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RODO
ijEVISTR

JIIIEj'{SúAll

DS LITERATURA, CIENCIAS, BELLAS ARTES,
HISTORIA, SOCIOLOGÍA Y CRÍTICA

FUNDADOR:

Victor Jimenez
DlREOTORES:

E. Estrada Gómez
Val di vieso Courbis

Agustín Castelblanco P.
Fernando Mac -Adoo

TOMO

PRIMERO

AÑO

I

SANTIAGO DE CHILE
IMP.

Y

ENC.

"LA

UNIVERSAL"

MOMXXII

eHACABUCO

62

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J·$ ~ en 'A,ra~'r.i'p, :l~J\l·;entud h~b/~~s~nt~dcf_. la ~tr~:1 \:ion_ de _!l'.n :!!SJIÍritu,' qu~/,;por / ~u-. fé 'eri· 'el por".ei;úr ·y
111 l¡¡éurti '1!4 , ({tii41t ', C(?nqrte enc~~~ió . su prédica, . se le
lla,tii!J..r~ _.Maes_t.ri:i_.,· Pºbás .veceS;•se : bahíá- iµ-'vocád!? \ un .', ,·
_nonibfo-ipará e,Ii. ·1¡i~ ~s:¡n¡:iones-dé •fa: pqsteridád, 'r.e_co.rdarlo ··

· vida' en terª. ·:y : eµ la. )t~vis11i1 'e.µ ,el libro,'en 'todb. en ·
dqnde pue.c1a',hª',ismitirti; el s~tr6i!lli!!nto . y la idea; ,sÍ!J
. nombre :p6 l&gt;Ue'd{~tneiio~ que ~\g~ificar; fé. ~ -la/ acción
,tviitua).i&lt;laden

eh1en.J. / '~&lt;,&gt;.,,' _;.: .:· •...

. .:r al elJ'Jp~e.n,cl.er .wn1 ''Jill'Il~df!, ,de' apier1lJ)!Ii\stno, al CÓ•

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men1&lt;at, u~ . ~!,a,n~~lí_
o d~i~l\mó.ciJ vida, vamos 'a, ~eco~dat
,al Maest¡:9';y·c9loca~ ·a qú\. &lt;;oro&lt;!, ,i1na·."oz de ¡:lespertn,
sus ~l!eparp¡¡labrfs de Ar1el:. lj A__Ja JU,!.'~l'ltu.d:·ª~ 4-Illé:
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., ,c¡apa:z ~,d~ ''ítif,í l~rs1': a;ás -allá. ae la muept9,' y, d,igÁa ·'1j~ .
e:V:óuar$e e.n ·errec,uer(lo. •;, ,. . , .,. . _,_ . ' . . . ·- .
.:' J.1stE.l\~&lt;'l:úe' Jt.~dó!~~'prese~~,jar~ IjoiÍQtr~ lo»,¡¡,tn~ri,.
&lt;;ai:io.s ,uti :-verd11d~rQ· .gwa, .• esp~r1.tual,' u~ _seroorador,eleva..C:do.: que ,'.'miu:¡t~n;i~'ddo .:v,isa ·po~tantem~rite : s1f 'iI¡spira-• ·
ció¡:1 y ~l'!. :idea; la. propagan y ~'n,tievan eri-. alas &lt;le! ·en~
, tu,slasll'.f?~ y}á' ~~r!ial'l., .tonii(é1 p~día para los .rdor- .
m11dort\S , m.or.ales,. en. ,seh,'l,imie':ntó, .en ·cona'ucta;· y· en·
eje.mplil u. :P'or·· e~?f ,:~Ua ·ye.i ,q:le:)Et quiera · eJi.América .
_J~v_ant.,r_'1!\ ~o:nlb~l\ : "ºlflº', P¡¡ij!wíóij, ; ~_inJ'1n_o ' .m..~s · efi.... caz .q~e ~tdQ ,: :11&lt;Jdó, p&lt;Jr)a. ti'fsce.ndéncia ,lle .~u ; obrll'; y
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�RODÓ

habilidad para el trabajo que da el sustento, la luz pa·
ra el alma que aRsÍa la gloria 11.
Si hay una nación que necesite en verdad un alborear de nueva vida, es nuestra patria. "Y dónde no
cabe una transformación total,- anotaba Rodó,- cabe
el progreso". De la revelación de fuerzas formidables
que guarda la juventud se espera esa aurora del siglo.
Vamos a oponer a la inercia de cien años. uel entusiasmo,
que es la palanca omnipotente y la alegría, que es el
ambiente de la acción". Vamos a estudiarnos, conocernos, ahondarnos para después revelarnos y mostrar que,
cuanto poseemos es nuestro.
Para esta cruzada seria necesario aunar el esfuerzo de
todos. ¡ Qué el espíritu brille, refulga y viva! qué el
brazo labre las tierra y la máquina cruja bajo el acicate rudo y fecundo del trabajo!
En nuestro cielo se grabará un lema de tolerancia y
bondad, y donde quiera que exista un valor lo reconoceremos, sin mengua de doctrinas y escuelas, pues, 11 n un ca habra satisfacción más intensa para la conciencia leal
que cuando se le presente la oportunidad de proclamar
la razón que asiste &lt;lel lado de las ideas que no se profesan y de defender el derecho que radica en el campo
donde no se milita."

Chile tiene una gran deuda espiritual. Si algo hay
que podamos decir que no nos pertenece son la literatura y el arte. Falta en nosotros el sello característico
por el cual se nos reconozca en cualquier parte y del
cual podamos enorgullecernos como del mas preciado
tesoro. El toque que nos haga ser chilenos sin dejar
por eso de pertenecer a la humanidad.
Y, ahora que intentamos levantar la conciencia nacional, cabe poner de relieve lo que poseemos de valor,
lo que hemos hecho por la cultura y lo que un porvenir cercano nos reserva.
De la multitud de valores que tenemos en todos los
órdenes hay que separar lo mediocre y lo malo, considerar los que por su labor nacionalizadora, alta y de-

PROEMIO

7

sinteresada habrán de llamar la atención del crítico y
estudioso de mañana. Examinar las orientaciones que han
llevado nuestros artistas y escritores, sus finalidades en
la ascensión gloriosa por el triunfo.
Hasta el momento, hemos vivido de un reflejo de
literaturas y artes extranjeras. A nuestros escritores y
artistas, no es difícil encontrarles un antecedente segu•
ro, un modelo definido. La influencia siempre se ha
presentado con perfiles sobresalientes, y en nuestra ya
larga vida, sería difícil encontrar el espíritu rebelde, original que presentan otros países del continente.
Junto a nuestra falta de personalidad se cierne la despreocupación y cirrto olvido por lo poco que poseemos.
Hemos tenido tan en menos las letras y artes, y tan to
hemos dignificado otras cosas que apenas si se nos conoce afuera por el espíritu bélico y militar conque se
nos retrata en "La Araucana", y que, prolongándose y
avivándose con un dejo de germanismo, llega a su culminación en el presente, hasta nombrarnos la "Prusia de la
América del Sur".
La negligencia y un quietismo considerable también nos
caracterizan elocuentemente.
Tanto se vive aquí de la esperanza y del mañana, de
"los próximos tiempos mejores", que sería una valentía inconcebible concretar la idea al momento y hacerla obra
eficiente y firme. "El después" se presenta insistentemente
y así va adquiriendo, lo que podía haber sido simiente
fecunda, Pl carácter de añejo e inoportuno. Faltó el acicate
de la acción, el ~~fuerzo constante de la voluntad que,
a golpe de cincel modela la herencia duradera y digna
del porvenir.
Acaso en ningún país, como en el nuestro se tiene mas
desdén por lo nacional. La creencia general de que sólo del
extranjer.:i puede venir lo que entraña tesoro y riqueza,
es una idea que nos perjudica en grado considerable.
Y sin embargo, cuánta falta nos hace cerciorarnos de lo
q?e tenemos, qné es lo que vale, separar el oro del oropel
para en los momentos de las justas recompensas dar las
palrnas a los artistas y pensadores que hayan puesto en
su obra la mayor porción de vida y amor. Cuánta falta

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BOJ;lÓ

nos hace nacion1tlizar todas estas altas manifestaciones del.
espfritu. lnfiltratles nuestro aliento y moldearlas alampa·
ro y calor de ntwstros entusiasmos.
En él excesivo cortejo dé artistas. y escritores pocas ve·
'· ces ha habido paladines, conductores de un&amp; generll{;Íón.
Ni esas personalidades mentores. qúe SQD en todo instante vigías cautelosos de la juventuil, hemos tenido.
El éspíritu crítico, aiumbrador d~ senderos, refinado,
de bita cultura, tolerante y 'sereno, nó el Aristarco furi•
bQndo, ha sido escaso en el país. De los que de dín en día
se han hecho carg~ de revi.sar fos librO!! y producciones
nacionales n.o e.e puede pedir a¡ás. La lucha eón el aJIU)iente y el medio sl no hostil ijÍe{Ilpre, al menos frío e indiferente, cuántas veces no habrá ~ortado lo~ ánimos y amenguado los entusiasmos.
Pe.ro, hay en medio de todo este cáos una afirmación
satisfactoria que hacer. .Estamos asistiendo a una eflorescencia de las letras y artes chilenaa en todos los órdenes.
Revistas q_ue ven la luz, editoriale,s que surgen, divulgaciones científicas y artísticas, todo, hace presagiar que en
un tiempo .nQ lejano, llegaremos a constit.u ir un fuerte ca·
rácter nacioual Más, e~te gesto q úe en verdad nos hace
tanta falta, duerme en nosotros mismoE. No esperemos
que venga de lejanos países. Ahondemos en nuestro sér, y
busquemos a t9do costo ern qrigjnalidad que, comp ano•
taba ClarÍI'.-'-" no ·puede ser de importación sino .que hay
que sondearla en los misterios de la berencia, en el fondo
~e la raza."
En lo que tenemos hay que pqner . confianz11, Amar
mucho lo nuestro y sin cesar amarlo ¡ Quién sabe lo que
el porvenir nos reserva! Gloria o fatalidad, lauro o desgra•
cía, elevemos para él todos lo.s arcos de triunfo y entonemos todos los cantos de .alegría "como los antiguos 1evantab~n a )os di0ses -déscónocídos altares para 1!11 veneración
·y reGuerdo. »
Y ahor.¡, sed f.odos nuéstros _1J,1.entores para ganar un
lauro mas en la jornada de la vi,:l.a;
De todos esperarnos algo. .De los ccmsagrados: de ellos
que ya hari sembrado y cósechado, que llevan viva en su
l;l.mpara la. luz de la vida, y de la juventud, que aprisioua

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en loa libidinosos, concupiscentes roces;
los éxtasis callados que incuban las delicias
en l•s intimidades de mimos y caricias.
¡Oh yo amo la belleza! Yo la amo como debo:
en la mujer hermosa y en el hermoso efebo.
Los que seáis artistas de verdad solamente
comprenderéis al punto lo que otro artista siente.

EN EL TEMPLO
A ÁtFONSO AGUIRRE Hm1ERES.

Yo que perdí la última esperanza en la vida
y sangro por la llaga de mi incurable herida;
yo que he pecado como talvez nadie ha pecado
y en la conciencia llevo la afrenta del pasado ;
yo que soy no insólito adorador del vicio
y cada día en nuevas sensaciones me inicio;
yo que he sufrido tanto las fobias más extraflas
y, sin querer, me hielo y abrazo las entraflas;
yo que enlodé mi nombre y oscurecí mi estrella
y dejo fango sól0 detrás de cada huella,
estoy aquí, en la casa de Cristo ... Estoy temblando
por mi impureza enorme, por mi destino infando.
El armónium del templo derrama sus raudales
de música sagrada Sus voces inmortales
me bailan en un baflo de no sé qué dulzura,
-no~tálgica tristeza, romántica ternuray poco a poco cae sobre mi pensamiento
la piedad infinita de un gran recogimiento.
Y entrego mis angusias a I&gt;ios:-Nací poetA
con el moral estigma de una inquietud secreta
por consumir placeres ... Yo desde que era no niflo
quise para mis ansias nada más que carillo,
y ahora que estoy viejo, miro la lejanía,
y ese mismo cariflo lo quiero todavía ..

La carne perfumada, suave como un ensnetlo
y alba como una luna, que yo anhelé pequeflo
Los inéditos goces

y que reclamo adulto!

Es el color, la línea, el rílmo, la: frescura.
la trasparencia ... Toda la vibrante escultura
que es gloria adolescente. La desnudez suprema
que exalta mis pasiones y mis deseos quema.
¡El besol El beso que une los cuerpos y las almas:
el beso que florece los lauros y las palmas.
¿Hay algo más divino que el beso? El beso es sanlo,
porque nada supera su voluptuoso encanto,
En cada boca virgen quiero dejar impreso
el frenesí inefable de la emoción : el beso.
Cristo: es mi sed inmensa y es uii dolor profundo.
¿Por qué tú nos pusiste sobre la faz del mundo
-para que nos enferme, si bien todc engalana.'.....
el milagro armonioso de la belleza humana?
Cristo: ¿acaso el Demonio me aconsejó estos versos
que habrán de parecerte profanos y perversos?
Pero muestran el fondo de mi vida sincera
de mi vida que nunca supo de primavera. '
Cristo : si tú me asistes y al fin me compadeces
debes, en tu indulgencia, perdonarme con creces:'
víctima de mi inútil sensualismo nefando,
¡ yo no sé cuántas veces he de seguir pecando 1

Benjamín Ve/asco Reyes.
Casa de Orates , 1922.

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Y yo quisier&amp; babla,r tambien, porque el silencio me duele;
y sófo ,cierto a exhalar en un .monótono canturreo que nadie
oye-mi tristeza incomprensible,

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Y tú, con amor
de madre, pondrás la. luz de tus ojos en la honda angustia de
mi cor1lzón; . Callada, callada me lo darás todo, me dar¡íg el
v!yo dulzor de tus labios, me darás 1~ blanda ctlénea de tus
brazos, me darás tu amor,

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. quegérm,inar{: arrii,g"QJ se desarrollan, y, l:iecbas ~laW&amp;s '
maravillosas, florecen y son perfume; co.l or y ~mbr¡aguez. •
Pero antea, !jné está~ ,flore~, iluminadas como. sonrisas,. ,
agoten el. placérd~ su ~coma, tus mano~ sabiamente ·'presu:·
rosas· se hincan •el\ la t1er!'ll ..m&lt;"Duda y arrancan las raíces,
qne ·se cortan •y' se recdgen,
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Y por tu carifio ardoroso y tierno será el alma mía .Gonio
un.nifib enfermo que se duerme llen6 qe amor y .do.l or.

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· Bajo los- negros pinos traspasados a.e lun11. q uie tos en la
Auietud de la noche tranquila, nuestro aqior perseguido buso.◊
amparo, coll'.lo una bestezuela asustada qu~ sen la sombra se
asila.
·

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.

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como nervios vívos. Bien haces, cultivadora mía; bien
haces. El dolor de las raíces que tú .rompes duele m~nos que
el da las flores 'irremed:iabll/Illente· marchitas,.
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En el' .campo dormido; ~aladas las oscurM -cogullas, medita•.
ban Jos pinos misteriosos. Acaso ,sí dolidos . de n uestrne dés•
venturas por nuest.ra. 4icha .omb,rn .gra,i,es y silenciosos.
·'

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I A JJE SOL

¿Qué te ha de ,deeir?

-Mir&amp;, pues, mi alma. La \l~jilste así. Mira ~ómo sufre,
in.ira &lt;:ÓIIlO tieml,la, mira cómo sangra , por su herida abierta
que es oomo una boca. que clal)'.la •si.u vo.z, Mira, pues 1 mi
11.lm11..

¡,

'

' Tiérra.m~llida, de. jardín, menuda tierra dócil a.~a .labor, llS
p,m~ tf mi 'alin~ . lf.n i,n di vino a_qaridar siembras en ell11,. y das
~l riego, y d~s _et •. s,ol, y das la vicia a rnnamerables s1m1enti,s,

En tri busca iré.

~:i.

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1

El día es ·-.de , áol. el ilia es claro comd la exp.resión' de un
homhre sencillo como tóclo lp que se con¡pteode sin más .q ue
mirarlo: ,N,í.~a 'en este dfa q?e h.aga dudar: Ningún misl~rio.

J u11.to a· ellos llegamos, y e.llos., con mis .no bleia que los
nombres, pusieron-con su soll'.lbra , belle•a y paz en el sagrado ·
¡niatJerio del all)or.
·

.•·

· Transparente el cíelo basta donde.los ójos lo abarcan, liae!a
donde lo penetraó¡ visible la m~ntl\!1a. desde la cima a )s ~asé,
e:xplicado el campo eu ·la azul le¡an!a y en JI!, verde prox,audad.

L\tlia., que ~n mi ventana séteuamente: brillas-, , tú. viste qua
al ergú,irnos quedamos de r.orlillas dando graci al! al noble
follaje protector....
·

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Fáoilmente ·c onversan,sello,s Y· eHas; caminando baío eí
del .claro día prim(lveral. Fácila\i\nte ee eritiénder¡, y ríen
cantados.
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EL GAUCHO

SABIDURIA PRÁCTICA

Del libro "Bajo la Cruz del Sur"

Su padre, un guerrero de testa bravía
de los viejos tercios de Flandes y España;
su madre, una india fornida y huraña,
violada en las p¡eles de su toldería.
Cubrióle del cielo la enorme arquería,
cantóle el pampero su cántiga extraña, .
los tigreE le dieron su ardor y su saña,
la pampa infinita, su melancolía.
Cuando en su carrera hiere los peñascos,
despierta su potro la inmensa llanura
con el rítmo claro de sus férreos cascos,
la frente, ·lleno de ardimiento,
Y' errruida
o
•
bajo el sol, semeJa su rauda figura
un centauro heleno con la crín al viento.

SAMúEL

A.

LILLO.

Un perro, una mujer que sepa amar, un amigo, todo eso
resulta un lujo excesivamente caro. Para mantener un
barco a nuestra disposición, al pie de nuestro embarcadero, es preciso consagrarle toda nuestra atención, tejer la
cadena con nuestros pensamientos, más fuertes, más tiernos
y más puros y aún asíla romperá y nada será capaz de dis•
putárselo al mar cuando llegue su hora. Los inquilinos del
corazón no dejan sino perjuicios ¿Habéis oído hablar de
eso que llaman "Saber vivir"? Saber vivir, en suma, no es
sino habit!lr uno mismo en su corazón, no compartirlo con
nadie. No hay estimación que fortifique más que el convencimiento de que uno nació sólo y que, hag¡i lo que haga, vivirá lo mismo y morirá. Después que hayamos muerto, los que amamos se acordarán tanto de nosotros como
aquellos que ni siquiera nos conoci€ron. Saber amarse es
una sabiduría práctica. Reparad en que, por ignorante que
sea, por necia, siempre la gente práctica acabará por tener
razón. Le someteréis un plan quijotesco y, aún antes de
entenderlo, se encoje de hombro$ exclamaJ1do ¡ cosas de la
juventud! ¡ya pasará todo eso! Y lo terrible es que tiene
razón, que todo eso pasa, y que uno mismo llegará a decirle a los inexpertos de mañana ¡Ya pasará todo eso. Tener
bien cuidado, bien cebado el animal propio, ser un hermoso animal sano y robusto, este es el ideal más altruista
y noble q11e nos está permitido y sale mucho más barato
que querer descolgar las estrellas, detene·r las olas o sacudir las nubes como ,banderas dé señales. N ó, ni una pulgada, ni un milímetro puede uno separarse de esta tierra
y si nuestro pensamiento vuela, que lo haga corno el avi
y no como el volantín cuyo bramante está siempre en las
manos de alguien.

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· . • .··cambiará.su estado;·lo qu_e ,no s:e explica·a 'primera - vista' · .. ·.; ·.
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~e s9~r.ey~nirle'cua~do a_ihi.
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-Es que,lií nat_uraleza p'fo'scrib¿ pór i~útil todo 1~ tai-qió:.' :.: •: ..:- · ·
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· . _cunda t Es un est1mulo que· uno se hace a s1 • mismo para
.. , ·
.·reparar.~lgo todavía'r~parable. ·Y: cuán?,o.lá' óca·sió_nha:pa- ·
. .';
. sado,entop.ees esla·resigna~ión·ta qu~ entra·en'j~ego. : ·: ·_.:·... .. ;:Decuanto~ -~ntimientos ·~lberg::i._él:alma hume.na, este . ~- .. '; ·
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· · ' de muerte y mientras·lati: una fibra vi va estad' ·.',seguros ··· :- · ...
. ..· , .. · ::que no ,s e_sobrepondrá. ·¿'Eso:erlo_que -apell\damos !{Pi~- · · . ,
." . ·. 4os&amp; Retiignadón?" ¡ (fémela· del olvi!lo," ignoro-qué piedad • . .
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·, podrá.atribuírsele a la •nada'. · : ; . ' ··,:. · ·, · · · · · : · ·
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. ·:Pues ·bien:' No sé ~i .es.taré aentr'o de: .esá• :cnriosa"· edad . ~ . ·.
, .de que he·-habliidÓ, pir.o .al '&lt;;Ón~inph~r ~na &lt;;tiaturita . ·, .- .
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'siento en mLuha conmoción absoluta. Por primera véz iní . ;
· ·, : · espíritu ·conoée q~e ocupá un:·punto°Ae· tr¡nsicióñ ent~e el .. \ ·· ·
.- .. · ·. . . ' ·. passdQ. irr~cobral)le y el.porvenir qi.te púe.de ,a~e pta~ q n6 .·
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, , •.•·· .i Ah! ¿esa sóla·clar1y1denc10. no pro.clama rn.,en 'alto cuál·
· ·-_:'éranuestra.mis1ón.aFvenfral · mundo? ·:· :
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PRIMAVERA
dibujo de E.3TRADA GÓ~lEZ

�11

RODÓ

acaban de comprender su objeto y se someten, tal v~z con
melancolía, pero siempre con entereza. En ese trAnce, cual
más, cual ménos, todos saben demostrar heroísmo y abnegación.
Ved ese padre: en su cabeza, en su frente, en sus ojos,
en su boca, en sus manos, yo ad vierto el gran cansancio
que produce la derrota de nuestras ambiciones personales,
de nuestros sentimientos propios, de nuestros menos
"nuestros", de la vida individual; en fin, de la batalla por
uno mismo; pero al mismo tiempo cuando mire a su hijo,
a su hija sobre todo, su persona entera se rejuvenecerá.
¿Ha muerto la madre, la hermana, la esposa? Todo está
allí en el hijo, en la hija que se separará del padre y del
hermano para ser a su vez esposa y madre.
Compréndese entonces lo inútil de sus demás luchas; ya
él no significa nada y puede desaparecer como desaparecieron sus ilusiones egoístas.
'3i toda su vida no ha venido a ser sino una ilusión que
le encubría a él mismo el verdadero objeto por el cual
trabajaba.
Y compréndese también que la mejor manera de que
nuestro ensueño perdure, es muriendo en nosotros para
poder servir en otro.
Por eso lucen las canas con tan suave tinte; la frente
se desarruga; se enciende en la pupila un destello es cierto,
pero dulce como la evocación de aquella vida ya vivida;
la boca sonríe con melancolía y, ya inerme, la mano se
abandona tácitamente.
Un hombre ha cumplido su misión.

INNOMINADO
¡ Un ansia de decir cosas delicadae, cosas tiernas, cosas
íntimas que hinchan nuestro corazón. Estamos enfermos
de belleza y también de sentimiento, pero sobre todo de no
poder expresar nada de eso. Sería preciso que el arte viniese a comparar cada día nuestras emociones como hace
el sol con el rocío de las flores después de cada nocturno.
Pero todas las palabras que decimos con los labios o por
medio de la pluma, resultan nada, aire, ruido, al lado de

�18

ROIJÓ

la maravillosa música interior que ¡ ai ! pretendemos traducir por medio de ellas.
¿Cómo, con qué vocablos, en qué lengua, se podría formular mi sueno, el sueño de mi alma "mi sueño" que no
se parece a ninguno otro, que en los tii,mpos no ha tenido
ni tendrá semejantes en los tiempos? ¿tal ves amontonando
sílabas, hilando Erases sin sentido, buscando más bien la
esencia, el conjunto de aquella armonía, que una definición
lógica? ¡Oh impotencia divina: tentnr lo imposible! ¿de
qué material es mi sueño que se hace imprehensible hasta
no conseguir retener ni el aroma de su atmósfera? ¿o talvez mi sueño sea nada y no alienta sino en él mismo? Sueño de un sueño, detenerse en él es despertar.
Con nuestras ten ta ti vas infructuosas, nos asemejarnos a
un hombre que· se debatiera contra fantasmas. ¿ Acaso un
mundo de fantasmas no va con nosotros? Somos nuestro
propio huésped y apenas conocemos nuestra residencia,
castillo de las cien mil puertas, palacio de los es¡wjo• con
ventanas a todos los horizontes y sobre cuya terraza penden todas la lámparas del cielo; castillo encantado cuyas
chimeneas son la bocina del Yiento, en cuyos flancos azota
el mar eternamente y donde hay j~rdines que el invierno
ignora y cámaras para que durante el día se refugie la
noche.
Y hay almas, seres que apénas entrevemos, que sonRmbulan por las galerías con sus leves ropajes, que somnilócuan
en la ca pilla, que nos amenazan tras de las tapicerías; destellos de acero, chispeos de gemas, ojos que uno siente que
magnetizan desde alguna parte, toda una humanidad que
también alienta en nosotros, que se interesa por nuestras
vidas y participa de ellas, que nos ama y nos odia y nos
castiga y nos consuela.
¡ Misterio, misterio! Talvez sería lo más razonable, lo
ménos inútil no pretender siquiera levantar el velo y dormir, dormir en la esperanza de que algún día nuestros ojos
se abrirán ante una nueva aurora.

.A11gwsto D' Ha/mar

LITURGIA SENTIMENTAL

Fuiste en mi vida como una
visi&lt;ln blanqueada por la luna
cuando una tarde evangelina
te hallé en mi senda, golondrina.
Puse en tus manos de coqueta
mi corazón atormentado.
Rayo de luna en primavera
fué tu alma blanca en mi pecado.
Se abrió la flor de tu cariño
al sol de ocaso de mi ensueño;
yo la cuidé como se cuida
a una flor de invernadero.
Pero un triste día de invierno
tu vida frágil se quebró.
Contigo murió toda esperanza
y se fué mi última ilusi6n.

RAKÓN R1c.A.RDO

BRA.vo.

�POEMAS
TE HE !.SPERADO •••O•• 1••

Te he esperado tanto que he tomado la forma del Tiempo y •
me he vestido con el ropaje ile los Siglos. He sido piedra tendida a orillas del mundo. Ocasión he tenido enton ces de ver
pasar la caravana de hombres por el enorme camino ...

POEMAS Y OTRAS COSAS

El alma vaga .

¡Oh, amor mio! Cómo se empequef!ecen los hombres cuando
substraen al mundo e intentan abandonarse en la torre de su
egoísmo; luego esa materia se carcome y en seguida simulando
vivir, sigue arrastrándose sin atreverse a levantar, ni a hundirse en un empuje definitivo.

A fuer de e&amp;perarte be ido caminando por distintos senderos, observando, analizando, y sin darme cuenta he llegado
hasta la playa donde las olas se retuercen como serpientes, incitando a los hombres a tenderse Robre ellas para luego llevarlos
mar adentro donde está la charca y enterrarlos allí palpitantes,
con vidas ....

¡Cuánto tardas en llegar! Temo que tu cuerpo se haya inclinado en su caída inevitable hacia la tierra, y en el viento
polvoroso que sopla de occidente venga diluído tu sér. Si es
así, compenétrate por mis venas, por mi sangre, por mi espíritu, y supervive en mí hasta que también sea polvo y viento
en el camino ........ .

Me imagino que si vinieras algún día !)laterializada aún, te
llevarla a lo largo del sendero, desandando lo que he andado y
luego de haber contemplado lo bueno y lo malo del mundo,
le cajería de las menos y te llevarla a mi huerto y allí te
vaciarla mi peste de semillas. ¡Oh puf!ado de tierra!
F. 4.rce C.

El alma vaga

indecisa.
-¿Puedes, maga,
precisar
su vaguedad?
( La maga piensa, y parece
indecisa;
y parece
su pensar
la eternidad!. .. )
El alma llora

y desflora
su virginidad.
-¿ Quieres, hechicera,
descifrar
este llorar?
(Parece,
y parece
la hechicera,
-en su pensar
de eternidad-,
no acertar ... )

�EL ALMA VAGA

Inquieta el alma
se desvanece
en cada atardecer ...
-¿ Por qué no dices, t•í que ejerces la magÍR
en qué consiste su inquietud?
( Con la mirada fría
y calma
en el pensar,
parece
no acertar 1... )
-¿Inquietud
en cada atardecer?
¡ Caso raro que no puedo precisar l. ..
(E indecisa
la bella pitonisa,
con los ojos fríos de mirar
y los labios llenos de humedad;
parece,
y parece,
q ne por su penliar,
va a contestar
la eternidad!. .. )

PLUMAS

EFÍMERAS
MARCIAL PEREZ CoRDF.RO

Hay hombres que apuran en un sorbo amargo-hiel y
vinagre, si copio la expresión de San Mateo-,toda el án•
fora plétora del vino generoso de la vida.
Todavía hay más: predestinan ~l fin de su existencia
con una resignación tan admirable, como la guió por el
sendero trágico un Medardo Angel Silva y la condujeron
hacia el encuentro de la que eter"lamente espera, los Requena Legarreta, Ramón López Velarde y Amad0 Nervo;
talvéz si recordando el poema de Rabindranath Tagore:
Y a es hora de que ponga mi barca en la corriente;
ruedan las horas lánguidas, sobre la orilla 11.bierta
de la playa; ¡ ay de mí!
La Primavera hermosa pasó ya floreciente
y ahora con la carga de la hojarasca muerta,
espero sólo en Tí.
Marcial Pérez Cordero, denunciaba en 1913 la lenta
agonía de su espíritu:

1/aldivie,o Courbi,

... presiento al destino cruel y fiero,
ese gigante cruel de la guadaña,
el ogro virulento, el cancerhero
del mal, que con placer todo lo daña.
Así, exégeta de sí mismo, con otras manos que creyó
piadosas, preparó también prematuramente, la caminata
dolorosa de su horrorosa eternidad ...
Subyugó al adolescente una mujer. Y presentóle así:

�nooó
La suavidad de seda de tus catorce años,
que es perfume en tu boca y en tus rizos castaños,
triunfa en tu cuerpecito frágil y delicado,
como triunfa el perfume de las rosas del prado.
Esa tarde dormida que llevan tus pupilas
-que tienen la nobleza de las aguas tranquilassimboliza con todo su divino largor,
la temblorosa esencia de las tardes de amor.
El clavel de tus labios-zumo del corazónme evoca de una alada, sublime floración
el glorioso misterio de un capullo de flor.
Y tu corazoncito ... , no sé lo que me evoca,
quizás un imposible, una quimera loca
o algún poema extraño, de algún extrañ&lt;1 amor.
Desenvolvióse el idilio, con la Eencilla ingenuidad que
traen consigo los primeros años de la pubertad: un observar mortificante a través del balcón, una melancolia nueva
en cada atardecer y muchos, miles de sueños imposibles
de realizar .••
¿Cómo no justificar, entonces, aquel tema tierno narrado por ese poemático de Eduardo Barrios y ~itulado
El niño que enloqueció de amor?
El alma, pasionada por este querer, dió expansión al
poeta, y como un cantor medio-evo, lloró ,al pie del bal·
eón":

Escucha la canción
de mi mandolina,
de mi mandolina
toda hecha de amor,
que en sus cuerdas trina
amor y dolor.
Que vaya a tu boca,
tu boquita linda,
tu boquita loca,
tu boquita de guinda,
tu boca de rosa,
tu boca preciosa.

PLU~lAS EFÍMERAS

Que vaya a tus ojos,
a tus ojos bellos,
se postre de hinojos
y con sus destellos
borre los enojús
fijados en ellos.
Que vaya a tu pecho
que sabe a perdón,
que vaya a tu pecho
y sirva de lecbo
blando y regalón
. a tu corazón.
A tu corazón
que me ha de olvidar,
como a la canción
que te he de cantar.
11 Rubiecita linda,
luz de mi dolor,
tu boca me brinda
perfume de flor,
tu boca parlera,
flor de primavera,
primavera en flor.
Y o adoro tus manos,
yo adoro tu boca;
seremos hermanos
rubiecita loca.
Yo adoro tu sueño,
tu sueño inocente,
y el oro sedeño
que ondea en tu frente.
Y o te adoro entera,
yo te adoro entera,
•
porque eres mi vida,
chiquilla querida,
y a tí te he entregado
mi despedazado
pohrE corazón.•
Olvida la canción
de mi mandolina,

25

�JIODÓ

de mi mandolina,
toda hecha de amor,
que en sus cuerdas trina
amor y dolor.
Y, una tarde este
pobre poeta ilusionado
qne de una rosa se prendó;
supo del tormento grs.nde de la infidelidad mujeril:
Pero llegó el ocaso, nuestras manos temblaron,

y nuestros labios mudos no supieron hablar;
tus ojos soñadores sus luces me negaron
y sentí la nmtalgia del que no puede amar.
Confundido ucon una angustia enorme, con una angu11tia humanan, ;l adolescente se perdía en los brazos de un
desengaño impiadoso y cruel:
Es horrendo tu crimen, es i11fame y e~ ruín;
me arcancaste la vida cual se trnncha una flor.
¿Que castigo mereces, si eres mujer al fi_n,
si aún tus manos sangran la sangre de mi amor?'
Extremadamente sensible, amante hasta la locura, viendo "que aquí en el muHdo ya no podría amar", Marcial
Péréz Cord.,ro como José Asunción Silva, apagaba su vica
la mañana primaveral del 29 de Setiembre de 1915, a los
dieciocho años de edad, bajo el proyectil que le perforaba
los senticlos y deformábale el rostro.
Por supuesto, a muchos ~or~renderá el _ocup~rme de
un poeta jóven que no tuvo s1qmera la consistencia de los

PLUMAS EFÍMERAo

2T

años necesarios para la reflexión. Empero, Luis de la Jara, ha citado esta nota de lamentable recordación paternal: "en América el genio tiene veinte años".
Aunque fué, Marcial Pérez Cordero, nn poeta-niilo,
candoroso, ingénuo, demasiado quebradizo a las contracciones anormales de su sensibilidad, formaba, dentro del
egoísmo inoportuno para dar a conocer sus sentimentales
motivos, una orientación marcadísima de independización
papal.
El lirismo de nuestra juventud actual, quiere buscar
una manera de expresión personalísima desde sn geuesis.
No obstante, va resentido el poema de cierta cáscara ajena, presionado, quizá, por la retumbancia inmoderada de
mayores que logran o creen haber alcanzado a hacer es·
cuela.
"Pero con frecuencia se ha dicho, y con frecuencia se
ha probado,-escribe Maurice G-auchez-,que es raro que
los principiantes se sustraigan a las sugestiones que la lectura de literatos de fama les inspiran."
Agreguese a esto, una lectura desordenada, más de li ·
teratura europea que americam1 y menos local: cosechando una desorientación inquietante; y se deducirá la falta de
lo llamado por Manuel Toussaint "integridad artística"
de que se resiente la mayoría de la producción intelectual
novísima chilena.
En el volúmen: De Vida, de Amor y de Jfaerte, que como homenaje póstumo al poeta que se iba para siempre,
imprimieron costeando los gastos, sus colegas de estudio,
endonde hállase reunida toda la labor de este nuevo cultivador del "Arte del verbo divino"-Roland de Marés-,
puede buscarse la inclinación, paso a paso iniciada, desde
el tanteo pecador de la inseguridad, por intentar conseguir la propia especulación espiritual, manifestando a simple observación, una explotación contínua de su sentimiento y una exposición evidente del deseo de hacer la•
bor interiorísima.
Bien cierto es, si tal fuese el intento, que inquirir en
las páginas de este pequeño breviario-eterno acusador
de una vida amargada por el amor, e5ta vez encarnando
una tragedia espantosa-, por hallar el espíritu de un poe•

�2b

RODÓ

ta maduro, impregnado de razonamiento, serla ridículo;
no desmerecería de verdad tampoco, el encontrar entre los
poemas de Pér,_ez CorJero, la instigación un tanto frag•
mentaria, del sentido sensitivo de su hermano, el poeta
más conocido con el pseudónimo de Pedro Sienna. Sin
embargo, Muecas en la sombra, también ha continuado el
amplio camino de un clarovideute personalismo; y esto
que se ha creido una desvalorización en la musa de Marcial, ha aumentado su valor.
El poeta ha tenido, pues, aciertos notables en composiciones que, aunque acusadoras algunas de ese proceso excesivamente romántico operado en .u interior apénas
abierto a la vida, esclarecimiento casi-cursi-no he de olvidatque mi glosado no llevaba aún sobre su espalda dieciocho intensas otoiíadas-; han bastado para salvarle del
olvido.
Voy a citar, "Cuasimodo":
¡Tu tuviste la culpa de arrojarlo al abismo,
naturaleza infame que te ensañaste en él!
tu escupiste su cara con todo tu egoísmo
y con todo el sarcasmo. que encerrara tu hiel!
Porque lo hiciste feo, contrahecho y deforme,
¡ premeditadamente le diste corazón 1
el amor en su alma fné una quimera enorme
¡ la dicha fué en su pecho tan sólo una ilusión!
Y por eso fué malo, por eso fué asesino,
por eso buscó ciego ese sólo camino
del crimen, que es hermano del monstruo y del doncel,
para así parecerse siquiera un sólo instante,
a los hombres que siempre los tuvo tan distante,
¡ naturaleza infame que te ensaiíaste en éll
y el "Camino Gris":
Si camino la vida de fracaso en fracaso,
si no vislumbro nada que no sea incisivo,
si para mi caída no se tiende ni un brazo,

PLUMA8 EFÍMERAS

29

s! todo me es huraiío y heladamente esquivo,
s1 todo lo que veo va chorreando veneno
¡ cómo habré de ser bueno
'
cómo habré de ser bueno! '
~i bebí la amargura de una pena infinita,
s1 tuve aquí en el pecho un corazón de seda
que ~~o des~ajado ni siquiera palpita,
d~ quien nadie se acuerda, de quién nada me queda
l s1 yo sé de la historia triste de Nazareno!
'
j cómo habré de ser bueno
¡cómo habré de ser bueno\
Si la inquietud enorme de mi vida cansada
va curvando mi espíritu, va minando callada~ente mi alma, de una quimera enamorada.
St todo lo que veo va chorreando veneno
si yo sé de la historia triste de Nazareno'
l cómo habré de ser bueno, cómo habré d~ ser bueno 1...•
bas~n~, lo repito, para que su espíritu de dolido poeta,
gravite mcesantemente en nuestro interior ...

Emilio Coitrbet.

�HASTA LA MISMA. SOMBRA ! .

EL RUEGO

Ya que tú no has querido que yo alcance
la gloria de su amor:
toma este mismo sér que tú me diste
y hazlo polvo, Sellorl
¡Qué lo lleven los vientos de la tarde,
por el mar, por la tierra y por el valle!

Tu obra multiforme en el silencio fragua.
Y ten oído claro para el ruido que ~ece
la hoja, y para el viento que hace reir el agua.
Y ve el hondo poema en la rama que crece.
El verso! Hasta la piedra sin voz qu}ere decirlo. "
¿La muerte misma acaso, no es_un r1tm~ perfector
El ruiseñor en trinos y en gor¡eos el mirlo
dicen cosas iguales en di versos aspectos.
Ahonda en la tiniebla y en la aurora más pura.
Que de la entraña misma tu verso tome n'Ombre.
Y penetra, aunque sea la intr?i,pe~ción más dura,
hasta la misma sombra del m1ster10 del hombre 1

AousTÍN CASTELBLANCo

P.

Ciega mis ojos que encantado¡¡ viven
de su clara visión ...
¡esa leve visión de Paraíso
que me diste, Senorl
¡Prende fuego en mis órbitas heladas,
para que queden secas mis pupilas amargas!

En mis labios apaga las palabras
que te oran por su bien.
Y en mi boQa sedienta de sus besos
pon un vaso de hiel
¡Qué rni lengua se anude y quede muda,
ahogando así, su grito de amargura! ...

Habrás de ensordecerme. Cada ruido
me ilusiona, Sellor ...
Vivo medroso, presintiendo siempre
sus pasos o su voz.
¡Plagados de gusanos mis oidos
no atisbarán su acento cristalino!

�82

EL RUEGO

Corta mis pies que humildes van buscando
la ruta que siguió ...
¡Arráncame las manos implorantes,
alargadas de amor ...
¡Deja mi carne toda, anhelante de su llama,
en sangrientos girones desganada!

S\DAD·NACIONAL·f}

Ya que tú n'J has querido que yo alcance
la gloria de su a.mor:
Toma el sér que me diste y hazlo polvo,
¡te lo ruego, Sef1orl
¡¡Que lo lleven los vientos de la tarde.
por el mar, por la tierra y por el valle!! ...

ÜSCAR JARA AzÓCAR.

ESCUDO DE LA UNIVERSIDAD
: : NACIONAL DE MÉXICO : :

�,
,
,
Ll EVOLUCION DE LA EDUCA.ClO~ PUBLICA.

,

EN MEXICO
El proceso de la Educación Pública abarca en México
tres grandes períodos:
Primero.-lnstrucción míetica o más bien catolización de finalidades político religiosas.
Segundo.-Instrucción liberal, laica desorientada y
sin finalidades definidas.
Tercero.-Instrucción liberal rectificada (Renacimiento nacionalista).

listas tres grandes épocas, constituyen un proceso secular
hacia dos finalidades sociol6,Qicas:
La igualdad social y política y la libertad social y po·
lítica.
ÉPOCA VIRREINAL

Al ascender el Gran Capitán don Hernando de Cortés

y Monroy, con la espada en un puño y el pendón real de
Castilla en el otro, encarnando aquel Quetzal, Dios fatalist.a de la leyenda azteca, que dijo: "Yo traeré sobre voso-

tros una naci6n de lejos, una naci6n robusta y antigua cttya
• lengua no entenderéis, que talará vuestras mieses y devorat·á
vuestros hijos e hijas"; cuando aquel aventurero, la figura
más grande de aquellos siglos de epopeya, derrumbó los ídolos de la gran Tenoxtitlán, monolitos duros
y estoicos, clavando en ésta la cruz del catolicismo;

�ac

RODO

cuando en aquel siniestro cuadro de exterminio, los indios
extenuados juraban obediencia al Rey de Espail.a, murmuraodo frases de odio, y con un gesto plasmado de venganza acallaban en sus almas vencidas los últimos espasmos
del dolor, BUrgió la Nueva Espa,1a y con ella la historia
Colonial de la América.
Todos los cuadros de conquista son así: Una raza

que subyuga y otra qtte cae rendida maldiciendo y guardando rencores para ti futuro.

Las institucion~s de la Colonia Conquistada, fueron
lo que tenían que ser: una prolongación de la misma Espail.a de aquella época, con todos sus errores, romanticismos místicos, regímenes levíticos, intolerancias, despotis•
mos, desigualdades sociales intensas y odiosas, castas privilegiadas ......... Un explotador y un explotado.
Aquellas razas indias, vencidas más por el fatalismo su·
gestivo de sus tradiciones, que por la fuerza de las armas,

se castellanízarM social y políticamente.
Un récrimen netamente feudal car¡¡.cterizó al Coloniaje. Dentro de él la instrucción públic'i tenía que ser
eeencialmente negativa por premeditados fines políticos. A
los Capitanes y soldados conquistadores, al adelantado como símbolo de un poder ab3oluto, al encomendero como sér
privilegiado, y al clero como factor de la conquista y dueil.o y seil.or de las conciencias, les fueron hechos sus repartos de hombres y de tierras: Capital y esclavos.
¿Qué de extrail.o tiene, que sus regílllenes fueran esencialmente feudalistas y estuvieran sierripre inspirad9s en
el fomento y prolongaci6n de aquella inmensa esclavitud
moral y económica, feudalismo pttro del Siglo XVI?

En el momento en qtte el amo es píádos~ y civiliza al
1&amp;elavo, éste se hace libre.
Debo advertiros que no soy clerófobo, que mi temperamento y mi cultura son incompatibles con la hiperestesia de un ateísmo agresivo; por el contrario, me cautiva
y seduce el cristianismo, porque fué religión de amor, de
redención y de igualdad; hay en mi ancestro hispanofilia
atávica, admiro los.gestos épicos de esa raza marnillosa y
sorprendente, que en ocasiones hacen sublime la hia_toria universal; llevo en mi sér sus tffldiciones y leyendas,

LA EVOLUCIÓN DE LA EDUOACIÓN E,.&gt;q MÉXICO

a¡;

porq~e.~on en gran parte nuestras: me arrebatan los romanticismos de la raza latina, hablo l.i lenglla de Cervantes, pero la España Colonial, fanática y despótica ha sido
andando los ail.os, ta~. funesta par!l ella como pdra noso'.
t~os. ]!spaña y s~s hl)OS de América, estamos todavia so-

c1ológwamente e1!fermos de ln misnio.
Durante el virreinato ( trescientos al1os) la ense11anza
quedó ex~!'.1sivam~nte en manos del clero. Éste, organizó
~r.a ser~1~10 de Dios y del Re.y, que eran un mismo princ1p10 ~ht1co, ~esde las escuelas elementales hasta los Se11}1_11anos y Umversidades de estudios teolórricos
v meta0
f1s1cos.
•
La Conquis~ produjo dos minorías o clases priviiegiadas, de tendencias aunque aparentemente distintas, aliadas
en el f?n~o, por una gran solidaridad de intereses: la cla·
se cap,tal1sta y el clero, que además de sus natnrales finalidades_ de _dominación moral, siempre ha sido tambien cla-

se cap,tabsta.
~uede a_segll1"arse sin exageración alguna, que todo al
capital y rique~as ~e la N_ueva Es pana, estaban acaparados
por eeas dos m~no~ras sociales. La gran masa conquistntln
Y subyu~ada (md1o_s y mestizos, inmensa mayoría social)
eran parias o asalarmdos en forma de jornal, como peonadas en l~s clas~s pobres, o arrastraban la mísera existencia
de un !nbutariado, como legión presupuestívora en la clase media.
No voyª. daros ~n esta conferencia, una cronología ins_ulsa y metód1c~ de simples hechos históricos, ni haré crít!cas Y compara~10nea aburri,las ile simples métodos y tecniC1smos pedagógicos. ~Ie repugnan la vaciedad de las crónicas
y los alardes de ampulosa erudición queooda expresan, para
conocer verdaderamente la .historia viva 1 el alma de un
pueblo, hay que ahondar valientemente en su ortranismo
col~cti vo, cie~cu~rir sin eu~emismos hipócritas tiaas las
pasiones y m1ser1as de~ eg01sm? ~iu~ano, que constituyen
los comba~es de la vida, las rn¡ust1c1as sociales que una
moral fingida ?eclara leye~ y verdades, todo ese laberinto
doloroso, apas10nado y v1 viente, que forma la gestación
secular de una raza,
E! problema de la instrucción pública, es el alma y

�L.A VOLUCIÓN DE LA llDU O.ACIÓN EN MÉXICO
S&amp;

37

aODÓ

secreto de nuestra civilización con~mporánea. con at.avis•
mos de barbarie. Hemos de estudiar la génesis de los he·
chos, su naturaleza, la superficie y el fond~, para pod~r
explicarnos los fenómenos políticos sucesivos; _es decir,
la historia moral de un país, constituído por sus diferentes
civilizaciones superpue.tas.
. ,
Dentro de instituciones de absoluta t1rama . moral Y
política, dormitó la Nueva Espaiia durante tres siglos. Las
castas privilegiadas afirmando y prolongando t&lt;:&gt;do lo más
posible la completa s?misión m~ral y económ1c~ de las
grandes masas sometidas, sosteme?do_ una esclav1tu~ apa•
rentemente mas piadosa y humam_taria que la del_ s1m_ple
traficante de hombres, pero esclavitud al fin, soc10lógicamente considerada.
En las masas de indios, mestizos y aún criollos, poco
a poco por leyes naturales biológicas, ~e fueron afi~mando
Jas tendencias antagónicas corr~spon_dientes; el odio progresivo contra dichas clases privtleg1adas, el n~tural esfuerzo por combatir las desigualdades, que no sienten l?s
de arriba, pero que tanto pesa? p~ra el ~~~ está d~?ªJº,
pidiendo sistemas mas humamta120s y c1vil1zados, agitándose desde entonces en el alma de las masa_s pop~ares, el
justo anhelo de un mejora~ie?to, de u_na liber~c1ón moral
y económica. Con este movimiento s_oc1~l? surgió en embrión el liberalismo, causa de'. prmc1p10 popular, porque era la bandera de la mayoria desheredada contra la
minoría capitalista.
Los primeros síntomas de e!a lucha ( que afectó grandemente al problema de la enseiianza) se asomaron ~ urante
el Virreinato: cuando el clero espaiiol, con aprobación del
Romanismo del Papado, declaró a las_ cl~ses. m~zcladas
( mestiza y criolla) así como a la raza mdia, mdignas Y
excluídas por imperfectas, de ingresar a la casta sacerdotal. Para nuestro estudio esto significa mucho, nada ~enos
que la exclusión en la enseñanza y profe~orado de_ dichas
clases, puesto que el clero tenla monopolizada la rnstrucción pública.
Radicalismo semejante, no pudo soste_nerse po~ mucho
tiempo y el primer triunfo de la causa liberal, fue la derogación de tamaña tiranía.

. Como consecuencia de ella, muchos criollos y mestizos
mgresaron a la clase sacerdotal, formándose así, el gérmen
de un cl~ro antagónico del español y con tendencias mexicanas. Era el principio de la nacionalidad.
Per eso más tarde, cuando la civilización e ideas extranj~ras pene~r~ban furtivamente en_ la _Nueva Espafla, rompiend_o el sit10 de la censura eclesiástica y del aislamiento,
especialmente las de la filosofía libertaria de la Revolución
Francesa, que sacudían basta la misma España, empezó a
desar~ollarse la causa lib1;ral, a tener más y más adeptos,
que sm darse cuenta hac1an propaganda secreta de la libertad de pensamiento y al surgir la lucha independiente,
se observó un fenómeno revelador para el sociólogo y es
que en la lista de los grandes caudillos insurgentes, aban'.
daron los curas crio(los y mestizos; ( Hidalgos, More/os, Matamoros, etc.) precisamente aquel clero mexicano, que durante t•mtos añoe, fué declarado indigno de figurar en la
casta sacerdotal dirigente, que tenía el monopolio de las
divinas perfecciones.
~a prueba indiscutible de que el antagonismo y odio
sociales, obraron como uno de los factores determinan~s de la guerra de independencia, fué que las mayorías
mdígenas y mezcladas, al secundar el grito de rebelión
dado por el cura Hidalgo y formar el ejército :nmenso
( trescientos tnil hombres) que amenazó la capital de N ueva Espa.iia, las masas por simple instinto expontáneo, gritaban ¡mueran los Gachupines! (apodo que se daba a los
espafloles) y¡ viva la Vírgende Guadalupe 1Pues, debo advertiros, para vuestra completa ilustración, que la Guerra
de Independencia tomó entre nosotros caractéres políticoreligiosos, porque el clero, interesado en ayudar a sostener
la Conquista, puso su Tribunal de la Inquisición, sus excomuniones, toda su fuerza moral y económica al servicio
de la causa realista. Los ejércitos del \'irrey tenían como
pendón la imáge?- es~aiiola de la V írgen de los Remedios;
por eso los caudillos rnsurgentes, para combatir esa influencia religiosa, tan eficaz en la idolatría de aquella época, levantaron como bandera de rebeldía mexicana, la vírgen india de Guadalupe, cor;i una clarinada de promesas de
redención política y económica. De ahí que los rencores,

�as

RODÓ

que a11tes sólo eran sociales y políticos, se complicaron y
enconaron con odios religiosos.
En síntesis, la ensefianza durante el virreinato, fué co·
mo he dicho, la catolización fanática de las masas; el
sostenimiento de la barbarie y del analfabetismo que era
enorme: puede calcularse en un noventa y cinco por ciento de la población total.
El florecimiento intelectual de la Colonia, fué importante dentro de aquella época. Se fundó la U nivenidad Pontificia en el año de 1519, de tendencias y educación teológicas, con el mismo plar. y grandeza que la Universidad
de Salamanca. Vinieron a ella catedráticos de las grandes
Universidades Espafiolas, Cervantes, Salazar, Balbuena
y otros.
De la Universidad Pontificin. Mexicana salieron sabios de la talla de Clavijero, Cárlos de Sigüenza, González, Alarcón, ( el Lope de Vega de la América) ; fué
próspera l&lt;1 producción artística, especialmente la pintura,
reproduciendo ésta aquel ambiente místico, conventual,
característico de las escuelas religiosas, en las que el arte
verdadero, o sea la naturaleza en toda su esplendorosa
realidad, es torturada y empobrecida con la anemia y estreche~ de sensaciones forzadas y unilaterales.
Al declararse la independencia, el poder temporal o concepto Estado era confuso; lo constituía una dualidad suicida, dos fntidades en guerra; el Clero fuerte, rico, organizado, con una disciplina eficiente y un prestigio susten•
tado en una enorme tradición de secular idolatría y el Poder Civil, sometido moralmente al poder religioso, más
aún, en plena bancarrota y con ansias inútiles de reivindicar todos los atributos de su soberanía. El Poder Civil
era la miseria de uniforme, condenado a la impotencia,
maniatado por la intriga de los partidos reaccionarios, sin
vida económica posible, porque la acumulación siempre
incesante de los bienes del clero, una gran parte de la
riqueza del pn.ís, considerados como patrimonio dívino,
vivían exentos de obligaciones e impuestos para con el
Poder Civil.
Al hacerse el afio de 1821 la Independencia y la República, nuestros héroes cometieron un gravísimo error de

LA EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN MMICO

89

espeji~mo r,olítíco, ta_n perdonable entonces, época atrasada
en soctolog:a, _que aun h,ºl se comete:con! frecuencia por
hombre~ f'.ubhcos y mu.titudes electorales. Confundir las
caractensticas de_un medto con el gobernante; creer que
és,te ~s _la gén~sis de todos los males y de todos los bienes
pubhcos y pr1vadt&gt;s. De un cambio de uobemante se espera todo.; _por eso el silogismo de nuest;; guerra de independencia fué erróneo. Derróquese al virrey, e.xpúlsese del poder al ?nonarca español, pi-oclámese la República
y_por º?ra y mila:;ro de ur. Decreto solemne, la Democracia sera un hecho y todos los mexicanos libres e iguales
Aquellos apóstoles liberales del afio de 1821 en °un
arrebato humanitario, · abolieron la ¡,sclavitud teatral declararon libr~s e iguales a todos los hombres por el 'solo
he~ho de v1 v1r en 1~ República; pero a este anhelo liber~rio,. no se opoma sólo el monarca espafiol, lo hacían
1rreahza:ble el analfabetismo heredado y el medio lleno de
~aaati~mos y prejuicios; por eso no pndo ser una realidad
mmediata, porque "·º es sólo esclavo el hombre que se
co~pra y que se vende, aunque no se trafique con él matenalmen~ en esta forma; sigue siéndolo mientras moral
y _econó,~ncamente está sometido en grandes masas a una
ohgarqma que lo devora y explota en su provecho.
Sobre tres espeji~mos políticos se fundó la República
de 182~: que Mé:ctco era ya ~na nacionalidad, que todos
los me.vtcanos eran ·iguales social, económica y políticamenmente, y que todos eran libres.
Estos esta_tutos, como
dicho, no pudieron ser más
que una ~c?~ón dem?crática y una promesa a largo plaze.
La co!ect1v1aad mexicana, cierto que no era ya gobernada
°:atenalme~te por el monarca español, pero la seguían rigiendo los ststemas y estructura coloniales, con un enorme peso ancestral, q~e no podía sacudirse dellde luego;
el estado 1 orgamzac1ón de la propiedad rural y urbana,
seguian su;ndo un e~o~e feu_dalismo, que hoy combati°:1º~ todavia; los preJutc~os e mtolerancias religiosas subs1~~1an en toda su plemtud, las diferencias sociales tan
odiosa~ como antes, y as_í ,las cosas, aquellas promesas libertarias de la democracia, se convirtieron pronto para las
masas populares en una decepción, porgue cuando en un

?e

�40

RODÓ

país los fanatismos reliaiosos imperan y la riqueza nacional y el poder están ac~paradoe por_ una o)igarquía, men•
tira que todos los hombres sean libres e iguales ante la
ley.
;En un medio conservador y feudalista, dos cosas tienen
que ser esencialmente negativns: la igualdad y la libertad
sociales y políticas. Porque éstas, no son dos fr1111es ~e
mera literatura jurídica, sino dos estados sociales y polít1cos de civilización lograda, que el derecho público es incapaz de crear; s?lo se limita a reconocer y sanc_io~ar.
La sociolog1a noM enseña, que a las colect1v1dades las
gobierna siempre el capital, que la política es invariable~en•
te sumisa a los intereses económicos y cuando las mmorías acaparan las riquezas de un pueblo, éstas hacen las leyes
y las instituciones, gobernando y legielando dentro de una
aparente democracia, pero para sus intereses y provecho;
dejan desamparados los de la clase media y baJa, que no
tienen, que no pueden tener poder propiamente hablando,
porque no tienen participación en la riqueza nacional. Las
elecciones y las campaiias políticas son como la guerra,
sólo se hacen y ganan con dinero.
Medio siglo de luchas incesantes, de fracasos y ensayoa
políticos de toda especie, de un turno desordenado en el
poder de liberales y conservadores en plena agitación y
venganzas políticas, fueron dolorosamente nece_sarios para
la gestación de las ideas y empezaron a convert1rs~ en una
realidad, poco a poco, aquellos estatutos democráticos.
A medida que la cultura, venciendo al pasado trabajosamente, iba forjando paso a parn la conciencia clara de
la igualdad y de la libertad, hacía también más y máa
fuerte la tendencia popular hacia el mejoramiento económico de las mayorías, pidiendo la repartición equitativa
de la riqueza nacional, anhelo vigororn que andando los
años fué el alma mater de la última revolución social; en
una palabra, la verdadera igualdad social y política, la
verdadera libertad, sustentadas en la independencia económica de la mayoría de ciudadanos, ideales que sólo habían si:lo ficciones y convencionalismos durante los regímenes burgueses, institución privilegiada de las minoríaa.
En esta gestación política, 1a difusión de 1a emeffanq

LA EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN MÉXICO

41

era el crisol en el que se forjaba lentaRiente todo ese cuadro de igualdad y libertad.
El ramo de instrucción al hacerse la República, dió un
paso efectivo hacia el progreso, porque junto a los seminarios y escuelas clericales, antes únicos, se erigieron al
hacerse la independ~ncia planteles docentes civiles en todo
el país, de carácter oficial y particular, tímidamente libres,
porque el poder moral de la Iglesia, había disminuido con
la cultura, pero era muy fuerte todavía. El enorme peso
de los prejuicios, de los sistemas españoles, no estaba
vencido por completo y el liberalismo republicano admitió
en impotente transacción con el pasado la union de la
iglesia y del Estado; nuestro derecho público proclamaba
todavía la Religión Católica como oficial y dentro de estas
componendas la libertad de pen8amiento, la de expresión,
la de ellseñanza, la de cultos, eran verdad a medias: eran
concesiones forzadas ante el progreso del medio, que otor~aba el antiguo poder absoluto de la Iglesia, triunfos par•
ciales que sólo podían crear un estado de semilibertad.
El progreso no puede detenerse indefinidamente, los
esfuerzos y luchas liberales no eran perdidos y continuaron
en la brecha. El año de 1862, cuando las tropas Napoleónicas desalojaban el territorio mexicano, dando por
fracasadas La Santa Alianza y la idea Bonapartista, de
sostener el pasado con un gobierno reaccionario en México; cuando Benito Juárez con la nueva República francamente laica, simbolizando un paganismo saludable y
vigoroso, ejecutaba en el cerro de las Campanas al
Archiduque Maximiliano de Austria, última bandera del
partido conservador radical, se consolidó definitivamente la
Constitución de 1857 y con ella el liberalismo franco, pleno, valiente, sincero, sin convencionalismos: hasta entonces,
se vencieron los prejuicios del pasado y empezó a vivir
robusta la verdadera libertad, hasta entonces se aplastó al
viejo feudalismo místico y virreinal, y empezaban a ser
iguales los hombi-es ante la ley.
Este acontecimiento histórico, marcó un nuevo período
para la educación en México. Se fijaron para siempre en
la conciencia nacional los siguienteg ¡;ostulados de
prQgNIBO:

�42

RODÓ

La separaci6n de la Iglesia y del Estado.
La reivindicación tompleta de un solo Estado y un solo
poder, el Cit·il, con todos los atributos íntegros de su
soberanía, políticos, económicos, administrativos.
La tolerancia y protección para todos los cultos, sin que
nin_quno tuviera privilegios y monopolios sociales, fué un
hecho, 11 así empezó a vivir la verdadera libertad.
La libertad de enseñanza con todas sus escuelas filosóficas, fué un hecho positivo y un verdadero derecho.
Veamos dentro de este nuevo cuadro, cual fué la obra
pedagógica liberal.
México poHticamente est,á constituido por un régimen
federal, semejante al de los Estados U nidos de N 01 te
América Forman la República veintiocho Entidades Fede •
rativas, con su constitución pol:tica propia, sus poderes
legislativo, ej'ecutivo y judicial; y la soberanía de cada
Estado, es tan amplia, que forma la regla general; sólo
por excepción prevista por la Constitución General de la
República, surge el Gobierno .Central. Este sistema
federativo, se explica y justifica entre otras cosas, por la
gran extensión del territorio mexicano, casi tres veces la
superficie de la República de Chile.
Como la Constitución de 1857, declaró obligatoria la enseñanza, pero nada expresó en materia de jurisdicción;
los problemas de educación pública, quedaron exclusivamente reservados a los Gobiernos de las Entidades Federa·
ti vas.
Este sistema tao complexo, completado con el atraso de
aquella época, ocasionó en la instrucción pública males de
grave trascendencia, que es honrado señalar como responsabilidad del partido liberal. La enseñanza en manos
exclusivas de los Estados, qneJ ó expuesta a muchas imperfecciones e irregularidades, a constantes alternativas y
sobre todo, a una falta de organización, y dirección suprema, que garantizara sólo una finaldad educativa de
carácter político nacional.
Desde luego, no todos los Gobiernos locales supieron
dar a la instrucción el gran cuidado y carita! preferencia
que políticamente tiene; hubo Entidades en que la ioa·

LA EVOLUCiÓN DE l,A. EDUCACIÓN EN MÉ}..'100

4ll

trucción pública laica hizo verdaderos progresos; otros, que
sólo -lesarrollaron una actuación mediana y hubo también
algunos, que hicieron muy poco por el fomento de la
educación popular.
. En este cuadro tan heterogéneo, jugaban factores distmtos,
SUllJETIVOS Y OBJETivos.-La cultura de un goberna·
dor loe:iJ de elecció~ popular, la riqueza o pobreza de ca·
da Enttdad Federativa, las alternativas y apasionamientos
de las luchas político-militantes, la eficiencia de las vías
de co~unicación, el estado etnológico, su clima, la natura·
leza misma de sus producciones. En los Estados neta•
mente agrí~olas de gran superficie, la población quedaba
muy reparti.da en enormes extensiones y la organización
escolar se hacía difícil y complexa, no así en los Estados
mioe~os e industriales q ne tienen agrupada su población
trabaJadora.
~l iniciarse el renacimiento republicano de 1862 con
Bemto J ~árez a 1~ cabe~a, _en los esfuerzos hechos por imP,nls~r la mstrurción ~ubhca, tomaron parte muy activa
Gabm_o ~farrera, Porfirio Parra y otros liberales de gran
empuJe mtelectual, que habían sido discípulos en Francia
de Augusto Comte, saturando, como era lógico, toda la
ense~anza de aquella escuela positivista, que formó en
México, durante medio siglo el alma de tres generaciones
escolares.
Esa escuela filosófica fué respo~sable de los vicios que
adelante señalo, y llegó a su caducidad en el último tercio_ del siglo pasado, dejando el pue,sto a las nuevas orieatac10nes pedagógicas de Rebsamen, pero habiendo prestado dentro de sus defectos, un servicio inapreciable en el
órden moral pedagógico: derramó y remachó en el alma
nacional un espíritu de rebeldía filosófica q1,1e hizo institucional en nueotro medio la libertad del J;ensamiento, destruyendo por completo _el formidable imperio de las eseuelas ?anómcas y relig10sas. Porque en dicho estado de
cosas, estas pasaron a ser una de tantas filosofías no la
única que dictaba y gobernaba la moral social. Con~engan

ustedes en que ese paso, fué un gran factor de verdadera
libertad social.

�44

,

RODÓ

Analicemos otros defectos de este período de enseñanza
liberal.
La pedao-oo-ía es una ciencia que, además de moderna,
llegó tardí; ~orno todos los conocimientos al Continente
americano. En México, hasta el año de 1872, en que un
sabio pedao-ogo suizo, Rebsamen, nos reveló los verdaderos secreto~ de la pedagogía con sus orientaciones científicas la enseñanza tantJ de los planteles católicos, como de
los' liberales, era un verdadero desastre técnico pedagógico. La ensei\anza era un oficio brutal que estribaba en la
torturación de la memoria y almacenaje de conocimientos
enciclopédicos, sin una finalidad utilitaria, precisa y práctica.
Hasta antes de la llegada de Rebsamen, los métodos y
programas eran antieuados; el aislamiento de la América
prohijó mucho tiempo su completa ignorancia y atraso;
las corrientes científicas del progreso europeo, llegaban
siempre con lentitud extemporánea hasta nosotros.
Muchos años se creyó erróneamente, que para s&lt;ir profesor bastaba un simple mediano conocimiento de la mate·
ria y una dósis de ;buena voluntad. Cuantas veces una
familia que venía a menos fundaba una escuela, buscando
el oficio un modus úvendi, sin saber una palabra de ciencias pedagógicas El profesorado, con la pedantería ca•
racterística del dómine, era un bárbaro destructor de los
cerebros y caractéres de aquel individualismo escolar que
caía bajo sus garras. El aprendizaje de memoria y la dureza brutal en los castio-os, 11la letra con sangre entra 11, eran
todo el secreto de aq~ellos sistemas de ensei\anza caducos
y salvajes.
Los sueldos del profesorado eran todo una revelación;
la importancia que los gobiernos dan a la Educación Pública, se mide por la importancia que los presupuestos
asignan a los servicios del personal educador.
La Escuela Normal, la forjadora de verdaderos maestros, la que revela el secreto de los métodos docentes, la
única que inculca la ciencia de enseñar, perfeccionó con
Rebsamen nuestra educación popular, abriendo orientaciones nuevas y saludables en la educación pública de
México.

LA EVOLUOIÓN_(DE LA EDUOAOIÓN EN MÉXICO

45

El otro error de la ensei\anza liberal republicana, fué
de más trascendencia tod_a vía: toda la obra pedag~i¡ica, se
desarrolló dentro del capital error de creer que la educación
pública es una simple .finalidad docente.
Las ideas político-pedagógicas, al evolucionar, iniciaron
la rectificación correspondiente; la revolución de los criterios se inició por el afio de 1882 y ya en el 1910 la transformación psicológica en el profesorado revolucionario
estaba hecha, lo mismo que en los partidos radicales reformistas, que expulsaron del poder a la Oligarquía Porfiriana netameute conservadora y que se hacía pasar como
un Gobierno liberal.
La ensei\anza pública no es una simple finalidad docen•
te, sino un mellio educativo. Educar es gobernar. El Estado tiene la suprema obligación de hacer en las escuelas
obra amplísima, nó de simple instrucción, sino de educa•
ción y su enseñanza debe tener dos finalidades capitales:
La preparación especialista del individuo para la lucha
por la vida, dentro de programas más utilitarios que uni•
versitarios, y la formación y fomento en todas las escuelas
a través de su acción pedagógica, del alma nacional.
'
Escuela nacional, no es el mezquino concepto de Escuela pagada ¡_&gt;0r la Na ció~; escuela nacional es la que hace
hombres hbres, capacidades laborantes para la vida del
trabajo y~nacionalismo. Nuestra! vieja Ser.retaría de Instrucción Pública, como una vetusta y caduca oficina federal pedagógica meramente administrativa y escola~ se
convirtió al soplo de las nuevas• ideas en la ~ecretaría' de
Educación Pública.
•
"
Y no es esto sólo un juego de palabras; voy a explicar
enlla{forma más breveºposible,fcómo en eJ;_México moderno, la Secretaría de Educació; y el Estado en general,
desarrollan una acción de nacionalismo no solo en las
es~u~las, sino a tr~vés de la literatura, d¡ la poesía, de ia
mus1ca, de la arquitectura, del teatro, del comercio de la
industria, de la e~tatuar!a, de 1~ pintura; .en una p~labra,
en todas las mamfestac10nes de la.cultura.mexicana.
Dentro ~e este programa, no, e?ucan sólo los planteles
docentes, smo que toda la Repubhca (gobierno y goberna•
dos) se convierte en una inmensa escuela abierta, en la que

�46

RODÓ

se desarrollan con absoluta libertad todas las ~éc~icas,
todos los estilos, todas las escuelas filosóficas, art1s~1c~s ~
. ·
t oda.º las 'iniciativas ' 1,ólo con una restr1cc1ón.
rel1g1osas,
d·
ninguna, ni civil ni re\igios~, puede hacer obra 1recta o
indirecta contra la nac10nahdad.
.,
.
Los viejos credos cons~r_vado_res, encarna~10n ~ném1ca
del pasado, el partido catohco siempre ,eacc10n_ar10, Y el
clero con tendencias mas romamstas que mexicanas, nos
acus¡n de tiranía, levantando como bandera el eofisma de
la más absoluta libertad de enseñ~nza. Detrás de.esta _co•
rriente de oposición, se mueven n'.tere,ses ext~anJeros, Y
ésto señores, no es un sistema ele t1ra111a, que s1 lo fuera,
es u'na tiranía santa y redentora, p01·que sobre ella descansa nuestra nacionalidad.
¿ Pues qué en Francia, al amparo ?e una libertad abso•
Juta de enseñanza, permiti~ía el Gobierno en_ sus escuel~s,
la propagación de orientaciones pangermarnstns? ¿Chile
permitiría en sus escuelas y propagandas,. proclama~ de:
beres que estuvieran por encima de su vigorosa nac1ona
lidad,?
·ó
'bl'
E.sa inspiración fundamental de la educac1 n p~ .1ca?
que no puede violar ni pospon_er ninguna ~sc,'.da c1nl m
religiosa, originó en nue~tra v1gen~e Const1tuc1ón de 1917,
la reforma del antiguo Derecho Publico.
.

La moderna Secretaría ,d~ Educaci6n !,úbltca, ademds
de su antigua labor pcda1¡v91ca, ~')ª en_pie/vdas las soberallÍa&amp;, todas las libertades polít,cas y plosqfic~~• todos_ ~os
métodos pedag6gicos de car1ícter técnico;_ su mzs16n pof1t1co
mprema es m,ís alta, 1•iyila, guarda y Jomc11ta la nacionalidad mexicana.
.
f
Para que podáis apreciar con mayor claridad la re orma
psicolócrica, que la última revolución operó en el concepto
educackmal, es indispeneable que o~ muestre algunos dealles vi vientes de esa transformación.
Bajo el gobierno de la oligarq nía Porfiriana, netamente
conservadora no cabe duda que hubo un notable adelanto
técnico en la Instrucción Pública. México logró una _or·
ganiooción casi perfecta en todo el r~mo_ escolar, especial·
mente en el furrcion&amp;miento y orgamzac1ón de la Escuela
Normal; se multiplicaron las instituciones de altos estu·

LA EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN MÉXICO

47

dios, montadas con todos los elementos modernos europeos
y a totlo costo; se intensificó la enseñanza, gastándose inmensas cantidades en la construcción de numerosas escuelas higiénicas y modernas; en una palabra, en el ramo docente de carácter meramente técnico, se colocó a México a
la altura de una nación europea. Fuertes erogaciones traían
periódicamente sabios extranjeros, en todas las ramas del
saber humano, que daban conferencias de especialismos
científicos; artistas europeos regiamente pagados, trasplantaban a nuestro país tecnicismos desconocidos o perfeccionamiento de los existentes, impulsando el progreso y arte
mexicanos.
El analfabetismo se combatía con éxito consolador, no
diré satisfactorio ( un veinticinco por ciento de la pobla•
ción total sabía leer y escribir).
En materia artís~ca se sosteníaa teatros oficiales subvencionado~, de clasicismo ortodoxo, en los qtre año con
ano •e exhibían los mejores cuadros artísticos de Europa,
haciendo gala el Gobierno y la flor social aristocrática, de
que por las temporadas mexicanas desfilaban los artistas
de los régios coliseos extranjeros.
El arte técnicamente progresaba, el país prodacfa músicos de primera calidad, hechos por profesores mexicanos
que habían bebido durante largos a11os los secrntos, sabidurías y misterios del arte Músico alemán. Brillaron como
grandes com.positores Ricardo Castro, Villanueva, Ituarte,
Ortega, Salama, etc., con elegancias y refinamientos de
música de cámara palaciega. Gustavo Campa prodigaba en
sus obras las grandezas y complexidades de la armonía
Wagneriana. Meneses dirigía y sostenía la Orqn11sta del
Conservatorio Nacional con más de cien profesores, que
daban exclusivamente conciert0s de música clásica, procfociendo aeon,bro y extrañeza a los turistas que no esperaban semejantes revelaciones de refinamiento artístico.
La literatura florecía con N ervo, Urbina, Díaz ;\lirón,
Tablada, Urueta, Rebolledo, Gonz,Uez Martínez y• otros
poetas y escritores de primera fila en la literatura castellana; la pintura brillaba con llfonroy e lzaguirre de rasgos
valientes, Herrera, el de la visión privilegi~da, Gedovius
empapado de técnica alemana, Tcl.lez. realista y expresivo,

�t8

U EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN MÉXIOO

Murillo ardoroso y rebosante de pasiones, Arguelles descubridor de geniales armonías.-~l progreso existía, no
podemos negarlo los enemigos de aquel régimen conservador, pero todo aquel cuadro de civilización deslumbrante, tenía dos anemias fundamentales que hicieron su
desastre ;-era refinamiento sólo de una minoría, no de todo
el conjunto nacional y además, el arte no era propio, tenía
toda la miseria estética de una importación, de una parodia europea.
El moderno partido Liberal o sea el Socialista Mexicano,
presentó ante la opinión nacional observaciones y rectificaciones trascendentales de carácter político, que dP.sconcertaron a la oligarquía gobernante, acusada y responsable
ante la historia de extranjerismo, el mayor y más impopular de los delitos gubernativos.
Todo el plan de aquellas organizaciones docentes, descansaba sobre una orientación netamente burguesa y por
lo tanto egoíata.. La cultura intensiva de las clases ilustradas, ya trdería a l,argo plazo, pero muy largo, l,a cultura

extensiva popular como consecuencia y hecho posterior.
La diferencia de ambas épocas docentes, se sintetiza en
el siguiente dato fiscal-comparativo.-En México durante el Gobierno de Díaz,-los presupuestos Central y Loca·
les de los Estados, erogaban en la Instrucción pública
200.000.000 de pesos chilenos por año. El Gobierno de la
Revolución, (Central y de los Estados), gasta. en la Educación Publica durante el afio 4:00.000.000 de pesos chilenos; ambas cifras corresponden exclusivamente a las eroga ciones de las Escuelas Oficiales, sin tener en cuenta ni las
Escuelas de los cultos religiosos, inclusive el católico, ni
las particulares.
Y no eran estos todos los vicios de aquel régimen docente conservador y extranjerizado.-Dentro de aquel
cuadro de a parente progreso, la barbarie y analfabetismo
de la mayoría subsistían y en la extranjerización progresiva
de aquellas cla&amp;s refinadas, se iba debilitando lenta.mente
la nacionalidad.
Nuestros músicos en sus esfoerzos de adelanto técnico,
RO hacían otra cosa que imitaciones ridículas y apsíquicas
de las!grandes:sonatas Europeas, las Operas de autores

li' RISO INDIO
DI H U JO

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:-méxicános. ~maban, La Ley~ &lt;J# Rwltl, ilorgana,' · · .··
: · K~/ar, Bretaña y otras, que eran 1á mu,icacióri de·leyen'·\ ;_das ~
·.que no puede vivirse ni sentirse'· artística-, ~, ,' .
. : . : .. men~; y cuando· se afronta~ tradicioues · n~cionales;. , ·:. •
, ~ . resultaba insensato y :ridículo vér en un :.melodrama'.iodio ·
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~ · ··· o criollo, encajada a·: marttllazós la ·emotivada -~~d~ o·.;'; .
.. : ' ·· · hispánica en un tie~po. de vals u otro ritmo,que ·es la' ,., ·.
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expresión de~un paisaje .y carácter' distintos; •·en los con- ·
ciertos aristocráticos no se concebía ni r~petía.ótra mlÍsica ·· ·
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q~e.de_la Raaf, Méndelssohn, ·Beethoven,Chopin, Mosz- ·.
. .:· · . cowsky; los.· pintores ?y." ar~istas. gráficos consideraban· .
. , . ' cuajada su persoiialidad : Y· hecho sutt;riunfo cúando re-...
·· · producían con: perfección· técnica · cuadros ñotábles ,·. de . : ..
· museos europeos, o ~os traí~n del ext_ranjero telas manú~. ..
facturadas de paisajee éxtra~os, sensaciones coovenciona-.: . ·
. ies; esfuerzos de artificio que no se habían' viviüo propia- .,-, .~. · ,. mente, sino visto~con precipit.aci?n su~r.fi~~iaL . ·· ... · ,
. ·. · . El setioríÓ castellano cariéaturizadó en' las . familias ;
·:·
' : · · •4esc~ndientes de enCOf!l~~d~ros y el.as~ P.ri yí~giadas, que, . ·. ' , :,. :, ·
. no t.enian ya de sas antepasados l!,:l , grandéz_a verda4era, •; ... : . • . ·.·.
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. ·..: las·faínUias_acoqiodadas y enriquecidas ~en. 1~ brecha ,co• "· .~
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.. .· · m,erci!l{
?,&gt;lítica, ~in mas blasones que su·:dinero, desr' ·
. · ·' •...• detiaba~ lo nacional, el arte P&lt;.?P'-!~r, cteyend~ con esto
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:: , ·.:, ·. ~- · ~lartepopular, g~ siempre_ll9ra tan · dulcemente ·q.ue
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parece que canta, porqoo revelá eternamente ,a ~atalidad
: . '. · . ·,dP,l dolor y _la gran tristeza del vivir, el.que i~spir6 a-.
. ' ;.' .. · :.- :Wagner sus épicas leye~das IDU8icales, a.Ltsit. sus . rap.· ·.
. «)dias, a ,Yerdi toda á~ obra artística, ·e1·, verdaderámente...
:· . · : ._ , mexici~&lt;?,.~h:¡ue.en todos l?s:paíse~ rui s~do. eJ al_wa mater · ~ · ,
· ·. ·· ••: de las mamfe~tac10nes estética·s nacionales, porque conser• · .
, • · · •. , : va toda a.u,pureza independie!}t.e .y propia, porque· es todo '.
·, · . amargura y grandeza, vivía múriendo, desdenado y des- '
· .. :·... ªJ!lparado por nuestros .. liécnicos; , enfermo de obsesiQti ' . ' ..:
· • . imitativa.
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· ~ +Qins?."u~ción P.Ííblica fÜé·ll~vada'por. la"·Revol~ció~ a . ..
. . , • ·. planos .más . amplios .y aopre :· todo ,lnas .h.~mamtar1os;
hacie~do frente· a la si~uació~ cread, por. ~os_. vi~ljos regí- . ,
menes burgueses que'~n _-su afá·t de ~finam1e_n to ·y per- ~ ·
. feccióp. de las cht~es_ privilegiadas, habjan dejado en pie ·

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�50

RODÓ

con toda su crudeza, la barbarie atávica de las multitudes,
como si las tragedias pudiera~ aplazar~e a ,:oluntad1 f?rmulamos sin eufemismos ego1stas e hipócritas, el umco
dilema piadoso y salvador: hagamos cuanto antes algo por

esas legiones desheredadas, si no querem~s que ellas hagan
algo trágico con nosotros. Y 1~ rev~lución con l?s ho~bres
representativos del pueblo, mvert1 mos las_ orientac10nes
fundamentales del problema de la educación. Ho}'. el
Gobierno presta atención preferente a la cu_ltur_a extensiva;
cree que la necesidad capital y humamtari~ ':s que fos
mayorías tengan cuanto antes una cultura mm1ma. pero
general; el impulso mayor se da a las escuelas rudn~entarias de procrramas escolares elementales y práct~cos,
ara combatir ~n el menor tiempo posible el analfabetismo
~e los clases populares; es pr_oblema. preferente el sostenimiento de muchas escuelas mdustriales q~rn res~ondan
a las necesidades de los hijos de las clases m':d1~ y ba¡a, que
ningún fin práctico realiza c?n \os establecimien~s escolares excesivamente universitarios, que sólo fabrican empleómanos o fracasados.
.
.
No por e:;o se descuida la cultura mtens1va; do~de
quiera que el Gobierno mexicano, des~ubre un gemo_ o
una cultura superior, que traspasa los límites de su propw
suelo lo llama carii,osamente, le hace huesped de honor,
le ridde culto como lo hizo con esa muje1· apóstol y po~ta,
de irradiaciones artísticas sublimes, que se llama ~~briela
Mistral y que el día 20 de Setiembre. fué 1:ecib1da en
Vera Cruz con los honores de un emba¡ador rntelectual.
La organización de las escuelas, sus programas docentes,
el número abrumador y excesivo de años escofares, la
enciclopedia inútil y morbosa, que antes car_acterJZaba la
preparacion y formación de las artes y profes10n~s reglamentadas legalmente; todo _e~e _cuadro ~edag6g1co, lleno
de tradiciones, rutinas y pre¡mc10s ha sido _tran~formad~.
Los planteles doc~ntes, enfermos de nmversidad enciclopédica y convertidos en modelo general, para ~da la
enseñanz;, creemos que sólo engendran la empleomama ¡' la
deficiencia laborante de las clases edncadas en,ellos. H~c1_en•
do el balance del período escolar de un abogaao, un med1C?,
un ingeniero o un profesional cual(iuiera, desde el estud10

LA EVOLUCIÓN DE L.!, EDUCACIÓN EN .MÉXICO

;,¡

de sus primeras letras, hasta que recibe su título definitivo,
teniendo en cuenta los años escolares que por una causa
fortuita pierda, veréis que ese hombre termina sus estudios
a los 25 años de edad como promedio, y al recibir su
título definitivo, ni siquiera está capacitado todavía, para
la inmediata lucha por la vida; porque lo atiborraron de
un exceso de teorías y conocimientos de ornato y necesita,
ya con el título en la mano, pagar un largo noviciado para
adquirir después el principal de los conocimientos el arfe
de práctico y utilitario de e:splotar en su provecho propio

la profesión adquirida.
En la corriente mexicana moderna, las escuelas para la
mayoría, que sólo busca en ellas el medio de adquirir un
conocimiento o arte especial con que ganarse la vida, son
menos universitarias, menos enciclopédicas, má'S prácticas,
más utilitarias, tienden alienar exclusivamente la suprema
finalidad para que son creadas.
Bien está, fomentar la cultura extensiva, y hacer doctorados y profundos especialistas en todo ramo del saber
humano, que éstos han de ser ní1cleo de difusión y perfeccionamiento cultural; pero este sello de conocimientos
amplios, profundos, excesivos, doctorales, no debe caracterizar la enseñanza práctica, la de las escuelas de la mayoria nacional pobre, sin patrimonio, que s·ólo se proponen

forja,• capacidades laborantes para la lucha diaria por la
vida.
Si se toma el balance de edad media, en que un hombre
recibe su título profesional, ( veinticinco años) y si se reflexiona, sobre cuál es el término medio de la vida entre
nosotros (cincuenta afios) se verá oon tristeza, que a un
hombre en ortodoxias escolares in útiles, se le ha robado
para la lucha por la vida, lo mejor de sus afios, lo tnás florido de sus energías y juventud, la edád más vigorosa y
productiva.
En una palabra, se ba rectificado por completo el con·
cepto educacional hacia orientaciones amplias y utilitarias.
Esta inspiración modema rige también la ed1m1ción de la
muiler, cuya preparación y formación, pa:a la htcha por la
vida en todo el concepto del vocablo, es en las colectivi-

. '

��64

RODÓ

l\Ianuel :M. Ponce, Miguel Lerdo de Tejada,_ J ulian Ca·
rrillo, J orda, Saloma y otros muchos co~ve_cc1dos por ~as
nuevas ideas y subvencionados por . ~l Gobierno recorrieron el paí~ reuniendo con venerac1on .Y amor tod~s los
cantos tradiciones y leyendas de las diferentes reg10nes
típica¡ pintorescas y peculiares del país, las sonatas _de la
raza y' poniendo su te?n_ica al servicio de es11s emo~10ne~
artísticas nacionale.s, v1 nendo el arte neta~ente mexicano•
suro-ió la música nacional que hoy substituye a la repet1ció~ fría y vacua de son~tas eur?peas, Manuel M. Ponce
escribe como List rapsodias mexicanas, con _l?s cantos populares como base y alma de sus COIDJ?Ob!C1on~s; en los
cafés y restaurantes se toca y canta casi exclus~vamen~e
canciones y trozos mexicanos, desde los má~ ar1stocrát1 ·
cos hasta los más populares; y. parece mentira, _señores,
hasta el cuadro y paísa~e de esos cent~os ha cam?1ado por
complete; en ellos dom1_na ho_y una franca y rmd?sa alegría emotiva, con mamfestacwnes de v_erdadera h~ertad
soci&amp;l; la vida es latína, descompasada, sm aquella tiesu_ra
y etiqueta ridículas que dabnn a loij cafés_ y centros sociales el extranjerismo 'y sefiorío de antano con todas sus
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...
intoler!mcias y preJmc10s.
En los cafés cantantes, en los parques públicos, en los
teatros no se oía antes otra cosa que música eur?pea; las
canciories mexicanas, la música nacional se consideraban
ordinarias e indignas de la clase acomodada,_ ~quella que
e11 el caló mexicano se llamaba de bnenas fam1has.
Aquellos teatros vetustos y sejíoriales en que la oli~arquía conservadora, gastaba año tras a~o enormes cantidades para exclusivo solaz de la clase ri_c~, hoy so~ teatros
y espectáculos dé arte uac10n11l y tamb1en extranJero, pero
de carácter popular, accesibles económicamente p~ra las
clases pobres convirtiéndose así en centros artísticos de
eficiente edu~ación popular. Los espectáculos que hoy se
subvencionan son para el pueblo pr~ferentemente, 9-ue e~
el que necesita la ayuda pecumarrn; la~ clases ricas, si
quieren óperas y espectáculos costosos, s1 desean refinamientos artísticos, que los paguen, porq~e pueden hacerlo,
que el aristócrata resulta piedra fal,;a, s1, no sabe tener la
elegante prodigalidad del verdadero señor10.

LA EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN MÉXICO

óó

Los pintores mexicanos de la época no se limitan ya a
la servil reproducción de lienzos clásicos europeos; surgió
la pintura netamente mexicana, la de cuadros y paisajes
populares nuestros, la de arte propio y verdadero, la que
inmortalizó a Goya, porque fué la expresión genuina,
vigorosa y caliente del alma popular española.
Hasta en el ramo teatral se han invertido las costumbres
y orientaciones de la nueva vida mexicana. Una ley revo•
lucionaria estableció hace años el impuesto por entrada o
boleto a los espectáculos ¡;úblicos; estableció tarifas proteccionistas para el arte mexicano y latino americano,
concediendo a éstos el uno por cienb y al extranjero el
cinco por ciento en adelante según el grado y sello cultural
del espectáculo.
El arte teatral en todas sus manifestaciones (""musicales,
escenográficas, literarias y artísticas) con ese impulso nacionalista, no sólo se propagó vigorosamente, sino que
puedo aseguraros que en corto plazo se apoderó de todos
los teatros de la República y de la capital; y hoy el melodrama español no tienG vida económica en nuestros coliseos, y los buenos autores del arte nacional que antes se
debatían en la miseria, es frecuente que aseguren con el
cobro de sus derechos, ingresos no menores de mil dólares
mensuales.
Es claro que en todo surgimiento de arte nacional, no
se llega de un golpe a las metas de la perfección; pero es la
base sólida de un progreso netamente mexicano, en el que
se manifiesta la fuerza y perfiles de una nacionalidad tangible y vigorosa.
Alm en ms carns ricas Ee abrió paso la transformación
revolucionarill; en los hogares dorados no domina ya el
desden aristocrático de antaño por el arte y tipos populares típicamente nacionales, también Ee canta y toca música mexicana.
La mano del Gobierno amplia y liberal se ve hoy en to·
das las manifestaciones de arte nacional, haciendo un acto
de presencia, nó para reglamentar y lmpobrecer las iniciativas, nó para re~tringir las libertades psicológicas, nó
para im¡;oner técnicas ni eEcuelas, sino sólo para impuli;ar,
para fomentar, ¡:ara prodigar ekment.oB y facilidades.

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LA EVOLUCIÓN _DE LA EDUCACIÓN EN ~XICO

RODÓ

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En él órden arquitectónico, que a vosotros tanto os
interesa, tambien ha tenido la revolución de las idea-s una
obra meritoria ei1 la ciudad de Méxko y otras de la
República, ad~ás de la monument¡¡ción y v_íeja arc¡uitec•
tura colonia:J, que como 8abéis ya, es grandrosa y abu.ndante, los nuevos palacios y C'lns.truccione_s públi~os y
privados, se hacen también del_ estilo colomal nrexi~o,
porque. un11 ley moderna para mípulsa:r es~ arte propio,
exime durante un plazo largo de contribuciones, todos los
proyectos sujetos a ese estilo arquitectónico, que es típi·
camente nacional, porque fué la transformación del arte
español adaptado a n~estras necesidades, tam\z~do por
nuestro medio influenciado por nuestras trad101ones y
.. '
arte¡, propios.
Y 110 creás-que son pocas 1118 construcciónes de ar~
colonial mexicano, que se han levantado d11rante los últimos años; nó, puedo aseguraros con
vetda? que la
capital d·e México, con más de una m1\lon de hab1~ntee y
enorme extensión, está tom.audo nuevamente su vigoroso
sello ~de arte colonial propio. La unti-estética y absurda
tend;ncia cte antalío de reproducir palacios, monumentos
y tipós de casas europeas, hechas p~ra el servicio de otros
medios otras artes, otras organlzac10nes y costumbres, se
va dest~rrando de nosotros, debido al resurgimiento y ten·
dencias del_arte nacional.
Las. artesfindias la cerámica preco-rtesiana, que tantas
perfecciones· decor¡tivas l~grar_a y que antes ?~uraba como
véstigio de un ª!te extinguido ~n las v1trmas de los
museos han renacido ahora y son impulsadas por la mano
directri~ del gobierno, con estímul?s, . con donativos, pre:
mios, concurs.os y ayudas pecumarias y morales de toda
clase. Las fábricas de loza talavera mexicana, las de por•
celanas·verdes de Oaxacar la estatuaria y cerámicas_ ~ndi~s;
tienen a su servició .sin costo alguno, modeloi,, estthzac10•
nes de pureza artística, dibu~os, a~uarelas? catálogo¡, -c-on
clasificaciones de époells, estilos e mfluenc1as, que carac•
t.erizan la evolución del arte indígena y sólo cuidan de que
las producciones no pierdan la pureza primitiva y sello
propio de la nacionalidad.

..

...

Esto explica porque en el talave~a mexícano per&amp;iste €1
eello senorial típico y primitivo de la leyenda, mientras el
tala vera de la reina español, pietde sn 'Sello hispano, adoptando decoradOS" .fr~nceses de un abigarramiento extrano,
incoloro y anti-l!stét:ico.

