad, no tanto por su labor verdaderamente poética, como
por sus epigramas, terribles en su época.
.
Como sucedió a Quevedo, aconteció a Manuel del Palacio: no hubo
chiste mordaz, poesía sicalíptica, epigrama agresivo, que en. su ~empo circulase, ya impreso o ya repetido en voz baj~ por las m1stenosas
tertulias conspiradoras, que, con fundamento o sm él, no se le acha-

case.
Como todo lo subjetivo, estas poesías efimeras, en las que Manuel del Palacio adquirió una facilidad técnica sorprendente, no han
sobrevivido a quien las creó; quedan, en cambio, sus sonetos serios
y sus leyendas.
.
.
. .
En el prólogo, de D. Jacinto Octav10 Picón, se Justifica el por qué
puede considerarse clásico a Manuel del Palacio aun siend~ contemporáneo, estudiándose su personalidad literaria y las r~ac1on~s que
tuvo con literatos y escritores, a más de anotar una sene de mteresantes datos para su biografia. - F.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

401

ANÁLISIS DE REVISTAS
..ZBITSCHRIFT FÜR RONANISCHE PHn.oLoGIE (XXXVIII, 191 7, 6. Heft) 1__
Bruch: A.: _
zu_ Meyer-Lü/Jke etymologisclzem Worterbuch (págs. 676- 702).
Estudia pr10opalmente las voces de origen germánico, y hace adiciones y correcciones en general atinadas. A veces se refiere al español, y
sobre esto queremos hacer algunos reparos. Respecto del número 3205
propone una etimología de disfrazar que suscita dudas; supone que
~a palabra es fusión del cat. esp. disfresar y *disfazar &lt; * disfact1are, y que el origen de la primera viene defresar 'guarnecer'; para
el proceso semántico compara al. verkleiden respecto de kleiden. Ahora
bien, disfresar, que sepamos, no es español; además fresar tiene un
significado muy concreto 'guarnecer con freses o franjas', que en modo
alguno pue~e gen~ralizarse para significar 'vestir'. Véase el uso de fres
en este antiguo eJemplo: «pannos tintos e pannos de sed~ a fojas 0
freses• (Estoria del rey Gu:llelme, pág. 227);fresar será, pues, adornar
una tela, y nada más. En fin, es inadmisible emplear el peligroso
m~todo de cruce de palabras, tomando como base una palabra inexistente como * disfazar. El origen de disfrazar habrá que buscarlo
quizá en la dirección de fresa, frazada, frezada; compárese de.rfrezar.
En tanto que no se estudien estas voces oscuras con informa&lt;:i~n histórica. Y g~ográfica, las conclusiones parecerán siempre arti!c1osas y arb1tranas. Esta impresión se saca leyen~o que gafa es
gofo &lt;gomphus+ga1:fa (pág. 689); y sobre esta forma con asterisco basa Brüch que el área de gompkus abarcó no sólo Francia sino
también la Península Ibérica.
'
No comprendemos la nota al número 3781 a: «Tal vez derivan español loco, port. louco de un lat. vulg. *glaucus, de glaucire 'mugir
el ganado'. Un *glaucus 'animal que muge', 'oveja' se formó sobre
glaucire co~o port. ckoca, 'llueca' sobre chocar 'cloquear'. (Wb. 3 759 .)•
~Pero qué tiene que ver todo esto con locor El relacionar (pág. 693)
esp. !topo con gót. * haups 'montón, multitud' (Haufe) parece también
algo extraño.
-~4476. Esp. zonzo tiene z andaluza por * sonso, que sobrevive en
meJ1c. sonsera. Sonso es soso + intonso, tonto.&gt; Sonso es hoy usado
en América. El cruce de palabras propuesto, por sí solo no significa
oada.
Respecto de antruefo (pág. 694), es inadmisible que tenga el ue de
1
~o poseemos aún el cuaderno 5, continuación del tomo XXXVIII, interrumpido en 1914Tm,10 VI.

�402

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGB.ÁFICAS

antojo pronunciado con ue en leoné s o aragonés· Antruejo es una forma.
t
no sól~ asturiana sino de otras partes de España; se la o~e has a e~
• . . de Toledo Se oculta aquí una cuestión comphpueblos de l a provincia
·
, (R t )
t
.
hay antroxar 'celebrar el antroxu, alegrarse a o .
cada. E nas unano
. b d. ·ó ¡ y también
Hab~á ue tener en cuenta entrujar: «Pues m1 en 1c1 n
q
t u¡·o que ayáis• (Kohler, Spaniscke Eklogen, pág. 347).
la de1 asno os en r
.
su as ecto I miraron tus
Entrojar . cDe vero yo entruejo que nunca
p
M
.
gú~ que porfías, (Rouanet, Autos,farsas, etc., IV, pág. 411). e as
o¡os se
á I • · á no se me entrueésta me lo dirá I que parez que viene ac ' s1 qu1z
ja• (S de Horozco Auto del villano).
d"
A~truejo entruefo parece ser un verbal de antrojar:. aunque,S,es' l·
'
.
á ti
L Spitzer (Worter u. ac1zen,
fícil descubrir la relación sem n ca. . .
.
l .. en lo
llI 195) pensó ya en la relación con anto;o, para exph~ar ~:•
d
qu~ ahora se apoya Brüch para explicar ue. Esta apro~1mac1 n pue e
ser le ítima con tal de tomarla desde otro punto de v1Sta. .
.
E \te e~ port. antrolhos 'anteojeras' (Figueiredo), y anto;ar tiene
xi
(K hler pág 21 5)· de suerte que
en leonés la forma antoxar, antoxo o
'
. .
d entrees bien explicable antroxar, antrojar, entrojar (¿por 1 . ue~c1a e t
comprende bien mterpre an·
ojo?) La frase antes citada de H orozco se
.
.
t .
. e me entrue·a, por 'se me antoja', es decir, 's1 no es unan OJO,
do es
.
J
"ó mi • 1 El ejemplo de los Autos de Rouanet
ª · .
· , _ •se me antoja'.
o una mala mterpretaci n
.
t b"én se puede explicar por anto;ar: cyo entrue¡o : : c~mbio no se entiende el entrujo de las églogas publicadas por

nfi

.

Kohler.
.
f ºó d ªntrueio •engaño' con
p
es que ha habido una usi n e e
'-'
entro::~~~~:av~l', motivada por analogía de forma y significadlo. El
. que nada tienen que ver. con de carport antrolho y el vulgar entro;ar,
.
·1
, se deduce de los ejemplos citados, no necesitan e i~nava , segun
. . .
onsi uiente tampoco :ntrue¡o.
troi tu para explicar su m1cial, y por c
g
'
. .
ar que entruejo tomó su s1gm' Lo más exacto parece, por tanto, pens_
. .
to a la
d
t ·r1o o de un *entruedo, sm recibir nada en cuan
,
t s es delicada de analizar la relación seficado e en roz
2
forma • Como deciamos an e '
. •
1 ermita
mántica que ha hecho que éntruejo tome un s1gmficado que e J?. d 1
.
ido Tal vez el entronque esté en los enganos e
aprox1:a~=n:;~~:er~a esta hipótesis si el salm. entru~lta1· 'engañadr'
carnav •
.
uizá con ingerencia popular e
estu viese emparentadot~on ;'2gt~:a;~ 1rüch necesitarían también distrucha. Algunas otras e imo o l
cusión minuciosa.
8) B
artículo
Spitzer L.: , Es• im Portugiesischen (págs. 713·7 1 ·. ue;:
_
1
sobre el p~onombre neutro en portugués con referencias espano .
•
I ,
d LA.MANO Dial. Sal11zant.,
La interpretación de 'enganar, bur ar que ª
'
·tar ¡ pasaje carece de fundamento.
1
pág. 431, a Cl e_
'
á.r
I antigua terminación mimtre por miente.
1

2

Para epéntesJ.S de r comp ese

ª

Stiefel, A. L. (págs. 719-722) reseña la edición hecha en 1912 por
Rosenberg de la comedia Las burlas veras, y encuentra muchos motivos para d udar de que Lope sea el autor; en todo caso R. no lo ha
probado. Pero en general encuentra útil el trabajo del editor.
Múgica, P. de (págs. 722-726) reseña los dos primeros tomos de la
edición del Quijote por Rodríguez Marín en •Clásicos Castellanos, en
forma algo confusa y con excesivos personalismos, que extrañan un
poco en la Zeitsclzrift- no cel Zeitsclirift,, como dice siempre Múgica.

GIORNALB STORICO DELLA LBTTERATURA ITALIANA (LXVill, 1916). Marigo, A.: Cultura letteraria e preumanistica nelle maggio1·i enciclopediedel dttgento. Lo cSpeculum• edil e Tresars, (págs. 1 -42 y 289-326). Interesa este concienzudo artículo muy especialmente a los cultivadores de
la literatura medieval española, por analizar su autor la significación
y los componentes de las obras del Bellovacense y de Brunetto Latini,
conocidas y aprovechadas en nuestros siglos medios. Marigo - lejos
de hacer un estudio puramente bibliográfico - examina en su trabajo
las diversas tendencias que estos dos enciclopedistas medievales
- eclesiástico el uno y laico el segundo - resumen en sus escritos.
Indica el conocimiento que estos autores tenían de todos aquellos
libros que no faltan en ningún catálogo de bibliotecas primitivas por
ser un producto de la época, y, a su lado, señala el conocimiento que
en el siglo xm se tenía de los autores clásicos.

RBvul! HisPANIQUE (XXXIII, 1915).-Rennert, H. A.: Bibliography of
tlze Dramatic Works o.f Lope de Vega Carjio based upon the Catalogueof Jolzn Rutter Chorley (págs. 1-284). Segunda edición, cuidadosamente
revisada y mejorada, del catálogo que publicó el autor en su obra
Lije of Loje de Vega, 1904. Recientemente este trabajo ha sido incorporado por A. Castro, con importantes correcciones y adiciones, a la
Vida de Lope de Vega por H. A. Rennert y A. Castro, 1919.
Foulché-Delbosc, R.: Bibliograjltie espagnole de fray Antonio de
Guevara (págs. 301 -384). Entre ediciones fechadas y sin año recoge el
autor 143 números, descritos según ejemplares de diversas bibliotecas públicas y privadas, o inferidos de menciones que no dejan lugar
a equivocación, como, por ejemplo, una declaración del mismo autor.
A esto se añade la noticia de seis ediciones dudosas. Tras la descripción de los libros, aparece una tabla de las obr as de Guevara con
referencia a todas las ediciones de cada obra que el autor acaba de
describir. Finalmente, hay algunas notas aclaratorias muy útiles sobre
el Marco Aurelio y el Reloj de Pr{ncipes, libros a menudo confundidos,

�NOTAS BlBLIOGllÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

y cuya historia bibliográfica precisa leemos aquí por vez primera, sobre las Epístolas familiares y el Monte Calvario. Estas notas rectifican

pañamiento alguno. En los tiempos pasados se cantaban los romances
con acompañamiento de guitarra en la casa o en las reuniones de familia; pero en los campos y en las montañas el pobre labriego o pastor
los cantaba con el acompañamiento de un instrumento sencillísimo
que llamaban vigüela (que significa también guitarra en Nuevo México)
hecho ?e cualquier palo algo encorvado, con una sola cuerda de trip~
de oveia, que se tocaba a la manera del birimbao&gt;.
, El pueblo de Nuevo México, como el de México y el de Andaluc1a, llama corridos a los romances tradicionales, así como a los vulgares Y modernos; pero a éstos se les suele llamar también cuandos inditas y versos.
'
. Los romances tradicionales que E. recoge son: Delgadina (seis vers10nes), Gerineldo (tres versiones), La dama y el pastor (cuatro versiones), La esposa infiel (cuatro versiones en asonante á, dos en asonante ó), La aparición (tres versiones), Las señas del marido, El mal de
amor, Membruno (Malbrú), El pi&lt;?fo y la liendre. La clasificación de E.
no es muy clara, pues los dos últimos romances no son tradicionales:
Malbrú es de origen francés y penetra en España en el siglo xvm.
En los romances modernos y vulgares incluye E. veinticinco, entre
los que se cuentan cuna refundición moderna de los varios romances
de ~a esposa infiel• (en varias asonancias), El vaquero, Chaparrlta, Macana Romero (dos versiones), los tres procedentes de la República
.
. de asuntos recientes, como Los americanos (1909)
'l\Iexicana,
Y vanos
Y_Lorenzo Gtttiérrez (1900). Los romances de esta clase son legión,
dice ~-i cu:i-1quiera los compone, y los periódicos locales los publican
-se 1~pnmen probablemente dos o tres cada mes-; pero E . no recoge nmguno ya publicado.
. !".los romances agrega E. una sección de décimas populares, subdiv1_d1én~olas en a) décimas a lo divino; b) sentenciosas y morales;
e) b1stónco-narrativas; d) amorosas, sentimentales y jocosas; la indita
compuesta por Juan Ángel en coplas octosílabas aconsonantadas de
seis versos sobre la ejecución de Paula, primera mujer sentenciada a
'.13uert_e en Nuevo México (1861); sección de juegos de niños, rimas
mfanhles y coplas de cuna, conjuros, danzas - que incluye cantares
como cSesta, mayesta, Martín de la Cuesta ...», Periquillo el labrador,
•M_añana domingo se casa Benito&gt;, y ejemplos de cantares que acomp~nan la danza indita-, y sección de melodías, transcritas por el orgarusta de Stanford, G. C. Buebrer, a quien E . se las cantó (son nueve :

varios errores.
Gautier, M.: De quelques jeux d'esprit (págs. 385-445). Sólo se publica una primera sección: e Disparates&gt;. El recopilador comienza por
definir esta literatura caprichosa con ayuda del Diccionario de la ~cademia y del de Covarrubias, una opinión de V. Leclerc y ejemplos
semejantes en Francia y en Inglaterra. A continuación aparecen veinticinco poesías de cdisparates&gt;, las primeras de fines del siglo xv y las
últimas de mediados del xix. El recopilador observa que en prosa
española sólo recuerda un ejemplo de disparate: la «Nota de las cosas
particulares que se hallaron en el anticuario de D. Juan Flores&gt;. (Sales
españolas, edic. Paz y Melia, I, págs. 443-448.)
Romancero nuevo mejicano. Recogido por Aurelio M. Espinosa (páginas 446-560). El catedrático de la Universidad de Leland Stanford, en
California, da aquí una nueva contribución a los estudios sobre la lengua, la literatura y el folklore españoles en la región sudoeste de los
Estados Unidos. En su breve prólogo relata Espinosa cómo el actual
Estado de Nuevo México fué visitado en 1540 por Francisco Vázquez
de Coronado; su conquista se realizó durante la segunda mitad del siglo xv1, sobre todo con la expedición, procedente de México, de don
Juan de Oñate, en 1598. Nuevo México fué colonia española desde 1598
hasta 1821-no 1818, como dice E., no sabemos por qué-, y parte de
la República Mexicana desde 1821 basta 18481 en que pasó a formar
parte de los Estados Unidos.•Nuevo México inclula en esta época los
presentes Estados de Nuevo México y Arizona y parte del Estado de
Colorado. El número actual de personas de habla española que ahora
viven en estos tres Estados llega a 250.000: 175.000 en Nuevo México,
50.000 en Colorado y 25.000 en Arizona.• Hay que advertir que se
trata de regiones muy poco pobladas, a pesar de su extensión; así,
estas cifras representan, en Nuevo México, la mayoría de la población.
Según E., en la generación presente el idioma castellano comienza a
perder, ante la invasión del inglés, el terreno que había conservado
con pocas disminuciones durante cincuenta años.
E. recoge diez rom!l,nces tradicionales (veintisiete versiones), que
cno alcanzan grande difusión; fué preciso interrogar a centenares de
personas para poder recoger las pocas versiones obtenidas. Ya sólo algunos viejos los saben, y sólo el de Delgaditza puede considerarse como
popular&gt;. De otros, sin embargo, son todavía muy conocidos trozos de
dos o más versos; así Gerlneldo, La aparición, La dama y el pastor. Con
relación a la música de los romances, dice E. que ya se cantan poco
- de los recitantes con quienes habló, sólo siete sabían cantarlos-.
Los cantan «de la misma manera que... otros cantos cualesquiera, con
acompañamiento de guitarra, musiquita de boca (armónica) o sin acoro-

Delgadina, Gerineldo, La dama y el pastor, El mal de amor, Membruno,
La esposa infiel (moderna), y tres danzas inditas).
La letra de los romances y cantares está transcrita con exactitud

fonética.
Desdevises.du Dezert, G.: Saint Ignace de Loyola (XXXIV, 1915,
págs. 1-72). Estudio sobre la persona de San Ignacio, fundado sobre

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

todo en sus mismas obras (Ejercicios, Constituciones, Correspondencia)
y con referencia a los trabajos de Fouqueray, Astrain, Tacchi Venturi y Boehmer. Historia puramente objetiva que, salvando las dificultades de una cronología minuciosa-no siempre posible en el caso-,
presenta el desarrollo lógico de la vida de Loyola en forma fácilmente
abarcable. «La vida de Ignacio fué admirable-concluye el autor-,
pero su obra supone un concepto pesimista de la humanidad. •
Cancionero espiritual, en el qua/ se tratan nmchas y muy excelentes
~bras sobre la concepción de la gloriosíssima Virgen..., reimpreso por
J. M. Aguilera l\Iorales (págs. 72-282). El Cancionero es obra de un
desconocido religioso jerónimo, publicada por Juan de Villaquirán en
Valladolid, el año de 1549. Según A. 1\1., «sólo se conocen dos ejemplares de esta joya• : uno que debe de haber ido a parar a la Sociedad
Hispánica de Nueva York - suponemos que estarla en la biblioteca
del marqués de Jerez de los Caballeros - ; otro, en el Museo Británico
-ejemplar que A. l\1. supone fué de Salvá-. El Cancionero, sin ser precisamente una «joya•, como quiere el Sr. A. l\I., interesa por ser muy
caracterísco de la época en los t emas y en la técnica. El poeta incurre
en puerilidades como los acrósticos; en cambio a veces se inspira en
el arte popular o semipopular (en el romance «Emperatrices y reinas•, pág. 134; en el villancico «Secároame los pesares•, pág. 192; en
el de «Lo que queda es lo seguro,, pág. 205; el de «Si la noche hace
escura•, pág. 250). Los Villancicos para la noche de Na'Oidad (págs. 139
a 142) están en diálogo dramático pastoril y tienen formas propias de
la lengna rústica en el teatro del siglo xv a xvn. La versificación es
toda de coplas de octosílabos solos y coplas de pie quebrado.
Documentos relativos a Góngora, publicados por L. de Torre (páginas 283-291 ) . Testamento de Góngora y poder de Paravicino,
como testamentario suyo, en favor de Pellicer, para que éste pueda reimprimir el Polifemo de Góngora con comentarios originales,
documentos reseñados ya en esta Revista por A. Reyes (V, 19181 páginas 315-336).
Miret Saos, J.: El vescomte de Cardona de'Oant del rei de Fran;a
¿n I309 (págs. 293-299). Ni los historiadores catalanes ni Zurita hablan
de la estancia en París del vizconde de Cardona, Ramón Folch, cuando, acompañado del joven conde de Foix, fué a la corte de Felipe a
mantener los derechos del dicho conde contra las pretensiones de los
vizcondes de Fezensaguet y de Turena, sobre la sucesión de D.ª Guillema de Monteada. Vic y Vaissette, en su Histoire générale de Languedoc, han dado alguna noticia de este viaje. El autor publica ahora
un documento y detalles intimos de la entrevista de Folch y sus compañeros con el rey Felipe. Para la mejor comprensión del suceso recuerda las relaciones de las familias de F oix, Béarn y Armanyac. Del
examen de este documento el autor saca consecuencias sobre el de-

recho en la Edad Media, y resume brevemente la historia del negocio
en que intervino el vizconde de Cardona.
La península a principios del siglo XVII [editada por L. Sánchez
Costa] (págs. 300-542). El editor publica, sin notas - que considera
innecesarias-, el manuscrito Q. 144 de la Biblioteca Nacional de Madrid, llamado Floresta española. Hay en él noticias de Toledo, Cuenca,
Cartagena, Murcia, Jaén, Córdoba, Sevilla, Cádiz, Málaga, Gran Canaria, Compostela, Salamanca, Ávila, Zamora, Astorga, Ciudad Rodrigo,
Plasencia, Corla, Badajoz, Lugo, Orense, Túy, l\iondoñedo, Granada,
Guadix, Almerfa, Burgos, Calahorra, Santo Domingo de la Calzada,
Pamplona, Barcelona, Gerona, Zaragoza, Albarracin, Teruel, Valencia,
Segorbe, Orihuela, Mallorca, Braga, La Guarda, Lamego, Viseo, l\Iiran•
da, Lérida, Lisboa, Coimbra, Portalegre, Évora, Algarbe y El vas.
Els mestres de Valencia, publicado por R. Foulché-Delbosc (páginas 543-565). Sátira valenciana en verso escrita por Gaspar Guerau
de Montmajor con motivo del viaje de Felipe II a Valencia y del besamanos a que acudieron los «mestres,, año de 1586. La sátira, escrita en el metro que hizo célebre Jacme Roig, tiene más de 700 versos.
Se divulgó en copias manuscritas, pues es dudoso que se haya publicado nunca. Mayans y Sisear sacó una copia, al parecer fundada en dos
versiones, por 1780 o 1781. Esta copia perteneció a Salvá, y sobre ella
se hace la actual edición. A la edición acompañan 54 notas que dejó,
anotadas al margen de su copia, el mismo Mayans. Al final hay un
índice de nombres citados. Quedan veinte nombres por identificar.
Poésies inédites de QtJ¿'{Jedo, publicadas por Ch. Deblay (págs. 566·
576). Proceden de un manuscrito quevedesco de propiedad privada,
copia de 1765. Soneto «pintando la vida de un señor mal ocupado•:
J Vizarra estava ayer doña Maria/; romance en que «pinta lo que le sucedió con una fregona,: Ya que al Hospital de A.mor; romance ca la
boda de la hija de un boticario•: Al son de la dulce lira; tres décimas
con verso quebrado que no se permitieron en la impresión de la letra
que dice: «las cuerdas de mi instrumento, : Hónrranse de tantos modos.
Varia. La 'Oie de Góngora par Pellicer, publicada por R. FoulchéDelbosc (págs. 577-588).· Véase A. Reyes, Reseña de estudios gongorinas,
RFE, 19181 V, págs. 315- 336.

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HISTORIA GENERAL

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España.
8195. Impresa de Túnez. Relation anonyme publiée par J. Deloffre.RHi, 1918, XLIV, 565-613.
V1LLALÓN, CRISTÓBAL DE.- Viaje de Tun¡zda, atribuido a C. de V.
Edición y prólogo de A. G. Solalinde. Tomos I y II.-MadridBarcelona, Edit. Calpe, 19191 8.0 , 272 y 280 págs. (Colección
Universal. Núms. 38-43.)
FERNÁN CABALLERO. - Cartas. Coleccionadas y anotadas por el
M. R. P. Fr. Diego de Valencina. - Madrid, Hernando, 1919.
CAsTELAR, EM1uo. - Recuerdos de Italia. Roma, Pisa, Venecia,
N~poles. -Madrid, J. Pueyo, 19191 8.0 , 309 págs., 4 ptas. (Biblioteca de Autores Varios. Editorial América.)
8199. GANIVBT, ÁNGEL.-Epistola1·io. Segunda edición. -Madrid Victoriano Suárez, 1919, 8.0 , 304-xv1 págs., 5 ptas.
'

Amé1'ica.
8200. ROMERO DE TERREROS Y V11,ENT, M.-EI estilo epistolar en la Nueva Espa1ia. Discurso.-Méjico, J. Muñoz, (s. a.), 8.º, 18 págs.
GóMBz CARRILLO, E. - Treinta años de mi vida. Libro II: En plena Bohemia.-Madrid, J. Pueyo, (s. a.), 8. 0 , 252 págs., 4 ptas.V. núm. 7410.

Didáctica.

Autores antiguos.
8202. MIGuáLEz, P. - Sobre el verdadero autor del «Diálogo de la lengua• . Contestación al académico Sr. Co tarelo. - CD, 191 9,
CXVII, 441-457; CXVIII, 5-22, 89-104, 19 1-204.-V. núm. 7415.
GoNZÁLEZ DE LA CALLE, P. U. - Algunas notas complementarias
a~erca de las ideas morales del P. Juan de .Mariana (continuación). - RABM, 19 191 XL, 231-247. - V. núm. 7800.

�BIBLIOGRAl"fA

Autores mode1·nos.

ORTIZ1 F • - Las fiases de la evolución religiosa. Conferencia. Habana Tip. Moderna, 1919, 4.º, 16 págs.
BxLLO, L.~Las ideas de Costa (continuación).-L, 1919, II, 113. 123. - V. núm. 1803.

NOTICIAS

FOLKLORE
LITERATURA POPULAR

Vols. 1-III. - ·
8206. F RAZER, J • G • _ Folk Lon in tlle Old Testament.
á
/6
London Macmillan, 8.º, 594, 59 2 Y 584 P gs., 37 ·
a1M
SuÑoL, G. 'M. - Els cants deis ,·omeus. Segle XIV•. -An ont,
1918, I, 100-192.
.
.
"'olklore burualés
(conl.lnuación). - RCa, 19 19,
o
8208. H ERGUETA 1 D , _ .L'I
V 150-158, 177-181. - V. núm. 7810,
.
.
Cnr.,ps
Y MERCADAL, F. - Folklore menorqui. De la pages1a (conti8209.
nuación). - R~ien, 1919, XLV, 169-175, 191-199, 216-223. M d 'd
V. núm. 7811.
. .
,
'I
a n ,
n AR f N, F• - Cincuenta cuentos anecdotzcos. 8210. RoDarousz
Tip. de la eRevista de Archivos•, 1919, 8.º, 352-1x págs., 4 ptas.
OBRAS DIVERSAS

8211. URQUTJO E IBARRA, J. DE. - El ,·ejranero vasco. Tomo I: 1;os refranes de Saribay. - San Sebastián, Martín, Mena y C. ' 1919,
4 º, 59-81 págs.
·
V
J _ Outra vez o n.° • IJ• . - Lusa, 1919,
8212. LElTE DE ASCON - l!LLO5 1 •
III, 5.

En el mes de diciembre último falleció en Austria Jules Cornu.
Con su muerte desaparece una gran figura del romanismo. Formado
en la escuela de Ascoli, Cornu comenzó estudiando los dialectos romances de Suiza. En la Romania, en sus primeros años, trató diversos
puntos gramaticales, algunos en relación con el español. Su actividad
académica fué meritísima en Suiza y en Austria; entre sus antiguos
discípulos figuran Gilliéron, Salvioni y Thurneysen. Una buena parte
de su actividad la consagró a la filología hispánica; conocida de todos
es su excelente gramática portuguesa publicada en el Grundriss de
Grober (1888). Y sobre el Poema del Cid escribió varios trabajos que
dieron lugar a importantes estudios y controversias.
- Nuestro redactor Américo Castro ha consagrado un artículo a
la muerte de D. Federico Hanssen en la Revista de Libros, cuaderno
correspondiente al mes de diciembre de 1919, con una extensión de
que aquí no disponíamos. Por eso no hablamos nuevamente del eminente hispanista, ya que en lo esencial hacemos nuestro lo escrito allá
por el Sr. Castro.
- Hemos recibido el primer número de Modern Languages, revista consagrada a literaturas extranjeras, ciencia y artes, dirigida por
E. G. Underwood y publicada por «The Modern Language Association&gt; de Londres. El presente número, entre otras cosas, contiene el
anuncio de concursos literarios para premiar la mejor traducción al
inglés de poesías en francés, alemán, italiano, ruso y español. Modern
Languages sale el día 15 de los meses de febrero, abril, junio, agosto,
octubre y diciembre. Suscripción: 6 chelines; A. and C. Black, Ltd.
4, Sobo Square, London, W, 1.
- El noveno curso de vacaciones para extranjeros, organizado por
la Junta para ampliación de estudios e investigaciones científicas, se
dará en Madrid del 24 de julio al 4 de septiembre de 1920.
Estos cursos se proponen principalmente ofrecer a los extranjeros
que se dedican a la enseñanza del español o que desean familiarizarse
con nuestra lengua y literatura, la oportunidad de completar sus conocimientos mediante lecciones, conferencias y clases prácticas, dadas
por personas especializadas en las respectivas materias. Con tales en-

�440

NOTICIAS

señanzas alternan cursillos y lecciones acerca de la historia, el arte
y la vida social de España, que se complementan con excursiones Y
visitas a museos y centros de cultura.
Está encargado de trazar el plan del curso, de acuerdo con las necesidades de los alumnos matriculados, el profesor D. Ramón Menéndez Pida!, presidente del Centro de Estudios Hist~rico~. Las cla~es Y
excursiones estarán a cargo de profesores de la Umversidad, de miembros de dicho Centro y de otras personas competentes.
Las conferencias de fonética están encomendadas al Sr. Navarro
Tomás, quien también intervendrá en las clases prácticas de corrección de defectos de pronunciación.
Los derechos de inscripción son 100 pesetas, que se abonarán al
entregar al interesado la taijeta de matrícula.
.
.
CERTIFICADOS. -Todos los matriculados que acrediten haber asistido a las clases un mínimo de sesenta horas, podrán solicitar un certificado de asistencia.
. •
.
Para obtener el diploma que acredite un conocimiento suficiente
del idioma español será necesario, someterse a unas pruebas finales.
Para inscripcion~s, nuevos detalles y correspondencia, escribase al
Sr. Secretario del Curso de Vacaciones para Extranjeros, Centro de
Estudios Históricos, Almagro, 26, Madrid.

PUBLICACiONES RECIBIDAS
POR LA.

«REVISTA DE FILOLOGÍA ESPA~OLA•
DUJL\NTB BL ·cuARTO TBDIBSTRB DB 1919

Li b r o s.
ALONSO Coaris, N. - JomadlU. Artículos varios. - Valladolid, E.

8.º, 197 págs.

El Canta,. dr /01 Canta,-es tkl g/oriqso Salomón. Versión espaiola dt L ·
gumia edición. - México, Talleres gráficos del Gobierno nacional, 19191 +0 ,_79 ~
ÜRMO, M. DO. - Consolidafllo do verso. Tratado de versifical,io, o ~ Cdlli~
em lingua portugueza. - S;Io Paulo, Casa Duprat, 1919, 8.0 , 348 pAgs.

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Núms. 44-45. - V. KoROLENKo: El díá drl juicio. Novelas. La tradqcción del i,i;ér,
ha sido hecha por N. Tasio. - 207 págs.
Núms. 46-47.- S. EsTt.eANIIZ CALDD.ÓN (•EL SoLITARIÓ•}: NO'lltlas y (Wll/qj.
199 págs.
Núm. 48. - G. W. LEtaNITZ : Opúsculosjilosójil:os. La traducción ha sido hecha ~
M. G. Morente. - 101 págs.
Núms. 4~51. - PurrARco: V-das .paralelas. Tomo I: Teseo, Rómulo, U
Numa, Solón, Publicola. Traducción de D. A. Ranz RomaniUos, revisada y
313 págs.
Núms. 52-54- - P.uvoST: Historia dt Manon Lescaut y ti ca6allero Dtt Cru,u ~
vela. La traducción del francés ha sido hecha por E. de Mesa.- 229 págs.
Núms. 55-56. - J. RUIZ DB ALARCÓN: Lo, peckos prñJilegiados. Comedi;I. La •
ha sido preparada por A. Reyes. - 155 págs.
Núm. 57. - L Váuz DB Gu11VA8A: El Dia/Jlo C(ljutlo. Novela. - 123 págs.
Núms. 58-0o. - G. EuoT: Si/as Marntf'. Novela. La traducción del inglésl~
hecha por l. Oyarzábal. - 313 págs.
Núms. 61-6z.-A. KUPRlN: Et Dios impl,1,a/Jk. La traducción del ruso ha sido~
por N. Tasin. - 205 págs.
Núms. 63.{i5.-T. ConHo: jl-fis amores: amores nNt'llos: al1llJf'ci/los. La traducd61i ~
portugués ha sido hecha por P. Blanco Suárez. -251 págs.
,
Núms. ti6-68. - M. DE STAEL: Diez años dt dtslim-o. Memorias. La traductjóa ele{
francés ha sido hecha por M. Azaña. - 282 págs.
Núms. 69-70. -T. DE MouNA: E/ condenado POf' desconfiado. Comew&amp;.'Lá edición:
ha sido cuidada por A. Castro. - 201 págs.
Núm. 71. -M. KANT: Lo 6dlo y lo su6/ime. Ensayo de estética y moral. La tradq~
ción del alemán ha sido hecha por R. Sánchez Rivero. - 85 págs.
Núms. z2-73.-A. DE Mussn: Cuentos. Tomo I: Mimí Pinson, Croisilles, Las dos
amantes. La traducción ha sido hecha por L Femández Ardavin.- 175 págs.
Núms. 74-75. - L ALAS (•CLARÍN•): El Seff.Of', y lo dmtás son cuentos. - 124 P'gs.
Núms. 76-77.-L. STnt1&amp;: Vwjt smtimmtal f&gt;Of' Franaa e /111/ia. Novela.-182 ~
N úms. 78-So. - C. J. CÉSAR: Comtnlarios dt la guef'ra dr las Calias. Traducción del
1.atin por D. J. Goya y Muniain, revisada y corregida. - 3n págs.

�G1vANEL !&gt;hs, J. - Arg()/ bar.:e/01tí. Notes pera un vocabulari. - Barcelona, Imp. ele
la Casa de Caritat, 1919, 4.º, 65 págs.
Infomu rendido al II Congreso dt la Unión por el presidente constitucional de la Rcpúbli&lt;;a, C. Venustiano Carranza, al renovarse el período ordinario de sesiones el 1." de
.septiembre de 1919, y respuesta del C. presidente de la Cámara de Diputados. -Panamá, Henry, 1919, 8.0 , r¡1 págs.
0
LEPHR, - Los filibusteros dt Fiu11u. - Buenos Aires, Bibl. del Jadrán, 1919, 4. ,
32 págs.
.
limitu admi11istrali'lltS et division diaüctak dt la Fronce. - Helsinki, Kauppakirjapaino, 1919, 4.º, págs. 8¡-u8. (Extr. de NM, 1919, XX, 87-u8.)
LuZURIAGA, L.-Et a11aljabetis1110 m E.,paña.-Madricl, J. Cosano, 1919, 4.º, 78'págs.
·

Ruaro PIQUERAS, F.-EI latin m la Edad Media. Apuntes para su estudio a base
del J!n q&gt;re está escrito el fuero de Cuenca. -Toledo, A. Garijo Borque, 1919, 4.º, •
4opágs.
· Ru1z DE ALARCÓN, J. - Teatro. Edición y notas de A. Reyes. - ).fadrid, «La Lectura~, 1918, 8.0 , m-275 págs. (Clásicos Castellanos. Tomo 37.)
SANZ An1zM1,;NDY, C. - U,i C()ltlrato del siglo Xlll - Madrid, Imp. Clásica Españo•
la, [1918J, 4.º, págs. 47-52.
.;
•

Revistas.'
A Aguia. -Porto, 1919, XVI, 91--93.
Annales de Bretagne. -Reunes, 1919, XXXIV, J.
Archivio della R. Societá Romana di Storia Patria.-Roma, 1919, XLII, 1-2.
Archivio Storico Lombardo. - Milano, 1919, XL VI, 3.
Archivo Ibero-Americano. - Madrid, 1919, XI, 32-33.
·
Ateneo. - Vitoria, 1919, VII, 73-75.
_
1
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en 1919).
La Basílica Teresiana. - Salamanca, 1919; V, 65-66.
La Bibliofilia. -Firenze, 1919, XXI, 1-3.
Bibliografia. -Barcelona, 1919, I, 1-4.
·
Bibliografía Española. -Madrid, 1919, XIX, 4, 10, 15-17 y 23.
· Boletín del Archivo Nacional. - Habana, 1919, XVIII, 3.
Boletín de la Biblioteca de Menéndez y Pelayo.-Santander, 1919, I, mayo-octubre.
Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra. - Pamplona, 1919, X, 40.
Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense. - 1918, VI, 128.
lloletín del CentrQ. de Estudios Americanistas de Sevilla. - Sevilla, 1918, V, 19-21;
1919, VI, 22-24, 26-29.
Boletín Histórico de Puerto Rico.- 1919, VI, 4-5.
Boletin de la Institución Libre de Enseñanza.-Madrid, 1919, XLIII, 715-716.
Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.-Toledo, r918-1919, I, 1-4.
•
Boletín de la Real Academia µpañola. - Madrid, 1919, VI, 29.
Boletín de la Real Academia de la Historia. - Madrid, 1919, LXXV, 5-6.
Boletín de Santo Domingo de Silos. -Burgos, 1919, XXII, 1-2.
Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones.-Va\ladolid, 1919, XVII, 1g6-198.
Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudio$ Históricos Americanos. - Quito,
1919, II, 6. Boletín de la Sociedad Esp¡¡ñola de Excursiones. - Madrid, 1919, XVII, 3.
Bolleti del Diccionari de la Llengua Catalana. -Palma de Mallorca, 1918, X, 12-13.
Bollettino delle Publicazioni Italiane. - Firenze, 1919, 220-222.
Bullctin Hispanique. - Bordeaux, 1919, XXI, 3.
Butlleti del Centre Excursionista de la Comarca de Bages. - Mancesa, 1916, XII, 6g;
1917, XIII, ¡0-71; 1918, XIV, 72; 1919, XV, 73.
Butlleti de Dialectología Catalana. - Barcelona, 1918, VI, enero-diciembr!'~
Catálogo mensual de la Libreria Nacional y Extranjera de Fernando Fe. -Madrid,
1919, XL, 6.
_
La Ciencia Tomista. - Madrid, 1919, XIX, 6o.

•

La Ci~~ad-de Dios..-Escorial, 1919, CXVI, uro; CXIX, 1u4sIII8.
La Cnttca. - Napolt, 1919, XVII, 6.
•
·.
Cuasimodo. -Panamá, 1919, I, 11 3 y 4~
Cuba Contemporánea.-Habana, 1919, XXI, 82-84.
Current Literature of the Month. - London, 1919, 130-132.
De Re Indica. - Caracas, 1919, I, 1-41
Don Lope de Sosa. - Jaén, 19r9, VI, 82-84España y América. - Madrid, 19191 XVII, 19-23.
Estudios de Deusto,. -Bilbao, 1919, XVI, 73-74Euskal-Erria. -San Sebastián, 1918, LXXVIII, 1212-1215.
Estudios Franciscanos. -Barcelona, 1919, XXllI 148-149.
Hispania. - California, 1919, II, 4-6.
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Hispania. - París, 1919, Ill, 3.
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The Johns Hopkins University Circular.- Baltimore, 1919, 8.
La Lectura. - Madrid, 1919, XIX, 226.
Letras. -Quito, 1918, V, 51.
Lusa. - Viana-do-Castello, 1919, III, 49-51. •
Modero Language Notes. - Baltimore, Md., 1919, XXXlV, 5, 7 y 8.
Modero Languages. - London, 1919, I, 2.
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Modero Philology. - Chicago, 1919, XVII, 6-7.
Neophilologus. -Amsterdam, 1919, V, 1.
Neuphilologische Mitteilungen. - Helsingfors, 1919, XX:, 5.
Nosotros. - Buenos Aires, 1919, XIII, 124-126.
Nuestro Tiempo. - Madrid, 1918, XVIII, 251.
Orthodoxon Biblión. -Barcelona, 1919, XV, n7.
La Paraula. - Barcelona, 1918, I, 3-4; 1919, II, I.
Publications of the Modero Language Association of America. - Cambridge, Mass.,
1919, XXXIV, 3, suplemento y 4.
'
Quaderns d'Estudi. - Barcelona, 1918, IV; II, 2 y 3. .
Razón y Fe. - Madrid, 1919, LV, 3-4.
Rendicol!ti della ~eale Accademia dei Lincei. - Roma, 1918, XXVII, 11-12.
Repertono ~encano. -San José de Costa Rica, 1919, I, 2 y 7.
Resumen Bibliográfico. - Barcelona, 1919, XVII, g.ro.
La Revista. -Barcelona, 1919, V, 99.
Re~sta de Ar0ívos, Bi~lio~ecas Y, ~foseos. - Madrid, 1919, XXIII, 7-9.
Rev~sta Argentma de ~1encias P~httcas.-Buenos Aires, 1918, XVII, 104-I06.
Rev!sta del ~te_neo ~spa~oamencano.-:- Buenos Aires, 1918, I, 4.
Rev!sta d~ B1bhogi-af1a Chilena y Extran¡era.-Santiago de Chile, 1918, VI, 5-6, g.JO.
ReVJsta Bimestre Cubana. - Habana, 1918, XIII, 2; 19r9, XIV, 3.
Revista Calasancia. - Madrid, 1919, VII, 82-84.
Revista Castellana. - Valladolid, 1919, V, 36-3-8.
La 13-evista. ~tólica de Sa~tiago de Chile.- 1919, XXXVII, 430, 438-440.
ReVJsta Cnsttana. -Madnd, 1918, XXXIX, 875.
Re'l'ista Crítica Hispano-Americána. - Madrid, 1919, V, 1-2.
Revista Eclesiástica. - Valladolid, 1919, XLIV, 4-5; XLV, 6-r2.
Revista de la Facultad de Letras y Ciencias. - Habana, 1919 XXVIII 3.
'
'
Revista de Historia. -Lisboa, 1919, VIII, 30-31.
Revista de Instrucción Pública. - Habana, 1918, I, 3-4.
Revista de Menorca. -Mahón, 1919, XIV, 10-n.
La Revista Quincenal.-Barcelona, 1919, III, 68.
Revista de la Sociedad de Estudios Almerienses. -Almería, 1919 X 8-p.
Re~ta de la So~ied3:d Jurídic,o-Literaria.-Quito, 1919, XXI, 71-73-' '
Rev!sta de !a U1!1ve_rs1dad ~ac1onal de Córdoba (Argentina).-Córdoba, 1919, VI,6-7.
ReVJsta Umvers1tána,-LtIUa, 1919, XIV, 3.
Revue de l'Enseignement des Langues Vivantes.-Paris, 1919, XXXVI, n-12
Rivista Storica Italiana. - Torino, 1919, XI, 3.
'
·
Romania. -Paris, 1918, XLV, 177-178.
The Romanic Review. - Lancaster, 1919, X, 3.
Scientia. - Milán, 1918, XXIV, !l.
El Siglo de las Misiones.-Oña, 1919, VI, 71-72.
Unión lbero-Americana.-Madrid, 1919, septiembre.
T~e Yale Review. -New-Haven, 1919-20, IX, 1-2.
,
Zettschrift des Deutschen Wissenschaftlichen Vereins zur Kultur- und Landcskunde
Argentiniens. - Buenos Aires, 1919, V, 4.

�JUNTA PARA AMPLIACIÓN DB ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS

THE MODERN LANGUAGE ASSOCIATION OF AMERICA

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

FUNDADA

TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL
TEXTOS Y ESTUDIOS
En esta colección se publican estudios sobre el teatro español, y se reproducen aquellas obras dramáticas que merecen no permanecer inéditas
o ser publicadas de nuevo.

Primeros volúmenes:
La Serrana de la Vera, de Luis Vélez de Guevara1 publicada por R. MBNÉN·
DEZ P10AL y M.... Goya1 DE M1rnfNDEz P10AL. Un voL en 8. 0 de vu-176 págs. 1
4

EN

1883

Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América y Europa. Se admite como socio a toda persona interesada. La cuota
anual es de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Publications o/ the
Modern Language Association o/ America) se envían trimestratmente gratis a
Jos socios'; se venden a razón de un dólar por cada número suelto y tres dólares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen artículos relacionados con las literaturas y las lenguas romances, y
con las füologfas inglesa y germánica, que pueden interesar a los eruditos
españoles.
Diríjase toda la correspondencia al secretario_de Ja Sociedad:
Profesor WILLIAM OUILD HOWARD,

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Cada cual lo que le toca y La vi~a de Nabot1 de Francisco dt Ro/as Zorrilla 1
publicadas por AMfa1co CASTRO. Un vol. en 8. 0 de 270 págs., 5 ptas.

Estados Unidos de Norte-América.

Cambridge, Masa.

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SE ADMITEN SUSCRIPCIONES A PARTIR DE

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incorporación individual de las papeletas o fichas en los catálogos

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DEL SIGLO XVI
EL SUEl~O DE FELICIANO DE SILVA
LA MUERTE DE HÉCTOR

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TIRSO DE MomiA. - Teatro: El Vergonzoso en Palacio y El Burlador de Sevilla. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
GARCILASO. - Obras. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
CERVANTES. - Don Quijote de la ,llancha. Prólogo y notas po.r D. Francisco
Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. 8 tomos.
QuEVEDO. - Vida del Buscón. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
ToRREs VILLARROaL. - Vida. Prólogo y notas por D. Federico de Onís.
D11Qu11. DE RtvAs.-Romances. Prólogo y notas por D. C. Rivas Cherif. 2 tomos.
BEATO JUAN DB Av1u.-Ejistolano espiritual. Prólogo y notas por D. V, García de Diego.
AacIPRESTE DE HITA, -Libro de Buen Amor. Prólogo y notas por D. Julio
Cejador. :z tomos.
GuILI.ÉN 1,E CASTRO, - Las mocedades del Cid, Prólogo y notas por D. Víctor
Said Armesto.
MARQUÉS DE SANTILLANA.- Canciones y decires. Prólogo y notas por D. V. Garcia de Diego.
FERNANDO Dl! RoJA_s. - La Celestina. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
2 tomos.
V1LLEGAS. - Eróttcas o a111ato1-ias. Prólogo y notas por D. N. Alonso Cortés.
Poema de .Mio Cid. Prólogo y notas por D. Ramón )fenéndez Pida!, de la Real
Academia Española.
La 'Dida de Lazarillo de Tonñes. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
FERNANDO DE HERRBRA.-Poesúis. Prólogo y notas por D. V. García de Diego.
CaRVANTBs.-Novelas ejemplares: La Gitanilla,Rinconete y Cortadillo, La ilustre
fregona, El licenciado Vidriera, El celoso e.r:tremeiio, El casamiento enga,1oso
y NOtJe!a y coloqttio que pasó entre Cipión y Berganza. Prólogo y notas por
D. Francisco Rodríguez l\Iarín, de la Real Academia Española. 2 tomos.
FRAY Luis DE LxóN. - De los nombres de Cristo. Tomos I y II. Prólogo y notas
por D. Federico de Onis.
GuBVARA. - ilfenosprecio de co1·te y alabanza de aldea. Prólogo y notas por
D. ~l. ,l\Iartínez Burgos.
N1ERE:11BBRG. - E¡,zstolart'o. Pi-ólogo y notas por D. N. Alonso Cortés.
QuxvaDo. - Los sueños. Prólogo y notas por D. Julio Cejador. 2 tomos.
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por D.N. Alonso Cortés.
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y notas por D. Federico Ruiz l\Iorcuende.
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THE . MODERN LANGUAGE REVIEW
A QUARTERLY :JOVRNAL DEVOTED TO THE STUDY
OF 11-IEDIEVAL A.VD MODERN LITERATURE AND PlllLOLOGV

EDIT,ED BY

J. G. ROBERTSON, G. c. MOO}?.E SMITII
AND J. FlTZ,\fAURICE-KELLY

Contents of vol. :,c!v, no. 2. April, 1919.
• ARTICLl!S
The Threc Texts of 'Piers Plowman', and their Grammatical Form~. By R.\\'. ÜIAMBERS.
·
'The Text of «Cleanness•'. By I. WLLANCZ.
A IIitherto Uncollated Version of Surrey's Translation of the Fourth .Book of the
'Aeneid'' By GLADYS D. \YJLLCOCK.
Henry Brooke's 'Gustavus Vasa'. By liERBl!RT \VRTGHT.
Une Source de Victor Hugo: 'Quatre-vingt-treize'. By FLOREÑCE PAGE.
Spanish 'Ch.' By B. SANÍN CANO.
.l\f(SCBLLANEOUS NOTES
R.avraws
l\fJNOR NOTICES

•

The annual subscription for four numbers (appearing in January, April,
July and October) is 15s. net, post free, payi!ble in advance; single numbers costing 5s. net. This subscription may be sent to any bookseller, orto
Mr C. F. Clay, at the address given below.
CAMBRIDGE UNIVBRSIT~ PRl!SS, F&amp;TTER LANX, LONDON, E.C.4
Lm11.A1R1E H. DIDIER, 4

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6, Rux DE LA SoRBONNF.1 PARIS
37• Année.

REVUE DE L'ENSEIGNEMENT
DES LANGUES v ·1 v ANTES
FONDAT.EUR:
A. WOLFROMM

I

DIRECTEURS:
H. LOISEAU
Professeur de Langue et Lillérature allem~nde
11 l'Université de Toulouse, •

G.-H. CAMERLYNCK
Profe8'eur agrégé d' AnglalJ
au Lycée Saint-Louis et a l'École Coloniale.

Bibllograpble, Revue des pérlodlques fran~ls et étrangers,
Cbronlques uolversltaires, Nouvelles de partout.

P.RÉPARATION AUX CONCOURS &amp; EXA11ENS.
REVUB Dl!S COURS ET CONFliRENCES, UNlVERSITÉS, GUIDE INTRRNATIONALB1
PRÉPARATION PAR CORRESPONDANCR AUX CBRTIFICATS D'APTITUDES
SECONDArRl! ET PRUIAIRB
(Allemand, Anglais, Italien, Hspagnol.)
SUJBTS DONNÉS DANS LBS PRINCll'AU:lC BXAMENS
1JN AX: ~•ranee, 1~ i:r.-Étrancer, 15 1"r.-Prlx du numéro, 1 rr. l!5.
Les aboaoements tont d'uo an et partent du , •.,. janvier.
La REVUE parait le 1•' de chaque mois, excepté en septembre.

Honorée d'une souscription du ,~finistere de l'lnstmction Publique.
Un numéro spécimen est envoyé franco sur demande.

�JUftA PAllA AIIIPLJACIÓN DB BSTUDIOS B ucvnnGACIOKBB ClBIITÚICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

LA POLÍTICA ESPAN'OLA EN ITALIA
CORRESPONDENCIA
DE

:pQN' FERNANDO MARÍN, ABAD DE NÁJERA, CON CARLOS I
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ENRIQUE PACHECO Y DE LEYVA .
TOMO I

(1521-1524)

Un vol. en 4.º de XLVIU-544 págs.
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>JUNTA PAllA AIIPLIAClÓK DB BSTUDIOS B IKVBSTIGAClOlfBS CIBKTÍFlCAS

REVISTA

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

DE

FILOLOGÍA ESPANOLA

. TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL
TEXTOS Y ESTUDIOS

Tomo VI.

En esta colección se publican estudios sobre el teatro español, y se reproducen aquellas obras dramáticas que merecen no permanecer inéditas
o ser publicadas de nuevo.
·

Primeros volúmenes:
La Serrana de la Vera, de L uis Vélez de Guevara, publicada por R. M1rnbDU Pn&gt;AL y M. 4 Gov1t1 DE l\lsNÍNDEZ PrnAL. Un vol. en 8.0 de v11-176 págs.,
4 ptas.

JULIO·SEPTIE■BRE 1919

Cuaderno 3.0

COMENTARIOS Y APOSTILLAS AL «CANCIONERO
POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII», RECOGIDO
POR CLAUDIO DE LA SABLONARA Y PUBLICADO
POR D. JESÚS AROCA 1

'Cada cual lo que le toca y La vifla de Nabot, de Francisco de Rojas Zorrilla,
publicadas por A?dlttco CASTRO, Un vol. en 8,0 de

270

págs., 5 ptas.

REVISTA DE FILOLOGÍA ESPA~OLA
SE ADMITEN SUSCRIPCIONES A PARTIR DE

TIRADA APA.RTE

DE LA

1918

A LA

BJBLIOORAF{A

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar la
incorporación individual de las papeletas o fichas en los catálogos

bibliográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los años 1914-1917, tomos I-N, están agotadas.

He dejado, para terminar, seis obras que, a mi entender,
~on las más interesantes del Cancionero y las que mayores novedades presentan. T odas ellas .ostentan un carácter nacional
1
muy marcado, y son de inspiración francamente popular. Son
las endechas, seguidillas y /olías. Del primer género es el bellísimo cantar a tres voces Burlóse de la niña (núm. 24), con su
deliciosa copla a solo, obra de Gabriel Díaz. En este idilio, el
empleo_ de las notas de paso y de los retardos resulta como 1
un anticipo o adivinación de la armonía moderna. Esto explica
los elogios que Lope de Vega tributa al compositor, teniente
&lt;le maestro de la Real Capill&lt;J. y maestro titular del Real Monasterio de la Encarnación, y justifica la frase aplicada por
.aquél a uno de sus villancicos, compuesto «con tanto artificio,
.que la novedad admiró a la envidia y la dulzura suspendió al
entendimiento» 2 •
Véanse págs. 14-56.
Véase la dedicatoria ,A Gabriel Díaz, maestro de capilla en el
monasterio de_la Encarnación•, de la comedia Carlos Quinto en FranToMO VI. ·
16
1

2

Precio:
4 pesetas anuales.

�234

CANCIONBRO POáTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

RAFAl!L M ITJANA

La originalidad de las seguidillas números 8 y 64 salta a,
la vista, pues se trata de una variedad de canción artística sin
precedente conocido. Por lo menos yo no tengo noticia del otra interpretación culta de esta clase de canción popular ta(')
genuinamente española, anterior a las dos que se encuentran.
recogidas en la éompilación de Claudio de la Sablonara. Las.
características seguidillas en eco (núm. 8), anónimas, que Barbieri atribuye, como ya he dicho, bien a Mateo Romero, bien,
a Manuel Machado, debieron muy pronto alcanzar una gran,
popularidad. El ignorado autor subraya y acentúa los juegos.
de palabras del texto, utilizando el procedimiento del eco 1 , yel conjunto resulta de tan recio sabor castizo - tan francamente majo, por decirlo gráficamente-, que no sólo respondelo que expresó Cervantes al hablar de estas lindas canciones,
que son «el brincar de las almas, el retozar de la risa, el desasosiego de los cuerpos y, finalmente, el azogue de todos los sentidos», sino que puede ser considerado como una adivinación
de la música nacional del porvenir.
Muy diferente, y asimismo muy interesante, es la seguidilla a dos voces Bullicioso y claro arroyuelo (núm. 64), puesta.
en música por el maestro Capitán. Aquí la poesía no responde al tipo concreto de este género de cantar, o sea una estrofa
de cuatro versos de siete y cinco sílabas, alternados, y asonan-

ª

cia, la dozava de las contenidas en la Parte decinueve y la mejor parte
de las Comedias de Loj&gt;e de Vega Carpio ....., Madrid, 1624. Por Juan González. (Bibl. de la Univ. Central.)
1 Este recurso habla sido usado con bastante frecuencia por los.
maestros flamencos y los madrigalistas italianos, como puede verseen las obras de Cipriano de Rore (15 19-1563), Francesco Corteccia
(t 1571), Alessandro Striggio (1535-1587), Luca Marenzio (t 1599) YOrazio Vecchi (1551-1605). Como ejemplos curiosos citaré una canción,
de !acopo Peri, Dungue fra torbid'onde (Ecco), que figura intercalada.
en los Intermedi et Concerti f atti per la Commedia rappnssentata in Fi-renze nelle nozze del Senmissimo Don Ferdinando Medid e Madama Cltristiana di Lorena....., Venecia, 1591, y un Ecco para dos coros a cuatrovoces recogido en el Quarto Libro detle Laudi a tn et guatro wci..... ,.
Roma, 1591, publicado por nuestro compatriota el capellán cantor de:
la Capilla Pontificia, Francisco Soto de Langa (1534-1619).

2 35

tados o aconsonantados los pares; si bien en tiempos antiguos
solían tener seis sílabas los versos impares, especialmente el
primero 1. El texto de la canción está formado por una cuarteta
de versos octosílabos, de los cuales el segundo y el postrero
riman en asonancia, destinada a servir de retruécano (sic) después de las coplas, también compuestas por cuatro versos de
seis sílabas, asonantados del mismo modo. ¿Cómo pudo darse
a esta combinación poética el nombre de seguidilla, que se
aplica a algo tan diferente? A mi entender, el apelativo no se
adjudica en el presente caso a la poesía, sino a la música, y
proviene del diseño melódico que sirve de tema principal a la
composición. Si esta melodía no ha sido directamente tomada
de algún cantar adoptado por el pueblo y muy popularizado,
la imitación no puede ser más perfecta, y como el plan, la
estructura y el artificio técnico son los mismos del villancico
tradicional en su tipo primitivo, esta melodía es la que comunica su nombre de seguidilla a toda_la composición. El hecho
es curioso y bastante nuevo, pues determina y acusa una preponderancia del elemento musical sobre el literario muy poco '
frecuente en aquellos tiempos; en puridad, hoy consideraríamos a esta obra como una variación o paráfrasis sobre un tema
de seguidillas.
Lo mismo ocurre con las/olías números I, 62 y 74, composiciones concebidas conforme a los modelos típicos del villancico vulgar o de sus variantes, que sólo adquieren carácter
determinado por la fuerza e importancia del elemento melódico. Para convencerse de ello, basta estudiar la canción a tres
voces de Álvaro de los Ríos, Pazarillos suaves (núm. 62), y
la del maestro Capitán, a dúo para tiple y bajo, Romerico jloriEl origen de la seguidilla es muy antiguo. Como tal pudiera ya
considerarse la copla Quítate alld, gue no g11iero ....., que dió ocasión a
una glosa del poeta madrileño del siglo xv Juan Álvarez Gato. (Cancionero....., publicado por E. Cotarelo, Madrid, 1901.) Existen algunas
perfectamente caracterizadas, con todos sus rasgos esenciales, de tiempos de los Reyes Católicos, y una seguidilla, muy linda por cierto, es
la que canta el pajecico Silvano en el acto XXIlI de la Tragedia Policiana, Toledo, hacia 1547.
1

�CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

237

RAFAEL I\IITJANA

do (núm. 7 4). En ambas la melodía dominante, entonada por la
voz más aguda, es la misma, salvo ligerísimas alteraciones, y
esta coincidencia permite aventurar la suposición de que puede
tratarse del motivo original de aquellos famosos aires de folias
que tan grande popularidad alcanzaron 1 y cuya antigüedad
no parece remontarse mucho más allá de los últimos años del
siglo XVI. Y semejante supuesto se robustece si estudiamos la
preciosa canción a cuatro voces, también compuesta por el
citado Mateo Romero, A la dulce risa del alba (núm. 1), cuya
melodía principal está asimismo imitada o inspirada en aquel
aire original.
En estos tres típicos cantares se descubre otra particularidad muy digna·de ser tomada en consideración, porque denota
la influencia de las transformaciones que venía experimentando la polifonía vocal durante los últimos treinta años del
t siglo xvn; es decir, la tendencia a apartarse de las tradiciones escolásticas y de los artificios del contrapunto. Y a no se
trata de un alarde de habilidad técnica que pretende unir di1 Casi todos los tratadistas de guitarra del siglo xvu insertan en
sus obras algún aire de folias, como puede verse, por ejemplo, bien en
la Instntcción de música para la gttifarra española....., Zaragoza, 1674,
del licenciado Gaspar Sanz, bien en el libro intitulado Luz y 1ZQrte
musical para caminar por las cifras de la guitarra española....., Madrid,
1677, de D. Lucas Ruiz de Ribayaz. De nuestra patria, las folfas pasaron al extranjero, mereciendo la más favorable acogida. Ya en 16891
el clavecinista francés Jean Henry d'Anglebert publicó sus veintidós
variaciones sobre les folies d'Espagne (Pieces de Clavecín avec sa maniere
de lesjouer....., livre 1, Paris, 1689), y al año siguiente el insigne violinista Corelli daba a luz sus celebradísimas veinticuatro variaciones
sobre le folie di Spagna (XII Sonate a violino e violone o cembalo.....,
Roma, 1700). Más tarde hallamos el mismo tema utilizado por Antonio
Vivaldi y Reinhard Keiser, el fundador de la ópera alemana (obertura
de 'Jode/et, Hamburgo, 1726), por Pergolese (primera estrofa del Stabat
J.fater, Nápoles, 1736), por Juan Sebastián Bach (Bauerncantate, 17 42),
por Gretry (serenata de L'amant jalottx, Versailles, 1778) y, en fin,
por Cherubini (obertura de L'lwtellerie portugaise....., París, 1798). La
lista pudiera alargarse mucho si recordara todas las veces que las
folies d'Espagne aparecen como aires de baile en las óperas fran~esas,
desde Lully hasta Rameau. No puede darse mayor boga y popularidad.

versos temas diferentes, conservando a cada cual todo su valor e importancia. Aquí predomina una melodía, confiada a
la parte más aguda, que se impone al conjunto, imprimiéndole
carácter y dándole su nombre. Las demás voces, salvo en contadísimos pasajes, se limitan a seguir el canto nota contra nota,
observando fielmente el ritmo melódico, y formando acordes
que se enlazan unos con otros hasta provocar las cadencias.
En realidad, la armonización, desprovista de todo artificio complicado, viene a constituir una especie de acompañamiento,
que puede ser suprimido, sin que su falta altere la importancia del canto principal, de manera que toda la atención se
concentra en la melodía descubierta y dominante. Este procedimiento acusa el decidido propósito de traducir el sentimiento individual; empresa acometida por el arte del Renacimiento,
que llegó a implantar sus ideales en el drama lírico.
La folía del maestro Capitán señalada con el número I, la
más desarrollada de las tres que figuran en el Cancionero de
Claudio de la Sablonara, tiene una larga copla a solo, que
seguramente debía ser sostenida por los acordes de algún instrumento. En cuanto al estribillo, es notable por las atrevid_as
armonías que forman las voces, y los característicos retardos,
tratados con novedad y buen gusto. No menos hábil se muestra Mateo Romero en su otra canción de esta clase, escrita
para dos voces (núm. 74), . en cuya graciosa melodía reaulta
en extremo original la caída de la copla que da paso a la
vuelta o tornada. No 1:1-enos bella es la folía a tres voces de
Ályaro de los Ríos (núm. 62), escrita, como ya he indicado,
sobre el mismo tema que la anterior, aunque la impresión que
produce sea por completo diferente. El temperamento de este
compositor parece algo -inclinado a la melancolía y al sentimentalismo.
Como se ha podido ver, la colección de Claudio de la Sablonara presenta gran variedad de canciones de los más distintos modelos; hay entre ellas algunas de tipo antiguo y tradicional, que contrastan eón otras de formas más nuevas y atrevidas. En el concepto técnico el progreso es evidente, aunque
todavía-y no podía ser de otro modo-los compositores se

�239

CANCIONERO POÉTICO Y M USICAL DEL SIGLO XVII
RAFABL MITJANA

mueven dentro de las modalidades de los tonos gregorianos,
sin atreverse a adoptar abiertamente la tonalidad moderna, a
la que se inclinan en más de una ocasión arrastrados por la
fuerza virtual de los cantos populares. Puede afirmarse que
casi siempre prefieren los tipos de cantares genuinamente
españoles, a las formas y modelos extranjeros. Entre las veintidós composiciones de Mateo Romero se encuentran nueve
romances, dos folías, unas seguidillas, siete canciones, unas
décimas y dos novenas; Juan Bias figura con trece romances,
tres canciones, un soneto y unas sextinas; Gabriel Díaz, con
cinco romances- uno en diálogo - , unas endechas, unas octavas y una canción; Álvaro de los Ríos, con cinco romances,
unas folías, unas novenas y una canción; Pujo!, con cuatro romances, dos canciones y unas novenas; Manuel Machado, con
trelil romances y una canción; Miguel de Arizo, con un romance y una canción; Juan Bon, con unas novenas; Diego Gómez
y Palomares, con un romance cada uno, y Juan de Torres,
con una canción. Las seguidillas con eco y una canción a tres
voces (núm. 37) no tienen designación de autor, aunque no
resulte aventurado atribuirlas a alguno de los compositores
mencionados.
Tales son las principales consideraciones que me ha sugerido el estudio del Cancionero musicaly poético del siglo XVII.
Las diversas obras que en él se contienen confirman la existencia de una escuela musical española perfectamente definida,
con sus formas y procedimientos particulares. Sólo la decadencia, cada día mayor, de la cultura nacional y la extraordinaria
preponderancia adquirida por la música italiana durante el
siglo xvrn, pudieron relegar al olvido este arte nacional, tan
estrechamente unido al espíritu de la raza.
Antes de terminar creo necesario exponer algunas observaciones relativas a la forma con que el transcriptor moderno
ha realizado su penoso trabajo. Desde luego, hay que reconocer que la traducción a notación moderna, empresa mucho
más difícil de lo que generalmente se cree, está hecha con
escrupulosidad, revelando gran pericia de la antigua y enrevesada notación proporcional. Según mis informes, el Sr. A. ha

.aprendido a leer los complicados textos musicales de los si~los xv1 y xvn en la mejor de las escuelas: la de la práctica
&lt;::onstante y obligada. Durante los primeros años de su vida fué
seise en la catedral de Toledo, y allí se inició en el arte del
.solfeo, solmisando los viejos códices de canto de órgano, y 1
-completó su educación musical cantando a libro abierto las
composiciones de los Morales, los Guerrero, los Victoria y demás grandes polifonistas. Es curioso observar que en una es-cuela análoga se formó el doctísimo maestro Felipe Pedrell,
.a quien debo lo poco que sé en estos achaques arqueológicos
musicales 1 .
Aún en los últimos treinta años del siglo pasado se ensefiaba mucho y bien en los magisterios de capilla de nuestras
-catedrales. Los métodos no solían ser muy modernos, pero
-estaban basados en sabias tradiciones. Los niños de coro aprendían con cuidado a leer la música y a aplicar la letra, a fin de
poder repentizar con seguridad. Y bien se ve que el maestro A. no debió ser un discípulo desaprovechado.
Si en el fondo el trabajo que me ocupa es digno de encomio,
debo hacer algunas reservas respecto de su realiiación. Es de
.sentir que el Sr:. A., en vez de adoptar los procedimientos usá-dos por la musicología moderna, se haya limitado a seguir-según propia declaración-el ejemplo dado por Barbieri. Cuando
-este artista publicó, hace cerca de treinta años, su Cancionero
:musical de los siglos XV y XVI, la arqueología musical se ha- ,
l iaba aún en mantillas. Su trabajo, importantísimo en aquel
tie~po, deja hoy mucho que desear, tanto en la parte crítica
como en la parte técnica. Fuerza es decir la verdad: el sistema
seguido por el maestro para sus transcripciones es francamente lamentable, puesto que ni reproduce con toda exactitud el texto original, ni lo interpreta en notación moderna
&lt;le una manera que resulte asequible a todo el mundo. Barbieri creyó acertar empleando un procedimiento mixto. Haciéndose cargo de que la notación antigua no resultaba «de
fácil comprensión para la generalidad de los artistas moder-

l

1

Véase

F. PEDRBLL, ')ornadas de Arte, París, Ollendorff,

págs.

3 y 4.

�RAFAEL MITJANA

nos», y que al «reducirles por completo al sistema actual de
notación, las composiciones perderían mucho de su carácter»,
adoptó un término medio, «conservando las mismas claves.
y la misma notación de breves y semibreves del antiguo, per&lt;&gt;
reduciendo los grupos de ligaduras, las notas alfadas y las denegridas, al valor correspondiente en figuras de aquel tiempo,
reuniendo luego las voces en partitura, con líneas divisorias.
de compás al uso moderno» 1 . No puede darse mayor equivocación. En virtud de esta fórmula contemporizadora, el estudioso se halla frente a un texto adobado y traducido, en tanto
que el deseoso de aprender tropieza con no pocos obstáculos.
Para obviar tamaños inconvenientes, la ciencia moderna ha discurrido un método bien distinto: reproducir con cuidado y
fidelidad el texto, conservando hasta sus errores, si los hubiere.
y acompañarlo con una traducción lo más exacta posible,
transcrita en nuestra notación moderna, con las claves comunes y los valores usuales, sin escrúpulos ni mojigaterías pedantescas.
He aquí el error en que ha incurrido por desgracia el Sr. A.
f al redactar sus transcripciones-hechas, por otra parte, con la
mayor conciencia: puedo afirmarlo por haberlas comparad&lt;&gt;
a plana y renglón con la copia del manuscrito original que se
conserva en la Biblioteca Nacional-y el motivo que impedirá
la divulgación de su excelente trabajo. Dado el gran atraso en
que los estudios de musicología se hallan entre nosotros, semejante falta pudiera ser disculpable, ya que tiene precedentes, y precedentes autorizados; pero, no obstante, convenía
señalarla para que se trate de evitar en lo porvenir.

*

**
Preocupado con la parte puramente musical de su trabajo,
la más importante, el maestro A. no ha tratado con gran extensión lo relativo a la historia y biogralía de los autores cuyas.
1
Véase loe. cit., Preliminares, pág. 16. El Sr. A. ha reproducido estas consideraciones en el Preámbulo, pág. vn, que precede a su trabajo.

CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DBL SIGLO XVÍI

241

obras fueron recogidas por Claudio de la Sablonara. Por lo
general se trata de músicos adscritos al servicio de la corte y
de la Capilla Real, siendo lo más probable que sus composiciones principales desaparecieran en el terrible incendio que en
la noche del 24 de diciembre de 1734 destruyó el antiguo
alcázar de Madrid y gran parte de las muchas riquezas artísticas que contenía. Esta circunstancia aumenta el valor de las
composiciones aludidas, ya que muchas de ellas deben considerarse como las únicas muestras del ingenio de sus respectivos autores. Acerca de cada uno de ellos, el Sr. A . ha logrado
reunir algunas noticias inéditas que no carecen de interés; pero,
no obstante, los ligeros apuntes biográficos que inserta como
complemento de su obra (págs. 325 a 336) me parecen insuficientes. Aquellos artistas merecen ser estudiados con mayor
atención; presumo que con estas nuevas notas quedarán claramente demostradas las íntimas relaciones que existieron
entre algunos de estos compositores y ciertos ilustres poetas,
como Lope de Vega, Góngora y Tirso de Molina.
Nada tengo que agregar a lo que el Sr. A. dice respecto
a Claudio de la Sablonara. La modesta persona de este puntador o copista de la Capilla Real carece de relieve y no presenta ningún interés. Su mayor y único título de gloria es el
haber compilado el precioso Cancionero. No me ocurre lo propio en cuanto concierne a los compositores cuyas biografías
creo poder ilustrar con alguna noticia, si no completamente
nueva, por lo menos curiosa o interesante. Para ello seguiré
el mis~o orden adoptado por el primer comentador.
- Mateo Romero (el maestro Capitán). - A pesar de un nombre tan castizo, que, según parece, el interesado escribía siempre de tal manera con la ortografía propia de su tiempo 1,
creo que si no había nácido en Flandes, por lo menos era de
origen flamenco. Mi creencia se apoya en un documento del
archivo de la catedral de Toledo, que pudo copiar Barbieri,
y que dice así: «Año de 1624, a 4 de marzo de este año, tomó
1

El Sr. A. (loe. cit., pág. 328, nota 4) asegura que «en las nóminas,
de letra autógrafa, firma siempre Matlzeo Romero•.

�RAFAEL MITJANA

posesión el Licenciado Mateo Romero (Flamenco), Mtro. de
la R. 1 Cap/ de S.M., de una Capellanía de la R. 1 Capilla de
los Sres. Reyes nuebos de Toledo; al qua! se le dió p.C ganada en atención a estar sirviendo en Palacio a S. M. Murió
a IO de mayo de 1647, y está enterrado en los Mostenses de
Madrid.» La declaración contenida en el documento que antecede pudiera rebatirse con cierta facilidad. En los comienzos
del siglo XVII los soberanos de España sostenían dos capillas
de música, una flamenca y otra española (capellanes y cantores). En las listas de esta última no aparecen cargos de ninguna clase, en tanto que en las de la primera se determinan
las funciones de cada individuo, siendo de notar que, excepto
dos o tres españoles, todos los artistas que en ella figuran son
extranjeros. Teniendo presentes tales datos, pudiera argüirse
que el calificativo flamenco presupone la palabra músico, y se
aplica a nuestro artista por pertenecer a la capilla flamenca
de S. M. Y, en efecto, Mateo Romero aparece en la «Lista de
las personas de la Capilla flamenca de Su Magestad que han
servido en el tercio postrero de 16o4» 1 . Aunque esta suposición no carezca de fundamento ni de verosimilitud, es completamente gratuita, puesto que otros testimonios autorizados
la contradicen en absoluto. Existe un rarísimo opúsculo, impreso en 1731, intitulado Armónico lazo con que se une una
métrica correspondencia de Portugal a Castilla sobre assumpto
dig1w de la más sublime estimación ..... 2 , en el que se contienen
algunas poesías cambiadas entre el «maestro principal de la
1 Documento del archivo de Palacio, citado por el Sr. A., loe. cit.,
página 328.
2 Recogida por un apassionado de las Musas. Sin pie de imprenta
ni fecha, pero la última de las poesías está firmada a 20 de julio
de 1731. Contiene este opúsculo, de notable rareza, un Romance lw·oyco
y el gratulatorio, critico, chronológico romance, aludido en el texto, del
músico evorense, y un Encomiasthicon y unas Seguidillas del compositor castellano. Todas estas poesias son muy malas, pero presentan
bastante interés para la historia de la música española. Hay ejemplar
en la Biblioteca Musical de la Diputación de Barcelona. Véase el Cataleclt ..... de F. Pedrell, Barcelona, 1909, tomo JI, núm. 1265, págs. 325
y siguientes.

CANCIONl!RO poi{-rico

y

MUSICAL DEL SIGLO

XVII

243

catedral de Évora y maestro jubilado del Claustro de la misma Universidad», D. Pedro Vaz Rego, y el «maestro principal de la Real Capilla y rector del Real Colegio de Música
de S.M. C.», D. Joseph de Torres Martínez Bravo, con motivo de una Salve regina compuesta por la infanta D.ª María
Bárbara de Braganza, esposa del futuro rey D. Fernando VI,
a la sazón príncipe de Asturias, y entre ellas se encuentra
un curioso e interesantísimo romance «gratulatorio, crítico,
chronológico», en el que el músico portugués, con objeto de
alabar a su corresponsal, hace la historia de la Real Capilla de
Madrid. Allí, después de aludir a la muerte de Felipe Rogier,
acaecida en 2 I de febrero de 1596 1 , se dice lo siguiente:
Ocho discípulos suyos
nos dexa, que sustituyan
muchos siglos de alabanzas
a su edad en flor caduca:
Geri, Capitán, Du Pont,
Juan de Font, a quien se junta
Phelipe du Bois, Loncín
y Estevan Bernardo Dutra.
Todos con Malagaray 2
sus dulces panales chupan,
de que estrujaron el néctar
que en toda España redunda.
Cayó la suerte en Matltías
Rosma,·ín, que se intitula
o Rome,·o o Capitán,
porque sobre todos triunfa.

Todo cuanto se refiere en este curioso trozo de romance
se halla plenamente confirmado. Cuando murió Felipe Rogier
quedaron en la Capilla Real de Madrid ocho de sus discípulos,
un español y siete flamenéos, señalándose entre estos últimos,
1 Véase VAN DBR STRAETBN, La Musique attx Pays-Bas, ...., Bruxelles,
1867-1888, tomo VIII. Les musiciens néertandais en Espagne, pág. 549·
2
Al llegar a este nombre, para robustecer su afirmación, Vaz Rego
añade una nota marginal que dice: cSiete flamencos, como el maestro
Rogier, y sólo uno español, que fué Juan de Castro Malagaray, '}Ue
murió maestro en Cuenca.&gt;

�244

RAFAEL JIIITJANA

por su gran habilidad y pericia en el arte del contrapunto, uno
a quien sus compañeros designaban con el apodo de Capitán,
que conservó toda su vida, y que al fin fué designado para
ocupar la plaza de maestro titular de la Capilla Real. Llamábase
Mathías o Matlúeú 1 Rosmarín, y quizás por haber nacido en
España y haberse educado entre españoles vertió su nombre
al castellano, y se firmaba Matheo Romero.
Sea lo que fuere, si este insigne músico era en parte extranjero, su temperamento se descubre como francamente
/ español. Y el caso de español_izació_n de _Mateo R~mero resulta
tan marcado como los de Felipe V1garn1, Domemco Theotocopuli o la dinastía de los Arfe. Lo mismo que todos aquellos
grandes artistas, el compositor de que trato, volviendo las
espaldas a las tradiciones de escuela- conviene recordar que
fué discípulo predilecto de Felipe Rogier - , se asimila por
completo el espíritu del pueblo entre quien vive.
Hasta ahora nadie se había preocupado de establecer cuáles fueran los verdaderos orígenes de Mateo Romero, determinando al mismo tiempo las cualidades esenciales y los rasgos
característicos de su arte. Los demás datos relativos a su vida
son bastante conocidos. Sabemos que en 1594 fué recibido
por S. M. como «cantor de su Real Capilla con los gajes de
Borgoña», y que poco después, a la muerte de Felipe Rogier, se
encargaba interinamente de la dirección de dicho magisterio,
del que obtuvo el nombramiento de maestro titular en 19 de
octubre de l 598. Su autoridad y reputación debían ser grandes, puesto que al año siguiente (1599) firmó las nuevas Ordinaciones que debían regir aquel institu~o, que fueron acotadas al margen por el propio Felipe III. Largo tiempo continuó
t Haré notar que en el Mem01·ial Histórico Español (tomo XIV, página 283), al mencionar su viaje a Portugal en 1638, se le nombra Mallas Romero, llamado vulgarmente el maestro Capitdn. También SALDONI
(Diccionario de efemérides de músicos españoles, tomo IV. Cat., pág. 392)
le denomina Matlas. Por último, ElTN&amp;R (Biogr.-Bibliogr. Quellen Lexikon..... , tomo VIII, Leipzig, 1908, pág. 200) dice que en la Biblioteca
de Munich, ms. 200, se conservan veintidós composiciones españolas
de Don Mallas Romero, genannt maestro Capitán.

CANCIONERO POÉTICO

Y

MUSICAL DEL SIGLO

XVII '

z45

desempeñando semejantes funciones. Después de cuarenta
años de excelentes servicios, en r.º de diciembre de 1633 fué
declarado maestro reservado (jubilado), con todos los honores
propios de su cargo, sustituyéndole su antiguo lugarteniente
el insigne músico manchego Carlos Patiño 1• Todas estas noticias han sido ya publicadas por Van der Straeten y Pedrell 2 •
En 16o4 Mateo Romero figura en las listas de la capilla
flamenca con el cargo de maestro director; en 1607, sin ser
todavía sacerdote, obtuvo el título honórífico de capellán de
banco, y por último, el Sr. A. ha descubierto en los registros
del archivo palatino que fué «recibido por capellán de la casa
de Borgoña en 9 de abril de 16o9», que es desde que se ordenó de misa.
En 4 de marzo de 1624, el rey le hizo merced de una
capellanía de los Reyes nuevos de Toledo, de la que tomó
posesión, y cuyas rentas pudo percibir sin verse obligado a
renunciar sus cargos palatinos. También en 3 de octubre de
1626 se le asignó una pensión de cuatro reales diarios «para
que con ellos alimente, enseñe y habilite un oficial, a quien,
siendo suficiente, haga merced de la plaza que vacó por Clau-·
dio, escritor jubilado de mi Capilla» 3 •
Mucha debió ser la fam·a adquirida por Mateo Romero
cuando, ya después de su jubilación, Felipe IV le obligó a
abandonar su retiro y a emprender, en enero de 1638, un
viaje a Portugal, con objeto de visitar al duque de Braganza; y
t Así se dice en el Armónico lazo ....., antes citado. Por otra parte,
el maestro Pedrell (véase Cataleclz de la Bibl. de la Diputació....., Barcelona, 1909, tomo I, núm. 475, pág. 277), alude a una carta dirigida
p or Fr. Bartolomé de la Cruz al rey D. Joao IV de Portugal, en la
que puede leerse que Patiño era &lt;natural de la Mancha; de allí fueron
sus padres, vezinos de un lugar que se dize Sancta María del Campo•.
2
Véanse, del primero, La Musique aux Pays-Bas, torno Vlll. Les
musiciens néerlandais en Espagne..... , págs. 399, 415, 423 Y 438; Y del
segundo, su Teatro lt'rico espaiiol anterior al siglo XIX, tomo III, La
Coruña, 1897, pág. xx1x.
s Documento del archivo de Palacio, reproducido por el Sr. A.
(loe. cit., págs. 328 y 329), en el que se alude a la vacante de puntador
o copista, producida por el retiro de Claudio de la Sablonara.

�CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

RAFAEL MITJANA

«aunque iba muy contra su voluntad, créese que será recibido
muy bien, como lo merece tan gran músico» 1 • Tengo por
cierto que el futuro soberano D. Joao IV, eminente aficionado
y entendido cultivador del divino arte, que llegó a poseer la
mejor biblioteca musical de su tiempo y escribió algunos trabajos críticos d~ verdadero mérito 2, debió dispensar la más
favorable acogida al maestro español. Buena prueba de ello
es el hecho de que a poco de haberse proclamado la independencia del reino lusitano, el nuevo monarca se apresuró a
conferirle, en r.º de abril de 1644, el cargo honorífico de capellán cantor de la corona de Portugal, que conservó hasta su
muerte, acaecida en la villa y corte de Madrid el IO de mayo
de 1647, siendo sepultado en el convento de los Mostenses.
Casi todos los autores contemporáneos y de tiempos posteriores tributaron los mayores elogios a Mateo Romero. Durante buena parte del siglo XVIII la autoridad del maestro Capitán era indiscutible, y con frecuencia le invocan los numerosos interlocutores que intervinieron en la famosa disputa
llamada de Zamora, suscitada por un atrevimiento técnico
llevado a cabo por el maestro de capilla de la catedral de
Barcelona, D. Francisco Valls, en su misa a cinco voces intitulada Scala Aretina, y en la cual intervinieron casi todos los
músicos de alguna importancia que por entonces había en
España. El fecundo novelista Salas Barbadillo, refiriéndose
a nuestro artista, le llama «maestro de las Musas», a cuyo divino espíritu debe la guitarra española el que hoy tiene; siendo

1 Así se dice en el lvfemorial Histórico Español....., tomo XIV, página 283.
2 Dos son las obras escritas por el duque de Braganza: la famosa
.Defensa de la música moderna contra la errada opinión del obispo Cyrilo
Franco....., fechada en Lisboa a 2 de diciembre de 1649, y la Respuestas a las dudas que se pusieron a la .Afissa «Panis quem ego dabo• de
Palesirina..... , suscrita en la misma ciudad el 25 de septiembre de 1654.
Ambos opúsculos, soberbiamente impresos en español y en italiano,
probablemente por el tipógrafo Craesbeck, son de la más extremada
rareza. En el primero se cita como modelo al maestro Capitán, situándole entre los músicos de primer orden.

247

éste el menor blasón de su ingenio ..... » 1; y el licenciado Gaspar Sanz, en la introducción de su tratado de guitarra 2 , se
glorifica de haber «recogido las mejores reglas..... de los mejores maestros de capilla de España, en particular de Capitán».
No son muchas las obras de tan docto maestro que nos
eran conocidas antes de la publicación del presente Cancionero. Eslava, en la Lira Sacro-Hispana (siglo xvn, primera
serie), insertó un soberbio Libera 11te, a ocho voces, de Mateo •
Romero, escrito en el estilo que entonces llamaban coreado,
porque las voces se agrupaban en dos o tres coros que dialogaban entre sí, reuniéndose de vez en cuando. En esta bella
composición, el sentido de la letra está magistralmente expresado, siendo muy de notar por sus atrevimientos el pasaje
que interpreta las palabras et timeo, en el cual el artista no
vacila en cometer algunas incorrecciones para obtener el mayor efecto expresivo de los sentimientos de temor y espanto
que prueba el alma humana ante el pavoroso enigma de la
muerte. No creo que exista ninguna otra obra de carácter religioso de este autor que haya sido publicada, hecho que es
verdaderamente de sentir; la mayor parte, es decir, todas la~
que compuso para el servicio de la Real Capilla, debieron
desaparecer cuando el incendio del alcázar de Madrid; sin
embargo, dado el extraordinario renombre de que gozó el
maestro Capitán, es casi seguro que en los archivos de música
de las más importantes catedrales de España se encuentren,
si no partituras originales, por lo menos copias de algunas de
sus ínás bellas creaciones. Tengo entendido que algo de esto
ocurre en los archivos de la Seo y del Pilar de Zaragoza.
Respecto de las obra\, de carácter profano, las veintidós
recogidas por Claudio de la Sablonara forman una preciosa
colección. Algunas otras p ueden verse en el curioso Libro de
tonos humanos, importante manuscrito, procedente, según pa1

Véase El sagaz Estacio..... , Madrid, 1621. Acto II, fol. 109 v.
Véase el Prdlogo al deseoso de tañer de la Instrucción de miésica
sobre la gttitarra española, y método de sus primeros 11Jdimentos, ltasta
tañer/a con destreza....., Zaragoza, 1674.
2

�CANCIONERO POÉTICO

RAFAEL MITJANA

rece, del convento de carmelitas de Salamanca, y aún muy
poco estudiado, obra del cantor Diego Pizarro (Biblioteca Na' cional, ms. 1262). Es de advertir que las canciones allí contenidas de nuestro autor, llevan casi siempre la indicación Capitán
o Maestro Capitán, y muy raras veces el nombre Ro·mero (Mateo). De allí procede el lindísimo cuatro de empezar: ¿Adónde
vas, zagala?, traducido a notación moderna e insertado por
F. Pedrell en su Teatro lírico español anterior al siglo XIX
(tomo III, La Coruña, 1897, pág. 28), donde en sus comentarios este doctísimo maestro califica a Mateo Romero de «músico de mérito extraordinario, compositor fecundísimo y genio
innovador» 1 • Y si leemos las composiciones que ha dado a luz
el Sr. A., hay que reconocer que semejante juicio no puede
ser ni más justo ni más acertado.
Juan Bias de Castro. - No puede dudarse que debió ser
un artista excepcional.
En nombrando a Juan Bias se nombra a Orfeo;
pintó el mundo divino de tal suerte,
que le sirvió el pincel de voz y lengua .....

Así se expresa Lope de Vega al tratar de los músicos con2
; y
si el elogio pareciese corto, en la Jerusalén conquistada dice
con arrogante valentía:

l temporáneos en el libro IV de El peregrino en su patria

Si vivieran mis versos tendrás fama

3

,

lo que era extenderle una patente de inmortalidad.
t Loe. cit., pág. xx1x. He oído decir que el erudito Barbieri dejó
escrita una extensa biografía del maestro Capitán. Si aún se bailase
entre sus papeles, conservados en la Bib'iioteca Nacional, merecería
ser publicada.
2 Sevilla, Clemente Hidalgo, 1604. Una interpretación demasiado
literal de estos versos hizo incurrir a SORIANO FUERTES (Historia de la
mtí.sica espai'iola ..... , Madrid, 1856, tomo 11, pág. 210) en el error de
afirmar que Juan Bias de Castro fué, además de «gran cantor, tocador
de arpa, compositor de música teatral y célebre pintor&gt;. La especie
ha sido muchas veces repetida, y aún la reproduce ElTNBR, Biogr.Bibliogr. Quellen Lexikon..... , tomo ll, pág. 62.
3 Madrid, Juan de la Cuesta, 1609, fol. 495.

Y

MUSICAL DEL SIGLO

XVU

249

No obstante las íntimas relaciones de amistad que es se-guro existieron entre ambos grandes ingenios, semejantes elo-gios no resultan exagerados, pues es lo cierto que Juan Bias de
Castro poseía inspiración ardiente y no común originalidad.
Muy poco sabemos de su vida, y las noticias más fehacientes que acerca de ella conocemos pueden verse en las obras
•de Lope, y especialmente en el sentidísimo Elogio en la muerte
de Juan Bias de Castro, en La Vega del Parnaso 1 • Por esta
-composición poética sabemos que A ragón fué la cuna de aquel
dos vezes músico divino
que aquí famoso aragonés lo fuiste.

Bastante se ha discutido acerca de este punto. El bueno de
Saldoni 2 pretendía que Juan Bias era natural de Madrid, apoyando su afirmación en una partida de bautismo extendida el
7 de enero de 1567 en la parroquia de San Martín de la villa
y corte, a nombre de cierto «Juan, hijo de Juan Castro y de su
mujer Mari Bias». Para robustecer su dicho alegaba que los
-cambios de apellido solían ser muy frecuentes en aquella época
-recuérdese el caso del poeta Góngora - , y que era muy
probable que siendo en esta ocasión patronímico el nombre
Bias, fuera posible que nuestro artista, por razones de eufonía,
hubiera antepuesto el apellido materno al paterno. Tales argumentos me parecen especiosos y sin ningún valor positivo. Más
-en razón estaba Barbieri cuando en sus interesantes artículos
acerca de Lope de Vel(a músico 3 se atiene al testimonio de
Lope, que en realidad me parece irrefragable.
Juan Blas de Castro nació, pues, en Aragón, probablemente por los años de 156o, ya que su vida se desliza casi
paralela a la del insigne poeta (1562-1635) que fué su gran
.amigo. Bien pronto debió distinguirse como compositor enten1 Madrid, 1637, fol. Lo5.
2

Véase Diccionario de efemérides de músicos espafioles..... , Madrid,
1868, tomo I, págs. 122 y sigs. Este trabajo está escrito para refutar
las afirmaciones de Barbieri y carece de verdadero interés.
3
Publicados en la Gaceta Mttsical Barcelonesa (diez artículos) desde
-el 27 de diciembre de 1863 al 13 de marzo de 1864.
TOMO .VI.
17

�RAFAEL MITJANA

dido, habilísimo cantante di camera y notable tañedor de
vihuela de arco, según dice Barbieri. Asegura asimismo el
autor de Pan y toros - fundamentando su afirmación en et
Elogio antes aludido:- que alrededor de l 594 era músico privado del duque de Alba, D. Antonio - el pastor Anfriso de
La Arcadia-, y en aquel tiempo precisamente hubo de conocer a Lope de Vega, que por entonces también se hallaba al
servicio del citado magnate, residente en Salamanca 1 • Trabóse
entonces entre ambos artistas una franca y sincera amistad,
que perduró durante todo el transcurso de sus vidas. El mismo poeta nos lo dice en el siguiente pasaje de su Elogio, antes
citado:
Passamos nuestras verdes juuentudes
siendo (en vanos amores diuertida)
materia de tu música, mi pluma;
mas tú de tanta suma
siempre famoso, como yo culpado,
veinte años a ti mismo retirado,
sin ver más luz que la que infusa dentro
comunicaua Dios del alma al centro,
dexastes los amigos que tenías
y muerto al mundo, para Dios viuías.
Mas como lloro o canto yo tu muerte
si ba veinte años y más que muerto estauas
que quien Jo dexa todo, entonces muere.....

Dedúcese del contenido de estos versos que Juan Blas, en
el promedio de su vida, debió quedar ciego y retirarse a la vida
privada. Pero antes tuvo tiempo de hacer gala de sus grandes
facultades ante las más altas esferas de la sociedad de su época.
En 16o5 era ya músico de cámara del rey Felipe III, con treinta
mil maravedises de gajes y salario, ignorándose la fecha exacta
en que entró al servicio de la corte, donde permaneció hasta
1 Todo esto se desprende de unos versos del mencionado Elogio,
que dicen:

Quando en la fe de una amistad conformes
y con un dueño a su servicio atentos,
cuya Alua a nuestra vista amanecía,

las islas celebráuamos del Tormes
y dilatauaa tú mis pensamientos
con dulce voz:, que el ayre suspendía .....

CANCIONERO POJ1:TICO

Y

MUSICAL DEL SIGLO

XVII

251

su muerte, pues si la ceguera le apartó del mundo, no logró
separarle de su arte. El Sr. A. publica un documento 1 del archivo palatino, por el que venimos en conocimiento de que
Juan Bias juró el cargo de ujier de la cámara real el 2 de abril
de 1621, plaza que le proporcionó un sobresueldo de treinta
mil maravedises a cobrar sobre los que ya percibía. El 17 de
octubre siguiente figura en un Parecer de la Cámara entre los
individuos propuestos para desempeñar la Escribanía Mayor
de Rentas de la ciudad de Ávila, vacante por muerte del conde
de Villamediana, su último poseedor 2•
Por último, el Sr. A. ha descubierto, también en el archivo
de Palacio, registrando el Libro de asientos del grefier Carlos
Sigone, la fecha exacta del fallecimiento de Juan Blas, acaecido
el 6 de agosto de 1631. Este testimonio destruye todas las afirmaciones que hasta ahora corrían pretendiendo que Juan Bias
era aún capellán cantor de la Capilia Real de Madrid en 1633 3 •
La muerte de tan gran artista causó extraordinaria impresión
y fué en extremo sentida. Lope, entonces en el apogeo de su
gloria, nos descubre la profunda emoción que le produjo tan
dolorosa pérdida, en los últimos versos de la bella elegía que
compuso con tal motivo:
Canción, quando saber alguno intente
quién te enseñó a cantar con tal concierto,
dile que el arte de cantar llorando
aprendí por la mano breuemente,
besándola a Juan Bias después de muerto,
que más enseña un muerto, aunque callando,
que muchos viuos, quando
t Véase loe. cit., págs. 330-331.
2 Véase PÉREZ PASTOR, Bibliografza madrileña....., Madrid, 1907,
tomo III, pág. 389. Nadie ignora que tales oficios eran vendibles, y
podían ser desempeñados por una persona que pagase al titular la
correspondiente renta anual.
3
El error parte de VAN DBR STRAETEN (La Musique aux Pays-Bas.....,
tomo VIII. Les musiciens nlerlandais en Espagne, pág. 423 ), que, en efecto, vió citado en los registros de la Capilla Real correspondientes al
año en cuestión, a cierto capellán cantor llamado Juan de Castro, que
aunque quizá fuera pariente, no debe confundirse nunca con Juan Bias.

�RAFAEL MITJANA

se considera que uiuir solía
y que toda su física armonía
al más pequeño golpe se resuelue,
de tierra sale y a la tierra vuelue.

Largo y prolijo sería enumerar todas las veces que pode-.
mos ver citado el nombre de Juan Bias en las obras de Lope.
Sucesivamente habla de él en La Arcadia (1598), en donde
bajo el seudónimo del pastor Brasildo, excelente músico, se
designa con toda seguridad al insigne artista aragonés; en El
peregrino en su patria (1604) menciona a los hermanos Peraza, a Isasi, Risco·s, Lobo, Cotes, Palomares, Cristóbal Matías
y Juan Bias 1; en la Yerusalén conquistada (1609) le cita en
unión del hábil tañedor de guitarra Palomares (Pedro de); en
1 Por esta enumeración de nombres se echa de ver que Lope había residido por aquellos tiempos en Sevilla; casi todos los músicos
que cita estuvieron en aquella ciudad. Los hermanos Jerónimo y Francisco Peraza, nacidos en Salamanca, fueron ambos prebendados orga•
nistas de la catedral hispalense ·y admirables tañedores. El primero
pasó a desempeñar el mismo cargo en la catedral de Toledo; en tanto
que el segundo murió en Sevilla en 1598, a los treinta y cuatro años
de edad. Jerónimo Isa.si también se distinguió como clavicordista insigne. Ambrosio de Cotes, valenciano, ocupó sucesivamente los magisterios de la Capilla Real de Granada, de la catedral de Valencia (1596)
y por último de la de Sevilla, desde el 22 de septiembre de 1600 hasta
su muerte, acaecida el 9 de septiembre de 1603. Su famosa Misa de
plagis le acredita como compositor en extremo original e inspirado.
Alfonso Lobo de Borja nació en Osuna; fué primero beneficiado de la
colegiata de su ciudad natal, después maestro de capilla, suplente, de
la catedral de Sevilla por los años de 1591-1592, como auxiliar del
ilustre Guerrero; de allí pasó, en 1592, al magisterio de la catedral
primada, volviendo a Sevilla como maestro titular desde el 10 de febrero de 1604 hasta el 5 de abril de 1617, en que murió. Nos ha dejado
un Liber l Missae (Madrid, 1602) en extremo notable. Juan Martín
Riscos, natural de Cabeza del Buey (Extremadura), se educó como
seise en la catedral de Córdoba, de la que llegó a ser maestro de capilla; más tarde ocupó el mismo cargo en Toledo ( 19 de octubre
de 1617), donde dejó de existir el 2 de agosto de 1619. Cristóbal Matías, cantor distinguidísimo de la corte de Felipe II y Felipe III, abandonó el mundo para tomar el hábito de agustino recoleto en el convento de Madrid. Lope le tributa los mayores elogios en El peregrino
en su patria (1604). De Palomares hablo en el texto.

CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DBL SIGLO XVII

253

La Filomena (Madrid, 1621. Epístola VIII. Al licenciado Francisco de Rioja..... El jardín de Lope de Vega) vuelve a mentarle
en compañía de Palomares y de la bella «Amarilis» (doña
Marta de Nevares Santoyo), la famosa amante del poeta, tan
celebrada por su maravillosa habilidad en el canto 1, y por
último, en La Dorotea (1632, acto V, escena IX) pone en boca
de la protagonista la siguiente frase acerca de una canción que
acaba de cantar: «Los versos, Celia, yo, y el tono aquel excelente músico Juan de Palomares, competidor insigne del famoso Juan Bias de Castro, que dividieron entre los dos la lira,
árbitro Apolo.» Recordaré asimismo que en la dedicatoria al
maestro V icente Espinel de la comedia El caballero de lllescas
(Parte cator::;e..... , Madrid, 1620) escribe, hablando del divino
arte: «Y desde el origen que le dió Túbal (como consta de las
sagradas letras) a la edad nuestra, donde tanto han florecido
Guerrero, Texeda, Cotes, Felipe Roger y el Capitán Romero 2 , no ha borrado el tiempo de los libros de la inmortalidad, la fama, nombre y vida de docto músico, ni olvidará
jamás en los instrumentos el arte y dulzura de V. m., de Palomares y Juan Bias de Castro.» Y si• esto no fuera bastante,
le suele aludir en muchas de sus comedias. Como prueba citaré unos versos de La bella mal maridada, que dicen:
Llevando el cielo el compás
a los tonos de Juan Bias
que es un ángel en la tierra 3 •
1 Lope, en su volumen La Circe, con otras 1·imas y prosas ..... (Madrid, 1623), dedica tres novelas a D.ª Marta, a quien llama la décima
musa en una de las poesías allí incluídas. También inserta en esta compilación tres hermosos sonetos a la misma señora, en los que celebra
su bella voz, así como su pericia extraordinaria como cantante.
2 Francisco Guerrero, compositor de la escuela andaluza, sucesor
de Cristóbal de Morales, fué maestro de capilla de la catedral hispalense desde el 11 de septiembre de 155, hasta su fallecimiento, acaecido en 8 de noviembre de 1599. Alonso Tejeda rigió el magisterio de
Toledo desde el 3 de agosto de 1604 hasta el 26 de mayo de 1617, en
que renunció dicha plaza para ingresar como novicio del hábito de San
Agustín en el convento de San Felipe el Real de Madrid. Ya he dado
noticia de Cotes, de Capitdn y del flamenco Felipe Rogier.
3 Nueva edición de la Academia Española, tomo III, pág. 614,

�CANCIONBRO PO!h1co

RAFABL MITJANA

O aquellos otros recitados por el galán Lisardo en la escena XIII de la primera jornada del Acero de Madrid:
Arroyuelos cristalinos,
ruido sonoro y manso,
que parece que corréis
tonos de Juan Bias cantando,
porque ya corriendo aprisa,
y ya en las guijas despacio,
parece que entráis en fugas
y que sois tiples y bajos 1.

También le mencionan Tirso de Molina en sus Cigarrales
de Toledo (Madrid, 1621) y el doctor Cristóbal Suárez de
Figueroa en su Plaza universal de todas ciencias y artes.....
(Madrid, 1615), colocándole este último entre los grandes
guitarristas al lado de Vicente Espinel, Benavente y Paloma2
res • Por su parte, el rey D. Felipe IV quiso asimismo honrar
la memoria de aquel insigne músico que fuera siempre fiel
servidor suyo y de su padre, y al efecto mandó recoger y
guardar en el archivo de Palacio todas sus composiciones
musicales para que sirvieran de ejemplo a las generaciones
venideras. Así nos lo refiere Lope de Vega en su elegía tantas
veces citada:
Pues quiere el augustíssimo Filipe
que ninguno anticipe
su acción a tus papeles: porque tienen
tan alta estimación, que se preuienen
contra la envidia a siglos inmortales.....

La medida, que parecía acertada y prudente, fué, sin embargo, funesta, pues, como dije, el incendio destruyó el alcázar.
Por desgracia, muy pocas son las composiciones de Juan Blas
que han llegado hasta nosotros. Fuera de las diez y ocho canciones insertadas en este Cancionero, que bastan para justifi1 Rivad., XXIV, 369.
Para más amplios detalles pueden leerse las notas que dedico
más adelante a los compositores Álvaro de los Ríos y Juan de Palomares.
2

Y

MUSICAL DEL SlGLO

XVII

2 55

-car su fama, sólo recuerdo que en un códice intitulado Libro
de tonos ltumanos, existente en la biblioteca de los duques de
l\Iedinaceli 1, aparece en el folio 83 una canción, Del cristal del
Manzanares..... , atribuída a Juan Blas. Del género religioso
existen algunas composiciones en el archivo de la catedral de
Segorbe, atribuídas a un Juan de Castro que muy bien pudiera
ser nuestro autor, y lo mismo ocurre con dos Villancicos de
lvavidad que bajo el mismo nombre - sin más noticias - se
-conservan en el archivo de la basílica del Pilar de Zaragoza 2 •
Para terminar, añadiré que en tiempos de Felipe III y de
su sucesor hubo también entre los cantores de la Real Capilla
un capellán de altar llamado D. Sebastián Sanz de Bias, quizá
pariente de Juan Bias.
Gabriel Díaz.-Llamábase Gabriel Díaz Besson, y fué uno
de los compositores más notables del primer tercio del siglo xvn. Nada se sabe relativo al lugar de su nacimiento, ni a la
forma en que adquirió su educación musical. La primera noticia
que acerca de él poseíamos es la de que en 1601, siendo aún
muy joven, fué recibido como cantorcico de la capilla flamenca de Felipe III un cierto Gaspar Díaz. Pero este dato, aportado por Van der Straeten 8 , establece quizás una confusión
de personas, ya que el Sr. A. demuestra con testimonios indiscutibles lo que ya sabíamos por el Armónico lazo ..... del
maestro portugués Vaz Rego 4, o sea que Gabriel Díaz, corriendo el año 16o6, obtuvo el nombramiento de teniente de maestro de l¡ Capilla Real, «con la quitación ordinaria de la casa
Citado por GALLARDO, Ensayo ....., I, núm. 1222.
Así Jo afirma el maestro de capilla de aquella iglesia D. Antonio Lozano en su trabajo La mzísica popular, ,·eligiosa y profana en
Zai·agoza ....., Zaragoza, 1895, págs. 29 y 30.
3 Véase La Musi:¡ue aux Pays-Bas ....., Bruxelles, 1867-1888, torno VIII, segunda parte, documento primero.
, En su Romance gratulatorio, crítico, ch,·onológico, donde después
de referir el nombramiento de Mateo Rosmarín o Romero como maestro titular de la Real Capilla, añade: cBesson y Pontac le fuerontenientes, por poca dura..... • (Véase F. PEDRRLL, Catalec/z. de la Biblioteca Jvíusical de la D-iputació..... , Barcelona, 1909, tomo II, núm. 1265,
página 327.)
1

2

�RAFAEL !IIITJANA

de Borgoña» 1; y si esto es cierto, estimo como imposible quequien tan sólo era cantorcico en 16o1 - lo que supone que
aún no debía haber llegado a la adolescencia - pudiera ocupar el puesto inmediato al del maestro Capitán en el corto
período de cinco años. Sea lo que fuere, nuestro biografiado no debió desempeñar dichas funciones durante mucho
tiempo, siendo reemplazado por Diego Pontac, puesto queen 16II, con ocasión del fallecimiento de la reina D.ª Margarita de Austria, acaecido el 3 de octubre, compuso un Oficiode difuntos que fué cantado en los solemnes funerales celebrados con motivo de tan triste suceso en el Real Convento de
la Encarnación de Madrid, de cuya capilla de música era entonces director. Lope de Vega, que nos ha conservado todos.
estos pormenores 2, tributa las mayores alabanzas a aquella
celestial música ....., tan admirable y única, que la pudieran envidiar Guido, Andrea y Franquino ..... , celebrando mucho un villancico con ecos compuesto con tanto artificio, que la novedaá
admiró la envidia y la dulzura suspendió el entendimiento.....
En 1616, Gabriel Díaz aparece como capellán y maestro
de capilla de la colegiata fundada en Lerma por su primer
duque. Así se deduce de unos curiosos documentos citados.
por Gallardo 3 • Pero tampoco hubo de permanecer muchos.

Documento del archivo de Palacio, citado por el Sr. A., loe. cit.~
página 332.
2 En la dedicatoria «A Gabriel Díaz, maestro de capilla en el monasterio de la Encarnación, de la comedia Carlos Quinto en Francia .....,
la dozava de la Parte decinueve y la mejor parte de las Comedias de Lopede Vega Carpio ..... • (Madrid, 1624.) Al final se incluye una décima~
Gabriel, tu música humana....., aún más elogiosa si cabe.
s Véase Ensayo, II, núm. 2049, donde se mencionan como obras de
Gabriel Diaz o Díez1lás siguientes: primera, Letras de Navidad desteaño de 1616, compuestas por el eruditísimo maestro Gabriel Die::,, canónig1&gt;
y maestro de capilla de la iglesia colegial de Lerma (manuscrito original),
y segunda, Letras y villancicos que se cantar1&gt;n la noche de Navidad en el
convento de San Bias de la villa de Lerma, 111011jas dominicas-, excelentes
músicas. Comienza: A la calenda: ¡Qué música soberana!..... Después
se ponen otras dos letras, y de la última se dice que es de Fr. Tomás Bravo.
1

CANCIONIIRO POS.TICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

257

años en dicha plaza. Por una carta suscrita por Góngora en
«Madrid y noviembre 2 de 1621 años•, dirigida a Xp&lt;ntal de
Heredia y conservada en el archivo de los duques de Gor en
Granada 1 , sabemos que Díaz se hallaba a la sazón en esta ciudad. En dicha carta se lee: «Al maestro Gabriel Díaz dará
vuestra merced mis besamanos y que no le escriuo hasta imbiarle otro hordinario la Cédula de la Cámara que se firmará el
sábado que viene ..... &gt; Es probable que el músico pretendiera
establecerse en Andalucía. Si este era su objeto, no tardó mucho en alcanzarlo: según los libros de actas capitulares del Cabildo catedral de Córdoba, el I6 de novie!Ilbre de 1624 Gabriel
Díaz obtuvo una capellanía de Santa Inés, aneja al magisterio,
como sucesor del maestro Juan de Montiel, natural de Écija.
Sirvió dicho puesto hasta el mes de mayo de 1637, en que fué
reemplazado en sus funciones por D. Francisco Humanes,
maestro de capilla de la catedral de Cádiz. Durante dicho tiempo el renombre de Gabriel Díaz debió extenderse por toda
Andalucía, ya que en 1631 se le eligió como juez en el concurso abierto para proveer la plaza de maestro, vacante en la
Capilla Real de Granada. Mi docto maestro F. Pedrell ha publicado una interesantísima Relacióu de todo lo ocurrido en el
citado concurso 2 •
Al abandonar el magisterio de Córdoba, Gabriel Díaz debió regresar a Madrid, donde parece ser que se encargó del
puesto de maestro de capilla del monasterio de las Descalzas
Reales, que desempeñó hasta su muerte. Es asimismo muy
probable que entonces volviera a ser cantor de cámara del
rey D. Felipe IV.
Debo advertir que el notable musicógrafo portugués Joaquín de Vasconcellos 3 pretende que nuest~o biografiado había
1 Publicada por ENRIQUE L1NARRS GARCÍA, Cartas y poesías inéditas
de D. Luis de Góng1&gt;ra y Argote..... , Granada, 1892, pág. 3.
1 Documento del archivo de la Capilla Real &lt;le Granada. Legajo 15 antiguo, 82 moderno, cuaderno 3. Véase F. PsoREL1., Diccionario
biobibliográjico de músicos y escritores de música espa,wles....., Barcelona, tomo I, págs. 488 y sigs.
s Os musicos portttgttezes....., Porto, 18;0, tomo I.

�CANCIONERO POf!TICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVll

RAFAEL l\llTJANA

nacido en Portugal; especie que necesita una confirmación.
Agrega que en el catálogo de la biblioteca musical del rey don
Joao IV 1 se mencionan muchas obras debidas a este compositor, como misas, motetes, etc., y nada menos que 497 villancicos; asimismo se le atribuye un Compendio de Jlfúsica, sin
especificar si fué impreso o manuscrito.
No son muchas las composiciones de Gabriel Díaz Besson
que nos son conocidas. Aparte de las ocho que aparecen en
este Cmuionero, sólo tengo noticia de que en un Libro de tonos
lzumanos, manuscrito de la biblioteca del duque de Medinaceli 2 , se encuentra otra versión del tono: Barquilla pobre de
remos....., atribuída a nuestro autor.
Alvaro de los Ríos. - Bien poco es lo que se sabe acerca
de la vida de este artista, que ingresó al servicio de la corte
el día 10 de agosto de 1607, en calidad de músico de cámara
de la reina D .ª Margarita de Austria. Tirso de Molina le elogia sobremanera, colocándole entre los primeros músicos de
su tiempo en sus Cigarrales de T oledo (Madrid, 1621). El pasaje merece ser reproducido. Al principio del ci1rarralprimero
se habla de una representación de El Vergonzoso en Palacio,
«celebrada (años hacía) no sólo entre todos los teatros de España, pero en los más célebres de Italia y de entrambas Indias,
con alabanc;as de su autor ..... » Parece ser que se hizo entonces
en Toledo una representación muy esmerada de esta obra:
«Salieron, pues, a cantar seis con diversidad de instrumentos:
cuatro músicos y dos mugeres. No pongo aquí- ni lo haré en
las demás-las letras, bayles y entremeses ..... Baste para saber
que fueron excelentes, el dar por autores de los tonos a Juan
Bias, único en esta materia; a Alvaro, si no primero, tampoco
segundo, y al licenciado Pedro Gonc;;ález, su igual en todo, que
hauiendo algunos años sutili&lt;;;ado la melodía humana, después,
por mejoralla, tomó el hábito redentor de Nuestra Señora de la
Merced y en él es fénix único si en el siglo fué canoro cisne.
1 Impreso en Lisboa por Paulo Craesbeck en 1649, y reimpreso
por Vasconcellos en 1874.
2 Véase GALLARDO, Ensayo....., I, núm. 1222.

259

Los entremeses fueron de don Antonio de Mendoc;;a, cuyos
sales y concetos igualan a su apacibilidad y nobleza; y los bayles, de Benavente, sazón del alma, deleyte de la naturaleza, y,
en fin, prodigio de nuestro Taxo» 1 . Tengo por evidente que
el tal Álvaro elogiado por Tirso no puede ser otro que el
Álvaro de los Ríos cuyas lindas creaciones figuran en nuestro
Cancionero.
El Sr. A. nos hace saber que este compositor tan original
y delicado - su romance Sin color a1Zda la niüa..... es una joya
de inspiración y verdadero sentimiento - murió en 1623.
Sus obras conocidas no son numerosas, pero le acreditan como maestro eminente. Quizá pueda atribuírsele un tono
lmmano: Llora, llora, pensamiento, a solo con acompañamiento de bajo cifrado, que designado por el nombre de Ríos se
encuentra transcrito en una colección manuscrita ( Varios de
música, núm. 411) que contiene diversas composiciones de
maestros del siglo XVII (Veana o Viana, Lope Simón, Gargallo y Barter) y se conserva en la biblioteca musical de la Diputación de Barcelona 2•
Pujo/ o Puxol..... -No creo que el Sr. A . esté en lo cierto
al dar como autor de las siete composiciones que bajo tal
nombre figuran en el Ca,uionero, a cierto Galcerán Puxol, recibido com9 capellán de altar y cantor de la Real Capilla
en 1.0 de mayo de 1599. A fines del siglo xvr y comienzos
del xv11 existían otros artistas del mismo apellido que gozaban
de extraordinaria nombradía y eran reputados como de los
mejores de su tiempo, figurando entre ellos el famoso compositor Juan Pablo Pujo!.
En el catálogo de los manuscritos de la Hof tmd Stadt Bibliotlzek de Munich, al describir el códice señalado con el número 200 - precisamente el Cancionero de Ciaudio de la Sablonara-, el doctor Maier dice que en él se encuentran siete
composiciones de Antonio (?) Pujo!, maestro de quien la misma biblioteca conserva tres himnos a cuatro voces: Te lucis
1
2

Véase loe. cit., edic. «Renacimiento•, Madrid, 19131 págs. 117 .,
Véase PsoRELL, Catalech..... , I, págs. 257 y 258.

18.

�260

RAFAEL MITJANA

CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DIIL SIGLO XVII

ante terminum, Ecce nunc benedicite y Et misericordia, en partitura manuscrita.
Puede ser que este Antonio Pujo! sea el maestro de capilla de la Seo de Barceloná, que floreció en los promedios del
siglo xvu, y era sobrino del insigne compositor Juan Pablo
Pujo!, gloria indiscutible de la escuela musical catalana. Tengo
para mí que los aludidos himnos se deben al primero de estos dos artistas, y que las siete composiciones de carácter profano recogidas en el Cancionero pertenecen al segundo. Este
eminente compositor, ya en 23 de enero de I 595 obtuvo el
nombramiento de maestro de capilla de la basílica del Pilar de
Zaragoza, «por ser el más útil de los opuestos a dicho ministerio», y con la condición de ordenarse lo antes posible de presbítero. No obstante su real valer, demostrado con creces en
aquellas oposiciones, Juan Pablo Pujol debía ser aún bastante
joven. Posesionado de la prebenda, en marzo de I 596 le concedió el Cabildo una ayuda de gastos de 6o reales para que
pudiese ir a Jaca a recibir las órdenes menores, y en agosto
de r6oo recabó la autorización necesaria para cantar su primera misa en una de las capillas del cuerpo de la Iglesia 1.
Por faltar los libros de actas capitulares de aquel Cabildo césaraugustano, correspondientes al primer tercio del siglo xvu, no se ha podido averiguar en qué fecha abandonó
nuestro artista el citado magisterio. Lo cierto es que en la
capilla del Pilar, hasta el 3 de noviembre de 1632 no aparece
ningún nuevo nombre, hablándose en dicha fecha de un tal
Raimundo, no se dice si organista o maestro, a quien el Cabildo encomendó la asistencia, cuidado y educación de la infantería mayor, o sean los adultos que, habiendo ya perdido
la voz de tiple, proseguían al servicio de la iglesia en calidad
de mozos de altar.
Por aquellos años ya hacía bastante tiempo que Juan Pablo Pujol había pasado de la capital de Aragón a la de Cataluña, puesto que en 1627, cuando compuso su notable Oficio

tJara la festividad de San '.Jorge mártir, destinado a la capilla
de la Diputación de Barcelona, se intitula Magíster cantus et
Capellae sedis Barcinonensis prejectus 1, cargo que, según parece, desempeñó hasta el fin de su vida. Entre sus discípulos,
además de su sobrino Antonio Pujo!, se cuenta al célebre
maestro Diego Pontac, sucesor de Gabriel Díaz Besson en el
cargo de teniente de maestro de la Real Capilla, y más adelante maestro titular de las catedrales de Granada, Santiago,
V ;ilencia y la Seo de Zaragoza.
En los archivos de música de la basílica del Pilar se conservan muchas composiciones de carácter religioso debidas a
este notable maestro, como salmos, motetes, misas, responsorios, villancicos y canfOnetas. Entre ellas se distingue una soberbia Missa pro defunctis, a ocho voces en dos coros. Todo
el Introito, en que se expone el tema del Requiem aeternam,
cantado únicamente por las voces varoniles, está impregnado
de una tristeza desoladora y de una grande y noble resignación. La conclusión, sobre un acorde final en el séptimo modo
-el modo angélico - , es admirable. En su conjunto, esta
misa de difuntos, de corte clásico y escasos desarrollos, se
aproxima más a los ideales de la escuela castellana que a las
tendencias ampulosas y brillantes de los músicos levantinos,
catalanes y valencianos, siempre algo influídos por el gusto
de las escuelas de Italia. También en la biblioteca de Música
de la Diputación de Barcelona se conservan otras muchas
obras del mismo género, debidas a Juan Pablo Pujo! y destinadas a la capilla de Sant Jordi 2 •
Es fama que este gran artista, más que por su música religiosa, fué celebrado por sus canfonetas, tonadas y villancicos.
Hasta ahora han aparecido muy pocas de sus obras profanas,
y las siete que se pueden leer en este Cancionero justifican tan

1

Véase LozANO

Y

GONZÁLRZ, La música popular, religiosa

tica en Za1·agoza ....., Zaragoza, 1895 1 págs. 22 y 23.

y dramá-

1 Véase F. PEDREI.L, Catalech ..... , I, pág. 24 7. Para más detalles puede consultarse F. PEDRRLL, Musiclzs ve/Is de la terra ....., revista musical
catalana, anny II.
2
Véase F. PBDRRLL, Catalech..... ,

393 y 394, págs. 246 a 249.

I,

núms. 388, 389, 390, 391, 392,

�CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

RAFAl!L MITJANA

legítima reputación. Señalaré que Gallardo, refiriéndose a un
manuscrito de Tonos castellanos..... , existente en la biblioteca
del duque de Medinaceli,. dice que en él se encuentra una
canción, Morenica, ¿por que no me vales?, designada como
obra de Pujol 1 .
.
•
Manuel Machado. - Bien poco es lo que sabemos acerca
de este notable maestro. No obstante haber nacido en Portugal, sus obras le señalan como músico en extremo castizo.
Parece ser que vió la luz en Lisboa y que allí hizo sus estudios
musicales bajq la dirección del insigne Duarte Lobo. Su fama
como tañedor de diversos instrumentos le hizo llamar a la
corte de Felipe III, donde ya prestaba servicios el año 1610.
El Sr. A. ha demostrado que aún desempeñaba dichas fu~ciones en 1639, ya que en IO de septiembre de aquel mismo año
se le otorgaba la plaza de músico de cámara, vacante por la
muerte de Juan Suárez, con «todos sus gajes y emolumentos».
En la biblioteca musical del rey D. Joao IV de Portugal 2,
destruída cuando el terremoto de Lisboa en 1736, se conservaban varias composiciones de Manuel Machado, tanto del género religioso como del profano, y entre ellas una gran colección
de villancicos. Además de las cuatro preciosas obras suyas que
figuran en la compilación que me ocupa, existen algunas otras
en un Libro de tonos humanos, manuscrito en partitura, fechado en Madrid a J de Setiembre de z656 años, redactado por
el capón Diego Pizarro, que perteneció a Barbieri y hoy s·e
encuentra en la Biblioteca Nacional (signat. M-1262). Entre
ellas figura el lindísimo cuatro:
Qué entonadilla que estaba
la pícara en el portal... ..
publicado por F. Pedrell en su Teatro lírico espai'iol anterior
al siglo XIX 3 •
Añadiré que en 1633 un tal Lope Machado, quizá parien1 Ensayo.•... ,

I, núm. 1222.
Véase el Catálogo, Lisboa, Paulo Craesbeck,
Vasconcellos en 1874.
3 Volúmenes IV-V, La Coruña, 1898, pág. 36.
2

1649,

reimpreso por

te de nuestro autor, se hallaba adscrito a la Capilla Real de
Madrid como tañedor de arpa 1 •
Miguel de Arizo o Arizu.-Dice el Sr. A. que este cantor
contralto-antes cantorcico o niño de coro-obtuvo una plaza
en la Real Capilla el r.º de enero de 1614, y que en atención
a sus buenos servicios el rey Felipe IV le hizo merced de una
cantaría ordinaria de Borgoña, además de la que ya gozaba.
A esto51 datos, hasta ahora inéditos, puedo añadir que en 1633
Miguel de Arizo continuaba aún desempeñando las funciones
de su cargo 2• Sus obras - un romance y una canción, ambos
a tres voces-le revelan como artista de verdadero mérito.
')'uan de Torres.-En las actas capitulares del Cabildo metropolitano de la Seo de Zaragoza, con fecha 7 de noviembre
de 1653, se lee lo siguiente: «También escribió el Sr. D. Fernando de Sada, arcediano de Daroca (desde Madrid, donde
se hallaba para tratar diversos asuntos importantes para la
igl~sia), que tenía noticia y relación que Juan de Torres, maestro de capilla de Plasencia, era el maestro de más crédito que
tenía Castilla, y que Jalón (Luis Jerónimo), maestro de Sevilla,
que había escrito al Cabildo, era hombre ya de edad 3 y de
poca salud, y que su música no era de tanto mérito como la
de Torres; que tenía noticia que vendría Juan de Torres por
los cuatrocientos escudos, y así, que si parecía al Cabildo esta
propuesta, le escribiría, y así se acordó escribir al D. Fernando ..... » 4 • El músico to~ó posesión del magisterio de la
mencionada iglesia el 22 de noviembre del citado año 1653,
y ocupó la plaza hasta el 13 de febrero de 1655, en que fué
reemplazado por D. Bernardo del Río. A este compositor puede atribuirse un motete al Santísimo Sacramento, Tanto como
comen doze....., escrito para cuatro voces, que se conserva en
1

VAN DER STRAETEN, loe. cit., VIII, pág. 424.

2

lbúi., pág. 423.

3 Después de reñidas oposiciones tomó posesión del magisterio
de Burgos el 23 de marzo de 1623. De allí pasó a la catedral de Toledo, y en 14 de diciembre de 1643 a la de Sevilla.
' Véase LozANO Y GoNZÁtEz, La música popular, nligiosa y d,·amática en Zaragoza..... , Zaragoza, 1895, pág. 36.

�RAP'ABL MlTJANA

el manuscrito Varios de música, núm. 789 de la biblioteca musical de la Diputación de Barcelona 1 •
Hay que reconocer qu.e las fechas antes mencionadas son
bastante posteriores a la época en que Claudio de la Sablonara pudo recopilar su Cancionero; sin embargo, me inclinb a
creer que la canción a cuatro voces Lucinda, tus cabellos..... ,
puede muy bien atribuírsele.
Tengo noticia de un tal Mosén Juan Torres, que fué nombrado cantor contralto de la capilla del Pilar de Zaragoza en
26 de enero ele 1585.
Palomares..... - En los comienzos del siglo XVII florecieron dos músicos de este mismo apellido 2 : Pedro de Palomares, famoso tañedor de guitarra de cinco órdenes o cuerdas,
y Juan de Palomares, natural, según parece, de Sevilla y eminente compositor. Ambos fueron muy elogiados por Lope
de Vega.
Al primero debe referirse Suárez de Figueroa en su Plaza
universal (Madrid, 1615, fol. 193) cuando, al hablar de los grandes músicos que por entonces había en España, después de
mencionar a los famosos organistas Cabezón, Castillo, Silvestre,
Clavijo, etc., refiriéndose a los demás instrumentistas, cita :
«De vigüela: al abadMaluenda, al licenciado Baltasarde Torres,
Juan Llana y Enríquez. De guitarra: Vicente Espinel (autor de
las sonadas y cantar de sala), Venavente, Palomares,Juan Bias,
sin otros en varios géneros de instrumentos.» A este guitarrista es a quien presumo que deben aplicarse los conocidos
versos de Lope de Vega:
Gracia tuvo del Cielo Palomares
en cinco cuerdas ..... 3

CANCIONBRO POáTICO

MUSICAL DBL SIGLO

XVll

comedia intitulada El caballero de lllescas 1, donde escribe,
,dirigiéndose al autor de El escudero Marcos de Obregón, «no se
olvidará jamás en los instrumentos el arte y dulzura de V. m.,
,de Palomares y Juan Bias de Castro ..... », y en La Filomena 2 ,
en la epístola VIII, al licenciado Francisco de Rioja, donde
vuelve a hablar de Juan Bias, de Vicente Espinel, de Palomares y de la célebre «Amarilis» (D.ª Marta de Nevares Santoyo ).
En rrii entender, el famoso tañedor Pedro de Palomares,
émulo del insigne guitarrista rondeño, no debe ser considerado como el autor del bello romance Sobre moradas violetas..... , que se encuentra en el Cancionero de Claudio de la
.Sablonara. Las citas anteriormente reproducidas me parece
que deben aplicarse a un instrumentista y no a un compositor.
Por el contrario, en otra ocasión, el mismo Lope alude expresamente a un maestro, Yuan de Palomares, celebrando mucho
tos tonos de su composición. En la escena IX del acto V de
La Dorotea (Madrid, 1633), la protagonista canta una canción,
Si todo lo acaba el tiempo, e interrogada por su amiga Celia
a~erca de quién fuera el autor, contesta que ella misma escribió los versos, «y el tono aquel excelente músico Juan de Palomares, competidor insigne del famoso Juan Blas de Castro,
que dividieron entre los dos la Jira, árbitro Apolo». De esta
cita se desprende que ambos artistas debían haber muerto
cuando apareció La Dorotea, puesto que se habla de ellos
en términos pretéritos. Ya sabemos que Juan Bias murió el
ó de agosto de 1631, y aunque se ignora la fecha exacta, es
seguro que Juan de Palomares había fallecido antes de 16o9,
ya que el mismo Lope en su comedia La bella mal maridada
{publicada en la Segunda parte..... , Madrid, 16o9) hace que
tres de los personajes sostengan el siguiente diálogo:

Y lo mismo ocurre con las otras menciones de este nombre que aparecen en la dedicatoria a Vicente Espinel de la
Véase F. PsnRELL, Cataleclt ..... , II, pág. 51.
SALDON1, Diccionario de efemérides de músicos espaíioles....., tomo IV.
Catdlogo, pág. 241.
3 El peregrino en su patria, Sevilla, 1604, libro IV.

Y

Teodoro.

Si es música quiero oílla,
que es de Lope la letrilla,
y el tono de Palomares.

1

2

1

Parte catorze de las Comedias de Loje de Vega Carpio, ...., Madrid,

Juan de la Cuesta, 1620.
2 Madrid, 1621. (El jardín de Loje de Vega.)
TOMO VI.

18

�266

CANCIONBRO POÉTICO

RAFAEL IIIITJANA

Artandro. lNo murió?
Teoacro.
Sí, ya murió.
Julio.
Él fué músico excelente.
Teodoro.
Pero su falta se siente,
adonde-Juan Bias quedó

1•

Quizá se le pueda atribuir la canción Hermosa Galatea,.
¿quién creyera?, que figura en último lugar en el curioso Librode tonos castellanos, manuscrito de la segunda mitad del siglo XVII, conservado en la biblioteca del duque de Medinaceli 2, que contiene obras de Juan Bias de Castro, Francisco
Muñoz, Francisco Gutiérrez, Pujol, Compani y Gabriel Díaz,.
artistas todos ellos de tiempos de Felipe III y de su sucesor,.
en su mayor parte desconocidos.
Absolutamente nada nuevo he podido averiguar acerca deDiego Gómez, violín y ministril de la Real capilla desde el
30 de octubre de 1604 hasta el 16 de mayo de 1618, fecha
de su fallecimiento . Es verosímil que un tal Martín Gómez&gt;
que en 1633 era también violinista en el citado instituto 8 , perteneciera a la misma familia.
Queda el enigmático '.luan Bon, autor de la picaresca canción a tres voces Caracoles me pide la niifa..... Su nombre está,
escrito con toda claridad, tanto en el manuscrito original deClaudio de la Sablonara, conservado en Munich, como en la
copia fidedigna existente en nuestra Biblioteca Nacional. En
los libros registros de la Real Capilla no se encuentra ninguna
traza de este artista, y tampoco he hallado la menor noticia
que a él se refiera en los diversos libros que he consultado.
Sin embargo, han existido algunos compositores de este apellido. A título de curiosidad recordaré cierto Giovanni Bon,
cantor y maestro de los niños de coro en la catedral de Módena por los años de 1474 4, y el violinista Girolamo Bon, que
1 Nueva edición de la Academia Española, tomo III, pág. 639.
2 Véase GALLARDO, Ensayo ....., I, núm. 1222.
3
VAN DER STRAETBN, loe. cit., pág. 424.
• Véanse MonA y V ALDRIGm, Memorie Accademiche....•, Módena, 1884,
páginas 242 y 420, y VALDRIGHI, Musurgiana ....., Módena, 1884, núm. 12.
Cappelle, concerti e musiche di casad' Este del secolo IS al I8, pág. 35.

Y

IIIUSICAL DEL SIGLO

XVII

gozó de cierta nombradía en Venecia, donde había nacido,
durante la segunda mitad del siglo XVIII 1 . Agregaré que, según
Van der Straeten, en 1563, en la capilla española de Felipe II
había un cantor contrabajo, de origen flamenco, llamado Jean
Boven o Booven 2 • Es posible•que la aludida canción pudiese
achacarse a este último artista, que, según parece, residió bastantes años en España; pero en realidad no lo creo. Lo cierto
es que hasta el presente, el Juan Bon que buscamos, cuya obra
no puede ser más genuinamente castiza, resulta completamente
desconocido, sin que en ninguna parte se encuentre la menor
alusión a sus obras o a su persona.
Tanto por las canciones que en él se contienen como por
los autores que nos da a conocer, y por haber puesto de relieve su extraordinaria importancia, el Cancionero de Claudio de la Sablonara, hasta el presente inédito, constituye la
más preciosa y abundante fuente conocida para el estudio de
la música española en los comienzos del siglo XVII, de aquel
período de singular florecimiento, durante el cual las bellas
artes y la literatura se elevan entre nosotros a su mayor grado
de esplendor. Gracias a él podemos afirmar, con pruebas a la
vista, que los maestros españoles de aquel tiempo no eran
inferiores en nada ni a los literatos ni a los pintores. Un Juan
Bias de Castro, por ejemplo, sería en cualquier parte un artista
de primer orden, honra de cualquier escuela de Música. Junto
al amigo de Lope, Capitán, Gabriel Díaz, Álvaro de los Ríos,
Pujol, Machado, Miguel de Arizo, Juan de Torres, Juan de
Palomares, Diego Gómez y Juan Bon, no hacen mala figura:
todos ellos son personalidades originales e interesantes. Bien
ha hecho, pues, el Sr. A. al darnos a conocer tanta joya olvidada, y sírvale de recompensa y estímulo el saber que con su
trabajo honrado y discretísimo ha prestado un servicio inapreciable al arte nacional.
RAFAEL MlTJANA.
1 Existen de él Sei facili Sonate di Violino con il Basso..... Noribergae, Vedo va Schmidt, 17 32. (En la Biblioteca Municipal de Leipzig.
En la portada, el autor se intitula vecino de Venecia.)
2
VAN DER STRAETBN, loe. cit., tomo I, pág. 243.

�PELUCRR BN LAS CARTAS DE

su·s

CONTEMPORÁNEOS

269

El mejor retrato de Pellicer - vivo cuadro de la época al
mismo tiempo-lo hizo Godoy Alcántara en su Historia crítica de los falsos cronicones 1 :
CUESTIONES GONGORINAS

PELLICER EN LAS CARTAS
DE SUS CONTEMPORÁNEOS
Don Josef Pellicer de Ossau y Salas y Tovar nació en Zaragoza el 22 de abril de 1602, y murió en Madrid el 16 de
diciembre de 1679. Entre sus muchas aficiones, tenía la de
comentar los versos de Góngora : sus Lecciones solemnes 1,
su Fénix 2, su Fama póstuma 3 del maestro Paravicino, las
dos Vidas de Góngora 4 y otras Segundas lecciones solemnes 5
que nos han quedado a medio hacer, son todos trabajos dedicados directamente al estudio de Góngora o a temas con éste
relacionados. Era un escritor infatigable, según se ve por la
simple lista de sus obras que cita el Latassa 6, y que son más
de doscientas setenta.
1

Madrid, 1630.
Madrid, 1630.
3 Madrid, 1634.
4
•
La anónima que aparece en el manuscrito Chacón y en las ediciones de Hoces y Córdoba, y la que dejó manuscrita, que es una versi?n más amplia de la anterior y se ha publicado en la Revue Hisjanu¡ue, 1915.
5
Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid, núm. 2066,
6
LATASSA Y M. GóMXz URIBt, Biblioteca antigua y nueva de escritores aragoneses, II, págs. 491-505. Latassa dejó inéditas unas Memorias
literarias de Aragón, en tres volúmenes, que se conservan en la Biblioteca Provincial de Huesca. (Véase R. DEL ARco, Los amigos de Lastanosa, en la Revista Histórica, Valladolid, 19181 I, págs. 284-317.) Aunque
aprovechó datos de esta obra para su Biblioteca, probable es que queden alli algunos pormenores curiosos referentes a Pellicer.
2

Don Joseph Pellicer de Ossau - dice - , después de una juventud
poco digna, había conseguido poderse titular tranquilamente cronista
mayor de España. Era un literato universal: sus obras pasan de doscientas, porque a él no le arredraba ningún asunto, incluso la historia
del avo, fénix; muchas de grandes dimensiones, como historias universales con los títulos de Demostración de los tiempos, y Anales de la
Iglesia y del mundo, y de Cadena historial o Historia de las historias del
mundo; historias de España, con los de Aparato de la monarqttía antigua de Espafia, y de Anales de la gran monarquía de las Espa1ias ansí
eclesidsticos como seculares; una historia de la casa de Austria, con el
de Corona Habsburgi-Austriaco-Hispana; otra de la nobleza española,
con el de Teatro genealógico de los grandes, títulos y señores de vasallos
de Espa11a; y entre los poemas tiene algunos de dos mil octavas: era
el Lucas Jordán de las letras. Nació con su siglo y le vió casi terminar. Jamás personalidad humana llegó a encarnarse más profundamente en su época; Pellicer fué el siglo xvu hecho hombre. Ninguno
llevó más allá la preocupación nobiliaria, la idolatría monárquica, la
curiosidad literaria frívola, la ostentación de erudición de aparato.
Encontró en boga los cronicones y se afilió en el círculo de Ramírez
de Prado, en cuyos trabajos tomó parte muy activa. AUí estrechó particular amistad con Tamayo de Salazar, a quien suministró materiales
de toda ley para su Martirologio. Disolvió el tiempo aquel círculo; los
cronicones comenzaron a perder terreno, faltos de poderosos protectores; los hombres independientes y de inteligencia elevada les volvían las espaldas, y su defensa quedó a cargo de escritores de segundo orden. Pellicer, conociendo que aquella causa no tenía ya porvenir,
se pasó a los contrarios, y creyendo que la exageración sería prenda
de su sinceridad, mostróse más terrible atacando que lo había sido
defendiendo. No quedó arma que no esgrimiera contra los cronicones,
excepto contra Aulo Halo, de que había sido uno de los aprobantes.
Eran la especialidad de Pellicer las genealogías, género en que
hacía verdaderamente primores. En la de nuestros reyes probó que
en el siglo xn todas las testas coronadas de Europa descendían de
Pelayo, y que el huérfano de San Hermenegildo, que Máximo había
tan prematuramente enterrado en Constantinopla, no había muerto,
sino que, bajo el nombre de Atanagildo, había sido abuelo del rey
Ervigio; todo para poder decir a Carlos II que por sus venas corría
sangre del príncipe mártir. En tal especialidad, entonces muy lucra1

Madrid,

1868,

págs.

281

y sigs.

�ALFONSO RBYBS

tiva, no tenia rival; de todas partes le llovían encargos de redactar
memoriales de calidades y servicios, pretensiones de títulos, grandezas, coberturas y tratamientos, justificar sucesiones, formar árboles
genealógicos y escribir crónicas de casas ilustres; usurpábanle el nombre para autorizar documentos. de esta clase hechos por otros, y aclamábanle oráculo de la nobleza. Profesión la de genealogista ocasiona_da a contraer hábitos de ficción, Pellicer los adquirió bien pronto;
pliegue moral que conservó toda su vida.

Para retrato de la persona, esto basta. Sobre el pormenor
de las falsificaciones de Pellicer, y sobre cómo buscaba las
genealogías y _enredaba los sucesos, haciendo nacer a Nerón
en Galicia-a la que de paso hacía también cuna de los doce
apóstoles, sin duda para atenuar el mal efecto - , prefiero remitirme a la obra de Godoy Alcántara.
Allí encontrará también el lector el relato de cierta polémica entre Fr. Gregario Argáiz y nuestro Pellicer, a quien el
fraile llama «Don Joseph Pellicer, Barlet Servant del rey nuestro señor». Pellicer contestó con un opúsculo titulado El Cuchillo Real que corta el cáncer de las historias verdaderas de
España, introducido en ellas por las falsas que ha publicado en
espacio de nueve años el P. M fray Gregorio de Argáiz, siendo
el Trinchante don Yoseph Pellicer de Ossau i Tovar, etc. «Lo
de Bar/et Servant, Cuchillo Real y Trinchante - explica en
una nota Godoy Alcántara - requiere alguna aclaración».
Y la aclaración acaba de completar el divertido retrato moral
de Pellicer.
Resulta, pues, que éste, siempre muy amigo de cargos
palaciegos, pero mucho más en los días de su vejez, extremó
su vicio hasta suceder en el cargo de Barlet Servant a un
nieto suyo que se hizo jesuíta. Como el cargo era de Jo más
fantástico, el mismo Pellicer explicó en qué consistía, diciendo
que equivalía, en español, a «gentil hombre del real cuchillo».
Aun a los amigos aquello pareció demasiado, y entre sí solían
designarle por el mote de «el Barlet Servant».
Algunos ejemplos sobre el tono de sus polémicas constan
en Godoy Alcántara. Los fragmentos que a continuación reproduzco, limitándome a los libros gongorinos, acabarán de
completar la silueta del personaje.

PBLLICBR BN LAS CARTAS DB SUS COICTBMPOII.ÁNBOS

271

En los prólogos de la época es cosa frecuente que los
escritores se quejen de la envidia y de la murmuración; pero
en las dedicatorias, generalmente se reducen al elogio más o
menos convencional del Mecenas. A Pellicer le falta papel
para atacar a sus enemigos, y gran parte de la dedicatoria del
Fénix la emplea en eso.
Perdone V. Señoría - le dice a D. Luis Méndez de Raro-, pues
.aviendc, de ser estos períodos alabani;;as suyas, las convierte la pluma
-en quejas, y el papel que avía de ilustrar con elogios lo mancha con
sentimientos. Pero bien sé yo que su modestia de V. Señoría, y lo
poco que afecta la vanidad, me agradecerá aya tomado en mi dedicatoria distincto rumbo que todos.

Triste originalidad por cierto. Lastimase Pellicer poco más
.adelante de ver lo que «en contra suya han madrugado las
calumnias» y «se han adelantado las malicias». Pellicer era
un mozo de veintiocho años, y encontraba intolerable que los
varones que se preciaban de doctos y que tenían segura la
fama compitieran y pleitearan «con los que aún no han comen~ado a lucir, deseando que no comiencen».
Esto - exclamaba - sólo en mi se ha visto... Algunos, deseando
tener en mi qué consolarme, me avisan que es pedai;;o de fortuna,
concedido a pocos, averme entrado tan apriessa entre todos que topen
todos conmigo.

Viene a continuación un «Preludio o Apología de don
Joseph Pellicer por sí mismo», donde, aunque dice que habla
.con muchos, alude concretamente a Lope de Vega, entre acertijos y derroches de alambicamiento:
La primavera passada publiqué el poema del Fénix solo, que avía
casi un año estado detenido en la prensa, acaso temeroso de salir
&lt;ionde le desplumase la indignación y le maltratasse la enemistad.
Halló en los desapassionados afable censura en lo bueno, y en lo me•
&lt;iiano neutralidad. Pero en los mal acondicionados de obras mías fué
zizaña, fué despertador para mayor detracción. Y pudo dezir el Fénix
que con razón vivía en soledades, si tanto se padecía de riesgo en las
poblaciones. Critico huvo tan claro como el cristal, pero no sé si tan
fino o verdadero para espejo, como el que me dixo, encogiéndose una
y muchas vezes (cvegadas• las llamó el castellano antiguo) de hom"b ros, que no lo entendía; y creo me respondió con la verdad a dos

�ALFONSO RBYl!S

luzes. Los Concilios, los santos y los profanos comparan los murmuradores a los lobos, exemplar de que me acordé quando, en una scena
ilustre, vi mi Fénix_ mordido de la boca de un lobo. Quedé muy vano,
porque si Aristóteles escrive, nota Horacio y Pierio Valeriano refiere
que la carne que ha mordido el lobo es la más dulce, sabroso y dulce
queda el Féni:!f, por lo mordido. Y si el vulgar hispanismo diz~ por
adagio: cobscuro como boca de lobo,, claro está que en boca del lobo
mismo mi Fénix avía de ser escuro. Para verificar esto acudamos al
latín, veamos cómo se llama el lobo en aquel idioma: Lupus; o consultemos a Marcial, a ver si confronta lo «Lobo• con lo cFeliz» en ei
libro VI y epigrama 79:
Tristis est et Felix: sciat hoc fortuna caveto.
Ingratum dicet te, Lupe, si scierit.
La propiedad del lobo es despedacar con los dientes, y esto, como
lo llama el latino, carpere. Pues si passamos adelante con la alegoría,
veremos cómo llama Marcial mismo este modo de despedacar el lobo
las obras agenas, que bien al propósito de la malicia lo dize en el epigrama 92 del libro I:
Cum tua non edas, carpis mea carmina, Lupe;
carpere vel noli nostra, ve! ede tua.
De modo que carpere es lo mismo que despedacar con los dientes: 1lw:aúpm lo llama el griego. ¡Miren en mi Fénix si cumple el Lobo
con su sobrenombre! 1•

Para defenderse de este Lobo acude a los dos lobos del
escudo de los marqueses de Carpio, que ya como lobos o como
frenos - lupus, según explica, quiere decir freno áspero - , le
defenderán del Lobo en cuestión.
En las Lecciones solemnes, que se publicaron en el mismo
año y poco después del Fénix, nuevas quejas sobre la misma
materia. Dice la dedicatoria, entre otras cosas:
V. A. me supla con su grandeza quanto le falta a mi pluma, para
que me largue en la censura quanto ha de limarme la calumnia, que
haze pundonor de que los legos (assí nos llama a los de capa y espada, acaso porque ai muchos que lo leen todo) manejen los libros y
1

Véase la Nueva biografía de Lope por La Barrera, págs. 423-427,
sobre ésta y algunas otras circunstancias de la enemistad entre Pellicer y Lope. Y también la Vida de Lope de Vega de H. A. Rennert y
A. Castro, págs. 364-365 y pág. 341, nota 5.

PRLLICBR BN LAS CARTAS DI! SUS CONTEMPORÁNEOS

2í3

traten de materias estudiosas, y más si lo lego cae sobre lo moco,
¡Como si no pudiessen trocar oficios los años y los trages, o no fuesse
possible estar mui dueño de la cordura el boco, quando se ven ignoradas del sesso las canas!

Así se presentaba Pellicer en el agitado muI_J.do de las letras, la «república de los lobos» por antonomasia. Los documentos impresos le son generalmente favorables. Parece que
le te~ieron un poco sus contemporáneos: privilegio de deslenguados. Pero en cartas de la época no destinadas al público es donde debemos buscar la verdadera idea que se formaron de él los que le trataban.
El examen de esta correspondencia nos permitirá, además,
curiosear un poco en el mundo de los gongoristas del siglo xvn, pequeña república de miopes en que cada uno procuraba robarle al otro la «noticia peregrina» o la «alusión
recóndita». No es edificante el espectáculo, pero en todo ha
de entrar la historia.
Las relaciones de Pellicer con Tamayo de Vargas - diligente bibliógrafo, autor de la :Junta de libros y «erudito algo
pedante», según el sentir de Menéndez Pelayo- revelan muy
bien el carácter de ambos. En la correspondencia de Tamayo
con Andrés de Uztarroz se habla muchas veces de Pellicer.
Allí podemos apreciar lo que hizo éste para poder seguirse
llamando «tranquilamente» cronista de Su Majestad.
En Madrid y a 24 de enero de 1637 escribe D. Tomás Tamayo de Vargas al cronista zaragozano Andrés de Uztarroz:
Io á cerca de quatro meses que estoi en la cama con muchos achaques; i, con estar así, é querido escribir ésta d e mi mano para maior
certificación de lo que Vmd. me pregunta. I así digo que ese mozo
que Vmd. dice que está en esa ciudad, i se llama Chronista, i dice que
tiene la futura sucessión de Chronista Maior de las Indias, que io
tengo, no sé en qué se funda, pues lo uno i lo otro es falsíssimo: él
nunca á tenido nombramiento de Su Magestad, ni le an admitido a
tal pretensión. Antes, a viendo atrevídose a llamar Chronista del Reino, por un nombramiento subrepticio del Reino (que sin duda es
un papasal, porque ni da título, ni gajes, ni autoridad), ai decreto de
Su Magestad para que le pongan perpetuo silencio i se le borre de
los libros en que le tiene impresso. I no se maraville Vmd. que diga
que es mi sucessor, pues antes que io fuera Chronista Maior de las

�274

ALFONSO REYES

Indias, en tienpo del Ldo. Toledo, decía Jo mismo, i aun añadía que
iba a cobrar gajes, siendo todo invención. I éstas (i] otras deste género le descompadraron con el Conde de Oñate, en cuio servicio iba
a Inglaterra. Él no lo pudo sufrir i Je despidió. I así, aviendo muerto
aquí a un hombre, se á acojido_ a ese reino. I le fuera mejor proceder
con verdad i modestia con esos caballeros, que no con estos enredos.
Los libros que á publicado, o los á recogido la Inquisición o el Consejo Real. Sus estudios, ni su professión, ni su modo es para ser admitido a estos officios, que con proposición de la Cámara los provee Su
Magestad privativamente... Fáltame por decir que por qué no le piden
los títulos o testimonios de las Secretarías destos officios que sueña 1•
'.Bibl. Nac., Madrid, ros. 8389, fol. 16o.)

Nótese la indignación del ya caduco cronista ante el jovenzuelo presuntuoso que quiere heredarlo en vida 2 •
Logra al fin que intervenga de alguna manera contra Pellicer el cronista de Aragón, D. Francisco Jiménez de Urrea,
y en 29 de octubre de 1638 insiste en carta al mismo Uztarroz:
Al señor Don Francisco Ximénez de Urrea beso mil veces las manos, i que ia sabe que me tiene aquí para servirle en lo que me mandare, i que no cessa su amigo Pellizer en llamarse Chronista de Su
Magestad en los Reinos de Castilla i Aragón. (Fol. 176 v.)

1 La reproduce Godoy Alcántara, sin dar la signatura del manuscrito y sin la nota final, en las págiDas 283-284 de su citada obra.
2
No sé si hay otra mención de este homicidio que Tamayo achaca
a Pellicer. Respecto a que sus libros hayan sido recogidos por la Inquisición - limitándome a la materia gongorina y a título de curiosidad-, recuerdo un ejemplar de las Lecciones solemnes (Bibl. Nac., Madrid, signat. R-17344) que aparece «Espurgado conforme al espurgatorio del año de 1640,, y tachado en dos o tres pasajes sin importancia.
(Véase A. REYES, Cuestiones gongorinas. El texto de las «Lecciones solemnes, de Pellicer, en la Revue Hispanique, tomo XLIII, 1918.)-La Barrera,
en su Nueva biografía de Lope, pág. 427, nota 1, resume así las peripecias del asunto a que se refiere esta correspondencia de Tamayo de
Vargas: «Fué nombrado (Pellicer], por las Cortes, coronista de los
Reinos de Castitla, en 3 de septiembre· de 1629. Los diputados de
Aragón Je hicieron también coronista de aquel Reino en 1636, no obstante serlo ya D. Francisco Jiménez de Urrea, por cuya causa fué
después, en 1638, anulado este nombramiento; pero el Rey le eligió,
en 1640, coronista mayor en los Reinos de la Corona de Aragón.•

PELUCER EN LAS CARTAS D&amp; SUS CONTEMPORÁNEOS

275

Y el 5 de febrero de 1639:
... I asi ahora solamente diré que esta diligencia que el señor Don
Francisco, cuias manos beso mil veces, á hecho contra el atrevimiento
deste hombrecillo mentiroso á sido mui necessaria i á dado gran gusto
a todos los que están cansados de estos embustes i atrevimientos, que
son todos los hombres cuerdos. Pero no basta, porque es tal el descaramiento deste mozuelo, que ahora actualmente acaba de imprimir
un papelón en que se llama Chronista de Su Magestad en el Reino de
Aragón I¡ señor de Peliser. Es necessario que se remita commissión
aqui a alguno del Consejo de Aragón, para que se le notifique delante
de muchos testigos... i se le imponga pena si usare de título de Chronista, i se le execute. I para hacer más verisimil su engaño, á impresso
una canción en nombre de un amigo suio, en que Je dice el día, mes
i año de nominación de tal Chronista. I no será malo que viniesse orden para que se recogiessen los escritos en que usa deste titulo, que
lo mismo se hará en Castilla; que por aver estado io, i estar maltratado de la gota estos dos meses, no está hecho. (Fol. 166.)

La indignación del cronista se exacerba, al paso que se
exacerban los achaques de su salud. Ya pide medidas ejecutivas. El II de marzo del mismo año sigue en su tema, y le
escribe al amigo Andrés de Ustarroz:
Señor mío: Los días pasados escribi a Vmd. lo bien que me parecía que el Sr. D. Francisco de U_rrea, nuestro amigo, ubiesse deshecho
el ierro que los diputados desse Reino, mal informados, avían hecho
con este hombre, i que convendría se hiciesse demostración con él,
notificándoselo aquí algún ministro del Consejo, porque no se diesse
por desentendido. Hoi con viene más esto, porque, a viéndolo entendido
por lo que io é enseñado el papel, i aviendo visto eso, dice que es sin
duda invención del señor Don Francisco, para con este ruido deshacer
su autoridad i que se entienda que él no es Chronista, i que esto se
puede echar de ver; pues aviendo, según el papel impresso, héchose
aquel juicio desde 21 de mayo, no se le á intimado; i que quando se le
intime jurídicamente, se valdrá de firme en la Corte del Justicia de
Aragón, donde se ventilarán las racones i motivos que el Reino tubo
para degradarle tan [¿anti?]urídicamente; i que esto no toca a los diputados; i que, así, á enbiado poder para conparecer allá i echarlo todo
patas arriba, como dicen. Ame parecido dar quenta desto a Vmd. para
que lo comunique con el señor Don Francisco, cuias manos beso, i que
le diga que es negocio de reputación; i así, que conviene que lo tome
a pechos i haga callar a este hablador o, por lo menos, imponat plagiario
f&gt;udorem; porque es tal, que si sale con la suia, tomará atrevimiento de
hablar más destenpla.c:lame,nte de lo que hace. (Fol. 168.)

��279

ALFONSO REYES

PELLICER BN LAS CARTAS DB SUS CONTEMPORÁNEOS

maravillé del señor D. Francisco de Urrea, a quien inmediatamente
tocaba esto; mas ahora a quien culpo es a la auctoridad i crédito de
esos señores diputados, i d_e todo el Reino.•. (Fol. 191 v.)

de proceder, pues muchos años antes que sacara a luz sus Lecciones
solemnes al mismo poeta, me pidió prestadas unas Soledades, que yo

En el mélnuscrito de que proceden los anteriores fragmentos epistolares no vuelve a aparecer noticia de Tamayo de
Vargas sobre Pellicer. Pero en el manuscrito 8391 Y en el
folio 208, con fecha ro de septiembre del siguiente año, 1641,
hay una carta de D. Martín Miguel Navarro a Andrés de Uztarroz, en la que leemos: «He recibido carta del secretario Vimbodi, en que me dize que a 3 de septiembre enterraron a
nuestro amigo D. Thomás Tamayo.» Y antes, en el folio 5,
y con fecha 27 de septiembre de 1641, esta oración fúnebre
de D. Antonio León, cronista de Indias, en carta también
dirigida a Uztarroz:
Ya sabrá Vmd. cómo se llevó Dios a nuestro amigo D. Tomás Tamayo de Vargas, quitándonos la muerte a un sujeto de los mayores
que tenía Castilla. Dicen que dexa escritas algunas cosas. Yo creo
que pocas acabadas, que es falta de grandes ingenios y ricos caudales
tocar muchas materias y no acabar ninguna: que lo fogoso del estudio no sufre el insistir demasiado en una cosa. No sé si se venderá
su librería, que aunque era corta, tenía cosas buenas, y algunos papeles curiosos, que luego se dividirán entre los que más cerca estuvieren.

Ya vemos a los piadosos amigos arrojarse sobre los despojos del desdichado cronista.

***
Más graves aún que los cargos de Tamayo de Vargas son
los de Cristóbal de Salazar Mardones, el que comentó el poema gongorino Piramo y T isbe. Más graves, al menos, desde
el punto de vista estrictamente literario. A Uztarroz, paño
de lágrimas de los escritores de Madrid- pero que también,
como se verá, tenía sus cuentas pendientes con Pellicer-, le
escribía Sa1azar Mardones en 23 de mayo de 1642:
Pésame que D. Joseph Pel!i,;er se quedasse con los papeles que
Vmd. le prestó el año de 1636, con que nos quitó otras muchas alabani;as de D. Luis (de Góngora]; mas no es nuevo en él este modo

tenia muy llenas de márgenes e illustraciones, y se valió dellas de
modo que apenas ay lugar en sus Lecciones que no sea hijo de mi cuidado y trabajo; y con ser corneja de los de Vmd., los míos y de otros,
adquiere alabani;as de algunos que le conocen por fama y no de presencia. Pues agora el Padre Caramuel, del Orden de San Bernardo,
en la Respuesta al manifiesto de Portugal, lib. 6, cap. 71 dize estas palabras~ principio: cParéceme cuerdo este autor portugués: no quiere
examinar de veras la causa que demostró mi Philippus, año de 1639; y
el del 1641 confirmó agudamente D. Josef, señor que es de la ·casa de
Pel.licer y Cronista de Su Magestad, persona que en florida edad empezó a ser mayor que sus émulos, y oy goza de aplausos y alabani;as
que solicitan treinta y tantos libros que ha impresso.• - Mas el P. Caramuel perdone, que no advirtió - como deviera - que cada libro
destos treinta y tantos es como una cartilla, y con cosas que los que
la aprenden no se dexaran dezir. Al fin, señor mío, éste es un sujeto
raríssimo, Chronista Mayor de Aragón y Castilla porque huvo favor
para ello, no sé si estudios y letras; pues ha adquirido, por defraudador de las agenas, el nombre de IJon Josif de Pelliscar de Tomaf'.
(Bibl. Nac., Madrid, ms. 839,, fol. 422.)

Ignoro lo que contestaría Uztarroz 1 •
Respecto al libro o papeles que Uztarroz había prestado a
Pellicer, otro comentarista de Góngora, D. Martín de Angulo
y Pulgar, le escribía a Uztarroz, desde Loja y a 6 de octubre
de 1643, que habiendo estado algunos días en Madrid, había
conocido personalmente a D .. García Coronel - también comentarista de Góngora-. Angulo y Pulgar tenía especial empeño en coleccionar alusiones a Góngora, y aun logró obtener algunas palabras del erudito francés Filhol.
Ahora Pulgar escribe a Uztarroz:
77 autores é juntado a sus textos [los de Coronel] por D. L. de
Góngora; i no pude con D. García Coronel que me sacase otros del
libro de Vmd. que le prestó D. Josefe Pellicer, ni déste aora puedo
sacarlos, que ya se le bolvió D. García. Si acaso á aportado a Vmd., le
1

Mardones, en 7 de junio del mismo año, le escribe: e V md. tiene
muy bien conocido al auctor del Fénix y también a CaramueJ.. (Ibíd.,
folio 424.) Y en 17 de enero de 1643, entre otras cosas: •Por acá no ay
cosa nueva, porque Vmd. ya havrá visto la Idea de Cataluña, que e~
de Pellicer, y la honra que haze a Vmd. en él... &gt; (Fol. 430.)

�PBLUCBR BN LAS CARTAS DB SUS CONTEMPORÁNEOS
280

281

ALFONSO RBYBS

remitiré copia de los [autores] que tengo, para que me haga merced,
remitiéndome los otros; i perdonará el travajo 1• (Bibl. Nac., Madrid,
ms. 8 389, fol. 31 o.)

Al mismo asunto se..refiere esta carta de Mardones a Uztarroz (ms. ·8391 de la Biblioteca Nacional, fol. 440), fechada
en Madrid a 17 de octubre de 1643:
Sepa Vm. que han venido a mis manos unos escriptos de la suya
que D . Joseph Pellicer me prestó para sacar lo~ autores que han loado
a D. Luis de Góngora; y entre ellos ay muchos apuntamientos (aun
en reversos.de cartas familiares embiadas a Vm.) a las obras de aquel
grande, si no digo mayor de los cordoveses. He resuelto ~uedarme
con él, como quien tiene más acción a su propiedad por amigo y servidor de Vm., y más estimador de sus obras que otro alguno... Mas
esta reivindicación ha de ser con licencia de Vmd...

Esta vez Pellicer se ha encontrado con la horma de su zapato. Y Mardones está resuelto - como en el refrán - a alean- ,
zar «cien años de perdón». Pero Uztarroz prefiere recobrar
sus papeles. Véase la continuación del asunto en esta carta
de 19 de diciembre del mismo año 1643:
Esta ha sido la causa [el cobro de cierta renta vitalicia] de no haver respondido a lo que Vmd. me mandó sobre su libro que retiene Pellicer, de donde saqué aquellos autores que loan a D. Luis de
Góngora, y los remití a nuestro amigo D. Martín de Angulo y Pulgar.
Después desto, ha embiado por él a mi posada quatro o seys vezes, Y
yo no se lo he dado, pensando cómo podría remitirle a Vmd., por ser
tan grande que aun una persona no podrá llevarle, respecto de que
ha juntado con ello el libro entero de D. Luis de Góngora y otros papeles impressos. Después he pensado que este mozo es libre y podría
enojarse, y que será mejor Vmd. Je pida todo lo que ay de su letra en
este libro, que serán más de cien ojas a mi ver, y de grandíssimos y
particularíssimos estudios. Y él no lo podrá negar, deviendo creer
que yo havré escrito a Vmd. la usurpación que haze de sus sudores.
Y si no lo hiziere, procuraremos modo de copiar lo que Vmd. gustare dél. (Bibl. Nao., Madrid, ms. 8391, fol. 443.)

Pero Pellicer se sale con la suya. Un mes más tarde - el
16 de enero de 1644 - Mardones le dice a Uztarroz:
Hablé con Pellicer, y su trato es materia aborrecible: no me dexó
1 Como se verá adelante, fué Mardones, común amigo, el encargado de cumplir los deseos de Pulgar.

hora ni momento hasta que Je restituy su libro de Vm. ¡Ojalá assí le
Testituyesse él a su dueño! Hele buscado para introducir la plática, y
como él vive muriendo, justamente anda por cementerios de iglesias,
-y assl, qua! alma en pena, no pareze, si no es a deshoras, en aquel su
triste alvergue. Todavía repetiré las visitas por darle un mal rato; que,
-como dize el maestro Fray Diego, nuestro amigo, en el sermón de
-Gracia que aora ha sacado a luz: ces prodigio que los enseñados a re&lt;ibir se muevan a dar algo•. ¡Mire Vm. qué dotrina para nuestro pla;giario! ¿Y si yo hablasse de mis trabajos? ¿No me hurtó todas las notas
-que1trabajé en Salamanca sobre las Soledades de D. Luis de Góngora,
y después las imprimió por suyas, acompañándolas con cien mil boberías que son las que ríen aún los quadros de los bodegones? Vm.
4&gt;reste paciencia, y jamás los libros, a quien se viste cornejamente de
.plumas ajenas. (Fol. 442.)
·

Por 1649 Pellicer vivía en Zaragoza, y sin duda Uztarroz
lo frecuentaba, a pesar de todo. Lo de su «cronistería»-como
-decía Tamayo de Vargas-era ya cosa recibida en Aragón.
En efecto, Fr. Jerónimo de San José le escribe a Uztarroz esitas palabras, que a nosotros, conocedores de la historia, nos
hacen sonreír:
Señor mío: Heme holgado de ver las cartas de los.dos amigos cro·nistas que, con Vm., hazen una trinidad pata mí mui venerable, en
la cual no podemos negar al señor Gil González el nombre i persona
-.de Padre, i por lo mucho i bien que vive, Eterno; i al Sr. Don Joseph
Pellicer, por su gran inteligencia, el de Hijo; como a Vm., por el
.amor que a entrambos tiene, el de Espíritu, que yo deseo mui santo.
Enbíeles Vm. alguna vez mís saludos; i al Sr. D. Joseph duplicados,
-.diciéndole de mi parte se acuerde que es deudor, no sólo de una res.puesta, sino también de las usuras de la tardanza.

Y sigue quejándose por este tenor; y firma, por huir del
:siglo:
De la celda [Huesca], oy Lunes Santo
.Nac., Madrid, ms. 8389, fol. 312.)

[29

de marzo] de

1649.

(Bibl.

La carta respuesta reclamada con tanto amor no había de
1tardar más que dos años 1 •
1 En el folio 343, carta del 26 de febrero de 165 r: &lt;la nuestro ca,ríssimo Pellizer le dé un pellizco para que se acuerde debe respuesta
.al Sr. Canónigo Salinas (que a mí no me importa se olvide), i diga de
TOMO VI.
19

�ALFONSO "RBYBS

En el manuscrito 8389 aun quedan cartas a Uztarroz en
que ·s e alude a Pellicer. Así, su amigo Tamayo de Salazar habla de dos manuscritos que Pellicer le ofreció traerle copiados
del monasterio de San Ju.an de la Peña: «porque el prior de
aquel monasterio, de1,ía, era pariente suyo, y que le avía•ofrer,;ido todo lo que huviese menester dél. Veo que á más de un
año y no se á traydo. » (Fol. 236, carta de Madrid, 8 de septiembre de 1649) 1•
El 29 de octubre de 1650, Fr. Felipe de la Gándara, de
Madrid, escribe a Uztarroz en términos que indican que los
hábitos de Pellicer estaban tan arraigados como siempre:
Con gran gusto i con gran susto reciví su carta de Vm., y así,
para librarme déste, fuí a ver al Sr. D. Josef Pellizer y lo reconYine.
Satisfízome, y dijo avía echo lo mismo con Vm.; cque aunque Vm. me
conoció ladrón i urraca de papeles suios, en más estimo mi v erdad i
confianza, i mucho más con quien tanto estoi obligado a buena corres•
pondencia como Vm. &gt;. Entendí que eran los pliegos de Sta.... Díjome
los tenía de mano de Vm., con que me quieté. (Ms. 8391, fol. 60.)

Diego de Puerto Carrero - que en algunas cartas a Uztarroz se queja de que ·Pellicer nunca le contesta-escribe al
mismo Pellicer, desde Molina y a 7 de abril de 1652:
Sé muy bien que Vmd. no me á de responder por las esperiencias
de otras cartas. Pero no quiero escusar de mi parte lo que debo, dando a Vmd. las buenas Pasquas... Ya no sólo es Vmd. citado en los
libros, sino en los púlpitos, como doctor de la Iglesia ... (Fol. 67.)

Y al margen, en letra antigua, se lee : «Disparate». Y es
cierto.
ALFONSO REYES.

mi parte se sirva de responderle, aunque no sean sino cuatro líneas
de amistad ordinaria y vulgar... • - En el folio 345, marzo 12 de 1651:
cOlvidábaseme de lo que no es justo olvidar: quán bie n ha satisfecho
el amigo Pellizer a entrambos, en dos cartas honrosas i amorosas; al
fin, suyas.•
1 Andrés de Uztarroz, para satisfacer a Tamayo de Salazar, encomendó este trabajo a su hermano Fr. Jerónimo Andrés, según carta
que le dirigió de Zaragoza a San Juan de la Peña en 22 de diciembre
de 1649. (Fol. 246 del cartapacio.)

FALSOS NOMINATIVOS ESPAÑOLES

Como es sabido, existe en castellano, igual que en otras
lenguas romances, un cierto número de formas que no se deri•
van, como la gran masa de voces, del acusativo latino, sino que
coinciden con la forma del nominativo. Para estudiarlas hay
que poner aparte los términos introducidos con posterioridad
a la aparición &lt;lel castellano; voces cultas libremente trasegadas del diccionario latino y en gran parte imitadas de otras
que en distintas lenguas tienen este origen. En general se trata
de verdaderos galicismos de imitación; como prefacio, imitando a préface. Por lo común son estos nominativos tecnicismos que no trascienden al vulgo, como crisis, elipsis, tóraz,
cráter. El desorden de esta importación se hace patente en la
desigualdad con que estos cultismos son tratados; como en los
en -es, -is: caries, frente al vulgar carie (fr. carie); metrópoli,
frente al clásico metrópolis; f rase, frente afrasis (Quijote, I, 45),
etcétera. Sólo pueden interesarnos, por tanto, las formas introducidas con anterioridad a la aparición del castellano; indicación suficientemente amplia para no prejuzgar si estas formas
son todas de época latina o de elaboración romance. Las listas
de estos nominativos son bien conocidas (Meyer-Lübke, Grammaire, II, 4) y no es preciso citarlas. Sobre algunos de sus grupos tampoco puede hacerse ninguna objeción fundamental, y
con relación al castel!ano sólo cabrían observaciones de detalle.
Ahora solamente he de referirme al grupo de los terminados
en - o n e. De éstos también hay que excluir una sección, que
es la de los abstractos o deverbativos de acción, más generalizados en otras lenguas, y que son claros cultismos más o
menos antiguos; como los franceses en -sio, confesse, dissense,

�FALSOS NOMJNATIVOS ESPAÑOLES

V. GARCU. DE DIEGO

y en -ti o, dédicace, generace, ya en gran parte eliminados de la
lengua moderna. En castellano éstos tienen escasa importancia, por ser pocos, siendo raro el que ha trascendido a la lengua común_; como el ga!Jego muncio mentio 'oblada o luctuosa que como tributo pagaban en la muerte los vasallos', que
responde a un verdadero nominativo frente al acusativo que
reclaman el gallego mición (Valladares, Diccionario gallegocastellano, s. v.) y el alavés michón (Baráibar, Vocabulario de
palabras usadas en Álava, s. v.), del mismo significado. Algún ejemplo puede ser, como los ejemplos modernos citados, un galicismo, como el gerenancio generatio del judeoespañol (Biblia de Constantinopla, Génes., 5, 1). PE:ro están en
muy distinto caso los concretos en -one, cuya existencia antigua y carácter vulgar están bien probados. Éstos, si se exceptúan raros ejemplos, como el germánico baleo, acusado por el
italiano, son calificativos de personas o denominaciones de
animales. Es de recordar que en general estos supuestos nominativos son comun·e s a diversas lenguas, y que en la mayoría de los ejemplos hay una alternativa -o, -ón, ya en la misma
lengua, ya en distintas. Así, por ejemplo, en falco, falco ne
nuestra lengua sigue la norma general, basándose en el segundo, y sólo en el compuesto gerifalte, de terminación extraña,
se funda, como el italiano girfalco, en la primera. En * furo,
* furo ne, el castellano hurón, como el catalán Juró, concuerdan con la generalidad; pero el catalán fura parece reclamar
un previo* furo, presunto nominativo. Virio 'verdelón' concuerda formalmente con vireo, sin que se conozca representante de vireone, a menos que haya entrado por cruce con
verde en alguna de las formas verdón, verderol, verderón, verdelón, con que es conocido este pájaro. Con el llamado nominativo vespertilio se relacionan el asturiano esperteyo (Menéndez Pida!, Gramática, 74) y el gallego espertello. Como representantes españoles de latro se citan el catalán !ladre y el
gallego ladro; mientras que el castellano ladrón deriva de
latrone. De * fillone no queda representante moderno,
perdido el antiguo acusativo felón, fellón; tal vez el gallego
felo 'máscara, danzante' sea como el provenzal fel, represen-

tante de *filio. La antigua alternativa drago, dragón no se
mantiene viva, y sólo queda drago como nombre de árbol y
en el catalán drag. De bu b o se citan el castellano bu,/zo y el
gallego bufo (no derivado del dialectal bu fo, cuya f daría b,
como en debesa, sino con influencia de bufar), mientras que
el aragonés bobón responde a bu bon e , con la o de bobo. En
el gallego demo debe admitirse una base daemon (comp. noll\en nome). Pavo suele relacionarse con el nominativo pavo,
y pavón con el acusativo pavone.
Las lenguas españolas no conocen alternativa en gurgulio,
forma única acusada por el castellano gorgojo, gallego gurgullo y aragonés corco/lo. No la hay tampoco en tejón *taxone
(ita!. tasso); ni en s tru th i o, base única del antiguo estruz y del
moderno avestruz; ni en g 1u t ton e glotón, golotón (ital. ghiotto,
ghiottone); ni ya en co111,paño, compañón *companio, *companione, que han desaparecido de la lengua actual 1 . En todas
estas formas se trata de averiguar un punto capital, puntualizando su estricto concepto histórico; se trata de ver si estas
formas en -o, en competencia con otras en -ón, y que coinciden
materialmente con los dos tipos latinos -o, -one, respectiva·
mente nominativo y acusativo de la tercera declinación, pueden
llamarse propiamente, como hemos hecho hasta ahora, supervivientes del nominativo latino, con un título igual al de juez
judex o al de los galicismos trovero trovator (trovador trovatore), chantre cantor (cantorcantore), o si se trata de una
ficción, es decir, si, a pesar de esta coincidencia material, el
hecho histórico es distinto de lo supuesto, y esos tipos en -o no
son tales nominativos. Mi opinión es que en efecto se trata de
una falsa apreciación de hechos y que los supuestos nominativos de la clase de pavo no son tales nominativos. En primer lugar hay un argumento teórico y general, y es que si nominativos
como deus, judex, magíster, cantor tienen una explicación obvia por ser voces cultas introducidas como títulos de
dignidad y como voces técnicas de la religión y el derecho, no
1 Únicamente vive compai'ión en la lengua vulgar, con el significado
de 'testfculo'.

�286

V. GARCÍA DB DIEGO

se ve tan clara la razón de que un nombre como gurgulio,
tan vulgar y antiguo como acredita su trato fonético, escape a
la ruina de las declinaciones, conservándose en el castellano
en un tiempo y en un medio en que toda idea de declinación
parece borrada; es decir, que si en algún caso concreto como
en el gallego d.emo tenemos motivos razonables para pensar
en un cultismo, no habrá dificultad en referirlo a un nominativo; pero que en espertello, gorgojo, etc., en que esta idea no
puede abrigarse, hay que apelar a otra explicación. Claro es
que cabe pensar, cuando la fonética no lo rechaza, en una voz
de origen culto, como struthio, que puede ser un tecnicismo de los naturalistas; pero en la generalidad de los casos
hay que pensar en un origen vulgar. Éste se nos descubre en
voces que teníamos como cultas; por ejemplo, en el castellano
cal, supuesto derivado de un nominativo calx y que yo creo
procede de un acusativo * cale, origen indudable del gallego
cai (comp. salit sai), que pudo nacer de un nominativo * cal
sacado de calx, como vel de *vels 1 • Si, pues, resulta raro
un nominativo vulgar castellano, muy chocante es que un
grupo considerable, y precisamente de voces terminadas en
-o, -one, fuesen a tener este origen. De esta anomalía insinúa
ya Meyer-Lübke ( Grammaire, II, 4) una incompleta explicación,
indicando que la circunstancia de existir en latín nombres del
doble tipo glutto, gluttone y el ser aún en el italiano -011
un sufijo viviente, explican la conservación en esta lengua de
un número considerable de dichos nominativos; lo que parece
indicar que estos dos tipos han sido modelos que han actuado manteniendo una declinación glutto, gluttone. Una explicación externa es la que da Hanssen (Gramática, 166) para
justificar los nombres gorgojo y buho como formas que han
pasado de la tercera declinación a la segunda; hecho que,
externa y formalmente considerado, viene a resultar cierto,
aunque no sea cierto el fenómeno, sino un resultado de él. Lo
que parece es que no asistimos aquí a un mero' tránsito de
1

· En distinto caso estaba calx 'coz' por la riqueza de su derivación, calceus, *calceata, *calceare, etc.

FALSOS NOMINATIVOS BSPAÑOL1!S

declinaciones en la correlación -one, -o, sino a un movimiento regresivo y progresivo de primitivos en -o y aumentativos en -one. El hecho de la existencia de primitivos de
tema en -o de la segunda declinación y de aumentativos en
-o, -o ne de la tercera - con un carácter individualizador o
distintivo, o ya ponderativo y aumentativo - es innegable, y
de su riqueza en latín no hemos de juzgar por los diccionari&lt;Qs, sino por los testimonios de las lenguas romances. Cuan,do en las fuentes literarias hallamos al lado del positivo el
aumentativo correspondiente, los repartimos sin dificultad;
como sabulu sable y sabulone sablón, y eso que aquí hay
.un probable error de hecho, pues siendo voces vulgares sin
sospecha de galicismo, la forma sable en vez de sabio parece indicar que, si no hay etimología popular de sable, esta
forma es regresión de sablón, según el modelo roblón, roble;
pero cuando no se halla el primitivo y las formas romances
exigen una forma en -o, calificamos ésta de nominativo, sin
pensar si una forma original del primitivo en -o de la segunda
declinación ha podido ser la base real de nuestros supuestos nominativos. Además, nada de particular tiene que sonando -one, -on como sufijo aumentativo, existiese o no existiese
ya la declinación -o, -o·ne, ciertos nombres de una significación original distinta fuesen tomados como verdaderos aumentativos, y que de ellos, en el latín o posteriormente, por un
lógico proceso regresivo, se formara un falso primitivo según
la fórmula:
latrone: latro (* latrus) : : gluttone: glutto (gluttus)
ladrón : ladro
: : niñón : niño

Es decir, que en los casos no etimológicos el hecho histórico ha
debido ser una regresión de falsos aumentativos, comparable a
Ja regresión incongruente de diminutivos que nos descubren
-popul u, *popapobo 'chopo\ ebul u, *ebu, alavésyebo 'yezgo';
musculu, *muscu, leonés musco; y dentro del latín escrito,
furcula, furca y mantele, mantellum, mantum. El examen concreto creo que apoyará esta hipótesis. Para que pavo
haya sido· tomado como un nominativo de pavo, pavone, no

�286

V. GARCÍA DB DIBGO

FALSOS NOMINATIVOS BSPAÑOLBS

hay más razón que el no ser p a v u s una forma clásica; pero si
esta forma es histórica (véase Walde, Wijrt., s. v., pavo) y antigua, es empeño infuQ.dado el de ver un nominativo en la forma
castellana. En bubo, _bubone no dan los diccionarios un primitivo *bubus, y sin embargo es evidente que bu-bone es.
un aumentativo, cuyo primitivo sería *bubus, formado del
canto bu bu, y que se conservaría en la lengua hablada, que
tiende a no apartarse de la onomatopeya, como en upupa
(u p u p) abubilla, refrescado en el salmantino pupo (Lamano.
El dialecto vulgar salmantino, s. v.) y en el aragonés puput.
y como en cuclillo, restaurado en el vulgar cuco y cucu; como
aumentativo se entiende el aragonés bobón, y esta idea aumentativa o despectiva es la que ha motivado formaciones nuevas.
como el alavés bubarro y el castellano buharro. No es menos
evidente la idea aumentativa del latín vespertilio, frente al
cual hubieron de existir *vespertillu o *vespertellu como
diminutivos origen del italiano vipistrelo, mientras que el gallego espertello, a causa de su ll demanda una base *vespertili u.
Por ser también un claro aumentativo gurgulio, -one (onomatopeya cur cur y gur gur), es por lo que debió producirse una regresión congruente *gurguliu, si es que este
primitivo original ya no existía. En italiano giifalco, español
gerifalte parece acusarse una regresión incongruente de falcone, de origen latino, aumentativo de falx 'hoz' y aplicado
al halcón por una metáfora trivial que vemos en el aragonés
falcino 'hoz y oncete' y en el castellano oncete y oncejo, de
uncus 'gancho', y en cercedula 'uncus, hoz', aplicada a aves
de alas finas, largas y curvadas como una hoz, y no como
cree Festo, 63, por la curvatura de sus uñas. Completamente
incomprensible es que veamos un nominativo glutto en el
provenzal glot, cuando un positivo gluttu está acusado históricamente. Y por 6ltimo, en las palabras extrañas debemos
ver derivaciones y regresiones sobre primitivos o aumentativos ilusorios, como A.ti'tpov 'soldada', del que naturalmente salió
latro, *latru o ladro, a base de la correlación niño, niñón.
y como en el extraño nombre del melis latino, en el cual
unas lenguas, como el italiano tasso, reclaman * tax u; otras

un aumentativo, como tejón *taxone, y otras diminutivos,
como el vulgar tasu.fo, tejugo *taxucu.
Resumiendo esto podemos admitir: 1.º Que existen nominativos ciertos de origen culto, como el gallego demo daemon.-2.º Que otros proceden de primitivos de tema en -o,
ya históricos, ya supuestos; a no ser que en los casos de formación posterior al latín haya sido creado un primitivo por regresión coincidente, como pavo pavu, glot gluttu, espertello de * vespertili u o regresión de *espertellón, buho de
*bubu o de *bubón, gorgojo de *gurguliu o de *gorgo.fón,
virio de *vireu o de *virión. - 3.º Que algunos son regresiones latinas o romances de falsos aumentativos, como ladro
de *latru o de ladrón, o regresiones incongruentes de aumentativos verdaderos, como el italiano falco, regresión de
falcone, en disconformidad con el primitivo falx; el catalán
fura de furo ne, en disconformidad con el primitivo fur.
V. GARcíA

DE

Drnco.

�MÁS SOBRB &lt;BOQUIRRUBIO&gt;

MÁS SOBRE «BOQUIRRUBio'»

En RFE, III, 1916, pág. 409, y IV, 1917, pág. 64, traté
de esta palabra. Una parte de lo que entonces dije puedo seguir manteniéndolo hoy; pero en cambio quiero rectificar la
etimología de boquirrubio 1 , que allí propuse como una verosímil conjetura. Por otra parte, ha salido en la Revue Hispanique, XL, 1917, pág. 592, una nota sobre boquirrubio, en que
se discuten algunas de mis afirmaciones. Es, pues, del caso
examinar nuevamente esta pequeña cuestión, poniendo las
cosas en su punto 2 •
Resumiré brevemente la parte objetiva de la nota de H .
Expone primero el sentido propio de boquirrubio 9 ; aplicado
a los niños, b. «se rapportera aux levres proprement &lt;lites»,
pues rubio es 'rojo', según Covarrubias, el Diccionario de
Autoridades y el de la Academia; «rubia est le nom de la
garance»; Domínguez (Diccionario nacional, 1878) define b.:
«Rubio de boca, o de boca rubia. Poco usado en esta acepción, como no sea hablando de niños lindos con rubicundos

y perfectos labios.» Ninguna autoridad apoya esta nada usada
acepción. Aunque H diga que «tel est le sens propre», antes
expone otros &lt;los que difieren algo de éste; y no sabemos entonces cuál es el más propio de los tres. En efecto, si aplicado
a los niños, b. es 'boquirrojo', aplicado a jóvenes resulta que
b. es «el mozalbete a quien le empieza a salir el bozo rubio»,
el cual «peut aussi bien Hre dit bocírrubio que boquirrubio,
sans que cela implique le moins du monde une dérivation
1
commune. M.
a1s c 'est bien, dans ces deux mots, au duvet ou
a la moustache naissante qu'il est fait allusion». En este caso,
b. designa a los labios, «et plus particulierement la levre supérieure». Hay varios ejemplos de b., sobre todo uno, en que
se hace alusión al bozo rubio. Queda, pues, en duda si nuestra palabra se refiere a los labios rojos o al bozo rubio; confusión que aumenta al no tratar H de diferenciar rubio y
rojo 1. sino más bien intentar el fundir ambas palabras 2 •
Independientemente de lo anterior, analiza H las definiciones que Palet (16o4) y Oudin (16o7) dan de b.: «Qui a la bouche rouge», y «qui a la bouche vermeille» . Dado que H piensa,
al parecer, que rubio y rojo son lo mismo, sería lógico que
admitiera que «rouge» y «vermeil» traducen literalmente rubio; pero lo que hace es explicar ambas traducciones por la
expresión francesa «avoir une jolie bouche, une bouche frakhe,
vermeille». Hay, pues, en la breve nota de H tres posibles
sentidos distintos en lo que él llama «le sens propre» de boquirrubio.

*

**
1
No he hallado boquirmbio aplicado a p/ijaros. Es curioso notar
que hay un ejemplo antiguo de 'pico amarillo', dicho de un joven: e Así
que mancebo, mancebo, y cómo sois de antaño; si como érades niño
cuando nacistes, que aún os tenéis el pico amarillo y la leche en
los rostros., (Comedia Tlubayda, en Colección de libros ,·aros, p/ig. 235.
La primera edición es de 1521.)
2
Renuncio a responder, ·al it1enos por ahora, a ciertas insidias e
impertinencias del autor, a quien, también por ahora, me limitaré a
llamar H.
3 Como boquif'f'ubio ocurre muchas veces, siempre que no esto.rbe
a la claridad lo representaré as!: b.

En español no ofrece ninguna duda actualmente que rubio
y rojo son dos cosas bien distintas; pero dentro de la historia
del idioma hay algunos hechos que pueden dar lugar a discu-.
1 Toma del Diccionario de Pagés un ejemplo de Valbuena: cEl rojo
bozo apenas le apuntaba,, que luego comentaré•
2 Boquirrojo 'lo mismo que boquirrubio' en el Diccionario de Autoridades se basa en un solo ejemplo de Góngora, nada claro; la palabra no figura en el actual.Diccionario.

�293

AMÉRICO CASTRO

M.(S SOBR&amp; «BOQUIRRUBIO &gt;

sión y que conviene precisar. De un modo normal no se ha
llamado nunca rubio a un objeto bermejo o carmesí. El Diccionario de Autpridades dice claramente: «Lo que tiene el
color rojo claro, ~ de color de oro», y aún más exactamente
dice el Diccionario de la Academia: «De color rojo claro parecido al del oro.» De suerte que sólo de un rojo parecido al
del oro puede decirse que es rubio. Es un grave error de H
decir: «faut-il rappeler que rubia est le nom de la garance?»;
rubia ha conservado en español la forma y el significado del
latín, en cuya lengua fué donde esta palabra pasó a significar
'herba radicem habens rubram', partiendo de rubeus, que
podía significar 'ro bus' y •flavus'. Pero es un anacronismo
referir al español ese proceso semántico 1•
Los textos medievales precisan bien lo que es rubio y lo
distinguen claramente de bermejo. Dice D. Juan Manuel en el
Libro de la caza 2 : «Los sacres son de dos maneras de plumajes, los vnos son rubios e amariellos, e los otros son muy
negros.»
El Libro de Alezandre distingue ambos matices:

«Tus trojes del rojo trigo» 1 , y en El Bernardo de Valbuena
aparecen empleados indistintamente rubio y rojo;

Aestaris es poquiella mayor que arbeja,
pesada por natura, más que ruuia, bermella 3•

Y lo mismo el Libro de Apolonio ':
Nin es ruuio nin negro, nin blanquo nin bermeio 5 •

No obstante, algunos ejemplos posteriores, como decía
antes, pueden dar lugar a discusión. Un refrán antiguo dice:
«Aurora rubia, o viento o pluvia» 6 ; Lope de Vega escribe:
1 Dice ya el DR. FRANc1sco DEL RosAL en su Origen y etymología
de todos los vocablos (Bibl. Nac., ms. 6929, pág. 517): «Rubia cosa, de
r u be o, latino¡ -mas t~tbia de tintoreros es latino.,
2 Edición Baist, pág. 11.
3 P, estrofa 1458; O, 1316: «Ruuia más que bermeja.•
• Edición Marden, estrofa 521.
5
Compáre9': aún,¡ «Do mi gallyna la ruuia, de la calca bermeia.•
(Cof'TJac!w, edic. Bibl. Esp., XXXV, 118.)
6
Correas, pág. 26. También trae el refrán L. Galindo en su Refranero (Bibl. Nac., ms. 9773, § 627.)

Las rubias hebras de oro marañadas... 2
Por cuanto el rojo sol su luz derrama ... s
Desde la rubia aurora al turbio ocaso... 4
El lucero alegrar al rojo oriente... 5
Que el rojo bozo apenas le apuntaba ... 6
Por quien el rubio sol que el cielo mide... 7

Trálase aquí de objetos que no tienen fundamentalmente
un solo color; la aurora presenta tonalidades tanto doradas 8
como rosadas y carmesíes, y a todas ellas las domina un intenso esplendor, elemento que caracteriza a lo rubio; así, pues,
el sol puede ser también rubio. Por otra parte, el tono rojizo
puede darse tanto en el trigo como en la luz solar, como en
el bozo y en el pelo (de «pelirrubio» a «pelirrojo» hay sólo
un matiz). De esto resulta que aun cuando haya objetos que
pueden moverse entre los citados colores, los colores mismos
son distintos; y cuando una cosa sea fundamental y normalmente roja - como los labios y la boca propiamente dicha-,
será un error decir de ella que es rubia. De esto se da cabal
cuenta el Diccionario de Autoridades al definir b. : «en lo literal significa el que tiene la boca rubia, pero no tiene uso»¡ lejos
de pensar como H que «en 1726, les académiciens trouvaient
tout naturel qu'une boca pOt etre rubia», entiendo, por el contrario, que los académicos notaron la contradicción existente
entre el aparente sentido literal y el uso.
H concede importancia a que los Diccionarios de Palet y
Oudin traduzcan b. 'qui a la bouche rouge' o 'vermeille', e
identifica esta frase con «avoir une bouche vermeille», según
antes dije. Pero estos traductores no intentaron sino calcar
El oerdadero amante, Acad., V, 611 a.
Rivad., XVII, 161.-3 Ibíd., 164.-' Ibíd., 164.- 5 Ibíd., 167.~ lbíd., 150. - 7 lbid., I 54.
8 Recuérdese que auro,-a y aurum proceden de una misma raíz
*~es- 'brillar'. Virgilio (Aen., VII, 26) llamó también a la aurora 'dorada' y por tanto 'rubia': «Aurora in roseis fulgebat lntea bigis.•
t

2

�AMJ!111co CASTRO

literalmente los dos elementos de la expresión española, y al
tomar boca en el sentido de 'boca', no en el de 'partie des
traits du visage', ni en el de 'labio superior', hubieron de poner _el único color que tiene la boca en las personas vivas:
«rouge» o «vermeil», influídos además por lo que ahora mismo diré. Otra cosa habría exigido: o dar sólo el.sentido figurado de la palabra, según hace Franciosini 1, tan gran autoridad lexicográfica como Palet y Oudin, o entrar en explicaciones sobre el sentido ocasional que aquí adquiere boca. El
mismo método de traducción que Palet y Oudin emplearon
Trognesio y Arnaldo de la Porta en sus Diccionarios hispanoflamencos 2, pues traducen b.: «Die eenen rooden mont heeft·•
sot is. »
La traducción seudoliteral y poco exacta de estos cuatro
lexicógrafos es tanto más explicable cuanto que Antonio de
Nebrija no había definido con precisión rubio; en su Vocabulario da los siguientes datos sobre este color : «Rufus : por
cosa ruuia, roxá o bermeja»; «jlauits: cosa ruuia o roxa&gt;; «robus: por el trigo que llaman ruuión»; «ntuia cosa: fl[a]uus
rutilus»; «ruuia cosa un poco: subflauus, subrutilus»; «rubiü
encendido : rufos, fuluus»; «rozo: rutilus, flauus. »
No creo que sea un atrevimiento decir que Nebrija es en
este caso impreciso e inexacto 3 ; entre jlavus y ruber hay los
mismos matices y diferencias que entre amarillo y rojo o bermejo, los cuales de modo alguno pueden confundirse, como
hace nuestro gran lexicógrafo. Flavus- me sirvo de F orcellini-«eo colore est, qui-in spicis maturis videtur, in auro, melle
et similibus». Esta tonalidad fácilmente pasa a la rojiza, pero
ambos matices se han distinguido claramente ya en latín; de
1

«Boqz,irn,bio: Zerbinotto. Uno che faccia il bello, o per il bel
vestito, o per la bella presencia, e anche significa scemunito o di poco
giudizio. &gt;
2 El grande dictionarw y t!tesoro de las tres lenguas espa1"tola, francesa y .flamenca, Amberes, 1639, y .Den nieuwen Dictionaris oft Schadt
der Duytse een Sjaenche Talen, Amberes, 1659.
3 Ya Valdés notó en su Didlogo de la lengua, como es sabido, las
imprecisiones de Nebrija.

MÁS SOBRB &lt;BOQUIRRUBIO&gt;

2 95

rufus dice Aulo Gelio: «Usurpatur de omnibus rubri colorís
gradibus, et praecipue de eo, qui non plane rubet, sed ad
flauum nonnihil declinat; vel qui ita flauus est, ut ad ruborem accedat»; y ruber, dice Forcellini, «est colorem habens
sanguinis, aut ignis», etc.
No es, pues, legítima la confusión que hace Nebrija de todos esos colores; la significación de rubio en español se ha
1 apartado de la de ruber, que ocasionalmente podía tener rubeus en latín 1, y se ha concretado en la de jlauus o rufus 2 ,
en los sentidos antes indicados 3 • Para ser exacto habría sido
necesario servirse de ejemplos de la lengua, con referencia a
objetos; y se habría visto cómo en español no se aplica ni se
aplicó rubio al color de sangre.
Me he detenido en lo que dice Nebrija, porque él es casi
seguramente el responsable de la traducción de b. por 'qui a
la bouche rouge'. Antes de Palet, el inglés Richard Percivall,
sin duda siguit:ndo también a Nebrija, tradujo: «ruvio : red,
rufos, fuluus»; «rozo: yealow [!], rutilus, flauus», y «bermejo :
red, rubeus» 4 • El Diccionario español-flamenco de Arnaldo
de la Porta, antes citado, traduce también: «rubio : root,
blondt». En cambio el español Cristóbal de las Casas no se
equivoca, pues traduce: «ruuio: biondo»; «rosso : roxo» 5 •

*
**
Vengamos a b. Descartando la explicación del Diccionario
de Domínguez, de que b. se dijera por los labios rojos-siendo
1 «Sunt tamen etiam virgae coloris rubei, aut sanguinei, quarum
meminit Plinius.&gt; (Forcellini.)
2
«Rubeum: flauum&gt; (C. Gt. Lat., IV, 38737 ) ; «rubeus: rufos • (lbíd.,
IV, 38739). Sobre los colores en latín y sus gradaciones, véase el excelente artículo de B&lt;&gt;nMER, De colo1·um nominibus equinorum, en Romanisclte Studien, I, 1875 1 pág. 231; hay en él doctrina aprovechable para
nuestro asunto.
3 En otros casos tampoco es muy preciso Nebrija: «Amarillo: palJidus.&gt;
' Dictionarie in spanish, engtisk and latine, London, 1591.
5
Vocabulario de tas dos lenguas toscana y castellana, Venecia, 1576.

�296

AMÉRICO CASTB.O

297

MÁS SOBRE cBOQUI RRUBIO&gt;

así que éstos no son rubios y que no se citan ejemplos de ese
uso-, y la de H, de que b. se dijera por la juventud reflejada
~n la frescura de los labios rojos, hem_os de volver a la explicación más sencilla, a la de Covarrubias, de la cual me aparté
indebidamente. B. se llamó- al «moi;;albete a quien le empieza
a salir el bo&lt;;;o rubio »; este bozo del labio, tomando la parte
por el todo, hizo que la denominación de rubio se ampliara a
toda la boca; la definición de Covarrubias sirve, pues, de etimología, mal que le pese a H.
La presencia del bozo y su tono dorado servían para fechar
la juventud, para lo que no habría servido el color de los labios, aproximadamente igual en la niñez y en la edad madura.
En la época clásica del idioma llegó a ser un lugar común el
simbolizar la juventud en el color del bozo, que da una tonalidad rubia o dorada al labio superior, haciéndole destacar sobre el rojo de los labios. A través de la obra de Lope de Vega,
penetrado como nadie del sentido del idioma, encontramos
numerosos ejemplos de esta imagen:
cVes aquí [los cabellos] que estimabas, los que decías que eran
los rayos del sol... , esta color que tú decías que deseabas tener en la
barba antes que te apuntase el bozo, 1.

Puso los ojos Feliciana bella
en un ilustre mozo,
que apenas el 1-ub{ del labio el bozo
con el oro ofendía 2.
Rojas las dos mejillas sobre nieve,
el bozo nuevo al oro semejante,
la planta y el bastón al compás mueve 3,

Felipes multiplique
los dilatados orbes españoles 1•
Era Darleo de real decoro,
retrato de Absalón, de Niso afrenta.
Cuatro lustros su edad, cuando ya el oro
al labio guarnecer la grana intenta 2•
Con esto y pocos años, pues apenas
e~ rubio bozo me guarnece el labio 3•
Ya el bozo los corales guarnecía
con kilos de oro al joven generoso'·
Del rubio bozo a los cabellos canos,
canté de amor; y en más heroica lira,
los reyes y los dioses soberanos 5•

Es, pues, indudable que debió existir una íntima relación
-entre el hecho de caracterizar la edad moza sirviéndose del
-color rubio del bozo, y el llamar b. al mancebo. En varios
ejemplos puede observarse cómo se contrapone el rojo de los
J.abios (corales, grana, rubí) al color dorado del bigote naciente.
Esto último, sin duda, ha hecho que se llame rubia a la boca
propiamente dicha. Un pasaje de Salas Barbadillo nos dice
-claramente cómo se realizaba la asociación de ambas repre.sentaciones a principios del siglo xvn:
.Rinconete.

Era Alfonso mancebo a quien ceñla
oro sutil lo superior del labio'·
El bozo de oro aplique
a la suave caza, que de soles

.Escarramán.

[Dice a Escarramán.)
Esta noche no passes tus umbrales,
porque un medio pariente de aquel godo,
que anoche padeció tantas injurias,
sale a buscarte y lleva en su cuadrilla
la flor de la canela de Sevilla...
¿Es ese un don Antonio, cuyos labios
viste un rubio bigote mal torcido?

1

La Dorotea, edic. •Renacimiento&gt;, pág. 25 9.u, Los cabellos de
Dorotea son de color •trigueño claro, , 3911 •
2
Laurel de Apolo, en Obras sueltas, I, 66.
3 La Dragontea, en Obras sueltas, III, 297.
' Jerusalén conquistada, en Obras sueltas, XIV, 50.

1

2
·3

'
-5

Rimas de Burguillos, en Obras sueltas, XIX, 269.
Corona trágica, en Obras sueltas, IV, 24.
Ibíd,, pág. 34.
Andrómeda, Ri vad., XXXVIII, 493 b.
Égloga panegírica, en Obras sueltas, IX, 122.
TOMO VI.

20

�.

298

AIUia1co

CASTRO

Rinconete.

El mismo.

Es(arramán.

Pues ¿conmigo el hoqtlirrubior
¿Conmigo esse gallina mal pelada? 1•

Y un ejemplo más tardío, al mismo tiempo que darnos
una buena definición de nuestra palabra, remacha lo de querubio se refiere al color dorado del bozo, si bien añade un elemento adicional no muy de tener en cuenta. Dice, en efecto,.
Luis Galindo a propósito de b. en sus Sentencias filosóficas y
verdades morales 2 , acabadas en 1659:
«El fái;il de engañar y mozo nei;io y de pocas experiencias notamos con esta voz, porque este color de barba y bozo
es indii;io physionómico de simpleza de ánimo» 3 •
Para terminar, no creo que sea un problema averiguar «levéritable sens de boquirrubio dans les vers préliminaires du
Don Quichotte»; dicha palabra está usada aquí en el máximo
sentido peyorativo, y en tales casos el matiz sentimental esfuma los contornos precisos del objeto significado. Conocido lo
que fundamentalmente quiere decir b., los versos de Cervantes.
no te dirá el boquirrubio
que no pones bien los dedos,

deben interpretarse lógicamente 'no vendrá el no enterado,.
el que cree saber y no sabe (por inexperiente y novato o porlo que sea), el presumido, el bobo, el necio, a decirte cómo
has de poner los dedos'.
AMÉRICO CASTRO.

1 Comedia del gallardo Escarramán, edic. 1620, pág. 134,-. [Bibl.
Nac., R-11969.) -Comp. aún:
&amp;ta, fiada en el pico,
dos melindres y un enfado,
y algo de un ojo rasgado
que encubre nari% y hocico,
pesca de solo su anzuelo
camarones, pececillos,
guantes, tocas y abanillo•
del hg•ury,Jir mozuelo.
(LOPK,

El ,,;lla,u ... ni ri,icon, Rivad., XXXIV, 136a.J

Bibl. Nac., ms. 9722-9781, tomo IX de apéndices,§ 440.
3
Aqui se mezcla la creencia vulgar de las malas cualidades anejas al
pelirrubio: «Rubio arrubiado, nunca fué sino falso.• (Correas, pág. 483.),
t

CARRILLO DE SOTOMA YOR
Y SUÁREZ DE FIGUEROA
Un ligero cotejo de los cincuenta sonetos que se encuentran en las Obras de Carrillo de Sotomayor con los sonetos
esparcidos por la Constante Amarilis d~ Cristóbal Suárez de
Figueroa, revela el hecho curioso de la sorprendente semejanza de ocho, que llega a la identidad casi absoluta en cinco
de ellos.
Voy a presentar como ejemplo el primer caso con que se
tropieza, sirviéndome para la transcripción que más abajo
doy de la editio princeps de Carrillo 1 y de la de 1781 de
Suárez de Figueroa 2 , la mejor al decir de Ticknor 3•
CARRILLO

SUÁREZ DE FIGUEROA

SONETO+

A los despojos del rayo de lúpiter.

Viste de cxemplo el tronco y de fiereza
este que vees, Centimano arrogante,
aun muerto dura en el feroz semblante
1! ánimo, que opuso a tanta alteza.

Viste el tronco de exemplo y de fiereza
este que ves, centímano arrogante;
aun muerto vive en el feroz semblante,
con que igualar propuso tanta alteza.

1 Obras I de Don Lvys I Carrillo y Sotolmayor, Cavallero I de la
Orden de Santiago, Comenldador de la Fuente del Maestre, 1 Quatralvo de las Galeras de España, natural de la Ciuldad de Cordoua...
Con privilegio. 1 En Madrid, por luan de la Cuesta. 1 Año de M.DC.XI.
2 La Constante I Amarilis, 1 Prosas y Versos I de Christoval Suarez de Figueroa, 1 Divididos en quatro discursos•.. Tercera impresion. 1 Con licencia. 1 En Madrid: Por D. Antonio de Sancha. 1 Año
de M.DCC.LXXXI.
3 History o/ Spanisk Lite,-atu,-e, Boston, 1863, III, 90, n.

�CARRILLO DE SOTOMAYOR Y SUÁREZ DE FIGUEROA

300

301

ERASMO BUCETA

Parias en humildad da a la grandeza
del siempre vencedor Altitonante,
y as,n el árbol humilde el arrogante
rostro humilla, humillando su cabe1,a.
Señales mira en el del rayo ardiente
de lúpiter; respeta los despojos,
o tú, que admiras triste esta memoria.
Frescas aun vium en la altiua frente;
toma en ella consejo, abre los ojos
y vete, r¡ue liarlo deues a su historia.

Parias da en humildad a la grandeza
del siempre vencedor Jove tonante:
tal el árbol humilde el 6lasjemante
rostro ópri11u, humillando su cabeza.
Señales hay en él del rayo ardiente;
el passo ten, respeta los despojos,
o tú, que triste admiras tal memoria.
Aun frescas duran en la altiva frente;
toma en ellas consejo, abre los ojos
y verás r¡uánto debes a su historia 1 •

Los otros casos, que igualmente ofrecen variantes ligerísimas, son: el soneto 5.0 de Carrillo, titulado Al ezemplo de cosas que fueron y se acabaron, y que empieza: «El imperioso
bra&lt;;o, y dueño airado» 2 , comparado con «El imperioso brazo, y dueño airado», ·que se lee en el Discurso segundo de la
novela de Figueroa s.
El 9.º de Carrillo, titulado A la sentencia que dieron a Sansón los juezes, que empieza: «Verse duda Sansón, y duda el
lazo» 4, y el de Figueroa, Discurso segundo: «Sansón se mira,
y duda, y duda el lazo» 5 •
El 12 de Carrillo, A la fama de vn varón lllustre, que comienza: «Mayor la altiva frente que el olvido» 6 , y el de Figueroa: «Quien os ve, no rezela que el olvido», Discurso segundo 7 •
El 25 de Carrillo, A vn chopo semejante en desgracia a su
amor, que principia: «Rematava en los cielos su belleza» 8 , y
el «Remataba en el cielo su belleza», que puede hallarse en el
Discurso quarto de la Constante Amarilis 9•
Más diferencias se presentan, sobre todo en los tercetos,
entre el 24 de Carrillo, A vn olmo, consolando su mal, que
empieza: «Enojo un tiempo fué tu cuello al&lt;;ado» 10 , y el de
Figueroa: «Fué un tiempo enojo su copete alzado», Discurso
segundo) 11, y el 32 de Carrillo, A la muerte de vna dama, que

comienza: «Ten no la pises, ten, de losa fría» 1 , y el «Ten, no
la pises, ten. De losa fría», que se lee también en el Discurso
segundo de la Amarilis 2 •
Las mudanzas que se observan ya desde el segundo verso
hacen casi distintos estos otros sonetos: el I 3 de Carrillo,
A vnas flores presentadas, que principia: «Las honras, la osadía del Verano» 3 , y «La pompa y osadía del verano», de Figueroa 4, aunque guardan los mismos consonantes en los dos
cuartetos.
Difícil es tratar de descubrir la justa atribución de estos
sonetos. La aprobación de la Constante · Amarilis lleva fecha
0
de I. de agosto de I6II. Pero se recordará que el libro del
poeta cordobés es póstumo, ya que falleció el 22 de enero
de I6IO, y además, según afirmación de su hermano D. Alonso en la advertencia Al lector, «dos años antes que se muriesse, todo ocupado en maziza virtud de santidad, ni aun se
dava a estos exercicios de ingenio». Ambos poetas, Carrillo
y Figueroa, se trataban. El último se pasó un mes en el Puerto
de Santa María, donde trabó amistad con el otro, y juntos
hicieron el viaje de regreso a la corte. A este propósito se lee
en El Passagero 5 una calurosa alabanza en su honor, diciendo
de él Suárez, entre otras cosas, que sus calidades «pueden
dignamente servir de exemplar para quien pretendiere ser va
Marte con la espada, ser vn Apolo con la pluma» 6, y añade:
«Manifiestan bien sus obras los rayos de su ingenio esclarecido y la profundidad de su entendimiento; mas, como póstumas, parece se quexan tiernamente por no auer recebido la
postrer mano de su dueño.»
Podría suponerse que Figueroa dejara los sonetos en manos del cuatralbo y que a la muerte de éste, su hermano don
Alonso, que preparó la edición, los creyera originales suyos.

1

Carrillo, fol. 2 v. Figueroa, págs. 83-4. Es de notar que si en el
tercer verso del primero se lee dura y en el del último vive, en cambio en el doce son viven y duran, respectivamente.
2 Fol. 3r.- 3 Pág.85.-~ Fol.51·.- 5 Pág.87.- 8 Fol. 6 v. - 7 Página 103.-B Fol. 13 r. _9 Págs. 261-2.- 1 Fol. 12 v. - 11 Págs. 84-5.
1

°

Fol. 16v.-2Pág. 86. - 3 Fol.7r.-'Pág. 120.
Edición de Selden Rose. (Soc. de Biblióf. Esp., XXXVIII, Madrid, 1914.)
6
Págs. 420-21; págs. 281-2 de la edición de Rodriguez Marin. (Biblioteca «Renacimiento• .)
5

�302

IIRASMO BUCBTA

Podría suponerse también que motivos de agradecimiento
hicieran callar en este punto a Suárez de Figueroa, puesto
que en el mismo lugar le llama «gran _socorredor de necessidades y no menos pronto valedor de afligidos».
Pero me inclino a creer, mientras pruebas más convincentes no puedan presentarse, que los sonetos son de Carrillo
por el tono general que parece bien característico de su manera peculiar, ya que pertenecen, sin duda, a aquel «estilo
aliñado, que tiene más de ingenio que de juizio, atiende a la
frase relevante, al modo _de decir florido », como lo califica
Gracián 1, y de hecho vemos citados por el mismo fino apreciador nada menos que cuatro de los ocho sonetos de Carrillo (los que llevan los números 4, 5, 9 y 24) 2,
Las versiones de Figueroa revelan, por otra parte, un
mayor pulimento de orden convencional, cuando Carrillo se
muestra temerario e innovador, de modo que ha podido ser
señalado como precursor del culteranismo.
Es carácter general de las variantes de Figueroa la tendencia a usar una sintaxis más de acuerdo con el genio del idioma.
Así, si en el soneto 9.º de Carrillo leemos que
... Sansón, duda, y procura
hurtarse fuerte en vano a la atadura,
ella tiembla temor, y fueri;;a el brazo,

nos encontramos en Figueroa:
... Sansón, IJUe al.fin procura
feroz en vano hurtarse a la atadura,
en vano muestra su vigor el brazo;

y más abajo Carrillo dice:
... y el risueño, y sossegado,
dixo (más que m fuerte bra;o, fuerte:)
1
Agudeza y arte de ingenio. Discurso LXII, pág. 363, en el tomo II
de Obras I de I Lorenzo I Gracián I Divididas en dos tomos ... En Amberes I En Casa de Gerónymo y luanbaut. Verdussen, 1669. 1 Con
Priuilegío.
2 Loe. cit. Discursos IX, pág. 59; XI, págs. 67-68; XXVII, pág. 174;
xrn, págs. 78-79.

CARRILLO DB SOTOM.lYOR Y SUÁRXZ DII FIGUBRO.l

y en Figueroa aparece:
... y el risueño y sosegado
dixo-con voz he1·oica y pedro fuerte.

En el soneto 5.º, si Carrillo habla d.e que si a un caballo
sayal le viste el cuello ya humillado,

Figueroa escribe:
Sayal viste su cuello ya humillado;

y si unos versos después Carrillo dice:
Que amena¡:ó desprecio al oro, siente,

Figueroa compone:
que altivo al oro en poco tuvo, siente.

Otro caso semejante aparece en el soneto 32 de Carrillo,
cuando vemos:
. .. en hora desdichada,
diestra quebró, IJUanto sangrienta, ay1·ada,
lazo, que oluido, y tiempo no tem1a,

•

&lt;¡_ue es en Figueroa:
... En hora desdichada
ageno desear quebró lazada
que el tiempo y el olvido no tenía.

Tales peculiaridades del arte de Carrillo descubren un espíritu innovador, mientras los procedimientos de Figueroa,
con su lima y cuidado de palidez habitual, carecen de inspiración, personalidad y trascendencia. Y recuerdo en este punto
la opinión del propio Carrillo cuando, defendiendo la oscuridad en su Líber unus de eruditione poetica, alega el parecer
&lt;le Marco Fabio, que entiende «que de los que hablan emendada y claramente, es pequeño el premio aver más parecido carecer de vicio que alcani;ar alguna virtud». ( Op. cit., fol. 13 5v.)
Pero no sólo por estas razones estilísticas. Tal como hoy
nos imaginamos la índole de Figueroa, su «natural maldizien.te», como él mismo confiesa, «su carácter de envidioso universal de los aplausos ajenos», como decía Menéndez Pela-

1

�El!ASMO BUChTA

1

yo , no nos podemos suponer que dejase pasar el hecho sin
protesta; sobre todo que motivo sobrado tendría para hacerlo,
sin refrenar su vena satírica y murmuradora. Además, que la
gratitud no le hacía cambiar su nativo ·modo de ser, lo prueba
claramente su conducta con Cervantes.·
Asimismo habrá que tener en cuenta que si de las descripciones de la novela de Figueroa se ha dicho que «more
often reproduce the Arcadia of Sannazaro than the country
about Madrid» 2 , y si otro crítico ha podido afirmar «that
Figueroa had carefully read and remembered the Arcadia ot
Sannazaro is at once apparent» 3, o como Menéndez Pelayo
en otro lugar '1 declara, en menos eufemísticos términos, nuestro autor llega al plagio de L a Arcadia, es aceptable la presunción de que hubiera podido ampliar el campo de los hurtos
honestos.
Pero el argumento definitivo, en mi concepto, nos lo suministra el propio Figueroa en El Passagero cuando, al referir la composición mercenaria de est¡¡. pastoral y de las premuras de «cierto personage tributario de amor», confiesa:
«Ponderé conuenía para subir presto a parte alta, si no se permitía dilación para labrar vna sola escalera, enla91r vnas conotras hasta la cantidad necessaria. Este símil fué puerto de mi
borrasca; fué norte de mi nauegación. Bolaua desde allí adelante; mas era prestándome alguno sus alas. Quanto a lo primero, entablé a mi plazer los versos que tenía repressados,
que no eran pocos. Hazíales la cama con ciertas prositas ocasionadas; y tantos granos junté, que vine a perficionar el deseado montón. Apenas nacido, le repudié con ira, tratándole
como adulterino» 6 •
Estas frases aclaran bien, creo, otras que se encuentran
Historia de las ideas estéticas en España, II, 435.
P. W. CRAWFORD, The Life and Works o/ Christdbal Sudrez de
Figue,·oa, Philadelphia, Pa, 1907, pág. 41.
s H. A. RENNERT, Tite Spanislt Pastoral Romances, Philadelphia,
1912, pág. 177.
' Orlgenes de la Novela, I, cDxxvu.
5
Edic. Biblióf., pág. 114; edic. «Renacimiento&gt;, pág. 69.
1
2

J.

CARllILLO DE SOTOMAYOR Y SUÁREZ D&amp; FIGUEROA

unas páginas antes y que me hicieron pensar, con nuestra
propensión a sorprender alusiones encubiertas en este famoso
Suárez de Figueroa, que pudieran destruir mi argumento negativo de falta de protesta. Dando consejos a D. Luis para
«formar un libro de justo cuerpo», le dice: «Al corto caudal
de propias poesías podéis aplicar el suplemento de las agenas,
con que os hallaréis por estremo aliviado. El daño consistiera
sólo en que vuestre libro fuera como información de letrado:
nada propio, todo ageno; mas aviendo mucho de casa, ¿qué
importa pedii- al vezino algo prestado para luzir en semejante
fiesta?» Y después: «Tengo por fruslería la nota de descarado.
Es campo espaciosíssimo el de la murmuración» 1 • Este pasaje
no ofrece ningún sentido irónico. Se trata, por el contrario,
de un parecer, un poco cínico ciertamente, pero ofrecido de
plena buena fe. Convencido de que habla con toda seriedad,
advierto que no hacía en El Passagero, ese libro tan atrayente
por su desbordante subjetivismo, sino exponer, elevándolo a
principio general, un procedimiento que ya años antes había
llevado a la práctica.
ERASMO B ucETA.

1

Edic. Biblióf., págs. 106-107; edic. •Ren~cirniento&gt;, pág. 64.

!

�MISCl!LÁKBA

El autógrafo de La corona merecida contiene variantes importantes respecto del texto impreso, que justificarían una

MISCELÁNEA

EL AUTÓGRAFO DE «LA CORONA MERECIDA»
DE LOPE DE VEGA
Don Agustín Durán, en su Catálogo general de comedias
desde el siglo XV a la segunda mitad del XVIII 1 , dice: «La
corona merecida, manuscrito autógrafo, 1603, Archivo de Astorga.» Durán vió, pues, este manuscrito en el archivo de la
casa de Sessa; los bibliógrafos posteriores se limitan a reproducir ese dato, considerando perdido dicho autógrafo 2 • Sin
embargo, ese manuscrito existe, y nada menos que en la Biblioteca Nacional de Madrid [ms. R-1-88]; lo que ocurre es
que se halla catalogado por el Sr. Paz y Melia 3 como si fuera
El Príncipe despeñado de Lope. El error del Sr. Paz es muy
explicable por el hecho de que las tres primeras hojas de esta
comedia contienen licencias para representar El Príncipe despeñado. La causa de tal particularidad es que esta comedia
se encontraba encuadernada con el autógrafo de El Príncipe
despeñado que posee la Academia Española, y al separar las
dos obras dejaron indebidamente estas hojas al frente de La
corona merecida 4 •
1 Bibl. Nac., ms. R-93 1 fol. 152.
LA B.ulO!lU, Catdlogo, pág. 436; Nueva bio¡;raf{a, pág. 115; R11NNKRT y CAsTao, Vida de Lepe, pág. 472.
s Catálogo de las piezas de teatro•.. , pág.. 4161 núm. 2726.
' He aqui el texto de estas aprobaciones: «Los señores jurados
de la dicha ciudad de yaragoc;a damos fe y testimonio para poder re2

presentar en esta ciudad de Carago&lt;;a la comedia del Príncipe despet2ado de Lope de Veg[a]. Yo Bernaué... Coromi ... (?) de Alvalat... • Al
dorso de la primera hoja: • Comedia famosa del Príncipe despeñado
de Lope de Bega.• Y luego, en tres lugares, hay escrito: «Despeñado.•
Segunda hoja : «Por mandado de los señores inquisidores, jueces apostólicos de Valladolid, vi esta comedia Príncipe despeñado, y no ai en
ella cosa contra nuestra fe católica, ni contra buenas costumbres; y así
me parece que se le puede dar licencia para representarse. Fecha en
S. Fran.00 de Valladolid a 9 de mayo, 1607. Frai Gregario Ruiz. =
Visto por los Srs. inquisidores de Valladolid el pare&lt;;er de arriba de
fray Gregorio Ruiz, lector de theulugía del convento de San Fran.••
desta &lt;;iudad, dieron licencia para que se pueda representar esta comedia llamada Príncipe despeñado. Fecho en Valladolid, 9 de mayo
de 1607 años. Juan Martínez de la Vega.» [2.ª hoja v.ª]: cPor mandamiento del ar&lt;;obispo mi señor he visto esta comedia del Príncipe
despe,Jado, y digo que se puede representar, reservando por lo visto
lo que es fuera de la lectura. Así lo firmo en i;;arago&lt;;a a 10 de noviembre, año 1608. El Dr. Villalva.= Por mandado del Sor. li&lt;;enciado Gonzalo Guerrero, provisor deste obispado de Jaén, e visto esta comedia
intitulada El Príncipe despeñado, y como es toda a lo humano, no e
hallado en ella palabra malsonante quo aya menester ser emendada.
Los cantares y varias representa&lt;;iones no les puedo calificar más de
lo que ay escrito en este quaderno. En Jaén a nuebe de julio del año
de 1610. El doctor Salzedo. = En la ciudad de Jaén a nueve días
del mes de jullio de mill y seiscientos y diez años, su merced el Li&lt;;enciado Gonzalo Guerrero, canónigo de la doctoral de la santa yglesia
de Jaén, provisor general en ella y su obispado, y de su señoria don
Sancho de Ávila y Toledo, obispo de Jaén, del consejo del rey, nuestro
señor, aviendo visto el testimonio [hoja 3.ª , r. 0 ] y visita desta comedia, yntitulada del Príncipe despeñado, hecho por mandado de su merced, por el Dr. Sal&lt;;edo, dijo que dava y dió licencia a Antonio Granados, autor de comedias, para que la pueda representar [en] esta
dicha ciudad y obispado, y lo firmó de su nombre. El Ldo. Gon&lt;;alo
Guerrero. Ante mí: Joan de Mata. = Vi esta comedia por mandado de
su señoría, y no ay en ella cosa ninguna porque no se deba representar. Murcia, 13 de junio de 1612 años. Dor. Joan Andrés de la Calle. =
Por comisión del aq;obispo mi señor don Pedro Manrrique, he visto
esta comedia del Peñado [sic], y digo se puede representar, reservando por lo visto lo que es fuera de la lectura. En i;;arago&lt;;a a 16 de noviembre(?), año 1611. El Dor. Villalva.= El Lcen. 40 Molina, probisor de

+

�308

MISC&amp;LÁNEA

1

nueva edición • Desde luego, este manuscrito ofrece el interés
de llevar la rúbrica de Lope precedida de M, inicial de Micaela
de Luján 2 • Este autógrafo repite cinco veces la inicial M; como
está falto del final, no poseemos la firma de Lope, ante la cual
también habría M 3• Acaba así nuestro manuscrito:

MISCELÁNEA

Toma, Sol, aquel lugar.
Sol suba la grada, y al sentarse, dl la reyna CQn ei pie y la arroje de...

pasaje que se encuentra en la edición académica, tomo VIII,
página 6o1. Falta, pues, solamente una hoja al manuscrito.
La consecuencia que l&gt;e deduce para el propósito de mi
artículo sobre Lope y Micaela, es que la presencia de Belardo
y Lucinda entre los personajes de una comedia de Lope revela alusión autobiográfica, aun cuando aquélla no exista en
el interior de la obra. En La corona merecida figuran Belardo
y Lucinda, no hay alusiones incluídas en la intriga, pero la
existencia de la inicial en las rúbricas indica que Lope pensaba en él y en Micaela al escribir aquellos nombres.
Aprovecho la ocasión para citar una nueva alusión a Micaela Luján en las comedias de Lope. En Los esclavos libres
que acaba de editar la Academia Española (tomo V, página 404 b) se encuentra este curioso pasaje:
Belaida. ¿De dónde eres?
Lucinda.
Española.
Belaida. No era la arrogancia en vano.
¿De qué parte?
De Castilla.
Lucinda.
Belaida. ¿De qué lugar?
Lucinda.
De Espinosa
de los Monteros.
Belaida.
Es villa
por sus hidalgos famosa.

las Asturias, de [un signo ininteligible). En la ciudad de Lixboa a 8
de 9 .bro de 1621 doy fe, en testimonio de berdad.&gt;
Serfa de desear que estas tres bojas se repusieran al final del manuscrito de la Academia Española.
1 El Centro de Estudios Históricos la dará en breve.
2
Véase RFE, 1918, V, 256 y 271.
3 Véase RFE, 1918, V, 277, n.

309

Arboldn. (Su hermosura maravilla.)
Belaida. ¿Tienes padre?
Lucinda.
Un capitán.
Belaida. ¿De qué apellido?
Lucinda.
Luján.
AMÉRICO CASTRO.

ESPINOSA Y ESPRONCEDA
En mis Notas sobre Pedro Espinosa (RFE, 1917, N, 289)
señalé la reminiscencia de un pasaje de la Fábula de Genil,
del poeta antequerano, en el Canto a Teresa («La sacra ninfa
q ue bordando mora ... •). Mr. George T. Northup, en su reciente
edición escolar de El estudiante de Salamanca and other selections, de Espronceda (Boston, 1919, 110), recuerda que ya
Menéndez Pelayo había señalado aquella reminiscencia en su
discurso de respuesta al de recepción de D. Francisco Rodríguez Marín en la Real Academia Española (véase Estudios de
crítica literaria, V, 280; igualmente da muestras de la influencia de Espinosa sobre Zorrilla). Northup indica otro pasaje
de la Fábula de Genil que acaso pudo estar también en la
memoria de Espronceda cuando escribió el verso citado arriba:
El despreciado dios, su dulce amante,
con las náyades vido estar bordando.

Puedo añadir ahora otra reminiscencia que no he visto
señalada en parte alguna. En el canto 111 de El Diablo mundo
-donde hay verdadera ostentación de reminiscencias del siglo xvn, especialmente de Lope, a veces de Góngora o de
Lupercio Argensola - dice Espronceda:
Vió..., mas ¿qué vió, que de matices rojos
cubrió el marfil, y se tapó los ojos?

Así Espinosa en la Fábula de Genil:
Dijo, y la ninfa de matices rojos
cubrió el marfil, y vuelta la cabeza
con desdén ...

P.

HENRÍQUEZ UREÑA.

�310

MISCELÁNEA

SALMANTINO «ALCAOR»
La palabra está atestiguada por Lamano en su Dialecto
vulgar salmantino y definida como 'tizón del trigo'; se usa,
que sepa, en Tamames, y seguramente en otros lugares de la
provincia 1, junto a la palabra niebla, que es la más difundida
allá. Este alcaor no es otra cosa sino una pronunciación vulgar
de alcohol. Dice Terreros en su Diccionario de ciencias y artes
(1786), sub voce alcohol, que en Asturias y León esta palabra se pronunciaba alcohor, hallándose en las Encartaciones
de Vizcaya alcahor. La presencia de r por l en alcohol es antigua, pues en el Ale.~andre, O., 354, se halla alcoforar 'alcoholar'; y la segunda a representa una disimilación, que mantiene
las dos vocales, frente a la pronunciación vulgar que reduce
las dos oes a una 2 •
"
Queda el lado . semántico. El alcohol (&lt; ár. Js~', alkohl)
originariamente designaba el antimonio, cuyo polvo, negro y
finísimo, servía de afeite a las mujeres orientales y luego a las
españolas: «ni te alcoholes con negro los ojos», dice Luis de
León en La perfecta casada. Y el tizón del trigo está constituído, como es sabido, por un hongo que forma una sustancia
negruzca y crasa al tacto. La analogía entre ambos objetos
11ev6 consigo la equiparación de los nombres. Compárese lo
que aconteció c?n alheña, que también se emplea para nombrar un hongo amarillento de los cereales, llamado generalmente roya. - A. CASTRO.
«SURIPANTA»
La palabra suripanta, aunque no figura en el actual Diccionario de la Academia, es usadísima en el lenguaje vulgar
y familiar como término más o menos despectivo, aplicado a
mujeres. Su origen es el siguiente:
t
2

Según amable informe de M. Unamuno,
CuEavo, Apuntaciones, pág. 71.

MISCBLÚIEA

311

El 22 de septiembre del año 1866 se estrenó en Madrid,
en el teatro de Variedades 1 , por la compañía de los Bufos
Madrileños que dirigía Francisco Arderíus, una zarzuelita titulada El joven Telémaco, en la que donosamente y en broma
se representaban los incidentes de las andanzas del hijo de
Ulises y de Penélope 2 •
En la obra, que se puso en escena después de que el censor, que fué Narciso S. Serra, suprimiese algunos pasajes, figuraba la escena siguiente:
ESCENA IX
,Sentaos; y vosotras, entretanto
(Dirigiéndose a las Ninfas)
que mis huéspedes sacian su apetito,
cantad a su redor. ¿Te gusta el canto?
(A Telemaco.)
Telémaco. No suele disgustarme, si es bonito.
Calipso. Pues bien, empezad luego.
Mentor. Para más claridad, cantad en griego.
Calipso.

MÚSICA

Coro.

Suripanta- la-suripanta,
maca-trunqui-de- somatén,
sun fáribun-sun fáriben,
maca-trúpitem -sangasinén.
Eri-sunqui,
¡maca-trunqui!
suripantén...
¡suripén!
Suripanta -la- suripanta,
melitonimen-¡son -pen!

Esta disparatada canción alcanzó gran popularidad, comenzando desde entonces a designarse con el nombre de suripantas a las coristas de la compañía de los Bufos, según se
lee en el Almanaque de los Bufos 3, pág. 6I : «••• de la primera
1

Estuvo situado en la calle de la Magdalena.
El joven Telémaco, pasaje mitológico-burlesco en dos actos y en
verso, letra de Eusebio Blasco, música del maestro Roge!. Madrid,
José Rodrlguez, 1866, 8.º
3
Almanaque de los Bu/01 Madrileños para I868, Regalo a los espectadores. Madrid, rmp. Española, 1867, 16.º
2

�312

MISCKL.\NKA

MISCELÁNEA

palabra griega (11) de un coro de aquella obra tomaron el nombre de suripantas las graciosas y aun bellas tiples relativas
que suelen cantar a coro en aquel teatro» 1 •
Más adelante, al enumerar detalladamente los nombres de
los ·actores y actrices que formaban la compañía durante la
temporada de 1867 a 1868, en la página 171, repite: «••. Agréguese a esto treinta encantadoras suripantas y veinte coristas
masculinos.»
Suripanta se difundió, y aun se emplea, o en sentido cariñoso, significando unas veces 'tunanta' y otras 'hipocritilla',
o generalmente, con más amplia acepción, equivaliendo a 'mujer liviana' 2 • - F. Rurz MoRCUENDE.

. :Ju •

En un artículo de The Romanic Rewiew, 19191 X, 67-78,John L. Gerig
da una lista de las tesis doctorales presentadas en la Universidad de
Harward sobre asuntos de filología románica, desde 1876 a 1917. Entre
ellas las hay relativas al español. Creemos útil mencionarlas aqu!, no
sólo porque esto sirve para formarse idea de la actividad hispánica
en la gran Universidad norteamericana, sino además porque algunas,
de títulos muy sugestivos, están inéditas; y el saber que existen tales
trabajos puede interesar quizá a algún investigador que se ocupe en
materias afines. Señalaremos con un asterisco las inéditas, y daremos
las señas de sus autores.
The Old Spanisk Sibilants (1897)1 por J. D. M. Ford.
Spanish inftuence on Moliere (1902)1 por S. G. Morley.
Oiject Pronor,ns in dependent clauses (1904)1 por W. H. Chenery.
* A treatment o/ the development from popular Latín to Spanisk o/
certains consonant groups ending in v (1904)1 por A. P. Raggio (fallecido).
1 Los pretendidos vocablos griegos del cantable son lo que en términos teatrales se llama un monstruo, esto es, versos provisionales
con palabras sin sentido, pero con el movimiento rítmico que tendrán
después los definitivos, los cuales se dan al músico para que sobre
ellos haga la composición musical.
2 En algunas regiones se pronuncia sulipanta.

HABl!R

{ 1905), por F. O. Reed (Universidad de Wisconsin).
A Strdy º!t~e A,·agonese dialect (1905) 1 por G. W. Umphrey.
Compress:on zn the Poema del Cid ( 1906) por A L Co t
•A h•
.
•
, . es er.
n i:storzcal study o/ the Spanislt preposition A witlt tke accusative
.case ( 19o6), por C. K. Moore (Un iversidad de Rochester).
Byron and tke Spanish península (1 908) por Ph H Chu h
* Th
•
• •
re mann.
ie sour~es o/ the l_ables in :Juan Ruiz's Libro de Buen amor ( 1908),
por A. F. Whittem (Universidad de Harward).
;asti~~n allegory of theftftheentk century (1 909), por Ch. R. Post.
. Ga,cz'laso de la Vega: a critica! edition o/ his works, together with
0
.a l~e 1 the joet (1911 ), por R. H. Keniston (Universidad de Cornell).
Don :José Echegaray: a study in modern Spanish drama, por I. Goldberg (189, Townsend St., Roxbury, Mss.).
S
Chapters on magic in Spanish literature (1916) por ~ M W
• Th
¡. .
,
fi. J •
axman.
.
ie neo-e asszc m~ve~ient z'n_ Spain during the eighteentk century
1 1
( 9 ~), po~ R.r E. Pe!hss1er (Umversidad de Leland Stanford, Califorma). &lt;1''"- t "t •
~ ?.f •
J
* The earlt'est Latin-Romance loan w:,.ds J; Basr¡ue ( 1914)• por J H
'
' ·
Redfield (211 1 ppland Way, Wayne, P.ª).

d..

TESIS DOCTORALES SOBRE FILOLOGÍA ESPAÑOLA

313

* Tite ltistory o/ tite Spanish past participle compounded witlt

Tor.10 VI.

2[

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
FARINELLJ, A. - La vita e un sogno. -Torino, Fratelli Bocea, 1916,..
2 vols. en 8.º. I, Parte prima: Prelttdi al drammade Calderón, x1-326 páginas. II, Parte seconda: Concezione della vita e del mondo nel Calderón. 11 dramma, 457 págs. (cLetterature moderne. Studi diretti da,
Arturo Farinelli», vols. I y JI.)= Esta obra no está aún completa; fal- ta el último tomo. En espera de él, hablamos retrasado el dar esta
nota en la Revista; pero pasa el tiempo y no queremos aplazarla más,
teniendo en cuenta, por otra parte, que ese último volumen tal vez,
se relacione menos directamente con la literatura española que los.
dos publicados, a juzgar por lo que el autor dice en el prólogo.
Trátase de un libro complejo, de profundo interés, pero de estructura insólita dentro de los estudios hispánicos. En este vastísimo estudio, Calderón no es sino un testigo de mayor excepción, un espléndido pretexto para que el Sr. Farinelli muestre una vez más sus raros.
conocimientos sobre la literatura uni_versal. El autor mismo define su
propósito en estas líneas de la advertencia preliminar: «Cuando mi
amigo Buchanan publicó en Toronto su bella edición del drama L11"
vida es sueño, experimenté una sacudida en mi interior; y una voz po•
derosa del espíritu, imposible de acallar, me sugirió y me impuso el
nuevo estudio que resueltamente debía realizar sobre las ruinas delos estudios antiguos. Calderón me pareció simple pretexto para seguir
en las espirales de los tiempos el concepto fundamental de la vida, en,
que se informaba el drama que todos aclaman y poquísimos entien&lt;ien. Y sucesivamente fuí alargando la obra hasta tres volúmenes,.
separados sólo en apariencia, pero en realidad iatimamente ligados.
entre sí. El primero abarca el estudio del pensamiento sobre la fantasmagoría del universo, sobre la nulidad de la vida, equiparada al sueñoy a la sombra, desde siglos remotos en la India, hasta el alborear de la
creación calderoniana en España. El segundo coloca en su centro al
poeta de La vida es sue,io, considerado en sus más íntimas aspirado•
nes, e intenta ofrecer esa historia del alma calderoniana, ideada por
algunos, pero que ninguno ha escrito, perdidos como estamos en el
laberinto de las discusiones sobre hechos exteriores y detalles mínimos que apenas tocan al arte y a la vida: el examen del drama La·
viia es sueño figura allá como un complemento necesario del primer es-

tudio. El tercer volumen, el más amplio necesariamente-Epilogo-,
reanuda la investigación sobre el concepto de la vida como imagen
del sueño fugitivo a través de las diversas corrientes del pensamiento,
y desde el siglo xvu la conduce hasta nuestros tiempos, bañados por
el sol de la nueva cultura que ahora lanza tan sombríos resplandores.•
Después de esto, se comprenderá fácilmente que mucho de lo contenido en esta admirable obra no pueda ser objeto de examen ni de
discusión en esta Revista; hemos de prescindir por fuerza de capítulos del primer tomo, como: «Buda y el Oriente•, cEl pensamiento helénico», «Evangelio cristiano y sabiduría antigua», •Job, profeta y
salmista,, cLeyendas del antiguo Oriente difundidas en Occidente•,
•Los escolásticos: el nuevo ascetismo,, cEI sueño en la literatura medieval&gt;, «Renacimiento. La duda, disciplina del nuevo pensamiento,,
«Reforma y melancolía,, cLa fábula del durmiente. Shakespeare y el
pastor de almas Hollonius,. El último capítulo, «Místicos, teólogos y so•
ñadores al alborear del drama de Calderón,, fué ya publicado en esta
Revista (tomo I, 1914, págs. 289-333), y eso nos releva de analizarlo.
Sin duda que a través de estas amplias disquisiciones hay frecuentes referencias a la literatura española de todas las épocas; pero son
observaciones sueltas, fragmentarias, que sólo tienen sentido dentro
del marco universal 1 que F. les pone. Sería sumamente difícil hacer
una recopilación metódica de las mismas.
Toda la obra está impregnada de lirismo. El autor no descuida
ciertamente el descender a detalles biográficos o bibliográficos cuando lo necesita para sus demostraciones 2; pero Jo que caracteriza el
conjunto es un tono personal e intensamente literario. Si a través de
este amplio mar quisieramos hallar la línea que guía al autor en su
exaltación pasional, creo que la hallaríamos en la complacencia con
l Dará idea de lo extenso de estas investigaciones el hecho de que F. consagre una nota de tres páginas (I, 258-261) a la biografía sobre el sueño, no sólo
en el aspecto estético, sino también en el psicológico y clínico.
2 La masa de datos bibliográficos sobre Calderón es considerabilísima; lástima que la disposición del libro no permita por ahora utilizar fácilmente ese rico
material. El Sr. F. considera infantil e inútil la bibliografía calderoniana de Breymann (tomo 11, pág. 409); pues bien: poco trabajo costaría al autor dar una bibliografía crítica y manejable de lo escrito sobre Calderón, y con ello prestaría
un gran servicio a los que estudian el teatro español. Muy bien podría formar
ese estudio un apéndice al tomo 111. Y ya que hablamos de bibliografía, echamos
de menos la cita de Krenkel, admirable anotador de La vida u sue,1o en Klassische Bühnedichtungm der Spanier (tomo I, 1881), en estos Jugares de La vita
eun sogm,: tomo II, pág. 410, nota 20 (Krenkel, pág. 65, nota 67 5); tomo II, página 4n, nota 22 (Krenkel, pág. 43, nota 102); pág. 413, nota 26 (Krenkel, pág. 84,
nota 239). Sobre los anacronismos en Calderón de que se habla en el tomo II,
páginas 406-407, también discurre Krenkel en la página gr, nota 445, etc., etc.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

que anota las manifestaciones de pesimismo en la cultura universal:
,En todas las corrientes de cultura se mueven las turbias ondas del
pesimismo• (tomo I, pág. 129). Se complace en hacerlo resaltar: «El
renacimiento latino seducía y atraía al pueblo germánico ... y estimulaba, confesémoslo, el placer de la vida•. No obstante, centro il riso
dei nuovi gaudenti trema la lagrima, (tomo I, pág. 149). Y siendo esto
así, ¿no habría sido más lógico titular este libro ,Historia del pesimismo y de la melancolía,, tomando como centro de él, por ejemplo, la
filosofia de Schopenhauer?
No lamentemos, sin embargo, demasiado que el autor haya orientado su obra en una dirección calderoniana, porque de este modo nos
encontramos con un estudio de gran interés sobre el pensamiento y
la técnica dramática de Calderón.
Nuestro gran dramaturgo es grave, siente curiosidad por los más
intrincados problemas teológicos y humanos: ,Este anhelo de saber... 1 es el que al hombre le ilustra I más que otro alguno, (La estatua de Prometeo). Calderón es insuperable cuando define y demuestra,
y sabe conservar la concreción y evidencia del arte donde triunfan
los conceptos abstractos. Pero al mismo tiempo no trata de construir
un mundo nuevo a la luz de una visión interior, sino que mantiene
intacto, inalterable, el mundo antiguo. Abundan en este teatro los
Faustos en embrión, aunque incapaces de desarrollar las profundas
inquietudes del espíritu. A la glorificación de la fe va dedicado !o más
importante de la obra de Calderón (ll, 4-6). No hay eco en Calderón
de la movilidad del espíritu, del progresivo transformarse, tan peculiar de Goethe, quien llamaba a sus obras Lebenspuren, huellas de su
vida. Los problemas se presentan a Calderón, pero la solución no está
en su mano, pues descansa en el regazo de lo sobrenatural, y se de·
termina por decisiones supremas e inaccesibles. «En la fantasmagoría
del universo, el hombre no significa nada; no es sino una pobre flor,
que pasa sus días vanamente en su pompa ele esmeralda• (Il, 9). A
esta concepción del mundo responde necesariamente el drama calderoniano. Todo el pasado clásico se funde en el drama teológico, y asl
se explica que los héroes de la antigüedad pagana vengan a sentarse
a la mesa eucarística (II, 20). Se comprende que el romanticismo alemán (Schleiermacher) gustara de este arte, que no establece fronteras
con la religión.
Todo el pesiinismo bíblico pasó a la musa de Calderón (II, 22); y
en cuanto a doctrina teológica su , pensamiento no ha progresado
nada sobre el de Dante•. En los densos versos de la Commedia está
toda la doctrina del libre arbitrio, expuesta en los autos y en los dramas calderonianos (II, 40).
Los héroes del sufrimiento reemplazan a los titanes en el teatro
de Calderón. Hay casos de voluntad firmísima, como en El alcalde de

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Zalamea; pero opina F. que el imperativo de la conciencia está dictado por el código del honor, punto sobre el cual no tengo la misma
opinión. Es, en efecto, demasiado humana la acción desarrollada en
El alcalde para que la consideremos fundida dentro del con;lencionalismo que a menudo inspira la teoría del honor en el drama; El alcalde constituye justamente una excepción. El sentimiento del ultraje
individual se armoniza aquí con el sentiiniento de la dignidad civil y
municipal; y si algo puede reprocharse a Calderón, es no haber elevado a verdadera tragedia el tema ya dramatizado por Lope, y que quizá
existía en la tradición popular. El alcalde y sus villanos debían haber
sucumbido grandiosamente, arrollados por el despotismo militar, sin
que la intervención del rey desatara artificialmente el plan trágico,
tan admirablemente esbozado.
En general, F . acusa a Calderón de escasa profundidad psicológica: «De toda la paciencia, de toda la pericia de los más expertos psicólogos, el poeta de La vida es siter1o no sabría qué hacen (ll, 83), y
cita de ello pruebas (Con quien vengo vengo, Los dos amantes del cielo,
El cisma de Inglaterra). En último término, el castigo aguarda al malo
y el premio al bueno; y con este motivo hace F. una de las más finas
observaciones que hay en este libro: ,Siempre hay en Calderón dos
mundos contrapuestos, hasta que los dos polos contrarios, acercados
a viva fuerza, acaban por confundirse, 1•
Respecto del drama que presta título a la obra, F. trata en las cincuenta últimas páginas del tomo Il, más treinta y siete de notas. La tragedia del individuo se convierte en este caso en comedia de la redención del alma (pág. 250). Concede el autor poca importancia a la cuestión de fuentes; lo esencial para él es el análisis de la doble tesis
contenida en la comedia: la vida carece de valor, la verdad es inasequible; pero al mismo tiempo hay en aquélla un fin, pues es una preparación para lo eterno y exige que la vigilemos, que obremos bien. El
escepticismo del héroe se convierte en aspiración ascética (pág. 261).
Este doble pensamiento inicial produce la desarmonía del drama.
El carácter del héroe está sometido a esta tesis, y la conversión final
nos aparece súbita y no motivada humanamente; hay una intervención
divina que cambia la sustancia de las cosas, y en esto coincide con
Menéndez Pelayo, que observó que «hay un salto mortal desde el Segismundo siervo y juguete de la pasión, hasta el Segismundo tipo del
príncipe perfecto, que aparece en la tercera jornada, 2•
t Véase A. LUDWIG, Vergleichmdt Studim $UI' Calderons Ttchnik, en Studim zur· vergl. Literaturgeschichte, 1go6, VI, pág. 41 , quien, según F., discu-

rre con acierto sobre la exigüidad y uniformidad de los conflictos dramáticos en.
Calderón.
2 Calderón y su teatro, 1910, pág. 262.

