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                    <text>�D.R. 2024 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 4, No.
7, Julio-Diciembre 2024, es una publicación semestral editada por la
Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios
Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana
De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional
del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este
número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan
José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso
1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación 01
de julio de 2024.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Diego Carmona Gallego
Marion Ramírez Torres
Xavier Rodríguez Ledesma
Yolanda Canónico
Lizette González
Irma Flores
Iris Cruz
José Luis Cisneros
Angélica Vences
Raúl González

�Mireya Sandoval
Alan Omar Pérez Álvarez
Patricio Pulgar-Covarrubias
Laura Moreau-López
Leticia Bravo
Enrique Vargas
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Presentación
Como es inherente a nuestra publicación en este séptimo número
de Transdisciplinar se exponen temas diversos y complejos, tal
como las problemáticas de las sociedades contemporáneas. Desde
enfoques inter y transdisciplinarios, Diego Carmona Gallego
analiza en: Contribuciones para abordajes complejos del cuidado en las
ciencias sociales la cuestión del cuidado en las ciencias sociales y
presenta diversos acercamientos teórico-metodológicos entre
los que destaca el paradigma de la complejidad. El tema sin duda
es relevante ya que tiene además implicaciones económicas y
políticas y dado que aborda categorías como vulnerabilidad e
interdependencia, entre otras, el enfoque ético desarrollado por
el autor es primordial para reflexionar sobre la importancia de
fortalecer los vínculos entre los seres humanos.
Dos artículos se interesan por examinar el tema de la
gordura desde enfoques que cuestionan la concepción y valoración
social de la misma que tiende hacia la discriminación de las
personas que la presentan. Marion Ramírez Torres cuestiona en:
Legitimando la gordofobia a través de la medicalización: una revisión crítica
de la gordura y la gordedad la manera en que se ha tratado el tema
de la gordura en la actualidad, convirtiéndolo en un problema
patológico que requiere tratamiento médico, concepción que
además genera lo que la autora denomina gordofobia. Esta
1

�Presentación

forma de patologizar y abordar mediante medicalización el tema
de la gordura, en opinión de la autora ha ocasionado mayores
problemas y consecuencias negativas para la propia salud, así
como para el rechazo de las personas que la presentan.. Por su
parte, el artículo: Música y gordofobia. Las canciones en el México de los
sesenta, de Xavier Rodríguez Ledesma expone acerca del mismo
problema de las ideologías que se imponen a través de la música
para denostar a las personas que son consideradas gordas y que
dan lugar a expresiones de violencia, simbólica, verbal y física
hacia las mismas. Tomando como corpus de análisis algunas
canciones mexicanas de los años sesenta del siglo veinte, el autor
explica la forma en que se imponen estereotipos de belleza, que
afectan en el caso de estudio, principalmente a las mujeres y las
representaciones de los cuerpos femeninos.
Tres artículos están enfocados al tema de la educación, el
primero, en coautoría entre Yolanda Canónico González, Lizette
Berenice González Martínez e Irma María Flores Alanís se ocupa
de un tema muy interesante también, en tanto muestra resultados
de una investigación acerca del impacto de la utilización de
laboratorios virtuales como estrategia de evaluación formativa
para la enseñanza de temáticas que pueden resultar abstractas
y complejas para su comprensión y aprendizaje, así como para
propiciar experiencias de experimentación, tal es el tema que se
desarrolla en el artículo: Laboratorios virtuales para el aprendizaje de
genómica: su impacto cualitativo y su evaluación formativa. También sobre
aspectos formativos, el artículo: Prácticas profesionales y su importancia
en la formación universitaria: Caso de estudiantes de la licenciatura en
educación, plantea la importancia de estas experiencias para que
los estudiantes desarrollen las competencias establecidas en el
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

plan de estudios. En el mismo sentido, afirman Iris Yadhira Cruz
Jaime, José Luis Cisneros Arellano y Angélica Vences Esparza,
las prácticas profesionales propician la vinculación entre teoría
y práctica y los ámbitos educativo y profesional. El último
artículo relacionado con el ámbito educativo es el denominado:
Responsabilidad Social Universitaria y su vínculo con la comunidad a
través de Asociaciones Civiles: Experiencia práctica desde la Universidad
Autónoma de Nuevo León de la autoría de Raúl Rodrigo González
Aguirre, Angélica Vences Esparza y Mireya Sandoval Aspront.
Los autores desarrollan un análisis de la responsabilidad social
universitaria que conciben como un eje que recorre en forma
transversal las actividades sustantivas y permite la articulación
con instituciones externas para la solución de problemas del
entorno. A su vez, la vinculación con asociaciones civiles fortalece
los procesos de enseñanza-aprendizaje, la investigación y la
extensión de la cultura.
Compartimos otro artículo que aborda aspectos
relacionados con la música, del autor Alan Omar Pérez Álvarez
es el que se titula: Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones
teórico-metodológicas para el estudio de la música-pop. El autor establece
un puente entre la economía y la transdisciplina para construir
la perspectiva transeconómica, con fundamento en los axiomas
de la transdisciplinariedad, sus operadores cognoscitivos y el
paradigma de la complejidad. La intención explicita del autor es
superar los límites disciplinarios en el estudio de las relaciones
entre la música pop y la economía.
El concepto de clases sociales según Olin Wright, artículo escrito
por Patricio Pulgar Covarrubias y Laura Moreau López, de la
mano del sociólogo estadounidense Erik Olin Wright, realiza un
3

�Presentación

recorrido analítico en relación con la manera en que es estudiada
la citada categoría marxista de clases sociales por diversos autores
y expone la metodología empleada por el citado pensador, para
dicho análisis que tendrá como resultado la concepción acuñada
por el mismo que la atribuye a las opciones que tienen las
personas en una economía de mercado, las cuales están asociadas
a determinadas condiciones materiales que propician formas de
vida, las cuales a su vez y dan lugar a subjetividades.
Finalmente presentamos: Un bosque de esperanzas: Memorias
y andanzas del Centro EcoDiálogo como un espacio de Educación para la
Vida, testimonio compartido por Leticia Quetzalli Bravo Reyes y
Enrique Vargas Madrazo. Se nos invita a compartir la experiencia
de un grupo de académicos y académicas que mediante el diálogo,
la colaboración y la creatividad han construido un centro para
un ejercicio distinto de su labor académica en contacto con “el
mundo real”, con pleno cuidado de la Madre Tierra, en el que la
convivencia armónica y la conjunción de saberes, se orientan a una
educación para la vida y la libertad de creación. Por la extensión
del artículo y de acuerdo con nuestras normas editoriales, éste se
ha dividido en dos, partes. Tendremos la primera parte en este
número y la segunda en el próximo número 8 que se publicará en
el mes de enero del 2025.
Les invitamos a leer todos los artículos que conforman
nuestra entrega actual. Esperamos que sean de su interés.
Beatriz Liliana De Ita Rubio

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Contribuciones para abordajes complejos del
cuidado en las ciencias sociales
Contributions to complex care approaches in
the social sciences
Diego Carmona-Gallego1

Resumen: En este artículo presentamos aportaciones interdisciplinarias
que constituyen nuestro corpus teórico-conceptual para abordajes
complejos del cuidado. En primera instancia, hacemos referencia a
antecedentes en torno al estudio del cuidado en las ciencias sociales.
Seguidamente, exponemos los lineamientos del pensamiento de la
complejidad. A continuación, damos profundización a contribuciones
en torno a las categorías “vulnerabilidad” e “interdependencia”, las
cuáles colocamos en estrecha relación con el cuidado. Para finalizar,
delineamos la relevancia de estos desarrollos para abordajes teóricometodológicos que contemplen al cuidado desde dimensiones éticas y
vinculares.
Palabras clave: ética del cuidado; vulnerabilidad; interdependencia;
complejidad; ciencias sociales.

1 Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la EducaciónCONICET/UNR. Rosario, Argentina. carmona@irice-conicet.gov.ar

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�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

Abstract: In this article, we present interdisciplinary contributions
that form our theoretical-conceptual framework for complex care
approaches. First, we refer to the antecedents of the study of nursing in
the social sciences. We then lay out the guiding principles of complexity
thinking. We then delve into contributions to the categories of
“vulnerability” and “interdependence”,” the characteristics that we
closely relate to nursing. Finally, we outline the relevance of these
developments for theoretical-methodological approaches that consider
care from an ethical perspective.
Key words: ethics of care; vulnerability; interdependence; complexity;
social sciences.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Introducción
En este artículo presentamos contribuciones conceptuales para
abordajes complejos en el estudio del cuidado, las cuales forman
parte del corpus teórico de nuestra investigación titulada:
“Estudio sobre las percepciones del cuidado y su relación con las
prácticas en los contextos organizativos”2. En dicha investigación
ponemos nuestro foco de análisis en las percepciones del cuidado
de los agentes y usuarios en contextos organizativos relacionados
con el cuidado de personas, desde un enfoque de investigación
cualitativo.
El estudio del cuidado en las ciencias sociales presenta
aportes de la sociología, el trabajo social, las ciencias políticas,
la antropología, la psicología y la psicología social, así como
abordajes trans e interdisciplinarios. Tanto en la región
latinoamericana como en otras regiones del globo existen
diferentes miradas analíticas en torno a la temática, destacándose
las líneas de investigación centradas en: la economía del cuidado,
los debates en torno a los regímenes de bienestar social y las
políticas públicas, el reconocimiento del cuidado como un
derecho humano y una forma de trabajo, la ética del cuidado. Estos
diferentes enfoques analíticos en torno a la categoría definen
en consecuencia distintos alcances teóricos y metodológicos.
Aunque los aportes de las ciencias sociales en relación al tema no
presentan univocidad en la definición de la categoría, coinciden
en promover desde una perspectiva crítica su revisión como
deber y cualidad “naturalmente” femenina, doméstica y familiar.
2
La investigación es financiada por el Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

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�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

Si bien todos estos estudios cuentan con un desarrollo incipiente,
es posible registrar los primeros antecedentes en la región
latinoamericana desde hace unas dos décadas y a nivel global
desde la década del ’80 (Batthyánhy, 2015, p. 2020).
Precisemos que, aunque la temática es objeto de reflexión
filosófica al menos desde la Antigua Grecia (Foucault, 2002, 2003)
su estudio sistemático en el área de conocimiento de las ciencias
sociales se produce con el surgimiento de la ética del cuidado
(Gilligan, 1987). Esta corriente de estudios en la que inscribimos
nuestra perspectiva general en torno al tema, formó parte en sus
orígenes de un contexto general de replanteamiento crítico que los
activismos feministas y las líneas de investigación con perspectiva
de género realizaron en diferentes áreas de conocimiento (Held,
2004). Aquí es conveniente que subrayemos que, hasta estas
intervenciones, el cuidado no había adquirido relevancia como
problemática de investigación en las ciencias sociales, debido a la
separación de las esferas de análisis entre el ámbito privado y el
ámbito público, quedando la categoría asociada exclusivamente
al mundo privado en su forma occidental del hogar nuclear.
En las últimas décadas el estudio del cuidado
comienza a suscitar mayor interés fundamentalmente por las
problematizaciones de las ciencias sociales con perspectiva
de género y las luchas de los diferentes feminismos, sobre
todo en función de lo que la literatura especializada en el
tema ha denominado “crisis del cuidado” (CEPAL, 2010, 2021;
Lupica, 2014; Rossel, 2016), relacionada con el envejecimiento
poblacional, la mayor incorporación de las mujeres al mercado
de trabajo, la trasformación de las estructuras familiares. En
nuestra región latinoamericana las investigaciones se han
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

ocupado fundamentalmente de su organización social (Rodríguez
Enríquez, 2015), la distribución desigual de las tareas hacia el
interior de los hogares, la feminización y precarización del trabajo
de cuidado (Batthyánhy, 2020) y las especificidades de este último
en relación a otros tipos de trabajo (Molinier, 2018; BorgeaudGarciandía, 2020). En este marco, la focalización en la dimensión
ética del cuidado presenta escasos antecedentes de investigaciones
empíricas y algunos relevantes desarrollos conceptuales como los
del filósofo y teólogo brasileño Boff (2002; 2012).
De este modo, la mayor parte de las líneas de investigación
y perspectivas de análisis parten de la consideración del cuidado
como una forma de trabajo, definiéndolo como un conjunto de
actividades o tareas. Estas formulaciones colocan su énfasis
en la dimensión de la tarea como parte integrante del cuidado,
asimilando el mismo a un trabajo, remunerado o no, comparable
a otras formas del trabajo remunerado.
Perspectiva de la complejidad en el abordaje del cuidado
En este artículo promovemos una perspectiva que asume
que cuidar es antes que todo una ética, sin desconocer el
reconocimiento del mismo en ciertos contextos y momentos
como una forma de trabajo. Con este punto de partida, podemos
incluir bajo la categoría no sólo actividades y tareas sino ante todo
un modo de vinculación que no es reductible a la tarea. En otros
términos, pueden existir tareas de cuidado sin que esto implique
un modo de vinculación cuidadoso. No obstante, la ética abarca
las tareas, en la medida en que éstas sean acompañadas de modos
de vinculación hospitalarios con la alteridad. En este marco,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

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�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

el cuidado es transversal a la vida misma. Esto es, todo sujeto
humano necesita recibir y ofrecer cuidado para que la vida sea
posible en términos de supervivencia y, además, florezca. Y en
este sentido, podemos afirmar que todos tenemos saberes acerca
de cómo cuidar y ser cuidados (Kipen et.al., 2023).
En relación a la línea de investigaciones sobre ética
del cuidado en el área de ciencias sociales de nuestra región
latinoamericana, es posible observar una vacancia. Si bien existen
aportaciones en ciertos enfoques y disciplinas, tales como los
estudios en salud mental colectiva y el trabajo social, no se observa
una producción teórica y empírica correlativa a los estudios del
trabajo de cuidado, tanto en alcance como en profundidad. En
este sentido, destacan como excepciones: en nuestro país, desde el
trabajo social las aportaciones de Gattino (2013), Angelino (2014),
De la Aldea (2019), Aparicio (2020), Kipen et.al. (2023), y desde
la salud mental colectiva los desarrollos de Stolkiner (2021); en
Brasil, los estudios desarrollados por Franco y Merhy (2011).
El corpus teórico-conceptual que presentamos en este
artículo se delinea a partir de las aportaciones que conciben
al cuidado como un modo de vinculación: con uno mismo, con
otros y con la naturaleza. Este modo de vinculación cuidadoso
requiere del reconocimiento de dos marcas constitutivas de la
condición humana y en términos más amplios de los ecosistemas:
la vulnerabilidad y la interdependencia (Carmona Gallego, 2021a,
2021c, 2021d). Además de comprender actividades que involucran
asistencia, atención, tareas, desde este enfoque la categoría cuidado
implica el cultivo de relaciones mutuamente potenciadoras. Desde
esta mirada se propone que el cuidado como vínculo constituya
la base de un nuevo paradigma social (dimensión política) que
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

nos permita desplazarnos de una sociedad caracterizada por
problemáticas como el individualismo y la soledad, a una basada
en el ethos del cuidar, cuyos ejes son el afecto, la implicación, la
convivencia, la relación sujeto-sujeto (Carmona Gallego, 2020).
En el marco de esta última conceptualización nos aproximamos
a una ecología de los cuidados que considera las relaciones entre
diferentes especies y particularmente de la humanidad con la
naturaleza, como objeto de reflexión desde la ética del cuidado
(Najmanovich, 2021; Puig de la Bellacasa, 2017).
Nuestra perspectiva en torno al cuidado se inscribe en el
pensamiento de la complejidad (Morin, 1994). Comprendemos
por complejidad un modo de investigación, así como un enfoque
ético-político (Rodríguez Zoya y Aguirre, 2011) basado en
una epistemología trans e interdisciplinaria y una noción de
desarrollo del ser humano entrelazada con la relación ética
con otros seres humanos y la naturaleza.
La visión compleja
de los fenómenos encarna una ontología relacional, al colocar
su énfasis en las relaciones más que en las sustancias, de manera
que cuestiona fuertemente el supuesto de la existencia individual
comprendida de manera aislada y autosuficiente. Por otra parte,
el pensamiento complejo es multidimensional, lo que solicita una
polifonía de voces, así como alojar la incertidumbre que nace del
reconocimiento de nuestro carácter finito y mortal. La conciencia
de la multidimensionalidad conlleva la tesis de que toda visión
unidimensional implica un reduccionismo. Es necesario, que la
visión de cada dimensión sea religada a otras dimensiones. En este
sentido, en referencia a la constitución del cuidado como objeto
de estudio, hacemos foco en aquellos aportes que comprenden
que el mismo presenta dimensiones que es preciso distinguir,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

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�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

considerando no obstante que las mismas no se encuentran
separadas sino entrelazadas. Asimismo, este criterio implica la
necesidad de recurrir a las miradas provenientes de diferentes
disciplinas tejiendo diálogos y puentes posibles en el estudio del
fenómeno.
Las contribuciones que presentamos en este artículo
profundizan en torno a dos categorías claves, que entrelazamos
con el cuidado comprendido desde una dimensión ética y
compleja: la vulnerabilidad y la interdependencia. Las mismas
son presentadas como inherentes a la condición humana y
en términos más amplios, a todo lo vivo, lo que contribuye a
repensar el ideario de sujeto fundante del paradigma mecanicista
moderno: un sujeto supuestamente racional, aislado, desprovisto
de afectos y de relaciones que lo constituyen y le permiten
sostenerse. Emplearemos la noción de “marcas” como metáfora
que nos permite pensar aquello que nos habita y de lo que no nos
podemos deshacer, considerando al menos dos posibles actitudes
fundamentales: negar estas marcas o registrarlas. Cuando tenemos
una marca podemos ser convocados por la pregunta: ¿Qué te pasó
en este lugar? De manera que el cuerpo y la afectación están en
primera plana. Las marcas que aquí presentamos dan cuenta
de situaciones en última instancia fundamentales. En otros
términos, permiten una reflexión en torno a la condición humana
y en términos más amplios, de todo lo viviente.
Por último, los aportes que reunimos en este artículo se
manifiestan como una ética alternativa al neoliberalismo (Tronto,
2017) entendido este último no sólo como un régimen económico
sino como un patrón de producción de subjetividades en torno al
utilitarismo, la competencia, la independencia entendida como
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

autosuficiencia, el desgarramiento de los vínculos y la idea de que
la vida puede desarrollarse en soledad y aislamiento.
“En lugar de pensar en las personas como homo economicus,
tiene mucho más sentido entenderlas como hominens carens, es
decir, como personas que viven en relaciones de cuidado mutuo”
(Tronto, 2018, p. 11).
Las marcas de la condición humana: vulnerabilidad e
interdependencia
La condición humana está marcada por su vulnerabilidad, en
tanto mortalidad, posibilidad de la herida, apertura a la mutua
afectación y potencia de la generación y regeneración. Si nos
remontamos a la etimología misma del término vulnerabilidad
en latín, encontramos este sentido: la posibilidad de ser heridos,
ya que vulnus significa herida. Aunque en nuestra cultura muchas
veces se asocie vulnerabilidad con debilidad, al menos podemos
destacar dos núcleos semánticos en torno al término que
entrelazan la vulnerabilidad con la resistencia de la vida. Por un
lado, la vulnerabilidad implica la posibilidad de sufrir heridas,
lastimarse, ser afectado en los encuentros con los otros y con
el mundo de un modo que implique descomposición, tristeza,
lastimadura. Por otro lado, existe la posibilidad de regenerarse a
partir de tales heridas.
Esta potencia de la vulnerabilidad que guarda relación
con la apertura a la afectación, también se encuentra entrelazada
con la apertura al otro, en la medida en que se es vulnerable al
estar abierto, en permanente intercambio e interacción. Por esto
mismo, la apertura hacia los demás es condición sina qua non para
el cultivo de un cuidado en múltiples dimensiones.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

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�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

En relación a la interdependencia, remite al permanente
intercambio entre los sujetos humanos y los ecosistemas de los que
forman parte entre partes, en este sentido toda interdependencia,
es una eco-interdependencia. Este entrelazamiento de unos con
otros, supone afectaciones mutuas (Carmona Gallego, 2021d). En
otros términos, cada interacción supone una transformación de
los sujetos que interactúan, a diferencia de los sistemas mecánicos
en los que no hay afectación mutua, sino mero “contacto externo”.
A continuación, reunimos aportes que sustentan
nuestra perspectiva en torno a las categorías antedichas,
considerando que una mirada desde la complejidad supone
trascender las fronteras disciplinares; esta reflexión adquiere una
preponderancia especial en el ámbito de las ciencias sociales, en
las que las ciencias naturales tienen poco lugar, y cuando lo han
tenido ha sido en muchas ocasiones para justificar prácticas de
colonialismo y dominación, como lo demuestra el denominado
“darwinismo social”.
Aportes provenientes de la filosofía sobre la vulnerabilidad y
la interdependencia
La categorización de la vulnerabilidad en la filosofía de Emmanuel Lévinas
Para abordar la cuestión de la vulnerabilidad, nos remitimos
primeramente a los aportes de la filosofía de Emmanuel Lévinas.
La categoría de “vulnerabilidad” emergió en la obra madura de
Lévinas (Palacio, 2015), en particular profundizó sobre la misma
en su libro De otro modo que ser o más allá de la esencia (1974).
En esta obra, la noción es presentada como proximidad y contacto
con el otro, una sensibilidad corporal anterior a toda mediación
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

reflexiva o de la conciencia. Una receptividad por la cual toda
persona puede ser afectada en el encuentro, aún a pesar suyo, a
partir del mandato que del rostro del otro emana. En este sentido,
se destaca la heteronomía en la que se funda el orden ético, punto
de decisivo contrapunto con las filosofías de la autonomía moral,
como la de Immanuel Kant. La exigencia ética no proviene del
ejercicio de la razón como principio universal, sino del rostro del
otro. “La fuente y el basamento de la ética (...) es la afectación
sensible y corporal en la propia subjetividad que queda ahora
anudada por la responsabilidad del otro” (Palacio, 2008, p. 41).
Por lo tanto, el fundamento de la ética de la alteridad propuesta
por Lévinas estriba en la vulnerabilidad del sujeto afectado por la
vulnerabilidad del rostro. Asimismo, esta afectación deviene como
posible al ser concebido el propio sujeto que se encuentra con el
rostro como un sujeto vulnerable, capaz de recibir la huella de los
demás (Lévinas, 2001; 2005). La vulnerabilidad en esta propuesta
filosófica guarda estrecha relación con la responsabilidad, así
como con la cuestión de la acogida y la hospitalidad (Cullen,
2019). Las respuestas a la llamada del rostro del otro pueden ser
contrastantes. En caso que la respuesta consista en una acogida
de la alteridad, se trata de una ética de cuidado del otro en la que
se anuda el cuidado de sí. En cambio, si el otro es reducido a la
mismidad, emerge la violencia (Cullen, 2019).
En síntesis, la vulnerabilidad es marca de la condición
humana en la filosofía de la alteridad levinasiana. Su propuesta
constituye, a nuestro entender, un valioso e ineludible
antecedente de la ética del cuidado, al situar una ligazón entre
ética, vulnerabilidad y alteridad.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

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�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

A partir de los desarrollos de la ética de la alteridad,
consideramos que es justamente porque estamos abiertos a ser
afectados en los encuentros con los demás, que podemos cultivar
una ética del cuidado. La ética del cuidado se percata de la
posibilidad de ser heridos (en un sentido más literal y también en
un sentido metafórico), así como también de la capacidad que los
humanos –y en términos más amplios todo lo viviente– tienen de
regenerarse a partir de las heridas.
Por ello podemos afirmar que una ética del cuidado
articulada con el respeto de la alteridad, honra la vulnerabilidad
constitutiva al darle lugar a las heridas, así como también
promoviendo modos de vida y encuentros hospitalarios con la
alteridad.
Desarrollos en torno a las categorías provenientes de la filosofía feminista
En otro orden, en el marco de la filosofía de perspectiva feminista
se han producido contribuciones de relevancia en atención al tema
de la vulnerabilidad como condición antropológica. Destacan en
el ámbito anglosajón, la publicación de la Universidad de Oxford
titulada Vulnerability. New Essays in Ethics and Feminist
Philosophy y las elaboraciones de la filósofa Butler; en el ámbito
académico francés, los estudios de Laugier; mientras que en el
contexto de habla hispana, destacamos los desarrollos de Martín
Palomo y Pié Balaguer.
Mackenzie, Rogers y Dodds (2014) analizan que el término
vulnerabilidad tiene en la literatura especializada en el tema al
menos dos usos extendidos. El primer sentido del término remite
a que nuestros cuerpos son animales, constitutivamente sociales
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

e interdependientes y por ello mismo están sujetos a aflicción y
lesiones. El cuerpo se vincula a una socialidad encarnada: somos
vulnerables a las acciones de los demás, así como interdependientes
respecto a su cuidado. Esta vulnerabilidad es común a todos los
humanos, por eso podemos llamarla antropológica. El segundo
sentido del término, en cambio, es particularizado. Se focaliza en
las situaciones de algunas personas o grupos particulares respecto
a tipos específicos de daño o amenaza proveniente de otros. Analiza
las formas en que las desigualdades de poder hacen que algunos
agentes sean vulnerables a daños o explotación por otros.
En esta tesis optamos por el sentido antropológico del
término vulnerabilidad antes descrito. No obstante, como ya
indicamos el concepto vulnerabilidad no agota su descripción
en la posibilidad de sufrir una lesión: “indica una condición más
amplia de dependencia e interdependencia que cambia la manera
dominante de entender ontológicamente al sujeto corporizado”
(Butler, 2015, p. 11). En este mismo sentido Pié Balaguer y Solé
Blanch (2015) sostienen que la vulnerabilidad comprendida como
inherente a la condición humana, supone tanto la herida como
el cuidado, existiendo una tensión entre ambos sentidos. Sin
embargo, destacan que lo más relevante es que la condición de
vulnerabilidad es permanente mientras que la herida es ocasional.
En sus reflexiones sobre la vulnerabilidad, la filósofa
Butler (2006) advierte a partir del estudio del duelo, que el
mismo guarda estrecho vínculo con la vulnerabilidad, así como
con la interdependencia. El duelo revela que hay otros de quienes
depende nuestra vida y esa dependencia no es una opción y/o
elección sino el modo mismo en que la vida se despliega. En
función de esta interdependencia que excede nuestro control y
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�Diego Carmona Gallego / Contribuciones para abordajes complejos del cuidado

no resulta una opción entre otras, contamos con la posibilidad de
hacer daño, así como de sufrirlo. “La herida ayuda a entender que
hay otros afuera de quienes depende mi vida, gente que no conozco
y que tal vez nunca conozca. Esta dependencia fundamental (...)
no es una condición de la que puedo deshacerme cuando quiero”
(Butler, 2006, p. 14).
En otro de sus escritos sobre el tema, Butler (2017)
sostiene recuperando a Lévinas que la vulnerabilidad remite a
receptividad, a una empatía que se despliega a través del tiempo,
a cierta porosidad para poder recibir a los otros y sentir lo que
a sus cuerpos les sucede. Se trata de un término que permite
nombrar una experiencia de desposesión de la cual el duelo es
ejemplificador. Esta desposesión indica un salirnos de nosotros
mismos al encuentro con los otros.
Desde la perspectiva que postulamos nuestra condición
de posibilidad como humanos son esos otros que nos recibieron;
alojaron, nombraron, y cuidaron. Sin esa interdependencia en
la que estamos inmersos desde el nacimiento no tendríamos
posibilidad alguna de existir.
La filósofa Draper (2018) sostiene que la interdependencia
se actualiza “en la trama misma que nos compone como seres
finitos y no solamente en la situación «excepcional» de quienes
no pueden valerse por sí para desarrollar las tareas cotidianas”
(p. 196). En este sentido subraya que es importante desplazarse
de la mirada de la crisis de cuidados y la excepcionalidad (casos
de dependencia por edad o enfermedad), a la percepción de la
red de cuidados que sostiene toda vida. La interdependencia
hace referencia por lo tanto al modo mismo en que la vida puede
desplegarse, sostenerse y florecer.
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Aportes provenientes de la biología y la antropología
evolutiva
Los relatos de nuestra cultura en torno a la evolución humana
suelen atribuir la misma al rol desempeñado por el hombre
cazador en las antiguas civilizaciones. De acuerdo a estas
formulaciones el factor evolutivo por excelencia ha sido la fuerza
necesaria para cazar y el perfeccionamiento de dicha capacidad.
Es así que durante mucho tiempo se pensó que el ser humano ha
evolucionado a partir de la capacidad de los varones para cazar y
la creación de las herramientas necesarias para desempeñarse con
más eficacia en este objetivo. Por ello se le concedió a la invención
de las armas de caza un lugar privilegiado como marca de la vida
civilizatoria. Sin embargo, actualmente los estudios provenientes
de disciplinas como la antropología y la biología (Llamazares,
2017), informan otras perspectivas que claramente entran en
tensión con esta tradicional visión acerca de la evolución humana.
La hipótesis del hombre cazador como factor
determinante ha dado paso a la formulación más reciente de
la mujer recolectora como elemento a partir del cual es posible
pensar la evolución de la vida humana desde sus inicios. Desde
esta perspectiva, las primeras herramientas creadas por los
agrupamientos humanos no fueron las armas sino cuencos
y elementos para transportar alimentos, así como bebés. Es
decir, recipientes que permiten contener, recibir, alojar. En
consonancia, el biólogo cultural Humberto Maturana (Maturana
y Verden Zöhler, 2011) sostiene que la humanidad surgió en la
historia de primates bípedos con una serie de características,
tales como el lenguaje, la recolección, el compartir los alimentos
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y la colaboración de los varones en la crianza de los miembros
más pequeños de los agrupamientos. Nos estamos refiriendo a
períodos de la historia europea, los cuáles se remontan desde
30.000 años A.C. hasta 4.000 A.C. Los mismos fueron designados
con diferentes términos tales como: cultura matríztica o
gilánica (Gimbutas, 1996). En estos agrupamientos humanos
no se han encontrado señales de guerra ni fortificaciones en
las construcciones. Asimismo, los lugares de culto evidencian
la adoración a figuras femeninas que, aunque durante mucho
tiempo fueron interpretadas por la antropología como signos de
un erotismo masculino, muchos estudios actuales encuentran
en esta adoración un culto característico de estas comunidades
a la nutrición, la gestación y el cuidado de la vida. El universo
mismo era representado como una gran madre, que por sí misma
lo engendraba todo. Por último, no se encuentran en los restos
arqueológicos de estas culturas signos de jerarquía en general y
específicamente tampoco en torno al género.
De acuerdo con estas investigaciones, la agresión, la lucha y
la competencia no eran aspectos definitorios de la manera de vivir
de estos agrupamientos. Subrayamos el término “definitorios”,
ya que por supuesto no se trata de afirmar la inexistencia de los
mencionados aspectos en estas sociedades. En estas sociedades
la diferencia no se equiparaba a la inferioridad o la superioridad.
Sin embargo, estas comunidades fueron invadidas por pueblos
caracterizados por modos de vida fundados en el dominio y el culto
a la espada. A partir de allí y con la proliferación del sedentarismo,
la domesticación de los animales y la cría del ganado (Neolítico)
comienza el gesto por excelencia de la masculinidad hegemónica,
la búsqueda de dominio (Carmona Gallego, 2021b).
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El apoyo mutuo como factor en la evolución
A principios del siglo XX Piotr Kropotkin publicó su libro en
torno al apoyo mutuo como factor explicativo de la evolución.
En debate con Darwin reconoció la relevancia de la competencia
como dinámica propia de la evolución colocando su énfasis en
cuestiones que éste último había desconocido al menos hasta
la publicación de trabajos póstumos. La cooperación estaba
tan presente como la competencia e incluso en ocasiones
predominando por sobre esta última.
Los planteos de Kropotkin (2019) no alcanzaron en las
ciencias sociales y humanas el mismo impacto que los de la teoría
darwiniana. Tal como afirman Costa, Cardú y Perlo (2019) los
aportes de Darwin fueron utilizados por las ciencias sociales para
sustentar la competencia tras el supuesto de la supervivencia del
más apto configurando lo que se ha dado en llamar “darwinismo
social”. A partir de sus estudios Kropotkin estableció que el
apoyo mutuo y la cooperación entre miembros de una misma
especie, entre ellas la humana, así como entre especies diferentes,
es una constante y se realiza tanto “para la defensa mutua, bien
para cazar o para acopiar comida, o criar la prole o, simplemente,
disfrutar de la vida en común” (Kropotkin, 2019, p. 100). En un
sentido convergente con lo expresado, otras investigaciones han
descubierto que nuestros antepasados nómades sobrevivieron a
base de una alimentación regular con plantas cuya recolección era
mayormente llevada adelante por mujeres y niños (De la Aldea,
2019). Estos descubrimientos dan un giro radical al modo en que
se ha entendido habitualmente la evolución humana. “La antigua
visión consistía en que las primerísimas relaciones humanas de
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parentesco (y más tarde económicas) se fueron desarrollando a
través de la cacería y la belicosidad” (Eisler, 1990, p. 71). La nueva
visión informa que las bases de la organización social humana
provinieron de esta interdependencia reflejada en el accionar
compartido entre madres e hijos.
En el debate contemporáneo la hipótesis del “hombre
cazador-guerrero” (Llamazares, 2017; Perlo y Costa, 2019) como
explicación excluyente de nuestra evolución abre paso a la más
reciente hipótesis que explica nuestra evolución humana en
clave colaborativa. En consecuencia, lejos de ser únicamente
la competencia, el cuidado como tarea y actitud a partir de la
vulnerabilidad e interdependencia de la vida humana, se instala
como hipótesis principalísima en consideraciones actuales de la
evolución humana.
La teoría de la simbiogénesis sobre el origen de la vida
En torno a los estudios contemporáneos destaca la teoría de la
simbiogénesis desarrollada por Lynn Margulis (1938-2011) en la
década del ‘70, así como los estudios contemporáneos en torno
a la microbiota-microbioma. La teoría desarrollada por Margulis
(2020) implica un radical y profundo cambio de perspectiva en
relación a la evolución al destacar el papel de la cooperación
mutua (simbiosis) entre diferentes formas de vida como aspecto
fundamental de la evolución y del origen mismo de la vida. Para
la bióloga la simbiosis, entendida como la tendencia de diferentes
organismos, fundamentalmente a nivel celular, a convivir en
íntima asociación, en ocasiones unos dentro de otros, explica la
novedad evolutiva y el origen de las especies. Esta convivencia
cuando se desarrolla en larga duración permite la emergencia de
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nuevas formas de vida. “El término evolutivo ‘simbiogénesis’ se
refiere al origen de nuevos tejidos, órganos, organismos e incluso
especies mediante el establecimiento de simbiosis permanentes
de larga duración” (Margulis, 2020,p. 16).
El despliegue de la vida no es observado como un proceso
en que las especies se diferencian y compiten entre sí, sino que
implica la formación de entidades compuestas a través de la
simbiosis de organismos antes no relacionados entre sí. “Simbiosis
(...) es la vida en común de tipos muy diferentes de organismos
(...). En determinados casos, la cohabitación, la vida íntima a
largo plazo, da como resultado la simbiogénesis: la aparición de
nuevos cuerpos, nuevos órganos, nuevas especies” (Margulis,
2020, p. 45). Expresa Najmanovich (2017):
El valor de las nociones de simbiosis y simbiogénesis para pensar la vida (...) radica en que nos permite cuestionar la noción
de individuo y también considerar al cuerpo como un ecosistema en lugar de verlo como un organismo encerrado en la fisiología individual. (s/n))

Mientras que la teoría de la evolución de las especies hizo
hincapié en la competencia como mecanismo evolutivo, los estudios
de Margulis permiten apreciar las alianzas e interrelaciones en lugar
de las competencias. Asimismo, las investigaciones más recientes
en torno a la interacción entre microbios y seres vivos dan cuenta de
una interdependencia profunda que convierte a cada singularidad
viviente en un profundo entramado de eco-interdependencias,
es decir, en un ecosistema. Esta concepción del cuerpo3 como
3 Se incorpora esta aclaración sobre la noción de cuerpo, para distinguirla de
concepciones reduccionistas.
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ecosistema refiere también a la intrínseca interdependencia
constitutiva de la condición humana. Sin un otro no hay un cuerpo,
sólo un conjunto de órganos y funciones fisiológicas que, por otra
parte, requieren de la otredad para organizarse, fundamentalmente
en los primeros tiempos de un sujeto humano.
Giros necesarios para reflexionar en torno a los aportes de la biología4
Si hasta aquí hemos hecho referencia a algunos aportes
provenientes de la biología, entre otras disciplinas, no debemos
considerar éstos al margen de la siguiente premisa: los humanos
somos sujetos sociales inmersos en contextos históricos que
nos atraviesan. Tal como afirma Morin (2004) somos producto
de la sociedad que asimismo producimos. En este sentido, es
relevante subrayar la importancia de no caer en reduccionismos
biologicistas en el análisis del cuidado en el caso de los
humanos. Si bien como afirma el físico austríaco Capra (2009)
somos hebras de la trama de la vida, no obstante, como sujetos
humanos contamos con algunas especificidades que, más allá
de la biología, o aún con ella, requieren ser reflexionadas. Estas
menciones son necesarias en la medida en que existe una posible
interpretación de los aportes de la biología en clave biologicista.
Esto es, se reduce la experiencia humana a su sola existencia
biológica, sin considerar que su biología está ineludiblemente
entretejida con la vida en una sociedad e inmersa en un contexto
histórico y cultural, que hace que prevalezcan o se inhiban
determinados significados, configuraciones y prácticas en torno
4 Se incorpora este apartado para trabajar en profundidad las consecuencias
del higienismo en las configuraciones del cuidar.