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Me -habéis heoho el honor de pedirme únll conferencia
para daros a conoce.r todo el proceso doloroso del problema
de educación a traves .de la. historia mexicana. El tema
1ira v.astísimo, me o\:¡liga a presentaros solamente lineamientos generales.
En todo!&gt; los esfuerros realizado~, en todas las luchas
políticas y sociales que caracterizan nuestrll historia, ese
eterM comba/e del preseri/e con/ra el pasado, observad un
esfuerzo conlltante y s11premo, que puede hacernos dignos
de 'vuestro aprecio como her¡nanos; dos grandes anhelos
han empujado tod_a núestra historia, el des~ obsesionante
de convertir en
hecho real _y verdadero la igualdad y
la - libertad sociales y políticas, sliste.ndadil!! en una base
econémica, [a tquitativa repartición de {a riqueza nacional
en manos de la mayor/a, forjando así 1~ verdadera delno•·
cracía y el a)ma de nuestro pueblo, dentro de un naciona•
lis1rto amplio, sin exclusivismos absoluto¡¡ y absurdos, sin
m~nifestaciones agresivas, pero propio y mornlmente
vigoroso.

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Para realizar estos anh~los Je civilización piadoEa y
humanitaria, el partido socialista de la revolución 1 a_rro•
vecbando la experiencia dolorosa del ;pasado, inscribió en

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Las industrias indias de los zampes y tejidos en su
f~rq¡a artística y legendaria, son impulsados por el Gob!erno_en la misma forma y con amplitud de mira e.sen•
cialmente nacionalista. Hasta los trajes populares han
sido obJet&lt;¡ de cuidado y de atencí-0n fiscal, el de charro
en el hombre y el de la china en la mujer, que se toman
como símbolo nacional, son hoy la nota colorida de gála y
arte en ~os lOlil paisajes, fiestas cívicae y cuadros popu •
lares mexicano~.
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RODÓ

sus banderas triunfantes, como sublime inspiración, el
mismo lema que vosotros lleváis con tan legitimo orgullo
en vuestro escudo:

La igualdad social y económica, la verdadera libertad y
el nacionalismo, "por la razón o por la fuerza."

DR.

' DEL ALBA
LA ORACION

c. TREJO LERDO DE TEJADA,

cJ'ai gravi la montagne et
je suis en plein ciel, .. ........ .
Paul Forl

Enviado Extraordinario y },fini&amp;tro
Plenipotenciario de México.

Santiago de Chile, Julio de 1922.

Frente al alba, desnudo _el corazón,
digo mi plegaria de cada día
y mis palabras locas y embriagadas
vuelan al azul como golondrinas.
¡Yo no sé lo que digo! Las ¡,alabras
suben de mi corazón, inconscientes;
yo las oigo cantar entre mis labioE
admirado de ver que me comprenden.
Es húmeda y celeste la alborada.
Por el espacio va el claro rumor
delos árboles, las agnas y el viento.
Está saliendo el sol.

•••
"Señor de la luz, Señor de los hombres,
gracias por esta jornaela de vida
que me permite contemplar el cielo
y besar la tierratmorada mía.
Gracias por estos sentidos sutiles
que me has dado para asomarme al mundo,
ellos me han hecho dios de un universo
vasto y maravillado como el tuyo.

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' LA ORACIÓN DEL ALBA

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GraciaE por éstas alas invieiblell
gue bas prendido en la arcilla de mi_ vi_d a:
vuelo con el!a.i, cantando, hasta el cielo
y me pierdo én todas las lejanías;

.,

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Aturdirse con aguardiente era el mayor encanto del viejo
Andrés; sólo en esos momentos se sentía fe.Hz, feliz como
aquellos que por fantocl;erías dejaban ca~r sonoramente
una tno.neda en su mano flaca y temblorosa.

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18ellor, Señor, me voy! Ebrio de ~spacio,
se diafaniza el barro de mi cuerpo;
siento rumores de alas en mis hombros;
[ llle llaman tus horizóntes abiertos l
.Sergio Ab-ia

Todas las tardes tocaba la .flauta en el portal. Su vida
era muy sola, muy triste, ~ veces amarga, cuando no 'álca?zab~ a ganar lo necesario para m~ntenerse con su perrito crnerone.
Parecí¡¡ .sacudir todas las penas de su miseria cuando
.acarici,aba la flauta con !.u boca hambrienta; en esos momentos el perrito más hambriento que su amo, sollaba, so.fiaba ...... es~uchando los silbidos desconcertantes de aquella flauta vieja.

•

rne hace elev¡¡,r !os ojos ni espacio;
por las alturas pasan golondrinas;
mi coraz6n lafl acompalla ávido.

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Eli CIE.GO DELk PORT.Ali

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¡ No sé lo q.ue tengo! Un anhelo ardiente

,,.

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. \~ ~ /,,:'
.~_.:·.::\ ...~~...

•.

Frente a la clara matinada, siento
que se cub~en misJabios de rocío;
el' amfo1 de decirme entero a Dios
me ba dejftdo mudo y esj;remecido.

.".

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•••

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.. .

¡ •• ,,

. --:

'.

Gradas por esta. tristeza innombrable
~v11gorosa sombra de mi Destinoque hac:e doblarse mi frentef ~n silencio,
para soñar lo que nunca ha s1d9 .......... .

,.

' '

r·, •

Gracias por este &lt;!or&amp;zón vibrante
.que plU'a amar me p~siste en el_pecho;
¡ nido de ,ai;nod por el he conoc1do
la ete,rnidad encerrada en un be.so.

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G-racias por el suave dóu de llorar
cuando la noche llégá a mi camino;
- sin las láo'rimas, Se!iOr, po sabría
cu~n dul~:es la miél de mis regocijos.

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Pero ¡oh dolor, cuando al día sigui~nte amanecía sin
un cobre y .sin nn pedazo de pan que tirade a su p&lt;&gt;.bre
perro que. ladraba en ademán de protesta.
Si no-fuera por 'Ña Juana que tenía tan bnen corazón,
q,ue se compadecía mág del bruto qoode él habrfa .sido capaz ~é llorar ~ moco tendido, ..... y de pedirle perdón a ro
humilde perrito,
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=Sí, me lo mataron, ¡nalditos., .... , .. y amenazaba su
cielo con la má11 enorme rebeld/a de su alma.

·····~············· ........... .....

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Él ya estaba viejo, más víejo que su flauta¡ su único
amigo le había abandonado, en sus andanzas no lo acomJ!ll/laría. nunca ya., .... se moriría de rabia y de hambre.,.,.
Y le causaba más pena al sentir unas cuantas 1áuri.mas
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que rodaban por sus ojos opacos.

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EL CIEGO DEL PORrA.L

-Sí, :&amp;a Juana, me lo mataron, me lo mataron los cochinos; el perro no hacía mas dallo que buscar la vía ......
toos tenemos derecho a comer. Y en un arrebato de odio
contra su infortunio, con todas sus fuerzas arrojó la flauta
al suelo haciéndola pedazos.
Y sólo entoflces se sintió huérfano, ahora sí que estaba
ciego, los ojos del perro eran los ojos de él.. .....
-Déjeme llorar Ñ a Juana, deje este pobre viejo que
llore, que ya no se parará más a mendigar en los portales,
para mí ya ha terminao too..... . Mi maire al morir me
dejó el ñato, ese perro qt1e era mi vía . ....•... que yo quise
tanto 1
Hágame el último favor, Ña Juana, Iléveme al hospicio,
quiero morir allá, allá, solito con mi mala suerte; no quiero
molestarla con morirme aqui.
• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • ••••••• e, ••••••••••••••• • • • • • • • • • • • • •

MARIO NA VARRETE

s.

DE LAS NOCHES CA.NSADAS
Qué culpa hemos tenido, si inevitablemente
nos arrastró la vida por el mismo sendero;
y al llegar a mi puerta, cansada e indiferente,
no temblaron tus labios bajo el beso primero.
Nuestro amor, del principio hasta el triste momento
d~ su breve agonía, se ha mentido carillo;
mientras tanto en la sombra, como el remordimiento
del sueno fracasado, surge el llanto de un nillo.
Pobre, humilde retof!ol dejémosle que duerma.
Alentará su vida mi propia sangre enferma
sufriendo la tristeza de tu carne vencida. '
Y, cuando abra sus ojos al_ contemplar de cosas,
acaso nos preganten sus pupilas llorosas,
por qué le dimos vida! por qué le dimos vida.
Jorge Latt Ho, maeábal.

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OANZl CUADRADA.
TliLujo de E:-TlU.DA GÓ:\IEZ

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��AII.MONíA. EN GRfS

Te busoo porque sé que tu venida
Dios la empuja. dulcemente
hacia. el claro remanso de mi vida

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EntrarÁs hasta. el f.orido de mi vida
como el agua mila"rosa
que riega las enttall.as dP, la tierra.

ARMONÍA EN GRIS
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Con el alma de ensueños florecida
voy buscándote doliente
por todos
.. los .caminos de la vida .

•:

. Y mi carne _que sueña un imposible
vibrará maravillada
bajo el suave milagro de tus manos.

J.

La luz de ta recuerdo me ih¡.min,a
y se torna lentamente
espirítu en la seda de mis manos.

•

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Loca, locamente bajo los cielos
va llamáhé\ote mi vida,
l\bria de inmensidad y luz de estrellas.

•·

La voz ' de mi tormento se hace pura
para modular tu nombre
en la solemne paz de los senderos.

Y marcho como un viejo penitente
con los ojos inundados
de un BU!I\Ve milagro de ternura.
e

Dios me habla de tí en la maravillosa
claridad de las mañanas
y en la voz de los vientos vagabundos;

..

en el cAntico azul de las campam-s
y en la música doliente
que brota de la fuente ilusionada,
Y así voy caminando con el alma
hecha 1,1lbor de pensamientos
por todos los caminos de este mundo.
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JKoraga Bustamanl~.

67

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·"Lás mrtsas escdben,:• qa-.&lt;J.iého el .F~e~áticil,Cansino;
-..:..A,sseJ'i°B; la inusás: escriben''... ,. ,.. · : •. ·:. . ._ · .
Las lllan_pS ·de nác;ir, de bella" transparencia .rosácea .
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~á.ljdez ~erami~a que liaw ori&amp;itta'do poetnas plasmado~
.
'. ~n mfin¡tas· ~ehpade~as; hf&gt;-~ deJad~ .la :emocíó.n .que· ba-:
·.,, ,~ :·, ·Jo ªº!!-, dedo!! .ex~r1me~t~ra el. p1a?~, {&gt;ara s1;1gerirnos
·
, la poes1a ·toda de su esp1r1tu,. tan delicada como. un poé·•
·· ·..' ·' - _-~ :_d~·Yerlaine_; ~ya pluma. fifoil G'im,pr!)gllaQll .. de ~- ,
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�RODÓ

70

LETRAS FEMENINAS

saciones femeninas que casi_ descon?C_íanse, legan ahora la enormidad de sus intens10nes espmt~ales;
¡ Las musaa escriben l ¡ Las musas escr1be!l ·," •
Estas ninfas de la fuentes sagradas; Ao1de o :M~lete de Pausanias; que-en el decir de Alberto _Gmllen-,
"llevan la et.ernidad bajo la falda: una eternidad .q_ue
todos saborean lo mismo que un bombón", y que hicieran exclamar al poeta Samain:
Lujuria, negra fruta del árbol de la vida, , .
que encrespas los deseos, mortal fruta proh1b1da.
Tiara de los Césares con alma de ramera,
collar de las hetairas de rojas cabelleras.

Lujurie yo saludo tu culto y muy profundo,
poderío: Inmortal Emperatriz del mundo .. ;
estas ninfas son poseedcras-así me )o han revelado-,
de un espiritualismo, se dijera, super10r al de nuestros
aedas...
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Las sensaciones de sus aln,as: puras, em riaga oras, armoniosas, cual cascada milenaria de
arroyo cristalino
.
que garrapatee serpentmo;
llegan hasta mi alma en clarísima canción-dulce v~nganza-, rememorándome las suyas: corazones amplios
para el sentir.
.
F · • L ·
¡Oh las que intai\o fueron: Aspasias, rme, eis,
Safo ~ María Magdalena, y aho_ra rivalizan en Belleza
y Arte con los artistas y escritores, cuyas obras acusan el ;eguero de sensaciones dejadas por una alma de
mujer l...
l tó ·
Y es en esta tierra virgen, exuberante, p e rica en
juventud y naturaleza: América; en dond~ el ,alma femenina ha cantadtJ con mayor intens_idad, la tr1log~a _que ~antiene el pensamiento latente, uméndonos al umco fm de
de ésta existencia: la vida, el amor y la muerte!...
l Oh, !ns sugerentes páginas femeninas l. . -

71

A travez de las revistas y publicaciones, fascículos, libros y antologías hiiipano-americanas; que manifiestan claramente el deseo de orientar a nuestros públicos a un elevado fin cultural, llevando los ensue!los e ideales en se•
guimento de una grande renovación espiritual, figuran al
lado de bardos de sólido prestigio y general reconocimiento, versos intensos y hondos y delicados, prosas poemáticas de notables méritos, novelas encantadoras empapadas
en el barniz de la sinceridad, debidas a la pluma de nuestras mujeres americanas.
La literatura femenina europea, que representan entre
otras, en elevado valer de significativa idealidad y gay decir: Lucie Delarue- Marrirus; la Condesa de Noailles, a cuyo volúmen de versos Les forces eter11elles, , l' Academie
Frangáise viant de décérner la plus haute recompense dont
elle dispose"--Roger Allard; Leontine Zanta, que me ha dzleitado con jugo,ísimas páginas sobre La psycl,ologie de
femenisme: Le femenisme et l' l11dividualí-sme femenin;
Mme. Aurcl, Jeanne d'Urbille y Coletell-Iver, que han
escrito, la primera, un admirable estudio sobre Rodin, y
las restant.es novelas de la guerra, bien urdidas e interesantes; Colette-"\Villy, esta mujer que deecribe en sus volúmenes las perversidades que ofrecen sus carnes; Cécile
Peren, quien en Capti1•es, "exprime en vers correctli
les plaintes des femmes désolées de ne pouvoir prendre
une part active a la guerre"-nota de J ulien Ocheé; la
poetisa Jeanne d'Ophen, en la gran Lutecia "que irradia
por todo el universo y obliga a su estudio y a su admiración"-Camille Mauclair-; en la patria &lt;iel Dante, toda
una numerosísima falange; Ada Negri, la primera por su
valer, que se agita, ama, llora y hasta introduce nuevas
formas; Matilde Serao, Luigi Orsini, la baronesa Yolanda; las que profesan o profesaron en el dinamismo lírico:
Amalia Guglielmineti, Margherita Sarfatti, bibil!a Aléramo y Annie Vivanti; las Alessandrina, Canova Padigaru,
que ha publicado libros encomiados por la crítica italiana;
Cordula Poletti, cuyos versos acusar: evocadoras reflexiones carduccianas; la futurista Luigi Russolo; María Givanni, comparada con la Negri, y de la cual ba expresado
el discípulo máij celebrado de Marinetti: Paolo lluzzi: con
"ser la poetisa dotada de un raro y prepondeninte genio,
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dándose en cada: estrofft con l!O acento musicél muy poeo
familiar entre las literatas italianas'1 ; l~s rum11nas Carmen
$ilva y 'Mme. Elena Vaeareacu, de tQ&lt;ios co11ocidas; }~e
ibedcas, otrá pléyade no menos numerosa: doll.a Em1ha
Pardo Bazán, que ha tlejado una enorll!e ~br_a-esfuerz_o
irite)ectaal pa:tecído al tle su rolega de mc1ac\Ón 1 el macizo Pém Galclós- dando vastísimo trabajo a los futuros
criticos de ~u 'abo;¡ Sofía de Casariova, poetisa; la novelísta., cuentista y coméatarista Cárm,en_ de Barg~ ( Colombine), que ha tr11,id.ó para su ;!OnQc1/mento altfa1mo~ valo.res portugúeses qúe desconocra y en nada .d ~merecen en
imponerles como dignos sucesores _
&lt;le su mas fuerte :maestro: Egáde Queiróz;Angela Alcaide deZsfm; ConcbaEJpinl\ de la Serr.a, es€ribiendo vohimenes de 300 a 40q página~ \l,e te~o cada uno, novel&amp;s· fálta&amp; .1e eonstante rntere~; Geftrudis. Segovia; la ¡;iotable c.uentista Carlota Remfry de Kidd y la polemista. y crítico, Margarita Nelk~n;
tooas estas mojetes; mada,mM, señoras o ~e~oril.$s, qne
representarl el ir1telectualismo femeni~o delv1éJo mundo~
hab\oeon preferer1cia de Ja producci6a latina que creo conocer un.poco-; tro¡:iíezan en estas tierras que tan J:&gt;6regrinamentll rebajar~ Pío Bsroja, c.on _letras del mismo
sexo, que en nol:¡le lid, pueden coro petir con las cultoras
espiritualei. de aquende ej Atlá_n~co.

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73

. E1r pués, labor de fines dél siglo p.iSado y princ1p1os
del nuestro; lábor inaudita, robustecida. por "la alegría,
9.µe es el ainbiente de la acció,n, y el entusiasme, que es
la, palanca omnipotepte'' - Rodó- ; este verdadero nacimíento de la producción ~riolla, sin manifiestos éal'actéres de eterna copiandía y en camino de precisar rasgos
indelebles de literatura propia, como casl todo el resto de
Améríca, castellana.
El ca:npq literario y artf.stico argentino, refot~ado por
la masa emigrasora, considerablemente por cierto, produce en él áni_mo del que se acerca a contemplar la a.cción
d~sárrollada por Ja. juventud de aquenae los Andes, una
marcada inquietu_d: dnminación que, con un propósito tan
sostenido como el de nuestros hermanos pampinos, puede
Juperar.se o igua)arse dentro de la ·e strategia literaria.
Pe10 nuestra Juventud d11erme, sueñ11 s.1 borde de una
reiilidad que no pasa más allá de. ser una caritlosa imaginación, .. La narración: de Ovidio, con peque.nas nriantes,
sobre 811 e9ncepto mitológico del sueüo, pesa lamentablemente sobre nuestros númenes, íanatiz4dos por un exhibícionismo estúpido y relajado por ún instinto sensual, rna,
terial, y de matona je muscular, que hace dcl stntido artístico, una profesión lucrosa como cualquier otra.
¿ Qué habría respondido hoy nuestro Guiador, al ver
frustradcs los propósitog .que abrigó mediante la encartiit•
ción del ''venerado ll}aestto, a q_uien 59l(an llamar Pr6s.perd', ante esta orientación de practicismo inacabable y

destructor?

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La mentalidad femenina, ha tenido puée, un buen sen-

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Argentina y México, se dispuhri en justa amlstosa y
leal, la preponder11ncia éultu~l de toda la América con
habla de Cervantes.
.i\aí se comprimde el ambiente amplio - insup~rable por
la ju ventad reemnte del Centro y Sud del continente, desarrollado por la intelectualidi\d de las márgenes del, Platá,
La Colonía, no engendró, en sentido alguno, lllDJ¡"Una
orientación definida hacia la literatura l)llcio~, oomo no

LE'.I'RAS FEMENINAS • •

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preparó t.am poeo, barbechos para las generar.iones venideras de los demas países que 1:;on:ienzaban a independizane.

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dero- de eficaz comprensión, y encontr:;do en ese camino
de sana pexfeccíón, ni reti~encias, ni 'pr~juicipi, necios que
perjudicasén sus exclam»ciolles e inquietudes. Así, como
en el Uruguay, Cuba y Mé;xico, ella h11 ido desdoblando
su alma ~ deseos, intenciones, eu fin, toda la sensibilidad
femeniI1a trlaradllosamente complexa; a tra\'ez.de la vibración enorme de un _poemij, un trczo más pócmático que
novelesco, en que ha ofrecid◊ un fragmento de ~u incalcu •
Jable ~ntimiento espiritual.

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RODÓ

pah1la11 en las p!Íll:Ínas de estas pensadoras ferneniq.._ - ·
.El tema é&amp;pecalado, por muy abrupto ,qutl ,sea, no inti- _·
mida la cqnsagración .Para. un estudio!' concienclti.;p"Q(es, .
tos temperamentos modernos del pen-.uniento femeriirio
_americano que todavía está incnbandose.
•
.
Todo. vuela !uave, armo~oso, delicado, j1mto a lo seeu:
do;_ macizo y bien eonstrmdo; compreqdiéndose la vigo;- ·
-\'Os1dad d., Is pluma y la robustei de un bien equilibrado
· ,entendimient_o.
·

Y, viviendo .; apurando la leetura de laa P'ginu, por
el mornento,expuesta8, cual un vuelo fugaz qu11 quiere lier
intenso y bm.;fico,: con la expre~ión de una corta labor di• .
vulgadora-, de:Ia intelectlll!.iidad femenina _~iapano-~me•
ricena, comencemos por conocer a estasmuJere&amp; artlll~
acaso, un poco_Jllás ertistae que 1?8 hombres[·;.:
· ·
-!•Un tilósofii...:...anot.aba Enrique Federi_co Amiel-, •• ·
un escéptico que busca Ulld hipótesis plausible_para expli·
carse el conji;iito de sus experiencias".
- ··
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Nuestro sexo contrario, al introdu~irse por .et camino
obataculoso de 111 filosofía, resulta quJ, tambi_én llevan
ellu, un poco de elle escepticismo atnargante, para l!luch011 _
de insalvables consecuencia, fatales .•.
· No intento ironizar el pensamiento de ese espíritu doloamente sufrido que eséribió 811 "Diario Intimo", -pnra sa-tisfaeción de su alma. y exégesis de cuanto pud_o lu,bcr al•
canzadó, iin glória, con aus . conocimientos científiClllt e .in·
-_ tencione$ artlsticail, hin malamente adoniiecidas por \ID i"n·
justificad~ ólartirio·- de anonisU)o: .,
. . -· • · . •' ·
Sólo qu-¡ero declarar qu~ ~ - especula~ot;1_ee• filo~ficá•.
lían encontrado en la ~publica de i!Uestro hbértador San · ·
.. Martín divel'8()8 motivos dé estudio• y bien cimentados
juicios críticos;· dando luz, en donde la investigación inlia~
culina ha explota:do no con el acie~iattte la ~nstaoeia femenina colO&lt;Bda en todt111 sQB múltiples manifes. ~ionBl', ,-eqqerido por:·estoa conocimi1111tos,_qqe elevan el
· nivel munl del que loa practica.
_ · · ·· ·
-- ·
_.- Obaérvanse ul espíritus que hurgu~!ldo conoci~ien,
tos, meditan con ahinco en los proced11111entoB ~losofieo&amp;
de los maestros y discuten sus · teoría.. ·con plausibles- re'. ·
sal~ados.
_.
Brunilda Wien, alumna de la Facultad de FilOBOfla y
Letras de la Uuiver,,idád Huenosairina, me ba interesado ·
por la solidez de sus eetudios y su docta erudició.n.·
-·
Codeándose con ella, Zulema Viacavia, la Herzowich o
· una Formissl,.110. tienen la lógica propiedld de eer ciadas.
· Los grandes fihi~of&lt;&gt;11: un Pintón, un Séneéa, Cleanto,
Eplcteto; Heráclito, o un Kant, un Leibnltz, Schelling,
Hegel, Schopenoahuer, Nietssche, Renán, Berg-, etc.,

'lli

"•

La historia, tampoco deja de inter~r a n uestra11 mu- ·

. jéres. _ · ·
· · ·
·
_
·
· 1:,a i1_1vestigación, ,que .ªl:&amp;nza .hasta 111.1! lindes ~el perí~- ·
do. 1nca1co en el P~ru, or1gma biillos ~rozos narrativos, 4ue ·.
el mtelect,o fememl, hále dado basm herm0808 toq!]es y _
ret,oque, CQ\uetones.
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- _. - , ·
De-~
·estas andanzas en los camºpos blstóricos,"1:ianse aprov~hado para dar_forma 'real a sus novelas y .cuell•
tos nacioualistas, crioll08 o tradiciémalistas. · ·
Pero lu hay, que hacen s1i apostolado en lá historia..
. Si no !lle ~uivoco, Ma~a Inés Meu~oza de Rodl'iguei;
_ h1lce -sa_p•~tis1m?9 ~tud1os s_ob!"6 archivos colonia1es y
~.• .-untos h18tó~1cos argentmoa, ·con paeiente minu.•
c10s1dad. y abun.laltcta de detalles.
·
··
Dolorea .L~valle de La valle, secúndale, con razones dig•
_DIIB de mención. · .
·
,
·
Ji:1_poema en .prosa registra en Amérie&amp; origimilísimas
págÍDBS ele neto individualismo femenino. ·
·

·':.

. _Cultoras de ,d!stin~ gustos y países....:.reflejando la vi- :
s1ón local alguno~,-'-b1furcan el poema por los-senderos
de 11111 cuatro parrillas .de que hablara Pedro César Dominicl.
_ Adela Di Oirlo; de•de las rolumnas de Caras y Caretas; prim7~ y en Canc!ones para Ni'fl?s y recient.emente
La Canc1on ·de la Aga¡a, volúmenes; Junto con la Esclava, trozos "escritos al correr la pluma"· ·cu¡o anbdRdo lo indica t.odo: "frues eentimeotalea" 'de Celia G.

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u¡:TIUS FEMENINÁS

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En ei cuenco, la i.dealidad, el feminismo, no cal~· tanto

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el sexo que lo escribe.
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Lóa temu mixtifóricos diluyel,l todo intento femenil.
Gtirna es un11 amalgama de buéno y malo, rtoble y baja,
materia.! espiritual, donde casi siempre la muj~r es el ce11·
tro y Bu sostén; -el persona.je tardía él interés, pero no re•
baja. el 11\érito.
Asimismo, la n::ivela corta es felizmente ~xplotada,
ofreeiendo el reguero que conduce a .la más alta valorizil•
ción de la Belleza 'y el Arte, el noble Arte: "llama espi·
ritual de toda civilización" como le denominara el escritor
inglés Barllétt D. Conlan.
. Luis_a Israel_ d.e Porte~a ha publicado un tomo de. cuén•
tos: Vidas Tristes, exeg1~ándolas como que son "reales y
sentidos, y úniC11rnente -pretende¡¡ amortiguar el ,golpe de
todos los que habrán de caer desde lo alto de 111 Ilusión."
Amor y Mete/J1•ologla no he de olvidar; volúmen debido
a la pluma de Victoria Malham;&gt;.
Ada M. El!l.e!n ofrece cu11de.rnitos destinado• a las BÍ·
bljotec¡¡,s ¡nfantiles argentinas eon cuenteeitos amables,
que más de alguna buena madre ba de relatar a sus hijo~
con el cill'ifio paternal manif.estado a la terneza que comienza a abrir el alma, los ojos y el entendimiento ...

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~do por cierto, ofrece. una aportudidad m!lyo.r de conoci•
!Diento por cuanto, extractos oportunos, pueden dar uM
idea casi completa de la ~ensibilidad lírica · argentina del
momento.
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( Continr.¡ar4)

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No obstante, el 11entido poético, aunque. no muy prooi.-

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Esto es cuanto conozco de toda fa prosa femtmilla ar•
gentína, q_ue supongo más robustecida con obras desconocídas por mí, y cuyas cau8af tienen su solución en las )tneas que anteceden .a estas otra1:1.

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EMlLIO COURBET

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de Oa.relli, revelan un temperartiento de una sensibilidad
exquisita; re1n1ltando libros J&gt;Ol'.máticos, emotivos que,
desmenuzándose hoja por hoJa, i tnpresionan el alma en
convulsiones sencillas ( de bondad y belleza ... )
A renglón SP,guido citaré II Edda Márquez Palomeque.

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ESPERANZA.

PE!.)UEÑOS POEMAS
Vamos por la vida

Sembrador, tú no quieres en Otofio regar gran os fecundos

Recojamos junto a h fuente que canta, todas las campanillas que quepan en nuestro delantal, rodas las acacias,
rodas las rosas que ha dado el rosal: blancas, encarnadas,
rosadas. Más, más aún recojamos, y luego, sonriendo,
marchemos por el camino que conrluce a la ciudad.
Regaremos con ellas los pantanos y las aguas estancad,is, y la ciudad y las almas de los hombres, se llena~án
del olor a rosas, a campanillas y a acacias.
Vamos, vamos pronto, antes que nos vea la luna ...
La tierra natal

En t•1s montañas azules en que hay tanta vida, yo no
desdeñaría vivir.
Al amanecer, iría a la cascad,i qae serpentP.a y me bañaría en las aguas claras y luminosas. Después descalzo,
pisando el rocío que lloró la noéhe, tornaría con los ojos
al cielo a mi rústica cabaña, donde el desayuno cálido me
esperaría.
¡ Tierra l I Besaría tus plantas, tus yerbas, tus rosas; oiría
extasiado el dulce trina&lt;r de las aves y hasta el insecto que
relumbra en la gloria del sol, ro.e colmaría con su bullicio
de gracia y luz .
Viviría bajo tu majestad silenciosa la verdadera vida:
bP.Jla, clara y sonrosada. En tus montañas azules en que
hay tanta vida, yo no desdeñaría vivir.
¡ Oh, tierra querida, tierra natal!,. ....
MARIO

!iharno M.

y la tierra que ansiaba

en sus ubres de madre el germen sitibundo
espera nuevamente tu canción clara y brava.
Sembrador, ya regaste 1os mundos de la vida.
Cada grano e'!- la tie~ra será vigor y brisa.
Sembrador, mira al c:elo: el rocío no olvida.
Sembrador, mira al cielo: el sol lanza su risa.

Yse llena el sendero de verdor y fragancia.
Brilla el grano a los léjos con un signo de amor.
Espera la cosecha que será de abundancia.
Sembrador, sé paciente, espera, sembrador!. ..
Pedro Alarcón Jaramillo.

. .'

�Fnrndsco Cc,nlruas
Dibujo de Emma Garnz

�GRITO
Ahogar el delirio que me muerde
sin una lágrima sobre el campo verde.
I

Pastorear un rebaño por los cerros
y ent1·egarle el cadáver a los perros.
Perderse por las cóncavas montaflas
con el miedo temblando en las entraña111.

,,.
Ser una sombra errante hasta la mue:.·te
y ahogar la locura de quererte.
Y cortarle, como a un dragón infernal,
las siete cabezas a este amor in mortal ! .. :

R. Meza Fuentes.

�FJ!AGMENTOS DE UNA 00.MEDU

•

FRAGMENTOS DE UNA COMEDIA
Liminar
La acción general de la obra, aún en sus escenas triviales, requieren en su desarrollo, una intensión altamente
11sentida. 11
Es la lucha-en cierto modo-, la lucha enorme por
extrangular el monstruo del II prejuicio u; la locura de los
años juveniles, el espíritu complejo-en el amor-, de esta moderna juventud del siglo XX.
La cuestión es "vivir intensamente" la comedia. Durante su desarrollo, la emoción ha de ser presa de los personajes.
·
Quietud mansa, conventual, miéntras las tragedias de
las almas retuércense en la angustia de la vida.
Sucédense las escenas, lentas, sus.ves, aburridoras; como un cansancio de vida provinciann ...

ACTO PRIMERO

83

J!I06ición que Ia vida, con crueldad, bálerelegado a una miseria que llevan oon resignación.
Más adelante, una canción sentida - esas que en los
campos con su silencio penoso, sensual, nos toca el alma-,
nace en los labios de Rebeca.
Es Primavera, y agoniza la tarde. Claridad solar, que
luego la luna ha de posponer.
Al levantarse el telón, lejos, quedamente, con una suavidad delicada, álguien arrulla otra canción. Llega hasta
la escena, apénas apercibiéndese. Asimismo, las campa1rns
de la aldea siguen la tocada del crept',sculo: muy quedo,
monótono, como un viento suave que trajera y llevara ...
ESCENA PRIMERA.-EXEQUIEL Y JUANA
EXEQ,UIEL:

Te equivocas. Aunque el ambiente es tan cansado, al
agradable aire que por estos Jugares merodea, remoza los
años con admirable realidad ...
JUANA:

Tienes razón; sobre todo aquí, la tarde está muy fresca. Como la brisa es suavísima ..
EXEQ,UIEL:

( Sentándose en un escaño). Esto no podrá hacerte mal,

¿ no es cierto?
JUANA:

Patio provinciano. Jardín y maceteros con flores di ,·er1as y arbustos verdegueantes. Asientos rústicos de madera, distribuidos con armonía. Foro, tapia que las enredaderas y rosas han de cubrir los ladrillos que la carcoma
del tiempo muéstralos desnudos. Un ültimo rompimiento
supone el camino real.
A mE_ldio escenario y, bajo la enramada que forman los
arbustos, Juana.
Más tarde y, cuando la escena a permanecido por instaii.tes silenciosa, Exequiel, con aire fatigoso, entra en escena.
El aspecto de ambos, acusa al individuo de rndiana

Yo creo que nó. La vida en estas tierras desarróllase
con tanta gratitud para el extraño, que hasta ellas llega;
que aún Im, recuerdos de la edad pasada conviven ahora
en mí ... Y fi¡¡-úrate, viejito, que hasta he venido II coser
aquí ..... , (Sonriente).
EXEQ,UIEL:

Eso poseen los pueblos apacibles como éste. La mansedad enorme en que siempre vive el poblado provinciano,
hace grate. la es lada en ellos ... Esta quietud que a mi,

�BODó

Si

FRAGMENTOS DE Ul.-A COMEDH

músculos remoza para que el trabajo no me canse, me llena de entusiamo, me da v;gor, vida, emoci6n, todo ... absolltamente todo ... (Pausa). Estoy satisfecho del abrigo
que esta casa solariega nos ha proporcionado.
JUANA:

(Coo resignaci6n). Quién lo hubiera creido ...
EXEQUIEL:

Sí (Con pena). Tienes tú raz6n. Lo que en un tiempo
fué objeto de risas de nuestras relaciones, hoy como una
nueva madre, abriéndonos los_brazos,!nos ha entregado la
reliquia del cariño paternal... Quién lo hubiera creido,
quién ...
JUANA:

Y sin embargo, te quejas de la vida ...
EXEQUIEL:

Sí. No obstante la rechazo. Pero lo hago con raz6n. La
vida, Juana, es egoísta, dolorosamente egoísta: lo que hoy
ofrece, mañana quita, arrebata ... El encanto que a la juventud ofrece la vida, es como una lámina de finísimo
cristal: una vez trizad'l, la ilusi6n loca, afiebrada, de los
alios iniciados, se va diluyendo... esfumándose cual un
nuevo encanto ... (Resignado). Qué diablos ... Nada es estable en la vida .. .
JUANA:

Lo mismo digo yo; y me manifiesta pena, un decaimiento tenaz que no comprendo, cuando tú, ayer como
hoy, recuerdas los hechos pasados y no te avienes con el
presente ¿C6mo será entonces tu porvenir? ...
EXEQUIEL:

El porvenir ... Mágica palabra!que obsesionó mi juventud. El porvooior ... (Pausa). Ahora que los años, doblan
los hombros y llaman a la tierra, ¿por qué pensar en no-

8 otros? ...

¿ Acaso el amor, que hace afios, fué senriente
como esta Primavera, no dejó retribución? (Pausa). Juana, la v!da es egoísta, profundamente egoísta_- y martiriza, prec1sament~, a nosotros, los soñadores de quimeras ...
(Utra pausa). Sí Yo divisé en mi camino lo que había de
ve_riir, yo presentí 1~ que mis ojos, hoy, se complacen en
mirar: Rebeca y Lms Alberto ... La ley de los hijos obraba en mí. Y sonriendo, con la alucinación más noble en el
alma, forjé, prematuramente aún, al hombre; al hombre
cuyo esfuerzo e impulso propio, hiciera color de rosa lo
que1 cues~ sangre con3eguir ... (Después de una pausa y
co~ entusiasmo al recuerdo de los hechos pasados). Yo luche desde pequeño. Yo tuve martillo y cincel en mis manos; chuzo y azadón sirviéronme de buenos amigos, y las
ta~des ;~epusculares ofreciéronseme para la educación de
m1 esplrltu. (Con pena). Más tarde, yo era un hombre; un
hombre r.uya ambición, era imposible d~tener, imposible...
Había dinero en mis bolsillos y seguridad en mi voluntfld.
l:os aüos no se había? atropellado por pasar. Con veinticmco años 1 y yo pod1a hacer sonreír un amor; uno que
sólo conociera el cariüo;querer, únicamente; el dinero que
solo pronunciaran sus labios, el necesario para una decencia posi_ble dentro de lo normal. ..
JUANA:

Tú también, eras egoísta ... ·
EXEQUIEL:

Sí... Egoísta; pero egoísta con un fin determinado: un
fin que prometiera a estos pobres ,iejos un descanso grato
a los años que fueron noblemente trabajados ... Pero la fa.
talidad ...
JUANA:

¿Fatalidad? ¿Y por qué fatalidad, s1 el destino así lo
quiso? .. .

�FRAGMENTOS DE UNA COMEDIA
RODÓ

16

EXEQUlEL:

El destino: también es cierto, El deitiuo ... El ahuyen•
tó de mi camino el cariño qué redime, el amor que enno•
blece; jamás en plena juventud, llegó a mi .':era de amb\·
cioso una mujer ... Y al correr los años, mientras el esp1•
•ritu ~dquiría caud•les de conocimientos y el dinePo an·
mentaba, un día: los amigos, n quienes busqué porque los
imaginé sinceros y 1,obles, franquearon la puert'&lt;l del iluso,
cuya ambición todaYÍa 110 cesaba ... y fueron ellos, los
amigos , los que me obli«aron
a amainar
las v.Jas del bar·
o
.
1
co ilusionado, a derrnmbar los cast11los, a estagnarme en a
ruina ... (Pausa). Y me dejaron sólo, abandonado, tal co·
mo había llegado; y, aunque no viejo moralmente al ce•
menzar la nueva lucha pot• la vida; abatido, perdidas las
fuerzas, tú, como una bendición d~sconocida 1 te lltraYesas·
te en ¡nedio del camino ...
JUANA:

(Emocionada). Ob. Sí. No m~ hagas re~emorar 1~ que
pasó ... Que aunque loa mios han puesto meve en m1 cabeza, la emocion anuda la garg:mta y oprime el corazón ...
EXEQ,UIEL:

¡Juana!. ..

Jl/ANA:

¡ Exequiel! •••

Hace tiempo que estamos aquí y, sin embargo, cuando
principian con la serenata no pego los ojos en toda la noche.
.REBECA:

¿Y por qué?

EXEQUIEL;

Lo ignoro. La cuestión es que la noche se me hace síglo. .
REBECA:
Así es que no duermes bien.
EXEQUIEL:

¿Bien? Desde hace varios meses. U na intranquilidad
enorme embarga mi espíritu; y pienso en todos, en J uana, Luis Alberto y en ti. Sobre todo en tí ...
REBECA:

¿Y por qué preferentemente en mí?
EX.EQUIEL:

Porque tú no puedes continuar en medio de eeta vida
provinciana, rústica, fatigosa, cansada, abrumadora; que
engendra fatales consecuencias, (sonriendo), cuando el
i:nariposeo del moscardón intenta emborrachar la mosquita que aun está en embrión ...

... .. . ... .. . ... ... ... ... ... ... ... ... .............. .... ······ ..................

REBECA:

ESCENA III.-EXEQ,UIEL Y REBECA.

(Bajando los ojos). Eres malo, papá. Ya comprendo II lo
que te vas a referir y, ademaB, en lo que vas a concluir .•.

REBECA:
EXEQ,UIEL:

Esta 11ocl:ie tendnmo, ]un&amp;, papacito. Los sapos no
croquearán basta sino muy avanzada la noche ...
EXEQ¡JIEL:

(

Más vale 11.sí. Me dejarán dormir tranquilo siquiera.

,

En nada malo; porque de antemano contamos con tu
cariño sabiendo así corresponder a los pobres viejos, que
aún, ogaño, se sacrifican por tu futuro bienestar. (Des-

1 '

'

i

�88

RODO

FRAG)!E:STOS DE UNA COMEDIA

pués de una pausa). Rebeca: bueno es el carillo, sea ésté
demostrado en una u otra forma; más, sus consecuencias,
cuando no llevan un fin determina.do, son casi siempre desastrosas ... Bueno es querer, porque sin cariños~ hace
imposible la existencia, a una persona que manifieste el
mismo amor, idéntica correspondencia; pero, dedicarse por
entero a su sustentación, es inconveniente y, en casos como el tuyo, anormal ...

en ~edio de la vida necesitaron disfrazarse para engañar
me¡or ... Es cierto que la vida es mala, imposible de vivir!~ si no existe una ambición o un carillo; y hé ahí el
motivo por el cual me opongo en tus intenciones hasta un
punto limitado: cuando los hechos pueden presentar dificultades y comprometer dignidades ... ¿Me entiendes?

REBECA:

(Desconsolada). Sí, padre mío ... (Pausa). Sin embargo,
tí1 lo has dicho: es imposible vivir sin una ilusión ....
¿ Por qué entonces oponerse a mis deseos? Acaso al correr
los aiios los resultados no conducen a un mismo término?
Reflexiona, padre mío. El espíritu de hoy no es el de
antaño. Las cosas cambian como cambian los rostros de
los jóvenes al llegar al borde de la vida y las resas
cuando se marchitan y pierden sus corolas ...

(Con tristeza). La historia de siempre. Todas las veces
lo mismo. (Se levanta del asiento).
EXEQUIEL:

No te intranquilices. Siéntate. (Rebeca se sienta). Yo,
que he vivido o he intentado vivir; que he comprendido y
sentido la juventud ávida de cariñosidades inefables; yo,
cuy'l temperamento acusaba a un artista de verdad, a
quien una ambición que hoy cancelo dolorosamente, mató
el instinto; puedo hablarte de lo que es amor ... esa palabra que en los años sonrientes afiebra el cerebro y enerva
la voluntad ... Y o, que aunque no lo he vivido en toda
su intensidad, al menos lo sentí con toda el alma; puedo
referirte el abandono inhumano que después siguen a los
deseos locos de querer, de amar, de i,entir las ternuras imposibles de rememorar ahora; de quien los años y el trabajo rudo, han hecho un fracasado, un pobre fracasado de
la vida ...
REBECA:

Tú no te conformas con nada, papá ...
EXEQUIEL:

Tú sí. ¿Y sabes por qué? Porque lo ves todo nuevo,
todo color de aurora, sonriente, prometedor, esperanzoso ... Las pasiones matan también, todo sufrimiento; y,
cuando los años obligan a reflexionar, la realidad preséntase desnuda, cubierta de toda la beldad de los hechos, que

REBECA:

EXEQUIEL:

La verdad. ( Pilu•a). E, dolorosA la vida, com pletamente dolorosa ...
REBECA:

Sí ... Yo la encuentro, a veces, soberanamente aburridora, cansada, larga, iuterminablemente indefinida ... .
Otras presiento mi fin: un envenenamiento horrible ... .
Estoy cansada de vivir. (Después de una pausa). ¿Podrás
creer que ha veces me pregunto qué fin tiene la vida? ...
Desconcierta tanto aquello de ver, que aunque vamos por
diferentes caminos, a la larga los mismos llegamos a nn
fin: precisamente a un fin que anonada el espíritu y mata
el entusiasmo, el entusiasmo enorme de vivir ... ¿ Cómo
es posible extrangular un cariño, un amor; único fin noble que la vida puede dar, en provecho de medios que no
llegan sino a indignar el corazón ? .. Responde, contesta
a las preguntas, padre mio, que mi espíritu inquieto te interroga ... (Exequiel permanece con la mirada perdida en
, el público, apoyada la barba en la mano. Despl.lés de una

•

�90

RODÓ

p_ausa embarazosa): ~o dices nada, absoltltameote nadn y,
sm embargo, la realidad es así. . • La realidad triunfa.
l Los dos permanecen silenciosos-, hasta que :a voz de J uana mutila la escena).

Valdiui86o Courhis.

ORACIÓN DE GRATITUD
(Discurso leído en la Universidad de Chile).
Señoras y señores:
Permitidmc que, burlando un poco las conveniencias
oratorias, no responda con ocrd' discurso a vuestras pre·
ciosas frases. Agradezco emocionada el cariño que las dictara: sus loas galanas y su_s elojios, nó.
Si me concedeis vuestra venia, os diré, a modo de char·
la, por qué me es imposible aceptarlas. Porque soy com•
pletamente distinta a la imágen quE: habeis alabado. Esa
persona, objetn de esta inmerecida manifestación, no es,
mirada por dentro, más que una mujer, una mujer como
cualquiera otra, con las mismas limitaciones, con iguales
anhelos, con idéntico afán de amar y ser amada que todas
y cada una de las mujeres que me escuchan. De nacer en
dorada o ilustre cuna, de haber traído al mundo una estrella .de bondad, de gracia o de hermosurn, dotes que son
parte a obligar la admiración y a rend:r los corazones, no
habría hecho, fuerza es que lo reconozca con toda humildad-no habría hecho nada de lo que vosotros loais. Pero
era tal la desproporción entre mis merecimientos y mis
deseos, tenía que crecer tanto para alcanzar el ideal que ·
soñaba, que hube de extraer todas las energías de que era
capaz para vencer, antes de morir en la demanda. No ha
corrido mi ambición hacia puestos, ni títulos, ni honores;
solo aspir.é, y deseo con touas las fuerzas de mi corazón,
el carilio de los míos y el aprecio de las almas buenas. Y
no es este, acaso, el secreto de toda feminidad? No es esta la historia diaria y vulgar de todas las mujeres? Comprenderéis, ahora, por qué, reconociendo- que soy una mu-

�92

RODO

jer como cualquiera otra, me sienta indigna e inmerecedora de esta especial manifestación.
Ah! Pero no podría dejar de Rentirme hondamente
obligada al generoso sentimiento que la dictó. Comprendo
que no celebrais el nombramiento que me ha otorgado la
Universidad, porque sea un título nuevo ofrecido a una
mujer, siuo porque vuestro af-ecto os hace ilusionaros de
que sabré honrarlo dignamente. Y creedme que esto me
compromete en grado sumo. Me pregunto con YerJadero
temor si seré capaz da cumplir con vuestras esperanzas.
Hija espiritual soy de la Universidad de Chile y del
Instituto Pedagógico: con piedad filial miro sus defectos
con más ánimo de correjirlos en silencio que de criticarlos
en público. Por eso deseo llegar a ella en cuanto profesora: para actuar desde dentro y colaborar a su reforma en
compaf\Ía de los _catedráticos que la están impulsando.
Porque es preciso convencerse absolutam ente ele que la
reforma universitaria es indispénsable y uo admite espera
y que si la reforma no s~ realiza desde adentro y se hace
bien, vendrá desde afuera y se hará mal, porque la plasmarán presiones extraf\as y amenazas inaceptables.
Así como toda la reconstrucción de nuestro .istema do·
cente ha de basarrn en una mejor comprensión de las ne·
cesidades de nuestro medio nacional, de modo que haya
entre la función educativa y el organismo educable una
sabia y perfecta adaptación que ejercite y baga progresar
a ambos, así, pa8ando de lo general al caso especialísimo
del Instituto Pedagógico, basemos su reforma en una
comprensión y en una adaptación mejor de sus métodos a
las necesidades de los maestros y sobre todo de los niños.
Existe una cosa en Pedagogía que se llama "el sujeto
ensefiado", m;a cosa que ocupa en los programas de nuestro Instituto un sitio precario y mezquino al lado de la
magnífica extensión que se ofrece a la Psicolog{a pura, a la
Lógica, a las Historias de la filosofía, a la Didáctica y a la
MetodologÍ!t Y ese capítulo vergonzante, ese faetor al que
se dedica apenas una mirada, ese "sujeto enseñado" es el
nif\o. El nifio, estrella del oriente para las madres, manantial de ilusión, fuente de las más puras alegrías, luz y calor del hogar, ese núcleo santo de vida, es lo que la Didác-

0:¡tAOIÓN DE G.&amp;ATITUD

sa

tica trata como "sujeto enseñado"! Disecado entre las hojas de los libros, pinchado como una mariposa en la caja
de un coleccionista, inerte, así se le muestra al cerebro del
futuro maestro que al encontrarse después ante los ojos
curiosos, ante los corazones ávidos de los niños, no ve en
ellos más que el sujeto enseüado ! Toda mi experiencia de
educadora me permite afirmar que para un maestro de
nada valen toda la Pedagogía y Psicología del Universo
entero si no ama al niño. ¡ El amor, la admiración, el respe·
to, esos lazos de simpatía que se establecen entre el niüo y
el maestro dan a fa educación el calor que toda semilla,
sea esta material o espiritual, necesita para desarrollarse y
florecer. Ensefianzas desprovistas de amor no arraigan en
ningún corazón!
No hay labor social que sea el fruto exclusivo de una
sola persona, ni obra que se proyecte en el futuro que,
pueda realizarse sin el auxilio de la juventud. A vosotros,
que me honrais inmerecidamente en este instal\te, a esta juventud estudiosa y reformista de hoy, a mis futuras alumnas.del lustituto Pedagóg-ico, les pido: si c;-eeis conmigo
que una reforma es indispen~able en nuestra enseñanza, si
aceptais que ella debe tener como eje una adaptación mejor al medio y al nifio, ayúdadme a dar al niño, al conocimiento del niño, a la fisiología y a la psicología del niüo
una atencián preferente en el Iustituto PedAgógico, de
tal modo que lo:; futuros maestros lleguen a ese límite en
que la ciencia dice: no s~ más, puedan estar iluminados
en sus relaciones con la escuela y con el nifio, por esa divina intuición del afecto, sin la cual no hay ensef\anza ni
educación que perdure.
De este modo estaremos aptos para lM reformas de la
enseñanza, no solamente en esta hora de nuestra evolución, sino siempre, porque la reforma, junto con necesitar
n,uevos moldes, requiere especialmente nuevas mentalidades, =nos deformadas por la ciencia libresca, más en armonía con la realidad de la vida, más compenetradas con
las necesidades de nuestros niños, de nuestra raza, de
nuestra sociedad y de nuestra patria.

Amanda Labarca H.

�.REFLEXIONES

S6

. Analizar a los hombres, hoy día, ea como entrar a una
tienda de ropa hecha.

La. fidelidad, salvo excepciones extraordinarias no puede

REFLEXIONES
Puede haber pasión en un amor sin base; mantenerse y
aún exacerbarse momentáneamente un amor, consciente
de haber nacido a base de un juicio erróneo del sujeto:
pero no tendrán estas pasiones el proceso de, adaptación
de los grandes amores; necesariamente han de pasar y no
dejarán nada.
Cuando una mujer se enamora de un hombre porque
tiene buena figurn o porque viste bien, los hombres analizan el caso y se lo explican. Pero cuando una mujer,
más si es jóven y es bella, se apasiona prescindiendo de
exterioridades, se extrañan y el juicio sobre ella, por lo
general, es desfavorable.
Dos períodos tiene el amor de accidentes j de reacciones bien diversas: primero el ideológico y luego el de la
adapt1&lt;ción. Dentro de e•te primer período, que pertenece
más hondamente a la mujer, los menores detalles tienen
una importancia inmensa. De ahí que, muchas vecee, mientras a mayor distancia evoluciona, se hace más intenso.
En ciertos espíritue la frivolidad suele ser una defensa.
No todos los enamorados son sen ti mento.les, ni todos
los sentimentales son enamorados.
Entre un enamorado imbécil y un enamorado de talento suele haber poca diferencia.

ser sino consecuencia del heroísmo o de la falta de temperamento.
Dentr_o de las mujeres inteligentes, el escepticismo hace
más m_u¡eres honradas, que todas las religiones.
Curioso es pensar como el amor, a través de los caminos más diversos, _tiene un gesto supremo, que es el mismo
para toda la especie.
Poco es la inteligencia sin sensibilidad· y nada es grande
sin estas dos fuerzas.
'
Nunca me besaron sin que el alma me llenaran de llantoCuando se ha vivido, el amor no es el hombre sino la.
vida que ,nos baga ese hombre, lo que nosotros podríamos
ser a través de él.
Sólo llegar a comprender ciertos amores es tener ya
cualidades de alma extraordinarias.
Me gusta la modestia intelectual que nace del convenci•
i:1iento profundo de la pequeñez de la inteligencia humana, en relación a los grandes problemas del cómo y del
por qué de las cosas. Me disgustan los hombres que no
pudiendo expliearse estos fenómenos se empeñan en buscar teorías justificadoras y le atribuyen a la naturaleza planes preconcebidos. Las idealidades metafísicas me resultan pequeñas, cuando se les concede valores absolutos y
sólo han logrado interesarme, como la impresión de 'un
temperamento.
Me es fácil acepta1: con simpatía_ los desequilibrios, que
nacen de la ~xager~c1ón de una virtud: en cambio hay
pequeñeces m0Eens1vas que me repugnan.

Dentro de los 11entimientos hay muchas cosas, compren·
sibles, que hasta aumentan el afecto, pe~o que irrevocablemente matan el amor.

En mi~ conceptos morales ha desaparecido la. culpa;
nuestra vida entera es una sucesión de consecuencias.

Todos creen haber vivido sin un grnn amor por eata
circunstancia o por aquella. Se olvidan hasta donde eR el
gooero h,m,ano incllfll.Z de ;ausas hondas.

Dos cosas al parecer antagnnicas son la base de mi temperamento: el el.ea.precio y la lástima.

J

�BODÓ

91

No me he sometido jamás a nadie ni a nada, porque las
gentec; y las causas han sido siempre ménos fuerte que yo.
Hay hombres fuertes sin sensibilidad y esos no me interesan; hay sensibles derrumbados y esos me interesan
menos.
Enamqrarse de un hombre sólo porque es buenmozo
es como matar el hambre comiendo alcachofas.
Todos los actos de la vida me pHecen absurdos si no
los mueve una causa de amor.

•

En la mujer dejan huellas más hondas las causas que
no se han vivido: en los hombres es más fuerte el poder
de la realidad que el del ensueño.
Admirable es la mujer que siendo extraordinaria conserva rasgos ingenuos y aparece sencilla.
Los hombres necesitan más dii:!traerse que sentir; y por
esa causa feliz, las mujeres pueden cumplir por lo general con su papel.
En las grandes alegrías l&gt;iempre hay un fondo de dolor.
El escepticismo en los hombres sensibles desarrolla una
piedad y un desinterés casi religiosos: los capacita para
amar tanto como los aleja del amor porque tienen ya una
personalidad hecha.
Mal pienso de los hombres que en su vida no han tenido cerca una mujer que valga:. necesitándola, necesariamente la habrían buscado y mereciéndola la habrían tenido. Siendo así, si no la han buscado es porque no la han
deseado y el que no ha sentido en su vida la necesidad de
una mujer, merece desprecio y no tenerla. ·

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· · •. ~ • , ... •· •• fllal liispano-a»lericj111a,·r~iRlm'.11.1!fJB,;' .4.pimtes ~0/,11:c_lrL crítica literar_i11 · • •
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, eh lrr A.r.t1e)Jhi1a'', rle m1lt_qable i11terts, deb_ido a l11 Jil!ll!l°'i' de Arturó.dc'
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· ,'el' notn.bré i:le R9herta ·F. G;iusti; ·quien .es reputado, c~n : ·. ·
· ·. ·
· · -· . , : · justicia, ~n:crít_ico de v.erd0:d' entre nosotros. ·Esto1 no ~x-· .. :
·: :.-,•clnye, da~ .es; la-posibilidad 'de r;¡ue·haya·otf-9s es~ri_tores :
. .·. &gt;. ~- · · nuestros q uieri~ p'u~da .4iscernírséles tanibien eHítul_o'; :,
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mas, podemos afirmar.· .con tranquilidad 'de espíritu, qué :
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. · ·· . reciqo ~ltá ,po(l9U; "revista crítíc~ del 'actúál .móvimien- ·' ..
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: .' ·:···: •.' que' mo_tiva.es.tas p~!{irJas, y que'deho' refe~irme. p~iin.ero a ·.•.•
: ·. .:· .',' . •la crítica literaria; a~í . sa~intám'e n~,. como. deseó liace~lo;' . ·
:, .":: · .•. que no es· mi propósito· ahondar en ella; para aétenerme·
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·.:: ·: ·.. : · Este·género,.;.,-la'críti~a literaria'-no' hi tenido µiµ~ho~ . . . . .. :
_...:_,: ... ; . c_últores:~ritre nosotr~s: El cz:ít~co profe~ioµal; .niá.s •pró• ... : · .' .' ..
. P!ªrñ~hte' el ~specialista; ri? · ha .existido·eµ .nuestra .. in~fr-· . . · · ·
• . .: :·:"piente prodticciórr Ittera·ria, como ·no: ha e~istidó1 el e'scri• ·.
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LAS REVISTAS

RODÓ

la socorrida razón de falta de ambiente o por otras razones
que no hace al caso anotar aquí. El hecho es evidentt.
Nuestros escritores "clásicos" han sido casi todos ellos
a la manera de Sarmiento: escribieron desordenadamente,
invadiendo todos los campos, obligados por las necesidades de su época, siendo poeta$, novelistas, hoy; historiadores, economistas, ornclores, políticos, juristas, al otro
día. Hoy mismo, los contemporáneos puede decirse que
padeee11-con alguna variante-de esa misma enfermedad, ma,nía o lo que sea, del rrdilettantismo". Muy bien
decía el pulcro y castizo Angel de Estrada, hijo, en su hermoso estudio Pedro Goyena, leído allá por el año de 1914
en la Academia de Filosofía y Letras, de Buenos Aires,
estudio del cual-digámoslo de paso-surge fundida en
bronce, la figura austern y brillante de Don Pedro Goyena, tipo de maestro y de hombre representativo de m1a
época y de una generación eh la vida argentina de antalio, evocada con cariñosa simpatía respQtuosa, como orador, como crítico, como conversadorista chispeante y ameno del Buenos Aires de hace treinta o cuarenta años, por
uno de sus discípulos que fuera también un amigo suyo,
desde el hogar de sus mayores. Mas volvamos al decir
mencionado de Estrada, pero anotemos previamente, que
si no nos detenemos en Goyena, es porque hemos de ,-olver sobre él, para referirnos a la "crítica" nuestra, en que
desde luego, su nombre no puede faltar.
"Hombres de letras-decía Estrada en su estudio mencionado-que no por metáfora, sino que en realidad vivieron transformando su estudio en espada. ¡ Y qué espada! Cuando se mira en Europa lo que los grandes escritores deben a tus ambientes, se pierde un poco del fanatismo, con que se les adula desde lejos; y crece en cambio
nuestro amor cuando se piensa que los nuestros, con librerías exiguas y museos nulos, entre las guerras extranjeras y las civiles, las revoluciones y los motines contribuyendo a la formación del país, con su sudor y su sangre, unidos po,· sus ideas, dispersos por la tiranía, ya en
los campos de proscripción, Y" en lo~ C:tmpos de batalla,
no cesaron de instruirse y de escribir apasionadamente.
Sus páginas que, nacidas entre angustias y sacrificios,
muestran desde las formas más pobres de versos ingenuos,

99

hasta la belleza cierta de fragmentos admirables, son las
ejecutorias de la nueva raza. Aún a los menos buenos, difícil es criticarlos sin reparo: se siente un poco la inquietud del sacrilegio: nq uel jardín de invencible idealidad,
batido por los rudos vientos, evoca los cactos, que en lu·cha con los pedregales, dan la sensación de que sólo a
fuetzR de mirar al sol conquistaron las savias de sus flores de fuego."
El escritor propiamente dicho, profesional, es de época
demasiado reciente entre nosotros, es decir, el que vive
para sus libros y tal vez de sus libros, si a tnnto alcanza
n•1estro progreso intelectual, dedicado a un género centíifico o lirerario cualquiera.
En la esp2cialidad que nos ocupa apena.q si podríamos
citar algu 10s nombres: Juan María Gutiérrez, Pedro Goyena, Santiago Estrada, Miguel Cané, .Martín García Meran, Juan Mas y Pi, entre los que se fueron.
De la guardia vieja: CRlixto Oyuela y Pablo Groussac.
Entre los jtlvenes: Ricardo Rojas, Roberto F. Giusti,
Manuel Gálvcz, ,hmn Pablo Echagüe, Alvaro Melián Lafinur, Jorge M. Rohde, Carmelo Bonet, Marasso Roc;,-a
y algunos otros.
Y eso, que aquellos hicieron crítica en sué ratos de ocio,
o, más bien, al margen de sus ocu pacion-,s babi tuales. Sin
embargo, raro sería encontrar un escritor argentino, que
no hayR realizado función de "crítico" o se haya sentido
tal, en alguna ocasión, aunque más no sea para aplaudir a
un amigo, o zaberir-¿por qué no?-al adversario. Por
otra parte el oficio ha estado y está un tanto desacreditado.
Esto merece una explicación.
En nuestro medio dulzón, la crttica es el bombo inco11diciona!, el panegírico, para el amigo, mientras se reserm
el silencio o la actitud ásp~ra o despectativa para el émulo,
el adversRrio en ideas o el recién llegado. Gíusti ha dicho
muy bien, en el prólogo de su libro Critica y polémica,
titulado "Aristarco y ellos": ·'Est,ln jugando n !u literatura, Se dicen como los chicos que juegan a los ojicios: t{i
te pones allí y haces de poeta; yo te alabo y hago de críti.'.!o".

Hay "críticos" y escritores cuya única producción intelectual consiste en el artículo lauclatorio semanal, en cual••

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quiér reviijta difundida, a ca:djJ _obra de algúI,l "con!fagrado". Y es que- en ~ealidad la: funcién del crltko ecuánime
ei! tan difícil com,o , im port(ln te, Eso de arrOQl.r lai!'beifozas
y poner de mamfiesto los defectos de la ¡:ihra ajenir, t _ob~e
t.odo .si ellái carece de aquella~ y ah_i,inda en és.tos, es lalx&gt;t
d¡¡inasfado mol.ésta, que crea antipatías y a¡nortigua l!fect.oii.
. .
.P.or eso tarve~ este género literario no ha. e)HlO_Dtr{lpO
mucho$ cultores ~n nueatr¡¡ literat\ll'a, pues toda.vía po·
drfase ~epetir lo que tlij~se: fedr9. GoJena en la Il~i•/str;r;
.,b:gén.ti,114, 11\lápor 1870; ' 1.La crítica es -toda.da , reeejq~a
entre no~otto~ y-, pór lo .mi~ri'lo, comp1adent~; pero hay
tnuch¡¡. J;lifereneia -entre los' d~os irreflexivó~ · qi,c han
nivelado hasttt aqm las mediocndades con los 1ale1\to~ su,
periores, y fas fn,$es ha1agüeliaslacomp¡:,tladas de p1 utlen•
tes ~ti.oencias ~on que se recibe ahora, uua pcoducci4rt
H.teraria. Eitamos en él buen camino y sigukndó }X&gt;t él
llegaremo~ un día_u otro a. tenét en .nraterla &lt;l.\ lit~riltQras
upa aqminii;~a~i.ón q.e justicia bien oi:den¡¡.da".

�trabajos suyos: ldMciones, libro en que reumo numerosos estudios críticos wbre autores y obras; Leopoldo Lugones y su obra; Herrera y Reissig; Almafuerle, estudio
del poeta de la chusma, cantor de El misionero y de La
sombra de la patria. la fatalidad tronchó esta Tida en
plena juventud, que prometía dar tanto a las letras argentinas.
Don Juan Pablo Echague tiene en su haber más de diez
años consagrados a la cdtica teatral argentina. Fruto de
esta noble labor realizada desde las columnas de El País
y de La Nación, en su mayor parte, son sus libros. Noble
labor, porque la crítica teatral argentina le debe muchas
bellas páginas, ecuánimes, serenas, guiadas siempre por un
alto i sano propósit®. Anotamos ,mtre otros libros suyos:
Prosa de combate, Teatro argentino, Un teatro en. formación. Su autoridad en el género está indudablemente cimentada.
La crítica teatral argentina cuenta con algunos otros
cultores de reputación cimentada Recordaremos a don
Joaquín de Vedia, de quien no sabemos si ha reunido en
libros su producción crítica. Perdónese nuestra ignorancia.
El señor Rodríguez Acasuso ha dado a publicidad recientemente un volúmen también de crítica teatral, y Alfredo
A. Bianchi ha escrito muchas páginas interesantes sobre
teatro, especialmente en NosoTROS y reunidas ppsteriormente en lil.,ro, con el título de.Teatro Nacional.,
Don Al varo Melián lafin ur ha destacado desde hace algunos años su persanalidad en la crítica. A la aparición de
su libro Literatura Contemporánea decíamos en 1918:
11Literatura Contemporánea, que prologa don Manuel
Gálvez, ocupándose de la personRlidad literaria de su autor y de su obra, en ocho bien nutridas páginas, es un libro interesante. Obra de crítica elaborada diariamente en
algunos años de preocupación por la vida intelectual argentina, la forman numerosos juicios sobre autores y libros, juicios que han visto ya la luz pública en diversas
revistas

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LAS REVISTAS

RODÓ

{02

11

, Las págii:as que van más adelante-dice su autor en
el prefacio - aspiran en su modestísima significación a colaborar en esta tarea de esclarecimiento de nuestros valores culturales y a prororcionar un element.o informativo;

.,

103

tal v:z no del todo inútil para quien haya más tarde de
estudiar el proceso de nuestras manifestaciones espirituales."
Sin duda que lo primero está noblemente llenado res,
pecto del segundo el futuro dirá.
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Desfilan por las p~ginas del libro de Melián Lafinur,
o_bras y autore~ estudiados en forma detenida y compren•
s1va. Autores Jóvenes y viejos gloriosos. Obras en verso
Y e!1 prosa, de sociología, filosofía, critica, educación historia y n01·ela.
'
Es, pues, _u:1, libro heterogéneo y, sin embargo, a pesar
esta c~nd1c10n_-forzosa por lo demás, en un libro de su
rndole-tiene umdad en sus ideas directrices como bien
lo hace notar su propio aut0r.
'
"Pocas cualidades caracterizan tan bien al autor de Literat~ra Contempor_J nea como su distinción espiritual. Su
seremdaJ parece frialdad, pero no lo es. Se dirá un espectador que se ap~siona, pero que tampoco ha perdido la
f~cultad de admirar y que tiene el don de emocionarse
discreta y elegantemente", dice Gálvez en el mencionado
prólogo.
Melián Lafinue es ante todo un esceitor ele"'ante y pulc~o. Esta elegahc!a es hija _de su buen gusto. Ni la expre~'.ón chabacana_m _la frase mdecorosa a lamajest.-1d del pe¡ mdo asoman s1qmera una sola vez. No se entusiasma con
exceso nunca, de tal modo que rara vez pierde el corte
e~egante de la línea. Dijérase que su estado es Ja sere•
md~d. Y es esta condición - unida a su cultura y a su
apt,.tud par~_emocionarse ante la obra bella-lo que hace
de el un critico ponderado y ecuánime.
Por estas páginas leídas con agrado, hemos ,·isto desfil~r figuras admiradas, m,ichas de las cuales han de•aparec1do ya."
. Pero Melián L~finur ha realizado también ensáyos críticos de c~rácter histórico y, - nos parece-&lt;J.llí ha demostrado me¡ores a pt1 tu des todavi a.
E~tre los jóvenes es don_ Jorge M. Rohde el que ha
realizado una labor más ~éria, serena y concienzuda. Aparte de d~s volúmenes ?e versos- Cantos y Nuevos Cantos,
que no mterf;san aqm - ha publicado Estudios Literarios
-oóra premiada,-Las ideas estéticas en la literatura

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.gentiiia, y últimal]'lente ErodacioJie~. Rohde es por sus
condiciones de es.tudioso, por ·si:¡ sec~riidad, por liu aticis, ·
ino, un hombre joven .que pi~nsa y juzga. can la seriedad .
de .un viejo.
El ·señor J-11an. Ti.lrrend.ell viene desde hace más de dos
afios ocupándose, eón acierto indiscú.tible y .corrocitnienta,
Je libros argentinos en lm semanario porteño. Ha teqnido .
ya en un volún'.ien parte -de ern producción: El ·a!Tó litera•

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Pon Arturo Marasso Rocca, el ceiebi:iido poeta dé

los a&amp;lrof, y· d~l reci~11te lil¡ro Paísajes y elegias tient; pu•
_blicado un volumen a~ critica bajo el I)o,rnbre de Estudíos
litei-ario~, en que l:esaTti¡n notitb)emei¡te )os capítul&lt;is d.edi-

~ados a, Clli:10s Guido y SjJllno, Jo11é Enrique Rodó, Ai:(ia,
do. Nervq y Al\nafuerte,
llemos tneno.ionado al co/iliel}zO de esta i-eseiía, a Roberto F ..Giusti. Es poc excelen.cia el escritói: que ha hecho
.espeoialidá&lt;). de la crítica liter11ria. Nós bemtls teferid¡r
tatn. bíéri a Nuesir.ns p._ ost;¡s j&lt;/v.wes, .iju primer libro. Poste•
rio~mél'.lte aparecí~ 9'ríti911 ti fo~e'mil•ct. Dijim~ en._ 1917,
comentándolo: (:ri(wa .y PQlem1~a es- el .Jtlt1mó libro de
.G-iusti. "Páginas •que, con más entusiasmo, car.iño y rabia
a v,eces ~e ~scrito en los últiU'lO~ afiós", diée en ~u ¡¡resen•
tacuín. I ágmas llenas de. -emoc(6n unas, de noble niterés
l or la cultura otras, de: íronfas rotozona~ muchas, ..escrítas
en sobrio -y pulcto idioma. Resal tan sobre todo, la• dedi.,
e.a das a ''José Enrique Rodó", "La Argeminidád'', .de
~?.i~e, ''.Un libr~ inf~me''., "Juan Mas y Pi", ''))'lorencio
Sane.hez' y "Lms !piña",
Mas tarde dió a la publicidl!d su libro Enríqu~ Ferie•
r(qó A:71iel; en ~u 1Ji~•·io I?itima, en el cual el pensadt;1r
g¡n~b¡:mo está: . estl,ldiado.a la luz. de los documentOB,y de
la. Psicqlogía, lrmestro qµer,ido F.e d~ico Amiel!
· · ·
. S:tL i'tltlmo vólu_men dedieaao .a Flnrencio ,Sánéhe~ '( $u
: vida y su. OQr(I ), estudiado ~on Clll'tiíQ de írrtiqio, c~si fra·
• · ternRl, ·e.n q~e destruye más de una leyenda SQbre Ja obra
·~ y \'íd3: qel gen.ial -0ran1aturgo ·'de América, fundador de
·, · .nuestrO -téatro. Ha. publicado · ¡,.deauís .G:itisti un estudjq
si.ptético-pocas páginas criticas-da Ia-obia de Anatole
·Ftance. Páginas' muy)nteresimtes, sobre 'todo y más que
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105

to do en esta hora, en qne France e! como un ;,ímbolo del
pensamí~nto y la sensibilída&lt;l histórica del mundo occi•

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rio. 1918.

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dental.
_1\gregaremOs que ~iysti ha dispersadó en revistas y
d1ar108&lt; nm;n,_ero.srui _articulo&amp; de divers11 índble, que .s_erán
pro~a\iJemente motivo_de un nuevo volumen &lt;le Orít,ca. !J
.Po~m1ca .. Lo esperamos así para benefici1 de la literatura
nac10nal. Pero ent~~~nto lámenbimos que se haya dedi•
cadc:- abo'.~ ~ la J)011~1?a _LamentémC/\lle por los libros que
.hu~1~rll p,odrdo escnb1r J que no escribirá por su salud
e¡¡·pmtua1., póPque en ese pícaro mundo de lo~ po!fticos
hasta el me:¡or es a menudo un hombre inferior: ¡infinita
pe.9uelie:i h,urrll¡na, que tiene la -virtud de convertir en montana i:¡n misero grano dEr arena!
. Decfamós m¡Í.s lU'r.iba gue casi no hay uh esc~ifor. argentmo 9. ue. no haya r~alizad? función crítica alguna vez,_ y
efectiva.mente es as1. Dehber11dame11té no hemos menc10•
nado has_ta aquí a -dor¡ Mam¡el Gálvez, porque Gálve~ es
ante· todo y sobre todo noveli,ta. El mejor 110veli.ata sin
·d,uda,. qfie tiene el país; Sin emh¡i.rgo, 9uerim1.os refe.ri~nos
a ~n hb.rr~uyo que tie11e relación 0911 !latos apuntes, La
Vida mrtlt·¡ple, en qu~ el -autor ha rem.1ido críticas litera•
literatia.s y artísticas. sobre esttit_ores, pintore8, escultores.
Y per su ptestigiQ intelectual es su critica di! las más au•
toriza'das el¡ nuestro. país.
Don Carlos Ibarguren ha .¡;úblíc~(l.o dos vol4me,n~s sabt'.osps: i)e Nuestra Tierra y La literatura· y La Gran.
&lt;J:uerra, JibrOB muy interesantes, tanto por s11. contenido
·cuanto por su é$Ci)o.
· ·
Don Ri.cardo Rojas ha hecho ta'mbié11 crítica literaria
en su libro Cosni6J)olis. y El afma. ,¡qpañola. Pero Rojas
es autor de nbtas de mayor aliento como la Historia de la
lite1·¡¡('u.1'_a argt7:tina1 obra maestra en su índole, y de otras
tn1,ieha$ de Jnd1scutible vaJor, ~orno La liesta'Uración nai:imiali~ta y La .arp.en!inir/ad. Pe.ro don Ricardo Rojas es,
además-, un rp_aestro unjvers\Ja.rid, un gran mael!tro uni•
vcrs1tario, p.or.1ltls éónqiciones didácticas y par su versa·
ción. Adema~ &lt;!S )}oja.s un póUt1co, ciert() que malogrado,
por aquel su 1n_gllnuo ensa:i::o sobre el partido de La nueva
aene,:adón, del año 1917. Se· comprenderá fácilmente-que
llll pret.endereinQ/! abrir juicio aquí :;obre tan fuE)l'te i vu-

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ta personalidad y su obra. Anotamos simplemente el he•
cho, sin ofender, claro está.
Don Julio Noé, co-director actual de NosOTROS, se ha
ocupado en diversas oportunidades de autores y libros nacionales !' extranjeros, aunque no ha rennido en volúmen
su producción.

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Remo~ tratado de reflejar en una síntesis breve todo lo
que se ha hecho en nuestro país sobre la Crítica Literaria.
Hemos hecho de,filar por estos "apuntes'' autores y li •
bros, tratando de ser lo más ecuánimes posible, despojándonos a veces de la simpatía o antipatía que la obra o la
persona lógicamente despierta en el lector o el! el especia•
dor. ¿Hemos olvidado alguno? Si tal cosa ha ocurriclo,
no ha estado, desde luego, en nuestro propósito.

La Poesla Lírica.
Dt Pms21,tA, la 1·mportante ,·evisfa internácional &lt;le poesía que dirige el
poeta me:ricano Rafael Lozano, extmctanws este a,·tículo del f!Jreqio
aeda y notable dfoulgador del lirismo eiwopeo Fen1ando Ma1·ista?1.y
y que ofncemos infegramente
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Todas, absolutameute toJas las escuelas, teudéncias o mo•
dalidades que tienden a producir uua obra bella, son respetables; es más, todas son utilísimas a la verdadera poesía: censurar sistemáticamente cualquiera de ellas es uu error. Cabe
sólo discutir cuáles sean las más necesarias o trascendentales
cosa siempre relativa y abierta a todas las controversias. Per¿
bey una suerte de poesía que está por encima de toda~ las ten•
dencias: la ¡.,oes(e. que surge bella, espontáneamente, como resultado de una extraordinaria sensibilidad anímica. Entiéndase
bien que oo decimos sólo la que surge del alma, sin esfuerzo,
sino la que surge bella, sin esfuerzo; es decir: cálida de sentimiento y bajo una forma exquisita, orgánicamente ce!lida a
ese sentimiento, impreciso e indefinido , hasta donde quepa eu
lo posible. La poe•ia que por intuicíón, por sentimiento, por
espontánea actividad anímica, nace bella, merece, como nin
_guna, el nombre de creación.

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LAS m ;\"!STa~S

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Veamos de dejar bien fijadas las características de esa poesía
que hemos esbozado, y que elevaremos a su belle_za máxima
para tomrirla como dechado y deducir consecuencias.
Sus esenciales características son, pues: 1 •) La compenetración absoluta entre el sentimiento y su expresión; 2.•) La
delicadeza máxima en la génesis del sentimiento; 3.• La profundidad infinita de dicho sentimiento.
De estas tres características la primera tiene on sentido. claro
y preciso. Pero cabe que se nos pregunte qué alcance tienen
las palabras delicadeza y profundidad. A e•to respondere~os
que ambas son. inevitablemente subjetivas y toda defimc1ón
por razonada y filosófica que sea, nos parece aquí extemporánea v sobre todo, inútil. Creemos que todo lectcr llevará en
si 1~fs:no l11s más claras y sencillas definiciones ...
Esto sentado, analicemos cada una de estas tres catacterísticas:

i.a) Si la compenetración entre el s~nti~iento y su expresión ea absoluta, lo que eqmvale a d~c1r: s1 el poeta es ~bsolutnmente sincero, será por fuerza origmal, ya que no existen
dos almas iguales ni, en rigor, parecidas. Y esto se ba!á _tanto
más patente cuauto más hondo y exquisito sea el sent1m1eoto.
Las actitudes de alma del poet~ en relación co~ lo sensible y
Jo ultrasensible, aparecerán entonces mconfundibles.
2.ª) Si el sentimiento del po~ta se produce con una máxima
delicsdeza, la creación entra!lara, for1.0zamente una bondad _supi·ema. Se no dirá, talvez, qoe la belleza, en la :po~sia lírica,
no puede en modo algu~o, depe_nder de los s~ntimient~s del
poeta, Y ésto parece a primera vista: pero, eo rigor, es evidente
que sí depende con lo cual no querernos dar a entender que
los que de entr~ ellos tengan más exquisita bondad sean los
máe grandes po, tus; bien sabemos que muchas vece•. ocurre
Jo contrario. Pero esto ocurre, eo parte: porque ~sa delicadeza,
que debiera alcanzar al propio tiempo al sentim1ent~. y a su
expresión, sólo alcanza, muchas veces, a la expre~JOn, Y el
hombre suele ser sensible, y, por lo tanto, má_s exigente en
cuanto a la belleza externa que en cuanto a la mterna. Y en
parle, también-motivos que apunta Shelley-: •po_rque el
1 aeta es sensible al dolor y al placer basta un punto mc?ncebible para la mayoría de los hombres, y de _aquí que evite_ el
uno y persigá al otro con un ard_or pro¡,orcwnado a esta diferencia. Y se expone a la caluruma fl de¡a de tener en cue_nta
)as circunstancias bajo las cueles ese dolor y ese placer, ob¡eto
de repulsión y de persecución en todos los hombres, se han

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3.•) Cuauto lX)ás profuudo, tanto már; alta será el poeta.
,uanfo p;uishondo _a rraigpn las J:ll~_es. de. un iír.bol; t•a.t&amp; !l1ás
~leva. ,m copa ~l cielo. Cuan~o lX)ás prof.uritl_o, ~ el_p•,.•tn, lll llto
roás se ha Ha.·a•~ mísm,;, y por qo¡¡_si_guienfe ~uto m6'o i"!)\8 ¡zJ
h_omh.-e, y:i que todo bóll)br!) cpntierre. e11 lo tn4~ . pro-fundo de
.5U esi,ncjn, el a!mO: u-nin!rsh) Lo más ildmiráble, fq ui~s -tnisteri9s0 de.la poesf.:t Jfric¡¡ eS: sti pod~r de dar, .por 'medio del .sen•
timien·\o; en el , eusamie¡¡to. La.infinita pt0fu11didad sentiroeu,
tal, que se csnfonde cun 1~ hurirí!datl fofini!a, ~• .la cieacia su¡nA, la Lu~ total. .Et ml\g sabio poeta;será, pu~s, com¡¡arátiva.IIient~, el n tís profundo, pero ru su obra ntl pod:rá preponderar
am,ís_él pensamiento soltt_·e 'el sentimiento, C,omo en _ésó~ esjej,,s .en que aparece upíi imagen detiriidA sólo al. _ser ero¡,a
nadQs con el aliento, el pemamiénto d_eli¡¡jdó, acábado, em¡:ra•
pana la lírica. Yes~ue la !frica e.s movimiento bncia .... anhelo,
vibracióq, vida; el pensamJento concreto es r,,alización., fin,
término. muerte de la lírica
He aqoí, a .nuestro erilend_er, _lfla pri¡1ói"p8lés caractertsticlHl
de l@ poesfa lírica, llevad,rs al último ex\remo. Todas las . delitás &amp;&lt;ln $ecundarl~s y en . é$t11s tres quedan coll'lpreódidas,
surgiehdo por dedoceión. $aqµemo.s, al;\ora, algunas -0onse'
cuéncias inter~so.u.les:
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/;) ,ei el poeta es sincero entrai:án en su poesía, _expontáne~·
nlen,te, en mayor o menor ptoporcii\n. Jas modalidades mus1 •
cales y- plásticas; eú ningún casQ deb.erá el poeta acet1t~nr _su_S'
dot-es.de tendencí~ tilu&amp;ical, arqnitectónica:, escultura1 o p1ct6rfoa.
. e]' La altitud ael p90ta
twa. '·

no

/l). Hemos dicho qu~ el poeta es como el árbol que ij~a ele,
v&lt;arse necesita .h@dir en tierra sus raíces. (Juanto más. pro.
fundo en sentiIIiiei)tQ, tanto más_alto e9 el hombre. en ge_ner~l.
Ctu1ntó más profuódo, t&amp;nto más Lalla el hombre, en s1 m1srno, al· 11.om~re¡ muto iniis lQ c9noce; tanto-mt\.a le ª":'ª y le
compadece, tanto mils Io supera; tanto m,i,s va rennnc1audo a
Jo eontil)gent-e humano; tau to m4a ae, eleva a D10~, Jes1:1crlsto,
el sei más esencialmente hnmanQ, el•l:\Qmbré· por esenma, hijo
del hombre, al desblteer¡¡~ en amor. al hombre se. deshace en
amor a Dios, es el Hijo dé.Dio•; al unirse . totalme¡¡te al hombre, se.u.n e tbtalroellte a Dios; al se.r absoluia¡nente- humano
es absolutamente-divfoa. Es el .a,mor de Dros por el . arnO( al
prójimo· el'amor .al11ombre- CO!JlO_ &lt;;l. más fl;lcto_ ?9-nlmo: para
llegar a,nor de D¡os. Ahora b¡eti, coufupd1endosa, -en el
poetii líriéo1 el artista y el hombre, e\poeta mas proiun_dam,ente humani:&gt; y, porl&lt;&gt; tanto, el que mas. alto volará hacia Dios,
s~rá CQmparalivamente _el más excel~p, Jl:l po~ta que alca.nzase
la ¡rn\xiina pri&gt;fúi;ididad hn!na/la-c09ll 11I\pos1~fe _rara el bomb~e-d'!rfa en la Djvjnidad, y su cantq ya no ser1a_poesíl1, sería el Evanglllio ...

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lidades lqca:lés, régionale&amp; nácíouilles ¡:, _d e ·. l'•za~éllo der en•
de)'á dé· la~ eir!:u11\iüinif¡ns dé ui vida ¿¡,;~ poet~¡.c.-p~ro ·so.bre
todas.'.ell,1ff.lendra la característica humánada .más bella e.lmportiiilte ci'etodo 'poeta !ocal, regiona~ n.aclona~ o ile raza.

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f¡ El 1erdadero pollta }Neo no será elo~ente, ell el sen!jd?
de ampuloso o declamador., ~uea halfttrá la expr~s1ón orgánlcamente cetl.ida a su sen!Jm1entó, ,El nlm11&gt;, -dice f;iscones,
,debe .intensifi~ar6!3, en la obta lírica, 1111-sta conqmstar la
má'x;i:ma vida dentro del meno,r cuerpo •

g¡ El verdadero poeta lítico uo ~erá propis y direct¡¡m_e~ie
filó~ofo 'llÍ moralista en su obra lír1~ pue~ no ~ncceta_ra J~má¡¡. sú pensall).Íento, sino _su sentu~nentn,_ 1mpre~1so e mdeti:
nido, haeta donde quepa en lo posible, Dice el citado Shelley.
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depen\le oirectamente de su _cul-

n:liénto y su e,x.preijió¡¡, aquellos. parnasos en _q ue me¡ot se
so~tenga esa . qótnpeoetración., -serán, CQmparat1vameµte 1 las
m.ás bellos en su iloojunto·.

,;i) Si e1 poeta .,;,• sinGero tom~rá eJ&lt;¡x,mtíu'earile,Úé'Ilt~· mod1t-

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.e) Siepdq la póe~1a lírica eoIIipenetraoión absoluta del ~euti

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RODÓ

disfrazado, ponl.é ndose los trajes .que linos a (ltros ·w prestan.•
,Considerad,, d.ica. icuáO: pocas co~a's s.o u real ,i,euW lo qu4;1
parecen o. parecen ld 'que so\'.l; mirad r¡uestroe verdadero~ móvifes y no ju2gúéis, si no qu.eréis ser ju.zgados. '. . .
.
En reeúihen: al ppeta,. por rAzóri &lt;).e su sen~bihdad. se· le.
ha,oe más diijcíl .y -pedregoso ej camino de la vida, qire a la
m11Yoi:Ja. de los hnty¡bre5, y no es extran~ que tropiece fácil,
menfe. Todd lo c.ú at uó contradice rin8'Stro primer aserto . .'Aé~
pues, .el mas illt.o p·oéta será siem¡,ré, comparalivament~, el que:
más se· acerca; a la de)l.cad·ez~ máici~ll en el se.n\imiento y .e_µ
sn e,c-presión, aun tiempo, y por lo tsnto a lip.a ·· bondad tiU¡Jérior, t¡¡.uto .mayor, a .su ver., éuaplo ¡payor esfuer~ con1
preusivo represente .Estó es esericial, p1,1es la enorme t,a¡¡,scende¡¡cia de .la poesíil !frica eslrli;&gt;a en que :el erti~tayel l;iól)l- .
bre,_teóricaq¡epte-, se CQnfunde,,;,

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RODÓ

,Toda poesía verdaderamente elevada. es infinita. Puede sacarse de ella velo tras velo sin que se descubra jnmá.s la íntima belleza clesnuda de su pensamiento. Uun poesía sublime
es una fuente siempre desbordante de encanto y de sabiclur!R.
El efecto de la po ' sía disminuye en proporción del grado en
que el poeta nos obliga a pensar en su n1anera ,
/,) El verdadero poeta hrico no será emdito, pues el sentimiento, fuente de la lírica, ea sencil 'ez.
•) La poesía lírica entralla el subjetivismo, pero ello uo significa que el poeta lírico tenga forzoeameute que referirse a sí
mismo. Bastará que posea las tres características esenciales
que hemos dejado anotados para que sea subjetivo. Al llevar
su mirada a las cosas externas las verá siempre al través. y
corno emanación de su personalidad.
En derredor de esa suerte de poesfa lírica. que hemos tomado romo modelo, cabe agrupar las diversas tende,:,cias y
modalidades líricas, todas utilísimas a la verdadera ]frica, de
una importancia social enorme A, udándose sucesivamente
los grandes p&lt; etas, de generación en generación en el camino
ascendente de lo.s descubrimientos espirituales, por la mayor
facilidad que han de ir encontrando en hallarse a sí mismos,
¡,or el sentimiento, pueden y deben ir acercáud ·,se cada vez
más al Alma Universal.

LOS LIBROS
Letras Chilenas
PoEsÍAs, por Pedro Antonio Goneále• (Nascimeuto).
Con 1I1otivo del auivershrio de la muerte de Pedro Antonio
González, las ediciones Cultura \ bilena, (L;brería Nascimen
to), acaba de lanzar a la ¡:,ublicidad la tercera edición de s •s
poesías completas, recopiladas, au0t11das y cou un estudio de
Armando Donoso.
Eu este tomo está íntegra la obra d~l P?eta chileno más
leido y popularizado; del ¡,aeta de la nma ¡usta y del verso
sonoro.

Pedro Antonio González pertenece, uu momento especial de
la literatura. cuando, nua época ya caduca y telaranadn, se iba.
y uúa corriente nueva, renovadora, daba sus primeros albores.

,

.

LOS LIRIOS

111

Y en verdad, sintiendo de cerca la iniluencia de Rubén Darlo
que daba las batallas iniciales por la nueva escuela, Pedro
A ntouio González no pudo menos que participar de este movimieuto trascedental. Pero al mismo tiempo le fué imposible
sustraerse a la fuerza avasalladora de los Musset Rugo. y
Lamartine. Y de aquí que su obra se tachone d\3 fuertes influencias rowánticas
Más al travez de todos ]03 cantos y poemas de Pedro Auto•
uio González, ae siente la fibra del bardo que, apesar de haber
bebido en extrallas fuentes, tien¡ au vaso propio, su anfora en
la cual sacia su inacabable sed inspiradora.
Ilieu hace la Editm io.l Nascimonto en darnos constantemente
ediciones de nuestros escritores. Que harta falta nos hace conocernos y estudiarnos.

A. C. P.

Letras Hispano-Americanas
LA NUEVA LITERATURA, por Aníbal Latino. (Editorial
Cervantes, Barcelona).
,Los libros -dice Eugenio D'Ors,-no son objetos inertes,
sino seres animados,,.
Sacudir el polvo que cubre carátulas y páginas, ojéarle, confundirse-saboreándole-con la intención del autor, es como
ir a la busca del buen amigo que ha sacia:1.o sed, en las in(er·
nales aguas letean~s de la l_eyenda pagana ...
Pero estos seres tienen una propiedad mayor qu~ la nues·
Ira: eon de vida indefinida; y, cuando más, duermen el suello
breve de una indiferencia, o el período aprisionado por lo que
Rodó llama, ,el sentido de la utilidad material,. Leerles tiem·
po más tarde del de su publicidad; no obstaculiza la glosa;
tnnto más consecuente, cuanto que se comienza a dar expan·
pansión al intento que Lemcke ha explicado oomo ,]a ciencia
del conocer,.
Además, incitar a conocer, es aumentar el progreso del individuo, según el esteticista germano ya citado.
Marginar una lectura, es darse del brazo con la idea del que
la compuso. Y, aunque el comentario sea tardío, el vohímen
papa pierde; al contrario, adquiere importancia.

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112

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BODÓ

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Una inquietud dominante, una h1cértid.umbre, que .haee peligrar loa éxitos alcanzados por el petl.odo anterior denominado
,modem.ieta• y singularlzad_o con el cnli.ficativo de •americanismo,,conduca a la produeci6n literariadétn;iomentc, Juventud
que labora con carifl.o y fé, se pierde en ¡:oedio de la ctedulidad
ialaa de su intento por h~cer obra o;igina,lisima, sín moldes ni
órientaciones necesarias que cQuduzcail á un terreno firme de
petso~alid!'d perfecta. Nci ~xíste ~e•,
interés J!~r el estadio
a concienóta de las, tenden,reas modernas y In l)).tensidad get1éS1ca del semb.rador se pierde en sµrcós que niegan toda po$ibilidad de sec dl).e!)o del barbecbo próximo a revelar la ca!ídad.
d_el íruto con tanto amór trabajado.
Puede comprenderse, la grand"' asequibilidad. a la.s teorías
extranjeras. y que restan ingenio y trabajo par.a la realización
del edificio pro¡¡io, cuyos cimientos. han eido tan bie.n,.la.borados
por los ae,&lt;JJes, a los cuales dolorosamenté vei,iosle llegar su
ocasd ...
No esdeéxLl'anarse por consiguiéote qne un lihro.coi:no e[.&lt;lel
argentino Aníbal Látino, haya pasad.o ca~i desaperdbido y"º
se hubiese comprendido toda la iD).portancia·qu~ para esta in,
certid □ !Ilbre . con visos. de zor,ol)ra, él volúmen tráe consigo.
Tqd8vía no se había hecbo...:.ahnénos que,y_o tenga aien~ió.n,
-'-UD ~studio sobrll, la flójedad en la éonsisténciá dé la producción americana,.llamada por casi tod\&gt;S ,deoa'deoeia, dé nues,
traA faou\tades inteleciualrs. TaD).póM se hablan plaJ:\teAdo las
determlnacion.es de las crísis !iterarías porque atrJJvesamos; ni
mét¡os, ~e hablB.)rnchó, con su sig,\ifiéativ-o ·optimismo propio
de· disclpúlós del r,Jaestro; una i,,quireucí~ sobre lll,s erob.bléS
tendencias de la uuev¡¡, literatura, éo la poésfa, la nMela, hist◊rjá, tea(rq, él'ftica y demás géneros literarios .
No conteot9 con esto, Laüno, DOS habla además, ~obre la
na'cionl\Udad y la patria. en la. nueva literatura, lá importancia
del periqdismo E!Q ou.estro estr.ech.o sm.bieute. cultura-!, l11 iu•
flu.euoia del cihe_ml\tógrafo ,1ue me ba\!e 'recordar a la BÍmple
vist11, admirable ntopla .de Guillermo Apollinait'e, el bien pensado. art,ículo sopre Ja. nueva ~ducacióu !iterada y ql).e en 1',jé,
xloo ya está hecho re11li¡lad y diversos otros col).c~ptos a que
llega elan.tor, con gran provecho pará euc3Úiar las intenciones
hmmares de lós nuevos que com1enzau a realizar ~u obra.
Empero., el librp lleva ese te01perameµto peri.odí~tiéo que
ahora nos _inunda a todos, y aur¡que es fle,...-ible y.g~a.no el
estilo a muchos-literatos o Uletidos ·lf ello que buscan !iteratU,a en todo-no les habrá \!grada.do; y lo qoe füé un inten-

un

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Ricardo Jaimes l!'reyre

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LOS LIBROS

lo encomiabilfsimo, ha pasado a eer pasto general de esa cosecha que 11e guarda calladamente en los anaqueles roídos por la
polilla y hundidos en la oscuridad por el polvo inicuo, y la
ceguera de los jóvenes que se creen maestros y 'lO necesitan
&lt;le guiadores porque ellos- snponeu-llevan dentro de sí mismos ,algo, que les revela su inconfundible personalidad.
,¡Lástima grande, que Aníbal Latino no ah·ance a germinar
en los etipíritus nuevos, sus deseos de notable orientador americanista en que todos hemos de encontrarnos empeftadosl.. ...

b'milio l'ourhet.
ANTOLOGÍA, rer;sos ,/,: Enri,¡ue Go11zález Martínez.
( Ediciones Selectas América, Buenos Aires.)