�NOTAS BIBLIOGIIÁFICAS

318

MOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Todas las luchas en La r,ida es sueño ilustran la idea, pero no animan el drama; en esto se nota una profunda diferencia con Hamlet,
analizada en la página 419, nota 36. Y en último término, la sentencia
sobre el sueño universal cae en el vacío, !'.in que Calderón se dé cuenta de ello 1•
Esto último es exagerado. Calderón escribió este drama teológico
como Tirso El condenado por desconfiado; y de tal manera se daba
c~enta del valor predominantemente dogmático de su obra, que volvió a tratar el mismo asunto en el auto de La r,ida es sueño, libre entonces de toda preocupación mundana. El Sr. F. dice (II, pág. 181) que
no se comprende la repetición del mismo título; pero para nosotros
esto es claro. En el auto se trata en abstracto y simbólicamente del
hombre antes y después de que lo redima la gracia santa. La vida c:1rece de sentido para el hombre precristiano, y lo adquiere luego que
el amor divino lo rescata. No otro es el sentido del drama. El re ,·
Basilio suspende el efecto de la religión sobre Segismundo, la cu;l
era la cultura fundamental de la época, y Segismundo retorna al estado
primitivo de barbarie. Por cualesquiera razones Segismundo vislumbra
el reino de la luz, y automáticamente vuelve al estado de normalidad·
es poderoso y grande como convenía a un príncipe, y Basilio recib~
el castigo por su ligereza. ¿Se dirá que tal concepción es simplista y
propia de sermón? Pero esto constituye uno de los principales lados
del espíritu español del siglo xvu: democracia frailuna según frase
feliz de Menéndez Pelayo. Por eso tal vez un modero~ no aprende
mucho cuando hace a esta literatura preguntas de contenido ideológico, pues el resultado será una crítica negativa, como en parte lo es
la del Sr. F.; a no ser que se busque modo de sofisticar el sentido de
Calderón, como hicieron los románticos, y fundamentalmente Schopenhauer, identificando con la ,voluntad• el mundo de misterio y de
pesimismo que rodea al simbolismo católico de la época, procedimiento más que discutible.
Quizá el camino para salvar históricamente nuestro teatro sea
ahondar cada vez más en su sentido artlstico, en su dinamismo, en su
técnica como expresión de la sensibilidad de una época, en los elementos románticos latentes en él; y entonces será útil tornar a Lope,
donde todo está en formación, más bien que detenerse en Calderón,
donde los temas se petrifican.
En resumen: el libro del Sr. F. es fundamental; es una obra r,iva,
que abre perspectivas a todos los campos del arte y de la historia de
la civilización. Por eso no extrañará que sólo en parte hayamos podido penetrar dentro de tan rico contenido. - Américo Castro.

1

Véanse págs. 296-300.

..

Rocaa10 SÁNCHEZ, J.-Boscán y Garcilaso de la Vega. Con un estudio
-&lt;:ritico por... (tomo XIV de la Antología de poetas /(ricos castellanos).1\fadrid, Perlado, Páez y e.a, 1916. = Este volumen, con el cual se
prosigue la publicación de la Antología qu.e dejó sin terminar Menén&lt;lez Pelayo, comprende un estudio preliminar sobre Garcilaso y una
selección de sus poesias y de las de Boscán, hecha conforme al ejemplar que l\Ienéndez Pelayo babia mandado a la imprenta poco antes
-&lt;le morir.
Las poes!as están, por lo general, bien elegidas para dar al lector
una idea exacta de los procedimientos técnicos y del valor estético
de los dos poetas; y el texto, si no todo lo depurado que debía esperarse, no ofrece descuidos de importancia.
El Sr. Rogerio Sánchez se ha limitado en su estudio preliminar a
trazar la biografia de Garcilaso, dejando para otro ,·olu men el examen
de su producción poética y de las cuestiones con ésta relacionadas.
No pudiendo allegar nuevos datos biográficos, el Sr. R. S. no ha hecho
más que exponer los conocidos hasta ahora, aprovechando para ello
todos los trabajos anteriores sobre la materia, y especialmente la Vida
de Ga,·cilaso de Fernández Navarrete, los Documentos inéditos referentes al p oeta Garcilaso de la Vega publicados por el marqués de Lauren•CÍn, la sugestiva obra de Croce, Jntorno al soggiorno di Garcilaso de la
Vega in Italia, y las noticias sobre Garcilaso publicadas por el señor
San Román. El valor del presente trabajo no dependerá, por consiguiente, de las noticias que proporcione, sino de la habilidad con que
el autor las baya agrupado e interpretado.
,!Ha conseguido esto el Sr. R. S.1 En general, puede afirmarse que
'DO. Su trabajo adolece de dos defectos que impiden que sea una ver-&lt;ladera biografia de Garcilaso. Nos referimos a la incoherencia con
&lt;¡ue los datos se han dispuesto, manifiesta en digresiones tan largas
-e inoportunas como el relato de la coronación de Carlos V en Roma
(págs. XX1-xx1x) y en episodios tan desordenada y confusamente narrados como el referente al casamiento de Garcilaso, e l sobrino, con doña
Isabel de la Cueva (págs. xxv-xxxv), y además, a la superficialidad
-con que dichos datos se interpretan generalmente, patente en las
lineas que el autor dedica a referir la influencia del ambiente italiano
-en Garcilaso (págs. XXJX·XXX, xt-xLI) y en las que consagra a encomiar
Ja amistad de Boscán y Garcilaso (págs. xu-xv1).
A estos defectos generales hay que añadir algunos descuidos, ya
&lt;le hecho, ya de apreciación. He aqul los más importantes:
a) En 1523 ele fué hecha merced del hábito de Santiago, y poco
después, cuando Garcilaso fué llamado a Flandes, allí se le confirmó
-en el honroso cargo que venía desempeñando en Castilla en la Guardia Real, pasando a ser gentilhombre junto al monarca• (págs.xv111-x1x).
,¿Garcilaso en Flandes? ¿Dónde ha descubierto esa noticia el Sr. R. S.?

�320

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Sin duda alguna en la Vida de Garcilaso de Navarrete, libro queparece haber tenido ante los ojos cuando escribía su trabajo; pero ha
leido mal. Lo que ocurrió, y cuenta Navarrete (pág. 23), es que ce!
emperador, después de su regreso a España, mandóle [a Garcilaso]'
formar asiento de su gentil hombre en los libros de la casa de Flandes.
desde 1.º de octubre de aquel año [1523), cesándole el oficio de contino en los asientos de la de Castilla». El viaje de Garcilaso se redujo,
pues, a pasar de los libros de cuentas de la Cámara de Castilla a los.
libros de cuentas de la de Flandes.
b) Afirma el Sr. R. S. que Navarrete «supuso• que Garcilaso fuédesterrado a una isla del Danubio (pág. xxxvm); pero no hay tal cosa:
Navarrete (págs. 40-41 y 221) lo asegura fundándose en la consulta
tenida con el emperador en Ratisbona el 14 de marzo de 1532 y que
versa sobre el negocio del casalniento de D.ª Isabel de la Cueva.
c) «Logró Garcilaso gracia imperial para ir a Nápoles y elegir el
convento donde habla de permanecer arrestado el tiempo que durase
su castigo• (pág. xxix). No es exacto. En 25 de junio de 1532 se diócuenta al emperador del negocio de Garcilaso, suplicándole el duquede Alba gracia y perdón para el poeta. La resolución del césar fué, noque Garcilaso marchase a Nápoles a encerrarse en un convento, sinoque «vaya a Nápoles a servii- allá por el tiempo que fuere la voluntad
de Su Magestad, o al convento que más él quisiere» (véase Navarrete,
págs. 44 y 222). Garcilaso optó por ir a servir a Nápoles con el virrey
D. Pedro de Toledo, marqués de Villafranca.
d) Garcilaso •gozó en Nápoles de la amistad de D.a María de Cardona, marquesa de la Padula (soneto XXIV y quizá égloga tercera);.
de la de D.a María de la Cueva, madre del primer duque de Osuna•
(pág. xu). ¿Puede demostrar el Sr. R. S. que Garcilaso gozó en Nápoles.
de la amistad de esta última señora? Mucho lo dudamos; creemos más.
bien que ha leído mal el pasaje de Navarrete (pág. 51) y que sobra el
punto y coma que hay detrás del paréntesis, quedando el relato así~
•Y quizá de la égloga tercera, que otros opinan que fué dirigida a doña.
María de la Cueva».
e) «Todas estas prendas fueron ornato sinc,ular
del caballero Gar•
b
c1laso, Y a ellas seguramente debió sus éxitos, tanto en la corte española, agitada y dolninante, como al ponerse en contacto con las bizarrlas y tortuosidades de París, ... [con] los refinamientos venecianos,
las cautelas de Londres... y las disputas teológicas de los tudescos&gt;(pág. x). ¿Qué quiere decir aquí el Sr. R. S.? ¿Afirma, como parece, que
Garcilaso estuvo en Lobdres? Nadie lo 'Sabía hasta ahora.
f) «Hasta Francisco I la vulgaridad y pobreza eran reinas y señoras en la literatura y arte de Francia• (pág. xxxn). Tal afirmación es.
errónea e injusta. ¿Son vulgares y pobres las canciones de gesta fomcesas? ¿No significan nada Villehardouin, Joinville, Froissart y Commy-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

321

nes? Los autores de misterios, de fabliaux, de líricas, podrán ser poco
artistas, pero pobres y vulgares no lo son siempre. Y Villon, el delicioso Villon, ¿es también pobre y vulgar?
g) Además de las razones alegadas por Faria y Sousa, por la señora
Michaelis y por Menéndez Pelayo para apoyar la opinión de que el
Nemoroso de la égloga primera es el mismo Garcilaso, cree el Sr. R. S.
que los versos cLo que cantó con esto Nemoroso I decidlo vos, Piérides; que tanto I no puedo yo ni oso, 1 que siento enflaquecer mi
débil canto», versos que introducen a Nemoroso en escena, encierran «un indicio bien patente• de que el que habla es el mismo Garcilaso, porque el poeta que al presentar a Salido se limitó a escribir
que se «quejaba dulce y blandamente• y que a la amada ausente «así,
como presente, 1 razonando con ella le decía•, apenas se atreve a cantar la pena de Nemoroso (págs. XLm-xuv). En verdad, no es tan patente
el indicio, y tal vez por eso no se le ocurrió a ninguno de los críticos
de Garcilaso. Los tales versos no pasan de ser una de tantas fórmulas
como empleaban los autores de églog,.s y los petrarquistas para pasar
de un asunto a otro en una misma composición poética, o de una composición a otra en un grupo lírico. Están tomados, como ya indicó
el Brocense, de estos de Virgilio, égloga VIII: cHaec Damon: vos
quae responderit Alphesibreus I dicite Pierides, non omnia possumus
omnes.•
Estos descuidos y otros que podríamos señalar, se explican por
el apresuramiento con que, al parecer, ha sido compuesto este trabajo,
cuyo mérito y utilidad somos los primeros en reconocer. - E. P. A.
«RICARDO DBL CAsTJLLO&gt; [D. RuB10].-Estudios lexicográficos. Nahuatlismos y barbarismos. - México, 1919, 8.0 , 234 págs. = En el cuaderno
anterior dimos cuenta de la obra sobre Los llamados mexicanismos de
la Academia Española, publicada por Rubio. Ahora nos dice el autor
que se propone revisar y completar, en cuanto a mejicanismos se refiere, el Suplemento de todos los diccionarios enciclopédicos españoles publicado en Barcelona por R. de Alba. Y estudia, en efecto, aclarando
su sentido o estableciendo su verdadera forma usual, 271 términos,
muchos de los cuales derivan de la antigua lengua nahuatl y se han
españolizado más o menos en el habla actual de Méjico. Las contribuciones de R. son utilísimas. No es un filólogo teórico, y el solo
hecho de parar mientes en la obra de Alba, indica cierto desconocimiento de los «valores• en el mundo de la lingüística. Pero por fortuna se limita, con un rigor que es sin disputa científico, a aquello en
que posee una competencia reconocida: el conocimiento práctico del
habla familiar de Méjico. La producción de obras semejaqtes a ésta
en todos los países hispanoamericanos, haría un verdadero bien: desenterrar de los diccionarios de España tantos y tan continuos errores

�322

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS .

como sobre el habla americana contienen. Nos choca, en la página 118,
donde el autor transcribe, por cierto con .mucha oportunidad, una definición del Diccionario de Autoridades, el empleo reiterado de laf
pata representar la /1arga antigua. ¿Por qué no transcribirla, si la imprenta no poseía tipos adecuados, mediante la s corriente? No podemos creer que el autor ignore el valor del signo.
La obra tiene cierto tono polémico; tono disculpable por la impaciencia que debe de causar el examen de libros como el Suplemento
en cuestión, pero tono que más contribuye a disimular la .seriedad de
las investigaciones de R. que no a dejarla ver.
Y ahora un voto final: R., en sus dos obras, ha demostrado un ~aro
conocimiento de los p rovincialismos mejicanos. La obra de García lcazbalceta quedó, por desgracia, trunca. La de Cecilio A. Robelo es sospechosa y confusa. La de Ramos Duarte, equivocada. ¿Por qué R. no
S ! resuelve a dejar de la mano esta tarea de rectificar diccionarios de
sexagésimo orden y a escribir por su cuenta un buen diccionario de
mejicanismos? Nadie está, como él, preparado para semejante tarea.
LBNZ, R.-&amp;bre el estudio de idiomas.-Santiago de Chile, Imp. «Barcelona•, 1919, 4.0 , 127 págs.= El trabajo del Sr. Lenz es un extenso
comentario al libro de D. J. Saavedra Molina, titulado Enseñanza cultural de idiomas extranjeros. El fondo del asunto lo constituye especialmente la organización de la enseñanza de dichos idiomas en los liceos
o institutos de Chile; pero el Sr. L., al tratar la cuestión en sus puntos
esenciales-idiomas indispensables para el estudiante de lengua española, método que debe seguirse en su enseñanza, concepto de la lectura cultural, importancia de las lenguas clásicas, etc. - , ha dado a
su trabajo un carácter general cuyo interés se extiende igualmente a
todos los países que hablan nuestro idioma. En su comentario, apoyado por una larga experiencia personal y por constantes estudios
lingüísticos, se refleja vivamente la personalidad del autor, cuya gestión, libre de todo prejuicio, en favor de la renovación de los estudios
gramaticales y de los métodos de enseñanza de las lenguas modernas,
viene manifestándose entre nosotros desde hace más de veinticinco
años con infatigable actividad.
Sería de desear que este trabajo, tan claro, breve y sustancioso,
llegase abundantemente a manos de nuestros profesores de idiomas,
y en especial la parte en que el Sr. L., tan decidido partidario del
e método directo• 1, con un claro sentido de la realidad y contra las
1 Gracias, principalmente, a la· influencia del Sr. L., el método directo fué
declarado oficial en Chile en 18g3 1 cuando aún en Europa no era más que una
aspiración de algunos profesores, y bajo sus auspicios, la Asociación FoniJica
J11ternacional, tan poco conocida en España, fundada en Francia por Paul Passy

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

exageraciones a que se ha llegado en esta cuestión, determina y con&lt;:reta el valor de dicho método, señalando al mismo tiempo el valor
del «método gramatical» y las circunstancias en que su empleo debe
preferirse.
Intercaladas en la discusión aparecen, además, de vez en cuando
observaciones como las siguientes: «La lingüística moderna, de acuerdo con la psicolog[a moderna, reconoce que lo que llamamos &lt;palabra•
es, en general, sólo el resultado de una especulación filosófica; para el
hombre ingenuo que habla, la unidad mínima del lenguaje es la «comunicación•, que sólo excepcionalmente consta de una sola palabra
gramatical. La oración larga se puede subdividir naturalmente sólo
en «grupos elocucionales• (grupos de aliento) págs. 7 y 8, «d grupo
elocucional es un elemento real de la comunicación; la palabra es sólo
un elemento abstracto del análisis lógico, , pág. 121. • Yo creo que
no es nunca el pueblo el que corrompe la lengua, aunque introduzca
vocablos vulgares para enriquecer el vocabulario académico (lo mismo
que hizo Víctor Hugo en Francia). Cambios que entran desde abajo,
son siempre conformes al genio de la lengua. Verdadera corrupción
puede sólo venir cuando los que se creen con el derecho de gobernar
la lengua, quieren imponerle sus caprichos «como reglas de gramática•, págs. 123 y 124.

ANÁLISIS DE REVISTAS
Nos proponemos hacer de aquí en adelante una sumaria reseña
de los artículos más importantes publicados en 'revistas que traten
&lt;le asuntos españoles. Comenzaremos con la noticia de los artículos
correspondientes a 1915 y 1916.
Romanic Review (VI, 1915). - Rajna, P.: Osservazioni e dttbbi concernenti la storia del/e romanze sp agnuole (págs. 1-41). Sobre todo este importante articulo del profesor Rajna, véase Rev. de Filo/. Esp., III, 1916,

págs. 244-255.
Seronde, J.: A study of tite Relations of some leading frenclt poets oj
tlze XlV11 and X v,i. centuries to tht marqués de Santillana (VI, 1915, páginas 60-86). Estudia el autor la influencia sobre Santillana, de Michaut,
en 1886, para fomentar sobre base fonética la enseñanza de los idiomas extran
jeros, se extendió en Chile desde 18g3 a 1914, en mayor proporción, relativamente, qu·e en ningún otro país.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Granson y Alain Chartier. El Sr. Seronde cita numerosos textos y hace
un valioso y amplio estudio de la materia. No llega en ningún caso a
dar una prueba plena de coincidencia. En ocasiones se trata de tópicos
poéticos muy divulgados, en cuyo aprovechamiento coinciden unos y
otros. Sin duda hay vagas reminiscencias en la obra de Santillana de
la de los poetas franceses, explicables en un hombre muy familiarizado
con su lectura.
Tuttle, E. H.: Etimologic Notes. Acerbu, acidu (VI, 1915, página 111). Arbitriu, bestia, bestula (págs. 343- 345). Etimologic
Notes (VII, 1916, págs. 350-352). Los trabajos del Sr. Tuttle se refieren
en general a cuestiones de léxico que afectan a varias lenguas románicas, y esto hace ya que la parte española no sea siempre la más
saliente en estos artículos. Por otra parte, la mayoria de las disquisiciones léxicas del Sr. T. descansan sobre una complicada teoría sobre
la fonética románica, sumamente personal, que ahora no podemos
discutir. Sólo pondremos un ejemplo. El Sr. T. cree (Vll, 1916, página 351) que esp. uñir&lt;lat. jungere se ha producido porque se
consideró la inicial de ju n gi t como si fuese el pronombre ge. El Sr. T.
no repara: ,.º En que babia que demostrar que ge existió en castellano fuera del grupo ge/o, y que se sintió su carácter con tanta fuerza
como le. - 2.º Que uñir, uncir, caso de llevar un pronombre complemento, no sería un dativo, sino un acusativo que representase al buey,
la vaca, etc. (carro, aratro óovem iungere). En la época en que el
fenómeno en cuestión hubiera podido producirse, ese acusativo tenia
que ser illum, illam, no illi. El orden de colocación del pronombre
tampoco ha inquietado a T.- 3.0 Que habría sido necesario citar multitud de casos seguros del mismo fenómeno para que un cambio tan extraordinario resultara verosímil.-4.º Que antes era preciso demostrar
que no había explicación fonética posible; por ejemplo, una sencilla
disimilación en latín hablado o en romance prehistórico: *yuozir&gt;
* u ozir &gt; uñir. Explicaciones como ésta predominan en los escritos
del Sr. T.
Crawford, J. P. W.: Echarse pullas. A popular form of Tenzone (VI,
1915, págs. 150-164). En algunas églogas y otras piezas del teatro primitivo, a veces un personaje propone a otro echarse pullas, o sea cubrirse de los mayores improperios, como juego, pues luego lo abandonan sin muestras de rencor. El Sr. Crawford cita varios textos con que
ejemplifica esta costumbre. ¿Cuál es su origen? El autor recuerda frases
de algunos autores latinos sobre el carácter de las fiestas fesceninas. Entre estas dos costumbres hay una estrecha semejanza. Ya Rodrigo Caro
notó esta similitud. El Sr. C. sugiere una nueva etimología de pulla.
Covarrubias derivó esta palabra de Puglia, región de Italia. Cree el
Sr. C. que puede derivarse de pullus, que en Horacio tiene la significación de 'oscuro'. Ficus, en la formajica, tiene en italiano y castellano

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

325

un sentido obsceno. Pulla y jica pudieron estar relacionadas de suerte
que pudiera la primera, al fin, sustituir a la última. Un obstáculo para
esto sería la forma fonéticamente docta de pulla respecto de pu 11 a.
Esta forma de tenzone se encuentra en otras literaturas. En la portuguesa (Cantigas d'escar11/t0 y Cantigas de maldiur), provenzal, etc. El
Sr. C. cita numerosos ejemplos.
Mejía de la Cerda, L.: El juego del hombre. Auto sacramental. Edición de L. lmbert (VI, 1915, págs. 239-282). Este auto figura en el manuscrito 14873 de la Biblioteca Nacional. Su autor, relator de la Audiencia de Valladolid, era conocido por una tragedia, Duña !nis de Castro,
reina de Portugal. El juego del hombre está fundado en la parábola del
sembrador y la cizaña. cAunque no tiene un gran valor literario... ,
puede ser favorablemente comparado con los autos de Lope de Vega
y José de Valdivielso, aunque le falta la acción que encontramos, por
ejemplo, en los autos de Calderón.&gt; De todos modos cpuede interesar
al lector y ser útil para el estudio de la escena española en los comienzos del siglo X\'11&gt;. El editor, en un breve prólogo, describe el manuscrito. En su edición, el Sr. Imbert moderniza la puntuación y acentuación. Solamente añade, entre corchetes, donde la reconstitución del
texto es posible, las letras borradas. Algunos versos faltan del todo.
El editor sólo anota, sobriamente, estos puntos oscuros del texto.
Kenyon, H. A.: Color symóolism im early Spanish óallads (VI, 1915,
págs. 327-340). Este artículo es el primero de una serie que el señor
Kenyon se propone escribir sobre este tema. En el presente se limita
a explicar el simbolismo de los colores, basándose principalmente en
los romances y en el teatro. Cree el autor que el estudio de esta cuestión puede ser útil para aclarar muchos puntos oscuros. El Sr. K. limita
el período de existencia de este simbolismo entre la mitad del siglo xv
y el final del xvu. Sin embargo, pervive el valor simbólico de colores,
como el verde, el blanco, etc. El Sr. K. deja para un próximo estudio
el punto más interesante de su investigación: el estudio del origen de
este simbolismo.
Espinosa, A. i\I. : Notes 01z the versijication of «El misterio de los
Reyes Magos&gt; (VI, 1915, págs. 378-401). Estudio de gran interés. Da
Espinosa una nueva edición del texto, y en algunos casos propone
correcciones. Hace buenas observaciones sobre la métrica, y un minucioso estudio de los casos de hiato y de sinalefa. El trabajo del Sr. E.
figura entre los mejores que se han consagrado al Misterio.
Chcskis, J. I.: On tlze development of old Spanish di and i (VI, 1915,
págs. 443-447). Cree el Sr. Cheskis que cuando;~ g eran iniciales en
español, o cuando iban después de no r (dngel, vergel), sonaban de
modo distinto que cuando iban intervocálicas (mtifer, p aja) y a Yeces
también inicial (gela); se basa en que en el primer caso los textos en
caracteres hebreos emplean ;¡ (guimel) y en el segundo 1 (zain). El he-

�326

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

cho es sin duda interesante, pero hacen falta muchas más pruebas
para que no pensemos que se trata de algún fenómeno esporádico
que tenga causas especiales.
Morley, G. G.: Are tite sjanisl,, Romances written in r¡uatrainsr And
other questions (VII, 1916, págs. 42-82). El tema se enlaza con la
discusión de los orígenes de los romances, porque, como el autor
declara en sustancia, si se probase que los romances primitivos, o al
menos los más antiguos, considerados como octosílabos, afectan la
forma estrófica cuaternaria, resultaría que tendrían más relación con
la poesía lírica que con la épica, y por consiguiente, quedada arruinada la hipótesis de Milá y Fontanals, hasta ahora generalmente admitida. El Sr. Morley adopta para su investigación un criterio sencillisimo, según el cual todo romance que afecte la forma estrófica habrá
de ajustarse a estas condiciones: a) el número de versos del romance
es divisible por 4; ó) después de cada grupo de cuatro versos, existe
una pausa; c) en el interior de ese grupo no hay ninguna otra pausa
tan ¡narcada como ésta. Con tal criterio hace un examen bastante detenido de romances de diferentes épocas, y concluye: que los verdaderos romances viejos nunca fueron intencionalmente compuestos en
estrofas; que tampoco lo fueron los romances artísticos de la época de
los Reyes Católicos, y que la forma de los romances no fué regulada
hasta 1589. No hubo, por consiguiente, divergencia entre la fórmula
tradicional de la época española y la de los romances; en ambos casos
se trata de versos largos dispuestos en laisses de una misma asonancia. G. Cirot, en un extenso artículo titulado Le 11W1tvement r¡uaternaire
dans les rqmances (véase BHi, XXI, núm. 2, 1919), ha examinado el
estudio del Sr. M., y aunque cree que el criterio que éste emplea es
demasiado sencillo y externo, demasiado mecánico y le pone algún otro
reparo, acepta en el fondo sus conclusiones. Opina el Sr. Cirot que
desde luego no fueron escritos los romances en estrofas; pero que en
ellos se percibe un movimiento cuaternario si se los descompone en
octosílabos, o binarios si se considera los octosílabos corno hernistiq uios de un verso largo: movimiento que no es obligatorio, sino simplemente habitual y que reconoce una base musical.
Seronde, J.: Dante and tl,e fnn ch inftuence on tite marqués de Santi•
llana (VII, 1916, págs. 194-210). En este interesante artículo examina
d Sr. Seronde la tesis defendida por C. R. Post en su Mediaéval Sjanish Allegory, de que la poesía alegórica del marqués de Santillana, y
en general todo nuestro alegorismo de la Edad Media, debe mucho
más a los modc:los franceses que a los italianos. La influencia de la
Divina Commedia en España no fué tan grande como se ha supuesto.
Dos motivos había, según el Sr. Post, para que así aconteciera. En
primer lugar, cuando comenzó a conocerse en Castilla el poema dantesco, ya existía una larga y fuerte tradición alegórica, en la que los

!IOTAS BIBLIOGRÁFICAS

32 7

elementos franceses se mezclaban íntimamente con los propiamente nacionales, y no era posible alterarla en su estructura orgánica.
En segundo término, los poetas castellanos no comprendían bien la
alegoría dantesca, por encontrarla demasiado oscura y sutil. Por consiguiente, la Divina Commedia no podía afectar profundamente a la
tradición alegórica castellana, limitándose a suministrarle elementos decorativos. El Sr. S., recnnociendo la existencia de esa tradición alegórica, replica que no sólo fué alterada, sino que cesó prácticamente de actuar desde que la Divina Commedia penetró en Castilla, provocando un gran entusiasmo y admiración entre los mejores
ingenios. Desde entonces, los poetas castellanos buscan su fuente de
inspiración en el poema de Dante, aun en aquellos casos en que
tratan temas que podían recoger en cualquier literatura, porque en él
encontraban aquellos mismos temas en una forma más artística y como
rejuvenecidos por el genio del gran poeta, que supo fundir en su concepción alegórica todos los dispersos elementos del alegorismo medieval. Y como nuestros poetas no imitaban, salvo raras excepciones,
el espíritu del poema italiano, sino detalles concretos y formas artísticas de tratar temas ya conocidos, cree el Sr. S. que para ello no era
obstáculo el que no comprendiesen toda la sublimidad y sutileza de
aquella concepción alegórica. Para demostrar su tesis, el Sr. Post analiza las composiciones alegóricas del marqués de Santillana, indicando
los poemas franceses en que, a su juicio, están inspirados, y haciendo
comparaciones entre unas y otros. El Sr. S., invirtiendo el argumento,
prueba que todas las reminiscencias francesas pueden explicarse como
influencias italianas. As!, por ejemplo, el Infierno de los enamorados,
que Post supone inspirado principalmente en el Hospital d' A11Wurs de
Achille Cauliers, apenas recuerda vagamente este poema, y en cambio tiene considerables semejanzas con el Infierno de la Divina Commedia. Opina el Sr. Post que con la influencia francesa actúa sobre
Santillana la del Petrarca y Boccaccio mucho más que la del Dante;
pero el Sr. S. cree que, dado el entusiasmo de Santillaaa por Dante
-entusiasmo comprobado por el testimonio de sus contemporáneos-,
no es muy probable que fuese a tomar de otros autores lo que podía
hallar en la Divina Commedia, de la cual, como dice Schiff, estaba el
marqués saturado. En conclusión: el Sr. S. encuentra exagerada la
tesis de Post, y se mantiene en las afirmaciones que hizo en un trabajo
anterior sobre esta materia (véase RRQ, 1915, VI, 60-86), o sea que, a
pesar de cierta atmósfera francesa que penetra varias composiciones
de Santillana, la suma de las influencias evidentemente francesas es
bastante pequeña. El influjo de Dante predomina.
Beardsley, \V. A.: , Assumir» or •a sumir• in Berceo's «Sacrificio»,
quatrain 285? (VII, 1916, págs. 226-228). El autor propone como preferida la segunda lección, basándose en diversos ejemplos sacados de

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

¡,

¡,

obras contemporáneas que explican la grafía que esta estrofa de Berceo presenta; el sentido de sumir es más coherente con los restantes
versos de este pasaje. No cree el Sr. Beardsley que el verso «esto
cada día lo avían assumin (285 d), como aparece en las ediciones del
Sacrificio, presente un caso de absorción de a por otra a- siguiente.
Cheskis, J. l.: On the p,-onunciation of old Spanish i,; and final z (VII,
1916, págs. 229-234). Se estudia aquí el valor de estos sonidos en relación con los hebraicos _y (tsade), l (zain) y o (samech). Se sirve de textos que escriben nombres hebreos en caracteres latinos y viceversa.
Pero habría sido necesario localizar precisamente estos textos, pues
variará mucho el valor de la observación según el dialecto o la procedencia dialectal del que escribe. Por otra parte, la cuestión está tratada
en forma muy reducida y nada clara. Cheskis opina que si la z sirvió
para representar indistintamente _y (ts) y l (zai'.n), es porque tenía ambos valores-suponemos que quiere decir el valor de africada sorda y
el de fricativa o africada sonora-. En cambio, el que f no transcriba
nunca l (zai'n) prueba que no ha sido sonora. De varios ejemplos deduce Ch. que f y z «en ciertas posiciones, en la inicial en este caso,
tienen el mismo valor• (pág. 230). Pero ¿qué sentido tiene hablar de
una z sonora inicial en español? En palabras populares, la ortografía
antigua escribía ; - y sólo en voces cultas o extranjeras se encontrará z. Hay algunos otros detalles en esta nota que no se entienden; a
saber: que en el siglo xvm •f was in process of becoming a pure sibilanb (pág. 230); que «at the end of the seventeenth century the modero Castilian j had already taken the place of the old
Spanish palatal so (pág. 231, nota). Por otra parte, dice el Sr. Ch.
que en las palabras hebreas en caracteres españoles que cita «in the
intervocalic position f not z is used• (pág. 230); pero en otra línea más
abajo cita «vei,;oth, vezoth•.
Rockwood, R. E.: A spanis/1 «Patient persecuted wife, tale oj I329
(VII, 1916 1 págs. 235-240). Relaciona el autor el cuento de D. Alvarfáñez y su fiel esposa D.ª Vascuñana, exemplo XXVII del Conde Lucanor, con la historia de Griselda, cuento décimo de la décima jornada
del Decamerdn, y con los demás relatos del mismo tema, fundándose
en varias analogías. Doña Vascuñana se casa con Alvarfáñez en uso
de su libérrima voluntad, como Griselda con Gualtieri; sucesivamente
pasa por las pruebas que pondrían para siempre fuera de duda su
fidelidad y obediencia a su marido, y después comienza nuevamente
su feliz vida con el satisfecho esposo. Rasgos del cuento de D. Juan
Manuel que no se hallan en el Decamerdn se descubren más o menos
modificados en ciertos cuentos populares citados por R. Koehler.
(Véase Archiv für Literaturgeschichte, 1870, vol. I, págs. 409-427.) Opina el Sr. Rockwood que, si no se puede afirmar categóricamente que
el cuento de D. Juan Manuel es una versión de la historia de Gri-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

selda, todo induce a pensar que está basado sobre una tradición de
la misma especie, la cual podría considerarse como el núcleo Y fundamento del cuento. Acaso tomó D. Juan Manuel el relato de la tradición hablada, dándole un sentido moral que pudo tener primitivamente, que perdió más tarde al ser tratada por un autor menos inclinado
a poetizar hacia la mujer.
Henriquez Ureña, P.: Elprimer libro de escrito,· americano (VTI, 1916,
págs. 284-287). El Sr. H. Ureña demuestra ser inexacta la afirmación
de C. M. Trelles de ser Fr. Alonso de Espinosa el primer americano
que compuso y publicó un libro. Una errata de Nicolás Antonio autorizaba la creencia. Suponía Trelles que la fecha de los Milagros de la
Candelaria era 1541. El Sr. H. U. prueba que fué 1591. Corresponde,
pues, la primacía a Guevara y Agurto.
Crawford, J. P. W.: Notes on tite Poetry of Hernando de Acuña (VII,
1916, págs. 314-327). El autor refiere la biografía de Acuña. Tratando
de los amores que el poeta deja traslucir en sus versos, sugiere que
la Galatea de que habla en ellos pudo ser la marquesa del Vasto, doña
María de Aragón. Estudia el Sr. Crawford las principales influencias
que diversos autores ejercieron sobre Acuña: Muzzarelli, Castellani,
Boiardo, Petrarca, Ausias March.
Crawford, J. P. \V.: Notes on the sonnets in the spanislt • Cancionero
General de I554• (VII, 1916, págs. 328-337). El autor señala varias influencias ejercidas por Marcial, Petrarca, Ausias March y Sannazaro sobre algunos poetas de este Cancionero. Los sonetos (;,V, CVll y CXIII,
que son de D. Juan de Coloma, conde de Elda, están inspirados en el
Cant de amor de Ausias March; el CIII, también de Coloma, en un conocido epigrama de Marcial. Y sugeridos o inspirados por este poeta
son los numerados con CXXIV y CXXVI, pertenecientes a D. Diego
Hurtado de Mendoza, y CLX, CLXIII y CLXXXI, de diferentes autores. Traducciones en todo o en parte de Petrarca son los números
CXXXIII, CXX,"'\:IV, cxxxvrn, CXLVI, CXLVIII, CXLIX, CLIII,
CLV, CLVI y CLXVII; de Sannazaro, los números CXXIX, CXXXI
y CXL.
Parmelee, K. W.: Tite Mohammedan Crescent in tite Romance Countries (VII, 1916, págs. 338-345). La autora combate la tesis de que la
media luna, como símbolo de la nacionalidad y religión mahometanas, no fué anterior a la toma de Constantinopla. Durante la Edad
Media, los moros de España lo llevaron en sus banderas, y en di versos escudos de familias portuguesas figura como trofeo de la guerra
contra los infieles. La autora supone que este símbolo pudo tener su
origen en antiguas supersticiones de Arabia, de que ya se descubren
rastros en el Libro de Job (XXXI, 26, 27) y en Jeremías (XLIV, 25).
Forest, J. B. de: 0/d F,·enck Borrowed Words in tite old Spanish...
witlt Special Rejerence to tite Cid, Berceo's Poems, the Alexandre and
TOMO VI.
22

�NOT AS lllKI.IOGRÁl'ICAS

330

NOtAS BIBLIOGR.(FICAS

Fer nán Gomdlez (VII, 1916, págs. 370- 413). Es un trabajo hecho con excelente método y con conocimiento suficiente de ambas lenguas. Hay
una introducción sobre las condiciones históricas y sociales que explican el antiguo galicismo, y luego una lista, por orden alfabético, de las
palabras de origen francés. Muchas de estas etimologías eran conocidas, pero es muy útil tenerlas aquí agrupadas y discutidas. Las palabras son las siguientes: abetar, l!dobar, adobo, adrlmar, afán, efariar,
11feltar [no es galicismo; véase RFE, V, 26] , aguisar, afirmes, afonta,
afontar, !1!.!!!án, Ale!!!.!!!.!, Alexandre, anne l, Anrrich, aprés, Arne ld,
argent, arlote, arlotia, arrancada, arrepentir [ véase repe11tir], aventaja,
aveniment, barga [es inadmisible la etimología prov. barga, dada la
difusión en la toponimia de Barga, Vargas, Bargota &lt;barga alta
(véase RFE, V, 29), lo que supone un *barga (¿céltico?) que excluye
el galicismo. Barga tal vez esté relacionado con Bá1·cena, gall. Bar cia; los pueblos que llevan estos nombres se ba1lan generalmente
en pendiente o barga (varga); pero el lado fonético necesita explicación], barnax, barón, bastón, batalla, batel, baxel, baylir, blanco,
bloca, bocla, bofordo, Borde!, Burdeu, Borges, !?_otar, brafonera,
bren, br!!), bronir, ~ ndal, ciprés, sjtola, ~olpe, consentiment, s_or■ge,
cobarde, der■nchar, desd~, desde i'lar (no es galicismo, a pesar de su
uso red ucido en los textos], desmavar, domage, &lt;!omar, do n 'regalo',
don■i r4!, duc, eJ11botar, enclin, enclinar [no es nada segura la influencia francesa en este caso; es un cultismo], em ~ ar, encoraiar, (h) ere~• esm■ldo, ~•polón [muy dudoso, existiendo espuela, que viene directamente del germano], escote, estaca, estrument [en este caso la
final sirve para suponer origen francés; además existe estrwnent en
francés; podría, no obstante, tratarse de un cultismo], estui, f.!.é_a, fardido, farpa, ~ rme [es más probable que sea un simple cultismo, como
ya apunta el autor], fol, fonta, fontaina, franc, gabar, galope, Galter,
gambax, g11i'lar [según el autor es galicismo, no obstante C."dstir gana1·e
en textos latinos, pues en otro caso w, de waidanian, habría dado gu-;
el proceso seria: w ai d an i a n &gt; fr. ant. gaagnier &gt; esp. ant. gañar &gt;
lat. med. ganare&gt; esp. ganar], garc;:on [a no ser que la etimología sea
lat. *ca r deo, en cuyo caso serla voz española], g ig a, girofre, ~lar,
~ isa [es más probable que venga directamente del germano], (h)usaje, *lherome [supuesto por i\I, Pidal en el Cantar, pág. 117], l!!DáJ,
~
. jo..2, justar (del prov. jostar por razones semánticas], laido,
ligero, ~i'lage, losengero, manjar, mantel, mar rido, mecha, mege,
menge, membre, message, mensage., merchandia, IJ)esmo [no es galicismo; véase Espinosa, Publications o/ tite Modern Language Association, XXVI, 1911, pág. 378, lo que decide la cuestión), ~ te, nombre
'número' [no es galicismo, sino postverba! de nombrar; al contrario de
lo que piensa de Forest, los postverbales en español pueden terminar
en -e, -o y -a (coste, costo, costa)], '?.ove 1, orage, ostalage, par [no parece

galicismo; véase Hanssen, Gramática, § 709], earaje, parlar, pendón
[la fonética no autoriza a pensar en galicismo; comp. sendo, que cita
de F., y celda ce l 1a], percha, eincel, Rlaza [no es galicismo; cfr.planta,
plegar; es seguramente voz tardía], pleito [muy dudoso el origen francés; por otra parte, placHu no había dado *lleclw sino *ll=, como
rec'íto rezo], pluia, preste, puncella, qu itar [no es seguro], rancar,
rencura, repaire, i:_epentir [no necesita ser galicismo; además la forma latina no es repaenitare, sino repoen itere (véase Ducange)],
rincón, Roldán, rota, rua r ü ga (no es signo de galicismo la falta de g,
pues precediendo u, la pérdida de g pudo producirse incluso en latín
vulgar; comp. fag u , fa u &gt;!IO (véase RFE, V, 37)), Rinaldos, sage,
saya, sala, s alvaje, semana [no es galicismo, como ya presume de F.],
semiton, sen, sergent, aire, sobregonel, sojornar, solaz, t on, tacha,
toca, trotar, toat, vasall aje, vasallo [probables ambos], Verengel, y ergel, Vernald y ylanda,
House, R. E.: A Study o/ Encina and tite cEgloga Interlvcutoria»

(Vll, 19 16, págs. 458-469). Comparando esta égloga con otras piezas del
Cancionero de Encina, el autor se inclina a creer que fué escrita por
aquél con prisa, lo que explica las numerosas negligencias de estilo
y lepguaje que pueden observarse en ella. Sin duda estas negligencias
llevaron a E ncina a excluir la égloga de su Cancioner o. Fué retenida
de memoria por los representantes, que tal vez juzgaron útil conservarla, hasta la época de su impresión. Esto contribuyó también a corromper el texto. El Sr. House cree, con Kohler, que debió ser escrita
por los años 1496 ó 1497 .
Afodern Language Notes.-Crawford, J. P. W.: Tlie sevenliberal Artes in Lope de Vega's e Arcadia• (XXX, 19 15, págs. 13-14). En el libro V
de La Arcadia, Lope nos presenta siete doncellas representando las
artes liberales, que aleccionan a unos pastores en sendas tiradas de
versos sobre su propia naturaleza y condición. El autor ha hallado que
todo este pasaje procede de la Visidn delectable de Alfonso de la Torre. Lope añade tan sólo una breve discusión sobre la poesía y una
larga lista de poetas.
Crawford, J. P. W. : Sources o/ a11 .Eclogue o/ Francisco de la Torre
(XXX, 1915, págs. 214-2 15). Las fuentes de la égloga III de la Torre
son : para la introducción, el comienzo de la égloga Iotas de A. Navagero; el resto de la composición es una traducción casi literal de Acon
del mismo autor, con excepción de los yersos finales, que no fueron
traducidos.
Crawford, J. P. W.: Two spanish Imitations o/ an Italian Sonnet
(XXXI, 19161 págs. 122-123). Se trata del soneto en que Giovanni Mozzare11o compara la crueldad de su dama a la de Nerón ante el incendio
de Roma, soneto q ue fué traducido por G. de Cetina y H. de Acuña.

�332

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Hendrix, W. S.: Two sources of • Tragiccmedia alegórica del Parayso
y del Infierne,. (XXX[, 1916, págs. 432-434). El autor compara esta obra
con el Diálogo de Mercurw y Carón de Juan de Valdés, cuya influencia
sobre esta tragicomedia ya notó Menéndez Pela yo, y señala algunos de
los pasajes en que ambas piezas coinciden. También La danza de la
Muerte ejerció alguna influencia, que el Sr. Hendrix comprueba.
Modern Philology.-Pietsch, K.: On the language of tite spanisli Grail
fragments (XIII, 1915, págs. 369-378, 625-646), Se analizan en este
artículo los elementos no castellanos contenidos en los fragmentos de
la leyenda del Santo Grial, según el manuscrito 2-G-5 de la Biblioteca
Real de Madrid, y en La demanda del Sancto Grial, de que ya trató
el Sr. Pietscb en Modern Pltilology, vol. XI, págs. 1-18. Ambos textos
proceden de una fuente no castellana de principios del siglo XIV, probablemente redactada por un leonés o portugués. Los leonesismos o
portuguesismos de estos textos representan la lengua del original,
puesto que en los dos textos en cuestión se procura siempre castellanizar el lenguaje. Con:este motivo el Sr. P. nos da datos precisos
sobre varios puntos de fonética y morfología leonesas: falta de inflexión de la vocal átona, particularidades de la conjugación, etc. Además
de la finalidad propia como estudio para la crítica del texto del G1·ial,
ganamos mucho con tener aquí agrupados y coordinados estos rasgos
de gran:iática de nuestros dialectos occidentales. La segunda parte de
este trabajo contiene un buen léxico de palabras no castellanas deslizadas en estos textos del Grial, y en ningún caso se nos ocurre contradecir las conclusiones del autor.
Hendrix, W. S. : Tite e Auto da Barca do lnferno• of Gil Vicente and
tite spanish « Tragicomedia alegórica del Pa1·ayso y del Infierno» (XII[,
1916, págs. 669-680). El autor hace un detenido examen de ambas
obras para llegar a la conclusión de que la tragicomedia española no
es u na mera traducción del auto portugués, sino más bien una adaptación en la que el autor recogió varios elementos que no se daban
en Gil Vicente. El Sr. Hendrix analiza estos elementos·en su artículo
mencionado en esta misma página. No parece muy claro que Gil Vicente fuera el autor de la adaptación, ni qué motivos hubiera podido
tener para ello; hay además notables diferencias entre la Tragicomedia
y las otras piezas de Gil Vicente. El autor de aquélla debió ser un
castellano que había estudiado cuidadosamente el pensamiento y el
estilo de Gil Vicente.
Graham, W. : Tite «Cardenio-Double Falsehood» Problem (XIV, 1916,
págs. 269 y 568). Véase RFE, IV, 1917, pág. 407.
Lancaster, H. C.: The ultimate source of R otrou's e Vencislas• and
oj Rojas Zorrilla's «No hay ser padre siendo rey • (XV, 1917, páginas 115-120). En la Historia bohemica de Dubravius se refiere del rey

NOTAS BIBLIOr.RÁFlCAS

333

Vladislao de Bohemia una historia muy parecida a la del rey de Polonia que figura en la comedia de Rojas. El Sr. Lancaster explica que
Rojas pudo conocer esta historia por mediación de alguno de los
nobles que acompañaron a la esposa de Felipe IV, hermana del rey
de Hungría, a España. Esto no excluye, como el mismo Sr. L. reconoce, la posibilidad de otras fuentes de la comedia, aun cuando la
estudiada la explique suficientemente.
Aguia (VIII, 1915).-Bell Aubrey, F. G.: Gil Vicente. Este estudio
fué publicado primeramente en el Boletim da S egttnda classe da Academia das Sciencias, de Lisboa, y reproducido más tarde en la Revista de
Historia, tomo V. El problema primero que se plantea al biógrafo de
Gil Vicente es el de su patria. El Sr. Bell se muestra indeciso; no
cree, con todo, que naciera en Lisboa. El autor de este estudio sugiere que Gil Vicente pudo nacer en algún lugar de la Beira, puesto que
sus obras están tan llenas de alusiones a aquella región y tan profundo
conocedor era Gil Vicente de su lenguaje popular. El problema, pues,
queda en pie. Cree el Sr. B. que el autor de Las Barcas y el orfebre
de la custodia de Belem fueron una misma persona. Esta opinión es
ya general entre los autores; sólo disiente Th. Braga; la argumentación de este escritor no puede invalidar hechos comprobados. (Véase
Brancam p F reire : Gil Vicente, trovador, mestre da balanflJ, R Hist, 19, 7,
núms. 21, 22, 24.) Estudia a continuación el Sr. B. el carácter del teatro
vicentino, cultura de Gil Vicente y sus fuentes de inspiración.
Giornale Storico della Letteratura Italiana (LXV, 1915 ). -Mele, E. :
Perla fortuna del/e liricke del Tansillo in lsp agna.-Di una sconosciuta
traduzione in castigliano di Vitt01·ia Colonna (págs. 284-288 y 467-470).
La influencia del Tansillo sobre G. de Cetina fué señalada por SavjLopez en un interesante estudio. El Sr. Mele, en la primera de estas
dos notas cita otros poetas que igualmente inspiraron sus obras en las
del poeta italiano; no son seguramente de gran importancia: Lugo y
Dávila, autor del Teatro popular, en el que intercaló una traducción
del soneto del Tansillo «Amor m' inpenne l' ale e tanto in alto• (xxv, edición Fiorentino), soneto imitado igualmente por Cetina; Jerónimo de
Heredia, que en su Guirnalda de Venus casta y Amor enamorado incluye
otros tres sonetos y una canción igualmente traducidos del Tansillo;
Jerónimo de Lomas Cantora!, elogiado por Cervantes ( Canto de Calío- ,
pe), iinitó en tres canciones las piscatorias del poeta italiano. En su segunda nota, el Sr. M. nos habla de la Miscelánea austral del poeta
peruano D. Diego de Ávalos y Figueroa, impresa en Lima en 1603,
libro rarísimo y de escaso valor, si no es por la traducción de catorce ,
sonetos de la marquesa de Pescara. Aun estas traducciones, a juzgar
por las muestras que de ellas da el Sr. M., no son nada fieles.

�334

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Bulletin Hispanit¡ue. - Daumet, G. : Notes sur qnelques documents
castillans des Archives Natitmales (XVIl, 1915, págs. 1-14). Publica Y
comenta el autor varios documentos, sacados de los archivos de París,
relativos a la ayuda prestada por Alfonso el Onceno a Felipe VI de
Valois al principio de la guerra de los cien años. Estos documentos
hablan sido mencionados, pero su publicación ahora aclara y precisa
el conocimiento de esta alianza, que, comenzada en 1345, ligó a ambas
dinastías durante más de un siglo.
Costes, R.: Le mariage de P/1ilip¡e I I et de /'infante Marie de Portugal. Relation d' Alonso de Sanabria, éveque de Driclasto. El malogrado
hispanista reprodujo aquí este curioso relato según el manuscrito 107,
II, 4, del Escorial.
Cirot, G.: Nuevos datos acerca del histrionismo espaiwl en los siglos
XVI y XVII (segunda serie). Índice de personas, geogrdfico y de obras
(XVII, 1915, págs. 36-53). Termina aquí el Sr. Cirot la publicación de
los datos de Pérez Pastor; el indice, municiosamente elaborado, concluye de un modo útil esta recopilación de datos, de primordial interés para historia de las antiguas representaciones teatrales.
Morel-Fatio, A.: La version espagnole du 111anifeste des q11atre-vingt
treize. El eminente hlspanista señala, con humorismo y muy justa acritud, los errores que se deslizaron en la traducción española del manifiesto de los noventa y tres sabios alemanes en favor de la guerra
emprendida por Alemania.
Morel-Fatio, A. : Duelos y quebrantos (X'vll, 1915, págs. 59-61).
Datos sobre la tan debatida cuestión, aclarada, al parecer definitivamente, por Rodríguez Marín en sus comentarios al Quijote, VI, páginas 20-2 5.
Bibliographie y Chronique (págs. 62-68).
Lantier, R.: Réservoirs et aqueducs antiques de li-flrida (XVII, 1915,
págs. 69-84).
Klein, J.: Tke alcalde entregador of tite mesta (XVll, 1915, páginas 84-154). Estudio curioso sobre la historia de nuestra ganadería,
hecho en gran parte sobre documentos originales.
Bi/Jliographie (págs. 155-156).
Morel-Fatio, A. : Un é1·udit espagnol au XVIII' siede: Don Gregario
Mayáns y Sisear (XVII, 1915, págs. r 57-226). Ya reseñado en RFE, II1,
1916, pág. 196.
Clzronique (págs. 227-229).
Ceriello, G.-R.: Poesia femminile religiosa spagnuola in Sardegna
nel 700 (Maria Rosalia Merlo). Aunque no tengan gran valor literario
estas composiciones, se ha hecho bien en publicarlas, como una muestra de la influencia que aún en el siglo XVIII ejerda la candorosa y sencilla poesía del Romancen, l Cancionero sagrados.

NOTICIAS

335

Mathorez, J.: Les réfugils polititJues espagnols dans /'Orne au XIX
siecle (XVII, 1915, págs. 260-279).
Mérimée, E.: Encore quelques mots sur l'attitude de l'Espagne. Páginas justas y exactas sobre la actitud de la opinión española durante
la guerra.
Variltés, Bibliograplue y Chronique (págs. 291-298).

NOT IC IAS
Se ha celebrado en este Centro de Estudios Históricos el octavo
Curso de Vacaciones para extranjeros, bajo la dirección del presidente
del mismo Centro, D. Ramón Menéndez Pida!. Las clases comenzaron
el 14 de julio y acabaron el 23 de agosto. Las conferencias estuvieron
a cargo de los siguientes profesores: Conferencias de Fonética, don
T. Navarro Tomás; Gramática, D. Américo Castro; Literatura, D. Antonio G. Solalinde y D. Américo Castro; Arte, D. Elías Tormo; Historia, D. Enrique Pacheco de Leyva; Geografía, D. Juan Dantín; Vida
política, D. Manuel G. Morente, y Pedagogla, D. Lorenzo Luzuriaga.
En las clases prácticas intervinieron los Sres. Castro, Navarro, Solalinde y Cardona y las Srtas. Oñate y Ortega. El mayor número de matriculados fué de nacionalidad inglesa, hecho que manifiesta el acrecentamiento del interés por nuestra lengua en Inglaterra, ya que en
los cursos anteriores el mayor número de matriculados correspondla
siempre a Norte-América. Hubo también norteamericanos, franceses,
un alemán, un suizo, una portuguesa y un húngaro. Se realizaron excursiones a Toledo, El Escorial y Ávila, bajo la dirección del Sr. Tormo. Se concedieron certificados de asistencia y diplomas que acreditan el conocimiento suficiente del español.
- Se ha fundado en Inglaterra una «Modero Language Research
Association», presidida por Sir Sidney Lee. Tiene por principal objeto
el contribuir al fomento de los estudios superiores relacionados con
las lenguas vivas. Correspondencia, relaciones personales, cambio de
informaciones o de consejos y aun ayuda financiera son los medios que
han de asegurar la vida de esta Asociación. Hay miembros ordinarios
-aquellos que quieran preocuparse de estos estudios - y miembros
asociados-los que desean ayudar a la Asociación, aunque sin participar en las investigaciones-. La suscripción anual minima es de 7 francos. Se admiten donativos. Las solicitudes para ingresar en esta Asociación han de dirigirse al secretario honorario, E. Allison Peers, M. A.
The Old School House, Felsted (Essex), Inglaterra.

�PUBLICACIONES REQBIDAS

NOTICIAS

- Hemos recibido los tres primeros cuadernos de la nueva revista
Spanien, órgano de las Sociedades representadas bajo el título de
«Deutschland-Spanien•, y publicada actualmente por el Instituto Ibe-

roamericano de Hamburgo. El objeto de esta revista, como el de la
entidad que representa, es fomentar la vida de relación entre Alemania y España, facilitando a sus asociados el conocimiento de ambos
pa!ses en sus aspectos polfüco, económico y cultural. Los cuadernos
publicados cumplen perfectamente este objeto. Los trabajos históricos
y literarios sobre asuntos españoles ocupan, entre los artlculos que
han aparecido, un lugar preferente. El tono general de esta publicación
indica, en fin, una elaboración escrupulosa, de la cual puede esperarse
una eficaz influencia en cuanto al conocimiento de España en el extranjero. Dirección: Hamburgo, Rothenbaumchaussee, 36.
- Esta Revista ha recibido, para su publicación, la tesis del profesor Pedro Henríq uez Ureña sobre La versificación irregula1· en la poesía
castellana, tesis presentada por el autor a la Facultad de Filosofía de
la Universidad de Minnesota (Minneapolis, EE.UU.) para optar al doctorado correspondiente. Aprobada ya la publicación de dicho trabajo,
la Redacción de esta Revista ha decidido, de acuerdo con el autor Y
en vista de las dimensiones y carácter de la obra, el reservarla para
formar con ella un tomo aparte de la «Biblioteca de la Revista de Fi· lologia Española• .

I'

A punto de cerrar este número nos enteramos, por carta que acabamos de recibir del profesor D. Rodolfo Lenz, de la muerte del profesor D. Federico Hanssen, ocurrida en Santiago de Chile el día 29 del
pasado mes de agosto. El Sr. Hanssen era actualmente director del
Instituto Pedagógico dt Santiago. La importancia de su personalidad
en relación con los progresos de la lingüística española, y la cordial
amistad que le unía con la Redacción de esta Revista, hacen que
lamentemos doblemente su muerte. En un número próximo procuraremos hacer una reseña de conjunto de su obra científica.

POR LA

«REVISTA DE ·FILOLOGÍA ESPAÑOLA»
DURANTB BL TERCER TRINBSTRB DB 1919

• Libros.
ALONSO CORTÉS, N.-Zorrilla, su vida y sus obras. Tomo II.-Valladelid, Imp. Castellana, 1918, 4-º, 400 págs.
APRAIZ, A. DE- - llniverridad Vascs. Conferencia. - Bilbao, Imp. Bilbaína de Artes
Graficas, 1919, 4-º, 24 págs.
ARco, R. n_n.-Dos grandes &amp;ole,cion,,istas aragoneses de antaño. (Lastanosa y CartkreraJ - Madrid, Imp. Moderna, 1919, 4. , 11 págs.
CARBIA, R. D: - Origen y ¡atria de Crisló!Jal Colón. Crítica de sus fuentes históricas. -Buenos Aires, 1918, 4. , 50 págs. y xm láms.
Catálogo de libros m /ramés que st ñal/a,i de venta en la Libreria universal de oauwn
Garda laco y C.0 - Madrid, 1919, 4-0 , 304 págs.
0
«Colección Universal• -Madrid-Barcelona, Edic. Calpe, 1919, 8. :
Núms. 1-4- - Poema dd Cid. Texto y traducción por A. Reyes. - 351 págs.
Núms. 5-6.-LoPE DE VBGA: fluente Ovejuna. Comedia. Edición revisada por A. Castro. - 147 págs.
.
Núm. 7. -MANUEL KANT: La paz perpetua. Ensayo filosófico. Traducción por F. Ri- ·
vera Pastor. - 85 págs.
. Núms. 8-10. -0. GoLDSJIITH: El vicario de Waleejitld. Novela. Traducción por Felipe Villaverde. - 286 págs.
Núms. n-13. - LA. RocHEFOUCAULD: Jl,fml.Ofias. Traducción por C. Rivas Cherif.304 págs.
.
Núms. 14-15. - J. ÜRTBGA MuN1LLA.: Relaciones &amp;1múmp_oránetu. - 191 pá¡zs.
Núm. 16.-P. Mtailllh: Do!Jk error. Novela. Traducción por A. Sánchezlúvero.1oopágs.
.
Núms. 17-20. - SrBNDHAL: Rojo y Negro. Novela. Tomo L Traducción por E. de
Mesa. - 341 págs.
Núms. 21-24. - STBNDH.AL: RDjo y Negro. Novela. Tomo II. Traducci n por E. de
Mesa.
Núms. 25-26. -W. GoETHE: Las cuiJas de Wertker. Novela. Traducción por Mor de
Fuentes, revisadá y corregida. - 171 págs.
Núm. 27. -ANroNIO MACHADO: Soledades, Galerías y otros poemas. 2.• edición.
Núms. 28-29, - Cmv.urrss: Novelas ejmiplares. Tomo 1: La Gitanilla y El atnante
liberal. - 181 págs.
N~s. 30-33. - L. ANDREIBV: Sadtka Yegulev. Novela. Traducción del ruso por
N. Tasm.
Núms. 34-35. - C. CASTELLO BRANCO: Dos novelas del Miño. Traducción del portugués por P. Blanco Suárez. -217 págs.
Núms. 36-37. - CrcBRÓ.N: Cuestiones acadé11úcas. Traducción del latín por A. Millares. -141 págs. '
Núms. 38-40.-VLLLALÓN: Viaje de Turquía. Edición de A. Solalinde.-272 págs.

Corro/ondenda_de la dudad de B~os Aires c011 los reyes de España. Documentos
del Archivo de Indias. Cartas del Cabild'.l. Memoriales presentados en la Corte P?r los
procurado_r~, apoderados y enviados especiales de la ciudad. Publicación dirigida por
0
D. R. Levillier. Tomo m: 1660-1700. - Madrid, 1918, 4. , 540 págs.
F1GUEIREDO, F. Dl!.-Como dirigi a Bibliotlte,a Nacional. (Fevereiro de 1918 a Fevereiro de 1919.) -Lisboa, A.M. Teixeira, .1919, 8.0 , 127 págs.
GIVANEL

MAs, J.-Tres documentos ín.ftlitos referentes al •Don Quijote•.-Barcelona

1916, 4-º, 22 págs. (Extr. de «Estudis Universitaris Catalans•.)

'

�Bollet! del Diccionari de la Llengua Catalana. - Palma de Mallorca 1918 X ro-u
Bolleti de la Societat Arqueológica Lulliana. - Palma de Mallor~a 19\9' XVII.
461-467.
•
'
'
•
Bollét~ino ~elle _Publicazioni Italiane. -Firenze, 1918, Indice; 1919, 2n-219.
Bullet~n H1spamque. - Ilordeaux, 1919, XXI, 2.
Bullett!1 Pyrénéen. -:-Pan, 1918, XXlil, 144-145; 1919, XXIV 146-149.
4
Bnllettino della Soc1etá Dantesca Italiana. - Fireoze 1918
Catálogo mensual de la Librería Nacional y Extr~j~ra de'Ferna~d~ Fe. -·Madrid,
1918, XXXIX, 9; 1919, XL, 1-5.
La qencia Tom\sta. - Madr_id, 1919, XIX, 57-59.
~ Ciudad de DJOs.-Esconal, 1919, CXVII, uo1-no6; CXVIII, no7-1n2; CXIX,
111
Critica. - Napoli, 1918, XVI, 2; 1919, XVll, 2-5.
Cuba Contemporánea.-Habana, 1919, 74, 76-81.
Cuba Inte\ectual. - Habana, 1918, X, 59-00; 1919, XI, 61-62.~
Current,L1terature of_the Montb.-London, 1919, 124-1n v 129.
Don L~pe de S~a. - Jaén, 1919, VI, 75-81.
•
Educación. - Qwto, 1919, 1, .1-4.
Españ_a y América. -Madrid, 1919, XVII, 7-18. .
,
Estud~o. - Barcelona, 1919, XXV, 75; XXVI, ¡6-78; XX\'II, 79.
Estud~os de Dcusto.-Bilbao, 1919, XVI, 70-¡2.
Euska_l-Erria.-San Sebastián, 1918, LXXVII[, 1211. · '
E~tudws Franciscanos. - ~arriá (Barcelona), 1919, XXII, [42-145; XXIII 147.
Filosofía y Letras. - Madrid, 1919, VI 28-29.
'
~span!ª· - California, 1919, ll, 2-3. •
Hispama. -París, 1919, II, 1-2.
O Instituto._: Coimbra, 1919, LXV, 1-4 y 7.
Inter-America.-: New-yor~, 1918, 11, 6; 1919, III, 1-3.
The Johns Hopkins Uruvers1ty_C:ircular.-Baltimore, 1919, 1-7.
La Lectura. - Madrid, 1919, XlX, 219-225.
Letras. -Quito, 1918, V, 51.
Lusa.- Viana-do-Castello, 19¡_8, II, 41-46; 1919, III, 47-48.
Il Marzocco.-Firenze, 1919, XXIV, 11-12, 14-17, 19-20, 26-30.
Modero Language Notes. -;Baltimore, Mtl., 1919, XX,'üV, 3-4 y 6.
The Modern Language Rev1ew. - Cambridge, 1919, XIV, 2.
Modern Language Teacbiog. -London, 1919 XV 2-3.
~odef!l Phil?logy,--;-C.hicago, 1918, XVI, 10-;2; 1919, XVII, 1-5.
~euphtlolog1sche M1tt~1lungen. - Helsingfors, 1919, XX, 1-4.
Nosotros. -Buenos Arres, 1919, XIU, 123.
Nuéstro Tiempo. - Madrid, 1918, :XVIll.,243-249.
•
La P_ara?la. -- Barcelona, 1918, I, 3-4; 1919, ll, I.
Publ1cations of the Modern Laoguarre Association of America. - Cambridge Mass
1919, XXXIV, r-2.
"
•
.,
Quadems d'Estudi.- Barcelona, 1918, IV, r, 3-,¡; II, 1.
La Rassegna. -Firenze, 1918, XXVI, 6; 1919, XXVII, 1•3.
Razót? y F~. -Madrid, 1919, Llll, 4; LlV, 1-4; LV, 1-2.
· Rend1conti ~e\la Reale Accademia dei Lincei. - Roma, 1918, XJ0'll, 7-10.
Resum1;n Bibliográfico. - Barcelona, 1918, XVI, 12; 1919, XVII; 1, 3, 5-8.
La~ev1sta.-B~rcelona, 1919, V, 85, 87, go.
Rev!sta de Arc\11vos, Bi~lio~ecas Y. ~foseos. - Madrid, 1919, XXIU, L-6.
Revista Argentina de C1ens;,as Pohtlcas.-Buenos Aires 19io-u J 1-6' 1918 XVII

Hu!-RTE y ECHENIQUE,_ A.-Apuntamimtas robr; el Addantamimto de }íuatán. Conferencia. - Salamanca, T1p. de Calatrava, 1919, 4. , 30 págs.
.
_ T
l.ARRlN0A, P. DE,-Comu11idades de Ca.stil!n. y guerra m Euskiria, 1520-a4. Una colección diplomática.:._ Bilbao, Casa Dochao, 1919, 8.º, 39 págs.
'
LoP.ES Dll SouzA, A. - A Biblioteca Nadrm.al em r915 y 1916. Relatorios. Dos vols.Rio de Janeiro, Oficin•s Graphicas da Bibl. ;\acional, 1918, 4-º, 26 y 29 págs.
MAGALHAES, B. DE, -A Biólioiheca .Nacional em I&lt;JI7· Relatorio. -Rio de Janeiro,
Oficinas Graphicas da Bibl. Nacional, 1919, 4.º, 25 págs.
·
RivAS V ÁZQUEZ, A.-Etfuturo político de A.miric,;i. Conferencia.-Habana, 1918, 4.º,

ID

t_

67 págs.
RoMERO DE TERREROS, 11~-Rtsidmcias colonfr#es deJl,féxico.-Méxk.o, Imp. de la Secretaría de Hacienda, 1918, 8.", XL págs. y 84 ilustraciones.
SEGURA DE LA GARMU.LA, R.-Programa de Eltmmtos de Literatura 'espafiola.-Badajoz, Tip. del •Correo de la Mañana•, 1919, 8.º, 14 págs.
SIGÜENZA, FRANCISCO DE. - Traslación de la imagm de N,astra Seíior,i Je los Reyes
y cuerpo de ~an .úm~dro y de ltts cuerpos rea/e~ a_ "1 real capilla de ta !anta iglesia d_e
&amp;villa, escrita en diálogo por Francisco de S1~ucnza en 1579. La publica po'I' vez primera D. S. Montoto. --Sevilla, Tip. «La Exposición•, 1919, 4.º, 34 págs.
UPQU!JO E !BARRA, J. DE.-El r,:framro vasco. Tomo I: «Los refranes de Garibay.•San Sebastiáo, Martín, Mena y C.°, 1919, 4.º, 59-81 págs.
VESGA GuT1ÉllREZ, F.-Calígrajos escolapios. -Madrid, «Revista Calasan&lt;,ia•, 1917,
8.0 -45 págs.
~
·

Revistas.
A A~ia. - Porto, 1919, XV, 85-go.
~ Anais das Bibliotecas e Arqúivos de Portugal. - Coimbra, 1915-17, 1-III, 3-n.
Anales de la Universidad Central. - Quito, 1918, V, 66-71.
Annaes da Bibliotheca Nacional· do Rio de Janeíro. - 1915, XXXVII (publicado
en 1918).
Annales de Bretagne. - Rennes, 1918, XXXIII, 4·
Arcb.ivio della R. Societá Romana di Storia Patria.-Roma, 1918, XLI, 1-4.
Archivio Storico Lombardo. -Milano, 1919, XLVI, 1-2.
Archivio Storico perle Province Napoletane. -Napoli, 1918, IV, 3-4. ._
Archivo Ibero-Americano. - Madrid, 1919, XI, 31.
Ateneo. - Vitoria, 1919, VII, fl5-72.
La Basílica Teresiana. - Salamanca, 1919, V, 57-64.
La Bibliofilia. - Firenze, 1918, XX, 8-12. _
Bibliografía Española. -Madrid, 1919, XIX, 7-9, n-14 y 16. ~
•
Boletim Bibliographico da Bibliotheca Nacional do Río de Janeíro. - 1918, I, 3.
Boletín del Archivo Nacional. - Habana, 1918, XVII, 1; 1919, XVIII, 1-'.!.
Boletin de la Biblioteca Municipal de Quito. -Ecuadór, 1919, I, 1.
Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra.•- Pam•
plona, 1919, X, 37-39.
Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense. - 1918, 'VI, 124-127.
Boletín Histórico de Puerto Rico.- 1919, VI, 1-3.
Boletín de la Institución Libre de Enseñanza.-Madrid, 1919, XLIII, 708-714.
Boletín de la Real Academia de B.ellas Artes de San Femando. - Madrid, 1918,
Xll, 48-49.
Boletín de la Real Academia Española. -Madrid, 1919, VI, '26-28.
Boletín de la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes de Cádiz.Cádiz, 1919, 1.
Boletín de la Real Academia de la Historia.-Madrid, 1919, LXXIV, 4-6; LXXV, 1-4.
Boletín de Santo Domingo de Silos. -Burgos, 1918, XXl, 6-12. Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones.-Valladolid, 1919, XVff, 193-195.
Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos. - Quito,
1918, I, 4 Y 5.
Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. - Madrid, 1919, XXVII, 2.
"Boletín de la Sociedad de Estudios Vascos. - Sao Sebastián, 1919, I, 1-3.

102-103.

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)

) ,

)

&gt;

)

Rev!sta del }\te_neo f!i-5i:1a~oamericano.-Buenos Aires, 1918, I, 3.
Re~sta &lt;l~ B1bhograf1a C111lena y Extranjera. -Santiago de Chile, 19i8, VI, 7-8.
Rev!sta Bunestre_ Cubana.-;- Habana, 1918, XIII, 5-6; 1919, XIV, 1-2.
Rev~ta Calasanoa. -Madnd, 1919, VII, 75-81.
Revista_ Castellana. - Valladolid, 1919, V, 30-35.La ~ev1sta Católica de Santíag? de &lt;;:hile_.'- 1919, XXXVI, 419, 421-429..
Revista del Centro de Estudios H1stóncos de Granada y su Reino. - Granada,
1919, IX, 1-2.
, • Rev)sta C~nt_emporánea.-:- Cartagena (Colombia), 1918, ID, 19.
Rev(sta Cn.st1ana. - Madnd, 1919, XL, 879-885.
•
Rev~ta Cnt1c~ 6:ispano-Arnericana. -Madrid, 1918, IV, 3-4.
Re~sta Ecles1ásttca. - Valladolid, 1919, XLIV, 6-12; XLV, 1-5.
Revista de la Facultad de Letras y Ciencias. - Habana 1919 XXVI1I 1-2
Revista de Historia. - Lisboa, 1918, VII, 28; 1919, VIII, '29. '
•
·

�Revista de Historia y Genealogía Española. - Madrid, 1919, VIlI, 2-6.
Revista de Menorca. -Mahón, 1918, XIII, 12; 1919, XlV, 3-9·
Revista Nueva. -Panamá, 1919, VI, 1-2.
La Revista Quincenal. - Barcelona, 1919, ~, 54-66.
.
.
Revista de la Sociedad de Estudios Almerienses. -Almena, 1918, IX, 2-12, 1919,
X, R~vista de la Sociedad Jurídico-Literaria.-Quito, 1918,_XX~58-61; 1919,XXl, 65-7o.
Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentma).-Córdoba, 1919, VI, 1-5.
Revista Universitaria. -Lima, 1918, XIII, 2-4; 1919, XIV, 1.
Revue de l'Enseignement des Laogues Vivantes.-Paris, 1919, XXXVI, 4-10.
Revue Hispanique.-Paris, 1918, XLIV, 105-106; 1919, XLV, 107.
Revue des Langues Romanes. - Montpellier, 1918-19, LX, 4-6.
Rivista Storica Italiana. -Firenze, 1919, XI, 1-2.
Rivista degli Studi Orientali. - Roma, 1919, Vlli, 1•
The,Romaoic Review. - Lancaster, 1919, X, 1-2.
El Siglo de las Misiones. - Oña,_ 1919, VI, 65-70.
Unión Ibero-Americaoa.-Madnd, 1919, marzo-agosto.

JUNTA PAKA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTfFICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

ESTUDIOS SOBRE LA PUBLICIDAD
EN EL DERECHO PRIVi\DO

THE MODERN LANGUAGE REVIEW
A QU/lRTERLY JOURNAL DEVOTED TO THE STUDY
OF MEDIEVAL AND MODERN LlTERA1 URE AND PHILOLOG Y

c.

EDITED BY J. G. ROBERTSON, G.
MOOJIB SMITH
AND J. FITZMAURICE-KELLY

Cóntents of vol.

x1v1

no.

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April, 1919.

ARTICLES
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'The Text of «Cleanness•'. By I. GoLLANCZ.
A Hitherto Uncollated Version of Surrey's Translation of the Fourth Book ofthe
'Aeneid'. By GLADYS D. ,v1t1.cocx.
·
Henry Brooke's 'Gustavus Vasa'. By HERBRRT WRIGHT.
Une Source de Víctor Hugo: 'Quatre-vingt-treize'. By FLORENCE PAGE.
Spanish 'Ch.' By B. SANfN CANO.
MlsCELLANEOUS NOTES
REvuws
MmoR NOTICES

The annual sub~cription for four numbers (appearing in January, April,
July and October) 1s 15s. net, post free, payable in advance; single numbers costing 5s. net This subscription may be sent to any bookseller1 or to
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0.-H. CAMERLYNCK
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Un vol. en 4.º de 140 págs., 3,50 ptas.

...

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�MODERN PHILOLOGY.
REVISTA DEDICADA AL ESTUDIO DE LAS LENGUAS
Y LITERATURAS MODERNAS

EDICIONES DE «tA LECTURA&gt;
CLÁSICOS CASTELLANOS

REDACTOR JEFE: JOHN M. l\lANLy
Publicación mensual.

OBRAS PUBLICADAS;
SANTA TERESA. - Las mo,·adas. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
Trnso DE MonNA. - Teatro: El Vergonzoso _en Palacio ,y El Burlador de Sevilla. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
GARc1uso. - Obras. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
CERVANTES. - Don Quijote de la Mancha. Prólogo y notas por D. Francisco
Rodríguez .Marín, de la Real Academia Española. 8 tomos.
QUEVEDO. - Vida "del Buscón. Prólogo y notas por D. Américo Castro. •
ToaHES V1LLARRO&amp;L.,- Vida. Prólogo y notas por D. Federico de Onís.
Du¡;¡ua: DE RrvAs.-Romances. Prólogo y notas por D. C. Rivas Cherif. 2 tomos.
Bi1~TO JuAN. DE Áviu.-Epistolario espiritual. Prólogo y notas por D. V. Gar•
c1a de Diego.
ARc11:R•STE DE HtTA. - Libro de Buen Amor. Prólogo y notas por D. Julio
Ceiador. 2 tomos.
GuU.LÉN DE CASTRO, - Las mocedades del Cid. Prólogo y notas por D. Víctor
Said Armesto. .
MARQUÉS DE SANTILLANA.- Canciones y decires. Prólogo y notas por D. V. Garcia de Diego.
FERNANDO DE RoJAS. - La Celestina. Prólogo y notas por D. Julio Celador.
2 tomos.
V1LLEGAS.-:-- Eróticas o amatorias. Prólogo y notas por D. N. Alonso Cortés.
Poema de Mio Cid. Prólogo y notas por D. Ramón Menéndez Pida! de la Real
'
Academia Española.
La vida de Lazarillo de Tormes. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
.
FERNAND01&gt;E HERRERA-:--Poesias. Prólogo y notas por D. V. García de Diego.
CRRVANTEs.-Novelas o/emplares: La Gitanilla,Rinconete y Cortadillo, La ilustre
fregona, El licenciado Vidriera, El celoso extremeño, El casamiento e11ga1ioso
y Novela l coloquio r¡ue pasó entre Cipión y Berganza. Prólogo y notas por
D. Francisco Rodríguez 1\farín, de la Real Academia Española. 2 tomos.
FRAY Luis DE LEóN. - De los nombns de Cristo. Tomos l y II. Prólogo y notas
por D. Federico de Onís.
GuEVARA. - Menosprecio de .corte y alabanza de aldea. Prólogo y notas por
D. M. Martínez Burgos.
NiEREMllERG. - Epistolario. Prólogo y notas por D.N. Alonso Cortés.
QuEVEDO. - Los meños, Prólogo y notas por D. Julio Cejadox. 2 tomos.
l\10R1no.-Teatro: El lindo D. Dieg&lt;ry El desdén con el desdén. Prólogo y notas
por D.N. Alonso Cortés.
~OJAS. - Teatro: Del Rey abajo ninguno y Entre bobos anda el juego. Prólogo
y notas por D. Federico Ruiz Morcuende.
Ru1z DE ALARCÓN. - Teatro: La verdad sospeclwsa y Las paredes oyen. Prólogo
y notas por D. Alfonso Reyes.
Luis VtLEz DE GuEV&gt;,RA.-El Diablo Cojuelo. Prólogo y notas por D. Francisco
Rodríguez Marín, de la Real Academia Española.
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La revista MODERN PHILOLOGY publica trabajos sobre principios. y
métodos de crítica literaria, sobre relaciones entre las literaturas modernas
y sobre problemas generales de lingüística moderna. Su sistema de publicación ofrece la ventaja de presentar lo~ artículos ya distribuídos en secciones
especiales, en vez de dispersarlos por todo el volumen; de suerte que los
que se ocupen de lengua y literatura inglesas, germánicas o Nmánicas, pueden adquirir aquellas secciones que especialmente les interesen.
INDICE J)E SECCIONES

INGLESA.. . . . . . Mayo, septiembre, enero.
GERMÁNICA... Junio, octubre, febrero.
ROMÁNICA.... Julio, noviembre, marzo.
GENERAL...... Agosto, diciembre, abril.
El precio de sllscripción de MODERN PHILOLOGY es de$ 3100 al año;
los ejemplares sueltos se venden a 0 1 40 centavos. Franqueo para suscripciones al extranjero, 0 150 cts. más al año, y 0 105 por ejemplar su.elto.
Dos secciones. . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1,50
Franqueo para el extranjero.. . .
25
Tmt U111VERSITY OF CarcAGO PRsss. ürtcAGO. lLuNots.
I.
II.
III.
IV.

&lt;

THE MOOERN EANGUAGE ASSOCIAllON OF AMERICA
FUNDADA

1888

españoles.
Ditíjase toda la correspondencia al secretari1J de la Sociedad :
Profesor WILLIAM OUJLD HOWARD,
39, Klrkland Street,

5

Estos precios están recargados transitoriamente con un I o por 1 oo.

EN

Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América y Europa, Se admite como socio a toda persona interesada. La cuota
anual es de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Publications of the
Modern Language Association of America) se envían trimestralmente gratis a
los socios; se venden a razón de un dólar por cada número suelto y ttes dólares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen artículos relacionados con las literaturas y las lenguas romances, y
coa las filologías inglesa y germánica, que pueden interesar a los eruditos

4

Paseo de Recoletos, Z5. - MADRID
1

Precio de suscripción, $ 3,00

Estados Unidos de Norte-América.

Cambridge, Mass.

�REVISTA

JIÍlft.l P.lll.l ~CIÓM DB BSTVDIOS B UCVBSTIGACIOlraS CIBNMCAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

DE

TEATRO ANTIGUO ESPA~OL
TEXTOS Y ESTUDIOS

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo VI.

En esta colección se publican estu.dios sobre el teatro español, y se re•
producen aquellas obras dramáticas que merecen no perman~cer inéditas
o;aer publicadas de nuevo.

Primeros volúmenes:

OCTUBRE·DICIE■BRE 1919

Cuaderno 4.o

ADICIONES HISPANICAS AL DICCIONARIO
ETIMOLÓGICO DE W. MEYER-LÜBKE 1

La Serrana de la Vera, de L ttis Véles de GuefJQra, publicada por R. MBNiN•
0
DIIZ Prl&gt;AL y M." Gova1 DB MsNÉNDBZ P1DAL. Un voL en 8. de v11-1_76 págs.,

II

4 ptas.
Cada cual lo que le toca y La vifta de Nabot, de Francisco
Rojas Zorrillo,
0
publicadas por .Ada1co CAsTltO, Un vol. en 8. de 270 págs., S ptas.

. 'especie de
¡ ,a.L AdsciíLUM GlLat ' V ' 590)· Esp.' aczche
a zue a . La e final nece ta explicación, pero la etimología es
seg~ra. a forma ascicul um que da el Dice. Acad. no habría
podido dar más que *acijo O *acejo.
~ 4· Batt uac ulum ha sufrido un cambio de fi'
-d~r ita!. battochio y demás formas ~onexas con
J~~ara
bien,
la
existencia
de
otras
formas
hi , .
. .
ora
1t
1
spamcas permite suponer

u

...

REVISTA DE FILOL001A ESPA~OLA
SE ADMITEN SUSCRIPCIONES A PARTIR DE

TIRAD A APARTE

DE LA

1918

A LA

81 BLI OORA F f A

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar la
incorporación individual de las papeletas o fichas en los catálogos
bibijográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los años 1914-1917, tomos I-IV, están agotadas.
Precio:

I I I

é:~

un a. vu g. ~battuclu: batojar 'varear un árbol'; arag. (a)batollar, ~bato;ar 'machacar las legumbres para sacar el rano'
(Borao), cat. batolla 'mazo de desgranar centeno'. Ta~bién
debe pertenecer a este grupo arag. estabollar 'sacudir una
rama para que caiga el fruto' (Puyoles Colección de
uso en Aragón), metátesis de *esbatollar 2 · Comparese
, voces
en
para
1
Véase RFE V 191 s pág
d d
usadas. (Véanse ~sp,ecial~ent. 2áL, on e se explican las abreviaturas
•
•
e p gs. 22-23.)
2
re iónLa ex1stenc1a de este verb o, que probablemente existirá en la
{C~ll.) aragonesa, está asegurada por esbatullado 'atolondrado, ligero'.

El Diccionario académico deriva bato ·ar d b .
.
merece ser discutido ea v· t d 1
1.J
e attr y kO,Ja, lo que no
is a e os casos c·t
d
Al
1
-cor responde el arag. batifolla.
ª os. cast. batilzo.fa
T OM O

4 pesetas anuales.

VI.

}

23

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                    <text>fONTA PARA AKPLIACIÓN DB ESTUDIOS B INVBSTlGACIONES CIBNTÚICAS

REVISTA

. CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

DE

TEATRO· ANTIGUO ESPAÑOL

FILOLOGÍA ESPANOLA

TEXTOS Y ESTUDIOS
Tomo VI.

ABRIL-JUNIO 1919

Cuaderno 2. 0

Eo esta colección se publican estudios sobre el teatro español, y se reproducen aquellas obras dramáticas que merecen no permanecer inéditas
o ser publicadas de nuevo.
Primeros volúmenes:

ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

l• Serrana de la Vera, de Luis Vélez de Guevara, publicada por R. MENÉN·
J&gt;BZ l'IDAL

4

y M.• Gova1

DB l\faÑJ!NDEZ PmAL.

Un vol. en 8.0 de vu-q6 págs.,

ptas.
de Francisco de Rojas Zorrilla,
Un vol. en 8.0 de 270 págs., 5 ptas.

Cada cual lo que le toca y La .)lii'la de Nabot,

p~blicadas por

AMÉRICO CASTRO,

REVISTA DE FILOLOO'ÍA ESPAROLA
SE AmUTEN SUSCRIPCION!,;S A PARTIR DE

TI RADA APAR T E . DE

LA

1918

A LA

8 1B LI OORA F f A

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar la

incorporación individual de las papeletas o fichas en los catáiogos
bibliográficos.

La; tiradas aparte correspondientes a los años
mes 1-IV, están agotadas.

Precio:
4 pesetas anuales.

1914-1917t to-

AMBUESTA

Con una significación semejante a la que el Diccionario de
la Academia asigna a la voz ambuesta, almuerza y almorzada,
'porción de cualquier cosa suelta y no líquida que cabe en el
hueco que se forma con las manos juntas', se descubren otras
formas españolas, cuyo origen común parece incuestionable.
El Diccionario de Autoridades cita además almueza de la
Doctrina de Caballos, de Suárez, I, 23. En Santander vive la
forma mozá (mozada), que usa Pereda, La Puchera, 24. En el
norte de Burgos domina la forma mueza, pero en la capital y
en el sur se emplea ahnuenza. En Andalucía las formas dominantes son embozá (embozada) y almo(r)zá (almo(r)zada). En el
leonés se ofrecen formas variadas: Garrote, El dialecto vulgar
leonés, s. v., cita de Maragatería y tierra de Astorga mostada,
Y de la Ribera de Órbigo embuciada. Lamano, El dialecto vulgar salmantino, s. v., presenta ambuelza, embueza, embuelza
Y almuerza, y además ambuelzar 'coger o echar ambuelzas'
a ambuelzas 'en abundancia, a puñados', a embuelzas 'íd.';'
recordando el ejemplo de Villarroel, «a embuelzas entran también los mozos y las muchachas, y de coches soldemente enTm,10 VI.

g

�II4

ETll\lOLOGÍAS ESPAÑOLAS

VICBNTB GARCÍA DB DIEGO

troren cien carretadas» (Obras, VII, 385). Al oriente merecen
citarse el catalán mosta y almosta; el aragonés amosta lo define
Borao, Diccionario de 'lJOces aragonesas, s. v.: 'adverbio que
denota lo que puede cogerse o apararse con las dos manos.
juntas'; Gil Berges, Colección de voces aragonesas, s. v., ~ita.
mosta •cantidad de cereal o harina que cabe entre las dos manos juntas formando cazoleta'. En el Diccionario citado de
Borao hay dos formas: almuertas y almuestas, que define como
'impuesto sobre los granos vendidos en la alhóndiga', Y qu_e
por comparación con la forma y significado de ejemplos latinos, que luego citaré, debían significar 'el impuesto de una.
almuesta o puñado del grano vendido'. Costa y Martínez,
Colección de voces aragonesas, s. v., cita de Barbastro y del
Somontano de Barbastro ambostada 'cantidad de cereales que
cabe en el hueco de las dos manos'.
Covarrubias, en su Tesoro, s. v., entronca la forma almueza
con almuerzo, «como bocado de pienso», y almuerzo con mors u. El Diccionario de la Academia propone para ambuesta el
participio imposita, pero la b es inexplicablP. en absoluto;
para almuerza y almorzada propone el árabe almo~. ~a~ano, ob. cit., 403, recuerda el vol a 'cava pars manus; el s1g01ficado es congruente, y esta forma no es además, como parecía,
una voz aislada y extraña, sino un término latino, gemelo del
griego 1oalói; 'q~e llena la cavidad de la mano', 1óalov 'cavidad
de la mano', y que vive en el latín vulgar con derivaciones.
nuevas, como volemum pirum de San Isidoro, Etym., XVII,.
7, 67, 'pera que llena la mano', y las del latín de los glosarios
bolida bolita 'palma manus' (Du Cange, s. v.); pero para ninguna de las formas romances se halla en estas palabras base
fonética. La inconsistencia de tanta forma, el tratarse de una
voz eminentemente vulgar, sometida, por tanto, a desviaciones.
de la analogía, contribuye a oscurecer la etimología. Mucho
podría aclararnos si se viese una indudable prelación de f~rmas; pero la escasez de ejemplos de la escritura no permite
establecer sobre bases firmes tal prioridad. Lo que sí puede
establecerse como muy probable es que la serie colectiva eo
-ada -á es una formación nueva, y que por lo tanto deben ser

IIS

referidos estos nombres a sus presuntos primitivos 1 , como
ambostada a ambuesta, mostada a mosta, embozada a embueza,
mozada a mueza y almorzada a almuerza. Seleccionado ya
el grupo de primitivos ambuesta, almuesta, a/muerta, almosta,
mosta, embueza, embuelza, ambuelza, almueza, almuenza, almuerza y mueza, parece que puede intentarse racionalmente
otra segregación de formas que, no teniendo justificación fonética, sean fácilmente explicables como casos de etimología
popular; así, a/muerta debe ser considerada como una desviación no fonética de almuesta, y almuerza como otro caso
de contaminación derivado de almueza. Si se comparan entre sí las formas que empiezan con em, am, al, descubriremos
que mientras en la hipótesis de una prioridad de al quedarían
sin explicación las dos primeras formas, en el caso inverso
hallaríamos formaciones conocidas, como almuerzo, alvañar
*evanneare, y los vulgares a!fisiarse, alcordar, alvertir, etc.
Por estas razones debemos tener como probable que los tipos
ambuesta y mosta
embueza, embuelza, ambuelza y mueza

se acerquen más a sus bases etimológicas. Sólo las dos formas del segundo grupo, embuelza, ambuelza, pueden hacernos
pensar en la base vol a, ya indicada; pero para esto era preciso que junto a los conocidos bolida, bolita existiese una
base *boldia o *boltia (comp. berza, marzo), que no ha
sido comprobada; las dos formas del primer grupo, ambuesta
y mosta, son incompatibles con esta etimología; lo que induce
a creer que ambuelza, como almuenza y almuerza, no es original, sino desviación de embueza. La alternativa de las dos formas restantes, ambuesta, embueza, al parecer irreductibles a un
solo origen, me sugiere una etimología posible, en la cual la
terminación -sta y -za podrá justificarse con formas históricas.
Es ésta la voz griega pyxida, tan difundida y fecunda en el
latín románico, con formas diversas, buzida (Grandgent, IAt.
Vo?g-., 187), buscida,, bosta, etc. (Korting, Etym. Wort., s. v.),
1

Su significación inicial sería colectiva, como en los nombres franceses de la ambuesta, que sonpoignle y foinctée 'puñada y juntada'.

�BTIMOLOGfAS ESPAÑOLAS

116

VICENTE GARciA DE DIEGO

y con varias significaciones de 'bote, caja, cazuela', etc. 1 • El
fundamento semántico sería en este caso la comparación con
un cazo de las manos juntas y llenas, y el origen de la composición puede ser: I.º Pudo surgir un sustantivo por composición de una frase, in bosta ambuesta 'en cazoleta' (bosta
mosta *muesta 'cazoleta'?), in *buscida embueza 2 (y *buscida mtteza?). El latín de los glosarios y de los documentos
medievales nos descubre un número grande de formas de esta
palabra con las significaciones fundamentales de 'vaso, caja,
capazo, medida de granos y de sembradura'. Sobre una base
*buscellus, origen del francés boisseau 'medida de granos',
nos descubren los textos latinos las variantes bo icell us, bussell us, boissellus 'vaso, medida de granos, tributo de esa
medida', con multitud de derivados. Sobre una base buxta,
origen del francésbozte, ant. boiste, encontramos bosta, boista, busta, boesta, etc., 'caja, cazo, medida de granos, contri-

117

bución y sembradura de esa medida', con derivados de significación semejante: bostellus, boistellus, boistellata, etc.
Sobre un divergente buxida *buscida se hallan boscida,
bossida, boscia, buscia, buza, bocia, etc. Relacionando
hipotéticamente estas formas con las que estudiamos, se ve
que hay dos series, que arrancan de *buxita y de buxida,
la primera de las cuales se transforma en bosta o *boxta,
y la segunda, por intermedio de boscida boscia, en bocia 1
(véanse todas estas formas en Du Cange, s. v.). En este supuesto, las bases de las formas castellanas serían en bosta y en
bocia, y la sucesión probable la siguiente, en el caso de que
no hubiesen pasado los simples bosta mosta, bocia mueza:
am b uesta ..
cm-bosta... . • •

ambostada.

l

almuesta.•. 1almuerta.

1* amosta 2,. ?l almosta.
mosta .....

¡

1mostada.

embozada .. 1embudada.

em-bocia...... ¡embueza.. . embuelza. . 1ambuelza.
Aquí se entrecruza un grave problema de significación y de origen. Son evidentes los representantes de pyxida y de sus variantes
que conservan una idea fundamental de 'caja, bote, capazo', etc. Tal es
el significado del francés boíte, de boisseau 'medida de áridos, tubo, molde, oquedad en que gira la llave de la espita', etc., del ant. fr. boussete,
bocete 'cajita', boistelete 'cajita', boisse 'medida de áridos', y de tantas
formas latinas medievales: bustea, bustia, buista, bosta, etc. También
parece seguro el parentesco de bussa, bucia, buscia 'navigii genus a
similitudine jyxidis, quae anglis busse dicitur' (Du Cange, s. v.). En
cambio un grupo de formas con significación de 'copa, vaso, tonel,
botella' parecen representantes de buttes 'cráter' (C. Gl. Lat., VI, 158);
el francés bosse, con un grupo nutrido de formas análogas, es referido
por MKYKR- LtlBKB, Wórt., 14251 a buttia de buttis; y sin embargo, el antiguo francés boust 'botella', boustave 'tonel', como el sab. boste, hacen
difícil esta filiación.
1 Las frases modernas que conozco son formadas con a, como el
aragonés a mosta (Borao, s. v., amosta); en cuanto la frase se hizo un
compuesto sustantivo, como en pdi.os 'en prenda' empeño, ya pudo
admitir nuevas preposiciones por olvido de su estructura, y también
artículos, como a empeño, un empeño; así, perdida la conciencia de en
en ambuesta se pudo formar a embuelzas y una embuelza; pero en nuestra hipótesis in bosta entraría en principio en frases como dare,
jactare in bosta, etc., 'dar en cazoleta'.
1

mueza.• . .• 1 mozada.
almueza. . . almuenza.
almuerza. .. 1 almorzada.

¡

0

Pudo nacer este grupo por una composición verbal
*imbostare *imbuxidare con una idea de 'tomar o echar
en caja o cazo' con las manos juntas, y entonces el verbo correspondiente, ambuelzar, etc., daría un doble derivado: mosta
y mostada, embueza y embozada, como participios fuerte y débil
comparables a saca y sacada de sacar. Esta fórmación es más
frecuente que la anterior. El cambio de sentido de 'caja, vaso,
2.

1
Sobre alternativas de pyxis se fundan algunos divergentes españoles; así, las formas bu.fe del castellano, bo.fa del aragonés y bu.fa del
gallego 'la caja interior del cubo de la rueda', se fundan en buxe,
bu x u; pero el castellano bocil, bocm del Diccionario de Autoridades
'el ruedo hecho de estera con que se cubre el cubo de la rueda del
carro', supone una base boscia.
1
Cito esta forma como hipotética, porque amosta en Borao se
califica de adverbio, y en ese caso sería a mosta.

�118

VICBNTB GARcfA DB DIBGO

cazoleta' al de 'las manos juntas y llenas' no es muy raro, y
podría fundamentarse con ejemplos diversos, como el griego
1óa).a 'vaso' y 1óalo11 'cavidad de las manos' y la forma española
escudilla (Chinchilla, Albacete) 'almuesta'. Un ejemplo decisivo de esta evolución de significado y de la etimología que
propongo lo hallamos en el latín medieval en una forma que
creo emparentada con el griego pyxida. Es ésta ambosta
(en Maigne d'Arnis y Du Cange) 'quantum pugno vel manu
ex acervo frumenti alteriusve rei capi potest': ésta tiene la variante ambota, que parece confirmar la correlación con los
nombres citados en vista de la alternativa bosta, bota, bus ta
buta que con la significación de 'caja, cazoleta' presentan los
textos latinos franceses. Sobre la misma base latina, ya citada,
bosta creo puede establecerse el francés botte 'haz, manojo',
que con esta significación no es posible emparentar con el
germánico *botan (v. Korting, Wo'rt., 1520) 1 • La misma ley
que produjo la evolución bosta muesta es la que en este caso
produciría la m castellana de mostela 'haz o gavilla', mostelera
'lugar o sitio donde se guardan o hacinan las mostelas' (Diccionario dela Academia). Sobre la forma inmediata bostillator 'el que hace los manojos' (Du Cange, Glas., s. v.) se ha
formado el francés botteleur. La l del castellano mostela es chocante frente a la ll de bostillator, pero el entronque de estas
palabras parece indudable. Si el parentesco de mosta, almuesta, etc. 'puñada' con mostela 'gavilla o haz' es cierto, habría
que buscar las razones del cambio de significado. Y o desconozco si la definición de 'haz o gavilla' del Diccionario de la
Academia es exacta, ni he hallado esta voz más que en algunos lugares de Burgos con significaciones muy concretas: en
Retuerta, 'fajo pequeño que se hace con las cañas del centeno
para luego descabezarlas'; en Cogollos, 'haz de leña'. En tal

1 HATZFBLD y DARMESTETBR, Dice., s. v., se limitan a suponer un
origen germánico sin aventurar una forma; en cambio, para hosse 'manojo de cardos para cardar la lana' apelan al flamenco hos 'haz'. Sea
cualquiera el origen, parece cierto que éste es común y que hotte
debe proceder de *hoste.

BTIMOLOGfAS ESPAÑOLAS

119

,caso los sentidos anteriores serían los de 'puñada, manada o

manojo', y por extensión, por medio de 'haz o fajo', que envuelve propiamente la idea de atadura, sin idea precisa de
tamaño, el de 'haz mayor, de trigo o leña, brazado'.
Volviendo al ambuesta, debemos insistir en algún punto
-de aproximación ideológica con otras formas indudables: el
aragonés almuesta significaba, como hemos visto, 'un tributo
de grano por las ventas que se hacían en el mercado', como
-el francés boisseau y las formas del latín medieval bussell us,
bus ta, de indudable filiación con pyxida; la idea de 'cazoleta', aplicada a las manos juntas, se ve sancionada en diversas
frases: en la Colección de voces aragonesas, Gil Berges define
la mosta 'cantidad de cereal que cabe entre las dos manos
juntas formando cazoleta'. La explicación de las variantes no
es fácil, porque seguramente no todas son fonéticas. La rara
alternativa de buxida *buxita es un argumento a favor del
origen griego, recordando las vacilaciones de transcripción
&lt;le xéapo~ citrus. En la vocal hay oposición entre el aragonés
mosta y las formas occidentales; pudiera creerse una forma
propia de la zona catalana, en que no hay diptongación, pero
esto no es así, pues la forma sin diptongo se halla en la misma
frontera de Navarra; la creo, pues, original, más bien que una
importación del catalán. El diptongo ite claro es que no tiene
explicación por u; podría pensarse en un diptongo romance
anterior oi, con i obtenida por vocalización, como en fraxinu
fraisno fresno, que evolucionaría hasta ue, como en agoiro
agüero; no sería, sin embargo, absurdo pensar en una vacilación
latina, recordando que precisamente la ypsilon griega vacila
entre u, bursa, buxus, y o breve, ancora, storax. La conversión de imb- (in bosta) en amera fonética, en cuanto la
idea del prefijo en fué olvidada; así in vi tus dió el antiguo castellano amidas, y el compuesto nuevo adamidos en Berceo,
San Lor., 16; en la región occidental se conservaba el grupo,
como en el antiguo gallego ambidos, envidos, y el compuesto a envidos en las Cantigas. Sin embargo, sea por sentirse
el prefijo o por otra causa, no se pierde la b como en lomo, lamer, etc.; pues si hallamos en el leonés (región de !lombo) em-

�120

VICBNTB GARcfA DE DIEGO

bue/za, embueza y ambuelza, hallamos en cambio en castellano
ambuesta, y en aragonés ambostada y las demás formas con m.
Una curiosa coincidencia se da entre las variantes de esta palabra y las de amelga 'faja de terreno que el labrador señala en
una haza para esparcir la simiente con. igualdad y proporción'.
Y o desconozco la etimología de esta palabra; si el caso fuese el
mismo que el supuesto para amosta, embuelza, etc., esto es, si
en la forma original se ofreciese imb-, mi etimología tendría
un valioso apoyo. Las variantes que yo conozco de esta palabra
son: ambelga en leonés (Garrote, s. v.); embelga en leonés, salmantino (Lamano, s. v.) y burgalés; emelga en León y Salamanca; melga en Arcos, de Burgos; embuelga en asturiano; amelga
en castellano y aragonés (Borao, s. v.); belga en Retuerta, de
Burgos. Sin sostenerla aún por falta de pruebas, podríamos
pensar en una formación verbal, en vista del castellano amelgar 'hacer surcos de distancia en distancia para señalar en un
terreno las amelgas', y del aragonés amelgar 'amojonar alguna
parte del terreno, señalar las amelgas mediante montoncillos
de tierra, cañas, matojos u otro medio poco permanente' (Jordana, Colección de voces aragonesas, s. v.); acaso un verbo,
invirgulare (Du Cange, s. v.), por medio de *envelg(l)ar; acaso in-virgare, por medio de *envelgar, con una modificación
por r o l siguiente contra el simple verga; no olvidando la
significación latina de hacer rayas o líneas, que descubren
virgatus 'lineis quasi virgis in longum extensis distintus', y
que el italiano vergare conserva 'rayar, abigarrar', así como
otras lenguas romances. La división de las tierras, bien por
las varitas clavadas por señal, bien por medir los espacios con
varas, o por las rayas o surcos que a modo de barras distribuyen la heredad en liras o fajas, se halla en las formas latinas
virgata y virgulata 'mod1.1s agri' en Du Cange. En esta hipótesis, las formas de esta palabra podían compararse con las
de ambuelza de este modo: *imbostiare o *imbociare con
*invirgare; embelga con embuelza, embueza, embozada, embuciada; ambelga con ambuesta, ambostada; amelga con * amosta,
almosta, almuesta¡ melga con mosta, mostada, mueza, mozada.

IITIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

121

MUTILARE

En primer lugar hay que hacer una exclusión: entre los
representantes de mutilare no es posible incluir, como Diez
(Wórt.) insinuaba, a mojón, que tampoco se relaciona con *molione, como proponía Grober (Archiv. lat. Lezik., IV, 119),
sino que procede de mutulus (*mutlone), no relacionado
con mutilare ('quasi mutila trabs' Forcellini, Lez., s. v.),
sino variante apofónica de meta 'meda, límite', sobre una base
inmediata moit- (cfr. l udus, m unus, etc.); este estado *mu ties exigido por el aragonés mollar, el catalán molió 'mojón, lindero', mollonar 'amojonar, ahitar', y el castellano mojón¡ conocida esta forma mutulus (v. Walde, Lat. Wó'rt., s. v.), es
inútil ya insistir en retorsiones de significado. Las presuntas
derivaciones españolas de mutilare han suscitado por su gran
variedad diversas conjeturas; en medio de una conformidad
fundamental, las discrepancias no pueden referirse más que a
detalles de evolución fonética y a la determinación de la forma
inmediata, real o supuesta. Sobre estas formas he de hacer
alguna indicación para ver de concordar los derivados españoles que podían agruparse, reduciéndolos a los tipos siguien0
tes: I. El aragonés remoldar 'podar' (Borao, Diccionario de
voces aragonesas, s. v.): a él responde un tipo latino mutilare
(comp. spatula espalda), o si se quiere *mulitare, en vista de
la propensión al sufijo -itare que nos descubren ventilare,
*venlitare, ve/dar; *anhelitare, *alenitare, alentar; pectinare, *pecnitare, ant. pendar (Lucas Fernández, Farsas y
Églogas, edic. de Cañete, 72); el salmantino espoldar (Lamano,
El dialecto vulgar salmantino, s. v.) es un cruce, pero no podemos descubrir si de esmoldar o de *espoliar (comp. el gallego
pola 'renuevo, rama', pulla), con podar o espodar¡ a este tipo
corresponden formas innúmeras : motil 'muchacho', motilar
'cortar el pelo', motilón 'pelón', del castellano, sin contar otras
que el Diccionario de la Academia no conoce, como «caer de
'IJZOtila» 'de cabeza', motolón 'pelón', motola 'cabeza rapada';

�122

VICBNTE GARcfA DE DIEGO

mútil 'mozo', mótil y mótel, del vascuence; mótil y motilón
'mozo', del alavés (Baráibar, Vocabulario de palabras usadas en
Álava); motilar'cortar el pelo', del aragonés (Borao, s. v.); motila 'acto de cortar el pelo', motrilón 'muchachote', del salmantino (Lamano, s. v.), con otras muchas directas o entrecruzadas,
como el salmantino mochilón de mochón+motilón; estas formas
tienen comúnmente un sentido jocoso, y de no suponer que
sean un latinismo introducido en el vasco y luego difundido por
las demás regiones, hay que admitirlas como voces tardías.2 . 0 El castellano escamujar: éste supone como base inmediata
*m utlare (comp. mu tul us *mu tlo ne mojón);con él deben ser
agrupadas las formas leonesas de Salamanca escamollar 'podar',
desmollar 'podar' (Lamano, s. v.), y el aragonés mollón 'carnero'
(Borao, s. v), que pueden ser comparadas, las primeras, a situla
*si tia sella del gallego-portugués, y la última a mollar 'mojón'
o al provenzal selha. -3.º El catalán moltó 'carnero', del latín
multone (Du Cange, Glos., s. v.), de una forma *multare,
variante vulgar de * m ul i tare, ya explicado. Para el castellano
mochar esta forma es suficiente (comp. puches, mucho, cuchillo),
mucho mejor que *mutticus (por muticus mutilus, Walde,
Wort., s. v.), que propone Meyer-Lübke (W1Yrt., s. v.). Mochar
y mocho parecen ser ambos primitivos, siendo derivados del
segundo mochacho, antiguo y hoy trivial en el bajo castellano,
y muchacho. - 4.º El gallego-portugués mocho. Si para el castellano mochar es fonéticamente suficiente, *multare no lo es
para regiones en que lt tiene diverso tratamiento (comp. el
gallego-portugués muito, cuitelo) y en las que hubiese dado
*muitar. El castellano, pues, puede entrar en el grupo anterior
o en éste. La base necesariamente ha de tener un grupo de
consonantes en posición fuerte y averiguar cuál sea éste será
resolver el problema. La propuesta de Schuchardt (Revue lnternational des Études Basques, 1914) *muttilu *muttlu la
creo suficiente fonéticamente, aunque se funda en hechos
semejantes no probados, como *cattulu 'cachorro', que es
etimología incierta, *ca ttul u 'cacho', pez' (Hanssen, Gram.,
139), cuya falsedad probaré en otra ocasión, y que procede
de escacho escarcho, y *coccularia o *cocculare cuchara, la

ETIMOLOGfAS ESPAÑOLAS

123

primera falsa y la segunda no segura. Descartados estos ejemplos, sí admito ttl&gt; cli por la correlación con ce!&gt; ch, que
nos descubre un ejemplo seguro, como es zoclza soccula
*soccla 'zoqueta o zapata de madera que corona un pie derecho' (en Burgos); pero lo que no veo claro es el motivo de
admitir una forma cuya doble consonante no se justifica. Una
base histórica posible era muticulare *mutclare (Du Cange, Glos., s. v.) 'mutilare', que explicaría sin dificultad la ch.
Otra base posible es multilatum (Corpus Glos., V, 223), citado por Castro (Rev. de Filo!. Esp., I, 403), que debemos
explicar como un cruce de sinónimos *multare y mutilare
o m utlare, y cuya forma inmediata sería *m ultlare o *m ulclare; su definición 'fraudatum' concuerda con otras ideas de
'truncar, romper, violar y quitar' que a mutilare -asignan
los glosarios, como 'violat, contaminat, convellit, confrangit'
(Rev. de Filo!. Esp., I, 264). A un grupo !ch parecen referirse
el salmantino morchuelo y el gallego moucho, mientras que
aparece sola la palatal en el portugués mocho, gallego mocho,
salmantino escamochar 'escamujar', desmochar, etc. - 5.0 El
castellano mozo, al cual corresponden el gallego esmozar 'desmochar', catalán mussol 'mochuelo' (comp. cassó'cazo', cassar
'cazar'). Evidentemente hay ·que apelar a un derivado distinto
de mut-ilus, mut-icus, que tiene que ser *mut-eus o
mut-ius, como base de tantas formas románicas con z, zz, ss;
el vasco mozollo 'mochuelo' parece puede ser incluído en este
grupo, frente a motz 'mocho, pelón', que debe corresponder
al 4.º, por más que la alternativa moxtu 'podar', mozte 'poda',
haga dudosa cualquier deducción; a esta base parece corresponder mutio 'tonto' (Du Cange, Glos., s. v.), por intermedio
del significado 'tronco' de mutis.
Hay otras formas relacionadas con las anteriores, pero
cuya filiación es oscura. El salmantino moscón, moscalindrón,
mosquilón 'muchachón', del antiguo moxquilón (Lucas Fernández, Farsas y .Sglogas, edic. de Cañete, l 56), parece debe
incluirse en el tipo mocho, lo mismo que el aragonés mostillo.
El castellano escamondar no puede ser, como indica Parodi
(Romanía, XVII, 61), ex-capum-mutare; él prueba que es-

�124

VICBNTE GARcfA DE DIEGO

camujar es esca-mujar y no escam-ujar, que Baist propone
(fahr. rrmz. Phi!., VI, I, 388); la única duda está en si mondar,
que el salmantino conserva por 'podar', puede ser referido a
mundare mondar 'quitar los pellejos y cáscaras de las frutas',
o si proceden de mutilare *moldar y *escamo/dar, ya en virtud de una atracción de palabras, ya por la ley fonética de roldar&gt; rondar. El castellano mozo 'poste' debe remontar a un
latino ro u te u 'poste, tronco', que creo relacionado con el aragonés mosigón 'tonto'. Mozcorra 'ramera' no tiene origen árabe,
sino que corresponde al salmantino moscón, moxquilón con
una significación inicial de 'mocera'. El aragonés moscallón
(Gil Berges, Colección de voces aragonesas, s. v.) 'mozo torpe'
está relacionado con el salmantino moscón, moxquilón 'mozo'.
En el Diccionario de la Academia se define moscón en su acepción cuarta 'hombre que con porfía logra lo que desea, afectando ignorancia', y con esta significación cita igualmente el
antiguo mosquilón; ignoro en qué textos apoyará este significado; pero presumo que por la obsesión de moscón musca
'hombre importuno y pesado como una mosca', ha dado a
mosquilón una significación ilusoria.

RADIARE

Reduzco las formas españolas a tres estados latinos: 1.0 Radia, radiare. A este tipo del latín culto corresponden raya,
rayo y rayar en sus múltiples acepciones de 'línea, límite,
palos de la rueda, trazar líneas, empezar a lanzar su luz el
sol', etc., así como el catalán ralla 'raya' y rallar 'rayar'. 2.º *Raza, *razar e. Es el estado que nos descubren las formas
inscripcionales hoze, zabolus, etc., y que perpetúa el italiano razzare. A él corresponden raza y razado. El Diccionario
de la Academia distribuye en dos artículos estos derivados
de *raza: «Raza, de radix 'linaje, especie'» y «Raza, para~
'grieta, hendidura, rayo de luz, lista en el paño'». Correas, en
su Vocabulario cita «a la raza del soh 'al solano'. La forma

BTIMOLOGfAS ESPAÑOLAS

125

raza significa en leonés 'la franja de color oscuro que toma la
cáscara de la bellota al comenzar la madurez', y la frase «tomar la raza» significa 'tomar el sol' (Lamano, El dialecto vztlgar salmantino, s. v.).-3.º *Raia, *raiare o raza, razare,
divergente dialectal de *raza, *razare, o alternativa por
predominio del elemento prepalatal en una u otra forma de
fricación. Los signos i y z no pretenden transcribir fonéticamente, sino que simplemente se refieren a un sonido prepalatal de grado incierto. Un representante de este estado es
el italiano raggiare, y el catalán rajar 'despedir raigs de llum'.
El Diccionario de la Academia separa aquí también en dos
artículos «Racha, de ráfaga, 'ráfaga, período breve de fortuna'» y «Racha, de raja, 'astilla grande de madera que se usa
en la entibación'»; de esta última voz hay que advertir que
no es voz peculiar de minería, sino que racha 'raja' es corriente por lo menos en Burgos. En este grupo hay que incluir el
gallego rajeira, con z sonora, 'solana' *raiaria, frente a raeiro
radiariu (como mediu meo), y racha 'raja', rachar 'rajar',
rajado 'rayado, abigarrado', con la oscilación tan frecuente y
tan natural de e y z en una lengua que conserva ambos sonidos (rigidu, reco, rezo). En Salamanca se encuentra rajón
'tela, habas, etc., pintadas a rayas', rachisol 'rayo de sol, solana' y rechisol 'íd.'; rechizar 'calentar el sol', rachizar 'hender,
rajar', rachar y rajar 'rajar, hender'; aquí debe recordarse
también racha 'raja' de Alexandre, 457. Diez, Etym. Wó'rt., 480,
cita racha de la Conquista de Ultramar, preguntándose si tendrá relación con rajar, así como el portugués rachar, racha
'rajar, raja'. Las formas gallego-portuguesas harán ver lo absurdo de la etimología radula *radulare (Korting, 7719) para
el castellano rajar, ya que el francés railler y el gallego rachar
son incompatibles. Podemos concluir que rajar y rachar son
variantes castellanas, leonesas y gallegas de * raia * raiare
producidas por una vacilación de la prepalatal antigua en
condiciones que no sé puntualizar. Si reconocemos, como es
cierto, que la j castellana fué como es la de los dialectos de
occidente y de oriente, como la gallega y aragonesa (z), la incertidumbre y el reparto en distintos significados de una misma

�126

VICENTE GARcfA DE DIEGO

.ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

forma no puede sorprender. Ya sea con z etimológica o con
c, el gallego ofrece frecuentes vacilaciones, como zuvia cztvia
pluvia, nazo naco nasu, zaga caga plaga, etc.; y en aragonés antiguo y moderno son triviales los casos de alternativa:
chica jica (Bol. Acad. Esp., II, 89), chaminera jaminera, 86,
y hoy gesa chesenco, etc.
La dificultad semántica de llegar de la idea de 'raya' a la
de 'hendidura' no debe detenernos, pensando que el castellano raza significa 'grieta y hendidura'. Sobre todo, la coincidencia de significados en formas de los tres grupos arguye
la identidad de origen. El castellano una racha de agua 'un
golpe o ráfaga' corresponde con una raza de agua en Salamanca (Lamano, s. v.); el gallego razeira 'solana' se corresponde con el leonés a la raza del sol 'al testero del sol' y con
rachisol 'solana'; rayo como elemento de una frase interjectiva es razo en gallego; la acepción de 'ir tapando las hendiduras de una pared' es rajar en Salamanca y rachar en gallego. Aunque son raras las formas en que los tres estados se
manifiestan, no falta algún ejemplo análogo y varios en que
la vacilación existe. En el castellano existe la voz repuchar,
que no hallo en los diccionarios, y que significa 'rechazar, despreciar'; pudiera pensarse en pulsare pujar, que al fin nos
serviría para probar la posible divergencia de j, ch, comparado con el gallego repuzar 'empujar'; pero hace más probable su relación con repudiare el aragonés repuy 'desecho',
repoyar y repuyar 'separar de un rebaño las reses peores'
(Jordana, Colección de voces aragonesas, s. v.); el cual, además, tiene otros significados menos concretos de 'rechazar,
desechar, repudiar'. El gallego enveza y castellano vulgar enveja responde al estado *inviza. Los tres estados de mediu
se descubren en *mezamna, aragonés mejana; medianetu,
antiguo castellano meyanedo, y *mezanetu, antiguo mezanedo,
Hay también oposición entre bazo y bayo, entre gozo y el antiguo goyo. En gallego se encuentra la alternativa de insidiare *insizare enzezar, desezo, vezo, seza, mozega, hoze con
moyo, meyo, poyo, seyo, moyega, Cloyo, Locaya, etc.; aun en
posición fuerte hay oposición entre hordeu *horzu orzo

y hordeolu *horzolu ourizó. El castellano enojo es por sí
indiferente para las etimologías o el u, o di u, pero el gallego
enozo decide esta cuestión; de o di u es, por tanto, el antiguo
ojanza (Berceo, Santo Domingo, 133); y es fácil que de esta
base arranque ojeriza.

127

soccus
Considero como sus derivados los siguientes, advirtiendo
que no están aquí apuradas las formas ni las significaciones.
Conservando el significado primordial del latín, hallamos sueco
en el aragonés de Benasque, y zueco, zoco, zoclo en el castellano;
con una significación de 'suela de madera' aparecen el castellano zoclo, choclo y el femenino zoca en el Alto Aragón. La significación de 'tronco' es acusada en documentos latinos (véanse socca y soca en Du Cange, s. v.); es una traslación del
'calzado o zueco' al 'pie del árbol', y aquí hallamos una serie
interesante de significados alrededor de esta idea fundamental, designando 'la cepa o bulbo soterrado, la raigambre de
los árboles, la tocona o tronco de un árbol cortado, el tronco
mismo en general', etc. Como 'cepa o abultamiento de la viña'
se halla ya soccus en latín (véase Columela, V, 5, y en la
Colección de Nisard la nota de la página S14). Aquí pueden
recordarse el italiano ciocco y el francés souche, que significan
'la cepa o parte del tronco que está dentro de la tierra', y que
vive en frases figuradas, como dormir comme une souche 'dormir como un cepo, como un tronco'; estas ideas coinciden
con las del catalán soca 'tronch deis arbres, que queda de un
arbre tallat' y en la frase dormir com un soch. En Aragón
abundan las formas y los matices concretos, como zueca 'cepa
del árbol' (Puyoles y la Rosa, Colección de voces de uso en
Aragón, s. v.), choca 'parte del tronco desgajado de un árbol
que se destina al fuego' y chocaciega 'la parte del tronco soterrada y que también se destina a la combustión' (Coll, Colección de voces usadas en la Litera, s. v.); en Titaguas, soca es

�VICENTE GARcfA DE DIEGO

ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

'la parte más gruesa de la raíz de los árboles'; en Aragón, además de choca existe zoca por 'tronco de árbol' y zoque por
'tarugo o tronco de árbol sobre el cual se cortan las carnes,
tajo, tajador' (Borao, Diccionario de voces aragonesas, s. v.),
zueca 'cepa de un árbol, especialmente del olivo' (Jordana,
Colección de voces aragonesas, s. v.), 'cepa del árbol' (Puyoles
y la Rosa, Colección de voces de uso en Aragón, s. v.) 1 • La significación figurada de 'tronco de familia', que conoce el francés souche, es también del catalán soca 'lo principi de alguna
familia'. La idea de 'zapato' aparece aplicada a los animales
para designar 'la pezuña', en Aragón, con las formas zoca
(Coll, ob. cit., s. v.), y zoqueta (Tomás Costa, Colección de voces aragonesas, s. v.). Por la semejanza de forma se aplicaron
las voces que designaban el 'zueco' a 'una especie de guante
de madera, a manera de zueco, con que los segadores resguardan los dedos de la mano izquierda de los golpes de la hoz';
la voz zoketa del vasco es la misma zoqueta del aragonés (Coll
y Costa, obs. cits;, s. v.), y que, aunque no consta en el Diccionario de la Academia, es trivial en Castilla. De la idea de 'zueco' nació también, por su semejanza, la de 'jibia', en la forma
castellana choco. De una comparación semejante a la de 'pie
de un árbol' nació la de 'plinto, base de una columna', en el
francés socle, italiano zoccolo y castellano zoco y zócalo. De la
idea de 'tronco' nacen ramificaciones hacia la de 'pedazo de
madera corto y grueso', que descubren el castellano zoquete,
el italiano ciocco, el catalán soc soch, etc.; este trozo en forma
de zapata sirve de 'freno de los carros', como el aragonés
zaque (Coll, s. v.) es 'la zapata o trozo de madera que, puesta
sobre un pie derecho, reparte el peso que sostiene', como zocho
en Burgos, o bien 'la madera gruesa redonda que se pone al
remate del árbol del navío', como el francés chouquet; ya se
aplica al 'cepo o hucha de las limosnas', generalmente hecho
de un zoquete de madera o de tarugos, como el aragonés
zoque (Borao, s. v.); ya se aplica figuradamente a otras cosas

semejantes, como zoqueta, en Soria, 'la barbilla saliente'. De
'pedazo de madera' se observan propagaciones a otras cosas,
,como zoquete, en castellano y asturiano, 'pedazo de pan', socaño y zocaño 'pedazo grande de pan' (Lamano, s. v.), vasco
.zoquil 'pan mal hecho'. De la significación de 'tarugo informe'
nace la de 'informe, basto o mal hecho' en el castellano zoquetudo y en el vasco zoquil citado; por un cruce de sinónimos
de mazacote, amazacotado con zoquete, sale el vulgar amazoquetado 'informe, mal hecho'. A base de la idea de 'cepa' debió
nacer la de 'cachiporra, cabeza de un palo, cóndilo o cabeza
de un hueso', etc., en una serie de voces que creo emparentadas con soccus, y no de origen vasco; tales son el vasco
t:coko, :coko, zoko 'cóndilo de un hueso', el alavés choco 'íd.'
{Baráibar, Vocabulario de palabras usadas en Álava, s. v.), el
salmantino choca (Lamano, s. v.) y el castellano chueca. La de
•cabeza de un garrote' debemos presumirla en un castellano
*chueca, que no encuentro, pero que puede deducirse de chocazo 'golpe con una maza o cachiporra', en Soria. Si otras formas y significaciones, como el italiano zueca 'cabeza y calabaza', zuccotto 'casco, calavera', y el provenzal suc, zuc y zuquet,
de la misma significación, deben referirse, como se hace, a cu &lt;:urbita o a nuestro soccus, no es posible decidirlo sin una
investigación especial. También necesitaban ser estudiadas las
ideas de 'bola de jugar', del castellano chueca, y 'pedrezuela
redonda', del alavés chucha. La idea de 'hueso, corazón de las
frutas' vive en el vasco :coketa, :cokota 'hueso', zokal 'erizo de
la castaña', t:cokota 'hueso de la fruta, eje del maíz'. La significación de 'tronco y pedazo de madera' aparece aplicada a
'un hombre feo y de mala traza, especialmente si es pequeño
y gordo' en el castellano zoquete. La aplicacióp. moral era obvia,
y la hallamos en zoquete 'persona ruda y tarda en aprender o
percibir las cosas', zoquete 'borrico', en asturiano (Rato, Vocabulario, s. v.), el italiano ciocco 'bobo' y el francés souche, del
mismo significado. Con éstos relaciono el castellano sueco, que
el Diccionario de la Academia incluye en el artículo sueco
'natural de Suecia', en la frase hacerse uno el sueco 'hacerse el
desentendido'; la significación de 'bobalicón, simple' subsiste

128

De ZIJCa 'tarugo, palo' procede aZ1Jcar 'apretar las cuerdas retorciendo un palo', como de *souque (soucke) el francés souquer.
1

TOMO

VI.

129

9

�I 30

VICBNTB GAllcfA DB DIEGO

en Salamanca en la forma soca (Lamano, s. v.); esta forma soca
vive en Burgos y significa 'taimado'; forma y significación queparecen ser generales (véase Besses, Diccionario de argot español, s. v.). Yo creo que el socarro 'taimado' de Honduras y el
castellano soca1-rón nacen de esta base: soca, sueco. La significación no es idéntica; pero si observamos que soca y suecono son voces de libre uso, sino que están vinculadas a frases.
hechas, como hacerse el soca, es obvio admitir que la significación de 'fingimiento' correspondiente a la frase (comp. hacerse·
el bobo) es entendida únicamente como propia del sustantivo,.
olvidándose la idea original de 'bobo' que vive en el salmantino soca. Una idea de torpeza parece haber entrado en eL
vasco zokoten 'haragán'.
En las formas citadas como presuntos representantes de.:
soccus se ofrecen raras alternativas que es preciso explicar:
se reducen a la vacilación de s, z, ch y a la diptongación o no
diptongación de la o breve. En el grupo de s aparecen el castellano soca, sueco y socarrón, si mi etimología es aceptable~
el salmantino soca, socaño 'bobo', y el aragonés soca 'tronco';
en el de z están el salmantino zocaño 'bobo', los castellanos.
zueco, zoclo, zoco, zocho, zoqueta, y los aragoneses zoque 'freno',
zoqueta 'pezuña', zoca, zueca 'cepa, tronco'; en el de ch hallamos el castellano choclo 'zueco', chocazo 'golpe de porra', chueca 'cóndilo de un hueso'; el aragonés choca, el alavés choco'cóndilo', y el vasco txoko, xoko, de la misma significación. En
la explicación de estas divergencias podrían discutirse razones
especiales dentro del castellano; pero coincidiendo con alternativas de otras lenguas debe pensarse en una vacilación latina,
tal vez en una divergencia dialectal, suponiendo que junto a
la s latina normal esta palabra ofrecía otra s distinta que, al
amoldarse a pronunciaciones conocidas, fué interpretada ya
como ch, ya como z. Con diptongación hallamos el castellano
sueco, zueco, chueca y el aragonés zueca, y sin diptongo el
castellano soca, zoco, choco y el aragonés zoque, zoca, choca.
Esto nos acusa también una probable divergencia original; es
decir, que al lado de la o abierta debió tener el latín otra forma
-con la vocal cerrada. No olvidando que soccus es una impor-

BTIMOLOGW BSPAÑOLAS

131

tación del griego (comp. aoxxd~ 'sandalia, zueco'), y recordando
que la o de esta lengua fué transcrita, ya sea por diferencias
cronológicas o dialectales o por otra causa, unas veces como u
y otras como o (comp. storax y bursa), podríamos admitir que
en el latín vulgar coexistían las formas s~ccus *siíccus y
probablemente alguna variante con s y z. Ahora bien, como
los cruces son inevitables en sinónimos de un mismo origen,
es posible que ya en latfn se hubiese producido una ramificación de formas que podíamos representar así: soccu sueco,
*succu soca, *soccu chueca, *succu choco, choclo, choca,
*zoccu zueco, zueca y *zuccu zoco, zoca (zoque parece forma
regresiva de zoquete). Cierro esta nota con una observación
sobre zocho 'zapata de un poste': esta forma, no consignada en
ningún diccionario, supone un diminutivo socculus *zocclu;
su interés principal estriba en ofrecernos la agrupación ccl, que
podemos ya asimilarla a la de masclu macho, sin duda por
efecto de su disilabificación, *zoc-clu, frente al grupo monosilábico el de o vi el a ovtja.
VICENTE GARCÍA DE DIEGO.

�EL ENDECASÍLABO

EL ENDECASÍLABO CASTELLANO

CASTELLANO

133

nombre de yámbico se aplica a veces también, así como el de
heroico, al tipo A; al tipo B 2 se le da el nombre de sájico.
Los escritores españoles modernos, al hablar del endecasílabo italiano tienden a considerarlo sujeto a idénticas leyes
que el nuestro. Pero basta consultar los buenos tratados de
métrica italiana para convencerse de que no es así 1 : el endecasílabo de Italia puede acentuarse interiormente, ya en la
sexta sílaba :
tipo A: Nel mezzo del cammin di nostra vita,

El verso endecasílabo castellano, según las definiciones
usuales de los tratados de métrica, se compone de once sílabas, con acentos interiores necesarios en la sexta :
tipo A: Flérida para m( dulce y sabrosa,

o bien en la cuarta y en la octava:
tipo B 2 : Más que la/rota del cercado ajeno.

Así lo definen Juan María Maury 1 , Andrés Bello 2, Manuel
Milá y Fontanals 3, Eduardo Benot 4 y la multitud de tratadistas que les siguen; así lo definían ya, en el siglo XVI, Rengifo 5 y el maestro Alonso López Pinciano 6 • Como la acentuación cae siempre en las sílabas pares, suele llamársela
yámbica, adaptando, no muy bien, a nuestro moderno ritmo
acentual el término cuantitativo de la antigüedad clásica. El
1 En la Espagne poétir¡ue (1826) y en la carta a Vicente Salvá, incluida por éste en una nota de su Gramdtica, sobre el endecasílabo (1831);
a falta de las obras originales, pueden verse las citas que trae el conde
de la Viñaza en la Biblioteca histórica de la filología castellana, sección
de ortología, prosodia y métrica.
2
Ortología y métnca ( 1835), caps. VI y VII del Arte metrica.
3
Obras completas (Barcelona, 1888-18961 I, págs. 337 y 393).
' Prosodia castellana y versificación. Véase especialmente el párrafo V del sumario e índice.
5 Arte poética española (1592). Véase el capítulo XI en la edición
de 1644, que he consultado. Los ocho tipos de endecasilabo quemenciona Rengifo se reducen a los dos arriba indicados.
6 Filosofía antigua poética (1596). Véase la página 285 en la reimpresión de Madrid, 1894.

ya en la cuarta:
tipo B 1 : Vidi Cammt1la e la Pentesilea.

En el tipo B 1 hay cinco sílabas inacentuadas entre la cuarta
y la décima. Como en italiano-no menos que en español-es
cosa poco frecuente que en una sucesión de cinco sílabas no
hata acentuación ninguna, este tipo no se presenta puro muy
a menudo, y ha producido dos variantes: una con acento en
la octava sílaba, en que se conserva el ritmo yámbico:
tipo B2 : Mi ritrovai per una selva oscura,

y otra con acento en la séptima sílaba, con lo cual el ritmo
anapéstico sustituye al yámbico:
tipo B 3 : Che ricordarsi del tempo felice

2.

Los tipos A y B 2 son los que predominan. Los tipos B 1
y B 8 no disfrutan igual suerte: desde el siglo xv1 hay poetas
que los evitan, especialmente los de principios del siglo XIX,
como Leopardi y Manzoni; pero vuelven a alcanzar plena boga
1

R. FoRNACIARI, Grammatica italiana dell'uso moderno compendiata..• (séptima edición, Florencia, 1913 1 parte I, págs. 151-152). Agrego,
en confirmación: C. H. GaANDGENT, edición de la Divina Commedia,
Boston, 1909-1913, pág. xxxv de la Introducción; E. STENGEL, párrafo 56 de su Romanische Verslehre, en el Grund1·iss der romanischm Pkilologie de Grober.
1 Milá designa este endecas!labo con el nombre de anapéstico;
Bello, con el de dactílico, atendiendo al acento - frecuente - en la
primera silaba:
PNro e disJ~•to a salire alle atelle...

�134

PBDllO BBNIÚguaz UllEÑA

BL BNDBCASÚ.ABO CASTBLLANO

desde Carducci, y todavía la tienen. Así, resulta inexacto afirmar, como lo hizo Menéndez Pelayo, que el tipo B 8 aparece
sólo «por casualidad o descuido... en antiguos poetas italianos», o que lo usan «alguna vez para producir determinados
efectos de armonía imitativa» 1 •
El endecasílabo del tipo B 1 es el primitivo de la poesía
francesa - y, por consiguiente, el más antiguo de todos:

El endecasílabo trovadoresco, como es bien sabido, se
,usó desde temprano en dos de los idiomas de España: en
,catalán:

135

Rocabertí: Plangen mondan esa desconaxen~..

y en galaico-portugués :
Rey Dionis; Desi é cousa mui descomunal ...

Halt sont li jui e li val tenebros - ,

y de la poesía provenzal :
Be m'an perdut lai envers Ventadorn.

Los tipos B 2 y B s existían entonces, bien se comprende,
como formas no diferenciadas del B 1•
Pero entre el verso épico francés y el verso lírico provenzal hay diferencias. La pausa fuerte del francés, después del
acento en cuarta sílaba, lo divide en dos porciones, la primera
de las cuales puede tener una sílaba más, átona, después de
la acentuada :
Les roches bises, li destreit merveillos.

La pausa se va convirtiendo en mera cesura para el provenzal, que adquiere así mayor unidad y cohesión. De ahí suele
pasar el verso del mediodía de Francia a ocasionales dislocaciones del acento.
El tipo A existió también en francés y en provenzal; tenía
vida propia y no debía mezclarse con el tipo B, pero de hecho
llegó a mezclarse, a veces, en la versificación de los trovadores 2•
1

.Antología de poetas /{ricos castellanos, Xill, págs. 186 y 214.
La causa no la he visto explicada. Probablemente se debe a la
tendencia, general en la historia de la versificación romance, a prestar
cada vez mayor atención al número de sílabas que al ritmo acentual.
Así se comprende no sólo la alternancia de los tipos A y B, sino la
aparición de dislocaciones curiosas del ritmo, especialmente la acentuación de la tercera sílaba en vez de la cuarta:
2

En Galicia y Portugal, sin embargo, debió de existir en boca
,del pueblo otro metro semejante, no silábico, sino irregular,
-rítmico; del contacto de estos dos metros pudieron derivarse
-el arte mayor castellano y las modernas muiñeiras.
La novedad que distingue al endecasílabo italiano es la
mezcla libre y constante de los tipos A y B, con todas sus
variantes, mezcla que acaba por dar la preeminencia al primero. Cuando Boscán y Garcilaso imitan en nuestro idioma
-el verso italiano, el tipo A es el que predomina, y es el que
.acaba por dar la norma, aunque al principio tolere muchas
-desviaciones. El tipo B 2 -que, según los tratadistas castellanos, es el único que debe unírsele, excluyéndose los tipos B 1
y B 3 -es verdadero equivalente mecánico de A. «On peut se
représenter-decía Maury en su Espagne poétique, explicando
-cómo en las series de endecasílabos castellanos se equivalen A y B 2 -une image matérielle de cette disposition rythmi,que par des barres horizontales que soutiendraient en équilibre, soit un appui au point du milieu, soit deux appuis a des
&lt;iistances égales des extrémités» 1 •
Pero si A y B 2 son los tipos ortodoxos del endecasílabo castellano, es importante observar que el tipo B 1 vino de
Italia junto con ellos y perduró en nuestra poesía desde prindpios del siglo xvr hasta principios del xrx; es decir, mucho
después que Rengifo y el Pinciano lo habían omitido en sus
definiciones del endecasílabo. En trabajo~ anteriores (Ru-

Mais volc guerra fil% del rei d'Etobia.••••
(Raimbaut de Vac¡ueiras.)

Dislocaciones semejantes se hallan a menudo en la poesfa galaicoportuguesa y en la catalana; pero en castellano son muy raras.

1 El motivo por que se equivalen los tipos A y B2 se podrfa explicar por medio del paralelogramo de las fuerzas de los tratados de mecánica.

�137

PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA

BL BNDEC.UfLABO CASTKLLANO

bén Darío, 1905; El verso endecasílabo, 1909) 1 he demostrado cómo persistió el tipo B1, mezclado con A y B 2, en la
versificación castellana.

1. En el Cantar de Mio Cid y en el fragmento de Roncesvalles hay versos que acaso se deban a imitación - inconsciente, es lo más probable - del tipo francés de la Ckanson de Roland (B 1 ): tienen pausa fuerte después de la cuarta
sílaba:

136

I
ANTES DE BOSCÁN

Hay más: antes de Boscán, el tipo B 1 - directamente o a
través de su variante B 3-es el origen de la mayor parte de los
intentos de endecasílabo realizados en nuestro idioma, y hasta
el marqués de Santillana, el tipo A no aparece de modo definido.
1 Aparecen ambos en mi libro Horas de estttdio (París, 1910). Hay

en esos trabajos errores de omisión y comisión que subsano ahora:
l. Tanto Maury (desde 1831 por lo menos) como Juan Gualberto
González (v. el tomo III de sus Obras en prosa y verso, 1844) habían
advertido ya, antes que yo, el uso frecuente del tipo B 1 en castellano;
pero su valiosa observación quedó olvidada, y no tuve noticia de
ella hasta después de publicados mis trabajos. Es evidente que Menéndez Pelayo la babia echado en olvido: no la menciona en su estudio sobre Boscán (torno XIII de la Antologia de poetas líricos castellanos), y luego, en carta particular que me dirige (año 1910), afirma que
el tipo B 1 es cuna especie de anapéstico vergonzante•, opinión que
no creo pueda mantenerse.
II. No sabiendo que los tratadistas italianos, a no ser los autorizados, suelen incurrir en error al enunciar las reglas del endecasílabo,
me atuve al tratado que hallé más a mano, el cual daba como tipos
ortodoxos solamente el A, el B2 y el B 3; así, empleé mucho esfuerzo
innecesario en probar que en italiano existía igualmente el tipo B 1.
III. Menéndez Pelayo, con el hábito de considerar el endecasílabo
de Italia sujeto a idénticas reglas que el español, sugiere que en el
caso del marqués de .Santillana «es muy probable la influencia del
endecas!labo catalán ... en la acentuación de la cuarta sílaba•. Yo foí
más lejos, y supuse la influencia unida de la versificación provenzal,
catalana y galaico-portuguesa como causa de la conservación del tipo
B 1 en castellano; ahora me parece innecesario acudir a esta influencia
lateral, puesto que el tipo B 1 tiene antecesor italiano legítimo.

En Casteion I todos se leuantauan... - Verso 458,

y, como en francés antiguo, cuando el primer hemistiquio
tiene cinco sílabas no disminuye la medida del segundo:
Abren las puertas I de fuera salto dauan... - Verso 459 1.
2. El endecasílabo de D. Juan Manuel proviene, mediata
o inmediatamente, del trovadoresco; ha perdido el ritmo y
conserva la medida, el número de sílabas, único elemento que
pareció preocupar al autor:

El danno, que non le pueda venir...
A las cosas ciertas vos comendat.••
Non te quexes por lo que Dios fiziere...

El tipo B 1 sostiene:

con tendencia al B 3 -

abunda, pero no se

En el comienc;;o deve omne partir...
Ten que es derecho si te arrepentieres...
Bive tal vida que mueras onrrado..•

Una que otra vez obtiene el tipo A, al parecer inconscientemente:
Non castigues al moc;;o maltrayendo...

En ocasiones combina versos de once y de doce sílabas,
como después el arte mayor 2 •
3. No parece que tengamos derecho a afirmar que el arcipreste de Hita escribió endecasílabos, a pesar de que así
1 R. MKN!!Nnsz PIDAL, Cantar de Mio Cid, texto, gramática y vocabulario, págs. 78, 79, 96, 97, 101, 102.
2
Véase F. HANSSEN, Notas a la versificación de Juan Manuel, en
los Anales de la Universidad de Cltile, 1901.

�BL BNDBCASll..UIO

P.IDRO BENafguu UIUIÑA

piensan Menéndez Pelayo, Puyol y otros escritores 1 • Los versos suyos que suelen tenerse por tales, probablemente no son
sino sucesiones de versos de cinco y de siete sílabas, según
lo indica la rima:
Quiero seguir
a ty, flor de las flores,
siempre desir
cantar de tus loores,
non me partir
de te seruir,
mejor de las mejores.

das, pero de ritmo afín, como en las muiñeiras de hoy- penetró en Castilla durante el siglo xrv, como se ve en el cossante del árbol de amor, del almirante Mendoza:
Ya se demuestra: salidlas a ver...
Vengan las damas las frutas cortar...

Soy garridilla e pierdo sazón.. .
Una mozuela de vil semejar.. .

2

4• El endecasílabo galaico-portugués de la Edad Media
tiene dos aspectos: en manos de los poetas cultos es igual al
trovadoresco de Provenza (B 1, con variantes, y A; abundan
las desviaciones); donde puede discernirse la influencia popular, tiene ritmo cadente, anapéstico (B 3) o anfibráquico (C):
Ai flores, ai flores do verde pino... (C)
E será vosc' ant' o prazo passado... (Bª)

El verso popular-que en los cantares de danza hubo de
tener gran libertad, mezclándose con versos de otras medi1

139

y en composiciones anónimas, populares, del Cancionero Herberay (siglo xv):

De todos modos, si éstos fuesen endecasílabos, serían del
tipo B 1 : tendrían pausa fuerte después del acento en la cuarta
sílaba, y a veces presentarían una sílaba átona después de la
tónica, como en la epopeya francesa:
Nunca fallece
la tu merced conplida...

CASTELLANO

M. MBNÉNDBZ P.KLAYO, Antología de poetas 1/ricos castellanos, III, página c; J. PuYoL Y ALONSO, El arcipreste de Hita, Madrid, 1906, página 214. En contra: HANSSl!N, Los metros de los cantares de :Juan Ruiz,
en los Anales de la Universidad de Chite, 1902; sin embargo, sus razones (v. págs. 200 y 201) no habrían sido suficientes a convencerme,
pues él cree que los versos no son endecasílabos porque su ritmo es
yámbico y no dactílico - o, según diría Milá, anapéstico - ; en realidad, la acentuación yámbica podía baberla encontrado el arcipreste
en la poesía galaico-portuguesa.
t Cito los versos del arcipreste según la edición de Ducamin, Tolosa, 1901.

Ha sobrevivido hasta nuestros días en boca del pueblo:
¿Dónde le dejas a tu buen amigo?...
Tanto bailé que me dió calentura...

1

5. Nuestro arte mayor es, probablemente, de origen galaico-portugués. El dodecasílabo, que es su norma, compuesto de dos hemistiquios exactamente iguales ( «Amores me
dieron corona de amores ... »), pudiera ser desarrollo, por anacrusis, del tipo anapéstico (B 3), que se conserva luego como
forma auxiliar del metro:
Tanto andouimos el cerco mirando
que nos fallamos con nuestro Macias
e vimos que estaua llorando los días... 2

1 Sobre los endecasílabos galaico-portugueses y, en ocasiones, sus
derivaciones castellanas: M1LÁ Y FONTANALs, De la poesla popular gallera y Del decasílabo y endecasílabo anapésticos (tomo V de sus Obras
completas); HBNRY R. LANG, Das Liededmck des K,Jni[S Denis von Portural, Halle, 18941 págs. cxiv, cxv, y cxvu; TBOPHILO BRAGA y CAROLINA
MxcBAIL1s DB VASCONCBLLos, Gesc/t.ickte der portr,[iesischen Litteratur,
en el Grundriss de Grober, párrafos 20, 26 y 42; HANSSBN, Zur spanisclten und portur;iesisclten Metrik, Valparaíso, 19001 y Los versos de las
Cantiias de Santa Maria del rey Alfonso X, en los Anales de la Universidad de Cküe, 190 1.
2 Versos de Juan de.:\iena; cito según el Cancionero castellano del
sitio XV, de Foulché-Delbosc (Madrid, 191 z).
Aunque en el arte mayor se encuentran de tarde en tarde versos
semejantes a nuestros modernos A y_ B 2, debe recordarse que los

�PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA

El tipo B1, a pesar de su poca fuerza rítmica, se encuentra a veces en el arte mayor:
Cuando punava por descabollirme...

Es importante recordar que en los endecasilabos de arte
mayor hay pausa fuerte después del acento en la sílaba cuarta, y el verso no es simple, sino compuesto de dos hemistiquios, como los dodecasílabos.
6. En el verso de arte mayor, el dodecasílabo predomina,
relegando al endecasílabo al papel de variante cataléctica. En
Micer Francisco Imperial, por excepción, hay un retorno al
verso de once, cuando el poeta de lengua castellana imita a
Dante. Es probable que en el oído de Imperial se produjera
una confusión entre los ritmos del arte mayor y los del endecasílabo dantesco; es posible también, aunque dudoso, que la
confusión no sea del autor, sino de los copistas, y que Imperial sí supiera cuándo escribía arte mayor y cuándo escribía
endecasílabos a la italiana. En su estado actual, su metro
aparece desorganizado:
El tienpo poder pesa a quien más sabe,
e donde aqueste principio yo tomo
non es menester que por mi se alabe...
Cerca la ora que el planeta enclara
al oriente, que es llamada aurora,
fuéme a una fuente por lavar la cara
en un prado verde que un rrosal enflora... 1

poetas del siglo xv no los leian como tales; para ellos, el único acento
que contaba en tales casos era el de la cuarta sílaba.
Sobre el arte mayor véanse BsLLo, Ortología y métrica; R. FouLcalfDELBOsc, Étude sur le Laberinto de Juan &lt;k Mena, en la Revue Hispanique~ 1902 (o traducción de Bonilla, Jttan de Mena y el arte mayor,
Madnd, 1903); HANSSEN, El arte mayor de :luan de Mena, en los Anales de la Universidad de Cltile, 1906, especialmente pág. 186.
1 Cito por el Cancionero de Baena, Madrid, 1851 (núm. 250). Examineose también las composiciones que llevan los números 226, 231 ,
2~8, 239, 521 Y 548, y véase MaNÉNDEZ PBLAYO, Antología, vol. 'lH, páginas Lxvu, LXIX y LXXII, y vol. XIII, págs. 209 y 210.
1\/

EL

BNDBCASÍLABO CASTELLANO

7. Según Menéndez Pelayo 1, el caso de Fernán Pérez de
Guzmán es parecido. Pero examinando con atención los metros del señor de Batres, se descubre que si unas veces escribe versos de arte mayor, donde a ratos muestra predilección
marcada por el endecasílabo auxiliar (B 3), otras veces escribe
endecasílabos a la francesa (B 1 ) , distintos de los anapésticos 2 • En arte mayor están, por ejemplo, las coplas de la Confesión y el Dezir en memoria del almirante de Castilla, donde abunda el endecasílabo B 3 :
Onbre que vienes aqui de presente,
tú 'que me viste ayer almirante...
Gloria e onrras, estado e plazer
me desanparan aquesta sazón ...

Pero son endecasílabos a la francesa (B 1 ) , que a menudo
tienen una sílaba de exceso, átona, después de la cuarta acentuada, los de las coplas Que más virtud da la buena crianfa
que la generación («Yo digo assí que la buena criam;a... ») y
Aceptando se hombre a bien viuir y suplicando a Dios se venfen los pecados naturales ( «Si la costumbre es tornada en natura ... »), que forman parte de los Vicios y virtudes, los del
himno A Nuestra Señora ( «¡O sacra esposa del Espíritu Santo!») y los de la Orafión a Nuestra Señora en fin de toda la
obra («Virgen preciosa de muy duli;;e aspeto ... »):
¡O sacra esposa I del Espiritu Santo,
de quien nasció I el sol de la justicia
o resplandor, 1 o grandiosa leticia
del parayso, 1 e del ynlierno espanto!

La mejor prueba de que no están en arte mayor es que
nunca se encuentra entre ellos el verso fundamental de aquel
metro, el dodecasílabo dividido en dos hemistiquios estrictamente iguales (6+6), a pesar de que abundan los renglones

Antología, XIII, pág. 211.
Ya lo había observado HANSSBN en Los versos de las Cantigas de
Santa Maria del 1·ey Alfonso X, en los Anales de la Universidad &lt;k Chile,
1901; v. pág. 538.
1

2

�EL BNDBCASfLABO CASTELLANO

P.IIDllO Bl!NRfQUEZ UREÑA

de doce sílabas (5+7) producidos por la adición de la sílaba
átona después de la cuarta acentuada:

II

Renderte gra9as I nin fazer tal seruic;;io...
Señora mia, l lo podrá r.egra9ar...
Nin tú, Señora, 1 c;;esas· in.terc;;ediendo... 1

8. Si el modelo de Fernán Pérez de Guzmán es el endecasílabo francés-que precisamente durante el siglo xv estaba
muy en boga en Francia-, el modelo del marqués de Santillana, como todos saben, fué el endecasílabo italiano. La pausa después de la cesura ha desaparecido; sería inconcebible
que el marqués agregara nunca sílabas de exceso después del
acento interior: el verso es ya, como en italiano, una unidad.
Como sus maestros de Italia, el marqués emplea dos acentuaciones: la de la cuarta sílaba (B 1, con sus variantes B2 y B s)
y la de la sexta (A). La primera es la que abunda más:
Quando yo veo la gentil criatura
que! c;;ielo, acorde con naturalec;;a,
formaron, loo mi buena ventura,
el punto e ora que tanta bellec;;a
me demostraron, e su fermosura ...
(Soneto l.)

DESPUÉS DE BOSCÁN

Cuando Boscán y Garcilaso trasplantan definitivamente

el endecasílabo italiano a nuestro idioma, el verso gira sobre
dos tipos principales: el A, que da la norma, y el B 2• Medio
siglo después, así lo reconocían los preceptistas. El verso italiano, pues, tiende a modificarse en Castilla; tiende a hacerse
menos elástico, más rígido.
Dos de los primeros poetas del movimiento italianista,
Boscán y D. Diego Hurtado de Mendoza, escribieron a veces
endecasílabos que sólo podrían llamarse tales por la medida,
puesto que la acentuación es anárquica; así en la canción
«Quiero hablar un poco ... », de Boscán, y en la epístola de Mendoza que comienza: «El no maravillarse hombre de nada... » 1 •
Probablemente en tales desaciertos, y en otros semejantes de
composiciones hoy no leídas, se inspira la parodia de Cristóbal de Castillejo, la cual prueba que a los oídos de muchos
los primeros endecasílabos de los italianistas sonaban como
versos sin ritmo:

Doradas ondas del famoso rio
que baña en torno la noble c;;ibdad,
do es aquella, cuyo más que mío
soy e posee la mi voluntad...
(Soneto XIX.)

Ejemplos de A:

143

Y ya que mis tormentos son forzados,
bien que son sin fuerza consentidos,
qué mayor alivio en mis cuidados..•

Cuando Boscán y Mendoza logran mayor dominio de la
versificación, y sus renglones de acentuación anárquica son
menos frecuentes, conservan todavía, junto a los tipos A y B 2 t
el primitivo B 1 , y aun a ratos el anapéstico B 8 :

Traen los cac;;adorcs al marfil
a padesc;;er la muerte enamorado,
con vulto e con aspecto femenil...

El alto cielo que en sus movimientos ...
La noche sigo, mas mi fantasia...
Estando el alma con mil accidentes... (B 3 )

(Soneto XXI.)
Para los versos mal acentuados de Boscán, véase MaNáNDBZ PaAntología, Xlll, págs. 213 a 220. El critico señala bien (pág. 214)
los versos del tipo B 3, pero no hace cuenta aparte del tipo B 1,
1

1

Cito por el Cancionero del siglo XV de Foulché-Delbosc, tanto
para el texto de Pérez de Guzmán como para el de Santillana.

l.AYO,

�EL ENDECASÍLABO CASTELLANO

144

PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA

Igual cosa ocurre con Garcilaso :

Revuelve y dice la desconfianza ...
Mi mal es tanto que me ensañaría...
El mal escojo, por determinarme...
Y así nos dió con que se mereciese.. .
Si por amor, o por mi desconcierto ...
Amor me tiene por su desenfado...
La mano al punto de la fantasía .. .
Dichoso el día, dichosa la hora... (B 3)
Do el sobresalto, si alguno queria... (BS)
Cosa es común en los enamorados...

Tus claros ojos ¿a quién los volviste? (B 3 ) 1•
Cuál es el cuello que, como en cadena... (¿B 3?)
Con la memoria de mi desventura ...
(Égloga l.)

(Boscán, Sonetos.)
Cuando quisieres, cual pobre pastor... (B 3 )
(Mendoza, Égloga cEn la ribera del dorado Tajo... •)
En tu descuido y mi desconfianza...
(Mendoza, Canción cCómo podré cantar... &gt;)
Nacida en medio del Andaluda...
La culpa al mundo y a su desconcierto...
Sirviendo al rey por mi satisfacción ...
(Mendoza, Carta a D. Luis de Zúñiga)
1

1•

Él mismo se descubrirá callando..•

de la canción •Cómo podré cantar ... •, Hurtado de Mendoza tiene
varios en que concede importancia al acento, a menudo débil, de la
palabra no:
La mía sé que no se mudará...
Y entreg61a a quien no la merecía...

(Égloga cEn la ribera.,.&gt;)

Igual cosa se ve en muchos poetas de los siglos xv1 y xvu, y no
sólo con la palabra no, sino con otras, como bien y mal, aun en casos
en que forman parte de vocablos compuestos:
(G6ngora, Sol,tiadu.)
No tuvieron o no guardaron leyes ...

(Guillén de Castro, El amor co,utant,.)

Al sueño ayudan con su movimiento...
Y al disponer de lo que nos quedaba...
Del mal ajeno de la compañera .. .
Se engarrafaba de la que venía.. .
El largo llanto, el desvanecimiento ...
Y caminando por do mi ventura .. . (¿B 3?)
Luego mis ojos le reconocieron .. .
Cómo pudiste tan presto olvidarte... (B 3 )
Oh lobos, oh osos, que por los rincones...
Allí se halla lo que se desea ...
Que volvió el alma a su naturaleza ...
Salir el humo de las caserías...
(Égloga 11.)

Junto a versos de acentuación irregular, como:

De vientos no conjuraci6n alguna...

145

¿Algunos premios, o agradecimientos?...
Tú, gran Fernando, que entre tus pasadas ... (¿B 1?)
(Elegía l.)
Se contradicen en lo que profieren...
(Elegía II.)
De daros cuenta de los pensamientos ...
(Epístola a Boscán.)

Y se convierta a do piense salvarse... (¿A o B 3,)
(Canción l.)
Me quejo a vos, como si en la verdad ...
(Canción Il.)
Un campo lleno de desconfianza...
Le di, que es causa, cuya fortaleza ... üB 1?)
(Canción IV.)

Errando por las no vistas montañas...

(Crist6bal de Mesa, Égloga VI de Virgilio.)
Cantan las almas bienaventuradas...

(Padilla, Canci6n cOye la voz... &gt;)
También mirad la bienaventuranza...

(Cervantes, Soneto sobre Isabel de Valois.)

t Este verso, no obstante su valor estético, ha sido citado como
ejemplo de acentuación débil y rechazado por los preceptistas trncti-cionales, reacios a admitir la legitimidad de este tipo. (VéHse E. Df11zCAN11no en su edición de Boscán y Garcilaso, Madrid, 1917, pág. 17.)
TOMO VI.
10

�EL ENDECASÍLABO CASTBUANO

PEDRO H.KNRÍQUEZ UUÑA

Pienso remedios en mi fantasía...
Libre el lugar a la desconfianza...
Yo no naá sino para quereros... 1•
A poder mío y mi consentimiento...
En sah-o destos acontecimientos...
Cortaste el árbol con manos dañosas.•. (B 3 )
Después acá de lo que consentí...
Mas es a tiempo que de mi bajeza...
Un dulce amor, y mi sentimiento ...
(Sonetos) 2•

En Sa de Miranda, después de los tipos A y B 2, el que
más abunda es el B 3 :
De otren cuidoso, de sí descuidado.. .
Con ansia tanta de las mis entrañas... (B 1 )
Pasando d'ellas seguro cercano...
Aquellos ojos que el alma embaían ...
Con las amigas, mudar la color...
Zagala altiva con los tus poderes... (B 1 )
Vengan los pejes poblar los currales,
Pazca el ganado los ríos cabdales.. .
Son los sos piros de los inocentes... (B 1 )
(Égloga XX, Alejo.)
1

Verso que puede clasificarse como B 1, si se consideran como
palabras átonas sino y para; o como A, si se divide sino en dos y se
acentúa no.
1
En toda la obra de Garcilaso sólo hallo ffll'S: versos de acentuación irregular:

i

El fruto que con el sudor sembramos...

(Elegía Il.)
Que ya no me refrenará el temor...

(Canción n.)
Mas todo se convertirá en abrojos ...

(Égloga m.)

En dos versos de la Égloga I:
Descojo16s, y de un dolor tamaño...
Juntandol6s, con un cordón los ato..•

la acentuación no es anárquica, sino que el pronombre enclitico la
lleva, como podía ocurrir en los siglos de oro.
Los versos citados, en texto y nota, son todos los que en la obra
de Garcilaso se apartan de los tipos A y B 2; de ningún otro poeta he
hecho revisión total.

147

Ah, quien me o!ere, en mi mal escarmiente...
Que buen consejo de naturaleza... (B 1)
Aprisionada, la lengua nos dió•..
A nos se viene; parece Salido...
Sin mil enojos, sin lágrimas vistes..•
Ojos más tristes que nunca nacieron.. .
Y que mis fuegos doblaran llorando...
Si amaneciere, será primavera...
Luego las Drías y las Amadrías... (B 1 )
Con que la vista del todo perdieron...
Desatinados del todo y sandios ...
Ojos son estos que ansí desbaratan .. .
Después cantava con los ruisiñores... (B 1)
Seguidas siempre de arrepentimientos... (B 1)
Que henchiste el bosque del son extranjero...
(Primera versión de la égloga Nemoroso)

1_

3

De ahí en adelante, el anapéstico (B ) desaparece, seguramente porque los poetas españoles lo reconocían como
aliado del dodecasílabo en el arte mayor; por huir de la confusión entre los dos metros, desterraron el tipo que entre los
italianos es perfectamente legítimo como variante de B 1 • Los
ejemplos que se encuentran de B 3, desde entonces, son esporádicos, y cabe - aquí sí - atribuirlos a descuido, como los
versos de acentuación anárquica que suelen descubrirse. He
aquí algunos anapésticos:
Oh muerte triste, que así me entristeces...
(Fr. Jerónimo Bermúdez, Nise lastimosa, I.)
Fuera melindres, y cese la entena...
(Cervantes, Viaje del Parnaso, III.)
Quebró el pincel y vertió las colores ...
(Gregorio Silvestre, Soneto «La mano diestra y muy artificiosa&gt;.)
Jaspe luciente, si pálida insidia ...
(Góngora, Panegírico al duque de Lerma.)
1 Poesías de Francisco de Sa de Miranda, edición de Carolina Michaelis de Vasconcellos, Halle, 1885. Sa de Miranda todavía tiene
versos de acentuación irregular:

Quantas lágrimas por un medio riso.. .
Adonde con la su lengua esgriaúcodo ...

(Ntm0f'o11.)

�PEDRO HENIÚQUEZ UREÑA

EL BMDB.CASÍLABO CASTELLA•O

El tipo B1, en cambio, duró tres siglos, a pesar de que no
lo advirtieran los preceptistas anteriores a Maury. No creo
necesario repetir la lista de ejemplos dada en mi estudio anterior, El verso endecasílabo, ni añadir todos los innumerables que he encontrado después 1 • En aquella lista sólo faltaban unos cuantos poetas importantes: Gutierre de Cetina y
Jorge de Montemayor, aunque en sus obras se encuentran
versos de acentuación floja 2 que se acercan al tipo B1 ; Pablo
de Céspedes, Gil Polo, Arguijo, Rioja, el príncipe de Esquilache.
1 La lista comprendía, en los siglos xv1 y xvu, a Hernando de Acuña, Francisco de Castilla, Gonzalo Pérez, Gálvez de Montalvo, Barahona de Soto, Juan de Castellanos, Sebastián de Córdoba, Herrera,
Francisco de la Torre, Francisco de Figueroa, Francisco de Aldana,
Arias Montano, Fr. Luis de León, Malón de Chaide, Fr. Diego Murillo,
Fr. Jerónimo Bermúdez,Juan Rufo, Timoneda, Virués, Miguel Sánchez,
Tárrega, Damián Vegas, Padilla, Valdivielso, Gómez de Huerta, Juan
de Arjona, Medrano, Cairasco de Figueroa, Velázquez de Velasco,
Dr. Garay, Pérez de Herrera, Lope de Salinas, Diego Mejía, Luis de
Ribera, Hernández de Velasco, Villa viciosa, Alonso de Acevedo, Juan
de la Cueva, Rey de Artieda, Cascales, Villamediana, Espinel, Ledesma, Góngora, Anastasio Pantaleón, los dos Argensolas, Lope, Quiñones de Denavente, Guillén de Castro, Luis y Juan Vélez de Guevara,
Tirso, Alarcón, Cervantes, Hojeda, Valbuena, Jáuregui, Quevedo, Cas•
tillo Solórzano, Salas Darbadillo, Lic. Dueñas, Luis de Ulloa, Cosme
de los Reyes, Pedro de Salas, Francisco Manuel, Mira de Mescua,
Cáncer, Montalván. Rojas Zorrilla, Calderón, Villegas, Moreto, Martínez Meneses, Juan de Salinas, Cubillo, Rebolledo, López de Zárate,
Trillo y Figueroa, HenríquezGómez, Jacinto Polo, Diamante, Fcliciana
Enríquez, Sor Juana Inés de la Cruz, Solís, Agustín de Salazar, Bances
Candamo, y separadamente, Camoens y Gregorio Silvestre. Agregaba
otros diez y nueve nombres - sin citar ejemplos - en la nota de la
página 160.
2 Véase, por ejemplo:

Porque algán tiempo no le respondía...
(Montemayor, Diatu1.)
Y con su Duque mal aconsejado ...

(Cetina, Epístola l.)

Podría agregarse San Juan de la Cruz:
Oh noche amable, más que el alborada...
( eEn una noche oscura... •)

149

Sin embargo, Pedro Espinosa, a quien declaré remiso al
empleo de B1, no lo fué:
Al desempeño de su profeda...
(Soneto ,Encendió luminarias... •)

La providencia, con lo venidero.. .
Y si los pasas al entendimiento...
(Soledad del duque de Medina-Sidonia.)
En tu 1:;ondad que en mi merecimiento...
Con pecadores y con publicanos...
A hacer salvos a los pecadores•.,
(Psalmo «Cristo mi Redentor...•)

Ni tampoco Ercilla, cuya afición a repetir monótonamente
el tipo A le alejaba del B1, como verso de acentuación insuficiente a sus oídos:
Las ricas minas y los caudalosos...
(Araucana, VII.)

Ni Rodrigo Caro:
Y medrantando a los que los segu!an...
La necia turba de los rapacillos...
X«.- !'
(Dz'as geniales o ~ - )

,.,r'l

Ni Baltasar del Alcázar, a quien no incluí en la lista:
Y alega un salmo con que lo atestigua...
(Poesías festivas, soneto V.)

He aquí ahora grupos de ejemplos tomados de unos cuantos poetas importantes. Primeramente, de Lope:
Del Hacedor de la naturaleza...
Monstruo será de la naturaleza...
(La kermosa Ester, I.)
Suya la llama en el Deuteronomio...
Y que le vengue de sus enemigos...
(La buena guarda, l.)
Son muy antiguas las enemistades...
(Las mocedades &lt;k Bernardo, l.)

�BL BICDBCASiLABO CASTELLANO

PEDRO HENRÍQUEZ URJ!ÑA

Que pesa mucho en el entendimiento ...
(Los Benavides, ID.)

Y as!, vas lejos de mi pensamiento...
(Penüdiiez, II.)

El mal, la pena y el entendimiento...
(Los Vargas de Castilla, ID.)

Encomendado que en su sacrificio..•
(La Santa Liga, II.)

Hechura suya y sus aficionados .. .
En el donaire, para que tuviera .. .
(Don Juan de Austria en Flandes.)

Las nuevas minas y la plataforma ...
Por acudir a las dificultades...
(El asalto de M astrir¡ue.)

Y en todo aquesto, ni por pensamiento...
(La discreta enamorada.)

En ellos tienen el entendimiento...
(El !talón de Federico, II.)

Que no es milagro en la naturaleza...
Y que me dijo que le perdonase...
(El anzuelo de Fenisa.)

El que nació con mis obligaciones ...
Tú, ¿no mandaste que me entretuviese?...
(La inqcente Laura, II.)

Malas palabras y desabrimientos...
(La viuda valenciana.)

Que los planetas y los elementos...
(Los locos de Valencia.)

Admiración de la naturaleza...
(Los loCIJs por el cielo, III.)

Que tú no ignoras por dificultosas...
(El cardenal de Belén, l.)

De Tirso de Molina:
Murió Leonela de San Severino.••
(Palabras y plumas, 1,)
Cuerdo castigo de mi inadvertencia ...
( Amar por razdn de estado, II.)
Ya no se estiman las conversaciones...
(No hay peor sordo..., ll.)
Señales dar de mi agradecimiento...
(El amo1· y la amistad, l.)
Si no de ingrato, de desalumbrado ...
(El amor medico, II.)
Nunca es valiente la jurispericia...
(Santo y sastre, IIL)
Descanso en brazos de tu cortesía...
(Los lagos de San Vicente, L)
Sansón, Alcides y Sardanapalo ...
(La república al reols, l.)
Trajo las suyas el de Calatrava...
Dicen que todos resucitaremos...
(La reina de los reyes.)
Y yo también de las persecuciones..•
(La eleccilfn por la virtud, II.)
Fabio, mi hermano, que al de Monferrato...
( Ventura te di Dios, hijo.)
Ocasionaron las oposiciones...
Dejó en silencio los que conspiraban...
(Todo es dar en una cosa.)
Pues si enloquece una desconfianza...
(La fingida Arcadia, ill.)
Gana blasones que te inmortalicen...
(La vida de Herodes, l.)

�PEDRO HKNRfQUKZ URJ!ÑA

EL ENDECASÍLABO CASTBUANO

De Cervantes:
Cierra la piedra de tu sepultura.. .
Y agora temo que la sepultura ...
Que pisa aquel que de su pensamiento..•
El desengaño de mi pensamiento...
Hago buen rostro a la desconfianza ...
Y los despojos de mis pensamientos...
Con el valor de tus merecimientos...
Dará mil muestras de tu desvarío...
No hay que hacer caso de su sentimiento...

153

Pidiendo injustas remuneraciones.. .
Y dar remate a mis comparaciones...
Finge mil ascos y revolvimientos...
(Sátira contra los abusos de la Corte.)

De Francisco de Rojas Zorrilla:
Sin que recele sus temeridades...
Mi hermano sale con el Almirante.. .
Ya estoy herida de tus sinrazones...
(Peligrar en los remedios.)

(Galatea, 1-IIl.)

De Góngora:
Segur se hizo de sus azucenas...
( PolifemQ y GalateaJ

Al padre en tanto de su primavera...

La mayor gloria de su monarquía ...
La hiedra acusa, que del levantado...
La ceremonia en su recibimiento.. .
Gracias no pocas a la vigilancia .. .
( Paneg¡'rico al duque de LermaJ

Más con el silbo que con el cayado...
(Soneto «Sacro pastor de pueblos..••)
Que al mayor mártir de los españoles...
(Soneto «Sacros, altos, dorados capiteles... •)

De Eugenio de Salazar :
La erudición de tus Anotaciones...
Con su elegancia y sus resoluciones ...
(Epístola a Herrera.)
Y para que ella ·le comunicase...
Por la cabeza de su monarquía...
Piden remedio para sus dolores.~
De su majada y su recogimiento..•

(Descnpción de la laguna de M~o.)

De humores malos con melancolía...
Limosna pide con encogimiento...
Otros que piensan sin detenimiento...

No tu silencio por desconsolarme.•.
(Los bandos de Verona, Ill.)
Tan satisfechas mis temeridades•..
(Progne y Filomela, III.)
Indignaréme con el amenaza ..•
Del curso propio con que se movía...
(Entre bobos anda eljmgo.)
Yo dije siempre que le aborrecía...
(No hay ser padre siendo rey.)

Durante el siglo xvm, el tipo B 1 perdura. Agrego a los
poetas citados en mi trabajo anterior 1 otros nuevos:
Aquella tigre que precipitados ...
(Porcel, El Adonis, égloga IV.)
1 Los poetas del siglo xvm citados en el trabajo anterior sobre
El verso endecasl/abo son Cañizares, Zamora, Luzán, Jorge Pitillos, Ramón de la Cruz, Ruiz de León, Fr. Diego González, García de la Huerta, Nicolás de Moratín, Cadalso, Jovellanos, Samaniego, Iriarte, Iglesias, Fomer, Iiscoiquiz, Marchena, Hermosilla, Navarrete, Zequeira,
Arriaza, Leandro de Moratín, Arjona y Blanco \.Vhite.
En otro trabajo, La mltrica de los poetas mexicanos en la época de la
independencia (Boletín de la Sociedad de Geografía y Estadistica, Méjico, 1913), cité ejemplos de B 1 tomados de Navarrete, Sartorio, Ochoa,
Moreno, Palacios, Barazábal, Larrañaga, Fernández de San Salvador,
Ortega, Basurto y Femández de Lizardi; todos estos poetas nacieron
en el siglo xvm, aunque algunos vivieron hasta muy entrado el xrx.

�PEDRO BEN!ÚQUEZ UREÑA

Y señalando a la que fervorosa ...

(Vaca de Guzmán, Et triunfo sobre el oro.)
Anuncio fausto de beneficencia...
(Somoza, Soneto XV.)
De la discordia, de la malhadada...
(González Carvajal, Epistola l.)
La nueva secta de sensiblería...
(Vargas y Ponce, Proclama de un solterón.)

El tipo desaparece poco después del año 1800. Durante
el siglo XIX hallamos ejemplos esporádicos, verdaderas curiosidades:
Alli vi al César. Por sus beneficios...
(Hidalgo, Égloga I de Virgilio.)
Subsiste el todo, y que los elementos...
(Olmedo, Ensayo sobre et hambre.)
En un tratado de filosofia ...
(Espronceda, El diablo mundo, III.)
Encubre el velo de melancolia...

EL ENDBCASfLABO CASTBLLANO

155

Rubén Darío resucita los dos tipos (B 1 y B 3) que la mayoría de los preceptistas consideraban anormales. A veces emplea el anapéstico sólo, como en el Pórtico a Salvador Rueda:
Libre la frente que el casco rehusa,
casi desnuda en la gloria del día... 1

Con más frecuencia combina los cuatro tipos:
... tus frescos labios a los míos juntes. (B 2 )
Sones de bandolín. El rojo vino
(A)
conduce un paje rojo. ¡Amas los sones (A)
dd bandolín y un amor florentino?
(B 3 )
Serás la reina en los Decamerones... (B 1 )
Clelia enrojece. Una dueña se signa... (B 3 )
( Divagación.)
Sus rosas aun me dejan su fragancia,
una fragancia de melancolía...
Sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía...
Y sin comedia, y sin literatura...
Tal fué mi intento, hacer del alma pura
mía, una estrella, una fuente sonora,
con el horror de la literatura•..
( Pórtico de Cantos de vida y esperanza.)

(Esteban Echeverria, Él y ella.)
Se ve, se siente. La filosofia ...
(Muñoz del Monte, Dios es lo bello absoluto.)
No me limito a la literatura...
(Batres Montúfar, El reloj, l.)
En las regiones de la eternidad..•
(Fernando Calderón, El torneo, III.)
Sola ya, madre de los pecadores..•
(Nicolás Ureña de Mendoza, Dia de Dolores.)
La imitación de sus antepasados.••
(Manuel Acuña, A la Luna.)
Pero aun es joven, cual si con sus manos ..•
(Zorrilla de San Mart!n, Tabaré, I.)

1 Recuérdese, sin embargo, que el anapéstico no estaba enteramente olvidado en la poesía culta, pues de cuando en cuando lo empleaba algún poeta, como Iriarte:

Cierta criada la casa barría...

Leandro Fernández de Moratín:
Goce la tierra durable consuelo ...

o el traductor - para mi desconocido - de la canción morisca introducida por Martínez de la Rosa en la versión francesa de Aben Humeya:
· Aben Amet, aJ partir de Granada,
su corazón desgarrado sintió...

Mart!nez de la Rosa, al escribir la canción originaria
Aben Amet, en quittaot sa patrie,•.

debió de tener presente la que trae Chateaubriand en Les aventures
du dernier abencérage:
PrCt

a partir pour la

rive africaioe...

�EL ENDECASÍLABO CASTELLANO

157

PBDllO BBNllÍQUBZ UllEÑA

Cabellos largos en la bohardilla,
noches de insomnio al blancor del invierno,
pan de dolor con la sal de lo eterno,
y ojos de ardor en que J uvencia brilla ...
(Balada en henar de las Musas de carne y hueso.)

Actualmente, la mayor parte de los poetas españoles e hispanoamericanos emplean libremente el tipo B 1 y a veces el
tipo B 9• No hay necesidad de citar ejemplos; baste mencionar unos cuantos nombres: Miguel de Unamuno, Eduardo
Marquina, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Manuel
Machado, Enrique Díez-Canedo, Gregorio Martínez Sierra,
Francisco Villaespesa, Leopoldo Lugones, Amado Nervo, Enrique González Martínez, Luis G. U rbina, Enrique Banchs,
José Santos Chocano, Leopoldo Díaz y Guillermo Valencia 1•
PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA.

Minneapolis, 1919.

1 Dice SuNGBL en su Romanische Versleltre, párrafo 57: «... Como
extranjero debe considerarse el endecasilabo en España y PortugaL
Ya en la Edad Media halló entrada, con la imitación de la literatura
franco-provenzal; pero entonces fué poco usado, y su forma segula
estrictamente la de su modelo. De mucho mayores consecuencias fué
su reintroducción, cuando se le tomó de Italia en el siglo xv. Fué
entonces muy popular, y, sobre todo, fueron los dantistas quienes lo
usaron . Naturalmente, ahora se le escribió a la manera italiana. As{
también en Portugal, donde Francesco (!) de Sa de Miranda fué el primero en ejercitarse en el endecasílabo, en el cual, sin embargo, tuvo
muy poco éxito.•
El trabajo de Stengel goza de tanta autoridad, que creo necesario
llamar la atención sobre los errores del pasaje citado, desgraciadamente no los únicos que el autor comete en materia de versificación
española y portuguesa:
I. El endecasílabo es de origen extranjero en España, pero quizá
no pueda asegurarse igual cosa con respecto a Portugal, donde pudo
existir otro tipo, nativo, popular, de verso de once sílabas.
11. La popularidad del endecasllabo en España no comienza en el
siglo xv (con Santillana) sino en el xv1 (con Boscán y Garcilaso).
III. El endecasílabo de origen italiano no fué popular entre los

dantistas- sólo lo usó Santillana y, muy imperfectamente, Imperial. Ni
Juan de Mena ni otro alguno de los admiradores de la alegoría ~antesca lo emplearon. Cuando llegamos al siglo xv1, ya no hay dantistas,
sino petrarquistas.
.
_
IV. El endecasílabo varió al pasar de Italia a Espana: de la c?mbinación de A con Bt y sus variantes B2 y B 3, se pasó a la combinación de A y B2, con BI como tipo auxiliar empleado por los poetas,
aunque no declarado ortodoxo por los preceptis~as.
.
v. No es verdad que Sa de Miranda haya temdo poco éxito en el
endecasílabo. A veces lo escribió con muy buen efecto, y a él se debe
su difusión en Portugal.
Serla interesante estudiar la evolución del endecasílabo italiano en
Portugal. Mis limitadas observaciones me hacen creer que su evolución es semejante a la que ha tenido en castellano.

�BL &lt;ART&amp; D&amp; TROVAR» DB DON BNRIQU&amp; DE VILLENA

EL «ARTE DE TROVAR»
DE DON ENRIQUE DE VILLENA
Entre los estudios que ocuparon el inquieto espíritu de
D. Enrique de Aragón, siempre ávido de novedades, ninguno
tal vez con mayores complacencias cultivó que el de la gaya
ciencia; el trasplante artificioso a tierras de Cataluña de las
pedantescas cortes de Amor de la Provenza, le proporcionó
las únicas dichas en su desventurado vivir, viendo satisfecha
su vanidad de ocupar un sitial un escalón más bajo que el del
rey, bien que sólo en solemnidades teatrales, pues en todas
las cosas del mal llamado marqués de Villena hay algo de
irreal y de ficticio.
·
La mala suerte de sus escritos es conocida: quemados
unos por «non cumplideros de leer», llegaron los menos hasta
nosotros; y del segundo de los dos-el Arte cisoria y el Arte
de trovar - que, por estar nutridos de las más varias curiosidades, mayor interés despiertan en el lector moderno, sólo
un breve extracto del siglo XVI evitó su total pérdida. Con el
texto completo del Arte de trovar se perdieron, quizá para
siempre, gran copia de preciosas noticias para la historia de
nuestra lengua.
Seis citas del Arte se conocen anteriores al siglo xvm:
Hállase la primera en los Anales de Ara!{Ón del cronista
Zurita (lib. X, cap. XLIII, pág. 394, del tomo II de la edición
de Zaragoza, 1668, por los Herederos de Pedro Lanaja). Como
prueba de las aficiones literarias de D. Juan, el amador de toda
gentileza, «bastaría-dice-referir lo que afirma aquel famoso cauallero de los mismos tiempos don Enrique de Villena,

159

que para fundar en su reyno vna gran escuela de aquella
gaya ciencia a semejan(i;3. de las provenc;ales, y para traer los
más excelentes maestros que auía della, se envió por el rey
una muy solemne embaxada a Francia». Como esta noticia de
la embajada - que no se envió nunca- figura en el extracto,
no se puede saber si Zurita conoció o no el texto original.
Quien no sólo lo conoció, sino que además lo poseyó,
fué Quevedo: en carta-prólogo a las Obras de Fr. Luis de
León-que dirigió al conde-duque de Olivares el 21 de julio
de 1629 escribe: «Excelentísimo señor: en mi poder tengo
un libro grande del infante don Enrique de Villena, manuscrito digno de grande estimación ... Entre otras obras suyas
de grande utilidad y elegancia hay una de la gaya ciencia,
que es la arte de escribir versos; dotrina y trabajo digno de
admiración por ver con cuánto cuidado en aquel tiempo se
estudiaba la lengua castellana y el rigor y diligencia con que
se pulían las palabras y se facilitaba la pronunciación, cuando
por mal acompañadas vocales sonaban ásperas, eran equívocas u dejativas a la lengua o al número.» (Bibl. de Aut. Esp.,
XLVIII, 2.º de las Obras de Quevedo, pág. 488.)
La tercera referencia antigua que del Arte se tiene, son
unos versos de D. Juan Andrés de Ustarroz en la Introducción
a su Aganipe de cisnes aragoneses (1652):
Y de la gaya ciencia
escribió su inocencia,
mostrando la erudita
copia de sus noticias y primores;
donde cifró las flores
en un sutil tratado
del Arte de trovar intitulado,
que a instancia lo escribió del señor de Hita.

Jerónimo de Blancas, en el capítulo V del libro I de las
Coronaciones de los reyes de Aragón, copia el texto de Zurita.
Ustarroz, en los Progresos de la Historia en el reino de Aragón (págs. 300-301 de la edición de 1878, Zaragoza), transcribe literalmente el encabezado del extracto conocido, aunque sin advertirlo; y Dormer, en sus adiciones a Ustarroz,

�160

F.

J.

SÁNCHEZ CANTÓN

advierte «que este libro lo guarda el conde de San Clemente»,
no pudiéndose averiguar si se refiere al Arte completo o al
extracto, que, sin confesarlo, indudablemente era lo único que
conocía Ustarroz.
En 1736, el bibliotecario mayor de S. M., D. Juan Iriarte,
compró a un librero en Zaragoza un manuscrito de varios, y
por encontrar en él el Diálogo de la lengua se lo comunicó a
D. Gregorio Mayans y Sisear, que por entonces estudiaba los
Orígenes de la lengua castellana; al año siguiente publicó el
primer tomo y en él el Diálogo y el extracto del Arte de trovar que en el mismo manuscrito figuraba: ¿era este códice el
que Dormer cita en poder del conde de San Clemente?...
El manuscrito pasó a la Biblioteca Real, y desaparecido de
la Nacional de Madrid, lo describe en el British Museum Gayangos (con la signat. Add. 9939) 1 • Es un tomo en 4.º de
1 58 folios, con el título de Papeles varios de Historia Y Humanidades. Comienza con la carta del marqués de Santillana
al condestable de Portugal, y entre otros escritos (extractos
del Libro de Cetrería del canciller de Ayala, cartas de Luisa
Sigea, etc.), al folio 109 aparecen Algunas cos~s notabl:s del
libro de la Gaya Sciencia que compuso don Enrique de Vi/lena.
De la edición de Mayans proceden todas las del Arte hasta
hoy publicadas 2; los errores de lectura y las erratas que en
los Orígenes abundan, se han repetido, cuando no aumentado, siendo hoy el texto ininteligible en buena parte; para mejorarlo, ni se ha intentado publicar de nuevo el manuscrito de
Londres.
Hace poco más de dos años encontré unos apuntamientos
del Arte de trovar al hojear, con fines muy distintos de los
filológicos, los doce tomos de papeles varios, en su mayoría
autógrafos, del humanista toledano del siglo XVI Alvar Gómez
1 Catalogue of the mamtscripts in tke spanish language in the British
Museum, London, 1875, 1, pág. 101.
2 Baste recordar la segunda de los Orígenes, prólogo de Hartzenbusch, notas de Eduardo de 1\1.ier, Madrid, 1875; la de Menéndez Pelayo, tomo V de la Antologia de poetas líricos castellanos; la del conde
,de la Viñaza, Biblioteca histórica de la filología española, etc.

EL «ARTB DE TROVAR&gt; DE DON ENRIQUE DE VILLENA

de Castro, conservados en las Bibliotecas Nacional y Escurialense; de esta verdadera «silva de varia lección» di en otra
ocasión brevísima nota 1 • Era Alvar Gómez hombre erudito y
curioso, incansable anotador de cuanto oía, leía o pensaba; Y
como su adoración por los clásicos iba acompañada de una
grande afición a las cosas de la Edad Media, sus apuntes son
fuente inagotable de noticias medievales.
Este amor singular de los humanistas españoles a la Edad
Media es uno de los rasgos distintivos - apenas señalado de nuestro Renacimiento, y el que quizá explica mejor su carácter, de continuación de la historia de España, no de renovación revolucionaria de los ideales de cultura que en otras
partes tuvo. Del gusto con que los hombres de letras de nuestro siglo xvI estudiaban obras y monumentos medievales, son
claros ejemplos: Nebrija, autor de la primera Gramática de lengua vulgar; el Brocense, que publica anotadas las obras de
Juan de Mena; Juan Ginés de Sepúlveda, al escribir la vida de
D. Gil de Albornoz; Covarrubias, al estudiar con suma erudición la dobla castellana y el maravedí viejo; Ambrosio de Morales, que admira las iglesias asturianas, busca con ahinco códices góticos y describe la Mezquita de Córdoba y las ruinas
de Medina Azzahra; y fuera enojoso recordar, por de sobra
conocidas, las colecciones de refranes y romances viejos, a
porfía impresas y reimpresas durante todo el siglo xvr. Alvar
Gómez de Castro, después de traducir a Epicteto, extractaba
al canciller de Ayala, copiaba a Horacio y en la siguiente página recordaba estrofas del arcipreste de Hita, y con la misma
tinta con que dirigía a Juan de Vergara una ciceroniana epístola, anotaba la suscripción de un manuscrito del siglo x; confusión de asuntos que juzgarían sacrílega un Budeo o un Valla.
Tres de los volúmenes de escritos de Alvar Gómez guardados en la Nacional son copias hechas en el siglo xvm de
los cinco custodiados en el Escorial 2 ; en una de estas copias
1 Rev. de Filo!. Esp., I, 1918.
El Catálogo de códices latinos del Escorial, vol. II, Madrid, 1911,
página 539-signat. K III-26-31 1 autógrafo-sólo añade que procede
TOMO VI.
11
2

�162

F.

J.

EL «ARTE DE TROVAR&gt; DE DON ENRIQUE DE VILLENA

SÁNCBl!Z CANTÓN

(ms. 9939) hállase el extracto del Arte de trovar; su estudio y
el del original (ms. escurialense, K III-31, fols. 69-89) me llevaron a la convicción de que el texto publicado es copia incompleta a veces e imperfecta siempre de los apuntamientos de
Alvar Gómez, estén éstos o no tomados directamente del tratado de Villena, como así lo creo. Que el texto de Londres.
procede del escurialense lo verá tan patente quien lea esta edición, que me parece ocioso emplear lugar y tiempo en aducir
razones. Obtenidas fotocopias de ambos manuscritos, publícase hoy como texto central el de Alvar Gómez, y anótanse al'
pie las variantes del de Londres y las que presenta la lección.
publicada, debidas a mala lectura o a capricho de Mayans.
Del estudio de otros extractos del humanista toledano se
deduce que era fiel al copiar y de gusto extravagante al elegir lo de más interés, y que, sin advertencia alguna, a veces
interpolaba aclaraciones y notas de su propia Minerva, sin
relación, al parecer, con lo que extractaba; por esto creo que
en sus apuntamientos del Arte de trovar hay frases que nunca
pensó escribir D. Enrique de Villena; entre corchetes se imprimen aquellas que, a mi juicio, deben de ponerse en la
cuenta de Alvar Gómez.
El Arte de D. Enrique es una adaptación al castellano de
las poéticas trovadorescas, en especial del Mirayll de Berenguer de Noya; la importancia aun del mero extracto es tan
grande, que no exageraba Menéndez Pelayo al decir: «Cada
letra de este pequeño retazo merece ser pesada y considerada
atentamente.» Su utilidad para el estudio de la fonética castellana es clara. Hasta ahora muchos de sus pasajes eran ininteligibles, y algunos, en verdad, desconcertantes; con el manuscrito del Escorial la mayoría se hacen asequibles y congruentes; quedan, sin embargo, frases oscuras e incompletas; el
hallazgo del t exto original colmaría grandes lagunas de la historia de nuestra lengua.
de la Biblioteca del conde-duque de Olivares; no todos son autógrafos: el tomo 5 ni es autógrafo ni nada tiene que ver con Alvar Gómez_
El extracto del A,·te es de la propia mano del humanista.

La fecha del Arte de trovar, según en él mismo se declara,
es la de 1423; lo escribía D. Enrique cuando, muerto hacía
tiempo D. Fernando el de Antequera, el Consistorio de Barcelona apenas daba señales de vida; retirado el de Villena a sus
pobres Estados de lniesta, en tierra de Cuenca, recordaba con
fruición la época en que tan importante papel representara
en las Fiestas del Gay Saber, cuando, rodeado de maestros y
poetas, «fecho silencio, les fazía una presuposición loando las
obras» premiadas, y después presidía la ostentosa comitiva,
llevando delante «menestriles e trompetas».
«Estaba escrito-dice Menéndez Pelayo-que las dichas
del de Villena habían de ser siempre efímeras y fantasmagóricas, como cosa de brujería y tesoro de duendes.»

Desfgnanse en las notas de variantes los textos: E, Escorial; L, Londres; M, Mayans. Cuando no se cita expresamente
ninguno, entiéndase se hace referencia a L y M conjuntamente.
(Fol. 6g.J [La arte del Trabar, se llamaua antiguamente en Castilla,
la gaya scien,;ia, como pare,;e, por el libro que hizo della don Enrrique de Villena, intitulándola a don Íñigo López de Mendo,;a señor de
Hita I et. Síguense algunos uocablos, y cosas deste libro.]

Por la mengua de la scien,;ia todos se atreuen a hazer ditados, sola- &gt;
mente guardada la igualdad de las syllabas, y concordan,;ia de los
bordones, según el compás tomado, cuydando que otra cosa no sea
cumplidera a la Rímica dotrina.
E por esto no es fecha diferencia entre los claros ingenios, e los
IC&gt;
oscuros.
Maguer otras cosas arduas, vindicasen a sí mi intento (fol. 70). Así
que vn trauajo fuese reposo de otro trabajo.
1. El ... de...- 3. L, intitulado a D. Ignigo...-4.... Algunas cosas notables deste
libro. - 6. sylabas. - 8. ríthmica. - 9. L, sólo punto y seguido; M pone coma de
s,paraciótt. - II. así en L; m E, al lado dt la s hay como un ,-asgo dt n; quiJlá, a
pesa,- de la sepa,-ación de la a, deótrá leerse ansi o an sí y no a sí, aunque el sentid&lt;&gt;
parea más exacto interpretando de la última forma la frase.

1

No es necesat:io advertir que es el marqués de Santillana.

�F.

EL

J. SÁNCHBZ CANTÓN

[La traslación de Virgilio que hazía don Enrrique de Villena de la
1 .)

Eneyda
E quise dirigir este tratado a uos honorable e virtuoso cauallero
don 1ñigo López de Mendoca: pues que mis obras aunque impertinentes, conozco a uos ser plasibles: e que uos delectaes, en fazer ditados,
y trobas ya diuulgadas, y leydas en muchas partes. E por mengua de
la gaya dotrina no podéis transfundir en los oydores de vuestras obras,
las escelentes inuenciones que natura ministra a la serenidat de vuestro ingenio, con aquella propiedat que fueron concebidas. e uos informado por el dicho tratado seás originidat donde tomen lumbre, y
dotrina todos los otros del Regno que se dizen trobadores, para que
lo sean verdaderamente.
Tomaréis algún depuerto.
El consistorio de la gaya sciencia se formó en Francia en la cibdad
de Tolosa por Ramón Vida! de Besaldu 2 .
Esmerándose con aquellas reglas los entendidos de los grosseros.
Este Ramón por ser comencador no fabló tan complidamente. Su-

1-2. Nota de Alvar Gónuz; L, L. t. d. l. E. de Vergilio q. h. D. E. d. V.; M, translación, Virgilio. - 3. M, ese T. - 5. L, plazibles; M, apacibles, deleytades. ú. L, e.-8. excelentes, serenidad.-9. L, propiedad; M, propriedad.-10. seáys
originidad; L, e. - II. Reyno. -13. Depuerto por deporte; es éste uno de los
casos m que u prueba sigue L a E : al que esi:ribía el manusi:rito L le interesó
m este lugar la ¡o,-ma depuerto, notá,,do1a: el de E solamente copió la frase sin
Jiaeer nincapié.-15. M, Besalú.-16. M, entendimientos.-17. cumplidamente.

1 Hizo esta versión, según dice, a instancias del marqués en 1417, y a ruegos
del infante D. Juan, ya rey de Nava1;a, _en 1428; CoTARELO, .D~n .&amp;,r,que de ViJtma, pág. 87, n., señala_ la ~ontrad17c1ón. Tardó, como é~ rmsmo declara, • un
año e doce días•. Los sets pnmeros hbros son los manuscntos M-16 y 17 de la
Nacional de Madrid; los restantes en la Nacional parisiense, ms. 7812. Las glosas en la Biblioteca toledana. (Vid. A. DE LOS Ríos, Hist. i:rit. de la lit. esp., VI,
página 30.)
!f' La afirmación es completamente errónea: P. MEVER, Romanía, IX, 188o,
página 50. Ramón Vidal de Bezandún (según opinión corriente, Besalú de Cataluña) alcanzó los tres reinados de Ramón Berenguer, Alfonso 1l y Pedro II de
Aragón (BALAGUER, Los trovado,-es, IV, J?ág. 78). Amador de los R1os sos~e~haba
que fuese judío de raza. Su obra gramatical, que con la de Huc de Fatd.it fué
la base de todas las poétic_as trovadorescas, llámase Rato~, reglas, o dreita m'!'"
mera de trovar: fué publicada por GuENARD, Gramma,,-es provmfales, Pans,
1839-1840; hay segunda edición de 1859 por P. MEVBR, Ro~na_nia, VI, 1876, páginas 341 y 355, y por Stengel (Marburgo, 1878); estas dos últllDas hec~as sobre
el ms. 13405 de la Nacional de Madrid, copi~ del siglo xvm de un códice de_ 1~
biblioteca de los carmelitas de Barcelona, citado por V1LLANU!VA en su Vta;,
Jiterar;o; este manuscrito del siglo xrv, importantísimo por contener nueve tratados de la Gaya ciencia, se creía perdido; se encuentra en Barcelona en la
Biblioteca de Cataluña, núm. 239. (MAssó TORRl!NTS, Bibliografía deis antics poeta catalans, «Anuari• del «Institut d'Estudis Catalans•, 1913-1914, pág. 26o.) Fué
Vida! quien por primera vez llamó «lengua lemosina• a la lengua de oc.

s

10

«ARTE

DE TROVAR&gt;

DB

DON ENRIQUE DB

VILLENA

cedióle Iofre de Foxa monge negro, e dilató la materia, llamando a la
obra q\le hizo Continuafión del !robar 1•
Veno después &lt;leste de Mallorca, Verenguel de Troya 2 • e fizo vn
libro de figuras y colores Reptóricos.
(Fol. 71.) Depués escriuió, Guilielmo Vede! de Mallorca. la Summa
Vitulina 3• con este tratado, porque durase la gaya sciencia se fundó
el collegio de Tholosa de trobadores; con authoridad y permisión del
rey de Francia, en cuyo territorio es. e les dió libertades e priuillegios, e asinó ciertas rentas para las despensas del consistorio de la
gaya dotrina. ordenó que vuiese siete mantenedores que biziesen
leyes et.
hizieron el tratado intitulado Leyes de amor. donde se cumplieron
todos los defetos de los tratados paffados '·
Éste era largo, por donde Guillén Moliner le abreuió, y hizo el T,-atado de las flores, tomando lo sustancial del Libro de las leyes de amor 6 •
Después vino fray Ramón de Cornet e fizo vn tratado en esta scien-

3. vino ... ; L, Berlanguer; M, Be!enguer; M, i f.-4 L, e colores; M, i colores
Rheptóricos. - 5. L, después Guillermo; M, Gilielmo; Suma, m E no hay pausa
!,asta trobadores.-6. M, punto m tratado, con lo cual desaparece el smtido.10. M, gaya sciencia; M, oviesse.-11./alta el et.-13. L, pasados.-14- L, Moliber; M, Moluier; M, i le hizo.

1 Nicolás Antonio le llama Godefridus de Fexa (Bibl. Vet., 1788, II, pág. 376);
su verdadero nombre, según Meyer, es Jaufré de Foxa, tal vez de Foixa (Gerona); que fué benedictino descansa sobre lo dicho por D. Enrique y Santillana; su obra la escribió, según declara, para enseñar las reglas de Ramón Vida!
a los que por ignorar la Gramática no las pueden entender; figura en los
códices de Barcelona y Madrid; la publicó MEYER, Roma11ia, IX, 188o, págs. 31
y 55. Está dedicada a Jaime, rey de Sicilia; escribióse, por tanto, antes de 1291,
en que pasó al trono de Aragón.
2 Mala lectura de Alvar Gómez; seguida por Nicolás Antonio: es Berenguer
de Noya. Según M1L.,'., Antiguos tratados de Gayas cimcias, en la Revista de Archivos, 1876, y Obras completas, lll, pág. 279, «Hay quien le ba creído gallego ...;
también se le ha tenido por mallorquín•- pero más seguramente será catalán-;
en Cataluña hay también Noya en la toponimia. El título de la obra de Noya es
Lo mira11ts de trovar_o de versificar; o de rimar; así en los códices citados; al fin,
«Son fimdes e comphdes les cfoctnnes e les figures ...•, de donde tal vez el título que le da D. Enrique; publicó la Poética de Noya últimamente GABRIEL
LLABRts, Poéticas catalanas d' en Bermguer de Noya y Fra,icesch de Odesa, Palma, 1909.
3 No he logrado noticia alguna de este tratadista.
' Publicó las Leys d' amor GATIEN ARNOULD en sus Monununts de la litterature
roma,ie, Tolosa, sin año (pero antes de 1848), según un códice de Tolosa; hay
uno de la segunda mitad del siglo xrv en el Archivo de la Corona de Aragón,
descrito por M•ssó ToRRENTS, ob. cit., pág. 259; advierte que es probablemente
el primer libro adquirido o hecho copiar por el Consistorio del Gay Saber de
Barcelona.
6 Hizose por encargo oficial, y estaba acabado en 1356; ayudó a Moliner el
catalán_Bartolomé Ma.rc. (Vid A: PAGts, Auzi~ Marcl, d us p,-edeceseurs, París,
Champ1on, 1912, pág. 130.) Pubhcado por Gatien Arnould; figura en los códices
citados. (MAssó, ob. cit., pág. 262.)

s

10

15

�166

F.

J.

EL &lt;ARTE DB TROTARª DB DON BNRIQUB DB VII.LENA

SÁNCHBZ CANTÓN

c;ia, que se llama Dotrinal 1• éste no se tuuo por tan buena obra, por
ser de persona no mucho entendida. reprehendiósela Iohn de&lt;:astilnou. [asumando] Los vicios esquiuadores 2• (id est que se deuen esquiuar.]
(Después destos no escriuió otro, hasta doo Eorrique de Villena.]
Tanto es el provecho que viene desta dotrina a la uida ciuil, quitando oc;io, e ocupando los generosos iogenios en tan honesta inuestigac;ión, que las otras nas&lt;;iones desearon e procuraron auer entre si
escuela desta dotrina. e por eso fué ampliada por el mundo en diuersas partes.
(Fol. 7••l A este fio el rey don Ioao de Aragóo primero deste nombre, fijo del rey don Pedro seguodo, fizo solepne embaxada 3 al rey de
Fraoc;ia, pidiéodole maodase al collegio de los trobadores que viniesen a plantar en su Reyoo el estudio de la gaya scieo&lt;;ia, e obtóuolo,
e fuodaroo estudio dello eo la &lt;;ibdat de Barcelooa dos mantenedores
que vioieron de Tolosa para esto. ordeoándolo desta manera: que
vuiese en el estudio e consistorio desta scienc;ia eo Barc;elooa quatro
maotenedores, el vno cauallero, el otro maestro en theología, el otro
en leyes, el otro hoorado cibdadano e quaodo alguoos destos falle&lt;;iese
fuese otro de su condi&lt;;ión elegido por el collegio de los trobadores,
e coofirmado por el Rey.
Eo tiempo del rey don Martín su hermano fueroo más preuillejados e acrecentadas las rentas del consistorio, para las despensas
fazederas, asi en la reparación de los libros del arte, e uergas de plata
r. M, Doctrinal.-2-3. L, 3º de Castil Nou; M, Juan Castilnou.-3. falta; M, devan.-4. (Nota de Atvar Gómes~· L, no escriuió hasta; M, no se escrivió.-7. naciones. - 10. M, Juan. - 1J. L, hijo; M, fijo; L, el 2.º; M, solemne Embajada.12. Colegio ... viniesse.-14. cibdad. - 18. alguno. - 21-22. privilegiados. 23. L, fazenderas; M, de los.
1 Según VILLANUEVA, Viaje literario, el Dodrinal lleva la fecha de 1324;
segú~ MrLÁ, ob. cit.,. Comet g~nó la violeta en Tolosa C:n 1333. El Dodrinal figura
también en los códices mencionados. Las obras poéticas de Comet las publicar.on NoULBT Ce,BANEAUX, Deux ma,iuscrit.r provmraux du XV• siecle, Montpelher, 1888, y M1.ssó ToRRENTS en los Annales du ltfidi, 1914-1915.
2 Castellnou fué poeta fecundo y tratadista que durante largo tiempo llevó
la fama de obras que no eran suyas; por ejemplo, el Mirayll, por atribuírsele en
nota en el códice de los carmelitas de Barcelona; en el mismo error debió de
estar D. Enrique, cuando pone a su nombre el tratado de Lus vicius uquivadores, que n~ es ni más ni menos que la cuarta parte del ltfirayll de Koya, a no
ser que V1llena se refiera al Compmdi tú la co11aunsa deis vicis que pudm sdmenir m lus dictats del Gay saber, obra de Castellnou, dedicada a Dalmau de Rocaberti, ms. 21-3-8 de la Biblioteca Universitaria de Barcelona. (Vid.11Assó, ub. cit.
pápna 265.)
'
. ~egún BALAGUt-"R, ~s trovadores, Madrid, Tel10, 1882, 2.• edic., I, pág. 78,
•nmgun documento se etta en apoyo de este hecho ...; al contrario, en los tres
que se conocen de los reyes D. Juan, el amador de tuda ge,úilesa, D. Martín el
Hunzanu y D. Femando el dt A11tequera, no se menciona esta embajada•.

s

ro

&lt;le los vergueros que van delante los mantenedores, e sellos del con:Sistorio, como en las joyas que se dan cada mes: e para celebrar las
fiestas generales. E fiziéronse en este tiempo muy aseñaladas obras,
-que fueron dinas de corona.
Después de muerto el rey don Martín 1 por los debates que fueron
-en el Reyno de Aragón sobre la succesión ouieron de partir algunos
de los mantenedores e los principales del consistorio para Tortosa y
-cesó lo del collegio de Barc;elona,
\Fol. 73-) (Fué después elegido el rey don Fernando, en cuyo serui-cio vino don Enrrique de Villena. el qual procuró la reforma&lt;;ión del
-consistorio y señaláronle por el principal dellos.]

s

10

[Las materias que se proponían en Barcelona estando allí don
Enrrique]: Algunas uezes loores de Santa María, otras de armas, otras
&lt;le amores e de buenas costumbres.
1

5

20

E llegado el día prefigido congregáuanse los mantenedores e tro- ,;
badores en el pala&lt;;io, donde yo posaua, y de allí partíamos ordena-damente con los vergueros delante, e los libros del arte que trayan, y
el registro ante los mantenedo,es. E llegados al dicho capítulo, que
ya estaua aparejado, e emparamentado aderredor de panyos de pared,
e fecho vn asentamiento de frente con gradas en do estaua don Enrri- 20
-que en medio, e los mantenedores de cada parte, e a nuestros pies los
escriuanos del consbtorio: e los vergueros más baxo, e el suelo cubierto de tapi&lt;;ería. e fechos dos c;ircuytos de asentamientos, en do
estauan los trobadores, e eo medio vn bastimento quadrado tan alto
-como vn altar, cubierto de pañios de oro, e encima puestos los libros 25
del arte, e la joya. E a la manderecha estaua la silla alta para el Rey,
que las más uezes era presente. e otra mucha gente, que se ende
llegaua.
E fecho silencio, Jeuantáuase el maestro en theología, que era vno
&lt;le los mantenedores: e fazía vna presuposición con su thema, y sus ale- 30

3. M, señaladas.-4. M, dignas.-8. colegio.-9 a II. Nutas de Alvar Gómez.13. Sancta.- 15. L. Nuta marginal: •No [¿tese?] quan antiguo seha el vso de
Alcalá y Salª en premiar los poetas con solepnidad como aquí se cuenta.• 16. M, estava.-18. capítulo.-19. p. d. p. al derredor.-20. M, ... asiento; donde.22. M, bajo.-23. M, asientos en donde. - 25. paños. - 28. M, allegava.
1 Poco duraron estos tiempos de torneos poéticos en que D. Enrique tenía
tan principal papel; murió D. Martín en 1410 y D. Fernando el 2 de abril de 1416;
a la muerte del de Antequtra, el de Villena se retiró a sus estudios. Todo el
pasaje que sigue es el más conocido y publicado de estos extractos del Arlt de
trovar; sus noticias han servido de base para la creación de los modernos juegos florales, fiestas tan honestas como inútiles para el desarrollo de la cultura.

�168

F, J, SÁNCHKZ CANTÓN

gac;;iones, e loores de la gaya scienc;;ia, e de aquella materia que (fol. 74) se
aula de tratar en aquel consistorio, e tornáuase a sentar. e luego vno
de los vergueros dezía que los trobadores alli congregados, espandiesen y publicasen las obras que tienen fechas de la materia a ellos
asignada : e luego leuantáuase cada vno, e leya la obra que tenía fecha, s.
en boz intelligible, e trayanlas escritas en papeles damasquines de
diuersos colores, con letras de oro, e de plata, e illuminaduras fermosas, lo mejor que cada vno podía. e desque todas eran publicadas cada
vno la presentaua al escriuano del consistorio.
Tenianse después dos consistorios, vno secreto, y otro público. 10En el secreto fazían todos juramento de judgar derechamente sin parc;;ialidad alguna segunt las reglas del arte, quál era mejor de las obras
allí esaminadas: e leydas puntuadamente por el escriuano, cada vno
dellos apuntaua los vicios en ella contenidos: e señyaláuanse en las
márgenes de fuera. E todas así requeridas a la que era fallada sin vi- •s.
c;;ios, o a la que tenía menos, era judga la joya por los votos del consistorio.
En el público congregáuanse los mantenedores, e trobadores en
el palacio: e yo partía dende con ellos, como está dicho para el capítulo de los frayles predicadores. e collocados, e fecho silenc;;io yo les 20fazia vna presuposición loando las obras que auían fecho. e declarando
en espec;;ial quál dellas merec;;ía la joya. e aquella ya la traya el escriuano del consistorio en pergamino bien illuminada. e en,;;ima puesta
la corona de oro, e firmáualo yo al pie, e luego los mante(fol. 1s)nedores, e selláuala el escriuano con el sello pendiente del consistorio, e •s.
traya la joya ante mi, e llamado el que fizo aquella obra, entregáuale
la joya, ela obra coronada, por memoria. La qua! era asentada en el
registro del consistorio: dando authoridat y li,;;enc;;ia para que se pudiese cantar, e en público dezir.
e acabado esto tornamos de allí al palac;;io, en ordenanc;;a, e yua 30entre dos mantenedores, el que ganó la joya, e leuáuale vn mo,;;o
delante la joya, con ministriles, e trompetas, e llegados al palac;;io
hazíales dar confites, e vino. e luego partían dende los mantenedores
e trobadores con los menistriles, e joya, acompañyando al que la ganó
fasta su posada.
352. M, a asentar.-4. M, tenían hechas.-5. L, M, asinada; M, leía. -6. M, inteligible; demasquinos. - 7-8. M, diversas; formosas. - n. juzgar. - 12. según. 14. señalávanse. - 15. hallada. - 16. juzgada. - 19. e Don Enrique partía; m I!.
está 6o"ada la pala6ra yo y puesto encima Don Enrique, como si al copiar atracta,ulo quisiera Alvar Cómez p01ierlo en tercera persona. - 20. colocados. 21. M, que ellos avían; L, hecho.-22. M, la traía ya.-23. L, iluminado.- 24- Don
Enrique al pie; vid. nota a ta linea I9. -26. ante D. Enrique; vid. nota a ta linea I9. - 28. autoridad. - 30. tomávamos. - 31. llevávale. - 33. M, vino. 34- L, menestriles; M, ministriles; acompañando.

EL &lt;ARTE DE TROVAR• DE DON ENRIQUE DE VILLENA

e mostráuase aquel avantaje que Dios e natura fizieron, entre los
claros ingenios, e los oscuros. [de donde parec;;e que ventaje viene del
vocablo italiano avante].
E no se atreuian los ediothas.
La difinic;;ión de scienc;;ia según Galter Burley 1 en la Summa de las

;.

artes: scienc;;ia es complida orden de cosas inmutables e verdaderas.
E acatando seis instrumentos, si quiere órganos, que forman en el
hombre bozes articuladas, e !iteradas. es a saber: Pulmón con su continuo mouimiento sistolando, e diastolando: rec;;ibiendo ay re fresco bazia a sí, e lanc;;ando el escalentado fuera del cuerpo por muchas par- ,,.
tes, espec;;ialmente (fol. 76) por la tracharchedia, que es la canoa del
resollo. et. percude si quier o fiere el ayre.
el segundo, paladar.
el terc;;ero, lengua.
el quarto, dientes, que por compresión fazen zizilar, a atenuar el •s.
son, si quiere adelgazar.
el quinto, los bec;;os.
el sesto, la trachearchedia.
No son las bozes articuladas en igual número c;;erca de todas las
gentes: porque la dispusición de los ayres, e sitio de las tierras dis- &gt;&lt;&gt;
ponen estos instrumentos por diuersa manera. A vnos dilatándoles la
canoa, e por eso fablan de garguero; a otros faziéndoles la boca de
grant oquedat, e por eso fablan ampuloso; e a otros faziendo las varillas de poco mouimiento, e por eso fablan zizilando: e ansí de las
otras diuersidades.
•s.
Esta parte primera se diuidirá en diez partículas.
La primera quándo y por quién la letra latina fué hallada.
La segunda la difinición de la letra.
La terc;;era quántas son las letras, y qué figuras tienen.
r. M, aventage. - 2. obscuros; Notas dt Alvar Cónm; aventage. - 4. ediotas.-5. M, definición ... Burlei ... suma.-6. M, i verdaderas.-7. M, Sus ... quier.9-10. hazia sí.-12. Sitt variante alguna en L.- 15. M, o atenuar. -20. sitios. 22. haciéndoles. -23. grand oquedad; faciéndoles. - 24. assí. -29. L, e que.

1 Walter Burley, escritor inglés nacido en 1275, murió en 1357; estudió en
Oxford y París; llamábanle Dodor plattus d compicuus: fué un feroz nominalista y preceptor de Eduardo IlI; leído en España; He~ando Díaz ~ublicó en
Sevilla (Cromberger, 1520) el arreglo de una obra suya titulada La vida y txce-

lmtts dichos de los más saóios .filósofos que huóo en este mundo. {GALLARDO, Ensa,.
yo, núm. 2025.)

�170

F.

J.

SÁNCHEZ CANTÓN

La quarta de los acidentes, e de la mutación de sus figuras segunt
la d iuersidat de los tienpos.
La quinta del departimiento que han entre sí, segunt las bozes
que significan.
La sexta del son de cada vna, por la conjunción de vnas con otras.
La setena como se muda el son de vna, en son de otras. e se puede poner vna por otra en ciertos lugares.
La ocbaua como se ponen algunas letras, e no se pronuncian: e
otras se pronuncian, aunque no se ponen.
La nouena en el escreuir, segunt las reglas de los trobadores aotiguos como se deuen situar.
La dezena de la abreuiatura de las letras.
(Fol. 77.)

Mastre Gil fizo v n t ratado titulado Summa de prouerbia,·

s

10

1.

[La antigüedad de la letra latina sácala así don Enrique de Villena , 5
en el libro de la sciencia Gaya] :
Al tercero año que Nicostrato dió las letras a los de Italia, el rey
latino hizo juntar sabidores, y las reglas dadas por Carmenta fueron
corregidas, e llamóse letra latina. fué esto deziocbo años antes de la
postrimera presa de Troya: la qual fué antes de la era de nuestro 20
saluador Iesucbristo por M. C. LXXX. V años, según Phelipe Elepbante en la glosa del Timeo de Platón, lo qua! dize que sacó de las historias de los egypcianos, e la era de nuestro saluador corre aora MCCCC
e XXXIII, todo junto serán IIM. DC. XXX. VI años.
ocho diphtongos son auidos por leales, siquiere ciertos, en el trobar. es a saber: ay, ey, oy, uy, au, eu, niu, nou; éstos son de dos letras.
ia, ie, ve, no son finos. que se llaman por otro nombre impropios.
de tres letras se componen otros ocho: gay, vey, ioy, cuy, vau, lleu,
niu, Nou.

1. según. - 3. según.-4. sinilican. -6. M, mudo.-10. M, escrivir; L, M, según.-12. Falta.-14. Historia Florcita. - 15. Nota de Alvar Gómez; M, antiguidad; L, M, sácasse: así según D. E. d. V. dize. - 19. dieziocho. - 21-22. e. l. g.
d. P. es el Th. - 23. L, agora. - 26. M, ai, oi, ei, ui, au, eu, iu. - 27. L, ja, je, ue;
M, ia, ie, ui; M, finidos; L, M, improprios. - 28-29. L, voy; M, gai, vei, joi, cei.
1 Reliérese a La Fiorita o Ji/ores de historias de Armannino «Giudice de
Bologna• (Armenino Bolonés le llama el marqués de Santillana, que nombra a
su obra el libro de la Flórica); consérvase en la Biblioteca Nacional de Madrid el
códice que fué de Santil\ana (signat. I, 16), descrito por MARIO Scm.FF, La bibliotheque du marquis de Santillana, Paris, 1905, págs. 352-354. (Vid. también A. DE
LOS Ríos, Obras del marqués de Sa11tillana, Madrid, 1852, págs. 597-598.)

1•

lenguagge, linagge, con dos gg.

San Isidoro en el primero libro de sus timotogías.

Micer Armenio escriuió la Istoria ftorita

171

BL «ARTB DE TROVAR&gt; DE DON E NRIQU E D E VILLENA

Algunos ditados antiguos o petafios.
Carmenta 2 nombró a la/jiex e a la x xi, conforme a la apelación
griega &lt;¡&gt;t, Xts
(Fol. 78.) Aa, Be, ce, de, ee, efe, ge, ache, ii, ca, ele, eme, ene, oo, pe,
cu, erre, ese, te, uu, egues, y griega, zz, ( ), tilde.
La lt. E l pulmón con su aspiración forma la h.
La trachearchedia forma la a e la e e la i, e la diferencia que entre
ellas se faze, es por menos respiración; que la a se pronuncia con ma- 10
yor, e la e con mediana, e la i con menor.
El paladar, con su oquedat, forma la o e la k. pero la o ayúdase con
los becos.
·
La lengua forma la r fi riendo en el paladar, e la d e la te la l firiendo en los dientes; e la y griega ayudándose con paladar e dientes; e la ,;
n e tilde firiendo muellemente en los dientes medio cerrados.
E los dientes forman la z, apretados zizilando. e la x e lag ayudándose un poco con la lengua.
Los becos con clausura e aperición forman la b,f, me la pe la q.
e la v aguzando con alguna poca,abertura, e ayudándose de la respi- 20
ración.
Algunos quisieron atribuyr la pronunciación de la o a los becos,
porque se aguzan e abren en forma circular; pero mayor operación
faze en ello el paladar, e por eso a él fué asignada de suso.

25

1, Maestre; L, intitulado. - 3. Parece ep igraje de un capítulo del que nada u
a,iotó.-4. M, ca la apelación.-6-7. Faltan en L y M.-10. M, aspiración.-12. oquedad forma la o e la h. - 14. f por t. - 15. Falta en; el paladar y dientes. 16. muelmente. - 17. e la x.-20. M, e la u. -22. de la d. -24. L, fazen.

t Ignoro a qué obra se alude; CoTARELO, ob. cit., pág. 164, piensa si se referirá a Gil de Zamora. De asunto análogo y de autor de nombre parecido son
los Proverbia gallicana, Paris, 1519, obra del escritor francés de comienzos del
siglo XVI Jean Gilles de Noyers (Egidius Nucerinus); claro está que a éste no
pudo aludir D. Enrique, pero sospecho si será un caso de los varios en que no
deba atribuírsele lo copiado en el texto, sino que sea una nota suelta de Alvar
Gómez; lo mismo pienso de la cita de San Isidoro (pág. 170), y tal vez debiera
de pensarse lo mismo de otros varios pasajes.
2 Carmenta es aquella «dona anomenada Carmel ninfa,, de que habla el
Miray/1, que dió el alfabeto a los latinos. Carmenta fué tal vez una fuente, y
fué madre de Evandro; y bien directamente, bien valiéndose de su hijo, educó
a los romanos, y presidió la colonización del Palatino, después de echar de allí
a Caco. (Vid. RosCNER, Dictiomiaire de Jl-fytlwlogie grecque et romaine, págs. 351
y siguientes.)

�F.

J.

EL «J.RTB DE TROVAR&gt; DB DON ENRIQUB DE VILLBNA

SÁNCHBZ CANTÓN

Alphabeto de Carmentas:

l(.

.G.

'1

corrompióse el vso, e reglas de la letra góthica, e vsaron de tales
figuras:

e ). '-'

~

~ ¡ _,,-

{. I&lt;. ,,. . "

~- 1· 1"-.f(
~ .Y 3 ·

:,. b.

o

~-

ccn~

f

;&lt; u b. f r- ..... E f'. 'tj
h. ' K. l ./h. n. 0 .
p. 1· r f a: · ~ · X·
&gt;' ' 1' ~(fol. 79)

c. '

&lt;.

Jf-.5

1'
"
r.
xy f· -,.
(. PI ,n. O

f·

t.

te

e dixeron a la f efe. e a la .-e eques.
Toledo se llamaua Fajén: e C:amora Numam;;ia e Áuila, Ábila.
Después recogidos los christianos en el monte sacro en Asturias, s
e perescieron los saberes entrellos, y aun el escrevir y leer, por diuturnidad de tiempo. Desque fueron conquistando sintieron la mengua
de ia perdida letra, e embiaron a la isla de Ingalaterra por maestros
que tuuiesen escuelas de escreuir, y leer, y gramrnática e mostráronles un tal alfabeto:
,o

El de los longobardos:

A la ftex llamaron fi y
El de los godos:

173

a la k aca.

J\ ~- e · 1). E

F. G.
· _M. N ~

1
Vf. O.P. '/J Q.tl
TV x. y)
H

1. J( ·

Después que la tierra se perdió en tiempo del rey don Rodrigo
como se perdieron los estudios de Toledo, e los de 9lmora, e de Áuila,
I. Carmenta. - 2. Falla ti alfabeto. /u/o. - 6. M, e Ávila.

llamaron la letra anglicana e dezían a la k aque, pero los deste
regno no podían pronunl;iar sino acke.
Tomaron de los moros las colas de las letras rebueltas, e el líamiento de los uocablos e tildes grandes, e el tener de la péndola, el
leer en son (fol. So).
&lt;s

S.

3. Id., id.; fiez 11. fe. -4- Falla ti alfa-

s.
2. Falta ti alja/Jtto. - 3. M, i ala. - 4- M, Fasen. - 6. perecieron; M, entre
ellos ... escrivir.-7. del tiempo.-8. M, Inglaterra.--9. M, escuela; M, escrivir ...
e gramática. -10. Falta ti alfabeto. - II. M, llamáronla; L, h, que; M, aque. 12. L, Regno; M, Reino.

�174

F.

J.

SÁNCH.IIZ CANTÓN

corrompióse el anglicano. e vuo éste:

~- ·e. e -~ - f-s- ,~.
'IJ

'( t 1·

- ~ - r.\,.

s- ·

e éste a llegado fasta el vso deste tiempo.
Allende el son particular que cada letra por sí tiene: quando se
conjungen vnas con otras forman otro son.
Esta formación se entiende en dos maneras, vna en general. otra s
en especial.
La general en tres, es a saber, plenisonante, semisonante, menos
sonante.
Quando la letra ·e s puesta en principio de dición toma el son más
lleno, e tiene mejor su propia boz: e por eso es dicha plenisonante, 10
es a saber auiente su son lleno. Quando es puesta en medio de dición,
no suena tanto, e difústaffe el son de su propia boz.
Quando es en fin de la dición, del todo pierde el son de su propia
boz: o suena menos que en el medio e por eso es dicha menos sonante.
La especial manera es, considerando la condición de cada vna, se- •s
gunt la conjunción en que se halla. así como las vocales, que allende
de la regla general dicha, por especial razón son algunas uezes plenisonantes, aµnque sean falladas en medio de dición, así como diziendo
vas, ven, diz, joy, luz. que maguer que las vocales puestas en estas
diciones estén en medio, retienen su lleno son, por la plenitud de la 20
voz uocal, que les ayuda.
e algunas uezes las tres vocales a e o suenan de otra manera con
son semisonante, o menos sonante puestas en medio de dición (fol. 81)
e fin, así como quien dize proeza, grana, honor, que la e en la primera
dición es semisonante, e la a en la segunda, e la segunda o en la ter- 25,
cera; esto les acaece por la conjunción de las precedentes letras, que
se lían e encorporan con el son de la uocal, en composición de bozes:

1. .Faltad aljaóeto.-4. M, conyungen.-5. M, i otra.-ro. propria.-n. M, de
dición. - 12. propria. - 15-16. según; M, conyunción. - 19. M, vendiz; M, que
a las.-21. L, las; M, les.-26. conyuncción.

EL &lt;ARTE DE TROVAR&gt; DB DOK E'HRIQUE DB VILLl!NA

175

e por eso la uocal pierde parte de su lleno son. Estas tres vocales
puestas en mitad de dición sin mudar la postrimera letra, tienen a
uezes lleno son, y otras medio; quien dize vas da medio son, e si dixese
paz daríale lleno; diziendo vos es semisonante, diziendo pos es plenisonante. e si dixese pres aquella e es plenisonante; e si dixese tres
es semisonante. e porque gozan de amos los sones según el ayuda
del principio dízense vtrisonantes.
lave la i en principio de vocal se hazen consonantes. quando lag
con vocal se junta, así como a e u tiene son suaue: como quien dize
plaga, Dragón, daga, e esto es con la a: e con la e así como llegue,
pague: con la u así como guardar, guiar; pero q uando se junta con e
e con i entonces suena fuerte: como quien dize linagge, girón, girconya,
en el fin quitan la e pug, Alberic.
La l se dobla para hazer la plenisonante al principio, y al medio.
En el fin nunca se dobla, sino en la lengua limosina.
Quando la r es semisonante no se dobla ara, ira, quando es plenisonante dóblase, error. En principio de di&lt;;ión es plenisonante, no se
dobla, Rey, Roque, Rofín.
en los nombres propios, en medio de dición es plenisonante y no
se dobla Emique, Ferando.
(Fol. 82.) La p e la b algunas uezes fazen vn mesmo son, como quien
dixese cabdinal, que también se puede dezir capdinal.
E te d eso mesmo conuienen en son, en fin de dición; así como
quien dize cibdad, que se puede fazer con d e con t; en principio son
~MU~.

La q e la e conuienen en son en principio de dición; quantidad se
escriue con q; calidad se escriue con e; la k conuiene con este son diziendo karidad, pero tiene esta especialidad la k: que no se puede
poner sino en principio de dición e todavía es plenisonante.
La m e la n conuienen en son algunas uezes en medio de dición,
así como diziendo tiempo. que aunque se escriue con m, faze son den;
e si lo escriuen con n faze el mismo son, e por eso algunos lo escriuen
con n, auiéndose de escrevir con m.
en los nombres propios que es menester que la pronunciación sea
fuerte, ponen en medio aspiración: Matheo, Anthonio.

3. dixiesse; M, digesse. -4. M, voz. - 5. M, digesse. -6. ambos. - 7. M, vnisonantes. -9. tienen el son. - 12. estonces. Falta girconc;;a en M; en L, gironc;;a.
La forma girgonc;;a en el arcipreste de Hita, tstrofa IÓio, «en pequeña girgonza yace grand resplandor•. - 13. M, la c. - 15. nunca dobla ..., lemosina. 18. M, Roq.-19. M, proprios. - 21. M, t la b ...; L, M, hazen. - 22. M, digesse.24. L, falta dize. - 28. Cambia M la k en h, y en lugar ae karidad escribe handad. - 32. L, fazen mesmo. - 33. L, M, haviéndolo; M, escrivir. - 34. M, proprios. - 35. M, Anthonia.

s

'º

15,

&gt;&lt;&gt;

~

30-

35,

�176

F.

J.

SÁ.NCHEZ CANTÓN

La x nunca es plenisonante, doquier que se ponga; antes muda
:algunas vezes su son: a vezes en e, a vezes en g; asi como quien dize
.bux, flux, que se escriuen con x y fazen son de g; fix escríuese con x
y faze son de c.
La z algunas uezes en el fin tiene son de e: pee por pescado, que se s
-escriue con e e tiene son de z; otras vezes es semisonante prez.
Las uocales son c;;inco: a, e, o, u; porque laves la quinta, sirue en
fa cuenta por cinco.
Las mutas son nueue: b, c, d,f, g, k,p, q, t.
(Fol. 83.) Las semiuocales son c;;inco: l, m, n, r, s.
'º
Las extraordinarias son tres: x, y, z.
Los sinos son dos: h, -;- [tilde].
La / en la cuenta se toma por c;;incuenta, porque es la quinta de las
semiuocales, e primera dellas.
(dexaron de llamarse semiuocales, e llamáronse líquidas.]
15

Pónense vnas letras por otras:
a se muda e z, az (sic); b por p : cabdinal, capdinal; c por k; d en
i : cibdad, cibdat; la m en n: compromiffo (algunos se atreuen a escreuir conpromiffo); laf se muda en p ayudada de la aspiración h, como
-quien dize Phelije; la o en u: peconia, pecunia; furca, forca; la u la tina 20
siempre se muda en castellano en o; lag se muda en i: juego, ihus; la
j en g: gentil; la c se muda en z: Zamora, Gormaz, Gormay; la b se pone
por la p: estribo auíase de dezir est,-ipo, deriuándose de pie; en lugar
de d se pone ten fin de dición: breuedat; por la f se pone p, como
,quien dize jhilósoplto; por la g se pone j, como quien dize jun;a; por •s
.la k se pone c, como quien dize cauallo; por la m se pone n, como
quien dize tienpo, ca se auía de escreuir con m, pero según el vso mo-derno se escriue con n; la p se muda en b, como quien dize cabdillo,
,que se auía de poner con p; la q por c, como en quantidad.
(Fol. 84.J Algunas letras que se ponen e no se pronuncian:
30
Quien dize jhilosop!tía pronunc;;ia f, e no se pone; quien dize cuñyo
pronuncia q, e no se pone; cantar pronunc;;ia k e no se pone; sciencia
,pónese s y no se pronunc;;ia; psalmo pónese p e no se pronunc;;ia; /umor
4. E, e faze. - 5. M, pee. - 6. M, con ,;;. - 7. L, cinquo, añade la i y no distingue la u de la v. - 9. M, como antes, confunde la k con la h. - IO. L, semisonantes; M corrige d error; L, s. r.; M, r. s. - 12. L y M confunden la tilde.
con la t.-15. Nota de Atvar Gómt11;; dejaron.- 17. a se muda en z az ...; dia lo
que copiado queda; no acierto a adivinar lo que se quiere advertir; p, obablemente
no lo entendió tampoco Alvar Gómez; M, i por h. - 18. L, atreuien. -20. M repite
se mude en o, como pecconia, peccunia.-23. auía.-24-25. L, M, p, como philósopho.-25. M, por la h.-26. M, ,;;, como cavallo.-27. M, que auía. 30. M, i no.31. L, cuyno; M, cuyo; M, la k; única Vt11; que M t,yó bie11 esta letra y no la confundió con la h.

EL &lt;ARTE DE TROVAR &gt; DB DON ENRIQUE DB V ILLBNA

177

pónese he no se pronuncia; Ita, por tiene, pónese /te no se pronunc;;ia;
en los nombres propios pónese k e no se pronuncia: Marcho.
la e, quando viene después de muta, no suena sino el son de la
muta, porque termina en ella; asi como Be, que faze son debe se encubre la e; e esto acae~e porque en el leer no se pone letra pronunciada por si, sino copulada con otra, saluo las uocales, que se ponen
en algún lugar por si: asi como la o en la dijuntiua, e la e en la conj untiua, e la a en la relatiua.
e aquellas letras que se ponen e no se pronunc;;ian según el común
vso, algo añaden al entendimiento e significación de la dic;;ión donde
son puestas:
[aquí puede entrar magnífico, sancto, doctrina, signo, etc.]
(De la situación de las letras según los trobadores antiguos.]
Situaron en tal manera las letras que fiziesen buena euphonía siquiere plazible son, e se desuiaron de aquella posición de letras, que
fazía son despazible, e por eso, en fin de dic;;ión, donde era menester
doblar la /, ponen vna h, en lugar de la postrimera /, como quien dize
metalh, por temprar el (fol. ss) rigor de la segunda l con la aspirac;;ión
de la /t; e donde venía g en medio de dic;;ión sonante fuerte, pónenle
antes una t, así como por dezir linagge ponen linatge, paratge; esto se
haze en la lengua limosina. En la castellana lo imitan en mucho, que
aquel mu suena debilemente e anyadiéronle vna tilde en lugar de n
entre la u y la c, e escriuen müclto, o por dezir como escriuen como;
e porque la I), quando viene c;;erca de o siguiente suena debilemente,
añyadiéronle una g, como por decir portado, portadgo, infatado, infatadgo, e entonces suena la d. e porque la h en principio de dic;;ión faze
la espira1,ión abundosa, en algunas diciones, pusieron en su lugar f,
por temprar aquel rigor, así como por dezir heclw ponen fecho, e por
herando, ferando. e por dezir meyo di zen medio.
e algunos por templar el rigor de lar ponen en su lugar/; así como
por dezir prado dizen piado.
Quando la a se encuentra con la t, difusca el son; por eso le acorren con una c en medio; así como por dezir prática escriuen práctica;
e según el antiguo uso, c/1i dezie qui e che dizie que; e para le fazer
dezir clli añyade otra c, como quien dize acchilles o sacc!teo; e por dezir

r. M pone h.-2. L, M, proprios.-4-5. M, encumbra.-7. M, por si así como
así: como ...; en, disyunctiva. - 7-8. M, en conyunctiva. - 9. L, M, es común. 12. Nota de Alvar Gómes,· en M falta etc. -14. M, de tal ...; M, que hicieron. 16. desplazible; M, desaplazible. - 18. M, metall ...; con aspiración.-21. M, lemosine. - 22. débilmente, e añadiéronle. -23. M, muncho; cómo escriven como.24. M, débilmente.-25. añadiéndole.-28. M, dicen fecho.-30. M, temprar.3r. M, decía. - 34. M, decía.-35. L, aniaden; M, añadían.
TOMO

VI.

12

5

ro

'5

20

25

30

35

�178

F.

J.

SÁNCHEZ CANTÓN

afio, que ponen en lugar de la segunda n vna y griega, así añyo, que
adulea el son; e la tilde suple la boz de la n que se quita.
(Fol. 86.) e quando la i se encuentra con la s suena poco, e por eso
la ayudan con la consonancia de la x en medio; así, como por dezir
misto se pone mixsto; tiene la e la misma condición, e así, por dezir
testo se escriue texsto.
e quando la n se encuentra con la t suena debilemente, e para le
fazer sonar, acórrenle con voa e, como por dezir tanto se escriue tancto.
e la c, quaodo es puesta entre vocales, faze agro son; e por lo temprar, en su lugar ponen t, pronunciándola como c, con muelle son,
como quien dize illuminatión.
e la x al principio retrae el son de s; mas faze el son más lleno, e
por eso por dezir setaf escriuen xetaf.
e quando la o se encuentra con la ben medio de dición detiene la
boz, e por eso en su lugar ponen v, como por dezir cobdo escriuen
coudo. E quaodo la y griega sigue a la e en medio de dición, faze detener la boz, e por eso en su lugar ponen g, como por dezir Reyno, que
escriueo Regno.
Guardároose los trobadores de poner vo uocablo que comen~se
en uocal tras otro que acabase en ella; como casa alta, que aquellas
dos aes confonden y detienen la boz; también acontece esto en lar:
fazer razón; e quando el precedente acaba en s y el siguiente comienca
por r: tres Reyes; ay desto sus excepciones, que se sufren poner estas
voca(fol. 871les o letras, arriba dichas, e.2 fin de pausa, donde se descansa, o ~edio de bordón, y entonces no es iocouiniente que la
pausa siguiente comience así; exemplos:

EL &lt;ARTE DE TROVAR&gt; DE DON ENRIQUII DE VJLLENA

También quaodo es diptongo en que se acaba el uocablo, puede
el que se sigue comencar en uocal, como quien dize:
s

Cuydado tengo yo de ti, ay alma,
por tu mal fazer;
;

Pues que soy yunque sufriré.
10

15

20

También es son impertinente acabar la dicióo en m e la otra comencar en vocal, aunque se salua por la sinelimpha, figura de quien
se dirá en la distinción tercera.
,o
y quando acaba vna en consonante, y otra comienca en ella, principalmente si fueren de vn son, como quien dize corral losado, paret
tasa o calles secas.
E así hizieron en otras muchas: como en lugar de te;er, que suena
gra&lt;;ialmente, dixeron texer, (fol. 88) quitando lace puniendo la x, que •s
abiua el son de aquella dic.ión, e por /isar, fixar; e la dición linage,
linagge, para abiuar la a; en Cristo, Cripsto.

Abreuiaturas de diuersas sciencias.
2;

o quien dize:
Quien de trobar, reglas primero dió;
o quien dize:
Quando querrás res&lt;;ebir la dotrina;
y del todo se quita el ioconuiniente, quando la una viene ~fin de
b~ordón, e la otra en el bordón siguiente inmediato, como quien dize:

I. M, anno. - 5. L, M, mixto. -6. L, M, texto. -7. M, débilr;nente.-10. pronunciándolo. - 2r. M, dos aa.---: 25. M, inconveniente. - 26. M, egemplos. 30. M, primer dió. - 32. L, M, recebir la doctrina. - 33. L, M, inconveniente. 35. L, M, ser loada de mí, dutrúyeu ti ritmo; causó ti error del copista d que la
palabra loada m A!var Gómez está escrita mcima dtl renglón y un poco retrasada,
a puar de que lleva ti arco de llamada de fin de verso. - 36. L, habrá.

l

venir un diptongo en pos de otro, sin medio de otra dición, faze mal
son, e abrir mucho la garganta, como quien dize:

Tancto fuy d~uos pagado )
&lt;-olvidar que no lo puedo;

Vuestra boodat por ser de mí loada
aurá sazón sea más conocida.

179

35

ORTHOGRAPHfA

los grammáticos: los casos nº, gº, dº, Aº, vº, aº.
los lógicos: argº argumento, silº silogismo, subº, prediº.
los Rhet.: desmost, Delibt, judici1. iumen". dispusiº".
los Arism: cif, iunta, mengr por menguar, mltipº.....
los legistas: ponen por digestos dos ff, porque los griegos dicen
esta figura digama, siquier doble g, e porque tiene comienzo de dig,
pónenlo por digestis; por párrafo ponen §; por códice, c; por ley, L;
e por -re Iudicata, r. ju; canonistas, li. pe., lite pendente; PP, papa; q,
questión; co, consagración.
los mercaderes: por sueldo ponen ff; por florín, flo; por dobla, doa;
por cafiz [aora dezimos cahiz], cf".'; por fanega, f":"; por trigo, tº; por
ceuada, ~; por dinero, D; por marauedi, 2.
y la guía de la madre era la sangre del hijo;

g. L, M, sinalefa.-II. M, acaba vna consonante.-12-13. fuere; M, pared, casa;
L, pared, tasa; M, calle losada.-14. M, así.-15. M, digeron.-17. M, por arrivar;
M, xpo.-18. M, ciencias.-20. L no leyó el quinto caso, borrando lo qU11 tscr-ióió,
para mi tamóii,i es ilegi/Jle.-25. En 1wta marginal aiiade L: oluidóse los médicos,
que tienen muchas.-20-31. Jgua/ m L; difedttosos los signos de abreviación m M.

20

25

3o

�180

F.

J. SÁNCHBZ CANTÓN

(Fol. 89.) lo que aora dezimos soberano en los libros antiguos está
somerano, que parece que viene de summus. En el libro de Ramón Lull
de Mallorca: e si por auentura ellos sopiesen la manera como nos
creemos en la somerana e diuina trinidad
pieca, vocablo equíuoco; pieca por aposento, pieca por espacio de
tiempo, pieca por pedaco, pie&lt;;a de vaca, pie&lt;;a de paño.

s

MISCELÁNEA

[En acordarme quien fuí
la memoria me lastima.]

F.

J.

SANCHEZ CANTÓN.

2-3. L, M, somerano por soberano en los libros antiguos y parece de summus.
Alega el libro de Ramón Lull de Mallorca. En L y M falta et texto de Lulio. 5-6. En la mumeraciún, L y M suprimen pieza por y transcrióm y por i.-7-S. Faltan m L y M. Dudo mucho figurasen estos versos m el •Arte•. En L termina: uAo,;.

CASOS DE ETIMOLOGÍA POPULAR
EN NOMBRES DE PLANTAS
Uno de los dominios del lenguaje en que aparece más
activa la formación nominal romance, es el de los nombres
vulgares de las plantas. Recorriendo su copioso y poco exp~orado vocabulario, se nota que las voces latinas que se
incorporaron al habla popular son escasas al lado de las de
formación romance. Conservan, por lo general, su nombre latino las plantas de gran importancia (vid, trigo); pero a medida
que ésta disminuye, los nombres tienden a perderse o quedan
reducidos a una pequeña zona geográfica, sustituyéndose por
otros nuevos. De aquí la gran variedad dialectal que ofrecen.
Unas veces se toma el nombre de alguna cualidad de las hojas, semillas, etc. (corazoncillo, hierba pulguera, lengua de buey);
otras, el de la época de su floración o recolección (hierba de San
:Juan, cat. tresetes 'teresitas', de Santa Teresa); el de sus aplicaciones (lombriguera, escorzonera), etc. Pero hay bastantes nombres latinos, griegos o árabes que pasaron a la lengua vulgar,
generalmente por la vía erudita, y que no siendo entendidos
por el pueblo, fueron deformados fonéticamente por analogía
con otra palabra conocida. Se trata, por lo tanto, de casos de
etimología popular 1, favorecida a veces por alguna cualidad
1 Para voces de la misma naturaleza véanse: M&amp;NÉNDBZ PmAt, Gramática ltistdrica de la lengua española, 1914, págs. 118 y sigs.; MBYERLUBKE, Introducción al estudio de la lingüística romance, 1914, págs. 201
y sigs.; GARCÍA os Dmco, Gramática kistdrica castellana, págs. S9 y sigs.;
Zeitschrift f. rom. Philologie, IV, 377 y 384.

�182

MISCELÁNEA

MISCl!LÁNEA

de la planta (véase aguileña), llegando en algún caso a hacerse
difícil discernir si hay influencia de otra palabra, o si nos hallamos simplemente ante una formación nueva en la que el
pueblo sólo tendría en cuenta dicha cualidad, prescindiendo
de la semejanza fonética con el nombre que anteriormente
tuvo 1a misma planta. A veces esta influencia entre dos vocablos procede del latín; y así, los duplicados, español y portugués, agrifolio y aquifolio no han nacido de un cruzamiento
romance, sino latino, entre aqui.folium y acrifolium (véase Walde, Lat. Etym. W).
A continuación doy los casos más seguros que he encontrado en diccionarios y repertorios de nombres vulgares de
plantas, indicando siempre la procedencia de las formas estudiadas:

altamisa (Dice. Acad.). Nombre que se aplica (por misa) a
numerosas especies y variedades del género Artemisia.
astrologla &lt; aristolochia (gr. apiotoA.ox(a). Astrología se
encuentra en el Diccionario de Nebrija (1492); y en las ediciones del Diccionario de la Academia de 1783 y 1791, se dice:
«ArusTOLOGIA. Lo mismo que astrología, yerba medicinal y
amarga.» La edición de 1803, creyéndolo sin duda un error,
corrige: «ArusTOLOGIA. Lo mismo que aristoloquia», y ya no
vuelve a aparecer en el Diccionario de la Academia. Astronomía, último grado de la evolución de la palabra, se encuentra
como dudoso en Colmeiro (ob. cit., IV, 605). En un manuscrito de 17 44, conservado en la Biblioteca del Museo de Ciencias Naturales de Madrid (A. Martras, Dilatada historiay diccionario de animales, plantas y minerales, pág. 362), parece
leerse astromonía. Al mismo fenómeno responde la forma
portuguesa estrelamín (Colmeiro, loe. cit.).
eulalia. Véase HALLADA.
hallada&lt; aliaga, ár. al-c{jaulac? (Korting). Formas documentadas: ulaga, aulaga, aliaga, alliaga. A partir de esta última pudo formarse hallada (Colmeiro, loe. cit., II, 56) por etimología popular favorecida por la semejanza de timbre entre d
y g intervocálicas 1. Entre las numerosas formas que se conocen del nombre de esta planta, es digna de notarse eulalia
(Colmeiro, loe. cit.), por analogía con el nombre propio.
hojaranzo&lt; jara+ anzo, con influencia de hoja. Formas
conocidas: jara, jarón, jaranzo, hojaranzo (Colmeiro, I, 294).
Meyer-Lübke (Rom. Etym. Wb., 7674) da ajara la etimología
del ár. schara.
hormigón &lt; h o r m In u m, por analogía con hormiga. Coexisten en español las formas lzormino, ormino, hormigo, hormigón
(Colmeiro, IV, 355).
jarro&lt; arum. Formas intermedias conocidas: aro, _yaro,
jaro,jarro (Colmeiro, V, 195). El tránsito de la primera forma
a la siguiente puede explicarse por el color jaro de sus frutos.

aguazul&lt; algazul, por analogía con agua (Dice. Acad.).
Del ár. J_,....,LiJI. En valenciano (Alicante) hallamos la misma
influencia de aigua, tomando la palabra la forma aiguazttl
(Colmeiro, Enumeración de las plantas de ta Península hispanolusitana, II, 472).
aguileña&lt; aquilegia. El Diccionario de la Academia admite el nombre aguileiia, sin hablar de su origen. Creo que
se trata de una influencia del adjetivo aguileño, favorecida por
la forma de las flores, que tienen los pétalos prolongados en
un espolón largo y tubuloso (Lázaro, Flora española, II, 357)alemaoa &lt; anemone (gr. aYEf!-CÓYr¡). Hay formas intermedias que demuestran la disimilación y metátesis de la segunda n, y sobre ellas debió operarse la etimología popular por
influencia de alemán: anémone, anémona, anémola portuguesa,
anémola del Tajo, alemana pobre (Colmeiro, ob. cit., I, 19).
alitierno &lt; alaternus (Dice. Acad.). Da, por evolución
fonética normal, aladierno, ladierno, ladierna; pero al lado de
estas formas y por influencia de tierno, se interpretó la palabra como un compuesto, ala+ tierno, del tipo manirroto,
boquirrubio. Pudo ayudar a este desarrollo la naturaleza del
fruto de esta planta : drupa con endocarpio delgado y frágil
(Lázaro, Flora espa,iola, II, 477).