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al cuidar. En este sentido, en nuestra sociedad contemporánea
se recuperan aportes de la biología en relación con el cuidar,
pero en un sentido diferente al el que en este artículo queremos
promover. Nuestra cultura recupera la biología mayormente
en torno a un higienismo que considera al humano como un
organismo despojado de su condición cultural y simbólica. En
este sentido, la presencia de un otro que simbolice y bañe de
cultura a quien nace, es una especificidad de nuestra condición
humana.
Si sólo se considera el cuidar como una atención a
necesidades fisiológicas, como si éstas no requiriesen del
reconocimiento por parte de un otro humano, reduciríamos al
sujeto a un mero conjunto de órganos. Las consecuencias de este
biologicismo fueron indagadas a mediados del siglo XX, en los
estudios desarrollados en orfanatos por Spitz (1972) y Bowlby
(1994), así como los elaborados por Winnicott (2015) a partir de
su experiencia clínica. Estos aportes demostraron la importancia
fundamental del cuidado en su dimensión afectiva y relacional
tanto para la supervivencia como para el desarrollo humano. Las
indagaciones de estos psicoanalistas tuvieron auge en un marco
sociohistórico específico. Tras la Segunda Guerra Mundial
primaba un contexto de crisis respecto a los ideales iluministas
del progreso y de la razón, así como un hondo pesimismo y
escepticismo respecto a la condición humana. Al mismo tiempo,
la cantidad de niños huérfanos con motivo de las guerras se había
incrementado Estos estudios se centraron particularmente en
la relación cuidador-niño, en el contexto de hospicios en los que
primaban ideales higienistas ligados a la psicología conductista
que reducían la condición humana a un mero organismo.
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Recordemos que, durante la primera mitad del siglo XX,
en Estados Unidos y Europa, los protocolos de actuación vigentes
en hospicios y orfanatos establecieron como pauta estricta
mantener el menor contacto corporal posible con los niños que allí
residían. Se promovió un entorno estéril para evitar el contagio
de enfermedades, así como normas de interacción regidas por
una psicología conductista preocupada por un desarrollo más
independiente de los niños. En este contexto, desde la década
de 1930 y 1940 (Bowlby, 1995) surgieron importantes estudios
que comenzaron a exhibir los efectos perniciosos de la falta de
contacto y proximidad corporal y emocional entre los cuidadores
y los niños. En particular, dichos estudios se centraron en los
efectos negativos del cuidado prolongado regido por estas pautas,
en el marco de organizaciones dedicadas al cuidado infantil.
No obstante, el higienismo no es un mero vestigio del
pasado, sino que en nuestra cultura contemporánea podemos
afirmar que se plasma en concepciones que consideran que cuidar
es equivalente a promover hábitos ligados a “lo saludable”. Desde
esta configuración instituida, se entiende por salud la adecuación
del comportamiento humano a patrones establecidos por el saberpoder profesional, normalizadores, y, por tanto, patologizantes
de la diferencia que no se adecua a dichos patrones . En este
sentido, conviene estar advertidos de los riesgos que acarrea esta
sinonimia entre el cuidado y la salud, siempre que se considere
a la salud como una mera ausencia de enfermedad, o bien un
“completo estado de bienestar” que, como toda experiencia
humana demuestra, no es más que una “completa ficción”.
Desde la perspectiva que promovemos, el cuidado, tiene
que ver menos con la prevención que en nombre de lo saludable
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sacrifica la vida con todo su potencial de intensidad y aprendizaje,
y se relaciona con la apertura al riesgo (Caponi, 2006).
En su demanda de participación en torno a la definición del
riesgo, los colectivos de personas con discapacidad y el activismo
ligado a la salud mental han promovido el concepto de “dignidad
del riesgo”. Con esta categoría se alude a que ninguna vida quede
capturada en una planificación hecha por otros, fundamentalmente
por las familias y los profesionales, quienes definen los riesgos
existentes para las personas con discapacidad sin su participación.
El concepto también implica el derecho a poder desplegar decisiones
que impliquen asumir un peligro para la persona, o decisiones que
a otras personas les puedan parecer desacertadas y/o equivocadas.
Asimismo, esta reivindicación del riesgo nos aproxima a pensar en
el “lado oscuro de la prevención” (Najmanovich, 1999), en relación
con las políticas y prácticas de prevención en el ámbito de la salud.
Con tales distinciones, no proponemos desestimar la prevención ni
la advertencia ante situaciones que pueden resultar peligrosas. En
cambio, planteamos pensar en las sombras de la prevención, para
impedir la captura del cuidar en prácticas de control que anulan la
intensidad de la vida en algunos sujetos, en nombre del cuidado. El
cuidar que se practica sin la participación de las personas que se
dice cuidar, así como la reducción de la corporalidad a un conjunto
de órganos, conducen a la pregunta de hasta qué punto es cuidado,
en la medida en que no hay consideración de la otredad.
Desde la interdependencia hacia la eco-interdependencia
Así como las aportaciones provenientes de diferentes campos
disciplinares revisitados nos permiten sustentar una perspectiva
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de la condición humana basada en la vulnerabilidad y la
interdependencia, los cruces entre ecología y feminismo habilitan
otra categoría fértil para profundizar en el estudio del cuidado desde
una perspectiva compleja y en consecuencia multidimensional. Se
trata de la categoría de la ecodependencia, la cual también repone
una ontología relacional que trasciende la dicotomía naturalezacultura, para pensar una existencia entrelazada.
“No existen seres humanos y además naturaleza (...).
Estamos “aquí no más” (Kusch, 1976) junto a otros, recibiendo
las sensaciones y potencias de otros cuerpos con los cuales nos
encontramos” (Giraldo y Toro, 2020, p. 42).
Desde la ecología profunda la eco-dependencia y la
interdependencia remiten al hecho de que naturaleza y seres
humanos forman parte de una unidad. Esta conciencia ecológica
permite desplegar una ética del cuidado fundada en la afectividad
y la dimensión sensible de lo humano. La ecología profunda fue
fundada por el filósofo noruego Arne Naess en los inicios de la
década de los ‘70 (Capra, 2009; Perlo y Costa, 2019). Se distingue
de la ecología “superficial” ya que esta última es antropocéntrica,
es decir centrada en lo humano. El humano se considera encima
o por fuera de la naturaleza enfocándose hacia la misma desde
una ética utilitaria. En cambio, la ecología profunda considera
sagrada (en el sentido de digna de respeto y cuidado) toda forma
de vida, considerando a los humanos como meras hebras de una
trama más amplia que los contiene (Capra, 2009). Afirma uno de
los fundadores de este movimiento, Naess:
El cuidado fluye naturalmente cuando el ‘sí mismo’
se amplía y profundiza hasta el punto de sentir y concebir la
protección de la Naturaleza libre como la de nosotros mismos. Al
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igual que no precisamos de la moral para respirar (...) [igualmente]
si nuestro ‘sí mismo’, en el sentido más amplio, abarca a otro ser,
no precisamos de ninguna exhortación moral para evidenciar
cuidado (Naess, en Capra, 2009, p. 33).
En este sentido, la noción de eco-dependencia permite
comprender al ser humano como hebra de una urdimbre vital.
Nuestros alimentos, ropas, medicinas, libros, provienen de la
Tierra y otros seres vivos. En términos de De la Aldea (2019,
p.21): “tenemos una dependencia básica doble: la primera es
nuestra dependencia de la Tierra, fuente de todos los nutrientes
y recursos que necesitamos; la segunda, nuestra dependencia de
los otros”
La conciencia sobre la eco-dependencia se ha ido
desarrollando en la misma medida en que, como afirma el
economista y sociólogo norteamericano Rifkin (2010), se
incrementó la entropía. Comenzamos a ser conscientes del
agotamiento de “recursos” no renovables de la naturaleza y de
la necesidad de cuidar de ella (también por tanto de nosotros
mismos en ella) cuando precisamente la Tierra y la gran
diversidad de especies que la habitan se encuentran en grave
peligro por el uso creciente de materia y energía. La preservación
de nuestra misma especie parece depender de nuestra conciencia
de integración de la trama más que de continuar sosteniendo una
fragmentación entre seres humanos y naturaleza. Aunque no lo
percibamos, inextricablemente pertenecemos a la naturaleza.
Tierra y humanidad forman una entidad indivisible y compleja
(Boff, 2012). También desde un pensamiento ecológico, Capra
(2009) propone la eco-alfabetización, fundada en las siguientes
prácticas y principios básicos: la interdependencia, el reciclaje, la
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asociación, la flexibilidad, la diversidad y la sostenibilidad. La ecointerdependencia, supone el hecho de que todos los integrantes
de una comunidad ecológica se encuentran interconectados en
una red de relaciones, la trama de la vida. Las propiedades que
presentan estos integrantes, sus características y sus existencias,
derivan de estas relaciones. Es decir que si comprendemos esta
interdependencia comprendemos a las relaciones y a la trama.
“Nutrir estas relaciones equivale a nutrir la comunidad” (Capra,
2009, p. 308).
Las categorías teóricas ecodependencia e interdependencia
son abonadas asimismo por el ecofeminismo. Este último se trata
de un movimiento gestado a partir de diversos movimientos
sociales- los movimientos feminista, pacifista y ecologista- a fines
de la década de 1970 y principios de la década de 1980 (Mies y
Shiva, 1997). El ecofeminismo considera que el capitalismo y
el patriarcado se fundan sobre una antropología y cosmología
caracterizadas por el dominio que desconoce que la vida en
la naturaleza se mantiene por medio de la cooperación y el
cuidado mutuo (Mies y Shiva, 1997). Así, buena parte de lo que
el capitalismo considera productivo implica una destrucción
inherente y paradójicamente las labores y éticas consideradas
improductivas son aquellas que contribuyen al sostenimiento
de la vida en sus múltiples expresiones. El sistema patriarcal y
capitalista, entiende como productivo aquello que en realidad es
dominio y explotación de la naturaleza. De acuerdo con Mies y
Shiva (1997) este sistema escinde al ser humano de la naturaleza
y se reduce el bienestar o buen vivir al consumo mercantil. En
contraste con el modelo de desarrollo productivo sostenido a
partir de metáforas mecánicas sobre la naturaleza y la sociedad,
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las autoras proponen como alternativa un modelo de buen vivir
anclado en el cuidado de la tierra, de los seres humanos y de las
otras especies existentes.
De acuerdo con Svampa (2015) las nociones de
interdependencia y eco-dependencia están basadas en una
concepción del yo como sujeto relacional, que se registra
diferente de los demás y de la naturaleza al tiempo que reconoce
en continuidad con ellos. Esta concepción contrasta con la del
yo ‘separado de los demás’, constituido en fragmentación con la
naturaleza. Esta noción de “yo relacional” fue planteada por la
ética feminista del cuidado.
El reconocimiento de las marcas de la vulnerabilidad y la
eco-interdependencia para superar el paradigma mecanicista
Las nociones antedichas, tanto la vulnerabilidad como la
eco-interdependencia, han sido desestimadas cuando no
directamente negadas, por el auge del paradigma mecanicista,
colonial y moderno. Aquí es pertinente señalar que gran
parte de la modernidad, se caracterizó por el auge y apogeo
de la física mecánica. A partir de su desarrollo crecieron
los cercos disciplinares ante una especialización creciente
del conocimiento. Asimismo, se buscó estudiar la realidad
descomponiéndola en elementos cada vez más simples. Este
marco permitió una proliferación científica y tecnológica
que acarreó importantes avances en la calidad de vida de la
ciudadanía, aumentando la expectativa de vida, reduciendo
enfermedades, contribuyendo a la creación de nuevos canales de
comunicación inéditos en la historia de la especie. Pero también
tuvo importantes costos reflejados en la utilización de avances
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científico-tecnológicos con fines de exterminio o destrucción,
cuyos efectos quedaron más que demostrados en la primera
mitad del siglo XX (guerras mundiales y totalitarismos), así
como en la grave crisis ecológica de nuestro tiempo. Desde el
punto de vista epistemológico la primacía del método científico
de la física mecánica implicó un paradigma reduccionista y
lineal, definido por Morin como paradigma de la simplicidad.
El mismo en su búsqueda de distinguir terminó separando y
fragmentando lo que en la realidad se encontraba tejido junto
(Morin, 2009).
En la búsqueda de integrar la fragmentación creciente
y reconocer las relaciones, reseñamos anteriormente diversos
aportes teóricos que contribuyen a un enfoque complejo
del cuidado, a partir del reconocimiento de las marcas de
la vulnerabilidad y la interdependencia como propias de la
condición viviente.
Estas marcas cuestionan la ontología individualista propia
del paradigma mecanicista, que en la actualidad se prolonga en el
neoliberalismo, comprendiendo por este último no solo un modo
específico de administración de lo estatal, sino también un orden
productor de subjetividades productivistas, individualistas,
regidas por el ideal de la competencia en el lazo social y una
pretendida autosuficiencia que vuelve al otro prescindible.
El individualismo señalado busca ser tanto descriptivo
como prescriptivo en relación con la condición humana
(MacKenzie y Stoljar, 2000). En su pretensión de descripción
de la realidad la perspectiva individualista ha sido sin dudas
invisibilizadora de las redes de cuidado en interdependencia
que sostienen la vida, y por tal motivo desplegó la teorización
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en torno al conocimiento desde la experiencia de individuos con
determinadas características (adultos, varones, propietarios)
para pensar a la especie humana en su totalidad. En tanto
prescriptiva, esta ontología ha marcado un deber-ser. Se trata de
construir un ideal, aquello a lo que todo ser humano debe aspirar
para ser considerado digno de humanidad.
Reflexiones finales. Cultivar el cuidar es sostener la vida
El registro y la vivencia, de las marcas de la condición humana y de
todo lo viviente, que llamamos vulnerabilidad e interdependencia,
constituye desde nuestra perspectiva un reconocimiento necesario
para la construcción de una ética del cuidado respetuosa de la
alteridad que sin dudas pone en entredicho al individualismo
antes reseñado. La vulnerabilidad como condición de todo lo
vivo remite a la apertura a la mutua afectación, posibilidad de
sufrir heridas, así como de regeneración a partir de las mismas.
Mientras que los sistemas mecánicos son frágiles en tanto una
ruptura no siempre puede repararse y cuando se puede realizar
esta reparación el mecanismo permanece idéntico a sí mismo,
sin huellas o marcas que lo transformen (Najmanovich, 2021),
los sistemas vivos están abiertos a la transformación, afectación
mutua, generación y regeneración en los intercambios con otros
sistemas.
Asimismo, un sistema mecánico puede estar aislado
mientras que los sistemas vivos son intrínsecamente abiertos y
por lo tanto interdependientes.
Nuestra cultura sustenta modos relacionales negadores
de esas marcas al pregonar la ilusión neoliberal de un individuo
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autosuficiente (Carmona Gallego, 2020, 2023). Se erige así
la ilusión de un individuo intocable, invulnerable, aislado, en
oposición a su vulnerabilidad e interdependencia constitutivas,
situándose “por sobre” la naturaleza creyendo que puede
someterla a su control. Este mismo ethos se despliega en las
relaciones con los otros. En cambio, una ética del cuidado atenta
a las marcas de la vulnerabilidad y la interdependencia, se percata
de la posibilidad de ser heridos, así como también de la capacidad
que los humanos –y en términos más amplios todo lo viviente–
tienen de regenerarse a partir de las heridas. De este modo, la
ética del cuidado honra la vulnerabilidad constitutiva al darle
lugar a las heridas, así como también promoviendo modos de vida
y encuentros hospitalarios con la alteridad.
Tal como afirma el filósofo y teólogo brasileño Boff (2002;
2012) el “modo-de-ser-cuidado” implica todo lo que concierne a
nuestros lazos afectivos, el tiempo que le dedicamos a los mismos,
la preocupación por las otras personas, la responsabilidad por el
vínculo que se establece entre nosotros y los demás, la capacidad
de emocionarse, implicarse, afectar y sentirse afectado. El modode-ser cuidado halla una íntima relación con el sentimiento, el
pathos, y la vulnerabilidad como condición de la existencia. Este
modo-de-ser que se cultiva con otros nos recuerda que como
humanidad necesitamos tanto poder cuidar como sentirnos
cuidados (Comins Mingol, 2022).
En síntesis, el modo de relacionarnos basado en el cuidado,
y la posibilidad de construir paisajes existenciales a partir de
prácticas de cuidado de sí, de los otros y de los ecosistemas que
somos, constituyen una clave fundamental para el abordaje de la
crisis civilizatoria en la que estamos inmersos.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.118

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Legitimando la gordofobia a través de la
medicalización: una revisión crítica de la gordura
y la gordedad
Legitimizing fatphobia through medicalization:
A critical review of fatness and fatness
Marion Ramírez-Torres1

Resumen: El artículo analiza la evolución de la medicina que con
fundamento en criterios de cientificidad margina otras prácticas de
salud y concibe y trata ciertas condiciones, tales como la gordura,
como un problema de salud que requiere medicalización e incluso una
condición que genera rechazo y discriminación hacia quien la presenta.
Examina también el debate en relación a la obesidad como condición
patológica o no y el surgimiento reciente de los Fat Studies como un
campo de investigación transdisciplinario y forma de reivindicación de
la gordedad para lo cual se explica la emergencia de identidades gordas.
Palabras clave: Gordofobia, medicalización, gordedad, fat studies

1 Investigadora independiente, egresada de la Universidad Autónoma
del Estado de Morelos. Cuernavaca, Morelos, México. Correo electrónico:
mari0n@live.com.mx

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�Marion Ramírez Torres / Legitimando la gordofobia a través de la medicalización

Abstract: The article analyzes the evolution of medicine that, based
on scientific criteria, marginalizes other health practices and conceives
and treats certain conditions, such as fatness, as a health problem that
requires medicalization and even a condition that generates rejection
and discrimination towards who presents it. It also examines the
debate regarding obesity as a pathological condition or not and the
recent emergence of Fat Studies as a field of transdisciplinary research
and a form of vindication of fatness, which explains the emergence of
fat identities.
Key words: Fatphobia, medicalization, fat studies, fatness

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.90

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Introducción
La medicalización se entiende como el fenómeno social en el
que eventos ordinarios y situaciones cotidianas de la sociedad
se transforman en el tiempo en cuadros patológicos y problemas
médicos que se buscan resolver a través de tratamientos llevados
a cabo por profesionales de la salud (La Valle, 2014) teniendo
como consecuencia más efectos perjudiciales que benéficos y,
amenazando de manera paradójica la salud (Illich, 1975). Debe
entenderse, además, como un complejo proceso histórico que
derivó en la expansión de la medicina científica y moderna, misma
que nació a finales del siglo XVIII en Europa con la introducción de
la anatomía patológica (Foucault, 1977) impulsada inicialmente
por el advenimiento de los Estados modernos y más tarde por
el crecimiento de la industria de la salud y que, poco a poco se
manifestaría en otras partes del mundo. En México, podemos
situar su extensión en la época, principalmente porfiriana, ya que
las decisiones políticas estaban permeadas por el pensamiento de
la ciencia positivista del siglo XIX.
Sin embargo, desde el juarismo, se intentó por decreto
secularizar la atención sanitaria antes confiada a congregaciones
eclesiásticas, pero sin mucho éxito debido al clima político y social
que atravesaba el país a causa de los conflictos entre conservadores
y liberales. Es entonces con las políticas de higiene y saneamiento
ambiental que el gobierno de Porfirio Díaz logra dar paso al inicio
de “una transformación en la medicina mexicana, antes atravesada
por ideas y prácticas religiosas a una medicina fundamentada en
avances científicos” (Brena, 2015; p 413), misma que, a la fecha ha
logrado mantener su hegemonía, estableciendo como subalternas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.90

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�Marion Ramírez Torres / Legitimando la gordofobia a través de la medicalización

las prácticas y saberes sobre salud/enfermedad que no están
basadas ni legitimadas por criterios científicos (Menéndez, 1988),
sustituyendo cada vez los saberes ancestrales en salud pero que, al
mismo tiempo provocan resistencias culturales manifestadas por
desconfianza a la medicina moderna y oficial y un fuerte arraigo de sus
métodos de curación tradicionales que aún se mantienen en muchas
comunidades de México y América Latina (Nigenda y Orozco,
1997; León 2016). Todo esto se fusiona con reinterpretaciones,
apropiaciones y reconfiguraciones de los discursos y prácticas que
la sociedad hace de los mensajes y recomendaciones emitidas por
el personal sanitario (Martín, 2007) y nuevas representaciones y
demandas en sanidad, convirtiéndose en un verdadero sincretismo
de las formas de entender los procesos de salud y enfermedad, en
el que también está presente la publicidad de la creciente industria
medica que privatiza y transforma la experiencia sanitaria dentro
de un contexto globalizado.
Mirar el cuerpo
Aunque el cuerpo humano, como objeto de estudio ha interesado
a distintos campos del saber, esto debido a su complejidad
biopsico, socio-histórica, política y cultural, este ha cobrado un
reciente interés como objeto de estudio dentro de las ciencias
sociales y humanidades (Le Breton, 2002; Shilling, 2012; Muñiz,
2014) sin embargo, como señala Muñiz (2014) la mayoría de estos
trabajos en aras de reivindicar el cuerpo terminan por cosificarlo
y tienden hacia la escisión del sujeto de su carnalidad, por lo que
la autora propone “colocar la mirada de las investigaciones en las
prácticas corporales como objeto de estudio” y no en el cuerpo en
sí mismo, con el objetivo de trascender la concepción dicotómica
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.90

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

cuerpo-sujeto/cuerpo-mente que claramente tiene una influencia
cartesiana que poco abona a las nuevas exigencias epistémicas de
entender y explicar la complejidad y fomentar la transdisciplina
derivadas de la emergencia de una nueva racionalidad científica
necesaria para entendernos en un mundo globalizado (Osorio,
2012). Esto permitirá dar cuenta de las experiencias que
encarnan los miembros de una sociedad, esto es, aquellas que son
materializadas en el cuerpo y/o a través del cuerpo, donde este
tiene un papel protagónico para la consolidación de prácticas.
El presente trabajo se inscribe en la propuesta de Muñiz
(2014) por lo que se pretenderá entender la gordura y/o la
obesidad desde las prácticas corporales, es decir:
…el conjunto de acciones reiteradas, (…) mismas que los
individuos ejecutan sobre sí mismos y sobre los otros y a través
de las cuales se adquiere una forma corporal y se producen
transformaciones, es decir, se constituye la materialidad de los
sujetos. (p.10)
Así entendemos que las corporalidades gordas emergen
como una forma corporal que exige mayor pronunciamiento en los
estudios académicos para dar cuenta de las prácticas que regulan,
condicionan y emanan de las y los sujetos que las encarnan
y, como esta manifestación de su materialización corporal
también va a regular sus prácticas cotidianas. Si bien, diversos
movimientos activistas (activismo gordo) le han brindado
visibilidad al incorporar la gordura como parte de sus agendas
políticas, la gordura, como una experiencia particular del cuerpo
y, de las prácticas corporales no ha recibido la misma atención
académica en habla hispana, salvo algunos pronunciamientos en
la divulgación científica (Gordofobia UNAM) y aquellos estudios
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.90

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�Marion Ramírez Torres / Legitimando la gordofobia a través de la medicalización

que se centran primordialmente en una mirada biomédica y/o
medicalizada preocupada por el fenómeno expansivo de la
obesidad (Barquera, 2010; Dávila, 2015; Rodrigo-Cano, 2017).
¿Gordura u obesidad? Consensos y tensiones
¿Es la obesidad una enfermedad en sí misma o un factor de riesgo
para el desarrollo de las enfermedades crónicas? La obesidad
se entiende desde las ciencias médicas y de la salud como una
enfermedad en sí misma, por lo tanto, es vista como un problema
que debe erradicarse. Es además considerada como un importante
factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas.
La Organización Mundial de la Salud, (OMS, 2019) la
define como:
Una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Una forma simple de medir la obesidad es
el índice de masa corporal (IMC), esto es el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros.
Una persona con un IMC igual o superior a 25 es considerada
con sobrepeso. El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo
para numerosas enfermedades crónicas, entre las que se incluyen
la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. (p.1)

Algunos autores como Barquera et al., (2010) la han
definido como
(…) enfermedad de etiología multifactorial de curso crónico en
la cual se involucran aspectos genéticos, ambientales y de estilo
de vida. Se caracteriza por un balance positivo de energía, que
ocurre cuando la ingestión de calorías excede el gasto energético, ocasionando un aumento en los depósitos de grasa corporal
y, por ende, ganancia de peso. (p.399)

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.90

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Otros, sin dejar de lado su mirada patologizadora, hacen
énfasis en su relación con el exceso de peso corporal, definiéndola
como “una enfermedad crónica multifactorial caracterizada por
una acumulación excesiva de grasa. Cuando la ingesta es superior
al gasto energético tiene lugar un desequilibrio que se refleja en un
exceso de peso” (Rodrigo-Cano et al, 2017, p.88) y mencionando
también su carácter epidémico y la denominación dada por la OMS
como la “epidemia del siglo XXI”, considerando que su combate
es uno de los retos más importantes de la salud pública a nivel
mundial por mermar la salud calidad de vida (Dávila-Torres et
al.2015). La Norma Oficial Mexicana NOM-008-SSA3-2017, para
el tratamiento integral del sobrepeso y obesidad 2, definen la obesidad
como “enfermedad caracterizada por el exceso de tejido adiposo
en el organismo” (p.5).
Sin embargo, debido a la arbitrariedad que implica el hablar
de excesos corporales y grados de adiposidad, algunos autores
han discutido acerca de los problemas que conlleva construir y
establecer una definición operativa de obesidad, pues reconocen
que “el grado de exceso de grasa, su distribución en el cuerpo y las
consecuencias asociadas a ella varían entre los individuos obesos”
(Kaufer-Horwitz et al. 2008, p.350), sin embargo, aunque KauferHorwitz hace uno de los primeros intentos por visibilizar desde
las ciencias de la salud sobre la estigmatización de la obesidad,
resaltar su vinculación a un estándar de normalidad, mencionar
la historicidad de la obesidad al hablar sobre las modificaciones
en el tiempo que ha sufrido el término y la dificultad para
determinar los “excesos” debido a la variabilidad corpórea, es un
trabajo que no se escapa de la perspectiva biomédica que definen
tal condición como enfermedad, problema y epidemia y que
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.90

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�Marion Ramírez Torres / Legitimando la gordofobia a través de la medicalización

establece puntos de corte asociados con morbilidad y mortalidad
para medirla.
Habremos de resaltar entonces que, aunque la obesidad
es considerada de etiología multifactorial por sus mismos
detractores, son estos quienes centran sus estrategias de
combate en el puro plano biológico. Además, obesidad es un
término tomado del universo médico para hacer referencia no
sólo a una forma corporal con características específicas, sino
a la relación o vinculación de esta forma corporal con el estado
de salud-enfermedad, haciendo énfasis en el exceso, la grasa y
la cuantía.
La gordura, en cambio, es un tema poco explorado
en la academia hispanoparlante, que hace referencia a esas
corporalidades grandes delimitadas por la “abundancia de carnes
y grasas” (DRAE, 2020) sin hablar de excesos y sin trastocar la
mirada médica que la relaciona directamente con un proceso
patológico.
El interés por estudiar la gordura y, más específicamente,
las subjetividades de quienes la encarnan, surge inicialmente
en el seno del llamado “activismo gordo”, dentro del cual se
han producido una serie de textos más o menos “informales”
que intentan visibilizar la condición de las personas gordas
y denunciar una posición de desventaja y discriminación
dentro de un denominado “sistema de opresión” dándole voz
a la subalternidad vedada por el estigma de la enfermedad y,
haciendo un primer intento por despatologizar su cuerpo, del
cual consideran que el sistema médico se ha “apropiado” para
normalizarlo a través de fuertes campañas anti obesidad.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.90

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Fat Studies o estudios de la grasa. Estado de la cuestión.
Como un nuevo campo transdisciplinario de investigación
intelectual, el interés por estudiar la gordura empieza a surgir en
las últimas décadas de la mano de los llamados “estudios gordos”
(Fat Studies), mismos que en Iberoamérica se encuentran más
vinculados al activismo que busca la reivindicación de la gordedad3
a través de la producción de pensamiento crítico que explora el
fenómeno desde diversas aristas que los interesados en combatir
la obesidad dejan de lado. En palabras de Marilyn Wann (2009)
en el prólogo del libro The Fat Studies Reader, los estudios gordos
podrían definirse en parte “por lo que no son” así, por ejemplo:
Si se cree que las personas gordas podrían (y deberían) perder
peso, entonces no está haciendo estudios gordos.
Si crees que ser gordo es una enfermedad y que las personas
gordas no pueden disfrutar de buena salud y larga vida, entonces no estás haciendo estudios gordos. En cambio, su enfoque
está alineado con investigadores de “obesidad”, cirujanos bariátricos, funcionarios de salud pública que declaran “guerra”
…( p. ix–xxvi)

A estos Fat Studies como le conocen los angloparlantes,
le anteceden varios textos interesados en abordar el tema de la
gordura ofreciendo una mirada alternativa al fenómeno, así, en
1978 Susie Obrach publicó el libro titulado Fat is a feminist issue (La
gordura es un asunto feminista) en el que la autora plantea que
el comer compulsivo en las mujeres es una forma de lidiar con la
desigualdad de género, además propone que las mujeres deben
contactarse con sus emociones y aprender a comer de manera
consciente, lo que tendría como consecuencia la pérdida de peso.
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Si bien, la autora intenta hacer una denuncia al mundo de las
dietas que afecta principalmente a las mujeres, en sus argumentos
centrales sigue considerando la gordura como un problema que
debe y puede combatirse, aun así, la propuesta de Obrach es uno
de los primeros intentos de aproximarse desde otros enfoques
disciplinares, a un campo prácticamente monopolizado por el
enfoque médico.
Por otro lado, podría reconocerse Bodies out bounds: Fatness
and Transgression (Lebeso y Evans, 2001) como uno de los primeros
textos académicos en discutir de manera más extensa sobre el
papel de la gordura en la sociedad occidental y una de las obras
inaugurales de los estudios de la gordura pues, en este ensayo,
la autora examina las representaciones sociales del cuerpo
gordo, mostrando como el valor de la gordura dista mucho de ser
universal sino que responde a un contexto histórico, político, y
cultural. Consideremos que ya desde los años 80 Bradley (1989)
indaga la gordura desde los roles familiares de una comunidad
puertorriqueña de Filadelfia, y sus hallazgos son innovadores,
atribuyendo al contexto el dotar de significados la corporalidad,
pues ser mujer gorda en ciertos entornos, como en su estudio,
significa “ser buena esposa” y la dirime de ser acusada de infiel.
Otros autores como Igor de Garine y Kopper(1991) resalta
la dimensión simbólica del prestigio de la gordura entre los
Massa del norte de Camerún, noción que dista del pensamiento
occidental en donde la gordura es catalogada como una
enfermedad (obesidad), signo de fealdad y fracaso.
En ese mismo año, Sobal publica Obesity and nutrition
sociology: a model for coping with the stigma of obesity (Sobal, 1991).
Aunque este texto denuncia el estigma de la obesidad e incluso
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propone un modelo para combatirlo, el artículo publicado por
la Cornell University inaugura la sociología nutricional como una
disciplina que pretende estudiar los hábitos alimentarios con
métodos sociológicos para lograr influir en la pérdida de peso de
los sujetos y abonar a la epidemiología.
Posteriormente Lupton (1996) basada en diversas fuentes
como películas, literatura y publicidad de comida, propone
un amplio análisis sobre los significados socioculturales y
personales de la comida, explorando la relación entre la comida
y la encarnación, las emociones y la subjetividad. Incluye una
discusión sobre el entrelazamiento de la comida, el significado
y la cultura en el contexto de la infancia y la familia, así como la
construcción social de género de los alimentos, gustos, disgustos
y preferencias de comida, la experiencia de cenar afuera,
espiritualidad y el cuerpo “civilizado”. Esta obra podría ser clave
entre el vínculo del cuerpo con la comida y la subjetividad, del
cual se puede extraer categorías que nos permitan adentrarnos a
los estudios de la gordura.
En las propuestas de Campos (2004), debe reconocerse
la importancia de sus esfuerzos por denunciar mediante
algunos datos científicos las arbitrariedades que envuelve a la
producción académica sobre la obesidad, así como evidenciar la
existencia de una enorme industria de pérdida de peso y su papel
preponderante en una sociedad neoliberal para promover el
adelgazamiento en pos del enriquecimiento económico. También
el autor cuestiona la imagen corporal, por lo que, esta obra permite
replantearse epistemológicamente el fenómeno de la obesidad, a
partir de vislumbrar otras aristas del mismo, que antes pudieron
encontrarse imperceptibles e incuestionables, sin embargo, sus
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conclusiones hoy día pudieran resultar escuetas a la luz de años
de investigación científica que han demostrado las consecuencias
negativas de una condición de obesidad, pues Campos termina
por producir y reproducir una suerte dicotómica de discurso
de “buenos y malos” y calificando simplemente de falaces todos
aquellos estudios que evidencian que la obesidad es un factor de
riesgo para el desarrollo de comorbilidades.
Por su parte (Gard y Wright, 2011), en ese mismo eje de
sospecha hacia la obesidad, propone finalizar el debate sobre
la obesidad, debido a que las catastróficas predicciones de los
científicos no se cumplieron pues “si bien las tazas de obesidad
van en aumento” explica, “así también la expectativa de vida”,
considerando que desde sus inicios la ciencia de la obesidad ha
sido incierta por lo que no se ha logrado establecer una “verdad”
objetiva que permita tomar efectivas decisiones políticas.
George Vigarello (2013) mapea las transformaciones de
las ideas occidentales acerca de las personas gordas desde la
Edad Media hasta el presente, prestando especial atención al
papel de la ciencia, la moda y las campañas de salud pública en la
configuración de las personas gordas y el desarrollo de su estigma.
Contreras y Cuello (2016) presentan a través de una
editorial independiente una fuerte crítica a la normalización
corporal, a través de ciertos escritos sobre la gordura. Cabe
destacar que, aunque estos textos no son estrictamente oficiales
por no tener respaldo académico, la información que presenta
resulta importante, pues recoge de primera mano las voces y el
sentir de las personas que encarnan cuerpos gordos politizados.
Material que abona evidencia empírica para posterior análisis y
estudios comparativos.
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En Salud, alimentación y gordura, Teresa Ochoa (2017)
aborda la gordura desde la perspectiva de las bioconcepciones
y las representaciones sociales en donde demuestra que las
ideas y pensamientos del mundo occidentalizado no siempre
son pertinentes para entender la idiosincrasia y manera de vivir
de las poblaciones de origen mesoamericano para las cuales
el cuerpo, la salud, la enfermedad, la alimentación y la gordura
son acontecimientos en donde la persona los percibe y vive
como fenómenos unidos a la naturaleza, el universo y también
en conexión con las demás personas en la sociedad. A partir de
un análisis profundo pretende interpretaciones alternas a la
perspectiva biomédica hegemónica hacia la integración de una
epistemología más acorde a la realidad de la salud, alimentación
y obesidad en tiempos de actualidad y de esta manera ser una
inspiración para el diseño de políticas y acciones para la atención
de la salud en sociedades de origen mesoamericano.
Observaciones sobre el estado del arte
A partir de esta revisión que hemos realizado sobre los estudios de
la gordura, es claro que a través de los métodos y aproximaciones
teóricas de las ciencias sociales y humanidades intentan
concederle un lugar a parte de aquello que se ha denominado
“obesidad”, concepto determinado por la mirada médica y
utilizado en ese mismo contexto.
Dentro de estos se han producido diversos textos
que buscan explorar y atender la diversidad corporal y los
significados que se le atribuyen a la gordura, más allá de
entenderlo en términos de lo “saludable”. Cabe recalcar, que en la
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mayor parte de la producción académica en habla hispana, hasta
ahora no suele existir diferenciación clara entre los términos
gordura y obesidad, usándose de manera indiscriminada como si
fueran genéricos, algo que debería considerarse en las próximas
publicaciones que aborden dichas temáticas, pues mientras se
siga hablando de obesidad como sinónimo de gordura, este último
concepto seguirá atravesado por la creciente medicalización y
patologización de la vida que influye en el lenguaje, penetrando
con terminología medica la cotidianidad y, como consecuencia
creando confusiones y limitaciones para entender la corporalidad
en términos de diversidad, sin estigma ni gordofobia.
Gordura. Patologización y despatologización de las
prácticas corporales
¿Es la obesidad una enfermedad? Algunos escépticos de la
obesidad4 como Paul Campos y Michael Gard dirían tajantemente
que no, aunque, si bien las propuestas de los autores de The obesity
myth: Why America´s obsession with weight is hazardous to your health
(2004) y The end of the obesity epidemic (2011) respectivamente,
pueden resultar seductoras de inicio, debido a que exponen
críticas sólidamente argumentadas, su postura contra-narrativa
debe tomarse con cautela, pues se corre el riesgo de reducir a
teorías conspiracionistas y carentes de rigor, un tema de gran
relevancia y complejidad.
Por el contrario, otros autores la definirían como “la
epidemia del siglo XXI” (Álvarez, 2003) considerándola una
“enfermedad mortal” argumentando sobre las graves consecuencias
a la salud y advirtiendo sobre las muertes prematuras que
cobra, equiparándola en gravedad con el tabaquismo (Álvarez,
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2010). Algunos más radicales, no sin dejar de considerarla una
epidemia mortal grave, acusarían a la industria alimentaria de
tener conflicto de intereses que se contraponen a las políticas en
salud pública, alegando sobre conspiración entre corporaciones
de la industria alimentaria y de bebidas, acusando de “bloquear
políticas y regulaciones recomendadas para combatir la epidemia
de obesidad y diabetes” ya que estos no estarían interesados en
contribuir a frenar la epidemia de obesidad y diabetes sino solo
enriquecerse (Calvillo y Székely, 2018, p.52).
Diseccionando y descartando gran parte de la retórica
exagerada y el sesgo ideológico en ambos lados del debate, la
presente propuesta, a partir de sus próximas páginas, pretende
explicar el fenómeno expansivo de la medicina y la nutrición en
México y como esta, como un instrumento de control social que
logra instaurarse y penetrar la cotidianidad, provoca cambios
en las prácticas corporales, las representaciones, los discursos
y la terminología asociados con la gordura y, a su vez, como en
este clima de debate y alegato emergen identidades demandando
reconocimiento y visibilidad a través de movimientos como el
body positive y el activismo gordo, dando paso a centrar la atención
del fenómeno desde otras miradas dentro y fuera de la academia
y otros campos disciplinares a los que no solo compete el tema de
los procesos de salud y enfermedad.
Los usos de la nutrición y el control corporal. Breve
recuento en México
Los historiadores han logrado identificar que, desde el siglo XVI,
con la conquista del territorio que actualmente ocupa México, los
grupos hegemónicos se establecieron, buscaba, no solo el dominio
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y control ideológico sobre los nativos, sino también corporal. A
través de esfuerzos por establecer regímenes alimentarios, las
congregaciones eclesiásticas, tenían la pretensión de construir
“cuerpos indios”. Parte del control y la regulación social que se
logró en la conquista, fue a través de moldear y transformar la
materialidad corporal por medio del alimento (Bak-Geller, 2019).
Posteriormente en el juarismo, se intentó por decreto
secularizar la atención sanitaria, con la declaración del estado
laico los bienes de la iglesia se nacionalizan, es así como hospitales,
cementerios, orfanatos, que actualmente se encuentran a cargo
de la secretaría de salud, quedan bajo el control del gobierno. Sin
embargo, debido a los conflictos entre liberales y conservadores,
no se tuvo el éxito esperado por el gobierno, lográndose observar
que, si bien, fue un período que marco un cambio importante
con el antiguo régimen, también existieron continuidades y
resistencias (Rodríguez y Rodríguez, 1998; Brena, 2015). Ya para
el gobierno de Porfirio Díaz, se implementan políticas de higiene
y saneamiento ambiental, dando paso al inicio de la salud pública
en México. Se construyeron los primeros hospitales, entre ellos
el manicomio La Castañeda y el Hospital General, que contaba
con modernísimo equipo tecnológico, comenzando con ello
una transformación en la economía mexicana, antes atravesada
principalmente por ideas y prácticas religiosas, a una medicina
fundamentada en avances científicos (Brena, 2015) y permeada
por el positivismo, el darwinismo social y la ciencia de la higiene
que caracterizaba a la época. Es precisamente a través de la higiene
que se logra condicionar la conducta y mantener el control social,
pues, si bien es cierto que a través de la higiene se alcanzó cierto
grado de bienestar, esta también cumplió un papel importante
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en la gestión y control de los cuerpos y la moral (Rodríguez y
Rodríguez, 1998) coadyuvando con el proceso civilizatorio
basado en el disciplinamiento corporal, tal como sucedió en la
sociedad francesa del siglo XIV, en la que las prácticas de higiene
fundadas en el concepto de limpieza que emanaban de los grupos
sociales acaudalados que ostentaban el poder sirvió para imponer
supremacía sobre las prácticas de los grupos subalternos, aunque
lo que se entiende por “higiene” haya cambiado y mutado a
lo largo de los años (Vigarello, 1985) derivando en el proceso
civilizatorio que Norbert Elías (1989) analiza en El proceso de la
civilización, exponiendo que las normas europeas que suceden a
la edad media en cuanto autocontrol, son internalizadas a través
de la vergüenza y la repugnancia y derivan en la conformación
de un código de etiqueta, que tiene como objetivo regular los
comportamientos. Como puede observarse, el contexto mexicano
porfirista, no dista del europeo pues, aunque en el territorio
mexicano, la población tenía una cosmovisión sobre el cuerpo
y la salud, así como valores y creencias muy diferentes a los de
la sociedad europea, la empresa del gobierno en turno estaba
dirigida a “europizar” o “afrancesar” México, un proyecto que tal
pareciera tiene continuidad en la actualidad, pero que hasta la
fecha no ha logrado concluir su cometido.
La medicina moderna, que nace de la mano con la ciencia
de la higiene tiene un importante papel en la gestión, no sólo
de los cuerpos, sino también de la moral social, pues funge
como agente legitimador para la regulación de las prácticas y
comportamientos de la sociedad a través del establecimiento de
normas que señalan lo “correcto” e “incorrecto”, papel que antes
estaba designado a la religión y que operaba a través de la Iglesia,
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así, en la actualidad podría decirse que el Estado penetra en la
vida cotidiana y construye ciudadanía operando, a manera de
hipótesis, principalmente a través de la medicina, es por eso que
esta se encuentra inmiscuida en una red cada vez más grande de
medicalización que, con el crecimiento de la industria de la salud,
ya no sólo cumple importantes funciones políticas sino también
comerciales.
Entrado el siglo XX hubo en México diversos hitos en el
ámbito de la salud y las políticas alimentarias, mismas que en
un principio consistían en programas asistenciales basados en
subsidios tanto a la producción alimentaria como al consumo
y que derivó en programas de suplementación con megadosis
de vitaminas, dirigidos principalmente a población vulnerable
de escasos recursos, mismos que perduraron hasta los años 90
(Barquera, 2001), en esos tiempos la sociedad se encontraba
en un período de post-guerra, en Europa habían atravesado la
primera guerra mundial y, en México, la revolución mexicana,
trayendo como consecuencia padecimientos relacionados con el
hambre, como la desnutrición, siendo esta una de las principales
causas de mortalidad infantil (Fausto-Guerra et al, 2006) por lo
que, seguramente por esto, la concepción de la gordura, no tenía
las mismas acepciones que ha cobrado actualmente, “… cambió
en las últimas décadas del siglo XIX, período en que la delgadez
comenzó a ser juzgada como un valor estético positivo y la grasa
considerada un riesgo para la salud” (Giacoman, 2010, p.295). Sin
embargo, en México:
(…) a mediados del siglo XX (…) un niño gordo era, por definición, un niño sano y feliz; simpático y bonachón, como lo repre-

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sentaban en películas y cuentos. A los delgados se les daba un
cargamento de vitaminas y mucha comida. Los flacos eran sospechosos: seguramente padecían alguna enfermedad, o cuando
menos un “problema glandular” (Orea y Sánchez, 2016, p.1).