Uu atrayente \"olúmen es la selección de poesías que con el
título de ,Antología, presentan ele Enrique Oonzález Martínez,
las ediciones Selectas América. Allí está en sfntesis brevísima
la obra del egregio poeta mexicauo, desde c!Silenter, hasta su
libro en preparación • El Romero Alucinado,. Allí se siente
cómo el poetA ha pasado sobre la vida de las cosas, e con noble
lentitud• llevando a su sensorio
cluz, blancor ele nieve,
azul de linfas o rubor de rosas.•
Y silenciosamente en su ascensión lirófora Oonzález Martínez,
ha tratado de creariJe una estéLica propia; un verso personal,
escrito con sangre como aconsejaba ~ietzche. De sua venas n
saliendo lodo plasmado interiormente:

• Kn cada verso mio, gota a gota
corre mi sangre y en la grave nota
de mi canción, mi aliento.,
:Maravillosa es por otra parte la sencillez y diafanidad con
que so desliza la estrofa de este poeta admirable, escrutador
del misterio, oidor de la augusta voz del silencio, y fino en

�........ ~.,-.....
,.,....

i....~• .

...

Wtlqlf;q-.l!oi

Va11e-ta&lt;un. .-iWü

.l. O. P.

hoy; . , _ . . libdf '111G"' qlle a.Han

. . . . . . . . . ., .... al - -

.. -r.:.o-t:'!:~~i:=·1:J--'.-

,. -illlá.!--~·-

llo&amp;o, aoatdole a. ooa1eetl;illla w lkltl
lillrta'eoíFe '11 ........,.......
lDl'III '411 V.IMIM 7 llcmtlll'lfO.

•

..

11

�llllll •pNIIIIIU J

oampuuqae al allla ,imbolia•

de íwpllll19- 1-.i pillo),
el Bel$ de Batía de la Beill&amp; Oalli•
por i. kljldot la pe1ola del 8oL

...... ,.........

��'&gt;OTAS Y COMENTARIOS

RODÓ

]2()

121

PLAZOS
PROSA

1) KoYela corla, máximum ciuco mil palabra•.
gl Nuevas bases de orieutnción de h1 euseiinuza eu Chile.
li) Medios de acc:·cumiento mutuo liispano-cliileno.
1) Eusayo folklórico de una provincia de ()hile.
¡) Una crónica periodística, máxitnum una y media columna de diario.
k) Unn comedia eu tres actos.
1) Un sainete en un acto.
PnJ.; M10S

Para
l'ara
Para
Para
Para
Para
Para
Para
Para
Para
Para
Para

el tema a), se concederá □ 1.o y 2.o premios.
el lema b; , 1.o y 2.o premios.
el tema c), l.o y 2.o premios.
el tema d), Lo y 2.o premios.
el tema e), premio único.
el tema f), 1.o 2.o y 3.er premios.
el tema g), premio único.
el tema li), premio único.
el tema i), premio único
el lema J), 1 o y 2.o premios.
el tema k), 1 o y 2 o premios.
el tema 1), l .o y 2 o premios.

El autor prnmiad_o con el. primer premio del tema a), ten&lt;lrá derecho a elegir la Reina de las fiestas y será designado
miembro honora1 io del Ateneo.
Además
los premios señalados los jurados podrán conce~er accésit y menmones l1onoríficas para los trnbaios que
estnnen acreedores _a estas distinciones.
•

?e

J CR AlJOS
Habrá un jurado com¡meoto de tres miembros para lo, temas a), b), e), d); otn de igual uúmero para el tema e); otros
para los temas g). h¡, j); otro pnra cada uno &lt;le los temas f ).
1); y otro para los temas k), 1).
Los juradoo podrán declarar desiertos los premios en los
lemas cuyos trabajos presentados no n erezcan tal distiucióe.
En tod? caso, indicarán los dos mejores trabajos por orden
&lt;le ménto.
Los fallos, títulos de los trabajos premiados y seudónimo
de los autores, serán publicados en su oportunidad.

El plazo para la presentación de trabajos queda abierto
tlesde la publicación de la presente convocatoria hasta el 30
de Enero de 1923, a las doce de la noc\Je. Acuerdo último.
Los jurados deberán emitir sus fallos, a más tardar, el Hí
tle Abril de 1923.
DlBPOF.IICIONES: GENERA.LF!§

Todos los trabajos deberán ser inéditos (ni publicados ni
leídos en público); serán escritos a máquinft, eu idioma castellano, con ortografía de la Real Academia Espanola, firmados con pseudónimo, y remitidos en tres copias, dentro de
sobre lacrado y sellado, al secretario del Aleueo de \'alparafdon Luis Hurtado L. , p nr certificado postal a casilla 74i,
\' alparaiso.
En el sóbre se indicará el tema, el título y el pseudónimo del trabajo. Cou iguales requisitos y dentro del sóbre
grande, se enviará en sóbre aparte el nombre, apellido y dodomicilio, o dirección del autor, o dirigid,,s al notario don
Tomás Ríos Gomález.
El concursante que no se someta a estas condiciones o que
divulgue el secreto del pseudó □ imo será excluido del concurso.
Los miembros de los diversos jurados serán elegidos entre
los mas prestigiosos escritores y sus nombres serán oportunamente dados a conocer por la prensa
La fiesta de los Ju egos Flornles se realir.ará en el Teatro
\'ictoria, en la segunda quincena de Abril próximo.
Después de leido el fallo de los j ura&lt;los, el u otario abrirá
los sobres que contengan los nombres de los autores premiados.
Todos los trabajos premia&lt;Jos ser~n. durante seis meses,
propiedad del Ateneo, el que podrá publicarlo• en la forma
que lo estime conveniente dentro de ese plazo.
Los trabajos no premiados. junto con los sobres correspon
clientes, sera□ destruidos por el notario.
Próximamente se dorá a la publicidad el monto de cada
uno de los premios senaludo3 para el concurso, los nombres
del mantenedor, las damas de la Corte y los jurados.
Por el Directorio ele! Ateneo, L;:oNARDO Ellz, ¡residente.Ll'rn A. IluRTADO L., secretario.

'°•

Valparafso 10 de Julio de 1922.

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                <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica, revista chilena de principios de siglo XX, fundada por Víctor Jiménez Urenda y publicada de manera mensual.</text>
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                    <text>�B

o D ó

TOMO

SEGUNDO

ABRIL-JULIO

1923,

�~ODÓ
/

~BVISTA

l'l[EnSUAll

DE LITERATURA, CIENCIAS, BELLAS ARTES,
HISTORIA, SOCIOLOGÍA Y CRÍTICA
FU!(DADOR:

VÍCTOR JIMENEZ URENDA
DIRECTORES:

AGUSTÍN CASTELBLANCO P.
EMILIO COURBET
ADMINISTRADOR:

MANUEL A. JIMENEZ U.

•

EDICIONES

,
RODO

SANTIAGO DE CHILE
MCMXXIII

�Jor. Al&lt;O. TOMO ll

ABRIL DE 1923

NÚMERO 1

================

R

o

D

ó

COMO DEBE SER LA MUJER SI QUIERE SER
FEMINISTA

ES

PROPIEDAD

Imp. Y Ene. "La Universal".- de Julio Jlullez R , Chacabueo 62

Cuando el culto político uruguayo señor Martínez
Thedy, hoy por ventura nuestro Plenipotenciario de esa
Atenas Americana, en este noble país, interesante por ra•
zones tantas; vertió aquí, al tratar el problema feminista,
los raudales de su sabiduría, ataviados elocuentemente
con sus finos arrebatos de oratoria, y extremeció nuestro11
ebpíritus, levantándolos hasta las altas cumbres de la justicia social; su verbo me pareció un canto purísimo de libertad, y al seguir los vmJos de águila, que su poderosa
di.,léctica trazaba, le ví envuelto en la túnica del apó!tol,
del hombre bueno y justo, que con el alma a flor de labio
y la mente embriagada de verdades, va por la vida, caballero del ideal, lanza en ristre, enderezando los agravios y
combatiendo los egoísmos sociales, que con falsas vestidu•
ras de verdades, infectan todavía nuestra vida, nuestra
razón y nuestra moral, con la influencia del ancestro bárbaro y fanático de otros siglos remotos, que noa gobier11an persistentemente a través del ,·abo de sus sepulcros.
Yo también soy feminista, señoras mías, por una razón fundamental: porque odio todas las desigualdadetJ
sociales, todas las tiranías, todas las injusticias e iniquidades, que so pretexto de principios mor11les inmutable!,
defraudan la libertad humana; todas las esclavitudes
cualesquiera que sea su forma y grado; y la mujer, hay
que confesarlo con vergüenza de hombre culto y tristez11
de filósofo escéptico, Eigue siendo una perpetua esclava,
una encadenada por fanatismos religiosos y falsas morale! seculares, dentro de nuestra civilización preRente, por
tantos conceptos presuntuosa y abigarrada. Pero el feRli-

�6

'

'1

•

OÓMO DEBE SilR J:,A ~UJER

RODÓ

nismo es t&lt;:do un ~roblelrla más grave y trascendental de
lo _que a pl'lmera vista parece, y el hecho de que me haya1s honrado con pedirme una conferencia sobre tama!lo
problema, me obliga en forma sagrada por honradez cien·
t!fica, por respeto a vuestra cultura y por propia estimación, a expresaros la verdad como sale del fondo de mi
alma, desnuda de convencionalismos; de mentiras y arru·
llos halagadores, de sensiblerías o prejnicios · mis palabras
1:1º s~n el surtidor de agua de una fuente perfumada de
¡azmn!es, !1echa rxp_resamente para el espnsmo del jardín
misterioso y romántico de vuestras almas· nó mi lógica
Y. m1. ve~bo son ~orrentes, son fuerza que, ha ' de arrollar
sm escrupulos m temores, todo lo que a mi juicio deforme la verdad, la oculte y nos aleje de ella; hay que tener
en cuenta que los problemas que estudiamos hoy son en
su planteo y solució_n de felicidad o de amargu;a para
muchos seres, de acierto o de fracaso en cuestiones de
a\~ísima moral; e!1 una palabra, es la educación de nuestras
h1¡as, _de la muJer y el papel. que a ésta corresponde o
más bien debe corresponder, en nuestra civilización contemporánea.
.0&gt;~ ~l feminismo y con el socialismo (el primero es a
m~ JUICIO una consecuencia del iegundo en su más amplio concepto) pasa lo que con la estrícnina: si se toma
en dosis proporcio~adas, &lt;:portunas,. prudentes y sucesivas, produce energ1a y estimula la vida; de lo contrario
el d~senEreno, la_ falta de ajuste en las dosis para un organismo deternunado, ocasiona la muerte o lesiones graves a veces incurables.
Lo primero que se ne~esita · para estudiar un problema
e&amp; enErentar,e c~n él, sm preocupaciones¡ sin vulgaridades, hay que salir por completo de esta idea de sacrist'án
safio, que al escuchar ka palabras socialismo y feminismo
poseído de escándalo, piensa en dos monst'ruos humanos'
desgrefíados, cubiertos de harapos escurriendo mugre'
".ociferando. blasfemias, con arrebat~a animales o epilép'.
t1cos de odio o de bomba de dinamita entre los dedos
crispados, ~~mb~ando la muerte, la desorganización s0eial
y el desquiciamiento de las colectividades.
El eocialismo y el feminismo son dos corrientes irresistibles de oiviligación contemporánea, de perEecciona-

•

7

miento: dos anhelos de justicia social contra las desigualdades y la tiranía de una casta privilegiada que gobierna al mundo para sus intereses y provecho a través de
aparentes democracias, y que como todas las verdades y
progresos tienen su grado y relatividad de medio y de
momento; pero que han de dominar el mundo en corto
plazo, por sobre los prejuicios y Eanatism09 morales; rorque las corrientes de la vida y las le1es del progreso, no
se detienen con apóstrofes, lamentac10nes o ironías; lo,
hombres momificados en los cánones de ayer, que se oponen con terquedad de inconscientes, a negaros el derecho
de salir de 11 esclavitud y de la inferioridad social y política en que os tienen postergadas la barbarie persistente
de otros siglos, son la necrópolis en actitud cómico trágica, que se arrnstra pesado mente pretendiendo detener la
carrera de los vivos,
La esclavitud, la incapacidod social, jurídica y política
de la mujer en todos sus matices y grados, según laa diferentes civilizaciones locales de cada pueelo, han sido
obra y ley fundamental secular de las religiones humanas, a éstas debe la mujer la historia de su inferioridad,
su condición de ser parasitario y su destino de pájaro enjaulado.
Veamos como nació en la historia más remota de la
humanidad el concepto y organización de la familia, génesis de la esclavitud de la mujer, para darnos cuenta
clarísima de que los errores de las legislaciones civiles de
hoy, inspiradas todavía en el derecho canónico, caducas e
ina1laptables a l¡t vida moderna, que se oponen al feminismo, no son más que la influencia ancestral, poderosísima
de la barbarie y fanatismo del hombre neolítico, casi primitivo, que sat11ra todavía fuertemente nuestras modernas instituciones.
Muchos siglos antes de la era cristiana los hindúes, loa
arios, los sabino~, los etruscos, los latinos, los griegos, los
romanos, razas y civilizacion~s sucesivas, fueron los autores y los culpables de la esclavitud de la mujer, que hoy,
después de miles de siglos, persiste suavizada en parte
solamente.
El hombre, desde los más remotos tiempos, sintió un
anhelo de vida eteri::e, una obse■ión insepartble de au

.

�r
'

1

8

RO,DÓ

mente le. hizo creer en el alma, como en una existencia
espiritual, distinta de su cuerpo material, que subsistía
más allá de la muerte. Por eso, al morir un hombre, necesitaba ser deposi.tado en una tumba o casa mortuoria
con un ceremonial lleno de solemnidades fastuosas e imponentes (buscad en esto el oríjen y explicación de e~as
modernas c;ificinas mortuorias que ostentan un letrero luminoso que dice 11Pompas Fúnebres11); en la antiguedad
debía encenderse el fuego sagrado ante la tumba, debía
depositar8e el cadáver con alimentos, vasijas, útiles, vestidos, miel, leche y vino para sus futuras necesidades; J
todas estas ofrendas a las que se agregaba la colocación
de flores sobre las tumbas, debían repetirse periódica•
mente, so pena de infringir los más sagrados deberes morale,■ .Y ocasionar la desgracia de los que sobrevivían en
espmtu dentro de las tumbas.
El culto a los muertos era capital, solemnísimo y constante. El fuego sagrado, las plegarias, las invocaciones,
las ofrendas, las flores, no debían faltar nunca; los muer•
tos, en una palabra, eran sagrados y se convertían en los
dioses de los descendientes vivos. Todavía hoy nos domina impresión semejante: el paso de un muerto impone a
los vivos un ilalado respetuoso quitándose el sombrero.
En aquella religión ancestral, los muertos se convertían en dioses, tomando diferentes nombres según la raza
y la época: Manes, Penates, Geaios, Heros, etc.
Un hombre de la antiguedad temía menos, muchísimo
~enos 1~ muerte, que la privación de la sepultura; esta
idea última lo atormentaba horriblemente; una de las
mayores penas impuestas a la delincuencia, consistía en
oondenar al reo a no se~ sepultado después de muerto.
El alma de ttn muerto, al que no se daba sepultura o
casa mortuoria, al que no se rendía el culto debido sosteniendo su fuego sagrado, regando mial, leche, vino en su
sepulcro y otras ofrendas florales, era una alm~ errante,
e~ pena, que sukía y maldecía a sus desc~ndientes haCJendo caer sobre ellos las desgracias más terribles. Hurgad
un _poco en la psicología contemporánea, y todavfa encontráis muchos seres dominados por la idea de las almas en
pena Y por aquellos fanatismos. Los cuentos de apareci-

dos, de brnjaa, _de exorciamos religioaos, las .lllma1 vaga•

AUTORETRATO
DE

•

E STRADA

GÓMEZ

�CÓMO DEBE SER LA MUJER

•

.

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hundas que por las sombras de la noche peaan en pos de
una plegaria, de una oración que los liberte, son tradicio•
nes y leyendas que flotan frescas todavía en el sitial de la
aguela colocada cerca del fuego de las tibias chimeneas.
El deber ineludible de ese culto por los muertos, fué el
primer instinto moral del hombre y su religión primitiva.
A estas ceremonias cuotidianas o frecuentes de adoración religiosa por los lares, debían asistir alrededor del
hombre, que oficiaba como pontífice omnipotente y máximo, la mujer y los hijos. El padre era el representante de
los dioses antepasados, cuyo culto no podía interrumpirse
nunca. Estos conceptos religiosos en forma tan rudimentaria y esencialmente fanática, fueron el orígen de la fa.
milia que nació como institución exclusivamente religiosa.
El culto mortuorio constituyó, como hemos dicho, la
religión primitiva de la humanidad, religión esencialmen·
te doméstica, exclusiva de cada fainilia; ningún extraño
podía intervenir en las ceremonias, adoraciones y ofrendas de otra familia que la suya. Cada familia ocupaba
para sus necesidades religiosas y domésticas una superfi •
cie de suelo, en la que co11struía sus habitaciones y den•
tro de ese recinto todo él sagrado, estaba la tumba, la casa mortuoria, es decir, el templo de la religión acumulada
de los ancestros.
Con todos esos conceptos y organizaciones primitivas,
forjadas dentro del imperio esencialmente religroso, se
fijaron en la conciencia humana de un modo indeleble las
siguientes ideas, que en gran parte, como ustedes pueden
darse cuenta reflexionando un poco, persisten hasta la
fecha.
1.o La familia como necesidad de nna organización
religiosa. (El matrimonio como sacramento, nó como eon•
trato).
2.o La propiedad familiar del suelo, también como una
necesidad imperiosa para el culto de aquella religión doméstica ancestral, que no podía cambiar de lugar, ni alterarse, ui cederse, porque er&amp; el recinto sagrado en el que
los dioses que reposaban en las tumbas lo arraigaban to•
do, lo dominaban todo, F::uciendo la inmovilización de
la propiedad del recinto
ºliar,

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3.o La autoridad omnipotente del hombre (padre) so•
bre la mujer, hijos y esclavos. Esta autoridad era suprema, absolata, inapelable en aquellas religiones doméstic11.s, el padre era. el pontífice de la familia, el magistrado
que juzgaba y sentenciaba en forma inapelable a todos
los que vivían bajo su mando y dentro de su recinto religioso; tenía sobre su mujer, ,hijos y familia derechos de
vida y muerte.
La mujer en aquellas instituciones fanáticas por excelencia, era sélo un medio indispensable de asegurar al
hombre una sucesión necesaria para continuar el culto de
los antepasados; sin ella, como génesis maternal, los ancestros no tendrían pósteros que perpetuaran su religión
doméstica, produciéndose el fracaso de las instituciones.
Tan eran así las cosas, que en caso de esterilidad o
adulterio de la mujer, el marido (dios o pontífice) podía
repudiar a ésta, ya porque no llenaba su misión de perpetuar el culto por medio de los hijos, ya porque el hijo
adulterino era un extraño a la religión familiar, y la mujer no tenía en manera alguna, autoridad ni derecho ,para
dar entrada a miembros extrallos al culto de la familia del
marido.
4.0 El matrimonio fué también una necesidad de carácter religioso. El criterio dominante de que los extrallos
no podían intervenir en la religión de una familia, impuso
la unión de un hombre con una sola mujer en cada familia, (monogamia femenil), toda vez que la mujer no podía
ser miembro de varias religiones domésticas a la vez.
La perpetuación de la familia era una base del derecho
público de entonces, porque el culto de los muertos no
podía desaparecer ni extinguirse, ni interrumpirse. Para
que podáis apreciar, cómo la organización primitiva de la
familia obedeció exclusivamente a los más tiranos conceptos religiosos, cuando el padre era estéril 1~ substituía en
la procrea_Jión un hermano o pariente y el hijo quedaba
como suyo, para asegurar así la continuidad de la religión
familiar.
5.o El pater familia (padre) disponía como hemos dicho omnipotentemente de sus hijos e hijas; para que alguna de ellas pudiera unirse con otro hombre y segregar-

ae de la religi6n familiar del padre, tenía élite que conaen•

CÓMO DEBE SER '.LA MUJER

11

tir y sólo podía liberarla por medio de 1olemne~ ceremonias religiosas de los deberes del culto doméstico y. ~on
las mismas solemnidades ingresaba a la nueva rehg1ón
familiar del marido, en cuya patria potestad q ueda.ba en
idéntica sumisión y esclavitud.
El hijo espurio quedaba fuera de culto, era un sér
apestado en vida, maldito, condenado a la desgracia eterna, que había de carecer a su muerte de religió? y ofrendas no recibía del padre el agua lustral ( es decir, el bautis~o), que lo purificaba y hacía ingresar a la religión y
a la familia.
, Los mismos hijos legítimos, miéntras no eran introducidos por el padr@ a la religión · doméstica, con el agua
lustral y una serie de solemnes ceremonias, no adqnirían
los derechos de filiación correspondientes; lo que demuestra que no era el nacimiento sino el acto religioso, el que
sostenía y creaba la familia.
La necesidad imprescindible del culto ancestral, fué de
tal manera poderosa, que estableció la. adopción para qae
el padre estéril tuviese además otro medio de aumentar o
crear su familia y asegurar y consolidar su religión doméstica.
Esta, formaba un recinto o jurisdicción sagrado, con
-un criterio de exclusividad tan fuerte, que los diferentes
recintos de cada familia no podían estar pegados unos a
o~ros, tenían por ley que guardar determinada11 distancias.
En una palabra, el principio inspirador y regei:ite de
aquellas instituciones familiares esencialmente religiosas,
era este postulado: "Suprimid el culto a los dioses domésticos, y la organizaci6n de la familia y de la colectividad
desaparecen.~'
6.o El derecho hereditario de los hijos varones, naeió
también como una necesidad impuesta por la religión doméstica; éste acarreaba la obligación sagrada para el heredero de sbstener l~s ofrendas y la religión familiar. Las
hijas no heredaban, porque no podían tener jefatura religiosa, su personalidad é'esaparecía por completo ante la
del padre o ante la del esposo. Por equidad se les confirió
después la dote y el legado, más tarde el deredlio de he rencia en partes menores que a los hombrea, pero• todo

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CÓMO DBBE SER L.l MUJER

1

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12

caso a la muerte del padre, quedaba dentro de la tutela de
l~s herma~os o agnates. Para casarse y cambiar de religión necesitaba la venia del tutor.
Pater ( p~dre) quería decir en el concepto religioso de
ento~~es D_10s,. Am?, S:ñor,. Soberano de la mujer y de
los h1Jos, s1_gmficac1ón s1~t~t1zada en una expresión, que
os es conocida, pater fam1ha, padre de familia que quiere
decir Dios de la familia.
El padre podía a su muerte designar tutores a la mujer
y a los hijos.
7.o) Tenía el dominio sobre los bienes de la mujer.
Las familias así organizadas religiosamente Herraron
por obra de los siglos a ser muchas y muy nur:iero~as y
en su evolución, crecimiento y d~sarrollo formaron ]ao
. 1os clanes, etc., más tarde las •tribus' y despu~s las~
c~rms,
cmdad~s; en éstas, adei:n_ás de las religiones ancestrales o
exclusivas de c&amp;da fam1ha, por razón de comunidad s11rgie~on los dioses d~ carácter general, simbolizando ya los
atributos del alma, idea moral fuertemente arraigada que
encontramos en los cielos mitológicos de Grecia y Roma ·
o representando la naturaleza misma (adoración de los
astros, de los elementos naturales, de animales sagrados
frutos, etc. Júpiter, Brahama, Zeus, Buda, etc.).
'
_La hun;anidad dió un paso serio en el progreso al amplificar as1 sus conceptos religiosos y morales.
. La familia en esas nuevas organizaciones empezaba a
liberarse muy lentamente de la tiranía religio&amp;a y ajustaba sus instituciones domésticas a ideas y fines más lógicos y naturales, hasta precisarse en la perpetuación de la
especie y en la ayuda mútua de los cónyuges, poniendo
aparentemente en lugar secundario los conceptos religiosos; pero aún dentro de esta evolución de las idéas la secular influencia reljgiosa subsistió en forma capital' y con
todo ese bagaje de fanatismos y barbaries pasó al derecho
romano; con modificaciones no muy apreciables la recogió
y consagró el derecho canónico y en esas condiciones las
perpetúan nuestras viejas y caducas legislaciones civiles,
en las que bulle todavía el alma de los hindúes y de aquellas remotas y seculares religiones domésticas.
_ExcuJadme el anterior recorrido histórico, pero convenid conmigo que tiene gran utilidad, porque os revela el

•

18

RODÓ

1

o:fgen remot!si'?'o de ~ond: ª;~nea v!1~stra esclavitu~
vuestra infer10r1dad social, Jur1d1ca, poht1ca y aún reh·
giosa; porque ninguna religión concede a las mujeres, como es de justicia, los mismos derechos que a los hombres.
Se afirma con frecuencia que el cristianismo rehabilitó
y dignificó la situación de 1~ mujer, s~c~ndola de l:t posterga infamante en que la teu1an las rehg10nes anter10res.
La verdad es que el cristianismo si mej~ró la civil~za·
ción humana en general, elevando su ?1orahdad con m~piraciones de pureza, de amor y de 1¡&gt;iedad, que · ~e~p?~s .
los hombres han adulterado y pervertido; pero a m1 JUICIO
el derecho canónico no puede vanagloriarse de ser el re•
dentor de la mujer y por el contrario los prejui~ios reli ·
giosos, son de los más fnertes eslabones que SUJetan a la
mujer en su esclavitud vigente y para que no os sorprenda esta afirmación, me hasta un argumento. La ¡;rueba
de que el derecho canónico _no ?S ha red\mid?; es gu_e
rio-e actualmente, es el que rnap1ra las leg1slac1ones c1v1le~ caducas de esta época y precisamente dentro de ellas,
las mujeres no e~tán conformes con la desigualdad con
la que se les trata, declarándolas séres inferiores y estáis
luchando por redimiros pasando a mejor destino y a una
situación social y política más justa y equitativa. Si os
juzgárais ya redimidas, no existiría el feminismo como
corriente arrolladora.
Os he trazado a grandes rasgos, pero con una verdad
indiscutible, el cuadro histórico revelador de la génesis y
formación de vuestros destinos; ahora que conocéis el
orígen y evolución religiosa de la humanidad, decidme
con franqueza si no encontráis en nuestra vida presente,
en nuestras institnciones de hoy todavía, fuertemente
arraigadas muchas barbaries, fanatismos religiosos y prejuicios morales de aquellas primitivas edades.
El culto de los muertos ha cambiado de forma y aspecto pevo subsiste; el fuego fué reemplazado por los cirios,
las ofrendas florales son cosa común y corriente tanto
para los muertos como para las tumbas, la ostentación y
boato de lujosas capillµs y casas mortuorias de los cementerios, que las más de las veces son mejores, más
ricas, y más limpias que las habitaciones de los pobres
vivos, la tutela perpétua en que vive y se desenvuelve la

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1

RODó

mv.jer, la serie de prejuicios, prohibiciones morales que
hllOOn mal visto en ella, multitud de actitudes, de actividades, de aprendizajes que le son necesarios para su lucha y defensa por la vida, el dominio que el marido ejerce sobre ella, sobre sus bienes, la indisolubilidad del matrimonio, la resistencia para aceptar el divorcio, la negaci6n a la mujer de toda participaci6n y derechos en la
vida pública, la deficiente organizaci6n pedag6gica que se
imprime a los planteles educativos de mujeres, todo ese
laberinto de absurdos, de principios morales contradictorios que la obli¡¡;an y la condenan a ser una criatura parasitaria, a no ser nada por sí misma, a no poder hacer nada,
a no valer nada sin un hombre que la proteja y refrende
eternamente ¿no es mucho todavía de aqu9lla esclavitud,
de aquella barbarie religiosa y social de los hindúes, de
los etruscos, de los asirios, de los griegos, de los romanos
y épocas feudales posteriores?
No lo dudéis, en los hombres públicos de hogaiío, en
los legisladores de nuestros pueblos modernos, en los
políticos que habitualmente son prestidigitadores de nues·
tras falsas democracias, cuyo espíritu com1ervador rechaza el feminismo, sosteniendo la vieja y secular supremacía del hombre pontífice, del hombre árabe, etc., hay un
anceatroenorme de aquellos sacerdotes hindúes implacables
y hieráticos, hay una influencia irresistible de aquellas
momias petrificadas por obra de los siglos en las catacumbas y monumentos arqueol6gicos de las pretéritas edades.
Veamos ahora en síntesis, cuál es la condici6n actual
de la mujer y en que se diferencia de su primitiva esclavitud; y s6lo un ciego, un inconsciente, un mentiroso o
un guas6n podrían afirmar que la mujer ha salido de la
condición infamante de inferioridad en que la colocaron
aquellas religiones primitivas de pleno fanatismo.
La mujer actualmente nace bajo la patria potestad,
crece en ella, al casarae entra bajo la del marido, la personalidad suprema de éste absorbe la de la mujer. La
administraci6n de los bienes de la mujer equivale hoy
pract.icame.nte al dominio mismo, puea todas vosotras sabéis, lo oomún que es que un marido dilapide impunemente la fortuna de su esposa indefensa. La mujer no tiene capacidad para contratar jurídicamente, cierto es que

,

001110 DEBB SER LA JIIUJER

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15

tam
tiene capacidad natural; porque los qu~ ~ educan ~ca han creído conveniente darle los conocimientos
y preparación comerciales para que pue1a ;1er capaz de
proteger sus intereses y defenderse por s1. misma.
Si en un m1ttrimonio resu!ta desgraciada, ~en6meno
que por desgracia ya no va s1_endo tan _excepc10~al qu~
digamos, tampoco tiene prop:a~ente m protecc:6n 1;11
justicill efectivas; el vfncul~ md1j0Jubl~, el matr1momo
como acto sacramental, la suJetan para siempre a la desgr11-cia y a las garras de su verdugo, y no le qu_e~an más
que dos caminos a cual más de absurdos y de m1cuos; o
es una beroína cuyo sacrificio se consuma hasta su m.uerte sin rebeldía ni queja alguna de su parte, o en un momento de desesperaci6n humana rompe _los moldes ~e. lo
que se ha dado en llamar mor.al del medio, y se precipita
obligada en el fracaso de la vida.
.
En el orden politico su si~uaci6n es más demg~ante
todavía, -con mano maestra pmtó es~ cuadr~ el emmente orador Martínez Thedy,-se le megan casi todos los
derechos de la ciudadanfa; por lo qu~ respecta al v_o~o
públieo, a la intervención en lo~ negocios de la colect1v1dad está marcada como los antiguos esclavos, con el ea•
tig~a de una incapacidad casi absoluta.
Veamos por último la situación ~e la °:1ujer en el orde1~ social. La situación de la muJer racionalmente ~ablando es un absurdo insostenible ya, dentro de los prmci pios científicos modernos; es este un error muy productivo para el ~ombre, por eso _lo sigue sosteniendo aunque
eeté convencido de lo contrarie, . .
No existe tal inferioridad natural y orgánica en la mujer; la iuferioridad que la su?yug~,. se debe a la enorm_e
influencia ance11tral de barbarie religiosa que hemos analizado y a una premeditada falta de educa~ión y d~ pceparación intelectual y moral, en 9-ue s_e 1~ tien~ sumida desde hace siglos; este estado de mfer10ridad sirve a su vez
pqra justificar su incapacidad jurídica.
Hay en ésto un enor~e círculo vicios? que podemos
expresar con toda exactitud_ en la for_ma s1g;mente:
Lajnferioridad de la muJer no ex1ite solo porque las
leyes la establecen, sino que las leyes establecen, porque

�te

BODÓ

exist.e ~mbién como un estado socia I para vergüenza
nuestra y de la civilización humana.
En México, t.engo la satisfacción de asegurar a lTds.
que nuestras leyes e instituciones contemporáneas, han
otorgado a la mujer la justicia que merece.
Desde luego existe el divorcio eu cuanto al vínculo,
como une medida provechosa de eficient.e protección para
los cónyuges, y como lógica consecuencia jurídica, el matrimonio es un contrato y no un sacramento religioso.
La mujer tiene plena capacidad jurídica para conti:a•
tar y al casarse la conserva, así como la administración de
sus bienes con absoluta independencia del marido; el ré•
gimen de separación de bienes es normal, la sociedad matrimonial, constituye la excepción y sólo la voluntad ex•
presa de los contrayentes puede establecerla.
May'lr satisfacción experimento al anunciaros un hermoso acto de justicia, de civilización y de humanitarismo
de la legislación civil de mi país, reconociendo a los hijos
naturales los derechos de filiación que les corresponden,
suprimiendo la clasificación dP. hijos espurios y el estigma
que sólo la barbarie de aquellos ancestros religiosos pudo
establecer, contra esos pobres seres inocentes que ninguna
falta habían cometido para nacer marcados.
¿ Quuéis ser feministas en forma práctica y provechosa? ¿Queréis tener todos los derechos que el despotismo
religioso de los siglos os negó desde un principio y que
los homk&gt;res no quieren otorgaros ? Sacad vuestros esp1ritus de los pantanos de la rutina, romped las ligaduras de
vuestros fanatismos, con que vosotras mismas os suicidáis voluntaria y frecuentemente, lavad vuestros espíritus de todos los prejuicios absurdos, sonad la hora nueva
en vuestras almas; modificad la educación y la preparación de la mujer dán-iole por regla general una cultura
que no tiene, un criterio amplio que le falta, una capaci•
dad laborante, una conciencia plena de su yo, una instrucción que le hace falta, una adaptación para la lucha
que le permita vivir la vida, tal como es; para (!Ue sea
ante todo y por sobre todo tolerante; infiltrad en su espí •
ritu intensamente que su virtud y su fortaleza no están
en necesitar siempre una defensa para no perecer, no está
en ignorar la vida y encerrarse en una torre de marfil a

ADOLESCENTE
GRAB.&amp;.00

!: N MADEM.l

oo .l. L E K A R O J A S

�00110 DEBB-SER LA lllUJElt

donde nunca llegan los peligros; sino en moverse en la
comunidad, en saber ir a todas partes, en conocer todos
los caminos de la vida, en distinguir con su propio criterio todas la.s situaciones, en saber desconfiar con oportunidad y eleair con acierto propio, en ser capaz por sí misma de ver ~on claridad su destino, su situación, su ps.pel,
convirtiéndose en luchadora consciente con propia fuerza
y asegurando así el éxito de su vida.
Que la mujer, por previa educación y preparación, sea
o pueda ser por lo menos, un factor de trabajo, una fuer•
za económica que se baste a sí misma, y su personalidad
está hecha y su libertad está asegurada.
Observad a este propósito, un fenómeno curioso que
comprueba mi tésis. Cuando a una mujer le toca por desgracia nR marido vicioso, borracho, brutal o en alguna
forma degenerado; esa ganga que por desgracia menudea
en la vida por algunos hogares; la mujer de la clase baja
o pobre es menos desgraciada, menos esclava que la de
la clase media y aristócrata, porq ne aquella cuando sus
penas y sufrimientos llegan al límite insoportable, se libera del mal por sí misma; como no tiene prejuicios ni
miramientos sociales que la maniaten, busca una colocación o un empleo y encuentra en él dos cosas que hacen
su defensa: vive de su trabajo y descansa de las brutalidades del verdugo.
¿Por qué la mujer de la clase pobre puede lograr lo
que una mujer de la clase media (que llamamos decente)
es incapaz de realizar?
Porque ésta es más esclava todavía, además de l:t inferioridad que como estigma ancestral arrastra en nuestras
inijtituciones legales, pesan sobre ella como una montafia
enorme una serie de preocupaciones, de sefioríos ridículos que paralizan sus actividades. No es bien visto que
trabaje; si la vieran luchando por la vida, solicitando un
trabajo honrado, no sería ya bien recibida por sus amigas
y conocidas; además ¿cuáles son los trabajos honestos que
en nuestros medios sociales tan llenos de prejuicios y fa.
natismos, puede desempeiiar una mujer decente?
¿ La máquina Singer, la costura, que en estas épocas
no bastan para subsistir y asP,sina rápidamente de hambre y de tisis a las heroínas del hilo y de la aguja? ¿Qué

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puertas, qué medios, qué preparaciones piadosas y hu.
manitarias s·e dan a la mujer para proporcionarle una capacidad con la que se basta a sí misma? Ningunas; el qué
dirán, el señorío bufo, las apariencias y conveniencias sociales, la tiranía fría y estúpida del medio que le cierra
todos los caminos del trabajo honrado y de la liberación
económica y moral, son implacables, no transigen en sus
necedades y rutinas, que pomposa mente se llaman cuestiones de principios; prefiere que la m11jer busque su vida
por caminos sombríos; pero eso sí que no se vean, que
sepan ocultarse, que se salven las formas sociales y las
apariencias, aunque la virtud se arrastre por los suelos;
y a ese egoísmo criminal que tiene las proporciones de un
enorme delito colectivo de hipocresía, se le llama solemnemente con ffialdad de agiotista la moral social. Así las
cosas, esa pobre víctima mujer de la clase media decente,
que por las anteriores razones no puede defenderse, sólo
tiene dos caminos por delante: o seguir esperando noche
a noche al marido borracho y degenerado para recibir su
maltrato cuotidiano, hasta caer definitivamente bajo el
peso del dolor y del hambre, o rebelarse contra las horribles inju.sticias del medio y salir de su hogar definitivamente dejando en él como en un santuario que se aleja
para siempre su alma, su vergüenza para no volver nunca.
La educación de la mujer en todos sus aspectos es un
desastre, no sólo no se la equca para la lucha por la vida
en general, per') ni aún para las dos instituciones fundamentales del destino femenil que son el matrimonio y la
maternidad se le da preparación adecuada; nó, se le lleva
a ellas con una inconsciencia trascendental.
¿Qué educación séria damos a nuestras hijas para jugar esa carta vitalicia que se llama el matrimonio?
¿La vanidad de muchas madres, obsesionadas por el
cm:sabido señorío, que va tomando caractéres de manicomio ¿no forman en sus hijas ideas absurdas de abolengos sin dinero, que aumentan y complican sus necesidades d¡i lujo y las enseñan a despreciar olímpicamente las
tareas, los aprendizajes domésticos, la capacidad laborant~, como cosas indignas de su clast?
Cuántas veces una madre pobre, casada con un modesto empleado comercial, cuyo emolumento apenas cubre un

SER LA MUJER

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presupuesto decente, es la primera en fomentar en el es•
píritu de sus hijas esas megalomanías señoriales y se empeña en que sus hijas sin patrimonio, para no ser meuos
tomen los hábitos, las necesidades, los refinamientos y Ju'.
jos de las ricas?
Es necesario meditar un poco estas cosas, que son
graves y trascendentales, porque todos esos cuadros de
megalomanías aristocráticas que tienen mucho de sainete
suelen acabar en amargas tragedias que producen irreme'.
diables infortunios y faltas irreparables empujando a las
hijas conscienteme!lte hácia un desastre definitivo.
Por delitos menos graves que éste, están en las prisiones muchos seees.
La crísis del matrimonio envuelve fenómenos económicos y morales.
La v_id~ m?derna, por ley bi@lógica colectiva, tiende a
la mult1phcac1ón de los pequeños patrimonios y a la desaparición de las enormes fortunas, que en la mayor parte
de los c~sos, ademá~ _de nocivas para la comunidad, rara
vez resisten una cr1t1ca de severa rectitud. Eu todos los
pu~b)os de civiliza~ión co~pl~ja y moderna, de grandes
act1v1dades comerciale3 e mtensa competencia hay que
agregar a las hijas unas bolsitas llenas de oro que se llafi:lªn dote, para que no corran el riesgo de qued~rse a vestir santos, como se dice familiarmente; pues bien, yo os
aseguro que ~~emás dE; esas bolsitas de oro, urge darles
u~a preparac10n educativa, una mpacidad de defensa propia, para que en un e!ento desgraciado, sepan ser otra
cosa que simples parásitos consumidores muñecas de lu. crus""ceos
.,
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del hombrf\ y víctimas forzosas. La profeii~o~ de abogado enseña mucho, yo he podido en el ejerc1c10 de la abogacía hacer múltiples observaciones.
¿Sabéis _por qué en el matrimonio, una vez agotada la
luna
. de miel, o sea. la ilusión transitoria ' se forma casi
siempre esa s~p~rac1ón de espíritu entre los esposos, que
, acaban por v1v1r do~ mundos diferentes? Pues precisamente porque la mu¡er y el homb,.e tienen dos morales
distintas, dos ~riterios, dos modos de ser absolutamente
diferent~s; son dos almas unidas !que tienen mucho de
antagómcas; la conversación o el acto'. que para un hombre es natural y aceptable, para la mujer es impropio;

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en la apreciación de las cosas y de los fenómenos de la
vida no se entienden, hablan distintos idiomas psicológicos, la mujer censura al ma,·ido su manga ancha, éste no
puede con el absurdo radicalismo, con el eterno sistema
femenil de juzgar las cosas dentro de un rigor conventual exagerado, casi inhumano. Son dos naturalezas, dos
morales, dos seres que viven en planos superpuestos, y
no hay nmedio: o el hombre desciende a la llanura baja, cosa imposible porque el fenómeno sería de civilización retrospectiva, o la mujer evoluciona y sube a las
cumbres en que vi ve y se deseo vuelve el espíritu de su
compañero de vida.
En esta ascensión de la mujer ¿es necesario que ella
pierda su religión, la virtud y la moral bien entendidos?
N ó en manera alg1ma, la prueba es que existe muchas
mujeres que han logrado darse una capacidad, liberarse
así mismas, ilu,trarse, educ&amp;rse, desfanatizarse, hacerse
aptas para el ingreso franco y pleno de la vida; y no han
perdido el resplandor que rodea la frente de toda mujer
que sabe ser señora, lo mismo en la torre de marfil de su
hoga: que en los vericuetos y encrucijad.is peligrosas del
labermto humano.
El hombre al entrar a su hogar para vivir en paz, tiene
que ponerse una careta, imponer&amp;e un modo de ser artificial que no es el suyo propio. Rara, muy rara vez
un marido además de esposo puede ser como debe, un
allligo íntimo de su mujer. ¿ Sabéis por qué? Porque la
amistad sólo puede crecer expontaneamente entre dos
espíritus iguales: entre uu superior y un inferior, más
que amistad caben afectos; una reciprocidad que liga la
protección con el agradecimiento. Dond~ comienza la intimidad, empieza a borrarse la superioridad.
El prc.greso material es en la humanidad una evolución
rápida y rd2tivamente fácil, debido a que, por regla general no encuentra grandes re,;istencias, oóra en un campo nuevo y propicio, opera en un terreno exclm,ivamente
racional: el factor sentimentalista casi desaparece. Por
ejemplo, los adelantos científicos de la nueva civilización, el nso del automóvil, ¡._ luz eléctrica, los pisos de
asfaltos, el telégrafo, teléfono, ferrocarriles, etc., se adoptan y asimilan con facilidad por los pueblos atrasados;

CÓMO DEBE SER LA MUJER

21

pern en el progreso moral no sucede lo mismo, la evolución es lenta, horriblemente lenta. Un campesino, un
"guaso" como decís vosotros, un hombre ignorante o rudo eu general, puede rapidamente familiarizarse con el
uso de esos medios modernos de confort y progreso; pero los errores, los prejuicios, rudezas y atavismo,~ fanáti·
ces de ignorancia propia y ancestral, persisten en él y
en muchas de sus generaciones anteriores y posteriores
a través de !0s siglos.
Si penetráis uu poco en el espíritu de estos tipos que
analizamos, encontraréis como razón dominante en muchas de sus ideas, costumbres, creencias, etc., vestigios
o influencias poderosas todavía de aquellos fanatismos
hindúes y arios de las organizaciones religiosas de la humanidad primitiva.
Por eso en nuestros medios sociales de civilización
superficial, abunda un tipo psicológico muy curioso, que
pudieramos llamar de dos vistas, porque tiene aspectos
anacrónicos y contradictotios.
Unos que ya no visten la armadura, ni el c~sco, n\
mallas, ni los chambergos, ni llevan espada al cinto, m
viajan en litera, etc., a este respecto se han liberado definitivamente de la fuerza e influencia del pasado de aquellas pretéritas edades e instituciones y costumbres de
pomposos ceremoniales y formufümos, de vida caballerosa lenta y plácida, en ]a que se fanatizaba todo y ·se vivía
esencialmente ele la fórmula; pero en el órden espiritual
y moral .esos tipos anacrónicos no caben en esta época,
son cuerpos rezagados del pasado, que vistiendo a la
-á.ltima moda encierren almas caducas afinadas en las
ideas y prejuicios de la época de las ~rmaduras medioevales.
Ahí tenéis el anacronismo, más extraño, figuraos un
señor feudal, un caballero de la orden &lt;le malta o un inquisidor ~ablando por te.léfono y llegando en automóvil
a su~ cast,l!os. Cuantos tipos de éstos, vemos en nuestros
med10s sociales que son colectividades en las que se observan mucho progrern material y un gran atraso moral,
con monóculo, de polainas, vistienco smcking viajando
en tren eléctrico; mujeres de elegancia refinada,' armoniosamente envueltas en las modernas túnicas, hechas con

�22

RODÓ
CÓMO DEBE SER LA MUJER

1

1

11

.estética sencillez para las precipitaciones agitadas de la
vida moderna, y que son una toilette, un cuadro modernista aparente, en el que se mueven almas y espíritus de indeleble sello feudalista.
El sei!orío, el abolengo de aquellas épocas con todos
sus dictados, sus formulismos, sus prejuicios, etc., ha
pasado de moda y además de ridículo por anacrónico,
produce males numerosos y graves, estabiliza a los pueblos, los hace quedar rezagados en pleno atraso, dentro
del desarrollo general.
El sei!orío, la caballerosidad, la distinción, el resplandor divino y perfumado de la gran sei!ora de hogai!o, es
muy distinto, tiene formas nuevas, manifestaciones concordantes con la época; en la aristocracia de hoy la espiritualidad y los refinamienoos se ajustan a la sencillez de
ceremoniales que permite la velocidad de la vida. La
tiesura, el tic hosco, el andar solemne, gomoso y acompasado de una noble de antai!o, agobiada de servidores,
de pajes, de lacayos, cuya vida era un eterno teatro de
pesadas y ostentosas solemnidades, destinadas a deslumbrar a la gleba, resulta hoy un tipo tan atrasado y tan ridículo en el orden moral, como el desequilibrado que se
empeñara en vestir las armaduras, manoplas, chupas, pe·
lucones o gorgueras dentro del tráfago oficinesco vertiginoso y complicado de la moderna civilización.
El feminismo no cabe en los medios sociales abigarrados y anacrónicos, el feminismo nunca lo pudieron ni
concebir ni entender los árabes, ni los señores de horca y
cuchillo, ni las damas empingorotadas y vacuas que
eran ornato y simple factor de lujo en los salones de Versalles o del Escorial.
El femimsmo no es exudación de aquellas tumbas o
capillas religiosas que instituyen la vida, la familia y
el destino de la mujer para servicios religiosos.
Una serie enorme de escrúpulos, de prejuicios, de fa.
natismos os vedan un conjunto de conocimientos y ensetíanzas cuya ignorancia satisface una moral absurda y
convencional; pero que al mismo tiempo forja vuestra
eterna inferioridad. Para ser experto en el arte de la vida,
lo primero que ae necesita es conocer la vida misma, y
ésta tiene muchas complicacio11e¡¡, wuchos espejismos pe·

23

ligrosos, muchos combates desiguales, en ~o~ _que se agi·
tan implacables egoísmos, muchos pasos d1f1c1l1;s; el amor
al prójimo y la piedad son astros de una_ teor1a her1?o~a
con infinitos encantos, pero r¡ue desgraciadamente cmt1lan mucho y no siempre llega sa luz con oportunidad a
los míseros rincones de la vida.
En el avispero incesante de la humanidad se mueven,
alternan y combaten muchas ideas, criterios diversos y
antagónicos, opiniones, credos, religiones, tendencias tan
heterogéneas y divergentes que u_n sér fanático, ~e_rrado
a todas transaccionEs y tolerancias no pnede v1v1r en
él, se muere de septisemia y aislamiento, porque en sns
arrebatos de locura y fanatismo pretende moldear, sujetar y uniformar en su cerebro la inmensa variedad de los
mundos.
En una ocasión hacía yo un viaje por Norte-América
y en una ciudad presencié un fenómeno de li&gt;s más impresionantes y reveladores que he contemplado en mi
vida y que me sugirió muchas y muy variadas reflexiones.
En un punto de esa ciudad, se cruzaban en ángulo
recto dos grandes avenidas, semejante a la que aquí conocemos con el nombre de las Delicias. En el cruce de
esos dos boulevares, bahía una gran terraza en forma de
cruz griega, circundada por cuatro templos que se levantaban en cada uno de los brazos de dicha cruz. Esos cuatro templos eran de cnatro religiones distintas: uno católico, dos protestantes y el otro budista.
Muchas matíanas, al frecuentar ese sitio tan interesante, ví a los sacerdotes encargados de aquellos cultos
distintos, conversar amigable y afectuosamente en la terraza, mientras la multitud que llegaba por las cuatro avenidas convergentes se repartía entrando a los distintos
templos, según la religión de cada uno.
Mi curiosidad crecía de punto al ver que amigos, novios y familias que llegaban juntas, se separaban en aquella terraza afablemente, yéndose cada uno a ous distintas
ceremonias religiosas. Al terminar, éstas, volvían a reunirse en la terraza. cc.mún y desaparecían por aquellos
coulevares, siguiendo el curso de su vida con la misma
bordialidad.

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POEl1A.S

RODÓ

Aquel cuadro grnndioso me impresionó proEundamen ·
te, era una civilización en plena tolerancia; y respeto;
cuántas veces peneé que en aquella terraza había más libertades y cultura, que en las frases literarias, pomposas
y redondas de nuestras falsas dem:icracias.
Aquellas mujeres totalmente liberadas de fanatismos,
de prejuicios, de tiranías religiosas ancestrales, sin dejar
de ser virtuosas, podían ser feministas en buena hora sin
grave peligro para la civilización social y política de sus
comumdades.
Si vosotras habéis aprendido ya a tener esa toleran·
cia y sabiduría, que os dan la capacidad necesaria para
ser factores viables y activos de toda una civilización lle11a de complejidades, sonad en buena hora los toques de
llamada del feminismo, levantad a la mujer hasta una capacidad igual a la del hombrn y ejercitad todos los dere·
chos, porque todos os corresponden en justicia, ha~iendo
así el progreso de esta gran república hermana y vuestra
propia felicidad.

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Da. CÁ.RLOS TREJO
LERDO DE TEJADA,
Enviado Extraorüinario y
Mini"~tro Plenipotenciario
de Mé"Sico.
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Entre estos hombres ...
Entre estos hombres yo sov un extranjero,
Hablan de cosas fatigosas. Disputan. Beben ..
Hacen gestos vacíos y mezclan
en la gbarla estéril
teorlas filo¡¡_óficas y nombres de mujeres.
Fuera canta el invierno.
Pienso que estos hombrea no son mis am;~os ...
¿Por qué yo estoy con ellos?
Beben Beben ...
El cuarto está lleno de humo y lc,s rostros tienen
nn repugnante aspecto a la luz del gas.
Todo lo que dicen es falso y oscuro.
¿Por qué yo estoy con ellos?
Pienso en mis amigos, en mis buenos amigos que están léjos ..
A_quellos hablan poco. No dicen casi nada ...
Si es, como ahora, invierno
se reunen para sollar, jnnto al fnego.
No disputan. Piensan con senGillez.
Dicen: , Anoche cayó una estrella ... •
Y fuman. Fuman largamente.
Miran el fuego rojo
y se quedan mucho tiempo en silencio.
¿ Por qné yo estoy tan léjos?

Invitación
Ven, Otol\o.
Entra en mi cuarto.
Como a un antiguo amiga
te estrecharé eu mi abrazo.

�26

RODÓ
POEMAS

Todo lo mío será tuyo:
las rosas, los libros, el piuno.
Hasta mi querida, Oto!lo,
1obre la rosa de su carne
pondrá tu oro pálido.
Y as! serll. tuya.
Tuya y mía, y compartire~os
1us caricias y sus besos cáhdos,
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Mi alma, llena de tu amor,
a Clara de Ellebeuse adivina en tu alma.
Tu aspecto, tu rostro tán pál!do,
son suyos, y es suya tu gracia.
Sus manos contaban las estrellas ...
Para contarlas ¿no se airan las tuyas
en el crepúsculo maravillado?

Entra, Oto!lo.
No apoyes tu gavilla de oro
en los cristales.

'Como en los ojos de ella, en tu mirada
hay la suavidad de una palabra
oída en la distancia ...

Entra y espárcela por todo
hasta cubrir mi alma.

Como en los labios suyos, hay en tus labios
el aroma enrendido de los frutos del verano.

No eneendáis las lámparas ..
No encend~is las lámparas
ni me llaméis.
Dejadme aquí sin lnces.
Mi alma está mejor en la penumbn1.

Clara de Ellebeuse .. .
Sombra amorosa .. .
Para encantar mi vida
amarra mi cuello entre tus brazos.
Que escuche tu voz y que deshaga.
tus trenzas de oro entre mis manos.

Ved como la sombra maravillosa
envuelve mi frente.
Mirad mis manos,
mirad mi aspecto dulce
y que os oiga decir:
,Dejadlo está so!lando,
dejadlo sólo, allí sin lumbre,.

A1 BllRTO ROJAS GIMENEZ.

Clara de Ellebeuae ...
Clara de Ellebeuse ... ¿Recuerdas? En ella pienso
y en tí. De ella tienes el gesto
grave y pensativo cuando callas;
y es suya la caricia suave
que en tu voz se acuita cuando hablas.
Clara de Elle be use ... Como ella
a la sombra de ·]os árboles, tú lees,
en las tardes cálidas.
Se vá la tarde y eobr.e el cielo
se encienden. como antallo, nubes de nácar,

27

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HOMBRES

DEL

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LOS PROPAGADORES DE DOCTRINAS SOCIALE5

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Es un hecho de observación corriente, que las doctrinas
sólo tienen valor cuando ellas tienden a enaltecer una vida y cuando propician el generoso mi~ticismo de _la acción colectiva. Ailemás, a través de d1 versos ambientes
de civilización la manifestación de ideas adquiere caractéres peculiares ora es menos impulsiva, más crítica, menos
acometiva qu~ en otros medios de escas~ cultura g;en_eral.
Así, pude ad ver:ir que en Buenos Aires el socialismo
tiene otras modalidades.
Cuando en el diario La Vanguardia, se me presen~ó
al Dr. Juan B. Justo, con su vientre orondo de hurgues,
todo lo creí menos un corifeo socialista. Plácido corno un
abate satisfecho me habló casi con dulzura, y extrañad~
ante la actuación de Luis E. Recabárren me preguntó s1
éste aún se consid~raba socialista.
De ahí, que cuando en Piriápolis, conocí a Carroelo, Calarco, un muchacho de ¡¡;entil apostura qu~ _enloquec1a , a
las chicas, me sorprendió cuando me. not¡c)Ó que hab1a
publicado un libro intitulado La Patria Universal y que
preparaba otro acerca del Americanismo.
. •
.
El libro de Calarco está depurado en una ard1en°~ f.,
optimista en el desenvolvimiento superior y armomoso
del concepto de solidaridad entre los ~~robres.
.
Sostiene sinceramente que es el carmo a su patria el
que le impu~sa a qu-:rer ~ la _humanidad, porque es esen•
cial para la mternac10nahzac1ón del _m_undo:
.
Y este escritor de acentuación socialista, ~ene u~ mnato
don de gentes que le conquista todas las s1mpat1as. Por

HOMBBFS DEL PLATA

él conocí yo los más aristocráticos y cerrados círculos sociales de Buenos Aires, porque sus ideas no le impiden ser
un discreto y agradable hombre de mundo.
De temperamento generoso, es conmovedora la adhe•
sión que presta a estas grandes ideas fuerzas· que hoy apa·
recen como candorosas utopías.
Americanista de buena ley no tiene ningún preconcepto respecto de nuestros países y cree que lo peor que
hemos hecho es jugar a la creación de fantasmas de incomprensión que han dificultado nuestras más amplias
vinculaciones.
Como en la leyenda india, cuando en el desierto se advierte en la lejanía un caminante se le cree un fantasma
enemigo; pero, cuando se acerca se le trata y se le conoce
se descubre que es un amigo.
Calarco afüma que lo único que nos separa en Amé1·ica
es la recíproca ignornncia en que vivimos.
JosÉ

lNGENIJi.ROS

, Las m\dita~iones acerca de los problemas de psicolog1a, o meJor dicho, de lo que Niezstche llama humano demasiado humano, tiene mayor relieve cuando se trat~ de
verificar el valor de ciertas teorías frente al caso humano
de un alto pe~sad?r. de proposiciones significativas.
Cuando fu¡ a visitar en Buenos Aires a José Ingenieros y escuché su charla caldeada teñida de cierto amable
esc~pticismo y de cierta amargdra que a fuerza de ser
sutil resultaba dulce, tuve el presentimiento de hondas
realidades humanas.
_En América aúu no se ha t~atado de explicar a ios escritores desde el punto de vida de su modalidad humana
y de, las int~r-r,elaciones e_ntr~ ellos y su ambiente. Labor
prof1cua se'.·1a esta que ev1tarrn crudas decepciones a aquellos que qmeren comprenderlo todo a través de su propio
temperamento.
Yo hasta hoy no puedo afirmar con certera claridad si
al C?~versar con Inge~ieros le atribuí a él mi peculiar escept1msmo y me exced1 de zahorí queriendo advertir en

�30

RODÓ

sus palabras un sedimento de franco niezstcheanismo. El
solitario de Sils Marie ha sido siempre el patrono de todos los espíritus libres, de ahí que Ingenieros que en su
paralelo entre Jesús y Federico decidiera su admiración
por el germano huraño, intente realizar el significado
trascendente de esa formula que aconseja vivir más allá
del bien y del mal.

1

'

Pero, la observación corriente me confirma ampliamente
en mi declaración de que la egolatría entre los escritores,
es uno de los resultados de la incomprensión colectiva.
Siento tener q ne hacer en tono casi dogmático una aseveración de esa naturaleza; pero, quien analice por sí mismo
los factores que intervienen en la producción intelectual
y la carencia de termo-dinámica espiritual adecuada, hallará que no ando descaminado.
Ingenieros de jóven entrevió su porvenir de cienciado
y bosquejó los trazos directrices de su apostolado de idealista social. De cultura sorprendente ha tenido una voracidad inaaciable de aprender y jamás su cerebro ha dejado
de agitarse en la sagrada combustión de las ideas. En todas sus obras SP. nota cierta agilidad mental plástica, que
le permite barajar las más extraiías teorías, como mejor no
lo hiciera el más diestro malabarista, en el terreno de sus
actividades. Ha realizado con creces los sueños de en adolescencia y en plena madurez de su espíritu, las espigas
de oro apretadas y fecundas, ríen a la caricia del sol en
su heredad.
Nadie como él en América ha predicado ideales de eficacia oportuna, ni nadie ha difundido la cultura científica
con un tan noble desinterés. Ha inspirado el culto de todas las verdades y ha sido cáustico con los vicios y lacras.
De una vitalidad asombrosa, descansa trabajando, su
rostro sin una arruga y su sonrisa perm4nente que indica
que ha podido hacerle cuarenta y ocho muecas a la cal vicie. Cuando le fuí a visitar, al finalizar el Carnaval, me
expresó que durante los días de fiesta se había ocupado
en corregir las pruebas de su Revista de Filos~ffo, que
debía aparecer en esos días.
Ha ensefiado la práctica del valor moral, virtud más intrépida eu pueblos emporcados en vicios, que no saben

BOMBRF.ll DEL PLATA

11

res tar la vida de sacrificio de los que ~e consan~n a
id~smos ennoblecedores. Cuando hay virtudes colectiva~
no es tan peligroso el ejercicio del apostolad.l'. mor~!, DI
cuando la constitución de un pueblo ha adq ?-md~ cier~e
caractéres de organización general? lo que ev1denc1a la 01vilización de verdad y no la retórica.

PASCUAL

VENTURINO.

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Porque soñé el amor ...

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Porque soflé el amor más grande que la vida,
Amor, renuncio al fin a conseguirte;
porque soné la Vida más grande que esta vida,
Vida es preciso despedirte ...
Morir, para vivir todo mi anhelo .... !
Morir, para sentirme cnmpletamente amada .. . !
Morir, para dejar, intacta, sobre el suelo
mi alma que cada día no ha de hallar mutilada ... !

Muerte liberadora de toda contingencia;
Absoluto que te alzas frente a mi cobardía,
dame a beber de un sorbo la miel de la existencia:
amor, gloria, belleza, en un enorme día .. . !

Y otra vez la esperanza ...
Y otra vez la esperanza florecerá en mi pecho ... ?
Otra vez la corriente me llevará en sus ondas ... ?
Otra vez la alegría falsa, el dolor certero
me envolverán en sus vertiginosos giros ... ?
Otra vez, otra vez, enlodaré mis manos ... ?
Otra vez, engaliada, también yo, engaliaré ... ?
Oh! mi paz, mi pureza, mi dolor, compalieros,
eompafieros amados, al fin os dejaré ... ?

LE

CHINO I S

C RO QU IR

JOS É

DE

PEROT TI

�POEMAS

33

Seré como los otros, uno más en la vida ... ?
Mutilarán mis suefíos la realidad y el tiempo ... ?
Vuelvo de un viaje largo donde me hallé a mi misma,
y tendré que perderme otra vez en el mundo ... ?
Yo que estuve tan alto, descenderé de nuevo .. ?
Después de hablar con Dios, sólo hablaré a los hombres ... ?
Ohl mi largo, mi largo, mi puro sufrimiento,
tú me hiciste más duro el andar en la tierra ...
Oh! penoso, doliente y noble cautiverio
que me hiciste más buena y me alzaste en mí misma,
mi adiós es melancólico como un adiós supremo ...
Dejo en tí lo más noble de mi vida terrena ......

LUISA LUIS!.
Montevideo.

•

Una sensibilidad netamente femenina constituye para cada país
hispano-americano un valor literario de indiecutibilidad consumada.
Luisa.Luisi, así como su herm&amp;na Clotilde "asimilada al ~rupo ultraísta,
une sus producciones al femenil surgimiento espiritual uruguayo que
preconizara la llorada Agu-.,tini e intensificado ahora con Juana de Ibar•
bourou.
A través de estos poemas inéditos que ofrecemos, pueden los lectores
de RODÓ, aquilatar la veracidad de nuestras pala.brafil.

•

�ENCERRADO EN MI FRÁGIL PECHO ...

Ll "DESOLACION" DE GABRfELl MISTRlt

Encerrado en mi frágil pecho
mi corazón palpita cansado ..
Y O estoy sumergida en mi leclio
para evocar mejor el pasado.

1

AL

No te he visto ni te he sentido,
pero llenas todo mi ambiente:
percibe tu acento mi ~ído,
mi corazón andar te siente.
No sé qué suelo eotás pisando,
ni cual aire estás respirando
ni qué amor te tiene obsedido,
peró mi pasión imbécil y terca
te siente cerca, cerca, cerca,
pese al espacio y al olvido ...

MARiA

MONVEL

1

MARGllN

DJ:

UJJ

LIB:RO

Gabriela Mistral, poetisa chilena cuyo nombre evocador
de delicadezas y ternuras ha traspasado con brillo las fronteras de nuestro país, acaba de editar en el extranjero,New York, en donde su obra es más conocida que en el
propio solar-, un libro de poema~ en verso y prosa, bajo
el sugestivo título de Desolaci6n.
En sus páginas está cuan.to ella ha escrito: sus vetsos
mejores, sus prosas más brillantes y nítidas, el mejor engaste de su espíritu que ha tenido relumbres dignos del ma·
yor aplauso.
Nada más bien puesto que el título por ella encontrado.
Desolaci6n es el motivo unicorde de toda la obra, en la cual
el tal~nto de la autora muestra relieves i~norados para
nosotros de su vena dolor\da, trágica, tocada de un ,dolor
incurable.
Muchos de sus versos- no todos, que a ningún poeta
de ningún tiempo fuera posible pedirlo,- tienen la firmeza del bronce y la sonoridad opaca pero prolongada con
esa fuerza de las emociones que perduran y dejan huella.
El canto al pueblo hebreo, tiene, por ejemplo, una fuerza singular; en ellnmemoriam destinado a la recordación
de Nervo hay delicadeza plena; A La Virgen de la Colina;
es un poema suave. En sus infantiles-Dona Primavera,
v. g.,--como en sus admirables rondas de ninos, se sorprende un espíritu cristalino y armonioso que se ha dado
todo entero, como en uns prolongación maternal, a los r:iños, a los pe~ueños.
Algunas de sus imagenes-muchas-, son de sorpren-

dente originalidad:

�RODÓ

36

¡Dulce serl En su río de mieles, caudaloso
largamente abrevaba sus tigres el dolor.
Los hierros que abrieron el pecho generoso
¡más anchas le dejaron las cuencas del amor!

LA •DESOLA0IÓN, DE GABRIELA MISTRAL

'

Dice en una de sus Coplas:
Todo adquiere en mi boca
un sabor persfatente de lágrimas;
el manjar cotidiano, la trova
y hasta la plegaria,

O esta otra:
Esta alma de mujer, viril y delicada,
dulce en la gravedad, serena en el amor,
es una encina espléndida de sombra perfumada,
por cuyos brazos rndos trepara un mirto en flor.
De muchos de sus versos se escapan lecciones espiritua•
les hondísimas. Un afán de progreso consrante, de ascenso hácia la luz:

•1

37

Dichosa yo si al fin del día,
un odio ménos llevo en mi;
si una luz más mis pasos guia
y si un error más yo extinguí.

•

En sus Rondas de· Niños , brilla una bondad extraordinaria de arte simple y sereno, sin complicaciones:
Una ni!\a qne es inválida
dijo: ,¿Cómo uanzo yo?,
Le digimos que pusiera
a danzar su corazón ...
Talvez en los Sonetos de la Muerte, más que en otra
parte alguna, hay imáger¡es de una potencia rara. Hablando en el primero de ello8 de cómo, todo suyo, t~ndrá a su
amado despues que en su alma se haya herho el silencio,
dice:
Me alejaré cantando mis venganzas hermosas,
porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna
bajará a disputarme tu pu!\ado de huesos.

Retrato de su estado espiritual. '
l)' n motivo de desolación vibra en todo el libro. Es el
vac10 de un hombre amado, de alguien que fué a las sombras a interrogar la clave indescifrable y en la sombra quedóse esperando.
Su estro invoca la imágen amada a través de los vasos
de arcilla, por los jardines, por los cielos, en el paisaje y en
la noche. No responde. Su clamor es un inmenso grito solitario.
Allí está su desolación.
Ruega, protesta, su llamado es siempre el mismo: un grito monocorde de dolor, un alarido inmenso en que sorpren•
de la protesta de las carnes desgarradas ... ¡ Y ese grito único
que no hastía, qué pujanza tiene'; qué incomparable fuer•
·za de emotividad!
Percibe en él ,t9das las luchas de un alma, el poema cogedor de un espmtu que canta por su herida, con voz sobrecogedora.
De_ las prosas nada pudiera agregarse de especial o talv~z ,'i~ acaso ~ucho, porque en ellas cabe otra manera espec1ahs1ma, castiza, pura, de los e&amp;tados de su alma de su
emoción interior.
'
,La obra de la emine~te poetisa-prosa y verso; verso
mas q~e prosa es una smfonía en trágico mayor.
"'[ sm embargo de ese acento trágico que prima en todo
el libro, en su desolación, yo sólo encontré serenidad.,,

EUGENIO

Adivínase en esos versos, como en muchos de su obra,
una tragedia íntima, un hondo dolor incurado, en cuya
llaga sangrienta su mano se complace en escarbar.

I

ORREGO VICU:&amp;A.

�POEMAS

POEMAS

de la Esfinge vocablo&amp; hondos, sabios;
porque el arcano
va con la muerte de la mano.
1
• 1

8&amp;bidurta.

1
1

Voz de la noche.

La noche, la noche, la que habla apénas

Tu barca no hendirá la lontananza
a las primeras luces de la aurora.
Pero en cada lucero hay esperanza
y. un anhelo infinito en cada hora.

y queda absorta en su amplitud que asombra

me dijo poco te daré: la buena
quietud, silencio, soledad y sombra.
Pero si sabes escuchar mis voces
verás que todo es música divina:
el murmullo del agua, el suave roce
de las hojas , la luna que ilumina;
una llanura gris y silenciosa,
un pájaro que pía, todo, todo,
y hasta el caer de un pétalo de rosa
y una racha de viento sobre el lodo.

No apresures la vela; que despacio
has de encontrar la Cólquide escondida.
Aún queda tanto mar y tanto espacio
y queda tanto ensueño y tanta vida.
Tápate los oídos cuando sientas
que cantan las sirenas en los mares
y en el golfo fatal de las Tormentas.
Que es preciso no oír para ser fuerte
tender la vista a otros luminares
'
amar la vida y de~preciar la Mu~rte.

As! es el arrano ...
A~I es el arcano:
una Sl\bia mano
que dibuja la línea del destino
y le señala a cada peregrino
una distinta procesión de huellas;
el que traza la senda de la estrella
y en todas partes va dejando rastros:
1 lo mismo en el' abismo que en los astros;
el que le ha puesto punto a toda cosa:
vitalidad al árbol y a la rosa
espina, y alma trémula al poeta
y enormé cauda a los cometas;
el que sabe el misterio que se esconde
en la sombra que siente y no responde;
el único que ha oidG de lGS labiOIII

AGUSTÍN

CASTELBLANCO P.

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1

A.LGO SOBRE LA SINCERIDAD

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·..

¡ Ah cuánta verdad enciarrran e&amp;tas palabras de José
Orteg¡ y Gasset: "Lo sincero, lo expontáneo en el hom•
brees, sin disputa, el_gorila." El atractiv? de toda,Jlinceridad está en razón directa con el mayor interés que tenga para nosotros la personalidad que es objeto del acto
expontáneo; porque entre la sinceridad de un escritorzue·
lo cualquiera, de traer y de llevar, y la de un Federico
Nietzsche, media la distancia que va de lo insignificante·
mente personal, y en la mayor parte de los casos yueril,
a lo interesante, a cuanto está más allá de las baJas pa·
siones humanas y toca los dominios de un espíritu múltiple y rico.
•.
Poco cuesta ser sincero y estampar en letras de molde
cuanto se exprime del magín; la cuestión estriba en ser
sinceramente interesante, ya que lo primero sólo puede
sianificar, en el caltivo de las disciplinas artísticas, una
si~ple forma de indiscreta mala crianz&amp; o una especie de
atrayente ejercicio de rnatoidismo, que gana sielllpre adep·
tos entre el profanum vul_qus, ante esas "mayorías compactas", de que hablab~ lbs_en.
.
,
El mérito de toda smceridad bien entendida no supo·
ne ir contra lo establecido; en cebarse sobre toda flaqueza;
en provocar violencias inútiles; _en decirle a X qu~ ~s un
cretino o a Z que es un bobo; smo que en ~I domm10 de
una virtud individual más alta, en el ejercicio de una nor·
rna moral más elevada. Ante todo, para ser sincero es necesario tener el interés y el derecho a ser personal, ?erecho, que sólo concede la facultad de un _constante e mn~ ·
to cultivo del yo y la razón de una sóhda cuanto ampha
y ejercitada cultura.
.
El primero sin la seg~ nda, es como un alm~ sm cue~po,
como el tiempo sin medida, como el amor sm el ob¡eto
amado. Ambos se compenetran, se funden, se integran
en una aspiración creadora: la obra.

ALC:O SOBRE LA SINCERIDAD

41

Suponed que se cultive todo desarrollo de la individua•
lidad corno una simple fuerza cesárea, que no reconozca
más medida que la del acto expontáneo, ni otra norma
que la de su propia energía; y tendréis en acción ese t.errible energumenismo de que habla Urtega y Gasset. Pen1ad, por la inversa, en el árido y exclusivo ejercicio de
toda disciplina de conocimiento, ~n la gimnasia de toda
cultura limitada a una labor pacienzuda, a un trabajo de
razohamient0 y de memoria, al acumular infructuoso de
piedrecillas para la construcción de ui:i edificio, en el que
no han concunido ni la imaginación,. ni lit fantasfa y se
habrá dado un caso más de esa erudición helada que ahuyenta todo entusiasmo, qúe volatiliza toda emoción de belleza.
No es posible negar, por cierto, cuanto significa en el
progreso de las ciencias y las letras la constante labor de
los simples obreros, de los eternos acarreadores de materiales, que ignoran las más altas efusiones de la sensibilidad y sólo snben ver en toda obra de belleza el revés, que
l~s permite descubrir la armónica y graciosa maña del te•
g1d~. Empero, no porque no participen de la virtud de
sentir o de crear sería jnsto neo-ar la utilidad de e~as abejas solí,itas, que construyen s~s alvéolos para que otros
los colmen de rubia miel. Claro está que sobre la pacienzuda labor clP estos obreros está la creación del artiita,
que ha puesto mucho de sí mismo en ella: un deso-arrón
d_e su~ sentimientos, una aspiración ideal, un arranque de
smcer1dad en la arquitectura espiritual de su obra. Es la
superio:id~d. q,ne supone, en todo esfuerzo propio, lo ínti°:1º• lo_ md1v1dual, sea fantasía constructora, Réa áspera
s10~er1dad hecha análisis; es la superioridad de toda sínte~1s y de toda ~xpresión armoniosa, sobre las puras disciplmas especulat1 vas de razonamiento· la virtud de la emo•
ción de sentir sobre la de conocer. '
. Escribe_ con s~ngre, y aprenderás que la sangre es espÍ·
ritu, ha dicho Nietzsche,· es decir sé humano sé sincero
'
a fi n de que te~gas derecho a ser 'espiritual; porque
el pri-'
mer don de quien crea emana del calor vivo de la simple
sinceridad.
Con cuanto afán buscamos la sinceridad en loa otros:
talvez porque en esa búsqueda no hacemos otra cosa sino

�4j

ALGO SOBRE LA SINCERIDAD

perseguir un aspecto de nosotros mismos ya que las verdades que más nos interegan en los extraios son aquellas
q_ne tienden a justificar las nuestras antes que a contradecirlas.
·
La lucha que riñe un eBcritor, escudado tras su sinceridad, no es jamás una batalla infructuosa sobre todo si
e~a sinceridad ~uye de la fuente de un
que se ha pu•
r1ficado en _las_s1_ete aguas del ?1ás elevado ejercicio cultu~a~. Toda md1v1duahdad a¡;as10nada lleva el secreto de su
e~ito en la fuerz~ de su propia pasión; Shakespeare, Monta1gne, Ibsen, N1etzache, trmnfaron siempre de todas las
vicisitudes, ?e todos los obstáculos, porque llevaron en
e)los un~ chispa_ de ese fuego creador que les hizo •superiores a su med10 y a su época y porque como quería
Platón, desafiaron a su tiempo pura que ai fi~ les coronase
de rosas.
, Toda eiuceridad verdadera_mente s~perior se impone por
s1 sola, tarde o temprano, sm necesidad de recurrir a la
pirotecnia de cohetes de luces o a falrns gestos alcibiadescos.
Porque¿ significa acaso ser sincero y personal el hecho de
exaltar el elogio de la insolencia, como lo hizo Federico
Schlegel o erigir el asesinato en una de las bellas artes
c_omo lo afirmaba Tomás de Quincey? Lo ejemplar consis'.
tirá en ser profunda y honradamente sincero: sirvan de
norma el caso de un Maquiavelo o de un Rousseau cuando
sacrificaban el inmediato goce personal al beneficio presente
y f~turo que podían realizar. ¡ Ah, quién nos diera poder
aqmlatar en todo su alcance cuanto significa como valor
moral la sinceridad de un Shakespeare,( de ese hombre que
según el decir de un crítico,e s el que ha creado más des'.
pués de Dios) cuando t;sa sinceridad debe juchar para
imponerse contra la corriente de toda una tradición secular y contra la rechifla del vulgo.
. El ac_to s\ncero no supone un alarde de espontaneidad
1rreflex1va smo una cabal conciencia de que le sentimos
verdadero y único, como expresión de nuestra verdad interior. DQ aquí que la sinceridad tenga el alcance de una
fuerza moral y se~ u.na discipli_na de perfeccionamiento y
de absoluta super10ndad art1st1ca, cuando va aparejada a
una cultura completa y a un buen gusto manifiesto. Sumad

Yo

, r·

1

!
1

''
'

al verdadero concepto de uta sinceridad un eonocimiento

43

completo de las ciencias y las letras y una acertada dispo•
sicíon filosófica, y tendréis a muchos apóstoles de ella desafiando las iras de eu siglo: a Lavoisier arrastrado al patíbulo
por los tribunales del Terror; a Lamarck fundando las leyes generales del transformismo, en su vejez de miseria y
de tristeza, mientras la sombra de Cuvier le relega a un o~curo rincón de incomprensión y de olvido; a un Taine
arrojado de los. salones de la Princesa Matilde, porque ha
expresado una verdad audaz sobre Bona parte; a Macaulay
justificando la obra de Maquiavelo; a Unamunocabalgando
contra los cien molinos de vientos de todos los prejuicios
españoles.
¡ Qué justo, noble y bello es el don de la sinreridad en
la ciencia, sobretodo si ésta supone un sacrificio de valor
moral ! Diderot fué sincero y su sinceridad arrancó del renunciamiento de toda posibilidad mezquina de bienandanza
y buen pasar entre sus contemporáneos; Voltaire hizo también de ella un culto y en su sinceridad encontró el calvario
de los más agrios.sinsabores; Feijoo supo ser mérgicamente
sincero y su sinceridad pudo hacerle decir a un don Alberto Lista que veía con agrado la idea de elevarle un monumento, siempre que al pié de él fuesen quemadas sus
obt·as.
Y es que en el problema del conocimiento y de la experiencia el valor de la sinceridad está por sobre todas las
convenciones. ¿ Dónde ~e dió el caso de un enemigo más
~ligroso para tod,. tradición dulce y consoladora, que ella,
s1 logra encarnar en un Haeckel o en un Le Dantec?
¿Cuánto puede significar en tales casos co.110 fuerza moral
en la historia de las ideas?
·
Talvez la sinceridad no es más que una parte en el progreso de las ciencias, pero una de las más importantes,
p~rq ue representa el contingente de lo pers01.al, el dinamismo e~p1:itual, la parte viviente en las ideas y el alma en
las conv1cc1ones que luchan contra el poder omnímodo del
pasado: Ella es, en fin, la reserva de personalidad para el
por"\'emr.
AlUdANDO DONOSO.

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il, .

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T I V

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45

MOTIVOS

III
I

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1

1

I

' en el pecado
Eres mujer, virtuosa
es lujuria tu voz,
acaricia,
se esparce en volutas
enlazando la carne
y explora en las axilas
como un beso triunfal.

1

Así, mujer te he visto
duramente humana
arrastrando las almas
al pecado mortal
¡ si yo mismo cambiara
mi pecado encogido
por el tuyo glorioso
que es pecado mortall
II
Siento que la vida
se me va esfumando,
mi carne dolida se va cada día
deshumanizando
y el amor oscuro que animó mi carne
fué como un mendigo
que se murió de hambre

Sólo sé de la vida a través del dolor
porque Tú mi Señor, tuviste la ironía
de darme un corazón
y esta sed infinita de esta cosa incompleta
que llamamos amor ...
Cada día que pasa y me miro
tengo la tentación
de tirarte a la cara
esta enorme miseria que me diste, Señor!
-IV

Siento rompérseme la vida
fibra a fibra
en un desgarramiento
superior al dolor:
esta vida vulgar que pasa y muere
me deja cada día
una desilusión.
Si este guiñapo de mi carne
ya ni parece un corazón.
V

Hermano: Expresar el deseo que tenía
de poner en tu• manos
todo mi corazón,
es darte el corazón.
Hermano: Vibra la noche sobre el mundo
en los a~tros hay signos de dolor,
sobre m1 corazón algo golpea con violencia:
Hermano: llora por mi corazón.

BERTA

QUEZADA F.

�LETRAS FEMENINA!'!
A M É R I OA - H I S P A N A

LETRAS FEMENINAS

DE

Y fluye éste, armonioso, evocador, intensamente sentido, subyugado siempre o casi siempre, por una verdadera
expresión de yida ...

(1)

El moderno lirismo femenino americano; comienza con
la uruguaya Ma~ía Eugenia \:az ~erreira, allá por 1895.
Antes, y algo orientada a la d1rectr1z modernista la boliviana Adela Zamudi?-al par de Lucila Godoy, 'dedicada
a la enseñanza-vació en volúmenes diversos todo su
acervo poético, m~ldeados en el r_omanticismo que vamos
comenzando a ol v1dar ... Y, también, en un sentido parecido la quiteña, ha poco coronada por su pueblo, Dolores
Sucre.
Un firme trampolín hecho de años, de años crueles y
que nos han envejecido más con sus miserias y sus ·horro•
res, nos ha llevado a presencia de las Gabriela Mistral,
J uaua de lbarbourou, María Enriqueta Alfonsina Storni
. sansores y otras que en el trascurso
'
Rosario
de estas no-,
tícufas habremes· de conocer.
E~_pero, para desgrncia de ~s lP;tras uruguayas y de la_
Amerrca toda, la afiebrada e mq U1eta autora de Cálices
Vacíos, como encantadora y sencillísima inaenua de El
Libr? Blanc~ '! Canfos de la ilfañana: Deld;'ira Agustini,
a qU1en_la cr1t1ca· m10ee equivocadamente catalógala en
un sentido de anormalidad que no se comprende ni he
podido comprender, se h~ maloarado.
Y puede decirse-así tambié~ lo· ha observado Manuel
Gálvez-que su muerte ha robustecitlo este lirismo que
en alg?nas ha al?a_n_zado, la rerepción directa de toda su
maravillosa s.e~s1b1!1dad; glorificando valores posteriores
muy po~o or1gmar10s y bastante presionados por su pen•
sar erótico, sensua_lmente artístico: de temperamento.
Y en la Argentina, una poetisa intensa en la vibración
de su espír\tu1 ha investido su sayal, con más amor, con
mayor 1enbm1ento: la Storni.

t

1

I.- ARGENTINA: LA POESIA
1 '

En alguna parte de sus libros ha escrito Rufino Blanco
Fombona: , La lectura de un poeta, no más sea de una
estrofa, sirve mejor para formar un juicio personal que
todas las disqui.icioneg de la crítica sobre ese poeta. 11
Y la poesía que, en el pensar de Miguel Antonio Caro,
11es una manera ideal y bella de concebir, de sentir y expresar las cosas11 y llega a los temperamentos en sensaciones cada vez más diverstts, necesita casi obligatoriamente
una manera de aseq uibilarla a cada una de esas sensibilidades, más que ninguna otra manifestación intelectual.
Porque como lo ha ya observado Antonio Caso: ,todas
las cosi,.s del universo son individ11ales; ninguna de las
cosas ni de los seres que existen deja de ser indiviclual.,
Por eso, y para una comprensión más lógica, he de extractar en demasía, versos y más poemas que los requeridos.
En ia poesía nuestras mujeres son abiertamente mujeres.
Ellas se han dado todas en sus poemas.
La sensibilidad masculina tiene que chocar forzosamen•
te con espíritus tan selectos. Nosotros, a veées tan püCO
contemplativos, que hemos de ceder todo baaaje de ilusiones por el oro que compra, envilece, y m~ta el noble
intento; en el alma femenina encuentra la más simpática
serenidad espiritual, la más grande sutilidad que ha de
traslucirse en la estrofa, en el verso, con idéntica intensidad liminar.
(l) Véase el primer tomo de litoné.

47

I

EMILIO

( Continuará).

COURBET.

�IiECTUnAs Y OPINIONES

'

Li\.S REVISTAS
También a.lgo da mí.
a conocer asp•ctmi de su vida en u110 de loi; últi111ímero1 de ia gtmt rei:uta de z,,. patria hermana: Mtxrco MoDER~O • .Su inmmso ealer, tanto lrn:ul c,&gt;mo conti'll8ntal, ctarán a la, págiuas que se sucedett, todo el inte,·éa despei•tt.ulo eu uosotros al hacer
de ellas au reimpresión.