1

Para la confusión acústica entre ambos sonidos véase RFE, V,

1918, pág. 197.

�l\JISCELÁNEA

MISCELÁ.NEA

pentinella (catalán)&lt; *pimpinella (Korting), por pinte
'peine', pentineta 'peineta'. Pimpinella se encuentra en italiano
y en castellano; y en catalán coexiste con pentinella, forma
documentada por A. C. Costa (Introducción a la.flora de Cataluña, Barcelona, 1877, págs. 79 y 332).
prunela&lt; brunella, por influencia deprima. En castellano coexisten bruneta y prunela, cat. pnmella y brzmelda. portugués prunelha (Colmeiro, IV, 381).
pericón, periquillo&lt; hypericum, por Perico (Pedro). Nombres que reciben algunas especies del género Hypericum. Hay
la forma intermedia kipericón, que es la más usada (Colmeiro,
I, 524 y sigs.).
rabo &lt; nabo &lt; na pus, por su forma alargada. Tenemos
también rabiza junto a nabiza (Colmeiro, I, 236).
salsafragua &lt; saxifraga, interpretado como compuesto de
salsa + fragua. Formas documentadas: sazifraga, saxifragia,
salsifragia, salsa/ragua (Colmeiro, II, 491).
xuclamoro (catalán)&lt; s y c como ro. Por analogía con xuclar
'sorber' (&lt; sucufare) tomó la palabra la apariencia de un compuesto, zuela + moro = sorbe-moro (F. Oliveres, Lista alfabética de varias plantas... , Barcelona, 1839, s. v.).-SA~IUEL G1u.

de buenos halcones: «et todos estos falcones salen muy buenos, ca se toman muy lexos de la tierra donde nasc;en, ~a segund todos cuydan, ellos vienen de Noruega» 1 . Más tarde
surgen las referencias a aquel país como lugar de fríos glaciales; así en el Persiles de Cervantes y en otros autores, por
ejemplo, en Moreto:
Cuna es ya la montaña...
no de fuego, de nieve,
pues la Noruega de cristal se bebe 2 •

Pero las alusiones más curiosas, y que especialmente motivan esta nota, son aquellas en que Noruega se convierte en
sinónimo de oscuro y de nocturno. La noticia de las largas
noches de Escandinavia, difundidas por viajeros o por escritos
que no conozco, suscitó en algunos autores referencias que,
dentro de ellos, llegan a convertirse en un verdadero lugar
común. Pueden citarse textos de Vélcz de Guevara y de Rojas
Zorrilla. En El Diablo Cojuelo habla Vélez de «la más oscura
Noruega» 8 ; y en El rey en su imaginación 4, leemos:
Muchas albas amanezca
vuestra majestad, señora,
en las noches de su ausencia,
que a los horizontes son
de vuestros rayos, Noruega,
donde muere mi esperanza,
hasta amanecer en ella.

NORUEGA, SÍMBOLO DE LA OSCURIDAD
Las alusiones a países remotos que de vez en cuando surgen en las páginas de nuestros escritores de la gran época,
son siempre sugestivas y evocadoras. Recuérdese el lindo
verso de Garcilaso, «Danubio, río divino», que Azorín ha
glosado en una de sus obras 1. En medio de esta literatura,
generalmente apegada a lo local, tales saltos geográficos ponen una nota de eficaz y poético contraste.
Noruega aparece citada con diversos motivos en nuestros
autores. Es sabido que en la Edad Media se la cita como lugar
1

At margen de les clásicos, 1915, pág. 57.

De Rojas hay ejemplos más abundantes:
Arminda, a cuya hermosura
rindo un alma, un reino doy;
el príncipe Astreo soy,
rey de la Noruega oscura.
( Galán, discreto y valiente (auto), edic. 1675 1 pág. 3.)
1

AVALA, Aves de ca;a, Bibliófilos Españoles, V, 18.
Las travesuras de Pantoja, Salamanca, 1792, pág. 13.
3
Edición Bonilla, pág. 61. Edición R. Mario, pág. 162 5 •
4
Editado por J. G. Ocerin en Teat,-o antiguo espa1iol, próximo a
publicarse; versos 1674-1680.

�MISCBLÁNBA

Hay en aquesta espelunca,
alcázar de la Noruega,
un lampión, que desde el techo
de un cordel de lazo cuelga.
(Lo que quería ver el marqués de Vitlena, Rivadeneyra, LIV, 3280.J
Sabañón.

Águeda.

... Está hecho un Góngora el cielo,

más oscuro que su libro...
En tanto que el sol Narciso
sale a aliñar la guedeja
del mar al espejo limpio,
podéis estar retiradas
dentro desta casa...
¿A qué Noruega
es la que nos ha traído?
(Sin honra no hay amistad, Ri vadeneyra, LIV, 311 a.)

[La escena a oscuras.] Déjale estar ya; llegad
a aquesta sala, don Pedro.
D. Pedro. ¡Es dama de la Noruega
esta dama?
Conde.

(Obligados y ofendidos, Rivadeneyra, LIV, 720.J
Sancho.

Los dos que ve, se han criado
en la Noruega; y así
por la noche negociamos.
(Donde hay agravios, Rivadeneyra, LIV, 148c.J

Agrupados estos pasajes, reciben todos ellos un sentido
claro y preciso. - A. CASTRO.

UNA NOTA BIBLIOGRÁFICA

MISCBLÁNBA

logo de la biblioteca del Sr. Serrano Morales que se guarda hoy día
en el Ayuntamiento de Valencia, y, efectivamente, corresponde a la
rarísima edición que salió de las prensas de Diego de la Torre. He
aquí una reseña del mismo:
e Fiestas de I Denia I al Rey Cathólico Fellippo Ill defte nombre 1
Dirigidas a Doña Catalina I de &lt;;;úñiga Condefa de Lemos, Andrada
y I Villalua, Virreyna de Nápoles I Por Lope de Vega Carpio, Secretario del I Marqués de Sarria.• (Grabado en madera de 68 X 50 mm.
Dibujo: una corona de laurel con dos lazadas, una en la parte superior y otra en la inferior. A los lados dos grifos que con el pico y
patas sostienen un escudo con los cuarteles en blanco. En éstos hay
manuscrito lo siguiente: Nicolaus Antonius tom z Bibl. Hisp., pág. 64.)
En la parte inferior de la portada: cVéndenfe en cafa de Juan
Mora librero, junto a I Sancta Tecla.,
La página siguiente en blanco. La hoja siguiente (sin numerar) contiene la dedicatoria. Empieza: «A Doña Catalina I de &lt;;;úñiga Virreyna
de I Nápoles. 1 Por efcufar al Marqués... » Termina: «Criado de V. S.
Lope de Vega Carpio.•
A la vuelta, grabado de adorno en la parte superior; a continuación, licencia firmada en Valencia a 8 de mayo por V. Petrus Joannes
Affenfius.
En la página siguiente (sin numerar), signatura a 2, grabado de
adorno; en la parte superior comienza el Canto primero, con letra
capital adornada. Empieza la foliación sistemática en la página 7, notándose un sin fin de equivocaciones 1• Termina este canto en la página 42 (numerada 44) con la indicación cFin del primer Canto• y con
un grabado de adorno en la parte inferior.
En la página siguiente empieza el Canto segundo, el cual termina
en la 71 con la palabra cFin».
En la página siguiente (sin numerar): «Soneto de Don I Carlos
Boil, a Lope de Vega I Carpio, cuyo nombre va I en él cifrado 1 ... •
Termina con la palabra cFim.
Al final de la misma página: clmpr effas en Valencia, en cafa de
Diego de la I Torre, en la pla1;a de Villarafa, 1599.»
Son 72 páginas; signaturas A, B, C, D, E de ocho hojas, excepto
la E, que tiene cuatro. A tres octavas por plana. Mide 14 cm. Está
encuadernado en pergamino; a continuación de la obra: ,Fiestas nvp-

SOBRE LAS •FIESTAS DE DENIA» DE LOPE DE VEGA
En la página 537 de la Vida de Lope de Vega que acaba de publicar D. Américo Castro, sobre la base de la edición inglesa del señor
Rennert, se alude al ejemplar de las Fiestas de Denia, citado por mi
en alguna ocasión, anotando que es cpor lo visto auténtico».
Se trata del ejemplar número 1108 del inventario y 3107 del catá-

1 La página 12 tiene sólo un 2, y esto OCllrre en la 23. La 26 tiene
el número como si fuese página impar, lo mismo que la 44 y 60. Las
páginas 30 y 31 tienen los n .ímeros cambiados; la 33 lleva 35, y así
continúa en la siguiente forma: 34 dice 36, 35 = 33, 36 = 30, 38 = 40,
39= 37, 42=44, 43=41, 46=48, 47=45, 62 = 63, 63 = 62, 64 sin numerar, 67=77, 69=70, 72 sin numerar.

�•

188

NISCBLÁNBA
MISCELÁNEA

ciales _qve la civdad y reyno de Valencia han hecho en el felicífsimo
cafam1ento del Rey don Phelippe nueftro Señor Ill defte nombre con
doña Margarita de Auftria ... Por Gafpar Aguilar»; y en el mismo ;olumen se encuentra el Romance a tas venturosas bodas y otras obras.
Salvá, en su Catálogo (1030, I, pág. 343), escribió: ·«El conde de
SaceC:a reprodujo hacia el año de 1746 esta obrita, poniéndole la fecha
de la primera edición de 1599; sin embargo, es fácil reconocer la impresión contrahecha.,
. Las últimas palabras son tan ciertas, que para demostrar su veracidad _basta citar los caracteres más salientes del libro falsificado:
«Fi~s~a~ 1 de Denia I al Rey Cathólico I Felipo IlI ¡ de este nombre I Dmg1clas I a la Exc.mª Señora I Doña Catbalina de Zúñiga, 1 Condefa de Lemos, Andrada, 1 y Villalva, Virreyna de I Nápoles I Por
Lope de Vega Carpio, 1 Secretario del Marqués de Sarria J Impresso
en Valencia en caía de Diego de la Torre. Año 15 99.»
Al fin: «Impreffas en Valencia, en cafa de Diego de I la Torre en
la Plaza de Villarafa, 15 99.,
66 páginas, y una al principio con dedicatoria y licencia. Mide el
ejemplar 0,165 X 0 1 110.
En la página I un grabado de adorno y en medio JHS. Termina
el _Canto primero en la página 38, empezando e l segundo en la siguiente.
La Barrera (Mteva biog,·aj{a de Lope de Vega, pág. 80) copió )aspalabras de Salvá sin crítica alguna 1, y la atribución se ha convertido en
un verdadero tópico. El canónigo valenciano D. Roque Chabás publicó
e! poema de Lope en su revista El Arc/1ivo 2, y al extractar las noticias que sobre el viaje del rey a Denia se insertan en el manuscrito de
Gao~a, que se encuentra en la Biblioteca Universitaria, escribió: «En
el pnmer tomo de Et Archt"vo publicamos la relación hecha en verso
por Lope de Vega de la primera venida de Felipe III a Denia en fe-

. 1 «Es_ libro en extremo raro, casi no conocido sino por la impres1ón sem1contrahecha que de él publicó hacia el año de 1744 el conde
de Saceda.,
2
Et A,·chivo, revista literaria semanal, dirigida por D. Roque Chabás. - Denia, Imp. de Pedro Botella, 1886 y siguientes, págs. 6, 13 ,
2o, 28, 37, 45, 61, 86, 110, 117, 126, 132, 141, 167, 172, 180, 228, 237
Y 239, donde se inserta el soneto de Boil. El Sr. H. Mérirnée al dar
n~ticia de e~ta edición en su obra L'art dramatique a Valen~ia (págma 684), dice que tiene un comentario histórico. En verdad es de
muy escasa importancia.

brero de 1599... Tenemos motivos para creer que el folleto intitulado
Noticias de las fiestas qtte se celebraron en Denia con motivo de la llegada de
su Magestad, etc., por Lope de Vega Carpio. En Valencia, en casa de Diego
de la To1-re, I599, es el mismo que publicamos en el tomo I de El Archioo con el título de Fiestas de Denia a Felipe III. Este último ha
servido de origim1l en la edición de Rivadeneyra, quien lo juzga de
edición contrahecha, 1 •
Es curioso que callase el Sr. Chabás los motivos a que hace referencia, máxime cuando en su Historia de la ciudad de Denia había
escrito: «Sobre las fiestas celebradas anteriormente en Valencia escribió el poeta Aguilar, y tanto de este folleto como del anterior [Noticias de las fiestas ...] hemos visto un ejemplar que posee D. Juan de la
Cruz Martí, 2.
Dada la forma de expresarse, no parece verosimil que nos encontremos ante una producción desconocida del Fénix de los Ingenios;
antes al contrario, hace sospechar esa manera de presentar la cuestión
que el canónigo valenciano quería prescindir de un problema de dificil
solución 3• El ejemplar de la biblioteca del Sr. Serrano Morales perteneció a la biblioteca mayansiana 4; pero en el Specimen no hace referencia a ella Mayans. En cambio al tratar de la Gramática de Lebrija
consigna: e Ante pancos annos recusam cum primre editionis, imitatione&gt; (pág. 7), noticia que amplió el P. Méndez en su Tipografía con
estas palabras : cSe sabe casi a punto fijo el que la hizo imprimir
o imprimió habrá unos veinte años&gt;, y cristalizó en el Catálogo del
mismo Salvá, achacando también al conde de Saceda el hecho, si bien
no con tanta firmeza como al hablar de la reimpresión de las Fiestas
de Denia. Debemos fijarnos en que al hacer referencia de las Fiestas en la traslación del Santísimo Sac,·amento a la iglesia mayor de Ler111a, afirma el librero valenciano que había visto una edición contrahecha a fines del siglo xvm; pero no da noticia alguna sobre quién pudo
ser el autor de la falsificación.
Haciendo el cotejo somero de los ejemplares contrahechos de las
Fiestas de Denia y de la Gramática de Lebrija, parece que deben deducirse sendas conclusiones. En el segundo hay mayor respeto a la forma: se utilizan las mismas tintas del original, se dejan en blanco los
huecos correspondientes a las capitales de adorno de la verdadera edi1 Revista citada, II, 134. - Vid. Rivadeneyra, vol. 38, pág. 525.
Obra citada. Denia, Imp. de Pedro Botella, 1876, lJ, pág. 127,
nota.
3 Conocedor del Catálogo d e Salvá, ¿por qué no se hace eco de
las palabras de éste al tratar de la edición contrahecha?
4
Vid. Boletín de ta Real Academia Española, III, pág. 5491 donde
traté de esta cuestión. Véase también la edición de las Obras sudtas.
2

�MISCELÁNEA

MISCl!LÁNl!A

ción, y, aunque se observan las circunstancias que apreció Walberg 1,
es lo cierto que, de haber tenido a su disposición el falsificador los
mismos tipos góticos de la edición que intentaba falsificar, para apreciar la distinción entre unos ejemplares y otros, fuera necesario hacer
un estudio detenido e intenso.
El editor de las Fiestas de Denia tiene menos respeto hacia el original. Cambia el tamaño, modifica la portada, introduce tipos nuevos
y altera el número de páginas. En una palabra: la Gramdtica contrahecha tiende a una falsificación; las Fiestas de Denia parecen una
reedíción.
Dado el silencio de Mayans, entretanto no se encuentren pruebas
más fundamentales que la afirmación de Salvá, creemos, en conclusión,
que no se puede hablar de estas reimpresiones más que como lo hace el
conde de la Viñaza en su Biblioteca ltistórica de la Filología castellana:
«se dice que [fueron hechas] por el conde de Saceda. , - E. JuuÁ MARTÍNEz.

le frontispice et le feuillet 317. Le pri vilege est daté d u 2 décembre 1611; la fe de erratas, du 8 février 1612, et la tasa, du 9 février.
Parmi les pieces liminaires on lit une Approbation rédigée en latin
par le jésuite Juan Luis de la Cerda et datée du 15 novembre 1611
in Mantuano Societatis Iesu Gymnasio; cette Approbation a été reproduite, ainsi que les autres pieces liminaires, dans les deux éditions
ci apres indiquées. La numérotation qui commence avec la Introduccwn, porte sur 335 feuillets. Format 8°. Signatures depuis A jusqu'a Tt.
Une feuille préliminaire avec la signature + 1, +2, etc. A la fin: En
Madn"d, Por Juan de la Cuesta. Año M. DC. XII.
2° L'éditíon de Lérida.-Bibliotheq ue Nationale de Madrid, R- 16003.
«PASTORES I DB BELJ!N I P11osAs Y vR1t lsos DIVINOS DR LOPI! 1 de Vega
Carpio. 1 Dirigidos a Carlos Félix I su hijo. [Une gravure, entourée
de l'indication): Año I6I2. 1 CoN LICENCIA DEL OKDJNA1t1O. 1 En Lérida,
A costa de Miguel Manescal I mercader de libros.,
Approbation de l'évéque de Lérida, datée du 5 juin 1612. L'édition de Lérida est exactement copiée sur celle de Madrid. Les caracteres sont différents, mais la disposition typographique est identique;
daos les deux éditions chaque feuillet comporte le méme nombre de
rnots, de telle sorte qu'a chaque page le rnot initial et le mot final
sont les mémes dans l'une et l'autre impression.
3° L'édition de Pampelune. - Cette édition n'a été sigoalée, ama
connaissance, par aucun bibliographe. Un exemplaire se trouve a la

UNE ÉDITION INCONNUE DES «PASTORES DE BELÉN»
Dans leur livre si richement informé Vida de Lope de Vega, Madrid,
1919, ilI. Hugo A. Rennert et M. Américo Castro indiquent que le ro-

man mélé de vers, dans Jeque!, sous le titre de Pastores de Belén, Lope
de Vega a célébré le naissance de l'Eofaot Jésus, a été publié en 1612
et qu'il a eu au cours de cette année deux éditions l'une a Madrid
l'autre a Lérida. L'objet de la présente note est, to~t en fournissan;
quelques détails sur l'édition de Madrid et sur celle de Lérida de
décrire une troisieme édition publiée a Pampelune presqu'en m~me
temps que paraissait celle de Lérida, et sommairement mentionnée
daos le Ji vre précité.
1º
L'édition de Madrid.-On en trouve a la Bibliotbeque Nationale
de Madrid sous le numéro R-11537 un exernplaire auquel rnanquent
1
Vid . ANTONIO DE LEBRIJA, Gramdtica castellana. Reproduction
phototypique de l'édition prínceps (1492), publiée avec une préface
par E. \Valberg. Halle, 1909. Prólogo. Allí se encontrarán noticias
sobre el conde de Saceda. Quizá en la Academia de San Fernando se
encuentren datos que permitan averiguar el carácter de este personaje, y ellos expliquen su afición a reproducir libros antiguos, si es
que efectivamente es él quien hizo las reproducciones de que hablamos y otras que se le atribuyen.

Bibliotheque de la Ville de Toulouse ({:- 576).
«PASTORES I DE BELÉN, 1 PROSAS, Y vR1tsos Div1lnos de Lope de Vega
Carpio. 1 Dirigidos a Carlos Félix I su hijo. [Une gravure rectangulaire,
représentant l'Annonciation et autour de laquelle est disposée l'inscription): Dignare me ¡ Iesut, Sanctissime ¡ Lavdare te I Allelvya. ¡ EN
PAMPLONA, 1 Irnpresso por Nicolás de Assiayn. Año 1 1612. Y véndense
en su casa.•
La/e de erratas est datée de Pampelune le 30 j uin 1612; la licencia
y tasa, du 4 juillet. A la fin: «EN PAMPLONA I Por Nicolás de As• lsiayn.
Año 1 1612.&gt;
En outre de celle du frontispice, cette édition est omée de trois
gravures:
Au verso du frontispice: Un Aoge, qui tie nt une banderole avec
l'inscription Gloria in e:r:celsis Deo, apparait aux bergers pour leur
annoncer la naissance de l'Enfant divin.
A la fin des prélirninaires et avant !'Introducción: Adoration des
bergers dans l'étable.
A la fin du livre: La Fuite en Egypte.
Comme l'édition de Lérida l'avait fait, celle de Pampelune copie
l'édition de Madrid, reproduisant non seulement le texte, rnais la disposition typographique. Cependant, l'irnitation est moins complete:

�192

MISCELÁNEA

c'est ainsi qu'au feuillet 171 v l'édition de Madrid et celle de Lérida
font terminer avec le verso du feuillet 17 1 l'hymne
Dése la gloria a Dios, dése en el cielo,
y la paz a los hombres en el suelo,
que la troupe des Séraphins, des Chérubins, des Puissances et des
Primautés entonne au moment ou l'Ange vient d'annoncer la Nativité
aux bergers qui veillaient para librar el ganado del incurso de los lobos.
Au contraire, dans l'édition de Pampelune les deme derniers vers de
cet hymne:
Las nueuas truxo del sereno cielo,
y la paz a los hombres en el suelo,
enjambent sur le recto du feuillet 172; ce qui n'empéche pas que des
la fin de cette méme page les trois éditions concordent a nouveau et
que la réclame est la méme dans toutes les trois.
Des différences aussi legeres ne compromettent pas la ressemblance de ces trois éditions entre elles. L'édition de Pampelune n'apporte
done aucune nouveauté en ce qui concerne le texte des Pastores de
Belén. I1 n'est pas indifférent, toutefois, de constater que dans l'année
de sa publication ce roman a lo divino n'a pas été imprimé moins de
trois fois. Est-ce Lope de Vega qui prenait soin lui-méme d'assurer la
diffusion de son reuvre dans sa nouveauté? Ou bien les éditeurs, attirés
par la réputation de l'auteur, s'empressaient-ils spontanément de multiplier les éditions? - HsNRI MÉRtMJ!:&amp;.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

ALONSO CoRtfs, N. - Zorrilla: su vida y sus obras. Tomo II. - Valladolid, Imp. Castellana, 1919, 8.0 , 466 págs.= En este segundo volumen de la obra del Sr. Alonso Cortés se encuentran narrados los
hechos que corresponden al período de más emoción en la vida de
Zorrilla 1: desde 1845, fecha del viaje a Francia, hasta 1871, en que
Zorrilla marcha a Italia con una comisión oficial. En estos veintiséis
años, nuestro lírico ondeó por ambos mundos su españolismo, y su
arte no sufre evolución esencial, ya se halle en el bulevar, ya ante el
espléndido valle de Anahuac. En París se encuentra durante la boda
de la emperatriz Eugenia; en Méjico llega a ser una especie de consejero privado de Maximiliano; en uno y otro caso, su esposa, de quien
vivía separado, hace llegar junto a los tronos quejumbrosas reclamaciones, y esto suscita conflictos al poeta, destinado, al parecer, a no
separarse de las cosas del terruño, grandes o pequeñas, doquiera que
llevara la armonía de su inspiración.
Las páginas del Sr. A. C., amenas muchas veces, otras, quizá sin
el necesario claroscuro 2, contienen sugestiones y darían lugar a múltiples reflexiones sobre la literatura de la época tal como se refleja
en nuestro gran romántico. La vida de Zorrilla nos ofrece uno de los
últimos aspectos de lo que fué la vida literaria en España, como valor
eficaz dentro de la sociedad. El siglo x1x, junto a graves defectos,
tuvo esa virtud: la cultura era entonces patrimonio de clases menos
numerosas, había homogeneidad y cohesión en la vida social; el romanticismo había sacudido algunas capas de la nación, y las había

1

Véase RFE, págs. 65-67 de este tomo.
Por ejemplo, en las páginas 1o6-123 el relato está obstruido por cartas de
negocios, que poco o nada añaden al conocimiento de la personalidad del artista. Estos documentos debieron haber ido en apéndice, en extracto o en nota,
pero no en el mismo plano que la parte fundamental del libro. Precisamente el
único defecto grave de esta interesante obra seria la falla de condensación y
de graduación del relato; por un exceso de probidad científica, el autor nos da
a trechos materiales para una vida, más bien que una biografía organizada
de Zorrilla.
2

To1110 VI.

13

�195

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

dotado de sensibilidad para el arte y la política; pero las nociones de
cultura eran pobrisimas al mediar el siglo, y la literatura vino a ser,
en cierto modo, una forma mítica en la cual se englobaban el saber y
la civilización; por otra parte, el arte de Zorrilla, en gran parte vulgar
y asequible a los más, podía llegar fácilmente a convertirse en el «verbo de la raza&gt;. Todo esto, unido a la influencia de la vecina Francia,
nos explica que Zorrilla fuese durante largos años el poeta nacional,
que conmovía a las masas y lograba el favor de todos los poderes 1•
La cuestión va unida al hecho de que la verdadera poesía haya ido
convirtiéndose cada vez más en un arte refinado, inaccesible para un
público extenso (Rubén Darío, en su época; J. R Jiménez, Manuel Machado, J. Moreno Villa, etc.).
En el volumen que analizamos se habla del inconcluso poema
Granada (pág. 154); es ésta la obra más importante dentro de este
período de la vida del poeta. El Sr. A. C. analiza la obra y cita fragmentos de ella. El poema recuerda a trechos, según justamente observa el autor, «algún poema de nuestro siglo clásico, la Araucana o el
Bernardo, (pág. 16o). Pero aquí habría sido esencial notar las diferencias no sólo con la poesía épica del siglo xvr, sino además con el arte
tradicional de las crónicas y de las leyendas que sirven de guía a Zorrilla. Este punto requeriría, sin embargo, para ser debidamente tratado, fijar antes, con minuciosa técnica, cuáles son las característicils
esenciales del romanticismo frente a nuestro siglo de oro. ¿Hasta qué
punto y por qué son Zorrilla y nuestros románticos poetas tradicionales y al mismo tiempo modernos? La pregunta no ha sido aún contestada de un modo claro por la historia liternria, y sería injusto censurar
al Sr. A. C. por no dar solución a este asunto en un libro de propósito
más limitado. Esperemos, de todas maneras, la conclusión de este sugestivo estudio. - A. C.

Domínguez); es una rectificación continua de las mismas, es la primera bibliografía cubana sujeta a un plan completo y armónico. Comienza con los primeros vagidos de la cultura en la época colonial;
concluye con las últimas manifestaciones de la actual cultura cubana.
En este dilatadísimo viaje el autor ha encontrado nuevos elementos
en la vida intelectual de la colonia, ha depurado muchos de los conocidos, ha añadido nuevos datos que hacen necesaria una rectificación
en la tabla de valores tradicionales.
Limitándonos a una sola época, la más oscura en la historia intelectual cubana, la que precede al gobierno del general Las Casas
(fines del siglo xvm), reseñaremos brevemente los datos desconocidos
aportados por la obra de T. (El tomo correspondiente a este período
es el titulado: Ensayo de bibliografía cubana de los siglos XVII y XVIII,
en 4. 0 , 268+76 págs.)
t. Las bibliografías anteriores consideraban que los memorables
trabajos de Raynald y el barón de Humboldt - especialmente el célebre Ensayo sobre la isla de Cuba, del último -fueron los primeros de
importancia realizados por los extranjeros sobre Cuba. Trelles logra
evidenciar:
A) Que en los primeros años del siglo xvm se efectuaron distintas
expediciones botánicas, organizadas por extranjeros, que contribuyeron a la divulgación de la flora de la isla.
B) Que la obra de Mr. B. Allen, Tlze great imj&gt;ortance o/ the Habana,
Londres, 1712, probó, antes que ninguna otra, la privilegiada importancia de la capital de la isla, llamando la atención a los ingleses sobre
la necesidad de afirmar sus relaciones comerciales con esta ciudad.
C) Que la obra del viajero alemán Gustavo Jetendorf Klasten,
Usos, costu~nbres y productos de Cuba y algunas otras antillas, sin
fecha co~oc1da, pero de los ptimeros años del siglo xvm, según las
referencias del texto de la misma obra, es el primer ensayo descriptivo de la vida local de entonces.
2. El ~ultivo de las humanidades en la Habana en la primera mitad del siglo xvm, va unido a la estancia en esta ciudad del famoso
traductor latino de La Ilíada, P. Francisco Javier Alegre, jesuita de
Veracruz. De esta estancia dicen muy poco los eruditos cubanos; nada
recordamos haber visto en Bachiller y Morales ni en su continuador
en la parte bibliográfica, D. Eusebio Valdés Domínguez. En cuant~
a Calcagno, el autor del único Diccionario biográfico cubano conocido
con_su habitual imprecisión coloca la estancia de Alegre en la Habana:
e_qu1vocándose en más de un siglo. El Sr. T. aporta un dato curiosísimo: la publicación por el P. Alegre en esos tiempos de un Tratado
de Retórica_y Poética. Alegre profesó la enseñanza de esta disciplina
en el colegio de los jesuítas.
3. Del cubano D. José Manuel Rodríguez, autor de obras teológi-

194

TRELLES, C. M. - Biblioteca Científica Cubana. Tomos I y JI. - Matanzas, 1918-1919. = Comienza con estos dos tomos la sistematización
de la vasta obra bibliográfica de D. Carlos l\I. Trelles. Repetidas , ec1 s
hemos hablado en esta sección de la importancia de la Bibliografía
Cubana de Trelles. Creemos conveniente hacer hoy algunas observaciones sobre la labor por él realiz;ida.
No es la obra de T. un complemento respecto a las bibliografías
anteriores (Domingo del Monte, Bachiller y Morales, Eusebio Valdés
1 Véase, por ejemplo, pág. 176 (ansiedad con que en España y en los círculos españoles del extranjero se seguían las peripecias de la publicación del
poema Granada); pág. 379 (solemnidades y fiestas que Valladolid organiza en
honor de Zorrilla); pág. 391 (recibimiento y agasajos extraordinarios en Madrid
en 1866).

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

cas y morales, no sabíamos nada. El autor da noticia de sus escritos,
casi todos publicados en Méjico entre los años 1 760 y 1765.
4 • De más de veinte oradores y poetas, unos omitidos y otros
insuficientemente estudiados en los trabajos anteriores, da noticias el
Sr. T. Estos escritores pertenecen al siglo xvm. Los más importantes
fueron: Del Castillo, Conde, Parreño, Barea, Caballero y Sacraumé.
5. La poesía horaciana tuvo en Cuba un cultivador desconocido
hasta ahora: Juan Bautista Barea, sacerdote cubano. De las traducciones y paráfrasis de Barea supimos primeramente por las anotaciones
a una pésima poesía impresa en la Antologla de Boloña (Coltcción de
poesías cubanas, en la imprenta de José Leresino Boloña, La Habana,
1837, dos ,·olúmenes: es una fuente no mencionada por T.). El autor
de la Bib/iografia da amplias referencias de estos ejercicios humanísticos. Barea escribió en la segunda mitad del siglo xvm.
6. Bachiller y Morales, en sus Apuntes para la historia de las letras
y la instruccióll pública en la isla de Cnba, Habana, 1859, tres volúmenes, alude repetidas veces a un Curso de Filosofia ecléctica del presbítero José Agustín Caballero. A pesar de estas alusiones nada sabíamos de esta obra, pues se conservaba inédita, y ni Bachiller y Morales,
ni José Manuel Mestre, autor de un excelente Discurso sobre la Filosofia m la Habana; ni l\litjana en su Ensayo sobre el 111oví111iento intelrclual
y cientijico de Cuba, si vieron la obra, nos dieron noticias de su contenido. El rarísimo manuscrito para en poder del erudito cubano D. José
A. Escoto, y por T. sabemos el caráctt:r del Curso. Se trata de unas
lecciones en latín, dictadas por Caballero a sus alumnos del Seminario
de San Carlos. Es obra eminent~mente escolástica. no obstante el
título; el eclecticismo sólo está en la conciliación que el P. Caballero
intenta establecer entre distintas opiniones escolásticas entonces muy
en boga.
7. La Bibliografía ele T. no pretende, en estos tomos, ser crítica;
pero da muy útiles indicaciones sobre el proceso de la cultura cubana.
Así, mediante la existencia del curiosí~imo escrito de D. José González Alfonscca, Jl:otidas de los escritores de la isla de Cuba, que tuvo
en su poder Juan J. Eguiap, autor de la Biblioteca Aftxica11a, in- •
tenta probar T. que la vida intelectual en Cuba en la época anterior
a Las Casas, había adquirido ya amplio desarrollo. Creemos que el
escrito de Alfonseca, anterior al siglo xv111, no había sido utilizado
antes de T.
Bastan estas simples indicaciones para que nos demos cuenta de
la no redad e importancia de la obra de T. Esta misma singular excelencia en la paciente investigación personal, hace más lamentables
algunos descuidos metódicos de que adolece la obra. No se sigue en
etla un orden estrictamente alfabético ni se respeta el cronológico.
En ocasiones no se indica la procedencia del título que se anota.

197

(Véase sobre este particular la utilísima reseña sobre el libro de T.
hecha por D. Luis Marino Pérez en la Revista Bi111estre Cubana, vol. VI,
tomos II y III, 1911.) Otras veces, cuando esperamos una concreta
indicación bibliográfica, aparece la simple mención nominal del autor
con la vaga referencia cde que escribió algunas buenas obras•, (Véase
noticia sobre José Antonio Pérez de Corcho, pág. 32 del EnsaJo,)
Estos defectos ha querido el autor subsanarlos en la bibliografía,
sistemática que ahora aparece. Estando en su inicio la vastísima refundición, no es ahora momento oportuno de formular un juicio. El
autor describe en el segundo tomo de su nueva Bibliografia (consagrado a las dencias médicas) 4 .420 títulos y se refiere a 1.100 autores. - Cit.
CASA.Rl!s, J. - Critica ef!111era. Divertimientos filológicos. Prólogo
de R. Menéndez Pida!. - Madrid, Calleja, 1918, 8.0 , 318 págs., 4 150 pesetas. = El gran público español se interesa por cuestiones de léxico
y aun de etimología; pero los escritores que suelen ciar pábulo a esta
curiosidad carecen, en general, de las necesarias nociones de lingüística. Y así, no es raro ver en grandes periódicos madrileños debates
encarnizados sobre si debe decirse 1·osa/eda, ,·osario o roseda, o sobre
si !trtésped ha de aplicarse sólo al hospedado y no al hospedador. Eo
medio de esta vulgaridad, el Sr. Casares da una nota de discreción y
de competencia con est_e volumen, formado de artículos publicados
antes en la prensa diaria y en alguna re\"ista.
En estilo apto para ser comprendido de todos, se tratan aquí algunas cuestiones gramaticales, críticoliterarias y lexicográficas; sobre
este último asunto, principalmente, hay datos y apreciaciones que
pueden interesar al técnico: exposición de los diversos sentidos de
alinde, desde el primitivo de 'acero' hasta el injustificado de 'amalgama
para azogar espejos' del Diccionario académico; bio111bo &lt;jap. b yó-bu
'protección contra el viento'; mayestático&lt; al. majestatisch (germanismo introducido probablemente a través de la oratoria de don
Nicolás Salmerón), etc.
En el prólogo se formul~n algunos leves reparos a la obra, y a ellos
aiíadiremos algunos más; tratándose de un libro hecho en serio y con
buena fe, la mayor prueba de atención es criticarlo en el mismo sentido. Pág. 62: la •Y· de mayor se originó muchos siglos antes de que
se produjese el sonido dej; probablemente en la Edad Media se pronunció mazestad como fizo, y ambos coincidieron luego en x. Páginas 69-72: verificador es un galicismo (lo cual no quita para que lo
emplee quien guste), por dos razones: 1 .ª, porque verifcador está calcado sobre vérijicateur; 2.ª, porque no se relaciona con la acepción de
..·erijica,· 'comprobar, averiguar' usual aun en el siglo xvu, pero cuya
noción está hoy perdida. Ocurren algunas veces coincidencias pare-

�NOTAS

BIBLIOGRÁFICAS

cidas; Y en cada caso habrá que investigar si se trata de un arcaisrno
resucitado, o exclusivamente de un préstamo hecho al francés. Página 263: es preferible no citar para nada el Centón Epistolario.
~cer~a de cierne hace el autor observaciones de gran interés sobre
la h1~tona de sus sentidos; pero no creernos posible la etimología germánica que da, al. kern, pues ni en germano predialectal ni en gótico
hay una forma que permita explicar en su debida época la asibilación
&lt;le k- Y la diptongación de e&gt; ie. Esta etimología, refiriéndola al
fr. cerneau, fué propuesta antes por A. Thornas; pero dice con razón
Meyer-Lübke, Wth., núm . 1941 1 que no es aceptable «lautlich und begrifflich», lo cual no quiere decir que sea más aceptable la de circinare
que el eminente maestro propoc.e. -A. Castro.
'
FLIJGHL MEMORIAL VOLUME. Stanford University, California. Publishe~ by the _Univ_ersity, 1916 (Leland Stanford junior University Publicahons. Un1vers1ty Series) :
1.
ALLEN, C. G.-Tlle «Comedia que trata del rescate del Alma&gt; and
tite e Gay/eros, Ballads. Págs. 5 2-58. = La Comedia que trata del rescate
del Alma es un auto sacramental, compuesto hacia 1582, y que se conserva, con otros, en el ms. 14864 de la Biblioteca Nacional. La mateda Y trama del auto proceden directamente del romance «Asentado
está. Gayfe'.·os I en el palacio reale,, al cual se da una interpretación
mística. Cnsto, el divino Gayferos, rescata a su esposa l\Ielisendra el
A_lma, del cautiverio en que la tienen los infieles: el Mundo, el De~omo ~ 1~ Carne. La identidad del procedimiento con los que Lope y
Vald1;1eso ha~án triunfar en los primeros años del siglo xvu, y que
parec1an propios de la nueva escuela, es evidente. (Véase R. Menén-dez Pida!, L'épopée casti!lane, pág. 2381 cuyas observaciones sirven de
punto de partida al Sr. A.) Sin emba1·go, El 1·escate del Alma no es
más que una obra de transición: pertenece (consúltese R. Menéndez
Pida], La leyenda de los Infantes de Lara, págs. 126 y 353) a la misma
fuente de inspiracjón que la Comedia de los famosos hechos de Mudaque se encuentra - no será inútil recordarlo - en el propio manuscrito 14864. - J. G. O.
2. EsPlNOSA, ~- M. - Traditio~al ballads jrom Andaluda. Págin_as ~2-107. =Pros1gue en este estudio el profesor Espinosa sus investigaciones sobre el romancero español en la América septentrional.
Así corno e~ su Romancero nuevo m~ji'cano, eO: la Revue Hispaniqut, abril,
1915,_recogia tanto los romances tradicionales como los vulgares, Jos
espanoles -· que eran los más - como les de elaboración local, en la
presente recopilación se limita a un corto número de versiones todas
tradicionales y de origen andaluz.
'
California ofrece un amplísimo campo para el estudio del folklore
europeo. Tres grandes corrientes tradicionales pueden apreciarse en

,.,.a,

NOTAS

BIBLIOGRÁFICAS

1 99

esta región: la antigua española, que es la más fuerte y remota, la italiana y la portuguesa, que comienzan a notarse en los últimos treinta
años, y la nueva corriente tradicional española, que se observa actualmente y es asunto de la presente investigación de E.
Los temas de los romances recogidos por E. son de gran i mportancia tradicional. Algunos están muy divulgados, como los de Gerineldo y Delgadina; pero otros ofrecen mayor rareza: La aparición
(en su forma original, no eh su adaptación al canto infantil); Elena,
D. Pedro, La Virgen y el Niiio perdido. La aparición reproduce con
bastante fidelidad el terna típico: «Dónde vas tú, el desdichado; 1 dónde
vas, triste de ti•, dice una de las versiones más antiguas del romance,
la encontrada por l\fenéndez y Pelayo en un pliego suelto de la Biblioteca Nacional y publicada en un apéndice de su Romancero 11·adicio11al,
en la Antología de liricos, tomo X, 262-263. La versión de E. comienza:
«¿Dónde vas, buen caballero? 1 ¿Dónde vas, triste de ti?• Los versos
nueve y diez indican la transformación verbal del tema. En M. P. se lee:
«Siete condes la llevaban; 1 caballeros, más de mil., En E.: «Y de
acompañamiento lleva I más de cuatrocientos mil.,
En una versión q ue hemos rc-cogido en Cuba, no obstante referirse ya a la muerte de la reina Mercedes, primera mujer de Al-fonso XII, es decir, una refundición moderna del tema antiguo, se
conservan mejor los versos tradicionales precedentes que en E. :
«Cuatro duques la llevaban I y de caballeros mil.,
Pero en todo lo demás del romance las dos ve1·siones de E. se
acercan mucho más al tipo antiguo.
Sigue a la recopilación de las versiones un cuadro comparativo
de las mismas, exacto y preciso. Merecen tenerse muy en cuenta las
observaciones de E. sobre el' conjetural origen portugués de los romances de Ilenia (Elena en la colección de E.). - Cll.
RuBio, D. («RICARDO DEL CASTILLO•). - Estudios lexicográficos. Los
llamados mexicanismos de la Academia Espaiiola. - México, 1917 1 8.0 ,
191 págs.= Estudio de 109 mejicanismos, más una· treintena de palabras relativas a la etnografía mejicana y que vienen agrupadas al final
del tomo. Sobre todas ellas propone el autor alguna rectificación a la
Academia. En 1884, cuenta el autor, la Academia Mejicana, correspondiente de la Española, remitió a ésta 1.285 cédulas como contribución
a la duodécima edición del Diccionario. Pero la Academia Espa1'iola rechazó 633 1 y las 652 restantes entraron en el Diccionario modificadas;
de suerte que las definiciones son inexactas. Se queja en el prólogo de
que no exista un ,·erdadero diccionario de mejicanismos, ya que el
de Ramos y Duarte es muy equivocado-sus equivocaciones han pasado a Toro y Gisbert - ; el de aztequismo!\ de Robelo, o Jardtil de
1·aices aztequas, como le llamó su autor, está incompleto, y los meji-

�200

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

canismos de Icazbalceta, única obra verdaderamente autorizada de
las tres que se mencionan, no pasa más allá de la G.
El autor se vale para su trabajo de rectificación y aclaración, por
una parte, de su conocimiento personal de la índole liogülstica del
habla mejicana, y por otra, de textos antiguos o de la autoridad de
Jcazbalceta, de Robelo, de Zerolo, de Cuervo. Cita a veces a Ramos
Duarte, corrige a Toro y Gisbert, acude al Peque,10 Larousse ilustrado, y, no sabemos por qué, hace caso de Rodríguez Navas.
Unas veces, su rectificación se limita a la etimología indígena atri1,uída por la Academia al vocablo; otras, a la supuesta procedencia
meJicana; otras, al uso o sentido de la palabra; otras, finalmente, el
autor procura, sin negar la definición académica, dar otra más gráfica.
Este género de contribtJciones son siempre útiles y bien venidas.
Ojalá repare la Academia, y en general los autores de diccionarios
futuros, en las discretas advertencias de «Ricardo del Castillo •.
ZARCO CuavAs, P. J. - Documentos ¡,ara la historia del monasterio de
Sa11 Lort11:;o el .Real del Escorial. - ;\fadrid, Imp. Helénica, 191; 8.0 ,
1
207 págs.=CoJección de documentos en que directa o indirectamente
se hace referencia a la fundación y dotación del Escorial, y publicados
ya en La Ciudad de Dios en los años de 1915 y 19161 tomos cm, CIV,
CVI, excepto el V, titulado «Dula de San Pío V•, en que confirma la
carta de fundación y dotación de San Lorenzo el Real; el VU, «Apun•
tes para una nueva carta de fundación y dotación de San Lorenzo el
Real•, y el VIII, «Advertencias del P. Fr. Juan de Denavente•, publicados ahora por primera vez. Aparte el testamento y codicilos de
Felipe II, ya conocidos por haberlos publicado el presbítero Sánchez
Pinillos, el trabajo del P. Zarco es interesante, pues gracias a la publicación de dichos documentos puede hacerse un estudio importante
del monasterio del Escorial en su triple aspecto económico, político
y religioso. - E. P.

ZARCO CuEvAs, P. J. - Escritores agustinos del Escorial. Catálogo
hibliográfico.-i\fadrid, Imp. Helénica, 1917, 8.0 , x,v-394 págs.=Como
su mismo nombre lo indica, es un índice bibliográfico de todas la~
publicaciones llevadas a cabo por los agustinos clel Escorial durante
los años de 1885 a 1916, que son los de su estancia en dicho Real me,.
nasterio, en virtud de la concesión que les hizo el difunto Alfonso XII.
La bibliografía está expuesta por riguroso índice alfabético de apellidos de autores, precedida de la biografía de é~tos «con las menos palabras posibles•, como indica su autor, ya que la vida conventual no
se presta a grandes mutaciones ni accidentes. En dicho Catálogo van
incluídas no sólo las obras publicadas por los agustinos, sino también
todos cuantos trabajos han visto la luz pública en revistas y periódi-

NOTAS

BIBLIOGRÁFICAS

201

cos y que tengan alguna particularidad digna de ser anotada y comentada. La inmensa mayoría están sacados de La Ciudad de Dios, y no
son pocos los que han aparecido en El Buen Cons~jo y .RerJista Agustiniana, conteniendo además un copioso índice de obras y manuscritos de verdadera importancia referentes al Escorial y a su fundador.
Aunque cumple con los propósitos de su compilador, dada la misma
extensión del índice, presenta el defecto de anotar artículos y obras
cuya importancia es no sólo escasa, sino nula. - E. P
GtvANEL :\!As, ].-Tres documents inidits rifere11ts el «Don Quijote•.
Extr. de Est11dis Umversiltris Catal111is. - Barcelona, Imp. de la Casa
0
de Caritat, 1916, 4. 1 22 págs.= El Sr. Givanel Mas publica en este
folleto tres documentos cervantinos hasta ahora inéditos.
El primero es un romance de escaso valor literario, que, basándose
en el primer capítulo del Quijote, compuso D. Eduardo Pérez Pedrero
en 1859. Antes de transcribir el texto, hace el Sr. G. una minuciosa.
enumeración de los autores que antes o después del Sr. Pérez Pedrero han versificado la novela de Cervantes.
Los otros dos documentos son otras tantas traducciones al catalán
del último capítulo de la misma obra, debidas a D. Eduardo Támaro,
el cual no llegó a ver impresa la versión completa que estaba publicándose en El Principado, por haber dejado de existir este periódico.
Hay algunas variantes entre el texto que estaba destinado a la imprenta, propiedad del Sr. Dulbena, y el que figura en la colección cervantina de la Biblioteca de Cataluiía.
Aunque la importancia de estos documentos sacados a luz por el
Sr. G. no sea muy grande, su folleto resulta interesante por aportar
dos nombres más a la bibliografía cervantina.
GotDS\IITH, P. H. - A briif btbliography of books in Englislt, Spanish
ami Portuguese, relating to the npublics commonl;• ca/led Latin American,
willt com111e11ts.-New-York, The l\fac l\lillan Cº (66, Fifth Ave.), 1915,
0
8. , x,x-107 págs., 0,50 $.=El autor confiesa limitarse a las obras que
pueden leerse en las bibliotecas y librerías neoyorquinas. Esta sola
consideración desarma la crítica. Y ya sólo a título de sospecha podemos preguntarnos: Pero ¿acaso en las bibliotecas y librerías neoyorquinas no existe la Bibliografla me.,·icana del siglo XVI de Garda Icazbalceta? ¿Acaso, de las obras de éste publicadas por Agüeros, sólo se
encuentran allá cinco volúmenes, o sea justamente la mitad de los que
constituyen la colección completa? ¿Acaso ignoran en Nueva York la
Bi/Jliografía me:~icanadel siglo X V.// del P. Andrade, y la del siglo xvm
de Nicolás León, y los posteriores estudios bibliográficos de Chavero,
y González Obregón? ¿Acaso ignoran las bibliografías cubanas de Trelles? ¿Y las importantísimas de José Toribio :\ledina, de quien sólo se

�202

NOTAS BIRLIOGRÁl'ICAS ·

cita una obra secundaria? No; el autor quiere hacernos creer que en
Nueva York, residencia de la Hispanic Society of América, faltan los
fundamentos de la bibliografía americana. No logra convencernos.
y su pequeña lista de libros comentados, a no ser por llevar no~bre
de autor responsable, nos parecería simplemente un catálogo de librería ordenado por alfabeto y con un índice geográfico. Un _ca_t~logo
muy útil sin duda-¿qué contribución bibliográfica puede ser 10util?-;
pero un catálogo que deberá ser refundido metódicamente Y m~y
completado antes de merecer el honor de ser propuesto como guia,
por elemental que sea, de estudios americanos. - A. R.

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«Buscón», de Quevedo.]-RHi, 1918, XLIII, 565-566, [V. RFE,
1918, V, 406-407.]
7749. M1LLÉ Y G11,1ÉNBZ, J.-:,Uan de Leganés. (Una rectificación al texto
de la • Vida del Buscon».)-RAHispAm, 1918, I, 150-157. [Debe
leerse en el •Buscón • Juan de Leganés en lugar de J. de Léganos; aquél está citado por Zapata en su «Miscelánea•.]
7750. \ ' ÉLEZ DE Gul!vARA, Luis. - El Diablo Cojuelo. Edición y notas
de F. Rodríguez Marin. - Madrid, «La Lectura•, 8.0 , 295 páginas, 3,50 ptas. (Clásicos Castellanos.)

Atttores modernos.
7751. H1us, E . C.-Some Spanish-American Novels. - HispCal, 1919,
II, 149-151.
77 52. BORNE, J. VAN. - Tite injluence of co11servatisms on tite arto/ Penda. - PMLA, 1919, XXXIV, 70-88.
77 53. CAKRERE, E. - La voz de la conseja. Selección de las mejores
novelas breves y cuentos de los más esclarecidos literatos.
Firmas del tomo III: Sellés, Martínez Sierra, F. Oliver, «Azorín •, etc. - Madrid, Sanz Calleja, 2 32 págs., 1,75 ptas.
7¡54. [BoHL DE FánER, CEc1L1A], «FERN,{~ CABALLERO&gt;. -Relaciones.
Obras completas. Tomo V. - l\Iadrid, 8.°, 318 págs., 3 ptas.
7755. OcrAv10 P1cóN, ].-Lázaro. Juan Vulgar.-J\Iadrid, Viuda de
Pérez, 1918, 352 págs., 4 ptas. (Obras completas. Tomo VI.)
77 56. PARDO BAz,{N, E.-Clavile,10.-Santiago de Chile, Edic. «La Opinión,, 32 págs.
7757. VARGAS V1LA, J. 1\1.- La ubre de la loba. Novela inédita. -Barcelona, Sopena, 269 págs., 2 ptas.

227

7758. BLAsco lsÁÑBz, V.-La maja desnuda.-Santiago de Chil,, Edición «La Opinión,, 46 págs.
7759. GARNELO, B.-La obra literaria de Baroja. -CD, 1919, CXVII,
5-14, 113-127.-V. núm. 7353.
0
7760. BAROJA, P. - Los caudillos de I8Jo. - l\Iadricl, Caro Raggio, 8. ,
292 págs., 4 ptas.
MARQUINA, E.-Las dos vidas.-Madrid, 8.0 , 290 págs., 3,50 ptas.
MARQUINA, E. - La misa azul. - Santiago de Chile, Edic. «La
Opinión•, 32 págs.
MARTÍNEz StERRA, G. - S1te110 de una noche de agosto. Novela
cómica. - Madrid, 8. º, 268 págs., 3,50 ptas.
TBNREIRO, R.M.-Lunes antes del alba. Cuentos. - l\ladrid, 1918,
8.0 , 190 págs., 3 ptas.
HISTORIA

Espat"ia.
SERRANO Y SANZ, M.-Cronicón Villarense. (Líber 1·egu111.) Primeros años del siglo x111. La obra histórica más antigua en idioma español. - BAE, 1919, VI, 192-220.
7¡66. l\lExÍA, PEDRO. - Historia de Carlos Quinto. Publiée par J. Deloffre. - RHi, 1918, XLIV, 1-320.
SEPÚLVEDA, J11RÓN1MO DE. - Sucesos del ninado de Felipe II. Publicado por el P. Julián Zarco.-CD, 19191 CXVII, 101-112.V. núm. 7363.

Amedca.
¡¡68. VEGA, GARCILASO DE LA. - E! reino de los Incas del Perú. Arranged from the text of «Los comentarios reales de los
Incas•; ed. with vocabulary and notes, by J. Bardin. -Boston, Allyn and Bacon, 1918, x1v-1666 págs.
7769. ÜCAMPO, JUAN DE, y M. MoNTAtvo DE JARAMA. - Nueva Umbría:

conquista y colonbación de este reino en ISI8. lvfisiones de Rosa
Blanca y San Juan de las Galdonas, en I656. - 8.0 , 252 págs.,
3,50 ptas.
7770. LARRAZÁBAL, F. - Vida del libertador Simón Bolívar. Edición,
prólogo y notas de R. Blanco-Fombona. Tomo I. - J\Iadrid,
4.0 , 486 págs., 8,50 ptas. - V. núm. 7366.
PROSA MISTJCA

7771. CUERVO, J., O. P.-Fray Luis de Granada, 'fJerdadero y tinico autor
del «Libro de la oración&gt;. - RABM, 1919, XL, 1-68. - V. número 6986.

�228

BIBLIOGRAFÍA

7772. X. - Sobre J. de Lamano y Beneite: Santa Teresa de Jesús en
Alba de Tormes. - RFE, 19191 VI, 72.
7773. ALARcos, E. - Sobre J. A. Zugasti: Santa Teresa y la Compafiía
de Jesris. - RFE, 1919, VI, 7 t.

BIBLIOGRAFÍA

América.
7787. GARCÍA GoDoY, F. - El ,·enanismo de Rodó. - CuC, 19191 XIX,
108-119.
7788. AGoRIO. - Las obras de Rodó: Juicio y tasacién. - UIAm, 1919,
18-19.

PROSA VARIA

Critica literaria.

España.
7774. QuEVl!DO, FRANc1sco DE. - Las za!turdas de Plutón. - Madrid,
Sucs. de IIernando, 19191 8. 0 , 66 págs., una pta. (Divulgación
literaria. Vol. II.)
7775. X.-Sobre A. García Boiza: Nuevos datos sobre Torres Vi/larroel. -RFE, 1919, VI, 73.
7776. CADALSO, JosÉ os. - Los eruditos a la violeta, o curso completo
de todas las ciencias, dividido en siete lecciones, para los siete
días de la semana. Publícase en obsequio de los que pretenden saber mucho e studiando poco. - 8.0, 59 págs., una pta.
7777. l\foRl!NO V1Lu,J.-Evolucúmes. Cuentos, caprichos, bestiario, epi•
tafios y obras paralelas.-Madrid, Calleja, 8. 0, 253 págs., 4 ptas.

América.
7778. MoNTALvo, JuAN. - Prosas. -Buenos Aires, Ediciones mínimas.
7779. DAafo, RuBÉN. -Todo al vuelo. Obras completas. Vol. XVIII. Madrid, (s. i. ni a.), 8.0, 258 págs., 3,50 ptas.
7780. DARfo, RuBÉN. - Viaje a Nicaragua e lzistoria de mis libros. Madrid, J. Yagües, 19191 8.º, 222 págs., 31 50 ptas.
7781. DAafo, RuBÉN. - Espa1ia contemporánea. - Madrid, (s. i. ni a),
8.0 , 334 págs. (Obras completas. Vol. XIX.)

229

7789. FERNÁNDEZ os MoRATÍN, LEANDRo.-La den·ota de los ptdantes.8.0, 50 págs., una pta.
7790. LOMBA Y PEDRAJA, J. R. - Mariano José de Larra ,Fígaro•, como
crítico literario. - L, 1919, I, 233-243; II, 36-45. - V. número 7397•
7791. ARco, R. Dl!L. - L os !tispanistas: Adolfo Coster. - NT, 1919,
XIX, 329-333.

Memorias, epistolario y viajes.
Espafi.a.
7792. Historia de la monja Alférez (D.ª Catalina de Erauso). Escrita
por ella misma e ilustrada con notas y documentos por don
J. l\L de Ferrer. Prólogo de D. J. M. de Heredia. - Madrid,
8.0, 92 págs., 1,50 ptas. (Biblioteca de cEl Sol•.)
7793. l\fAs, A. DE, y A. DE MoNASTER10.-Diez cartas escritas por do1ia
Concepción Arenal. - BTer, 1919, VI, 65-79, 101-116.
7i94• GóMEZ CARRILLO, E. - La sonrisa de la esfinge, El Cairo, Las

mezquitas, La Universidad coránica, La 1·aza milena1'ia, Et
arte árabe, Un pueblo de estatuas, La tragedia de tas momias,
Las m11jens, El Nilo, La ,·aza errante, El sec,-eto de los templos, La vida y el alma, etc. - Madrid, 8.º, 316 págs., 1, 75 ptas.

Ensayos.
Espafia .
7782. LARRA, MARIANO Josií DE, «FÍGARO&gt;. - Posifígaro. Artículos no
coleccionados. Tomo II. - Madrid, 8.0 , 407 págs., 1150 ptas.
(Biblioteca de «El Sol&gt;.)- V. núm. 7001.
7783. GoNZÁLl!Z-BLANCO, A. -Larra, «Fígaro,. Ideario español. Recopilación. - Madrid, 8.0, 287 págs., 3,50 ptas.
7784. U11AMUNO, M. DI!. - Ensayos. Tomo VII. - Madrid, Imp. Clásica
Española, 1918, 8.0, 219 págs., 3,50 ptas. (Publicaciones de la
Residencia de Estudiantes.) - V. núm. 7011.
7785. BAROJA, P. - .Afomentum Catastroftcttm. - Madrid, Caro Raggio,
8.0, 90 págs., 6 ptas.
7786. Pfal!z DE AvALA, R.-Políticay toros. Ensayos.-Madrid, Calleja, 8.0 , 2,91 págs., 4,50 ptas. (Biblioteca Calleja. Primera serie.)

América.
7¡95. O'Lu.Rv, D . F. - Cartas de Sucre al libe1·tador (I826-I830).
Tomo II y ú ltimo. - Madrid, J. Pueyo, 19191 4.º, 449 págs.,
8,50 ptas.

Didáctica.
Autores antiguos.
7796. DfAZ-}IMIÍNEZ Y l\!oLLEDA, E. - Papeleta para la !tistoria de la
bibliografía espafiola. [Descripción de un incunable de las
Siete Partidas de la biblioteca de San Isidoro de León.] RCa, 1919, V, 64-65.
7797. V1VEs, J. Luis. -Diálogos. - Madrid, Sucs. de Hernando, 1919,
8.°, 76 págs,, una pta. (Divulgación literaria. Vol. IV.)

�BIBUOGRAFfA
7798. M1ou.ÉLEZ, P. - Sobre el ve1·dadero autor del •Diálogo de la Lengua•. -CD, 1919, CXVII, 15-33, 179-193. - V. núm. 7414.
7799. HUERTAS, A. - Suárez, maestro. - RCal, 1919, VII, 282-286. V. núm. 7107.
7800. GoNZÁLEZ DE LA CALLE, P . U. - Algunas notas complementarias
acercad~ las ideas 111orales del P. Juan de ,ltlariana. - RABM,
1919, XXIII, 130-140. - V. núm. 7416.
7801. SÁNCHBZ CANTÓN, F. J . - Sobre Argote de lvfolina. - RFE, 1919,
VI, 59-61.
7802. SAAVEDRA FAJARDO, DrnGo. - Locuras de Europa. - 8.0 , 47 páginas, una pta.

BIBLIOGRAFÍA

231

OBRAS DIVERSAS
¡813. LEHMANN-NITSCHE, R. - Monographien zur argentim'scken Volkskunde. IV: Der Gauchostiefel (conclusión). - ZDWV, 1918,
IV, 239-254. - V. núm. 6017.
7814. FARÍA, A. -Folklore porfugttes, Bruxas /I.-Aguia, 1919, XV,
56-61.
SAco Y ARCE, J. A. - V. núm. 7643.

Autores modernos.
7803. BELLO, L. - Las ideas de Costa. - L, 1919, XIX, 374-382.
7804. VALLs TABERNER, F. - Don Eduardo de Hinojosa. - RQ, 1919,
III, 219-225.
7805. PosADA, A.-Pedro Domdo.- L, 1919, XIX, 345-351.
7806. GARCÍA CARRAFFA, A. y A-Españoles ilustres: Caja/.-1\ladrid,
8.0 , 236 págs., 4 ptas.
7807. lNGBNIERos, J. - Ciencia y Filosofía. I: Psicología de la curiosidad. II: Las ciencias nuevas y las leyes viejas. III: La personalidad intelectual de José M. Ramos l\Iejía. IV: La filosofía
científica en la organización de las universidades. V: Un moralista argentino. VI: De un idealismo fundado en la experiencia. - Madrid, J. Pueyo, (s. a.), 8.0 , 253 págs.
7808. INGENIEROS, J. - Simulación de la locura ante la c,-iminologia, la
psiquiatda y la 111edicina legal. Octava edición. - Buenos Aires, 1918.

FOLKLORE
LITERATURA POPULAR
7809. RooRIGuEz DiAz, C. - De tierras zamoranas: 1·ifranes y coplas. RCa, 19191 V, 91-93.
7810. HERGUETA, D. - Folklore b1wgalés. - RCa, 1919, V, 58-61,
79-85. - V. núm. 7431.
7811. CAMr-s Y MBRCADAL1 F. - Folklore menorqttí. De la pagesia. RMen, 1919, XIV, 74·75, 90-91, 109-116. - V. núm. 7423.
¡812. I\IAsoN, J. A. - Porto-ricanfolklore. Décimas, christmas carols ,
nursery rhymes, and other songs. OAF, XXXI, núm. 121.) Cambridge Mass., Harvard University, 1918. - V. número 7425.

NOTICIAS
El día 19 de mayo último falleció en Madrid el ilustre historiador
de nuestras instituciones medievales D. Eduardo de Hinojosa, nacido en 1852 en Alhama de Granada. Destácanse como notas predominantes de sus obras un profundo sentido de la historia, una fina
intuición en la crítica de los hechos y una austera sobriedad en su
declaración.
Con juicio sereno y libre de vanas preocupaciones, reconstruyó
en estudios magistrales, como el que dedicó a El régimen sáiDrial y la
cuestión agraria en Cataluiia en la Edad Media, muchas de nuestras
viejas instituciones jurídicas, haciendo aparecer con toda claridad sus
rasgos característicos, sus or!genes, sus relaciones y los principales
momentos de su evolución.
Supo sustraerse al ambiente demasiado estrecho de la historiografía española del siglo x1x, interpretando a la luz del derecho comparado las instituciones españolas; adquirió la técnica compleja de quien
intenta conocer seriamente, en alguno de sus aspectos, el pasado, e
incorporándose al movimiento histórico moderno, orientó de una
manera segura sus estudios de investigación sobre historia jurídica
española.
Su trabajo sobre La 1·ecepción del deredw romano en Cataluña y el
breve cuadro que del mismo hecho jurídico traza respecto a todos
los reinos peninsulares en El elemento germánico en el derecho español,
hacen penetrar íntimamente en el conocimiento de la sociedad medieval española; su monografía sobre el derecho en el Poema del Cid
es en este mismo sentido un estudio ejemplar.
Lleno de curiosidad intelectual, fué prodigioso lector que siguió
al día, casi hasta los últimos de su larga enfermedad, el movimiento

�232

NOTICIAS

histórico contemporáneo. Su consulta era siempre eficaz; sus amigos
y sus discípulos hallaban siempre en él, sobre cualquier dificultad,
alguna observación útil o algún dato importante.
En 19101 la Junta para Ampliación de Estudios le nombró profesor del Centro de Estudios Históricos, a fin de que, ocupándose prácticamente, con un pequeño grupo de alumnos, en la preparación de
algún trabajo publicable, pudiese más fácilmente ser recogida su enseñanza. Empezó por reunir libros y documentos para una obra sobre
las instituciones sociales españolas en la Edad Media; pero cuando se
disponía a emprender el estudio de estos materiales, cayó de improviso en la penosa enfermedad que durante más de tres años, entre el
sentimiento de todos cuantos le conocían, ha ido lentamente mermando y consumiendo su existencia. Últimamente, la Junta ha publicado, en un volumen titulado Documentos para la Historia de las Instituciones de León y de Castilla, los textos reunidos por el maestro
como base para aquel estudio.
Su muerte, en el momento en que más necesarias eran su direc •
ción y su experiencia para una juventud deseosa de orientarse por
caminos seguros en el trabajo científico, es realmente para nuestro
país una pérdida irreparable.
- El profesor del Colegio de Francia, M. Antoine Meillet, en mayo
último ha dado varias conferencias en el Instituto Francés de Madrid
acerca de la «unidad de las lenguas romances , ; durante su estancia
entre nosotros ha explicado también varias clases en el Centro de
Estudios Históricos sobre el «vocalismo de la lengua latina, . Un público selecto ha seguido las explicaciones de tan docto maestro.
- El director de esta revista, D. Ramón Menéndcz Pida!, fué elegido en junio último presidente del Ateneo de Madrid. Recientemente ha sido nombrado también correspondiente de la Academia de la
Crusca, de Florencia.
- El Centro de Estudios Históricos se propone publicar sucesivamente las siguientes comedias autógrafas de Lope de Vega: Pedro
Carbonero, El cuerdo loco, La batalla del lionor, La corona merecida, La
f&gt;nteba de los amigo. y La doncella Teodor.

ABREVIATURAS
DE LAS REVISTAS CITADAS EN-LA BIBLIOGRAFfA.

AdSR-Archivio della R. Societa Romana
di Storia Patria. Roma.
Aizuia - A Aguia. Porto.
Alh - La Alhambra. Granada.
B - La Bibliofilia. Fireiize.
BAE-Boletín de la Real Academia Espa- ·
.ñola. Madrid.
·
·
BAH-'-&amp;letín de la Real Acadenúa de la
Historia, Madrid.
BCPNavarra - Boletín de ta Comisión
Provincial de Monumentos de Navarra.
Pamplona.
BCPOrense-Boletin de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense.
J,\Hi-Bulletin Hispanique. Bordeaux.
BILE-Boletín de la Institución Libre de
Enseñanza. Madrid.
BTer-La Basílica Teresiana. Salamanca.•
CD - La Ciudad de Dios. Madrid.
CuC- Cuba Contemporánea. Habana.
ED - Estudios de Deusto. Bilbao.
EE-Euskal-Enia. San Sebastíán.
EstFr-Estudios Franciscanes. Sarriá(Bareelona).
HAHR-The Hispanic American Historical Review.
HispCal- Hispania. California. ·
HispP - Hispania. Paris.
IJAL-International Journal of American
Linguistic. New-York.
JAF-The Journal of American Folk-lore.
Lancaster, Pa.. y New-York.
L - La Lectura. Madrid.
Let - Letras. Habana.
Lusa - Lusa. Viana do Castello.
MLB-The Modem Laoouage
Bulletín of
0
Philadelphía.
MLJ -The ~odern Language Journal.
NewaYork.
MLN - Modero Language Notes. Balti-

more.

MLR - Tbe Modero Language Review
. Cambridge.
•
MPhil- Mod;ern Philology. Chicago.
llfSL-Mém0tres de la Société de Linguist¡que. Paris.
~-Neuphilologische Mitteilungen. Hclsmgfors.
•
NT - Nuestro Tiempo. Madrid.

Paraula - La Paraula. Barcelona;
PMLA-Publications of the Modero Lánii
guage Assoc. of America. B,dtimore.
QR -The Quarterly Revlew. London;
RABM-Revista de Archivos, Biblioieéát
y MU$eos. Madrid.
RAHispAm - Revista del Ateneo Hispa~
. no-Americano. Buenos Aires.
Rass - La Ras~a. Firenie.
RCa-Revista Castellana. Valladolid.
RCal- Revista Calasancla. Madrid.
RCChile-La Revista Católica de Santiago
de Chile.
RCHA - Revista Critica Hispano-Americana. Madrid.
RCo - Revista Contemporánea. Cartag&amp;na. Col.
RevN - La Revista Nueva. Panamá.
Revista de Fjlologia Española. Ma.-

RFJ;¡¡

RHl - Rivista Geografica Italiana.
RHGE-Revista de Historia y de Genea-logia Española. Madrid.
RHi - Revue Hispanique. Paris-NewYork.
RHist - Revista de Historia. Lisboa.
RLR - Revue des Langues Romanes.
Montpellier.
RMen - Revista de Menorca. Mahón.
Ro - Romanía. París.
RQ- La Revista Quincenal. Madrid-Barcelone.-Paris.
RRQ - The Ro111anic Review. L!ncaster,
Pa. y New-York.
RSE-Revista de la Sociedad de Estuliios
Almerienses. Almería.
RUNC-Revista de la Universidad Naéional de Córdoba.
RUniv - Revista Universitaria. Universi•
dad Mayor de San Marcos. Lima.
RyF-Razón y Fe. Madrid.
Se - Scientia. Bologna.
UIA!" - Unión Ibero-Americana. Matlnd.
ZDWV - Zeitschrift des Deutschen Wissenschaftlichen Vereins zur Kultur- und
Landeskunde Argentiniens. Buenos.Ai-

res.

�232

NOTICIAS

histórico contemporáneo. Su consulta era siempre eficaz; sus amigos
y sus discípulos hallaban siempre en él, sobre cualquier dificultad,
alguna observación útil o algún dato importante.
En 19101 la Junta para Ampliación de Estudios le nombró profesor del Centro de Estudios Históricos, a fin de que, ocupándose prácticamente, con un pequeño grupo de alumnos, en la preparación de
algún trabajo publicable, pudiese más fácilmente ser recogida su enseñanza. Empezó por reunir libros y documentos para una obra sobre
las instituciones sociales españolas en la Edad Media; pero cuando se
disponía a emprender el estudio de estos materiales, cayó de improviso en la penosa enfermedad que durante más de tres años, entre el
sentimiento de todos cuantos le conocían, ha ido lentamente mermando y consumiendo su existencia. Últimamente, la Junta ha publicado, en un volumen titulado Documentos para la Historia de las Instituciones de León y de Castilla, los textos reunidos por el maestro
como base para aquel estudio.
Su muerte, en el momento en que más necesarias eran su direc •
ción y su experiencia para una juventud deseosa de orientarse por
caminos seguros en el trabajo científico, es realmente para nuestro
país una pérdida irreparable.
- El profesor del Colegio de Francia, M. Antoine Meillet, en mayo
último ha dado varias conferencias en el Instituto Francés de Madrid
acerca de la «unidad de las lenguas romances , ; durante su estancia
entre nosotros ha explicado también varias clases en el Centro de
Estudios Históricos sobre el «vocalismo de la lengua latina, . Un público selecto ha seguido las explicaciones de tan docto maestro.
- El director de esta revista, D. Ramón Menéndcz Pida!, fué elegido en junio último presidente del Ateneo de Madrid. Recientemente ha sido nombrado también correspondiente de la Academia de la
Crusca, de Florencia.
- El Centro de Estudios Históricos se propone publicar sucesivamente las siguientes comedias autógrafas de Lope de Vega: Pedro
Carbonero, El cuerdo loco, La batalla del lionor, La corona merecida, La
f&gt;nteba de los amigo. y La doncella Teodor.

ABREVIATURAS
DE LAS REVISTAS CITADAS EN-LA BIBLIOGRAFfA.

AdSR-Archivio della R. Societa Romana
di Storia Patria. Roma.
Aizuia - A Aguia. Porto.
Alh - La Alhambra. Granada.
B - La Bibliofilia. Fireiize.
BAE-Boletín de la Real Academia Espa- ·
.ñola. Madrid.
·
·
BAH-'-&amp;letín de la Real Acadenúa de la
Historia, Madrid.
BCPNavarra - Boletín de ta Comisión
Provincial de Monumentos de Navarra.
Pamplona.
BCPOrense-Boletin de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense.
J,\Hi-Bulletin Hispanique. Bordeaux.
BILE-Boletín de la Institución Libre de
Enseñanza. Madrid.
BTer-La Basílica Teresiana. Salamanca.•
CD - La Ciudad de Dios. Madrid.
CuC- Cuba Contemporánea. Habana.
ED - Estudios de Deusto. Bilbao.
EE-Euskal-Enia. San Sebastíán.
EstFr-Estudios Franciscanes. Sarriá(Bareelona).
HAHR-The Hispanic American Historical Review.
HispCal- Hispania. California. ·
HispP - Hispania. Paris.
IJAL-International Journal of American
Linguistic. New-York.
JAF-The Journal of American Folk-lore.
Lancaster, Pa.. y New-York.
L - La Lectura. Madrid.
Let - Letras. Habana.
Lusa - Lusa. Viana do Castello.
MLB-The Modem Laoouage
Bulletín of
0
Philadelphía.
MLJ -The ~odern Language Journal.
NewaYork.
MLN - Modero Language Notes. Balti-

more.

MLR - Tbe Modero Language Review
. Cambridge.
•
MPhil- Mod;ern Philology. Chicago.
llfSL-Mém0tres de la Société de Linguist¡que. Paris.
~-Neuphilologische Mitteilungen. Hclsmgfors.
•
NT - Nuestro Tiempo. Madrid.

Paraula - La Paraula. Barcelona;
PMLA-Publications of the Modero Lánii
guage Assoc. of America. B,dtimore.
QR -The Quarterly Revlew. London;
RABM-Revista de Archivos, Biblioieéát
y MU$eos. Madrid.
RAHispAm - Revista del Ateneo Hispa~
. no-Americano. Buenos Aires.
Rass - La Ras~a. Firenie.
RCa-Revista Castellana. Valladolid.
RCal- Revista Calasancla. Madrid.
RCChile-La Revista Católica de Santiago
de Chile.
RCHA - Revista Critica Hispano-Americana. Madrid.
RCo - Revista Contemporánea. Cartag&amp;na. Col.
RevN - La Revista Nueva. Panamá.
Revista de Fjlologia Española. Ma.-

RFJ;¡¡

RHl - Rivista Geografica Italiana.
RHGE-Revista de Historia y de Genea-logia Española. Madrid.
RHi - Revue Hispanique. Paris-NewYork.
RHist - Revista de Historia. Lisboa.
RLR - Revue des Langues Romanes.
Montpellier.
RMen - Revista de Menorca. Mahón.
Ro - Romanía. París.
RQ- La Revista Quincenal. Madrid-Barcelone.-Paris.
RRQ - The Ro111anic Review. L!ncaster,
Pa. y New-York.
RSE-Revista de la Sociedad de Estuliios
Almerienses. Almería.
RUNC-Revista de la Universidad Naéional de Córdoba.
RUniv - Revista Universitaria. Universi•
dad Mayor de San Marcos. Lima.
RyF-Razón y Fe. Madrid.
Se - Scientia. Bologna.
UIA!" - Unión Ibero-Americana. Matlnd.
ZDWV - Zeitschrift des Deutschen Wissenschaftlichen Vereins zur Kultur- und
Landeskunde Argentiniens. Buenos.Ai-

res.

�JUNTA PARA AlllPLIACIÓII DS ESTUDIOS 8 D!Vl!STIGACIONES CIENTÍFICAS

JUNTA l'ARA AIIIPLIACIÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA
DE LAS INSTITUCIONES DE LEÓN
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DEL SIGLO XVI
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(SIGLOS X-XIII)

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TEXTOS LATINOS DE LA EDAD MEDIA ESPAÑOL\

DE

SECCIÓN PRIMERA: CRÓNICAS

BENJAMÍN DE TUDELA

FASCÍCULO PRIMERO

l160-ll73
POR PRIMERA VEZ TRADUCIDOS AL CASTELLANO,
CON INTRODUCCIÓN, APARATO CRÍTICO, ANOTACIONES Y TRES MAPAS
POR

CRÓNICA DE ALFONSO III
EDICIÓN PREPARADA POR Z. GARCÍA VILLADA, S.

J.

Co~tiene este fascículo el texto crítico de la Crónica de Alfonso III en sus cuatro distintas redacciones, con un estudio pre-

IGNACIO GONZÁLEZ LLUBERA

liminar sobre su trasmisión manuscrita, su valor histórico y . su
lenguaje.

Un vol. en 8. 0 de 184 págs.

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Precio : 8 ptas.

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�-THE MODERN LANGUAGE REVIEW

JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

A QVART.ERLY JOURNAL DEVOTED TO THE STUDY
OF MEDIEVAL AND MODERN LlTERATURE AND PHILOLOGY
EDITED

PUBLICACIONES DE LA ESCUELA ESPAÑOLA
DE ARQUEOLOGÍA E HISTORIA EN ROMA

B2RS.

CUADERNOS DE TRABAJOS

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1
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1
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I: El manuscrito «123 Reginre latinum,.
PERRA, J. M. - Frescos descttbiertos en la sacristía de ·1a iglesia -nacional de Espaiia en Roma.
ALós, R. DE. - El caráenal de Aragón F1·. Nicolás Roselt. Ensayo bibliográfico, seguido de un ~péndice de documentos inéditos.
l\1ARTÍN ROBLES, P. A. - Del epistolario de Molinos. Para la historia del misticismo español.
MARTORl!LL, F.-Fragmentos inéditos de la «Ordi11atfo Ecclesia Valentinm•, 5 pesetas.
CUADERNO II
PuoÁN, J. -11,/iniaturas españolas en manuscritos de la Biblioteca Vaticana
SERRANO, L.-Primeras negociaciones de Ca,:los V, rey de España, con la Santa
Sede (I5I6-I5I8).
ALós, R. DE.-El manuscrito ottobonia1to lat. 405. Contribución a la bibliografía
luliana, 5 ptas.
,
CUADERNO III
SERRANO, L.-Aifonso XI y el papa Clemente VI du,·anfe el cerco de Algeciras.
PACHRCO Y I/1! LBYVA, E.-La intervención de Floridablanca en la 1·edacción del
Breve para la s1q,resión de los jesuitas (I77Z·I773), 5 ptas.
CUADERNO IV

J. G.•ROBERTSON, G. C. MOORE SMITH
AND J. FITZMAURICE-KELLy

Contents ofvol. x1v, no. 2. April, 1919.
ARTICLES
The Three Texts of 'Piers Plowman', and their Grammatical Forros. By R. \V. C1uM-

PACHl!CO Y DE L!!YVA, E. - El Cónclave de I774 a I775. Acción de las Cortes
Católicas en la supresión de la Compañía de Jesús, según documentos
españoles, 15 ptas.
•
~
SERRANO, L. - Correspondencia diplomática entre España y la Santa Sede durnnte el pontificado de San Pío V. Tomos I, II, III y IV. Cada orno, 12 ptas.
SERRANO, L.-La liga de Lepanto entre Espai;a, Venecia y {a Santa Sede. Tomo L

CUADERNO I

BY

•

'The Text of •Cleanness•'· By I. GOLLANCZ.
A Hitherto Uncollated Version of Surrcy's Translation of the Fourth Book of the
·'Aeneid'. By GLADYS D. W1LLCOCK.
Henry Brooke's 'Gustavus Yasa'. By HERBERT ;.YRlGHT.
··
Une Source de Victor Hugo: 'Quatre-vingt-treize'.By FLORENCE PAGE.
Spanish 'Ch.' By B. SAN'ÍN CANO.
MISCELLANEOUS NOTES
REYIEWS
MINOR NOTICES
The annual subscription for four numbers (appearing in January, April,
July and October) is 15s. net, post free, payable in advance; single numbers costing 5s. net. This subscrl_ption may be sent to any bookseller, or to
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DES LANGUES VIV ANTES
FONDÁTEUR:
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DIRECTEURS:
H. LOISEAU
Professcur de Langue et Litrérature allemande.
,
a l'Universit4 de Toulouse.

G.-H. CAMERLYNCK
Professeur agrégé d' Anglais
au Lycée Saint-Louis et a l'École Colonial&lt;;_.

BlbUographle, Revue des pérlodlques fran~als et étrangers,
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PRÉPARATION AUX CONCOURS &amp; EXAMENS
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CLÁSICOS CASTELLANOS

REDACTOR JEFE: JOHN 1\1. MANLY

OBRAS PUBLICADAS:
SANTA TERESA. - Las moradas. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
Traso .DE MouNA, - Teatro : Et Vergonzoso en Palacio y El Burlador de Sevilla. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
GARCILASO. - Obra1. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
CERVANTES. - Don Quijote de la Jlfancha. Prólogo y notas por D. Francisco
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Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. 8 tomos.
QuEv1mo. - Vida del Buscón. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
ToRRES V1LLARROEL. - Vida. Prólogo y notas por D. Federico de Onís.
DuQuE DE R1VAS.-Romances. Prólogo y notas por D. C. Rivas Che.rif. 2 tomos.
BE~TO JuA~ DE Áviu.-Epistolario espiritual. Prólogo y I;J0tas por D. V. Garc1a de Diego.
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ARc1~Rl!STE DE H1TA. -Libro de Buen Amor. Prólogo y notas por D. Julio
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c1a de Diego.
FERNÁNDO DE ROJAS. - La Celestina. Prólogo y notas por D. J;lio Cejador.
2 tomos.
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VILLEGAS. -!Zró:icas o amatorias. Prólogo y notas por D.N. Alonso'Cortés.
Poema de Mzo Czd. Prólogo y. notas por D. Ramón Menéndez Pida! de la Real
Academia Española.
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La vida de Lazarillo de Tormes. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
FERNANDO DB HERRERA.;-Poesfas. Pról?go _Y not~s por D. V. García de Diego.
C&amp;RVANTEs.-N~vela: e.;emplares: La Gztamlla,Rmconete y Cortadillo, La ilustre
fngona, Et lzcenc~ado Vidrie:·a, El ce~º:? extremúio, El casamiento engai'i.oso
y Novela?' coloquio_gue paso _entre Czpwn y Berganza. Prólogo' y notas por
D. Francisco Rodnguez llfano, de la Real Academia Española. 2 tomos.
FRAY Luis DE ½óN. - De los nombres de C1·isto. Tomos I y II. Prólogo y notas
por D . Federico de Onís.
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.
GuEVARA. - li(enosprecio de corte y alabanza de aldea. Prólogo y notas por
D. 1\1. Martínez Burgos.
•
N1EREMlll!RG. - Epistolario. Prólogo y notas por D. N. Alonso Cortés.
QuxvEDO. - Los sue1]os. Prólogo y notas por D. Julio Cejador. 2 tomos.
l\!oRETo.-Teatro: El lindo D. Diego y El desdén con el desdén. Prólogo y notas
por D. N. Alooso Cortés.
ROJAS. - Teatro: Del Rey abajo ninguno y Entre bobos anda el juego. Prólogo
y notas por D. Federico Ruiz Morcuende.
Ruxz DE ALARCÓN. - Teatro: La verdad sospechosa y Las paredes oyen. Prólogo
. y notas por D. Alfonso Reyes.
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Luis V ~LEz DE GuKVARA.-El Diablo Cojuelo. Prólogo y notas por D. Francisco
Rodnguez- .Marín, de la Real Academia Española,

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En rústica . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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Y LITERATURAS .MODERNAS

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La revista MODERN PHILOLOGY publica trabajos sobre principios Y
métodos de crítica literaria sobre relaciones entre las literaturas modernas
y sobre problemas general¡s de lingüística moderna: Su. si~tema de pu?licación ofrece la ventaja de p1·esentar los artículos ya d1stnbu1dos en secciones
especiales, en vez de oispersarlos por todo el volum.en; de suert~ que los
que se ocupen de lengua y literatura inglesas, germám~as o románicas, pueden adquirir aquellas secciones que especialmente les mteresen.
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INGLESA.. . . . . . Mayo, septiembre, enero.
GERMÁNICA... Junio, octubre, febrero.
ROMÁNICA . . . . Julio, noviembre, marzo.
GENERAL...... Agosto, diciembre, abril.
El precio de suscripción de MODERN PHILOLOGY es de $ 3,00 ª! a~o;
los ejemplares sueltos se venden a 0,40 centavos. Franqueo para suscnpciones al extranjero, 0,50 cts. más al año, y 0 105 por ejemplar suelto.
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THE MOOERN LANGUAGE ASSOCIATION OF AMERICA
FUNDADA

Estos precios están recargados transitoriamente con un ro por too.

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Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América y Éuropa. Se admite ·como socio a toda persona interesada. La cuota
anual es de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Publications of tl~
Modern Language Association of America) se envían trimestralmente gratis a
los socios; se venden a razón de un dólar por cada número suelto y tres dólares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen artículos relacionados con las literaturas y las lenguas romances, Y
con las filologías inglesa y germánica, que pueden interesar a los eruditos
españoles.
Diríjase toda la correspondencia al secratal'io de la Sociedad :
Profesor WILUAM OUILD HOWARD,
39, Klrkland Street,

Paseo de Recoletos, 25. - MADRID
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EN 1883

Estados Unidos de Norte-América.

Cambridge, Mass.

�JUNTA PAllA AIIPLIAClÓK DB BSTUDIOS B IKVBSTIGAClOlfBS CIBKTÍFlCAS

REVISTA

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

DE

FILOLOGÍA ESPANOLA

. TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL
TEXTOS Y ESTUDIOS

Tomo VI.

En esta colección se publican estudios sobre el teatro español, y se reproducen aquellas obras dramáticas que merecen no permanecer inéditas
o ser publicadas de nuevo.
·

Primeros volúmenes:
La Serrana de la Vera, de L uis Vélez de Guevara, publicada por R. M1rnbDU Pn&gt;AL y M. 4 Gov1t1 DE l\lsNÍNDEZ PrnAL. Un vol. en 8.0 de v11-176 págs.,
4 ptas.

JULIO·SEPTIE■BRE 1919

Cuaderno 3.0

COMENTARIOS Y APOSTILLAS AL «CANCIONERO
POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII», RECOGIDO
POR CLAUDIO DE LA SABLONARA Y PUBLICADO
POR D. JESÚS AROCA 1

'Cada cual lo que le toca y La vifla de Nabot, de Francisco de Rojas Zorrilla,
publicadas por A?dlttco CASTRO, Un vol. en 8,0 de

270

págs., 5 ptas.

REVISTA DE FILOLOGÍA ESPA~OLA
SE ADMITEN SUSCRIPCIONES A PARTIR DE

TIRADA APA.RTE

DE LA

1918

A LA

BJBLIOORAF{A

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar la
incorporación individual de las papeletas o fichas en los catálogos

bibliográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los años 1914-1917, tomos I-N, están agotadas.

He dejado, para terminar, seis obras que, a mi entender,
~on las más interesantes del Cancionero y las que mayores novedades presentan. T odas ellas .ostentan un carácter nacional
1
muy marcado, y son de inspiración francamente popular. Son
las endechas, seguidillas y /olías. Del primer género es el bellísimo cantar a tres voces Burlóse de la niña (núm. 24), con su
deliciosa copla a solo, obra de Gabriel Díaz. En este idilio, el
empleo_ de las notas de paso y de los retardos resulta como 1
un anticipo o adivinación de la armonía moderna. Esto explica
los elogios que Lope de Vega tributa al compositor, teniente
&lt;le maestro de la Real Capill&lt;J. y maestro titular del Real Monasterio de la Encarnación, y justifica la frase aplicada por
.aquél a uno de sus villancicos, compuesto «con tanto artificio,
.que la novedad admiró a la envidia y la dulzura suspendió al
entendimiento» 2 •
Véanse págs. 14-56.
Véase la dedicatoria ,A Gabriel Díaz, maestro de capilla en el
monasterio de_la Encarnación•, de la comedia Carlos Quinto en FranToMO VI. ·
16
1

2

Precio:
4 pesetas anuales.

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                <text>Revista de Filología Española, 1919, Tomo 6, Cuaderno 2, Abril-Junio</text>
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                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
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            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Arte de Trovar</name>
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        <name>Endecasílabo Castellano</name>
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        <name>Enrique de Villena</name>
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        <name>Etimologías Españolas</name>
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                    <text>�.---------...,.........._
______
BIBLlOTEC:. ~

Q8N'fllAL

\

-----U. A. N. L

JUNTA PARA AMPLlACION DE ESTUDIOS I! lNVI!STIGACIONES CIEN'l

I A

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPAÑOLA
DIRECTOR :

RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL
T OMO VI -

1919

MADRID

�ÍNDICE DEL TOMO VI
1919
Páginas.

ALONSO CORTÉS, N.-Jerónimo de Lomas Cantora!.
BucETA, E. - Carrillo de Sotomayor y Suárez de

375-388

Figueroa.... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . .

299-305
290-298

CASTRO, A. - Más sobre «boquirrubio»....... .
CASTRO, A. -Adiciones hispánicas al Diccionario
etimológico de W. Meyer-Lübke.. . . . . . . . . . .
GARCÍA DE DIEGO, V . - Etimologías españolas...

337-345
113-131

GARCÍA DE DIEGO, V. - Falsos nominativos españoles . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
HENRÍQUEZ UREÑA, P.-El endecasílabo castellano.

283-289
132-157

MELE, E. - Más sobre la fortuna de Cervantes en
Italia en el siglo xvrr... . .......... . .......
M1TJANA, R.-Comentarios y apostillas al «Cancio-

364-374

nero poético y musical del siglo xvn», recogido
por Claudio de la Sablonara y publicado por
D. Jesús Aroca. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
RAJNA, P.-Discussioni etimologiche. . . . . . . . . . .

14 y 233
l - l3

REYES, A .-Cuestiones gongorinas. Pellicer en las
cartas de sus contemporáneos . • . . . . . . . . . . . .
SÁNCHEZ CANTÓN, F. J. - El «Arte de trovar» de

268-282

D. Enrique de Villena. . ................ . . .
SARRAILH, ].-Algunos datos acerca de D . Antonio

158-180

Liñán y Verdugo, autor de la «Guía y Avisos
MADRID. -

I mpren la de los Sucesores d e Heroando , Quintana, 33·

de forasteros » . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

346-363

�IV

fNDICE DEL TOl\1O VI

ÍNDICE DEL TOMO VI

Páginu.

Página,.

Miscelánea:
BucsTA, E . - Un dato sobre la historicidad del romance
de «Abenámar» ........ . .... . .... . .... . ..•. •. . ....
CASTRO, A. - «Para mi santiguada» ...........••....•.
CASTRO, A. - Noruega, símbolo de la oscuridad ••..•...
CASTRO, A. - El autógrafo de «La corona merecida• de
Lope de Vega .••................ . ....• . •..•••....
CASTRO, A. - Salmantino «alcaor• . . .......•. . ........
G1u, S. - Casos de etimología popular.•............ ..
HENRiQuEZ UREÑA, P. - Espinosa y Espronceda ..••• . ..
JuuÁ MARTÍNEZ, E. - Una nota bibliográfica sobre las-

306-309
310
181-184
309

B1tOca, A. -Zu Meyer-Liibke etymologi'schem Wo'rterbuck.
BuRGER, K. - Die Drucker und Verleger in Spanien und
Portugal von I50I-I536 ••.•..•.•..•.•.•....•...•.••
Cancionero espiritual... sobre la concepcidn de la gloriosísima
Virgen, publicado por J. M. Aguilera Morales.•••..•••
CAsARBs, J. - Critica efímera. - A. Castro ...•.••.•.•.•
CAs-rao, Go1LLÉN DB. -Quien malas mañas ha, tarde o nunca
las perderd . ..•••••.••..••.•.•••••••..•..•.....•..
Colección Universal • Calje• .....• • .............•••.••
CotoMPNES, G. DE. - Les histories troyanes. - A. G. S .••
CRAWFORD, J. P. W. - Echarse p11llas. A popular form of
Tenzone
CRAWFORD, J. P. W. - Notes on the sonnets in tlie spanish
«Cancionero General de I554, . •.••.•.......• ........
CRAWFORD, J. P. W. - Sources o/ an Eclogue o/ Francisco
de la Torre . • ••... . .... . ......•.......•.......••••
CRAWFORD, J. P. W. - Tite seven liberal Artes in Lope de
Vega's •Arcadia• .•.•••••••..••..••••...••.•.••....
CRAWFORD, J. P. W. - Two spanish Imitations of an Ita-

401

lian Sonnet. . • • . . . • • . • . . • • • • • . • . . . . . . . . . •.•••••••
CHBNBRY, W. H.-The Eclesiastical E!ement in the Roma-

33 1

♦

cFiestas de Denia• de Lope de Vega ........... . .. .
MÉRIMÉE, H. - «Casados• ou e cansados• .............. .
1\-IÉRIMÉE, H. - Une édition inconnue des «Pastores de
Belén» ........ .. ....... . ... . .................•••.

190-192

PEROTT, J. DE. - El guante de la dama ••...... . ........
Ru1z MoRCUENDE, F. - «Suripanta»...•..•.••..........
Ruiz MoRCUENDB, F. - Sicallptico y sicalipsis.•..••.•..•

63-64
310-312
394

SÁNCHEZ CANTÓN, F. J. - Sobre Argote de Molina •...•..
SÁNCHBZ CANTÓN, F. J.-Dos memoriales en verso del si-

59-61

glo xv ........ . ..••.•.........•.•.••••..••...•...
SoLALINDE, A. G. - Prosper Mérimée y Valle-Inclán.•...
Tesis doctorales sobre Filología española ........•.....

391-393

•••

♦

ALONSO CORTÉS, N.-Zorrilla: su vidaysusobras.-A. C.
ALONSO CoRT~, N. - Viejo y nuevo ... •.•..•.•..••.•••.

65 y 193
75

ARCO, R. DEL. - El obispo de Huesca D. 'Jaime Sarroca ••
AvELLANl!DA. - Obras. - J. l\I. Ch. y C..............•.•
BEARDSLEY, \V. A. - cAssmnin or «a sumir• in Berceo's,

77
70-71

rio de los Reyes Magos• ••••• ........••••...•.......
EsPINOsA, A. M. - Romancero nuevo m~jicano... ........ .

«Sacrificio• , quatrain 285r.•. ••.•...•..••..........•
BELt, AuBREY F.-G. - Gil Vicente .•........•......•..•
BLANCO y SÁNcaEz, R. - Arte de la lectura • •............

327

FARINBLLI, A. -La vita eun sogno. -A. Castro .. . ..... .
FoaxsT, J. B. DR. - Old French Borrowed Words in the

389-391
312-313

Notas bibliográficas:
198

333
73-74

74

••••••••••••••••••••••••••••••••

nic Languages: a Study in Seman/ic . •••••.••..•.•. . .•
CaESKis, J. I.- On tke development o/ old Spanish dz and z.
CmtSK1s, J. I. - On the pronunciation o/ old Spanish e,; and
final z.••••••.••••••••••••••••••••••••••••••••••••
DESDBVISRS DU DEZ¡!RT, G. - Saint Ignace de Loyola • .. .•
Ensayo de un tratado de versificación comparada del castellano y del francés. - T. N. T. . . . . . . . . . . . . . . • . . • ..•
ESPINOSA, A. M.-Traditional ballads from Andalucía.-Ch.
ESPINOSA, A. M. - Notes on the ve,-siftcation of cEl miste-

AtLEU, C. G.-The e Comedia que trata del rescate del alma»
and the «Gay/eros» Ballads. - J. G. O ..•.•..••......

V

old Spanish with Special Reference to tl1e Cid, Berceo's
Poems, the Alexandre and Ferndn-González ....•••.. ..

331
33 1

396-397
198-199

�VI

ÍNDICE Dl!L TOMO VI

ÍNDICE DEL TOMO VI

Página.,

Pá¡inao.

F ouLcat- DBLBosc, R. - Bibliographie espagnole de fray

MARQUÉS, A. A. -

Antonio de Guevara • .••... •.. .... .. •.. .. . .• •.• . •• . •
GARCÍA BoIZA, A. - Nuevos datos sobre Torres Villarroel.
La fortuna de D. Diego Torres. Don Diego To1ns, pri•

MARTÍNEZ DB LA RosA, F. -La Conjuración de Venecia, edi-

micerio de la Universidad de Salamanca ..• .•..... . •..•
GtvANBL MAs,

J. -

Gil Vicente e as sttas obras .. •••...•• •

ción de Owen y Lister. - J. S. . • • • • • • • . . . . . . . . . • . . .
.MEDINA, J. T. - Juan Gómez de Almagro, el que aprobó «La

73

GAUTIER, M. - De quelques jeux d 'esprit • ••••••.•.....•

73

325

MELE, E. - Per la fortuna del/e liriclte del Tansillo in Is-

Les edicions gotiques de cTirant lo

pagna. Di una sconosciuta traduzione in castigliano di Vit-

Quijote&gt; ......................................... .
GoLDSMITH, P. H. -A brief bibliography of books in English,

20 1

MEND1ziBAL, R. - Monografía ltistórico-morfológica del ver-

201-202

bo latino. - U . G. de la C . •.........•.... ... .... •. .
M1RET SANs, J. - Antics documents de /lengua catalana y
reimpressió de les Homilies d' Organya .. ......••.. ... .

toria Colonna .....•..............•....... . •.......

Spanislt a'nd Portuguese, relating to tite republics com-

MrRET SANs,

GuBRAU DE MoNTMAJOR, G. - Els mestres de Valencia, pu-

J. -

407

de Franfa en I309 .. .•.•••...••... . •.•.... . ••. .....

The « Gloria d 'Amor&gt; of F,·a Rocaberti.

75

.MoNTOLfu, M. DE. - Sobre la redacció de la Cronica d'en

HENDRIX, W. S. - T/1e «Auto da Barca do Infierno• of Gil
Vicente and tite spanish « T1·agicomedia alegórica del Pa-

Jaume I .... •.•. .. ........... .• • . ..•••.•.. . .......
Modijicadones del idioma castellano en

332

Cuba ..••....... . •.•..•......• •. ....•. . .. . . . ... . . .

77

l\[oRLEY, G. G. - Are tite s¡,anisk Romances in quatrainsr..

326

33 2

PALAc10, M. DEL. - Poesías escogidas, publicadas por la

329

PARMELRB, K. W. - Tite Moltammedan Crescent in tite Ro-

HENRfQuEz UREÑA, P. - El ff"imer libro de escritor amen·-

cano................ . .... .. ............. .. ....... .
H1us, E. C., y J. D. M. FoRD. - First Spanis!t Course ... .
HousE, R. E. - A study of Encina and tite «Égloga Inter-

69-70

l\foNTORI, A. -

HENDRIX, W. S. - Two sowrces of «Tragicomedia alegó-

rica del Parayso y del Infierno•.. . . . . . . . . . . . . . . • . . . . .

333

El vescomte de Cardona devant del rei

blicado por R. Foulché-Delbosc............ .. . .. ...

rayso y del Infienzo,...................... . .........

398-399

Araucana» ................................ . .... .. .

75

HEATON, H. C. -

72

MaJfA DE LA URDA, L. - Eljuego del lwmbre. . . ... .. ... .

Blanck&gt; en la Biblioteca de Catalunya • •.•• •. ....•....
GrvANEL MAs, J. - Tres documents inedits referents el e Don

monly called Latin American, with comments. - A. R....

Vil

Real Academia Española. - F ... , ................. .
74

mance Countries .. .. ••••.•.•.•..•• .• •• .. ••. • .... ...

locutoria» .. .. .• . .• , .• • •. • •• .• , .....•..•••.....••.

33 1

KENYON, H. A. -Color symbolism im early Spanislt ballads.

325

La península a principios del siglo X VII • ..•.•• , . , .....
P1BTSCH, K. - On the langttage of tite spanislt G,·ail fragments .••.•. . •• .•..•..•.••.....• .. ••..............

LAMANO Y BBNEITE, J. DE. -Santa Teresa de Jesús en Alba

QuELLB, 0.-Beitnige zur Landeskunde von Ostgranada.-

de Tormes.................... ••... .. ... . ...... . ...
LANCASTBR, H. C. - The ultima te source ofRof1"our 's • Vencislas&gt; and of Rojas Zorritla's e.No ltay s.er pobre siendo

QuBVEDO, FRANc1sco DE.-Poésies inidites, publicadas por

J. Dantín Cereceda.... .. ......

400

332

• •• , •••• , •.....•••.

Cb. Deblay . . .•••.••.....•...•••...•.•..•• .. •. • •• •

rey&gt; .... . .•••...... . .............................

RADA

Y

GAMJO, P. J. - La Ct-istiada.............. . .....

72

LENZ, R. - Sobre el estudio de idiomas .. . .. ............ .

RENNERT, H. A. - Bibliogrnphy of tite lJramatic Works of

LóPEZ, P. A. - Estudios críticohistóricos de Galicia . . . .. .

Lope de Vega Carpio. . . • • • • . • • • • . . . . . • • . . • . . • • . • . • •
R1cARDO DEL CAsTILLo.-Estudios lexicográficos. Los llama-

403

dos mexicanismos de la Academia Esfafiola . • . . . . . . . . • . •

·199-200

MARIGO, A. - Cultura lette,·aria e preumanistica nel du-

gento ..• • •• .. . . ........ . . . ..••... . . . •... . •..•....•

403

�fNDICE DEL TO!IIO VI

VIII

ÍNDICE DEL TOMO VI

IX

Páginas.
R1cARDO DEL

CAsT1LLo.-Estudios lexicogrdjicos. Naltuatlis-

mos y barbarismos .. •••.........••••.... , , , , • , • • . , •
RocKwooD, R. E. - A spanish «Patient persecuted wife»

LENGUA:

321-322

tale of I329 ..••• • , . , . , , • • • • • • • • • • • • • • • • · • • · · · · · • · ·
ScHMBKEL, A. - Isidorus 'lJon Sevilla. Sein System und seine
Quellen. - Z. G. Villada........ . ........ .. ... , .. . . •
SBRONDB,

J. -

A study of the Relations of some leading

de Santillana.. ••.•••.••• .. •.. • . . .• • ....•.•. , ••... •

J. -Dante and tite frenclt influence on the marqués

de Santillana .... .....•• •• . .• .. .. • .• ..... . ..•. • • , •

326

L. - «Es» im Portugiesischen•. , •.•. , , • , • • . , •
TRELLBS, C. M. - Biblioteca Científica Cubana. - Ch ••• , .
TuTTLB, E. H. - Etimologic Notes . ....••.• . ••.•.. , , ..•

402

Se1TZER,

Lingülstica •... .. ...........•...••.. . ... . ...

88,207,416

Fonética general . ..•...........•.•.•.•..•....

88,207,416

Lenguas indoeuropeas. • . . . . • ..• • •..••..•.. ..

89,207

Latín. • ••••. , • .....•..... . .....••..... . .. . .

89,207,416

Filología románica.... ..... .......... . ..... . . 89,208,416
Lenguas peninsulares ...•......... . ... .. .... 89,208,417
Historia general del español.

french poets of the XIV and X V centuries to tire marqués
SERONDI!,

Estudios generales.

Estadística y Geografía ...•. . ..........• .• .. .

209

Enseñanza y propagación del idioma ...... . • ....

89,209,418

Gramáticas .
Gramdticas histdricas . ...•.•.................
G,·amáticas prdcticas.• ...•.......••.. . ...•...

90,210,418

Estado actual de los estudios relati-

Fonética .................................... .

91,2 10,418

'lJOS a la lengua 'lJasca. - V. G. D..... , . , •.•..•.•• , .. .

Ortografía .......................... • • . • .. .

91,211,419

Morfología ....... .. . . . .. . . .. . .. . . ........... .
Sintaxis ... . . .•.. . ... . . . . .. . . . ................
Lexicografía y Semántica................. . .
Dialectología peninsular. . ............. . ... .
Americanismos............ . .... . ............

91,211,419

92 1211 1 420

Lenguas indígenas.. . ... ......•...... . ...•..•.

212,420

URQUIJO B lBARRA,

J. -

P. J. -Documentos para la historia del monasterio de San Lorenzo el Real del Escorial. - E. P •..
ZARCO CuEVAS, P. J. - Escritores agustinos del Escorial. -E. P • . ... • ... .. ....... . ............. • •,.••

ZARCO CuBVAs,

ZuGASTI,

200
200-201

J. A., S . J.-Santa Teresa y la Compa1zíade Jesús.-

E. Alarcos............ .. ... . .............. , , . , . , , ,

418

92

Textos lingüísticos...... . ............. . ..... 93 1 212, 420
Crítica textual, Paleografía y Diplomática. 93 1 212,420

Bibliograffa :
SECCIÓN GENERAL!

LITERATURA:

Obras bibliográficas y generalidades.. . ...
Historia general.

80,203, 408-

Estética.......•• • . ..•... •. ...•.........•... .

93,420

Historia política.. . . ........•............••..

811 203, 409-

Teoría literaria •• . . . .•••••... . .•...•...• . •.•

93, 212,420

Historia religiosa. ••..•..... . .... , ....... • .. ,

83,204,412

Literaturas extranjeras...... . ... . . . ....... .

94,421

Instituciones • . • .•......... . ..•...........• . •

84,205,412.

Literatura comparada.• • •.•.• .. ...•...•.....•

94,212,421

Ciencia y Ensá'ianza .. . . . ....•.....•..•.••••• .

85,205,413

Influencias extranjeras • .... . .. . .•.•.• , ...•.••

213,421

Historia local. ............ , . . ........... ,.,,, 86,205,414
Arqueología y Arte . . ......... . ............ . 87,206,415
Geografía y Etnografía.......... .... ...... . . 87,206,415
Hispanismo y viajes de extranjeros ...... . 88,207,415,

Influencias espaiiolas . .... . ..• . ..•... . • . , . • . ..

95,213,422

Traducciones al espa1io!. . ...•..•.•.•........••

95,213,422

Literatura general.

Literaturas peninsulares.
Gallego y portugue'.r . • , • , ••••.......•. . •.•..•.

95,218, 425

�ÍNDICE DEI: TOJ\10 VI

X

Catalán .. ••.••......................•.... •.
Escritores hisjanolatinos .. .... . . •.......•••• • 95,220,425
Escritores ltispanorientales ............... . . . •.
Vasco .•...•....... . ... . ...•........•..•••• .
Literatura española en general.
Historias literarias. . . . . • • • . . . . • • . . . • . • • • . • . .
Colecciones misceláneas de textos y antologías.. . . .
Monografías sobre autores de géneros varios. . • . .
Enseñanza de la Literatm-a.. . • . • • . . . • • . . • . . •
Métrica..... . ... . ............... . . . ...... . ....
Poesía.
Lírica.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Épica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Didáctica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Poemas varios.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Varia . . ............... .. ..... . •.•..........
Dramática ................................. . ..
Novelística ............................. . ....
Oratoria . . ................................... .
Historia ..... . ................................
Prosa mística ............. . ...... . . ..........
Prosa varia .... . ........................ . .....
Ensayos . ........... . ............. . .•• . . •...
C1itica literaria .• •...............•.•........
Memorias, epistolarios y viajes . . ............ .. .
Didáctica ........•... . ......................

96,220,425

ABREVIATURAS
96, 220, 426
97, 221, 426
97, 221, 427
98, 222, 427
98, 222, 42S
98, 222, 42S
99, 223, 430
99
223, 430
100,223,430
100,224,430
102,225,432
104,434
105,227,434
106,227,435
106,228,435
107,228,436
108,229,436
108,229,437
109,219,437

FOLKLORE:

Literatura popular ..•. ...... ..... .........•• 110, 230,43S
Obras diversas ..•....•......•.•.......•.... . 110,231,43&amp;

Noticias.. . .................................. . ..

DE LAS REVISTAS CITADAS EN LA BIBLIOGRAFÍA

1u, 231,435,439

AAP - Atti dell' Accademia Pontaniana.
Napoli.
AdSR-Archivio della R. Societa Romana
di Storia Patria. Roma.
Aguia - A Aguia. Porto.
Alh - La Alhambra. Granada.
AnalMont-Analecta Montserratina. Monserrat.
AVit -Ateneo. Vitoria.
B- La Bibliofilia. Firenze.
BAE-Boletin de la Reál Academia Española. Madrid.
BAH- Boletín de la Real Academia de la
Historia. Madrid.
BANHab-Boletín del Archivo Nacional.
Habana.
BBA-Bulletin de la Bibliotheque Américaine (Amériq11e latine). París.
BBC - Butlleti de la Biblioteca de Catalunya. Barcelona.
BBMP - Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Santander.
BCEA - Boletín del Centro de Estudios
Americanistas. Sevilla.
BCPNavarra - Boletín de la Comisión
Provincial de Monumentos de Navarra.
Pamplona.
BCPOrense-Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense.
BDC-Butlleti de Dialectología Catalana.
Barcelona.
BHi-Bulletin H ispanique. Bordeaax.
BILE-Boletín de la Institución Libre de
Enseñanza. Madrid.
Bit - Bulletin Italien. Bordeaux.
BKMR - Beitrage zur Kulturgeschichte
des Mittelalters und der Renaissance.
Leipzig und Berlín.
BSCastExc-Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones. Valladolid.
BSEc-Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos.
Quito.
BSLParis-Bulletin de la Société de Linguistique. París.
BTer-La Basílica Teresiana. Salamanca.
CD - La Ciudad de Dios. Madrid.

Cr - La Critica. Napoli.
CT- La Ciencia Tomista. Madrid.
Cuasimodo - Cuasimodo. Panamá.
CuC - Cuba Contemporánea. Habana.
CVen - Cultura Venezolana. Caracas.
DLS - Don Lope de Sosa. Jaén.
Dr-The Drama. Washington.
ED - Estudios de Deusto. Bilbao.
EE- Euskal-Erria. San Sebastián.
EstFr-Estudios Franciscanos. Sarriá(Barcelona).
Estudio - Estudio. Barcelona.
EyA-España y América. Madrid.
FL - Filosofia y Letras. Madrid.
HAHR-The Hispanic American Hístorical Review.
Hebe - Hebe. Buenos Aires.
Helios - Helios. Buenos Aires.
HispCal - Hispania. California.
HispP - Hispania. París.
IJAL-International Journal of American
Linguistic. New-York.
IntAm -Inter-América. New-York.
JAF-The Journal oí American Folk-lorc.
Lancaster, Pa. y New-York.
L - La Lectura. Madrid.
Let - Letras. Habana.
Lusa - Lusa. Viana-do-Castello.
MF - Le Mercure de France. Paris.
MLB-The Modem Language Bullctin of
Philadelphia.
MLJ -The Modem Language Journal.
N'ew-York.
MLN - Modero Language Notes. Baltimore.
MLR - The Modem Language Review.
Cambridge.
MLT-Modern Language Teaching. London.
MP - El Mercurio Peruano. Lima.
MPhil - Modem Philology. Chicago.
MSL-Mémoires de la Société de Linguistique. París.
N - Neophilologus. Amsterdam.
NM-Neuphilologische Mitteilungen. Helsingfors.

�XII

ABREVIATURAS

RGI- Rivista Geografica Italiana.
Nos -Nosotros. Buenos Aires.
RHGE-Revista de Historia y de GeneaNT - Nuestro Tiempo. Madrid.
logía Española. Madrid.
Paraula - La Paraula. Barcelona.
RHi - Revue Hispanique. Paris-NewPMLA-Publications of the Modero LanYork.
guage Assoc. of America. Baltimore.
RHist - Revista de Historia. Lisboa.
PoL - Poet Lore. Boston.
RHV - Revista Histórica. Valladolid.
QR- The Quarterly Review. London.
RIEV-Revista Internacional de Estudios
l&lt;ABM-Revista de Archivos, Bibliotecas
Vascos. Paris.
y Museos. Madrid.
.
Rlnd-La Revista de Indias. New-York.
RAHispAm - Revista del Ateneo HispaRJLQuito - Revista de la Sociedad Juríno-Americano. Buenos Aires.
dico-Literaria de Quito.
.
Rass - La Rassegna. Firenze.
RLR - Revue des Langues Romanes.
RCa - Revista Castellana. Valladohd.
Montpellier.
RCal - Revista Calasancia. Madrid.
RCChile-La Revista Católica de Santiago
RMen - Revista de Menorca. Mahón.
Ro - Romanía. Paris.
de Chile.
RCEHGranada- Revista del Centro de
RQ-La Revista Quincenal. Madrid-BarEstudios Históricos de Granada y su
celona-Paris.
RRQ - The Romanic Review. Lancaster,
Reino. Granada.
RCHA - Revista Crítica Hispano-AmeriPa. y New-York.
RSE-Revista de la Sociedad de Estudios
cana. Madrid.
RCo - Revista Contemporánea. CartageAlmerienses. Almería.
na. Col.
RSI - Rivista Storíca Italiana. Torino.
RCrist- Revista Cristiana. Madrid.
RSO-Rivista degli Studi Orientali. Roma.
REcl - Revista Eclesiástica. Valladolid.
RUNC-Revista de la Universidad NacioRelnd- De Re Indica. Caracas.
nal de Córdoba.
REL V - Revue de l'Enseignement des
RUniv - Revista Universitaria. UniversiLangues Vivantes. Paris.
dad Mayor de San Marcos. Lima.
RepAm.-Repertorio Americano. San José
RyF-Razón y Fe. Madrid.
de Costa Rica.
Se - Scientia. Bologna.
Rev - La Revue. Pa,ris.
SJ -The Stratford Journal. Boston.
RevN - La Revista Nueva. Panamá.
UIAm - Unión Ibero-Americana. MaRFE-Revista de Filología Española. Madrid.
drid.
ZDWV - Zeitschrift des Deutschen WisRFLCHabana-Revista de la Facultad de
senschaftlichen
Vereins zur Kultur- und
Letras y Ciencias. Habana.
Landeskunde Argentiniens. Buenos AiRFNsc - Rivista di Filosofia Neo-scolasres.
tica. Firenze.

REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo VI.

EIERO·■ ARZO

1919

Cuaderno l.0

DISCUSSIONI ETIMOLOGICHE
TOMAR

Tra i vocaboli che ogni cultore prudente della filologia
neolatina deve rassegnarsi - ponderato che abbia le proposte
messe avanti fin qui - a dichiarare di etimologia oscura, e
sicuramente da porre lo spagnuolo e portoghese tomar, ignoto
fuori della penisola iberica, dentro ai suoi stessi confini poco
meno che estraneo al catalano, che usa in sua vece, d' accordo
colla generalita delle lingue romanze, gli esiti del latino prehendere: pendre, p éndrer.
Penso il Diez a una derivazione germanica: «Es scheint
von goth. herkunft, vgl. alts. tómian ledig oder frei machen,
woraus die bedeutung Josmachen, wegnehmen erfolgen konnte,
so sp. quito ledig, los, quitar wegnehmen. Griech. t óp.o(;, to11'i¡
stimmen nur mit dem buchstaben» 1. L' esclusione dell' origine
greca mi ha l' aria di residuo di un tentativo andato a vuoto.
II Diez s' era domandato se non si risalisse in qualche maniera
a tó¡10(;; e aveva finito per convincersi che quella era una via
erronea.
1
Etymologisckes Worterbw:h der romanisdien spraclten, Z weiter thei'I,
Spanisckes gebiet, al suo posto alfabetico.

TOMO

VI.

�2

PIO RAJNA

DISCUSSIONI .ETIMOLOGICHE

3

0

11 Settegast, nel 2º fascicolo ( 1882 ) del I volume delle
Romanische Forschungen, p. 2 50, riferita I' etimologia dieziana,
si mise per tutt' altra strada: «Ich versuche auch hier»-s' era
affannato per ricondurre guidare e famiglia al latino - «Herleitung aus dem Lateinischen und stelle als Etymon auf: mutuari, mutuare, entlehnen, entnehmen (Cic.: virtus nomen
a vin's mutuata est d. i. hat entlehnt, hergenommen); auch
annehmen, bekommen : corpora mutuantur spiritum humanum,
Appul., vgl. die span. Wendung tomar color, Farbe bekommen». Deve peraltro soggiungere: «Nicht ganz so einfach ist
die Entwickelung der Form.» Solo «nicht ganz so einfach»?
Ahimel Gli sforzi che il Settegast vien facendo per spiegare
la cosa, avranno persuaso lui, roa non persuasero ne persuadono gli altri. E fu molto discreto il París, nel render conto del contenuto delle Romanische Forschungen nella Romanía, XTI, 133, contentandosi di m.ettere accanto al supposto
etimo un punto interrogativo.
Ignoro, o volle ignorare la proposta del Settegast lo Schuchardt, riprendendo per conto proprio la questione nella Zeitschrift für romanische Philologie, XIV, 180?-Anch' egli cerca
nel latino, e rileva che il Diez inclinava un po' troppo alle derivazioni germaniche. «Warum gedenkt er hier nicht, auch
nicht in ablehnender W eise - wie er in ahnlichen Fallen zu
thun liebt - eines lautlich ser nahestehenden W ortes? Ich
meine jenes romanische A-verbum tomb- (túmb-), tom- (tum-),
welches nicht nur «fallen», sondern auch «fallen machen» bedeutet, und zwar gerade in den Sprachen der Pyrenaenhalbinsel selbst (tumbar, tombar). Der transitive Sinn hat sich
vielfach modifiziert.. ... Konnen wir nicht von irgend einer dieser transitiven Bedeutungen zu der von span. port. tomar (das
eine mundartliche Nebenform von tumbar, tombar sein würde,
wie südfranz. tuma von toumba) gelangen?»
Ma lasciando la necessita in cui saremmo di appagarci sotto
·il rispetto semasiologico di mere e vaghe possibilita, che una
forma dialettale prevalesse nell' uso principale sulla integra,
pur lasciandola sussistere, e avesse tanta energia da usurpare
il posto di una espressione latina rigogliosa di vita come il

prehendere, e troppo improbabile perche sialecito supporlo.
Pero approvo il Korting, che di questa ipotesi non fece mai
parola sotto *tumbo, -are; e inclino a credere che non gli
abbia dato torto lo Schuchardt stesso 1, pur avendo trovato
propenso ad assentire Gaston Paris 2 • A quella sua idea mal
puo lo Schuchardt aver attribuito durevolmente valore.
Mi spiace ignorare che cosa pensi di tomar iI Meyer-Lübke.
Me lo direbbe probabilmente il fascicolo 9, mancatomi per
ragione della guerra, del suo Romanisches etymologisches Wiirterbuch. Ma per ora mi basta la sicurezza che da lui non e stata
messa innanzi I' idea che a me s' e imposta da non so quanti
anni; dacche essa avrebbe dovuto trovar luogo nel fascicolo I.
lo sono convinto che tomar e il latino autumare.
Foneticamente I' emanazione appare ammissibile subito;
e le cose si vedono andare ancor piu lisce guardandole da vicino. Una legge del latino volgare, precisata da! Meyer-Lübke 3 ,
1
Avrebbe tuttavia potuto fargli rilevare lo strano suo contegno
riguardo al Settegast. Sotto mutare, n. 5516, 1ª ed., 6422, 2ª e 3a,
scrive: «Settegast, R[omanische) F[orschungen], I, 250, wollte span.
Tomar von *mu t (v) are ableiten!» Poco dopo, qua! numero 5520 o
6426, pone: e m ü tuo, -are, leiben; wird von Settegast, RF, I, 237, als
mogliches Grundwort zu span. tomar, nehmen, angenommen, vgl.
G. Paris, R[omania], XII, 133.&gt; La meraviglia e sparita o non s' e prodotta ancora, e la congettura par degna di un articoletto speciale. Per
spiegarsi ripetizione e contradizione, e da supporre che il Korting,
a vendo preso nota, una volta della pagina dove si tratta propriamente
di tomar, l' altra di quella dove principiano le «Romanische Etymologien&gt; settegastiane, e segnato qua! etimo, in un caso erroneamente
mutare, nell' altro mutuare, abbia poi creduto di aver a fare con
due proposte distinte. Ma e pur sempre curioso che uno sgorbio di tal
natura, a cosi breve intervallo, sia potuto ripetersi in tre edizioni.
2 Indicano bene questa propensione le parole, Rom., XIX, 619,
c5, Sp. port. tomar; serait une variante du tombare qui enroman
a développé des sens si multiples &gt;; specialmente se si considera il
trattamento diverso che ricevono il precedente Gilet e il mauvais che
tien dietro.
s Gia nella 1ª edizione del Grundriss del Grober, I, 362, § 18; e
meglio nella 2a, J, 470, § 23, e nella Ein.fükrung in das Studium der
roman. Sprachwiss., 1ª ed., § 113; 2ª ed., § 122 (nella traduzione spagnuola di Américo Castro, pp. 180-81). Colle parole «die Formulierung

�4

PIO RAJNA

faceva si che in principio di parola nella formola au-ú, ossia
dove s' avesse un au iniziale atono seguito nella sillaba immediatamente successiva da u tonico, l' au si riducesse, per effetto,
par bene, di tendenze dissimilatrici, ad a: Agustus, Arunci,
agurium, asculto. Naturale che l' alleggerimento si propagasse ai derivati in cuí l' u della seconda sillaba diventava atono: Agustanus, Agustinus, aguralis, ascultare, con
tutta la caterva delle altre forme atteggiate in modo consimile.
Ma una volta arrivati a questo punto, non par naturale che il
fenomeno si estendesse ai casi, in se stessi perfettamente anaoghi, di qualsiasi au atono seguito da u atono del pari? Si
sara dunque avuto atumare, atumamus, atumabam, ecc.;
e parimenti, supposto un uso non limitatissimo del vocabolo,
atumator 1 • Resistenza avra bens1 opposto l' au quando era
tonico, ossia nelle voci autumo, autumas, autumat, autumant; condizione che con questo verbo hanno comune
auguro, aucupo; e nondimeno anchequestaresistenzaebbe
verosímilmente a esser vinta 2 • Vinta fu bene in auctor 3
- perfettamente comparabile in virtu dell' equivalenza di o
a u-, che nel medioevo ebbe a confondersi con actor e fini
per esserne in non piccola parte surrogato 4 • E rispetto ad
der Regel, wie ich sie vor zwanzig Jahre aufgestellt habe» del Lite1·aturblatt für german. ttnd roman. Philol., XXVII, 1906, pp. 235-36, il
Meyer-Lübke vorra riferirsi alla 1ª ed. del Grundriss. Maggiore indeterminatezza che nei luoghi indicati s' ha nella Grammatik der 1·oman.
Spr., I, 53-54. Una semplice raccolta materiale di copiosissimi dati
s' era avuta dallo ScHUCHARDT, Vokalismus des Vu!garlateins, II, 306-18¡
ue era penetrato piu addentro il SEBLMANN, JJie Ausspra.che des Latein,
Heilbronn, 1885, p. 223.
1 Esso e dato unicamente da un Glossario latino-greco.
2
Potra bensi domandarsi, se, posto un (ltumo, aguro, acupo, non sia
da supporre insieme lo spostamento dell' accento dalla prima alla seconda sillaba. Per agttro la cosa e ben probabile, considerata la forte
attrazione che doveva esercitare agm·ium.
3 ScHUCHARDT, Vokalismus, II, 306.
, THUROT, Notices et e:r:traits de divers manuscrits latins po1tr servir
a l'!tistoire des doctrines grammaticales au moyen-dge, pte. 2ª del t. XXII
dei Notices et extraits des mss., ecc., che si pubblicano dall' clnstitub,
p. 103 1 n. 2.

DISCUSSIONI BTIMOLOGICHB

5

auctor si noti come al suo derivato * auctoricare il castigliano, del pari che con otorgar, risponda con atorgar 1 .
Con cío abbiamo dato allo spagnuolo-portoghese preistorico atomare, atomar. Per giungere di qui a tomar non s' avrebbe che da profferire la parola «aferesi» e da additare la copiosa
serie di esempi spagnuoli e portoghesi che anche proprio per
l' a iniziale sono stati raccolti dalla Michaelis de Vasconcellos,
Stttdien zur romanischen Wortscltiipfung, pp. 74-75 . Ma perle
analogie sono desiderabili rincalzi, e le aferesi devono avere
un perche, di cuí e da cercare di rendersi conto. Ora nello
spagnuolo e portoghese un gran numero di verbi ci si presentano nel medesimo significato, e con a iniziale e senza. Prendo
a scorrere un vocabolario spagnuolo usuale movendo dal principio: trovo abajar e bajar, abarloar e barloar, abarrenar e
barrenar, abarrer e barrer, abastar e bastar, abieldar e bieldar,
ablandir e blandir, abotonar e botonar, abozar e bozar, ecc., ecc.
Ricorro al prezioso «Vocabulario» speciale di cui il Menéndez
Pidal ha corredato la sua mirabile edizione monumentale del
Cantar de Mio Cid; e vi raccolgo acatar e catar, acoger e coger,
acometer e cometer, adormirse e dormirse, aguisar e guisar,
aiuntar e juntar, aquejarse e quejarse, arrancar e rancar, asorrendar e sorrendar. Quanto al portoghese, mi basti di rinviare
ai molti esempi che s' hanno, graúe al Cornu, nel Grundriss
der romanischen Philologie del Grober, 1ª ed., I, 740; 2ª ed.,
I, 949-50. Che se dall' accertamento del fatto ci volgeremo a
domandarcene la spiegazione, saremo indotti, credo, a pensare
che essa non abbia ad essere unicamente quella a cuí si fermerebbe ogni osservatore superficiale. Certo le forme con asono in generale veri e propri composti di un verbo pfü o
meno semplice colla preposizione ad; ma insieme, se non m'inganno, e da consentire un' origine sintattica 2 • Checche si peot MEdNDBZ PmAL, Cantar de Mio Cid, pp. 484-85, e cfr. p. 781. Ben
a ragione il Menéndez Pida! riporta atorgar ad actoricare, debitamente motivato alle pp. 1 53-54, e non pensa punto a un' alterazione
dissimilativa di otorgar, che in un vocabolo cancelleresco avrebbe
coutro di se anche irnprobabilita peculiari.
2 Cfr. DIEz, Gramm. der Roman. Spr., 3ª ed., I, 355 1 dove il fatto

�6

DISCUSSIONE ETIMOLOGICHE

PIO RAJNA

si 1 riguardo a quella forma apocopata d' infinito rumeno, per
il quale l' essere preceduto da a e poco meno indispensabile
che per un infinito inglese l' acompagnamento coll' analogo to,
mi pare indubitabile che l' ad ebbe un tempo nelle parlate
romanze piu largo uso che non abbia attualmente, e serv1 non
poco anche _per esprimere la relazione che dal latino era significata flessionalmente coll' accusativo e che noi diciamo di
complemento oggetto. Per lo spagnuolo, del resto, anche la
condizione attuale e di tal natura, da distinguerlo tra le lingue
sorelle 2• E cio che seguiva con pronomi e sostantivi in genere,
avveniva coll' infinito sostantivato, del quale l' uso con ad e
cosl frequente e vario, da domandare un' attenzione speciale 3 •
deglí a- mal ríferíbili alla composízione e rilevato per lo spagnuolo
senza proposte esegetiche. Per il portoghese i1 Cornu, fondandosi sulla
tendenza alla vocale a nella prima sillaba delle parole, lí riconduce
all' e latino, da ex, che in molti composti, egli osserva, aveva solo
«einen versta.rkenden Sinn•. Avra ragione in parte; in parte avra torto.
1 V. MEYER-LUsKE, Gramm. der Roman. Spr., III, 419 e 25-26.
2
Drnz, Gramm. der Roman. Spr., 3ª ed., 111, 100-01; MEYER-LUDKE,
III, 371-73. Da segnalare la trattazione ches' ha di questo punto nel
ricchissimo Diccionario de constmcción y régimen de la lengua castellana del Cuervo. Si stende per poco meno di cinque grandi pagine
(I, 10-15); e verso la fine vi e detto (§ 10): «Queda comprobada..... la
tendencia que muestra el castellano a emplear el dativo, especialmente
en los pronombres personales y cuando se trata de personas; además,
el uso de la preposición a para el acusativo, sobre todo siendo éste
de persona, no es en realidad sino la aplicación de la forma dativa en
esotro caso.• (Cfr. p. 10, al termine della sezione A concernente «la extensión de los usos del dativo•.) ll portoghese non va tant' oltre quanto lo spagnuolo (Du1z, loe. cit.; MEv11R•LUsKE, p. 373). Nella partecipazione a quest' uso delle regioni nostre meridionali e centrali fino a
Roma e agli Abruzzi, della Sicilia, della Sardegna (MEYER-LUBKE, ibid.),
sara da accertare quanto vi sia di indigeno, e quanto sía da imputare
ad azione íberica. Dentro alle parole stesse che il Meyer-Lübke cita
per ragion d' esempio dal Libro siciliano, pubblicato da G. de Grego .
rio (Palermo, 1893), dei Vizii e delle Virtu, p. 16 (l. 26) la frase cillu• l' orgoglio - «non canusci a si&gt;, e preceduta da «illu ceca lu homu•.
3
Gliela concede segnatamente il Diez, lll, 236-43. Assaí meno si
ferma sulla cosa il Meyer-Lübke, III, 419-20. Ma di luí giova riferire
un' osservazione (p. 420) rispetto al francese: cBemerkenswerterweise

7

Meritevoli di segnalazione a questo proposito un «devo amorrer» e «devo a temer» additatimi dal Diez 1 in un antico rimatore portoghese. In tal modo s' ebbero numerossimi accoppiamenti, che, suscettibili d' essere presi come vere composizioni 2, ben poterono diventarne produttori. E avutosi l' infinito,
era piu o meno aperto l' adito al resto della coniugazione 3•
Sembrera di esser giunti con cio a un resultato diametralmente opposto a quello chiesto dal caso nostro: dato tomar
avremmo buono in mano per spiegarci atomar. Ma la logica
dei parlanti e antinomica. La coesistenza delle forme con a e
senza a pote condurre tanto a premettere a a voci che non
l' avevano, quanto a privarne altre, che se ne trovavano in possesso. E un altro fattore e qui da considerare. Quella medesima estensione della costruzione con ad di cui s' e parlato or
zeigt..... die neuere Sprache im V erhaltnis zur al ten ein Zurückweichen
von a zu Gunsten des blossen lnfinitivs oder von de.•
1

III, 226.

Cosi nel v. 335 del Cantar de Jl;/io Cid s' era sempre scritto alaudare; ne aveva fatto eccezione il Vollmiiller. Stacco i due elementi
il Menéndez Pida!; e nel lessico chiuse tra parentesi, ossia venne ad
escludere, alaztdare (p. 438), rinviando a laudare. Se mai di alaudar(e)
finisse per resultar reale l' esistenza, per esso andrebbe presa in considerazione anche un' origine diversa. Potrebb' essere nato da un' azione esercitata su laudar da! sinonimo alabar: da quella voce da cui,
viceversa, il Diez, in un tempo meno scaltrito in fatto di disciplina
fonetica, non aveva dubitato di attribuire la paternita ali' alla udare
latino, attestatogli da Plauto. Quanto a un preteso alauzar provenzale
che il Diez mette accanto ad alabar, certo prendendolo dal Lexique
roman del Raynouard, IV, 31, 1ª col., § 17, e cosa spuria. Nel solo
esempio che se ne adduce, «Aquest estamen fay mot alauzan, l' a e
senza ombra di dubbio preposizione. Richiede la preposizione la costruzione abituale difaire.
3 S' intende che nel maggior numero dei casi 1' actito non fu varcato. E cosl il Diez, III, 238, dira non aversi che ali' infinito il francese
accroire, ita!. accredere, ch' egli stima uscito dalla costruzione c'est a
croire. Similmente non occorre che all' infinito il francese assavoir,
donde il nostro assapere arcaico. Vie piu notevole pertanto che in
provenzale, accanto ad asaber, sía venuto a porsi, ancor esso costruito
col/aire da cuí dipende solitamente asaber, il participio asaubut. Lo
registra Emil Levy nel Petit dictionnaire provenfal-fran;ais.
2

�8

9

PIO RAJNA

DISCUSSION1 BTIMOLOGICHS

ora, dette allo spagnuolo-portoghese la preposizione composta
pora, pera, para, comunissima in genere, molto usata anche
coll' infinito. Ora, I' abitudine a questa preposizione pote agevolmente condurre a concepire in maniera non conforme al
vero i casi in cui alomar si trovasse retto da! semplice por, per,
par; e cosl por-atomar,per-atomar,par-atomar, poterono esser
risolti in pora, pera, para tomar, producendo por tal modo la
forma aferetica, che sola ci apparisce nel periodo storico della
lingua 1 •
Dall' esterno volgiamoci ora ali' interno; dall' esame glottologico al semasiologico. Ma prima di scrutare il trapasso bisogna rendersi conto, che cosa sia nel latino stesso il vocabolo autumo.
Esso vi ebbe una vita accidentata. In favore presso i comici
e i tragici dell' eta arcaica e qualificato come «tragicum» da
Quintiliano, VIII, 3, 26, si rincantuccia durante il periodo classico, per rimostrarsi spesso dal tempo in cui la latinita prende
a declinare. V uol essere segnalato I' uso frequente che ne fa
S. Girolamo 2 •
Per motivo dell au-, che Cicerone nell' Orator, 47, I 58,
affermava non occorrere qua! metamorfosi eufonica della preposizione ab altro che in aufugio ed aufero, s' intrattiene
intorno ad autumo Aulo Gellio, XV, 3. Cicerone avrebbe
errato, se stesse cio che si leggeva in Nigidio Figulo: «Invenimus ..... in commentario Nigidiano, verbum auttmzo compositum ex ab praepositione et verbo aestumo dictumque intercise
autumo, quasi abaestumo, quod significaret totum aestumo, tamquam abnzmzero. Sed, quod sit cum honore multo dictum P. Nigidii, hominis eruditissimi, audacius hoc argutiusque esse videtur, quam verius. Autumo enim non id solum significat: aestumo,

sed et dico, et opinor, et censeo, cum quibus verbis praepositio
ista neque cohaerentia vocis neque signiticatione sententiae
convenit.»
Nigidio ha forse ragione piu che Gellio non pensi anche
nella questione etimologica. Non davvero quanto ali' au-; ma
propendo a pensare che nella genesi di autumare, di cuí
affermo, checche paia ad altri, tuttora incerta !' origine 1, abbia
realmente avuto molta parte aestumo 2 • Non sarebbe mai
autumo uscito da un ibrido accoppiamento di aestumo col
greco aotói;? Si consideri che in greco ad una interrogazione,
volendo dire di si, in prima persona si risponde assai spesso
con un semplice E)'w·¡e. Orbene, si cerchi un pronome che
di quest' E)'WTE possa adempier l' ufficio per le persone tutte
quante: si trovera aotói; solo ed unico. E che il verbo che da
aotóc; si veniva a ricavare fosse foggiato su aestumo, e cosa

1

La soluzione data al problema fonetico di tomar spingera a riprendere in esame altre etimologie, fra cui quella di llegar, chegar.
Vengono essi, come generalmente si tiene per fermo (Diez, Korting,
Meycr-Lübke), da! semplice plica re , oppure da applicare, il che
per il significato tornerebbe assai meglio?
1 Si veda i1 grande Tliesaurus linguae latinae delle Accademie germaniche in corso di pubblicazione.

1 lllesso in disparte il fantastico aitumo da aio; rinunziatosi a un
collegamento, non coosentito dal senso, con augur, aucupari, e a
quello col greco o!o¡i.r.t.t; respinta la derivazione da aveo, ha preso i1
sopravvento la congettura di A. Z1MMBRMANN, lndogermanisc'1e Forsc'1ungen, XV (1903), 123-24, che a u tumo sia stato ricavato da a u t e m.
L' ha accolta il W ALDR, Leteinisdus etymologisches Wórlerbuch, 1ª ed.,
Heidelberg, 19061 2ª ed., ib., 1910; vi sil!: convertito con pieoa conviozione il BatAL, l1Iémoires de la Sot:iité de L inguistü¡ue, XV (1908), 138.
Lo Zimmermann muove dall'idea che il valore primitivo di au tem sía
cwiederum&gt;, un' altra volta; e cio sara bene, posto che sia da mettere
con cxo; ma checchl!: si dica da lui (ora il Tltesaurus permette di giudicar
meglio), autumare in latino non ha mai significato iterare. Questo
non ripete punto il Bréal: pone genericamente che a u tem abbia
«commencé par étre un adverbe d'affirmation•. Ma dato che tale sia
stato, tale non fu sicuramente in latino ne! senso che si richiederebbe
per rendere ragione di autumare.
2 Rilevo come dalla persuasione che autu mar e non possa disgiungersi da a e s timare sia stato rattenuto lo SKuTScH, Kritischer Jaltresbericht über die Fortsc'1ritte der romanischen Pltilologie, VIII, 1, 57, dal
dichiarare accettabile la proposta dello Zimmermann, la quale gli pareva non essere «ohne einen gewissen Schein&gt;; cfr. Walde, 2ª ed. 11
Walde stesso qualche azione ad aes tu mar e e disposto a concederla,
ib.; e risolutamente ad esso si richiama, come a termine di confronto
per il suffisso, Fa. SToLz, Beitrdge zur latein. Gra111111. 1md Etym., in
Wiener Studien, IX (1887), 305.

�JI

PIO RAJNA

DISCUSSIONI ETIIIIOLOGICHE

che il senso rende agevolmente comprensibile, se pure non
fosse invece da supporre che si movesse da aestumo e che
ad aihói; si ricorresse per modificarlo e integrarlo. Un' azione
modificatrice, aui:oi; la esercito su auctor che forse gia in
antico, anziche solo tardi, fu da taluni per ragion sua privato
del e 1 . Una genesi artificiosa quale da me si suppone ben
conviene a un vocabolo, di cui, come s' e visto, anche la vita
fu anomala, e che se ne sta isolato 2 , privo di famiglia come
un _povero trovatello. La formazione resulta anteriore alla seconda guerra punica, se e autentico l' esempio che di un negumo indubbiamente foggiato su autumo 3, e non attestato
altrimenti, s' ha in Festo come di que! Marcio «vates», di cui
l' eta e determinata dal vaticinio della rotta di Canne 4 • Potrebb' essere che di questo negumo, ch' ebbe cosl poca fortuna, e di autumo, fosse autore l\ farcio stesso. Ma per autumo volgeremo piu volentieri la mente a un drammaturgo;
e allora, la cronologia vorra che si pensi o a Nevio, o a Livio
Andronico, che poterono usarlo primamente del parí, o in una
tragedia, o in una commedia. Preferirei la tragedia, non per
la materialita del «tragicum» di Quintiliano, ma per il sentímento di cuí l' epíteto viene ad essere l' espressione. Al finissimo maestro della disciplina rettorica il vocabolo, pur occorrendo tante volte nei comici, apparisce sussiegoso. Difficile
che assurgesse a nobilta se fosse nato in basso.
Di questa etimología non ha bisogno Nigidio perche si riconosca che, se e vero che autumo non significa soltanto aes tumo, bensi anche opinor e censeo, o, in altre parole, ha
un significato piu forte ed uno piu debole 5 , il primo e di gran

lunga il piu comune e vuol ritenersi l' originario, del quale il
secondo 1 sara da reputare attenuamento, prodottosi a poco a
poco. E avra ragione Nigidio di vedere anzitutto in autumo,
non semplicemente aestumo, ma un totum aestumo, cioe
un aestumo di speciale intensita. E appunto, per dir piu che
aestumo non dicesse, dovett' esser foggiato.
Stabilito cío, si considerino gli usi di un vocabolo che con
a u tumo, inteso in tal maniera, ha comune il valore: asserere. Per se stesso asserere, ad-serere, dice «annettere»; si
confronti in-serere, «inserire», conserere, «intrecciare»; e
pero se con esso nel linguaggio giuridico si esprimeva l' azione
del porre la mano sopra di una persona tanto per dichiarar
libero chi fosse in condizione di schiavitu, quanto per affermare diritto di proprieta su quella persona, fosse poi libera
oppure in potere altrui, la seconda applicazione potra bene
rivendicare a se la preminenza sull' altra. Concordano con
quest' uso speciale tutti i casi in cuí asserere vale in genere
tribuere, assignare, arrogare, giustamente o non giustamente, in senso proprio o figurato, sibi od aliis, distinzione
quest' ultima che lo conduce a poter diventare specificatamente un «prendere». Esempio opportuno aquesto proposito
l' epitafio che Virginio Rufo, come abbiamo da Plinio i1 Giovane 2 , aveva ordinato di porre sul suo sepolcro:

10

Anche nella grafia author l' elemento attivo e ab1:ó,; attraverso al
composto ablHv-t't)~2 Poco vale per sottrarlo ali' isolamento l'autumator, di cui si e
fatto cenno alla pagina 4.
3 Cio riconosce ottimamente anche lo SToLZ, loe. cit.
' Livio, XXV, 12. Di Marcio parla ogni storia della letteratura
latina.
5 Il Thesaurus li distinguera rendendone l' uno con cdicere, affirmare, confirmare, asseverare», el' altro con cputare, suspicarh. Effet1

Hic situs est Rufos, pulso qui Vindice quondam,
Imperium adseruit, non sibi, sed patriae;

vale a dire non «prese» i1 dominio per se, ma lo «dette» alla
patria. E che asserere sía detto con riferimento al soggetto, e cosa frequente. Ora ad asserere si surroghi il sinonimo autumare, e il procedimento semasiologico sara bell' e
chiarito.
Chiarirlo giova anche in altra maniera, risalendo in cambio
tivamente il dice re che Gellio contrappone ancor esso ad aest um o,

e un vocabolo neutro, atto ad esprimere e il piu e il meno.
1
2

Il Thesaurus lo contrassegna con un crarius&gt;.
Ejist., VI, 10, 4, e IX, 19, 1.

�DISCUSSJONl BTINOLOGICHB

12

PIO RAJNA

di discendere. Ricorro al Poema del Cid, e vi leggo al verso 1009:
Al conde don Remont a preson le an tomado.

Rendo in latino, attraverso ad autumaverunt, con «in captivitatem asseruerunt», ed ho appunto una delle frasi tipiche
nell'uso di asserere, colla sola divergenza, affatto secondaria, del captivitatem in cambio di servitudinem: due
condizioni quanto mai affini. E affine (par scherzo e non e)
puo esser detto il caso che il medesimo Poema ci offre la dove
Alvar Fañez adempie l' ufficio commessogli dal Cid di consegnare le due figliuole di questi agl' Infanti di Carrion,
vv. 2232-33:
Dovos estas dueñas, amas son fijas d'algo,
Que las tomassedes por mugieres, a ondra e a recabdo;

«quas vobis uxores asseratis», potremmo ben dire correttamente, ancorche la frase non s' incontri. Un terzo esempio
sía di tutt' altra natura e ci trasporti all' ordine delle mere
astrazioni e delle metafore. Apro le Partidas di re Alfonso alla
«Primera», titolo 13, legge I: «..... Sepultura tomó este nome
de sepelio.» Non traduco; riporto invece due passi effettivi di
scrittori latini. Quintiliano, XII, l, 20, parlando di Cicerone,
«quando nec sapientis sibi no!Den, minime sui contemptor,
asseruit»; Plinio il Vecchio, VII, 43, 137, «Unus hominum ad
hoc aevi Felicis sibi nomen asseruit, L. Sulla». E l' esercizio
potrebb' essere continuato quanto mai si volesse, se il far cío
non fosse superfluo. Superfluo non sara bensl rilevare che
nel latino il rapporto col soggetto suol essere espresso mediante un pronome, che con tomar non appare. Penso che si
sia smarrito via vía per la strada.
Peculiare alla penisola iberica il tomar; peculiare dunque
ad essa anche l' uso dell' autumare, atumare, atomare,
che ne costituisce la premessa. Ma non e da supporre una
precoce divulgazione nel popolo. Come fu caro altrove a S. Girolamo, che sempre, si badi, lo adopero col valore piu forte,
cioe con quello che torna bene per noi, cosl dovette nella

13

. Spagna metter radici per opera di non so chi in eta certamente tarda, presso un certo ordine di persone. L' esser voce
giuridica asserere, porta a ritenere, che fra gente di legge
prendesse voga anche il suo surrogato e che di fa s' irradiasse. Lo accoppio volentieri con entregar, da integrare, peculiarmente iberico ancor esso, del quale il carattere giuridico e
affermato (e me ne compiaccio) dal Meyer-Lübke 1 •
M' inganno io pensando che l' etimología proposta sía per
trovare facile consenso? Parra strano, secondo me, che non
sía stata vista da molti e che serbi carattere di novita. La spiegazione e da chiedere unicamente all' essere autumare un
vocabolo ben poco notorio.
P10 RAJNA.

1

Roman. etymol. Würterbuck, n. 4480.

�CAl'(CIONl!.RO PUf.TtCO Y MU~ICAL DKL SICLO XVll

COMENTARIOS Y APOSTILLAS AL «CANCIONERO
POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII», RECOGIDO
POR CLAUDIO DE LA SABLONARA Y PUBLICADO
POR D. JESÚS AROCA

1

Estamos tan poco acostumbrados a que en nuestra patria
se publique algún trabajo de musicología de cierto interés,
que la aparición de cualquier obra de esta índole constituye
un acontecimiento de verdadera y real importancia. Albo lapillo notare diem he podido exclamar, con sobrada razón en mi
entender, al recibir el precioso e interesante Cancionero de
fines del siglo xv1 y comienzos del xvn, recopilado por Claudio
de la Sablonara, modesto copista de música - puntador se
decía entonces-adscrito a la Capilla Real de Madrid en tiempos de Felipe III, que acaba de dar a luz, transcrito en notación moderna, el inteligente y erudito maestro D. Jesús Aroca.
Durante los últimos treinta años, en cuanto afecta a nuestra música profana, sólo hemos disfrutado de dos publicaciones análogas: el Cancionero de los siglos XV y XVI, editado
en 1890 por el ilustre Barbieri 2 , que produjo gran sensación
por revelarnos una manifestación artística en extremo original
y hasta entonces completamente desconocida, y los cinco volúmenes del Teatro lírico español anterior al siglo XIX, que
con tanto afán dió a luz el 9enemérito maestro Pedrell por los
años de 1896 a 1898, y que pasaron inadvertidos ante la indi1 Madrid, Tip. de la Rev. de Arch., Bibl.y Mus., 1918.
de vm-344 págs.
2 Madrid, Tip. de los Huérfanos, 1890.

Un volumen

15

ferencia general, no obstante su real y positiva trascendencia,
ya que constituyen un riquísimo cuerpo de documentación,
único para el conocimiento, no sólo de la música nacional, sino
para el estudio de sus relaciones con nuestro admirable teatro 1 •
De continuar por semejante camino es muy posible que dentro de doscientos o trescientos años se haya terminado de
hacer el inventario de nuestras riquezas artísticas, y se pueda
pensar en escribir una historia de la música española.
Sin embargo, tanto los archivos de nuestras catedrales y
colegiatas como nuestras bibliotecas públicas y privadas, recelan innumerables documentos del mayor interés, que sólo
aguardan que algún curioso investigador, deseoso de reivindicar las legítimas glorias de nuestro pasado, venga a sacarlos
del olvido y de la indiferencia en que yacen por una inercia
tan lamentable como digna de censura. Gracias a semejante
abandono y a tamaña dejadez, períodos enteros en el proceso
de la progresiva evolución de nuestra música nacional permanecen aún en el más profundo desconocimiento.
Recuerdo que en 1905, con motivo de la celebración del
tercer centenario de la publicación de la primera parte del
Quijote, mi malogrado amigo Cecilio de Roda, en unas confe-

1 Esta importante publicación fué impresa por la Casa editorial
Canuto Berea y e.a, de La Coruña. El volumen I contiene la partitura
completa de la Tonadilla de la decantada vida y muerte del general Malbrú, obra del maestro D. Jacinto Valledor y la Calle, fechada en 1785.
El II, varias composiciones del ilustre Literes, compositor muy notable de la primera mitad del siglo xvm, y de los famosos tonadilleros
Laserna, Esteve y Grimáu y Ferrer. Los volúmenes restantes (III, IV
y V) forman una selección de música de Zarzuelas y Comedias, Bailes,
Cuatros y Tonadas del siglo xvu, debida a los maestros Asturiano,
Bassa, Berxes, Correa, Durón, Ferrer, Hidalgo, Justo, Latorre, Literes,
Machado, Marín, Martín Valenciano, Monjo, Navarro, Patiño, Peyró,
Romero (Capitán), Serqueyra y Villaflor. El conjunto constituye una
colección inapreciable de trozos de música, utilísima para el conocimiento de la música profana española, y más especialmente para el
estudio del desenvolvimiento de nuestro teatro nacional, en cuanto
afecta al interesante problema de las relaciones entre la música y el
drama.

�RAFAEL MITJANA

rencias que leyó en el Ateneo de Madrid 1, pretendió, con
mejor voluntad que eficacia histórica, determinar cuál fuera la
música profana de aquella época gloriosa, en la que culminaba
nuestro florecimiento literario. Para lograr su intento, falto de
los elementos necesarios y de la documentación contemporánea, hubo de proceder por aproximación, recurriendo al Libro
de cifra para i1ihuela intitulado El Parnaso, debido a Esteban
Daza, e impreso en Valladolid en 1576, y a la Instrucción de
música sobre la guitarra española..... , compuesta por el licenciado Gaspar Sanz, con destino al segundo D. Juan de Austria,
y publicada en Zaragoza en 1674. La primera de las obras
citadas era la última manifestación de un arte que ya se hallaba en sus postrimerías y próximo a desaparecer; la segunda
respondía a los gustos estéticos de un período muy posterior,
en el que ya se iniciaban nuevas orientaciones y en el que la
música nacional se encaminaba hacia la mayor decadencia. La
verdadera música contemporánea de Cervantes, de Lope de
Vega, de Tirso de Molina, de los Argensola, de Vicente Espinel, de Góngora y de Quevedo era entonces una verdadera
incógnita. Se podía presumir lo que debió ser, por sus antecedentes y sus consecuencias, pero no se la conocía con exactitud. Sin embargo, los textos literarios de aquellos tiempos
de honra y prez para las artes españolas están llenos de alusiones directas a canciones y a compositores, a veces tan elogiosas y encomiásticas que debieran ser más que suficientes
para soliviantar la más apática curiosidad.
Y conviene tener presente que en aquel mismo período,
que abarca el último tercio del siglo XVI y el primero de la
siguiente centuria, el divino arte de los sonidos experimentó
la evolución más trascendental que ha sufrido en los tiempos
modernos. Durante la Edad Media, las más importantes creaciones musicales pertenecían al género religioso. La Iglesia

1 Ilustraciones del • Q1tijote• : Los instrumentos músicos y las danzas, las canciones. Conferencias dadas en el Ateneo de Madrid los días
1 y 13 de mayo de 1905 por Cecilio de Roda. Madrid, Bernardo Rodríguez, 1905.

17

CA!ICIONl!RO POáTICO Y MUSICAL Dl!L SIGLO XVII

absorbía todas las artes. En los monasterios y en las catedrales, únicos centros de cultura, florecía el canto llano, último
residuo de la música antigua (griega y hebrea), en todo su
prístino esplendor. Con el correr de los tiempos, aquel!as_ ~eUísimas cantilenas homófonas sirvieron de germen al pr1m1bvo
órganum, a la diafonía, al discante y al fabordón, formas artísticas rudimentarias que acabaron por crear el contrapunto y
&lt;lar origen a la polifonía. Pero el arte religioso católico, cir&lt;:unscrito por las severas exigencias de la liturgia, tendía sqbre
todo a la expresión del sentimiento colectivo-recordaré que
para dirigirnos a Dios nos enseñan a decir Pater noster, y que
xaOoA.txro~ equivale a universal-. Este fué el ideal de la Iglesia
cristiana, y precisa reconocer que el arte de la polifonía vocal
lo realizó a las mil maravillas. Tras no cortas gestiones, y venciendo, con una tenacidad a toda prueba, numerosas dificultades, la Iglesia logró imponerse en todo el mundo civilizado,
1.1nificando el rito y por consiguiente el canto. He aquí la ra-zón por la cual el arte polifónico, a pesar de sus espléndidas
-creaciones, no pudo· llegar a satisfacer por completo las aspiraciones sentimentales de las diversas nacionalidades, cuando
-éstas se fueron constituyendo. Tenía como base forzada el
canto litúrgico, y únicamente sobre esta base podía desenvolverse. Los rasgos característicos y peculiares propios de los
grandes maestros de los distintos países - y entre los nuestros, Morales y Victoria lo prueban hasta la evidencia- sólo
podían manifestarse por ciertas particularidades en la forma,
por determinados procedimientos técnicos, por algunas leves
modalidades expresivas; pero semejantes trazos originales no
llegaban a ser claramente perceptibles para la masa, pues se
necesita proceder mediante un análisis muy detenido de sus
respectivas creaciones para discernir aquellas sutilezas típicas,
hijas del temperamento y de la raza, que sólo un ojo avizor y
entendido percibe, no sólo en el concepto, sino hasta en su
misma realización plástica. A primera vista, así hay que reconocerlo, todas las producciones musicales de aquel tiempo,
bien sean flamencas, francesas, italianas o españolas, se asemejan mucho, y las levísimas diferencias que entre ellas pueToMo VI.

2

�RAFAEL IIIITJANA

CANCIONERO POáTICO Y MUSICAL DBL SIGLO XVII

den observarse tras un estudio minucioso, y que casi siempre
delatan sus orígenes y procedencia, son debidas más bien al
instinto, a la imposición inconsciente de la personalidad creadora que imprime su sello en cuanto produce, que al esfuerzo
de una voluntad decidida, deseosa de interpretar una determinada manera de sentir.
Hay que reconocer que en los tiempos medievales el sentimiento individual sólo halló una manera de expresarse musicalmente, en una forma puramente espontánea y sin ninguna
pretensión artística: el canto popular, objeto de absoluta indiferencia, diré más, de completo menosprecio para el mundo
culto, que sólo veía en él una manifestación del vulgo zafio y
ruin. Sólo la música erudita-es decir, la que giraba en torno
del canto llano, precisa repetirlo - merecía la consideración
y el aprecio de los entendidos. Todo lo demás no tenía ningún
valor estético, y sólo se toleraba a título de mero pasatiempo
o frívolo devaneo. Pero en la sombra, los modestos y desdeñados juglares, los troveros y los trovadores, sin darse quizás
cuenta muy exacta de lo que hacían, iban lentamente realizando una labor positiva que con los años había de ser en extremo fecunda: lisa y llanamente transformaron el elemento
lírico subjetivo y las emociones pasionales en obra de arte.
Por lo que se refiere a España, ya al promediar el siglo xm
se dibuja con toda claridad esta nueva tendencia, que puede
observarse en las Cantigas del Rey Sabio - todavía muy influídas por el espíritu religioso, aunque ya contaminado por la
musa popular - y en algunas otras manifestaciones aisladas
bastante posteriores, como las Siete cantigas de la enamorada,
especie de pequeño ciclo musical, atribuído al juglar gallego
Martín Codax 1 , oriundo de la comarca de Vigo.

Aunque por el momento la falta de documentación auténtica sea bien grande, existen numerosos testimonios autorizados y fehacientes que permiten asegurar que aquel movimiento, tan felizmente iniciado, prosiguió adquiriendo mayores
impulsos y aumentando su progresivo desenvolvimiento durante los siglos XIV y xv. No creo necesario recordar las innumerables alusiones y referencias que a las creaciones de la
música profana, así como a sus autores e intérpretes (juglares,
ministriles, troteras y &lt;lanzaderas cristianas y moriscas), se
hacen con gran frecuencia en los principales monumentos literarios de aquellos tiempos, como el famoso Libro de bu.en
amor del donoso Arcipreste de Hita y el Cancionero de Baena,
por ao citar más que estas dos obras verdaderamente capitales.
Durante el reinado de D. Juan II (1406-1454), que señala
uno de los momentos culminantes de nuestro florecimiento
artístico y literario, debió también brillar mucho nuestro arte
musical, ya que por entonces la poesía lírica, el cantar y la
canción se desarrollaban paralelamente, influyendo el uno en
la otra y viceversa. Pero tenemos que reconocerlo: casi nada
sabemos a ciencia cierta de la música que entonces se ejecutaba en las fiestas palatinas y cortesanas, hecho que constituye
un inmenso vacío en el proceso de nuestra historia artística.
Cuarenta años después todo ha variado, y nos encontramos con una documentación abundantísirna que nos revela
y descubre un arte nacional ya completamente formado, en
extremo original y prietamente castizo, hijo legítimo del alma
española, pero cuyos antecedentes inmediatos nos son desconocidos. Para estudiarlo tenernos las 460 composiciones que
integran el Cancionero publicado por Barbieri. Conviene observar que si en los textos poéticos allí contenidos se nota
alguna influencia italiana, en la parte musical, sin que por esto
pierda su caráct~r genuinamente indígena, se pueden percibir

18

1 Véase el folleto Las siete canciones de amor, poema musical del
siglo XII. Publicase en f acsimil, alwra porprimera vez, con algunas notas
recopiladas por Pedro Vindel..... Madrid, MCMXV. (Tirada de muy pocos ejemplares pa,·a distribución privada, y sólo se ponen a la venta diez .....)
El pergamino original, indudablemente del siglo xm, se halla en mi
biblioteca. Los textos literarios han sido analizados, con gran competencia, por Carolina Michaelis de Vasconcellos en su interesante tr¡¡-

bajo A propósito de Martim Codax e das suas cantigas de amor, publicado
eu la R evista de Filología Española, tomo II, págs. 258-273. Respecto a
la música, sólo puedo decir que me propongo hacerla objeto de un
detenido estudio.

�20

CAMCIOIIBRO POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVll

RAFABL MITJAMA

ciertos influjos del arte flamenco, más bien en la forma externa que en el concepto intrínseco, muchas veces inspirado en
los cantos populares. Y es que en el transcurso del siglo xv
el arte de los grandes músicos de los Países Bajos, flamencos
y neerlandeses, los Dunstaple, Tinctoris, Du Fay, Okeghem,
Obrecht, y sobre todo el gran Josquin des Pres, imperan
en absoluto sobre todo el mundo civilizado, imponiendo por
doquiera su magistral dominio de la técnica del contrapunto.
Pero nótese bien que a pesar de su mérito no común y de su
indiscutible valor histórico, se trata - salvo en muy contadas
excepciones - de un arte puramente formal, cuya suprema
aspiración se limita al perfeccionamiento, y cuando menos a
la correcta aplicación de una técnica rigorista, por demás artificiosa y complicada. El interés de aquellas obras no estriba
nunca en el sentimiento o en la idea que las han inspirado,
sino en el hábil empleo de las leyes internas de la música considerada en sí misma y especulativamente, hasta lograr deducir todos los desarrollos de que sea susceptible, como si se
tratase de una fórmula algebraica capaz de servir de tema a
numerosas combinaciones, sin que la personalidad del calculador tenga más intervención directa que el trabajo de extraer
y deducir hasta sus últimas y más remotas consecuencias.
La crítica moderna, sin discrepancia alguna, ha tenido que
reconocer que los compositores españoles representados en
el Cancionero de Palacio se sustraen en cuanto pueden a este
formalismo riguroso y tratan de buscar la expresión verdadera, intentando, con mayor o menor eficacia, pero siempre
con un empeño tenaz y decidido, traducir la emoción íntima
y el medio ambiente patético. Bien por un rasgo étnico propio del carácter nacional, bien por la influencia del medio social y de las tradiciones autóctonas, bien por ciertos resabios
del arte gótico-el problema resulta en extremo intrincado y
de nada fácil solución-, los resultados, claros y patentes, son:
que idéntico fenómeno puede observarse tanto en las esculturas magistrales de A. Berruguete como en los lienzos portentosos de Domenico Greco o en las admirables creaciones musicales de Morales y Victoria.

21

Muy acertado estuvo Barbieri al clasificar en tres estilos
distintos los diversos villancicos que componen el interesante
Cancionero que publicó en 1894: «El de género fugado, el
armónico más sencillo, y otro que podemos considerar como
expresivo, por lo íntimamente unido que aparece a la prosodia
de nuestra lengua y al gusto peculiar de nuestras canciones y
bailes nacionales, siendo muy de notar algunos cantarcillos
tan característicos que, a no hallarse armonizados artísticamente a tres o a cuatro voces, podrían creerse pura expresión
de la musa popular» 1 . En los dos primeros se notan las influencias del gusto flamenco; en cuanto al tercero, bien hizo
el docto maestro en calificarlo de genuinamente nacional. La
figura más saliente de este grupo de artistas, cuya actividad
se desenvuelve en las postrimerías del siglo xv y durante todo
el primer tercio del siguiente, es, sin duda alguna, el doblemente ilustre Juan del Encina, gran poeta y admirable compositor. La forma que por lo general adoptan estos cantares
tan castizos recibe el nombre de villancico, que parece indicar
su procedencia plebeya y su humilde origen; a veces aparece
el estrambote, y este vocablo designa entre nosotros las canciones que los italianos denominaban frottole. Los villancicos
se amoldan a todas las modalidades sentimentales : los hay
serios y amatorios, religiosos, históricos y caballerescos, pastoriles, burlescos y hasta tabernarios. Responden a los más
variados gustos de todas las clases sociales, y los hay que pueden cantarse en los lujosos estrados de los duques de Alba
o del Infantado, en presencia de elegantes damas y gallardos
donceles, dechados de gracia y gentileza, en tanto que algunos
otros sólo pueden ser tolerados, por su procacidad y desenfado, en la cámara interior de casa de Celestina, en una reunión
de tahures, rufianes, coimas, daifas y mozas del partido.
Villancicos y nada más que villancicos - o sea la forma
genuinamente nacional-figuran en el Cancionero de Uppsala,
impreso en Venecia en I 556, que sólo viene a ser un complemento del Cancionero de Palacio. Por lo menos las tendencias
1

Véase loe. cit., Preliminares, 1, pág.

17.

�22

ll.lJrABL MITJANA

estéticas son las mismas, pero los procedimientos se han perfeccionado mucho, y algunas de las composiciones que en él
figuran-en particular las de Juan Vázquez y Mateo Flecha (el
Viejo)- tienen mayor importancia, tanto por el aumento del
artificio contrapuntístico como por los desarrollos técnicos.
Pero siempre conservan íntegro su marchamo de españolismo,
~ sus rasgos característicos continúan siendo la fuerza expresiva y la preocupación del elemento pintoresco.
Simultáneamente se desarrolla la obra tan curiosa de nuestros vihuelistas, de carácter aristocrático y cortesano. El estudio, aún muy incompleto, de tan abundante y rica producción,
que desde el primer libro de la serie, intitulado El Maestro
(Valencia, 1535), obra de Luis Milán, protegido del duque de
Calabria, hasta el de Esteban Daza, denominado El Parnaso
(Valladolid, I 576), que la termina 1, forma un bloque homogéneo del mayor interés para el conocimiento de la música
profana española. Mas es necesario tener presente que estos
insignes artistas proceden y están educados en el arte de la
polifonía vocal, es decir, en la música culta, a la que prestan,
como es natural, muy marcada atención. En todos sus libros
se_ encuentran numerosas transcripciones de fragmentos de
misas y motetes de los más ilustres compositores flamencos,
franceses, italianos y españoles; pues la vihuela realizaba en
1
Entre uno y otro aparecen sucesivamente los siguientes tratados: Lurs DE NARvÁEZ, El deljhin de música....., Valladolid, 1538; AtFONso MuoARRA, Tres libros de música•...., Sevilla, 1546; ENRfQuBz DB VALDB·
RRÁB~N_o, Silva de Sirenas....., Valladolid, 1547; D1EGO PISADOR, Libro
de tn_tJStca.•.•., Salamanca, 1552; M1cuBL DE FuBNLLANA, Oi-plzenica lira.....,
Sevilla, 1557; VBNBGAs DE HENBSTROSA, Libro de cifra nueva....., Alcalá,
1.557, Y FR. To~Ás DB SANTA MAitú, Arte de tañer fantasía ....., Valladolid, 1565. El remado de la vihuela fué tan corto como brillante: antes
que terminara el siglo xv1, el instrumento elegante y aristocrático
que se tañía. p~ntea~o, ~ede su puesto de honor a la popular guitarra:
cuyo advenmuento md1ca y señala la aparición del curioso tratado
escrito por el doctor catalán Ju AN CARLOS AMAT, Guitarra española y
ba~la en dos~rasdeguitarra castellana y catalana....., compuesto,
segun parece, hacia 1586, aunque no se conozcan más que ediciones
muy posteriores.

CANCIONBR.O

POitrco

Y MUSICAL

DEL SIGLO

XVII

aquellos tiempos una obra de vulgarización muy semejante y
análoga a la que el piano ejecuta en nuestros días. El señorial
instrumento se prestaba de modo admirable a las expansiones
íntimas, y su timbre dulce y delicado se armonizaba con la
voz humana a las mil maravillas. Además, merced a sus múl ·
tiples y variados recursos, permitía que el aficionado por sí
solo reprodujese con mayor o menor exactitud, según el talento y la habilidad del transcriptor, los complicados conjuntos polifónicos.
Mas todo esto no era bastante para satisfacer las legítimas
aspiraciones de aquella sociedad elegante y refinada, a la que
se dirigía principalmente el arte de los maestros de la vihuela;
así, que al lado de la música sabia religiosa, aquellos artistas
tuvieron que dar cabida en sus compilaciones al arte profano,
es decir, a las clzansons francesas y flamencas, a los madrigali
italianos y a los villancicos nacionales, sin contar los aires de
danzas cortesanas y palaciegas, así como las tonadas y bailes
del pueblo. Y es que durante las postrimerías del siglo xv y
los comienzos de la siguiente centuria, la civilización indígena,
al contacto de otras civilizaciones diferentes, hubo de soportar
nuevas y variadas influencias, que aunque no fueron bastante
poderosas para alterar sus rasgos característicos, modificaron en cierto modo sus orientaciones primitivas, señalándole
nuevos y dilatados horizontes. Por una parte, la venida de los
músicos flamencos que acompañaron a Felipe el Hermoso y
a Carlos de Gante en sus viajes a España, y eran portadores
de una técnica muy rigorista, pero también muy perfeccionada, y por otra las relaciones cada vez más frecuentes con los
grandes compositores italianos, imbuídos del espíritu humanista y clásico del Renacimiento, ejercieron a la larga una
acción eficaz y positiva sobre el desarrollo ulterior de nuestro
arte. La evidencia no puede negarse, aunque asimismo resulte
indiscutible que nuestros insignes músicos supieron siempre
mantener incólume sus respectivas personalidades artísticas,
gracias a sus cualidades esenciales de raza, de estilo y de temperamento.
Muchos fueron los artistas españoles que residieron en

�IIAFABL !111TJA1U

Italia durante todo el transcurso del siglo XVI. En Roma hallamos a Morales, a Escobedo y a Victoria; en Nápoles, a Diego Ortiz; en Venecia, a Francisco Guerrero y a Pedro Valenzuela; a Diego Mesa en Milán - no cito más que a figuras de
primera fila-, y todos ellos, al regresar tarde o temprano a
la madre patria, aportaban algo nuevo, algo que templaba las
asperezas del arte gótico medieval y la ruda austeridad del
carácter ibero. Las gracias de las musas helénicas tamizadas
a través del espíritu latino vivificaron nuestro arte infundiéndole nuevos encantos. A su mágico conjuro el elemento lírico
y pasional se destaca y significa con mayor evidencia, y a los
divinos versos de Garcilaso, Gutierre de Cetina o Jorge de
Montemayor, responden delicadísimos cantares llenos de vago
encanto y gentil donosura. Entonces aparecen entre nosotros
nuevas formas musicales hasta aquel día ignoradas. Aludo a
las Canciones y Sonetos del extremeño Juan Vázquez 1, así
como a los Madrigales de Pedro Alberto Vilá 2 y Juan Brudieu 8 •
1

Las publicaciones de música profana de este insigne maestro,
oriundo de Badajoz, son tres: Villancicos y cancúmes..... a tres y a cuatro voces....., Osuna, Juan de León, 1551 1 y dos recopilaciones de Sonetos y villancicos a cuatro y a cinco voces..... , Sevilla, J. Gutiérrez, 1559
y 1560. Las tres se hallaban en la biblioteca del duque de Medinaceli. Haré notar que en sus dedicatorias a D. Antonio de Zúñiga y a
D. Gonzalo de Moscoso y Casceres Penna, el autor especifica con toda
claridad que se trata de música de canciones y villancicos castellanos con
algunos sonetos, estableciendo él mismo una cierta diferencia entre
las tres clases de cantares. Fr. Juan Bermudo en su famosa Declaración de instrumentos..... , Osuna, Juan de León, 1555, elogia mucho a
este compositor, citándole repetidas veces (lib. IV, fol. Ix y xcix v.)
en unión de cierto Baltasar Téllez, músico curioso, cuyas obras califica
de graciosas y muy cantables, de quien nada sabemos.
2
Odarum (quas vulgo Madrigales ajellamus) diversis linguis decantatarum....., Barcelona, Jacobo Cortey, 1561. El autor, que murió en la
capital de Cataluña el 16 de noviembre de 1582, fué canónigo y muy
reputado maestro de la Seo de Barcelona. Para más amplios detalles
biográficos conviene ver el estudio de F. Pedrell, insertado en su Catalecle de la Biblioteca Musical de la Dijutació....., Barcelona, 19091 tomo II,
número 964, págs. 165 a 176.
8 De los Madrigales del muy reverendo :loan Brudieu, maestro de la
Santa Iglesia de la Seo de Urge!, a quatro bozes, dirigidos al &amp;r-enfssimo

CANCIONERO POÚICO Y MUSICAL DBL SIGLO XVII

25

En esta serie de obras el gusto italiano se manifiesta de modo
evidente y con más fuerza en las composiciones de los maestros catalanes que en las del músico extremeño afiliado a la
escuela andaluza. El hecho me parece muy natural, dadas las
relaciones íntimas que desde antiguo existían entre el reino
de Aragón y el de Nápoles. Mosén Vilá y Mosén Brudieu
ponen en música textos de los esclarecidos poetas Ausias
March y el pintor Pere Serafi, y así como éstos se inspiran
en Petrarca y en Bocaccio, ellos se astringen a los admirables
modelos creados por los V erdelot, Willaert, Arcadelt, Della
Porta y Corteccia, aunque no por esto dejaran de cultivar con
marcado afecto el villancico genuinamente nacional y de inspirarse en más de una ocasión en los bellísimos cantares del
pueblo 1 .
No me es posible dejar de mencionar en este punto otra
manifestación en extremo castiza, aunque también muy saturada del espíritu del Renacimiento : las celebérrimas Ensaladas de Mateo Flecha (el Viejo) 2 , composiciones de la mayor
importancia, puesto que, aparte de su gran valor histórico,
permiten suponer que se ejecutarían faciendo escarnio o representadas - es decir, subrayadas con gestos pantomímicos y
exornadas con una rudimentaria presentación escénica - ; y
si esta hipótesis resultase cierta, como parece probable, dichas
Carolo Emanuel, Duque de Savoya, Principe del Piamonte•...., Barcelona,
Huberto Gotard, 1585. Este notabilísimo compositor catalán, que pasó
la mayor parte de su vida al servicio del Cabildo urgelense, murió
corriendo el año 1595. Su interesantísima publicación ha sido magistralmente estudiada por el erudito F. Pedrell en su ya citado Catalech ...•., Barcelona, 1909, tomo II, núm. 967, págs. 195 a 208.
1
Los lindísimos Goigs o Gows de Nuestra Señora del maestro Brudieu, compuestos en estilo religioso popular, constituyen una prueba
fehaciente.
2
Las Ensaladas de Flecha, maestro de capilla que fué de las Serenfssimas Infantas de Castilla, recopiladas por F. l',,fatlteo Flecha, su sob,-ino•.•., Praga, Jorge Negrino, I 581. Conviene consultar el erudito estudio analítico de estas interesantes composiciones publicado por el
docto maestro F. Pedrell en su referido Catalech....• , Barcelona, 1909,
tomo II, núm. 9651 págs. 176 a 194.

�26

RAFAEL MITJANA

producciones pudieran muy bien parangonarse con ciertas
obras de carácter pintoresco y en extremo características debidas al numen de Alessandro Striggio, Adriano Banchieri u
Orazio Vecchi 1, verdaderos precursores de la futura música
dramática y, por consiguiente, de las Nuove musiche de Giulio
Caccini y de la Opera in musica de los monodistas florentinos.
La evolución de la música desde la polifonía vocal a la
monodia acompañada, constituye uno de los fenómenos estéticos de mayor trascendencia, debidos al influjo innovador del
Renacimiento. Las primeras tentativas, aún algo descaminadas y confusas, se dirigieron a instaurar el cromatismo, bien
como renovación de la música griega, preocupación constante
de los eruditos de aquella época, bien con un sentido francamente modernista, sea para lograr nuevos colores expresivos
mediante la alteración de los grados de fa escala diatónica.
Nicola Vicentino, Cipriano de Rore, y sobre todo el divino
Luca Marenzio, il piu dolce cigno, como le llamaban sus contemporáneos, desarrollaron este nuevo estilo, en el que, mediante el uso oportuno de los sostenidos y de los bemoles,
obtuvieron delicadísimos matices y nuevas formas de expresión, aproximándose bastante, en cuanto se refiere a la modulación, a los procedimientos modernos. Más tarde, este movimiento se pronuncia y acentúa, encauzándose directamente
hacia el drama, es decir, hacia la interpretación explícita de
los afectos, de los sentimientos y de las pasiones.
En la culta Florencia, una reunión de intelectuales - la
llamada Camerata florentina - pretende resucitar la tragedia
griega fusionando la recitación dramática con el canto. Su
programa aspira a hablar en música (in harmonía favellare)
y a realizar un canto che parla. Tras diversas tentativas y repetidos ensayos, Vincenzo Galilei descubre el recitativo, inspi-

1
Me refiero al curiosísimo Ciccalamento delle Donne al Bucato y a
La caccia, Venecia, 1567, del primero de los maestros citados¡ a La
jazzia senile, Venecia, r 598, y al Festino ne/la sera del Giovedi grasso..... ,
Venecia, 1608, del segundo¡ as! como a la comedia armónica intitulada L' amfiparnaso, Venecia, 1597, obra capital del tercero.

CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

27

rándose en los versos del Dante, y Giulio Caccini, en unión
de Iacopo Peri, crea el arioso.
Todos estos esfuerzos, a los que hay que añadir las Laudi
spirituali 1 , en cuya gestación intervino con tanta eficacia
nuestro ilustre compatriota el cantor de la Capilla Pontificia
Francisco Soto de Langa, procedían de la reacción provocada
por los abusos del contrapunto. A todo trance se quería una
música más sencilla y más asequible a la generalidad. En resumen, gracias a varias innovaciones de carácter técnico, a la
influencia cada vez más vigorosa de los cantos populares, a
1os madrigales cromáticos y de carácter pintoresco, a las tentativas para crear el drama musical y ·a las Laudi spirituali,
la evolución fué un hecho, y ya en los albores del siglo xvu
estaba plenamente consumada. En el mismo año 1600 fueron
representadas tres obras típicas y en extremo originales que
hacen época en la historia del Arte: en Roma, la Rappresentazione di Anima e di Corpo, de Emilio del Cavaliere, todavía
muy impregnada del espíritu alegórico de la Edad Media y
de sus tendencias moralizadoras; en Florencia, las dos Euridice, de Iacopo Peri y Giulio Caccini, ambas inspiradas en los
ideales del arte clásico y en el genio de la tragedia helénica.
No creo procedente extenderme más sobre tan interesantes particulares, pero era indispensable que los señalara, puesto que todos ejercieron una acción saludable y eficaz sobre
la música universal, a la que no nos fué posible sustraernos.
t La primera compilación publicada bajo la dirección del padre
Soto (Il terzo libro delle Laudi.....) fué impresa en Roma en 1577, como
continuación de las dos colecciones dadas a luz por Giovanni Animuccia en 1563 y 1570 respectivamente. Dichos dos primeros libros fueron desechados andando el tiempo ante la prueba terminante de que
las composiciones que contenían, por su estilo polifónico y su técnica
complicada no respondían en modo alguno a los ideales perseguidos
por la Congregación del Oratorio, deseosa de popularizar el canto en
las iglesias. En 1583, el aludido terzo libro fué reimpreso como Primo
libro de la serie de cinco publicados por el músico castellano desde
el citado año 1583 al de 1598. Para más detalles puede verse mi estudio sobre Francisco Soto de Langa, aparecido en el boletín Música
Sacro-Hispana ....., Bilbao, agosto de 1911 a agosto de 1912.

�JIAl'ABL IUTJANA

Todas aquellas novedades, de manera más o menos directa,
tuvieron un eco en nuestra patria, y sucesivamente se las ve
reflejarse en las creaciones de los grandes maestros españoles,
que casi siempre lograron interpretarlas a su modo, adaptándolas a sus propios temperamentos. Recordaré que Victoria
residió en Roma un largo período de su vida-probablemente
desde 1566 hasta 1582- , y en estos diez y seis años hubo
de oír, con toda seguridad, los madrigales cromáticos, y en
especial las inspiradas composiciones de Luca Marenzio 1 • Un
hombre superior - y nadie pondrá en duda el genio del músico abulense - no puede dejar de percatarse de las transformaciones que experimenta el arte que practica, bien para
aceptarlas, bien para rebatirlas; pero en ningún modo dejarán
de interesarle.
Recordaré asimismo que Francisco Guerrero, el ilustre
maestro de capilla de la catedral hispalense, emprendió dos
viajes a Italia, el primero por los años de 1581-1582, en que
visitó la capital del orbe católico, donde imprimió algunos de
sus más preciadas composiciones 2 , y el segundo en 1588,
cuando fué a Génova y a Venecia con objeto de realizar su
peregrinación a los Santos Lugares 3 • Precisamente en la ciudad de las lagunas, el músico sevillano se decidió a dar a la
estampa sus Canciones y villanescas espirituales..... , Venecia,
Jago Vincentio, 1589, en las que pueden observarse perfectamente las influencias de los nuevos ideales estéticos, y esEste famoso artista, nacido en Coccaglia, cerca de Brescia, estaba
ya en 1580 al servicio del cardenal Luis de Este, en Roma, donde murió el 22 de agosto de I 599. Entre sus más fervientes admiradores se
cuenta al maestro español Sebastián Raval, quien en la dedicatoria
de su Primo libro de Madriga/i a cint¡ue ooci..... , Venecia, 1593, llega a
llamarle divino compositore.
1 La cuestión del primer viaje de Guerrero a Roma ha quedado
definitivament-e probada gracias a los documentos publicados por el
Sr. Elústiza en sus Estudios musicales....., Sevilla, 19171 págs. I 73 a 192.
a Véase el curioso prólogo de su Via/e de Hierusalem ....., Valencia, 1603. Hay varias ediciones anteriores, no faltando quien asegure
que la primera, dirigida por el propio autor, fué impresa en Sevilla
en 1591.
1

CA!ICIO!IH.O

POtr1co

Y MUSICAL DBL SIGLO XVII

pecialmente de las Laudi spirituali 1• Bien lo comprendió
Cristóbal Mosquera de Figueroa cuando en el proemio de la
citada compilación, refiriéndose al autor, nos dice : «el cual
fué de los primeros que en nuestra nación dieron en concordar con la música el ritmo y el espíritu de la poesía, con ligereza, tardanza, rigor, blandura, estruendo, silencio, dulzura,
aspereza, alteración, sosiego; aplicando al vivo, con las figuras del canto, la mesma significación de la letra, como lo
sentirá el que quisiere en sus obras advertirlo ..... » 2 • El prologuista veía bien, pero se expresaba mal; muchas de las particularidades que señala no eran tan nuevas en España como
a él le parecían. Casi cien años antes, en los Villancicos de
Juan del Encina y de los demás músicos españoles que figuran en el Cancionero de Palacio - ya lo indiqué al ocuparme de esta inapreciable compilación - se observa un decidido afán por interpretar y traducir musicalmente, con la
mayor escrupulosidad posible, las intenciones del texto poético. Lo que verdaderamente hay de nuevo, tanto en las Canciones y Sonetos de Juan Vázquez como en los Madrigales de
Vilá y Brudieu y en las Villanescas de Guerrero, es el ambiente patético, las sutilezas expresivas y los progresos técnicos, que permiten que el compositor pueda destacar con
mayor gallardía su propia y peculiar manera de sentir, imprimiendo en todas sus creaciones el sello de su personalidad
artística y el marchamo de su temperamento. Y no puede negarse que todo esto era debido al espíritu de independencia
e individualismo que caracteriza al Renacimiento, época en
• Citaré como ejemplo la canción a tres voces Si tus penas no pruebo, ¡o Jesús m{of, letra de Lope de Vega (Soliloquios amorosos de un alma
a Dios, sol. VII), que figura en la citada colección de obras de Guerrero y se encuentra también (núm. 28) en ll secondo libro della Laudi
spirituali....., Roma, Alessandro Gardano, 1583, publicado por el padre Soto de Langa.
2 Es de notar que el mismo Mosquera de Figueroa nos refiere que
Guerrero se decidió a publicar estas composiciones cediendo a instancias de sus amigos y admiradores, «con condición que las Canciones
profanas se convirtiesen a lo divino, y otras que por ser morales se
quedaron en su primer estado..... &gt; (Véase loe. cit.)

�RAFAEL JIIITJANA

CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

que la humanidad florece libremente, despierta ya de la pesadilla medieval. Lo mismo había ocurrido con la poesía lírica
-¡cuántos de nuestros grandes autores estuvieron en Italia!-,
que de impersonal y objetiva acabó por transformarse en
subjetiva e individual. Ya no se cantaban los sentimientos
colectivos y las aspiraciones generales, sino las emociones
íntimas y los afectos particulares.
La digresión ha sido larga, pero la estimaba de absoluta
necesidad para poder llegar a discernir con la mayor exactitud posible cuáles eran los ideales estéticos que acariciaban
los maestros españoles que florecieron durante la segunda
parte del reinado de Felipe II y el de su sucesor Felipe III,
así como el espíritu que animaba las composiciones musicales que pudieron escuchar Cervantes, Lope de Vega, Tirso de
Molina, Vicente Espinel, Góngora, los Argensola, Quevedo y
el mozo Calderón. Claro está que en el arte religioso fueron
las maravillosas creaciones de Victoria, de Guerrero y de los
demás grandes polifonistas, sus discípulos y continuadores, los
Lobo, los Vivanco y los Aguilera, puesto que las tradiciones
de este género artístico se conservaron en España hasta bien
entrado el siglo xvm 1; pero en cuanto se refiere a la música
profana es evidente que no pudieron ser las obras de nuestros
excelsos vihuelistas, toda vez que esta importante manifestación del arte nacional, tan lucida como breve, estaba en completa decadencia por los años de 1585. Es muy de lamentar
que poseyendo una documentación tan abundante como se
ha demostrado, todo este período, durante el cual las letras
españolas, en su completo apogeo, alcanzan ·el mayor grado
de esplendor y florecimiento, nos fuera casi desconocido en
cuanto atañe al divino arte de cantar e fazer sones, según lo
definía el buen D. Alfonso el Sabio. Y es tanto más de sentir
que aún subsistiera esta laguna en el proceso del desenvolvi-

miento de nuestra historia artística, cuanto que por semejante
falta ignorábamos cómo fuera esa música, que, conforme decía
la gentil Dorotea de Cervantes, «compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen de el espíritu» 1, y
cómo sonaban aquellos lindos cantares que con tanto garbo
entonaba la coqueta Elena Osorio para solaz y embeleso del
propio Fénix de los Ingenios y del sobrino del cardenal
Granvela 2 •
He aquí precisamente las curiosas incógnitas que en buena y feliz hora ha venido a descubrirnos el Cancionero de
Claudio de la Sablonara, publicado no hace mucho tiempo
por el inteligente maestro D. Jesús Aroca.

1 Hasta los comienzos del siglo XIX pudiera decirse, pues así lo
acreditan obras como las Lamentaciones, escritas en 1815 por D. José
Pons, natural de Gerona y maestro de capilla de la Seo de Valencia
desde 1793 hasta su muerte, acaecida en 1818.

31

***
Si se toman en la consideración que merecen los antecedentes que acabo de exponer, será preciso admitir que durante
los últimos tiempos del siglo décimosexto y el primer período del siguiente, o sea el reinado de Felipe III-precisamente
el período en que lucen en el cenit los deslumbrantes genios
de Cervantes y Lope de Vega-, en la música española seguían
aún predominando tres tendencias claramente manifiestas y
perfectamente definidas.
Una, de esencia conservadora, muy aferrada a las añejas
tradiciones de las escuelas nacionales en un concepto exclusivamente formalista, muy influída por el espíritu de reacción
que provocó el Concilio tridentino, y por consiguiente hostil
en el fondo a los ideales progresistas del Renacimiento. Su
carácter es sobrio, rígido, adusto y severo, y su esfera de acción, apartándose del mundanal ruido, se circunscribe al arte
1 El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Manclza....., parte I, capitulo XXVIII. (Edic. de La Lectura, tomo III, pág. 55.)
2
Véase La Dorotea..... de Fr. Lope de Vega. Nadie ignora que el
fondo de esta bellísima acción en prosa es autobiográfico, y que si en
la protagonista se encubre Elena Osorio, el galán don Fernando es el
propio autor, y el indiano don Beta, D. Francisco Perrenot de Granvela, sobrino del famoso embajador y estadista.

�CANCIONERO POfflCO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

33

RAUKL IUTJANA

religioso, en cuyo ámbito brillan en primer término Sebastián
Vivanco, Juan Bautista Comes, Juan Barahona de Esquivel y
Sebastián Aguilera de Heredia. En las bellas creaciones de
estos insignes maestros, aunque se pueden observar ciertas
ligeras novedades debidas a la evolución paulatina del Arte,
persiste casi siempre el constante empleo de las melodías
litúrgicas del canto llano, rasgo típico de la música religiosa
española 1 • No creo pertinente detenerme mucho en el estudio
&lt;le esta tendencia estética, que se prolonga casi hasta los comienzos del siglo último, amparada en las capillas de música
&lt;le las catedrales, colegiatas y monasterios de nuestra patria
y que por su carácter exclusivista no pudo ejercer ninguna
acción positiva sobre las manifestaciones del arte profano, que
requería mayor libertad e independencia.
La segunda interesa algo más directamente el objeto del
presente trabajo. Muy influída por el mismo espíritu italiano,
&lt;¡ue tan beneficioso fué para nuestras bellas letras y que tanto
-contribuyó a la evolución de la poesía lírica y de la novela,
1 En su Breve memoria histórica de la música religiosa en Espaiia.....,
Madrid, 1860, págs. 71 y 72, dice el maestro Eslava: «La escuela espa•
ñola se distinguió siempre de la extranjera en el mayor uso que en
aquélla se hacia siempre de las melodlas del canto llano. Asi es que
Jos salmos compuestos por maestros españoles de los siglos pasados
~tán fundados generalmente en las entonaciones y seculorum (sic) de
esos mismos salmos. Los A-lagnijicat, pues, de Aguilera pertenecen
enteramente a esa manera especialmente española, y son admirables
bajo ese concepto..... Nosotros creemos que Aguilera es uno de los
maestros más respetables de aquella época.» Añadiré que existen una
-colección de moteles pro fempore y otra de diez misas a 41 5, 6 y 8 voces
&lt;le Vivanco, maestro de capilla de la catedral y catedrático de Música
&lt;le la Universidad salmantina desde 1603 hasta su muerte, acaecida
el 26 de octubre de 1622. Dichos libros debieron ser grabados ha-cia 1610 por Artus Tabernelius, antoerjianus, impresor establecido en
Salamanca. (He visto ejemplares faltos de portadas, preliminares e
-indices en el Archivo de Música de la citada catedral.) Aguilera de
Heredia, natural de Huesca, desempeñó las funciones de organista en
la Seo de Zaragoza durante casi toda su vida. Allí publicó sus celebrados Magníficat..... (Cesaraugustae, ex tip. Petrus Cabarte, 1618. Hay ejemplar en la catedral de .Málaga.)

se desenvuelve casi paralelamente y en idéntico sentido, preocupándose ante todo del elemento subjetivo e individual y
adoptando de modo paulatino los ideales dramáticos y pintorescos que perseguía la Camerata florentina. Ya he indicado
-cómo semejante acción se percibe en los Sqnetos de Juan Váz&lt;¡uez, en las Ensaladas de Mateo Flecha y en las geniales pro&lt;lucciones de los madrigalistas catalanes Vilá y Brudieu. Aún
se acentúan y determinan más si cabe en las obras de Mateo
Flecha (el Joven), Sebastián Raval, Pedro Valenzuela y José
&lt;le Puente 1, verdaderos italianizantes. Mas tengo para mí que
Jas colecciones de madrigales compuestos sobre textos italianos por los aludidos maestros, a pesar de su mérito indiscutible, no debieron llegar nunca a ser muy conocidos y populares en nuestra patria. La forma artística del madrigal, tan
acompasada y académica, no podía acomodarse muy bien a
nuestra inquieta vivacidad, acostumbrada desde antiguo a la
soltura, espontaneidad y desenfado propios de los villancicos.
Los temas de nuestras canciones se inspiraban directamente
-en el pueblo, en tanto que los motivos empleados en los madrigales eran debidos al estudio y a la reflexión, a fin de po&lt;lerse doblegar a todos los artificios contrapuntísticos previamente calculados por el compositor. Los villancicos son 1 por
&lt;iecirlo así, un producto natural del espíritu de nuestra raza,
.transformado en obra de arte gracias al ingenio de un músico
&lt;le profesión, en tanto que los madrigales, mucho más coro1 Publicaron las siguientes obras : Di F. ilfatheo Fleccia, carmelita,
.capel~,w ~ la ~mperalrice nostra signora et musía, de la Af. Cesarea.
II }rimo libro d, Madrigali a quatro e cinque r,oci....., Venetia, Antonio
?ªr~ano, 156.8. - II primo libro de Madrigali a dnque r,oci, comjosti per
~.Stg. Se_basttano Raval, gentil' huomo sjagnuolo....., Venetia, Giacomo
1
- II }rimo li/Jro di Camwnette a ,nuattro v 0 .......
,..
per ,.,.
s·mcenti,
b ti593. R
,
,g.. e ~ a~o aval....., Venetia, íd., 1593.-Madrigali a t,·e voci, comjos~ !er '.' S,g. Sebastiano Raval..... , Roma, Nic. Mutij, 1595. - Madrigal, dt -:~tro ~alen~o/a'. spagn~lo, cantor dip,issimo ne/la Cajel/a della
Illuslnss1ma S,gnona d, Venetta in San A-farco, a e,'nque voet·....., V enetia
·
A nge.1o Gardano, 1578. - II r"'rimo libro de m
H·
"''·Jr•,ga1·I a cmque
voci, di'
D. G1usejje de P uente....., Napoli, Gio. Jacomo Carlino, i6o6. Todas son
-obras de extremada rareza.
TOMO VI.
3

s.

ft

•

�34

RAFAEL MITJANA

plicados, me resultan una consecuencia directa de los conocimientos técnicos y de la inspiración reflexiva de sus autores~
Con todo, sería absurdo negar la influencia del gusto italiano,..
tanto sobre nuestra literatura como sobre nuestra música.
Queda la tercera tendencia, francamente nacional, que aspira y pretende a la interpretación exacta de los afectos mediante la reunión íntima y estrecha de la letra con la melodía~
Procedía en línea recta de los ideales que inspiraban a Jualll
del Encina y a los demás compositores cuyas obras nos admiran por su carácter tan prietamente castizo, y nos han sidoconservados en el Cancionero de Palacio. Sin volver las espaldas a las tradiciones del terruño, no desdeña los adelanto&amp;
técnicos contemporáneos, y sabe aprovecharse de los nuevo&amp;
descubrimientos estéticos, pero en puridad su fuente de inspiración roana flúida y abundante en el fondo mismo del alma:.
nacional. De esta clase de obras tan castizas se hallan hermosísimos ejemplares en la compilación recogida por Claudio dela Sablonara, que constituye el objeto principal del presentetrabajo, y que hemos de estudiar con todo el detenimientoque merece. Y aquí conviene recordar de nuevo aquellas apreciaciones, tan justas y oportunas, que formulara el insigne Barbieri al tratar de las más bellas producciones contenidas en eD
Cancionero de Palacio, escritas en ese estilo «que por lo íntimamente unido que aparece a la prosodia de nuestra lengua.
y al gusto peculiar de nuestras canciones y bailes nacionales»,
permite que aquellos cantares tan característicos, dentro dedicho estilo concebidos, «a no hallarse artísticamente armonizados a tres o cuatro voces, podrían creerse pura expresión
de la musa popular» 1 .
Y así habían de ser si querían responder a los ideales quecon tan nítida claridad se manifestaban abiertamente en la
novela y en el teatro, vivos y fulgurantes destellos del genio
de la raza. Porque, como dice con gran acierto el docto maestro F. Pedrell, «desde el siglo xv, pues, la práctica y tradición
constante de la escuela española, el modus, la tendencia, el
1

Véase loe. cit., Preliminares, pág. 17.

CANCIONBRO PO IÍTICO Y MUSICAL

DEL

SIGLO XVII

35

gusto, que no se deja adivinar tan subyugado en otra nación
como la nuestra, ha sido lo que aquí declaro - la inspiración
en el canto popular-; porque examinada en sus fuentes me
apercibí de que los viejos filones alumbraban fuego nuevo
que nunca había fulgurado, y hablaban alto a la inocencia de
mi espíritu, que no se cansaba de admirar y más admirar,
como si mi capacidad acabase de nacer ..... Trazad una línea
recta desde Juan del Encina, el doble fundador de nuestra
música nacional y de nuestro teatro moderno, y sin bifurcarse
un momento, siempre latente, aunque eclipsada por la invasión exótica, esa línea irá a parar, indefectiblemente, en la
partitura del músico nacionalista últimamente llegado que se
sienta digno de escribir y cantar en el modo de la nación» 1 •
Y en el presente momento, las obras de los grandes maestros
españoles que figuran en el Cancionero de Claudio de la Sablonara, vienen a dar una ratificación solemnísima a las teorías
sustentadas y defendidas con tan admirable tesón por el preclaro artista y venerable patriarca de los estudios musicológicos en España.
Tiempo es ya que pase a ocuparme del útil e importante
trabajo que con tanto acierto ha realizado el maestro Sr. Aroca.
Las anteriores consideraciones de carácter general han sido
un tanto prolijas, pero las creía absolutamente necesarias para
determinar el lugar exacto que corresponde al Cancionero de
Claudio de la Sablonara en el proceso lógico de nuestra historia artística, así como para conocer el ambiente en que se produjeron las diversas composiciones que lo forman. Estimo haber demostrado que viene a constituir un nuevo eslabón que
encadena un pasado glorioso con un porvenir lleno de esperanzas, siempre que no se abandonen en absoluto las orientaciones iniciales tan admirablemente señaladas.
A decir verdad, el Cancionero de que trato no era desconocido en absoluto. Recuerdo perfectamente que el benemé1 V:ase F. PEDRl!LL, Canciontro musical popular tsjañol....., Valls
(Cataluna), 1918, tomo I, cap. VI: «La práctica constante y cuasi general del arte español&gt;, págs. 38-39.

�CANCIONERO P01h1co Y MUSICAL DEL SIGLO

RAFAEL IIIITJAlU

rito Barbieri preparaba su publicación, y tengo por cierto que
la hubiera efectuado a no habérselo impedido su inopinada
muerte. Hasta había dado a la estampa y hecho ejecutar en
alguna ocasión solemne, allá por los años de 1881, cierta composición en extremo original y castiza que figura entre las más
características que en el aludido manuscrito se contienen 1 ,
y según declara con toda lealtad el moderno editor, precisamente la copia del ejemplar original que había mandado hacer
para su estudio el ilustre musicólogo, ha sido utilizada para
sus trabajos 2 •
Es de sentir que el Sr. A., ahondando un poco más en los
estudios de antecedentes y preliminares, no haya tratado de
averiguar dónde se encuentra en la actualidad el original primitivo. Semejante omisión desluce un tanto sus comentarios,
redactados, por otra parte, con mucha discreción y bastante
sobriedad. La empresa no resultaba, sin embargo, demasiado
arriesgada, ya que para llegar al conocimiento de la verdad
existían dos factores de indiscutible importancia: la personalidad del colector, Claudio de la Sablonara, y la del magnate
a quien dedicó su manuscrito, el príncipe W olfango Guillermo, conde palatino del Rhin y de Neuburgo, duque de Baviera,
Juliers, Cleves y Bergh.
t Aludo a ciertas Segi,idillas con eco que estuvieron muy en boga en
la corte de España durante el primer cuarto del siglo XVII, transcritas
en notación moderna con acompañamiento de piano y pequeña orquesta (Madrid, Zozaya, hoy Unión Musical Española), que el docto
musicógrafo atribuye al célebre Mateo Romero (a) el maestro Cap#dn
o a Manuel Machado, ambos músicos de la Real Capilla. Hállanse bajo
el número 8 y sin designación de autor en el Cancionero de que me
ocupo.
2
Desde luego, la copia existente en la Biblioteca Nacional de Madrid es de letra moderna, aunque reproduce la notación y distribución de partes antigua. Forma un tomo en folio de no mucho volumen,
encuadernado ricamente en piel roja dorada y estampada. Su rotulación es la siguiente : Cancionero musical del siglo XVII. - Setenta y
cinco tonos de los mejores que se cantan en esta Corte, buscados y recogidos por Claudia de la Sablonara. Presentados al Seren.... e lllustr.""'
Príncipe y Señor D. Wolfrango Guillelmo (sic), Conde Palatino del Rlteno, etc., etc. (Copia moderna.) Sigo. M. 1263.

xvu

37

Acerca del primero, el Sr. A . nos suministra bastantes
noticias hasta el presente completamente desconocidas 1 • Se
trata de un simple copista de música, empleado en el servicio
de la Real Capilla de los monarcas españoles, y probablemente de origen italiano, según parece deducirse de su apellido
(quizá sabbionara, o sea arenal). Entró en las funciones de
su cargo el día 20 de noviembre de I 599, para sustituir a
otro puntador que se jubilaba, llamado Isaac Bartú, y desempeñó su oficio durante un período de treinta y cuatro años,
mereciendo a su vez ser jubilado «enteramente en su plaza,
en consideración de sus muchos servicios, estar viejo, enfermo y falto de vista, como parece por el Libro de Asientos del
tiempo que fué grefier Carlos Sigone, y fué el año de 1633» 2 •
Estas fechas permiten determinar de modo aproximado la
época en que el copista de música dedicó una muestra brillante de sus habilidades caligráficas al príncipe alemán, deseoso, sin duda alguna, de obtener algún regalo, socorro o
ayuda de costas, puesto que su situación, según nos demuestra el Sr. A. con testimonios fidedignos, estaba muy lejos de
ser brillante y desahogada 3 •
Como, por otra parte, todos los compositores cuyas obras
fueron recogidas por Claudio de la Sablonára florecieron entre
los años de 1590 a 1640, puede afirmarse que tan interesante
Cancionero debió ser escrito en el primer tercio del siglo xvn;
pues no es de presumir que el puntador de la Capilla Real
española fuera a puntar/o - así se decía - cuando ya estaba
viejo, achacoso y medio ciego.
En cuanto al príncipe a quien la compilación fué dedicada,
1

Conviene advertir que R. Eitner en su Biograpkisck-Bibliograpkisckes Que/len Lexikon..... , Leipzig, Breitkopf &amp; Haertel, tomo VIII,
pá~ina 377, dedica una mención a Claudia de la Sablonara, precisamente con motivo de su Cancionero, aunque no inserta ninguna noticia biográfica.
:a Documento del archivo del Real Palacio, publicado por D.JESús
AROCA, Observaciones y notas....., pág. 327.
3
Véase el memorial dirigido por Sablonara a Felipe III en 1622.
(Loe. cit., págs. 326-327.)

�39

RAFABL MITJANA

CANCIONBRO POáTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

no puede ser más que el ilustre W olfango Guillermo, conde
palatino del Rhin y de Neuburgo, nacido en 1578, que murió
en 1653 en la ciudad de Düsseldorf, capital de su ducado de
Juliers, Cleves y Bergh. Pertenecía a la rama menor de la familia de Wittelsbach, y en un principio fué partidario de la
reforma luterana. Prometido esposo de una hija del margrave de Brandeburgo, tras un violento altercado con su futuro
suegro sobre cuestiones políticas, rompió el enlace proyectado, abrazó el catolicismo y acabó por desposarse con una
de sus primas, hija del duque elector de Baviera. Merced a
esta boda emparentó en grado muy próximo con Felipe III,
casado, como nadie ignora, con D.ª Margarita, hija de María
de Baviera y del archiduque Carlos de Austria.
Tanto los condes palatinos del Rhin como los duques de
Baviera, tenían la reputación de ser grandes protectores de
las bellas artes, y es muy verosímil que semejante fama llegase
hasta los oídos de Claudio de la Sablonara, por lo que, con
objeto de alcanzar algún favor de parte de tan poderoso Mecenas, compiló su Cancionero de obras de músicos españoles
por entonces en extremo celebrados 1 , remitiéndolo a la corte
ducal de Düsseldorf. Allí debió conservarse largos años, hasta
que en 1777, con la muerte de Maximiliano III José, se extinguió la rama primogénita de los Von Wittelsbach y el trono
ducal de Baviera pasó a la rama menor o palatina, confor-

me a lo estipulado en las capitulaciones familiares firmadas
-en 1329 en Pavía, ratificadas después muchas veces y definitivamente sancionadas en 1648 por la paz de Westfalia. Carlos
Teodoro, entonces conde palatino, fué proclamado elector y
-duque de Baviera, no tardando mucho tiempo en trasladar las
preciosas colecciones de libros, pinturas y objetos de arte,
hasta aquel día conservadas en su palacio de Düsseldorf, primero a Mannheim y más tarde a Munich, capital de sus nuevos Estados. Entre aquellas preseas debía encontrarse el pre-cioso manuscrito original de Claudio de la Sablonara, que de
este modo quedó incorporado a las reservas de la Biblioteca
Real (Hof und Staatsbibliothek), donde actualmente se conserva bajo la signatura M. Ms. 200. Allí tuve ocasión de verlo
y de estudiarlo sumariamente.
No en balde Claudio de la Sablonara, durante los treinta
y cuatro años que estuvo al servicio de la Capilla Real de
Madrid «trabajando de día y de noche por orden del maestro
Capitán para entretenimiento de Su Majestad en la música y
vihuelas de arco» 1, debió tratar con los más reputados maestros contemporáneos, adquiriendo con la práctica constante
de su oficio serios conocimientos en el divino arte y el más
depurado buen gusto. Gala de todo ello hace al recoger las
setenta y cinco composiciones 2 que constituyen su Cancionero, escogidas con tan buen sentido crítico que puede afirmarse no existe entre ellas ninguna merecedora de ser considerada como mediocre.
El nuevo Cancionero, cuya no común importancia creo
haber demostrado desde el punto de vista histórico, presenta además un doble interés, en su aspecto literario y en su
aspecto musical. En el glorioso período en que fué compilado, brillaba la poesía lírica con inusitado esplendor. Los gran-

1 Como prueba alegaré unos curiosos dísticos latinos suscritos por
el poeta flamenco Isaac Gheesdelius, que pueden leerse en el final
del libro IV de las Chansons spirituelles a ó, 7 et 8 vo&amp;: de André Pevernage, maistre de la cltapelle de l'église catllédrale d'Anvers..... (Anvers,
I591 de l'imprimerie Plantinienne, chez la-veusve de Jean MourentorfHe visto ejemplar en la biblioteca de la Universidad de Salamanca.
Sigo.: Sal. I. Est. 34. T. 9 1 núm. 12.) Dicen así:

Erg• cui trióuet /rimas S_ympk,nia /atús
Qui regat HanHot1icae Jltctra ca11ora Lyr1UJ

Hujeria artífices fouet, ntt¡ue Om,tria magnos,
Orlaudi óauaros mukel amena ckelys:
Gallia Claudino, Maillardo, Cerl4ne gal4det,
PMonascosq,u col# t,rra Bn"tanna sus ;

u,.u.s, tt ;.,. noJtris ,,t P11U1'Hagi·,u•..••

Tales indicaciones sobre naciones y autores no dejan de ser curiosas.

1

Documento del archivo de Palacto, reproducido por D.

J. A.,

loe. cit., pág. 327.
2 El Sr. A. cuenta setenta y ocho, por numerar con dos cifras las
composiciones que tienen segundas partes (residuum), o sean los números 21, 30 y 43 del original.

�41

RAFABL NITJANA

CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DBL SIGLO XVII

des escritores de las tres escuelas sevillana, salmantina y aragonesa habían producido verdaderas maravillas. Poco a poco
las poderosas influencias italianas se fueron diluyendo y esfumando ante las imposiciones cada vez más vigorosas del sentimiento nacional. Primero Fernando de Herrera, el Divino, y
más tarde el insigne D. Luis de Góngora, habían tratado de
renovarla y enriquecerla. Abarcaba todos los matices sentimentales,. tratándolos con la más exquisita delicadeza y recorriendo al mismo tiempo con singular donosura toda la gama
de los afectos. Los andaluces con su fecunda imaginación, la
abundancia y variedad de sus metáforas y la pompa y grandeza del estilo; los castellanos con su refinado buen gusto, su
severa discreción y su exactitud expresiva; los aragoneses con
su atildamiento y naturalidad, su elegancia en la dicción y su
notable ingenio reflexivo, acabaron por crear una poesía lírica
tan abundante como rica, múltiple y diversa. Los compositores de música tenían ancho campo donde escoger, y como en
general solían ser personas de gran cultura, a veces versadas
en las Humanidades, elegían casi siempre con marcado acierto
los temas que iban a ser objeto de sus inspiraciones. Es más~
los grandes poetas, presumiendo quizá que muchas de sus
obras serían puestas en música, o escribiéndolas de intento
para ser cantadas, se preocupaban con esmero de satisfacer
las exigencias musicales. A veces sus mismas poesías son ya
una especie de música hablada. La misma simplicidad de la
expresión, la vaguedad del concepto y el ligero y armónico
rodar de los versos, les da cierta gracia natural y hace que la
melodía esté latente en los tales cantares, pidiendo ser traducida con sonidos y envuelta en el ambiente armónico correspondiente. Lope de Vega, Tirso de Molina y Góngora nos
han dejado modelos en verdad insuperables, que demuestran
cuán admirablemente se presta para el canto nuestra bellísima
lengua castellana, contra el decir y la opinión contraria de
impertinentes ignorantes 1 •

Las setenta y cinco composiciones musicales que constituyen el Cancionero de Claudio de la Sablonara están escritas
sobre poesías líricas de gran belleza y de las más variadas
combinaciones métricas. Las hay de gusto clásico, como sonetos, décimas, novenas, octavas y sextinas, y de formas populares, como romances, seguidillas, letrillas y endechas. Los
asuntos por lo general son amatorios, galantes y sentimentales, cortesanos y villanescos, alternando con la nota desenfadada, maliciosa y picaresca, llena de gracia, humorismo y sal
ática, que tan bien se acomoda con uno de los aspectos más
típicos y originales del ingenio español.
El Sr. A., tras pacientes pesquisas, ha podido identificar
algunos de los textos poéticos como obras de Góngora, de
Quevedo y de Trillo de Figueroa 1 • Al primero corresponden,
a ciencia cierta, los romances número 41 2 , En el baile del

40

1

Ya Iriarte, en una larga nota o disertación que da fin a su poema
La Música, Madrid, 1779, demostró con gran competencia la aptitud

del idioma castellano para el canto, y sus observaciones resultan tan
sagaces y atinadas, que merecen muy seria consideración. En puridad,
la demostración no era necesaria, pues ya quedaba hecha con ejemplos irrefragables debidos a nuestros más conspicuos poetas de todos
los tiempos. Recordaré tan sólo el lindísimo episodio cantado Al molino del amor, que figura en la escena VIII del primer acto de la preciosa comedia Don Gil de las calzas verdes. (Véase Biblioteca de Autons
Espa11oles de Rivadeneyra, tomo V: Comedias escogidas de Fray Gabriel Téllez ....., pág. 407.) No puede darse nada más musical y digno
de ser puesto en música; nótese, verbigracia, la bellísima estrofa Borbollicos hacen las aguas..... Siempre he creído que las relaciones de la
música con el teatro, tanto en cuanto se refiere a la intención estética
como en lo relativo a las formas métricas, merecía un estudio concienzudo y detallado. En más de un caso se diria que nuestros liricos
conocían muy a fondo los cantos populares nacionales. Bien sabido es
que Vicente Espinel y Gregorio Silvestre fueron músicos de profesión
y que Góngora practicaba el divino arte.
1 Para la identificación de los textos, el Sr. A. parece haber registrado únicamente los volúmenes de la Biblioteca de Autores Españoles
de Rivadeneyra: tomos Lll (Obras de Góngora), LXIX (Obras de
Quevedo), XLII (Poetas del siglo xv11), X y XVI (Romancero general
de Durán). En estos últimos figuran como anónimos los romances números 2, 32, 40 y 42 (numeración del manuscrito original).
2
Adopto la numeración del manuscrito original. El Sr. A., sin ningún motivo plausible la ha alterado, como ya he dicho, designando

�RAFAEL l\lITJANA

egido....., y número 48, De las faldas del Atlante....., así como
la picaresca canción número 57, No vayas Gil al sotillo .....;
pertenece a nuestro gran satírico la graciosa poesía número 33, La morena que yo adoro....., y son creaciones del tercero la maliciosa letrilla número 39, Cura que en la vecindad..... , y la canción burlesca número 55, Caracoles me pide la
niña..... No falta quien atribuya estas dos últimas composiciones al mismo Góngora 1, de quien el gallego Trillo de Figueroa fué ferviente y decidido imitador, tanto en lo conceptuoso
y alambicado como en lo ingenioso y fácil. La letra de las dichas canciones brilla por la soltura, el gracejo y la vis cómica,
y se asemejan tanto en el estilo, que muy fácilmente pueden
confundirse las obras del maestro con las del discípulo. Unas
y otras se acomodan admirablemente a ser puestas en música,
lo que no puede causar ninguna extrañeza si se recuerda que
el insigne vate cordobés, durante su mocedad, en Salamanca, dedicó al aprendizaje de la música y de la esgrima buena
parte del tiempo que hubiera debido aplicar al estudio de
la jurisprudencia; siendo muy verosímil que aquellos conocimientos musicales que entonces adquiriera influyesen «más
tarde en la variedad rítmica de su verso, principalmente en
las formas populares» 2 •

con dobles números las composiciones que constan de dos partes,
como el soneto a cuatro voces de Juan Bias (núms. 21 y 22 de la transcripción) y los romances a cuatro y a tres, respectivamente, del mismo
autor y de Miguel de Arizo (núms. 31-32 y 44-45). No me explico por
qué no hace lo propio coa el romance a cuatro {núm. 16), también de
Juan Bias, que ea el original tiene su residuum o segunda parte. Esta
falta de método puede dar lugar a confusiones que hubiera sido prudente evitar.
1
Véase Biblioteca de Autores Españoles de Ri vadeneyra, tomo XLII,
página 102.
2
Recojo con gusto esta declaración de D. Francisco A. de Icaza,
que viene a confirmar y robustecer mi tesis. Tan docto y erudito
escritor, en su precioso artículo Góngora, músico (revista Summa, Madrid, núm. 13, 15 de abril de 1916) ha demostrado que el preclaro
poeta de Las Soledades practicaba también el arte de los sonidos y
hasta tañía la guitarra con cierta habilidad. Así lo comprueban algunas

CANCIONERO POÉTICO y l\lUSICAL DEL SIGLO

xvn

43

Por mi parte, con el único fin de comprobar ciertas sospechas-:--pues nunca tuve el propósito de intentar un estudio
minucioso de la parte poética del Cancionero de Claudio de la
Sablonara - , he podido identificar cuatro poesías como brotadas de la pluma de Lope de Vega: la canción número 6I,
En una playa amena....., y las décimas número 66, ¿A quién
contaréyo mis quejas....., ambas procedentes de La Arcadia 1
y puestas en música a tres y dos voces por el ilustre Mateo
Romero (a) el maestro Capitán, y los dos preciosos romances
número 4, Entre dos mansos arroyos..... , a cuatro voces, del
mismo compositor, y número 16, Entre dos álamos verdes..... ,
también a cuatro, y obra de Juan Bias, que respectivamente
forman parte de las novelas La más prudente venganza y Las
fortunas de Diana 2. Presumo que algunas otras pudieran
asimismo ser atribuídas al Fénix de los Ingenios, como un
romance a cuatro, de Manuel Machado, número 14, En tus
composiciones musicales escritas para dicho instrumento, en notación
cifrada del siglo xv11 - fragmento de un pasacalle, gallarda, jácara y
rondeña, en extremo características y legítimas precursoras de la moderna música andaluza o flamenca-, que tuvo la buena fortuna de
descubrir en el folio 433 del códice M. 392 (hoy manuscrito 4118) de
la Biblioteca Nacional. Como el tal códice, aunque no es autógrafo,
sólo contiene poesías del vate cordobés, a él mismo deben verosímilmente atribuirse las composiciones musicales allí contenidas.
t Véase Coleccidn de las obras sueltas ass{ en prosa como en verso de
Frey L ope Félix de Vega Carjio, Madrid, Sancha, MDCCLXXV-IX,
tomo VI, La Arcadia, Canción de Leonisa (pág. 50), y Décimas de
Olympio (pág. 136). En la primera se notan algunas variantes; entre
ellas la de sustituir el nombre del rio Turia por el del Tajo. En la
segunda, además de algunas ligeras modificaciones en el texto, se suprimen las décimas IV y V. La melodía de esta última lindísima canción- quizá por sugestión debida a la semejanza del primer verso parece inspirada en la famosa y conocidísima tonada Las r¡uexas, recogida por Salinas en sus De musica libri septem (Salmanticae, excudebat
Mathias Gastius, MDLXXVII, lib. VI) y tantas veces transcrita y glosada en nuestros dias.
2 Véase Colección de las obras sueltas ..... de Frey Lope Fllix de Vega
Carpio (ídem, íd.), tomo VI, Novelas (págs. 125 y 21). En ambos textos se notan algunas ligeras modificaciones, y del primero falta por
completo la tercera parte.

�44

ltAFABL IIIITJANA

brazos una nocke....., otro, también a cuatro, de Juan Blas, número 35, Tan triste vivo en mi aldea....., y la bella canción a
cuatro, de Miguel de Arizo, número 31, Filis del alma mía.....
Las tres poesías son muy lindas y están llenas de fuego y de
pasión. Un ligero examen basta para descubrir muchos rasgos
peculiares del estilo personal de tan admirable escritor 1• Por
ejemplo, el estribillo y la copla intercalados en el primero de
los romances mencionados, me parecen característicos de lo
que Lope hacía en el género popular, y francamente reveladores de su filiación y origen. Nadie ignora que el inmortal
autor de El castigo sin venganza fué el más folklorista de
nuestros dramáticos.
Como de muy singular interés para la historia de nuestro
teatro estimo la música del bellísimo romance a cuatro voces,
de Juan Blas, número II, Estábase la aldeana....., con su típica
seguidilla final, tan genuinamente castiza: Tañen a la quedami amor no viene..... , obra popularísima del insigne dramaturgo Luis Vélez de Guevara. Cántalo dentro de la escena la
aldeana Bartola, en el promedio de la segunda jornada de su
obra maestra La luna de la Sierra 2 , y como la presente versión musical es contemporánea, la estimo como un excelente
ejemplo de lo que fueron en realidad aquellos episodios o
intermedios musicales, generalmente de carácter popular, que
con tanta frecuencia aparecen en muchas de las más bellas
creaciones de los grandes maestros de nuestro teatro nacionalª·
1

Sabido es que Lope de Vega solía designar con el nombre de
Filis a su amante Elena Osorio, la heroína de La Dorotea. Haré notar
que en ~gunas de las poesías del Cancionero (núm. 30, por ejemplo)
se menc10na al pastor Be/ardo, seudónimo bajo el cual se oculta en
La Arcadia (Madrid, 1598), en la que figura también el músico Juan
Bias de Castro, transformado en Brasildo. A título de curiosidad añadiré que casi todas las canciones en que se nombra a 'Jacinta (núms. 1,
1
3, '.'• 36 Y sr) aparecen puestas en música por Mateo Romero (a)
Cap1tdn; las que tratan de Menga (núms. 6, 25 y 29), por Juan Bias de
Castro, y las dedicadas a A1narilis (núms. 38, 46 y 63), por Pujol.
1
Véase Biblioteca de Autores Españoles de Ri vadeneyra tomo XLV
'
'
página 186.
1

Otro de los cantares intercalados en la misma comedia (jorna-

CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

45

Por mera impresión y fijándome tan sólo en ciertas analogías que pueden observarse en los giros poéticos, en la elocución y hasta en los conceptos, en el frecuente uso de determinadas figuras retóricas, en fin, en todos esos pequeños
detalles, casi siempre inconfundibles, que caracterizan y determinan la manera personal, el genus de todo verdadero artista, paréceme reconocer algunas otras poesías, que muy bien
pudieran ser obra de Góngora o de Quevedo, siendo de presumir que las restantes sean debidas, dado su verdadero mérito, a los demás buenos poetas menores de aquella época y
-aun quizás a alguno de los mismos compositores, pues es fama
que entre ellos los hubo que cultivaron también con bastante
éxito la poesía, como se dice de Juan Bias de Castro y de Gabriel Dfaz Besson 1 • Pero debo abandonar este terreno, porque
nunca fué mi intento realizar un estudio de carácter puramente
literario del Cancionero que me ocupa, por mucho interés que
presente. Mi trabajo va siendo ya demasiado extenso y aún
&lt;la II), ¡ Ay luna que reluces•.... , se encuentra puesto en música, a cuatro
voces, en el Cancionero de Uppsala (véase mi trabajo Cincuenta y cuatro canciones españolas del siglo XVl. ..•, Uppsala, 1909, núm. XXVI), lo
que demuestra por lo menos su carácter tradicional. Insistiré de nuevo en la conveniencia de realizar un estudio detallado de todos los
episodios musicales del teatro español. Su interés sería muy grande
para el conocimiento de nuestro arte popular y aun para determinar
las leyes métricas, pues tengo por indudable que en más de un caso
la música debió influir de modo poderoso sobre el ritmo poético y
viceversa.
1 En su Ensayo de una biblioteca....., Madrid, 1863, tomo 1, col. u93,
número 1222, Gallardo menciona un códice de Tonos castellanos.....,
manuscrito en 4.0 de fines del siglo xv,, conservado en la biblioteca de
los duques de Medinaceli, y ~in más descripción copia los versos en
él contenidos, agregando que los nombres que preceden a algunos
&lt;le ellos son de músicos. Figuran los siguientes: Francisco Muñoz,
Francisco Gutiérrez, Pujo!, Gabriel Díaz (el romance Barquilla pobre
de remos....., número 19 del Cancionero de Claudio de la Sablonara),
Juan Bias y Palomares. Al penúltimo se atribuye el lindo romance:
Del cristal del Manzanares
deja las verdes orillas,
y a los montes de Toledo
alegre parte Belilla.....

�RAFAEL MITJANA

tengo que ocuparme de la parte musical, en mi entender la
más importante y curiosa de la compilación de obras selectas
recogidas por Claudio de la Sablonara. Pero antes de abordar
este tema, mucho más de mi competencia, no quiero dejar de
señalar un punto que juzgo como muy digno de ser tomado
en consideración, y que en mi entender se presta a un serio
y detenido examen. Los compositores de aquel tiempo, movidos por su buen instinto, salvo en raras y contadas excepciones, tenían a gala elegir para ponerlos en música aquellos
textos poéticos de carácter popular que ya habían sido adoptados por el pueblo y estaban francamente popularizados. Esto
se puede ver sin el menor esfuerzo examinando las variantes
que se notan entre las poesías puestas en música y las versiones originales debidas a los verdaderos autores. El poeta
erudito, cuando trata de escribir coplas, hace cuanto puede
por despojarse de su personalidad y de su particular manera
de sentir, a fin de convertirse en hombre del pueblo. En realidad poquísimas veces lo alcanza por completo, y únicamente
en casos contadísimos. Ahora bien: para que el pueblo prohíje
un cantar no es suficiente que en el texto corran parejas la
gracia y el ingenio; el fondo interno importa poco si la expresión no se acomoda al habla popular. Por esta razón ocurre
que cuando el pueblo llega a hacer suya alguna canción obra
de autores cultos, no la prohija sin marcarla con su propio
sello, es decir, sin hacerle sufrir ciertas modificaciones que casi
siempre mejoran la producción primitiva. Y precisamente semejante fenómeno puede ser estudiado a las mil maravillas
en los textos poéticos del Cancionero que me ocupa. Rara es
la poesía que no ha experimentado alguna transformación, y
este hecho se percibe sobre todo en los romances, la forma
poética más castiza y la que mejor responde a las exigencias
del gusto popular. En los romances prohijados por el pueblo
es donde mejor se manifiesta el espíritu de la raza, y su influencia sobre la gestación de nuestra música culta ha sido
siempre considerable, ya que 1a tonada del romance popularizado ha ejercido una acción eficaz y decisiva en todas las
manifestaciones de la música verdaderamente nacional. He

CANCIONl!RO POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

47

aquí el punto que deseaba señalar a la atención de los eruditos, en la confianza de que puede servir de tema para vastas
y profundas investigaciones, cuyos resultados han de ser en
extremo beneficiosos para el conocimiento de nuestra historia
musical y literaria.
Como ya he dicho, la publicación del Cancionero de Claudio de la Sablonara ha venido a llenar un gran vacío en el proceso del desenvolvimiento de nuestro arte. Unido al Libro de
tonos antiguos con su música, manuscrito de la biblioteca del
duque de Medinaceli 1, y al importantísimo Libro de tonos humanos, recopilado por Diego Pizarra en 1655, existente en la
Biblioteca Nacional 2 , ambos inéditos, forma el eslabón que
liga al Cancionero de Uppsala y a las obras de nuestros vihuelistas y guitarristas con las de los grandes maestros de la música profana de fines del reinado de Felipe IV y todo el de
Carlos II, Juan Hidalgo, el insigne colaborador de D. Pedro
Calderón; Juan de Navas, el genial Jusepe Marín, Sebastián
Durón, Antonio Literes 3 y los demás artistas de fines del
1 Véase GALLARDO, Ensayo de una biblioteca....., Madrid, 1863 1 tomo I,
col. 1203, núm. 1223. Contiene un centenar de composiciones a tres,
cuatro y cinco voces, sin designación de autores.
2 Sign. Ms. 1262. Este precioso códice, procedente, según parece,
del convento de carmelitas de Salamanca, está formado por más de
doscientas composiciones, en su mayor parte anónimas. Entre los
autores citados se menciona a Capitdn (Mateo Romero), Carlos Patiño, Francisco Navarro, P. Manuel Correa, P. Fr. Bernardo Murillo,
Nicolás Borly, Antonio Vieira, Manuel Machado y Fr. Felipe de la
Cruz. Pedrell, en los volúmenes III, lV y V de su Teatro lírico espa11ol,
La Coruña, 1897-98, ha publicado diversas obras procedentes de este
interesante códice, que merecería ser más conocido. Especialmente
las composiciones del P. Correa, maestro de capilla de la Seo de Zaragoza hacia 16501 artista en extremo original, a quien pueden atribuirse algunas de las obras anónimas insertadas en el citado manuscrito, que se distinguen por su analogía con el estilo propio, genial y libre
de este autor, cestilo de carácter tan especial que no se puede confundir con el de otro•. (PRDRELL, loe. cit., tomo III, pág. xxxr.)
3
De este período existe una documentación muy rica y abundante,
por desgracia todavía casi desconocida. La Biblioteca Nacional conserva, entre otros, un libro manuscrito intitulado Música antigua, pro-

�49

RAFAEL MITJANA

CANCIONERO P01h1co Y MUSICAL DEL SlGLO XVII

siglo xvn y comienzos del xvm que dan la mano a los tonadilleros.
La compilación que me ocupa comprende setenta y cinco
composiciones, como ya he indicado, debidas a los músicos
más distinguidos de tiempos de Felipe III. Veintidós de ellas
son obra del famoso Mateo Romero (a) el maestro Capitán;
diez y ocho de Juan Bias de Castro, el amigo de Lope de Vega;
ocho de Gabriel Díaz Bessón; otras ocho de Alvaro de los Ríos;
siete de Puxol o Pujol (en mi entender Juan Pablo); cuatro del
portugués Manuel Machado; dos de Miguel de Arizo o Arizu,
y una, respectivamente, de Juan Bon 1, Diego Gómez, Palomares y Juan de Torres. Quedan dos anónimas, entre ellas las
características Seguidillas con eco, que con gran verosimilitud,
por ciertas semejanzas de estilo y procedimientos, pueden

muy bien ser atribuídas al insigne Capitán o a Manuel Ma,chado 1 • Todos estos compositores, sin excepción alguna, se
revelan en sus obras como muy peritos en su arte, grandes
conocedores de la técnica del contrapunto vocal y de sus
-&lt;:omplicados artificios, así como dotados de verdadero talen·t o, inspiración y buen gusto. Ni una sola de las composiciones deja de presentar algún interés, ya por uno, ya por otro
,concepto, y en todas ellas se observa el más firme y decidido
propósito de unir estrechamente la música con el texto, ciñén-dose a las exigencias de la prosodia y al espíritu de la lengua
,con el mayor rigor, e interpretando con absol~ta fidelidad el
pensamiento poético. En el conjunto se deja sentir el influjo
poderosísimo de la gran evolución que experimentó la mú.sica durante el Renacimiento. Si comparamos esta nueva serie
de canciones españolas con las cincuenta y cuatro que inte:gran el Cancionero de Uppsala, el progreso es evidente, sobre
todo en cuanto atañe a la forma externa, ya que en cuanto
.afecta a la verdad en la expresión, los ideales son los mismos;
-es decir, los tradicionales de la genuina escuela nacional.
Salvo contadísimas excepciones, los villancicos que componen tanto el Cancionero de Palacio, publicado por Barbieri,
-como el de Uppsala, parecen cortados por un mismo patrón:
invariablemente están constituídos por un estribillo más o menos desarrollado, una estrofa y una vuelta o tornada, o sea la
repetición exacta del período inicial. Algunas, raras veces, las
voces suelen dialogar entre sí, y en otras ocasiones, alguna de
-ellas, por lo general la más aguda, inicia el canto, entonando
-el motivo o tema principal, que después se repite contrapunteado a dos, tres o cuatro partes reales. Casi siempre predomina el procedimiento de la imitación, más o menos rigur9sa,
y nunca jamás los músicos españoles abusan de los recursos
.artificiosos a que tan aficionados se mostraban los grandes
maestros flamencos, franceses e italianos del siglo xv1; sin que

cedente de la colección de D. Pascual Gayangos, que después pasó a
manos de Barbieri, en el cual se contiene un centenar de obras de
treinta y seis autores diferentes de la segunda mitad del siglo xvu y
principios del xvm. Además de esta inapreciable compilación, la misma Biblioteca posee un legajo de obras musicales de Cristóbal Galán,
Jerónimo de la Torre y Juan Hidalgo (tonadas, solos humanos y letrillas),
así como otro curioso Libro de tonos, escrito por Fr. Martín Garcia
de Olague, religioso trinitario y organista de la catedral de Cuenca
en 16951 que sólo contiene las bellísimas tonadas para canto con acompañamiento de guitarra, de cinco órdenes, de Jusepe Marín, temperamento en extremo original y castizo. Pedrell utilizó todas estas fuentes para su Teatro Hrico español..... (tomos III, IV y V), pero hay que
reconocer que aún no han sido estudiadas debidamente. Añadiré que
en la famosa biblioteca de San Marcos de Venecia existe un manus•
crito que perteneció a la familia del Dux Contarini (cód. CCCCLXX,
Gir. Cont.), en el que se encuentran veinticinco composiciones espa•
ñolas a una y dos voces con bajo continuo (solos, coplas y tonadas),
anónimas en su mayor parte, aunque, en mi entender, algunas deban
ser atribuidas a J usepe Marín, el último de los músicos nombrados.
1
El Sr. A. no cita a este compositor, en verdad desconocido, por
más que su nombre figure escrito con toda claridad al frente de las
Novenas de Trillo de Figueroa: Caracoles me pide la niña..... (núm. 55),
y en el Índice general, tanto en el manuscrito número 200 de Munich
(véase EITNBR, Quellen lexikon ....., Leipzig, 1900, tomo II, pág. 104) como
en la copia conservada en Madrid. El editor moderno las atribuye a
Juan Bias, sin alegar las razones que le impulsan a ello.

1 Tal fué el parecer de Barbieri cuando las dió a conocer en 1881,

-con motivo del segundo centenario de la muerte de D. Pedro Calde.rón de la Barca, y me parece que no es demasiado aventurado.
TOMO VI.
4

�50

esto permita suponer que su técnica peque de simple o deinocente. En el Cancionero de Claudio de la Sablonara subsisten aún vestigios de todo esto; pero al mismo tiempo se nota
mucha mayor variedad.
Desde luego predominan los romances, de los que hay
nada menos que cuarenta y dos (22 a cuatro voces, 16 a tres.
y 4 a dos); es decir, más de la mitad del total de las composiciones. A primera vista se diría que han venido a suplantar·
los antiguos villancicos, y desde luego conservan mucho de la
peculiar estructura de aquella forma de canción tradicional.
Constan también de dos períodos diferentes; pero con una
variante esencial, que modifica todo el equilibrio de la composición: aquí la estrofa musical-que abarca generalmentecuatro versos-precede al estribillo o estrivo, como lo llama
siempre en su manuscrito el puntador de la Real Capilla, obedeciendo, sin duda, a los usos lingüísticos propios de su tiempo. Conviene observar que por efecto de la transposición de
los períodos, la vuelta o tornada, característica de los villancicos, desaparece por completo. Veinticinco composiciones.
-los números 2, 4, 6, 17, 19, 20, 22, 26, 30, 32, 36, 38, 41,
42, 43, 46, 50, 51, 56, 58, 6o, 63, 65, 67 y 69 1 -se ajustan.
con toda exactitud a este tipo o modelo, y entre ellas figuran
creaciones de tan grande y singular belleza COITl,O los romances a cuatro voces Aquella lzermosa aldeana (núm. 2), Entre
dos mansos arroyos (núm. 4) y Álamos del soto, adiós (núm. 6);
los dos primeros compuestos por Mateo Romero, el famoso
Capitán, y el último, en el que, según dice con mucho tino
el Sr. A.. «la inspiración raya a envidiable altura y la expresión del sentimiento adquiere relieve y vigor extraordinario,
siendo un prodigio de técnica la incesante vaguedad del tono
y de las modalidades» 2 , obra del insigne Juan Blas de Castro.
Asimismo merece una especial mención el lindo romance a
Adopto, como siempre, la numeración seguida en el manuscrito
original.
2 Véase Cancionero musical y poético del siglo XVII. .... Observaciones
y notas, IV, pág. 331.
1

CANCIONl!RO

RAFAEL !IIITJANA

rotnco

y MUSICAL DEL SIGLO XVII

51

tres voces, de Alvaro de los Ríos, Sin color anda la niña (número 42), notable por la delicadeza y ternura con que está
tratado el texto poético, sobre todo el sentimental estrivo: La
niiia no duerme-de amores, madre 1, asimismo perteneciente
a este grupo de bellísimas canciones. En un solo caso, el romance a cuatro, de Juan Blas, Tus imbidias me lzablan (número 18), el estribillo figura antes que la copla, cantada únicamente por dos voces, el tiple y el bajo, y como parece lógico,
se impone de nuevo la repetición o da capo del primer período. Señalaré asimismo la existencia de otro tipo de cantar, el
romance que pudiera calificarse de corrido-véanse los números 28, 35, 40, 54 y 71-, inspirado indudablemente en el
canto popular y formado por un solo período musical que
comprende cuatro versos y se repite sin variación alguna hasta
que termina el texto poético 2 , sin preocuparse para nada de
su contenido, procedimiento que sólo se justifica y legitima
por la persistencia de una tradición arcaica.
Siempre dentro del mismo grupo de los romances se hallan
otros cantares en extremo interesantes por las características novedades que presentan. En ellos se funden el romance
corn'do con el villancico original. Compónense, pues, de un período musical perfectamente completo y definido, destinado
a cantar el texto del romance propiamente dicho, y de una
especie de digresión o episodio que se intercala entre las diEsta graciosa poesía me recuerda mucho la manera personal tan
gallarda y llena de donosura del insigne Tirso de Molina. Está plenamente comprobado, como demostraré más adelante, que Fr. Gabriel
Té!lez conocía a Álvaro de los Ríos, a quien elogia sobremanera en
sus Cigarrales de Toledo, Madrid, 1913, edic. de «Renacimiento•, páginas 117-118, con motivo de una representación de El Vergonzoso m
Palado.
2
Recordaré que este es el procedimiento - como es natural, desprovisto de todo artificio-adoptado con más frecuencia por el pueblo
para cantar tonadas o romances, cuyos diversos períodos de cuatro versos se aplican sucesivamente a una misma melodía. Corrz'das las suelen
llamar los cantadores andaluces. (Véanse EsTÉBANRZ CALDERÓN, Escenas
andaluzas....., Madrid, 18471 Un baile en 1riana, pág. 209, y F. P1mRBLL,
Cancionero musical popular espa"ñol....., Valls, 1918, tomo I, pág. 71.)
1

•

�RAFABL l\llTJANA

versas estrofas de la composición, constituído por un estribillo, a veces muy desarrollado, seguido de una o más coplas
y de la correspondiente vuelta o tomada. Pertenecen a este
nuevo tipo, mixto de dos formas esencialmente populares, los
romances números 5, 9, II, 12, 13, 14, 15, 16, 23 y 29; siendo
muy de notar las tres bellísimas composiciones a cuatro voces,
del maestro Capitá,n: Digamos un poco bien, digamos un poco
mal (núm. 5), llena de frescura y gracia; Caíase de un espino
(núm. 9) y Mirando las claras aguas (núm. 13), ambas en
extremo poéticas y rebosando verdadero sentimiento. Tanto
en ellas como en la de Juan Bias, señalada con el número 23,
Ya no les pienso pedir....., la copla o coplas son entonadas
únicamente por la voz más aguda, siendo muy verosímil que
en estos pasajes homófonos, a veces bastante largos, el solista fuera acompañado por algún instrumento, arpa, vihuela o
guitarra, pongo por caso, que mediante algunos ligeros acordes elementales y rudimentarios sostuviese la melodía y diera mayor realce al canto. Y estimo esta presunción como no
desprovista de todo fundamento, ya que es evidente que los
tales trozos homófonos intercalados entre dos episodios polifónicos, hábilmente contrapuntados a tres o a cuatro partes
reales, habían de resultar un tanto pobres, pálidos y desvaídos,
a no ser vigorizados por los toques de color suministrados por
los acordes de cualquier instrumento de tañido, de esos que,
como los citados, tan bien se acomodan con la voz humana.
El hecho es que las tales coplas, bien a solo, como ocurre en
los romances citados, bien a dúo (una voz aguda y otra grave),
conforme puede verse en los señalados con los números 12,
13, 16 y 23, constituyen un todo homogéneo y perfecto que
puede separarse del conjunto sin perjudicar en nada a su economía y a su equilibrio, circunstancia que viene a confirmar
y a robustecer mis sospechas de la existencia de algún acompañamiento instrumental. No sucede lo propio cuando el canto
a solo inicia el estribillo (véanse las canciones números 5, 9
y l 3), entonando una frase melódica que después se repite
armonizada por el conjunto de las demás voces, siguiendo
una práctica muy generalizada en la música popular, donde

CANCIONERO POJ!TICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

53

la repetición del tema suele ser coreada al unísono. Añadiré,
para terminar con esta suerte de composiciones, que en otros
romances la copla está escrita para tres partes reales - el
número 14, obra del maestro portugués Manuel Machado o para el mismo número de voces que el resto de la composición: el número II, a cuatro, con música de Juan Bias, y el
número 48, a tres, debido al numen de Gabriel Díaz. Ya he
indicado todo el interés que presenta el romance Estábase la
aldeana (núm. II), procedente de la famosa comedia La luna
de la Sierra, y sólo he de agregar que tanto el estribillo como
las coplas tan sentidas y melancólicas, son verdaderas seguidillas, quizá de las más antiguas que se conocen, tratadas musicalmente en una forma artística y cuyo ambiente poético no
puede ser ni de más noble ni de más castizo abolengo; como
que arraiga nada menos que en el acto décimonono de La
Celesti,na y en la bellísima escena en que la gentil Melibea
trata de calmar su inquietud y su impaciencia con el canto,
mientras aguarda en la umbría del jardín la tarda llegada de
su apasionado y triste Calixto. La composición número 48,
a tres voces, De las faldas del Atlante, presenta la particularidad de ser un romance en diálogo, lo que se echa de ver en el
estribillo, en el cual una voz interroga y las demás responden,
procedimiento poco frecuente todavía en aquellos tiempos y
que imprime a esta canción cierto carácter dramático y representativo, permitiendo aventurar la suposición de que fuese
escrita de intento para formar parte de alguna de aquellas
fiestas escénicas o representaciones teatrales que se ejecutaban para solaz y recreo de la corte y eran conocidas con el
nombre de invenciones 1 , por no ajustarse en todo a los preceptos comunes, no desarrollar una fábula unida y preponderar en ellas la pompa, el aparato, la música y los bailes 2•
1 Véase El Flnix Castel/aflQ IJ. Antonio de Mendo;a, renascido de la
Gran Biblioteca d'el Ilustrlssimo Sefior Luis de Sousa..... , Lisboa, 1690,
páginas 428, 440, 441 y 452.
2 En general todos estos elementos concurrían en los espectáculos
dramáticos, aun en los más vulgares. Tirso de Molina, por ejemplo,
al tratar de una representación de su Vergonzqso en Palacio, dice lo

�CANCIONERO POtTICO Y MUSICAL DBL SIGLO XVII

54

55

RAl'ABL MITJANA

Después del grupo de los romances, el más importante
es el formado por las canciones, que sólo comprende diez y
ocho obras. Al examinarlas con un poco de detenimiento, bien
pronto se descubre y manifiesta que todas ellas se ajustan y
clasifican en dos corrientes distintas y contrapuestas : una de
tendencias clásicas, que se muestra bastante influída por el
madrigal italiano, y otra de gusto popular, inspirada en los
castizos villancicos nacionales. A dicho primer tipo de cantares, constituído por un solo período musical que forma por
sí mismo un todo completo, al que se adaptan y acomodan
invariablemente todas las estrofas de la poesía, pertenecen las
composiciones que llevan los números 3, 7, 10, 31, 34, 37,
45 y 61, entre las cuales figura una verdadera obra maestra
compuesta para tres voces por el genial :vlateo Romero: la
canción, llena de penetrante poesía y verdadero sentimiento,
que comienza con el verso En este invierno frío (núm. 34).
A este mismo modelo, algo italianizado, pertenecen asimismo
el soneto a cuatro voces (núm. 21) - formado por dos partes,
una para las cuartetas y otra para los tercetos - y las serti1zas, a tres, de Juan Bias, así como las décimas a dos voces
(núm. 66) del maestro Capitán. En todo forman un total de
once, cifra bien exigua, ya que sólo comprende la séptima parte de las obras recogidas en el Caizcionero de Claudio de la
Sablonara, y este dato demuestra con la mayor elocuencia que
los maestros españoles, fuera por dictados del temperamento
siguiente: «Salieron, pues, a cantar seis con diver:sidad de instrumentos : cuatro músicos y dos mujeres. No pongo aquí - ni lo haré en
Jas demás - las letras, bailes y entremeses, por no dar fastidioso
,cuerpo a este libro ni quebrar el hilo al gusto de los que le tuvieren
en ir leyendo sucesivamente sus comedias. Baste..... saber que fueron
excelentes ..... • (Cigarrales de Toledo....., edic. de «Renacimiento• página 118.) Sabido es también que Góngora, autor del romance de' que
trato, colaboró en algunas de aquellas invencioms, como ocurre en la
~omedia de la gloria de Niquea y descripción de Aranjttez..... , composición del conde de Villamediana ejecutada en Palacio el 9 de abril
d~ 1622. Véanse: Obras ..... de D. JUAN DE T1,s1s..... , Zaragoza, 1629, página 1, y el estudio de ALFONSO RsYE:s, Góngora y La gloria de Niquea
,en Revista de Filología Espaífola, tomo 11, pág. 274.

nacional y del medio ambiente, fuera por imposiciones del
gusto y de la moda, no se avenían a imitar los modelos extranjeros, aunque se les considerase como excelentes, más
-que en casos excepcionales, prefiriendo atenerse a los tipos
&lt;:astizos, peculiares del terruño.
Las diez canciones restantes, o sean los números 25, 27, 33,
39, 44, 49, 57, 59, 68 y 73, constan de un estrivo o estribillo
-que da comienzo a la composición, al que sigue la correspondiente copla y la repetición, vuelta o tomada del período ini,cial. Esta fórmula artística, cuyo esquema es el siguiente:
A, B, A, es la propia y típica del villancico tradicional, y, en
efecto, como verdaderos 1,'illancicos deben ser consideradas
la picaresca canción a tres voces: Cura que en la 1.•ecindad
{núm. 39), puesta en música con gran donosura por el ya
tantas veces citado maestro Capitán, y aquella otra, a dos,
&lt;le Álvaro de los Ríos, cuyo primer verso dice : Cantaréis,
pajarillo nuevo..... (núm. 73). Las ocho que quedan, sin apartarse del todo del modelo consagrado, presentan una variante,
no de mucha monta, pero que merece ser señalada y tomada
{!n consideración. Consiste en que el estribillo preliminar se
divide en dos períodos, A' y A 11 , y únicamente el primero,
-que por lo general sólo comprende los dos versos que abren
la estrofa, es el que se repite como ·vuelta o tornada para finalizar la canción, es decir, que se ajustan al siguiente diseño:
A 1 , A 11 , B, A 1 • Casi siempre la copla está escrita para el mismo número de voces (dos, tres o cuatro) que el resto de la
,composición, y como únicas excepciones de esta regla se
señalan la satírica canción a tres voces de Gabriel Díaz, La
morena que yo adoro (núm. 33), cuyas coplas son entonadas
por el tiple a solo, y la lindísima letrilla a cuatro, de Juan Bias,
Ansares y Menga ..... (núm. 25), de tan marcado sabor popular, que las tiene escritas a dúo (tiple y bajo). En el típico
-cantar Ay, que me muero de celos (núm. 44), del maestro Capitán, falta la interpretación musical de la copla, existente en
el texto poético, sin duda porque al copista se le olvidó transcribirla.
Es curioso observar que los compositores no vacilan en

�RAFAEL ll!ITJANA

adaptar a esta fórmula de origen popular toda suerte de poesías, aun las de corte clásico, como ocurre con las octavas
Dulce mirar, a ninguno..... (níím. 53), puestas en míísica por
Gabriel Díaz, que se acomodan en todo al primer tipo antes.
descrito, o sea el villancico tradicional, y lo mismo ocurre con
las novenas a dos voces O si volasen las horas de pesar.... _
(níím. 70), debidas al fecundo numen del ilustre Mateo Romero. En cambio, las cuatro novenas señaladas con los níímeros.
52, 5 5, 7 2 y 7 5, debidas, respectivamente, a Pujo!, Juan Bias,.
Capitán y Alvaro de los Ríos, presentan una nueva transformación de la variante antes analizada. Desde luego la construcción es la misma, pero con una diferencia característica
en la sucesión de los diversos trozos: el primer período de1
estribillo sólo se dice al comenzar la canción, siendo el segundoel que se repite después de la copla en calidad de vuelta otornada, lo que produce el siguiente esquema: A 1 , A 11, B, A 11 •
Como se verá, con el curso de los tiempos el villancico primitivo dió origen a tres variedades, el verdadero original y
las dos alteraciones derivadas, impuestas, en mi entender, no
sólo por exigencias de la poesía, sino por el decidido y tenazempeño de los maestros nacionales de ceñirse estrictamente
a la modalidad del texto. Haré notar que en las octavas la
copla está escrita para dos voces, en tanto que en las cinconovenas es cantada por el mismo níímero de partes que el
estribillo.
RAFAEL MrTJANA.