Sin embargo, esto no niega la discriminación, la
estigmatización social y la gordofobia a la que han estado
sometidas de manera histórica las personas gordas, desde el plano
estético, moral y sanitario (De Domingo y López, 2014; Suárez,
2017; De Oliveira, 2018).
La nutrición y la dietética tiene sus orígenes en Europa, su
desarrollo se debió al interés por estudiar la relación de las calorías
y los nutrientes con la salud, con el fin de optimizar las funciones
fisiológicas y corporales de las personas, pues se necesitaba
obreros capaces de soportar las largas y pesadas jornadas laborales,
por lo que su despegue se genera en el siglo XIX con el auge del
capitalismo y se enfatiza durante la primera mitad del siglo XX,
donde el hambre alcanzó relevancia política, social y científica,
explorando la función de los nutrientes y delimitando categorías
para la malnutrición. En un clima de crisis provocado por la gran
Guerra, conflictos internacionales, el desplome bursátil de 1929 y
la gran recesión de los años treinta la alimentación se convirtió en
una cuestión de Estado. La investigación científica fue de la mano
de las políticas en salud impulsando una nueva cultura dietética
(Barona, 2014).
En México es a partir de los años treinta que puede
identificarse un despegue de la ciencia de la nutrición con
José Joaquín Olascoaga Moncada, quien fungió como jefe de
la sección de investigación de la alimentación popular, misma
que se encontraba a cargo del hospital general de México,
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iniciándose oficialmente la enseñanza de la nutrición en 1936 en
el departamento de salubridad (Wanden-Bergghe et al, 2010).
La nutrición en tanto rama de la medicina, también
se hizo de la higiene para legitimar el señalamiento de
raciones alimentarias y excesos en la comida, pues a través
de la hegemonía cultura, es decir, “la imposición de patrones
culturales, de la manera de interpretar el mundo”, las clases
burguesas y aristócratas de la sociedad europea occidental
fueron expandiendo sus valores y marcando reglas de una vida
saludable que habría de distinguir una persona civilizada de otra
que no lo era (Pío-Martínez, 2002) sin embargo, para comprender
los posteriores proyectos políticos de México encaminados a la
invención de un tipo de ciudadanía, mismos que apuntaban a
una sociedad “civilizada”, debemos comprender que estos son
producto de las transformaciones tanto en el sistema político
mexicano como en la ideología de las diferentes élites estatales,
en el que tanto la higiene pero también la educación pública
fueron un instrumento del Estado para lograr el cometido, pues
como señala Héctor Gómez (2017, p.175) “…hasta la gastronomía
de la elite estatal tiene que inculcarse y difundirse entre las
diversas clases subalternas para conseguir que estas últimas
acepten y legitimen el poder del grupo dominante” pues, para
que la élite estatal pueda dominar con éxito su territorio por
períodos relativamente prolongados tiene que hacer uso de
“aparatos ideológicos” o “mecanismos de reproducción” del
poder estatal. Esa capacidad del Estado para “penetrar” en la
mente de sus súbditos (o ciudadanos en el caso de las democracias
capitalistas), se denomina “poder infraestructural” (Mann, 2006,
pp.6-7 citado en Gómez, 2017, p.175).
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La ciencia de la nutrición funge como coadyuvante de la
maquinaria de dominación ideológica del Estado pues, esta es
usada como instrumento de control social (Pio-Martínez, 2013)
pero también corporal, la cual va más allá del simple uso de la
fuerza o violencia ejercida sobre la materialidad que constituye
a los sujetos, sino más bien, en términos de poder disciplinario,
concepto teórico desarrollado por Foucault (1977):
El control de la sociedad sobre los individuos no solo se efectúa
mediante la conciencia o por la ideología, sino también en el
cuerpo y con el cuerpo. Para la sociedad capitalista es lo biopolítico lo que importa, ante todo, lo biológico, lo somático, lo
corporal. El cuerpo es una entidad biopolítica, la medicina es
una estrategia biopolítica. ( p.5)

El disciplinamiento gira en torno a la norma y su código es
la normalización, que se caracteriza por crear aparatos de saber
y conocimientos.
El cuerpo, en tanto punto de apoyo de las técnicas de poder
para la configuración de los sujetos, posee, en la perspectiva
foucaultiana, un estatuto complejo: es instrumento a la vez que
efecto del poder. Apoyándose en él, el poder avanza; pero al
tiempo que es atravesado por el poder, resulta a su vez, inscrito
en un espacio de inteligibilidad determinado, investido de una
cierta “interioridad” que lo espacializa y lo hace objeto de la
mirada. El soporte del poder deviene efecto en la forma como el
soporte resulta investido por las operaciones del poder sobre él
(Benavides, 2016, p.601).

En este sentido, la gordura puede entenderse como un
malestar moral de la sociedad, pues en occidente “la obesidad
representa un signo de transgresión normativa y la consecuencia
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de aquello que no debe hacerse: comer mucho y ser ocioso”
(Gracia-Arnaiz, 2007, p.239), así se medicaliza y patologiza
la gordura, confiriéndole estatus de enfermo a las personas
corpulentas por el simple hecho de serlo y, siendo el facultativo
sanitario quien tenga la legitimidad para otorgarlo.
Resulta interesante que, la gestión del cuerpo, la
enfermedad, la muerte y la moral se sustituye de estar a cargo de
la Iglesia a estar a cargo del Estado a través del uso de aparatos
ideológicos como la medicina y la nutrición, por lo que podría
inferirse que la medicina moderna, actualmente cumple la misma
función política que cumplió la Iglesia, la de mantener el control
social al penetrar en los aspectos más íntimos de la vida cotidiana,
regulando meticulosamente las prácticas corporales.
Probablemente la gestión del cuerpo por parte de la
medicina de Estado abre posteriormente la puerta a la industria
médica y a la comercialización de la salud, por medio de la cual
también se promueven estándares de belleza “inflexibles” y
valores normativos que reproducen hegemonía y, que autoras
como Naomi Wolf (1990) en The myth of the beauty han denunciado,
analizando la condición histórica de las mujeres, quienes luchan
por encarnarla y los hombres por poseerla, siendo que esta
cualidad (belleza) no es ni objetiva ni universal, arguyendo que
en Occidente los desórdenes alimentarios y la cirugía plástica va
en aumento y, siendo la delgadez un atributo asociado a lo bello,
la autora menciona que perder entre 5 y 10 kilos, se ha convertido
en una de las metas más importantes para las mujeres, aunque
faltan datos rigurosos que demuestren esa aseveración, aun así,
cabe destacar que:
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Los hábitos alimentarios no están determinados en modo exclusivo por la preocupación por la salud o enfermedad. Para
algunos individuos el riesgo de engordar no consiste en contraer una obesidad mórbida, sino en dejar de tener un cuerpo
socialmente aceptable y, pese a ello, otras personas gordas no
se inquietan por su sobrepeso, sino que hacen de este una razón
para exigir el reconocimiento institucional de su particularidad (Gracia-Arnaiz, 2007).

Con lo que de algún modo se esclarece lo que Magdalena
Piñeyro (2016) denominó tripartito gordofóbico, mencionando
sobre las causas de la discriminación a las personas gordas:
No creo que pueda decir una única causa ni un origen de la discriminación de las personas gordas, pero sí que está entrelazada por tres factores: la estética, la salud y la moral. La primera
ofrece el modelo externo del cuerpo, el cual obviamente es delgado (y a veces atlético); la segunda ofrece un modelo interno
de cuerpo que es sano; la tercera ofrece un modelo de conducta
que ensalza el autocontrol y la disciplina. (p.54)

La emergencia de identidades gordas. Nuevos enfoques
para aproximarse al fenómeno
Los conceptos gordo, gorda, gordura, aunque han estado presente
en nuestra sociedad por años para designar generalmente a
personas con corporalidades grandes, en las últimas décadas
se ha convertido en un término despectivo para etiquetar y
estigmatizar a las personas con mayor corpulencia, sin embargo,
estos mismos recuperan dicha terminología y emergen como
identidades dentro de los movimientos sociales que reivindican
la gordura e intentan desmedicalizarla, diferenciándose de la
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terminología médica que le ha asignado un carácter patológico
y la ha nombrado regularmente como “obesidad”. Gordura hace
más bien referencia a aquellas prácticas que están atravesadas
por formas corporales grandes y que pueden o no tener vínculos
con los procesos de salud y enfermedad.
El advenimiento de las redes sociales, un mundo cada
vez más globalizado e interconectado, la adscripción de cada vez
más Estados a una organización de Estados plurinacionales y el
despegue y extensión del proyecto neoliberal es el caldo de cultivo
que permite la emergencia de cada vez más subjetividades que
logran organizarse en comunidades, aunque estas sean pequeñas.
La tarea de las y los estudiosos de las ciencias sociales, las
humanidades y las ciencias de la salud es identificar estos grupos,
analizar y explicar su papel en el mundo. ¿Qué demandan estos
nuevos grupos identitarios al hacerse manifiestos? ¿Qué tipo de
ciudadanía reclaman? (Si es que lo hacen). Una suerte de “revuelta
antigordofóbica” inunda las redes sociales, colectivos y autoras,
de diversos países (colectivos antigordofobia hispanohablantes
hay mayoritariamente en España y Argentina) trabajan en el
movimiento por la aceptación de los cuerpos: Gordaz!ne, Orgullo Gordo,
Cuerpos empoderados, Constanza Álvarez (Missógina) y Stop Gordofobia
son algunos de los más populares. Buscan la visibilización de los
cuerpos gordos y romper con el modelo único de cuerpo, no debe
confundirse con el movimiento Body Positive cuya diferencia radica
en que, este último busca la aceptación y ampliar la categoría de
cuerpos bellos en los que se incluyan corporalidades gordas.
Lo interesante del movimiento antigordofobia es que
busca evidenciar y cuestionar las obviedades que, legitimadas por
la ciencia, se han establecido por verdaderas como que
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… el cuerpo gordo es un cuerpo enfermo e indisciplinado que
merece ser corregido, excluyendo hechos tales como que la gordura tiene diversos orígenes y causas, lo mismo que las conductas de las personas gordas también son diversas (hay cuerpos
gordos sanos y otros enfermos; hay gente gorda que cuida mucho su alimentación y otras que no; hay gente gorda que hace
deporte y otras que no, sin que nada de eso repercuta de manera
directa en su peso corporal). Llegamos entonces a la conclusión
de que no sabemos nada de las personas gordas (ni de nadie)
con el simple hecho de mirarlas, que todo es prejuicio que, por
cierto, sí genera serios problemas de salud: las personas gordas
vivimos en una situación de constante discriminación y exclusión de todos los espacios de nuestra vida (trabajo, educación,
relaciones sociales, etc.) que afecta nuestra autoestima y desarrollo personal, la gordofobia es un ataque directo a nuestra
salud mental. (Pineyro, 2016, párr. 3)

Hay que tener en cuenta, que aún queda abierto el debate,
sobre un fenómeno complejo, pues con lo planteado hasta el
momento “…no significa lanzarse ciegamente a los brazos del
relativismo cultural, por el contrario, simplemente se está
proponiendo no olvidar que tales criterios surgen en contextos
específicos y son fruto de relaciones de poder y estructuras
sociales concretas” (Giacoman, 2010, p.300).
Conclusiones
La gordura y la obesidad es un fenómeno complejo que presenta
múltiples aristas, por lo que al someterlo a materia de análisis
debemos tener en cuenta que, según el enfoque desde donde se
posicione el investigador un sujeto será o no gordo, estará o no
enfermo. La mirada científica occidental, medicaliza las prácticas
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corporales y establece nociones de normalidad corporal,
generando estigmatización y con ello discriminación legitimada
por estatutos de carácter médico. Debemos tener en cuenta que
las representaciones sociales sobre el cuerpo ideal y la gordura no
son estáticas ni únicas, han cambiado históricamente e incluso
diversas sociedades contemporáneas muestran escenarios
diferentes y alternativos al de occidente que actualmente
patologiza la gordura y la condena.
Ante esta nueva emergencia de identidades configuradas
bajo la forma corporal de la gordura, también se hace necesario
el empleo de otras categorías y otros conceptos que nos puedan
ayudar a entender la nueva realidad a la que nos enfrentamos, no
para negar y desechar los trabajos que se han producido sobre
obesidad, que señalan los factores de riesgo a tener cierto peso y
niveles de grasa, sino para replantearnos epistemológicamente
como estamos construyendo “evidencia” sobre la obesidad y
rediscutir si deberíamos considerar enfermedad una condición que
atraviesa diversos procesos subjetivos. Se invita a los profesionales
de la salud a no usar indiscriminadamente la categoría de obesidad
sin antes asegurarse, por medio de diversos estudios médicos,
que el usuario de servicios de salud realmente atraviesa por
procesos patológicos y, también se invita a los profesionales de
otras disciplinas a no usar como si fueran genéricos los términos
obesidad y gordura. Transitar hacia el término gordedad, que emana
de las mismas voces colectivas de la sociedad para referirse a la
posibilidad de vivirse y existir siendo gordo o gorda y manifestarse
en distintas esferas de la vida cotidiana.
Cabe recordar que aún hace falta mucha investigación de
esta joven subespecialidad (estudios gordos) de los estudios del
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cuerpo, aún se necesita, por ejemplo, indagar historiográficamente
cuando con exactitud se empezó a utilizar la terminología médica
empleando el término gordura para sustituirlo por obesidad (si es
que fue así). Hacen falta más estudios de corte cualitativo que
recoja las voces de las personas que se encuentran dentro de
movimientos sociales que reivindican la gordura para dar cuenta
de primera mano ¿Qué hay detrás de la participación política
de estas personas? Sus demandas, entender sus prácticas en
un contexto político especifico que les permita hacer valer sus
intereses.
De igual manera, hay que profundizar en la construcción
de terminología que explique el fenómeno, dado que el concepto
utilizado actualmente para hacer referencia a la discriminación
y rechazo que sufren las personas gordas corpulentas debido
a su apariencia, por ejemplo, al momento de postular para un
empleo, acoso escolar, la manera en la que viven su sexualidad o
vida cotidiana es “gordofobia” un término derivado de fatphobia
se encuentra en debate, pues no alcanza a explicar del todo el
fenómeno planteado.
Este ensayo, más que dar explicaciones, lo que pretende
es abrir el debate o abonar al debate ante nuevas discusiones que
se están gestando en la sociomedicina respecto a una condición
dada, esperando en un futuro realizar análisis más profundos
sobre el tema.

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�Marion Ramírez Torres / Legitimando la gordofobia a través de la medicalización

Pies de página
1. En el presente trabajo se desarrollan ideas y conceptos que
han sido recuperadas de un ensayo previo que publiqué este
mismo año para la revista REDNutrición.
2. Aún no se avisaba la desaparición de las normas oficiales por
parte del gobierno federal cuanto se escribió este artículo.
3. La gordedad es un concepto propuesto (Ramírez, 2023) para
definir las prácticas corporales que ejecutan las personas
que encarnan una forma corporal grande o corpulenta, y
que tiene que ver con las experiencias que emanan de su
materialidad que los constituye como sujetos y no con
procesos exclusivamente patológicos.
4. Hace referencia a un grupo de académicos, principalmente
de EEUU, que han liderado la construcción de una contra
narrativa a las afirmaciones de quienes sostienen que un
mayor peso corporal representa una importante crisis de
salud pública. Los autores han ayudado a popularizar el
escepticismo de la obesidad como una posición intelectual
legítima, argumentando que los riesgos para la salud de la
gordura son, como mínimo, muy discutibles.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.90

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Música y gordofobia. Las canciones en el México
de los sesenta
Music and fatphobia. The songs in Mexico
in the sixties

Xavier Rodríguez Ledesma1

Resumen: Se analiza la manera en que en los años sesenta del siglo XX
en México la disputa ideológica y cultural por la imposición de nuevos
cánones y estereotipos de belleza del cuerpo tuvo en la música uno de
sus campos de batalla. En ese sentido encontramos diversas canciones
en las que se señalaba, criticaba o hacía escarnio sobre los cuerpos -en
su mayoría femeninos- que no se ajustaran a la nueva normatividad
estética que empezaba a imponerse. La música fue un arma más para
imponer la idea de que tener sobrepeso, ser rollizo o gordo ahora sería
motivo suficiente para sufrir violencia simbólica y verbal (ambas
prolegómenos y justificantes para la violencia física), cuestión que
hasta el día de hoy se mantiene vigente y ha sido calificada desde hace
apenas unos lustros bajo el concepto de “gordofobia”.
Palabras clave: Música, hegemonía, gordofobia, ideología.

1
Universidad Pedagógica Nacional. Ciudad de México, México.
Correo electrónico: xrodrig@upn.mx

77

�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

Abstract: This paper analyzes the way in which the ideological and
cultural dispute over the imposition of new canons and stereotypes
of body beauty in Mexico in the sixties of the twentieth century had
one of its battlefields in music. In this sense, we find several songs that
pointed out, criticized or frankly scorned bodies -mostly female- that
did not conform to the new aesthetic standards that were beginning
to be imposed. Music was one more weapon to impose the idea that
being fat would now be sufficient reason to suffer symbolic and verbal
violence (both prolegomena and justification for physical violence), an
issue that is still in force today and has been described as “gordofobia”
for only a few years.
Key words: Music, hegemony, fatphobia, ideology

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.115

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Presentación
La música es un espacio artístico en el que, como en todos los
ámbitos de la cultura, es factible identificar la existencia y
escenificación de múltiples disputas político-ideológicas, es
decir, querellas por la imposición, reproducción y naturalización
de ciertas formas de concebir al mundo, o por la expresión de
concepciones críticas y cuestionadoras, expresiones claras de
resistencia. En esa lógica, las obras musicales deben asumirse
como productos históricos sociales que, como tales, poseen una
impronta política particular.
Uno de los múltiples aspectos en los que esos ejercicios
de poder se expresan refiere al establecimiento de determinados
valores estéticos en general y, en particular para el caso que
interesa a este artículo, sobre la belleza y la fealdad de los cuerpos
humanos. No es ninguna novedad señalar que las normas estéticas
son construcciones culturales que, en el escenario de las disputas
por la hegemonía, anhelan imponerse a la sociedad en general.
A través de su naturalización y universalización se generalizan
un conjunto de subjetividades históricamente definidas. Esto
explica, por ejemplo, porque es posible encontrar diferencias
importantes entre los cánones de belleza de antaño y los presentes,
o la discrepancia contemporánea respecto a los valores estéticos
positivos y negativos en las diversas culturas planetarias.
Lo cuerpos que aquí y ahora nos parecen bellos y deseables
no lo han sido en otros momentos, ni lo son en todas las culturas
del mundo. La disputa por imponer una y solo una forma de
belleza incluso puede ser leída en clave de colonialismo ya que
los estereotipos euroccidentales se reproducen a través de todo
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.115

79

�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

el espacio cultural, mediático, intentando universalizar ciertas
características como las únicas válidas y legítimas, condenando
a todo lo que no las cumpla o reproduzca a habitar un purgatorio
cooptado por la fealdad, lo desagradable e, incluso, lo grotesco.
Desde esta perspectiva se revisa la forma en que la música
de los años sesenta del siglo XX en México se plasmó el viraje en
los cánones estéticos de la época, en los estereotipos de belleza
asignados a los cuerpos de hombres y mujeres, como ejemplo de la
manera en que los regímenes de poder son capaces de neutralizar
y hacer suyas las diversas expresiones culturales -particularmente
la música- que en un primer momento surgen como disruptivas,
cuestionadoras, renovadoras y contestatarias.
El objetivo del trabajo es puntual: identificar cómo en la
música de los años sesenta del siglo pasado en México se expresó
y reforzó una modificación de fondo en los cánones de belleza
corporales, caracterizada por la crítica, escarnio y mofa contra los
sujetos que padecieran sobrepeso.
Dos aclaraciones previas. La primera es que el trabajo
no anhela promover la cancelación contemporánea de ninguna
canción u obra musical, lo cual suele suceder cuando se deja de lado
la obligatoriedad analítica de, justamente, historizar los productos
culturales. Al contrario, veremos cómo fue que el cambio sobre las
normas de belleza de los cuerpos humanos en el período detectado
se expresó en algunos productos musicales que, a su vez en un
ejemplar ejercicio dialéctico, lo apalancaron y reforzaron.
La segunda precisión refiere a uno de los resultados
que el análisis arrojó: por lo general fueron mujeres quienes
constituyeron (y lo siguen siendo) el blanco único de las críticas
en las canciones cuyas letras impusieron a la gordura como un
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.115

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

valor negativo. Si bien este descubrimiento abre importantes
líneas reflexivas que podrían realizarse desde las perspectivas de
género, este acercamiento teórico y metodológico no constituyó
nuestro punto de partida para adentrarnos en el análisis de la
manera en que la música demostró ser un espacio cultural más
en el que se presentaron, consolidaron y reprodujeron nuevos
estándares estéticos sobre los cuerpos humanos.
Valgan ambas acotaciones para evitar la generación de
posibles expectativas erróneas sobre el tipo de análisis realizado
y las conclusiones obtenidas.
Se asume como enfoque teórico metodológico lo que
en un inicio se nombró como Análisis Crítico del Discurso.
(Van Dijk, 1994) Este tipo de estudio, hoy ya conocido con el
nombre de Estudios Críticos del Discurso, enfatiza su carácter
multidisciplinar al especificar que en el estudio del objeto de
estudio pueden ser utilizados muchos métodos y enfoques a
fin de evidenciar la bases y procesos ideológicos (políticos) que
todo lenguaje posee, ubicando así los ejercicios de dominación y
resistencias que ahí se expresan. (Van Dijk, 2016). Tal acercamiento
teórico refiere a la necesidad de ubicar social e históricamente los
textos (productos culturales y narrativas históricas) e, incluso, al
propio ejercicio analítico del investigador, al cual se ubica como
sujeto político, alejándose así de cualquier tipo de referencia a
la posibilidad de su supuesta neutralidad ideológica. (Van Dijk,
1999, p.23)
De acuerdo con Van Dijk (1994), este tipo de análisis “es
una herramienta muy útil que tenemos los investigadores para
comprender los mecanismos de poder en la sociedad. Con él se
pueden descubrir las estructuras y estrategias de legitimación
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.115

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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

del poder, los procesos y estructuras allí (en los productos
lingüísticos y culturales) escondidos.” (p.5)
La investigación crítica del discurso tiene, entre otras, las
siguientes propiedades generales: a) Se enfoca, principalmente,
en problemas sociales y cuestiones políticas, en lugar de solo
estudiar las estructuras discursivas fuera de sus contextos
sociales y políticos; b) Es, usualmente, multidisciplinaria; c) Más
específicamente, se centra en las formas en las que las estructuras
discursivas representan, confirman legitiman, reproducen o
desafían las relaciones de abuso de poder (dominación) en la
sociedad. (Van Dijk, 2016, p.205)
Se seleccionaron seis canciones. De ellas cinco son
adaptaciones al español de obras originalmente escritas en inglés
(covers).
–
–
–
–
–

“Matilda”, 1961, Los jokers
“La bomba”, 1963, Los locos del ritmo
“Bule Bule”, 1965, Los rockin devils
“Yuyu mata yuyu”, 1965, Los rockin devils
“Mi gorda es fea”, 1966, Los rockin devils

Y una canción compuesta en español: “La suegra”, 1970,
Los Strwck.
Cuatro de ella pueden ser catalogadas dentro del concepto
(muy usado en la época en que surgieron) “música moderna”,
el cual englobaba a varios ritmos surgidos como secuelas del
rocanrol. Mientras que, de las otras dos, una es un calypso y la
otra una cumbia.
Para elegirlas se asumió la propuesta realizada por Uwe
(2015) en el sentido de que la construcción de un universo de
82

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.115

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

análisis se puede realizar “en la medida en que la investigación
avanza sobre el telón de fondo de la selección y análisis continuo
de datos” (p.48) A partir de un diseño de investigación flexible
se identificaron canciones de la década de los sesenta en
México que referían a ciertas características corpóreas de sus
protagonistas, atendiendo al señalamiento metodológico de
que esta es “… una manera de establecer una colección de casos
materiales o acontecimientos seleccionados deliberadamente
para construir un corpus de ejemplos empíricos con el fin de
estudiar de la manera más instructiva el fenómeno de interés.”
(Uwe, 2015. p. 50). De tal forma, se integró un corpus de
canciones que mencionaran explícitamente la gordura de los
personajes presentados en las letras.
La música como espacio de lo político
Uno de los retos más complicados para los musicólogos y
científicos sociales que la toman como objeto de estudio, es
justamente cómo medir o mostrar la existencia de disputas
políticas (ejercicios de poder, resistencias, expresiones de
tradición o propuestas de cambio) en el manejo de los sonidos,
escenas, etc. (Schanton, 2015; Hammeken 2018; Said, 2010; Said,
2020). En el caso del análisis que presentamos en este trabajo
nos enfocamos exclusivamente en una de las partes integrantes
de ciertas obras musicales: las letras, lo verbalmente dicho en las
canciones.
La música es una de las diversas herramientas en la lucha
por la imposición o transformación de la hegemonía. A diferencia
de las explicaciones que ubican a esta expresión cultural como
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.115

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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

una actividad en la que únicamente se desarrollan propuestas
artísticas alejadas de toda carga política, planteamos que la
música -como toda obra cultural (Said, 2004)- constituye un
espacio en el que lo político se plasma de diversas formas, siendo
una de las principales su utilización para imponer o resistir
concepciones del mundo y valores específicos. (Attali,1995;
Gioia, 2021; Pérez, 2023; Rodríguez, 2019; Said 2010) Partiendo
de esta esta perspectiva es posible avanzar en el análisis sobre
los mecanismos a través de los cuales se imbuyen, reproducen y
presentan en ella los diversos contenidos de carácter ideológico.
Para que una ideología desempeñe su función en
la consolidación de una hegemonía debe cumplir con una
condición ineludible: invisibilizar la especificidad histórica de la
concepción del mundo cuyos valores reproduce y asienta. Para
lograrlo es necesario deshistorizarlos, esto es, impregnarlos y
legitimarlos como conceptos naturales, universales. (Schiller
1982, p.26ss). Si en el caso del resto de los -utilizando el clásico
concepto althusseriano- aparatos ideológicos es más asequible
identificar los valores ideológicos impregnados en sus mensajes
y, por tanto, reconocerlos como lo que son (herramientas para
la construcción de hegemonía), en la música su característica
inherente (constituir una forma de administración del ruido,
según afirma Jaques Attali, agrega una dificultad complementaria
para su interpretación bajo estos parámetros. (Baricco, 2016)
Es necesario tener claro que, por lo general, la ideología se
hace presente en los diversos mensajes sin necesidad de que exista
una línea política estratégica para hacerlo, sino por el simple
hecho de que los creadores (los artistas, los músicos) son sujetos
sociales que se han desarrollado dentro de un sistema de valores
84

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

específico que reflejarán en sus creaciones. El círculo virtuoso
(por eficiente) ideológico hegemónico funciona a la perfección:
los músicos que componen e interpretan, por ejemplo, canciones
misóginas u homofóbicas no necesariamente lo hacen por alguna
razón explícita de estrategia política o comercial, sino porque
ahí expresan sus convicciones y valores que convergen con los
hegemónicos. Por su parte, los receptores no suelen reaccionar
negativamente cuando se escuchan los valores y apreciaciones
contenidos en esos mensajes pues, obviamente, ellos los
comparten por ser igualmente sujetos sociales con las mismas
perspectivas ideológicas. Los diversos géneros de música -así
sean los más contestatarios- no están exentos per se de reproducir
los valores hegemónicos imperantes, al contrario. Ello demuestra
que el sistema funciona. Así es posible comprender, por ejemplo,
las declaraciones de Kathleen Hanna, reconocida integrante del
ambiente punk: “Me metí en ello con mucho más optimismo.
Había vivido situaciones de violencia, pero confiaba mucho
en que esta escena punk desafiara las normas de la sociedad.
Sin embargo, recrearon el mismo modelo de familia abusiva.”
(Goldman, 2021)
A pesar de la puntual delimitación del objeto de nuestro
análisis, debemos destacar que en la música se cumple a
cabalidad la obligatoriedad del mensaje ideológico hegemónico
eficiente referido a su naturalización e invisibilización. Ello
explica porque se ha consolidado la idea de que solamente una
fracción menor de toda la producción musical contiene valores
ideológicos explícitos. Así, es usual que se califique solamente
a ciertas obras como: canciones con mensaje o con contenido,
música de protesta, música militante, música política, etc. Tal
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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

distinción implica, obviamente, que el resto de la música carecería
de mensaje o, en el mejor de los casos, que sí lo tiene, pero su
contenido no poseería ninguna carga política ya que simplemente
refiere a cuestiones cotidianas, sentimientos y apreciaciones de
vida que todo el mundo siente y comparte.
Reconociendo que la música debe ser ubicada como un
dispositivo político en el que da se dan las batallas culturales
por la hegemonía, es necesario destacar una faceta más de dichas
disputas: la capacidad de los sistemas de dominio, del poder,
para enfrentar la aparición de ritmos, fórmulas disruptivas,
cuestionadoras y diferentes a las tradicionales. La estrategia para
hacerlo adopta posibilidades diversas: a) intentar silenciarla
a través de la censura directa o descalificarla acusándola de
atentar contra la tradición y los valores establecidos, b) creando
y promoviendo propuestas alternativas a fin de que el público se
olvide de aquellas y empiece a consumir estas nuevas. A esas dos
habría que sumar la que quizá sea la más efectiva e inteligente
de todas: resignificarla, esto es, apropiársela para imbuirle sus
propios valores y concepciones ideológicas.
La conversión de las nuevas propuestas musicales -en
un principio disruptivas- en dispositivos contenedores de los
valores ideológicos hegemónicos representa un triunfo en la
disputa por la ideología que, por si fuera poco, suele traer como
fruto adicional la obtención de jugosos beneficios económicos a
través de las industrias culturales. La mayoría de las canciones
aquí analizadas constituyen un ejemplo diáfano de esto ya que
muestran la forma en que para enfrentar el tsunami contestatario
expresado en el rock se inventaron nuevos ritmos buscando que
los jóvenes transitaran hacia ellos y superaran aquella “música
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estridente”, hecha y tocada por ellos mismos, en cuyas letras
primeras se expresaba ciertas críticas sobre situaciones culturales,
económicas y políticas que hasta ese entonces no se habían
cuestionado, además de que su baile implicaba que las parejas
se tocaran demasiado y ejecutaran piruetas que ocasionaban la
exposición indebida de ciertas partes de los cuerpos femeninos.
(Rodríguez, 2019; Svenious, 2017). Si en los países socialistas se
inventó el fallido Lipsi (Stonor, 2001), en el occidente capitalista
la cauda de ritmos nuevos posteriores al rocanrol fue abundante
y más exitosa: twist, surf, jerk, go-go, todos surgidos en la década
de los sesenta del siglo pasado.
Gordofobia: conceptualización nueva de un tema no tan viejo
Se parte de una definición puntual: la gordofobia es la
discriminación que viven las personas gordas por el hecho de serlo
y que se muestra en todas las prácticas, discursos y acciones que
burlan, marginan, estereotipan, prejuzgan, rechazan e implican
la obstaculización o vulneración de sus derechos. (Mancuso,
Longhi y Pérez, 2021. p.13)
Desde hace décadas la gordura ha ocupado un papel
protagónico cuando se analizan los patrones de discriminación
social. Podemos avanzar una hipótesis: la adopción más
reciente de normas estéticas validadas socialmente vinculadas
a la delgadez y, por ende, los inicios de la descalificación sobre
aquellos cuerpos que no las cumplieran pueden ser ubicados
cronológicamente en la segunda mitad del siglo XX. Planteado el
tema como un asunto de discriminación, es ineludible reconocer
su inherente sentido político.
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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

La repulsión sobre los cuerpos obesos no es una actitud
natural, ni ahistórica, ergo, no es universal. Más bien, la
imposición de los valores estéticos que la soportan constituye un
acto político colonialista hegemónico que pretende generalizar
una apreciación cultural especifica al resto de las culturas, para
lo cual requiere presentarse como universal, natural, objetiva, etc.
Al respecto, Vigarello (2011) afirma que:
“El desarrollo de las sociedades occidentales promovió
el aumento de la delgadez corporal, la vigilancia más acentuada
de la silueta, el rechazo más alarmado de la obesidad. Todo
esto transformó el registro de las gorduras, privilegiando
insensiblemente la delgadez. Lo que aumentó intensamente sobre
todo su denigración, si no su descrédito…” (p. 10)
La instauración de los nuevos patrones discriminatorios
referidos a valores vinculados a la delgadez conlleva la generación
de odio hacia su propio cuerpo de todas aquellas personas que
se consideran fuera de los límites de volumen y peso instituidos
no solo como bellos y sexualmente deseables sino, peor aún,
normales y saludables. Para su imposición se echó mano de los
mecanismos y aparatos ideológicos usuales: cine, televisión,
revistas, publicidad, chistes y bromas populares, etc. A todas
ellas se sumó, para este caso específico de discriminación, la
elaboración de un amplio discurso médico acerca de los riesgos
que la obesidad implicaría. En esa recopilación de formas a través
de las cuales se impuso a la gordura como una característica
negativa, destaco a la música ya que ella constituye nuestro
objeto de estudio.
La implantación de la gordura como un atributo anormal
con el consecuente señalamiento, persecución y violencia
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contra aquellas personas que la posean, ha tenido importantes
consecuencias en términos de economía política ya que ha
impulsado la aparición y crecimiento de una industria que toma
como base los denodados esfuerzos de la gente por mantener
sus cuerpos dentro de los rangos de peso y volumen aprobados
socialmente. Así, podemos comprender el boom de, por ejemplo,
los gimnasios, la producción de alimentos light, la aparición
de bebidas dietéticas, la ropa deportiva, fajas y cosméticos
que prometen reducir tallas u ocultar en lo posible los excesos
de volumen corporal, procedimientos médicos de toda índole
incluyendo algunos sumamente riesgosos, etc., A ellos hay
que sumar la aparición y clasificación de nuevas enfermedades
(anorexia, bulimia,) referidas a desórdenes alimentarios
ocasionados por el anhelo de los pacientes de reducir su peso.
(Vigarello, 2011 p.262 ss)
El señalamiento, la crítica, la descalificación y la
invisibilización con base en la gordura de una persona se realizan
más allá del género. La sentencia es simple: ser gordo o gorda es el
problema. Sin embargo, a la discriminación por tener un cuerpo
con sobrepeso suelen sumarse otras formas de violencia contra
aquellos que, de acuerdo con la ideología dominante, son los
diferentes, los raros, los extraños, los anormales, por razones de
raza, clase, nacionalismos y, por supuesto, género. De tal forma
es posible encontrar discrepancias significativas en la manera
en que esta discriminación basada en el volumen del cuerpo es
ejercida ya se trate de hombres o de mujeres. Mientras que para
los hombres la violencia adquiere formas de condescendencia,
infantilización y bonhomía (gordito, buena persona, pachoncito,
etc.), para las mujeres el tono es otro muy distinto (Frenk,
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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

1953) caracterizado de inicio por el uso del vocablo “gorda” (sin
diminutivo) como insulto, constituyendo un motivo suficiente
para exigirle a la mujer a la que se espeta que desaparezca de
la vista del sujeto calificador. En su acepción femenina ser
gorda se vincula expresamente a la fealdad como característica
inseparable.2
Las razones de esa diferencia en las formas que la violencia
adquiere conforme al género de la persona sobre la cual se ejerce
radican, sin duda, en otra de las características definidoras de
la ideología hegemónica: su rasgo patriarcal. De hecho, en un
análisis muy fino de este tipo discriminación, Magdalena Piñeyro
(s/f) encuentra que la crítica a la gordura de los hombres suele
matizarse al momento en que se le suman algunos de los atributos
positivos masculinos planteados por dichos valores, ya que un
hombre gordo puede ser visto como un sujeto capaz de cumplir
con ciertos rasgos distintivos que se esperan de él como hombre,
por ejemplo, la fortaleza y, por ende, ser proveedor de seguridad
y protección. Obvio es que eso no sucede para las mujeres
gordas con las que la crítica y la descalificación se ensañan al
ubicarlas como personas simplemente grotescas, ofensivas a la
vista, que debido a su masa corporal quizá no requieran incluso
la protección de un masculino pues ellas podrían defenderse
2
Al respecto Frenk (1953) afirma: “Gordo es quizá el único
término valorativamente neutral aplicado al hombre grueso y barrigudo.
Las demás designaciones suponen casi siempre en quien las emplea una
mayor carga afectiva: gordinflón, barrigón, panzón, tripón, tripudo, timbón,
botijón; también: es un (o muy) botijas, un tonel, un barril, un mantecas,
un mantequillas, una llanta, una tonina o un toni. Más ofensivas son las
designaciones de la mujer gorda:jamona, (vieja) sebosa (gorda y sucia).”,
pp.136-137. (Subrayado nuestro).