Edu&amp;rdt1

Ba,Tios, h(L dado

ffll)R

Naei en Valpareíso, el 25 do Octubre de 1884. Soy hijo de chileno y
de peruana. Mis padres casaron en Lima, durante la ocupación del ejér•
cito de Chile, en cuya comisaría general ocupaba mi padre un puesto.
Hija de alemán y de una hija de francés y de vasca, educada ademáa, en
Hamburgo, donde permaneciera desde loa, dos años hasta los dieciséis.
mi madre no podía tener a los dieciocho un sentimiento patriótico capaz
de luchar con el amor; y as{ 1 casó con L6Í padre, se vino a Chile y, ya en
la patria de su bij&amp; y de su marido, se sintió muy chilena.
(Acaso por la mezcla de todas estas sangres 1 mi patriotismo viva de
una fuerz&amp; de simpatía humana., más que de un exclusivismo de bandera).
Murió mi padre curndo yo alcanzaba los cincos afias. Como mi abuelo,
el alemán, seguía sus negocios en el Perú aún y allí vivía entonces 1 la
viuda prefirió irse a su lado. Entre la casa paterna y la de los suegros,
la elección no permitía dudas.
Por esto me eduqué yo en Lima hasta los quince años. Cursé allá to
das las humanid&amp;des. Fui condiscípulo de los García Calderón. De ellos,
-Ventur&amp;, que me iguala en edad, fué mi predilecto. Leímos juntos a Ju.
lio Veme, sofi&amp;mos, nos quisimos mucho. Ambos éramos gordos. Aún
me dice él en sus cartás "querido gordo". No sé por qné nos escribim08
hoy muy poco. ¿Tacna y Arica? .. Ventura ofrecía por mí además otra
simpatía: nació en 'ralcd.. Su padre vino a Chile prisionero¡ le siguió la
esposa ... y Ventura resultó tal-1uino
'
A los quince de edad, volví a Chile. Se trataba de seguir una carrera,
y esto debía realizarse en mi país. Mis abuelos paternos me impusieron
la milicia. Hube de aceptarla, por presión. Fui un cadete distinguido,
gocé de todos los privilegios que mis conc,cimientos, superiores a los
exigido• en la Escuela Militar, y mi fortaleza física me conquistaron.
Pero mí espíritu nos• amoldó jamás al ambiente soldadesco. Y obtuve
mi "ba.ja&lt;f ánLes de ser oficial.
En "Un Perdido" be pintado con sinceridad la vida de esa Escuela,
No soy yo, por supuesto, ese Lucho Bernales. Algunos han dado en eu•
poner que uun Perdido" e1~ novela autobiográfica. Falso. Yo lo ,-cepto
como un elogio: tal creencia me dice que la 6.cción convence. Pero hay
en &amp;H novela mucho vivido¡ aun.que todo ello ee adaptó, se combinó con•

•
PILLA.N
(DIOB AR .. UOA!IO)

GR~BADO EN MADER~
DE

ESTRADA GÓMEZ

��so

RODÓ

LECTURAS Y OPINIONES
de y. acordar'Jos ~ctoe a esos conceptos se vitupera; porque la rebelión
y_ la 111rlependenc1a enfurecen a los mansos. Cuando un hombre pi.!la reCIO y la acera retumba, el hnenazo de mi perro ladra y escandaliza
. Ja calle Dentro de ca"a, sin emharj,!o, están conmi!!n los mi&lt;,s, y perma·
cen tranquilos, con todos mis amigos, qu·e continúan viniendo a mí.
Pasemos.
Odio los ¡ze_stos, las presuntuosas bizarrías con que algunos 1rnelen
adorna.r13_e de plnm_a. Odio esto en la vicia y en el arte, en r11i arte. No
soy un simple; aspiro a ser un simplificado. Amo la sencillez precisa.~ente porque en ~ll~ ~ncuentran la paz los complejos. Y como en la senc11lttz cabe!ª mult11 hc1dad, ella ea mi norte, mi fin en la depuración.
~ft defi!11do e~ arte así: fo;s una ·/fot.ió11 que sl1•ve para comuuicar, no la
v,ra,,,~ mis"!''~ ,inl) la emoción de la verdud. Y he dicho sobre mi ideal
d? estilo: Jl!uwu:a Y '1&lt;1msparencia, porque con esto cumplido, las demás
virtudes vienen solas.
Acerca de mi d~finición del arte, no creo necesario insistir. Cuando
más, pido fi.iar~e en que digo comunfr,,r y no exp1·eaar. La expresión lisa
y llana, flOr exa1•ta y poderosa qne se11, pertenece a la ciencia· comunicar
y aan conta,.nar es mi1:1ión del artista.
'
D~fino en cambio esas doq pahthras sobre el estilo MWicu y tranipa.
r,nc, . Porq11eyo de!'olearía qu3 al lt1er mis obras, el lector se olvidara
&amp;e qne le~ y que rec:ihiera_ ~ólo, como dire1•tas de la vida y la natnraJ .. za,
las sensamone-1 y las emociones do cuanto qu.ille comunicarle. A esto líen•
d? t?do ~i esfuerzo de prosi .. ta, a la trai311arenl'ia para que na,la estorbe
m d1stra1J!a, y a la rnú~1 ·A.. porque ~in ella no hay oudas ¡::¡impáticas que
p-0netrbn el corazón. Ya sé. q~e _e-ito !esulta lo más difícil, porque las
lecturat:J de nuestro aprenri·ZaJe hterar10, queramos o no, dejan en noao•
troe taras qufll nos t&gt;ntoq•ecen, que fü,,gan a hacernos más fácil un modo
difícil de ha Llar, más fá_cil que el fácil en re~lidarl por lo i&lt;im ple y expontá?eo; ~ero e!lo se consigue .con un anbelomce88nte de hourajez y simpllfic11c:ón . .l,J arte es, ¡felizmente!, muy diffril. Lo odioso es esa fácil men_tira artíst!ca, la sim_ulación de esa "exquisitez" que no pasa de
pret~nstón. ALomrno los est1l0J.1 presuntuosos son los falsificadore" de la
propia verdad. Arlemás, este literatisrno conduce a la estultez de pretenter mostrarse excepcional. El gran error, a,ivirtió Rugo, está en creer
"que yo no soy tú". No importa St&gt;ntir como iodos los hombres· antes
bien conviene, para ser universal. La cuestión et1triba en ahonda; en ese
sentir común a todos. Hé ahí el vigor. Y hé ahí por qué se es tsin vigoroso
tratando u~ tema fu~rte como uno delic·ado, Seamos inten!los y nuestra
obra sel'á vigorosa siempre, a?n cuando use111os ese medio que vulgar•
mente no se reconoce como vigoroso: el de la sugerench, alacia o inapre•
aable. Del resultado, de la resonancia que obtengamos en el espíritu del
lector, sabremos caánto vigor hubo en nuestra obra· no de la índole del
tema ni del procedimiento.
'
Y así voy march_ando. Como medida de hi¡ziene, jamás pienso en mis
obras una vez publicadas. Huyo del engreimiento anulador. Tan pronto
coOlo he dado al público un libro, huaco para leer una obra maestra
comparo .Y mato el engreimiento. Hay que defen,lerse contra el éxito'.
En cambio, hecho este castigo higiénico, me convenzo de que en arte
se es aprendiz hasta el último día, y fijo la vista en mis proyectos, con
un deseo de e_sfuerzo que me acerq•1e a las cumbres. '¿Cómo llegaré a la
~o!ltafia? se interroga Zarathustra Sube v no mires atras". Sí; amar,
v1v1r, crear, comprender, todo es un camino y no una meta.
No tengo predilección por ningún género determinado, en literaturA•
Loe acepto. como igualmente buenos, todos. En todos cal.te algo de nos.
otros: y nosotros no cabemos enteros en todos ello11 juntos. Ademá1
.Mda a.na de lae coaa1 que necetitamoa comunicar exige su género, 0éne '.

ros, más bien hacen falta. De aq1d mi gusto por el teatro, por el cuento,
por la novela y aun por el verlio que hago a escondidas, como quien comete un secreto y un delicio::10 peca1l0.
.
Si cultivo de preferencia la novela, es porque en ella en~ran todol!I
los géneros: el epi~oclio uo es otra co&lt;1a que el 1:utmto; el ,liálago coge del
teatro la palpitación viva, el calor del rnuvimiento, y con la ventaja de
hacerlo en voz queda ... ; el poema en fin, estremece }ll c"ncepción, canta
en el tono de la emoción enaltt&gt;cida, en las sensaciones clarificadM, y, en
cada oportunidad liriea, exprime su sangre azul.
Amo. también, la variedad en la. labor integral. Así da el sol sobre to·
dos nuestros aspectos anímicos. La unidad del todo rei:mlta de la esencia
personal, es interior; y por mucho que despiste al frívolo la diversificación, siempre quien sabe mirar dh,tingue la vértebra.
La crítica, la opinión ajena, me interesa; pero no influye en mi labor
sino en la medida mínima en que la visión de un inteligente contribuye
a llU"'stra claridad interna. Y si los críticos no están de nc1terdo solare
mi obra, me siento más dueño de mí; porque recuerdo a Wilde: ""C:iando
los críticos difieren,- el artista está conforrne consigo mismo".
Estimo pueril pretendor los acuer,tos un'\nimeR acerC"a del juicio artÍl!I•
tico. Hay q11e pensar en la diversidad de las comprensiones. He obser·
vado a este respecto, en un artículo que publiqué en "L&lt;1s 1 •ie~/· el ano
1916: ... Pare ·e que to,los e~tuviéra!llllS situa-los e•1 llUcesivoe puntos de
una elipee y qu"' a una mitad de nosotros nos iluminara o rigiese uno de
los focos, y el opuesto, a la otra. Por esto, dividiríamos siempre en
dos bandos -al menos, en dos bandos extremos o principales-; por ]a
misma cansa, sentiríamos con mayor pleniturl lo propio y en seguida lo
de nuestros vecinos. De aquí !as afini,lades y, también esas negaciones
rotundas de quiene:i abarcan con sus facultades un arco de la elipse,
para con aquellos qne han 1:1u campo en el arco opuesto. ¿Quién no ha
oído a un artista de verdad negar que la obra de otro artista de verdad
quede en el terreno del arte? Sin emhargo, en ocasiones, hemos considerado, desde nuestra posi-:ión diferencial, que ambos son artistas, aunque de orientaciones diferentes. Y el que aFí hayamos juzgado o el que
hayamos concedido exclusivamente a unos de tillos la razón ¿no ha sido
seguramente efecto tan sólo de nuetitra ubic.:ción en la elipse, en la gran
elipse total que significa el gran todo de compreni!iones y l!lensibili·
darles?
Pues siendo relativa por este capítulo, y relativa e inestable aún por
la evolución incesante de nuestro yo, la labor crítica, única honrarla, que
cabe1 es la de expresar las refraccion !S de las obras de arte en el cristal
de·nuest.ra. sensibilidad perl1onalisima; cuidando, sí, de serenar el agua de
nuestro espíritu, de ha.r.er en lo posible terso y pulido su espejo, para
que hasta los más leves y sutiles rayos reflejen su vibración.
Bien. Esto, esto tsn relativo y tan condicionado a las individuale1
facul~des, es lo único que podemos pedir a la opinión ajena. ¿Cómo asperar entonces los acuerdes unánimes? AL mejor crítico, al más, rico
de comprensión y sensibilidad, más de una obra lo hallará incomprensi·
vo e insensible, Y media elipse estará siempre dispuesta. a negar a su
media opuesta.
Además, yo1é que cada. obra tiene su valor que se impone y &amp;l cual
nada quita el ataque injusto ni la mentirosa loa nada pone. Muy a la
inversa, las movimiento~ exagerados producen reacciones contraproducentes. A quien de más se elogia, se le crean enemi~os en la misma pro
porción que se exageró la alabanza: y quien sufre diat.ribas enconad~ y
aforli.cri encuentra defensores abnegados que hasta le mventan cuahia•
des de que carece.
Meditando en todo esto,sorprenden menos algunas propieda.de! que

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LECTURAS Y OPINIONES
52

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11

I'

RODO

se nos descubre. Por ejemplo, la paternidad espiritual. Un gran escritor a quien admiro, me hace descender por ahí de padres literarios a los
cuales apenas conozco: y halla la prownie de una de mis novelas o, con
más propiedarl, d+&gt; uno de los personajes de una novela mía, en obras
que no he leído siquiera. Yo me lo explico por lo que llevo aquí expre·
sado¡ y a&lt;lemás lo agradezco, pues tales asertos fueron dichos para
enaltecerme. Pero hablo ahora por vaciar la observación, ya muy repetida por mí a la vist8 del prurito crítico.
¡Oh, los padretJ espiritua les de trn escritor! Los míos son muchos,
son demasiados; tantos, que ni los distingo. Leo ~ todos, siguiendo Ja
norma de Balzac, para no -parecerme a nadie. Y lo que más amo &lt;le mí
es cabalmente mi inagotable inquietud. Todo me solicita; pues entreví
siempre algo que hoy me parece ver alumbrarlo: todos vamos a una cús·
pifie única. Artes, cienciati, religionas y filosofías forman un pirámide
poliedra. A cada cual una cara corresponde/ y estas caras, más o menos
vecinas, más o menoi:t opuestas, a mPdida que suben se aproximan, y en
la cúspide se juntan en un punto solo.
Cuantos bagan fervientes sn ascensión, se reconocerán al fin con la
mism1, oración encendida como blanca llama en los labios humildes.
Esto creo.
En tanto, camino.
Y una gracia imploro a los dioses: que no envejezca mi espíritu. Por
exaltación escalaremos la suprema serenidad.

LOS LIBROS
Letras Chilenas
PoESÍAs, por Eusebio Li/lo. lntrodttcción de Cárlos Silva Vildósola. (Editorial Cultura Chilena, Nascimento)
Ya hemos aplaudido el hondo aíán de la Editorial Cultura
Chilena por darnos a conocer los escritores nacionales.
Ahora le ha tocado su turno a unos de los pocos poetas de
verdad con que podamos enorgullecernos y a quien 3e le ha
olvidado un tanto sin razón justificable, Acaso esta resurrección
de sus versos en un tomo, venga a avivar la admiración por
don Eusebio Lillo y podamos ten.arlo constantemente presente,
pues, representa toda una vida consagrada a la pQesía: pronta
a.vibrar a cualquier impulso de la naturaleza ya sea éste en el
pájaro, en la flor o en el cielo,
Por todos los cantos de don Eusebio Lillo corre una melodía
infinita, una música cautivadora que no cesá de emocionar y
que es el punto culminante para que sus versos no se olviden
fácihnente. ,La suprema idealidad que realza el sentimiento
artístico,-ha escrito Pedro Pablo Figueroa en su Antología
Ohilena - y da vida y expresión al pensamiento, se manifiista
en melodías musicales, de armonía infinita, e" el poeta soberano Eusebio Lillo, cuyas poesías brotan de su alma como
cautivan tes notas &lt;le las cuerdas de un laúd.,
Y n::ás aún, •ns poesías son de una sencillez asombrosa y de
un encanto hechizador.

68

Don Eusebio Lillo merece dignos recuerdos ya_ que es _el
autor de la Caución Nacional, un pur3 canto de lirismo, sm
patriotería ni grandilocuencia. Versos puros, llanos, como todos
los de él.
A. C.P.

•

REFLEJOS,

versos de Astenia Cid Baeea .

Afirma Víctor Urge! -- ese atormentado y- siempre viril
personaje de e La Tl'ag,dia de u~ Homb•e fuerte, de Manuel Gálvez-, que sólo interesa a las mu¡eres, el amor,
comprobando su iufel'iorida,i como escritoras y ar~1stas en.general, descollando ten sólo, en un sentido cas! exclusivo,
cuando hablan o escriben sobre el amor, Afirmamón un poco
utópica, por cierto; annque confirmada a través de la producción contemporánea feruenina latino-Rrn~ricana; con~epto po~teriormente deseado desmoronar; verbigracia: Raie 80/va1e
de Juana de Ibarbourou y en una fragmentación reducidísima
el libro de esta poetisa surefia,
Claro que desvirtuando toda semejanza con la personalidad
uruguaya; no porqu~ adolezca _de mo,tivos suficientes para
&amp;onverger bácia una eimple medianía; srno, a ~•usa de carece_r
la estrofa de Astenia Cid Baeza, de esa plasticidad y modermdad que la Iborbourou ofrece al par de las riquezas de sns
sensaciones adwirahles.

R,flejo,, tiene sabrosidades a mon~es, a vallee, a fr~gancias lugarefias y r'os que recuerdan mil besos sobre las sienes
embriagando así de poesía, a un alma atormentada, en cuyo
corazón el dolor ha prenado una ,eterna y mortal melancolía, ...
¡Montan.a, te saJudol A retratarte vengo.
.
. .
En mi álbnm de recuerdos tu rostro he de 1mpr1m1r.
Quáda.te así, risuei'ia. Para alep:rar mis días
tener pintarlo quiero tu gesto juvenil.
Dulce estás y hechicera como un n!fio dor11;1ido
que torna a ver, en suefim1, su p11tria C'elesfaal;
como án~el, cuyas alas t-Xtendidas, guardaran
las bellas j!'lauraei ondas de un perfumad? mar.
Quédate así, serena. La berm-01mra consiste
en no alterar los dones de la inocencia en flor,
Encanta a las pupilas, a las almas arroba

el cin-ce-I que algún ma¡o para a¡raciarte alzó ...

�' ,1

,, "

RODÓ

LECTURAS Y OPINIONl:S

Y quizá si, originado por el pesar que le aflige, esta poetisa,
ha compuesto e!oB versos misticistas, olorantes a zahumerio
parroquial y pueblerino, un tanto rastread;tos por el eterno
sendero de ,uamá mediocridad ... y que, por fortuna, no enlo•
dan las estrofas de terneza y aflicción, vertidas en casi cada
página del libro.
En pocas palabras: otra interesante escritora, que si da más
color, profundidad y, sobre todo, se desliga de ese provincionalismo perjudicial para dar relieve a sus emociones subjetiva• y objetivas, anegándose en la más cierta sinceridad y,
buscando por supuesto, nn nuevo molrle para plasmar el ver·
so robustecido ya; mucho de bueno habrá de ofrecer a las es·
cuetas letras femeninas nuestras.

En resúmen, Crisálidas del corazón es una obra de prima•
vera donde todo error se pierde entre el entusiasmo y la vida
exuberante. Pero, e• necasario recalcar que no damos un paso
en las letras co,1 libros en que no se siente un perfeccionamiento humano; en que cada dolor, cada nlegría, todo ruido,
toda emoción no se trasparente en la obra del poeta. Es preciso trabajar, ¡,ulir, d•r alas al verso, sentir la vida y sob1e toda
otra cosa, ser quien sienta la inquietud de cantar: poeta. Poeta
y nada más.

i' 1

EinLtO COURBET

1

CRis.i.LJDAB DEL coaAZÓN, poemas de jm1111tud de Amado del

•

Valle-Riente.

:1

1: 1:,

'••',,"
'•. . '

; :,

l

Libro de juventud que por lo mismo está descuidado y ti•
tubeante.
A través de los veraog de del Valle Riente DO se deja ver
uua estética person,l, fija ~ue el poeta haya logrado alcanzar
en su evolución artística. Es el vacío común, y de lo que se re·
siente toda la prodt1cción de los jóvenes poetas chil_enos Se
anda al azar. sin eucontrar el ritmo anhelado: la misma metrific1ción es pobre, no se tiene sobre ella un completo domi•
nio que haga el verso flexible y ágil.
En Crisálidas del corazón se ha hecho un uso excesivo de
la rima asonante que da al libro cierta pesantez y monotonía. Esta rima, por lo mismo que es hermosa y atrayente, pre·
senta múltiples dificultades y no todos tieneu sobre ella una
maestra soberanía,
Pero, htty eu Cri,áli,lns riel corazón un anhelo de vida,_ de
perfecciousmiento qne el eilencio hará fructificar muy b10n.
El mismo ~• una sabia v ruda lección de energía que es preaiso no olvidar:
•
eCantemos con juveniles
optimismos a la vida;

tengamos alma aguerrida;
tor.jemoa Yetaoa virilea-..1

A. C. P.

Letras Hispano-americanas
L, FuENTE S0No1u, poema, en prosa, por Oiana Taldé,
Roig. J. García Monge Editor. San José de Costa Rica, A. C.

Ya había leído el elogio que su compatriota, el comprensi•
vo analista li:urique Gay Calbó-a 1, sazón cdtico de Cuba
Contemporát1ea-precediera a los fragmentos que Nu,&lt;otros pu•
blicaseu e-n el pasado ano .
Y bahía leido, y repetido su lectura a cuantos desearon oír•
me, de los poema• de Uiana Valdés Roig.
Sencillez; encantadora sencillez que no rasgufla lo superficial ni trnrg11e en el rastueuetismo tan acostu111brado en América (efecto de•ventura-io del excesivo ahuso de las libertaiies
modernistas en mnnos de ph1sticistas iue1lincres y malbarata•
dores); claddad nítida, perfeccio,-rnda por una expoutaneidad
sumame::ite impresionada, y pureza, sobre tfld,, pureza de es~
piritu, de alma _de corfl zóu, '3Íi:1m 1 ,re pureza (tres factores no
muy frecuentemente posibles en nuestros meiios); hacen de
La Fuente ,~m,or·l, un ma.nojo fresco, olorH.nte a cuerpo nuevo,
virgen y primaveral de poemas robustecidos, firmes a pesar
de su lozauía, constructores feli~es de una personalidad que
asienta bien su base genital.
La lectura .ne otras mentalidades femeninas han dejado rezogadas fragment,cioues que se retuercen angustiosamente en
las ondas cristalinas de [,,, Fuente Sonom . Pero la frescura del
agua, la liviana fluidez de su cadencia el caer en el alma mis•
ma del fondo da nuestros sentimientos; hacen de cesta
fuente, una incoufu,idible caprichosamente iutrocable fuente
en la ampl!sima variabilidad de las tantas y distintas vulgar•
mente conocidas ...
Primer buen libro; más ¡cuidado! e¡ue muy bien puede ser
el út2ico.

�RODÓ

,Na •e ha conocido tanta cosa buena, que un crepúsculo
después, se ha envenenado con la imnedida credulidad del
«aér»?

Para sensibilidades de índo1e igual el hecho resultaría ridículo y sorprendente, por cierto; mucho, muchísimo.
EL SoLDADO DEscoNocroo, poema de Salomón de )a Selva.
(Cultura, México).
,El héroe de la Guerra-escribe su autor en el Prólogoes el t:loldado Desconocido. Es barato y a todos satisface. No
hay que darle pensión. No tiene nombre. Ni familia .Ni nada.
Sólo patria. _J'_,icaragua no tuvo ejército en Europa, pero sí
soldados, sí h1¡os muy suyos, como yo, militares en las filas
aliadas. Ella también debe tener su Soldado Desconocido.
Ofrenda que por mi patria hago a ese héroe es este libro ,
Libro raro, curioso, extremadamente moder~o en su form~
dividido en varias jornadas y muchos poemas cortos y largo~
que de la Selva pretende resumirlos en uno solo dedicándolo
a ese «fetiche de carne y hueso, humano y muy humano, que
se ha de &lt;lenomrnarle en todo los tiempos: el Soldado Desconocido ... Son heterogéneos, pero cada cual conduce a su término: la visión espantosa de la guerra barbarie.
Este libro, que bien puede ser leído en prosa como en verso
lo mismo dá, porque
aunque la gente diga qne no es mú!'ira,
las estrellas en su danzas acatarán el nuevo rítmo;

desnudo de sinceridad, mas bien es un Diario escrito entre los
descansos de la lucha cruel, por un soldado-poeta que se avergüenza decirse tal:
Este era zapatero,

éste bacía barri!es
y aquél servía de mozo

en un hotel de puerto ...
Todos han dicho lo que eran
antes de ser soldados•
¿y yo? ¿Yo qué sería'
que ya no lo recuerdo?
¿Poeta? ¡No/ JJeeirlo
me daría vergüenza,
1

'

Romántico,_ un poco irónico, capitán de su propia fortuna,
deparado al srngular vehículo que le lleva a la suerte, al alistarse como soldado nuovo, hace, concorde con los preceptos, su
testamento:

l.,ECTURAS Y OPINIONES
... y sí priviligiado, devolver puedo al suélu
la v.ida que m,e diera 1 la gloria" de mi muerte
os lttgo y mi leyenda: Que acorde con el cielo
quise monr que un día
se estremeció mi barro de antigua bizarría
hiipana, inglesa. e india, mis tres sangres, y tuve
un coraje de siglos y de razas y de
saber ser mar, volean y roca y río y nube
por orgullo y nobleza y por gracia y por fé.

Afortunadamente, su buena estrella quiso dejarle para narrarnos la tragedia de la guerra: pbjosa, inbum0na, bárbara,
con estertores de tremenda agonía universal, gustosa a pesadumbre y corrupción, en donde
La muerte afina su violín.
La muerte ili&lt;'.e: Voy a tocar
una danza vieja que no tendrá :fini
en el·aire, en la tierra, en el mar.
eLa muerte que toca alegre su violín&gt; ...

Bueno de corazón, este soldado se conmueve ante las atrocidades de la guerra:
He visto a los heridos:
¡Qué horrible son los lrapos manchados de sangre.
Y ]os homhres que se quejan mucho;
y les que se quejan poco;
y los que han dejAdo de quejarse.
¡Y Jas &amp;ocas torcida&lt;i de dolor
y los diente!'! aferrados
y aquel muchacho loco que se ha mordido la lengua
y la lleva de afuera, morada, como si lo hubieran ahorcado!

que quiere a su enemigo piadosamente; reflexionando a veres,
aunque tarde por cierto, que a,obos, sirven intereses de bárbaros con almas recubiertas de egoísmos ..
El lodo salpica, y siempre ensucia. Asimismo, la iniquidad,
contaminase. Unos prisioneros-habla el soldado, que
Son gente.
De ~so no cabe duda.
Gente ccmo nosotros,
que come, que duerme, que se entume, que su 1a
que odia1 que ama,
Gente com.:&gt; toda la gente
y sin emhargo-diferente,
Como let hemos arrancado
todos los botones,
caminan agarrándose
los pantalones,
y llevan el cuerpo doblegado.
Pudiera ser cansancio,

pero no es eso.
Pu.diera nr vequeaza, ..

�:RODÓ
En :fin, que nos importa
¡Son nuestros prisioneros]

encuentran en el poeta un dejo de ternura;
Está prohibiilo darles cigarrillos
Bien. Se los daré a escondidas.
Algunos de ellos d~be de haber leído
a Goethe o será de la familia de Beethoven
o de Kant o sabri tocar et violoncelo ...

Signe, imperturhable, el salvajismo haciendo su obra des•
tructora . Las batallas duran seis días y cinco noches. El po•
bre •poilu, despues de tropezar mil veces y otras tantas ,hundirse en las charcas putrefactas, y al alargar la mauo sobre el
s~elo meterla en la boca de un cadáver,; couaeguida la victoria, puede desnudarse .. Desgraciado. Por codos y rodillas está
roto el infeliz,
y entre nfla y carne de los dedos
tengo herid.ts curiosas que 111e queman ...
Cuando me qu,te los zaoAtos
me van a hed~r l,&gt;s pié ,; y tendré llaias
húmerlas y verdosas en las plantas .. .
Cuando me q11itt&gt; la camh•a
tenrlré el pecho azul.i.do de golpes
y J;¡ b~n i¡::a pálítla ...
Y com,, en los hol~illos
de u ·• traj ~ QUE" se ha llevado mucho tiempo,
ten,1ré polvo de lana
en e1ho) ito del ombligo.,,,

No te rías, lector Mira que ha esto llaman algunos c1VrLI•
ZACJÓN; así con mayúsculas ...
La corrupción, solicita,la por el desórden mismo ofrece
cuadros es, antab1es e increíbles:
'
En d Erubr1nkment, a lo largo del do
Y en la S -, rpentina, y en Parque de S;ven Ponds,
a tod ss )l'l.!,1: horai::: de la no&lt;'he
Y en la Catedral de Sitn Pablo, al merlio-día,en tu: e~caleras que condul·en 11 la f'Úpula mu rhac-hitA!'! rit" catorce y mériog ~ños .. . '
como aqu~lla. herma •llta del Rer que no tenía pechos
se dan por un thelíu a los soldados...
'
'

siendo imposible casi encontrar ,una que sea limpia,,
que te ngR dientf'B bl1rncos,
1 el habla suave, y recat-:&gt; en lo que diga ..

I..ocos, oie¡¡os de barbarie, inyectadas en las venas la aan¡re

LECTURAS Y OPIN101'ES

59

de antropófagos milenarios, los hombres escupiendo a la cul•
tura y al raciocinio, se merman y horrorizan a destajo poseí•
dos por la inteneión satánica de una gloria barata y mezqui•
na: la medalla.
Pero ,Sefior si son tan nitlos los hombre(que habrá que
perdonarles, l. ..
La. paz era una mutleca de parcela.na
que rompieron
para ju ~ar coa cafl.oae1
y áeroplancs
y suhmarinoi
y tanques.
Era un juego la paz
y la guerra es otro juego.
Ya se harán otra vez otra muneca
cuando se cansen de esto.

¿Habrá otro inhnmano que pretenda destrozarla todavía?
Hasta ayer, sólo Albert Giraud - esa mole maciza que alcanza al triunvirato de Verhaeren, Maeterlinck y Rodembacb,
me había descrito con virilidad tal las atrocidades de los gue•
rras, de las guerras bárbaras hechas por pueblos cultos, de los
cu,les, afias hace ya un filósofo supo BVbrgonzarse...
.
Oportuno, Salomón de la Selva, que has legado un lái1go
con que azotar a los pretendidos civilieado,·es.
EL f'.oNTARO Fu•co, pro,as bi·eves de Juana de lba,·bourott,
(Publicado por J . Garcla Mouge. San José de Costa Rica, A. C.)

e Ventrudo recipiente de barro lleno de agua recién ••cado
del pozo, que ha escanciado el alma con una ansia extrafia de
saciar sed inagotable de Belleza, es esta menuda entrega que
García Monge ha dado en •u segunda edición de Et Cántaro
Frf$OO de la gran poetisa uruguaya
Rápidas impresi,.nes-- sólo los artist:a• deli?ad_os y de hondura imponderable saben sor buenos 1mpres1omstas; concep•
ción enorme de sutilidad poemática, gustosa a miel salvaje in•
terminable de saborear-, impresiones rápida• sobre el agua, la
la noche, los grillos. la selva el alma del huerto; la naturaleza
toda, entera aspirarla, como el sorbo de agua fresca , por la
sensibilidad más refinada de) conjunto femenino de Hispano•
.América.
Cánl: ro que lleva dentro, también inquietudes, presentí•
mientas. en•uefios, angustias. y hasta punados de ¡,olvo; polvo
del camino, seg, eutos de almas qus se han muerto y que bus•
oan el refugio amable de la tranquilidad que no se eter;,iza.
Pequefio libro, que u.e hace recordar los de Ju les Renard,
portadorea awbos de ernocioues que llenan de 1'eutura o

�60

RODÓ

conformidad la vida. llevada por la senda dolorosa, que una
tarde, una cualquiera, ,no será más que un pu!!adito de polvo amarillo ... , que se irá a correr, a correr muy amablemente
por el mundo, ...
LA CoPA DE Oao, poe.•ías de Lui, Ma,·ia Jordán. (Librería
,El Ateneo•, Buenos Aires),

i'

I'

'

1•'

Polif~rme, como casi todos los escritores argentinos, múltiple, var1ada, es la obra de Luis María Jordán: novelista, recio
narrad?r con mucho de fantasía advenediza, pechando hasta
lograr nnponerse en Los Atnrmerdados, novela seguidora del
rumbo penmsular contemporáneo y cuentista, acertado caetizo, un poco erótico y otro espiritualista; a quien hay que sumar aún la personalidad interesantísima de un buen poeta
que ama el hogar paterno, , el amor a los padres, el jardincito
de la casa. el buen sol que en el otof\o hace abrir los botones
de los crisantemos, la alegría de la vida ,encilla, la religión de
!os ab':'elos y el carillo a los _seres humildes,. f'arill.o que se
mtens1fica con arrebatos de igualdad s_ocial nacidos al impulso de un, también, amable deseo ...
Esta copa de oro, que Jordán sumerjió en el manantial ma,
ravilloso de Samain; ofrece un líquido all.ejo,-por lo mismo
más enervador-, y ·qne ha sido diluido con la incesante renovación poética de los nuevos poemas •uyos que he leído.
Las poesías de La Copa de Oro, son interminables, con una
porció':' muy reducida de aburrimiento y prosaísmo-más, yo
leeré s1em~re con cariflo y emoción el Elogio de tu., Manos, el
de tus pupila~ y al¡1;una otra cosita más - . y olorantes; con
harts fragancia de floree, flores y flores por doquier ...
Pero es evocador. Sugiere; sugiere a la amada:

LEC'l'URAS (i' OPINIONES

61

Lo comprende todo, en su dolor, en su alegria, en su paeión
y en el alma vibrante de todo lo que es y existe; y asimila
más. Indudablemente es un poeta.
Hoy, porque La c•,pa de oro, tiene más de un lustro, Luis
Maria Jordán, goza marcado prestigio en el ambiente inte•
lectual argentino y forma con Fernández Moreno, Arrieta,
Vásquez Cey, Capdevila, Banchs, Bravo, Morales, las Storni,
Bunge de Gálvez, García Costa y otros má,, la falanje que ha
dado lozanía y cáscara humanitaria, a la lírica del otro lado
hermano del macizo andino.

Ehnuo COURBET.

que tenía un nombre dulce y blantlo
un nombre de esos nombres que se dicen cantando
miéntras púdicamente quede. el alma temblando.

a los padres, a los crieantemos-su pasión-, las tardes pálidas ?el otoll.o y del invierno, las cosas simples 'y efectistas, los
barrios pob,es y sus pobres.
1Cómo me habla, al pasar, cada detalle!
¡Cómo comprendo que a pe"ar de todo,

he aido hecho eon el mismo lodo

quo loo ¡,obru muchachoa de la oall.i

ACUSE DE RECIBO: RAíz SALvuE, de Juatta de lbarbourou; ENSA yos CRÍTICOS Y Por.:il&gt;ncos, de Antonio Ca,o;
LA 'l'aAGEDIA DE UN H OMBJ&lt;E FuERTE, de Manuel Gá/vee y
CaíTICA NEGATIVA, de Nicolá&lt; Coronado.

��64

J!ODó

consigo el voluntario renunciamiento berho por las escritoras
así orientadas a la sensii,ilidad de su sexo De ahí la invariable mediocridad de casi todas las mnjeres qne escriben empellándose en ser homb,·es. Esta teurleucia bs producirlo y produce el hibridismo, dentro del cual son innumerahles las que
caben. Cuando sobrepasan esa línea de In anulación es para
quedar corno rasos sui g,neris: hombres imitados" la perfección. Allí be111os tenido el de dona ~'.mllia Pardo B&amp;Zán, qne
de haber guardado el secreto de su nombre, jamás hubiera
podido ser tornlida por mujer. 1Y a mucha gloria lo tenía ella¡
Eo cambio, las mujeres que tienen también por gloria serlo en sus escritos, llevar a ell,,s la inquietud de su feminidad,
volcando la aristocracia que hay en toda feminidad,-y entiéndase bien el sentido que queremos dar a los dos vocablo,
-a poco que ha! an cultivado su jardín interior, a poco que
sus espíritus sean vivaces, susceptibles, despiertos, podrán
destacarse con sólo ser sinceras y traer a la literatura esa emoción que nos falta:-sobre todo en la espafiola y en la que
tienen sn origen en ella-la de la madre, la del nino, que nadie siente como su genitora, la de la amante. no la de el aman.
te, la de la esposa y la novia y la hermana y la mujer, en fin.
Porque María Mouvel ha querido ser fielmente femenina en
Fué así..., he'.Dos dicho que lo es para su mérito. y son nuestras razones !ns que acabornos de dar.
María Monvel siente, y cuanto su sensibilidad ha registrado
trasmítelo en versos sencillos, musicales y claros, que transparentan, tal como ella es, el alma que los ha creado.
En este libro nos cuenta su último amor: u.l! verdadero amor
de mujer: el que prefiere el

&lt;¡Dolor del goce de quererte!,

a la dulzura y el placer de ser amada, como toda mujer que
es tal, oincerarnente. Así la alegría con que dice al amado
asegurándole su carifio:
" ... y es ópimo fruto cla mi ju vintud.
"En su dulce boca de artista y de 1anto
"la exprimiré toda para su gozar.
c'Para bien amarle he amado antee: tanto,
Hy canté antes para saberle cantar! ... ,

CABEZA DE ESTUDIO
DE

M A I! Í A

V AL ll N CIA.

�i.Ullos CHILENOS

65

y la sulileza de observación que es a la vez mue!tra perfecta
de la ingenua franqueza con que nos descubre su feminidad:
•Amor único mío,
•de mi vida, amor bueno,
•que haces de nuevo cándida mi alma,
•mi cuerpo virgen y_mi8 labios nuevos.,

para llegar en expresión de verdad, c0n estos versos-'en los
cualea tiene su coronación ese amor en Feminidad, ~cuando
grita al amado que vuelve al refugio de sus brazos, :tras~lel
viaje a través de otras pasiones:
• .. .¡Cómosabe&lt;1 que todo puede faltarte, todo:
caqui los hombres, Dios allá,
e.pero nunca el albergue de mis brazol.'I abiertos
•que siempre te han de perdonar!
··· ·························••·································
c!Eres tan mío cuando de un dolor grave herido
•vuelves a mí pidiéndome perdón,
cy es tan dulce, tan dulce, perdonando al culpable,
,y olvidando la injuria, asemejarse a Dios!,

María Monvel no nece,ita decir:
cfuí extática y triste, fuí absorta y helada,
pero tuve sueiloS:audacea y ardientes,&gt;

para que se descubra su temperamento. Ya sus versos nos lo
dic,m tácita pero fielmente, como hemos aseverado al comien•
zo de estas IJneas. Lo encontramos también en su M editación
profana, composición que se abre con el delirante ensueno del
hijo y tras la v sión de la herencia que le llevará el espíritu
materno, atormentado por el dolor de la sensibilidad afinada,
conviértase en amargo desconsuelo, para terminar imprecando:
•¡Haced, Seflor, que sean mis entrafias estériles!
•1Sat1or, nunca prolongues mi vida en otra vidah

''

'

:,

Marta Monvel nos ha traído con este libro la emoción de la
esposa y en parte la de la madre, y ha hecho un libro de amor
que no es un libro erótico: todo ello con sencillez, con ternura,
con verdad, 1in darle a su canto trascendeucia alguna, haciéndolo por el placer de cantur, suprema tra¡¡cendencia para los
espíritus selectos y sinceros,
EMILIO

8UÁREZ CALíMANO.

De NOSOTROS, do Buenos Airea:

t

___,,

�NO'rAS Y COMENTARIOS

Palabras necesarias
Prefentemente a las jóvenes nos dirigimos.
Porque, como nosotros, se inician; y puede creérsenos por

•

la actitud que asumirea;os en adelante-se nos exigido selec
ción-, gniados de propósitos mezquinos, y lo que sería peor,
personalistas.
Son actualmente los ese, iteres jóvenes, todos o casi todos,
poetas. Nos han cubierto de poemas Nosotros mismos hacemos versos ... Ya se podrán medir las con•ecuencias de éste
inusitado morneuto poético que atra,ezamos\ En. una inundación así, es rnénos que imposib e resistir el vendaval. De
aquí la determinación mencionada precedentemente.
El espfritu de se\e:ción principiará paulatinamente por
.nosotros mismos. De ,ope(óu sería contra prudente. Podemos
exigirnos algo superior de lo dado hasta el momlloto. Somos
jóvenes, y como tales. poseídos de una fé histéri&lt;ia. Del dicho a la acción no bfl)' más que ,rn corto tranco rle distancia.
A todo aquel que escriba, pinte o._d;buie no• hen::os dirigido pidiéndole nos &gt;tyuden a colsborar en la obra que comenzamos. Algu_nos se han negado, otros nos han satisfecho . La

....,,. ,

Revista es de todo &gt;tquel que 1·or 11ecesidad espiritual -hemos
dicho-, algo tenga que decir. Al eueargarnos de su Dirección fué ello nuestro único fin . Arriesgamos capitales que
mafia na, si las ouertas permanecen, no ob-te.ute, cerradas, en
nuestras condiciones de individuos sociables, nos han de faltar
enormemente. No sería lógico, entonces, obstinarnos en un

egoísmo cerrado, perjudicial para la Dirección misma.
.
Muci,os han sido los que ha,, aplaudirlo el número antenor
de RODÓ: los jóyenes que han so,pecbado nuestras intenciones. Algunos, siu embargo, han escatimado abiertamente su
su demostración de co·nprensióu. Y ha habido en ello&amp;,
empero, razón. Junto a las páginas de nuestroi consagrados
mucha, fd'eran las mediocridades que se deslizaron, aún te-

NOTAS Y COMENTARIOS

6'í

nie~do parte activa, por supuesto, las de nosotros. 1Ahf sí el
eepmtu de sek1;ción _hubiese tomado_en cuenta el trabajo
enorme de solicitar siempre y recibir siempre la evasiva del
«para mañana» ...
Por otra parte. _no hay derecho para, exigírsenos más. Evoluc10nados a medida que la labor se va couéstiendo, poco a
poco. Raro, demasiado raro,_ es el caso de la mentalidad, joven p~r~ sus afios, ro?ustecida ya. Esos son casos aislados y
del t1op100. no de aqm en donde el mismo clima se ofrece para
la pas1bid~d más segura. Eso sí que hay obligación de e•peru_os. ¿Qmen es aquel que se atreva a dudar de la fructificación de la semilla sembrada ogafio?
Pero hay sembradores pobres. De ello no cabe duda.
veces hasta el m_,smo terreno es traidor. Y, otras, la mano tiembla, falta_ del vigor necesario; más con el impulso irresistible
de la acción relegada por quizá que espíritu de remota edad;
cuyo resultado se aclara mediante la obsei vación de nna espiga enclenque, torcida, rastrera de la tierra que dió la vida
aquella.
Entonces, Juventud, unámos al deseo irresistible, la pujanza
de nuestros antepasados, la seguridad absoluta de poder ofrecer más de lo que realmente seamos ca •aces.
De esta manera, no nos tocará a nosotros la ingrata tarea

4

de selecciorn1r.

'

Guillermo Valencia
Es ,u~o d_e los escritores representativos de América. Guillermo \ a.eucia, poeta de alto vuBlo, orador de fuste, político de
nota, no ;1ecesita ya de presentaciones. Su propia obra pone
de man:fiesto una personalidad firme e inconfundible. Porque
su poesrn-que es el aspecto más mteresante de Valencia-es
tod8: una ferv~r?ªª ascensi_ón, una consagración completa a
vida del espmtu en med10 de nuestro ambiente, donde es
imposible desasirse de las convulsiones políticas y sociales. y
es dtgno de anotar: Valencia fué candidato a la Presidencia de
su _patria el afio 191_8. Ahí culminaba el incidente parlamentano q·1e en 1896 h1w resonar su nomhre en todo Colombia.
Es que ¡u_nto al político habiloso iba el escritor consciente y
de clara mtehgencia, úmco peldano que le ha servido para
alcanzar el justo prestigio de que hoy goza en todas partes.
Vasta labor que lo hace set· una figura nacional colombiana y
que_ le ha ~•hdo, condecoramón de Popayan, la ciudad sin
•marmoles ep1cos, claros de lumbres y coronas, que él cantara
en uno de sus poemas.
Muchos le tienen por diguo sucesor de Darlo y sin mengua

!•

�NOTAS Y COMENT A:itrOS
1

1

...

61

RODÓ

alguna está al lado de Nervo, de Lugones, de Chocano y Jaimee Freyre. Su obra Ritos es un fruto maduro y notable, y
en sus poemas Cigüeña.o Blancas y Los Camello• de honda visión y profunda concepción intelectual debemos ver al
poeta colombiano que hoy nos envía el gobierno del Excmo.
sc!lor Pedro Nel Ospina
Guillermo Valencia- hoy Ministro de Colorubia en nuestro
país-es justipreciado y en su verdadero valor aquilatado en
todo el Continente. La crítica ha sido unánime para ver en él un
poeta de originalidad y estro formidable. Y de aqu[ que sus
versos corran en todo América eutusiasmando,al par que trazan•
do en torno del poeta un reguero de simpatía.
No puede ser, pues, más halagador que tener entre nosotros
a una figura tan vasta en la literatura americana, y que, al decir de ~anin Cano «ofrecerá a los críticos del porvenir para
determinar el influjo que en esas comarcas (Popayan) ejercieron las corrientes renovadoras del siglo XIX,.

Ruy Barbosa
Con Ruy Barbosa ha caído una de las figuras gigantescas
del Contiuente. Uno de esos hombres múltiples, incansables
luchadores justificables eu el Brasil, nacidos al amparo de
una enorme naturale,a, con sus ríos caudalosos y sue selvas
enmaraf!adas. Hombre que 11,mó la atención de Europa y en
quien el mundo entero, eu instante solemne, tuvo puestos los
ojos, Ruy Barbosa encarna todo un momento histórico, &lt;le
gran trascendencia, y por su actuación en él. por su espíritu
de político noble, de jurista versado, de orador potente, tiene
ya digno puesto entre lss figuras epónimas de América.
Matheus de Albuquerque ha dicho de este rudo luchador
brasilero: , Ved este gran hombre: su vida .es una tríplice profecía realizada. Profecía en la ciencia, revelando, preniciendo,
doctrinando, rehaciendo, perfeccionando, profundizando, refundiendo, particularizaudo, generalizaudo, prodigalizando
incesantemente, irresistiblemente, la mayor suma de conocimientos en la más ardua de las cienciaspor ser la rnás precaria: la del gobierne, de la• sociedades humauas. Profecía an el
Arte, haciendo de la palabra el instrumento de todae las per•
fecciones. Profec[a en la Acción. realizando el mayor e•fuerzo
que se vió jamás en ti€rra de clima rico, sin tenacidad, amando los imprevistos, marcada de fatalismos históricos, de contingencias atávicas, con arranques magnifico• y descansando
cnsi siempre en la primer~ encrucijana. Una existencia entera
transformada en apostolado, Evangelio vivo ,de Verd•d, de
Belleu. y de Bondad: de Verdad, por el combate a todoa loa

69

erro~es, a todas las mixtificaciones, a la duda como a la ignerauc!a, "-. la l?ereza como a la incompetencia; de la Belleza, por
la cristahzamón de las más puras, de las más perfectas, de las
más soberanas formas de la elocuencia, y de la Bondad, por la
deEensa y redención de todos los oprimidos, de todos loe que
sufren, de todos los vencidos por la tiranía de los hom•
bres o de las cosas, por la intangibilidad da la libertad den•
tro del derecho, sub leges libertas.,

El Ateneo de la Juventud
. Dentro de poco, la Dirección de las Edicione, Rodó propiciará la organizacién del Ateneo de la Juventud entre Íos artistas y eacritores nuevos chilenos.
'
_Necesidad de acción i:nás ilimitada, fraternidad y conocimiento _más efectivo . orientación de indoterminada directriz
progresista; serán, en la efectividad de una unión más vincu•
lada por el ~oce con_stanta y la hermandad más real y convin~ente, el ÚDIC? medio de encarnar movilidad a la estática vida
rnte_loctual chilena; adormecida por la falta de comprensión
háma la ¡uventud que comienza a realizar su obra. y que, ■e·
guramenie, algo nuevo ha de aportar como ha ocurrido en
to:los los países que _se ha intentado a~eptársela.
. V ~ceada a tod? viento. nuestra intención de amistad huma;11tar1~ que. nos liga co;1 todos los que profesan un peregrina¡e bác1a el 1~eal obses1~nante; esperamos, revestidos de la fé
ménos utópica: el entusiasmo; ser correspondidos en el anhelo
de acercamiento espiritual que nos aisla. y-algunas veces ex·
perimentad~-, nos va creando enemigos que no hemos buscado, por c10rto.
. Ya tendremos, pues, oportunidad de abrir, los novísimos
mtelectualea, a _mer!1da de nuestro mismo empuje, el camino
de la comprens16~: obstáculo que enreda y mortifica constantemente nuestro fin; el más noble de cuantos podamos conocer.
Por el momento nos bastaría. con la acción de cada uno.
Esperamos, siempre esperamos, porque de nuestra parte los
deseos sobran.

Pedro César Dominici
Respondiendo al llamado del período renovacionista del
modernismo americano, irrumpieron en Venezuela escritores
de fuste y de seguridad tal, que constituyen-todavía-, la
honra del país estimado y del Continente en r,eneral.
América entera vió nacer nuevos luchadores del Ideal, y el

�70

lWT.18 Y C'O!IENTAHIOS

RODÓ

71

Arte adquirió la lozanía negada y marchita por el romanticismo copiado, destructor selludo de la tenden_cia que._ más
tarde, en la misma Venezuela encontrará su primer hálito de

intelectuales e ignorante en conocimientos artísticos de su 1nismo contiuente: wrbi gracia: el desconocimieuto total que de la
labor literaria de Vasconcelos. como recientemente de los delegados intelecbales a la mencionada Conferencia aquí se

vi~-

dieron visos de poseer.

.
y la patria de Bolívar: pudo ofrecer, con 1a sucesi'ó n mcesante del resurgimiento mdetermrnadu, poetas como Andrés
Mata, Dímas Ramírez, Racamonde; novehst~s y cuentistas
como los Urbaneja Achelpolb, Romero Garcia, ~annel Dfa_z
Rodríguez, Picón Fréres, Rafael Bolívar, el mqu1eto y múl,t~ple Rufino Blanco-Fombona-una falange en fin-, Y cnbcos como Pedro Emilio Coll, César Zumeta, Key Ayala, Gil
Fortoul, César Rivas y otros.
.
.
Con todos ellos, seguro ,convencido d~ cu~nto valía,, arribó también a la pléyade Pedro César Dommic1.
.
ApasionaJo, cegado por el reverbero .fautasrua¡¡órico de _la
Belleza, Dominici, con alma de artista mcoufundible. ofreció,
allá por ¡gg4, la ocasión pára efectuar el total surg1mrnnto espiritual venezolano.
Cosrnópolis fué la revista,_que c?mo lo asegu_ra?a Col_! en su
momento. mayor ,iuflneucia e¡erció en el movimiento !n_wlectual contemporáneo de Venezuela,; fundada_ ])Or Domm1ci, el
cpapá del criollismo&gt;: Urbaueja y Pedro Em1!10 ColL
No ha mucho, poníamos de mamfie~to la grande importancia que una revista literaria trae consigo en el peri??º de renovación intelectual de un país. Con la determmamon de Dominici, queda comprobada en demasía: a el_la se debe el n~c1miento del Arte local; y quizá ei, a la corrieute de rnmencauismo literario, de que todavía hablamos y estamoa por ha-

cer -.
b . d 1 1
Pero. Pedro César Domiuici, se había em naga o e_ a ma
de sensaciones extranjeras, y París constituía para el, una
nueva mujer por conocer y conquista~. .
.
De Lutecia, fné el producto de su vm¡e: libro de Arte Y Crítica, al cual pedía superan sus lectores: ,saber leer és_tas paginas, pues en los libros de ~rte no s_ólo lo ~scr1to es digno de
atención sino Jo que entre !meas existe,. Smceras, prurlucto
de un espíritu que cumple con el pro_pós1to de Ara_mburo Y
Machado: ,La crítica, cuanto más meditad~ y laboriosa , más
justa, profunda y meritori~&gt;; son estas jugosas crómcas e;.1vrn
das desde París a un rotat1 v&lt;&gt; cubano.
.
Después, como cerrando el siclo intenso de su labor, en ~ieneslar del engrandecimiento de su patrrn, Domirnci ha sido
diplómata en Madrid, Bélgica, I.óndres, Argeutma, Uruguay
y llegado en idéntica misión-fuera de su mvestidnr&lt;t co~o
P~esidente de la Delegación Venezolana _a la V ~onfer~nc1a
Pan-Americana-, a nuestro lar: mezqmno en mtenc1ones

1

1

Hemos hablado de un solo volúmen del ilustre Embajador
venezolano. Hay que agregar todavía: Libro Apolíneo, del mis-.
mo sentido que el anterior e ldeas ' e Impresiones, libros de
e1evado discernimiento crítico, cumpliment:1.ndo en todo momeuto el pensar de Armando Donoso: ,El verdadero crítico,
sólo pu ede ser aquel que. sobre la ma 1· or cultura, cuente con
el dou de una corn¡.He11sibilidnd basada en un estudio acabado
y en una edoeació11 e&gt;xtrema de la seasibilidad.,
Habl:1 Dowinicí , en libro '"'4pr1línen, refiriéndose a la procedencia de las páginas wbre Bi bl iografía que aquel contienen;·
de otra Revista dll'i~lJa por el: Venrzuela, de sentido político

y que, sin duda, afian,zó en ella su espíritu combativo contra
el caudillaje imperante que nació casi ni uníscno, en toda la
América Central y norte de la del Sur. Su ,r ada a Gosmópolis,
el esfuerrn de cultura donad0 a su patria es la resultante de la
estim .. Jación consecuente con que Venezuela agradece hoy al
luchador de antafio.
El destierro, como el caso de los Montalvo, Alberdi, Blaucr,
Fo,nbona, Gutiérrez, Wartí, etc.; dió el producto honrado de
la venganza de un hombre culto: Dionysos y El Triunfo de!
_Ideal; u,,velas-que constituyen, primordialmente la primera,
la más elevada exaltación del concepto de Arte y Belleza ame
ricano de nuestros días.

A Di,,nyso,Y, se han i!'J,flgregar siempre Ias palabrflg anotadas por el mismo Dvmiuici, en el prólogo de De lutecia: ,No
creo yo que los que escribimos para el público estemos en el
deber de editar un libro cada afio,. ,La cantidad de libros
poco importa. Uno bueno basta para ganarse la inmortalidad.
Superarse en cada nueva obro: hé ahí el lema del verdadero
artiet.a,.

Indiscutiblemente.-y aisla&amp;a en demasía su seguridad de
contribufr a no desmoronar su propia grande obra-, Dominici calla a desJe hacía un largo tiempo por el deseo constante
de no largar al público volúmenes mediocres y destartalados
de bondad imponderable. Su mutismo ha realizado nuevame!1te su más lógica explicación: Tronos Vaeantes-quizá aparecido cuando estas notas nazcan a luz-libro de exposición
orfebriciita, de crítico 1·efinado y comprensivo, que abrirá en
la mente de más de algún lector, el recuerdo de este ilustre escritor venezolano; si nuestra pluma-que así ha de ser desgra-

ciadamente-no lo hubiese lo¡¡rado ántes,

•

�RODÓ

NOTAS Y COMENTARIOS

Hombres así, americanos de aquilatación igual, felizmente
nofaltan'. en estas tierras. Lo que se'. mezquina, por cierto ee la
comprensión, en vida, hácia el valor de Jo que produce cada
pueblo y la ayuda oportuna y necesaria para tratar de aumentar la pujanza de nuestra raza y nuestro credo.
México, Vanezuela, Argentina, Colombia, nos han dado
un ejemplo hermoso de ello: Nervo, Noel, Gonzáles Martínez,
Valencia, Trejo Lerdo de Tejada, Castro Leal, el misma Dominici y otros, han arribado en misión diplomática al continente; correspondiendo al trabajo inrleterminado y persistente
do cultura nacionalista y por consiguiente americana, con un
apartamiento remumerativo que en algo alcanza a superar al
trabajo enorme cerebral y espiritual del bijo que la supo engrandecer y trazar el sendero ,demasiado humano, de la per•
fección espiritual...

t\llano; este compatriota de Varona, aunó su esfuerzo y entus~aso,o al de sus _colegas que abrigaron-como él,- un propósito noble y desinteresado hácia la con•umación de una esperanza que llev~ ya once afias de existencia, trocada por tanto,
eu reahdad evidente y aureolada de vida-así lo deseamosindeterminada; nos referimos al mensuario citado.
Al grupo de los Villoldo, Henríquez Urei'ia, Ricardo Barabasa, Leopoldo de Sola, Francisco del Valle y Mario Guiral
Moreno (actual Director de C1&lt;ba Contemporánea), la muerte
ha arrebatado - , y cubierto de luto a las páginas de éste exponen~e de la cu\tura cubana-, tres vidas necesarias, para la defimttva ascensión del mtelecto islei'io: José Sixto de tiola, que
cayó también en Febrero del 916; Bernardo G. Barros uno de
los mejores crítico~ cubanos y de América Espallola,'el pasado afio; y ahora, lé¡os de la patria y de los suyos, en París, en
donde estaba alcanzando la glorificación de su consagración:
Cárlos de Velasco.
Asociarnos al duelo del suelo cubano y de sus hermanos espiritua'es, es lo que hemos pretendido al dar márgen a éstas
líneas; porque, como pérdida hispano americana ella nos ha
contrito y dolido en demasía.
'

'll!

Pascual Venturina corresponsal de RODÓ
Llevando la corresponsalía de RODÓ ha partido en viaje a
la Argentina y Uruguay, Pascual Venturiuo, para de ahí continuar a Europa .
El sellor Venturino, qne como escritor no nos era extrallo
-y por quién hemos logrado conocer personalidades del
Plata y de Montevideo-nos enviará sus impresiones de viaje:
las múltiples fases de los escritores y artistas a quienes entrevistará, y en general un resumen del movimiento intelectual
de las ciudades que él visite.
Grato es auotar que tendr•mos,-gracias a este escritor chileno,--ocasión de conocer a muchos hombres de América y de
Europa, y es más trascendental aún. pues tendremos el momento propicio para que eu el e.xtranjero, a través de las páginas de RODÓ se cercioren el nuevo movimiento de la literatura chilena.

Cárlos de Velasco
Al mismo tiempo de llegarnos el canje correspomdiente a
Febrero de uno da los más importantes mensuarios de hispano •américa: Cuba Contemporánea;en la última de su~ notllB
editoriales, encontramos la noticia del fallecimiento del primer
Director que tuviera esa publicación y uno de los más tena•
ces impulsadores del surgimiento intelectual cubano del mo•
mento: Cárlos de Velasco.
Cerca d• dos lustros, correspondió a De Velasco dirigir los
destinos de Cuba Contemporán•a. Escritor limpio, correcto,
mesurado Y· guiador constante del arraigamiento cultural an-

La Delegación intelectual de Hispano-América

Hasta ayer Chile ha tenido la centralización intelectual más
importante de América Espaílola.
Los Gobiernos del /Joutinente se están convenciendo cada
vez _más, de la valoridad que ol contingente, en parte lit~rario,
~e~ mtelectual americano puede más, mucho más, que la poht1quería bastarda de un amaneramiento diplomático escon·
dido bajo la necia nobleza de casta y provisto de un buen cerebro ahuecado y nulo. Para América, el porvenir de su grandeza está eu su unión, se dijo, se repite y se escribe por doquier
con alharacamientos inusitados. Y, nada más seguro de confraternidad estrecha y reciamente vinculada, que la constante comunicacíónintelectual que soílara hasta su muerte, el Maestro
de América. Lo demás, el encumbramiento material y la excel2itud continental, nacen enseguida, aguijoneada por los lazos
de sensibilidad.común que-aislado es el hecho-, muy raramente se diferencia de un país a otro.
Ya hemos esbozado la personalidad de Valencia, Dominici
y, ayer no más, de Jaimes Freyre. Hoy, con el alma embargada de la emoción más pura,-¡ahl la esperada unión inmortal de las naciones todas de América Hispana-, anotaremos
la de los Delegados a la V Conferencia Pan-Americana.
Si la personalidad de José Vida! Caro se ha dormido al in-

�74
1

'1

'

ROOÓ

NOTAS Y COMEJ&lt;TARIOS

tento de su propia iniciativa, la cultura cubana intelectual ha
sido representada por figuras de mayor valer.
Más de una deceua de libros, críticas, sobre todo, escritas
con elegancia y sobriedad de estilo, hau hecho de l,fonuel Márquez un escritor representa ivo de la literatura cubana de
n?estros dfos. Sobresalen a nuestro juicio, Menudencws, Qui~
Htosas,_ Escarch'l, Página.s Libtes, Rasgu-ños Esbozos e Ideaa y
1

1

Sensacwnes.
In_dividuo correspondiente de la Real Academia Espallola,
Presidente del Ateneo Costarricence; a más de su título de
abogado, es Aleiandro Alvarado Qniróz poseedor de uua cultura superior y de Ui!U comprensibilidad que le ha permitido
traducir cou limµi&lt;lez y finura. laliteratura francesa que conoce y sigue muy de cerca. Dos libros de crítica y artículos encanzadores de la conieute hi~pano·americanista: Bric A-Brac v
Boedos de artistas y hombres de letras, manifiestan a primer;,,
hurghdfl, nn espíritu madurado y certero en la variedad artística de sus juicios
Del quiteño José Rafael Buatamante, solo tenemos mención y recordamos sn novela Para matar el gu;ynnfl. Loen 1, Cou
acuse de tendencia castiza, facilidad, soltura y marcada tildad, todo ello, le bau llevado a ser miembro de número de la
Academia Ecuatoriana.
Máximo Soto Hall es conocido nuestro desde buco afias.
Periodista, conferencista y cuentista de talento, nos hn d,1do jugosas páginas su¡as que hemos saboreados con fruición. Su es
tro poético ha quedado en l'&lt;esías y IJ.imas y .Aves de Paso.
Además: D,bujr,s y Bronr,, s, cuentos y semblanzas la novela
corta Una vida, El Ideal y otros folletos de aspectos casi no
esencialmente literarios.
Panamá tiene en Narciso Garay, a uno de sus más sutiles
prosadores, y la lírica del Istmo, cuenta en la II usa de José
Gnillermo Batalla con la más tierna y delicada sensibilidad
masculina. Lirios R,ijn:,, ha sido su único libro.

El movimiento intelectual dominicado se ha robustecido con
la personalidad de Tulio M. Cestero. Cronista gomezcarrillesco, castizo, forma con García Godoy, los Henríquez Ureña
Américo Lugo y los hermanos Fiallo. la modalirlad moder'.
nista que ha dado a las letras dominicanas, el prestigio y valor
de que goza la patria de la catedral más antigna de América,
De un pincel diestro y paleta todo color desbordante de manchas efectistas de un sano impresionismo que ha sabido destribuir con sobria admirabilidad; Cestero, es, acaso sino el
único, un. m_arn, .il9so evoc3:dor de escenas coloniales salpicadas d~ m1stis,_ .sática p~lcritud en el estilo muy personalista,
Novelista, crítwo, ensayista, poeta en prosa que lo mismo pudo

76

haberlo sido en verso; Tulio M Cestero ha dejado la prodigalidad de su intensión artística en volúmenes que pasan de la
decena Y todos buenos, excelentes. ( l'I mayor elogio tnl vez
para el encumbramiento de sn personalidad). Rememoramos:
Notas y Escorzns, Por el Gibao, Hombres y Piedras, Rubén Darío, Una Campa1ia. y Da Sangre, El .Tardíu de los Sue1ios, Ci~
terea, Se&gt;!gre d, P,imove&gt; a y su admirable Ciudad Romá.ntica.
Un hombro sencillo. que lleva dentro toda una inquietud
atormen_tadorn de ilusrnnes menoscabadas por el perjudicial
escepticismo que le consume, como Emilio Coll su otro com'.
pnfiero de labores, es César Zumeta; que para todos fné oscuro
frio, indiferente. Sin ernbal'go, su agresividad se ha delinead~
en libros, folietcs periódicos y revistas. fundadas, dirigidas
y escritas por el mismo; valedoras siempre del destierro compartido con Blanco Fombona y Domi11ici. De un estilo firme
siarebuscamientos ni modalidades de e~pecie n:guna qni'l.á Eea

él lo que ha hecho de Zumeto a uno de los más estimados literntos y hombre de acornetibidad temida de Venezuela. Libros
suyos ee ha I rán Je recomendar siempre v de todos nue~tra
preferencia va hácia: Escnturas y Lectu,rr:s 1 El Cont,;1e1dP Enje.rmo, Notus Venezolanas, y su notabilímo P.,etas y !;rít,eos rle
América.

A Cesár_eo Carrera. nuestros lectores lo han conocido ya El
Ecuador tiene en él una pluma de sosteuida compenetración
in~electual y un trab~jo suyo c¡ue, nos c,,m¡,laccremos en j'U·
bhcar en nuestra prox,ma edició:i, corroborará la certeza de
esta expresión.
Y para terminar, cerrando esta resella apretada-quizás si
olvidando a otro de los nuestros por ignorancia y desconocimiento de su obra. explicable por las ca11sas que hemos repetido ya: el aislamiento, primero, la carencia de intercambio
literario, después: cerrando est~ resella apretada, inquirida por
la estrechez del espacio que ha reducido al máximo el material de la Revista; cou el propósito de algun día ocur¡ arnas
detalladamente de cada uno rl.e nuestros más representativos
esforzadores de la progresión constante de la unión espiritual
hispano americana y de la idealidad en ascención indeter,ninada; José de Austria, sigue aumentando sn badaje artístico y
acariciando las palabras que Gustavo Ruiz dijera en cierta
ocasión: ser «una promesa intelectual.,

Todos ellos, casi todos se romprometieron entregar a RODO,
aspectos de su ultima orientación, y nuestos lectores tendrán
así oportunidad de leer páginas que m,'nifiesten la valorización
de lo bueno que tenemos y que se va menoscabándo por el
materialismo inicuo, que va absorbiéndolo todo, absoluta, indisoutiblemente todo ....

�RODÓ

Clemente L. Fregeiro.

Pierde la República Argentina, así como la Facultad de Filosofía y Letras y la Junta de Historia y Numismática Americana, con la muerte de D. Clemente L. Fregeiro, acaecida el 22
del mea próximo pasado, a uno de sus más rerios historiadores
de la urdimbre de los Mitre, García, Lopez y los Groussac.
Maestro, maestro eu su obra y en su m•gisterio universitario,
eEpfritu saturado de verdad y robustecido de erudición rodoneana; cultura moldeada dentro de los más abiertos criterios
analistas y literarios, a éste historiógrafo de las márgenes del
Plata, durante el medio siglo que duró su apostolado, aportó a
la producción hiotórica de América, su valiosa porción que se
desborda del tiesto, estrecho ya pura tanto contenido, por su
limpidez y claridad, desventuradamente tan poco familiar en
nuestro continente.
Unir la condolencia nuestra, prosternamos ante tanta nérdida irreparable casi, para mayor desgracia de la exaltación
cultural de Hispano América; será por ahora nuestra acción,
f'.ueda que maílana, conocedores más a fondo de la obra de los
maestros que tan inesperadamente nos abandonan, podamos
extendernos y darle a conocer como su personalidad lo merece,
mas allá de una escueta not!cula inapropiada para derramar
sobre ellos la luz necesaria y suficiente.
Iris a Europa.

..........

Para &lt;RODO, no es posible silenciar la partida de Iris a
Europa.
Esta mujer, que representa una fuerza de renovación y de
espíritu nacionalista, encarna una faz de la cultura cbileua.
Sus batallas de emancipación femenina, su arduo coraje para
afrontar problemas sociales y cauterizarlos a plena luz, haceu
de Iris una mujer para nosotros única y sin precedentes.
Europa e~ un nuevo campo de especulaciones mentales, de
firmes soluc10nes, donde Iris podrá recoger hermosas lecciones
y perspectivas que seguramente saborearemos en La Nación,
cuya corresponsalía le ha sido encargada .
José Enrique Rodó
El 1. 0 de Mayo de 1917 moría Rodó en Nápoles. Entre los
·miles de cablegramas que anunciaban los desastres de la guerra llegó la noticia del desaparecimiento del Maestro. Fué una
racha de fatalidad que sopló hácia América.
Hoy, en el aniversario de su muerte, sólo vamos a recordar-

NOTAS Y COMENTARIOS

77

lo; qne el homenaje mayor se lo estamos rindiendo a través de
nuestra pbra, para fijar indeleblemente su vasta personalidad,
su figura completa, en la conciencia de América.
Pontes de Miranda en Chile

Esta ~evista, pendiente sie ,1. pre, de acuerdo con su programa esencialmente cultural, de todos los grandes acontecimientos q_ue en América signifiquen un progreso científico, rinde
un smcero homenaje al sociólogo brasilero modernísimo senor
Pon!•• de Miranda, que formó parte de la brillante delegación
brasilera a la V Conferencia, y que tiene realizada una labor
científica que puede calificarse sin vacilaciones de magna.
El seílor Pontes de Miranda tiene publicadas más de 20
obras importantes de sociología científica, las más de ellas agotadas y reeditadas en varias ocasiones.
1
La tésii que sintéticamente rtpresenta este eminente sociólogo, consiste en sostener una guerra a muerte contra la vieja poli!ic~ ortodoxa, ta~ absurda, tan llena de prejuicios, co
mo anti-científica; y aphcar a la Política y al Derecho, en vez de
esos absurdos, vestidos de principios generales qne constituyen
el fracaso mundial de las actuales instituciones las Matemá•
tieas y las Ciencias exactas como único oráculo d~ ajuste perfecto entre los regímenes e instituciones humanos del futuro
y las realidades de la vida.
Todos las legiolaciones actuales no resisten ya el empuje de
es•s _teorlas sociológicas modernas ya conocidos y sustentadas
en diversos países de la América Latina (especialmente en México) y que tan brillante paladín tienen en el sefior Ponles de
Miranda.
. La labor _de este escritor es un combate persistente, e infat,g~ble de ~meo l~stros, y ~a obtenido un _triunfo tan significativo en e , ~ras1l, qn~ recientemente le ~mdieron homenaje
franco las mas prestigiosas figuras de la vieja Política brasilera; figuras que ocupan los más altos puesto de la vida pública
de ese país.
·
Deseosos de reco_jer una autorizada exposición, y sabedores
de las grand~s afimdades intelectuales que hay entre el sefior
~ontes de ~,randa y el ~inistro de México nos dirigimos hác1a la Legación; y le pedimos su opinión sobre este sabio brasilero.
,A mijuici~ - n?sresp?ndió don Cárlos Trejo-, esuno de los
hombr~s de ciencia más ilustres que han pasado recientemenM!
por Chile. Su obra es de renovación científica ,. &lt;le tal manera
interesante que debemos reconocer que es uno de los escritores que más han trabajado por la grandeza cultural de la Amé-

�JIO.rABY«Mt J ,_,.
que cim!irJ°' todo, IOlicifa.
antetod

·

,

· hace~ de"':i~ ~ p r e ilt• 1
·
~ c o su dee:,vae orientaao vo. Aunque ee~ id@aa

'IS

don
ferm'8 normas qo -, pide aiem u-porque {: que lo qlle
~ - • tía.otro:i-allaócen mils pre, constante tocado a lo
el alma
Allil se ha , DIDeho m'8 mente, ll'Or
nua resnl&amp;anpara su 1'1!81iza . 1liebado, y se au obra. 1Qué'7:
que oonoeem te qu! enviadia~º• y lacauaa delha PUl!eto ade,mh
08 1A lDRcti • ""08 Y qu ·
P8rturbabJ
liraba10· ha dado
acción
emeut.e
al • v1da'd Dnestra erem81! inútilmen

•OjJ nuestras DlaDtiempo, lo que he de deJar al tiem te, }!01'-

a. den Uds. 08.
moa de hacer
po, 111:1•
C08as lleerjfln so!J Í con caniete d
por Dueal'ia
d
que ense re 08 P8i8118 hi r e JJ'81'man
.
. os pafeee ú~os: -'lt!xieo . A8Jl8no-amenC::te-4!eeribeAi!,'36ºtina son ¡911te • por 1~ q~!ina. y aioe que
.,..,ca.,
08 pai.seá de
oe .,.Ja mi8IQa . Beftala eet.oa
Refiriénd
mda alta vida _dice: •Mt!xieo·
re de
Inteh!ctual d
088 la elecei.c...
b
Ooestra pobli
ron·
"''
."u
deJJra....
f
Ar · .,,,. M.., .
cac1ón
=•ro urngoa,
maff:'ntina-,
en todo ChU':'•ón que
para el nom00
UDa

titneá

De todoa loa elll)ritores clíilenoe así como biap11110-améric&amp;·
11os de qui6née tenialll08111enci6n-, reaidentee en el eülri,er a
Ioa.cnallllí ell'ltlamOS el prilllerndmero de BODO, (labriela llia·
tral ha IÍdO uno de-loa -primero&amp; en acosar recibl),_ n ~ r e
'11ii9i6n. Una carta, C O I \ ~ personal, rilé 11G oilll8~6n.

Pero, eomo eneierra ell., factores edncati voa C}ll8 harán cam·

biar de norl'.118 niiéil&amp;ta pnblioaeiful-ldeeaq•por aer de quilln
vienen con mayor ruó1I se han da to- en caénta-, no se.
ba pensado en una tonta i~ffi!!creclón al entregar a la pnbli-ii.·
dad acápitee de ella 11ue noa baneñciau y_ ao&amp; pía ·
Refiriéndose a nueatro i'111ent.o, dice Gabriéls lliátrw: cMei
loahle 11!. iniciativa de Ulla Ahora lo nece-rio ea p,rMlir.
Porque no~ rerialae en una tlerra. en que ae 1• tan pD!lO,
han de aer heróica,a \lBt&amp; 1&gt;ivir. l&gt;!l pena -pensar que cui,íodoa
loa países hispano a,oe,til!'eDOB tienen una publieación álllitica.
definitiva. re~tanúv&amp;\ ,qlle ea la voz oe 808 inlel~oalelli
i q u e ~ no tenemcíll nada.. Me ha gináldo mucho unabien el mensnatl!&gt; L,ctvra; pero no aé al esillte tocia,la .•.a.
Sin comentarioa aobRla&amp;
copiadas antenomiente,
jnsert,11.moa las réferellteB al ambiente me:idcaao que 1111-ba ser·
vi.do 1D&amp;aif4l"1ll08lo: cHai aquí una i11tenaa, cul~ ,i; ao•
bre li&amp;do, una aenaibilidad artlitica que empieza ea el pueblo,
ea la oeonra masa. i tié'ne au á ~ ea e\. gt"UpD iloeW (('Ge
tJaa, couooell•- Qué difeWUté al uuedrt&gt;,
Ea que allá el aentidb Cllltatal. la intéiili6n educativa se ha
~medo 8D indivicluoa &lt;tíH fiaii mirado pc&gt;r el pe~r,de en
patria y_ de 10 puebfó Am. si ae han diet&amp;dcs·1ere! _eon el pro·
póeit.o de aaegurar-la extensión intelectnal, eaeqaible a tollos y
para todos¡ \a honradez, aaooilida a ona acción desinteresada
y oonalallt.e, ha prodnoido ao efeeto j¡unediat.o- El JDU,ieano,

~

a.~·

.

ª

7:º

poafsº
de la ~!~~rame!t!~te~•rno! :-::Íu. eíl la :f;:i:til'
:p oondinteoct'!qnede él sólo 1; :;~esa: cY '!~~r'o edueativ':
reo er
Rod ncad
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.

•

�I~r. A:itO. TOMO II

MAYO DE 1S23

NÚMERO 2

RODÓ

idealidad robustecida en el continente que supo compr~nderle.
Le Chinois que ofrece en este número, es un cróqms to!"ado en París el afio pasado. Eu él ' ri:ede observarse 1~ orientación de Perotti, unida a una segundad tal, que mamfiest~ a
simple observación su cará:cter escultórico que tanto llalllllra
la atención aquí como en Europa.
.
Perotti ha vuelto al paíe; y este afio, el Salón Oficial, con
algo de lo suyo nos va sorprender.
A Estrada Gómez, le conocen ya nuestros lectores. _Uno ?e
nosotros se ha de ocupar en especialidad de él. Seria mofieto•
so y poco previsto de interés, por cierto, juntar palabras para
aclarar eate interesante envío de ahora. Son traba¡ os _que re•
velan una personalidad que es preciso elevar por su mteusa
firmeza y consistencia.
,
.
En tanto de Lema Rojas y Mana Valencta, algo hay por
decir.
Ambos alumnos del Palacio de Bellas- Artes, aunque poseído de modalidades novísimas el primero, van construyendo sn obra aeceudentemente.
.
.
.
La tecnicidad de la Valencia unida a una fi¡eza mnegattva,
hacen de su Oab,za de Estudio un exponente ciertísiaco de la
valorización de su inquieto carbón.
.
.
.
El buril de Lema Rojas, ,e escurre bien, qmzá s1 con ~n
cierto dejo tembloroso, pero acusador de un artista futuro, sm
duda.
·
d
t
Raros, curiosos, inquietos y, para algunos, disparata_ os es os
grabados en madera. ¡Ah., es que el alma de nuestra ¡uve~tud
sorbo agua fresca en el nuevo cauce de raíz _extranjera .....
Maflana -Estrada Gómez, Maria Valencia y Len,a Ro¡as,
como otros que se sucederán periódicamente-, afütnzarán su
valer y entónces, nos enorgulleceremos nosotros por haber sabido comprenderlos a tiempo oportuno.

,

•

o

D

ó

,

COOPERACION
INTELECTUAL
INTER-AMERICANA
(Notas leídas en el Salón de Honor de la. Universidad de Chile)

En la memoria de todos está el hecho reciente de haberse acudido a cuantos recursos tiene hoy la telegrafía a
fin de q me de un extremo al otro de la América pudieran seguir las multitudes agolpadas ante las pizarras de
los grandes diarios, los incidentes, del combate que, en ese
momento mismo libraban dos púgiles, uno de los cuales era
argentino. Estaba aún por tierra el atleta vencido, cuando
2e Jesató simultaneamente en las principhles ciudades de
este hemisferio el estrépito de la ovación al victorioso.
Pocos meses há fué publi_cado en Río de J aneiro un libro
que establece las bases de la ciencia po3itiva del Derecho
y promueve la sustitución del empirismo jurídico por un
sistema racional de doctrina, jurisprudencia y legislación.
Fu era del Brasil la gente americana no tiene aún noticia
concreta y, en su mayor parte, ni siquiera vaga de la existencia de aquel libro, del nombre de su autor, de la potencialidttd de regeneración y progreso contenido en aquel
millar de páginas de crítica constructiva de los orígenes
fundamentales y fines del Derecho.
Los centros de deporte que velan por la difusión del
atletismo han alcanzado, pues, en América, vigorosa organización capaz de velar por el adelanto de la cultura física:
cultura de innegable importancia social aun cuando sólo
fuera por el aporte que trae a la ágil y noble aprestanci11 de
la figura humana y a selección de salud, gracia y belleza
en la raza. Importa no obstante llegar a ca mensurable arreglo en lo espiritual, no sea que se hipertrofien el sentido
y el valor social del corpore sano, hasta darle precedeilcia

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                    <text>I~r. A:itO. TOMO II

MAYO DE 1S23

NÚMERO 2

RODÓ

idealidad robustecida en el continente que supo compr~nderle.
Le Chinois que ofrece en este número, es un cróqms to!"ado en París el afio pasado. Eu él ' ri:ede observarse 1~ orientación de Perotti, unida a una segundad tal, que mamfiest~ a
simple observación su cará:cter escultórico que tanto llalllllra
la atención aquí como en Europa.
.
Perotti ha vuelto al paíe; y este afio, el Salón Oficial, con
algo de lo suyo nos va sorprender.
A Estrada Gómez, le conocen ya nuestros lectores. _Uno ?e
nosotros se ha de ocupar en especialidad de él. Seria mofieto•
so y poco previsto de interés, por cierto, juntar palabras para
aclarar eate interesante envío de ahora. Son traba¡ os _que re•
velan una personalidad que es preciso elevar por su mteusa
firmeza y consistencia.
,
.
En tanto de Lema Rojas y Mana Valencta, algo hay por
decir.
Ambos alumnos del Palacio de Bellas- Artes, aunque poseído de modalidades novísimas el primero, van construyendo sn obra aeceudentemente.
.
.
.
La tecnicidad de la Valencia unida a una fi¡eza mnegattva,
hacen de su Oab,za de Estudio un exponente ciertísiaco de la
valorización de su inquieto carbón.
.
.
.
El buril de Lema Rojas, ,e escurre bien, qmzá s1 con ~n
cierto dejo tembloroso, pero acusador de un artista futuro, sm
duda.
·
d
t
Raros, curiosos, inquietos y, para algunos, disparata_ os es os
grabados en madera. ¡Ah., es que el alma de nuestra ¡uve~tud
sorbo agua fresca en el nuevo cauce de raíz _extranjera .....
Maflana -Estrada Gómez, Maria Valencia y Len,a Ro¡as,
como otros que se sucederán periódicamente-, afütnzarán su
valer y entónces, nos enorgulleceremos nosotros por haber sabido comprenderlos a tiempo oportuno.

,

•

o

D

ó

,

COOPERACION
INTELECTUAL
INTER-AMERICANA
(Notas leídas en el Salón de Honor de la. Universidad de Chile)

En la memoria de todos está el hecho reciente de haberse acudido a cuantos recursos tiene hoy la telegrafía a
fin de q me de un extremo al otro de la América pudieran seguir las multitudes agolpadas ante las pizarras de
los grandes diarios, los incidentes, del combate que, en ese
momento mismo libraban dos púgiles, uno de los cuales era
argentino. Estaba aún por tierra el atleta vencido, cuando
2e Jesató simultaneamente en las principhles ciudades de
este hemisferio el estrépito de la ovación al victorioso.
Pocos meses há fué publi_cado en Río de J aneiro un libro
que establece las bases de la ciencia po3itiva del Derecho
y promueve la sustitución del empirismo jurídico por un
sistema racional de doctrina, jurisprudencia y legislación.
Fu era del Brasil la gente americana no tiene aún noticia
concreta y, en su mayor parte, ni siquiera vaga de la existencia de aquel libro, del nombre de su autor, de la potencialidttd de regeneración y progreso contenido en aquel
millar de páginas de crítica constructiva de los orígenes
fundamentales y fines del Derecho.
Los centros de deporte que velan por la difusión del
atletismo han alcanzado, pues, en América, vigorosa organización capaz de velar por el adelanto de la cultura física:
cultura de innegable importancia social aun cuando sólo
fuera por el aporte que trae a la ágil y noble aprestanci11 de
la figura humana y a selección de salud, gracia y belleza
en la raza. Importa no obstante llegar a ca mensurable arreglo en lo espiritual, no sea que se hipertrofien el sentido
y el valor social del corpore sano, hasta darle precedeilcia

�!lit
1

1 1

! ;
1

1

RODÓ

en las relaciones int.er-americanas al cima y al músculo
sobre el comercio int.electual indispensable al rítmico desarrollo de fuerzas cohesivas que aceleran la solidaridad de
estos pueblos.
Es corriente atribuír la atrofia de los órganos de nues·
tro si¡¡tema nervioso continental a la dificultad de las co·
municaciones; pero quizás sea más demostrable la tésis
contraria de que la inexistencia del comercio de ideas causa
la escasez de medios de intercambio, al servicio de las ne·
cesidades comunes de este grupo de naciones.
Ni el aislamiento que la política metropolitana del si•
glo XVII mantuvo las colonias cisantlánticas y obstó en·
tra ellas todo trato; ni lo lento y raro de los veleros que
navegaban estos mares, impidió que de 1795 a 11110 circulara en los espíritm1 proceros, de México a Chile, con
el soplo de la revolución norte-americana y el de la fran·
cesa, la palabra de pas~ daila por don Francisco de M_iranda a sus discípulos; m que se formara en_ breve e~I_&gt;ac1O de
años la voluntad emancipadora de los criollos dmgentes,
a lo largo de dos mil leguas de territorio contínuo. Durante la contiendas bastaron la escasa marina ya armada de
entonces a tener en cuenta a Buenos Aires de los sucesos
de N neva España. U nos cuantos papeles y libros leídos en
dispersos cenáculos &lt;le soñadores y desparramados Pº: ellos
en haz de doctrina, bastaron a la empresa y consumación de
la independencia. La libertad de la América-Hispana fué
obra de cooperación int~lectua]{Pero, ~ealizando e~ inm~diato propósito del con¡unto de las antiguas colomas, pr1 ·
maron en cada nueva entidad política fuerzas económicas
hasta entonces relegadas a segundo plano, aún cuando habían determinado el curso del comercio exterior, directamente o por intermedio de los establecimientos europeos
en las Antillas, hacia los centros industriales trasatlánticos.
Por aquellas líneas de menor resistencia y mayor provecho
al bien nacional, viajaba a América el pen~amiento de la
Europa post-napoleónica y, al orientarse por. él aquellas
generaciones, en cada patria, se alejaron de los demás
pueblos del nuevo mundo.
De entonces a hoy saben unos de otros y se conocen lo¡¡
hispano-americanos, vía Europa.Nótese de paso que, cuando la canción de Da río provocó el acercamiento de los q ne

COOPERACIÓN INTELECTUAL

a

83

esa magia trajo comunión en el credo renovador fué de
Parí~, ~e donde c~mo en el ~aso de Miranda, proiiagaron
los d1sc1pulos de tierra en tierra la segunda revolución
simbolista.
Durante el' lapso de adaptación a la vida independient.e
la costum?re colonial de apartamiento, bien hallada con 1~
brega de mtereses locales y con el rersistente instinto de
las burocracias, contribuyó a reforzar la política de "con•
tigüidad remota" de que hablaba el ministro Aranda y
que ent?~ces ha sido de regla en los más de nuestros países; pohtica análoga por tantos aspectos a la que nos ri •
giera del siglo X VI hasta comienzos del XIX y análoga
también a la de la América prec@lombina.
Bien dice el más jóven de los filósofos, que "los pueblo~ suelen requerir _siglos y siglos, para remediar perturhac10nes que se realizan en años".
De ahí que fuera fatal el imperio de la imitación no
moderada, las más de las veces por un criterio de adap·
tación reguladora.
En p~nto de le~ra~ las americanas desecharon el consejo
d~ Sarmiento, energ1co como de él y sabio. "Echad, decía,
miradas observado~as ~ob~e el propio suelo, el pueblo,
las costumbres, las mst1tuc10nes, las necesidades presentes
y enseguida escribid con amor, con corazón lo que se os
alcance o antoje, y será bueno. en el fondo: 'será apasionado; no se parecerá a lo de nadie; pero bueno o malo aunque rabie Garcilaso, será vuestro, nadie os la dispdtará".
Nuestras letras en vez de ahondar así en la entraña de lo
propio, que era en hombres, cosas, asma tos medios e idea2
decisivamente nuevo e ubérrimo para la ~reación revela'.
dora de forma y t.endencia americanas, fueron a demandarle sucesivamente a culteranos, clásicos y realistas y a
cuanta escuela fugaz apareció en ultramar, primero estilo
en que adocenarse, luego pasiones e hipérboles libresca¡¡
que en es~e lado del océano aparecían vacías del intimo
sentido y propagancia y dolor de la vida nuestra; y por
úl~imo te~as Y. modos infinitamente extraños a los que
brmdan e msp1ran acá la choza, el boscaje, el arrabal y
la cas0na y la encantadora mujer de la tierruca. En las
cumbr_es no más fué a guarecer~e y vive alÍn la originalidad; s1 ha ent.enderse que cons1st.e ésta en la expresión y ..

�COOPERACIÓN INTELECTUAL

RODÓ

•1'.

fijación verbal o plástica de cada momento y modalidad
esencial en la escena, la vida o la gesta de hombrll o pueblo. Porque sólo eso delinea su individualidad y eeñala
el plano que le corresponde en las perspectivas del arte y
de la historia a hombres y a pueblos.
Aquel afán de buscar normas fuera de la observación de
la realidad circunstante y de la experiencia nuestra, nos
desvió en otros camino11. En la gravedad del momento que
vivió la América española durantll el tercer decenio del
siglo, fué la influencia extraña la que trajo a la opinión el
desconcierto que indujo a algunos de los mas altos guiadores a juzgar aconsejable ora regímenes francamente
monárquicos, ora la atenuación del régimen monocrático
ajustable a las instituciones que demandaban la índole y
circunstancias de las nacientes democracias. Fué aquella
influencia la que al disociar estos pueblos, no sólo los inhabilitó para el concertado e!tudio de su peculiar situación
mutua a la luz de criterios americanos, sino, como entre·
mendo apóstrofe lo expresaba el preclaro Sarmiento, los
llevó 11cuando la independencia abría los puertos al comer·
cio, a buscar "entre nosotros mismos donde se alzaba un
cerro de por medio, donde se atravesaba un río, para decir:
allá, del otro lado, están los extranjeros que hemos de
aborrecer ahora, porque nos ha quedado un fondo de recelo que no sabemos donde ponerlo para que dé todos sus
intereses. 11 Mas fatal que el recelo, fué la indiferencia que,
en lo social y político, detuvo el trabajo conjuntivo y orgánico hasta crear respecto a la común defensa de los
intereses del grupo de naciones, el mismo criterio gelatinoso
de los autócllonos que un día poblaron la inmensidad americana; criterio que dejó sin mas lazo los nuevos países
que tuvieron ante Pizarro y Cortés el imperio de 106 Incas
y el de Guatemoc. En re~lidad u11a sola idea continental,
un pensamiento apenas sobrevivió respecto a la S11bsistencia de la entidad una y solidaria del conjunto: el pensamiento de Monroe, reforzado día a día por la avasalladora
procesión de los hechos.
En lo institucional los efectos fueron de imponderable
trascendencia. En mayor o menor grado cada uno de los
pueblos ibero-americanos los sufre aún y busca empefiosamente corregir el daño ocasionado por la práctica, nacida

:fd~3ces,. de ª?aptar 1~ legislació_n doméstica, no a la nece·/ si!uaci~n nacionales, smo a pandectas, códigos y
prov1 encias a¡ustadas a necesidades e intereses de otros
-huebl~ Y raz:is. Las c~nsecu~ncias en determinados casos
dan 81 0 caóticas: P?d1eran citarse ejemplos de aplicación
!l ~extos de ley I taha na o francesa en materia de registro
c1v1l que, en fuerza de la diversa densidad de población y
por ott?s fa?to~~s, ha estorbado, fuera de los grandes cen'.
tros _la mscr1pc10n de los nacidos, la celebración de matrimromos . Y ha ~.stimulado, por manera abrumadora, la
º)tción de h~Jos_ extra-matrimoniales con cuantos efec.os. eva ª l~s md1ces de mortalidad y a las condiciones
soCJa1es semeJante estado de cosas.
Lejo~ de habernos encaminado a la independencia
~conóm1ca,. que por leyes eficaces y concertada cooperación
mte_r:a~encana fuera hoy nno de los fundamentos del
eqmhbno y la paz del mundo, está aún comprometida en
tant~ pueblos, esa independencia por franquicias y fu;ros
}'. tri utos de he~ho y costumbre, cuando no de ley cons~itmdo~ en detr1~ento de la iniciativa y expansió~ de la
mdustr1a y el capital domésticos.
N? cabe er:i esta página el cuadro ni aún en sus grandes lmeas; m se traen a ella los anotados esbozos sino en
prue1?a de que la cooperación intelectual de los 'pueblos
am~nc~nos es algo más que manía de letrados u honesta
~sp1ra?1ó':1 académica: en prueba de que ella es sur ente
msust1tmble de sal u~; resorte de fuerzas creadoras afir?'ª~oras de la plemtud de la vida patria y cimiento
md1spensable al ejercicio de la función mundial de cad
uno de nuestros pueblos individual y conjuntamente. a
En la 3.a Asamblea &lt;le las Naciones una comisión
compuesta de ª'.g?nos de los más iluminadores cerebros
europeo_s y pres1d1da por el profesor Bergson, formuló
conclusiones re_specto_ a agencias de cooperación intelectual,
que, en ~l sentir del ilustre filósofo: 11crean con¡raternida~ teórica que ha de tener cuerpo tangible; porque esta
umón en lag altas esferas del pensamiento se extiende
gradualmente a las ~asas, y al realizar por cooperación el
co!lfrate~no acercamiento de los doctos, quedan sentadas al
rmsmo tiempo, bases de fraternidad entre los pueblosl&gt;

f

l

�86

'*•

11 '

COOPERACIÓN INTELECTU.!L

RODÓ

Es este, señoree, el empeño y el propósito que les corresponde realizar en América, a los do~tos y cultos ..
Entendieron en Ginebra, los emmentes orgamzadores
de aquel movimiento internacional, que había de p~ocederse
a universalizar el trueco de profesores y estudiantes: al
exámen de la posibilidad de cr~ar un. fon?º inte~n~cional
de créditos y préstamos sobre mvest1gac10nes te?mcas: a
metodizar la información científica, fragmentaria hoy e
incompleta, poniendo al alcance de todos los investigador;li,
ya que no las fuentes mismas del saber contemporán:o, s! el
dato de donde se l&amp;s encuentra. Es decir, la centralización
de la bibliografía universal en dos o tres bibli?t.ecas idénticas en otros tantos centros del nuevo y VJeJO mun3o,
provistas por simple canje, hecho obl~gatorio, y por el goce
de la franquicia postal, de sendos eJemplares de tod~s ~os
libros útiles del mundo y, por supuesto, del acervo ~nbl~ográfico compilado bajo la _direcci~n d~ e~pertos y c1~nt1stas especializados en resumir trabaJos _tecmcos y en clasificar
estos resúmenes o extractos: propusieron finalmente formular reglas adaptables por los li;gisladores acerca de
propiedad intelectual,_ muy en esp_ecm_l respecto al derecho
de las ideas en lo relat1 vo a las aphcamones explotables que
de ellas se hicieran, y acerca de la conservación y enaje;
nación de hallazgos arqueológicos. De otra part~ rec?mendo
la ilustre sub-comisión una encuesta sobre la situación roa•
terial creada en los diversos países al traba~o int~lectu~l,
y sobre el estado mismo de esta labor en lo hterar10, art1stico y científico.
.
Basta enunciar programa tan vasto como armómco, para
darnos cuenta de que no correspo~?e al de las_posibilida_des
inmediatas del problema en America, contemdo mas bien,
si no en el texto, que refleja la an~~stia
la ment,e _europea en la prolongada crísis post-behca, s1 en el espmtu de
la indicación hecha por el profesor C?odzk~, cu~nto a
incluír entre los cursos leídos en las v¡mas Umvers1da?es
por los conferencistas visitadores o ".iajeros, uno rel~tivo
11al estado de alma de los diferentes paises, a su mentalidad,
sus interesee máximos, de suerte qne el conocimiento de
donde arrancan y termina~ és~s, facilite el m ut_uo acuerdo
respect.o a las concesiones mdisrensables a la vida de cada

?e

:pt.ís,"

17

La AII;éri~a requiere ya de sus hombres y mujeres de
letr~s y ?1enc1~s, _de arte_ y de,prensa, que cierren el largo
parentes1~. de md1ferenc1a reciproca de que apenas despiertan sus h1¡os y la rescaten de la ignorancia en que están los
más de sus pueblos acerca de la obra realizada en los otros
de los ~ari?s órdenes de problemas que los confrontan, d~
sus as¡_nrac1~nes, su esperanza y su pena; de lo que su suelo
y s~ mgemo ofrecen al canje ínter-americano de cosas y
de ideas en que ha de estribar enurandeciéndolos a todos
. . puJanza
.
' o
'
1a sere~a y dec1s1va
_de l~s veintiuna repúblicas.
Es sm duda de l~s altos mst1tutos docentes de quienes
hem_os_ d_e esperar el impulso gue expanda los movimientos
ya m1~rndos y, encaminándolos a la unidad deseable, los
generalice en el ~~ndo a,me_ricano._ Porgue la propaganda
ha de ser de espmtu publico, avisado y amplísimo, y la
?1ªYºr fuerza, que ha de llevarla a término reside en la
J'.lv:ntud academ1ca y escolar, ungida por la ciencia y disc1plmada _p0r _la g~nerosa _impetuosidad que el santo y seña
de Excels10'. m_sp1ra a qmenes con la gloriosa obligación de
la v~nguard1a tienen la tremenda responsabilidad del porvernr.
Po'. compleja que sea la empresa, el acometerla se reduce a simple acto de voluntad. A constituir un primer foco
de pr?paganda metódica y sabia que invite a los demás
orgarnsmos adecuados, primero, a cooperar a la formación
del ~r~g;rama definitivo de acción sobre la base que el núc)eo,m1c1al formule cou ca~áct~r provisorio: luego, a constitmr centros de cooperación mtelectual en las respectivas
sedes.
Abierto así, el tratado directo entre los Institutos de las
yarias repúblicas, so~revendría . el l~pso de preparación
mformativa, ora mediante caest1onarios a que cada centro
correspondería . con una expos!cióll formulada por los
~x~e~tos requendos ;ora promoviendo relaciones epistolares
md1v1~uales en~re alumnos, estudiantes, letrados y cientistas, o mte~camb10 de ensayos, estudios, y conferencias sobre
temas nac10nales y locales que fuesen leídos en los demás
centros correspondientes.
La creaci?u de Bibliotecas americanas r~petidas veces
propuesta. e !~perfectamente realizada en algunas repúbli.
cas, no exige smo el esfoerzo de los Institutos adhel'én~

�88

RODÓ

a fin de obtener de autores y editores la cesion de 21 ejemplares de cada publicación, destinados a lo~ 2_1 ce:1t:os
nacionales. Ha de tenerse en cuenta que el sacnfic10 exigido
es más aparente que efectivo; porque el montante de esta
contribución editorial, entraría en el cómputo del costo
global de la edición y porque esta difusion del libro le atrae
públicos hoy inaccesibles al autor americano.
El sólo acercamiento de los técnicos promovería corrientes de desconocida potencialidad en el desarrollo de las
relaciones económicas de todo órdeR y ensayos a caso
pasmosos de expansión cooperativa ínter-americana.
A riesgo de fatigaros quedan anotados estos pormenores,
p::&gt;r demostrar con ellos que la obra no demanda, en sus
comienzos, esfuerzo alguno considerable, fuera del de la
arrolladora voluntad del triunfo, que ha de inspirar la
ma¡:(nitud del asunto y el ardimiento de las juventudes americanas.
Muda, señores, de contínuo el eje de la historia en su
marcha al occidente, lentísima como es según Juvenal la
cólera de los dioses, siéntese ya que ha de cruzar el Atlánti ·
co. ¿ Están los pueblos ibéricos del nu.evo mundo apercibidos a recibir en la medida que les incumbe la ponderosa
investidura?
·
Aquellos veleros que nos ligaron a la Europa ?esde que
nacimos a la vida libre, ya no nos atan exclusivamente,
como en la pasada centuria, c::in los lazos que la. infancia
nuestra y la majestad de ella anudaron con nuestra a~miración por su atormentadora grandeza y nuestra gratitud
por cuanto de la sustancia de ella fermenta y vive en nosotros. Otras naves amarran a los puertos ibero-americanos y
otros lazos se establecen mas fuertes aún con el pueblo que
Bolívar llamó único entre todos los de la historia. Del propio modo que, por ver hacia la otra ribera del Atlántico
nos distrajimos basta el olvido unos de otros, vemos ahora
hacia el norte, con la misma mutua distracción. Sólo que,
en la nueva querencia hay diligente solicitud por parte de
la gran república a establecer solidaridad y cooperación
con nosotros, en determinadas actividades, y que, en verdad, las más de las relaciones que se renuevan entre los
pueblos del Caribe y los del Sur ocurren, mas por moda
oocidental con oca_sion de las iniciativas del norte¡ que por

COOPERACIÓN INTELECTUAL

89

preciso y claro aproximamiento entre nosotros. Y donde
reside el interés de anglo e ibero americano es en el natnml y necesario contrapeso que, por estrecha cooperacion de
nuestro grupo, restablezca al equilibrio entre ambas raz'l.s
afiance c~n él los vínculos que, dentro de amplias fórmula;
pan·,a?Jenca~as, aseguran el p,estigio sin ejemplo de las
~meneas 11~1das y su pacífica e indiscutible preponderancia para el bien en los negocios del mundo.
Nos amistamos, felizmente, cada vez más ccn los Estatados Unidos_ y, _al mismo tiempo, persistimos en el acostumbrado aleJam1ento entre nosotros, quizás porque somos
de la casa.
Ese estado de á_n!mo loc~l_ista gusta, sin embargo, de ver
en las fronte;as_ sit10 prop1c10 a sembrar suspicacia cizañosa
y, en el pat~10t1smo, excusa bastante a presumir amargo el
panal henchido allende el propio liude y rico en dulcedumbre al acíbar del terruño: nos encela hasta desconocer la
indivisible comunidad en la gloria de ayer y la tarea de
hoy, haeta r~gañarnos sobre la talla de loa padres egregios
cuya memoria es alma de nuestras democracias todas y
cuyos errores disu_e,ltos ene! fulgor d_e ~u cousagrada alteza,
B?n mera proyecc10n de pecados origmales hispano-americanos.
Error fué de Marti ir por hidalguía racial en busca de
la mu~rte e~ la manigua cubuna, porque él no era soldado
de su isla, smo mandatario de los intereses de América y
su apóstol: como_ no es de la Argentina el ínclito Libertador del Sur: rn rnn de su nativa tierra Sucre o Bolívar.
Cada uno de ellos habría ido, de requerirlo la suerte de
las armas, ,al otro ;ºn~n d~l mundo americano, porque la
obra ~om:1? habria si~o mcompleta y vana mientras la
eman~ipac10n no fuera mtegral, y porque esa era la misión
y el t~mperamento li_bertador. Ellos son de 111 América y
con ªJuste a esa medida ha de medirlos la Historia que
mientras nos la oscurezca la miopía local seremos incapa'.
ces de escribir.
'
11
•
El espír\ru casero? cuando es apasionado y fanático, es
s1e1;11~re ind1~e de socied~d en retardo, dice de Miranda, y
el umco med10 de corregirlo es la práctica de mayor mas
tuerte y apretada solidaridad humana."
'

�90
1

,1

!