(Conclttirá.)

MISCELÁNEA

UN DATO SOBRE LA IIlSTORICIDAD DEL ROMANCE
DE «ABENÁMAR»
Como prueba complementaria de la historicidad del romance de Abenámar, tan brillantemente sostenida por el señor Menéndez Pidal (Los orígenes del Romancero, en la Revista
de Libros, II, 3-14), me permito señalar dos documentos que,
articulados entre sí, contribuyen a relacionar los datos históricos con algíín episodio de la composición poética, y tienen,
a mi parecer, el interés de explicar la divergencia final que
se encuentra entre la versión de la Historia de los Bandos, en
que Granada rechaza las proposiciones del rey D. Juan (Casada soy, rey don Juan ..... ), y la de los Cancioneros (El rey moro
que esto vido I prestamente se rendía, 1 y cargó tres cargas
de oro; 1 al buen rey se las envía; 1 prometió ser su vasallo 1
con parias que le daría).
Esta ííltima lección, que fué calificada por Menéndez Pelayo de «rifacimento que no debe tomarse en cuenta» (Tratado
de los Romances viejos, II, 187), tiene, sin embargo, el incidente de la muerte mandada dar al arquitecto «porque no
labre otros tales j al rey del Andalucía», que la hace en extremo interesante, ya que añade, como señaló Basset (Revue Africaine, L, 22-36), un nuevo elemento de procedencia oriental
a los estudiados por Schack (Poesie und Kunst der Araber in
Spanien und Sicilien, Stuttgart, 1877, II, II4 y sigs.). Ahora,
además, se verá cómo se acuerda con Jas fuentes históricas.
Uno de los documentos a que hago referencia es el tras-

�58

IIIISCELÁNEA

lado, hecho en 1604, de una escritura original que radicaba
en el Archivo de Simancas, donde aparece el pacto llamado
de Hardales, concertado el 16 de septiembre de 1431 entre
Abenalmao y el adelantado de Andalucía, D. Diego Gómez
de Rivera, con poder y representación del rey D. Juan, y la
ratificación del tratado hecho en la Alhambra, una vez Abenalmao en el trono, el 27 de enero de 1432, donde reconoce
el favor que el rey de Castilla le había prestado, «e como con
la vuestra ayuda so puesto en la casa del mi reyno de Granada», y reitera las cláusulas, bien onerosas, que como pretendiente había firmado. (Véase el Apéndice I de la Memoria
sobre la guerra del rei1t0 de Granada de D. Antonio Benavides, publicada en las Memorias de la Academia de la Historia, vol. VIII. Lafuente y Alcántara alude a una escritura que
poseía el marqués de Corvera, III, 240-241. Cfr. la nota de
Gayangos, Memorial Histórico Español, X, 560-561.)
De aquí se deduce que hubo un formal tratado de vasallaje,
con todo el solemne aparato que la ocasión requería («e para
mayor firmeza juro e prometo por el santo nombre de nuestro
señor Dios ..... e al su santo profeta..... e por el Alcorán..... e por
todas aquellas juras que todos los moros debemos guardar~
non perjurar..... e fírmolo de mi letra e séllolo con mi sello
pendiente en filos de seda ..... »), que se obligaba, entre otras
cosas, a pagar anualmente, él y sus sucesores, a los reyes castellanos que en el tiempo fuesen «20.000 de oro baladíes de
justo peso, llevadas a nuestra costa a do quiera que la su real
magestad estoviere» . Me parece que no es hipótesis descabellada suponer que, aunque la totalidad del tratado no fuera
cumplida, se hubiese hecho el pago del primer año, que consistiría en las «tres cargas de oro», y motivos suficientes había
para que los castellanos quedasen «contentos a maravilla» por
el giro de los asuntos, tanto más si recordamos que la misma
• Crónica del rey D. Juan, al darnos cuenta de una carta que
Abenalmao, al subir al trono, envió al monarca castellano en
reconocimiento de gratitud, dice: «con la qual carta el Rey
hubo mucho placer» (B. A. E., LXVIII, So6).
¿Y cómo puede explicarse el desacuerdo de la otra versión?

MISCELÁNEA

59

En la Memoria histórico-crítica sobre las treguas celebradas
en I 439 entre los reyes de Castilla y Granada, que presentó
a la Academia de la Historia D. José Amador de los Ríos,
se halla, como Apéndice II, el protocolo de las treguas concedidas por D. Juan II a Mahommad-ben-Jusuf-el-Hazarí, rey
de Granada, y ajustadas en nombre &lt;le ambos príncipes por
Abrahem - ben -Abdilbar y el marqués de Santillana. Entre
otras condiciones, el marqués impone la del vasallaje (documento XIV). Después se leen los «Capítulos que enbió el rey
de Granada en respuesta a Íñigo López» (doc. XXIV, páginas 84-87), y allí se lee:
En quanto al primer capítulo que dize del vasallaje ..... e que! servic;io en la manera dicha, ques grave cosa, e en fazer tal cosa, que
sería grand peligro; e nunca ninguno fizo tal cosa que non fuese comienzo para se perder con sus cavalleros e vasallos e gentes; e de lo
que acaesc;ió a Aben-Alahmar se puede entender esto, por lo que es
visto, lo que le acaesc;ió, que después que supieron los alcaydes e los
&lt;:avalleros e vasallos e naturales de la tierra, de la manera del vasallaje que prometió, non se podieron sofrir sus corazones una ora, fasta
que fué comienzo de su perdic;ión; e esto, visto e sabido es en toda
la gente.

Parece, pues, que, no obstante los deseos del monarca granadino, el pacto no se efectuó porque lo que hoy llamaríamos
las fuerzas vivas se negaron, y el espíritu de la ciudad repudió
las estipulaciones, aunque la negativa, por seguro, no iría envuelta en la bella metáfora oriental que el autor de la encantadora y misteriosa versión nos ha legado. Una vez más el
poeta recoge, interpretándonosla con sorprendente alegoría,
la realidad del sentimiento popular. - ERASMO BucETA.

SOBRE ARGOTE DE MOLINA
Publicamos un documento referente a Gonzalo Argote de
Molina, aprovechando la coyuntura de haber salido a luz una
curiosa memoria presentada al Congreso de Ciencias de Sevi!la por su autor D. Celestino López Martínez, titulada Capítulos

�60

MISCELÁNEA

para la biografía del ltistoriador Argote de Malina. En 47 páginas recoge el Sr. L. M. buen número de noticias, algunas
inéditas, del célebre autor de La nobleza de Andalucía; se
echa de menos la debida atención a las aficiones artísticas de
quien, como Argote, unió a grandes conocimientos genealógicos, nada vulgares dotes de crítico de arte, pues aparte su
conocida descripción de las pinturas del Palacio Real del Pardo, abundan en sus libros noticias de gran interés de monumentos y artistas; por esto olvidó tal vez, hasta en la bibliografía, el Sr. L. M. los documentos acerca del museo que llegó
a reunir en su casa de la calle de Francos, publicados por
Zarco del Valle en el tomo LV de los Documentos inéditos
para la Historia de España, págs. 443-449.
El papel que a continuación se inserta da a conocer, entre
otras curiosidades, el deseo de Argote de contribuir a la expedición de la Armada Invencible, deseo que ignoro si llegó a
ver cumplido:
V. M.4 , Señor, me a mandado remitir un memorial de Gonzalo Argote de Molina en que dize quel sirvió a V. M. 4 en la guerra de Granada a su costa, con su persona y con treinta escuderos de a cauallo,
y en las galeras d'España de alférez mayor de la milicia del Andaluzía,
y en el oficio de provincial de la Sancta Hermandad; allanó a su costa
las sierras de Xerez y Ronda, haziendo juza (sic) de cuarenta y cinco
salteadores, y en el oficio de veyntiquatro de Sevilla, como an ynformado a V. M.4 los asistentes deJJa, y últimamente en el subceso de
Lanc;arote dió tan buena quenta de su persona, como V. M.4 tiene noticia, defendiendo de Morato Arraez el castillo y rescatando a su costa
veintiquatro christianos y el artiJJería, saluando toda la gente de las
yslas puniéndose en poder del enemigo; y que hauiéndose notificado
a su padre la prouisión que V. l\I.4 envió de Córdoua mandando aperciuir los Hijosdalgo, siendo uno de los doze caualleros a quien Seuilla
mandó se notificase, se ofreció seruir a V. M.4 con veinte lanc;as a su
costa, como dió fe el escriuano del Cabildo della; y que Alonso de
Argote, su bisabuelo, Comendador y treze de la Orden de Santiago,
murió en batalla con los moros; y que aora él desea continuar lo que
sus antepasados, y ofrece seruir a V. M.4 en la Armada contra Ingalaterra con su persona y con un nauío de docientas toneladas, dieziséis
piezas de artillería, cien arcabuc;eros, quarenta marineros, diez grumetes, póluora y munición para todos ellos y bastimentos para seis
meses, todo a su costa, y que estará aprestado para el quinze de mayo

61

MISCELÁNEA
4

en el puerto que se Je mandare, y suplica a V. M. que teniendo consideración al dho. servicio, le mande dar cédula para que el asistente
de Sevilla y Regente de Canarias le den favor y ayuda para su despacho y para que pueda husar el oficio de Prouincial en las yslas de Canaria el tiempo que en ellas estuuiere aprestándose para el dho. viaje,
y que si muriesse en la dha. jornada de Ingalaterra balgan las renunciaciones que hubiere hecho de los dhos. sus oficios de Prouincial y
veyntiquatro al tiempo de su partida, como si se huuiere asentado en
tiempo y vivido los veynte días que la ley dispone.
Y en el dho. memorial vino puesto de letra del Sr. Gasol: que
V. M.4 manda se vea luego en la Cám.a lo que se pueda y deba hazer..... Visto en ella a parescido que siendo el oficio de Prouincial de
la Hermandad solamente de Seuilla y el Distrito que aJJí tiene, no conuiene en ninguna manera ampliarle el exercicio dél a las Yslas de
Canaria, y en quanto a las renunciaciones paresce que se Je podía
responder que cuando él esté aprestado para yr a seruir, Jo podrá
acordar, y que entonzes se mirará y proueerá Jo que conviniere a
V. M.d fuese seruido; de Madrid a 26 de otubre 1588.
Decreto marginal y autógrafo de Felipe Il: «Está bien lo que parece.• (Archivo Histórico Nacional. Cámara de Castilla. Consejos. Con ·
sultas de Gracias Reales.) - F. J. SÁNCHEZ CANTÓN.

«CASADOS» OU «CANSADOS»
( NO T E SUR UN PASSAGE DE LOPE DE VEGA)

Parmi les comedias de Lope de Vega il n'y en a pas qui
donne de son art dramatique une meilleure idée que celle intitulée Peribáiüz y el Comendador de Ocaña, et il n'y en a peutétre aucune dont le t exte ait plus grand besoin d'etre épuré
et méthodiquement établi. Ce travail critique, pour etre mené
.a bien, devra se fonder non seulement sur le texte tres négligé
d e la premiere édition 1 , imprimée a Madrid en 1614, mais
1 D oze comedias de Lope de Vega Carpio. Quart a p arte (Bibliotheque
Nationale de Madrid, R-13855). - On pourra aussi tirer parti d'uoe
Refundición por tres Ingenios, intitulée La mujer de Peribáñez (Bibliotheque Nationale de Madrid, R-11781). A vrai dire, les passages de
Lope de Vega, exactement reproduits par la refun dición et utiles, par
suite, pour l'établissement du texte, sont en petit nombre.

�:\llSCEl.,\NEA

MlSCEL,(N EA

encore sur une étude du manuscrit de la collection Holland,
qui porterait des corrections autographes de Lope de Vega.
II ne s'agit ici ni d'entreprendre ni de préparer cette révision,
mais de montrer par un exemple comment les réimpressions
modernes ont contribué a corrompre le texte de cette comedia.
On sait qu'a l'acte III, au moment ou Peribáñez vient
d'etre nommé capitaine de la compagnie levée parmi les paysans d'Ocaña, nous voyons cette compagnie défiler et manceuvrer en scene avec l'entrain et la précision d'une troupe d'élite.
Une autre compagnie ne tarde pas a parartre, celle qui a été
formée avec les gentilshommes d'Ocaña, mais son allure est
beaucoup moins brillante, comme les spectatrices qui assistent
au défilé, s'en aperc;;oivent aussité'lt:
Leonardo.

Inés.
Costanza.

Inés.
Costanza.

Vayan marchando soldados
con el orden que decía.
¿Qué es esto?
La compañía
de los hidalgos casados.
i\Iás lucidos han salido
nuestros fuertes labrado1·es.
Si son las galas mejores,
los ánimos no lo han sido.

Tel est le texte imprimé par Hartzenbusch i en 1857.
L'Académie Espagnole, au tome X des Obras de Lope de
Vega 2 , donne exactement le meme texte, et M. Bonilla y San
Martín, dans sa coquette édition 3, ou i1 a «suivi fidelement
l'édition de 1614», reproduit ce passage tel qu'on vient de
le Jire.
Pourquoi la compagnie que Leonardo commande et qui
par son aspect médiocrement martial se distingue de celle
placée aux ordres de Peribáñez, aurait-elle été recrutée exclusivement parmi les «gentilshommes mariés»? Et a quel signe
B. A. E., XLI, Comedias escogidas de Lope de Vega, III, 297 ª.
Page 138 ª.
3
Publiée en 1916 dans la jolie collection Clásicos de la litera-tura
española, Madrid, Ruiz Hermanos, editores.
1

2

Costanza, qui assiste a la parade du haut de son balcon, reconnait-elle que ces gentilshommes qui défilent, sont tous des
gens mariés? Le vrai texte ne dit rien d'aussi déraisonnable,
et il suffit, pour le connattre, de se reporter a l'édition de
:Madrid 1614:
Inés.

¿Qué es esto?

Costanza.

La compañía
de los hidalgos cansados.

Voila bien la bonne lec;;on. Costanza remarque a premiere
vue que les gentilshommes ont l'air «fatigués», «harassés»
(cansados), et Inés confirme cette observation en ajoutant que
la compagnie des paysans s'est présentée plus gaillardement:
Más lucidos han salido
nuestros fuertes labradores.

Ainsi rétabli, le texte n'a plus rien de choquant.
Lope de Vega dans La Dorotea 1 a spirituellement remarqué : «No quiso la lengua castellana que de casado a cansado
huviesse más de una letra de diferencia.» Voila un avertissement dont les éditeurs modernes de Peribáñez ont eu tort de
ne pas tenir compte. - HENRI MÉRIMÉE.

EL GUANTE DE LA DAMA
No tengo la pretensión de añadir mucho al estudio magistral de D. Marcelino Menéndez Pelayo sobre este mismo asunto 2, sino reproducir aquí la versión de Betussi 3 :
1 Acto I, scena VI. Édition de Américo Castro daos la Biblioteca
Renacimiento, p. 38 11.
2 Obras de Lope de Veg.a, IX, Lxxxv. Consúltese también A. H. KRAP·
PE, Tlie Legend of tlie Glove, en Modern Language Notes, XXXIV, r9r 9,
16-23.
3 It Raverta, dialogo di Messer Givseppe Betvssi. In Vinetia.
Appresso Gabriel Giolito di Ferrarii. MDXLIIII, pag. r84. Sobre Betussi véase F. FtAMJN1, It Cinquecmto, págs. 379 y 567.

�MISCBLÁNEA
Disse il uirtuoso Giolito 1; ch' essendo la Regina Isabella in Granata con molte bellissime sue donzelle¡ &amp; trouandosi a uedere alcuni
leoni, fu un caualiere spagnuolo: il quale innamorato sommamente di
una di quelle; che per auentura non poteua essere se non lamen bella,
&amp; meno cortese, non solo di tutte quelle, ma di quante erano allhora
al mondo; staua con parole ad aprirle il desiderio suo; ingegnandosi
persuaderle l' estremita dell' ardor suo: offerendosi non tanto ubbi&lt;liente, &amp; fedel seruitore; madi morire ancho per Jei qualunque uolta
le fosse stato in piacere; &amp; che questo ali' esperienza haurebbe conosciuto, insieme con molte altre parole usati a dirsi in casi simili. Onde
ella subito getto l' uno de suoi guanti in mezzo di quei leoni: &amp; uolgendosi a Jui disse; se tu m' ami, quanto suonano le tue parole; &amp; per
me sei disposto a fare ogni cosa, ua piglia il mio guanto; &amp; a me lo
riporta. 11 caualiere piu animoso, che considerato, disponendosi compiacerla, o morire, corse fra i leoni; &amp; riportonne il guanto alla sua
donna crudele senza esser punto offeso. Ritornato a lei Je diede una
guanciata la maggior, che potesse, dicendole appresso; impara dama
&lt;liscortese a non comandare a caualiere nell' auenire cosa, che ageuole,
&amp; honesta non sia.

La obra de Betussi fué muy conocida. Y a la menciona Ni-colás de Herberay en el capítulo LVI del libro VIII del Amadís francés, que apareció en I 548. La única edición del Amadís
de Grecia que tengo es la de Sevilla, de I 542, anterior al
Raverta. - JosÉ DE PEROTT.

«PARA MI SANTIGUADA»
En RFE, IV, 1917, pág. 399, escribí que la frase para mi santiguada
no podía significar 'por la señal de la cruz', sino 'para ('por') mi frente
{boca o cabeza) santiguada'. Y he aquí que un pasaje de Correas, Vocabulario, pág. 379, confirma mi suposición:
«Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda. (Lo primero es juramento ordinario de mujeres, como decir por
mi cara santiguada.)• - A. CASTRO.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
ALONSO CORTÉS, N.-Zorrilla. Su vida y sus obras. Tomo I.-Valla&lt;lolid, Imp. Castellana, 1917, 8.0 , 482 págs.= La obra del Sr. Alonso
Cort_és, muy importante tal como aparece ya en este primer tomo,
contiene una suma considerable de datos nuevos sobre Zorrilla y sobre la época romántica en que se formó el espíritu de aquel brillante
poeta. Su infancia-nace en 1817-transcurre durante el reinado siniestro de Fernando VII (págs. 45 y sigs.); el padre de Zorrilla, superinte~dente de policía, hombre obtuso e incomprensivo (pág. 75), fué
-continuamente una rémora en la carrera artística del hijo (págs. 463469); el carácter de éste surgió por propio impulso, cuando se hubo
alejado del ambiente familiar, nada propicio al libre vuelo del espíritu.
Acerca de los primeros amores de Zorrilla hay observaciones curiosas. Ya en 1833, residiendo con su padre en Arroyo de Muñó, donde aquél cumpl!a su destierro, se prendó de una jovencita, prima suya,
-cuyo recuerdo perdura en la poesía Un recuerdo del Arlanza, publica-da en 1837, cu~ndo ya otros amores habían sustituido aquel primer
temblor de pasión. Vale la pena añadir que otra poesía, de la misma
fech_a, A un torredn (Obras completas, 1905, I, pág. 6 3) guarda también
alusiones ~ este hecho 1, en forma bastante extraña. Zorrilla paseaba
-con su primer amor por los alrededores de Quintanilla de Somuñó
-(Burgos), en donde habla «un monumento antiquísimo, titulado el Casti_llo d~ Muñó, _así como una iglesia 2 que hay inmediata• (Madoz, IJic~z~nª;"1º geográfico, 1849, XIU, pág. 339). Pues bien: el poeta cubre de
IOJ~nas a aquel pobre castillo, que él llama de Muñón, porque su
.acción nefasta hizo, según él, que Je arrebataran a su amada:
¡Por ti, resto infame, fantasma de duelo
'
morada maldita de un ángel del cielo
que amé y me robaron!
' T uve la presunción
• de ello, y me lo confirmó amablemente el mismo señor

A. Cortés.

1 El librero de la nota precedente. Véase B. Caoc&amp;, La Espagna

2

A ella alude sin duda Zorrilla al escribir:

mlla vita italiana, págs. 158 y 163.

Quédate, negro esqueleto,
de fértil vega mancilla,
a esa ermita de Castilla,
sin sacerdote sujeto.

TOMO

VI.

5

�66

NOTAS IIIBLIOGKÁFICAS

Lo extraordinario es que el castillo era tanto menos culp~ble cuanto que fué Zorrilla quien olvidó a la pequeña Gumersinda, que así se
llamaba su parienta, el mismo año en que comenzaron aquellos amores, sustituyéndolos por otros (A. Cortés, pág. 65). La ligereza del carácter de Zorrilla y su imprecisión literaria encontraban así un molde
adecuado dentro de la técnica romántica.
De los estudios de Zorrilla en Toledo y Valladolid hay curiosos.
datos en este libro. Y aunque otros sean ya conocidos por los Recue-rdos del tiempo viejo del poeta, la agrupación metódica y crítica de esas.
noticias hace útil y grata la lectura de este estudio.
El capítulo I1I (págs. 125-236) contiene una larga exposición del
romanticismo español. Deben notarse las interesantes listas de traducciones de libros de viaje, novelas, etc., del francés y del inglés.
(págs. 131 y sigs.). En realidad este capítulo constituye un estudio
amplio e independiente del romanticismo, que puede servir como útit
introducción para el estudio de cualquier autor romántico, pero que
no guarda íntima relación con lo que en la obra se dice de Zorrilla 1.

1 Acerca de lo que dice A. Cortés (pág. 16o) sobre Et Mo-ro expósito del duque de Rivas, podría hacerse alguna observación. Cree A. C. que este poema
no es enteramente romántico: «No son muchas las osadías que el duque se permite..... Acaso el duque de Rivas pensó que su poema era poco romántico, y
para comunicarle más carácter dióle un desenlace que por ello se ha calificado
de violento y brusco.• Como es sabido, al final de esta obra, Kerima, la amada.
de Mudarra el castellano, se niega a aceptar a éste por esposo, _recordando que
había dado muerte a su padre Giafar. Pero este desenlace está preparado a lo
largo del poema; Rivas esboza este conflicto dramático, sin duda inspirado en el
caso del Cid y Jimena. Kerima deplora la muerte de su padre con un patetismo
que el lector juzga excesivo, cuando se piensa que Giafar es, después de toJo,
un malvado, asesino y tirano. Creemos, pues, que el desenlace es uno de los
múltiples aspectos románticos de El Moro expósito, rico de elementos subjetivos.
líricos y de una sensibilidad continuamente exaltada. Aparte del asunto, nótase
en este momento de la leyenda de los Siete infantes de Lara una interpretación
muy personal de la civilización española dt&gt;I siglo x, en que el prejuicio orientalista y exótico y el amor a su ciudad natal (Córdoba), hacen preferir al autor
la corte del califato a la de Castilla, cuya rudeza exagera. A veces - como ya
notó Menéndez Pida! - Rivas interrumpe el relato y nos habla de sí mismo, de
sus dolores de proscrito. El sentimiento de la naturaleza aparece acá y allá.
matizando vivamente las escenas; la afición por los seres abyectos y misteriosos
se demuestra en la descripción del antiguo podenquero de los infantes y de su
madre, la nodriza del menor de aquéllos, figura demoníaca que actúa un poco
de elemento fantástico en el juicio de Dios, en que pierde la vida Rodrigo
Velázquez; el elemento popular, realista, está prodigado de modo consciente
en la escena del banquete que el arcipreste ofrece al ciego y decrépito señor
de Lará. En fin, para no citar otros muchos detalles, obsérvese el aspecto pictórico que Rivas hace resaltar como artista cultivador de la pintura. No obstan-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Habría sido útil fijar claramente en este capítulo cuáles son las notas
más características del romanticismo español, frente al de otros pa!ses, para deducir cuáles son los rasgos que ha de desarrollar Zorrilla
en su abundante producción.
En los cap!tulos IV, V y VI narra el Sr. A. C. la vida de Zorrilla
hasta 1845, año en que marcha a Francia, y al mismo tiempo analiza
sus obras líricas y dramáticas (Las leyendas, El Zapatero y el Rey, Don
Juan Tenorio, etc.). La inserción de trozos de sus poesías hace aún
más ~rov~chosa la lectura de esta biografía, rica en anécdotas, que
permiten Juzgar mejor del espíritu contemporáneo y del de el autor.
En el segundo tomo seguramente sintetizará el Sr. A. C. sus juicios
sobre Zorrilla, y destacará los rasgos típicos de éste frente a los otros
románticos. En este primer volumen, sin embargo, abundan ya las
apreciaciones literarias, que invitan a formular algunas observaciones: Frente a los grandes románticos de la época (Larra, Espronceda
Y Rivas) aparece Zorrilla como el escritor menos influído por la ideología romántica. Su romanticismo, al parecer, pende más del cultivo
maravilloso que hizo de los elementos tradicionales, y del ritmo extraordinariamente sonoro de sus estrofas, que de la originalidad con
que creara nuevos modos de sentir el reflejo de la realidad en el propio espíritu. Piénsese que hoy nos parece un tanto vulgar Ja actitud
personal de Zorrilla en la mayoría de sus poesías propiamente !!ricas.
Cruzaron sus v:1'sos como un torrente armonioso por todos los Jugares ~ue la técmca romántica indicaba como propicios para el cultivo
poético; y cuando se enfronta con los temas tradicionales, principalmente en sus leyendas, el pasado revive brillante y lleno de emoción.
Pero su arte, su talento diríamos, es más limitado que el de otros contemporáneos. Quizá haya que tener en cuenta que Zorrilla vivió solamente los aspectos literarios de su época, y fué en ese sentido menos
hombre de su tiempo que Larra y Rivas, que en ciertos momentos
~upieron participar, gravemente, de todos los dolores y de todas Jas
ideas. - A. C.
CoLUMPNES, Gum DB. - Les histories troyanes, traduides al catalá en
el x1v"" segle per en Jacme Conesa, y ara per primera volta publicades _per R. _Mi~uel y Planas.-Barcelona, 1916, 4.0 , XL-360 págs. y una
l~ma. («B'.blioteca Catalana.&gt;)= La aparición, en 1918, de esta traducCIÓn ~e.Guido de Columna nos da ocasión para hablar de nuevo I de
la cB1bhoteca Catalana&gt;, que se debe al exclusivo esfuerzo de R. Mite, pues, el uso del endecasílabo en El Moro expósito, parece justo seguirle asignando el papel de obra renovadora y revolucionaria, que representa en la poesía
lo que el Don Álvaro respecto del drama.
1
Véase Rev. de Filo/. Esp., 1915, II, pág. 2g6.

�68

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

quel y Planas, uno de los pocos bibliófilos que, además de :ecrea~e
en la parte externa del libro, saben justipreciar su contemdo y distinguir la simple rareza bibliográfica de la obra de verdadero valor
literario o histórico.
En Ja nota preliminar expone el Sr. M. y P. todas las cuestiones
relativas al autor y al traductor, a la obra original y a la traducción,
a los manuscritos catalanes y a sus variantes. No hay que decir que
su información es precisa y moderna. Son dignas de notarse las relaciones que M. y P. descubre entre la obra de Guido y la Fiammetta de
Boccaccio y las influencias de la versión de Conesa sobre otras producciones' catalanas. No se puede sustraer el editor de la traducción
al momento en que escribe, y por ello consagra un parangón a la guerra de Troya con la europea de nuestros días.
Apunto algunas rectificaciones y adiciones - insigni~cantes si se
comparan con el conjunto del trabajo - que me ha sugerido la lectura
del prólogo. Pág. xrv, nota 1: La Crónica troyana atribuida a Pedro
Núñez Delgado no es traducción castellana de Guido; es un texto
compuesto con ayuda de muchas fuentes, tanto castellanas com_o ~xtranjeras; entre estas últimas no falta la de Guido, pero no es la umca.
Las traducciones castellanas, todas ellas inéditas, están señaladas someramente en esta misma Revista, 19161 III, pág. 126. Las versiones
gallegas no lo son de la Historia troyana, sino del Roman de Troie;
véase también esta Revista, 19161 pág. 162.-Pág. xv: Otros documentos firmados por Conesa en 1354 y 1356 pueden leerse en el estudio
de R. Alós, Et cardenal de Aragón,fray Nú:olds Roselt, Escuela Española en Roma, Cuadernos de trabajos, 1, págs. 57 y sigs. Pudiera ser
que Conesa hubiera intervenido en otras tareas literarias; así lo indica.el Sr. Rubió y Lluch en el Anuari de l'Institut d'Estudis Catalans,
1909- 1910, págs. 565 y 569. No es en 26 de junio de 1368, sino ya en
un documento de 7 de abril de 13671 cuando Conesa aparece firmando
como protonotario; véase Rubió y Lluch, Documents jer l'ltistoria de
la cultura catalana mig-eval, I, pág. 216. El códice de Calopa, historiado, no serla la traducción de Conesa, sino el Roman de Troie, en
francés o en castellano, ya que entre los códices romances dedicados a la leyenda de Troya, únicamente contienen miniaturas los de
esta obra.
La discusión de las variantes no es clara, quizás por el corto número de pasajes discutidos o por ser éstos poco significativos. Lo,;
grupos que constituye el Sr. M. y P. no aparecen apoyados por varios
de estos pasajes, pues cada uno de ellos da una combinación distinta
de los siete manuscritos conocidos. Sin embargo, el criterio seguido
para fijar el texto es firme, pues se funda en el principal aprovechamiento de dos buenos manuscritos, sin olvidar nunca los restantes.
El editor no ha creído conveniente dar un indice de nombres pro-

pios (pág. xxxiv), pero con éste hubiera facilitado la labor de futuros
investigadores, ya que la comparación de las diversas formas de los
nombres da luz sobre las relaciones de las distintas obras que en España y fuera de ella se han dedicado a esta leyenda.
Echamos de menos un cotejo del texto catalán con su original, que
hubiera permitido señalar las omisiones de aquél con respecto a éste,
que desde luego existen.
El texto, tal como nos lo ofrece el escrupuloso editor, es perfecto
y se lee con agrado. - A. G. S.
MBNDIZÁBAL, R.-Monografia kistórico-morfológit:a del verbo /atino.Madrid, Imp. Ibérica, 19181 8.0 , 223 págs. (Junta para Ampliación de
Estudios. Centro de Estudios Históricos.)=Trátase de un laudable intento de vulgarización, rara avis en nuestra literatura científica, casi
ayuna de obras modernas de lingüistica clásica. Y la prueba ofrecida
en dicho opúsculo merece simpatía, con el sincero tributo de nuestros
reparos, por si el Sr. Mendizábal creyera oportuno servirse de éstos
para ampliar y rehacer su estudio.
A) Observaciones generales. Ha debido el Sr. M., para abarcar
íntegramente su objeto, referirse al estadio ajlet:tivo del indoertropeo
(tesis de Kretschmer) y seguir en los romances las lineas cardinales
de la morfología del verbo latino. Procediendo como ha procedido, ha
dejado incompleta, al comienzo y al fin, su exposición. Le hubiera
convenido también cuidar en general más la expresión, pues en algunas páginas hallamos definiciones nada precisas. Pruebas: en la página 23 leemos: • Una forma verbal se llama simple cuando es una palabra
que visiblemente contiene una sola raíz,, etc. (Según esto, pono sería
una forma verbal simple; pero consta todo lo contrario, pues procede
de•jo-sino.) De la página 197 copiamos: «El presente sirve para significar..... 2.° Costumbre presente, o sea que la acción, aunque actualmente no se la ejecute, actualmente (es decir, en un tiempo que,junto
con el actual, se considera como presente) se la suele repetir.• (Resulta muy confusa esta seudoexplicación del «presente habitual•.
Tampoco es más aceptable el uso de los términos apofonizó y apofoni1lada, en la página 115.)
B) Observaciones de detalle. Demandan nueva elaboración las
afirmaciones referentes al origen de los subjuntivos latinos en .¡¡,.. (página 94 de la Monografía del Sr. M.); la impugnación de la tesis de
Skutsch acerca del imperfecto en -bam (pág. 106); el pretendido y más
que discutible atematismo de los presentes re-min-i-st:or, nanc-i-scor,
pro-ftc-i-scor (pág. 31 ); la crítica de la doctrina de Sommer sobre el
origen de las desinencias pasivas latinas (pág. , 55); el gratuito reproche dirigido a Stolz, de que no prueba lá forma mo11011ai «necesaria
para su teoría, (pág. 137)1 etc., etc.; pues si esta enumeración hubiera

�70

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

&lt;le ser completa, requeriría un espacio que no puede concedernos la
Rev;sta de Filología Española 1 .
C) Erratas. Hay que salvar las siguientes: Pág. 29, lín. 7: xé-xko-0o
{en vez de xé-xko-6t).-Pág. 118, lin. 9: e*Es-ti dió est, como *és-si, est•
(en vez de •····· como *es-si, ess, es•). - Pág. 119, lín. 17: «temático •
{en vez de catemático•, sobre todo en lo que concierne al imperativo es, este). - Pág. 123, lín. 4 desde abajo: •temáticas» (en vez de
catemáticas•).- Pág. 132, lío. 11 desde abajo: *é-dei k-s-m (en vez de
é-deik-S•IJl).-Pág. 136, lin. 5: •§ 29 A• (en vez de•§ 28, 1.ª el. A»).
En resumen, a pesar de las deficiencias notadas y de otras cuya men-ción ha sido preciso omitir, el opúsculo aquí glosado alcanza un valor
muy estimable por la originalidad del intento y la intensidad del esfuerzo que supone en su autor. - U. G. de la C.

Ob,-as de la Avellaneda. -Edición Nacional del Centenario, !-IV.Habana, 1914-1918, folio, xLv1-392, 639,706 y 541 págs. = La base de
-esta edición de la Avellaneda, la primera que en una forma integral
se publica en Cuba, patria de la poetisa, es la que con caracteres ele
-definitiva dió a la luz la autora el año de 1869. La Comisión editora
ha respetado con toda escrupulosidad el texto fijado por la poetisn;
pero ha creído conveniente dar cabida en esta edición monumental
.a algunas obras dramáticas que omitió la Avellaneda cuando publicó
sus Ob,-as completas. Este criterio de amplitud ha movido a la propia
Comisión a anunciar, para el tomo último de la colección, una tabla
-de variantes en las poesías líricas de la Avellaneda.
Es de gran importancia esta tabla para conocer uno de los aspectos más interesantes en la labor de la poetisa: su incesante tarea de
refundición. Una edición variontm de las poesías líricas de la Avella·ueda tendría estas fuentes principales, que enumeramos siguiendo el
orden de su importancia:
1. Las ediciones de las «Poesías• (las de los años 1841, 1850 y 1869).
2. «El Devocionario poético» (Sevilla, 1867).
3. Los dramas «Saúl• y «Baltasar, , donde aparecen refundidos
algunos temas de las poesías.
4. Las publicaciones periódicas en las que se insertaron, antes de
aparecer en forma de libro, algunas de las composiciones líricas.
Examinadas estas cuatro fuentes, se verá cuán varia y contin-u ada
1 Y como carecemos también de espacio para razonar esos reparos de detalle, véanse los pasajes siguientes, que suplirán con ventaja nuestras glosas:
BRUGMANN, Grundr. d. vergl. Gramm., II B., págs. 883, 956 y u79; STOLZ, Lat.
Gramm., pág. 28g; K1lHNER, Ausfahr. Gramm. d. lat. Spraclu, I B., pág. 72 r;
BRUGNANN, Griech. Gramm., pág. 342; SoMMER, Hamibuch, págs. 527, 53oy 531,
y STOLZ, op. cit., pág. 53.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

71

fué la obra refundidora de la Avellaneda. Podrá verse entonces lo que
hay de mecánico, de simpie procedimiento en su arte, cuando compo-siciones tan baladíes como cA un jilguero• y «La serenata, pasan por
tres estados diversos para llegar a su redacción definitiva¡ pero se
verá también que el artista tuvo una escrupulosa concepción técnica,
un seguro y progresivo dominio de su arte, un claro y honrado sentido de la profesión literaria. Las enmiendas son muchas veces verbales; en pocas ocasiones a la variante lírica corresponde un nuevo
estado emocional o intelectivo: surge, por lo general, por una razón de
oficio, por una exigencia formal de su arte. Sin embargo, como todo
arte está lleno de exigencias formales y hay siempre un paralelismo
-entre su más íntimo sentido y su expresión, no suponen un solo
.acierto externo las variantes de la Avellaneda: indican la plena evolución de su arte. La evolución es hacia la sobriedad, hacia la concentración del tema lírico. Basta cotejar la oda «A la Poesía, en la edi&lt;:ión de 1841 con la publicada en la de 1869, para que esta afirmación
se compruebe¡ en la edición definitiva ha disminuído el número de estrofas, se han suprimido largas y enojosas enumeraciones¡ el adjetivo,
-que parecía originarse antes por una pura necesidad del verso, tiene
mayor fuerza de expresión, surge con un matiz lírico que anteriormente no tenía.
Los volúmenes que han aparecido hasta ahora de esta edición, que
ya era indispensable, se han impreso con el mayor esmero. Agotada
hace tiempo la de 1869, la presente viene a sustituirla con innegables
,·entajas. Se abre la edición con los excelentes discursos pronunciados,
-cuando las fiestas del centenario de la Avellaneda, por D. Mariano
Aramburo y Machado y D. Enrique José Varona. - J. M . Ch. y C.
ZuGAST1, J. A., S. ].-Santa Teresa y la Compañt'a de Jesús.- Bilbao,
1914. Un opúsculo de 99 págs. y un facsímil con su transcripción. =
Estudia el P. Zugasti las relaciones de Santa Teresa con los jesuítas:
Jos confesores de la Compañía que Santa Teresa tuvo y la influencia que ellos pudieron ejercer en su espíritu; el apoyo que ellos le
prestaron para la reforma carmelitana y las relaciones, a veces no muy
-cordiales, entre la nueva Orden de los Descalzos y la Compañia. Interesante sería tal estudio, hecho con desapasionamiento, para penetrar
-en la psicología de Santa Teresa¡ pero el P. Z., en su afán de combatir las afirmaciones que sentó Mir en su obra Santa Teresa de Jesús,
priva de objetividad científica a su estudio. El P. Z. se preocupa más
&lt;le Mir que d e fijar las relaciones de Santa Teresa con la Compañía!
Por eso, sin duda, muchas veces se quiebra de sutil en la interpreta-ción de los hechos y en el análisis de las cartas teresianas, sobre todo
en el asunto del P. Salazar y en el negocio de la fundación del con,·ento de Burgos. - E. Ala,-cos.

�72

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOr.RÁFICAS

RADA v GAM10, P. J. - La C,-istiatla. Discurso leido en el Ateneode Madrid el 8 de diciembre de 1917. - Madrid, 1917. Un folleto de
52 págs. con varios fotograbados. = El autor se ha limitado a reseñar brevemente la biografía del P. Ojeda y a exponer, acompañandosu exposición con algunas apreciaciones críticas de poca importancia,
el argumento de La C,-istiada. No son muy exactas las comparaciones
que el autor establece entre nuestro poem_a y los de Dante, Milton y
Klopstock, ni menos aún que en la Lima de tiempos del P. Ojeda contrastasen «las graciosas locuras del churriguerismo con el severo renacimiento español&gt; (pág. 18). Tampoco quieren decir nada, y hora es.
ya de que los criticos las desechen completamente, expresiones de
esta índole: «Entre La Mesiada y La Cristiada ..... hay la diferencia
que va de las misteriosas nieblas del Norte a los alegres cármenes de
Andaluda• (pág. 22). Con este discurso publica el autor otro que pronunció en la Academia de la Historia en loor de España, y, además.
la reseña que los periódicos madrileños hicieron de su conferencia en
el Ateneo.

someramente, la evolución que experimentó la técnica del poeta lusitano. Señala las influencias del teatro medieval y de Encina en Gil
Vicente, aunque cometiendo errores, como afirmar que «era muito
antiga a Melibea, tragicomedia a que F. de Rojas, adaptando a forma
de romance, deu o nome de Celestina• (pág. 10). Ve el Sr. M. en Gil
Vicente un fustigador de los vicios sociales de su época, un satírico
que no perdona ni a los nobles ni al alto clero; pero conviene advertir
que Gil Vicente, siempre que ~tllca :1 los poderosos lo hace con ciertas restricciones, como puede l't:rse t'n la Barca da Gloria. El trabajo
del Sr. M., aunque no contenga ninguna novedad critica o biográfica,
es útil para iniciar en el conocimiento del teatro vicentino.

LAMANO v BENBITB, J. os. - Santa Teresa de 7esús e11 Alba de Tormes. - Salamanca, 1914, 412 págs., varios facslmiles y fotograbados.=
Valiéndose de los datos que suministran los biógrafos de la santa y
los que ella misma recoge en sus obras y en sus cartas, y apoyándose
en documentos por él mismo encontrados, ha reconstruido el Sr. Lamano - desgraciadamente ya fallecido - la vida de Santa Teresa en
la villa ducal: los trámites seguidos para la fundación del nuevo monasterio, y el litigio promovido por el concejo contra las religiosas~
las relaciones de Santa Teresa con sus hermanos los Ovalle, a quien
siempre dispensó la santa cariñosa atención; con la duquesa de Alba.
con la familia .Manzaneda, con el caballero Gaitán, con F. Medina y
con otros piadosos señores; la muerte de la reformadora carmelitana
y su canonización. Termina la obra con el relato de las vicisitudes por
que ha pasado el monasterio de Alba. Es la obra del Sr. L. muy interesante; pero creemos que, seducido por los datos hallados en sus
investigaciones, se ha detenido demasiado en hablar de los fundadores del monasterio, de Gaitán y de otras personas, a quienes sólo corresponde un pequeño lugar en un libro dedicado concretamente a la
vida de Santa Teresa en Alba.

MARQuss, A. A. - Gil Via11te e as suas obras. - Portalegre, 1917.
Un folleto de 52 págs.=Estudia el Sr. :\farques la personalidad literaria de Gil Vicente, a quien considera como el iniciador del teatro
español del siglo xv11. Clasifica las obras vicentinas en /Jieráticas, aristocráticas y popu/a,-es, deteniéndose en el análisis de las producciones
comprendidas en cada uno de estos grupos e indicando, aunque muy

73

Mso111A, J. T. - 7uan Gómez de Almagro, et que aprobó «La A,-aucana».-Santiago de Chile, 1916, 42 págs.=Relata el Sr. Medina, fundándose en nuevos documentos, la vida de Gómez de Almagro, emparentado con el compañero de Pizarro, y que tomó parte, a las órdenes de
Valdivia y de Villagra, en las luchas de la conquista de Chile. Este
Gómez figura en los relatos de La A,-aucana, y dió fe, hallándose en
Madrid, de la verdad histórica del poema.
GARcfA Bo1u, A. - Nruvos datos sobre Torres Villar,-oet. La fortuna de D. Diego To,.,-es. Don Diego Torres, primicerio de la Uni'oersidad
de Salamanca. - Salamanca, 1918. Un folleto de 23 págs., con un fotograbado del retablo de la capilla de la Universidad salmantina.=
El Sr. Boiza, que en anteriores trabajos se ha ocupado de Villarroel,
publica en este folleto el resultado de sus nuevas investigaciones sobre la materia. Merced a estos hallazgos del Sr. B., Torres Villarroel,
que se pintó en sus escritos de una manera picaresca y difamante, se
nos aparece viviendo casi como un potentado y disfrutando de más
de doce mil pesetas anuales en concepto de ingresos. Es interesante
el período del primiceriato de Villarroel, porque entonces se debatió
acaloradamente la manera como se iba realizando la obra del retablo
de la capilla universitaria, interviniendo en la discusión un sobrino
de Villarroel con un informe, que el Sr. B. supone, no sabemos por
qué, inspirado por D. Diego. El interés del opúsculo reside en los
documentos que publica el Sr. B.
BLANCO v SÁNCHEZ, R. - A,-te de la lectu,-a. - Madrid, Imp. de la
«Revista de Archivos•, 19181 vm-271 págs.= No obstante la reconocida
utilidad de este libro como compendio de conocimientos generales re•
ferentes a di versas disciplinas (fisiolog!a, acústica, fonética, gramática,
métrica, preceptiva literaria, etc.), conviene señalar la insuficiencia con
que en él aparece tratada la técnica misma de la lectura con las múltiples dificultades prácticas que el ejercicio de dicho arte presenta.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBUOGR,Í.FICAS

Hubiera sido muy eficaz a este propósito dar varios trozos de distinto
carácter, con comentario más sobrio y más cei'íido al texto que el que
se baila al fin sobre el Desafio de Tarje; no puede prescindirse, por
ejemplo, en un comentario semejante, de elementos tan importantes
como la entonación, la intensidad, la cantidad, etc., los cuales, por el
contrario, dentro de la complejidad de sus manifestaciones, requieren
ser determinados ea cada caso de la manera más concreta posible.
Hubiera sido asimismo conveniente la revisión de algunos capitulos, como los de fonética (págs. 62 y sigs.), cuya materia, después del
ai'ío 1894, en que apareció la primera edición de esta obra, ha sido profundamente rectificada.

GIVA['(BL :\fAs, J. - Les edicions gotiqttes tk « Tirant lo Blanclu en la
Biblioteca de Catalun;·a.-Barcelona, Tip. cL'Aven1;•, 1917, 19 págs. =
Estudio bibliográfico y cotejo de las ediciones de Valencia 1490 y de
Barcelona 1497, según los fragmentos de ambas conservados en la cita-da Biblioteca, con atinadas observaciones sobre la impresión de la edición prínceps (Valencia, 1490). Estos datos completan el estudio sobnesta novela publicado por el Sr. Givanel en el cArchivo de Investigaciones Históricas• (Madrid, 1911).

74

BuRGBR, K. - Die Dn,cker rmd Verleger in Spanien tmd Portugal
11(1n r501-1536. - Leipzig, K. \V. Hiersemann, 1913, 4.º, x-84 págs.,
14 marcos.=Las condiciones anormales suscitadas por la guerra hace
que demos con tanto retraso noticia de este libro, que registra los
impresores españoles y portugueses desde 1501 a 1536; puede, pues,
considerarse como una continuación de la obra de Haebler, Bibliog,·affa ibérica tkl siglo XV, la cual llega basta el año 1500. Burger menciona unos catorce impresores y cita cerca de 1700 tltulos; los nombres
de los impresores están dispuestos alfabéticamente, y dentro de cada
articulo figuran las obras, cronológicamente ordenadas; los impresores
anónimos están notados bajo el nombre del lugar de impresión. Hay
numerosas referencias a otras bibliograflas. Lástima que no complete
la obra un índice alfabético de los autores citados.
H1LLS, E. C., y J. D.M. !JoRD. - First Spa11is/1 Course. - New-York,
D. C. Heatb &amp; Cº, [1917] 1 8.0 , v1-330 págs. =Libro práctico, bien hecho
y elegantemente impreso; contiene abundantes ejemplos, y la doctrina gramatical es correcta. He aquí algunas pequeñas observaciones:
Pág. 3: No debe decirse que /¡ se aspira levemente ante ue, puesto
que es la u la que tiene el sonido fricativo. - Pág. 4: No hay diferencia entre el valor de b cuando es inicial absoluta y cuando va ante m.Pág. 10: Los adjetivos patronímicos no llevan mayúscula: no se escribe
los Franceses.-Pág. 68: papas en lugar de patatas es vulgarismo inadmisible.- Pág. 93: No debe usarse saco por americana.-Pág. 105: Debía indicarse, a ser posible, qué palabras son meros americanismos:
tqamanf. Oaro está que los autores piensan que escriben para América. ¿Pero es conveniente acentuar en una gramática las diferencias
entre el español peninsular y el americano?-Pág. 114: amar no debe
enseñarse en una gramática práctica en el sentido de gustar de o me
gustan: es un sentido meramente literario, de escaso uso. Termina el
libro con un breve diccionario que completa oportunamente este excelente libro.

75

HBATON, H. C.-The «Gloria d'Amor» of Fra Rocabe,·ti.- New-York.
Columbia University Press, 1916, ix-167 págs.=Los fragmentos publicados y la edición completa, pero muy defectuosa, de Del Balzo, era n
insuficientes para fundamentar sobre ellos el estudio de las fuentes v
valor literario del poema catalán. La edición del Sr. Heaton, hech;
sobre un manuscrito conservado en París, suple estas deficiencias. En
el prólogo y notas que acompañan al texto fija las influencias que sobre el autor se notan, precisando lo que es debido a imitación dantesca
-casi la única que hasta ahora habían señalado los críticos-y a la de
los demás escritores del Renacimiento trecentista italiano. Hay además en Fra Rocaberti un conocimiento más o menos directo del Roman de la Rose y de los trovadores provenzales. La literatura castellana, en cambio, influyó poco sobre él, aunque conocía las obras de
D. Alvaro de Luna y del marqués de Santillana. Completan la edición un Indice de nombres propios y un glosario útil para los lectores
poco familiarizados con el catalán.
ALONSO CoRtts, N. - Viejo y nuevo. Artlculos varios. - Valladolid,
Viuda de Montero, 1916, 8.0 , 192 págs. = Colección de artículos de crítica literaria y artística. El interés principal del libro está en las noticias que proporciona para las biografías de Larra (sus estudios en
Valladolid, según documentos de aquel Archivo universitario), Núñez
de Arce (estableciendo la fecha de su nacimiento en agosto de 1832),
l\lontiano (diversos datos tomados del Archivo parroquial de la Antigua, en Valladolid, y del de protocolos de la misma ciudad) y Martínez
de la Rosa (reconstrucción de algunos años de su vida, base para un
trabajo de conjunto). Son también estimables el estudio acerca de la
personalidad literaria de Macías Picavea y la fina interpretación de
las poesías y novelas de Gil Carrasco.
CASTRO, Gu1LLl!N DB. - Quien malas mañas ha, tarde o nttnca las perderá. Edición por E. Juliá Martínez. - Madrid, Tip. de la «Revista de
Archivos», 1916, 38 págs.= Desconocida la impresión de esta comedia,
de que hablan los Sres. Paz y Melia y La Barrera, el Sr. Juliá Martinez
toma como base un manuscrito de la Biblioteca Nacional para hacer

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
una edición paleográfica, cuidando escrupulosamente el texto y manteniendo la ortografía del manuscrito. En el prólogo estudia las fuentes
y esboza la evolución literaria de los personajes, en su aspecto puramente externo. Tal vez el lector encuentre poco clara la denominación
de comedia artística, que quizás quiera referirse al carácter de los romances en que pudo tener origen.
MoNToLfu, M. DE. - Sobre la redacció de la Cronica d'en Jaume I.Barcelona, Tip. cL'Avem;», 1917, 53 págs.=El Sr. Montoliu demuestra
con sólidas razones que el rey Jaime I no fué el autor de la Crónica
de su reinado. Cuantas dudas pudiera oponer la tradición quedan por
completo disipadas en este trabajo. Para conjeturar quién pudo ser el
verdadero autor, el Sr. M. se funda en indicios lingüísticos, geográficos, históricos y psicológicos: de los primeros resulta que el que
compuso la Crónica debió ser natural de la zona limítrofe catalanoaragonesa, o residió largo tiempo en ella; de la mayor insistencia en la
descripción de algunos lugares se deduce la probabilidad de que dicha
zona fronteriza fuera la sección limítrofe de las actuales provincias de
Teruel y Castellón, aunque esta consecuencia no parece tan firme
como la primera. Las razones históricas y psicológicas completan el
estudio y demuestran que el redactor debió ser persona muy allegada
al rey, y que la Crónica fué escrita bajo la inspiración de éste; entre
los hombres más favorecidos por la confianza real figuraba Jaime Sarroca, sacristán de Lérida y después obispo de Huesca, y el Sr. M. establece la probabilidad de que él fuese el redactor de la Crónica. Sin
negar la posibilidad de esta atribución, creemos que las conjeturas
del Sr. M. están basadas en indicios muy débiles. Asi lo reconoce él
mismo al no querer dar carácter definitivo a su conclusión. Esperemos a que los nuevos trabajos que anuncia sobre la Crónica aclaren
este punto dudoso.
MmET SANS, J. - Antics documents de !lengua catalana i reimpressió
de les Homilies d'Organya. - Barcelona, Imp. Prov. Caridad, 1915,
47 págs. y XIV láms. = Colección de documentos de diversas procedencias, dispuestos por orden cronológico desde el año 973 hasta
principios del siglo XIV. Los más antiguos, escritos en latín, ofrecen
numerosas formas vulgares, que pueden servir de materiales para reconstituir el romance hablado antes de aparecer de una manera constante el catalán en los documentos. El Sr. Miret publica sólo documentos particulares, excluyendo, con razón, los eclesiásticos y reales.
AJgunos van reproducidos en facsímil. Termina la colección con una
reimpresión de las Homilias de Orgaiid, por ser hoy difícil, como dice
el Sr. M., adquirir la primera edición, hecha en la «Revista de Bibliografía Catalana», y además para colocar en su sitio una hoja descubierta

77

posteriormente, y que entonces se publicó como apéndice. Esta adición y algunas correcciones introducidas en la edición primitiva, hacen que el texto del Sr. M. sea el más perfecto para el estudio de las
famosas Homilias.
ARco, R. DEL-E/ obispo de Huesca D. Jaime Sarroca. Noticias y documentos inéditos. - Barcelona, Imp. de la Casa de Caridad, 1917,
59 págs.=Con los datos suministrados por los documentos que publica, en su mayor parte del Archivo capitular de Huesca, y las noticias
que acerca de este personaje encuentra en historiadores anteriores,
el Sr. Arco reconstruye la biografía del famoso consejero de Jaime I,
prestando con ello una contribución muy estimable para el conocimiento de este reinado.
MONTOR1, A.-Modijicaciones del idioma castellano en Cuba.-Habana,
cCuba Pedagógica&gt;, 1916, 4.º, 244 págs.=Realmente no se comprende
por qué el autor hace preceder su trabajo de 92 páginas acerca de la
historia del español, ni cómo puede tratar este asunto con tan completa desorientación. Cree el Sr. Montori que es una teorla la charla
de un desequilibrado que ha escrito que el español viene del vascuence, sirviéndose de un método que permitiría igualmente derivar
nuestra lengua del bantú o del quichua. Y basta. Sólo nos permitimos
º?~ervar al Sr. M.-que en otros casos revela cultura y distinción espmtual - que hace casi un siglo se fundó la gramática comparada de
las lenguas románicas, en virtud de la cual todas éstas se derivan de
la lengua hablada en el imperio romano, desde la desembocadura del
Tajo hasta la del Danubio. No se trata, pues, de una tendencia del
Sr. Menéndez Pida!.
La falta de preparación del Sr. M. se nota mucho en la forma de
tratar el asunto propio de su libro. Los trozos que cita de escritores
regionales tienen material interesante, pero éste necesitaría, sin embargo, ser analizado y estudiado, por lo menos, según el método usado por Cuervo en sus Apttntaciones.
Alude el Sr. M. en el final de su libro al posible peligro de que el
habla cubana se disocie de la peninsular, y aboga por la unidad del
tspañol. Aunque esto no constituye un peligro en la actualidad, cuando toda ~a _América española tiende a mantener correcto y uniforme
nuestro 1d1oma, es laudable el propósito del Sr. M. En una brillante
1
conferencia , el _Sr. M. insiste sobre el mismo punto en una forma y
con puntos de vista mucho más interesantes que los empleados en el
trabajo anterior.
1

fiu1tció1t de los estudios gramaticales y literarios en la Escuela Normal, Habana, •Cuba Pedagógica•, [r918J, 4. 0 , 24 págs.

�♦

NOTAS BIUI IOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

LóPEZ, J&gt;. ATANASIO.-Estudios crftico-históricos de Galicia. P1imera
serie. -Santiago, «El Eco Franciscano", 1916, 4.0 , x1v-144 págs., 2 pesetas.= Esta erudita miscelánea tiene por base tres conferencias dadas
por el autor, y ofrece desigual interés para los especialistas. La primera conferencia, sobre problemas de crítica histórica, contiene en
general observaciones elementales sobre la forma de proceder en la
investigación histórica. La segunda, sobre la literatura gallega mediera!, trata de asuntos conocidos; en algunos casos, el autor revela no
estar informado técnicamente en las cuestiones filológicas y no disponer de la necesaria bibliografía: Carolina Michaelis, Cancionero de Ajuda, Lang, Cornu, García de Diego, etc. Es extraña la suposición de
que en Galicia hubo cantares de gesta (pág. 26). En cambio son interesantes las notas sobre documentos vistos por el autor (códices litúrgicos, breviarios, rito mozárabe, etc.). Los apéndices contienen textos
gallegos curiosos: fragmento de una traducción gallega de la Leyenda
dorada (siglo xv), el Libro de la Cofradt'a de Cambiadores de Santiag&lt;&gt;
del siglo xv (pág. 106) y diferentes documentos que sirven para determinar las diferencias entre la ortografía portuguesa y gallega durante
la Edad Media.
CHENERY, W. H.-Tlte Ecclesiastical Element in the Romanic Languages: a Study in Semantic. Reprinted from «Washington University
Studies,, 1914, págs. 264-282. = Ensayo elemental en que se notan
diversas voces que han penetrado en el latin eclesiástico. Incidentalmente y sin mucho método se alude a voces románicas. Aunque sería necesaria una mayor información bibliográfica que la usada por el
Sr. Chenery, y un análisis más cabal del léxico romance, el presente
ensayo puede servir de punto de partida para un más amplio estudio
de este interesante tema. Siesta, en español (pág. 279), no es necesario que suponga cómputo eclesiástico del tiempo; es meramente el
romano sexta.
QuELLE, O.-Beitnjge zzir Landeskzmde von Ostgranada. Abhand. u.
Berichte zur romanischen Ku!tur und Landeskunde. Hamburg, 1914,
58 págs., 18 fotograbs. y 4 cartas.= Intenta dar este libro una exacta
impresión geográfica de la porción oriental del reino de Granada. Va
precedido de una introducción, y se compone del estudio de la costa,
la sierra del cabo de Gata, la planicie de Níjar, la sierra Alhamilla, la
planicie de Tabernas, sierra de los Filabres, depresión del valle de
Almanzora y cuenca de Vera. Sendos párrafos acerca del clima, de la
vegetación y distribución geográfica de la agricultura regional terminan el conocimiento de la fisiografia de la comarca, que apare_c e incompleto, pues que, sin causa, no se dice nada de la fauna. Las consideraciones con que, acerca de la minería, industria y comercio, población

•

i9

y emigración, se da cima al trabajo del profesor Quelle presentan el
aspecto económico y humano de la geografía, ciertamente tao interesante como el puramente físico.
Para situar la posición de la comarca de referencia en la compleja
orografía española, el autor se vale de los conocidos trabajos de Theobald Fischer I y de Robert Douvillé 2 sobre la Peninsula Ibérica; el
primero, apoyado en estudios de l\facpherson y de Calderón, digno de
toda reverencia, y el segundo, bastante por debajo de la intención de
la obra. Todo el enorme sistema orográfico que de la provincia de
Cádiz se extiende al cabo de la Nao, llamado por Fischer •sistema
plegado andaluz,, queda, orográfica y geológicamente, dividido en dos
partes: el sistema ecuatorial andaluz de Fischer (o bético de Douvillé),
y el sistema diagonal andaluz (o subbético del autor francés), denominaciones que tuvimos siempre por harto impropias, pues que el
apelativo «bético, debió reservarse- por razones de su vecindad con
el Guadalquivir-para el sistema diagonal, y el de cpenibético&gt;, entre
nosotros expresivo y tradicional, para el sistema ecuatorial, más pró·
ximo y paralelo a la costa mediterránea.
Aun cuando el trabajo sea en parte erudito - particularmente en
el clima y en la población, para cuyos capitulos el autor ha manejado
datos de relativa vetustez-, hay también mucha labor propia, así, especialmente, en la tectónica y geomorfología del territorio como en la
vegetación y agricultura del país, en que el autor puso atención tanta.
Las fotografías, acertadas, y los mapas esquemáticos, claros y significativos, completan un texto que si en términos generales está todo
él inspirado en una geografía de orientación moderna, en el aspecto
parcial de la geografía humana el autor pudo disponer de trabajos
suficientes para no reducirse a la consideración única de la estadística.
Muy interesante la bibliografía-casi toda alemana-acerca de la distribución de la población en España. - J. Dantin Cereceda.
1 TH. F1SCHER, Landtf'kunde dtf' lótf'isckm H,z/óinstl. Land. v. Eur. II, Teil.
2 R. DouvILLÉ, Espag,u. (III, Hand. d. Geol., 1911.)

�BIBLIOGRAFÍA
HISTORIA GENERAL
Historia política.

BIBLIOGRAFÍA

SECCIÓN GENERAL
BIBLIOORAFIAS Y GENERALIDADES

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T01,10 VI.
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liticos. Contiene este volumen frases de Olózaga, Ríos Rosas,
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Castelar Cánovas del Castillo, Sagasta, Silvela, Martos, Romero R~bledo, Maura, Canalejas, Moret y otros. - Madrid,
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GARCÍA CARRAFFA, A. - Del ingenio español. Frases célebres de
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Pelayo, Cánovas del Castillo, Unamuno, Marcos Zapata, Castelar, Caja!, Sagasta, Azcárate, Rancés, Romero Robledo,
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l\iIGuÉLEz, P. - Sobre el verdadero autor del «Diálogo de la Lengua,. Contestación al académico Sr. Cotarelo. - CD, 1919,
CXVI, 194-215, 301-320, 353-374.
GoNzÁLEz DE LA CALLE, U. Algunas natas· complementarias acerca de las ideas morales del P. Juan de Jl1ariana.-RABM, 1918,
xxxrx, :i67-287.
GoNZÁLEZ PALENCIA, A. - Fragmentos del archivo pm·ticular de
Antonio Pérez, secretario de Felipe I/(continuación). -RABM,
1918, XXXIX, 354-364. - V. núm. 6998.
7418. LEÓN, FR. Luis DE. - La perfecta casada. - 12.º, 191 págs.,
1,50 ptas.
Costa. Recopilación de J. García Mercada!, prólogo de L. de
Zulueta. - Madrid, •Biblioteca Nueva•, 1919, 8.0 , 336 págs.,
3,50 ptas. (Colección «Ideario Español• .)

�110

B181.lOGRAl'ÍA

Autores modernos.
7420. CARO, MIGUEL ANTON10.-El dogma de las mayorías.-RCo, 1918,
III, 208-211.
7421. LOMBA v P1mRAJA, J. R. - il1ariano Josl de Larra (Fígaro) comoescritor político. - Madrid, Tip. de la «Revista de Archivos,,
1918, 4. 0 , 78 págs. (Extr. de L, 1918.)- V. núm. 7002.

NOTICIAS

FOLKLORE
LITERATURA POPULAR

7422. Cantares populares de Astt,rias, recogidos por M. Tamés. RCHA, 1918, IV, 7-24.
7423. CAMPS v MBRCADAL, F. -Folklore menorquí. De la pagesia (continuación). - RMen, 1919, XIV, 40-46.- V. núm. 7029.
7424. PARSONs, E. C. - Pueblo-Indian folk-tales, probably of spanisk
provenience. - JAF, 1918, XXXI, 216-255.
7425. l\lAsoN,J. A.-Porto-Rican Folklore. Décimas, Christrnas Carols,
Wursery, Rhymes and other Songs. Edited by A. M. Espinosa. - JAF, 1918, XXXI, 289-450. - V. núm. 5934.
OBRAS DIVERSAS

7426. FRAZER, J. G. - Jacob and tite Mandrakes. - London, Oxford
Univ. Press, 1917 1 8.0 , 23 págs. (From the Proceedings of the
British Academy. Vol. VIII.)
7427. HARR1s, J. R. - Tlze origin of tite cult of Aphrodite. - New-York,
Logmans, Green and C°, 1916, 8.0 , 30 págs. y 9 láms.
7428. STARCK, A.-Der Alraun. Ein Beitrag zur Pjlanunsa¡;enkunde.Baltimore, J. H. Furst Company, 1917, 8,0 , vm:85 págs.
7429. CRANB, T. F. - Sobre J. R. Harris: Tite orig-in of tlze cult of
Aphrodite; J. G. Frazer: Jacob and the Mandrakes; A. Taylor
Starck: Der Alraun. Ein Beitrag zur Pjian:mzsagenkunde. MLN, 1918, XXXIII, 417-421.
7430. GAscuE, F. - Materiales para et estudio del folklore músico vasco.
Las gamas cllticas y las melodías populares edskaras. - RIEV•
1918, IX, 42-65.
7431. HBRGUETA, D. -Folklore burgalls. - RCa, 1919, V, 28-33.

A consecuencia de la muerte ·del profesor Monaci, está en venta
el Cancionero gallego-portugués de Colocci-Brancuti-llamado así por
sus dos posesores anteriores-. Es el Cancionero portugués que contiene mayor número de poesías, y que aún no está suficientemente
estudiado. El abogado D. Alberto Di Rosa, via Panetteria, 27, Roma,
es el encargado de dar amplias noticias sobre esta venta. Sería una
lástima que este Cancionero no viniera a parar a nuestra Península.
- Es ya, afortunadamente, un hecho la constitución de la Sociedad
de Estudios Vascos, nacida bajo los auspicios del Congreso de Estudios
Vascos que se celebró en Oñate en septiembre de 1918. La nueva Sociedad, que cuenta con el apoyo económico de las Diputaciones y de
los principales Ayuntamientos del pa!s vasco, se propone realizar,
entre otros trabajos, la organización de una entidad depuradora y
tutelar de la lengua vasca, el estudio, catalogación y conservación de
los monumentos artísticos, la recopilación de noticias sobre artistas.
vascos, la reunión de materiales folklóricos y la revisión documental
y bibliográfica de la historia vasca. El prestigio de las personas que
se hallan al frente de esta Sociedad es una garantía del acierto y de
la eficacia con que puede ser dirigida tan importante labor. Las oficinas de la Sociedad se hallan establecidas en el palacio de la Diputación de Guipúzcoa, San Sebastián.
- M. Ernest Mérirnée, profesor de Lengua y Literatura españolas
de la Facultad de Letras de Toulouse y decano honorario, ha sido
jubilado a comienzos del presente año. Bien conocidas son la labor
brillante que l\L Mérimée ha desempeñado durante su larga carrera
universitaria y la influencia personal que ha tenido en la organización
y amplia difusión de la enseñanza de nuestra lengua en el país vecino.
Todo ello le hace acreedor al reconocimiento de cuantos sientan el
valor que implica el que nuestra lengua y nuestra civilización sean
actualmente objeto de atento estudio en los liceos y colegios franceses. Por otra parte, M. Mérimée no ha cesado aún en su labor benemérita de acercar, una a otra, las culturas francesa y española, ya que
conserva su puesto de director de una de las Secciones del Instituto

�112

NOTICIAS

francés de Madrid, donde realiza una obra altamente beneficiosa, al
mantener siempre despierta la curiosidad española hacia los valores
perennes de la ciencia francesa.
Reciba el ilustre maestro, con este motivo, el homenaje de nuestra
ferviente simpatía.
- Ha sido elevada a cchaire magistrale• la «maitrise de conférences• de Lengua y Literatura españolas de la Universidad de París que
venía desempeñando M. Ernest Martinenche, autor de importantes
libros sobre la influencia de nuestro teatro en Francia, elegante crítico
titerario y organizador del «Centre d'Études Hispaniques,, de tan
fecundos resultados para las relaciones entre Francia e HispanoAmérica .
Esta nueva prueba de la importancia que concede a la cultura española el Gobierno francés nos produce viva satisfacción, y hacemos
votos por que la nueva cátedra, tan dignamente desempeñada por
M. Martinenche, sea un motivo más para ampliar e intensificar la
acción del español en los medios universitarios franceses.
- Nos ha sorprendido dolorosamente la noticia de la muerte de
nuestro joven compatriota D. Ramón Jaén, «profesor asociado, de
español en la Universidad de California y antes instructor en la Aca·
&lt;lemia Militar de West Point. Aparte de su labor pedagógica, por la
que se hizo apreciar justamente en los Estados Unidos, había publicado una traducción de El camino de D. Quijote de Jaccaci, y sus
artículos en la revista norteamericana Hispania y en La L ectura eran
dignos de toda atención, y han contribuído a un conocimiento más
íntimo de España en América y de los Estados Unidos en nuestra
patria.
- También hemos sabido con tristeza el fallecimiento del profesor
&lt;le la Universidad de Pavía, Paolo Savj-Lopez, conocido en el mundo
&lt;le los estudios hispánicos por su libro Cervantes, que es, sin duda, el
resumen crítico más acertado de las obras de nuestro novelista, y por
&lt;li versos t r abajos sobre influencias italianas en nuestra literatura,
como, por ejemplo, las de Dante y Petrarca y otros acerca de Garcilaso y sobre la lírica e spañola en Italia en el siglo xv.

ABREVIATURAS
DE LAS, REVISTAS CITADAS EN LA BIBLI0GRAFfA

Paraula - La Paraula. Barcelona.
Ag~a - A Aguia. Porto.
A V1t -Ateneo. Vitoria.
RABM-Revista de Archivos, Bibliotecas
B - La Bibliofilia. Firenze.
y Museos. Madrid.
BAE-Boletín de la Real Academia Espa- R1\HispA~ - Revista del Ateneo Hispañola. Madrid.
no-Am&lt;'ncano. Buenos Aires.
BAH-Boletín de la Real Academia de la
Rass - La Rassegna. Firenze.
Historia. Madrid.
RCa - Revi,;ta C:astellana. Valladolid.
BANHab- Boletín del Archivo Nacional.
RCal-;-- Revista Calasancia. Madrid.
Habana.
RCCh1le:--La Revista Católica de Santiago
BIK- Butlleti de la Biblioteca de Catade Clule.
lunya. Barcelona.
RCEHGranada- Revista del Centro de
BBMP - Boletín de la Biblioteca MenénEs~udios Históricos de Granada y su
dez Pelayo. Santander.
Remo. Granada.
BDC-Butlleti de Dialectologia Catalana.
RCHA - Re~ista Critica Hispano-Ameri- ·
Barcelona.
cana. Madrid.
BHi -Bulleti~ Ilispanique. Bordeaux.
RCo- Revista Contemporánea. CartageBILE-Boletin de la Institución Libre de
na. Col.
Enseñanza. Madrid.
t RCrist- Revista Cristiana. Madrid.
B[t- Bulletin Italien. Bordeaux.
REcl - Revista Eclesiástica. Valladolid.
BSCastExc- Boletín de la Sociedad CasRELV - Revue de l'Enseignemént des
tellana de Excursiones. Valladolid.
Langue:; V1vantes. París.
BTer-La Basílica Teresiana. Salamanca.
Rev ~ La Revue. París.
CD - La Ciudad de Dios. Madrid.
RFE_-Revista de Filología Española MaCr - La Critica. Napoli.
dnd.
·
CT - La Ciencia Tomista. Madrid.
RFLOfabana-Revista de la Facultad de
CuC-Cuba Contemporánea. Habana.
Letras y Ciencias. Habana.
CVen - Cul~lll'a Venezolana. Caracas,
RF_Nsc-:- Rivista di Filosofia Neo-scolasED - Estudios de Deusto. Bilbao.
llca. Firenze.
.
EstFr-Estudios Franciscanos. Sarriá (BarRHGE-Revista de Historia y de Geneacelona).
'
logía Española. Madrid.
Estudio - Estudio. Barcelona.
RHi - Revue Hispanique. Paris-NewEyA-España y América. Madrid.
York.
FL - Filosofía y Letras. Madrid.
RHV - Rev_ista Histórica. Valladolid.
lle~e - Hebe. Buenos Aires.
Rif;V-Rev1sta Internacional de Estudios
H~lios - Helios. Buenos Air·es.
\i ascos. París.
H1spCal - Hispania. California.
RJI:Quit&lt;?.-~evista de la Sociedad JuriHispP - Hispania. París.
d1co-L1terana de Quito.
JAF-The Journal of American Folk-lore.
RLR - Revue des Langues Romanes
Lancaster, Pa. y New-York.
Montpellier.
'
L - La Lectura. Madrid.
RMen - Revista de Menorca. Mahón
.
?&gt;.1F- Le Mercare.de France. París.
RQ-La Reyista Quincenal. Madrid-BarMLN-Modern Language Notes. Balticelona-Pans.
more.
RRQ - '[he R0manic Review. Lancaster
Pa. y New-York.
MLR - !he l\[odern Language Review.
'
Cambndge.
RS~- Rivist~ degli Studi 0rientali. Roma.
MLT-Modern Language Teaching. LonRUNC-Rev1sta de la Universidad Nacional de Córdoba.
don.
MPhil :-- ?&gt;.Io~em ~hilology. Chicago.
RyF-Razón y Fe. Madrid.
NM-Neuph1lolog1sche Mitteilungen. HelU~ri~.- Unión Ibero-Americana. Masmgfors.
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Boletín de la ieal Academia de Bellas Artes de San Femando. - Madrid, 1918,

PUBLICACIONES RECIBIDAS
POR La\

«REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA,
DURANTS RL PRfMBR TKIMBSTRB D8

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Libros.
Alemania y la guara europea. [Extracto castellano de la obra alemana.] - Barcelona, Gili, 1917, 8. 0 , 138 págs.
AKANZADI, T. DK, y F. DE ANSout,.GA . -Exploraci/m, de los ca.torce dólments dd
Ara/ar. -Pamplona, Imp. Provincial, 1918, 4. 0 1 53 págs. y 30 láms.
Aaco, R. DEL, -El verdadffo escudo d,: Jfuesca. -Hue.~ca, J. Martíne1,, 1918.
. BLANCO Y. SÁNCHEZ, R. - Artnú la /edtmt ( 7.• edición). -Madrid, Imp. de la cRevista de Arcluvos•, 1918, 4. 0 , 26g págs., 5 ptas.
. CARBrA, R. D.-Origm y patria tú Cristóbal Co/ón.-Buenos Aires, 1918, 4.º 50 págmas y 34 láms.
'
CRo&lt;;-E, B. - Storie e kggmde napoldane. - Bari, G. Laterza, 1919, 8.0 , 311 páginas, 12 hras.
½-trNHA, X._J&gt;A, y E ._CASTRO E AL~EIDA.-A expo.ri;í'lo cerva1itina da SiblUJtluca
Nacwnal de Lisboa. -Lisboa, Imp. Nacional, 1918, 8. 0 , 132 págs.
JJocu.m,mtos para la historia argmtina. Introducción de L. M. Torres, -Tomo IX
Buenos Aires, 1918, cxu-477 págs.
'
LóP.EZ CARl!ALLEIRA, A. - Rdigió,i comparada. Religión y religio11es, - Madrid, Imprenta de &lt;La Lectura-'", 1918, 250 págs., 4 ptas.
LuzURIAGA, L. -.lfl_prep~rad(m de_lo~ m~stros. -Madri~ 1918, 4.º, 148 págs.
. 1{ALARET, A. -Du:cumarto (U prov111aal1smos fÚ Puerto Rico. - San Juan de Puerlo
Rico, 1917, 8.0 , 151 págs., 1 $.
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MoUN!ER, A. - Les faifs et la f.ÚJdrina éco1tamiques en Espagne sous Pki/ippe V.
~Jerónimo rk ~1stária~. -Bordeaux, 1919, 4.º, 300 págs.
PATIERSON, W. M. - Th.e Rh.ythm ef Prou. - New-York, Columbia Universily
Press, 1917, r,50 dólares.
. RooRÍGUEZ NAVAS, M.--'Dicdonario general y timico hispa1wamerica1w.-Madrid
T1p. Moderna, 1918, 4.º, 18fJg págs., 16 ptas.
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SNl!!LL, A. L. F.-Pauu; A Stu.dy o/ ist Na.ture at1d frt Rhythmical Fundion in Vi!r.te
Especial/y Blank Verse. -Filadelfia, 1918, 86 págs.
·
'
STEGEMANN, H. -Prth.isWria dt la guerra turonea. - Madrid Blass y C • (s a) 4 °
168 págs.
r
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· ' · ·' · '
ToRo :' GóMEZ, M. DE. -Nuestra lengua. Su origen. sus tiementos y su carácter. Buenos Aires, 1918, 4 º 1 17 págs.
, TORO Y GóMEZ, M. DE. - Nuestra lengua, Vinculo espiritual de la raza. Conferencia dada en el Ateneo Hispano-Americano de Bueno!: Aires. - Buenos Aires .-n.18
8.0 , 28 pág.
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Arch!~o Stor!co Lombardo'. -Milano, 1918, XL V, 3-4.
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Ateneo. - Vitoria, 1919, VII, 64-65 .
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La Basílica Teresiana. -Salamanca, 1919 V 55-50.
L~ ~ibliofilia. -Firenze, 1918, XX, 3-7. ~ '
B1bh~afía Esp~ñola,---: Madrid, 1919, XIX, 1-3, 5-6.
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Bolebn del Arcluvo Nacional. - Habana, 1918 XVII 4.
Bole~n d~ la &lt;;:omisión Provin~ial de Monume~tos d~ Orense. - 1918, VI, 123,
Boletrn Histónco de Puerto Rico. - 1918, V, 6,

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Boletín de la Real Academia de la Historia . ..c..-Madrid, 1919, LXXIV, 1-3.
Boletín de Santo l)omingo de Silos. -Tiurgos, 1918, XXI, 4-5.
Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de .&amp;;tudios Históricos Americanos. - Quito,
19r8, 1, 1,.y 3·
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Bolleti del Diccionari de la L\engua Catalana. -Palma de Mallorca, 1918, X, g.
Bolleti de la Societat Arqueológica Lul!iana.-Palmade Mallorca, 19r8,XVII,45g-46o.
Bollettino delle Publicazioni Italiane, - Firenze, 1918, 210.
Bulletin Hispanique, - ·fü,rdeaux, 1919, XXI, I.
Bulletin ltalien. -BordeaU"x, 1918, XVlU, 3-4.
Bullettino della Societá Dantesca Italiana. -Firenze, 1918, XXV, 1-3,
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Don Lope de Sosa ..- Jaén, 1919, VI, 73-74.
España y América. -Madrid, 19i9, XVll, r-6.
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Estudios de Deusto.-Bilbao, 1919, XVI, 6g.
Estudios Franciscanos. -Sarriá (Barcelona), 1919, XXll, 140-141.
Hispania, - California, 1919, II, l.
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O Instituto.-Coimbra, 1918, LXV, ~1-12.
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Nuestro Tiempo, - Madrid, 1918, XVIII, 2.39-2·42 .
La Paraula. -Barcelona, 1918, 1, 1 y 2.
.Quadems d'estudi.- Barcelona, 1918, II, 1-2; JII, 1·2.
La RaS$egna. -Firenze~ 1918,.XXVI, 4--5.
Razón y_Fe. - Msdríd, 1919, Llll, r-3.
Rendiconti della Reale Acca&lt;lemia dei Limtei. - Roma, 1918, XXVII, 5-6".
La Revista. --Barcelona; 1919, V, 83.
Revista Bimestre Cubana. - Habana, 1918, XIU, 4,
Revista Calasancia, - Madrid, 1918, VI, 70-72; 1919, Vil, 73-74.
Re-Vista Castellana. -Valladolid, 1919, V~ 28-29.
La Revista Católica de Santiago de Chile.- 1918, XXV, 417.
Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino. - ~ranada,
1918, VID,4.
Revista Contemporánea.-.Cartagena (Colombia}, 1918, ID, r8.
Revista Cristiana. - Madrid, 1918, XX:XlX, 876; 1919, XL, 877-878.
Revista Critica Hispano-Americana. -Madrid, 1918, lV, 1-2.
Revista Eclesiástica. -Valladolid, 1919, XUV, 1-3.
Revista de la Facultad de Letras y Ciencias. - Habana, 1918, XXVII, r-2.
Revista de ]:Jistoria y Genealogía Española. -Madrid, 19I9, VIII, I.
Revista de Menorca. -Mahón, 1918, Xlil, 12; 1919, XlV, 1-2,
Revista Nueva. -Pariamá, 1918, V, 5-6.
La Revista Quincenal. -Barceioña, 1919, Ill, 49-53.
Revista de la Sociedad Jurídico-Literaria, - Quito, 1918 1 XXI, 62-Q4.Revue de l'Enseígnement des Laugues Vivantes.-Paris 1 1919, XXXVJ, J-J.
Rivista Stotica Italiana. -Firenze, 19181 X; 4The Romanic Review. - Lancaster, 1918, IX, 4.
El Siglo de las Misiones. -;--Óña, 1919, VI, 61--63.

�JUNTA PARA AMPLIACIÓN D.E ESTUDIOS

THE MODERN LANGUAGE REVIEW
A QUARTERLY YOURNAL DEVOTED TO THE STUDY
OP MEDIEVAL AND MODERN LlTERATURE AND PHILOLOGY
EDlTED BY

PUBLICACIONES DE LA ESCUELA ESPAÑOLA
DE ARQUEOLOGÍA E HISTORIA EN ROMA
E. -El Cincla'lle de 1774 a 1775. Acción de fas Cortes
Católicas en la supresión de la Compañía de Jesús, según documentos
españoles, r s ptas.
SERRANO, L. - Correspondencia diplomática entre Espa:lia j la Santa Sede durante el pontificado de San ·Pío V. Tomos I, II 1 III y IV. Cada tomo, 12 ptas,
SERRANO, 1.. -La liga de Lepanto entre España, Venecia y la Santa Sede~ Tomo I.
PAcHECO Y ns LEYVA,

J.

G. ROBERTSON, G. c. MOORE SMITH
J. FITZMAUR!CE-KELLy

AND

Contents oí vol. x1\r 1no. t.

January, 1919,

ARTi'CLES

Notes on Passages of Old and 1\fiddle English. By CYRIL~RIITT.
The Use oí Prose in Elizabethan Drama. A $ummary Sketch. By 11AR1E MuNC~S1,'ER.

Shakespeare's Revision of 'Titus Andronicus'. By T. M. PARROTT.
Notes on the 'Tristan' of Thomas. By RoGER SHJ::R:,.JAN LooM.1s.

Corneille's 'Polyeucte' technically considered. By A. G. H. SPl.1ms.
Entre la Pensée franco-anglaise et la Philosophie allemande: Les Portalis émigrés,

et Herder. By

H&amp;NRI TRGNCHoN.

Lessing's Interpretation of Aristotle. IV. By J. G.
German 'War-words', By \V. E. COLLlNSQN.

RoBERTSON.

M.lSCELLAN-EOUS NOTES

CUADERNOS DE TRABAJOS
CUADER/1O I

J. - Miniaturas españolas en manuscritos de !a Biblioteca Vaticana.
I: El manuscrito "'123 Reginre latinunv.
PaREA, J. M. - Frescos descubitrtos en la sacrisHa de _la iglesia nacional de Es-

P1JOÁN,

paña en Roma.
ALós, R. DE. - El canlenal de Aragó,i. Fr. Nicolás Rosell. Ensayo bibliográfico, seguido de un apéndice de documentos inéditos.
hÍARTfN RoBLEs, P. A. - Del tj&gt;t'slolario de A1oU'nos. Para la historia del mjsticismo español.
:&amp;-IARTORELL 1 F.-Fragmentos inlditos dela ,OrdinatW Ecclesia Valentince 1t , 5 pesetas.
CUADERNO II

REVIJ::WS
MrNQ:{ ·NoTLCES

The annual subscription for four numbers (appearing in Januaf_y, April 1
July aAd October) is 15s. net, post free, payable in advance; single numbers costing 5s. net. Tbis subscription may be sent to any bookseller, orto
Mr C. F. Clay, at the address giveo below.
CAMBRIOG8 UNIVl!:RSrTV PRESS, FBTTER LANX, LONDON, E.C.4

L1BRAIRIB

H. DIDIER,

4 ET

6, Rus

DB LA SoRBONNE,

PARIS
37· Aooée,

REVUE DE L'ENSEIGNEMENT
DES LANGUES VIVANTES
FONDtT.1:.-UR:

J. -

Miniaturas espailolas en manuscri°tos de la B{blioteca Vaticana.
S&amp;KRANO, L.-'"Primeras negociadones de Carlos V, rey de España, co,z la Santa
Sede (I516-15z8) .
ALós, R. DE.-Et manuscrito ottoboniano lat. 405. Contribución a la biblfografía
luliana, S ptas.
CUADERNO III
P1JOÁN,

L.-Alfonso XI y el papa Ctemmte ·v I dm·ante et cerco de Algect"ras.
E.-La intervencidn de Floridablanca en la redaccio'n del
Breve jara !a s1prtsi'ón de los-°¡esuz'tas {17J2·I773), 5 ptas.

S&amp;RRA~o,

PACHHCÓ Y DE LEYVA,

A. WOLFROMM
D!RECTEURS:

H. LOISEAU

L:'-"gu~.

Professeur d;
et Littéralure allemande
a 1 Umven.1té de TDulouse.

1

0.-H. CAMERLYNCK
Prof~s~eur agrégé d&gt;o\.nglais
au Lycée Samt-Louis et ~ l'Ecole Col.oniale.

Blbtlograpbie, Revue des pérlodlques fran-;ais et étrangen,
·chronlques universitaires, Nouvelles de partout.

PRÉPARATION AUX CONCOURS &amp; EXAMENS
REVU~ DES COURS ElT CONFfRENCES, UNIVRRSlTÉS, GUIDR INTERNÁ.TfONALR,
PRÉPARATION PAR CORRESPONDANCB AUX CERTtFtCATS D 1APTIT'UDES
SECONDAJRE ET PRIMAIRB

(Allemand, Anglais, Ualieo, Espagno!.)
CUADERNO IV
SERRANO,

PAcHRCO

L. - Causas de la guerra entre el papa Paulo IV y Felipe fl
Y DE LEYVA, E. - ./?elaciones vaticanas de Hacienda .española ' del

siglo X VI, 5 ptas.

'

SUJETS DONNÉS DANS LES PRINCIPAUX EXAMENS

IJN A.N: Franee, 12 fr.-.Étranger, ló'Tr.-Prix du numéro, 1 tr. 25.
Les abonnements sont d'un an et pa.rtent du ,•• janvie~.
i : " de chaque mois, ezcepté en septembre.

La REVUE parait le

Hónorée d'une souscription du AEinistJre de l'Instruction Publique.
Un nutnéro sp-écimen est envoyé franco sur demande.

�EDICIONES DE «LA LECTURA»
CLÁSICOS CASTELLANOS
OBRAS PUBLICADAS:
SANTA TERESA. -Las moradas. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
TIRSO Dll Mo1INA. - - Teatro: El ,Vergonzoso en Palacio y El B1,rlador de Sevilla. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
GARCILASO. - Obras. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
CERVANTES. -Don Quijote de la A1ancha. Prólogo y notas por D. Francisco
Rodríguez l\Iarin, de la Real Academia Española. 8 tomos.
QUEVEDO. - Vida del Buscdn. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
ToKRES V1LURROEL. - Vida. Prólogo y notas por D. Federico de Onís.
DuQuK DE R1vAs.-Romances. Prólogo y not,1s por D. C. Rivas Cherif. 2 tomos.
BEATO Ju.rn DE Áv1LA.-Epistolario espiritual. Prólogo y notas por D. V. Garda de Diego.
Aac1PRl!STE DE HITA. - Libro de Buen Amor. Prólogo y notas por D. Julio
Cejador. 2 tomos.
Gu1L1.ÉN 1&gt;E CASTRO. - Las mocedades del Cid. Prólvgo y not11s por D. Víctor
Said Armesto.
MARQUÉS DE SANTJLLANA.- Canciones y deci1·es. Prólogo y notas por D. V. García de Diego.
FERNANDO DE ROJAS. - La Celestina. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
2 tomos.
V1LLEGAS. - Eróticas o amatorias. Prólo~o y notas por D. N. Alonso Cortés.
Poema de Mio Cid. Prólogo y notas por D. Ramón Me,néndez Pidal, de la Real
Academia Española.
'
La vida de Lazarillo de Tormes. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
FERNANl&gt;O DE HERRERA.-Poesfas. Prólogo y notas por D. V. García de Diego.
ÜRVANT&amp;s.-Novelas ejemplares: La Gitani!la, Ri11conete _\' Cortadillo, La ilustre •
fregona, El /;cenciado Vidriera, El celoso e.xtremeí2o, El casamiento enga1)oso
y Novela :v coloquio que pasó entre Czpión y Berganza. Prólogo y notas por
D. Franci~co Rodríguez l\larín, de la Real Academia Espail.ola. 2 tomos.
FKAY Luis r&gt;E LaóN. - JJe los nombres de Cristo. Tomos 1 y IT. Prólogo y notas
por D. Federico de Onís.
Gt•EVARA. - ,1,fenosprecio de corte y alabanza de aldea. Prólogo y notas por
D. :\l. i\fartínez Burgos.
N1EREMBERG. - Epistolario. Prólogo y notas por D. N. Alonso Cortés.
Quav&amp;Do. - Los sueños. Prólogo y notas por D. Julio Cejador. 2 tomos.
:\loRETO.-Teatro: El lindo D. Diego y El desdén con el desdén. Prólogo y notas
por D.N. Alonso Cortés.
ROJAS. - Teatro: Del Rey abajo ninguno y Entre bobos anda el juego. Prólogo
y notas por D. Federico Ruiz í\lorcuende.
Rc,z DE ALARCÓN.-Teatro: La verdad sospechosa y l,as paredes oyen. Prólogo
y notas por D. Alfonso Reyes.
1.ms VJ!LEZ DE GuEvARA.-El Diablo C'?fuelo. Prólogo y notas por D. Francisco
Rodríguez :\Iarín, de la Real Academia Española.
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En rústica . . • . . . . . . . • . . . . . . . • . . . . .
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MODERN PHILOLOGY
REVISTA DEDICADA AL ESTUDIO DE LAS LENGUAS
y LITERATURAS MODERNAS
REDACTOR JBFE: JOHN M. :\-IANLy
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revista MODERN PHILOLOGY publica trabajos_ sobre principios y
mé~os de crítica literaria, sobi·~ r1~t~~e:i 0~º;;:a~ªJ~'!f:::::ª~;1;~~~~~
y_sobre proylema~ ¡¡:en¡:3l~;!s~~t~;Tos artículos ya di:stribuídos en seccione.,
c1ón ~frece a ven ap .
or todo el volumen; de suerte que los
1
e;ee~~a~~~;:nvl! 1!~gd~: ;f¡~!1:t:fa inglesas, germáni~as o románicas, pue~en adquirir aquellas secciones que especiahnente les mteresen.
INDICE DE SECCIONES

l. IKGLESA... . . . . Mayo, septiembre, enero.

II. GERMÁNICA... Junio, octubre, febrero.
lll ROMÁ?\ICA.... Julio, nov\~1bre, marz?·
iv: GENERAL...... Agosto, d1c1embre, abril.

los !;e:;~~~e~:!~~~;~~i~~n~ee~~~!~J~J;?~?a~{u:~1:~\;i;c:lpªJ~:
nes al extranjero, o,5.0 cts. más al año, Y 0,05 por eiemp ar
·
Dos secciones . .......... . , . . . .. $ 1,50
Franqueo para el extranjero....
25
THI! UNIVERSITY OF CHICAG0 PRESS. CHICAGO. !LLJNOIS,

THE MOOERN LANGUAGE ASSOCIATlON OF AMERICA
FUNDADA

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Modern Language Association of :America) se envían trimestralmente gratis a
· s· se venden a razón de un dólar por cada número suelto y tres dóbli ·
1os SOCIO ,
lares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas pu caciooes aparecen artículos relacionados con las literaturas y l~s lenguas romance~, Y
con las filologías inglesa y germánica, que pueden interesar _a los· eruditos
españoles.
'
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Diríjase toda la correspondencia al secretario de la Sociedad ,

3 p~setas.
4
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Profesor WILLIAM GUILD HO~ARD,

39, Klrkland Street,

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1

EN °1883

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Estados Unidos de Norte-América.

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�fONTA PARA AKPLIACIÓN DB ESTUDIOS B INVBSTlGACIONES CIBNTÚICAS

REVISTA

. CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

DE

TEATRO· ANTIGUO ESPAÑOL

FILOLOGÍA ESPANOLA

TEXTOS Y ESTUDIOS
Tomo VI.

ABRIL-JUNIO 1919

Cuaderno 2. 0

Eo esta colección se publican estudios sobre el teatro español, y se reproducen aquellas obras dramáticas que merecen no permanecer inéditas
o ser publicadas de nuevo.
Primeros volúmenes:

ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

l• Serrana de la Vera, de Luis Vélez de Guevara, publicada por R. MENÉN·
J&gt;BZ l'IDAL

4

y M.• Gova1

DB l\faÑJ!NDEZ PmAL.

Un vol. en 8.0 de vu-q6 págs.,

ptas.
de Francisco de Rojas Zorrilla,
Un vol. en 8.0 de 270 págs., 5 ptas.

Cada cual lo que le toca y La .)lii'la de Nabot,

p~blicadas por

AMÉRICO CASTRO,

REVISTA DE FILOLOO'ÍA ESPAROLA
SE AmUTEN SUSCRIPCION!,;S A PARTIR DE

TI RADA APAR T E . DE

LA

1918

A LA

8 1B LI OORA F f A

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar la

incorporación individual de las papeletas o fichas en los catáiogos
bibliográficos.

La; tiradas aparte correspondientes a los años
mes 1-IV, están agotadas.

Precio:
4 pesetas anuales.

1914-1917t to-

AMBUESTA

Con una significación semejante a la que el Diccionario de
la Academia asigna a la voz ambuesta, almuerza y almorzada,
'porción de cualquier cosa suelta y no líquida que cabe en el
hueco que se forma con las manos juntas', se descubren otras
formas españolas, cuyo origen común parece incuestionable.
El Diccionario de Autoridades cita además almueza de la
Doctrina de Caballos, de Suárez, I, 23. En Santander vive la
forma mozá (mozada), que usa Pereda, La Puchera, 24. En el
norte de Burgos domina la forma mueza, pero en la capital y
en el sur se emplea ahnuenza. En Andalucía las formas dominantes son embozá (embozada) y almo(r)zá (almo(r)zada). En el
leonés se ofrecen formas variadas: Garrote, El dialecto vulgar
leonés, s. v., cita de Maragatería y tierra de Astorga mostada,
Y de la Ribera de Órbigo embuciada. Lamano, El dialecto vulgar salmantino, s. v., presenta ambuelza, embueza, embuelza
Y almuerza, y además ambuelzar 'coger o echar ambuelzas'
a ambuelzas 'en abundancia, a puñados', a embuelzas 'íd.';'
recordando el ejemplo de Villarroel, «a embuelzas entran también los mozos y las muchachas, y de coches soldemente enTm,10 VI.

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        <name>Claudio de la Sablonara</name>
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        <name>Comentarios y apostillas del cancionero poético y musical</name>
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                    <text>JUNTA PARA AMPLIACIÓN DB ESTUDIOS B IKVBSTIGACIOKBS CIBNTÍFICAS

REVISTA

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

DE

TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL

FILOLOGÍA. ESPANOLA

TEXTOS Y ESTUDIOS
OCTUBRE-DICIEMBRE 1918

Tomo V.

Cuaderno 4.0

En esta colección se publican estudios sobre el teatro español, y se reproducen aquellas obras dramáticas que merecen no permanecer inéditas
o ser publicadas de nuevo.

Primeros volúmenes:

NÓTULAS SOBRE CANTARES E VILHANCICOS PE-

La Serrana de la Vera, de Luis VI/e,: de Guevara, publicada por R. MBNANDBZ PmAL y M.• GovR1 oa MaNÉNoaz PmAL. Un vol. en 8.0 de vu-176 págs.,

NINSULARES E A RESPEITO DE JUAN DEL ENZINA

4

ptas.

Cada cual lo que le toca y La vii'la de Nabot, de Francisco de Hojas Zorrilla,

publicadas por A1dR1co CASTRO. Un vol. en 8.0 de

270

págs., 5 ptas.

REVISTA DE FILOLOüfA ESPAÑOLA
SE ADMITEN SUSCRIPCIONES A PARTIR DE

TI RADA ~ P ARTE

DE LA

1918

A LA

B I B LI OORAF f A

As paginas que vou enviar boje ao ilustre director da
Revista de Filología Espaí'io!a - folhas desgarradas do meu
Cancioneiro peninsular - dizem respeito, na primei~a ~e-tade
ao Cancionero de Uppsa!a 1, ou seja a algumas das lind1ss1mas
«cincuenta y cuatro canciones españolas del siglo xv» 2 , publicadas e abundantemente (quanto a parte musical) comentadas por Rafael Mitjana (1909). A segunda metade ~efere-se a
poesías erroneamente atribuidas a Jua_n ~el Enz1na, como
fazendo parte da .Égloga de Plácida e Vitoriano.
.
Ao redigi-las, em junho de 1914, destinava-as aRevue H~spaniqzte a qual já dedicara varias investigar,,oes sobre poes1as

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar la
incorporación individual de las paee1etas o fichas en los catálogos
bibliográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los años 1914-1916- tomos I-III-y al cuaderno I.0 del tomo N, 1917, están agotadas.
0

Las de los cuadernos 2. y 4.º de 1917 se enviarán gratis a los
suscriptores de 1918.

Precio: 4 pesetas anuales.

1 No Cancionero de Uppsala reimprimem-se todos os textos d_e
,uma edicao veneziana de , 556, cujo unico exemplar até hoje c?nhec:•do foi descoberto na Biblioteca da Universidade Sueca pelo mvest1gador musicografo Rafael l\litjana.
2
Na realidade só 52, porque duas pec;as sao repetic;oes, quan~o
ao texto; espanholas no sentido lato de !iispánicas, por que o Cancwnero é trilingüe, como o Musical de Barbieri e muitos outros. Prevalece todavía a Jingua castelhana. A par de 46 poesías castelhanas, ha
só 2 portuguesas e 4 catalanescas.

TOMO

V.

22

�CAROLINA JIIICHA!!LIS DE VASCONCELLOS

castelhanas e portuguesas 1 . Previamente entendera-me com
E. Staaff o ilustre Upsalense (que num artigo 2 havia prometido, alem de observac,;oes metricas e linguisticas, contribuc,;oes.
literar-historicas) podendo por isso informar os interessados.
de que outros trabalhos de vulto o tinham desviado por ora
do campo tao florido dos vilhancicos e cantares da Musa
meridional.
As dificuldades e incertezas postaes e literarias destes terriveis anos de guerra inibiram-me todavia de despachar o
meu manuscrito.
A leitura das Nuevas notas al Cancionero musical de Barbieri 3, que &lt;levemos ao editor do Cancionero de Uppsala, recordou-me agora essa esquecida prosa. Supon&lt;lo que ainda
poderá ser de alguma utilidade, resolví oferece-la á feliz Revista que nao teve de interromper-se.
Porto, outubro de 1918.

I
I. Cómo puedo yo bivir? - Este vilancete ja fara comunicado aos estudiosos por Salvá, que o extraiu da Silva de Sirenas de Valderrábano (r547). Na reimpressao (Catálogo, numero 2549) que lhe &lt;levemos, ha variantes que melhoram o
texto contido no C. U."'· Nos versos 2 e 9 ha qu'el (em vez
de si el), e no 5º El cuando se ha de esperar.
II. Y dezid, serranicas, he! - Ja li essa serranilha de tipo
popular 5, mas com a variante Ya dezid (em que ya deve ser
1 Vid. Vol. VI: Recuerde el alma dormida; VII: Notas aos sonetos
anónimos; VIII: Pedro de Andrade Caminha; XXI: Notas ao Cancioneru
inédito (publicado no vol. XVI por Aarao Wittstens); XXII, lnvestiga;oes sobre sonetos e sonetistas portugueses e castelltanos.
2 Literaturblatt, 191 1, p. 409.
s P. 113-132 &lt;leste volume da RFE.
' É assim que designarei o Cancionero de Uppsala.
5 Mas, infelizmente, nao sei onde.

CANTARES B VlLHANCICOS E A RESPBITO DE JUAN DEL ENZINA

339

a interjeic,;ao de origem arabe), e serranica no singular, em
harmonia com a volta segunda. A forma estrófica AAbbbaA
parece ser, depois de AAbbbA e AbbbA, a mais antiga do
vilancete. Em ambas junta-se ao Mote ou Tema apenas um
tristico 1 , ao passo que posteriormente esse foi substituido
por urna quadra; a principio somente quando o mote constava
de tres versos (sendo um, ou nao, de pé quebrado), mas posteriormente em todos os casos 2 •
III. Di-me, robadora. - É cantiga de redondilha menor
abab: cdcdabab.
N. No soy yo quien veis bivir.....-Sombra soy de quien murió.-0 1° verso da volta nao rima, como &lt;leve, como 4º e 5°.
Julgo que &lt;levemos ler: Señora, no soy yo ya, ou melhor: Señora,
yo no soy ya. A ideia expressa oeste mote, tanto no verso inicial como no final, é um lugar comum poetico usadissimo, tanto
no sec. XVI, como no xrv e xv: no fundo urna versao do vergiliano Quantum mutatus ab illo 3 •
Darei as provas de que tomei nota, certa todavía de que
ha muitas mais; nem de longe exgoto o assunto.
O arcediano de Toro (que floreceu entre 1380 e 1390,
e cujo nome, longamente de balde procurado, se apurou ha
pouco) 4, dizia no meio de urna das suas cantigas 5 :
1 Conforme ao tipo AAbbbaA sao no C. U. os nº V, XVI, XXI,
XXXIX, XLIV, XLV. Nº XI (AAbbbaAA) e XII (AAbcbcAA) sao formas de transi1;ao.
2
Conforme ao tipo (quadra e tristico) que finalmente prevaleceu
(volta bccbbAA) sao p. ex. os nº' I, IV, VII, VIII, IX, X, XIII, XIV,
XV, XXII, XXV. O tipo quintilha e dístico é mera variante.
3 En. II, 274.
4
Embora falte ainda a verdadeira documenta\;lio, parece que o
fecundo poeta assim designado no Cancionero de Baena, é o mesmo
arcediago de Toro Gon;alo Rodríguez, que em 1383 assinou ero Salvaterra o tratado entre Portugal e Espanha, relativo ao casamento
da infanta D. Beatriz (filha de D. Fernando e Leonor Telles) con
D. Jolio I de Caste1a. - Vid. Attbrey F. G. Bel!: Gon;alo Rodríguez,
Archdeacon of Toro, em Jvlodern Language Review, 1917 (vol. XII,
p. 357-359).
5 Por Deus mesura! (Canc. de Baena, nº 311 vol. II, p. 6.)
1

�340

CANTARES E VILHANCICOS E A RESPBITO DE JUAN DEL ENZINA

34 l

CAROLINA MICHAftllS DB VASCONCBLLOS

Los que seguides la vía
alegre de bien amar
una ora sola del día
vos plazca de contemplar
en la triste canción mía,
Non so ya quien ser solía.

atan cuytado
soy e asy peresco
qtte non soy ya nin paresco
quem solía, ¡mal pecado!,

ou, com restaurai;;ao do original galiziano:
atan cuitado
sóo e assí peresco
que non sou ja nem paresco
quen soía, ¡mal pecado! 1

No reinado de D. Juan II já houve quem ritmasse a ideia,
cantando No soya quien ser solía. É Juan Rodríguez de la Cámara (ou del Padrón), que em uma das poesias intercaladas nanovela do Siervo libre de amor, declara que um seu coevo e amigo
El gentil Juan de Padilla 2
quando de amor se partía
dixo, con pura mancilla:
No so ya quien se,· solía 3.

Declarai;;ao que é confirmada amplamente em urna obra do
proprio Padilla 4, em que, como apostolo da tristeza, provoca
um seu companheiro, de nome Sarnes 5, a defender a madama
a Alegría 6 , cantando o seguinte:
1 Vid. H. R. LANG, Cancioneiro Gallego-Castelhano, New York, 1902.
Escrevo á moderna sou em vez de soo &lt; soo, forma analogica que suplantou a fonetica e arcaica som sum, por julgar que passou a ser
de urna só silaba só depois de -o final átono ter sido reduzido a -u.
l\fas conservo a escrita soo onde conta por duas silabas.
2 Alfonso Álvarez de Villasandino tambero se dirige «al gentil
Juan de Padilla• . (Canc. de Baena, nº 212, vol. I, p. 189.)
3
P. 43 da edicao da Sociedad de Bibliófilos Españoles.
4 A respeito desse fidalgo, muito bem visto na corte de D. Juan II,
camareiro do infante D. Enrique, aio do infante D. Alfonso e Adelantado mayor de Castilla, ha notas biograficas tanto no Cancionero de
Baena (298 e 313), como no Cancionero de Estúñiga (p. 413).
5
Quanto ao Sarnes, gentilhomem aragones, ao qua! um anonimo
do Cancionero de Estúñiga (p. 260 e 453) dirigiu urna pregunta a que
ele respondeu, ninguem o conhece.
6 Outra replica a Juan de Padilla seria o Siempre soy quien ser solia,
de Juan Fernández de Heredia. (Gane. General, nº 606.)

&lt;

Desafio ao qua! o Sarnes replica alegando urna sua composii;;ao que principia:
Pues mi señora me guía
servirla he todavía!

E assim discutem em mais cinco senhas estrofes (decimas)

1

.

Mas onde estarao as canc;;oes dos dois antagonistas? lgno3
ramus et ignorabimus, creio eu 2 • O mote tornado.proverbial
diz variando:
Ya no soy quien ser solía,
no, no, no,
del muerto la sombra soy,

com duas voltas graciosas de um anonimo na Silva de varios
romances de IS 50 (f. 204) 4 •
1 Veja-se em Obras de Padrdn, p. 411, seg. a nota de Antonio Paz
y Melia relativa á composicao acima citada (de p. 43). Nela ha transcricao critica do Diálogo entre Padilla e Sarnes que tamben figura na
edicao do ms. A-VII-3 da Biblioteca Regia de Madrid, publicada
em 1854 por certo A. Pérez Gómez Nieva, nao preparado para tal empresa (p. 112-117). No Cancionero de Estúñiga (á p . 249) ha alem disso,
fragmentos da mesma poesía: o Mote de Padilla, a decima 2ª de Sarnes e a 3ª de Padilla, e tudo isso atribuido a um Mendoza sobre cuja
identidade ha longa dissertacao nas notas finaes (p. 449, seg.).
2
Amador de los Ríos indica como contendo versos de Padilla e Sarnes, o ms. 48 da Biblioteca Nacional e o publicado por Nieva. E nenhum outro, de sorte que nao ha esperan,;as de descubrirmos os textos
indicados. :Mesmo nos Cancioneiros manuscritos da Biblioteca Nacional de Paris nada achei.
Eis as redaccoes em que o ouvi citar: Ya no soy quien ser solfa,
3
ya tengo la sangre fn"a. Já nao sou q1tem ser soia, mudei como a noite
do dia. Já nao sou quem ser soia, sombra sou do que viveu.
Foi traduzida para alemao por Mutzl (1830). O no, no, no está
4
tambero na redaccao de Jorge de Montemór, citada por Mitjana.

�342

CANTARES

CAROLINA MICHA1!LIS DE VASCONCELLOS

E no Cancioneiro de Evora transformou-se por capricho
de qualquer versificador ou por culpa de copistas em
Solía a ser bien querido
qu' aora no
que no soy yo
que no, no, no :
soy sombra del que morió 1.
No Cancionero do duque de Estrada (de Napoles, f. rn7) 2
ha urna quadra alegre ou letrilla que brincando com o tema
reza assim:
Ya no soy quien ser solía,
mozuelas &lt;leste lugar,
que no es para cada día
morir y resuscitar.

1

Ed. Hardung, Porto, 1875. A volta que destaco da desordenada
impressao parece-me ser a mesma da Silva de romances (que nao me
é dado consultar) :
Soy ánima que anda en peoa
fuera de [la] sepuhura;

E A RESPEITO

DE JUAN DEL ENZINA

343

&lt;lez 1; ainda outra no romance sentimental: 0ft, si tú me desconsuelas 2 , etc., etc.
VII. No tienen vado mis rnale~. - Conhec;;o este vilancete
do Espejo de enamorados (nº 34) S, antigo, mas precioso cancioneirinho de que ha um exemplar, tal vez unico, na Biblioteca
Nacional de Lisboa 4 •

IX. Mal se cura muito mal. - É um dos dois textos portugueses da coleci;ao 5 • Nao está no Cancionero de Resende.
Como de costume, a impressao é defeituosa. Entendo que deveremos l~r:
Mal se cura muito mal,
mas o pouco, quando dura,
muit'é, mas peor se cura.
O muito mal, quando vem
nao póde muito durar,
por que tem de acabar
muito presto a quem-no tem.
Acabar é grande bem,
pois o pouco, quando dura,
muit'é, mas peor se cura.

Transposto ao divino por Gregorio Silvestre, é que ternos
o mote:
Ya no soy quien ser solía;
pues mi Dios tanto me quiere,
no quiero más alegría
que la que de él me viniere 3.
Quanto a meras citai;oes das duas frases feitas, mais vezes
de Ya no soy do que de Sombra soy, tomei nota de urna de
Bernardim Ribeiro, na qual a rima em -ia lembra a redaci;ao
de Juan Padilla 4, outra no Auto de Prabos de Lucas Fernán-

E VILHANCICOS

Hesito, comtudo, com relai;ao a durar (por turar) e qtlanto ao ultimo verso do mote. Turar em vez de ditrar, por influxo de aturar&gt; obturare, é mais usado em Castela do que
em Portugal, embora aquí tambem se cit~ frequentemente a
formula Vem, ventura, veme tura, configurada por Garci Sánchez de Badajoz. No ultimo verso do mote, a copulativa e seria
preferivel á conjuni;ao adversativa mas. Em lugar da lic;;ao que
escolhi, tambem dava sentido perfeito mas o pouco, qztando
dura 111u1to, mais peor se cura, embora o comparativo fraco de

soy u.na voz que resueoa

en la noche m¡is escura¡
aquel que huvo ventura,
otro que en dicha se vió,
que no soy yo, que no, no¡
soy sombra del que muri6.

2

Revista de Arc!tivos, vol. VI, p. 327, e ALFONSO M10LLA, Afanoscritti
neolatini della Biblioteca NaJionale di Napolt, 1895, p. 4 1.
3
Biblioteca de Autores Espat"ioles, vol. 35, nº 890.
' Egloga IV, decima 16: Já niio sou quem ser soia- Os días vivo c!torando, - As noites mal as donnia.

Ed. da Academia Espanhola, p . 86. Ya1io soy quien ser solla.
Durán, nº 1455 (4ª assonancia).
3
Ulysippo, f. 218; SIMíi.o MACHADO, Aifea, f. 135, etc.
' Reservados 126, q uaodo dele me servi.
5
Cfr. nº LIV. Outros dois ha no Canc. Musical: nº 437, Meu naranjedo non ten fnda; e 458, Afeus oll1os van pelo mare (fragmento de só
tres versos). Ambos entraram no Gane. Gallego- Castel!tano de Lang
(nº 73 e 74). Cfr. lara11jal, íb., 894.
1

2

�344

CAROLINA MICHAELJS DE VASCONCELLOS

u_m co_mparativo forte seja um vulgarismo, e a continuac;;aosmtacbca de um verso no imediato nao fosse usada nos genero~ p~pulares. A lic;;ao mui muito peor se cura (a maneira
de Gil Vicente) alteraria demasiadamente o texto transmitido.
X. Para verme con ventura. - O segundo verso (que 111e
de~e con querella) nao deve ter ponto final; só vírgula. Confenndo o mote com a sua repetic;;ao alterada no fim da volta
(ou das voltas, porque no Canc. Jfusical, nº 230, elas sao tres),
parece que o sentido (mal expresso) é: l\fais valeria viver sem
ventura, do que ter sido feliz e depois abandonado.
XI. U1t ~olor tengo en el alma, - No saldrá sin qu'ella
!alg~. - O lmdo mote, seguramente antigo e muito cantado,.
msp1rou varios poetas. No Canc. de évora ha duas voltas diversas, ambas anonimas. Urna (nº 22) principia: Un dolor tengo_en _la vida; a outra: Que me queda por lzacer? (nº 4o). Nét
pnme1ra ha a variante lzasta qu'ella salga. Nas Flores do Lima
de Diogo Bernardes (p. 167), existe mais urna: Mas él la trat;
de suerte.

CANTARES E VILBANCICOS E A RESPEITO DE JUAN DEL ENZINA

usado. Os primeiros versos, aparentemente de singeleza arcaica, rezam:
Véome desamparada;
gran passión tengo conmigo.
¿Cómo no venís, amigo?

Ao passo que a segunda parte deixa de repetir a pregunta, e
diz apenas:
Si la media noche es pasada,
mi ventura lo detiene,
porque soy muy desdichada.

Visto que Gallardo e Mitjana concordam nisso, nao posso
duvidar que esteja realmente assim no Libro de nzusica de
vihuela. Mas se está, está mal. Falta um verso para os sete
tradicionaes. Seguramente falta entre l e 2 o verso y el que
me pena no viene. Aproveitando-o fac;;amos a transposic;;ao das
duas metades, lendo, com supressao do si inicial (que é silaba
a mais) :
La media noche es pasada
y el que me pena no viene.
Mi ventura lo detiene,
porque soy muy desdichada.
Véome desamparada,
gran paRión tengo conmigo.
¿Cómo no venís, amigo?

XN e XLVIII. Si la noche !tace escura.-Musicalmente é,
segundo o editor, a mais perfeita e expressiva obra de todoo Cancioneiro.
Da grande aceitac;;ao que teve é prova, p. ex., a repetic;;ao
cantada do 3° verso: Cómo no veuís, amigo? no curioso Auto do
Procurador, de Antonio Prestes. Um escudeiro, solt;irao, diz,.
em conversa engrac;ada com outro, casado, com respeito a
dama que estava a espera dele:
Por Sao Fernando
que está agora cantando
Cómo no venís, amigo? 1.

Tambem entrou num dos pliegos sueltos do Catálogo deDurán (nº 56), em que ha Coplas de un galá1t ..... y unos adagios y muclzos villancicos (p. Lxxu). Como letra de urna composic;;ao de Pisador, entrou no Ensayo de Gallardo (vol. III,col. 1235). A volta aí impressa intriga-me pelo seu feitio des1 Ed. de 1871, p. 115.

345

XVI. Desdeízado soy de amor, - Guárdeos Dios de tal dolor. - Conhe&lt;;;o tres parafraseadores quinhentistas &lt;leste cautar velho, que todos se distinguiram como cultores entusiastas da musica: :Jorge de Monte1nór, Luis Milán e Pedro de
Andrade Caminlza. O primeiro utilizou apenas o segundo verso do mote no livro II da sua Diana (p. 95 da ed. de Barcelona); o segundo glosou-o todo em duas novenas (que principiam El mayor mal de los -males), colocadas na boca de
D . Diego Ladrón no seu Cortesano 1 (que in nuce é um livro
de motes para damas e cavaleiros). O rival de Carnees, esse
1

P. r44 da ed. de 1874.

�CANTARES R VJLIIANCICOS B A RRSPlllTO DB JUAN DBL BNZINA

CAROLINA MICRüLIS DB VASCONCBLLOS

fez, duas voltas, assaz banaes, que comec;an: Dolor que quita
la vida 1 .
XIX. Alta eslava la peña.-Nesta cantiga, aparentemente
incompleta - fragmento talvez de urna das paralelisticas, no
gosto da primeira epoca lirica peninsular - fala-se da malva,
mas nao se brinca coma formula explicativa: mal va. Por isso
ela nao tem nada comum comas quadras populares nem com
as decimas artisticas em que ha tal anfibología.
XXV. Ojos gar;os ha la niiza, - ¿Quién se los (ou melhor
á antiga : gelos) enamoraría? - R. Mitjana meteu por baixo
da letra o nome de Yuan del Enzina e dá a entender no comentario (p. 50) que tanto o texto como a musica sao do
grande Mestre. Creio todavia que se engana. Positivo é apenas
que o mote foi invenr,;ao do patriarca do drama musical. Positivo tambero que Jhe teceu u mas voltas; positivo que escreveu
musica para todo o seu texto. Mas como as voJtas sejam de
estructura diversa - quatro triadas acompanhadas de um
verso em -ia que corresponde ao mote (bbba)-é certo que a
musica tambem era diversa da do C U Pensanüo assim,
tenho de expar as minhas razoes.
Vejamos primeiro o texto do C U. A volta consta de sete
versos, a moderna; mas como as rimas, desordenadas, sejam
bivos cativos dellos sentidos esqztivos - alegría enamoraría,
algo está mal. Sustituindo bivos por bellos, lendo, portanto,
Son tan lindos y ta1t bellos 2 , e pontuando a minha maneira,
teremos o seguinte texto aceitavel 3 :

que roban el alegría.
¿Quién se los enamoraría?

Outra volta-moldada sobre o mesmo padrao (bcbccaa) e
que portanto poderia. servir para a musica do_C U _e foi provavelmente feita para esse fim - anda em vanos Pliegos sueltos, e entrou na Comedia Selvagia, onde é cantada de noite na
rua por um rapaz, que se acompan h a a, gu1ºtarra 1..
Es tan linda y tan hermosa
la niña con su mirar,
que causa pena rabiosa
sólo por la contemplar.
A todos quiere matar
con sus ojos de alegría.
¡Quién se los enamoraría?

Eis agora a poesia que é de Juan del Enzina, incontestavelmente:
Son tan bellos y tan vivos
que a todos tienen cativos;
mas muéstralos tan esquivos
que roban el alegría.
Roban el placer y gloria,
los sentidos y mem·oria;
de todos llevan vitoria
con su gentil galanía.
Con su gentil gentileza
pónense con más firmeza;
hacen vivir en tristeza
al que alegre ser solía.

Son tan lindos y tan bellos
que a todos tienen cautivos,
y sólo la Yista dellos
me ha robado los sentidos.
Y los hace tan esquivos 4
1
Poesías inlditas de Pero ,dndrade Caminha, pub!. pelo doctor
Priebsch, Halle, 1898, nº 273.
2 Esse mesmo verso ocorre no nº v do C. U. Nas triadas de Enzina ha: Son tan bellos y tan vivos.
3 A assonancia sentidos nao tem nada de extraordinario.
4
Quem: os olhos?, os sentidos? ou a vista dos olhos? Ponto depois
de sentidos (como pcnso)? ou apenas vírgula?

J.

347

No hay ninguno que los vea
que su cautivo no sea;
todo el mundo los desea
contemplar de noche a día.

Essa poesia _ de que a do C. U é evidentemente imitar,;ao ou transformar,;ao (metrica) - anda anonima em di versas
1

Acto I, scena 2ª (p. 38 da impressao de 1873. Cfr. Ensayo, nº 433 1 ,

VI, c.

1071).

�CAROLINA NICHAELIS DE VASCONCELLOS

folhas vol~ntes 1 e delas passou sem nome á Antología de Menéndez Pelayo 2 •
Mas está autenticada como obra de Enzina em antigas impressoes das suas obras 3 : urna vez no Cancionero entre os
vilancetes e varias vezes como desfecho musical de urna das
suas melhores representac:;oes dramaticas, a Egloga de Amor
ou Representatio Amoris 4 • E com o nome do autor figura na
Floresta de Boehl de Faber 5; e traduzida para alemao no
Liederbucli de Geibel 6 •
Como Menéndez Pelayo 7 , e Cotarelo 8 , e Kohler 9, creio
que a dita egloga 10 , em que pela primeira vez intervém um
1
P. ex., num pliego que Gallardo descrcve como nº 569 (Ensayo,
vol. I, c. 698). Provavelmente estará tambem no que regista como
nº 4516, visto que em ambos aos vilancetes se seguem as Coplas de
Antón o Vaqueiro de l\forana.
2
Vol. IV, p. 373.
3
Nao no Cancionero impresso em Burgos, 1 505, f. 35, como as vezes se diz; mas sim no de 1507 (e provavelmente tambero no de 1509)
e no de 15 16, f. 7 3 1 como se vé no Ensayo, nº 207 3 ( vol. 11, c. 8 58). Infelizmente o teso uro das 172 liricas de Eozina nao entrou nem na velha
nem na Nova Biblioteca de Autores Espa110/es. Ele faz falta a todos os
hispanofilos.
' No Ensayo, II, c. 863, nada se indica a este respeito; mas sim em
tres edii,;oes avulsas (goticas s. l. n. a.), duas das quaes foram descritas
por Salvá (nº 1228), ao passo que a terceira pertencenteá Biblioteca
do Porto foi por mim examinada.
s Nº 223.
6
Nº XXXV.
7 Antología, VII, p. v, XLII e Lxxxm.
8 Estudios de Historia literaria, 1911 p. 179 seg.
1
1
9 Da. E. KoHLER, Sieben Dramatische Eklogen, Dresden, 1 9 11, p. 30.
10 É costume dar a esta egloga o titulo de Triunfo del Amor, desde
que Gallardo lho apos (no Criticón, V, 1835), sem se importar como
facto de Enzina ha ver dado a mesma epigrafe a outra composii,;ao sua,
nao dramatica, no Cancionero de 1496, f. 61: Et triunfo de Amor, con u1l
prólogo al príncipe D. García de Toledo, hijo primogénito del duque de
Alba.-Representatio Amoris é, salvo erro, a epigrafe coma qua! Fernán
Colón registou judiciosamente no catalogo da sua preciosa biblioteca
o exemplar que adquirira. Cingia-se assim ao titulo dado á pei,;a no
Cancionero :
«Representación, por Juan del Enzina, ante el muy esclarescido y

CANTARES 1! VILHANCICOS 1! A RESPl!ITO DE JUAN DEL ENZINA

349

personagem alegorico, o Amor, foi composta ant~s da ida a
Roma na mocidade de Enzina, emquanto era mus1co do duque de Alba, e representada em 1497, quer em Salamanca,
quer em Alba de T ormes, durante o curto matrimonio do
príncipe D. Juan de Castela, seu ?11ecenas, com D.ª Margarida
de Austria 1 .
Indo mais longe, imagino até que o cantar dos Ojos garfOS, entoado por todos os representantes da pe&lt;;a, visava os
olhos claros e expressivos da princesa 2 : azues ou esverdeados.
muy illustre príncipe don Juan, nuestro soberano señ_or. Introdúcense
dos pastores, Eras e Juanillo, é con ellos un Escudero que a las voces
de otro pastor, Pelayo llamado, intervinieron, el cual de las doradas
frechas del Amor mal herido se quejaba, al cual, andaDdo por vedada,
con sus frechas e arco, de su gran poder afanándose el sobredicho
pastor había querido prendar.•
Nas tres edii,;ües avulsas, de que sei, quasi identicas urna a outra, o
titulo é o seguiote:
«Égloga trobada por Juan del Encina, en la qual representa el Amor
d' cómo andaua a tirar en una selua. E de cómo salió un pastor llamado
Pelayo a dezille que por qué andaua a tirar en lugar deuedado. E después cómo lo firió el Amor. E cómo vino otro pastor llamado Brasa consolallo e otro pastor llamado Juanillo e un escudero que llegó a ellos.•
Duas foram descritas por Salvá, Dº 1228; a terceira encontra-se na
Biblioteca da cidade do Porto, numa Miscelanea e marcada L-2-70,
rotulada «Torres Naharro» por contér em primeiro lugar a Tinelaria,
descrita no Catálogo de Barrera y Leirado segundo apontamentos de
Gayangos.
.
1 Foi em Burgos, a 2 de abril de 1497, que as nupcias se cel~brararn. Nos festejos houve representai,;ao de um drama de Anosto.
o auto pastoril, mas nacional, de Enzina talvez fosse representado
quando os noivos fizeram a sua entrada em Salamanca. Ero todo o
caso deve ter sido entre a data indicada e 4 de outubro do mesmo
ano, 'ern que faleceu prematuramente o malogrado herdeiro das coroas
de Fernando e Isabel.
..
2 Tomando garfO em conta de derivado de garfa eu traduzma
ainda assim Reilleraugen (Falkenaugen) e nao blaue Augen, olhos a~ues,
como fez Geibel. O verdadeiro sentido é olhos de cór, dara, clzezos de
viveza e alegría e corno estes tao diversos dos olhos pretos tantas vezes melancolicos, sejam em regra azulados ou esverdeados, garyo
tomou este sentido. Olhos amarelos, alaranjados como os da gari,;a,
creio que nao existem.

�350

É depois do fim do verdadeiro drama, que ha um curto
epilogo, postre, ou seja a Deshecha musical 1 . O pastor Bras
declara, dirigindose ao escudeiro, em linguagem pastoril do
Sayago:
A botas que yo cantase
por tu pracer con Juanillo
de amores un cantarcillo,
si hallase
otro que nos ayudase!

e o escudeiro reforc;;a a vontade dos dois pastores, dizendo:
Eh cantad, cantad pastores
que para cantar de amores
ayudar vos he yo luego!

E todos os tres 2 entoam o villancico e as quatro triadas que
já transcrevi 3•
Qual dos tres textos comunicados fosse utilizado por Juan
Vázquez, é pormenor que ignoro, porque conhec;;o apenas
o Índice da Recopilación, elaborado por Gallardo, Ensayo,
nº 4186, vol. N, col. 931.
XXIX. Con qué la lavaré la flor de mi cara?-Salvá já extraira a letra do Libro de Música de Fuenllana (vid. nº 2515);
e Gallardo a registara no Índice da Recopilación de l 560, de
Juan Vázquez (nº 4186).
XXXI. Si te vas a bañar, :Juanilla, - Dime a qzl-é baiios
vas. - Alem das versoes de Pisador, com a variante :Juanica,
1

CANTARl!S B VILHANCICOS B A RESl'BITO DI! JUAN DEL ENZINA

CAROLINA MICHAi!LIS DB VASCONCl!LLOS

Todas as eglogas e representa¡;oes de Enzina acabam coro mus'.ca, can:3res e bailados que formam, como digo no texto, urna especie de epilogo (Nacltsjiel). Vejamos Villtancicos das paginas Ir, 24 e 2 8,
46, 57, 72, 87, 100, 114,132,364,407. Fazem excepcao apenas a Agloga de las grandes lluvias (p. 155); a tragedia de Fileno e Zambardo
(p. 226); e aparentemente a Representación del Amor, a que pertence
o cantar dos Ojos garfos.
2
O cantar era cantado a tres vozes portanto.
3
Ainda nao foi bem examinado o texto das edii;oes avulsas. Ha
nelas bastantes lic;;oes divergentes. Onde, p. ex. (a p. 178 da ed. da Academia Espanbola), o sermao do escudeiro aos pastores consta de apenas cinco versos, é de trinta nos Pliegos sueltos!

351

(Ensayo, III, c. 1235, Vázqu.ez e Daza), apontadas por Mitjana,
conhec;;o o vilancete de urna folha volante de urna Míscelanea
da Biblioteca do Porto (parcela 12ª). O seu titulo notavel é:
Aquí comienran unas coplas que dizen «Si te vas bañar, '.luanica», y han se de cantar al tono de «Los vuestros cabellos,
ni1ia», feclzas por Rodrigo de Reínoso.
XXXII. Tan mala noclze me distes!-Serrana, dónde dormistesr - A líc;;ao portuguesa, a meu ver mais arcaica, diz
Serrana, onde jouvestes?, - Que tam má noite me destes. Sá de
Miranda imitou-a, preguntando: Corarao, onde estivestesr, etc.
Vid. Poesías, ed. C. M. de V asconcellos, p. 27 e 680, e Novos
Estudos, p. 125 e 176. Na Recopilación de Juan Vázquez de 1559,
ha a variante Qué mala noche me distesr (Ensayo, nº 4185).
Na reproduc;;ao de Gallardo faltam dois versos indispensaveís,
o 3º da volta: Fuera la congo:xa mía, e o 5°: No por lo que
havéis dormido.
XXXIV. A 1, Pelayo! Qué desmayo! - Este vilhancico
dialogado foi realmente muíto popular. Ás preciosas indicac;;oes dadas pelo editor, relativas ao Cani. Musical, nº 348,
e as Obras de Jorge de Montemór posso acrescentar alguns
topicos. O principal é que a figura de Pelayo provern direítamente da Representayao do Amor de Enzina de que já me ocupei. O leitor viu no titulo que comuníquei acima que o assunto
dela é exactamente o desmaio do pastor Pelayo, ferido pela
seta do deus do amor.
Depois de una briga violenta entre ambos, causada pela
entrada do Amor numa devesa vedada, esse desfere o arco
exclamando:
Pues toma agora, villano,
porque amagues!
Pues que tal !taces, tal pagues!

E o ferido comec;;a a dar ais doridos:
Ay, ay, ay, que muerto soy!

1

Claro que esse A é a interjeisao alt.

�352

CAROLINA MICHAELIS DI! VASCONCl!LLOS
CANTARES E VILBANCICOS E A RESPBITO DE JUAN DEL ENZINA

Assi~ nas edic,;oes avulsas. Na, comum (do Cancionero e na
reproduc,;ao do Teatro completo, por l\1. Cañete e Barbieri)
PeJayo repete mais tres vezes o seu Ay, e Amor arremata a
estrofe com os versos:
Así, don villano vil,
porque castiguen cien mil,
en ti tal castigo doy 1.

E continua:
Quédate agora, villano,
en ese suelo tendido
de mi mano mal herido,
señalado,
para siempre lastimado.
Yo haré que no fenezca,
mas que crezca
tu dolor, aunque recia mes;
yo haré que feo 11me,;
y hermoso te parezca.

Os pastores amigos que sobrevem, gritam pasmados Alz
Pe/ayo!, e depois de exclamac,;oes que culminam na pregunta'
Muestra donde te firió? e na res posta afamada:
De dentro tengo mi mal,
que de fuera no hay señal 21

o pobrecito desfalece, suspirando:
Ay, ay, ay, que me desmayo!

e Bras torna novamente: Qué Izas, Pe/ayo?
Desses versos 3 ou dessas rimas sairam os ou as que cons1

Gallardo escreveu Ay, uy, oy!, para assim ganhar a rima com soy,

doy.
2

Foi Luis ~e Caméies quem a parafraseou, provocando tradu,;;éies
da parte de Ge1bel, Heyse e Schlegel.
3
Elas voltam na scena final onde é o escudeiro que enuncia os
versos:
Di, Pdayo,
c6mo quedas del desmayo}

353

tituem o mote dos vilhancicos contidos no C. U, no Musicat
-e num manuscrito de Gallardo:
A[h], Pelayo! - Qué desmayo!
- De qué, di?
--O'una zagala que vi 1•

A impressao forte, produzida pela singela mas nov1Ss1ma
·personificac,;ao dramatica do Amor, e pelo lindo soliloquio coro
,que principia a primeira scena da egloga que foi representada
.ao príncipe, de certo num Pac;,o, vemo-la na Farsa quasi comedia de Lucas Fernández que nao é senao outra Representa.ti.o Amoris. Um dos protagonistas, o rusticoPrabos (=Pablos),
roui magoado de paixao, menciona como doentes de amor,
varias figuras do teatro de Enzina (ou de outros autores coevos); entre elas o pastor Pelayo:
También me ñembra Petayo
aquel que el Amor hirió,
y en aquel suelo quedó
tendido con gran desmayo 2 .

No Canc. de Evora ha urna transposi&lt;,íio do mote, bastante deturpada (nº 9), já meia parodia, visto que o pastor está
transformado em fidalgo! E nos Autos de Antonio Prestes ha
-0utra burlesca e bilingue. É no Auto dos Cantarinhos que o
moc,;o Duarte, aludindo perante sua ama, a urna saia dela, destinada a ser empenhada pelo marido bebedor, entoa diversas
·vezes a musica do vilancete cantando:
1 É assim que reparto e pontuo o texto. Nas voltas continua, a meu
ver, o dialogo principiado no mote.
2
Na scena imediata ha um soldado (sucessor do escudeiro de En.zina) que emite outra alusao ao mesmo caso, dizendo a respeito do
Amor, rapaz de ruim manha:
Este cuido en la montaña
ogaño a un pastor hirió.

Cotarelo refere a alusao ao principe D. Juan, opiniao nao aceite por
Kohler.
23
TOMO V.

�354

CAROLINA MICHAELIS DE VASCONCELLOS

CANTARES B VILBANCICOS E A RESPl!ITO DB JUAN DEL BNZINA

355

Ah, Pelayo! - Qué desmayo! t

De qué, dii'
D'un saio que ha de ir de aqttí!

Ah, Pelayo, si lo viesses!
Tanta é sua desventura
que nem saio nem costura
volverá, por mais que desses!
Leva feito uns alicesses.
- De qué, di?
De uns restos que eu ja vi! 2_

XXXV. Que farem del pobre 'loan - De la fararirzmfan? - Está no Libro de Música de Fuenllana e já foi reimpresso por Salvá, Catálogo, nº 2515, que declara haver recomposto, adivinhando, o cantar catalao ou valenciano, enormemente estropeado pelos impressores de Castela. Ele le:
Quéfarán del pobre '.Juan.
LII. Si de vos mi bien me aparto.- Parafraseado por Pedro
de Andrade Caminha, nº 276.
LIV. Leíamos:
Falai meus olbos, se me quereis bem!
¿Cómo falará quem tempo nao tem?
- Desejo falar-vos,
minh'-alma, escutai-me.
- Nao posso olvidar-vos
minh'-alma, falai-me.
Vivo desejando a vos, meu bem.
¿Cómo falará quem tempo nao tem?
1
É emenda minha. O editor da impressao de 1871, p. 439, imprimiu
Apelaeo, que desmaio, e Epifanio Dias nao emendou o erro (Zeitschrift,
V, 566). As rimas saio, desmaio ocorrem tambem a p. 4381 441,447.
2 As rimas indicam ás claras que o texto imitado é o musicado por
Aldomar (Barbieri, 348) ou o do C. U.; tambero indica que havia li1;ao•
variante com a rima -iesses em lugar de -ieras.

II
Intercaladas na scena final, ou antes acrescentadas a Farsa
tragicómica de Plácida e Vitoriano, que por ser a mais extensa
e propositadamente complicada de Enzina passa por ser a sua
melhor obra dramatica, existem (na unica edi~o de que sobrevive um unico exemplar), segundo o titulo, urnas doze coplas,
que nao tinham saido nas edi&lt;;;oes anteriores. Infelizmente,
essas edi&lt;;;oes estao completamente perdidas, talvez em virtude
de proibi&lt;;;a:o eclesiastica 1 .
Esse titulo dizia: &lt;,Égloga nueuamente trovada por Juan del
Enzina. En la qual se introduzen dos enamorados, llamada ella
Plácida y él Vitoriano. Agora nuevamente emendada y añadido un argumento siquier introdución de toda la obra, en
coplas: y más otras doze coplas que faltauan en las otras que
de antes eran impressas. Con el Nunc dimittis trabado por el
bachiller Fernando de Yanguas 2 ». A prova de que os pios
leitores do seculo xvr atribuiam a Enzina as taes coplas acrescentadas, temo'-la, p. ex., no Registo da esplendida biblioteca
de Fernán Colón, visto nele se dizer expressamente (nº 4044):
«It. se siguen otras I 2 coplas sz¡,yas 3 ».
1 A prova de que Enzina submetia as suas obras a censura, temola, p. ex., na edi\;aO de 1505 do Cancionero de todas las obras de Juan
del Encina, visto que tem a «salva• seguinte: «Fué vista esta obra y
aprobada por los reverendos señores el licenciado Alonso de Fuentes,
tesorero de la iglesia mayor de Burgos, y provisor en su obispado, e
Pedro Fernández de Villegas, arcediano de Burgos&gt;. É sabido que essa
Farfa de Plácida é a unica obra de Enzina posta no lndex de 1559.
Vid. Ed. Reusch, p. 233.
2 Em Salvá, Catálogo, nº 1227, ha fac-simile do ejemplar «intonso• ,
que era una das preciosidades da sua biblioteca. Reproduzida na edi~o da Academia do Teatro co-mpleto (Madrid, 18931 p. 257), passou de
ai a todas as obras relativas ao primeiro verdadeiro dramaturgo da
literatura española.
3 Vid. Ensayo, nº 1870 1 vol. II, c. 506.

�CAROLINA MICHAilLIS DE VASCONCELLOS

E dos leitores modernos tambero nem um, que eu saiba,
duvidou da autenticidade dos textos. Per ante a estructura
realmente disparatada dessa Farfa (superior as outras apenas
em extensa.o e numero das pessoas), em que Mercurio e Venus
intervem, resuscitando a protagonista que se suicidara por
mal de amores nem faltam escenas crús, celestinescas, e em
que a par de urna poesia profana em Ecos, ha numerosissimos versos em latim, e urna sacra Vigilia da namorada morta,
parodia do oficio de defuntos, que preenchendo mais de vinte
paginas, consta de perto de quinhentos versos nao admira
que todos julgassem possivel que na scena final fossem cantadas em Roma diante um publico de cardeaes e bispos,
mais doze canc;;oes, sem outro nexo com a pec;;a do que «serem
de amor»!
Em 1897 eu tive o prazer de demonstrar que as doze coplas sao apenas dez 1, e que entr.e essas ha sete cujos autores
todos nós conhecemos, visto que Cartagena, Garci Sánchez,
Núñez e o Almirante figuram no Cancionero General e foram
assunto de belos estudos literarios da parte de Menéndez
Pelayo 2 •
De balde! Os eruditos que posteriormente se ocuparam de
Enzina, nao me leram e continuam a falar dessas coplas como
de obras dele; ou pelo menos nao mencionam a minha descoberta.
Pertence ao ultimo grupo o Sr. Cotarelo y Mori. Na segunda edic;;ao, corregida e ampliada 3 de um estudo de 1894,
o erudito castelhano- cujo modo d_e ver em geral, e em especial quanto a Égloga-Farfa de Plácida y Vitoriano muito me
agrada - menciona as coplas do titulo sem critica alguma.
Pertence ao primeiro grupo o Sr. Eugenio Kohler, autor
de um valioso estudo sobre os principios do drama espa1

Essa demonstracao foi laconicamente feita num estudo sobre o
Cancionero del siglo XV, de A. Rennert, no Literaturólatt, XVIII,
p. 127-143.
2 Antolog{a, VII.
' Vid. Estudios de Historia literaria de España: Juan del Encina y
los orígenes del Teatro espaiial, p. 103-181.

CANTARES E VILHANCICOS E A RIISPEITO DE JUAN DEL ENZINA

357

nhol 1 • No capitulo dedicado a Enzina ve-se as claras, no paragrafo relativo a Plácida, que ele tero em conta de verdadeiras
obras dele as doze coplas 2 •
Eis a lista delas :
r. Es amor donde se esfuerza (6 octavillas), p. 365 do
Teatro completo.
2. Acordar me desacuerda (coro a glosa: No sé cuál me
sea mejor), p. 367.
3. Voluntad no os fatiguéis (canción, 5 X 9), p. 367.
4. No os parezca desamor (canción, 5 X 9), p. 368.
5. La vida fuera p erdella (canciqn, 4 X 8), p. 368.
6. Si por acaso no moriere (canción, 4 X 9), p. 368.
7. Bien sé que me ha de acabar (canción, 5 x 10) , p. 369.
8. Quien no estuviere en presencia (canción, 4 X 8),
p. 369.
9. El triste que se partió (canción, 4 X 8), p. 370.
10. En dos peligros me veo (canción, 4 X 8) 3, p. 370.
Depois de Vitoriano haver anunciado aos seus companheiros a ressurreic;;ao da amada ha naturalmente alegria geral.
Um pastor se presta a ir procurar um gaitero
que nos faga fuertes sones.

E os outros resolvem cantar i. O autor nao diz o que. Como
em tantos outros autos ha apenas a rubrica Fin. Esperando
pelo do gaitero todos danc;;am, entrando no bailado a propria
Plácida, que enuncia o verso final:
Soy contenta e muy de grado!
1 Acompanha a edi«;a'.o de sete eglogas dramati~as de_ imitadores
de Juan del Enzina (Yanguas, Pradilla, Diego de Ávila, Diego Durán,
Femando Díaz, Juan de París e um Anónimo.) S ieóen spanisclze ~ramatische Eklogen. Mit einer Einleitung über die Anfiinge des Spamschen
Dramas. Anmerkungen und Glossar: Vol. XXVII da Gesellschaft für
Romanische Literatur (Dresden, 1911).
2 P. 39, nota, e p. 44 e 140.
3
Como se vé nem todas essas can\;oes sao do tipo 8 X 12 (como
afirma E. Kohler).
' Se aqui faltar alguma cousa deve ser um Villtancico alegre.

�358

CANTARES ll VJLHANCICOS ll A RESPEITO DE JUAN Dl!L ENZINA

359

CAROLINA MICHAÍ!LIS DB VASCONCELLOS

(Bom será dizer que para Fernán Colón o drama terminava positivamente com essas palavras.) Sem qualquer explicac;;ao ou epigrafe segue-se Qué cosa es amor? Trovas seguidas
das restantes noves can&lt;;;oes.
Em seguida, depois de Fin de las coplas vero duas decimas narrativas que come&lt;;;am:
Desque la canción acabó
aquel aflicto amador
yo vi cómo se acostó.....

sem que se perceba qua! é a canyíi.o, nem quem seja o aflicto
amador, que cae ao chao, morto de dor. O autor, que continua a falar, passa indiferente. Na segunda estrofe todavia despertam o seu interesse dois namorados que cheios de tristeza
se despedem um do outro:
Ella dél se despedía
(no sé qué ocasión teaía)
y él quedaba lastimado
y su tormento y cuidado
por Nunc dimittis decía.

Sem nexo algum nem com as coplas alheias transcritas,
nem com a far&lt;;;a profano-sacra de Enzina, formam urna especie de introdu&lt;_;ao, incompleta no principio, ao Nunc dimittis
do bacharel Fernán de Yanguas. Nao a sei completar visto
que ainda nao apareceu em outra parte, quer avulsa, em
folha volante, quer a acompanbar qualquer das numerosas
obras desse dramaturgo 1 . É bem possivel que logo fosse
proibido, juntamente com a Plácida, esse Diálogo entre un
galán e sua dama em cujas dezasete estrofes os últimos versos latinos compoem (se carinhosa e piadosamente os juntamos) a prece do velho Simeao do Evangelho ao ver e abra&lt;_;ar
no templo de Jerusalem ao Salvador, no menino Jesus:

1 Kobler, que se ocupa largamente de Yanguas, tambem conbece
o Nunc di1nittis exclusivamente como anexo de Plácida y Vitoriano.
Vid. Ensayo, nº 2809-2813.

Nunc dimittis - servum tuum - domine - secundum verbum
1:uum - in pace - . Quia viderunt - oculi mei - salutare tuum quod parasti-ante faciem-omnium populorum-lumen-ad revelationem - gentium - et gloriam - plebis tuae- Israel 1•

Mas deixando Y anguas e o seu Nzenc dimittis, vejamos as
coplas 2 :
I. Es amor donde s'esfuerza é obra de Cartagena sobrescritada Otras suyas a una señora que le preguntó qué cosa era
amor.-Canc. Gen., nº 160 (vol. I, c. 356), e Rennert, nº 176.
No C. G. tem variantes e falta-lhe a ultima estrofe da ed. de
Plácida.
2. Acordar me desacuerda é do mesmo autor. No C. G.,
nº 293 (I, 491), comec;;a todavía No sé cuál sea mejor, porque
se omite comp de costume o mote primario da qua&lt;lra.
3. Tambem estas coplas Volzmtad no os trabajéis sao de
Cartagena (C. G., 313), onde ha diversas variantes. No Canc.
de Resende, fol. 83", é atribuido a um Pero Secutor, que desconhe&lt;_;o, e serve de tema a urna glosa do conde de Vimioso.
Tambero diverge no texto.
4. No os parezca desamor é do Almirante de Castela (pro•
vavelmente D. Fadrique Enríquez, fa!. em 1538). No C. G.
-esta galante cantiga é sobrescritada: Otra de un galán porque,
.estando con su amiga, ella le puso la mano sobre el corayón Y
/talló qu'estava seguro y dí:role que era de poco amor que le
tenía.
5. La vida fuera perdel!a, do ingenioso Núñez, C. G., 160*
{vol. II, p. 468) com variantes; Rennert, nº 127 e 134.
6. Si por acaso no nzoriere é de Garci Sánchez. C. G., 189*
{vol. II, p. 490: Si por acaso yo biviese). Com variantes.
7. Quien no estuviere en presencia, de Jorge Manrique,
-como ja füra dito por K. Vollmé:iller, Cancionero de ,"1-fodena,
nº 22h. C. G., 281 (vol. I, 488) 3 • Conforme eu disse num estudo

1 Lucas, II, 29-32.
2 Repito, como ja disse, o que expliquei em 1897, sendo aqui um
pouco mais extensa.
3
Tambem está no ms. parisiense 601, f. 288,.

�CAROLINA NICHAELIS D8 VASCONCRLLOS

sobre esta colecc;;ao foi parafraseado por Castillejo 1 , Gregori&lt;&gt;
Silvestre 2 , Padilla 9 e o duque de Rivas; e nos tempos de
Enzina, por Lope de Rueda 4 •
As tres composic;;oes (7, 9, ro) cujas autores eu desconhecia em 1897, desconhec;;o-os ainda hoje.
Sete de dez bastam todavía, creio eu, para colocarmos no.
pilorinho como falsificador e mistificador o editor da egloga 5
e para julgarmos pouco provavel (sem infelizmente sabermos.
quaes foram os privilegios de autor de Enzina 6) que O exemplar de Salvá de urna edic;;ao relativamente tardia, saisse realmente em vida de Enzina, e com a sua autorizac;;ao 7_
Em I 524, em I 520 ou cerca de r 520, supoe o possuidor,
baseando-se em cinco razoes :
I. Nos tipos que lhc parecen ser anteriores ainda aquela
data.
2. Na nota de Fernán Colón em que se diz ter sido comprado o exemplar dele cm 1524, em Medina del Campo.
3. Na portada que é igual, mesmo em pequeninas imperfeic;;oes a da Historia de Paris e Viana, impressa em Burgos
por Alonso de Melgar em 1524 6 •

1

Biblioteca de Autores Castellanos, vol. XXXII, p. 135.

2

lb{d, nota.

3

Romancero, p. 425 da ed. 1880.
Ed. 1895, vol. II, p. 147. Glosa: Si algún favor alcan;amos.
5
Quanto ao erro de calculo no titulo, é possivel que o editor, recebendo o original dos acrescentos, que nem leu, contasse as duasestrofes narrativas como nº XI, e o Nunc dimittis como nº XII. Nesse
caso a preposi,;ao con tem o significado de incluindo; ou entre elas.
6
De Gil Vicente sabemos boje que teve privilegio de D. Manuef
para todas as suas obras, com multas para quem dentro ou fora dopais as imprimisse sem sua Iicen,;a.
7
A coajectura que Enzina fosse apenas compositor musical das
coplas (e do Ntmc dimittisr) fica inaceitavel em quanto nao for prorado que o elegante poeta, de tao notavel facilidade, costumava prestar
taes homenagens a inven,;éíes albeias.
·
8
Da actividade desse impressor (continuador provavelmente de
Fradique de Basilea e predecessor de Juan de Junta) ha documentos
que abrangem os anos 1519-26. Faleceu ero fins de 1525, visto que a

•

CANTARES E VILHANCICOS 8 A RESP81TO DE JUAN DEL ENZIMA

361

4. Na observac;;ao de Juan de Valdés, 1533, a respeito
de Enzina: «Juan del Enzina escrivió mucho, y assí tiene de
todo; Jo que me contenta más es la farsa de Plácida y Vito·
riano que compuso en Roma 1 .
5. Na afirmac;;ao que tambero lá ela se imprimiu pela primeira vez em 1514, feita por Moratín 2•
Ainda ha outro e realmente importante pormenor, que
só veio o lume de 1877 em &lt;liante 3 • Tal como sabemos da
representac;;ao do auto do :Jubileu de amor de Gil Vicente
em Bruxelas por urna carta de Aleandro, nuncio do papa
Clemente VII, conhecemos algo acerca da representa&lt;;;ao de
urna comedia de Juan del Enzina por urna carla dirigida a
Francisco Gonzaga,. marqués de Mantua, por um seu agenle
romano.
É do ano 15 I 3, I I de Janeiro, e foi escrita por Stazio Gadio ao marqués de Mantua, Francisco Gonzaga. Diz: «Quinta
feira, dia de Reis, o senhor Frederico ..... foi as 23 horas a casa
do cardeal de Arborea, convidado por ele para urna comedia ... Depois da ceia todos passaram a urna sala onde se havia
de representar a comedia. O reverendissimo ficou sentado entre o senhor Frederico, a sua direita, e o embaixador de Espanha a sua esquerda; e muitos bispos, todos espanhoes, em
volta dele. A sala estava cheissima de gente, e mais de duas
partes eram espanhoes e estavam lá mais cortesas espanholas
do que homens italianos, porque a comedia era recitada em
linguagem castelhana, composta por Yori.o del Enzina que entreveio pessoa!mente dizendo as forr;as e os acidentes de amor. E
4 de janeiro de 1526 apareceu um livro impreso «expensis honestae

viduae quondam mulieris Alfonsí de Melgan.
1 Diálogo de la lengua, edic. de 18601 pág. 171; edic. E. Bohmer, página 406, 17 •
2 On'genes del Teatro espa1iol, edic. de París, ¡8381 pág. 62: cEsta
obra, de la cual sólo queda la noticia, se imprimió en Roma en el año
de 1514.•
3
Vid. A. Luzw, Federicu Gonzaga ostaggio alla corte di Giulio II,
Roma, 1877, p. 46. -A. GRAF, Attraverso il Cinr¡utcento, Torino, 1888,
p. 264 .-A. o'ANcoNA, Origini del Teatro italiano, 1891, vol. II, p. 81.

�CAROLINA MICHAilLIS DI! VASCONCELLOS

segundo os espanhoes nao foi mui bela (molto bella) e pouco
agradou ao senhor Frederico» 1 .
Segundo todos quantos se referiram até hoje a esta carta
-Menéndez Pelayo, Cotarelo, Mitjana, Stiefel e Kohler 2 - nao
pode haver duvida a respeito da comedia: só pode ter sido
aquela de que falaram Juan de Valdés e Moratín! Atendendo
as ultimas frases da carta, que todos alegam convictos, a favor
da sua hipotesi, julgando que a frase sobre as foryas e acidentes
de amor indica o assunto da comedia (vid. Zeitschrift, 586) eu
acho todavía muito duvidoso, e de maneira nenhuma indubitavel, que a representada fosse a de Plácida y Vitoriano.
Se interpreto bem a formula qua! intervenne fui, referindo-a a Enzina, que como actor tomou parte na representac,ao,
recitando como tal um passo ou trecho sobre as forc;:as e os
acidentes do amor- nao vejo onde esse passo se encontre na
dita comedia 3 •
Mesmo se estivesse provado que ela foi composta e impressa em Roma, e lá representada, nao acreditava na sua representac,ao a 6 de janeiro de I5 IJ 4 •
Basta dizer que a I 5 de novembro de I 512 Enzina ainda
estava em Málaga, ansioso embora de !he virar costas. E a pesar de todas as pressas, cincuenta e dois dias para a viagem a
1

O original italiano ja foi reproduzido por MI!NÉNDEZ PELAYO, Antotog{a, VII, p. v111; CoTAR!!LO, p. 128, e M1TJANA, p. 44.
2
Veja-se a nota anterior, KoHLER, p. 13 e 41; ST1I!FEL, ZRPh, XVII,
p. 573 e 586; l\f1TJANA, RFE, J, 282.-Acresce ainda \Vickersham Crawford, en RHi, XXX. A data 10 de agosto é errada.
3
MlTJANA, Rev. de Filo!. Esp., I, 281 diz que cEncina brilló en la
corte romana bajo el triple aspecto de poeta, músico y actor-. E mais:
que representou a Plácida em presenfa do Sumo Pontifice, o que é mera
hipotese (p. 282); e ainda que nao obstante a sua dignidade eclesiastica, intervinha por si mesmo na interpretacao das suas obras (p. 283).
É portanto da minha opiniao quanto ao principal.
' Menéndez Pelayo acredita em que algumas pecas de Enzina foram representadas em Roma. E como ele lá estivesse cinco vezes,
entre 1500 e 1520 (cálculo redondo) nada haveria mais natural. Seriam
principalmente aquelas pecas em que a arte italiana influiu: Fileno e
Zambardo, Cristino y Febea.

CANTARI!S

!!

VILHANCICOS E A NESPI!ITO DI! JUAN DEL ENZINA

363

Roma, donde me place el bivir, segundo confessa, sua_ instal~~o e visitas aí, a composic,ao de uma comedia mm:o ma'.s
complexa do que todas quantas até entao fizera, e mu1to ma1s
extensa tambem, visto que consta de mais de 2500 versos, e
por cima disso a inscenac;:ao e aclestrac;:ao de nove interlocutores, realmente parecem-me ser um prazo muito curto!
Mal chegado quando recebeu o convite do cardeal de ~~­
borea _ um espanhol de Valencia, com o seu nome de fam1ha
Jaime Serra 1 _ Enzina nao teve outro remedio, a m~u :er,
senao fazer representar ao prelado e seu hospede, o pnnc1pezinho Federico Gonzaga, algo de pastoril, já pronto 2 e de poucas figuras, com tanto que para eles fosse novidade, embora
em realidade «manjar fiambre».
E qual das suas treze eglogas se prestava melhor para
um pequeno italiano de dez anos do que o desmayo de _Pelay~,
ou seja O Triunfo de Amori' 3 . Essa era de mais a ma1s a pnmeira pec;:a de Enzina, de assunto profano, em que entrava urna
figura alegorica; a primeira que fora represent~da per_ ante
testas coroaveis, num pac;:o quer regio, quer anstocrabco, e
·dentemente a melhor que o poeta-musico salmantino escreev1
V d d .
vera até 1500, antes da sua primeira ida a Roma. er a eiramente espanhola.
Mas sobretudo a unica que abre lindamente com versos
sobre as Jor(as e os acidentes do a11wr: o soliloquio do propr~o
Amor, gabado por todos os criticos, e'.11 que ha coplas tao
expressivas e apropriadas como as segu1ntes:
Yo pongo e quito esperanza;
quito e pongo cadena.
Yo doy gloria, yo doy pena,
sin holganza;
1 Vid. RFE, I, 282, nota 2•.
. .
.
2 Cotarelo inclina-se a crer que Enziua levava a comedia Jª fe1ta,
nao por causa da escassez do prazo que indico, m_as porque o argumento em coplas a maneira italiana, foi añadido postenorn:iente, segundo
05 dizeres da unica edicao tardia e emendada que subsiste.
s Nem chega, mesmo na redaccao mais e~tensa a 500 versos. Passa-se entre cinco pessoas. E acaba com musica.

�CAROLINA IIIICHAl!LJS DB VASCONCBLLOS

yo firmeza, yo mudanza,
yo deleites e tristuras
e amarguras,
sospechas, celos, recelos,
yo consuelos, desconsuelos,
yo venturas, desventuras.
Doy dichosa e triste suerte
a quien yo quiero e me pago
con castigo, con falago:
yo soy fuerte!
Yo doy vida, yo doy muerte,
e cebo los corazones
de pasiones,
de sospiros e cuidados.
Yo sostengo los penados
esperando gualardones 1.

Bern sei que me poderiam responder que na ultima scena
da Plácida tambem se canta urna composi~o que responde a
pregunta Qué cosa es amorr:
Es amor donde se esfuerza
una poderosa fuerza
del forzado consentida, etc.

Mas já deixei demonstrado que essa nao é de Enzina e
foi anexa a urna edi~o tardia por um editor industrioso. '
Verd:de, verda~e: se realmente Enzina aos 46 figurou de
Amor (nao de Cupido!), zagal e garzon de bel mirar seria um
Amor bem maduro. A mascara do bom actor é todavia todopoderosa como o proprio Amor.
. Quanto a edi~o da egloga, basta dizer que a portada aludida (como passarinho de bico defeituoso) nao prova nada.
Quanta~ ~e co~se~varam e utilizaram durante decenios (p. ex.,
a da ed1~0-prmc1pe dos Lusiadas com a panoplia nas colunas,
usada desde 15 So)! E quantos tipos goticos serviam ainda
em 1530 e depoisl Seria preciso examinar novamente nao só
os tipos e a portada, comparando tudo com as outras edi~oes
1

Estrofe 4 e 5 da impresao avulsa da Biblioteca do Porto. Falta
nela a 9ª do Teatro completo (cujos versos 2 e 3 sao iguaes a 2 e 3

da

sª).

CANTARES 1!. VllHANCICOS K A RKSPEITO DK JUAN DEL ENZINA

36 5

avulsas de obras de Enzina da primeira metade do seculo xv1,
mas tambero o papel 1 .
Com rela~ao a composi~o da Plácida nao seria de modo
algum de estranharse, depois de haver feito fiasco, no pa~o do
cardeal espanhol italianizado, com essa singela representa~o
de Amor 2, Enzina, provocado e instigado pela atmosfera cada
vez mais pagamente culta da corte dos Pontífices, tivesse tentado, quer ainda ern 1513 (antes de agosto), quer em 1514,
cingir-se mais de perto ao gosto romano, e tentar materia mais
arrojada.
Essa Plácida, nao &lt;levemos esquece-lo, foi a ultima obra
dramática do poeta-musical que até entao fora clerigo pouco
serio (nao ordenado de sacerdote). Agradando embora a Juan
de Valdés e aos modernos, essa, e s6 essa, foi proibida.
Aos cincuenta, quando pela quarta vez estava em Roma,
o hachare! ou licenciado, que pelo favor de Julio II fóra
erguido de mero «racionero de la iglesia de Salamanca» a
«arcediano de la iglesia de Málaga», depois «beneficiado» na
de Morón, passou, pela protec~o de Leao X a prior-mór da
catedral de León, _sendo substituido nesse posto durante a sua
ausencia 3• Foi entao que disposto a preparar~se «a dar a Dios
cuenta» foi a Jerusalem em traje de romeiro onde finalmente
ordenado leu a sua primeira missa:
con fe protestando mudar de costume
dejando de darme a coisas livianas.

Entao deixaria de ser actor e autor. De regresso em 1521,
s6 publicou a narra~o da pía viagem nas Duzentas da Tribagia.
Bem possivel é que ao seu emmudecer contribuisse a consciencia adquirida, com as experiencias feitas (nao s6 com a
1 Sobretudo as impressoes que Salvá classificou como de hacia I530 (Catdlogo, nº 24, 37, 46, 47, 81, 87), e os textos em romance
de outros autores, impressos em Burgos.
2 Com respeito a representap}es quasi todos os críticos opinam que
houve varias e diversas em Roma. Portanto.....
3 Vid. Etov DfAz-JudNEZ y MottEDA, 'Juan del Encina en León, Madrid, 1909.

�CAROLINA MICHAELIS DE VASCONCRLLOS

Plácida, mas já anteriormente com Fileno e Zambardo 1 e
Cristino e Febea) que se, como fundador do drama pastoril
castelhano, ganhara louros, e concorrera com bom exito com
Phi!. Gallo e Antonio Tebaldeo 2 o nao era capaz de, mudando
de rumo, concorrer com Torres Naharro e muito menos com
dramaturgos como Ariosto, Bibbiena, :Machiavelli. Como poeta lirico a sua veia se esgotara em 173 composic,;oes.
Apraz-me crer todavia que no posto de León, onde o vemos de 1526 a 29, continuasse a deleitar-se em conversa intima con Madonna Música 3•
A promessa ou o plano, feíto em l 521, de coleccionar e
publicar a sua obra toda
del advenimiento de aquella labor
de todas mis obras que ya están a raya,

nao a realizou. Infelizmente. Se a houvesse realizado, talvez
soubessemos ao certo pelas Didascalias, quando e onde escrevera e representara as prodw;;oes posteriores a primeira
ida a Roma.
CAROLINA MICHAELIS DE VASCONCELLOS.

Porto, junho de 1914 e outubro de 1918.
1

Esta egloga foi, depois da de Plácida, a que mais satisfez o criterio do autor do Diálogo de la Lengua: «Muchas otras cosas ay escritas
en metro que se podrían alabar, pero, assí porque muchas dellas no
están impressas como por no ser prolixo, os diré solamente esto: que
aquella comedia o farsa que llaman de Fileno y Zambardo me contenta.~
Está escrita em oitavas de arte maior. E era a primeira representacao pastoril peninsular de desfecho tragico (com suicidio e epitafio); a
primeira tanbem ero que o scenario é urna vaga Arcadta cujos habitantes, familiarizados com mitologias e assuntos novelescos, falam
como palacianos.
2
Vid. J. P. \V1cKERSHAM CRAWFORo, Tlu source of Juan del Encina's
Égloga de Fileno y Zambardo, New York, París, 1914. Nesse estudo o
autor prova que Enzina imitou a segunda Egloga de Tebaldeo (publicada em 1499, ou pouco depois).
3 Estando_provado que até principios de 1516 o nome de Juan del
Enzina nao figura nas listas dos cantores da capela dos Pontífices,
torna-se provavel que estivesse agregado ao servico particular de
Leao X, na qualidade de musico.

DIFERENCIAS DE DURACIÓN
ENTRE LAS CONSONANTES ESPAÑOLAS

Basta considerar en unos cuantos casos las diferencias de
duración que aparecen dentro de cualquier vocablo entre las
consonantes españolas, para comprender que no pueden tenerse por insignificantes dichas diferencias en lo que se refiere a la estructura cuantitativa de las palabras en este idioma 1 .
Las siguientes formas corresponden todas a una misma inscripción quimográfica, según mi propia pronunciación (RFE,
III, 5 I, nota). Las cifras, como de costumbre, indican centésimas de segundo:
zapato
garrote
gui1,apo
lacayo
cigarro
caballo
tama11o
refajo
potasa
lechuga

p
i'

u
k

g
b
m
f
t

e

9,1
7,5
7,9
8,5
7,4
5
7
9,2
7,2
10

t 10
t 10,5
p I 1, 1
y 6,2
i' 13,6
! 10,7
u 10
X 12,8
s 11,7
g 6

mojama
bellaco
cadena
moneda
bayeta
despacho
pesado
jirafa
pelota
disparo

X

ID1 2

!

6,3
5,7
8
5
8,5
7,8
2,5

d

n
y

p
s
r

1 6
p

8,5

m 9,5
k 11,2
n 8,6
d 6,5
t 10,5
e 12,5
d 6,3
f 13,5
t 10
r 2,5

En las oclusivas sordas intervocálicas (apodo, pitada, etc.),
la implosión o transición articulatoria entre la vocal precedente
y la consonante se verifica, por lo que respecta a las conso1
Es ya cosa comúnmente reconocida que aunque de ordinario,
siguiendo la tradición de los gramáticos antiguos, sólo se babia de la
cantidad de la sílaba o de las vocales, hay también en todos los idiomas diferencias de cantidad entre las consonantes; véase S1svERS,
Grundzüge der Plwnetik, § 692; VriiToR, Elemente de1· Plzonetik, § 148·
RounRT, Élémmts de phonétique générale, § 120.

�368

DURACIÓN DE LAS CONSONANTES ESPAÑOLAS

T. NAVARRO TOMÁS

nantes p, t, de una manera brusca e instantánea. Lo mismo
ocurre con la explosión o transición entre la consonante y la
segunda vocal. La duración de ambos momentos es generalmente análoga, oscilando en la mayor parte de los casos entre I y 2 centésimas de segundo 1 • La explosión de la t es
algo más corta que la de la p. Cualquiera que sea la posición
&lt;le estos sonidos en la palabra, la duración de la implosión y
de la explosión permanece siempre casi invariable 2 • Las modificaciones de la cantidad en ambas consonantes afectan sólo
a la oclusión.
La explosión de la k intervocálica no es tan brusca ni tan
breve como la de las consonantes p, t; según los datos de Gili,
loe. cit. 2, la duración de aquélla viene a ser un 30 °fo superior a la de estas últimas; el oído, en efecto, halla con frecuencia en la explosión de la k un principio de africación que
no aparece en la de las otras oclusivas; pero la diferencia más
importante entre estas consonantes, consideradas en posición
intervocálica, se manifiesta principalmente en lo que se refiere
a la implosión. La implosión de la k es variable; no tiene la
uniformidad de la de p, t; su duración ha sido en atacaba, recatado, séquito y tópico I,5 c. s., en secreto 2, en arquero 3,5,
en atraco 4, y en seco y opaco 5 y 5,5, respectivamente; detrás
&lt;le la vocal acentuada, como aparece en estos últimos casos,
es donde dicha parte del sonido alcanza de ordinario mayor
duración; a veces llega a ocupar la mitad del tiempo empleado
en la articulación total de la consonante; el tiempo empleado
en la implosión de lato de la p en casos semejantes (nota,
bata, etapa, etc.) ha sido, en fin, generalmente tres o cuatro
veces menor que el empleado en la implosión de la k.
La comparación entre la k de opaco y la p de etapa en las
figuras adjuntas muestra claramente esta diferencia; en el
caso de la p, el trazo del quimógrafo, terminada la primera a,
RouoET, .É'/éments, § 76, refiriéndose sin duda al francés, señala a
dichos momentos una duración de 3 c. s.; RoussELOT, Principes, página 998 1 dice, sin embargo, que en su pronunciación no llegan a 2 c. s.
2 Véase S. G1u, Algunas observaciones sobre la explosión de las oclusivas sordas, en Rev. de Filo!. Esp., V, 1918, pág. 46.

desciende súbitamente, llegando en el primer momento, con
el impulso adquirido, hasta un punto algo más bajo que la
línea de oclusión; el trazo de la k, por el contrario, desciende
con cierta lentitud, hasta llegar suave y gradualmente al nivel
de dicha línea. El principio de la k intervocálica considerada

a

e

p

a

sobre el quimógrafo es en este sentido muy semejante al de
cualquier consonante fricativa. La lentitud con que dicha articulación se desarrolla, tanto en su implosión como en su

o

p

a

c

o

explosión, puede sin duda atribuirse al hecho de que los órganos que la forman, aparte de no tener la agilidad de los que
forman la t o la p, necesitan realizar un contacto mucho más
extenso que el que estas otras consonantes requieren.
La duración de la p y de la t va, pues, medida a partir
del punto en que el trazo que desciende de la vocal alcanza
el nivel de la línea de oclusión, y la de la k desde el punto
en que dicho trazo, un poco después de la vocal, empieza definitivamente su descenso.
Inicial de sílaba acentuada:

1

intervocálica:
precedida des:
precedida de r:
seguida de r:
TOMO V.

apodo
10
espada
9,5
carpeta 10,5
supremo 9,2

pitada 8
pestaña 8 15
cartero 9,3
atraco ·8

recado 9,2
escudo 8,7
arquero 10,7
secreto 7,5
24

9,1

8,9
10,2
8,2

�T.

370

NAVARRO

DURACIÓN DE

TOMÁS

Inicial de sílaba inacentuada:
protónica: apagado 7,3
9,7
postónica: tópico
final:
etapa ~

atacaba 5,8
ático
8,4
recato 10,5

recatado 6,9
séquito 8,3
opaco 10,9

9,5

8.4

8.9

6,6
8,8
10,6

La oclusiva p resulta generalmente un poco más larga que
k, t, siendo la t la más breve de las tres oclusivas 1 . La oclusiva inicial de sílaba acentuada, tanto entre vocales como precedida des o r, presenta siempre una duración bastante uniforme; seguida de líquida es algo más breve que seguida de
vocal 2 •
En posición protónica, entre vocales inacentuadas, la oclusiva alcanza su mayor brevedad; la p de apagado, por ejemplo, es un 27 °fo más corta que la de apodo; en posición postónica, precedida inmediatamente de la vocal acentuada (etapa,
recato, opaco), la oclusiva resulta, de un modo general, más
larga que en ningún otro caso, y entre la vocal acentuada y
la postónica en las palabras esdrújulas (tópico, ático, séquito)
resulta asimismo bastante más larga que en posición protónica. Comparando dentro de una misma palabra las dos oclusivas inmediatas a la vocal acentuada, se advierte fácilmente
que la que va delante de dicha vocal como inicial de la sílaba
fuerte es siempre algo más breve que la que va después de
ella como inicial de la sílaba siguiente:
k 10,9
p I0,5
t 10,5
10,6

opaco p 9,5
etapa t 8,1
recato k 8,2
8,6
O

La p de apagado es un 3 I / 0 más breve que la de etapa,
no obstante pertenecer una y otra a sílabas gramaticalmente
t Análogas diferencias fueron comprobadas respecto al inglés por
E. A. MaY&amp;R, Englische Lautda1ter, Upsala, 1903, pág. 107.
2 Lo contrario se halla en A. GREGOIRE, Variations de dude dans la
syllabe franfaise, en La Parole, 1899, Extrait, pág. 44: cL'occlusion
préparatoire a un groupe de consonnes demande d'ordinaire plus de
temps que celle qui précede une consonne suivie d'une voyelle.•

LAS

CONSONANTES ESPAXOLAS

371

inacentuadas. También la oclusiva inicial de la última sílaba
-en las formas esdrújulas supera un poco en duración a la ini-cial de la sílaba postónica en esa misma clase de palabras:
ático
t 8,4
tópico
P 9,7
séquito k 8,3
8,8

k 10
k 10,5
t 9,5

'i"o,6

Los trazos del quimógrafo no ofrecen datos para poder
medir la oclusión de las explosivas sordas en posición inicial
absoluta; lo único perceptible es la parte correspondiente a la
explosión 1. Final de sílaba interior, la pronunciación corriente
sólo presenta una verdadera oclusiva en el caso de p seguida
de t: apto, concepto, etc.; la p ortográfica en palabras como
opción, acepción, eclipsar, etc., se pronuncia, en general, como
una b más o menos sorda y relajada; para que en tales casos
resulte una p propiamente oclusiva se necesita hablar con marcada afectación.
El movimiento de los órganos para pasar de la articulación
-de la p a la de la t en formas como apto, concepto, etc., resulta
.asimismo imperceptible sobre la inscripción quimográfica; la

a

p

o

J.engua forma la oclusión de la t antes de que los labios deshagan la de la p precedente; la medida total de ambas oclusiones reunidas, en igualdad de circunstancias que los casos
anteriores, ha sido, por término medio, 22 c. s. En aptitudes,
-en que el grupo pt va inacentuado, el empalme entre ambas
1 Rouss&amp;LOT, Princi.pts, pág. 993, cree probable que la duración de
&lt;licha oclusión inicial sea igual a la que corresponde en esos mismos
casos a las oclusivas sonoras correspondientes.

�373

T. NAVARRO TOMÁS

DURACIÓN DI!. LAS CONSONAI\TES ESPAÑOLAS

oclusiones no ha resultado tan perfecto como en apto, etc.,.
habiéndose señalado en el trazado el fin de la p con una pe-

La k final absoluta en cok, vivac, etc., ha resultado generalmente implosiva, sin que haya sido posible en la mayor
parte de los casos advertir sobre el trazado el fin de la oclusión; en un caso en que se ha hecho explosiva, su duración

372

a

p

u

d

e

(s)

queña explosión; la duración total de pt ha sido en este caso19,5 c. s., correspondiendo a la p II,5 y a la t 8.
La e final de sílaba no es completamente oclusiva ni aun
en el grupo et. En lección, dicción, etc., se pronuncia de ordinario una g que, como la b (p) de opción, etc., suele con frecuencia debilitarse hasta resultar muy poco perceptible.
En formas como tacto, doctorado, etc., el quimógrafo acusa
asimismo en el lugar correspondiente a la e una g más o menos sonora, cuya presencia resulta también, en general, para
el oído fácil de percibir. Parece, sin embargo, que al fin de

t

a

e

o

dicha g, cuya articulación se cierra gradualmente, llega a producirse, pasando acaso por la articulación de la g oclusiva, una
breve k; en tacto, por ejemplo, la duración del elemento fricativo g sólo ha sido 7 c. s., mientras que la de la oclusión
siguiente, comprendiendo hasta el fin de la t, ha llegado a
14,5 c. s., lo cual viene a ser casi un 40 °fo más de lo que la t
ha durado por sí misma en formas como pasto, disgusto, etc.
El hecho de que el sonido de la e en las indicadas circunstancias acabe, como parece, en una k, tanto más marcada cuanto
mayor sea el énfasis con que se hable, influye sin duda para
que ordinariamente se atribuya carácter oclusivo a toda la.
articulación.

a

e

l1a sido 13 c. s., un 30 °fo aproximadamente sobre la de los
casos apuntados en la página 370.
La t de etnología, atlas, ritmo, etc., se ha pronunciado coi-rientemente como d; ritmo, dicho con cierto énfasis, ha dado,
.sin embargo, una t oclusiva con 8 c. s.
Las consonantes sonoras b, d, g, sólo son normalmente
-oclusivas en posición inicial absoluta y en contacto con una
nasal anterior; fuera de estos casos la oclusión completa de
&lt;fichas consonantes se produce rara vez en la conversación
-ordinaria. La d, en contacto con una / precedente, resulta también oclusiva. Las variantes fricativas y africadas próximas a
la forma oclusiva propiamente dicha se producen en determinadas circunstancias respecto a las tres consonantes citadas
-con bastante frecuencia. Se ha dicho 1 que en la pronuncia-ción madrileña, la d, aun en los grupos nd, Id, hace siempre
el efecto de una fricativa. De mis notas resulta, por el con.trario, que en palabras como conde, pandero, condenado, etc.,
pronunciadas por personas de Madrid y de otras partes de
Castílla, la d ha sido constantemente oclusiva. La n y la d tienen en estos casos el mismo punto de articulación, r;id; ambas
se forman contra la cara interior de los incisivos superiores.
Los bordes de la lengua, una vez formado el contacto necesario para la r;i, se mantienen en esa misma posición hasta el
fin de la d, de suerte que la oclusión de ésta, en lo que se
refiere a dicho contacto linguodental, no es sino una continua1

1\1. A.

COLTON,

La pl,onétique castiltane, Paris, 1909, pigs. 94-95.

�375

DURACIÓN DE LAS CONSONANTES ESPAÑOLAS

374

T. NAVARRO TOMÁS

ción de la oclusión formada para la !}; el velo del paladar,..
abierto para la l} y cerrado para la d, es el único órgano que
necesita entretanto cambiar de posición para pasar del uno
al otro sonido. No sería difícil que en pronunciación muy relajada llegase a producirse en dichos casos una n con oclusión
incompleta, lo cual haría, sin duda, que la d siguiente tampocoresultase totalmente oclusiva; pero en mi pronunciación y en
la de las personas a que me he referido, sin tratarse ciertamente de pronunciación afectada, no he hallado ejemplos deesa especie. La articulación de la d en una palabra como
venda, por ejemplo, termina, según puede verse en la figura
adjunta, con una explosión muy semejante a la de la b inicial.
/
-

'

' .

,
'

V

•

-

n

e

-

j

'

. ..
•

.

!' ¡-

laterales de la lengua y los lados del paladar. La pronunciación de una / sin contacto ápicodental podría hacer, como en
el caso de nd, que la d siguiente resultase fricativa, Id; pero
de esto tampoco he hallado ejemplos entre mis notas. El examen de las inscripciones quimográficas no deja duda respecto
al carácter explosivo de dicha d. En la palabra soldado puede

o

s

-

Acentuadas:
9,7
5,3

doce
vendido

8,5
6

gasa
angosto

s
5,6

8,T
5,7

Inacentuadas:
bocado
Inicial:
7,6
Protónica : ambos
7,2
Postónica: embozado 4,5
6,9

d

o

a

d

de la misma palabra; una y otra sacuden súbitamente la plumadel quimógrafo, haciéndole describir un trazo casi perpendi-cular a la línea neutra. La explosión de la g, como la de la k,
muestra, por el contrario, una marcada tendencia a la africación-

base
embozo

a

hacerse la comparación entre la primera d, oclusiva, y la segunda, fricativa. En la mayor parte de los casos la forma de la
curva permite reconocer entre la l y la d la estrechez progresiva de los órganos hasta el punto en que empieza la oclusión.
prot6nica

Inicial:
Interior:

d

domingo 7
venda
7,5
condenado 3,5
6,5

ganado
7,z
hongo
7,5
angostura 4,2
6,5

7;57,7

4,1

En el grupo Id (Jd) ambas articulaciones tienen también decomún el contacto de la punta de la lengua con la cara interior de los incisivos superiores; pero se diferem;ian, como es:
sabido, por lo que se refiere a la abertura u oclusión, según.
se trate respectivamente de / o d, formada entre los bordes

aldeano 3
calderero 3
soldadura 11
3,2

t6nica

faldero 4,7
caldero 3,5
soldado 4
4,1

post6oica

falda 6
caldo 6,2
sueldo 6

6,1

Tanto la l como la m y la 1t suelen prolongar en estos
casos su duración a expensas de la consonante siguiente, la
cual no llega de ordinario a conseguir una oclusión completa
sino muy poco antes de producirse la vocal inmediata posterior 1 ; pero esta oclusión, aunque momentánea, basta para que
se verifique la explosión correspondiente, que es en suma la
que caracteriza al sonido. Las tres oclusivas b, d, g son, por
su duración, muy semejantes entre sí. ~fo posición inicial
2
acentuada son un poco más largas que en los demás casos ;
1 El desarrollo que este proceso alcanza en algunos casos explica
fácilmente formas como 1u m bu ) lomo, etc., y las vulgares tamiln
(también), comenencia (conveniencia), comersación (conversación), etc.
2
CoLTON, ob. cit., pág. 163, dice a este propósito: «Les plosives a
l'initial absolue sont toujours breves. En contact, en arriere, nous

�inmediatamente detrás del acento (ambos, caldo, etc.) son asimismo algo más largas que delante de él (emboz o, caldero, etc.);
dándose su mayor brevedad en sílaba protónica interior (embozado, calderero, etc.).
En la inscripción de la africada e (ch), interior de grupo,
pueden distinguirse sin dificultad los dos elementos que constituyen esta articulación; la oclusión que aparece en primer
lugar no se forma bruscamente, como la de las consonantes p, t,
sino de una manera gradual, como la de la k; la fricación que
sigue a la oclusión se manifiesta mediante una curva que, partiendo de la posición cerrada, se va elevando con relativa lentitud a medida que aumenta la abertura del canal bucal. La

m

u

ch

a

ch

dechado 10,2 (3,7)
marc!tito 10 (3,5)
muchacho 13,7 (5)
hechicero 8 ( 2,5)

La oclusión y la fricación varían en proporción análoga según
]a posición del sonido con respecto al acento; en igualdad de
circunstancias, sin embargo, la pronunciación enfática favorece el alargamiento de la oclusión, y la pronunciación relajada
el de la fricación. En posición inicial absoluta sólo resulta perceptible la parte fricativa, cuya duración ha sido en chapa 4,
en chusma 3,5 y en chiflado 3.
La africada y en la pronunciación española corriente sólo
aparece dentro de palabra, de una manera normal, en contacto con una n anterior (inyecta, conyugal, etc.); también
ocurre precedida de l en grupos sintácticos como el yeso, nzal
yerno, etc.; en posición inicial absoluta, y sobre todo formando
parte en este caso de la sílaba acentuada (yeso, yunque, etc.)

N

o

duración de este segundo elemento viene a ser por término
medio en mi pronunciación un tercio de la duración total del
sonido; pero esta proporción varía en la pronunciación de
otras personas, siendo causa principal, entre otras circunstancias, de las muchas diferencias que la e presenta en nuestra
lengua. En los ejemplos siguientes, al lado de las cifras que
indican la duración total del sonido, va indicada entre paréntesis la parte correspondiente a la fricación:
·
machete
11
corchete 12
despacito 12,5
luchadores 8

377

DURACIÓN DE LAS CONSONANTES ESPAÑOLAS

T. NAVARRO TOMÁS

10,6
11
13,1
8

La e más larga ha sido la postónica en contacto inmediato
con la vocal acentuada, y la más breve, la protónica interior.
avons vu que cette plosive devient souvent une fricative, c'est-a-dire,
une consonne plus longue.• La oclusiva inicial absoluta, sobre todo en
sílaba acentuada, resulta precisamente, como se ha visto, la más larga;
b, d, g, fricativas, no son más largas, sino algo más breves que sus respectivas oclusivas en posición inicial absoluta; véase adelante, pág. 381.

B

n

y

e

a

c

aparece as1m1smo con bastante frecuencia; la pronunciación
enfática puede por lo demás convertir en y la y fricativa en
cualquier otra posición.
La parte fricativa de la y es más breve que la de la e, resultando en general muy semejante a la explosión de la g oclusiva. Su timbre, aparte de lo que se refiere a la sonoridad, es
también algo distinto del de la. e, pues mientras la fricación
de ésta viene a tener el sonido de una s, la fricación de la y
tiene ordinariamente más de y que de z. La y con fricación
semejante a z suele, sin embargo, ocurrir en pronunciación
enfática. El habla vulgar ofrece en este punto, como en el caso
de la e, numerosas variantes:
yeso
yesero
inyecta
conyugal

12,5

9,5
6

4

yunque
yuntero
inyectan
inyección

12 18

9 15
5,3
:s,5

12,6
9,5

5,6
3,7

�378

379

DURACIÓ)I DI!. LAS CONSO)IANTKS l!SPAÑOLAS

T. NAVARRO TOIIIÁS

La y más larga, según estos datos, es la inicial absoluta en
sílaba fuerte; en esta misma posición, sin acento, es un 2 5 °/ 0
más breve; precedida de nasal la reducción de la y ha sido aún
mayor, llegando al 56 º/0 en sílaba acentuada y al 70 °fo en
sílaba inacentuada; en cónyuge ha dado casi la misma duración
que en inyecta; la nasal reduce la oclusión de la y del mismo
modo que la de las oclusivas b, d, g.
La medida de las fricativas sordas f, 9, s es difícil de obtener en posición inicial absoluta, pues en la mayor parte de los
casos el trazo del quimógrafo se desvía tan suave y gradualmente de la línea de reposo, que no hay modo de distinguir
con seguridad el principio de la articulación. Los pocos casos
en que dicha desviación se ha acusado desde el principio con

22,7, etc.

acaso la primera cuarta parte únicamente representa una fricación perceptible. Por razones análogas puede
pensarse que una mitad por lo menos de la curva correspondiente a la consonante inicial absoluta debe ser muda, no empezando en realidad el sonido sino allí donde el trazo, ya cerca
de la vocal siguiente, muestra una cierta sacudida que le hace
elevarse con mayor rapidez que la hasta ese punto empleada.
1,

Sílaba acentuada:
/aja
zapa
sapo
jota

final absoluta

intervocálica

ioicial absoluta

r~fajo
gazapo
peseta
m¡y'eza

12
13,5
14
12,2
12,9

•

9,8
8,2
8,2
9,2
8,8

feroz 24,5
jamás 23,2
carcaj 22,7

post6nica intervocálica

entre la tónica
y la final

2 3,5

final de sílaba

nafta
nazca
pasta

10
9,5
8,2

•
9,2

Sílaba inacentuada :
µrot6nica in ter-

vocálica

s

a

p

o

relativa claridad han servido para determinar las cantidades
que abajo se indican. La fricativa x (j, g) inicial absoluta se
marca en general sobre el trazado mejor que las demás fricativas. La dificultad es análoga por lo que se refiere a la posición final absoluta, en donde la curva que representa la fricación acaba generalmente con un suave descenso que le hace
confundirse con la línea de reposo. La duración de dicha
curva en este último caso es mayor que la que aparece en la
inscripción de las fricativas sordas en cualquier otra posición;
pero el efecto acústico correspondiente resulta para nuestro
oído positivamente breve, dejando de percibirse el sonido
mucho antes- de que cese la posición de los órganos y la
corriente espirada. Si se examinan estas curvas finales se
advierte que todas ellas, poco después de empezar, experimentan un descenso relativamente brusco, lo cual, unido a
la impresión acústica que el oído recibe, hace suponer que de
las medidas totales que muestran en el trazado, 24,5, 23,2,

afanoso
cacería
pasadizo
majadero

sáfico
pócima
pésimo
mágico

9,2
8,7
1,i

8.5
8,5

estafa
pere.ea
espeso
linaje

11
10
10,2
10,5
10,4

I 3,5
12,2
12
13
12,7

final de sílaba

8,2
naftalina
gozq uecillo 6,2
pastoreo
4,7
6,4

Prescindiendo de la posición inicial y final absolutas, las
fricativas más largas son, como se ve, aquellas que se pronun-

p

a

s

o

cian en posición intervocálica; entre la vocal acentuada Y la
final (espeso), las cuales han superado en un tercio aproximadamente a las iniciales de sílaba acentuada (peseta) y a las protónicas intervocálicas (pasadizo); las que se hallan entre lavo1 En posición inacentuada, lunes, ldpiz, etc., la duración ha sido
algo menor, oscilando entre 15 y 20 c. s.

�380

T. NAVARRO TOMÁS

DURACIÓN DE LAS CONSONANTES ESPAÑOLAS

cal acentuada y la postónica interior (pésimo) tienen una duración intermedia entre los dos términos anteriores.
Contra lo que podía suponerse, dada la diferencia del
acento, las iniciales de sílaba acentuada y las protónicas intervocálicas son muy semejantes entre sí; semejanza que se extiende también a las finales de sílaba acentuada (pasta). El

de su articulación, varían fácilmente según la relajación o el
énfasis con que se pronuncian, pudiendo recorrer distintos
grados, desde una posición casi vocálica a una forma muy
próxima a la oclusión; la oclusión completa la alcanzan rara
vez, aun en casos de pronunciación afectada; la d, cuya articulación requiere entre dichas fricativas la mayor actividad lin-

p

a

s

a

d

z

o

acento determina, por el contrario, en este último caso una
diferencia considerable entre formas como pasta 8,2 y pastoreo 4,7, o entre nazca 9,5 y g ozquecillo 6,2, etc.
De las, especialmente en esta posición final, puede advertirse la distinta manera de enlazarse con una t siguiente, en
que la curva de la s desciende suavemente a medida que la
abertura apicodental, estrechándose más y más, se acerca a la
oclusión, y la manera de enlazarse con una p (aspa), en donde
la curva de la s, cuando se halla en toda su tensión, es súbitamente interrumpida por la oclusión bilabial.
La s experimenta su máxima reducción ante las demás
fricativas sordas, y sobre todo ante la f y la 8; en formas como,
por ejemplo, esfera, esfinge, ascenso, escena, etc., pronunciadas con la rapidez ordinaria de la conversación corriente, la s
resulta, en efecto, muy poco perceptible, yendo en gran parte,
según los casos, cubierta por la f o asimilada a la articulación
de la 8; así, en esfera y escena la duración de las no ha pasado
de 3 ó 4 c. s., mientras que la de f y 8 ha sido II c. s.; la
diferencia entre esta última cifra y la de 9 c. s., duración media de estas consonantes en palabras como refajo y gazapo,
indica que la f y la 8, al absorber parte de la s, han alargado
un poco su propia duración.
La f y la x (j, g) son, en general, un poco más largas que
las dentales s y 8 (c, z ).
Las fricativas sonoras b, d, y, g, en cuanto a la estrechez

o

d

a

r

d

a

o

gua!, es precisamente la que más tendencia muestra a la relajación. La duración de estas consonantes es tanto mayor cuanto más se acercan a la forma oclusiva, a lo cual contribuye,
naturalmente, el hecho de que el aumento de la estrechez bucal va unido de ordinario a una mayor fuerza o lentitud en
la expresión. En la pronunciación que aquí sirve de base, la
duración de dichas consonantes ha sido la que muestran los
siguientes datos:
cabeza
pedazo
bayeta
migaja

6
5,7
5
6,2

caballero
adorado
payasada
regalado

entre la tónica
y la final

6,4
6,7
7,2
8,5
7,2

5,5
4,5
4,2
6

-

hábito
médico
náyade
águila

5

5,7

tomaba
espada
desmayo
amago

postónica

protónica

t6nica

final de sílaba

observante
admirable
dogmatismo
ignorante

5,5
7,6
7,5
6,8
6,8

7
6-,5
5,7
7,1
6,6

sorda sonorizada

esbelto
rasgado
esmeralda
juzgaría

5,6
6,5
5, 7
5,5

5,8

Todas las fricativas sonoras, incluyendo la s y la z sonorizadas, han dado, como se ve, medidas muy semejantes
dentro de las distintas posiciones en que van consideradas;

�DURACIÓN DK LAS CONSONANTES ESPAÑOLAS

T. NAVARRO TOMÁS

pero también aquí puede percibirse, aunque en menor proporción que en otros casos, que la posición más favorable al
alargamiento de las consonantes es la posición intervocálica
entre la sílaba acentuada y la final, siendo, por el contrario, la
intervocálica protónica la más propicia a la reducción.
La d final absoluta, cuando no se omite por completo,
suele dar sobre el trazado curvas de longitud variable, las cuales en virtud han oscilado entre 12 y 17 c. s., en césped entre
9 y 15, etc.; la articulación de dicha d según estas curvas ha
resultado en su mayor parte muda o muy débilmente sonora;
no ha habido casos de 0 por d (verdaz por verdad, etc.).
Al lado de d.ogmatismo 7, 5, rasgado 6, 5, juzgaría 5, 5, etc.,
han producido dogma 8, S, asno 9 y diezmo 8; en lo cual se
manifiesta también la influencia del acento. La p y la c, pronunciadas respectivamente como b y g semisordas, han durado en inepcia 7, eclipse 7, sección 8,2.
La l es, a este respecto, más variable que otras consonantes 1; basta considerar, por ejemplo, que la l protónica en alabanza, colorado, etc., suele ser aproximadamente un 50 °fo

como en caldo, sueldo, falda, etc., resulta, en general, a costa
de la d siguiente, algo más larga que ante las demás consonantes. La pronunciación enfática, por su parte, alarga considerablemente toda l final de sílaba fuerte y cerrada: ¡calma!,
j'L'álgame!, etc.; pero en la pronunciación ordinaria, la l no
experimenta en esta posición, según mis datos, ningún alargamiento especial, así como tampoco determina ninguna diferencia considerable el hecho de que sea sorda o sonora la
consonante que sigue a la l 1: calco 8, salgo 9, falta 8,5, fa!_
da 9,5,puJpa 8,2, bulbo 8,5.
En pronunciación relajada, la l toma un carácter vocálico
que hace difícil determinar sobre el trazado los límites entre
su articulación y la de los sonidos contiguos; véase a este propósito la curva correspondiente a la palabra alabanza. En ge-

a

a

e

s

c

a

a

más breve que la postónica en formas como pala, tela, etc.
La l intervocálica, inicial de sílaba acentuada, como en lzelado,
palacio, etc., y la interior de sílaba, acentuada o inacentuada,
como en clavo, plegadera, etc., forman con dicha protónica el
grupo más breve. Las que siguen a la vocal acentuada en contacto inmediato con el1a, como en calma, pálido, etc., se agrupan, por el contrario, con la indicada postónica en cuanto a la
semejanza de su duración. La l final de sílaba seguida de una d,
1 De la duración de la /, entre otras notas acerca de este sonido,
traté en un artículo Sobre la articulación de la I castellana, en Estttdis
Fonetics, Barcelona, 1917 1 I, 265-275.

b

a

n

a

z

neral el paso de los órganos desde una l a una vocal siguiente
determina sobre el trazado una transición más violenta que la
que ocurre entre una vocal y una l siguiente, como se ve, por
ejemplo, en el caso de pálido.
Acentuada:
inicial absoluta

intervocálica

lazo 12
lana 11,6
lonja 10,5
lista 10

helado 7
palacio 6
pelota 6,5
colina 6.5
6,5

11

final de sílaba

calma
salsa
alto
alba

9
8

7,5
7,8

8,I

interior de sílaba

clavo
plano
pliego
plomo

6
5,4
5,9
6
5,8

1 En formas análogas, la I inglesa ante consonante sorda resulta
aproximadamente un tercio más corta que ante consonante sonora.
E. A. MaYER, Englische Lautdauer, Upsala, 1903, págs. 28 Y 29.

�DURACIÓN

T. NAVARRO TOMÁS

Inacentuada:
entre la tónica
y la final

pala
cota
tela
escala

post6oica

protónica

10
9,3
9,5
9

alabanza
colorado
valeroso
elegido

pálido 9
cálido 8,5
cólico 8

4,5

5
4,7
4,3

5,5
5,5
4,2

5

5

4,6

9,4

interior de sílaba

plegadera
aplicado
suplicar
obligar

La 1 inicial absoluta, acentuada, como puede apreciarse
por los datos precedentes, es en general bastante larga; inacentuada, ha resultado casi un 30 º/0 más breve: lejanía 8,2,
limadura 8, latigazo 7, 5, etc. La sonoridad de la I en esta posición va precedida ordinariamente de una leve corriente de
aire sordo que se acusa con claridad sobre el trazado; las vibraciones de la I en las formas acentuadas arrancan de una manera
limpia y precisa; en pronunciación descuidada el principio de
dichas vibraciones resulta algo más débil y la duración del
sonido es menor.
Final absoluta, la l, como era de esperar, ha dado las curvas
Ínás largas: peral 22,5, débil 16; pero acústicamente sólo en
casos de pronunciación enfática corresponde el sonido en realidad a la duración que estas medidas indican. En las inscripciones correspondientes a las citadas palabras se advierte de
un modo general que las primeras vibraciones de la l se dan
casi con la misma frecuencia que las de la vocal anterior;
pero después descienden gradualmente hasta acabar en una
línea muda que ocupa el último tercio de la curva; esta parte
muda puede ser mayor en casos de pronunciación relajada;
sabido es que en la pronunciación de ciertas regiones españolas la l final ha llegado hasta la desaparición.

g

a

11

e

t

a

El trazo de la ll, inicial e intervocálica, demuestra en general, como el de la l, una gran sonoridad; su duración ha dado
las medidas siguientes:

-llave 9
llano 9,2
lleno 7,5
8,6

DB

LAS CONSONANTES ESPAÑOLAS

fallecido 6,2
callejuela 6
pillería
6,5
6,2

galleta 7,7
mellado 8
billete 8,2
8

385

10
agalla
escollo
9
destello 11,5
10,2

Lar en mis inscripciones ha resultado siempre vibrante y
·sonora, constando de una sola vibración, que en la mayor parte de los casos ha durado 2,5 ó 3 c. s. Lar fricativa tiene también bastante uso en la pronunciación correcta, pero es menos frecuente de lo que cree Colton, ob. cit., pág. I 16.
En posición intervocálica ( caro, espera, pareja), la vibra-&lt;:ión de la r en los trazos del quimógrafo se destaca clara.mente de las vocales contiguas. No he hallado forma alguna
en mi pronunciación ni en la de otras varias personas, en que
.una r intervocálica haya presentado más de una vibración;
bastarían, por lo demás, sólo dos vibraciones para que el oído
.español confundiese este sonido con el de la i' (pero-perro, etc.);

p

e

r

o

Josselyn 1 dice haber hallado de vez en cuando en español
una r intervocálica con dos vibraciones; pero la figura que
,cita como ejemplo (pág. 33 de su libro), hecha al parecer con
,una membrana demasiado floja o con un tambor de excesivo
-diámetro, y llena por esta causa de giros superfluos, se presta,
-en mi opinión, a distintas interpretaciones.
La vibración de la r interior de sílaba (prado, tropa, bra.zo, etc.) tiene aproximadamente igual duración que la de la
T intervocálica; pero dicha vibración nó sigue inmediatamente
a la explosión de la consonante anterior, sino que entre una
y otra se produce generalmente un pequeño elemento vocáli~o, cuya duración iguala con frecuencia y aun a veces supera
1

F.-M. JossBLYN, Études de p!wnttique espagnole, Paris, r907, pág. r r 2.
TOMO V.
25

�T.

386

NAVARRO

TOMÁS

a la de la misma r. Del desarrollo de este elemento dan testimonio algunas palabras españolas 1. Dadas las condiciones de
las figuras de Josselyn, ob. cit., págs. 52, 57, II3, se comprende que el autor no se diese cuenta de la presencia de este elemento. En cuanto a su opinión (pág. I 12), de la cual parece

DURACIÓN DE LAS CONSONANTES ESPAÑOLAS

absoluta, como puede verse, por ejemplo, en, las palabras nácar
y abdicar entre las figuras adjuntas 1 . Sabido es, por lo de-

á

ll

t

r

p

o

a

participar Colton (pág. 117), respecto a la existencia de una r
de dos vibraciones también en esta posición, creo necesaria
una demostración más completa; desde luego no aparece en
mi pronunciación, por grande que sea el énfasis con que hable,
ni tampoco entre mis notas sobre la pronunciación de otras.
personas 2 •
Delante de consonante (curva, perla, parte, etc.), lar presenta variantes dialectales; Araujo, como salmantino, pronunciaba por lo visto en esta posición una r con varias vibra-

u

e

r

d

a

ciones 3 ; en otras partes predomina, por el contrario, la r fricativa; en mi caso es vibrante y consta de una sola vibración,
produciéndose también entre ella y la consonante siguiente uo
elemento vocálico análogo al que se produce entre la r y una
consonante anterior. Este elemento, con duración y sonoridad
variables, se manifiesta especialmente después de la r final
Rev. de Filol. Esp., IV, 1917, pág. 374.
2 Recuerdo, sin embargo, haber oído en dichos casos una r con
más de una vibración a un actor, que se servía de éste y de otros detalles de pronunciación para producir efecto cómico.
3 F. DR .ARAuJo, Fonética castellana, Toledo, 1894, pág. 51.

r

a

más, que en esta posición final la r de la conversación ordinaria resulta corrientemente fricativa y relajada.

r

a

c

d

b

a

La duración de la r experimenta diferencias considerables
según la posición del sonido en la palabra; las medidas obte(l-..\\\',1,•.v.,••.\~1\'•
- - -

1

'~,,,,,-

.1,

A"

.,.,,.._/."

~--'

rr

e

p

c

c

o

nidas oscilan entre 7 ,2 y I 5,2 c. s., que corresponden a 2 y
4 vibraciones respectivamente 2; en formas como herramien-

c

a

rr

e

e

r

o

ta, carretero, etc., la r ha sido un 50 °fo más breve que en parra, carro, etc.; cada vibración de la r viene a durar por término medio unas 3,5 c. s.:

1

1 Hacen también notar este elemento final AaAuJo, ob. cit., pág. 51,

y JossELYN, ob. cit., pág. 111; Araujo lo representa con una :i.
2 Para las vibraciones de lar, véase Rev. de Filo/. Esp., III, 1916, pá-

gina 166.

�DURACIÓN DE LAS CONSONANTES ESPAÑOLAS

risa
rosa
rama
roble

389

T. NAVARRO TOMÁS

388
7,8
8,2
7,7
8

7,9

herrero 7,5
carreta 9,8
derrota 8,5
arrope 10,I
9

herramienta
carretero
derrotero
cerradura

6 13
8
7,2
7,5
7,5

parra
carro
perro
cerro

14,7
1512
1416
14,2
14,7

Resulta, pues, de una manera constante que, prescindiendo
de la posición final e inicial absolutas, cuyas curvas, como queda dicho, no siempre suelen representar con exactitud la duración perceptible del sonido, las consonantes en posición
postónica intervocálica, entre la vocal acentuada y la final, son
bastante más largas que en cualquier otra posición, superando
en un 49 º/0 , por término medio, según puede verse en el siguiente resumen, a la duración de las consonantes protónicas,
y en un 36 ó 33 °fo, respectivamente, a la de las consonantes
iniciales o finales de sílaba acentuada.

oclusivas sordas
africada e
fricativas sordas
fricati vas sono ras
lateral 1
lateral!
vibrante r

t6nica
intervocálica

t6nica final
de sílaba

protónica
intervocálica

postónica
intervocálica

(Peseta)

(pasta)

(Pasadizo)

(espeso)

&gt;
&gt;

6,6
8

I0,6
13,1

8,8

9,2

8,5

5,7
6,5

8,5
8,1

5
4,6
6,2
7,5

12,7
7,2
9,4

9,1
10,6

8

9

8,2
0,74

&gt;
&gt;

8,6

6,6

0,77

0,51

10,2

~
ll,l

I

Josselyn advirtió ya la existencia de consonantes largas
(dobles) en la pronunciación española: «Dans le fram;;ais et
l'italien une consonne double est en réalité une consonne
simple plus intense et plus longue et qui fait que la voyelle
qui précede perd un quart ou un tiers de sa durée. Si nous
acceptons cette définition pour l' espagnol, les consonnes doubles sont loin d'etre rares dans le parler courant. L' oreille
seule suffit pour remarquer une prononciation que l'on entend
souvent, et dans laquelle queso=qttesso, avec le raccourcissement de la voyelle et la prolongation de la consonne. Le
nombre considérable de ces prononciations qu'on entend semblerait indiquer un manque d'appréciation de la valeur de la

consonne double, appréciation qui est si forte en italien .....
On nous dit qu'il n'y a plus qu'une consonne double (nn) en
castillan. L'oreille constate qu'il y a des cas ou, bien que l'orthographe réclame une consonne simple, le parler courant a
une consonne double» (págs. 187-188). Colton señaló más
concretamente las circunstancias de dicho alargamiento, relacionándolo con la división de las sílabas y con el acento de
intensidad: «La consonne simple unie par la liaison vocalique avec la voyelle précédente est relativement longue et
elle appartient généralement aux deux syllabes. Exemples:
cese-0ésse, cede- 0édde, teme-témme, lindísinzo- lindíssimo, etc.»
(pág. 163). «Dans la division des syllabes l'accent joue un tres
grand role. D'apres les conditions que nous décrivons, il a
tendance a attirer a luí soit la consonne précédente, soit la
consonne suivante, soit toutes les deux» (pág. 176).
El acento de intensidad atrae, en efecto, la consonante
intervocálica siguiente ·hacia la vocal acentuada; pero como
al mismo tiempo esta consonante mantiene su enlace silábico
con la segunda vocal, el resultado es un desdoblamiento de
dicha consonante, cuya articulación queda de este modo repartida entre las sílabas formadas por las dos vocales contiguas.
El alargamiento de la consonante no es, pues, debido únicamente a la atracción del acento, sino también al hecho de que
la consonante no pierda su contacto con la vocal siguiente.
Contra la observación de Colton de que «en général, apres
une voyelle breve en syllabe fermée la consonne est longue»
(pág. 163)., mis notas indican que en formas como pasta, dogma, diezmo, etc., las consonantes finales de sílaba, si no han
sido las más breves, han resultado, en realidad, más cerca de
éstas que de las consonantes largas, demostrándose con ello
que la atracción del acento, cuya influencia no ha podido faltar en estos casos, no siempre implica alargamiento de la consonante 1 . La pronunciación enfática puede, por lo demás,
1 Colton dice también que «les consonnes vocaliques qui suivent
une voyelle breve sont tres longues en castillan, et surtout celles qui
suivent la voyelle breve tonique. On peut noter particulierement 1, r,

�391

T. NAVARRO TOMÁS

DURACIÓN DB LAS CONSONANTES ESPAÑOLAS

alargar las consonantes tanto en ésta como en cualquier otra
posición.
La atracción del acento alcanza a la consonante inicial de
la sílaba inmediata siguiente, aun cuando entre ésta y la vocal
acentuada se intercale otra consonante; la diferencia entre
formas como pecho, tapa, -poso, etc., y percha, aspa, torso, etc.,
aun mostrando constantemente una cierta ventaja a favor de
las primeras, puede tenerse en realidad por insignificante:

la consonante simple en posición postónica intervocálica, aunque más larga que en cualquier otra posición, dista también
bastante de la medida absoluta ordinariamente alcanzada por
la consonante doble. Ya se ha visto que, a excepción de la f,
ban sido muy pocos los casos en que la consonante postónica
ba resultado superior a 13 c. s.; para obtener la impresión de
una consonante doble se necesita sin duda una duración absoluta algo mayor. En las medidas de C. Metz 1, la consonante
doble italiana da en general una duración superior a 20 c. s.:
foco ro, sacco 23; tttío 13, buffo 26,5; pace 15,5, boccio 28,5;
coda 7,/reddo 23;.fi10 7, calle 22,5, etc.
Comparadas las consonantes entre sí dentro de una misma inscripción en la posición postónica intervocálica, he obtenido los resultados siguientes:

390

pecho
tapa
pato
vaca
poso
pozo

14
11
11

10,2
13

~
12,1

percha 12
aspa
10,5
pasto IO
vasco
9,5
torso 12,5
corzo 13
11,2

La consonante postónica en pala, espeso, etc., es, según
se ha visto, casi tan larga como dos veces la protónica en
colorado, pesaroso, etc.; pero el oído español, como ya dice
Josselyn, no siente dicha consonante postónica como una consonante doble. Una consonante reconocidamente doble en
español es la que se pronuncia, por ejemplo, en innecesario,
innoble, y en grupos sintácticos como dos señores, luz cenital,
el lazo, etc. La comparación entre esta consonante doble y la
consonante simple intervocálica da las siguientes medidas:
innoble
innecesario
vas solo
dos señoras
las sombras
haz cinco

19,7
16,2
20

16,5
16,7
22,2

18,5

enojo
inanimado
va solo
no señora
la sombra
da cinco

r

a

cigarro 13,6
despacho 12,5

f jirafa
8 pedazo
s potasa
X refajo

La duración de la consonante doble es siempre considerablemente mayor que la de la consonante simple, cualquiera
que sea la posición en que dichos sonidos sean considerados;
n, d, IJ&gt; (pág. 163). l\fis datos sobre colorado 51 cólico 8, medico 6,5, adorado 415, etc., no dan fundamento para poder llamar muy la1·gas1 ni aun
siquiera largas, a dichas consonantes en esta posición.

13,5
13,2

13,5
12,2
13
13,5

13,5
11 17
12,3
13,1

gafo
caeo
paso
paja

12,6
p guiñapo

t zapato
k bellaco

11,1
10
11,2

tapa
bata
taco

11,5
10,5
11,5

11 13
10,2
11,3

10,9
!! tamaño

8
6,5
13
11
I0,7
11,7
10,1

13,3
11,5
11,7
12,8

carro 13,5
tacita 14

!

cabal/o

m mojama
n ventana
1 escala

10
10,7

pa1io 10
talla 10,5

10
10,6

10,3
9,5
8,8
9,3

cama
cana
pala

9,5
9
9,5

9,5
8,9
9,4

9,3
b escoba
d espada
y desmayo
f lechuga

6,5
6
6,5
6,7

r disparo

2,5

cabo
lado
mayo
vago

7,2
5,7
6,5
7,3

6,8
5,8
6,5
7

6,5
ca1·0

2,5

2,5

1 C. MBTz, Ein experimmtell-phonetisc!ter Beitrag wr U11tersuclr.ung
áer italienischen Konsonanten-Gemination, Vox, 1914.

�392

393

T. NAVARRO TOMÁS

DURACIÓN DE LAS CONSONANTES ESPAÑOLAS

La r es la más breve de todas las consonantes; la r figura,.
por el contrario, entre las más largas. Prescindiendo de lar,.
las consonantes sonoras son, en general, más breves que las
consonantes sordas; la duración de las fricativas sonoras b d
y, g es, en la posición en que aquí van consideradas, un
menor que la de las fricativas sordas f, 0, s, ~, y un 40 °fo menor que la de las oclusivas sordas p, t, k; la y es un 50 º/0 más
corta qu~ la c. Las fricativas sordas son algo más largas que
las oclusivas sordas 1 ; la diferencia entre f, 0, s, x y p, t, k es
un I 5 °lo a favor de las primeras. La africada e resulta por su.
duración muy semejante a las fricativas sordas, siendo también, por consiguiente, más larga que las oclusivas p, t, k. Las
nasales y laterales m, n, g, 1, !, aunque más cortas que las consonantes sordas, son bastante más largas que las fricativas
sonoras. De las consonantes nasales trataré especialmente en
otra ocasión.
Aplicando a las consonantes la misma clasificación adoptada para las vocales 2, se advierte desde luego que, a juzgar
por los datos aquí reunidos, no hay en mi pronunciación consonantes simples que propiamente puedan ser consideradas
como largas, si se prescinde de la consonante relajada que
aparece en posición final absoluta. Mientras las vocales alcanzan a veces una duración de 20 c. s., las consonantes rara vez
pasan de 13 c. s.; lar, la I y las fricativas sonoras b, d, y, g son
siempre breves, inferiores a ro c s.; las oclusivas sordas p, t ' k
llegan con frecuencia en posición postónica a ro c. s., peroapenas exceden de esta duración; la r, la e y las fricativas sordas f, 0, s, x son semilargas, superiores a I0 c. s., cuando se
hallan en posición postónica, y breves ordinariamente en los
demás casos.
Si se comparan entre sí dentro de estos límites las consonantes y las vocales, resulta que en determinadas circunstan-

cías la duración de aquéllas excede con frecuencia a la de
estas últimas:
perro
casa
faja
caza
bata
sapo

YER,

2

Análoga observación hace también respecto al inglés E. A. MxEnglische Lautdauer, Upsala, 1903, pág. 107.

Largas, de 15 a 20 c. s.; semilargas, de 10 a 15; breves, de 5 a 10_

Rev. de Filo!. Esp., III, 1916, pág. 405.

r

O

s

a
a
a
a

12
10
13,5
13
13
12
12,3

10

14,6
12
X 13
0 13,5
t 10,5
p 12
12,6

o 7,2
e 8
e 8,5
7,9

P 9,5
t 8,1
k 8 12
8,6

á 12,5
á 11,2
á 11,2
~

k 10,9
p 10,5
t 10,5
10,6

o 13
a 11 1 7
o 12,7
12,5

ático
á 8,9
tópico ó 7,7
séquito é 9,5

t 8,4
P 9,7
k 8,3
8,8

6
5,7
4,2
5,3

k IO
k 101 5
t ~

11
10
o 10,8
10,6

k 9

á 11
á 12
á 12

4d º/:

1

~ 13

opaco
etapa
recato

8,7

atacaba
afanado
machacado
fallecido

a 6 15
a 6 15
a 7,5
a 8

7, 1

t 5,5
f 9
e 7,5
! 6,2
7

á 11,5
~ 12

á 12
á 12
á ~

a 6
a 5
a 615
e 7
6,1

n 8,5

k 9,5
0 10
9,2

O

10

10,5
11,4

O
O

b
d
d
d

8
7
7,5
8,5
7,7

a

11

o 10
o 11,5
O 10
10,6

La r y las consonantes sordas en posición postónica intervocálica (perro, opaco, etc.), presentan en general una duración
muy semejante a la de la precedente vocal acentuada; las consonantes sonoras, y especialmente la r y las fricativas b, d, y,
g, son en esta misma posición más ~reves que dicha vocal. La
vocal postónica interior, en formas como ático, séquito, etc., es
siempre más corta que las dos consonantes contiguas. La consonante inicial de la sílaba acentuada en palabras como etapa,
fallecido, etc., es más corta que la vocal de esa misma sílaba.
En posición protónica (machacado, fallecido, etc.), las consonantes y las vocales vienen a resultar casi igualmente breves.
T. NAVARRO TOMÁS.

�MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

LE MARQUIS DE MARIGNAN
Dans la Comedia famosa de La Entretenida, jornada primera, le lacayo Ocaña dit:
Lacayo soy, Dios mediante;
pero lacayo discreto,
y, a pocos lances, prometo
ser para marqués bastante,
corno aquel &lt;l.e Marinán,
de dinan, e pizi dinare,
si la suerte no estorvare
este bien que no me dan.

Sur cette expression-l'une des assez nombreuses qui ont
passé au xvl" siecle de l'italien a l'espagnol et ont été citées,
en espagnol, d'apres l'italien-M. Rodolf Schevill fait la remarque suivante, dans son édition des Comedias y entremeses
de Cervantes, t. III, p. 253, qui vient de paraHre:
Nada hemos hallado aún sobre la anécdota del [marqués?) de Marinán, a que se refiere Cervantes. Quiñones de Benavente, en su entremés de Los sacristanes Cosquillas y 1 alego/e, trae otra alusión a la
frase:
Ni Herodías, ni Absalón,
que murió de repelón,
de mi asadura se ampare:
que ha de tener piu dina1·e
quien quisiere mi afición.

Le marquis de Marignan est bien connu. C'est Giovanni
Giacomo Medichino, qui né a Milan en 1497, y mourut le

395

8 novembre l 55 5. 11 fut enterré au Dome avec son frere, le
pape Pie IV. Capitana di ventura, il entra au service de Charles Quint, qui Je créa marquis de Marignan, ou de Melegnano,
en 1532. 11 combattit toujours pour J'empereur, en 1540 a
Gand, en l 542 en Autriche, et a Metz et a Sienne en l 5 52.
C'est dans cettc derniere ville qu'il exeri;;a, sur des Siennois,
de véritables atrocités, qui lui aliénerent l'empereur.
Juan Vitrian, dans sa traduction avec commentaire des Mémoires de Commines 1 , dit, a propos du secours en argent que
le duc de Bourgogne, Philippe le Bon, donna a son fils Charles
le Téméraire, de «six vingt mil escus contens sur dix sommiers» (liv. I, ch. XIII, t. I, p. 86 de l' édition de B. Mandrot):
Este también significava el marqués de Mariñano, grande soldado
gentil, que por todas las dificultades y guerras ni pedía otro socorro
ni dava otro consejo, sino: JJinari e piu dinari, e se fara ogni cosa.

Cette locution est la bonne, car de dinare e piu dinare ne
signifie ríen. Marignan, au sujet de dépenses extraordinaires
nécessitées par une entreprise guerriere, s'est écrié: «Dinari
e piu dinari, e se fara ogni cosa! De !'argent et encore plus
d'argent, et nous en viendrons bien a bout! »
L'expression de La Entretenida, nous la retrouvons aussi
dans la Primera parte de las Flores de poetas ilustres de Espaiza, ordenada por Pedro de Erpinosa (1605, t. I, p. 57, nº 42,
édit. de Rodríguez Marín), rondelets de Diegp de la Chica sur
!'argent, tout a fait dans le goOt de la fameuse letrilla de Quevedo, Poderoso caballero Es don Dinero:
Cual dice el de Mariñano:
am dinare e piu dinare.

l\1ais ou le marquis de Marignan l'a-t-il dit? Il est probable
que si l'on ne trouve pas la locution dans quelque livre italien
de l'époque-je n'ai pas eu le temps de vérifier dans d'autres
1 Las Memorias de Felipe de Camines, suior de Argentom, de los !teclios y empresas de Luis undécimo....., por D. Juan Vitrian, Amberes,
1713, t. I, p. 80.

�ll!lSCELÁNBA

livres que la vie du marquis par Antonio Miosaglia, Milan, 1605,
ou elle n'est pas 1 - des soldats espagnols ont dO rapporter
d'Italie ce mot du celebre chef de bande, et c'est la que Cervantes l'a pris. ALFRED MoREL-F.nro.

SOBRE «RONCESVALLES»
Y LA CRÍTICA DE LOS ROMANCES CAROLINGIOS
En una muy interesante y comprensiva reseña de mi estudio sobre el poema de Roncesvalles 2, el Sr. S. G. Morley
(Romanic Review, IX, 350) cree que no he comprendido bien
el pensamiento de Menéndez Pelayo al atribuir a este autor la
idea de que el espíritu de los romances carolingios pertenece
en general al siglo xv y no entronca con las gestas viejas. Cree
el Sr. Morley que las palabras de la Antología de líricos, XII,
362-363, se refieren tan sólo a romances como los de Claros, Guiomar y Marqués de Mantua, de que se habla inmediatamente antes; pero el pasaje no admite ni por un momento
esta interpretación, pues en aquel caso no hubiera escrito Menéndez Pelayo: «Todas las condiciones..... de los romances
carolingios impiden suponerlos muy antiguos», sino que en
lugar de los hubiera escrito estos; además, tampoco hubiera
mencionado el Mainete, como poema desligado de esos por
una solución de continuidad, pues tal poema no tiene relación
especial con ninguno de esos romances de Claros, Guiomar,
Mantua, etc., y sólo puede ser invocado como representante
de las gestas viejas enfrente de los romances carolingios en
general. Si esto necesitase comprobación, podrían compulsarse las otras citas que hago de la misma Antología, XII, 3 57,
y XI, 7 5, donde siempre se habla de los romances carolingios
en conjunto como productos tardíos y no ligados inmediata1
2

Vita di J. J. Medie/tino, Milán, 1605.
Revista de Filología Española, IV, 196.

MISCELÁNEA

397

mente con las gestas. A mayor abundamiento, el pasaje en
cuestión de la Antología es mero trasunto de la opinión de Milá,
según el mismo Menéndez Pelayo declara (pág. 364), y en la
obra de Milá (De la Poesía, págs. 37 5, 379 y 481) podrá verse
la opinión de este crítico, que colocaba los comienzos de los
romances carolingios en la primera mitad del siglo xv, como
producción independiente en general de los antiguos poemas
españoles de Mainete y de Roldán. De modo que el referido
pasaje de la Antología no puede entenderse sino como yo lo
entendí, ora lo consideremos en sí mismo, ora en sus fuentes.
Pero todavía el Sr. Morley cree, además, que yo debiera
haber considerado como complementaria la afirmación de la
Antología, XII, 367, en que Menéndez Pelayo se inclina a
creer que el romance del Rey Marsín deriva de una probable
adaptación perdida del Rolland. A estt propósito, rogaré al
Sr. Morley que repare que cuando yo hablaba de los romances carolingios en general, no debía fijarme en esa página. La cita de esa página debía yo hacerla al hablar en especial del Rey Marsín; y en efecto la hago para comentarla
(RFE, IV, 198) y para apreciar su significación, juntándola
con otra cita de la misma Antología, XII, 364 (RFE, IV, 197),
en donde se ve claramente que Menéndez Pelayo consideraba el caso del Rey Marsín como «notable excepción», como
caso aislado, no aplicable en modo alguno a los ro man ces
carolingios en general.
La continua cita y concordancia que hice de estos pasajes
de la Antología me permiten estar tranquilo de no haber considerado desatentamente el pensamiento de mi grande y buen
maestro Menéndez Pelayo respecto al origen de los romances
carolingios. Sólo siento no haber mencionado el pasaje que cita
el Sr. Morley de los Orígenes de la Novela, I, cxxvm, donde,
fijándose siempre la fecha de los romances carolingios actuales en el siglo xv, se cree «evidente que descansan en una
poesía anterior, en verdaderos Cantares de Gesta». Esta afirmación, a pesar de la vaguedad del verbo «descansan», parece contradecir aquella «solución evidente de continuidad» que
entre romances y cantares se admite en la Antología. De todos

�MISCELÁNEA

modos, esta afirmación de los Orígenes está hecha de un modo
incidental y de pasada, mientras que las de la Antología son
más amplias, más fundadas y, sobre todo, posteriores en fecha; a ellas, pues, debemos atenernos, como yo hice, para
juzgar el pensamiento definitivo de Menéndez Pelayo. R. MENÉNDEZ PIDAL.

DATOS PARA LA VIDA DE LOPE DE VEGA
I
UNA JUSTA POÉTICA EN TOLEDO

El 25 de junio de 1608 asistió Lope, en Toledo, a una Justa poética
que en honor del Santísimo Sacramento se celebró en la iglesia de
San Nicolás. He aquí la obra en que se describe esta fiesta:
Al Santis Isimo sacra Imento en su fiesta, 1 Justa poética qzee Lope
de Vega Car ¡pio y otros insignes poetas de la ciudad I de Toledo y fuera
dél tuuieron en la I parrocltial de San Nicolds de la I die/ta ciudad, a
veynte y cinco de junio de 1608 años. 1 Recopilado por Alonso García, 1 mercader de libros. 1 Din'gida a don Pedro López de Aya l la, conde
de Fuensalida. 1 Con privilegio. 1 En Toledo, por Pedro Rodrlgttez, 1 imp,-essor del rey N. S. J Año MDCIX. - [Bibl. Nac., R-4266.] Este libro
no se encuentra citado por C. Pérez Pastor, La Imprenta en Toledo,
Madrid, 1887, ni en otras bibliografias; tampoco se encuentra en la
Biblioteca Provincial de Toledo. La •suma del privilegio» está fechada
en Madrid a 1 5 de marzo de I 609.
Los biógrafos de Lope no se habían dado cuenta de esto, aunque
en las Obras sueltas, editadas por Sancha (tomo XX, pág. 171), se hubiese hecho mención de ese libro al publicar las poesías de Lope que
contiene. Son las siguientes : cAl Santíssimo Sacramento del altar,
canción de Lope de Vega Carpio, esclauo del Santíssimo Sacramento•
(fol. 15 v; Obras sueltas, XIII, 330). cA la descensión de Nuestra Señora
y al Santíssimo Sacramento, soneto de Lope de Vega Carpio (fol. 45 r;
Obras sueltas, XITI, 202). •Romance de burlas a San Juan Baptista, de
Lope de Vega Carpio. Entró en nombre de Hernando Gandío (fol. 52 v;
Obras sueltas, XX, 171 ). e Décimas a San Nicolás, que dió su casa para
esta fiesta• (fol. 71 r; Obras sueltas, XX, 178).
El llamarse Lope cesclauo del Santissimo Sacramento• indica que
J

MISCELÁNEA

399

ya había ingresado en una de las dos Congregaciones de ese nomb~e
que por esa época se fundaron en Madrid: la del Caballero de Gracia
y la que luego se denominó de la calle del Olivar. Fernández de Navarrete, Vida de Cervantes, 1819, pág. 479, dice haber leído en &lt;el libro
primero o más antiguo de recepciones• de la segunda Cofradía citada,
que Lope ingresó en ella el 24 de enero de 1610; La Barrera, Nueva
biografía, pág. 163, reproduce el dato. Por consiguiente, la Congregación a que pertenecía Lope antes de 1 5 de marzo de 1609, fecha del
privilegio de la Justa de Toledo, o quizá ya en 1608, en el momento
de celebrarse la Justa, debía ser la del Caballero de Gracia; La Barrera (loe. cit.) no sabía si esto había acontecido en 1609; las constituciones de esta Cofradía fueron aprobadas el 13 de noviembre de 1609;
pero podía existir desde antes.
Contiene este raro libro poesías de diversos autores, cuyo detalle
puede interesar al lector:
cA la imperial ciudad de Toledo, de Baltasar Elisio de l\fedinilla,
esclauo del Santíssimo Sacramento. Soneto• (fol. 3 v).
cRelación que hizo Martín Chacón de la Justa• (fol. 4 r).
clntroducción a la Justa, de Martín Chacón• (fol. 8 r).
«De la poesía. Soneto de Baltasar Elisio de Medinilla&gt; (fol. 11 _r).
«Justa literaria del Santíssimo Sacramento,. Asuntos y premios
(fol. 11 v).
«Entrada de la Justa, de Baltasar Elisio de Medinilla• (fol. 13 v).
Canción ya citada de Lope (fol. 15 v).
«De fray Nicolás Brauo. Canción al mesmo sugeto• (fol. 17 r).
«Del doctor Gregorio de Angulo, regidor de Toledo. Canción&gt;
(fol. 18 v).
cAl Santíssimo Sacramento, de Alonso Palomino• (fol. 20 r).
cDe don Luys Cernuscolo de Guzmán. Al Santíssimo Sacramento•
(fol. 21 v).
cDe Andrés de Balmaseda. Al Santíssimo Sacramento• (fol. 23 r).
«De Juan Ruyz de Santamaría, escriuano de número de Toledo.
Canción• (fol. 26 v).
cDel doctor don Pablo de Cespedosa, lector de theulugía en Salamanca. Canción• (fol. 28 v).
cCanción de Pedro Pantojo de Ayala• (fol. 29 v).
cDe Baltasar Elisio de Medinilla. Canción• (fol. 31 r).
«De Baltasar Nieto Pacheco. Canción• (fol. 33 r).
,De doña María Sarabia. Glossa• (fol. 35 r).
cDe don Luys Cernuscolo de Guzmán. Glossa&gt; (fol. 361·).
cDe doña Clara de Barrionueuo. Glossa• (fol. 37 r).
e De Jacinta Hypólita. Glossa• (fol. 38 r).
«De Christóual de Tena. Glossa• (fol. 39 r).
e De Julián de Almendárez. Glossa• (fol. 40 r).

�JIIISCBLÁNBA

MISCELÁNEA

e De Alonso de Ledesma, natural de Segouia. Glossa• (fol. 41 r).
cDe Marcos de Yepes Volaño. Glossa• (fol. 42 r).
«De Pedro de Vargas Machuca. Glossa• (fol. 43 r).
«De Agustín Castellano. Glossa• (fol. 44 r).
Soneto de Lope, ya citado arriba (fol. 45 r).
«De doña Clara de Varrionueuo. Soneto a la descensión• (fol. 45 r).
«De Jacinta Hypólita. Soneto• (fol. 45 v).
«De Alonso Palomino. Soneto, (fol. 46 r).
«Del mesmo, a la descensión de Nuestra Señora• (fol. 46r).
«De don Luys Cernuscolo, etc. Soneto. No escriue al precio,
(fol. 46 v).
«De don Juan Gaytán y Meneses. Soneto• (fol. 47 r).
«De don Rodrigo de Carranca Girón. Soneto a la descensión, en
español, latín, portugués, italiano, (fol. 47 r).
«De Pedro Ordóñez de San Pedro. Soneto• (fol. 47 v).
«De Francisco Jurado de Forres» (fol. 48 r).
«De Gaspar de la Fuente. Soneto• (fol. 48 v).
«De Gaspar de Butrón. Soneto• (fol. 48 v).
«Del maestro Lumbreras. Soneto. No escriue al precio&gt; (fol. 49 r).
«De Juan de Ceuadi1Ja. Soneto• (fol. 49 v).
«De Gabriel Gutiérrez. Soneto• (fol. 49 v).
,De Francisco Jurado de Forres. Soneto, (fol. 50 r).
«De don Juan Duque de Estrada y Portugal. Soneto• (fol. 50 v).
cDel licenciado Miguel Ruyz de la Vega. Soneto• (fol. 50v).
«De Pedro de Montes, Jurado de Toledo. Soneto• (fol. 51 r).
«De Marcos de Yepes Volaño. Soneto, (fol. 51 v).
,De doña Vriela de los Ángeles. Soneto. No escriue al precio,
(fol. 51 v).
Romance ya citado de Lope (fol. 52 v).
,De Alonso de Ledesma. Romance• (fol. 57 r).
cDel licenciado Miguel Ruyz de la Vega. Romance• (fol. 57r).
,De doña Vriela de los Ángeles. Romance. No escriue al precio,
(fol. 69 r).
·
«De Pedro de Vargas Machuca. Romance, (fol. 61r).
cClarinda Lisarda, serrana del Jordán. Romance&gt; (fol. 62 r),
,Sebastián de Soria, escriuano público. Romance, (fol. 64 v).
cDe Gaspar Butrón. Romance, (fol. 66 r).
cDe Gabriel Gutiérrez de Ontiueros. Romance• (fol. 68 r).
Décimas de Lope, ya citadas (fol. 71 r ).
,De Francisco Jurado de Porres. Décimas a señor San Nicolás,
(fol. 71 v).
,Del doctor don Francisco Faria. Décimas, (fol. 72 v).
«De Juan de Ceuadilla a San Nicolás, (fol. 73 v).
,De Agustín de Castellanos. Décima, (fol. 74 v).

..-T)e Juan Ramírez. Décimas, (fol. 75 r).
« De Luys Hurtado. Décimas, (fol. 76 r).
«De Francisco de Guzmán. No escriue al premio. Glossa, (fol. 77v).
• V examen de Martín Chacón, (fol. 78 v).
«Sentencia de la Justa• (fol. 83 v).
«Soneto de Thomé de Castellanos a la descensión de la Virgen,
&lt;ful. 86 v).
«De Gaspar de Fuentes. Canción al Santíssimo Sacramento» (folio 87 1).

401

La parte de este libro que interesa propiamente a Lope no fué
recogida en las Obras sueltas. En primer lugar, en la «relación que
hizo Martín Chacón de la Justa, se alude así a la presencia de nuestro poeta:
«Preuínose discretamente que quatro alguaziles guardassen muchas sillas de terciopelo bordadas; éstas ocuparon los caualleros y
gente principal; y muchos escaños, que estauan en puesto apartado,
1os poetas que auían escrito la Justa; donde se halló aquel cisne español, aquel diuino espíritu, el poeta castellano que por estas señas bien
se conoce que es Lope de Vega Carpio, cuya presencia fué bastante
a calificar la fiesta, (fol. 5 v).
El primer premio fué concedido a Lope. Dice la «sentencia,:
Primero precio.

Débese a Lope de Vega,
por más galán y devoto,
en primer lugar un corte
de jubón rico y costoso,
que sólo este Fénix puede
- entre tantos ingeniosos ser en méritos primero
como en el ingenio solo (fol. 83 v).
El cuarto premio también correspondió al romance de burlas de
Lope:
Hernar.do Gandío lleue
del rubí el prouecho, que oygo
dezir que se dé la gloria
a nuestro Vega famoso (fol. 85 v) .
En el vejamen de Martín Chacón se habla de las damas que con•currieron a la Justa, pero no de «Clarinda Lisarda, serrana del Jor&lt;Lín»; el romance que presentó recuerda el estilo y maestría de
TOMO

v.

26

�402

MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

Lope; ,tendremos aquí otra vez a l\ficaela Luján?
afirmarlo.
De la glosa de o.a María Sarabia dice Chacón:

1

•

No me atrevo a

En fin, hay también aquí algún dato sobre Julián de Almendáriz,
que puede añadirse a los compilados por el Sr. Rosenberg en su edición de la comedia Las burlas veras (Filadelfia, 1917, pág. 38 y sigs.):

Aunque más ceñuda tope
la inuidia a doña María,
pueden dezir, a fe mía,
aquesta glossa es de Loje (fol. 81 r).

Desde Salamanca vino
Almeadáriz a justar,
mas ya se podrá tornar
con su pan para el camino (fol. 82 r).

Si, como es seguro, es de Loje se usa aquí como encarecimiento,
resultaría que ya en 1608 se usaba esta denominación elogiosa 2• También puede tratarse además de un juego de palabras, y que Lope fuese
realmente quien escribió la glosa.
Doña Clara de Varrionuevo tampoco recibió premio; pero le obsequian un requiebro:

Obtuvo Almendáriz el segundo premio; la &lt;sentencia&gt; dice:
A Julián de Almendárez,
por glossa e inuención honoro
con vn par de guantes de ámbar
que dexen a abril celoso.
Si no llegaren, es falta
del correo cudicioso,
que bien conoce Toledo
su ingenio y versos sonoros (fol. 85 r).

Y por Dios que a doña Clara
cuya habilidad celebro,
por vexamen un requiebro
dixera si me escuchara (fol. 81 r).
Realmente es dificil percibir con exactitud el sentido de las costumbres de aquella época. En un templo y en una fiesta dedicada al
Sacramento se toleraban mundanidades y poesías que manifiestamente dejaban traslucir más de una aventura.
Aún deben notarse más curiosidades:

Una edición moderna de este curioso librito, permitiría observar
más rasgos interesantes para el conocimiento de la poesia y de las costumbres literarias de la época.

II

Y luego una glossa hurtada
Jacinta Hypólita entona,
aunque me huele a Narbona,
porque biene bien hablada (fol. 79 r ).
Probablemente se alude aquí al D1·. Eugenio de Narbona, por esta
época párroco de San Cristóbal, en Toledo (N. Antonio, Nova, I, 361•
362), y uno de cuyos libros fué perseguido por la Inquisición (P. Pastor, La Imprenta en Toledo, pág. 184). ,Pero qué relación guardaba
con aquél Jacinta Hypólita?
Doña Vriela de los Ángeles
debe de ser
qual que embocada amacoaa,
que se anda a la vita bona
a justar y componer (fol. 81 r) .
1
2

Véase arriba, pág. 286.
Véase RENNERT y CASTRO, Vida de Loje, pág. 380.

LOPE DE VEGA Y LA CASA DE ALBA

Como es sabido, Lope de Vega estuvo al servicio del quinto duque de Alba, D. Antonio Álvarez de Toledo y Beaumont 1. La Barrera
supuso que Lope había entrado en la casa de Alba hacia 1584 ; pero
esta fecha ha sido rectificada al conocerse el Proceso que publicó Pérez Pastor 2• Hay que pensar ahora que el poeta comenzó a actuar de
secretario del duque hacia 15 90. Sin embargo, no se conocen, que yo
sepa, más que testimonios literarios sobre este período - Montalván,
las mismas obras de Lope - . Por eso juzgo interesante dar a conocer
el siguiente recibo, conservado en las vitrinas del palacio del actual
duque de Alba, a cuya benevolencia debo poder publicar aquí tan
precioso documento.
1
2

LA BARRERA, Nueva biografi'a, pág.
Proceso, págs. 195 y 196.

40.