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por sí solas, lo cual se convierte en una afrenta más a los valores
patriarcales que sostienen que toda mujer requiere de un hombre
que la cuide y la resguarde. Sin haberlo planteado de inicio como
variable analítica, este último factor se evidenció claramente en
la revisión realizada de la música mexicana de la década de los
sesenta del siglo XX, ya que quienes protagonizan las canciones
seleccionadas son todas mujeres.
Nuestro supuesto de que fue en los años sesenta cuando
puede identificarse muy marcadamente el cambio en los cánones
hegemónicos de belleza parece confirmarse cuando encontramos
que las primeras reacciones contra el rechazo a la gordura tienen
como referencia la aparición del “Manifiesto de la Liberación
Gorda”, escrito por Judy Freespirit y Sara Aldebaran en el año
1973. A partir de entonces paulatinamente se fue evidenciando
la necesidad crítica de ubicar a la gordura como acción política
y, por ende, concebirla como una forma más de los mecanismos
de opresión del sistema hegemónico. Poco años después surgió
el concepto de “gordofobia” para designar la discriminación a
la: “que nos vemos sometidas las personas gordas por el hecho
de serlo. Hablamos de humillación, invisibilización, maltrato,
inferiorización, ridiculización, patologización, marginación,
exclusión y hasta de ejercicio de violencia física ejercidas contra
un grupo de personas por tener una determinada característica
física: la gordura.” (Piñeyro, s/f) La gordofobia consiste, entonces,
en la discriminación, objetivización y minusvaloración de gente
gorda, es decir, de las personas cuyos cuerpos son no normativos.
Hoy en día la gordofobia es un grave problema social. La
Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México (EDIS)
levantada en 2017 arrojó que el sobrepeso es el principal motivo para
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sufrir discriminación (10.7%), incluso por encima de otros factores
[forma de vestir (9.7%), color de piel (5.6%), edad (5.2%) e imagen
(5.2%)] que a primera vista parecerían ser los más socorridos en el
ejercicio de estas deleznables prácticas. (Consejo para Prevenir y
Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México, 2020.)
A los gordos se les humilla, silencia, insulta, ridiculiza,
maltrata, discrimina, excluye y niega el ejercicio pleno de
sus derechos humanos. Y, como veremos en el análisis de las
canciones elegidas todas ellas éxitos de la década de los sesenta,
se les puede violentar y condenar libremente al exilio, además
de vincularlos y descalificarlos por el ejercicio de otro tipo de
acciones y características disruptivas de las normas ideológicas
hegemónicas. Asimismo, en las obras musicales analizadas se
cumple a cabalidad con el hecho de que fundamentalmente los
sujetos discriminados sean personajes femeninos.
Constituye una tarea política que trasciende lo meramente
académico no solo hacer visible estas batallas culturales por
la imposición y hegemonización de nuevas normas estéticas
corporales que se pretenden universales y no son más que
expresión de una ideología histórica específica, sino también
historizar su surgimiento y ubicar los mecanismos culturales a
través de los cuales se consolidaron es nodal.
Música de los sesenta en México. Apalancando la gordofobia
El corte es preciso: revisaremos la manera en que en la década de
los sesenta del siglo XX la música fue uno de los espacios en los
que se expresó un cambio radical en los estereotipos de belleza
occidentales sobre los cuerpos de hombres y mujeres. Fue en esos
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años en los que se desarrolló la construcción de un nuevo modelo de
cuerpo caracterizado por la delgadez, frente al que cualquier atisbo
de exceso de peso habría de ser señalado, criticado y violentado.
Un punto para destacar que surgió casi de forma inmediata
al iniciar el estudio fue que este reciente tipo de discriminación
adquiere especificidades particulares en función del género
de la persona sobre la que se ejerce. Ello queda evidenciado
puntualmente al hacer la revisión de algunas de las canciones
más populares de la época, pues en su totalidad fueron mujeres
las protagonistas de las mofas, los insultos y los oprobios ahí
expresados. Aunque con los hombres la violencia también existió,
ella se presentó de una forma distinta y, además, en la década
revisada no encontramos canciones en las que fueran masculinos
los violentados a causa del volumen de sus cuerpos.
El rocanrol -y los diversos ritmos que a partir de él se
decantaron- tuvo como protagonista a ese sector social (los
jóvenes) que en la década de los cincuenta empezó a exigir ser
reconocido en su especificidad cultural y política y que, a su
vez, paulatinamente iba conformando un sector de mercado que
habría de consumir productos diseñados puntualmente para él.
La música fue uno de ellos. (Cohn, 2022.) Si bien desde finales
de la esa década se pueden encontrar en México algunas primeras
expresiones rocanroleras, fue en los años iniciales de la década de
los sesenta cuando las empresas disqueras asumieron que él, junto
con los ritmos colaterales que generaría, constituían un producto
que tendría su mercado natural en los jóvenes clasemedieros
urbanos que paulatinamente se estaban integrando al mercado
laboral. La radio, la televisión y el cine abrieron sus puertas para
reproducir esas nuevas formas de expresión musical a la cual incluso
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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

oportunistamente se sumaron multitud de artistas, tanto nuevos
como añejos en el mundo de la farándula. (Arana, 1985). Por su
parte, la cumbia -ritmo de una de las seis canciones analizadas- es
una música dirigida a un sector mucho más amplio de la población.
Como ya señalamos, la mayoría de los productos musicales
aquí examinados son covers de versiones originalmente grabadas
en inglés. En esas conversiones -no traducciones- al español
surgió otro dato interesante ya que fue solo en estas últimas en
las que los compositores mexicanos perfilaron a la gordura como
tema central para desarrollar la argumentación de la canción.
Empezamos con “Matilda”, un pegajoso calypso interpretado
por Harry Belafonte. Esta canción fue lanzada como single en 1953
y apareció en el álbum “Belafonte” en 1956, alcanzando un gran
éxito en el mercado estadounidense. Fue una de varias canciones
con las que dicho cantante edificó su imagen de ser un intérprete
de ritmos latino y antillanos de acuerdo con la imagen sonora que
el mercado anglosajón asigna para estas regiones.
En la voz de Belafonte, la canción narra las desventuras de
un sujeto a quien una mujer de nombre Matilda le ha robado 500
dólares que tenía guardados en su cama -más específicamente
debajo de la almohada- para comprar una casa y un terrenito,
para después ella huir a Venezuela. En la letra no se da alguna
explicación de quién era la protagonista ni por qué tenía acceso
al dormitorio del personaje. Esa es la anécdota contada, así de
simple y repetida varias ocasiones a lo largo de los 3:35 minutos
de duración de la canción. Si bien la historia presenta elementos
suficientes para avanzar hacia una lectura colonialista y clasista
de su decir, lo cierto es que, para afanes de nuestro análisis, ella no
aporta ningún señalamiento o referencia sobre las características
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físicas de la chica, cuestión que llama poderosamente la atención
al compararla con la versión mexicana interpretada por Los
Jokers grabada en 1961. Veamos.
Matilda.
Los Jokers 1961
Créditos de la traducción al español: Los Jokers
Matilda, Matilda, Matilda,
Es mi novia y no la puedo besar
Matilda, Matilda, Matilda,
Estás muy gorda y no te puedo cargar
¡Canten todos!
Matilda, Matilda, Matilda,
¡Es una pelota!
Estás muy gorda y no te puedo cargar.
Nuevamente.
¡Pero qué fea! ¡Vete pronto negra!
Matilda, Matilda, Matilda,
Estás muy gorda y no te puedo cargar.
Estás muy gorda y no te puedo cargar.
Matilda, Matilda, Matilda,
Estás muy gorda y no te puedo cargar.
Nuevamente todos.
Matilda, Matilda, Matilda,
¡Ya casi rebotas!
Matilda, Matilda, Matilda,
Estás muy gorda y no te puedo cargar.
¡Ya no te tolero!

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�Xavier Rodríguez Ledesma / Música y gordofobia. Las canciones en el México de los sesenta

Lo que escuchamos en la adaptación de Los Jokers es un
burdo ejercicio de violencia de un sujeto en contra su novia. De
inicio, sin dar alguna explicación de las razones, el personaje
comenta que le es imposible besarla. Sin embargo, la escasa
información que posteriormente se proporciona es más que
suficiente para imaginar el motivo único del desdén: la mujer
es gorda, lo cual es razón más que suficiente para insultarla y
convocar los escuchas a sumarse al ejercicio de vilipendiarla
(“¡vamos todos!”).
Las injurias y descalificaciones son muy fuertes: parece
pelota, está muy gorda, es imposible cargarla, es muy fea y está
a punto de rebotar. Todo ello justifica que el hombre corra a la
mujer (“vete pronto, negra”) pues ya no la tolera. Inmersos en tal
atmósfera de agresión es difícil pensar que decirle “negra” fuera
una caricia verbal o el reconocimiento de un atributo positivo,
por lo que podríamos decir que con ello se agrega un elemento
racista al asunto.
Así, desde 1961 se pusieron las bases musicales para
violentar, señalar, criticar, agredir, descalificar e insultar a los
cuerpos que no se ciñeran al estereotipo de la delgadez que
empezaba a construirse. “Matilde” fue el primer personaje
construido para ser vituperado por su gordura. A ella poco
después se sumarían varios más, todas mujeres.
En 1963 “Los locos del ritmo”, quienes ya tenían un
lugar asegurado en la historia de la música mexicana por
haber compuesto a finales de la década de los cincuenta el
primer rocanrol originalmente escrito en español (“Yo no soy
un rebelde”) en el que los jóvenes plantearon su urgencia de
gozar de una mínima libertad para vestir, bailar, peinarse y
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divertirse de manera diferente a la de los adultos, hicieron su
aportación a la edificación de la gordofobia. Apenas dos años
después de haber irrumpido en el escenario musical nacional
con aquel batacazo, “Los locos…” grabaron una canción que
ejemplificaría claramente la forma en que el rocanrol sería un
espacio proclive más a ser utilizado para repetir y consolidar
los valores ideológicos hegemónicos, evidenciando las forma
en que el sistema es capaz de cooptar las nuevas expresiones
artísticas para hacer que también ellas reproduzcan los valores
propios de la ideología imperante. En un LP lanzado ese año
apareció su cover (“La bomba”) a “I´m not angry” (“No estoy
enojado”) escrita y grabada por el grupo estadounidense The
Everly brothers.3
En su versión original la canción narra el sentimiento de
tristeza de un sujeto por haber sido abandonado por su pareja, a
la cual le narra sus cuitas y le advierte que, al estar más enojado
que triste por su partida, le hará un hechizo que la hará volver
a su lado. En cambio, “La bomba” adoptó una vez más el estilo
narrativo de darle voz a un hombre para que insulte a su novia por
estar gorda. Curiosamente la única parte de la anécdota original
respetada en la adaptación es que el personaje también utilizaría
conjuros no para hacer que la mujer regrese a su lado, sino para
que ella baje de peso.
3 En diversos archivos digitales (DISCOG, Apple Music, etc.) aparece
un tal Jimmy Howard como el autor de “I´m not angry”. Sin embargo, resulta
que ese nombre era un pseudónimo de Don and Phil Everly (The Everly
Brothers) quienes, por un tiempo, probablemente debido a cuestiones de
derechos de autor, no pudieron publicar con propios nombres las canciones
que componían. Por su parte, en la versión solo Howard aparece como autor,
por lo que se desconoce quien hizo la adaptación al español.
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La bomba
Los locos del ritmo. 1963
Traducción al español de autor desconocido
La bomba te voy a llamar
porque redonda estás
y porque siempre que vuelvo a mirarte
parece que te inflaron.
La bomba te voy a llamar
Pues sé que un día vas a estallar
La bomba te voy a llamar
de eso no hay duda ya
pues cuando quieres bajar escaleras
lo haces siempre rodando
La bomba te voy a llamar
pues sé que un día vas a estallar
A un brujo contraté que hará un rito vudú
y cuando tú dormida estés
vendrá para jalarte de los pies
hasta que tú adelgaces otra vez

Desde las primeras palabras nos enteramos de que el título
de la canción es una juguetona descripción de la persona a la que se
violentará pues la voz narradora nos avisa que le dirá “bomba” en
virtud de que su cuerpo, debido a la su voluminosa redondez, está
a punto de estallar, peligrosidad que se incrementa día a día. Las
burlas por su exceso de peso continúan al describir que cuando
ella baja las escaleras lo hace rebotando, refiriendo a una de las
metáforas más trilladas con las que se descalifica a los gordos:
parecen pelotas. Finalmente, le advierte que ya ha contratado a
un hechicero para que le dé un susto tan grande que seguramente
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la obligará a adelgazar. Simple, pueril y facilón argumento el de
“La bomba” echa mano de algunas burdas y gastadas imágenes
para insultar a quien esté pasado de peso de los límites impuestos
por una naturalidad construida socialmente.
Si bien la canción lejos estuvo de convertirse en éxito, es una
buena muestra no solo del tema principal que estamos revisando.
Al escucharla podemos empezar a hacernos algunas preguntas
que rebasan el tema grave y concreto de la gordofobia, abriendo el
análisis a otros actos de poder en algunas relaciones absolutamente
inequitativas: ¿quién y por qué se siente con la autoridad para
ejercer la crítica contra la complexión de alguien más? ¿por qué
este tipo de abuso y violencia eran bien recibidas y no generaban
ningún rechazo por el público que las oía? ¿por qué, sin consultar a
la persona afectada, el tipo se arroga el derecho de actuar sobre su
cuerpo contratando a alguien para que lo modifique?
Ironías de las batallas culturales: la nueva música con
la que los jóvenes hacía poco negaban ser rebeldes sin causa,
pero legítimamente reclamaban sus derechos de tener mínimas
libertades sobre sus cuerpos, su forma de vestir y de divertirse, y
con la que, además, acusaban a los viejos de estar todos amargados,4
ahora, con el transcurso de unos cuantos meses, se mostraba como
un medio más factible de ser usado para abusar y violentar a otras
personas justamente por las características de su físico.
La fórmula musical y mercadotécnica había sido
descubierta y la veta apenas empezaba a explotarse. Un par de
años después comenzó a escucharse una canción que devendría
4
Ritmo.

Referencia a “Aviéntense todos”, otro de los éxitos de los Locos del

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en uno de los éxitos más importantes de la época: “Bule bule”, un
clásico que, como tal, hasta la fecha es ampliamente conocido y
reproducido e, incluso, podría decirse que suele aparecer en las
listas de canciones para ser bailada en toda fiesta de quince años
o boda en nuestro país.
Ella es una adaptación al español de “Wooly Bully”, un
éxito de 1964 escrito por Domingo “Sam” Samudio quien la dio a
conocer con su grupo “Sam the Sham and the Pharaohs” de la cual
se han hecho múltiples versiones grabadas por diversos artistas
y bandas. La canción es un pegajoso tema para ser bailado dentro
del boom de nuevos ritmos surgidos a posteriori del rocanrol.
El jerk fue uno de ellos y “Wooly Bully” podría ser una de sus
representaciones emblemáticas.
La letra original de la canción es de difícil comprensión
ya que su relato adolece de una lógica narrativa coherente pues
refiere una anodina conversación entre dos chicas acerca de que
una de ellas vio una criatura peluda y con grandes cuernos (un
“abusador peludo” es la traducción nominal de “Wooly bully”)
lo cual, por alguna inexplicable razón, les lleva a la conclusión
de que se requiere bailar y ensayar mucho los pasos del nuevo
ritmo, por lo que es necesario que encuentren a alguien con
quien hacerlo. Ambos contenidos narrativos (el avistamiento
del sujeto cornudo y peludo y la necesidad de bailar) no tienen
algún punto argumentativo que los vincule. Sin embargo, ello
no importaba en demasía pues lo rítmico de la canción era lo
fundamental.
En México “Wooly Bully” fue interpretada en español por
los Rockin Devils, uno de los grupos de rocanrol más sonados
de la década de los sesenta cuyo repertorio estaba constituido
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mayoritariamente por los covers que hacían de los éxitos en
inglés que llegaban al mercado nacional desde los Estados Unidos
e Inglaterra. En sus álbumes podemos encontrar canciones de los
Beatles, Van Morrison, Rolling Stones, Kinks, Miriam Makeeba
y Johnny Rivers, entre otros. “Bule Bule” fue por mucho su mayor
éxito.
Bule Bule
Los Rockin devils 1965.
Créditos de la versión en español: Samudio y J. González

Uno, dos, one, two, tres, cuatro, Bule, bule ....
¡Hey gorda, gorda, gorda, gorda! ¡Vamos, vamos!
Les platicaré, de una chica gorda
que está muy curiosa, y todos le gritan ¡bule, bule! ¡bule, bule!
No hay vestido que le pueda quedar,
y cuando camina parece rodar.
¡Hey gorda! ¡Vamos, vamos!
Cuando va a la playa, se mete a bañar
Y toda la gente, le empieza a gritar: ¡Bule, bule!, ¡Bule, bule!

El grito “¡Hey, gorda!” al principio de la canción marca
el tono del discurso que escucharemos en los poco menos de
tres minutos siguientes sobre las desventuras de una mujer con
exceso de peso que, por principio de cuentas, no encuentra ropa
de su talla y de la cual nunca sabremos su nombre verdadero. A
partir de ahí atestiguamos la forma en que, por el simple hecho
de estar gorda, cualquier actividad de la protagonista, por nimia
que sea, es motivo para degradarla e insultarla. Tomando como
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pretexto los rasgos circulares de su cuerpo se le espetan dos cosas
puntuales: a) tiene un aspecto “muy curioso” y, b) al caminar
parece que rueda. Ambas características constituyen un motivo
más que suficiente para que en la playa la gente le grite chanzas
cuando la protagonista decide meterse al mar. Es todo.
La anécdota narrada no constituye, ni mucho menos, una
denuncia de la agresión social ejercida contra un ser humano,
al contrario. Es una invitación a quien escuche la canción para
sumarse al acto de violentar a la protagonista y, por extensión,
a toda persona que comparta su peculiaridad. Tan es así que en
los coros se oye claramente en diversas ocasiones el grito “¡gorda,
gorda!” vociferado por Blanquita Estrada quien, junto con su
hermano Francisco, constituía el dúo de cantantes de los Rockin
devils.
Lo “curioso” es usado como adjetivo para calificar lo
anormal, lo extraño, es decir, lo diferente al canon establecido
para definir a lo estándar, lo natural. Si un cuerpo con ciertas
características de peso y volumen es señalado con el epíteto de
“curioso”, es porque no cumple con lo que se espera de él
a partir de una nueva normalidad construida socialmente.
En una sociedad donde la delgadez se consolida como el
atributo estético esperado, normal, bonito, deseable y aceptado
socialmente, la gordura de “Bule Bule” deviene en algo extraño,
raro, diferente, criticable, “curioso” pues.
Definida la normalidad y, por ende, la que es extraño y
diferente, se allana el camino para dar el siguiente paso: ejercer
la violencia contra quien no se adapte a la norma. En “Bule bule”
los insultos y mofas permean la corta duración de la canción, pero
no se quedaron ahí ya que, traspasando los límites impuestos por
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los surcos en el vinil de los discos, se impusieron en el accionar
cotidiano de personas que empezaron a asignarle el epíteto
“Bule bule” a cualquier mujer que a sus ojos cumpliera con la
característica fundamental del personaje: ser gorda.
La gente hace suya la música resignificándola conforme a
sus gustos, costumbres y valores. La de los Rockin devils no fue la
excepción. Los que tenemos edad suficiente podemos recordar que
no era extraño que quien la cantaba sustituía una parte del coro
para integrar la frase: “Bule bule, panza de hule” demostrando así
que, al calor de la agresión legitimada por la canción, cualquiera
podía sumarse al escarnio agregando epítetos, mofas e insultos
a quien se le ha señalado como merecedora de los mismos por
tener un cuerpo diferente a lo estipulado socialmente. También
nos acordamos de que el nombre de la canción fue un concepto
que se utilizaba para atacar verbalmente a las mujeres excedidas
de peso ya que, durante el período en el que la canción estuvo de
moda por primera vez, el calificativo “gorda” fue sustituido por
“Bule bule”.
Con “Bule bule” se repitió una de las costumbres
comerciales de la época consistente en que, aprovechando la
enorme popularidad de una canción, se hacían secuelas a fin
de sacarle el mayor jugo posible a la exitosa fórmula musical.
(Rodríguez, 2019) Así, apenas un año después “Sam the Sham
and the Pharaohs” grabaron “Ju Ju Hand”, una nueva canción
que, con prácticamente la misma base musical de “Wooly bully”,
demostraba que se podían cantar cosas aún más delirantes. En
esa segunda entrega el protagonista le dice a su interlocutora que
no se le ocurra romperle el corazón pues tiene en su poder todo lo
necesario para hacerle un hechizo en caso de que decida mandarlo
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a “freír espárragos”. Ese mensaje tan simple es sazonado con la
mención detallada de los ingredientes necesarios para llevar a
cabo el embrujo y un pegajoso estribillo consistente en lo que
parecieran ser los conjuros necesarios para que funcionara.
Yuyu-Mata-Juyu-Mata-Yuyu-Jen.
Los Rockin devils. 1965
Créditos de la versión en español de: D. Samudio y E. Palma
One, two, tres cuatro.
I matay, matay, yeh, ¡hey gordita!
Bule Bule es la chica de que hablamos ya,
comía tanto y como bola está.
En México se cansó que le dijeran así
a China se embarcó, pero le dicen peor.
Le dicen Yuyu Mata, Yuyu Mata, Yuyu, eh
Yuyu Mata, Yuyu Mata, Yuyu, eh.
La pobre gorda no supo que hacer
y para enflacar ahora baila jerk.
En verdad que enflacó, como 40 libras rebajó,
pero el nombre se le quedó
Le dicen Yuyu Mata, Yuyu Mata, Yuyu, eh
le gritan Yuyu Mata, Yuyu Mata, Yuyu, eh
Cuarenta libras tuvo que perder
y no sirvió de nada porque en vano fue.
(¡Dále gorda! …. gorda!
¡Ay, gordita!

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La nueva canción tenía en inglés una letra delirante, pero
no agraviante. Sin embargo, al pensarla como una secuela de “Bule
bule”, Los Rockin devils retomaron el tono descalificador de
aquella, aunque ahora ampliando a niveles planetarios el asedio
contra la personaje. En 1965 salió a la venta el sencillo que llevaba
como canción principal (la primera del lado A) “Yuyu-MataJuyu-Mata-Yuyu-Jen”, versión en español de la recientísima de
los Pharaons, en la que se continuaban narrando los infortunios
de “Bule Bule” quien, harta del acoso y la violencia que vivía en
México por ser gorda, había huido hasta la lejana China.
“Yuyu mata yuju” insiste en la receta tanto musical como
de estigmatización del cuerpo de la protagonista iniciada por
Bule Bule. Sin el menor atisbo de pudor artístico y creativo, los
autores usan con ligeros cambios la misma base rítmica de aquel
primer éxito para ahondar en la violencia contra el personaje.
En esta ocasión sí se especifica la razón de la gordura de
la protagonista: ella come mucho. Además, se nos informa que
harta de ser violentada “Bule Bule” huyó a China lo cual no le
sirvió de nada pues debido a su gordura allá también fue agredida
pues los habitantes de aquellos lares le gritaban el título de esta
nueva canción. Desesperada por la situación de “parecer pelota”,
ella se aplicó a hacer ejercicio (bailando jerk) gracias a lo cual
logró adelgazar 20 kilos, logro infructuoso ya que continuó siendo
agredida en virtud de que los gritos de: “Yuyu mata yuju” no
cesaron. Este argumento contiene diversas expresiones de violencia
simbólica sobre quienes lucían cuerpos “excedidos de peso”:
a. la obligatoriedad de conducirse de acuerdo con
determinados valores estéticos histórica y socialmente
específicos
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b. el acoso puede continuar sobre una persona, aunque
ella, por su propio cuidado y salud, haya abandonado
el espacio donde en primera instancia se ejerció la
violencia.
c. la víctima es quien tiene la culpa de haber sido
violentada (por haber dado motivos para hacerlo), luego
entonces, ella y solo ella tendrá la responsabilidad de
hacer todo lo necesario para amoldarse a las directrices
(en este caso estéticas) que no ha respetado. Así, al
individualizar la posible solución del problema se
asigna a la víctima la obligación de dejar de serlo, acción
que en la canción encarna en que ella decide motu propio
ponerse a dieta pues el problema no es social, ni radica
en la instauración de una dictadura cultural signada
por la imposición de determinados cánones estéticos,
sino que se remite simplemente a su abundante ingesta.
Después de haber escuchado hasta la saciedad “Bule
Bule” y “Yuyu Mata” aún desconocemos el nombre real de la
protagonista ya que únicamente se le ha referido con sus apodos
en español y en chino. Ser gorda la convirtió en nadie pues se le
despojó de su nombre para asignarle tan solo dos motes. Ella dejó
de ser una mujer específica para pasar a ser un simple objeto de
agravios. No importa quién es, lo trascendente es la forma de su
cuerpo y lo importante es gritarle e insultarla. Todo gracias a que
ella no se ajusta a las nuevas normas estéticas corporales que la
ideología hegemónica estaba estableciendo.
Con ese binomio sobre la mujer cuyo nombre desconocemos
pero cuyas desventuras a nivel mundial por ser gorda hemos
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atestiguado, el filón temático estaba lejos de agotarse ya que se
continuaría explotando mientras la efervescencia abierta por la
posibilidad de violentar a quien tuviera sobrepeso lo permitiera.
Apenas unos meses después, ya sin el menor atisbo de rubor por
el lenguaje utilizado, nuevamente los Rockin devils grabaron otra
canción que continuaba la fórmula: “Mi gorda es fea”.
La nueva entrega era una adaptación de “Red hot”, un
rocanrol grabado originalmente en 1955 por Billy “The Kid”
Emerson, que había sido adaptado en 1965 al ritmo de jerk por
Sam Samudio (mismo autor de “Wooly Bully” y “Juju Mata”).
En su versión original es una típica canción de amor que el
autor dedica a su novia quien es una porrista que participa en
el grupo de animación “Red hot”. Ella, si bien carece de dinero
tiene muchos otros atributos, por ejemplo, saber bailar varios
ritmos y poseer mucho amor para dar. Además, es tan guapa que
enloquece a quien la vea, a lo cual se suma que es obediente y
tradicional pues no solo cocina pollo todos los domingos sino que
nunca ha besado a algún hombre. Finalmente, se escucha que su
corta estatura no importa demasiado pues ella es divertida y de
conducta impecable.
En el arreglo a jerk hecho por Samudio la información sobre
la mujer adquiere un tono más jocoso pues se le describe como una
pícara que realiza extravagantes actividades. Se dice que es muy alta
(de alrededor de 1.90 mts.), duerme en la cocina con la cabeza en la
puerta, tiene insomnio todas las noches, se la pasa hablando todo
el día, además de ser bastante obcecada y perezosa. Contrastando
con esas características, el autor confiesa que le gusta que sea fiel,
llamativa y convencida de sus opiniones. Vemos pues que la única
referencia al físico del personaje es que ella es un poco más alta de
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lo normal. Sin embargo, en la adaptación al español de los Rockin
devils la cosa sería una vez más totalmente diferente.
Once meses después, en 1966 montados en el éxito de
“Bule Bule” y “Yjujuju mama”, el grupo mexicano echó mano de
la nueva canción de Samudio para volver a lanzar una melodía
estelarizada por una mujer con exceso de peso: “Mi gorda es fea”.
“Mi gorda es fea”
Los Rockin devils 1966
Créditos de la versión en españoL:
Emerson y N. Ocuña
Mi gorda es fea, pero me quiero casar
Mi gorda es fea, pero me quiero casar
Y toda la gente me dice que reloco estás.
Todos me dicen ¿qué es lo que pasó?
y yo les contesto: no sé qué me dio.
Yo no sé lo que será,
será su pelo o su forma de mirar.
¡Gorda! ¡gorda!
Yo no sé lo que será,
serán sus manos o su forma de abrazar.
Si voy a su casa me recibe su mamá
Y sus hermanitos no me dejan platicar.

El título ya no dejaba lugar a dudas sobre de qué versaría
la anécdota narrada. En su tercera entrega con el mismo tema no
era necesario que los Rockin devils utilizaran eufemismos para
referirse a los cuerpos y personas a las que se descalificaría y
agrediría. No había posibilidad de equivocación: ser gordo era un
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atributo absolutamente negativo. En esta ocasión el narrador nos
dice que no hay razones lógicas para estar enamorado de una mujer
gorda, pues se intuye que poseer sobrepeso eliminaría cualquier
posibilidad de parecer atractivo e interesante para alguien. De
tal forma se impone que él busque en otras características (pelo,
manos, formas de mirar y abrazar) de su pareja las causas de su
atractivo. Además, si jugamos con la idea de que el dueño de la
voz que escuchamos es el mismo que en dos canciones no se había
cansado de agredir a una mujer justamente por estar gorda, es
comprensible que en esta tercera melodía sus amigos le pregunten
¿qué es lo que pasó?, para la cual él no tiene respuesta: “no sé qué
me dio”.
Tres éxitos, tres canciones gordofóbicas en unos cuantos
meses. A mediados de la década de los sesenta del siglo XX los
Rockin devils habían encontrado un filón que aprovecharon
al máximo con la complacencia y complicidad de la sociedad
que, lejos de ver algo extraño e inaceptable en el abuso y la
violencia perpetradas contra los personajes ahí retratados, hizo
suya esas razones para agredir a quienes ahora estaban fuera de
los estereotipos que habían empezado a imponerse sobre las
características corporales positivas de la gente. Esto, si bien fue
lamentable, es muy interesante para el tema acerca de la manera
en que la música constituye una más de las trincheras en las que
diariamente se desarrollan las batallas culturales por le hegemonía.
Casi diez años después de aquella versión en español
de “Matilda” y cuatro del trinomio recién revisado, en 1970 se
empezó a escuchar una cumbia que dio una vuelta de tuerca más
en la construcción del discurso discriminador contra aquellos
cuerpos “innaturales”: “La suegra”.
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Escrita por Elbert Moguel Díaz, quien fue el primero en
grabarla junto con su grupo “Los Strwck”, “La suegra” habría de
convertirse en un gran hit en la interpretación de Mike Laure, pero
fue con la versión de “Los Polivoces” -dúo de cómicos que en esa época
vivían sus momentos de mayor fama- con la que alcanzó altísimos
niveles de popularidad. Posteriormente también fue grabada por
múltiples bandas y cantantes como Chico Che, Luis Pérez Meza,
Los Dinners y, más recientemente, la Banda Machos, entre otros.
La canción eligió a una de las figuras parentales más
estereotipadas dentro de la cultural hegemónica para repetir sobre
ella los señalamientos y descalificaciones banales, entre los cuales
destaca nuevamente para efectos de este análisis, el ser gorda.
Por si eso fuera poco, la letra asciende un peldaño en la escala del
vituperio pues ya no se limita a hacer los señalamientos sobre el
volumen corporal de la protagonista, sino que agrega una serie de
características que, tomando como base los valores ideológicos
dominantes en la época, la hacían a todas luces digna de burla.
Así, al ser una vez más el objeto de la discriminación una mujer,
encontramos que las actividades y gustos que se le asignan para
ser exhibidos como características negativas refieren a acciones
que tradicionalmente han sido asignadas a los hombres y, peor
aún, a ciertas preferencias culturales y políticas estigmatizadas
en esos años.
La anécdota es igual de simple que en las cinco canciones
ya revisadas. En esta ocasión el énfasis se pone en la descripción
que el narrador hace a la policía sobre las características de su
madre política que se ha extraviado. Lo primero que él detalla es el
sobrepeso de la mujer para lo cual recurre al trillado y vulgar uso de
metáforas con referencias animalescas. De tal forma nos enteramos
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de que la señora tiene cuerpo de ballena y boca de hipopótamo,
referencias obvias a las majestuosas dimensiones corporales de
ambos especímenes. La enunciación de dichas características se
repite varias veces en los pocos minutos que dura la canción.
La suegra
Autor: Elbert Moguel Díaz
Señores tengo un problema
que no puedo resolver,
mi suegra se me ha perdido
y le llora mi mujer.
Avisé a la policía,
también a los periodistas,
que la busquen mar y tierra
algo le puede pasar.
Y esto me contestaron:
Sí le vamos a ayudar,
pero nos tiene que dar,
qué señas tiene su suegra
para poderla encontrar.
¿Han visto el cuerpo de una ballena? ¡Si!
Pues ni más ni menos,
¿y la boquita de un hipopótamo? ¡Si!
Pues ni más ni menos,
¿Han visto cómo mira una loca? ¿Si!
Pues ni más ni menos.
Sabe mecánica, sabe herrería,
levanta pesas, le gusta el box,
es comunista, es espiritista,
es media bruja, y le gusta el rock.

Rebasando el señalamiento de las características físicas,
la crítica a la suegra amplió el espectro de acciones disruptivas
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sobre los valores ideológicos imperantes. Al error sociocultural
de ser gorda ahora se sumaba que ella hacía algunas actividades
alejadas de las que se debiera realizar por su condición de género:
tener conocimientos de mecánica y de herrería, ejercitarse
levantando pesas y haber desarrollado el gusto por el boxeo (no
se aclara si lo practica o únicamente lo ve). Finalmente, también
se nos advierte que la mujer extraviada realiza tres actividades
a todas luces negativas para los valores morales imperantes: a)
practicar el espiritismo y la brujería, b) ser aficionada al rock y,
peor aún, c) ser de filiación política comunista.
Para 1970 la denostación contra los y las gordas había
dado un paso un paso más. Ahora ya no se remitía a tomar como
blanco el volumen de los cuerpos pues esa falta podía contar con
agravantes si al personaje se le cargaban algunos de los muchos
posibles factores sobre los cuales se tenía claramente definidos los
valores a seguir en gustos musicales, roles de género, posiciones
políticas, etc.
¿Y dónde quedaron las “Popotitos”?
Si bien es verdad que durante el período analizado la gordura se
constituyó como una razón discriminatoria contra las personas
que la padecieran, lo cual se vio reflejado en personajes de
canciones populares sumamente exitosas, también es cierto que
es posible encontrar melodías en las que la característica corporal
contraria -la extrema delgadez de los protagonistas- era el centro
del argumento. Fue el caso de “Popotitos” y “La larguirucha Sally”,
ambas interpretadas por los Teen Tops, y “La Flaca” de los Crazy
Boys. Todas covers grabados en el amanecer de la década de los
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sesenta. Sin embargo, el tratamiento dado a estas últimas es muy
distinto que el otorgado a las primeras.
Al revisar esas tres canciones confirmamos nuestra
hipótesis de que fue la gordura la particularidad que se destacaría
de forma negativa en la música de aquellos años ya que, si bien
en estas últimas la delgadez de los personajes constituye el
centro argumentativo, solo en una (“La flaca”) ese factor da pie
a un violento desahogo contra la protagonista, aunque, a pesar
del título de la canción, su flacura juega únicamente un papel
secundario frente a otro tipo de factores.
En la década de los sesenta del siglo pasado surgieron varias
canciones que usaron las características físicas de los personajes
como ejes de sus letras. Al analizarlas se evidencian ciertas
características que ayudan a construir el escenario ideológico
desde el cual se ejercería violencia contra aquellos cuerpos que no
se amoldaran a las nuevas normas estéticas que estaban empezando
a imponerse como baluartes únicos de belleza y la salud.
En las páginas iniciales ya aclaramos que nuestro
estudio no parte de una perspectiva analítica de género. Sin
embargo, además del asunto de la gordofobia, quizá el aspecto
más evidente del análisis fue identificar que en todas las
canciones analizadas son personajes femeninos los violentados,
acción ejecutada siempre a partir de una voz masculina que
asumía como su derecho legítimo la posibilidad de insultarlas
y agredirlas. ¿Qué nos dice esto? La respuesta es evidente, las
narrativas hegemónicas son de carácter patriarcal5 pues son los
5 Retomo la definición de patriarcado construida por Marcela Lagarde
(2014) “… es uno de los espacios históricos del poder masculino que encuentra
su asiento en las más diversas formaciones sociales y se conforma por varios
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hombres quienes se arrogan el derecho y la capacidad de opinar
y criticar los cuerpos de las mujeres, cuestión reforzada por las
industrias culturales, entre las que se cuenta la musical. Dicha
narrativa, al hegemonizarse, invisibiliza su componente político,
esto es, el ejercicio de dominio inherente y, al hacerlo, naturaliza
tales valores haciendo que sean asumidos por la generalidad de
la población sin importar su género. Ello explica que, a pesar
del contenido patriarcal de las canciones aquí analizadas, ellas
sean escuchadas, bailadas y cantadas tanto por mujeres como
hombres sin importar su carga política e ideológica.
Con ello se confirma los señalado por Edward Said en el
sentido de que:
… la música puede ser más, y no menos, interesante si entendemos la música como una actividad que tiene lugar, por así
decirlo, en un entorno cultural y social. (…) Basta pensar en la
estrecha relación entre música y privilegio social; o entre música y nación; o entre música y veneración religiosa, y la idea
quedará lo bastante clara. (Said, 2010, p.24.)

O entre música y patriarcado, podríamos agregar después
de escuchar las canciones que han aparecido en estas páginas.
Si bien la mayoría de las canciones que usan a la gordura
como motivo de crítica eligen a la mujer, los hombres no son
inmunes a sufrir discriminación gordofóbica, aunque - como ya
los señalamos- las formas en que se les muestra y enjuicia como
ejes de relaciones sociales y contenidos culturales. El patriarcado se caracteriza
por: i) El antagonismo genérico, aunado a la opresión de las mujeres y al
dominio de los hombres y de sus intereses, plasmados en relaciones y formas
sociales, en concepciones del mundo, normas y lenguajes, en instituciones, y
en determinadas opciones de vida para los protagonistas.”

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diferente, extraño y ajeno a la norma estética imperante, son muy
diferentes al caso de las mujeres. No está de más señalar que en el
período analizado no encontramos ejemplos de melodías que lo
ejemplifiquen.
El cambio de paradigma estético sobre los cuerpos
empezó en los años sesenta del siglo pasado y la música fue un
medio usado para consolidar y reforzar la idea de que todos
aquellos cuerpos que salieran de la nueva norma definida por la
delgadez y esbeltez habrían de ser señalados y discriminados.
El mensaje se adaptó a los distintos ritmos: rocanrol, cumbia,
calipso, etc., invisibilizándose y, dialécticamente, la sociedad
lo hizo suyo pues además de estar presente en la música fue
reforzado por los otros mecanismos ideológicos constructores
de hegemonía.