RODÓ

Señores: si la cooperación intelectual es condición ineluctable de nuestra mancomunidad y ésta la fianza única
del porvenir, no alcanza el ánimo a darse cuenta de que
nuestra inacción cimente la cooperación de las mntnas
ignorancias que cupo en suerte a Venezuela denunciar
ante la Asamblea de las Naciones y que es activísima agencia de disociación regresiva en los Estados desunidos de
la América Ibérica.
La incontenible afición a estos problemas me lleva de
contínuo a acercarme a ellos hasta donde le es permitido
a quien carece de la necesaria preparación para abordar•
los, y una de las fruiciones más intensas con qne la vida
se ha servido regalarme, es la de haber visto confirmados
~ás de una vez por la crítica científica, pobres postulados
empíricos a que había llegado en la meditación; pero nunca fué tan honda esta emoción como durante la lectura de
la Suma Sociológica de Pontes de Miranda, ni llegué jamás antes a la convicción de que el cerebro movido por la
fé en aquella insuperable harmonía que los teólogos, los
filósofos y los humildes de todos los tiempos llaman amor
y que resúmen en sí y en uno los arquetipos de la definitiva bondad y la definitiva belleza; que el cerebro humano
movido hacia aquella luz, serena cual la que fluye del
mármol en que encarnó la Venus inencarnable del Nilo,
presiente la verdad, y que la Ci~ncia es la definidora y
promulgadora solemne del subconsciente anhelo humano
y cósmico de Bondad y Belleza,
El libro del jóven maestro citado pudiera ser el catecismo de la regeneraciGn de América, el texto de pedagogía
social de la que, a su juicio, pende, el futuro de la humanidad.
Señores: Puesto que hoy están congregados en esta ciudad los representantes de la América y muchos de los mas
claros representantes de su más alta intelectualidad: pues
que la Universidad de Chile se ha dignado honrarme in-.
vitándome a cumplir el deber de la palabra en su paraninfo, permitid que os diga que: la ocasión es única: que la
cooperación de nuestros hombres de pensamiento es obra
inaplazable de superior cultura y de. creación de una conciencia americana: que todo progreso es fuerza eEpiritual
aurgida del ensueño 3 el Yerbo de aoo&gt;1dores y pensadol'el:

COOPERACIÓN INTELECTUAL

91

que la misteriosa sabiduría de oportunidad confiere hoy de
plen0 derecho, a la ilustre Universidad de Chile el inmortal
~ncargo de_ ser el alma máter de la cooperación intelectual
mter-americana: y que el día en que la promueva fijará
época en los anales de la América y en los de la civilización.
CisAR ZUMETA

e Alma Compleja, irónico, malvado, poseedor de un lenguaje contorsio·

nado como el cuerpo de º!1 clown,; tales fueron las palabras que recogió
después _en uno de sus hbros, Ru:fino Blanco-::Fombona al delinear la
personahdad de Zumeta. Sin _toler~ncia alguna para las' mediocridades
ofrendantes de neced~des literarias, agresivo casi, ha destrozado y
a~orralado-:-lanza en ristre-, los valores falsos de su tierra y de Amé·
!1ca;_ valentia que h3 acarreado la temeridad de su juicio y la manifiesta
mqu1etud que ha dado, a todos, su pluma. Pero, con el mismo ahínco
con que h~ derrumb~do falsas reputaciones, ha orientado, guiado, enc~uzado s1e~pre hacia la mejor preparación, intelectual a que deben aaptr~r los_ pa1ses todos de Ibero-América. Este trata.jo leído en nuestra
Universidad, muestra _ese otro aspecto de Zumeta; aspectos de críticos
verdaderos y no margmadores a tanto la carilla ....
N_osotJ:os que rec_lamamos constantemente la unidad y confraternidad
del 1deahsmo americano, hemos creído asociarnos a lo!! loables· propósitos
de Zume~ dando a la publicidad estas notas que más de algún espiritu
('().mprens1vo ha de hacer suyo y llevarlos ,al terreno tle la nalidad etero'a

¡bWa'h..h....._

�POiMAS

POEMAS

93

Si _.se me va este amor, donde hallaré otro amor.
M1 alma de tanta angustia morirá enloquecida.
1No me lo quites! Déjalo conmigo, Señor,
no tengo más, no tengo nada más en la vida I

Dame, señor, que nunca ...
Del libro en preparación Poemas dt Guillermina

Dame, señor, que nunca este amor se me aparte.
No tengo más. Mis manos estan siempre vacías.
Si tú me lo quitases no volvería a amarte ...
¡ Cómo podría hacerlo si tú me aborrecías .. , I
No tengo más. No tengo nada más adorable.
Si este amor se me fuese dónde lo busca ría,
qué sendero, qué rio, qué bosque impenetrable
como a una veta de oro tenaz, lo ocultaría.
Es mío, mío, mío ... Señor tú me lo diste.
No me lo quites. Déjalo que conmigo se muera.
Tu voluntad lo puso en mi camino triste,
debe marchar conmigo para donde yo quiera.

JoAQUÍN

Motivos

Digiste: Quiero unirme a tu vida.
Y yo: Han vaciado un veneno
sutil hasta en su fuente.
(Te acercaste a mirar.)
8e dibujó tu imag"n en el limpio cristal
Es Egoísta, pensaste
·
diste vuelta la espald~
y empezaste a andar.
Algo se derrumbó cayendo con estrépito
sobre mi tersa fuente· pero
ni tú sentiste nada '
ni yo me atrevo a averiguar.
.

Yo te pino tan poco: .. .Nunca he pedido nada ...
Ni agua, ni pan, ni abrigo ... Y o también tengo frio I
Por sobre lo~ oteros y bajo la hondonada
me tiraste a rodar como un cesto al vacío.
Hoy que tengo este amor vengo por él a hablarte,
no tengo mas, mis manos estan siempre vacías.
· Si tú me Jo quitases no volvería a amarte .••
¡ Cómo podría hacerlo si tú me aborrecías ... I
Déjame con mi amor... Yo no he tocado nada,
ni coronas de espina, ni calvario, ni Ci'uz ...
Déjame con la vida ... Déjame la alborada
&lt;le este amor que me abraza, como abrama una luc,

CIFUENTES SEPÚLVEDA.

"""

He dejado a mis ojos
vagar por la impudicia
de mujeres deformes
y hombres contradictorios como
caricaturas vivas.

1Tengo un rencor conmigo
por haberme llenado las pupilas
de tanta cosa fea
que me muerde el espíritu
como una obsenidad.
Bnu QUEZADA..

��96

RODÓ

que desenvolver la propia personalidad y no la personalidad postiza: analícese cada cual, descubra su vocación
íntima, dése a ella con toda el alma; pero no se finja una
Condesa de N oailles, porque no logrará ser más allá de la
N oai!les de Renca, como ya llama a una II has Bleus II cierta
amiga mía harto satírica. Y eso que en poesía, América ha
dado frutos maravillosos dentro de sus mujeres: ahí están
nueslira Gabriela Mistral, Soledad, la cochabambina; Enri ·
quete, la mexicana; Eugenia Vaz Ferreira, Juana de lbarbouru, del Uruguay; Alfonsina Storni, Emilia Bertolé, de
Argentina, y la extraordinaria Delmira Agustini, del
Uruguay también, silueta inquietante de suicida u occisa
que, al decir de unos de sus críticos, era demasiado artista
para conformarse con el amor de un solo hombre .....

·[l

' 1

1

'

••

11

... ... ... -· · ............... ......................... .. ........... . ........ .

Es curioso echar un vistazo sobre las facilidades y dificultades que muchos hombres han proporcionado a la
mujer aficionadas a las letras, a las llamadas 11femes de
lettres11, 11 bas•bleus11 o II precienses•ridicules11 de épocas
diferentes: Romain Rolland, por ejemplo, opina que la
mujer escriba, que escriba cuanto quiera: pueda ser que
así, algún día, conozcamos los hombres su alma tal como
es11; Ricardo León ha ayudado a Concha Espina, en España; Claretie, en Francia, a Myrriam Harry; y, así, no
sería difícil encontrar otros casos aislados; pero en el terreno en que lo~ ejemplos son realmente copiosos es en el
sentido contrario, es decir, casos en que el hombre se ha
opuesto a que la mujer empuñe péñola: Baudelaire estimaba que la amistad de un hombre con una novelista
equivalía a un acto contra-naturaleza; Barbey d' Aurevilly
pretendía que abdicaban ellas de su sexo y perdido su
único genio, el de la coquetería; Strindberg, dice comentando a lbsen: , Me parece repugnente la mujer que estudia medicina o que habla a su marido como Rebeca habla
a Rosner o Nora a Tarvaldo. 11
Ingenieros estima como ingenuidades anticientífica el
voto de las mujeres, la justicia por jurados, etc.; J ean de
Gonrmont, hablando de las poetisas francesas, declara:
,revelan lo que el amante más perspicaz, el más curioso,
no sabría descubrir: los movimientos secretos de su relojería sentimental; poesía femenina, agrega, poesía dionísíaca,

•

'

INTERIOR
DIBU ;10

liU'l'ItRRE2

DE

VALENCIA

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,·

LA JlUJEK Y LA LITDATURA

9'1

;-: 1.

/

ebria de sí misma• ; a H uysmans le insp~ran atroces burlas
las mujeres que escriben, habiéndose atrevido a llamar a
algunas ,camarera de cervecería•, ujudía descaradau, y a
George Sand 11 vieja danzante de revista", hilandera de ideal
estúpido,, etc.; Andrés González Blanco, escribe que las
escritoras, "como al fin son mujeres, tienen un alma casera
y burguesa, asustadiza, hipócrita u; y, por último, para no
citar sólo literatos entre los cuales pudiera hacer presión
la palanca de la envidia, citaré a Napoleón, genio de su
época, que escribía a su hermano José, a la sazón Rey de
Nápoles: uVeo con disgusto que vives demasiado entre sabios y entre gentes de letras: unos y otros equivalen a
coquetas mujeres literatas, con quienes conviene tratar
asuntos de agrado, de galantería, de quienes se hace su
mejor amiga, pero nunca su ministro u.
Pudiera acusárseme de que he puesto cuidado en expurgar frases nada amables. Y es la verdad. Lo he hecho exprofeso, no porque yo comparta tales ideas, sino para que,
habituadas como están las seí\oras al incienso que a veces
merecen y otras no, hagan el equilibrio dentro de ellas
mismas y sepan que no todos las juzgan como ante su
propia cara son juzgadas. Por lo demás, yo también estimo que los juicios anteriores, aunque corresponden a personalidades dignas y muy dignas de ser escuchadas, pueden ser refutados facilmente; por eso, he hurgado también
dentro de autoridades morales y me he encontrado, con
enorme sorpresa de mi parte, que en la sociedad de los
Santos es donde ménos se estima a la mujer: 11 San Isidro,
comenta doí\a Emilia de Pardo Bazán en uno de sus
libros, descubre la flaqueza de las hembras en la misma
etimología de su nombre; San Crisóstomo las trató de incautas; de indiscretas, San Gregorio el Grande; San Isidoro Pelusiota, de curiosas y locuaces; San Agustín ( que
era voto en la materia), sentla que la mujer es el más apto
instrumento para derribar a los justos, y San .Buenaventura catalogó los engaí\os de las mujeres .... " A ninguno de
estos padres de la Iglesia se le pasó por la mente, siquiera,
que pudieran las mujeres llegar a ser literatas; y a San
Pablo, que se le ocurrió, dejó expuesto que uno debe per•
mitirse a la mujer que adquiera educacion e instrucción;
que obedeica, sirva y se calle". Verdad que San Pablo vi-

�98

LOS

BODÓ

NIÑOS

"6 hace mntos afios y que si fuera contempáneo nues~ro

:O penssría seguramente así, y quizá tampoco habría sido
Santo.. . .
.
,
· 1
Por mi parte sin que pretenda mclmr¡ne entre as autoridades ni entre los Santos, pienso sei:cillament~ que ya
es tiempo de la mujer que escribe _sea Juzgada mdependientemente de su situación de muJer y pasar al _comentario público como mero autor. Y esa será la ~mea. forma
de que sobre el nivel medio se alcen figu~as literarias, de
mujer O de hombre, indistintamente, d1g~as del mármol y de la historia. Si unas y otros somos _igualmente capaces de escalar las cumbres, justo es también que arrastremos el mismo lastre.

EUGENIO LABARCA.

Cuando entrada la primavera los áridos cerros se florecen, y sobre los faldeos hoscos y solitarios, los huilles, en
millones y millones de flores ostentan sus corolas de
nn blanco ligeramente crema o de un lila desvanecido,
cuando todas ellas sobre los altos tallos invisibles se mecen
al paso del más leve soplo de viento, Alsino no puede dar
crédito a lo que ven sus ojos, y como por lo livianas y
frágiles e inq nietas, rarecen un emjambre de mariposas,
las espera ver alejarse de sitios, tan desolados y taciturnos.
Ah! pero cuando se va aproximando, y distante aun
de los primeros huilles, comienza a llego.r hasta él aquel
perfume incomparable, ante el cual nada valen los de las
flores de los más suntuosos jardines, su sospecha crece, y
admirado comprende que son flores, flores de los más suaves matices, de la más aerea gracia, del más sutil y delicioso aroma, que por millones y millones de ejemplares,
los cerro hoscos y callados ofrecen a la soledad.
Desciende sobre ellas, y como una euorme mariposa va
y viene volando a breve altura sobre aquel tapiz maravilloso.
Lns olea-ias de aire que sus alas vuelcan caen sobre
los huilles que, un instante, por esquivarlo, se doblegan,
como presos de pavor, para luego erguirse temblorosos,
cuando él se aleja.
Ebrio de la mas sutil embriaguez, cae sobre las flores y
se recuesta y revuelve sobre ellas. Q;iieto y sumido entre
los huilles, Alsino al saturarse de su fragancia se siente
mecer por una suavidad que no ha encontrado eu los más
sedantes aires;
Le parece no estar en parte determinada. Como si su
sér fuese no más que un aroma, siente que su alma fluye
fuera de sí.

�100

•JtODf

Más que alegría humana es sutil plenitud_ de felicidad

la que le domina. DesP.a a la vez, llorar y reir, y danzar.

.. ,.

tf, .;.
•t~

Hay unos celajes hácia el poniente, el sol, ya en descenso tras ellos se oculta; quedan en sombra el faldeo y
sus fl~res pero luego sale otra vez, y más resplandeciente,
el sol; y :ntonces los huilles con s~s finos pétalos, traspa•
rentes, y las venillas llenas de savrn, forman 1;1n mconsÚ·
til encaje de seda y plata que ondula en la.brisa.
Pasa el tiempo olvidado, como un río distante que se
contempla desde una firme montaña ...
U nas voces infantiles hacen que Alsino se incorpore.
Asomados entre las corolas, cinco niños pequeños pasan
cerca cada cual con una enorme brazada de flores. Los
may~res se alejan, pero el más rezagado y chiquitín tropieza y cae, y sus manos sueltan la olorosa cacga. Desconsolado llora,
Nadie acompaña a los niños. Un perrillo que divisa a
Alsino, furioso ladra, pero come_&gt; éste le habla a~ectuo,so,
viene humillándose, Acude Alsmo y levanta el mño ca1do
y le devuelve las flores, y para alcanzar a sus herman~s
. que van distante, lo pone sobre sus hombres y corre hacia
ellos.
El perrillo, con ánimo de fiesta, va a su siga, entre saltos, ladrando.
,
El chico, que aún tiene las mejillas cruzadas de lágrimas, ríe y grita alborozado,
Cuando llega a donde sus hermanos, cada uno de ellos
pide ser a su vez ginete de Alsino.
• Nadie se inquieta del extraño hombre alado que en medio de ellos danza con el hermanito en hombros.
Tomándose de las manos tienden una cadena a su alrededor para hacerlo prisionero, y sin saberlo Alsino, enton •
ces, canta:
Más léjos que en todo camim;&gt;
los pies en la danza movemos,
es vuelo en secreto tenido,
¡ dancemos, dancemos, dancemos I
Cuando se fatigan, Alsino rodeado de; los ni!los, aun
juega eon ellos. Y los niñoa,] sin preguntar cosa a]¡una,

L88

Nlll"OS

101

mientras tant~ los mayores no se atreven, los pequeflitos
toman las alas, abren las plumas, y meten por ellas sus
manecitas y sus cabezas risueñas.
Alsino olvidado de todo, se solaza con la infantil com•
paflía, más observa que ~l perrillo, mirando hácia un sendero próximo, endereza las orejas y ladra.
Un hombre, una mano en alto, sirviéndole de visera,
los observa.
Rápido Alsino aparta a los niflos que quieren retenerlo,
y corre veloz, y luego, volando, desaparece.

PEDRO PRADO.

�NUESTRA NACIONALIDAD

N U E S T R A N A C I O N ALI DA D (1)
\

LAS

••
1

FUERZAS

VIVAS

DE

CHILE

Si nos detenemos a observar la constitución org4nica
y social de otros países viejos que tienen su tradición
y su historia, veremos es.ta tradición y esta historia
grabada indeleblemente en las obras Je arte de sus Museos, en los libros de sus literaturas, en los monumentos
de sus ciudades, en los nombres de sus villas, en el carác·
ter de sus habitan¡es, en sus caaciones, en su música, en
todos los deta1les, en suma: la tradiciñn, la nacionalidad es
el alma, el aroma, la guía de esas naciones de vanguardia
dentro de todo Progreso.
España, que ha sido uno de los grandes imperios del
mundo "en cuyos dominios no se ponía el sol'" conserva
cuidadosamente sus monumentales Iglesias, acueductos,
documentos vivos del progreso de cada raza de las que
formaron la unidad española. Hay provincias:de,España en
las que se conserva la manera de vestir a través de las
modas y costumbres. Los artistas españoles inmortalizan
esta tradición trasladándola viva a telas estupendas que
admira el mundo.
En Francia, se conservan hasta los árboles de las carre·
teras, los monumentos, las piedras del antiguo París de
los Galos, las iglesias y todo aquello que pueda ser luz de
tradición.
Es que esos países aman su nacionalidad, se inspiran
en su tradición y están orientados, compJetamente orientados.
En Chile, país jóven, único en Am,érica por su fuerte
unidad racial, se desprecia esa tradición; desconocemos los
conceptos patria y nacionalidad. Apenas nacidos, tratamos de innovarlo todo, y lo hacemos como mejor pode(U Conferencia d.iclatla en lll.S principales ciudades Jd paítt por su
autor~

108

mos. Los .edi_les reducen los bellos árboles a leña y demuelen los ed~fic1os que pueden recordar el pasado cercanísi~o de Chile; y sus escritores se inspiran en libros extranJeros para escribir. Así tenemos literatura eminente hindú, francesa, llamada decante, mística, etc. 1 sus autores
desprecian tratar asuntos del ambiente 1 no son altos· 1~
moda, la orientación nueva, el arte por el arte exigen 'que
se destierre nuestra nacionalidad.
'
Si anafüamos, ligeramente esta nacionalidad veremos
su enorme valor tradicional e histórico sus costumbres
únicas, su idiosincrasia absoluta y claro: nos sonreiremos
de aquellos artistas que van a la Francia de Baudelaire o a
los libros de Tagore a buscar. molde para sus pensamientos
reflejos. Parece que hay una pugna por desconocer nuestra
nacionalidad.
Preguntaba JO a un jóven poeta de Temuco que escribe ~ersos a la manera de Francia, si sabía algo de los episodios de la guerra araucana en la provincia de Cautín ·
los desconocía; pero sabía en francés los versos de los fran'.
ceses ...

Antes de entrar a tratar mi asunto que es el de demostrar el valor de nuestra raza, sus fuerzas vivas, quiero
hacer una pregunta ¿Haremos mal, si del modo de los países más civilizados del mundo, tratamos de conservar
nuestro pasado y de buscar inspiración en él?

¿Deberé hab!ar de 11:uestra raza? ¿Qué podría decir que
no fuera conocido? Diré que descendemos del Conquista·
d?r ávido de oro y del aborígen salvajemente indepen·
~1ente, del aborígen que supo, tejer una epopeya inmortalizada por el Trovador Paladm y glosada por muchos ingenios españole~ y por las balbucientes rimas de más de
algún trovador criollo de los tiempos de la Colonia.
Diré para justificar en algo los muchos reparos que
tengo que hacer a Chile y a los chileno~, que la avidez del
c&lt;:mquistador y la pereza del indio pesan hoy como ur.a túmea de plomo sobre nuestra nacionalidad que es vigorosa
que es gigante;peroque esta dormida?
'
Chile se extiende entre la cordillera de Los Andes y el
Océano del Pacífico; tiene todas las zonas terrestres, por

�~U.ESTRA .ls'ACIONALIDAD
104

j(O[)Ó

consiguiente puede producirlo todo; sus montan.as están
pobladas de árboles gigantes que constituyen una enorme
riqueza industrial y que son de una belleza paradisíaca.
Toda clase de minerales tienen las entrañas de e■ta tierra próvida, toda clase de exquisitos peces y mariscos tiene
el Pacífico y el árido desierto guarda en sus entrañas el
nitrato "que vale más que el oro". El agua es abundante
en todo el valle central, pueden prospera!' la agricultura
y la ganac:ería y toda clase de industrias.
La raza es altiva y comprensiva, verdad, que es también
levantisca como obliga su naturaleza a los montañeses que
han nacido muy cerca del sol y cuya cuna ha sido mecida
por los huracanes .... y los costinos que están acostumbrados
a desafiar los embates de "la mar" aquella hembra veleidosa
que con su abrazo arrulla o destroza. Verdad es que la
raza es levantisca y a las veces fanfarrona; pero es fuerte,
tradicionalmei,te fuerte, no hay temperatura que no re·
sista, no hay trabajo que no pueda ejecutar, no hay empresa que RO pueda llevar a puerto.
Llena está la historia militar de Chile de páginas admirables en las que puede estudiarse el alma generosa del
chileno que ha demostrado que tiene despertares dignos
de la epopeya y del bronce.
Cochrane, dijo una vez, a propósito del asalto y toma
de la "Esmeralda" en el Callao: uNingún hombre de guerra en el mundo habría podido cumplir con mayor acierto
las órdenes que se le dieran". En todos sus hechos de
guerra han asombrado. Y yo digo si esta raza ha despertado para combatir y ha ganado tantas batallas, por que no
emprende la conquista industrial y forma para siempre
su nacionalidad, basada en la eficiencia industrial y en la
indepencia económica?
Deben, pues preocuparse de formar esta nacionalidad,
analizando, el estadista, el pensador, el escritor en general.
Escribiendo este trabajo encuentro en El Mercurio unos
bellos co11ceptos vertidos por el señor Zañartu Prieto, expuestos en la Asamblea Liberal Democrática, conceptos que
vienen en ayuda de mi labor. Los copio a continuación:
"Posee nuestro país un territorio de más de 2,500 kilómetros de largo y está bailada en toda su extensión por el
mar propicio al comercio y tiene todas las ve.ntajas que

p~ra un país significa poseer una raza que se ha educado
mirando cara a cara a la :naturaleza en las demostraciones peligrosas de la vida del navegante, del pescador, del
aventurero de las olas.
Teuemos los climas mái variados y, en consecuencia
nueRtro suelo puede resistir t')da clase de cultivo.
'
Los ríos que se despel\an de la montana andina que,
como barrera protectora de la expansión de un vecino que
Gob!e~nos má~ inteligentes han hecho pregresar con
vert1gmosa rapidez, poseen la fuerza suficiente para hacer
de este país, en pocos al\os, algo así como un inmenso labo~atorio industrial en que se podrían someter a manipulaciones prove,cho~as no sólo los prodnctos de la tierra y
de la ga~ade:1a, smo los metales que hay en abundancia
extraordrnaria en las entrañas de su; ¡montes, digo más,
que en algunos casos forman, como los minerales de fierro
de_l Tofo, y en los de cobre de Chuquicamata, cerros de
romerales. que se exp~otan al barrer por el brazo, y el capi•
tal extranJero produciendo en los compatriotas que contemplan la faena la admiración primero, el desconsuelo
después, al contemplar la impotencia nacional para una
obra q_ue por vernos obligados a ponerla en otras manos
deja a Chile un mezquino beneficio. •Los campos cultiv/
dos o cultivables de nuestro territorio son extensos y son
rico~. ~l sur nos ofrece, sin que para ello hayamos hecho
sacrificio alguno, maderas abundantes y variadas y tan aptai1 para todos los trabajos, desde los más rústicos a que
deben sufrir la prueba del tiempo, y demás eltmentos destructores de la naturaleza, hasta loe más finos. Se ha en·
contrado, en las construcciones en Valdivia y otros lugares d~l sur, a orillas del río o en las playas marinas, cons·
trucc10nes de madera hechas por los primeros moradores
europeos en perfectas condiciones después de casi un siglo. Por lo que hace a los trabajos de ebanistería la últi~ª- exposición indu_strial, que debe enorgullecern~s, ha exc1b1do ~ uelles fabr1~ados con madera chilena, que pueden
comyet1r con los meJores extranjeros.
E destino y el valor indomable de nuestros soldados
nos dieron el monopolio del salitre en el mundo".
'
He aquí pues, que mis ideas son las de todos los hombrea que tienen hondoa sentimientos de nacionaliamo y

�R~DÓ

NUESTRA NACIONALIDAD

que conocen esta tierra qu~ e~ un~ verdadera tierra de provisión en la que no hay m ahmanas.
.
Estudiaré algunas fases de nuestra cultura nac10nal
que me ayudarán a demostrar que estamos adormecidos,
que debemos despertar y que tenemos, no el derecho, el
deber de ser uno de los más potentes países del m1;1n,do.
Antes de estudiar en detalle nuestras artes d1re con
hondo e indignado dolor que en arte somos tributarios
desgraciados de otros países.
·
Veamos en que forma.
.
.
Nuestros pintores y escultores, excepción de Nicanor
Plaza Rebolledo Correa a veces Gordón y Exequiel Plaza
'
. 1es.
y muy' pocos otros, no tratan
de asuntos nacio~a
Los escritores, pintores y escultores de Francia ~o hacen otra cosa en su vida que presentarnos su Francia desde los más múltiples aspectos, asl?ectos .~ue nos parecen
siempre nuevos. Ahí están el_ plácido Mistral, Zola y todos los escritores, con excepción de los de teatro que no
concluyen en varios siglos de darle vueltas, -perdón-al
adulterio. Los pintores sólo presentan los árboles de ~rancia las mujeres de Francia, las costumbres de Francia, y
nu~stros aficionados se extasían ante las costumbres de
Francia copiadas por una paleta genial.
Los genios españoles, y los que no lo son, no hacen
nada más que presentar sus tipos; vibran los colores y las
costumbres de la Espa'i'ia de los toros, de las m~no!as, de
las chulas y de los tipos pintorescos. de las provmcias, fulgen las huertas de Murcia, las mantillas y la man:a Zamorana y el traje de luces y los claveles y los carmmes . fantásticos borrachos de color y de sol, surgen sus monumentos' que proclaman p~ra siempre con voc~s et,ernas la
tradición española, tradición suntuosa de sab1duria de oro
y de sangre y de civilización.
Y ahí estan Sorolla el gigante de la paleta y ~uloaga y
Nieto y Anglada y todos, para mostrar a traves de sus
temperamentos la estupenda nacio~alidad española. ,
Y O sé que nuestros pintores Jóvenes, la mayorm . de
ellos no buscan su inspiración en nuestra naturaleza smo
en to' ya pintado y que respor.de a lfl fisonomía de rem?tas
nacionalidades 1 para ejecutar un arte francamente híbrido.
A pesar de los éxitos de los maestros Valenzuela ~os

que con sus cuadros de asuntos chilenos ha sido medaliado en Parí~, y de Rebolledo Canea que ha vendido en
su exposición en Buenos Aires todas sus telas, y en Santiago ha alcanza.lo mayores precios que célebres pintores
extranjeros, habiendo vendido telas suyas para ser revendidas en Lóndres, ao bastan; digo, esos ejemplos, los pintores siguen inventando colores que no son los nuestros,
adulterando su personalidad que debía ser fecunda y produciendo el desgraciado arte a que me he referido.
El huaso chileno montado en su brioso caballo, en su
montura típica y con sus arreos pintorescos, desde el chamanto de labor al sombrero de pita, las polainas, el pa•
ñuelo volado y la faja encarnada, ese bello tipo de hombre
bronceado por nuestro sol, de expresión irónica y segura
de ademanes reposados y de atlético cuerpo no ha despertado la atención de nuestros artista~. ¿Por qué? Duermen.
Prefieren ser tributarios a conquistar su nacionalidad.
En literatura, Baldomero Lillo, el cuentista gigantesco
de "Sub-Terra" co.nprendió con su genial visión nuestro
arte y lo empapó del alma chilena y por esa razón su libro
será eternamente un gran libro para esta nacionalidad en
formación.
Mariano Latorre, Rafael Maluenda, Fernando Santiván y algún otro han trabajado por dotar a Chile de arte
propio, nacional. Así como don Julio Vicuña Cifuentes,
don Ramón Lava! y otros pocos se han preocupado de la
tradición que es el aroma de la nacionalidad; pero son muy
pocos, muy pocos; los demás, escriben a la manera de
Francia
Críticos que se han hecho una fama, como N. Yáñez
Sil va, han clasificado de inferior el arte que en el teatro
ha definido el alma popular o los problemas nacionales:
para él sólo tiene mérito lo que lleva correcto pantalón,
cosméticos y todos los atributos de lo cursi ....
El teatro está aviado con censores como éste ....
Trata,·é ahora de estudiar ligeramente la obra del autor
más cl::ileno y más enorme que ha producido Chile: habla. ré de Cárlos Pezoa Véliz.
Pezoa Véliz fué un hombre del pueblo, del pueblo indiferenciado que carece de todo, que muere lentamente en
eata tierra de promisi&lt;.Ín como tendré el dolor de dW1&lt;llil·

106

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107

�RODÓ

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il::.
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A MA D O

trarlo; ansioso de todo, se despertó en él la ~dea rebelde de
gritar sus dolores y sus sensacione~ y lo hizo en versos
rudos a veces, pero que poseen el alma sufridora, levantisca y altanera del chileno.
_
Pezoa Véliz fué el roto muerto de hambre que trabaJa
en el predio de un odioso amo sin más horizonte que morir lentamente, fué el inquilino sufrido, fué el minero del
caliche, el trabajador generoso de mar que carga y descarga los grandes buques que sólo traen prqductos y que
cuando llevan, llevan lo que hace falta ... El fué el cantor
del hampa, el que expresó el dolor y el ansia colectivos,
él es único en nuestra literatura, el más grande porque es
el más nacional, el más chileno, porque pudo hacer a!go
bueno y nuevo, porque nueva es nuestra configuración
espiritual, porque nueva y pura es nuestra raza que tan bella historia tiene y tan heróico origen.
Sólo el gran poeta argentino de Las Misas Herejes
Evaristo Carriego ha hecho en América una labor p~ética
similar; pero comparativamente hablando, menos nac10nalista.
El día que pintores, literatos y los dem~s artistas despierten, harán la obra que la muerte no deJÓ hacer a Pezoa
Veliz.

1
ANTONIO

•

( Concluirá).

.AOEVEDO HERNÁNDEZ.

N E R V O,

Bien está sobre la frente de los poetas la corona de luz
del Misticismo. Porque ¿qué son, en su acepción más pura, las religiones, sino Poesía infinita y eterna? ... Anhelo
de ensueño, noble idealismo, ansia de vasta perspectiva,
armonía, misterio, constituyen el alma de todi,. religión.
Y son los templos, recintos sugestivos donde la Humanidad encuentra la síntesis de aquella plenitud que palpita
en nosotros espontánea y grandiosa, ante el enigma de la
Vida y la hermosura de la Naturaleza. Y desde cuyos
pórticos comtemplamos al Dolor y a la Esperanza, llevando de la mano hacia la nave silenciosa, la virgencita ciega
de juventud perenne, frágil y sonriente, a quien llamamos
Fé.
Trátese de lejanos cantos de la Mitología, o de modernas liturgias, de la Ilíada, el Alcorán o la Biblia. Poeta
es vate, o adivino. Y posea el alma heroica y libre de los
tiempos antiguos, o el alma resignada de nuestra época
angustiosa y triste, el Misticismo es su elemento más propicio; jardín paradisíaco, apto para el más perfecto florecimiento de abstracciones y ensueños, bajo cuyas frondas
permanece estático en la misma actitud de enigma revelado, sin hojas marchitas ni brotes nuevos, el Arbol de la
Ciencia del Bien y del Mal.
En ello andan al igual poetas y filósofos. La sabiduría
sólo puede poetizar en las abstrusas cuestione! de alta
teología. Y ante el persistente hermetismo de la Verdad,
quizá sea el poeta superior al sabio, porque crea con el
encanto de la rima alas para el espíritu, que el rudo arbitrio del raciocinador tiende a agCltar o destruír con implacable inconsciencia e iniítil tralilcendencia. Cerrada ha de
quedar por siempre con triple llave inescrutable la puerta
del Santuario de la muerte, sin que podamos afirmar o
negar que no es la Nada quien se proloague eternamente
en un inaccesible Azul.

�RODÓ

AMADO NERVO

Amado Nervo fué místico y poeta. A su musa podría
aplicársele la metÁfora que solía emplear Renán compa•
rando su alma con la golondrina subyugada en el constante vuelo en torno de la Iglesia. Ignoro si, como el admirable razonador de Treguier, vivió Nervo la adolescen·
cia entre los muros grises del seminario. Pero, había en su
mirar de soslayo y en la afable placi~ez_ del rostro algo de
sacerdotal, que con el suave hablar msmuante }'. pausado
y el rítmico ademán de ambos brazos, d~banle c,~rta apa·
riencia de hombre acostumbrado al apac1 ble ambiente de
las catedrales, al canto llano, y al incienso que adormece.
Su c,d, eza estaba clamando la tonsura, y sus manos largas
y pálidas, la nobleza episcopal de la amatista. Aún en la
época de su primera juventud, cuando usaba aquella luenga barba color de ébano que le asemejaba a Alfredo de
Musset, nuestro poeta poseía el aspe?to ascético de un
monje cartujano; y los ojos ensombrecidos por el negro
cabello, resaltaban profundos, haciendo pensar en volup.tarias maceraciones y en el tormento del ayuno.
No creáis empero que Amado vivió bajo inEolios polvorientos, e~tregad; al estudi? d~ los _Li?ro~ Sagr~dos.
Ni hospedóse en conventos solitarios, m e¡erc1ó ofi~io ~e
de exeges1s
Pastor de ove¡· as descarriadas·' nunca ocupóse
'l F , , ,
y la hermenéutica perma~eció secret~ para e . ue m1st1•
co por su inmensa atracción al Ideahs~';, y por el c?n·
vencimiento inquebrantable en su religión y en su Dios.
Pero comulgaba asimismo coc el ?ios Amor, ofrendando
lirios impolutos a la belleza fememna, y consa~rando _trovas fragantes a sus cuitas de enamorado ... NI desden:i~a
su Musa la gracia mundana. Sobre todo cuanjlo escr~bia
en prosa-prosa deleitosa de poet~-oíase susu_rrar la )ro•
nía burlona y maliciosa, cual abe¡a que Ya y viene ágil Y
amenazante, pero que luego tiende sus diminutas_alas de
oro y desaparece sin haber llegado a ofen~er. Platicar con
N ervo era acercarse al moderador de pasiones. Su gesto
amable su ecuanimidad de 6spíritn, su 'mansedumbre de
corazó~, eran escudo de bronce contra ".iol~ncias y reb~ldías. Llevaba eri sí propio, como tesoro mv~olable, el mtimo convencimiento de que, fuertes o débiles, hoscos o
plácidos, gloriosos o anónimo~, idéntica tierra ha de cubrirnos en la obscura noche sm fin ...

La visión de la muerte constituye tema predominante
en el númen poético de Amado Nervo; constante "leit•

118

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motiv" de su lirismo, fué casi su sola inspiración. Como
en las nobles sinfonías wagnerianas, la idea fija piérdese
a veces entre las ondas musicales de la orquestación, arrebatada por la tormenta; entre cuyas sonoridades brotan
por instantes églogas, idilios, risas, charloteos, frases alegres; pero luego, de súbito, resurge la eterna queja melodiosa y flota vacilante y frágil sobre la onda encrespada,
para hundirse otra vez violentamente, como deshecha contra invisible escollo, y resurgir al fin, triunfadora y única
en el espíritu obsecado del gran poeta mexicano; misteriosa y triste, cual la blanca vela del barco que atraviesa
al caer la tarde tras el lejano horizonte, en un crepúsculo
gris manchado de carmín y gualda. N ervo se abraza a
su tristeza como el adolescente a la vírgen de los primeros amores, extasiado y confus'I, como si percibiese la
única verdad, la dulce afinidad de su existencia; y al influjo de aquella voz que le atrae con seducciones de sirena, el poeta ha creado lo más hermoso, lo más original,
lo más perfecto de su obra: desde Perlas Negras, Místicas, En Voz Baja, Jardínes Interiores, basta aquel libroplegaria Elevación, que podría ser recitado cual responso
elocuente y sincero entre cánticos y mirra, ante la grq
arrodillada.
El poder de voluntad de N ervo, la fuerza de convicciones, la solidez del cerebro, obsérvanse de manera incontrastable si reflexionamos que, habiendo vivido en el ciclo
más intenso del "Modernismo" literario, en las Capillas
absorbentes de nuestra amada Lutecia, y en intimidad con
algunos de los más conspícuos defensores de aquel movimiento; permanece s11 Musa incólume, libre de estímulos
imitativos, persoual y serena. Ni Verlaine, ni Mallarmé,
ni Mareas, ni Daría ejercieron en él influjo alguno Y no
que fue¡¡e adversario del "Modernismo", pues supo en ocasiones defenderle con entusiasmos juveniles; sino que
otras fueron sns cadenas, y otros fueron sus fervores, inclinaciones e impulsos. Arraigos indestructibles yacían en
el fondo de su corazón, formando la. propia razón de su
existir: ¡la muerte!. .. ¡los muertos! ... Más, no encontraréis por estos lados los muertos de Dante, de Byron, de

�111

BOD_Ó

Poe: sombras trágicas, fantasmas del alcohol o de las drogas, difuntos que claman vengaBzas, aparecidos atormentados por riquezas ocultas; imaginaciones del pavor, la
ignorancia y la locura. Los muertos de Nervo son sus
muertos; los de su hogar; aquellos a quienes am6; a quienes desea volver a ver; los que él supone que le siguen
amando y mirando; los plácidos; sin cóleras, engaños, lamentos; que han continuado vagando en torno suyo, invisiblemente; que andan en su alcoba cuanclo está ausen·
te; hojean los libros y lr,en sus papeles; y escóndem,e presurosos al sentir la mano del poeta que abre la puerta;
aguardando sin angustias ni sollozos la hora inmutable,
de antemano señalada, del viaje próximo ...
En verdad esos muertos subsisten en la melancolía del
recuerdo; son los muertos que llevamos encerrados en nosotros mismos; que irradian de nuestro sér, y en él moran
y se penetran, en una encarnación inmanente, que es san•
gre de nuestra sangre, espíritu de nuestro espíritu, y que
padecen la última muerte, ~uando nuestro corazón cesa de
latir; y nuestro cerebro cesa de pensar. Los muertos de
Amado Nervo, con él murieron. Pero si ellos le deben al
dulce y noble poe1a una aparente prolongación de la vida;
él les debe algo más fuerte e imperecedero que vano fulgurar de sombras y reír de duendes: el númen creador, la
gloria de su su nombre, el continuar viviendo .••
PEDRO CÉSAR DOMINICI.

De Tronos Vacantes, libro analista, expOE!iti,:o y de alta com ·
prenliión artü1tica, en gestacionj es este origina.l del egregio crítico y
novelieta venezolano, de quien nos ocupamos ya, en la entrega anterior.
Muy oportuna ocasión ésta, la de rememorar al personalista poeta de
nuestra. América-gloria de México, tan fecunda en aedas de la más pura
sutilidad lírica del Continente-, en el doloroso recuerdo de su preci•
so aniversario, a través de estas páJ?inas exqui~itas, de estilo y gusto, de
Pedro César Dominici, quien ha correspondido con toda simpatía a
nuestro pedimento de celaboración conatante y desinteresada.

�P O E M A S

Bxcelsitud.

Ese árbol del camino que en floración eE talla
es un sabio. Comprende sin inquietud y calla.
Y aunque la nube cambie de color y se irise
y el viento cante y zumbe, absorto él nada dice.
Él sabe de la estrella el titilar; entiende
las voces de los astros. ¡ Es un sabio! Comprende
las cosas que no llegan a estos pobres sentidos.
humanos. Y se yergue a auscultar los latidos
de la Naturaleza y se tuerce y se ahonda.
Y sólo en otro árbol halla quien le responda.

Y porque el árbol tiene sensitivos oídos
para escuchar las voces, se ha poblado de nidos;

arraigan sus raíces en lo oscuro del suelo
y se eleva su copa por alcanzar .el cielo.
Sin inquietud el árbol en floración estalla.
Sabe todas las cosas, y sólo mira y calla.
AGUSTÍN CABTELBLANCO P.

Me dijeron, amor, cuando era nii!a ...

Me dijeron, Amor, cuando era niña;
"Es más grande que Dios" ...
Y yo esperaba verte vestido de poesía,
y escuchar,¡melodiosa y tonante, tu_ voz.

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RODÓ

Me dijeron: "Su rostro ilumina loe mundos" ...
Y yo esperaba un día contemplar tu esplendor;
y para hacerme digna de tu imperio divino,
acicalé mi espíritu y ahondé en mi corazón.
Me vestí de esperanza, me toqué de opti_mismo;
y toda el alma llena de un sagrado temblor,
me dispuse a acogerte en estado de Gracia
como a la Eucaristía enfiesta de Pasión.
Viniste? ... Acaso un día te llegaste en silencio;
ningún perfume a incienso dijo tu condición.
La estrella de tu frente, como a los Reyes Magos,
no me dijo en lenguaje de luz: " E ste soy yo."
Y pasaste a mi lado; y yo seguí esperando
el milagro divino de tu sacro esplendor.
Y un día, reclinando mi frente en un regazo,
creyendo que era el tuyo, me recibió el Dolor ...
Amor ... Amor ... viniste? ... Nunca más en mi vida
escucharé el acento de tu divina voz ...
Y un día, me habían dicho, Amor, cuando era nilia;
, .Es más grande que Dio •... "

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POEMAS

Se ha tenido amores ... Y mucho antes,

la dulce quietud familiar.
l,;n las noches lejanas
hay un br,.cero encendido, una imagen, una oración ...
El ·patio de la casa era azul, y en medio
dos naranjos nevados de az~ har,
Nuestt-os juegos de niño están allí,
Aquel trompo con múi!ica .. .
Aquel muñeco de aserrín .. .
El traje negro de la abuela, la madre, la hermana, .•.
U no ha crnzado muchos caminos
y en los caminos ha perdido
hasta la voz del hogar !
Después ... aq¡_;ella mujer.
Al mirarnos ladeaba la cabeza ...
Era rubia. Nos besó la primera.
Ahora ¿ dónde está?
No nos queda más que el recuerdo blanco de su cuerpo
y la memoria triste y dulce de su gesto para hablar.
En la casa está todo en silencio,
Otro cigarro. Es pnciso fumar .
Un leño aviva el fuego...
Suspiramos. Aquel invierno, en aquella ciuJad,
murió el compañero mas querido.
Era extranjero, pobre. Se llamaba Alaín.
Esta pipa es recuerdo suyo.
Por todo estaba alegre. Bebía
y por las noches cantaba canciones ele su país.

LUIBJ. LUISI.

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Cuando venga la. luna nueva. ...

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En la noche sin luna, en que no es posible vagar,
La vida! pensamos.
Los años pasados ...
¿Bajo cuantos soles amarillos
en un gesto inútil alzamos las manos?

ea dulce y es amargo encerrarse en el cuarto

y ante el fogón encendido, pasearse y recordar.
U no furo&amp; ... piensa ... Al andar crujen los muebles.
La sombra que baila en las paredes
es un buen camarada con quien converear.

Se marchita y muere todo lo que amamos.
Hay un año, en la vida sombrío de soledad.
El gesto mas nuestro,
nuestra canción mas íntima
bajo algún cielo triste se hEbrá de marchitar .

Loa años pasados!
En nuestra garganta pesa su triste collar.
•

�LETRAS

116

Doblamos la frente.
Un nudo de amargura nos apreta el corazón.

FEMENINAS

DE

AMÉRICA-HISPANA

Cuando venga la luna nueva
la voz estará partida, el alma estará can~ada.
Y será un largo sollozo nuestra nueva canción .. ,
!.-ARGENTINA· LA POESIA. (Continuación)
ALBERTO

ROJAS GIMÉNEZ.

En Alfousina Storni, surge el sufrimiento de un querer
imposible
Ahí está el ansia suprema buscando amor ...
El verso toma vida, vibra al contacto del alma que co•
rrespouderá y, locamente dichosa "por los mismos camino•", embriagados por el goce enorme, "hecharán a andar .... "
Aunque notorio su sensitivismo, la poetisa ha encoutra·
do su sensualidad creada mediante su arte mismo; y nacido así el deseo eterno de aprovechar la carne que pronto
ha de corromperse-la misma intención de la lbarbouron:
Tómame ahora que·aún es te:nprano
y que llevo dalias nuevas en las manos.

Ahora, que tengo la carne olorosa,
y los ojos limpios y la piel de ro•a ...
Más su erotismo no es bajo, relajante: ella anhela vivir,
vivir nada más, para un amor que sólo sea inmensamente
amor ... (1)

(1) Posteriormente unos artículos sueltos, pusiéronme en
co nacimiento de que la Storni no comprende la cansa dellamar-los comentaristas,-eróticas sus produccione•. Si ta.! ha
sido mi intento, he de buscar en la.s palabras de Pierre Loys.
citadas ¡,or Luis Doreste, la explicación de este objetar: ,C'esl
que la sensualité est la condition mistérieuse, mais necessaire
et creatrice du d,véloppement intelectuel., Sin embargo, y aclarando más, ¿bajo qué c9ucepto ético se ha de clasificar la prodúccióo de una mujer que escribe, por ejemplo, un poema
como éste que guarda en su interior El Dulce Dallo: B4rbara?

�118

RODÓ

Limosna, llom la angustia de su inquietud imperturbable:
Ahora quiero un alma, sér que voy buscando,
ahora quiero un alma para poder amar;
échame sobre el alma gota a gota tu alma
el cielo de tu alma y a no pretendo más.
Quiero un alma, es un alma la que husco en la vida,
es un alma, es un alma; la sed me matará;

y el alma es como un cielo, quiero un alma estrellada,
con un alma estrellada me quiero iluminar,
Soy una pobre cosa; nadie más pobre cosa
qus yo que busco un alm&gt;t sin poderla encontrar;
la compro con la vida, al qu~ la traiga pago
con mi alma su alma. ¿Quién me la quiere dar?
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Trremediablemente .•• , es la sucesión de la pasión revelada en los volúmenes anteriores: La Inquietud del Rosal
y .El Dulce Daño; el mismo intento, idéntico fin de exiil•
tir: parece anunciar todo Alma, Vida, Amor ...
En Presentación para un Libro, ella misma se ha en·
cargado de definirse:
Esta que veis aquí, de ojo11 azulea,
es mujer y hace verso!.
Parece inofensiva a simple vista,
pero estaos aten tos ...

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Tomemos un pájaro con IH alas reBadae
y pico de oro. Salvemos la mar.
Salvemos la tierra
basta el cabalístico
valle de Jae piedras, forma triangular.
Los Dioses Bt, nutren de humanos. Puelil oye,
al pie de Ja Esfinge me poseerás.
¡Horror de los cielos/ ¡Huida de estrellas!. ..

•

Lll'fRAS FE~lENfNAB

Cuando este libro vaya a vuestra bijas,
madres, queurnd incienso;

no sea que debajo de esta capa,
suave, rle terc10pelo,

lleve una cola larga, esta muchacha,
y un par de cuernos ...
A veces intenta recogerse, deshacer lo m1tnifestado.
1Cuán tranquilo su espíritu si hubiera sido distinto su
sendero!. ..
Allí están los versos de ¿ Y esta mariposa?
¿Y esta mariposa que por mi cerebro
a deshora se anda?
¿Y es a mariposa que ronda y más ronda
y apeuas se cansa?
¿Qué habrá de dejarme cuando acorte el vuelo
y el polen se caiga?
¿Qué habrá de dejarme cuando edre mis manos
se advierta
la escarcha '
.
y megue mi leng1'a
la buena palabra,
y nieguen mis ojos
la quieta mirada,
y el corazón niegue
la dulzura manes.?
¿Qué habrá de dejarme que no sea un largo
sendero sin plantas,
y los ojos ciegos y Ja lengua muda •
y el río sin ag .. a?
¡O,jalá pudiese desandar camino,
mejorar el alma,
limpiarla de cardos, ponerla una poca
de b uena esperanza,

La Esfinge alarmada se despestará.
Después, sacríficio terrible cumplido1
con juncos de Arabia me degollarás.
Ponme el cuello blando, allí, sobre la Esfinge
Sangre brotará.
'
rOh el encantamiento qw.e mi !:=angre quiebra!
Muérete de espanto; la Esfinge hablará..

Por algo ha dicho, pues, el novecentista Juan Re.món Jiménez:

,];l arte ha de ser, ante todo, "conscientemente sensual",

halagad~ de los ,sentidos inteligentes... •

119

y sembrar en ella f!ore1 de los eampo1,
y alzarle montafias
que toquen el cielo,
y ponerle tierra fecund&amp; y do,adá
por soles de Enero,
y desear nn beso con sabor de agua
bajo el techo viejo
de la vieja caea
donde crecen hiedra•
helechos y malvas ...

�120

RODÓ

Que en verdad son bellas, vidas sin historia,
limpias, sosegadas,
unidaa en frescos
botones de alba,
carnecillas níveas
y testas rizadas.
Después, cualquier día, a la tierra blanda ...
Por fin cansada de cantar a ese amor que no llega, Irremediablemente ... , habla en un poema-Quizás-, la desesperación mortal:

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¡Oh, esta noche, esta noche!. .. Me tiraría triste
debajo de la luna y te dida: ven,
oh, amarte bieuhechora que para ti me hiciste ...
Apágame los ojos y amílame la sien.
Astros, sistemas mondos, me pesan en los hombros;
me pesa la tristeza. me éleshace el dolor.
Mis manos ofendidas. no tocan más que eacombros,
y cien largas espinas han brotadQ en mi flor.
¡Abrios rosas blaucas! ¡volad, volad palomas!
Ponéos encarnadas, sabrosísimas pomas .. .
Abejas, haced mieles. Derramáos, la~n .. .
Bajo una noche de oro, coia una luna mmenea,
tal vez quede mi vida para siempre suspensa,
muy rubia mi cabeza, muy negra mi inquietud ...
Pero La Mirada, son versos que tranquilamente, serenamente, su alma ha compuesto, acusando todo un fin de
idealidad, toda la muerte irremediable del intento que la
realidad degolletó; recitad, conmigo este dolor inmenso,
presentido antes de ser Verdad:
Mafíana, bajo el peso de los afíos,
las buenas gentes me verán pasar,
más bajo el pafio obscuro y la l)iel mate
algo del muerto fuego asomará,
y oiré decir: ,¿Quién es esa que ahora
pasa?, Y alguna voz contestará: ·
, Allá en sus buenos tiempos, algo loca,
hacia versos. Hace mucho ya.,
Y yo tendré mi cabellera blar;ca,
los ojos limpioo, y en mi boca habrá
una gran palidez, y mi sonrisa,
oyendo aquello, no ae apa¡ará,

LE'rHAS FEl\JENINAB

121

Seguiré mi camino lentamente,
mi mirada a lo léjos mirará,
irá muy honda la mirada mía,
y álguien eu el montón, comprenderá.
Alfonsina Storni y Delmira Agustini, han sido las dos
mujeres que no han sentido el peso del prejuicio, para
cantar en sus poemas, sus temperamentos femeninos. De
aquí, nace la razón de su popularidad, que no ha sido adquirida mediante el bombo, ese que "es el burgués de la
orquesta: sonoro, solemne y vacío"-segúu la expresión
del peruano Abraham V aldelomar; portaestandarte de los
necios, que en todo momento son mediocres o fracasados.
Rosa García Costa, avanza cautelosamente por el sendero de la&amp; Storni, Agustini e Ibarbourou.
En esta poetisa, el deseo, la intención e inclinación del
sexo; muéstrase más recatado, dicho con temor, suavísimamente ... Pa,ecen demostrar, sus composiciones, la noble solicitud de no ser escuchada más que por el alma a
la cual van dirijidas.
Un libro: La Simple Canción, habló de e¡¡to, y explic6
a un notable impresionismo femenil.
Rosa García Costa, tiene versos que entusiasman, llenos, cubiertos de grande emoción.
Es hermosísima, La Mirada, L.a Voz y La Sonrisa:
Rechazan la desgracia,
prodigan la ven tura
y forman la celeste triuidad de tu gracia.
Cuando ya no sonríes, tu sourisa perdura,
y cuando callas, queda
tu palabra en el aire, como un roce de seda.
No sé cuál es más bella, ni cuál por cuál t:·ocara:
si la voz armoniosa por la sonrisa pura,

si la sonrisa clara
pÓr la mirada obscura.
Bendita trilogía de paz y de consuelo,
eter □ amente unidas las reclama mi anhelo:
deslice tu palabra su inefable caricia
en halago, en promesa y eu suspiro .y en canto,
despliegue tu sonrisa su capullo de encanto
y tu mirada clave sus dardos de delicia ..•

�RODÓ

122

En Comunión, el deseo deja asomar sus gar ras tímida mente: el intento aletea, palpita, vive:
Si a mi lado estarla, yo. le dijera:-• Ven.
Hoy en tu sér, resumes para mí tGdo el Bien.
Dame la frente triste, dame los ojos eabios,
dame la suitve mano. Dame los dulces labios:
quiero morir en tí. .. &gt;

LETRAS FEMENINAS

123

a la voz de aquí abajo que ,El imperio
de 1~ _Mu~rte es sobre él,, me aseguró,
el balito mefable del Misterio
respondía que nó ...
. Rosa García Costa, es en mi pensar, una candorosa poetisa, que se convulsiona toda cuando los profanos sor•
prenden las mortificaciones de su espíritu tan oelect~ de•
licado y femenino...
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La Visita Pía, es su más humano soneto:
Er,ur.ro COURBET.

Cuando tu amor, en el nocturno duelo,

(Continuará).

encienda sus diviuaa luminarias,
y en el ruego devoto de tu anhelo

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den su aroma las rosas ofrendarías,
y de la ausencia traspasando el velo,
me busquen tus pupilas visionarias,
y me clames estrella de tu cielo,
lámpara de tus noches solitarias,
irá mi almfl hacia tí, clara y serena
derramarse en una gota buena

hasta el fondo de tu alma desolada:
irá mi anrnr, en caridad converso,

a deshacerse en lágrimas de versos
sobre el lino bendito de tu almohada.
El fallecimiento de aquel inaccesible espíritu, que supo
tan místicamente unir a su Arte, un intenso afár. de amar:
el contemplativo y espiritualista Nervo; originó en la sensibilidad de Ro a García Costa, un bello poema- En la
muerte de Amado Nervo-, que principia así:
Estuve yo mirando las estrellas
al saber que un poeta había muerto,
pero eetaban de tristes y de bellas
que decían:-,No es cierto.,
Y el.pensamiento incrédulo, llorando
se preguntaba:-,¿Cuándo?,
Y, después, hube el alma bien abierto
hacia la luz, hacia la eternidad.
y hablaba la lejana c1nridad:

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�GLADIADORES

GLADIADORES

A Arthur Vieira

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Madrugada, Sierra, Aldea. Zuecos herrados muerden el
empedrado. Ladran perros en los patios y en los corrales.
Siéntese el crujir &lt;le goznes herrumbrosos, El rebaño de
Juan "Valentón", abierta la puerta del redil, se cuela hacia
el cállejón cimero del poblado- como un chorro turbio y
susurrante que se precipitara en el desnudo pavimento,
desparramándose en el lecho pedregoso, entre la música
serrana de los berridos y los cencerros,
-¡Eh, Carrizo' Toma ala izquierda. ¡Eh, Rabína! Ve
si te pones a andar, - ·ordena la voz del comandante de
aquella tropa, - el perro al frente, de cornetero,-el caya•
do en la diestra, terciado el zurrón en donde llevaba la
merienda, chaqueta de buriel dejando ver los fundilbs
de los pantalones, en la cabeza el fieltro alón, en los pies
los zapatos cardeados.
-¡ .A.h, estropajo del demonio !-maldice la mujer, María
del "Valentón", que de vez en cuando le presta ayuda en
el pastoreo, arreando al Cojo, un borrego despellejado y
nacido antes de tiempo.
Entran en la ruta de la sierra del Serigo, cuyas faldas
son lozanas de pastos verdes, reventazón de esmeraldas
sembradas de lado a lado .
El día regresa de léjos, en la indecisa anunciación de
costumbre. Viene por la sierra del Viso, la que arma el
horizonte de la banda de levante, Parece que la montaña,
má~ negra abajo que un paño de ataud, en la cima chorrea
luz-una claridad resplandeciente que hace pensar en la
divina cabeza del Maestro. Parece que la noche, poco ha
mas oscura que un manto de brea, entra a pulverizarse en
neblinas cirniendose lentamente en 1a bocaza de los des·
peñaderos-para que los ojos, del cielo a la tierra, 4barquen toda la obra del Creador.
Y ya se adivina hacia el N arte, por la polvareda de la
niebla suspendida en el aire, la vereda del río Tuerto-río
que desde el nacer, entre pefiascos, hasta el morir, en las

125

las cascadas del Duero, ebrio d&amp; los vinos licorosos fermen·
tados en los flancos marginales, marcha siempre a tumbos,
a ·encontrones, a cabezazos, furioso contra los pacientes
declives que dia y noche le ofrecen aguas y vertientes y
avisos de prudencia. Y ya se divisa a derecha y a izquierda,
con el castillo de Penedeno al centro-más pastos que cen•
tinela, más a migo que enemigo, antafio de don Madrizo,
ahora de las aves nocturnas-el rebaño de montes de
aquellos parajes rocosos.
Los gallos celebran la misa del alba. Los mirlos despiertan riendo en el seno de los matorrales. Un jilguero flamante ensaya modales de enamorado ante el espejo de una
hoja nueva. Y toda la demás pajarera de esos lugares-el
gorrión y el pisco, la cotovía y la calandria-traviesa, madrugadora y festera, chilla, ríe, canta, en una sinfonía que
Dios Wagaer, de los altos cielos rige con sabia batuta.
Se desvanece la luna tal como un perfil de vieja centenaria, agudo el metón, en punta la frente, no sabemos si
riendo o llorando· de alegria de que la vean en la despedida. Lo que se sabe, lo cierto sí, señores, es que el planeta
I' enus, luminoso faro celeste, misericordiosamente le
alumbra los pasos ...
Pero la cierra del Viso, tornase un altar ardiendo al
fuego de mil iumbres, Fulgura como si rocas y zarzas se
fondiese.n en un rútilo bracero. Defínence los planos. Los
árboles se asoman del agasajo de las quebradae. El caserío
emerje del arrimo de los abrigaderos.
.
Cuando Juan II Valentón, u alto y espaldudo, al lado de
la mujer, achaparrada y ágil, detrás del perro y áel rebaño,
caudal pardo y cencerreaute, gana la, fa1das del Cirego, fa
montaña es una llamarada enorme, ein mancha de humo
errante.
El sol espía de lo alto. .A.ro incandescente de aureola,
primero. Despues, hostia que se deja entrever. Hostia que
asciende, por fin, alma y sangre del Justo, en la hora de la
consagración.
·
Y todo, alrededor, cien leguas a la redonda, montes y
brañas, pinares y poblados, se estremece y palpita, brota
y se ilumina en la superficie del mar de luz.
Hasta las capillitas blancas, en la cima de las cumbres,
ellas mismas, tan quietecitas en sus lugares, parecen oscilar,

�126

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1

r.

RODÓ

bogar, velas al viento, en aquel océano de róseas espumas.
El rebaño, ovejas y carneros de los mas esbelt~s del
contorno, bajo los hocicos, pendientes las colas, habiendo
desembocado en un prado verde, sírvence sin ceremonia del
mimo de la hierba que la noche salpicó de rocío. Muy callado, pues oveja que bala, sn bocado pierde, ap~nas se
mueven en la mesa del Señor; -má, carneros y ove¡as van
comentando, callados, guiñando los ojos, ~acudiendo las
cabezas:
-¡ Rico almuerzo! ¡ Está apetitorn !. ..
. .
Juan "Valentón II en su faena de buen pastor, v1g1la
que Carrizo no aleje' de la mesa a Rabina, _deja allí el s~co y el cayado para ir mas allá a cuidar la pierna del _Go10,
poco ántes victima de las ofensas corporales de Ra,neta,
incorregible pendenciero.
.
-¡ Arrédrate de ahí, Calzudo' ¡ Ah, m1 glotón q~e no
dejas comer a .Mimosa!- Y de camino, ¡zas!, una piedra
a Calzudo en merced de ilfimosa, en aquella certeza de
puntería q~e allí cerca, en otras eras, hizo temid? a Viriato.
María del II Valentón II nunca fuera para ocios mal pa- .
sados ni murmuracione; de vecinos. Jamas olvida la rueca
y el huso de la obligación doméstica. Por lo cu,il, Penélope
serrana, acomodada sobre una roca, se pone a hilar la lana
de la última carda. Y la rueca erecta en la eintura, revela el
fácil aplomo de un tallo de flor. Y la lana enrrollada en la
parte alta de la rueca toma la curvatura cerrada de una
flor en botón.
.
.
Tallo esbelto, flor pulposa, se t:'ansforma en hilo disperso, hilo torciéndose al cosquill:o de los _dedos que lo
acarician miedosarrtente hilo corriendo al guar del buso
que baila en el aire - hilo moreno y tibio del pró~iJ?O
abrigo, hilo generoso y casero que ella, la pastora, rehg10samente besa al nacer.
Casi se oye el zumbido del huso en el vértigo de la
danza. Los comensales, en el goce de la mesa bien servida,
matienen la mudez de las peñas y de los arbustos pegados
a las laderas.
En esto el mastín que se que fara en_ el matorral ra~treando el conejo vagabundo, pasa. corriendo por a_U,, con
ladridos de pánico, mirando hacia atrás, el pelo erizado, la
cola entre las piernas. Al toque de alarma y porque el

GLADIADORES

121

Cojo se le escabulle de las manos en fog1 alucinada, el
11Valentónu endereza la espina, hecha la vista en rededor-y de los lados del pinar del cerro del Este, al borde
del prado, avanzando de cara al rebatio, descubre un bulto
extraño en la comunidad.
Contra la regla, el pastor se estremece, la piel se le cris•
pa, siente erizarse los cabellos, la voz se le detiene en la
garganta.
A ese tiempo, ya el rebano, para quien el instinto de
la debilidad es segura guardia, partiera en el derrotero del
perro hacia los contrafuertes del cerro contrario.
¡ Pero si es un lobo,J uan !-consigne tartamudear la mujer, pálida, en posición de batirse en retirada, abandonados la rueca y el huso.
Es un lobo, no hay duda, nn bicho corpulento, un coloso de la sel va, hocico alargado, cabeza chata, el dorso
rubio y tostado, plomizo y pendiente la cola.
Sale del pinar a paso lento, en la conciencia de la fuerza
het"edada, en la trauquilid,ul de la. hora del almuerzo,viva la mirada en la elección del más sabroBo recental del
rebaño.
Pero Juan conquistara el apodo de 11Valentón11 en du•
ras proezas de ft..•ias y romerías. No conocía el sendero de
la huída, no confesaba miedo ni a un destacamento del
nueve, de bayoneta calada. Por eso, entrenado en peleas,
por gusto o por deber, extrafio a los percances del peligro,
sin palo para el ataque ni piedra para la defensa, arremete
de pecho contra la fiera en el impulso de cortarle el avance. Y el caso es que la fi era, que no contaba con aquello,
se estaca, sorprendida, en espera de lo que pueda suceder.
-¡ Ay, V írgen, acudan !-clama la mujer, que no embiste, pero, a quien el modo de ser no permite dejar a su
hombre solo en tales trabajos.
Pero, ¿quién habría de acudirle, si el sitio es angustiosamente desierto?
Ni el lobo, a tales horas, en aquel tiempo-perdón,
conviene adve.rtirlo, estamos en los comienzos de Junio, con
la mieses rubias al margen de las sementeras, las cuestas
como vías-lacteas de pétalos, vías ígneas de flores-ni el
lobo se dispondría para el codiciado almuerzo, daro, si

�RODÓ

sintiera por allí quien se le figurase capaz de poner obstá•
culo a su apetito.
N adíe correría en socorro de los pastores. Y el silencio
de las cosas, apenas quebrado por el aullido miedoso del
mastín y la atención de los árboles y malezas, como im•
provisado ante el imprevisto combate de gladiadores---i!l
, Valentón II perfilárase en el cesped, el lobo estallara en un
rugido-recuerda la conmocion de los circos de Roma, a
la vista de la pelea, en la edad de las hecatombes.
La misma disposición de la escena, bajo el velario azul
provoca la evocación.
Abaje, el prado, si le sacáramos el césped, sería, ni más
ni ménos, la are.na clásica de los combates romanos I Los
declives que lo contornean no quedan mal en las funciones
de anfiteatro. Y los seres que le cubren los flancos repre•
sentan de espectadores.
Ginetas amarillas aquí, má8 állá rizadas manchas de retamas albísimas. Estas simulan de vestales, en sus túnicas
de nieve, las que primero pedian la muerte del luchador o
suplicaban la gracia de concederle la vida. Aquellas, las
amarillas, son vistosas matronas patricias en sus peplos de
lana de oro. Las carrascas verde-bronce, en los sectores de
la derecha, no comprometen la compostura de los augustales en las togas severas de la seda. En uuo de los sectores de la izquierda perfílase oscura hilera de pinos, beduinos del desierto, tostados marineros del Tíber, o sucios
beluarios del circo, enmudecidos ante el go~e del espectáculo.
Despuéo, en las bancadas cimeras, comprímense graves
bultos de peñascos-verdaderos pretorianos de la guardia,
en su fría expresión de impiedad.
Y aún la plebe menuda, pregoneros de la Vía Apia y
regatonas de pomos de la Campánia, la que se angustiaba
en el ardor de los asaltos, delirando ante la san¡:,:re vertida,
esa es cojida en flagrante, en el matorral agreste, en los
brazos floridos que de espalda a espalda ondulan en el vasto hemiciclo.
El mismo aullido del mastin sustituye el clangor de las
tubas, en lo encendido de la refriega.
No olvidé el castillo, no, señores. Fuerte y taciturno, al
tope del anfiteatro, aunque en plano alejado, ocupa el

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�GLADIADORES

129

puest.o de la tribuna imperial. Y en su yerta grandeza, en
la magestad de Claudio César, se eleva en la Tribuna, como César, cuando la lucha se desataba en carnicería.
Quien conoce la hazafia del gladiador Manukr1B, aquel
que en tiempo de Rufos Vero extrangul,1 un oso blanco
para valer a los cristianos lanzados a las fieras, tal vez
viera en el caso del "Valentón", de las ovejas y del lobo,
un símil de "impresionante pareciuo.
El lobo embistiendo en lo oscuro del vivario. Los cristianos, ahora las ovejas, atropellándose en la fuga hacia
el extremo frontero del circo. Y el gladiador, en este trance P,] "Valentón", alma de Cristo en cuerpo de Hércules,
caminando hacia la fiera, protegiendo con su pecho, ante
la gula del carnicero, la flaqueza de los inocentes.
Arrancando hacia el pastor en un rugido de exterminio, el animal abre de par en par lá enorme boca punteada de colmillos albos, le pone sobre los hombros las patas
erizadas de garras aduncas. El ''Valentón" retrocede dos
pasos al embate dcl coloso. Pero luego la necesidad de la
defensa le despierta el sentido del ataque. En vez de abatirse, crece de ímpetu. En vez de eludir la brega, alza el
brazo recio, juega la mano osada hacia la garganta endida del coloso, entiérrale en la raíz de la lengua las presas
crispadas.
El lobo ruge de dolor, se exaspera de rabia, empínase
en todo lo alto, busca romperlo con las garras, los ojos de
carnívoro fulgurando en las órbitas, la nariz jadeante respirando hondo.
María, como asombrada de súbito, es una nueva Fabiola en el Coliseo de Roma, frente a frente a la audacia de
Mannkus, su hermano en la fé de las catacumbas.
La sangre chisporrotea del belludo brazo del gladiador
cristiano,- que el gladiador de la selva, hirsuto y espumante quiere en vano triturar. Las manos de la fiera, batallando libres, flagelan, desgarran, despedazan.
Entonces el "Valentón", temeroso de que las fuerzaA
lo traicionen en la lucha a pié firme, cifie su cuerpo al
cuerpo del enemigo, la mano dP.recha siempre crispada en
su lengua, la izquierda abrazándolo por el cuello. Y la
•puntera del zapatón herrado, en un golpe brusco a las
piernas de la fiera, la obligan a tumbarse.

�130

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RODÓ

Los dos ruedan en el suelo, fundidos en bloc, bajo relieve de monumento asirio, revuélcanse, acezan, rugen,
blasfeman.
-¡ Bravo, valiente!-grita la pastora, Eacudida de e~tusiagmo por la destreza del hombre, alentada por el ámmo
del luchador.
En el alborozo del coraje, ella recuerd9: qu€, el marido
trae en el bolsillo de la chaqueta la navaJa de cortar las
raciones el cuchillo de sangrar las reses enfermas.
Y os¡' animosa y ligera, corre hacia el grupo, se inclina sobr; el hombre, arráncale del bolsillo la navaja españóla-que larga tres estallidos al abrirse1 cuya lámina puntiaguda brilla al eol ya avanzado de la Jornada.
Titubea en largar el golpe, no sea que vaya a coger al
que desea. respetar.
.
Es que el lobo, a la intervención de tercero, centuplica
de energía, redobla de furor. Es que lobo y _hombre, ~mpapados de sangre, tizna?os de fango, seme3an un ovillo
macabro rodando en la tierra crespa.
.
Todo el circo asiste al bárbaro duelo con una ans1ede.d
aterradora. Hay actitudes ex;táticas. Hay gestos de es·
pauto.
-¡ Ahoral-ronquea el "Valentón", desgreñado, hare.poso, en un esfuerzo supre:no, estirando los mús~ulos,
subyugando a la bestia, poméudose de lado, ofreciendo
blanco a la navaja.
-¡ Ah, sa ■guinariosl-Y ,·ociferando, alzand_o }a lámina, ojos desvariados, bocs descompuesta, . movimientos
de furia 1 María se arrodilla, se arrastra, ta3ea, rasga, a
tientas, resol!ando, delirando, rugiendo como la fiera, éspumando como la fiera.
A un golpe más hondo en el cuello, de donde un chorro líquido de púrpura salta violentamente contra el rostro del pastor; el lobo suelta ur:: aullido. Debátese, sacude la cola, intenta aún empinarse, ,quiere todavía luchar,
aún busca vivir. Pero nue,;-o aullido lo ahoga en un estertor. Y la ferocidad se le apaga en los ojos. Y la fuerza
se le desmaya, en los m(1sculos. Anhela, jadea, gime,
agoniza.
.
.
Y a la brisa dt la mafíana todo el circo despierta en
rededor, todo él vibra en el ,qlnria in excelsis de la reden-

GLADIADORES

!31

ción. Es el mastín, en sn ladrido estridente, trompeta de
plata celebrando la victoria. Son coscojas y pinos, retamas y brezos, los del patriciado y los de la plebe, moviendo la cabeza, bramando por el muerto, clamando a los
vivos:
-¡ Vae Victis 1 ¡ Salve, heros !
Y es Céser el castillo de D. Madrizo, de pié en la tri•
huna, en su mude,, imperial, trazando en el espacio la señal del homenaje a los vencedores irguiendo hacia el ve
!ario azul los dedos graníticos de sus almenas.
Lisboa, 1923.

SOU8A COSTA.

El Dr. Sousa Co11ta es uno de los más fecundos y originales novefü1tas
portugueses, a quien le ha tocado Ja feliz oportunidad de encabezar la
corriente nacionalista desarrollada vigorosamente en la literatura contemporánea de aquel país amigo. Miembro de la Academia de Ciencias
de Lisboa, 1:ibrante cronista de costumbres, cuentista insigne y notable
orador, realiza actualmente con éxito clamorol:,!o una serie de conferencias en la capital del Brasil sohre temas emin~utemente portu211eses.
Novelas de ho~dura imponde_rable en la observación tenaz y pe~istcnte que profundizara ~l mar~v1lloso maestro Ega de Queiroz; eni:iayos y
obras teatrales de ree1a urdimbre, es la labor que ha aportado a \a vieja
cnltara de su patria,
Este c~ento inédito, ~eítm portugués como en castellano, que debemos
a _la gentileza de Ufl: 8:m1go s_uyo residente en esta capital , íntimamente
vrn~mlado a las act1v1dades mtelectuales Jnsitanas. presenta las caraeteríRt1cas funda~entales del _estilo colori?ta de este ilustre escritor; y per•
tene~e a la se~1e 9-ue reunirá en un lioro: D ramas da Berra, para su
próuma pubhcac16n y que ya está siendo, ,&amp; su vez tnulucidv al casta•
llano, para el Editorial Prometeo de Madrid,
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�P O E M A S

POKMAS

13:i

Después se hará el silencio

La juventud del mundo se ha ido poco a poco
y ya nada ha quedado y la vida está enferma.
Sopla por todas partes viento de olvido y odio
y en los árboles mudos la hojarasca está seca.

El ensueño

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El alma siempre sabe que todo ensueño es triste:
peregrina de todos los caminos no ignora
que más allá de una luz en la noche P.Xiste
la sombra de otra luz que en sus cenizas llora.
Sin embarcro. Ella sueña y medita y espera:
¡ nadie pudo quitarle la embriaguez de sentir
sobre todas las horas aletear la quimera
que la lleva en la luz de su voz a morir!

...

RoSA&gt;IEl, DEL VALLE,

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Anhelos

Devastación y ruina. Se aproxima el invierno
del m·undo. La tragedia y la escarcha y el lodo
llueven sobre los lechos de todos los enfermos .. .
¡ Y la tierra se abre como hocico de lobo!

La palabra de Cristo tiembla sobre la vida,

1

vaga como anatema y en el mundo hace frío ...
Sopla un viento de angustia, sopla un viento de arriba
y se alargan las manos de los hombres heridos.

1

Ha llegado la hora de que todo concluya,
han de unirse los astros en un beso tremendo?
Dios vera el universo rodando de la altura
como lágcima roja! Después se hará el silencio ...

Esta 1:ocbe querría tenerte a mi lado
y besarte mucho la frente cansada
y ser una cosa chiquita en _tus manos.
Esta noche sabría quererte sin miedo
y ser toda tuya 2in pensar en nada.

F1rnuó" ARCE

Esta noche hay luna
.
y hay rumor de besos frente a m1 ventana;
esta noche el aire parece que besa
y hay perfume de acacias ...

¡ Si pudiern olvirforte !
¡ Si pudiera dormir hasta mañana!
JULIA

Los senderos son largos, los senderos son páli-los
come cielos nublados sobre la tierra fría,
los hombres son piedras y los hombres son árboles
en el hondo y anónimo camino de la vida . ..

BENAVIDES.

1'

��136

RODO

Sobre todas Jae cimas hay reposo,
En todas las cumbres se sien te
Apenas 1111 aliento;
Los pajarillos enmudecen en el bosque
Esperan aún. pronto descansarás tú también.
Su estilo respira la calma experimentada en las alturas, en
medio de los árboles gigantea, sobre la ribera de un lago tranquilo.
A semejams de Jo qne ocurre on los escritos de sus maestros, Platón, Goethe, Hené.n, Taine, Guyau v Emerson, abundan en los ensayos del erudito escritor alusiones felices a los
viejos mitos. parábolas de los Evangelios, ·cuentos inmortales vueltos a ser contados de la manera exquisita que lo hace
Gualterio Pater, en e \lurio el epicúreo ·. Con el andar del
tiempo Rodó naturalmente ocupará en la literatura hispánica el sitio ocupado por l'ater, en las letras inglesas. Pertenece él a esa familia de escritores artistas, que han fundido
en una sola manifestación un alto propósito moral y un prístino amor de Jo bello.
e Arie\, hizo su aparición en 1900, en una época de poca
brillantez para las letras castellanas: los viejos maestros habían muerto, o estaban por morir Eu la Acoérica latina predominaba la influencia del naturalismo; las generaciones ann
vivían en el encantamiento produciclo por Zola y su escuela.
En filosofía, reinaba el materialismo.
,Ariel, vino a ser como el estandarte de una reacción qne
comenzaba a sentirse en el mundo de las ideas.
Su éxito íué instantáneo en América y en Espafia. Todos
los grnndes escritores espafioles le saludaron como una obra
maestra, cual una joya de forma y fondo. El librito, pue~ p~co nutridas eran sus páginas, fué preferido desde un prmc1pio por· su elocuencia tranquila, sn .serenidad sostenida, su
dialética sutil y la incomparable cuahdad de su eshlo. El argumento uo podía ser m_ás nobl~ ni más_ atrayente: buscab~
enfrentar las deleléreas mfluencrns del ut1lmsmo y ctertos qm
cios culturales que tiendGn a hacer del hombre una ,;,ersonalidad equilibrada. La comunidad de Atenas presentóse ciertamente a Rodó como el e1emplo más ilustre para la clase de
desarrollo que el pensador-artista deseada ser seguido por la
juventud del nuevo continente. Muy pocos autores, al tratar
este hermoso tema. han ido más allá en riqueza de imágenes, en figuras poéticas y en nobles sentires.
Este ensavo fac seguido por do.s otros sobre Rubén Darlo,
el más !(raude poeta modernista del habla castellana. No es
tan fefü en peusa ·»iento o forma como ,Atiel,, que desde

LECTURAS Y OPINIONES

131

nn principio fué reconocid0 como algo excepcional por los escritores continentales y también, cosa muy rara de lograr,
por los más notables literatos españoles, tales como Valera y
Leopoldo Alas.
En 1907 aparecieron una serie de artículos sobre el ,Liberalismo y Jacobinismo,, mny íntimamente asociados con
las actividades políticas de nuestro autor. Un Gobierno ultraliber~l babia dispuesto se despojaran las oficinas públicas y los
hospitales del Estado del crucifijo, símbolo augusto de la re
d.ención por el amor. Esta odiosa medida, que hacía desaparecer una de las más hermosas tradiciones de la colonia, fué vivamente combatida por la alta sociedad y los intelectuales de
a_rraigo patriótico. Auuq ue Rodó no fuera ¡,or cierto un cristiano de profesión o de testiwonio, opinó que este acto, dictado por uu estrecho espíritu sectario iba en contra del unánime consenso de la opinión pública sobre la personalidad únic!' _~e Cristo, venerado aúu por anarquistas, socialistas y pos1t1v1stas. Consecuente con su delicada probidad intelectual y
moral, protestó v1gorosamento contra la ejecución de esa me•
~ida en gran número de ensayos que cosecharon para él la estima general de la socieiad más seria y consciente del país.
Desde ese momento fué como Cárlos María Ramírez esa otra
cumbre del pensamiecto uruguayo, un portavoz de la concienci~ nacional _En 1909 apareció su obra de más volúmen y
a!10nto: eMotivos de Proteo,. En carta hermosa y de rnbstancta, como todas las suyas, al autor de este ensayo, dícele haber
puesto allí lo más intenso y acabado de su labor hasta esa
época. Estamos en el ano 1909, días de oro aun para nuestra
hu~anidad. Con más ámplio horizonte y más reposo que en
~Anel,. para Hgmr ~I mismo brillan!e hilo de su palabra,
t1ende la vista a esparcidos campos de meditación y de prédica aunque concretándose especialmente esta vez a la cultura
del propio yo, a la formación de la personalidad, honda y firmeme!'te dese~vuelta: me~iante una incesante y orgt.aica re·
novación. Predicaba la acmón, la esperanza y el amor a la vida, porque creía según su propio entender, qne tal era el rumbo de donde haríamos obra de espíritu realmente ,americano,.
Ese ide~l, que_ también es el mío, nos vinculó desde el primer estudio, • Vida nueva,, y la lectura de ,Proteo, sirvióme
para reconocer todavía más estrecho e•e lazo de afinidad es•
piritual.
Recuerdo h~ber pliesto en la primera página de este libro
una sugerente m,agen que representa una multitud de niilos
de coro entonando un cantar solemne. Así se me hace el asunto de esta obra que toca en su conjunto todos los temas inte-

1.

�138

LECTURAS Y OPJNIONE!i

R0.06

resantes para el espíritu humano. Alcanzó inmediatamente el'
mismo éxito de ,A riel,. Rodó volvió a encontrar otra vez la
donosura de docir que le consagró maestro Está escrito en el
estilo cautivador de su ,Arie1». cita frecuentemente los más
bellos pensares de las mentalidades más altas; vuelve a narrar
los más escogidos episodios de la historia y, sobre todo ello, da
completa expansión a su amor por la parábola.
En último arn\lisis, es Ro&lt;ló un enamorado de lo bello, tal
como lo fueron Platón y su escuela. Atisbó el elemento ideal
en todas las cosas. Cualquiera fuera el objeto· de su meditación, fué siempre tratada aquilataud~ su valor estético. Su
pluma uo se detuvo sino para describir lo qee era elevado,
inspirador y mentalmente interesante.
La labor literaria de Rodó se desarrolló en el transcurso de
unos 25 años, más o menos Es la suya la obra de un pensasador que escribió porque sabía extensa y profundamente.
Fué servido p'lir una memoria prodigiosa y era uu lector infatigable. A los 30 a!los ya habfa leído las obras más importantes de la literatnra universal, de la filosofía y de la historia.
Su facultad imperante fué la inteligencia clara, expresada
en términos de vigor mental y exquisitez o refinamiento literario, si se quiere.
Parece haber sido su idea central, no importa que él hable,
en ocasión del primer centenario ele Chile o iUS preciosas meditaciones sobre los que callan, que el arte es nn elemento activo y vital de la vida socia\. En ello i·ba por la huella de
Guyau, otro de los pensadores de cuya lectura se nutrió
abundantemente su cerebro. Sostenía que el culto de los buenos (Kagathon) y de lo bello (Kalos) no son términos contradictorios. Según su parecer, el pueblo que hubiese recibido
una profunda educación estética sólo podía ser estricta y altamente moral.
Era nuestro autor un gran propulsor de la cultura general
como medio de elevar al hombre a las altas esferas del pensamiento que tieride a i lllpedir el mal. Tenía nna noción mny
sana de lo que podría ser una aristocracia dentro de la democracia moderna. Ello constituye la idea madre de muchos de
sus escritos y ensayos. Nacido en un país republicano, harto
inclinado. como todas las democracias, a entregar fácilmente
la dirección moral e intelectual al todopoder del dinero, fué
de los primeros en sugerir a las jóvenes generaciones de la
América latina la necesidad imporiosa de una clase dirigente
escogida entre los mejores y más sabios ciudadanos.
Contemplaba la formación de una aristocracia constituida
por la selección natural de una eélite•, por la práctica de loe

mí.a nobles pansa111ientos humanos No estaba eu. su uooi611.

139

de la sociedad, ~!'-ª casta_ cerrada, pero sí de un conjunto de
hombres o famihas ergmdos en clase dirigente por su mérito
personal tan sólo. Ernesto Renán y Nietzsche se han ocupado
extensamente del tema, pero ni el sabio francés ni el filósofo
germano, han resuelto el problema de una manera más
elevada º. berro.osa que Rodó. Su concepción era de que si la
democracia aspirase a una aristocracia racional dentro de sus
filas, !endrfa que modificar sns métodos e íntii,'.,o espíritu. La
mala mterpretac1ón dada a la palabra ,igualdad, trae gran
confusión a las sociedades modernas, porque contraria las supremas leyes ~e la naturalez~. I,a noción de igualdad, tal co°:'º hoy se entiende e_n polfüca, debiera sustituirse por la idea
c1entífi_ca de la selección ?ªt~ral. Podemos tod?s ser iguales en
potencia, pero no en reahzac1ón, pues esta última depende de
otros factores que los decretos de la ley humana. Así vemos
hberal Rodó atacar el ,jacobismo,, cuando las circnnstanCias lo vu"l ven un odioso fanatismo sectnrio. La ocasión se
presentó cu~ndo el Estado quiso mezclarse en las cuestiones
de conciencia. Muy contraria a su ePpíritu era la manera brutal con que hoy día se ent~oni,~ a los mediocres, se persigue
a los que y~neran el pasaao y tienen por fuerza inspiradora
a la trad1010n y_ otras semejantes influeucias ancestrales. Estas
formas de con_s1derar las cosas graves y profundas de la vida
son, en defimtiva, las que les dan fisonomía propia a los países
Y, como tales . siempre que no impidan su progreso. debe~
apegarse a ellas. En este oentido. ¡cuánto más interesante son
los pafaos monárquicos que los republicanos!
Refinéudose a estos asuntos, escribía Rodó a una muy noble _dama de su pat~i~, modelo viviente de lo que fué nuestra
me¡or soc10da_d patnc1a, que el culto de los recuerdos del an
llguo Montevideo era todavía una fuerza de seleccion y de
cultura.
Abogaba por el libre despliegue de individualidades superiores, emancipadas de la tiranía abstracta del Estado. Efectivamente, la democracia no ha llegado a s~ edad de oro o, por lo
menos, alcanzado ese desarrollo armóeico que ha caracterizarlo a o~ros regí?'_enes_ del p~sado. Problema urgente es desmaten~hzar, espmtnahzar, s1 cabe la expreaión, al sistema democrático.
En este Y en otros problemas fundamentales para la socied~d. Rodó demostró tener un criterio muy per,wicaz. Ello Je
hizo el gran educador de las Repúblicas de hal5la castellana
Exp_uso, como este~, verd_ades vitales y magníficas. Por viví;
la vida herm?sa, vida dedicada la.mayor parte del tiempo a
las puras _actividades de la mente, se conseguirá, mediante la
demoora.c1a, ~n nuevo ideal de vivir. La ent.rada da &amp;d.ó -

•!

�f(O

RODÓ

LECTURAS Y OPINIONES

pollt\ca puso ~ la personalidad del e~critor bajo la faz de un
abnegado servidor de los más altos ideales. ~maba ~n la d~mocracia a una gran causa; por cuya realización hubiese sacrificado muchas horas de su activísima vida intelectual. Con un
perfecto sentido de la libertad y de la justicia y respetando el
derecho ajeno como pocos uruguayos puso su p_lu_ma_ y su actividad moral en la balanza de aquellos que reivmd1caban el
detecbo de autodeterminación contra el prestigio omnipotente
del Poder Ejecutivo. A pesar de las bermos_ísii1:as pala~ras
inscriptas en las no menos hermosas_ Co_nst1tuc1ones latmoamericanas, el presidente ahsorbe toda 1rnc!at1 va en asuntos de
Estado. Si aconteciera siempre que la primera mag1stratu~a
recayese en un gran patriota u hombre superior ello no sena
un gran inconveniente pero perteneciendo esta última a hombres audaces sin la debida preparación, el Gobierno, en estas
partes del mundo, puede calificarse de tiranía más o menos
disfrazada. Fué adversario del socialismo de Estado y de sus
falaces consecuencias. En la gran crísis que aun mantiene dividido al Uruguay, sacrificó su banca parlarneutaria y otras
posiciones oficiales por mantener a toda costa lo que sabia q~e
era lo justo y recto Preciso es recordar lo que este renuuciamiento importaba para su decoro personal, pues le ponla al
borde de una miseria dorada.
Desde ese momento se constituyó en el educad,,r cívico
la juver:tud uruguaya. Pocos bollarou este noble s~ndero. V1óse desterrado de la política y de todas las_ venta¡as que ello
importaba en países pequeños y faltos de mst1tuc10nes mdependientes para los intelectuales. Invitado a tornar parte activa
del partido oficial, hubiese respondida como Daute al tirano qu_e
le ofreció la vuelta á su amada Florencia, a trueque de su libertad de opinar: ,¡No! ¡Así uo! Después de todo: el aire es el
mismo en todas las comarcas; br1llan el sol y las estrellas en
todo sitio.• La soledad y el silencio que resultaron de su abandono político le determinaron a volver sus ejos hacia Europa
cuyas artes y literatura le eran tan caras.
_
.
En carta a un peregrino ingenio, selecto anngo suyo, Jul:o
Pique\, le expresaba cuánto le deprime la pobreza del medio
ambiente intelectual, dcs¡,rovisto de poderosos estímulos para su rica imaginación.
.
La esperanza de redimirse :' _si mismó, vale dec1~, dest~uir
su nostalgia pe!!, una nueva v1~1ón de la_s _c_osa~, le 1mpuls? a
viajar por tierras de belleza e mtensa Civ1hzaCión. El realizar
este anhelo fué su constante preocupación. Esta actitud de su
espíritu puso amargura en su corazón y sil~nci_o en ~us labio~.
Realizó su propósito cuando el semanario hterar10 argen\1120 cCaras y Caretas, le ofreció el puesto de corresponsal en

?e

Hl

E~ropa. El abandonar por vez primera el país de su nacim1e".to, parece haber despertado la silente admiración que sus
conc1.id~danos ten_ian por su genio. Una demostración espléndida tra¡o a la atribulada alma del más eminente hijo artísco del Uruguay, uu eco de esa estimación universal eü que
había de admirarse su nombre en lo futuro.
Fuése para no volver jamás. Triunfalmente, sin detalle álgun? que .pudiese ~nunciar su tan próximo fin, desapareció de
la vida de la A ménca latma, rodeado del más desinteresado
carifio y de la más ardiente admiración
_ ¡Q~é grau satisfacción habría •entido su alma de tan exquisita simpatía para el valor ajeno!
.
Comenzó su peregrinar cultural por Italia, la bienamada de
!)Oetas_ y artistas. Ello_ se tradujo para las letras, en el bello
hbro titulado «El cammo de Paros•. Divíclese en meditaciones
y andanzas. ¡Viaje de asombro y de misterio. de melaucolico
tr~scendenta_lismo, iba a ser éste! Se nos presenta aquí el viejo
mito alegórico que enseñaba en el clásico pensamiento el
tra~scurso in?l_udible de las cosas y de los hombres. ,¡Bea'uté
obhge,/ ¡Que mte □ sas las horas, las últimss horas en su fantástico andar autes las sugestiones estéticas rle Florencia de
Homa, ~e Bolonia, TJvoli y Nápoles! En Palermo, dond~ el
Cielo es mmensa turqueza, donde el espíritu helénico aun flota en ruinas y se detiene a menudo en cuerpo humanos halló
Rodó su muerte el día2de Mayo de 1917.
Réstame_decir, pa~a cerrar este breve ensayo, que Rodó po •
seia las me¡ores cuahdades del hombre latinoamericano, unida
a esa seriedad de propó,ito e integridad moral tan hondamente
car~ct~rística ole! castel(ano de antallo. Su recuerdo nos inspirara srnmpre reverencia y respeto por la belleza intelectual.
Vivirá entre nosotros, mientras el pensamiento sereno, engarzado en arte supremo sea una fuerza para nuestro desenvolvimiento.
Su gran mérito estriba preferentemente en que fué un homtre cuya conducta pudimos admirar tanto como su exquisito
arte del decir.