�MISCELÁNEA
Se trata de una hoja de papel, doblada por la mitad. En la cara
exterior dice:
«De CCCC Rs. que di a Lope de Bega.•
El dorso está en blanco. En la tercera carilla se encuentra el
recibo:
«Digo yo Lope de Vega Carpio que rre&lt;;iuí del thesorero Francisco de Gante los quatrocientos Reales contenidos en la libranza de
atrás.
Fecho en 23 de abrill de 1592 años.
Lope de Vega Carpio.
Reciuiránse en quenta al Recaudador Juan Mendiz estos quatrocientos Reales por quanto él los pagó. Fecho en dicho día.
Anto. de la Fuente.•
En fin, al dorso de esta hoja figura la libranza a que se r efiere el
recibo de Lope :
«Juan Mendiz, Recaudador del duque mi señor, pagué a Lope de
Vega quatrocientos Reales a quenta de lo que hubo de haber de su
salario del año pasado de nobenta y uno, que con su carta de pago
se pagarán en quenta. Fecho en 22 de abrill de 92 años.
Antonio de la Fuente.»
Tenemos, pues, la prueba de que en 1591 ya estaba Lope adscrito
a la casa de Alba. Hubiese sido curioso saber qué cantidad le pagaban como «salario&gt;; no nos lo dice el documento, pues estos 400 reales son únicamente una parte de lo que se adeudaba a Lope del año
anterior.
Otra particularidad del documento es darnos la firma más antigua
que se conoce de nuestro poeta, que no está precedida - puedo asegurarlo - de letra simbólica de ninguna clase. AMÉRICO CASTRO.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

QuEVEDO V1tLEGAS, D. FRANc1sco DE.-La 'llida del Bttscón.-NewYork, G.P. Putnam's Sons, 1917 1 1x-207 págs. = Esta edición, publicada
bajo los auspicios de cThe Hispanic Society», se debe al Sr. R. Foulché-Delbosc, que ha tenido a su disposición elementos nuevos 1 . Por
lo visto existía aún en el siglo xrx un manuscrito del Buscón, no
autógrafo, que perteneció a un Sr. Bueno. A. Fernández-Guerra escribió en un ejemplar de su edición .variantes de ese manuscrito; esas
variantes fueron copiadas en otro ejemplar por A. Bonilla, y sirviéndose de ellas, enmienda F.-D. el texto de la edición de 1626. Hay que
reconocer que esas variantes enmiendan y dan sentido a inlinidad de
pasajes de la edición príncipe, y en muchos casos es posible intentar
ahora una interpretación mucho más acertada. Pero por importantes
que sean dichas variantes, que tanto han peregrinado antes de llegar
al editor, su valor como texto no puede ser otro que el de notas sueltas tomadas por F.-Guerra. E~ gratuito lo que escribe F.-D.: «le texte
inaltéréde Quevedo [est] conservé dans une copie manuscrite• (Prólogo de la edición, pág. vn). A esta categórica afirmación no podría servir
ni aun de leve pretexto un pasaje de una carta de Menéndez Pelayo,
en la cual describe el manuscrito: «no era autógrafo de Quevedo ni
tenía notas suyas. Parecía un ejemplar de regalo, escrito de muy gallarda letra, bajo la inspección de su autor [rJ•.
Es incomprensible que F .-D. haya creído que tenia que restablecer
en la nueva edición «l'ortographe normale du début du xv11• siecle,,
procedimiento arbitrario, ya que el editor, en este caso, sólo estaba
autorizado a reproducir, con cuanta exactitud quisiera, los textos que
tenía a la vista. Y así ha resultado un texto artificial, pues es seguro
que si poseyéramos el autógrafo de Que1·edo·, la edición de F.-D. se
apartaría de la ortografía de aquél, lo mismo que se aparta de la de las
ediciones impresas. Es más: esta fantasía ortográfica de F.-D. no respeta
ni aun el texto de las variantes del manuscrito: «confeffo» (F.-D., 9 4 );
1 Según explica el editor en un artículo de la Revue Hispanique, 1917, «Notes
sur le Buscón•.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

&lt;Confeso• (ms. Bueno). Lo «normal&gt; en la ortografia de comienzos del
siglo xvn y de todas las épocas es la vacilación, que ha durado en
los impresos hasta tanto que la Academia Española dió unidad a la
forma de la escritura. Y en último término muchas cosas serian harto
discutibles en esa pretendida ortografía normal; ante todo el uso y
abuso de mayúsculas. Tal como aparece ahora el Buscón, semeja más
a un códice de la Edad Media que a un texto del siglo xvn.
No sólo en esto se aparta la edición de lo que sería el original
inaltéré de Quevedo; el editor, cuando no ha tenido a su disposición
las variantes del perdido manuscrito, se limita a seguir la edición de
Zaragoza, 1626, e imprime, por ejemplo, brengena, 713, 10 29 , 11 22 ; adre;ados, 10 19; adre;ar, 59 21 ; pero estas formas, lo más probable es que
sean aragonesismos 1 del impresor de Zaragoza, a quien también se
debe la forma vulcos, que F.-D. ha corregido buelcos, 1017 •
Para dar una edición crítica de este texto habría hecho falta analizar muchas expresiones que aún siguen sin tener sentido; F.-D. cree
estar dispensado de este trabajo, a juzgar por lo que escribe: «nous
en serions réduits a l'ingeniosité de la critique de restitution - et
cette critique met d'ordinaire une prudente lenteur a se manifester
[iY tanta!] - si le texte inaltéré de Quevedo ne nous avait été conservé• (pág. vm). No obstante esta sentencia perentoria, los lectores
seguirán pensando que no poseemos aquí ele texte inaltéré&gt; de Quevedo, y que no le hubiese venido mal a F.-D. ejercitarse en la «critique de restitution•, usando cuanta «prudente lenteur&gt; fuere del caso.
Pág. 176: «He aquí a la ma1'íana amanece a mi cabecera la huéspeda
de casa, vieja de bien, edad de Mar\;o, cinquenla y cinco, con s u Rosario grande.&gt; Naturalmente, esto no significa nada; en mi edición
del Buscón ( 1911 2 , pág. 233) declaré no comprender el pasaje; pero
1 Recuérdese dreito, tan frecuente en textos aragoneses. Compárese este
caso con los valencianismos de la edición de Lope de Rueda hecha por Timoneda.
2 F.-D., en su artículo de la RHi, 1917, Notes sur le Buscón, hace una crítica
minuciosa de mi edición y de la de Fernández-Guerra, y pone justamente dl'
relieve ciertos descuidos; éstos son en buena parte erratas no salvadas (poyo,
'pollo', pág. 78 16, no citado por F.-D.); por otra parte, y sin que esto sea una
excusa, aquel trabajo de índole elemental y vulgarizadora, carecía de toda aspiración científica-no puede decirse lo mismo de la actual edición de F.-D.).-A pesar de todo, F.-D. ha ido demasiado lejos en su crítica, y me achaca culpas que
no tengo. En el prólogo digo servirme de varias ediciones además de la de Zaragoza, 1626; entre ellas de la de Barcelona, Cormellas, 1626. Dada la índole de
mi edición, muchas veces no puse en nota de dónde tomaba las variantes. Así,
por ejemplo, de «iban mezcladas con risas• (mi edic. 1911, pág. 145) dice F.-D.
{RHi, 1917, pág. 270) •un mot altéré: risa•; pero la edic. Barcelona, 1626 [Bibl.
Nac., R-u538), fol. 42 r, dice «con risas•. Otras veces la causa de algunos de esos

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

ahora se puede enmendar este texto cinaltéré•, leyendo en vez de
mar;o, mazo, que es en el juego de la primera «la suerte en que concurren el seis, el siete y el as de un palo, que valen cincuenta
y cinco puntos • (Dice. Aut.). Tal explicación podía ser conocida
de F .-D., ya que foé propuesta por l\I. Agostino en un «diplóme d'ét udes supérieures•, según informó E. Mérimée en el Bulletin Hispanique de 1913, pág. 227. Por aparentar ignorarla, da como nueva tal explicación el Sr. Peseux:-Richard en la Revue Hispanique, agosto, 1918,
pág. 565. Y sirviéndome yo ahora del mismo tono impertinente con
que el Sr. P.-R. me obsequia en su artículo 1 de dicha Revue Hispanique
de 1918, Une traduction italienne du .:Buscón», le diré que •¿par quelle
étourderie• se lanza a dar como suyas explicaciones que debía haber
encontrado en una revista francesa, cuya lectura es exigible a un hispanista? Además, se queda este señor tan orondo con su descubrimiento, que al final de ese artículo escribe, con un aplomo rayano en
la inconsciencia: cj'ai pensé qu'il était inutile de pousser plus loin mes
recherches et qu 'on pou,•ait considérer comme éclairci le seul passage
du Buscón qui fút re~té jusqu'icí completement inintelligible&gt;. Quien
siga leyendo juzgará de lo infundado de esa afirmación del Sr. P.-R.
Hay un caso que nos hace pensar que todas las variantes usadas
por F.-D. no son igualmente buenas. Dice mi edición (pág. 181), siguiendo la de Zaragoza, 1626: ci\Ias sacóle de la puja don Lorenzo del
Pedroso, el cual entró con una capa muy buena, la cual había trocado
errores que se me señalan es que hay dos edicio nes de Zaragoza, 1626:
de una hay dos ejemplares en la Biblioteca Nacional (R-9164 y R-n983);
de otra hay uno [R-10747). Xo haciendo yo en aquella edición popular un trabajo crítico, no distinguí ese detalle; y F.-D. ha cotejado mi te..,cto sólo con el
correspondiente a (R-10747). He aquí algunos ejemplos: •y entrando• (edición 19n, pág. 201), •un mot omis: y en entrando• (RHi, pág. 272); pero la edición Zaragoza, 1626 [Bibl. Nac., R-9164), fol. 61 v, trae •y entrando•, lección tan
admisible como •Y en entrando• (fol. 6o r). Lo mismo ocurre con «el señor del
\ºalcerrado• (pág. 203), conforme con Zaragoza, 1626, fol. 62 v; pero no obstante,
F.-D. obsen·a (pág. 273): •un mot omis: el ser señor•. Katuralmente, F.-D. no
indica cuándo mi edición se anticipa a las variantes que le han obsequiado; por
ejemplo, las ediciones antiguas imprimen •Sartas de cristal de las dos Pascuas•;
en mi edición enmendé: «Sartas de cristal de [llos]. Las dos Pascuas• (pág. 74);
F.-D. imprime ahora: •Sartas de crystal dellos. Las Pascuas• (pág. 47). No veo
razón para suprimir dos, que da un sentido claro; ¿quién asegurará que dos no
estaba en el original de Quevedo? El que la edición príncipe se equivoque a
menudo no indica que haya que rechazar su lección cuando contenga un sentido
posible, con mayor razón no disponiendo directamente del manuscrito que fué
del Sr. Bueno.
1 Bastantes de las afirmaciones del Sr. P.-R. en ese artículo, en contra mía,
son más que discutibles; no quiero meterme ahora en ello, por no aumentar el
per~onalismo de esta nota, ine,·itablc por otra parte.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

en una mesa de trucos a la suya, que 110 se la cubría pelo al que la llevó,
por ser desbarbada , ; declaré no comprender la frase en cursiva. Ahora
F.-D. da como variante: cque 110 se la cubriera pelo» (RHi, pág. 288), y
al parecer cree haber resuelto la dificultad. No obstante, sigo sin comprender el sentido, y estoy seguro de que F.-D. y P.-R. tampoco lo
han comprendido. :\ie parece indispensable ensayar una conjetura,
partiendo de un defecto en la edición: «no se la [cambiara] pelo [apelo]
al que la llevó, por ser desbarbada•. La expresión e pelo a pelo» vale
'sin adehala o añadidura en los trueques o cambios'; y «pelo• , como
se sabe, es 'en los paños la parte que sobresale en el haz y cubre el
hilo'. Es decir, D. Lorenzo del Pedroso no hubiera podido cambiar
sencillamente su capa raída por la muy buena que traia; el juego de
palabras seria muy propio de Quevedo. Haría más verosímil mi hipótesis suponer que el original, en vez de «pelo a pelo,, &lt;leda sencillamente «a pelo,, forma abreviada que aún se emplea al hablar de trueques de caballerías.
Muchos puntos menudos, que F.-D. resuelve dogmáticamente,
podrían ser discutidos.
Puntúo yo: • mi madre, pues, no tuvo calamidades• (pág. 13) .
Y dice F.-D. (RHi, pág. 266) : «La phrase ne peut étre comprise comme une conséquence de ce qui précede..... En réalité cette phrase est
interrogative,. ¡Por qué? El sentido es más bien exclamativo o simplemente consecutivo con valor irónico. Y en todo caso, para quien.
tenga sentido del español, lo peor que puede hacerse con esa frase
es ponerle una interrogación.
Muchas de las observaciones de F.-D. son tan vanas como la anterior, y sería prolijo ir discutiéndolas en detalle; pero el nuevo editor
hace afirmaciones tan categóricas, que no parece sino que el texto del
Buscón, a menudo de estilo impreciso y hasta incoherente, es para
él clarísimo; por esto citaré aún algún ejemplo para probar bien que
F.-D. se encuentra respecto del Buscón en el caso de cualquier modesto editor. Por ejemplo: en la página 211 de mi edición, cuando los
amigos de Pablos quieren buscarle mujer rica, se lee: «añadieron que
ellos me encaminarían [a] parte conveniente y que me estuviese bien,.
Y observa F.-D.: eLa préposition ajoutée transforme fautivement le
premier me de complément indirect en complément direct, alors que
le seos est celui-ci: «ils ajouterent qu'ils m'adresseraient un parti (il
,s'agit d'un mariage) qui me coll\·iendrait&gt;. Pero F.-D. se equivoca a
fondo; no creo que el galán, lejos de andar buscando novia, esperase
a que unos amigos le remitiesen una bien acondicionada. F.-D. hace
además, arbitrariamente, que parte signifique 'partido matrimonial'.
El probarlo le costaría trabajo.
En bastantes casos el texto de las nueyas variantes es indiferente
para el sentido; mas no vale la pena entrar en detalles excesivos.

Enmiéndese, empero, pág. 106 3: cno te se&gt;, en vez de «no le se, (una
palabra alterada: &lt;te•). Pág. 139 13 : cen toda la noche me avían dexado cerrar los ojos•, en lugar de «no me avían&gt;. ¿Por qué variar el texto
de 1626 [R-10¡47], fol. 68v, en este caso? La arbitrariedad dela corrección, que supone crasa ignorancia de nuestra sintaxis, está probada por
el mismo editor, que imprime: •Y en todo el día ..... acabamos de contar la cena passada» (pág. 35 4). «Rezadora• (pág. 23 17), «re,;;adera&gt;
(edic. 1626, fol. 12 r: una palabra alterada), etc., etc. Un cotejo minucioso entre la edición de F.-D. y la de 1626, eleva a numerosos los
casos de palal&gt;ras alteradas o añadidas; lo citado sirve ya para probar
a F.-D. que, a pesar de su tono suficiente, resulta un editor del Buscón
bastante mediocre.
Pág. 15810 : «vn lacayo en menudos dos lacayuelos,. Así puntuada,
la frase no se entiende; léase: «un lacayo en menudos (dos lacayuelos)•.
Es decir, sale Pablos con dos lacayos de poca importancia; «menudos•
era el nombre de la «calderilla, .
En resumen, para no citar más detalles, el Sr. F.-D. ha dado una
edición del Buscón en parte mejor que las anteriores, por haber podido disponer de trozos de un manuscrito que muchas veces mejora la edición príncipe; pero el Sr. F.-D. falsea los textos cuando le
conviene, y además su labor propia es escasa, arbitraria y carece de
método:
1 .º
Por emplear una ortografía anacrónicamente uniforme, dando
al texto un aspecto que nunca pudo tener. Por otra parte, en muchos casos no se ve por qué las palabras han de escribirse así y no de
otro modo.
2.º Por no distinguir en el texto lo que procede de las diversas
ediciones antiguas, de las variantes del manuscrito o de la cosecha del
editor 1• Sobre las variantes del manuscrito no hay más datos que los
del artículo de la RHi, referidos a los capítulos del libro, sin siquiera
indicar la página. Y asi, cuando nos encontramos con variaciones no
señaladas en el artículo de la RHi, hay que suponer, o que el editor
no cita todas las variantes del manuscrito en aquel artículo, o que
añade por su cuenta: cestaua más en su juyzio• (pág. 973); «en juyzio,
(edic. Zaragoza, 1626, fol. 48 r: una palabra añadida). «Cachondas»
(pág. 103 14 ); «chaondas, (edic. 1626, fol. 50 v); la corrección está bien;
,pero de dónde la toma F.-D.? •Enternecieron&gt; (pág. I05 6) ; centretuuieron• (edic. 1626, fol. 51 v: una palabra sustituída). •Vandean
(pág. 112 29); «vadean (edic. 1626, fol. 55 r: una palabra alterada).
3. 0 Por no intentar dar una explicación de los muchos pasajes
1 Cuando puedan consultarse los libros de la biblioteca de Menéndez Pelayo,
en Santander, veremos el ejemplar que fué de Fernández-Guerra. Entonces se
podrá apreciar exactamente la fonna cómo ha sido hecha esta edición.

�410

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

oscuros del texto, sin lo cual, como hemos visto, es prematuro tratar
de dar una reproducción del «texte inaltéré de Quevedo•.
El Sr. F.-D. habrá de cumplir con los tres requisitos anteriores,
evidentes para todo el mundo, antes de editar seriamente el Buscón. Y
desde luego no consideraremos logradas dichas elementales condiciones hasta que realmente no estén cumplidas; no basta que el Sr. F.-D.
quiera sustituirlas por ademanes dogmáticos, ni que el Sr. PeseuxRichard aplauda por su lado. Américo Castro.
ARMENDÁRIZ, Juu,(N DE. - Comedia.famosa de Las bu,/as veras. Edited from the manuscript in the R. Biblioteca Palatina at Parma, with
a Introduction, etc., by S. L. l\lillard Rosenberg.-Philadelphia, 1917 1
4.º, 206 págs., 1,50 $. (Publications of the University of Pennsilvania.)=
El Sr. Rosenberg viene estudiando desde hace at'íos varias comedias,
cuyo principal rasgo común es llevar el título de Burlas veras. Ahora
se ocupa de la comedia de Armendáriz, escritor de escasa importancia; los datos que se conocen sobre su vida han sido cuidadosamente
recopilados por R. (págs. 36-53) 1 quien analiza además, con acierto,
las cuestiones de erudición y bibliografía I que plantea la obra. Prescindiendo de discutir la cuestión del parentesco de esas comedia~,
nos fijaremos en varios puntos del texto, que necesita ser revisado
con atención.
Pág. 106, ,·. ¡72-773:
¿Qué más? ¿Ponen a vn rozín
quando le Jleuan al prado?
Estas palabras las dice Lamparilla, a quien los corchetes llevan a
la cárcel, después de ponerle grillos. El editor traduce en nota: Do
they harness a ltorse wllen they take him to pasturer (¿Enjaezan un caballo cuando lo llevan a pastar?) Es evidente que debe leerse:
¿Qué más ponen a un rozín,
quando le llevan al prado?;
lo cual no necesita explicación.
1 Es extraño que R. cite laflist01·ia de lit lit,raluf'a de Cejador, en la página 38.
No queremos pensar que los eruditos norteamericanos, tan cultos y bien informados en general, se dejen impresionar por el volumen de esa obra, fruto de
la rapiña literaria. Las breves líneas que Cejador (tomo IV, pág. 228) dedica a Armendáriz: «poema m cua,-/elas y ditz cantos, en estilo castizo y propio•, proceden
de Gallardo (Ensayo, I, 303): «co11s/11 de diez cantos m rtdondillas..... Armendáriz es escritor puro, propio, castizo•. Bastaba, pues, con la cita de Gallardo que
hace R. Precisamente en el momento de redactar esta nota se hace público
que Cejador y Frauca ha sido llevado ante los tribunales de justicia, acusado del
delito de plagio literario, hecho insólito en los anales de nuestra justicia. Véase
El lmfarcial {diario madrileño) del 21 de noviembre de 1918.

411

Pág. 112 1 v. 906-909:
Oye, hablemos a la clara:
mañana, señor lechal,
venga una torta real,
o tortearé/e la cara.
(Lamparilla amenaza al novato D. Rafael, para obligarle a pagar la
patente.) El editor no se habría visto tan apurado para traducir tortear, ni habría redactado esa larga nota, si conociera las frases vulgares cdar una torta• o «un tortazo&gt;, sinónimas de 'abofetear'. Como
estas acepciones no figuran en los diccionarios, es explicable la vacilación de R., quien por lo ,·isto conoce mal el español como lengua
viva. Pero i:io es admisible que quiera enmendar el verso en
o torturaréle la cara,
porque entonces aquél tendría nueve sílabas.
Pág. 131, v. 1452-1455:
Tan discreto fué mi padre,
y de tan claro juicio,
que si dos dedos metía
es a poco sacar cinco.
Y traduce el editor (pág. 132) : che would always be cahead of the
game• (tomaba siempre la delantera). Basta conocer la expresión, tan
corriente en los clásicos, «meter dos y sacar cinco•, para restaurar lo
que sin duda dirá el manuscrito:
que si dos dedos metía
era para sacar cinco.
Otros muchos detalles revelan que el Sr. R., tan versado en cuestiones de erudición dramática, tropieza aún bastante al interpretar un
manuscrito. Por ejemplo, pág. 1331 v. 1496-1499 :
Allí estudié nueve cursos
con tan estudioso estilo,
que decoré del antífona
pretéritos y supinos.
Observa el editor que «the word does not appear clear by in the Ms.
It Jooks more like así.fonio U) or asitonio (?)•. Naturalmente, debe leerse Antonio, nombre vulgar de la Gramática de Antonio de Nebrija.
Aunque son muy frecuentes los ejemplos (Cervantes lo trae), recordaremos Villalóo, Viaje de Turquía (N.B. AA. EE., II, 98 b;.
Pág. 1391 v. 1680:
aurá choca, moi;:a y juego.

�412

NOTAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Dice el editor: «choca= i. e. chocarrería, fooling, buffonery•. De
ningún modo. Si el manuscrito dice clioca, ¿no se trataría del chocar
de los vasos? El verso aludiría al vino, a las mujeres y al juego.
Pág. 167, nota 2461. Todas esas formas que extrañan al editor
(sigún, deligencias, desimular, etc.) son formas corrientes en el siglo xvu;
quizá debió tener en cuenta R. que Armendáriz era de región leonesa (quesiera).
Las malas correcciones, por no entender el texto, son frecuentes.
Pág. , 16:
¡Pardiez! que me atreuo yo,
pues nunca hasta aquf te vió
a que te siente[s] a su mesa.
Esta corrección revela, como en otros casos, que R. no percibe el
verso español. Debe leerse:
¡Pardiez que me atreuo yo,
pues nunca basta aquí te vió,
a que te siente a su mesa!
Esta puntuación salva la métrica y el sentido.
No tiene objeto aumentar estas observaciones. Sobran notas de
índole elemental, que quitan a esta edición el carácter de un texto
erudito, y en cambio quedan algunos pasajes incomprensibles, que
probablemente cobrarían sentido si se examinara más atentamente el
manuscrito. A. C.
GONZÁLRZ PALENCIA, A.- lndice de la Espaiia &amp;grada.-i\Iadrid, Fortanet, 1918, 4.0 , vrn-361 págs. = Publicación de la «Hispanic Society of
America», encaminada a obviar las dificultades con que tropezábamos
al querer hacer uso de la Espmia &amp;grada. Su autor, el Sr. González
Palencia, práctico conocedor de las ventajas y desventajas de los varios sistemas seguidos en esta clase de índices, ha optado por la forma
más sencilla, que es a la vez la más práctica, dada la estructura de la
obra del P. Flórez y de sus continuadores: un solo índice, por riguroso orden alfabético, de todos los nombres de lugar, perso11a, diócesis, iglesia, convento, obispo, etc., de que en la obra se dé noticia,
incluyendo además en este índice general, en su lugar alfabético correspondiente, los conceptos característicos de las principales materias
de que en la obra se trata. Dentro del orden alfabético se ha seguido
el cronológico en cada artículo; y para evitar que las citas constituyeran una columna de números de enojosa consulta para el investigador,
se ha añadido a cada cita una sumaria nota explicativa del.contenido.
El Sr. P. ha conservado la forma antigua de los nombres de las diócesis y pueblos; pero en su lugar repite la nota encabezada con la forma

BIBLIOGRÁFICAS

moderna, huyendo, por sistema, de la referencia, que siempre representa pérdida de tiempo. En los nombres propios ha conservado la
ortografía del original, lo cual hace que estén repartidos en varios
lugares nombres equivalentes; a nuestro juicio; hubiera sido mejor
uniformarlos, aunque hubiera habido que recurrir a la referencia de
las formas diversas.
Los investigadores que utilicen la Espa11a Sagrada sabrán agradecer el servicio que con esta publicación se les presta. 'J. G. R .
•
'&gt; 1
OssoRro, A. - Los liombres de toga en el proceso de D. Rodrigo Calderón. - Madrid, «Biblioteca Nueva•, 19181 8. 0 , 260 págs.± El título
de este libro parece desequilibrar hacia lo secundario el asunto principal del proceso. Es que el autor, como abogado, ve en la toga el
objeto más importante en la indumentaria de aquella época; y como
erudito quiere llamarnos la atención sobre la novedad documental
de su obra, que está en ciertas aclaraciones relativas a la personalidad - algo confusa antes - de los defensores de Calderón. El autor
escribe cpour son plaisir• y en vista del público general. La lectura
de esta obra debe comenzarse por el apéndice núm. 1, que contiene
un resumen de la vida de Calderón y su proceso. Tiene especial interés el apéndice núm. 5, donde bay una extensa bibliografía de la materia. Allí advertirá el lector que el autor ignora las poesías que dedicó
Góngora a Rodrigo Calderón, y también, en las páginas 254 a 257, la
mención de ciertos documentos recién publicados en el Bolet{n de la
Academia de la Historia (marzo de 1918) y que, según explica el señor
Ossorio, constan ya impresos en la Biblioteca de la misma Academia,
estante 22, grada 2.ª, núm. 27. También recuerda que cierto soneto
que el Boletín da como anónimo es un conocido soneto de Villame
diana. El libro resulta de fácil lectura y es una útil popularización.
Además del retrato de Calderón hecho por Ezpeleta, que el autor
da como único, hay la estatua orante de D. Rodrigo acompañado de
su mujer, en el monasterio de monjas de Portacreli, estatua mandada
labrar por su hijo el conde de Oliva. (Véase Estatuas tumula,·es de
\ "icente Poleró, Madrid, 1902, pág. 37.) También pudo reproducirse
el retrato de D. Diego de Corral hecho por Velázquez.

r
• '

¡{

)

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«REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑ'OLA:t
DURANTB BL

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l\L Sintes Rotger, 19181 4.0 , x.m-343 págs., 3,50 ptas.) - Véase núm. 5566.
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7031. P1RES DE L1MA1 A. C. - Tradi;oes populares de Santo Tirso. Segunda serie. IV: Bruxas, feitic;aria e Mouras encantadas.
V: Várias superstic;oes. VI: Provérbios e ditos populares.
VII: Romanceiro e anfiguris. VIII: Janeiras e Reis. IX: Orac;oes e Romances religiosos. X: Orac;oes irónicas. - RLu,
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Mario, Cavia, Cejador, Valbuena, etc. Prólogo de R. Menéndez Pida!. - Madriil;'~
ción •Saturnino Calleja•, 1918, 8.º, 320 págs. 4,50 ptas.
C!loca, B. -A per/eifílo e a itnperfeifé'lu. Nota de Estética. Tradu1;'áo e prefa~~ dé-:&lt;
F. de Figueiredo. - Coimbra, Imp. da Universidade, 1918, 4-º, 12 págs. (Acadenua dá¡l
Sciencias de Lisboa. Separata do «Boletim da Segunda Oasse•. Vol. XII.)
CROCI!, B,_..:_Storie e ltggende napotet,,,u.-Barl, G. Laterza &amp; Figli, 1919,JI.º, $11 ~~
ginas, 12 liras. (Scritti di Stori~ Letteraria e Política. Vol. XL)
G.ut !A, L. J.-Pérts Bayer y Salamanca. Datos para la biobibliografía del hebrúlta
valenciano. - Salamanca, Tip. de Calatrava, 1918, 4-º, 271 págs., 3 ptas.
GoNtiLEZ PALENCIA, A. - Índice dt la &amp;paiia Sagrada. - Madrid, Fortanet; 1918,
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Gu,crÁN, BALTASAR.- Tratados: Ei Mroe. El discreto. El, oráculo. Edición Y ~
go de A. Reyes.-Madrid, Calleja, 19111 8.0 , 301 págs., 1,50 ptas. (•Biblioteca Calleja..,
Segunda serie.)
HuARTE, JUAN DE Dios. - &amp;amen de ingmios. Obra escrita en 1575. _Refpndida Y
prologada por F. Oiment Terrer. -Barcelona, Libr. Farera, 1917, 8.º, J19 ~ - (•lflblioteca de Cultura y Civismo.•)
Lowst. v PEDRAJA, J. R. -Mariano José de Larra (fiigaro) como eKri/H' foliJii:tl. Madrid, Tip. de. la •Revista de Archivos•, 1918, 4-º, 78 págs. (De La Lectura.)
RoMKRA X AV AllO, M.- El !,ispanismo m Norte-Améri&amp;a. Exposición Y critica de Slt:
aspecto literario.-Madrid, •Renacimiento•, 1917, 8.º, xrr-451 págs., 4 ptas.
SuíilÉ BBNAGl!S, J., y J. SuÑÉ FoNBUl!NA, - Bi6liografía crilica tk edicio,us del•~
jote&gt; impresas desde r6o5 kasta r9r7. - Barcelona, EdiL Perelló, 1917, 4-•, xxxt-486 pá,-

ginas, 15 ptas.
URQUIJO g leARRA, J. DI!. - Ertado actual de los estudio, relatioos a la lengua f/41(0;
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TEXTOS LATINOS DE LA EDAD MEDIA ESPAAOLA
SECCIÓN PRL\fERA: CRÓNICAS
RASCÍCl1LO PRIMRRO

CRÓNICA DE ALFONSO 111
EDICIÓN PREPARADA POR Í. GARC!A VILLADA, S.

J.

Contiene este fascfculo el texto crítico de la Crónica de Al-

fonso III en sus cuatro distintas redacciones, con qn estudio preliminar sobre su trasmisión manuscrita, su valor histórico y su

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SERRANO, L.-La liga de Lepanto entre España, Venecia y.la Santa Sede. Tomo I.

PAcBRCO Y DE LKYVA,

CUADERNOS DE TRABAJOS
CUADERNO 1

J. - Miniatu,·as espa-iiolas en manuscritos de la Biblioteca Vaticana.
I: El manuscrito &lt;123 Regio.e latinum,.
PE.REA, J. M. - Frescos descubiertos .en la sacristía de la i'glesia nacional de Espatia en Roma.
ALÓS, R. DE. -El cardenal de Aragdn Fr. Nicolás Rosett. Ensayo bibliográfico, seguido de un apéndice de do~umentos inéditos.
.MARTÍN ROBLES, P. Á, - Del epistolario de A1olinos. Para 1a bistoria del misti-

PtJOÁN,

cismo español.
F.-Fragmentos inéditos de la ,Ordinatio Ecclesia Valentinrz•, S pe-

'MARTORELL,

setas.

THE MODERN LANGUAGE REVlEW
A QUARTERLY 70URNAL DEVOTED TO THE STUDY
OF MEDIEVAL AND JIODERN LTTERATURE AND PH/LOLOGY
EDITED BY J. G. ROBERTSON, G. c. MOORE Sl,IlTH
ANO J. FITZ~!AURICE-KELLY
Contents of vol. xm, no. 4, October, 1918.
AilTICLBS

The Text of 'Cleanness', B~i: HARTLEY BATESON.
The Date of'Love's Labour's Lost'. By H. B. CHARLTON.
A Seventeeath Century Play-list. By, ALBERT C. B.o.OGH.
Lapp Songs 1n English Literature. By flERBE.RT \VRTGKT,
Dante and the 'Cursus': A new Argumcnt in favour of the Authenticity of the
'Quaestio de Aqua et Terra' . By PAGET ToYNAEE·
Ra~elais' ;..ists_ of Fowls,. Fi~hes, Serpents and \Vi.Id i easts. By W. F. 5?.uTH.
Grimarest s 'L1fe of Mohere. By ARTHUR Tn,LEY.
Lope de Vega's Comedias 'Los Pleitos de Ingalaterra' and 'La Corona de Hungría'.
By HoGo A. RENNERT.

'\V alter '\'on der Vogelweide: 'Abscbied von der \Velt' (Lachmann 1001 24· Paul 91).
By R. PRIEBSCH.

'

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J. -

SERRANO,

Miniaturas espaiiolas en manuscritos de la Biblioteca Vaticana .
L.-Primeras negociaciones de Carlos v; rey de Esj01ia1 con la Santa

Sede (ISIÓ-IJI8).
ALós, R. DB.-El manuscrito ottoboníano tat. 405. Contribución a la bibliografía

luliaoa,

s ptas.

CUADERNO Ill

L. -Alfonso XI y el papa Clemente VI durante el cerco de Algeciras.
PAcuaco v oE LsvvA, E.-La intervencWn de Floridabla1tc~ en la redacddn del
Breve para la supresidn de los jesuitas (I772·I773), S ptas.

SERRANO,

CUADERNO IV

L. - Causas de la guerra entre el papa Paulo IV y Felipe JI.
PAcHEco y DE LttvvA, E. - Relaciones vaticanas de Hacienáa espafiola del
siglo X VI, S ptas.

SERRANO,

ET

61

RuE DE 1.A SoRBONNB,

PARIS
36• Anoée,

REVUE DE L'ENSEIGNEMENT
DES LANGUES VlVANTES

CUADERNO Il
P1JOÁN,

'

MISCELLANEOUS NOTES
REVIEWS
MJNoR NOTICES.

FONDATEUR:

A. WOLFROMM
.-

DIRECTEURS:

H. LOISEAU

1

Professeur de Lángue et Littérature allemande
a l'Université de Toulouse.

0,-H. CAMERLYNCK
Professeur agrég-é d' Anglais
au Lycée Sa111t-Lou11 et' h l'l::cole Co!oniale.

Blbllographie, Revue des périodlques fran~als et étrangen,
Cbronlques unlversltalres, NouveUcs de partout.

PRÉPARATION AUX CONCOURS &amp; EXAMENS
RBVUR DES COORS ET CONFÉRENCES, UNlVERSlTÉS, GUIDE INTERNATJQ?!IAJ.R,
PRÉPARATION PAR CORRBSPONDANCS AUX CERTIFICAT~ D'APTITUDES
SECONDAIRE ET PRIMAIRB

(Allemand, Anglais, Italien, Espagnol.)
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Honorée d'1tne souscríption d11 Afinist&amp;re de l' Instruction Publique.

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MODERN PHILOLOGY

CLÁSICOS CASTELLANOS

REVISTA DEDlCAIJA AL ESTUDlO DE LAS LENGUAS
Y LlTERATURAS MODERNAS
REDACTOR JEFE: JOHN M. l\fANLY

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FERNANDO DB HERRERA.-Poesúis. Prólogo y notas por D. V. G31:da de J?iego.
CEavANTss.-NOtJelas efemplares: LaGitanilla,Rinconete y Cortadtflo, La tlu:tre
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y Novela y coloquio que pasó entre Cipión y Berganz_a. Pról~go y notas por
D. Francisco Rodríguez Marín, de la Real Academia Espanola. 2 tomos.
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por D. Federico de Onis.
GuEVARA. - Menosprecio de corte y alabanza de aldea. Prólogo y notas por
D.M. Martinez Burgos.
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Qu 6 v1mo. ~ Los sueños. Prólogo y notas por D. Julio Cejador. 2 tomos.
MoaaTo.-Teatro: El lindo D. D,·ego y El desdén con el desdén. Prólogo y notas
por p. N. Alonso Cortés.
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RoJAS. - Teah·o: Del Rey aóafo ninguno y Entre bobos anda el ;uego. Prólogo
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ROMÁNICA . ... Julio, noviembre, marzo.
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THE UNIVERSlTY OF CHICAGO PRE.SS • . CH(CAGO,
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THE MOOERN LANGUAGE ASSOCIATION OF AMERICA
FUNDADA

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EN 1883

Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América y Europa., Se admite como socio a toda persona interesada. La cuota
anual es de tres dólares. Las pubiiéaciones de la Sociedad (Publications o/ tite
Mode,·n Language Association o/ America) se envían trimestralmente gnttis a
los socios¡ se venden a razón de un dólar por cada número suelto y ti-es dólares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen artículos relacionados con las literaturas y las lenguas romances, y
con las filologías inglesa y germánica, que pueden interesar a los eruditos
españoles.
Diríjase toda la correspondencia al secretario de la Sociedad ;
Profesor WILLIAM GUILD HOWARD,

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Paseo de Récoletos, 25. - MADRID
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La revista MODERN PHILOLOGY publica trabajos sobre principios y
métodos de crítica literaria, sobre relaciones entre las literaturas modernas
Y. sobre problemas ~enerales de lingüística moderna. Su sistema de publica~
c1ón ~frece la yentaJa d~ presentar los artículos ya distribuídos en secciones
especiales, en vez de dispersarlos por todo el volumen; de suerte que Jos
que se oc_upen de lengua y literatura inglesas, germánicas o románicas, pueden adqumr aquellas secciones que especialmente les interesen.

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Estados Unidos de Norte-América.

Cambridge, Mass.

�;WIIIT.l PAR,\ AMPLIACIÓN DS IISTUDIOS B lllVBSTIGACIONSII CIENTÍFICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL
TEXTOS Y ESTUDIOS
colección se publican estudios sobre el teatro español, ,, ~e reaquellas obras dramáticas que merecen no permanecér inéditas
ublicadas de nuevo.
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La Serrana de la Vera, de Luis Vélez de Guevara, publicada por R.
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REVISTA DE FILOLOOfA ESPAÑOLA
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1918

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bibliográficos.
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Precio:
4 pesetas anuales.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>JUNTA PARA AMPLIACIÓN DB ESTUDIOS B llfVBSTIGACIONES CIBNTÍP'iCAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

REVISTA

----- - - ---- ------------'--,...-'----'----•

DE

TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL

FILOLOGÍA ESPANOLA

TEXTOS Y ESTUDIOS

Tomo V.

En esta colección se publican estudios sobre el teatro español, y se reproducen aquellas obras dramáticas que merecen no permanecer inéditas
o ser publicadas de nuevo.
·

JULIO·SEPTIEIIBRE 1918

Cuaderno 3.0

~

Primeros volúmenes:

SOBRE LAS VOCALES IBÉRICAS J;: Y Q
EN LOS NOMBRES TOPONÍMICOS

La Serrana de la Vera, de Luis Vélez de Guevara, pu blicada por R. i\h:xi.N•
osz PJDAL y i\1.' Gon1 DE i\LNÉNDEl PIDAL. Un vo l. en 8.0, vIr-1 ; 6 pág:;.,
4~L

•

Cada cual lo que le toca y La vii'la1 de Nabot, de Francisco de f?qjas Zorrilla,
publicadas por AMÉRICO CAsTRo. Un vol, en 8.0 , de 270 págs., 5 ptas.

.

"REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA
SE AD:tUT-EN SUSCRIPCIONES A PAR').'IR DE

TIRADA AP~RTE

DE LA

'

1918

A LA

8 I B l l OORAFf A

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar.la
incorpora; ión individual de las papeletas o fichas en los catálogos
bibliográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los años 1914- l 9 l6 - tomos I-III - y al cuaderno r.º del tomo IV, 1917, están agotadas.
Las de los cuadernos 2. 0 y 4.º de 1917 se e nviarán gratis a los
suscriptores de 1918.
• PRECIO:

4

PESETAS ANUALES

Las gramáticas del vascuence no señalan un t imbre diver•
so de sus vocales e y o, semejante al de la ~ ~, Q 9 del latín
vulgar; pero la derivación de las voces románicas provenient es del vasco nos muestran que esta lengua, en el período
antiguo al menos, poseía una ~ y una Q.
Una diptongación de estas vocales vascas ~ y Q, en su
paso al español análoga a la diptongación de la ~ y Q latinas,
es fenómeno que, a lo que yo recuerdo, pasa in~dvertido para
las gramáticas románicas; no obstante, los etimologistas lo
aceptan más o menos seguramente. Así, por ejemplo, Diez 1
propone como etimología dudosa de cuesco el vasc. koska
' chichón', 'saliente', 'choque' (mejor kozko 'cráneo', 'calavera', 'pedazo'); y el mismo autor acepta la derivación que los
etimologistas españoles propusieron para izquierdo, del vasco ezq u e r ra 2 • Saroi:handy señala en el Alto Aragón agüerro
Etym. Wb. 5 , 1887, pág. 443.
2 Drnz, Etym. Wb., pág. 461; LARRAMENDI, Dice. trilingüe, 1745, II,
pág. 26 a, del vasco ezq uerdo, ezq uerrá (en M ENDIZÁBAL, Diccionario, Tolosa, 1916, ezkerti 'zurdo'). Sobre izquierdo véase D. S. BLONDHBIM, en la M iscell. Elliott, r 911, I, pág. 248.
1

T OMO

V.

15

�LAS VOCALES IBÉRICAS
226

R. J\1ENfNDEZ PIDAL

'otoño', agor en Bearne, del vasco agorr 'mes de setiembre' 1, etc. Sería preciso sistematizar algo el estudio de las
vocales vascas. Yo me fijaré sólo en algunos nombres que
ocurran en la toponimia. Así podremos ver que la derivación
del ital., esp., port. gorra, del vasco gorri 'rojo', propuesta
por Schuchardt y aceptada con reservas por Meyer-Lübke 2 ,
si es voz antiguamente introducida en el español, pugnaría
con los derivados de la toponimia.

1. EL ADJETIVO

berri.

Señalaré primero algunos derivados del adjetivo berri
'nuevo'. Esta forma, más propia del guipuzcoano, del navarro,
del labortano y del suletino, convive con b.arri, propia del vizcaíno, de Álava y del oeste de Navarra 3, confirmándonos la e
originaria como abierta, b~ri, forma que veremos demostrada
por los derivados romances. La toponimia detalla esta repar~
tición geográfica de e y a. En Guipúzcoa hallamos Eclzebern
(dos pueblos), lriberri, Aguirreberri, Lambarremberri, Pelogaberri; pero al oeste encontramos ya Uribarri (uno al oeste
de Mondragón y otro al sur de Oñate). En Navarra, Eclzaberri, Iriberri, Lécumberri, etc.; pero ya al oeste de Estella se
encuentran Eclzabarri, Jvlendilibarri y Ulíbarri. En Álava,
Eclzebarri, Eclzábarri, Clzábarri, y muchos Ullíbarri, Uríbarri, Ventabarri, La111barri, etc. En Vizcaya muchos Eclzébarri
y CJzábarri; muchos Uribarri, Ventabarri, Lecumbarri (junto
a Lernmberri), Berecibarri, Lámbarri, Errotabarri, Ele.fabarri, Olábarri, etc. El acento, como es sabido, es indeterminado. En Francia, Etclzeverry, Etclzebar, LecumberrJ1, Eliraberry, Jolliberry, Bourgouberry, etc.
Rev. Internac. de Est. Vascos, VII, 1913, pág. 477.
2 Zeit.f rom. P!til., XXX, pág. 213.-Etym. Wb., 3822 ..
3 Para otras alternancias entre e y a, sobre todo motivadas por
una,. siguiente, véase C. C. UHLENBECK, P!tonétique comparte dtt Basque,
en la Rev. Internac. de Est. Vascos, llf, 1909, pág. 467.
1

~ Y Q

EN LOS NOMBRES TOPONÍMICOS

227

Como vemos, el nombre Eclzeberri 'casa nueva' es el más
repetido; añádanse todavía Eclleberría, Echeberrizabal, Ecltebarrieta. De Eclzeberri se deriva Xavier; este nombre, hecho
famoso en la onomástica católica por el San Francisco del
siglo xvr, tiene una especial importancia para nosotros. J. Vinson creyó que Etcheberri era voz reciente y sin interés, y que la
grafía Xavier es inadmisible y exige una rectificación 1; J. de
Jaurgain le objeta a lo primero que ya en el siglo xrv se encuentra Edzeberría, pero rechaza que con Eclzaberri tenga que
ver Xavier o Javier, pues el nombre de este pueblo navarro
se escribe en lo antiguo Escabierre en 948; Ezaberre, Ezavierre en 1093; Isavier, Savifr, Xavier y Javier en el siglo xm 2;
a lo cual Vinson, dejando a un lado sus puntos de vista primeros, contesta sólo insistiendo en la relación de Xavier con
Etclzeberri, y para ello recuerda que la jota española (entiéndase la correspondiente a la antigua grafía z) se pronunciaba
antes como la c/z francesa 3 • Aun así queda por explicar la diferencia entre la clt francesa de Xavier y la tclz de Etclzeberri,
y sobre todo la forma más antigua Escabierre, que es el punto
de partida de la duda de Jaurgain y de otros 4 • Ahora bien,
debemos sentar que en la ortografía anterior al siglo xrrr, la se
y la z tenían igual valor de s; así, representando un .}, árabe,
hallamos Hiscem, Iscam o Escim 5, en vez del nombre que después se escribió Hixem; zahbascorta, zacbascorta 6 por sahba
axorta 'jefe de la guardia', y en diplomas altoaragoneses vemos lascabet 'laxavit', Frescinosa 'Fraxinosa', etc. 7• Por lo que
1 Rev. Internac. de Est. Vascos, IU, 1909, págs. 349-350.
2 Rev. Internac. de Est. Vascos, VI, 19121 pág. 161.
3
Rev. Internac. de Est. Vascos, VI, 1912, pág. 407 .
' Por ejemplo, de E. lBARRA, Documentos de Rami1·0 l, [1914], página 261 a.
6
Crónica de Alfonso III, publicada por Z. García Villada, Madrid,
1918, pág. 71; «Is~am Recaredez&gt; figura en un diploma de 960, Archivo Hist. Nac., Sahagún, núm. 392.
6 M. Gó!IIEZ l\loRBNO, Iglesias mozárabes (en publicación), pág. 123,
documento del año 998; R. EscALONA, Hist. de Sahagztn, 1782, pág. 442 b,
documento del año 1003.

7 Estas y otras muchas pruebas documentarias las daré en la His-

�LAS VOCALES ldRICAS t; Y Q EN LOS NOMBRES TOPONÍMICOS

229

R. Ml!NÉNDEZ PJDAL

hace al nombre de lugar de que tratamos, en documentos altoaragoneses que hoy se conservan originales, aparece con las
formas: Escaberri año 1081, Scaberri año 1059, Scauierri
año 1036, Szauerrilatre año Io66, al lado de Xauierre año
108 I 1, y en copias del siglo xm o anteriores : Escaberri, Escabier, Escabierri año 1040, Scavir ad latere año 1058, Scabierr alatre año 1o62, Sciaberrafa, Scaberraca año Io66 2, junto a Exabirri año 1061, Exauerre años 1092, I093, Exauierre
año 1055 3 •
No cabe, pues, la menor duda que Escaberri y Exaberri representan la misma pronunciación esab~ri o esab~ri; para explicar su diferencia respecto al vasco Echaberri ecab~ri, debemos
notar que, además de las variantes vascas de este nombre ya
citadas, hay otra al oriente de Navarra, que es '.laberri, 7 kilómetros al este de Aoíz, nombre que antes se escribía Xaberri',
mostrándonos que al oriente de la Vasconia la z o s sustituía
a la ch o c. En efecto, más al oriente de este Xaberri o '.faberri se hallan todos los '.Javier o '.lavierre conocidos: Javier
o Xavier en Navarra mismo, 7 kms. al este de Sangüesa; Yavierregay, Yavierrelatre, Yavierre del Obispo en el partido de
Jaca (Huesca), y otros tres '.favierre más en el partido de Boltaña (Huesca). No es conocida hoy la repartición dialectal de
las variantes e y s 5 ; pero acaso no sería aventurado ver una
toria de la lengua española que preparo. Las Glosas Silenses usan la
grafía ist:; así laiscare 108 1 elaiscaret 31 depuisca 22, etc.
1 Arch. Hist. Nac., San Juan de la Peña, núms. 440, 420 1 39, 76 y 439.
2
Docum. de Sancho Ramírez, II, págs. 154, 233¡ Docum. de Ramiro I,
págs. 32, 156 y 4; Docmn. de Sancl:o Ramírez, II, págs. 62 y 61.
3 Docum. de Ramiro I, págs. 164 185, 197 y 124.
1
' Javerri en el Nomenclátor de Navarra, 1893¡ Jaberri y Xaberri
en 11.woz, Dice. geográfico, IX, 1847, y XVI, 1850.
5 Véase C. C. URLENBECK, en la Rev. Internac. de Est. Vascos, IV, 1910,
pág. 113. De una confusión, al parecer meramente gráfica, entre eclte
y exe, habla CAMPIÓN, Gram., pág. 65. Diverso es el caso des en vez
des o de otros fonemas con sentido diminutivo (comp. AZKuB, Gramática, págs. 19 y 20); sakur 'perro chico', junto a cakur 'perro grande', se usa en Navarra, según me informa el Sr. Campión¡ véase AzKUE,
Dice. Bascc, II, 1906, pág. 305 b, y véanse en él multitud de voces que

indicación precisa en los Xaberri o Xavier del oriente y Echaberri del occidente, relacionando esta repartición con la presencia del fonema e en el castellano y en el bearnés y con la
ausencia del mismo en el navarro-aragonés.
Con un desarrollo igual al de Xavier, en cuanto a la vocal
acentuada, tenemos Lumbier, próximo a '.Javier, en Navarra, que Oi"henart vasconiza en lrumberri, y tanto·él como el
P. Moret identifican con los ilumberitanos de Plinio 1 . En Aragón, hermanando por su vocal final con la forma: Yavierre allí
usada, tenemos también Alcubierre, unos 40 kms. al sur de
Huesca;. compárase para el primer elemento Alcoz, en Navarra; pudiera tratarse también de un híbrido Alcuba-berri,
con disimilación silábica, como '.laurgain, por jauregui-gain,
etcétera (véase Vinson, Rev. Est. Vasc., III, 355); y por último
la grafía b, si es que es antigua, en contradicción con la de
Yavierre, nos indicaría que se trataba más bien de Alcub-ierre;
es decir, de un derivado del adjetivo erre 'quemado' (Echerre,
Zubi-erri en Vizcaya), acaso como Be/sierre en el partido de
Boltaña y Espierre en el de Jaca, y en Lérida Esterri, Gerri
en el partido de Sort, lgüerri en el de Tremp y Algerri en el
de Balaguer; tendríamos así otro caso de diptongación en el
adjetivo erre.
Con la variante vasca occidental -barri sería aventurado
relacionar los nombres de lugar bastante alejados; en Oviedo:
Tarrebarre, ayuntamiento de Coaña, y Tranobarria, ayuntamiento de Piloña. En Burgos, Logroño, Palencia o León no
hay nombre alguno que se relacione con éstos y establezca
una continuidad occidental, como hallamos en Huesca y Lérida. Por otra parte, en Huesca, en la misma región de berri,
hay Benabarre, y en Lérida lsabarre.
empiezan con e y que en el bajo navarro, roncalés, suletino o Jabortano empiezan con s; por ejemplo, caal (pág. 306) y sahal (pág. 2 4 1).
1 Véase JAURGAIN, en la Rev. Internac. de Est. Vascos, VII, pág. 398.

�LAS VOCALES tBéRICAS ~ Y Q EN LOS NOMBRES TOPONÍMICOS
230

R. NBNlfNDBZ PIDAL

2. EL ADJETIVO

gorri.

Consideraremos después los derivados de gorri 'rojo'.
Este adjetivo da multitud de nombres, como, por ejemplo, en
la región que habla vascuence en Vizcaya: Iragorri, Irestagorri, Lurgorri, etc. Que esta voz tiene etimológicamente una o
abierta, gQfi, lo prueba el resultado ue a que llega en los nombres de lugar donde se halla; es decir, se diptonga en ue lo
mismo que la Q latina.
Ligüerre de Ara y Ligüerre de Cinca, ambos en el partido
de Boltaña (Huesca). Este nombre es a todas luces vascónico,
.aunque no sé que exista un correspondiente Ligorri en el
Nomenclátor actual de pueblos de la región vasca 1; compárese para su primer elemento Liberri, partido de Aoíz (Navarra).
Al Lagor que existe al sur de Orthez, en Francia, corresponde en Aragón Lagüerri, nombre dado antes 2 al pueblecillo que hoy se llama Laguarres, situado unos 13 kms. al
norte de Benabarre. Este último nombre moderno nos hace
ver la forma de diptongación na en vez de ue, la cual volveremos a hallar repetidas veces en nuestros nombres toponímicos aragoneses, pues tal forma es muy común en el antiguo aragonés, en cuyos documentos hallamos Huasca junto a
Huesca, puarta junto a puerta, etc. 3.
Lascuerri, nombre antiguo 4 del pueblo que hoy se llama
1 No existe, al menos, en 1el Diccionario geográfico de flLwoz, 18451850, ni en el Nomenclátor de Espafía, Álava, 1891; Vizcaya, 1894; Guipúzcoa, 1893; Navarra, 1893, etc., que son las dos fuentes principales .
,que sigo para todos los nombres topográficos.
2 J. DE MoRBT, Annales de Navarra, II, Pamplona, 1766, pág. 138 a,
pasaje que después citaremos en las conclusiones. El nombre moderno
aparece en la copia de un documento del siglo x1: cterras de Laguacres de subtus lsavana». E. DB !BARRA, Doctem. de Ramiro I, ( 1904), página 212.
3 Comp. Rev. de Fito!. Esp., lll, 1916, pág. 76.
4
Dalo el P. MoRl!T en el pasaje aludido arriba, nota 2.

231

Lasciearre, situado unos 17 kms. al norte de Benabarre; llámasele en documentos del siglo xr Alascorr, Alascorri, Alascorre 1 • Es el vasco Lascorri 'arroyo rojo' con lag- de gorri
ensordecida a causa de precederle la sorda -s (comp. azkorri
'arrebol'); la forma antigua nos muestra una variante del moderno «lats» 'arroyo'. Tampoco existe este nombre en la toponimia de pueblos de las provincias vascas españolas; pero
existe como término local Lascorri 2 , y en la Navarra francesa
hay también Lascor o Lascorria, como nombre del castillo
propio de la familia de San Francisco Javier 8•
No sé si pertenece aqui también Escuer, en Huesca, con
apócope de la vocal final, como 'Javier, Lumbier, Benabar
junto a Benabarre, etc. En Álava no hallo -gorri ni -güerre,
falta extraña al lado de los varios casos que hemos hallado y
de otros que después citaremos al oriente de la región vasca.
El nombre de Calahorra, lat. Calagurris y Calagurra,
es interpretado por varios como 'castillo rojo' 4 (comp. 'Rotenburg y también •Castilrubio', dehesa en la provincia de
Badajoz), o bien como 'agua roja' r,. De ser esto así, nos revelaría una variante de gorri al sur del Ebro con o cerrada; pero
creo más bien que se trate de otra palabra distinta de gorri
'rojo', pues los nombres cala/zorra y calalzorrilla, apelativos
que significan 'castillo, torre', o 'alholí, panera', es muy poco
verosímil que tengan como segundo elemento un adjetivo que
signifique 'rojo'. Sin duda se trata de otro componente, acaso
1 Documentos de 1044, de 1049 y de hacia 1063; el último, con la
forma Alascorre, es copia del siglo xv; en E. DE leARRA, Docum. de Rami1·0 I, págs. 54 1 55, 82 y 182.
2
Citado, sin decir dónde se halla, en las Indicaciones elementales
sobre voces toponímicas vascas, por la Sociedad EsTumos V Ascos, Bilbao, 1916, pág. 23 a y 29.
3
Revue des Questions Historiques, XXVIII, 1 julio 1880, pág. 232,
nota 2.
4 F. J. SrNONET, Descripción del reino de Granada, Granada, 1872,
pág. 317, y Glosario de voces ibéricas, Madrid, 1888, pág. 73; seguido
por H. ScHuCHARDT en la Rev. lnternac. de Est. Vascos, III, 1909, página 240. Simonet creyó antes calahorra nombre bereber.
5
C. JuLUBN, RIEV, 11, 1908, pág. 789.

�R. MENÉNDEZ PIDAL

LAS VOCALES IBÉRICAS ~ Y Q BN LOS NOMBRES TOPONÍMICOS

un término análogo al vasco uri 'pueblo', debiendo considerarse juntamente nombres como Lazagurria, partido de Estella (Navarra) y la antigua Graccurris 1 •

encarama en las estribaciones de la elevada Peña Montañesa
(2.300 ms.), como el vecino monasterio de San Victorián y el
pueblo de Los Molinos, de «clima despejado, y aunque frío,
sano». Claro es que el paso de arawés a aragwés es bien conocido y no presenta la menor dificultad. Ya en los documentos
del siglo XI se halla la forma Araguasse, Araguesse 1 . Una
curiosa variante ofrecen también los diplomas del siglo xr:
Araost, Araoste, Aragueste 2, donde vemos la tz vasca representada por st, como a la inversa hallamos Caesaraugusta
Zaragoza, Basta Baza, Astigi Écija, etc.
Sea que en su final lleven este mismo adjetivo otz, sea que
lleven un sufijo ibérico, también con Q abierta, y que sería -otz
o -kotz (comp. -oi al lado de -goi, -koi; -ari al lado de -kari;
-eta al lado de -keta, etc.), debemos citar aquí los siguientes
casos interesantes por su diptongación y por su situación geográfica: Amoroz en Vizcaya, Amorós en Lérida, y quizá Amoroce en Ore~se, para cuyo primer elemento comp. Amorebieta
y Amorato en Vizcaya también. Igualmente Arbués en Huesca 3 , partido de Jaca, y Arbós en Tarragona, partido de Vendrell, pues en vista de la forma aragonesa con diptongo, parece
que el nombre prov. y cat. del 'madroño' arbos&lt; arbuteus, no
tiene nada que ver con el toponímico Arbds. Especial importancia tiene esta terminación en ciertos pueblos de la provincia de Navarra: Gallués, 24 kms. al este de Aoíz; Navascués,
2 S kms. al sureste del mismo Aoíz; Garrués, S kms. al norte
de Pamplona, y Sagüés, 8 kms. al suroeste de la misma ciudad. No puede dudarse que se trata aquí de una diptongación, porque estos pueblos tienen a la vez en uso un nombre
vasco sin diptongo: Gallotze, Navascotze y Sagotze 4 • La -e

232

3.

LA TER?.UNACIÓN

otz, otze.

Más difíciles son los derivados del adjetivo otz, 'frío'; compárese en territorio de lengua vascuence lturrioz 'Fuen fría'.
Por ser este adjetivo poco característico fonéticamente y
poder tener otros orígenes la terminación -ós, -ués, posibles
ambas tanto en vascuence como en romance, trataremos sólo
de un nombre en que puede reconocerse con seguridad el
adjetivo indicado.
En Guipúzcoa hay Araoz, que significa 'llano frío'; compárese 'Navafría'; está situado «entre sierras escabrosas, clima
frío, pero sano» 2 • Igual nombre hallamos al norte de la provincia de Lérida, Arahós, situado «en un llanito circuido de
elevadas montañas, clima muy frío por la excesiva duración
de las nieves».-Los varios derivados que hallamos en la provincia de Huesca son los que ahora especialmente nos interesan: Aragüés del Puerto, unos 20 kms. al noroeste de Jaca,
cuyos montes «durante seis o siete meses del año están cubiertos de nieve»; Aragüés o Araguás del Solano, S kms. al oeste
de Jaca; Araguás, unos IS kms. al este de Bol taña y a unos
5 kms. también al este del Pueyo de Araguás, siendo de I?,Otar
que el Pueyo se halla orillas del Cinca, mientras Araguás se
1

Con el vasco uri 'ciudad' relacionan varios autores ciertos nombres geográficos antiguos. Así Bituris, Calag,trris, Graccurris, cque
manifiestamente se sabe vale tanto como ciudad de Gracho•, Illacuris
en los carpetanos de Toledo, y Laccuris en los oretanos, son admitidos
juntamente por J. DE Moa1!T, Investigación histdrica de Navarra, 5, § 3,
edición de 1665. Para Calagurris, después de una etimología céltica,
el P. Risco, en la España Sagrada, XXXIII, págs. 23 y 24, propone
uri del vascuence.
2
Palabras textuales del Diccionario geográfico de MAnoz, como las
que cito después a propósito de los deq1ás pueblos de 11ombre análogo.

233

1 Docum. de Ramiro I, pág. 39; Docum. de Sancho Ramírez, I, págs. 12,
57, 79, y 11, pág. 21.
2
Docum. de Ramiro I, págs. 101 y 181; Docum. de Sanclw Ramírez,
I, pág. 8. Esta forma se usó muy posteriormente; todavía en el siglo xv,
el príncipe de Viana la usa en su crónica; véase r.fAnoz, s. v. Arauhesto.
3 Antiguamente llamado Arbuás; véanse Docum. de Ramil·o I, páginas 70 y 71, y Docum. Sancho de Ramírez, I, pág. 112.
• Según me informa D. Arturo Campión.

�234

R. Ml!NlNDEZ

PlDAL

LAS VOCALl!S IBfRICAS ~ Y Q EN

LOS NOMBRES TOPONÍMICOS

235

1

final de estos nombres es un dialectalismo o arcaísmo que
se prolongaba antiguamente en Aragón, según vemos en los
diplomas del siglo x1, en las formas Araoste, ya citada, Badaguassi, Biscarrosse y otras que citaremos en seguida. Hay otro
Sagüls en Aragón, 25 kms. al nordeste de Jaca. Añádanse también en Aragón : Arascués, I 5 kms. al norte de Iluesca; Angüés, 24 kms. al este de Huesca, llamados Arascuesse y Anguese en los diplomas del siglo x1 2; Badaguás y Baraguás,
dos pueblos inmediatos al nordeste de Jaca, llamados en el
siglo xr Badaguassi 3, Badalzos 4 y Baraos 5 ( comp. Baraca/do
en Vizcaya); Biscarntés, en el partido de Huesca, llamado en
el siglo xi Biscarruesse y Biscarrosse 6 (comp. para la primera
parte de este nombre el de Bizcaya, denominación de la provincia vasca y de un valle y un arroyo afluente al río Aragón,
al suroeste de Pamplona). En fin, en la provincia de Zaragoza,
partido de Sos, Bagüés, llamado en el siglo xr Baguase y
Baos 7, situado en la región norte, donde abundan los nombres en ues y otros de tipo vasco; y al lado de éste ya podemos citar también el Bagüeste, que se encuentra al suroeste
de Boltaíia, y que presenta la misma t de Aragüeste.

4.

-toi.

Una complicación de dialectología románica surge respecto a los derivados de un sufijo, -toi, -doi, que indica lugar
donde se halla una cosa. La forma -toi, en vasco, se halla principalmente tras consonante sorda; pues tras vocal o consonante sonora, la dental inicial del sufijo tiende a asimilarse,
según la conocida ley fonética vasca, a la sonoridad del sonido
precedente: aritztoi 'robledal', illardoi 'sembrado de fréjoles',
izedoi 'bosque de abetos', sagardoi 'manzana!', gat=toi 'salado'.
Como variantes de este sufijo hallamos en vasco: -toki, -doki
y -tui, -dui; así, karedoi, karedui, karetoki, karedoki 'calera';
mneztoi, ameztui, anzeztoki 'encinar'. La forma con k es tenida
por la originaria 1; pero en la toponimia aparece corrientemente la forma sin k como muy propagada desde la época
más antigua, mostrándose así -toi, -tui como forma primitiva,
y acaso etimológicamente diversa de -toki 2 •
En la toponimia de Guipúzcoa hay Ameztoy; en la de Vizcaya, Albístuy, Aranduy, Astúy, Bustíndzq, Cirádzty, Elórduy,
Sagárduy; en la de Kavarra, /doy, Zuastoy; en la de Lérida,
Arestzry, nombre claramente vasco, 'robledal', Balastzry, Mentú.y, Bretúy, los cuatro en el partido de Sort, lindantes con el

1

Donde más se hallará hoy es en la Baja Navarra, según parecen
indicarlo los nombres propios: Amorot:;e (Amorots), Bardotze (Bardos),
Ithorrotze (Ithorrots), y en Roncal a juzgar por Bidankoze (Vidangoz),
(Jztarrotze (Uztarroz); véase en el Diccionario de AzKUE la enumeración de pueblos que hablan el bajo navarro y el roncalés; véanse también en el mismo Diccionario nombres como i::;otu en bajo navarro y
guipuzcoano (frente a izotz), artotze, bajo navarro y labortano.
2 Docum. de Sanch.o Ram{rez, I, pág. 76, y II, pág. 5.
3 Docum. de Sancho Ramirez, II, págs. 74 y 86.
4 Docum. de Sancho Ramirez, I, pág. 157.
5
Docum. de Sancho Ram{rez, II, pág. 155.
6
Docum. de Sancho Ramirez, I, págs. 62 y 63; la forma Biscarraesse
es mera confusión de lectura de una rt visigoda por a.
7 Docum. de Sa11Cho Ra/llirez, II, pág. 86, y I, pág. 154. Recuérdense
otros muchos nombres de que no me consta la forma sin diptongar:
Banaguás, ant. Banaguasse; Barb11és, ant. Barbuasu; Undués, Unduasse;
ant. Biascuesi; Angiiés, Sinués, etc.

EL SUFIJO

La forma -toki es la sola estudiada por C. C. UHLKNBRCK, Suffb:es
de dérivation du Basque, en laRev. Internac. de Est. Vascos, llI, 1909, página 420. Para -doi véase A. CANPIÓN, Gramática Eúskara, 1884, pág. 1s1,
y para la pérdida o inserción de la k, en general, págs. 104- 105, 106,
121-122. Para la variante -tui, -dui véase l. LóPKZ MENotzÁBAL, Diccio11a1·io CastelJ.-Euzkera, 1916, págs. 363 b, 38 a, etc. Para el toponímico
-toki, -oki, toi, -tui, etc., véase Indicaciones elementales sobre voces toponfmi,;as vascas, por la Sociedad EsTumos VAscos, Bilbao, pág. 26. Casos de inserción de k en la composición de nombres, véase AzKuB,
Gram., pág. 43. Para la pérdida de la k, muy corriente, véase UmENDKCK, en la Rev. Interna&amp;. de Est. Vascos, IV, págs. 104-107.
2 R. M. AzKuB, Gram., págs. 62 y 63, considera como sufijos locales distintos, de una parte -tegi «contracción de toki•, y de otra parte
-dui, -tui, -di, -ti.
1

'

�R . MENÉNDEZ PIDAL
LAS VOCALES IBÉRICAS ~ Y

Alto Aragón. - En Huesca hallamos varios casos. Serradúy
'pedregal', de sarra 'escoria, grava'; el terreno de este pueblo
es pedregoso, está a la izquierda del Isábena y por tanto próximo a los lugares citados de Lérida. Ramastué, al norte de Serradúy, y próximo también a Lérida. Alastuey, unos 20 kilómetros al este de Jaca, sin duda lats-toi 'tierra de arroyos'
(comp. Alascorre, Lascuarre, y recuérdense en la toponimia
románica Arroyo, Arroya!, Arroyuelos); el término de Alastuey está bañado por cuatro arroyos que juntos forman después el Barranco Real. A este pueblo, en los documentos del
siglo XI se le llama Alastué 1 , y modernamente algunos le
llaman también Alastruey 2, y esta última forma nos permite
igualar a estos casos el nombre de Alastrué, aldea de Secorún, situada unos 10 kms. al suroeste de Boltaña; por lo demás,
la forma Alastrué con r epentética se halla ya en un diploma
de 1091 que se conserva original en letra coetánea 8 • Añádanse Bentué, partido de Boltaña, y Satué, partido de Jaca,
que aparecen con la forma Bentué y Sotué en los diplomas
del siglo XI 4 • Éstos nombran además Gronestué5, Botué, Orcantué6 u Orcandué 7, no identificados hoy.
Alguna observación reclaman estas diversas formas. La
variante -toy, -tuy, respondiendo a dos matices de la vocal
velar que se dan ya en la toponimia vasca, nada de particular
ofrecerían dentro del territorio romance; pero es lo más se1

Docum. de Ramiro I, pág. 124; por los pueblos entre los cuales
se nombra a Alastué, se ve que se trata del de Jaca y oo del de Boltaña, como se dice en el índice, pág. 249 b. Igual observación para los
Docum. de Sancl:o Ramírez, I, pág. 1521 e índice, pág. 239, y II, páginas 74 y 86.
2
•Algunos, aunque con poca propiedad, escriben Alastruey•, MAooz, Dice., s. v.
3 Se conserva en el Archivo Histórico; publicado por E. oxlBARRA,
Dot:um. de Sanc/:o Ramírez, II, pág. 199; véase pág. 201 arriba.
. ' Docum. de Ramiro I, pág. 204, y Docum. de Sa;cho Ramírez, I, págma 154.
5 Docum. de Ramiro I, índice geográfico.
6 Docttm. de Sancho Ramirez, I, índice geográfico.
1 Docu1:!. de Sancho Ramirez, II, índice geográfico.

1

f?

EN LOS NOMBRES TOPONÍMICOS

237

guro que el -uy de Lérida no provenga de un originario -uy,
sino de un -oy, como indicaremos en seguida. Serradúy está
en una región de Huesca donde hoy todavía se habla catalán
fronterizo, de modo que su coincidencia con los nombres de
Lérida, Arestúy, etc., es lógica. En cambio, las formas Alastuey y Alastué son ya claramente aragonesas. Remontan no
a -úi, sino a ·Qi, y presentan un caso de diptongación ante yod,
propio del aragonés y extraño a~ castellano. Comparando los
derivados de la voz latina hódie, que nos ofrece los mismos
fonemas ❖i, hallamos wéi, gwéi, y más escaso wé, gwé, en el
Alto Aragón, donde se hallan Alastuey y Alastué; pero al este
hallamos abúi, en el catalán fronterizo que se habla en la parte
oriental de Ribagorza, donde se halla Serradúi; la coincidencia entre los resultados de hódie y de -toy es, pues, perfecta, y podemos suponer que todos estos nombres topográficos
catalanes y altoaragoneses derivan de la forma -toi y no de -tui.
Para la pérdida de la -i final en estos casos, comp. también el
conocido caso bóve&gt; buey&gt; bué.
Fuera de Huesca y de Lérida no hallo en las demás provincias vecinas al país vasco (Santander, Burgos, Logroño, etc.)
nombres que presenten este sufijo; sólo en Galicia algún nombre como Mondo_y; en Oviedo, Lindoy, en Tapia, región vecina
a Galicia; Landoy, Bretoy (comp. el Bretúy de Lérida, arriba
citado) en la toponimia antigua portuguesa 1 , los cuales deben
ser comparados a los abundantísimos en oy que se hallan en
Galicia y Portugal, y de que luego diremos unas palabras.
Sólo en el occidente de las provincias de León y Zamora hallamos el río Araduey o Valderaduey, que responde a este
mismo sufijo. He recogido 35 menciones de este río en los
documentos del Monasterio de Sahagún, entre los años 959
y I 100 2 , y hallo: Aratoi 17 veces (la primera del año 9 59),
Aratoy 6 (la primera del año 967), Aradoi 3 (años 1002,
1030, 1094), Aradoy I (año 97 4), Aradoe enmendado en
1 \ ' éase A. A. CoRTESAO, Onomastico Medieval Portugués (separata
&lt;lo Arclteologo Portugues, vol. VIII e seguintes), Lisboa, 1912.
2
Arch. Hist. Nac., Sahagún, núms. 387 a 718.

��REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAflOLA,

CUADERNO

K, I\IRNlNDl!Z PIDAL

diptongación de -Qi; también se le llama Aquilui 1 , forma influída por el catalán y que nos ayudará a comprender los muchos -uy que en región catalana señalaremos en seguida. Hemos, pues, de ver en este nombre una formación híbrida del
sustantivo latino aquila, más el sufijo ibérico -oi, al modo
del abundante toponímico romance Aguilera o Aguilar; recuérdese que Aquilué está próximo a una región donde se
observa la conservación de la oclusiva sorda latina 2 , y que
esta conservación en el antiguo aragonés alcanza una gran
extensión geográfica.
También merecen citarse, aunque no ofrezcan diptongación, los pocos casos de oi en Aragón: Berroy, unos 25 kms.
al oeste de Boltaña, y Paternoy, en el partido de Jaca, vecino
del ya mencionado Alastuey, al sur. Paternoy tiene especial
interés porque representa el triunfo moderno de la forma sin
diptongar sobre la diptongada que antes existió, ya que en los
diplomas del siglo XI hallamos Paternue 3; es, por lo demás,
otro caso de hibridismo, que debemos interpretar como 'paternal', comparándolo a Villapadierna (León), Padierna (Oviedo), Paderna (Lugo), Paterna (Almería, Huelva, Cádiz, Albacete), Padierno (Salamanca), Padiernos (Salamanca, Ávila),
Paderne (Oviedo y Galicia, varios), Padiérniga (Santander),
Trespaderne (Burgos) y Maderne (Santander); hay que añadir
aún otros híbridos románico-vascos: Paternain, IO kms. al
suroeste de Pamplona, en región donde hoy habla vasco una
minoría de habitantes (comp., para la terminación, Beasain,
Barasoain, Cemborain, Munain, Guendulain, Guerendiain, etc.),
y Paternina en Álava (comp. Marquina, Leguina, etc.).
En fin, citaré también a Senegüé, en el mismo partido de
Jaca, llamado en los diplomas del siglo XI Senebue 4 y Senebui 5 .
Doet,m. de Ramiro I, pág. 150.
Véase J. SAROIHANDY, en la Rev. Interna&amp;. de Est. Vascos, VII,
1913, pág. 479.
3 Doettm.de RamiroI, pág.69; Docum. de SanckoRamírez, II, 137 y 236.
4
Docum. de Ramiro I, págs. 15, 16, 17, 41, 80, 124 y 224; Docum. de
Sancho Ramírez, II, pág. 6.
5 Docum. de Ramiro I, pág. 170.
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�LAS VOCALES IBfKIC.\S t; Y Q JU( LOS NO:llllRES TOPO~hucos

241

En vista de las formas Berroy, Patenzoy, Patenzue y Aquilué, Aquilui y Senebue, Senebui, no cabe duda que una gran
porción de nombres de pueblos acabados en -uy, situados al
este de Berroy, remontan igualmente al sufijo -oy. En el oriente aragonés hallamos: Ardanúy, Azamí,y, Bafalií,y, Berganúy,
Montanúy, Denúy, Labazúy, Ralzí,y, Semí,y, Pedramúy y Beranúy, ya llamado Ueranúy en el siglo xr 1 • Después, en Lérida, en el partido de Sort, lindante con el Alto Aragón, hallamos también Beramí,y, Bremí,y y Benzzí,y, Bresúy, Corronczí,y, Me1u1í,y, Sellúy y Ambomíy; y en el inmediato partido de
Tremp hay Sensúy, Tendrúy, Tercúy; pero luego, en el resto
de la provincia de Lérida no se vuelven a hallar nombres con
esta terminación, ni tampoco en la de Gerona.
Vemos que en los cuatro partidos pirenaicos vecinos de
Jaca, Boltaña, Sort y Tremp hay un núcleo muy marcado
de nombres toponímicos en -oi, -ue y -uy. Sus formas se distribuyen bastante regularmente, según la estructura fonética
de las mismas: volviendo a una comparación de que ya echamos mano, y que ahora ampliaremos, se nota que en la parte
del noroeste, donde h Odie da wéj, wé, tenemos los nombres
toponímicos en -ue y un ejemplo arcaico en -uei; al este del
Isábena y el Cinca, exactamente dentro del territorio donde
hOdie da abúj, tenemos una gran abundancia de nombres
toponímicos en -uy; en fin, al sur de Jaca y Bol taña, donde la
&lt;iiptongación ante yod no se produce o no es general, y donde hOdie da ói, tenemos los casos de Paternoy y Berroy. Y
una vez sentado esto, tampoco cabe dudar que los casos de
-ue en territorio de habla aragonesa, lindantes con los casos
de -uy, de territorio de habla catalana, no remontan a un -zu
primitivo, sino a un -oi; son estos casos: Seszd, Eresué, Renanué, Villarué, Ardanué, todos agrupados frente a Demíy, Se1uí,y, Beramí,y, etc.
Este núcleo pirenaico de -oi toponímico resalta más si consideramos que no aparecen nombres de esta clase en las otras
1

Docum. de Ramiro l, p~g.

pág. 97.

ToMo V.

154,

junto a Urenui, pág. 152, y Ueranue,
16

�LAS VOCALES IBÉRICAS ~ Y Q l!N LOS NOMBRES TOPONfMICOS

243

R. MBNÉNDEZ PIDAL

extrañamente bajo la forma Bemúy en las provincias de Segovia (tres pueblos) y Ávila (dos pueblos), y a una etimología
popular del nombre Pedro se deberá atribuir la p- de Peranúy en la provincia de Salamanca; además, con la forma original del sufijo hallamos también, a unos 25 kms. al sur de la
misma Salamanca, el nombre Bernoy, más comprensible fonéticamente en el centro de España, donde hodie da ói. Habremos de interpretar este difundido nombre como los de Braña,
Brañas, Brañes, Veranes (comp. la grafía antigua Ueranuy),
abundantes en Galicia, Asturias y León.
No es posible decir si deben contarse aquí también otros
nombres del resto de España cuya relación con los anteriores
no es visible, como Espelúy (prov. de Jaén). Téngase en cuenta que alguna otra terminación de origen muy distinto, como
la de Caracuel, se halla a veces asimilada a la nuestra, Caracuy en la Primera Crónica General, pág. 356 b, 9, y que la
terminación romance u;1 puede tener orígenes muy varios,
como la de Túy&lt; Tude.

regiones próximas al país vasco, como Burgos, Logroño y Palencia. En Santander hay Besoy, caso suelto, pues en Oviedo
no reaparece esta terminación, sino en el occidente limítrofe
con Galicia, donde hallamos Ferroy, Piifoy, Vinjoy, Villahizoy.
También en la parte occidental de León, Meroy (part. de Murias) y Vil!agroy (part. de Villafranca). En Galicia vuelven a
ser muy abundantes estos nombres: Ferroy, Jlferoy, Aboy, Bacoy, Beloy, Belecoy, Becerroy, Landoy, Bagoy, Magoy, Madroy,
Barcioy, Papoy, Panacioy, Picoy, etc.; alguno se halla en Portugal, como Beloy, Guizoy, que aparecen así llamados en el
siglo xm, con Cidoy, Cenoy, Uzoy 1, nombres que no se conservan en la toponimia actual de pueblos. Para alguno de estos
nombres, como el de los pueblos portugueses Guissoi, Adagoi, puede pensarse en un origen germánico 2, sobre todo para
los compuestos con Villa-, que suponen un nombre de persona como segundo componente; pero tal explicación no cabe
respecto de nombres como Ferroy (comp. Ferral 3, Ferreras,
Herrera), Barcioy (comp. Bardal, de barcia) Becerroy (compárese Becerril, de becerro) en vista de los cuales hemos de
tener el gallego-portugués Beloy como análogo al vasco Befoqui 4, de bela 'cuervo'; es decir, sinónimo de los romances Corvera, Corveira, Corbeira, tan abundantes en varias provincias.
Además recuérdese el Bretoy antiguo portugués, análogo al

6.

Bretú.y de Lérida.
Fuera de estos dos núcleos pirenaico y gallego, hallamos
algunos nombres análogos difundidos por el centro de España. Los Beranúy, Bemúy, Brenúy de Lérida reaparecen
Véase A. A. CoRTssXo, Onomastico Medieval Portngués, 1912.
Como hace P. A. o'AzsvEDO en la Revista Lusitana, VI, 1900-1901,
pág. 51; y comp. \V. l\lEYRR-LüeKE, Sitz1mgsber. der K. Akademie in
Wien, Phil.-Hist. Klasse, tomo CXLIX, 1904, pág. 83, quien incluye
los nombres de persona Beloy, Censoy, Genoy, que no tienen traza de
1

2

germánicos.
3 Roo.&amp;RICI TOLETANI, De Rebus Hisp., V1ll, 8, «castrum Ferral».
• No figura en el Nomenclátor de las provincias vascas, pero en las
Indicaciones elementales sobre -i;oces topomínicas vascas, por la Sociedad
EsTuo10s V Ascos, Bilbao, en las páginas 19 y 26 se menciona Beloki.

l

CONCLUSIONES.

Hemos visto abundantemente comprobado que el vasco
antiguo y las lenguas afines habladas desde el río Araduey
hasta el Noguera-Pallaresa tenían unas vocales ~ y Q abiertas
que evolucionaron en cada región romance de este territorio
en una forma enteramente igual a aquella en que evolucionaron las vocales del latín vulgar ~ y Q, correspondientes a la
e y o del latín clásico.
La extensión de los nombres de tipo vasco en España
hasta muy lejos de las cuatro provincias vascongadas, es un
fenómeno notado desde antiguo. El P. J. Moret, a mediados
del siglo XVII razonaba acerca de la gran extensión del vascuence por toda España, fundándose en nombres de lugar;
por ejemplo, «iría y itria, que es nombre vascónico que significa población ..... y de él se hallarán compuestos nombres
de ciudades en grandísima distancia de las regiones que hoy

�244

LAS VOCALES IBÉRICAS ~ Y Q BN LOS NOMBRES TOPONÍMICOS

R. lllENÉNDEZ PIDAL

retienen el vascuence», citando a fria Flavia, hoy El Padrón,
en Galicia, Illiberis, junto a Granada, hoy Elvira, análago a
lriberri 'población nueva'; otrallliberis (Plinio), Eliberri (Pomponio Mela), Ilibirris (Estrabón), o sea Colibre en el Rosellón 1 . Estos y otros nombres fueron aducidos por los eruditos
posteriores que trataron de las lenguas ibéricas y de su relación con el vasco.
Ciñéndonos a los nombres mencionados en las páginas
anteriores, hallamos ejemplos de los sufijos -toi (propio de la
toponímica vasca) y -oi (poco usado en ésta) esparcidos por
gran parte de España, sobre todo por Galicia, y muy especialmente frecuentes los hallamos en la región que comprende el
Alto Aragón y noroeste de Lérida.
Esta última región se destaca caracterizada más claramente
en vista de los adjetivos berri y gorri, que faltan en las otras
provincias limítrofes al país vasco y se acumulan en el Alto
Aragón ha~ta Lascuarre y Laguarres al oriente de la" provincia de Huesca, y más allá aún hasta Montiberri, en el extremo
occidental de la provincia de Lérida. Unidos estos casos a la
muchedumbre de derivados en -oi, -toi y -oz, nos señalan y
distinguen de todo el resto de la región aragonesa y catalana
esta zona de las estribaciones pirenaicas que va desde Navascués y Sangüesa, en Navarra, hasta la parte alta del río NogueraPallaresa, zona caracterizada por una gran abundancia de nombre~ topográficos de estructura enteramente vasca o análoga a
la vasca. Además de los nombres notados para nuestro anterior propósito, hay que añadir otros muchos, como Benabarre,
Navarri, Bisaurri (comp. Bisauri, en Vizcaya; Zubiaurre, Zufiaurre, en Guipúzcoa), Be/sierre, Espierre, lsuerre, etc.
Vagamente notó este carácter el P. Moret, ya citado, teniéndolo por un efecto de las conquistas de los reyes de Navarra, como Sancho Ramírez (1063-1094) y su abuelo Sancho
el Mayor (970-1035): «que se sabe campeó y dominó muy
dilatadamente e;i Ribagorza». A estas conquistas, según Moret,

«se debe atribuir muy naturalmente la frecuencia de nombres
de Navarra que se hallan en los pueblos de aquellas comarcas;
como Benavarri, cabeza de aquel condado, y algo más arriba
de San Victorián y a la orilla del río Ésera otro pueblo llamado
Navarri; cerca de Benavarri otros dos pueblos, Lascuerri y
Laguerri, de nombres conocidamente vascónicos; a una gran
legua debajo de Grados, Artajona, y cerca de la villa de Berbegal, Peralta de Foncea ..... » 1 •
Pero esta teoría que trata de explicar el vasquismo toponímico de la región por sucesos medievales tardíos es enteramente insostenible: en primer lugar los nombres de tipo vasco
se extienden al condado de Pallars (oeste de Lérida), donde
no dominaron Sancho el Mayor ni Sancho Ramírez; en segundo
lugar la diptongación de la ~ y Q que vemos aplicada con toda
regularidad a esos nombres, los cuales casi en su totalidad
nada tienen que ver con los nombres existentes en Navarra, ni
puede ser un trasplante de Navarra, ni un fenómeno producido
fuera de Navarra en el siglo xr, sino mucho antes. Claro es
que se trata de una nomenclatura topográfica primitiva que
nos revela la extensión de la lengua vascónica, y de otras semejantes, por todas estas estribaciones pirenaicas. Sabido es
que la Vasconia antigua comprendía también a Jaca, entrando
así en el Alto Aragón, hasta el río Ésera 2 • Pero esta antigua
extensión de la Vasconia no nos explica toda la toponimia de
tipo vasco, la cual se dilata más al este del Ésera, hasta el Noguera-Pallaresa. Hay que suponer que los cerretanos occidentales que poblaban los valles del Noguera, y los ilergetes septentrionales que poseían el territorio de Benabarre, hablaban
una lengua muy afín a sus vecinos los vascones. Entonces,
como no es de presumir que los cerretanos orientales del río
Llobregat o los ilergetes meridionales de hacia las ciudades de
Iluesca y Lérida hablasen lengua diversa, cabe preguntar por

l\foRBT, Annales de Navari·a, JI, Pamplona, 1766, pág. 138 a.
Véase el mapa de la España romana por E. Saavedra, incluído
en los Dise11rsos ante la Academia de la 1-Iistoria, en la recepción de
E. Saavedra, 1862.
1

2

MoRET, Investigacitfn histórica de Navarra, I, 51 § 31 1665 (licencias
de 1653 y 1664).
1

245

�LAS VOCALES IBÉRICAS 'r Y 9 BN LOS NOMBRES TOPONÍMICOS

247

R. MBNÉNDEZ PIDAL

qué no hallamos entre ellos una toponimia igual a la de la región pirenaica que va desde Navarra al Noguera-Pallaresa. Sin
duda que esta acumulación de nombres toponímicos vascos
en el Pirineo hasta el Noguera no revela distinta nomenclatura primitiva, sino que es efecto sólo de una más tardía romanización; la región de Lérida y en menor escala la de Huesca,
ciudades pronto romanizadas, debieron perder poco a poco
la mayoría de sus nombres primitivos para sustituirlos por
otros de origen latino o vario; téngase en cuenta también que
esta región estuvo bajo el dominio político de la lengua árabe
&lt;lurante los siglos vm a XI, mientras la región pirenaica se
mantuvo libre.
Por lo tanto, la región pirenaica hasta el Noguera-Pallaresa,
cuando llegó la época de la producción de los fenómenos
característicos de las lenguas romances, en especial cuando se
formaron los diptongos ie y ue, ua, si bien estaba ya romanizada, conservaba aún una gran masa de nombres toponímicos de tipo vasco, los cuales ya se habían sustituído en su mayor parte por otros románicos en las regiones inmediatas más
vecinas al río Ebro y al mar ?\1editerráneo, romanizadas desde
más temprano, según después notaremos. En la indicada región pirenaica desde Navarra al Noguera, que suponemos de
romanización relativamente tardía, la le ngua prerromana tuvo
persistencia bastante para dar un sufijo a nombres latinos en
varios nombres híbridos, como Aquilué, Paternoi, Veranúy;
verdad es que otros por el estilo como Bernoy , Ferroy , etc.,
se hallan también en el centro y el oeste de la Península, si
bien son casos sueltos, no amontonados como aquí se ofrecen.
Pasando al occidente del territorio por nosotros estudiado,
hallamos en Navarra otro indicio de la tardía romanización de
los extremos de la V asconia. El Valle de Romanzado, en la
parte baja del río Salazar, recibió sin duda el nombre de *romanizatus por haber penetrado en él la romanización lo
bastante tarde para ser a causa de ella denominado por los
otros territorios vecinos que estaban romanizados desde antiguo y olvidados ya de su propia romanización. Claro es que
~i el territorio de los vascones, como el de los várdulos y

•

caristios, nunca llegó a ser romanizado en su interior, sus
partes extremas debieron ser romanizadas relativamente tarde;
este hecho es por sí evidente y no necesitaría ni pruebas ni
indicios.
En el Valle de Romanzado está Lumbier, y no lejos están
Xavier y Navascués, cuyos nombres, así como otros semejantes y vecinos, por una parte nos muestran la abundancia de
nomenclatura vasca en esta región tardíamente romanizada,
y por otra parte nos indican que la romanización, aunque
tardía, fué anterior a la diptongación romance de la ~ y la Q.
Es decir, que el Valle de Romanzado, en cuanto a estas dos
condiciones históricas, es igual a la región pirenaica del norte
de Huesca.
Pero a este propósito bueno será advertir que la diptongación de una vocal en un nombre toponímico vasco no siempre indica, como hemos supuesto, una romanización del lugar
que lleva ese nombre anterior a la producción del diptongo
de la ~ y la Q. En casos aislados la interpretación puede ser
otra. Así en Gallués, que se halla 8 kms. al norte de Navascués, hablan vasco aún una mayoría de sus habitantes, según
el mapa de Bonaparte (1863); si este bilingüismo de ahora
remontase a la más antigua Edad Media, la minoría de habitantes romanizados pudo imponer como nombre oficial del
pueblo el romanizado por su diptongo, sobre el nombre vasco
Gallotze que hoy se usa al lado del otro; pero si el bilingüismo
es reciente, el nombre Gallués estará forjado desde antiguo
por los habitantes del vecino territorio Romanzado, de igual
modo que los de 1Vavascués, Nardués, etc. Viceversa, Navascués, que muy probablemente es un pueblo de romanización
anterior al diptongo, tiene también doble nombre, como ya
dijimos, pues es llamado Navascotze por los vascos vecinos.
La doble nomenclatura topográfica en las regiones próximas
a un límit~ lingüístico, es fonómeno bien conocido en todas
partes. Notemos aquí, además, que la penetración latina o
románica impuso varios nombres románicos muy dentro del
territorio que habla vascuence; así Roncesvalles (nombre que
coexiste con el vasco Orreaga), Burguete (coexistiendo con el

�H. Ml!NÉNDl!Z PIDAL

LAS VOCALES IBÉRICAS ~ Y Q EN LOS NOMBRES TOPONÍMICOS

nombre vasco Auritze) y Villanueva (nombre que coexiste
con el de Iriberri), y esto porque los tres pueblos están en el
camino de Santiago que entra de Francia en España, el cual
estaba continuamente transitado por viajeros españoles y peregrinos de lenguas varias románicas; por igual razón el nombre
de Villanueva se repite a la orilla de varias carreteras del territorio vascuence 1; algunos de estos nombres, como Ripalda,
2 kms. al norte de Gallués, está adaptado a la fonética vasca
por el cambio lt&gt;ld, y debió introducirse en época latina anterior a la sonorización de la p entre vocales.
Un interés especial ofrecen otros dos pueblos, arriba mencionados también, análogos en su forma a Navascués y Gallués, y son los da Garrués, donde habla vasco una mayoría
de habitantes, y Sagüés, donde lo habla una minoría, según el
mapa de Bonaparte; ambos están muy internados en el territorio donde el vascuence se habla con mayor o menor intensidad; pero, sin embargo, ambos están próximos a la ciudad
de Pamplona, que en medio de ese territorio vasco forma
un islote donde sólo se habla romance; pero este islote es de
una gran importancia por ser centro administrativo y cultural,
y sin duda él impuso a esos pueblos el nombre oficial con
diptongo en vez de los nombres vascos* Garrotze y Sagotze,
el segundo de los cuales también está en uso.
Por último, en virtud de lo dicho, intentaremos señalar en
el retroceso general del vascuence y demás lenguas ibéricas
vecinas tres períodos principales:
0
I.
Desde luego hay que distinguir la primera merma de
los dominios de la lengua vascónica, debida a la romanización temprana de los extremos d~ la Vasconia y de los
demás pueblos ibéricos vecinos. Podemos marcar aproximadamente el límite de esta romanización más antigua observando que alrededor de los dominios actuales del vasco existe
una zona donde los pueblos de nombre vasco o ibérico abun-

dan y en la cual se hubo de hablar la lengua ibérica durante
más tiempo que en las regiones inmediatas más apartadas,
donde esos nombres de tipo vasco o ibérico ya no se dan en
abundancia, sino que han sido suplantados por una nomenclatura principalmente latina.
Esa zona, comenzando en el Cantábrico, incluiría en V1zCAYA a Muzquiz, Labarrieta y Ocharan; de modo que toda
Vizcaya, salvo el extremo más occidental (valle de Carranza e
inmediaciones) 1, hablaba lengua ibera o vascónica después
de la romanización toponímica de Santander y Burgos. Antuñana Antoniana, en el límite norte de Burgos, hacia Valmaseda, acaso nos indica un punto extremo de romanización
antigua. En iguales condiciones de persistencia del vascuence
estuvo todo el nordeste de ÁLAVA, incluyendo a Mendieta,
Echagoyen, Ullibarri de Cuartango, Ollabarre, Ascarza (antiguo Hascan;aha), 11arauri, Bajauri y Obercuri en Treviño,
Orturi y Atauri. Todavía la parte nordeste de estos pueblos
hablaba vasco cuando ya estaban romanizadas las inmediaciones del río Ebro; es decir, toda la cuenca del río Omecillo,
así como la parte baja de los ríos Bayas, Zadorra y Ayuda,
éste hasta la población terminal de Treviño Trifinium, y,
en fin, la parte sur de la cordillera de Cantabria, al norte de
la cual los pueblos de Quintana y Antoñana parecen marcar
puntos avanzados de la más antigua romanización. Se puede
pensar que igualmente en NAVARRA sólo la zona más inmediata al Ebro, o sea el tercio meridional de la provincia, es
de completa romanización antigua. Zúñiga y Arróniz, al oeste,
marcan el sur de la zona toponímica vasca; al este, la escasez
de poblados impide hacer la aproximada conjetura que venimos intentando. En ZARAGOZA y HuEScA se marca el límite por
los pueblos que revelan sufijo -oz o -oi, los cuales se extienden
más que otra forma cualquiera de tipo vasco, a pesar de lo
cual la línea se separa considerablemente del río Ebro.
Fácil es determinar la causa de ensancharse aquí tanto

249

1

Hay otros muchos pueblos que tienen doble nombre, vasco y romance: Ordizia y Urrechu, nombres de dos Villafrancas de Guipúzcoa~
Arrasate= Mondragón, Gatzaga=Salinas, en Vizcaya, etc.

Acaso corresponda este límite al de los autrigones (romanizados)
y los caristios (no romanizados).
1

�R. MENÉNDEZ PIDAL

LAS VOCALES IBÉRICAS t; Y Q EN LOS NOMBRES TOPONÍMICOS

respecto del Ebro la zona de romanización temprana. Esta
romanización es traída por las principales rutas de comercio,
que eran el mar Mediterráneo, y como continuación de éste,
el valle del Ebro, con la vía que desde Tarraco llevaba al interior por Lérida, Monzón y Huesca hasta Zaragoza, y seguía
después por la ribera sur del Ebro por Calagurris hasta internarse en Castilla. Recuérdese la importancia civilizadora de
Huesca en tiempo de Sertorio y el valor histórico de llerda,
de Caesaraugusta, de Calagurris, patria de Quintiliano, y se
comprenderá que esta vía del Ebro, con las poblaciones que
atravesaba, era activo cauce de romanización. Ahora bien, si
esta gran vía romana iba por Lérida y Huesca muy al norte del
Ebro, y luego pasaba al sur del río, es natural que la romanización al este se separase del río mucho más que al oeste.
Téngase además en cuenta que la región oriental de los Pirineos fué la primera conquista de los Escipiones en España,
y que su antiquísima romanización se robusteció con la de la
Narbonense, esto es, la parte de Francia colindante, que fué
también la más antigua conquista de los romanos en Galia.
Esto nos explica bien cómo de los Pirineos orientales desapareció la toponimia ibérica propia de los indigetes y de los cerretanos orientales, mientras que desde el valle de Arán hasta
la ría de Somorrostro, en el Cantábrico, se conservan en abundancia los nombres ibéricos de cerretanos, vascones, várdulos
y caristios.
2.º Después de la romanización más antigua ocurre una
romanización tardía, la cual es, no obstante, anterior al
término de la diptongación romance de la ~ y la Q- Su tipo
son el Valle de Romanzado con los territorios contiguos, y la
región pirenaica desde Navarra al Noguera-Pallaresa; en estas
regiones, además de abundar los nombres toponímicos que
conservan aspecto ibero-vasco, muchos de ellos sufren alteraciones fonéticas románicas, como arriba hemos notado.
La zona de romanización tardía no forma un núcleo románico uniforme en su desarrollo. Al oriente, hacia el río Isábena, aparece cruzada por el límite entre la diptongación aragonesa ó&gt; ue, oi&gt; ue y las formas catalanas o &gt; o, oi&gt; ui; es

,éste un límite primitivo y permanente, a juzgar por la notable
coincidencia de la toponimia con el estado actual de los dialectos de la región, un límite debido a condiciones históricas
-que aunque nos son desconocidas son seguramente anteriores a los sucesos medievales de la reconquista 1 .
Esta romanización tardía es efecto del insistente comercio
del 11editerráneo, así como de la acción de Ilerda, Osca y
Caesaraugusta, y de la vía romana que desde Zaragoza remontaba el valle del Gállego y desde Jaca iba a Olorón. La
marcha general de esta romanización debió ser de oriente a
occidente, la misma marcha de la influencia que desde Roma
irradiaba al interior de España, y la fuerza de penetración de
esta influencia se extingue en el punto extremo occidental
que marca el Valle de Romanzado. Al occidente de éste ya
no se da la alteración fonética románica de los nombres vascos; al menos, en los casos que venimos estudiando vemos que
los nombres de Leoz, Benegorri e Iriberri, próximos al Romanzado, quedan ya inalterados; y esto obedece a que en el
Alto Ebro no había población importante que pudiese ser
centro de una irradiación cultural. Un punto aislado de esta
romanización tardía podía ser, al occidente de Vizcaya, el valle
de Trucios, donde está Romaífa, nombre sugestivo, pero no
tan claro como el de Romanzado, y que más bien debe interpretarse de un modo algo ajeno a nuestro asunto 2 •
3.º Una vez ya formadas completamente las lenguas romances, el vasco continuó perdiendo terreno. Llamaremos a
este fenómeno la castellanización del país vasco, aunque
tal nombre no sea exacto siempre.
Esta tercera etapa no nos ofrece ejemplo alguno en Aragón, ni en el oriente de Navarra, sino a partir del Romanzado.
En éste y en su territorio contiguo vemos que Lumbier está
a 8 kms. de Besolla y de Indurain, donde, según el mapa de

250

251

Véase Rev. de Filo!. Esp., III, 1916, págs. 75-76, 83 Y 84.
Romanía, Romanos, Romanillos, Romanones, etc., nombres que señalan oposición a los establecimientos de los pueblos bárbaros: Godos,
Gudillos, Godones, etc., de lo cual trataré ampliamente en otra ocasión.
1

2

�R.

MENtNDEZ PJDAL

Bonaparte, se habla todavía vasco por una minoría de habitantes; Nardués sólo dista 3 kms. al sureste del mismo Besolla; el otro Nardués sólo dista S kms. de Artajo, donde también se habla vasco; Navascués sólo dista 4 kms. al sureste
de Racas-Altas, donde asimismo se habla vasco en minoría;
por lo tanto, en estas cortas distancias de 3 a 8 kms. no hay
espacio para una castellanización posterior al diptongo de
la ~ y la Q que se revela en los nombres estudiados. Si quisiéramos ver un indicio de tal castellanización tardía en el
nombre de la sierra de Idocorri, que limita por el norte el
Valle de Romanzado, nos encontraríamos con que esa sierra
dista sólo 6 kms. de Racas-Altas, donde, como ya hemos
dicho, empieza el vasco, y veríamos que entre la sierra y este
pueblo no hay otros poblados que hubiesen podido perder el
vascuence.
La castellanización aparece ya claramente al oeste del
Romanzado. Ahí encontramos a Leoz, a Benegorri y el despoblado de Jriberri, en territorio donde no se habla vasco,
distantes I km. de Iracheta y 3 de Barasoain, puntos donde
se habla vasco en minoría. La falta del diptongo en -oz, -gorri,
-berri nos viene a indicar que no se trata aquí de una romanización antigua del país, sino de una posterior castellanización. Ignoro la fecha de ésta; de el Pueyo, pueblo de esta
región, pero distante ya 6 kms. de Barasoain, se dice que perdió el vascuence hace cosa de siglo y medio 1 .
En la región de Estella el retroceso del vasco es más considerable que en la región de Tafalla. Baigorri 2 , sin diptongación, en tierra que no habla vasco, dista 18 kms. de Puente
la Reina, punto extremo donde se habla el vasco en minoría.
Tampoco sé la fecha de la pérdida del vascuence en Baigorri;
del norte de Estella sabemos que a fines del siglo xv1 se ha1 Indicaciones elementales sobre voces toponímicas vascas, por la Sociedad EsTuoros VAscos, Bilbao, 1916, pág. 12. En el Pueyo se conservan términos toponímicos vascos, como la fuente Turrizal.
2 Baigorri 'río rojo', llamado así ya en documentos del siglo xnr;
véase J. YANGUAS Y MIRANDA, Diccionario de Antigüedades de N avana, I,
1840, pág. 79 y sigs.

LAS VOCALES IBÉRICAS

~ Y q

EN LOS NOMBRES TOPONfMICOS

253

biaba aún vasco en Abarzuza 1 , pueblo que dista I 5 kms. de
Saracoíz y I 8 de Puente la Reina, donde se habla el vasco
en minoría.
En Álava, la falta de nombres acabados en -gorri que
hemos señalado, y la forma dialectal -barri en vez de -berri
nos impiden ahora sacar conclusiones. Pero parece natural
que aquí también la eliminación del vasco sea posterior al
período romano tardío. Sólo en II8I la fundación de Vitoria
por Sancho el Sabio de Navarra da a esta comarca un importante centro urbano, hecho que con la unión definitiva de las
provincias vascongadas a Castilla en 1200, parece jalonar la
más activa castellanización del territorio alavés.
Como vemos, el territorio abandonado por el vascuence
y lenguas ibéricas afines se divide con claridad en dos mitades: la del este es un efecto de la romanización tardía debida
al influjo del Mediterráneo y al de las ciudades y vías de comunicación del Ebro; la del oeste, donde no existían focos
semejantes de irradiación de vida romana, es un efecto de la
castellanización.
Hay que observar, por último, que la zona de la castellanización se ensancha conforme va de oriente a occidente: hacia
el Romanzado no existe; de Tafalla a Estella va creciendo y
en Álava ensancha más. Este hecho de que cuanto más nos
acercamos a Cas.tilla la castellanización sea más activa, nos
indica que este último retroceso del vasco es debido, más que
a una penetración del dialecto navarro-aragonés, a la invasión
del castellano, desde la Edad Media en Vizcaya y Álava, y
desde la Edad Moderna en Navarra.
Para esta castellanización nos hemos referido como exten1 Véase la 'jornada de Tarazona, hecha por Felipe lI en 1592, recopilada por ENKIQUE CocK, publicada por A. Morel-Fatio y A. Rodríguez
Villa, 1879, pág. 63: en «Basurca• , a dos leguas de Estella, se hablaba
clengua vascoñada, que no se entendía&gt;. La identificación que los editores hacen de Basurca con Abarzuza es indudable, a pesar de que
este pueblo dista sólo poco más de una legua de Estella, porque la
segunda legua empezada se cuenta por legua completa, como en otros
casos.

�R. ?,lliNÉNDEZ PIDAL

LAS VOCALES IBÉRICAS 4, Y Q EN LOS NOMBKES TOPONÍMICOS

sión actual del vasco a la fecha de 1863, en que Bonaparte
publicó su mapa de las siete provincias vascas 1 . Desde entonces, la mayor actividad de la comunicación comercial y de
las relaciones oficiales aceleró bastante la castellanización.
Del dialecto vasco-navarro meridional decía Campión 2 ya
en 1884: «Este dialecto pierde diariamente terreno; el castellano lo acorrala desde las tierras llanas a los más altos valles.&gt;&gt;y como dato concreto de tal retroceso, tenemos que en Salinas de Oro, Arguiñano, Muñárriz, Guembe, Goñi y Bidaurre,
pertenecientes a la región de Estella y donde en 1863 hablaban vascuence la mayoría de los habitantes, hoy esa lengua
ha desaparecido de raíz, según advierte J. de Urquijo 3• En
Vizcaya ocurre cosa análoga: hace ya bastantes años que
Unamuno me informaba de que en Baracaldo, Llodio y Barambio se había perdido también el vascuence.
Lástima que el retroceso moderno del vasco, asunto de
investigación tan fácil e inmediata, no pueda ser estudiado
con datos completos. Los eruc;l.itos vascos, que ahora se disponen a trabajar con ahinco en su 'historia lingüística, deberían emprender desde luego el trazado de un nuevo mapa del
vascuence, en el cual la arcaica e insostenible división de dialectos en conjunto que hace el de Bonaparte fuese sustituída
por la delimitación de alguno de los principales fenómeno&amp;
fonéticos y morfológicos, y el ,.ual, en vez de incluir las siete
provincias vascas con un criterio administrativo moderno insignificante para la historia, señalase la zona limítrofe al vascuence donde se conserva en abundancia la toponimia no

románica, estudiada ésta con la mayor amplitud. Gran parte
de la historia del vasco está archivada en los nombres de lugar, donde se conservan fósiles de la lengua primitiva que no
dejaron de sí otra memoria alguna; así que la toponimia comparada de las regiones que son o fueron vascas nos ha de
revelar condiciones especiales de léxico, de gramática y de
geografía imposibles de estudiar en otro documento escrito.
Ojalá los eruditos vascos lleguen a catalogar del modo más
completo no sólo los nombres de lugares poblados, sino los
principales nombres de toponimia menor, de heredades y accidentes del suelo que adheridos al terruño sobreviven escondidos, esperando una evocación inteligente; ojalá que los buenos conocedores del país emprendan un estudio metódico
para interpretar esos nombres, relacionándolos de una manera firme con las condiciones topográficas y con las de la
vida primitiva que les dieron origen.

1 He escrito estas conclusiones teniendo a la vista, no el original
del mapa de Bonaparte, sino sólo una fotografía extremamente reducida, donde los colores del original son muy difíciles de apre~iar. Ya
en pruebas, he podido consultar un ejemplar del mapa, gracias a la
amabilidad de D. L. Lezama Leguizamón. El mapa de Broca, que también conozco en fotografía, difiere tanto del de Bonaparte, que más
vale desentenderse de él.
2 Gram., pág. 39.
3 ¿Retrocede el vascttencc?, en la Rev. lnternac. de Est. Vascos, IV►
1910, pág. 137 y sigs.

R.

MENÉNDEZ PmAL.

255

�ALUSIONES A MICAl!LA LUJÁN

ALUSIONES A MICAELA LUJAN
EN LAS OBRAS DE LOPE DE VEGA
Este episodio de la vida de Lope ha sido ya asunto de
varios análisis, que han puesto de relieve la índole de aquella aventura 1 . En cambio, puede ampliarse y precisarse más
de lo que está el estudio de la influencia que tan prolongados
amores ejercieron sobre las obras del poeta; de ello se desprenderán consecuencias de algún valor para el conocimiento
de la técnica de su arte-sus fuentes de inspiración-y para
la cronología de sus comedias.
Entre las variadísimas formas de sensibilidad que adquieren en Lope expresión poética, lo erótico ocupa, sin duda, el
primer plano; su carácter y su género de vivir hicieron que
la aventura femenina fuese su «ocupación continua», aunque
no «virtuosa», según irónicamente escribió Cervantes. Ahora
bien, ninguno de los grandes amores del poeta dejó tan abun1 Quien desee conocer el estado de la cuestión debe leer: LA BARRBRA, Nueva biografía, 1890 1 págs. 89 1 94 y 96; C. PÉREZ PASTOR, Proceso de Lope de Vega, 1901 1 pág. 262; H. A. RENNBRT, Tite «Luzinda, of
Lope de Vegds Sonnets, en Mod. Lang. Not., 1901, págs. 351-356; F: RoDRiGuEz MARfN, Lope de Vega y Camita Lucinda, en Bol. Acad. Esp., I,
1914 1 págs. 249-290; E. CoTARELO Y l\loR11 La descendencia de Lope de
Vega, en Bol. Acad. Esp., II, 1915 1 págs. 32-561 y H. A. RENNl!RTY A. CAsTRo, La vida de Lopede Vega, 1919,págs.100-1101 145-146, 150-152, 158,
1601 169 1 171 1 182-185 y 224. Tratándose de obras tan al alcance de los
especialistas, no insisto sobre lo conocido. Algunas de las alusiones
contenidas en las obras no dramáticas de Lope se citan ya en nuestra
Vida de Lope¡ pero ahora se presentan esos datos en forma distinta, e
incluso interpreto de otro modo un pasaje de La hermosura de Angélica.

l!N

LAS OBRAS DE LOPI! DI! VEGA

2 57

dantes reflejos en su obra como el amor de Camila Lucinda; y
esa consideración ayuda a vencer el reparo inicial con que se
emprende el estudio de este tema, que en sí mismo sólo serviría para sazonar vivamente conversaciones de tinelo en una
novela picaresca. Por fortuna podemos limitar el estudio casi
completamente a lo literario, donde acaba el área del dato y
del documento; Lope - por esto es digno de estudio - nos da
siempre una posible opción entre lo insignificante del hecho
o de la realidad y su visión estética. Tengamos presente que
la poesía, según él,
ilustra, canta, ensalza, sube, adorna
las cosas con di versas energías 1.

Prescindiendo de alusiones de carácter secundario - en
general mal conocidas - a amoríos pasajeros, y de los romances a Belisa (su primera mujer), hay tres núcleos en la obra
de Lope formados en torno a tres supremos momentos pasionales: Elena Osorio (Filis), Micaela Luján (Camila Lucinda),
Marta de Nevares (Amarilis). Los romances contienen principalmente el eco de aquel primer amor; del último nos informa,
sobre todo, la égloga Amarilis; pero es infinitamente más considerable el número y la variedad de las alusiones poéticas y
dramáticas suscitadas por Micaela Luján.
Hay además esta nota esencial. En el primero y último
amor los versos son más bien un recuerdo o crónica; en el
caso de la Luján, son una glosa apasionada del momento. No
hubo aquí las dificultades del proceso por libelos ni la oposición que luego hicieron a Lope su vejez y su sacerdocio.
La relación con Micaela, relativamente apacible, sin aparente
competición de rival, presenta el aspecto - sólo el aspecto de un lícito y cotidiano amor.
No se sabe exactamente cuándo se iniciaron las relaciones
entre Lope y Micaela; por los datos conocidos, parece probable la fecha de I 599 2 • En apoyo de esta conjetura citaré el
1 Al nacimiento del Príncipe, en Obras sueltas, IX, 108.
2 Ya observó Menéndez Pelayo: «No hay dato alguno para supoToMo V.
17

�AMÉRICO CASTRO
hecho de que el 27 de octubre de I 598, al firmar el poder en
que autoriza a Pedro Varez de Castro a publicar La lzermosura
de Angélica, antepone a su nombre J G, que no pueden ser sino
las iniciales del de Juana de Guardo 1 , su segunda mujer, con
la que había casado en 2 5 de abril de ese año. He aquí el
autógrafo 2 :

~LUS!ONRS A MICAEU LUJÁN EN LAS OBRAS DE LOPE DE VEGA 259
Conociendo un poco a Lope, puede asegurarse que no se
le habría ocurrido poner este rasgo de intimidad en un documento notarial si hubiesen comenzado ya sus amores con
Micaela.
Las alusiones más antiguas a esta última comienzan en I 599.
La Barrera 1 ya notó que en la octava final de las Fiestas de Denia, escritas poco después de abril de I 599, se lamenta Lope
del desdén de la ausente Lucinda :
Señora, perdonad si no he pintado
con más sutil pincel tan ricas fiestas .....
para un zeloso, ausente y olvidado,
las mejores del mundo son molestas 2_
Otra primitiva referencia a estos amores encierra la comedia Las pobrezas de Reina/dos, según M. Pelayo escrita antes de I6oo 3; ahora podemos precisar más y referirla a I 599.
Entre los personajes figuran los viJJanos Belardo y Lucinda,
nombres poéticos, como se sabe, de Lope y Micaela 4, aunque no se note nada especial en su intervención en la obra,
fuera de aparecer íntimamente relacionados 6 •

Los tres diamantes deben situarse asimismo en las proximidades de I6oo. Lope ha dado a la bella Magalona el nombre de Lucinda, y es seguro que no compondría sin emoción
la «deliciosa escena que merece vivir por sí sola : aquella en
que Lucinda se va durmiendo en brazos de Lisardo » 6 • Pero
1 Nueva biografía, pág. 98.
2 Obras sueltas, III, 428. Los cuatro ejemplares de la edición de 1599

ner que los amoríos de Lope con la encubierta Lucinda comenzasen
antes de 1597 ó 1598.• (Obras de Lope, Xlll, 1902, pág. LXXXIV.) CoTARELO, Bol. Acad. Esp., II, 1915, págs. 35 y 49, seiíala también la fecha
aproximada de 1599.
1 PÉREZ PASTOR, Proceso, pág. 253, publicó el documento, pero no
se dió cuenta de este importante detalle, que me ha revelado un nuevo
examen de los documentos relativos a Lope conservados en el Archivo
de Protocolos de Madrid. A los jefes de este Archivo expreso aquí mi
reconocimiento por haberme permitido tomar las fotografías que me
interesaban.
2
Protocolo de Baltasar García, 1595 a 1605, fol. 144v.

que se encuentran en la Biblioteca Nacional son todos reimpresiones
apócrifas, hechas en el siglo xvm por el conde de Saceda, especialista
en estas supercherías; véase, por ejemplo [R-2797 1 R-18761]; aunque
no conozco edición auténtica de este poema, no parece posible dudar
de que sea de Lope; Salvá (núm. 1030) vió una edición original.
3 Obras de Lope, XIII, LXXXIV.
' Menéndez Pelayo notó ya la significación autobiográfica de algunas comedias del tipo Belardo-Lucinda. Esto ha sido descuidado en
los estudios posteriores.
5
Obras de Lope, XIII, 271, 278 y 280-281.
6
M. PELAYO, loe. cit., pág. cxLv. Para la impresión que esta escena

�ALUSIONES A ?,[ICAELA LUJÁN BN LAS OBRAS DB LOPB DB Vl!GA 261
260

AllllRICO

CASTRO

el autor habla en este caso, no a través de Lisardo (el Fierres
de la leyenda), sino por boca del villano Belardo :
Jamás
vi tal belleza, Clarino 1•

Y más adelante, refiriéndose también a Lucinda:
Calla, y déjala penar;
y que el cielo y tierra implore,
que no es mucho que ella llore
de cuantos hace llorar 2.

En una nueva edición de las Rimas publicada en 1604, se halla
una égloga (la II) que comienza:

causó a Grillparzer véase FARINBLLI, Griliparzer und Loje de Vega,
1894, pág. 97.
t Obras de Loje, XIII, 539.
2
Ibíd., pág. 541. El sentido de este pasaje está de acuerdo con el de
varios sonetos de las Rimas de 1602 (a continuación de La hermosura
de Angélica) [Bibl. Nac., R-5135), que manifiestamente pertenecen a la
época en que aún no había logrado Lope ser favorecido por Micaela:
Oro engendra el amor, de agua y de arenas.....
no desprecies, Lucinda hermosa, el mío.
(Son. XIY, fol. 256 r.)
Si gasta el mar la endurecida roca .....
por más que mi desdicha os endurece,
señora, enterneceros algún día,
que vn inmortal amor todo lo puede.
(Son. XXXII, fol. 262 r.)
Pues la aspereza de rigor tan fiero
no me permite voz articulada,
decid a mi desdén que por él muero.
(Son. XJ,..'XVII, fol. 264 r.)
Dvlye desdén, si el daño que me hazes
de la suerte que sabes te agradez:co,
{qué haré si vn bien de tu rigor merezco?
(Son. XLII, fol. 265 v.)
Deste mi grande amor y el poco tuyo,
no tengo culpa yo, tengo la pena.
(Son. L, fol. 268 r.)
Quiero escriuir y el Jlaoto no me dexa .....
Ve blanco al fin papel, y a quien penetra
el cent.ro de este pecho que me enciende,
le di (si en tanto bien pudieres verte)
que haga de mis lágrimas la letra.
(Son. LX..'i::, fol.

Aunque no es prudente conceder valor absoluto a lo que
diga Belardo sobre Lucinda en una comedia, el tono distinto
que éste emplea en obras de 16oz, época en que comienza la
mayor intensidad de aquellos amores, nos induce a situar Los
tres diamantes antes de esa fecha 1 .
Angélica en el Catay pertenece igualmente a los primeros
años del siglo xvu; estando citada en la primera lista de El
Peregrino, cuya dedicatoria está firmada el último día de 16o3,
debió ser escrita poco antes de esa fecha; según Menéndez

Luz que alumbras el sol, Luci.nda hermosa,

en que Elisio canta los rigores de aquella pastora:
Dulcíssima homicida,
no mates con desdenes mi esperao,;a;
antes la vida muera,
que el bien que no se alcan(ja,
al fin es bien, mientras gozarse espera.
(Rimas, edic. Lisboa, 1605, fols. 65 ry 67 r.)
1 Sobre la fecha de esta comedia dice Menéndez Pelayo que es
anterior a la primera edición de El Peregrino (1604), y luego: «Lope,
dejándose arrastrar de la propensión que en los primeros tiempos tuvo a las intrigas embrolladas•. Esto indujo quizá a GBRTRUD
KLAusNER, Die drei Diamanten des Lope de Vega, 1907, pág. 4, a escribir
(siguiendo también a Schack) que se trata «de una obra de juventud
del poeta•. Lope, empero, tenía cerca de cuarenta años cuando escribió esta obra. No parece sino que las coqueterías de Lope en cuanto a
su edad han influido en el juicio de algunos críticos modernos. Cotarelo
y Mori, a propósito de Et amante agradecido, de 1602, habla de «estas
obras de la juventud de Lope•. ( Obras de Lope, nueva edic., III, xm.)
Lope decía de sí en esta época que sus días eran ebreves•, pero al
mismo tiempo hablaba de sus canas:

Qvando imagino de mis breues días
los muchos que el tirano amor me deue,
y en mi cabello anticipar la nieue.

(Rimas de 1602, son. III, fol. 252 v.)

2

75 r.)

Mis recat(ad]os ojos, mis pass iones,
más encogidas que mi amor quisiera.....
todos, señora, os di.zen, que esperando
están de vos lo que el amor concede.
(Son. XCVT, fol. 284 r.)

Si llamamos a estas obras de juventud, ¿qué denominación guardaremos para las numerosas obras que sin duda fraguó el poeta hacia los
veinte años? Por otra parte, los conceptos tan empleados de primera
y última manera de Lope deberían basarse en algo más que la vaga y
engañosa impresión personal.

�AMÉRICO CASTRO

ALUSIONES A MlCAELA LUJÁN EN LAS OBRAS DE LOPE DE Vl!.GA

Pelayo, es posterior a Los celos de Rodamonte, de hacia 1602,
si el elogio de Granada contenido en esta obra fué realmente
escrito en aquella ciudad, donde estuvo Lope poco antes de
ese año 1 • La intervención de Belardo y Lucinda en esta comedia no presenta gran interés para nosotros. Lucinda está
casada con Rufino, hijo de Belardo; todos viven en la cabaña,
donde vienen a refugiarse Angélica y Medoro. El que Belardo
aparezca aquí con el inesperado carácter de suegro de Lucinda, no debe extrañar demasiado; Lope, por despreocupado que
fuese, no podía tampoco exhibir continuamente sus amores;
no es imposible que la comedia se escribiese, o por lo menos
se representase, en Sevilla, y allá se sabía claramente quién era
Lucinda 2 • La única escena íntima que ocurre entre ambos es
una discusión sobre menesteres de cocina, que doy como un
aspecto más de la manera que tuvo Lope de tratar en la escena la figura de su amada:
Sale Rufino, Alfeo y Lucinda.
Rufino.
Be/ardo.
Lucinda.
Be/ardo.
Rufino.
Alfeo.
Be/ardo.

¿Qué mandas?
Leña al punto corta;
tú, desuella el cabrito; y tú, le asa.
¡Mas qué tenemos huéspedes en casa!
Déveos de ir mal con huéspedes. ¡Camina!
Yo por leña voy.
Y yo desuello
el cabrito.
Hazed lumbre en la cozina.

1

Obras de Loj&gt;e, XIII, cxxr y cxx. De todas maneras, dice Menéndez Pelayo de Angtlica en el Catay: •Comedia de las antiguas de
Lope, , lo que puede dar origen a confusiones.
2 Al frente de las Rimas de Lope figura, entre otras poesías laudatorias, una canción del sevillano Antonio Ortiz Melgarejo, que comienza asi:
Ora, Belardo, eo trompa sonorosa
cantes a Marte ayrado .....
o la beldad, que admira,
celebres de Lucioda, engrandecido
con su amor sin segundo,
siempre será tenido
tu claro plectro por milagro al mundo.

(R,'ma.s, edic. Lisboa, 1605 1 fol.

s de los

Lucinda.
Belardo.
Lucinda.

¿Hase todo de asar, o parte dello?
Ásale todo entero; ¡qué mohína!
Pues sin saberlo, ¿tengo yo de hazerlo?
¿Es gigante ese hombre, que un cabrito
se ha de meter entero en el garlito?

Belardo.

¿Quién te mete a ti en esso? Vee, que aguardo
sólo a poner la mesa. El peregrino
tiene hermosa presencia, y es gallardo;
sacarle tengo de diez años vino.

Vanse Lucinda, Alfeo y Rufino.

Vuelve Lucínda.

¿Cómo se puede asar esto sin lardo?
Mándame dar la llave del tozino.
Be/ardo. ¿A qué vuelves?
¿En esto, ya se peca?
Lucinda.
Belardo. Lárdale con manteca.
Con manteca 1.
Lucinda.
Lucinda.

Lucinda perseguida fué impresa en la parte XVII (1621),
pero está citada en El Pengrino (1604, es decir, 1603). En
la dedicatoria a Manuel Sueiro dice Lope: «Al fin me he determinado de servirle con esta comedia, de las primeras que
yo escrivía, quando también eran mis años flores. Su título es Lucinda perseguida, que de mis manos y caudal, ¿qué
podía salir sino este nombre?» 2 • Este es uno de tantos
casos en que Lope juega con sus años; encontrándose entre
los personajes Belardo y Lucinda, hemos de referir la comedia a una época posterior a 1599 3; las últimas palabras citadas nos aseguran, sobre todo, del valor autobiográfico de la
obra y de la indiscutible significación del nombre Lucinda.
En este caso se trata de una bellísima joven que con sus encantos y bondades logra triunfar de la animosidad del rey.
No se descubren alusiones directas a los amores del poeta;
Parte Vlll, 1617, fol. 239.
Parte XVII, fol. 163.
3
En nuestra Vida de Loj&gt;e, pág. 88, consideramos equivocadamente
esta comedia como una de las primifü·as de Lope, aunque lo rectificamos al final del libro.
t

2

preliminares).

263

�AMÉRICO

CASTRO

pero una octava inclúída en la obra es del mismo tipo que los
numerosos sonetos que figuran en las Rimas de 16o2:
Conde.

No al alva más hermoso resplandece
Febo en los montes, mármoles y ramos
tras fiera tempestad, tras noche escura
y en mí la vida, en confusión tan dura.
Válame Dios, qué mares he pasado:
qué aspereza de montes he subido,
qué desiertas Arabias caminado,
qué Caribdes y Silas he rompido;
qué sirenas, qué monstruos engañado,
qué espejos de Medusa resistido;
pero el infierno, si su fuego toco,
con ser tao fiero, por Lucinda es poco 1•

ALUSIONES A MICAELA LUJÁN EN LAS OBRAS DE LOPE DE VEGA 265
Belardo.

Dios sabe de mi humildad
que jamás sobervio estuve;
falsos amigos que tuve
arrastraron mi verdad.
Ay muchos hombres que nacen
con estrella de enemigos,
pero los falsos amigos
mayores daños los hazeo.
Este pensamiento es mío;
dexa, Leonato, la empresa,
mientras Luzinda confiessa
que te trata con desvío.

Dejan a Lucinda la decisión de su rivalidad. Sale aquélla
y se dispone a cantar un romance :
Ana.

La piedad ejecutada, publicada en la parte XVIII (1623),
es la misma comedia que Pimenteles _y Quiñones, citada en El
Peregrino (16o3) 2 • Las alusiones a Lucinda comienzan a ser
interesantes; Belardo y Leonato aspiran al amor de aquélla, y
el primero acaba por lograrla:
Belardo.

Padre, con estas dos bestias
presto os traeré medio monte.
Ttsandro. ¡Arre allá! ¿Tienes juizio?
Belardo. Ando, Tisandro, de boda.
Leonato. Bailalla pretendo toda,
si hago a Luzinda servicio.
Belardo. Esso de Luzinda puedes
dexar a parte, Leonato,
pues que sabes lo que trato.
Leonato. Siempre de lo justo excedes,
siempre te quieres al1;ar
con lo mejor del aldea.
Quando su gusto no sea,
yo no la puedo for1;ar.....
Tt"sandro. Ea, Belardo, que en todo
quieres, levantando el grito,
poner la tuya en el hito,
y siempre das en el lodo.
1
2

Parte XVII, 1621, fol. 178 v.
RENNERT y CASTRO, Vida de Lope, bibliografía final.

Essa canción, el oído
me encanta, ablanda y regala.
Si hombre fuera, me bolviera
áspid por no me perder.
Leonato. Yo Ulisses, por no temer
una sirena tan fiera.
Yo un Argos, que sus enojos
oyera con mil sentidos,
si tuvo tantos oídos
como le pintaron ojos.....
Tisandro. Ya tiempla.
Belardo.
Ya canta Orfeo.
Leonato. ¡Ay de quien lo escucha y siente!
Ana.
Belardo.

Lucinda.
Alcino.

Be/ardo.

Desventuras, yo me rindo.
Ea, alegrad, porque vamos
por leña y flores al monte.....
Y vos, hermosa Luzinda,
algún día, prazga a Dios,
seredes la novia vos,
y vendréis a estar tan linda.
¿Yo, Belardo? No lo creas.
Ea, Dorotea, Luzinda,
Belardo, y vosotros todos,
regozijad de mil modos
novia tan hermosa y linda.....
Pardiós, de qualquier manera
la podrá el novio tomar.

�266

ALUSIONES A MICAELA LUJÁN EN LAS OBRAS DE LOP!l D&amp; V&amp;GA

AMi!RICO CASTRO

y las de mayo mejor.
si no despertara amor.
Salen todos con sus ramos y instrumentos.
Be/ardo. ¿Quién a de echar los casados?
Tonndo. La música lo dirá,
que ya los traygo estudiados.....
Lucinda. Cántalos en voz erguida,
que todos responderán .....
Canta Torindo solo.
Torindo. Belardo y Lucinda,
¿casaráose?
Todos.
Sí.
Tonndo. Belisa y Castalio.
Todos.
¡O qué par gentil!, etc. 1•

Vamos todos, que he de hazer
esta noche una comedia.
Y yo a cantar y tañer.

Lucinda.

Al final Lucinda se decide y acepta los amores de Belardo:
Ya que casados estáis,
pardiós, Lucinda, que vos
heis de ser mi matrimonio:
este abra1;0 es testimonio.
Sin duda esta va de Dios

Be/ardo.

Leonato.

1.

En la dedicatoria de esta comedia, aún no reimpresa modernamente, dice Lope que es de las «que en mi juventud (!)
salieron con algún aplauso» 2 •
La ocasión perdida, citada en El Peregrino (16o3), impresa
en la parte II (16o9) y no publicada modernamente, también
ha de incluirse aquí. Lucinda desempeña papel secundario; es
criada o acompañanta de Doriclea, enamorada de D. Juan.
No aparece hasta la jornada III.
J)oriclea.

Tendrás, Lucinda, cuidado,
porque ha de venir don Juan,
que esté tu esposo acostado.

267

No vuelven a aparecer más Belardo y Lucinda.
Dejando por ahora las comedias de fecha probable, analicemos los autógrafos de Lope comprendidos en nuestro
asunto. El primero es el de El cuerdo loco, firmado el I I de
noviembre de I6o2, que actualmente se encuentra en poder de
lord Ilchester 2 •
Entre las dramatis personae se hallan Belardo y Lucinda,

Es en mayo y hay una fiesta campestre:
Suena gran ruido de hortelanos con stts instrumentos. Cantan dentro.

Las mañanicas de abril
dulces eran de dormir,
Parte XVIII, 1623, fols. 176, 177, 179 v y 183 r.
Parte XVIII, fol. 158 r. Como se ve, son extremados los elogios
que hace Belardo de Lucinda como cantante; es raro, sin embargo, que
en los numerosos sonetos de las Rimas consagrados a aquélla no se
mencione tal habilidad; al menos no la he hallado mencionada. Lo que
se encuentra son elogios de su voz al hablar:
1

2

Con viuo ingenio y tono regalado,
con clara voz y pocas vezes mucha,
con poco afecto y con serena calma,
con un descuydo en el mayor cuydado,
habla Lucinda, itriste del que escucha(

(Rimas, edic. 1602, son. CXXVII, fol. 305 1',)
Tu voz me acordarán los ruyseñores.
(EJ Pereg,i110, libro tercero, edic. Sevilla, 160~ [BibJ. Nac., R-9660), fol. 130 "·)

1

Parte II, edic. Madrid, 1618, fols. 55 y 56.
El primer autógrafo conocido de Lope es el primer acto de Elfavor agradecido, fechado, eo la cubierta, en Alba de Tormes, 19 de diciembre de 1593. Por desgracia no está firmado, sino simplemente
rubricado, y no podemos saber si precederla entonces alguna letra a
la firma de Lope:
2

�268

AMÉRICO CASTRO

ALUSIONES A MICAELA LUJÁN EN

y, lo que es más importante, la firma de Lope está precedida
de la inicial del nombre de Micaela 1 :

Ml¡r-6

OBRAS DE LOPE DE VEGA 269

Esparce el abe por el uiento el buelo,
en nudoso redil bala el ganado,
marcha al son de las caxas el soldado,
por julio al sol, y por dicienbre al yelo.
Alégrase la mar de espumas cana,
porque quanto sustenta el cielo y cría,
uiue de nueuo en uiendo la mañana.
Y lebántome yo, Lucinda mía,
al sol de tu hermosura soberana,
porque en tus ojos amaneze el día 1.

Más adelante se encuentra un diálogo entre Belardo y Ludnda, en que sin rebozo se percibe la nota íntima de la vida
&lt;le Lope:
Luz[inda].

&lt; ,

~ ¿{ftm 1U. ~~nu~ e
4

Bel[ardo.]

Es éste el período de mayor intensidad en la pasión de
Lope; entonces publicó La hennosura de Angélica y las Rimas,
en las que la sensibilidad del autor alcanza notas máximas,
bajo la influencia de aquella «belleza singular, fuera del natural curso del cielo». En El cuerdo loco se halla un soneto a
Lucinda, en el que Lope, con impulso romántico, asocia a su
emoción el movimiento general del Universo:
Salen los rayos del señor de Delo,
dorando el monte y esmaltando el prado,
y por arroyos, por la noche elado,
bueluen refiexos a su mismo cielo.
1 F. RODRÍGUEZ MARlN, Bol. Acad. Esp., I, 1914, págs. 287-87, publicó
una firma de Lope parecida a ésta, tomada de documentos notariales
(1603 y 1604); pero creyó que Lope firmaba así por estar en Sevilla,
junto a Micaela, y que sus restantes firmas no tenían M. Este mismo
erudito notó el hecho de que Leonor de Milán pospusiera a su nombre
la F inicial de Fernando de Herrera; véase El divino Herrera y la condesa de Gelves, 1911,pág. 24. Se trata de una costumbre aristocrática que
comenzó con los Reyes Católicos y que aún se conserva actualmente.

LAS

1

Aquí queremos estar.
Mi marido yrá a la Corte
con la leña que se corte
deste secreto enzinar,
hasta que Dios trayga vn día
que nuestro remedio sea.
Lexos de una brebe aldea,
patria derribada mía,
que solía ser mexor,
y la viuió gente onrrada,
mi cabaña está fundada,
junto al arroyo mayor;
que después que falta gente,
anda a viuir por acá,
que cada día se va
diez a diez, y veynte a veynte.
Mi propio nombre es Belardo,
más conocido, sin duda,
que de las brujas la ruda,
por este capote pardo;
y por algunas desdichas,
aquí podemos viuir
los tres, y me oyréys decir
cosas no vistas ni dichas,
que he andado más de mil mundos,
aunque dixe que no hauía
uisto el mar, de quien sabía
sus altos y sus profundos.

Ms. autógrafo, fol. 11 r.

�.ACUSIONES A lllICABLA LUJÁN

A?,11fa1co CASTRO
Ea, bamos a comer,
que soy hombre liberal
de mi bien y de mi mal,
y sé ganar y perder.
Veréys allá una serrana,
que aunque saque su ganado
antes del sol, piensa el prado
que amaneze la mañana.
No es bachillera ni loca,
aunque he pensado, pardiós,
que en llamarse como vos,
por alguna parte os toca 1•

EN LAS OIIICloS DB' LOPB

DB Vl!GA

2j 1

Como es natural, no en todas las comedias de esta época
se encuentran referencias a Micaela Luján, ni aun siquiera en
todas las del tipo Belardo-Lucinda. La corona merecida, cuyo
autógrafo, perdido, estaba fechado en 16o3 1, contiene también ambos personajes, pero nada dicen que merezca ser notado para mi propósito; y naturalmente ignoramos cómo fuese
la firma, porque Durán, que vió el manuscrito, omite ese detalle. En cambio, volvemos a tener una firma interesante al final
de El cordobés valeroso, Pedro Carbonero, fechada en Ocaña
el 26 de agosto de 1603 2 :

Llama Lope «serrana» a Micaela, por haber nacido ésta
probablemente en Sierra Morena 2 • Lo de no ser «bachillera»
se refiere, en mi opinión, a la incultura de Lucinda, quien no
sabía ni firmar 3 ; Lope lo da a entender igualmente en el
siguiente pasaje de la égloga «Serrana hermosa»:
Tú conoces, Lucinda, mi firme,;;a,
y que es de azero el pensamiento mio
con las pastoras de mayor bellec;a.
Ya sabes el rigor de mi desuío
con Flora, que te tuuo tan zelosa,
a cuyo fuego respondí tan frlo;
pues bien conoces tú que es Flora hermosa,

Esta comedia fué editada por M. Pelayo 3 , y aparentemente no contiene, a pesar de la firma, alusión a Camila Lucinda '·
La Barrera, pág. 1 15.
Bibl. Nac., ms. R. I.-85.
3
Obras de Lope, XI, 1900. Esta edición está hecha sin consulta del
autógrafo, aunque éste se encontraba ya citado en el Catálogo de Paz
y Melia (1899).
' Advertiré, sin embargo, la presencia de un cierto moro Hamete - llamado otras veces Hametillo - , que habla morisco (1), el cual
no puede menos de recordarnos al Hametillo esclavo del contador
Gaspar de Barrionuevo, citado por Lope en la conocida epístola a
este amigo, juntamente con las hijas de Micaela, Mariana y Ángela~
1

bien sabes que habla bien, que bien escriue,
y que me solicita y me regala,
por más desprecios que de mi reciue '·
Ms. autógrafo, fol. 37 r y ti.
pág. 97. Véase el soneto CLill, en las Rimas de 1602,
edic. cit., fol. 314 r:
1

2

LA BARRBRA,

Si la m~ dura e ncina que ha nacido
del cora&lt;;-cSn de la Morena Sierra,
o el Alpe en su ncuada cumbre encierra,
fiero desdé n, te huuiera producido.....
no fuera más esquina y desdeñosa .....
Ni tú puedes dexar de ser hermosa,
ni yo de tener vida y de quererte.

a R. MARfN, Bol. Acad. Esp., I, 272.
' El Peregrino, libro tercero, edic. Sevilla, 1604, fol. 129 fl. Es, pues,
inexacta la representación que de la amante de Lope tiene CoTARBLO,
Bol. Acad. Esp., 11, 36: «Lucinda era discreta, bien razonada y amiga
de lucir su ingenio: hasta pudiera creerse que hada versos.&gt;

2

Ilb.riana y AngeliUa mil mañanas
se acuerdan de Hametillo, que a la tienda
las lleuaua por chochos y aue llaoas.
Y Lucinda os suplica no se venda,
sin que prime ro la auiiéis del precio.

(Rimas, edic. Lisboa, 1605, fol. 107 "; véase R. MARiN, Rinconeú, pág. 165.)

Fuera de esto no encontramos nada a que pueda atribuirse carácter intimo.

�AMÉRICO CASTRO

La prueba de los amigos, la fecha de cuyo
siguiente facsímil:

ALUSIONES A MICAELA LUJÁN EN LAS OBRAS DE LOPE DI! VEGA

autógrafo 1

da el

Mú[sicos].

Feli[ciano].

Mú[sicos].
Feli1ciano] .

Mi¡[sicos].

273

El que a vnos ojos azules
estaua haziendo vn retrato,
que aunque no era desafio,
los sacó en el alma al campo.
0yd, ¿pues cómo sería 1,
que amores pena le den?
¿Aun quiere Velardo bien?
Dic;;en que sí.
¿Todavía?
Tanto en él vienen y van,
desde que yo me crié,
que muchas vezes pensé
que era del tiempo de Adán.
Lo que ha escrito da ocasión
a juzgar de essa manera.

no sólo contiene la M que hemos podido notar desde 16o2,
sino además datos autobiográficos que no fueron tenidos en
cuenta por sus modernos editores 2 • He aquí la escenas:

El pasaje citado es muy característico: Lope habla de su
ya antiguo amor, replica a sus detractores y se jacta de su
extensa producción. Una vez más se alude aquí a los ojos
azules de Micaela; en varios sonetos de las Rimas de 16o2,
Lope había ponderado su belleza :

Entre Feliciano vistiéndose a un esf&gt;~jo que traerá un paje, y otro la
espada y la capa. Galindo con vna escobilla linpiando el sombrero. Dos
músicos cantando mientras se compone el cuello.

Ojos por quien llamé dichoso al día.....
agora si que soys ojos estrellas,
que estáis en campo azul, color de cielo 2 •

Músicos.

Feli[ciano].
Mzis[icos].
FeltTciano].
Músiicos].
Fel1Tdano].
Mú[sicos].
Feli[ciano].
Mz¡[sicos].
Feli[ciano].

Pidiéronle colac;;ión
vnas damas a Belardo,
passeándose en Seuilla:
entre vnos verdes naranjos.
Esperad, por vida mía.
Ya lo que quieres aguardo.
¿Qué uiue aquese Belardo?
Aun es uiuo.
¿Todaula?
Si das lic;;enc;;ia que cante,
sabrás su estado mejor.
¿Qué ése es uiuo?
Sí, señor.
Cantad, passad adelante.

Azules son, sin duda son dos cielos,
que han hecho lo que vn cielo no podía:
vida me da su luz, su color celos 3•
Si estáis enfermos, dulces ojos claros.....
Si azules fuistes por matar con zelos,
oy como espada quedaréis, mis ojos,
que tiene de cortar gastado el filo'·

No se conservan autógrafos dramáticos de 16o5, I6o6 y
1607; a falta de ellos he examinado la única firma de este
Antes de sería, tacltado, ese ombre.
Soneto LIX, a continuación de La hermosura de Angélica, edición 1602, fol. 271 r.
3 lbíd., son. XXXIV, fol. 263 r.
4
lbt'd., son. LXXXVIll, fol. 281 v.
1

2

t

2
3

Bibl. Nac., ms. R . l-86.
Coleccüfn de libros españoles raros o curiosos, VI, 1873.
Ms. autógrafo, acto segundo, fol. 3 r y v.

TOMO

v.

18

�2 74

AMÉRICO CASTKO

ALUSIONES A MJCAELA LUJÁN EN LAS OBRAS DI! LOPI! DI! Vl!GA

27 5

período que conozco, la que figura en el arrendamiento de
una casa de la calle del Fúcar, en 27 de octubre de 16o7 1 :

La ausencia de M en esta firma no indica nada, ya que en
estos documentos públicos la espontaneidad de Lope se hallaba cohibida 2 • He aquí, en efecto, cómo firma en dos documentos contemporáneos de comedias analizadas anteriormente, fechado el primero en 25 de enero de 16o2 3 :
1 Archivo de Protocolos de Madrid,Juan de Obregón, 1607, fol. 865.
Informó sobre la existencia de este documento, aunque no lo transcribió, P. PAsTOR, Proceso, pág. 267; la fecha es la que doy ahora, no la
de 22 de octubre. Dice el documento: cfué fecha y otorgada en la villa
de Madrid, a veinte y siete días del mes de otubre, de mill y seiscientos y siete años.&gt;
Este contrato de arrendamiento revela que Lope, además de su
casa de Toledo, donde vivía su mujer Juana de Guardo, tenía otra en
Madrid, donde seguramente vivía con Micaela antes de trasladarse
definitivamente a la corte con su legítima familia en 1610; no supimos
interpretar este hecho en La vida de Loje, pág. 177.
2
Excepto en los documentos de Sevilla, según dije antes, pág. 2681
nota. En aquella ocasión, tal vez el momento de má."imo impudor en
la vida del admirable poeta, Lope no tuvo el menor escrúpulo en anteponer a su firma un indicio de intimidad amorosa con Micaela; como
es sabido, merced a las importantes investigaciones de F. Rodríguez
Marín, Lope garantizó entonces, con el testimonio del autor del pícaro
Guzmán de Aifarache, la administración de la herencia del difunto
Diego Díaz en favor de su viuda, Micaela de Luján.
3 Poder de Lope de Vega a Gregorio Alonso para cobrar 400 reales de Pedro Jiménez de Valenzuela; lo cita P. PASTOR, Proceso, página 261. Archivo de Protocolos de Madrid, Antonio Fernández, 1602;
este protocolo no está foliado, pero el documento corresponde al
folio 7or y v.

Lo mismo ocurre en el contrato de alquiler de una casa
en Toledo, en 10 de agosto de 16o4 1 :

Pero, no obstante estos testimonios inexpresivos, la huella
&lt;le Micaela en la firma de Lope llega hasta una fecha que no
sospechábamos; el 18 de abril de 1608, cuando hacía más de
un año del nacimiento de Lope Félix, el último hijo, que se
sepa, habido por Lope en Micaela 2, fué terminada en Madrid

1 Fué publicado por F . RooRÍGuEz MARÍN, Bol. Acad. Esp., 1914,
J, pág. 289. Debo poder reproducir esta firma a Francisco M. San Román, descubridor de este documento, quien amablemente me mostró
el correspondiente volumen entre el polvo y las telarañas del ruinoso
Archivo de Protocolos de Toledo. Si la ciudad en otro tiempo imperial, dando prueba de amor a la historia de su gran pasado, no interviene con eficacia y rapidez, ese inapreciable Archivo se convertirá en
un montón de papel destruído o quizá de escombros.
2
PÉREz PASTOR, Proceso, pág. 262. Nació Lope Félix el 28 de enero

&lt;le 1607.

�ALUSIONES A MICAELA LUJÁN EN LAS OBRAS DE LOPB DB VEGA

AMÉRICO CASTRO

La batalla del honor, probablemente en su casa de la calle del
Fúcar, y en compañía de Micaela 1 :

277

aparece ya la M, ni tampoco en los autógrafos posteriores
conservados en nuestra Biblioteca Nacional 1 .
1

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~ / /'7) ~.

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1~01

De 1610 hay tres autógrafos: La hermosa Ester (5 de abril), El caballero del Sacramento (27 de abril), en el British Museum, y en casa de
lord Ilchester, y no poseo fotografía de ellos. La b11ena guarda (16 de
.abril de 1610) se dice que pertenecía al difunto marqués de Pidal, pero
no me ha sido posible verla. Conjeturo que esas firmas no tendrán M.
En cambio supongo que esa M existirá al final de El Príncipe despeiiado (27 de noviembre de 1602), propiedad de la condesa de Torre Isabel (Granada), y al final de Carlos V en F1·ancia (20 de noviembre de 1604), en poder de J. T. Stetson (Filadelfia).
Impreso lo anterior, be visto que el manuscrito de El Príncipe despe1iado se encuentra en la Academia Española desde 1910. La firma
presenta, en efecto, la M; y además se encuentra M ante la rúbrica al
final del reparto y del primer acto; en la portada del segundo, en el
r eparto del segundo, no al fina l de ese acto, pero sí en la portada del
tercero; después del reparto d e este acto y ante la firma final. Es decir, escribió Lope ¡siete veces! la M. La firma es del mismo tipo que
las de Pedro Carbonero y La prueba de los amigos, y no creo vale la
pena de añadir ahora su reproducción.
Para que el lector se represente cómo son las rúbricas de Lope,
precedidas o no de M, pondré un facsímil de cada una de ellas, sacadas de Pedro Car·bonero y de La prueba de los amigos, respectivamente:

Como se ve, esta firma es algo distinta de las anteriores~
parece como si esa letra, antes tan amada, se dispusiera a
separarse definitivamente. Y aquí, lo mismo que en PedroCarbonero, no hallamos ninguna referencia a la ya vieja relación con Camila Lucinda.
Después de esta fecha no puedo suministrar más datos
positivos sobre la M en la firma de Lope. No hay autógrafos
de 16o9, y los que existen de r6ro no están a mi disposición;
en la firma de Barlán y Yosafá (r.º de febrero de 161 I ) 2 no
1
Bibl. ~ne., ms. R. /-87. No ha tenido en cuenta este autógrafo
E. Cotarelo al publicar La batalla del ko,w1· en la nueva edición académica, III, 1917, pág. xx1v; sin embargo, este manuscrito figura en
nuestra Biblioteca desde 1909.
2 Según fotografía del autógrafo, propiedad de lord Ilchester, que
tengo a la vista.

Examinando las comedias cuyas firmas he publicado, resulta el
siguiente número de rúbricas con M en cada una de ellas, además de
la firma: Cuerdo loco (1602), 5; Príncipe desp eñado (1602), 6; Ped1·0 Carbone,·o ( 1603), 8; Prueba de los amigos (1604), ninguna; Batalla del llOnor (1608), ninguna.

�ALUSIONES

AMÉRICO CASTRO

Prescindiendo ahora de comedias firmadas, sigamos examinando algunas del tipo Belardo-Lucinda.
El secretario de sí mismo está citada en la segunda lista de
El Peregrino (1618), y publicada en la parte VI (1615); pero
las alusiones que contiene a Micaela nos obligan a trasladar
esta comedia a fecha poco posterior a 16o4 1 , cuando estaban
bien vivos aquellos amores. Lope aprovecha un incidente, enteramente desligado del asunto de la obra, para cubrir de
flores a su Lucinda :
Salen Lucinda, Be/ardo y C/o,-idano, .fa1·dineros.

En alc;;ando de labor,
vengo, Lucinda, pensando,
que celebrarte cantando
es indicio de mi amor.
Lucinda.
Ya están de aqueste jardín
todas las flores atentas,
Belardo, ¡¡ ver qué les cuentas.
Bdardo. Ya sabe el blanco jazmin
que no se iguala a tu frente;
la rosa, a tu boca hermosa,
ni a tu cabello la rosa
que siempre mira al Oriente.
El ac;;uzena a tu mano,
ni a tus ojos la violeta;
¿pues qué olorosa mosqueta
a tu aliento?
Lucinda.
Cloridano,
dile que gasta el jardín,
que al duque su hazienda cuesta.
Cloridano. Pequeña alabanc;;a es ésta;
déxale que llegue al fin.
Belardo.
¿Qué fin le puedo yo dar,
si no le tiene mi amor?
Que cantéis será mejor,
y que ella quiera baylar.

Bela1·do.

Claro está que el no estar citada en la primera lista (1604) no
indica necesariamente que la comedia no estuviera escrita, incluso
hasta poco antes de ese año.

LUJÁN EN LAS OBRAS DE LOP&amp; DE VEGA

279

Cantan y bailan.

Como si sus manos
pidieran limas,
torongil de limones
coge la niña,
coge la niña 1•

El gran duque de Moscovia se encuentra en la parte Vil
(1617) y en la segunda lista de El Peregrino (1618); pero hay
también una copia fechada en 1613. M. Pelayo, en su estudio
de esta comedia 2 la sitúa antes de esta fecha, fijándose en un
libro de 1606 que pudo servirle de fuente. Al mismo resultado
se llega analizando el eco que también en esta otra deja la
belleza de Micaela. Belardo es aquí padre de Lucinda; aunque
el autor confía a otro personaje el cantar las alabanzas de la
hermosa de los ojos azules en la forma desenvuelta que toleraba la índole de la comedia, y a que era tan inclinado Lope:
Lucinda.
Belardo.

Lucinda.
Be/ardo.
Demetrio.

Nunca me habéis hecho a mí,
padre, un vestidillo ansí.
Yo soy labrador, Lucinda;
conforme a mi calidad
te visto .....
También lo creo.
Ricas telas del deseo,
bordadas de voluntad .....
¡Qué bellísima mujer!
¡A cuánto mira sujeta!
¡Dichoso el que amaneciere
con tan lindo sol al lado! 3•

El hombre de bien, no citada en la lista de 16o4 y sí en la
de 1618, fué publicada en la parte VI (1615); en ella encontramos la variación de disimularse el autor tras el personaje
Jacinto ', quien ve turbados sus amores con Lucinda por la
ingerencia del rey; por fin desaparecen todos los obstáculos,
y el mismo rey acaba por favorecer su casamiento. Dice Lu1

1

A MICAELA

2

3

•

El secretario de sí mismo, acto II, parte VI, 1615, fol. 189 v.
Obras de Lope, VI, cxxxm.
Loe. cit., pág. 623.
Ahora veremos que lo mismo acontece en El Peregrino.

�280

AMÉRICO CASTRO

cinda un soneto que con toda probabilidad podemos referir
al tema en cuestión:
Lucinda.

Con tal secreto me rendí ha seys años
del amor de Jacinto, que en efeto,
y nos hemos gozado con secreto,
haziendo burlas y tracando engaños.
En medio de sucessos tan estraños
se ha tenido a mi amor tanto respeto,
que el cielo, a quien el mundo está sujeto,
sólo sabe mis bienes o mis daños.
Amor ha de estar siempre con rezelo
encubriendo sus sendas y verdades, etc. 1•

1

Parte VI, 1615, fol. 58. Hay dos comedias en las que, no obstante
aparecer Belardo-Lucinda, no encontramos nada de interés. El piadoso
-veneciano, aunque impreso en la parte XXIII ( 1638) , se encuentra en
la segunda lista de El Peregrino (1618); Belardo y Lucinda no tienen
relación en la obra; sólo encontramos un diálogo entre Belardo y Silvia
{Rivad., XLI, 556), en que ésta dice:
iQué extraño os habéis hecho,
después que estáis tan viejo!

La otra comedia es Aventuras de D. Juan de Alarcos, en la parte XXV
(1647), pág. 89; en realidad es la segunda parte de D. 'Juan de Castro,
{véase La vida de Lope, en la bibliografía final), citada en la segunda
lista de El Peregrino ( 1618). Una diferencia entre ambas obras es que
Lucinda ha sido cambiada en Oarinda en D. 'Juan de Castro (o al
contrario); pero noto en las Aventuras de D. Juan de A/arcos, que aunque el nombre del personaje sea Lucinda, en el interior de los versos
se la llama Clarinda (por ejemplo, en la página 132 de la edición citada). Una edición crítica de esta obra aclararía este punto.
Por lo demás, aquí tampoco aparece nada de interés. ¿Habrá una
alusión a Marcela (nacida en 1605) en los versos siguientes? Belardo
dice a Rugero, herido (edic. cit., pág. 119):
que no está lexos mi cabaña pobre,
donde seréys curado de Marcela,
una hija que tengo como un ángel,
porque tiene virtud maravillosa
para curar los cabritillos tiernos,

.¿Pertenecerán estas comedias a la época en que declinaban sus amores, y en que mezclar ambos nombres procedía de una rutina sentimental, muy lejos ya de la pasión que inspiró El cuerdo loco y comedias análogas? De ser así, situaría estas dos obras en las proximidades
de 1608.

ALUSIONES A MICAELA LUJÁN EN LAS OBRAS DE LOPE DE VEGA

281

No pretendo haber agotado el análisis de las comedias del
tipo Belardo-Lucinda; la bibliografía dramática de Lope es tan
vasta y complicada, que bien podrán salir aún más datos que
completen los aducidos por mí. Lo que puedo afirmar es que
no he hallado ninguna comedia del tipo Belardo-Lucinda, con
fecha segura, que sea posterior a los años en que al parecer
terminó la aventura de Lope: hacia 1008.
Un examen de las obras no teatrales de Lope nos permitirá llegar a un resultado análogo. En 20 de octubre de 1002
se concedió a Lope privilegio para imprimir La hermosura de
Angélica, comenzada en I 588 1, a punto de ser publicada
en l 598 2, y que no salió hasta fines de 1002. El ambiente
pasional en que se desenvuelve el poema, la sensibilidad exaltada con que Lope matizó multitud de incidentes, la profusión
de adornos que para deleite de la vista dan realce a diversos
pasajes en una forma que no permitía la comedia, todo ello
acabó por atraer al poeta con tal violencia, que él mismo se
introdujo en la acción, arrastrando a su Lucinda por la órbita
de los protagonistas :
pues nunca me ayude Dios,
si no he sacado de vos
quanto de Angélica digo 3_

Así dicen unos versos preliminares, dirigidos a Lucinda,
que, lo mismo que los trozos que ahora citaré, debieron ser
añadidos en 1002 o poco antes. Las digresiones relativas a
Lucinda se hallan en los cantos V, XIV y XIX.
En el canto V recibe Angélica el premio de la belleza; el
poeta interrumpe, empero, aquel certamen y exclama:
Agradézcalo Angélica, que tuuo
seiscientos años antes hermosura;
1
En nuestra Vida de Lope de Vega, pág. 149 , se habla de las distintas fases que revela la obra.
2
Véase P. PASTOR, P,·oceso, pág. 253.
3 Edic. Madrid, 16 02, fol. 7vde los preliminares. (Bibl. Nac., R-5135.)

�AMÉRICO CASTRO
que aquellos ojos 1 en que sólo estuuo
tener clara vitoria, o fama escura.
Estrella celestial, si aqui no suuo
tu claro nombre a la mayor altura,
si no te doy el premio, es porque entiendo
que el mundo es poco y que tu cielo ofendo.
Si en aquella famosa edad viuieras,
hermosura inmortal, bella Luzinda,
¿quién duda que de Angélica vencieras
la que oy con el tercer planeta alinda?
Tú sola el justo premio merecieras,
y aun es razón que su laurel te rinda,
conociendo que auerle merecido
fué por no auer tu oriente amanecido.
Que si mostraras essos ojos bellos,
azules cumo el cielo y los sapkiros,
de donde amor, aunque se abrase en ellos,
haze a las almas amorosos tiros;
si mostraras la red de tus cabellos,
duldssirna prisión de mis suspiros,
que los excedo si en amarme calmas,
y oxalá que suspiros fueran almas;
si mostraras la boca embuelta en risa,
la blanca mano y el neuado pecho,
basas de la coluna tersa y lisa
en que se afirma aquel divino techo,
sospecho que baxaran tan aprisa
almas corno laureles a despecho
de tantos pretendientes; pero ignoro
quién fuera de tus méritos Medoro 2•

ALUSIONES

Es decir, «que tuvo Angélica aquellos ojos• .
Edic. cit., 16021 fol. 43 r. Las tres últimas octavas han sido citadas por E. CoTARe:Lo, Bol. Acad. Esp., II, 1915, pág. 43.

MICAIILA LUJÁN

EN LAS OBRAS D11

LOPE DE VEGA

283

Luz de mis ojos, no creáis por esto
que me falta de vos digna memoria;
mas la aspereza donde amor me ha puesto
no me permite celebrar su gloria.
Marte me lleua a su peligro opuesto;
por esso en el discurso de la historia
bueluo a buscar a Marte, procurando
dexar al blando amor lugar más blando.
No es tiempo de cantar, Lucinda mía,
tus bellos ojos y mi largo llanto,
que en medio de la mar del Norte fria
la s[i)rena I de amor suspende el canto.
Voy por la mar, donde a morir me embía
la embidia de mi bien, que pudo tanto 2•

Si interpretáramos a la letra esas octavas, resultaría que
Lope galanteaba ya a Micaela cuando salió de Lisboa con la
flota, en mayo de 1588; pero esto es una mera fantasía poética.
En el canto XIX, Lope se envuelve en el nombre de su
amada, y se llama Lucindo. Sigue aludiendo a la persecución
judicial de que fué objeto en 1587-1588; pero no me parece
que, como en las octavas antes citadas, mezcle, anacrónicamente, las aventuras de Elena y Micaela:
Lucindo soy, aquel que a Dios pluguiera
que no fuera del mundo conocido,
porque de la cruel embidia fuera
menos injustamente perseguido.

......................... ... .

Anduve vn tiempo entre las gentes mudo,
y la publicidad de vnos amores
hablar me hizieron tanto, que a mí sólo
me sabe el nombre el contrapuesto polo.

En el canto XIV la alusión a Micaela Luján es complica
da, porque Lope funde el recuerdo del destierro por injurias
a la familia de Elena Osorio (1587-1588) 1 causa de su alistamiento en la Invencible, con sus amores actuales. Esto es
muy propio de la técnica de Lope, al elaborar poéticamente
sus propias experiencias. Nos dice que se alargaría en un incidente de amor :

2

A

....................... ..............

..... los bellos ojos me engañaron
de aquella ingrata, a quien después lloraron.
Amé furiosamente, amé tan loco,
como lo sabe el vulgo, que me tuvo
por fábula gran tiempo ........... .

1

2

El texto, serena.
Edic. cit., fol. 143 r.

�AMÉRICO CASTRO
ALUSIONES A MICAJ!LA LUJÁN EN LAS OBRAS DE LOPE DE VEGA

Fuime, ausentéme, no ligero y suelto,
que la cadena y grillos arrastrando,
por dondequiera de su lazo embuelto,
mis fugitiuos pies yuan mostrando.
Mas pudo tanto el ánimo resuelto,
que al mar llegaron, otro mar llorando,
en cuya orilla de aquel rastro ingrato,
no el verdadero, sepulté el retrato.

Los versos
miré vnos ojos, cuya luz ardiente
el sol no la mirara sin recato,

Después de una ausencia de tres meses, cree poder presentarse tranquilo ante su antigua amada; pero
hallo que en otros gustos se desuela
de vn bello Adonis, o mintió la fama;
celoso yo, como en su fin la vela,
bueluo en mi fuego muerto a all;ar la llama.

...... ........................ .........

¿Qué te diré de la llaneza nuestra
tan sin respecto y paternal recato
el tiempo que la suerte alegre y diestra
fauoreció nuestro amoroso trato?

285

1

Refiere que hubo una reconciliación con la ingrata, solicitada por ella. Todo, sin embargo, cesó, porque
miré V1UJS c!fos, cuya lttz a1·dt'ente
el sol no la 111i1·ara sin recato,
y poco a poco aquel amor me atreuo
a trasladar en otro papel nueuo.

Pero la desdeñada se venga:
Celosa, melancólica y burlada
de mi pecho fingido y lisongero,
que me matea procura, y finalmente
viuo por ella de mi bien ausente.
Cárcel injusta con destierro largo
sufrí para vengar mis enemigos,
admitiendo mejor que mi descargo
la iniq ua falsedad de los testigos.
1
Única alusión que se conoce a la conducta de Jerónimo Velázquez, padre de Elena Osorio.

deben referirse a Isabel de Urbina, con la cual casó el IO de
mayo de I 588, pocos días antes de que la escuadra zarpara
de Lisboa, con Lope a bordo del San :Juan. Nótese que el
decir
y poco a poco aquel amor me atreuo
a trasladar en otro papel nueuo,

no exige ser referido al momento actual y apasionado de los
amores con Micaela; sobre todo nada se opone a que los apliquemos a Isabel. Este pasaje debe ser, pues, de los primitivos
del poema 1 • Lo que es probable que corresponda a la época
posterior es el seudónimo de Lucindo.
También a esta fecha pertenecen los numerosos sonetos
que forman parte de las «otras diversas rimas», que vienen a
continuación de La Angélica en la edición de 16o2; pero de
ellos han hablado ya todos los que se han ocupado de este
asunto.
Examinaremos ahora las alusiones contenidas en El Peregrino, dispuesto para la imprenta en 16o3 y que salió en
Sevilla en 16o4 2 • Aquí, Lope, bajo el nombre de Jacinto 3 ,
vuelve a hablarnos de sus amores, si bien no nos es dable discernir lo histórico de lo novelesco: «Jacinto, convalecido de
las heridas de Pánfilo, le buscaba en esta sazón por Barcelona;
y creyendo que a su tierra [Madrid] se había partido, determinó seguirle, así por esto como porque había tenido nuevas
de que en aquella ciudad estaba Lucinda.» Y hacia el final
del libro, cuando todos los personajes contraen acompasados
1 En La vida de Lope, pág. 152, nota 2 , me incliné a otra explicación¡ pero creo preferible, por más sencilla, la actual.
2 Véase La vfda de Lope de Vega, pág. 156.
3 La Barrera', pág. 1 28. Como la cronología de esta parte de la vida
de Lope estaba entonces mal establecida, aquel eminente erudito no
interpretó exactamente estos datos.

�286

.ALUSIONES A MICAELA LUJÁN EN LAS OBRAS DB LOPB DB Vl!GA

A?dRICO CASTRO

perdónenme las armas que pudieron
mouer mi pluma; que de aquella espuma
también tomé, para cantar, la pluma.
Lleua Luzinda a Jsmenia finalmente,
y del dueño cruel la mansa pía
ocupa en vn pesebre, que en la frente
de la cabaña para un buey tenía;
quítale la zelada diligente
a la llorosa dama, y sale el día
de tan pequeño Oriente, haziendo soles
las plumas de diuersos tornasoles.
La cena se apercibe en pobre messa,
con negro pan y cándida quajada,
tan fresca, que por ella se vee impressa
mimbrosa encella, en torno dibujada;
la roja y áurea hespérida camuessa,
en su principio del dragón guardada;
las dulzes vuas en esparto seco,
y el agua sin malicia en corcho hueco.
Descansa Ismenia al fin en pobre cama,
si descansa quien tiene amor y zelos,
hasta que vió por la mal junta rama
la blanca luz de los serenos cielos.
Luzinda teme la zelosa dama,
que el trage de varón le da rezelos;
la espada esconde, y quédasse vestida,
por si fuesse de Ismeoia combatida 1•

matrimonios, Lope se llama también a la parte y escribe:
-«Vino entre ellos Lucinda, a quien casaron con Jacinto, cumpliendo mil justas obligaciones.»
Nótese que, según se ha dicho repetidas veces, en esta
-0bra incluye Lope la égloga que comienza :
Serrana hermosa, que de nieve helada,

que hasta ahora había sido el principal documento literario
utilizado juntamente con los sonetos.
Pero donde aparecen importantes referencias a Lucinda,
es en el gran poema Jerusalem conquistada, publicado en 1009;
:son las alusiones más tardías que he encontrado a la pervivencia de aquella relación, y que al coincidir en tiempo con el
&lt;lato contenido en La batalla del honor nos permiten fijar una
fecha máxima en esta aventura 1 • El privilegio para imprimir
la Jerusalem (en veinte libros) es de 23 de agosto de 16o8,
pero el autor anuncia la publicación de la obra en diez y seis
libros en el prólogo de las Rimas de 16o4 2 ; sin embargo, por
ciertos datos y por su tono retrospectivo, el pasaje que ahora
citaré-contenido en el libro XVI-, creo que está más próximo de la primera que de la segunda fecha. Ilelo aquí :
Lauando estaua, al rayo de la luna,
hermosa y solitaria labradora
en vn arroyo manso, que importuna,
con verdes juncos y espadaña, Flora;
las espumas recibe vna laguna,
huéspeda de vnos cisnes, que enamora
la voz de la serrana de tal suerte,
que la van a imitar para su muerte.
Hablóla Jsmenia, y respondió Luzinda
al¡;ando la cabeza; y como fueron
espejo cada qual de la más linda,
a vo tiempo de su sol reflejos dieron.
¡Qué aurá que amor no desvanezca y rinda?;
En una Yustajoética, deque hablo en el próximonúmerodeRFE,
celebrada el 25 de junio de 1608, hay unos versos de Clarioda Lisarda,Serrnna del Jordán. ¿Será ésa la última poesía que Lope escribió a Micaela?
2 La vida de Loje, pág. 180.

287

El episodio prosigue en medio del siguiente canto:
La bella labradora, del tesoro
de amor pagado, a Ismenia, que escuchaua
su historia atenta, assí le dijo.

El relato de esta aventura es extenso, y sus detalles son
&lt;;omplicados de descifrar; citaremos algunos pasajes para que
el lector juzgue por sí mismo. Refiere Lucinda que un príncipe del séquito del rey de Palestina la vió, y
quiso a mi condición salir al passo,
más de interés que de afición vestido.

1

1

Edic. :\fadrid, 1609, fol. 419. (Bibl. Nac., R-17142.]

�ALUSIONES A MICA.ELA LUJÁN EN LAS OBB.AS DE LOPE DE VEGA

288

Boluió Ismenia los ojos, y en el prado
vió tres ltermcsas niñas diuertidas,
la mayor deuanando un pardo hilado,
las otras dos de la cestilla assidas;
y a Lauro, ya rapaz, sobre vn cayado,
con dos cuerdas de lana mal torcidas
haziéndole cauallo, y el ameno
prado midiendo, por quebrarse el freno.
El mds tierno, desnudo le seguia,
y con alegre risa le animaua
con una vara, y al cayado hería.

Pero quiso servirse de un tercero, de condición humilde,.
que conquistasse
mi rústico y villano pensamiento,
y en oro prometido quilatasse
las fuerzas de mi honor y entendimiento.

Lucinda se enamora del intermediario (Marcelo) bien rápidamente, según nos dice el poeta:
Yo pienso que primero concertado
fué de los celestiales mouimientos,
que no es possible que tan presto agrade
lo que el Cielo no influye y persuade 1•
Puso los ojos y aun el alma puso,
él me dezía que en mis ojos bellos,
en muchos versos que a su honor compuso,
llamando sol azul la color dellos¡
después que nuestra vida amor dispuso,
y até su libertad con mis cabellos,
me dieron zelos y sospechas guerra;
que amaua y era amado en otra tierra.

Marcelo se excusa, afirmando que ya ha olvidado antiguos.
amores:
Yo me partí con la mayor violencia,
passado de mi amor bien lustro y medio,
(¿qué pudo humano corac;;ón rendido?)
a las riberas de tu dulc;;e oluido.

Lucinda se abandona a Marcelo, y sus amores duran años:.
Persecuciones tristes he passado;
penas, iras y agrauios he sufrido;
para todas amor fuerzas me ha dado,
considerando quán amada he sido;
pagué por largos tiempos su cuydado,
de tan estrechos lazos merecido,
con esse fruto de las ansias mías,
y el árbol del amor de tantos días.

El caballo apercibe presurosa
Ismenia, y de Luzinda se despide
con un diamante, que la mano hermosa
en la blancura y la firmeza mide t.

Si fuésemos a interpretar literalmente los versos citados,
resultaría qué Lope comenzó sus relaciones con Micaela en calidad de tercero; aunque nada es imposible tratándose de
aquél, no debe acumularse este nuevo cargo contra el poeta,
sin poseer otros comprobantes. Lo que parece seguro es que
Lope declara tener cinco hijos de Micaela; el «más tierno»
~ebe ser ~ope ~élix, nac'.do en 1907; las «tr~s hermosas ninas», ¿seran Jacinta, Mariana y :&amp;trcela, nacida esta última
en 16o5? «Lauro, ya rapaz», ¿será Juan? No tengo medios para
precisar estas conjeturas.
Las referencias a Micaela que aun mencionaré, tienen ya
positivamente el carácter de recuerdo. Una de ellas figura en
una carta de Lope al duque de Sessa, del 2 de julio de 1611:
«Habrá siete años que fuí a Granada, en tiempo de los reyes
católicos Lucinda y Belardo» 2 • Esto prueba que la pareja Belardo-Lucinda estaba ya deshecha, y el tono en que se expresa Lope parece indicar que esa separación había ocurrido en
época remota 3 ; pero esa interpretación va contra la realidad,

1

A la misma causa atribuyó Lope su rápido triunfo con Elena
Osorio; véase La vida de Lope, pág. 23, nota, y antes, pág. 266.
1

289

AllllfRICO CASTRO

3

Edic. cit., fols. 430 v a 433 v.
La Barrera, pág. 11+.
Véase La vida de Lope, pág.
TOMO V.

160,

nota

2.

ll

�290

AMÉRICO CASTRO

puesto que ya vimos que en 1608 esos «reyes católicos» aun
reinaban.
La última alusión que puedo citar ofrece mayor interés,
pues nos sitúa ante una reacción bien típica del temperamento lírico de Lope: en un momento de emoción mística surge
el recuerdo de aquella hermosura, y el pesar y el remordimiento agitan el ánimo del poeta. Pero, curiosa particularidad, este soneto a Cristo crucificado, por su factura, nos trae
un eco a lo divino de los ardientes versos consagrados antes a
Lucinda:
Luz de mis ojos, yo juré que hav!a
de celebrar una mortal belleza,
que de mi verde edad la fortaleza
como enlazada hiedra consumía.
Si me ha pesado, y si llorar querría
lo que canté con inmortal tristeza,
y si la que tenéis en la cabeza,
corona ahora de laurel la mía,
vos lo sabéis, a quien está presente
el más oculto pensamiento humano,
y que desde hoy con nuevo zelo ardiente
cantaré vuestro nombre soberano,
que a la hermosura vuestra eternamente
consagro pluma y voz, ingenio y mano 1•

Los mismos sentimientos aparecen en otro soneto que
comienza:
Si quise, si adoré, ¡qué error terrible!,
hermosura mortal, ¿cómo ignoraba
la tuya celestial, pues me enseñaba
lo invisible, Señor, por lo visible? 2•

Este epílogo místico tiene en la obra de Lope la aventura
con la serrana de ojos azules 3 • Merced a la íntima conexión
1 Rimas sacras, 1614, en Obras sueltas, XIII, pág. 189. Véase arriba
(pág. 283) la octava que comienza: «Luz de mis ojos•, y en general,
recuérdense los sonetos de las Rimas de 1602, y la égloga «Serrana
hermosa&gt;.
2 Jbid., pág. 220.
3 Se ignora qué fué de Micaela. R. MARÍN, Bol. Acad. Esp., I, 277,

ALUSIONES A I\IICAELA LUJÁN EN LAS OBRAS DE LOPE DE VEGA

291

que se da entre la vida y la poesía de nuestro autor, hemos
podido seguir las vicisitudes de aquella relación desde l 599
a 1614 1 • A la ansiedad ante el amor no logrado sigue la máxima nota erótica, luego la indiferencia, y en fin un angustiado y místico arrepentimiento. Ciclo bien humano y en el fondo bien vulgar, que toma relieve gracias al temblor de pasión
que Lope comunicó a sus versos.
Es evidente que todo lo dicho sirve para que el alma del
gran escritor nos descubra su intimidad, y para que hagamos
una experiencia de psicología literaria. Pero después de reconocerlo así he de permitirme una observación de carácter
general. La facilidad, la abundancia con que Lope traslada a
la poesía sus íntimas emociones es correlativa de la naturalidad con que refleja el mundo exterior; pero este poetizar su
vida nos parece demasiado directo, demasiado ingenuo.'El artista no deja lugar ni tiempo para que su emoción repose al
calor de la idea y labre una forma poética más honda y más
permanente. No obstante la gran extensión que ocupa en su
vida y en su obra, la aventura de Micaela no es más que eso:
una aventura que viene a colocarse junto a las numerosas que
cruzaron aquella «española Vega». Eso explica que el lirismo
de los versos citados sea más impetuoso que profundo.
La resultante artística de tanto erotismo se nos brinda en
una obra pulida y acabada en la vejez de Lope, en La Dorotea;
en torno a la imagen de aquélla se agrupa el recuerdo de las
otras amadas. Ninguna logró despertar en el poeta una emoción honda y preferente, ni hizo que él mismo se representara
pensó que tal vez podía referirse a la muerte de aquélla el soneto
«Yacen en este mármol la blandura• (Rivad., XXXVIII, 387 b); pero
J. Gómez Ocerin piensa que se trata de un mero «concepto poético&gt;
(RFE, II, 1915, 409-410) .
1 En vida del poeta ya se empleó este método de investigación
biográfica¡ pero Lope intentó esquivar responsabilidades:
Ya, pues, que todo el mundo mis passiones
de mis vers os presume,
culpa de mis h ypé rboles causada[?],
quiero mudar de estilo y de razones.

(Rinuu de B"rruillos, en Obras sueltas, XIX, 162.)

�AMlfaxco

CASTRO

movido por una de esas pasiones que orientan la vida y el arte.
No creó Lope en su fantasía un tipo eterno de mujer, como
Beatriz, Laura o Margarita; y es que el erotismo en nuestro
poeta presenta un valor absoluto, ligado a cada momento y a
la realidad ambiente. Sin duda que ocasionalmente esas manifestaciones concretas de poesía son una fuente de emoción,
que temblorosamente rebasa la forma delicada del estilo; pero
a veces también la poesía erótica en Lope se encuentra demasiado próxima a los sentidos: tan próxima como lo estaban
de su vista los frutos y flores cuya tersura y colorido tan maravillosamente nos describe.
AMÉRICO CASTRO.

MISCELÁNEA

LAS DOLENCIAS DE PARAVICINO
Cuando el Greco retrataba a Fr. Hortensio Félix de Paravicino y Arteaga, contaba éste veintinueve años 1 • En las
reproducciones que tengo a la vista, la fisonomía de Fray
Hortensia ofrece - si no exagero - un aspecto febril. Sedano asegura que el célebre predicador de los Felipes era «de
proporcionada estatura, blanco de rostro, de aspecto amable
y de apacible y dulce condición» 2 • Pero no siempre son muy
de fiar estas noticias, donde también se nos habla de que Paravicino «poseía prendas muy particulares de orador», y, entre
otras, «la sonoridad y modulación de la voz».
Ahora bien, esto es traducir al revés, porque Nicolás Antonio, que es la fuente, habla precisamente de la debilidad de
la voz de Paravicino; Coster dice que acaso Paravicino introdujo aquel su estilo especial en la predicación 3 , porque «la debí1 En un soneto dedicado al retrato que le hizo el Greco, y que
figura entre sus Obras póstumas divinas y humanas, 1641 1 fol. 63 1 dice
Fr. Hortensia que su alma «contra veinte y nueve años de trato,
Entre tu mano y la de Dios, perpleja, Quál es el cuerpo en que ha de
vivir duda•.
2 Equivocadamente atribuye estas palabras a Pellicer J. CEJADOR
en su Historia de la len15ua y literatura castellanas, IV, 1916, pág. 346.
s Si hemos de creer al P. Juan Rodríguez en sus Súmulas (1641),
junto con el nuevo estilo de predicación se introdujeron algunos hábitos no menos impropios del servicio religioso: cHuyamos de vestir
la divina palabra de un traje muy vano y lenguaje culto con que algu-

�2 94

I\IISCRLÁNEA

MISCELÁNEA

2 95

lidad de su voz le impedía los grandes efectos oratorios, y le
resultó más cómodo y menos fatigoso cautivar a su auditorio
con juegos de palabras sutiles o con enigmas». Esta explicación peca tal vez por demasiado simplista.
En todo caso, es seguro que Paravicino no era precisamente un hombre de mucha salud. Su biografía es conocida
a grandes rasgos. Los libros que tratan de su vida y sus obras 1
vienen repitiendo aquella ponderación de Lope:

Y dirás que del sol los paralelos
cinco años, lustro apenas, devanaron,
los hilos de oro, de la aurora celos,
cuando padres y deudos se admiraron
de ver que un niño en el latín leía
lo que muchos ortógrafos erraron.

nos la visten en estos tiempos míseros ..... , y a esta vanidad juntan otra
no menor, que es invención de usos en la postura de la ropa, y menos
del cuerpo, sólo por mostrar galantería: el clérigo tiene particular uso
en poner la sobrepelliz y bonete caydo a la frente; el religioso, la capilla, que no cubra el cerquillo por delante; y esto con tanto cuydado,
que a los oyentes enfada tanto registrar de sobrepelliz, bonete o capilla..... Y aun dizen que el predicador moc;o use de diferente postura
de sobrepelliz, bonete y acciones que el viejo..... &gt; (Hoja 40.)
1 Sobre Paravicino consúltense: D. JuAN DE JÁUREGUl, Apología por
la verdad, Madrid, J. Delgado, 1625.-LoPE DE VEGA, Eliso, égloga en la
muerte del R ev. P. M Fr. Hortensio Félix Paravicino, en La Vega del
Parnaso, 16371 y en Rivadeneyra, vol. XXXVIII, 334-336.- J. PELLICER
DE SALAS Y TovAR1 Fama, exclamación, túmulo y epitafio de aquel gran
Padre Fr. Hortensia, Madrid, 1634.-P. M. JUAN RODRÍGUEZ, Súmulas de
.documentos de la predicQ,Ción evangélica, Sevilla, F. de Lyra, 1641.-N1coLÁs ANTONIO, Bibl. Hisp. Nova, edic. 1783, I, 612 a y b.-J. LóPEZ DE
SEDANO, Parnaso espaiiol, V, XLVlll-Lll y notas, pág. xx, núm. 28. J. A. ÁLVAREZ v BARNA, H[jos de Madrid, II, 389-392.- M. G. T1cKNOR 1
Historia de la literatura espat"iola, traduc. de Gayangos y Vedia, III,
209-21 o y notas, y 362 y nota. - E. DéhrnR, Calderón und die Hofjre.diger, en Magazinf. Lit. des lnd-und Auslands, Leipzig, 1887 1 núm. 27,
pág. 395 y sigs.-C. A. DE u BAKRERA, Nueva biografía de Lope de Vega,
tomo I de la edición académica de Lope, índice.-C. PÉREZ PASTOR, Bibliografía madrildia, tomos 11 y III, índices. - J. F1TZMAURICE-KELLY,
C!zapters onSpanishLiterature, Londres, 19081 pág. 186 (traduc. española,
Madrid, 19101 pág. 232). - M. B. Cossfo, Et Greco, dos vols., Madrid,
19081 índices.-L.-P. THOMAS, Le tyrisme et la prlciosité cu/tistes en Espagne, Halle-Paris, 19091 págs. 91-95. - A. CosTER, Baltasar Gracián,
Ióar-16581 en Rev. Hisp., 1913 1 XXIX, índice. - L. DE TORRE, Documentos relativos a Góngora [testamento nombrando albacea a Paravi-cino, y poder que éste otorga autorizando a Pellicer para publicar el
Polifemo comentado], en Rev. Hisp., 19151 XXXIV, 283-291.-A. FARINBLLr, La vita etm sogno, Turin, 1916, I, 209-210 y notas.-M.-L. GuZMÁ.N

Tanta precocidad, si no hay en ella su poco o mucho de
licencia poética, no era muy prometedora sobre el equilibrio
del joven predicador.
Murió-para seguir citando a Sedano-«de resultas de un
afecto hipocondríaco que padeció siempre: achaque común
de estudiosos». Ya en los últimos días de su vida, la enfermedad le apretaba de manera que aun en las ocasiones públicas hablaba de sus dolencias, y no faltaba quien lo tuviera a
afectación. Sus males-decía él-eran poderosos para hacerle
sufrir, pero no para inspirar lástima 1 . Los médicos de la corte
llegaron a preocuparse muy seriamente por su estado: falta

..... ................ ...... ...... ..

De diez años, la lógica sabía .....
Maestro en la sagrada teología
de poco más de veinte.....

•

y A . REYES, Contribuciones a la bibliografía de Góngora, en Rev. de
Filo!. Esp., 19161 Ill, 171-182 1 núms. u, 12, 15, 16 y 17. -A. RsYES,
Cuestiones gongorinas : el texto de tas «Lecciones solemnes» de Pelticer
(próximamente aparecerá en la Revue Hispanique).
1 En su ']esuc,isto desagraviado (Madrid, 1633), cuya dedicatoria al
Conde-Duque está firmada en 16331 año de su muerte, escribe Paravicino, excusándose de no haber cumplido ciertas obligaciones sociales:
cNo mean dado lugar los estudios forc;osos i continuados por tantos años en esta Corte, que me an bastado a hazer Decano de la Vniversidad de Salamanca, i de la Capilla de Palacio, aunque alguna antigüedad en una i otra parte me lo pleiteen. A que se a llegado falta de
salud, ia en estos últimos a1ios tan perpetua, que se me Q,CttSa por afectación el /iablar siempre en ella, aun en lugares jzíblicos; i no la quiero cometer en esta habla particular con V. E. En esto sólo no puede vencerme, que es tener a gran morfijicQ,Cton males que, siendo poderosos a la
impossibilidad de cumplir obligaciones en mí, no lo son a causar lástima de
mí en los otros. Querrá Dios (que las esperaneas seguras de las maiores
desconfianc;as deven nacer) darme algún rato de salud i ocio .....,

�MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

297

de respiración, vahidos, males de orina con sospecha de piedra
hipocondríaca..... No se explicaban cómo podía mantenerse
en pie, en medio de tantos estudios y predicaciones, amén de
las privaciones a que le obligaba su hábito de trinitario.
Cierto día, predicando ante el rey y el nuncio de Roma,
Fr. Hortensio se vió en un durísimo aprieto. Los médicos
intervinieron entonces, le aconsejaron que sólo dijera misa en
su oratorio, que se permitiera algún regalo y que anduviera
siempre en coche y con persona que lo asistiera, por si sobrevenía desmayo. Porque - le decían - estos males no avisan.
Y no trataban de disimularle el riesgo que corría ya su vida.
Véase, en efecto, el dictamen del protomédico de la corte,
tal como aparece en el manuscrito 18238 de la Biblioteca Nacional (fol. 3 I):

c;;ión, era escándalo en público, lo que se puede reparar en lo retirado.
Y estos males no abisan de su benida. Y por la misma rac;;ón de&lt;;imos
que ande en coche, por que lleve consigo quien le acuda; que no es
ra&lt;;ón tal persona ande a pie por las calles, arrimándose o dando la
mano a quien le tenga en los peligros referidos. D. Antonio Ponce
Sancta Cruz (rúbrica). • -ALFONSO REYES.

,Certifico yo el doctor Antonio Ponce de Santa Cruz, Protomédico
destos Reinos y de la Cámara de su Magestad, Abbad de Cobarrubias,
y los médicos del Rey nuestro señor que aquí firmamos, que á mucho
tiempo que visitamos al Padre Maestro Hortensio, predicador de su
Magestad, el qua! padec;;e graves y muchas enfermedades: falta de
respiración, vaídos, males de orina con sospecha de piedra ypocondriacha, con los quales parec;;e milagro aber podido continuar tan graves estudios y ac&lt;;iones públicas, sin aber su&lt;;edido en alguna dellas
algún acc;;idente de muerte presurosa. Y assí es que, predicando delante de su Magestad y del Nun&lt;;io de Su Santidad, se le cono&lt;;ió notable aprieto, en el qua! se berá, preseberando estos males, siempre
que estubiere en parte pública donde el respecto y atenc;;ión le obligan. Y aunque se le an echo muchos remedios, entreteniendo la vida
para cumplir con las obligaciones públicas de su ofi&lt;;io, predicando y
siguiendo a su Magestad en algunas jornadas, nunca se á podido tomar
de raíz la curación de tantos y tan continuos males; antes cada día
está más incapaz de remedio, si no escusa estudios grandes i obligaciones de su Horden; que de lo uno y otro se deve exsonorar para
vivir, ya que el sanar del todo sea dudoso. Dudoso se llama el su&lt;;eso
de males contrarios, quando el remedio del uno es fuerc;;a, y aumenta
el daño del otro. Y assi es nec;;esario, para curac;;ión tan larga, mucho
regalo, y quien con cuidado continuo le asista a todos tiempos, de
noche y de día, porque este género de acc;;identes, como traidores,
quando menos advertidos acometen, si [no] ay continua vijilan&lt;;ia
para su defensa, y es de suerte que con mucho miedo puede estar si
dice misa en público. Y assí le aconsejamos diga misa retirado en su
oratorio, porque si su&lt;;ediese desmaio o ac&lt;;idente otro de la respira-

REDONDILLAS

DEL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE
1. Dos POESÍAS rnil.01rAs DE EsgmLACHE.-Se encuentran en un tomo
manuscrito de obras del Príncipe, que posee la Biblioteca Nacional y
cuya descripción hago en nota 1•

Por más que engañarme quieya mis desdichas arguyen, [ran,
los bienes por qué me huyen,
los males por qué me esperan.
Y púsome en tal estrecho,
de una fee disimulada
la venganc;;a, disfrac;;ada
con máscara de provecho.

Passan los alegres años,
y quedan mis esperanc;;as
castigadas con mudanc;;as
y atrevidas con engaños.
Mas ¿quién avrá que me guarde,
pues mi firmec;;a consiente
que sufra como valiente
y riña como covarde?

1 213 folios útiles, numerados (20 X 15) . Bella letra de una sola
mano. Algunos adornos a pluma. Encuadernación de la época. Folio 1: e Obras de D. Francisco de Borja, Príncipe de Esquilache. A el Rey
Nº Señor D. Philipje Quarto.» - Fol. 2: , Señor: Estos pensamientos
de mis primeros años se offrecen a las manos de V. M. acompañados, o disculpados, con algunos desengaños de mis canas. Supplico
a V. Mag. se sirva de perdonar a los unos y fahorecer a los otros,
pues todos pretenden la approbación de su entendimiento más que la
protección de su grandeza. Guarde Nuestro Señor la Cathólica, Real
persona de V. Magestad, como la christiandad ha menester.• - Folio 3 y sigs., excepto el 30 en blanco: sonetos, sil vas, canciones, elegías, epístolas, églogas, redondillas, décimas, epigramas, romances,
octavas. Todas las poesías que contiene se encuentran en la edición
de 1663, excepto las dos que publico (fols. 112 a 113v y 120v a 121 v).
Signatura: ms. 3945.

�MJSCELÁNEA
Una esperanc;;a atrevida
me dan, de concierto injusto
por la vida y por el gusto
&lt;le verla tan bien perdida.
No fuera consejo cuerdo
si prefiero, aunque me guardo,
el amor de lo que aguardo
al temor de lo que pierdo.
Bienes que mis desconciertos
mataron con el desseo:
ya me espantáis quando os veo
cómo soys, amigos, muertos.
Y si hasta aquí me perdí,
no es bien tanta desventura,
que es gran señal de locura
no escarmentar uno en sí.
Baste el mal que me esperava
sin la memoria enemiga,
que de pesares fatiga
y de contentos acava.
¡Mal aya quien me ha revuelto!,
pues desesperado vivo

con desdichas de captivo
y contra mi gusto suelto.
Por ventura puede haver
rey dichoso y fee segura:
desdichado por ventura
sólo yo lo puedo ser.
Señora, no des orejas
a mis fingidos amigos,
que offenden como enemigos
y justifican sus quexas.
De mi muerte deseosos
y de su bien maltratados,
mal pueden pechos doblados
dar consejos provechosos.
Despídelos poco a poco,
que es su offensa mi cuydado,
y occasión en agraviado
es arma en mano de loco.
Yo muero; pero sin culpa,
y aunque el miedo lo consiente,
es pena del innocente
obligarle a dar disculpa.

REDONDILLAS

No es menor el mal que siento
que la causa de mi daño,
pues no llegó el desengaño
&lt;londe pudo el pensamiento.
Y al temor de tal venganc;;a
yo hiciera, aunque me mataran,
que los recelos llegaran
primero que la esperarn;;a.
Baste la antigua occasión,
señora, para olvidarme,
sin buscar para matarme
rac;;ones tan sin rac;;ón.
No ay amor sin conocerle,
que aun la muger que quisiere,
si oye quexas del que quiere,
gustará de aborrecerle.
Bien veréis lo que he medrado,
pues de vos aborrecido

quanto goc;;ava he perdido,
si no es el ser desdichado.
Pero si de mí os q uexáis
porque me quexo de vos,
quéxome, señora, a Dios,
a quien tan poco imitáis.
Pudiendo representar,
después de tanto sufrir,
yo al hombre para pedir,
y vos a Dios para dar.
Mas la desdicha mayor
que padezco injustamente
es que mi fee no consiente
menor amor ni temor.
Si muero en tal pesadumbre,
será rac;;ón que sepáis
que no es que vos me matáis,
sino sólo por costumbre.

299

2. UN SONETO IN.liDITO ATRIBUIBLE A EsQUILACHE.-En un tomo de
papeles varios, relativos a sucesos del año 1644 (Bibl. Nac., ms. 2376),
se encuentra el siguiente soneto, en manuscrito, que un anotador moderno - el Sr. Pérez de Guzmán - califica de «autógrafo del príncipe
&lt;le Esquilache•:

, A la entrega de Lérida, animando a Su Magestad a más gloriossos
progresos.
Ya el imbencible monte leridano,
al yugo del primer César esempto,
yace a tu planta: ¡illustrc rendimiento,
o valiente campión, César cristiano!
Del catalán al persa, al africano,
pase tu campo vitoriosso, attento
de tu bridón al fuerte movimiento,
de tu bastón al orden soberano.
Triunpha veloz de quanto imperio vaña
el sol, que en tu corona se ha escogido,
por más illustre, cassa de su esphera,
para medir contigo la campaña;
y quanta fiera no murió al bramido,
león invicto, a tu presencia muera.
El soneto recuerda, en efecto, otros 1 del Príncipe, tanto por el
asunto como por la manera; pero la letra no es la suya 2, contra lo
que afirma el Sr. Pérez de Guzmán.
3. UNA CARTA AUTÓGRAFA DE EsQuILACHE. - «Señor: lo que puedo
assegurar a V. E. es que las personas que le an dicho que don Fernando holgava destar en Aragón mientras no se situasse el sueldo de
el cargo de Navarra, lo an dicho de suio, sin noticia de don Fernando
ni mía; antes en muchos papeles que sobre esta materia tengo escritos
a V. E. e representado, no sólo la impossibilidad de mi ermano, sino
la destruición suia y mía con los gastos deste officio. Y en quanto al
de Navarra, lo que passó es que, estando don Fernando en Los Faios,
me dixo el duque mi ermano que V. E. le faborescería para que se le
diessen, en haziendo merced al conde de Castrillo; y después se bolvió a dezir que ya estava despachada la cédula. Él respondió a V. E.,
1 «Siete vezes mudó jornada y casa,, «Adonde Lobregat humilde
aspira•, &lt;Dexó dos casas el mayor planeta• (págs. 14, 17 y 63). Amberes, 1663.
2 Véase una carta del Pr!ncipe al folio I 13 del manuscrito 9379 de
la Biblioteca Nacional, que publico a continuación.

�300

MISCELÁNEA

aviéndolo ya comunicado con don Fernando, que si no se le situasse
el sueldo no podía salir de una necessidad y meterse en otra; y con
esta réplica se proveió el cargo en ·e l marqués de Fuentes, con lo qua!
se dió don Fernando por escluido desta plática, pues el inconveniente
que por su parte se propuso quedó vencido en quien se dió el officio,
pues se le pagó en el servicio de el reyno su sueldo. A esto se junta
averse buelto a proveer segunda vez, aviendo mi ermano dicho al
señor duque de Medina de las Torres y al protonotario que aceptava
otra vez el previlegio de Aragón, porque S. M. se lo mandava y prometia de hazerle maior merced, y que no avía de ir a Navarra porque
no lo tenía por ascenso, ni las humedades de Pamplona eran para sus
achaques. Y con esta resolución vinieron de t;;aragoca, sabiendo que
se le deven grandes cantidades de su sueldo y que faltan por situarle
de la pensión dos mil ducados y no se le á librado nada de la aiuda
de costa. Y assi para esto como para que Je mejoren de puesto, está
aquí un padre de la Compañía, su confessor, á ocho meses.=Esta es,
señor, la resolución que pido para mi hermano, pues sólo pretende
occupación donde coma, ya que no tenga otra medra, y donde mi hija
no esté tantas vezes en el peligro de la vida en que oy se halla. Y esto
es lo que esperamos de mano de V. E., a quien Dios guarde como
desseo y puede. De casa, oy domingo 20 de julio año 1632. A. Et príncipe den Francisco de Bar/a.•
Sobre D. Fernando de Borja, hermano y heredero de Esquilache:
ÁLvARBz Y BARNA, Hfjos de Madrid, II, 53-55. - LA BARRERA, Nueva
biografía, págs. 228,318 y 449.-PAzY MEtIA, Correspondencia del conde
de Lemas, en Bulletin Hispanique, V, 256-258 y 356-358. -PÉREZ PAsTOR, Bibliografía madrileña, III, 335-339. - J. GóMEz ÜCERlN.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Terminamos en este número la reseña de los trabajos publicados
con motivo del tercer centenario de la muerte de Cervantes'·
CERVANTES SAAVBDRA, M1cuEL DE. - Entremeses. Anotados por
A. Bonilla y San Martín. Publícalos la Asociación de Libreda de España. - Madrid, Imp. Clásica Española, 1916, 4.º, xt-257 págs.= En
este elegante tomo se reproducen y comentan los ocho «entremeses•
auténticos de Cervantes, más el de los habladores, que de antiguo se
le atribuye, aunque sin fundamento serio. En el prólogo se inte_nta la
valoración e interpretación de los diferentes entremeses; pero sm pasar de ciertos rasgos superficiales o extraliterarios, como clo acabado
del argumento•, la significación o el alcance de la enseñanza, el interés autobiográfico.
El Sr. Bonilla dice con ocasión del Ent1·emés del Piejo celoso: «Situaciones hay en él que exceden en atrevimiento a las más crudas de La
tia fingida ..... Es el entremés, por el asunto y por la forma, enteramente aretioesco..... Todo el ambiente es, en efecto, italiano..... 2 Tan lejos
estamos de creer que Carrizales o Cañizares, cuyo nombre de pila es
Filipo 3 en la novela ejemplar, sea un modelo real de España, que creemos verosímil se trate, en la novela y en el entremés, de un argumento
originariamente italiano, como tantos otros que Cervantes imitó.....•
(págs. xxxm-v). Oaro está que el Sr. B. dirige sus tiros al pleito de la
Véase RFE, 1917, IV, 393-407; 1918, V, 57-83 Y 188-195.
Particularidad tanto más curiosa cuanto que El viejo a/oso es la escenificación de un relato tradicional que no ha dejado nunca de ser popular en España
(pág. 243). Cervantes aprovecha sucesivamente dos formas del mismo cuento:
la popularizada en España y otra mucho más cercana al Pliff)ndeJeande Condé.
(Cfr. Bédier, Fabliaux3, págs. 119 y 46(5..467.) Este rasgo de ningún modo de~ió
olvidarse al tratar de descubrir las fuentes del entremés. El Sr. B. pudo citar
en apoyo de su punto de vista el juicio de Grillparzer, Werke, edic. de Sauer,
XVll, pág. 248, que tiene a El vitio et/oso por la pieza más desvergonzada que
se ha dado al teatro.
3 Quien subraya es el Sr. B. ¿Supone acaso italianismo el llamar Filipo a Carrizales, y lo toma por indicio de la procedencia italiana de la obra?
1

2

�302

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

atribución de La tía fingida; pero en este pleito ha recaído sentencia
firme, que de tal puede calificarse el estudio del Sr. !caza 1. Muestre
el Sr. B. que Cervantes aprovecha para El viejo celoso una fuente italiana de la manera servil 2 que el ignorado autor de La tía fingida lo
hace, y la analogía obligará a un nuevo examen de la atribución de la
novela a Cervantes. Entretanto, y acaso después, las conclusiones
del Sr. !caza son enteramente válidas.
El Sr. B. reproduce cuidadosamente el texto de 1615; pero no logra
superar algunas dificultades que la edición príncipe ofrece (aimodonear 3, pág. 3; abiervadas, 44; llovista, 110, etc.). Corríjase : ando, 46;
juez, 47; atán, 52; ginebra•, 57, etc. Se imprime oislo seis veces (pági•
nas 30 y 196); corríjase oíslo, y así corre mejor el verso «Diga a mi oíslo
que si viene alguno•, o el de Quevedo, «Que mi oíslo se fué ahora•,
que el Sr. B. cita.
Conviene llamar la atención sobre una de las correcciones-poco
afortunada en verdad-que el Sr. B. hace al texto de 1615. Éste dice:
«y con este perro a otro hueso•; el Sr. B. corrige: «y con este hueso
a otro perro• (pág. 96). El Sr. B., que edita actualmente las obras completas de Cervantes, no podrá menos de recordar los numerosos ejemplos análogos del Quijote 5, que muestran que el alterar los refranes,
1 Dt cómo y por qué •La tía .fingida• no ts dt Cervatttts, y otros nuevos estudios cervantinos. ( «Renacimiento•, 1~16.) Cfr. RFE, DI, 1916, pág. 423.
2 Nada significaría, aunque existiera, un aprovechamiento personal y libre,
a la manera del que Cervantes mismo practica en la novela del Curioso impertinente. Por ejemplo, puede suponerse que el Pli{On llegase a Cervantes por un
conducto italiano.
3 Advierto que para los redactores del Diccionario de Autoridades, almodontar es errata por almonedtar, ya que citan este pasaje del :Juez dt los divorcios
para autorizar el sentido metafórico que atribuyen a almonedear. En ediciones
posteriores del Diccionario de la Academia desapareció esta acepción.
• El Sr. B., que imprime Ginebra, con mayúscula, declara que •es oscuro
el sentido de esta alusión• (pág. 212). Y añade: «¿Habrá errata y querrá decir
caballo de Gonela.....? También puede ser que el sacristán tilde de hereje al
soldado, porque la misma censura late en muchas alusiones a Ginebra.• La cosa
es más sencilla: el soldado llama al sotasacristán •sota sacristán de Satanás•, y
el sacristán le responde •caballo de ginebra•. («Ginebra: un juego de naipes•,
Dice. Acad.) Y por eso el soldado añade: «Bueno: sota y caballo; no falta sino
el rey para tomar las manos.• Así ha entendido el chiste, rectamente, el señor
Giannini en su diligente versión de los entremeses: M. CERVANTES, Gl'Inttrmtezi tradoti t illustrati da Auru:vo GtANNINI, Lanciano, R. Carabba, editare, 1915, pág. 67.
5 «¡el agua cuán presto verás que al gato llevas!•; •porque quien bien tiene
y mal escoge, por bien que se enoja, no se venga•; «allá van reyes do quieren
leyes•; •que donde no hay tocinos, no hay estacas•; «da de comer al que ha sed
y de beber al que ha hambre• . Cfr. R. Maria, edic. del Quijote, II, 473 y passim

NOTAS BIBLIOGllÁFICAS

trastrocando el orden de sus términos, es un procedimiento repetido
por Cervantes; en los mismos «entremeses• hallamos esta frase: cAsi
tiene él talle de hablar por el colodrillo, como por la boca» (pág. 128),
que esta vez el Sr. B. respeta en el texto, aunque no sin advertir en
nota que «quizá deba leerse: así tiene él talle de hablar por la boca,
como por el colodrillo• (pág. 237). Este recurso, como ha probado el
Sr. Rodríguez Marín, es de tradición literaria y procede de Lope de
Rueda, en cuya comedia Eufemia, escena VII, se encuentra el mismo
chiste : «A otro güeso con aqueste perro.•
Para el Sr. B. la frase «lo deseche vuestra merced• (pág. I05) carece de sentido; pero, como demuestra el Sr. R. Marín, lo tiene tan
patente, que sirve para explicar y aclarar otra análoga del Quijote,
V, 196, que los comentaristas anteriores no hablan entendido y que
se repite en Pedro de Urdemalas.
El comentario es abundante y minucioso (consta de 298 notas) y se
propone, sobre todo, resolver las dificultades de vocabulario, apoyándose con gran frecuencia en Covarrubias y Correas. Las notas al Rt,fidn viudo son muy superiores en calidad y cantidad a las que ilustran
los otros ,entremeses• 1• Y. G. O.
PuYOL, J.-El mjuesto retrato de Cervantes.-RCHA, 1915, núm. 2.
S&amp;NTBNACH, N. - El retrato de Cervantes. Carta abierta. - RABM,
julio•agosto, 1915, págs. 51-60.
PuYOL, J.-Et supuesto retrato de Cervantes. Réplica. - RCHA, 1915,
núms. 3 y 4.
SBNTENACH, N.- El retrato de Cervantes. Carta segunda. - RBAM,
1916, págs. 24-35.
BA1G BAÑos, A.-Historia del retrato attténtico de Cervantes. Transcripción y comento de congruencias e incongruencias.-Madrid, 1916,
66 págs. y una de índice.
PÉREZ DE GuzMÁN, J.-Los retratos de Cervantes. -AEsp, 1916, III,
52-147.
PuYOL, J. - El supuesto retrato de Cervantes (resumen y conclusión). - RCHA, 1916, núm. 4.

Lo entendió bien D. Manuel José García en su edición de El vizcaíno .fingido,
Madrid, 1905, pág. 155.-También Vélez de Guevara, tan familiar al Sr. B., emplea
este recurso, pero cambiando una o más palabras del refrán «dar gato por demonio•. Véase R. Marin en su edición de El diablo cojuelo, «Clás. Cast.•, pág. 6.
1 Pág. 197: sobre churr-illtro: el Sr. B. no conoce lo dicho por B. Croce, Napoli nobilissima, XV, 19(16, y ahora La Spagna ,ulla vita italiana, pág. 226. Que Escarramán haya sido una persona real, necesita probarse. Por ahora es
preferible la explicación de Hazañas, Los rufianes de Cervantes, 264.-Pág. 240:
Et gallardo Escarramán, de Salas Barbadillo, es una comedia, no una novela.-

�305

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

RonRIGUEZ MA!ÚN, F.-El retrato de Miguel de Cervantes.-Madrid,
1917 1 107 págs., una de índice y una de colofón; una lámina.=En 1910
se dió a conocer una tabla, retrato de un viejo con gola encañonada,
en la que dos letreros paralelos en mayúsculas y minúsculas de imprenta, dicen: el de la parte superior, &lt;D. Miguel de Cervantes Saauedra•, y el de la parte inferior, «luan de laurigui Pínxit año 1600.&gt;
Muchos aceptaron como auténtica la pintura en su integridad; otros
creyeron vieja la tabla y nuevos los rótulos; otros, en fin, pensaron
que todo ello era «trufa y mentira paladina&gt;. La Academia Española
adhirióse a los que sostenían la legitimidad dd retrato, y hubo de
colocarlo en lugar preeminente, por donación del Sr. Albiol.
En 1915, D. J. Puyol pidió la revisión del asunto en un agudo e interesante escrito; la falta de espacio me fuerza a compendiar en unos
cuantos enunciados sus notas. 1.º Discrepancias sospechosas enlamanera de contar el hallazgo y preliminares de la adquisición. - 2.0 El
texto del prólogo de las Novelas alusivo al retrato puede interpretarse como que aún no se había pintado, y quizá sea confirmación de
ello el dicho de Cervantes, de haberse quedado «en blanco y sin figura•. - 3.º Del extraño salto de la palabra Don desde el nombre de
Jáuregui, que siempre lo usó, al de Cervantes, que nunca pudo usarlo. - 4.º Que Cervantes no era persona de calidad para vestir gola.5.º Que no prueba nada el empleo de la forma «laurigui•, por cuanto
en la mayoría de las ediciones de las Novelas figura «Xaurigui&gt;.6.º De la rara precocidad del pintor, si nació en 1585 y aun si nació
en 1583. -7.º Que por no haberse realizado un examen técnico, nada
se puede asegurar de la antigüedad de los letreros. - 8.0 Otrosí, lo
mismo sucede con la atribución a Jáuregui, pues de él no se conoce
pincelada. - 9.º De la niñería de los repintes, que, según FoulchéDelbosc, han &lt;desembarazado• la frente, más estrecha antes.-¿Será el
discutido retrato un arreglo de una tabla antigua hecho en el siglo xvm?
Termina el escrito con una relación cde las cosas extrañas que han
ocurrido en este asunto•, y al fin la mentada instancia de revisión, dirigida al director de la Academia.
Contestó a este escrito el Sr. Sentenach, entre otras muchas cosas:
Que Don es contracción de Dominu.s, y Señor Miguel de Cervantes se
le llamaba; que la gola era en 1600 tan vulgar como el Don y aún más;
que hay noticias antiguas de muchas pinturas de Jáuregui, y quizá la
tabla figuraría en la colección de Medina de las Torres, de que habla
Carducho; que la antigüedad de los rótulos él mismo la probó con toques de alcohol marca cSol&gt;, y examinó el cuarteado con lupa; que
ha agrandado la frente un descuido, un barrido del que la limpió; que
la tabla estuvo muchos años en poder del coleccionista y cervantista
valenciano Sr. Sacristán, y que se esperen &lt;Sorpresas que harán caer
de espaldas•, y da prueba indiscutible, aplastante•.

La réplica del Sr. Puyol a esta carta no se hizo esperar, y es en
general razonada, aunque tal vez dura en demasía.
En una segunda carta, el Sr. Sentenach contesta de nuevo, y no
aporta más argumento interesante que la comparación de los letreros
con los números del siglo xvu que se ven en algunos cuadros del
Prado 1; repite su ya antigua observación de las semejanzas entre el
estilo de la tabla y los dibujos de Jáuregui para retratos, grabados
muchos años después, que es notable perspicacia.
Paladín de la autenticidad es también el Sr. Baig Baños en un libro
de carácter pintoresco, donde aunque no se trae prueba nueva alguna,
se recoge bastante completa la bibliografía del pleito, no olvidando los
artículos de revistas y periódicos. En el capítulo «Bibliografía a Jáuregui y a los retratos de Cervantes• sorprende la omisión del Ceán
Bermúdez, y maravilla, entre otras, la cita de «Los comentarios de la
Pintura•, de D. Felipe de Guevara, en los que no se nombra a Cervantes, ni meaos a Jáuregui, nacido años después de haber muerto el
cldsico gentilhombre del Emperador.
El Sr. Pérez de Guzmán y Gallo ha publicado un completo estudio
acerca de toda la iconografía fantástica del autor del Quijote; pero no
entra en el análisis de la tabla de la Academia, reservándolo para otra
ocasión, que aún no ha llegado. Es un escrito documentado y con cumplida ilustración.
Nuevamente el Sr. Puyo) contestó al Sr. Seatenach, y de este último estudio sólo recogeré tres de las interesantísimas observaciones
que apunta; lo conveniente que sería saber: primero, desde qué año
tuvo en su poder el Sr. Sacristán la tabla, porque en 1878 se dijo había
aparecido en Italia un retrato de Cervantes dibujado por Jáuregui;
segundo, a qué razones obedecía la creencia del Sr. Sacristán de poseer
tal joya artístico-literaria, puesto que los letreros no se descubrieron
ni leyeron hasta después de su muerte, cuando, como un trasto inútil,
pasó a poder del Sr. Albiol y éste procedió a su limpieza; y tercero,
que según parecer de técnicos, el cuarteado de la pintura antigua se
trasmite en poco tiempo a las ligeras capas de pintura con que letreros y números se dibujan.
Recientemente, el Sr. Rodríguez Marín ha publicado un admirable
trabajo, basta hoy el último de este asunto, prescindiendo de varios
articulos periodísticos de menor entidad 2• No puede darse libro más

304

1 Acerca de esto advertiré que, desgraciadamente, contados son los números del siglo XVII que figuran en los cuadros del Prado; muchos hay del xvur,
y la mayoría del x,x; a estos últimos pertenece el 6og, del Vaccaro (núm. 462
del Catálogo, que el Sr. Sentenach cita en apoyo de su tesis), que no es del xvn,
sino posterior a 1833 y anterior a 18491ll
2 Algunos del Sr. Puyo! ea La Tribuna, en los que reitera su petición de
que hablen los técnicos.

TOMO

v.

20

�306

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

erudito ni con más habilidad ni mayor ingenio pergeñado; recordando
una galanteria antigua, pudiera perdonarse la falsificación, si es tal,
por haber sido causa de tan bello escrito. Pruébase en él que Jáuregui
nació el jueves 24 de noviembre de 1583. Pruébase que Cervantes
pudo retratarse con gola, por !a irrefutable razón de que así lo hicieron
Mateo Alemán y Juan de la Cueva. Cas i se prueba que a Cervantes
pudo anteponérsele el Don; pero es lástima no se aduzca algún documento en que se le llame e Don Miguel», más fehaciente para los escépticos, que siempre sobran, que un verso de Rubén Darío, y el Anuari&lt;&gt;
militar de 1905; lo mismo digo de la falta del Don ante la firma de
Jáuregui; ha de haber gentes desconfiadas a quienes no basten la firma
sin Don del padre del autor y las eruditas citas alegadas. Sobre la
precocidad, se trae el testimonio de Moreno Carbonero pintando a los
quince años un cuadro «que no lo haría mejor hoy», según parecer de
Muñoz Degrain. Las pruebas técnicas se encierran en las contestaciones-favorables a la autenticidad-a un interrogatorio dirigido por el
autor a los ilustres pintores Sres. Bilbao, Menéndez Pida! y Garnelo,
pruebas que quizá, a los ya citados malignos escépticos, no parecerán
por completo satisfactorias.
Con todos los trabajos que aquí someramente se reseñan, la cuestión documental y erudita parece haberse agotado; imposible mayor
derroche de sabiduría y de ingenio que el que por unos y otros se ha
hecho; queda por completar, sin embargo, el estudio técnico.
Vista la tabla por D. Manuel Gómez Moreno, opina que en la figura
no hay repintes que hayan alterado los rasgos fisonómicos: sólo aparecen series de pinceladas avivando el pelo, cejas y barbas y un aumento de negro en los ojos, que así resultan algo saltones; en el fondo,
y especialmente en las ropas, hay amplia restauración para encubrir lo blanco de la imprimación, que las resquebrajaduras dejaban
al descubierto; mas ella desaparece, convirtiéndose en masa homogénea negruzca, en las zonas de los rótulos. Éstos destacan de relieve por ir trazados con masa de color, contrastando con la lisura
del resto de la tabla, sin que en los mismos aparezcan más retoques
que aguadas parciales reforzando el color; ello aparte de que sobre la
última cifra del 1600 hay una depresión, hoy restaurada burdamente,
quedando incierto si fué cero o seis dicha cifra. Los conocedores de
retratos españoles antiguos saben de sobra que casos con el nombre
y edad del retratado en la parte superior de la pintura, abundan; pero
en la misma letra en que se escribieron los letreros de la tahla cervantina, si los hay, escasean; y no conozco retrato - y lo mismo les sucede
a personas doctas a quienes de esto hablé - en que paralelamente y
en iguales caracteres y a todo lo ancho del cuadro se lean la firma y la
fecha; por lo tanto, los defensores de la autenticidad debieran buscar
retratos de hacia 1600, y a poder ser, sevillanos, con letreros análo-

gos -por el carácter de la letra, mayúsculas y minúsculas de imprenta, y por su colocación en el cuadro-a los de este que preside el salón
de actos de la Real Academia Española. No es de olvidar tampoco que
Jáuregui, a pesar de su esmerada educación clásica, no escribió su
firma en latín ni en castellano, sino en una mezcla de las dos lenguas,
en forma que, seguramente, no abundarán los ejemplos. F.-J. Sáncluz
Cantón.
C11RVANTl!S SAAVl!DRA, MmuEL. - Entremeses. Edición cuidadosamente revisada por Luis Carlos Viada y Lluch. -Barcelona, Editorial
Ibérica, 1914, 8.0 , xu-320. = El editor se ha propuesto recoger en un
solo cuerpo los entremeses auténticos de Cervantes y los que con más
o menos fundamento se le atribuyen: Los habladores, Los refranes,
D01ia Justina y Calahorra, Los mirones, La cárcel de Sevilla, Los romances y El hospital de los podridos. Es una edición de carácter popular que
puede prestar excelentes servicios. A lo escrupuloso de la edición
corresponde una presentación agradable.
D11LACR01x, A. - Sobre A. Baig Baños: Qttiln ful el licenciado Alfonso Fernández de Avellaneda.-RHi, 1916, XXXIV, 298-300. = No sólo
no admite el Sr. Delacroix las conclusiones del Sr. Baig Baños, sino
que critica duramente este libro, cque es lo contrario de lo que hasta
aquí se llamó método•.
Además de las obras reseñadas, el centenario ha dado lugar a multitud de artículos en torno a Cervantes, en que ya se trata de presentar sintéticamente la evolución de las interpretaciones del Quijote
-de que puede ser tipo el de P. ENRfQuEz UREÑA, De la nueva interpretación del • Qui.Jote• ( e Colección A riel&gt;, San José de Costa Rica,
1916, cuaderno núm. 79) -, o en que simplemente se procura divagar
en torno a los- motivos principales de dicha obra, tomados como fuente de inspiración personal. Así, B. lBRAs, Interpretacio1us del e Quijote•
(EyA, 1916, II, 193-197), nota que cen el Quijote ve cada uno lo que
gusta, según las disposiciones de su espíritu».-J. DoMiNGUEZ BBRRUE·
TA, De crítica literaria. El alma de D. Qui.Jote (BTer, 1917, IV, 47-57),
recorre los temas de la obra y concluye que no sin razón se habla de
caballerosidad española, que otros declaran &lt;quijotismo•. En las lenguas septentrionales la palabra •caballero• no lleva implícita una idea
moral; y de las meridionales, en Italia más bien significa galantería;
en Portugal, cmás adoración dramática hacia la dama», y en España
significa, en cierto modo, algo de desafío.-M. RAs, Figur as del « Qui_jote,. Los personajes imaginarios, los n&lt;&gt;velescos y los a1,sentes (Estudio,
1916, XIV, 195-197), examina, como lo indica el título, las diversas
categorías de seres humanos que hay en la novela de Cervantes, desde

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
el personaje real y presente hasta el fabuloso. «El Qrtijote-dice-es
obra comprensiva por excelencia.&gt;-M. SARALEGU1 y · MEDINA, Los consefos del ,Quijote&gt; (UIAm, 1916, núm. 4, págs. 2-4), recuerda la eficacia de los preceptos morales de la obra. - A. BAIG Y BAÑos, La emperatriz del mundo, Dulcinea del Toboso (EyA, 1916, I, 411-421, 516-526;
II, 46-56, 238-251), sigue paralelamente la exposición de cuestiones
históricas y el desarrollo de puntos de vista personales.-G. M. VERGARA, Algunas notas bibliogrdjicas acerca de la evolución en la manera de
r,er el «Quijote• desde su aparición hasta nttestros días (UIAm, 1916,
núm. 5, págs. 15-17). El título indica claramente el asunto y el carácter
de este estudio.-M. VERDAGUBR, Al margen del «Quijote». Vida espiritual de Aldonza Lorenzo (Estudio, 1916, XIV, 369-391), discurre con
elegancia en torno a la figura de Dulcinea, su ambiente, su representación espiritual.-J. A. RODRÍGUEZ GARCÍA, juicio del «Quijote• (Clnt,
19161 núms. 47 y 48), describe a grandes rasgos la época y la vida de
Cervantes, las condiciones en que aparece el Quijote, su acción principal y episodios, la fisonomía de sus personajes; habla del estilo, lengua y valor del libro, cómo se le ha juzgado y cuáles han sido sus imitadores. - La Lectura de 1916, II, 207-211, reproduce un artículo de
Tite Times del 22 de abril de 1916, titulado Los espaciosos tiempos de
Felipe JI. Una gloria de España, que está dedicado a Cervantes, y es
un buen artículo de ocasión. Y antes, en las páginas 86-88, la misma
revista reproduce un artículo de Le Temps del 24 de abril, sobre Shakespeare y Cervantes, asociados por el centenario. - Así lo han estudiado también P. G. MtLLKR y J. PAnfN, Cervantes-Shakespeare Tercentenary, I6I6-I9I6 (Government of Puerto Rico, Department of education.
Bulletin, 1916, núm. 2, 8.0 , 127 págs. y dos retratos), donde, al lado de
las noticias biográficas, hay una verdadera antología de juicios sobre
ambos escritores y algunos trozos de sus obras.

***
LoT-BoaonrnK, M. - Le roman idylique au Moyen Age. - Paris, A. Picard, 1913, 8.0 , 273 págs.
La histwia de los dos enamorados Flores y Blanca.flor. Publícala
A. Bonilla y San Martín. - Madrid, Ruiz Hermanos, 1916, 16.º, LXIV229 págs.
En el primero de estos libros el Sr. Lot-Borodine se propone tan
sólo, según dice en la introducción, dar a conocer al público letrado
algunos poemas pertenecientes a la época de la poesía francesa comprendida entre mediados del siglo xn y fines del xrn: Floire et Btanchejlor, Aucassin et Nicolette, Galeran de Bretagne, L' Escoujle ou Guillaume et Aélis y Guillaume de Palerme, de los cuales, los dos primeros
son los que nos interesan. En el segundo, el Sr. Bonilla, además del

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

texto que enuncia el título, reproducido según el raro ejemplar, de
principios del siglo xv,, perteneciente al señor duque de T'Serclaes
de Tilly, publica, como apéndice, el capitulo XLIII del libro II de la
Conquista de Ultramar, precedido todo ello de un estudio breve sobre
el origen, caracteres y textos que ha trasmitido la leyenda.
Todos los poemas de que trata L.-B.-tienen de común que sus protagonistas no son personajes heroicos, sino sentimentales, y en ciertos rasgos bastante semejantes, lo cual hace pensar en un origen
común. Sin embargo, la teoría de una fuente única en que hubiesen
bebido su inspiración los diversos autores, es cosa insostenible:
«Chaque fois que nous pensions avoir mis la main sur cette prétendue
source, elle fuyait devant nous insaisissable&gt; (pág. 287). Únicamente
Floire et Blanckejlor y Aucassin et Nicolette pueden tener esa fuente
común y au·n serlo el uno del otro, lo cual ha sido sostenido por literatos tan ilustres como H. Brunner y G. París. El Sr. L-B. se esfuerza
cuanto puede en reivindicar para la literatura de su patria el origen
de dichos poemas, pasando como sobre ascuas sobre la hipótesis de
un original hispanoárabe.
El Sr. Bonilla, después de anotar diez observaciones debidas a G. París, que establecen una perfecta separación entre dos grupos que estarían formados, el primero por las versiones francesas llamadas, a partir
de Du Méril, aristocrática y popular, respectivamente, y el segundo,
por la novela española, el Filocolo o Filocopo de Bocaccio y el Cantare,
publicado por Crescini, rebate la opinión de Du Méril en cuanto a que E
no representa una forma españoia antigua, porque la forma del nombre
Flores no puede venir sino del francés, y porque el episodio de un
combate judicial debe tener la misma procedencia; cita el Becerro gótico de Cardeña, en uno de cuyos documentos, fechado en 1.º de febrero de 947, aparece el nombre de una Flores, mujer de Munio, y
otros posteriores en que se halla la forma Floria; «en cuanto al combate judicial, es harto antiguo en la historia de nuestro Derecho, y
apenas bay un fuero municipal de importancia donde no se halle regulado&gt; (pág. xxr). En su opinión, puede pensarse con bastante fundamento que la primitiva historia de Flores y Blancaflor- no la novela
castellana de este titulo - sea de origen hispánico y está relacionada
con las peregrinaciones a Santiago de Compostela y con los milagros
del Apóstol. En cuanto a la novela castellana, vistas las diferencias
esenciales que la separan de las redacciones francesas, el Sr. B. se
inclina más a creer en su origen italiano.
De origen francés queda en la literatura castellana una alusión en
el capítulo XLIII del libro II de la Conquista de Ultramar. Por vía de
apéndice, como queda dicho, publica el Sr. B. este interesante capítulo,
tomándolo de la edición impresa en Salamanca (S) en 1503, único texto
en que cree que se ha conservado. Existe, sin embargo, un manuscrito

�310

NOTAS BIBLIOGRÁl"ICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

anterior a esa fecha, manuscrito de gran interés, por cuanto parece
demostrar que en él han sido introducidas ciertas modificaciones respecto del texto original. En la misma alusión a la historia de Flores y
y Blancaflor es más explícito, pues añade a lo copiado por B. (pág. Lvu):
calll do el quería faur justicia dellos porque los fallara en uno, dentro,
en su torre,. Además, S llama al rey de Toledo Hlxem, y a su hija
Halia; en cambio dice «los palacios de Galiana,. El manuscrito, invariablemente, Galafre y Galiana, como el francés. Al rey de Zaragoza le llama S Abrahim; el manuscrito, Bramant; B1·aiment, el
francés.
Coloca el Sr. B. la redacción de la Conquista de Ult,·amar en el
siglo XIV, •seguramente después del año 1312&gt; (pág. tv1). En esto sigue la opinión de Groussac, que a su vez se funda en la nota ya hecha
por Sarmiento, repetida por Gayangos, de que en el libro III, capítulo CLXX se consigna la extinción de la Orden del Templo, extinción
que fué llevada a cabo en aquella fecha. Sin embargo, no es esto suficiente razón, pues lo más probable es que la frase en que se consigna la supresión de la Orden sea también una adición, debida, quizá, a
1a misma mano que cambió Galafre, Galiana yBramant en Hb.::em, Halia y Abrahim. ¿Cómo podrán armonizarse las frases ccomo paresce
hoy en día&gt; y cfué después aquesta orden desfecha,, refiriéndose
ambas a la citada Orden? Ni aun del compilador castellano puede ser
esa adición, pues no es creíble que se contradijera tan fácilmente en
el espacio de dos renglones. Y. González del Río.

que incluso podría servir para orientar a los futuros investigadores.
Pero el Sr. R. N. ha preferido no pasar de la parte externa de esta cuestión. Un solo ejemplo: se habla de las ediciones, muy discutibles, del
Sr. Rosenberg, dedicándoles cuatro páginas (349-352); del Sr. l\farden
sólo se trata en dos (334-336), sin hacer resaltar el valor metódico de
su edición del Fernán González, que se basa sobre un manuscrito del
siglo xv, y cuya labor ha consistido en trasponer al lenguaje del
siglo XIII la modernizada lengua del copista. No quiere esto decir, sin
embargo, que el libro del Sr. R. N. no preste buenos servicios a quien
desee conocer sumariamente la labor de los hispanistas de NorteAmérica.

ROMERA NAVARRO, M. - El hispanismo en Norte-América. - l\Iadrid,
«Renacimiento,, s. a. [1918), 8.0 , 433 págs.=Hace historia este libro de
los trabajos que han consagrado a España (arte, vida, literatura) los
estudiosos norteamericanos desde mediados del siglo x,x. Las informaciones que ofrece son sin duda interesantes; pero es lástima que
quien enumera las condiciones de una buena traducción (cap. XI), al
traducir a los escritores norteamericanos y aun escribiendo a veces
de propia cosecha, incurra en descuidos de tal índole como el decir
ANCIANA literatura española, de las ANCIANAS crónicas y de otras cosas
de igual venerable ancianidad; que emplee casi constantemente sujeto
en lugar de asunto o argumento (págs. 31, 32, 35, etc.), baladas por romances, y use prior por anterior: una producción..... PRIOR al 21 de julio
(pág. 340). En general, este libro, por la misma índole de su asunto,
no rebasa los limites de la divulgación. Nótase en él, además, que la
producción de los autores se resuelve ordinariamente en elogios uniformes. Si el Sr. Romera Navarro hubiese tomado aspectos concretos
-del hispanismo en Norte-América (la lingüística, la dramática, etc.), y
hubiese examinado los métodos y los resultados a la luz de los últimos
puntos de vista, nos habría dado, por lo menos, una bibliografía crítica,

311

BERA y LóPEZ MENDlzÁBAL.-Diccionario castellano-euzkera y euzkeraerdera. -Tolosa, 1916. Un tomo en 8. 0 , 514-654 págs.=Sería inadecuado someterlo a una crítica filológica, pues sólo una finalidad práctica
guía a los autores. Este trabajo obedece al movimiento general de
resurgimiento del vascuence. Han compuesto sus autores un diccionario de fácil manejo y utilísimo para el aprendizaje de este idioma.
Una novedad importante es la parte española-vasca, de enorme utilidad hasta tanto que no se publique el Diccionario español-vascuence
de Atzkue.
LAIGLESIA, E. DE. - La mujer en los libros de caballerfas. Conferencia leída en el Príncipe Alfonso, para la Unión de Damas Españolas, el 25 de febrero de 1915.-Madrid, Fortanet, 1917, 4.0 , 48 páginas. = El Sr. Laiglesia resume en tono vulgarizador y ameno las
ideas que sobre la mujer encierran los libros de caballerías, principalmente los del ciclo artúrico. Esta conferencia es fruto de reposadas lecturas de los textos españoles y extranjeros pertenecientes a
esas leyendas, y son siempre característicos los episodios y citas que
el autor aduce.
FERORELU, N1coLA. - Gli ebrei nell' Italia meridionale dall' eta romana al secolo X VIII. Edito a cura della rivista cll Vessillo Israelitico,, Torino, 1915, 4.0 , XX11-261 págs.=Este importante trabajo puede
interesar por diversos conceptos a los lectores de la Revista: basado
en gran parte sobre materiales inéditos, abunda en noticias nuevas que
conviene resumir o señalar. Las indicaciones que siguen se limitan a
estas tres cuestiones: emigración de los judíos españoles a Nápoles,
política de los virreyes españoles y fortuna de la familia Abravanel.
(Las adiciones y rectificaciones que se proponen van entre paréntesis.)
1.
La emigración empezó antes de que se publicara el edicto de
31 de marzo de 1492, pues en febrero llegaron a Nápoles muchos

�312

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

judíos de Aragón, Cataluña y Valencia. (Sobre los mandatos parciales de destierro que precedieron al edicto, véanse Fidel Fita, BAH,
XV, 313-315, 330 y 447, y Lea, A History of the Inquisition of Spain,
I, 132, nota 1, y 569.) La mayor parte de los que se refugiaron en
Nápoles llegaron el 10 de agosto siguiente. (Otra expedición de desterrados llegó el 24: l. Loeb, Le nombre des juifs de Castille, en Revue
des Études Juives, XIV, pág. 175, nota.) Acaso eran también españoles
«multi iudei• que se encontraban en Nápoles hacia el 6 de noviembre, en espera de salvoconductos para otros lugares del reino. Siguieron llegando durante el año de 93: se supone que obtuvieron
permiso para prorrogar la salida basta el 12 de enero de 1493-como
los sicilianos-o acaso hasta más tarde. (Ningún documento lo confirma. Las declaraciones de 14 y 30 de mayo de 1492 mantienen el
plazo señalado en el edicto: «fasta en fin del mes de Jullio&gt;. En la
carta de cesión del campo de Judizmendi en 27 de junio: «los judíos
avían de salir para siempre de todos estos reynos e señoríos en el
mes de Julio•. Amador, Historia de losjudlos en España, III, pág. 610.
Tampoco es, pues, exacto que el edicto de expulsión concediera tres
meses de plazo y cuarenta días de tolerancia, como el edicto de expulsión de los judíos sicilianos. Se ha dicho que los judíos obtuvieron
dos días de gracia, basta el 2 de agosto; pero Loeb, pág. 175, cree
que la salida de los expulsados se retrasó, no porque se les autorizara para ello, sino por imposibilidad. Nótese que Bernáldez, Historia
de los Reyes Católicos, «Bibliófilos Andaluces•, l, págs. 332, 338 y 339,
afirma repetidamente «que dentro de seis meses se fuesen•; pero sin
olvidar que supone, pág. 332, que el edicto se dió «estando en el cerco
de Granada el año de 1492&gt;.)
Se conoce con certeza la presencia de judíos españoles en Bitonto,
Castellammare di Stabia, Lecce, Nápoles, Salerno, Tricarico y Reggio;
el autor calcula, en vista de diversos documentos fiscales, que cerca
de cincuenta mil judíos españoles se establecieron en el reino. (Según I. Loeb, pág. 182, no pasaban de nueve mil, incluyendo a los portugueses. Será, pues, necesario someter a nuevo examen los cálculos
de Loeb, aceptados hasta ahora.)
Los judíos españoles no se confundieron inmediatamente con los
judíos napolitanos, sino que se organizaron en comunidades independientes, con autoridades propias en Bitonto y Nápoles: de Nápoles
salían los delegados • pro parte ebreorum nacionis Yspanie • para
cobrar «a iudeis yspanis• los impuestos, que por separado satisfacían
al erario.
Los judíos españoles, como cuantos acudieron al reino de Nápoles
en la segunda mitad del siglo xv, encontraron todo género de facilidades para establecerse y ejercer el comercio o el préstamo. Algunos
nombres nos dan los documentos: Samuel Anluba, Moisés Constan-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

313

tino de Ragona, Joseph Alzay, médico en Bitonto en 1494; el rabí
Moisés de Seem Tov, de la familia de Ben Chaviv, corrector de imprenta en Nápoles; Moisés Toledano, banquero en Castellammare di
Stabia en 1495.
2. Los aragoneses lucharon para defender a los judíos de las violencias de los señores y del p!3eblo, y de las arbitrariedades de las
autoridades civiles y eclesiásticas: una política antipopular. Así, con
la ca/ata de Carlos VIII se desencadenan los odios tradicionales:
saqueo de las juderías o abolición de créditos en 1495.
Por el contrario, la política de los virreyes fué popular; es decir,
conforme a los sentimientos generales hacia los judíos: anulación de
débitos, 30 de enero de 1507; obligación de llevar el signo distintivo,
28 de abril de 1521. Si los judíos fueron defendidos por los napolitanos, fué para defenderse a sí mismos de un posible establecimiento
de la Inquisición, enero de 1510, o por motivos egoístas-el temor a
la usura cristiana; la necesidad de liquidar las deudas en caso de expulsión-, 1520, 1533, 1539. Pero los viejos odios perduran y responden siempre a las maniobras de los agitadores, como lo prueba la
reacción que producirá la proclama de 3 de febrero de 1540; y antes, el
permiso concedido por el virrey Medinaceli para que algunos judíos
pudiesen entrar en el reino y ejercer el comercio. Publicada la orden
de expulsión el 23 de noviembre de 1510, se autorizó más tarde a doscientas familias para permanecer en el reino mediante el pago de tres
mil ducados anuales. A fines de 1514 se ordena la expulsión de los
convertidos. Los excesos de los usureros cristianos crean un movimiento popular a favor de la vuelta de los judíos. El 23 de noviembre
de 1520 se confirman los privilegios otorgados por Fernando I y se
autoriza la vuelta de cuarenta o cincuenta familias ricas; se les impone un tributo ordinario de mil quinientos ducados al año. Se establecen disputas públicas en las sinagogas entre teólogos y rabinos; don
Antonio de Guevara interviene en ellas. Due dispute motto famose fatte
dal molto illustre e rev.mo sig. d. Antonio di Guevara vescovo di Mondognetto una coi giudei di Napoli e l'altra con quei di Roma. Cosenza, 1602,
(Croce, La Spagna, pág. 230, nota 1). Don Pedro de Toledo inte~ta la
expulsión total en 5 de enero de 1533, contra lo prometido en 1520.
Después de diversas negociaciones se llega a un nuevo acuer_d o, 28 de
febrero de 1535-31 de marzo de 1536, más amplio que el de 1520. El
10 de noviembre de 1539 se amenaza de nuevo a los «pérfidos• judíos
con la expulsión. Los napolitanos significan al virrey que tal medida
quitaría «la mita dell' animo a li populi, . Pero la expulsión está definitivamente acordada. Se revisan las cuentas de los judíos con el erario a partir de 1528, y después de obligarles a tomar los 10.400 ducados que se les adeudan, en mayo de 1541 se publica el decreto de expulsión, sin respetar el arreglo de 1535. Se señala el 31 de octubre

�314

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

de 1541 como término improrrogable para la salida, sin atender a las
súplicas de los judíos ni a sus protestas en cuanto al arreglo de cuentas. No están claros los motivos de la expulsión, que los contemporáneos atribuyen a diversas causas, no aceptables: la usura, el deseo
de la nobleza de librarse de sus acreedores, etc. El marqués de Salas
decía en 1740 que D. Pedro de Toledo cvollendo vendicarsi della
nobilta, procuro l' espulsione degli ebrei dal regno, piuttosto per far
danno alla nobilta debitrice di gravissime somme agliebrei a' quali,
dovendo partire, dovevano pagarsi, e non gia per evitare le usure
degli ebrei•. (Según el autor, D. Pedro de Toledo resultaría el principal responsable de la expulsión. Pero antes de pronunciar un juicio
definitivo sobre este punto, convendría practicar las investigaciones
del caso en los archivos españoles, que acaso guarden documentos
que lo resuelvan o lo aclaren. Y convendría, no menos, juzgar este
acto del cgran virrey&gt;, no aisladamente, sino en relación con toda su
política y con criterio estrictamente histórico. Sólo entonces podremos conocer los verdaderos móviles de su conducta y explicárnoslos.
Todo lo cual es tarea que corresponderá al futuro biógrafo de don
Pedro de Toledo.)
3. Judas cAbramanel&gt; (León Hebreo), hijo de «Isac Abramanel,
habitat-24 de julio de 1494-in hac civitate Neapolis cumdicto eius
patre, uxore et tota eius familia•. Real ordenanza de 10 de mayo de
1501 al capitán y a la comunidad de Barleta: chavendo Noi cari li dilecti nostri don Isach Abravanel et mastro Leone phisico suo figliolo
per le loro virtu, et desiderando se transferiscano con la loro famiglia in questa nostra cita de Napoli ad nostri servitii .....&gt;
Cláusula VI del arreglo de 23 de noviembre de 1520: «Il medico
mastro Leone Abravanel sía escluso da qualsiasi pagamento, considerandolo in soprannumero.• Médico del virrey en 1521, asiste al creverendissimo San Zorzi&gt;, Sanuto, Diari, XXX, 132, 133 y 189, e influye
en la corte a favor de los judíos. Ioseph Abravanel, hermano de León
Hebreo, médico, «dilecto• al Gran Capitán, con quien fué a unirse a
Mesina el 6 de febrero de 1501, Sanuto, Diari, III, 886, 1439 y 1474.
Se dedica al comercio. Samuel, el otro hermano, amigo de D. Pedro
de Toledo, intervino activamente a favor de sus correligionarios: en
1535 presenta los acuerdos que fueron aceptados, y en 1541 diversas
protestas para evitar la expulsión.
Se tienen noticias de un D. Jacob Abravanella o Abramanel o Abarbanel, cyspano abitatori Bari•, acaso hijo también de D. Isaac. Se le
autorizaba - 30 de junio de 1512 - a permanecer en Nápoles con su
familia, por di multi servicii&gt; que había prestado y seguía prestando
a la corte. J. Gómez Ocerin.

BIBLIOGRAFÍA

RESEÑA DE ESTUDIOS GONGORINOS
(1913-1918)
De una manera general, puede decirse que los críticos del siglo xv11 sólo se preocuparon de los caracteres externos del gongorismo. Cuando, a la muerte de D. Luis, la crítica de su poesía se
exacerba hasta producir una verdadera controversia, los impugnadores- que valían más que sus contrarios - reparan en la oscuridad o
reconditez de la metáfora, en lo insólito del neologismo y en lo caprichoso del hipérbaton; los defensores, por su parte, quieren mantener
su causa con argumentos de autoridad, alegando sobre todo ejemplos
latinos, o se entretienen en desenredar la madeja de las alusiones
eruditas. Si alguno por suerte da con un motivo de sensibilidad poética - como Faría y Sousa cuando repara en la cabriola de la frase
que describe el salto de una cabra-, más que otra cosa le parece
asunto de risa. Y si en tanto el gusto del gongorismo había cundido,
es porque se apoderaba, no de la razón, sino de la intuición de las
gentes; y esto como en virtud de causas sobrentendidas, respecto a
las cuales nada nos dice la controversia del Seiscientos.
Cuando el siglo xvm reacciona contra los extremos de las revoluciones estéticas anteriores, y la decadencia a que habían conducido;
cuando el Fray Genmdio ridiculiza los errores de la cátedra sagrada
último fruto del culteranismo a lo divino; cuando se desarrolla en
España ese movimiento neoclásico que puede representarse en el
nombre de Luzán, Góngora aparece como uno de los responsables
personales.del mal: peste divina de la que conviene alejarse con respeto. Poco a poco se le va perdonando la segunda manera, en gracia
de la musicalidad y soltura de la primera: el ángel de luz de Cascales
hace perdonar al ángel de tinieblas. Y con este criterio entramos en el
siguiente siglo.
Menéndez Pelayo, al revisar los problemas fundamentales de la
literatura española, expone en la Historia de las ideas estéticas, como

�316

A. REYES

RESEÑA DE ESTUDIOS GONGORINOS

desde arriba y a su grandiosa manera, la controversia del gongorismo,
los caracteres de esta tendencia, los puntos de donde partieron los
ataques contra Góngora, la diferencia entre el gongorismo y el conceptismo-que ya parecían confundirse a la distancia-, y finalmente
el valor de la poesía de Góngora. A cuyos encantos, que se le revelan
como ahogados entre los errores del sistema, supo Menéndez Pelayo
ceder con cierta generosidad, hasta donde se lo consentían sus tradiciones y sus experiencias intelectuales.
Cuando las intensas investigaciones de Foulché-Delbosc habían
renovado la materia del gongorismo, Lucien-Paul Thomas, en sus dos
conocidos libros ( 1909-1911) volvía sobre la controversia del cultismo,
exponiéndola con sencillez provechosa; esclarecía la procedencia de
Góngora de los humanistas cordobeses y la influencia que sobre él
ejerció Carrillo, y hacía ver que no existe una causalidad necesaria
entre el gongorismo de España y el marinismo de Italia, a pesar de la
tradicional querella 1•
Lo entendió al revés Rémy de Gourmont al reseñar, en una de
las series de sus Proménades littéraires 2, la obra de Thomas. Y es lástima que Gourmont no haya conocido mejor las letras españolas. El
crítico del simbolismo - en cuya actitud parece muy bien caracterizada la orientación de la literatura actual con respecto a Góngora se sintió atraído por ese gran malhechor de la estética, como él decía;
y en su rápida nota puso lado a lado los nombres de Góngora y de
Mallarmé ª·
Así, pues, la obra de Thomas cerraba un ciclo de los estudios gongorinos. Y por entonces, el último floreciiniento de las letras españolas y la poesía de Rubén Darlo habían hecho que aun el público
de la calle volviera los ojos hacia Góngora.
Al reseñar en las páginas siguientes los trabajos posteriores a
Thomas, he debido dar por supuesto el conocimiento de muchas
cuestiones, y aun del vocabulario de la crítica gongorina: qué es y
qué vale el C/1acón, qué el Escrutinio, por ejemplo. Creo no haber
omitido nada fundamental, y agradeceré que se me complete y rectifique: todo lo sabemos entre todos.

está a la entrada de la sala Velázquez, del Prado, y que la opinión de
los entendidos se inclina a atribuir a Zurbaráo, acaso le fué asignado
a Velázquez, dice Romero de Torres 1, en vista de cierta declaración
que se lee en el Arte de la Pintttra, de Pacheco. Y añade: «Creo llegado el momento de poderlo aclarar, con el descubrimiento de otra
nueva efigie del poeta, la cual, desde luego, nos ilustrará para hacer la
verdadera catalogación del lienzo.• Trátase de un retrato de mano d e
Velázquez que posee D. José Lázaro, director de la revista La España Moderna. Dicho retrato está, según opinión del autor, mejor pintado, y aun se diría que es el original de que parece simple copia
el del Prado.
Otro semejante, atribuído a Castillo y Saa vedra, ya muy repintado
y deteriorado, poseían en Córdoba los herederos de F. de Borja Pavón.
Este retrato ha pasado después a A. Gandarillas, de Madrid, que
aunque lo ha recortado haciendo desaparecer una mano con un birrete, ha limpiado un poco la cara. El Sr. Romero de Torres lo atribuye
a Velázquez y lo reputa superior al del Prado.
Otro retrato, poseído antes por el marqués de Cabriñana, vino a
parar a manos de una antigua servidora de éste, que vive en Montilla.
De aquí procede la estampa de Manuel Salvador Carmona que hay en
la Biblioteca Nacional.
No sabemos - concluye - si lo retrató el Greco; pero él mismo
declara que lo retrató un artista belga en el soneto que empieza:
Hurtas mi vulto, y cuanto más le debe.....
Debo añadir que de este retrato hecho por «Vn pintor flamenco,,
se copió el hermoso retrato a pluma que figura en el manuscrito Chacón, y que ha reproducido la Revue Hispanique en 1900.
Parece que, en general, la crítica no acepta los anteriores juicios
&lt;lel Sr. Romero de Torres.

***

Es indispensable decir algo sobre la iconografía de Góngora, aunque no sea éste lugar adecuado para discutirlo. El conocido busto que

En el cartapacio M-44 de la Biblioteca de la Academia de la Historia,
que perteneció al genealogista Luis de Salazar y Castro, ha encontrado
D. Lucas de Torre 2 el tf'stamento de Góngora, y un poder hecho en
Madrid, 6 de junio de 1628, por medio del cual Paravicino - como testamentario de Góngora - autoriza a Pellicer «para imprimirunasLeciones solenes que dicho D. Joseph a hecho al Polifemo del dicho D. Luis
&lt;le Góngora.• El testamento es de Madrid, 29 de marzo de 1626. Gón1

Las importantes páginas que dedica A. Coster al gongorismo en sus relaciones con la obra de Gracián, las he reseñado ya en esta misma Revista, 1915,
II, 377 y sigs.
2 Cuarta serie: Souvmirs du Symbolisme et attlres étttdes, Paris, 1912.
3 Yo intenté de paso esta aproximación en Cuestiones estéticas, Paris, 19n.
1

317

E. ROMERO DE ToRRBS, Un nttevo retrato de Góngora, pintado por velá%quez,

en Mvsevm, Barcelona, 1913, m, 231-239.
2 L. DE ToRRI!:, Documentos relativos a Góngora. [I: Testamento in sólidum de
D. Luis de Góngora, capellán de Su Majestad, racionero de la Santa Iglesia de
la ciudad de Córdoba. II: Poder para que D. Joseph Pellicer pueda imprimir el
Polifemo de Góngora, comentado.] (Rev. Hisp., 1915, XXXIV, 283-291.)