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Laboratorios virtuales para el aprendizaje de
genómica: su impacto cualitativo y su evaluación
formativa
Virtual laboratories for learning genomics: their
qualitative impact and formative evaluation
Yolanda Canónico González1
Lizette Berenice González Martínez2
Irma María Flores Alanís3

Resumen: La genómica es una rama de la biología que analiza el
material genético de un organismo, que contiene toda la información
necesaria para el crecimiento, la función y la reproducción; aunque
su estudio es de relevancia para la formación de estudiantes de
1 Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Autónoma de Nuevo
León. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México. Correo electrónico:
ycanonicog@uanl.edu.mx
2 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo
León. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México. Correo electrónico:
lizette.gonzalezmr@uanl.edu.mx
3 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo
León. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México. Correo electrónico:
irma.floresal@uanl.edu.mx

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

ciencia, los procesos educativos de enseñanza y aprendizaje pueden
verse obstruidos debido a lo abstracto y complejo de los contenidos
curriculares y a los altos costos de las prácticas de laboratorio.
Debido a que la tecnología puede influir positivamente en la educación,
se implementaron laboratorios virtuales como instrumentos formativos
de evaluación para analizar y valorar de manera efectiva el proceso
académico de los estudiantes.
Para esto se les aplicó una encuesta a los estudiantes para conocer el
impacto cualitativo de su aprendizaje, tomando en cuenta la calidad de
sus contenidos teóricos y el papel del docente durante la implementación
de los laboratorios. Los resultados muestran que el utilizar laboratorios
virtuales ayuda a fortalecer la integración, comprensión y estudio de los
conceptos y temas de genómica.
Palabras clave: Laboratorios virtuales, evaluación formativa, genómica,
Abstract: Genome is a branch of biology that analyzes the genetic
material of an organism, which contains all the information necessary
for growth, function and reproduction; although its study is relevant for
the training of science students, educational processes of teaching and
learning can be obstructed due to the abstract and complex curriculum
content and the high costs of laboratory practices.
Because technology can positively influence education, virtual
laboratories have been implemented as evaluation training tools to
effectively analyze and evaluate the academic process of students.
For this purpose, students were surveyed to know the qualitative impact
of their learning, taking into account the quality of their theoretical
content and the role of the teacher during the implementation of the
laboratories. The results show that the use of virtual laboratories helps
to strengthen the integration, understanding and study of genomics
concepts and themes.
Keywords: Virtual laboratories, formative evaluation, genomics.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.114

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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

Introducción
La vida tal como la conocemos está especificada por la información
genética contenida en el genoma, pues cada organismo en el planeta
posee un único genoma que contiene toda la información genética
necesaria para dar las instrucciones que permitan el desarrollo,
funcionamiento y reproducción de un organismo (Brown, 2023).
La mayoría de los genomas, incluido el del ser humano, así
como el de todas las demás formas de vida celular, están hechos
de ácido desoxirribonucleico (ADN), particularmente el ADN, se
encuentra organizado en dos largas cadenas entrelazadas entre
sí y organizado en estructuras compactas llamadas cromosomas.
Dentro de estas cadenas de información genómica encontramos a
los genes, que por definición son una secuencia de ADN específica
que va a codificar las proteínas necesarias para el mantenimiento,
la estructura y la función de las células o bien proteínas que
intervienen en algún metabolismo específico como, por ejemplo,
en la producción de hormonas.
A partir de la secuenciación de genoma humano en 2002
(García-Sancho et al., 2022) estudiar el genoma y sus funciones
se ha vuelto cada vez más popular, pues su enseñanza no se limita
a estudiar genómica bajo un paradigma estructural de secuencias
génicas presentes en el ADN; es indagar sobre la evolución de los
organismos mediante la caracterización de los genes, pues uno
de los principales objetivos es conocer acerca de los perfiles de
expresión génica y proteica, es decir bajo que circunstancias un
gen es expresado o delatado.
El término Genómica per ser es un término de moda
empleado para designar una serie de enfoques que utilizan este
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conocimiento obtenido del genoma, pues éste estudio ha tenido
un impacto significativo en otras ramas del saber cómo lo es
la medicina, agricultura, ganadería, entre otras, esto en parte
debido al análisis masivo de datos obtenidos de la secuenciación
de genomas de los diferentes organismos.
Por otra parte, las aplicaciones de la genómica se centran en
técnicas de diagnóstico molecular para identificar enfermedades
de origen genético como la anemia falciforme o el cáncer (Giacco,
2012).
A pesar de lo relevante que es el estudio de esta rama de
la biología, los procesos educativos de enseñanza y aprendizaje
pueden llegar a ser retadores, principalmente por lo abstracto
y complejo que son sus contenidos curriculares, sumado a lo
costoso que pueden llegar a ser las prácticas de laboratorio.
La pandemia del COVID-19, causada por el virus
SARS-Cov2, creó incertidumbre no solamente en materia
de salud, sino también en la educación, debido al cierre de
las instituciones educativas con la finalidad de prevenir la
trasmisión de la enfermedad (Radhamani et al., 2021). Ante
esto, la educación tuvo que ser remota o a distancia, por lo que
muchas escuelas optaron por el uso de plataformas en línea para
impartir sus clases y compartir recursos con los estudiantes.
Sin embargo, la educación a distancia no solamente evidenció
la brecha tecnológica en la sociedad, pues no toda la población
tuvo acceso a dispositivos móviles y/o a Internet (Fernández
y Fernández, 2022), sino que también evidenció la falta de
preparación o capacitación ante el uso de las tecnologías de la
información (TIC) por parte de los docentes (Viñals Blanco y
Cuenca Amigo, 2016).
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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

La transición repentina del aprendizaje en aula al
aprendizaje en línea obligó a los maestros a digitalizar todos
sus contenidos, adaptar e inclusive innovar sus estrategias de
enseñanza, ya que durante la pandemia el rendimiento académico
de los estudiantes llegó a ser inestable por la falta de motivación
y compromiso hacia la incertidumbre con la que vivían a
consecuencia de la pandemia.
Bajo este escenario, el aprendizaje de la genómica, al igual
que el de otras disciplinas científicas, se volvió complicado debido
a la falta de laboratorios prácticos, pues parte fundamental del
proceso de aprendizaje para los estudiantes de ciencias formales
y/o naturales es la experimentación. Esto es debido principalmente
a que mediante la exploración del método científico el educando
adquiere no solo habilidades motrices y analíticas, sino además un
pensamiento crítico en base a la reflexión del aprendizaje conceptual
que es materializado a través del aprendizaje experimental.
Ante la imposibilidad de un laboratorio práctico de
genómica, aunado a lo abrumador que son sus contenidos y a la
falta de motivación por parte de los estudiantes, surge la propuesta
de emplear laboratorios virtuales como estrategia de evaluación
formativa para el aprendizaje de la genómica. Por lo tanto, el
objetivo del presente trabajo fue conocer el impacto cualitativo
en el aprendizaje de los estudiantes tras la implementación de
laboratorios virtuales como instrumentos de evaluación formativa.
Laboratorios virtuales como estrategia formativa
Un laboratorio virtual (LV) se define como un espacio de trabajo
digital para la colaboración y la experimentación que puede ser
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empleado de manera remota o no, y que simula un laboratorio
físico, lo que permite a los estudiantes realizar experimentos y
aprender de una manera segura e interactiva (Castiglione et al.,
2012).
El término de LV puede ser empleado de diferentes
maneras y la mayoría de las veces de forma imprecisa, por un
lado, tenemos las simulaciones virtuales que contienen ciertos
elementos experimentales, pero son utilizadas principalmente
como visualizaciones, con poca o nula interactividad entre el
usuario y el entorno virtual, mientras que un LV busca representar
los experimentos con la mayor fidelidad posible, mediante la
adquisición de habilidades prácticas y de indagación (Borgman
et al., 2008; Nedic, Machotka, y Nafalski, 2003).
Los LV pueden aplicarse en diversas ramas de las
ciencias, entre los que se destacan los laboratorios de ciencias
biológicas, químicas, físicas, ingeniería y control de procesos.
De acuerdo con Morales Castro et al., (2015), los laboratorios
virtuales son una herramienta complementaria que brinda apoyo
al docente, permitiendo innovar en la enseñanza tradicional, pero
es fundamental tener en cuenta que no pueden reemplazar por
completo los laboratorios físicos. Entre sus ventajas, destaca la
posibilidad de que los estudiantes repitan las prácticas cuando lo
deseen en un plazo razonable, sin interferir con la programación de
otros laboratorios. Esto contribuye a la formación de profesionales
de alta calidad con habilidades adecuadas a su perfil; además, el
uso de herramientas tecnológicas reduce la necesidad de contar
con un equipamiento físico extenso, dando la posibilidad de
trabajar en un ambiente de enseñanza e investigación protegido
y seguro.
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La idea general de incorporar LV en el proceso educativo
de las ciencias naturales es fomentar en los estudiantes la
adquisición de un pensamiento crítico necesario para realizar
las prácticas en el laboratorio real, ya que tiene la oportunidad
de repetir las prácticas virtuales tantas veces como el estudiante
lo considere necesario. Sin embargo, no todos los LV pueden
brindar esta habilidad, pues desafortunadamente los LV
disponibles para las ciencias biológicas son limitados, siendo
aún más escasos para asignaturas tan específicas como genómica
(Reyes et al., 2016).
Al elaborar las ideas constructivistas, Elliott et al., (2000)
afirmaron que el constructivismo es un enfoque de aprendizaje
que sostiene que los individuos construyen activamente su
propio conocimiento y que la realidad está determinada por
las experiencias del estudiante. Svein Sjoberg define las ideas
básicas del enfoque de aprendizaje constructivista, donde el
conocimiento no se recibe pasivamente desde el exterior, sino
que es construido activamente por el aprendiz (Sjoberg, 2007).
Por lo tanto, las simulaciones virtuales pueden proporcionar
un entorno de aprendizaje más complejo y realista que otras
estrategias educativas. También pueden simplificar conceptos
científicos complejos y hacerlos más comprensibles. Perkins
et al., (2005) y Sjoberg (2007) afirmaron que las simulaciones
científicas también respaldan enfoques constructivistas.
Finkelstein et al., (2006) indicaron que, el 90% de los
estudiantes estarán activamente involucrados en actividades de
aprendizaje para observar, realizar experimentos y concluir los
datos obtenidos; esto en simulaciones científicas como las PhET
Simulation.
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Una de las ventajas que se destaca tras el uso de entornos
digitales, es el diseño de un ambiente controlado que ofrece
un acompañamiento fundamental en el proceso cognitivo del
estudiante, pues mediante la simulación de experimentos y
prácticas de laboratorio es factible proporcionar una evaluación
formativa en tiempo real.
Evaluación formativa
El enfoque formativo del aprendizaje se orienta a recopilar
información que valora el avance de los aprendizajes de los
estudiantes, considerando a la retroalimentación como una
herramienta valiosa que permite la transformación de los saberes.
El término formativo fue introducido por Scriven (1967)
para referirse a los procedimientos utilizados por los profesores
con la finalidad de adaptar su proceso didáctico a los progresos y
necesidades de aprendizaje. Ya que en la evaluación formativa se
valoran los procesos y los logros que los estudiantes adquieren en
el proceso de construcción de su aprendizaje, así mismo el alumno
tiene la oportunidad de saber qué criterios se están evaluando en
su aprendizaje con el objetivo de fortalecerlo.
El decir que este tipo de evaluación utiliza la valoración
del proceso, significa que constantemente se revalora el mismo,
pues su función (entre otras) es la sistematización del proceso
educativo para adecuar o ajustar las prácticas pedagógicas como
lo son estrategias, técnicas, actividades, etc., con la finalidad de
lograr el aprendizaje esperado. Supone, consecuentemente, la
obtención rigurosa de datos a lo largo del proceso, de modo que en
todo momento se establezca la información de la situación actual
del proceso, que permita tomar decisiones de manera inmediata.
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La evaluación educativa es considerada un proceso
sistemático de recolección y análisis constante de revaloración,
pues su función (entre otras) es adecuar o ajustar las prácticas
pedagógicas como lo son estrategias, técnicas y actividades,
etc., con la finalidad de lograr el aprendizaje esperado. Supone,
consecuentemente, formular juicios de valor sobre objetos
educativos que orienten las decisiones y apoyen su mejoría;
determinando, por lo tanto, criterios que permitan orientar
las acciones para contribuir a elevar la calidad de la educación
(Espinoza Freire, 2022).
Bonvecchio y Maggioni (2006) establecen que la
evaluación formativa consiste en ir recabando información
sobre el proceso de enseñanza y que sus principales técnicas e
instrumentos son la observación y el análisis de las actividades de
formación (formativas) que realizan los estudiantes en el aula de
clases como trabajos prácticos de rutina.
Por lo anterior, la evaluación de actividades formativas
contrasta parte de la realidad del proceso educativo y mediantes
la revaloración de estos instrumentos se están obteniendo los
objetivos del aprendizaje.
En la actualidad, la evaluación formativa se considera
como una necesidad primordial para el desarrollo del logro de
las competencias en los estudiantes (Fraile et al., 2019); por lo
que es primordial repensar la forma en que se evalúa en entornos
virtuales ya que no solo se toman en consideración los resultados
numéricos (Andrade y Brookhart, 2019) sino cómo el estudiante
avanza a lo largo de su aprendizaje. En consecuencia, los docentes
asumen un compromiso para crecer en su praxis educativa
(García R. et. al., 2016).
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En este contexto de entornos virtuales, resulta clave
la evaluación formativa, pues gracias a ella se realiza una
evaluación pertinente con la intención de aportar una mejora en
el aprendizaje, y, a la vez brinda una información relevante que
retroalimenta al docente y al estudiante con la finalidad que se
adapte a los requerimientos del aprendizaje.
La evaluación formativa en entornos virtuales de aprendizaje
La incorporación de la tecnología a los procesos educativos, así
como los nuevos escenarios donde se incorpora la educación en
un entorno virtual, requiere de nuevos procesos de evaluación
que permitan de manera cualitativa y cuantitativa calificar las
habilidades y conocimientos que los estudiantes obtienen de
manera pertinente en su proceso de aprendizaje (Coll Salvador et
al., 2023; Villalaz &amp; Medina, 2020).
El uso de la tecnología dentro del contexto educativo y la
instrucción virtual fueron descritos mucho antes de la pandemia,
pero fueron popularizados a raíz de esta (Dhawan, 2020). Antes
del brote de COVID-19, la integración de un ambiente virtual
en el aula fue esencial para la evolución educativa; un punto a
considerar es cómo se da la interacción de maestros y alumnos
en un panorama mediado por tecnología (Joshi et al; 2020). Sin
embargo, siguen existiendo desafíos en los entornos virtuales,
como lo es el brindar experiencias de aprendizaje significativo
y lograr la integración de los conocimientos adquiridos para la
resolución de problemas en el mundo real (Singh, 2016).
Según Dorrego (2016), los entornos virtuales requieren
del uso de instrumentos de evaluación adecuados para recopilar
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información sobre el aprendizaje de los estudiantes, no solo para
proporcionarles un acompañamiento formativo continuo ligado a
un proceso de retroalimentación, sino además para que el docente
pueda reflexionar sobre sus métodos de enseñanza.
Ante los innovadores escenarios virtuales en la educación,
se ha vuelto cada vez más fundamental la alfabetización digital
en los docentes, pues emplear de manera eficaz los recursos
tecnológicos y digitales, incluidas las clases virtuales gratuitas,
mejorará el proceso de enseñanza y aprendizaje, logrando así un
aprendizaje significativo (Gutiérrez Porlon, 2014)
Por otra parte, algunas de las problemáticas educativas
que se desencadenaron durante la pandemia, fueron la falta de
interacción física con los docentes que ocasionó el abandono del
sistema educativo y/o la desconexión temporal en la clase virtual.
En este contexto, la evaluación se convirtió en un elemento
crucial, pues solo de esta manera se pudo reflexionar sobre el
proceso de aprendizaje estudiantil (Deroncele et al., 2020).
Sin embargo, durante este periodo, donde fue de carácter
obligatorio la educación no presencial y virtual, el proceso de
evaluación se volvió desafiante, pues implicó un gran compromiso
por parte del maestro, ya que se vio en la necesidad de desarrollar
estrategias didácticas que le brindaran información real sobre el
aprendizaje de los estudiantes y lo suficientemente motivadoras
para su realización (Moreno, 2016; Medina &amp; Deroncele, 2019b).
Por lo tanto, la evaluación formativa durante la educación
virtual es esencial para maestros y educandos; en los últimos,
la evaluación se vuelve un guía motivacional que mediante la
comprensión de su proceso cognitivo traza el cumplimiento de
sus objetivos de aprendizaje.
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Metodología
Este trabajo se enmarca en la investigación cualitativa con alcance
descriptivo ya que se recolectaron e interpretaron los datos
obtenidos a través de encuestas realizadas a los estudiantes.
Para Denzin y Lincon (2011) la metodología cualitativa
es una actividad situada, que ubica al observador en el mundo
y consiste en una serie de prácticas materiales e interpretativas
que hacen visible el mundo y lo transforman. Así mismo, se
busca describir el fenómeno estudiado y sus componentes para
comprender las experiencias de los estudiantes con relación a la
experiencia generada, y para describir cómo fue la experiencia
del uso de los laboratorios virtuales y su evaluación.
Población y muestra
Esta investigación se centró en los estudiantes que llevaron
la materia de Genómica funcional, unidad de aprendizaje que
se imparte en la Licenciatura de Biotecnología Genómica de la
Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de
Nuevo León durante el semestre agosto-diciembre 2021 donde se
trabajó con una población estudiantil de 99 estudiantes de entre
19 y 23 años de edad distribuidos en 3 grupos no homogéneos. Es
importante señalar que en este semestre (agosto-diciembre 2021)
las clases eran sesiones virtuales, impartidas en la modalidad en
línea a consecuencia de la pandemia de COVID-19; así mismo
este estudio se extendió hasta el semestre enero-junio 2022, en el
cual los estudiantes regresaron a las aulas físicas por disposición
del gobierno y de la secretaria de salud en Nuevo León, México.
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Durante este período de 6 meses se trabajó con una población
estudiantil de 102 estudiantes distribuidos de igual manera en 3
grupos no homogéneos.
Dimensión de la
categoría

Preguntas

P1. Utilizar los laboratorios virtuales me
ayuda a integrar mejor los conceptos.
P2. Utilizar Laboratorios virtuales mejora
la comprensión de los temas vistos en clase.
Calidad del
P3. Utilizar Laboratorios virtuales facilita el
contenido teórico
estudio de los temas vistos en clase.
P4. Utilizar laboratorios virtuales me motiva a tener una mayor participación en mis
estudios.
Rol del docente
durante la
evaluación
formativa

P5 Mi profesor estuvo comprometido con la
implementación de los laboratorios virtuales.
P6. Mi profesor dio retroalimentación tras
la aplicación de los laboratorios virtuales.

Se trabajó con ambos semestres para poder comparar
su implementación en ambos escenarios y conocer su impacto
cualitativo en el aprendizaje de los estudiantes tras el uso de los
entornos virtuales como instrumentos de evaluación formativa;
para lograr esto se recolectaron tres encuestas realizadas en tres
diferentes etapas: etapa 1 (E1), etapa 2 (E2) y etapa 3 (E3) de
ambos semestres. La encuesta incluyó las siguientes preguntas
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(Tabla 1), donde los participantes respondieron entre las
opciones: Totalmente de acuerdo, de acuerdo, neutral, desacuerdo
y totalmente en desacuerdo, siguiendo así la escala de Likert.
Tabla 1. Análisis de la encuesta realizada a estudiantes.
Las preguntas abordadas a los participantes se dividieron en dos
categorías: la primera describe la calidad de los contenidos y su
relación a la comprensión conceptual, mientras que la segunda
parte muestra el papel del docente durante la implementación de
los laboratorios.
Resultados y discusión
La tecnología puede tener un impacto favorable en la
retroalimentación y evaluación, por lo que el empleo de los LV
buscó ofrecer a los docentes de genómica herramientas y recursos
para analizar y evaluar de manera eficiente el proceso académico
de los estudiantes, por su parte los estudiantes al trabajar con los
LV y recibir esta retroalimentación pudieron ser conscientes de su
propio aprendizaje, como se muestran en las siguientes gráficas.

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Figura 1. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de la
pregunta: Utilizar los laboratorios virtuales me ayuda a integrar mejor los
conceptos y la comparación entre los semestres.

El análisis de algunos temas y conceptos propios de la
genómica tales como la expresión y/o silenciamiento génico así
como síntesis de proteínas pueden ser considerados abstractos
para los estudiantes, razón por la que se implementaron
laboratorios virtuales que ayudaran a integrar los conceptos
para así facilitar la comprensión de los mismos, en la figura
1 se muestran las gráficas obtenidas de los semestres agostodiciembre 2021 y enero-julio 2022 en donde la mayoría de
los estudiantes de ambos semestres señalaron que el utilizar
los laboratorios virtuales les ayudaron a integrar mejor los
conceptos de la clase. Udin et al., (2020) menciona que el uso
de los laboratorios virtuales en el aprendizaje de la biología,
especialmente en la educación superior, necesita ser revisado
debido a las características de sus contenidos, así como función
y eficiencia para evaluar.
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El aprendizaje conceptual implica la comprensión
profunda de conceptos y principios fundamentales necesarios
para cualquier materia y/o disciplina determinada. Al incorporar
un análisis más profundo durante las actividades formativas, se
promueve un entendimiento sólido de los temas, contribuyendo
por lo tanto a la construcción de un conocimiento significativo
que pueda ser aplicado en diferentes contextos de la disciplina.
Por su parte, Aydın et al., (2016) mencionan que la
importancia del conocimiento en la era tecnológica en la que
vivimos está aumentando y, en consecuencia, la comprensión
del concepto de “conocimiento” y “ciencia” está cambiando, pues
el aprendizaje debe ir hacia la construcción de la información
antigua y nueva en la mente de los estudiantes, dando sentido a
los conceptos y operaciones pertinentes, para lograr la creación
de conexiones.
Achuthan et al., (2017) reflexionó acerca de la educación
que ocurre dentro del laboratorio tradicional de ciencias,
percibiendo que a menudo ocurren limitaciones por los recursos
que pueden comprometer los objetivos de aprendizaje, por lo que
en ocasiones la evaluación del aprendizaje conceptual puede verse
afectada, ante esta situación se analizó el empleo de laboratorios
virtuales antes de la realización de laboratorios convencionales,
lo que mejora significativamente el aprendizaje conceptual a
diferencia de aquellos laboratorios que no tenían un entorno.
En nuestro caso, debido a la naturaleza de la asignatura
de genómica no se lleva un laboratorio tradicional por los altos
costos de sus materiales, sin embargo, emplear los LV como una
actividad didáctica como lo fue el caso del semestre enero-julio
2022, nos ayudó a la integración de los conceptos y a darle una
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cara a la teoría mejorando la comprensión de los temas (figura 2),
que fueron facilitados por el uso de LV.

Figura 2. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de la
pregunta: Utilizar laboratorios virtuales mejora la comprensión de los temas
vistos en clase.

La integración de los conceptos y por consiguiente
la comprensión de los temas mejoraron bajo la perspectiva
estudiantil durante el estudio, tal como se observa en las gráficas.
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Ya que los resultados muestran que durante el semestre agostodiciembre del 2021 en el cual se seguía con clases en línea
debido a la pandemia la mayoría de los estudiantes manifestó
estar totalmente de acuerdo que el utilizar los LV mejoraba
la comprensión de los temas vistos en clase mientras que en
el siguiente semestre durante la primera etapa el 40% de los
encuestados estuvo de acuerdo con esta pregunta la cual durante
la segunda etapa de la implementación de los mismos LV,
estuvieron totalmente de acuerdo.
Esto indica que el uso de los LV mejora la comprensión de los
temas, facilitando así la absorción de conceptos de genómica. Para
cumplir con los objetivos de aprendizaje establecidos y fortalecer
los LV como actividad formativa, es relevante revisar los contenidos
del mismo, así como sus plataformas y/o recursos disponibles.
El tipo de contenido que se puede incluir en los LV puede
variar desde videos, simulaciones interactivas hasta experimentos
virtuales, sin embargo, nosotros nos limitamos solamente a
implementar los contenidos disponibles en la red previamente
analizados para que se alinearan a nuestro plan de estudios y por
ende a nuestros objetivos de aprendizaje.
Para valorar esto, nos enfocamos en la integración del
aprendizaje conceptual, incluyéndose preguntas en las encuestas
para conocer si los recursos de aprendizaje virtual resultaban
útiles en la adquisición y comprensión de los conceptos necesarios
para el perfil de egreso de los estudiantes.
Esta pregunta nos proporciona información sobre cómo
la mayoría de los estudiantes está de acuerdo con el impacto de
los LV sobre la comprensión de temas y conceptos propios de la
materia, facilitando sus estudios (figura 3).
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Figura 3. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de la
pregunta: Utilizar laboratorios virtuales facilita el estudio de los temas vistos
en clase.

Diaz Barriga (2002) menciona que la importancia
del conocimiento conceptual es la construcción a partir del
aprendizaje de conceptos, principios y explicaciones, los cuales
deben abstraer su significado esencial y no el literal, identificando
así las características definitorias. Pues el aprendizaje conceptual
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

ocurre tras una asimilación sobre el significado de la información
nueva, comprendiéndose lo que se está aprendiendo, de tal
manera observamos que los estudiantes están materializando
estos conceptos mediante la explicación, experimentación y
asimilación del uso de los LV.

Figura 4. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de
la pregunta: Utilizar laboratorios virtuales me motiva a tener una mayor
participación en mis estudios.
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Una de las estrategias por las que los docentes optaron al
utilizar los LV durante la pandemia, era incorporarlos después
de haber visto el tema y repetirlos como actividades de repaso
previas a las evaluaciones sumativas, esto con el objetivo de
usarlos como método de estudio que ayudara a sus alumnos
a estar preparados frente a los exámenes. Esto, como se puede
observar en las gráficas, facilitó no solo la comprensión, como
vimos anteriormente, sino el estudio de los temas.
Quitian Cruz (2021) plantea que los laboratorios virtuales
sirven de complemento didáctico, que el estudiante puede
utilizar de manera indiscriminada para la construcción de su
conocimiento. El trabajar con LV da la oportunidad a los alumnos
de hacerlo a su propio ritmo y las veces que sea necesario, lo que
puede ayudar a obtener una perspectiva más amplia del concepto
y consolidar su aprendizaje.
Los efectos motivacionales de los laboratorios virtuales
rara vez han sido objeto de investigación. Sin embargo, Bonde et
al. (2014) incluyeron este aspecto en un estudio de laboratorios
virtuales y afirmaron efectos motivacionales positivos.
Para Martínez &amp; Meleán (2012), el concepto adquiere
sentido para el estudiante en la medida que esté interesado
en su aprendizaje, es decir, se sienta y se mantenga motivado.
En varias investigaciones realizadas en este nivel educativo
se señala que los estudiantes no sólo presentan numerosas
carencias motivacionales y estratégicas al llegar a la universidad
(Hernández, 2005; Roces et. al., 1995), sino que continúan
arrastrando estas deficiencias a lo largo de toda la carrera.
El hecho de que los estudiantes se creen eficaces y con
control de su aprendizaje es positivo durante el proceso, ya que
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entonces es más probable que pongan en acción las estrategias
adecuadas para conseguir los resultados deseados (García y
Pintrich, 2023).
La autoeficacia está relacionada con el componente de la
expectativa de la Teoría de la Expectativa-Valor. La autoeficacia
es la percepción de una persona de su propia capacidad para
realizar una tarea (Doménech-Betoret et al., 2017; Bandura 1993).
La autoeficacia también se correlaciona positivamente con la
motivación para participar en actividades de aprendizaje.
Razón por la que al menos durante la pandemia arriba
del 45% en la etapa 1 y arriba del 60% de los estudiantes en la
etapa 2 y 3 dijeron que el utilizar laboratorios virtuales les motiva
a tener una mayor participación en mis estudios, y aunque
podemos inferir que esto se debe a la interactividad de algunas
de las actividades, gran parte de esta motivación es debido al
acompañamiento por parte del docente.
El papel del maestro es crítico y fundamental durante
la realización de actividades formativas, pues el docente actúa
como un facilitador del aprendizaje, guiando a los estudiantes en
la adquisición de conocimientos y habilidades.
Henríquez-Coronel et al., (2022). Menciona que el rol de
los docentes universitarios va más allá de ser un simple transmisor
de contenidos para convertirse en un facilitador o mediador y que
su papel se ve potencializado al trabajar en entornos virtuales de
aprendizaje significativos, ya que estos son capaces de generar
diferentes tipos de conocimiento, habilidades y destrezas
orientadas a optimizar el uso y aplicación del conocimiento y la
información necesaria para una efectiva integración y adaptación a
un mundo global. Sin embargo, para poder implementar entornos
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virtuales, el docente debe de ser capacitado para desarrollar,
implementar y evaluar el diseño instruccional de un curso con
modalidad en línea o combinada (Relpe, 2011).

Figura 5. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de la
pregunta: Mi profesor estuvo comprometido con la implementación de los
laboratorios virtuales.

En la figura 5 se muestra la percepción estudiantil
ante la pregunta “Mi profesor estuvo comprometido con la
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implementación de los laboratorios virtuales” en la cual podemos
observar que durante la pandemia los estudiantes mostraron
sentirse acompañados en el proceso, misma opinión que se
presentó en un semestre posterior, aunque con la diferencia de
una percepción neutral, sobre todo en la etapa 1.
En un estudio acerca de la motivación y el estrés generados
durante la pandemia realizado por Salinas Padilla et al., (2022)
se menciona que la motivación en el proceso de aprendizaje es
esencial para un buen desempeño y la situación emocional del
estudiante, cuyo rol del docente establecido como facilitador del
proceso es un elemento determinante en las emociones que se
gestan en el estudiante, y que llegan a ser consecuentes con su
permanencia o deserción escolar.
En este sentido, el maestro desempeña un papel
fundamental en la motivación y el compromiso de los estudiantes,
sobre todo al diseñar y fomentar actividades formativas
interesantes y relevantes, ya que el maestro puede despertar
el interés de los estudiantes y fomentar su participación en su
proceso de aprendizaje.
La evaluación, por su parte, en un entorno virtual debe realizarse orientándose al desarrollo de un pensamiento crítico y resolución de problemas; por lo que deberá realizarse en fusión de los
métodos utilizados en el aula virtual, siguiendo las siguientes directrices: Diagnóstico de situación, evaluación del proceso, retroalimentación y valoración final (Henríquez-Coronel et al., 2022).
Esto último es esencial ya que, mediante la
retroalimentación constructiva y la evaluación periódica, el
maestro puede identificar las áreas en las que los estudiantes
necesitan mejorar.
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�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

Figura 6. Resultados obtenidos durante los dos semestres estudiados de la
pregunta: Mi profesor estuvo comprometido con la implementación de los
laboratorios virtuales.

En la figura 6 se observa la opinión sobre la retroalimentación dada por los docentes en ambos semestres. Siendo la retroalimentación esencial en cualquier proceso educativo, así como
en cualquier entorno, específicamente en un LV es especialmente importante ya que esto le da a los estudiantes la oportunidad
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

de recibir comentarios para identificar sus errores y mejorar la
comprensión de los conceptos; pues al poder reflexionar sobre lo
que hicieron bien y mal, podría ayudar a desarrollar habilidades
críticas de pensamiento y resolución de problemas al entender a
profundidad la naturaleza del proceso experimental.
Conclusión
En el presente trabajo se analizó el impacto cualitativo tras
la implementación de laboratorios virtuales como estrategia
formativa de evaluación para el aprendizaje de la genómica,
los cuales son una estrategia didáctica que busca mejorar el
aprendizaje conceptual de los estudiantes.
En la encuesta aplicada se detectó que los estudiantes
consideran a los laboratorios virtuales como actividades formativas que les ayudan a la integración, comprensión y estudios de
los conceptos y temas propios de la genómica, además de motivarlos para tener una mejor participación en sus estudios, esto en
un contexto académico tanto virtual como presencial, pues el incorporar entornos virtuales en la educación ha impulsado nuevas
estrategias de enseñanza que buscan fortalecer el aprendizaje.
Los laboratorios virtuales ofrecen a los estudiantes
la oportunidad de experimentar y aplicar sus conocimientos
teóricos, simulando un laboratorio tradicional de genómica. Esta
experiencia práctica virtual permite a los alumnos consolidar su
comprensión conceptual al enfrentarse a desafíos y problemas
reales de la disciplina.
La implementación de laboratorios virtuales para el
aprendizaje de la genómica se ha revelado como una herramienta
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143

�Yolanda Canónico, Lizette González, Irma Flores / Laboratorios virtuales

didáctica de gran valor que busca fortalecer la comprensión
conceptual en esta disciplina. Sin embargo, es importante
destacar que el éxito de estos entornos virtuales en nuestra
investigación no se debe únicamente a la tecnología en sí, sino
que gran parte del mérito recae en la labor del cuerpo docente.
En este sentido, el proceso de evaluación formativa adquiere un
papel fundamental, ya que se lleva a cabo con el acompañamiento
y la retroalimentación proporcionada por los profesores.
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Prácticas profesionales y su importancia en la
formación universitaria: Caso de estudiantes de la
licenciatura en educación
Professional practices and their importance in
university education: Case of students of education
Iris Yadhira Cruz Jaime1
José Luis Cisneros Arellano2
Angélica Vences Esparza3
Resumen: El presente estudio se centra en describir la importancia
de las prácticas profesionales durante la formación universitaria como
espacio para avanzar en las experiencias de la disciplina y consolidar
competencias para el desempeño profesional. Para la investigación
participaron estudiantes de la Licenciatura en Educación de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Esta
investigación es de corte cualitativo de tipo descriptivo, explicativo
y como técnica de recolección de datos se utilizó la entrevista
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza,
Nuevo León. México. iris.cruzj@uanl.edu.mx
2 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza ,
Nuevo León, México. jose.cisnerosarl@uanl.edu.mx
3 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza ,
Nuevo León, México. angelica.vencesesp@uanl.edu.mx

151

�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

semiestructurada. Los resultados muestran que las y los estudiantes
consideran y son conscientes del impacto positivo de haber realizado
prácticas profesionales durante su formación universitaria ya que éstas,
los llevan a una reflexión sobre la acción como futuros profesionistas
en las áreas de educación y aseguran fortalecer y/o desarrollar las
competencias que les facilitará su incorporación al ámbito laboral.
Palabras clave: prácticas profesionales, formación universitaria,
competencias, desempeño profesional y ámbito laboral.
Abstract: The present study focuses on describing the importance of
professional practices during university training as a space to advance
the experiences of the discipline and consolidate competencies for
professional performance. Students from of Education of the Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León
participated in the research. This research is qualitative, descriptive
and explanatory, and the group interview was used as a data collection
technique. The results show that the students consider and are aware
of the positive impact of having carried out professional internships
during their university training since they are there, leading them to
reflect on action as future professionals in the areas of education and
ensure strengthening and/or develop the skills that will facilitate their
incorporation into the workplace.
Keywords: professional practices, university
professional performance and work environment.