La moderna literatura chilena
En ErJ HERALDO DE LA RAZA, hermosa publicación mexicana que se
propone la amplia libertad y unión Hispano-Americana; aunque empleando la.a palabras de Bolívar: Si la 11atumleza .-;e opomi luchnremo,; contra ellay haremn.~ que nos obedezca, hemos leido esta. inte1·esante crónica de fütfael Cor.onel-:---4 11ien se graduara en Chile y deja1 a unida e.u inquieta
personahdad mtelectual a la propulsión literaria chilena contemporánea.

�LECTURA Y OPINIOUES

RODÓ
Por los c"mpos de Mn,.tiel fué el manojo de poemas que Coronel hizo
imprimir entre nosotros. Y en su patria, Ecuador. ha dirijido iD:lpcr•
tan tes revistas literarias y de art11, de las que recordamos Renovacwn Y
publicado otros libros que ignoramos su contenido.
.
Por la juventud de su labor pertenece a la pléyade que tiene su cumbre en el malogrado :Medardo Angel Silva y en la cual peroran: Escudero
Moscoso Vicente de la Cuadra, Ernesto Novan. Cama.fio, González Arbo-

leda G~raicoa los Carrera Andrade, Pino de lcaza, Humberto Fierro,
ColÓn Serrano Yde los que se vinculan a la tendencia analista Luis ele la
Jara y Rafael Coronel, este último, divulgador de la cultur~ nuestra con
un ahinco y entmiiasroo tal, que algún día los escritores chilenos habrán
de agradecérselo.
.
El trabajo que copia.mo:9, es ya una garantía más, que comprueba
tamente rruestra predicción.

JUS-

En 1912, Armando Donoso decía, en Los Nuevo,: "Actualmente la literatura chilena representa un entidad, si no
vigorosa y con caracteres autóctonos impercederos al menos
un esfuerzo perdurable nacido de una asimilación ordenada y
de cierta tranquilidad consciente de progreso que, a pesar de
las muchas sacudidas, acabará por cristalizarse al fin su magnifica flora de ensue!io y de penaamienk".
Con los a!ios transcurridos, ese momento ha llegado. La lite.
ratura actual chilena, es tal vez una de las más fuertes del Con·
tinente.
La novela, el cuento, el teatro, la poesía, la critica ya no son
simples ensayos. Por el contrario, hay firmes autores que
han ido a la vida misma como a la fuente de las más puras
inspiraciones, de esas que están sobre loa caprichos de la moda.
Menéndez y Pelayo asentó injustamente la sentencia de que
Chile es únicamente un pueblo de historiadores .
Esa opinión que fué un tanto despectiva ya que no dijo precisamente que era de historiadores, sino de historiógrafos, ba
sido plens.mente refutada por el tiempo.
Si tiene bistoris.dores buenos y de tanto prestigio como los
Amunátegui, loa Barros Arana, los Toribio Medina, los Ernesto de la Cruz, entre los más modernos-, Cbile no carece
de artistas de verdad.
Junto a músicos de primera línea como Humberto Allende,
Enrique Soro, Alfonso Leng; junto a pintores tan grandes como J nan Francisco González , Rebolledo Correa y otros; hay
poetas, novelistas, cuentistas, escritores dramáticos dignos de
hourar a cualquier pueblo, y no de los nuestros; sino de los de
la más avanzada cultura.
La renovación lírica iniciada con Pedro Antonio González,
en compañia rle Bórqnez Solar, de Cabrera Guerra, de Francisco Contreras , de Diego Dublé Urrutia, ha dado nua poesía
maciza.

143

_Los iniciadores de la lallor formaron el tronco y ahora por
millares de ramas robustas se alarga horadando el cielo el árbol lírico, nacido bajo la Cruz del Snr.
'
Mnch,;s son los poetas; cada uno con temperamento distinto.
Unos provocan grandes disensiones; otros son adorados y
leídos. con vehemencia; pero tan artist"s son los unos
como loa otros. Lo que sucede. es que los disentidos, los novísimos, tienen complejidades, refinamiento no'\iempre accesibles a cualquier lector.
Sin embargo esta puede decirse que es la falange lírica actual; en primer lugar los mismos de la iniciación qne siguen
renovándose eternamente, como si en su subconciencia fuera
nn motor inca1:1sable el grito dinámico de D'Annunzio, de renovarse o morir.
Luego vienen; Pezoa Véliz, el poeta chileno de todos: poeta
d_e Alma Ohi011a en qne _la expresión e,s completamente americana, esencialmente chilena y en qne en el alma misma, la
":'édula es chilena; Víctor Domingo Sil.va, poeta con tendenmaa a la revolución social: corazón lleno de miseri~ordia para
co':' los humilde~ y los miserables, para las carnes de explot~c1ón; y luego sigue Ernesto Guzmán, poeta de selección, ma?IZO ?e filo~of!a y C?Yº verso ea un perenne descubrimiento
11;1ter1or; Miguel ~ms !locuanl, de estrofas de armonía wagne~tana y. cnya pupila sigue encantada los matices del mar, del
mmenso ~ar; Manuel Magallanes Moure, poeta de suavidades,
de plegarias de amor sentidas en un lento crepúsculo; Jorge
~onzález Bastiaa, el de Misas de primavera, poeta muy delicado, no descendrnnte, amo hermano de Juan Ramón Jiménez; Cárlos Mon&lt;laca; poeta de elegías supremas y que cuando
llama a su madre es trágico, inmenso; Lagos Lisboa, poeta
que canta las noches lunadas de la provincia el fuego familiar, el gato, el perro que se ovilla, los parro~es chilenos; Ped~o. P_rado, FOe_ta como Paul F01t el de los Psalmos, poeta de
d1vm1dad, de ritos secretos y qne ha dado al Continente sns
mara".illosos libros: Los pájaros errantes, La casa abandonada,
ios diez y que acaba de producir sn poema A/sitio, al que
Leng ha puesto nna majestuosa partitura, así como anteriormente Prado puso sus Acotamo11es líricas a las complejas Dotoras de I,eng; Alberto Moreno, el Bandelaire chileno· Daniel
de la Vega, poeta de sencillez, de suavidad: el más ad~rado de
todo el público sentimental de Chile qne todos los poetas: sus
libros La música que paso, Los momentos, Las montañas ardientes, han sido seguramente los más leídos de la literatura
c~ilena actua\: e_s un poeta de bl~ncura, de suavidad y también es varoml, mtenso, fuerte, interrogador al misterio; Ga-

•

�•
RODÓ

briela Mistral, con sus dos fases: la del alarido infinib en sus
Sonetos d,e la Muerte y en todos los poemllB del suicida y la de
los poemas nevados, sollados para los ni!los, en que babia del
vellón de las ovejas, de la nieve, de los prados de las casitas
blancas de los pueblos, de los nidos tibios de los pájaros; Jor•
ge Hübner, Angel Cruchaga, Max Jara, Pedro Sienna, Juan
Guzmán, Gómez Rojas, Juan Ega!la, Raimundo Echaverría,
Roberto Meza Fuente• y Segura Castro, uno de los más raros
poetas chilenos: poeta intenoo y que ba tenido el oído atento
a odiosas sensaciones, a terribles ideaciones ...
Y no están todos ... ¡Qué van a estar! Son tantos y no se
ha nombrado todavía a Vicente Huidobro, más apreciado en
el resto del mundo que en su misma patria; a Eusebio !bar,
a Alberto Ried, a tantos ...
Y esto dentro del lirismo más puro, porque criollistas intensos son: Augusto Winter, Samuel Lillo, Orrego Barros,
Carlos Acuña y Verdugo ('avada.
¿Qué decir de los novelistas?

•

Eduardo Barrios ha realizado una labor que no sólo se
aplaude en ambas Américas, sino ya en Espa!la y en el resto
del mundo. Es el autor de El niño que enloqueció de amor,
de Un perdido y últimamente de El hermano asno. Según una carta que acaba de escribirme, veo que acaba de celebrar un contrato con la Sociedad General de Librería de
Buenos Aires, por el cual la Sociedad le compra el derecho de
reeditar, por toda su vida Un perdido y El hermnno asno;
con una gran remuneración y abundante difusión. También
en estos días se está reeditando en Espafla l!.l niño que enloqueció de amor, y una revista yankee le ha contratado la
próxima novela, para publicarse primero en ella por 250 pe
sos chilenos, la página .
Para llegar a ese momento, es porque Barrios ha triunfado
plenamente y porque su literatura sincera, intensa y tan chilena, ha repercutido hondamente en el público.
¿Más novelistas? Rafaal Maluenda. el de La sfñorita Ana,
aunque más vale es el más atildado de los cuentistas. Fernando Santiván, el de La Herhizada, y Labarca ... Víctor Domingo Silva, Januario Espinosa, Orrego Loco, Yáñez Silva,
Gatica Martínez y otros. Eu el teatro forman la espina dorsal,
por ser los escritores más fuertes: Eduardo Barrios, autor de
Lo que niega la vida, Los mercaderes en el templo y Vivir, y
Acevedo Hernández, poderoso temperamento de artista realista, que triunfó plenamente con su obra Por el atajo.

CAMINANTES
APUNTES l'A.ltA U N
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LECTURAS Y OPINIONES

145

Armando Mook, cuyas obras se han aplaudido en Chile y la
Argentina, principalmente a la representación de Ieabel Sandoval.-Modas; y Yátl.ez Silva, aunque discutido y víctima de
odiosidades.
Shanty exlrenó también con mucho éxito dos obras, lo
mismo que Lautaro García
Saineteros muy graciosos y que saben del manejo teatral
son Cariola y Frontaura
En el cuento, en lo narrativo, seguramente es donde la literatura chilena ha alcanzado su mayor fuerza.
Rafael Maluenda. cuyo v'olúmeu editado por Los Diez, fué
un éxito rotundo; Mariano Latorre con sus Cuentos del Maul9
y con Cuna de Oóndo,·es. Latorre extrenó también La Sombra
del Ooserón y es autor de la novela Zurzulita. Januario Espi•
nosa, fuera de su Cecilia, novela. ha eacrito cuentos muy
chilenos Federico Gana, el de Días de Campo, Baldomero Lillo el de Sub-terra y 'fbompson y muchos más.
En la crítica se destacan Armando Donoso, Félix Nieto del
Río y Hernán Díaz Arrieta, que por otra parte es autor de
una novela bellísima: La sombra inquieta.
·
Por esta rápida sucesión de nombres, de los que faltan
muchos, se ve el avance compacto del arte chileno.
Los chilenos, tanto dentro de su casa como en el extranjero,
siguen cultivando su jardín lírico.
Todos los nombrados están como si dijéramos a la sombra
del caserón, nse.ndo la frase ele Mariano Latorre; ainembargo
cuánta labor de artis&lt;as hacen también en el extranjero: Juan
Guzmán Cruchaga, el poeta de Ghopín, de La mirada inmóvil y de dos buenas obras teatrales; Arturo Torres Rioseco, autor del libro En el encantamiento, a quien ha saludado Brenes Messén como a uno de los grandes portaliras del
continente; Francisco Coutreras, cuya labor en el MERCU6E
DB Fu,NCE es de todos conccida y aplaudida.
Conlreras con Blanco Fombona, el duro venezolano, es el
que ha revelado a Europa, nuestro continente.

ACUSE DE RECIBO: CUBA CONTEMPORÁNEA, revista
, mensual. La Habana, Cuba.- LA INFORMACIÓN, diario.
Santiago, Rep. Dominicana.-EUBOPE, revue mensuelle.
París, Rep. Francaise,- MEBCURE DE FRANCE, revue
quinzenalle. Paris.-NUESTRA AMÉRICA, re1,ista mensual.
Buenos Aires, RBp. Arjentina.-EDUCACIÓN, revista mensual. Santiago de Chile. - 11:L SIGLo, diario. Los Angeles,
Chile,

�RODO

146

LOS LIBROS
LA PUERTA,

LECTURAS Y OPINIONEe

Letras Chilenas

versos de Rubén A z6car. Prólogo de Arman·

do. Zegrí.
Chile pasa en estos momentos por un período de franca
decadencia literaria. No nos faltan los poetas, los novelistas y
cuentistas. Lo dificil es encontrar buenos poetas, buenos novelistas y cuentistas. Y a esta espontánea aparición de literatos
ha sucedido como lógica consecuencia una abundancia de )i.
bros; malos por supuesto.
¿Qué tenemos después de los consagrados: Baldomero Lillo,
Santiváu, Latorre, Federico Gana y otros? De los poetas-excee·
tuando ciertos nombres ya definidos-vale la pena nombrar alguno? ¿Y la critica? Fuera de Armando Donoso que es justipreciado en Hispano ·Alllériva, nada podemos nolllbrar El
estudioso, el espiritu de sentido recto y orientado firmement~,
parece que no es fruto de esta tierra. Y es tal vez lo que nos
hace más falta para poner atajo a esta desmedida eflorescencia
de escritores que poco y nada valen. Para situarse en un verdadero sentido crítico en Chile, hay que juzgar negativamente

"".

Breves anotaciones que he hecho al leer casualmente un libro
de versos: La puerta, de Rubéu Azocar, y que es preciso sellalar cuidadosamente porque este escritor va como representante
intelectual chileno al extranjero.
Quien lea este libro. desde luego de sugerente título, ten¡¡a
la seguridad que muy poco encontrará en él. Empezará el volúmen, lo concluirá y como para comprender lo releerá, pero,
nada le será posible desentrafiar. Hay allí una puerta que con ·
duce al vacío; puerta que chirria muchas veces, que hace sonar
la aldaba, que se cierra y abre y nada más. Es decir, una
puerta como todas las puertas: vulgar hasta cierto punto. No
tiene la excelencia de dejar ver panoramas en que uno pueda
llenarse de cielo, tierra y a:ar; en suma de vida. Muchas veces
aparece un extrafio y harmonioso ritmo que se pierde luego
con el ruido desmedido que hace la puerta falsa.
Rubén Azócar, ha querido evocar momentos pasados; un
trozo de vida humana que se ha arrancado por la puerta, pero
le ha faltado la emoción y la sensibilidad y por sobre toda otra
cosa, ser poeta. Se ha olvidado de aquello del autor de Casia
de Hidalgos: ,Lo que natura no da, Salamanca no lo presta,.
Lástima que se pierdan así esfuerzos errados, euando tanta
falta nos hacen en otras actividades. La literatur11 no se entrega 11. cualf!.uier hombre que atraviesa la senda.

Los
Los

BECRET08

MINI•:raos

QUE DIVULGA

DE GUERRA,

UN

BECRETARJO

H7
PRIVADO

DE

por Oolitmbano Millas.

El senor Millas nos anunciaba una obra sensacional. Grandes revelaciones que el público esperaba ansioso y que al través de un libro serían documentos formidables para formarse concepto de políticos y hombres que actúan en las altas
oficinas de Gobierno. Y en esa inquietud aguardábamos nosotros también Los secretos q1te divulga un secret1n·io privado
de los ministros de G11erra. Y se llega a la conclusión de que
este volúmen es ameno, entretenido por muchos conceptos;
que quiere ser furibundo en ciertos momentos y transformarse en anatellla y juez implacable. pero, que siempre y al fin de
cuentas no deja de ser un libro grato y ligero.
Los ministerios son fuentes inagotables de observación; de
claros estudios psicológicos. Puede mejor que en ninguna
parte estudrnrse allí, las falsas personalidades, los mentirosos
d~ profesión y ese caracterizado tipo: el arrivista. Una pluma
fuerte y penetradora en semejante ambiente podría hacer suya toda esa comedia oficial.
El libro del sefio~ Millas, sin ser un acto de reivindicación,
ea un libro que hitce bien. Porque es preciso que se propale
mucbo, lo que todos ven en los Ministerios y que los ciudadanos electores se formen juicio cabal de las personas que a eu
nombre van a ocupar un sillón en la Cámara o una cartera de
Estado.
Oportuno el sefior Millas que después de prestar por varioi
anos sus servicios al gobierno, le regala con un libro que muchos creerán indiscreto, pero, que no deja de ser saludable y
beneficioso.
A. C. P.

ACUSE DE RECIBO: CARTAS Y POESÍAS INÉDITAS D11 DON
NARCUiO ÜA.MPILLO Y Co&amp;REA, 01&amp;1010A.a A noN EouA.xno DE
u. BARRA, publlcadas con un prólogo, por Leonardo Eliz.-OoJ.
por Blanca Vaníni Silva de Lagos.-DEsopor Gabriela Mistral.-LA ToRRE, por Joaqutn Ci,
fuentes Sepitlveda,
PAN-AMERICANA,
LACIÓN,

Letras Hispano-americanas.
ÁNFORA SEDnNTA, poemas de Rafael Heliodorn Valle. Ilmtra·
ciones de Gregorio Fernández LMesma. (México)

Entre los López Pineda, Joaquín Soto, Julián Cáceres, Jorge
Zepeda y algunos otros, se destaca con precisión en la literatura
b.oud urella, la personalidad poética de Rafael Heliodoro, Valle.

�148

RODÓ

LECTURAS Y OPINIONES

Contemporáneo de Luis Andrés Zút1iga y Ramón Ortega,
por afinidad de intención más que por continnidad, talvez del
último, tenga el autor de Ánfora Sedienta,, alguna fragmentación de su tildada exquisitez.
Catedrático, diplómata, muy vinculado a la propensión cultural mexicána, en donde vive y cultiva su sensitivo castillo
interior, lleva publicado prosas y poemas de , ¡,asión, amor y
sacrificio,: Et Rosal del Ermitaf!o y Como la luz del, Día,
Este libro suave, carit1qso, exacerbadamente amoroso: .Anfora
Sedienta, es el tercero que aporta a la cultura de su patria
e Hispano-América
Aunque no está el poeta en toda su amplitud-conozco mejores poemas suyos no compilados en este volúmen-,Ánfiwa
Sedienta, trasunde a una excelsa sencillez; encantadora sencillez muy distante, cnanto pnede hacerlo un poeta, de la llamada vaciedad.
Un detalle que le salva y del cual no abusa demasiado,
Además es sensible. Y como no ostenta deformaciones de
palabras, hasta el poema menos interesante se hace plástico,
ligativo, liso; una lámina finísima de cristal vibrando al impulso de la más mínima sensación evocadora. No hiere. Cubre de
emociones, perfuma. Siente, palpita por la ansiedad desconocida de su sér interior:
En el jardín corazonal yo siento
una insaciable sed de mariposas
de las que estruja con su mano el viento
rAb, de mis mariposas azulina!:!!
¿Mi corazón? Lo que yo tengo es rosas!
¿Versos? Yo tengo rosas sin espinas!

Éxtaeis H1,1,milde, reza otro d~ sus anhelos: la intensa vibración por realizar un snet1o que se traduzca en un empet1o
simultáneo:
que leamos loa dos el miámo libro
y BJfiemos los dos el mismo suefio ...

•

Primoroso para los recuerdos, aflora sus at1os mozos y el dese sosiego de su alma infantil. Llega hasta los niflos con una
Canción de cuna, marcadamente paternal:
Dice el hada blanca: c¡Ya va a amanecer!
Duérmete, ninito, que tengo que hacer!,
El hada azul dice, meciendo la cuna: ·
e Repica su clara campana la luna ..... ,
Y el hada más negra que se p;uede ver:
cAllá está la luna comitmdo aceituna!
J)uérmete que mueho tenemos que hacerJ •

149

Y hasta coloca, maestramente, su nota de amargor:
La luna creyendo que ya amaneció
llegó muy apénas rozando el cristal:
cA dec·irte manda la Vírgen María
que la Vida tiene e-u gota de sal.,
. ,Despierta mafiana, pero poco a poco;
con.todos la Vida tiene algo que hacer ..... .
¡Duérmete niñito que ya viene el coco!
¡Uuérmete, que un día ya vas a saber!•

Así el poeta de esta Ánfora Sedienta; creedor en la idea todopoderosa y de ,la diadema crisoelefantina que en la cabeza
lúgubre reposa,, y en cuyo corazón ha florido un rosal de rosas sin espinas ..... ,
EMIUO

COURBET,

ACUSE DE RECIBO: AGUA DEL TIEMPO, poemas nativoe y
otros poemas, por Fernán Silva Valdés,
/

LAS EXPOSICIONES
Tótíla ~lbert
He aquí el nombre de un · gran artista chileno que, hasta
hace poco, era un desconocido en su propia patria, y que, sin
embargo, en Alemania, como discípulo de Metzner, con un
vigor extraordinario y una sugerente originalidad se ha colocado a la altura del maestro. y, hoy, por la misma crítica eu;
ropes, comparte una reputación al lado de Eodín y de Menstrovic en la escultura.
En una exposición fotográfica de sus obras abierta en el Salón de Honor de El Mercurio con algunos ejem piares de pequet1a talla en bronce, ha sido dable apreciar su personalidad
modernísima como escultor, llamando poderosamente la atención el movimiento plástico de sus modelos y al mismo tiempo la novedad de éstos.
Bien, por Tótila A.lbert, que silenciosamente, laboriosamente, ha prestigiado a Chile en el mundo del arte escultórico,
Arturo Valdés Alfonso

Nacido en Santiago el 8 de Diciembre de 1893, ha muerto
prematuramente en Berlín el 1.0 de Septiembre este original
pi11tor chileno, en cuyo estilo y colorído era único e incomparable.

�160

1t O D Ó

LIBROS CHILENOS JUZGAUOS EN EL EXTERIOR

Hoy. recién, con Tótila Albert, se dan.ª conocer al público
sus últimas telas que acusan el desenvo! vim1ento de una gran
personalidad pictórica, de una gama brillante y de una fact_n·
ra de grande moilernidad.
·
.
.
Su exposición no puede haberse hecho con mas aCierto,
junto con la de Tótila Albert, pues, con él, representan dos
grandes valorew en el mundo qel arte moderno. Lamentamos
que se haya malogrado antes de llegar a la cumbre que le
esperaba.

O. O. N.

EL N1Ño QUE ENLoQuEcxó DE AMO&amp;,

-Prólogo de Vicente A, Salaverry.

por Eduardo Barri,s.

La novela hecha en primera persona es la que más se presta para las grandes realizaciones, porque el e yo• goza de una
libertad de penetración, observación y pensamiento, indispen•
sable cuando se quiere alcanzar la calidad humana requerida
por el libro de nuestra época tan dificilmente obtenible en
tercera persona.
Así estamos viendo que todas las grandes creaciones nove•
!escas del momento presentan la forma subjetiva.
En una novela construida con los moldes del XIX, donde
impera la tercera persona, el lector de ~hora se empella, casi
siempre en otear más allá de la creación novelesca en busca
del autor que la fraguó, para establecer paralelos y, haciendo
ejercicios de adivinación , forjar contradicciones o coinciden•
cias que no tienen por qué existir en la mayoría de los cusos.
En cambio, la novela en primera persona la busca el lector
casi como una confesión - aún a sabiendas de que no lo esporque, ¿a quién no le agrada un poco sentirse confidente? Y
tal circunstancia brinda al autor una especie de secreto avoc•s, bajo ·el cual puede realizar concepciones atrevidas, inaJ.
canzables de otra manera: buceos psicológicos gracias a los
cuales su obra cobre el máximo de eficacia.
Ya heruos hecho mención en estas páginas de una gran novela de Eduardo Barrios, El hermano osno, cuya forma obe•
dece a este principio constructivo. El niño que enloqueció de
amor conserva el mismo método, caro al autor, dándonos la
visión de nn alma infantil torturada por el divino Dios, con
su inconsciente crueldad, hasta el más riguroso extremo.
No se sabe qué ponderar más en El niño que enloqueció de
amor, si la honda observación revelada, sn fina psicología, o
el amoldamiento perfecto del estilo al tema dando una acabada;realización arquitectural. Desde cualquiera de estos trea
puntos de vista que la obra sea mirada, no hay lugar a obser•
vaciones de fondo.
Su misma limitación, por otra parte, que habría contribuido en manos de menor experiencia a tornar borroso el con•
juuto, ¡¡recias a la •intética facultad pict6rloa de Barrios, que

�151?

RODÓ

NOTAS Y COMENTARIOS

ya hemos perfilado y realzado al tablar de El hermano amo,
contribuye a perfilar el cuadro, haciéndolo neta y brillantemente visible en todos sus elementos, lleno de plasticidad, movimiento y vida.
Como pruebas de observación tenemos el planteamiento de
las cuestiones que a veces vienen a la pluma del pequeno protagonista, cuando su conciencia infantil tropieza con el muro
de lo. insoluble. ¿Por qué lo quiere tanto Don Carlos Romeral? ¿Por qué simpatiza tanto con el anciano? ¿Por qué le pegó la abuela cuando sorprendió una conversación de ella y su
mamá a propósito de Romeral?.. Y las explicaciones que nos
dá de sus sensaciones caaa vez que Angélica llega de visita.
Y su alegría y cbarla sin fin cuando puede verla todas las maf\anas durante unos días ...
El equilibrio de la realización formal para guardar el balbuceo infantil, la incoherencia de pensamiento, primero, y más
tarde la obstinación, la idea fija, que constituye el punto de
partida de la locura, es demasiado patente para demostrarlo:
y es un magnífico ejemplo de la estética de Barrios, que compartimos, para quien ,cada tema exige un estilo de composición y forma verbal.,
• En cuanto al trabajo psicológico, todas sus figuras son tan
humanas que creeríamos haberlas visto en alguna parte, a
poco que miremos hacia nuestra nifiez si hemos sido linfáticos o sentimentales, y en nuestra educación ha pesado el amor
ogoísta de las madres que todo lo temen por sus hijos y as!
hacen el mayor daf\o: el de no ponerles frente a la vida-después de haberles dado los elementos primordiales de la lucha,
claro está - para que aprendan con la experiencia-única
maestra eficaz-a defenderse de sus acechanzas y sus peligros.
La persistencia en la obra de Barrios de condiciones que
hacíamos resaltar en El hermano asno, y más que nada, eu
manifestación bajo otros medios tan distintos, nos hace ver
que no estábamos equivocados empleando el tono que empleamos al tratarla en aquella ocasión.
De lo cual nos alegramos, no tanto por el acierto nuestro
cuanto por la satisfacción del encuentro, que deseamos sea
frecuente.
EMICIO

(De

N:osoTaos

de Buenos Aires).

SUAREZ, CALÍMANO.

Abe! Rey en la Universidad
Grande ~a sido el acierto de nuestra Universidad al llamar
para que dicte un curso de filosofía a Abe] Rey. Hoy, estos
prob!emas mentales constitusen un anhelo de toda la bumautdad, y pueden considerarse como una necesidad del mo•
mento. Así, no es raro entónces que, los más elevados centros
cultur~les del mundo, invit_en a .sabios e ilustres profesores
extrai:i¡eros .para 01r sus disertaciones, constituyendo el intercamb10 de ideas que reclamos constantemente.
Abel ~ey, que es un divulgador consumado y un claro expositor, representa esa faz del espíritu francés caracte.
rizada por una razonadora conciencia crítica y abierta ampliamen!e a todas las corri_entes; tolerante, serena para llegar sin
apas10narse a las soluc10nes de los diversos sistemas filosóficos
La Uni.versidad debe_ sentirse hoy hom;ada de poder oír en
su paranmfo a un sab10 como Abe] Rey, que sin duda elevará n~estra mísera cultura filosófica y hará que en lo sucesivo
nos mt~r~~em?s por :estas materias que contituyen la base
de la CJvihzación contemporánea.
La obra de Rodó en Chile

En nuestro país en donde se lee tan poco y en que el libro
sólo constituye tesoro par~ algunos, se tiene la desgracia de
d_esconocer a nuestros escritores, los de nuestra propia Amé-

rica.

Y si decimos ésto, refiriéndonos al desconocimiento completo de la obra de Rodó, nada digamos de las de Martl, Varona, los García Calderón, Blanco-Fombona, Ugarte, Caso, los
hermanos Hemíquez Uref\a, García Godoy y tantos otros qae
representan nuestrn único patrimonio de incalculable valor.
A Rodó, que es un maest~o, pct exce1encia, la juventud lo
desc?noce, y lo que en ~éxico y Argentina por ejemplo, es
man¡ar p~ra todas las bi.bhotecas, aquí constituye algo raro
Y hasta merto punto exótico. Y Rodó no debiera faltar en ninguna biblioteca.
Nos interesa hoy más que nunca; la juventud debe tenerlo
constantemente presente, Que esa ha sid&lt;n1uestra idea al

�:RODÓ

NOTAS Y CóMENTAR!OS

fundar una revista que propicia por sobre todo,. la unificac/ón
espiritual de un continente cuyos países se desconoce~ y difaman y en quienes un empuje de r~za lo~ llama a umr~e.
En la difusión que bagamos del hbro orientador y ammado
de un amplio ideal está el porvenir de América. Por eso reclamamos el conocimiento intenso de nuestros hombres que han
luchado no por un anhelo presente, sino por una gran cruzada
que ha de concretarse en el porvenir.
,

empezado a funcionar -eran una necesida&lt;l de incalculable va•
l~r. Hor, corre por todo el país _un anhelo de estudio y perfeccrnnam1ento al que e~ necesar10 cooperar. Las Universidades
t1e~e?- el deber de abrir sus 1mertas a esta nueva emancipación
espmtnal, y porque la Universidad Católica ha sabido en tod9
momento guiar y estar despierta para levantar opinión la
aplaudimos.
'

155

Un ofrecimiento de España.
Música Chilena

Al hablar de música chilena aguijoneados por los últimos
conciertos-hay que hacer dos negaciones: falta en nosotros un
conjunto musical homegéneo y fuerte, y n? tenemos para grande• audiciones populares, uu local ampl10 y adecuado Dos
grandes males, que sin extirparlos uada podremos hacer por la
cultura del pafs.
Músicos y compositores i:o nos faltan. Leng, Allende, Soro
Bisquert, etc., nos ameritan elocuentemente y dondequiera q_ue
vayan teudrán sin duda gran púbfüo que los escuche y crítica
presta para aplaudirlos.
_
.
La enseflanza musical del país ha sido descmdada en su conexión que debe tener con las masas y no es raro entonces qne
la muchedumbre nada comprenda en esta faz de la cultura.
Sin dejar de reconocer la labor de nuestro Conservator10 es
necesario decir que no ha cumplido en toda su amplitud la misión que corno establecimiento educativo le corresp0nde.
Los últimos conciertos nos han dejado de relieve múltiples
deficiencias que poco a poco iremos eliminando y que muy en
cuenta deben tener los organizadores de estas grandes audiciones que tanto bien reportan al adelanto espiritual del país.
Los cursos libres de la Universidad Católica.

Demás está decir que la Universidad Católica con honrar ~l
país honra a América. Preocupada constantemente de d1fund1r
la cultura y encauzar sus normas de estu~io _dentro de los últimos adelantos pedagógicos, es el establemm!erito q~a t:oás eu
tensión tiene sus actividades. Sus conferencias per1ód1cas y
charlas literarias continuas, le dan ese carácter que debe alcanzar una Universidad: ser el alma mater de una nación.
Ahora sus cursos libres no vienen más que a reforzar ese
plan que la dirección del es(ablecimiento se ha p_ropuesto: ser
en todo instante un venero rnagotable de expansión cultural.
Los cursos de Filoso fin, Historia, Literatura ete.,-que ya han

Todas las repúblicas de América Hispana, tietien entre las
_facultades madrilefias becas que fueron concedidas, euatro
atlas há, para los más aventajados alumnos de cualquiera cátedra universitaria de este continente. De ellas, el otorgamiento ?ficial -ha dispensado para fJhile, tres, que pueden ser f/lTO·
ree1das por los estudiantes de las distintas facultades de la
Universidad del Estado, o por pintores, escultores o músicos·
es decir: facilidad para propender a la solidaridad de raza'
como a la ascensión cultural de nuestros medios al mism~
tiempo que a la mayor hermandad de sensibilidad originaria
y cuyos nudos hacia la Madre Patria, se intensifican así de una
manera indiso!uble; ?ºn una protección material de 5000 pesetas al afio-srno existe desacuerdo entre los datos proporcionados y los hechos reales-, que aseguran al alumno su estada
en ésa,. sin ~.ás desembol~o . para el Fisco, que µná insignificante d1sposw1ón gubernativa y el trasporte correspondiente
que muy bien puede ser de · tercera clase o a lo sumo de
segunda.
¿Ha sabido nuestro gobierno educativo aprovechar debidamente 'esas demostraciones de atracciéu constante que nos
vinculan hacia Espafla?
Camilo Morí que acaba de tornar de,pués de una media docena de meses, más o menos, ha sido el único que ha corres•
poudido al ofrecimiento citado.
Y, no hay más en el lapso de cuatro afias ...
¿Qué carecemos de individuos aptos para ocupar esas becas?
Cabe preguntar, eutónces; ¿y qué es lo que producen nues,tra~ ?áte_dras universitarias? ¿Son hombres para quienes la vocamoc rige desde la pubertad, o estudiantes para llenar asientos y lucir un título sin razón de ser?
O es que, los guiadores o mentores de nuestra cultura instructiva, lo ignoraban?
- Necesitamos de juventudes que absorban de la renovación
extranjera el método, rara poderlo aplicar a nuestro medio.

�166

RODÓ
NOTAS Y COMENTARIOS

Porque si dtsde un principio, hemos pretendido igualarno_s a
quienes nos trajeron civilización; lógica resulta la pr~t~ns1ón
de eterno y constante igualamiento. Toda vez, _sí fac1hdade•
como esta que dejamos anotada, lle'?"ªº al_ entena de H!spanoAmérica hacia el ferreno de la cons1stenc1a sesuda y bien ordenada.
• d
f ·
Si no se quieren enviar profesionales_ titul_a os a per eccwnarse
a Espafla-¡ah, la pasión por las Umvers1dades _del resto de la
Eurol'a y América del N ortcl-;- ;_ déseles oportumdad, a_l ~énos,
a los pin toree, esc~ltores !' _muswos, que-¿por qué no?. se es_
tan pudri ando 'de 1mprec1s1ón y vetustez entre_ las cuatr~ pa
redes de una Academia que dista mucho, qmzá demasiado,
de la corriente moderna que vibra en la acción de cad~ artista
que mafíana ha de aportar su contingente a la propensión cultural de su país.
·
y al pretenderlo 0 procédase con cautela, con mucha, con
perspicaz cautela. P orque-para colmo-e":iste grande engalío
tras la apariencia artística de nuestros artistas... .
Así demostraremos a los que nos ofrecen perfección, que_ ~l
mismo tiempo de llenarnos de la emoción más pura_-la v1s1tación de la tierra de nuiistro abuelos nos la propo~~10nará-,
reconfortaremos los ánimos, el entusiasmo y el espmtu ...

El poeta Oárlos Oasassús N.
El conocimiento hacia Oasassús, tenía entre nosotros cei;ca
de un lustro o algo parecido. Mediante el recordado mensuario Siembra,' a cuya redacción perteneciera, nos _atrajo más
visiblemente. Y ahora, tras el éxito suyo en la s~s1ón del ~teneo de Santiago, ante el cual representa la misma entidad
portena de la que es fundador y cooperador; nos puso frente
a él solicitándole para la obrn que tratamos de concretar en
acción por todos los medios posibles.
.
.
Oárlos Oasassús, que siente el Arte, como_ la m~m!eslamón
a la cual dedica sus energías; nos ofrecera penó_d!camente
anotaciones marginales s?bre las reciente~ exposw101_10s de
artistas chilenos y extranJeros; llenando ás1 una necesidady desinteresadamente como todo~ los que en, tor~o a Rooó peroramos-; que para el acercamiento d~ C?mple.a revista moderna, a esta publicación hacía_falta prmmpal.
Todavía quedan muchas secc10ues por implantar. No escasearán, estamos seguros, individuos que co~prendan _IB;les
circunstancias y, como este poeta portefío, satlsfag~n sohc1taciones originadas por el grado de cultura, que Chile, poco a
poco, irá reclamando.

157

La extensión cultural del Liceo de Valdivia.

Las provincias eatán respondiendo con suma oportunidad
al momento de renovación que hoy ·se inicia en el país por
medio de revistas, disertaciones y en suma por una cruzada
de elevación cultural. Cada pueblo quiere reunir en un eólo
núcleo sus espíritus selectos y cooperar de esta manera al pe·
rlodo franéo de comprensión que con más vigor que nadie,
nosotros propalamos.
El Liceo de Vftldivia, que últimamente se ha caracterizado
por una actividad amplia-comprendiendo talvez su labor de
difundir más allá de las aulas lecciones y ensellanzas-ha
inaugurado una serie de conferencias a cargo de profesores y
personalidades preparadas de dicha ciudad, que constituyen
sin duda alguna, una nota de trabajo y energía &amp;n el des0lado
ambiente espiritual surefío. Se inicia de esta manera en todo
el territorio del país un grato renacimiento qrae tendremos
mafíana que marcar debidamente por su firmeza y consiste:icia
Nunca más que ahora necesitamos de toda clase de divulgaciones para afirmar nuestra conciencia nacional y aunarnos al
adelanto de todos los pueblos de América. Pero estamos en el
deber de propiciar un movimiento general. No sólo la capital
debe elaborar; cada pueblo es necesario que se sienta unido
para así entonces coadyuvar a la formación de un sentido
propio y original.
El Consejo de Instrucción Pública tiene ya conocimiento
del cuadro de divulgaciones que inicia el primer plantel de
educación snrefía y al tomarlo como ejemplo y propaganda,
debe tener muy en cuenta la labor nacionalizadora, silenciosa,
pero grande, que hace el Rector y personal docente del Liceo
de Valdivia.
Joaquín Edwards Bello.

Acaba de llegar al país uno de los escritores que con más
justicia se ha captado un nombre en el extranjero: Joaquín
Edwards Bello.
En la novela chilena, todavía sin consistencia y pobre en
clemasía, la obra realista de Edwards Bello es todo un esfuerzo
y una revelación. Su valentía descriptiva y la manera ruda de
desentrafíar, le han creado una serie de odiosidades y desde
su primera novela hasta El roto podemos decir que ha habido
un grito unánime de prntesta ante sus duras verdades y sinceridad. Hay en ellas todo un drama vivido que el escritor h.a sa.
bido hilvanar y desarrollar magistralmente, con un interés y
persistencia firm0s y bien cimentados.

�1511

RODÓ

Pero, no pensemos que .Edwards Bello se ha con_cretado a realizar su indispensable labor que como ~ovehs_ta le
corresponde. Ha sido en el extranjero nuestro mas ~rfüente
ropagandista y divulgador de todas nuestras act1v1dades
~ando a conocer la literatura, la vida política y en suma el
estado social de Chile. Por esto y_a tenem?s nna deuda con él.
Ahora que ha vuelto a la patria, premso es que su labor
continúe' y que constantemente le tengamos atento par9: ?ºº'
perar con su valentía acostumbrada, a todas nueotras act1vidaj
des que lo reclam~n ~on in~istencia y que esperan de él e
fruto de sue ex:~er1encias y via¡es .

Las conferencias de la Universídad de Concepción
En el adormecimiento general de las provincias, ha sido
Concepción ]a única ciudad que se ha preocupado de levantar
Q] espíritu de sus habitantes y formar ~e esta maner~ un ambiente intelectual. Existe, podemos d_ecir, en Concel!ción una
vida de centro cultural que en nad~ tiene que envidiar a la capital. Hay allí una pléyade de escritores qne ,representa u~ BÓ·
!ido bloque en lo poco que tenemo_s e_n el pa1s Y esa_ ansi_a de
estudio se ve reflejada en el mantemm!ento de una Umve_rsidad
excelente; que no sólo gradúa profesionales, s_mo que difun_de
ideales y encauza energías. Es una obra reahzada por varios
hombres a quienes debemos gratitud y que tiene en don Enrique Molina su más esforzado paladín..
.
.
Grato es apuntar el ciclo de confere_nmas que con _todo éxito
ha inaugurado y en que se ba visto disertar a lo meior que te nemos en literatura y a muchos hombres que representan
nuestro patrimonio intelectual. A_rmando Donoso_, Hernán
Díaz Arrieta, y últimamente Engem_o Labarca ~an sido llama•
dos por Ja Dirección de la Umversidad para dictar conferencias de divulgación, que se han vi_sto coronadas por el trmnfo
y la aprobación general. Y el público de Co~cepción, ~omprendiendo la magnitud de estas ve_la~as, ha sid? pródigo par~
aplaudir y premiar el desprendimiento de los mtelectuales chilenos.
· t·t 'ó
La Universidad de Concepción que es una ms 1 uci n qne
nos honra y enaltece, sirve en el mo_mento de orientadora y
es sin duda, la más alta tribuna espmtual qne tenemos en el
pa1s.

El Ateneo de Santiago
Hasta ayer, no teníamos nna in_stitnción 9eu reflejara.~] ~ovimiento espiritual porque atravrnsa el pa1s. Las per1odicas

NOTAS Y COMENTARIOS'

sesiones del Ateneo de Santiago, vendrán a pone'r una nueva
nota de actividad en nuestro adormecido medio literario.
Vieja entidad-acaba de cumplir más de cuatro lustros de
existencia, que representa todo un florecimiento literario que
ha dado los más bellos frutos y son al presente nuestros
más fuertes valores; el Ateneo no había proseguido la labor
de sus buenos tiempos, y p0r eso, muchas veces lo creíamos
muerto. Y si se ha mantenido encendido este débil entusias·
roo-triste es confesarlo, -ha sido debido a esos viejos qne
comprenden la trascendencia de una institución semejante.
Porque el Ateneo de Santiago, no ha tenido la virtualidad
-¿egoísmo?-de extender sn acción a la juventud que se inicia y dar lugar de esta manera a un renacimiento en la.literatura chilena.
Un ciclo de conferencias sobre Arte puro, música y demás
géneros literarios y artísticos, desarrolladas por autorizados
en la materia; así como la inauguración de sesiones sobre escritores chilenos exaltados por sus contemporáneos-¡ah, fuerza renoyadora del sentimiento comprensivo, m•1 chos anos há
aniquiladal-, y disertaciones de Sarah Hübner sobre escritoras femeninas del continente, secundada de nna prolífica labor hacia el acercamiento intelectual Hispano-americano; proposicione• hechas, por ese infatigable y siempre jóven Samuel
A. Lillo, en la primera sesión anual del Ateneo; nos pusieron
de manifiesto lo que el Ateneo pretende hacer y el papel que
desempeliará al redoblar sns esfuerzos.
Además una casa editora qne ha estudiado el problema con
provechos mutuos, editará semestralmente, un volúmen de los
mejores trabajos literarios leídos en las sesiones del Ateneo
de Santiago. Volveremos a saborar esas provechosas Veladas
del Ateneo, que al par de abrir nna oportunidad de conocimiento, fijaron en su época, una demostración de la renovación literaria.mencionada. Esta medida acertada, viene a suplir la publicación de una Revista del Ateneo, como ·la
habríamos propuesto, a semejanza de las demás corporaciones
similares de América.
Delegados amables, que dejarán en nuestro corazón nna
imborrable huella de agradecimiento: Soto Hall, el primero;
darán a conocer entre.la intelectuali&lt;lad continental, los trabajos
y los nombres de nuestros consagrados.
El movimiento propulsor, suele a veces, por poca intensidad
que en él milite, arrastrar ensoliaciones amargadas por un espíritu de necia flojedad, hacia la vertiente misma del más franco enardecimiento prrgresivo racional.
El Ateneo será de aquí en adelante-verdad querido don
Samnel?-, una institución en la cual las ideas-viejas quizá,

�p

Jer. AÑO. TOMO II.
160

JUNIO DE 1923

NÚMERO 3

RODÓ

se refundan en nuevo molde de· entusiasmo, en una nueva acción de florecimiento colectivo y en una no menos disminuída
confraternidad de hermandad provechosa para el completo
desarrollo de la necesidad espiritual que nos atrasa y nos relega a un medio negativo, dentro del ambiente cultural de América-Hispana.
Nuestros artistas

Dos desconocidos son: Gutiérrez Valencia y ese exagerado
preciosista que se escuda bajo el pseudónimo de Zur-Znr.
(;aminantes, muestra una modalidad a la desconocida, del
discutido escultor chilen0, José Perotti. Hay en ella un humanismo tan comprensivo que nos asalta el recuerdo de ese
grande malogrado Romeo Ponce. Si este bosquejo hubiera lle •
gad_o a concretarse en el cuadro presentido, talvez hubieramos
admirado una curiosa factura y la trascendencia artística de
la tela en cuestión.
Respondiendo a las ,palabras necesarias, que hicieramos
en el número anterior, nos sorprendió el envío, anónimo casi,

de este dibujante, abundantísimo en fantasías extraordinarias.
Refinado, pecaminoso en ciertos efectos-pocos por suerte-y,
que ha demandado un prolijo y desmesurado trabajo, esta Alucinación; demostrativa de lo que la pluma de Zur-Zur, mafiana
con mayor cultura asimilada, habrá de ofrecernos.
Gutiérrez Valencia, es alumno del Palacio de Bellas-Artes.
Natural de Antofagasta, dibuja para La Nación de esta capital. Su diestro pincel hiere la hoja del pape! con una precisión
admirable. El ecuatoriano Batalla ejecuta en zepia, apuntes de
vigorosidad parecida. Y Estrada Gómez. Y Renato Sallavvaj,
entre los jóvenes conocidos de América,
Interior y Motivo Uolonial, al mismo tiempo de mostrar un
ac,ercamiento hacia lo que Cárlos Dorlhiac y Orrego-entre·
los nuestros-, son mentores, conducen a la aspiración artística de lo nacional, de lo propio, de lo nuestro.
Gutiérrez Valencia, se ha ganado con ello, nuestra mas honda simpatía.
Por ahora estos artistas, Mafiana alguno~ más, Y todos buenos o, más que regulares ...

o
NUESTRA.
LA S

ó

D

NA.ClONALIDAD

FU E RZA S

VI VAS

DE

(1)

e, H I L E

L~ indiistria.-Se ha •dicho siempre que los chilenos
tienen grandes aptitudes industriales; durante mucho
tiempo se han estado contratando en otros países directores hasta para las indu~~r!as más simples.
Por fortuna la Expos1r1ón Industrial de este año 1922
ha venido a despejar esa incógnita que envolvía a los chi:
lenos en una situación despectiva.
. Se ?ªn v_isto mara~ill_as, una_ locomotora perfecta, ebamste~·ia, ob,1etos rle v1dno y mil otras cosas ; y no es esta
la. pnmera locomotora, años atrás hstbía fabricado otra el
establecimiento portefio Caleta Abarca.
Queda demostrado que los chilenos son aptos industrialmet1te y artística~ente p~ra afrontar sus problemas del
alma .Y sus obr~s u~dustn~les. Por qué no hay pues, industrias en Chile, rndustnas que fructificarían, pues ya
está demostrarlo, que nuestro país minero es esencialmente
apto para cualquier gesta industrial?
Surgen estas pregnntas, analizadas, varias amarO"as
ver0
dades.
~n Chile hay pow más de 3 millones y medio de
ha~1tantes y hay albergados y ociosos y hay hambre ¿porque?
'
~rancia es un país rnducido, los productos superiores de
la tierra valen como los malos nuestros, sin emb~rgo alimenta a más de 40 millones, ¿por qué?

J::º

Véase el número anterior.

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                <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica, revista chilena de principios de siglo XX, fundada por Víctor Jiménez Urenda y publicada de manera mensual.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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Jer. AÑO. TOMO II.
160

JUNIO DE 1923

NÚMERO 3

RODÓ

se refundan en nuevo molde de· entusiasmo, en una nueva acción de florecimiento colectivo y en una no menos disminuída
confraternidad de hermandad provechosa para el completo
desarrollo de la necesidad espiritual que nos atrasa y nos relega a un medio negativo, dentro del ambiente cultural de América-Hispana.
Nuestros artistas

Dos desconocidos son: Gutiérrez Valencia y ese exagerado
preciosista que se escuda bajo el pseudónimo de Zur-Znr.
(;aminantes, muestra una modalidad a la desconocida, del
discutido escultor chilen0, José Perotti. Hay en ella un humanismo tan comprensivo que nos asalta el recuerdo de ese
grande malogrado Romeo Ponce. Si este bosquejo hubiera lle •
gad_o a concretarse en el cuadro presentido, talvez hubieramos
admirado una curiosa factura y la trascendencia artística de
la tela en cuestión.
Respondiendo a las ,palabras necesarias, que hicieramos
en el número anterior, nos sorprendió el envío, anónimo casi,

de este dibujante, abundantísimo en fantasías extraordinarias.
Refinado, pecaminoso en ciertos efectos-pocos por suerte-y,
que ha demandado un prolijo y desmesurado trabajo, esta Alucinación; demostrativa de lo que la pluma de Zur-Zur, mafiana
con mayor cultura asimilada, habrá de ofrecernos.
Gutiérrez Valencia, es alumno del Palacio de Bellas-Artes.
Natural de Antofagasta, dibuja para La Nación de esta capital. Su diestro pincel hiere la hoja del pape! con una precisión
admirable. El ecuatoriano Batalla ejecuta en zepia, apuntes de
vigorosidad parecida. Y Estrada Gómez. Y Renato Sallavvaj,
entre los jóvenes conocidos de América,
Interior y Motivo Uolonial, al mismo tiempo de mostrar un
ac,ercamiento hacia lo que Cárlos Dorlhiac y Orrego-entre·
los nuestros-, son mentores, conducen a la aspiración artística de lo nacional, de lo propio, de lo nuestro.
Gutiérrez Valencia, se ha ganado con ello, nuestra mas honda simpatía.
Por ahora estos artistas, Mafiana alguno~ más, Y todos buenos o, más que regulares ...

o
NUESTRA.
LA S

ó

D

NA.ClONALIDAD

FU E RZA S

VI VAS

DE

(1)

e, H I L E

L~ indiistria.-Se ha •dicho siempre que los chilenos
tienen grandes aptitudes industriales; durante mucho
tiempo se han estado contratando en otros países directores hasta para las indu~~r!as más simples.
Por fortuna la Expos1r1ón Industrial de este año 1922
ha venido a despejar esa incógnita que envolvía a los chi:
lenos en una situación despectiva.
. Se ?ªn v_isto mara~ill_as, una_ locomotora perfecta, ebamste~·ia, ob,1etos rle v1dno y mil otras cosas ; y no es esta
la. pnmera locomotora, años atrás hstbía fabricado otra el
establecimiento portefio Caleta Abarca.
Queda demostrado que los chilenos son aptos industrialmet1te y artística~ente p~ra afrontar sus problemas del
alma .Y sus obr~s u~dustn~les. Por qué no hay pues, industrias en Chile, rndustnas que fructificarían, pues ya
está demostrarlo, que nuestro país minero es esencialmente
apto para cualquier gesta industrial?
Surgen estas pregnntas, analizadas, varias amarO"as
ver0
dades.
~n Chile hay pow más de 3 millones y medio de
ha~1tantes y hay albergados y ociosos y hay hambre ¿porque?
'
~rancia es un país rnducido, los productos superiores de
la tierra valen como los malos nuestros, sin emb~rgo alimenta a más de 40 millones, ¿por qué?

J::º

Véase el número anterior.

�RODO
NUESi'JU

¿Quién o quiénes tienen la culpa de est,a situación, de
esté est.ado de cosas ?
Se dice que la única riqueza de Chile es el nitrato que
algún día Ee va a agotar. ¿Qué haremos entonces? ¿Con
qué reemplazaremos esa riqueza si no hemos formado el
Chile Indu,trial? ¿Qué !:aremos para formarlo?¿ De dónde sacaremos el capital? ¿Qué intervención cabrá al Gobierno, qué a los chilen0s?
Produce el país magníficos vinos iguales a los reputa•
dos mejores en el mundo, ¿qué haremos con ellos?
¿ Por qué la agricultura no es eficiente?
Porque no se hace como en otras viejas civilizaciones
que RO pierden pulgada de terreno, como aquí donde no
se cultiva sino una parte mezquina del territorio.
¿Qué hay que hacer para inte nsificar la producción y
crear nuestra riqueza agrícola?
¿No puede evitarse el que los terrenos fiscales vayan a
poder de grandes compafiías? ¿Qué se ha hecho de tangible en pro de la colonización nacional? ¿No h~n comprendido los poderes públicos que si los campesinos tuvieran mayores intereses en las tierras ganarían ,nás y no
estarían descontentos?
¿Qué fué de los Altos Hornos? ¿Qué de los Astilleros?
¿No pnede establecerse esa fuente de riqueza en Chile?
Nuestra industria maderera que está muerta, ¿cuándo
ten trá facilidades de salida? ¿Cuándo servirán de algo los
ferrocarriles? '
Para formar nuestra nacionalidad, necesitamos depurar
la raza combatiendo a) c,on el alcoholismo, b) con las enfermedades sociales, y debemos formar cultura industrial
e intelectual; nuestra raza tiene la suficiente capacidad de
asimilación para que sea posible todo provecho.

He aquí el cuestionario que deseo tratar y que solamente tocaré ya que en otra forma esta cqnferencia se extendería demasiado.
!.-¿POR QUÉ

HA Y HAMBRE EN CHILE?

Nada tiene carácter tan anacrónico como esta pregunta.
¿Pero ts que en realidad hay hambre en Chile, en Chile

.,

NACIONA.LfDAD

16/T

que es un país privilegiado, que posee los más poderC's&lt;&gt;g
bosqu€s, el más dilat.ado mar, los minerales más variados
que ha producido hasta el ciento por uno en las provincia;
del sur, que produce vinos estupendos, que tiene el nitrato fecundador, que tiene una raza fuerte e inteligente
apta para todas las actividades, es insolente hacer la pr/
gunt,a: ¿por qué hay hambre en Chile?
. Y claro q~e la h~y, lo justifican o explican, la mendicidad, los vemte mil albergados que viven o han vivido
en Santiago a expensas del Gobierno. Esos albergados, como se sabe, eran obreros del salitre cuando esa industria
hizo ~rísis, se vinieron a Santiago y el Estado se encargó
de ahme?tarlos, ¿por qué? Porque la industria incipiente
no necesita de brazos, porque la industria está apenas es•
bozada en este país que tiene todos los minerales todos los
climas, el más dilata:io mar, los más espesos bosques y una
raza apta para todas las actividades industriales e intelec,
tuales, pero que aún no posee conciencia de su propio
valer, de su propia nacionalidad, que sigue siendo tributario del extranjero en arte y en industria.
Yo recuerdo que cuando fuí obrero, el afio 1903, recorrí ~antiago entero, solicit.ando trabajo aunque fuera por
el alimento, no lo encontré, y aquel año hubo un invierno
terrible. •I Santiago no tenía trabajo para un hombre más I
En Chillán he visto en los inviernos llena la plazuela
de h:imbres famélicos que esperan pacientemente que se
ofrezca cualquier trabajo. Y la provincia del Ñ uble es una
de las más esforzadas ... Tiene muchas industrias, pero
no bastan, no puede ocupar sus habitantes, muchos pasan
ociosos y hambrientos los inviernos.
Esos gañanes del sur y centro del país viven de la tem•
porada de cosechas, emigran de su tierra y van a Malleco
a trabajar a las haciendas locales, trabajan la temporada y
viven de lo que ahorran en las coseehas..-Este hecho viene a desmentir h que han dicho de nuestra raza muchos
economistas a la violeta, es decir, que esta raza no tiene
el hábito del ahorro. Lo tiene, sf, señores, está es la corro•
boración. Y si hubiera mayor número de industrias o si
los campos pudieran dar trabajo en las otras estaciones,
estos trabajadores podrían juntar cuantiosas fortunas .

�16-1,

RO 1) Ó

¿Cómo podríamos suprimir en Chile el estigma terrible
del hambre?
Si hacemos una ligera revisión de valores podemos se·
ñalar los culpables y no ofuscarnos así como mis bue~os
ami.,os los socialistas que sólo ven los culpables en los
burgueses egoístas y malos, y aunque en verdad ellos
tengan mucha culpa, para mí no son sino factores, de un
hecho racial.
En Chile no hay verdaderos ricos, los ricos que hay, la
mayoría han ido heredando sus caudales, y sólo han sabido conservarlos, no los han aumentado, habiendo habido muchos q ne los han perdido. Muy pocos, excepcione.q
honrosas, han amasado fortunas respetables.
¿Porqué no hav cr.i Chile verdaderos ricos? ¿ Por qué
sigue siendo &lt;le leyenda maravillosa la· realidad de los millones de los americanos?
No voy a defender ninguna teoría, voy solamente a demostrar que nuestra fuerte raza está dormida, enteramente dormida, duerme el pueblo que no se ha unido y
por sí ha fundado industrias_ y duerme el rico incapaz de
ser más rico, el rico que viene a ser aquel personaje de la
parábola de los talentos que conservó solamente su dinero
enterrado en el corazón de la tierra.
El rico en Chile es agiotista, se dedica a jugar en la
bolsa o construye, en Santiago, poblaciones ob,·eras, viviendo de las rentas que ellas producen. No trabajan, no
ponen sus capitales al servicio de ninguna industria, le
basta que la renta le alcance para sus placeres, lo esencial
es molestarse poco. El alma del capitalista chileno está
achatada por una tradición de molicie; como los aristócrata~ peruanos, siente que es un estigma trabajar y. no
trabaja, y no llega a la riqueza y vejeta sin impulsar el
progreso de este ¡,aís nuevo, abierto a todas las corrientes
del progreso que no puede alimentar a tres millones y
medio de habitantes pudiendo y debiend9 fácilmente alimentar a cuarenta millones.
Aún no han podido darse cuenta nuestros adinerados
de lo vergonzoso que es vejetar sin provecho alguno en
la vida. U na vida así no merece ser vivida; el inerte está
muerto, hay que marchat·, el prngreso lo impone! Es una
ley, hay que cumplirla!

NUESTRA

NACIONALIDAD

· 165

·En Chile no existe, como en los países de Europa, la
división del campo que hace de los campesinos fuerzas
vivas, no reflejas y desgraciadas como recuas como las de
acá, donde el sistema de inquilina je es ... sencillamente
incomentable. Dentro de st1 actuación de explotado, no
puede el campéino interesarse pbr la tierra, trabaja como
un autómata vejetando así como sus amos que sólo cultiYan, en la mayoría de los casos, fragmentos de sus predio$, que no explotan sns bosques y que no hacen nada
por aumentar su producción ...
Año por ailo veo en los diarios algo que va siendo una
acusación para esta raza fuerte pero casi inconsciente; me
refiero a los famcsos roces que determinan incendios de
hermosos bosques que constituyen una verdadera riqueza
para sembrar un puñado más de trigo.
No quisiera tocar para nada los poderes públicos. He
creído siem·pre que el progreso debe ser obra de la inicia-·
tiva particular; pero en este caso debo gritar con los industriales y agricultores del sur por la, absoluta inutilidad
de los caminos y ferrocarriles. He visto con dolor pudrir~e los productos en las estaciones de tránsito, torcerse y
partirse las maderas por falta de medios de transporte.
Creo que si el Estaclo es incapaz de servir los intereses
nacionales, el forrocarril debe pasar a otras inicia ti vas
que lo puedan hacer útil al país y al progreso 1
He oido decir que la Administración Alessandri proyecta obras formidables; ¿por qué no empieza impulsando
la in.dustria nacional, encargando a obreros y técnicos del
país sus locomotoras y material rodante, ¿p:&gt;r qué no estudia de nuevo aquello de los Altos Hornos y por qué no
mejora el servicio de ferrocarriles que no tiene el nrnterial
que necesitan nuestros agricultores, madereros e industriales?
,
¿Es que aún nu.estros hombres públicos no han comprendido el valor de nuestros bosques y el 'impulso que
se pnede dar 11 la agricultura?
¿ Han estudiado con verdadera dedicación el problema
de la colonización nacional y el daño nacional que entraña
el permitir fan vastos latifundios que casi siempre quedan
improductivos? ¿ Es posible que esas tierras sean valores
.i:nucrtos?

�166

RODO

Los hombres de gobierno están obligados a reparar estas fatales irregularidades si quieren que el descontento
no incube rebeldes de aquellos que hacen callar con metralla. No es la metralla el remedio, es el trabajo, es la iniciativa, es el orden 1
Es necesario que 101 capitales sean fuerzas vivas en
manos de hombres que aspiren siquiera a Eer ricos.
Nuestra propaganda en el extranjero está completamente abandonada. Hace tiempo se mandó a tres poetas a
la República Argentina, hombres que sabían hacer buenos sonetos y versos blancos, pero, que no sabían una pala•
br11 de nuestros problemas nacionales.
LAS FUERZAS VIVAS DE CHILE

Uno de los factores que van en mayor desmedro de
nuestra nacionalidad es nuestra fanfarronería. Veamos,
estudiemos brevemente la labor de los inmigrantes que se
hacen ricos-seo-ún canalla expresión corrieate- ucon la
ple ta que le pertenece al chileno 11.
•
El inmio-rante viene a Chile II trabajar, y trabaJa con
dedicación7 trabaja noche y día en las mismas industrias
que el chilr.no y a veces con menor eficiencia, no derrocha
en francachelas, conoce la psicología del cer.tavo, sabe lo
que es el hambre o la amenaza del hambre que se cierne
sobre los países de tierra cansada, aprecia en su verdadero
valor esta tierra y por todos los medios posibles trata de
adquirirla; como es sobrio y honrado y traloajador, encuentra quien le proporcione los medios de trabajar y,
cuando eetá instalado, trabaja sin desmayo, trabaja hasta
encontrar la fortuna que vino buscando y a la cual tiene
derecho.
El chileno gasta muchas veces malamente su d!nero,
se viste impropiamente. En Santiago el obrero traba¡a con
trajes de casimir que se rompen muy pronto y que le han
costado muy caro; pues los ha pedido a semanal, pagando
un recargo de un 200 por ciento. La obrera viste seda y
ambos en vez de adquirir virtudes cívicas, en su mayoría
se hacen campeones de Shimmy o de One Step ...
Esta es fanfarronería.
,
He visto en mis paseos por d país cómo trabajan lOll

NUESTRA

XACIONALIDAD

16T

•gringos, y como de ese trabajo-muy productivo-se
ríen con despecho los chilenos. Les he dicho:
-Pero los gringos ganan plata ...
-Son unos cochinos, han contestado.
¿Y sabéis por qué? Porque esos gringos cochinos utilizaban, en vez de botarlas, como los chilenos, las naranjas
caídas a causa del viento, en hacer naranjada y un magnífico licor de naranjas que alcanzaban buenos precios en
el mercado ...
Solament~ seres de inteligencia dormida pueden despreciar así tan helios ejemplos que los gringos dan en todas las actividades.
Y yo declaro solemnemente, sin que me ciegue mi patriotismo, que es razonador: nuestra raza no es inferior
en el terreno del trabajo a la e_x tranjera, de la que se hace
tributaria por desidia, por falta de inicia ti va generada por
el suello en que aún está sumida, suefio de molicie here• ·
dado del conquistador y de pereza heredado del araucano.
Somos tributarios por desconocimiento de nuestra nacionalidad en otras esferas de acción. Ya demostré que lo
éramos en pintura, escultura y literatura.
He preguntado a un chileno:
-¿ Conoce Ud. la tradición chilena?
-Nó, me ha dicho, pero sí la tradición peruana pe Ricardo Palma ... No han leído a Vicuña Cifuentes o a don
Ramón Lava!; han leído a Ricardo Palma. Desconocen la
obra de Zapiola o de Vallejos o de Rosales; pero han leído
a Ricardo Palma...
·
Tenemos bellas canciones chilena8, canciones nuestras;
pero, pagamos muy caro por insulsas tonadillas espaliolas
o tristes argentinos ... Claro, todos tienen derecho a ex•
plotar a razas que no se aman, que se desconocen ....

¿CUÁLES

SON LAS FUERZAS VIVAS DE CHILE?

Desde luego, miestras fuerzas naturales: el salitre, la
minería en general, nuestrns frutos, montafias, mares y
todo cuanto constituye la base de una riqueza industrial,
latente y a.bsoluta.
La eficiencia de nuestra raza plena de fuerza, jóven y
ansiosa, a pesar de su sueño heredado, la fé en nuestra
tradición heróica y el amor 11 esta baja. tierra próvida.

�168

RODÓ

POEMAS

Hé aquí nuestras fuerzas vivas. Artistas, agricultores e
industriales se han destacado demostrando con hechos lo
que d:go; yo no SO} un teorizante:
Coordinando nuestras fuerzas vivas, dando ca~a cual s_u
entusiasmo y su acción, lograremos hacer de Chile el pnmer país de América.
,
.
El snobismo, la politiquería, la fanfarroner,a nos amquilan, una pereza ancestral nos aduerme, alcemos la frente sacudamos nuestro cuerpo poderoso y alcanzaremos rea'
'
. , .
lidades
que enunciadas parecerian
qt11mer1cas,
pero que no
son sino consecuencias ló¡ócas del trabajo y de las fuerzas
latentes de nuestra raza. Debemos avergonzarnos :Ie desCP,nder de un Caupolicán de P,popeya que combat1a desnudo contra los tercios de hierro del más poderoso Impe·
rio del mu:11do !
Formemos nuestra nacionalidad coordinando nuestras
fuerzas, y así evitaremos ser tributarios de otras razas y
ver turbas famélicas que no saben qué hacer de sus
músculos y de sus actividades. Este es el deseo de un
artista chileno que ha recorrido porque supo despertar a
tiempo la dorada escala del arte chileno del cual se honra
de ser uno de sus más estudiosos hombres; que en cuanto
a chileno pide a sus compatri~tas iniciati_vas para merecer
vivir la vida. Pues las vidas mertes demgran las razas y
las hacen merecedoras de la cadena de la dominación 1

ANTONIO

ACEVEDO HERNÁNDJ!:Z.

Divinidad
Del lfbro en pieparr..ción La Divi'la Locura

Se aroman los caminos con la misma ansiedad
de hacerse transparentes a la divinidad ...
En mi peregrinaje de purificaciBn
pasan muchos caminos sobre mi corazón ...
El rítmo, la armonía, la nota de color
wn como vibraciones de mi muudo interior •..
Descalzo y humilla&lt;lo camino de la vida
nadie rnbe decirme dónde curar mi herida ..•
Para explicarme todo, el tiempo habla en mí
paso freute a las cosas mirando lo :que fuí...
Por eso no te admire si en el agua tu voz
como un eco te dice que en tí mismo está J;)ios ...
Se aroman los cam;nos con la misma ansiedad
de hacerse transparentes a la divinidad ...
Cuerpo.-Mata la bestia

Bestia, plesiosaurio, paquidermo,
de tu brutalidad estoy enfermo,
tus patas enormes pega&lt;las al lodo
están ...
Mira en el charco la~ estrellas
tú las quieres pisar
y te hundes más y más ...
Bestia, plesiosaurio, paquidermo,
de tu brutalidad estoy enfermo,
sacude ya tu pesadez de piedra
que hasta el agua del charco se hace nube,
mírala
como sube y sube,
y tú ¿dónde vas?
-"Como tierra a la tierra
dónde tú mismo estás" .••

�170

RODÓ

Bestia, plesiosaurio, paquidermo,
de tu brutalidad estoy enfermo,
mira en el charco las estrellas
tú las quieres pisar
y te hundes más y más ...
Bestia, plesiosaurio, paquidermo .. , ¡ Morirás l .
El p8ema del puerto

:En la policromía de la tarde, el puerto
que extiende los brazos al mar
como un anfiteatro
diluye unos veleros en lo incierto
del gris crepuscular ...
Las gaviotas
volando entre las naves
rompen los tonos graves
se las oye graznar ...
Entre el velámen pasa el viento
y deja
vagar como una queja
dolorosa,
siEnto,
cómo la tarde rosa
sabe hacer meditar
a cada cosa
en la quietud del mar ...
Los marineros,
los viejos marineros,
aquellos vagabundos seres aventureros
que tienen en los ojos no sé qué,
en la tarde, des pues de las faenas
tal vez con ganas de llorar,
se ponen a cantar;
y siempre su canción es a una ingrata
que los echó a rodar
bajo el azul del cielo,
sobre el azul del mar ...
Y sobre sus mejillas
curtidas por el yodo y por ]a 1!lll,

PO.EMA8

171

resbalan temblorosas y sencillas
dos gotitas de mar ...
Mientras la tarde esfuma sus matices,
como cambiando voz,
en la melancolía de los gris.es
con los restos de sol. ..
Después,
llega la noche con su negrura inmensa
y los veleros quedan sumidos en la intensa
somnolencia del mar
con ese movimiento de los barcos,
de babor a estribo1·,
que nos hace evocar
el calor
del amor
y el sueño de la cuna en el hogar ...
ÜÁRL08

OASASSITS N.

�MEDITACIONES FEMINISTAS

MEDITACIONES FEMINISTAS

En sus relaciones sentimentales con la mujer hay esencialmente tres tipo de hombres. El urio está compuesto de
los violentos sano-uíneos dominantes iue necesitan en
'
O
1
toda mujer amada
un sér ' conquistable. u natura,eza
pasional exige una rendición absoluta, total 'para que gusten
el intenso placer de vivir. El tipo opuesto es el ~oñador, un
poco abúlico, a quien la lucha mtensa por la vida rep_ugna
y que desciende a la arena de los, neg~c10s y del ~rª?ªJº só:
lo porque de otro modo no podria estim~rse a si mismo m
acaso vivir. Tal hombre siente la necesidad. de. acogerse a
una mujer que sea superior a él en algún sentido, ~n be•
lleza en intelio-encia,
en bondad. Es por naturaleza idóla0
tra erige a Ja mujer amada un altar inviolable en su corazón.
,
Entre esos dos típos extremos hallamos ~ra _a los individuo• enéro-icos razonadores, seo-uros
de s1 mismos, ora
0
'
º ' que carecen de una pei·s?nalºd
a los entes
vulgares
1 ad bºien
definida. El hombre que tiene plena c0ncie)1cia de su ~aler
no requiere ni egidas, ni esclavas. Aprecia a las mu¡er':s
por lo que realmente valen, de acuerdo con _si:s mereci•
mientos, y si las juzga sus semejantes, pue~e vivir co1;1 ellas
su vida pasional en un plano de compañerismo y de igualdad.
Sólo esta clase de hombres son feministas sinceros. Los
otros, si aceptan los credos en boga, lo hacen por debilidad
o por cálculo. En la intimidad de su_ hogar, en el secreto
de su vida pasional, tratarán a su mu¡er como una esclava
o como nn ídolo nunca como a su igual. , Para los unos
la mujer debe s¡r un ente inferior, sumiso, sin más _deseo
ni voluntad que los de su amo; para los otros la mu¡er no
debe mezclarse en la tareas ni en los afanes de la lucha
diaria so pena de salpicarse de lodo y perder ~sa aureola
de dima con que la neceRitan ver sus o¡os apasionados.
Sobre esta tela hecha de impulsos ancest~ales, de instintos hondos, de temperamentos -que .arraigan en lo más

173

hondo del sér, inscribe la sociedad moderna sus imperativ0s eco:iómicos: no es posible qne la mitad del género
h1,mano consuma sin producir; el hogar no fabrica como
antaño valores cotizables; las fortunas privadas no alcanzan
para sostener en la semi-ociosidad doméstica a la parentela
femenina. Allí donde la presión economica es máxima, el
feminismo triunfa a pesar de las resistencias legítimas de
los hombres que no son felices con el amor de las mujeres
que punieran considerarsé sus iguales y que, por lo tanto,
creen honrada y sinceramente que el mundo entero ha de
sufrir con su misma pena.
En nuestros p~íses latino-americanos la presión económica dista mucho de llegar al máximo y por otra parte
más abundan en nuestra raz~ los hombres violentos y los
sentimentales que los equilibrados. Ambos factores son
parte a que las proposiciones feministas, aunque suscritas
en público por muchos, no se conviertan todavía en realidad.

y

A,UNDA LABARCA H.

�CRNTROAHERIC! INTERVENID! (i)

VUELTA AL MUNDO

I
Contra los vidrios fríoF, un día de tormenta
tal como en Atalá,
~1 U
icnso en los marinerqs de Hernando Rga ane;,,
;¡empre rumbo al Oeste, al (?e~te, al Oeste,
con ese afán que tienen los v1eJOS navegantes.

LR escolta de &amp;avio_tas
ya dejó a la Victoria
siempre al Oeste, sola.
y a quedaron atrás las Indias fabulo~as
con el tesoro inmenso de s~s espe~erias
y Sebastián del Cano con diez y siete hombres
dau la vuelta del mundo .. •

y O quioiera algún día
lO t
- siempre rumbo al Oeste, al Oeste, a es e, ó
darle una vuelta al mundo de nuestr~ coraz n
y retornar al punto ~e donde no se viene
jamás con lfi memoria
aunque se quede atrás, fija como una torre,
dura y sola,
la vida.
FRDERlCO

MORADOR

- S único libro· eo1tstA, le colocó de
Pertenece al g~upo ~e r.os
:u pai!'I' ,mie~do
personalhiail,
ol e entre el ongrnahRmo P0 . _ic
' ae vibra bov en lae estro•
1! vigorosa harmoniosidaU hr,1ca urnt,euay:iindilaharsu, ·ese mt\gic~ y
faa de la lbsrbourCJu, Jos~ Mana Deiga~~~trante y fuerte criolliista Silva
1 e p
curioso Emilio Oribe, J~h_o Oas~'
..
Vatdés y algún ot.ro n?viswio nuLSh
. do hay mucha Cragmentac1on
E"l este poema. inédito que nos a e~v1a . •
d• Ja inquieta originalidad suya referida la.

!

NJt.~'oº~·8'

811

Estamos asistiendo al desarrollo de los acontecimientos
más importantes de nuestra historia. De toda la América
vienen l1ts voces fraternales de inquietud y de tristeza por
el peligro que nos amenaza. Las naciones pequeflas situadas en la proximidad de los Estados Unidos van acercándose como alucinadas al abismo de la absorción, al aniquilamiento de su soberanía, a la entrega absoluta de cuanto
las mRntiene aún en la asociación de loa pueblos libres.
Cuba, con la Enmienda Platt convel'tida en cosa elástica por Ja imprevisión de los propios cubanos; Santo Domingo, con sus elecciones supervisadas después de una
ocupación militar injustificable; Haití, con su situación política dolorosa; Panamá y Centroamérica a merced del
Norte. Tal es el cuadro que presenta hoy esta parte del
mundo americano a los ojos de cualquier observador poco
atento.
Muchos son los enemigos que entre nosotros conspir,m
contra la felicidad de estos países. Se cuentan corno principales la pequeiiez territorial, la escasez de población, el increíble afán de dispersión, de atomización que nos caracteriza. Parece que se opone entre los pueblos de América la
voluntad de un Maquiavelo incontrastable, que se empeilara
en dividir para vencer. Y nosotros, que sólo por esto somos
nuestros m,ís encarnizados enemigos, nos mantenemos en
un salvaje y absurdo aislamiento, e imposibilitamos todas
las tentativas de unión. Y la unión es la única esperanza
que nos rei,ta,
Las naciones peqaeiias vecinas de una nación grande
viven en constante intranquilidad. Todo envuelve un pe·
ligro para su existencia; todo anuncia la absorción, la influencia o el predominio de los hombres más fuertes, apoyados en los caiiones de su escuadra, en las bayonetas de
sus soldados o en el oro de sus bancos. La diplomacia de

(1 ) Trabajo leído en la 801iedad de Derecho Internacional

�176

ROOÓ

esos hombres puede ir en triunfo por un continente, por
el r.mndo: nada será más poderoso qne su desec, o su conveniencia. il:l único valladar inmediato puede ser la virtud,
como el único remedio en el porvenir puede ser la unión.
El ejemplo de los Estados Unidos será siempre el más convincente para recomendar a los ¡,ueblos amenazados de
América la unión. De trece colonins no muy extensas en su
ori.,.en hrL 's'-lrgirlo la gran república que influye tan decisivamente en los acontecimientos mundiales.
Nos hace falta la unión intelectual y diplomática primero;
comercial y de intereses más tarde; acaso política después.
Pern la unión firme, la que hnga sufrir y vibrar el alma
americana desde las fronterns de }léxico hacia el Sur, en
todo mom~nto en que sen atacad" o desconocida de algún
modo la sobcrania de cualquier pneblo 11uestro. Y se debe
pedí,· la nnión en nombre de toclas hs cosas . que hasta
ahora no han ,ido invocadas. Porque a..¡emás del depósito
espiritual que la historia ha dejado en nosotros, además
de nuestrn civilizaciór1 y de las razones sentimentales más
o menos patéticas que esgrimen conmol'idos los oradores
del Continente, debamos defender el porvenir, los intereses
nuestros. Noes la América una tierra de salvajes en donde
se vive una tempor,da para hacer dinero y poder disfrntar la vida ci viliztda con holgurn en otl'as partes. La América es tierra de prodL1cci6n, de cultura, de progreso. Es
preciso que la dcEenclamos para nosotros, q,ie merezcam~s
con sn prosperidad la rir¡t~eza más sat_isfactoria de su. libertad y su decoro. La umón nos hara d11eüos del territorio. de ·1os ca.mpo, fernces, de las in·fostrias, porque nos
hará d•.1eüos de-la A,•érica, que perm,nece en poder de
extraüos, ni más inteligentes, ni más activos, ni más laboriosos q ne los naturales de nuestras repúblicas.

II
l!:n el buque norteameric,no "Tacoma'', prolongación
de un territorio extraüo, se reunieron ·el 20 de Agosto del
afio último los P,·esidentts de El Salvador, Honduras y
Nicaragna y firmaron un pacto defensivo y casi ofensivo.
Concurrieron a la reunión, y firmaron el documento, los

CENl'l?OAMÉ8ICA :INTERVEl&gt;"IDA.

177

Ministros de Norteamérica en San Salvador, Tegucigalpa
y Managua, y los Secretarios de Relaciones Exteriores de
las tres repúblicas.
Los unionistas i'ncondicionales, y en fa América son
muchos, recibieron con aplausos la noticia. Se creía que
estaban en vías de reanudación los trabajos para unir a
los cinco países de Centroamérica. Pero la realidad es
otra: el pacto del "Tacoma" respondía a muy distintas necesidades. El Gobierno del sefior Rafael López Gutiérrez,
de Honduras, se vió hostilizado en Julio por irrupciones
de emigrados honclurei'los organizadas en territorio nicaragüense; la presidencia del señor Diego M. Chamorro,
de Nicaragua, fué puest.'\ en peligro por un movimiento
armado que estalló el 10 de Agosto en León, Chinandega
y Corinto bajo la dirección del Senador Salvador Castrillo,
del Coronel José Dolores Fonseca y del sellar Gerardo
Guillén; el señor Jorge Meléndez, Presidente de El Sal-.
vador, temía que el Presidente de Guatemala aprovechara
la incertidumbre del período electoral salvadoreño y ataca'
ra a su' pa1s.
El convenio del "Tacoma" declara en su primer artículo válido para El Salvador, Honduras y Nicaragua el
Tratado Geneml de P,1z y Amistad, desconocido en 191 i
por los Gobiernos de Nicaragua y los Estados U nidos a
fin de poder libremente construír el c2nal y establecer una
base na val en el golfo de Fonseca. En el segundo artículo se
obliga a los presidentes a no permit-ir emigraciones políticas
e invasiones a los territorios de las repúblicas si&amp;._natarias.
El tercero y el cuarto regulan esa obligación. 1'1 quinto
habla de una conferencia centroamericana para "e,cogitar
medios que. como el libre cambio, unificación de la moneda, unificación de las sistemas arancelarios, vías de comu•
nicación, y otros, asegurados por tratados aproximativos
hagan verdaderamente practicable en un porvenir preparado la unificación política de Centro América,. El sexto se
refiere al libre cambio. El séptimo trata de que sean rnmetidas &amp; arbitraje todas las cuestiones que puedan surgir
entre los pueblos firmantes. Y el octavo establece que los
Gobiernos de Costa Rica y Guatemala serán invitados a
suscribir el convenio.
Costa Rica, por 1mae razones, y Guatemala por otras

�178

RODÓ

úEST!WAlllÉllfc:A INTERV!-;NIDA

11e negaron a firmar el pacto, aunque declararon que consideraban vigente el Tratado General de Paz y Amistad de
1907. El Gobierno de los Estados Unidos, usatisfecho de
la actitud de esos países al reconocer la validez del Tratado
General de Paz y Amistad", invitó a las cinco repúblicas a
tomar parte en una conferencia qne deLía ina1gurarse enWashington el 4 de diciembre. Fijaba la Cancillería los
temas a discutir: primero: tratados que hicieran efectivas las estipulaciones convenientes de los acuerdos de
1907; segundo: limitación de armamentos en Centroamérica; tercero: establecimiento de Tribunales de Información para las disputas y cuestiones que surjan entre dos
o más países centroamericanos; y cuarto: "alguna¡¡ cues•
tiones que los países representados en la Conferencia deseen considerar de común acuerdo".
La opinión pública de Cost'.t Rica, que antes se había declarado opuesta el pacto del "Tacoma",no fué contraria al
envío de delegados a esa Conferencia. Testo por un deber
de cortesía internadonal úniéamente, pues no se esperaba
d&lt;? la asamblea solución alguna para los problemas del
ltsmo. El propio Presidente de la República, señor J·ulio
Acosta en una entrevista con el director del Diario del
Comercio, de San José, señor Vicente Sáeoz, afirmó
que será dífícil maotenet· ahora a la Corte de Justicia
Ueutroamericana,- desaparecida a raíz del tratado Cbamorlro-Bryao - , porque es dudoso que Centroamérica garantice sus rernluciones. "Tratándose de Convenios
Comerciales,-agregó- el libre intercambio ni conviQoe a
Costa Rica ni se podrá implantar, porque ya hemos visto
qJ;1.e a eso se oponen, mientras no estemos unidos, los miR•
mos norteamericanos que sddríao perjudicados en su comercio. En lo que toca a revoluciones, éstas no se podrán
evitar con un simple Tratado".
El problema fundamental de Centroamérica, según
dijo y reconoció el Presidente Acosta, es el creado por la
situación anormal de Nicaragua. El Tratrado CbamorroBryan lesiona los intereses de las cinco repúblicas, a la vez
que anula la soberanía nicaragüense. No es posible tomar
en consideración un solo intento de acuerdo sin haber resuelto antes la dificultad que imposibilitó en 1921 la federación del Itsmo, y que será siempre el punto de discordia
de los centroamericanos.
·

'·

Al fin, Costa Rica envió sus delegados a la Conferencia
de Washington. Los centroamericanos lamentaron de~de
las, p_rimeras _sesiones la ausencia de la representación de
Mex1co, nación hermana cuyo delegado el Embajador
Cree! fué testigo de los convenios de 1907. Se babió de
que era necesario reconocer el Gobierno del General Obreg?n, para_ que un representante suyo concm-riera a Washmgton. !'ero no fué tratado más el asunto porque una declaración norteamericana resolvió que la Conferencia interesaba sólo a Centroamérica. Ya veremos cómo ha sido
aplicada esa doctrina. Cuando se empezó por tratar de incl11ír en el plan de las deliberaciones la conveniencia de
una unión política r.e,1troamericana, se tropezó con el obstáculo de la actitud adversa de los plenipotenciarios costa•
rricenses y guatemaltecos. Se convino en posponer toda
tentativa de federación.
Quedaron los puntos ori,,inales de la convocatoria: el
arbit~~je cen_troamel"Í'cano," el desarme, etc. Pero aquí
t~mb1en surgieron graves dificultades. Varios de los gobiernos del Itsmo se sostienen porque di~ponen de tropas
y de armas. J?esarmados, se P?ndrían a merced del pueblo,
que no los estima y que rnrnediatamente los destruiría. No
está precisamente Costa Rica entre esos países, pues según
las es.tadí_sticas el ejército más pequeño es el de aquella
culta nación'. Otro~ son los que necesitan el apoyo militar
para que en ellos siga ocupando el poder una sola familia.
En el caso de que Centroamérica consintiera en el desarme
propuesto por la Cancillería de \Vashington, la mayoría de
_la población com?atiría_ violentamente a sus gobernantes,
y entónces se verian obligados les Estados U nidos a proteger a los indefensos mandatarios.
Vendría a ser la parte central un rrotectorado norteamNicano.
Para la Corte de Justicia, o Tribunal Internacional de
~rbitraje, hay o~ra objeción: de nada sirve que funcione
s1 sus fallos no ~iene~1 la fuer~3: de leyes. Se podría aceptar su restauraci?n si sus dec1s10nes se cmn plieran en el
fu~uro y no se diera de nuevo el espectáculo de que uno o
mas Estados rehusaran acatar sus fallos. Y aún así surgir!a el problema de la au~oridad d~ aquella Corte, d~sconoc1da por los Estados U mdos y Nicaragua. Acaso se po-

�f80

RODÓ

CENTROAMÉRICA INTERVENIDA

dría fijar como condición pl'tlcisa para volver a sn anterior
fn_ncionamiento la anulación del Tratado Chamorro-Bryan,
origen ~el fracaso_ de la admirable situación jurídica ce ntroameric0.na nacida al amparo de las Convenciones de
1907.
El único resultado positivo ele la Conferencia de Washington podía ser. así, el estudio de un plan para unificar
a los diferentes sis;emas de legislación arancelaria de tra'.
bajo, de educaci_ón, de justicia, etc., a fin de hacer' posible,
en la Conferencia ya fiJsda de 1926, el ideal de la federación centroamericana. Y ese programa no merecía, en
verdad, que el Departamento de Estado de Washino-ton se
tomara la molestia de reunir espectacularmente uga brillante asamblea de plenipotenciarios centroatnericanos,
porque no es eso lo que preocupa a lo, Estados Unidos.
Quince tratados y convencione• aprobaron los represen.
tantes de Centroamérica: el Tratado General de Paz y
Amistad, Convención para el establecimiento de un Tribunal Internacional Centroamericano, Protocolo adicional
Convención sobre limitación de armamentos, Convenció~
para el establecimiento de comisiones permanentes centroamericanas, Convención de Extradición, Convención relativa a la preparación de proyectos de leyes electorales
Convención para unificar las leyes prvtéctoras de obreros'
y trabajadores, Convención para el establecimiento de cen'.
tros para experimentos agrícolas y sobre industrias pecuarias, Convención sobre el ejercicio de profesiones liberales, Convención de Libre-cambio, Convención para el
establecimiento de comisiones internacionales de investigación, Protocolo de un acuerdo entre los Gobiernos de
los Estados U nidos de América y los de Guatemala El
Salvador, H,mduras Nicaragua y Costa Rica, por virtud
del cual el primer.o dfsignará quince de sus ciudadanos
para qne formen parte del Tribunal que se creare de conformidad con las estipulaciones de la Convención para el
establecimiento de un Tribunal Internacional de Centroamérica, Declaración que expresa que el te;xto espa!!ol de
los tratados celebrado• entre las repúblicas centroamericanas en la Conferencia sobre asuntos centroamericanos
es el único obligatorio.
·
Toda una serie de instituciones j~rídicas, todo un cuer•

1~1

po de doctrinas para dar aspecto legal a una situación de
hecho. Porque_ la verda_d es q_u; Centroamérica sufre hoy
las consecuencms de la mtrom1s1ón de los Estados U nidos
iniciada desde la caída del Presidente Zelaya y que pre'.
tende afirmarse con un acuerdo sobre los derechos de C osta Rica en el canal de Nicaragua. Las convenciones y los
tratados de Washington facilitan la intromisión, que se hará cada vez más influyente y decisiva en todas las cuestion~s centroamericana~. El Tratado General de Paz y
Amistad es muy parecido al de 1907, con la diferencia de
que, en l?gar de la CortE; de Justicia, dispone la creación
de un Tribunal lnternacwnal Centroamericano. El Tratado para el establecimiento de este Tribunal Internacional
es una sorprendente aucesió¡i de cosas incomprensibles.
Asombra pensar que los representantes de cinco repúblicas hermanas hayan dado tanta ingerencia a los Estados
~ nidos en un Tribunal creado para resolver asuntos propws, desavene?cias familiares; que hayan dejado tantas
~rechas a la sutileza y a la diplomacia osc,ura del imperialismo.
El artículo l.o de esa Convención dice que el Tribunal
resolverá las cuestiones sobre las que no se hubiere llega•
do a un acuerdo diplomático y si las naciones en discordia 11no convinieren en otra forma de arbitraJ·e ni estu.
de acuerdo en someter dichas cuestiones' o controvieren
versias a las decisiones de otro Tribunal.-No podran
sin embargo, ser objeto de arbitraje ni de demanda, la~
controversias que afecten la exist~ncia soberana e independiente de cualquiera de las Repúblicas signatarias."
Todas las salvedades anteriores han sido hechas a la
medida de los deseos de Washington, · para fortalecer el
Tratado Chamorro-Bryan, que entrega mansamente la soberanía de Nicaragua a los Estados U nidos. Por la protesta de Costa Rica, El Salvador y Honduras, se vió en
peligro el Tratado, y debido a ello los Gobiernos de Managua y Washington tuvieron que desconocer d fallo de
la Corte de Justicia Centroamericana, que negaba a
Nicaragua el derecho a hipotecar su soberanía.
En el mencionado Tribunal Centroamericano pueden
1igurar ciudadanos de los Estados U nidos. El Gobierno
de esta nación designará quin~e jurisconsultos norteame-

�182

RODÓ

ricanos q ae estarán siempre elispaestos a tomar parte, cp•
mo inapelables jueces, en la resolución ele los más vitales
asuntos de la América Central. Verdad es que para dar
. un cariz aceptable a esa cooperación extranjern, se permite la entrada de cinco aliogados de los demás países de la
América Estos últimos han de ser personas excepcionales. Tienen que "haber sido o ser Jefes o 1linistros de
Estado o miembros del má, alto Tribunal de Justicia de
su país o Emb~jadores o :Mioistros Plenipotenciarios ... o
miembros de algún Tribunal de Arbitraje Internacional,
o Corte Permanente Internacional, o reprernotantes de su.
Gobierno ante ellos 11, rniéntras que entre los otros puede
haber simplemente uabogados que tengan detecho para
litigar ante la Corte Suprema de Justicia de los Estados
U nidos o Catedrátícos de Derecho Internacional. 11

III
Centroamérica es un país de explotación, productor fe.
cundo de rnilíones, que recaudan los lrusts norteamericanos,
Dnrante la guerra europea hubo años en que los rendimientos logrados por las compañías fruteras ascendieron a
no11enta millones de dólares, cantidad superior con mucho
a la totalidad de los presupuestos de las cinco repúblicas.
Ese dinero cruzó los mares y fué a engrosar las fortunas
d¡1 alguÍios capitalistas norteamericanos. Sólo muy pequeñas sumas quedaron en Centroamérica en forma de cont.ribuciones, ete. En tiempos normales las ganancias de los
trusts llegan a setenta millones.
,
Además de todo esto, que interesa a respetables firmas
norteamericanas, los' Estados Unidos necesitan el dominio
más completo en todo el :rtsmo y las·mayores garantías de
que sus fáciles conquistas diplomáticas no sufrirán riesgo
alguno, y su objetivo es el canal. Después del Tratado
Chamorro-Hryan, que es hasta ahora un convenio no llevado a la práctica por la molesta oposición de Costa Rica,
El Salvador y Honduras, se imponía las destrucción de los
derechos alegados. Nada más importante y decisivo en astas luchas que el factor tiempo. Los Estados Unidos han
sabido esperar más de seis años desde el día en que la
Cor.te de Justicia Centroamericana declaró la ilegalidad

CEN'j'ROAMÉRICA INTERVENIDA

18H

de aquel Tratado, y han vuelto a la contienda con mejores
arm~s_y principalmente sií1 la preocupación de h CortP. de ,
J ustic1a. Ahora la Corte se llamará Tribunal Internacional y en él tendrán participación cinco jurisconsult0s norteamericanos. Ya no habrá, para emitir un fallo como el
de 1917, un crganismo libre. El canal de Nicarao-ua las
estaciones navales del Golfo de Fonseca, las z~ne.; de
acampa_miento_ militares, las líneas ferroviarias propias, el
comerc10 propio, todo, todo cuanto quieran estará debidamente garantizado, según su capricho o convenitncia.
C?ntinuarán. los e1:1préstitos encadenando a las cinco repú' bhcas, y sera precrno que los banquero, cobren. Vendrá la
º?up1c1ón d_e las aduanas, como ha venido ya la fiscalizac16n de los mg,resos aduaneros en algunas repúblicas, entre ellas El Salvador desde J,mio de 1922. Y de una
manera gradual, sin extraordinarias conmcciones, una rarte
muy grande de la América, de enorme, importancia•estratégica y política, figurará entre las dependencins ele los
Estados Unirlos. La República Mexicana se quedará aislada
y sometida a los procedimientos de la diplomacia del No1-te
i1~placable y podernsa. Su lucha será más ruda y mús te'.
rr1ble, y sus probabilidades de victoria disminuirán.
IV
Sólo queda una esperanza a los que anhelamos que no
se efectúe la definitiva intervencion norteamericana consentida por los tratados y convenciones de la Conferencia
~e Washington., A'.3-emás del seguro resultado de una ge•tión de las re·pubhcas del Sur. Esa esperanza está en los
respectivos Congresos de las cinco naciones del Itsmo, en
el admirable poder legislativo de Costa Rica, que supo
rechazar un empréstito traicionern y que según noticias se
prepara a. combatir y ha empezado ya la campaña· en los
ilustrados legisladores de El Salvador, en los de G~atemala, en los de Honduras y hasta en los de Nicaragua. No es
posible pensar que éstos últimos sean capaces de contribuir
a la entrega de su patria en condiciones tan desastrorns.
Porque no se trata de problemas de política poblana o de
adhesión a un gobernante, sino del pol'venir nacional de la
dignidad pública, de la sobemnía, conceptos rnpe~iores
siempre a todas lus co~veniencias de loo hombres.