�318

A , RBYES

RBSBÑA DE ESTUDIOS GONGORINOS

gora pide que sus restos sean trasladados a la iglesia de Córdoba,
capilla de San Bartolomé, donde están sus padres; declara deberle
698 reales a Pedro el aceitero; a Berna!, su cochero, lo que aparezca;
a Pedro Cebrián, 500 reales de vellón; a Fr. Luis de Lizama, 300 reales;
a Antonio Sánchez, lencero, lo que pareciere; a Joseph Franqueza, lo
que él dijere; a Ana de Retes, el alquiler de la cama; al conde de Paredes, 1.000 reales de vellón; al obispo de Urgente, 200 reales en plata;
a la bizcochera Inés del Moral, lo que declaren su ama María Rodríguez y su criado Martin González; a Domingo González, el alquiler
de la cochera; al cochero y herrador, Jo que parezca; al sastre Alonso Hermosilla y al zapatero, lo que sea; a D. Francisco Manuel,
714 reales de vellón. Manda obsequiar como se pueda a su ama y
a su criado, y nombra sus ejecutores al cardenal D. Enrique de Guzmán y Haro, al consejero D. Alonso de Cabrera, al caballero de Calatrava D. Francisco Manuel, y a su amigo Fr. Hortensio Félix de
Paravicino y Arteaga, que fué, sin duda, el que verdaderamente se
ocupó en las voluntades del finado, pues es el que aparece en el expediente solicitando copia del testamento en 9 de junio del siguiente·
año de 1627.
En suma, lo que ya sabíamos: que Góngora acabó muy pobre,
aunque muy bien relacionado en la corte.

Ahora, el mismo R. F.-D. 1 se encarga de volver su crédito a Pellicer- sólo en este punto concreto, ya se entiende-, publicando una
versión más extensa de la Vida de Góngora, de que la anterior puede
considerarse como una forma abreviada; versión firmada por Pellicer,
que se había quedado en papeles de la Biblioteca Nacional, y que Pellicer había preparado para que figurara al frente de sus Lecciones
solemnes, Madrid, 1630. Pero según una advertencia que aparece en
los preliminares de las Lecciones, tuvo que prescindir de publicar esta
Vida, y la dejó para una proyectada segunda parte de las Lecciones,
que nunca llegó a publicar.
En el artículo sobre Los textos de Góngora a que aludo en nota, he
llamado Vida mayor a esta segunda versión, recién publicada, y Vida
menor a la que aparece impresa en las ediciones de Hoces.
Pero A. Baig Baños-que sólo consultó bibliografias anteriores a
todos estos trabajos-dió en el índice de manuscritos de la Nacional
con la Vida mayor y la volvió a publicar como inédita en España y
América, 1918, XVI, 206-212 y 284 - 289 (también hay una tirada
aparte) 2•
Lo que abunda no daña, y la nueva publicación ha servido para
difundir el conocimiento de la Vida may6r entre un público .que seguramente no está familiarizado con el manejo de la Revue Hispanique. Baig Baños publica en una nota las signaturas de todos los manuscritos gongorinos mencionados en los índices de la Nacional. También esta lista se consulta, ya publicada, en el tomo II del Gallardo,
páginas 65-66 del Apéndice. Pero tampoco aquí daña lo que abunda;
y más cuando esta nueva publicación nos permite apreciar lo que hemos progresado desde los tiempos de Gallardo; en efecto, uno de los
números de la lista lleva ya esta anotación: cfalta&gt;. Gallardo ponía,
además, «Varios versos suyos&gt; (signat. ant.: M -1 42), y Baig Baños
pone, además, el ms. 2066 en que constan las fragmentarias Segundas
lecciones que preparaba Pellicer.
Finalmente, Baig Baños promete dar una noticia de los manuscritos gongorinos que constan en la biblioteca del librero Vindel. Ojalá cumpla pronto su ofrecimiento. Con el estudio de los
manuscritos tiene que completarse el conocimiento de la obra de
Góngora.

Al frente de las ediciones gongorinas de Gonzalo de Hoces, 1633,
16341 1648, 16541 así como de la edición de Bruselas, 1659, aparecía
cierta Vida de Góngora firmada por A. A. L. S.M. P., iniciales que había

que descifrar de este modo, según la inscripción que aparece después: Anonymus Amicus Lubens Scripsit, Moerens Posuit. R. FoulchéDelbosc, Notes sur trois manuscrits des amvres poétiques de Góngora, en
Rev. Hisp., 1900 1 VII, 454, había recordado que José Pellicer declara
ser el amigo anónimo autor de esta Vida, en su Bibliotheca, Valencia,
1671; pero añadía: «cela ne suffit pasa trancher la question, car on ne
saurait oublier que si Pellicer fut un grand travailleur, ce fut aussi un
menteur et un faussaire sans égal&gt;. En todo caso, quedaba aclarado
que esta Vida no había sido escrita para los textos de Hoces, sino
para el manuscrito Chacón 1•
1 La dedicatoria de este manuscrito es de 12 de diciembre de 1628, cinco
años anterior a la primera edición de Hoces. En 1633 aparecen dos ediciones
de Hoces: una contiene la Vida anónima y otra no, de donde yo había querido
nferir que pudo escribirse esta Vida anónima o Vida menor entre una y otra
¡edición de Hoces de 1633; pero hay que recordar, para evitar confusiones,
que la Vida mayor de que se trata en esta reseña estaba ya preparada para las
.úcciones, las cuales se publicaron en 1630. Véanse Los textos de Góngora, en
Bol. Acad. Esp., 1916, III, 262, nota 2.

319

J JosEPH PELLICER DE SALAS Y TovAR, Vida de D. Luis de Góngora
(publicada por R. Foulché-Delbosc}, en Rev. _Hisp., 1915, XXXIV, páginas

577-588.
2 En esta nueva publicación, la signatura del manuscrito en que consta la
Vida mayor no está indicada con claridad: no es 7-3918, sino ms. 3918, antes

M-7. En la lista de manuscritos que Baig Baños pone en nota confunde igualmente las signaturas antiguas y las nuevas.

�320

321

A. REYES

RESEÑA DE ESTUDIOS GONGORINOS

La gloria de Niquea de Villamediana I consta de tres partes: 1.º, un
prólogo alegórico; 2.0 , una loa; 3.0 , la acción que da nombre a la comedia o, mejor, a la invención. «Los versos están mezclados con trozos de
prosa gongorina en que se describe la fiesta de Aranjuez,, 15 de mayo
de 1622, cuando la invención fué representada ante la corte, con el
incendio e incidentes que conocen los aficionados a las curiosidades
de la Historia.
Traté de mostrar la probabilidad de que el prólogo alegórico de
La glon"a de Niquea sea obra de Góngora, por algunas consideraciones
críticas y el testimonio de Angulo y Pulgar, gongorista andaluz del
siglo xvu.
«Más de una mano-dije-parece haber intervenido en esta pieza.
Desde luego es dudoso que, como hasta hoy se ha dicho 2, el mismo
Villamediana redactase las acotaciones en prosa. En otra ocasión expondremos nuestras razones.,
Esperaba yo dar con nuevos datos antes de producir mis razones,
y además esperaba averiguar quién es ese «Licenciado Dionisio Hipólito de los Valles, , que tiene traz:i. de nombre supuesto, y que aparece como editor póstumo de Villamediana. Pero pasa el tiempo y
veo fracasar las débiles sospechas que tuve. Buenas o malas, prefiero,
pues, exponer aquí las ofrecidas razones.
Estas acotaciones fueron redactadas después de la fiesta y para
describirla. A pesar de su estilo pedantesco y poco legible, ni faltan
en ellas dos o tres toques vigorosos, ni podría el lector apreciar sin
ellas la intención de una comedia casi de magia, que fué concebida,
sobre todo, para ser encanto de los ojos. Si Villamediana mismo
redactó las acotaciones, tuvo que ser entre el 15 de mayo de 1622,
día de la representación, y el 21 de agosto del mismo año, en que
murió.
Ahora bien: en medio de aquella madeja retórica hay ciertas observaciones críticas sobre la acción de la comedia, que al principio me
parecían más propias de un extraño que del autor mismo de dicha comedia. Así, leemos que 'Albida', huyendo del enamorado 'Lurcano',
se arroja al Infierno, egue para provecho ageno es mucho en una mujer, (pág. 45, edic. Zaragoza, 1629); «quedando 'Lurcano' pesaroso de
no poder seguirla-que de mi voto hiziera muy mal, (pág. 46). Pero
ahora me parece que a esto no hay que darle mucha importancia, porque también pueden ser ardides retóricos con que los narradores de
la época solían afectar candidez ante los asuntos que inventaban, para
fingir verosimilitud y dar objetividad al relato.

Más significativo es el siguiente pasaje:
e Quando la fábula no tuviera otra cosa más que es la de ser brer1e,
~ienso que no merecía disculpa, porque apenas pareció que avía ocupado
tienpo; que si bien lo ilustre, lo hermoso y lo aparente gozaron de
sazonadas ocasiones, vencieron con el desseo las horas, y como ivan
passando los sucesos, se entregava a la admiración la memoria Y el
tienpo al olvido. Pero seguro estoi que el que suele atreverse a soberanas grandezas, mire la que gozó Aranjuez con mayor veneración
que los huertos de Babilonia, si ya no responde el tienpo que, quando
ella merezca eternidades, la humildad con que yo la descrivo la escurece de suerte que tendré a venturosa dicha el podella sustentar el
curso de un día; pero como mi primer motivo fué obediencia, ser vanidad tengo disculpa; y como en oposición de las sombras goza la luz de
mayores atributos, assí sobre estos borrones lucirán los valientes pinceles de España, pues la materia les ofrece tan colmada ocasión, guardando a los ve1·sos el decoro que merecen por ellos y por su ilustre dueilo .....•
Es verdad que el elogio, a veces, más bien se dirige al aparato de
la fiesta o a la hermosura de las damas; pero también a la fábula
misma, «que apenas pareció haber ocupado tiempo, , también a los
versos y a lo cque merecen por ellos,, y también a su cilustre dueño&gt;. A menos que aquí «ilustre dueño, sea la persona del rey, cuyos
años se celebraban en aquella fiesta.
Por lo demás, si se acepta que el autor de las acotaciones es un
extraño, libre de elogiar a su sabor la invención y los versos de Villamediana, no debe chocarnos que parezca sujetar la rienda a los elogios
y sólo hacerlos como de paso; porque hubiera sido una torpeza elogiar
incesantemente versos que a continuación se transcribían; las acotaciones tenían por fin evocar en el lector el espectáculo ausente, y nada
más. No era lo mismo cuando D. Antonio de l\fendoza (El Fénix Castellano, Lisboa, 1690) hacía, por su parte, una relación completa de la
fiesta y de la comedia.
No a todos podrán convencer estas nimiedades, que, por lo demás,
sólo se proponen aquí a título de sugestiones.

t A. REYES, Gó,igora y •La gloria de Niquea, en Rtv. de Filo/. Esp., 1915, ll,
274-282.
2 E. COTARELO, El Conde dt Villamediana, pág. u3, nota.

Una de las fases más seductoras de la personalidad de Góngora,
íntimamente relacionada con su obra de poeta, es su afición a la música, que ya en sus mocedades de Salamanca le hizo descuidar el estudio del Derecho, y que Je hacía confesar ante el obispo de Córdoba
su trato con cantantes y representantes de comedias.
Todo esto recordaba F. A. de Icaza, así como los lugares en que
Góngora alude a sus aficiones 1. «Estas comparaciones de músico, comt Descontamos Así Riu lo cantaba, citado por Icaza, que, según antiguos testimonios {el Escrutinio), es de Liñán de Riaza.

TOMO

v.

21

�RESEÑA DI! ESTUDIOS GONGORINOS

322

A. REYES

positor Y ejecutante - se decía - no se confunden con las tradicionales figuras retóricas de arpas, liras y demás instrumentos....... y pensando «cuán curioso sería dar alguna muestra de aquellos estudios y
ejercicios musicales que tanta influencia debieron tener más tarde en
la variedad rítmica de su verso•, tuvo la suerte de dar con el manuscrito 4118 de la Biblioteca Nacional, manuscrito compuesto todo él
de poesías gongorinas, donde aparecen, en notación antigua, una gallarda, una jdcara, una rondeña y un fragmento de que sólo queda el
final; todo lo cual es en buena ley atribuíble a Góngora. Los trozos
musicales han sido transcritos por L. Goozález Agejas 1.
Siempre he considerado esencial la depuración metódica de los textos de Góngora, y he tratado de exponer esta necesidad en un estudio 2 cuy_as conclu~iones principales son éstas : «..... la obra de Góngora necesita de pacientes depuraciones. Son las principales causas de
error, en sentido descendente de su imputabilidad al poeta: 1.ª El
abandono de Góngora: a) que no coleccionó sus poesías; b) que las
dejó correr incompletas; c) que no fijó a tiempo su crooología.-2.ª Su
manía de corrección, que es fuente de variantes igualmente legítimas. -3.ª La mordacidad de sus sátiras: a) que las hizo disimular o
perder; b) pasar por anónimas; c) conservarse como atribuidas a él,
pero sin criterio de certeza.-4.ª La complejidad de su estilo poético, que produjo: a) errores de ignorancia; b) divergencias de interpretación, todo fuente de variantes. - 5_a La semejanza léxica y técnica
de los poetas del ciclo gongorino, que hizo: a) prohijar a Góogora piezas ajenas; b) prohijar a otros piezas de Góngora.
..A estas causas especiales hay que añadir las causas generales de
errores mecánicos de copia o de imprenta, ora sean manuales, ora
fonéticos.•
Hasta ahora creo poder mantenerme en estas conclusiones. Insisto
sobre todo en la importancia del estudio de los manuscritos gongorinos, y en el carácter de trasmisión oral de esta poesía.
Entre los que se han ocupado de los textos de Góogora, no cité
una nota de E. Mérimée, Sur le texte des poésies de Góngora, en Bult.
Hisp., 1902, pág. 370, que da- sobre el Tesoro de Quintana, edición
Baudry - algunas variantes del manuscrito Chacón. Es una simple
noticia universitaria para uso de los candidatos a la Agregación de
español.
Entre las censuras de la época sobre las impresiones que de
1 F. A. DE ICAZA, Góngura, músico, en Summa, revista quincenal, 1916, 11, nú
mero 13, correspondiente al 13 de abril.
2 A. REYES, Los textos de Góngora (co"upcio1us y alteracio,us), en Bol. Acaa.
Esp., 1916, m, 237-271 y 510-525.

Góngora se hicieron, pueden añadirse estas palabras de Quevedo :
«..... Viendo cuán impropiamente hao perseverado en esta maldad los
envidiosos de las obras de D. Luis de Góngora, sin hartarse de venganza en la primera impresión, añadiéndole en esta postrera cosas
que no hizo, he determinado de imprimir lo que he escrito todo.&gt;
(La cuna y la sepultura, prólogo a los «doctos, modestos y piadosos•,
Rivad., XLVIII, pág. 70.) Por donde se ve que ya Quevedo recoge la
moraleja del ejemplo de Góngora.
A las poesías citadas, apócrifas o de múltiple atribución, deben
añadirse las siguientes:
Deseado he desde niño,
i antes, si puede ser antes,
ver un medico sin guantes
i un abogado lampiño;
un poeta con aliño,
un romance sin orillas,
un saión con pantorrillas,
un criollo liberal.
1 no lo digo por mal.

Así comienza la letrilla satírica número XIl de la musa V.ª de Quevedo (El Parnasso español, Madrid, 1648), y al pie de la página 326 pone
el anotador, González de Salas, estas palabras : «Los siete versos de
esta copla primera andan insertos en otra Letrilla de semejante sabor,
entre las Obras impressas de Don Luis de Góngora : no sé io de
dónde se originasse esta parcialidad.&gt;
En la página 516 de mi articulo sobre Los textos de Góngora he
puesto una nota algo simplista, que debo aclarar y rectificar con las
consideraciones siguientes :
En el volumen XXXII de Rivadeneyra hay todos estos casos de
atribución dudosa, que pongo por orden alfabético. Las notas son de
Adolfo de Castro, editor de las poesías de Góngora :
Págs. 547-548: Abrevia el dificil paso. Nota: «Según Rivas Tafur, no
es de Góngora esta poesía.•
Pág. 499 b: Absolvamos el sufi'ir. Nota: «Por algunos se ha atribuído
a Quevedo esta letrilla, que en manuscritos e impresos se lee como
de Góngora. Podrá ser de Quevedo, pero en el estilo más parece obra
del Marcial Cordobés.• Chacón la acepta 1•
Págs. 544-545: ¡Ah mis señores poetas! «Rivas Tafur no cree de Góngora esta poesía, donosa burla de los compositores de romances moriscos..... &gt; Desechada por el autor del Escrutinio.
1 Cuando no cito a Chacón, entiéndase que Chacón no acepta ni desecha
expresamente la poesía en cuestión.

�RESEÑA DB Jl&amp;TUDIOS GONGORINOS

A. REYES

Pág. 489 a Y b, en la nota: Aquí yace, aunque a stt costa. «..... sin
razón se da por autor de esta otra décima al mismo Góngora. • Desechada por Chacón.
. _Pág. 544 b : Así Riselo cantaba. «Según Guerra y Orbe, es de Pedro
Lmán de Riaz~.• Es la opinión del autor del Escrutinio. Ya lo digo
así en el estudio que ahora reseño.
Pág. 534 c: Ave del plumaje negro. «Está en duda si fué o no de
Góngora este romance.• Chacón lo acepta.
Pág. 437 a: Bien dispuesta madera en nueva traza. cEn el códice
S. 106 de la Biblioteca Nacional se lee este mismo soneto contrahecho,
Y con el epíg~afe y las variantes que siguen: Soneto de Diego de
Soto Y Aguilar, cuyo es lo escrito en el auto de la fe..... El
auto este se hlzo en 4 de julio de 1632.•
Pág. 490 b: Cante111,0s a la jineta. «D. Juan Antonio Pellicer atribuye, en su Vida de Cervantes, estas décimas a Góngora.• Y así López
de Vicuña.
Pág. 505 b! Cayo Inés,yo no niego. La misma nota de Que habías de
rendirte, Juana, de que se trata después.
Pág. 539: Conocidos mis deseos. «Rivas Tafur no lo cree de Góngora. • Deséchalo el Escrutinio, como lo advierto.
Pág. 550: Con ropilla y sin camisa. «Según Rivas Tafur, no es de
Góngora este romance... Deséchalo el Escrutinio.
Pág. 418: De amor con intercadencias. «Este romance ha corrido
hasta ahora impreso como de D. Luis de Góngora.&gt; En el códice de
las Obras del doctor Juan de Salinas se lee: «En las obras de D. Luis
de Góngora, que recogió e imprimió D. Gonzalo de Hoces y Córdoba
el año de 1633, pusieron el romance, ..... y lo hizo el doctor Salinas..... •, el cual, viéndolo mal atribuído, hizo unas coplas que dicen,
entre otras cosas:
El festivo entre las damas,
ya en soledades se ve.....
También lo desecha, por igual razón, el Escrutinio, como Jo advierto
en el trabajo reseñado.
Pág. 486 b: De pu,]os de hierro ayer. «Algunos no consideran de don
Luis esta décima. • Chacón la acepta.
Pág. 488 b : Et más insigne varón. «Algunos no tienen por de Góngora esta décima.•
Pág. 457 b: Et pelícano rompe el duro pecho. «No es de Góngora esta
octava, según un códice del Sr. Guerra y Orbe.• La desecha el Escrutinio.
Pág. 540 b: En la beldad de Jacinta. • Dúdase que sea de Góngora...
Lo desecha el Escnttinio.
Pág. 552 c: En las orillas del Tajo. cAlfay publicó en sus Delicias

de Apolo este romance como de Góngora. Si es cierto que el ingenio
cordobés lo escribió, así como el que precede [Junto a una fuente clara], no anduvo, a la verdad, muy feliz en la manera de expresar los
afectos,. 1•
Pág. 490 b: En predicando el prior. Está entre los tres epigramas a
que corresponde la nota de Una fuente Ana la bella, de que después
se trata.
Pág. 457 a : En sola stt confusa montería. «Según un códice del señor
Guerra y Orbe, no es de Góngora esta octava.• Acaso está mal entendido, y lo que dice el códice es lo mismo del Escrutinio; a saber : que
es un trozo de la comedia Venatoria (incompleta), y no una poesía
aparte. El Escrutinio acepta que la Venatoria sea de Góngora.
Pág. 484 a: Esa palma es, niña bella. «Dúdase que sean de Góngora
estas dos décimas.• Chacón las acepta.
Pág. 551 b: Galanes los que tenéis. «Este romance se halla en el Romancero general como obra anónima. En manusci-itos antiguos de poesías de Góngora, se pone entre ellas.• Y en colecciones impresas.
Pág. 551 c: Hermosas depositarias. «Sin nombre de autor está en el
Romancero general. Los manuscritos lo dan por de Góngora.•
Pág. 549 a: Jueves era,jueves. «Alfa y pone como de Góngora este
romance, en sus Poesías varias de grandes ingenios• 2•
Pág. 552 b: Junto a una fitente clara. «Están impresas como de
Góngora estas endechas por Alfay, en sus Delicias de Apolo. Gracián,
en su Agudeza y arte de ingenio, escribe: «Fórmase de ordinario el en•carecimiento ensalzando el objeto y ponderando su exceso en sí o
•en algunas de sus circunstancias. Don Luis de Góngora, en estas
»endechas suyas, aunque no van en sus obras, como vi otras muchas:
&gt;Al pie de una corriente&gt;. [Es la misma, con "variantes] 2•
Pág. 538 b, e: Labrando estaba Artemisa. «En mi opinión, éste es
uno de los más hermosos romances de Góngora..... Rivas Tafur creía
que no era de Góngora. El Sr. Guerra y Orbe lo atribuye a D. Antonio de Paredes.&gt; El Escrutinio lo desecha, como lo digo en el artículo.
Castro pone a continuación el que empieza: La qtte Persia vió en
sus montes, que está nominalmente atribuído a Paredes por el Escrntinio; pero de éste nada dice Castro.
Pág. 485 b: Larache, aq1~et africano. «Según un manuscrito del señor
Guerra y Orbe, parece que estas décimas no son de Góngora.• Chacón las acepta.
Pág. 486 h: Marco de plata excelente. «Algunos no reconocen por
1 Sobre las relaciones de Alfay y Gracián véase A. CosTER, Ea/tasar Gracián, IÓOI-16.58, en &amp;v. Hisp., 1913, XXIX.

2

Sobre Alfay y Gracián véase la nota anterior.

�RESEÑA DE ESTUDIOS GONGORINOS

327

A, REYES.

'

i:

de Góngora esta décima, ni la que le sigue» [Pastor que en la vega
llana]. La acepta Chacón.
' Pág. 489 a: Mentidero de Madrid. «Esta décima se atribuye falsamente a Góngora.» Deséchanla Chacón y el Escrutinio. Véase Boletín
de la R_eal Academia Española, 1914, I, pág. 401: Intenciones de Madrid
{Estudio de Cotarelo sobre Jiménez de Enciso).
Págs. 543-544: .A1il ai'ios ha que no canto. Advierto en el artículo
,que se atribuye a Lope. La nota de Castro, correspondiente a los ver-sos Pues nunca a nadie en la tierra Se did veneno en mondongo, dice así:
-cAunque en las colecciones antiguas corre este romance como de
-Góng~ra, D. Francisco de Rojas, en su ingeniosa comedia Donde hay
.ag,·avios no hay celos, lo atribuye a Lope de Vega. Véanse sus palabras: ..... Que, como Lope advirtió, A ningún hombre se vió Darle ve,neno en mondongo.&gt; El Escrutinio lo atribuye a las mocedades de Lope.
Pág. 505 a: Paloma era mi querida. «Está impresa como de Gón·gora esta letrilla en las Delicias de Apolo, por José Alfay..... • (Véase la
.nota I a la página anterior.)
Pág. 448 b: Parid la reina. El luterano vino. «Este soneto se atribuye por D. Juan Antonio Pellicer, en la Vida de Cervantes, a D. Luis
de Góngora.• Así en la Relacidn de lo sucedido en la ciudad de Valladolid
de~de el P1:nto del feliclsimo nacimiento del principe D. Felipe Dominico
Vii:tor, reimpreso con prólogo de N. Alonso Cortes, Valladolid, 191 6,
pág. IX.
Pág. 486 b: Pastor que en la vega llana. La misma nota que el verso Marco de plata excelente. Lo acepta Chacón.
Pág. 542 a: Por qué corre a despeñarse. «Rivas (Tafur] no lo cree
de Góngora.• Lo desecha el Escrutinio.
Pág. 492 c: ¿Porqué llora la Isabelitica? «Según un códice del señor
Guerra Y Orbe, no es de Góngora esta letrilla.• La acepta Chacón.
Pág. 505 b: Que habías de rendirte, Jitan. «En algunos manuscritos,
Y en algunas (aunque pocas) ediciones de Góngora se leen estos epig~amas; van aquí copiados de la de Faría.• [Véase Cayd Inés; yo no
mego].
Pág. 490 a: ¿Quién pudo a tanto tormento? «Parece de Góngora esta
d~cima Hállase impresa entre las obras de Villamediana como del
Jn~s~o conde, cosa inverosímil.» Ya lo digo en el articulo, según la
.Bibhograpkie de Gdngora de R. Foulché-Delbosc.
·
. Pág. 447 a: Rebelde y pertinaz entendimiento. «En un códice del
:Siglo xvn, que para en poder del Sr. Guerra y Orbe, se afirma que no
.es de Góngora este soneto.&gt; Lo rechaza el Escrutinio.
Pág. 490 a: Recibid ambas a dos. «Esta décima no se halla en todas
las ediciones de las poesías de Góngora. Una de las que la tienen es
la de Faría, Y muy incorrectamente, según se ve en el texto. &gt; Chacón
Ja acepta.

Pág. 543 b: Recibí vuestro billete. «Rivas Tafur no lo tiene por de
Góngora.• Lo desecha el Escrutinio.
Pág. 551 a: Soledad qtte ajlije tanto. «Este romance fué publicado
en el Romancero general sin nombre de autor. Como de Góngora se
halla en muchos manuscritos..... •
Pág. 486 a: Truena el cielo, y al momento. «He visto en un manuscrito esta décima como obra de D. Juan Salinas. Sin embargo, en todas
las ediciones que he consultado de Góngora se pone como de este
autor..... • Chacón la acepta.
Pág. 490 b: Una fuente Ana la bella. «En algunas ediciones no se
leen estos epigramas. Aquí se ponen copiados de la de Faría.&gt;
Pág. 446 b: Una vida bestial de encantamento. «En un códice que
posee mi erudito amigo el Sr. Guerra y Orbe se asegura que no es de
Góngora este soneto.• El Escrutinio lo rechaza.
Pág. 440 a: Urnas plebeyas, túmulos reales. «Según parece del códice de Rivas Tafur, hoy del Sr. Guerra y Orbe, este soneto no es de
Góngora.• Chacón lo acepta.
Como se ve, aunque Castro habla de un modo vago de manuscritos antiguos, al único que alude concretamente es al de Rivas Tafur,
que poseía [Luis] Fernández-Guerra. En el libro sobre Ruiz de Alareón (Madrid, 1871) 1 pág. 496, nota núm. 342, se le cita así: «Otro códice de todas las poesías de D. Luis, con enmiendas y arrepentimientos
de su pluma, puestas en limpio por su discípulo el licenciado José de
Ri vas Tafur; en poder del autor..... • El estudio de este manuscrito
sería tanto más importante cuanto que en las poesías que rechaza no
siempre coincide con el Escrutinio y parece, así, tener alguna novedad.
La misma nota citada del libro de Fernández-Guerra sobre Alareón se refiere a una colección (¿manuscrita o impresa?) de los Vérsos
satíricos de Góngora, de la librería de D. Luis Venegas de Figueroa,
obispo de Almería, obra que-en comprobación con lo que expongo
en el artículo aquí reseñado - dice contener expresamente las poesías
que por lo satírico no se kan impreso con las demás obras suyas. De esta
obra sólo declara Fernández-Guerra poseer una «copia sacada por el
alcalde mayor de aquella ciudad en 1663•.
En el volumen XLII de Rivadeneyra (II de los líricos de los siglos xv1 y xvn), pág. 102, anota Adolfo de Castro: «En varios códices de poesías de Góngora se hallan como de este autor algunas de
las de [D. Francisco] Trillo (de Figueroa]. En el 445-11 de la Biblioteca
Colombina se hallan las dos letrillas siguientes: Caracoles pide la niña.....
Cura que en la vecindad.,-En la página 158 del mismo volumen de Rivadeneyra hay esta nota a la letra No sé si es obra de amor: «Esta letra
más parece de Góngora que de Villamediana.• - Y en la página 319 a,
una nota al soneto En la Holanda, bañada del tributo (que con tantas
variantes se encuentra en manuscritos e impresos), que dice: «Este

�A, REYES

soneto se atribuye a Góngora, y como tal se ha impreso en sus poesias. En las obras de Argensola se halla también, y con muchas variantes..... ,
La de Caracoles pide la niña está desechada por Chacón¡ Cura que
en la vecindad, aceptada, y también la recuerdo atribuída a Villamediana; En la Olanda, manchada del tribttto, desechada por Chacón.
En el apéndice número 3 de mi artículo sobre Los textos de Góngora
(pág. 521) aduzco un ejemplo de versos satíricos castigados, o que no
se permitió imprimir. Son dos coplas de la poesía Ya de mz' dttlce instrumento, que encontré en el manuscrito 3919 de la Biblioteca Nacional. La segunda, que aparece incompleta en este manuscrito, la completé según el manuscrito Álava, citado en Rivadeneyra, XLII, apéndice II. Me hubiera bastado examinar el manuscrito Chacón, donde
estas dos coplas figuran en su lugar, y por cierto en una lección preferible a la que doy.
Hacia el final del artículo (pág. 524) anuncio que M.-L. GU2mán ha
encontrado, en cartapacios de la Biblioteca Nacional, algunas nuevas
poesías atribuídas a Góngora. Son cuatro sonetos que posteriormente
se han publicado en la Revue Hispant't¡ue, 1917 1 XLI, págs. 680-683.
El más importante, como lo advierte Guzmán, es el primero, cA la rosa
y su brevedad,: Púrpura ostenta, disimula nieve. Los otros tres: Lo que
ay del néctar sacro al vil mondongo; O Virgen, que a pesar del fiero Momo,
y .Este sagrario que el Illustre ha hecho, pueden ser de cualquier poeta
del tiempo.
Sobre los textos de Góngora y las pretensiones y dificultades de
los primeros editores, debe también consultarse una nota de L. Sorrento que precede a la publicación por él hecha de las canciones y
madrigales de Góngora 1. Trata de la edición de López de Vicuña, 1627;
las de Hoces y Córdoba, 1634, 1648, 1654; las de Salcedo Coronel,
1644-45-48. Se lamenta de que los críticos no hayan dado al comentario de Salcedo Coronel toda la importancia que en su opinión merece.
Pudo haber dicho más: pudo haber dicho que el propio Menéndez Pelayo, que solía tener buen olfato, ha declarado- con manifiesta injusticia
en mi sentir, y sobre todo donde también intervino la pluma pecadora
de Pellicer - que el comentario de Salcedo Coronel era «pestilente,.
Recuerda Sorrento el valor del manuscrito Chacón, señalado desde 1900 por R. Foulché-Delbosc; y anticipándose a la edición que
éste prepara, publica una edición de las canciones y madrigales de
Góngora según los textos de Vicuña (V), Hoces (H), Coronel (C) y
Chacón (M). «11 Foulché-Delbosc..... fa addirittura l'apoteosi di M.....
1 L. SoRRENTO, Cansoni e madrigali di Luis Góngora, en .Rroista de Archivos, 1917, XXI, 16o-200. [Escrito en la primavera de 1915.)

RESEÑA DE ESTUDIOS GONGORINOS

329

Questo giudizio contiene grandissima parte di vero; ma non manca
d'esagerazione. Basta dire che nelle tre stampe ci sono canzoni di
Góngora, che non sono comprese nel ms.• Y he aquí el índice que
establece:
Canciones .
1.

2.
3.
4.

5.
6.
7.

8.
9.
10.
1 1.

r 2.
r 3.

14.

15.
r 6.
17.
18.
19.

Suene la trompa bélica.
Corcilla teme1·osa.
Levanta, España, tu fa11wsa diestra.
0 es el sac10 i venturoso día.
Donde las altas ruedas.
Que de invidiosos montes levantados.
Buelas, o tortolilta.
Abra dorada llave.
Sobre trastes de guijas: falta en V.
Verde el cabello undoso.
De la florida fa/da.
Del mar i 1w de Huelva.
En roscas de crystal serpiente breve.
Moriste, en plumas no, en prudencia cano.
A la pendiente cuna.
Tenía Mari Nuño una gallina.
Piadoso oy zelo culto.
Mátamne los zelos: falta en V y en H.
Suspenda, i no sin ldgri,,,as: falta en V.

Madrigales.
La vidriera mejor: falta en C.
Tres violas del cielo.
3, La bella Lyra: falta en V y en H.
4. Las duras urdas: falta en V.
5. El liquido crystal: falta en V y en H.

r.

2.

Apéndice.
(Tres canciones que faltan en Chacón, según Sorrento):
20. Por este culto bien nacido prado: en V y H.
2 r. Perdona al remo, Lícidas, perdona: en V y H.
22. Generoso mancebo: en H (y en V, según nota de la página 194).

Y después añade Sorrento, como en comprobación de las deficiencias del manuscrito Chacón, que estas tres canciones que faltan «non
contengono allusioni satiriche personali, onde possa pensarsi che Chacón le abbia tralasciate aposta&gt;, según la declaración que hace al prin-

�330

A. RKYES

cipio. Pero me apresuro a advertir que Sorrento ha incurrido en un
error de hecho: las tres canciones dichas figuran en el manuscrito
Chacón:
Por este culto bien nacido prado, tomo 1, pág. 188, y una nota que
advierte que las alusiones a las flores de las maravillas son alegorías
del título del libro de Torres de Prado, a quien esta «silva heroica,
está dedicada. Sorrento la da csenza nessuna notizia».
Generoso mancebo, tomo 1, pág. 185 1 «sylvas heroicas•. Advierte
Chacón que la escribió ya enfermo del mal de que murió y que quedó
incompleta en Te espera el T{ber con sus t,·es coronas, donde los
textos de Sorrento la dan por terminada.
Perdona al remo, L{cidas,perdona, tomo I, pág. 190, «sylva heroica»
o cégloga piscat0ria», que tampoco termina, sino que queda trunca,
como lo advierte Chacón, en Debida a tanta fuga ascensión tanta.
Además publica Sorrento la canción Dichosa pastorcilta, que toma
de L&lt;U fi1·mezas de Isabela, y usa, generalmente, de los textos y variantes de Rivadeneyra (B).
«Perla punteggiatura seguo ora questo ora quell' editore, secondo
la necessita per l' intelligenza del testo, ma noto che in generale M
(Chacón) é piu regolare»; conserva algunas consonantes dobles, algunas mayúsculas de Chacón. Cuando las impresiones están conformes
y hay contradicción con el manuscrito Chacón, Sorrento prefiere el
texto de las impresiones, lo cual podría ser materia de discusión detenida cuando las variantes son algo más que ortográficas; pero estimo
que aún no es tiempo, ni se puede, con sólo una reducida parte del
manuscrito a la vista, juzgar esta cuestión.
En una conferencia sobre las relaciones entre la literatura española y la inglesa 1, el profesor Fitzmaurice-Kelly descontaba la influencia de Góngora en Inglaterra, y decía: cGóngora can have been known
to few Englishman of the seventeenth century besides Thomas Stanley,
who attempted-with more gallantry than success - a translation of
the first Soledad in 1651.• (Véase el número 102 de la Bibliograjhie
de Góngora de R. Foulché-Delbosc.)
Al nombre de este traductor seiscentista, añade ahora H . Thomas
los de Sir Richard Fanshawe y Philip Ayres 2 • Estos tres poetas tradujeron también a otros autores españoles; a veces sus traducciones
han pasado por obras originales. Como en todo caso no son fácilmente accesibles, Thomas publica sus traducciones, acompañándolas,
siempre que ha sido posible, de los originales.
Tlu Relations between Spanisft and Englisft Literature, 1910.
H. THOIIAS, Tftree tramlators o/ Góngora a1zd otker Spa11isft poets duri11g
tlu seventmztft Century. Extr. de la Revue Hispa,.ü¡ue, [1918), 77 págs.

Rl!SEÑA DE ESTUDIOS GONGORINOS

331

Tras una pequeña noticia biobibliográfica sobre Thomas Stanley
{1625-1678) encontramos la traducción de la Soledad primera ('Twas

now tfze blooming season of tfze year), reducida a decasílabos ingleses
pareados. La traducción no va más allá de una sexta parte del poema,
donde el traductor pone esta nota: difjiciles ualete mtgae.
Thomas advierte aquí que Stanley tenía la costumbre de ilustrar
a los clásicos con lugares de los poetas españoles; y así, en su traducción de Europa Theocriti Idyllium, 1647, cita los versos
..... el mentido robador de Europa
-media luna las armas de su frente,
y el sol todos los rayos de su pelo - .
Probablemente en 1647 aún no comenzaba Stanley su versión de la
Soledad, pues ya en 1651, y en el mismo volumen en que ésta aparece, cuando le ocurre ilustrar a Mosco con Góngora, cita el propio
pasaje anterior traducido al inglés.
Al anotar a Mosco, Stanley - como dice Thomas - tiene también
el buen gusto de recordar a Villamediana, de cuya Fábula de Europa
traduce dos pequeños fragmentos 1•
Sir Richard Fanshawe ( 1608-1666) fué diplomático en Madrid; tradujo a Camoens, dos comedias españolas y el Pastor Fido de Guarini
{164 7-1648-1664- 1676), con /llgunos poemas adicionales; entre ellos,
siete son traducidos de Góngora, y otro parece, por lo menos, inspirado en Góngora:
Olt claro honor del Hquido elemento : Thou ciearer honoztr of the
Christal Mayne; Con dife,·encia tal, con g1·acia tanta: With such variety
and dainty ski!/ (Thomas nota la ventaja de estas traducciones sobre
las de Churton, 1862); Los blancos litios que de ciento en ciento: Those
whiter Lilties wltich the early Morne; el que parece más bien una inspiración que una traducción, En el cristal de tu divina mano: Banisht
fi·om Lije to seeke out death I goe, «unless sorne reader can point to a
closer original from sorne other poeb; Lugar te da sublime et vulgo
ciego: Tlue, senselesse Stock, because th 'art 1·ichly guilt; Peinaba al sol
Be/isa sus cabellos (con la variante: Al sol peinaba Clori sus cabellos):
Cloris Nh Szmne progning lur Locks did sil; Sella el tronco sangriento,
no le oprime: Tlu bloudy trunck of him w/10 did jossesse; Ayer naciste y
morirás 111aiiana: Blowne in the Morning, thou skalt Jade ere Noone (este
último y el que empieza Lugar te da sublime, también fueron traducidos por Churton; este último, también por James Young Gibson).
Finalmente, H. Thomas advierte que Fanshawe tradujo la comedia de D. Antonio Hurtado de Mendoza Querer por sólo querer ( 1671)

1
2

1 También tradujo Stanley a Boscán, a Lope de Vega y a Pérez de Montalván. Véase el artículo de H. Thomas.

�332

A, Rl!YBS

RKSl!ÑA

y que en apéndice publicó la traducción de las dos relaciones, eo
verso y en prosa, que Mendoza hizo de la fiesta de Aranjuez, en que
se representó La gloria de Niquea. •In 1654, Fanshawe translated
these two descriptions, though bis version was not printed till 1670.
It appears as an appendix to his translation of Mendoza's Querer por
sdlo querer (1671), with the following separate titlepage: Fiestas de
Aranjuez. Festivals npresented at Aranwhez be/ore tite King and Queen
of Spain, In the year, I623. To ceteb,-ate Tite Birth-Day of that King,
Philip IV, etc. Fanshawe not only knows notbing of the part played
in this work by Villamediana, but he attributes the festivals to the
year in which the account of them was published, instead of the previous year.&gt;
Aunque ignorábamos el nombre del traductor, no ignorábamos la
traducción. En mi artículo sobre Góngora y &lt;La gloria de Niquea», en
Reo. de Filo!. Esp., 1915, II, pág. 275, nota núm. 1, segundo párrafo)
digo: «En 1654 fueron traducidas al inglés las relaciones de la fiesta
de Aranjuez, de Mendoza, e impresa la traducción en Londres, p~r
William Godbid, 1670. Se equivoca el año de 1622 por 1623, y se aplica a La gloria de Niqt✓ea el nombre de tijera&gt; 1 •
Philip Ayres (1638-1712) o «Don Felipe Ayres•, como alguna _vez
se firma él mismo, tradujo Et necio bien jortunado, de Salas Barbad1llo,
y en 1687 publicó un tomo de traducciones e imitaciones del francés,
italiano, portugués y español; entre éstas hay de Quevedo,Juan López
de Úbeda, Garcilaso, Pedro Soto de Rojas y una •On a Death's-Head,
covered with Cobwebs, Kept in a Library, and said tobe the Scull of
a King•, que Ayres pretende ser «Out of Spanish, from D. Luis de
Góngora&gt;, y que empieza: This Mortal Sj,oil which so neglected lies; pero
del cual, declara Thomas, el am unable to give the true source•.
Ayres compuso también un soneto en español en alabanza del músico D. Pedro Reggio, que comienza: Si el Thebano Sabio, en dulce Canto.
El anterior trabajo trae, pues, algunos nuevos números a la bibliografía gongorina, cuyos fundamentos deben buscarse en R. FoulchéDelbosc, Bibli¡)grapltie de Gdngora, en Rev. Hisp., 1908, monografía a
la cual propuso L.-P. Thomas algunas adiciones menudas (Bult. Hisp.,
1909, pág. 322), que deben consultarse, sobre todo en la nota al número 73 de R. Foulcbé-Delbosc, relativa a los comentarios de Salcedo
Coronel.
Otras contribuciones de detalle se han propuesto a la bibliografía
gongorina 2, cuyo objeto era dar noticia de algunos ejemplares de la
1

Fanshawe tradujo también a Bartolomé Leonardo de Argensola.

2 E. DÍEz-C.unmo, M.-L. GuzMÁN y A. REYES, Contrióucio11es a la bibliografía de Có1tgora, en Rro. de Filo/. &amp;p., 1916, 1917, III YIV, 171 Y 54·

ne:

ESTUDIOS GONGORINOS

333

Biblioteca Nacional, señalar poesías de Góngora que andan atribuídas
a Paredes, a Paravicino, etc., describir algunas peculiaridades bibliográficas e irregularidades de las ediciones de Hoces, y, finalmente,
incorporar a la bibliografía gongorina algunas noticias nuevas, y entre
éstas, las de publicaciones recientes. Es de desear que R. FoulchéDelbosc-a él le corresponde-recoja todo este material en una nueva monografía 1.
Finalmente, el profesor J. Fitzmaurice-Kelly ha reunido en una
-elegante síntesis el estado actual de los estudios gongorinos 2• En este
trabajo, que es, sin duda, el que debe leerse como preparación indispensable, cobran sentido los datos y conclusiones parciales. Por tratarse de una conferencia dirigida a un auditorio inglés, comienza el
autor señalando la imposibilidad de mantener hoy en día la tesis de
la influencia de Góngora sobre el eufuísmo: Góngora tendría apenas
-diez y ocho años cuando Lyly publicaba la primera parte de su Eujl1ues ( 1579).
Esto le da ocasión para exponer lo que sabemos sobre la vida de
Góngora; y comenzando por los apellidos de éste, escribe: • ..... it
would seem that tbe poet's brother used tbe paternal surname [Ar-gote]•. Esta opinión, que es la recibida, proviene acaso de aquellas
palabras que aparecen en la edición de Hoces: «Ad viértase que la
-comedia de las Firme~as de Isabela, los fines de ella no son de don
Luis, porque la acabó D. luan de Argote, su hermano.• Pero a esto
-Opone el Escrutinio: « ..... lo cierto, que su hermano de D. Luis se
llamó D. luan de Góngora, appellido por el qual se conoció, i no por
el de Argote. Esto en el curioso [el editor] es culpa, que en otro no
lo fuera, no siendo de Córdoba como él lo es• 3•
Se refiere el autor más adelante al silencio absoluto coa que Góngora vió nacer las protestas contra su nueva manera de poesía. Gón1 Próximamente analizaré en la Revue .llispanique algunas peculiaridades del
texto de las Leccio11u solemnes de Pellicer.
2 J. F1TZMAURICE·KE1,LY, Cóngora, Transactions R. S. L., vol. XXXV.
3 No sé si es efecto de la elocuencia del autor del Escrutinio-de quien hago
caso porque revela ser hombre de mucho sentido literario-; pero me parece
notar en él cierta animadversión contra el hermano de D. Luis: •Este caballero
D. luan no supo si su hermano hacía versos, ni los oió, ni desperdició, digámoslo
assí, átomo de tiempo en saber si los avía en el mundo, ni Musas en el Parnaso.
Assí que, en estas materias, crea el lector que D. Luis nació en Córdoba, i su
hermano en las Philippinas, o más distante. l suppuesto esto, ¿ai alguno que se
persuada a que D. luan acabó la comedia, i no D. Luis?• (Rev. IIi.,p., 1goo, páginas 492-493.) Algo más adelante, refiriéndose al romance Con ropilla i sin
camisa: •No es suio, ni de su hermano D. luan de Góngora, porque, aunque ignoró las Musas como está dicho, lo hiciera mejor.•

�334

A. REYES

gora, en efecto, no siguió aquí la tradición herreriana publicando alg&lt;&gt;
que pueda parecerse a un manifiesto de escuela. Conviene recordar,
sin embargo, que poseemos un documento en que el poeta habla de
su poesía, y que tiene verdadero interés 1• Contestando a un anónimodetractor, le dice: ,Para quedar una acción constituída en bien, su
carta de Vm. dice que ha de tener útil, honroso y deleitable. Preguntoyo: ¿Han sido útiles al mundo las poesías y aun las profecías? (quevates se llama al profeta como al poeta). Sería error negarlo, pues dejando mil ejemplares aparte, la primer utilidad es en ellas la educación de cualesquier estudiante de estos tiempos. Y la oscuridad y
estilo intrincados de Ovidio (que en lo de Ponto y en lo de Tristibusfué tan claro como se ve, y tan oscuro en las Transformaciones), da
causa a que, vacilando el entendimiento en fuerza de discurso, trabajándole (pues crece con cualquier acto de valor), alcance lo que así, en.
la lectura superficial de sus versos, no pudo entender. Luego has deconfesar que tiene utilidad avivar el ingenio, y eso nació de la oscuridad del poeta. Eso mismo hallará Vm. en mis Soledades, si tiene capacidad para quitar la corteza y descubrir lo misterioso que encubren.De honroso, en dos maneras considero me ha sido honrosa esta poesía: si entendida para los doctos, causarme ha autoridad, siendo lance
forzoso venerar que nuestra lengua a costa de mi trabajo haya llegado
a la perfección y alteza de la latina, a quien no he quitado los artículos, como le parece a Vm. y a esos señores, sino excusándolos donde
no necesarios; y así gustara me dijese en dónde faltan o qué razón de
ella no está corriente en lenguaje ·heroico (que ha de ser diferente de
la prosa, y digno de personas capaces de entendelle), que holgaréconstruírsela, aunque niego no poder ligar el romance a esas declinaciones..... De más que honra me ha causado hacerme oscuro a los.
ignorantes, que ésa es la distinción de los hombres doctos: hablar de
manera que a ellos les parezca griego, pues no se han de dar las piedras preciosas a animales de cerda..... Deleitable tiene lo que en los.
dos puntos de arriba queda explicado, pues si deleitar el entendimiento es darle razones que le concluyan y se midan con su contento,
descubierto lo que está debajo d~ esos tropos, por fuerza el entendimiento ha de quedar convencido, y convencido, satisfecho. Demás,
que como el fin del entendimiento es hacer presa en verdades, que
por eso no le satisface nada sino es la primera verdad conforme ao
aquella sentencia de San Agustín: inquietum est cor nostrum donec requiescat in te, en tanto quedará más deleitado, cuanto, obligándole a la especulación por la oscuridad de la obra,
1 A. p AZ y MEI.1A, Sales españolas o agudaas del ingmio nacional, segunda
serie, pág. 297: «Carta de un amigo de D. Luis de Góngora, y respuesta de
éste.&gt; (Bibl. Nac., ms. 38n; es una copia del siglo xvu, no siempre inteligible.)

RESEÑA DE ESTUDIOS GONGORINOS

335

fuera hallando, debajo de las sombras de la oscuridad,
asimilaciones a su concepto.•
Y al cargo de que las Soledades son una Babel de lenguas, contesta
con arrogancia: c ..... Pudiera, quedándome el brazo sano, hacer una
miscelánea de griego, latín y toscano con mi lengua natural, y creo
que no fuera condenable: que el mundo está satisfecho que los años
de estudio que he gastado en varias lenguas han aprovechado algo a
mi corto talento.•
Disculpo la longitud de la cita por su importancia. El gran ovidiano español-no bastante recordado en las monografías de la materiacomienza por autorizarse con Ovidio, y después deja entender que
cree hallar el secreto de la belleza en el placer intelectualista de la
investigación. Ni es esto todo el gongorismo, ni tampoco le es privativo; pues lo propio pudiera aplicarse al conceptismo 1.

1 Esta carta, como la que la ha provocado, están fechadas en septiembre,
pero sin año. La anónima es de Madrid, y se refiere a las Soledades como a una
novedad: • Un cuaderno de versos desiguales y consonancias erráticas ha aparecido en esta corte con nombre de Soledades.....• Éstas fueron escritas por 1612
ó 1613. Pero la respuesta de Góngora es de Córdoba. Y añade estas palabras,
que parecen corresponder a la época en que se retiró a Córdoba: «Ya mi edad
más está para veras que para burlas. Procuraré ser amigo de quien lo quiera ser
mío; y quien no, Córdoba y tres mil ducados de renta en mi patinejo, mis fuentes, mi breviario, mi barbero y mi mula, harán contrapeso a los émulos que tengo granjeados, más de entender sus obras y corregirlas que no de entender las
mías ellos.• A menos que la carta fuera anterior a 1612, en que vino Góngora
a la corte. Si esta carta data, como supongo, de los últimos días de Córdoba, se
explicaría más, aunque no hace falta, una coincidencia que noto entre la carta
y un pasaje de Angulo y Pulgar, gongorista lojense, a quien me imagino acompañando los últimos años del poeta. Dice la carta de Góngora: «Al ramalazo de
la desdicha de Babel, aunque el símil es humilde, quiero descubrir el secreto
no entendido de Vm. al escribirme: no les confundió Dios a ellos con darles un
lenguaje confuso, sino en el mismo suyo ellos se confundieron, tomando piedra
por agua y agua por piedra; que ésa fué la grandeza de la sabiduría del que
confundió aquel soberbio intento. Yo no envio confusas las Soledades, sino las
malicias de las voluntades que en su mismo lenguaje hallan confusión por parte
del sujeto inficionado en ellas.• Y dice M. de Angulo y Pulgar en sus Epístolas
sati.ifatorias (Granada, 1635), contestando a Cascales: «El símil de Babel agradezco mucho a Vm., porque aunque le trae para prueva de la confusión que
juzga en el estilo de D. Luys, es muy ajustado a mi intento, sabido el secreto
del milagro; y es que Dios confundió a los de aquella torre, no con darles lenguaje confuso, sino haziendo que en el mismo suyo ellos se confundiessen,
tomando piedra por agua y agua por piedra; y ésta fué la grandeza del milagro:
que no lo fuera tanto confundirse hablando en lengua que no sabían. Aplico el
símil: las Soledades de D. Luys y el Polifm¡q no están confusos ni hablan en lenguas diferentes, sino en la suya materna; sino que la embidia o malicia de los

�336

A. REYES

Compárese esto con las teorías de Carrillo y Sotomayor en el Libro
de la e,-udición poética y la carta correspondiente, teorías que expone L.-P. Thomas en Le lyrisme et la préciosité cu/tistes (1909), páginas 74-76. Parece, en efecto, que Góngora, en la carta cuyos principales fragmentos transcribo, sigue muy de cerca las doctrinas de su
joven predecesor 1•

PUBLICACIONES RECIBIDAS
POR LA

«REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA»
DUJlANTB BL TIRCBR TRilllBllTRB DB 1918

***
Sobre el empleo anticuado de «dueño de la fiesta•, a que me refiero en la página 321, véanse estas palabras de D. Antonio Hurtado
d e Mendoza, citadas en el Catálogo de Barrera, pág. 148, col. 2.a:
« ..... fiesta que tenía por motivo a su Alteza, y por dueño a la condesa
de Olivares».
Escrita y compuesta ya en la imprenta la reseña anterior, llega a
mis manos la revista Hispania, Paris, I, núm. 3, y en ella veo unas
traducciones al francés de sonetos de Góngora, hechas por F. de :Miomandre, y un sugestivo artículo de éste, titulado: Critiques a mi-voix :
Góngora et Malla,mé. He de dedicarle una reseña aparte. Ya era tiempo
de que la crítica gongorina se orientara en este sentido.
ALFONSO

REYES.

que le pesa de su lauro..... los ha confundido en la misma suya, por parte del
sugeto inficionado• [de envidia, malicia o ignorancia]. (Fols. 3 v y 4.) Las semejanzas verbales no pueden ser mayores.
t Prescindo en esta reseña de algunas ediciones de carácter popular. Véase
Rev. de Filo/. Esp., IV, págs. 62 a 64, para algunas noticias bibliográficas que
caen dentro del período que abarca este trabajo. Merecen mención especial las
ediciones siguientes: GóNGORA, Letrillas y romances (Libros de Horas de la
•Biblioteca Corona•), Madrid, 1917; y en los •Jardinillos•, de A. Giménez Fraud,
el de Canciones, el de Villancicos y el de Sont!os, en que figuran algunas piezas
de Góngora.

Libros.
ALoNso Co1tris, N. - Cervanks m Valladolid. - Valladolid, «Casa de Cervantes•,
0
1918, 8. , 109 pá.gs. (Publicacio~es de la •Casa de Cervantes•, m.)
CUNBA, X. l&gt;A. - A &amp;ponfí1,/ cervantina da Bi6liofMea NaciMal de Lis6oa. Breve
noticia pelo director da Bibliotheca, X. da C., seguida do respectivo catálogo por E. de
Castro e Almeida. -Lisboa, Imp. Nacional, 1go8, 4-º, 133 pigs.
F1GU&amp;DlBDO, F. DE. - Estudos de Liltn-atuf'a. Arligos varios. Segunda serie: 1917. Lisboa, A.M. Teixeira, 1918, 8.0 • 201 págs.
LmMANN•Nrtscua, R. - Los manuscritos del diario de Sc/unide/. Breves apuntes, Buenos Aires, Talleres Grá.ficos del Ministerio de Agricultura, 1918, 4.º, 10 págs. y
6 facsímiles. (De la ROBA, tomo XXXVID, pág. 152 y sigs.)
LóP.KZ CARBALLEIRA, A. - Religió11 comjaf'ada. luligiún y f'eiigw,us. Ensayo filosófi.
co, científico e histórico. -Madrid, •La Lectura•, 1918, 8.0 , 252 pá.gs. {Ediciones de
•La Lectura•. Gencia y educación. Manuales.)

MARQUBS, A. A. - Gil Vicente e a suas o6f'as. Ensaio duma monographia litteraría.Portalegre, Tip. de T. IL Morgado, 1917, 8.0 , 53 págs., 300 reís.
PATTBRSON, W. M. - The ,-1,ytl,m o/p,-ou. An experimental investigation of indiri•
dual difference in the sense of rhythm. Second edition. -New-York, •Columbia Univ.
Press•, 1917, 8.º, xxv-193 págs., 1,50 pesos.
SNBLL, A. L F . -Pause: A Study o/ üs Natv,f't and iú Hlzyllunicai Fun;:tion i#
Verse, specially Blank Verse. - Ann Arbor, •Ann Arbor Press•, 1918, 4-º, 86 pá.gs.

Revlstu.
A Aguia. - Porto, 1918, XIII, 79-81.
La Alhambra.-Granada, 1918, XXI, 488-493.
Archivo Ibero-Americano. - Madrid, 1918, X, 28-29Ateneo. - Vitoria, 1918, VI, 58-óo.
La Basílica Teresiana. - Salamanca, 1918, IV, 49-52.
Bibliofilia. -Barcelona, 1916, XXIl; 1917, XXIll-XXIV.
La Bibliofilia. - Firenze, 1918, XX, 1-2.
Bibliografia Española. -Madríd, 1918, XVllI, 15-21.
Boletín del Archivo Nacional.-Habana, 1918, XVIl, 2-3.
Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra. - Pam•
piona, 1918, IX, 35.
Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense.-1918, VI, 121-t22.

�•

Boletin Históríco de Puerto Rico. - 1918, V, 3-4.
Boletín de la Institución Libre de Enseñanza. -Madrid, 1918, XLII, 700-703,

Revista Castellana. - Valladolid, 1918, IV, 26.
La Revista Católica de Santiago de Chile.- 1918, XXXIV, 404-405; XXV, 400-411.
Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino. -Granada,

Boletín de.la Real Academia Española. -Madrid, 1918, V, 2 4.
Boletín de la Real Academia de la Historia. -Madrid, 1918, LXXIII, 2-5.
Boletín de Santo Domingo de Silos. -Burgos,.1917, XX, 10-12; 1918, XXI,

Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones. -

186-187.

Valladolid

'

1.

1918 XVI

'

'

Bolleti de la Societat Arqueológica Luliana. - Palma de: Mallorca 1918 XVII
454-456.
'
'
'
Bollettino delle Publicazioni Italiane. - Firenze, 1918, 207.

The Burlington Magazine far Connoisseurs illustrated and Published Monthly.London, 1918, XXXII, 185-186.

Butlleti de la Biblioteca de Catalunya. -Barcelona, 1917, lV, 7.
Butlleti del Centre Excursionista de Catalunya.-Barcelona, 1918, XXVID, 278-28o.
Catálogo mensual de la Librería Nacional y Extranjera de Fernando Fe. -Madrid,
1918 1 XXXIX, 4-6.
~
La Ciencia Tomista. -Madrid. 1918, XVI, 53.
La Ciudad de Dios.-Escorial, 1918, CXIV, 1o85-1088.
La Critica. -Napoli, 1918, XVI, 4-5.
Cuba Contemporánea. -Habana, 1918 1 XVII, 2-4; XVIII, 1-2.
Current Literature of the Month. -London, 1918, 114-n6.
Don Lope de Sosa. - Jaén, 1918, VI, 67-70.
España y América-Madrid, 1918, XVI, 15-21.
Estudio. -Barcelona, 1918. XXI, 63-óg.
Estudios de Deusto.-Bilbao, 1918, XV, fió-67.
Estudios Franciscanos. -Saniá (Barcelona), 1918, XXI, 135-137.
Euskal-Erria. - San Sebastián, 1918, LX~, 1204-12o8.
Filosofía y Letras. - Madrid, 1918, III, 24-25.
Hispania. - California, 1918, I, 3.
Hispania. -Paris, 1918, 1, 3.
O Instituto. -Coimbra, 1918, LXV, 5-S.
Inter-America. -New-York, 1918, II, 2-3.
The Johns Hopkins University Circular.-Baltimore, 1918, 6-7.
La Lectura.-Madrid, 1918, XVIII, 212-21.4,
Lusa. - Viana-do-Castello, 1918, II, 31-36.
Modem Langüage Notes. -Baltimore, 1918, XXXIII, 7.
Tbe Modem LanguageReview. - Cambridge, 19t8, Xlll, 3.
Modero. Language Teaching. -London, 1918, XIV, 5.
Modero Philology. -Chicago, 1918, XVI, 2-5.
Nuestro Tiempo. - Madrid, 1918, XVIII, 235-238.
Publications of the Modem Language Association of America.-Cambridge, Mass.,
1918, xxxm, 2-3 .
La Rassegna. -Firenze, 1918, XXVI, 3.
Razón y Fe. -Madrid, 1918, LI, 4; LII, 1-3.
Rendiconti della Reale Accademia dei Lincei. -Roma, 1918, :XXVIJ, r-2.
Resumen Bibliográfico. - Barcelona, 1918, XVI, 7-9.
La Revista. -Barcelona, 1918, IV, Gg-70, 75.
Rev'.sta de Arc~ivos, Bibliotecas y Museos. - Madrid, 1918, XXII, 5-8.
Revista Argentma de Ciencias Políticas. - Buenos Aires, 1918, XV, 94-g6.
Revista de-Bibliografía Cbileña y Extranjera. -Santiago de Chile, 19¡8, VI, 1-4.
Revista Bimestre Cubana. - Habana, 1918, XIU, 3.
Revista Calasancia. - Madrid. 1918, VI, 67-0).

1918, VIlI, 2-3.
Revista Cristiana.-'- Madrid, 1918, XXXIX, 872-874.
Revista Eclesiástica. -Valladolid, 1918, XL!If, 2-8.
Revista de Historia. -Lisboa, 1918, VII, 26-27.
Revista de Historia y Genealogía Española. -Madrid, 1918, VII, 7-10.
Revista Histórica. - Valladolid, 1918, I, 8-10.
Revista de Menorca.-Mahón, 1918, xm, 7-w.
Revista Nueva. -Panamá, 1918, V, 3.
La Revista Quincenal. - Barcdona, 1918, 11, 38-44.
Revista Universitaria. -Lima, 1917, XIll, t.
Revue de l'En!&gt;eignement des Langues Vivantes.-Paris, 1918, :XXXV, 8-ll.
Revue Hispanique. - Pari~, 1918, XLU, 103.
Revue d'Italie. -Paris, 1918, 6, 9-10.
Rivista Storica Italiana. - Firenze, 1918, X, 2-3.
The Romanic Review. - Lancaster, Pa., 1918, IX, 2.
El Siglo de las Misiones.-Bilbao, 1918, V, 57-59.
Unión Ibero-Americana.-Madrid, 1918, XXXII, 4-5.
Zeitschrift des Deutschen Wissenscbaftlichen Vereins zur Kultur-und Landeskunde
.Argentiniens..-Buenos Aires, 1918, IV, 3.

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BsA'IO JUAN DR Áv1LA.-Epistolario espiritual. Prólogo y notas por D. V. García de Diego.
ARCl~RB.!TE DE HITA. - Libro de Buen Amor. Prólogo y notas por D. Julio
Cejador. 2 tomos.
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Gu1LLÉN oB CASTRO. - Las mocedades del Cid. Prólogo y notas por D. Víctor
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FERNANDO DE RoJAs. -La Celestina. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
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Poema de Mio Cid. Prólogo y notas por D. Ramón Meoéndez Pidal, de la Real
Academia Española.
La vida de Lazarillo de Tonnes. Prólogo y notas por D. Julio Cefador.
FERNANDO D.E HERRERA.-Poesfas. Prólogo y notas por D. V. García de Diego.
Cxa VANTBS.-Novetas ejemplares: La Gt"tanüla,Rinconete y Cortadillo, La ilustre
fregona, El licenciado Vidriera, El celoso extremeiio, El casamiento engmioso
y Novela y coloquio que pasó entre Cipión y Ber'ganza. Prólogo y notas por
D. Francisco Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. 2 tomos.
FaAY Luis ns LxóN. - De los nombres de Cristo. Tomos I y II. Prólogo y notas
por D. Federico de Onís.
GuEVARA. - Menosprecio de corte y alabanza de aldea. Prólogo y notas por
D. M. Martínez Burgos.
N1EREMBBRG. - Epistolario. Prólogo y nótas por D. N. Alonso Cortés.
QuEVEDO. - Los sueños. Prólogo y nota:s por D. Julio Cejador. 2 tomos.
MoR:ETO.-Teatro: El lindo .D. Diego y El desdén con el desdén. Prólogo y notas
por D. N. Alonso Cortés.
ROJAS.- Teatro: Del Rey a:bajo ninguno y Entre bobos anda el juego. Prólogo
y notas por D. Federico Ruiz Morcuende.
Ruu DE AI.ARcóÑ. - Teatro: La verdad sospechosa y Las paredes ºJ'etl. Prólogo
y notas por D. Alfonso Reye_s.
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ción ofrece la ventaja de presentar los artículos ya distribuidos en secciones
especiales, en vez- de dispersarlos pm todo el volumen; de suerte que los
que se ocupen de lengua y literatura inglesas, germánicas o románicas, pueden adquirir aquellas secciones que especialmente les interesen.
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l. INGLESA....... Mayo, septiembre, enero.
II. GERMÁNICA... Junio, octubre, febrero.

m. ROMÁNICA . ... Julio, noviembre, marzo.
IV. GENERAL .. , . . • Agosto, diciembre, abril.

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anual es de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Publicatt"ons of the
Modern Language Association of America) se envían trimestralmente gratis a
Jos socios; se venden a razón de un dólar por cada número suelto y tres dólares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas pnblicaciones aparecen articulas relacionados con Jas literaturas y las lenguas romances, y
1:00 las filologías inglesa y germánica, que pueden interesar a los eruditos
españoles.
Diríjase toda la correspondencia al secretario de la Sociedad :
Profesor WILLIAM OUILD HOWARD,

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TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL

FILOLOGÍA. ESPANOLA

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OCTUBRE-DICIEMBRE 1918

Tomo V.

Cuaderno 4.0

En esta colección se publican estudios sobre el teatro español, y se reproducen aquellas obras dramáticas que merecen no permanecer inéditas
o ser publicadas de nuevo.

Primeros volúmenes:

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La Serrana de la Vera, de Luis VI/e,: de Guevara, publicada por R. MBNANDBZ PmAL y M.• GovR1 oa MaNÉNoaz PmAL. Un vol. en 8.0 de vu-176 págs.,

NINSULARES E A RESPEITO DE JUAN DEL ENZINA

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publicadas por A1dR1co CASTRO. Un vol. en 8.0 de

270

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SE ADMITEN SUSCRIPCIONES A PARTIR DE

TI RADA ~ P ARTE

DE LA

1918

A LA

B I B LI OORAF f A

As paginas que vou enviar boje ao ilustre director da
Revista de Filología Espaí'io!a - folhas desgarradas do meu
Cancioneiro peninsular - dizem respeito, na primei~a ~e-tade
ao Cancionero de Uppsa!a 1, ou seja a algumas das lind1ss1mas
«cincuenta y cuatro canciones españolas del siglo xv» 2 , publicadas e abundantemente (quanto a parte musical) comentadas por Rafael Mitjana (1909). A segunda metade ~efere-se a
poesías erroneamente atribuidas a Jua_n ~el Enz1na, como
fazendo parte da .Égloga de Plácida e Vitoriano.
.
Ao redigi-las, em junho de 1914, destinava-as aRevue H~spaniqzte a qual já dedicara varias investigar,,oes sobre poes1as

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar la
incorporación individual de las paee1etas o fichas en los catálogos
bibliográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los años 1914-1916- tomos I-III-y al cuaderno I.0 del tomo N, 1917, están agotadas.
0

Las de los cuadernos 2. y 4.º de 1917 se enviarán gratis a los
suscriptores de 1918.

Precio: 4 pesetas anuales.

1 No Cancionero de Uppsala reimprimem-se todos os textos d_e
,uma edicao veneziana de , 556, cujo unico exemplar até hoje c?nhec:•do foi descoberto na Biblioteca da Universidade Sueca pelo mvest1gador musicografo Rafael l\litjana.
2
Na realidade só 52, porque duas pec;as sao repetic;oes, quan~o
ao texto; espanholas no sentido lato de !iispánicas, por que o Cancwnero é trilingüe, como o Musical de Barbieri e muitos outros. Prevalece todavía a Jingua castelhana. A par de 46 poesías castelhanas, ha
só 2 portuguesas e 4 catalanescas.

TOMO

V.

22

�</text>
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NOTICIAS

du\;áo precedente procurei, quanto possivel, ser consciencioso no que
respeita a fidelidade da expressao e a pureza da linguagem». Muy
débil, empero, debe de ser la conciencia de este señor cuando cree
poder traducir trabajos ajenos sin solicitar permiso de sus dueños, y,
lo que es más, suprimiendo sus nombres. Américo Castro.
- Hemos recibido el primer cuaderno de la revista Hisjania,
órgano de The American Association of Teachers of Spanish. Está
dirigida por el profesor Aurelio M. Espinosa, de Stanford University,
California, el cual cuenta con la colaboración de muchos hispanistas
norteamericanos y con la de varios escritores españoles. A juzgar por
este cuaderno y por el corganization number» publicado anteriormente, Hisjania promete ser un excelente medio de información para
todo cuanto se refiera a la enseñanza de la lengua y de la literatura
españolas en los Estados Unidos. Contiene este primer cuaderno:
R. Menéndez Pida!, La lengua española. - Alfred Coester, The First
Annual Meeting.-Margaret C. Dowlig, Tite Organization of High Sclwol
Work in Sjanisk. - Julio Mercado, Rubén Darío. - Constitution. - Federico de Onís, Crónica literaria de Espa1'2a. - Reviews. - Bibliography. - Aparecerán cuatro números anuales, en los meses de febrero,
mayo, septiembre y diciembre. Suscripción anual para el extranjero:
$ 2,30. Centro de suscripción: 1081, Park Place, Brooklyn, New-York,
Estados Unidos.
- Desde principios de este año viene publicándose mensualmente
en Valladolid la Revista Histórica, en que colaboran de un modo especial la nueva Facultad de Historia de aquella Universidad y el personal de la Biblioteca de Santa Cruz. Los números publicados contienen
trabajos interesantes y revelan una acertada orientación. Entre dichos
trabajos merece mención especial el que se refiere a una cantiga de
los Sres. López-Aydillo y Rivera l\Ianescau sobre Una cantiga desconocida, atribuída a Fernando el Santo. Suscripción: 10 pesetas año.
Administración: Biblioteca de Santa Cruz, Valladolid.

REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo V.

ABRIL-JUIIO 1918

Cuaderno 2.0

NUEVAS NOTAS AL « CANCIONERO MUSICAL
DE LOS SIGLOS XV Y XVI» PUBLICADO
POR EL MAESTRO BARBIERI
Hace muy cerca de treinta años que el docto musicógrafo
Barbieri publicó su importante Cancionero musical de los siglos XV y XVI, revelando al mundo culto la existencia de
una manifestación interesantísima del arte nacional, hasta entonces completamente desconocida e ignorada. Grande fué el
servicio que tan erudito artista prestó en aquella ocasión a la
historia de la música española; pero con toda su buena volun~d Y a pesar de sus grandes esfuerzos, dejó muchos puntos
sm esclarecer y varios problemas sin solución. Para aquel tiempo-el año 1890-el aparato de erudición de que hizo alarde
resultaba extraordinario, pero desde entonces hasta ahora la
musicología ha progresado bastante, lo suficiente - aunque
semejantes estudios estén muy abandonados entre nosotrospara que se imponga una revisión metódica y ordenada de los
comentarios apuntados por tan sabio in~estigador al margen
de las composiciones musicales que integran el curioso manuscrito conservado en la biblioteca de Palacio.
Precisa reconocer que, en general, los señalamientos hechos por Barbieri son exactos y atinados, tanto que en muchos
casos sólo necesitan una confirmación. Sin embargo, siendo
TOMO

v.

g

�114

RAFAEL MITJANA

el campo tan rico y poco explorado, siempre queda mucho
por espigar, y he aquí la razón que me impulsa a añadir los
datos que durante el curso de mis estudios he podido allegar,
a los ya aportados por el eminente maestro, cuya venerable
memoria respeto como el que más.
Una vez hechas estas observaciones, encaminadas a justificar la finalidad del presente trabajo de revisión, entraré de
lleno en la materia.
En primer lugar conviene establecer un inventario lo más
completo posible de las obras de música profana española,
anteriores al siglo xvr, que actualmente nos son conocidas.
Desde luego la más antigua parece ser la canción intitulada
Versos /echos en loor del Condestable, que se remonta al
año 1466, y cuya música, por demás arcaica, escrita a cuatro
voces, figura en el folio 2 50 de la Crónica del fa~oso :aballero D. Miguel Lucas de Iranzo, precioso manuscnto existente en la Biblioteca Nacional, sign. G, 126. Se trata de una
curiosa manifestación del arte erudito y cortesano de tiempos
de D. Enrique IV de Castilla 1 • Bastante más original y castiza
resulta la bellísima canción:
¡Ay, ay, ay, ay!, ¡qué fuertes penas!
¡Ay, ay, ay, ay!, ¡qué fuerte mal!

Según Milá y Fontanals 2 , el texto se refiere a la desg~aciada muerte del príncipe D. Alfonso de Portugal, acaecida
el 12 de julio de 1491. La melodía, en verdad lindísima, nos
ha sido conservada en un códice de la Biblioteca Nacional de
1 La traducción a notación moderna de este arcaico monumento
de nuestro arte musical publicada por Barbieii en su Cancionero (p~giaa 6os, Apéndice a los Prelim!nares), d~ja mucho que desear b~JO
el aspecto rigurosamente cientifico. Es cierto que _en el m_anu:cnto
original se notan graves errores, debidos sin duda a mexpenenc1a del
copista.
2 Véase J)e fa poesía /1eroicojoj1tlar castellana, Barcelona, 187~, página 309. Puede consultarse asimismo, acerca del texto, un _e~tud10 de
GASTON PArus, Romanía, I, pág. 363, y la Bihliograjhia cntzca portugueza, I, art. 12.

NOTAS AL &lt;CANCIONEKO Mt.:SICAL DE LOS SIGLOS

XV y XVI&gt;

115

1

París y fué desconocida por Barbieri. Aquí nos hallamos frente a una inspiración genuinamente nacional, que ofrece muy
interesantes analogías con el Canto de la Sibila, originario de
Mallorca, y la versión conservada tradicionalmente del primitivo Plant de la Verge en el Misterio de Elche 2 • Por sus característicos melismas, estas tres melopeyas me parecen influídas
por el elemento oriental; no hay duda que aquellos numero. sos floreos proceden directamente de los ala(ychs propios de
la música árabe. Nótanse asimismo ciertas desinencias típicas
del canto llano eugeniano o mozárabe. Si tomamos en consideración estas premisas, el valor de la cantilena que nos ocupa es indiscutible, ya que puede estimarse como un verdadero
modelo de la canción de corte española de fines de la Edad
Media ~ comienzos del Renacimiento; tanto más cuanto que
no ha sido alterada por ningún arreglo contr_apuntístico, siendo probable que haya llegado hasta nosotros en su genuina
forma original.
También escaparon a las pesquisas de Barbieri tres villanc!cos con texto castellano: Mmqua fue pena maior (dos vers10nes) y Una moza falle yo, así como otro bilingüe, [hza musque de Buscaya, que aparecen incluídos en la rarísima compilación intitulada Harmonice musices Odhecaton, uno de los
primeros impresos de música salidos de las prensas del famoso tipógrafo Ottaviano dei Petrucci da Fossombrone, por los
1

• .Afanttscrit_nº fr. 12744 (anc. suppl.fr. nº 169). Esta preciosa colec_:1ón de canc10aes '.rancesas, normandas, lionesas, picardas y borgononas, algu~as en dialecto saboyano, provenzal o gascón, entre las
~ue se h~ deslizado la linda composición española que nos ocupa, ha
sid~ publicada en toda su integridad, acompañada con eruditos comentarios, por el sabio filólogo Gaston París en uno de los volúmenes de
la Société des anciens textes fran;ais: Chansons du XV• siecle, París,
r875, pág. 13:), núm. CXXXVII. La traducción de los textos musicales (pá~. 75, núm. CXXXVII) está magistralmente hecha por el insigne2 mus1cólog~ A. Gevaert, autoridad verdaderamente indiscutible.
He publicado ambos textos musicales en mi estudio La Musique en Espagne. Art religieux et art profane. (Encyclojédie de la Musique et Dictionnaire du Conservatoire, París, Dela grave, fase. 6 1 , páginas 1914 y 1942.)

�RAFAEL MITJANA

116

años de 1503 a 1504 1 . Las citadas composiciones, escritas
para cuatro voces, figuran como anónimas, salvo la últim~,
atribuída por algunos sabios musicólogos al famoso compositor flamenco Josquin des Pres, uno de los más reputados maestros compositores de aquellos tiempos.
Muy difícil resulta identificar las aludidas poesías, pues el
impresor italiano, creyendo sin duda que se hallarían en la
memoria de todos los cantores, para ahorrarse trabajo se limitó a reproducir los textos musicales, indicando en sus respectivos comienzos el primer verso o un brevísimo fragmento de
la composición poética. La primera de ellas estimamos como
muy probable que sea la famosa canción escrita por D. García
Álvarez de Toledo, primer duque de Alba, que comienza del
siguiente modo:
Nunca fué pena mayor
nin tormento tan extraño
que iguale con el dolor
que recibo del engaño.

Sabido es que este villancico debió ser muy popular Y conocido en su tiempo, pues aun aparece citado por Gil Vicente
2
en sus tragicomedias Cortes de Júpiter y Fragoas de amor •
1 Un ejemplar, completo en sus tres partes, de esta r~rísima p~~licación se encuentra en la biblioteca del Conservatono de Mus1ca
de París, y ha sido magistralmente descrito por el sabi~ musicógrafo
J. B. Weckerlin en su Catalogue biblilJgrapkiq11e de !~ Bibl. du ~onservatoire National ..... , París, 1885, págs 372-400. La primera versión del
villancico Nunqua fue pena maior figura en la primera parte; el que
comienza Una moza falle yo, ea la segunda (Canti B, numero cinquanta),
y los dos restantes en la tercera (Canti C, numero cent~ cinquanta).
2
En el CancilJnero de Barbicri (núm. I de la colección) se encuentra este mismo texto puesto en música a tres voces por el maestro
Juan Urrede (Wreede), músico que por su apellido parece ser fl~menco
neerlandés. Sería interesante confrontarlo con las dos vers10nes a
0
cuatro voces insertadas en el Harmonice mt1Sices Odhecaton. Añadiré
que el famoso compositor Pierre de la Rue, que estuvo al servicio .de
Felipe el Hermoso desde 1499 a 1502 y vino a España c~o el séquito
del esposo de la reina D.ª Juana, compuso una de sus misas sobre la
canción Nmu¡ua fue pena maior. (Missae Petri la Rue..... Veo., 31 octu-

bre 1503. Petrutius.)

NOTAS AL &lt;CANCIONERO lllUSICAL DE LOS SIGLOS XV Y XVI&gt;

117

Respecto al villancico Una moza falle yo, nada he podido
averiguar hasta ahora. El último, por su enunciado tan poco
claro y preciso, da lugar a serias dudas. ¿Se tratará efectivamente de una canción española? Algunos autores opinan que
sí, Y entre ellos figura en primer término ~étis, quien dice que
el famoso Josquin des Pres, el más célebre compositor flamenco de su tiempo, compuso su misa Una musque de Buscaya sobre el tema d' une chanson espagnole 1 , y a este mismo
parecer se inclina igualmente el docto historiador Ambros 2.
Conviene tener presente que el compositor neerlandés Heinrich Isaak, que también compuso una misa (Opus decem missarum ..... , Wittenberg, 1541) sobre el mismo tema, lo indica
Una musique de Biscay. Pero, por otra parte, Gaston Paris, en
sus Chansons du XV• siecle 3, reproduce el texto bilingüe Une
mousse de Bisquaye, las estrofas en francés, y el estribillo
Soaz, soaz, ordonarequin en vascongado. Según opina el ilustre filólogo, se trata de uno de los más antiguos ejemplos en
que aparece usado el vascuence en una composición literaria.
La versión musical que acompaña a este texto 4, debida a
A. Gevaert, cuya competencia es indiscutible, está escrita a
dos tiempos, en tanto que el tema empleado por Josquin s
aparece en compás perfecto o ternario. No obstante, la melodía es la misma, aunque la segunda variante, más moderna
en mi entender, resulta mucho más recargada de notas incidentales, empleadas como floreos y adornos. De lo que no
cabe duda es de que esta canción debió ser muy popular,
1

Véase Biographie universelle des 111usiciens..... , III, pág. 4 79.
II, págs. 322-323 :
«Die spamschen Volkslieder, so schon sie mitunter beissen dürfen
bli:be? so gut wie unberücksichtigt; es ist eine Ausnahme, weon Jos~
qum eme Mcsse Una musque de Buscaya, Pierre de la Rue eine Messe
Nunqua,n fue pena mayor über spanische Weiseo setzten.&gt;
3
París, 187 5. Sociiti des anciens textes fran;ais, pág. 71 núm. VII.
:egúo el sabio y erudito editor, mousse equivale a la palabra espanola moza.
' Véase loe. cit., «Musique&gt;, pág. 4, núm. VII.
6
• Lo he reproducido en mi citado trabajo La Musique enEspagne.....,
pág10a 1955.
2
. Véas: Gesc!tichte der Musik....., tercera edic.,

�118

RAFAEL MITJANA

pues aparece citada por Rabelais, Une mousque de Bizcaye,
en el Cinquieme livre de Pantagruel, Paris, I 564, cap. 33. En
presencia de tan contradictorios antecedentes, resulta muy
difícil pronunciarse sobre el verdadero origen de esta canción
bilingüe - en el Cancionero de Barbieri se encuentran muchos
casos análogos-, y mientras no aparezcan nuevos textos o
alguna declaración terminante, el problema que suscita quedará sin resolver.
No estimo necesario encarecer toda la importancia y el
interés que presentan los cuatro villancicos aludidos, hasta
ahora no estudiados por nadie con el detenimiento que merecen. El hecho es que escaparon a la perspicaz y diligente búsquecia de Barbieri, cosa extraña si se considera que el citado
maestro pudo identificar algunas de las canciones contenidas
en el manuscrito de Palacio con ciertas obras insertadas en
los libros I, V, VI y VII de Frottole - estrambotes llamaban
a esta suerte de composiciones entre nosotros-, publicados
por el antes mencionado prototipógrafo musical, en Venecia,
por los años de I 504 a I 507. Entre ellas algunas son debidas
a cierto maestro llamado Jusquin Dascanio o D'Ascanio, de
quien hasta el presente no he podido hallar ninguna noticia
biográfica.
Antes de proseguir, y para no tener que volver sobre ello,
recordaré los nuevos datos concernientes a Juan del Encina,
el más importante entre los autores cuyas obras figuran en
el Cancionero de Barbieri, que tuve la buena fortuna de encontrar en los archivos capitulares de la catedral malacitana 1 •
Con aquellas informaciones se esclarecieron muchos puntos
-0scuros de la vida del insigne poeta y músico salmantino,
viniendo a completarlas en cierto modo los hallazgos hechos
en los libros de actas del cabildo catedral de León por el
catedrático D. Eloy Díaz-Jiménez y Molleda 2 • Algo nuevo
1 Aludo a mis estudios Sobre Juan del Encina ....., Málaga, 1895,
y Nuevos documentos 1·elativos a Jitan del Encina..... , en la Revista de
Filología Española, 1, cuad. 3.0 , reproducidos ambos en el libro Es/u.dios sobre algunos mztsicos españoles del siglo X VI, Madrid, 1918.
2 Juan del Encina en León, Madrid, Victoriano Suárez, 1901.

NOTAS Al «CANCIONERO MUSICAL DE LOS SIGLOS XV Y XVI&gt;

119

añadiré a las noticias relativas a Diego Fernández de Córdoba
y a Juan de León - dos compositores desconocidos por el
sabio musicógrafo español-, publicadas en el apéndice cuarto
de mi primer estudio referente al insigne salmantino fundador de nuestro teatro. Sé asimismo que ciertos estudiosos
tienen recogidas muchas noticias, aún inéditas, concernientes
a varios autores de algunos de los villancicos contenidos en
el códice palaciano, y espero con impaciencia que el organista de la catedral de Sevilla, D. Juan B. de Elústiza, publique cuanto dice tener reunido para completar las biografías,
hasta el presente por demás sumarias, de artistas del fuste de
Juan de Anchieta y de Francisco Peñalosa. l\Iientras llega la
hora de apreciar tales descubrimientos, revisaré en lo posible
las noticias que nos da Barbieri, completándolas en algún caso
con los resultados de mis particulares pesquisas y averiguaciones.
Para ello seguiré el mismo orden alfabético de autores
adoptado por el docto maestro en la parte II de los eruditos
preliminares que encabezan el texto del Canciouero musical
de los siglos XV y XVI: «Notas biográficas de los autores
contenidos en el códice.»
ALDOMAR ..... -Seguimos sin ninguna noticia biográfica relativa a este compositor. En cambio ha aparecido una nueva
obra suya, que debe añadirse a las tres recogidas en el cancionero de Palacio. Se trata de un villancico a tres voces, cuya
letra comienza:
Di, pastorcico, pues vienes
do stá mi bien y cuytado,
¿qué tal queda mi ganado?

Hállase contenido en una compilación manuscrita de composiciones de música religiosa y profana de la primera mitad
del siglo xvr, que se conserva (núm. 961) en la biblioteca musical de la Diputación de Barcelona, tan perfectamente estudiada por el maestro F. Pedrell 1 . Añadiré también que el
1
1909,

Catalech de la biblioteca musical de la Dip1ttació..... , Barcelona,
II, pág. 156.

�120

RAFAl!L l\llTJANA

villancico de Aldomar ¡Ah, Pelayo, que desmqyo! (núm. 348
del Cancionero) presenta grandes analogías con el villancico
número XXXIV del Cancionero de Uppsala 1 • Desde luego la
letra, salvo ligerísimas variantes, es la misma, y respecto a la
música, aunque uno esté escrito a tres voces y otro a cuatro,
las respectivas partes de tiple son casi iguales, por más que la
versión de Uppsala resulte mucho más desarrollada. Sin vacilaciones puede afirmarse que ambas obras están compuestas
sobre un mismo tema, probablemente de origen popular y
francamente español.
AKCHIETA, JuAN DE, -En el antes citado manuscrito (nú-a
mero 961) de la biblioteca musical de la Diputación de Barcelona, se encuentran dos obras de música religiosa atribuídas a este famoso maestro vascongado, capellán cantor de los
Reyes Católicos a partir del 6 de febrero de 1489. Son las
siguientes: Salve sancta parens y Salve regina mater, ambas
a cuatro voces.
BADAJOZ..... - Registrando el Cancionero general en el qua!
se han añadido agora de nuevo en esta última impresión muchas cosas buenas..... (Sevilla, Juan de Cromberger, l 53 5, a
dos días del mes de abril) en el folio l 50 se halla una poesía,
Carta bienaventurada..... (siguen 26 coplas), designada como
obra de Badajoz el músico. Vasconcellos, en su erudito libro
Os musicos portuguezes..... (Porto, 1870, tomo II, pág. 146),
al ocuparse de García de Resende dice que este insigne escritor lusitano, en su Miscellanea, en la que describe su viaje a
Roma acompañando la Embajada que presidida por Tristán
d'Acunha visitó al Pontífice romano en nombre del rey don
Manuel I, hace una relación de los músicos más notables de
su tiempo. He aquí la estrofa aludida:
l\Iusica oímos chegar
a mais alta perfeil,liO
Sarzedes, Fontes cantar,
Francisquinho assim juntar
tanger, cantar sin rai;ao.
1 Véase mi trabajo Cincuenta y cuatro canciones españolas del siglo XVI. Cancionero de Ujjsala ..... , Uppsala, 1909.

NOTA5 AL &lt;CANCIONl!RO MUSICAL DE LOS SIGLOS XV Y XVI&gt;

121

Arriaga, que taoger!
o Cego, que grao saber
no orgam! E o Vaena!
Badajoz! E outros que a penna
deixa agora de escrever.
La coincidencia de mencionar reunidos los nombres dd
artista que me ocupa y de Lope de Baena o Vaena, organista
de la capilla de los Reyes Católicos, permite suponer que
Badajoz, el músico, fuera también notable tañedor de órgano.
BAENA, LOPE DE.-Comenzaré por recordar la cita de García de Resende transcrita anteriormente. Según Van der Straeten (La Musique aux Pays Bas..... , Bruxelles, 1867-1888,
tomo VII, pág. I07), Lope de Baena era cantor y organista
de la Capilla Real de España en l 505. Su nombre aparece en
las listas de los capellanes que acompañaron el cadáver de la
difunta reina D.ª Isabel desde Medina del Campo a Granada
en el ya citado año. La augusta señora no olvidó antes de
morir a los músicos de su cámara y capilla, legándoles algunas
liberalidades. Entre los agraciados figuran el organista Lope
de Baena, un cantor llamado Bernardino de Baena, quizás
pariente o hermano del anterior, y cierto Martín de Baedes
«mo&lt;,;o de capilla del Sr. Príncipe Don Juan». (Archivo de
Simancas. Patronato Real, leg. núm. 3.) Es de advertir que en
una enumeración de los Officiales de la casa de la Reina cathó•
lica Doiia Isabel para el mio I 498, aparece ya el nombre de
este notable organista. Creo oportuno extractar dicho documento, interesante para la historia de nuestra música.
Organistas: Rodrigo de Brilmega (sic, quizás mala transcripción de Brihuega), Lope de.Baena, El comendador Durán.
Tañedores de las cañas: Rodrigo Donaire, Cristóbal Daniján, Vicente Ferrer.
Ministriles altos: Beltrán de Mallea, Cornyeles (su hijo),
Juan Saliano, Luis Cortés, Antón Lucas de Borbón.
Trompetas: Diego de Cueva, Gonzalo de Cueva, Benito
de Isla, Francisco de Medina, F ernán Pérez de V andaguila.
(Archivo de Simancas, loe. cit.).
Conozco, además de las siete composiciones de Lope de

�122

RAFAl!L MITJANA

Baena contenidas en el Cancionero de Barbieri, otras dos obras
suyas: un cantarcillo a tres voces:
Virgen Reyna gloriosa
tus sentidos olvidabas
cuando la muerte gustabas
del tu hijo, dolorosa .....

y un villancico, también a tres:
Amor, pues, nos da plazer
y también dolor.....

Los dos pueden verse en el ya citado manuscrito, número 961, de la biblioteca de la Diputación de Barcelona.
BRIHUEGA ..... - Van der Straeten (loe. cit., tomo VII, página 106) dice que un tal Rodrigo de Brihuega desempeñaba
las funciones de organista de la capilla de D.ª Isabel la Católica en 1498. Debe referirse, sin duda alguna, al artista mencionado en la lista de Ofjiciales de la casa de la Reyna..... antes
citada, cuyo apellido aparece transcrito Brilmega, acaso por
error de pluma del copista. Además, creo muy probable que
se trate del mismo Rodrigo de Brihuega recibido como cantor y organista del rey Enrique IV por albalá de 23 de abril
de 146..¡. (Arch. de Simancas, loe. cit.), ya conocido por Barbieri.
CoRNAGO ..... - Declara el erudito comentador del cancionero de Palacio que no conoce ningún músico de este apellido. Sin embargo, en el códice núm. 88, escrito a fines del
siglo xv o principios del xvr, perteneciente al archivo capitular de T rento, hoy conservado con los demás de la misma
catedral en la Ilofbibliothek de Viena ( fol. 276 y sigs.), se
encuentran dos composiciones, Et in terra pax (Gloria) y Patrem omnipotentem (Credo), ambas a tres voces, atribuídas a
«Frater Johannes Cornago, apud Neapolim». Es verosímil que
los Kiries y el Sanctus, también a tres voces, insertados en el
manuscrito de que trato, sean asimismo obra del mismo compositor, de quien en la Biblioteca Nacional d e París (Suppl. nzanuscrits franfais, núm. I 5123) se hallan algunas canciones
francesas . Por último, en otro códice de la Biblioteca Colom-

NOTAS AL «CANCIONERO MUSICAL DE LOS SIGLOS XV Y XVI&gt;

123

bina, designado con el título facticio Cantilenas vulgares puestas en música por varios españoles..... , figuran también obras de
Cornago o Cornayo, y entre ellas un villancico de Navidad,
.contrapunteado a tres voces, cuya letra comienza:
Infante nos es nacido
con toda sabiduría,
a nosotros ofrecido
para d_a rnos alegría.

ENRIQUE ..... - Tiene razón Barbieri cuando dice que por
este solo nombre resulta casi imposible identificar la persona
del compositor que nos ocupa. A los diversos Enrique... .. por
él citados, -añadiremos uno más: Dominus Enriclw (Henrico)
sacnstano, quien, según Emilio i\fotta (Musici al/a Corte degli
Sforza ..... , Milano, 1887, págs. 86 y II7), en documentos fechados a 30 de marzo y 4 de diciembre de 147 5, figura como cantor de la capilla del duque de l\1ilán Galeazzo María Sforza.
Anteriormente, cuando estaba al servicio de la corte de Mantua
con el sueldo de cinco ducados mensuales, se le designaba
corno Enriclzo fratel/o dell'Abba. En efecto, en una carta fechada a 7 de octubre de 147 3 se habla del cantor Arrigo fratello
de D. Labbé maestro di capella di S. Signoria il Duca di
Milano.
Hablan también de Enrico o Henrico como músico de la
corte de los Sforza por los años de I.+7 4 a 147 5, Van der
Straeten, La Musique aux Pays Bas..... , Bruxelles, 1867,
tomo VI, pág. 18, y Prost, Liste des artistes 1nention11és dans
les états de la maison du roí et des maisons des princes, d1t
IJm• siecle d r an Ij OO. (Archives Jzistoriques, Paris, tomo I,
1889, pág. 431 y sigs. Documentos núms. 85 y 86.)
EscoBAR..... - Un músico de este apellido aparece nombrado en 24 de marzo de 1507 (actas capitulares del cabildo hispalense) como maestro de los seises de la catedral de Sevilla,
en sustitución del cantor Solís, que desempeñaba el cargo
interinamente por dejación, en abril del mismo año, de su
último poseedor, el maestro Juan de Valera. Escobar no debió
ocupar dicho cargo durante mucho tiempo, puesto que en

�124

RAFAEL MITJANA

14 de agosto de 1514 tomaba posesión del magisterio de capilla el famoso D. Pedro Fernández de Castilleja, maestro de
los maestros de Espaiia, como le llamaba Francisco Guerrero.
En un códice manuscrito de la Biblioteca Colombina, com.,prado por Fernando Colón en l 533 y designado con el título
facticio Varios de Música..... , además de diversas obras religiosas de los maestros Medina, Ponce, Juan de Anchieta, Ribafrecha y Peñalosa, casi todos representados por algunas composiciones en el Cancionero de Barbieri, se encuentran tres
motetes a cuatro voces de Escobar: Jhesu Nazarenus pro
nostra amicitia, Domine Jhesu Christe fili David y Clamaba!
autem mulier Cananea. El segundo de estos motetes, escrito
en el primer tono de canto llano y por bemol, está reproducido en el libro de coro núm. 21 del archivo musical de la
catedral de Toledo 1 . El tercero figura también en el manuscrito núm. 961 de la biblioteca de la Diputación de Barcelona.
Resulta verosímil que las obras de música religiosa de principios
del siglo Jll\11 que bajo el nombre de Escobar se conservan en
el archivo de la catedral de Tarazona, sean debidas asimismo
al músico de que trato. En todo caso son curiosas las coincidencias de que entre los maestros de seises de la catedral de
Sevilla aparezcan reunidos Escobar y Juan de Valera, y que
en el ya citado códice de la Biblioteca Colombina se encuentren obras de Medina, Ponce, Juan de Anchieta, Peñalosa y
Escobar, todos ellos representados con diversos villancicos,
en el interesantísimo Cancionero publicado por Barbieri.
FERMOSELLE..... - No conozco ningún compositor de este
nombre; pero D. Eloy Díaz-Jiménez y Molleda, en su folleto
:Juan de la Encina en L eón (Madrid, 1909), refiere que en
21 de julio de 1531 un tal Pedro Fermoselle presentó al cabildo de la catedral legionense un poder autorizado, un breve
apostólico y una bula del papa Clemente VII, en la cual constaba que había sido nombrado prior de la dicha iglesia Francisco Fermoselle de la Encina (o del Encina), ordenándose
1 Véase el Indice manuscrito redactado por los Sres. Ferré y Domenech.

NOTAS AL «CANCIONERO MUSICAL DE LOS SIGLOS XV Y XVI&gt;

125

&lt;J.Ue inmediatamente su procurador tomase posesión del referido cargo. Así lo exigió Pedro Fermoselle; mas en 2 de
agosto siguiente el cabildo acordó no dar la posesión que en
nombre de Francisco F ermoselle de la Encina exigía su apoderado, fundándose en que cuando por muerte de Juan del
Encina, último poseedor del referido cargo, a fines del año
1539, el canónigo Juan Xuárez, después de haber presentado
una bula del Pontífice y de jurar que guardaría las instituciones y buenos usos de la iglesia, en IO de enero de l 530 se
había posesionado del priorazgo en nombre de García de Gibraleón, entonces residente en la corte romana, añadiendo
-que hasta aquel día el cabildo no había recibido ninguna noti•cia de que el interesado hubiese presentado la renuncia de tal
prebenda y dignidad.
No sería imposible que el tal Francisco Fermoselle de la
Encina fuese pariente del ilustre poeta y músico salmantino, y
hasta quizá se le pueda considerar como autor del villancico
que bajo el número 7 l, y como obra de Fermoselle, se encuentra en el cancionero de Palacio.
FERNÁNDEZ, D1EG0.-Ya en el apéndice cuarto de mi estudio Sobre J'uan del Encina ( Málaga, 1895) apunté la idea
de que este artista pudíera ser un tal Diego Fernández de
Córdoba, maestro de capilla de la catedral de Málaga desde
el II de agosto de l 507 hasta el año l 55 l, en que murió.
A las noticias que allí inserté puedo añadir las siguientes, que
proceden también de los libros de actas del cabildo mala-citano:
«6 de noviembre de l 5 l 5. - Expuso al cabildo el racionero Diego Fernández, cantor, que en ciertas memorias que
1os catalanes querían hacer en su capilla se sirviese el cabildo
de dar licencia a los cantores que dixesen los oficios o responsos de canto de órgano y llevasen el salario que les quisieran dar, y se acordó que haciendo el cabildo los oficios lo
tenía a bien y no de otra manera y que pudiesen llevar lo que
le diesen por su trabaxo.»
«15 de diciembre de 1522.-Suplicó el racionero y maestro de capilla Diego Fernández que se le volviese un día que

�126

RAFAEL NITJANA

se le havía quitado por no haver dado lección a los mozos, y
se decretó que no havía lugar y que cumpliese con lo que era
obligado. También mandaron que no se diesen más que diez
días a los cantores para que estudiasen los villancicos para
Navidad, por parecerle este tiempo bastante.»
«14 de noviembre de 1523.-En este dicho día mandaron
a mí Juan Miguel, su secretario, que diga al racionero Diego
Fernández, maestro de capilla, que cante (enseñe) canto de
órgano a los mozos y personas que quieran oyr lición a la ora
acostumbrada conforme al statuto que sobre ello fabla so la
pena en el contenido. Item que se diga al maestro de capilla
que busque en Sevilla o en Córdoba o en donde le paresciere
un cantor contrabaxo, al cual darán de salario xv o xn duc;ados, según su abilidad mereciera. »
«8 de febrero de 1525.-Platicaron acerca del racionero
Diego Fernández, que a la sazón se halla en la corte y se está
ocupando de algunos negocios del cabildo sobre si se le debían
dar las horas, no obstante que cuando marchó para allí fué a
negocios propios. Acordaron que los contadores le quiten los
días de redes que tiene como músico y que cuando venga se
le gratificará en lo que sea justo.»-En 10 de marzo siguiente
se le libraron «novecientos e ochenta e siete reales».
«7 de diciembre de I 537 .-Respondieron a lo que propuso
el racionero Diego Fernández, maestro de capilla, sobre que
no puede cantar más de seis chanzonetas a la noche de Navidad. Mandaron que se digan nueve, como los años pasados.»
«2 de diciembre de 1541.-Platicaron acerca de la mucha
falta que ay en esta yglesia de libros para cantar canto de
órgano; acorcfuron que se espere hasta que venga el señor
Obispo y cometieron al señor canónigo Sebastián de c;;orita y
a Diego Fernández, maestro de capilla, para que vean a Fernando Convesano si será suficiente para puntar algunos motetes, y que si es abile que los punte, porque el dicho Fernando Convesano sea aprovechado en algo porque es pobre.»
No multiplico las citas por temor a caer en la prolijidad;
pero sí conviene dejar consignado que Diego Fernández de
Córdoba debió ser un artista de positivo mérito.

NOTAS AL &lt;CANCIONERO MUSICAL DE LOS SIGLOS XV y XVI&gt;

127

GARCÍA 1fuÑoz o GARCIMUÑOZ..... - Aunque no concurran
los dos apellidos, alegaré que, según las actas capitulares del
cabildo hispalense, en 30 de marzo de 1498 fué nombrado
un músico llamado Francisco García para desempeñar el cargo
de maestro de los seises o cantorcillos, en lugar de Juan de
Almodóvar, poseedor del puesto desde 3 de abril de 1478, con
el estipendio de r.200 maravedís. Francisco García continuó
ocupando el tal magisterio hasta fines del año r 502; pero ya en
febrero siguiente fué reemplazado por el prebendado y maestro de capilla Francisco de la Torre, compositor que figura
con varias obras de gran interés en el Cancio11ero de Barbieri.
GrJóN ..... - No puedo ni confirmar ni rebatir las suposiciones formuladas por Barbieri. Tan sólo me es posible añadir
que en el códice de la Biblioteca Colombina designado con el
título de Cantilenas vulgares ..... , adquirido por Fernando Colón en 1534, se encuentran algunas composiciones atribuídas
a un maestro Gijón.
LEó:-., J. DE. - Acerca de un cantor contrabajo de este
nombre que estuvo al servicio ºde la capilla de la catedral de
Málaga desde el año 1499 hasta el de 1514, consigné algunas
noticias en el apéndice cuarto de mi trabajo Sobre :Juan det
Encina (Málaga, 1895). A los datos entonces transcritos puedo
agregar ahora los siguientes, recogidos en los libros de actas
del cabildo malacitano:
«7 de octubre de 1499. - Juan de León, cantor, pidió
licencia para irse a Granada a vivir con el señor Patriarca (?), y
el cabildo se la concedió con que prometa volver si viniere el
Rey Nuestro Señor por servir a S. i\I.»
«19 de junio de I 500.-Acordó el cabildo que por cuanto
el día del Corpus Bias de Córcoles y Juan de León, capellán,
no quisieron cantat· en la procesión, siendo cantores y cobrando
estipendio por la cantaría..... , por lo que habían delinquido los
dos referidos, los penasen en todo lo que montasen estos dos
meses últimos y que la pena fuese irremisible.»
« 20 de abril de 1510. - Se otorga un poder al sochantre
Juan de León para vender una casa que el cabildo poseía en
Sevilla. »

�•
128

RAFAIIL IIIITJA:-IA
:O-OTAS AL CCANCIU:0-l!KO ~IUSICAL 1&gt;.K LOS SIGLOS XV V X\'I•

17 de marzo de 1512. - Se recibe por cantor a Juan de
León, con 1 5 mili. mrs. de salario en cada año. Que desempeñe el oficio de este modo: que en todos los días de fiesta
o de primera o de segunda dignidad, domingos o días que
la yglesia fiziere procesión, que venga a la yglesia todas las
horas y esté en el coro; en los otros días no solemnes ni feriados que venga tan solamente a la misa mayor y a las horas,
mandando que se le asiente en el quadrante de los beneficiados y que sea puntado por horas y que las pierda o gane a
cuenta de su salario; que assí mesmo sea relevado de ir en las
procesiones particulares, pero sí en las generales que el cabildo faze fuera de la yglesia. »
cIO de noviembre de 1512. - Licencia a Juan de León
para ir a Roma a ordenarse e abilitarse para decir misa e que
se le tenga por presente en dicho tiempo.»
«15 de junio de 1513. - Que el cantor Juan de León jure
como racionero por ser ordenado de misa.»
«3 de febrero de 1514. - Libramiento a Juan de León de
su salario.»

129

e

Esta es la última vez que en los aludidos libros capitulares
se hace mención del artista de que trato.
MADRID ..... - Barbieri menciona tres músicos así apellidados : un tañedor de rabel al servicio del príncipe D. Juan, hijo
&lt;le los Reyes Católicos, y Diego y Juan de Madrid, servidores
del infante D. Fernando. Otro compositor de este mismo nombre, el ciego Madrid, aparece con algunos villancicos a tres
voces en el códice de la Biblioteca Colombina intitulado Cantilenas vulgares....., adquirido por Fernando Colón en 15 34, y
en el cual se contienen obras de Triana, Cornago, Belmonte,
Hurtado de Xerés y Francisco de la Torre. Quizás el último
pudiera ser el sevillano Pedro de l\fadrid, «ziego y tullido de
nazimiento, insigne profesor de vihuela ..... », de quien Pacheco
nos ha conservado la imagen en su Libro de descnpción de
verdaderos retratos de ilustres y memorables varones, Sevilla,
1599. Publicado por D. José María Asensio, Sevilla, 1886.
MEDINA ..... - A lo dicho en el cancionero de Palacio, sólo
podemos agregar que en el manuscrito Varios de Música ..... ,

comprado en I 5 33 por el hijo del almirante descubridor del
Nuevo Mundo y hoy conservado en la Biblioteca Colombina,
figuran obras de :\ledina, en unión de otras atribuídas a Escobar, Ponce, Juan de Anchieta, Peñalosa y Ribafrecha, todos
artistas de fines del siglo xv o comienzos del xv1. También
tengo noticias de un Pedro de ~1edina, sacabuche al servicio
de la catedral de Córdoba, citado en el acta capitular del cabildo de 3 de julio de 1532. (Tomo A'YIII.)
~Io~oÉJAR, Aw~so DE. - De este capellán cantor de la
Capilla Real desde r.º de enero de 1502 hasta 1505, citado
en varios albalás de la Reina Católica, conozco, a más de las
composiciones reproducidas por Barbieri, dos obras de música religiosa: un 1llag11ijicat more !tispano y el motete Ave
sanctissim1m corpus Christi, así como un cantarcillo a tres
voces, que comienza:
Camino de Santiago
ton más fe que devoción .....

Estas tres composiciones se encuentran recogidas en el
manuscrito núm. 961 de la biblioteca de la Diputación de Barcelona. (Véase F. Pedrell, Catalec!t. .... , tomo II, págs. 15 5-l 57 .)
P. F . - Barbieri dice que estas iniciales pudieran muy
bien designar a un Pedro Fernández, músico salmantino de
principios del siglo xvr. ¿Xo podrían asimismo aplicarse al
famoso Pedro Fernández de Castilleja, maestro de los maes•
tros de Espaiia, que ocupó el magisterio de la catedral de Sevilla desde el I I de agosto de I 514 hasta su muerte, acaecida
en r 574? El gran número de compositores oriundos o residentes en Andalucía cuyas obras figuran en el cancionero de
Palacio, permite aventurar esta suposición.
PE5. \LOSA, FR.\~Crsco. - A lo dicho en el Ca11cio11ero de
Barbieri bien poco es lo que puedo añadir; únicamente aumentar la lista de las obras conocidas de este preclaro artista,
maestro de capilla del rey D. Fernando el Católico. Señalaré,
pues, que en el códice manuscrito núm. 961 de la biblioteca
de la Diputación de Barcelona (véase F. Pedrell, Cataleclz ..... ,
tomo II, pág. 155) se encuentran siete motetes: Prccor, te,
TOl\lO

v.

9

�130

RAFABL MITJANA
XOTAS AL &lt;CANCIONERO MUSICAL DE LOS SIGLOS XV Y XVU

Domine (cum secunda pars), Ave vera sanguis, Illwnina oculos
meos Tribu/are si nescirem misericordias tuas, Cruz pro nobis
obla;us, .l1t passione positus Yesus y Memorare piissima, así
como el romance de la derrota de Roncesvalles:
Los brai,;os traigo cansados
de los muertos rodear.....

Todas ellas están atribuídas a Penyalosa (sic). También se
conservan otras obras religiosas del mismo autor en el ya tantas veces citado manuscrito Varios de Música ..... de la Biblioteca Colombina.
Agregaré que en la colección de cartas de Marineo Siculo,
Ad illustrissimum principem Aljonsum Aragoneum Ferdinandi
regís filium Caesaraugustae et Valentiae Arclziepiscopum Aragoniaeque Presidentem Luici Marinaei Siculi epistolarmn /ami-·
liarum libri decem et septem..... (Valladolid, Guillermo Brocar, 1514), en el libro IX, figuran cartas de Francisco Peñalosa, cantor de la Real Capilla.
PoNcE..... -También pueden verse algunas composiciones
de carácter religioso atribuídas a este autor, en el mismo manuscrito Varios de Música ..... de la Biblioteca Colombina.
RIBERA, A. nE.-El cantor Antonio de Ribera entró al servicio de la Capilla Pontificia el 2 de agosto de l 514. (E. Celani,
I cantori della Capella Pontificia nei secoli XVI-XVIII..... ,
en Riv. Mus. /tal., vol. XIX, 1907 .) Por otra parte, Haberl
( Viertel.fahrsschrift fur Musikwissensclzaft, III, I 887, pág. 2 57)
añade que desempeñó dichas funciones hasta el año de l 532,
cobrando un salario de 8 florines mensuales.
SALCEDO .....-Barbieri pregunta si podría ser este músico
el poeta Sazedo, de quien hay siete composiciones en el Cancionero general de z5 I I . Recordaré la cita de García de Resende, copiada en la nota referente a Badajoz. Allí se habla
de un cantor Sarzedes:
Musica vimos chegar
a mais alta perfeic;ao
Sarzedes, Fontes cantar.....

Y adelanto la especie por lo que valiere.

131

TORRE, FR. DE LA.-Un tal Francisco de la Torre, prebendado y maestro de capilla, sucedió a Francisco García- que
desempeñaba el cargo desde el 30 de mayo de 1498- en el
puesto de maestro de los seises de la catedral de Sevilla en
febrero de l 503. Su sucesor, en 15 de abril de 1505, fué Juan
de Valera, compositor que figura también con varios villancicos en el Cancionero de Barbieri. Algunas obras de este F rancisco de la Torre pueden verse en el manuscrito, ya tantas
veces citado, Cantilenas vulgares puestas en musica por varios
españoles, que se custodia en la Biblioteca Colombina. Asimismo existen algunas composiciones de música religiosa de
este autor en el archivo de la catedral de Toledo 1 . Las más
interesantes son los motetes lve recorderis, a cuatro voces,
del quinto tono, y el responsorio Libera me, ambos inspirados, al parecer, en el canto llano eugeniano o mozárabe.
TROYA ..... - En 1481 figura un cantor llamado Giovanni
di Troja como adscrito a la capilla de los duques de Módena. (Véase Valdrighi, Musurgiana, núm. 12, doc. 44. Módena, 1884.)
URREDE, JuAN. - También existen composiciones de este
autor en el manuscrito Cantilenas 'vulgares ..... de la Biblioteca
Colombina, a que antes hice referencia. En mi entender se
trata del cantor Jean Wreede, de Brujas, a quien Giovanni
Spataro, el fiel discípulo y acérrimo defensor de Bartolomé
Ramos de Pareja, en su Tractato di Musica ..... (Vinezia, per
maestro Bernardino di Vitali..... , 8 oct. 1531), llama Johannes de Ubrede. De este autor se conocen unos Kiries y un
Gloria a cuatro voces, conservados en el códice núm. 14,
escrito en 1481, de la Capilla Sixtina 2 • Van der Straeten
(La Musique aux Pays Bas..... , Bruxelles, 1867-1888, tomo VI,
página 464) lo menciona también, llamándole Breede-Brusten,
1

Libros I y XXI. Véase el Índice manuscrito redactado por los
Sres. Ferré y Domenech.
2
Véase HABERL, F. X., Bibliographilclter und Tltematisclter Must"kkatalog des Piipstlt"chen Kapella1·dzives im Vatikan ztt Rom••... , Leipzig, 1888, págs. 6, 7 y 174.

•

�RAFAEL MITJANA

132

y le atribuye (tomo VIII, pág. 45 I) el villancico a tres voces
Mmca fué pena mayor.
VALERA, JuAN DE. - Se le halla en I 5 de enero de I 505
como sucesor de Francisco de la Torre en el cargo de maestro de los seises de la catedral de Sevilla. (Actas capitulares
del cabildo hispalense.) Desempeñó dichas funciones hasta
el mes de abril de I 507, en que le reemplazó interinamente
el cantor Solís. Poco tiempo después, el 24 de mayo siguiente,
se encargaba definitivamente de dicho puesto el antes nombrado maestro Escobar.
Tales son los nuevos datos que he podido recoger y añadir hasta ahora a los ya consignados por el docto Barbieri en
los Preliminares de su erudita publicación. Ni son muchos ni
son muy importantes, pero confío en que podrán ser útiles a
los estudiosos y servir de estímulo a los investigadores para
que con sus propias pesquisas contribuyan a esclarecer los
muchos puntos que aun quedan en la sombra. Absolutamente
nada sabemos aún acerca de Alonso de Alba, Alonso de Córdoba, Jusquin Dascanio o D 'Ascanio, Lope Martínez, Medina,
Millán, Mogica, Juan Ponce, Rodríguez Torote o Borote, Romá, Salcedo, Juan de Sanabria, SantJuan, Sedano, Tordesillas,
Alonso de Toro y Vilches, compositores de mayor o menor
importancia, pero siempre interesantes por la época en que
florecieron, cuyas obras contenidas en el cancionero de Palacio demuestran con toda claridad el gran florecimiento que
había alcanzado la música española, peculiar y castiza, a fines
del siglo xv y comienzos del xv1. Cuanto se haga por aumentar los escasos conocimientos que aun poseemos acerca de
aquel período tan importante de nuestra historia artística,
merecerá los mayores elogios y aplausos, tanto más cuanto
que en este terreno todo o casi todo está aún por hacer.
RAFAEL MITJANA.

•

DIVERGENTES LA TINOS

NEC1 * NIC

O

NI

En la derivación de la conjunción negativa ni, nin han creído verse únicamente desviaciones secundarias. Korting, 6487,
se limita a citar la fuente nec, neq ue con algunas formas románicas; Meyer-Lübke, Gram., I, 613, llama la atención sobre
la discordancia del francés y el portugués y las dobles formas
del provenzal y el castellano, sin intentar una solución; Hanssen, Gram., 680, se limita a notar «que no se conoce la procedencia de la vocal i, la que se halla también en otras lenguas latinas».
Desde luego, a favor de la presunción de un origen antiguo, probablemente común, de esta divergencia de vocal, habla elocuentemente la conocida alternativa en las lenguas romances, cuadro de alternativa que podría ampliarse con otras
nuevas formas dialectales de la negación conjuntiva. Los documentos del castellano no prueban la prelación de ne, nen,
pues si los primeros conocidos contienen estas formas, junto a
ellas hallamos ni, nin, que son generales en el Cantar de Mi()
Cid. Este hecho parece repetirse en otras lenguas que conocen las dobles formas.
Podría plantear el problema de una ramificación la circunstancia de que algunas lenguas tengan una sola forma;
pero esta unidad de un momento y de la lengua oficial no
asegura la unidad en todo el grupo y en todas las épocas;
el uso de nen en portugués no puede hacernos pensar en un
caso distinto del castellano, porque la alternativa nen, nin

�1 34

VICBNTI! GARCÍA DE DIIIGO

del gallego basta para probar que es nada más que un caso
de generalización con proscripción de la otra forma, que vive
en el compuesto ninguén; el mismo fenómeno hay que reco11ocer en el aragonés y el leonés ne frente al asturiano nin·I
en castellano el compuesto ninguno es único en la lengua
culta, pero el antiguo nenguno vive en el habla vulgar; así,
sin necesidad de datos históricos y dialectales del grupo francés podría presumirse que el actual ni no · es originalmente único, sino superviviente del grupo ne, ni que conoce el
provenzal; es cierto que en el rumano ha sido considerada
por Tiktin (Grundriss de Grober, I, 244) nici (por nz'ce) como
forma nueva del antiguo nece, y la forma nz· como transformación de ne; pero esta hipótesis dista de estar comprobada.
No niego que no pudiera apelarse a alguna explicación
para justificar el cambio de vocale_s, caso de que éste tuviese
alguna confirmación cronológica; del mismo modo que non
influyó para constituir la nueva forma nen, pudo haber influído
si para la sustitución vocálica de ni. Pero sin datos históricos
que apoyen la sucesión ne ni, y con indicios fuertes de que
una alternativa vocálica tan generalizada debió ser original,
parece preferible ver si en el latín puede pensarse en alguna
otra forma, aparte del nec, neq ue literario, en que únicamente se había reparado hasta ahora para todas estas variantes.
No es de creer que falte en el latín románico de las diversas
provincias ni por ne, que Pirson, La tangue des inscriptions
de la Gaule, 3, halla en el latín de Francia. Este caso concreto
no parece que obedezca a una ley fonética de estrechamiento
de vocal, como opina Grandgent, Latino volgare, 229, ley
que no pueden probar formas como divota, mimon·ae, y ni,
explicables por bien distintas razones. Lo conocido del hecho
de una multiplicidad de formas de esta partícula en Italia
hace chocante que no se haya tenido en cuenta tal etimología. Esto es, que los tipos románicos con i proceden directamente de un supuesto ni o nic latino, que a su vez no era
producción latina ni itálica, sino la conocida negación I. E.
nei, que en ciertas condiciones alternaba con ne.
Deiando
a un lado la alternativa osca ne, ne1,
· n1,
· d enJ

&gt;

DIVRRGRNT&amp;S LATUIOS

135

tro del latín parece asegurada la supervivencia del triple tipo
I. E. n'é, ne, nei. Nos ahorraría, si admitiésemos la relación
de neque, nec, nefas, nepos, nequeo con el sánscrito na
y el eslavo n'é, el tener que apelar a una ley de abreviación,
&lt;:ontrapeso del aumento de sílabas. Para el último hay que
prescindir ciertamente de don i que, den i que, que acusan
evidentemente *deneque, y de nisi, del antiguo nesi. Pero
el clásico ni 'nis i', como el antiguo ni ne i 'ne', bastan para
hacer viable la conjetura de que una conjunción * nI o * nic
del latín románico debió existir, como origen del francés,
provenzal, castellano, etc., ni, enfrente del clásico nec ne del
italiano, provenzal y castellano. La historia de la evolución
sintáctica de uei es demasiado oscura para que pueda detenernos en esta hipótesis la dificultad de convertir su sentido
adverbial en conjuntivo.
Ya sabemos que el latín conserva ciertamente el predominio de lo que debió ser estado primitivo, esto es, nei para
la función tónica: «Quid ita ni fleam?»; pero, aparte de fenómenos de detalle, un hecho fundamental resalta en la historia
de esta evolución, y es la suplantación de unas negaciones por
otras; si ne se introdujo en el latín en el campo de _me; si I}
usada en I. E. para la negación preadjetiva sufre Ia competencia de ne preverbal en griego y baltoeslavo (recuérdense
los casos sueltos del itálico ne-scius, ne-sapius, en vez de
los normales incius, insipiens); si en el viejo eslavo ni ha
asumido la función conjuntiva, y entre las diversas negaciones
vemos otros casos análogos de sustitución, nada de inverosímil tiene que, existiendo en latín un tipo original nei) ni
al lado de ne, haya aquél pasado a un sentido que era propio del segundo.

FÜLIGINE * FULLIGINE, etc.
Los representantes románicos de fuligo ofrecen en su
derivación puntos oscuros, todavía no bien concretados. El
doble tipo de Korting, füligo y * full'ígo, buscado para ex-

�136

VJCBI\TE GARCÍA DE DIEGO

plicar las variantes italianas, réticas, rumanas y castellanas, no
sirve para lzol/in, que, como es fácil comprender, reclama
* full1grne. Mal también aduce Baist, Gnmdriss de Grober, I, pág. 699, para esta forma castellana el latín fuliginem,
error en que incurre Hanssen, Gram., 91, bien que en 319
reconoce fulliginem; por otro motivo distinto, la etimología que el primero da, fulligineus, Zeitschrift, V, 245, para
la variante lzolguin tampoco puede aceptarse.
Es indudable que frente a la u del italiano, del rético, del
rumano, del portugués y del gallego, hay aparente razón para
sorprenderse con Meyer-Lübke, Gram., I, 3 5 I, de la o de
hollín; mas si tenemos en cuenta la vacilación de la vocal breve ante consonante doble, y de la vocal larga ante consonante
simple (cuppa capa, lrttus litus, etc.), nada de extraordinario tiene la existencia de * fulligi ne, faligine. Esta ubreve es acusada por todas las variantes castellanas, pero no creo
que sea única en los dialectos; en la zona oriental de la Península no parece haber existido más tipo original que * falligrne, transformado por cambio de sufijo -ago en *fallogine;
en este caso, el gallego feluge es una refundición del primitivo
fuluge sobre el modelo ferruge ferragfoe (en castellano herrín * ferrigine fué en cambio moldeado sobre fuligine).
Fuera de esta vocal, las formas castellanas ofrecen interés
en algunas variantes. Anoto como tales las formas hollín, que
es la más conocida; lzollén, de Logroño; holingre, de Poza de la
Sal (Burgos); holguín, citado por Diez y Korting, y por último jorguín, de Soria; el Diccionario de la Academia (edición XIII) no señala a la voz jorgu.ín más sentido que el de
«persona que hace hechicerías», omisión extraña, ya que la
voz enjorguinar la define «tiznar con jorguín u hollín» 1 • Estas
variantes nos delatan divergencias originales que expondré
brevemente. En primer lugar, hay que poner aparte hollín y
hollén, por su ll antietimológica. Una ojeada sobre las formas
1

[La última edición del Diccionario sólo ha subsanado, en parte,
dicha omisión, definiendo enjorguinarse, 'hacerse hechicera'. - N de
la R.]

DIVl!RGl!NTES LATINOS

137

hermanas de fuligo (por ejemplo, el sánscrito dhz,-li-s y dhuli-ka), aclara que se trata no de ll, sino de la l del morfema li.
Podemos aceptar que como reacción contra la tendencia ll) l
(el difícil disilabeo de l-l fué causa de la vacilación de ll y l:
anguilla anguila, ballista balista, betulla betula, etc.),
junto a fuligo surgió una forma *fulligo. La alternativa *fulligfoe lzollén, * fuJIIgfoe holl[n es probablemente una competencia y confusión de sufijos -Igo -Igo (recuérdese cantiga,
conejo, desviados de r ca, Icl u). Las formas con l coinciden en
tener g velar, en vez de lag palatal 1; no es preciso gran sagacidad para entender que se trata de una nivelación flexional;
el nominativo moldea al acusativo; * fulrguine holgzún, jorguín se ajusta al tipo fuligo, lo mismo que * fiíligufoe o
* fiílingufoe holingre.
Según las leyes corrientes admitidas, lzolguín sería la
forma castellana, y jorguín leonesa o andaluza; pero los indicios de conservación de la vieja lz aspirada en Castilla, en
condiciones que hay que puntualizar, no autorizan a asegurar
tal procedencia dialectal; l ha sido sustituída, como en juerga.
La forma burgalesa lzolingre evoca la rumana fimingine. La
explicación de Densusianu, Romanía, XXVIII, 62, no es convincente, pero sí verosímil: fumus actúa sobre fuligo (no
será inútil recordar que las dos formas salen de una base I. E.
dhe11e dh11e dhu 'humo, aliento', que entró en * dhumos
fumus, * dhuimosfimus 'que ahuma',* dhuestia bestia 'que
alienta, que tiene ánima', * dhuligon fidigo 'humo') para
crear un híbrido * fu mi gin e. Pero como esta etimología no
puede ser inmediata, podemos suponer la forma * funingo * funinginis para el rumano, y * fu!Ingo * fiílinguInis (con propagación de la g del nominativo) para nuestra
forma lzolingre. ¿Ha podido influir alguna terminación material análoga, -nguinis (inguinis, sanguinis, etc.), para la
deformación de fuliginis? Es un punto oscuro. El esque1 (Debe pensarse, naturalmente, en una época en que la g velar
había adelantado ya su punto de articulación, al encontrarse ante vocal anterior.-.N. de la R.]

�138

139

VICBNT&amp; GARcfA DI! DIEGO

DIVBRGENTBS LATINOS

ma etimológico siguiente servirá para comprender la ramificación que acabo de exponer:

Como todas estas formas parecen emparentadas, merece
intentarse alguna explicación. La de bieldar no ofrece dificultad, porque en ella se acusa claramente una propagación de ie
por influencia de bieldo, como en diezmar por diezmo. Para
bieldar el Diccionario aduce la etimología ventilare, queparece indudable, y que sin embargo ofrece dificultades insuperables dentro de la derivación normal. La acepción de ventilare, ven tila to r y ven tila ti o para la separación del grano
en la era es conocida. Dando como cierto este origen, la única
derivación normal sería ad-ventilare *aventlar ablentar, con
metátesis de tl, equiparable a la de dl, que observamos en *espadla, * rodia.
Para las otras formas con d habría que apelar a una metátesis previa que dejase en posición intervocálica la t agrupada; podríamos admitir que tal vez por influencia analógica
&lt;le -itare (cogitare, clamitare, etc.) se hubiesen formado
en el latín español las variantes * velnitare o * venlitare,
que pudieron ser origen de ve/dar (* vel(n)dar * veln(e)dar
o * ve(n)l(e)dar) 1 . Sobre un tipo * ad-vlenitare o sobre la
citada forma romance *a-velnedar, podemos suponer el navarro ablendar (ablen(e)dar).

*dhüligenip

fülig'ín e)
(ita!. fuliggine).

l

* füllig'íne) port./11/igem.
* fl.ílngTne) esp. kollén.

* fu 11 i g 'ín e
*dhüligon

&gt;esp. hollín.

*iul!gu'íne) esp. koling1·e.
* fu l'í g u in e) esp. holguín, jorgu{n.

füligo)

Al prototipo füligine responden el italiano y el rético
(fuliggine, fzdin) . Aquél engendró normalmente, por la correlación de breves con dobles, la forma secundaria* fiílligl'.ne,
representada por el castellano hollén; un cruce de éstos es
* falligine, conservado por el portuguésfuligem (de *füllIgine sale el híbrido nuevo * füll agrne fuluge), en el cual se
ha mantenido el vocalismo del primero con la l/ del segundo;
otro cruce de aquéllos es* fulligine hollín, que no es sino la
forma segunda, con persistencia de li. * Fulrguine y* fiílIg u in e acusan por su g la influencia del nominativo; su u
revela la acción de las formas con !l.
Cerraré esta nota con una observación sobre el género.
De todas las formas citadas, sólo holingre conserva el género
latino. El tránsito al masculino de hollín y jorgzdn ha debido
verificarse bajo la atracción de -ino, -in.

VENTILARE,

*

VELNJTARE,

etc.

El Diccionario de la Academia cita la forma bieldar, y da
a beldar como anticuado. Esta anotación merece ser rectificada,
porque beldar, y no bieldar, es la forma común de la provincia de Burgos. En Poza de la Sal existe la forma abeldar. También como anticuada consta en dicho Diccionario la voz ablentar; pero esta forma de Berceo, Signos, 23, y Santa Oria, I IJ,
vive con gran difusión en Aragón, Rioja, Alava y norte de
Soria. No consta en el Diccionario la forma ablendar, que se
usa en Navarra.

TOTUS,

* TOTUS, etc.

En tot u s se ha visto desde Juego que no bastaba la forma
clásica para explicar satisfactoriamente los distintos tipos, y
se ha intentado justificar las variantes con leyes conocidas. La
t La supresión de la consonante interna en * vel(n)dar es obvia;
-en *ven/darla asimilación y absorción den en el grupo ni la podíamos
-comparar al caso de note por non/e (MENÉNDl!Z PmAL, Cid, I, 48) , igual
a la del antiguo gallego no/los. Cierto es que en fonética sintáctica
prevaleció la asimilación inversa enno, conno (recuérdese enna del
Alexandre, 1318, yconna de &amp;in Millán, 260). Sobre un tipo *venlda1·
podríamos suponer una forma *vendiar, que nos explicaría el salmantino vendrar, viendro; parece que vieldro es cruce de vieldo, viendro.
{Véase bieldro, biendro en LAMANO, Dial. Salm., pág. 287.)

�[40

VlCBNTB GARCÍA DE DIEGO
DIVBRGBNTES LATINOS

duplicación de t que acusan el italiano, rético y francés es un
fenómeno ya explicado. El tottus de Consencio no es, como
creía Seelmann, Ausspraclze, 121, una mera pronunciación de
tottus, sino la conocida alternativa ucc y - e de si1ccus sücus' s tu p pa stü pa, etc.
Las alternativas del vocalismo obligan a admitir, además.
de las formas comprobadas Uitus tcHtus, las supuestas.
*UHtus, *tüttus y *totus. La explicación de estas escisiones es lo que ofrece seria dificultad.
Dejo aparte la opinión de Mohl, Lexique, 102, sobre la
influencia de concti (opinión inverosímil, por estar cuncti
eliminado en el latín vulgar). Grandgent, Latino volgare, 71,
supone que U:itus podía pronunciarse tuttus, pero lo que nos
falta es la ley de esta alternativa; su explicación (204) del italiano tutto como analógico del plural tutti (con o inflexionada
por i final), explicación que puede reforzarse con el ejemplodel francés tüit frente al singular tout, haría innecesaria la suposición de una u latina, pudiendo explicarse su timbre comoun fenómeno romance.
Creo menos fundada la opinión de Meyer-Lübke, Gram.,
I, 615, que supone la u del italiano originada por proclisis.
Sin negar que la i del plural baste para explicar las formas.
del italiano, con el sardo tutto y el rético tutt podíamos apelar
a una nueva hipótesis. La doble forma totus, * tutus podía
ser considerada como bifurcación normal de toyetos. En
efecto; aunque no creo en la razón que suele aducirse para
explicar un doble trato de oye oyi 1, es lo cierto que el latín
ofrece con oye oyi original de un lado opilio, contio, votus,
nonus, motus, antiguo nontiare, totus, y de otro upilio, lutus,
nuntiare, prudens, nundinae, curia, jurare, spuma, etc. Si este
doble trato es trivial, ¿qué inconveniente puede haber para
suponer que *toyetos engendró, junto al clásico totus, una
forma tiltus?
1 Contra la explicación común O!!e) u allegroform, y O!!e )o lentoform ya expondré en otra ocasión diversos reparos y otra explicación tal vez satisfactoria.

Admitido esto, la genealogía de los diversos tipos quedaría aclarada:
totum (esp. todo))tottum (rum. toata) .
*tottum (prov. tota, fr. tout).

¡

*touetom
"
*tütum (port. tudo?)&gt;*tuttum (arag. totor).
*tüttum (ita!. tutto).

La forma totus, que tiene entre otros representantes el
castellano todo, produjo, por la repetida correlación de doble
y breve, una nueva forma tottus, a la que corresponde el rumano femenino toata; un entrecruzamiento de totus tottus
fué * tottus, que se ha perpetuado en el ~rancés tout. Del
otro tipo * tütus podíamos derivar el portugués tudo; pero
aquí se presenta una dificultad histórica: tudo es en los primitivos textos portugueses todo, y por tanto parece indudable
que se trata de una forma nueva; por eso podemos provisionalmente desentendernos de ella, aunque no sería absurdo
admitir que una forma de uso restringido fuese, a partir de un
momento, generalizada en la lengua escrita; desde luego las
explicaciones sobre la conversión de todo en tudo son poco
satisfactorias.
Simétricamente a la evolución de totus, y por una razón
análoga, debió * tutus producir normalmente *tiíttus; a ella
(o a tottus ) podría referirse el aragonés toto, pero no puede
insistirse mucho en su equivalencia; si admitiésemos como un
fenómeno propio del aragonés la conservación de las sordas
intervocálicas, aquella forma podía tener el mismo origen que
la castellana; presumo que es una ficción esta conservación,
y que es la sorda final la conservada 1 ; pero aun en este caso

1 La influencia delas formas apocopadas, tan frecuentes en arago ·
nés, basta para explicar las oclusivas sordas en las formas sin apócope;
el llopo de Yi1;uf, A. 31, ha tomado su consonante, según mi opinión,
de llop, y así explicaríamos capeza según cap; sete, rete, paretes según
set, ret,paret; -ato según -at; la constancia de tantas sordas intervocálicas hechas sonoras desmiente la supuesta ley de conservación.
(La hipótesis del autor no explica la presencia de las oclusivas

�VICBNTB GARCfA DB DIBGO

&gt;

la evolución to tu tot toto es posible, sin necesidad de evocar
otra forma latina. El entrecruzamiento de * tu tus * to ttus
podría explicar el * tnttus que en nuestra hipótesis admitimos para el italiano tutto.
VICENTE GARCÍA DE DIEGO.

EL CÓDICE FLORENTINO DE LAS «CANTIGAS»
Y SU RELACIÓN CON LOS DEMÁS MANUSCRITOS

sord_:is en formas como las aragonesas catie,-a catht:dram, liep,-e
1eporem, y las bearnesas apriu aprilis, aupd * operire, etc.
Véase J. SAROIHANDY, Vestiges de phonétique ibérienne en territoi,-e ,.0 _
man, en la Revue Intenzationale des Études Basqttes, 191 3, núm. 4.0 _
N. de la R.]

Al maestro Pfo Rajna.

Cuando eo 1889 la Real Academia Española publicó las
Cantigas de Santa María, no tuvo en cuenta la importancia
del códice que se guarda en la Biblioteca Nacional de Florencia, sign. II, 11 213, y, aunque lo conocía, no incluyó sus
variantes entre las publicadas. Tampoco las descripciones que
del códice hicieron los Sres. Menéndez Pelayo y Emilio Teza
son completas 1 . De este último, la Academia recibió además
un índice de las poesías contenidas en el manuscrito florentino «que - decía el marqués de Valmar - merece publicarse
en un estudio especial»; pero considerando que en el prólogo
académico no tenía cabida, se limita a n~tar que «todo el índice, con leves variantes, se halla comprendido en el Sumario del Códice Escurialense que nos ha servido de texto».
De la falta de exactitud de esta afirmación se juzgará por el
estudio que me propongo hacer del manuscrito 2•
Es lástima que este trabajo del Sr. Teza no se llegase a
publicar ni se aprovechase debidamente 3 • La Academia Española no lo posee, e ignoro dónde habrá ido a parar.
Cantigas, I, págs. 50-56.
Por Jo visto, en lenguaje académico, esta frase de «leves variantes» quiere significar redacciones distintas, como cuando D. Juan Facundo Riaño equiparaba la Primera Crónica de Alfonso X con la Crónica de 1344, diciendo que ésta ofrecía con relación a aquélla calgunas
ligeras variantes,. Véase R. MaNÉNDEZ P10AL, Catálogo tú C,-ónicas
generales de España, Madrid, 18981 pág. 19.
3 Teza no quiso publicar esta descripción por haberla ya enviado
1

2

�144

EL CÓDICE FLORBNTINO DE LAS «CANTIGAS&gt;

. En mi visita a la Biblioteca Nacional de Florencia, juzgué
&lt;i1gno de estudio detenido y directo tan importante códice.
Testimonio mi agradecimiento al profesor Rajna por sus constantes amabilidades, no sólo durante mi estancia en Florencia
sino también ahora, al enviarme las fotografías y notas que h~
ido necesitando para completar mi trabajo.
Pongo a continuación la descripción detallada del manuscrito florentino, y procuro sacar algunas conclusiones relativas a su parentesco con los otros códices.

gráficos rojos. La poesía, que siempre comienza con el estribillo completo, tiene una inicial grande de diversos tamaños
- tres a cinco centímetros en cuadro - , con rasgueos marginales, adornada generalmente con flores o animales estilizados. Sus colores son: azul, rojo, oro, blanco y negro - este
último empleado en los contornos - . Otra inicial sencilla, alta
y estrecha, alternativamente roja o azul, con rasgueos caligráficos azules o rojos, adorna el primer verso de cada estrofa y
a veces el de los estribillos. Todas estas iniciales son de gusto francés.
La letra de rúbricas y texto es también francesa, y aunque
generalmente se observa su distribución en versos, a menudo
el copista, para aprovechar sitio, los escribe a renglón seguido,
si bien separándolos por un punto. Las páginas llenas de letra
tienen unas 44 líneas. Generalmente son dos las columnas del
texto, pero también hay páginas de tres, y muy raras veces de
una sola. Este códice no lleva los reclamos al pie del folio,
tan frecuentes en los manuscritos de la época.
La notación musical falta en absoluto, aunque siempre la
primera columna, y con frecuencia también la segunda, ostentan, en rojo, las líneas del pentagrama. Bajo este pentagrama se escribe la letra del estribillo, seguida de la primera
estrofa íntegra y de la repetición de aquél. El copista calcula
lo que ha de escribir en la música para que la página esté
completamente llena; así, cuando la cantiga es corta, pone
otras estrofas bajo las líneas del pentagrama. También en lo
escrito para la música separa los versos por un punto.
Las miniaturas ocupan una página íntegra con el asunto
de cada cantiga. Son siempre seis los cuadritos en que se
pinta la historia, y éstos se hallan encerrados en un recuadro,
cuya decoración consiste generalmente en florones lobulados
de tipo gótico; en los ángulos de este recuadro están pintadas siempre las armas de Castilla: león negro sobre fondo
blanco- y castiUo dorado sobre rojo. Deotro del recuadro se
separan los diversos cuadritos, verticalmente en dos columnas
por una franja igual a la de aquél, y horizontalmente por las
leyendas explicativas puestas encima del cuadro a que se re-

Comienza el manuscrito con la cantiga ccxLvr de Ja edición.: A que as portas do ceo - abriu pera nos saluar....., y
finaliza con los cuatro primeros versos de la estrofa 14 de la
cantiga I04 (cccxxv edición), de modo que queda ésta inconclusa:
[E] eles grandes loores
deron, logo da primeira,
aa Virgen groriosa,
madre de Deus uerdad .....

Deja en blanco más de media página del folio 131 r, pues la
escritura ocupa, distribuída en tres columnas, la parte alta
de aquélla.
En todos los detalles de la letra, adornos y miniaturas se
ve que este códice es de los pertenecientes a la cámara real
siendo, por tanto, escrito en el siglo xm por los copistas d~
Alfonso el Sabio y miniado por los artistas de su corte 1.
Tres son siempre en este códice los componentes de cada
cantiga: la poesía o letra, Ja música y las miniaturas.
Los títulos de las poesías y sus estribillos están escritos
en rojo. Las páginas van ornadas con varias clases de iniciales; el título suele llevar una pequeña, azul, con dibujitos cali.a

145

ANTONIO G. SOLALINDE

la Academia (!). Véase Zeitschrift für romanische Philologie, i88 7,

Xf, pág.

301.

1

Al Sr. Menéndez Pelayo, Cantigas, I, pág. 50, le pareció el códice
del siglo XIV. TEzA, ibíd., pág. 52 aunque declara ser en esto inexperto, cree que el manuscrito pertenece al siglo xm.
1

ToMo V.

10

�ANTONIO G. SOLALINDB
BL CÓDICE FLORENTINO DB LAS «CANTIGAS&gt;

fieren; estas leyendas van escritas en rojo y en azul. Los principales colores que usan los miniaturistas son : azul, rojo,
blanco, negro, oro, sepia y verde.
Según me ilustra el Sr. Gómez Moreno, las miniaturas son
de carácter francés y recuerdan las de los últimos tiempos de
San Fernando. La arquitectura en ellas reflejada es gótica,
pero el pintor no P.erdía de vista el medio en que vivía, puesto que aparecen arcos de herradura apuntados, de tipo almohade, como en las del folio 16 r, y en el 14 r, que reproduzco.
De esto pudiera inferirse que estaban hechas en alguna de
las ciudades reconquistadas, como Sevilla, y no sería inverosímil atribuírselas, en parte, a Juan Pérez, pintor del rey que
en 1261 vivía en esta ciudad 1 • Las banderas triangulares que
vemos en el mismo folio 16 r, y que también existen en otras
páginas, como la 92 r, parecen peculiares de España, sin qqe
tampoco falten ejemplares musulmanes que pudieran acreditar
este último origen 2 •
Desde luego, tanto este manuscrito como el escurialense
T. j. l, han salido del mismo taller real, en que la colaboración
de los artistas extranjeros y españoles sería tan activa como
lo era la de los escritores de la misma cámara.
Al lado de las miniaturas acabadas hay muchas a medio
terminar, y otras completamente en blanco, aunque con el
recuadro pintado, o por lo menos dibujado 3 • Hay siete mila1 Véase A. BALLESTBROs, Sevilla en el siglo XIII, Madrid, 1913, páginas 150 y cxx. También conjetura el MARQUÉS DB V ALMAR, Cantigas, I,
45, que la obra podia haber sido ilustrada por Pedro Lorenzo, pintor
al que se alude en la cantiga cccLXXvtI.
2 Creo poderlas identificar con los «pendones posaderos&gt; que describe la Partida II, ley x1v.
3 Las páginas de miniaturas completamente terminadas son 48 e
ilustran las cantigas del ms. F (florentino), núms. 1 (dos páginas), 2,
3, 4, 5, 6, 8, 9, II, 16, 17, 18, 20, 30, 34, 35 (dos páginas), 37, 431 45 (dos
páginas), 46 (dos páginas, una sin terminar), 601 61 bis, 62 bis, 63,
64 bis, 65 bis, 66, 67_. 68, 70,741 75 1 791 81 (dos páginas), 82,841 85 1 871 88,
89, 95, 96, 97 y 98. Las páginas a medio terminar llegan a 43 y corresponden a las cantigas 71 101 12 bis, 13 1 141 21 1 22 (dos páginas), 25,
26, 27 bis, 28, 31, 32, 33, 36, 39, 40, 42, 44, 46 (dos páginas, una ter-

147

gros, que llevan dos páginas de miniaturas, en vez de una sola
como es lo corriente 1• A lo anteriormente dicho no hay que
señalar más que estas excepciones: la primera cantiga, folio l r, sólo tiene dos cuadros y no coge sino la tercera parte
de la página. Las miniaturas del folio 12 r, que se refieren a
la cantiga 10 de nuestro manuscrito, son de otra mano 2 •
La foliación antigua, en números romanos, está en la margen inferior de los folios vueltos, y falta a veces por haber
sido aquella margen cortada con exceso por el encuadernador. La numeración antigua refleja un estado del códice que,
aunque anterior a la encuadernación actual, no es el primitivo, ya que algunas pérdidas de folios no las nota, a pesar
de ser indudables por la falta de materia. La foliación a que
venimos refiriéndonos señalaba como último folio el cLxv1; Ja
min~da), 47, 48, 49, 50, 51 (dos páginas), 52 1 53, 54, 55 1 58, 59, 67 bis,
71 bis, 72, 77, 78, 80, 90, 92, 93 y 94. En fin, las páginas que estaban
destinadas a contener miniaturas que no llegaron a dibujarse, suman_ 19 y corresponden a las cantigas, 23 1 24 1 27 1 291 381 41 1 56, 57,
69 bis, 73, 76, 83, 100, 101, 102, 103 (dos páginas), 103 bis y 104. Se
observan en este manuscrito los distintos momentos de la labor de
los miniaturistas: empezaban por dibujar y pintar el recuadro (en
!ªs páginas de las. c~ntigas 56 y 57 sólo se dió el color rojo); dibuJaban luego las mmiaturas; daban en ellas algún color preparatorio
(en la 7 se ?ió el color amarillo); pintaban el fondo, pues en algunos
cuadros deJan para después las figuras (391 541 71 bis; en esta última
la figura sin pintar es la de la Virgen); por lo que concluian era por
las cabezas (12 bis, 13, 14, 21 1 25, etc.); la preferencia del miniaturista
por el asunto de un cuadro le llevaba a dibujar y pintar algunos cuadritos Y a dejar otros en blanco (261 27 bis, 281 441 46, 58, 941 etc.).
1:ªs leyendas de los cuadros se escribían sólo en las páginas de mimaturas completamente terminadas, y no en todas. Quizá cada una
de es~s operaciones era hecha por artista distinto. Las figuras de
demoruos fueron estropeadas intencionadamente (341 66), y también
las de moros (87).
1
En la nota antecedente he indicad0-la~ cantigas que llevan dos
p~gi.nas de miniaturas~ no incluyo en estas siete la primera, pues la
miruatura del folio I r no coge toda la página. Véase la reproducción
que doy de ella. Cfr. con lo que digo más adelante, pág. 174.
2 Véase después, pág. 151.

�ANTONIO G. SOLALIND&amp;

l!L CÓDICI! FLORENTINO DE LAS «CANTIGAS»

numeración moderna no llega más que al 131. Serían, por
tanto, 3 5 los folios perdidos; pero suponiendo que por lo menos es una sola hoja lo que falta entre las foliadas antiguamente con los números cu y cm, CLII y [cw1], y CLVIIl y CLOC,
habría que elevar quizá el número de folios primitivos a 169
6 170 1.

teca Magliabechiana. Tiene el sello de la Palatina en los folios l r y 130v.
Se sabe, por tanto, que primeramente estuvo este códice
en la Biblioteca Palatina, pasando después a la Magliabechiana, hoy Nacional. Copio a continuación lo que sobre la
posible procedencia del manuscrito me dice el profesor Rajna
en una carta: «El paso, por generosidad granducal, de la antigua Palatina a la Magliabechiana - hecho que nada tiene que
ver con la unión de la nueva Biblioteca Palatina a la Magliabechiana después de la constitución del reino de Italia - debió
acaecer en 1771, o poco más tarde, constituyendo, por la importancia del número, un fondo especial. Leo en el prólogo
de Bandini al volumen primero del Suplemento al Catálogo
Laurenciano (pág. xv1), que los códices franceses de aquel
fondo habían sido traídos a Florencia desde la Lorena por
Francisco III de Lorena, más tarde emperador; pudiera muy
bien ser que, juntamente con aquellos códices, viniese de Lorena el volumen de las Cantigas.»
Hablan de este códice los ya citados M. Menéndez Pelayo
y E. Teza en la edición de las Cantigas, págs. 50 y 52, y
G. Mazzatinti, lnventari dei Manoscritti delle Biblioteche d'ltalia, vol. VIII, Firenze, 1898, pág. 71.

La encuadernación - en piel pegada sobre madera, con
adornos dorados y sin tejuelos-está hecha quizá en el siglo xvm. Tiene dos hojas de papel como guardas modernas.
Miden 450 X 320 mm. los folios de este códice, que son
todos de pergamino.
Las signaturas antiguas que conserva son: un 3-6 en el
vuelto de la primera parte de la encuadernación, un 259 bis
en tinta y un [Clase) xxxv Anón[imos) en lápiz en la primera
hoja de guardas; estas últimas son las signaturas de la Biblio1 He aquí la correspondencia de las dos numeraciones, con indicación de los folios que supongo perdidos. Los números romanos representan la antigua foliación,· y los arábigos la moderna. Los números
que pongo entre paréntesis cuadrados son los que la guillotina del
encuadernador hizo desaparecer.1 y n, perdidos; [111)= 1; 1v a vu=2 a 5;
VIII, perdido; [rx a xm] = 6 a !Oj XIV= llj XV= 12; [xv1] = 13; XVII y
xvm, perdidos; x1x = 14; xx = 15; [xxi] = 16; xx11 a xxv?, perdidos;
[xxvi? a xx1x ?) = 17 a 20; xxx ? a xxxm, perdidos ( véase la nota a la
página 152); XXXIV a xu1=21 a 29; [xun y xuv]=30 y 31; XLV a XLVIII,
perdidos; [xux] = 32; L a xcv1 = 33 a 79; xcvn y xcvm, perdidos;
xc1x = 80; c, perdido; c1 y c11 = 81 y 82; se ve por la falta de materia
que se ha perdido algún folio, aunque la numeración antigua no atestigüe esta pérdida (véase cantiga 64); Clll = 83; c1v a c1x, perdidos;
ex= 84; [cx1 y cxn) = 85 y 86; cxm, perdido; cxiv y cxv = 87 y 88;
CXVI y cxvn, perdidos; CXVIII y CXIX = 89 y 90; [cxx) = 91; CXXI a CXXIV,
perdidos; cxxv a cxxx = 92 a 97; [cxxx1 a cxxxrv] = 98 a 101; cxxxv
a CXLn = 102 a 109; CXLIII y cxuv, perdidos; [CXLV y CXLVI] = I IO y 11 lj
CXLVll y CXLVIII = 112 y 113; [CXLIX a cu]-= 114 a 116; CLU = 117; se
ve por la falta de materia que se ha perdido algún folio, quizá dos,
aunque la numeración antigua no atestigüe esta pérdida (véase cantiga 93); [cLIII] = u8; CLIV y CLV = 119 y 120; [CLVI] = 121; CLVII y
CLVJU = 122 y 123; se ve por la falta de materia que se ha perdido
algún folio, aunque la numeración antigua no atestigüe esta pérdida
(véase cantiga 99); cux a cLxv1 = 124 a 131.

149

Doy a continuación un índice del contenido del manuscrito, en su mismo orden, y pongo entre paréntesis el número
romano que la cantiga tiene en la edición de la Academia.
Indico, a propósito del texto, las cantigas que en F (ms. florentino) no llevan título; las demás se entiende que lo llevan,
aunque frecuentemente tengan variantes con respecto a E
(ms. escurialense, j. b. 2) 1. Mis apuntes y la forma en que los
tomé, sin tener presente la edición académica, no me han
permitido indicar estas variantes. Las que pongo es porque
esporádicamente las tenía anotadas. Sólo puedo ofrecer una
1 En el resto del artículo llamo Tol al manuscrito de la Biblioteca
Nacional de Madrid, núm. 10069, procedente de la catedral de Toledo,
y Tal manuscrito escurialense T. j. 1.

�ANTONIO G. SOLALINDB

EL CÓDICE FLORENTINO DE LAS « CANTIGAS&gt;

lista completa de variantes de las poesías que copié íntegramente y de las que más tarde me envió fotografiadas el profesor Rajna, que son las que en F llevan estos números: 3, 101
13, 20, 27, 32, 33, 53, 54, 79, 89, 92, 95 y 96.
Faltan 2 folios, según la antigua foliación.
Cantiga 1 (ccxtv1). Folio I,. moderno: Miniatura en dos cuadros
en la parte alta del folio, con leyendas relativas a esta cantiga, completamente terminadas, algo estropeadas. La reproduzco en lámina
aparte.- 1,. y v: Texto completo de la cantiga. -2 r: Toda la página
con seis miniaturas completamente terminadas, bien conservadas, con
leyendas.
Cantiga 2 (cc1). 2 v: Texto completo.- 3 1·: Miniaturas terminadas,
algunos cuadros estropeados, con leyendas.
Cantiga 3 (ccXXJv). 3 v: Texto completo, sin título. Variantes: 2 b,
ascuitrades F ascuitades E. - 2 f, parardes F parades E. - 3 Ji, a
Sennor de dereitura de otra tinta F, om. aunque deja la !{nea en blanco
E . - 6 d, estranya F estranna E. - 6 f, ontro corpe a uerilla F, om.
aunque deja la línea en blanco E. - 7 c, foi F fora E. - 9 a, E ambos F
E om. E.-9b, pois un F uum E.-Iod, madurgada Fmadrugada E.IO e, missa F missas E.-I2 b, que y ueeron Fy om. E.-4 ,-: Miniaturas terminadas, bien conservadas, con leyendas, excepto el primer
cuadro.
Cantiga 4, (cctxxxvi). 4 v: Texto completo. - 5 r: Miniaturas terminadas, bien conservadas, con leyendas.
Cantiga 5 (ccv). 5 v: Sólo se conserva el título y las tres primeras
estrofas de la cantiga, pues falta un folio (antiguo vm); quizá la segunda
página era de miniaturas, pues el texto es corto y no podría llenar dos
páginas. Véase pág. 17 4, n. 5. - 6 r: Miniaturas terminadas, bien conservadas, con leyendas.
Cantiga 6 (ccuv). 6 v: Texto completo. - 7 r: Miniaturas terminadas, algo estropeadas, con leyendas.
Cantiga 7 (cctv1). 7 v: Texto completo.-&amp; r: Miniaturas sólo dibujadas y dado en ellas el color amarillo, con el recuadro pintado, sin
leyendas.
Cantiga 8 (cctxxxm). 8 v: Texto completo. - 9 r: Miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 9 (ccxcvm). 9 v: Texto completo. Variantes: II a, polo
amor teu F polo teu amor E . -101·: Miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 10 (ccxcu). 10 v y II,. y v: Texto completo. Variantes:
Titulo, uison F uision E, ao Tesoureiro de Seuilla e om. F, no dedo
da om. dedo F.-I e, om. Don F. - 3 lt, iornal F ior sin terminar por no

escribir fuera de la columna E.-5 a, Essi F A~si E.~9 e, foron Fforum en la edición leen as{, pe,·o creo que comnene mas al gallego fo-

,,.

ron E.-Io a, Esto foi quando F foi om. E.-I2 d, tan F atan E.-I4 b,
uison Fuijon E.-zsh, nen tan ygual Ftan om. E.-121·: El recuadro
terminado. Las miniaturas, pintadas por otra mano, s?n ~e gran tosquedad; sin duda algún lector, dibujante inexperto, quiso ilustrar ~ste
milagro y se atrevió a llenar el recuadro ya pintado. El cuadro qumto
está sin terminar. No tiene más que una leyenda en oro; las demás
están sin escribir.
. .
Cantiga 11 (ccxcvi). 12 v: Texto completo. - 13 r: Mm1aturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
,
Cantiga 12 (cccxiv). 13 v: Se conservan solamente e~ titulo _Y las
cuatro primeras estrofas de la cantiga, pues faltan dos f~hos (antt?u.os
XVII y xvrn)¡ la cantiga terminaría en el xv11 r, y su págma d~ mm1aturas iría en el xv11 v.
Cantiga 12 bis (cctxxxix). Falta, por pérdida de folios, el texto, que
quizá ocuparía los antiguos xvm,. y v de la _cantig~ a que se refie~en
· ·aturas _ 14 ,. • Las miniaturas, a med10 termmar (no están pm1as m1m
•
·
• • d' d
tadas las cabezas), sin leyendas, corresponden a 1~ cantiga, m 1ca a.
Cantiga 13 (ccxxvi). 14 v: Texto completo. Vanantes: Tt:ulo, Est~
F. nen enfermou om. F. - Estrib. b, no se acabó de copiar y omie/e om.
ou no' mar F.. - 3 a, E san ta om• E E •_ 6 d, enfermaría
. F enfermería E ._ 15 ,. : Miniaturas a medio terminar, faltan por pmtar las cabezas sin leyendas.
'eantiga 14. 15 o: Texto completo. No está en los demás man~scritos. Fué publicada en el prólogo de las Cantigas, I, 54, y también
por TEzA, Zeitschrift für romanisclte Pltilologie, 1~871 XI, 301-303.. Para
dar completa noticia del manuscrito F, la publico yo de nuevo.
Esta e como Santa Maria SQQ/4 o esc11dei1·0 a que dero~ a saetada polo
costado.
De sjirital cilurgia
ben obra santa Maria.
Ca non uos obra con eruas,
nen con raizes nen frores,
nen con especias outras,
macar xan boos odores¡
mas ual aos peccadores
con uertude que en si a.

De sjirital celorgia

[D]est aueo un miragre
que mostrou hüa uegada

en Salas, u mostra muitos
esta ben auenturada,
duo que gran saetada
recebeu en Lombardia.
De sjirital celorgia
ben obra santa .Jl,faria.

Este de que uos eu falo,
era fidalg escudeyro
e foi en hüa fazenda
bóo, ardide, ligeyro¡

�ANTONIO G. SOLALINDB

mas foi per un baesteiro
mui mal chagad'aquel dia.

.De sperital celorgia
ben obra santa Maria.
Ca lle falssou os costados
a saeta, que de forte
baesta fora tirada;
e colleu tal desconorte,
que ben cuidou prender morte,
que al y non aueria.

REVIST A D E FILOLOGÍA ESPA NOLA, TOMO V .

C UADERNO 2.

e tiraron JJa saeta
ben pelo outro costado;
desi o logar sarrado
foi que reo non parecía.
.De sjirifal celorgia
ben obra santa Maria.

.De sperital celorgia
ben obra santa Maria.

E desto santa Maria
de Salas, quantos estauan
no logar que o miragre
uiron, muito a !oraron,
e a aquel conssellauan
que foss y en romaria.

Por end a santa Maria
souue log acomendado,

.De spirital celorgia
ben obra santa Maria.

16 r: Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar algunas cabezas,
sin leyendas. Reproduzco en láminas aparte la página de texto y la de
miniaturas.
Cantiga 15 ( ccCllc ). 16 v: Se conservan solamente el título y las
cuatro primeras estrofas de la cantiga, pues faltan varios folios 1• Fué
publicad!'- también por T11zA, ZRPh, 18871 XI, 303-3041 aunque sin
notar que estaba el texto incompleto. Variante: Titulo, [E]sta é de
como foi feita a primeira eigreia de santa Maria en Roma F; el texto
del tiiulo de E fléase en la edición. No ofrecen más variantes las cuatro
estrofas, tal como las publica Teza. Falta la página de miniaturas.
Por la pérdida de folios faltan quizá tres cantigas.
Cantiga 16 (cccxm). 17 r y v: Texto completo. - 18 r: Miniaturas
terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 17 (ccv11). 18 v : Texto completo. - 19r: Miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 18 (ccxc1v). 19 fl.' Texto completo. Variante: 7 a, Por a ssa
señor F ssa om. E. - 20 r: Miniaturas terminadas, bien conservadas,
sin leyendas.

1
Es difícil de determinar cuáles son los folios perdidos, pues en
los existentes, anterior y posteriores, falta también la numeración an•
tigua. Ahora bien, como entre los folios antiguos xxn y xxxm, cuatro
tienen que corresponder a los actuales 17 a 20 1 quedan otros ocho
folios que son los que se han perdido y que estarían entre los folios
actuales 16 y 17 y 20 y 21. Véase la nota I de la página 148.

-.---------- ----- - - - - -

Cl.ut 4t 1Wt:1S w M' .n,uu pm ~ ra1.iw-. ~ ;;; 1
-

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Cantiga 1 (edi ció n: CCX LVI) del ms. florentino, fol. 1 r.

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Cantiga 14 del ms. florentino, fol. 15 v.

ffl.1IU.

�REVIS T A DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA , TOMO V .

Cantiga 14 del ms. flo rentino, fol. 16 r.

CUADE RNO 2.

�EL CÓDICE FLORENTINO DE LAS •CANTIGAS&gt;

153

Cantiga 19 (ccLxxxvm). 20 v: Texto completo.-Falta la página de
miniaturas por pérdida de folios.
Por esta pérdida de folios faltan quizá tres cantigas.
Cantiga 20 (cccv1). Faltan folios y con ellos el principio de esta
cantiga, en el que estaría el estribillo, la primera estrofa y la repetición del estribillo puestos en música 1.-21 r: Comienza este folio por
el último verso del estribillo, escrito bajo el pentagrama. Siguen desde
la segunda estrofa hasta la última. Variantes : 3 a, eigreg F eigrei E.4 f, denprenar F de prennar E. -9 h, e pois F depois E . - 21 v:
Miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 21 (ccxxx1x). 22 r y v : Texto completo. - 23 r : Miniaturas
a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 22 (ccLxv). 23 v y 24r: Texto completo.-24v y 25 r: Las
dos páginas de miniaturas se refieren a este mismo milagro. No están
estas miniaturas terminadas completamente. Faltan también las leyendas.
Cantiga 28 (cccxxiv). 25v y 26,·: Texto completo. Variante: 6a,
E el rei F El rei E. - 26 v: Sólo se llegó a pintar el recuadro; las miniaturas ni se dibujaron.
Cantiga 24 (cccxx1). 27,. y v: Texto completo. Variante: 7 a,
Ant'el F Ont'el E. - 28 r: Sólo se llegó a pintar el recuadro; las miniaturas ni se dibujaron.
Cantiga 26 (cccxxn). 28 v: Texto completo.- Variante: 2 a, De
mais F Qemais E.- 29 r: Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 26 (cccxxm). 29 v y 30 r: Texto completo. - 30 v: Miniaturas a medio terminar, sin leyendas.
Cantiga 27 (ccxL). 31 r: Texto completo. Variantes: Título, e de
loor om. de E.-1 a, dizelo Fdizer o E.-2a, sempre F senpr'eu E .3 b, polas sas coitas om. sas F. - 8 d, dafan F defan E. -10 d, e estes
taes F e os crischaos E. - 31 v: Sólo se llegó a pintar el recuadro;
las miniaturas ni se dibujaron.
Faltan quizá cuatro folios, y con ellos por lo menos dos cantigas,
y cuatro como máximum.
Cantiga 27 bis (cccxxv1 ?). 32,.: A la última de estas cantigas corresponden las miniaturas de esta página. Las miniaturas están a medio terminar; en un cuadro no se han dibujado las figuras y el último
está todo él sin dibujar. La única dificultad que existe para afirmar
que se trata de la cantiga cccxxvi es que, según el texto de la edición,
es una mujer la que guarda las colmenas robadas, mientras en el segundo cuadro de las miniaturas aparece un hombre con lanza en la mano.

1

• •

•

1 ••

Véase la nota de la página anterior.

�ANTONIO G. SOLALINDB

Cantiga 28 (cctxxxv). 32 fl y 33 ,. : Texto completo. - 33 v: Miniaturas.ª medio terminar, faltan las figuras de un cuadro y todas las cabezas, sm leyendas.
Cantiga 29 (cccm). 34 r y v: Texto completo. Variante: 4a, E tan E
A ta_n F_· - 35 ,-: Sólo se llegó a pintar el recuadro; las miniaturas ni
se d1bu¡aron.
Canti_ga 80 (cccx). 35 v: Texto completo. -36 ,- : Miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 81 (cctm). 36 fl y 37 r: Texto c-0mpleto. Variante: 9a,
~ romeu FPromeu E.-37 v: Miniaturas a medio terminar, faltan por
pmtar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 32 (ccrv). 38,. y v: Texto completo. Variantes: Titulo
[E]sta é com_o santa Maria guareceu un arcediago de grand enfermi~
dade que ama, per rogo de San Domingo F; el texto del título de E
véase en la edición. - If, entendeu F entendeo E .-Ih, p er F por E .2c, e _F ca E. --2g Y_h, de ~uisa que non podia I per ren folgar ne
dormir Fe~ sa~ Dommgo coitado ¡ foi de II'aquel mal uljr E. _ 3 a, E
era tan mui coitado F Ca él era tan coitado E. - 4d y e, que sse logo
I ao enferm u iazia F que lle ualuess'·, e entrou I ela u· e 1e
.demostrou
.
1 1
az a1 E.-:-Se, s~e fillar~n ora,;oes F fillaron sass ora,;oes E. -7 b, 1azia
logu,, é mu m_u1 ben F 1azia l?ng', e uiú ben E.-7 e, o enferm ungido F
com era ong1~0 E. - 7g, A1 groriosa F Tan piadosa E. - 7h, quen
te podera grac1r F Sennor deu' om' a seruir E. - Entre la 7 y la 8 et
ms. F da una estrofa más que E:
Tantos bees que tu fazes
aos que o mester an,
e arquen ben tu oes
aos que te rogar uan,
.e de como ced acorres
os que en coita estan;
e de mais nas tas mereces
nunca pod orne falir.

8 d, ao ceo F aos ceos E. - 39 r: Miniaturas a medio terminar faltan
por pintar las cabezas, sin leyendas.
'
Cantiga 38 (ccu). 39 v: Texto completo. Variantes: Título1 Esta é
como santa Maria aiudou ao arcediago a acabar a prosa que fazia de
ssa loor, e se enclinou a omagen ant ele, e disselle gra,;as por en F;
el texto del título de E r,éase en la edición. - Ia, E daquesto F Daquest ora E.- 5g, paraula Fpalaura E.- 7f, ymagen FomageE. _
8e, ymagen F omagen E. - 40 r: Miniaturas a medio terminar faltan
por pintar las cabezas, sin leyendas.
'
Cantiga 34 (ccx.vr). 40 v y 41 r: Texto completo.-41 r,: Miniaturas
terminadas, las figuras de demonios están estropeadas, sin leyendas.

BL C6DICB PLORBNTINO DB LAS &lt;CANTIGAS&gt;

1 55

Cantiga 85 (cccv). 42 r y v y 43,.: Texto completo. - 43 v y 44 ,-:
Dos páginas de miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 86 (cctxi). 44 v y 45 ,-: Texto completo.-45 v: Miniaturas
a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 87 (ccxcm). 46 ,- y v: Texto completo. - 47 ,- : Miniaturas
terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 88 (cctxxtv). 47 fl y 48 r: Texto completo. - 48 v: Sólo se
llegó a pintar el recuadro; las miniaturas ni se dibujaron.
Cantiga 89 (cctxxm). 49 ,- y v: Texto completo.-50 r: Miniaturas
a medio terminar, faltan las figuras, sin leyendas.
Cantiga 40 (cccxx). 50 r,: Texto completo.-51 ,·: Miniaturas a medio terminar, sólo hay dos cuadros terminados, sin leyendas.
Cantiga 41 (ccxcvn). 51 v y 52 r: Texto completo. Variante: Ia,
Dest FE dest E. - 52 v: Sólo se llegó a pintar el recuadro; las miniaturas ni se dibujaron.
Cantiga 42 (ccctxu). 53,. y v: Texto completo. Variantes: 3a, Pora
Tol E Pera F. -5a, Ú estas reliquias To/ E Destas relicas F. - 6a,
La Tol E, A F. - 7 a, Andand Tol F Andando E. - 54 ,. : Miniaturas
a medio terminar, sin leyendas.
Cantiga 48 (ccux). 54 v: Texto completo.-55,.: Miniaturas terminadas, bien conservadas, excepto el primer cuadro que está algo
estropeado, sin leyendas.
Cantiga 44 (ccLvn). 55 o: Texto completo.-56 r: Miniaturas a medio terminar, el tercer cuadro está en blanco, sin leyendas.
Cantiga 45 (cccxu). 56 v y 57 r: Texto completo.-57 v y 58 r: Dos
páginas de miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 46 (ccLxXI). 58 fl y 59 r: Texto completo.-59 v: Miniaturas
terminadas, bien conservadas, sin leyendas.-60 r: Miniaturas a medio
empezar, sólo está pintado el primer cuadro, sin leyendas.
Cantiga 47 (ccxc1). 60 v y 61 ,. : Texto completo. Variante: 9 a,
El en FE en E. - 61 r,: Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar
las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 48 (cccxvm). 62,. y r,: Texto completo. - 63 r: Miniaturas
a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 49 (ccxxxvm). 63 v y 64 r: Texto completo. - 64 v: Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, están estropeados algunos cuadros, sin leyendas.
Cantiga 50 (cccx1). 65 ,- y v: Texto completo. - 66 ,. : Miniaturas a
medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 51 (ccXLv). 66 r, y 67 1·: Texto completo, sin título. F no
da tampoco el verso h de la estrofa 2, que en E falta. - 67 r, Y 68 r:
Dos páginas de miniaturas a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 52 (ccxt1). 68 v y 69 ,- : Texto completo, sin título. - 6911:

�ANTONIO G. SOLALINDE

Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 53 (ccLxv11 o cccLxxm). 70 r y v: Texto completo. Cantiga repetida en E; llamo EI al texto de E de la cantiga ccLxvn y E2
al de la cccLxxm. Variantes: Título, Esta é F, om. EI E2; liurou FEI
guardou E2; mercader do FEI mercader de Portogal de E2; perigeo do FB2 perigeo das ondas do EI; en que andaua (cuidaua EI)
FEI, om. E2; u caera FEI du caera E2; da naue Fd'üa naue EI E2.Estf'ib. a, A de FE2 Na de EI.-Estrib. a, carn'e foi FEI carne e
foi E2, attnr¡ue en la repetición del estribillo alterna esta lectura con la
de FEI. -Estrib. b, periguado F perigoado EI E2. -Ia, destroyda
FEI destruida E2. - 2a, Reynna FEI Raynna É2. -3a, Ontre FEz
Entre EI Myñ (Mynn EI) FE1 Min E2. -3b, mercader rico FE2,
0111. rico EI.-4c, que pera o altar F et que pera o altar EI que pera
o seu altar E2. - ób, e essa FEI en essa Ez.-7b, que daquela FEI
ind aquela E2. - 7c, lauantous F leuantous EI E2. - 8a, Leuantou
sas FEI Leuaron sas E2. - 8a, feramente FEI ferament E2. -8c, e
logo FE2 que logo EI.-8d, e cuidou enton FEI cada un enton Ez.8d, seu pecado FEI se pecado Ez.-9a, E o FEI O E2.-9a, mercader FEz marcador EI. - 9d, deu no peite FE2 no om. EI. - IOc,
mai lo demo FEI mais o demo Ez. - Iod, morress y log affogado
FEI morresse ali afog. Ez.-IIb, nembrousse FEI nenbrosseEz.IId, nosco a FEz nosc a EI.-IId, loado FEI loada E2.-I2a,
miude F m'aiude EI E2. - I2d, mi que FEI min que E2. - I3a,
algun FE2 alguun EI. - I3c, sem ora FEz se mi ora EI. - I,f.b, est
e ben FE2 este e ben E I. - I,t.d, and atormentado FEI ando tormentado E2. - I5 b, dem e FE I demo e E2. - I7 a, leuou o FEI
leuo o Ez.-I7d, crocifigado F crucifigado EI E2.-I8b, fosse aquela F foss'a aquela EI foss'e en aquela Ez. - I8b, cidade FEI i;ibdade E2. - I8c, piedade FE2 piadade EI. -I9a, nau aly chegaron
FEI naue chegaron Ez.- I9b, pois o Fpoil o EI E2.-71 r: Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 54 (ccv,). 71 v: Texto completo. Variantes: Titulo, Esta é
como, 0111. Esta e E; e pos !la Santa Maria e saou Fe pois sao-o Sancta
Maria E.-Estrib. d, en ben xell a de tornar F nunca o fara errar E.I b, conteu F conteo E. - za, Macar era F Porque era E. - z d,
omite este verso, pero defa et sitio en blanco F. - 2 lt, en San Pedro
foi cantar F dizia sobr'un altar E. - 3 b, dona F ren E; meteu F meteo E. - 3 d, uenceu F venceo E. - 3 f, offereu F ofereo E. - 4 c,
nunca ar Fnuncas ar E.-4 h, faz F fez E. - 5, sólo son iguales /os dos
últimos versos. He aquí et texto que da de los otros el ms. F:
Poi la missa dita ouue,
con gran coita, com achei

XL CÓDICE FLORENTINO DE LAS «CANTIGAS•

157

escrito, fois a ssa casa
e fez como uos direi.
Diss: «Esta mao me tolle
Deus, mas eu a tollerei.&gt;
6, toda la esf1·ofa es distinta. He aquí el texto de F:
Hüa mui gran sazon ouue
que non poda missa yr,
que as gentes mui de grado
soyan del a oyr;
e ar preegar nas fe.Stas
e en aquesto falir,
tijan que ya muito
e en seu feito minguar.
7, sólo los versos f y h son iguales en ambos manuscritos. El resto es total-

mente distinto. Doy el texto integ,·o de la est1·0/a, según F:
E el entendeu aquesto,
foi sa ora&lt;;on fazer
aa uirgen groriosa,
quelle quisess acorrer,
e pola sa gran mercee
quelle dess algun poder,
per que podess ant as gentes
a sua missa cantar.
8 a, Pois que FE pois E.-9 c, pela Fpola E.-9e, e om. F.-72 r:
Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar las cabezas y en un
cuadro las figuras, sin leyendas, el recuadro sin pintar.
Cantiga 55 (ccxxm ). 72 v: Texto completo. - 73 r: Miniaturas a
medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas, el recuadro sin pintar.
Cantiga 56 (ccLxx). 73 v: Texto completo, sin título. - 74 r: S~lo
se dibujó el recuadro y no se llegó a dar en él más que el color roJo;
las miniaturas ni se dibujaron.
Cantiga 57 (cccLI). 74 v: Texto completo. - 75 r: Sólo se llegó a
dibujar el recuadro y a dar el color rojo en él; las miniaturas ni se
dibujaron.
. .
Cantiga 5~ (cccxix:). ; 5 v y 76 r: Texto completo. - 76 v: Mimaturas a medio terminar, los cuadros tercero y sexto están en blanco Y
los restantes sin acabar, sin leyendas, el recuadro sin pintar.
Cantiga 59 (cccLx:111). 77 r: Texto completo, sin título. Variante:
5a, uiu Fuió E.-77 v: Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas, el recuadro sin pintar.

�ANTONIO G, SOLAUNDB

Cantiga 60 (ccuxu). 78 r Y rJ: Texto completo, sin título. Variante: 7 a, O ..... g~~riosa (lo que falta raspado) F Que este da groriosa E. - ,79 ,. : Mm1aturas terminadas, bien conservadas, con leyendas.
(;antiga 61 (ccxv). 79 rJ: Sólo existen las cuatro primeras estrofas·
las demás faltan por pérdida de dos folios (los xcvu y xcvm antiguos)•
En _el xcvm ~o.ncluiría el texto. En los xcvu v y xcvm ,. habría do¡
págmas _de m1ruaturas. Véase más adelante, pág. 174 , n. .
5
. Cantiga 61 bis (ccLXXXU). El texto de esta cantiga estarla en el
fobo xcvm v.- So r: Las miniaturas, terminadas, bien conservadas y
con leyendas, corresponden a la cantiga que indico.
Cantiga 62 (ccxxxm). So v: Texto completo. Por haber sido arrancado un folio (el c antiguo), faltan las miniaturas.
Cantiga 62 bis (ccxLvn). Por pérdida de ese mismo folio falta el
texto de esta cantiga. - 81 r: Las miniaturas, terminadas, bien conservada~ Y con leyendas, corresponden a la cantiga que indico.
. Cant~ga 63 (ccw ). 81 rJ: Texto completo.-82 r : Miniaturas terminadas, bien conservadas, con leyendas.
Canti?a 64 (~cxxx). 82 rJ: Texto completo, sin rúbrica. Aunque la
numeración an~gua no atestigua la pérdida de folios, ya que pasa del
cu ~ ~111, es evidente que falta, por lo menos, un folio en que estaría
la mmxatura de esta cantiga y el texto de la siguiente.
Ca_ntiga 64 bis (ccxxxv,). Falta el texto de la cantiga, por pérdida
folios entre los arriba citados. - 83 r: Las miniaturas, terminadas,
b~en conservadas y con leyendas, corresponden a la cantiga que indico.

d:

Cantiga 66 (ccxx,m). 83 rJ: Texto completo. Por pérdida de seis
folios (los antiguos c1v a c1x) falta la página de miniaturas.
~eben faltar también tres cantigas como mínimum y cinco como
máximum.
~ntiga 66 bis (ccLXv1). Falta, por la razón indicada, el texto de la
cantiga. - 84 r: Las miniaturas, terminadas, bien conservadas y con
leyendas, corresponden a la cantiga que indico.
. Cantiga 66 (ccLxxx,v). 84 v : Texto completo, sin título.- 85 ,-: Minxat~ras te~minadas, bien conservadas, excepto las figuras de demonio
que 10tenc1onadamente se estropearon, sin leyendas.
Cantiga 67 (ccxxv). 85 fJ y 86 r: Texto completo. - 86 v : Miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 67 bis (ccLVrn). Falta el folio cxm, en que estarla el texto
esta cantiga.-87 r: Las miniaturas, a medio terminar, pues no se
~m~ron las cabezas, y sin leyendas, corresponden a la cantiga que
md,co.

d:

Cantiga 68 (ccxm). 87 fJ: Texto completo. - 88 ,-: Miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 69 (cc:xux). 88v: Texto completo. Por pérdida de dos

BL CÓDICB YLORltNTINO DE LAS «CANTIGAS&gt;

1 59

folios Qos cxv, y cxvn antiguos), uno de los cuales fué arrancado, pues
quedan de él restos, faltan las miniaturas de esta cantiga.
Falta una cantiga.
Cantiga 88 bis. Falta el texto de la cantiga, por la razón antedicha.89r: Sólo se llegó a pintar el recuadro; las miniaturas ni se dibujaron.
No podemos, por tanto, saber qué cantiga es la que falta.
Cantiga 70 (cctxm). 89 fJ y 9or: Texto completo.--gov: Miniaturas
terminadas, bien conservadas, excepto el cuadro segundo que está
algo estropeado, sin leyendas.
Cantiga 71 (ccxvm). 91 ryv: Texto completo. Por pérdida de cuatro
folios (los cxxx a cxxiv antiguos) faltan las miniaturas de esta cantiga.
Faltan también tres cantigas como máximum y dos como mínimum.
Cantiga 71 bis (ccxxxv). Falta el texto, por la razón antedicha. Quizá falte también otra página de miniaturas. Véase pág. 175.-92 r: Las
miniaturas, a medio terminar (falta un cuadro por dibujar, y la figura
de la Virgen por pintar en otro), corresponden a la cantiga indicada.
Cantiga 72 (ccxix). 92 v: Texto completo, sin título.-93 r: Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 73 (ccxx1). 93 v y 94 r: Texto completo. - 94 v: Sólo se
llegó a pintar el recuadro; las miniaturas ni se dibujaron.
Cantiga 74 (cc=vm). 95 r y v: Texto completo.-96 r: Miniaturas
terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 76 (ccXLvm). 96 ti: Texto completo. Variante: E.rtrib. b,
verso a, Dassa F Ca ssa E. - 97 r: Miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 76 (cct). 97 v : Texto completo.-98 r: Sólo se llegó a pintar el recuadro; las miniaturas ni se dibujaron.
Cantiga 77 (ccc1v). 980: Texto completo.--99r: Miniaturas a medio
terminar, falta por pintar el primer cuadro, sin leyendas.
Cantiga 78 (ccxcix). 99 o: Texto completo. Variante: 9a, O freire FE freire E.- 1oo ,-: Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar las .figuras, sin leyendas.
Cantiga 79 (cccvn). 100 o: Texto-completo. Variantes: zb, rica F
cica E. - 7c, atal F tal E. - 101 ,- : Miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 80 (ccLxxv1). 101 v : Texto completo.-102r: Miniaturas
a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 81 (ccuxv). 102 fJ y J03 r: Texto completo. Variante: I a,
fczo com aprendi F fez per ( cper&gt; entre lineas) com aprendi E . 103 t1 y 104 r: Dos páginas de miniaturas terminadas, bien conserva
das, sin leyendas.
Cantiga 82 (ccc1). 104 o: Texto completo. - 105 r: Miniaturas terminadas, bien conservadas, excepto los dos primeros cuadros, sin
leyendas.

�160

BL CÓDICE FLORENTINO DE LAS «CANTIGAS&gt;

ANTONIO G. SOLALINDB

Cantiga 83 (cccLx1). IOS v y 106 r: Texto completo.- I06 v: Sólo se
pintó el recuadro; las miniaturas ni se dibujaron.
Cantiga 84 (cccn). 107 r: Texto completo.-107 v: Miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 85 (cccxv1). 108 r y v: Texto completo.-109 r: Miniaturas terminadas, bien conservadas, sin leyendas.
Cantiga 86. 109 v : Texto completo. No está en los demás manuscritos. Fué incompletamente publicada en el prólogo de las Cantig~, I, pág. 55, pues allí no dieron, ignoro por qué razón, más que la
pnmera estrofa, sin distinguir el estribillo y omitiendo el último verso.
Doy el texto, inédito, por tanto, en su mayor parte, de toda la cantiga:
De loor de santa Maria.
Cantando e con danfa
seia por nos loada
a uirgen coriJada,
que e noss asperanfa.

Seia por nos loada
e dereito faremos,
pois seu ben atendemos,
e da uer o téemos
por cousa mui guisada,
ca e noss auogada;
e de certo sabemos
que de Deus aueremos
perdon, e guannaremos
sa merce acabada
per ela, que a dada
per muitas de maneiras
a nos, e da carreras
dauermos perdoanc;;a.
[ Cantando e con dan¡:a.]

Porende sse loada
e de Santa eigreia;
esto conuen que seia,
pois gran grac;;a sobeia
por ela an gliada
de Deus, perque onrrada
e de quanto deseia
de que o dem enueia
a, e porque peleia

nosco muit aficadamente non glia. nada;
ca ela toda vía
destrue ssa perfia
e danos del uinganc;;a.
Cantando e con danfa.

Reís e emperadores,
todos comunalmente,
a todo seu ciente
deuen de· boamente
dar lle grandes loores,
ca per la sennores
son de toda a gente,
e cada uun sente
dela compridamente
mercees e amores,
e macar peccadores
seian, a uirgen boa
mui toste os perdoa,
sen nulla douidanc;;a.
Cantando e con danfa.

Desi os oradores
e os religiosos,
macar son omildosos,
deuen muí aguc;;osos
seer, e sabedores
en fazer lle sabores,

cantando saborosos
cantares e fremosos
dos seus marauillosos
miragres, que son frores
doutros e mui mellores;
est e cousa sabuda,
ca por nossa aiuda
os faz sen demoranc;;a.
Cantando e con danfa.

Outrossi caualeiros
e as donas onrradas,
loores muí granadas
deuen per eles dadas
seer, e merceneros
e de mais deanteiros
en fazer sinaadas
cousas e mui prec;;adas
por ela, que contadas
seian, que uerdadeiros

lles son e prazenteiros,
ca seran perdoados
por ende seus pecados
e guardados derranc;;a.
Cantando e con danfa.

Donzelas, escudeiros
burgeses, cidadlios,
outrossi aldeaos,
mesteiraes, ruaos,
desi os mercadeiros
non deuen postremeiros
seer; mais com irmlios,
todos alc;;and as mlios,
con corac;;oes saos
en esto companneiros,
deuen seer obreiros
loand a uirgen santa,
que o demo quebranta
por nossa amparanc;;a.

Por pérdida de dos folios (los antiguos cn111 y cxuv) falta la miniatura de esta cantiga. En el vuelto del cXLHI y en todo el cxuv estaría escrita e ilustrada otra cantiga.
Cantiga 87 (ccxxv11). 110 r y v: Texto completo. Variante: Estrib. b,
verso a, Este F Esto E. - 111 r: Miniaturas terminadas, bien conservadas (intencionadamente se ha borrado una figura de moro), con
leyendas.
Cantiga 88 (ccxxvm). 111 v: Texto completo. - 112 r: 1'11.iniaturas
terminadas, bien conservadas, con leyendas.
Cantiga 89 (ccxm). 1120 y 113r: Texto completo. Variantes: Título, Esta é como F Esta é om. E; de rnorte dos parentes de ssa moller F en Terena de mlio de seus enemigos E; ca ll'aponyan que amatara ele e non era assi F porque ll'aponyan que matara a ssa moller.I/, anparanc;;'e escudo F; así tambitn en E, pero corregido desputs en
amparanc;;a e escudo. - zc, toda outra F tod'outra E . - 3/, ele amaua
F el amaua E.-4-g, fezo come Ffez como E.-7a, Badallouce FBadallouci E. -8 e, ca dos F ca todos E. -Entre la 8 y la 9 F da el texto
de una estrofa más.En E se deja el sitio en blanco. He aquí el texto de F:

[E] le pois foi na eigreia,
deitouss enton muy festyno
ant o seu altar, e disse:
«Madre do uell e menyno,
TOMO

v.

que te does dos coitados,
doe te de mi, mesquyno,
Sennor, tu que es dos santos
espello e luméeira;
11

�162

1

lt

ANTONIO G. SOLALINDB

BL CÓDICE FLORENTINO DE LAS «CANTIGAS»

9 /t, es sen companneira F sen om. :E. - Izd, auedes migo F auedes
comigo E. - IJg, mas un foy o acalyindo F mas o uun foi acalc;ando E. - IJ lz y I 4 b, azcüa F azcona E. - I7 lz, omezieira F omezeyra E.-19e, polaFpelaE.-I9f, pera ceo Fpera o ceo E.-113 v:Miniaturas terminadas, bien conservadas, con leyendas.
Cantiga 90 (ccxxxvn). 114r y v : Texto completo. Variante: Estribillo a, Se ben na uirgen confiar F Se ben en a uirgen fiar E.-1 15 r: Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Cantiga 91 (cccLx). 115 v: Texto completo. Falta la página de miniaturas. Pudiera suceder que esta cantiga no se hubiese llegado a ilustrar, aunque en este caso sería la única excepción, ya que toda cantiga
lleva su página correspondiente de miniaturas. Lo más probable es
que se hayan perdido folios entre los antiguos [cL) y [cu] 1, pues dicha
numeración no nota, a veces, estas pérdidas sufridas en época remota.
Quizá falten dos folios, en los que estarían las miniaturas de la cantiga 91 y el texto y miniaturas de otra poesía.
Cantiga 92 ( cccxvn) . 116 r: Texto completo. Variantes: Título,
Esta Lxxx1111.ª é Tol Esta é F, om. E; deu a couce Tola om. FE; porta
da Tol E de F; igreia Tol &lt;&gt;igreia F E.-1 d, britar la igreia (eigreia F)
Tol Fbrital a eigreia E.-2 e, foran Tol foron F E.-Entre la 2 y laJ
Tol y F dan una estrofa más; es extra1io que habiendo tenido presente el
texto de Tol para la edición no se n/ltase esta omisión. He aquí el texto
de Tol, sin variantes en F:

cantiga y seguramente otra más que tendría dos páginas de texto y
una de miniatura.
Cantiga 94 (ccvm). 118 r: Faltan, por la razón antedicha, las dos
estrofas iniciales y los seis primeros versos de la tercera. - 118 v : Miniaturas a medio terminar, con leyendas.
Cantiga 95 (cc1x). 119 r: Texto completo, sin título. Única variante
importante: 4 a, me om. F. - 119 v: Miniaturas terminadas, bien conservadas, con leyendas. Reproduzco la página de miniaturas en lámina aparte.
Cantiga 96 (ccx). 120 r: Texto completo. Única variante importante: Jg, de F do E. - 120 v: Miniaturas terminadas, bien conservadas, con leyendas.
Cantiga 97 (ccx1). 121 r: Texto completo. - 121 v: Miniaturas terminadas, bien conservadas, con leyendas.
Cantiga 98 (ccLxui:). 122 r y v: Texto completo, sin título.- 123 r:
Miniaturas terminadas, bien conservadas, con leyendas.
Cantiga 99 (ccx1v). 123 v: Sólo existen las tres primeras estrofas,
sin título. El resto de la cantiga y la miniatura con·espondiente faltan
por pérdida de un folio entre los antiguos cLvm y cux, aunque esta
numeración no note la falta. Véase pág. 1481 n. 1.
Cantiga 100 (cccXXXJx). 1241·: Texto completo. - 124 v: Sólo se
llegó a dibujar el recuadro.
Cantiga 101 (cccxxxv1). 125 r y v : Texto completo.-126 r: Sólo se
llegó a dibujar el recuadro.
Cantiga 102 (cccxxxvu). 126 v: Texto completo. - 127 r: Sólo se
llegó a dibujar el recuadro.
Cantiga 103 (cccxxxv). 127 v y 128 r: Texto completo, sin título.128 v y 129 r: Dos páginas para miniaturas; sólo se llegó a dibujar el
recuadro.
Cantiga 103 bis. 129 v y 130 r : Estos folios están en blanco, sin
duda destinados a una cantiga y su miniatura.
Cantiga 104 (cccxxv). 130vy131 r: Texto incompleto. Como en la
última página sólo se escribieron dos estrofas en la parte de arriba
de cada una de las tres columnas en que se dividió, y como cada columna estaba dispuesta para cinco estrofas, faltan las estrofas e, f, g,
j, k, l, y de la mitad de la n, que es la última de nuestro manuscrito,
hasta la final q. - 131 v: A penas se señaló el recuadro para las miniaturas.

En büa festa, per com eu aprendi,
de meat agosto e pois, chegou y
gran gent', e desi
comenc;aron a téer sa uigia.

Ja, que uus dixe To! uos FE- 4b, Deus e non Tot e om. FE. - 6b,
serraras portas Tol serral-as F sarral-as E.-8 a, sarradas Tol E serradas F. - 9 a, E com era Tol E om. FO orno era E.- I I a, peor Tol F
peyor E. - IZ b, erg ay a Santa Tol erg (ergo E) ai santa FE. - 116 v:
Miniaturas a medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin
leyendas.
Cantiga 93 (ccxxn). 117 r: Texto completo. - 117 v: Miniaturas a
medio terminar, faltan por pintar las cabezas, sin leyendas.
Aunque la foliación antigua no señala pérdida de folios entre los cm
y [cuu) 2, es ésta evidente, ya que falta el comienzo de la s iguiente
1 La encuadernación ha cortado estos números; pero la foliación
anterior y posterior permite fijarlos con seguridad.
2
La encuadernación ha cortado el último número; pero la foliación
anterior y posterior permite fijarlo con seguridad.

Tratemos, después de describir el ros. F, de relacionarle
con los otros tres conocidos 1 .
1 Ya se sabe que existieron otros manuscritos, aunque no se pueden identificar con los conservados por ser muy incompletas las noti-

�111

ANTONIO G, SOLALINDE

EL CÓDICE FLORENTINO DE LAS &lt;CANTIGAS&gt;

Todos ellos han salido de la cámara real y pueden considerarse como distintas ediciones de la obra, hechas en vida
del rey Alfonso 1 .
Si nos fija_mos en lo más externo de estos códices, en su
letra y ornamentos, podemos hermanar F con T. La descripción que he hecho en las páginas 144-147 de este artículo,
conviene con la de Ten casi todos sus puntos 2 : la letra, las
iniciales, hasta el número de líneas (44) qüe tiene cada columna, las páginas completas de miniaturas, todo es igual en
uno y otro . Las divergencias son pocas: mientras en F la música no se llegó a escribir en ninguna cantiga, aunque para

ello se preparó el pentagrama, en T siempre se escribió. En T
se numeran las cantigas en la margen alta de las páginas; en
F no hay numeración antigua de aquéllas, sino que es moderna, y, finalmente, en T las páginas de miniaturas están
todas completamente terminadas, mientras en F hay muchas
incompletas y aun sin comenzar.
En cambio l&lt;2_s otros dos manuscritos, Tol y E, se diferencian de éstos esencialmente en lo que concierne a la disposición y ornato. El ms. Toles más pequeño, contando sólo con
27 líneas de texto, distribuído en una o dos columnas. La diferencia más importante consiste en no tener éste ninguna miniatura y limitarse su adorno a las iniciales. En la disposición
general de éstas y de la letra corriente coincide con los demás
manuscritos, no sólo de las Cantigas, sino de todas las obras
emanadas de la cámara del rey Sabio. Lo mismo ocurre con E,
en el que no hay miniaturas más que cada diez cantigas, y siempre este ornamento representa, en un cuadro pequeño, dos
músicos con distintos instrumentos. Este manuscrito es grande,
como destinado a comprender en un tomo más de cuatrocientas cantigas.

cias que de aquéllos tenemos. El que poseyó D. Juan Lucas Cortés
sería parecido a F y T, pues tenía páginas de miniaturas. Del existente
en la biblioteca de la Reina Católica sólo se puede asegurar que contenia la música. Es muy dudoso que los demás manuscritos, de los
cuales se ha dicho que encerraban la obra del rey Sabio, contuvieran
en efecto las Cantigas. Véase AMADOR DE Los Ríos, Historia critica de
la literatura española, 1863, III, pág. 503; MARQUÉS DE VALll!AR, Cantigas, I, págs. 49 y 56; C. l\hcHAELIS DE VASCONCELLos, Cancioneiro da
Ajuda, 19041 II, págs. I 30 y 154.
1 Esta idea de las distintas ediciones de las Cantigas, es decir, una
primera de cien poesías y otra de cuatrocientas, hállase expuesta,
aunque muy de pasada, por AMADOR DE LOS Ríos, Historia critica, III,
página 505; MARQUÉS DE VALMAR, Cantigas, 1899, I, págs. 6 y 34; C. M1c;eA:iiLIS DE V ASCONCELLOS, Cancioneiro da Ajuda, II, pág. 231; R. l\iENÉNDEZ PmAL, La Crónica general de Espafia. Discurso leído ante la
Real Academia de la Historia. Madrid, 1916 1 pág. 16; etc. El mismo
rey Sabio alude a la obra de las Cantigas, refiriéndose sin duda a la
primera edición-manuscrito Tol-, en el milagro 95 1 del que reproduzco la miniatura, ya que la leyenda del cuadro tercero dice e Como
el rey mando u que lle trouxessen o libro das Cantigas que e 1 fez
de Santa Maria».
2 Véase la descripción detallada de Ten Cantigas, I, págs. 39-41,
y las láminas incluidas en la edición que reproducen miniaturas de T.
Compárese la reproducción que doy de las miniaturas correspondientes a la cantiga 14, con los dos cuadros de otra página de miniaturas
que pertenece a la cantiga cx:x1x del ms. T y que reproduce A. BALLESTEROS, Sevilla en et siglo XIII, lámina primera. Se puede notar la
perfecta identidad de la escena y del dibujo; ambas miniaturas son,
sin duda, del mismo artista. La coincidencia de la escena no es de
extrañar, puesto que el asunto de las dos cantigas es muy parecido.

165

En cuanto al contenido, las diferencias de los varios manuscritos son esenciales. Publico un cuadro de la correspondencia entre las distintas numeraciones que llevan las mismas
cantigas en los varios manuscritos, referidas todas a la de E,
por ser el más completo y estar definitivamente ordenado.

�166

ANTONIO G. SOLALlNDlt

_T_o_l____
T_;

E

0

Tít.j3.º Tit.¡1.º Tít.
2. fnd.,1.0 fnd.:2.º Índ.
3. 0 Pr. '2.º Pr. [3.º Pr.
1.

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[40]
41
42

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13
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34
35
36
37
38
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40
41
42

BL CÓDICB FLORENTINO DB LAS &lt;CANTIGAS &gt;

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105
106
107
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127
128
1 29

77

130
131
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89
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91
92
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97
98
99
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123
124
125
126
127
128
129
130
131
132

En esteiadro se emplean las siguientes abreviaturas: Tít.=Título
(designo así la poesía primera en que Alfonso X se declara autor de
la obra), Ín . = Índice, Pr. = Prólogo, Pit.=Pitii;on, a.=apéndice (cantigas añadidas en Tol, después de las ciento del texto), b. = bis (cantigas con numeración repetida).

-

'
Tol
F
E
E
Tol
T
-¡- -, -- - 1 - - - - - - --·---.--227
182
182
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133
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183
134
134
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184
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187
185
136
136
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185
137
137
232
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188
139
139
234
189
189
140
140
2 35
71 b.
190
190
141
141
64 b.
236
191
191
142
142
237
192
90
192
143
143
238
193
49
193
144
144
21
239
194
194
145
145
240
195
27
146
195
146
241
52
196
[196]
147
147
68
242
197
[197]
148
148
243
198
[1 98]
149
149
244
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[199]
150
[150]
245
51
[200] ' 200
15 1
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246
1
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152
'
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247
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E
F
Tol
248
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154 1 -- - - ,- -249
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155
155
'
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156
156
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202
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157
157
252
63
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- '
158
158
253
204
31
32
159
159
6
254
205
160
160
5
206
255
74
161
161
54
256
207
7
162
17
6 a.
162
2 57
208
44
163
163
94
258
209
164
164
95
259
210 *
43
96
165 *
165
260
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211
166
7 a.
166
97
261
212
36
167
167
262
213
168
89
168
263
70
214
169
99
169
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264
215
170
170
'
22
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34
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65 b.
217
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172
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173
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174 ' 174
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175
175
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176
271
46
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177
177
272
- ' 60
223
178
55
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224
3
179
179
274
38
225
67
180
180
2 75
81
226
13
181
181
-

Tol

:

T

:

E

-

-

-

-

-

-

-

I

-

-

-

-

-

* Las cantigas señaladas con un asterisco están repetidas en las
que llevan dos asteriscos. Véase después, pág. 173, n. 3·

�168
Tol

F

E

Tol

i

F

b.

8
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28
4

19
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10
37
18
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9

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84
29

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35
20
79
15
30
50
45
16
12

40
24
25
26
23
1

Tol

F

374
! 375
! 376
! 377
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j 380
: 381
¡ 382
! 383
! 384
! 385
! 386
387 **
j 388 **
12 b. ¡ 389
! 390
: 39 1
! 392
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! 394 **
! 395 **
j 396 **
! 397 **
¡ 398
' 399
400

32 7
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282
283
284
285
286
287
288
289 *
290
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293
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2 95 *
296
2 97
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299
300

103
IOI

102
100

328
329
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331
332
333
334
335
336
337
338
339
340 *
341
342
343

i

344

345
346

~I

3°2
3o3
304
3o5
306
307
308
3o9
310
311
312
3 13
3 14
3"-5
316

57

95

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_Esta numeración, del
las Fiestas.

91
83
42
59

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348
349 *
3~
351
352
353
354
355
356
357
358
35~
360
361
362
363
364
365

Pit.

al 5 en Tol y del

_T_o_
l - :- T - -\l 1
2

3
4

5

~

F_,__

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50
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79 i
, a. ¡
12 b. a.j

F_¡___
14

¡

86 i
69 b. 3 l
103 b. ¡

Observando este cuadro, notamos, como primera diferencia, la del número de cantigas.
Un verso de la composición que sirve como de título de
la obra 4, decía en el ms. Tol
fez cen cantares et soes

verso corregido después en el mismo manuscrito en
fezo cantares con soes

y dada esta lectura como definitiva en los manuscritos T y E.
También decía el ms. Tol, en lo que él titula «Pitic;;on», y
que más tarde se incluyó en E con el número 401,

¡ 402

Pois cen cantares feitos

verso que se cambió en el ms. E, en este otro
Tol

¡__

i_ _ _

11)

2 **
3
4

3

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1
1.

[8]
9
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5

II

100
I

'

'

Macar poucos cantares

E_

Pr.

369
370
371
372
373 **
I

Otras cantigas.

fiestas de Jesucristo.

fiestas de Santa Maria.

Hi

3 2º
321
3 22
3 23
3 24

E

!

325
326

74

61

E

- - - -- - - - - ·_ _ _¡_ __

80
10 a.

EL CÓDICE FLORENTINO DE LAS &lt;CANTIGAS&gt;

ANTONIO G. SOLALINDE

12

al 12 ~n E, es ,sólo de

Estas variaciones demuestran bien claramente que la primera redacción de las Cantigas no comprendía más que 100 poesías, y que, aparte del Título, el Prólogo y la «Pitic;;on», así
se &lt;lió en el ms. Tol a lo que pudiéramos llamar público, incluyendo en el Índice, que va al principio, solamente la indiEsta numeración del I al 5, es sólo de las Fiestas.
Es la primera composición que se escribió en el ros. T, después
del Índice.
3 Se ha perdido el folio que contenía el texto de la cantiga, y las
miniaturas no se llegaron a pintar.
' Cantigas, I, pág. 111.
1

2

�170

ANTONIO G. SOLALINDE

BL CÓDICE FLORENTINO DE LAS &lt;CANTIGAS&gt;

cación de estas 100 cantigas, y no comprendiendo las otras
26 añadidas posteriormente; es decir, las 5 Fiestas de Santa
María, las 5 Fiestas de Jesucristo y 16 1 cantigas más de milagros, número no cerrado y que hubiera podido aumentarse
en el mismo códice, pues la rúbrica que las abarca no lo
señala, y en el manuscrito no hubiera habido más que seguir
copiando en su última página, y añadirle otras a continuación. Esa rúbrica, que alude también a las 100 cantigas primitivas, dice así:

la segunda redacción prefirieran incluir otras poesías compuestas más recientemente, desechando estas primitivas, para
no pasar del número de 200.
Claro es que entre los varios manuscritos perdidos, alguno
tendría una composición distinta de la representada por cualquiera de los existentes, y estos códices nos darían a conocer
otros grados intermedios de la elaboración de la obra, que
nos explicarían quizá estas preferencias y omisiones 1 .
Pudo también pensarse al formar Ten añadirle un segundo tomo donde fueran las poesías desechadas con las nuevas
que se iban componiendo. Este segundo volumen pudiera
ser F, puesto que coincide en la factura del códice y en tener
cuatro de las poesías desechadas de Tol (las 7 y 9 del apéndice y las 84 y 95). Únicamente se distinguen estos códices
en no seguir, como se verá más adelante, el orden establecido en T para ciertas cantigas.
No podemos saber a ciencia cierta, por la pérdida de folios, el número de cantigas que contendría F en un principio.
Como, por otra parte, no se terminó el códice y tampoco se
conserva el Índice, si es que éste se llegó a formar, ignoramos

«Pois que el Rey fez cen cantares de miragres et de loores de
Santa Maria, e ouue feíta sa piticon teue por ben de fazer outras
cinco cantigas das sas festas do ano• 2.

Es decir, el pensamiento primitivo fué que la obra no comprendiese más que 100 cantigas. Al terminar la copia de
éstas, se debieron tener ya compuestas las otras 27 y se incluyeron a continuación en un apéndice.
De las 127 del ms. Tol-sin contar el Título y el Prólogo - , 103 poesías pasaron a T, manuscrito que yo juzgo representante de una segunda redacción de la obra. A estas 103
se añadieron otras 97 nuevas 3, constituyendo un códice con
200 cantigas. Se dejaron fuera 24 poesías; claro es que entre
ellas están las 5 Fiestas de Santa María y 4 de Jesucristo,
que pudieron desecharse por formar grupo aparte y ser fácilmente desglosables 4 • No ocurre lo mismo con las restantes:
J de éstas constituían el núcleo principal de To!, otra es la
«Piti&lt;;;on» y las otras 6 son de las 16 añadidas al final de To/,
y de las que ya T aprovecha ro. No veo razón alguna para
despreciar estas cantigas 5 , a no ser que los formadores de
1 La numeración dada por el manuscrito no llega más que hasta 1 ;
4
pero están repetidos los números I o y 12.
2
Véase Cantigas, H, pág. 508, n. 2.
3
Estas 97 cantigas nuevas aparecen con la 76, y siguen mezclándose hasta el final con las que proceden de la primera redacción ( li&gt;l) ;
las 75 primeras son copia de otras tantas de este manuscrito.
4
Una de éstas, la segunda, se copió antes del Índice de T, y no
puede considerarse como incluída en la obra.
5
E sta elimina::ión ele c~ntigas porlría responder a que los asuntos

0

tratados en las desechadas lo estuviesen ya en otras poesías del ms. T.
Pero esto no sucede más que con la 9 apéndice de To! - incluída
después en E con el número 285-, de asunto similar a las 55 Y 9~ de
T y E, y con la 76 de Tol - no incluída tampoco en E-, que tiene
semejanza con las 54 y 93 de T y E. Desde luego los formadores de
T y E no evitan la repetición de asuntos, ya que se encuentran a
veces hasta tres cantigas del mismo argumento, siendo el ms. E, r~presentante de la última edición, el que más abusa de estas repet'.ciones. Véanse los extractos de las cantigas en el volumen I de la edición académica.
1
Podriamos suponer la existencia de un segundo manuscrito, representante de una segunda edición, que tuviera úni.c arnente las cantigas en que Tot y T coinciden, pero su composición sería un poco
rara: de las I oo cantigas, consideradas por el formador de Tol como
primitivas, habría tenido que desechar 7 y admitir ~n cam~io 10
de las dadas por Tol, como fuera de serie, en el ap~nd1ce. La_ mc_lusión de estas últimas en sustitución de aquellas primeras 7, 1mp1de
también conjeturar que ese manuscrito representase un estado anterior a To/.

�RL CÓDICE FLORENTINO DB LAS «CANTIGAS&gt;

173

ANTONIO G. SOLALINDB

el n_ú mero de poesías que los colaboradores de Alfonso el
Sab10 pensa~an incluir en el nuevo manuscrito, tan distinto
en su contemdo de los dos anteriores.
Conjeturo que ~s_cenderían a más de 130 las cantigas de F
antes de la desapanc1ón de folios. Hoy nos quedan testimonios
de ~ l 3 composiciones, unas completas, con texto y miniaturas , Y otras incompletas por faltarles aquél O éstas 2_ Calculo
qu:, a lo más, son 23 las poesías escritas e ilustradas en los
folios perdidos, y lo más que podría reducirse aquel número
es a : 5_, pues alguna tendría más de una página de texto 0
d,e miniaturas 3. Este manuscrito nos ha trasmitido 109 poes1as que no estaban en ninguno de los códices anteriores.
El otro manuscrito conocido, el que la Academia, con
muy buen criterio, eligió como base de su edición, y que yo
lla~o E, abarca casi todas las poesías comprendidas en los
c~dices anteriores y llega al número de 402, sin contar el
Titulo y Prólogo
de la obra ni las 12 Fiestas de ,Santa Mana,
,
,
con su Prologo, que hacen un total de 417 composiciones.
El forma~or de esta edición definitiva tuvo presentes las
tres ant~nores, ya en los manuscritos que conocemos, ya en
~tros, análogos: de To! aprovechó todas las cantigas que había
mclmdo T, y además 14 que éste había despreciado entre
ellas las Fiestas de Santa María 4; en cambio no co~ió las
J Se conservan el texto y las miniaturas de las siguientes cantigas·
1 a 4, 5 (texto incompleto), 6 a i i, ,3, 14, 16 a 18, 20 (texto incompleto).
21 a 60, 63, 66 a 68, 70, 72 a 85, 87 a 90, 92, 93, 94 (texto incompleto/
95 ª 98 Y 10°_ a 103. ~l detalle sobre las páginas de miniaturas termi~
na1as,. a _med10 termmar o sin dibujar, está indicado en la página 146.
. Um~amente se conserva el texto de las cantigas 12 (incompleto)
,5 (mcompleto), i_9, 61 (incompleto), 62, 64, 65, 69, 71, 86, 91, 99 (in~
completo) ~ 104 (mcompleto). Sólo existen las páginas de miniaturas
corr~spond1entes a las poesías 12 bis, 27 bis 61 bis 62 bis 6 b"
65 b 6 b" 6 b"1
,
,
, 4 IS,
. is, 7 is, 9 _s Y 71 ~is. Designo con el número 103 bis una cantiga que no se copió m dibujó en los folios 129 v y 130 ,- que perman~m m ~m~
,
3

é Véanse en _el índice del ms. F las advertencias que pongo despu4 s de las can~gas 15, 19, 27, 65, 69, 71, 86, 91 y 93.
En estas Fiestas aprovechó además la cantig;i centésima de To!.

5 Fiestas de Jesucristo ni otras 5 cantigas más que también
había desechado T. De este ros. T aprovechó las 97 cantigas
nuevas que comprende con relación a To!¡ es decir, el manuscrito definitivo no desprecia ninguna de las poesías de T. Tam1
bién comprende todas las cantigas de F, excepto la 14 yla 86 •
Seguramente se tuvo la intención de que la obra llegase a
tener 400 cantigas; para ello aun tuvieron que componerse
88 poesías nuevas 2 , sin que entren en esta cuenta las 6 nuevas
Fiestas de Santa María y su Prólogo. De estos números hay
que descontar las 9 poesías repetidas que se encuentran en
el mismo manuscrito, 7 entre las últimas cantigas y 2 en las
Fiestas de Santa María 3 • Esta repetición de cantigas podría
fundarse en ese deseo de que la nueva edición alcanzase un
número redondo como es el 400 4, si a ello no se opusiese la
razón de que para completarlo le bastaba con haber incluído
algunas de las 12 cantigas que no aprovecha de los códices
anteriores, Tol y F, sin recurrir a la repetición de poesías ya
insertadas, aunque es posible que esta omisión respondiera al
desconocimiento del ros. Tol.

1 Acaso responda la eliminación de estas cantigas a que la 14 relata un milagro muy parecido al de la cxx1x (véase pág. 164), y a que
la 86 es un loor, y como para éstos se destinaban únicamente los números decenales, pudieran estar ya cubiertos todos ellos.
2
Este número tendría que reducirse si poseyéramos íntegro el
ms. F, pues éste, como hemos visto, comprendía primitivamente más
cantigas, que después se han perdido.
3 Están señaladas en el cuadro con uno y dos asteriscos. La correspondencia de las cantigas es la siguiente: 373=267, 387=349, 388=295,
394=187, 395=165, 396=289 y 397=292. Las Fiestas de Santa l\Iaría
son: 2=340 y 6=210.
Induce a esta conjetura la observación de que todas las cantigas
4
repetidas lo están desde la número 373 en adelante, y relativamente
juntas. (Véase nota anterior.) Claro es que son 402 cantigas en total,
porque en la 401 incluye la cPiti,;om de To!., y aun añade otra poesia
nueva; pero éstas pueden considerarse fuera de la serie, ya que la
cantiga 401 no relata milagro alguno-es la cPiti,;on• de mercedes a la
Virgen - y en la 402 implora el poeta misericordia para sus pecados

y alaba a Santa María.

�174

175

ANTONIO G. SOLALINDE

EL CÓDICE FLORENTINO DE LAS «CANTIGAS&gt;

L~s cantigas se han agrupado según cierto orden, y en esto
también pueden observarse los distintos estados de elaboración de la obra.

aunque el formador de F no se diera cuenta de ello, aquellas
cantigas se mandaron ilustrar intencionadamente con dos
láminas, para seguir el orden mismo que ocupan en T. Acaso
responde todo este desorden a que se volcaron en F las nuevas poesías, según se iban componiendo.
Vino después el formador del códice definitivo, que siguió
en las 200 primeras cantigas el orden dado por el ms. T, no
sólo para las de loor y las quintas, sino para todas las demás 1 •

El primer manuscrito, el To!, dedicó, aparte de la primera ~aotiga, los números deceoales a los loores de la Virgen,
Y dtó las demás poesías sin guardar ya criterio alguno en su
agrupación.
El segundo, T, guardó también este orden de los loores 1
ilustrándolos casi sieplpre con escenas en que está retratad;
el rey Sabio 2 •
En la sucesión de las restantes cantigas, T no se atuvo
completamente a la presentada por Tol, pues apenas si la sigue en las tres primeras decenas. Introduce una nueva base
de ordenación, dando siempre un número quinto a cantigas
largas que ilustra con dos páginas de miniaturas, en Jugar de
una que llevan las restantes 3 •
En el tercer manuscrito, F, no descubrimos orden alguno.
No se sigue ni para los loores &lt;L ni para las cantigas quintas;
es curioso observar que casi todos los milagros que en F se
ilustraron con dos páginas de miniaturas, no ocuparon sistemáticamente los números quintos hasta pasar a E s; por tanto,

!

La observación que ya hizo i\fossafia, Cantigas, I, pág. 63,
de la preponderancia en el primer centenar de aquellas cantigas cuyo asunto se halla en otras colecciones anteriores de
milagros, es signo de un criterio en la formación del primer
manuscrito, que no se pudo mantener en los sucesivos.
Según los datos de Mussafia, existen 64 milagros, de los
más difundidos en el mundo cristiano, en las 100 primeras cantigas, 17 en las 100 cantigas siguientes, I I en el tercer centenar
y 2 en el cuarto. Seguramente se podría rectificar en detalle
esta estadística, pero ello exigiría un estudio minucioso de las
fuentes de las cantigas y de la historicidad de sus asuntos,
tarea que sólo en parte se realizó en la edición monumental 2 •
Creo que el pensamiento de Mussafia estaría mejor expresado

1

Algunos de estos números decenales están alterados entre si· es
decir, el 40 de Tol. se corresponde con el 30 de T y E, y viceversa, ~te.
Véase el cuadro.
2
Únicamente falta la figura de Alfonso X en las miniaturas de las
cantig~s de lo?r números 401 60 1 150 y 180. Hay otros retratos del rey
en las ilustraciones de las cantigas 29, 97, 113 y 169, aparte de lascorrespondientes al Prólogo y Título.
3
La ún~ca excepción a este orden es la 187 que, en vez de la 185,
es la que tiene dos páginas de miniaturas, respondiendo esto a un
desorden que existe en esas cantigas, que en lugar del natural llevan,
con r:~pecto a E, este ot:o: 187, 185, 186. T sólo conserva una página
de m1maturas de la cantiga 145, por haberse perdido un folio con las
otras y con el principio de la cantiga 146.
' No observé al estudiar el ms. F si había retratos del rey Alfonso
en las miniaturas de los loores, como sucede en T.
6
He aquí la correspondencia entre las cantigas de E y las ilustradas enFcon dos miniaturas: F22=E 265, 35= 305, 51=245, 81=275
Y 103 = 335• Las únicas que no corresponden con números quintos,

aun teniendo dos miniaturas, son la 45= 312 y la 46= 271. No creo aventurada, por tanto, mi suposición de que también las 5=205, 61=215
y 71 bis= 235 tenían dos páginas de miniaturas en los folios perdidos (la 5 y la 71 bis conservan una, la 61 ninguna). En cambio en
otros dos que también corresponden con cantigas quintas, la 28=285
y la 67=225, no podemos suponer la existencia anterior de dos páginas de miniaturas, pues no hay pérdida de folios. La 104= 325 es la
última del ms. F y está incompleto su texto. Las cantigas quintas restantes de E que no existen en F son las 255, 295, 315 Y de la 345 en
adelante.
1 Únicamente están invertidas las cantigas 15 y 45, las 80 y 70 Y las
1871 185 y 186. Acabamos de ver que también seguía el orden de las
poesías quintas en la parte segunda que correspond_e con F.
2 Tampoco se propuso llevarla a cabo A. F. G. BELL, Tite e Cantigas
de Santa Maria• ofAlfonso X, en The Modem Language R~view, 1915, X,
338-348, quien agrupa y coordina algunos de los asuntos de las Cantigas.

�1 76

ANTONIO G. SOLALINDE

si dijera que aquellos asuntos universales abundan principalmente en la primera edición de la obra, o sea en el ms. Tol,
cuyas cantigas se reparten, como hemos visto, casi exclusivamente en los dos primeros centenares de la edición definitiva, E. Los continuadores de la obra primitiva tuvieron que
recurrir a ios milagros acaecidos en España, y aun a los que
tienen por protagonistas a Alfonso X y otros personajes de
la corte, sin que falten tampoco en las nuevas colecciones
asuntos universales más o menos difundidos en la literatura
marial, ni milagros sin indicación de lugar, y que tanto pueden
ser españoles como extranjeros.
En cuanto al texto, F no se relaciona más que con E Y
sólo en cuatro cantigas con Tol, pues no coincide en su contenido con el otro manuscrito, T. Las variantes en que me
fundo son las más características de las insertadas en mi índice dé F.
Vemos primeramente que hay errores de F que no existen en E 1, y que un número grande de faltas de éste tampoco
se cometieron en aquél 2 • Es decir, el ms. E- siendo, como
es, posterior a F - no pudo copiarse de éste, y hay que su1 Cant. 1 , estribillo, F no da completo el segundo verso, que E
3
pone íntegro; 54, 2d, F omite un verso que E pone; 60, 7a, F tiene
un verso incompleto que E da íntegro; 42, 5 a, F equivoca la inicial
«Destas• , en vez de &lt;Ú estas~ de Tol E, etc.
2
Cant. 9 , na, E cambia una palabra en rima, amor: deu: eu, en
lugar de teu: deu: eu, que dice F; 3, 3h y óf, E omite estos v_ersos,
aunque dejando la línea en blanco, mientras F los da. En la cantiga 89,
entre las estrofas 8 y 9, E omite otra, aunque dejando el sitio en blanco, que F da, y en las 32, entre la 7 y la 8, y 92, entre la 2 Y la 3, ocurre lo mismo, pero no deja sitio, mientras Fda el texto de la primera
y Tol y F el de la segunda. El copista comete frecuentes omisiones
de palabras, con lo que queda corto el verso: 3, 9a, I2b; 10, I o a; 23,
óa; 1, I a; 53, 3b y 9d (E I ), etc. También son muy numerosas las
4
equivocaciones en las iniciales de los primeros versos de cada estrofa: 2 4 , 7a; 25, 2a; 29, 4a; 31, 9a; 78, 9a; 92, 9a, etc. Otros errores
consisten en la supresión o cambio de alguna letra: 27, 8d; 53, 8 d (se
por seu), nd (loada, E2, en vez de loado, como asegura la rima);

79, 2b, etc.

177

EL CÓDICE FLORENTINO DE LAS &lt;CANTIGAS&gt;

poner, para las cantigas comunes, la existencia de otro manuscrito.
Hay lecturas distintas en los dos manuscritos, que casi
siempre son mejores en E que en F 1• El ¡ns. E tiene con
respecto a F grandes cambios de redacción, que a veces abarcan estrofas enteras 2 • Aunque estos cambios no sean muy
significativos, indican de todos modos que E representa una
redacción más elaborada que la de F 3 •
Resumiendo las observaciones anteriores, podemos determinir los diversos estados por que pasó la obra.
Alfonso el Sabio ordenó su composición pensando en
que ésta no comprendiese más que cien cantigas 4 • De esta •
redacción primera, posterior al año 125¡ 5, se conserva el
1
Véanse como lecturas mejores en E que en F las de los siguientes
pasajes: Cant. 10, Ie, 5a; 20, 9/1; 53, I2a; 54, 3b, 8a; 89, IZd, etc. Lecturas mejores en F que en E: Cant. 10, 3h; 20, 4f; 89,3/, 4g, etc.
2
Algunas de estas nuevas redacciones no implican un pensamiento distinto ni añaden o modifican un simple detalle; son variantes en las que difícilmente se aprecia la superioridad de un manuscrito sobre el otro, y que conservan las mismas rimas: Cant. 32, 2g, /1,
3a, 4d, e, 5c, 7b, e,g, h; 53, 4c, Iod; 54, estrib. d, 2h, 5, 6 y 7, etc.
Los títulos de algunas poesías son muy distintos: 10, 15, 32, 89, etc.
Prescindo en esta rápida exposición de otras nriantes, como las de
formas de lenguaje o las que atañen a la dudosa medida de un verso,
pues tendrían que ir precedidas en su exposición de un estudio especial lingüístico y métrico.
3
La cantiga 53 de F, que coincide con una de las poesías repetidas en E, 267 ó 3 7 3, hállase más cerca del texto de la 267, aunque
tiene asimismo variantes comunes con la 373. De las cuatro cantigas
de Tol que están en P y en E, escogí la F 92 para apreciar las relaciones entre los tres manuscritos: Tol y F dan una estrofa más que E,
indicando esto también un acercamiento mayor de F al texto primitivo, Tol, pero sin que F se distancie mucho de E, puesto que tienen
variantes comunes en contra de las dadas por Tol; son insignificantes las coincidencias de Tol y E en contra de F.
' Pongo en este resumen números redondos; el lector habrá encontrado ya el detalle del contenido de los códices.
5 Ríos, Historia critica, III, pág. 505; Cantigas, I, pág. 6; C. M1cHAitus, Cancioneiro da Ajuda, U, pág. 64; etc.

To=~

12

�178

ANTOMIO G. SOLALIJilDE

manuscrito To!, en el que se copiaron aquellas cantigas con
su música.
Acaso este manuscrito no circulaba mucho entre los redactores de la cároara real encargados de la continuación del
Cancionero, puesto que no se aprovecha íntegramente en las
redacciones siguientes. Quizá existiese un segundo manuscrito
distinto del To!.
Más tarde se añadieron a las cantigas primitivas otras nuevas, hasta completar el número de doscientas. Representa esta
segunda redacción el ms. T, en el que, además de la música,
se da a cada cantiga una o dos páginas de miniaturas.
Esta segunda redacción pudo extenderse hasta más de
• doscientas cantigas en un segundo tomo, ya que el inconcluso ms. F abarca unas cien composiciones distintas de las doscientas de aquél, que se ilustran en la misma forma. Lo único
en que F no sigue a Tes en el orden de las cantigas establecido por éste.
Entre estos manuscritos hubo sin duda otros intermedios,
hoy perdidos.
Por último, la obra se nos ofrece en una redacción definitiva, hecha con posterioridad a 1279 1 . El ms. E, que nos la
conserva, sigue a los códices anteriores y reduce la ornamentación a una miniatura pequeña cada diez cantigas.
Claro está que aunque la Academia eligió bien este último
manuscrito para base de su edición, la crítica textual es más
exigente, y hubiera sido preciso un mejor aprovechamiento
de las variantes de los manuscritos Tol y T, y el conocimiento
directo del florentino, que aduce correcciones al texto de la
última parte de la obra y da dos cantigas nuevas.
Aun queda mucho por hacer en esta obra magna. Falta
un texto crítico en vista de todos los manuscritos existentes y
de un preciso estudio del lenguaje. No está editada la música 2
1 Rios, Historia crz'tica, III, pág. 509; Cantigas, I, pág. 7; C. M1Cancioneiro da Ajuda, II, pág. 64; ett.

CHA:!iL1s,
2

Únicamente existe un modelo de lo que tendría que ser el estu-

EL CÓDICE FLORENTINO DI! LAS « CANTIGAS&gt;

ni hay una reproducción de todas las miniaturas. La literatura
marial ha progresado desde 1889, y sería también necesaria
la revisión del prólogo. Obra es ésta digna de toda nuestra
atención y de la de futuros investigadores. Yo sólo he pretendido dar a conocer con mayor exactitud el olvidado manuscrito florentino.
ANTONIO G. SoLALINDE.
dio de la música de las cantigas en el trabajo de los Sres. CoLLET y
VrLLALBA, Bulletin Hispanique, 1911, XIII, 270-290. Esperemos el que
pronto ha de darnos el docto profesor D. Julián Ribera.

�MISCELÁNB4

MISCELÁNEA

UNE LElTRE DE PROSPER MÉRIMitE
Dans ses Notes sur Prosper Aférimée (Paris, Dorbon afoé,
1903, p. 456), M. Félix Cha(l1bon a publié un fragment d'une
lettre de :.Iérimée a Damas-Hinard, a propos du Poeme dtt
Cid, que venait de donner cet hispanophile. La lettre n'est pas
datée de l'année, mais comme il est vraisemblable que i\Iérimée, toujours ponctuel dans ses correspondances, J'a écrite
l'année meme ou l'ouvrage a paru, nous admettons qu'elle est
de 1858, comme a d'ailleurs fait i\1. Chambon. C'est, en effet,
dans cette année, que Damas-Hinard publia le texte espagnol
du Pohne du Cid, accompagné pour la premie re fois d'une
traduction franr,;aise.
Le passage sur le quel porte les observations &lt;le ~Iérimée
est le vers 1001 , que l'édition de D. Ramón Mené ndez Pidal
de La Lectura chiffre 993, et elles nous paraissc nt justes, car
ce meme éditeur, dans son édition couronnée par l'Acadé mie
Espagnole (Il, 464), tra&lt;luit: «amojado, probable mente •aflojado», 993, como el catalán «amollar» significa «aflojar». :\Iérimée a done eu raison de traduire cinc/tas amojadas par sani tes láches, plutót que par sa11g les assouplies, qui est la version
de Damas-Hinard. L'amateur qu'é tait ~[érimée, ne se trompait pas toujours. Voici la lettre :
«Chez Monsieur:
..... Je lis le Cid avec grand plaisir. Votre introduction m'a charmé. 11 me semble que vous démontrez de le fa¡;on la plus incontes-

table, l' influence fran¡;aise sur la ci vilisation espagnolc . Je ne vois
pas un argument a vous opposer. Je \'Ous demande la permission de
garder quelques doutes sur la form11tion de la langue. 11 a paru dernierement dans le Jou,-nal des Savants une suite d 'articles tres curieux
de M. Littré sur divers patois frarn;;ais. Je vous les recommande. Je
trouve qu'il explique assez bien comment le latin s'est corrompu _par
tout a la fois et de vingt manieres différentes. Ainsi les Normands ont
dit chien, les Picards kien, les Proven¡;aux can et les Languedoeiens
tc!tin. Tous ces mot viennent de canis, mais par la méme raison que
chaque province a son accent particulier, chacune a corrompu le latina sa fat,;on. Quant au Valaque, l'influence fran¡;aise a peut-étre importé quelques mots, mais le fond est du latin dénaturé selon une
formule autre que la nótre. Deroierement j'ai eu l'occasion de Jire une
grammaire de la langue albanaise et j'y ai trouvé un certaio nombre
de mots frao¡;ais évidemment importés par nos gens. l\fais ces mots
soot isolés. Le fond de la langue est resté. Le franc;ais y est, daos une
moins grande proportion, ce que l'arabe est dans l'espagnol. C'est la,
je crois, toute l'influence que peut exercer une colonie dans le voisinage d'une civi!isation supérieure.
Peodant que je suis en train de critiquer, voici un vers 1001 s"ur
Jeque! j'appelle votre attention:
E las siellas coceras, e las cinchas amoiadas

1•

Vous traduisez par des ,sangles assouplies•, et en note vous faites
remarquer que le Cid oppose le luxe de l'armée du comte Raymond
avec la pauvreté de la sienne. II me semble qu'on pourrait expliquer
sangles ldclus, comme celles de gens qui marchent et qui ne sont pas
encore préparés au combat. En un mot, je crois que le sens est: l'cnnemi n'est pas en tenue de bataille; ils sont en marche et mal préparés, nous en auroos bon marché.
Vous voyez, Monsieur, que je fais la guerre aux mots et que je ne
vous épargne pas. Je trouvr. qu'il est infiniment plus aisé et plus court
de vous faire mes critiques que de vous dire le bien que je pense de
votre travail. 11 faudrait faire un volume pour cela. Cependant je ne
puis m'empécber de vous dire que vous m'avez cooverti sur l'age du
poeme. Je le croyais plus moderne, mais il n'y a pas a contester apres
vos remarques sur l'absence des armoiries, sur la rudesse des moeurs,
l'infériorité du role de la femme, etc. Tout cela est sans réplique. Au
reste, Monsieur, toute votre introduction est un modele de discussion
• M. Cbambon imprime «E lias siellas cou,-as e las cinchas amoiadas•. Mérimée écrivait ce presque comme u. Don Ramón Meoéndez
Pidal met, avec toute raison, «e/as siellas ca;tras•, etc.

�MISCELÁNEA

MISCEl.ÁlrnA

critique. Il est impossible de raisonner plus juste, et de donner a la
raison une forme plus interéssante et plus aimable.
Veuillez agréer, chez·Monsieur, avec tous mes remerciments, l'expression de mes sentiments dévoués.
P: Mérimée.
Zeudi, 18 février [1858).•

Et puisque j'en suis au Poema del Cid, je remarquerai que
l'épisode du ]ion, ou D. Ramón Menéndez Pida! voit peut-etre
un emprunt a la poésie épique franc;;aise (Cantar de Mio Cid,
Madrid, 1913, p. 37), trouve un pendant dans la Crónica de
Yieanll, en l'an 1434, ch. 7, p. 518 de l'édition Rivadeneyra.
La, le roi de Castille Jean II, qui dressait des lions apprivoisés,
se leve pour rassurer Denis Du Moulin (Don Luis de Motín
dans la Crónica, ou Denis a été pris pour Luis) 1, tres effrayé
par cette apparition: «El rey estaba en su estrado alto, asentado en su silla guarnida, debaxo de un rico doser de brocado
&lt;:armesí, la casa toldada de rica tapicería, e tenía a los pies
un muy gran león manso con un collar de brocado, que fué •
&lt;:osa muy nueva para los embaxadores, de que mucho se maravillaron; y el rey se levantó a ellos, e les ,hizo muy alegre
rescebimiento, y el arzobispo comenzó de dudar con temor
•
&lt;le! león.» A.LFRED MoREL-FATIO.

Quevedo, en El entremetido, la dueña y el soplón, lo menciona también: &lt;,¿Qué quiere decir gaudi, y lzurruá que en la ventana está, y ¡ay, ay, ay!, y traer todo el pueblo en un grito?» 1 .
F ernández-Guerra, refiriéndose a dicho tono, afirma en
nota: «Cantóse en el famoso baile de Benavente, titulado El
miserable y el doctor, y en el inédito, de autor desconocido,
La boda de pobres.»
En el baile de Quiñones de Benavente 2, los únicos versos
que pudieran ser del tono son los siguientes:
Todos.

Todos.
Dama.
2.ª Dama.
J.ª Dama.
I.ª

En La boda de pobres s ca~tan los novios y los pobres
&lt;:onvidados:
Novia.

Norno.

EL TONO DEL «¡AY, AY, AY! »
Rojas Zorrilla, en la comedia Entre bobos anda el juego,
alude a este tono en el verso 2700 (jornada tercera), donde
exclama D. Lucas:
Más: desde ayer a estas horas
os miráis de par a par,
cantando en coro los dos
el tono del ¡Ay, ay, ay!
1 G. DAUMET, Étude sur l'alliance de la Prnnce et de la Castille au
.XIV• et au XV• siecles, Paris, 1898, pág. 83.

¡Ay, ay, ay! Jesucristo
miren qué peste;
miserables se han visto,
mas no como éste.
¡Ay, ay!
¡Yo me fino!
¡Yo me muero!
Yo me canso de ver este necio.

Mujer.

Novia.
Novio.
Los dos.

¡Que me hayan casado
con este mastin!
¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, pobrecita de mí!
Vos sois quien ladráis, ·
mordéis y gruñís.
¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, pobrecito de mí!
Los dos son para en uno,
bien se conoce,
pues hasta en lo que gruñen
están conformes.
¡Oh, qué lindo cuadro!
¡Qué lindo país!
¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, pobrecito de mí!

t Obras de Quevedo, edic. de D. Aureliano Fernández-Guerra,
Bibl. AA. EE. de Rivadeneyra, tomo XXIII, pág. 371.
2 Inserto en Autos sacramentales del Nacimiento de Cristo, Madrid,
1675, pág. 214.
3 Biblioteca Nacional, ms. 4123, fols. 65 a 67; Fernández-Guerra
cita equivocadamente pág. 63 .

��MISCELÁNEA

(Tono tran~portado)
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Más que bobo que era antaño,
presumido por lo fiel,
que mi soberbia pudiera
competir con Lucifer.
FEDERICO

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TONO DEL «jAY, AY, AY! »

T1·ansc1'ipción de D. Jesús Aroca.

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Ru1z

MoRCUENDE.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Cont'.nuamos en este número la reseña de los trabajos publicados
con motivo del tercer centenario de la muerte de Cervantes 1.
CorARELO Y VALLEDOR, A. - Et teatro de Cen1antes. Estudio crítico.-Madrid, Imp. de la •Revista de Archivos,, 1915, 4.0 , 770 págs.=
Nos detendremos en esta obra, teniendo en cuenta que la Academia
Española le concedió el premio BenYick y Alba, la más alta recompensa que puede otorgar dicha Corporación.
_Deficiencias de información: Dice Cotarelo que sobre el teatro anterior a Lope •sólo pueden verse, además de las obras generales de
La Bai::er~, Schack, Klein y Schoeffer (sic), las siguientes», y da una
pequena lista en la que se omiten precisamente los más importantes
estudios 2.
. Falta de conocimientos elementales: Se atribuye al plagiario a Jerómm_o Bermúdez cla feliz idea de elegir para sus obras un argumento
~acional&gt; (pág. 28). Confusión entre el doctor Ramón y Tii-so de J\Iohna (pág. 35) '· Ignorancia de que existió Poggio Braciolini s.

1

Véase RFE, 1917, IV, págs. 393-407, y 1918, V, págs. 57-83.
2
A n t o,ogla
' ' ue
J
l º · STIEFEL, Lope de Rueda, ZRPh' XV, 183 y 318·, M· pº"YO
i.:u...n.
,
¡'neos, VII (J. del Encina y Gil Vicente); COTARELO y MoRI, Lope de Rueda,
{ABM, 18g8, págs. 150 Y 466; M. PELAYO, el estudio magistral que precede a la
Propaladia (sól? se cita el ~exto!; Kom.ER, Dramatisc!te Eklogen, Dresde, 1911 ;
H~ MÉRU.Ú:E, L art dramahque a Valmcia, Toulouse, 1913; etc.
E~ un manual elemental como el de Fitzmaurice-Kelly (2.• edic., pág. 122)
ya se dice que •la Nzse lastimosa no es más que una traducción&gt; de la /nis de
Castro ~e Ferreira. Por lo demás, la obra de Berrnúdez es un caso aislado
que no influye en el desarrollo del teatro.
' •····· los tra~ajos d':l doctor Ramón, que fuerott los 111ds después de los dd
gra,i ~pe, queriendo sm duda aludir, con este alto elogio, al maestro Tirso
de Molma.•
5
•Fábulas atribuidas a este Alonso de Poggio (quizá corrupción del nombre de Pero Alfonso)&gt; (pág. 519).

Aprovechamiento excesivo, sin cita expresa, de '.\I. Pelayo, Ideas
.tstéticas, Ill 1.
Materiales de segunda mano: Las abundantes citas de críticos de
Cervantes proceden de Ríus, Bibl. Cerv., III. Cut. no precisa sus citas
cuando Ríus no las precisa, ni aprovecha los escritos que escaparon
a la diligencia de éste 2•
Falta de sentido histórico: para el Sr. Cot., Cervantes fué el inventor de los conservatorios o escuelas de declamación (pág. 86). Es innecesario advertir que Pedro de U1·demalas o Nicolás de los Ríos no
pide en los curiosos versos que comenta el Sr. Cot. que se funde n
escuelas de declamación, sino que se limite la libertad de formar compañías y que éstas se sometan a un examen o prueba. En Jugar de ·
-comentar este pasaje con una inoportuna generalidad, hubiera debido
el Sr. Cot. ponerlo en relación con las disposiciones que se dictaron
para atajar los abusos que Cervantes señaln. (Cotarelo y i\lori, Controversias, pág. 626 y sigs.)
El autor confunde la libertad de Cervantes o de Alonso de la Vega,
que oscura y trabajosamente buscaban un tipo de comedia romántica, sólo realizada en Shakespeare 3, con la barbarie de Comella:
cCen·antes precedió aquí- aquí es El laberinto de amor- a nuestros
dramáticos de la decadencia que inventaban imperios y señoríos a su
talante» (pág. 464).
Concepto de la obra de arte: eY no perjudica a esta obra, El nifián
dichoso, ser arrancada de la realirlad, porque si bien tan completa máquina no fué parto del ingenio cervantino, él le prestó toques y rasgos..... , (págs. 359-360) 4 •
1 Cot., pág. 104, M. P., 78¡ 1051 82; 10~, 78, n; 1o6, 79, n; 1o61 82; 1o6, 79, n, etc.
Copia también (pág. 484) del bello estudio de M. P. sobre el teatro de Alonso
de la Vega.
2 Al copiar como propios los extractos que da Rius se han deslizado algunos
errores y contrasentidos. Cita de Romey: Rius, III, 303, ,Esquilo castellano•;
Cot., 129, , Esquilo español&gt;. El único libro consultado directamente parece
ser el Michd de Ctrvantes de E. Chasles; Cot. lo llama Charles (pág. 268).-Cita
de H. Dohm: Rius, 316, •grandiosa bravura,; Cot., 130, •generosa bravura&gt;.Cita de A. \V. von Schlegel: Rius, 224, •dirigen la atención y templan el sentimiento&gt;; Cot., 129, •dirigen la acción y templan el movimiento»; Ríus, •todo
individualismo se funde en el sentimiento de la patria•; Cot., •todo ind. se funda
en el sent.•.-(El A. usa, como Rius, el tomo ll de la edición de Heidelberg
de 18091 pero se olvida, como Ríus, de citar la página de donde toma estas
palabras.)-Cita de Sismondi: Rius, 2321 •aproximan el más antiguo de los trágicos españoles al más antiguo de los trágicos griegos•; Cot., 129, •aproximan
al más antiguo de los tr., etc.,.
3 ,W11ch Ado Aóout Nothi11g, As You Like lt, Twdfth Night.
' Del estilo del Sr. Cot. pueden dar idea los ejemplos siguientes:
,Como a La Cueva, descarrió al autor del Monserrate la fuerza misma de su

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
Tan graves deficiencias, que además no son las únicas, pudieran
estar compensadas con algunos méritos parciales; pero desgraciadamente no es así. Recórrase el capítulo dedicado a La Numancia, y
dígase si existe en esas 63 páginas el más modesto conato de crítica
literaria o histórica. El Sr. Cot. no parece sospechar que la tragedia
de Cervantes no es una obra aislada, y que existe una corriente general literaria en la que debe ser colocada para explicarla y definirla,
como fruto que es de ella.
No se estudian las teorías dramáticas de Cervantes, su enemistad
con Lope, los precedentes inmediatos de su teatro - el capítulo I es
un resumen sin valor-ni la lengua y versificación; en cambio se habla de Rocambole y de Eugenio Sue.
Pero no es esto sólo: conviene llamar la atención sobre faltas más
fundamentales, como que tocan al método y a la actitud misma que
el autor adopta ante los problemas que se propone resolver. Páginas 62 y 63: «admitiendo que la sucesión u orden que su autor publicó en la Tabla de los titulos de las comedias y entremeses en 161 5,
que, en general, confirman las investigaciones 1·espectivas t¡tt,e adda11te se
e:r:jonen para cada pieza 1, responde de alguna manera al desarrollo de
su producción, creemos poder formar la siguiente lista cronológica de
las comedias de Cervantes..... 1594: El gallardo espa11ol..... 161 1 : El laberinto de amor; 1613: La entretenida..... &gt; Si acudimos a los 1ugares
correspondientes, veremos que el Sr. Cot. no dice una sola palabra
acerca de la fecha de las dos últimas, y que declara que •no se halla
rastrq de la fecha ni lugar de componerse» respecto a El gallardo
espa11ol (pág. 272).

fantasía, que le hizo cuajar sus producciones de una extraña variedad• (página 25).
•Quiso M. P. Lena entrar por asalto la valerosa población, pero fué rechazado
y puesto en fuga, y además diezmado• (pág. 127).
«Cervantes fué de los escritores más autobiográficos de las letras españolas• (pág. 184).
«Martirio padecido por frey Miguel..... cuyo suceso• (pág. 200).
«Las escenas a que todo esto da origen son muy recomendables desde el
punto de vista poético• (pág. 2II).
«frases verbales• (pág. 272).
• ..... no hay que decir cuanto mejoró el asunto en sus manos, en ingenio y
en excelencias• (pág. 454).
•Sale el segundo enredo de la obra• (pág. 465).
•Cada personaje es un boceto acabado de carácter• (pág. 523).
Es obvio que las funciones que la Academia Española se atribuye la obligan
a no recomendar y divulgar escritos que, a falta de otros méritos de estilo, no
tengan el de la corrección gramatical.
1 El Sr. Cot. no subraya.