152

training,

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.149

skills,

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Introducción
La finalidad de las prácticas profesionales es conectar la teoría
y la acción con la realidad, tanto social como laboral, y permitir
al estudiantado identificar y descubrir los requerimientos
laborales actuales en los distintos sectores profesionales a
los que pueden optar, mientras cursan la licenciatura en la
universidad. Las prácticas profesionales se pueden considerar
como actividades formativas, académicas y profesionales que
ayudan a la creación de vínculos con diferentes instituciones,
organizaciones o empresas. Vivir la experiencia de las prácticas
profesionales durante el estudio de la carrera universitaria
brinda beneficios al estudiantado, uno de estos beneficios es en
el proceso continuo con su aprendizaje y que les ayuda en el
fortalecimiento o desarrollo de habilidades que son parte de las
competencias para un área disciplinar. Con lo anterior se puede
considerar que las prácticas profesionales son un complemento
durante su formación.
En el modelo educativo de la Universidad Autónoma de
Nuevo León (2022) se plantea que las prácticas profesionales
son reconocidas por la institución como parte importante de la
formación profesional, ya que representan un acercamiento del
estudiante al ámbito laboral y permiten el perfeccionamiento de
competencias generales y específicas propias de la disciplina.
Por su parte, De La Vega y Arakaki (2011), establecen
que, las prácticas profesionales desempeñan un papel crucial en
la preparación de los estudiantes de educación superior, ya que
salvan la distancia entre el aprendizaje en el aula, la experiencia
en el mundo real y la incorporación al mundo laboral. Lo cual
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.149

153

�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

da a entender que dan un acercamiento al próximo desempeño
profesional que tendrán los estudiantes al momento de egresar.
Por otra parte, Hevia (2009), asume que identificando a las
prácticas profesionales como espacios en los cuales se promueven
la síntesis y reorganización de todos los conocimientos teóricos
que posee el alumno, haciéndolos realmente significativos porque
los enfrenta con el hacer propio y el de otros; esta reflexión
propiciada desde penetración en contextos profesionales reales,
supone una oportunidad para que los estudiantes interactúen
como profesionales y sean capaces de saber hacer. Con lo anterior
se considera que las prácticas profesionales, con las funciones que
se desempeñan en ellas y la reflexión que se hace sobre la acción,
difieren sustancialmente de otros contextos en donde también
se realizan, otros tipos de prácticas; de ahí la importancia del
contexto en el que se realizan las actividades de las prácticas
profesionales y se produce el aprendizaje.
Es por lo anterior que en esta investigación se describe las
impresiones valorativas de las y los estudiantes de la licenciatura
en educación sobre la importancia de las prácticas profesionales
durante la formación universitaria, y como un espacio para
construir las experiencias de la disciplina, consolidando con ellos
las competencias para su desempeño profesional.
Este documento está compuesto por varias secciones
metodológicas como los antecedentes, el objeto de estudio, el
marco teórico, los resultados previos y conclusiones preliminares;
todo esto con la finalidad de analizar el valor y la importancia
que las y los estudiantes les dan a las prácticas profesionales
realizadas durante su formación y el beneficio que han obtenido
para su próximo desempeño como profesionistas.
154

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

1. Antecedentes
1.1 Las prácticas profesionales en el modelo educativo de la Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL)
Para contextualizar la forma en que se ejecutan y llevan a cabo
durante los estudios de licenciatura las prácticas profesionales,
es importante considerar la estructura en el modelo educativo,
para ello tómese nota de la siguiente declaración.
En el Modelo Educativo se delinean las formas de trabajo -ejes
rectores- que deben ser incorporadas a la tarea educativa cotidiana, para facilitar la comprensión y definir el alcance de los compromisos de los diversos actores en la Institución. Es en el Modelo Académico donde se establecen los mecanismos para orientar
la planeación, operación y evaluación del Modelo Educativo, lo
que hace necesario que desde el diseño curricular se incorporen
las estrategias, las acciones y los contenidos que permitan cumplir con lo que plantea dicho modelo. (UANL, 2022, p. 10)

A partir de aquí, la Universidad Autónoma de Nuevo
León (2022) establece tres ejes rectores en el modelo educativo:
el eje estructurador, el eje operativo y el eje transversal. El eje
estructurador indica que la educación se centra en el aprendizaje
y las competencias; este constituye, por tanto, el primer aspecto
de relevancia que deberá plantearse a continuación.
La educación basa en competencias es definida por la
UANL (2022) como una educación integral que incluye áreas
cognitivas, afectivas y motoras que se desarrollan en el estudiante,
conocimientos, habilidades y valores que exigen su aplicación en
contextos reales y más próximos a su práctica profesional. Para
ello se cuenta con el servicio social y prácticas profesionales
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.149

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�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

como mecanismo académico de apoyo e impulso. En este sentido,
la estructura curricular del modelo académico de la UANL para
programas de licenciatura está compuesto por:
Dos ciclos y por áreas curriculares, entre las que destacan, para
el primer ciclo el área curricular de formación inicial (ACFI), que
se divide en tres: general (ACFI-G), disciplinar (ACFI-D) y de
introducción de la profesión (ACFI-IP), para el segundo ciclo
comprende el área curricular de formación básica (ACFB) y el área
curricular de formación profesional (ACFP), esta última se divide
en: fundamental (ACFP-F) e integradora (ACFP-I). Estas áreas
curriculares se componen de unidades de aprendizaje obligatorias y optativas. (UANL, 2022, p.29)

Partiendo de lo anterior y como lo tiene establecido el
modelo académico de la Universidad Autónoma de Nuevo León
en su estructura curricular, área curricular de formación inicial, el área
curricular de formación básica y el área curricular de formación profesional,
siendo en ésta última área en la división correspondiente al área
de formación profesional integradora en donde se establece como
propósito vincular a los estudiantes a los contextos reales de la
profesión, y entre ellos, se destacan las prácticas profesionales.
En el caso de los estudiantes de la licenciatura en educación
de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, los estudiantes en noveno semestre pueden considerar
de manera voluntaria la realización de prácticas profesionales; sin
embargo, no son obligatorias, sino de elección en función de las
decisiones de las y los estudiantes. Esto no significa que no cuenten
con espacios y contextos reales para aplicar el conocimiento y
llevar a la práctica la profesión, ya que cuentan con otros espacios
como el servicio social, estancias de investigación, entre otros.
156

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Algunas investigaciones previas sobre este tema permiten
dar mayor profundidad al problema, al tiempo que visualizan
aquellas áreas de oportunidad. Estos estudios, además, permiten
inferir la importancia de las prácticas profesionales y su
impacto durante la formación y el desarrollo de competencias
de los programas educativos, por ejemplo, los siguientes. En una
investigación realizada en la Universidad del Zulia, Las Prácticas
Profesionales como Potenciadoras del Perfil de Egreso. Caso:
Escuela de Bibliotecología y Archivología de La Universidad
del Zulia. (Peña , Castellano , Díaz , &amp; Padrón , 2016), se
realizó una investigación de tipo exploración documental de
distintos postulados en materia curricular y educativa con dos
objetivos establecidos, el primero, analizar la contribución
de esta área curricular en la consolidación del perfil de egreso
del bibliotecólogo y archivólogo de la Universidad del Zulia
y el segundo, identificar las fases que deben cumplirse para el
adecuado desarrollo de las prácticas profesionales, así como sus
dimensiones. Las autoras concluyen que el perfil de los egresados
en esta área del conocimiento resulta altamente fortalecido con la
estructura actual de prácticas profesionales, porque propician las
vivencias que cimentan conocimientos, habilidades, destrezas y
actitudes necesarias para el futuro desempeño (Peña, Castellano,
Díaz, &amp; Padrón, 2016).
Un segundo estudio analizado fue el de la influencia de
las prácticas profesionales de los estudiantes de educación social
(García Vargas, González Fernández, &amp; Martín Cuadrado, 2016),
Influencia de las prácticas en el desarrollo de la identidad profesional de los
estudiantes de educación social, en este estudio de tipo descriptivo
y con una metodología mixta, integra la recopilación de sus
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157

�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

datos desde enfoques cuantitativos y cualitativos, lo hace por
medio de encuestas, entrevistas, grupos de discusión y debates.
En todo ello su objetivo principal fue conocer la influencia que
la asignatura de Prácticas profesionales III provoca en la identidad
profesional de los estudiantes del grado en educación social de
la UNED. Los autores concluyen que dicha asignatura es una
variable importante que influye en el desarrollo de la identidad
profesional de los futuros educadores sociales (García Vargas,
González Fernández, &amp; Martín Cuadrado, 2016).
La tercera investigación considerada para la revisión de
antecedentes es realizada en la Universidad Autónoma de Yucatán,
México con el título, Contribución de las prácticas profesionales
en la formación de los estudiantes de la Facultad de Ingeniería
Química de la Universidad Autónoma de Yucatán (Chan-Pavon,
Mena-Romero, Escalante-Euán, &amp; Rodríguez-Martínez, 2018).
En esta investigación se estableció como objetivo identificar la
contribución de las prácticas profesionales en la formación de los
estudiantes de la Facultad de Ingeniería Química, el estudio de
tipo descriptivo y exploratorio, investigación no experimental de
diseño transversal y el instrumento utilizado fue una encuesta. Los
investigadores obtuvieron como conclusión que los alumnos están
conscientes de la importancia de las prácticas profesionales en su
formación profesional y las realizan principalmente motivados
por aprender conocimientos del mundo laboral, el valor curricular
y para adquirir experiencia profesional (Chan-Pavon, MenaRomero, Escalante-Euán, &amp; Rodríguez-Martínez, 2018).
Con los estudios de las tres investigaciones anteriores
se logran aportaciones sobre lo siguiente: la contribución de las
prácticas profesionales en la consolidación del perfil de egreso,
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

las tendencias en investigación sobre las prácticas profesionales
para contribuir al debate académico con relación a los problemas
relevantes y actuales asociados a su desarrollo y como estrategia
para la inserción laboral, y la satisfacción de los estudiantes en la
realización de las prácticas profesionales.
2. Marco teórico
2.1 Competencias
Es este apartado se presentan algunos conceptos claves y la
postura teórica para las prácticas profesionales durante la
formación universitaria; de ello se destaca que las competencias
que desarrollan las y los estudiantes durante su formación
es el quehacer específico de su profesión; es decir, aquello
correspondiente a su disciplina y ejercicio práctico. Pero
es durante esto último cuando se identifica si realmente se
adquirieron o no. Para Lévy-Leboyer (2000), existen tres formas
de desarrollar las competencias: en la formación previa antes de la
vida activa; a través de cursos de formación durante la vida activa
y, por el ejercicio mismo de una actividad profesional.
Por otra parte, Delgado (2018), enfatiza que la formación
académica no solo debe apuntar al desarrollo de competencias
intelectuales-cognitivas, sino también a competencias socioafectivas y éticas, las cuales involucran valores, sentimientos y emociones, actitudes y pautas de acción.
2.2 Prácticas profesionales
Rodicio García &amp; Iglesias Cortizas (2011) plantean, en torno
a la noción de prácticas profesionales, que una de las grandes
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159

�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

oportunidades que ofrece éstas es que aproxima, de forma global
e interdisciplinaria, a los problemas del quehacer profesional al
estudiante, lo cual es contrario a lo que en repetidas ocasiones
refieren, por parte en sus asignaturas teóricas, los estudiantes,
por ejemplo: la fragmentación y la descontextualización de los
conocimientos en el ámbito universitario. Aquí se ha argumentado
que la práctica profesional es una experiencia formativa crucial
que influye enormemente en la integración de los sujetos con la
realidad.
Las prácticas profesionales en diferentes contextos
correspondientes a su disciplina proporcionan al estudiantado
la oportunidad de vivir situaciones que los lleven a la reflexión
y análisis, para ello se toma en cuenta la definición de Caparros
(2015), quien también, indica que la experiencia de la práctica
profesional es para muchos jóvenes una fuente de inspiración que
permite estructurar el futuro laboral, pues es aquí en donde las
personas descubren sus habilidades y competencias.
En otro estudio (Montoya Díaz, 2019) se concluye que
las prácticas profesionales son muy útiles, ya que son el conjunto
de actividades formativas relacionadas con el trabajo que un
estudiante universitario realiza en una organización en el sector
público, social y privado, para consolidar las competencias
adquiridas en el aula.
2.3 Teoría de las representaciones sociales
Para comprender los significados y perspectivas que los estudiantes
crean sobre el significado de las prácticas profesionales en su
formación, es necesario tener en cuenta las representaciones
160

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.149

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

sociales. En este contexto, nos referimos al planteamiento empleado
por María Demaria Sciurano (2006), quien afirma que las prácticas
individualistas arraigadas en las instituciones educativas son
una manifestación íntimamente asociada al vocabulario escolar
tradicional. Con ello se puede considerar la importancia de que las
y los estudiantes vivan y definan su propia representación social
sobre la realización de las prácticas profesionales.
Esto queda más claro con el aporte de Villarroel (2007),
quien afirma que, en el marco cultural e histórico de las culturas
modernas, las representaciones sociales surgen como un campo de
estudio diferenciado. Se trata de estructuras dinámicas, prácticas
y siempre cambiantes que funcionan y se mueven a través de
sistemas de conexión y comportamiento que implican al sujeto
social y permiten la comunicación, el desarrollo de experiencias
y el conocimiento del mundo. Por tanto, pueden distinguirse
claramente de las ideologías, las tradiciones y las costumbres.
Otro estudio (Moncayo Carreño, Manjarrez Fuentes,
Boza Valle, &amp; Cano Intriago, 2021), señala, por otro lado, que
la percepción que los estudiantes tienen del ambiente, clima y
entorno académico que viven en su universidad determina su
formación axiológica en su línea de trabajo. Esto da a entender
que la estructura y los procesos internos de la universidad, entre
otros factores, interactúan con la personalidad de los estudiantes
para crear en ellos opiniones que pueden ser coherentes o no con
sus propios comportamientos y actitudes.
2.4 El practicum
Es crucial aclarar las diversas definiciones que varios autores
han asignado al practicum porque las prácticas profesionales,
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161

�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

como componente de la formación de los estudiantes, son un
conjunto controlado de acciones (prácticas) en las instituciones
educativas, para desarrollar las competencias del estudiantado.
Por ejemplo, para Sierra (2002), el practicum ayuda a solidificar
hábitos que serán esenciales para la práctica profesional, no
basta con realizar procesos introspectivos intermitentes y poco
frecuentes.
Por otra parte, y se acude al concepto de Tejada (2006)
que, considera que el practicum es necesario debido a que:
No sólo es el espacio de encuentro entre teoría y práctica, sino
la interconexión entre el mundo formativo y el mundo productivo, a través del cual se desarrollan conocimientos, habilidades
y actitudes propias de un desempeño profesional, gracias a la
implicación en actividades profesionales en contextos y condiciones reales. (Tejada Fernández, 2006, p.10)

A esto se agrega lo sugerido por Bass Peña (2007)
quien establece al practicum como un periodo de anticipación,
socialización y de entrenamiento, lugar de encuentro entre el
conocimiento y la práctica profesional, en la que adquieren la
plenitud de su sentido. Nótese que lugar de encuentro hace alusión
a su carácter relacional.
Todos estos enfoques y conceptos permiten sugerir rasgos,
comportamientos características e historias que cada estudiante
revelará a lo largo de la recogida de datos. Con el fin de facilitar una
codificación más exhaustiva de esta información, la perspectiva
de Donald Schön se explicará y dilucidará específicamente a
continuación.
162

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

2.5 Enfoque reflexivo de Donald Schön
Con todo lo anterior en mente, se plantea que la teoría de Donald
Schön (1992) –quien fundamenta su idea en el practicum reflexivo–
junto a los datos desde el punto de vista del enfoque reflexivo, es
adecuada para enmarcar teóricamente este estudio. Schön (1992)
hace hincapié en la formación y el aprendizaje que se producen
durante la acción y cree que la preparación profesional y la
práctica están inextricablemente unidas. En sus aportaciones
sobre la práctica reflexiva define al conocimiento en la acción, la
reflexión en la acción y la reflexión desde la acción.
La reflexión en la acción, o desde la acción, se realiza de
manera directa sobre la práctica mientras está en curso, lo que
permite inquirirla y buscarla para ampliar la perspectiva de la
propia acción, ponerla a prueba, y evaluarla en el curso de su
recorrido. Así, la teoría de Donald Schön transita la exploración
del sentido de las racionalidades técnica y práctica a través del
estudio de casos, por lo que se convierte en un referente ineludible
a la hora de indagar los significados formativos de un practicum.
Para Schön (1992) el contexto de una práctica profesional es
significativamente distinto a otros contextos; los roles de conocer
y reflexionar en la acción en la práctica profesional competente
implican ambientes diferentes. Según él la concepción que las
escuelas tienen del conocimiento profesional es la -tradicionaldel conocimiento, es decir, como información privilegiada o como
competencia. Su crítica se concentra en señalar que esa noción
tradicional permite concebir a la enseñanza como transferencia
de información y el aprendizaje como recepción de lo dicho y de
asimilación de la información.
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163

�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

Según Schön (1992) el practicum reflexivo se refiere,
entonces, a unas prácticas que pretenden ayudar a los estudiantes
a adquirir las formas de arte que resulten esenciales para ser
competentes en las zonas indeterminadas de la práctica. Hay
por tanto zonas indeterminadas de la práctica, tal es el caso de
la incertidumbre, la singularidad y el conflicto de valores, que
escapan a los cánones de la racionalidad técnica. Son estas zonas
las que los profesionales prácticos han empezado a entender
como centrales en la práctica profesional y que también pueden
entenderse como relaciones complejas que configuran nuevas
realidades, sobre todo de corte axiológico.
Como se ha mencionado anteriormente, la propuesta de
Schön para el practicum reflexivo se centra en que el estudiante
aplique sus conocimientos a situaciones del mundo real y
reflexione sobre sus propios conocimientos y cómo los está
aplicando. Esta reflexión en la acción implica reevaluar acciones
pasadas y los resultados que produjeron, así como la forma de
resolver conflictos, la forma de gestionar una solución y los
resultados que se obtienen generalmente con acciones pasadas.
Para Schön, estos conceptos son el conocimiento en acción, la
reflexión en acción y la reflexión en acción.
Así mismo, Schön (1992) demuestra que elegir el propio
camino tiene el beneficio de la libertad, que permite probar
cosas nuevas sin verse limitado por nociones preconcebidas. Sin
embargo, la inspiración teórica de Schön, John Dewey (1989),
apoya lo anterior en el concepto de experiencia reflexiva. Dewey
no sólo define el pensamiento reflexivo y lo conecta con la práctica
o la experiencia, sino que también esboza las actitudes que lo
164

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

sustentan. Así pues, el pensamiento reflexivo pretende ser algo
más que un mero entretenimiento, que genera una serie de ideas
e imágenes agradables en la mente, y también puede entenderse
como sinónimo de la confianza que inspira la creencia, es decir,
un estado de conciencia que confirma y a la vez trasciende el
significado de lo conocido.
Con la ayuda de las partes señaladas en esta sección sobre
fundamentación teórica, podemos determinar los componentes
de la reflexión sobre las prácticas profesionales en las y los
estudiantes. Es por tanto esencial para comprender y confirmar
el tipo de trabajo profesional que van a realizar, así como para
ayudarles a autoevaluarse, valorar y criticar.
3. Objeto de estudio
El objetivo de esta investigación es describir la importancia de
las prácticas profesionales durante la formación universitaria
como espacio para avanzar en las experiencias de la disciplina y
consolidar competencias para el desempeño profesional de las y
los estudiantes. Particularmente se busca:
Ū

Ū

Ū

Describir el significado de la importancia de
la experiencia adquirida durante las prácticas
profesionales.
Interpretar el significado que las y los estudiantes
asigna a la situación de la práctica profesional en los
contextos de esta.
Analizar los conocimientos y el aprendizaje que el
estudiantado afirma haber adquirido como resultado
de las prácticas profesionales.

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165

�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

Metodología
La metodología utilizada para estudio ha sido de tipo descriptivo
y explicativo con un enfoque cualitativo y la técnica para recabar
información fue la entrevista semiestructurada para estudiantes
de décimo semestre del período escolar de agosto– diciembre
2023 y que durante su noveno realizaron prácticas profesionales
en diferentes contextos.
Para la aplicación de las entrevistas se establecieron
criterios como:
Ū ser estudiante de décimo semestre en el semestre
agosto – diciembre del año 2023,
Ū haber realizado prácticas profesionales curriculares o
no curriculares en noveno semestre
Ū su aceptación y autorización para contribuir en la
entrevista, se consideró una muestra inicial de la
participación de 10 estudiantes con los criterios
mencionados.
Se compararon los resultados de las entrevistas con la
finalidad de asegurar la fiabilidad del proceso de recogida de datos.
Resultados preliminares
En esta sección, se presentan un primer acercamiento a los
resultados y una primera reflexión sobre las respuestas obtenidas.
Se muestran de manera ordenada en función de las preguntas de
la investigación con la finalidad de facilitar su comprensión.
¿Qué importancia tiene la experiencia de las prácticas
profesionales para el estudiante?
166

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.149

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Las y los estudiantes dicen estar seguros y conscientes de
la importancia en realizar prácticas profesionales ya que les ha
generado una experiencia de incorporarse en el ámbito laboral
y trabajar con situaciones y procesos que no necesariamente
han estudiado directamente en sus clases. Señalan que es muy
importante realizar las prácticas profesionales de manera formal
antes de egresar porque es la única forma que aseguran una
experiencia a lo más cercano del campo laboral.
¿Cuál es el significado de la experiencia durante las
prácticas profesionales para las y los estudiantes?
La mayoría de las y los estudiantes respondieron que, para
ellos, el haber realizado prácticas profesionales fue de gran valor
durante su formación debido a que lograron identificar sus áreas
de oportunidad, y sus fortalezas, con relación a las competencias
que han desarrollado durante sus semestres anteriores. Gracias
a las prácticas, afirman, han mejorado esas competencias, pues
dicen sentirse aventajados en comparación con compañeros que
no realizaron prácticas profesionales.
¿Qué representa para las y los estudiantes los contextos
en dónde realizaron las prácticas profesionales?
Las y los estudiantes que participaron en la entrevista,
señalan que la elección de los contextos es de manera voluntaria.
En ese proceso consideran los espacios para prácticas que están
registrados en el sistema SIASE de la Universidad y que la mayoría
selecciona; para ello toman como base sus gustos e intereses
personales y según las unidades de aprendizaje que hasta octavo
semestre cursaron. Las y los estudiantes dicen preferir lugares
como empresas para realizar prácticas profesionales en áreas de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.149

167

�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

recursos humanos y capacitación y en algunas dependencias o
centros de trabajo de la misma Universidad.
¿Cuál es el aprendizaje adquirido durante la realización
de las prácticas profesionales?
Las y los estudiantes dicen que el aprendizaje adquirido
es significativo para ellos, porque logran identificar si lo que ya
han aprendido durante sus clases realmente lo saben aplicar
o no, y lograr ver que conocimientos nuevos necesitan para
acercarse e incorporarse al ámbito laboral. Un aprendizaje
que la mayoría comentó es el conocer y saber cómo trabajar de
manera colaborativa con otras áreas que no necesariamente son
de educación, sobre todo para los estudiantes que realizaron
prácticas en empresas, la facilidad de comunicarse, el trabajo
colaborativo, la toma de decisiones e iniciativa, señalan, es de lo
que más aprendieron.
¿En qué medida se han incrementado sus conocimientos
durante las prácticas profesionales?
Las y los estudiantes se dicen estar conscientes de que
sus conocimientos mejoraron, sobre todo en temas que eran
completamente ajenos a ellos, conocieron sobre los procesos y
procedimientos de temas específicos en los contextos donde
realizaron prácticas profesionales y lograron mejorar sus
competencias, además fortalecer valores como la ética, respeto y
la responsabilidad.
De acuerdo con todo esto, se considera que las y los
estudiantes están conscientes de la importancia de las prácticas
profesionales durante la formación universitaria y que es
importante fortalecerles con información y asesoría sobre el tema
de prácticas profesionales desde semestres anteriores, sobre
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.149

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

todo para elegir de manera correcta los espacios y contextos
para realizarla; también reconocen a las prácticas como una
oportunidad para adquirir experiencia para su desempeño en el
mercado laboral.
Conclusiones
Los hallazgos obtenidos en el presente estudio apuntan a que
las y los estudiantes están conscientes en gran medida de las
experiencias y conocimientos adquiridos durante sus prácticas
profesionales y que gracias a las situaciones que vivieron en
diferentes lugares en dónde se desempeñaron como practicantes
sus competencias se reforzaron, además reconocen el valor y
lo importante de antes de egresar haber realizado las prácticas
sobre los temas que tienen relación con su licenciatura.
Es importante, señalar que uno de los hallazgos que
también surgió es la necesidad de fortalecer el proceso institucional
de las prácticas profesionales porque al no ser obligatorias, una
gran cantidad de estudiantes no se deciden por ellas porque aún
mantienen dudas si conviene hacer prácticas. Cabe destacar
que entre compañeros se van compartiendo sus experiencias
y la información que consideran relevante para ellos, pero esto
no es una solución institucional para el problema, por lo que es
recomendable plantear nuevas formas de acompañamiento.
Considerando lo anterior y a manera de cierre se afirma
que el proceso de prácticas profesionales sí es importante y de
valor para las y los estudiantes, pero sobre todo para quiénes las
realizaron, es decir, después de vivir la experiencia, situación
que se puede mejorar brindando información, asesoría y con
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169

�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

estrategias oportunas para influenciar y motivar a las y los
estudiantes a realizar prácticas profesionales durante su
formación universitaria.

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�Iris Cruz, José Luis Cisneros y Angélica Vences / Prácticas profesionales

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.149

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Responsabilidad social universitaria y su vínculo
con la comunidad a través de asociaciones civiles:
Experiencia práctica desde la Universidad
Autónoma de Nuevo León
University social responsibility and its link with
the community through civil associations: Practical
experience from the Autonomous University
of Nuevo León
Raúl Rodrigo González Aguirre1
Angélica Vences Esparza2
Mireya Sandoval Aspront3
Resumen: El presente trabajo aborda la responsabilidad social
universitaria (RSU) como eje transversal en las Instituciones de
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza,
Nuevo León, México. Correo electrónico: raul.gonzalezagr@uanl.edu.mx
2 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza,
Nuevo León, México. Correo electrónico: angelica.vencesesp@uanl.edu.mx
3 Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza,
Nuevo León, México. Correo electrónico: mireya.sandovalasp@uanl.edu.mx

173

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

Educación Superior (IES) y su fortalecimiento al establecerse
vínculos multisectoriales con asociaciones civiles tendientes hacia la
profesionalización de sus actividades y medición de impactos sociales.
A través de una revisión documental y observación participante en las
actividades de una asociación civil, tomamos como ejemplo el caso de
la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) con el objetivo de
indagar los efectos de dicha vinculación sobre la sensibilización de
profesionistas y estudiantes sobre la RSU.
Los hallazgos destacan una cimentación de actuaciones socialmente
responsables entre los actores universitarios vinculados con el trabajo
de una asociación civil, estrechando los valores profesionales con las
necesidades del entorno inmediato y contribuir a la construcción de una
sociedad más justa y equitativa. Se detectan también rutas de trabajo
en cada vez más rubros dentro de las mallas curriculares universitarias.
Palabras clave: Responsabilidad Social Universitaria; Competencias
Transversales; Educación Superior; Asociaciones Civiles; Vinculación
Comunitaria.
Abstract: This work addresses university social responsibility as a
transversal axis in Higher Education Institutions and its strengthening
by establishing multisectoral links with civil associations aimed at
the professionalization of their activities and measurement of social
impacts. Through a documentary review and participant observation
in the activities of a civil association, we take as an example the case
of the Autonomous University of Nuevo León with the objective
of investigating the effects of said connection on the awareness of
professionals and students about the University Social Responsibility.
The findings highlight a foundation of socially responsible actions
among university actors linked to the work of a civil association,
strengthening professional values with the needs of the immediate
environment and contributing to the construction of a more just and
equitable society. Work routes are also detected in more and more
areas within the university curricula.
Keywords: University Social Responsibility; Transversal Competencies;
Higher Education; Non-Profit Organizations; Community Outreach.

174

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Introducción
La noción de responsabilidad social universitaria (RSU) se
posiciona como uno de los ejes transversales en el actual quehacer
de las Instituciones de Educación Superior (IES) con el objetivo
de trascender sus funciones sustantivas y propiciar los marcos
discursivos y normativos para la adecuada vinculación con el entorno
social a través de múltiples acciones donde los conocimientos
y habilidades de las distintas ramas del conocimiento puedan
contribuir a la solución eficaz y oportuna de necesidades sociales
locales y regionales (Herrera-Alvarado et al., 2018).
Ya sea a través de la adecuación de los contenidos
curriculares en los programas de bachilleratos, licenciaturas y
posgrados; la orientación del trabajo de investigación académica
y científica; así como las acciones internas y externas llevadas
a cabo en programas de extensión por medio de la gestión
institucional, las universidades cuentan con diversas ventanas de
acción para materializar el ejercicio de su responsabilidad social
y proveer a la comunidad de soluciones prácticas a problemas
presentes y emergentes (Ayala Palacios, et al., 2018).
La posibilidad de articular esfuerzos institucionales
internos con la vinculación de instituciones externas constituye
una estrategia de impacto para el acercamiento de los
conocimientos teóricos y prácticos desarrollados en la universidad
con las necesidades del entorno donde, tanto los actores
universitarios como aquellos provenientes de otros ámbitos
sociales, gubernamentales o económicos privados, coadyuvan sus
labores para hacer frente a las distintas problemáticas de interés
público en la región.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

175

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

En ese escenario, el trabajo realizado por la sociedad
civil organizada a través de asociaciones civiles representa
una oportunidad de vinculación de intereses comunes para la
resolución de problemáticas específicas delimitadas por áreas
de conocimiento y acciones concretas donde puedan construirse
sinergias entre la universidad y los sectores sociales (Sandoval
Aspront, 2023).
Una de las problemáticas de interés público más
apremiantes en los años recientes ha sido el impacto en la
salud producido a raíz de la pandemia por el virus SARS-CoV2
(COVID-19) entre los años 2020 y 2022 y sus posteriores
repercusiones en otros ámbitos como: la economía, la educación
y las afectaciones socioemocionales en la población (UNESCO,
UNICEF &amp; Banco Mundial, 2021). En este último rubro, se ha
sido testigo del creciente interés por atender desde un enfoque
científico y humanista trastornos como: el estrés, la ansiedad, la
depresión y el duelo, mediante la comprensión y dignificación
hacia las personas con estos padecimientos.
Bajo este contexto, y con el propósito de brindar atención
a dichas problemáticas a través del vínculo entre universidad,
gobierno y sociedad civil, a inicios de 2023 surge la iniciativa de
fundar la asociación civil Tanatología y Salud Emocional en el
municipio de San Nicolás de los Garza, Nuevo León (Sandoval
Aspront, 2023). El objetivo de este trabajo es indagar sobre los
efectos de la vinculación entre universidad y asociaciones civiles
en la sensibilización de profesionistas y estudiantes sobre la
responsabilidad social desde su área particular de conocimiento.
Esto se realizó a través de una revisión documental y de
observación participante (Sánchez Serrano, 2008) en el marco de
176

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

las actividades de dicha asociación civil en el municipio de San
Nicolás de los Garza.
Antecedentes sobre asociaciones civiles en México y su
vínculo con el trabajo en comunidad
Las acciones de beneficencia e interés social realizadas en apoyo
a las comunidades cuentan con una larga trayectoria en México,
su origen se remonta a mediados del siglo XIX con las obras
de caridad llevadas a cabo por instituciones religiosas como la
iglesia católica e iniciativas particulares de empresas privadas
donde eran destinados tanto recursos económicos como personas
voluntarias, para la ejecución de tareas concretas como brigadas
de atención a problemáticas acuciantes relacionadas con: la salud,
la alimentación y el vestido, la educación o los efectos destructivos
producto de desastres naturales (Arredondo Ramírez, 1993).
En el siglo XX, a medida que el Estado moderno, sobre
todo después de la Revolución Mexicana bajo la figura del Estado
Benefactor, se posiciona como el agente encargado de mediar las
relaciones entre los distintos sectores sociales a través de políticas
públicas y demás instrumentos para la atención de problemáticas
de interés público, surge una división entre las labores caritativas
o asistenciales de carácter religioso y aquellas realizadas desde
un enfoque secular y gubernamental, cuyas diferencias serán
definitorias en temas como: la organización, el financiamiento,
los mecanismos de acción y los fines perseguidos en ambos casos
(Chanial &amp; Laville, 2013).
La centralización hegemónica tanto política como
operativa del Estado mexicano en materia social durante el siglo
XX enmarcada en la lógica del Nacionalismo Revolucionario
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

177

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

supondría la priorización de un enfoque desarrollista de nivel
macro en la atención a grandes problemáticas nacionales de
interés público como: el trabajo, la educación, la salud, el
acceso a la vivienda y seguridad social para los sectores obreros
y populares. No obstante, a finales del siglo XX e inicios del
siglo XXI, se presenta el surgimiento de movimientos sociales y
problemáticas de salud pública cuya posibilidad de respuesta e
intervención rebasaban la lógica voluntarista y asistencial de la
acción religiosa, así como la lógica burocrática centralista de la
acción gubernamental (Acosta Urquidi, 2013).
Ejemplos de estos nuevos movimientos sociales y
problemáticas de salud pública son: el movimiento estudiantil
de 1968; la lucha por la democratización del sistema político
mexicano en 1988; el levantamiento Zapatista en 1994 que
cuestionaba la marginación y el abandono histórico de siglos
de los pueblos originarios de México; las protestas de grupos
ambientalistas por la contaminación de los ecosistemas producto
del desarrollo industrial y el deterioro de la capa de ozono; las
asociaciones en defensa de los derechos humanos ante agravios
gubernamentales; las movilizaciones feministas y de la diversidad
sexual, la propagación del virus VIH y otras enfermedades de
transmisión sexual, la desintegración familiar, los embarazos
adolescentes, el creciente consumo de drogas, los trastornos
de enfermedades mentales, la inclusión y el cuidado digno de
las personas adultas mayores y con discapacidades, entre otras
(Toca Torres, 2011).
El 19 de septiembre del año de 1985 el país fue testigo de
uno de los mayores terremotos en su historia con una magnitud de
8.1 Mw, dejando miles de personas fallecidas y un daño significativo
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

en la infraestructura urbana de la Ciudad de México. Este evento
catastrófico de carácter natural reveló la incapacidad de la
respuesta gubernamental para hacer frente de manera exclusiva
como agente de intervención social, y se hizo patente la necesidad
de involucramiento y acción de la sociedad civil organizada para la
atención de problemáticas colectivas de interés público, sentando
las bases de las actuales organizaciones de la sociedad civil de
carácter secular y no gubernamental (Arredondo Ramírez, 1993).
Profesionalización y legitimación social de las
asociaciones civiles
De acuerdo con Warren (2009), citado por Guadarrama Sánchez
(2018), se entiende por asociación civil al grupo de personas
que persigue propósitos comunes mediante cursos de acción
cooperativa que se extienden más allá de un acto aislado, y vincula
sus cursos de acción con efectos que inciden en el funcionamiento
de las sociedades democráticas (p. 46).
El involucramiento de la ciudadanía y la sociedad civil
organizada en la resolución de problemáticas colectivas de
interés público presupone un importante paso hacia adelante
en materia de cultura cívica y de interés por la situación del
otro, desde donde se rescatan perspectivas teóricas como
la tradición fenomenológica en filosofía y los estudios de la
alteridad en las propuestas de convivencia, reconocimiento y
educación intercultural (Dietz, 2017). No obstante, a pesar de
este optimismo cívico, importantes retos se hacen presentes a la
hora de planificar su organización, financiamiento, mecanismos
de acción, fines perseguidos y legitimación ante la ciudadanía
medida a través de sus logros e impactos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

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�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

El camino a la profesionalización de las asociaciones
civiles es un componente fundamental a la hora de entender las
expectativas y los resultados esperados de la comunidad hacia
éstas en el siglo XXI donde, a diferencia del carácter caritativo
asistencial o político burocrático, otrora ejercidos desde la acción
religiosa o gubernamental en el siglo XX y sus antecesores, su
rasgo distintivo será la eficacia y eficiencia en el uso de medios,
recursos y capital humano a través de actores involucrados,
cuya formación profesional, científica y humanista avale su
actuación para realizar tanto una concientización activa como
la intervención pertinente sobre las problemáticas sociales
presentadas en una comunidad concreta (Chávez Becker &amp;
González Ulloa, 2018).
La profesionalización de las asociaciones civiles
conlleva no solamente el reclutamiento a sus filas de miembros
y voluntarios debidamente capacitados con los conocimientos
y habilidades necesarios para intervenir de manera eficaz y
oportuna en la resolución de problemáticas sociales dentro
de las comunidades, sino a su vez contar con una plataforma
sólida de planificación programática de actividades, un esquema
transparente y sostenible de financiamiento para la realización
de sus tareas, la medición de sus logros e impactos de manera
que pueda corroborarse públicamente el alcance de las acciones
concretadas, así como un interés por el involucramiento y
vinculación con otras asociaciones civiles con el objetivo de
compartir experiencias, desafíos y forjar alianzas estratégicas
para la mejora continua y el incremento del alcance de sus
impactos (ANDAMOS, 2024).
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

De la misma forma que las universidades pueden encontrar
en las asociaciones civiles una ventana para materializar el
ejercicio de su responsabilidad social, las asociaciones civiles
pueden encontrar en las universidades una oportunidad para
el fortalecimiento de su profesionalización en materia de:
capacitación especializada en formación de capital humano,
planeación, gestión de las organizaciones y manejo presupuestal;
reclutamiento de estudiantes y profesores voluntarios; así
como difusión y promoción de las actividades con el resto de la
comunidad universitaria y la población en general.
Las actuales asociaciones civiles, en un contexto
caracterizado por las expectativas de la ciudadanía y los marcos
discursivos y normativos de la responsabilidad social empresarial
(RSE) y la RSU, deben trascender las actividades meramente
caritativas, asistenciales o político burocráticas para situarse
como plataformas de acción colectiva donde la comunidad se
coloque al centro y en la cual puedan operar actores profesionales
debidamente organizados en favor de esta.
Antecedentes sobre responsabilidad social universitaria
La noción de Responsabilidad Social surge en el ámbito empresarial
durante la segunda mitad del siglo XX como un enfoque donde los
sectores productivos privados podían trascender su rol como meros
actores generadores de riqueza y empleo para concebirse como
agentes responsables de sus impactos hacia los trabajadores, los
consumidores, el medio ambiente y las comunidades adyacentes a
las localidades donde éstas estuvieran ubicadas geográficamente
(Herrera-Alvarado et al., 2018).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

181

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

Si bien el término RSE puede ser apreciado de forma
externa desde una óptica estrictamente funcional donde se busca
mitigar los efectos negativos de las actividades industriales y
corporativas a través de acciones paliativas o remediales para
salvaguardar los intereses de los agentes económicos privados, no
es menos cierto que una perspectiva crítica se desprende desde
dichos planteamientos con el objetivo de proponer alternativas
en los modos de producción y con ello lograr una auténtica
disrupción donde el desarrollo económico no sea sinónimo de
explotación laboral o depredación ambiental (Avilez et. al., 2015).
Esta misma lógica conlleva el replanteamiento de todas
las acciones ejercidas por los actores empresariales, no sólo
de los impactos visibles o los tópicos controversiales para la
opinión pública, sino desde el mismo quehacer interno de las
organizaciones, de tal manera que la RSE no se reduce a una suma
de acciones caritativas o el patrocinio de eventos de beneficencia
de los cuales, en ocasiones, se atribuye además una capitalización
en materia de publicidad o de imagen pública.
Una discusión similar surge en los ámbitos universitarios
a finales del siglo XX, donde el rol exclusivo de las mismas como
agentes encargados de tres funciones sustantivas: docencia,
investigación y extensión, es puesto en cuestionamiento para
trascender dichos escenarios y posicionarse como una entidad
cuyo quehacer cotidiano sea capaz de aportar transversalmente
soluciones concretas a problemáticas sociales regionales,
nacionales e internacionales (Cantú Mendoza, 2015).
De acuerdo con Vallaeys (2018), la RSU no es la cuarta
función sustantiva de la universidad, sino un eje transversal
en las labores cotidianas llevadas a cabo por sus tres funciones
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

sustantivas, cuya integración en las mismas está presente desde
su gestión y organización interna, y se materializa en sus impactos
externos.
En la universidad socialmente responsable son tomados
en cuenta múltiples factores para adecuar los procesos de
enseñanza aprendizaje, la investigación científica y la extensión
de la cultura hacia un marco de pertinencia para construir
alternativas de solución a problemáticas sociales desde un enfoque
científico, técnico y humanista, trascendiendo notoriamente los
antecedentes asistenciales y caritativos de la acción religiosa, la
lógica burocrática centralista de la acción gubernamental, así
como los rubros laborales, productivos y medioambientales de la
acción empresarial (Gallardo-Vázquez, 2019).
Las universidades en el siglo XXI, sobre todo las públicas,
aunque sin excluir por ello a las privadas, tienen la responsabilidad
social de fungir como centros de generación y aplicación de
conocimientos útiles capaces de permanecer en sintonía y diálogo
con su entorno inmediato para el involucramiento activo de sus
estudiantes, profesores y administrativos con las problemáticas
concretas de la comunidad, evitando con ello que la universidad
se convierta en una “isla bonita” rodeada de necesidades las cuales
no son estudiadas ni resueltas (Zermeño, 2010).
Para poder encaminarse hacia una materialización
satisfactoria de las expectativas depositadas en la noción de la
RSU es menester contar con un marco discursivo y normativo
capaz de dar certeza sobre lo que se entiende por la misma, así
como de orientar las acciones a tomar por parte de las IES. En este
sentido, el rol del personal administrativo de las dependencias
centrales de las IES es, a través de la gestión organizacional,
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�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

brindar dicho marco que servirá como hoja de ruta en el trazado
de pautas y mecanismos de acción coherentes en esta materia.
Una de estas pautas a considerar es la naturaleza misma de
la formación de profesionistas, por ello, desde finales del siglo XX
e inicios del siglo XXI, la implementación de enfoques basados
en competencias en las IES ha conducido al replanteamiento
y la reformulación de prácticas y currículos tradicionales
centrados en la adquisición pasiva de conocimientos para virar
hacia modelos académicos y educativos donde la formación
universitaria es concebida como una construcción dinámica de
saberes, habilidades y destrezas para la resolución de problemas
asociados a las áreas específicas de conocimiento dentro de
un contexto global de aceleradas transformaciones y cambios
sociales (Carrillo Hernández &amp; Benavides Martínez, 2022).
No obstante, la preocupación por fortalecer una
formación educativa basada en competencias trasciende el
ámbito instrumental disciplinario para colocar al estudiante
universitario como un profesionista preparado transversalmente
más allá de su núcleo específico de conocimientos, es decir,
para ser competente frente a una realidad social y económica
en constante cambio, flexible y con un margen de contingencia,
oportunidades, retos y adaptaciones tecnológicas insospechado
durante el siglo pasado (Jiménez Galán, 2019).
Bajo un modelo de RSU basado en la concientización
de los estudiantes por la preocupación con el entorno cultural,
político y ambiental en los niveles local, nacional e internacional,
las unidades de aprendizaje y, en general, el diseño del curriculum,
abonan en la resolución de problemas donde estén implicadas
situaciones concretas en las cuales puedan ponerse en práctica
184