�184

RODÓ

Acerca de Costa Rica se puede adelantar la opinión de
que tanto el Tratado General de Paz y Amistad, como
la Convención para el establecimiento de un Tribunal
Internacional Centroamericano-en el que tengan participación abogados de los Estados U nidos-, como las Comisiones Internacionales de Investigación y el Convenio
para cesión de los derechos costarricenses en el canal, han
de encontrar en el Congreso nna mayoría dispuesta a la
más escrupulosa depuración. Saben 1os congresistas de San
José que mientras no cambien les procedimientos de la
Cancillería del Norte, los demás americanos ejercitamos
un derecho, obligados por el ir,stinto de conservación, al
mirar como acto sospechoso cualquier movimiento de ingerencia norteamericana en nuestros asuntos, annque venga
cubierto con la máscara de la cooperación. Y como rechazaron el empréstito que mermaba su soberanía, esos legisladores sabrán oponer su repulsa a los cuatre documentos
que anulan y destruyen la independencia de Centroamérica.
Mientras las potencias del Sur no asuman su papel defensor de la América, debemos atrincherarnos en nuestra dig•
nidad, a pesar de nuestra pequeñez y de nuestros ínfimos
recursos.
Los demás Congresos tendrán que seguir la orientación
del costarricense. En estos momentos la salvación de Cen•
troamérica está en la negativa, porque algo anuncia ya que
muy pronto será efectiva la influencia del Sur en las cuestiones ame,·icanas. Y es necesario tener para entonces la
soberanía libre de hipotecas, para ser dignos de la igualdad
y del afecto de las hermanas mayores.

V

'

Esa situación se fijó hace poco a la vista de la América
atónita y desorientada, en vísperas de la Conferencia Panamericana, y no ha habido una sola gestión oficial en relación con el nuevo estado de cosas de Centroamérica. Ningún representante de las naciones de la América ha propuesto en la reunión de Chile el estudio de la Conferencia
de Washington. Era este el momento oportuno para demostrar que los demás pueblos quieren que la igualdad
internacional proclamada en congresos y en círculos diplo-

CENTROAMÉRICA rnrERVENIDA

185

máticos sea efectiva, completa y no sufra limitaciones por
parte de los más poderosos.
No basta proponer, como lo ha hecho el Delegado de
Costa Rica, la admisión de representantes de gobiernos no
reconocidos pc!r los Estados Unidos; ni es tampoco suficiente la creación de una Corte Internacional Americana
para resolver los problemas continentales. Hace falta organizar la Liga recomendada por el Uruguay, con poderes
más que deliberativos y con influencia extra sentimental.
Las naciones ya consolidadas, la Argentina, Brasil, Chile,
Uruguay, deben tomarse también atribuciones, interesar1,e
por la estabilidad de loa restantes pneblos hermanos.
La diplomacia en las relaciones de nuestras repúblicas
no pueden estar limita&lt;las a un papel amistoso y de preseucia, a una visita cortés e indiferente que permanece bien
instalada en un país y se retira sin otras consecuencias que
un grato recuerdo social, sin dejar un solo surco en el
campo de todos, sin poner un solo esfuerzo para edificar la
unión. Los diplomáticos americanos de&amp;cendientes de un
mismo tronco son como delegados en los distintos hogares
de una misma f_amilia, factores del progreso común, del
progreso económico, y sobre todo &lt;J.el progreso espiritual y
m?ral: La concepción europea de !a diplomacia tier.e exphcac1_6n en Europa, por la diversidad de orígenes, de idiomas e rntereses en un escaso territorio. América debe tener
otro concepto de la diplomacia, un concepto propio, aplicable a su peculiar manera de ser, a su realidad. En ella
hay pueblos iguales situados en inmensas llanuras, junto
a enort:1es montañas, a la orilla de dos océanos. Desde México al Cabo de Hornos se disfrutan todos los climas. Se
produce en sus territorios granos, pieles, telas, todo lo que
necesita el hombre. Es la América un mundo compuesto
por un! s_ola familia de la humanidad, unida por la historia,
por el 1d10ma y por el afecto. Sus diplomáticos en los pueblos de ella no puP.den ser fríos personajes, ceremoniosos y
discretos, que estimen cumplido su debe,· ooistiendo a las
rece~ciones oficiales, a funciones de gala y a ciertos actos
· púbh_c~s. L~s Gobiern?s pueden uti\i~ar sus repres~ntantes d1p1omát1cos para e¡ercer una poht1ca preventiva desde
el Sur,-como se ejerce desde el Norte. La advertencia cort.és, caru1osa, el ofrecimiento de cooperación, siempre serán

•

�186

RODÓ
CENTROAMÉRICA INTERVENIDA

bien acogidos por los países pequefios y débiles. Como no
serán desd~ñadas las indicaciones SP,renas sobre revuluciones, dictaduras, estados de anarquía, y cuanto~ conflictos
surjan entre pueblos. Esas orientaciones serán pruebas sinceras y leales de confraternidad, y las naciones grandes de
la America deb3n darlas con toda la frecuencia que sea
necesaria. Con ellas se evitarían los inminentes repartos, y
se mantendría la integridad moral y material de la América pira la futura e impréscindible unión. Se obtendría un
principio de respeto que nos obligaría a elevarnos'cada vez
más para merecer así la buena situación internacional que
vayamos adquiriendo.
La intervención norteamericana en · Centroamérica es
un hecho consumrtdo, es ya una enevitable realidad. La
intervención del Sur podría ser un contrnpeso, por la lealtad, el cariño y el buen fin americano que la inspiraría.
Las naciones del Sur serÍqn más respetuosas con la independencia y el decoro de las repúblicas centroamericanas
y de estas amenazadas repúblicas del Caribe. Y acaso esa
política, seguida con exquisito cuidado y con la patriótica
resolución de cumplir un deber, pondría a la América en
situación de unirse en pocos afios con los lazos de una
suave y leal confederación.

ENRIQUE

181

de sana redención, han llegado y vaciado su espiritualidad, redundando
siempre hacia la exaltr.ción instructiva de las Antillas, toda una valorante enjundia de escritores notahles.
Enrique (~ay-Calfló, desde hoy nneE=tro colaborador y representant"
intP.lectual de Ronú en ésa; i::s en nne8tro modo de \'er, un fiel discípulo
de-lo es-cribió Antonio Cai:io: ese cmorafüzta di:::ipuesto a discutir siempre
sns co,tlactoa con lu injttstfoia,: D. Enrique José \farona. Autor teatral en
ene comiem:os, recordamos de nomhre su comedia EL AYER, por:derahlPcritico-desempefia actualmente talet1 labore!'! en ese exponente de Ja cul•
tura cubana: CUBA CONTE:'!JPORÁNEA; cubierto de tolerancia, bondad y
jm1teza1 cuyo nombre puede unirse a los Heredin, Mitjane, Saoguily,
Cubone11, y loe dos prematuramente malogrados: Jesús Oaetellanos y
Bernardo G. Barroll; y defemmr ccn claridad y exposición documentada
-oomo el trabajo que hoy no~ compll\ceroos en publicarle~ de la amenaza
absorbente de la eiempre amo ble dispuestn simpatía de lo$ Estadoe Unidoe de América del Norte, .:el invasor rubio, que dijera Gabriela Mistral, Un artículo: LA INTRQU!SIÓN ~ORTJ-;,\,IERI.CAN,A E~ CEXTRO,\:\l~:RI·
CA, aparecido en NOSOTROS de Buenos Aires en su número de Abril del
año pmo. pdo., mayearon entre los que seguimos atentamente la. formación de los intelectuales nuevo, &lt;le América, un hecho mát1 arraigado
de concordia y estrechez mutua de honda comunida&lt;l hispanoamericana.
Hombres como este, que a la vez soac escritores de acrión y valei:tía y
sinceridad, preocupados de E-U bienestar &lt;le libertad, cultura v progreso;
América, para conseguir su emancipación defiuitiva Y. cooperar a la obra
de acerramiento iberoamericano, es lo que solicita y 'r eclama constante•
mente; tierra, unida ya, desde 1n1 origen, por individuos de una misma
raza y unos mismo! ideales ...

GAY-OALBÓ.

La Habana, Abril de 1923.

/

Pléyade de críticos sesudos y pntri?tas cubier~os del noble b~rniz de
la cultura e independencia absoluta anltllann, ha sido, es y lólerá_, siempr~,
la heroica y viril república cubana. Modt:.lo de hombre superior, as1m1lador de culturas extranjeras, maestro de acción y guía, espíritu C?m.bativo hacia la verdad ménos relath·a, encau:r.ndor, ele profunda conv1cc16n
entusiasta y fé en sí mismo, de la juventud que le ha sucedido y le BU•
,·ede, prócer en EIU ,•ida y en su obre: tat es Enrique J~sé Varona, para
cliclaa de Cuba y de América, todavía entre nosotros ... &amp;Jo en estandarte

�POEMAS

POEMAS

que se prende a mi espíritu y que tiene
en su pesar modulación amiga.
Dormido r.un la siento.
Voz como de esperanza
y de remordimiento
que toma forma y danza
en el viento ...

En esta casa antigua ...
En esta casa antigua llora un silencio largo,
la muerte de la abuela de las suaves ternuras
que cerraban heridas en mi vivir amargo.
En su pie~a dGsierta sólo moran las sombras
y el silencio es más grande y es más honda mi pena;
(¡ corazón angustiado ni siquiera la nombras!)
Por llorar su partida se murieron las rosas
del jardín de esta casa, donde queda una silla •
que añora con cariño sus manos sarmentosas.
Van pasando los años. Es perenne la angustia
de todos sus recuerdos que en mi vida áun quedan:
sus cuentos, sus caricias de madre y la mustia
carita que tenía cuando se la llevaron ...
La casa quedó triste con un lugar vacío
y en la paz de la tarde las campanas lloraron ...
Hasta el manso retiro ...

JuAN FLORIT M.

Hasta el manso retiro de mi vida
llega· una voz dolida
q ne viene de no se qué vida extraña,
una voz como de mujer
que viene por el río y la montaña
y hiere l!!. conciencia de mi sér.
En la noche serena
con el relente de la noche viene
rendida de fatiga.
Y es como una gran pena

'

JvRGE GONZÁLEZ BASTÍAS.

El sembrador nocturno.

El sembrador aquel añajoso, decía
que le gustaba mas regar en la armonía
de la noche los granos.
Que las manos
se volvían divinas,
mas ágiles y finas.
Y los surcos, cual tules,
se trocaban azules.
Era canto la azada
qne rompía la tierra
de alboradas causada
desde el llano a la sier:·a.
Sólo ese hombre sereno
comprendió la encendida
voz del trémulo seno.
Y le echaba la vida
a la luz de la luna
mientras todos dormían olvidando el dolor.
Porque el pobre pensaba: "que no haya ninguna.
alma humana que sepa de mi único amor."
Al sembrador aquel le gustaba la noche.
Regar la vi\l,a al són de una canción.
Para que cada grano se transformara en broche
encendido o estrella dentro del corazón.
AGusTi,r CAeTELBLANco P.

�LOS VIEIOS ERRORES SOBRE LA MUSER

L, curiosa y dign:1 de atonción la manera consecutiva
e invariable con r¡ne los hombres han errado desde el
principio del mundo al juzgarnos a las mujeres. Ni los
antiguos con sus le_vcs atrabiliarias, ni los de ia Edad Media, que veí,rn en cada mujer una posible endemonia&lt;la, ni
los modernos con sus antojadizos puntos de vista y sus
argumentos en pro y en contra, demuestran el menor
conocimiento sobre la verdad de nuestra psiquis, en reafülad menos complicada, m11cho más sencilla de lo que
pudiera suponerse. Ofuscados a causa de sus mismos errores y del incalculable número de .sus contradicciones, $C
pierden 311 razonamientos tortuosos, en nn,llisis demasiado
sutiles, mientras algunos, los más justicieros, suelen exclamar
casi suspirando: "l¿ 1e obscuro enigma es la mu.
¡er.
Toca ahora preguut:.rse, mientras siguen los hombres
inventando nuevas teorías ¿qué piensa la mujer? "La
mujer no. piensa, argüirá más da un shopenhaueriano,
ya q ne el hecho de pensar supone la frecuencia en las
ideas y la~ mujeres deben tenerlas tan cm·tns como largos
son sus cabellos". Pero si con el correr de los años, las ca·
ballcras femeninas no alcanzan "" b antigua longitud,
¿no habrá sido posible que sus idea, se hayan desarrollado con la misma facilidad? Si logramos probarlo, el más
ilustre de los misógenos, el ag,·io autor de "Paserga y
P,1ralipómena" acaso resulte mal puesto.
Las mujen,s, escudadas tras de su invulnerable coquetería, sonríen, sonrien, (¿ cómo negar o defender nuestra coqueterla?) antf los helados Yol{uuenes del oso tndesco que
olvida el valor de los sentimientos pQrque ,ólo La visto el
espectáculo del mundo como una simple voluntad y representación. Sonríen, porqne acnso piensnn que los filósofos
y sus teorías no deben preocuparlas mayormente mientras
el mundo ruede y ella sig" ejerciendo el pasivo dominio
que impone su esclavitud risueña.

,,,

LOS- VIE,TOS ERRORES SOBRE LA MUJlfü
y

Wf

. Pero es tie~po de dejar de reir. ¿ Por qué no habría de
mtentarse la oora reparadora que ¡,rocure desmentir a rns
más fieros impugnadores, desde los q11e la odiaron siempre
por obscuro rencor hacia la vid• misma, ya que ella se inició en un vientre de mujer, hasta los que se en.,.añan de
buena fé y la cal111m1ian con amor, porque la de~conocen?
De estos últimos, entre los que •e encuentra Lombroso
que nos estima y Michelet q11e nQs adora, nos defeudere'.
mas con amistad porque son nuestrns ami o-os buenos nmi. formados, que resultan heróicos"' en' la sublime
gas rna1 m
genero~idad de am~rnos a pesar· &lt;le la ninguna virtud que
n_os atr1bu,yen. Hab1tu~dos at~bo_s a. la filosofía. y a la erudición, estu~1~ron demasrn,lo y ,1_atieron poco. Mientras el primero analizo nuestro cráneo sm cogernos las manos ni mirarnos jamá~ hasta el f~ndo !impio de las pupilas, el se~undo nos cubrió de flores 1magmando la novela de una idealidad absurda en la cual b fantasía le arrastró muy lejos de
toda realidad. Ni ello.s ni los otros foeron capaces de auscultar la verdad en el latido de nuestro corazón porque no CJ.Uisieron escucharlo, desde que el necio Adáo culpó cobardemen~ a su compañera de_ ~aberse dejado tentar por la
serpiente de la eterna cnr10s1dad, cuando él, €1 fuerte el
predilecto depositario de la palabra de Dios, fué en verdad
el único tentado y obligado a rendirse por su propia flaqueza. La injusticia es visible y así, desde el principio del
mundo la mujer ha venido siendo víctima indispensable
de acusaciones parecidas, contra las cuales nunca pudo o
nu11ca quiso defenderse.
"La mujer es física e intelectualmente un hombre retardadQ" dice Lombroso, y luego, como para aligerar aderezándola esta su cruda afirmación agrega: "pero el hecho
de q~e se~ e\la ~~s piadosa y menos criminal, compensa
esta mf~rior'.dad . Todo lo cual no obsta para que luego se
contradiga cien veces en el curso de su peregrir1a obra:
"La femme criminelleet prostituée".

Y ya lo hem:is advertido: Lombroso es uno de nuestros
amigos ... No se crea sin embargo que nos anticipemos a
afirmar la igualdad de nuestra capacid11d intelectual con la
del howbrn. Si hemos de hablar sin embozo,. estamos muy

\

..

�192

RODÓ

Jejos de c,eerlo. Pero esta inferioridad que no trepidamos
en reconocer ¿es biológica, y por lo tanto irremediable, o es
debida únicamente a la ancestral inactividad a que ha sido
sometido nuestro cerebro? He ahí el problema,) la esperanza que no_s concede la actual realidad.
Hoy por hoy, una mujer sólo por excepción.es capaz de
grandes empresas intelectuales. Aún cuando posea iniciativas evidentes, carece de las fuerzas necesarias para
llevarlas a bnen término. Además suele fartarle con demasiada frecuencia la confianza en sí misma, 'sin la cual
no hay éxito posible. Las mujeres "genios", aún no han
existido en las ci vilizaciones de occidente. En cuanto a las
de ori~nte, ni siquiera se puede hacer mención, dada la
regresión medioeval en que sigue encontrándose la condición mental y social de la mujer.
Sólo han existido mujeres de talento, tanto más brillante cuánto más viva ha sido su sensibilidad. ¿Nombres?
Cogidos al azar: Ellen Key, Selma Lagerloff, Colette,
Gabriela Mistr3l, Mme de Noailles, Juana de lbarbourou.
Sólo de una mujer puede decirse que ·haya llegado al
rango de una mujer de genio, y es Mme. Curie. Sin embargo ha declarado con hidalga franqueza: mi marido es
quién me ha educado; sola, nada habría llegado a ser.
A pesar de todo, sólo debemos creer en nuestra inferioridad circunstancial, y no perder la esperanza de que en
nuestro sexo también se dé el genio. Acaso falten años,
quizás siglos, pero aquel día llegará con la obra lenta y
acrisoladom de la evolución humana. No son, pues, derechos de superioridad o de igualdad los que venimos discutiendo. A este respecto tiene la palabra el porvenir. Lo
que nos impulEa a una ardiente, casi a una airada protesta,
tras larga e ignominiosa pasividad, es el perenne y deliberado error de los hombres, que nos siguen ~tribuyendo
hoy como ayer, una inferioridad mezquina, hija de vicios
pequeños, de "defectillos" sin importancia, de pueriles
iniquidades.
Existen vicios que, aunque añejos con más frecuencia
al temperamento de los hombres, son considerados como
propios y ex:clusi vos de la mujer, inevitable en ella casi
por ley biológica.

SALAMBÓ
DIBUJO A PLUMA
DE
ZUR-ZUR

�LOS VIEJOS ERRORES SOBRE LA MUJER

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193

De esta manera todas deben ser forzosamente parlanchinas, curiosas, embusteras, 1tvaras, falsas, imprudentes,
indiscretas, peligrosas y, por último, enemigas declaradas
de toda paz y concierto.
En este sentido, es la imaginación popular quien ha
realizado la mayor propaganda. Son infinitos los refranes, cuentos y p,·overbios que, unidos a las ,'afirmaciones
de los hombres de ciencia, han sido acogidos después por
generaciones sucesivas, cultas e incultas, para lanzarlos al
rostro de la mujer cada vez que se ofrece, en són de broma cariñosa o de afirmación rotunda.
La frivolidad es, de los pequeños vicios, el más atribuído a las mujeres. Shopenhahuer especial.nente, nos tuvo por excesivamente frívolas y por demasiadone~ias cuando así juzgó de nuestras preferencias de las que nunca
supo nada:
"Las mujeres no se cuidan poco ni mucho de la hermosura del rostro. En general es la fuerza y el valor lo ·
que las seduce. Las cualidades intelectuales no ejercen so- )
bre ellas nin¡runa influencia directa e instintiva; la tontería no es despreciable para las mujeres, más aún, respecto
de ellas, es peligroso poseer una inteligencia superior, y
sobre todo "genio". Es innegable que el valor y la fuerza
ejercen en las mujeres un arrebato momentáne@ y un vivo entusiasmo.
·
Lo ejercen en todo el mundo, y con más frecuencia y
pasión en los hombres que en las mujeres. Para referirno¡¡
sólo a la época contemporánea ¿quiénes son los que convierten en verdaderos dioses al boxeador y al torero? La
mujer asiste por excepción a los campeonatos de box,
y en las plazas de toros se limita a aplaudir con discreto
entusiasmo la gallardía y la prestancia d~l torero, quP. ante
la arremetida ciega, aparece tan frágil, tan heroico, tan
digno, que recuerda la leyenda 9-e David y Goliat. Pero
mientras la mujer aplaude ¿qué hacen los hombres? Fuera de sí, delirantes, ¿no arrojan a la arena los sombreros, .
los zapatos y hasta l"s corbatas que llevan puestas? A permitírselo el decoro, no dejarían prenda sobre sí que no
arrojaran a sus favoritos en señal de aplauso o descontento. No negamos que los toreros y los boxeadores reciban, como ellos mismos suelen alardear ante quienes los interrogan

�19{

RODÓ

UN

para los periódicos, "esquelas perfumadas por cent.enares."
Pero seguramente no son tantas, y perfumadas con Agua
de Florida, no provienen de condesas, duquesas o damas
de estim~ción, sino de modesta¡¡ mujeres que entre los
hombres que las rodean, no han visto por dentro ni por
fuera, nada mejor que el traje de luces. Por el contrario,
no resulta arduo probar cuán afectas son las mujeres a
prodigar su admiración al genio y aún al talento, por feas
que sean las cabezas donde se albergan.
Los poetas tienen ad miradoras numerosas, que si no
siempre saben aquilatarles, por lo menos los comprenden
con la amorosa sensibilidad que •distingue a nuestro sexo.
Y así, los pintores y los escultores, los psicólogos y los
filósofos, los hombres de ciencia y los grandes políticos,
hn contado siempre con admiradoras fervoro,as. Conocido e¡¡ el caso de Léonie León, la interesante mujer que
amó a Gambetta con una de las devociones más raras que
registra la historia, manteniéndose siempre en abne&lt;Yado
0
retraímiento, impulsando su labot' desde la sombra, trabajando por él, cuidando de su reputación y de su gloria
con uua celosa inquietud de madre·amaute. Para citar un
hecho reciente, valga el de Einstein que, en París, se vió
acosado de mujeres. ¿Ridículo? ... N ó, de ningún modo.
Ciertamente que acaso en su totalidad, no alcanzaron siquiera a vislumbrar su genio, n.ero le veneraron porque le
sintieron grande.
Y ejemplos parecidos se repit.en a diario, no con genios, claro est,á, ya que el genio es flor rarísima que no se
cultiva en todos los climas, pero sí con hombres de talento a quienes siempre ama alguna mujer silenciosament.e,
con el espíritu de rodillas, con la más honda y devota pa·
sión.
La mujer, por lo menos la mujer con alguna cultura,
sólo ama verdaderament;e cuando admira, y es más ~rande
el amor ,uánto la admiración sea más fervorosa.

MABiA )IONVEL•

•

SUEÑO

(En el lago Budi)

Hermoso sueüo !... En el silente lago
donde los blancos cisnes sus amores
de los copihues a las flores rojas
cuentan; al dulce halago
de los secretos, plácidos rumores
de las bris&amp;s, las aguas y las hojas
de la vírgen montaüa;
en el lago encantado
donde, dicen los indios, en las puras
tardes crepusculares
su hermoso cuerpo bafia
la mujer de los íntimos cantares
que habita eu las oscura&amp;
cavernas de ios bosques seculares;
allí, en el lago azul, en mi barquilla
blanca como la espuma,
que hendía el agua con su esbelta quilla
a impulsos de una brisa perfumada,
envuelta por la bruma
de los ensueüos mi alma enamorada,
oh I gloria! oh dicha suma!
nawgábamos juntos y dichosos
diciendo nuestros sueüos amorosos.

La noche esmba hermosa,
diáfano el cielo azul, y las estrellas
se reflejaban en la linfa undosa
disueltas en centellas
fugaces, como aladas mariposas
de oro y fuego. La argentada luna
vertía en la laguna
~us diamantinos rayos
que caían en lánguidos desmayos ...

�196

ROJJÓ

UN

Oh! la vírgen morrna estaba hermosa,
hermosa como un sueño!. ..
Sus verdes ojos de mirar rirneño
entónces no reían ... meditaba.
Con la voz temblorosa,
grave, sacerdotal, que resonaba
en medio de la noche silenciosa
cual profecía bíblica en un templo,
dijo, bañada en I uz su faz radiante:
" Fin de la vida es el amor sagrado:
" todo cuanto contemplo,
'' con vida palpitante
' me habla de amor, pues todo siente y ama.
" Y o he adivinado
" de amor la inmensa gama:
" el amor que se tienen las estrellas;
" el amor que se esconde en las montalias
" donde las aves cantan sus querellas,
11
ruge de celo el puma,
"y brota el g.irmen, y la flor -perfuma;
" el amor que se oculta en las entrañas
" del mar; el que se encierra
" palpitante en el vientre de la tierra;
" el que flota en las linfas de los lagos ...
•. . . . . . . . Mi corazón te ama:
" recibe los halagos
" del bello amor que mi ternura inflama:
" Amado mio mi pasión te llama."
Y, en la calma augural de aquella hora,
sentí el rumor de músicas divinas,
de notas argentinas,
surgiendo de los ámbitos oscuros
de la virgen montaña, cual sonora
harpa que, suspendida
en las ramas de robles seculares,
pulsara conmovida
la mujer de los célicos cantares ...
Oh! Cuán hermoso sueño! Una bandada
de blancos cjsn~s abatió su vuelo

,

S'U.llÑO

y rodeó la barquilla en que mi amada
con inspirado anhelo,
'
glorificaba mi pasión. Las garzas
blancas, desde la orilla,
estiraban el cuello entre las zarzas
por ver lo que pasaba en la barquilla.
Hermoso sueño! ... De mi amada un beso
cálido, delicioso,
ace.rició mi labio tembloroso ...
La _música cesó_ en el bosque espeso
y discretos los cisnes se alejaron;
las garzas de la orilla
sus cuellos dobleo-aron
bajo las alas la c;beza hundiendo
y, de~rás de un¡i blanca nubecilla,'
se fue a ocultar la luna sonrlendo ...
••••••••"•••"•••••••••••••••••oo•••••

La brisa hinchaba la flotante vela
de la blanca barquilla .
que, hendiendo el agua con su esbelta quilla
dejaba atrás una espumosa estela...
'

................................... .

Des1rnés? ... Cruel pesadilla!. ..
Y a n ó en el lago delicioso vuela .
a impulsos de las auras mi barquilla
dejanao atrás una espuman te estela·
ni va a mi lado la morena hermosa'
sus ternuras diciendo ...
En la mar b0rrascosa,
léjos de toda tierra, combatiendo
con el furor del huracán tremendo
perdida la esperanza,
destrozada la vela,
arrebatados por la mar los remos
ah ! mi fuerza agotada ya no alc~nza
a sufrir de la lucha los estremos.
Mi voz en vano apela,
en vano clama. La barquilla cruje

181

�RODÓ

a los asaltos de la mar, que ruge
brava y amenazante ...
Voy indefenso, sólo, abandonado,
temiendo a cada instante
ser arrastrado al fondo del abismo.
Y siento de inmediato parasismo
las angustias finales ...
Adiós, bellos ideales,
sueilos de amor, adios !. .. Ante mis ojos
van en bandadas los hambrientos cuervos
que esperan del cádaver los despojos,
despiadados, protervos,
siendo su canto lúgubre el presagio
con que se anuncia mi fatal naufragio.

Y sentí frío, y un dolor agudo
clavado en la cabeza,
cual si la punta de un puilal salludo
mi cráneo taladrase poco a poco;
mis ojos se nublaron con espesa
sombra de sangre. El pensamiento loco,
desesperada el alma, y agotadas
mis fuerzas todas, creí sentir bandadas
de repugnar.tes cuarvos
despiadados, pro ter vos,
que en la barca posados silenciosos
me miraban con ojos codiciosos ...

Y desperté temblando:
la noche era lluviosa, densa y fría;
por el abierto techo
la lluvia penetrando,
muy cerca de mi lecho
con un ruido mqnótono caía;
una gotera helada,
,
filtrando por el techo de totora
golpeaba mi frente ....... ..

Y en el triste silencio de la hora
me llegó, como un soplo, la apagada
voz de consuelo de mi madre ausente ...

Aucusro WINTER.
Puerto Saavedra.

�SOR

JUANA

INÉS

DE

LA

CRUZ

Esta conferencia fué leida en el Club
de Señoras y después en el Ateneo de
Santiago el afio de 192l. Se publica
ahora sin ninguna corrección. Algún
día, acaso, utilizaré algunas de sus partes en un estudil, más amplio sobre Sor
Juana Inés.
Podría servir de epígrafe a estas pá.•
ginas la siguente observación que hace
José María Salaverría en un libro sobre
Santa Teresa, y que es muy justa en lo
que toca a la mísLica espafiola:
, Diríamos que la facultad de amor
que hay en el místice, y que es con fre•
cuencia excepcional, se desvía del sexo
por una suerte de fenómenos íntimos e
inefables y va, como torrente encendido, hacia Jesús o la Virgen. Y estando,
naturalmente, limpio este amor de todo
sexualismo, sin embargo, parece como
que absorbiera las eseneias erOticas del
sér apasionado, y sobre apasionado muy
sensible y de~bordante de ternura , .
Y podría servir de epígrafe porque
creo haber sefialado en las páginas que
siguen las obras de la religiosa mexicana en que pueden revelarse esos •fenómenos íntimos » por los que se van depurando &lt;las esencias del sér apasiona
do , , a, que se refiere el escritor espafiof
Que el tema ofrece puntos curo de,
sarrollo no cabe en los límites de uná
conferencia, es observación que ocurrirá a todos.

A.C,L,

Viene de antiguo la discusión sobre las aptitudes artísticas de la mujer. Los hay atrevidos que afirman que no
está en su naturaleza la facultad de creación estética; otros,
por el contrario, la equiparan al hombre y achacan su reducida colaboración en las actividades del espíritu al sistema prohibitivo de educación bajo el cual ha vivido desde hace sip:los. Entre tales extremo$, una observación se
puede hacer eon todo derecho, y es que, aunque no le fal-

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

201

tan facultades, su campo estético parece ser más reducido que el del hombre. Aquellas obras de que .nos enorgu•
llecemos más en el mundo porque son soberbios resúme·
nes del arte y del poder creador, semejan estar fabricadas
con una sustancia más consistente y más dura que la que
pneden modelar las delicadas manos femeninas. Pero el
decir esto no es excluirlas del arte; su reino, aunque en
planos inferiores, está poblado de pequeñas obras maestras. La poesía, más que ninguna de las artes, es la preferida por ellas y, dentro de la poesía, el amor, la ternura y
la devocrón.
De una mujer os hablaré y de sus poesías amorosas.
Sor J nana Inés de la Cruz forma en ese grupo alado de
- todos los tiempos que, semejante a un coro helenico, levanta en un mismo aliento sus cánciones de amor. La
poesía amorosa de la monja expresa sentimientos tan pu•
ros y tan delicados, que más que una objeción a su calidad de monja podría aducirse como una alabanza diciendo: "¡ Cómo sutiliza el alma el amor de Dios!" Siendo como
es una sola la facultad de arn.or, podremos comprender
con qué devoción altísima y atenta adoraría la monja
mexicana a la Divinidad cuando podía convertir el amor
en sustancia impalpable y deshacerlo en tan puras armo·
nías del espíritu.
Mi trabajo se reduce a comentar los cantos amorosos de
esta mujer, a seguir en sus versos el estrecho sendero per•
fumado por el que divaga su alma enamorada, a subrayar
las palabras que i:11útilmente se forzaron a encerrar en sus
moldes imperfectos emociones iuefables, y a descubrir la
sugestiva evolución de los sentimientos de la monja a través de sus cantos.
Pero es tiempo de que entremos en materia.
J nana de Asbaje, después Sor Juana Inés de la Cruz,
nació a mediados del siglo XVII, e·n 1651, en San Miguel
Nepautla, pueblo cercano a la ciudad de México. Fueron
., sus padres hidalgos, él vizcaíno de origen y ella criolla de
N neva España. Desde la edad de tres años mostró J nana
Inés una incontenible vocación al estudio y, suplantando
una orden materna, recibe clases de la profesora de su
hermana y aprende a leer; a los cinco años ya sabe escribir, contar y todas las menudencias de la labor blanca, con

�202

RODÓ

gran esmero y perfección. Antes de los Ócho había mostrado vena fácil para los versos y compone nna Loa para
la Fiesta del Santísimo Sacramento. Por ese tjempo rue- ·
ga a sus padres que la envíen, disfrazada de hombre, a
estudiar ciencias a la Universidad de México. Sus padres
la envían a México, pero a casa de su abuelo y vestida con
sus ropas de niña. Se dedica inmediatamente al estudio
de la gramática y después al aprendizaje del latín, e imitando a Roger Bacon-que en tres días aprende el hebreo
-le bastan a J nana Inés para el conocimiento de la lengua de Cicerón, diez lecciones solamente. En la casa de
su abuelo encuentra algunos libros que son paja seca para
el fuego de conocimientos que la devora; se familiariza
con las obras de los .filórnfos, de los humanistas y de los
poetas, y no desdeña tampoco la teología, la matemática
y la historia. Para prevenirse de los momentos de flaqueza pone su vanidad en juego cortándose el cabello hasta
determinada parte, con la deci.ión de no dejárselo crecer
hasta ahí, sino después de haber aprendido aquello que se
había propuesto, porque-según ella confiesa-, 11 no le
parecía razón que e~tuviese vestida de cabellos cabeza que
estaba tan desnuda de noticias, que es más apetecible
adorno.11
No alcanzaba aún los quince años cuando, no sabemos
si por gestiones de su familia o a iniciativa del mismo Virrey, entra J Ul\na Inés a la Corte del Marqués de Mancera como Dama de Honor de la Señora Virreina; allí
permanece hasta sn entrada al convento.
' Corrieron por la Corte voces sobre la enciclopédica sabiduría de Juana Inés, y debe haber parecido el caso tan
insólito al curioso Virrey, que no resiste la tentación de
convencerse por sí mismo. Al efecto, reunió un día en su
palacio a cuantos hombres profesaban letras en la Uci•
versidad y en la Ciudad de México. El gr~po, que constaba de cuarenta, estaba formado por teólogos, comentadores de las Santas -Escrituras, filósofos, matemáticos,
historiadores, poetas, humanistas e inteligentes aficiona• •
dos, Sor Juana Inés tenía entonces 17 afios. El resultado
de aquel certamen lo cuei,ta el mismo Virrey, cuyas pa•
labras textuales fueron rec~¡:;idas por los testigos de la
-epoca. 11 A la manera que un Galeón Real, dice el Virrey,

SOR JUANA IN.ES DE LA CRUZ

203

se defendería de pocas chalupas que le embisti~ran, así se
desembarazaba Juana Inés de las preguntas, argumentos
y réplicas que tantos, cada uno en sn clase, la propusi~ron. 11 Aún descartando lo que la galantería del Virrey
háya agregado a la anécdota, aún tomando en consideración que, frente a una jóven de 17 años, los sabios profe,
sores universitarios tendrían más benevolencia que ante un
bachiller, aún recordando que la misma novedad de ver
en una mujer tanta doctrina habría cle obrar en la clemencia de aquellos jueces, queda en pié el hecho indiscutible
de la variedad de conocimientos de Juana Inés. Variedad de
conocimientos todavía más admirabte porque lo aprende
todo sin maestros. Ya uno de sos biógrafos afirmaba, en
el rebuscado estilo de la época, que ulos maestros le faltaron pero no le hicieron falta. 11 Supo la monja de matemática, de física, de füiología, . de filosofía escolástica, de
teología moral y dogmática, de derecho canónico y aún de
medicina; escribió un tratado de música-perdido para
nosotros-y versos en latín y en lenguas.indígenas. Sorprende verdaderamente cómo este fárrago de conocimien- ·
tos no pudo ahogar en ella, para siempre, los impulsos
tiernos del alma femenina.
Una severa apreciación de los hombres o, si queréis,
una justa apreciación de los hombres, y su intensa vocación al estudio, la resuelven a no pensar en el matrimonio
coino en el propósito de su vida. nQuerfo, dice ella, vivir
sola, no querer tener ocupación obligatoria que desembarazase la libertad de ·mi estudio, ni rumor de comunidad
que impidiese el sosegado silencio de mis libros.11 Teniendo en cuenta sus naturales inclinaciones y los recursos
que para vivir tenía, y pensando que la cara hermos!I de
un.a mujer pobre-como ella era-es una pared blanca en
la que no hay necio que no quiera echar su borrón, según
sus palabras, escoge al fin el estado de religiosa. Antes de
tomar esta resolución se libra en su interior una lucha en
la que vence la religión con la ayuda de los doctos consejos del Confesor de los Virreyes, y se entra Juana Inés al
Convento de Religiosas Jerónimas, a la edad de 17 años.
Ella misma cuenta sus razones del modo si"uiente:
neno
tréme religiosa porque, aunque conocía 9.ue el estado tenía
muchas cofa~ repugnantes a mi genio {hablo de las acce~

�RODÓ

sorias-aclara-), con todo, parala total negación que tenía
al matrimonio, era lo menos desproporciouado y lo más
decente que podía elegir en materia de seguridad de mi
salvación. 11
Veintisiete años vivió en el convento: hasta su muerte.
No pensemos que durante todo este tiempo vivió separada del mundo o de su~ libros. 4,000 volúmenes t1mía en
su celda, cifra enorme aún para biblioteca de una escritora moderna, además de preci0sos instrumentos músicos y
matemáticos. En cuanto al mundo, conversaba en el locutorio con extraños, eetaba en correspondencia con ingenios mexicanos y extranjeros, y sabía de los acontecimientos de la Corte, los que celebraba de cuando en cuando
en versos castellanos o latinos. Componía romances fáciles o sonetos conceptnosos. para desear a la Virreina bue·
nas pascuas, para felicitarla por el nacimiento. de su primogénito o bien para presentarle una rosa o un retablo de
marfil; del mismo modo, felicitaba al Virrey por su convalescencia o le pedía el indulto de un reo, en verso. Debemos lamentar muy sinceramente que haya perdido su
tiempo en todos estos versos de ocasión que carecen, en
general, de valor estético.
Poco a poco la gana una austeridad espiritual que más
se conforma con las propias meditaciones que con las n?•
ticias de los libros, y decide entonces hacer vender su biblioteca y sus instrumentos matemáticos y músicos, por
intermedio del Arzobispo de México, para dar limosna a
los pobres. Dos años más tarde, en 1695, una terrible
peste azuela el Convento de las Jerónimas; Sor Juana, de
natural bondadosa y compasiva, se dedica con celo cristiano a asistir a las enfermas.
Se lo aconsejaba, dice el Padre Calleja, que siquiera no
se acercasa a las muy dolientes, que era lo mismo que
vestirla de alas de abeja para hacerla huír de las flores.
Víctima del mismo mal, Sor Juana deja la tierra con
muerte tan ejemplar.
En nuestra época colonial, única en América por su so•
berbia arquitectura religiosa y civil, por su cultura genernl, ya que en México se funda la primera Universidad y
trabaja la primera impren1:3 del Nuevo Mund?-;-, dos
grandes nombres ofrece la htemtura de entreten1m1ento:

SOR JUANA. INÉS DE LA CRUZ

205

el de Don Juan R uiz de Alarcón y el de Sor Juana Inés
de la Cruz . El primero pasa gran parte de su vida en
España, alcanza todavía años magníficos de los siglos de
oro, y sus comedias son resumen de discreción, de mesura, de buen gusto, de arte refinado y puro. A Sor Juana le
tocó vivir, no sólo en tiempos más tristes y lastimosos para
la literatura Pspañola, como fueron los del reinado de Carlos II, sino también en medio menos propicio. En el siglo
X VII y en Nueva España las bellas letras, así las sagradas como las profanas, tanto la oratoria como la poesía, la
historia y aún la mi1&gt;ma prosa 'filosófica, se resentían de
los vicios que propagó el gongorismo. Amaneradas comparaciones, frases retorcidas que ahogaban la claridad del
estilo, inversiones violentas, antítesis artificiales, rompe•
cabezas mitológicos, metáforas exageradas y jue"'OS de pa•
labras, son otros tantos caracteres del movimiento llamado gongorismo o culteranismo, cuyo jefe ideal era en España el excelso poeta don Luis de Góngora. Este movimiento se impone en las letras españolas a principios del
siglo X VII, y de allí pasa a México, en d0nde contamina
todos los géneros, todavía con más exageraciones de oscuridad y de mal gusto. En este medio se produce Sor J nana, que aparece como claro remanso tranquilo en aquella
literatura revuelta y enmarañada, como voz fácil y cristalina en aquel coro destem piado y artificioso No se libra
Sor Juana, ni era posible que se librara, de la influencia
de dicho movimiento; en composiciones enteras sigue a
Góngora, y aquí y allá, en los títulos y en sus poemas
hay resabios retóricos y qulteranos. Bien es cierto que en
ocasiones imita a Góngora en lo exquisito, en lo exhuberante de la forma y en lo sutil de los pensamientos, como
en aquel conceptuoso II Soneto en q ne da censura a una
msay en ella a sus semejantes11, que es una muestra de
expresión elegante y colorida:

'

Rosa divina, que en gentil cultura
eres con tu fragante S'Utileza
magisterio purpúreo eu la belleza',
ensefianza nevada a la hermosura;

�RODÓ

amago de la humana arquitectura, ·
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo sér unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura;
¡cuán altiva en tu pompa, presumida,
soberbia, el riesgo de morir desdellas,
y luego, desmayada y encogida,
de tu caduco sér das mustias sefias:
con que con docta muerte y necia vida
viviendo engallas, y- muriendo ensefiasl
He fatigado vuestra atención resumiendo sucintamente

h vida de Sor J nana y el medio literario en el que se desarrolla: es tiempo ya de que pasemos al asunto de esta
conversación: las poesías amatorias de la monja.
Pocos datos tenemos para reconstruir la biografía espiritual de Sor Juana durante su permanencia en la corte
del Virrey Mancera, pero es fácil imaginar que por este
tiempo despertó al amor. Tenía entonces 17 años, era hermosa según los retratos y los testimonios de la época, co•
mo bija de vizcaíno más bien blanca que morena, de frente
amplia, ojos grandes y vivos, los labios delgados que, se·
gún Fray Luis de León, indican palabra reposada y fina,
la nariz perfecta qne es signo de ecuanimidad, 1"1s manos
delicadas qne los retratos le pintan en elegantes posturas.
En la_corle su genio era celebrado por el Virrey, y la distinguía la señora Virreina con afectuosa amistad. No era
Sor Juana con sus prendas _para pasar desapercibida en
una corte en la que imperaban las costumbres galantes del
reinado de Felipe IV. Parece difícil suponer que no tuviera enamorados y adoradores, y aun es más difícil suponer que alguno de ellos no se le entrara en el corazón.
Lo qne Sor Juma no tiene es novela romántica, aventuras atrevidas o escandalosas; pero poco , importa que
en la vida no suceda nada, que el hilo de los hechos se desenrolle monótona y tranquilamente; las aventuras delalma son de esencia t'l.n delicada e impalpable que no turban
ni coloran la realidad tosca de las cosas: una conversación,
un coloquio, una promesa, una· adivinada afinidad interior, un desengaño, un favor, pueden despertar el alma a

203

SOR JUANA INES DE LA CRUZ

realidades hondas, inolvidables y decisivas en una vida
porque el espíritu, como aquel sutil personaje de que ha:
bla vuestro Pedro Prado, puede hacer tambien peligrosos
y largos viajes por el pétalo de nna rosa.
En unos versos de sus últimos años confiesa Sor
Jaana:
Yo me acu•rdo (oh nuuca fuera!)
que he querido en otro tiempo
lo que pasó de locura
y lo que excedió de extremo,

Y por más qne haya habido críticos que antes de ahora
afir1;1ara1:1 qu_e Sor J u~n~ ~antaba amores fingidos, pasiones 1m~gmarias, creo mat1l acumular -razones para rebatir
~al tésis. Cómo si _f~~ra lo más difícil imaginar que una
JO~en ,de fi_n¡,. sens1b1ltdad y, más que pretendida, persegmda, naciera al amor naturalmente, con la facilidad con
que la rama culmina en la flor! Pero el conocimiento de los
versos de la monja os convencerá de que la verdad está
con nosotros.
ANTONIO CASTRO LEAL,

(Continuará).

�"R A Í Z S A. L V A. J E..
•RAÍZ SALVAJE,

de Juana de lbarbourou

209

sías filosóficas ... ¡ Cuánta distancia a los Unamuno Ernesto Guzmán, Fecierico Nietzsche o Sabat Ercasty
Cosas de los críticos.
Verda_d decía Silva, el colombiano José A.sunción, cuando terminó una de sus poesías así:

i...

.A Astenia , Cid Baeza.

Inquieta, hoy más que nunca, buscar la verdadera poe·
sía.

.

No se ha llegado con el concurso de la aport~c1ón ~~ndmiovista, a una comprensión extensa del sentido poet1co
contemporánen. Ideas que r_io llegan a co~?retars,e, saltan
entre las líneas de las crómcas, de las cr1t1cas ef1meras y
aún de los libros con búsquedas de ensayo.
Da lo mismo leer poemas en prosa como poemas e:i
verso. Llegan lo mismo a la sensibilidad. U_n cuarto de siglo casi, como lo probase G011zalo Zaldumb1de, ha ba,stado
para contra~restar en )a r_nás nefasta ~bsurdez, la verdadera directriz renovac10rnsta rubendariana.
En todo ha!) poesía. Hasta en la prosa diar_ia de un escritorzuelo cualquiera que inesperedamente nma palabras
y palabras ... l.a prodigalidad de Poesía se ha_ hecho ~~rtesana. Con razón han demostrado la decadencia del lmsmo Alberto Zum-Felde y Salatael Rosales. Y el peruano
Guillén ha empleado en una de sus parábolas, palabras de
achaque parecidas.
. .
, .
La fiebre de lo nuevo, lo raro, y hasta original: umco
del siglo que vivimos, hálo modernizado todo, comenz~ndo por las costumbres, hasta degenerar en las más necias
extravagancias;
,
.
.
.
El novecent1smo ha tra1do la mqmetud, la rapidez, la
vaguedad y la vaciedad...
.
,.
y si se han levantado Pala,hones del acervo poet1co, no
se ha entendido la divinidad de sus -decires; _menos la enjundia valoran te de su estro.
. ·
. .
A González Martínez, alguien le ha ~egado ~ent1m1ento,
asequibilidad emotiva, talvez sugerencia; y sm embargo,
no conozco poeta que cuide más de la forma y la haga
justa y precisa, al mismo tief:1P.º que gu(a, ~ue lleva, a_las
fuentes mismas de la más relw1osa subhm1dad art1st1ca.
b
b .
Para negarle su valer, han llamado a sus tra a¡os: poe-

Lo mostré mi poema a un crítico estupendo ..
Lo leyó cuatro veces, y mo dijo .. ¡No entiendo!
. ~~ originalidad es la base de este inusitado movimiento
poet1co moderno
Y, no _o~stante, yo no veo todavía la pincelada maestramente or1grnal_,, umcamente p~r~onal, en las composiciones
de los p_oetas Jovenes de Amenca. Porque un falso entrue~am1ento, complicado, amén de su esforzado alambicamiento yoísta, que la poesía ha adquirido en estos último~ ~ños, no conducen a la absorción poética, puramente
art,1st1ca, que arrastrando al alma, la bañe de Bondad y
Be,leza.
!J~da poeta tiene, busca, su manera. Y sienta fama de
or1gznal o se l.l crea. Los efectos de estas suposiciones son
lamentables. Un verso cualquiera es un poema prodio-ioso
mostruoso. Y, siempre, a esa poesía le falta o la em~ció~
acabada, o la plasticidad asequible a la compleja sensibilidad de nuestro espíritu. Nos llega en parte. No está todo el
poema. con nosot~os. Lo reci?i~os a medias, perdiéndose
las meJores tonalidades sens1t1vas por el amaneramiento
erróneo de una incierta orio-inalidad. U na frase bonita
nn ~fecto preciosista, basta "y sobra. Así es, y así lo creen'.
S: ~ace años_ ya, la iu~ncción romántica que asolara a
Amenca a destiempo, traJo la perfección estrecha reducida
de la estrofa, para cu ya oposición se buscaron fo~mas nue:
vas, afinidades plásticas y libertades no conseguidas hasta
entón_ces; en nnestros días tenemos que lamentar el abuso
exces1yo de ellas, comprendidas ridícula y malamente, entorpeciendo la labor de algunos poetas de verdad que tienen la suprema voluntad de retraerse constantemente entanto a_lguien consagra negaciones absolutas, perorant~s en
el medio hueco de la comprensión analista del momento:
el compradrazgo torpe ) vacuo.
Creo en la existencia de una diversidad de concepto entre las palabras poesía y verso.

�210

RODÓ

•

Aún así, los libros poéticos aparecidos a diario, osten•
tan ambas donominaciones invariablemente.
Para Young Rice, la poesía ejerce una atracción más
formidable gue el mero verso: la emoción la expresa-poesía -en palabras rítmicas más líricamente medidas, poseyendo la capacidad de una mayor coi;movidad._ .
Heredia ha demostrado como ha ido adgumendo, la
poesía castellana, una impresionable sensibilidr.d adaptada
a la transformación constante gue ha sufrido la estrofa.
J.,as tendencia8 modernas, se dirigen hacía ese absoluto
carecimiento. El poliritmo, siendo lo que realmente es,
trae afinidad remota del sentimiento y la emotividad.
¿Por qué negar, en el ultraísmo, pongo por c~so, la sensibilidad de la poesía, única manera de distinguirla de los
demás géneros li_terarios?
.
Leyendo a Guillermo de Torre, R1vas Panedas, Cesário Arroyo, Alexis Delgado y a algún otro extremista
modernísimo-futuros del futuro-, me queda aleteando en
el espíritl,l la grande sensación de hab~rme embriagado de
sutilezas en la más entrañable, complicada y agradable de
las prosas quebradas, flexibles, torcidas, que conozca. Y
conste que rotúlanse: poemas, es decir: poesías, o más
claro: versos ...
Jamás he combatido lo nuevo. Como novísimo habrá
de enseñar y buscar y hurguetear emociones nuevas, sensaciones cada vez más distinta~. Por eso leo todo lo nuevo-por algo digiste Plinio tus tan manoseadas palabras-,
y lo sigo, trato de asimilarlo, comprenderlo :¡; _hasta ...
trabajarlo. No se me podeá, pues, acusar de ·espmtu obstructor para aquello gue admiro con entusiasmo y respe•
to. Me molestaría y me amargaría.
Más sí g ue me opondré siempre, a la medida de mis
fuerza;, contra todo aquello que no cris_talice Bondad,
Arte o Belleza ...
Comprendo hasta donde quiso llegar Andt'ade Coello,
cuando recurrió a estas expresiones para intentar hacer
penetrar el concepto poesía: "Si al abrir el libro de nuestra preferencia, sentimos como se ilumina el alma: que
entra la aurora de la belleza y li,. inunda de luz; que acuden las silenciosas láo-rimas, en una como teorÍás de inexplicables dulzuras, lo''que leemos es poesia auténtica, gue
interpreta un mismo estado de conciencia."

•:&amp;áÍZ SALVA.JE,

Porque 2ensaciones parecidas se originaron en mi alma.
a la lectura de_.R_aíz Salvaje: libro, en donde un poeta de
vems-muy cl1stmto a los demás-, ha ofrecido momentos de encantamiento al espíritu cansado e inquieto.
Acaso, en otra vida
an9estral, yo habr'e sido,
antes de ser carne,
cisterna, fuente o río ....

. '.'La mujer-, dijo Juan Pablo Echagüe, es toda sensibilidad y ternura." Debió haber agregado: ... y pasión
des1;1esurada. Porgue, por lo gu1, se hacen heroicas lag
~u¡eres,, es por eso: la grandeza pasional gue las anima.
:S1 nó, busquese en Las Lenguas de Diamante de Juana
de lbarbourou, tal aseveración.
'
· Ese libro, vivido en el goce de saberse amada; y compuesto con el pretexto de narrarle al amante la magnitud.
de su_cariño_en manifiesta forma de pasión, bastó a la
egregia poetisa contemporánea de las Luisi y Vaz Ferreira, para su consagración; extrañando al discreto crítico
u_ruguayo Telmo Manacorda, por la más pronta exaltación qlie su maestro: Delmira Agustini.
La pasión es allí: "peq uefia llama de dulzura infinita,
. Cierva,
que come en tus manos la olorosa hierba.
Can,

que sigue tus pasos doquiera que van.
Estrella,
para tí doblada de sol y centella.
Fuente,
que a tus pies ondula como una serpiente.
Flor,
que para tí solo da mieles y olor,,
y "agua viva q1rn glisa a tus pies ... " Tomó volúmen esa
pasión; hízose sufridora, dañina, heridora:
Sangre del costado
manaré mi amado:
¿Qué broche más bello, qué joya más grata,
que por tí una llaga color escarlata?

�1
212

RODÓ
•HAÍZ BAL\' AJE ,

213

Y, hasta obtuvo el supremo goce de sufrir:
Me verás reír
viéndome sufrir.
Y tú llorarás
y entonc~s ... ¡más mío que nunca serás!
Porque en la mujer la pasión, y amatoria si lo fuere, es
el instinto m,ís arraigado y femenino de su sér .••
Raíz salvaie, varió de camino.
Como El cántaro fresco.
Vislumbranrlo de la vida su misterio; buscó en sí, otro
instinto adormecido, aquietado, somnolizado: el hartazgo
de la vida presente. El desencanto tiene 11ansias sin nombre de ser libre Y' feliz" ; poque,
... aunque florezca en rosas nadie podrá cambiarme
la salvaje raíz.
Y se situó al borde del camino la inquietud horrorosa
del porvenir ...
Un miedo terrible a la Muerte que ha visto de cercanera tal como una mariposa negra,,-, se apaga, se consume, cuando piensa en que su cuet·po tiene la misma tibieza
de los surcos de la tierra. Y clama, gozosa:
·
-"Cuerpo mío: ¡ estás hecho de sustancia inmortal!"
Su vida estará ligada maí\ana a la tierra. Frondará raíces y esparcirá semillas. Después, con querimiPnW rnpremo hacia el cielo azul, su cabellera transformaráse en ram-tje ondulante, y coquetamente, se .o bservará en la corriente cristalina de la acequia, del estero, del río serpentino e impetuoso.
Quizás fea enredadera, flor de invernadero o higuera; y, cuando alguien pase y la diga bonita,
¡Qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!
Ya no la inquieta el venir. Por su sensibilidad toda,
corre una savia optimista y esperanzosa. Se adelanta.
Quiere oler a fruta, a fragante hierba de los campos, a

~em?rillo y, al cubrirse de lágrimas sus ojos, por la emo•
c1ón rntensa
. d de .su pensar, in.,énuameute
º
, dulcemente, se
cree prno ormtdo "con las ramas llenas de rocío "
Se desliza amorosa bajo_ los árboles frondosos· y suefia,
sueí\a en su esperado destrno. Entre tanto en sus labios
nace un cantar:
'
Y cantar, cantar, cantar,
de mi alma embriagada y loca
bajo la lumbre solar.
¿Por qué inquietarse? ¿Dónde está el misterio? ¿Dónde la duda? ¡Ah!, qué divino, qué hermoso:
Desde el fondo del alma me sube
un sabor de pitanga a los labios.
Tiene aún mi epidermis m0rcua,

no sé q~e. fragancias de trigo emparvado.
¡Ay, qms1era llevarte coon,iao
a dormir una noche en el c.:'mpo
y en tus brazos pasar hasta el día
bajo el techo alocado de un árbol!
Soy la misma muchacha salvaje,
que hace afias tragiste a tu lado ...
Como la poesía de la Ibarbourou deseara que fuese la
poesía toda de América Hispana. '

,
EMILIO

COURBET.

1 •

�llECTU~AS

y

LECTU!:AS Y OPINIONES

OPINIONES

LAS REVISTAS
La educación en México.
.Ante toda necesidad espiritual, prima, en todo país que se oriente a la
civilización progresiva a que pretenden akanzar los demás; la
imperiosa necesidad de educar e instruir. Base de todo mejoramiento material y racial; plataforma de asimilación cultural;
constante propencionador del progreso sensitivo de los pueblos
-razas sin sensibilidad bien entendida, 813 raza muerta, cadu·
cá. carcomida por el moho de los afias despiadados-, es y será
siempre el empuje educ&amp;tivo de los pueblos del orbe. Los de
Hispano.América, más que algunos otros, y Chile principal•
mente entre ellos, requieren uns vig-orosa renovación educadora. Puede ella orientarse por planes diferentes. Más, el que
ahora está sigulendo México-país de iniciativa8 portento11as y
constautes hasta conseguir el deseado objeto que las promueve-; será hasta mafiana, el más recomendable.
En Chile, no obstante la in~rcia que no.e aplaeita, no faltaré.n
individuos que deseen en lo más hondo de su alma, una trans·
formación radical de la semi o casi incultura en que nos bailamos todavía-pese a la estimada Ley de Instrucción Primaria
ObligatoriaJ ... Para esos hombres que comprenJen la razón que
nos ha inducido a copiar esta larga conferencia dictada por el
más grande de los instiga&lt;iores mexicanos: el licenciado José
Vasconceloi:i {1), en el c:üontinental Memorial Halh de Washineton y aparecida en el Boletín de la Sec-retaría de Educación Pú,blica d~ México; para esos hombres, no hemos trepidado en su·
primir, con gran dolor para los espíritus que no se contentan
con poco, pero bueno, abundante material literario e informativo.
Empero, nos quedará la muy humana satisfacción de haber
puesto en manos de la juventud educadora chilena, un p1ecioso
documento de incalculable valor, que ellos, tanto, o quizás más
que nosotros mismc1, sabrán debidamente aprovechar.

¿Qué es ed1,c~r?-Educar es preparar al individuo para determinado propósito social. Los hombres han sido educado•
para ser buenos súbditos, buenos esclavos, buenos frailes, huinos artesanos y, ultimamente, para ser buenos ciudadanos:
unas veces son las condiciones Sociales; otras veces la escuela;
pero siempre encon,tramos que el propósito de la educación es
modelar a los hombr.es para el deserupefio de una función social.
Las escuelas monárquicas se proponían formar buenos súb
ditos; las eecuelas teológicas, buenos sacerdotes; los despotis ·
mos se empellan en crear soldados, •y solamente los puehloi
{l) 6obre la personalidad intelectual del egregie Vasconcelos, en el
Tomo 1.o de Ronó, algunas notas marginales escribimos.

215

civilizados procuran formar baenos ciudadanos: es decir, hombres y mujeres libres, capaces de juzgar la vida desde un
punto de vista propio, de producir su sustento y de forjar la
sociedad, de tal manera que todo hombre de trabajo, esté en
condiciones de conquistar una cómoda manera de vivir. Este
es el tipo de hombre que tratamos de crear en México, y ese
ha sido el propósito de nuestra reforma educacional. Teniendo, p:1es, en cuenta, claramente, el propósito que antecede,
exammemos los métodos que estamos poniendo en práctica
para cumplirlo.
·
El medio -Escritores y educadores del viejo tipo científico
expresaron, con frecuencia, la opinión de que nuestro pueblo,
particularmente el indio y la clase trabajadora, constituían una
casta irredimible, supuesto que siendo el hombre un producto
de la herencia y el medio, el mexicano auténtico n.o tenía esperanza de redención, porque su ángulo facial no correspondía a tales o cuales normas propias del tipo escocés o noruego, y, además, las circunstancias ambientes en que se verificaba su desarrollo, eran de la peor clase. Pero estos mismos teóri~os sollan afirmar, ~simismo, que toda esta población oprimida era totalmente mcapaz de derrocar el despotismo militar
y económico de Porfirio Diaz, el de la mano de hierro. Y, sin
embargo sucedió que Porfirio Diaz, y todo su ejército, y todos. los aristócratas y oligarcas de su época, fueron derrotttdos en el campo de batalla, a la vez que sus métodos de gobierno caían en co.mpleto descrédito. Desde entonces nos he,
mos dicho, recordando el Evangelio, más bien que las largas
contradicciones y obtusas afirmaciGnes de la pedanteda cien·
tífica, que todos los hembrea son hijos de Dios y que todas las
razas son o pueden llegar a ser aptas. Algunas sobresalen en
determinadas aptitudes y otras se distinguen por aptitudes diversas; pero importa al progreso y mejoramiento del mundo
que todas las razas• y todos los hombres sobrevivan y conquis. ten libertad económica y política, a fin de que puedan lograr
la expresión total de sus almas. De suerte que, apartándonos
de las hipótesis snciológico-científicas, y provistos de una buena dósis de s_entido común y con algo de inspiración cristiana,
J:lOS hemos dicho a nosotros mismos: este medio que nos rode¡¡ es un obstáculo para la salvación del pueblo. Sí, la ciencia tiene razón hasta este punto; pero de ello solamente se deduce qu~ ~s necesario transformar el medio, y en contradicción
con, las 1.deas spencerianas, que ven en el homhre un producto
d~l med10 que lo rodea, hemos adoptado la doctrina formulada hace más de Cien afios por Simón Bolívar cuando dijo, refiriéndose al porvemr de las naciones latinas de este Continen•
te: ,Si la naturaleza se opon~, lucharGmos contra ella y hare•

•

�216

RODÓ

moa que nos obedezca., Creemos que hoy, corno ayer, el hombre puede convertir el medio a sus aspiraciones, ya que la civilización , desde sus comienzos, no es otra cosa que la victoria periódica del hombre sobre las circunstancias que lo ro•
dean. En consecuencia, estarnos empellados en cambiar la
vieja organización social para dar lugar al crecimiento de un
futuro mejor.
El at!tiguo ,·égime,i,-Todo el mundo sabe lo que México
era antes de la Revolución: un país cuya extensión es una
cuarta parte de los Estados Unidos de América, con quince
millones de habitantes, doce de ellos analfabetos. pobres y
oprimidos, y todos manejados políticamente pcr un solo hombre, y económicamente por un centenar de familias La riqueza pública de todo género, las tierras, los depósitos ruineralee,
todo había sido liberalmente repartido por Porfirio Díaz entre
protegi&lt;los v asociados, nacionales y extranjeros. Nada se había reservado para la colonización, y aún el mexicano aborigen se encontraba incapacitado para comprar tierra laborable,
porque el gran terrateniente no la vendía. Tampoco podía establecerse un pequbll.o negocio porque las grandes empre•as
no permitían trabajar en condiciones equitativas. Al mismo
tiempo los políticos de la época de Porfirio Dlaz decían: ,¿Qué
objeto tiene educar a las masas? Si aprenden algo, exigirán
mayor salario y más libertades, y esto trastornará las condicio-nes sociales. De suerte que es mejor dejarlos como están y, si
es necesario, que perescan; pero que se salven la situación
existente y la paz v el crédito de México., La explotación y
la tiranía continuaron sin freno. a tal punto que uno de los
protegidos de Porfirio Diaz, un conocirlo ganadero, logró
aduefiarse de todas las tierras del Estado de Chihtialrna. una
superficie equivalente a la mitad de Francia, y después de haberse apoderado de las tierras y del ganado construyó casos y
las rentó a la gente, conservando sobre ellas la propiedad. Y
después &lt;le construir las casas compró los molinos de harina y
logró que se dictaran leyes de impuestos que lo protegieran
contra la competeucia de los productores de harina de otras
rc-giooes de Mexico. y de esta mauera pudo vender el pan al
precio que le convino; lo mismo hizo con la cerveza, con la
carne y con la sal. Y si Porfirio Día,, sn amo hubiese permanec1rlo más tiempo en el Poder, no hay duda que aquel rico
propietario habría logrado explotar el aire respirable, con el
pretexto de algún procedimiento t,igiénic , científico para puri•
flcarlo y poder venderlo en las ciudadea. l'ou esta situucióu a la
vist..., yo pregunto a cualquier educador norteamericano: ¿Qué
h•brla usted aconsejado para salvar a ~n pueblo sometido a

LECTURAS Y OPINIONES

217

~11 crue~ explotacion? Pregunto a cualquier ciudadano amerrna110,_c1udadano de verdad: ¿Qu_é haría usted si no pudiese
ser agrrn~ltor en •~ ¡,rop10 país, s1 todas las tierras de los Est~dos Umdos estuv10sen en poder, por ejemplo, de mil familias, que 110 las labrasen o las labrasen insuficientemente en
tanto que la mayoría del pueblo casi perecía de hambre? :impónganse contribuciones fuertes. sobre el latifund;o:, ; a sé
que esa sería la respuesta, Pero s1 se pretende decretar contribuciones, e~ necesario, primeramente, conquiotar el poder de
_los terratementes para ponerlo en manos del pueblo. Cuando
algunos de nuestros enemigos nos proclaman bolshevikiP,
siempre podemos contestar con los hechos: cEn realidad so•
moa un Estado feudal que trata de modernizarse., En verdad
estamos tratando de implantar un régimen agrario semejante
al que existe en Ohio, en la Nueva Inglaterra o en las Dakotas. -~ si Kansas , con sus millares de cultivos feraces, es bolshev1k1, entonces _nosotros también deseamos serle, Volviendo
al asun_to educativo, diré que estamos procurando transformar
~l med10 que nos ro?ea para que pueda producir hombres me¡ore~; estamos cambiando el régimen agrario para poder tener
no ~implemente hatitantes, sino ciudadanos y hoa:bres. Y n~
vacilo eu afirmar que la base de nuestro sistema educacional
reside en una mejor distribución de la propiedad y de los prod~ctos del tr~bajo, Una resolución justa del problema económico. es el primer paso de la reforma educativa. Sí, nuestra
~nahdad es, como la he definido anteriormente, crear hombres
hbres y no esclavos.
Nuestt·os métodos -La Revolución, transbrmada en go_bierno, está empellaJa en resolver los problemas económicos del
país. El pu~blo ehg~ sus funcionari_os y dicta sus propias leyes;
el p_romed10 de_l bienestar materrnl rlel pueblo ha mejorado
eens1blemente; SIJ'\ ?mbargo, nuestro progreso es lento porque
trab_a¡amos en mel110 _de las rumas y los errores de siglos de mal
gobierno y de los ?!timos diez all.os _de guerra. A pesar de ello,
una podfrosa comente moral mantiene alerta las conciencias
y_puede afirQJarse que cada quien se da cuenta de las exigen'.
crns del_ momento y se apresta al cumplimiento del deber. Así
se exphca que gentes que casi tenían olvidado los deberes del
Estado, por lo que ~ace a educación, prestan actualmente todo
su apoyo a un gnb10rno que por la voz del Presidente Obregón, el más distinguirlo general de la Revolución ha proclamano la necesidad de l_icenciar soldados y reclutar i'.naestros, de
cerrar cuarteles y abrir escuelas. Millares de soldados han regresado ya a la vida civil, y mi! lares de maestros trabajan como
soldados del progreso en las Ciudades y en los dLtritos rurales;
y aan en las más remotas comal'Cas indígenas, centenares de

�218'

.,

R0:116

misioneros, con carácter oficial, y otros como voluntarios, tra•
bajan entre los ignorantes para enseflarles a leer y escribir,
buenas costumbres y métodos de trabajos más eficaces. Estos
maestros misioneros preceden al trabajo de la escuela y lo preparan, y ya han logrado despertar el interés de toda la poblacián en favor de la educación publica.
Con el objeto de dar mayor impulso a la campalla educacio•
na], fué necesario reformar la Constitución con el fin de crear
un Ministerio Federal de Educación Pública. Este ministerio
tiene facultades para crear y sostener toda clase de institucio,,
nes educativas en cualquiera región del país, colaborando con
los Consejos de Educación de l•s distintos Estados de la Unión,
o procediendo independientemente, según sea más conveniente
y práctico.
El presupuesto de que dispone el Ministerio ha sido, duranle
el presente afio, de algo más de cuarenta y nueve millones de
pesos, o sea cerca de veinticuatre millones de dólares. Para dar
una idea de lo que esta cantidad representa entre nosotros,
bastará recordar que la mayor suma destinada a educación
pública en los tiempos de Porfirio Díaz, es decir, hace sola·
mente doce afios, fué de ocho millones de pesos, o sean cuatro
millones de dólares; después Madero aumentó esta cifra a doce
millone,r de pesos, pero Carranza la redujo a menos de seis;
de suerte que el actual Gobierno ha subido el gasto de poco,
menos de seis millones quo pagaba Carranza a los cuarenta y
nueve del presupuesto actual. Por supuesto los gobiernos locales, hoy como antes, continúan dedicando sumas anuales para
el sostenimiento de sus propias escuelas, celebrándose cada aflo
los convenios correspondientes para asegurar la colaboración
de las autoridades fec;lerales y las locales en materias escolares.
Los sueldos de los maestros se hiln duplicado y en muchos
casos triplicado, habiéndose logrado establecer el salario míni•
mo de tres pesos diarios para cada maestro, no obstante que
el mínimo anterior era, a veces menor de un peso por día. Al
mismo tiempo se ha tratado de fortalecer el decoro de los
maestros y el sentimiento de su propia response.bilidad, concediéndoles, eu le generalidad de los casos, el derecho de elegir
candidatos para las jefaturas de departamentos y dirección de
escuelas; pues hemos jU1.gado que si uos proponemos educar
hombres libres, debemos empezar por hacer maestros libres. Lo
que equivale a decir; páguese a los maestros lo más que sea
posible y permitaseles que se organicen según su propio saber
y experiencia; un saber y experiencia que será superior, por
lo menos . al criterio del político o de los Consejos Ejecutivos
que en otras partes manejan los colegios.

•

-LECTURA$ Y OPINIONES'

219'

El problema de la lnjancia.-Junto con la necesidad de mejorar las condiciones _económicas y sociales de los maestros,
hemos tenido que afrontar el problema de la~ necesidades del
nifio. Naturalmente no nos hemos preocupado mucho por los hijos de los ricos, puesto que sus padres puedeu atenderlos, y
el deber del Estado consiste en ayudar a los que lo necesiten,
mostrándoles preferencia.Nuestras antiguas instituciones edu•
cativas,aunquelimitadas en número se hallaban perfectamente
orgamzadas conforme a los más modernos métodos pedagógicos; pero en nuestro esfuerzo de reconstrucción la realidad nos
ha obligado a hacer a un lado un sinnúmero de bellas teorías.
Por ejemplo: teníamos escuelas de nifios anormales en las
que se practicaban exámenes cuidadosos, anotados en registros
que después servían para formar conclusiones generales más
o menos triviales. Tuvimos que acabar con estos lujos de dudosa utilidad inmediata, y con excepción, por supuesto, de los
sordomudo, y ciegos, que asisten e planteles especiales, reunimos a todos los nifios en el mismo tipo de escuela primaria, y
en todas ellas establecimos el desayuno escolar, gratuito, para
los pobres. De esta manera, lo que ahorramos en médicos lo
gastamos en pan; la experiencia nos ha demostrado qne una
buena ración matinal es mucho más eficaz que el médico para
curar la debilidad del carácter y la lentitud del pensamiento.
Subsiste, por supuesto, el servicio médico, que practica visitas
periódicas a las escuelas; pero tratamos de hacer comprender
a los médicos que no nos importa mucho que aconsejen a los
niflos ni que r,os remitan largos informes escritos, sino que la
Nación les paga para que cureu, El médico, antiguamente, se
ocupaba de recetar drogas que, en la generalidad de los casos,
el nifio no podía comprar: hoy aplica directamente el trata•
miento, y el resultado es que estamos a punto de desterrar las
enfermedades de la piel, que antes se consideró imposible coro•
batir dentro de la escuela. Nuestro servicio dental gratuito se
está extendiendo a todas las escuelas, y, a medida que díspo•
nemos de fondos, ostablecemos en cada escuela, también gratuitamente, bafios, est0nqnes de natación y campos de recreo.
En realidad nuestros planes son tau amplios, qne acaso sean
censurados por pretender abarcar demasiado; pero de todas
maneras debo hacer constar que los maestros-hombres y
mujeres-que participan en nuestra obra, tienen la conviceión
de que no sólo desempellan una función cívica sino que trabajan en una especie de moderna cruzada para la elevación y
liberación de los espfritus y el mejoramiento de loa cuerpos de
sus semejantes; por eso el fervor que ponen en su ohra es un
fervor religioso, y la recompensa que reciben no está en el di,
nero ni en los ascensos, sino en el entusiasmo apostólico, en el
goce místico que los anima J sostiene,

��RODÓ
de universidad antigua es la universidad científica, fundada
en las doctrinas darwinistas, la sociología positivista y el individualismo liberal. Estas universidades produjeron tipos poco
agradables, pero también inútiles. La base de todas sus ensefianzas era la teQría de que el progl'eso produce fatalmente
una clase afortunada que, por poeeer mayores dotes, representa la selección de la e2pecie y tiene, por lo mismo, el derecho, casi sagrado, de explotar y someter a su dominio a los
ineptos. Tales doctrinas quedaron burladas por la Revolución
y por la vida misma; y así es que cuando nos toca orl;(anizar
la vieja universidad, en donde Spéncer y Leroy Jleuheu t¡abían sido los amos, tuvimos que preguntar: ¿Qué vamos hacer
ahora con 10da esta desacreditada jerga científica? La respuesta nos había sido ya sugerida por el pueblo en días_ de ~ngustia y defe; y a la pregtmtade: ¿Cuál es la verdadern c10nc1a?
Contestamos: la que es capaz de servir para la dicha de todos
los hombres, no la que los divide en castas de aptos e ineptos,
de blancos y negros, de civi!i,ados y no civilizados. La ver~dera ciencia reside en la antigua, profunda y venerable sabiduría cristiana, que proclama la igualdad de todos los hombres
y el derecho pl,mo de todos los seres a la libertad, a la dicha y a
la vida, cualesquiera que sean sus respectivas capacidades. Las
diferencias entre los hombres uo son intrínsecas y dependen,
por lo común, de la vocación particular; pues si el tipo rubio
de Gales es capaz de producir un buen ingeniero mecánico, el
indio azteca que pinta su loza puede llegar a ser un buen artista;
y ¿quién puede decir cuál de los dos es más importante ~n un~
verdadera civilización? Procuramos, pues, en nuestras umvers1dades cultivar una ciencia que conquiste el bien, no solamente
el bie~ teórico, sino igualmente el bienestar económico de todos los hombres. Para lograrlo impartimos ense!ianza de carácter científico, práctico y útil, que conviertan a cada uno de
nuestros alumnos en productores de riqueza; que sustituya a
los profesionistas de la antigua especie, que por lo común vivían para la política o para la burocracia, mientras que nuestros recursos naturales quedaban virgenes. Hemos aumentado
cursos de ingeniería mecánica, de electricidad, de m•cánica
aplicada y de industrias agrícolas y a todo este ejército de productores se les enseña que el propósito de la ciyilización no es
crear grupos selectos que exploten a las may;irlas (eso es barbarie oriental), sino crear hombres aptos y fuertes que trabajen para levantar el nivel de los que se encuentr~': escasamente dotados. La aptitud de todo género, al serv1c10 de la
colectividad, eso entendemos por civilización, y'cualquiera otro
tipo de ella lo clasificamos simplemente, como barbarie. No
por eso pretendemos desconocer la importancia de las indi vi-

'

LECTURAS Y OPINIONES

223

dualidades excepcionales, de los genios del arte y del pensamiento; por el contrario, los invocamos reclamando su aparición y su auxilio; pero no podremos recónocerlos si no nbs exhiben la marca legítima del g•nio, que es la capacidad de trabajar para los demás en la clara manera desinteresada tolstoyana y cristiana. De otra suerte, producir y acumular cualquier especie de energía para beneficio propio, es codicia, en
tanto que el genio es una oxttaordinaria copacidad de dar.
En . materia de cuotas de estudios, hemos restablecido en
nuestras universidades el viejo sistema espafiol de cursos gratuitos, porque los medios del conocimiento deben estar a disposición de toda persona; ·pero, por supuesto, debe hacerse una
excepción con re•pecto a aquellos que deben contriliuír para
lo• gastos de la educación. En nuestras universidades_los ricos
tienen q11e pagar sus cursos.
LarBibliotecas.-Durante siglos hemos tenido en México
varias bfoliotecas importantes y venerables. Existe la Biblioteca NaéUXlal de México, que tiene cerca de medio millón de
volúmenes y manuscritos de raro valor. Existen tambien las bibliotecas de Guadalajara, Puebla y de otros B;stados; pero todas estas instituciones fueron organizadas conforme a sistemas
que hacen de todas las bib 1iotecas una especie de archivos
en que el libro parece ocultarse del público en vez de ofrecerse
al lector. Tratamos ahora de imitar las admirables bibliotecas
norteamericanas, y en tal virtud sin cambiar mucho las instituciones celosas de sus tesoros, la Secretaría de Educación ha
estado creando centenares de pequefias bibliotecas populares,
que se han distribuido por todo el país. "La biblioteca-decimos a los maestros-es el complemento de la'escuela. Después
de que se aprende a leer, es necesario saber lo que debe leerse
y disponer de libros. Una buena biblioteca pued;, sustituir a
la escuela, y aun algunas veces superarla. Una buena bibliteca es una universidad libre y eficaz. Es tan importante
cr.ear bibliotecas como crear escuelas. Fara muchas cosas no
hay universidad tan útil como m,¡dia doeena de libros buenos". Para organizar estas bibliotecas hemos dispuesto colecciones de cincuenta, de cien, de quinientos, de mil, de cinco
mil y de diez mil volúmenes. El tipo número uno de biblioteca elemental se compone de cincuenta volúmenes, que se
hacen circular en una caja de madera q ne puede ser acarreada
a lomo de mula, a fin de que llegue a las regiones adonde no
alcanza el ferrocarril. El tipo número dos de biblioteca de
cien volúmenes se dest_ina a peque!ios poblados, y representa
el tipo elemental de biblioteca fija, y ·según la importancia
del lugar y los fondos de que se dispone, establecemos salones
de lectura de mayor capacidad· Por supueeto, no hemos podi-

�224

RODÓ

dido construir todavía edificios a propósito: pero siempre hemos logrado disponer de la mejor sala del palacio municipal
de los pueblos, y alll establece
la biblioteca, poniendo
nosotros los libros y el empleado que la atienda. Por regla
general, el maestro de la localidad, mediante un sobresueldo,
desempefla las funciones del bibliotecario, manteniendo el salón
abierto durante las últimas horas de la tarde, y encargándose
de prestar los libros a los hogares.
Para formar la colecrión nos regimos por el valor intrínseco
del libro y su importancia práctica. Nuestra colecciones contienen volúmenes de Platón, Esquilo, uno o dos clásicos romanos, despues Dante y Shak.espeare y media docena de clásicos espafloles, como Lope de Vega y Cervantes, y entre los
modernos, Goethe Ibseu, Shaw, Pérez Galdó,, Romain ltolland y Tagore; agregamos a todo·esto unos cuantos libros
sobre cuestiones Eociales, compendio de historia univeual, un
compendio de la geografía de Recias y manuales de agricultura
e industria; hasta la fecha hemos establecido un poco más de
dos mil bibliotecas de este género; entre ellas veinte, que funcionan diariamente en la ciudad de México con más de mil volúmenes cada una. En todas nuestras bibliotecas mantenemos
una colección especial de libros infantiles.
El Departamento Editorial.-Con el objeto de surtir nuestras propias bibliotecas y también con el fin de propagar la
buena lectura en espallol, el Departamento de Educación sostiene talleres de imprenta, relativamente grandes, en los que
ss editan libros escolares qua se distribuyen gratuitamente.
En el afio de 1922 se hicieron cuatrocientos mil libros de lectura y esperamos que esta cifra llegue a un millón en el afio
entrante, ya que la maquinaria recientemente adquirida uos
pone en condiciones de hacerlo. Estamos traduciendo algunos
de los textos de francés de las escuelas secundariae, a fin de
que todos los textos lleguen a manos de los estudiantes en es•
pallo!; al mismo tiempo estamos preparando la edición de manuales para ferrocarriles, electricistas y otras industrias. Para
propagación de la alta lectura, el De¡,artamento Editorial, ase•
sorado por la Universidad, ha editado una serie de clásicos en
la forme ya mencionada, he biéndose publicado en el aflo más
de dosci~ntos mil volúmenes empastados, de Homero, Platón,
Eurípides, Dante y Esc¡uilo. Todos estos libros los mandamos
gratuitamente a las universidades de México y Sudamérica, a
las Escuelas Normales, secundarias, primarias y bibliotecas
escolares. Además, una buena parle de las ediciones se vende
al público a precio de costo.
lo, Revista E! Mae,tro.-Con el objeto d~ difundir cono,
cimientos, la Secretaría, por iniciativa del Presidente Obregón,

"ºª

CARHOUSEL
GRABADO EN MADERA
DK

JE SÚS C. TO Re

�LECl'Ult.U Y OPINIONES

221&gt;

inició la publicación de la revista • El Maestro,, que sale m~nsualmeute , cuyo tiro es de sesenta mil ejemplares, qne se
reparten gratuitamente entre las escuelos, maestros :le México
y de la América latina. La propaganda política y la religiosa
están excluidas de la publicación; pero se imprimen en ella
artículos liteMios, científico,, higiénicos, históricos, geográficos
y de interés general. Prccuramos que los artíeulos se distingan por las ideas y conocimientos que imparten más bien que
por la forma literaria. Frecuentemente lo escrito en la revista
toma la forma de simples lecciones o narraciones geográficas o
históricas, tomadas de los mejores autores mundiales y resúmenes sobre cuestiones interesantes del día. La revista no
acepta anuncios, para quedar libre de las consecuencias naturales de este género de patronato.
Departamento de B,/las Arle,.-La c~eación del Departa·
mento de Bellas Artes, como rama independiente de nuestro
sistema educativo,implica un cambio considerable en d régimen
de nuestras escuelas. El cambio tuvo quP. verificarse e pesar de
la oposición de algunos maestros, que se creyeron afectados
por la reforme. Se 1rata de la eusefianza del canto, dibujo y
gimnasia en nuestras escueles públicas. Con frecJencia había
sufrido una dolorosa imoresión escuchando los cantos corales
y contemplando los horribles dibujos tomad~s de cromo, en la
mayoría de las escuelas de todas partes del mundo. Naturalmente comprendía que un bnen maestro ne puede ser, al
mismo tiempo, un buen müsico y nn buen pintor de paisajes;
pero tenemos centenares de buenos músicos y de hábiles artistas, cuyos servicios nadie ocupaba una vez que salían de
nuestro Conservatorio de Música o de la Escuela de Bellas
Arles; así es que resolvimos aprovechar este personal, haciéndole dar clases de música y de dibuJo en las escuelas primarias. Tal grupo de maestros artistas lo hemos puesto a trabajar independiente de las autoridades de la ensenanza escolar
normal, porque en materia artística solamente el artista puede juzgar y no debe subqrdinar su criterio ni al del maestro nor ,
mal ni al de ningún enciclvpedista. De igual suerte hemoil.
formado un cuerpo especial de profesores de gimnasia, dfrigidos por peritos de esta " atería y sus tres ramee de maestrns
no reciben sus programas de enseflanza de los maestros normalistas, sino que forman sus planes ellos mismos, discutiéndolos previamente en las juntas qne periodicamente se celebren con las autoridades eecoleres &lt;le ensellanza general. Y a
la censura que frecuentemente formulan, de que un músico o
un pintor carente de educación pedagógica, no pueden ensetlar porque desconocen la metodología áel dibujo o de le música, rMpondemos que preferimo1 la música a la metodología

�226

RODÓ

LECTURAS Y OPINIONES

de la música y el dibujo a la metodologf,. del dibujo. Y a la
observación de que la ingerencia de tres series de :n•eBtros
en la escuela primaria, dependientes cada uno de uno. direcrión especial puede destruir la unidad de la educación, con•
testamos que, en efecto, quedará destruida la autq¡idad enciclopéclic" del maestro de escuela o del diroctor 'MI plantel;
pero que, en cambio, la unidad •e logra en la conciencia del
alumno, que libremente escoge. como en la vida, los elementos
que lo proporcione la escuela para formar sus conceptos dffil
mundo.
Los resu!Lados del nue,•o sistema hsn quedado demostrados
eu los conciertos publicus e¡ ue dan millares de millares de ni-

con vista al anfiteatro, se abre un estanque de natación co•
mún. para las dos alas del edificio; a uno y otro lado del estanque se levantarán los gimnasios. De esto. manera los tres
departamentos se combinan y completan eficazmente. Cuando
no podemos construír una sala especial de conferencias, la biblioteca sirve también de sala de conferencias y de exhibiciones cinematográficas. Asimismo procuramos dotar a cada escuela de talleres para trabajos manuales efectivos, y de esta

flos en nuestros !JOl'ques, y en los cuales, con acompa:fiemiento
de bandas y orquestas 1 se entonan canciones nacionales, ,spa-

ñolas y latino-americanas con una afinación y un gusto exquisitos qne rara vez pueden verse superadas eu el teatro. E•·
tus festival•s se dan los domingo• en los parqnes o en los pa·
tics abiertos de loo escuelas, y han constituido un éxit0 tan rotundo que ahora nos dedicamos a exten&lt;ler el sistema por todo
el país.
Juntamente con la educación musical escolar nos dedicamos
a e•tablecer orfeones populares en todas las ciudades de importancia. En la ciudad de México hemos dividido la poblaci:m en (lieciocho cuarteles, y en cada uno de ellos se soitie•

ne uu centro nocturno para la ensefianza del solfeo, del canto
coral y de la música, habiéndose formado orfeones de mil voces en c.lda uno; y todos los domingos en los teatros y cine•

matógrafos se dan conciertos y conferencias, en los qua toman parte poco más de veinte mil personas que no asisten
allí como espectadores, sino como ~readores activos de alguna
forma de belleza.
Para el desarrollo de la cultura física estamos organizando
alguno, centros. como ya he dicho antes; pero todavía no podemos alabarnos de haber logrado éxito. En el afio entrante
esperamos disponer de mayores recursos para seguir desarrollando estos trabajos
.
Nuestro tipo de escuela primaria.-La división de la Secretaría en tres grandes ramas se manifie,ta en la organización
de la escuela primaria tipo, que se ha estado estableciendo re·
cientemente, y en cuyos edificios, próximos a terminarse en la
ciudad de México, se han hec]:,o arreglos para alojar las dependencia; de los tres de¡¡artamentos, dividiendo la construc•
cióu eu cuartos· de clases, de biblioteca y sala de conferencias,
proyecciones cinemstográfiQas, que ocupan el centro de las
construcciones; en el fondo un anfiteatro, ab.ierto_para las masas corales, bailes f'olectivos al aire libre; todavía más al fondo

.22r

suerte esperarnos formar, no solamente esCuelas, sino centro!

sociales para el servicio del vecindario, en el desarrollo de la
cultura. Además, en virtud de los cursos nocturnos, estas escuelas sirven para la educación, no sólo de les nifios, sino también de los adultos.
El propósito final.-Una verdadera educación no es compieta
si le falta el aliento que sólo puede engendrar un gran propósito, un alto ideal La conquista de la libertad v del bienestar
económico, de las comodidades físicas y aun del lujo, no puede
colmar la aspira,·ión humana. El fin último de la vida es algo
qu~ trasciende y que supera a los más importantes propósitos
sociales; y esto nos obligaba a meditar en el objeto verdadero
de la vida y en lo qne deberemos hacer así que hayamos conquistado la riqueza y el poderío. Por esto, una y otra vez procuramos recordar a los ninos mexicanos la existencia de un
alto propósito al q"e todo debe sacrificarse, ya que no sólo se
trata que el hombre sea libre y de que produzca riqueza y la
consuma dichosamente, sino de que cada hombre contribuya
a la superación de la vida misma en el universo. México comparte con las más avanzadas naciones el deber de mejorar el
mundo creando tipos más perfectos de vida; y si alguien cree
que pudiera haber exageracion en esto que afirmo, y se me
pregunta que si quiero decir que México ha de contribuír con
algo origiool para la civilización del mundo, contestaré decididamente que si. no obstante que adivino la sonrisa que pudiera
acornpafiar a la pregunta. En efecto ¿qué nación posee en mayor grado que México fuentes de originalidad en su tradidición,
en su estirpe y en su mismo ambiente? Y sin embargo, el caso
de México no es un caso aislado; México es solamente una de
las veinte naciones de la misma sangre y lengua, sepaiadas
ahora, pero que tarde o temprano habrán de juntarse. Se unirán porque el sentimiento de raza es más vigoroso aún qne el
patriotismo. El patriotismo, sobre todo el patriotismo nacional,
frecuentemente se deriva de cau•as políticas o geográficas, que
son·causas artificiales o.simplemente materiales. El sentimiento
racial, en cambio procede de hondas diferencias espirituales
y acaso obedece a los designios profundos de la Providencia,
que hace diferentes a los hombres para multiplicar y enrique-

\

�LECTURAS Y OPINIONES

RODÓ

228 ..

cer la expresión del alma humana He ahí por qué el verdadero progreso del mundo requiere que ninguna raza imponga
a otro sus rangos particulares, puesto que la diversidad de aptitudes y de gustoe hace la vida más intensa y rica. En nuestra
gran región del mundo, en la bendita América latine, tenemos
la obligación de forjar una nueva y más amplia expresión del
espíritu latino, y el que pretenda estorbar este poderoso movimiento ideal estará watando el progreso y aniquilando la vida.
Imagino un futuro muy próximo, en que las naciones se fundirán en grandes federaciones étnicas. El mundo estará dividido, entonces, en cuatro o cinco grandes poderes, que colaborán en todo lo que es bueno y es bello; pero expresando lo
bueno y lo bello cada uno a su manera: la reza inglesa en el ·
Norte, la iberoamericana en el Sur, los rusos y japoneses en
Asia, y todo este vasto agregado de pueblos se sentirá unido
en el común propósito de dar expresión al contenido del alma,
a fin de que por medio del conocimiento y la alegría conquiste
eµ definitiva la salvación. Ensenamos, por lo tanto, en México,
no sólo el patriotismo de México sino el patriotismo de la Amé. rica latina, un va,to continente abierto a todas las razas y a
todos los colores de la piel, a la humanidad entera para que organice un nuevo ensayo de vida colectiva; un ensayo fundado,
no solamente en la utilidad, siuo principalmente en la belleza,
en esa belleza que nuestras razas del Sur buscan instmtivamente,como si en ella encontraran la 8uprema ley divina. Y tal tendencia moderna de organizar los pueblos en federaciones étni•
cas no es peligrosa, como lo son, comúnmente, los nacionalismos porque sus propósitos son espirituales y reconoce desde
el principio la necesidad de que cada alma sobreviva y colabore en la obra común del espíritu: es más amplia qué el 11&amp;cionslismo y prepara el advenimiento de ese internacionalismo futuro que ba de establecer la verdadera fraternidad social; el amplio mteruac,oualismo qne ha de constrnír, sobre las
ruinas de imperialistas y explotadores, un nuevo ,nundo ins•
pirado en el amor de todos los hombres y todas las tierras,
en el amor de las montanas y los ríos, de J.,s árboles y las e1trellas, de las obras todas de la divina creación.