NOTAS

BIBLIOGRÁFICAS

Sobre los indicios menos significativos-que Cervantes conoce la
vida teatral, que recuerda de memoria trozos de Lope de Rueda, etcétera-, el autor sienta una conjetura: ,Cervantes, m,ncebo de pocos
años, se alistó• en la compañía de Lope de Rueda. El Sr. Cot. no espera
que descubrimientos posteriores puedan confirmarla; concede que •ta~
vez algún hallazgo inesperado eche por tierra esta suposición• (página 80). Por el mismo procedimiento puede esperarse que algún hallazgo
inesperado venga a demostrar que Cervantes no fué cardenal de la
Iglesia Romana. J. G. O.
RóNDANt, A. - A proposito di Sancio Panza y Don Chisciotte e certi
suoi parenti en Scritti llfanzoniani a cura de Emilio Bertana. - Citta.
di Castello, Casa editrice S. Lapi, 1915, 4.º, xLm-271 págs.= Róndani, que no comprende las razones de la enorme fortuna de la novela
cervantina, no ve en Don Quijote más de lo que vieron sus primeros
traductores y divulgadores, y desde luego lo declara muy inferior a
Los novios, de Alejandro Manzoni. Se explica el éxito del Quijote por
razones extraestéticas: la grandeza de alma de Cervantes y la condición heroica del pueblo español.
LAURENCÍN, MARQUÉS DE. Torneo en el Palatinado m el año I6I.3'
representando a Don Qui.fote.-A. Esp., 1916, III, 165-172.=Una prueba
más de la inmediata difusión de la fábula inmortal es el cartel de desafío para un torneo en el Palatinado en 1613, que fué uno de los festejos de las bodas del elector Federico V con Isabel Stuart, hija de
Jacobo I de Inglaterra. Desafía en él D. Quijote, en términos ridículos que quieren ser regocijados, a los caballeros •que tienen reuma
en los sesos• , que nieguen cque hay armas mejores que el cubo y
la armadura rellena de heno• , cque el que ataca a un molino..... ejecuta una acción tan heroica como el que se pone a luchar con un
gigante• ..... Había sido ya publicado este cartel en la Revista de Archivos, 1905.

VALLADAR, F. DE V.-Unas pinturas del «Qui_jote•.-A. Esp., 1916.
IV, 174-187.=En catorce páginas diluye el autor las noticias por él
allegadas acerca de doce frescos, hoy muy maltratados, que el arzobispo de Granada D. Juan Manuel Moscoso y Peralta, más conocido
por el obispo del Cuzco (ten 18II), hizo pintar con asuntos del Qui_jote en una galería del Palacio del Viznar, poética •casa de recreación
de los arzobispos de Granada, ; desconócese el autor de estas pinturas,
y nada pierde con ello la historia de nuestro arte, pues son de las más
desmañadas y menos interesantes que el Qufjote cha inspirado•. Reprodúcense cuatro de los frescos de Viznar: dos vistas de este bello
sitio de verano y la Virgen de la Soledad, de Carro, que, según dice

�NOTAS BIBLIOGltÁrlCAS
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

-el autor, «algunos creen inspirada en la esculpida por Gaspar Becerra•;
es cosa de cl~vo pasado; véase Boletín de la Sociedad Española de Ex.cursiones, 191 3, pág. 260. S . C.
CARO, 11!. - Aventuras que pudo tener nuestro seiior D. Quijote. -«Letras•, Quito, 1916, tomo IV, págs. 56-58.=Supone que D. Quijote,
-en los Andes, intenta defender a los siervos indios de los capataces
blancos; pero su espada está rota, y se resigna tristemente a ver desfilar a los verdugos y a sus víctimas.
Lo~IRÑA GARCÍA, V.-El •Qui.Jote• como símbolo del criterio científico
.de nuestra época. Conferencia. - Málaga, Tip. de R. Alcalá, 1916, 8.0 ,
33 págs. = Mientras los libros de caballerías dominaron en la literatura universal, el método de las ciencias se nutría únicamente de abstracciones y entes de razón sin ningún valor objetivo. La obra de Cervantes, al hacer sentir el peso de la realidad, es representativa del
-criterio científico, basado en la observación y la experiencia.
GrvANEL !lfAs, J. - Una mascarada q11i:i:otesca celebrada a Barcelona
J'any 1633.- Imp. «L'Aveno;;• , 1915, 29 págs.=En 31 de enero de 1633
-se celebró en Barcelona una fiesta en honor del «Infante Cardenal&gt;,
hermano del rey Felipe IV. Consistió dicha fiesta en una mascarada,
a la cabeza de la cual figuraban D. Quijote, su escudero y Dulcinea,
-cada uno con su correspondiente empresa. El Sr. Givanel da por primera vez la noticia de estas fiestas, publicando íntegra la relación que
Rafael Seugóo imprimió en Barcelona en dicho año. Interesa esta relación porque, unida a las noticias que tenemos de otras mascaradas
análogas celebradas en varias poblaciones de España, demuestra la
rápida divulgación de los héroes cervantinos y la manera de interpretarlos.
lcAzA, F. A DE.-Algo más sobre «El licenciado Vidriera».-RABi\f,
1916, XXXIV, 38-44. = Trata el Sr. Icaza en este estudio de la fecha
-en que probablemente fué escrita esta novela. Pertenece a «aquella
época de apogeo literario a que corresponden El casamiento engañoso
y el Coloquio de los perros• . El Sr. l. opina que debió escribirse en
Valladolid, hacia la primera mitad de 1606, antes que la Corte saliera
-de aquella ciudad. Fundamenta su afirmación en las frecuentes alusiones a sucesos contemporáneos contenidas en la noYcla: «detalles del
vivir diario que más tarde habría de seguro olvidado el autor..... y los
J1ubiera sustituído por otros también del momento• .
SÁNcasz ROJAS, J. - Las mujeres de Cervantes. - Barcelona, Mcn.taner y Simón, 1916, 4.0 , 286 págs. = Las mujeres de las Novelas ejem-

193

piares, de la primera y segunda partes del Q1ti.Jote, de La Galatea y
del Persiles y Sigis1111mda, dan materia a este libro. Las de estas dos
últimas obras han sido tratadas por J. B. Enseñat, y los artículos sobre el ama v Dulcinea son de J. Pérez Hervás. El libro debe considerar~e como-una antología de asuntos cervantinos en torno a la mujer,
vueltos a contar en prosa moderna, y con auxilio de algunas explicaciones que se deslizan fácilmente en el seno de la narración.
CERVANTES DE SAAVEDRA, M. - Racco11ti morali. Tradotti e annotati
da Luigi Bacci. -Milano, Societa editrice Dante Alighieri., 1916, 4.º,
x1x-1 4 7 págs.=En las páginas preliminares el traductor refiere someramente la vida de Cervantes y el argumento de sus «novelas• . Las
contenidas en este volumen, son cuatro: Rinco11ele e Cortadiglio, La
Voce del Sa11g11e, L'lllustre Sguattera, JI dottor Vetriera. La traducción
es bastante exacta y, sin ser literal, se ajusta bien al texto. Las notas
son sobrias y breves: unas se refieren a las dificultades con que el traductor ha tropezado a veces, aclarando el sentido de la frase usada
por Cervantes; otras facilitan al lector italiano la comprensión del
texto con noticias interesantes sobre la época o los lugares citados en
Ja novela. Sigue el traductor en estas últimas el texto de Rodríguez
Marín (Clásicos Castellanos, en La Lectm·a, !\Jadrid, 1914), reseñado en
esta Revista. ·
ELúsr1zA, JUAN D. DE.-Estudios musicales.-Sevilla, Imp. de la •Guía
Oficial», !11Cl\IXVIL = Incluye en este ,·olumen su autor, organista
en la catedral se\'illana, varios trabajos leídos en el Ateneo de esa capital o publicados en revistas. Dos de estos trabajos se refieren, uno al
romance de La Gitanilla, y otro a los instrumentos musicales. El primero puede considerarse como un boceto de ensayo sobre la «evolución musical del romance• (1.º, recitativo; 2.0 , melódico; 3.º, expresivo). En el segundo el a~tor cita algunas de las relaciones de instrumentos musicales, abundantes hasta el Renacimiento. Hubiera sido
de desear que al llevar sus trabajos de la revista al libro, el Sr. Elústiza los hubiera completado, detallado y revisado, evitando «lapsus•
como el que le ocurre refiriéndose a la estrofa 1384 de El libro de Ale:r:andre: «Auye hy simfonia, arba, giga, e rota•, donde se lee: «Auys:
Instrumento desconocido para nosotros• , tanto más cuanto que el
verso en cuestión está comentado en la Organografía musical antigua
espmiola del maestro Pedrell (Barcelona, Juan Gili, 1901, pág. 43).
El estudio de esta obra puede aclarar ciertas dudas del Sr. Elústiza
y rectificar algunos de sus conceptos en lo referente a los instrumentos antiguos.
Otro de los estudios sobre La música en las obras de Cervantes
está dedicado a la canción de Las tres ánades, madre, de la que Cer13
To1110 \'.

�1 94

NOTAS BIBLJOGRÁt'lCAS
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

van tes hace)Dencióo en un pasaje de La ilustre fregona. Se encuentra
una versión literaria de esa coplilla en el Cancionero de los siglos X V
Y_ XVI publicado por Barbieri. Como autor de su transcripción musical Y de su armonización a tres voces, figura en dicho Cancionero un
músico vasco de fines del siglo xv: Juan de Ancbieta. El Sr. Elústiza
cree encontrar la melodia popular de la canción en la voz de tenor.
La canción debió gozar de una gran boga hasta después de mediado
el siglo xvu, pues Quevedo se burla en su Cuento de cuentos de los
que persistían en cantar el viejo Villancico de las tres dnades, madre.
(V. Mitjana, La Música en España, Delagrave, Paris.)
El autor considera que no hay nada digno de mención en los trabajos sobre musicografia cervantina. Séanos permitido recordar, a
falta de otros, los de Cecilio de Roda sobre Los instrumentos 111úsico.r Y las danzas y Las canciones del «Quijote•, escritos con ocasión del
tercer centenario de la obra inmortal. (Madrid, Imp. de Bernardo Rodríguez, 1905.)
El Sr. Elústiza promete nuevos trabajos sobre La música en las
obras de Cervantes en un segundo volumen de Estudios mu.rica/es1 en
preparación. El actual tomo primero se completa con trabajos de div~rsa índole e importancia. Consideramos el de mayor alcance, por
los documentos que cita, pertenecientes al archivo de la catedral de
Sevilla, el titulado Pá¡rina.r inedita.r de la biog,·afla del maestro Fra,zci.rco Guerrero, I528-I599. S.
Fusvo, A. DRL - Trabajos cervantinos de Norberto González Auriole.r. -EyA, 1917, 11, 140-147.-= Refiriéndose a los trabajos aparecidos
con motivo del centenario, el P. Fueyo los juzga como de muy escasa
valía y opina que «los esfuerzos de sus devotos amadores (los de Cervantes] sería mejor enderezarlos a reconstruir el esqueleto moral del
gran novelista aportando escuetamente un omoplato, una vértebra 0
un fémur para que sobre los áridos huesos de los documentos vaticinase mañana un Ezequiel&gt;. Cree de la mayor importancia «la búsqueda
de cuanto diga relación con el inmortal genio alcazareño (sic). Reseña
los diversos trabajos del Sr. Goozález Aurioles, cervantófilo de los que
«llevando por lema «obras son amores&gt;, estudian o imitan a Cervantes.... firme y sin vacilaciones, documentos en mano, sin vaguedades ni
fútiles razonamientos, dando a sus pesquisas unidad de plan ..... &gt;
Rooa!Gusz MARfN, F. - tSe lee muclto a Cervantesr Conferencia. Madrid, Tip. de la «Revista de Archivos&gt;, 1916, 4.0 , 27 págs.= Esta
~onferencia, dada en la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio,
tiene por principal objeto excitar a los maestros a que lean y bagan
leer las obras de Cervantes. Con curiosas anécdotas va demostrando
el Sr. Rodr!guez Marín la ignorancia de la mayor parte de los españo-

1 95

les sobre estas obras, desde el casi desconocido Per.rile.r y Sigismunda
hasta el Q1'ijote, conocido de nombre y poco leido, hasta el punto de
ser mucho más popular en el siglo xvn que en nuestros dlas.
LóPRz PELÁ&amp;z, A.-Elo¡rio de Miguel de Cer1Jtl11/es Saavedra.-Madrid,
Tip. R. A. B. y M., 1916, 40 págs.=Discurso pronunciado en las honras
fúnebres celebradas por la Real Academia Española con motivo del
tercer centenario de la muerte de Cervantes.
HumoBRO, E. oa.-Menéndez y Pe/ayo como cervantista.-Santander,
«La Propaganda Católica», 1916, 8.0 , 60 págs. = Resumen de las ideas
de Meoéndez Pelayo respecto a Cervantes. El autor sólo se propone
rendir homenaje a M. P. en los juegos florales celebrados en Santander en setiembre de 1916, y su trabajo no tiene interés especial para
la bibliografla cervantina.

•
*.

EsP1NOSA, A. M.-Studies in New Mexican Spanish.-Revue de
dialectologie romane, I-VI (1909-1914).=Con retraso involuntario damos cuenta de esta importante publicación, terminada en 1914 1, y
que constituye una de las mejores contribuciones para el conocimiento
del español de América. Comprende: fonética (1, págs. 157-300); morfologia (II, 251-286; III, 242-256; V, 142-172); elemento inglés (VI, 241317). El autor no se limita a describir los fenómenos, sino que los relaciona con los demás dialectos españoles, y busca en la historia su
explicación.
La región estudiada por Espinosa comprende el estado de New
México y el sur del de Colorado; el autor no estudia toda la región
hispánica incluida en los Estados Unidos e:i 1846, ni traza los límites
del español y el inglés; pero en cambio ha profundizado notablemente
en la investigación de la zona elegida. En la introducción se echa de
menos una determinación, aunque hubiese sido elemental, de lo que
sea el nuevo mejicano; sin duda que a lo largo de este minucioso estudio el Sr. E. nota peculiaridades del dialecto; pero de todas maneras,
se pregunta uno en qué relación se encuentra aquél con el habla popular de Méjico!. El formular estas preguntas no es decir en modo
alguno que no esté justificada metódicamente la limitación que se ha
impuesto el Sr. E. He aquí ahora unas cuantas observaciones o complementos de detalle. Dado el retraso con que aparece esta reseña, es
probable que parte de lo que digamos se le baya ocurrido ya al autor 3 •
De la primera parte salió reseña en MLN, 1911, p:ig. 156 (Marden).
Algo se dice en las páginas 204 y 2 38 (§ 176).
3 No poseemos el posterior trabajo de Espinosa, T/u Sjnnisk Langua.ge in
Ntw Mexico a11d Soutlurn Colorado, 19n, en que hay «nuevos datos e irnpor1
2

�197

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

De todos modos, consignaremos lo que se nos ocurre al leer su obra,
~unque sólo sea para dar muestra de la atención consagrada a esta
importante monografia.
I, pág. 168. Celébre por célebre, idolátra por idólatra, no deben ex plicarse por la ley del acento latino en muta cum liquida; los vascos
dicen también selébre. Se trata, probablemente, de influencia de los
respectivos verbos, o de una tendencia análoga al arag. pajáro, etc.
Periódo por período es lo corriente en todo el español. Paralís es vulgar en andaluz y salmantino (Lamano, Dial. salm., pág. 561).
Son de interés las observaciones sobre el uso de la nasal ante labial
en textos medievales (pág. 174); pero tal vez concede el Sr. E. demasiado valor a esas grafías: «la m que aparece ante labial en literatura
se debe a influencia erudita, que se esforzaba por seguir la orto"rafía
latina• (pág. 175). Ante labial no es posible admitir que la nasal que
preceda sea normalmente otra cosa que m o n labializada, y siempre
ha debido ser así, como lo prueba m b) m, n v) 111 (amidos).
En la rapidez de la conversación castellana ordinaria, la n en contacto con una p o b siguientes se pronuncia invariablemente m: en
paz-empá8, tan btteno-tambwéno; pero en pronunciación lenta, al debilitarse o romperse el contacto entre dichas consonantes, reaparece la
articulación de la n, si bien a veces con oclusión linguoalveolar incompleta y parcial o totalmente cubierta por la oclusión bilabial correspondiente a la m: e•~pá8, taWbwéno; la n pura, desligada de toda influencia bilabial, sólo se obtiene, en realidad, silabeando despacio esas
palabras, de manera que entre dicha n y la consonante bilabial siguiente quede una cierta separación: en-pá8, tan-bwé-no. Es de advertir
que silabeando de este modo, no sólo la n recobra su articulación
alveolar, sino que la misma m en palaoras como cam-po, som-bre-ro, etc.,
pierde también, generalmente, la oclusión bilabial, tomando la articulación ah·eolar de la n: en-pe-ra-dor, en-be-lle-cer. Sabido es que la pronunciación española, fuera del contacto de nasal labial, rechaza en todo
caso la 111 final, sustituyéndola por n. En nuestros gramáticos antiguos
hay alusiones frecuentes a un defecto corriente en las escuelas, que
consistía en pronuncia1· el latín diciendo dómimm por dóminum, habean
por habeam, etc., defecto que tiene un testimonio curioso en los autógrafos de Santa Teresa. Hoy es corriente pronunciar máximim, 111inim1m,
dlbun; sólo una pronunciación afectada se esforzaría en pronunciar la 111
en estas palabras. Cabe, pues, sospechar que cuando algunos gramáticos, contra la corriente general, han dicho que la n ante p, b se pronuncian y no m, su observación ha debido, sin duda, tener por base
una pronunciación más lenta que la de la conversación ordinaria.
tantes adiciones•, según declaración del propio autor en Bu//. Dial. Ro111., 1911,
página 23.

No se comprende por qué en Giorge 'Jorge', «la i obedezca al carácter velar de la inicial}» (pág. 186). Macltucar junto a machacar es frecuente en español moderno (pág. 188); la u se debe al sufijo, no a la
precedente palatal o a disimilación. Las formas Ulogio, Ustaqttio, etc.
(pág. 195), son vulgares en España. Pasensia, sensia, por paciencia,
ciencia, son más bien confusión en la terminación, y no parece que
deban explicarse por disimilación; junto a sensia existe inociencia
(Teatro antiguo espaiiol, II, pág. 213). Respecto a la descripción de las
consonantes (pág. 207) y a otras cuestiones, ya hizo observaciones
Krüger en sus Westspanisclte M1mdarten (passim); en los§§ 116 Y 117
dice el Sr. E., por descuido, sin duda, que !aj española «is said to
be voiced (sonora)•.
Lexa1·, dejar (pág. 217) no deben compararse con D1tardo ( Luar(U),
pu~s allá se trata de etimologías distintas. J\'egar (§ 127) debe pasar
al § 128, pues se trata de nj- (niego). Bramante (pág. 222) es moderno
español.
Un punto curioso es el cambio de d en g, que no creemos haya
sido tratado en estudios posteriores: lag1·ar 1adrar, igropesia h i d ropesí a, palagar(paladar. Hay que añadir a la bibliografía citada :
Carolina Michaelis, Stttdien z. ro111a11isclie WortscMpfungen, pág. 237;
Morel-Fatio, Rom., 1881 , pág. 240; Jungfer, RHisp, 1908, pág. 48. Los
ejemplos citados ocurren tanto en inicial como en medial, con ry sin r:
cernade1·0, cernaguero; bieldo, bielgo; derrama, garrama; dragea, gragea;
aborrigo, tlogragos y desabriga ocurren en L. Fernández en lugar de
aboffigo, etc. (Rom., 1881, pág. 240). Sepúlveda junto a S epútvega (RHisp,
1908, pág. 48). Además comigo 'comido' (Leyenda del caballero del cisne, pág. 305); cogorní'codorniz' (en Palencia y Cáceres), y tal vez corresponda aquí también elperga por 'perda' en F. Avilés, pág. 102, lín. 72,
si no es un cambio morfológico. El fonómeno inverso está también
registrado por el Sr. E.: midaja 'migaja', cadajón 'cagajón', letardo 'letargo'. La explicación propuesta por el autor de asimilación a la vocal
contigua no es aceptable, «in /lig,·opesia tbe gis called by the palatal i•
(pág. 222) , pues la g en ese caso es una prevelar, y no se comprende
qué analogía tenga con la prepalatal i. Estos cambios pueden estar producidos por una confusión simplemente acústica, siendo así que d Y g,
no obstante su distinto punto de articulación, tienen un timbre muy
parecido. Una sencilla experiencia lo confirma: hemos hecho pronunciar a una persona vuelta de espaldas varias palabras con g y d intervocálicas, alterando su orden, y hemos cometido errores de transcripción en proporción ,·ariable: en un caso, los dos que transcribíamos
independientemente hemos coincidido en oír g cuando el que hablaba decía d; y en otros casos, uno escribía d mientras otro escribía g.
Una razón análoga parece haber influído en la confusión de c Y /:
Celipe, ciscal,jenefa, cojer (véase R-FE, I, pág. 182).

&lt;

&lt;

��200

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

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volúmenes. - 1916 y 1917, 8.0 , 298 y 282 págs. (núms. 31 y 34). = Las
ediciones que el Sr. Cejador ha publicado en «Clásicos Castellanos&gt;
aparecen muy por bajo del nivel medio de esmero e interés que caracterizan a esta importante colección. Pero en ninguno de los tomos anteriores han llegado los defectos que como editor distinguen a C. y F.
al grado inconcebible que alcanzan en estos dos tomos de Quevedo.
La introducción carece de toda novedad, salvo algunas frases como
éstas: e Ni liras ni cítaras ni formingues son para los callosos dedos de
este gañán de la sátira.• Pero nada comparable con la edición misma;
dice C. y F.: «en la mía he añadido como notas todas las variantes,
por manera que pueda restituirse la redacción primitiva• (pág. xxu).
Ahora bien, casi todo lo que en esta obra aparece como obra personal
de C. y F. es un plagio cínico de lo escrito por Fernández-Guerra en
el tomo XXIII de Rivadeneyra 1 :

BIBLIOGRAFÍA

SECCIÓN GENERAL
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. a la Filologt'a española.

Estudios de Historia general que pueuen tn eresa1

Obras bibliográficas Y enciclopédicas.

FERNÁNDEZ-GUERRA

CEJADOR Y FRAUCA

Pág. 295: «Precedentes en la impresión
de Pamplona, de 1631, las poesías y advertencias siguientes, parte de las cuales se
hallan en la edici6n de Barcelona de 1629,
y todo creo que debe de hallarse en las de
la misma ciudad.

Pág. 1 1: «Precedentes en la jmpresi6n
de Pamplona, de 1631, las poesías y advertencias sjguieotes, parte de las cuales se
hallan en la edición de Barcelona de 1629,
y todo creo t¡ue d,l,e de ltaJ.lttrse e n las de
la misma ciudad.

Creemos también «que todo debe de hallarse• en F.-Guerra. Ponemos a continuación las correspondencias de las páginas de C. y F.
con las de F.-Guerra; las de éste \·an en negrilla: 11-19, 295-7; 23, 298;
34, n. 19,299, n. I; 35, n . 4, 11,299, n. 2, 3; 37, n. 6, 12, 300; 38, n. 7,
300; 39, n. 16,300; 45, n. 1, 7, 301 ; 48, n. 22, 301 ; 55, 302; 57 2, 302;
61, n. 8, 303; 62, n. 1,41 6, 16,303; 63, n. 14,303; 64, n. 11 4, 7, 16, 304;
66, n. 14, 304. Como alargaríamos mucho esta fatigosa enumeración,
sólo se citarán los pasajes más característicos: 89, 307; 161 -63 1 319;
172-185, 321-324, etc. En el t omo II: 9 1 11 , 325; 33, 328; 65, 383, etc.,etc.
No necesitamos hacer comentarios. Confiamos en que la empresa
que dirige e Clásicos Castellanos• no admitirá en lo s ucesh-o ediciones
que de tal modo desdoren la labor de cultura que viene realizando.
Es muy de lamentar que obras fundamentales dela literatura española
vengan siendo editadas en «Clásicos Castellanos• por este •gañán•
de la filología.
1 También fué notado esto por D. Julio Casares en el diario La A'iuión de
29 de agosto de 1917.
2 El trozo usurpado dice así: •El ejemplar que hemos /mido a la vista ( 1) de
la biblioteca de San Isidro, se ve apostillado acaso por Quevedo.•

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bois pelo cac/UZfO, - Lisboa, •

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q lb . ·ica _ Madrid, Museo Nac10•
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NOTICIAS

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Un ilustre romanista italiano, Ernesto Monaci, ha muerto en Roma
el día 1.0 de mayo, a los setenta años de edad. Dedicó gran parte de
su laboriosidad a esclarecer temas de nuestra literatura peninsular.
Editó paleográficamente el Caw:ionero de la Í'atica11a (Halle, 1875) con
toda la escrupulosidad debida, pues por la calidad del papel y de la
tinta se temía la paulatina destrucción del manuscrito. El prólogo de
la edición de las Cantigas de Alfonso el Sabio fué ilustrado con un
buen número de notas de Monaci, redactadas en colaboración con
d'Ancona. Para ayudar al estudio de nuestra lengua primitiva publicó
sus Testi basso-latini e vo/gari della Sjagna.
En sus obras de vulgarización romanística tuvo siempre una representación justa la literatura española. Así, en sus Facsimili di dommenti jer !a storia del/e lingue e del/e letteraiure romanze publica páginas
de nuestros manuscritos medievales más importantes. En la utilísima
colección, dirigida por él, de Testi romanzi jer uso del/e scuote son va•
rios los folletitos dedicados a las obras capitales de la literatura cas•
tellana.
El director de los Studi Romanzi, órgano de la Societa Filologica
Romana, había sido también el iniciador de varias otras revistas de
filología románica, y en todas ellas se encuentran notables trabajos
sobre temas españoles. Al lado están sus múltiples estudios sobre
otros asuntos italianos o franceses - literarios, paleográficos, históri•
cos-, en los que siempre hallamos interesantes puntos relacionados
directamente con España.
Sin·an estas breves líneas como homenaje a la memoria de aquel
viejo sencillo, amable y sapientísimo.
- Hemos recibido la visita de dos representantes de la cultura
italiana, el senador y catedrático del Istituto di Studi Superiori de
Florencia, Guido Mazzoni, y el profesor de la Uni versidact' de Catania,
Achille Pelizzari, director de La Rasseg11a, revista digna de todo elogio.
La simpática misión que les trae a Espaila, encaminada a que nuestros
dos países latinos se conozcan y hagan más frecuentes sus relaciones
intelectuales, merece por nuestra parte un aplauso sincero.

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de Melilla del año 18g3-. - Madrid I
d 1eA"\ eula). Hfr.oe fabuloso de la guerra
ptas.
.
• mp. e
s1 o de Huérfanos, 19i8, 8.º,1 g6 págs.,
2

VI,

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BelA~~- BA~osd, A. verdadera fu Iza del retrato de Cervantts. Artículos
aera1u.o e Madrid._ Madrid 1918 ,, 0 17 páos
publicados
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1 •

s

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...,
Boletín de la Sociedad Españ:ola de Excursiones. - Madrid, 1918 1 XXVI, t.
Bolleti ael Diccionari de la L\engua Catalana.-Palma de 1fa\lorca, 1918, X, 3-ó.
'891\eti de la Societat Arqueológica Luliana. - Palma de Mallorca, 1918, :XVTI,

ires, omp. Sud-Amencana de Billetes de Ban-

~GJDI, P. - Codia áiplomatico dei saraani di luc
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L. P1erro &amp; Figlio, 1917, 4.º, x1x-46gpágs., 30 liras. era, a _cura di P. Epdi. -Napoli,

4)0-453BóllettinQ delle fublicazioni ltaliane. -Firenze, 1918, 205-2o6.

GARCiA, L. J. - Pirez Bayer y Sala11Zanca
D
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braísta valenciano. - Salamanca Cal tr
para la b1obibliografía del he' ª ava, 19. -18, 4·aºtos
, 27I págs., 3 ptas.

Bulletin .Hispani4ue._- Bordeaux, 1918, XX, t.
Bulletin ltalien. - Bordeaux1 1918, XVlll, 1-2.
Bu\letin Pyrénétn, - Pan, 19181 XXllI, ~43·
The Burlingtoo Magazine far Connoisseurs itlustrated and Publíshed Monthly.-

191~-~~~~3 :~:;, A. - NuroQs datos sobre Torres Vilíarrod. - Salamanca, Calatrav-a,
GARCÍA DE D1.&amp;GO, E.-Elemmtos de Gramática útli
h· • ·
raparte. - Valladolid Vi d d M
na mtonco- c,nnpamth•a. Prime' u a e i: ontcro, 1918, 4_o,. 191 pág~.
GUARNl'RtO,

P. E. - Fonologia Rbmama.-'-- Milano U Hoepl·1 i

_642 págs., 12,50 liras.

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·

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8

91 , 12.

;London, 19181 XX.Xll, 18ó--184Catálogo mensual de la Libreria Nacional y Extranjera de Fernando Fe.-Madrid,

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·,

XX.fl"-

. Pr.:LLIZZARJ A., y D. GUERRI • .,... ¡(libro d,:Jl' Arte V 0 1 - . ,
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.
.
mmenti letterari a cura di D G
.
M .
·
• II · feona e stona de.1 campo'
. uern. essma,_ G. Pri1'lcipato, s. a., 8.º, 267 ~ágs.

Ptaaz DE.GUZMÁN y GALLO, J._ Memoria J,i ~ •
_
.
ria desde r6. de abril de I hast
d.
.
_J tiJrJCa áe la Rnd Atad.:mia de /a Histo19 7
4.º, 155 págs.
a 15 e1 11wmo mes de 1918. - Madrid, Fortanet1 1918,

•

~-fU; ¡

e

RODRÍGUEZ MARÍN, F. - El retrato.de M."
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cidad de la tabla de Jáuregui que posee
e ":~ntts. Estudio sobre la autenti1
la ...,Revista de Archivos&gt; 1917 4 • 10 áa ea cadem1a Españ6la. :._ Madrid, 1_'ip. de
•
• ·, SP gs.,3ptas.

Revistas.
A Aguia. -Porto, 1918, XIII, 75 _78 _
La'Alhambra.-Granada
An.
' rgi8• XXI, 48 I-487.
na.l~s de B:etagm~- -Rennes, 1918, XXXHI, 2.
Arch1V10 Stonco Itahano.-Firenze_ , 1917 ' LXXV1 ,... 3-4.

120.

Boletín Histórico de Puerto Rico. - 1918, V, ¡-2.
Boletín de la institución Libre de Enseñanza.-Madrid, 1918, XI.U, 6&lt;)7~699.
Boletin de la Real Academia Española. -Madrid, 1918, V, 22-23.
Boletín de la Real Academia de la Historia. -Madrid, 19181 LXXIJ1 5-ó; LXXIII, 1.
Boletín de Santo Domingo de Silos. - Burgos, 1917, XX,
Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones. - Valladolid, 1918, XVI,

1-9-

•

Documentos para la historia ar¡:mtina Tomo VIII· S .
Buenos Aires (i8is-i8zo). -Bueno A' · C
· eSion~s de la Junta Electoral de

co, l9I7r 4.º, LXIV-187 págs.

1918, V, u9;

•

1918, XXXIX, 2-3 .
La Ciencia íomista.-Madrid, 1918, XVI, 51-52.
La Ciudad de Dios·. -Escorial, 191~, CXIII, 1078~1082; CXIV, rn83-1084.
Columbia University Quarter\y.-New-York, 1918, XX, 1-2.
La .Critica. - ~apoli, 1918 1 XVI, 3.
Cuba Contemp0;ránea. - Habana, 1918, XVI, 4¡ XVII, I.
Cuba Intelectual. - Habana, 1917, IX, 55-56.
Current Llterature of the Month. -London, 1918, n2-n3.
Don Lope de ·sosa. - Jaén, 1918, VI, 64-66.
España y América. -Madrid, 1918, XVI, 9-14.
Estudios de Deusto.- Bilbao, 1918, XV, .64-65.
Estudios Franciscanos. -Sarriá (Ba'rcelona), 1918, -XX, 131-t33; X:XC, 134.
Euskal-Erria. - San Sebastián, 1918, LXXVlII, 1197-no3.
Fil()sofía y Letras.-Madrid, 19181 JII, 22-23.
Hermes. -Bilbao, 1918, U, 16-19.
Hispania. -California, 1918, I, I•Z;
Hispania. -Paris, 1918, 1, 2.
ldearium.-Bilbao, 1918, 111, 12.

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�THE MODERN LANGUAGE REVIEW

O.Instituto. -Coimbra, 191 s, LXV, 4 _
Inter-America. -New-York, 1917, 1, 6; 1918, II, I.

The Johns Hopkins University Circular.-.Baltimore ·,918
La Lectura. -Madrid1 1918, XVfil, 20g_ 21 r.
'
'
~etras. -Quitot ¡:918 1 V, 50.

A QUARTEIILY JOURNAL DEVOTED TO THE STUDY
OF MEDIEVAL AND MODERN LITERATURE AND PHILOLOGY

2-4

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~DITED BY

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Modern Language Notes. - Baltimore 1918 XXXIII

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Th M
'
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,4......,,
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Modero
Philology. - Cbicago, - r917, XV, u-12·, 1918•·XVI ,1.
N tr-r:
ues o .i.1empo.-MaPrid, 1918, :XVllf, 232-234.
191!ºxxxnblicatiolns of the Modern Language Association of America.-Cambridge Mass
•

,

' l.

'

Contents of"Vol. xm~no.

rgii

1

f.

r8

April, 1918.

2.

A_RTtCLHS

.,

La R.assegna.-Firenze, 1918,.XXVI, 1 ..2 ;
Razón y Fe.-Madrid, 1918,-LI, 1_3_
Rendiconti .dellíl
. Reale Accadeffiia
_ detLince·1 , - R orna, 1917, XXVI, 3_4
-.
R esumen
. Bibliográfico. - Barcelona-' IQI8, XVI, 3- 5.
L a R. ev1sta. - .Rarcelona, r!)r 7, m, 6J-66.
Rev'.sta de Archivos, Bibliotecag y Museos, - Madrid 191&amp; XXII 3 4
Rev_1sta Argentina de Ciencias Políticas. -Buenos- Ai~es 1 '
' - · 1
Revista
Oiilena y Extran·e
S . ' giS, XV, 88,7 9V, 93·
• de. Brblioa.-afía
i,·
J ra. - antrago de Chil
e, 191 • ;9-12.
R ev~ Btmestre_Cubaoa.-Habana, 1918, XIll, I_.
Rev~sta Calasancia. - Madrid, igi8, VI, 64,..fiéi.
Rev,sta_Caste1Jana. - Válladolid, -J 9 ,8, IV, 2 4-25 _
La ~ev1sta Católica de Santiag? dé Chile._ 19181 XXXlV, 3_g8- 40
Revista del Centro de Estudios H' 6 .
3·
1917, Vil, 4i 1918, VIU, I.
ist neos de Granada y su Reino.-Granada,
Rev'.sta
. C~nt.~poránea. ~ Cartagena (Coloffibia)', 1917-, ll, 1 . .
4
Revista
-Madrid
.. Cnstiana.
.
.
'-19i8, VV'Vrv
. , ~ ~ -868..871.
R ev,sta Edesiástic~. - Valladolid r918 XLII 8 . X
R · t d ) F
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•
, -12, LIII, r
ev~s a e ª. acuitad de Letras y Ciencias. - Habana, r
XXV 1 1
Rev~sta d-c J-I,storia y Genealogía Española._ Madrid
Vn 4-0 ' •
Revista
- Valladolid
'
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. Histórica.
.
' .. 1gi8 ) ¡ '4-.
7
Rev,sta Lusitana. -Lisboa 19 , 7 XX
.
'
'
' 1-4Rev1sta de Menorca._ Mahón, 19 l 8 Xlll _6
R · N
,
,4 ·
ev1sta ueva. - -Panamá' 191 g) IV) 3-4.
La ~e,•ista 9umcenal. -Barcelona, 1918, TI,_ 32-37
•
Rev'.sta de la Sociedad Jurídico-Literaria. - Quito 1~1!; XX:
~ 7
Revista deia Universidad de Buenos Aire _
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R . •
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s. 191 8' i-34.
ev1s,ta de la Universidad Nacional -de Córdoba (A
t )
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Revista Umversitaria, -Lima
XII
rgen ma . - 918, V, 1-2
1917
Revue de
' . V1vantes.-Paris,
' ~Re
Hi l'Ensei
- . gnement des' Langues
1918 . XXXV 4 7
vued'Isp~mque.-Paris, 1918,XLf, 1oo;XLII, w,-m2
'
' - •
R evue talie. - Paris 1gi8 3 5
·
·
R~'?1~ des Langues R~mane~. ~ iiontpel!ier: 1916-17 UX 3 4
Rmsta Storie:a Italiana. -Firenze 191 8 X '
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Th Ro
'
' 'J.
e_ manic Re~i?w. - Lancaster, Pa., 19i8, IX, l.
El ~glo de las M1S1ones.-Bilbao, 1918, V, 53~56.
1918 XXXII zUmón
. Ibero-Arqericana.-Madrid,
.
'
'1 3.
e1tschrift des Deutschen Wissenschaftliche V .
Argentinien:;;. -Buenos Aires , 191•o, IV 1-2. n er.ems zur Kultur-und Landeskande

J. G. ROBERTSON; G. c. MOORE SMITH
AND J. F!TZMAUR!CE-KELLY

The Parallel Ptots in '}famlet' ~ A Reply to Dr. W . W. Greg, By J. DovER WtLSON,
0ur Traditional Prosody andan A1ternative. By M. A. BAYFIELPAntoine de la Sale and the Doubtful Works, II. By L. E. KAsTNER. The Laurentian Téxt (Cod. Laurent. xx:1x, 8) of Dante's Letter to the Italian Cardinals (Epút. vm). By PAGi:T TOYNIIEE.
•

MtsCELLANEOUS NOTES
REVIEWS"

MINOR NO'TICES

·. The anoual subscriptiori {for four _numbers appearing in January, April,
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FxTTER LANK, LONDON, E.C.4

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35• Année.

REVUE DE L'ENSEIGNEMENT
DES LANGUES VIVANTES
FONDAT;&amp;UR:

A. WOLFROMM

owcn:uas:

1

H. LOISEAU
Pr.ofesseur de Langue et Lilt,hatúl'e allemande
.i. l'Université de Toulouse.

0.-H. CAMERLYNCK
Professeur agrégé d' Anglais
au Lycée Saint-LouiS et 3. !'&amp;cole Cotoniale.

Bibllographie, Revué des pé(iodiQues fran~is et étrangers,
Chronigues unlversitalres, Nouvelles de partout.

PRÉPARAT!ON AUX GONCOURS &amp; EXAMENS
RKVU:S DES COURS ET CONFÉRENCES 1 UNIVERS1TÉS1 GUIDE lNTER.N"ATIONALB,
PRÉPARÍTÍON PAR CORRBSPONDANC:B AUX CERTIFICATS D'APTITUDES.

SECONDAIRB ET PRIMAIRR

(Allerhand, Anglais, Italien, Espagnol.)
SUJETS DONN;ÉS DANS LBS PRINCJPAUX EXAMENS

~ A..N: :ll'ranee, 1~ rr.-Étranse-r, 15 rr.-Pi:-lx du numéro, 1 rr. ~5.
Les abo1me111ents son\ d' un an et parte11t du 1"' janvier.
La REVUE puait le 1"' de chaque mois, ercepté en se_ptembre.

Hono-rée d'u.,u souscription du "Ministire de l'Instructwn Publique.
Un numéro spécimen e~t envoyé franco sur demande,

�EDICIONES DE «LA LECTURA•
CLÁSICOS CASTELLANOS •

MODERN PHILOLOGY
REVISTA DEDfCADA AL ESTUDfO DE LAS LENGUAS
Y Lll'ERATURAS t,fODERNAS
REDACTO; JEFE: JOHN M. :'IIANLY

OBRAS PUBLICADAS:
SANTA TERKSA. - Las moradas. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
TIRSO DE 1\10! INA.
Teatro: El Vergonzoso en Palacio y El Bur/a(Í()r de Sevilla. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
GARCILASO. - Obr·as. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
CERVANTES~ -Don Quijote de la Jfancha. Prólogo y notas por D. Francisco
Rodr!guez l\larín, de la Real Academia Española. 8 tomos.
QuEvEoo.
Vida del Buscdn. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
TORRES V1LLAJtROKL. - Vida. Prólogo y notas por D. Federico de Onís.
DuQu&amp; DE R1vAs. Romances. Prólogo y notas por D. C. Rivas Cherif. 2 tomos.
BEATO JuAN DI! Áviu.-Epístolario espirítttal. Prólogo y notas por D. V. García de Diego.
ARCIPR•·STE n.&amp; H1TA. - Libro de Buen Amor. Prólogo y notas por D. Julio
Cejador. 2 tomos.
•
Gv1J.1.ÉN DE CASTRO. - Las mocedades del Cid. Prólogo y notas por D. Vícto.,:
Said Armesto.
,
MARQUÉS DE SANTILt'ANA.-Canciones y decires. Prólogo y notas por D. V. Gar•
cía de Diego.
•
FERNANDO DE RoJAS. - La Celestina. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
2 tomos.
Vn.LEGAS. - Eróticas o amatorias. Prólogo y notas por D.N. Alonso Cortés.
Poema de Mio Cid. Prólogo y notas por D. Ramón Menéndez Pida!, de la Real
Academia Española.
•
La vida de Lazarillo de Tormes. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
FERNANDO DE HERRBl&lt;A.-Poesias: Prólogo y n·ótas por D. V. García -de Diego.
CERVA..'nEs.-Novelas ejemplares: La Gitanitla,Rinconete y Cortadillo, La ilustn
fregona, E/. licenciado Vidriera, El celoso extremeiio, El _casamiento engañoso
y Novela y coloquio que pasó entre Cipión y Berganza. Prólogo y notas por
D. Francisco Rodríguez Uarín, de la Real Academia Española. 2 tomos.
FRAY Luis oE LEóN. ...:... De los nombres de Cristo. Tomos I y II. Prólogo y notas
por D. Federico de Onís.
GuEVARA. - 11/enosprecio de corte y alabanza de aldea. Prólogo y notas por
D. 1\1. i\Iartínez Burgos.
N1EREMBERG. - Epistolario. Prólogo y notas por :O. N. Alonso Cortés.
QuEVEDO. - Los sueños. Prólogo y notas por D. Julio Cejador. 2 tomos.
l\IoR11ro.-Teatro: El li11do D. Diego y El desdén con el desdén. Prólogo y notas
por D.N. Alonso Cortés. .
.
·
RoJAS. - Teatro: Del Rey aba.fo ninguno y Entre bobos anda el juego. Prólogo
y notas por D. Federico Ruii l\Iorcuende.
Ruxz os ALARCÓN. - Teatro: La verdad sospechosa y Las paredes oyen. Prólogo
y notas por D. Alfonso Reyes.
Luis VÉIZL DE GuxVARA.-El Diablo Cojuelo. Prólogo y notas por D. Francisco
Rodríguez i\Iarín, de'; la Real Academia Española.
PRECIOS

3 pesetas.
4

El precio de suscripción de MODERN PHILOLOGY es de$ 3,00 a) a~o;
los ejemplares sueltos se venden a 0,40 centavos. Franqueo para suscnpo9nes al extranjero, 0,50 cts. más al año, y 0,05 por ejemplar suelto.
Dos secciones.. . . . . . . . . . . . . . . . $ 1,60
Fraoqueo para el extranjero... ~
25
TBs UNIVERSITY OF CH1CAGO PRESS.
Ca1cAGO. lLLmo1s.

THE MOOERN LANGUAGE ASSOCIATION OF AMERICA
FUNDADA

EN

1883

Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América y Europa. Se admite como socio a t_?da persona interesada, La cuota
anual es de tres dólares. Las publicaciones de I?- Sociedad ( P11blications o/ the
Modern Language Associatiun o/ Atnerica) se envían trimestralmente grntis a
los socios; se venden a razón de un dólar por cada número suelto y tres dólares por tomo, compuesto de cuatro núweros. En estas publicaciones aparecen articulos relacionados con las literaturas y las lenguas romances, y
con las filologías inglesa y germánica, que pueden interesar a los eruditos
españoles.
'
Diújase toda la correspondencia al secretario de la Sociedad :

F..stos precios están recargados transitoriamente con un

10

Profesor WILLIAM OUILD HOWARD,
39, Klrktand Street,

5

Paseo de Recoletos, 25. - MADRID
1

La revista MODERN PHILOLOGY publica trabajos sobre principios y
métodos de crítica literaria, sobre relaciones entre las literaturas modernas
y sobre problemas generales de lingüístic~ moderna._Su_ sistema de pul:licación ofrece la ventaja de presentar los articulos ya distribuidos en secciones
especiales, en vez de dispersarlos po_r todo el volum_en; de suert~ que los
que se ocupen de lengua y literatura mglesas, germám~as o románicas, pueden adquirir aquellas secciones que especialmente les mteresen.
INDICE DE SECCIONES •
l. INGLESA.. . . . . . Mayo, septiembre, enero.
II. G-ERMÁ.NlCA... Junio, octubre, febrero.
III. ROMÁNICA. . . . Julio, noviembre, marzo.
IV. GENERAL...... Agosto, diciembre, abril.

1

En rústica .. , .....•.•.•....••.....
Encuadernación en tela . .......... .
Ídem en piel. ..••.. , : ...•......•..

r

Publicación mensual.

Precio de suscripción, $ 3,00

por

100.

Estados Unidos de Norte-América.

Cambridge, l\tass.

�JUNTA PARA AMPLIACIÓN DB ESTUDIOS B llfVBSTIGACIONES CIBNTÍP'iCAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

REVISTA

----- - - ---- ------------'--,...-'----'----•

DE

TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL

FILOLOGÍA ESPANOLA

TEXTOS Y ESTUDIOS

Tomo V.

En esta colección se publican estudios sobre el teatro español, y se reproducen aquellas obras dramáticas que merecen no permanecer inéditas
o ser publicadas de nuevo.
·

JULIO·SEPTIEIIBRE 1918

Cuaderno 3.0

~

Primeros volúmenes:

SOBRE LAS VOCALES IBÉRICAS J;: Y Q
EN LOS NOMBRES TOPONÍMICOS

La Serrana de la Vera, de Luis Vélez de Guevara, pu blicada por R. i\h:xi.N•
osz PJDAL y i\1.' Gon1 DE i\LNÉNDEl PIDAL. Un vo l. en 8.0, vIr-1 ; 6 pág:;.,
4~L

•

Cada cual lo que le toca y La vii'la1 de Nabot, de Francisco de f?qjas Zorrilla,
publicadas por AMÉRICO CAsTRo. Un vol, en 8.0 , de 270 págs., 5 ptas.

.

"REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA
SE AD:tUT-EN SUSCRIPCIONES A PAR').'IR DE

TIRADA AP~RTE

DE LA

'

1918

A LA

8 I B l l OORAFf A

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar.la
incorpora; ión individual de las papeletas o fichas en los catálogos
bibliográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los años 1914- l 9 l6 - tomos I-III - y al cuaderno r.º del tomo IV, 1917, están agotadas.
Las de los cuadernos 2. 0 y 4.º de 1917 se e nviarán gratis a los
suscriptores de 1918.
• PRECIO:

4

PESETAS ANUALES

Las gramáticas del vascuence no señalan un t imbre diver•
so de sus vocales e y o, semejante al de la ~ ~, Q 9 del latín
vulgar; pero la derivación de las voces románicas provenient es del vasco nos muestran que esta lengua, en el período
antiguo al menos, poseía una ~ y una Q.
Una diptongación de estas vocales vascas ~ y Q, en su
paso al español análoga a la diptongación de la ~ y Q latinas,
es fenómeno que, a lo que yo recuerdo, pasa in~dvertido para
las gramáticas románicas; no obstante, los etimologistas lo
aceptan más o menos seguramente. Así, por ejemplo, Diez 1
propone como etimología dudosa de cuesco el vasc. koska
' chichón', 'saliente', 'choque' (mejor kozko 'cráneo', 'calavera', 'pedazo'); y el mismo autor acepta la derivación que los
etimologistas españoles propusieron para izquierdo, del vasco ezq u e r ra 2 • Saroi:handy señala en el Alto Aragón agüerro
Etym. Wb. 5 , 1887, pág. 443.
2 Drnz, Etym. Wb., pág. 461; LARRAMENDI, Dice. trilingüe, 1745, II,
pág. 26 a, del vasco ezq uerdo, ezq uerrá (en M ENDIZÁBAL, Diccionario, Tolosa, 1916, ezkerti 'zurdo'). Sobre izquierdo véase D. S. BLONDHBIM, en la M iscell. Elliott, r 911, I, pág. 248.
1

T OMO

V.

15

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                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Revista de Filología Española</text>
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                  <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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              <text>Revista de Filología Española</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1785023&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista de Filología Española, 1918, Tomo 5, Cuaderno 2, Abril-Junio </text>
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                <text>Menéndez Pidal, Ramón, 1869-1968, Director</text>
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                <text>Análisis y crítica literaria</text>
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                <text>Filología española</text>
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                <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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                <text>Imprenta de los Sucesores Hernando Quintana</text>
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                <text>01/04/1918</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>códice Florentino</name>
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        <name>Divergentes Latinos</name>
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        <name>Maestro Barbieri</name>
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        <name>Nuevas notas al Cancionero musical</name>
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                    <text>�----__;U::,:;:..=A=:.:,•·_!!N.~L.:::__ _ _ _ _ _ ,
JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

R E VISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA
DIRECTOR

RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL
TOMO V -

19 18

MADRID

�ÍNDICE DEL TOMO V
1918
Pá¡inas.

CASTRO, A. - A d iciones hispánicas al diccionario
etimológico de vV. Meyer-Lübke... .... . .. . .
CASTRO, A. -Alusiones a Micaela Luján en las
obras de Lope de Vega • . . . . . • . . . . . . . . . . . .
GARCÍA DE DIEGO, V. - Divergentes latinos. . . . .
MENÉNDEZ PIDAL, R. -Au tógrafos inéditos del Cid
y de Jimena en dos d iplomas de 1098 y I 101.
MENÉNDEZ ProAL, R. - Sobre las vocales ibéricas
~ y Q en los n ombres toponímicos. . .. . .... ..
Mi:cHAELIS DE VAsCONCELLOS, C. - N ótulas sobre
cantares e vilhancicos peninsulares e a respeito
de Ju an del Enzina. . . . . • . . • . . . . . . . . . . . . . .
Mi:TJANA, R.- Nuevas notas al «Cancionero musical de los siglos xv y xvr» publicado por el
maestro Barbieri. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
N AVARRO TOMÁS, T . Diferencias de duración
entre las consonantes españolas. ... ..... . .. .
SoLALINDE, A. G. - E l códice florentino de las
«Cantigas» y su relación con los d emás manuscritos. . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . .

21 - 42
2 56-292
133-142
I - 20

225-255

337-366

II 3-132

367-393

143-179

Miscelánea :

MADRID. -

Imprenta de los Sucesores de Hernando, Q uintana , 33.

WTRO, A. - Datos para la vida de Lope de Vega. . . . . .
G1u, S. - Algunas observaciones sobre la explosión de
las oclusivas sordas................ . . . . . .. . .. .. . .. .
GóMBZ ÜCERIN, J. - Del príncipe de Esquilache.. , . . . . . .

398-404
45-49
297-300

�iv

INDICE

ÍNDICE DEL TOMÓ 11

DEL TOJIIO

V

V

Páginas.

H11NRÍQUEZ UR!!ÑA, P. - Nuevas poesías atribuídas a Terrazas .•..••...•.......•.•. • .• ••• .. . ...••.••••• ...
MENÉNDEz PmAL, R. - Sobre «Roncesvalles• y la crítica
de los romances carolingios ............•.....•..•..
MoREL-FATIO, A. - Une lettre de Pruspe1· .Mérimée..... .
J\loREL-FATIO, A. - Le marquis de Marignan ........... .
REYES A. - Las dolencias de Paravicino.•.. .• •• •... . • •
Ru1z l\foRCUl!NDI!, F. - El tono del c¡Ay, ay, ay!, •.... . .
SÁNCHEZ CANTÓN, F. J. -Siete versos inéditos del «Libro
de Buen Amor&gt; ......... . ......................... .

..... ............... .................... .. .

¡8

CERVANTES,

396-398
180-182
394-396
293-297
182-187

Notas bibliográficas :
AsAD Pu1rnTE, C. M. - El españolismo de Cervantes...... .
ALONso CoRTÉs, N. - Dos caminantes ... ..•.••.•.•.....
ALONSO Co1ni!:s, N. - Casos cervantinos que tocan a Valladolid.......................................... .
ARMAS, J. DI!. - Cervantes en la litenitura inglesa. .•. •...
ARMl!NDÁKrz, J. DE. - Comedia famosa de Las burlas ve1·as. -A. C... .. . .......... . .................• . ...
AsuNCIÓN, P. D. DI! LA . - Cervantes y la Orden T1·initaria
BAIG BAÑOS, A. - La emperatriz del mundo, Dulcinea del
Toboso . ......•................. ..... ....•... .....•
IlA1G B.1Ños, A. - Historia del retrato auténtico de Cervantes....................•............•...•......
IlAIG BAÑOS, A. - Quién fué el lic. nciado Alonso Fernández de Avella11eda .... .........•.....•....•.....•••.
BAIG IlAÑos, A. - Rodrigue:; Afarín, docmnentador cervantino .................•...........•...... . .•....
IlELTR,(N v RózPIDI!, R. - La geografía del noroeste de Eu1·opa segz;n Cenmnles.. . . . . . . . . . . . . . . . . .... ......•.
IlERA Y LóPEZ M1rno1z,toAL.- Diccio11ario castella110-e11zkera
y eu:;kera-erdera.. ...... ......•...•... .•. .. • ...•.•.
Ilol!Do, F. - Et Contraquijote .. .... .. ............. .. . .
CAMrs, F. - Et • Quijote, en las bibliotecas de Napoleón.. .
CANS1Nos-AssÉNs, R. - Ce1·vantes y los israelitas espaiio!es ..•........••..•....•........••....••••..••.•
CARCl!R Y DE SoBIES, E. DE. - L..ls frases del • Quijote, . ..
CAKO, M. - Aventuras que pudo tener nuestro sdi.or Don
Quijote................ . ..... . ...... . ........ . . •••
CEJADOR Y FRAU&lt;:A, J. - Miguel de Cervantes Saavedra....

S. - Anticlericalismo del • Quij'ote• . ... ......•
MIGUEL DE. -Entremeses. Edición de A. Bonilla y San Martín . ...•••...... .•.. . . ... • . ..•....... .
CERVANTES, MIGUEL DE. - Entremeses. Edición de L. C.
Viada y Lluch .•••••.. . .......•. . ..••• • •.. . . . •..••
CERVANTES, M1GuEL DE. - Obras completas. Comedias y entremeses. Edición de R. Schevill y A. Bonilla. - J. G. O.
Las mejores poesías de Cervantes. Edición de M. R. BlancoBelmonte......................... . ... . . ...... .. . .
CERVANTBS, MIGUEL DE. - Poesías. Edición de R. Rojas•••
CERVANTl!S, M1GU&amp;L DE. - Racconti morali. Traducción de
L . Bacci .••.. . •••.••• . ••• •... . . ....... •· •. • ..... .
CHACÓN v CALVO, J. M. - Cervantes y el Romancero . .... .
CuME!IT FERRER, F. - Enseii,anzas del• Quij'ote, ........•
COTARELO Y MoRr, E. - Los puntos obscuros de la vida de

C&amp;RRl!JÓ!I,

78
75
60
70-71

61

308

59

311
77
62
79
82
192

So

Cervantes.•.• . .....•.....••.••.. . .•.•........ . ....
CoTARl!LO Y VALL!!DOR, A .-EJ teatro de Cervantes.-). G. O.
CRuz RuEDA, A. - Del centenario de Cervantes. Las Novelas efemplares . ...........•... . •..•......•.•.•..•.•
Cul!To, J.-La vida y la ra:;a a través del • Quijote, ..•..•
DELACR01x, A. - Sobre A. Baig Baños: Quién fué el licenciado Alfonso Fernández de Avellaneda. • . . . . . . . . ...
DoMÍNGUEZ BERRUETA, J. - El alma de D. Quijote • ...•..
Ediciones del «Don Quijote» y demás obras de Cervantes
qtte, junto con varios trabajos referentes a las mismas,
logró 1·eunir la constancia del docto cervantista D. Clemente Cortejón. . . . . . • . • . . . . . . . . . . ............••..
EtúSTIZA, J. B. DE. - Estudios musicales. - S.......••...
EsPINA, C. - El amor de las estrellas. (Mujeres del « Quijote•.) .....••... . ................ ..........•..•.
EsP1NA, C. -Don Qui_jote en Barcelona . .. . . . ..... .. . .. .
EsPINOSA, A. M.-Studies in New Mexican Spanish.-A. C.
yT. N.T.... . ...•.•..•.. . ••••••••. . • . .•. . ..... .
FERORELL1, N. - Gli ebrei nell' Italia meridionale dalt' eta
romana al seco/o XVIII.- J. Gómez Ocerin ..••..•...
F1TZMAURICE-KELLY, J. - Ctrva11tes and Shakespcare ..... .
F1TZMAURICB-Kl!LLY, J. - Miguel de Cervantes Saavedra.. .
FoRs, L. R. - Espíritu del «Quijote• ••.. . •• . •.. . .....•
F oas, L. R. - Vida dJ Cervantes ..................... .
FuEYo, A. DEL- Trabqjos cervanh'nos de Norberto Gon::.ález Aurio!es.. . . • . . • • . . • . . . . . • • . . • .....•...•.....
GARCÍA MoRENo, M. - Catálogo paremiológico. - F. A. de
Jcaza. , ... , .. . .•.. • , ... , ...•..... , , , . , . . . . .

, ..

! ,

301

59
188-191
78

So

311- 314
79

57
77
58

�VI

ÍNDICE DEL TOMO V

fNDICE DBL TOMO V

vu
P!ginas.

MAs, J. - Cataleg de la col·lecdó ceroantica formada per D. Isidro Bonsoms i Sicart .•.••. .••.•..... .
G1vANEL 11\IAs, J.- Una mascarada quixotesca celebrada a
Barcelona l'any I633 • ........... . . ••.•.. .•.......•
GoNZÁLEz AuRIOLES, N. - Cervantes y Sevilla ..••....... .
GoNzÁLEZ AuRIOLRs, N. - Cervantes y su viaje a Italia ...
GoNZÁLEZ PALRNCIA, A. - Índice de la Espafia Sagrada. -

G1vANEL I

Elogio de Miguel de Cervantes Saavedra ... . .... .. ..................•.•.............
Lor-BoRODINE, M. - Le roman idylique au Mayen Age. -

LórEz PELÁEz, A . -

192
60
61

J.

«Quijote, ... . ........•....... .. ...•.. .. • . ........
HERNÁNDEZ REDONDO, T.-EI problema moral de «El curio-

so impertinente, . ........ , ..•......•.•...••••.•..••
La historia de los dos enamorados Flores y Blancajlor. J. González del Río..... . ......................... .

ción de F. de Onís . . .... . •.•...•...••....•.....•••

82
1 95

307

75
311

J.

77
199

LOMEÑA GARCÍA, V. -

El «Qui/ote• aJmo símbolo del criterio cientíjit:o de nuestra época.. ..................... .
LÓPEZ-AYDILLO, E. - La obra de Cervantes como fuente
ltistórica.... .. . . ........ . ....... . ...•......... . .. .
LóPl!Z BARRERA, J. - Cervantes y su época . . ..••••.......
LóPEz PELÁEz, A. - Aprobación verdadera del « Quijote»
falso . ..•....•.•••••. . ..........••••••......••....

manca...... . . . . . ....•..........•...........• , .• • .
L. - ¿ Ha sido España injusta con Cer'Oantesr........ . .... . .•••••......... . . . ...••...••
MILLER, P. G., y J. PADÍN. - Cervantes-Shakespeare Tercentenary, IÓI6-19I6 .. ..... . •.. .. •.....•... . .......
l\foNNl!R SANs, R. - Ensayo de antología cervantina... .•..
MoNToLfu, 1\1. - Vida de Cervantes .• ...... . ....•.......
l\foNTOro, L.-De Cervantes y Sevilla. Crónica, Ió16-I9I6.
llfoNTOTo, S. - Ensayo de una bibliograjia cervantinosevi!lana ........... . ... . ..... . .......... . ........ .
J\foRETO. - Teatro. Edición de N. Alonso Cortés ..•••• • •
NIERl!MBERG, - Epistolario. Edición de N. Alonso Cortés.
NrnTo, J. - Mérito del «Quijote, como sátira cont1·a los
libros de caballerías . . . . ............. .. ...•.....•...
OuvER, 111. S. - Vida y semblanza de Cervantes. . ...•.•..
ORTEGA l\foREJÓN, J. 111. DE. -Ajuntes pa1'a dos obras 1·elacionadas con Cervantes ........ . . . .. . • • ... . .........
OssoR10, A. - Los hombres de toga en el proceso de D. Rodrigo Calderón . ... . .......... . 1 •• • ••.•• • . • . • . • . . . •
PAPINr, G. - Don Cltisciotte dett' I11ga11110..... . ......... .
PArON KER, W. - Two Essays. I: Don Quijote. 11: The
Politics of Burns ....•.. . ...... . •. . ......... . ......
PÉREZ DE GuzMÁN, J. - Los retratos de Cervantes . . . . ... .
Piía11z RuBÍN, L. - La literatura del «Quijote• ......... .
P1NOCHET LE-IlRuN, F. - Biografía de Cervantes ... • •. . .
PuvoL, J. - El $Ujmesto ntrato de Cervantes . . •.•.... . ..
QuRvsoo V1LLRGAs, FRANc1sco DE. - Los sueños. Edición

80

l\IARTÍNl!Z, J.

G.R •• . •..••..•..••..• • ••••••••••.•..•••• • ••.•
HRNRÍQUEZ URRÑA, P. - De la nueva interpretación del

Homenaje del Ateneo de Sevilla a llfiguel de Cervantes en el
tercer centenario de su muerte . . . .......•••.••..... . •
HuroOBRO, E. Dll.-111enéndez y Pe/ayo como cervantista ••.
lBRAs, B. - Interpretaciones del « Quijote• . . ..•••......•
lcAzA, F. A. DE. - Algo más sobre «Et licenciado Vidriera, •..• . .•. . .. . .....•. .. .... . . . . . ..••... . ... . .
lcAZA, F. A. DR. - llfiguel de Cervantes y los orígenes del
« Crotalón• . .. • ......•.•........•..... . ...•..•. .. •
lcAzA, F. A . DE.-Supercherias y errores cervantinos . .... .
JACCACI, A. F. - El camino de D. Quijote .... . .....•• . ..
JoRDAO DE FREITAS. - Cervantes e Argensola •..... . .••.•
JuDERÍAS, J. - La idea del « Qufjote, en Esparta, y su evolución .••.•.....•. . .. .. .......... . .......... . ...•.
LAIGLESJA, E. DH. - La 11t1!/er en los libros de caballerías . •
LAURENCÍN, MARQUÉS DE. - Torneo en el Palatinado en el
año I6I3 representando a Don Quijote .. .... . . . ..•....
LEAL ATIENZA. - Fin de una polémica. Tercer centenario de
Cervantes ........ . .................... . .......... .
LENz, A. -Sobre J. J. A. Bertraod: Cervantes et le romanticisme allemand... .... . ...................•........
LEÓN, FR. Lms DE. - De los nombres de Cristo. II. Edi-

J.

González del Río ..•.. . •.......... .. •••••••••••• •
MALDONADO, L. - Don Qu[jote en los Estudios de Sala-

de Cejador y Frauca ...... . .. ........ .. ... ...... .
Qul!VEDO V1LL&amp;GAs, FRANCISCO DE. - La vida del Buscón.
Edición de R. Foulché-Delbosc. - A. Castro •.•••.•••

Figuras del « Quijote• ... .•. ........... . ...•
E. - El desencanto de Dulcinea.... .•..... . ..
Relación de lo sucedido en la ciudad de Valladolid desde el
prmto del felicisimo nacimiento del príncipe D. Felipe
Dominico Víctor......... . ............. . ........... .
RoDRÍGuEz GARCÍA, J. A. - Juicio del «Quijote, ....•.• . .
RoDRÍGUl!Z llfARÍN, F . - La cárcel en que se engendró et
• Quijote, . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . ... .. .

59

80

58

68-69
303-305

77
59
304-30 5
200

RAs, l\I. -

REBOLLEDO,

80

59

60

�VIII

fNDICB

Dl!L TOMO

V

ÍNDICE DEL TOMO V
l

RoDRÍGuaz MARfN, F. - Juan Blan.:o á Paz....... .. .. ..
RODRÍGUEZ MARÍN, F. - El rell·ato de Miguel de Cervantes.. . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . • . .
RODRÍGUEZ MARfN, F. - ¿Se lee 11wdtC a Cervantes?... ....
RoJAS, FRANCISCO DE. - Teat1·0. Edición de F. Ruiz Morcuende.... .•...•..••.........•••.•....•.•......••
ROMERA NAVARRO, M. - El hispa1u'smo en Norte -América.................... . . . . . . . . . . . . . . • . . • . . . . . . . .
RoNDAN1, A.-A proposito di Sancio Panza y Don Chisciotte
e certi suoi paren#... ..............................
Rovo v V1LLANOVA, R. - Don Quijote, licenciado en ,lledicina. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • .
Ruiz Lór&amp;z, R.- Guía espirz'lual de •El Ingenioso Hidalgo
Don Qu[jote de la Mancha». . . ......................
SALDAÑA, Q. - Cervantes y stt mundo...................
SÁNCHEZ ROJAS, J. - Las mujens de Cervantes ..........
SARALEGUI v MEDINA, M. - Los consejos del • Qufjote, • . . •
SxNTENACH, N. -El retrato de Cervantes...............
SuARBs, A. - Cervantes y «Don Quijote&gt; en F1·ancia.. ...
Su,{R1z, 1\1. F. - }Jiguel de Cervantes... ................
TORRE, L. DE. - Un cautivo compañero de Crrvantes... ...
VALLADAR, F. DE V. - Unas pinturas del •Quijote&gt; .. ... .
VARONA, J. E. - Cómo debe leerse el «Quijote• ...........
VEI\DAGUER, M.-Al margen del• Quijote, . Vida espiritual
de Aldonza Lorenzo. . . . . . • • • . . . . . . . . . . . . • . . • . . • • . • .
VERGARA, G. M. -Algunas notas bibliogrdjicas acerca de la
evolución en la manera de ver el «Quijote, desde su aparición hasta nuestros días.... ................. . . . . . . .
Vn.¡.EGAS, B. - Catecismo de la doctrina cervantina. ... . •
V1s1KG, J. - Miguel de Cervantes.. ... • . . . • . . . . • . . . . . . . .

á"'inas.

61
304-306
194

Arqueología y Arte.................................
Historia local................. . . ... .... . ........... .

88,205,419
89,205, 419

Geografía y Etnografía .... . , . • . . . . . • . . . • . . . . . . . . . . . . • 89, 206, 420
90, 206, 420

199
L BNGUA:

310
191
79
82
75
192
308
303-304
81
75
61
191
81

Lingüistica.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • . . . . . . . . . . . . . . 90, 206, 420
Fonética general...... ..... .. .. . .. ... ... ... .. .. ... •
91,42 1
Filología románica......................... . . . . . . .. .
Gramática española...................... . .......... .

91,206,421
91,207,42 1

Fonética .. ... ......................................
Ortografía, Paleografía y crítica textual. ........ ... .. ..

91, 207 1 422
92,207,422

J\lorfología................................ .. . . . . . . .
Sintaxis ...••• ,.....................................

92,207,422
92,207,422

Lexicografía y Semántica. ................ . ..........

92, 207 1 422

Métrica . . . . . • . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . .
D ialectología .....•.• •.., • . . . . . . . . . . • • . . . . . • • . . . . . . . .

93,208,423
93, 209, 424

Textos no literarios . .. . . . . . • . . . . . . . • • • . . . • . . . . . . . . . .
E nseñanza del idioma , • . . . . . . . . • . . • . • • • . • . . . . . . . . .

93, 209, 424
94, 209, 424

308
L ITERATURA:

308
76
83

315-336

SECCIÓN GENERAL:
Obras bibliográficas y enciclopédicas.. .......•....•...

Páginas.

Hispanismo, viajes, etc. • . . . . . • . . . . • . . . . . . . . . . . . .

Bibliografía :
R1v1s, A. - Rese,ia de estudios gongorinos (I913-1918)....

IX

Literatura general.. . .....•..••••......••. , . . . . . . • • . .

94, 21 o, 426

Literatura comparada... . . .. . . • . . . . . . . • . • . . . • . . . . . . . .

94, 21 o, 426

Literatura española...••..••..• , • • . . . • . . . . . . . . . . . . . . .

9 51 2 11, 4 27

Escritores hispanolatinos. . . . • . • • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9¡, 213, 429
Poesía en general ....•....... ••.. ...•.•... .•. .. •. .. 97,213,429
Lírica...... .... . . . ................................ . 99,215,430
Épica .... ...... .... ...... ...... ............... .... . 100,2 16,431
Dramática .. ............................ .. ...... ... . 101,217,431
Novelística . .............. ........ ..•........... .... 104,218,434
Mística .... . ..... ............................ ...... . 106,221,437
Historia .... .................... .......... ... ...... . 107,221,437

Instituciones. ......................................

85,201,4 14
86,201,415
87,203,416

Iglesia y Religión ............. .... .. ......... .......

87,203,417

Prosa didáctica.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108, 221,438
Crítica literaria ................. ....... ...... ........ 109,222, 439

Ciencia y Enseñanza.,., ••. , . .• , . .••. ,, ..• , ••. , . . , , ..

87,204,418

Enseñanza de la Literatura.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . 109, 222, 439

Historia ..•.... .........•...•.............. .... ....•

�X

ÍNDICE DEL TOMO V

Páginas,
FOLKLORE:

Literatura popular ..........•....................... 109,22 2 ,439
Obras diversas... . ...... ............. .... ........... uo, 22 3, 44°

Noticias .............................. ..... . ...... .

ABREVIATURAS

111,224

DE LAS REVISTAS CITADAS EN LA BinLIOGRAFfA

AAnthr-American Anthropologist. Lancaster.
AA V - Archivo de Arte Valenciano. Valencia.
AEPC- Asociación Española para el Progreso de las Ciencias. Madrid.
AJ-..sp- Arte Español. Madrid.
Aguia - A Aguia. Porto.
AJA-Archivo Ibero-Americano. Madrid.
Alh -La Alhambra. Granada.
AM -Annales du Midi. Toulouse.
ASPKap - Archivio Storico per le Provincie Napoletane. Napoli.
ASS - Archivio Storico Siciliano . Palermo.
AUCh-Anales de la Universidad de Santiago de Chile.
AVit -Ateneo. Vitoria.
B- La Bibliofilia. Florencia.
BABLD-Boletín de la Real Academia de
Buenas L etras de Barcelona.
BAE-Boletin de la Real Academia Española. Madrid.
BAH-Boletín de la Real Academia de la
Historia. Madrid.
BAKC- Boletín de la Academia Nacíonal de Ciencias. Córdoba (Argentina).
BANHab-Boletin del Archivo Nacional.
H abana.
BatB - Butlleti del Ateneu. Barcelona.
BCECat-Butlleti del Centre Excursionista de Catalunya. Barcelona.
BCECBages - Butlleti del Centre Excursionista de la Comarca de Bages. Manresa.
BCPNavarra - Boletín de la Comisión
Provincial de Monumentos de Navarra.
Pamplona.
BCPOrense-Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense.
BDC-Butlleti de Dialectología Catalana.
Barcelona.
BHi-Bulletin Hispanique. Bordeaux.
BHPR- Boletín Histórico de Puerto Rico.
Bi - Bibliofilia. Barcelona.
Bil - Bilychnis. Roma.

BILE-Boletín de la Institución Libre de
Enseñanza. Madrid.
Bit - Bulletin Italien. Borcleaux.
BRAGallega-Boletín de la Real Academia Gallega. Coruña.
BSAL - Bolleti ele la Societat Arqueologica Lulliana. Palma.
BSCastExc-Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones. Valladolid.
BSEEx - Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. Madrid.
BSEfu\l' - Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural. Madrid.
BSL - Bulletin of the School of Latín.
Virginia.
BTer-La Basílica Teresiana. Salamanca.
CC- La Civilta Cattolica. Roma.
CD-La Ciudad de Dios. Madrid.
CHR-The Catholical Historical Review.
Co - Coleccionismo. Madrid.
Cr - La Critica. N apoli.
CT- La Ciencia Tomista. Madrid.
CuC- Cuba Contemporánea. Habana.
CuP - Cuba Pedagógica. Habana.
DLS- Don Lope de Sosa. Jaén.
ED - Estudios de Deusto. Bilbao.
EE- Euskal-Erria. San Sebastián.
EFon - Estudis Fonetics. Barcelona.
EstFr-Estudios Franciscanos. Sarriá (Barcelona).
Estudio - Estudio. Barcelona.
EyA-España y América. Madrid.
EyAC - España y América. Cádiz.
FD-Fanfulla della Domenica. Roma.
FL - Filosofía y Letras. Madrid.
GM- Gente Moza. Albacete.
GSLlt-Giornale Storico della Letteratura
Italiana. Torino.
He - Hermes. Bilbao.
Hebe - Hebe. Buenos Aires.
HispCal - Hispania. California.
HispP - Hispania. Paris.
Ro - Horizontes. Habana.
Ide - Idearium. Bilbao.
Ideas - Ideas. Buenos Aires.
Inst - O Instituto. Coimbra.

�XII

A BREVIATUR AS

IntAm -Inter-América. New-York.
JAF-The J oumal of American Folk-lorc.
Lancaster, Pa. and New-York.
JHUC-The Johns I-Iopkins üniversity
Circular. Baltimore.
JS - J ournal des Savants. Paris.
L - La Lectura. Madrid.
Let - Letras. Habana.
Luc - Lucidarium. Granada.
Lusa - Lusa. Viana do Castello.
MLN - Modern Language Notes. Baltimorc.
MLR - The Modero Language Review.
Cambridge.
l\:IPhil- Modern Philology. Chicago.
Nat - La Nature. París.
NM-Neuphilologische Mitteilungen. Helsingfors.
Nos - Nosotros. Buenos Aires.
NR - La Nouvelle Revue. París.
NT - Nuestro Tiempo. Madrid.
Obra-La Obra. San José de Costa Rica.
Or - Orospeda. .Murcia.
PBSA- The Papers of the Bibliographical Society of America. Chicago, lllinois.
PoL - Poct Lore. Boston.
QE- Quaderns d'Estudi. Barcelona.
RABM-Revista de Archivos, Bibliotecas
y Museos. Madrid.
RAbruzz-Revista Abruzzese. Teramo.
RACP - Revista Argentina de Ciencias
Políticas. Buenos Aires.
Rass - La Rassegna. Firenze.
RBC-Revista Bimestre Cubana. Habana.
RBChil - Revista de Bibliografía Chilena
y E xtranjera. Santiago de Chile.
RCa- Revista Castellana. Valladolid.
RCal - Revista Calasancia. Madrid.
RCChile-La Revista Católica de Santiago
de Chile.
RCEHGranada-Revista del Centro de
Estudios Históricos de Granada y su
Reino. Granada.
RCEM-Revista del Centro de Estudiantes de Medicina. Quito (Ecuador).
RCHL-Revue Critique d'Ristoire e t de
Littérature. París.
RCo - Revista Contemporánea. Cartagena. Col.
RCrist-Revista Cristiana. Madrid.
REAn - Revue des Études Anciennes.
Bordeaux.
REcl-Revista Eclesiástica. Valladolid.

RELV - Revue de l'Enseignement des
Langues Vivantes. París.
Rev-La Revue. Paris.
RevChil - Revista Chilena. Santiago de
Chile.
RevN - La Revista Nueva. Panamá.
RFE- Revista de F ilología Española. Madrid.
RFLCHabana-Revista de la Facultad de
L etras y Ciencias. Habana.
RGr - Revista Gráfica. Barcelona.
RH- Revue Historique. París.
RHGE-Revista de Historia y de Genealogía Española. Madrid.
RHi - Revue Hispanique. Paris-NewYork.
RHist - Revista de Historia. Lisboa.
RHV -Revista Histórica. Valladolid.
RJLQuito -Revista de la Sociedad Jurídico-L iteraria de Quito.
RLC - Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cuba na. l\fatanzas.
RLu - Revista Lusitana. Lisboa.
RMen - Revista de Menorca. Mahón.
RMus - Rivista Musicale Italiana. Torino.
RPhil - Revue Philosophique. París.
RQ-La Revista Quincenal. Madrid-Barcelona-París.
RRQ - The Romanic Review. L ancaster,
Pa. and New-York.
RUBA - Revista de la Universidad de
Buenos Aires.
RUNC-Revista de la Universidad Nacional de Córdoba.
RUniv - Revista Universitaria. Universidad Mayor de San Marcos. Lima.
RUnTeg-Revista de la Universidad. T egucigalpa.
RyF-Razón y Fe. Madrid.
Se - Scientia. Bologna.
ScM - The Sc-ientific l\fonthly.
T exR- The Texas Review. Texas.
UHA- La Unión Hispano-Americana. Madrid.
UIAm - Unión Ibero - Americana. l\fadrid.
Voces - Voces. Barranquilla (Colombia).
ZDWV -Zeitschrift des Deutschen Wissenschaftlichen Vereins zur Kultur- und
Landeskunde Argentiniens. Buenos Aires.
ZRPh-Zeitschrift für romanische Philologie. Halle.

REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo V.

EIERO-■ARZO

1918

Cuaderno l.0

AUTÓGRAFOS INÉDITOS DEL CID Y DE JIMENA
EN DOS DIPLOMAS DE 1098 Y 1101
Los documentos cidianos no han sido aún sometidos a un
estudio especial. El atraso en que la crítica histórica se encuentra respecto de ellos p uede comprenderse al considerar que
la biografía del Cid más documentada que se ha escrito, la de
Dozy, admite un diploma de 1064, que presenta al Cid asistiendo a Fernando I en la conquista de Coimbra, diploma a
todas luces falso, colocado indebidamente como el primero en
la serie de los cidianos; y, en cambio, considera como apócrifo 1 un documento de 1098, que realmente es el último que
en la vida del héroe conocemos, y de cuya autenticidad vamos
a tratar. Dozy, pues, se basa en una serie de diplomas equivocada desde el principio al fin. A demás tropieza en un documento de 1082, cuya verdadera fecha es de 1074, e ignora
otros interesantes.
En una Vida del Cid, que Dios me deje publicar, incluiré
el Cartulario Cidiano completo; ahora sólo haré observaciones
a dos de sus últimos diplomas, los de 1098 y I 101.
1

R. Dozy, Recherches sur fhistoire et la litt. de l'Espag11e, 3• éd.,

188 1, II, pág. 105, y primera edición, 1849, pág. 591, n. En 11 3, pág. 194
abajo, se ve que Dozy continúa en 188 1 haciendo caso omiso de la

dotación de la iglesia valenciana.
TOMO

v.

�2

R, MBNáNDEZ PIDAL

El de l098 contiene la dotación de la iglesia catedral de
Valencia. Contra él arremetió la insaciable crítica de Masdeu,
y los argumentos de tan viejo crítico continúan aún hoy en
vigor, de modo que este documento cidiano es, por lo general,
desechado como falso.
El argumento verdaderamente serio que Masdeu opone es
la fecha de la escritura en el año l088. Este año le asignó Gil
González Dávila, al anunciar cómo había descubierto en 1617 el
venerable diploma, y cómo lo había depositado de su mélno en.
el Archivo de la catedral de Salamanca, y ese mismo año l088figura en el texto de la escritura publicado por el P. Berganza
y en todas las ediciones que de ella se hicieron posteriormente 1 • Ahora bien, Valencia no fué conquistada por el Cid
hasta 1094, luego esa fecha es absurda; y Masdeu no deja de
hallar hábil y brillantemente la razón de esa falsa fecha: como
la Crónica General y la Particular del Cid ponen la conquista
de Valencia, no en l094, sino en rn87, el falsificador del diploma, que tenía por exacta esta fecha, forjó la dotación de la
iglesia valenciana como otorgada un año después de la conquista, esto es, en 1088 2.
Al fundado descrédito que esta equivocación en la fecha
lanza sobre la escritura, se añade otro motivo de sospecha.
En 1885, el docto benedictino M. Férotin buscó el citado diploma en el Archivo de la catedral salmantina y no pudo dar
con él, concibiendo nuevas dudas acerca de la autenticidad del
mismo 3 • En consecuencia, ¿quién podrá acordarse ya en serio
de semejante documento, que nadie modernamente ha visto y
que· parece desvanecerse a nuestra vista como un fantasma? 4 •
1 G1L GoN&lt;;ÁLBz DÁv1u, Theatro ecles. de Salamanca, 1618, pág. 40.BERGANZA, Antigüedades de Cast., I, 1719, pág. 463b, y II, 1721, página 673b.-Risco, La Castilla, 1792, págs. 256 y x.-R. CHABÁS, Episcopologio Valentino, I, Valencia, 1909, pág. 297.
2 J. F. DE MASDBU, Historia crítica de Esjaila y de la cultura espaiiola, XX, Madrid, 1805, págs. 354-355.
s M. FálloTJN, Recueil des Clzartes de l'Abbaye de Silos, 1897, pág. 23,
nota,.

'

CHABÁs, Ejiscopol. Val., I, pág. 305: cla escritura de dotación,

�ReVISTA De FILOLOGIA E!Sf'AÑOLA TO/"\O v.

°T~~ -

CUADERNO l.

~1-._tff ~f«~--díp~f ru•,tt Ll,~ ~....1i.~~,fn:L, trfutf fucu~ .4.1o~ J,&lt;nt-Uta .,1....~~.t; mr,1m ~
, ,,.,,,...,.,~t.ll-.:;.u.-;,,.;,1ff¡-..,¡.,;
lillt,.J,., º rl,.,,.;. ,:'t1"~ ....i., ~ +..i&lt;r_,.¡;, ~¡,t.,¡ J..:.:4
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....
101, con firma outógPafa de D.ª J11n

Diple&gt;ma ñ.e 1070, con firrr10 out6grafa d("I Sonc-no Ran'"lfrez

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,L-OLOGIA E";f"ANO'.A T0/'10 V.

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D ip loma d e 1101, con firma a u tógrafa de D ." J im e n a

�AUTÓGRAFOS INÉDITOS DI!L CID Y DE JI114ENA

3

Pues bien: en 1907 obtuve yo de nuevo noticia de ese diploma, por mediación del canónigo archivero de la catedral,
D. Román Bravo, y lo examiné y saqué de él las fotografías
que ahora publico. En ellas se verá desde luego que el año
del documento es realmente «Lxxxxº vurº post millesimum ».
Cuéntense las x en su trazo grueso vertical, o bien en el punto
de convergencia de ese trazo grueso con su travesaño que viene de derecha a izquierda, que así aconsejan los paleógrafos
para evitar las confusiones, tan frecuentes en las fechas. El carácter confuso de los numerales en la escritura visigoda equivocó a González Dávila, haciéndole leer Lxxxvrn, y esta equivocación no fué después subsanada. Lo cual no es nada extraño, porque es de advertir que, a pesar de que nuestro diploma
fué repetidas veces publicado, todas las ediciones proceden de
una copia que en el siglo xvm sacó para Berganza un Sánchez
Tocino, notario apostólico de Salamanca, «versado en leer
letras antiguas» 1 ; y el tal Tocino, a pesar de su pericia, padeció varios y muy graves descuidos en la transcripción, y no
podía hallar en sus pobres recursos paleográficos energía bastante para rectificar la fecha que Gil González Dávila había
leído mal. Así, mediante dos solas inspecciones del documento, se perpetuó hasta hoy la fecha errada de 1088.
Pero es que la fecha verdadera 1098, supuesta mediante
corrección por el P. Risco, no satisface tampoco a Masdeu,
pues cree que el Cid, a quien el mismo documento ensalza
como «un propagador de la religión», no había de esperar
cuatro años, desde 1094 en que conquistó a Valencia, para
«establecer una iglesia de cristi~nos en la ciudad de su conquista». Aunque éste no es un argumento, y no vale la pena
refutarlo, nótese, sin embargo, que el Cid no tarda cuatro años
en establecer una iglesia, sino en dotar una catedral, que es
sobre cuya autenticidad hay serias dificultades, no siendo la menor....•
la de la fecha•. - «De cuya autenticidad no respondemos, fechada en
el año de la Encarnación 1088, , JosÉ SANCH1s v S1vl!RA, Guía histórica
de Valencia, Valencia, 1909, pág. 21 n., etc.
1
Véase BERGANZA, Antigüed., II, en su preliminar .-Respuesta a Ferreras,, nota final. Risco no hizo sino copiar la edición de Berganza.

�AUTÓGRAFOS INfoITOS DEL CID Y DE JIMENA

5

R. Ml!N~NDBZ PIDAL

4

muy otra cosa. Y establece la catedral en 1098, porque probablemente en la restauración de la sede valentina influyeron
las sugestiones del que fué primer obispo de ella, el cual no
llegó a España sino en 1097, como vamos a indicar, y porque
sólo, después de la victoria de Bairén y de la toma de Murviedro en 24 de junio de 1098, pudo la situación de Valencia
considerarse enteramente segura; así nos lo declara expre•
samente la Historia latina del Cid, contando la fundación y
dotación de la catedral valentina como consecuencia de la
toma de Murviedro, con lo cual el texto histórico comprueba
en modo decisivo la fecha del texto documental.
Fuera del argumento de la fecha, todos los demás que prolijamente expone Masdeu están mal fundados. Se dedica, en
especial, a desacreditar cuanto las historias dicen del obispo
de Valencia D. Jerónimo, a quien la donación del Cid se
dirige. A esto basta responder que hoy es indudable que el
clérigo francés Jerónimo de Perigord, traído a España por su
compatriota D. Bernardo, arzobispo de Toledo, fué realmente
obispo de Valencia en los últimos años de la vida del Cid; y
que pocos años después de la muerte de éste, cuando la ciudad
recayó en poder de moros, el obispo se retiró a Castilla, donde
1
recibió las iglesias de Salamanca y Zamora, en junio de I 102 .
Hay ciertamente en la vida de «su llustrísima»-como en burla
le llama Masdeu - algún punto difícil; pero de ningún modo
afecta a nuestro diploma. Únicamente ahora nos importa decir
2
que el clérigo francés no llegó a España sino en 1097 , lo cual
concuerda bien con la fecha de 1098 que lleva la dotación de
la iglesia valenciana.
Que el Cid hable en la escritura como señor de un reino,
1

Véanse los testimonios que aduzco en el Cantar de Mio Cid, pá-

ginas 87 5-879.
2
La venida de D. Jerónimo fué posterior a la absolución del voto
de cruzada hecha por Urbano ll al arzobispo de Toledo D. Bernardo
(RoosR. ToLl,T., De Rebus Hispaniae, VI, 26), y esta absolución hay que
colocarla en diciembre de 1096, según RtANT, Inventaire critique des
ltttres historiques des croisades, en el Arch. de /' Orient Latin, I, 1881,
página 128 y sigs., núm. LXVII.

cualquiera lo tendrá hoy por muy natural; no obstante, es otro
serio reparo a juicio de Masdeu, quien confundiendo, como
suele, a los más grandes reyes y vasallos de la reconquista
con Carlos IV y sus devotos realistas, cree que el Cid manifiesta en el diploma sobrada arrogancia para que la sufriera
D. Alonso VI, «su amo»; es divertida la devoción monárquica
del crítico cuando llega a llamar al conquistador de Toledo
«nuestro clementísimo rey», y hasta «su magestad».
También repara Masdeu en que el diploma diga que la
catedral de Valencia fué consagrada a honor de Santa María
mientras otros dicen que se intitulaba de San Pedro. En pri~
mer lugar, no habría en esto contradicción, ya que la misma
ca:edral valenciana, restaurada por Jaime I, fué consagrada a la
Virgen, y la parroquia mayor de esa catedral tuvo por titular
a San Pedro, en lo cual pudieron los nuevos reconquistadores aragoneses haber mantenido piadosamente la tradición del
héroe castellano, tan devoto de Santa María de Burgos como
de San Pedro de Cardeña. En segundo lugar, hay que decir
que el nombre de San Pedro en la Valencia eclesiástica del
C!d no consta sino en testimonios del siglo xm, y bien pudiera no tener autoridad alguna.
R_epara también Masdeu en el largo y ampuloso prólogo
del diploma. Como el mismo crítico reconoce «que hay varios
documentos antiguos con prólogos semejantes», nada más ne_cesitaríamos decir _sobre este particular. Pero Masdeu no deja
de llamar la atención acerca de la «ridícula inverosimilitud»
d: es~ prólogo, en el que se recuerda una prodigiosa y fácil
victor~a que el Cid obtuvo sobre un innumerable ejército de
~oab1tas; y esto exige dos palabras: sabido es que el Cid venció un gran ejército almorávide que quiso recobrar a Valencia·
pu:s bien: la mención, al parecer abultada, de semejante triunf~
está muy en el estilo diplomático de la época. En la dotación de·
la catedral de Huesca, por ejemplo, hecha por Pedro I de Ara?ón en 1096, ~e observa una ampulosidad del prólogo semepnte ª la del diploma cidiano; se encuentra el mismo recuerdo
d: la ca~tividad que España padecía por más de cuatrocientos
anos baJO el dominio agareno; la misma mención de una vic-

�R, MENfNDBZ PIDAL

AUTÓGRAFOS INfDITOS DEL CID Y DE JIMENA

toria sobre innumerable multitud de sarracenos ..... , y, en
fin, el mismo modo de fechar la toma de Huesca por el año de
la Encarnación, y no por la Era española 1, que es otro grave
reparo que Masdeu pone al documento del Cid.
Dejando ya a un lado a Masdeu 2 , nos hallamos con Dozy,
quien por su parte se contenta con lanzar una lacónica excomunión sobre nuestro documento, pero tiene todas las apariencias de una excomunión mayor: «las palabras almunia d.e
Sabaleckem en él contenidas bastarán para convencer a los
orientalistas de que este texto es de fabricación muy moderna» 3 • Por más que pienso en este breve juicio, no acierto

.a ver señal ninguna de modernidad en el uso de las citadas
palabras. El fahbalahkem, r~~\ ~L..,, especie de jefe de

6

1 cNeminem latere credo viventium totam fere Ispaniam barbarico
impetu possessam, eorumque crudelissimo imperio per cccc et xL
annos obpressam ..... Devicto namque Cesaraugustano rege curn innumerabili sarracenorum falsorumque christianorum multitudine, atque
ferme XL cesis milibus, inclitam atque famosissimam urbem Oscam cepimus, anno Dominice lncarnationis M.0 XC.º VI.º.....• (Arch. Catedral
de Huesca, ar. 2, lig. 11, núm. 741), publicado por Fa. R. os HusscA en
el Teat1·o lust. de las iglesiasdeAragrfn, tomo V,Pamplona, 1792, pág.410.
Mi copia de este documento pone «anno..... M.0 XC.º VII.º•, sin duda
por error.-En el diploma de restauración de la catedral de Toledo se
lee también: «que civitas, abscondito dei iudicio, ccc LXXVI annis pos. sessa fuit a mauris Christi nomen communiter blasphemantibus•, siguiendo el relato breve de la conquista. (Arch. Hist. Nac., Becerro de
la catedral de Toledo, II, fol. 9.) El diploma cidiano, con buen acuerdo,
pone en números redondos 4co años para la duración de la cautividad
de España. - El texto citado de Malachias, I, 11, concuerda con el de
la Vulgata, contaminado en su comienzo con el del Psalmo CXII, 3.
2 Para hacerme cargo de todas las futilidades criticas de Masdeu,
recordaré que éste (págs. 307 y 357) cree otra prueba de la falsedad
de nuestro diploma, así como de la Gesta latina del Cid, el hecho de
que ésta y aquél nombren distintas dádivas del Cid a la catedral de
Valencia. El autor de la Gesta tuvo a la vista varios diplomas cidianos,
y sin duda, entre ellos uno de donación de ornamentos a la cate&lt;iral, distinto del nuestro, que es una donación de bienes inmuebles.
Es tan necio el razonamiento de Masdeu, que con gran algazara hace
hincapié en las «citharas serico et auro textas• de la Gesta, creyendo que se trata de 'cítara', por no conocer la palabra citára o acitara,
familiar a cualquiera que haya leído media docena de diplomas antiguos.
3 R. Dozv, Recherches, 1849, pág. 591, n.

7

policía o autoridad ejecutiva, que cada vez invistió más atribuciones judiciales, era un antiguo funcionario musulmán, conocidísimo aun entre los· cristianos, tanto, que en Aragón
persistió su nombre en la Edad Media, llamándose zavala~uén al juez de la población morisca 1 . Mas como Dozy formula su argumento de modo que no pierde nada, aunque no
-convenza al no orientalista, consulté a persona tan versada en
instituciones musulmanas como J. Ribera, el cual tampoco
encuentra nada chocante en la frase aludida por Dozy, ya que
el cargo de fahbalahke,n es de una gran antigüedad: basta
recordar al biógrafo Aben Alfaradí, muerto en el año 1012,
-quien en su Historia de los sabios de España cita reiteradas
veces el fahbalahkem en distintas ciudades musulmanas de
España, desde Huesca a Málaga, y en tiempos muy antiguos 2 •
En cuanto a la forma en que la voz aparece en el diploma
ddiano, tampoco hay nada chocante. Se observa que la palabra suena aún a cosa extraña en oídos románicos, y se trans-cribe bastante mecánicamente: con un grupo de consonantes
exótico, ck, y con una final, m, extranjera. Cuando tal nombre
se hizo familiar entre los cristianos, se le adaptó completamente a la fonética románica.
De los otros lugares nombrados en el diploma, Pigacen es
la villa de Picasent, situada 18 kilói:netros al SO. de Valenda; el nombre moderno de la villa tomó por analogía morfológica la terminación nt, como Ontenient(e), Mojen!, Crevillent,
Bocairent(e) y otros tantos, que en los autores árabes aparecen escritos sin -t final: Ontiñén, Mo:rén, etc. Todavía en los
1_ J. RIBERA, Orígenes del :Justicia de Aragrfn, Zaragoza, 1897, pág. 4 0
4
Y s1gs.-BoRAo, Dice. de voces araionesas, s. v. zavalachen.-De entre los•
nombres de funcionarios, el de zavahnedina o za/medina fué el más pop_u l_ar en A:agón; el de zavazogue, el más conocido en León desde princ1p1os del siglo XI. (MuÑoz, Colección de Fueros, págs. 69 y 8 4; malas lecturas zavazoures, cevacogues; buena lección ;aha;ogues).
2
Historia Virorum doctorum Andalusiae ah Aben Aifaradhi, edidit
Fr. Codera, Matriti, 1892. (Biblioth. arabico-hispana, tomos VII y Vlll.)

�R. MRNÉNDBZ PIDAL

AUTÓGRAFOS INÉDITOS DRL CID Y DB JIMBNA

documentos medievales cristianos aparecen estos nombres sin
la moderna -t final 1 .
Las villas de Alcanitia deben ser una alquería de Alcanicia 2, que había en el término de Alcira. Más difícilmente creo
- por hallarse mucho más lejos al Sur-que pudiera tratarse del despoblado de Alcanecia, en el valle de Perpunchent,
partido de Cocentaina, en la provincia de Alicante. De ningún
modo debe pensarse en el Alcañiz de la provincia de Teruel.
Por Jo demás, el nombre Alcañices, Alcañizo, Alcañiz, Alcañiset, hoy conservado en la toponimia de las provincias de
Zamora, Toledo, Teruel y Lérida 3, siendo un nombre común
mozárabe que significa 'el cañaveral', debió abundar más de
lo que hoy conocemos.
Cebolla es el nombre mozárabe del pueblo llamado hoy el
Puig, situado unos 18 kilómetros al norte de Valencia 4 • La
villa de Frena/es, situada, según el diploma, en el término del
castillo de Cebolla, es el lugar llamado hoy Puebla de Farnals,
inmediato al Puig 5 •
Muruvetere, Murviedro; A/manar, Almenara - llamado
también Almenar en el Poema del Cid - , y Burriana, son
lugares bien conocidos en la costa de las provincias de Valencia y Castellón.
Acerca de la redacción del documento cidiano, se observa,

de una parte, una gran conformidad con las fórmulas y estilo
de otros documentos españoles análogos, como el de la dotación de la catedral de Huesca, ya citado. De otra parte, me
parece extraño a los usos españoles el modo como se introduce el anatema final contra los posibles contraventores de la
donación, rogando el donante al obispo que lance la excomunión canónica. Nuestra diplomática está demasiado poco estudiada y no puedo, fiándome sólo de mi memoria, por desgracia no muy buena, asegurar que esa costumbre sea absolutamente insólita en nuestros documentos.
Lo corriente y constante en los diplomas castellanos hasta
el primer tercio del siglo xm inclusive, es que la maldición
final, ora incluya o no expresamente las palabras excomunión
o anatema, se formule por cuenta del otorgante del documento, sea éste el rey, sea un simple particular. En Francia, la
que podíamos llamar excomunión laica se desacreditó algo
antes; y desde fines del siglo XI se acude a veces al recurso
de buscar el otorgante de un documento la roboración de éste
pidiendo al obispo y a sus clérigos que formulen una excomunión en regla 1 •
Por lo tanto, nuestro diploma de 1098 responde en su final
a un uso ultrapirenaico. El hecho de que el Cid colocase en la
sede episcopal valenciana a un clérigo francés nos indica que el
Campeador secundó con todas sus fuerzas la activa aceptación
del benéfico influjo extranjero promovida por Alfonso VI; y
nuestro di ploma nos revela cómo la cancillería cidiana en Valencia, al emplear la forma de anatema sugerida sin duda por el
obispo francés, se sintió más desligada de la tradición castellanoleonesa que lo que se podía sentir la cancillería real de Castilla 2 ,

8

1 Véase, por ejemplo, Crivilleyn por Crevillente, en un diploma
de 1293, núm. 371, lín. 42, de los Diplomas lingüísticos, que tengo en
publicación.
1 Alcanicia, Alcannicia, Alchannicia, como alquería o pago rural
de Alcira, se nombra en el Repartimiento de Valencia, edic. Bofarull,
páginas 390 y 353, 354, 359, 360, 391. En la página 278 se nombra un
Canaxet, alquería del término de Valencia.
s Todos y Alcanecia se indican en MAooz, Dic. geugrájico, tomo J.
' Véase el Cantar de 1lfio Cid, págs. 569-571.
5
cAlqueriam de Fernalis• en el Repa,·timiento de Valencia, edic. Bofarull, pág. 374.-G. EscoLANO, Décadas de la ciudad de Valencia, Valencia, 1610 y 1611, 2.ª parte, col. 347, dice: ca dos leguas de Valencia, en
medio del camino réal, se topa con el lugar de Farnals, por otro nombre la Cruz del Puche, de hasta nueve casas, que hazen una baronía
con el mesmo Puche•.

9

1 A. GIRY, Manuel de Dijlo_matique, Paris, 1894, pág. 565, n. 2; cita
un ejemplo de Luis VI. Limita este uso a las actas de los soberanos,
pero lo hallo, poi· ejemplo, también eh un diploma del arcediano Clarembaldo en el Cartulaire de l' Abbaye de Saint-Bertin, p. p. l\i. Guérard (Collect. des Cartul. de Fr., tomo III), Paris, 1840, pág. 221.
2
El cardenal Humberto, con los obispos españoles asistentes al
concilio de Carrión, formulan la excomunión al pie de una donación
de Alfonso VH en 1130; pero el rey, por su parte, formula antes la

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R. MENtNDEZ PIDAL

para dejarse influir por los detalles de la reforma eclesiástica
cluniacense.
Que la fecha de nuestro documento esté dada según el
año de la Encarnación y no según la Era española, lo mismo
puede obedecer a influencia francesa directa que indirectamente ejercida, ora por intermedio de Aragón, donde se usaba mucho ese cómputo, ora de Cataluña, donde era corriente.
En fin, el nombre de princeps que el Campeador toma, llamando asimismo príncipes a los señores que como vasallos le
obedecían, es propio del estilo latino más culto de entonces;
la Historia latina del Cid emplea esa palabra.
La letra de nuestro diploma, aunque en menor escala que
la redacción del mismo, ofrece también alguna influencia ultrapirenaica. La totalidad de la letra es toledana o vis.igoda de
puro tipo castellano; pero sus mayúsculas revelan a veces influencia francesa. La parte ornamental de la escritura es la más
pronto e intensamente afectada por la reforma de la escritura, y se comprende que nuestro escriba, que firma Martinus
scripjit, aunque usase la letra antigua, se dejase influir en las
mayúsculas por la nueva escritura, que a fines del siglo XI se
generalizaba ya, sobre todo en los códices. Continuamente
mezcla iniciales francesas con iniciales toledanas; en su misma
firma, la M y la T son francesas; y esta mezcla cuadra perfectamente con la fecha del documento. Característico de la letra
de Martín es la ondulación que sus f f y sus// tienen en la
parte alta cuando se elevan algo más que lo regular sobre el
renglón, así como también se distingue por algunas mayúsculas de tipo francés adornadas con gruesos puntos negros; en
estas dos cosas se parece a la letra de la Vita sancti l ldefonsi,
escrita en el monasterio de San Millán de la Cogolla 1 a fines
del siglo x1.
La letra del documento de 1098 es, pues, de una autentitradicional maldición, y no ruega a los obispos que hagan la excomunión eclesiástica. Véase el documento en T. M1NGUELLA, Hist. de la didcesis de Sigüenza, I, 1910, pág. 353.
1 Códice núm. 47 de San Millán, en la Academia de la Historia,
que me señala el Sr. Gómez Moreno.

AUTÓGRAFOS INtDITOS DEL

CID Y

DE JlMENA

11

ciclad indiscutible; sin duda el Martín que la escribió era algún
clérigo conterráneo del Campeador, que fué tras éste a Valencia.
He aquí ahora el texto del diploma. Es un pergamino de
gran tamaño, que mide 543 X 412 milm.:
Año zo98 [después del 24 de junio]. - Rodrigo Diaz Campeador dota
con varias heredades la iglesia catedral de Valencia.
XPS. Cum diuinam prefentjam catholicorum nulluf ambigat ubique
potencialiter adeffe, quedam tamen pre ceterif loca ad propiciandum
fidelibu/ fibi 12 legitur Omnipotenf elegiffe; ifrahelitico namque populo
legalibu/ cerimoniif obumbrato, et taberaaculo Silo, ubi Deu[ habitauerat in hominibuf, ex filiorum Heli nequitja 13 reprobato, in monte Syon
domum oratjonif cunctif gentibu/ inftituit, in cuiuf templi dedicatjone, ad roboranda fimplicium corda, Domini gloria in nebula patenter
¡• apparuit, et Deo imperium qui premeditatu/ hoc fuerat in ~ternum
permaa.ere conftituit. Vt autem accedente plenitudine temporif, de
terra orta eft 15 ueritaf et mentita eft fibi iudeorum i'1iquitaf, atqttt: in
Sponfi et Redemptorif fui thalamum ingreffa eft redempta plenitudo
gentjum, profecto claruit q11od Sanctuf Spiritu[ ¡s per Malachie predixerat uaticinium: A folif ortu ufque ad occafum magnum eft nomem
meum in gentibuf, et in ornni loco facrificatur et offertu1· nomini meo
oblatjo_ munda. 17 Repulía igitur primum ut oportuit iudea perfidia,
apoftohce fonuf predicatjoaif ab orientali Syon in finef orbif exienf,
totam fub occiduo· repleuit Hifpaniam; que firmiter ad ¡s Dei cultum
eruditiffimif informata doctoribuf, abiectif fuperfticionibtif, extirpatif
errorib1if, nemiae refiftente, nonnullt¡in pace quieuit temporibuf. At
ubi prorfuf ex Dei dono abfceffit 19 aduerfitaf et ad uotum cuneta
fucceffit profperitaf, refriguit carita[, habundauit iniquitaf, et fectando
ocium orrendum Dei oblita iudicium, repentinum eft perpeffa exterminium, ¡10 et crudeli filiorum Agar gladio fecularif dignitaf fundit1if
corruit pariter cum fanctuario: et qui líber feruife noluit Domino dominorum, iure cogitur fieri feruuf naturalium feruorum. ¡11 !taque annorum ferme .CCCC.°''"" in hac calamitate labente currículo, tandem
dignatu/ clementiffimu/ Pater fuo mifereri populo, inuictiffimum principem Rudericum Campidoctorem obprobrii ¡12 feruo1-u111 fuorum fufcitauit ultorem et chriftiane religionif propagatorem; qui poft multiplicef et eximia[ quaf diuinitu/ affecutu/ eft preliorum uictoriaf, diuiciarum gloria et hominum 113 copia opulentiffimam urbem c~pit Ualentiam;
necnon et innumerabili moabitarum et tociuf Hifpaaie barbarorum
exercitu fuperato, uelut in momento ultra quam credi poteft ¡u fine
fui detrimento, ipfam mefchitam, que apud agareno[ domuf oracionif

�12

R. M8N&amp;IDI!% PIDAL

AUTÓGRAFOS INÍDITOS DBL CID y DB JIMBNA

habebatt,r, Deo in ~cclefiam dicauit, et uenerabili Ieronimo pre/bi/ero,
concorcli et canonica acclamatjone et elec 113 tjone per romani pontificif manrif in epifcopum confecrato et fpecialif priuilegii libertate fublimato, prelibatam ecclefiam ex fuif facultatibu/ tali dote ditauit: Anno
fiquidem incarnatjonis 118 Dominice .LXXXXº VIIIº, poft millefimum,
ego Rudericu/Campidoctor et principef, ac populof qnof Deuf quandiu
ei placuerit me~ poteftati comifit, donamu/ ipfi Redemptori no/tro,
qui foluf dominatur in regno homi 117 num et cuicunque uoluerit dat
illud, et matri noftr~ ecclefie fedi uidelicet Ualentine, et uenerabili
pafiori noftro leronimo pontifici, uillam que dicitur Pigacen, cum uillií
et terrif et uineif cultif uel in l1ªcultif, et cum diuerfi generif arboribuf.
et cum cunctif ad eam quocunque modo pe1tinentib1if. Similiter quoque uillaf de Alcanitja omnef, cum molendinif et aque ductibuf. et cum
cunctif fibi pertinentibus. 119 l\lunicionem etjam quam dicunt almunia
de Sabaleckem, cum fuif molendinif et aque ductibtif, et quodam campo
ad meridiem fito, et cum cunctif ad eam quoquo modo pertinentibus.
11º Donamu/ quoque perfcripte fedi atqne pontifici aliam almuniam
que efi iuxta eccleftam beate l\larie extra murum prefate urbif. Poft
mortem rueam concedimu/ almuniam que eft infra terminum 121 caftri
quod uocatur Cepolla, de qua no/tra excellentja domino Ieronimo pontifici quandam partem tradiderat, ante quam ad pontificatu/ honore,n
afcenderet, eo adueniente de Sufanna. 12~ Placuit infuper fublimitati
oo/tre, cunctifque principibtif no//rif, augere uillam que dicitur Frenalef, cum ommbuf fuis adiacenciis, infra terminum eju/dem caftri Cepolle fitam; et duodecim pariliataf iofra terminum 123 Murifueteri et aliaf
duodecim infra terminu1n caftri quod uocatur Almanar; fimili modo,
in pago Burriane pariliataf duodecim. Conceffimu/ etjam quod quicumque fidelium pro remedio I" anim~ fu~ uel parentum fuorum dare, ex
hif qu~ ex hereditario iure uel ex dono noftro fiue qualibet iufta adquifitjone adeptu/ eft, matri noftre ecclefi~ uel pontifici uoluerit, liberam
dimitendi 123 facultatem habeat. H~c autem omnia fuperiuf pertaxata
domino Deo et eccleft~ Ualentin~, in honore beat~ et glonof~ femper
uirginif genitricif Dei i\lari~ confecrat~, libere et abfolute, remota 128 omnium pofierorum noftrorum tociufque fucceffionif no//r~ callida argumentatjone, obfirufa omni um peruerforum uoce, compilataque iniquoru,n
machinatjone, fopita omni contradictjone, donamuf 127 in man u paftorif
no/tri Ieronimi, ab Urbano papa fecundo canonice ordinati et a Deo,
ut credimu/, ad reftaurandam eandem eccl1i"am predeftinati, quatinu/
piiffimu/ Dominu[ a uinculif peccatorum 1u noftrorum nof inmunef effi.
ciat fimulque potenter ab hoftium noftrorum tam uifibilium quam inuifibilium infidiif clementer expediat. Quod fi quif diabolico infiinctu uel
aliqua contra hec no/tra dona 1u uel inftituta uenire ad difrumpendum
temptauerint, mille libraf auri cogantt,r perfoluere pontifici uel eccleft~;
et ut que temptauerint fe poffe minime adimplere confidant, 13º preca-

13

~ur. epif_C()}u~ quatinu/ eof gladio anathematif feriat et animaduerf'.onif ultrn~e 1a~ulo diftricte confodiat. 1s1 Ego uero Ieronimuf. Ualen~10~ ~cclef,~. epifco!uf, cum omnibu/ prefbiterif mihi fubclitif, exigente
IUÍ~oa e~ puf prec1buf no/tri principif obtimatumque illi,if, auctoritate
Dei patrif omnipotentif et Filii 132 et Spirituf Sancti et beate Marie
f~m!'~ uirgini'., et beatorum apoftolorum Petri et Pauli poteftate a Deo
diurnitu/ nobif per eof eorumque fuccefforef collata excomunicamu/
et anat~e I" mat~amu/_ e~ feparamu/ a fin u matrif ~oftre ecclefi~ et
a~ omni confor~10 chn!tíanorum, et iungimu/ diabolo et fatellitibu/
CJuf. omnef ho~mef utnufque fexuf qui ref uel hec dona I" eccle/i~
no/tre a~ferre ~1frumpere uel alienare prefumferint, donec refipifcant
et
·
f" canomce cp1scopo et clericif no/trc fedif fatiffaciant. Ego R ud erico,
imu 1:um coni~g~ ¡u mea, afirmo oc quod fuperiuf fcriptum cft. l\farti~u/_qu1 hoc fcripf1t die et anno quo fupra, cum Iiterif fupcriu/ rafif
in UJgefima fecunda linea.
Ranimiruf, roborat.
.11.fonio,
roborat.
Ruderico, roborat.

l\fartinuf,
conlirmans.
Freclinando, confirmans.
I lidaco,
confirmans.

Petro,
tefür.
Fredinando, teftif.
lohanef,
tefüf.

l\fartinus scripfit

La parte más interesante del diploma es la suscripción del
otorgante, que es autógrafa. La primera mitad de esta firma
cuadra en ~l extre~o final del renglón 34, donde la superficie
del pergamino es aspera por defecto propio y de preparación,
Y a causa de e~to, la tinta aparece un poco corrida; no hay
raspadura de nmguna clase; lo mismo la letra del amanuense
aunque éste es más hábil y usa tinta menos flúida, aparece e~
este lugar del pergamino también algo corrida. En el comienzo
del renglón 3 5, el resto de la firma está perfectamente Jim pio
de toda corredura.
Nadie llamó la atención acerca de este autógrafo del Cid.
A haber sabido el carácter autográfico que Ja suscripción del
Campeador ofrece, no hubiera vacilado Masdeu en ver en· ello
otro signo más de falsedad. Hay ideas muy erróneas acerca
del analfab~tismo en los siglos remotos medievales, y recordando de tiempos mucho más cultos algún famoso hecho aisla~o, com~ que el conquistador del Perú no sabía firmar, podna extranarse que el Cid supiese escribir. Masdeu, al menos, es de los que creen que el Cid debía ser tosco como un

�AUTÓGRAFOS JNJ!DITOS DEL

R. MENJ!NDEZ PIDAL

almogávar, y no un «sabiondo pragmaticón», conocedor de
fueros, según su Historia latina nos lo presenta 1; mas en plena
contradicción con las ideas de Masdeu, la realidad nos muestra al Cid consultando el Fuero Juzgo, al lado de un obispo y
de un juez, para fallar un pleito: el perfecto caballero, según
los ideales de la Edad Media, no había de regir las armas sino
en apoyo de la justicia, y para eso debía conocer el derecho
y poder juzgarlo técnicamente; tenía, pues, que ser algo letrado, y no hay por donde pueda chocarnos que el héroe castellano supiese manejar la pluna.
En la ortografía observamos oc sin h, vulgarismo demasiado crudo; la otra falta, afirmo con una sola f, es ya muy
corriente, aunque ambas son extrañas al cuerpo del diploma.
Las tildes de abreviatura llevan encima tres puntos.
Si comparamos la letra del Cid con la de su coetáneo y
antagonista el rey Sancho Ramírez de Aragón 2, vemos que
éste, como hombre educado en una región española que desde
muy temprano recibía la influencia de Francia, muestra ya el
carácter de una avanzada transición de la letra toledana o visigoda a la francesa, visible sobre todo en lo anguloso de los
trazos y en la factura de las ee. Por el contrario, la letra del
héroe de Bivar es visigoda pura, en su variedad castellana,
como formada que fué en época ajena aún a la influencia francesa en Castilla, y aprendida, probablemente, en las mismas
escuelas del palacio de Fernando I, tan alabadas por la crónica llamada Silense.
Es la letra del Cid, aunque irregular, segura y fácil; bien
formada y bien sentida, como de hombre bastante ha?ituado
MAsoEu, Hist. crit. de Esp., XX, pág. 243.
Hállase al pie de una donación del señor García Acenare,¡; al monasterio de San Juan de la Peña, año 1070. (Archivo Histórico Nacional.
San Juan de la Peña, núm. 431.) No ha sido notado tampoco el carácter autográfico de esta suscripción por J. SALARRULLANA y E. !BARRA,
JJoc. de Sane/to Ramírez, II, Zaragoza, 1913, págs. 78-81. - La suscripción, que publicamos en facsímil, dice: «Ego Sancius Ramimiri,¡;, g,-atia Dei aragonensium siue pampilooensium rex, jn introitu meo jn
Pampilona hanc kartam laudo et confirmo. Signum Sancij.•
1

2

+

CID Y

Dl! JIMENA

a escribir. Los recios trazos de la pluma del Campeador, tan
desiguales en tamaño y en intensidad de pulso, tan ondulantes en su dirección, caen sobre el pergamino misteriosamente
dóciles a las inquietudes del pensamiento; en ellos poseemos
una preciosa reliquia: una sencilla frase trazada en un momento de religiosa tensión de aquel espíritu que con su incendio interior iluminó como ningún otro la conciencia colectiva
nacional; una huella de aquella mano firme y vigorosa que
España, por boca de sus poetas, bendijo como vencedora de
moros y justiciera contra desafueros regios y nobiliarios.

La segunda escritura, de 1101, es otra donación hecha a
la catedral de Valencia. Hácela D.ª Jimena Díaz por el alma
de su marido Rodrigo el Campeador, y por la de sus demás
parientes.
Está escrita en un pergamino que mide 479 X 278 milm.,
el cual se guarda en la misma catedral de Salamanca, juntamente con el anterior.
He aquí su texto:
2I mayo, IIOI.-JJoña jimena Díaz dona a la catedral de Valencia el
diezmo de todos sus bienes.

XPS. Principium fcripti maneat fub nomine Chrifti. Ego denique
Eximina Didez, infpirante me diuina clementja, nulliiif 12 cogentif
imperio nec fuadentif articulo, fed propria atque fpontanea mea uoluntate, una cum confeofu filiif atque 13 fi!iabu/ necnon et meif bonif hominibuf, facio hunc titulum fcriptionjf et donatjooif ad honorem Dei
et beate I' Marie femper uirginif Ualeotioe fedif. Concedimrif Deo et
glon·ore Dei genitricif predicte atque patroni noftro domino 1s Ieronimo
pontifici eiusque fuccefforibuf, pro remedium anime domini et uiri mei
Ruderici Compidoctorif fiue pro remedium anime me1r uel filiis 16 atque
fiiiabu/ et nepotibu/ meif, non folum illif decimif quem predictu/ dominuf et uir mettf donauit, sed remota omni occafione adimpleta decima parf 17 omnium rerum quem adquifiero per totum mettm honorem,
quam modo e[g)o et filiif uel filiabu/ et nepotibu/ meif abemu/ uel
deincebf per terra fiue per Iª mare, auxiliaote Deo, adquifituri fumuf
In primif de pane et uioo, oleo uel ficuf, de ortif et arboribu/ uel om-

�R. MEMlhilDEZ

AUTÓGRAFOS INÉDITOS DEL

PIDAL

nia quem telluf fruifera profert, j9 aduc etjam de molendinil et ualneif,
de tendií uel tauernif, de alfondicif uel de domibuf, de furnif fiue de
illaf maximaf et minij 10maf alkabalaf; infuper et de quinta parí qua1n
ufum uifumque eft accipere de meif hominib1if, ve! etjam de omnibuf
rebuf, tam de forif quam et de intrinfeci/ j11 meif urbibu/ uel caftrif
max.imif et minimif adquifituri fumuf, damuf Deo et predicte Dei genitricif et omnibuf Canctif e iuf, et patri noftro reuerentiffimo ¡12 leronimo epifcopo eiufque fuccefforibu/ don anda concedimuf. Ideo ego pre1
fata Eximina hec omnia libenti animo do et iuro, filiif filiabu/que j ' et
nepotibuí meif iurare atque firmare precipio, ut quamdiu uita uixero
et honorem tenuero, ita adimpleuo in omnibuf, Cicut promifi ¡i. Deo et
matri noftre ecclefie. Quando autem eif iftum honorem dimifero ipfif
meif filiif et filiabuf, hoc totum prefcriptum adimpleant, j15 quemadmodum Deo iurabimu/ et promifimrif. Et non tantummodo ego et filiif
uel filiabu/ meif ifta donaria Deo concedimuf, fed et no/tri[ j16 principibuf, qui noftro iure funt conftituti, fimili modo illut quod ex nobif
tenent in eormn hereditario decimif Deo promittunt atque concedunt.
p7 Nof autem non folum hanc paginam firmamuf, fed et aliif priuilegiif
quo[ dominu[ et uir meuf Rudericu/ donauit atque firmabit, et nofmed j18 ipfaf pagina[ firmabimzif, et filiif uel filiabu/ et principibu/ noftrif firmare pncepimu/; et ut firme permaneant propriif no/trif manibu/ prefignabil19muf Quod fiquif diabolico ioftinctu uel aliqua contra hec no/tra dona uenire ad difrumpendum temptauerint, .c.'" libral
auri cogantur ¡20 perfolbere pontifici uel ecclefü;; et ut que teniptauerint fe poffe minime adimplere confidant, precamur e[pif]copum
quatinu/ eof j21 gladio anathematif feriat et animaduerfionif ultime
iaculo diftricte confodiat. j22 Ego leronimuf, ualentin«; ecclefii; epifcopu[, cum omnibuf clericif mi/zi fubditif, auctoritate Dei patrif omnipotentif et Filii et Spiritu[ Sancti et beate Marie 123 femper uirginif, et beatorum apojtolorum Petri et Pauli a Deo diuinittif nobif per eof eorumque
fuccefforef poteftate collata, excomunicamuf ¡u et anathematizamu/
et feparamu/ a finu matrif noftre eccle[ie, et ab omni conforcio chriftianorum fequeftramtt/, et iungimu/ diabolo et fatellij 25tibu/ eiuf, omne[
hominef u tri ufque fexuf qui hif facrif inftitutif rebellef uel inobediente[ obftiterint, donec refipifcant et digne j26 Deo et [ancle ecclefie et
nobif uel fuccefforibzif no/trif fatiffaciant. Facta cartula huiu/ donatjonif .xu. kalendaf iunii, era .T.CXXXVIlll\ j27 anni domini no/tri lhefu
Ckrifti .Mº.Cº.1°. Deuf ueruf (:). Ego Eximina predicta, qui hanc paginam ¡2s fieri iujfi, manu mea firj 29cmabi.
Ranimiruf, roborat.
riiunio,
roborat.
Fredinando, roborat.

Petrtt/,
confirmans.
Rudericrif, confirmans.
Sanciuf,
confirruans.
Martinus scripsit

Pelagio, te/tif.
Didaco, teftif.
Nunno, tefti[.

CID y

DE

JIMl!NA

La más antigua mención de este documento que conozco
es la que hace el primer gran investigador de nuestros archivos, Fr. Prudencio de Sandoval, en I6oI: «La yglesia de Salaman~a tiene una carta original, que llevó allí el obispo don
Gerómmo, que de Valencia vino a ser obispo de Salamanca,
la qual vi original y la saqué con cuydado. Es una donación
que Ximena Díaz, juntamente con sus hijos y hijas (digo lo
que dize), hizo al obispo don Gerónimo y a la Iglesia de Valencia ..... y es la data 12 k. junii, Era 1139, y está firmada de
la misma mano de Xiroena Díaz» 1 • Por estas palabras se ve
que este diploma de I IOI se hallaba en la catedral de Salamanca antes que González Dávila depositase allí el de rn98.
Probablemente se encontraba en aquella iglesia desde que en
I I02 fué confiada al obispo D. Jerónimo 2_
La donación d e D.ª Jimena fué publicada por González
Dávila 3, por Yepes 4, por Risco 5 y modernamente por varios
otros 6 •
También contra la autenticidad de este diploma expuso
1
SAN~OVAL, Fundaciones de San Benito, Madrid, 1601, fol. 41 v del
mon~steno de Cardeña. Lo mismo dice en la Historia de los reyes de
Castilla, Pamplona, 1615, fol. 55d (igual folio en los ejemplares de portada rehecha con la fecha 1634; en la reimpresión de Benito Cano
tomo I, pág. 179).
'
2
Yerra MAsDEU, XX, pág. 343, al asegurar que este diploma fué
llevado a la cate~ral de Salamanca por Gil González Dávila; éste dice
que puso la escritura de 1098 encontrada en 1617 «en el Archivo de
Sa:a~anca, con otra de D.ª Jimena•, lo cual quiere decir que la de
D. Jimena se hallaba ya en el Archivo, y no como entendió Masdeu
que ambas fuesen llevadas a él por Gil González.
'
3
G1L GoNZÁLEZ DÁv1LA, Historia del Christo de las Batallas que está
en_ta_ catedral de Salamanca, Salamanca, 1615, pág. r6: «Esta escriptura
ongmal está en_ los Ar~hivos de la sancta Iglesia de Salamanca, que la
s:c~ de Val:nc1a el obispo don Gerónimo con la imagen deste sanctiss1mo Chnsto.•
~ Crónica_ de San Benito, VI, 1617 (licencia de 4 de julio i6i 6),
foho 494- MeJora algo la malísima edición de González Dávila
5
La Castilla, 1792; pág. xm.
·
8
•
Por ejemplo, fué reimpresa por R. CHABÁs, E piscopologio Valentino, I, 1909, pág. 307.
TOMO V.
2

�R. MENKNDEZ PIDAL

1.

Masdeu varios argumentos El único importante sería el de
que Valencia en 1101 ya no podía estar en poder de cristianos, si esta afirmación fuese verdadera; pero sabido es que la
ciudad fué abandonada por D.ª Jimena, y de nuevo ocupada
por los almorávides, tan sólo en mayo de 1102. Por lo demás,
el que Masdeu oponga al nombre de Jimena Díaz del diploma
el nombre de Jimena Gómez de los textos poéticos, o que
vuelva a insistir sobre la inexistencia del obispo D. Jerónimo,
no merece respuesta.
El que Jimena hable de sus hijos, hijas y nietos, constándonos que ya entonces no tenía hijos, chocó sin razón a Sandoval y Masdeu. En el nombre de hijos, sin duda van incluídos
los yernos, y pudiera ser uno de ellos el Ramirus que robora
en primer lugar el documento, según creía el P. Moret 2 •
Por mi parte, creo que los nombres de Ramirus y demás
que roboran y confirman, son nombres de clérigos - así me lo
hace suponer la falta de apellido - . En el diploma faltan las
firmas de los laicos, lo mismo que en el documento de 1098;
esto puede ser: o por tratarse de un ejemplar especialmente
eclesiástico, o por no usarse tal confirmación en la cancillería
valenciana del Cid.
Esta cancillería tenía sus normas especiales. Vemos en el
documento de 1101 la misma forma de excomunión final y el
mismo nombre de principes que en el de 1098.
La parte material de ambos diplomas es también igual.
El espacio interlineal es un poco más ancho en el de 1101;
pero el crismón y la letra son iguales. Es preciso observar
que este documento de 1101 es de menor tamaño y de menos
importancia que el de 1098; por eso en él no hallamos las
cuatro o cinco mayúsculas que el otro ostenta con trazos más
gruesos y adorno de puntos; no obstante tal estilo, se observa
en el crismón de 1101 mejor que en el de 1098; y por lo demás, en ambos diplomas usa el escriba los dos tipos de maHist. crit. de Esp., XX, 1805, págs. 357-358.

1

MAsDEU,

2

J. DE MoRET, Investigaciones históricas de Navarra, Pamplona, 17661

página 666, abajo.

AUTÓGRAFOS INÉDITOS DEL CID Y DE Jl!IIENA

19

yúsculas, toledano y francés, muy mezcladamente. Además, en
el documento de 1101 los trazos altos de las f f y las//, aunque son n:ienos prolongados, como de escritura menos solemne, en cuanto toman algún vuelo sobre el renglón, ostentan la
característica ondulación con que más a menudo van adornados en el de 1098 1 . No hay la menor duda, pues, que es el
mismo Martín el que escribió ambos diplomas, con tres años
de diferencia y con las ligeras discrepancias que este intervalo supone. Cierto que la firma que hoy lleva el diploma
de 1101, Martinus scripsit, es a todas luces falsa; pero es la
falsificación de una firma verdadera. A la izquierda de la M
falsa se ve surgir la M verdadera, muy borrosa, pero bien formada con la simple ondulación de pluma usada en el documento de 1098, en vez del trazo seguido y la tosca ondulación
que caracteriza a la falsificación. Al final leí también, con reactivo, la auténtica última t de notuit. Sin duda la firma estaba
muy borrosa, y alguno se entretuvo en remozarla con gran
inhabilidad.
En cuanto a la redacción, el diploma de 1101, como menos
solemne, está en peor latín que el de 1098. Basta notar la repetida frase pro remedium- que es pro remedio en el diploma
&lt;le 1098 - ; filiis uel filiabus, usado varias veces como nominativo u otro caso; la frecuencia de quem en vez de otro caso
del pronombre relativo; persolbere, firmabi y otras grafías por
el estilo, etc.
Este diploma, como tuvo la suerte de ser anunciado al
mundo erudito por Sandoval, ni corrió con la fecha equivocada,
como el anunciado por González Dávila, ni careció de la conveniente atención para la firma autógrafa del otorgante. Sandoval nos encarece tal circunstancia de la carta de 1101: «está
firmada de la mesma mano de Ximena Díaz, que no era poco
saber escrivir en aquel tiempo una mugen, 2 • González Dávila
recargó aquí el elogio: «la letra, para ser de muger y de aquel
1 Véase, por ejemplo, ortif, renglón 8;fili1J, reng. 15; nof, reng. 17;
~of, reng. 20, etc.
2
Hist. de los 1·eyes de Castilla, 16 r 5, fo l. 5 5 d.

�20

R.

MBNtNBDZ

PIDAL

tiempo, es buena» 1 . En realidad, la letra abunda en rasgos
inútiles en la r, la n y alguna a; está mal comprendida y mal
espaciada; es una letra de señorial grandor, bastante inclinada
hacia la izquierda.
Doña Jimena, al estampar su firma usó una tinta mala, que
ha padecido mucho con el tiempo y es difícil de leer. Los
editores antiguos, o no leyeron nada antes de la palabra Ego,
o leyeron algo inaceptable 2 • Hay dos palabras escritas con
tinta que me parece igual; los rasgos son algo más gruesos
y falta la inclinación hacia atrás en ellos, mas, a pesar de esto,
parecen de la misma mano de D/ Jimena, trazados con distinta
posición del pergamino sobre la mesa; así me lo hace pensar
la extrañísima r con que creo empieza la segunda de estas
enigmáticas palabras y que me parece de igual mano que las
rr de jieri y de fircmabi. Quizá se trate de una invocación
piadosa, que deberá leerse «Deu[ ueruf».
En el texto del documento, D .ª Jimena ofrece a Dios el
diezmo de todas sus propiedades y de las nuevas ganancias
que por tierra y por mar pudiera hacer con la ayuda divina.
La viuda del Campeador está habituada a soñar en nuevas conquistas; pero en realidad esta donación parece hecha en momentos angustiosos, para impetrar la protección divina contra
los peligros que rodeaban a Valencia. El diploma está otorgado en 21 de mayo, y en el mes de octubre el general almorávide Mazdali había de sitiar la ciudad para, después de un
cerco de siete meses, obligar a los cristianos a abandonarla.
R.

ADICIONES HISPÁNICAS AL DICCIONARIO
ETIMOLÓGICO DE W. MEYER-LÜBKE

Aun no existe un diccionario etimológico del español; se
han hecho estudios de esta índole en obras especiales o en
artículos de revista, pero una recopilación sistemática y crítica
de la materia etimológica sólo se encuentra en los grandes
diccionarios románicos de Diez, Kéirting y Meyer-Lübke, bien
conocidos de todos. Este último 1 representa un esfuerzo
considerable en su eminente autor; no se limita, como Kéirting,
a compilar la labor de los predecesores, sino que aplica su fino
sentido crítico a los estudios ya existentes, y en muchos casos
propone soluciones originales. Para emprender una obra de
esta magnitud, en que se intenta exponer la historia etimológica de las lenguas romances habladas desde el Tajo al Danubio, Meyer-Lübke estaba perfectamente preparado; pero por
lo mismo, cualquiera comprenderá que este Diccionario no
puede ser un libro acabado y perfecto en sus detalles; esa
labor complementaria y depuradora compete a los lingüistas
de cada país románico 2 • Por lo que hace al español, no son

MENÉNDEZ PrnAL.
1

Hist. del Christo de las Batallas, 1615, pág. 15.
GoNZÁLBZ DÁv1LA, Hist. del Christo, 1615, pág. 19, leyó: «D. Hieronymus Episcopvs. Ego Eximina..... • YEPES y Risco nada leen entre
·la fecha cMCh y el «Ego•.
1

2

Romanisclzes Etymologisches Wo·rterbuch (forma parte de la «Sammlung romanischer Elementar-und Handbüchen ), C. Winter, Heidelberg, 4..º, 1911 a 1914; van publicadas ocho entregas, que ocupan
560 págmas. La última etimología es tabella, núm. 8509.
2 • Para reseña de sus críticas véase E. R1cHTER, Rom. Jalir., 1914,
págma 102. Véase además Rev. Lang. Rom., 1913, pág. 474 (indicación
de erratas); ZRPh, XXXV, 383 (Schuchardt censura que no se citen los
nombr~s de los autores de las etimologías, sino sólo el lugar donde
aparecieron éstas); Roro, XLI, 438 (Thomas señala deficiencias en la
parte francesa, y bastantes erratas); LGRPh, 1913, col. 401 (Herzog

�22

AMtR ICO CASTRO

ADICIONl!S HISPÁNICAS AL DICCIONARIO DE Ml!YI!R•LtlBKE

muy de extrañar las deficiencias que se notan, dada la dificultad para la información que ha de hallar siempre un extranjero no especialmente hispanista.
Sin discutir cuestiones de método 1, observaré que la forma
en que aparece aquí el léxico español se presta a alguna incertidumbre; prescindiendo de las indicaciones de asturiano o
aragonés, las palabras sólo están calificadas por la denominación de español antiguo o simplemente español; en otros
países donde está más elaborada la historia de la lengua, sin
duda habrían bastado esas indicaciones; pero aquí habría hecho falta alguna mayor bibliografía. De todas maneras, el material reunido es considerable, y debe reconocerse la enorme
dificultad que habría representado el documentar algo las
palabras en la historia y en la geografia, faltando como faltan
trabajos preparatorios 2 ; esta tarea, además, habría rebasado
el carácter, en cierto modo elemental, de la obra. Es, pues,
natural que discutamos en la Revista la parte española de
ese Diccionario; de una parte, añadiré etimologías y derivados que no han sido recogidos por Meyer-Lübke; y de otra,
consignaré cuantos datos y sugestiones me parezcan de interés lexicográfico 3 • No aspiro en este artículo a analizar todo
lo publicado.

4. Añádanse entre los derivados de aban te: esp. delantal
(&lt; prov. davantalh, cat. dabantal + delante); zamor. avantal
'delantal'; esp. ant. avantaja (&lt; fr. avantage).
5. Avanzar, por no aparecer antiguamente, puede ser importado, no por la fonética; pero es más fácil pensar en el
ital. avanzare, que en el cat. avansar.
8. Ast. abá (RABM, X, pág. 156).
16. Añádanse esp. ant. abye, alze, auzado. Es posible, en
efecto, que auze derive de AB C, como propone Baist, ZRPh,
1908, pág. 423, partiendo del empleo mágico de las primeras
letras del alfabeto; pero no es menos probable una etimología
* a vice (Cantar, pág. 489), regresión de avicella (cfr. avz"ca, de avz"cula), que no sería morfológicamente imposible,

hace un elogio de conjunto de la obra, e indica sus ventajas frente al
Diccionario de Korting); Deutsche Literatttrzeitung, XXXIII, núm. 1
(no he podido verla). Schuchardt, además, ha discutido las etimologías
vascas del Diccionario en la Revue Internationale des Études Basques
(véase RFE, 19161 pág. 68).
1 VéaseJuo, ASNL, 1914, págs. 416-438.
2
Con todo, habr!a el autor podido utilizar el Cantar de Mio Cid de
M. Pida!, El dialecto leonés y otros trabajos del mismo, la Spanische
Grammatik (19 10) de Hanssen, etc., etc. Un inconveniente, que desde
luego dificulta el manejo del Diccionario, es la no indicación de la
cantidad de las vocales, pues aquélla falta bastantes veces; muy de
alabar sería que en una segunda edición se remediara este inconveniente.
s En el presente artículo se emplean las siguientes abreviaturas:
Baráibar= Vocabulario de Álava.
Cantar=M. Pida!, Cantar de Mio Cid.

23

CGlLat = Corpus glossariorum latinorum.
Coll=Diccionario aragonés, Zaragoza, 1901.
Figueiredo= Novo diccionaniJ da lingua portt,guesa, por Cand. de Figueiredo, Lisboa, 1913.
Gr. gall.= V. García de Diego, Gramdtica histórica gallega.
Gram. hist.=M. Pida!, Gramdtica histórica.
Hanssen=Hanssen, Gramdtica histórica.
Lamano=Dialecto vulgar salman#no, por J. de Lamano, Salaman-

ca, 1915.
Moraes=Diccionario da lingua portugueza, por Ant. de Moraes, Río
de Janeiro, 1890.
NBAE = Nueva Biblioteca de Autores Españoles.
RABM, X = M. Pida!, El dialecto leonés, en Revista de Archivos,
Bibliotecas y Museos, 1906.
RFE, III, se refiere casi siempre a García de Diego, Dialectalismos,
en el volumen III de la Revista de Filología Española.
Rato= Vocabulario de palabras y frases bables, por D. Apolinar de
Rato.
Simonet= Vocabulario de voces usadas entre los mozdrabes.
Valladares=Dzccionarw gallego.
Cuando cito pueblos de la provincia de Salamanca, utilizo datos
de D. Federico de Onís. Los datos de Sanabria provienen de propia
observación; estos últimos ilustran sobre la penetración del léxico
gallego-portugués hacia la región leonesa, lo cual no deja de ser interesante para juzgar el dialecto del país.
Cuando una palabra va en versales es que falta esa etimología
(Stzchwort) en el Diccionario.

�ADICIONES HISPÁNICAS AL DICCIONARIO DE IIIBYER-LtlBKE

AMÉRICO CASTRO

como lo es* avex partiendo de avis, propuesto por Cornu,
Rom, X, 76.
39. Suponen abrotanum (CGlLat, III, 549, Ducange) y
no abroto num, esp. abrótano, brótano (que son cultos) y el
ita!. abrotano.
41 a. ABsc5Nsus. Esp. ant. en ascuso 'a escondidas' (Fuero
Juzgo, pág. 10); a escusa (Alez. O, 2216, etc.).
44. La forma ajenzo, única que se cita, es, según Simonet,
pág. 18, un aragonesismo; ajenjo, la forma corriente, falta.
Los derivados de absinthi u son muy variados: ajenxo ( «polvos de ajenxos», López de Ayala, Aves de C(lfa, Bibl. Esp., V,
pág. 186), asensio («darle asensios con el vino», Corvacho, página 17 4, y Covarrubias); ensensios (Nebrija y Covarrubias);
axenxos, azenzios (Covarrubias; nótese el uso en plural); asensio (Dice. Acad.). Simonet trae además como mozárabes: anzensio, anzenzo, lixenso, nixenso, sienso; como esp. ant. acienzo, asencio, azenjo, enjenzo, y gal!. axenxo. La forma actual en
Sanabria es ajencio y asensios (en plural). La explicación de
estas interesantes formas- prescindiendo de las mozárabes, en
que hay prefijos árabes-se logra suponiendo una palatalización de -bs-)-ss-)-s- (cfr. ca psa) caxa); el arag. ajenzo sería la
forma fonética. Luego ha habido asimilación a la inicial (azenzo, ajenzo, ajenjo), o influencia de la forma culta (ajencio, asensio, con seseo esta última). La forma azenxio puede compararse con anzia ansia (Alez. O, 181; P, 1129). La asimilación, la influencia culta-explicable aquí por tratarse de una
planta de uso medicinal-y la alternancia entre las castellana
y otras articulaciones prepalatales, han complicado el desarrollo de esta palabra. Hoy día, el fr. absinthe ha dado la forma
trivial ausenta, gall. asente (Gr. gal!., pág. 18).
so. Que zurdo venga de absiírdu, no sólo es «dudoso»,
sino imposible fonéticamente, si se trata de voz popular.
52. Esp. abundar es cultismo, pero faltan pop. ant. abondar 'proveer de lo necesario' (Cantar, pág. 424); bondar; abando
'abundancia' (Berceo, Mlg., 4; Alez. P., 922) 'bastante' (J. Ruiz,
192, etc.; hoy se usa en salm. y ast.; véase Lamano, pág. 177,
y Rato); abondoso.

&lt;

65. Sin duda hay error en «acatarse 'sich auf etwas beziehen ', eigentlich 'fassen'?»; acatarse, antiguamente significó
'recelar' (Dice. Acad.). Falta, en cambio, acatar.
82. Sanabr. aculleitar 'acoger, acariciar'; cfr. ptg. ant.
acollteitar y mod. acolheita 'a acr;ao de...fugir para se abrigar
de mal' (Moraes).
83. No creo que esp. acordar (que falta) 'convenir, poner en
buen acuerdo', ptg. acordar 'despertár' procedan de *acchordare 'templar las cuerdas'; M.-L. dice que la relación con
cor, cordis, propuesto por Cuervo, Dice., I, 146, es menos
verosímil semánticamente; pero la influencia de cor parece
evidente en vista de concordare, discordare (Cantar, página 426).
89. Añádase esp. ant. acorro 'socorro' (Cantar, pág. 426).
123. Aquí, entre los derivados de *aquilea, y no bajo
* aculeare, debe figurar esp. aguijar. Falta aguijada, ijada
(este último popular en toda España), and. !xaíya; hay, además,
injada, ainjada, einjada (RFE, III, 312).
16o. Añádase, bajo aducere, arag. aduito.
166. Añádase esp. ant. airado 'desterrado, malhechor'
(Cantar, pág. 434.)
196. Ha tenido gran vitalidad en español el galicismo aprés
'cerca', que falta (Cantar, pág. 469; Berceo, Mlg., 114; J. de
Mena, NBAE, XIX, 209).
201. Deriva M.-L. de ad tenus el esp. ant. atanes aquí,
inspirándose en Diez, pág. 490, que citó «altsp . atánes» . M-L.
ha debido tomar esta palabra del Dice. Aut., que trae un
único ejemplo del Fuero Juzgo: «no nos desmembramos que
atanes aquí pussimos». Cotejando este pasaje con la edición
de la Academia Española (1815), resulta que se trata de una
errata de un manuscrito; en el lugar correspondiente dice la
edición académica, pág. II6 b: «fasta en esaqui», y la variante del manuscrito Ese. 6: «atanes aquí» 1 . Ahora bien,
consultando otros lugares donde aparece la misma frase,
encuentro en la pág. 10 b: «fasta en esaquí», y como variante
1

Lo mismo pág. 36, variante 15.

�26

AMÉRICO CASTRO

del manuscrito Ese. 6, «ata en esaqui». Esta última frase, cuya
única particularidad es que ata sustituye a /asta, fué alterada
en algunos casos por el copista, que suprimió la e de en. Debe,
pues, borrarse esta falsa forma, que, por lo demás, no convenía
fonéticamente con tenus.
204. Ast. aú (Rato). En sanabr. auto 1 '¿dónde está eso?';
aula '¿dónde está ella?'
247. Hay gran dificultad en relacionar estiar 'pararse, detenerse' (Dice. Aut.) con aes ti vare 'entrar el verano': la fonética tampoco ayuda, pues la -v- ante a generalmente queda;
estiar tendría que derivar de estío. Los ejemplos son raros; sólo
conozco el del Dice. Aut., tomado de la Filosofía del sevillano
Alonso de Fuentes: «Solsticio quiere decir aquel punto en el
cual estiando el sol, parece que no se mueve.» Una preciosa
indicación da el Diccionario de Terreros: «es voz de boyerizos», y la identifica con el vasc. estí 'voz con que se incita a
retroceder al ganado' (Azkue). Para decidir la cuestión haría
falta conocer la geografía de la palabra, y más ejemplos
antiguos.
253 a. AFFECTARE. Afeitar no puede venir del fr. ant. afaitier, por razones fonéticas; -ai- habría dado -ai- (laido, etc.);
también objeta esto, de Forest, Rom. Rev., VII, 380. Lat.
affectare (participial de afficz"o) ha dado en español formas
cultas (afeitar) y populares (ahechar). Esta última figura sin -h-,
por error, en el Dice. Acad.; Covarrubias, Nebrija y Palencia,
así la escriben; dice este último: «es vannus harnero fecho
de vimbres ..... , y en el vsan ahechar las habas» (fol. 515 a).
La -/- está asegurada además por ast. a/echar y and. ah~cai
(RFE, IV, 394)- Afeitar podía ser también un dialectalismo
(leon. o arag.).
257 a. AFFIDARE. Esp. ant. afiar, de uso frecuente en los
textos jurídicos.
276. Los significados metafóricos de aire en esp. ( «tener
aire de algo», etc.) derivan, segúnM.-L., del ant. fr. aire( agru,
que en la Edad Media significó «naissance, naturel, maniere
1

Se oye también en Canarias (Las Palmas.)

ADICIONES HISPÁNICAS AL DICCIONARIO DE MEYER·LÜBK.E

27

d'etre». Diez y el Dict. général relacionan estos sentidos con
aer; pero objeta M.-L. que «eso es semánticamente más difícil, y sobre todo no se prueba la relación entre «aire» y «manera». Sin embargo, en la historia del español hay bastantes
elementos para relacionar «aire» y «manera de ser». Por dos
caminos ha podido relacionarse aire ( a ere con el concepto
de la actitud personal: la persona, al andar, movía el aire con
el manto, con el penacho, etc., y la impresión de garbo o elegancia producida entonces, se indicaba diciendo que la persona era airosa; la expresión negativa de esto la tenemos en el
Corvacho (1 438) 1 : «a la una dize vil, a la otra dize suzia .....
a la otra mal airosa, a la otra mala muger, e qui&lt;;;á ella es
de peor». Otra causa de que «aire» venga a significar algo
personal es la idea de la influencia del aire en la fisiología
del individuo: «los quatro elementos que corresponden a
estas calydades: el agua al flemático, el ayre al sanguino, la
tierra al malencónico» 2 • Por otra parte, el pueblo ha creído siempre que el aire era causa de toda clase de enfermedades; actualmente, la parálisis, la torticolis, etc., se atribuyen a
aquél 3 • En Covarrubias hay frases que reflejan bien las diversas influencias del aire: «Es un poco de aire, no es cosa de
consideración. Darle el aire, tener barrunto de alguna cosa,
tomada la semejanza de los perros ventorés. Mudar aire, irse
de un lugar a otro para cobrar salud. Tener aire "', tener gracia una cosa», etc. Cualquiera de estos motivos o varios de
ellos ha podido originar que se diga de una persona que tiene
1

Edic. Bibl. Esp., XXXV, 161. Cfr. además: «Infinge de 101,Ana
mas que non es, por remedar a las otras: estúdiase en furtarle los comportes, los ayres de andar e ~abiar, pensando todavía que ella es más
101,ana... (Ibíd., pág. 133.)
2
Corvadw, pág. 190. Cfr.: cDesi el ayre massa aquel sperma e
aquella sangre fasta que lo torna tal como el suero.• (Calila, edic. Alemany, pág. 45.)
3 En El Buscón, de Quevedo, un mendigo atribuye la enfermedad
de su pierna a un caire corruto,. (Edic. Clás. Cast., pág. 80.)
• Cfr.:
cConseje a su sennor que sea piadoso,
dulc;;e e de buen ayre, e a todos gra,;ioso.•
(Rimado de Palacio, 446.)

�All(lfRICO CASTRO

AD1CIONES HISPÁNICAS AL DICCIONARIO DB MBYER-LilBKB

buen o mal aire, por la forma en que refleje los efectos de
aquél. En portugués ocurre también el cambio de significado: «parlezias que o vulgo chama ar» (Moraes, pág. 218 b);
y como el ptg. ar no puede corresponder fonéticamente al
fr. ant. aire, es evidente que debe desecharse la hipótesis
del galicismo.
En cambio es evidente que entre los derivados de agrum
debía figurar el esp. ant. ero 'campo', frecuente en la Edad
Media 1, y que aun cita Correas: «Hielo de hebrero, dale del
pie y vete al ero» 2 •
304. También deriva de ala, alear: «Assy fué pora Ector
el pendón aleando» (A/ex. O, 167). «Y dobla tus alas, según
mi consejo, Porque tú puedas, muy más que vencejo, Subir
aleando la súpera cumbre» (El Cartuxano, NBAE, XIX, página 316).
313. No es necesario suponer para alondra una fusión de
alauda y calandra, pues *alaudula (que supone el ital. allodola) da normalmente alondra (Gram. hist., § 68). Falta aloya 9,
que aun existe en Álava (Baráibar, pág. 30). Comp.: «[Los
esmerejones] son aues muy ligeras et plazenteras, et buelan
et toman bien la cogujada et el aloya; et aun toman perdiz»
(López de Ayala, Aves de ca;a, Bibl. Esp., V, pág. 149). Es
curioso recordar que Ayala era de Vitoria.
328 a. ALBURA. Esp. albura, que no debe figurar bajo alburnus. Hay albura en CGlLat, III, 439. Cfr. «albugo: aluura de ueuo», en un glosario latino español del siglo x1v '·
368. Faltan, bajo allocare, esp. ant. alogar, alugar, aloguero, aloguer, aluguer, frecuentísimos en la literatura.
387. Es extraño que esp. alto conserve la forma culta,
frente a otero, soto, ant. sotar y gal!. outo, que falta; pero como
es seguro que *oto ha existido, hay que considerar como un
1 Bs:acs:o, S. Mili., 474; J. Ruiz, 327, 7461 1092, 1297. Cfr. Hanssen,
§ 90.
2
Edic. Acad., pág. 145 b.
1 Explicable por pérdida de la -d-, y -y- que suprime el hiato;
cfr. leon. dt1yas, sanabr. loya( loa 'recitación teatral'.

'

Que en breve publicaré en esta Revista.

29

derivado verbal otear 'mirar desde alto' 1; gall. outear 2• Hay
pruebas en la toponimia de la abundante vitalidad de ot- junto a alt-, que consolidan la etimología propuesta: *altüra&gt;
Otur (Oviedo) «situado en una altura» 3; Otura (Oviedo, Granada) ' «en la falda norte de Sierra Nevada, en una llanura
algo elevada»; (Castillo de) Otura (Huesca); monte altu&gt;Montouto (abundantísimo en Gaiicia), Montoto (Burgos, Palencia);
eclesia alta) Grijota 5 ; ripa alta) Rivota (León), Ribota
(Burgos, Oviedo, Segovia) 6 • Según esto, es probable que Ot(}
(Hu esca) «sobre terreno peñascoso», Otas (Oviedo), Otos (Murcia), también pertenezcan aquí.
419. Esp. angarillas (&gt; cat. anganilla, que falta), no puede
ir ahí (amites), sino en el núm. 458; hay que suponer anga1 cE vido un lirón que le yazía en ~elada, et cató a suso, e vido un
buho en un ramo del árbol, oteándole para le llevar.» ( Calila, página 327.)
2
Valladares.-Diezy Korting derivaron otar, otear de optare, lo
que es inadmisible; M.-L. ha suprimido, con razón, otear en el artículo
optar e. Ya Covarrubias pensó en relacionar otear con otero; pero
hasta ahora no se había tomado por base oto.
• Datos de MAooz, Diccionario, etc.
' Es sabido que hubo nombres románicos que no desaparecieron
con la conquista árabe.
5 Cfr. Grijalba(eclesia alba.
6 Todos estos lugares están a orillas de ríos. Cfr. Ribalta; Ripalda
(Navarra) está tratado como las importaciones latinas en vascuence.
Redactado lo anterior, o.a Carolina Michaelis de Vasconcellos, la
ilustre escritora, me comunica la siguiente nota, como suya llena de
valor, y que trae nuevos derivados portugueses de a l t - : «outii (ant.
outila) 'a parte levantada e direita sobre a perna do porco'; [cita
M.-L. ptg.] outilo 'as paredes dos lados da casa, em oposi~o a da
fronte e a do fundo', [añádase] gal. outon; o nome topographico Montouto, Mons A/tus, das «Inquiri~oes» de 1258 (Port. Mon. Hist., página 510) usado nao somente em Portugal, mas tambem na Galiza, e
em Burgos e Palencia (Montoto)¡ gal. petouto 'montaozito', que eu comparo como port. picoto e Picouto (nas clnquiri1;oes• de 1258 ja ha Picoutum, pág. 484), que pela sua vez aparece na toponimia galega como
Picoto Picouto e Picouzo (&lt;-a !ti u s). Claro que nao falta em Espanha
nem Monte Alto (Salamanca), nem faltan 11;/ontonto e Petonto na Galiza
assemelba1;ao dos dois elementos?)•

�30

AMÉRICO CASTRO

rella) ptg. angarela, sanabr. angariellas 'tablas laterales del
carro'. Cfr. angariare 'carro ve! equo vehere' (Ducange), angariati 'portati' (GGlLat, V, 412).
468. Esp.-ptg. congoja no puede venir del prov. angoisa.
Se trata probablemente de un cambio de prefijo; cfr. ant. angoza (angozoso, Santillana, NBAE, XIX, pág. 509).
481 a. ANNODARE. Esp. añudar (RFE, III, 305, n.).
486 a. ANNUBILARE. Esp. añublar (RFE, III, 305).
497. Además de las formas citadas andado, alnado, y de
añado (Tallgren, Neuph. Mitt., 1911, pág. 161), antenatu ha
dado andrado; esp. ant. adnado (RFE, III, 316).
548. Bajo a pplicare figura acertadamente esp. allegar,
y por tanto debe quitarse del núm. 363, alligare; la -g- habría desaparecido. Al lado de allegar existió aplegar, que
falta. Véanse: Berceo, S . Dom., 358, 518; S. Mil!., 216; Alez. P,
983, 1311; Fuero de Navarra, págs. 84, 38, 24. Es forma más
bien aragonesa, según revela el carácter oriental de esos textos
y la conservación de -pl-; como actual la registra Borao, página 165.
577. Faltan esp. agüera, leon. agüeira 'reguera', que Figueiredo señala también en el dialecto de Beira.
630. Falta, bajo arena, esp. ant. areisco, mod. arisco ptg. arisco (Gram. hist., § 4 6 ).
700. Sin duda por errata figuran aquí, bajo ascra, esp.ptg. astroso 'sucio, repugnante'. Estas formas sólo pueden estar
bajo el núm. 7 46; faltan allá desastrar, -e, -ado, -oso; la significación actual se deriva fácilmente de la primitiva. Añádase
sanabr. áscaro, análogo a la forma italiana.
793. Entre los derivados de auricula añádase esp. orejera (del arado), ptg. trasm. orelheira, sanabr. ourilleira.
842 a. * AXILLeLLA. Esp. aslilla, islilla 'sobaco' (RFE, IV,
394).
1051. La etimología * bersium no conviene muy bien
para los derivados españoles brizo, brizar, ant. berfuelo. El
CGILat trae britia, pero, por desgracia, la voz griega que la
traduce, )..r.r.&lt;pYto1t0~, es incomprensible para Heraeus. La forma
ptg. brefO que da M.-L. es errata por berfO. En los dialectos

&lt;

ADICIONES HISPÁNICAS AL DICCfONARIO DI! llll!YER-LOBKI!

31

leoneses hay actualmente: briciu 'cuna' (Sesnández, Zamora);
brezar, brizar (Lamano, pág. 297); gal!. berze. Faltan cat. bres,
bressol.
1068. Gall. bido(* betulu, no es sorprendente por la -i-;
cfr. abirta (a perta, siso (sensu, y acibeiro frente a acebeiro, etc.; véase Gr. gal!., pág. 64. Falta gall. bidueiro. Sanabr.
budulo 'abedul'.
107 4. Entre los derivados de b i be re hay que añadir *biberacul u) esp. ant. bebrajo (Berceo, Duelo, 40), leon. ant.
bebrayo, beverayo («recebió .rn. boys que furon apreciados en
e y xx mor..... ltem, .un. cargas de centeno z .IIII. de ceuada
pera bebrayo» (Arch. Catedral de Zamora, 1282). «Yuguero a
quien dieren bues sanos ..... e cada semana una ochava de farina para so beverayo» (Castro y Onís, Fueros leoneses, página 451)·
1189 a. Bo1s-LE-Duc. Esp. balduque 'cinta encarnada'; en
el español de América belduque 'especie de cuchillo' (Cuervo,
Apuntaciones, pág. 497).
1215. Borda 'orilla', no sólo es extremeño, sino zamorano
(RFE, III, 195).
1228. Añádase, bajo bostar, zamor. buesta,güesta'excremento del buey' (Olleros de Tera, Otero ·d e Bodas); falta gal!.
bosta.
1241 a. Bounus? Como una mera hipótesis doy esta forma
para llam_ar la atenc_ión sobre ciertos derivados curiosos: ptg.
boUfa, bozfa 'terreno inculto, terreno que s6 cría mato'; minh.
'terreno murado en que se cria mato, etc.'; boifar, boufar
'ro&lt;,;ar e queimar o mato' (Figueiredo) 1 • L. de Vasconcellos,
Phi!. Mirand., I, 335, trae mir. boucicas, y dice: «a etimologia
e realmente dificil», y como sugestión recuerda los nombres
ibéricos Boutius, Boutia (Hübner, pág. 2 56); Pietsch, Mod.
Phi!., XIII, 631, ha restablecido esta forma en los fragmentos del Graal que estudia, y cita la forma gall. bouza. La
1

También lo da como minhoto el Dz'ccionano contemporáneo da lingua portugueza, Lisboa, 1881. Falta en Moraes. En Salamanca existe
Bouza como nombre de lugar, y Boiza como apellido.

�32

AMtRICO CASTRO

misma palabra se encuentra en el compuesto esp. calabozo
«instrumento de hierro a modo de podadera» (Dice. Aut.);
'calabOfO de hierro, runcina lignatoria' (Nebrija). El Dice. Aut.
trae la variante calagozo («calagozo corta encina, que no
cola de vulpina; cuando fueres al roz.o, no vayas sin calagozo»). El Dice. Acad. registra las dos formas, sin indicación de
dialectal; pero los refranes citados son del salmantino Correas,
y se trata sin duda de formas leonesas en correspondencia
geográfica con dialectos portugueses del Norte. En Salamanca
hoy se dice calagocino (Guijo de Santa Bárbara); calabuezo (Lamano, pág. 310); sanabr. calabouzo. En fin, en ptg. trasm. calagoifa, calagoufa 'fouc;;e roc;;adoira, de cabo curto'; calagoifO, -a
'instrumento análogo a calagoz°fa, mais de volta mais fechada e
de cabo mais longo' (Figueiredo) 1. ¿Tendrá algo que ver boiza
con lemos. buizo 'bosque talado, donde hay maleza', y que
M.-L. deriva de un galo * bodrca, en el núm. II84?
1378. Arag. abuquecer 'cubrir el cabrón a la cabra' (Coll).
1390. Bulluca 'manzana pequeña' ha dejado también derivado en la Península, con sufijo algo distinto: bullaca 'agalla
del roble' (Trefacio, Zamora). No conozco la extensión de la
palabra, que en ese pueblo ha servido para poner un apodo:
«el ti Bullaqueiro».
1418. Entre los derivados de la oscura forma * burüla
póngase sanabr. burllateiro 'burlón'.
147 5 2• Crsori u m está atestiguado, y no debe llevar asterisco; de aquí ptg. cisoiro, cisouro 'tira larga de coiro, numa
das extremidades do pírtigo' (Figueiredo); sanabr. sisugeiro,
que además de eso significa 'correas que sujetan el timón del
arado al yugo' 3 • Schuchardt cita 4 la forma gall. cezoiro, pero
1 Ignoro qué relación pueda haber entre esta palabra y el esp. calabozo 'prisión', del que no poseo ejemplos medievales.
2
Corríjase ALL, I, 516, en I, 546. C is o r i u m debía ir a su lugar
alfabético, y no después de caesorium; la i se debe a analogía con
sc'íssor.
3 Para la forma aproximada de estas correas, véase M.-L., W,frter u. Sachen, I, 234.
' ZRPh, XXXIV, 212.

ADICIONES HISPÁNICAS AL DICCIONARIO DE MBYBR·LtlBKB

33

supone que es un resultado de cedoiro + tesoiro 'tijeras'; no
lo creo posible en vista de la forma sanabresa 2• La única
dificultad sería que cisorium (scissorium), como adjetivo,
haya pasado a denominar la cosa cortada: corium cisorium
(o scissorium). Debe tratarse de un proceso prerrománico
en vista del sard. sisoja que trae Schuchardt (loe. cit.), y que
significa lo mismo.
15o6. Esp. rescoldo, derivado de caldus, sorprende, en
efecto, por la -o-; pero es normal ptg. rescaldo, que falta; es
también extraño sanabr. rescualdo (Trefacio).
I 542. Corríjase leon. kambisa en cambizo; añádase ast.
cambuchu 'pina de rueda' (RABM, X, pág. 166); zamor. cambón
'cama del arado'.
l 573 a. Esp. cancel, cancela&lt; can cella son cultismos; pero
hay también derivados populares: sanabr. canciella 'puerteci11a', con plural leonés: cancielles; ptg. cancéllo 'pequena porta
gradeada', 'reuniao de sebes, que forman curral transitorio nos
campos'.
1 597. El esp. canilla debía figurar bajo una etimología
* cannellus, lo mismo que se citan cannula; botellus, botulus, etc.; M.-L. admite casos análogos, e.orno *macella frente
a macula en el núm. 5199. De *cannellus salen: sanabr.
caniello 'canuto' (Trefacio, San Cipr.ián); esp. ant. cañillera
'canilla' (J. Ruiz, 1593); salm. cari.ilero, canillero 'saúco' (Lamano; canillero se dice en Villavieja). Como se ve, -ñ- y -ll- se
convierten, por disimilación, alternativamente en -n- y -l-.
1

1

En gallego y portugués estas correas se llaman también encedoiro
y cedoiro; en Orense, ciadoi1·o.
2
Ya cité esta palabra en RFE, I, 102; el diptongo es el us ual en
la región (salmtteira, mueito, etc.). Una dificultad es la g, pues lo normal sería sisweiro; pero otros casos parecidos en la región nos ayudan
a comprender este fenómeno: escugüela( escuela (Trabazos); uvueja( u vej a(en varios pueblos; GARROTE, IJial. leon., pág. 33, trae ugüeia);
uguaza ugaza (Campo Grande); ougüaño o u gaño (Trefacio); tendríamos, pues, sisweiro) *sisugweiro, y por disimilación, sisugeiro. El
hecho extraño de que se intercalen sonidos entre los elementos de un
diptongo, lo es menos teniendo en cuenta que este dialecto acentúa
el primer elemento del diptongo; véase RFE, I, 181.
TOMO v.

&lt;

&lt;

3

�35

AMifRICO CASTRO

ADICIONl!S HISPÁNICAS AL DICCIONARIO DE MEYEK-LilBKR

Cat. canJ,ella 'canela'. Es raro que sea un portuguesismo canela, existiendo en textos antiguos (p. e. Patronio, edic. Knust,
pág. 140), época en que los portugueses aún no importaban
esta planta; esto debe haber pensado M.-L. al derivar del portugués el fr. canele, ita!. cannella. Pero en la «Remembranza
de todas las cosas que deben dar peaje en Santander, etc.»,
arancel de aduanas del siglo xm 1 , se lee : «Regaliz nin &lt;;umac nin flor de cardon nin gengibre nin girofle nin canela nin efpic..... non deue dar peaie.» Más bien parece, por
consiguiente, que se trata de un galicismo; ¿o de un catalanismo?
1637. Un curioso derivado de capitium se halla en leonés y dialectos trasmontanos de Portugal: sanabr. cabezona/la
'extremidad del pértigo del carro'; trasm. cabesnalha 'o mesmo que cabe;alha 'temao de carro, a extremidade deanteira
do mesmo temao' (cabecalhiio 'parte deanteira e curva da cabefalha), en Figueiredo. Ast. cazonaya (Villapedre), cazuaya
(Armental), en RBAM, X, pág. 130. Faltan en este artículo:
cabezal 'almohada'; cabezón, cabezada del caballo; esp. ant. cabezalero 'albacea'; cabezón 'testarudo'.
1642. Falta esp.-ptg. capullo, ,,apulho, probablemente en su
origen 'capa del gusano de seda o de la rosa'; un sufijo, -uclu,
que convendría al portugués, sería difícil para el español.
1658. Caja( capsa no es provenzalismo (de caisa); bajo
el núm. 1660 se deriva acertadamente ptg. quei:w de capsum, y no se ve por qué no actúe la misma ley en capsa)
ptg. caixa, esp. ant. caza (caxeta, caxera); cfr. ipse) arag. exe,
capsata )quijada, y como -ps- )-ss- es latino, puede citarse
bassu) bajo, etc. (Véase Hanssen, § 130). Caja 'quijada',
en RFE, III, 317, donde se cita también la curiosa forma cajilla
'quijada', sin duda de capsella.
1681. En lugar de la forma griega carchesion hay que
poner el lat. carchesia, CGlLat, VI, 181, de donde el español carquesa 'horno para vidrio'. Es probable que pertenezcan
aquí port. carqueja 'planta secca que s!!rue para aquecer for-

nos' (Moraes); gall. carqueixa (Valladares); esp.-cat. carquexia.
Cfr. L. de Vasconcellos, Phi!. Mirand., II, 17.
1715. Carpinus no ha podido dar fonéticamente esp.-ptg.
carpe, que debe ser un provenzalismo.
1716. Ptg. carvalho, no del esp. carvallo; carbajo, que falta, es, por el contrario, forma de los dialectos occidentales
con las variantes carvayo y carvallo; carvajo es una castellanización. En la toponimia, Carba/leda y Robledo limitan, sobre
poco más o menos, como el castellano con los dialectos occidentales, con penetraciones mutuas; pero la palabra es de
procedencia occidental, no castellana.
1719. Entre los derivados de carricare falta esp.-ptg.
carrejar.
17 52. Supone M.-L. que casü bla ha tomado el sufijo de
cucülla para dar el esp. casulla; para el español esto no era
necesario (cfr. triblu) trillo, etc.), pero sí para el ptg. casúla,
que no se cita. No sé si guardan relación con esto: ast. casulla 'vaina de las judías, guisantes, etc.' (Rato); ptg. trasm. casula 'vagem verde de feijao' (Figueiredo); ptg. casulo 'piel de
simientes y granos; capullo del gusano de seda; nido cubierto de musgo; bellota' (Moraes); gal!. casula, sanabr. casulfo,
ptg. casulo 'pieza de hierro que termina el mango del mana!
y al cual se une el mazo'. No puede admitirse que esto último sea un término burlesco, en vista de la casulla de los clérigos 1 . La significación común parece ser 'casita'= casül a;
pero queda la dificultad del sufijo, no resoluble, creo, por
analogía con cucülla, a lo que también se opone Schuchardt,
ZRPh, XXXIV, 273.
1761. El lat. de España conocía ca taracta, como lo prueba arag. Cadreita, esp. Caderechas.
En cuanto a cataraña, es difícil que venga de cataractes;
más fácil sería incluir aquí cagarrache 'especie de tordo',
con influencia de etimología popular; cataraña supone catar
+ araila.

34

1
1

Véase RFE, III, 331.

Como dice M.-L. en Zur Geschichte der Dresckgenite, Worter u.

Sachen, I,

242.

�36

ADICIONES HISPÁNICAS AL DICCIONARIO DI! MEYER-LilBKE

AMÉRICO CASTRO

1790. Las formas francesas y españolas citadas piden tal
vez un ~r:rrománico *gaveola. Esp.jaula&lt; fr.jaole, mejor
que de ;azole. Gayola es extraño por la -o-; tal vez sea portuguesismo; cfr., empero, vasc. kayola. La forma puramente
española sólo vive en la toponimia: Cayuela caveola.
1823. Es notable el sanabr. treisa 'cereza', la treisal 'cerezo'; el proceso debe haber sido cereisal) * zreisal) treisal, con
p:so a dental de la interdental. Cfr. gall. zreija (Gr. gal!.,
pag. 17) 8;ireiseira, 9reiseira (Coruña).
1841. Falta, bajo certus, esp. ant. acertarse 'halla-rse presente a alguna cosa' (accertare, citada en Cantar, pág. 425,
debe llevar asterisco); mod. acertar 'adivinar'.
1866. Faltan esp. ant. cartiella, mod. cartilla () ptg. cartilha, cat. cartilla); esp.-ptg. cartela ( ital. cartel/a); esp. cartel ( ( ital. cartel/o), cartero, cartera, cartear.
1929. Falta esp. cisco&lt; ptg. cisco. No se ve la imposibilidad fonética de *cin i scul u ) ptg. cisco (.&amp;v. Lusit., III, 140),
que está en el mismo caso de periculu ) perigo, besticu1u) bestigo, vinculu) vinco.
1953. En lugar de cithara, póngase cithera (Ap. Probi) 1 • Falta esp. ant. cedra (Berceo, Duelo, 176; Alex. O, 1383),
cedrero (Berceo, S. Dom., 701).
1995. Entre los derivados de la oscura palabra * clocca
añádanse: ptg.-gall. choca/Izo 'cencerro'; también en Zamora
(Molezuelas); salm. locajo (Villavieja); véase RABM, X, 161.
Cat. cloquer 'campanario'.
2009. Necesita una explicación chueca ( coccum.
2015. Falta esp. cochambre, arag. acuitarse.
_2045. Falta esp. ant. cogecha, leon. coyeta, coxeta (Staaf,
Dial. leon., pág. 268).
2048. Refiere M.-L. a Gram. lang. r01n., II, § 197, para
colligere)*colgere )coger; pero esto no es admisible en español, en vista de m ulgere ) exrnucir, etc.
2o68 a. * CoLUMINARE (cfr. columina, CGlLat, n, ro3).
Esp. columbrar. La etimología caligo que acepta M.-L. en

&lt;

&lt;

1

Cfr. CG!Lat, IV, 35: «Ci ter u m aliquid exinde ut cithara.•

el núm. 1516, siguiendo a Schuchardt (ZRPh, XXVII, 614), es
inadmisible. Dice éste que *calugo, variante de caligo, se
ha conservado en romance con tres acepciones; la tercera es
«lanugo», y partiendo de este significado dice: «Von einem
*calumbre, *calume 1Kurzsichtigkeit' kommt Sp. columbrar
'undeutlich, von weitem erblicken'.» Pero esa inconcebible
hipótesis es además innecesaria, dada la forma del CGlLat,
citada arriba.
2217. Sobre la etimología de corazón véase ASNL, 1915,
120-125, y RFE, III, 89.
2352. Falta esp. cobija, -ar; ant. cobijera( cubicularia.
2412. Entre los derivados de curare póngase esp. corada,
y tal vez corazonada 'asadura de una res' (RFE, III, 89).
2415 a. Cu~RICULUM. Alav. carrejo 'pasillo en el interior de
la casa' (Baráibar, pág. 70). Para la a- cfr. novacula)navaja.
2821. No se citan derivados españoles de ebulum; hay
yezgo (Dice. Acad.), que supone yelgo ( *egulu; la forma
yezgo se originó por sentirse quizá que yelgo era un leonesismo (cfr. -algo, -azgo, etc.). En Álava se dice también yebo
(Baráibar, pág. 259); J. Ruiz, 1276, trae yergo (RFE, III, 317).
2826. Esp. ant. cris (RFE, IV, 395).
2881. Añádase entre los derivados de epi t he m a esp. bilma (RFE, III, 3 r6).
2909. Esp. arveja, sanabr. arveilla 'guisante'.
2933 a. * EXALBICARE. Esp. enjalbegar.
2936. Entre los derivados de examen añádase esp. ansambre (RFE, III, 307).
3145. Relacionadas con fagu se encuentran: arag. Jabo
(de donde el fabuco que se cita en el artículo). Hay una serie
de formas raras con o o u tónicas; el punto de partida debe
ser ho fau ( fagu (CGlLat, V, 294, 22) 1 que falta én los diccionarios; cfr.: «non aya montadgo..... por coger mayella..... a
mano, ni por lande, ni por ho fasta un celemín» (Fuero de
Soria, edic. G. Sánchez, pág. l 1). «Las palomas trayan el papo
lleno de fruta de la faya, que llaman ho » (Ayala, Aves de
Cafa, Bibl. Esp., V, 154). En relación con esta forma están los
nombres del 'haya', que se citan en RFE, III, 312: hobe, hubi-

&lt;

..

37

�AMlfaJCO CASTRO

cos, hubitas, hubillas; el cruce de ho con haya se nota en hoyetas. Estas formas viven hoy en Castilla del Norte y Soria.
Buinos, citado en RFE, III, 312, es muy extraño.
3201. Como base del romance da M.-L. farrago, y añade: «parece que ya hubo lat. * ferrago ». La forma ferrago
se encuentra, en efecto, en CGJLat, VI, 436, y debe reemplazar
a farrago. Añádanse entre los derivados: sanabr. jerrmia,
gall.ferrán, salm.jerrén (RBAM, X, 157).
3 2 54. Los derivados occidentales de fer me n tu m con onecesitarían una explicación: ast. furmiento, gall.-ptg. Jormento; añádase salm. jurmiento (RABM, X, I 57), zamor. hormientu, hurmientu (Tardemezar, Vidriales): ¿tal vez influencia
de* formentum (frumentum; cfr. CGJLat, III, 6o7, 43) )asturiano furmento?
3417. Esp. huelga, anda!. juerga.
3427. Otro derivado de foramen es el esp. ant. Jorambrera (« Cunnus es forambrera de la fembra», A. de Palencia,
Vocabulario, v. s.)
3430. Forare ha dado en leonés formas análogas a las por~
tuguesas buraco 'agujero' (Lamano, pág. 303);buraca,-ar(Ibíd.).
Se encuentra en Salamanca (Villavieja, Villarino, Sierra de
Francia, Lumbrales, etc.); en Zamora, lo he recogido en Cabañas y San Ciprián. En asturiano la cita Rato, pág. 26. Variantes: ast. furacu, sanabr. fuchaco (Trefacio, San Ciprián). Buraco
es también gallego, y el ptg. mod. conoce furacar 'esburacar' (Figueiredo). La b- necesitaría, en efecto, una explicación.
3464. M.-L. rechaza la etimología fo vea) hoya, y admite
*fodia) hoya (la referencia al núm. 3399 debe leerse 3402).
Sólo por razones fonéticas podría rechazarse hoya&lt; fo vea;
pero como -bj- )-y- no es insólito en español (caveola) Cayuela, cayo/a; rubeu )royo; obviare )uyar, RFE, III, 317),
debe mantenerse fovea, como hace Hanssen, § 54. Vasc. obi.
3 5 58. Añádase sanabr. fu/lije, que enlaza con· ptg.juligem.
3734. Esp. ant. genzor (M. Pidal, Teatro antiguo español,
I, 151, n.).
3777. Esp. landre supone lat. * glandine, no glandula,
forma que ya admite M.-L. en la lntrod. ling. rom., § I 59.

ADICIONl!S HISPÁNICAS AL DICCIONARIO DE MEYER-LllBKB

39

3778. Lande, llande es español antiguo, no sólo asturiano.
3795. Falta esp. clueca, llueca; achocar 'guardar dinero', tal
vez del portugués.
3936. La forma yelso gypsu, no sólo es gallega, sino
castellana (RFE, III, 3 l 5).
3987. Falta esp. alhajar, ptg. aljaiar, leon. aljayar 'arreglar' (corriente en zamorano.)
4146. Con el ptg. andorinha agrúpese sanabr. andrulina,
androlina.
4686 a. KEIL (árab. ~\). Zamor. alquer 'media ochava
de trigo'; ptg. ant. alqueire 'antiga medida de capacidade'
(Figueiredo). Véase Eguilaz, s. v.
4822. Añádase esp. lagarto 'músculo del brazo'; sanabr.
!lagarto 'lomo del cerdo'; ptg. lagarto 'tendao' (Figueiredo).
4941. Entre los derivados de * la u rica (laurex) faltan los
españoles: arag. !orca 'madriguera'; sanabr. llorga 'agujero de
ratones'; además, cat. !lorigada, !loriguera (RFE, I, 409).
4946. Derivan directamente de lausius, que es la forma
atestiguada (junto a * la usa ) losa): ast. tchousa, chousia 'pizarra'; tchousau 'tejado de pizarra' (RBAM, X, 147); sanabr.
llouja (Ferreras de Arriba) 'pizarra', lloujeira 'cantera de pizarra' (San Ciprián).
5005. Bajo levitum añádanse esp. leudar, lleudar; ast.
dieldu; esp. dieldo, lieldo, yeldo, /ludo &lt;*liudo&lt; leudo
(RFE, III, 3 l 5); sanabr. lloudo, -ar.
5045. El gal!. lesma, ptg. lesmo 'babosa'&lt; limax (¿regresión de ptg. lesminha, como dice M.-L.?) es en sanabr. yedma,
dje;ma (Trefacio, San Ciprián).
5181. Sólo se citan derivados cultos de lüscus, pero hay
sanabr. llosco 'intestino grueso del cerdo, morcón' (en Trefacio ).
5332. Esp. manera, port. maneira no pueden venir del
prov. maniera. Ha debido haber lat. * manaria, junto amanuarius, como* manalis) mana! (que falta en 5331 ) junto a
manuale )mangua!.
5415 a. MATRASTRA. Esp. madrastra, ptg. madrasta. La
forma latina se encuentra en CGlLat; véase Seck, Das lat.
Suffiix -aster (Ar. Lat. Lex., I, 400).

&lt;

�AllltRICO CASTRO

5463. De me d üll u proceden también sanabr. mieulo
'pieza central de la rueda del carro, en la que se ajusta
el eje'; ptg. miul, miúlo, nieolo (Figueiredo), con igual significado.
5641. Esp. muelo 'montón de grano'. El Dice. Acad. no lo
trae. Hoy es popular en Salamanca, y aparece en antiguos
textos leoneses: «Que nenguno non fea o fado de coger el
muelo de nueche nen de dia ata que non ta[n]gan la campana
tres uezes.» (Título de la copia de un privilegio de Alfonso X,
año 1255, cuyo texto dice): «Nenguno non fea ofado de coger
nin de medir so monton de pan que touiere fünpo en la era
fi non defta guifa que fea ..... : tanida la campana tres uezes aque
uengan ..... aquellos que deuen recapdar los diezmos» (Libro
Blanco del Archivo de la catedral de Zamora, fols. IO r y v.
Véase Lamano, s. v.) Hay ejemplos de la época clásica en Mir,
Rebusco de voces castizas, pág. 515: «Con el ojo suele tasar las
hanegas, mirando la altura del muelo.»
5846. Sanabr. añadar 'nadar'.
6027. Deriva también de obviare el esp. uyar (Cantar,
pág. 903).
6038. Al cast. ojo hay que añadir leon. ant. ueyo, mirand.
uollo, ast. güeyu (RABM, X, 145), sanabr. uello, arag. güellos
(RFE, III, 7 5).
6080. En relación con orilla, añádase sanabr. ourilleiro
'terreno aledaño' (Trefacio).
6329. Pendado 'peinado' es antiguo (Alez. O, 161); hay
además pendar: «¿Por qué tú veniste así desgreñado, En guar
&lt;le pendarte en cas de tu tia?». (Kohler, Span. Eklogen, página 2 57); pende (lbíd., pág. 317).
6332. PecT0RiLE. Esp. petril, pretil; ptg.-gall. peitoril.
6352. Entre los derivados de pedicus añádase pielgo
(RFE, III, 314).
6581. Sanabr. aclzanadero 'rastro'; achanar 'rastrillar' (Figueiredo lo da como portugués antiguo, 'tornar chao').
6655 a. *P5Pus. Esp. pobo (RFE, IV, 205). Allí no se citaron ejemplos antiguos; pero hay: «Aquel omne que fallaren
-cortando faya o mostaio o pino o pouo..... peche .u. mrs,:t

ADICIONES HISPÁNICAS AL DICCIONARIO DE llfEYl!R-LÜBKB

41

(F. Sepúlveda, Bibl. Nac., ms. 5790, fol. 17 r. Véase Alonso
de Palencia, en Libros de antaño, V, pág. 193).
6941. Falta cáscara (M. Pida!, Sufijos átonos 1), casqui:fo,
cascote.
707 4. Sanabr. arresbuñar 'arañar'; influye «uña».
7350. Añádase zamor. robla 'convite con que se festeja
la venta' (Cerezal).
7408. También deriva de rübeu el esp. royo, ruyo (RFE,
III, 317). No hay, pues, que considerar catalanismo ruya, en
el núm. 7409.
751 r. Entre los derivados de sagma faltan enjalma, -ar.
7631. Entre los derivados de saxum añádanse: sanabr.
;eijo 'piedra caliza', seisagal; gal!. seijo; sejo 'piedra', en las
Farsas de Lucas Fernández (Roro, X, 243), no es castellano,
sino leonés, y se agrupa, por tanto, con esas otras formas
occidentales; actualmente se usa en Villarino (Salamanca).
Seso, citado en Roro, X, 243, no pertent&gt;ce aquí.
7811 a. SEMicocrus. Esp. sancocho, sancochar; existen las
variantes soncochado, salcocho, zancocho (RFE, III, 3o6).
7834. Semana no es galicismo; el esp. ant. sedmana, leon.
se/mana, se oponen a ello.
7882. Entre los derivados de sessus añádase sielso (RFE,
III, 316).
7890. Entre los derivados de sifila,re falta esp. chiflar,
arag. chuflar, las únicas formas que pueden atestiguar la existencia en España de sifilare; en lo demás, -b'l-y j'l- coinciden.
7920. Ptg. silva&lt; silva junto a esp. selva, no es extraño
a causa de la -i-, como observa M.-L., sino normal dentro de
la fonética occidental: gal!. acibo 'acebo', isca esca, crista
'cresta', etc.; se trata probablemente de influencia de las para
cerrar la vocal. (Véanse más ejemplos en Gr. gal!., pág. 66.)
En este caso como en tantos otros, el leonés de Zamora
coincide con el gall.-port.: ptg. silva 'zarza-mora, frambuesa';
silvado, si/vedo, silveira (Moraes); zamor.: silva, silveira, silvarega 'zarza, zarzal' (en Trefacio, Otero de Centeno, Flores).

&lt;

1

En Bausteine zur roman. Plzilol., Halle, 1905.

�42

AMÉRICO CASTRO

7941. Señerdade( singularite existe también en zamorano (Manzana! de Arriba).
8387 b. * SiíBPüTARE. Esp. chapodar (Rom, II, 90). Han de
añadirse las etimologías latinas formadas con sub-, que algunas faltan, y los derivados españoles sojuzgar, sonsacar, sonrodar (and. sorruedo 'rodada'), sompesar y sopesar.
8392 b. SuasEDICARE. Esp. sosegar (Hanssen, § I 51).
8396 b. * SuBsUPRARE. (Cfr. subsuperpartiens.) Esp. zozobrar (Gram. hist., § 37, 2 b).
8397 b. SuBTERRANEus. Esp. soterraño.
8437. Entre los derivados de suffundare añádase esp.
·ant. sofondar.
He aquí otras correcciones de menor importancia:
63: corríjase ast. akkaldare en acaldar (RFE, III, 315).-67: Esp.
acender, no accender. - 106: az, no haz. - 216: advenir es culto; pop.
avenir. - 217: el significado fundamental de aventar es 'limpiar el
grano'. - 220: ventura no es galicismo.- 224: abés, no aves.-233: en
la época clásica, gitano significó sencillamente 'egipcio'. - 234: como
Simonet tiene en su Vocabulario un extraño orden alfabético, hay que
'precisar que trata de aciago en la pág. 163. - 239: esp. ant. eguar,
falta; es más general que iguar, probablemente leonés. -246: asmar
no debe figurar aquí,puesto que está en el núm.139, bajo adaestimare.-251: adiano es también ant. esp.-281: aína, no a/tina. -330: no
se ve la razón de que albur 'un pescado' ( a Ibu r n u, venga del bearnés aubur; debe ser palabra tradicional, y está en J. Ruiz, 1114. 331: añádase albillo, -a 'uva blanca'. - 348: al ( all'.d, no es provenzalismo, sino tradicional (Cantar, pág. 259 2 ). -352: añádase esp. alargar,-se.-363: alear (mod. aliar) (al Hgare, no es galicismo; cfr. liar.1480: falta ptg. caes 'muelle'.-1516, 2: en vez de ZRPh, XXXII, léase
ZRPh, XXVII. -1947: cercho, -a.- 1979: añádase esp. lavija (RFE, III,
312).- 2305: ant. criazón 'criado' (Cantar, pág. 608).- 2426: cornado
'moneda'. - 2939: corríjase así la errata en/uaguar: en/aguar, enjuagar; añádase ptg. enxaguar. - 5061: ant. adeliñar (Cantar, s. v.). 5744: mondar es no sólo •Baüme putzen• (v. Dice. Acad.); en sanabr. 'escardar'.- 5764 a: corríjase mur(ec)illo en mur(e)cillo. La forma corriente es morcillo (cmorzillos•, Nebrija, s. v., culcitra).-8400: corríjase
sostraer en s11straer. - 8454: falta esp. asomar.
AMÉRICO CASTRO.

MISCELÁNEA

SIETE VERSOS INÉDITOS DEL «LIBRO DE BUEN AMOR•
Del humanista toledano de mediados del siglo XVI, Alvar
Gómez de Castro, conocido por su clásica vida de Cisneros,
han llegado a nosotros numerosos apuntes eruditos; en varios
volúmenes guardan esta interesante miscelánea las Bibliotecas
Nacional y Escurialense. Ningún testimonio más fiel y suges-.
tivo conozco del método de trabajo de un humanista español:
en un desorden inverosímil, mézclanse en estos manuscritos,
en su casi totalidad autógrafos, cartas, versos propios y ajenos,
inscripciones, refranes, proyectos de libros, recetas, fragmentos de romances, extractos y citas de obras clásicas y medievales..... Buscando noticias arqueológicas y artísticas, encontré
en dichos volúmenes, entre otras cosas merecedoras de publicación, los versos a que se refiere esta nota.
En el folio 374 (numeración moderna) del ms. 7896 (antiguo v. 221) de la Biblioteca Nacional, sin título ni indicación
alguna, después de unos borradores de poesías y bajo una
cruz, se leen treinta versos viejos fáciles de reconocer, pues
pertenecen al Libro de Buen Amor, del Arcipreste de Hita;
de ellos, siete no se han publicado ni citado, que yo sepa,
hasta hoy.
No se ignora que uno de los manuscritos del Arcipreste
procede de la biblioteca de la catedral toledana; de él, sin
duda, copió estos versos Alvar Gómez, no se puede comprobar con qué puntualidad, pues del manuscrito toledano sólo
fragmentos se conservan, y precisamente faltan todas las estro-

�44

MJSCELÁNl!A

MISCl!LÁNEA

fas que de la copia de Alvar Gómez pueden identificarse. Por
presentar variantes de interés los publico todos, resolviendo
las abreviaturas; los versos inéditos se imprimen en versalitas;
los números puestos al margen indican los versos correspondientes de la edición de Ducamin :
829

34

mezquino, magrillo, no ay mas carne en el
que en vn pollo inuernizo despues de san migue!.
Ds Sl!ÑOR,

Y DB Al\lADA 1 Y DB MONTI!, Y DE R10

A LAS UBZl!S CON ALGO, A LAS UBZl!S UAZIO.

804

13
-

8111-4

796

14
-

Estorua grande hecho pequeña ocasion,
desesperar el orne, es perder corac;on,
que gran trabajo cumple quantos deseos son.
Cada que vuestro nombre yo le estoy diziendo
oteame, y sospira, e esta comidiendo,
abiua mas el ojo, y esta toda bullendo
parec;e que con busco no se estaría durmiendo.
Dixo la buena uieja, en hora muy chiquilla
sana dolor muy grande, y salle muy gran manzilla,
despues de grandes lluuias uiene la buena orilla
en pos de grandes ñublos viene sol, y sombrilla.
No AUl!Dl!S AMIGA DB CARNE l!L CORACON,
SINO D&amp; HUl!SO DUR01 MAS FUl!RTI! QUE DE LBON,
POR MUCHO QUB UOS DIGO Sll!NPRH D&amp;ZIDBS NON,
YA MUGER TAN DURA, QUAL FUBRADES PARA UARON.

45

3

ciendo; 2 o. e f. e. e. comedjendo; avyua..... .....e e. t. bulliendo; ' parefc;e..... dormjendo. - 796, 2 grand e sale grand postilla; 3 d. d. las muchas l. v. buen o.;' ..... pof de los g. nublos grand s. e. s.- 781, t agenas pofadas ..... ; s p. las a.; 'decian que non conbrian ..... - 782, 2 que
auer non p.; 3 non. - 711, 3 ella diz pues fue casada creed que se non
arrepienta; 'que non ay m. d. a. que la troxa non c.

Ignoro a qué parte del libro pertenecen los dos primeros
versos inéditos. La estrofa «No auedes amiga», creo ha de ser
una de las seis que faltan entre la 765 y 766 de la edición
Ducamin, cuando la «buena vieja» persuade a Doña Endrina
que «do non mora orne la casa poco val». El verso «De mal
en peor andan ..... » no sé en que lugar del libro tendría colocación. F. J. SÁNCHEZ CANTÓN.

ALGUNAS OBSERVACIONES
SOBRE LA EXPLOSIÓN DE LAS OCLUSIVAS SORDAS
El estudio de 450 inscripciones quimográficas hechas sobre tres individuos (A, de Albacete; B, de Valladolid, y C, de
Granada), permite establecer algunas conclusiones interesan-

DE MAL BN PEOR ANDAN [ co]Mo EL LOBO A LAS HORMIGAS.
1 4
781 -

782

14

34
711 -

Algunos en sus casas paffan con dos sardinas
en agena poffada demandan gollorias,
desechan el carnero, pyden adefinas
dizen que no combran tocino sin gallinas.
Fijo el mejor cobro de quantos uos auedes
es oluidar la cosa que cobrar no podedes,
lo que no puede ser nunca lo porfiedes,
lo que fazer se puede por ello trabajedes.
Diz, pues ella fue casada creed que no se sienta,
que no ha mula de albarda que la carga no consienta.

Variantes que presenta el texto central de Ducamin con respecto
a estos versos: 829, 3 mefquino e. m. non.....; 'que en P- envernizo
d. d. sant migel. - 804, 1 grandes fechos; 3 el grand. - 811 1 1 efto de-

p

n

t

o

r

tes acerca de la duración, fuerza espiratoria y sonoridad de la
explosión en las oclusivas sordas españolas. La medida se ha
hecho de la manera siguiente: Obtenida la inscripción simultánea de boca y laringe, se han trazado, como se ve en la figura, desde los Runtos e (principio de la explosión) y g (fin de

�MISCELÁNEA

la explosión), dos líneas perpendiculares a una normal ef previamente señalada. La distancia entre los puntos a y b representa la duración total de la explosión; va reducida a centésimas de segundo mediante las vibraciones de un diapasón
de 200 v. d. por segundo. En el caso que en dicha figura aparece la línea de laringe vibra desde el principio de la explosión. Cuando la sonoridad no es total, la distancia entre el
punto a y el comienzo de las vibraciones laríngeas, reducida
también a centésimas de segundo, representa la duración de
la sordez. La distancia entre los puntos d y g demuestra en
cada caso la fuerza espiratoria con que se ha producido la explosión. No hay que decir que las experiencias se han efectuado siempre en igualdad de circunstancias en cuanto a la
disposición del aparato, diámetro de tambores, temple de las
membranas, etc.
La duración de la explosión es algo distinta para cada una
de las consonantes p, t, k. La posición, tónica, átona, inicial o
interior, no influye, según mis datos, sobre la duración de la
explosión:
....

oclusiva p

~

e

~

A
B

e

Interlo terPrece.
Inicial
Inicial vocálica vocálica dida de
tónica. átona. t6nica.
átona, fricativa

1,2
1,2
1,2

11 1
l

1,4

1, 1
1,6
1,3

1,2
1
1,2

o,8
1,2

1,2
1,2

A

2,1
2
1,5

1,9
1,5
1,7

1,7
1,7
1,6

e

oclusiva p

~

o.

¡;;
e

~

A

Inicial
Inicial
t6oica. átona.

B

4,3
4
4,1

3,8
3,7
3,8

A
B

5,2

4,4
5,2
5,2

e

lnter•
IoterPrecevocálica voc.ílica dida de
t6nica.
átona. fricativa

4
4
3,7

3,4
4
3,6

3,3
3,3
3,3

3,5
4,7
4,6

4,6
4,4
4,5

2,4
3
2,7

2
2,7
2,3

oclusiva t

e

5,5
5,4

5,2

5

s

1,3
1
1,2

e

11 1

1,2
11 1
1

1,9
2
1,5

2,5
2,6
2,7

2,5
2,5
2,7

2,7
3,4
2,6

Mtdia.

1,3
1,2
1,3

1,2
1,2
1,3

1,2
1,2
1,3

1, 1
1
11 2

1,7
1,2
1,5

1,8
1,6
1,6

oclusiva k

B

....
:r

A
B

oclusiva t

A
B

e

poco de la de esta última. La explosión de la k es la de mayor
duración, con sensible diferencia respecto de p y t. La brevedad de la explosión parece, pues, resultar en razón directa de
la agilidad de los órganos que producen en cada caso la articulación, y de la amplitud de su contacto durante la oclusión
de cada sonido.
La medida de la fuerza espiratoria ofrece los siguientes
datos. Los números indican milímetros:

oclusiva k

o.

3:
o.

47

MISCELÁNEA

Como se ve, la duración de la explosión varía entre límites
muy pequeños; se aprecia, sin embargo, que en la t la explosión es constantemente algo menor que en k, p, aunque difiere

Estos resultados permiten concluir que en la articulación
de la t es en la que se emplea mayor fuerza espiratoria, siguiéndole, a este respecto, la articulación de la p; la k es la
que presenta una menor energía en el momento de la explosión.
Observa Josselyn (Études de phonetique espagnole, pág. 43)
que la articulación de las oclusivas es más fuerte en posición
inicial de palabra que en posición interior. Los datos precedentes parecen confirmar dicha afirmación, aunque las diferencias son, en general, pequeñas. En cambio el acento aumenta considerablemente la fuerza espiratoria en las tres oclusivas,
de acuerdo con la observación de Colton (La phonétique castillane, pág. 93).
De una manera general puede decirse que la explosión, en

�MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

vibratorio adquirido durante la vocal anterior, lo cual podría
llevar a pensar en una sonorización de dicha consonante. Repetidas experiencias hechas en este sentido, me han convencido de que sólo se trata de un caso de inercia de la aguja
inscriptora; basta hacer una inscripción simultáneamente con
dos tambores distintos, para advertir que dicha vibración no
responde propiamente a vibraciones de la laringe. Conviene
usar para la línea de laringe tambores muy sensibles y de
pequeño diámetro. Tal vez el uso de membranas demasiado
resistentes hizo que Josselyn obtuviera un retraso constante
en cuanto al principio de la sonoridad. SAMUEL Gru.

la mayoría de los casos, es sonora por completo; y que aun
en aquellos en que hay algo de sordez, la sonoridad empieza
siempre dentro de la explosión. Sólo en algún caso excepcional empieza la sonoridad al terminar la explosión, siendo
todavía más raro que la sordez tenga mayor duración que la
explosión. Existen, sin embargo, diferencias individuales bastante notables:
Proporción.

A: de 180 casos da 118 de explosión completamente sonora; 6 5,5
B : de 182
178
97,75
C: de 91
81
89

º/o
º/o
º/

49

0

Los casos en que la sonoridad empieza dentro de la explosión, son: A, 29 °fo; B, 2,25 °fo; C, 10 °fo. Casos en que
toda la explosión es sorda: A, 3,5 °fo; B, o; C, 1 °fo. Casos
de sordez mayor que la explosión: A, 2 °fo; B, o; C, o.
Estos datos contradicen la afirmación de Josselyn (Études de phonétique espagnole, 1907, págs. 30 y 48) de que el
tipo ordinario de las oclusivas p y t es aquel en que las vibraciones laríngeas empiezan dentro de la explosión. Podemos
establecer, por el contrario, que el tipo más general es el de
la explosión completamente sonora.
Esta observación adquiere todavía más valor si se tiene en
cuenta que en los casos en que hay alguna sordez, ésta no
alcanza casi nunca la mitad de la duración total de la explosión, lo cual parece indicar que la explosión española tiende
a ser sonora desde el principio.
La k es en este sentido la que ofrece mayor número de
excepciones (45 % en A); pero no tantas que permitan sostener con Josselyn (ob. cit., pág. 67), que predomina el tipo
germánico. Téngase presente que estas excepciones no son
casos de sordez completa, como sucede en alemán, sino casos
en que la sonoridad aparece, como hemos dicho, dentro de la
explosión.
Sucede en algunas ocasiones que en la inscripción de una
oclusiva intervocálica, la línea de la laringe, al principio de la
articulación de la consonante, no interrumpe el movimiento

NUEVAS POESÍAS ATRIBUIDAS A TERRAZAS

..

Francisco de Terrazas es, probablemente, el más antiguo entre los
poetas nacidos en México de quienes se tiene noticia. Si no es precisamente el más antiguo poeta nacido en América, es uno de los
primeros; es coetáneo de los tres de Santo Domingo (D.ª Elvira de
Mendoza, Sor Leonor de Ovando y Francisco Tostado de la Peña) a
quienes menciona el madrileño Eugenio de Salazar, oidor allá entre
1573 y 1580.
La primera noticia que se tiene sobre Terrazas es de 15741 y ha sido
señalada recientemente por D. Francisco A. de Icaza 1 • En las fiestas
de consagración del arzobispo D. Pedro Moya de Contreras, en diciembre de 15741 se representó un entremés que disgustó al virrey Enríquez de Almanza; y con el apoyo de meras suposiciones sobre el
origen del entremés y de un pasquín en verso, se prendió a varias
personas, entre ellas Terrazas y el poeta dramático Hemán González
de Eslava. Se les soltó a los pocos días de prisión. El arzobispo, hablando del incidente, dice que Terrazas es &lt;hombre de calidad y señor
de pueblos....., gran poeta,.
La segunda noticia es la del cancionero manuscrito existente en
la Biblioteca Nacional de Madrid (ms. 2973 2, antes M-268; hay copia,
Orígenes del teatro en Mexico, en el Boletín de la Real Academia
Española, 1915, II, págs. 57-76.
1 Menéndez Pelayo dice, por error, 2972.
Toxo V.
4
1

�50

MISCELÁNEA

7982 1 antes V-366), Flores de varia poesía, recogidas de varios poetas
espaiwles. Este cancionero, formado en México en 1577, contiene cinco
sonetos de Terrazas, que comienzan, respectivamente:
Dejad las hebras de oro ensortijado .....
Ay basas de marfil, vivo edificio.....
El que es de algún peligro escarmentado .....
Soñé que de una peña me arrojaba.....
Royendo están dos cabras de un nudoso.....
Los tres primeros los recogió Gallardo (Ensayo, I, 1003 y 1007). El
primero de todos, además, lo reproducen Menéndez Pelayo (en la Anlología de poetas hispano-americanos, tomo I, y luego en la Historia de la
poesía hispano-americana, tomo I, donde da noticia de las dos composiciones no recogidas por Gallardo) y los Sres. Castro, Toussaint y Vázquez del Mercado (en Las cien mejores poesías mexicanas, México, 1914).
Acerca del cancionero de 1577, añade Menéndez Pelayo: cdespués
del soneto cDejad las hebras de oro ensortijado..... •, hay otro anónimo sobre el mismo tema; pero de mérito muy inferior : «Volvedle la
blancura al azucena ..... •
Este soneto inferior, que habría podido suponerse también obra
de Terrazas, no lo es, sin embargo; probablemente es anterior en fecha
y sirvió de modelo al poeta mejicano. Equivocadamente se atribuyó
a Camoens; más verosímil es la atribución a Francisco de Figueroa en
uno de los cartapacios salmantinos utilizados por D. Ramón Menéndez Pidal 1• Tomándolo del Código de poesías espaiiolas (ms. 39681 antes
M-381), de la Biblioteca Nacional de Madrid, donde aparece junto a
poesías del amigo de Cetina, Vadillo, D. Joaquín Hazañas y La Rúa
lo atribuyó a aquél 2; pero la atribución a Figueroa, como se ve, tiene
mayor fundamento. Conviene añadir que el cancionero donde aparecen el soneto de que me ocupo y los cinco sonetos de Terrazas, contiene poesías tanto de Vadillo como de Figueroa.
Como hasta ahora sólo se han impreso tres de los cinco sonetos
de Terrazas, transcribo a continuación los otros dos:
Soñé que de una peña me arrojava
quien mi querer sujeto a sí tenía,
y casi ya en la boca me cojía
una fiera que abajo me esperava.

MISCELÁNEA

Yo, con temor buscando, procura va
de dónde con las manos me tendría,
y el filo de una espada la una asía
y en una yervezuela la otra ...a va.
La ierva a más andar la i va arrancando,
la espada a mí la mano deshaciendo,
yo más sus vivos filos apretando.
¡O mísero de mí, qué mal me entiendo,
pues huelgo verme estar despedac;;ando
de miedo de acabar mi mal muriendo!
(Pág. 1 76 de las Flores.)

El códice de 1577 está en muy mal estado, y el autor de la copia 7982 no pudo ya leer completo el verso octavo del soneto. Hoy
resulta imposible: la tinta ha destruí do parte del papel.
Royendo están dos cabras de un nudoso
y duro ramo seco en la mimbrera,
que ya les fué en la verde prima vera
dulce, suave, tierno y muy sabroso.
Hallan extraño el gusto y amargoso,
no hallan ramo bueno en la ribera,
que como su sazón passada era,
passó también su gusto deleitoso.
Y tras deste sabor que echaban menos,
de un ramo en otro ramo van mordiendo,
y quedan sin comer de porfiadas.
Memorias de mis dulces tiempos buenos,
asy voy tras vosotras discurriendo
sin ver sino venturas acabadas.
(Pág. 356 de las Flores.)
La tercera noticia sobre Terrazas es de 15841 y está en La Galatea,
-de Cervantes, en el Canto de Calíope. Citan el pasaje García Icazbal-ceta 1, Menéndez Pelayo (oj. cit.) y D. Francisco A. de !caza (op . cit.).
La cuarta noticia es de hacia 16041 pues por entonces se escribió
la Sumaria relación de las cosas de Nueva Espaiia, de Baltasar Dorantes
de Carranza, donde se citan octavas del poema inconcluso de Terrazas, Nuevo Mundo y conquista, mezcladas confusamente con pasajes de

1

Véase R. M1!NÉNDEZ P1DAL, Observaciones sobre las poesías de Francisco de Figtteroa, en el Boletz'n de la Real Academia Espaíiola, 19151 11,
página 481.
2
Véase el apéndice de poesías de Vadillo que puso el Sr. Hazañas
en el tomo II de las obras de Cetina (Sevilla, 1895).

1 JOAQUÍN GARCÍA lcAZBALCETA, Francisco de Terrazas y otros poetas del siglo XVI, publicado en las Memorias de la Academia Afexica~1a, tomo II, y luego en las obras de aquél (edic. Agueros, México,
tomo II, 1896).

�IIIISCELÁNEA

otros dos poetas, Arrázolo y Salvador de Cuenca. Habló de este poema por primera vez, citando pasajes de los tres versificadores, García
lcazbalceta (oj. cit.); más tarde lo analizó brevemente Menéndez Pelayo (oj. cit.).
La obra de Dorantes la publicó el Museo Nacional de México
en 1902. El autor llama a Terrazas «excelentísimo poeta toscano, latino y castellano•, y trae sobre él buenos datos. Entre otras cosas, nos
dice que era hijo de uno de los conquistadores, ·mayordomo de Cortés
y alcalde ordinario de México.
A estas noticias puedo agregar ahora una quinta, posterior en
fecha. Cinco composiciones atribuídas a Terrazas contiene un interesante cancionero manuscrito procedente de la Biblioteca Provincial
de Toledo y existente hoy en la Nacional de Madrid (ms. 19661).
El cancionero está escrito en excelente letra de principios del siglo xvm, pero contiene mucho material, en su mayor parte, según parece, de mediados y fines del siglo xvz; a saber: obras de Castillejo,
Mendoza, Acuña, Cetina, Silvestre, Alcázar. Terrazas se encuentra allí
pues, entre sus inmediatos precursores y sus coetáneos. Sus poesía;
aparecen desde el folio 268,. al 273 r; al acabar el último soneto dice
Fin, con la evidente intención de indicar que allí termina el grupo
de composiciones de aquel poeta. Están anotadas, además, en la incompleta Tabla preliminar de autores.
He aqui las dichas composiciones:
Epístola, de Francisco de Terrasas.
Pues siempre tan sin causa pretendiste
ver acabar en tanto discontento
esta vida cansada, dura y triste,
no puede ser que no te dé contento
saber, después que en esta carta veas,
el punto en que me tiene mi tormento.
Suplicote, señora, que la leas,
pues a de ser el fin de importunarte,
y no dudes que ves lo que deseas.
Muy bien puedes echar penas aparte,
y en verme aver venido a tal estado
de ser más enojada asigurarte.
Si acaso no te enojo, en que e llegado
al estremo del mal que me buscaste,
y en qu'e con lo que quieres, acertado.
Alégrate, si nunca te alegraste
con mi memoria, pues la causa nueva
te da cuantos efectos deseaste.
No pienses que t'escriuo por que mueva

MISCELÁNEA

tu fiero corac;ón el dolor mío,
que ya de su dureza a hecho prueva.
Mas porque 'n ber mi carta, yo confío.....
qué digo confiar, que desespero:
aqu! conoscerás que desvarío.
Confío que 'n sabiendo cómo muero
cas de quedar, se.'íora, tan contenta
quanto quexoso yo en no ser primero.
Quisiera, ya que quieres que consienta
mi mal, saber la causa que te haze
contino de mi muerte tan hambrienta.
Porque si por ventura satisfaze
alguna culpa mía aquesta pena,
no diga, que 's por sólo que te plaze.
Mas es de razón cosa muy agena
buscar en tu querer yo más razón
que saña, y desamor que me condena.
¡O quántas vezes vide en mi pasión
tu libre voluntad esquiva y dura,
vestida con engaños de occasión!
Y hiendo el fin de tanta desventura,
con falsas speranc;as sustentava
la vida ya desecha de tristura.
Con quantas congeturas m'engañava,
al menos procuraba d'engañarme,
en tanto qu'el dolor más aquexava.
Mil vezes, viendo ya desesperarme,
dixe: no puede ser que dure tanto
que no se acabe el mal, con acabarme.
Esto me causa aora nuevo espanto,
que no sé yo, muriendo, cómo biuo,
si no es a pura fuerc;a de mi llanto.
Ni siento ya qué digo, ni qué scriuo;
mas hago aquí testigo al alto cielo,
de tanta sin razón como resc;ibo.
Vna cosa me daua algún consuelo,
y era creer que te contentarías
con ber teñir mi sangre el duro suelo.
Si es aquesto as!, qué más porfías,
(y) qué más puedes querer, yo no lo siento,
abiendo visto ya lo que querías.
Mas muerte, ni dolor, ni sentimiento,
jamás hartar pudieron tu deseo,
y menos acabar mi sufrimiento.

53

�54

ll1ISCELÁNEA

Yo sé, señora, cierto, yo lo creo,
si vieses que tal es mi triste vida
en esta sepoltura en que me veo,
que ya que esa alma fiera endures&lt;;ida
a compasión ninguna se moviese,
al menos mi pasión sería creída.
Estoi adonde, ya que me muriese,
irá el alma bienaventurada,
si lo que aquí por ti, por Dios sufriese.
Vivo vna vida aquí desesperada,
fuera del trato humano de la gente,
do solos muertos hazen su morada.
Querría el cora&lt;;ón del mal que siente
dar quenta, mas ni sabe, ni podría:
baste de ti, señora, estar ausente.
Baste que se me acuerda que solía,
un tiempo venturoso, en sólo verte
ser otro del que aor~ en alegría.
Baste que tardará poco mi muerte,
aunque a la vida dize el speran&lt;;a
que no me quieres ver, por no dolerte.
Que buen imaginar, que confiani;a,
que 'n ti quepa dolor de mi cuidado,
si buscas en mi muerte tu vengan&lt;;a,
huelga, pues llega ya aquel deseado
tiempo en que desta triste sepoltura
seré para la tierra trasladado
adonde podrá ser que la tristura
me dexe, como en esta vida an hecho
el bien, el alegría y la ventura.
Un solo dolor rompe aora el pecho,
qu' es no te poder ver antes que muera;
mas aun espero aber otro provecho,
Qu'es: que aunque tu saña no lo quiera,
podrás pisar, pasando descuidada
la tierra, do estará mi carne fiera,
y esto hará mi alma descansada.
Fin.
Soneto, del diclzo.
Parte más principal dest' alma vuestra,
beldad que sola fué sobre Natura,

MlSCELÁNEA

retrato de la suma Hermosura,
sacado al natural, por mano diestra.
La fueri;a del deseo que me adiestra
contino a lo imposible, y lo procura,
me haze que a pesar de la ventura
quiera lo que a querer amor me muestra.
Y tiéneme en estremo la porfía,
que no puede alcan&lt;;ar el sentimiento,
que más que veros quiere el alma mía.
Efectos son del loco atrevimiento;
mas, pues no llega al bien la fantasla,
con sólo deseallo me contento.

Soneto, del diclzo.
Quando la causa busco del efecto
que lleva un desear a lo imposible,
hallo que a sólo amor todo es posible,
y el cómo, no lo alcansa mi concepto.
¡O gran poder de amor, cuyo secreto
a nadie puede ser comprehensible!
¡Qué más quiere el querer, 6 caso orrible,
qu'el misero bivir tiene en aprieto!
Pues si a hallado el fin que un alma quiere
mi loco atrevimiento, y más procura
que ver el solo bien del alma mía,
será porque a ganado si muriere,
aunqu'el morir castiga su locura,
la gloria del deseo, mi porfía.
Soneto a vna sangría, del dicho.
La mano que os dexó de vna sangría
en un punto mortal disfigurada,
no fuera tan cruel ni tan pesada
si le doliera veros qual os vía.
Mirara al menos bien cómo rompía
señora, vuestra vena delicada,
ya que para salud tan deseada
el precio de tal sangre convenía.
Mas yo pienso qu'es pena de pecado
el no dolelle así vuestra herida,
de no doleros vos de mi cuidado.

55

�MISCELÁNEA

Aunque también no es pena merescida
que aquel por daros vida os a llagado,
y vos por mayor bien quitáis la vida.
Soneto, del dicho.
La diosa que fué en Francia celebrada
de quien su gran ciudad se llama aora,
y el hombre que de mano matadora
primero padesció la muerte airada,
formaron de sus nombres el que agrada
al alma, que la dél quiere y adora.
Natura !'empleó luego a la ora,
en la que de ninguna fué igualada.
En parte !'empleó, qu'es el traslado
de la beldad del cielo propiamente,
hecha a su semejanca y por su mano.
Quien fruto produzió tan estremado,
de ti dezirse sólo se consiente,
¡ó más que venturoso húmedo llano!
Fin.
PEDRO HBNRÍQUEZ UREÑA.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
Continuamos en este número la reseña de los estudios publicados
con motivo del tercer centenario de la muerte de Cervantes 1 •
Blografia.

Señalaremos rápidamente algunas obras, escritas en estos últimos
años, sobre la vida íntegra de Cervantes o sobre aspectos parciales
de la misma.
En 19, 3 apareció la edición inglesa de la biografía escrita por Fitzmaurice-Kelly. La critica juzgó este libro como el más apreciable y
ordenado resumen de lo sabido respecto a Cervantes. Ahora, en 1917,
sale a luz una traducción española del mismo, debida a B. Sanin-Cano 2•
Esta versión, según reza la portada, lleva adiciones y enmiendas, y
está revisada por el autor; en efecto, se han incorporado las investigaciones posteriores a aquella primera edición. Lástima grande es
que la traducción sea mala: en ningún libro que pretenda estar escrito
en castellano se consentirán frases como éstas de la página 2 5: eSegún sus propias palabras, dichas bajo la gravedad del j uramento, Juan de Cervantes nació el año de 1490 o en sus vecindades ,
pero la exactitud de su memoria ha sido puesta en tela de juicio, y
no sin razón. Es posible que fuera un poco mayor de lo que él se
imaginaba. La fecha del matrimonio con Leonor de Torreblanca, natural de Córdoba, no puede fijarse, según las apariencias, en día posterior a 1512. El 13 de mayo de 1533, Juan de Cervantes era padre
de un hijo llamado Andrés y de una hija llamada María.• Este lent Véase RFE, 1917, IV, págs. 393-407. Terminaremos esta reseña en el número próximo.
2 J. FITZMAURICE-KsLLY, Miguel rl, Cervantes Saavdra. Reseña documentada de su vida.- Oxford, Prensas de la Universidad, 1917, 4.º, 254 págs., con
un retrato y un cuadro genealógico, 9 ptas. - En los Anales de la Universidad
de Santiago de Chile, 1914, CXXXIV, ~85-918, y CXXXV, 21-g6, apareció otra
traducción, debida a las Srtas. Mandujano y Godoy, que aunque en algunos pasajes mejora la versión firmada por Sanin-Cano, en otros la empeora.

�58

guaje, plagado de palabras y giros impropios, hace que no sea de
agradable lectura la obra del Sr. Fitzmaurice-Kelly.
Miguel S. Oliver ha sabido escribir una Vida 11 semblanza de Cervantes 1, que no es ni una ficción novelesca, como l¡ de Navarro Ledesma, ni una narración apegada al dato, como la de Fitzmaurice-Kelly.
Rara vez el autor se permite fantasear sobre los hechos, aunque en
algún caso haya caído en uno de los defectos que procuró evitar,
según dice en su prólogo: el exceso de color; es mucho saber, por
ejemplo, que el 9 de octubre de 1547, día del bautizo de Cervantes,
lucía el sol. Pero los adornos con que bordea su relato son muy de
otra clase. La figura y los hechos del escritor se realzan sobre un
fondo, bien bosquejado, del momento histórico en que éstos acaecen.
Nunca se olvida de relacionar la vida de Cervantes con sus obras, distinguiéndose en esto de los puros biógrafos, para quienes Cervantes lo mismo pudo ser el autor de las Novelas ejemplares, que haberse
distinguido como afortunado salteador de caminos. Una presentación
más elegante del libro hubiera contribuído a que éste se difundiese
extraordinariamente.
En una colección de e Vidas de grandes hombres• publica el se1'íor
l\Iontolíu su Vida de Cervantes 2• Es un libro de fácil lectura, dedicado
especialmente a los escolares. Porque apreciamos la labor, siempre
útil, del Sr. Montolíu, quisiéramos recomendarle mayor calma al escribir: encontramos alguna inexactitud de expresión, y ciertos errores. Por ejemplo, pág. 9: Cervantes no tuvo el título de don, que le
da Montolíu. Pág. 18: Criado de Aquaviva no quiere decir «doméstico• ,
sino familiar o añadido al séquito de un personaje. Págs. 15 y 67: La
tía fingida no es de Cervantes 3 • Pág. 12: Lo que es pura sátira en Cervantes - cuando alude en el prólogo del Qufjote a la pedantería de
Lope y de otros - no puede tomarse al pie de la letra, y deducir de
ello que Cervantes era poco ilustrado. En la prosa del libro se han
deslizado algunas frases demasiado parecidas a otras de Savj-Lopez
en su libro Cervantu.
Citaremos además otros tres libros: el de Luis Ricardo F ors, ameno, bien escrito, pero en el que no faltan errores '; el de F. Pino-

1

Barcelona, Montaner y Simón, 1916, 4.0 , 368 págs.
Barcelona, SeÍ)c y Barral Hermanos, 1915, 8.º, 90 págs. y 13 láms.
3
Véase ICAZA, De cómo y por qué «La tía fingida • 110 es de Cervantes, Madrid, 1916.
4 Vida de úrvantes, Buenos Aires, Laso, Pardo y C.ª, 1916, 4.º, 90 páginas, con grabados. - Pág. 1l; Discute largamente la autenticidad de la partida
de bautismo de Cervantes, porque en ella lee «Carvantes• en lugar de «Cervantes•, que es lo que dice el texto, según se puede comprobar por el facsímil
que también publica en la página 12.
2

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

59

chet Le-Brun, breve índice de los puntos esenciales sobre la vida y
las obras de Cervantes 1, y el de Joaquín López Barrera 2, dividido
en cortos capítulos, en los que también se estudian los escritos cervantinos.
Asimismo abarca toda la vida de Cervantes el examen que hace
José Luis Martínez para contestar a la pregunta: ¿Ha sido España injusta con (:ervantesr 3• Según el Sr. Martínez, este Jugar común de los
biógrafos es, por lo menos, exagerado. Pero los argumentos del articulista no nos convencen: si España no fué injusta con Cervantes,
tampoco hay que pretender demostrar que sus desgracias tienen plena
justificación, dado aquel medio y la vida corriente de un hombre que
no llegó a conquistar en ella la fama otorgada por la posteridad.
El Sr. Cotarelo y Mori hace balance en una conferencia del Ateneo ' de Jo que, desde el centenario de la publicación del Quijote
en 1905 hasta 1916, ha investigado el mundo erudito, en la parte relativa a la vida de Cervantes. Pero aun quedan en ella algunos puntos
oscuros: el de sus estudios, la fecha en que sentó plaza de soldado,
el período que va desde su vuelta del cautiverio en 1580 a 1587-época de gran actividad literaria-, el de la composición del Qu(jote, las
relaciones literarias con Lope de Vega, y quién fué Avellaneda. Sobre
todas estas cuestiones el Sr. Cotarelo expone argumentos, que rechaza o acepta, inclinándose a las conjeturas que juzga más verosímiles.
El folleto del Sr. Baig Baños sobre Rodríguez Marín, docum:entador
cervantino 5, es útil, principalmente por una relación cronológica de
todos los documentos concernientes a la vida de Cervantes conocidos
hasta la publicación de este trabajo, y que comprenden desde 1488
a 1652. Aunque alude a ellos, no ha podido incluir en sus tablas los
documentos que el Sr. Rodríguez Marín publicó posteriormente 6, relativos al abuelo de Cervantes y fechados en los años de 1500, 1501,
1502, 1512 y 1524.
Tampoco llegó a insertar el Sr. Baig en su índice la esencia de
1

Bio.~rafia de Cervantes, Valparaíso, Imp. •Universo•, 1916, 8.0 , 6o pági-

nas, con grabados, 1 $.
2 Cervantes y su época. Lecturas cervantinas. Madrid, Fuentenebro, 1916,
8.º, xv1-2o6 págs., con grabados, 3 ptas.
3 España y América, 1916, Xlll, 19-28 y 73-82.
, Los puntos obscuros de la vida de Cervantes, Madrid, Tip. de la •Revista
de Archivos•, 1916, 8.º, 56 págs. - La explicación que para •duelos y quebrantos• propone Cotarelo ha sido rebatida con éxito por Rodríguez Marin en su
reciente edición del Quijote, VI, 20-25.
5 Madrid, Bailly-Bailliere, 1916, 4. 0 , 8o págs.- Ha venido a sustituir en parte
al libro del Sr. Cotarelo, Efemiridts cervanthtas, Madrid, 1905, que debería
aparecer en segunda edición puesta al día.
6 Boletin de la Rtal Academia Española, 1916, III, 210-218 y 236-349.

�60

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

los documentos que sirven de base a Narciso Alonso Cortés para su
libro Casos cervantinos que tocan a Valladolid 1• Algunos hacen relación
a los Cervantes de Talavera y a otros antecesores del gran escritor.
Son, sobre todo, importantes los datos que nos suministra un pleito
en que intervienen como personajes principales o_a María de Cervantes, tía de Miguel y amante del arcediano D. Martín de Mendoza, hijo
natural de D. Diego Hurtado de Mendoza, duque del Infantado. Las
investigaciones del Sr. Alonso Cortés, hechas en los archivos de Valladolid, aportan documentos interesantes acerca de otras personas
que tienen una intervención muy directa en las fortunas y adversidades de Cervantes, como su rescatador Fr. Juan Gil, o sobre los parientes de su mujer D.ª Catalina de Salazar, etc. Aclara también quiénes
son los poetas vallisoletanos que Cervantes cita en su Canto de Calíope.
Verdadera importancia literaria tienen los hechos relatados en el último capítulo del libro de Alonso Cortés, concernientes a los años postreros de su estancia en Valladolid, años en que salió el Quijote, aunque pronto se vió amargado por un nuevo encarcelamiento y proceso
a consecuencia del asesinato de Ezpeleta a las puertas de su casa.
González Aurioles, a su vez, ha examinado todo cuanto se relaciona con Sevilla en la vida y en las obras de Cervantes 2 : sus estudios,
quizás realizados allí, o en Córdoba, sus comisiones, su encarcelamiento; muestra el autor cómo las prolongadas estancias de Cervantes en Andalucía dan su fruto en las páginas de sus obras 3 • Un punto
más concreto de la residencia de Cervantes en Sevilla es el que pretende esclarecer el Sr. Rodríguez Marin en su discurso sobre La cárcel en que se engendró el «Quijote• '· Este escritor resuelve afirmativamente la discusión sobre si tiene sentido real o no la frase de Cervantes en que expresa que el Quijote ese engendró en una cárcel•. Prueba
de ello es que Cervantes no refutó la incisiva alusión hecha por Avellaneda, quien disculpa «en burla, jugando del vocablo, los que tuvo
a bien llamar yerros de la parte primera, con «haberse escrito entre
los de una cárcel; y así no pudo dejar de salir tiznada dellos•. Y siendo
así no hay duda, para el autor, de que fué en Sevilla, en cuya Cárcel
Real estuvo Cervantes en 1597 y en 1602 5 . Básase en que no habien-

Madrid, Fortanet, 1916 8.º, 174 págs., 3,50 ptas.
Cervantts y Sevilla. Estudio histórico crítico. Sevilla, Gironés, 1916, 8.0 ,
98 págs.
3 Insiste el autor en atribuir a Cervantes La tia jitigida (págs. 34 y 85).
1

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

61

do sufrido prisión antes del Quijote, más que en Castro del Rfo Y
en Sevilla, y siendo aquél un pueblo insignificante, mal podía ser
su cárcel una «en donde todo triste ruido hace su habitación», según
la conocida frase del prólogo del Qui.fote. En cambio la de Sevilla
era ruidosísima, como se deduce de los testimonios que copia el
Sr. Rodríguez Marín. En Sevilla tuvo Cervantes un amigo, Tomás
Gutiérrez, mesonero y antiguo representante de comedias, sobre el
que se hallan notables noticias en un pleito exhumado por D. Ado!fo
Rodríguez Jurado 1. En ese pleito interviene Cervantes, que se dice
«natural de Córdoba•, detalle del que el autor exagera su importancia 2•
El mismo Sr. González Aurioles es autor de otro folleto acerca de
Cervantes y su viaje a Italia 3; algunas de sus conjeturas son difíciles de
mantener, como la de que el motivo de su viaje fuesen las cuchilladas
dadas a Segura'· Son muy aventuradas las interpretaciones de pasajes
de las obras cervantinas en que el autor cree ver alusiones autobiográficas, como en aquella frase sobre Maniferro: «que traía una mano
de hierro en lugar de otra que le habían cortado por justicia»; frase
que evoca al autor la pena a que se condenaba al agresor de Segura.
Referentes a la época del cautiverio de Cervantes, se han impreso
en este centenario: Un discurso del Sr. Rodríguez Marín, en que pinta
al J)r. Juan Blanco de Paz - enemigo de Cervantes y delator de sus
propósitos de fuga en Argel-, apoyándose en documentos inéditos.
Una relación en verso, compuesta por Mateo de la Brizuela y publicada por Lucas de Torre 61 en que un cautivo, Melchor de Padilla, acaso personaje fingido, . es llevado a Argel desde la galera
Sol, circunstancias en que coincide la malaventura de Cervantes con
la de Padilla. Por último, el P. Domingo de la Asunción reune en
un volumen varios artículos a propósito de Cervantes y la Orden Trinitaria s. Relata con este motivo la vida de Fr. Juan Gil, que rescató a Cervantes, después de extenderse en prolijas consideraciones
sobre la obvia cuestión de que Cervantes nació en Alcalá y no en
Alcázar, a fin de probar que el Cervantes rescatado - que según el
testimonio de rescate era natural de Alcalá de Henares - era el
inmortal autor del Quijote. También el Sr. Leal Atienza consagra su

1

2

'

Discurso leido m los 7uegos florales de Salilla el dia I8 de mayo de r9IÓ,

Madrid, Típ. de la •Revista de Archivos•, 1916, 4.º, 32 págs., 1,50 ptas.
s Este último encarcelamiento no es muy evidente, según FITZMAURICI!Kt:LLY, Miguel de Cervantes Saavedra, 1917 1 pág. 137. Rodríguez llfarín no expone los documentos que atestiguan su afirmación, por ser este lugar inapropiado.

1 Discursos leidos en la Real Academia Sevi//a11a tÚ Bumas Letras, Sevilla,
Gironés, 1914, 4.º, 78 págs.
2 Véase en contra F1TZMAURIC1-K!!LLY, Miguel tÚ Cerva,itts, 1917, pág. 32.
0
3 Madrid, Á!varez, 1916, 8. , 46 págs., 1,50 ptas.
, Véase !CAZA, Supercherías y errores cerva1tti,zos, Madrid, 1917, págs. 223-5.
5 u,1 cautivo compañero dt Cervantes, en el Boletítt de la Real Academia Españ ola, 1916, fil, 350-358.
6 Madrid, Gómez Fuentenebro, 1917, 4.º, 200 págs., 3 ptas.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

libro I a demostrar cómo la tradición de haber nacido Cervantes en
Alcázar carece de fundamento. Realmente la polémica está terminada;
lo estaba igualmente antes de que el Sr. Atienza escribiera su libro.
En él resume todos los esfuerzos hechos por autores locales para demostrar aquella infundada hipótesis. Luego publica numerosos documentos, ya publicados antes por Pérez Pastor y León Máinez. A. G. S.
Blbliografia.

CAMPS, F.-Et •Qttijote, en las bibliotecas de Napoleón.- Estudio,
1915, XI, 354-363. = Se tiene noticia detallada de la biblioteca castrense que acompañó a Napoleón en su campaña de Egipto; formábanla en gran parte obras de historiadores y poetas antiguos y modernos: Tucídides, Tito Livio, Homero, Virgilio, Ariosto, Ossian, Voltaire,
Goethe, etc.; en ella no figuraba ningún autor español. Los pocos libros
sobre España que aparecen en los catálogos de las bibliotecas de Malmaison, Trianón y Tullerías, formadas por Napoleón, revelan respecto
a nuestro país una información deficiente. De nuestra literatura, sólo
figuraba, al parecer, una traducción del Quijote y de las Novelas ejemplares, hecha por H: Bouchon en 1807. El Quijote fué enviado, con
otros libros, a Santa Elena. El Sr. Camps señala que en el Memorial
de Las Cases se alude varias veces a las lecturas que el emperador
consagraba en su destierro al libro de Cervantes, después de las cuales el cronista parece advertir siempre, de un modo especial, una nota
de tristeza en el semblante del héroe.
GrvANEL 1 MAs, J. - Cataleg de la coNecció cervantica formada per
D. Isidro Bonsoms i Sicart, i cedida per ell a la Biblioteca de Catalunya.
Volum primer: Anys 1590-1800.- Barcelona, lnstitut d'Estudis Catalans, 1916, 4.0 , xxrr-412 págs. = Una interesante nota preliminar del
Sr. Massó y Torréns da idea de la alta estimación y reconocimiento
con que el donativo de Bonsoms fué recibido por el lnstitut d'Estudis
Catalans. El Sr. Ginnel, después de señalar sobriamente la importancia excepcional de la colección Bonsoms, explica el plan de su trabajo en otra nota de introducción, que es al mismo tiempo una sucinta
reseña de la importante Bibliograjt'a de Cervantes de Rius. El libro
encierra mucho más de Jo que su título indica. Bajo la apariencia de
un simple catálogo, el Sr. Givanel ha realizado en este primer volumen una gran labor de erudición. Empieza el catálogo con la descripción de un ejemplar de La Galatea, edición de Lisboa, 1590, y siguen
cronológicamente las descripciones de 398 títulos más, referentes a
1 Fin de una polémica. Tercer centenario de Cervantes, Ciudad Real, Tip. del
Hospicio Provincial, 1916, 4.0 , 224 págs.

NOTAS BIBLll)GRÁFICAS

ediciones y traduccione$ de ésta y de las demás obras de Cervantes.
A cada descripción sigue un comentario en que brevemente se tratan
las cuestiones bibliográficas que cada libro plantea; se relacionan unas
ediciones con otras; se indica el valor relativo de cada una de ellas;
se apuntan observaciones de carácter histórico, literario y artístico, y
se reunen los principales datos bibliográficos referentes a cada cuestión. El Sr. Givanel ha realizado este trabajo en menos de un año. La
presente nota sólo tiene por objeto llamar la atención sobre este libro
que, además de parecernos, tanto por su elaboración interna como por
su presentación tipográfica, perfectamente digno de la colección a que
está consagrado, consideramos que es una de las mejores obras que
con motivo del último centenario cervantino se han publicado.
MoNTOTo, S. - Ensayo de una bibliografía cei-vantino-sevillana. Segunda edición. - Sevilla, Tip. de Gironés, 1916 1 8.0 , 59 págs.= Reune
219 noticias, desde un soneto de Bernardo de Cárdenas en 1616, en
que intervienen D. Quijote y Sancho, hasta la Glosa del discurso de
las Armas y las Letras, por Rodríguez Marín, 1915. Se refieren dichas
noticias a las obras de Cervantes impresas en Sevilla, a los trabajos
impresos asimismo en Sevilla referentes a la vida y las.obras de Cervantes, y a los que sin estar impresos en la expresada ciudad se deben
al ingenio de los sevillanos. Según este Ensayo, las Novelas ejempla1·es
se reimprimieron cuatro veces en Sevilla desde 1624 a 1664; el Quijote, en cambio, no se imprimió hasta bien entrado el siglo xvm. En
realidad la bibliografía sevillana sobre Cervantes sólo empieza a tener
importancia en la segunda mitad del siglo pasado, con J. M. Asensio.
De las 219 noticias reunidas por el Sr. Monto to, 18 únicamente son
anteriores a 1850.
Ediciones del «Don Quijote, y demás obras de Ce1·vantes que, junto
con varios trabajos referentes a las mismas, logró reunir la constancia del
docto ce1-vantista D. Clemente Cortejón. -Barcelona, P. Ortega, 1916,
4. 0 , 44 págs. = La colección de Cortejón, propiedad hoy de D. Juan
Suñé, es sin duda una de las mejores colecciones particulares de obras
cervantinas. Figuran en ella 176 ediciones del Qu[jote en castellano
(entre ellas nueve del siglo xv1), desde las de Valencia, 160 5, por Patricio Mey, y Bruselas, 1607, por Roger Velpius, hasta la de Barcelona,
1915-1916, por Salvat y e.a; figuran asimismo 212 traducciones del
Quijote en diez y ocho lenguas distintas, y más de 300 monografías,
estudios y obras diversas relativas a Cervantes.
ORTEGA MoREJÓN, J. M. DE. -Apuntes pa1·a dos obras 1·elacionadas
con Cervantes. -Madrid, Imp. de la «Revista de Archivos&gt;, 1915, 8.º,
211 págs., 2 ptas. = En primer lugar trata de la comedia anónima

�NOTAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

BIBLIOGRÁFICAS

IJe la Soberana Virgen de Guadalupe, atribuida a Cervantes por Asensio, Pérez Pastor y otros. Esta comedia fué impresa en Sevilla en 1615,
habiéndose extendido la licencia para su publicación a nombre de
María Ramírez, viuda, vecina de Alcalá y hermana de Jerónimo Ramírez, ambos cautivos en Argel al mismo tiempo que Cervantes. Del
análisis de la obra bajo diversos aspectos, deduce el Sr. Ortega Morejón que no puede ser de Cervantes. A su juicio, debió escribirla la
misma María Ramírez como homenaje de devoción a la Virgen de
Guadalupe, o acaso María Ramirez solamente la inspiró, contratando
su confección con algún poeta anónimo. No habiendo dato alguno
sobre este punto, ni sobre las aficiones literarias de Maria, la hipótesis del Sr. O. M. no puede menos de parecer infundada.
La segunda parte del libro está dedicada al comentario de los pormenores de un fragmento de escritura pública, que, según el Sr. O.M., corresponde al testamento de la hija de Cervantes, D.ª Isabel de Saavedra.
Relació,; de lo sucedido en la ciudad de Valladolid dude el punto del
felicísimo nacimiento del príncipe don Felipe Dominico Víctor, nuestro
señor, hasta que se acaba1·on las demostraciones de alegria que por él se
hicieron. Reimpresión, con prólogo de N. Alonso Cortés. - Valladolid,
Imp. del Colegio de Santiago, 19161 8.0 , xm-112 págs. = La rareza de
esta Relación, no obstante las reimpresiones de que en diversas épocas
ha sido objeto, fué el motivo de la presente edición. El Sr. Alonso
Cortés no cree, con razón, que la carta de pago a favor de Antonio
de Herrera, publicada por Pérez Pastor, excluya la colaboración que
Cervantes-aludido sin duda por Góngora a este propósito en su soneto «Parió la reina, el luterano vino..... » - pudo tener en la elaboración del presente texto.
MoNNRR SANs, R. - Ensayo de antología cervantina. - Buenos Aires,
19161 8.0 , 192 págs.=Colección de poesías laudatorias de Cervantes,
precedida de una bibliografía de poetas cervantinos.

LóPEZ PELÁEZ, A. -Aprobación verdadera del «Quijote» falso. BAH, 1916, LXVIII, 557-563. = Las dudas referentes a la autenticidad
de los datos que figuran en el pie de imprenta y en la aprobación del
Quijote de Avellaneda, movieron al autor de este trabajo a reunir
sobre dicho asunto algunas noticias, de las cuales resulta que el impresor, Felipe Roberto, trabajaba, en efecto, en Tarragona por los años
en que apareció dicho libro; que el censor, D. Rafael Ortoneda, fué un
doctor en Teologia de la misma ciudad, y que el firmante de la aprobación eclesiástica, D. Francisco de Torme, fué un canónigo tarraconense que aparece en las aprobaciones de otros libros impresos en
Tarragona en aquella misma época.

Ediciones.

...

CERVANTES SAAVRDRA, M1GUEL DE. - Obras completas. Comedias y en_
tremeses. Tomos I y 11. Edición publicada por R. Schevill y A. Bonilla.-Madrid, B. Rodríguez, 1915 y 191 61 8.0 , 381 y 383 págs.=La R1!v1sTA na F1LOLOGÍA EsrAÑOLA ha señalado I a sus lectores, con el debido
elogio, esta excelente edición de las obras completas de Cervantes,
en la cual han aparecido hasta ahora La Galatea, el Persiles y Sigismzmda y dos tomos de Comedias y entremeses: el primero contiene El
gallardo espaíi.Jl, La casa de los celos y Los baños de Argel; el segundo,
El rufián dichoso, La Gran Sultana y El laberinto de amor. El estudio
crítico del teatro cervantino figurará en el último tomo. Cuando éste
aparezca será ocasión de volver con mayor detenimiento sobre la
labor de los Sres. Schevill y Bonilla. He aquí, en tanto, algunas observaciones.
En las indicaciones bibliográficas que los editores dan en las notas
finales se echan de ver omisiones. Así, no se citan, ea la ~ota relativa a
Vélez de Guevara, los trabajos de Felipe Pérez y González, de inexcusable consulta para conocer la vida y la obra del escritor ecijano 2•
No todas las correcciones que los Sres. S. y B. introducen en el
texto de 1615 están justificadas. Los ejemplos siguientes pertenecen
al tomo Il.-7 6 : La corrección fanfarronas es inadmisible: «Entrambos sois ovejas, fanfarrones, y gallinas mojadas, y conejos.» -189 25 :
Debe mantenerse gratarrista, por guitarrista; es voz formada sobre
el italiano 'grattare', que, como 'rascar', significa 'tocar mal los instrumentos de cuerda' (Terreros). Esta acepción no figura en el Diccionario de la Academia, décimocuarta edición. - 242 17 : Debe mantenerse Rejo, ya que Cervantes emplea indistintamente Roso, Reza, Rezo
y Rejo, por Reggio de la Emilia. - 281 5 : La corrección es inútil.
La semejanza, que los editores califican de notable, entre el soneto
de Cervantes «En el silencio de la noche, q uando» (1, 201 19) y el del
Petrarca «Quando 'I sol bagna in mar l'aurato carro•, es puramente
superficial, y el r ecuerdo o la imitación, si ésta existe, no pasa del
movimiento inicial, análogo en ambas poesías. El soneto del Petrarca
se caracteriza por una severa unidad y por la ausencia de todo elemento accesorio; el de Cervantes es de un desarrollo vacilante y penoso. Cervantes contrapone a la mudanza de los días la constancia del
Tomo I, 1914, págs. 194-195.
Del mismo modo, el nombre del Sr. Bonilla, que tanto estudio y diligencia
ha gastado en el comentario de Et Diablo Cojudo, no aparece en el reciente
estudio del Sr. Cotarelo, Luis Viltz de Guevara y sus obras dramáticas, en el
Boldfo de la Real Academia Española, VI, 164, nota 2.
ToG~
5
1

2

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NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

poeta en su dolor y la de Clori en no darle oídos; el Petrarca alude al
descanso que la luz del día, que desvanece y ahuyenta las inquietudes
nocturnas, trae al desesperado amante.
I, 22628 : Sobre 'guelte' véase RFE, III, 183.-JI, 355 : Que lo que
distinguía a las tazas y vasos penados o penantes era la boca estrecha
o pequeña, y no los bordes vueltos hacia fuera, como dicen César
Oudin y el viajero Joly (cfr. R. Marín, edic. del Quijote, V, 181), lo demuestra el siguiente pasaje de Luis Vélez: csi antes beber no me dexas
Por esa boca penada.• (La Serrana d~ la Vera, 1251-1252, TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL, I.)-129 13 : Dexo, y no dexd; no e sobra una sílaba•: «y en
Napoles los dexo a sus anchnras».-1433 : Sobre el cuento del elefante véase TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL, II, 208-209.
II, 236 16 : cEn verdad Que parecen de ciudad Vuestros nombres y
el estilo, Y que en ellos, y aun en el, Poco es, mentís villanía.• No vacilaría en leer cpoco esmentís villanía,, dando así sentido a la frase,
de que carece ahora, si poseyera ejemplos de 'esmentir' en la lengua
clásica (para~ período anteclásico véase Cuervo, Dice., s. v. desmentir), ya que no veo motivo para rechazar la posibilidad de un desvío
semántico que hubiera llevado, .de la idea de 'disimulo' que ciertas
acepciones de 'desmentir' envuelven (Cuervo, ob. cit.), a la de 'fingir'
o 'aparentar', que conviene al pasaje cervantino.
II, 251 20 : cMe recomendo• se encuentra también en 94 •
Es mera inadvertencia decir que el bergamasco •parece haber
sido más bien un baile arlequinesco que un idioma• (Il, 382). El «bergamasco de Italia• es sencillamente el dialecto de Bérgamo, y Cervantes, al ponerlo entre las lenguas cque son más graves•, recordaba, sin duda, las burlas de que eran objeto, no sólo el dialecto, tan
rudo y difícil, sino también los serranos bergamascos, entre los cuales la literatura popular solía buscar de preferencia el tipo del villano
burlado.
Con esta aclaración no hay inconveniente en aceptar «q ue la palabra sea un recuerdo de la estancia de Cervantes en Italia,. Pero es el
caso que éste no necesitaba ir a Italia para enterarse de todas estas
cosas, como no necesitó ir Lope, que también se burla del bergamasco, ni el público, que pudo comprender los chistes y alusiones de uno
y otro, ya que la literatura y las costumbres italianas eran harto conocidas en España. Pero en todo caso, conviene recordar que el famoso Alberto Ganassa, bergamasco e in\·entor del Arlechino o segundo
zanni-es decir, el personaje bufo que en las farsas italianas del cinquecento babia bergamasco -, trabajó en los corrales de Madrid y Sevilla a partir de 1574 1, y que representaba en Madrid por los años
1 E. CoTARELO, Noticia biográfica dt Alberto Ga1tassa, cómico famoso dd siglo XVI, RBAM, 1908, 2, 42-61.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

&lt;k 1583 y 1584, en que Cervantes frecuentaba los teatros y componía
,comedias que le recitaban.
Las breves notas finales aclaran no pocos puntos oscuros. Sin embargo, seguirá consultándose con fruto, por lo que al R11,jián dicl,oso se
refiere, el excelente comentario del Sr. Hazañas y la Rúa. J. G. O.

CERVANTES, 1\1. DE, - Poesías, compiladas y prologadas por Ricardo
Rojas. - Buenos Aires, Coni Hermanos, 1916, 4.º, cn-530 págs.= En
este libro hallarán reunidos los cervantistas unos 15,000 versos, líricos
en su mayor parte, de Cervantes. Para formar su libro, ha entresacado el Sr. Rojas los versos que Cervantes mezcló a la prosa de las
novelas, a los diálogos de los dramas, y ha reproducido íntegramente
el Viaje del Parnaso. A todo este caudal poético se añaden las composiciones sueltas que de Cervantes se conocen. En la impresión de
estas composiciones no ha seguido el Sr. R. un criterio uniforme, y
&lt;1sí, en el Viaje del Parnaso y en los versos de las novelas y comedias
moderniza la ortografía, mientras que en las poesías de La Galatea,
,conserva la de la edición prínceps. De las poesías sueltas, las octavas
.a Veneziani y las dos canciones a la Invencible Armada conservan
igualmente la ortografía original. El Sr. R. acepta el texto de la edición que están publicando los Sres. Bonilla y Schevill. En las come&lt;iias sigue el texto de Ri vadeneyra. Las correcciones propuestas no
-son muy numerosas: en su mayor parte las exige la medida del verso: cEsto es [el) amor seguidle si os parece• (XXXVII, pág. 197).
-&lt;La habi[li)dad, la sciencia, los primores» (LVII, pág. 238).
En el prólogo, el Sr. R. protesta contra el fallo pronunciado contra Cervantes corno poeta, por casi todos los críticos; también rechaza
la afirmación sentada por Navan:ete, y luego por otros muchos, de
,que Cervantes mismo tenía en poco sus versos; para combatirlo cita
varios pasajes del Vit~je del Parnaso y otras ubras. Reclama para Cervantes, como poeta lírico, un estudio más cuidadoso del que hasta aquí
-se ha hecho; por su parte, el editor se limita a agrupar las poesías de
Cervantes, sin revelar propósito de realizar un comentario filológico
-0 estético de las mismas. Un índice de los primeros versos facilita el
manejo de esta interesante publicación.