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

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los saberes, habilidades y destrezas propias de las distintas áreas
de conocimiento, así como de las competencias transversales
desarrolladas de manera integral a lo largo de los periodos
escolares (Jiménez et al., 2019).
Dentro de este panorama, la literatura especializada nos
muestra la importancia de adoptar esquemas de aprendizaje,
evaluación y formación profesional flexibles, innovadores,
dinámicos, equitativos, socioemocionalmente pertinentes e
inclusivos con perspectiva crítica, cuyo propósito sea articular
integralmente una visión donde en la educación superior
se conjuguen el quehacer de los múltiples actores sociales
involucrados en la generación de conocimiento y se dialogue con
las necesidades del entorno y la sociedad civil en general.
Responsabilidad social universitaria como competencia
transversal en la educación superior
Las prácticas educativas derivadas de la currícula universitaria
en un mundo globalizado, interconectado y con una tendencia a
la apertura económica e intercultural, requieren de la adopción de
modelos académicos y educativos capaces de formar integralmente
a los estudiantes en competencias transversales para situarlos como
agentes de transformación, comprometidos con las realidades
y sucesos sociales próximos a su entorno local, así como a nivel
nacional e internacional (Villarreal &amp; Zayas Pérez, 2021).
En las últimas décadas del siglo XX, la reflexión en torno
a la abundancia de fuentes de información y conocimiento a la
cual estaba siendo expuesta la sociedad abrió múltiples debates
sobre la importancia de estos conceptos en la reformulación de
los ambientes laborales y educativos, donde cada vez era más
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

185

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

recurrente la necesidad de adicionar un nivel más complejo de
saberes y habilidades para dar respuesta a las necesidades del
entorno (Anderson, 2008).
No se trataba exclusivamente de una reflexión centrada
en la renovación de ciertos saberes técnicos y destrezas
instrumentales, sino de una profunda transformación en las
formas en cómo es producido, socializado y utilizado los
productos y servicios derivados de la innovación, la información
y el conocimiento como actividades productivas en sí mismas.
Con las anteriores premisas de fondo, es pertinente
indagar sobre cómo las IES dan forma a sus rediseños curriculares
y prácticas pedagógicas mediante la incorporación teórica y
práctica de las ventajas y desafíos intrínsecos de una sociedad
donde la nueva regla consiste en convivir cotidianamente con
una cuantiosa presencia de información y conocimiento para su
adecuado procesamiento y aprovechamiento.
En la década de 1990, la atención por la globalización, los
cambios veloces y las economías basadas en la información llevaron
a los tomadores de decisiones en materia de políticas públicas a
adoptar la narrativa de la sociedad del conocimiento, cuya puesta en
operación práctica requería una serie de competencias denominadas
como “habilidades del siglo XXI”, donde destacan: la comunicación,
la creatividad en la generación de conocimiento, la colaboración,
el pensamiento crítico, la alfabetización en las Tecnologías de la
Información y Comunicación (TIC) y las habilidades para la vida
(Salamanca Garay &amp; Badilla Quintana, 2023).
La reflexión derivada del enfoque analítico basado
en la sociedad del conocimiento supone una guía para el
diseño del currículo, actividades de aprendizaje y evaluación,
186

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

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particularmente aquellas donde son utilizadas herramientas
como las TIC. También se habla de múltiples tipos o niveles
de conocimiento por habilidad, tales como: hechos, principios,
procedimientos, metacognición y estados subjetivos.
De acuerdo con Anderson (2008), los siete tipos de
habilidades basadas en el conocimiento son: acceso, ensamblaje y
reorganización del conocimiento; interpretación crítica, análisis
y evaluación de evidencia; colaboración en proyectos y trabajo
en equipo; resolución de problemas complejos; generación de
productos de conocimiento; comunicación, presentación y difusión;
selección apropiada de herramientas y evaluación de su impacto,
asimismo, las cinco fases relacionadas con el conocimiento son:
estrategias de planeación y procedimientos, elección apropiada
de herramientas, colecta y organización del conocimiento e
información, análisis y síntesis de la información y el conocimiento,
comunicación y difusión de los productos del conocimiento.
La educación superior en este contexto enfatiza la
necesidad de un enfoque didáctico o pedagógico centrado en
el estudiante para adquirir dichas habilidades basadas en el
conocimiento, esto supone dejar a los estudiantes desarrollar o
construir nuevo conocimiento como si de un rol de diseñador
se tratase, y para ello son particularmente útiles actividades
donde se requiera la utilización de las TIC en áreas como la auto
regulación, la creatividad y el manejo de proyectos en un sentido
cooperativo (Verdú-Pina, et. al., 2023).
La educación en la era de las sociedades del conocimiento
abarca dimensiones individuales y sociales de aprendizaje,
donde tanto estudiantes como docentes son capaces de detonar
de manera colaborativa procesos creativos para la apropiación,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

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�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

selección, utilización y evaluación responsable de la información
disponible para su transformación en productos basados en el
conocimiento.
El propio concepto de competencia alude al desempeño
eficiente de una función o tarea, por lo tanto, la primera impresión
que recogemos a la hora de relacionarlo con la educación superior es
la noción de productividad mecánica o instrumental, sin embargo,
cuando nos referimos al rol de las competencias transversales
orientado a la construcción de la RSU nos encontramos con
una idea de productividad o desempeño eficiente más allá de lo
instrumental para situarlo en un componente humano de carácter
intrapersonal e interpersonal (Hinojo Lucena et al., 2019).
Competencias transversales como: el autocontrol y
estabilidad emocional, la comunicación, la iniciativa, apertura
y liderazgo se convierten en valiosas cualidades necesarias en
cualquier área de conocimiento y trascendentes en las nuevas
formas de concebir el trabajo y la productividad en la tercera
década del siglo XXI.
De acuerdo con Hinojo Lucena (2019), diez de las
competencias transversales más relevantes en la actualidad son
las siguientes: autocontrol y estabilidad emocional; resistencia a
la adversidad; confianza y seguridad en sí mismo; comunicación;
trabajo en equipo; conocimientos teóricos profesionales;
orientación a resultados; aprendizaje continuo; atención al orden,
calidad y perfección; planificación y organización.
Para lograr tales propósitos en materia de RSU, las IES se
encuentran obligadas a proporcionar por medio de la docencia,
investigación y extensión, elementos de transformación social
impulsados en las motivaciones de los estudiantes para su
188

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

adecuado actuar fuera de los salones y recintos universitarios.
Algunos elementos de la dimensión social en la educación
universitaria enfocado en los estudiantes abarcan la relación
entre acceso y cohesión social, frenar el fracaso escolar, lograr un
equilibrio entre eficacia y equidad, propiciar el desarrollo regional
y formar ciudadanos responsables (Gallardo-Vázquez, D., 2019).
En el caso particular de la UANL, desde 2014 cuenta con un
modelo de responsabilidad social para lograr la implementación
del eje transversal de responsabilidad social universitaria, éste
se define como un modelo de gestión de la calidad ética de la
UANL, que toma en cuenta su ‘misión’, ‘visión’, sus valores
institucionales y que dirige sus acciones hacia el compromiso
que tiene con la sociedad por medio de políticas, estrategias y
programas prioritarios, comprometidos con el uso de esquemas
de transparencia, rendición de cuentas y que promueve el actuar
ético de la comunidad universitaria, así como de su interacción con
los actores externos y partes interesadas, los cuales refuerzan su
papel de agente de cambio positivo en su entorno y su comunidad
(UANL, 2023, p.4).
El modelo de RSU de la UANL incorpora cuatro
dimensiones: 1) Formación universitaria integral y de calidad; 2)
Investigación socialmente pertinente; 3) Extensión y vinculación
con el entorno; 4) Gestión ética y de la calidad. Estas cuatro
dimensiones se traducen en una vinculación de la educación con:
los problemas reales del entorno; la aplicación de los resultados de
la actividad científica en la solución de problemas; la participación
social y ambiental comprometida con los actores externos; así
como el respeto a los derechos humanos y el desarrollo integral
de la comunidad universitaria (UANL, 2023).
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�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

Desde finales del siglo XX e inicios del siglo XXI, la
UANL ha prestado especial atención a la formación y desarrollo
de competencias transversales plasmada a través del Programa
Institucional de Tutorías (PIT) en 1999, del Área Curricular
de Formación General Universitaria (FOGU) en 2005, y de
las Actividades de Formación Integral (AFI) en 2020, donde
respectivamente se aborda la formación integral al estudiante
por medio de la práctica tutorial, así como de unidades de
aprendizaje y actividades con temáticas comunes a todas las áreas
del conocimiento como: competencia comunicativa, aplicación
de las TIC, ambiente y sustentabilidad, contexto social de la
profesión, entre otras.
Los primeros esfuerzos para desarrollar el PIT de la UANL
surgen en el año 1999 por parte de la Secretaría Académica y el
Centro de Apoyo y Servicios Académicos (CASA) con el objetivo
de incrementar la calidad educativa, evitar en la medida de lo
posible la reprobación, el rezago académico, el cambio de carrera
y el abandono de estudios en los niveles medio superior, superior
y posgrado, a través de atención grupal y personalizada, mediante
un enfoque humanista, preventivo y remedial, con el ánimo de
propiciar una integración comprometida al entorno laboral y
social (UANL, 2013).
En 2003, CASA estructura el “diplomado de formación
básica de tutores”, asimismo, en ese mismo año se organiza el
Primer Encuentro Institucional de Tutoría donde se designó a un
grupo de docentes de diversas dependencias de la Universidad
para elaborar el primer documento con los lineamientos del
Programa (UANL, 2013). En el año 2005 el PIT queda a cargo de
la Dirección de Orientación Vocacional y Educativa (DOVE),
190

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

y actualmente es conducido por la Dirección de Formación
Integral del Estudiante (DFIE), entre cuyas funciones se
encuentran elevar la eficiencia terminal y la calidad educativa
(UANL, 2022).
Por su parte, con el transcurso de los años, el Área
Curricular FOGU también ha experimentado múltiples
transformaciones producto de las necesidades educativas y del
contexto social en el cual está inscrita la educación superior, un
ejemplo de ello han sido las actualizaciones en sus versiones de
los años 2011; 2015; 2020 y 2022. En cada nueva versión han sido
añadidas o renovadas unidades de aprendizaje que responden a
las demandas profesionales, laborales y sociales en la formación
integral del estudiante, acercándole a su vez con la construcción
de actuaciones socialmente responsables (UANL, 2024a).
En la actualidad, el Área Curricular FOGU responde
de manera global a los objetivos de desarrollo sostenible de la
Agenda 2030 de la ONU, en la cual se busca que la educación
superior contribuya a la construcción de una ciudadanía mundial,
reflejada en unidades de aprendizaje como: responsabilidad social
y desarrollo sustentable, igualdad de género, diversidad sexual e
inclusión, cultura de paz y derechos humanos, ética, transparencia
y cultura de la legalidad, y liderazgo, emprendimiento e innovación
(UANL, 2024a).
Asimismo, las actividades de formación integral llevadas
a cabo por secretarías, direcciones,fescuelas y Facultades de la
UANL impulsan el desarrollo integral como parte del proceso de
enseñanza aprendizaje. Curricularmente son fijadas un número
de AFI para cubrir a lo largo de la formación universitaria como
requisito de egreso, distribuidas de la siguiente forma:
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Duración del programa
educativo (semestres)
8
9
10

Número de actividades
12
14
16

Tabla 1. Actividades mínimas de formación integral que deberá cubrir el
estudiante para cumplir con el requisito de egreso. Fuente: (UANL, 2024b).

Las AFI se dividen a su vez en ocho rubros, cuyas
características y propósitos son los siguientes:
Tipo de actividad
AFI

Propósito

Apoyar el proceso de enseñanza y aprendizaje para reforzar los conocimientos adquiridos,
Académicas
desarrollar nuevas habilidades y vincularlas
con su entorno.
Sensibilizar conforme a las producciones del
Artísticas
ser humano, con fines estéticos y simbólicos.
Impulsar la comprensión y valorización de la
Culturales
cultura de un grupo o sector social.
Promover la contribución activa y voluntaria
Responsabilidad
al mejoramiento social, el cuidado del medio
social
ambiente y la diversidad e inclusión social.
Promover la difusión y producción científiInvestigación
ca como forma de generar o aplicar el conocimiento.
Estimular las capacidades físicas, mentales y
Deportivas
sociales mediante las actividades del deporte,
de manera individual o en equipos.
Aprendizaje de otro Desarrollar la capacidad lingüística de una
idioma
lengua extranjera además del inglés.
Fomentar la movilidad académica interna enIntercambio
tre facultades de la UANL y la externa con inacadémico
stituciones nacionales e internacionales.
Tabla 2. Tipos de actividades AFI y su propósito. Fuente: (UANL, 2024b).

192

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Vínculo entre Universidad y comunidad: Caso “Café con
asociaciones civiles”
El 15 de noviembre de 2023, en las instalaciones de World Trade
Center Monterrey-UANL, se llevó a cabo el evento: Café con
Asociaciones Civiles, en el cual, a través de la sinergia entre la
Secretaría de Economía del Gobierno del Estado de Nuevo
León, el Consejo Nuevo León; la UANL, la Fundación UANL,
ANDAMOS A.C., INC Monterey y el Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Monterrey, fueron presentados los
trabajos realizados por 26 asociaciones civiles locales y nacionales,
donde éstas pudieron coincidir con representantes de Pequeñas
y Medianas Empresas (PyMES), así como con presidentes de
fundaciones interesadas por articular los esfuerzos entre el
gobierno, las empresas privadas, las IES y los sectores sociales con
el objetivo de fortalecer el trabajo en comunidad y forjar alianzas
estratégicas de apoyo mutuo.
Uno de los resultados más palpables del evento fue
aumentar la visibilidad de las asociaciones civiles y crear una red
de networking entre personas que buscan apoyar diversas causas,
encontrando la satisfacción en el fomento del desarrollo social.
En las múltiples conferencias y mesas de presentación realizadas
en dicho evento se llegaron a consensos pertinentes sobre el
rol de las asociaciones civiles en la construcción de ciudadanía
y la responsabilidad social compartida de los diversos actores
involucrados con el ánimo de contribuir a la mejora de la calidad
de vida nuestras comunidades locales.
Algunos de estos consensos fueron: superación de las
dinámicas asistencialistas, capacitación continua a miembros
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193

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

y voluntarios de las asociaciones, acercamiento horizontal con
las comunidades para la consulta de necesidades, planificación
detallada de actividades a realizar con las comunidades,
financiamiento transparente a través de fundaciones o donaciones,
financiamiento basado en resultados e impacto social y esquemas
de comunicación social para difusión de los logros y desafíos.
Del ambiente de colaboración entre representantes de los
distintos actores sociales por medio del diálogo y la cooperación se
desprendió la actual importancia de las asociaciones civiles como
espacios de acción e iniciativa de la sociedad civil organizada
para hacer frente de manera oportuna y responsable a múltiples
problemáticas de interés público, donde las demandas de nuestro
contexto global no permiten ser indiferentes y abstraerse de ellas
ya sea en los roles gubernamentales, empresariales o educativos.
En este sentido, colaborar activamente con asociaciones civiles
representa una oportunidad para la construcción de un modelo
de democracia participativa, así como la materialización de la
RSE y la RSU.
Contexto educativo a raíz de la pandemia de COVID-19
y experiencia práctica de la asociación civil Tanatología y
Salud Emocional
La crisis sanitaria global por la proliferación del virus del SARSCoV2 (COVID-19) a inicios de 2020 trajo consigo el cierre
parcial o total de los planteles educativos en la mayoría de los
países del mundo con el objetivo de contribuir a mitigar las tasas
de contagio, no obstante, dicha medida ha provocado la pérdida
o desaceleración del aprendizaje, aunado a su vez con una serie
de desigualdades, carencias en materia de acceso y calidad
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

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a la educación previas a la pandemia, así como afectaciones
socioemocionales (UNESCO, UNICEF &amp; Banco Mundial, 2021).
La educación es un proceso acumulativo, por lo tanto,
si la pandemia de COVID-19 significó el cierre parcial o total
de las actividades educativas presenciales, el rezago, exclusión,
abandono y faltas de oportunidades repercuten no sólo en el
presente inmediato, sino también el desempeño y resultados
de los logros educativos una vez restauradas las actividades
escolares en el aula (Carro Olvera, &amp; Lima Gutiérrez, 2022).
Este abandono de las aulas por razones de contención
de la pandemia ha implicado la pérdida significativa de
conocimientos, valores, habilidades y actitudes en torno al
aprendizaje y la convivencia cotidiana, asimismo, este déficit
formativo será traducido unos años más tardes en pérdidas
económicas multimillonarias al no contar con los perfiles laborales
correspondientes a las necesidades del mercado y la vida pública
(UNESCO, UNICEF &amp; Banco Mundial, 2021).
Los sectores sociales de menores ingresos, los habitantes de
zonas rurales, las mujeres, las personas con discapacidad y demás
grupos sociales vulnerables son particularmente sensibles a la
pérdida de las actividades educativas presenciales ante una posible
retirada del ambiente escolar para insertarse a la fuerza laboral de
baja cualificación (UNESCO, UNICEF &amp; Banco Mundial, 2021).
Bajo este contexto, y con miras en atender de manera local
las problemáticas socioemocionales derivadas de la pandemia de
COVID-19, el 11 de febrero de 2023, en las instalaciones del Colegio
Civil, Centro Cultural Universitario, se presentó formalmente la
Asociación Civil Tanatología y Salud Emocional, fundada por
la Dra. Mireya Sandoval Aspront, en dicha sesión se firmó un
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�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

convenio de colaboración con la Dirección General de Bienestar
Social y la Casa del Adulto Mayor del municipio de San Nicolás
de los Garza, Nuevo León, donde se formalizó la participación en
el diseño de talleres, diplomados, ciclos de conferencias y demás
actividades requeridas por la dependencia municipal.

Imagen 1. Presentación de la Asociación Civil de Tanatología y Salud
Emocional. Fuente: fotografía propia.

Como parte de las múltiples actividades iniciales llevadas
a cabo por la Asociación Civil Tanatología y Salud Emocional a
lo largo de los años 2023 y 2024 se destacan: la difusión de la
asociación y los trabajos iniciales en el Canal 53 de la UANL; la
visita mensual, comenzando con conferencias y talleres en la Casa
Club del Adulto Mayor, la participación con las conferencias:
“Mujeres como pilar de la familia” y “Toma de Conciencia del
Abuso y Maltrato hacia el Adulto Mayor con la RED de Mujeres
de la Dirección de Mujeres del municipio de San Nicolás de
los Garza; y los ciclos de conferencias sobre el Adulto Mayor:
Plenitud, Bienestar y Salud (Sandoval Aspront, 2023).
196

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Imagen 2. Ciclo de conferencias Adulto Mayor, Plenitud, Bienestar y Salud.
Fuente: fotografía propia.

Una vez consolidada la participación de la asociación
en el municipio de San Nicolás de los Garza, se logra la firma de
otro convenio de colaboración con los Centros de Capacitación
para el Trabajo Industrial (CECATI-92) sobre la prevención de
adicciones, mismo que inicia con la conferencia: “¿Cómo afectan
las drogas en la salud emocional? dirigida a los estudiantes del
CECATI-92; así como la participación en las reuniones mensuales
de la asociación ANDAMOS A.C. en calidad de miembros
asociados.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

197

�Raúl González, Angélica Vences, Mireya Sandoval / Responsabilidad Social Universitaria

Discusión y conclusiones
A lo largo del presente trabajo se ha destacado la importancia
de articular de forma coherente, por una parte, la RSU
como competencia transversal curricular en la educación
superior y, por la otra, su pertinente vinculación a través de
asociaciones civiles como una de las múltiples ventanas para
su materialización por medio de sinergias entre los diversos
actores sociales involucrados en los trabajos para la mejora
de la calidad de vida de nuestras comunidades, tales como:
gobiernos, empresas y universidades. Este es un tema que
teóricamente ha sido ampliamente abordado, no así desde el
ámbito de las acciones concretas. Esto es posible solamente
desde la observación participante, a través de la cual, entre
otras categorías importantes, se identificaron: la participación
y la vinculación, la sensibilización de los actores universitarios
y externos a la institución y la inclusión de contenidos de RSU
en las mallas curriculares.
Así, aunque aún existen una colección importante de retos
para la adecuada integración de las metas perseguidas desde las
propuestas y experiencias presentadas en materia de RSU y su
vínculo con la comunidad a través de asociaciones civiles, tanto la
literatura especializada como nuestra participación y observación
activa nos indican rutas de trabajo trazadas con base en las
actuales tendencias de profesionalización de las asociaciones
civiles y la inclusión de la RSU en cada vez más rubros dentro de
las mallas curriculares universitarias.
La observación participante en los trabajos de
presentación, difusión, vinculación y ejecución de labores en la
198

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.151

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comunidad por parte de la asociación civil Tanatología y Salud
Emocional en el municipio de San Nicolás de los Garza, Nuevo
León, brindó la oportunidad de conocer el efecto de dichas
actividades sobre la sensibilización de los distintos profesionistas
de la UANL asociados cuya participación como expertos en
medicina, psicología, educación, y diversas disciplinas de las
ciencias sociales y humanidades, hace patente la construcción
de actuaciones socialmente responsables con respecto a sus
áreas específicas de conocimiento donde se trascienden los
valores meramente utilitarios o pragmáticos de la profesión
para conectar dichos saberes con las necesidades del entorno
inmediato a la universidad y contribuir con ello a la construcción
de una sociedad más justa y equitativa.

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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Transdisciplina y economía: irrupciones y
disrupciones teórico-metodológicas para el
estudio de la música-pop
Transdiscipline and economics: theoreticalmethodological irruptions and disruptions for
the study of pop-music
Alan Omar Pérez Álvarez1

Resumen: El presente artículo se propone el establecimiento de un
puente cognoscitivo entre la economía y la transdisciplinaria con
el objeto de construir una perspectiva trans-económica de la música
popular grabada en el capitalismo contemporáneo. La economía
neoclásica y la economía marxista han dedicado una importante
cantidad de trabajos al estudio de la cultura en el sistema capitalista
desde mediados del siglo XX hasta principios del XXI; sin embargo,
tanto la primera como la segunda han priorizado la investigación de
la lógica y el valor económicos de las mismas en detrimento de otras
lógicas y elementos esenciales en la economía de la música en las
sociedades contemporáneas. De ahí que se plantee la necesidad y la
urgencia de aplicar los axiomas metodológicos básicos y los operadores
cognoscitivos complejos de la transdisciplina al proceso por el que
1 Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México,
México. Correo: clowniangramascon@gmail.com

205

�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

se producen, circulan y se consumen los objetos subjetivantes, los
sujetos objetivados y las subjetividades objetuales en la música-pop del
capitalismo neoliberal.
Palabras clave: Transdisciplina, economía política, economía simbólica,
economía deseante y música-pop.
Abstract : This article proposes the establishment of a cognitive bridge
between economics and transdisciplinary to build a trans-economic
perspective of popular music recorded in contemporary capitalism.
Neoclassical economics and marxist economics have devoted a
significant amount of work to the study of culture in the capitalist
system from the mid-twentieth century to the beginning of the twentyfirst; however both have prioritized the investigation of the economic
logic and value of them in detriment of other essential logics and
elements in the economy of music in contemporary societies. Hence
the need and urgency of applying the basic methodological axioms and
complex cognitive operators of transdiscipline to the process by which
subjectivating objects, objectified subjects and objectual subjectivities
are produced, circulated and consumed in the pop-music of neoliberal
capitalism.
Keywords: Transdiscipline, political economy, symbolic economy,
desiring economy and pop-music.

206

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.94

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Introducción
La economía ha sido una de las disciplinas en las que se aspira
de manera prioritaria a la simplificación de la realidad y a la
especialización del conocimiento2. Desde el siglo XIX hasta
el XX, tal ciencia se constituyó por medio de los parámetros
disciplinarios de la ciencia moderna y a través del paradigma
nomotético de la física newtoniana, por lo que aquella se ha
caracterizado por la dicotomía hombre/naturaleza y la creencia
en el progreso infinito, por la búsqueda de leyes universales,
por la causalidad lineal y el aislamiento empírico, por la
matematización y la cuantificación del mundo, por el modelo
estático del equilibrio general y por la razón instrumental de los
individuos (Wallerstein, 2006, pp. 3-36).
Ahora bien, la segunda mitad del siglo XX representó
un viraje cognoscitivo para la economía, pues la emergencia y el
despliegue de los debates sobre 1) la separación entre las ciencias
sociales y la disciplina histórica, 2) la pretendida universalidad
del conocimiento egológico de la civilización occidental y
3) la fragmentación del saber entre las “dos culturas” de las
ciencias naturales y las humanidades; así como de las teorías
de la relatividad general, el psicoanálisis y la demanda efectiva,
de la modernización social, de los sistemas complejos, del
estructuralismo simbólico, de la autoorganización biológica, de
2 Wallerstein asevera –siguiendo a Foucault– que una disciplina es
un sistema de control de la producción discursiva que establece sus propios
límites por medio de la constitución de un modo de cognición del mundo
que se adquiere por la reactivación constante, inconsciente e inmediata de
un conjunto de normas, hábitos y conductas de investigación, formación y
divulgación del conocimiento (2006, pp. 36-37).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.94

207

�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

la cibernética y la información, y de la fenomenología existencial,
el marxismo cultural y la filosofía posmoderna, replantearon una
variedad de postulados, problemas, categorías y conceptos del
paradigma mecanicista de la ciencia económica (Wallerstein,
2006, pp. 37-75; Morin, 2005, pp. 19-24).
Ya para el cambio del siglo XX al XXI, los economistas
habían subvertido, criticado o cuestionado la mayoría de los
pilares en los que se soportaba el paradigma fisicalista de la
disciplina económica. En primer lugar, se abordó el sistema
económico en relación con el ecosistema terrestre, al mismo
tiempo que se reconoció la imposibilidad del crecimiento infinito
en un planeta con recursos limitados (Leonard, 2016, pp. 1731); en segunda instancia, se relativizó la ley de la oferta y la
demanda y la conexión entre el protestantismo y el capitalismo
a partir del estudio histórico de la primera en condiciones
premodernas y de la segunda en sociedades católicas (Tutino,
2016, pp. 8-46); en tercer lugar, se reformuló la visión lineal,
estática y determinista del sistema económico en pos de una
concepción recursiva, dinámica y caótica del mismo, en la que
se constata la existencia de una red de variables explicativas
que interactúan con el entorno no económico y que poseen un
amplio grado de incertidumbre (García, Ivarola y Szybisz, 2018,
pp. 82-84); en cuarta instancia, se cuestionó el formalismo del
lenguaje matemático, la axiomatización de la teoría económica
y el abstraccionismo de los modelos económicos, en donde el
principal receptor de tales críticas fue el concepto de equilibrio
general en tanto que un instrumental cognoscitivo que subsume
una variedad de fenómenos fundamentales en los sistemas
económicos actuales, a saber: el azar, el desorden y la degradación
208

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.94

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

(Miedes, 2012, pp.7-8); y, finalmente, se problematizó la razón
medio-fin de la teoría económica en tanto que uno de los tipos
de racionalidad que existen en las sociedades humanas, la que se
caracteriza como una lógica “economicista, rentista y alienante,
calculadora, cuantificadora, autosuficiente, deshumanizada, sin
registros de valoraciones éticas o morales.” (Fuenmayor, 2003,
pp. 9-14; Fuenmayor y Márquez, 2006, pp. 341-356).
No obstante, lo anterior no se ha empatado con una
afrenta de igual magnitud en lo que se refiere a los parámetros
disciplinarios de dicha ciencia social, a pesar de los esfuerzos de
una serie de economistas por traspasar, fracturar o subvertir los
límites de la economía en relación con las ciencias naturales y las
humanidades; ya sea porque se limitan al estudio de la actividad
económica desde una variedad de disciplinas, por lo que se
adscriben al ámbito de lo multidisciplinario (Bueno y García,
2014, pp. 1-4; Bueno, 2013, pp. 1-3; Muñoz, 2017, pp.7-12; Pantoja,
2021, pp. 112-117); o ya sea porque se reducen al intercambio de
métodos, teorías, conceptos o técnicas de investigación entre la
economía y las otras disciplinas, por lo que incrustan en el área de
lo interdisciplinario (Cabo y Ricoy, 2012, pp. 1-4; Miedes, 2012,
pp.1-3; Arnold y Cadenas, 2013, pp. I-III; Human y Cilliers, 2013,
pp. 24-38).
Así, los estudios económicos en los que se ensaya la
superación de los estatutos disciplinarios de dicha ciencia
no son sino una excepcionalidad (Shanahan, 1978, pp. 13-16;
Luigi, 2019, pp. 173-175; Erasmo, 2022. pp. 1-6), en los que la
perspectiva de la transdisciplina y el concepto de la complejidad
derivan más en una respuesta acerca del modo en que fortificar
los cimientos disciplinarios de la economía que en un problema
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.94

209

�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

sobre la manera en que destruir los pilares disciplinarios de la
misma, puesto que aquellos no permiten la irrupción disruptiva de
los axiomas metodológicos y de los operadores cognoscitivos de
la transdisciplina en la metodología, la teoría y la práctica de la
economía.
De ahí que el presente artículo se proponga el
establecimiento de un puente cognoscitivo entre la economía
y la transdisciplina con el objeto de construir una perspectiva
transeconómica de la música popular grabada de la actualidad, en
la que confluyan de forma simultánea, dinámica e interactiva
algunos de los niveles de realidad/percepción –por ejemplo, la
economía política de Karl Marx, la economía simbólica de Pierre
Bourdieu y la economía deseante de Deleuze y Guattari– que
configuran el proceso complejo por el que se producen, circulan
y consumen los objetos, los sujetos y las subjetividades en la
música-pop del capitalismo neoliberal.
Lo anterior se lleva a cabo de la siguiente manera.
Primero, se aborda los axiomas metodológicos básicos y los
operadores cognoscitivos complejos que comprenden lo que se
conoce como la perspectiva transdisciplinaria. Segundo, se tratan
los trabajos recientes de la economía neoclásica y la economía
política en relación con la música popular grabada con el objeto
de mostrar que ambas son incapaces de explicar y comprender el
proceso complejo por el que se produce, circula y consume aquel
fenómeno de la cultura-pop. Y, tercero, se construye un mirador
transeconómico de la música popular a partir del cruce entre la
transdisciplina y la economía en correspondencia con la música
popular grabada.
210

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.94

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

La transdisciplina
La perspectiva transdisciplinaria es uno de los modos emergentes
de organización del saber de finales del siglo XX y principios
del XXI (Wallerstein, 2006, pp. 3-75), por lo que puede ser
considerada como “la exigencia contemporánea de reproblematizar
el conocimiento, el sujeto/objeto cognoscente y el objeto/sujeto
cognoscible” (Pérez, 2022, pp. 104; Gómez y Arboleda, 2015, p.7);
en donde el proceso de cognición del ser humano y el mundo se
efectúa a través, entre y más allá de los límites disciplinarios del
saber por medio de una variedad de axiomas metodológicos y de
operadores cognoscitivos (Nicolescu, 1996, pp. 36-42).
La transdisciplina supone, en primer lugar, que el exceso
de simplificación de la ciencia moderna y de especialización de las
disciplinas académicas obstaculizan una visión compleja y global del
ser humano; en segunda instancia, que no hay una división radical
entre el sujeto y el objeto cognoscentes/cognoscibles y que uno y otro
interactúan activamente en el proceso de cognición del mundo; y, en
tercer lugar, que los pares excluyentes industria/naturaleza¸ economía/
cultura, mercancía/arte, etc., así como las realidades que emergen de
los mencionados, son insostenibles a nivel tanto teórico como
práctico, por lo que su superación es una labor insoslayable (Pérez,
2022, pp. 104-105; Varios Autores, 1994, párrs. 1-6).
La perspectiva transdisciplinaria se diferencia la disciplina,
la multidisciplina y la interdisciplina; pero entre la primera y las
segundas existe una relación de antagonismo y complementariedad,
puesto que las cuatro son “las flechas de un solo y mismo arco: el
del conocimiento” (Nicolescu, 1996, p. 26). En tal modo, no hay que
confundir a aquella con estas, ya que: a) en el enfoque disciplinario, el
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.94

211

�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

proceso de cognición concierte a un solo y mismo nivel de realidad/
percepción o a un parte de este; b) en la multidisciplina, tal proceso
se refiere al estudio de un objeto/sujeto cognoscible/cognoscente
de un pedazo o un nivel de realidad/percepción por parte de varias
disciplinas a la vez; y c) en la visión interdisciplinaria, el proceso
de cognición se corresponde con el migración de instrumentos
cognoscitivos (métodos, teorías, categorías, etc.) de una disciplina
a otra (Nicolescu, 1996, pp. 36-45).
Ahora bien, la transdisciplina presupone tres axiomas
metodológicos básicos que la distancian de las otras perspectivas
disciplinarias, a saber: el ontológico, el que asevera la existencia
de una multiplicidad de niveles tanto de realidad como de
percepción en el conocimiento y en el mundo; el lógico, en donde
se sostiene que el tránsito de un nivel de realidad/percepción a
otro se efectúa a través del principio del “tercero incluido”3; y
el epistemológico, el cual establece que el constructo que engloba
la totalidad de los niveles de realidad/percepción posee una
naturaleza compleja, en la que cada uno de dichos niveles existe
de forma simultánea, dinámica e interactiva con los otros (Osorio,
2012, p. 286; Nicolescu, 1996, p. 22).
Los axiomas anteriores requieren de algunas precisiones
teóricas para extraer todas las consecuencias de la perspectiva
transdisciplinaria en el proceso de cognición del ser humano y
el mundo. El axioma ontológico plantea una distinción analítica
fundamental entre la realidad y lo real, en donde aquella se refiere
3 El principio en cuestión se opone a los tres axiomas en los que se
basa la lógica de Aristóteles: una entidad es idéntica a sí misma (A es A), una
entidad no es distinta de sí misma (A no es no-A) y no existe una entidad que
sea ella sí misma y otra a la vez. (Nicolescu, 1996, p. 22).

212

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.94

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

a lo que resiste a nuestros instrumentos cognoscitivos, es decir, “a
nuestras experiencias, representaciones, descripciones, imágenes
o formalizaciones matemáticas” (Nicolescu, 1996, pp. 17-18. El
subrayado es del original); y esta se corresponde con una zona
de no-resistencia o, mejor, con un espacio de transparencia
absoluta en el que la cognición humana –cualesquiera que sean
las herramientas de las que se sirve para potenciar sus alcances–
se encuentra indefectiblemente restringida, excluida o limitada
(Nicolescu, 1996, pp. 42-43)4.
Pero ¿qué se entiende por un nivel de realidad?, ¿cuál es la
definición de un nivel de percepción? y ¿de qué manera se vinculan
ambos? El primero es “un conjunto de sistemas invariantes a la
acción de un número de leyes generales. […]. Es decir que dos
niveles de Realidad son diferentes si, pasando de uno a otro, hay
ruptura de las leyes y ruptura de los conceptos fundamentales
[…]” (Nicolescu, 1996, p.18); mientras que el segundo es “un
conjunto sistematizado de entidades sígnicas, emotivas y
sensitivas (‘miradas’, ‘sonidos’, ‘tactos’, ‘gustos’ y ‘olfatos’) que
configura una lectura general, coherente y unificante de un nivel
de realidad, sin agotarlo” (Pérez, 2022, p.109). Esto es, un nivel de
percepción es distinto de otro si, cuando se transita entre ellos,
existe una fractura de las configuraciones significativas y de las
figuras retóricas esenciales.5
4 Ya que la realidad es lo que resiste y lo real es lo que no resiste, entonces la
función de este no es sino constituir y, además, amenazar a la realidad, puesto
que la zona de no-resistencia es la que marca la imposibilidad tanto del cierre
de la realidad sobre sí misma como del límite de lo que resiste a la cognición
humana. (Nicolescu, 1996, pp. 42-43).
5 Nicolescu plantea la existencia de una correspondencia biunívoca
entre un nivel de realidad y un nivel de percepción, lo que explica el hecho
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�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

Así pues, si existe una multiplicidad de niveles diversos
y, por ende, de zonas de no-resistencia heterogéneas, entonces
¿es factible la conexión de estos diferentes y múltiples niveles
de realidad/percepción en un único conjunto que los abarque a
todos? Sí, dice Nicolescu, puesto que la multiplicidad de niveles de
realidad/percepción y sus espacios de transparencia configuran al
sujeto y al objeto transdisciplinarios del conocimiento; en donde la
comunicación sígnica o informativa entre uno y otro se establece
por medio de la identidad de los reales que constituyen y limitan
los niveles de realidad/percepción que participan en tal conjunto
cognoscitivo/cognoscente (1996, pp. 42-44).
Los dilemas del paso de un nivel dado a otro y de la
conexión entre el sujeto y el objeto del conocimiento conducen
al segundo de los axiomas de la transdisciplina, es decir, el lógico.6
El anterior asevera que el tránsito entre dos niveles de realidad/
percepción se ejecuta a partir del principio del tercero incluido, por
el que “[un] estado T presente a un cierto nivel está unido a un par
de contradictorios (A, no-A) del nivel inmediatamente vecino”
(Nicolescu, 1996, p. 39). En términos simples, dicho postulado
supone que un par excluyente de un nivel de realidad/percepción
se transgrede a partir de su integración en un término unívoco de
de que tal autor insista en la definición del primero, pero no haga lo mismo
con el segundo. No obstante, en el presente texto se realiza una diferenciación
analítica entre ambas categorías, lo que responde a fines más expositivos que
conceptuales en la medida en que un nivel de realidad y un nivel de percepción
se imbrican a nivel tanto óntico como ontológico (Laclau, 2000, pp. 112-120).
6 El papel principal que poseen los terceros en la solución de tales
problemáticas se explica y comprende en la medida en que tanto el número
“tres” como el prefijo “trans” se basan en la misma raíz etimológica, a saber: “lo
que va más allá de dos” (Nicolescu, 1996, p. 43).