LOS LIBROS
Letra8 Chilenas
LJ. TORIi.E,

cJ11veutud,).

verso, de Joaguín Oi/11ente1 Sepúlveda (Edicionea

E~te libro merecería mijs amplitl)d para su comprensión,

pero, dada la circunotancia del mucho tiempo de su aparic:ón,
sólo es posi "le hacer algunas notas marginales
Joaquín 0ifuentes Sepúl , eda pertenece a la juventud chilena hoy por hoy representativa, y en la que se podrlan salvar
muy pocos nombres, si es que desde luego no hacemos una
negación casi total.
La Torre viene a confirmarlo, y sellala ya un camino de
finitivo, un sendero espiritual formado.
El poeta se ha encerrado en su torre (no de marfil) pues
él mismo lo dice:
'
'
eme encontrarás en todos los' caminos

j~~·t¿·~ ºj~-~. ~;~·~yl;·;¡~·~··C~i~~j¡-~~i,··•.,.
en la alta noche y en lae alboradas.,

y desde allí ha visto pasar la dolorosa tragedia de la vida, dura para él muchas veces:
.
•Y fué un beso de hielo sobre tu niflo ardiente
la vida tormentosa ....................................... ,

Pero, no obstante ha cantado ,un canto armonioso ncoudido en el alma, y en cada lugar, como un sembrador de estrellas,ba ido dejando un broche luminoso.
Sereno, siempre sereno, ha tenido para toda coea una amable sonrisa; y en el gesto supremo de la bondad no ha querido
ser motivo de rencor para nadie y sí de amor para todos:
&lt;Amarrado a mi espirita un collar de ternuras,
opuse con serena blandura femenil
contra las acechanzafil, contra las desventura&amp;
&amp;':tta curva armoniost1 de mi verso sutih.

Pero la cuerda preferida de Cifuentes Sepúlveda es la del
dolor. Nada le puede hacer olvidar ese aguijóµ que le punza,
y todo verso suyo entraf!a una lamentación:
•Vibro en un largo miserere•.

Y así, citando versos, podríamos seguir todo un camino espiritual, haciendo alto en cada recodo: viendo y sintiendo con
el poeta, p0rque en este libro va su vida entera. Y ese es su
mejor elogio.
,
JOB,

p•r Ángel Oruc'haga 8. M.

.A.C. 't.

Cuando Tomás Gabriel Chaza!, prolo¡¡ó Las manos juntas,

�230

RODÓ

primer libro de Angel Crucbaga Santa María, dijo del poeta:
•Este libro hondo, doloroso y nuevo como unos o¡os de mu¡er
que al pasar se nos abrieron, profundos como abismos, grandes
como una desolación y que nunca vimos otra vez, está hecho
con crujimientos de cerebro, con crispaciones de sensibilidad,
con hálitos de alma. Lo hizo el dolor de un euorme corazón.
Su roja savia es un fuerte y prolongado estrujamiento, se exprimió toda sobre las raices más hondas del árbol del pensamiento y floreció en el perfume extrafio y sutil de estos ver-

LECTURAS

'Y

OP!NIO!iES

23!

Encontramos en su poesía una transparencia poco común
d?l alma del poeta, un juego de imágenes hermosament~ combmados, que al leerla en sjlencio, llega a nuestros espiritas
cual los acordes lent?• y tristes de una música divina, lejana . .
Poesia para el cora,on, escnta para Cierto público, no hay en
ella la monotonía de las musiquitas clásicas como es costumbre e_ncontr_ar en los Lillos, los Bórquez Solar, y aúri en Víctor
Dommgo Silva. No es pues una poesía para las multitudes.
Escuchemos los acentos de algunos de sus poemas más anti-

guos:

sos&gt;.

Estas palabras iniciales q ne sirvieron de pórtico al hermoso
volumen Las manos juntas las be creído necesario citar para
escribir estas ligeras impresiones al márgen de su último libro:
Job. El sefior Cruchaga no pudo encoatrar mejor intérprete
para su poesía que en el solitario atormentado de la aldea de
Rus. Pesimista, doloroso hasta la muerte, Job de Hns representa , al través de las páginas de la Biblia la cumbre más alta de
la p oesía; nihilista se puede decir del pensamiento, su vida
toda está cercada por las ráfagas dolorosas de la fatalidad, llegando su angustia, a maldecir cel día en que se dijo, un hombre
ha sido concluído , Quién haya leído las magistrales páginas bíblicas de .lob,en que el dolor enorme'tie la vida y las llagas profundas. del desencanto hincaron sus garras canilentes en su
cuerpo atorwentado, podría apreciar el valor moral, de los
poemas de este paciente solitario de Hus, que su vida, como
la de un Nietzsche o de un Leopardi fué una larga cadena de
sensibilidad y abandono e inquietud.
La poesía de Angel Cruchaga tiene el sello inequívoco de
una música de seda. El dolor, la angustia que se exprime en
esta poesía no es la simplona vulgaridad de tantos pseudos
poetas que abundan en nuestra desgraciada tierra. Si bien es
cierto que no tiene los desgarramientos humanos de una Gabriela Mistral, el sbntimiento que fluye en la poesía de Cruchaga es suav'emeute severo, y se desliza armónica y tiernamente como una onda en la quietud de un lago.
Fué el poeta y profesor venezolano Féliz Armando Núfiez,
quién dijo en una ocasión qoo los primeros poetas de Chile
eran Gabriela Mistral y Angel Cruchaga Santa María. Ra,ón
en parte tenía el sereno autor de Luna de otoño, empero haciencJo una somera comparación y selección de nu~stros valores intelectuales no podemos desentendernos de Magallanes
Moure, Pedro Prado, De la Vega, V. D. Silva, y otros más.
Ahora, respecto a escuelas y principalmente a la de Mallarmé
o Verlaine, en nuestro solar ocupan preferencia, Prado, la Mistra y el poeta de Job.
·

,.

"La falta de tns pupilas
cuanto sintieron mi~ huesos
pensando en tu rabellera
agoniza mi cerebro.
Y el corazón se reclina
en la almohada del silencio·
agua fria, muy fría
'
va cayendo en mi cerebro ....

··································· ...
uy tiegnirán los días y tus ojm1
pondrán en 1a penumbra del silencio
la luminosa santidad de una hostia,

.l\Ji sensibilidad y mi abandono
~arán gemir la flor en los jardines;
y al agua cantará sobre sns mármoJeg
en las tardes azules y tranquilas;
y al verme sólo grande y doloroso
sorprenderé la vida de las COiiia,u .

La elevación de la poesía de Cruchaga, la espiritualidad de
sus símbolos. y basta Fus iucoherencias de a veces, nos recuer•

dan las estrofas serenas de Moudaca y de nuestro altlsimo Erne_sto Guzmán. El dolor del amor, mortal hasta el padecimiento ha e_nc?ntrado en el poeta de Las manos juntas y de
Job un sentimiento que llega al espíritu, y creo que pensará
como D. Miguel de Unamuno qne ,el amor no es en el fondo
ni idea ni volición; es más que deseo sentimiento es algo
carnal que 11ega al espíritu,.
'
Los poemas que forman Job tienen entre sus 'líneas una
música inefable de silenéio; de dolor, de belleza, de :entimiento
y amor. Lo~ espíritus artistas verán en Job uu dulce compafiero en sentimientos, pues eu él vació el poeta toda su armonio•,• sensibilidad y está escrito con su propia sangre, como
ped1a Nietzsche, el doloroso atormentado de los siete selles ...
1

EDu.u.oo SEPÚLVEDA J!MÉNEZ.

��RODÓ

23'4

raciones de las jícaras y bateas para dar idea de las espl~ndídas combinaciones de colores de dichas Jacas _que, en acaoado
y en duración, pueden compararse con las chillas o }aponesas.
Después de una cuidadosa lectur~ de estos volumenes. es
fúcil suponerse lo que la iuuata hab1hdad 1~anual y el sentido
artístico del mexicano habrán logrado en. Cier.tas ~rtes que no
se tratan en la obra que comentamos: la orfebrena y la ferronería, mencionadas por el autor, y los traba¡os en _carey q:t
se realizan en algunas partes de Jp, República Mex1c~na Y e
Jos cuales hemos vistC.ls muestras en el Pabellón Mexwano levantado en Río de Janeiro el af'ío pasado..
.
La conclusión a que puede llegarse es Blll duda s1guente!
que hace el Dr. Atl al principio del volúmen primero: ,S1
quisiera conoretarse el juicio sobre las artes populares en
xico en sus relaciones etnológicas con las artes de otros pases
podría decirse: México Qcupa en el mundo el tercer lugar e¡·
tre los pueblos productores de artes manual~s,- el segun o
lugar corresponoe al Japón y el pnmero a Ohma.,

h,

ré·

X.X.X.
.AGUA DEL TIEMPO,

·1
as: por
potmas natn,os
. Fe,-nán Silrn Val1 r_¡ ros poem

dé&gt;1. (Cooperativa Editorial e Pegaso,. Segunda edición aumentada). Mon-

tevideo.
A su rimer libro Silva Ys.ldés, llamóle: Anjóras de Barro. Y a! se•
gundo:
de 111cien.~o. Pero no deben ninguno de loa ~oah:b?~;: 1; ~ :
una veta de intención lírica y personal, más seg_uÍ~j,~ s e m
t nto más perenne_ como este su tercero: Agua de 'lentpo.
,
h
a La poesia urug~aya, como la lírica continental d~ .nuestros ~ias, se d:
caracterizado por una forma de expre~ión y una mt1.dez tan mt~n~a n
emotividad, que, seguram~nt_e, aquellos libros anter1or:s, 3ól~fJ~~i~r~n
para coadyuvar al robustecumento de la pléyade de poe s ~
.etudes
camino de llegar al límite propuesto. Un nuevo poet_~ con rniuu;o vera~
fati as anhelos si nó muy comunes al menos parect as, en
_
.
el r!fin°amiento Yla galantería ll1teciana prernleció sobre Y an~e io~
broa nuevos en fautura y modernida{~; más v:tust~s ~~ ~i~u; :!tre.ri~
rituales del momento; curioso, pero cterto an agoms
·

kum"

:01 9Lr

enAtre, no@otros m,óileompoo••· ma de poeta ¡·usto V original, efocero, evocador,
s1 como un
· •
t 'bl d simpatía
bastan para extender en su redor, una fuerz:'1- rncon e~1 e e d un"¡¡:
de afecto y de absoluta y perfecta comprena_16n: ~el ~1:~~im~~iv~ al de
bro que contenga una variedad de poemas e
~r pe tro y ese otro

'ª

8
!~~=t~~;0ª!~=~~;~:a:rs~~~0 r~v;~ ~~~~ª~s~:\:g~,c;~}º,;;n;o,

I

4ue

ha 'caíd¿
en el es~íritu con un derrarniento m.uy slubtll ~ penet~:~~!·batalla por la
Mariano Aramburo y Machado, quien I rata U"la
,.
.
·
· ón del idioma, con tóda su enjun~diosidad de cnti~o-.d1spuesto a
~~~1~~:c1orientaci6n definitiva al lirism~o ameri~ano, tiscnb1ót,
H t
l
os ya de endechas Jeremíacas, es ro as P
muchos a!i-os:
- amor
ar os curs1
es
d e seudofilosoñat. Para continuar
fiideras,
rimas 'de
1 ~ versos

ºr° h~~~

ª~ .

LH()TU.RAS Y OPINIONES

285

despU:éfl, haciendo referencias a la poesía de José Sanl os Chocan o: e.Estos
cantos que nos traen aires del campo, vientos del monte, y ruidos de los
bosques y de los ríos, eon cantos de salud, tónicos para el alma, que la
reponen y fortifican devolviéndole la alegría, perdida en la cárcel de los
convencionalismos y falacias dogmatizadas".
Tan oportunamente, mejores palabras e~plicativas no puedo recordar.
Porque el último libro de Silva Valdée ha llenado ent1.:;ramente, en cada
una de sus partes, los conceptos tan precisos del escritor antillano.
Tuvo razón-auuque Rodó constantemente la tenía a su favor-el grande estilista uruguayo, al grabar en letrae de molde su sentencia; •reformarse ee vivfr,..
Ha sido tal la continuidad realizaPle de sus intenciones, por discípulos
conterráneoe, primordialmente: que dan, gracias a tan elevada expresión.
eepiritnal, a las obras continuadoras, una disparidad elogi&amp;sa de elevación, reacia a todo primitivo acercamiento liminar.
Como el caso del último libro de Juana delbarbourou; Agua del Tiempo,
pareoe haber te-nido por génesis y exégesis, las admirables palabras del
Mae@'tro.
La transformación ha sido total, notable.
Bien está, que en cuanto a la cadencia sen~ible de la estrofa, en minúscula porción, escasamente, ella se ha valorado; la estética del poeta
se ha enriquecido, se ha conta2iado de una naturalidad tan ponderable,
qae la glosa bibliográfica, se hace reducida, solicitando con justicia, una
amplitud de comprensión más aprehensiva; precisa.
Por ahora, habrá que conformarse con tan escueta marginación. Pueda
que matlana, la privación de hoy, se traduzca en algo más extenso, más
conforme con la deuda mía, muy sentida, a este otro real p'oeta monte·
videano, que ha hecho de su estro, un cúmulo de sensibilidades americanas, muy nuestras, en demasía, con alma y emoción americanas, tan
autóctonas, que le compararía, naJa más allá de una bien intencionada
comparación, para formar el triunvirato, con el Santos Chocano de antafio y el Zorrilla de San Martín de 7'abaré.
EMJLIO

AñGENTINA,

COURBET.

Ultimas publicaciones americanas.

Dos libros de crítica~se conoce por ellos la abundancia de
producción, cuanto que sobre publicaciones argentinas s.e tra
ta en ambos; uno de Nicolás Coronado: Crítica negativa, valiente, atrevido, pero con ese atrevimiento que hace bien a los es
píritus sinceros, ofensivo y no ofeusi vo (según los criterios, por
cierto), que muy bien deseáramos nosotros un libro así; y
Nue,tra literatura de Julio Noé, son las últimas ediciones de la
,Cooperativa Editorial "Buenos Aires",. Recopilación, ambos,
de artículos escritos al marginar las lecturas para Nosotros
principalmente; expanderán reputación para dos intelectuales
jóvenes, de los ultimas en publicar y los primeros en aplaudírseles. Serán dos libros, aunque por cierto el de Noé con
más enjundia, que el estudioso de maf'íana habrá de solicitar•
les ....

;

'

�ltODO

-Curioso, caso el de Roberto F. Giusti. ¿Quédirfa la elíté intelec•ualista chilena, si Armando Donoso-único con quien se
puede comparar en América al mejor ensayista jóven de las
márgenes del Plata-. entregara a la furiosa sed devoradora
nuestra, un volúmen de cuentos, versos o novelas? Sería, claro
está, curioso el caso de Donoso .. MisMuñecos, tal es el titulo del
libro de Giusti, primer crítico argentino, qne contiene1llás de
una decena de inquietos cuentos, recién publicados por la
•Editorial "Buenos Aires" , , motivo suficiente para llamarnos
la atención poderosamente. ¿Será que la ingrata tarea del critico
ha dado expansión al escritor del más fuerte sentimiento humanitario de hoy en dla? ¿Serán socialistas, acaso, Mis Mwie•
cos? Curioso, muy curioso, el caao de Roberto F. Guisti.
-Actualmente. la juventud literaria de allende los Andes,
consagra como el más robusto, ecuánime y de positivo mérito
criticista a uno de lo, escritores jóvenes de avanzada: Jorje
Max Hobde. A las publicacioneo suyas ya conocidas, acaba de
agregar ahora: Nieves de Antaño; jugosas páginas de impresiones literarias y breves onsayos crlticos.
-La literatura rusa, que se lee y se estudia con febril ahinco
hoy en día, tiene en el e~critor Alejandro Castineiras a uno
de sus buenos v predilectos exégetas A su aplaudida obra anterior Máximo Gorlci (su vida y sus obras) publicada hace pocos
anos, suma ahore. Et alma de Rusia. endonde estudia ,el dolor
en la vida y eu la literatura del pueblo ruso•, que recién entrega al publico la incansable y benemérita ,/Jooperativa Editorial "Buenos Aires", . Tendrán así, ocasión los lectores predilectos de la grande e intensa producción rusa, de admirar,
junto a la humana vibración de una raza que ha sufrido opro
bios continuados e inícuos. la honda penetración comprensiva
de uno de los más robustos valores de la nueva generación intelectual argentina.

Con el primor libro de un autor-y poeta sobre todo-, la
indulgencia tiene circunstancia logicasísima. Víctor Ruiz, al
ofrecer a la inquietud contemporánea su libro primigenio: Fugacidad, casi no ha necesitado imprescindiblemente de tan nona senorona ... Más, babrá de decirse: no va a pretender rasguf\ar marcadamente en la· sensibilidad de sus lectores ...
BRASIL.

Las letras brasilenas, que por razones de su idioma,
nosotros nos veroo1 en el trance doloroso de ignorarlas, han
/

LECTURAS Y OPINIONES

237

en_contrado en el poeta mexicano César A. Coro et (en su
origen se firma?• Arroyo), un eportuno y correcto traductor.
A sí nos ha vertido al castellano una interesante edición sobre
los P~íncipes_ del ~spiritu americano, de que es autor el poeta,
novehsta, cr1m1nologo, crítico y sociólogo brasileno Elysio de
Carvalho; sobre cuya personalidad intelectual Coinet hace
un• elogiosa presentación. Amenas e interesant~s monografías
sobre Rubén Diario, Gra9a Aranba y Rufino Blanco-Fombona, es el material de esta bonita edición de la Editorial-América a que ha~emos referencia.
'
CUBA
1

Tres son los ~ubanos Carbonell: Diego, Miguel Angel y
~estoy, el herinan_1to menor ... Y los tres-sin contar prodiga•
hdades ~e. los m,s~os-, son o pretenden trabajar el ensayo
con prec~s1ón y e9mdad. Ahora Nestor L. Carbonen, agregará
a sus estimadas b10graffos: Próceres, un documentado e importante volúmen _sobre ese_ ~randa hombre y grande artista: uno
d_e lo~ más re~10s, y dec1d1do encauzador de la corriente amer1camsta, el s10mpre recordado José Marti. Néstor Carbonell
lo estudia en su vida y en su obra. Cuando a nuestras mano~
llegue, veremos si el contenido es suficiente para escanciamos
toda la curiosidad ...

El discre~o traducto! de los poetas franceses, poeta por sobre
todas las mrcunstanmas y de los mejores en la América de
nuestros días, repreeentante ªe su país eu la Rep. Argentina,
sucesor de Nerv? en ésa, el · orfebricista Enrique González
M~rtínez ha publicado la recopilación de todos sus poemas escntos desde el ano 19:l0 basta el 1922 inclusive. Es decir: la
última y mas reciente de sus cosechas poéticas. Y ha queri•
de llamarle con un nombre sugerente: El romero alucinado ...
PERÚ.

. ~ Manuel &lt;:,onz~lez Pt~da le somos, deudores del más innato
mstinto de ~1~cer1dad y Justeza, :i'?lemi?ta-uno de los mejores, ,_acas_o u1;1wo, que ~aya qmza temdo el Pet·ú-,crítico,
e?p1r1tu mqmeto de mamfiesta originalidad en su medio, gnió
siempre, tenazmente, su verba elocuente hacia la más pura
fuente de la Yerdad.
Co_mo un recuerdo nostálgico, pues, recibiremos todos los más
afie¡os de sus admiradores constantes, un manojo de Poesíaa

.1
1

1

'

�RODÓ
LECTURAS Y OPIN! ONES

239

selectas; prol?gadas por Ventur~ García Calderón y editados

en Paris. Umda esta entrega al volúmen que imprimió Blanco
-Fombona: Páginas libres, ya podrán los que le ignoran, ah:
embargo, darse cuenta somera de su labor educadora y constructiva.
URUGUAY.

La celebrada poetisa a quien los lectores de Rodó le han saboreudo poemas inéditos suyos: Luisa Luisi; sobre su ya conocida
p_ersonahdad y de sus afortunados ensayos críticos, el más reciente de todos, uno muy bien madurado sobre nuestro
Eduardo ~arrios, a propósito de El hermano asno-, ha impreso sus últimos artículos y conferencias de abierta ínstrucción
bajo el epíg_r~fe de Ideas sobre educación. Con este nuevo aspee'.
to de la _Lms1, _su obra_va en camino de hacerse poliforme ...
-Jubo Raul Mendilaharsu es una rareza estimable dentro
de la enorme abu~dancia de géneros literarios que explotan
hoy los e~cr1tores. )_qvenes de América, más pcr snobismo que
por necesidad espmtual. Pasar toda una juventud y continuar
aún más. allá de la treintena componiendo versos, es en nuestre med10, un hecho heroico y por lo tanto acusador de un
po~ta de verdad. Acaba de enviarnos, con una generosa dedicatoria Voz de vida, su octavo librr, lírico americano, porque
Felco Testena ha traducido al italiano una selección de sus
poemas bajo el rubro de Poemi dell' anima e d,el mare. Cuando
sobre él nos ocupeOJos a su turno tendremos ocasión de corroborar nuestro justísimo concepto.

,
LOS ESPECTACULOS

Tiene su historia el teatro autóctono.
Fué en 1918, si mal no recuerdo, cuando se hecharon los
prim~ros cimientos del endeble edificio. Báguena y Bührle eran
los directores, una pareja que por uno o dos anos, no se separaron. El n0mbre de estds dos actores nos fué tan familiar
como en un tiempo el de Cariola y Frontaura. Galán del conjunto chileno era Pedro Sienna, el delicado poeta de ,El Tinglado de la Farsa,. Damas jóvenes, Andrea Ferrer, una sorprendente promesa y Pilar Mata, discreta actriz de muy lindo
cuerpo. Figuraban, además, Elena Puelma, magnífica característica criolla que lamentamos no haya salido de Chile Asunción Puente, la Otero, Rocuant...
·'
En el Politeama sostuvieron una larga temporada. «Pueblecito, fué el clou. Evidenció el gusto del público por esta clase de
ohras. El afortunado autor de ,La Serpiente, hoy en Buenos
Aires cosechando gloria y metal, es un excelente arquitecto de
comedias. S. M, el soberano, se conmovié- con la Rebeca de la
obra, desempeilada ad nirablemente por Andrea Ferrar; rió de
buena gana con el ingenioso alcalde, un éxito interoretativo
de Bührle; aplaudió al sacristán Basilio, una creación de Báguena; en suma pasó ratos iuol vidables con esta deliciosa comedia de costumbres. Luego vino ,Mal hombre, que lamento
~o conocer, •Hermanitos, y otras producciones. Los papeles
impresos que han dado en llamar diarios, hablaron ... Luengas
columnas elogiosas. Hubo sonajería de platillos, sordo ruido de
bombos. Grandes reclames con los retratos de Báguena y de
Bührle. Artículos, párrafos para el director, para el primer
actor cómico, para las damas jóvenes, para el galán-poeta ..
Ebgios de un amigo para tal o cual actor ...

El teatro
NA.CIMH,NT0 1 VIDA Y MUERTE DEL TEATRO CHILENO

Juventud, divino tesoro
ya te vas para no volver .. .
RUBÉN DA.RÍO

-Oye, ¿No es Báguena ese que está ahí?
-¿Cuál? Ah! sí...
Estábamos en eljoyer del Teatro de la Comedia, Gente,
artistas, críticos. opinaban con suficiencia las bondades y fallas
de ,La Mala Ley, el último éxito de Linares Rivas, el discutido
comediógrafo espatlol... Mirando á Báguena. no sé por qué
mutuamente, mi amigo y yo, rememoramos los buenos tiempos-efímeros- del teatro nacional.
Nació. Vivió. Murió. ¿Resucitará?

Primera temporada de la primera compafiia chilena,
Fué todo un acontecimiento. • ¡Por fin tenemos teatro! , exclamaban jubilosos los autores con libretos bajo los sobacos,
Al citar la reprisse de una obra, los cronistas se referían á tal
obra del ,teatro nacional, Y las cacareadas frases de &lt;teatro
nacional•, ccompaoía chilena, nos cosquilleaban los oídos ...
Paulatinamente fueron apareciendo nuevos autores, obras nuevas, promesas del tablado... Andrea Ferrer estaba sencillamente insuperable en aquella deliciosa ingenua de ,Pueblecito,.
Pasó un ·afio. La compatlía histrionesca chilena errabuudeó.
Norte y Sur. Hizo luego la rentrée en la capital. Otro exitazo.
Nue~a~ palmas. Nuevos párrafos ...

•

�249

RODÓ

En Valparaíao debuta eon bombo y bombay otra gran com•
pafiía nacional. Arturo Mario, el correcto actor argentino, a la
cabeza; María Padín, la distinguida actriz argentina, a su vera.
Galanes chilenos. Damas jóvenes, chilenas. Otro acontecimiento.
La compafiía Mario-Padin si pecaba de algo, era de disci•
plina. Y esto, en teatrn, es una virtud.
Isaura Gutiérrez y Andrea Ferrer de damas jóvenes. La pri•
mera, delicada en sus papeles, tJaracterística: la sefiora Salas,
Integraban el elenco femenino, las selloras Quezada, y dos o
tres más. Galán, Italo Martínez, sobrio y jóven actor. Además
pertenecían al conjunto Evaristo Lillo, en esa época casi ig•
norado; Aguirrebena, Espí. De la ilotta, Belda ...
Vino a Santiago la compallía. Recibimiento glacial. Confir•
madas las bondades del elenco, acudieron público y antores.
Se estrenó • Entre gallos y media noche,, sainete de Cariola
que tuvo un record de repres •ntaciones. Esta obra, casi tan
conocida com·, ,Don f,ucas Gómez•, sirvió para la revelación
de un magnífico elemento: Evaristo Lillo. La astrakanada de
Cariola le valió a ~ste actor la fama de que goza en su patria
y fuera de ella. Su autor cosechó bu,nos pesos' y resonancia
en todo el país. Sin qu·ererlo, talvez, fué él ,descubridor, como dicen en la tierra del film, de Lillo.
Sube al cartel luego una obra de escándalo y revuelo: eMnn•
dial Pantomin,. Controversia entre el autor y nn ~rítico.
Dos únicas representaciones de la obra. El Sr. Moock retira la
obra. La empresa pierde un dineral ..

1919. Nuevamente Báguena-Bührle. Ahora en el teatro de
la Comedia. Económicamente temporada mediocre. Elemen•
tos nuevos. Laura Palacios como primera actriz. La Sra Pnel•
ma, Pilar Mata, la Sra. Puente, Alarcón, Lastra. Actores:
Sienna, Nemesio Martínez, otro actor cómico, Araos, Ibarra,
Sigo!. Un nuevo escándalo entre bastidores. El primer actor
eómico y la- primera dama jóven ...

Vuelve Mario. F,n el Santiago !e está varios mues. Una
porción de obras chilenas, mny malas. Un núcleo de autores
nuevos, ptometedores ... Se forman nuevos conjunto, naciona •

LECTURAS Y OPINIONES

24!

les. Alejandro Flores, el que posee un bel timbro dí voce debuta con una compall!a propia y con una comedia originnl.
Oreo que se llamaba , El Derrumbe,. La temporada lo foil en
efecto, pues alcanzó a dar dos represoutacioues la citada compafiia. Sienna•Martinez fué el otro conjunto. Estrenaron varias
obras, ,La Guitarra, de Buuster, era sin duda, una de las me•
jores. Lillo tambien forma .. ¡qué sé yo!
Va a Buenos Aires Mario-Padín.' Era la primera vez que un
conjunto chileno atravesaba el macizo. Gustó la Compaiíía.
¿Las obras? Una que otra, pasó .. La crítica bonaerense fue
dura, clara. Demasiado clara. Dijo que los autores nacionales
estaban lamentablemente descarrilados. Y dijo bien la crítica.
El teatro argentino comenzó por la pista de un circo pobre. De
ahí salió Pablo Podestá. el insuperable, hoy muerto. Nuestro
teatro, en cambio, se fué a las nubes pronto. No se cdsec~ó
el teatro de costumbres. Se fué de sopetón a la alta comedia,
al drama.
Si nos hemos de guiar por las críticas, &lt;liremos que • Vidas
Iuútiles, un recio drama de Juan Ibarra Reyes, actor del con•
junto que salió de úhile, fué una delas obras que más agra·
daron en la aventurada gira. Lo bien concebido del drama, la
teatralidad, todo esto, en la buena obra de Ibarra, agradó al
público y la crítica.
Regresó a Chile Mario. Algunos se _prendarnn de Buenos
Aires y no pudieron r.esistir a la tentación de aceptar vema•
josos contratos. Fué así como EvariBto Lillo, 11,u_edó en cah~a?
de primer actor cómico en el conjunto que dmgía Ballerm1.
Pilar Matta y Asu:nción Puente entraron a formar parte en el
elenco de la Olona. Los demás, en otros conjuntos. Acá le
dieron la espalda a Mario. Tanto los autores corno los actores,
seamos francos. Y esto, convengamos, estuvo mal hecho. A
Mario le debemos mucho. Si tene..,os algunos buenos actores,
él y no otro ha sido quien los formó, quien los hizo artistas.
Él llevó nuestro endeble teatro a otras tierras. Y Mario es ar•
gentino y nn chileno
Nicanor de 11&lt; Sotta, el popular actor chileno, formo en 1922
una g1an compañía. Mario andaba con nná compafiía pobre
por el sur. La temporada de De la Sotta fué larga. Se estrenó
mucho y malo. Malo y pésimo. El admirable iatérprete de ese
viejo canalla de ,En Familia, de Florencio Sanchez-De IR
Sotta-quiso impubar;de una,yez por todas al.teatro autóctono.
Pero faltaron obra•, autores buenos.
Ahora ... ahora igual qne antes. Con pesadumbre infi~ita
asiscimos a los funerales del cadáver. Y ya no hay teatro chile•
no, Ya no escuchamos por los foyers: cNnestro teatro•,

�242

RODÓ

cTeatro nacional,, las frases que nos cosquiIJeaban los oídos y
que hoy, al oirlas, casi nos hace mal.
El propulsor-Mario-Be fué a su tierra, la tierra de promisión, cla tierra de todos,. La tierra en donde Lillo, Frontaura, la Novella, la Matta, la Puente, Mery, permanecen. La
tierra a donde dicen que se irá De la Sotta, que aún se despide ... La tierra que ,puso las peras a cuatro, a nuestro teatro.
Y seguros de que nadie en su tierra es profeta, se irán yendo
los demás, el resto ... Lautaro García el autor de esa .comedia
buena cEl Penco•, a ratos hace el actor, a ratos el novelista,
el primo basso ... Y canta. Pedro Sienna, dice que se retira' di!
tablado. Bührle anda por el sur, mustafaseando ... Báguena dicen que hasta hace poco dirigió una revista muy mala. Nemesio Martlnez, se enferma. Alejandro Flores también. (El que
suscribe, por no Fer menos, les imita). Los demás ... bien
gracias.
Y esto, digámoslo de una vez, es bien triste ... Nos estamos
olvidando del finado. Apenas, si de vez en vez, le recordamos,
irónicamente ...
El público, reacio, parco con todo lo que se produce en su
tierra, no se acuerda -de que pasó algunas noches deliciosas,
escuchando algo criollo, ,con olor 1l pasto, ... Olvida que rió
destempladamente con «Los gallos,; que se conmovió con
,Nuestras \'íctimas, la vieja obra; que alentó a Bunster, el
jóven autor de ,La Guitarra,. Autores tenemos que pueden
dar grandes cosas. Moock tiene dos obras costumbristas,
cPueblecitoc y ,Siúticos,; Acevedo Hernández tiene e Almas
Perdidas, y ,Por el atajo,; Hurtado Borne, «Mal hombre•;
García, ,El Penco,; Urzúa Rozas, «Un hombre• y algo más;
Víctor Domingo Silva, e Buenos muchachos,; !barra, e Vidas
Inútiles,; Frontaura, ,La oveja negra,; Rafael Maluenda,
,La madeja del pecado,; Roxane e La marcha fúnebre•; Yáfiez Silva, ,El musgo,; Juan Manuel Rodríguez, "La Silla Vacía"; Rugo · Donoso 'Los payasos se van". (¿Por qué siempre
hemos de nombrar a estos dos muerto•, j11ntos?); Ricardo Edwards, 'La cuna"; Orrego Barros, 11 La marejá 11 ; y en seguida un
lista larga de autores. De Valparaíso: Videla v Raveau, Barella.
De acá: Jorge Bergufio que dió a conocer "El ªfilº' que Dios
~uiere". una comedia que revelaba grandes condiciones en
el sefior Bergufio; Barros Lynch, Valenzuela Olivos, Guzmán
Cruchaga, de la Vega que nos hace recordar en "El bordado
inconcluso" y en ''Cielito"; Guillermo Bianchi, el de "Pecado
de juventud·' y "Aquella mujer era así..."; Cariola ("On parle
fran~ais'' "Los gallos."); Borquez Solar que tuvo el honor que
le estrenara la Guerrero en el Municipal; Díaz Meza, ("Flores
del campo"); Eduardo Barrios._("Vivir,") Julio Mo!inare, Mon-

LECTURAS Y OPINIONES

248'

ge Wilkems, Marcelle Auclair, el tony Maturana, de la Sotta, y
más, aún más ...
Comencemos por el principio. Hagamos teatro de costumbre. Poncho y espuela, harapos. Después, frac y smoki ug y
chaqué... Imitemos, no importa. Es necesario que nuestro
t~atro tenga co~sisteucia. No digo que nuestros actores hagan
p1rueta_s en 1~ pista. No, Pero nuestros autores hagan algo chileno, brnn chileno. Que por la escena flote "el sabor de la tierruca''; que veamos llmpia, clara, el alma de nuestro pueblo ...
¡Hay tanto que escribir! ...
Seleccionando, podemos elegir unas cuantas obras, para
comenzar. Lo demás, se escribiría. Que Becquer nos inspire:
Volverán ... ?

Sí ¿Por qué. uó? Es cierto que algunos nos abandonan, que
forzosamente tienen que abandonarnos; pero quedan otros.
En provincia ¡cuánto elemento olvidado! Los pobres, no empreuden el ansiado vuelo, por miedo ... Sí, por miedo. Temen
por el puchero; ¡qué sinó ... ! Conozco a un muchacho-Carlos
Mar!u se llama-de excepcionales aptitudes. Si eu Santiago
hubieran temporadas permanentes, como eh Buenos Aires,
tendríamos en Marín al Parravicini chileno. He tenido ocasión
de oírle un día, en un pueblo lejano y francamente, quedé
sorprendido. Ahora se encuentra en la capital. Espera ...
Y así como Marín hay "la mar". Cuando quieren entrar a
formar parte de algún conjunto, los directores vacilan al principio por tomarlos, terminando por no recibirlos luego. Descon•
fían de los neófitos.
Y no. Tenemos que aunar nuestras fuerzas. Puede que así
volvamos, en un solo bloque a levantar los ruinosos cimientos
del teatro nacional. Disciplinándonos, dándole una prolija
barnizada, haciendo desaparecer ciertos lunares, dejando que
uno sólo mande, so';"etiéndonos y respetando al que dirige,
puede-¿por qué no?-que vuelva a levantarse.
Resignados, optimistas, esperemos.
FRANCISCO

GALANO.

Algunos estrenos nacionales
EXPLOTADOS,

por Víctoria Oavieres.

Un disciplinado conjunto de .artistas nacionales, que con
empefiosa cooperación mutua podrían reorganizar.el elenco chileno dispersado a los cuatro vientos, llevó, en ocasión al be-

�LJilCTURAS Y &lt;:JPINIONES
244

RODÓ

neficio del "Asilo de los Niños Vagos", al escenario del Esmeralda, la comedia Explotados, original de la señorita Victoria Cavieres.
El teatro moralizador, muy pocas veces ha tenido entre
nosotros una urdimbre de poderosa consistencia.
Tiene nuestro ambiente una fuente de incalculable enjundiosid&amp;d temática. Pero sobre él poco se ha intentado, casi
nada. Si no exisUera uno que otro valor, por suerte lo dema•
s1adamente sólido P,ara recordarle, éste habría principiado con
la obra de la sefiorita Cavieres.
Hé ahí, la podrida vida del suburbio y el conventillo, cuyos
individuos arrastra u la carie de una corrupción fatal, sin voluntad para el trabajo honrado y tesone,o , instigado por el
cáncer del crimen e intensificado por la trascendencia social
de una raza que se pierde entre el alcohol y la enfermedad ulcerosa del robo; males que plasman, en medio tan asesino, la
bancarrota moral y el desequilibro espiritual de los hombres
que produce y formaliza.
.
Tienen las escenas de Explotado., una realidad tau perfecta
que admira como una mujer ha podido llevar a los ficticios
muros de un escenario, los fragmentos repugnantes, putrefactos, del bogar desdichado, hundido en el bincamiento absorbente de la perdición contaminante Ha trazado la señorita
Cavieres, con la experiencia obtenida como profesora, una
trayectoria verdadera de la explotación infantil que, padre•
desnaturalizados, arrastran a los hijos por el camino de la de•·
piadada extravi9:ción. De ese modo es como se _obti.ene el engendramiento ocwso que conduce a la perpetración mfamante
de un descoyuntamiento desmoralizador. Así, nacen a la vez,
las pasiones más bajas e inmundas, que la masa social de !os
pueblos aprisiona con fuertes lazos de hermandad. Y en Cb1le,
se comprueba una exaltación inmoral ventajosamente depravante para el '·roto" nuestro; basta ayer, padre de una raza
fuerte que ha cansado admiraciones continuadas; emprendedora y conquistadora con justicia y equidad.
Se ha de levantar el espíritu perdido de nuestro pueblo que
consume la nobleza de sus antepasados y el coraje primitivos
en el estiércol de una corrupción. Hay necesidad de obrar con
honda y franca acometividad .. Y, si se ~a de .empezar por ~lgo,
que sea el cine o el teatro qmen moralice. S, el teatro tiene
credulidad de obrar sobre las masas y de representar aspectos
cotidianos de nuestra vida normal o anormal, que sea él de
quién se utilice primero eu acción educadora; de despertar
entre nosotros el amor a lo noble y la suma exaltación al .res•
peto mutuo y la hermau:fad constante, como al trabajo productivo y a la obra de reinvidicación social.

El nifio de nuestros días necesita orientación y formación
constructiva. Solicita la primera perspectiva. De los gobernan•
tes es de donde deben arrancar los primerós deseos de mejoramientos. Chile, necesita la extirpación de males que le pudren y le presentan, en el exterior, como un pueblo . perdido,
próximo a su derrumbamiento económico y social. Por fortuna, Chile principia el desperazamiento, y maj\ana, la juventud
que promete, sabrá levantarle el inmenso pede¡¡tal de su reconocimiento y gratitud. Sobre la llaga, se ha empezado a poner
el medicamento oportuno. Y, lo más . noble &lt;le su sociedad,
coopera con el entusiasmo más intenso a extirparlo.
Explotado,. presentó a uno de los pocos personajes de nuestra aristocracia que tienen fé en su triunfo y en su humana
labor democratizante. El teatro de la señorita Cavieres tiene
un fin: colaborar a esa obra de beneficencia colectiva, y por
eso es que merece el estímulo y el aplauso justiciero.
LA SERPIENTE,

" "*

por Armando Moock.

Conti-Podestá ha llevado a países europeos y americanos la
última producción teatral de nuestro comediógrafo Armando
Moock: La serpiente.
El éxito mismo que la obra ha obtenido durante su representación entre nosotros, ha evidenciado el progreso del autor
chileno
De Pueblecito. éstimable obra de costumbres comparable y
tan sólo superada por Acevedo Heruéndez en Por el ataio, a
La serpiente, el ascenso es notable, progresivo, entusiasmador.
Estoy seguro que a la novedad de su estreno por las referencias obtenidas de los ruidosos éxitos en el extranjero, bastante fué el público que acudió con insistencia en las sucesivas representaciones de La serpiente; más ¡cuántos. de él, no
querrá mencionarla, ni siquiera recordarla! Hay ·01rcunstancias en la vida que requieren un aniquilamiento forzoso, por
más que ella misma las exteriorice y las ponga algo de alma
, y de sensibilidad ...
Moock, sinembargo ha sido' discreto, en una oportunidad
en que se pudo gritar muy alto y muy fuerte. La serpiente, de
una manera precisa ha defendido la baja comedia que en sus
escenas se puede localizar muy claramente: aquella sierp&amp;
humana que llega al borde del abismo moral; la corrupción sin
disfraz de elevada diecreción, ein la careta de la asimilada cultura: la prostitución. Porque la vida tiene tambien sus · •dos
extremos, ..

El talento de Moock, se ha exclarecido. El discutido autor
de Mundial pantomin, 1aue originó la más cierta esperan za en

1.
1

�RODÓ

246

:CECTURAS Y OPINJON:IS

Isabel Sandoval, Modas; ha demostrado poseer una universalidad disposición comediográfica. ¿Técnica francesa, con alma y
finalidad ibseniana? Posible. Los parlamentos atestiguan lo
primero y el desarrollo y el desenlace, algo de ese enorme noruego; asímismo, también puede poliformarse cen Wolff, Sardou o Bataille. Para desvirtuar mez€¡uinas marginaciones
mal intencionadas, necesario es aclarar que son simples comparaciones. Y ello, porque en el teatro chileno no existe hasta
ahora un hecho parecido. Conetituye un triunfo, unico, positivo.
Esa serpiente que estruja y fulmina, está entre nosotros,
como entre todas las sociedades cosmopolitas. Tiene &amp;l estertor
errabundo y enfermizo de un ancestral injerto de sensualidad
refinada y atormentadora. Es ol pecado que tienta, envenena,
derrumba, mata y precipita en el s~ndero de la nulidad absohita.
Allí se exalta la agudeza femenma, hasta vencer, y en su
obra un poco insconsciente, no comprende que dafia a uno de
quién la sociedad misma puede solicitar. Ante el dolor de una
tragedia parecida, entume, adormece el instinto de aquellos
que han observado.
Esa alma sensible de mujer, nacida para el placer-su Dios
y su fin-llega al ambiente con •: una ingenuidad desgraciada.
Inculpable de una educación que sus padres .hubieron-quizá,
de darle, viene a ser la lepra adherente al cerebro que chupa,
que estruja, tambien inconscientemente. Y si no hubi~re meditada disposición paternal, es entonces, un fatal destmo atávico de todas maneras brutalmente angustioso.
L~ serpiente tiene la reciedad de una construcción mny vivida y muy sentida. Es obra definitiva, de madurez. Ha sefialado un triunfo, un caso intenso, humano, doloroso, y nn
nombre con caracteres de continuidad estable.
Arman® Moock, se ha hecho ponderable.
Bien, por lo que a nuestro teatro corresponda ...
EMILIO

L A S A R T E S:

COURBET.

LA PINTURA
Las Exposiciones

EL PINTOR CAMILO

Moar

SERRANO

El retorno de Camilo Mori Serrano al país, después de su
peregrinación por Italia, Francia y Rspafia, donde permaneciera poco wás de tres anos, nos ha venido a 1l.emostrar una vez

247

más, cuán util es para nuestros artistas el cambio de ambiente
para defiuir valores y ampliar posibilidades de alcanzar a ser
algo más que nna simple medianía.
Este muchacho, artista de verdadero temperamento, desde
sns primeros pasos en el arte, determinó una bien fundada
esperanza para la pintura nacional; y, con esa constancia y fé
que le caracteriza, no é¡uiso que esas esperanzas cayesen al va•
cío, y laboriosamente, muy pronto, se destacó más y más,
hasta lograr un merecido prestigio entre los pintores jóvenes.
El público tamhien respondió, c¡:,sa que no pasa siempre, y
así lo vemos tanto en Valparaíso, sn ciudad natal, como en
Santiago, triunfando en •alones y en exposiciones con sns telas, que, poco a poco le dan los medios suficientes para
irse, por su cuenta, en busca de mayores horizontes a Italia
primero, a Francia y a Espafia enseguida; donde vió, sinti,6 y
estudió con el mismo carifio y entusiasmo.
El jóven artista Lnis Vargas Rozas iba con él, y ámbos,
ávidos de orientación llegaron a París, emporio de cotizaciones artísticas, cuando los valores estéticos estaban repartidos
en innumerables escuelas que se disputaban la supremacía y
trataban de imponer sus cánones de últim~ hora. Por cierto
que para quien va de un ambiente como de locos, donde el
qne recién llega, puede, aterrorizado volverse, el más, o salir
corriendo ....
Nuestros artistas sintieron un enorme desaliento, pero, bien
sabían que todo es cuestión de adaptación y más qne todo de
comprensión. Esperaron, estudiaron y al fin, tras un primer
buen éxito ene! Salón de d'Automne de París, vieron que nada
se había perdido, qne todo se había transformado, gracias a
la perseverancia, en un campo de enorme aliento para hacer
especulaciones estéticas, y ya con conocimiento de cansa, penetraron en el sendero de las innovaciones. estudiando a loa
maestros del movimiento respectivo, y así logran obtener la
clave del cubismo y de sus ramilicaciones, y a la vez la lógica
explicación de la razón de ser de una y otra. Ya para ellos, fué,
desde ese día, lo más cuerdo lo que aspiraban las escuelas
modernas: dar al César lo que es del César, y a la Pintura lo
que es de la Pintura.
Camilo Mori, comprende la finalidad del cubismo, pero
no lo siente, y, como es sincero no se falsea por puro snobismo. Vargas Rozas sabe que pasará mucho tiempo antes de
que en Chile nos demos cuenta del nuevo índice de valores
qne él trae, porque a pesar de lo lógico, no es muy fácil el problema. Sin embargo, la obra, la obra pictórica de ámbos se ha
robustecido considerablemente, pudiéramos decir que se ha
hecho consciente y que al colocar nna pincelada y al constrmr

�RODÓ

LECTURAS Y OPINI01'1ÉS

un motivo, saben el porqué de ella y de él. Se han quitado lo
convencional, lo superficial, lo bonito y sin consistencia y con
ello se han hecho modernos.
Camilo Mori, que acaba de abrir una exposición en el puerto
ha €ido admirado y ha teoiuo tanto éxito como antes de ir a
E!lropa, pues, so labor, acusa no inuegable progreso y vi•
gor. Pronto dará a conocer en uno de los salones de esta ca•
pita! parte de sus obras reservadas cou este 6n. Será una
oportunidad para nuestros bueuos aficionados, que ya conocen
la obra del jóven artistas portello, para volver a admirarlo
c~mo lo nierece. ·

alma: un tanto antigua con mucho de terneza moderna ... Y, la
interpretación, acusa la serenidad madura de su temperamento artístico; porque ella tiene la tranquilidad de un espíritu y
la simpleza de una ejecución espontánea.
Sus temas, sus panneaux decorati vos; dan la visión completa de la expresión tecnicista. El paisaje mismo de Guevara,
bu~ca afinidad, entre la sensación remota y la apasibiiidad inqmeUI; de su sér. Porque pnédese efervescer de inquietud y
amortiguarle, esconderle, en la dulce soseguez de serenidad
que obre ronstante, pacientemente ...
Prima sobre la personalidad de Gnevara, la tendencia decorativa asestando un rotundo golpe de reducción, al retratista,
al paisajista, al impresionista.
Laureano Gnevara es excelentemente el pintor decorador
de la generación de hoy en día.
Ahí está su camino, su alma y su espíritu, su triunfo. Si lo
signe, sera él, el únicó definido, que quedará tranquilo innamovible ante la patina de los allos.
'
Y, se habrá hecho justicia asimismo ...

2 {8

CÁRLOB CA.SASSÚS N.

Marginando otra1 Exposiciones
LA UREANO GUEVARA

•

Siempre ha de constituir una noveda_d la exposición de un
rintor jóven.
.
Aumentativa. aún, si ese artista., en más de alguna ocasión,
ha evidenciado un gusto apreciable y una cualidad personalfsima.
El arte pictórico es un refundimiento de expresión, sugerencia e interpretación. El mismo fín de las demás manifestaciones intelectuales.
.
Precisar con felicidad envidiable una manera propia a la vez
que indefinida; constituye, en loe momentos de confundible y
porfiada asimilación nuestra, ya, una exquisita calidad de sabrosidad, que va al encuentro de la estiwación y el ·consabido
aprecio. Oon mayor acrecentación, si el pincel está empapado
en esa admirable gama del colorido briosísimo de una robusta
juventud ...
Laureano Gnevara, artista de la generación que comienza a
imponerse, es uno de los pocos para quienes, las palabras anteriores, poseen la veracidad de nna certeza razonable.
La primera presentación en público de sus obras, ha corres•
pondido una vez más, al buen concepto abrigado para su labor,
si nó total, lo es'C'asarilente mezquino para desmerecerlo.
Mansamente, con una suavidad recubier(a de sinceridad, ha
introducido en el espíritu, toda la emotividad de su intención
artística. Ha sugerido .
Al tema decorativo le ha dado toda su sensibilidad. El coloritlo un poco resaltante y otro poco de no muy exagerada
disminuición, ha expresado la tranquilidad absorbente de su

249

,.
,. "
EL SALÓN

n•

!NnERNO

Mediocre, ¡,eor quizá que el de a!íos anteriores, ha sido es·
te tercer Salón de Invierno, auspiciado por la ,Sociedad de
Artistas de Chile,. Malo; pero interesantísimo, muy interesante. Y esto le salva del hundimiento de su construcción intencionada.
Además, y por ello la an0tación liminar que explica todo: en
él, no existe jurado admisor, ni medallas, ni premios, ni nada;
en donde la sapiente credulidad egoísta de los viejos, anteponga su mezquindad a obras que no pasan para ellos de disparatadas e inccmprensibles,
Ha vi vid o en él la más manifiesta cooperación de mutualia d intelectnalista. ~e ha probado que se trabaja, se estudia,
se progresa o se estagna. Y este rasgo lo hizo simpático. at~ayente.
,Demostró la cualidad preponderante . de tolerancia absoluta:
único medio de poder llegar a hacer algo posiblemente provechoso.
Una extensa concentración de fuerzas vetustas, jóvenes y
novísimas, que han encontrado el sendero, búscanse con afán
y principian la jornada ...
Si se ha desmoralizado de una seriedad académica a toda prueba, se ha henchido de juventud, de modernísima vibración; y

I'

�250

LECTÚRAS Y OPINIONES'

LA. LITERA.TURA CHILENA EN EL EXTERIOR

se ha ofrecido inquieto, inquieto, mui inquieto ... ¡Grande lu•
minosidad de esfuerzo común, de lucha unitaria y de acerca•
miento completamente cohesivo,
Un hálito de libertad ha esparcido. Y a través de esa masa
jóven que pinta o dibuja, que esculpe o talla; el recuerdo
de una hermandad expansible hasta la más anchurosa realidad
de tolerancia; germinará la obra futura con menos precipitación, innegable calidad y de sobria, juvenil, robustez. '
De esta manera el Salón de Invierno se ha presentado in•
teresante, interesahtí,imo.
Lástima grande que el «Oficial, se revista de una seriedad
propia de espíritus de restricción egoísta, mezquina, intolerante ...
¿Será que consideran algunos la libertad de hacer o interprec
lar las cosas a su manera, como un hecho peligroso, desorien•
.tador en nuestro medio de prematura vejez extremada?
Y sería doloroso, porque no . conduciría nada más que al
aquietamiento y retrocesos y perjudicaciones colectivas; dolorosísimo...
·

•
SOBRE UN LIBRO Dil BAii..RIOS

En el suplemento literario de La Nación de Buenos Aires, encontramos
esta opinión, no muy acertada por cierto en, lo referente a la rectoría
de nuestra Universidad, sobre el libro Un Perdido de Eduardo Barrios,
debido a la pluma del crítico brasilefio considerado como digno sucesor
de José Veríssimo, que se escuda bajo el pseudónimo de Tristán de
Athayde. Extractamee de él lo concerniente a nuestro escritor, que cada
día conquista nuevos admiradores y laureles.

jjj¡ se!\or Eduardo Barrios no tiene aún cuarenta a!\os y es

ya rector &lt;le la Universidad de Santiago, puesto que el famoso
Andrés Bello desempelló en 1843, cuando fué fundada. Es
EMILIO COUl'\BET

•

•

curioso el caso de la literatura chilena que, acaaQ, es a un mismo tiempo la más antigua y la más moderna de América. Si
inspiró a Ercilla La Araucana, inmediatamente en el siglo del
descubrimiento, dando lugar a ese peque!\o ciclo inicial de
poemas épicos de la lucha contra el indígena, sumergióse después en una penumbra prolongada, de la que sólo vino a salir
a mediados del siglo pasado, cuando los emigrados argentinos
y, sobre todo, la acción intelectual de Bello, despertaron brus•
camente el espíritu que se había recogido. Pero nunca se
destacó en la literatura chilena la imaginación de sus novelistas o el lirismo de sus poetas, sino el espíritu agudo e investigador de sus historiadores, de sus economistas, de sus sociólogos. Es por eso más de admirar que en una literatura de preo. cupaciones generalmente tan positivas baya surgido una fi.
gura como el autor de, esta novela que nada revela de vacilación, de tibieza o de ensayo, sino de plenitud. Es una novela
llena, completa, larga, larga de más, como las novelas inglesas
de la era victoriana; posee aquel sentido de la duración q¡:,e en
ella descubría un crítico sagaz. Como ciertas novelas rusas,
vemos en ella pasar toda una ronda de figuras humanas, viaceralmente humanas, las más variadas, las más vivas, las más
flagrantes. Es la nonla o, mejor dicho, la vida de un vencido,
de uno de aquellos e ratés • de que nos habló Daudet. Su protagoni11ta es un Jack menos infantil, en cuyo dolor de humillado
todos loa sensibles encuentran resonancia. Es una n9vela

�2152

RODÓ

realista, ,quizá la mejor novela producida por un hispano9,mericauo,. dice el novelista argentino Manuel Galvez; pero
es una novela en que el alma, el sentimiento. el corazón del
autor palpita en cada página. Ningun subjetivismo de forma,
por lo demás a pesar del exceso de descriptividad que torna prolija y muchas veces enfática la novela- un gran poder de vida y de ambiente, que hace evocar, a veces, Guerra y Pae, de
Tolstoy, una observación escrupulosamente exacta, casi naturañsta, de los medios variados en que se desarrolla la narración;
pero en el centro de todo eso, en el alma del libro, sentimos
vivir al autor, el autor todo, que dejó en esas páginas su piedad hacia los hombres, su filosofía, su experiencia y el dolor
de su ilusión.
· No conozco otra obra del sefior Barrios, ni tampoco sé la
fecha de esa novela construída, poderosa y sensible, pero estoy
seguro de que ella es y será la obra central de su vida, la obra
de su amor y de su inteligencia; la totalización de su mundo
interior.

,.

TBISTAN DE ATHAYDE.

* *

Los HORIZONTES, poemas de Daniel de la Vega, con ilustra-

ci,ne&amp; de Meléndee.
Diez y siete composicioneo forman Los Hori1ontes, en un
volúmen de apénas 60 páginas, que si bien aparece con fecha
del afio último, en la lista de obras del autor, lleva la de 1920
en el pie de imprenta.
Hijo de un siglo viejo, yo ~oy triste,
y mi pena venero ...

Estos versos 10n una profesión de fe. La tristeza que es
i;,ristocracia, es también una posición ante la vida. En el poe·
ta, adoptar una posición, cuando :ella es constante, es limitarse, y toda limitación es un perjuicio para el artista, que debe
ser como el viento, como el agua, como la tierra-, un elemen•
to más-, que tome las formas de todos los vasos, que cilla
todos los contornos, sin por eso dejar de llevar en sí, como el
viento, la simiente, como el agua, la fecundidad, como la tierra, la savia nutricia,
La tristeza exalta en el hombre todas sus baenas cualidades; el hombre triste siempre verá un hermano en cada semejante; acordándose de las horas plebeya• de sus alegrías, si las
tuvo, su conciencia sentirá el remordimiento 'del egoísmo con
que pasó al lado de su hermano ...
Pero el poeta debe ser triste y altgre, uno y vario, darse

LA LITERATURA CHILENA

253

por entero a todas las emociones y pasar ante el mundo, con
ojo avizor que conserve la imágen de todos los paisajes y memoria despierta que guarde el recuerdo de todas las horas. El
poeta debe ser, en una palabra, uu estupendo acumulador de
b~lleza que estraiga y condense la que anda dispersa por la
vida, para entregarla a los demás hombres que no tienen, como él, la virtud y el dolor, el placer y la satisfacción de sentir y comprender aquello que para muchos se pierde en la simultaneidad de las existencias y de las horas .
De la Vega ha tomado _una posición o lo han llevado hácia
ella quién sabe qué razones. Esa posición no le dejará ver si
no una faz de las cosas y los hombres, pero tal vez la vea con
más intensidad y penetración por la persistencia del mismo
paisaje en su campo visual. Su tristeza se derrama en un amor
intenso hácia los humildes, en una piedad balsámica hácia los
débiles,
Ahora que todas la111 manos son pocas
para alzan· las nuevas y ardientes banderas,

de la Vega alea la suya para sembrar sus versos a los que pide se conviertan en
Hogueras de odio, teas de cariño,
yunques de fuerza,

contra las hipocresías de nueetras debilidades y decadencias.
Este amor así inflamado frente al trágico momento actual, es
dulce parn con los humildes, pleno de ternura suspicaz y desconfiada para los suyos. A la mujer quiere verla junto al hombre, en la marcha hácia los ideales. como otro hombre más,
cumpliendo el sublime «dos cuerpos y un alma,; así pide a
' eus semejantes la alcen hasta ellos ,pasándole el arado , Vesea el hijo que ha de perpetuarlo y hace la Súplica por el niño
ausente, cantando en alto tono lírico el regocijo de su llegada.
Hoy -este corazón se ha transformado en cuna
y en el día no cabe enttno mi cariño.
Tú no lo sabesJ árbol; tú no lo sabes, luna¡
tú no lo sabea, agua ... ¡Mafiaua llega. el nifio/

Y, en seguida, como su corazón comprende, como su corazón adivina la brutalidad de la vida, pide clemeniia en favor
de sus retotl.os tan deseados y ofrece el pacto,
Sea tu cadena
e par&amp; mi corazón,¡

�2M

R0.9Ó

LA LITERATURA CHThEN.4.

\

que al menos, en los hijos, pueda realizar el sueilo de todo
padre

255

. No es _e~te un libro per_fecto, ni siquiera de pasable corrección, antw1pémosnos a decirlo. Hay todav!a demasiadas muestras de man~ inexperta entre las composiciones que lo forman;
pero se advierte en el autor una tendencia hacia la elevación
espiritual, llena de espontaneidad, digna de ser tenida muy
presente.
!3invignat se demuestra _un lírico en formación y un buen
lírico. Sus medios expresivos no tienen todavía la sencillez
s~prema aspiración del poeta, ni alcanza a traducir con pro'.
piedad, a dar con exactitud, el tono de la emoción sentida
~as o~curidades de concepto •Y de formas son frecuentes; l¡
smtáx1s, dura, no sabemos si como causa o consecuencia de
esas osc~r!dad_es. Maneja _el verso con soltura· y aunque abusa
de los r1p10s tiene el sentido de la musicalidad.
Con este balance muchos hubieran desechado el libro, pero
nosotros lo setlalamos, _s~bre todo por lo que deja presentir.
Et canto humilde se d1v1de en dos partes, Los caminos y Consolación. De la primera, un si es no es monótona, toda construída con la nostalgia y la inquietud de las sendas de la vida debemos destacar Hacia el mar y Nuestro amor. De la segnnd~, más
íntima y subjetiva, Tan solo tú, mi espíritu.

Las alegrías
que no vi\'Uas han de vivir ellos.
No me los toques.

La primera condición del devoto es el apostolado. Así de
la Vega, devoto de amor y de piedad, como ya hemos dicho,
por esa posición de tristeza que adopta frente al mundo, practica el apostolado fervientemente. La muestra más hermosa
la encontramos en Espera, una de las mejores composiciones
de Los Horieontes, dónde el poeta aconsejd a su bija que nun•
ca niegue su mano al pobre suplicante, pues tal vez uno de
éstos fuera Él, vuelto al mundo
que llora hambre y sed.

El Sr. de la Vega tiene un seguro dominio del verso. Sus
composiciones son fluidas y musicales. Entre los poetas chilenos del momento ocupa su puesto por derecho propio. Hay
en Los Ho,izontes un profundo lirismo, producto necesario de
la tendencia de su autor hacia la tristeza. No la llorona y sentimental, que pudiéramos llamar enfermiza, sino aquella que
nace de la desesperación de comprender y de la fatalidad del
mistorio: la tristeza serena y·austera que le hace exclamar:

füllLIO

SUÁREZ CALÍMANO

De NosoTROB de Buenos Aíres.

Yo creo que nosotros
somos los portadores de un secreto infinito,
y aquí, en las sombras, hemos
olvidado el mensaje y perdido el camino.

1

ALBINO T EUGINIO D 0RS

•"•

Todos conocemos, demaeiadamente, el procedimiento origina.lísimoque le ha va!ido una popularidad extraordinaria, de acotar hechos, ma•
nifestaciones y marginaciones de todo carácter, siempre moralizado1ea
y educativos, !!labre todo instructivos, de ese espíritu reformador que
lleva en sí Eugenio D'Ors. Sus inapreciables Glosas se han extendido
también a los libros, como a los intelectuales ayer no más. Y, en el úl•
timo tome de sus Glosa• q11e imprime peiiodicamente Cero Raggio:
U-Turn-It, hemos encontrado estas líneas sobre el libro da nuestro
Pedro Prádo: Alsino y que copiamos integro,

Lo, Horfronles, sin ser un libro trascendental, es un buen
libro que debemos setlalar a los lectores de Hispano-América,
y que sobrepasa el nivel medio de la poesía hispano-americana actual, sin acudir a recursos de nuevo cuno ni a extravagancias de pensamiento o de arte tipográfico, para lograr esa
notoriedad.

""
"
EL CANTO HtTMILDE, versos, por Fernando Binvig11at Marin.

Volar, y volar y nadar. He aquí los dos deportes supremos.
Aquellos en que la potencia del albedrío supera mejor la zoológica limitación del ho,nbre. La fatalidad pretendía hacer de
mí un mamífero terráqueo no más. Y o quiero ser pez. Y o
quiero ser ave.
Anhelo también, pera mí, el aire y el mar.

Pleno de humildad es este libro de versos, por su prG1Sentación y por su contenido. Lleva en sí el mérito, pues, de que
el título recoja la esencia de lo titulado y el trabajo tip0gráfico le subraye.
Los versos de El canto humilde tienen todos un suave tono
menor, grato al espíritu, en el tiempo de cantos retorcidos y
atrabiliarios que corremos.

Rectifico. Habría aún algún deporte más arbitrario, más
P.levado ... El de rejuvenecer. Más sabroso aún, que vencer la

•

�RODÓ

26ó

fatalidad del espacio, vencer la del tiempo. Pero este deporte
no pasa hoy día de hipotético. Unicamente lo han practicado
el doctor Fausto y otros personajes de leyenda.
Aún así, ¡qué sabor de auténtica humanidad es el poema del
doctor Fausto! ¿ Y el poema del hombre que vuela? Lo intentó
D'Aunuuzio (eu Tal vez sí; tal vez nó) Pero el héroe dan·
nunziano era nn aviador únicamente Hay que pensar en el
poema en que ríe el héroe, en el biológico vigor del término,
un hombre pájaro. (Como el Fausto, una vez vendida el alma,.
al demonio, era, biológicamente, un jóven )
Este poema del hombre pájaro ya existe. Ha sido escrito en
América. Su autor, un nuevo autor, Pedro Prado.
Un autor lleno de fuerza. Un libro importante .
... 1Volarl Ahora comencemos, a través de este libro, a sa•
her qué sabor auténtico tiene el volar de veras. Hasta ahora teníamos sobre el asunto una fuente única de información: los
suellos.
Todos hemos sollado alguna vez que volábamos. He aquí
el suef\o fijado ahora literalmente.
Lo ménos que podemos decirle al poeta es: ,¡Gracias!•
EUGENIO

D'ORS.

(EL NUBVO GLOSARIO VI) 1923.

""..
EL ALMA EN LOS Ca1sT.HES, por Cárlos Préndez Baldía.,.
Ilustraciones líricas de Gabriela Mistral y J. Lagos Lisboa.
Portada de Laureano Guevara.

Esta colección de poemas ces propiedad de la mujer amada.
Queda hecho el depósito que marca la ley,, ¿Buen humor?
Nó, si no romacticismo ingénuo. Es poeta que pulsa lira, a la
que arranca sones acordados, a tono con bda clase de músicas conocidas. Algunos poemas, como el titulado Mi Estrella,
denotan distinción y gracia poco comunes.

SALOMÉ
(EL DESEO - EL DESENCANTO)

DIBUJO

CÁRLOS RIV AS CHERIF.

De LA

PLUMJ.

de Madrid.

DE

A PLUIIA

HARRINSO

YOUNG

�•

NOTAS Y COMENTARIOS
Nuestros números dobles

\

1

•

j
' i

En la necesidad de salvar en parte las pérdidas materiales
que mensualmente anotamos a nuestro haber, hemo, llegado
al trance doloroso de reunir en una sola entrega de Rooó, dos
meses consecutivos: Junio y Julio.
Para la edición siguiente, esperauzatlos siempre en una
aproximativa normalización económica porque atravesamos,
mediante la ayuda material de la juventud intelectual del
país, habremos de optar por igual determinación. Agosto y
Septiembre, se refundirán en un mismo número, correspondientes al ó. 0 y 6. 0 del tomo tercero.
Por otra parte, las vacaciones de Septiembre disper,an-11 un
buen grupo de universitarios, elemento coherente a toda ma•
nifestación que tienda a exaltar la cultura patria; de quienes
contarnos con su grata cooperación; originando con razón la
fusión de los dos meses, tanto para mayor beneficio nuestro,
como para 11\¡uellos lectores 1ure!l.os en cuyos pueblos, Rooó
aún es desconocida .
Nuestra fé absoluta de peraistir, por rnás que no sea rigurosamente cierta a las intenciones primigenias, nos forza a
ofrecer a los que, con nosotros, pretenden hacer de Rooó el
rnás fiel traductor de la nueva vibración espiritual que a Chile
hoy en día afecta ponderablernente, el número doble que casi
siempre libra de una inestabilidad, que en mala hora-sobre
todo en casos como éste-llegarnos a comprobar ...
Nuestro deseo es dar al país una publicación corno las que
en Repúblicas iguales a la nuestra en capacidad intelectual,
llegan a adquirir una época de vida lo suficientemente necesaria para demostrar a la cultura latina que América tiene una
espiritualidad intensa y un alma propia, en cuyo corazón se
fusiona la rnás estrecha hermandad de raza y de propóeitos.
Por eso todo aqnel que nos ha comprendido, de una y owa
manera nos ha ayudado. Incansables, tenacea, pretendemos

•

�258

RODO

continuar. Las cooperaciones fratemales han pasado los Andes
y el mar. De todas partes nos han llegado cartas altamente
estimulantes, y esto no lo hemos creído de nuestra propiedad,
sino de la juventud chilena que va tomando verdadera caracterización a través de las páginas del mensuario que tenemos la honra de dirigir. No es posible, pues. dejarla morir.
Esa mismn juventud tiene con ella la más grande de las
deudas: su figuración y su formación intelectusl. Como nosotros. Es un deber sagrado cooperar con todo el entusiasmo
posible. Ronó pertenece á la juventud chilena y de América.
Tambienes aquí, Ronó un símbolo enormemente humano de
superación cultural; tamhien es imágen y reflejo fiel de algo
que se estereotipa en la eensibilidad de un pueblo y de una
raza, afin con los pueblos y las raza• del resto de HispanoAmérica.
Una amplia tolerancia ha embargado el espíritu de esta publicación. De todos los que a Ronó han pretendido llegar,
muy pocos son los que han quedado rezagados. Y eso, porque
para unos no ha llegado todavía el momento pre_ciso de su
iniciacion formalizada y otros porque en sus traba¡os han demostrado un retroceso, una estagnación perjudicial; queriéndonos colocar hasta en el dintel de la maledicencia, por
querer ser justos y no atenernos a firmas, ni títulos, ni nada
que demuestre dilettantismo, puro dilettantismo necio y disparatado.
Para todo aquel que comulgue con la más real interpretación de su espíritu, de su gente o de la naturaleza qu_e _o_b■er­
ve y la sienta, la haga contaminar a todos su sens1b1hdad,
Ronó jamás ha cerrado sus páginas. Y, mientras pueda mantenerse no lo hará. Que los primeros aguarden y los segundos
recuerden a ese grande e incomparable Goethe, espí~it!1
sensitivo y criticista de su yo, que Adolfo Zalazar hace vivir
nuevamente a través de unas !!neas que acabamos de leerlas.
Ahora Ronó, que ha estado pronta al servicio de aquel que
Je ha buscado, requiere de los mismos la más ardiente propaganda de circulación. Medio que le salvará de la peremón a
que, lamentablemente, en Chile se ve obligada a encontrar toda publicacion similar.
Pero, con la juventud que hoy posee, Ronó será o lo pretenderá ser, una excepción.
Guerra Junqueiro

En la reducida, pero selecta literntura lusitana de los ultimas tiempos, no hay sin duda un nombre más sonado que el
de Guerra Jnnqueiro.

NOTAS' Y COMEN'I'ABTOS'

25~

Poeta, polf~co, luchador incansable, hasta llegar cou sus
versos a derr1bar_falsos convencionalismos, Guerra Junqueiro
con su ~aracterlshca barba, era la personificación del redentor
de multitudes, que forja y derriba, construye y aniquila y
llega en_ los momentos propicios a ser el conductor de ~na
generación o de nna raza.
Originalísimo bajo todos conceptos. el cantor de Ltt vejes
del Padre Eterno, ha sido considerado como uno de los más
gran~es poetas de la época y sefialado como Ja personificación
genoma del vate de los nuevos tiempos.
Sus obras, llenas de una elevación majestuo•a y saturadas
de esa csaadade, en que está impregnada toda el alma portugue~a, son voces de una naturaléza excepcional en que se ha
vertido yor un extraflo sortilegio en grado sumo la facultad
de sentir y devolver esos sentimientos en belleza vida.
Con Gue~ra Junqueiro ha desaparecido una gran figura de
la P?es_ía universal y al anotarlo, queremos reflejar el hondo
•~nt1miento con que tod0s lo hemos visto desaparecer para
11empre.

y

El monumento al Presidente Balmaceda

Para honrar la memoria del ilustre Presidente Balmaceda
los parlamentarios han hecho revivir un viejo proyecto de ley
presentado el a~o 1913 por el entonces diputado por Talcahua1;10, don Gmllermo M. Bafiados, y que reflejaba todo el
sentir del país para con aquella figura de la Patria.
En realidad! el reco1;1ocimiento_para aon ese grande hombre
no ha pasa~o _madvertido para_ nmgun. espíritu que juzgue
los acontecimrnntos con la debida seremdad que para su crítica necesita la historia.
El Presidente Balmaceda es para nosotros un verdadero
héroe y, si tal calificacion no era aceptable en los momentos
en que se encontraban enardecidos los ánimos, hoy es posible,
porque se han derribado los obstáculos ante la sanción de la
justicia que ordena honrar a nuestros bienhechores en el recuerdo perdurable del bronce o del mármol.

RODÓ en el exterior.
Cons~ituye ~ara nosotros un regocijo, copiar los juicios sinc~ros e 1mparmales que la prensa del Continente origina al margmar la lectura de los números aparecidos de Ronó.
. A los _del mensu~rio bonaerense, honra de la cultura argen.tma_ e hispanoamericana: NosOTRos, y el juicio personal del
es~ntor D. ~~dro A. Tro_ucoso, que nos dimos el placer de publicar en edimones auter10res; agregamos ahora el aparecido

�NOTA8 Y COMENTARIOS

RODÓ

260

las columnas de Et NoTICIERo, diario de Car~c-as (Vene:~ela) el 26 de Marzo del ano en curso; y otr_~ del ¡óve~ glo~~d
' aeta dominicano Joaquín Belaguer (b1¡0), a gmen
u':isie ~[recido la tepresentación intelectuLal dle Rono en es;¿
.
1uz el 6 de. Abril
de rn23 en ,. NFOttMAc10N
que viera
.
Santiago, Rep. Dom1mcana.
.
El suelto del diario venezolano es el siguiente:

nEg r
Ji~~~1::.
c:

a· . rida orlos sefiores Agustín 0astelblan ..
Rooó.-Con eiite nombre E
t
Gómez y Yaldi'1'ieao Courbis; a.d·
co P., Fernando
casi ilustrada ~n su totalidad por
1
ministrada P~ anu~. ·
ner~vinicial de t:&gt;eta revista que editase
Estrada Gómez, nos vu:1_ita el
Santiago capital de Chile, floreciente
en la imprenta cLa Umve1sa », i
,
república herman~ nuesti:a,
nte im resas, reboeiante en firme optiruis·
Profuso en pág1~as nít1da?me omieu~a su meritoria labor el colega e~mo (¿indicador de _Juventu~ l, :'
·cambi!.\mo1-1 la palabra: qu~ men110
tranjero; hemos dicho mentona,_dy en todo el continente americano la
.
r
que
sea
conoc1
a
·
le e ntorio es procura
t d los escrit.oi·es snramerieanos
literatura chil~na Y quererdq? e ~ a~ªa sus lectores acerca del movimiento
víen colaboraciones, a fin el1us r
literario actual..
. an remitir paraestaRevis.t a habrán de
Las colaborac1ooes que ~e quier.
1
ser diriflidas a. 0asilla ~Ol9,;a;J ªg:~sea que ésta 8 ea el exponente de
La dirección de la r~vtSla . 0 '. t
artísticas de la juventud, por
las nuevas 111anifestac1ones ht;rarts yd idido Toda colabon1.ción en
ésto solicita de ella su apoyo l mp i&lt;;&gt;s.Yte1~drá de. notwtros franca aceptaqne se refleje bondad Yf co1~p- ac~~~ la joven intelectualiJad chilena; y
ción~. Tal~~ el gentil,º ~ec1m;e~oraciones a los escritore~ looales. que ?epide también •el envio . eco ªd. te la transcripción de 8 11 duecc1ón
séen cooperar a. su ex1 to me ian
postal&gt;,
·
d s la meritoria. labor; labor que habrá d~
Como se vé, ardua y gr~n e
su total rea1ización, a todos los_ escribeneficiar grandemente, si lleg_d 8 erán sus producciones en Clule, al
·
ica
pues
conO{..'l
as
• t
toree d e Aroer ,
d
t· dio del avance progres1s
a de lu le ~
par que ellos se podrán ar a1 es a
.
tras chilenas.
.
á inae de este número; y loe di·
1
1
Muchos y buenos trabaJOS 1 enan as_ ~ g Estrada Gómez, Emma Cabujos que lo ilustran :son de las firmas. se,
raz y José Masés,
.
.
ara bien de la cultura continental, deLuenoa y focunda existencia, P
seamos ºa la revista ~006.

1\tfac-~d1º'

rú\~

a\

y el debido a la pluma del escritor antillano, reza.así:
d aso la politioe. absorbente de la
«El peligro con que amenaza a ca ha pdo cada vez más el vínPulo que
Gran República del Norte, va estrec an su destinv histórico, enlaza al
por su contigüidad geográ:ca { p~r uefias ~rande1:1 patrias bi1:1panocarro de la misma suerte to as as p ria americanil!lta de Ugarte, Barba.americanas. Mucho másqu_e la.s~!:c~~Fombona y tantof!l otros qo~, congela.ta, Varona, Pérez Petlt,
1 realidad atormentadora. de una
junta o aisladllmente, se imponen~
'do a unificarnos la corriente de
falaz doctrina imperialista, ~1a :on r~e~\m el corazón de todos lo hispa·
un sano pe~imismo que ha "óec na é.gimen exótico en pueblos que no
no americanos, la. implantact n e un r.
.

·b

a°

261

son más que verdaderas partes integrantes de la gran comunidad latinocontinental. .. Y actualmente desde el más insigne hasta el más insignificante escritor, ya se encuentre en la~ Antillas o en Eoropa,en la República Argentina o en la República Domicana, proclama la inaplazable
unidad de nuestra América y comprende que, pueblos sin fuerza colectiva y sin colaboracion duradera y fructífera, net'.esitamos plasmar en el
mármol palpitante de la realidad el gran suefio de Bolívar: Jla Patria Hispano Americana! Jamás al calor de un ideal que tiene de por sí ]a tras·
cendencia de nna necesidad vital, sonaron con tanto amor en nuestros
oídos las palabras del gr,rn apóstol del A riel: «Patria es para nosotros
los hispano-americanos, la América Fapafíola&gt;, Y de esta manera en México, donde la Vlz de Vasconcelos tiene sonoridades proféticas, se crean
revistas de la importancia de «El Heraldo de la Raza ... En España y en
casi todas las Repúblicas hispano-americanas, se publican libros y revistas con igual fin de mutuo ace.r camiento¡ y hasta en Chile, donde las características raciale'-l más arraigadas e inmanentes iban- desapereciendo
poco a poco, enruLierh1.s oor un perjudicial y ampuloso germanismo, se
ha fundarlo recientemente una nueva revista de t.rMcendental importancia: Rr,oó. La revista se publice en 8antiago de Chile, y es su fundador
Víctor Jiménez y sus directores Agustín Castelblanco y Emilio Courbet
(en el suelto aparecen los noml:.res de los directores del primer número
de Rooó). Su labor será eminentemente continental y cuenta ya con valiosos colaboradores en casi todas lae Repúblicas latino-americanas.
Apreciando en su verdadera magnitud cultural y filosófica la grsn frase
del autor de los tl\fotivos de Proteo, cAmerica necesi&lt;::a grandemente de
su juventud, los directores de Rovó dicen que su importantísima re·
vista desea l!ler «el nuevo exponente de las manifestaciones litnarias y
artísticas de la juventud&gt; y que por eso, «solicita de ella su apoyo más
amplio y decidido&gt; ... Publicaciones como ésta, dirigidas por e~critores
de prestigio, prestan un grande e inapreciable servicio a las letras hispano-americanas y aseguran brill.mtemente la imposición de un ideal que
fal,iga ya las m~mos de sus más robustos sembradores ... A medida que
la vayamos conociendo, nos iremos ocupando detenidamente de esta in·
teresante publicación,.

Una vez más insietimos en la repetición de lo anteriormente
dicho: Ronó es esencialmente la publicación nacional que esta
dando vida a un grande reconocimiento de progreso intelectual porque Chile comienza a atravesar. Por la misma razón
que hemos de solicitar de todo chileno verdaderamente patriota la ayuda eepontánea e intermitente de su cooperación
material e intelectual.
Un juicio sobre la producción literaria cubana del momento
Considerando de un interés general para América divulgar
el movimiento intensísimo porque atraviesa la floreciente isla
antillana y en la pretensión de estimular los esfuerzos
nacionales n la vieta de los progresos continentales, Lemas
querido reimprimir en Ronó la intereeante y una de las más
autorizadas opiniones del ilustre ciudadano y grande espíritu
cubano, ~¡ siempre recordado Enrique José Varona, que en

��NO'l'AS Y CO:MENrARIOS

ROBÓ

264

Cuba una lamentable regresión. Por atavismo y por snobismo, hemos
dado la. espalda.ª los principios sustentados a este respecto por Ja
revolución emancipadora, y hemos entre~ado la educación e instruc•
ción de los mancebos y de las nifias de la clase más o menos acomo•
da~a a corporaciones religio!'.las, todas extranjeras, que van desnacionahzando su alma, y la hacen vivir en la atmósfera espiritual de lo
pasado.
_5. La influencia literaria de Espafí.a y Francia sigue siendo predommante. La de Inglaterra, que se hizo sentir en otro tiempo, ha decli·
nado, y 111 de los Estados Unidos, a pesar de que se ha aumentado y depurado su producción, es nq].a.
7. Las relaci~nes de nu~stros literatos con los de afuera del pais
eo_n, cuando existen,. de _carácter indivual. Hoy se despierta el sentimiento de la t•onvemenc1a de regularizar las y organizarlas· y se pretende por literatos hispanoamericanos celebrar un congNs¿ en La Hab~na o México, donde se reunirían hombres representativos de cada na·
ctón de este grupo, para poner los fundamentos de una gran unión
literari':I..
9. Problema muy arduo es el de la recíproca influencia de la moral
pública sobre.Jas letras y el de éstas sobre aquél1a. La novela cubana se
ha encaminado de preferencia a poner de relieve nuestro estado social, más que al estudi? meramen~e psicológic@ de los caractéres¡ poro
no be po?tdo notar, m antes, m ahora, resultado algµno apreciable
de su acción en nuestras costumbres. Quizás 1:1e deba a que es todavía
poca la permeabilidad de nuestro medio, para la difusión de ideas pre•
sentadas sólo en forma artística•.
E~RIQUE JOSÉ

VARONA.

La Habana, 21 de Mayo de 1923.

que en la trascendencia del público entrafian dificultades internacionales.
Para nosotros es otra la inquietud que nos ha desperta•
do su vuelta. ¿Tendremos nuevamente al poeta de antafio pata
honra y enaltecimiento de la literotura nacional?

Mateo Martínez Quevedo
Anciano, pobre, achacoeo, enfriado todo su entusiasmo por
la tenaz apatía de nuestro público que le dejó morir en la miseria, terminó sus días el propulsor del teatro criollo chileno:
Mateo Martínez Quevedo.
Este nombre, afiejo ya a nuestra• •impatias, ha constituido
una aureola de perpetuidad en la historia, _un poco escueta
del Teatro Chileno.
Don Lítcas Gómez, una de las primeras obras del tablado
nuestro, quedará, no obstante, para recordarle oiempre.
Comedia de un humor rarisin:o, unida a una graciosidad
constante, acrecentará la reputación de su autor y de la obra
misma, afiosa ya. como el Martínez Quevedo que acaba de
bajer a la tumba, en medio del desamparo glacial de todos y
la indiferencia de los más.

• Juan Agn1tín García

_Pueda que a la vista de estos antecedentes, nuestro ¡,ú
bbco se esfuerce por colaborar con intermitencia en el desarrollo e incremento espiritual chileno, hacia el cual encaminamos nuestra intención y nuestros entusiasmos.

Diego Dublé Urrutia
Acaba de llegar a la patria Diego Dublé Urrutia, nuestro
gran poeta que fué saludo por muchos críticos de HispanoAmérica como uno de los más fuertes creadores de literatura
nacional americana. Porque Dublé Urrutia no es· sólo un
nombre en nuestro parnaso, sino que en todo el continente
tiene hondas vinculaciones por ser su poesía de esta tierra de
América y por encarnar ese vate que canta los estremecimientos e inquietudes de la raza. Todas las emociones sintió pasar
por su estro y en la vibración de su lira cantó del ,mar a la
montan.a&gt;.

Un solo libro le bastó para imponerse; un solo libro que
parece ha adormecido al poeta en las actividades diplomáticas.
Dublé Urrutia, hasta ayer Ministro Plenipotenciario en
Ec uador, bu. vuelto al país, llamado por asuntos del servicio y

•

•

265

A la muerte de Ricardo Palma, Eugenio D'Ors, escribió on
el diario catalufiense que le ha dado prestigio, la más original,
curiosa y justa de sus glosas.
Para Juan Agustín García, qne Julio Noé ha sabido llamarle
,espíritu de selección,, a quién la cultura argentina acaba de
perder; no poco de esa marginación xeniusíana cabe en su
haber.
Porqne desde La ciudad indiana hasta El jardín del Convento, pasando por La (;hepl' Leona, Las memorias de un sa·
cristán y la obra escénica De uno ... al otro, la vida colm:;ia]
argentina, con su cúmulo de fanatismos y supercherías de la
época, ha vivido y hecho recordar, su autor, tiempos corridos
que se han desprendido de su quietud somnolizada por los
afias que inquebrantablemente han pasado por sobre ellos, y
tomado carácter en medio de la vida azarosa del momento.
Como narrador. con asientos de historiógrafo, el doctor García, logró la felicidad de hacer revivir mediante una claridad
de estilo, partes integrantes de esa vida retardataria y tan
nuestra.
Co.no investigador, a cuya intención dedicara una vida con-

11
1

'

��ltODÓ

Para la realización de este torneo, ha acordado las siguien
tes bases y premios:
TEMAS LITERARIOS.-vERSO. a) Poesía lirica de asunto
m~tro y exte:1sión a voluntad del autor, excluyendo el soneto'.
Primer Prem10. Flor de Oro y 500 pesos. Segundo Premio:
300 pesos.
b). Oanto a la Unión Ibero-Americana· metro y extensión
libres. Premio: 500 pesos.
'
e). Romance hi.tórico, de asunto nacional. Premio: 200 pesos.
d). Un soneto. Tema libre. Premio: 100 pesos.
e). Poesía j,stiva. Tema libre. Premio: 200 pesos.
PROSA.-:--/). Un c~ento, de extensión máxima de dos milpa•
labras. Primer Prem10: 300 pesos. Segundo Premio: 200 pesos.
Tercer prem10: l 00 pesos.
g). Síntesis del espíritu de la colonización espaiíola en Ohile
según las Leyes de Indias. Premio: 500 pesos.
k). Una crónica periodística, de extensión máxima de colum•
na y ~edia de diario. Primer Premio: 200 pesos. Segundo
Prem10: 100 pesos
i). Una com~dia, en tres actos. Primer Premio 500 pesos.
Segundo Premio: 300 pesos.
j). Un sainete, en un acto. Primer Premio: 300 pesos. Segundo Premio: 150 pesos.
TEMAS PlüTÓRICOS.-k). Una acuarela. Premio, 300
pesos.
l) . . Un dibuio a pluma. Premio: 300 pesos.
TEMAS MUSICALES.-AIRES NACIONALES CON LETRAS.m). Una zamacueca. Premio: 300 pesos.
n). Una tonada. Premio: 300 pesos.
_No:se concederán premios Ex-a, quo ni se dividirán los premios, pero los ¡urados podrán conceder accésits y menciones
honorificas para los trabajos que estimen acreedores a estas
distinciones. Los premiados y distinguidos tendrán derecho a
un diploma.
EL_ECCION DE REINA.-Elautor premiado con el primer
p~em10 del tema _a), tendi:á derecho a elegir la Reina de la
Fiesta y sera designado miembro honorario del Ateneo.
En caso de que este autor no puc_da asistir a la Fiesta, podrá delegar su derecho a elegir Rema en un miembro del
Ateneo; si así no lo hiciera, resolverá el Directorio. ·
Si el primer premio del tema a) fuese declarado desierto
podrá _hacer la elección el poeta que obtenga el segundo pre'.
mio; s1 el tema fuere declarado totalmente desierto, corresponderá ese derecho al premio del tema b).
~LAZOS.-El pla~o p~ra la presentación de trabajos queda
ab10rta :iesde la pubhcació!l de la presente convocatoria hasta

NóTAS Y COMENTARIOS

\!69

el 31 de Diciembre de 1923, a las doce de la noche. _Este plazo
es improrrogable.
Los jurados deberán emitir sus fallos, a más tardar, el 15
de Marzo.
Los fallos, títulos de los trabajos premiados y seudónimos
de los autores, serán publicados en su oportunidad.
JURADOS.-Los miembros de los diversos jurados serán
elegidos entre los más prestigiosos escritores y artistas.
Durante la fiesta, después de leídos los fallos de los jurados,
se proclamarán los nombres de loe autores premiados.
Todos los trabajos premiados en los temas literarios y musi·
cales, serán durante seis meses, propiedad del Ateneo para que
él pueda publicarlos eu la forma que estime conveniente,
dentro de ese plazo.
DISPOSICIONES GENERALES.-Todos los trabajos deberán s_er inéditos (ui publicados ni leidos en público); estarán
escritos a máquina, en idioma ,castellano y con ortografía de
la Heal Academia Espallola; irán firmados con seudónimos, y
deberán ser remitidos en tres copias, dentro de sobre lacrado
y sellado, al secretario del Ateneo de Val paraíso don Luis A.
Hurtado L., por certificado postal, a casilla 742, Valparaiso.
En el sobre se indicará el tema, el titulo y el seudónimo del
trabajo, con iguales requisitos. Dentro de ese sobre grande se
enviará . en otro sobre, el nombre, apellido y domicilio o dirección del autor, dirigidos al Notario don Salvador Allende
Castro.
De la misma manera deberán enviarse los trabajos de los
temas musicales, pero los de los temas pictóricos, podrán en·
tragarse personalmente al secretario don Luis A. Hurtado L.,
subida de Simpson, Borgollo 28. Estos trabajos ostentarán títulos y seudónimos e irán acompa!lados del sobre correspondiente para el señor notario.
El concursante que uo se someta a estas condicio11es o que
divulgue el secreto del seudónimo, será excluíno del concurso.
Loe trabajos no premiados podrán ser reclamados por sus
autores dentro del mes siguiente de verificada la fiesta. Pasado ese plazo, serán destruidos.
Oportunamente se darán a la publiddad los nombres del
Mantenedor, de las Damas de la Corte y de los Jurados.
Se ruega a la prensa del país reproducir esta convocatoria.
Valparafso, 18 de Junio de 1923.
Por el directorio del Ateneo.-Leonardo Elíz, Presidente.Luis A . Hurtado L., Secr.,tario.

��RODÓ

27'l

estudios más completos de perspectiva y anatomía, Zur-Zur
puede llegar a traspasar pronto los límites de una discreta esperanza.
·
El Varrousel de Jesús C. Toro, ea un grabado con tenden~ia
modernísima. Hay en él rareza, extravaganda, inmoderacióP,,
quizá, infantilidad; pero se vislumbra una homogénea armo&amp;'.a
orientada hacia la renovación artística que se cuela en los
venes temperamentos de hoy día con manifiesta ansiosidad.)!''
Jesús U. Toro. reside en Valparaíso.
\l
Y, Harrison Y oung en Talcabuano.
1~
Su Salomé es fina, delicada, elegante, completada por una '
realidad e interpretación ciertísima. De este bíblico tema que
ha si'.l.o y es, tauto en arte como en literatura, explotado incesantemente, Harrison Young, ba logrado recalcar una intl~pretación personal. Aunque el clisé ha reducido en gran parlii
la expresión de El deseo todo, la figura es flexible, sexual,
tencionadamente femenina. Como la de El desencanto.
Con felicidad ha empleado, Harrison Yonng, los fondos os·
euros, mostrando an acierto notable en algo demasiadamenté
viejo.
Nuevos jóvenes artistas; si resentidos de seguridad y per-:,
facción, en camino de labrársela porque tienen ante sí, n~
juventud iutensa e inquieta, que conduce a creer en una saltf
dable promesa y una fé que cobarta todo aniquilamiento ·o
retroceso,

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f.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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