Las mejores poesías de Cervantes, prologadas y recopiladas por
1\I. R. Blanco-Belmonte. - Madrid, S. Sáenz de Jubera, 1916, 12.º,
xv-262 págs.= Se han incluido también en este elegante tomito algu·nas poesías que figuran en el teatro de Cervantes. En el breve prólogo se hace notar el valor relativo de las poesías de Cervantes, cuya
principal característica es la sinceridad.

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NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Estudios cervantinos.
PATON K1m, W. - Two Essays. I: Don Quixote. 2: Tite Politics º.Í
0
Burns.-Glasgow, J. Maclehouse and Sons, 19181 8. , 51 págs.=El ensayo sobre Don Quixote fué leído ante la Royal Philosophical Society
de Glasgow en 31 de enero de 1908, y publicado en los Proceedings de
dicha Sociedad, de donde ahora se reimprime. Ocupa 24 páginas llenas de critica sustanciosa y muy lejos de los ociosos •eruditismos&gt;
que tanto empobrecen en nuestros días la literatura cervantina. Tras
una alusión a las tradiciones romancescas d~ Glasgow, recordadas eo
los emblemas del escudo, entra el autor en materia citando el conocido juicio de Hegel sobre Cervantes. Niega después que tenga sentido la ligera opinión emitida por Byron sobre el carácter del Quijot~
(Cervantes smiled Spain's chivalry away). Porque-dice-si quiso Byron
dar a entender que Cervantes acabó con la vieja moda caballeresca,.
no es del todo exacto: de su obra misma se desprende que la caballería estaba moribunda. Si Byron, al hablar de la caballería española,.
quiso referirse a las nociones del honor, como parece, menos sentido
tienen aún sus palabras, porque el «puntillo de honra• es más enfático•
en la época de Calderón que en las generaciones precedentes. Si quiso
referirse Byron al heroísmo, ¿cómo decir que Cervantes acabó con el
sentimiento del heroísmo? Ninguna expresión más pura de este sentimiento que el cuadro de Las Lanzas, de Velázquez, posterior a Cervantes en dos generaciones y, según la tesis de Byron, obra de un español
de la decadencia. El poeta que, según By ron, es responsable de la decadencia de España, resulta ser el autor de aquellaNumancia que, a modo
de tónico para el patriotismo, se hacía representar en Zaragoza durante
el sitio. Algunos se imaginan que las burlas del Quijote son como un
asalto democrático contra refinamientos ridículos; y al contrario: la!&gt;
burlas del Quifote van contra la ridiculez de una moda que era profundamente popular: hasta Maritornes conoce los libros de caballerías_
Las opiniones literarias de Cervantes, por otra parte, ofrecen un problema que no siempre ha sido bien planteado: el Quijote las expone
muy largamente. Y resulta que ese libro tan generoso y tan amplio fué
escrito por un hombre que participaba de todas las supersticiones de
la preceptiva de su tiempo. La obra que más parecía estimar entre las.
suyas, era la artificiosa Galatea. Y ésta y .el P ersiles son géneros enteramente contrarios al espíritu del Quijote. Para uso del público inglés,.
el autor establece un brillante paralelo- simple coincidencia- entre
las teorías de Cervantes sobre las unidades en el teatro, etc., y las de
Sir Pbilip Sidney. Son, uno y otro, ejemplos de cómo, por un momento,
el humanismo era un obstáculo para la literatura, aunque esto parezca.
muy paradójico. (Y aquí invoca la autoridad de A. Jeanroy, Que/que~

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-nJle~"ions sur le Quattrocento, Bulletin ltalien, 1905, 205-236.) En Don
Quijote, uno de los grandes libros caóticos de la Era moderna, los formalismos preceptivos persiguen a Cervantes de tiempo en tiempo,
-como fantasmas. Rabelais nunca tuvo que sufrir este conflicto. Cervantes, porque lo sufre, es más interesante. Don Quijote es uno de los
.Libros más descuidados: si fuera antiguo, los críticos habrían creído
hallar en él, como en La !Hada, varios autores y varios interpola-dores sucesivos. Y aqui se recuerda la inconsistencia de ciertos pasajes, y la unidad de ciertos orbes novelísticos dentro de la gran novela,
sin contar con las novelas evidentemente intercaladas en ella. El libro
.resulta una confusión, una selva de invenciones, pero también de estilos e ideales artísticos. Este aire de «casualidad» que hay en el Quijote
fué ya conscientemente imitado por Fielding en Inglaterra. Cervantes
era humorista; es decir, pensaba a un tiempo en varios aspectos de
las cosas. Los comentaristas, tratando de seguir una sola de sus inten•ciones, lo interpretan mal a menudo. Hegel lo comprendió: compren&lt;lió que el libro contra la caballería era esencialmente caballeres-co en el carácter de D. Quijote. (Aqui una sutil comparación con
Northanger Abbey de Jane Austen, descendencia cervantina indirecta.)
-Cervantes quiere que tomemos en serio a Cardenio, mientras don
Quijote nos hace reir con su imitación de las p·e nas del abandonado.
Y así en muchos otros lugares. El mismo doble juego, a propósito de
las ficciones arcádicas, en la excelente defensa que hace la pastora
Marcela de s u derecho a rehusar a un enamorado: página en que que&lt;la superada toda la literatura pastoral del Renacimiento. Cervantes
es menos libre q ue Chaucer y que Shakespeare: la preceptiva solemne de la época se cierne sobre él, y, sin embargo, su doble vista genial
k lleva constantemente a contemplar otros cielos. De aquí la plena
sazón de su obra. Acaba la excelente conferencia con una breve visión
poética de España a través del Quijote, y recordando que éste ha
venido a ser ya un libro inglés. La evocación de las escenas de Cervantes - dice el autor atinaqamente - es la mejor descripción del
,genio de Cervantes.
IcAzA, F. A. DE.-Superchen"as y errores cervantinos.-Madrid, «Rena-cimiento», 1917, 8.0 , 292 págs.= Son varias las cuestiones cervantinas
tratadas en este libro. Unas se refieren a la cuestión de Avellaneda
-critica de la hipótesis inverosímil de A. Rivero sobre quién fues~
este autor y sobre su pretendido descubrimiento de unas memorias
&lt;le Cervantes, misteriosamente embutidas en el texto del Quijote
{ «La última superchería», pág. 215; •Má's sobre la última superchecía , , pág. 229) . En • Una supercher[a extranjera• , pág. 63, trata de la
valoración inadmisible del falso Quijote, hecha por algunos escritores
extranjeros: Lesage en lo antiguo, y modernamente Anato le France.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

El Sr. Icaza, en otro lugar de su libro, vindica a Cervantes de la imputación de plagiario de Cristóbal de Villalón, y no admite que sean
una misma persona el autor del Viaje de Turquía y el Villalón que
figura en la Información de Argel (&lt; Cervantes y los buscadores de
plagios•, pág. 109; « Un anacronismo y muchos desconciertos,, página 167). Sobre un error de traducción del Sr. Bonilla-(Historia de la
Literatura espaFiola, del Sr. Fitzmaurice-Kelly, traducción española,
edición de la «España Moderna•), el cual supuso un fantástico viaje
de Cervantes, cautivo, desde Argel a Constantinopla - hay dos artículos: «Aventura póstuma,, pág. 67; «Una impenitente contumacia,, página 261. En «Los últimos errores,, pág. 277, defiende a Cervantes,
poeta, de las apreciaciones críticas del Sr. Bonilla. De la novela, atribuída a Cervantes, La tía fingida, trata el artículo «Apostilla crítica,,
página 77. Los estudios «De cómo fué a América el primer ejemplar
del Quijote,, pág. 17; «Un falso procedimiento de investigación: ir y
venir&gt;, pág. 27 (donde analiza el valor de estos verbos en los antiguos.
textos literarios); «Un error tradicional: Fortunas y adversidades de
Miguel de Cervantes•, pág. 39; «Un tópico vulgarísimo: La pobreza.
de Cervantes,, pág. 49; «Notas~ unas notas, (sobre las frases 'beber
los kiries', 'quién es Calleja', 'pasar de golfo lanzado', •guantes de polvillo'), pág. 123; «Pifia erudita: Quién fué Santinuflo,, pág. 141, son
muy sugestivos comentarios a episodios de la vida de Cervantes y al
texto de su obra, con los que corrige errores cometidos por anteriores comentaristas. En «Mentira vieja: La historia del Buscapié,, página 199, habla de la falsificación de D. Adolfo de Castro. Hay otro
artículo en este libro que no se refiere sino indirectamente a Cervantes y su obra («Varios excesos: Las cosas del P. Frauca,, pág. 151,
sobre unos plagios de D. Julio Cejador). En resumen, un libro de crítica tan intencionada como provechosa.

...

J. DI!.- Cervantes en la literatura inglesa. Conferencia leída
en el Ateneo de Madrid el día 8 de mayo de 1916.- Madrid, Imp. «Renacimiento,, 1916, 8.0 , 38 págs. = En La espa,1ola inglesa «los personajes ingleses son casi todos simpáticos,, sin exceptuar a la reina Isabel,
tan enemiga de España y tan denostada, entre otros, por Lope y por
Góngora. La representación de la corte inglesa en esta novela le
parece al autor bastante aproximada para ser indirecta. «Cervantes,
según es bien sabido, era visitado por diplomáticos extranjeros ...._
¿No referiría a Cervantes el escritor inglés John Mabbe las peculiares.
grandezas de Londres?• En el Persiles asegura que en Inglaterra no
hay animales ponzoñosos. Recuerda el autor la traducción inglesa del
Quijote hecha por Shelton, y los datos sobre la influencia de Cervantes en aquella literatura, recogidos por J. Fitzmaurice-Kelly en su
edición moderna de dicha traducción. •A pesar de la boga del Quijote,
ARMAS,

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

71

las Novelas qemf&gt;lares lo aventajaron en proporcionar asuntos e ideas
a los autores ingleses en la segunda mitad del siglo xvu.• Remite, sobre otras influencias posteriores de Cervantes, a la Historia de la literatura i1tglesa de Cambridge, a Ward, a Shelling, a Jusserand, a Buchanan y a Koeppel. Recuerda el I-Iudibras de Samuel Butler, las notas
sobre el Quijote de Edmund Gayton, la Historia de las aventuras de
Josep/1 Andrews y su amigo lvlr. Abraltam Adams de Fielding, y su intento dramático («Don Quijote, en Inglate1·ra), el Tristam Shand_,v de
Sterne, el Sir Lancelot Greaves de Smollet, y su E xpedición de Httmphry Clinker, el Don Bilioso de l'Estomac de Arbuthnot, The fema/e
Qttixote de Mrs. Thrale, y Tite spiritttal Quixote d_e Graves 1, la traducción del Quijote de John Bowle y la Vida de Cervantes de J. Fitzmaurice-Kelly (1914). «Con muy justificada satisfacción ha dicho este eminente hispanista que su patria fué la primera en traducir el Quijote,
la primera en publicarlo en español lujosamente, la primera en publicar una biografía de Cervantes, la primera en hacer el comentario de
su libro y la primera en publicar una edición crítica de su texto, la
de 1899.,
CHACÓN v CALVO, J. M.-Cervantes y el Romancero. Conferencia pronunciada el 10 de diciembre de 1916 en el Ateneo de la Habana. Habana, Imp. «El Siglo X:X», 19;7, 4.0 , 36 págs. (Extr. de la Revista
de la Facultad de Letras y Ciencias de la Habana.)= Don Quijote nos
habla de poesía en los momentos de mayor serenidad, y también en la
plenitud de su locura discursiva y razonadora. Pueden reducirse a tres
los conceptos que tenía Cervantes de la poesía: la universalidad, la
utilidad - ambas indicadas ya por Menéndez Pelayo - y la selección
como base y norma (Novelas ejemplares, «La Lectura,, edic. R. Marín,
I, 50-51). Pero esta teoría aristocrática y del todo ajena a los conceptos
generalmente admitidos sobre la poesía popular está, como muchas
veces sucede, en pugna con la práctica. (Así los ideales renacentistas
iban, en España, lado a lado con las viejas tradiciones populares.) Cervantes, como lo es por su espíritu toda la literatura clásica española,
era un folklorista; no sólo por el folklore que en su obra aprovecha,
sino por el procedimiento constructivo de su obra. Aun sin refranes
y bailes, su obra sería de inspiración folklórica; pero, entendido esto,
cobran mayor sentido todos los elementos directos de corte popular
que la obra contiene. Y entre todos, ninguno tan importante como el
romance viejo. En la biblioteca de D. Quijote no había libros de romances porque éstos eran aún cosa vi va en boca del pueblo: a veces,
D. Quijote encontraba en ellos los vestigios de la caballería de que
1 Sobre éste puede leerse H. ELLIS, Richard Graves a11d •Tite Spiritttal
Quixote,, Nineteenth Century, abril de 1916.

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NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

le hablaban sus libros. Y los romances aparecen siempre en una correspondencia perfecta con el estado de ánimo de D. Quijote. En
La casa de los celos y selvas de A,·denia puede verse una elaboración
teatral de romances carolingios y, como dice Savj Lopez, un presentimiento del método que producirá el Quijote. Allí también se encuentra el sentimiento de la antítesis entre la vida que se vi ve y la
que se quisiera vivir, que por lo demás se manifiesta a cada paso en
Cervantes y lo llevó a escribir, siendo soldado, un libro como La Galatea; cuando va a morir, trabaja-nueva antítesis-en una obra llena
de ensueños de juventud, como lo es el Persiles y Sigismunda. Los
romances carolingios, que se relacionan con la obra de Cervantes, se
caracterizan por la galantería caballeresca, el espíritu aventurero, la
idealización del amor y aun cierto ambiente exótico de misterio. Todo
esto, como se ve, concuerda con el espíritu de la obra cervantina: en
los romances carolingios hay quijotismo. Así en el de Guiomar y en
otros. En algunos independientes del ciclo carolingio hay también un
ambiente maravilloso, aún más poético y vago - La lnfantina, que
todavía queda en Cuba, según investigaciones anteriores del mismo
Chacón, y el Conde Olinos-. La fe en lo sobrenatural es mayor al acercarse al ciclo bretón. Al fin se borra la realidad y queda el sueño.
En Don Quijote una y otro se mantienen vivos, como «síntesis de la
ilusión humana•. El entremés de los Romances, sea o no de Cervantes,
hace ver una locura quijotesca que procede directamente de los romances. Respecto a los romances directamente aludidos o recordados
por Cervantes, inútil exponerlos. Dijérase que una misma fuerza determina la perpetuación de los romancjS viejos y la del Quffote.

jote defiende al débil por imitación a la tradición caballeresca, no por
virtud pura. Es vanidoso y soberbio: siempre está pensando en la
gloria terrestre [edición de F. R. Marín de «La Lectura,, I, 1 (1, 59);
I, v (I, 138); II, v (V, 57); II, xxx1x (VII, 47), etc.]. Piensa en conquistas
materiales y a veces miente a sabiendas [U, xx1v (VI, 116-17)]. Tampoco es verdad que Sancho represente la materia pura: es más crédulo que D. Quijote. Si éste cree, o lo finge, en los caballeros legendarios, Sancho cree en D. Quijote, lo cual es todavía más difícil.
Cuando Sancho se encuentra gobernador de su ínsula, piensa más en
la justicia que en la riqueza. El verdadero loco es Sancho. La novela
es una verdadera miscelánea en que hay: a) poesías burlescas o madrigales; b) novelas trágicas, patéticas, románticas; c) crítica literaria
que a veces es directa y a veces en forma de parodia; d) «silva de
varia lección•, o sea trozos retóricos sobre temas y lugares comunes
ya medievales, ya humanísticos; e) y por medio de todo esto, se abre
paso el argumento central: el viaje de todos los héroes ambulantes.
Los Yiajes son los libros más profundos y populares: La Odisea,
La Eneida, La Co111111edia, Gulliver, Robinson, Simbad, las Cartas pe1·sas, Fausto, las Almas muertas, etc. Todo gran libro es un remedo
del juicio final, y para juzgar a los hombres hay que viajar y conocerlos. El hombre mismo es un peregrino. Don Quijote está cansado
de la vida usual y casera; no le queda más liberación que la locura.
Si sólo fuera un cristiano ideal, hubiera imitado a Jesús, como San
Francisco. Él imita a los caballeros andantes para salirse con la suya.
Necesita que el mundo le deje andar errando a su antojo, y éste es
privilegio que sólo se concede a los locos. Le gusta sufrir un poco;
cuando lo compadecen, ríe. A veces desconcierta al crédulo Sancho,
dándole con la realidad en los ojos [II, x (V, 188)]. Si hace reír es,
precisamente, porque no sabe llorar. Véase cómo, en Sierra Morena,
envía a Sancho con un mensaje para Dulcinea, y le dice francamente
que se quedará haciendo el loco hasta su regreso. Pero su método de
locura es la imitación: va imitar a Amadís, y a D. Roldán sólo hasta
donde no le parece demasiado furioso [I, xxv (11, 290-291)]. Estas
declaraciones nos descubren todo el secreto de D. Quijote. Y como
Sancho le pregunte la causa de tanta locura, puesto que Dulcinea no
le ha hecho nada que las justifique, D. Quijote contesta que «el toque está en desatinar sin ocasión•. Cuando le describen la Dulcinea
real, él la finge a su manera y corrige la descripción. Cuando Sancho
quiere darle la alucinación ya forjada, él la rechaza [I, xxv (II, 311);
II, xxx11 (VI, 272); I, XLV (IV, 173); II, x1 (V, 207)]. Todos lo sospechan
cuerdo y le llaman el •cuerdo loco•. La historia de la cueva de I\Iontesinos es otra cla\·e de su disimulo [II, xu (VII, 92); II, xxv (VI, 151 )].
Don Quijote deja traslucir su juego porque no lo toma muy en serio.
En su vida no hay drama porque no hay seriedad. La verdadera pro-

u

.,. .,.

#

'
PAPINI, G.-pon C/1isciotte dell'Inganno.-«La Voce, , Firenze, 1916,
VIII, 193-205. =\ Don Quijote ha engañado a todos, aun al mismo Cervantes. No está loco: se finge loco- nuevo Bruto, nuevo Hamlet-para
1
romper con las limitaciones del ambiente que lo rodea 1• Por eso, porque «está en el secreto•, es el único que no pierde nunca la serenidad. Cervantes dice que se va a burlar de los libros caballerescos; es
una manera de hablar; él se burla, de hecho, de todos los géneros lite¡-arios. Los que buscan en la obra un concepto filosófico del mundo
-contraste de lo ideal y lo real-, también se equivocan. Don Qui,..L La misma tesis, pero menos exagerada, se encuentra en A. GERCRUNOFF,
Nuutro mior Don Quijote, San José de Costa Rica, Imp. Alsina, 1916, 8.º, 56 pá-

ginas (•Convivio• ), donde el autor, tras de exponer-como dice en el prólogo
F. García Calderón-la influencia pragmática, la acción del Quijote •en el alma
de un joven ambicioso, encadenado por la fatalidad•, advierte que D. Quijote
«es un sonámbulo que no ignora su sonambulismo grandioso..... ¿Es locura la
suya? Ko: es incomprensión de los que lo ven y rodean•.

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73

•

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIRLIOGRÁl'ICAS

fundidad de este «Burlador de la Mancha&gt; está en otra parte: don
Quijote es un artista de la vida en el sentido literario moderno, porque se vale de una deformación voluntaria. Esta deformación es
siempre artística: simbólica. En efecto, en los borregos ve soldados;
en las prostitutas, doncellas; en los presos, inocentes esclavos. ¿No
hay una sátira social en el fondo de todo esto? Conoce a los hombres,
y entre odiarlos y divertirse con ellos, prefiere esto último. E inventó
hacerse caballero para que los hombres, creyendo burlarse de él, le
sirvieran de bufones.

Sarta de Corales se refiere a Teresa Panza. Finalmente, en Violetas de
la paz y de la muerte hay un recuerdo, casi de gratitud, para el ama
y la sobrina del caballero. Escrito en una lengua pura, el libro deja
una impresión diáfana de belleza.

74

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1

EsPtNA, C.-Al amor de las estrellas (Mujeres del «Quijote»).- Madrid, «Renacimiento•, 1916, 8 .º, 200 págs. y 11 dibujos de Abin. t Entre
algunas escritoras españolas del día se ha conservado algo del estilo
académico de otros tiempos. Lo representa la condesa de Pardo Bazán, donde adquiere encabritamientos e inquietudes ideológicas de
verdadero «homb1·e de letras»; es lento y monótono en los trozos
oratorios de D.ª Blanca de los Ríos de Lampérez. Por la prosa de
Concha Espina - que sólo a ratos podría referirse al mismo tipo ha pasado ya, en cuanto a sensibilidad, ritmo y mesura, una vibración
«azorinesca•. La nueva escritora Margarita Nelken, por ejemplo, no
debe ya nada a esta corriente. La autora del presente libro define así
su propósito ideal: e Recoger en un libro, útil y dulce, ameno y breve,
consagrado tal vez a la lectura en las escuelas, algunos r asgos y perfiles pintorescos de las mujeres del Quijote, y aderezarlo de tal suerte
que, recreando a los espíritus infantiles, no sea del todo trivial y desabrido para los lectores de mayor edad y entender.• En el primer
ensayo define el concepto de la mujer en Cervantes, que parece buscar aquel «justo medio donde coinciden Ja realidad y la fantasía&gt;. En
las mujeres de Cervantes lo que predomina es el sentimiento; «viven
casi todas para el amor, con más o menos decoro o pulcritud• . Pero
las mujeres de Cervantes son inferiores a sus hombres, acaso porque
- con ser su siglo tan fecundo en tipos brillantes e intensos de mujer-Cervantes no tuvo ocasión durante su vida de conocer a una
mujer verdaderamente s uperior. Por lo demás, la mujer de aquellos
tiempos era, en general, menos cohibida y más heroica que la de hoy.
(Y aquí nos parece traslucir en la autora un concepto algo pobre de la
sociedad contemporánea.) Después vienen, como en «desfile de visiones &gt;, las mujeres del Quijote, evocadas en un tono poético medio, con
pequeñas descripciones de cielo y campo. La dama de los altos j&gt;ensa•
mientos es Dulcinea. Fémina inquieta y andariega, como a Santa Teresa,
llama a la pastora Marcela. La enamorada ideal es Lucinda. La reina
de las a/Jej as es Dorotea. La oriental Zoraida, R osa de pasidn; C!am
nit"'ia, Clara. El capítulo Contigo pan y laureles está dedicado a Quiteria. Diana Cazadora es la duquesa. La Doncella Capitana, Ana Félix.

,

I

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"\
\

75

JuDEKÍAs, J. - La idea del «Qu(jote• en Espaiia, y su evolucidn. «La Lectura&gt;, 1916, II, 140-144 1 287-295. = ,Fué primero un libro de
pasatiempo, fué después una obra maestra de la literatura - porque
así nos lo decían de fuera-, y se convirtió después en un programa
político.• Pero todas !ns interpretaciones simbólicas han sido vanas.
Cervantes sólo se propuso una obra novelística : «No hay cosa que
dificultar en ella: los niños la manosean, los mozos la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran. &gt;

ALONSO CoaTÉs, N.-Dos caminantes. - Revista Castellana, 1916 1 II,
•Cae la tarde. Por amplio y solitario descampado, donde
la poesía y el misterio mezclan sus murmullos, caminan con lentitud dos jinetes.&gt; El uno es D. Quijote; el otro, Cervantes. El autor
supone que dialogan. La tesis estética que preside a este diálogo pudiera formularse así: Cervantes realiza, en su creación artística, una
de las posibilidades de su vida - acaso su aspiración mayor - , que
no le fué dable realizar en el orden práctico.
112-114. =

SuÁRl!z, M. ·F. - Miguel de Cervantes. -L, 1917 1 I, 83-91 1 199-207,
(Reproducido de la , Revista Nueva• de Panamá.) =
Discurso leído en la Academia Colombiana en la sesión celebrada para
conmemorar el centenario de la muerte de Cervantes. El Sr. Suárez
examina brevemente el espíritu de la caballería que, según propia
confesión, quiso ridiculizar Cervantes. Luego estudia la influencia de
estas ideas en el espíritu de D. Quijote, cuya silueta moral traza, así
como la de Sancho. Se analizan luego las condiciones literarias del
Quijote : sus descripciones, «a veces maravillosas ..... tan acabadas, que
embargan la atención hasta casi confundirse con la realidad,; la elocuencia de la obra, su lenguaje: «el distintivo de la lengua de Cervantes es ser figurada y pintoresca•, pero en él cabundan las frases hechas,
los modismos y refranes que son notas del castellano castizo•. El trabajo del Sr. S. es una amena vulgarización, llena de juicios sagaces y
originales puntos de vista.
309-318, 429-434.

SALDAÑA, Q. - Ce,-vantes y su mundo. - RQ, 1917, I, 492-502. = El
Sr. Sa!daña di vide su trabajo en seis secciones: , El heroísmo; El culto
de los héroes; El culto de los dioses; El héroe y sus variedades; Los
polos del heroísmo; El heroísmo español&gt;, y expone ciertas reflexiones sobre el impulso heroico y su sentido humano. Es difícil sacar

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
consecuencias precisas del trabajo del Sr. S.; de tal manera es confuso en su exposición: e Nosotros..... hemos pasado un invisible hilo
filosófico una débil cadena científica, y del granel de datos [de los
datos ap~rtados por los cervantistas) vimos surtir series como colla1·es de inducción alrededor de un cuello de doctrina.&gt;
LóPl!Z Pl!LÁl!Z, A.-Etogio de Miguel de Cervantes Saavedra.-Madrid,
Tip. R. A. B. y M., 1 916, 4o págs.=Discurso pronunciado en las.honras
fúnebres celebradas por la Real Academia Española con- motivo del
tercer centenario de la muerte de Cervantes.
EsPINA, C. -Don Quijote en Bai·celona. -RQ, 1917, I, 1-13.=_En
este discurso, o.a Concha Espina aboga calurosamente por la unión
ibérica, que, según ella, está simbolizada en Don Quijote.
CLIMENT FERRRR, F. - Ensdianzas del «Quijote». Breves comentarios
de /os pasajes del • Quijote&gt; en que más declaradamente se manifiesta el
optimismo de Cervantes con precedencia at de autor~s extt·an!eros. - Barcelona, Lib. Parera, 1916, 8.º, 352 págs.= El subtitulo da idea del carácter y propósitos de este libro. En Cervantes, como en toda obra
.amplia de representación de la vida, hay tela para sacar todos los recortes filosóficos que se quiera.
V1tLEGAS, B. - Catecismo de ta doctrina ce,·vantina. Homenaje a! genio._ Madrid, Fortanet, 1916, 8.°, 111-xx1v págs.=Libro en forma de
catecismo sobre lugares de mor~! y literatura española en torno al
Quijote, de donde el autor quiere sacar enseñanzas para la reforma
religiosa, militar, los principios de la monarquía, etc. El autor espera
que su libro ser:virá para establecer una filosofía que, y~ for_mada en
el siglo xv, fué ahogada por el Renacimiento, y aparece inspirando la
obra de Cervantes ( !).
JACCACI, A. F.-E! camino de Don Quijote. (Por ti~nas de la Mancha.) Traducción e ilustraciones de R. Jaén. - Madnd, «La Lectura•,
191 6, 8.º, 206 págs. y 19 fotograbs.=Es un libro de ~i_ajes en torno a
lo que cAzorín&gt; llamará más tarde «La ruta del Qu1JOt~•· Por Argarnasilla, La Cueva de Montesinos, Montiel, El Toboso, Sierra Moren~,
la Venta de Cárdenas, procura el autor seguir las huellas de D. Quijote y Sancho, asociando sn recuerdo a la contemplació~ de las cosas
actuales. El libro es ameno, y muy agradable la traducción.
MoNTOTO v R.rnnrnsTRAUCH, L. - De Cervantes y Sevilla. Crdnica,
I6Ió-19I6. - Sevilla, Gironés, 1916, 8. 0 , 208 págs. = Crónica_ de las
conferencias y fiestas literarias que se han celebrado en Sevilla con

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

77

motivo del centenario cervantino; contiene, además, un artículo sobre
por qué no fué D. Quijote a Sevilla, y sobre las relaciones que tuvo
Cervantes con esa ciudad.
PÉRBz-RuBfN, Luis. - La literatura del •Quijote,. - Valladolid,
Viuda de Montero, 1916, 8.0 , 302 págs.= El autor glosa pasajes y frases de la primera parte de El Ingenioso Ht"dalgo, buscando en todo
momento el espíritu oculto de los personajes que intervienen en la
obra, para encontrar lo que denomina «orden moral&gt;. El Sr. PérezRubín se propuso hacer un complemento «ideal» a las apostillas .-materiales• de los infinitos comentadores del Quijote.
BoEDO, F. - El Contraquijote. Estudio crítico. - Madrid, Sociedad
Editorial de España, 1916, 8.0 , 321 págs.=El autor considera el quijotismo español-de origen étnico-como el elemento fanático, tiránico y bárbaro de la raza; el Contraquijote es la reacción contra ese
espíritu, encarnada en las mayores figuras de la literatura española
-Cervantes, Lope, La Celestina, Calderón, etc.-, mientras la mística,
principalmente, representa el quijotismo, •causa de aniquilamiento del
genio ibérico•. Guiándose de este concepto previo (Introducción, páginas 5-114), el autor examina a su modo las diferentes direcciones
seguidas por el genio español, en diversos capítulos del libro (Lope y
Cervantes. El tipo español representativo. El Contraquijote. Don
Quijote. El Príncipe constante. El Gran príncipe de Fez. Los tenorios. Ludovico Enio. Ideal Ibérico. Hamlet. Fausto. Pro América). El
estudio del Sr. Boedo carece de base y estructura sólida.
Foas, L. R. - Espíritu del• Quijote•. - Buenos Aires, Laso, Pardo
y e.a, 1916, 41°, 117 págs.=El Sr. Fors trata de interpretar en este libro
el sentido anagdgico y esotérico del Quijote. La mayor parte del primer
estudio, de los dos que forman este volumen (El espíritu del Quijote),
está destinada al estudio e interpretación del sello que aparece en la
portada del Quijote, en la edición de Cuesta. En el segundo ensayo
(Supercherías literarias sobre el escudo del Qttijote) trata de demostrar que dicho escudo, aunque aparece en ediciones anteriores al Quijote, fué hecho grabar por Pedro Madrigal, impresor, «de acuerdo con
Cervantes,, unos catorce años antes de la publicación de aquella obra.
Afirma al final que este escudo es la clave para la interpretación del
sentido anagdgico y esotérico del Quijote (! !).
LENz, A.- Sobre J. J. A. Bertrand: Cervantes et le romanticisme
allemand. - RHi, 1916, XXXIV, 281-298.=Lenz hace algunos reparos
al libro de Bertrand: falta de unidad y de claridad en el plan. Examina las distintas fases de la influencia de Cervantes en Alemania.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
CssaaJÓN, S.-Anticlericatismo del • Quijote». - Madrid, • La Itálica&gt;,

s. a. [1916], S.º, 100 págs.=El autor cree q ue Cervantes, contra la opinión de casi todos los autores que de él tratan, no fué tan fervoroso
católico que dejara pasar sin protesta aquellos hechos acaecidos en
las luchas religiosas de su tiempo y que al espíritu liberal moderno
parecen terribles desafueros, para probar lo c ual cita diversos trozos
del Qttijote, que interpreta con excesiva libertad.
BA1G BAÑOS, A. - Qitién fué el licenciado Alonso Fernánde::; de Avellaneda. Ensayo sobre la estructu1·a espi,-itual del falso • Quijote•. Religiosidad de Cervantes. - Madrid [Juan Pérez Torres], s. a., 4.º, 336 páginas.=El autor de este libro trata de demostrar que el autor del falso
Quijote fué Fr. Alonso Fernández. La única razón es el nombre. En
las 336 páginas de este libro se acumulan citas, nombres de autores,
de libros, sin que se perciba un orden en la agrupación. En el prólogo,
D. Francisco Rodríguez Marín disiente de la opinión del Sr. Baig
Daños 1•
HsRNÁNDEZ REDONDO, T. - El problema moral de «El curioso impertinente» . - FL, núm. 11 , págs. 8-9. = Disertación de un estudiante
acerca de las enseñanzas y consecuencias del caso narrado por Cervantes.
lcAZA, F. A. DE, - Miguel de Cervantes y los orígenes del «C1·otalón&gt;. - BAE, 1917, IV, 32-46. = Este estudio es una ampliación del
publicado en el libro Supercherías y errores cervantinos. El autor reproduce en él sus argumentos contra la suposición de que Cervantfs
imitara a Villalón, y los documenta con el cotejo de las estrofas del
Orlando, de donde fué tomado textualmente el capítulo del Crotaldn.
Cauz RuEDA, A. - Del centenario de Ce1·va11tes. Las Novelas ~jemplares. -Alh, 1916, XIX, 347-350, 371-3¡5, 394-398. = Resumen sumario de las noticias que de las N ovelas ejemplares tenemos, con el
argumento de las más interesantes.
AnAD PuE:sTE, C. l\'I. - El espaiiolismo de Cervantes. - RyF, 1916,
XLV, 34-47, 183-194. = En este trabajo, más bien de carácter polémico que erudito o científico, el autor recoge los elogios a diversas
regiones de Espa1'ía y al carácter español diseminados en las obras
de Cervantes.
1 Véase A. Delacroix, RHi, 1916, XXXIV, 2g8-300. Ko sólo no admite el
Sr. Delacroix las conclusiones del Sr. Baig Baños, sino que critica duramente
este libro, «que es lo contrario de lo que hasta aquí se llamó método• .

79

RBBOLLEDO, E.-El desencanto de D11lcinea.-México Ballescá 1916
o
á
.
,
1
,
• , 131 P gs. = Libro de cuentos. Sólo nos interesa aqui el primero,
que
nombre a la colección. El autor supone que Sancho acaba por
p_ropmarse los tres mil y pico de azotes consabidos; que a esto Dulcinea queda desencantada; y D. Quijote, habiéndose salvado de la
muerte, y _tras un año de vida pastoril a que le obliga su pacto caballeresco, sigue por el mundo realizando hazañas, y continúa todavía.

8

?ª

_JoRDAO DE FREITAs. - Ce1·vantes e A1-gensola. - Lisboa, Sociedade
editora •José Bastos», 1916, 4.0 , 18 págs. = Reimpresión de lo escrito
por el autor en 1905; a propósito de la conjetura de Th . Draga de ser
Argensola (?) el autor del falso Quijote, cuenta el Sr. Jordao de Freitas
la biografía de Bartolomé Leonardo de Argensola.
FtT~~1_AuR1CE-KELLY, J.- Cervantes and Shakespeare. (Procedings o/
the Bnttsh Academy, vol. VII.)- Londres, Milford, 1916. = El Sr. Fitzmaurice-Kelly trata de las relaciones espirit uales entre ambos escritores, insistiendo en el posible conocimiento, por parte de Sbakespear~, del Quijote traducido por Th. Shelton en 1612. Habla de las
perdidas Cardenna y The History of Cardenio. •Pero la demostración
&lt;le que Shakespeare se inspiró en Cervantes tan libremente como
en Bandello, no nos llevaría muy lejos..... Es nuestro propósito, por
el m~mento, mostrar la marcha de estos dos espíritus en líneas independientes y paralelas.» La máxima genialidad de estos dos hombres
tan llen_os de su época y tan curiosos por las peripecias y suceso~
d_e la vida en torno, hará que muchas veces coincidan. El Sr. F.-K.
cita algu~os _de es~os momentos de contacto en varios pasajes, «aunque
meras comc1denc1as de expresión no prueban nada,; predilección por
algunos asuntos; la locura es frecuentemente tratada por ambos autore~, etc. Compara los últimos años de Shakespeare y Cervantes, tranqmlos Y fecundos los ~el primero, agitados y estériles, relativamente,
los_ del segundo. Analiza el Quijote, su sentido español, su carácter
um~ersal. Habla de la comprensión del Quijote fuera de España, especialmente en Inglaterra, de cómo ha sido lectura predilecta para
grandes escritores ingleses. El estudio del Sr. F.-K. es una ingeniosa
y amena divulgación.
CANsrnos-Assfas, R. - Cervantes y los israelitas esjaiioles. _ Madrid
_19 1~• 4-0 , 12 págs. = Considera el silencio de Cervantes respecto a lo~
Judios como una prueba de benevolencia con ellos, y concluye que
Cervantes no fué un antisemita.
~ovo v V1L\ANOVA, R.-Don Quijote, licenciado en ll1edicina. Conferencia en el Circulo de Obreros Católicos de Zaragoza. _ Zaragoza,

�80

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

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Quijote los pasajes que contienen observaciones médicas y preceptos
higiénicos.
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bibliografía y crítica. - .Madrid, Imp. de la «Revista de Archivos• ,
1916, 4.0 , 77 págs.= Este folleto no es sino una tirada aparte de los
párrafos 100 a 116 de la Historia de la Literatura espa11,ola del mismo
autor, tomo II, págs. 170-242, reseñada con el rigor que merece en
esta Revista, tomo IV, págs. 65-74.
MALDONADO, L. - Don Quijote en los Estudios de Salamanca. - RCa,
1916, II, 105-112. = Conferencia leída en el Ateneo salmantino, donde
el autor, con propósito literario, añade un nuevo capítulo al Quijote.
NIETO, ].-Merito del« Quijote• como sátira contra los libros de caballerías.- RCa, 1916, Il, 98-104.=Causas de la difusión y éxito alcanzado
por los libros de caballerías. El Quijote, en la intención de su autor,
sólo fué una sátira extraordinaria contra aquellos libros.
LóPEZ Avmuo, E. - La obra de Cervantes como fuente histórica. FL, 1916, núm. 51 8-11. = Las obras literarias de la antigüedad, que
son un trasunto de la sociedad de aquellos dí°as, son para el historiador la fuente más segura y exacta. El Sr. López Aydillo ejemplifica
esta tesis con la obra de Cervantes.
CuETO, J.-La vida y la raza a través del« Quijote•. Con un prólogo
de M. de Unamuno. - Luarca, M. Méndez, 19161 8.0 , xxv-231 págs.=
«Para enseñar - dice Unamuno en el prólogo - es mejor saberse las
ordenanzas del Cuerpo de Carabineros, que no un manual cualquiera
de Pedágogía y Didáctica• . El autor de este libro es un profesor del
Colegio de Carabineros de El Escorial, hijo de D. Leopoldo Augusto
de Cueto, y nos da en el tomo el resumen de las conferencias que
escribió para los exploradores de El Escorial y los educandos de los
Colegios de Carabineros, aunque «ni he dicho a los muchachos todo
lo que va escrito en estas páginas, ni va escrito todo lo que les he
dicho, . Es una obra de vulgarización bien intencionada y loable en
que, ya se exponen los caracteres literarios del Qttijote de una manera
general, ya se procura sacar de ellos alguna moraleja de tono pedagógico. A veces el libro es una verdadera charla en que el profesor se
da a sus discípulos. Los muchachos que oyeron estas conferencias
podrán asociar, en adelante, el recuerdo del Quijote con el de los sucesos de su vida. El nombre de algunos capítulos, tomados al azar, puede
dar idea de la obra: «La Patria, , «La patria chica,, «Lope de Vega Y

81

Cervantes», «D. Juan y D. Quijote,. El autor se acredita como hombre
juicioso cuando, hacia el final, anuncia que A. Rivero ha comenzado
a publicar en El Imparcial sus ridículas falsificaciones, y se apresura
a declarar que la prosa que Rivero atribuye a Cervantes no puede
ser de éste ni de ningún escritor de su época. También, por unas notas
finales, averiguamos que este libro fué presentado, sin fruto, al concurso del centenario, a título de obra de vulgarización.

.

VARONA, J. E. - Có11w debe leerse el • Quijote, . - San José de Costa
Rica, «Colección Ariel,, cuaderno 71, págs. 110- 114. Reimpresión de
un ~~tículo ~scrito en 1905. La mejor manera de honrar al autor del
Quyote - dice el autor - es no aumentar «la secta de los cervantistas,, sino acrecer el número de los lectores de Cervantes. Los exegetas febriles que le han salido al libro quieren hacernos de él un tratado
de metafísica hegeliana. Tampoco conviene preocuparse de los ditirambos excesivos, como el público del famoso Retablo, que prefería
mentir a pasar por judaizante. «.Mirad, escribano Pedro Capacho-decía el alcalde Benito-; haced vos que me hablen a derechas, que yo
entenderé a pie llano. Cervantes escribió a derechas; no subamos en
zancos a sus lectores., Esta nota representa el legítimo punto de vista de la mayoría de los lectores.

7

BELTRÁN Y RózPrnx,· R. - La geograj{a del noroeste de Europa según
Cervantes. - BRSGCM, 1916, 129-132.=Cervantes sabía «dónde estaban y cómo eran• los países que Persiles y· Sigismunda recorren en
sus primeros trabajos. Los errores de Cervantes en esta materia no
son más graves que los que se cometen en los mapas y descripciones que circulaban en su tiempo, y que Cervantes buscó y estudió;
de ellos proceden no pocos de los rasgos fabulosos que le sirven para
caracterizar las regiones del Norte. El autor parece volver al viejo
tema de la sabiduría de Cervantes. .Más modestamente, el danés Carlos Larsen 1 atribuye a éste el gusto por la geografía pintoresca. Conviene recordar que los Sres. Schevill y Bonilla combaten, precisamente
con ocasión del Persiles, la tesis de la pericia geográfica de Cervantes.
( A . SuARES.-Cervantes, 2• é! ition. - Paris, Émile-~aul Freres, 1916,
8.0 , 122 págs.
A. SuAR.Es. - Don Quijote en Francia. Traducción y palabras pre·
liminares de R. Baeza. - Madrid, Minerva S. A. E., 1916, 8.0 , 154 páginas. =!Alternan en estos ensayos los fragmentos de prosa lírica
dedicados a Cervantes y a JJon Qtti_jote - entre los cuales no ve el
1 En el interesante estudio Idea de Ceroantes acerca tk los países uptmtrionak.r, traduc. de D. M. de Unamuno. (La España Moderna, marzo 1go6, 20-46.)
TOMO v.
6

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1

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

autor, y se engaña, verdadera diferencia-, con consideraciones de
actualidad política que caen fuera de nuestro campo. La parte meramente interpretativa de Cervantes y su Quijote no tiene novedad,
si no es en las metáforas de arrebato oriental, propias del estilo de
S uares. Por lo c1emás, no se debe juzgar la obra de Suares por este
ensayo aislado, que es, en todo caso, un testimonio elocuente de
amor a España.
CARCBR y ns SoBms, E. DE. -Las frases del • Quijote•. - Barcelona,
Subirana, 1916, fol., xv-666 págs., 8 ptas.=Libro utilísimo y que revela
gran laboriosidad. Cita la primera vez que ocurre cada frase según el
orden de los capítulos, y agrupa a continuación todos los demás casos.
Esto hace que el manejo de la obra, no obstante el índice final, sea
algo difícil; un orden alfabético habría sido mucho más práctico. De
todas maneras, este concienzudo repertorio, en el que no hemos notado omisión de nada importante, prestará grandes servicios; a cada
frase siguen las observaciones que aquélla ha merecido de los comentaristas; lástima que no haya podido incorporar las de la gran edición
de Rodríguez Marín. Cada frase va traducida al francés, portugués,
inglés, catalán y alemán; lo impreso en esta última lengua contiene
infinidad de erratas (Stunde, no Ctrmde, 41 b; Teufel, no Reufel, 57 a;
sollte, no follte, 193 b; etc.).
Rmz LóPEZ, R. - Guía espiritual de cEl Ingenioso Hidalgo Don Qui0
jote de la Mancha•. -Buenos Aires, Laso, Pardo y C.ª, 1916, 8. ,
136 págs. = «El Quijote es sencillamente la obra de un gran artista
enamorado de la vida e inmortal solamente por eso.• No tiene el Quijote el sentido recóndito y misterioso que algunos le atribuyen. En
este libro, el Sr. Ruiz López analiza el valor humano de D. Quijote y
de los demás personajes de la obra.
Homenaje del Ateneo de Sevilla a Miguel de Cervantes en el tercer
centenario de su muerte.-1916, 4.0 , 176 págs. = Contiene este álbum,
entre otros trabajos: «Sevilla, cuna del Quijote•, conferencia de doña
Blanca de los Ríos, que sostiene haber sido la cárcel de Sevilla aquella
en que se engendró el Quijote. Esta conferencia fué reproducida fragmentariamente en Bet, 1916, IV, núms. 55 y 56, y en FL, 1916, I, número 5. ,La invención del Quijote, , por D. José Gómez Ocaña; hay
tirada aparte y de ella damos cuenta en otro lugar de este número.
«La generación del Quijote», conferencia de D. Manuel Siurot; «los
españoles primero realizaron, vivieron el Quijote y luego lo escribieron•, dice el Sr. Siurot, y cuenta hazañas del siglo xv1. «Apuntes
para una página cervantina de la historia de Sevilla•, por D. Adolfo
Rodríguez Jurado. (Cervantes compró tres libros en 1590 en una al-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
moneda sevillana. El Sr. Rodríguez J urado sugiere la idea de que
pudo nacer en Sevilla D.ª Isabel de Saavedra.) ,Sancho,, por D. Joa'&lt;l uín Hazañas y la Rúa, donde se estudia el carácter del escudero de
D. Q uijote. El álbu m contiene además los discursos del p residente
y del mantenedor de los Juegos florales, D. Francisc0 Rodríguez Ma.rín ( «La cárcel en que se engendró el Quijote•, reseñado en este mismo número); «Rinconete y Cortadillo,, adaptación escénica de los
Sres. ~lvarez Quintero, y la , Crónica de las fiestas cervaptinas&gt;, por
D. Lms Montoto.
V1s1NG, J. - .111igttel de Cervantes. - Stockolm, Ivar Haeggstrom,
1916, 4.º, 12 págs. (Extr. de la Nordisk Tidskrift.)=Se trata de una
-conferencia pronunciada en la Real Sociedad Científica y Literaria de
-Goteborg para conmemorar el tercer centenario de la muerte de Cervantes. Se comenta la indiferencia con que fueron acogidas las obras
-del gran escritor por sus contemporáneos; se hace resaltar especialmente la enemistad de Lope de Vega, y se repite la apreciación de
-que, gracias a los extranjeros, llegó a ser leído y admirado el Quijote
en España. El Sr. Vising examina luego la producción de Cervantes
&lt;:orno reflejo del estado social de su tiempo, y sostiene que, completado el Quijote con las Novelas efemplares, el cuadro de la vida española q ue en dichas obras se pinta es tan acabado como interesante.
Cree el conferenciante que no se ha insistido suficientemente sobre
el carácter «romántico épico» que predomina en las obras de Cervantes, no sólo en el Quijote y en las Novelas, sino también en los dramas. En cuanto a Persiles y Sigismunda, que por tener, en parte, como
-escenario el norte de Escandinavia, ofrece un particular interés a los
actuales habitantes de estas regiones, advierte el Sr. V. que si la des•cripción de los parajes y la pintura de usos y costumbres no corresponde a la realidad, no hay que culpar de ello a Cervantes, sino a
-Olao Magno, cuyos datos se limitó aquél a reproducir. J. Casares.

***
GARCÍA MORENO, M. - Catálogo paremiológico. - Madrid, 1918, 4.º,
252 págs. con grabados a dos tintas. = El libro del Sr. García Moreno
es valioso por el asunto y meritorio por la manera con que ha sido
presentado. Está fuera de toda controversia el auxilio que prestan a
los estudios .filológicos las colecciones de refranes y proverbios, aun
las formadas con objeto independiente de toda labor científica. Su rel~ción con los estudios folklóricos es, además, íntima y evidente; y en
mn?una parte mejor que en el proverbio puede encontrarse la psicolog1a de !ºs pueblos: no en vano los llamaba Mal-Lara Filosofía v1,lgar.
Del coteJo de unos y otros refranes- por contradictorio que parezca

�NOTAS BIBLIOGllÁFICAS

alguno del mismo país-resultará en claro esa psicología: si hallamos
unos que, como ciertos cuentos folklóricos, son de todos los tiempos,
de todos los pueblos y climas, y que entre si se traducen y corresponden, los hay también típicos, que por comparación y selección señalan
las características del alma popular. Por lo que toca a la literatura, en
ninguna más que en la castellana influyó la forma proverbial. El refrán,
se entremezcla a la prosa, popularmente en los anónimos balbuceos
primitivos, y con más cuidado en los primeros autores y humanistas
del Renacimiento - La Celestina, El libro de Buen Amor y el Diálogode la lengua serían testimonios suficientes-. Aparece después, con
recargo y abuso, en las novelas picarescas, tejiéndose párrafos enteros con refranes, al modo de Mateo Alemán, o dando sal y realce al
ingenio de Cervantes, a las agudezas de La Dorotea de Lope y a las
sátiras conceptistas de Quevedo y sus imitadores. En éstos y en.
aquéllos la prosa del autor toma a veces forma y ritmo de proverbio,
aun no siéndolo, y no pocos refranes debieron de salir de esos escritos, como otros pasaron del pueblo a la literatura; del propio modo
los poetas insignes enriquecieron a veces la musa popular con versos
que en boca del pueblo pasaron por anónimos.
Por tales antecedentes encontramos en la colección, además de las
obras puramente paremiológicas-desde las de Valles, Hernán Núñez.
y Mal-Lara hasta las últimas aparecidas-, ediciones de buen número
de nuestros clásicos. Las hay también de los maestros de español en
tierras extrañas: de Oudin, el primer traductor del Quijote al francés~
de Franciosioi, el primer traductor del Quijote al italiano, y de aventureros o infelices emigrados que se acogieron a esa enseñanza para
hallar el sustento, como el intérprete Luna, continuador de EJ Lazarillo; Juan de Medrano, el de la Silva curiosa, y otros.
La obra interesa a la iconografía, pues en ella se encuentran retratos de los más célebres paremiólogos españoles y de aquellos autores
que más influyeron en el acopio paremiológico español; a la historia
de la imprenta, porque se reproducen cuidadosamente y con todos
los adelantos de las artes gráficas modernas, portadas de libros españoles de los siglos xv1, xvn y xv111; y, por último, a la bibliografia,
pues están sobria, pero exactamente descritos, alguna vez con ejemplos del texto, la mayor parte de los 480 números de la colección,
muchos curiosos y algunos únicos.
El cuidado que el Sr. García Moreno ha puesto en la redacción y
publicación de su Catálogo, merece no sólo una mención escueta, sino
un legítimo encomio. F. A. de / caza.

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SECCIÓN GENERAL
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de Dios. Tomo IV: Libro de las fundaciones. Tomo V: Modo
de visitar los conventos. Avisos, relaciones, poesías, cartas. Burgos, Tip. de «El l\Ionte Carmelo, , 1916, 8.0 , 318, 335 y
288 págs., 5 ptas. cada tomo. - V. núm. 4850.

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Granada. Con prólogo, notas y comentarios por J. Becker.
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de San Lorenzo el Real. - CD, 1917, CXI, 358-364.

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NOTICIAS

Hace algún tiempo, en 19141 publiqué una traducción, más bien
una adaptación española, de la Einführung de Meyer-Lübke, en la que
introduje multitud de notas y otras modificaciones; C. Marden escribió en Mod. Lang. Not., XXX, 32: «In view of the many improvements introduced into the Spanish version, the book deserves a
more general use than that just noted [para gentes de lengua española]. • Quizá por esto, un portugués, Antonio da Guerra Júdice,
«profesor do Liceu de Faro•, ha juzgado que era preferible tomar
mi texto para traducirlo a su lengua, en lugar del original alemán.
Pero el• Sr. Júdice, no obstante su apellido, tiene extrañas ideas sobre el respeto al trabajo ajeno; publica esta Introdu;iio as estudo da
glotologia romiinica, redaqiio portuguesa de Antonio da Guerra Júdice (editor Teixeira, Lisboa), calcada sobre mi texto español; traduce
incluso las notas y las adiciones que intercalo en el original, y no se
le ocurre citar mi nombre ni una sola vez en todo el libro. Podría pensarse que Júdice tradujo el texto alemán y hurtó luego mis adiciones;
pero no hay nada de eso, ya que en caso de error manifiesto de mi
texto, Júdice reproduce servilmente la errata. Dice M.-L. en la página 162: «Daher soll namentlich der Unte1-gang der Kasusdeklination
nicht in allen seinen Einzelheiten versprochen werden.&gt; Digo yo, página 207: «Por este motivo no se discutirá en todos sus pormenores
la derivación de los casos•, en donde hay una fastidiosa errata, .«derivación&gt; por «desaparición•. Y este buen Júdice respeta tamaño desatino e imprime, pág. 256: «Por este motivo nao se discutirá em todos
os seus pormenores a origem dos casos• (! !). Lo mismo en los casos en
que amplío el alemán sin indicarlo; por ejemplo: «das Spanische
diphthongiert ~ zu ie, q zu tte in freier und gedeckter Stellung• (página 60); «el español diptonga~ en ie, q en ue en todos los casos, menos ante yod» (pág. 92); «O castelhano ditonga e; em ie, q em tte em
todos os casos, menos antes de yod» (pág. 104). Igualmente Júdice se
apodera de las mejoras introducidas en el libro por D.ª Carolina Michaelis de Vasconcellos, y que escrupulosamente señalo en las páginas 309-310. Júdice, en unas &lt;notas finais&gt; (pág. 436)1 escribe: «Na tra-

�112

NOTICIAS

du\;áo precedente procurei, quanto possivel, ser consciencioso no que
respeita a fidelidade da expressao e a pureza da linguagem». Muy
débil, empero, debe de ser la conciencia de este señor cuando cree
poder traducir trabajos ajenos sin solicitar permiso de sus dueños, y,
lo que es más, suprimiendo sus nombres. Américo Castro.
- Hemos recibido el primer cuaderno de la revista Hisjania,
órgano de The American Association of Teachers of Spanish. Está
dirigida por el profesor Aurelio M. Espinosa, de Stanford University,
California, el cual cuenta con la colaboración de muchos hispanistas
norteamericanos y con la de varios escritores españoles. A juzgar por
este cuaderno y por el corganization number» publicado anteriormente, Hisjania promete ser un excelente medio de información para
todo cuanto se refiera a la enseñanza de la lengua y de la literatura
españolas en los Estados Unidos. Contiene este primer cuaderno:
R. Menéndez Pida!, La lengua española. - Alfred Coester, The First
Annual Meeting.-Margaret C. Dowlig, Tite Organization of High Sclwol
Work in Sjanisk. - Julio Mercado, Rubén Darío. - Constitution. - Federico de Onís, Crónica literaria de Espa1'2a. - Reviews. - Bibliography. - Aparecerán cuatro números anuales, en los meses de febrero,
mayo, septiembre y diciembre. Suscripción anual para el extranjero:
$ 2,30. Centro de suscripción: 1081, Park Place, Brooklyn, New-York,
Estados Unidos.
- Desde principios de este año viene publicándose mensualmente
en Valladolid la Revista Histórica, en que colaboran de un modo especial la nueva Facultad de Historia de aquella Universidad y el personal de la Biblioteca de Santa Cruz. Los números publicados contienen
trabajos interesantes y revelan una acertada orientación. Entre dichos
trabajos merece mención especial el que se refiere a una cantiga de
los Sres. López-Aydillo y Rivera l\Ianescau sobre Una cantiga desconocida, atribuída a Fernando el Santo. Suscripción: 10 pesetas año.
Administración: Biblioteca de Santa Cruz, Valladolid.

REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo V.

ABRIL-JUIIO 1918

Cuaderno 2.0

NUEVAS NOTAS AL « CANCIONERO MUSICAL
DE LOS SIGLOS XV Y XVI» PUBLICADO
POR EL MAESTRO BARBIERI
Hace muy cerca de treinta años que el docto musicógrafo
Barbieri publicó su importante Cancionero musical de los siglos XV y XVI, revelando al mundo culto la existencia de
una manifestación interesantísima del arte nacional, hasta entonces completamente desconocida e ignorada. Grande fué el
servicio que tan erudito artista prestó en aquella ocasión a la
historia de la música española; pero con toda su buena volun~d Y a pesar de sus grandes esfuerzos, dejó muchos puntos
sm esclarecer y varios problemas sin solución. Para aquel tiempo-el año 1890-el aparato de erudición de que hizo alarde
resultaba extraordinario, pero desde entonces hasta ahora la
musicología ha progresado bastante, lo suficiente - aunque
semejantes estudios estén muy abandonados entre nosotrospara que se imponga una revisión metódica y ordenada de los
comentarios apuntados por tan sabio in~estigador al margen
de las composiciones musicales que integran el curioso manuscrito conservado en la biblioteca de Palacio.
Precisa reconocer que, en general, los señalamientos hechos por Barbieri son exactos y atinados, tanto que en muchos
casos sólo necesitan una confirmación. Sin embargo, siendo
TOMO

v.

g

�</text>
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              </element>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
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              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
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                  <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>Revista de Filología Española</text>
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              <text>1918</text>
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              <text>5</text>
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              <text>1</text>
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              <text>Enero-Marzo </text>
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                <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>PUBLICACIONES DE LA «REVISTA

REVISTA

DE FILOLOGÍA ESPAÑOiA»

DE

FILOLOGÍA ESPANOLA

·ESTA REVISTA SE HA PROPUESTO FORMAR UNA COLECCIÓN DE LTBJWS .
ESCOGIDOS SOBRE LENGUA Y LITERATURA ESPAÑOLAS,

DESTINADOS

A LA ENSEÑANZA CIENTÍFICA Y PRACTICA DE ESTAS MATERIAS

::

Tomo IV.

OCTUBRE-DICIEMBRE 1917

Cuaderno 4. 0

ACABA DE PUBLICARSE:

RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

ANTOLOGlA DE PROSISTAS CASTELLANOS

POETA DEL SIGLO XVI

Ofrece este libro una abundante colección de trozos selectos
sacados de los autores que con más arte presentan los rasgos característicos de nuestro genio literario, desde la prosa del rey Sabio
hasta los escritores del siglo

XIX.

Cada autor va precedido de observaciones sobre su significación
· literaria, carácter de su lengua y peculiaridades de su estilo; y al
pie de las páginas abundantes notas aclaran las principales dificul. tades de sentido y llaman la atención sobre las construcciones más
interesantes.

'

La Sumaria Relación de las Cosas de la Nueva España 1
compuesta en Méjico por Baltasar Dorantes de Carranza, año
de 1604, es un libro de curiosas noticias. García Icazbalceta
-«maestro de toda erudición mejicana», como le llamaba
Menéndez Pelayo - examinando el manuscrito de la Sumaria
Relación, por 1883, logró desenterrar buena parte de la obra
de Francisco de Terrazas, poeta del siglo XVI, que, según Cervantes, era tan conocido en América como en España 2 •
De paso, García Icazbalceta encontró el nombre de algunos otros poetas. Entre ellos, pudo advertir que Dorantes cita
al «satírico Oquendo, criado que fué en Pirú del Illmo.
Don García Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, Virrey
que fué de aquel reino» 3 • Pero Icazbalceta carecía de noticias
sobre este poeta satírico, y se limitó a copiar los fragmentos
de sus poesías incluídos en la Relación de Dorantes.

el

-

Un volumen en 8.0 ,

1

de 5M págs.,
encuadernado en tela.

Precl!I: 4,50 pesetas.

nal,

Publicada por primera vez en México, Imp. del Museo Nacio1902.

2

En el próximo número publicará D. Pedro Henríquet Ureña
algunas nuevas poesías de Francisco de Terrazas.
3
Pág. 150, edic. cit. Vuelve a citarlo en la página 233.
TOMO IV.
24

�342

ALFONSO REYES
SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

Muchos años después, Paz y Melia encontró en la Biblioteca Nacional de Madrid cierto cartapacio del siglo xvr, que
perteneció al conde de Guimerá, estuvo en la biblioteca de Villahumbrosa y fué adquirido por Gayangos en Londres, 1840.
El tejuelo dice: Sátira de Oquendo. Su autor, Mateo Rosas
de Oquendo, mezcla en él obras propias y obras ajenas: Paz y
Melia distingue conjeturalmente unas de otras, y publica las
que le parecen atribuíbles a Oqu~ndo _1- Per~ P~z y Melia no
conoció la Relación de Dorantes m las mvesbgac10nes de García Icazbalceta.
Según las noticias entresacadas de sus versos, Paz y Melia
infiere que Mateo Rosas de Oquendo- o Juan Sánchez, como
por algunas razones prefirió llamarse en América 2 - pudo
nacer hacia 15 59, e hizo vida de aventurero y de soldado.
Siendo mozo estuvo en Génova, pero no conserva buen recuerdo de Italia. Marsella, en cambio, logra entusiasmarle por
sus fáciles mujeres. En el Perú, donde vivió diez años, dejó
hijos bastardos y enamoró casadas. (Ya sabemos, además, por
Dorantes, que fué criado del virrey del Perú.) Después pasó
.
a Méjico.
En sus páginas cita a Manrique, Lope, Tirso, y copia, entre
sus poesías, algunas de Cervantes, Góngora, Quevedo, y varios
romances de la época. Revela ser hombre leído, aunque- comenta discretamente Paz y Melia - «más atento a los goces
de la materia que a los del espíritu».

1
Cartapacio de diferentes versos a diversos asuntos compuestos o r~cogidos por· Mateo Rosas de Oquendo (Bztll. Hisj., 1906_-1907) (manuscr'.to núm. 19.387). La tabla de composiciones que contiene_ el ~anus_cnto de la Biblioteca Nacional puede verse en el Bulletm Hispamque,
1907, pág. 178. La mayoría son composiciones en vers~ _pero hay
algunos fragmentos de prosa. Además de las que trans nbe Pa~ Y
Melia, considero atribuíble .a Oquendo alguna otra, como adver~ré
a su tiempo. Don Francisco Rodríguez Marín tuvo la b?ndad _de senalarme este manuscrito y el trabajo del Sr. Paz y Meha, haciéndome
notar la importancia del asunto.
2
En sus· versos suele llamarse 'Andronio', 'Lucinio amante de
Rosilla', y en un romance de Méjico, 'Jerónimo'.

343

Según su propio testimonio, era algo taheño o pelirrojo,
ojos negros y grandes, tibio de color, escaso de carnes; y ninguna de sus diez heridas mortales era señal heroica.
Respecto a su estancia en Tucumán, sólo sabía Paz y Melia
que, a fines del siglo xvr, había estudiado allí un curso de artes
y nigromancía, y que, según él mismo lo refiere en sus versos,
«una vez sale con una expedición militar por el Tucumán; caminan tres días, y fundan una ciudad, «si son ciudad cuatro
corrales», como él dice. Su gobernador le nombra oficial de
las reales haciendas. Júntanse en cabildo y escriben al virrey
un pliego de disparates, en que relatan cómo estuvieron tres
días arreo combatiendo contra 20.000 indios capayanes, y por
tanto piden como recompensa libertades y franquezas. La verdad fué, añade, que los infelices naturales nos dieron de m~y
buena gana su tierra, sus chozas y sus pobres ajuares, y de
sangre no se derramó una onza».
Finalmente, gracias a las recientes investigaciones del presbítero D. Pablo Cabrera 1, quien a su vez desconoce los trabajos de sus predecesores, sabemos algo más sobre la vida de
Oquendo en Tucumán. Resulta, por un documento notarial,
que en la ciudad de Córdoba y a 17 de enero de I 593, Mateo
Rosas de Oquendo hacía donación a D. Juan Ramírez de Velasco, gobernador de Córdoba, a cambio de muchás buenas
obras que de él había recibido, de cierto libro suyo manuscrito, comenzado tres años antes, para que, sin más limitación
que la de conservarle la forma actual y el nombre de autor,
lo imprimiese y vendiese o cedie~e a voluntad. La obra en
cuestión se llamaría aproximadamente así: Famatina o descripción, conquista y allanamiento de la Provincia de T ucumán
desde la entrada de Diego de Rojas hasta el g obierno de Yua~
Ramírez de Ve/asco. Estaba dedicada al condestable de Castilla, constaba de veintidós cantos y formaba un manuscrito de
trescientas hojas, que probablemente se ha perdido. A menos
que haya seguido la acostumbrada ruta emigratoria de los
1

Mateo Rosas de Oquendo, elp oeta más antiguo de Tucumán (Revista
de la Universidad de Córdoba (Rep. Argentina), 1917, tomo IV, 90-97).

�344

ALFONSO REYES

viejos manuscritos americanos hacia Sevilla o Simancas, donde lo pueden buscar los aficionados.
Supone Cabrera que Oquendo llegó a la provincia de Tucumán con el gobernador Ramírez de V elasco, y asistió a varias jornadas y fundaciones, entre las cuales ya sabemos que
puede contarse la que tan irónicamente describe en el cartapacio de la Biblioteca de Madrid. En I 591 figura entre los.
fundadores de la ciudad de Rojas, con cargo de contador de
la real hacienda. Hacia I 593 aparece como encomendero de
indios de Canchanga y Camiquín.
Este período de la vida de Oquendo queda para el quedescubra el manuscrito de la Famati.na, si es que aún existe.
El cartapacio de Madrid se refiere principalmente a su vida en,
Lima y en Méjico.
Entre las poesías de este cartapacio que Paz y Melia no publicó, se encuentra, en los folios 42-45, un romance en «Respuesta de una carta que un amigo escribió a otro» (Felisio, tu·
carta vide), en que, si lo hemos de atribuir al poeta y darle
completo crédito, tenemos el relato de su venida a AméricaHe aquí un fragmento de ese romance:
Digo que salí d'España
en el berdor de mis años
y el abril de mi esperan&lt;;a,
quando Fenis, mi enemiga,
tan hermosa como yngrata,
quiso pagar a mi fe
la deuda en que se hallaba.
En este tiempo dichoso
salió Belisa a la causa,
rrompieodo mares de fe,
que no ay para el ielo amarras.
Desterróme y desterréme;
metime en una fregata:
alsaron belas al ·viento,
xunto con las de mis ansias.
Bramó el mar, cresió los biendavan mil boses: •¡Amaina! [tos;
¡Rrecoxe la sebadera!
¡Echa el timón a la banda!»

Unos llamavan a Dios,
otros a s u madre llaman:
•¡Arriva, que nos perdemos!
¡Que ba a pique la fregata!•
Yo benía almadiado
como pescado en el agua,
tan pribado de sentido
como lo salí d'España.
El pastor que fué de Betis,
considera quál estaba.
Mas no ay fiar en el tienpo,
que el tienpo todo lo acaba.
Descubrióse Cartaxena,
y señalóse la plaia,
que los oxos del deseo
por momentos se encontraban..
Truxe zalario del rrey
y, apenas puse las plantas
en la benturosa arena,
quando el capitán mandava

SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

que se rrecoxa la xente
y ninguno a tierra salga,
y el que esta ley no cunpliere,
le colgará si le halla.
No quise dormir en horca,
,que es me."Cor dormir en cama,
&lt;¡ue a un rrigor de un capitán
no ynporta ánxeles de guarda.
Llegué al Nonbre de Dios
nonbre bueno y tierra mala,'
donde están las calenturas
hechas jueses de aduana;
pues, al rrigor d'esa pira,
es menester que Dios haga
.a los honbres de pasiencia
-confirmada de su gracia.
Al fin llegué a Panamá
.sive «Los Diablos la Blanca»,
tanto que, por no tenella,
era mi cama unas tablas.
Pero la nesesidad,
como el ynxenio adelgaza,
balióme la poesía,
-con que comy dos semanas.
Porque bailé un boticario
tan rrendido a una mulata
que bolví la nieve fuego '
con hazel!e dos otabas.
Entonzes agradesí
a las musas de Castalia,
por este gusto presente,
los desdenes de mi dama.
No escapé de Panamá
sin tener chapetonadas
q_uatro meses por lo menos,
y todos fueron sin blanca.
Dió la fortuna en seguirme,
ella save por qué causa,
xusto castigo del sielo,
pago de mis arrogancias.
Vi la grosedá de Lima,
cassi semexante a España,
lugar que para mi daño
.conosy una tenporada.

345

Vime a pique de perderme;
mas ¿qué digo? Ya lo estaba,
que en lugares de ocasión
el más discreto desmaya.
Aguardé al gobernador
que era donde yo estribaba,
caballero como el rrey,
de los mexores d'España;
que son, él y el de Medina,
de una sangre y una casta,
y así le imita en los hechos
como lo ymita en la casa;
el que a la misma nobleza
le puede dar quinze y falta,
el que su bondad y estilo
a los sielos se levanta·
1 '
el que no se echa de ber
si es ánxel o cosa umana,
porque, a las obras y muestras,
dificultades allana;
el que busca mi probecho,
el que de la mexor pla&lt;;a
que hubo en su gobernasión
en mí biso confian&lt;;a.
Quiero aquí de la probincia
al fin daros cuenta larga,
el estilo con que bive,
la traza de buscar plata.
Ba de cuento : ando, señor,
en un mancarrón de carga,
no de los que llama el bulgo
«dos en dos • , bien «sube y baxa ».
Ando al uzo de la tierra,
capotillo coa dos faldas,
camissón como vno-lés
borseguí, bota de bac~.
Sonbrero por aforrar,
la rropilla con mil llagas,
rremendados los calso□ es
comida toda la barva·
'
'
las manos como carbón,
nunca me !abo la cara;
las uñas, por largas, pueden
servir de nabaja, a falta.

�ALFONSO REYES
SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

Ya pasó el tienpo dorado
de copete y calsa larga,
dientes blancos, siete puntos,
sonbrero corto de falda.
Ya, Anxclio, pasó aquel tienpo
y desdenes de mi yngrata,
•
tan hermosa como altiva,
tan altiva como humana.
Berdad es que, en las zenisas
de aquellas glorias pasadas,
algunas brasas se ensienden
que no las apaga el agua;
mas entra aquí la rrazón ,
que es la que gobierna el alma,
y la memoria ynportuna
engaña con esperancas.
Al fin la cansada \"ida
paso, dando dos mil trazas,
que no es poco en esta tierra
bi vir de artifisio y maña.
Hágome al gusto de todos,
que soy bueno para salsa;
tengo cantidad de amigos,
pero ninguno con plata.
Y si alguno es rrico della,
buelbe al gusto las espaldas,
que presia más un tostón 1

que quanto escrivió Petrarca.
No ay lugar como Sibilla
en quanto el sol cubre i baña,
que lo que es bueno se estima,
y acá lo malo se enzalsa.
Aquí todo es balentía,
broquel fuerte, espada larga,
cota sobre cuero de ante,
en cada daga una jaula.
Es tierra de confusión,
es caos do están las marañas,
es un Infierno de bivos
y un Antecristo en palabras.
El más pobre es caballero
desendiente de la casa
de los Telles de Meneses
o Ladrones de Gucbara.
Ya pasó el tienpo dorado
que se davan con las barras,
que, si no son dos de silla,
no e bisto otras en mi casa.
Lo que es saver de baquía,
yo sé que os llebo bentaxa;
aunque el nobisiado es corto,
nada sé que se me escapa.

.......................... ..

Paz y i\lelia, al hacer constar en su índice esta poesía, puso
entre paréntesis la pregunta: «¿Hechos históricos?» No se entiende bien a qué tierra de América se refiere la descripción
de este traje y costumbres, ni si el recuerdo de Sevilla debe
entenderse como una revelación de la patria del poeta. El romance comienza con unas quejas de la vida del soltero, que
no tiene ni quien le lave la ropa, pasaje que recuerda otro de
la Sátira del Perú a que voy a referirme en seguida. También convienen ambas composiciones en el recuerdo de una
travesía por mar, llena de contratiempos.
Rosas de Oquendo era un satírico de cierto ingenio y faci-

lidad. Además, el constante remedo de los giros y las situaciones de los romances populares hacen más legibles sus poesías. Un estudiante anónimo - contestando a Rosas de Oquendo - le dice:
Por vida de un asno y suya,
que me diga, pues lo sabe,
del pensar al disponer
qué leguas hay sobre tarde.
Qué puntos calza una copla

:\Ioneda de medio duro.

hurtada de otro romance,
que le quita las xervillas
para ponerle alpargates.....
¿Con qué ha de satisfazer
los claros hurtos que haze?..... 1

Pero a estos hurtos debemos probablemente la gracia de
algunos pasajes. A veces Oquendo es verdaderamente prolijo,
y, en rigor, nunca se levanta de los tópicos más vulgares.
En todo caso, cuenta habida de sus cualidades ,Y defectos,
este poeta no vale por la excelencia de su obra, sino por el
testimonio que ella nos da sobre la vida americana en el
siglo xvi. Tal testimonio-aparte de los rasgos pintorescos,
que son curiosísimos, pero de valor secundario -viene a corroborar una vez más la tesis que Pedro Henríquez Ureña ha
aplicado a la crítica de D. Juan Ruiz de Alarcón 2 : el español
americano se diferencia, desde el siglo xv1, del español peninsular; y pronto se establece esa pugna que-manifestada primero en las luchas de independencia-ha de resolverse más
tarde en una renovación de la lengua literaria y de los procedimientos de la poesía española.
Examinaré rápidamente las poesías de Rosas de Oquendo
que contiene el cartapacio de Madrid, procurando destacar
los rasgos de la sociedad americana que él nos describe. De
paso transcribiré algunas páginas que Paz y ~felia no publicó:
unas, porque me parecen atribuíbles a Oquendo; otras, porque son documentos semifolk.lóricos curiosos.
Cuando, en el año r 598, Oquendo se despide del Perú 3 ,
1 PAz y llfELlA, Bull. IIisp., 1907, pág. 154.
P. HENRÍQUEZ UttE51A, Don :Juan Rui:; de A/arcón, México, 1913. Véase Reo. de Filo/. Esp., 1916, tomo III, págs. 319-321.
3
«Sátira hecha por Mateo Rosas de Oquendo a las cosas quepasan en el Pirú, año de 1598•: Sepan quantos esta carta....., Paz y l\Ielia.
2

1

347

�ALFONSO REYES

pide a todos que vengan a recibir su adiós: «Dejen todos sus
oficios Y vengan luego a escucharme.» Y ag_uí describe los
oficios y sus atributos, unas veces de modo demasiado general, pero otras de una manera concreta y aludiendo ya a las
costumbres de la tierra en que vive. Así, nos habla en un delicioso desorden de los ajuares de las mujeres casadas, los
-conceptos de los poetas y los compases de los músicos, las
:sementeras de los indios, los libros de los colegiales, los ejercicios de las damas, los paseos de los galanes, las silletas de
los comunes y los estrados de las personas graves, los gatos
de las negras, los atabales de los negros, las medidas de los
pulperos, los dedales de las pulperas, los corchetes de la justi·cia, las maldades de los corchetes, las rondas de alguaciles y
los disfraces de la ronda. Y ante esta multitud de figuras de
•estampa vieja, desata la vena satírica, quejándose, como es de
rigor, de la perversión de las costumbres. Cuando baja de las
lamentaciones abstractas, sus descripciones adquieren interés.
Véase lo que hacen las mujeres, fingiendo que tienen oficio
para sustentarse:
Unas hilan plata y oro,
otras hay que adoban guantes,
otras vi ven de costura,
otras de puntas y encajes,
otras de pegar botones
y otras de hacer oxales.
Otras hay que hacen pastillas,
pevetillos y ziriales,
otras ensalman criaturas,
otras curan mal de madre,
otras hay que toman puntos,
otras labran solimanes,
otras hay que hacen turrón
para vender por las calles;
otras hay que hacen vainillas,
otras pespuntes e hilvanes,
-otras hacen cadeneta,
1

puntos llanos y reales;
otras tienen amasijos,
hacen molletes y oxaldres;
otras hay que hacen rosquillas,
conservas y mazapanes;
otras componen copetes,
otras hacen almirantes 1,
otras hacen arandelas
de pita, plata y alambre;
otras hacen clavellinas,
espigas de oro y plumaxes,
otras hacen gargantillas,
arillexos y pinxantes;
otras hay que hacen lexías,
otras mil aguas suaves,
otras chicha de maíz,
otras que venden tamales 2;

•Adorno femenil para la cabeza• , Paz y l\Ielia.
«Masa de maíz envuelta en hojas de la camisilla que cubre lama.zorca del maíz, y cocida en ollas• , Paz y Melia. Las explicaciones de
2

SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

otras poi vos para dientes,
otras que ponen lunares,

349

otras que surzen costuras
descosidas por mil partes.

Y describe menudamente los engaños de las mujeres y sus
mimos, las jactancias de los galanes y sus pretensiones, aludiendo aquí y allá a las costumbres de la tierra. En una se
detiene particularmente, y es la costumbre de jugar las cartas
en las tertulias de damas. De este juego, dice Oquendo, resulta el concierto de algunas voluntades. Y luego viene la
sesión de bailes: el puertorrico, la zarabanda y la valona, el
churumba, el taparque, la chacona, el totarque y otros, en
que las damas y hasta las doncellas superan a cualquier «gitano volteador» o «cortesana de Ginebra». Otras veces pinta
una pequeña escena de la vida peruana:
Entro a hazer una visita,
y, no acabo de sentarme,
quando entra luego una negra
cargada con un tabaque;
sácales allí una tienda,
y pónenmela delante;
échanme la buena barua,
dízenme dos vanidades,
pensando que yo soy Fúcar

y que llego a buena parte;
pero como para un peso
me faltan los nueve reales,
más callado que un difunto
disimulo sin miralles.
Hace la señora luego
sobre el estrado un alarde,
quiere comprar la balona
y que mi bolsa la danze.

Y a poco pasa por la calle otra negra vendiendo, a voces, sus
rosquillas.
Las mujeres, el día del Corpus van a visitar los altares
con «el manto sobre los hombros»; van de noche a las fiestas,
se juntan en casa del confitero, y por todas partes andan con
dos hileras de escuderos, que parecen un entremés ambulante.
Los hombres .....
Y o vide en cierta ocasión
un hombre de muy buen talle
con una cadena de oro

y término de hombre grave,
que, cierto, lo parecía
en aparato y semblante.

algunos americanismos le fueron suministradas por Paso y Troncoso,
antiguo director del Museo de Méjico. Paz y Melia rectifica en nota
la etimología que de •tamal&gt; da la Academia. La Academia no recogió
esta rectificación. Véase &lt;RICARDO DEL CASTILLO• ( DARÍO RuB10), Los
llamados mexicanismos de la Academia Espaí,ola, México, 1917, pág. 155.

�350

ALFONSO REYES

Xllbón negro, calza y cuera,
y una camisa de encaxe,
y bordada de abalorio
la pretina y talabarte;
bohemio de razo negro,
sembrado de unos cristales
que, entre el finxir de su dueño,
se me finxieron diamantes;
el adrezo de la gorra
con unas perlas muy grandes,
que enlazaban la tuquilla
con sus costosos engastes.

Un águila en la roseta,
las uñas llenas de sangre,
una esmeralda en e l pecho,
y en las alas dos esmaltes.
Espada y daga dorada,
con sus monturas y entalles,
donde se mostraba un cielo
sobre los hombros de Atlante:
quatro negros de librea,
más que su se1'íor galanes,
con vestidos amarillos
y sombreros con plumaxes.

Pero ¡qué sorpresa a1 día siguiente! Paseando muy de mañana por la plaza,
vi al cauallero que e dicho,
estoi por dezir en carnes:
un calsón lleno de mugre,
de muy basto cordellate,

un zaio cuyos remiendos
unos de otros se hazen;
las manos presas atrás
como si hubieran de asalle.

SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

351

inglés los ha despojado en la travesía y han perdido todos
sus baúles :
Pero yo sé lo que pasa,
que vine por esa parte:
sola una caxa metieron
con cierto matalotax.e;
una sartén y una olla,

inventoras de potaxes;
una cuchara de palo,
atún, aceite y vinagre;
una cama en un serón,
arrimada al cabrestante.

Y al instante se van al virrey con mil cartas y pretensiones:
«El uno pide Arequipa, El otro pide los Andes. » ¡Malditos
charlatanes! - exclama - . Así os mande alancear el virrey,
marqués de Cañete, «Y trabaxen en las Indias Como en Castilla sus padres». Y luego describe la vida del soldado pobre,
que vive de limosna, en términos de novela picaresca. Y ¡i.caba
con una lamentación sobre la vanidad de las amistades y el
desengaño de las cosas del mundo:
Yo del retablo del mundo
adoré la falsa i maxen,

desentrañé minerales .....

......... .... .... ..... ..... .

Y haciéndose eco de la ya abierta guerra entre españoles
peninsulares y americanos: «¡Qué buena fuera la mar - exclama el satírico - si hiciera con los linajes lo que con los
reinos»,

fuí con franceses, francés;
alemán, con alemanes;
consideré las estrellas;

que, avinagrando los ruines,
los buenos perficionase!
Mas son contrarios efetos
los que en estos casos haze,

Pero ahora se marcha y no quiere dejar pleitos con nadie.
Y se despide de dos prendas que la suerte le obliga a dejar
en el Perú.

y en las plaias del Pirú,
¡qué de bastardos que pare!,
¡qué de Pero Sáncbez dones!,
¡qué de dones Pero Sánchez!,
¡qué de Hurtados y Pachecos',
¡qué de Enriques y Guzmanes!,
¡qué de Mendozas y Leivas!,

¡qué de Velascos y Ardales'.,
¡qué de Laras, qué de Zerdas,
Buitrones y Salazares!
Todos son hidalgos finos
de conocidos solares;
no viene acá J uan Muñoz,
Diego Xi!, ni Pero Sánchez;
no vienen hombres humildes,
ni judíos, ni oficiales,
sino todos caballeros
y personas principales.

.......... .·................. . .

No vienen a medrar - continúa - , que allá dejan sus
riquezas, sino que, por ciertas travesuras, vienen huyendo de
la justicia. «¡Como si no se supiese Que allá rabiaban de
hambre!» En cuanto llegan a Lima, cuentan que el pirata

..... .. ..... ... ........ ..

D'este ar te viví, si es vida
la que tan mal se reparte,
con más dioses que un exicio
y más sin Dios que un alarbe.

De esta sátira, que después fué conocida en Méjico, adonde
sin duda la llevó el poeta entre sus papeles, recogió Baltasar
Dorantes de Carranza los trozos que se refieren a la pugna
entre americanos y peninsulares - el que comienza: ¡ Qué
buena fuera la nzar!, y otro que trata también de la jactancia
y manía de grandeza: Los que fueron al inglés Cuentan mara-

villas grandes.
Dorantes :de Carranza introduce ciertas variantes, algunas
de ellas destinadas a generalizar para todas las Indias lo que
Oquendo había dicho sólo para el Perú. Los comentarios con
que acompaña Dorantes estos versos no pueden ser más elocuentes:

�ALFONSO REYl!S

SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

«..... Otros - dice - pasaron por grumetes o marineros;
y, en llegando a las Indias, se llamaron «Don Fulano», como
los que vienen de las Casas y Banco (que así lo quiero llamar) de Córdova y Sevilla, embarcándose para esta tierra:
son «Doña Ángela» y «Doña Alberta», etc., tomando ellos y
ellas títulos y dones fingidos, con mil embustes, con que consiguen la grandeza con que crecen en esta tierra, mormurando della y aniquilando a los que lo merecen, por hacerse,
con mill engaños, del polvo de la tierra, con frutos agenos,
pintándonos phantasmas. Y todo engaño ..... » 1 •
La sátira de Oquendo contra el Perú, que suscitó una
polémica poética de que hay muestras en el cartapacio de
Madrid, puede decirse que está toda ella condensada en este
soneto, no publicado por Paz y Melia:

Melia, en su Conversión se muestra arrepentido de haber sido
ingrato con el Perú: «¡Oh, mi Pirú mal pagado! - exclama Perdóname, ilustre reino ..... : Traté mal tu presunción Y descubrí tus secretos.»
El espectáculo de la naturaleza mejicana tuvo una innegable influencia en Oquendo-si son verdaderamente suyos los
romances (no publicados por Paz y Melia) que transcribo a
continuación 1 . El que sólo era satírico en el Perú, aparece
en Méjico arrobado en la contemplación de valles y montañas, algo melancólico, y más aficionado a rememorar las dichas
de ayer.
::\lucho pudo contribuir a ello la edad. Pero se diría que,
desde los primeros momentos, el ambiente peruano y el mejicano se manifestaban ya, satírico aquél, y éste melancólico.
Andando el tiempo, tales han de ser, en efecto, los rasgos
característicos de estas dos provincias literarias.
El «Romance en alabanza de la provincia de Yucatán de
Campeche» (Bttll. Hisp., 1907, pág. 163) le muestra enamorado de aquella tierra fertilísima, donde los frescos airecillos
templan el calor del clima. Describe su flora y su fauna, sus
artes y sus curiosas industrias, la vida de los pobladores, sin
que se le escape una sola burla. Pero la verdad es que habla
de oídas y escribe esta loa de Yucatán sólo para complacer
a un D. Pedro Cubas, amigo suyo. Por eso advierte:

35 2

SONETO A LIMA DEL PIRÚ

(Fol. 82 v.)

Un bisorrey con treinta alabarderos;
por hanegas medidos los letrados;
glérigos ordenantes i ordenados;
bagamundos, pelones cavalleros.
Xugadores sin número y coimeros;
mercaderes del aire lebantados;
alguaziles-ladrones mui cursados;
las esquinas tomadas de pulperos.
Poetas mil d'escaso entendimiento;
cortesanas de honrra a lo borrado;
de cucos y cuquillos más de un cuento.
De rrábanos y coles lleno el bato,
el sol turbado, pardo el nasimiento:
aquesta es Lima y su hordinario trato.

Más tarde, cuando Oquendo ya vivía en Méjico, pretende
( «Carta de las damas de Lima a las de México») que las limeñas lo recordaban como a su brinquiño y su espejo. «Nunca
fué nuestro enemigo», las hace decir; «1\o es el Zoilo que allá
dicen, Ni ha tratado mal de nadie». Y, como lo advierte Paz y
t • DoRANTl!S,

Sumaria Relación, pág. 233.

353

Que el no haber estado en ella
me hace libre del cargo
que me pudieran poner
de no haberla bien loado.

Véanse ahora algunas muestras del nuevo estado de ánimo
en que encontramos al poeta:
1

Ya en la • Carta de las damas de Lima a las de México• babia del
•estanque mejicano• y su •apacible albergue, entre espadañas y sauces&gt;; de la •amena ribera Donde las parleras aves Regalan vuestros
oídos Con canto alegre y suave&gt;. Véanse en este romance ( Bulletin Hisp., 1907, pág. 168, t. y n.) las alusiones a Francisco de Terrazas,
Fernán González de Eslava; Bernardo de Valbuena y al cfamoso de
los Ríos• (¿Lorenzo Ugarte de los Ríos?).

�354

ALFONSO REY~S

SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

OTRO ROMANCE

Nueva España en el nombre, pero no en los efectos, porque
en ella no se conoce la verdad.

(Fol. 108 v.)

Y ndiano bolcán famoso,
cuias encunbradas sienes
sobre tablas de alabastrn
coronan copos de niebe :
así las cumbres más altas
con derechas puntas entren
.a conpetir con los cielos
tus copados pinos berdes;
assí tu menuda escarcha
quaxada en perlas se quede,
que des passo a mis suspiros
para que a su duei'ío alleguen.
Ansí el sol que te arrebola
tu fogoso asufre trueque

en betas de plata y oro,
por quien te adoren las jentes.
Dirás que un ausente firme,
- que es muncho aber firme auquexoso ya de la vida [sente-,
pide rremedio a la muerte.
Que aunque el morir es tan trisyo diré que muero alegre
[te,
con que rresiba en su sielo
el alma que allá me tiene.
Y bosotros, entretanto,
altos pinos, rrocas fuertes,
sentid el mal que me acaba,
si acasso acabarme puede.
ROMANCE

(Fols. 108 v y rog.)

Montai'ías de Guadalupe,
que del mexicano suelo
serbís de altos miradores
a buestros yndianos dueños:
si acaso por vuestras cunbres
biereis aquel ánxel bello
que trocó por mis desdichas
su divino sielo en zelo,
desilde que el alma mía
arde en amoroso fuego,
y que en su sentro rreposa
como la mar en su sentro;
y traelde a la memoria
aquellos pasados tienpos
que dulses aguas bebía
de enamorados rrequiebros.

Que borre de la memoria
la bariedad de los zelos,
tan siertos por sus engaños
como por mi parte ynsiertos,
y que no me dé sospechas;
que me dise el pensamiento
que en los torneos de amor
ay munchos abentureros.
Y que biva confiado,
porque el bolcán de mi pecho
brota de amor más sentellas
que llamas un Monxibelo.
Esto abéis de azer por mí;
que si lo aséis, os prometo
de lebantar &lt;\ sus cunbres
vuestros altares sobervios.

Pero no se crea que el satírico ha callado ya para siempre.
Sólo entre las poesías publicadas por Paz y Melia y que se
refieren a Méjico, hay cuatro de tono satírico:
Es la primera la «Sátira que hizo un galán a una dama
criolla que le alababa mucho a México». Es esta tierra, dice,

Acá un muchacho de diez
juega, jura, hurta y corre
sobre la nii'ía, que sabe
que ha de parir, y por dónde.
¿Hallaron en este reino,
Cortés ni sus españoles

355

sino bárbaros, vestidos
de plumas y caracoles?
Caballos no los había,
carneros, vacas, lechones,
ni aceite, ni pan, ni vino:
sólo «mameyes» y «alotes• .

Más plata tienen los montes de Guadalquivir, más oro el Tajo .
Hay cuervos, sí, pero para que os coman los bofes; hay pinos,
para que os ahorquéis; pero no hay olivares, corona de Palas.
No hay uvas, sino guayabas, plátanos, cacao. Cierto que algo
hay bueno, como los «frijoles». Pero ¡qué cosa es ver a los
fumadores!
Las narices son volcanes,
y las bocas son fogones.

Y por este estilo sigue burlándose de los objetos y los usos,
cuya ridiculez, dice, comienza en los nombres impronuncjables: «patastle, achiote, suchil, suchicataxtle» .... . Después, la
sátira se vuelve social:
¡Aquí de Dios y del Rey!
¿Que venga de España un hombre
a valer más a las Indias
y esté vendiendo «camotes,?

Búrlase a continuación de la dama, que no ha alcanzado en
Méjico todas las riquezas que había soñado. Y después, invocando a España, dice:
Castiga a este reino loco
que, con tres «chiquisapotes,,
quiere competir contigo
y usurparte tus blasones.
Quiere darnos a entender
que no hay casas en el orbe

como son las mejicanas,
y así quiere que se adoren.
Mas yo no he hallado en ellas
muros, piramis, ni torres
de B¡¡bilonia ni Exito,
para que nos hunda a voces.

Y acaba declarando que él no vino de Castilla a ver damas,
calles y coches, y que de ésta se va al Perú, donde dicen que
hay más oro y plata.

�ALFONSO REYES

La segunda composición satírica relativa a Méjico publicada por Paz y Melia es el «Romance que envió un amigo a
otro de Guadiana a México». El supuesto amigo, que acaba de
salir de Méjico y se acuerda con cierta tristeza de cuando
iban a visitar a las damas por las noches con músicas y vihuelas, confiesa que, después de todo, la vida mejicana era inquieta
y ocasionada a perderse. «Acá - dice-no hay ocasiones, no
hay balcón y reja, ni quien se asome. No hay zarabanda, ni
«María de la Puebla», ni «Doña Postema», ni «Doña Esquinencia», ni valonas de Madrid con diademas ni arandelas. »
Vive ahora en una tierra sobria, haciendo vida religiosa y humilde.
En tercer lugar debe mencionarse el «Romance en lengua
de indio mexicano»: Cada noche que amaneze ( Bull. Hisp., I 907,
página 173). Considero esta sátira como la más importante de
todas, desde luego, por la presentación de la vida del indio,
no exenta de valor psicológico, aunque sea burlesca; y además, por ser la primera parodia que conozco del español hablado por los indios de América. Estas consideraciones me
obligan a reproducirla íntegra, según consta en el manuscrito
y ayudándome del texto de Paz y Melia. Por buenas razones,
él se abstuvo de anotar la sátira, y yo sigo su ejemplo :
ROMANCE EN LENGUA DE YNDIO MEXICANO, MEDIO LADINO

(Fol. 82.)

Cada noche que amaneze,
como la rrana critando,
quanto saco mi biscueso 1
la presco piento paseando,
5 onas pillacas latrones
que me lo estavan mirando,
que me bay tieso con dieso
mi carañona poscando
(alcón diablo se lo dixo)
10 como me estava cupado,
me rronpieron mi poxento,
serradura con candado,

y ortado mis callos tres
que un año que me a criado,
15 para ir mi conpernación,
do estado mi marquesado,
quanto tomo esporisióa,
lo aa de comer mis pasallo;
qu'esto mi primo el marqués
20 tenemos ya gonquistado;
y todos los pisorrey
el provisión me lo an dado,
qui todo el correxidor
por mi mano an de pasado.

SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

25

para que pien castagado
estén todos los pillacos
que mi mantadó no aco.
Si ai las coxo los latrones
30 que ortado los mis callos t,
por vida de don Felipe,
de sos 2 tripa de sacallo;
que aunque sea hecho chisio conoseré mis callos, [mole,
35 que ono permexo es,
otro como rrosio blanco,
la otro mi callo es prieto,
so cavesa colorado,
que mi sorrado ocho días
40 para mercar estas callo.
la no lo tenco remedio,
no es pueno si me a oreado:
más pale tenco pasiencia,
qu'ia diablo se lo a llevado.
45 lo me ir é en el probisor,
i ant'ella me querellado,
para que me paporesca
contra todos los culpados,
I me manta dar so carta
50 para que descomulgado

Paz y Melia: cbiscucho•.

357

estén todos los pillaca 3
que comido de mis callos;
io no cante la degüela
apagado con agua de xarro,
55 porque su álmina lo lleve
con el infierno del diablo.
I estos billacas parzande,
qui mi sacado al tabrado,
no ai rrespet'a la bersona;
60 que dizen: eYo soi don Pablo
y mi muxer Polonilla,
que es ona santa cristiana,
que quando se va a la misa
lleba rrosario la mano,
65 luego se puelpe a su casa,
mi comita aderesando,
i paxando su miscueso,
zas ixo está totrinanto• ,
tanda tiene atrevimiento,
70 que ia me tiene afrendando:
¿no ai justicia de la dierra
que lo orque estas pillacos?
¡O, xoro a quien me parió
y por vida de don Pablo,
75 que su cavesa y miscueso
la horca a d'estar clabado!

En la cuarta sátira mejicana reproducida por Paz y Melia, la
burla y la melancolía alternan: el poeta se despide de Méjico
y, dispuesto a partir, no puede menos de considerar la vida
de que se aleja, con cierto dolor que contrasta con la grosería
de algunos chistes. Es el romance que comienza: Andronio,
pastor humilde. «Por una mujer perdí mi patria - dice el
poeta-, y por otra tengo que perderte ahora, ¡oh Méjico!»:
Pierdo tus huertas en junio,
y por agosto tus zambras;
pierdo las juntas famosas
de tus damas mexicanas;
pierdo de echar un albur
1

1

Y me ponga orca y cuchillo,

y, por echallo en baraxa,
pierdo de echarlo también
debaxo de vuestras faldas.

.........................

PazyMelia: «que an ortado,. -2PazyMelia: «sas•.-ªPazy
Melia: clos pillacos todos,.
ToMo IV.

�ALFONSO Rl!Yl!S

Y se despide de los barrios llenos de sol, de la mártir
Catarina « pasada por mil navajas», de los sacros monasterios :
Queda a Dios, ciudad insigne,
que el corazón se me arranca
de entender que mi caballo
ha de hollar la calzada
de San Antón, y dejarte.....
Quedá a Dios, «tiangues• bellos,
donde las de turca blanca

se van a beber «atole•
y a fletarse por dos cañas.
Queda a Dios, Empedradillo,
con tu bella Capitana.....
Adiós, ladrones de mulas;
adiós, hombres sin milagros
que campeáis por esas plazas.....

Pero todavía quedaban en el cartapacio otras poesías satíricas sobre Méjico. En la siguiente repara en la afición de las
damas a los naipes, que ya le había sorprendido en el Perú:
ROMANCE A MÉXICO

(Fol. 73 v.)

Estando aier en la tarde
contenplando mis desgrasias,
dando guerra a la memoria
la ausencia de nuestra patria,
se me ofresió un gran discurso
que tras de sí me llebava
considerando el silensio
de aquesta ciudad loada.
Tanto galán caballero,
munchas y visarras damas
que la adornan y engrandesen,
que la ylustran y la enzalsan,
gran suma de mercaderes
que, aunque todo el mundo abarcomo pesas de rrelox
[can,
unos suben y otros baxan;
munchos dotores de borla,
munchos letrados de fama,
lisensiados canonistas
que a Bártulos abentajan;
teólogos de consiencia
que la conserban y anparan;
bachilleres y letrados,
casi más que en Zalamanca.

En estas diez exelencias
se ensierra quien la lebanta
sobre quanto en si contiene
Rroma, España, Ytalia i Francia.
La plata, ganado y trigo,
y lustres puentes y plazas,
tenplos hermosos, famosos,
fuentes, cavallos y cassas.
Con esta imaxinasión
que muncho gusto me daba,
entré en una casa adonde
muncha discrisión se jacta,
do estavan quatro muxeres
que albures aparexavan,
y io, llegando al corrincho
humillde las saludava.
Entre las quales ai una
que de quatorze no pasa,
que me hiso más preguntas
que tiene pueblos España:
«¿A quién sirbe? ¿De qué bive?
¿Quién es y cómo se llama?
¿Es soltero? ¿Tiene hasienda?
¿Sirve acaso alguna dama?

SOBRE MATEO ROSAS DI! OQUENDO

¡Cómo le ba en esta tierra?
¿Qué le sobra o qué le falta?•
Yo entre dientes rrespondí:
«¡Balga el diablo la rrapaza!»
Y un poco más alto el tono,
le dixe: «Bien de mi alma,
soy soltero, a nadie sirbo,
Xerónimo a mí me llaman,
y la basienda que tengo
toda la cubre mi capa,
y rrespondiendo diré,
señora, a vuestra demanda,
lo que de la tierra siento,
mi vida y mis esperan&lt;;as :
talles vizarros al uzo,
rricas y costosas galas,
xoias y esmeraldas rricas,
blanca nieve y fino nácar,
divinos entendimientos
con que los gustos se enlazan.
Dizen que en aquesta tierra
rreina Venus, mas es falsa
la opinión; que de su hijo
no se siente aquí la trama.
Porque, sigún lo que e bisto,
y lo que en la tierra pasa,
lo que no alcansa el amor,
todo el ynterés lo alcanza.
Es un mansebo galán,
talle corto y calza larga;
de oro y brocado se biste
aforrado en finas martas;
baliente, sabio y discreto,
tañe, baila, dan&lt;;a i canta;
rrequiebros brota y produse,
aunque no habla palabra.
En su gran poder se ensierra
quanto el sol mira y abrasa;
con su braso poderoso
sojusga, atropella i manda.
Rreies, prinsipes, marqueses,
duques, condes y monarcas,
y entre cristianos y infieles
todo el interés lo alcansa.

359

Está tan introdusida
esta ponzoiía malvada
del interés, que no ai honbre
que a nadie guarde la cara.
Los honbres biven sin fe,
sin Dios, sin ley i sin alma,
y el que save más que el otro,
solisita, adula, engaiía,
para engañar al pariente
que, rrota su pobre barca,
le enderese sus desdichas
al norte de sus desgrasias.
Al fin en el mundo todo,
en el canpo y en la plasa,
lo que no alcansa el amor,
todo el ynterés lo alcanza.
Entre estas niñas que agora
huelan con sobervias alas,
él, sobervio y rregalón,
echado en sus bellas faldas,
a unas con rrigor sujeta,
a otras con el nonbre engaña:
las niiías le llaman «vida•
y las muxeres «mi alma•;
«mi rregalo• las viudas,
«mi gloria y bien&gt; las casadas;
todas las viejas le niegan
porque están de viexas blandas,
como las güertas caídas,
sin flor, sazón y arrugadas.
«¡Biva el amor! ¡Amor biva!•,
le dixe a mi bella ingrata
porque un estraño no goze
de aquesa beldad las parias.
Las damas a mis rrazones
con atensión escuchaban;
casi de piedad mobidas
mi deseo asiguraban,
quando dixo mi enemiga:
• Dexe rrazones tan banas,
lléguese a conbersasión
y toma el naipe i baraxa.•
Y io que en mis faltriqueras
no llebava ni una blanca,

�360

ALFONSO REYES

me demudé de manera
que, si alguno me mirara,
el juego me conosiera
sin que me biera las cartas.
En pie me puse y les dixe:
«Si sus mersedes me aguardan,
trairé dineros, que boy
picado por despicarlas.•

Así las dexé y me vine
abrasado entre sus llamas,
maldisiendo dos mil pesos,
mi bentura y mi desgracia.
Y pues es ynterés mío
seguir yapresa tan alta,
diré si me dan lisencia:
todo el interés lo alcanza.

En el folio 77 v del cartapacio de Madrid encontramos
nada menos que aquel célebre soneto contra Méjico que comienza: Minas sin plata, sin berdá mineros, en que hay una
nueva alusión a la costumbre de las mujeres de jugar «noche
y día», y una referencia a las sublevaciones de esclavos negros.
Todo aquí resulta ridiculizado, con excepción de las casas, las
calles y los caballos, que le parecen «muy hermosos» al autor
del soneto.
Este soneto aparece también en la Sumaria Relación de
Dorantes (pág. 114 de la edición citada), atribuído simplemente a «un curial». Icazbalceta había reparado en él, advirtiendo que manifiesta, contra la vida de Méjico en general, la
misma hostilidad que contra el elemento de tropa manifiesta
aquel otro (también incluído en la Sumaria Relación de Dorantes, pág. IIS) cuyo primer verso dice así: Niños soldados~
mozos capitanes 1 .
Ya en otro lugar de esta Revista (1916, tomo III, pagina 320, t. y n.), al reseñar la conferencia de D. Pedro Henríquez Ureña sobre Ruiz de Alarcón, hemos dicho que estos

SOBRB MATEO ROSAS DE OQUENDO

sonetos son una manifestación clara de la pugna entre peninsulares y criollos, y que, especialmente, el que figura en el
cartapacio de Rosas de Oquendo es muy semejante al «Soneto contra Lima del Pirú», que atrás dejo transcrito.
Acaban de aclarar el ánimo con que fué escrito este soneto las exclamaciones con que lo acompaña el contemporáneo
Dorantes: «¡Oh Indiasl-exclama-¡Oh conquistadores llenos
de trabajos, y en aquella simplicidad de aquellos dichosos
tiempos, donde no sacastes más que un nombre excelente y
una fama eterna, y en tiempos que en mayores servicios y mejores sucesos érades despojados de vuestras propias haciendas
y de los frutos de vuestros servicios, dando los que gobernaban en los primeros años vuestros sudores a gente advenediza!. .... ¡Oh Indias ..... , confusión de tropiezos, alcahuete de }.iaraganes, carta ejecutoria de los que os habitan, banco donde
todos quiebran!. .... ¡Oh Indias, anzuelo de flacos, casa de locos,
compendio de malicias, hinchazón de ricos, presunción de soberbios! ¡Oh Indias, algunas calidades pegadas con cera, prendidas con alfileres!..... ¡Oh Indias, mal francés, dibujo del infierno, tráfago de behetría!. .... ¡Oh Indias, madre de extraños,
abrigo de forajidos y delincuentes!. .... ¡Oh Indias, madrastra
de vuestros hijos y destierro de vuestros naturales!» (páginas II2-r14).
Volviendo ahora al cartapacio de Oquendo, en el folio 157
de la numeración de Paz y Melia aparece este soneto, que tiene trazas de pertenecer a la «época mejicana».
SONBTO

Icazbalceta compara estos dos sonetos con otro que incluye también Dorantes de Carranza (pág. 153, precisamente a continuación del
trozo de Oquendo: ¡Qué buena fuera la mar!), que parece una verdadera respuesta a los anteriores, por declarar la hostilidad del americano contra el aventurero peninsular, y comienza así: Viene de España
por el mar salobre. Pueden verse estos tres sonetos en las Obras de
Icazbalceta (México, edic. Agüeros, II, 282-286), en Menéndez Pelayo, Historia de la poesía hispano-americana, Madrid, 1~1 ~, I, pág:. 46, n.
y el último de ellos, en Las cien mejores poesías (ltrtcas) meJ7canr:s,
publicadas en México, 19141 por los Sres. A. Castro Leal, M. Toussa1nt
y Ritter, y A. Vázquez del Mercado.
1

361

Tres años ha que espero al gran Virrey,
y treze que no como, ¡ay compasión!
¿Cómo está, pues el cuerbo a San Antón
le dava pan, y a San Yzidro el buey?
Por pedir cunplimiento de una ley,
padezer tanto tienpo no es rrazón:
si supiese qu'es ésta la ocasión,
¿qué abía de dezir nuestro buen Rrey?
Dirá que ya a mandado que me den,
y que no tiene culpa si no dan;
mas, si me dan con Dios a merezer,

�ALFONSO REYES

tras tantos males, ¿no a de aber un bien?
¿A de ser el pecado este de Adán?
Él comió; yo ni aun sé lo que es comer.

El cartapacio contiene, entre otras cosas, una multitud de
~letras de sortija» y de «loas» para representaciones. De sabor
americano, sólo he podido encontrar la siguiente letra :
LETRA

SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

Dlxole: &lt;Yo no te entiendo;
entendámonos a coplas.
¿No me dirás por qué soplas
el caldo que está hirviendo?,
«Es un natural el mío
-le rrespondió el conpañero-,
que caliento quando quiero,
y quando quiero rresfrío.&gt;
«¡Agora si, pesia tal;

agora sí que te entiendo!,
Y lebantóse, disiendo
al salir por el portal:
«¿No traigo en mi compañía
honbre de más mala cuenta,
que quando quiere calienta
y quando quiere resfrí~?•

.. ................ ............

(Fol. 82 v.)
Por veros, señor don Juan,
en un trote aquí benimos,
i todos seis somos primos
nazidos en Metztilán.

Aquí acaba el cuento, y las doce estrofas siguientes tratan
de aplicarlo, mal que bien, al objeto de la representación.
Ocupa del folio I 86 v al I88 el siguiente
ROMANCE DEL MARQUÉS DEL VALLE, CORTÉS

Y entre las loas, la que transcribo a continuación, que
ocupa del folio 127 al 129:
LOA

Agora, aquí de rrepente,
un cuento se me ha ofresido,
quando menos susedido
en las partes del Oriente.
Díse(n)me que susedió
allá en la rreal Conquista,
como testigo de bista,
el que a mí me lo contó.
Ofresióse caminar
con un yndio un español,
antes que saliese el sol,
de un lugar a otro lugar.
Era ynbierno al pareser,
que el negro biaxe se biso
con tanta niebe i graniso,
que se pensaron perder.
Causaban los aires banos
a quexas al yndio solo;
bolvió al español, y biólo
que se soplaba las manos.
Causóle rrisa, y no poca,
y dixo rri:endosé:
«¿No me dirás para qué
echas aire por la boca?

, Si tanto el frío te aplaze,
saca las manos al frío;
no soples, que es desbarío.
¿Más frío quieres que el que haze?&gt;
«Eres bárbaro en efecto
- el español respondió-,
y así, no me espanto yo
que ynores este suxeto.
,¿No bes que, soplando al biencalentando el pecho, luego [to,
acata, y despide un fuego
con que las manos caliento?,
Holgó el yndio d'entender
lo que tanto abía dudado.
Llegan con esto a poblado,
y sentáronse a comer.
Sácanle al yndio primero
una escudilla de caldo;
gustóla, y dixo: «Quitaldo,
que está hirbiendo; no lo quiero.&gt;
Tomó el otro la escudilla
y comensóla a soplar,
y luego el yndio a formar
de nuebo otra marabilla.

En la Corte está Cortés
del Católico Felipe,
viejo y cargado de pleitos,
que ansl medra quien bien sirve.
El que bensió tantos rreynos,
tantas batallas felises,
calificando su honrra,
por tribunales asiste.
El que entró por sien mil yntan pobre y sujeto bive,
[dios
que, para entrar a quexarse,
solo un portero le ynpide.
El que dexó de ser rrey
por ser a sus rreyes firme,
agora la envidia teme,
que aberlo yntentado dize.
El que fué más que Alejandro,
si selebran que conquiste
lo que bió, porque Cortés
fué conquistador y linze.
El que con sola su espada
conquistó del sol los fines,
en una sala en Palazio,
solo un canzel le rresiste.
El que bió estar a su puerta
tantos yndianos casiques,
en la de los Consexeros
pide que quieran oyrle.

Salía de missa el Rrey,
y Cortés llegó a pedirle
que despachase sus pleitos,
que era tienpo de partirse.
«Yo los beré&gt;, dixo el Rrey
y Cortés quedó tan triste
en ber que el Rrey no le onrre
y Rrui Gomes le desble.
Asióle del braso al Rrey;
puesta la mano ynbensible
en el puño de su espada,
aquestas rrazones dize :
«Vuestra Magestad, señor,
escuche a Cortés, y mire
que con la capa que cubre
y con la espada que sirve,
,Je a ganado más probinsias,
que por mí gobierna y rrixe,
que le dexaron siudades
su padre y abuelo ynsines;
,y en el mundo que gané,
le di a su escudo por tínbrez,
y bise que su nonbre oyesen
hasta las aguas de Chile.
, No me buelba las espaldas,
aunque como el sol se eclize;
pues el día que se pone,
al que biene se rremite;

�364

ALFONSO RBYBS

&gt;pues nunca las bolbí yo,
con más trabajos que Ulizes,
a millones de enemigos,
con dos soldados humildes.•
Bolbió el rrostro Filipo;
bido al benerable sisne
bañar en agua sus canas,
y enternesido le dise:
cPadre, bos tenéis rrazón,
y lo será que os enbidien
los prinsipios que abéis dado
a vuestro dichoso orixen.
• Yo os despacharé, Cortés;
perdonadme lo que os dixe,

para que con este abraso
nuestra amistad se confirme.&gt;
Entróse, y dixo a Rruy Gomes:
c¿Qué os parese lo que bistis
en aquel nuebo Alejandro,
en aquel cristiano Aquiles?&gt;
«No tube miedo en mi vida
y, si desir se primite,
me lo a dado un honbre solo,
determinado y t errible.&gt;
¡O baliente capitán!
Tu nombre el mundo eternize,
pues nunca basallo a Rrey
dixo lo que tú dixiste.

Así andaba la leyenda de Cortés medio siglo después de
su muerte 1 .
En el folio 199 del cartapacio encontramos este romance:
¡Ay, señora Juana!
Busarsé perdone,
y escuche las quexas
de un mestiso pobre;
que, aunque rremendado,
soi hidalgo y noble,
y mis padres, hixos
de conquistadores.
Y si es menester,
por Dios que me enoxe
porque me conoscan
esos españoles,
y en mi palotilla,
a la media noche,
con mi media luna
les dé quatro golpes.
No piensen que soi
de aquellos «coiotes•

que, en hiendo al marido,
se finxen «cocosquez•.
No temo alguasiles,
ni a sus porquerones,
que por Dios del cielo
que los mate a cozes.
Que estoi hecho [a] andar
por aquestos montes,
capando los toros
como unos leones.
No temo arcabuses
ni a sus perdigones,
que por mí, contento
los como en cchismole•.
¡Ay, señora Juana!
Por Dios que me enoxe
si buesé no cura
aquestos dolores.

1 Cortés murió en 1547. Oquendo nació por 1559. Si se ha de tomar
&lt;:orno criterio cronológico-y no parece desacertado en este caso- el
lugar que ocupa la poesía en el cartapacio, podemos suponer que fué
escrita entrado ya el siglo xvn, pues, como veremos, en el folio 118 se
da cuenta de sucesos de 161I y 1612.

SOBRB MATEO ROSAS DJ! OQUJ!NDO

¡Ay Juanica mía,
carita de flores!
¿Cómo no te mueres
por este ccoyote,?
Si mi nombre olbidas
y no le conoses,
yo soy Juan de Diego,
aquel xentilonbre,
aquel balentón
aquel Rrodamonte
aquel carilindo
del rrizo vigote;
el que con ctamales•
y solos celotes•

365

passa como un puto
este mar de amores;
el que en la laguna
no dexa cxolote• ,
rrana ni cjui(l]•
que no se lo come;
el que en el «tiangues»,
con dose cchilchotes•
y dies aguacates
come sien ccamotes,.
- Aquesto cantaba
Juan de Diego el noble,
hasiendo un zigarro:
chupólo y durmióse.

Finalmente, Oquendo se sintió un día cronista, y nos dejó,
1
del folio II 8 al 12 l v del cartapacio, estas noticias:
Memoria de las cosas notables y de memoria que an susedido en esta
dudad de México de la Ntteba España, desde el año de I6II asta oy,
sinco del mes de mayo de I6I2 1• - Primeramente eclisó el sol, biernes
entre las tres y las quatro de la tarde, a 10 de junio deste año de 1611.
Duró un quarto de ora. Escuresió como si fuera de noche, y en muchas partes se bieron estrellas 2.- Tembló la tierra entre las quatro y
las sinco de la mañana, para amaneser al biernes a veinte y seis de
agosto de 1611. Duró casi media ora. Fué tan grande que se cayeron
munchas casas y paredes fuertes; y las mexores casas se hendieron por
1 Como se verá, el cronista continuó esta Memoria, por lo menos,
hasta el 14 de mayo de 1612.
2 ~fATRo ALEMÁN, Sucesos de D. Frai García Guerra ....., México,
1613 (edic. V. P. ANDRADE, Ensayo bibliográfico mexicano del siglo XVII,
2.ª edic., México, r899 1 págs. 59-60) 1 dice:
«Viernes 10 de Junio siguiente, uvo en estas partes un eclipse de
sol, el mayor que se a visto en ellas en tiempos nuestros : i los que
algo presumieron saber juzgar de sus efectos, dijeron: Aver comen,;ado su primera duración a la una i treinta i ocho minutos después
de medio día; i el fin a las tres en punto, en diez i ocho grados i treinta i cinco minutos de Jéminis; el cual, entre otras cosas, mostrava
(según su significador, que fué Mercurio) muerte de algún príncipe,
i que por ser en Méjico, en casa de la relijión, i salir eclipsándose de
la décima casa, que es de los oficios i dignidades, prometía muerte de
principe de la Iglesia constituído en dignidad secular.•

�366

ALFONSO REYES

SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

munchas partes 1. - Murió miércoles, veinte de febrero de 1612, oras
entre la una y las dos de la tarde, el arsobispo y virrey de México, don
García Guerra. -Estubo en la capilla de palasio tres días. Enterróse
el día de San Matías. - Sábado, dies de mar,;;o, se pregonó truxesen
todos luto por la Rreyna.-En 10 de mar&lt;;o salió auto en la Audiencia,
que gobernaba por muerte del Arsobispo, que los Oydores y Alcalldes
de Corte hisiesen luto de beintedoseno y los Rrexidores dorraja, y el
Consulado de perpetuam, y ansí se cumplió.-En 22 de mar,;;o s'enpesaron las onrras. Hísose un túmulo que costó onze mil pesos Y más. Fu~
todo con inmenza suntuosidad.-Murió este dicho año de 1612 en México un negro llamado Pablo, de nación angola, que era de u:1 !ulano
Carabajal [entre renglones: «clérigo•]. Confesóse con un rrehx1oso de
la [tachado: «compañía de•] Merced, al q ual descubrió cómo los negros
de J\léxico estaban determinados de alsarse y matar a todos los españoles, y dióle un memorial en que declaraba los que eran, que a
él le tenían alsado por rrey; que si muriese lo diese el memonal a los
señores de la Rreal Audiencia, y que si biviese él lo rremediaría, que
podía muncho. Murió primer domingo de quaresma, y luego el frayle
dió el memorial y se comen,;;ó a hazer dilixencia para prender los culpados. -En 28 de mar&lt;;o de este dicho año s'enpesaron a prender negros y negras de México, y otros de fuera.-En 2 de abril se pr~gon~
un auto que ningún negro ni mulato trujese armas, pena de la vida, m
un cuchillo.- En 6 de abril ahorcaron un mulato porque quebrantó
el bando traiendo un cuclillo. Era de Don Jusepe, sobrino del Arsobispo que abía muerto siendo virrey.-En 1_2 de abril_ se pregonó qu:
ninguna negra ni mulata truxese manto, 01 perlas, m cosa de oro, m
rropa, ni paño fino, pena de 200 asotes.-En 13 del dicho mes se pregonó que ningún mercader ni otra persona hendiese a ningún negro
ni mulato, ni mulata, cuchillo, ni arma ninguna, ni pólbora, pena de la
vida y de 200 pesos.-En 17 de abril se pregonó un bando que todos
los besinos de México estantes y abitantes se fuesen [a] alistar, pena
de la vida, y todos fueron a las partes donde se les mandó por sus barrios, para que tornasen armas y hiciesen guardia como se les ordenase.-En 17 deste mes llebaron negros, tapadas las caras, en casa del
Alcallde de Corte, Murga, a darles tormento.-Y este dicho día se pregonó que ninguna cofradía saliese de disiplina, ni nadie se asotas_e,
pena de sincuenta pesos. -Este dicho día pusieron más de dos m1ll

!

1 Esto pasó el propio día en que Fr. García Guerra, arzobispo,
celebraba su elevación al virreinato. Según Alemán, el fenómeno se
produce dos veces, con un intervalo. Ese mismo día contraería García
Guerra el mal que le hizo morir en breves días. Sobre las causas de él,
véase más adelante, en esta misma relación, el rumor que corrió por
Méjico.

honbres de a pie por las calsadas y albarradas de posta, para guarda
de la ciudad, y duró quatro días el estar toda esta xente como dicho
es. - Y otro día ubo también por las calsadas, con la misma orden de
xente de a caballo, dos mil honbres, antes más que menos.-Miércoles
de Tinieblas, a las ocho de la noche, ubo un rrebato, que fueron 18 de
abril, que se desía que estaban por la calsada de la Piedad mili negros. Salió todo México a pie y a caballo con grandísimo ánimo, como
leales basallos del Rrey Don Felipe Tersero, nuestro señor. Ubo muchas luses por calles y bentanas, porque hasía muy escuro y estaba
llobiendo, que era lástima deber los pobres españoles por el lodo, y
las muxeres y niños llorando a las puertas y bentanas, que daba gran
dolor. Fué Dios serbido que no ubo negro ninguno, aunque salió toda
lajente asta la Piedad.-En 21 de abril se pregonó que todas las conpañías Y xente alistada se juntasen en la Plasa, y fué para que entregasen las armas y sólo quedasen quinientos honbres en dos conpañías
para guarda de la ciudad; y fueron, la una de don Fernando Altamirano, Caballero del Ábito de Santiago y Teniente de Xeneral de la Rreal
Audiencia, y la otra de los biscaynos, Capitán Tomás de Aguirre [entre
renglones: «Suasnava•]. Y cada día entra de guardia una en Palasio, y
has en sus guardias en todas las calsadas y su rronda con muncha orden,
para que no entre ni salga negro.- Toda esta Pascua de Flores an ydo
prendiendo negros y negras, y ay munchos a quien ban dando tormento
para yr aberiguando de rraís la berdad. Tenían nonbrada a una mulata
de Luis Maldonado, herrada, por Rreyna, y nonbraron por Rrey a un
negro del Fiscal de la Ynquisisión, que abía sido de un Capitán de
Flandes, donde estubo el negro muchos años, y sabía mui bien formar
un canpo; y rrespondió que no lo nonbrasen por Rrey, sino a otro más
moso; que él sería Consejero. Y la trasa que abía dado era que se
nonbrasen 12 capitanes, y el uno con su conpañía se apoderase de las
Casas Rreales, donde están las armas; y otro se apoderase de la Alhóndiga para el bastimento, y otros en cada calsada por que no entrasen
ni sa_liesen nadie, y en tropa por los Cantillos; y que, echa esta prebenc1ón, pegasen fuego a Santo Domingo, y a San Francisco, y a San
Agustín, que era lo más fuerte donde se podían fortalezer los españoles, Y que al rruido del fuego saldrían todos, y ansí harían su hecho
muy a su salbo, matándolos a todos, sin perdonar criatura de tres meses para [a]rriba. Fué Dios serbido por su misiricordia que no tubo
efeto y se descubrió, y prendieron a este negro y a esta mulata Rreyna. - En 2 de mayo [entre renglones: «miércoles&gt;), bíspera de !a
Sancta Crus, sacaron [a] ahorcar y aser quartos a 27 negros y un mulato, y 6 negras y la mulata Rreyna, que fueron todos 35. Llebáronlos
por las calles públicas, y desía el pregón: «Esta es la justicia que manda hazer su Magestad a estos negros y negras, porque se querían alsar
Y matar a todos los españoles: manda que sean ahorcados y hechos

�ALFONSO REYES

quartos, y puestas las cabesas en las horcas.&gt; Las quales fueron nuebe: ocho en quadra y una en medio, que era la antigua [¿costumbre?
¿o cabeza del más antiguo?]. Ahorcaban tres negros y luego una negra
junta. En esta borden se executó la dicha sentencia, y estubieron colgados 24 oras, y luego desquartisaron a sinco negros y a la mulata
Rreyna, y todas las cabesas se pusieron como dicho es, y los demás
cuerpos descabesados se enterraron.-Halláronse en sus cofradías botixas de beneno que tenían para echar en los labatorios de los penitentes, para matallos, y hallóseles armas y muncho dinero. Quitóseles
todas las cofradías, y toda la hasienda y sera que se halló, y demás
cosas, se confiscó para la Cámara de su l\Iagestad.-Echaron una yerba
que era beneno en las aguas, de que murió muncba xente. Y se tiene
por muy sierto que dieron beneno al Arsobispo, de que murió, y a 1
Dotor Asoca, y a Don Juan Altamirano, y al Alguazil l\faior de Corte'
y al Deán don Luis de Rrobles, y al Ynquisidor Bohorques. Y este be•
neno daba un mulato que era del Dotor Asoca, que se lo pagavan muy
bien; que era su yntento yr matando a los gordos y poderosos para
hazer mexor su hecbo.-Confesó uno que traían este mismo beneno en
los barriles de agua los negros aguadores, y se hallaron en dos barriles la dicha hierba. ¡Bendito sea nuestro señor que nos a librado por
su misiricordial Esto es todo lo que a pasado hasta oy, sinco de mayo
del dicho año.-Ase pregonado que quien prendiere o matare a este
dicho mulato de Asoca, que daba el beneno, que le darán quinientos
pesos. No a parecido asta agora. Hallóse en México quando se hisieron
las onrras de la Rreyna y desde entonses se a desaparesido. ¡El señor
lo descubra para que sea castigado tan gran delito! - Estubieron las
cabesas destos negros ocho días en la horca, y al cabo dellos las qui•
taron por el mal olor que daban. - Oy lunes, 14 de maio, ahorcaron
a un negro del hermano de Alonso Días el Alguazil, el qual era tundidor y prensador, que era de los culpados. Desía el pregón: •Esta es
la justicia que manda hazer el Rrey nuestro señor a este negro porque
yntentó de matar los españoles: manda que sea ahorcado y echo quartos.• - En una casa de México conpraron una carga de agua a un
negro aguador, y luego hisieron con ella un poco de afrecho para unas
gallinas, y en el punto que lo comieron cayeron todas muertas. Fué
misiricordia de nuestro señor no bever alguna xente de la casa della,
porque le susediera Jo mismo. ¡Sea su nonbre bendito en los sielos y
en la tierra, que tantas mersedes nos haze sin mirar a nuestros grandes pecados. - Llebaron a España 38 negros y mulatos, los quales
fueron a merced de su Magestad 1•

1 Las sublevaciones de los negros llevados a la Nueva España por
los conquistadores, que habían inquietado al primer virrey, D. Anto-

SOBRE MATEO ROSAS DE OQUENDO

No sabemos si Oquendo murió en Méjico. A veces, por
vaguísimas conjeturas, he pensado que la última parte de su
cartapacio está escrita en Sevilla. El estudio de su vida y sus
obras no queda agotado. El experto Paz y Melia no logró
sacar todo el provecho posible del cartapacio de Madrid.
Mucho menos puedo pretenderlo yo, aun limitándome, como
lo hago, al aspecto puramente «americano» de la obra de
Oquendo 1 .
ALFONSO REYES.

ÍNDICE
DE FRAGMENTOS Y COMPOSICIONES DEL CARTAPACIO DE OQUENDO
PUBLICADOS EN EL ESTUDIO ANTERIOR

•Respuesta de una carta que un amigo escribió a otro• (Felisio,
tu carta 'Oide), fragmento. . . . • • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . .
«Romance contra esta sátira de Oquendo, hecho por un estudiante&gt; (Humana mi musa un poco), fragmento...... .. ... .. .
cSátira a las cosas que pasan en el Pirú, año de 1598&gt; (Sepan
qttantos esta carta), varios fragmentos. . . . . . • . . . . . . . . . . . . . .
e Soneto a Lima del Pirú»: Un bisorrey con treinta alabarderos .
• Carta de las damas de Lima a las de México» (Bellas, soberanas ninfas), fragmento.. . .... . . . . . .. .. ............... . ...
•Romance en alabanza de la provincia de Yucatán de Campeche• (Un amigo muy del alma), fragmento. . . . .. .. ... . . . ....
e Otro romance&gt;: Yndiano bokdn famoso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
•Romance•: Montañas de Guadalupe. . ..... • . . . . . . . . . . • . . . .
«Sátira que hizo un galán a una dama criolla que le alababa
mucho a México• (Mi señora mexicana), fragmentos. . . ..... .

344
347
348
352
352
353
354
354
355

nio de Mendoza, vuelven a aparecer desde 1609. Véase México a traves
de los siglos, 11, lib. II, cap. VIII.
1
Dejo para otros el transcribir la «Carta que enbía un aperador a
su señora&gt;, fragmento de equívocos picarescos en prosa, que va del
folio 39 v al 41 v, donde hay alguno que otro rasgo y americanismo
curioso.

�ALFONSO REYES

«Romance en lengua de yndio mexicano, : Cada noche que amaneze.....•...•••....•....... . .•. .• •.. . ....... . ... ,......
«Romance,: ( Andronio, pastor humilde), fragmento.. . . . . . . . . . .
«Romance a México,: Estando aier en la ta1·de. . . . . . • . . • . . . . .
•Soneto,: (Minas sin plata, sin berdá mineros), alusión........
«Soneto»: Tres años ha que espero al gran virrey. • . • . • . • . . . • . .
«Letra,: Por veros, señor don 'luan. . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . • . • . .
«Loa,: (Agora, aquí de rrepente), fragmento. . . . . . . . . . . . . . • . . .
•Romance del marqués del Valle, Cortés•: En Ja Corte está
Cortés, •. , .•...••..•••••...•..•........•.•....•..•.• , . ,
«Romance»: ¡Ay, seiiora 'Juana!... . • • • • • • • . . • • • • • • . • . . . . . . . •
«Memoria de las cosas notables y de memoria que an susedido
en esta ciudad de México de la Nueba España, desde el año
de 1611 asta oy, sinco del mes de mayo de 1612,. . . . . . . . . .

356
357
358
360
361
362
362
363
364

CANTIDAD
DE LAS VOCALES INACENTUADAS

365

Los datos que figuran en este artículo han sido reunidos
siguiendo el mismo procedimiento que indiqué al frente de
un artículo anterior sobre la cantidad de latl vocales acentuadas 1 .
f
Contra la opinión general que consideraba breve toda
vocal española sin acento, Gonc;alves Vianna 2 llamó la atención sobre el alargamiento que con frecuencia experimenta
en castellano la átona final en pronunciación enfática; Storm 3
creyó, por su parte, que esa misma vocal en las palabras
llanas - mano, primero, etc.-, no sólo se alarga en casos de
énfasis, sino que de ordinario resulta tan larga como la vocal
acentuada, y aun en algunas ocasiones la supera; por último,
Colton 4 hizo notar que tanto en fin de palabra como también
en otros casos, la vocal inacentuada española varía fácilmente
de cantidad, según diferentes circunstancias que iré mencionando en su lugar. Después de esto, el objeto del presente
trabajo es comprobar y completar experimentalmente estas
breves e imprecisas noticias mediante una exposición más
amplia de la cuestión.
Las siguientes formas, registradas en una misma inscripción quimográfica, varias veces repetida, dan una idea de con1 Véase Revista de Filología Española, III, 1916, 387.
2 Romanía, XII, 1883, 90.
3
J. STORM, Romanische Quantitt!it. Phonetische Studien, II, 1889, 146.
• M. A. CoLTot., La Phonétique castillane, Paris, 1909, 149 y sigs.

�372

T. NAVARRO TOMÁS

CANTIDAD DE LAS VOCALES INACENTUADAS

373

junto de la cantidad de la vocal inacentuada en sus principales
relaciones; en las notas que van a continuación figuran otros
casos no comprendidos entre estos primeros datos.
PALABRAS LLANAS:

Media.

Inicial: careta 8; paradero 7,7; carabinero 6,8; caracterizado 6;
car"acterizador"es 6 ........... , . . , , , . , , , , • • • • • • • • · · · • · · · · · 6,9
Protónica cuarta: comparabitidades 6.. , , .... , , , • • , • • • • • • · · · · · 6
Protónica tercera: encarecimiento 6,2; desencar"ecimiento 6,7 • • • • • 6,4
Protónica segunda: compareciente 7; desaparecido 6,2; tos acaparadores 6,8 .. . .......•..•... , . • • • • • · • • · · · • · · • · • · • • · • • · · • 6,6
Protónica primera: preparado 6,4¡ enmascarado 6,6; desenmascarado 7, 1; entn to acaparado 7 ...••• • . • • . , • • •• • , : •. · • .. • • • · •. 6,8
Tónica: paro 14,3; ampar"o 13,3; desamparo 13,9;participaron 12,3,
especificaron 12,1; imposibilitaron 12,4.. , •.•• • • .. ·: - • • • • •.· · • · 13
Final : pata 14,3¡ careta 13,8¡ eremita 14 1 1; malabarista 11,8, evolucionista 13 1 1; de lo positivista 12,7 . • • • .. • • • • • • • • • • · · • · · • • • 13,3

I, espeso; 11, peseta.

El examen de algunos datos del estudio de C. Metz, Italienische Konsonanten-Gemination, Vox, 1914, 206-7, indica
en este punto una interesante coincidencia entre el español
y el italiano :
papale
catena
capito
difesa

PALABRAS ESDRÚJULAS:

Inicial: carótida 7,1¡ parabólico 6,9; paralipómenos 5,6; caricaturízalo 5,5 .•.••. • • • • · · • · · · • · · · · • • · • • · · · · · · · · · · · · • ·: · ''. • · • 6,3
Tónica: páramo 11; descárate 9,2; desampárato 10,7; JUstijicáralo 9 5· especijicárase 10,4...... · • · • . • · · · · · · · · • · · • · · · · · • · • 10 11
Postóni~a; lámpara 7; la cáscara 6,3; de mi lámpara 7,3; contra
la cáscara 7 •• • , , , • • • • • • • • • • • • · • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •.' 6,8
Final: déspota 1 3,6; fonética 12,1; patológica 12,5; de la gramatica 13,6; sobre la fonética 12 ..• . • • • • • • • • • • • • • • • • · • · · • · · • • • 12,7

VocÁL INICIAL. - En las palabras llanas, trisílabas, la du:a•
ción de la vocal inicial resulta generalmente un poco superior
a la mitad de la vocal acentuada:
T6nica.

/ni&amp;ial.

tirante
posada
cqsero
tocado
penacho
peseta
pareja

5,9

6
5,6
5,1
4,9

5,5
6,7
5,7
0,56°/o

suspira
esposa
escaso
picota
centeno
espeso
descaro

10,2
9,4
9,7
10
12,1
10,2
1%

Papa
dato
peccato
tipo

14,5
15
13

13
13,8
l

o/o

Sería de desear que tal comparación, hecha con todo el
rigor científico necesario, pudiera extenderse a las demás lenguas neolatinas, para ver si también aquí se cumplen las afinidades que vimos iniciarse con motivo de las vocales acentuadas (Rev. de Filo!. Esp., III, 1916, 396).
En las palabras agudas y esdrújulas, la cantidad relativa de
la inicial inmediata a la vocal acentuada, varía en relación inversa a las modificaciones de esta última; de modo que en las
agudas, donde la tónica es más larga que en las llanas, la cantidad de la inicial resulta relativamente más breve que en éstas,
mientras que en las esdrújulas, donde la tónica es más breve
que en las llanas, la inicial, por el contrario, resulta más larga:

10,4

9,5

7,5
8
7,5
6
7,2
0 ,5 2 ºlo

AGUDAS

lnlcial.

coral
pasó
peral
tizón

cantó 15,6
está 15,8
rapé 13,7
aquz' l 5,2

7,2
6,5
7
6

~
0,44

ESDRÚJULAS

Tónica,

°lo

TOMO IV.

15, 1
1 °lo

Inicial,

católico
fonética
carótida
tipógrafo

Tónica.

6,5
6
6,5
5,5

espátula
sinfónico
sepárate
epítome

6,r

0,84 °lo
26

7,5
7,5
7,5
6,3
7,2
1 °lo

�374

T. NAVARRO TOMÁS

Pero reduciendo los tres casos anteriores a una misma
comparación, se Iadvierte que, cualquiera. ~u~ s~a la :orma
de las palabras, la cantidad propia de la imci_al mmediata a
la vocal acentuada permanece siempre aproximadamente la
misma:
Esdrúju/as.

Llanas.

•!•

pitada
parada
fatiga
sereno
tonada

5
7,2
6,2
5,6
6,3
6

titánico
parábola
fatídico
seráfico
tonómetro

Ar,,das.

5,3
6,8
6
5,4
5,2
5,7

titán
parar
fatal
serón
tonel

5,2
7,7
5,5
5,7
5,8

6

El hecho, pues, de que la vocal acentuada v_aya o no
seguida de otras sílabas, no influye sobr_e la cantidad de_ la
inicial, la cual, en cambio, se reduce sensiblemente a medida
que se aleja del lugar del acento:
caréta
paradéro
carabinéro
caracterizádo

8
7,7
6,2
6

pitáda
picadúra
picapedréro
tipograbadóres

5,2
5
4
3,8

carótida
parabólico
paralipómenos
caricaturízalo

7, 1
6,9
5,6
5,5

En todos estos casos, como se ve, la inicial es un sonido
evidentemente breve; Col ton, pág. I 50, dice por su parte que
las vocales e, 0 , en la sílaba antetónica, seguidas de una sola
consonante son relativamente largas, si bien pierden muc~o
de su duración en la pronunciación acelerada: te:m~r, se:gQ.1,
ko.m~.x, etc. Mi pronunciación no ha sido más rápida de lo que
en general se usa en la conversación ordinaria; pero acaso ~olton se refiere a formas aún más lentas. Tampoco he advertido
en este punto ninguna diferencia entre e, o y las demás vocales.
En pronunciación rápida el oído puede encontrar a veces
bastante semejanza entre formas como per~ces,y !reces, g_olosa
y glosa, etc.; en los grupos de oclusiva mas liquida se i~troduce entre ambas un elemento vocálico de timbre se~epnte
al de la vocal siguiente, cuya duración normal es, en m1 caso,
2 c. s.; un pequeño desarrollo de este elem~nto RUe~e conve~tirle fácilmente en vocal: Inga/aterra, tarabilla; una cierta rapidez O relajación puede, por el contrario, en los casos en que la

CANTIDAD DE LAS VOCALES INACENTUADAS

375

vocal inicial y la siguiente sean iguales, reducir la primera hasta
igualar en brevedad a aquel elemento: drecho, gritar; acaso
,entre velar y líquida, por la distancia entre los puntos en que
,estos dos sonidos se forman, sea más fácil el desarrollo de la
vocal epentética que en los demás casos (Espinosa, Rev. de
Dial. Rom. I, 276); sin embargo, tanto la epéntesis como la
:síncopa, ocurren también en otras combinaciones (MeyerTJübke, Grammaire, I, §§ 372 y 388).
La vocal inacentuada en posición inicial absoluta, es tan
-corta, por lo menos, como la que se halla precedida de consonante. La brevedad de estos sonidos hace muy difícil pre·cisar diferencias. De la repetición de muchos casos parece,
sin embargo, deducirse que seguidas de /, n las vocales i, e,
:son un poco más cortas que las demás vocales y un poco más
-cortas asimismo que si van seguidas de otras consonantes.
·Como se ve, aparte de la brevedad, concurren en este caso,
-entre las consonantes y las vocales, circunstancias semejantes
-de sonoridad y de articulación. Ante la n, además, la vocal se
nasaliza,· perdiendo mucho de su timbre; recuérdese nano, no.rama/a, norabuena, namorado, nemigo, minencia, Millán, Mérida, leonés ne!, no, na; letuario, limosna, Lén'da, la&lt; illa, etc.
{comp. C. Michaelis, Romanische Wortschopfung, 7 4-76). La
pérdida de la inicial en otras circunstancias, no obedece, generalmente, a razones fonéticas (Hanssen, Gram., § 65).
V OCAL PROTÓNICA. - La cantidad de la protónica, en las
palabras llanas de cuatro sílabas, resulta aproximadamente,
-coincidiendo con la de la inicial, la mitad que la de la tónica:
Inicial.

perezoso
populacho
posadero
panadero
pesadilla

Prt1lónlca.

6,5
5
5
6,5
5,2
5,6

entereza
apocado
desposado
empanada
espesura

Tó11lca .

6
5
5,5
5,5
5
5,4

zapatero
I 1
mazacote
9,5
amistoso
9,7
puritano
ro
contrapeso 10
10

En las palabras agudas la protónica coincide también con
la inicial, reduciéndose casi a una tercera parte de la vocal
acentuada:

�T. NAVARRO TONÁS

376

Proldnica.

/nJcial.

tirador
coronar
pesador
casación
mitigar

7,2
7
5,5
6,3
5,7
6,3
0,39

espiral
escorial
espesor
escasez
emitir

6,2
6,2
5,6
6,2
6,6
6,1
0,38

CANTIDAD DE LAS VOCALES INACENTUADAS
Tó11ica.

repetí
despertó
escuché
cumplirá
remití

16,2
15,3
15,3
18,3
15,5

I6,I
l

Sabido es que las palabras latinas de este tipo perdieron
la vocal protónica al pasar al castellano: comitatum) condado, veritatem )verdad, habiéndose conservado únicamentela vocal a de un modo general: paradisum) paraíso, calamellum ) caramillo (Menéndez Pidal, Gram. hist., § 23). La
resistencia de la a se manifiesta en mi caso por una duración
algo mayor que la de las demás vocales. Los ejemplos si~uientes dan idea de esta diferencia en relación con la vocal z:
capataz
matacán
oraciones
armazón
catador
mazapán

6
7,1
6,4
6,7
7,3
6,6
6,7
l

o/o

capitán
capital
horizonte
camisón
batidor
recitar

4,9
4,7
5,3
4,6
6,3
4,7
5, 1
0,76

º/

0

La pérdida de la protónica se atribuye corrientemente a
la menor intensidad de su acento espiratorio con respecto al
de las dos sílabas contiguas; parece ser que ya en latín la sílaba inicial llevaba un acento secundario (Meyer-Lübke, Grammaire, I, 341). Es lamentable que no haya un procedimiento
fácil y seguro para poder medir experimentalmente la intensidad sobre la pronunciación actual; pero si, como parece, en
igualdad de circunstancias la cantidad_y la inte~sidad se ha:
llan en los ejemplos citados en una misma relac1on, no podra
deducirse de los cuadros anteriores que la protónica haya sidomás débil que la inicial. Claro es que la inicial, por el solo
hecho de igualar en cantidad a la protónica, no obstante hallarse más lejos que ésta de la sílaba acentuada, revela una
cierta superioridad sobre dicha protónica; pero la diferencia,
como ha podido verse en la página 37 4, es insignificante, y no,

377

&lt;;orresponde a la seguridad con que ordinariamente suele afirmarse la superioridad de su acento. Acaso los resultados serían distintos si en vez de considerar las palabras aisladas se
considerasen en la frase. Desde luego es de notar que en la
palabra aislada la protónica tiene en su favor el ser más aguda
.que la inicial, pronunciándose en un tono intermedio entre el
de esta última y el de la vocal acentuada, cosa que no ocurre
siempre en la frase.
Sabido es que la intensidad y la cantidad, aunque insepa-rables entre sí, pueden aparecer perfectamente independientes en sus relaciones; pero por lo que a la pronunciación española se refiere, y ateniéndome a lo que hasta ahora llevo
observado, puedo decir que no conozco ningún caso en que,
en igualdad de circunstancias, una vocal débil no sea más breve que una vocal acentuada. En la palabra mítico, por ejemplo,
la vocal final es más larga que la tónica; pero, naturalmente,
no puede compararse una vocal final absoluta con otra que,
sobre hallarse interior d-= grupo y tener timbre distinto, va seguida de una consonante oclusiva y de tres sonidos más (véase Rev. de Filol. Esp., III, 1916, 398 y 400); la final átona es
más breve que la final tónica (véase adelante, pág. 382). De
modo que si observamos que de una manera constante, en
igualdad de circunstancias, la vocal débil resulta breve en relación con la vocal fuerte, parece lícito suponer que si la inicial,
en palabras como populacho, etc., hubiese sido semifuerte, acentuada con acento secundario, su duración hubiera resultado
mayor que la de la protónica débil, puesto que no hallamos
motivo ninguno para exceptuar este caso de la regla general.
Es verdad que el oído, en la sílaba inicial de las palabras
de este tipo - timidez, puritano - , cree percibir una cierta
superioridad con respecto a la protónica siguiente; pero nada
nos asegura que esta superioridad, que a tantas causas diversas puede obedecer, responda precisamente a una diferencia
de acento espiratorio. Se trata evidentemente de un acento
rítmico; las observaciones de Saran, Der Rhythmus des franziisischen Verses, Halle, 1904, y las de Verrier, Les prencipes de
la métrique anglaise, Paris, 1908, son del mayor interés a este

�T. NAVARRO TOMÁS
CANTIDAD DE LAS VOCALES INACENTUADAS

respecto; el hecho de que una sílaba sea rítmicamente acentuada no quiere decir que sea fuerte; en el acento rítmico colaboran diversos factores - intensidad, tono, cantidad, perceptibilidad, timbre, etc.-, entre los cuales no es siempre la.
intensidad el elemento predominante. Es de notar que contra.
la opinión general que atribuye a la intensidad la causa de
toda modificación por la cual las sílabas consideradas débiles.
suelen presentar distinto reliexe entre sí, las experiencias de
los psicológos nos advierten que nuestro oído es menos sensible a matices de intensidad que a matices de tono o de duración (H. Ebbinghaus, Grundzüge der Psychologie, I, 285,
287, 465).
Cualquiera que haya sido su acento en esta posición, vemos que la a, que es la vocal más perceptible, es precisamente,
como queda dicho, la que se ha conservado; en la mayor parte
de los casos la protónica perdida se ha encontrado en contraste con una a inmediata, o entre una combinación de vocales de perceptibilidad mayor que la suya: verdad, candado,.
semana, etc.; véanse los numerosos casos citados por Baist,..
Gr. Gr., I, 892, y Menéndez Pida!, Mio Cid, I, 155. A este
propósito, frente a la igualdad de la inicial y la protónica obtenida en los cuadros anteriores, donde siempre se trata de
una misma vocal rodeada de las mismas consonantes, es intfresante el testimonio de los siguientes ejemplos, en que la
vocal i va colocada entre diferentes consonantes y vocales:
Inicial.

c·a pitán
capital
camisón
batidor
recitar
rapidez
posición

Protónica.

6,6
6,2
7,3
6,8
6
6, 1
6,8

6,s
o,47°fo

4,9
4,7
4,6
6,3
4,7
5,8
5,6
5,2
0,37

º/

duración de la vocal acentuada; la inicial, por su parte, suele
ser en este caso algo más larga que las protónicas:
Medio.

Inicial: perecedero 7,6; conocimiento 6,5; fisonomía 6; supura.c:"o---nes 6,5; nitrogenado 5,9... . .. . .... • •. . • . . . . . . . . .• •• . . . . . •• 6
5
Protónica_segunda: emperadores 6,4; desconocido 5,6; aficiona'
do 4,9; insuperable 4,7; aniquilado 5,9 .•.....•.•• • •.•..•....
55
Protónica_ primera: desesperado 6,3; indisponerse 6, 2 ; artific¡o_
'
so_ 4,3; t1rifutable 5; canonicato 5,2 ...•. . . . .....•.•.••......
54
Tónica: dinamitero 12,6; desencarlona IO,S; el beneficio 9, 7; Nico'
lasuca 9,5; Agustinito 8,7......... . ..... .. .............. . . 1012

En palabras latinas de este tipo, la vocal que se pierde
es la protónica primera: vicinitatem) vecindad, ami'citat~m ) amistad'. episcopatum ) obispado, etc. (Menéndez
P1dal, Gram. hzst., § 24); en mis medidas, como se ve, esta
vocal no es realmente inferior a la protónica precedente;
acaso en estos casos, además de la perceptibilidad y del acento, debe tenerse en cuenta el apoyo que la protónica segunda
puede haber recibido de las correspondientes formas acentuadas: vecino, amigo, obispo, etc.
Cuando las vocales interiores protónicas son tres, todas
ellas _aparecen entr~ sí muy iguales en cantidad, y en análoga
relación con la tónica y la inicial que las protónicas del caso
anterior:
Media.

Tónica.

12,2
13,5
12
15,4
16
14
13,7
13,8
0

!°fo

Cuando se juntan dos protónicas interiores en una misma
palabra, ambas resultan casi con la misma duración, la cual, en
las palabras llanas, viene a ser generalmente la mitad de la.

379

Inicial:
. . caracterizado 6,7; comunicaciones 5,7; tesalonicense 5,7;
p¡piritañero 6,2 ........ . ....•..• .. • .....•..•...... , ....
6,1
Protónica terce~a: e_ncarecimiento 7; incomodidades 6, 1 ; apesadu:n~
brado 3,8; cap1talzzaba 3,3 ••.•..... . ....••.•...•...•... . •.
5
Protónica segunda: acaparadores 6; desacomodado 4 ,8; el artesonado 5,3; decapitactimes 4,5..•.... . ..... •... • •.••..• •
5, 1
Protónica primera: desenmascarado 6,5; desencartonado
to?ecido 5; lo decapitaron 4,3 ....... • •......•.•... . ...•... 5,4
Tóiuca: recapacitaron 1 1 , 7; metropolitano I o; con el contrapeso I0, ;
3
en la rebotica 8,2 •.. . . •. '•' '• • • · • • • • • • • • • • • • • • • . . • •,, . . . , 10

6;·d;;e~~

V OCAL POSTÓNICA. - La cantidad de la postónica interior
equivale a dos tercios de la cantidad de la tónica de las esdrú-

�T. NAVARRO TOMÁS

CANTIDAD DE LAS VOCALES INACENTUADAS

julas; en relación con la tónica de las palabras llanas, equivale
sólo a la mitad aproximadamente de esta última:

que la final, aun cuando se trate de vocales diferentes entre sí
y aun cuando sean distintas las consonantes que las rodean:

10
7,2
8,2
7
8,5
8
9,5
8

páramo
tópico
Pirarno
típico
pécora
tápate
espérate
tímido

8.3

Tónica llana.

Postónica.

Tónica tsdrúj1'la,

cáscara
déspota
sátiro
mitico
ímpetu
tápate
víspera
víctima
1: o,66

6,t
5,5
5,7
5
4,7
4,8
6,6
6
5,5

descaro 13,7
estopa
9
suspiro 11,7
repique 9,2
respeto 9,5
zapato 10,4
espera 11
estima
9,5
10,5
0,52: 1

Ya se ha visto al principio que en igualdad de circunstancias la duración de la vocal a en las palabras esdrújulas, ha
sido IO, r-6,8- r 2 ,7, en posición tónica, postónica y final res pectivamente; las medidas siguientes ofrecen resultados análogos con otros ejemplos:
Postónica.

tópico
pécora
tápate
típico
cárabo
Píramo

7,2
8,5
7,3
7
9,7
8,2

8
1

º/o

época
ímpetu
tápate
mítico
cáscara
sátiro

.'í,5
5
4
5
6

g_
5,2
0,65 °lo

Po,t6nfra.

10
9,5
8,5

6
6,5
6,5

7

7,5
8
9,5

8,6
1°fo

5,5

4,5
4,7
6
5,6
0,65°/o

Final.

12
10,5
11
11
12
12
12
1r,5
1,34 °/0

La postónica latina se perdió generalmente en castellano:
comitem) conde, litteram) letra; se conservó la a, como en
posición protónica: h o r p han u m ) huéifano (Menéndez Pida!,
Gram. hist., §§ 25 y 26); los anteriores datos atestiguan que
en la pronunciación actual la postónica se halla también en
una inferioridad evidente en relación con las vocales de las
sílabas inmediatas.
Sobre la cantidad de la postónica no ejerce influencia el
hecho de ir precedida de mayor o menor número de sílabas:

I, tápate; II, mitico.

Tónica.

páramo
cárabo
pécora
época
tóoico
mítico
sátiro

T6nica.

pésimo
altísimo
potentisirno
competentisimo

péseme
quíterne
explíqueme
descuénteme
despiértenos

10
11
12
13
11
11

11,3
1,41 °/0

Dentro de una misma palabra, lo mismo que en los casos
.anteriores, la postónica es siempre más corta que la tónica Y

mítico
fonético
paralítico
antipolítico

5

5,1
5, 1
4,6

En cambio ante dos sílabas siguientes la postónica resulta
más breve que ante una sola sílaba:

Final.

hábito
tápate
típica
quítate
época ..
límite

5,2
5,2
5,4
5,3

('

Ir;

5,9
6,2
6
6,4
5,6

6

t°/o

pésemelo
quíternela
explíquemelo
descuénternelos
despiértenoslo

4
4,9
5

4,9
4,9
4,7
0,78 °/0

Un hecho semejante se produce también ante la terminación adverbial nzente, si bien la reducción de la postónica en
este caso es algo menor que en los casos anteriores:

�T. NAVARRO TOMÁS

típico
5,1
olímpico 5,2
enfático _J

CANTIDAD DI! LAS VOCALl!S INACENTUADAS

típicamente
4,3
olímpicamente 4,8
enfáticamente 4, r

5, 1
1

J,4 flfZ.

4,4
o,86°/o

º/o

Entre las postónicas primera y segunda, en las formas sobresdrújulas, no aparece diferencia considerable:
Postónica jrlmtra.

quítemela
explíquemelo
descuéntemelos
despiértenoslo

4,9

5
4,9
4,7

Pqsf6nica st,runda.

guárdateme
acércateme
conténtateme
acércatenos

4,9

4,9
5,3
4,5
5,2

13,8
17,6
15,3
16,5

cortó

15,8

recató

15,5
15,7

.J.ª

merece

11

copa

12,8

puente Il,2
Natz"
11,9
cuerpo 12,3
recato 11,5

II,8
0,75

En palabras llanas como cara, poso, tapa, etc., se advierte
ante todo que la átona y la tónica presentan generalmente
una duración media muy semejante, de modo que la diferencia de cantidad que aparece en estas palabras entre sus vocales acentuadas se manifiesta también entre sus átonas finales;
véase por ejemplo: para, cuyas vocales duran 14,2 y 13,4,
respectivamente, junto a pasa, 10,8 y 10,8; únicamente en los
casos en que la final va detrás de una consonante oclusiva
sorda-pata, cata, etc._:_, su cantidad resulta en general algo
mayor que la de la tónica precedente. Doy a continuación las
palabras de que me he servido en este punto, indicando separadamente la medida de cada uno de los casos en que cada
forma ha sido registrada:

'UtZ,

383

,1..• 'lltZ

MK.DIA

Tón.

Fin.

Tón.

Fin.

Tón.

Fin.

Tóo.

Fin.

Tón.

para
cara
tara
poro
coro
toro

15,5
13,5
13
14
14

18
15
14,5
17
12

14
13,7
13
14
14

15
14,2
12,5
13,7
11

13

10,5
12
11,2
10,5
13

14,2 13,4
13,9 12,7
12,7 12,8
13,4 12,3
13,2 12,9

13,5

14,2
12
11,5
10
12,5
11,7

12,2
14,2
12 15
12
14

13,5

11
t2
14
11,7
14
15,5

12,5

12,5

12,7 13,2
13,3 12,9

pasa
casa
tasa
poso
coso
toso

10

13
11

11

11

11
15,5
10,2 10,4

10
11
10,5 1 1
10,5 11,5

10
10,2
10,5 7
10,2 9,7
10,7 10,5

12,2
10,5
11
10,2

9,2
9,5

10
11

11
11

9

11,5

10,5

12,2

9,2

10

9,5

9

pata
cata
tapa
topo
coto
toco

12,5
15,5
10,2 15,5
10
15
11
15
10
10,5

10,5
11,5
10,5
8,5
10
9

11,7
10
8,7
10

9,2
I 3,5
9
8, 7
9,7
9,5

11,5

12,5

12,5

11,5

5

VocAL FINAL.-En posición final absoluta, la cantidad media de la vocal átona resulta, en general, un 2 5 por 100 menor
que la de la tónica:
empecl
papá
canté
partí

2.G Vtz.

11

11

11,5
11,5

12,5

10,5
9,6 10,5
9,2 10,2
10
11
10
11

11

10

11

8,2
9,1
9
10
10,5
10
11
10,5
11

Fin.

10,8 10,8

10,6

9,7

10,7 11,8
10,4 11

11,2 10,3
10,2 10
10,6 10,6
10¡.5 11,7
11,9 11,6
9,8 11,2
9,1 11,5
10,2 11,9
9,6 10,6
10,2 11,4

Los datos precedentes sirven también para hacer notar
que la vocal final átona varía fácilmente de cantidad, presentando, bajo la influencia de cualquier modificación de tono,
acento, pausa, etc., por pequeña que esta modificación sea,
diferencias mucho mayores que las que la tónica o las demás
vocales en igualdad de circunstancias suelen presentar.
La cantidad de la final en las palabras llanas permanece
casi invariable, cualquiera que sea el número de sílabas precedentes:
canta
careta
eremita
estalactita

10,3
10,4
10,3
10,2

canto
recato
decanato
canonicato

10,7
10,3
10,3
10

puente
tapete
disparate
altisonante

10,6
9,7
9,3
10,2

La mayor o menor distancia de la vocal acentuada tampoco ejerce influencia importante sobre la cantidad de la final:
dispara 11,6
suspiro 10
disputa 12,2
repite 10,3

cáscara 10
níspero 10,5
déspota 10,1
límite
11,1

�T. NAVARRO TO:IIÁS

CANTIDAD DE LAS VOCALES INACENTUADAS

mastico
10 12
acércame 9
retira te
11 ,6
iridiscente I o, 1

mítico
10,7
acércateme
81 1
retíresete
1 1 ,6
típicamente 9,7

10,6

10,2

Se ha visto al principio la duración de la final en relación
con la de las demás vocales; en la página 380 aparece también la final en comparación con la tónica y la postónica; en
los siguientes casos va comparada con la tónica, con la protónica y con la inicial:
Iniclal.

perezoso
populacho
posadero
panadero
pesadilla

Protónica.

6,5
5

5

6,5
5,2
5,6

entereza
apocado
desposado
empanada
espesura

Tónica.

Fi,.nl.

5_

zapatero
11
zamacote
9,5
amistoso
9,7
puritano
10
contrapeso 10

5,4

10

6

5
5.5
5,5

capacete
decanato
desacato
pajarita
palacete

9,5
11,5
10,5
11
10
10,5

La final átona es, pues, la más larga de las vocales inacentuadas; es más larga asimismo que la tónica en las palabras
esdrújulas, e igual que ésta aproximadamente en las palabras
llanas.
En el habla popular de algunas regiones españolas la final
es aún más larga que en castellano, destacándose principalmente en aragonés, el cual, a juicio de Storm, loe. cit., 147,
se defiende o protesta de este modo de la tendencia fonética
contraria representada por su vecino el catalán.
Sin necesidad de prueba experimental, es cosa fácil de
advertir que en formas exclamativas y enfáticas, en pregones
callejeros y en todos los casos en que la distancia obliga a esforzar la voz, la cantidad relativa de la final átona es aún mayor
que en la conversación corriente, llegando a alcanzar, a veces,
una duración extraordinaria: La escritura representa esta pronunciación mediante la repetición de la vocal alargada: ¡serenooo!, ¡vivaaa! Claro es que en estas formas no es sólo la duración de la final lo que se modifica, sino también su tono y su
intensidad. Storm, loe. cit., 143 1 cita casos semejantes en la
pronunciación italiana. En español estas formas alternan con

otras en que la vocal prolongada es la tónica: ¡seiióooraf, ¡mttcltáaaclw!
También en italiano la final átona parece igualar o aproximarse en cantidad a la tónica (Storm, loe. cit., 141); en inglés
es relativamente larga (Jespersen, Lelzrbuclt, 12.52), y en alemán, en algunas regiones, es larga o semilarga (Zwaardemaker, Medicinisclze paedagogisclze Monatsclzrift für die gesamte
Spraclzlzeilkzmtk, 1900, 280, y Jespersen, Lelzrbuclz, 12-4); la
final larga, por lo demás, tiene también precedentes en latín
(Kühner, Gram. d. Latein, I, 108 y sigs.).
La átona final española en la palabra aislada es siempre
una vocal relajada, pero no tanto como en alemán o en inglés;
a veces en la conversación rápida el oído suele confundir la o
y la a finales: lzermanos, lzermanas; francisca1tos, franciscanas;
pero en general, y sobre todo en una pronunciación relativamente lenta, la distinción es clara y precisa.
Sobre ser relajada, la final en todos los casos aquí registrados es una vocal particularmente grave; hay de una sexta
a una octava de diferencia entre su altura musical y la de la
tónica precedente, de suerte que, no obstante la semejanza de
cantidad entre una y otra, el efecto acústico de la final, por su
gravedad, por la inferioridad de su acento y por su relajación,
resulta marcadamente menor que el de la vocal acentuada. Su
caso es, pues, semejante al de las consonantes l, n, etc., en
posición final absoluta, que aun siendo también relativamente
largas, resultan de ordinario más débiles y apagadas que en
cualquiera otra posición.
Parece seguro que en las palabras esdrújulas, y especialmente en el caso en que la última sílaba está formada por un
pronombre enclítico, la vocal final absoluta no sólo es superior
a la pcstónica por su cantidad, sino también por su acento de
intensidad; en las palabras llanas la final absoluta, en virtud
de su posición especial, es más larga que la vocal protónica
u inicial, sin que pueda decirse que sea asimismo más fuerte;
obsérvese que su duración iguala a la de la tónica, y sin embargo no cabe duda sobre la inferioridad de su acento en relación con el de esta última. Compréndese, en fin, que en estos

�T. NAVARRO TOMÁS

CANTIDAD DB LAS VOC.lLBS INACENTUADAS

casos la final debe principalmente su alargamiento al hecho
de que los órganos, pasada la últim;¡. sílaba fuerte, relajan y
retardan su movimiento mientras vudven a su posición de
descanso, de modo que esta misma vocal, cuando se halla
_dentro de grupo, en contacto con otra palabra siguiente, resulta de ordinario mucho más breve que en posición final absoluta.
En las palabras llanas terminadas en consonante, la cantidad de la vocal final sólo es generalmente un poco menor que
la de la vocal final absoluta; pero ante las consonantes n, l, la
vocal experimenta una reducción considerable:

parecen haber influfdo de una manera importante en la suerte
de 1~ v~cal final (Menéndez Pida!, Gram., § 63), en mi pronunc1ac1ón, a lo menos por lo que se refiere a la cantidad no
afectan a dicha vocal de manera distinta que las demás ~onsonantes:

nuca
mote
soto
puente
supe

1 11 1
12,4
11,5
111 1
11
11,4

nácar
huésped
sotos
puentes
López

11,8
10,6
10,2
10,1
10,6
10,7

canta
monta
siente
mate
Nati

11,6
12,4
10,8
11,2
11

11,4

cantan
montan
sienten
cárcel
mástil

7,6
7,2
5,6
5,7
7,2
6,6

Contra la observación de Colton, op. cit., 176, la s final
no produce en mi caso sobre la vocal precedente ningún acortamiento especial; la e delante de n, l parece, en efecto, reducirse más que la a y la i.
La final absoluta detrás de la vibrante r es generalmente

I, tapa; 11, torpe; 111, sapo.

más larga que precedida de cualquiera otra consonante; en las
formas registradas en la página 383 se ha podido advertir esta
diferencia por lo que se refiere a las consonantes s, p, t, k, en
relación con la r; los casos siguientes demuestran, además de
esto, que las consonantes dentales, que en la lengua antigua

cara
casa
plaza
moda
puerta
lona
cola
tapa
teja

14,9
12,4
12,5
13,2
12
13,5
12, 1

I 21 1
12
12,7

muere
frase
cauce
cede
norte
tiene
mole
torpe
eje

15,9
12
11 ,6
13, 1
11,9
12,7
12,2
11,3
11 ,7
12,5

coro
paso
pozo
codo
salto
cieno
polo
sapo
bajo

13,3
12,5
11,2
10,6
12,7
13 1 I
11,5
12,4
10,6
12

Estas palabras, mezcladas sin ningún orden entre sí han
sido registradas varias veces en una misma inscripción. En la
p:l~bra cede; en que Colton, op. cit., l 50, creyó hallar que la
tomca es mas breve que la final, mis datos sólo demuestran
que la primera ha durado 13,3 c. s. y la segunda 13,I. Tampoco encuentro que la e final sea más breve que las vocales a 0
en esta misma posición (Colton, op. cit., 147, 149, 150). La
fonética histórica revela, en efecto, que la e final se perdió en
la lengua antigua más fácilmente que a, o finales. Sin duda
para encontrar vestigios de esta diferencia en la pronunciación
actual, no basta el estudio de la palabra aislada. Volveremos
a tratar de este punto al considerar la cantidad vocálica en la
frase.
La vocal ~tona en sílaba cerrada es un poco más corta que
en sílaba abierta; la diferencia de cantidad en este caso es
menor entre las vocales átonas que entre las tónicas; la brevedad de la átona interior, en sílaba abierta, que en muchos
casos, c~mo se ha visto, oscila entre 4 y 5 c. s., hace comprend_er la d1ficult~d de una mayor reducción. Según las experiencias de los psicólogos, el sonido, para ser perceptible al oído
n~cesita una duración mínima de 1 ó 2 c. s. (Rousselot, Prin~

cipes, 996):

�388

T. NAVARRO TOMÁS

Sílaba aóitrla.

carabinero
temeridades
positivismo
preparado
decanato
acosado
autorizado
emperador

6,2
4,8
6,7
7
5,5
5,3

6,2
6,7

6

Síla6a UYrada.

participante
temperamento
posteridad
espartero
espantoso
acostado
entorpecido
repercutir

5
4,5
5,3

6,7
5
5, 1
5,5
4,9
5,2

Resulta, por consiguiente, que, aplicando la división establecida para las vocales acentuadas (Rev. de Filo!. Esp., III, 405 ),
la vocal átona es generalmente breve - inferior a 10 c. s. - ,
a excepción de la átona final, que de ordinario es semilarga
-entre ro y 15 c. s.-y a veces larga-superior a 15 c. s.-;
la tónica por su parte es también, comb queda dicho, breve,
semilarga o larga, según los casos, alternando en un mismo
tono de conversación vocales como, por ejemplo, la i de tópico, con 4,5 c. s., y la ú de tú, con 20 c. s. Estos hechos, tan
distintos de la igualdad cuantitativa defendida por Storm,
loe. cit., 148, invitan a estudiar, entre otras cosas, el papel que
tales diferencias desempeñan en la métrica española y en la
estructura rítmica de esta lengua.

MISCELÁNEA

UNA POESÍA INÉDITA DE FRAY LUIS DE LEÓN
En el cartapacio de Francisco Morán de la Estrella (Biblioteca Real, 2-F -3, fol. 108 b 1 ), donde se hallan los dos sonetos
de Fray Luis de León que publiqué en la Revista Quincenal
I, 1917, págs. 55-56, se encuentra también la siguiente poesí~ ·
del mismo autor, que es de gran interés por sumarse al corto
número de composiciones amorosas que de él conocemos, y
por afiliarse a la escuela poética de los metros cortos que rarísima vez siguió el poeta:

T. NAVARRO TOMÁS.

LETRA

Vuestros ca vellos, señora,
de oro son,
y de a,;;ero el corazón.
GLOSA DE F[RAY)

L[ms]

D[E) L[EóNJ

Mirávase Dios a sí
quando os hi,;;o tan hermosa,
porque en el mundo no ay cosa
que pueda pasar de allí,
si no es con ser envidiosa.
Tales bienes puso en vos
que se entiende bien por ellos
1

sola mere,;;er tenellos
y que los compuso Dios,
señora, vuestros cabellos.
Poniendo Él en vos sus ojos,
hi,;o los vuestros tan claros
que al sol quiso compararos
sueltos los cabellos rojos,
porque no puedan miraros;
sus claros 2 rayos, si os miro,
traspasan mi cora,;;ón
y díceme la afi,;ión :
no huyas, ne,;;io, este tiro,
de oro son.

Hice la descripción de este manuscrito en Cartapacios l#erarios
salmantinos, Boletín de la Real Academia Española, I, 1914, págs. 44-45.
2
El copista había puesto •y claros,, y tachó poniendo «sus claros•.
TOMO IV.

�390

MISCELÁNEA
!IIISCELÁNBA

¡Mas ay! que si buelvo a ver
el rostro y 1 la hermosura
que jamás se vió en criatura,
entre el osar y el temer,
me ataja veros tan dura.

¿Por qué os hi1;0 tan constante
quien os dió tal perfectión,
y en no sentir mi passión
os dió el pecho de diamante
y de a1;ero el corazón?

En el folio 142 de este cartapacio hay, a la misma letra,
otra glosa hecha por Cobos, que empieza «Vuestra extremada
velleza».
La glosa de Fray Luis puede compararse a la oda XXIV
de la Primera parte de las poesías publicadas por el Padre Merino, pues ambas están en metros cortos, y ambas tratan el
tema del desdén femenino. R. MENÉNDEZ PrnAL.

mucho» para imprimirla, «porque es una de sus comedias mejor escritas y nada tiene de la inexperiencia propia de la primera juventud».
No se conoce todavía lo bastante el desarrollo del arte de
Lope, que se nos presenta como un bloque uniforme y magnífico, ni los caracteres que distingan sus diferentes maneras,
para que puedan formularse semejantes juicios con seguro
fundamento; pero, en todo caso, nadie más autorizado para
hacerlo que Menéndez Pelayo, por su familiaridad con la obra
de Lope y su prodigioso instinto para juzgarla.
Ahora bien, Lope de Vega pone en boca de Narváez, en
una de las primeras escenas de El remedio en la desdicha, el
siguiente soneto:
Bañaba el sol la crespa y rubia cresta
del fogoso león por alta parte,
cuando Venus lasciva y tierno Marte
en Chipre estaban una ardiente siesta.
La diosa, por hacerle gusto y fiesta,
la túnica y el velo deja aparte,
sus armas toma, y de la selva parte,
del yelmo y plumas y el arnés compuesta.
Pasó por Grecia, y Palas vióla en Tebas,
y díjole: Esta vez tendrá mi espada
vitoria igual de tu cobarde acero.
Venus le respondió: Cuando te atrevas,
verás cuánto mejor te vence armada
la que desnuda te venció primero.

UNA NOTA PARA «EL REMEDIO EN LA DESDICHA»
DE LOPE
(EL SONETO DE VENUS

Y

PALAS)

La comedia de Lope Abindarráez y Narváez, compuesta
antes de 1604, ya que figura en la primera lista de El Peregrino, no ha llegado hasta nosotros con ese título; pero es
muy probable que sea la que Lope incluyó en su Parte XIII
(1620) con el nuevo título de El remedio en la desdicha. Así
parecen demostrarlo la identidad de asunto y lo que Lope
dice en la bella dedicatoria a su hija Marcela: «Escribió la
historia de Xarifa y Abindarráez, Montemayor, autor de la
Diana, aficionado a nuestra lengua, con ser tan tierna la suya,
y no inferior a los ingenios de aquel siglo; de su prosa, tan celebrada entonces, saqué yo esta comedia en mis tiernos años.»
Menéndez Pelayo advierte 2 que «Lope debió retoca~la
En vez de •Y• había puesto «de•; y después de haberlo tachado
intercaló «y&gt;; de modo que en el manuscrito hay •Y de la&gt;, con el de
tachado.
2
Obras de Lope de Vega, XI, pág. xxx.
1

39 1

Pues bien: el mismo soneto se encuentra en las Rimas que
Lope publicó en 1602 a continuación de La hermosura de An1
gélica (fol. 309 v; Bibl. de Aut. Esp., XXXVIII, pág. 380 a);
pero los versos primero, tercero y onceno son diferentes. De
Venus y Palas, soneto CXXXIX: La clara luz en las estrellas
puesta..... bañaba el sol cuando Acidalia y Marte..... mejores
filos en tu blanco acero .....
Lope ha retocado y mejorado el soneto antes de reimprimirlo en 1620.
1

LA BARRERA, Nueva biograf{a, pág. 103 y sigs., y
Bibliografía mad1ildia, núm. 826.

PÉREZ

PASTOR,

�39 2

MISCELÁNEA

¿Podremos mirar la versión de las Rimas como una reliquia de la primitiva comedia de Abindarráez? No faltan razones en apoyo de esta suposición. El soneto no es un añadido
pegadizo, sino que está estrechamente unido con la fábula 1 ,
como que sirve para describir el estado de ánimo de Narváez,
y éste y Nuño lo glosan y comentan, y el bravo alcaide cuenta.
que «el desnudo Amor» le ha vencido. Y conviene recordar
que los amores de Narváez no son una invención de Lope, sino
desarrollo - poco feliz, a juicio de Menéndez Pelayo - de un
tema ya apuntado 2 en «la prosa de Montemayor », que Lope
no dejaría de utilizar en la redacción juvenil de la comedia.
Un caso diferente se nos ofrece en La moza de cántaro:
el conde recita, como puro ejercicio retórico, un soneto «a la
venida del inglés a Cádiz», que Lope ha tomado 3 de su Corona trágica (1627); pero nada tiene que ver tal suceso con el
asunto de la pieza, y Lope hubiera podido aprovechar lo mismo otro cualquiera de sus numerosos sonetos.
Si todavía quisiéramos suponer que el de Venus y Palas.
no figuraba de primera intención en la comedia, y que Lope
no lo incorporó a ella sino más tarde, siempre nos encontraríamos con que el primitivo texto ha sido modificado y completado con todo el diálogo que sirve de comentario al soneto.
Lógicamente podremos pensar, en uno y otro caso, que la.
revisión no se limitaría a este solo punto.
El hecho apuntado ofrece una prueba concreta que confirma la conjetura de Menéndez Pelayo. J. GóMEZ ÜcERIN Y
R.M. TENREIRO.
1 Es indiferente que Lope haya escrito el soneto expresamente
para la comedia, o que haya aprovechado uno ya compues~o. El carácter erudito de la inspiración-el soneto es una amplificación de un
epigrama de Ausonio- parece indicar lo segundo. Lope ha vuelto libre
y graciosamente sobre la idea en uno de los sonetos de Tomé de Burguillos: «La que venció desnuda, agora armada ..... » (Obras sueltas,
Sancha, XIX, pág. 90.)
2 Véase sobre este extremo Menéndez Pelayo, obra y volumen
citados, págs. XXXVII-XXXVIII.
3
Lo advierte Hartzenbusch, Bibl. de Aut. Esp., XXIV, pág. 556a,
nota.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
Se propone esta Revista analizar conjuntamente los estudios que
han aparecido en 1916 con motivo del centenario de la muerte de
Cervantes. En este número trataremos de ediciones o de libros o articulos relativos al Quijote y a las Novelas. En próximos números nos
ocuparemos de estudios relativos a biografía, bibliografía, estudios lite
rarios, teatro y poesía.
CERVANTES SAAVEDRA, M1GUEL DE. -El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la lkfancha. Edición crítica, anotada por F. Rodríguez Marín. Madrid, Imp. de la ,Revista de Archivos&gt;, 1916-1917, 6 tomos en 4.º=
Consagraremos una atención especial a esta obra, la más importante
de cuantas han salido con motivo del centenario de Cervantes. En el
comentario que acompaña al texto ha vertido el anotador un inmenso
caudal de conocimientos cervantinos, de tal s uerte que la actual edición supera a todas las conocidas. Pero esa misma excelencia nos invita a formular ciertas observaciones, con el propósito de mejorar:
estudio tan considerable, notando sus deficiencias técnicas.
El prólogo no ofrece al lector las indicaciones lingüísticas y literarias que eran de esperar en obra de tal magnitud; en cambio baja demasiado la mano el Sr. Rodríguez Marín cuando razona-siquiera sea
irónicamente - la utilidad de comentar el Quij"ote. Es evidente que
para justificar el dictado de crítica, habría hecho falta estudiar metódica y minuciosamente las ediciones q ue utiliza, indicar siempre las
variantes, conservar la ortografía, etc. Sin duda hay que pensar que
el editor, al escribir «edición crítica&gt;, no quiso dar a estas palabras el
sentido técnico que usualmente reciben; si no no se comprenderían
las páginas xxv-xxv1 del prólogo. Al leer «crítica•, esperábamos una
edición, por ejemplo, como la que H. Furness ha hecho de las obras
de un espíritu de la misma alta estirpe que Cervantes: A New variormn Edition of Shakespeare.
Muy útil habría sido reunir al principio las observaciones sobre
los anteriores comentaristas que, a veces, con excesiva insistencia
ocurren en las notas; nadie como R. M. podía hacer esa caracterización, que en una sola vez habría enseñado al lector, por ejemplo,

�394

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

el valor y los yerros del comentario de Clemencín. Es seguro que
después de esa apreciación de conjunto, R. M. habría renunciado a
discutir en cada caso los errores de Clemencín. Éste habíase formado
en una época de racionalismo preceptista, y aún no poseía la idea de
la evolución histórica del idioma; en cambio estaba aprisionado en el
estrecho molde de la gramática generaÍ. Eso, sin más, explica su pesadez en inventar faltas al Quijote. Seamos con él más comprensivos
de lo que él lo fué con Cervantes, y no miremos su vieja orientación
como un error concreto, y sobre todo actual; tanto valdría tomarse a
partido con Moratín porque vió visiones en su estudio de Hamlet.
Por otra parte, los defectos de Clemencín están ampliamente compensados con la riqueza de sus observaciones, no superadas completamente ni aun en la actual edición, en lo que respecta, sobre todo, a
los libros de caballerías.
De otra índole es el deficiente y a veces poco científico comentario
de Cortejón; de todas maneras el enojo del Sr. R.M. es excesivamente
reiterado 1.
El Sr. R. M. no ha manejado, en general, obras modernas de lingüística; no cita, por ejemplo, a Korting ni a Meyer-Lübke, y así se le
han deslizado etimologías inadmisibles : al, de alid (no de aliud, I, 117);
en truchuela (I, 125) influyó trucha, como etimología popular; señero,
de singulariu (no de seña, I, 348) 2; enconarse no puede ser «corrupción• de inquinar (II, 355); ahechar (II, 464) no puede venir de adjectare (teniendo en cuenta el and. ajechar (ahacá.i) y el ast. a/echar), sino
de * affectare; islilla •sobaco' (III, 87) es la forma moderna de aslilla;
proviniente de un derivado de axilla, dice el Diccionario de la Academia; como es natural, ese derivado no puede ser sino *axillell a) *asliella) aslilla; que isla pudiese influir popularmente sobre aslilla, no
autoriza a pensar que isla sea la etimología. Un grave error ha sido
siempre creer que serga ( «Las Sergas de Esplandián• ) deriva del
gr. rp¡o. (I, 210), y mucho más ahora después del artículo del Sr. F. Delbosc (Rev. Hisj., 1910, XXXIII, pág. 591), en que alude a la anterior
edición del Quijote por el Sr. R. M. Para ese sentido de sarga o serga
'tapiz o lienzo donde figura la historia de un personaje', comp. este
pasaje del Isidro de Lope, citado por el mismo R. M. (VI, 400) :
Lo que cuelgan advertid,
para abrigo y para honor,
cuatro sargas de labor,
con la historia de David.
1 La crítica de Rodríguez Marín abarca lo que dijo Cortejón y lo que dejó
de decir; a veces llega hasta el tipo de letra que aquél emplea (IV, 18).
2 El Sr. Rodríguez Marín no ha atendido lo que sobre solo y señero dijimos
en RFE, 1915, pág. 186, refiriéndonos a otro trabajo suyo.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

395

Cris (I, 362), que falta en Dic. Acad., no es una corrupción ocasional de eclipse, sino forma tradicional: «Lireo. Cierto tú estás hecho
cris» 1•
Guay, del lat. vae, a través del gótico (no del árabe, V, 313). Está
errado lo de doecho (I, 255); sobre esta complicada cuestión, véase
Pietsch, Mod. Phi!., 1909, pág. 53; fieltro, no del anglosajón (IV, 275),
sino del antiguo germano; oxte, no imperativo de oxear (IV, 205), puesto que el verbo es el derivado 2; yelmo, no del fr. heaulme (III, 321),
sino del germano, etc., etc.
Una cuestión delicada de fonética ha sido resuelta con inexplicable
precipitación. En el tomo I, pág. 13, cree haber demostrado el Sr. R. M.
que Quixote se pronunciaba kixóte en tiempo de Cervantes, porque
encuentra aconsonantadas voces como dixo e hijo; pero hay que tener
en cuenta que cuando se dice que x sonaba como una frica ti va prepalatal sorda 3, se afirma también que j tenía un sonido análogo, sólo
que sonoro, como la j portuguesa. Por consiguiente, esas consonancias prueban que ambos sonidos habían coincidido. Tal coitlcidencia
ya fué notada por Cuervo, Disquisiciones, etc. (Rev. Hisp., 1895, II, página 59); pero no afirmó por eso que x tuviese el valor de/ moderna.
La cuestión difícil es fijar cuándo y cómo la articulación prepalatal,
luego de ensordecerse, se hizo velar'·
Otros puntos gramaticales requieren también ser revisados. En la
frase «dos mujeres mozas, destas que llaman del partido• (tomo I,
pág. 112), anota R.M.: «Destas, en lugar de las de ..... Esto, entre
muchas otras cosas, nos ha quedado del latín; sabido es que
nuestro artículo data del siglo v1, hasta el cual se empleó en su
lugar el pronombre demostrativo.• Declaramos no comprender; en
primer lugar, en de las de, las desempeña también función demostra1 Comedia Radia,ia, pág. 28, edic. R. E. House, quien cita •se crisó el sol&gt;.
Recopilación de D. S. de Badajoz, II, pág. 181; e/is, en Rev. Lusit., 4.º año, pág. 61,
Para comprender el verso de la Comedia Radiana hay que pensar en estar eclipsado 'embobado', popular en Andalucía.
2
Para interjecciones con complemento, véase Hanssen, § 678; añádase aymé.
En REt Wtb se declara nulo el intento de L. Wiener de derivar oxte del turco.
3
El que vulgarmente se represente ese sonido como ch francesa, no indica
que se trate de un galicismo(!); así parece pensarlo R. M. al hablar de «la ch ul-

trapirenaica• y de que •hay ahora en nuestra tierra plaga de galicistas, mal hallados con cuanto es netamente español y enamorados de todo lo de allende el
Pirineo, y es posible que alguno de ellos intente volver a las andadas en esto
de la x•. Este sonido (s) nos vino del latín por evolución derecha, sobrevive en
dialectos del castellano y es también propio del portugués y catalán.
' No se hace cargo R. M. de que en francés se escribió desde un principio
Quichotte y en italiano Ckisciotte. Véase B. Sanvisenti, «La riduzione italiana del
nome Quijote•, en los Studi di Filo/. Mod., VII, 1914.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

tiva (v. Hanssen, § 538); y es imposible precisar si el artículo data del
siglo v1 1•
No opinamos como el Sr. R. M. acerca de la frase: «Así que, Sancho amigo, no te congoje lo que a mí me da gusto, ni querrás tú hacer
mundo nuevo, ni sacar la caballería andante de sus quicios&gt; (1, 331).
Debe ponerse punto y coma después de gusto. Querrás es un subjuntivo concesivo, como son los dependientes de • esperan; el sentido
sería: «deseo que no te congojes y espero que no querrás». Ha habido
un cambio psicológico en la naturaleza del verbo subordinante, y eso
causa un ligero anacoluto. Así, pues, no debe ilustrarse este pasaje
-con ejemplos del tipo epreguntad lo que os placerá&gt;; en este caso el
futuro de indicativo actúa de futuro hipotético, pero no concesivo.
En «don Gaiferos, a quien su esposa..... se ha puesto a los miradores de la torre• 01, 59), es arbitrario corregir a quien en aquí. Se trata
de un anacoluto parecido a otros que nota oportunamente el Sr. R. M.
Cervantes quizá pensó primeramente: «a quien su esposa se ha puesto a mirar en• o «desde• ; pero luego escribió «a los miradores, , quebrando el hilo gramatical de la frase.
En «Señor, encomiendo al diablo hombre, ni gigante, ni caballero
-de cuantos vuestra merced dice, parece por todo esto&gt; (II, 53), no
-creemos posible suponer un que antes de parece. Más llano sería ima.ginar que, en boca de Sancho, encomiendo al diablo tenga valor exclamativo, y que por respeto o temor no dice «a vuestra merced», o en
-quien pensara; y entonces la proposición que comienza en hombre 2,
ni gigante, no ofrece dificultad. No será imposible encontrar ejemplos
de estas exclamaciones o juramentos truncados, que en la lengua vulgar suelen oírse.
«Puesto nombre a su rocín y confirmándose a sí mismo, se dió a
entender&gt; (1, 99), puede quedar así, sin ser necesario enmendar con.firmándose; hay que entender: chabiendo puesto&gt; y «habiéndose confirmado• 3 • Hay que huir de encerrar la lengua de un autor en moldes
prietos; la originalidad y la fantasia van más allá, muchas veces, de lo
-que permite el término medio de la corrección_gramatical en un momento dado'·
Una novedad de este comentario es el estudio de la influencia an-

daluza en Cervantes. Yo no creo en el andalucismo del Qtt!fote, por
lo menos en tanto que no haya más pruebas que las alegadas por el
Sr. R. M. 1. He aquí un ejemplo de éstas. En la edición príncipe hay h
ant~ ancas y acdias; el hecho parece que se debe al uso un poco arbitrano de la h entre los impresores; pues bien : la explicación del
Sr. R. M. es que Cervantes pronunciaba lahancas, y que ese dialectalismo pasó a la edición príncipe (El and. y et cordob., pág. 17). Pero es
inverosímil que Cervantes pronunciara de esta forma 2, que ese dialectalismo trascendiera a sus escritos, y sobre todo que el cajista
respetara esa especie de escritura fonética que el Sr. R.M. supone
en Cervantes.

397

El resto de los andalucismos que se citan, o son formas castellanas
a~ticuadas, o existen como popularismos en di versas regiones; por
ejemplo, el sufijo -ico (Quijote, I, 24; El and. y et cordob., pág. 22). En
«¡quién supiera agora dónde estabas!, ( Qufjote, III, 270, y II, 396; El
and. Y el cordob., pág. 12) no logramos ver andalucismo. En el tomo II
( 1915), pág. 187 de esta Revista, ya hicimos observar al Sr. R~M. que
es frecuente en castellano el uso del imperfecto en la apódosis; citamos un ejemplo de La Celestina, cuyo autor no es andaluz, y nos referimos a la admirable monografía de Gessner Por eso es extraño
que en el tomo II, pág. 396 (impreso en 1916), note como andalucismo
«la culpa que me podía dar el que no supiese cuán sin ella he venido
a este punto,. Por otra parte, este ejemplo no tiene nada que ver con
el anterior: «¡quién supiera agora dónde estabas!»; aquí, estabas forma
parte de un complemento de supiera, pero no es apódosis; el empleo
del imperfecto se explica por lo que dice Bello,§ 692: «es propiedad
del pretérito sugerir una idea de negación, relativa al presente». De
los tres cantares que cita el Sr. R. M., sólo uno («yo me quería morir,)
guarda relación con el período hipotético.
Donde, en la frase • Venida la noche, cenará con el rey, reina e infanta, donde nunca quitará los ojos della, (II, 162), no significa 'de manera que', sino •en la cual cena, en el cual momento'. No se trata de
andalucismo; ya dice Cuervo ( Diccionario, II, 1319 a) que la mayor semejanza de donde con d pronombre relativo ocurre «cuando el ante-

ª·

1

Ésta es una vieja idea de Diez, que nadie admite, recogida por Lanchetas
y utilizada también por R.M. en su edición de Rinconete, pág. 397.
2 Hombre es aquí un indefinido con valor negativo.
3 Debía R. M. conocer el estudio de Wisten, Les constructions gérondives
abso/ues dam les (EUVres de Cervantes, Lund, 1901.
' Además, según la autoridad de M. F. Suárez, «tal empleo del participio,
aunque inusitado hoy día, no lo fué siempre•. ( Estudius gramaticales, pág. 358,
oonde se trata de este pasaje cervantino.)
1

Nos referiremos no sólo a la edición del Quijote, sino además al folleto
El a,zdalucismo y el cordobesismo de Miguel de Cerva,ites, por F. R. M. Madrid,
Tip. de la «Revista de Archivos,, 1915, 4.º, 30 págs. (Discurso leído en los juegos florales de Córdoba la noche del 24 de mayo de 1915.)
2
No sabemos qué vitalidad tuviese en tiempo de Cervantes esta aspiración
de la -s; hoy día es un vulgarismo, dentro del dialecto, que no adquieren las
personas cultas aunque vivan largos años allá.
3 Entre la chulapería madrileña se oye a menudo: «¡Te daba así!•, es decir,
'si no fuera por tal o cual motivo, te daba un golpe'.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

cedente no significa propiamente lugan. La única particularidad de
este caso es que el sustantivo antecedente va embebido en el verbo,
fenómeno nada raro en Cervantes.
En sum~. nada seguro puede afirmarse sobre el andalucismo del
Quijote: quizá el gusto por la hipérbole y algunas ironías. Pero para
eso aún haría falta demostrar que no se trataba de un rasgo original
de Cervantes. La principal objeción que puede hacerse al método del
Sr. R.M. en este caso, es que no tiene en cuenta que el habla actual
de Andalucía no se diferenciaba en el siglo xv1 del castellano en la
misma manera que hoy, por la sencilla razón deque el andaluz, en
su léxico, esencialmente no es más que caste llano retrasado en su evolución. Por otra parte, lo que nos parece peculiar del andaluz actual, a poco que se ahonde en su estudio, se revela
como popular de otras regiones. Esto parece tan evidente, que no
juzgo útil alargar esta nota con cita de ejemplos, que en abundancia
poseo.
He aquí algunas observaciones sueltas. La frase latina del prólogo
de la primera parte (I, 32), non bene pro toto libertas venditttr auro, ha
sido bien estudiada por K. Pietsch, Mod. Lang. Not., 1909, pág. 55i
ya aparece en la Primera Crónica General, 73b47, y su fuente es La
Farsalia, IV, 223. La hallo empleada por Pedro de Luján en sus Coloquios matrimoniales (1550, fol. Aw) : cEulalia. Verdad es; pero la libertad es gran cosa, que, como sabes, no se vende por ningún dinero.&gt;
Tomo I, pág. 62: No comprendemos la necesidad de la nota; Sancho pone pies en polvorosa, para vivir 'discreta, razonablemente', lo
mismo que Villadiego, quien «cifró toda su razón de estado en
una retirada&gt;.
I, 63: Aquí era donde convenía citar el pasaje de La Celestina, que
motiva lo de «según siente Celestina• (véase tomo II, pág. 151).
I, 78: Que realmente era así esa diferencia de dos maravedís entre
el precio de la carne de vaca y la de carnero, también se deduce de
lo que dice Pinheiro da Veiga en Fastiginia, pág. 337.
I, 78: A la muy atinada nota sobre el salpicón, puede añadirse este
curioso dato t: «Suelen algunos grandes señores y los que quieren
parecerlo, traer tan depravado y estragado el gusto, que se aficionan a
cosas viles y sucias, como es en los manjares, que pudiendo comer el
capón y la perdiz y otras viandas regaladas, se hartan de salpicón de
vaca y cebollas y de otras semejantes viandas nocivas.• (Sebastián de
Covarrubias, Emblemas morales, Madrid, 1610, fol. 277 v.)
t También ha consagrado el Sr. R. M. un estudio especial a la •cocina•
en el, Quijote: El yantar de Alonso Quijano el Bumo, conferencia leída en el
Ateneo de Madrid el día 5 de abril de 1916. Madrid, Tip. de la •Revista de Archivos•, 1916, 4.º, 35 págs.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

399
IV, 483: Sobre los Fúcar hay un libro especial, que es el de K, Ha.bler, Die Geschichte der F1tggerschen Handltmg in Spanien, Weimar, Felber, 1897.
IV, 389: El pasaje citado del zamorano Villalobos contra la pureza
del toledano ofrece de curioso y sospechoso que se critican en él
fenómenos que aun hoy día existen en Zamora (comién). Sobre esta
cuestión del toledano véase Diálogo de la lengua, edic. Bohmer, página 355; M. Pelayo, Oríg. Nov., II, LXVI.
I, 202: Es difícil de comprender que pa1·a mi santiguada signifique
'por la señal de la cruz'. Parece que aquí el uso ha suprimido un sustantivo: •para ('por') mi frente (boca o cabeza) santiguada».
Prescindiendo ahora de estos y otros puntos de detalle, en que no
e~t~o por ,n~ alargar demasiado esta reseña, veamos cómo aparece la
cnt1ca artistica en las notas de esta gran edición. Como ya indiqué, en
el prólogo no intenta el editor penetrar en problemas puramente literarios; más bien parece que quiere eludirlos. Pero las notas, ocasionalmente, van dándonos cuenta de las ideas del SJ. R. M., el cual,
como no podía menos de acontecer, tiene una concepción estética del
Qui/ote. Durante los cinco primeros tomos, los juicios literarios están
inspirados en un naturalismo algo elemental; el editor insiste en la
importancia de los préstamos que Cervantes recibió de la realidad
que le cercaba: D. Diego de Miranda (IV, 320); el cuento del rebuzno (V, 33); la «sarracina• del retablo (V, 65); maese Nicolás (V, 88 1).
«No es grano de anís-dice, V, 84-el averiguar si hubo un Quijada,
~uesada o Qu[jano de quien Cervantes tomase algunos de los pri nc1pales rasgos del héroe de su inmortal novela.• Creemos, en efecto,
de un enorme interés el hallar esas u otras concomitancias entre el
Quijote y la realidad visible de su tiempo; como sería interesante determinar exactamente la cantidad que de cada color haya en un lienzo
de Velázquez, o poseer, si fuera posible, fotografías de sus retratados.
Pero la consecuencia a que llegaríamos es que el estudio artístico
debe comenzar precisamente donde acabe el área del dato o del documento, pues allí dará principio lo cervantino. La novela picaresca, que ~xtrema la precisión naturalista, nos parece vulgar al lado de
una págma de Cervantes. Pues bien: ese quid, eso que no agota ni el
estudio d~l _me~io ni la biografía, es precisamente lo esencial; y recon?cemos util e 1mp~rtante ~l estudio del •modelo vivo&gt; en tanto que
SLrVa de contraste diferencial, de resta.
Pero no queda en eso la crítica literaria del Sr. R. M., pues en el
1

Hay un estudio especial del autor: Losmoddosvivosde/ • Don Quijote de la
Mancha,, por F. R.M. (Martín de Quijano). Conferencia leída en la Unión IberoAmericana el día 12 de mayo de 1916. Madrid, Tip. ·de la e-Revista de Aichivos,, 1916, 4.º, 27 págs.

�400

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

tomo VI aparecen observaciones de más interés, aunque por desgracia no sistematizadas ni debidamente desenvueltas. Por ejemplo: «Somos los lectores de todo el mundo los que, andando el tiempo, Y
poco a poco, hemos descubierto y relevado lo mejor del tesoro del
gran libro de Cervantes, y en este sentido podría decirse que hemos
colaborado con él.. ... Don Quijote, para su autor y para sus
lectores, no fué durante el siglo xvn y una buena parte del xv111, sino
un sujeto de buen talento, extraviado ridiculamente por su locura• (VI, 425 ). He aqui exactamente esbozado el principio idealista
que hoy se abre paso a través de toda la critica literaria, y que ~or
consiguiente puede y debe aplicarse a todo autor y a toda época literaria. No se trata, pues, de nada peculiar del Quijote. Quizá por creerlo
así, el Sr. R. M. no retrocede ante la consecuencia, bastante audaz, de
la inferioridad del autor del Quijote respecto de su obra: «Cervantes
fué uno de tantos hombres de su tiempo..... Es tal y tan profunda la
creación de D. Quijote, que no acertó a c.1lar hasta su fondo su padre
mismo• (VI, 304 ). «Lo mejor, lo más espiritual del héroe, las ~elicadas
excelencias de su alma, estaban en el libro, si; pero su propio padre
no acertó a verlas• (VI, 425) . Y no deja de ser curioso e instructi\·o
observar cómo un crítico como R. M., partidario más bien del empirismo en la historia literaria, coincide, al hacer tan atrevida afirmación, con un admirable escritor, desdeñoso con la erudición, y que
ha recibido de R. !\f. más de un irónico ataque a través de su extenso
comentario: l\Iiguel de Unamuno. Escribia éste en su Vida de Don Quijote y Sane/to según Miguel de Cervantes (1905, pág. 418): «No cabe
duda sino que en Et Ingenioso Hidalgo ..... se mostró [Cervantes] muy
por encima de lo que podriamos esperar de él juzgándole por sus
otras obras; se sobrepujó con mucho a sí mismo..... Esa historia se la
dictó a Cervantes otro que llevaba dentro de sí. .... , un espíritu que en
las profundidades de su alma habitaba•, etc. Es chocante que R. ~[.
coincida en este punto con Unamuno. De todas maneras, lo que dentro del arte y la filosofía de este último podría tener un sentido, resulta inadmisible en R. M., que aspira a ser historiador científico,
obligado a probar sus afirmaciones, y sobre todo a desarrollar un ~ensamiento como éste: que Cervantes fué un inconsciente o un alucmado, que no se dió cuenta de lo que hizo. Reconozco que aquí s_e oculta
un grave problema estético; pero por lo mismo no se deb1a haber
resuelto así, entre puertas.
Sólo he querido poner de relieve la varia importancia de la !abo'.·
del Sr. R.M.: ha ilustrado éste multitud de vocablos y frases del Quijote, antes de él incomprensibles o mal comprendidas; ba estableci~o
la fuente de muchos dichos, fijando el círculo social de donde provienen; ha arrojado nueva y bien dirigida luz sob_re ~tros puntos, de tal
suerte que el estudio de la lengua, y por cons1gu1eote de Cervantes,

401

cuenta hoy con una base mucho más sólida. El aspecto más interesante de este trabajo es la concordancia que a cada paso realiza el
editor entre frases del Quijote y otras que se hallan en libros y manuscritos de la segunda mitad del siglo xv,; de esa manera se ve hasta
dónde llega en Cervantes lo que era lenguaje común de la época, y
dónde comienza su peculiaridad. Merecen señalarse las notas procedentes de los procesos de la Inquisición y en general de los documentos judiciales; resulta que Cervantes empedró su obra de frases curialescas, y esto nos descubre en él nuevos aspectos de ironía y humorismo. Son también notables las referencias a costumbres, juegos,
refranes y cantares; dados los grandes conocimientos folklóricos del
Sr. R. M., puede suponerse que en esta ocasión no le ha faltado el necesario material 1• En suma, se ha dado un gran paso para el estudio de
la técnica del estilo en el Quijote, y el reconocerlo asi equivale al mejor elogio. Véanse como ejemplo de lo dicho algunas excelentes notas: oíslo (I, 259); en pelota&lt; en p el I ote (II, 218); d,sde a/tora para entonces y desde entonces para ahora (II, 223); volver el recambio (H, 357);
comer barro (III, 35); tachas buenas y malas (VI, 74); bancos de Flandes
(IV, 424), y cien más. Américo Castro.
Don Quijote de la lvlancha. Compendiado para que sirva de libro
de lectura en las escuelas, por un apasionado de su autor. - Madrid,
Hernando, 1916, 8.0 , 560. = «El presente trabajo - dice el prólogo-,
en que no falta ninguno de los sucesos de la fábula ....., se ha llevado a
cabo proponiéndose vulgarizar el Qu[jote entre los niños.• La primera parte consta aquí de 2 5 capítulos; la segunda, de 40.
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Afane/ta..... Acomodado para
las escuelas primarias por D. Esteban Oca y l\Ierino.-Logroño, Imp. Moderna, 1916, 2 vols., 16. º, 197 y 266 págs.=Ninguna de estas ediciones
abreviadas del Quijote se ha preocupado de lo que tal vez fuese lo más
útil para los niños: de comentar y explicar debidamente las innumerables dificultades que han de surgir en la lectura escolar. La única preocupación de los abreviadores ha sido la de eliminar los pasajes escabrosos, tarea ésta, en verdad, que no exige gran esfuerzo. De aquí resulta que de todos estos compendios únicamente debería quedar el que
más ampliamente conservase el texto cervantino; los demás, sobran.
Novelas ljemplares de D. Miguel de Cervantes Saavedra. - Cádiz,
0
l\I. Álvarez, 1916, 4. , 453 págs.= Esta edición, hecha a expensas de la
1 Lástima que algunas de estas notas estén redactadas en una forma inadecuada al asunto, y en un estilo que, con querer ser chistoso o ameno, a veces
peca de prolijo o inoportuno.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Real Academia Hispano-Americana de Cádiz, comprende también, y
muy indebidamente, La tia fingida. El coloquio de los perros figura
bajo el mismo epígrafe de El casamiento enga,ioso. La edición contiene
un prólogo de D.ª Blanca de los Ríos, en que, en un bello estilo, se
resumen los puntos de vista corrientes acerca de las novelas; insiste
la Sra. de los Rios en su opinión de que Cervantes debió estudiar en
Salamanca. Sin ofrecer 110 valor especial dentro de la bibliografía cervantina, la edición de la Academia de Cádiz es modelo de buen gusto
y esmero tipográficos 1•

Pág. 105: Falta nota en •pagar la cola rata por cantidad,.
Salvo estas Y otras imperfecciones que afectan a la técnica lingüística, esta edición es altamente loable 1.

402

C&amp;RVANTBS. - Novelas ejemplares. II. Edición y notas de F. Rodrí0
guez Maño. - Madrid, Ediciones de «La Lectura•, 1917, 8. , 342 páginas. (Tomo 36 de cClásicos Castellanos•.)=Figuran en este volumen
Et licenciado Vidriera, Et celoso extremeño, El casamienfQ engailoso y
Et coloquio ent,·e Cipión y Berganza. Nada especial hay que decir de
esta edición, que carece de estudios introductorios. La labor de anotación ofrece las mismas cualidades y defectos que en los demás trabajos del Sr. R. M.: gran riqueza de datos, aclaraciones atinad[simas,
pero a veces, imprecisión técnica, sobre todo en el estudio gramatical.
CaavANT&amp;s, MIGUEL DB. - La ilustre fregona. Edición crítica por
F. Rodríguez Marín.-Madrid, Imp. de la •Revista de Archivos», 1917,
8.º, L-15 4 págs., 3 ptas.= Contiene la introducción útiles y sugestivas
notas acerca de las alusiones que se hacen a Toledo en dicha novelita,
con fotografias y un plano. El texto parece que ha sido reproducido
con esmero, utilizando la edición hecha últimamente por el mismo
Rodríguez Marín en cClásicos Castellanos»; las notas son más amplias
ahora y satisfacen completamente al curioso lector. En lo que insistimos nuevamente es en lo arbitrario del qmcepto que R. M. tiene de
cedición crítica•. Hay algún error en las notas.
Pág. 18, n. 19: Como no significa que, sino 'de qué manera'. No se
concibe que diga R.M. que cnada tiene que yer con el quomodo latino• .
(Véase Cuervo, Diccionario, s. v., 8.) Cómo ha de ir acentuado.
Pág. 115, n. 23: cHoy hacen quince años»; anota R.M.: •Y no Ju,y
haa, como dirían ahora aún muchos de los que presumen de hablar
bien•. No se trata de hablar bien ni mal; hace es impersonal ya en
latín vulgar (Bourciez, § ~33), y en este caso Cervantes comete el vulgarismo de concertar el verbo con el complemento, que no ha prevalecido en la lengua literaria, como aconteció con •dan las tres•, en vez
de cda las tres•. (Véase Cuervo, n. 104 a Bello.)
1 El editor Aleu, de Madrid, publica Las®" novelas ejemplares, 12.º, 549 páginas, 6 ptas. Excluye, acertadamente, La tía fingida.

C&amp;RVANTRs, M1GUBL Da. - El licenciado Vidriera. Edición, prólogo
Y notas por Narciso Alonso Cortés.-Valladolid, 1914.=Reproduce el
Sr. Alonso Cortés la edición de 1613, y no, como hicieron varios editores, y entre ellos Fitzrnaurice-Kelly, la de 16 14, q~e no fué revisada
por Cer~a_ntes, según demuestra el Sr. A. C., señalando unos yerros
de la ed1~1ón de 1614 en las páginas LX y siguientes del prólogo.
El editor reprodu_ce en su trabajo trozos del prólogo de FoulchéDelbosc a su t~aducc1ón de El licenciado Vidriera, y del libro de !caza,
Las Novelas t,;emplares (carácter de El licenciado Vidriera, fecha de
la novela, etc.). Prescindiendo de esto, el Sr• A • C. 10
· d'1ca con gran
e~udi~ón lo~ «libros de apotegmas» con los que puede compararse E/
licenciado Vidriera. Señala las semejanzas que ofrece El licenciado
Vidriera_ con Sobremesa y alivio de caminantes, de Timoneda; con el Liber f acetiarum et similitudinum Ludovici de Pinedo et amicorum; con las
glosas al famoso S~rmón de Aljubarrota. Indica también, pero sin citas,
los Cuentos de Ganbay, la Floresta Espawla, los Apotegmas de J. Rufo;
los Apotegmas de Plutarco, traducidos por Diego Gracián. Dos libros
que tuvieron grao influencia sobre Cervantes al componer El licenciado Vw_riera fueron: ~¡ Galateo Espa,iol, de Lucas Gracián Dantisco,
Y los J?idlogos de apacible entretenimiento, de Gaspar Lucas Hidalgo.
P~r primera vez se nota tal semejanza, y el mérito de este descubrimiento pertenece por completo al Sr. A. C., que con mucho acierto
co~pa_ra Castromocho (del Galateo) con Tomás Rodaja, y los cuentos
atribuidos a Colmenares (Didlogos de apacible.....) con los dichos agudos
de El licenciado Vidriera.
E~ Val!ado!id hubo, en esa época, varios locos, de los cuales hace
mención
P10he1ro
. ,
. da Veiga en la Fastiv-i11ia
.,. , y nota también A. c . que
ex1stian en la literatura anterior personajes con Ja misma enfermedad
~u~ Tomás Rodaja, como indican Alfredo Gianninni, el traductor al
1tahano
de . las Novelas e;em"'lares
a.r d'I mira
· bºl'
.
"
-r
, y Juan Zahn , ,-;un
z is oecoLa lista de las traducciones e imitaciones de El licenciado Vidriera es más completa que la que trae lcaza. Las notas del libro son
en general muy interesantes, salvo algunas de carácter demasiado

no"!'ª·

1

La edición de las Novelas t}tmplaru de Rodríguez María en • Clásicos Castella~os•, de que ya hablarnos en esta Revista (II, pág. 186), ha sido también
rese_nada por E. H[emández) en •Estudios de Deusto•, 1915, págs. 124_25. Con
motivo del pre~endido andalucismo de Cervantes, hace E. H. concordancias
entre el andalu~tSmo Y_ el castellano en sentido análogo a nosotros, y considera
una pura fantas,a la tesIS de R. M.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

elemental; sobre todo la de la página 29. Se señalan también las
variantes principales de la edición de 1614. Pero hubiera debido el
Sr. A. C. estudiar las particularidades de la lengua de Cervantes en
El licenciado Vidriera, y hacer un cuadro completo de la bibliografía
de dicha obra. 7. Sarrailh.

tes..... por Un manchego, que luego se dirá». Parece que lo dice al
final de una dedicatoria (pág: ;) al cCuerpo diplomático acreditado en
Madrid,, firmada por Juan Francisco de la Jara y Sancha de Molina.
Pero de la dedicatoria «Al lector» resulta que Hamete y Juan Francisco no son la misma persona..... La cosa, en realidad, no tiene demasiada importancia. Después de varios tanteos, esta obra acaba por
resolverse en una edición del Quijote con notas de tal modo fantásticas, que excluyen todo comentario por nuestra parte.

CERVANTES, M1GUEL DE. - Rinconete y Cortadillo. - Madrid, Ángel
Alcoy, 1916, 4.º, 96 págs. Edición de lujo con el retrato de Cervantes
y grabados.
CERVANTES, MIGUEL DE. -La Galatea. Novísima edición, cuidadosamente revisada por Luis C. Viada y Lluch.-Barcelona, E. Domenech, 1916, 8. 0 , 368 págs.=El editor ha seguido el texto de la edición
príncipe, y reproduce el juicio de Menéndez Pelayo (Orígenes de la
Novela, I) acerca del valor literario de esta primera obra de Cervantes. La ortografía es moderna.

La Galatea. - Madrid, Aleu, 1916, 16.º, 410 págs., 4 ptas.= Una
reimpresión más de esta novela, sin noticia o prólogo alguno.
ESTRADA, A. DE (hijo). - Ceroantes y d «Quijote,. - «Revista de la
Universidad de Buenos Aires,, 1916, tomo XXXII, págs. 190-218.=
Intenta el Sr. Estrada resolver el Quijote en una fórmula psicológica,
que para él no es sino la proyección de la misma vida de Cervantes,
con sus anhelos e ideales no logrados, pero vividos en la .ardiente
imaginación de su juventud. La reacción del autor ante aquellos que
reprimieron sus generosos impulsos o ante los que, por no comprenderle, le interpretaron irónica o humorísticamente, ha producido los
caracteres de D. Quijote y Sancho. Aunque la idea del Sr. E. no pase
de una mera conjetura, puesto que difícilmente veríamos una finalidad
moral en ese libro, vuelo de la fantasía cervantina, hemos leído con
agrado las brillantes páginas del Sr. E.
En esta misma Revista, el Sr. Monner y Sans I habla del perenne
valor ideal contenido en la singular novela.
HAMETE ABEN XARAR BETURANI. - Estudio de Don Quixote. - Madrid, Imp. Española, 1916, 2 vols., 4.0 , 534 y 590 págs., 12 ptas.=
Es un libro de estructura algo complicada. Lleva el subtítulo de &lt;Estudio histórico-topográfico de Don Quixote, deducido de su lectur.a,
y aplicando las leyendas de importantes sucesos de la «región Beturiana&gt;, con conocimiento exacto del terreno que describió Cervan-

1

Valor docente del• Quijote•, págs. 219-225.

~

MINER, L. - El Cura según Cervantes. - Vitoria, Imp. y Lib. del
Montepío Diocesano, 1916, 8.0 , x-422 págs.=La introducción, del canónigo D. Liborio Azpiazu, rector del seminario conciliar de Vitoria 1
nos informa de que el autor de este voluminoso libro es un estudiante
quien dedicó a esta obra •las horas de suelta y vacación estival». U~
prólo~o del autor, escrito en prosa grandilocuente, maldice de esa
Francia «inepta casi siempre para crear, y causante sin duda alguna
de todos los males de la literatura española. El libr~ se ' alarga en u;
tono gárrulo y de falso casticismo, procurando contarnos otra vez el
Quijote, y acaba declarando su propósito de catequismo. El asunto
- un buen asunto - queda intacto para quien desee tratarlo en menos páginas, e inspirándose en la sobriedad con que Remy de Gourmont estudia los curas de Flaubert.

VEtAsco, M. - Quisicosas del «Qu(jote». - Madrid,
0
, 216 págs., 3 ptas.= Comentarios y glosas a
diversos aspectos y pasajes del Quijote, sin un especial valor científico
o literario (Damas y damiselas del e Quijote,, Espigueo por los campos
del «Quijote,, etc.).
CoRTACERO

Y

G:· Fuentenebro, 1916, 8.

ToRo Y GóMEz, M. DE. - La lengua de Cervantes. - «Revista de la
Universidad de Buenos Aires», 1916, tomo XXXII, págs. 157-189. (Conferencia leída en la Facultad de Filosofía y Letras.)=Elogio interesante ,
del valor art!stico de la lengua cervantina. Analiza Toro y Gómez las
causas de la decadencia de la literatura española, siempre en el plano
de amena divulgación que caracteriza esta conferencia.
CAZABÁN, A. - La aventura del hombre muerto.- «Don Lope Sosa,,
Jaén, 1916, págs. 99-100.=Relaciona esta aventura del Quijote con la.
traslación de los restos de San Juan de la Cruz, en 1593, desde Úbeda
a Segovia.
RoDRfGuEz MARÍN, F.-El Caballero de la Triste Figura y el Caballero de los Espejos: dos notas para «el Quijote&gt;.-«Bol. Acad. Esp.&gt;, 1915,
11, 130-136.=El primer título (1, 19) proce?e de La cuarta parte de Don
TOMO IV.

28

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
C/arián r aro libro T oledo, 1528; el segundo (II, 14), del Lidamán de
Ganayt.' Ambas no~as han pasado a la edición del Quijote analizada
antes.
SOLANA, E. - Cervantes, educador.-Madrid, Imp. de cEl Ma~iste~io
Español», 1916, 12.º, xx11- 126 págs.=Colección de frases~ e?1sod1os
sacados del Quijote para lectura escolar. Es un problema d1fíc1l de resolver el presentar parcialmente el texto cervantino; de t?das maneras, no creemos que la selección actual supere a la tan divulgada de
El Quijote de los niíi,os.
BONILLA y SAN l\IARTiN, A. - Cervantes y si, obra. - Madrid, F. Belt rán, 1916, 8.º, 262 págs., 3,50 ptas.=Colección de artícul~s relacio~ados con la obra cervantina. I: Don Quijote y el pensamiento esj&gt;anol.
Esbozo de la historia de la filosofía española hasta el momento en q ue
Cervantes pudo ser influido por ella. Si alguna influencia universitaria hubo en Cervantes, fué literaria y humanistica. Analízanse luego el
ideal caballeresco y el práctico que aparecen en la obra. U : Los cbancos de Flandes&gt;. No Je satisface al autor la explicación que de este pasaje del capítulo XX de la segunda parte da el Sr. ~odríguez M~~ín.
Desde luego este último sólo cita un texto manuscrito (véase Q111;ote,
edic. 19 16,
4 27); pero es de tal fuerza, que sólo dis~utiendo su
autenticidad podría rechazarse la bien fundada demostrac1ó_n de R. :\1.
III: Las teorías estéticas de CerrJantes. Análisis de la preceptiva Y do:·
trina literaria de Cervantes. La fuente de su concepto de la poes1a
está en el Pinciano. En cuanto a sus ideas sQbre el amor, Platón le
inspiró a través de L eón Hebreo. En fin, se mencion~n pasajes d~ Cervantes para precisar lo que entendía por novela, épica y comedia. La
conclusión es que Cervantes no es original en estos puntos. IV: Lo_s
picaros cervantinos. La psicologla del pícaro s: expl~ca por las condiciones de la vida de la época; en vista de los tipos picarescos de otras
novelas, se explican los de Cervantes, que en nada fundamentalment:
difieren de los demás. V: ¿Qué pensaron de Cervantes sus contemporaneosr Fué un escritor discreto, con decoro e inrJención. La valoración m~derna de Cervantes comienza con el romanticismo alemán. VI : La tia
fingida. Sigue el autor en la creencia de que esta obra puede ser de
Cen•antes. Ya dimos nuestra opinión sobre este punto (v. RFE, 1916,
pág. 423) 1.
.
En resumen, pu·e de decirse q ue, dada la fecund1da~ y trascendencia de los temas enunciados, no es de extrañar que su interés no apa•
rezca agotado e n el presente libro.

IV,

1 Esta obra ha sido reseñada, citando largos extractos de ella, por J. JuDE•
RÍAS, La Ledura, 1917, págs. 71-77.

NOTAS BIBLIOGR ÁFICAS

P111RNAS Y HuRTAD01 J. llf. - Ideas y noticias económicas del e Quijote,. - Madrid, Hijos de Tel10, 19161 8.0 , 97 págs. = Después de hacer
una breve r eseña general de la situación económica de España en la
época de Cer vantes, y de las ocasiones que éste tuvo en las diversas
vicisit udes de su vida para observar directamente este aspecto de la
vida nacional, recoge sucintamente, en tono de conferencia y con un
ligero comentario, abundantes alusiones del Quijote sobre la riqueza,
pr opiedad, esclavitud, expulsión de los moriscos, industrias locales,
p recio de algunos articulos, etc., etc. Las últimas páginas se pierden
e n ajustar la cuenta de los gastos a que dieron lugar las ex cursiones
del hidalgo manchego.

,v

ALTER GRAHAM. -Tn/éardenio Double-FalselwoJ}roblem. - cl\fo.
dern Philology&gt;, 1916,XIV, págs. 77-88.=La comediaDouble-Fa/sehood,
atribuída a Shakespeare, aparece en el siglo xvm como refundida por
Theobald. Por la comunidad de asunto se ha tratado de itlentificarla
con The History of Cardenio de Fletcher y Shakespeare, obra no conocida. A veces se ha creído que Double-Falsehood P.rocede de una novelita publicada por Samuel Croxall, TI~ Adventure'¡on ti~ Btack Mountains, de tema cervantino. El profesor Graham, después de su investigación, advierte que, en todo caso, el estilo de Double-Falsehood no
se parece al estilo de las obras conocidas de Theobald, que presenta,
e n cambio, muchas analogías con el de Shakespeare y con el de Fletcher, ambos claramente discernibles, y lo que aquí particularmente
nos importa: que la discutida comedia Double-False/wod reconoce por
fuente directa el Quijote inglés de Shelton.
GARCÍA Bo1ZA, A. - La patria de Cortadillo. - e La Basílica Teresiana•, 1915, II, 351-352.=En el texto borrador de Ri11conete se dice
que Cortado nació en Mollorido, •lugar entre Medina y Salamanca,
recámara de su obispo•; y en la primera edición: ceo un lugar piadoso, entre Medina y Salamanca•. Mollorido era ya un despoblado
en 17 51, y el lugar hoy se llama e La Carolina•; allá tenía propiedades
el obispado de Salamanca, y aún se llama el.as Obispalías• una parte
del término. Eso explica lo de &lt;recámara de su obispo&gt;,

FERNÁNDEZ DE AVELLANEDA, ALONSO. - El Ingenioso Hidalgo Don
Qui.Jote de la Mancha. - Barcelona, Sopena, s. a. [1916), 8.º, 3s2 páginas, 1,50 ptas. = A . Herrero llliguel firma el breve prólogo de esta
e dición, que no aspira sino a vulgarizar el conocido texto.

•**
ScHWARTZ, \V.-August Wi!helm Schlegels Verha!tnis zur spanischen
undportugiesiscl1en Literatur. (Romanistische Arbeiten.)-Halle, a. S.,

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Max Niemeyer, 1914, S.º, 144 págs.= Particular interés tiene para los
españoles la atención que mereció nuestra cultura a los romántic~s
alemanes de principios del pasado siglo. En torno a la figura culminante de A. W. Schlegel, ha agrupado el Sr. Schwartz multitud de
observaciones históricas y críticas que, rebasando los límites de una
persona y de una actividad científica, tocan a la amplia apreciación de
una época y de un movimiento social y literario.
A. W. Schlegel conocía incompletamente la literatura español~. Le
interesaban, sobre todo, Calderón y Cervantes; los romances Y libros
de caballerías solicitaron también su atención; pero la lírica y la prosa
de los siglos xv1 y xvu fueron para él campos casi totalmente ignorados. A Lope lo leyó muy fragmentariamente, sin llegar a comprenderlo.
Su labor está caracterizada por un ferviente entusiasmo que le hace
ver, en ocasiones, excelencias hasta en los defectos de sus autores predilectos: tal le ocurre con Calderón. Tenía el sentido cosmopolita de
los románticos que, como observa Sch., caracterizaba su época, y conscientes sus coetáneos de esta característica, la formula Tieck al dirigirse a Schlegel y proclamarle cKosm~polit der Kun_st un~ Poesie•En Gotinga encontró un ambiente hispanófilo, y Burger mfluyó en
el mismo sentido. Su curiosidad hacia España fué, en suma, una aventura: la •aventura española,, como antes la italiana y después la india.
España ofrecía el encanto de lo desconocido; e:ª' adem_ás, el país
de los visigodos, de raza germánica, y esta afimdad étmca, llevada
ingenuamente a las mayores exageraciones, era un u_iotivo más para
excitar el interés del romanticismo alemán, de sentido fuertemente
nacionalista. Los árabes constituían una nueva fuente de curiosidad~
pero, sobre todo, lo que sedujo a Schlegel fué la significación religiosa
de España, que él veía principalmente encamada en el trascendentalismo de Calderón.
Después de un capítulo de carácter biográfico en que Sch. expone
el proceso seguido por las aficiones y trabajos hispanistas de S_chl:~el,
pasa a estudiarle como crítico y traductor. Schlegel elevó a pnnc1p1os
fundamentales métricos el de traducir verso por verso y aun el respetar en toda su extensión la versificación del original. Al traducir a Calderón con este cerrado criterio, se encontraba con la doble dificultad
del verso corto y del asonante, aquél desusado y antiescénico e~ el
alemán, y éste completamente extraño a la naturaleza de su mé~1~a.
Pero se sobrepuso a tamañas dificultades, y aunque en estas cond1c10nes sus traducciones· no fueron accesibles a la mayor parte de su~
compatriotas, 00 quedó exento de eficacia el aclimat~ el asonante, s1
bajo su remota influencia se pueden contar los ~roca1cos ason~ntados
de Heine. Schlegel reproduce siempre con fi.dehdad la redondilla Y la
quintilla, las décimas y hasta las glosas en su, a veces, ~xt~emada complicación. Respecto a los esquemas que da Sch. de qumtillas caldero-•

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

nianas, sólo le haremos notar que uno de ellos-abbaa- corresponde
a la primera mitad de una décima. El esquema abbab-cddcd, del e Canto
de Ninfa» de la Diana de Montemayor, corresponde a quintillas dobles.
La parte del libro que dedica Sch. a estudiar la métrica de Schlegel
y sus esfuerzos para reproducir la de Calderón, está hecha con prolijidad increíble, estudiando los casos uno por uno y basando sus conclusiones en detenidos cálculos matemáticos. Es muy útil tal estudio
para el lector español, por contener importantes deducciones para la
métrica española y para la de Calderón en particular. En cuanto a los
estudios de Schlegel sobre Portugal, puede decirse que carecen de
valor. P. .Jl.,faldonado.
REVILLA Rico, M. - La Políglota de Alcalá. Estudio históricocrítico.-Madrid, Imp. Helénica, 1917, 4.0 , xv1-178 págs.=Muchas personas se habían ocupado de esta publicación; pero ninguna había acometido el trabajo de hacer su historia hasta que el sabio profesor
escurialense lo emprendió con motivo del cuarto centenario de su
feliz término, en concepto de «homenaje de gratitud y admiración a
los insignes varones que elevaron este monumento a la ciencia patria,,
el principal de los cuales, aquel que en cierto modo había sido su
autor, muy pocos meses sobrevivió a su obra. De este modo ha venido a conmemorarse con la obra del P. Revilla no sólo el fin de la
publicación de La Políglota, sino también el de la vida del cardenal
Cisneros. Presenta el autor, en primer término, el estado de los estudios bíblicos en los siglos xv y xv1, hac:endo contrastar el abandono
y «el despego que hacia ellos sentían muchos de los teólogos de su
época», con el gran aprecio que el Cardenal hacía de las Escrituras,
demostrado con su decisión de aprender el griego y el hebreo con el
único objeto de poder estudiarlas mejor. Hace después la historia de
la publicación y de los manuscritos que para ella fueron utilizados, con
una reseña crítica de estos últimos, que por Jo cumplida la agradecerán las personas que se dedican a esta clase de estudios.
Atribuye e l P. R. a olvido o negligencia o a &lt;otras causas que ignoramos» el que la edición estuviera almacenada cerca de tres años
sin darse a la publicidad, esperando la aprobación pontificia. Verdaderamente es éste un detalle que hubiéramos deseado ver explicado;
pero ni a olvido ni a negligencia parece que pueda atribuirse el hecho,
tratándose de un libro como La Políglota, que no sólo por lo magno
de la obra y lo esclarecido de los nombres de los que en ella tomaron
parte, sino también por haberse llevado a cabo en el siglo de la Reforma, había de atraer sobre sí las miradas de todo el mundo y muy
especialmente de los teólogos tradiciona)es, que había¡:¡ de ver en ella
la piedra fundamental de la fortaleza desde la cual se les había de hacer guerra tenaz. Entre esas «otras causas que ignoramos» está, sin

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

duda, la que verdaderamente aplazó la publicación, y es posible que
aquellos teólogos no fueran ajenos a ella. Sin embargo, algunos ejemplares han circulado antes de 1520: nos fundamos en que el motu p,·oprio de León X, donde consta la fecha de 1520, va impreso a continuación del prólogo; pero hay ejemplares que no lo tienen: uno de
ellos es el que se halla en la Biblioteca Nacional, que perteneció a don
Luis Usoz y Rro. ¿Es que el cardenal Cisneros, como inquisidor general, los puso en circulación en un principio? ,Es que esos ejemplares
fueron sustraídos del lugar donde se hallaban depositados?
Una nota curiosa que añadir a las de la página 44: el ejemplar que
el Cardenal reservó para sí parece ser que, según el mencionado
Sr. Usoz, a mediados d el siglo pasado lo poseía Mr. Standish, de Londres. J. G. R.

VÉLBZ DE GuEvARA, Luis. - La Serrana de la Vera, publicada por
R. Menéndez Pida! y r&gt;P Goyri de Menéndez Pida!. Teatro antiguo
español. Textos y estudios. !.-Madrid, Sucs. de Remando, 1916, 4.0 ,
vu-176 págs. (Centro de Estudios Históricos.)=El Centro de Estudios
Históricos inaugura con este volumen una serie de ediciones de comedias, principalmente inéditas, de los siglos xv, y xvn, y de estudios
de toda !ndole, relativos al arte dramático español. La finalidad de la
nueva serie y los métodos que se seguirán en ella, quedan claramente
expuestos en una Advertencia preliminar (págs. V•vn).
Las observaciones siguientes son de puro detalle y no pretenden
informar del contenido del volumen: sólo tocan puntos generales para
contestar a los reparos que el Sr. Northup ha formulado en la reseña
que cito en nota. He creído conveniente recogerlos por referirse a
normas que seguirán aplicándose en tomos sucesivos.
El Sr. Northup, que califica de chocante y anacrónico el sistema
adoptado por los editores del TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL (grafía antigua
y acentuación moderna: onrréys), cree preferible no usar de acentos sino para distinguir voces homónimas, como hace el Sr. MorelFatio.
Es incuestionable que el editor moderno no puede prescindir, fiel
a los manuscritos antiguos, de la acentuación ortográfica, ya que hacerlo equivaldría a renunciar en parte a la interpretación del texto
que estudia. No puede tampoco intentar seguir las prácticas de los
impresores del siglo xvn, que no obedecen más que al capricho y a la
casualidad. No le queda, por consiguiente, otro camino que aplicar un
sistema de reglas o que él inventa o que recibe de la práctica. A nuesro modo de ver, esto último es lo más razonable y, a pesar de lo que
afirma el Sr. Northup, lo menos chocante para el lector: sobre todo
para el lector de lengua española.
Y obsérvese que el dictado de anacrónico es menos fundado de lo
que parece, pues el sistema seguido no hace sino poner el acento ortográfico de perfecto acuerdo con la prosodia de la época. Un caso diferente sería si se tratara de textos medievales.
Al Sr. Northup le repugna que se emplee el signo de interrogación
al principio de la cláusula. Pero conviene recordar que esa práctica
ha nacido del carácter de la lengua, que no distingue, ni por la inversión del sujeto ni por el empleo de un verbo especial ni de otro modo,
las frases interrogativas de las que no lo son. Al lector se le anuncia
por medio del signo ortográfico que la frase que empieza es interrogativa.
Creemos que el sistema adoptado responde mejor que ningún otro
a su finalidad: facilitar lo más posible la lectura del texto editado, sin
alterar su fisonomía lingüística. Algunas insignificantes dificultades de
aplicación (ay, asy) no son suficientes para condenarle.

410

MAURA v GAMAZO, G. - Carlos II y su Corte. - Madrid, Lib. de
F. Beltrán, 4.0 , I, 1911, 655 págs., y II, 1915, 658 págs., 15 ptas. cada
tomo. = El autor no se ha propuesto hacer la historia de España durante el reinado de Carlos II, sino la biografía de este monarca y de
las personas que le rodearon, desenmarañando hilo a hilo, minuciosamente, la complicada trama y urdimbre de la política particularista
que tejieron, y reconstruyendo la corte de Madrid en su fisonomía
típica del último de los Austrias. El tomo I expone los acontecimientos ocurridos de 1661 a 1669; el II, de 1669 a 1679. Gracias a un gran
número de documentos inéditos-entre los cuales deben mencionarse
los veintiún volúmenes de las Memorias de Nilard, existentes en nuestra Biblioteca Nacional-, rara vez utilizados por otros investigadores,
el autor ha escrito una obra llena de novedades, y de ella ha dicho
A. Morel-Fatio, la más alta autoridad respecto a nuestro siglo xvn,
que hará época en la historiografía española. Los apéndices de cada
tomo son del mayor interés, sobre todo los documentos de sátira
política. El texto va acompañado de grabados que reproducen autógrafos, retratos, etc., de los personajes estudiados en él. El autor
anuncia otros dos volúmenes, dedicados a los años 1679 y 1700, que
completarán la obra. G. S.
SILVA, M. - Varazim de 'Jusaii.o nas formulas municipaes d' Herculano. Separata do núm. 14 da «Revista de Historia•. - Porto, Typ. da
Empreza Litteraria e Typographica, 19151 4.0 , 16 págs.=Contiene la
reimpresión del diploma dado por D. Dionis en 1346 transformando
en povoa el reguengo de Varazim. Un análisis del documento y una
noticia histórica de Varazim desde Cro-Magnon (!) completan lamonografía del Sr. Silva. El autor considera que los caracteres del diploma mencionado le aproximan a la tercera fórmula de los municipios
imperfectos según la clasificación de Herculano.

411

�412

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Texto. Me parece preferible puntuar en esta forma los versos
253-255: Cada vez que te contenplo, Vida pienso que me añades, Jordán de mi edad. 2986: de lo que me debes, oy..... 3231: que el cielo con
ésta, traza ..... 'Leguas' (verso 2664) no es errata por 'lenguas', como
dice el Sr. Milton A. Buchanan: se alude a la disparidad con que suelen apreciarse las distancias y a las discusiones que ello motiva; el
caso es frecuente todavía entre las gentes del campo.
El manuscrito y su fecha. Las razones aducidas por los editores
para demostrar que la comedia no puede ser anterior a 1613, no han
convencido al Sr. Buchanan; pero las consideraciones que éste alega
nada significan frente a hechos indiscutibles (pág. 126). Aun aceptando
que, como afirma el Sr. Cotarelo (Bol. de la Acad. Esp., III, pág. 634),
Vélez haya llegado a Valladolid antes del 5 de abril de 1605, y que esta
fecha, declarada por Vélez mismo, sea una falsedad-y los argumentos
del Sr. Cotarelo en apoyo de su tesis no son decisivos-, La Serrana,
cuya primera página está encabezada, entre otros nombres, con el de
Antonio, hijo del poeta, bautizado el 1.º de enero de 1613, no ha podido escribirse sino después de esa fecha.
El Sr. Buchanan dice, con este motivo, que La Serrana es una
pieza de espectáculo y que debió ser representada en el patio de un
palacio-acaso en agosto de 1603, ante la reina-, y cita en apoyo de su
creencia la acotación de la página 10. Idénticas acotaciones contienen
comedias que no se escribieron para ser representadas ante la corte:
las de Cervantes. (Rennert, T/1e Spanish Stage, pág. 81.) El Sr. Buchanan parece confundir patio (court) con patio (pit).
Las pretendidas reminiscencias del Quijote, que el Sr. Northup
apunta, nada prueban. Si el juramento de Gila se parece al de don
Quijote es porque ambos recuerdan el del marqués de Mantua.
Popularidad de la obra de Vélez. Los versos 945-946 repiten un
estribillo popular, recogido por Rosal en su Vocabulario (fol. 53, Parte 2.a): «Y fué tan común nombre éste (Gil), que se tuvo por común
de pastores y rústicos en el tiempo que se dixo aquella copla pastoril: Llámome Gila Gilalda - hija de Gil aldo Gil.&gt; La antigüedad del
estribillo está comprobada por este pasaje de Gil Vicente, II, 453:
cMas la mi bezos de mona - hija de Giraldo Gil.»
La Serrana de Lope. Lope ha tratado, antes de 1603, el mismo
asunto. Los editores señalan, entre las dos comedias de Lope y Vélez.
más relación que la que supone el inspirarse ambas en el mismo romance, y conjeturan que acaso los elementos comunes deriven de una
comedia anterior a Lope. Pues bien: en la comedia de éste El galán
escarmentado, encontramos citada una con el título de La Serrana de
Plasencia: «¿Y comedia? - La de Muza, - cuando entró en Ciudad
Real. - ¿La historia no era mejor - del Pródigo y La Serra!la - de
Plasencia?» Parece lo más natural pensar que el autor cita sus pro-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

pias comedias, lo que llevaría a afirmar que La Serrana de Lope es
anterior a 1588, ya que El galán escarmentado no puede ser posterior
a febrero de ese año. En la lista del Peregrino constan dos titulos (La
prisión de Muza y Muza furioso) que podrían relacionarse con «la de
Muza, cuando entró en Ciudad Real». Pero la conjetura de los editores, antes resumida, me parece de tal evidencia, que no creo prudente
desechar la posibilidad de que Lope haya podido recordar una obra
cuya existencia parece tan segura y que puede haber gozado de cierta
popularidad.
Otras obras dramáticas de asunto análogo. La gallega Afari-Herndndez y la Antona García, de Tirso, que cita el Sr. Northup, son, en
efecto, tipos de mujeres hombrunas, pero nada tienen que ver con la
leyenda de la Serrana.
Los editores observan que Lope se entregaba a la imitación de los
dramáticos inferiores. Es interesante recordar a este propósito el siguiente pasaje del Apologético de las comedi'as españolas, de Ricardo de
Turia: • ..... Lope de Vega suele, oyendo así comedias ~uyas como agenas, advertir los pasos que hazen maravilla y grangean aplauso; y aquéllos, aunque sean impropios, imita en todo, buscándose ocasiones en
nuevas comedias ..... • (Citado por Rennert, pág. 4.~, n. 2.)
La literatura popular en La Serrana. Vélez emplea el adjetivo
jenzor en otras ocasiones: en una, para dar gusto popular a un romancillo: «Ilfo9&lt;1s de la sierra - del cuerpo gen1;ore, - que al mercado el
martes- baxáis a la corte..... • (La Rosa de Alexandría, Parte 2.ª de escogidas, fol. 179 r, a); en otra, para caracterizar el lenguaje villanesco:
cÉl es como un pino de oro-por delante y por detrás..... -tan adamado y jen1;or....... (La Monta11esa de Asturias, Parte 30 de escogidas, folio 52 v, a.)
La versión del Libro de los Exemplos, que el Sr. Buchanan cita,
ha sido recogida por los editores en la página 159 de sus Observaciones y Notas.
El cuento del rey presuntuoso que descubre que la reina le es infiel con un enano, procede del Orlando furioso, canto XXVII[ ( e tan semejante al cuento proemial de Las mil y una noches», Menéndez Pelayo, Orígenes de la Novela, II, pág. LII); fué popularizado en España por
Timoneda, Patraña octava, y lo recuerdan Velázquez de Velasco, La
lena (Orígenes de la Novela, III, pág. 391 a), y Ruiz de Alarcón, Las
pandes oyen (Bibl. de Aut. Esp., XX, pág. 43 a). La nouvelle 'joconde,
de Lafontaine, es un arreglo del canto del Ariosto, Contes, primera
parte, l.
Verso 2234. En los refranes glosados por el licenciado Sebastián
de Horozco, núm. 523, se halla como proverbial: 'cantar mal y porfiar'
(Bol. de la Acad. Esp., III, pág. 592 b).
Los gritos de los vendedores en los toros de Plasencia son los

�,

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
mismos que encontramos en El Caballe1·0 de Olmedo, que publicó
Schaeffer, y una y otra escena están llenas de gracia y animación.
Por último, creo, como el Sr. Northup, que la comedia editada
tiene un gran valor. Ningún servicio mejor podían hacer sus editores
que acercar al público una obra alrededor de la cual se enlazan los
problemas más interesantes de la historia de nuestro teatro; sólo no
perdiendo de vista las fuentes populares que lo animaron en sus mejores momentos, podremos llegar a comprenderlo, no como una curiosidad histórica, sino como una forma de arte maravillosa. Los puntos
de vista nuevos que los editores señalan aclararán muchos aspectos
del arte de Lope; que su presencia se siente por todas partes cuando
de nuestro teatro clásico se trata 1• J. G. O.
1 Las interesantes reseñas, tantas veces citadas, de los Sres. Buchanan y
Northup han aparecido, respectivamente, en Modern Language Notes, XXXII,
páginas 423-426, y en Modem Philology, noviembre de 1917, págs. 447-448.

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GóMKZ MoRBNO, M. - PinJuras dt moros en la Alñambra. - Granada, Casa _Sabatel,
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MELANDER, J. -Étude sur •11zagis• et les exprusions adversatives dans les langues ro•
manes. - Upsat, Almquist &amp; Wiksell, 1916, 4.º, 167 págs.
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MILLER, P. G., y J. PADIN.-Ctrvantes-Shakespeart Tercmtenar)'. Biographical notes,
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ÜRUKTA, R. DE. - Berrugu1te y m obra. Con 166 fotograbados. - Madrid, Calleja,
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STENOH~L: (HKNRY _fü:YLE). - _La Cartuja de I'arma... Traducción de M: G. Morente,
con una: noh_CJ~ de la vida y las obras de $tendhal. -,Madrid, Calleja, 1917, 391 págs.,
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Zeitschrift des deutschen w'issenschaftlichén Vereins z. Kultur.- u. Landeskunde Argentiniens. - Buenos Aires, I9;J, III, 4-

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By J. P. R. WALUS.-Milton's '11 Penseroso', ll. 17, 18. By M.ABBL DAY.-'Toseans'. By
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QosvRDO. Vida del Buscón. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
TORRES V1LLARROEL. - Vida . Prólogo y notas por D. Federico de Onís.
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Garcla de Diego.
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Cejador. 2 tomos.
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Academia Española.
La vida de Lazarillo de Tormes. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
FERNANDO DB HKRRERA. - Poerías. Prólogo y notas por D. Vicente Garcla de
Dieg9.

Ü!.RVANTBs.-Novelas eje,nplares: La Qitanüla, Rintonete y Cortadillo, La Ilustre fregona, El Licenciado Vidriera, Et Celoso e.xtremui.o, El Casamiento
engañoso y Novela y coloquio que pasó entre Cipión y Berganza. Prólogo y ,

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CLÁSICOS CASTELLANOS
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MODERN PHILOLOGY

JUNTA PARA AN'.PLIACÍÓN DE ESTUDIOS E JN\7ESTIGAClONES CIENTÍFICAS

REVISTA DEDICADA AL EST-Ul)IO DE LAS LENGUAS
Y LITERATURAS MODE'RNAS
REDAC10R JEFE.: JOHN M..MANL Y

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRfCOS

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TEATRD ANTIGUO E$PANOL

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La revista J~'.[O~ERN .PHILOLOGY_publica tra_bajos_ sobre p.,riocipios y ;
métodos de cnhca hter:~u:ia, sobre relaciones entre las literaturas modernas
Y_sobre prol;&gt;lemas ~enerales de lingüística mo(ierna. Su sistema de publicac,ón ~frece la ventaJa d~ presentar los_artículos ya distribuídos en secciones
especiales, en "Vez de d1s1 ·er_sarlos po_r todo él volum_en; de suerte que Jos
que se oc_upen de lengua .f literatura lllglesas, germánicas o románicas, pueden adq utnr aquellas secciones que espfcialmente les interesen.

TEXTOS Y ESTUDIOS
En esta· Colección se publican estudios sobre el teatro español, y se reproducen aquellas obras dram~ic_a s que' merecen no permanecer inéditas
o ser publicadas de nuevo. ·

INDICE DE SECCIONES ;

INGLESA....... l\iayo, septiembre, enero:
II. GERMÁNICA... Junio, octubre-, febrero ..
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IV. GENERAL...... Agosto, diciembre, abril.
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REVISTA DE FILOLOüfA ESPAÑOLA

THE MODERN LANGUAGE ASSOCIA TION OF AMERICA
FUNDADA EN 1883

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Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de Amé-'
rica Y Europa. Se admite como socio a toda persona: interesada. La cuota
anual es de tres dólares. Las pubJicaciones de la Sociedad (PuÚicatiom of
Modern Lang'{l.age Association of Amen'ca) se envían trimestralmente gratis a
los socios; ,se. venden a razón de 1:1,n Qólar por cada número .suelto y tres dólares por tofu.o, compuesto de cu;;ttro númerós. En estas publicaciones . aparecen ar"tkulos relacionados con las literaturas· y las lenguas romances, y
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Didjase toda 1a correspondencia..,.al _secretario dela Sociedad:

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BIBLIOGRAFÍA

Esta tirada apa1-te se impi-ime sólo por un lado, para facilitar Já
bibliográficos.
Las tiradás aparte correspondientes _a)os años 1914-1916- tomos 1-III -

y al cuaderno r.º del .tomo IV, 1917, están agotadas.

Las de los cuadernos 2.º y_ 4.º de 1917 se en.yiarán gr_ª ~~is a los
suscriptores de 1918.

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ESTA REVISTA SE HA PROPUESTO FORMAR UNA COLECCIÓN DE LIBROS

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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