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otro nivel diferente; no obstante, tal mecanismo de tránsito entre
tal o cual nivel de realidad/percepción implica la emergencia de
otra dicotomía en el nivel encargado de la integración (Nicolescu,
1996, p. 43). De lo precedente se sigue la imposibilidad de una
teoría absoluta del mundo y el carácter abierto del conocimiento
humano, es decir, la existencia de la complejidad y, además, de lo
complejo (Pérez, 2022, p. 112; Alcántara, Arce y Parrini, 2017, p. 9;
Morin, 2005, p. 72).
Así pues, se llega al último de los axiomas
transdisciplinarios, esto es, el epistemológico. Este plantea que la
complejidad es una dimensión transversal tanto del conjunto de
los niveles como de cada uno de ellos, por lo que aquella sería
el producto y el productor de “nuestras cabezas”, así como de
la “naturaleza misma de las cosas y los seres” (Nicolescu, 1996,
pp. 30-31). Ahora bien, ¿cuál es el significado de la categoría de
complejidad? Edgar Morin afirma que esta no es concebible de
forma simplista, ya que ocuparía “el lugar de la simplicidad. La
complejidad es una palabra problema y no una palabra solución” (2005, p.
22. El subrayado es del original), en la que se incrusta el problema
fundamental de cómo enfrentarse a la complejidad sin subsumir
lo complejo en los límites de la simplicidad; pues, según el autor
francés, “es complejo aquello que no puede resumirse en una
palabra maestra, aquello que no puede retrotraerse a una ley,
aquello que no puede reducirse a una idea simple. Dicho de otro
modo, lo complejo no puede resumirse en el término complejidad
[…]” (Morin, 2005, p. 22).
Si lo anterior es así, dicha categoría no es definible define
en modo positivo, sino negativo: ¿qué es lo que no es la complejidad?
Primero, ella no es la simplicidad, lo que no significa que se
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desprecie el valor de esta en el proceso de cognición del ser
humano y el mundo, porque “el pensamiento complejo integra lo
más posible los modos simplificadores de pensar, pero rechaza
las consecuencias mutilantes, reduccionistas, unidimensionales y
finalmente cegadoras de una simplificación que se toma por reflejo
de aquello que hubiere de real en la realidad” (Morin, 2005, p. 22);
y, segundo, la complejidad no es la completud, lo cual no implica
que se niegue las relaciones existentes en el trinomio parte-todoparte, ya que tal modo de pensar se encuentra impulsado por la
tensión que hay entre “la aspiración a un saber no parcelado, no
dividido, no reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e
incompleto de todo conocimiento” (Morin, 2005, p. 23).
En consecuencia, si lo complejo excede a la complejidad,
entonces cualquier proceso, mecanismo e instrumento que
se dirija a captar el ser humano y el mundo tendría que ser, en
sí mismo, complejo; por lo que la transdisciplina necesitaría
idear, establecer, articular y desplegar una serie de operadores
cognoscitivos que tengan por objeto la aprehensión de lo complejo
en la complejidad, es decir, en un nivel de realidad/percepción,
en la intersección entre uno o más niveles y en el conjunto de los
niveles de realidad/percepción (Osorio, 2012, p. 273).
El primero de los mencionados es el bucle recursivo, es decir,
el ciclo retroactivo de causalidad paradojal por el que los productos
y los efectos se tornan los productores y los causantes de lo que
se produce y se efectúa, respectivamente (Osorio, 2012, p. 273).
Otro de tales operadores es la auto-eco-explicación, en el
que la autonomía/dependencia que existe entre el elemento
y el ecosistema da cuenta del modo en que todo ser vivo se
autoproduce y organiza por medio del intercambio energético,
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informático y sígnico con el medio ambiente en que existe para
perseverar en sí mismo y devenir en un otro (Osorio, 2012, p. 273).
El tercer operador es el emergencial, esto es, la tensión
caos/orden en tanto que el fundamento de la aparición de nuevas
cualidades y propiedades (que van más allá de las partes que las
componen y del todo que las engloba) en los entes organizados,
en cuyo caso aquellas retroactúan sobre estos en una especie de
destrucción creativa entre la organización y el desorden (Osorio,
2012, pp. 274-275).
El siguiente de los operadores indicados es el holológico,
en donde las relaciones parte-todo se juegan a tres niveles (sin
olvidar la incapacidad de conocerlo todo): uno holonómico, el
que conecta el todo a las partes; uno hologramático, el cual liga
las partes entre sí; y uno holoscópico, el que vincula las parte al
todo (Osorio, 2012, p. 275).
Otro de dichos operadores es el dialógico, o sea, la conexión
de dos o más lógicas o elementos antagónicos/complementarios
en un mismo fenómeno con el fin de constituir una unidualidad
compleja, la que no es sino una imbricación biunívoca de entidades
heterogéneas, ineliminables e irreductibles una en relación con la
otra (Osorio, 2012, p. 275).
El sexto operador es el reflexivo, el cual se encarga de
reintroducir el sujeto cognoscitivo en el proceso de cognición del
objeto cognoscente y, así, develar el hecho de que el conocimiento
“no es un espejo de las cosas o del mundo exterior, sino una
reconstrucción-traducción por un espíritu-cerebro, en una
cultura y en un tiempo determinado” (Osorio, 2012, p. 276).
El último de tales operadores es la borrosidad, es decir,
tanto la aplicación cognoscitiva de conceptos indeterminados e
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indecibles como la concepción empírica de entidades compuestas
e inacabadas en el ser humano y el mundo (Osorio, 2012, p. 277).
En síntesis, la transdisciplina se compone de una variedad
de axiomas metodológicos y de un conjunto de operadores
cognoscitivos cuya finalidad es reproblematizar las lógicas y los
elementos del proceso de cognición a partir de la superación
de los límites disciplinarios del conocimiento. En este sentido,
tal perspectiva permite cuestionar no sólo el modo en que se
ha estudiado la música-pop en función de los ámbitos de la
economía ortodoxo o heterodoxa, sino también transgredir los
parámetros disciplinarios que imposibilitan la construcción
de una perspectiva tal en la que se analice aquel fenómeno a
través, entre y más allá de los niveles de realidad/percepción de la
economía política, la economía simbólica y la economía deseante.
Sin embargo, antes de tratar con mayor amplitud el aparato
cognoscitivo de la transeconomía, hay que revisar el modo en que la
economía neoclásica o marxista ha estudiado la música popular
grabada.
La economía y la música-pop
El capitalismo neoliberal vibra con la cultura-pop. No existe
persona que no haya gozado de escuchar Despacito de Luis Fonsi
y Daddy Yankee, de asistir a uno de los espectaculares conciertos
de Katy Perry, de observar el material fílmico del Dorado World
Tour de Shakira, de oír alguno de los podcasts de Service95 de Dua
Lipa o de cualquier actividad o producto de lo que se considera
parte del entretenimiento masivo y estandarizado del mundo
globalizado.
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La existencia y el atractivo de tales mercancías necesitan
ser explicados y comprendidos más allá de los lugares comunes del
pensamiento marxista, en el que la industria cultural ejerce una
dominación absoluta sobre un conglomerado de consumidores
“obnubilados” y pasivos (Adorno y Horkheimer, 1998, pp. 160165); o de la economía de la cultura, en el que el modelo de la oferta
y la demanda subsume la dimensión subjetiva de la participación
de los agentes en los bienes y servicios culturales (Sunkel, 2002,
pp. 3-6). En efecto, el capitalismo es un “complejo histórico en
el que se imbrica una multiplicidad de relaciones de explotación
económica, de control social, de dominación política y de
subsunción cultural […]” (Pérez, 2022, p. 167); por lo que sería un
error no considerar los elementos sociales, políticos y culturales
que confluyen en la producción, la circulación y el consumo de una
mercancía determinada de la cultura-pop más allá de la función
que esta cumple en la producción y reproducción del proceso de
acumulación ampliada del capital (Quijano, 2014, pp. 850-854).
Ahora bien, la economía tanto neoclásica como marxista
ha dedicado una importante cantidad de páginas al estudio de
dichos fenómenos culturales desde mediados del siglo XX hasta
las primeras décadas del XXI. No obstante, tanto una como la
otra se han centrado en el análisis del valor económico de los
mismos, lo que ha desterrado otras lógicas y elementos esenciales
en la producción, la circulación y el consumo de los bienes y
servicios culturales y musicales en las sociedades capitalistas
contemporáneas. (Canclini y Piedras, 2005).
En la actualidad, existe una nueva área de especialización
de la economía neoclásica que se conoce con el nombre de
economía de la cultura (Palma y Aguado, 2010, pp. 129-130), la
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que responde al incremento de la relevancia cotidiana de los
bienes y servicios culturales en el mundo globalizado y, a su
vez, al aumento de la importancia económica del sector cultural
en la economía planetaria7, y la que se comporta en tanto que
un fragmento de un nivel de realidad/percepción que emergió
por el trabajo fundacional de Baumol y Bowen, Performing Arts.
The Economic Dilemma (1966); que se consolidó por los textos
publicados en el Journal of Cultural Economics (cuyo primer número
apareció en 1977) y recopilados en el Handbook of the Economics of
Art and Culture (Ginsburgh y Throsby, 2006); y que se amplió por
las obras recientes de autores como Emilio Albi, David Throsby,
Ruth Towse, Mark Blaug, Victor Ginsburgh y Kenneth Arrow.
En el marco de dicha especialización, los economistas
de la música se han abocado al estudio, por un lado, de la oferta
cultural, en el que se han priorizado el examen de la contribución
de la industria cultural al crecimiento y el desarrollo de las
economías contemporáneas (CEPAL, 2021; y Ramírez, 2016),
del modo y el formato en que se produce y distribuye la música
popular grabada (Hyun, 2016) y del funcionamiento estructural
del mercado y el comportamiento estratégico de las empresas de
tal industria (Longo, 2014); y, por el otro, de la demanda cultural,
en el que ha predominado la exploración del consumo de los bienes
y servicios musicales, ya sea desde una perspectiva ortodoxa en
7 En el primer caso, según la Federación Internacional de la Industria
Fonográfica (IFPI), la mayoría de los 43,000 encuestados de 23 países diferentes
dedican un promedio de 18.4 horas a la semana al disfrute de música tanto
nacional como extranjera (2021: 6-7). En el segundo caso, con base la CEPAL,
las industrias culturales generaron alrededor de 2,250 miles de millones de
dólares de ganancias alrededor del mundo en 2015, lo que es una suma mayor
al PIB de la India en tal año (1,900 miles de millones de dólares) (2021: 29).

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la que aquel se explica por la confluencia del precio, la utilidad y
el ingreso (Aguado, L. y Palma, L, 2015, p.59); o desde un enfoque
heterodoxo en el que tal consumo se comprende con base en una
variedad de factores explicativos, por ejemplo, la formación del
gusto, el grado educativo, el tiempo de ocio o el valor simbólico
(Canclini y Piedras, 2005; Sunkel, 2002; y Bourdieu, 1990).
En consecuencia, a pesar de que la economía de la cultura
permita llevar a cabo un análisis de los bienes y servicios musicales
por medio del modelo del equilibrio general de mercado, la verdad
es que aquella no da cuenta del proceso complejo por el que se
produce, circula y consume la música en los países capitalistas
del mundo globalizado. En este modo, el que la economía de la
cultura explique el consumo de tal o cual bien o servicio musical
en función del precio de equilibrio en un mercado determinado
excluye el hecho de que la fruición cultural siempre implica una
dimensión subjetiva por parte de los actores sociales (Bourdieu,
1990). De ahí que el consumo de las mercancías musicales
dependa no sólo del capital económico de los individuos, sino
también del capital simbólico de los agentes, los que producen y
son producidos, vehiculizan y son vehiculizados y se apropian y
son apropiados por un conjunto de principios de visión y división
comunes del mundo de las fuerzas sociales que constituyen un
campo social específico (Bourdieu, 2001, pp. 87-98).
Hoy en día, existe también un amplio horizonte de
análisis de las mercancías culturales por parte del marxismo, el
que se define como un nivel de realidad/percepción que apareció
por el estudio primigenio de Adorno y Horkheimer, Dialéctica de
la ilustración, en el ocaso de la Segunda Guerra Mundial; el que
fue subvertido por el trabajo realizado en torno a las industrias
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�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

culturales en la segunda mitad del siglo XX por parte la escuela
de pensamiento de los Cultural Studies (Richard Hoggart, Edward
Thompson, Raymond Williams, Stuart Hall, etc.); y el que se
criticó por la obra clave de Culturas híbridas. Estrategias para entrar
y salir de la modernidad de Néstor Canclini (1990) y por la línea
latinoamericana de los Estudios culturales (Jesús Barbero, Anna
Gutman, Ernesto Piedras, Guillermo Sunkel, etc.), (Miller, 2011,
pp. 122-128; y Sunkel, 2002, pp. 2-6).
En el ámbito específico de la economía política, los
economistas de la música han dedicado una buena cantidad de
trabajos al problema de la música popular grabada, pero siempre
teniendo en cuanta el papel que esta funge en relación con la
producción y reproducción económica o ideológica del sistema
capitalista. El caso prototípico de lo anterior es el libro Dialéctica de
la Ilustración de Adorno y Horkheimer (1998), en el que se plantea
que la música-pop no es sino un producto de la cultura de masas y,
a su vez, una mercancía de la industria cultural; por lo que aquella
—a diferencia de la música “culta”— tiene por fin la producción
y reproducción del capitalismo a partir de la obnubilación de las
conciencias de los individuos, de la estandarización de los modos
de consumo y de la exclusión de cualquier forma de negatividad
—es decir, de crítica— en relación con el sistema imperante de
dominación social (1998, pp. 165-176).
Otro ejemplo es el trabajo de Jacques Attali titulado Ruidos.
Ensayo sobre la economía política de la música (1995), en el que la música
popular grabada se considera una mercancía fetichizada que se
destina a la producción y reproducción de la acumulación del
capital, pero también una forma profética que anuncia el pasado,
el presente y el futuro de la sociedad (Attali, 1995, p. 12). Así pues,
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el autor plantea que “Hoy en día la música, cualquiera que sea el
modo de producción del capital, anuncia el establecimiento de una
sociedad repetitiva […]” cuya finalidad principal es la atracción/
repulsión de la diferencia (Attali, 1995, p. 13).
Una muestra más es la obra de Jon Illescas, el que estudia
de manera sistemática y profunda, por un lado, el formato del
videoclip dominante de la música-pop como una mercancía
cultural que se consume por la juventud global y, a su vez,
como un vehículo ideológico de producción y reproducción del
sistema capitalista (2015, pp. 20-21); y, por el otro, la figura de las
celebridades en tanto que rentistas del cuerpo que “sirven a los
objetivos de la acumulación del capital a través de su incesante
reproducción de la industria cultural” (2018, pp. 155-156).
Un caso más es el libro Dialectic of Pop (2019) de Agnès
Gayraud, en donde la música popular se concibe como un formato
grabado producido por la industria cultural, pero también como
una obra artística que conjuga una forma artística y estética en
la que materializa una de las promesas utópicas de la ilustración
occidental: la democratización de la experiencia humana
(Gayraud, 2019, pp. 1-28). De ahí que la autora asevere que la
música-pop encarna la promesa de “un arte accesible [para todos]
no porque se rebaje el nivel de sus destinatarios, sino porque
promete hablar de ellos, hablar su lengua y tocar la sencillez de su
existencia, de la existencia común de la humanidad” (Gayraud,
2019, p. 61).
Otro ejemplo es el trabajo marxista y culturalista de
Chalena Vásquez intitulado Los procesos de producción artística
(2019), en el que se aborda la música popular grabada como una
producto mercantilizado del trabajo humano y una práctica
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�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

alienante que produce y reproduce al sistema capitalista; a su
vez, aquella también está inmersa en un tinglado de condiciones
y relaciones materiales, sociales e ideológicas de producción,
circulación y consumo (Mendívil, 2021, pp. 62-64). Así pues, el
principal aporte de dicha autora es que restituye la materialidad
de la música-pop en la medida en que considera que el sonido es
manipulado por el trabajo humano por medio de una tecnología
musical dada con el objeto de producir una serie de cuerpos
sonoros que ingresan en canales específicos de distribución social
y que se escuchan en modos específicos de apropiación ideológica
(Mendívil, 2021, pp. 68-72).
Por lo tanto, aunque la economía política de la cultura
permita efectuar un estudio de las mercancías musicales a partir
de la teoría del valor-trabajo, de la explotación, de la renta, de la
alienación y de la acumulación en el sistema capitalista, lo cierto
es que lo anterior no considera el complejo proceso por el que
se produce, circula y consuma la música-pop en las sociedades
capitalistas del siglo XXI. En este sentido, el que la economía
política de la cultura explique el proceso de producción de tal
o cual mercancía musical en relación con la reproducción de
la lógica de la acumulación ampliada del capital subsume el
hecho de que la fabricación de objetos en las industrias cultural
está aparejada no sólo a la reproducción de los sujetos en los
campos sociales (Bourdieu, 2001, pp. 87-94), sino también a la
composición de subjetividades en los territorios sonoros (Deleuze
y Guattari, 2002, pp. 9-29) De ahí que la música-pop se incruste
en un proceso complejo de producción, circulación y consumo de
mercancías, símbolos y deseos por medio de los que se produce y
reproduce el capitalismo, de los que se construye y vehiculiza una
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visión del mundo y de los que se crean y sostiene otros universos
posibles (Deleuze y Guattari, 2002, pp. 9-29).
En suma, ni la economía neoclásica ni la economía política
dan cuenta del complejo proceso por el que atraviesan los bienes
y servicios o las mercancías musicales en los países capitalistas
neoliberales en tanto que ambas sobreestiman la lógica y el valor
económicos de aquellos en detrimento de las lógicas y los valores
“no económicos” que emergen en la producción, la circulación y el
consumo de la música popular grabada en el neoliberalismo. Así,
el estudio de la música popular grabada contemporánea exige
el diseño y la aplicación de un instrumental cognoscitivo que
recupere las contribuciones disciplinarias, pluridisciplinarias
e interdisciplinarias al saber de la economía neoclásica o la
economía política de la cultura, al mismo tiempo que rechace
las

consecuencias

simplificantes,

limitantes,

mutilantes,

reduccionistas, parcelantes y cegadoras que existen en el campo
de estudio de la economía de la música popular. Una perspectiva,
pues, que permita el diálogo entre la economía y la transdisciplina
con miras a construir un mirador transeconómico de la música
mercantil, simbólica y deseante.
La trans-economía
El siglo XXI implicó la emergencia de un intercambio profuso
entre la economía y la transdisciplina. En este sentido, entre ambas
se suscitaron una variedad de encuentros tanto directos como
indirectos. El diálogo directo de la economía y la transdisciplina
se ha esforzado por reflexionar a nivel teórico acerca de las
implicaciones que poseería para la primera la introducción de
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�Alan Omar Pérez Álvarez / Transdisciplina y economía: irrupciones y disrupciones

los axiomas, los problemas y los conceptos de la segunda, en
particular en lo que se corresponde con a) la economía ecológica,
el desarrollo sustentable y el medio ambiente (Emilio, 2009, pp.
29-33); b) las nociones de tiempo e incertidumbre en los modelos
económicos (Perry, 2013, pp. 467-469); c) la simbiosis de biología
y economía, los conceptos de organismo, comportamiento y
complejidad y el análisis económico de las empresas y la estructura
industrial (Bueno, 2006, pp. 1-2); d) las conexiones entre la
economía y la filosofía en pos de la construcción de la econosofía,
así como los límites y las oportunidades del mismo en relación
con la economía neoclásica; e) el supuesto de la racionalidad
instrumental en contraposición a una racionalidad comprensiva
en el comportamiento económico (Fuentemayor, 2003, pp. 7-12;
Fuentemayor y Márquez-Fernández, 2006, pp. 340-344) o en la
conducta administrativa (Drugus, 2011, pp. 3-6); y f) la conexión
entre las universidades, el aparato público y las industrias en los
sistemas económicos (Pantoja y Cardona, 2021, pp. 111-112).
Por otro lado, el diálogo indirecto de la economía y la
transdisciplina se ha preocupado por pensar a nivel ontológico,
metodológico y epistemológico sobre las consecuencias que tendría
para la primera la integración de los avances teóricos y conceptuales
del pensamiento complejo, en particular en lo que se refiere a I)
la concepción de la economía como un sistema autopoiético,
autoorganizativo y autoevolutivo en el que interactúan un conjunto
heterogéneo y jerarquizado de agentes, redes y sistemas, los que se
encuentran inmersos en la econosfera terrestre (Ossa, 2008, pp.
222-226; Arnold y Cadenas, 2013, pp. II-V); II) la crítica de los
supuestos lógicos por medio de los que procede el estudio de los
sistemas económicos, por ejemplo, la cuantificación de la realidad
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económica (Shanahan, 1978, pp. 13-14), la causalidad de corte
lineal (Fernández, 2016, pp. 1-2), el aislacionismo de las variables
económicos y la dicotomía de lo micro y lo macro (García, Ivarola
y Szybisz, 2018, pp. 80-82), la racionalidad del homo œconomicus
(Rincón, Fuenmayor y Rincón, 2014: 130-133) y la falseasibilidad
de las predicciones empíricas (Coq, 2005, pp. 20-22); III) la
construcción de modelos recursivos, dinámicos y abiertos de la
actividad económica a través de los métodos de la simulación
computacional, interactiva y probabilística (Perona, 2005, pp.
37-39); V) la apertura del instrumental de captación empírico en
pos de un mayor protagonismo de los métodos experimentales
(Miedes, 2012, pp. 3-6) o de las técnicas hermenéuticas (Human y
Cilliers, 2013, pp. 24-27).
A pesar de la extensión y profundidad de los encuentros
tanto directos como indirectos que han existido entre la economía
y la transdisciplina, la mayoría de los anteriores no han resultado
sino en la reificación de los estatutos disciplinarios de la ciencia
económica, en donde la perspectiva transdisciplinaria se torna un
modo de abrir los diques, pero no de destruir las barreras, que existen
entre la economía y las ciencias naturales, sociales o humanas.
Un ejemplo prototípico de lo anterior es el artículo de Valentina
Erasmo titulado Econosophy: limits and opportunities of transdisciplinary
approach to philosophy and economics (2022), en el que la configuración
de un campo híbrido entre la economía y la filosofía –que se tilda
con el vocablo de econosofía– desembocó más en un intercambio
de métodos, teorías, postulados o conceptos entre la primera y
la segunda –es decir, en un enfoque interdisciplinario– que en una
transgresión de los límites y los obstáculos que existen entre
aquella y esta (Erasmo, 2022, pp. 2-6).
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Ahora bien, el hecho de que una mercancía cultural
específica pueda fungir como el ancla de una serie de identidades
sociales (Martínez, 2009, pp. 171-177) o como el sustento de un
conjunto de bloques estéticos (Arriarán, 2009, pp. 127-129) en
el sistema capitalista en que vivimos exige la construcción de
unas lógicas y unas herramientas cognoscitivas que vayan más
allá de los estatutos disciplinarios de tal o cual ciencia natural,
social o humana (Morin, 2005: 20-24); puesto que la complejidad
del mundo contemporáneo muestra que cualquier objeto/sujeto
cognoscible está imbricado de manera simultánea, dinámica e
interactiva en una variedad de niveles de realidad/percepción, los
que requieren de un sujeto/objeto cognoscente que sea capaz de
captar las fronteras, los intersticios y las cuarteaduras que hay
entre tales niveles en tanto que las condiciones de existencia de
un fenómeno dado. (Nicolescu, 1996, pp. 30-31). De ahí que se
plantee la urgencia y la necesidad de un diálogo entre la economía
y la transdisciplina con el objeto de construir una perspectiva
transeconómica de la música popular grabada actual, puesto que
–como se vio con anterioridad– ni la economía neoclásica ni la
economía política explican o comprenden el complejo proceso
económico de los bienes y servicios o las mercancías musicales en
el sistema capitalista contemporáneo.
La trans-economía es una perspectiva cognoscitiva
en la que se perciben/interpretan los procesos simultáneos,
dinámicos e interactivos por medio de los que se producen,
circulan y consumen los objetos subjetivantes, los sujetos
objetivados y las subjetivades objetuales de la música-pop en
las realidades contemporáneas, la que exige reconocer que
existe una multiplicidad de niveles de realidad/percepción en tal
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objeto/sujeto cognoscente/cognoscible, que la superación de una
dicotomía existente en un nivel de realidad/percepción posibilita
el tránsito a otro y que cada uno de dichos niveles y el conjunto
de los mismos poseen una naturaleza compleja. (Basarab, 1996,
pp. 34-45; Osorio, 2012, pp. 275-276). Asimismo, una perspectiva
tal requiere de la comunión de las lógicas complementarias y
antagónicas de la economía y la transdisciplina en el estudio
de la música popular grabada actual, es decir, de la música que
pertenece a un régimen de producción, circulación y consumo
que se funda, en primer lugar, en el bricolage de las tecnologías
de grabación (los aparatos electrónicos); en segundo lugar, en la
virtualidad de los canales de registro (los medios digitales); y, en
tercer lugar, en la simpleza de las sensibilidades de fruición (las
estéticas populares). (Murphy y Smith, 2001, pp. 1-6; Giraud,
2019, pp. 60-62).
Lo mencionado implica que la economía adquiera el estatus
de una categoría ontológica (Laclau, 2000, pp. 76-80), esto es, de
una abstracción que tilda una región del ser que depende de una
heterogeneidad de sistemas invariantes a la acción de un número
de leyes generales y conceptos fundamentales y, por lo tanto, de
una multiplicidad de configuraciones significativas y retóricas
esenciales que constituyen en conjunto una variedad de niveles de
realidad/percepción. En dicho modo, se plantea I) que lo económico
es una transversal de la(s) realidad(es) económica(s), puesto que
no sólo existe la producción, la circulación y el consumo de tal o
cual cosa, sino también la producción, circulación y consumo de
la producción, de la circulación o del consumo de entes (Deleuze
y Guattari, 1985, pp. 1-18); y II) que la realidad económica es un
segmento de lo económico, puesto que la economía dominante se
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ha abocado al estudio de uno de los muchos niveles de realidad/
percepción que existen en la economía real, los que funcionan con
base en una serie de lógicas y elementos distintos que remiten a un
mismo mundo económico (Basarab y Nicolescu, 1996, pp. 30-40).
Una perspectiva tal no rechaza la simplicidad y tampoco
anhela la completud, por lo que integra los avances en la cognición
de la música por parte de la economía, al mismo tiempo que destierra
las simplificaciones en las que esta incurre cuando considera por
reflejo de lo real el modo en que se construye la realidad (Morin,
2005, pp. 22-23); y por lo que reconoce la imposibilidad de un
conocimiento trascendente, universal, ideal y sistemático de la
música-pop en la medida en que aquella se caracteriza como una
perspectiva del saber inmanente, singular, conectiva y experimental.
(Deleuze, 2016, pp. 12-13). En esta manera, la transeconomía de la
música-pop aspira a constituirse a sí misma en una perspectiva
acentrada por medio de la que cualquier cosa sea conectada con
cualquier otra en un orden indeterminado y sin jerarquía alguna,
puesto que el encuentro, el cruce o el choque entre uno o más
niveles de realidad/percepción fractura la posibilidad de que exista
una variedad de puntos de anclaje, líneas de soporte y de verticales
de dominio en la totalidad caótica, abierta y horizontal que es el
mundo económico. (Deleuze y Guattari, 2002, pp. 9-32).
Así pues, la economía política de Marx, la economía
simbólica de Bourdieu y la economía deseante de DeleuzeGuattari comportan solamente algunos de los niveles de realidad/
percepción a partir de los que es factible analizar los procesos
complejos por los que se produce, circula y consume la música
popular grabada, los que se corresponden con una multitud
de lógicas (la de la mercancía, la del símbolo y la del deseo,
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respectivamente) y elementos (la teoría del valor-trabajo, la del
campo social y la del esquizoanálisis); y los que se constituyen por
una variedad de pares excluyentes (valor de uso/valor de cambio,
lo económico/lo simbólico y las máquinas-órganos/el cuerpo sin
órganos, respectivamente) que posibilitan el tránsito de un nivel
de realidad/percepción a otro en tanto que sean integrados en un
tercer término existente en el nivel subsiguiente a cada uno de
los indicados (Marx, 1959, pp. 3-47; Bourdieu, 2001, pp. 87-94; y
Deleuze y Guattari, 2002, pp. 9-29).
En línea con lo anterior, la música popular grabada se
incrusta en un proceso complejo de producción, circulación y
consumo de mercancías, símbolos y deseos por medio de los que
se produce y reproduce el capitalismo, de los que se construye y
vehiculiza una visión del mundo y de los que se crean y sostiene
otros universos posibles; puesto que las subjetividades no son
sino las líneas de fuga que arrastran las líneas flexibles de los
sujetos y que destruyen las líneas segmentarias de los objetos, al
mismo tiempo que generan otras líneas segmentarias del mercado
que se volverán las líneas flexibles de nuevos símbolos y que
abrirán la puerta para la emergencia de otras líneas de fuga del
deseo. (Deleuze y Guattari, 2002: 9-29). En efecto, no se olvide
que dichos niveles se comprende en tanto que unos conjuntos
heterogéneos de lógicas y elementos entre los que no hay una
solución de continuidad sin que se operativice un procedimiento
cognoscitivo por el que tal o cual dicotomía de un nivel dado se
transgreda con el paso hacia otro nivel de realidad/percepción.
De ahí que la dicotomía valor de uso/valor de cambio –que
pertenece a la categoría de mercancía de la economía marxiana–
sea superada a partir de su integración en la noción de trabajo
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social –que forma parte de la categoría de símbolo de la economía
bourdiana– (Bourdieu, 2001, pp. 135-169), la que implica a su vez
la aparición de un nuevo par excluyente entre lo económico y
lo simbólico que será integrada a través de su superación en el
concepto de plusvalía capitalista –que concierne a la categoría
de deseo de la economía deleuziana-guattariana– (Deleuze y
Guattari, 1985, pp. 18-24), la cual significa también la emergencia
de la dicotomía máquinas-órganos/cuerpo sin órganos.8
Por último, la transeconomía de la música popular grabada
demanda la aplicación de los operadores cognoscitivos complejos
con el objeto de aprehender lo complejo de tal fenómeno, los que
ha sido tratados en su mayoría por los propugnadores de un
diálogo entre la disciplina económica y el pensamiento complejo.
En primer lugar, se plantea que existe un ciclo retroactivo
entre los niveles de la economía política, la economía simbólica y
la economía deseante, entre las fases de producción, circulación
y consumo de tales niveles y entre los primeros y los segundos
(Fernández, 2016, pp. 1-4).
En segunda instancia, se asevera que la economía real es
un sistema autopoiético, autoorganizado y autoevolutivo que
intercambia recursos e información con el ecosistema terrestre, por
lo que no es posible aislar los procesos de producción, circulación
y consumo de la música popular grabada de los sistemas sociales,
políticos y culturales por los que se configura tal fenómeno (Ossa,
2008, pp. 222-226; Arnold y Cadenas, 2013, pp. II-V).
8 El hecho de que se afirme la existencia de la última de tales dicotomías
no es más que una hipótesis de trabajo, puesto que la ontología rizomática de
Deleuze y Guattari recusa con éxito el anquilosamiento de cualquier dicotomía
a partir del principio de multiplicidad. (Deleuze y Guattari, 2016, pp. 32-36;
Deleuze y Guattari, 2002, pp. 48-52).

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En tercer lugar, se señala que en los espacios intersticiales
y los movimientos transversales que existen entre los niveles de
realidad/percepción se suscitan una multiplicidad de cualidades y
propiedades nuevas en lo que respecta a los fenómenos musicales,
los que están más allá y, a su vez, más acá de las lógicas de la
mercancía, del símbolo y del deseo en la medida en que actúan
y retroactúan sobre tales niveles de realidad/percepción (Bueno,
2006, pp. 3-6).
En cuarta instancia, se afirma que los sufijos macro, meso
y micro del vocablo economía no se refieren sino a un mismo nivel
de realidad/percepción, por lo que si se quiere religar de manera
holológica las partes y el todo se requiere un análisis del intercambio
simultáneo, dinámico e interactivo que existe entre las fases, los
niveles y los procesos en los que se juega la transeconomía de la
música-pop (García, Ivarola y Szybisz, 2018, pp. 80-84).
En quinto lugar, se sostiene que el antagonismo y la
complementariedad tanto de las dicotomías valor de uso/valor de
cambio, lo económico/lo simbólico y máquinas-órganos/cuerpo
sin órganos como de las lógicas de la mercancía, el símbolo y
el deseo permiten la institución de una serie de unidualidades
complejas, las que son: el objeto subjetivante, el sujeto objetivado
y la subjetividad objetual (Osorio, 2012, pp. 276-277).
En sexta instancia, se indica que el estatuto ontológico
de un fenómeno dado depende de las lógicas y los elementos por
medio de los que aquel sea percibido/interpretado, en donde los
sujetos/objetos y, a su vez, los objetos/sujetos cognoscitivos/
cognoscentes son capaces de transmutar los modos de
reconstrucción/traducción no sólo de los fenómenos musicales,
sino también del mundo económico (Osorio, 2012, pp. 276-277).
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Y, en séptimo lugar, se aventura que lo complejo de la
economía real de la música popular grabada no solo necesita, sino
exige al pensamiento el despliegue de instrumentos cognoscitivos
que sean inciertos, híbridos e indecibles, por ejemplo: la misma
perspectiva transeconómica como el resultado de la combinación
de la economía política, la economía simbólica y la economía
deseante (Osorio, 2012, pp. 276-277).
En suma, la transeconomía de la música popular grabada
es una perspectiva cognoscitiva que emerge del diálogo entre la
economía y la transdisciplina en relación con el fenómeno musical,
por lo que implica la aplicación de los axiomas metodológicos
básicos y los operadores cognoscitivos complejos al proceso
de producción, circulación y consumo de las mercancías, los
símbolos y los deseos en la música-pop de la actualidad. Ahora
bien, tal perspectiva no está completa si no se abordan de manera
compleja los niveles de realidad/percepción que se configuran por
medio de a) la lógica de la mercancía y la teoría del valor-trabajo
de Marx, b) la lógica del símbolo y la teoría del campo social de
Bourdieu y c) la lógica del deseo y la teoría esquizoanalítica de
Deleuze y Guattari, lo que excede los objetivos del presente texto
pues implica analizar el conjunto y cada uno de los niveles que
configurarán la perspectiva transeconómica de la música-pop.
Conclusión
El estado de la presente investigación no permita profundizar
adecuadamente en el modo concreto en que se fusionan y se
comportan los tres niveles de realidad/percepción de la economía
política, la economía simbólica y la economía deseante en
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relación con la música-pop, lo cierto es que sí posibilita abonar
provisionalmente en la manera abstracta en que aquellos deberían
conjugarse y funcionar en pos de una perspectiva transeconómica
de la música popular grabada, los que se caracterizan por ser:
a. Inmanentes, puesto que una realidad, un sistema,
un proceso, una fase, una lógica o un elemento
cualesquiera no se torna original, estructurante,
dominante o teleológico en relación con los otros;
b. singulares, ya que tales fenómenos no son sino unas entidades abiertas, porosas, caóticas e inestables que pueden desmontarse, sustituirse, alterarse y modificarse;
c. conectivos, porque una realidad, un sistema,
un proceso, una fase, una lógica o un elemento
cualesquiera se conecta con cualquier otro sin un
orden predefinido y sin una jerarquía estable; y
d. experimentales, puesto que dichos fenómenos no son
más que herramientas que son eficaces en la medida en
que permitan percibir/interpretar algo más del mundo
económico que esté más allá de la realidad económica.
En cualquier caso, las reflexiones extrapoladas en
estas páginas constituyen solamente un primer atisbo del
diálogo posible entre la ciencia económica y la perspectiva
transdisciplinaria, por lo que no pretenden ser exhaustivas
y, sobre todo, absolutas, sino plantearse de nueva cuenta el
problema de los límites disciplinarios de la economía y de
la superación de los mismos por la transdisciplina para, así,
instituir el edificio completo de una transeconomía de la
música-pop en el capitalismo neoliberal.
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

El concepto de clases sociales según
Olin Wright
The concept of social classes according to
Olin Wright
Patricio Pulgar Covarrubias1
Laura Moreau López2

Resumen: El presente artículo busca desarrollar el legado de Olin
Wright respecto del concepto de clases sociales. Para ello, se indaga el
vínculo sociológico que realiza el autor a nivel teórico y metodológico.
En este contexto, Wright comienza recorriendo conceptos teóricos de
diferentes autores categorizando sus posiciones, para luego construir
su concepción de las clases sociales mediante elementos tales como
estructura de clases, bienestar y poder económico, intereses y la
explotación, que interactúan en el sistema capitalista. Posterior a
esa revisión teórica, se explora la metodología utilizada para analizar
la clase social, buscando operacionalizar lo que se entiende por
conciencia de clase y otros indicadores del trabajo. Finalmente alude
que la posición dentro de la estructura de relaciones de clase determina
ciertas formas de conciencia, en una estructura capitalista fundada en
1
Investigador independiente. Putaendo, Chile. Correo:
pulgarc@gmail.com

patricio.

2 Investigadora independiente. Santiago, Chile. Correo: lau.moreaul@
gmail.com

245

�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

la explotación y la opresión, siendo una contribución para el marxismo
y las ciencias sociales.
Palabras clave: clase social, estructura social, marxismo, conciencia
de clase, relaciones de poder.
Abstract: This article seeks to study the legacy of Olin Wright regarding
the concept of social classes. To do this, the sociological link made by
the author at a theoretical and methodological level is investigated. In
this context, Wright begins by going through theoretical concepts of
different authors, categorizing their positions, and then building his
conception of social classes through elements such as class structure,
welfare and economic power, interests and exploitation that interact
in the capitalist system. After this theoretical review, the methodology
used to analyze social class is explored, seeking to operationalize
what is understood by class consciousness and other work indicators.
Finally, he alludes that the position within the structure of class
relations determines certain forms of consciousness, in a capitalist
structure founded on exploitation and oppression, being a contribution
to marxism and social sciences.
Keywords: social class, social structure, marxism, class consciousness,
power relations.

246

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Para profundizar en el concepto de clases sociales, resulta
inevitable no estudiar a un destacado referente en este tema: el
sociólogo estadounidense Olin Wright (9 de febrero de 1947 23 de enero de 2019). Wright posee una extensa trayectoria en
las ciencias sociales, se graduó en filosofía y Letras en Harvard
College en 1968, obtuvo una licenciatura en historia en 1970 y
luego completó su doctorado en sociología en 1976. Además, fue
elegido presidente de la Asociación Americana de Sociología en
2012 (Social Science Computing Cooperative, 2009). Su labor
se enfocó en el estudio de las clases sociales, desarrollando
categorías de clases que permitieron comparar estructuras de
clases en diversas sociedades.
El sociólogo se interesó por temas ajenos a la sociología de
la época de los fines de los setenta, “(…) en donde la sociología de los
datos de encuesta era “producir proposiciones con “leyes” sociales
e hipótesis inmediatamente contrastables sobre asuntos triviales
de la vida diaria (…)” (Carabaña, 2021, pág. 3). Wright, en cambio,
investiga desde el método empírico las estructuras sociales y de
producción de la sociedad, generando datos consistentes que le
permitieron enriquecer la teoría marxista, y de esta forma “mostrar
la superioridad de la teoría marxista con los métodos propios de la
sociología burguesa” (Carabaña, 2021, pág. 3).
En su texto “Comprender la clase hacia un planteamiento
analítico integrado”, (2010) el autor define el concepto de
“clase”, proponiendo una definición no centrada desde atributos
individuales “tales como el sexo, la edad, la raza, la religión, la
inteligencia, la educación, la ubicación geográfica, etc.” (Wright
E. O., 2010, p. 99), como estipulan otros autores, en cuanto lo
define como una serie de “opciones de la gente en una economía
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

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�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

de mercado y, por consiguiente, sus condiciones materiales”
(Wright E. O., 2010, p. 99). Es decir, diferentes formas de vida y
rutinas conforman subjetividades, tanto en el caso de los atributos
Desde la salud hasta el comportamiento electoral pasando por
las prácticas del cuidado infantil. Algunos de estos atributos
se adquieren en el nacimiento, otros en un momento posterior
de la vida; algunos son estables, otros dependen mucho de la
situación social específica de una persona y pueden, en consecuencia, variar a lo largo del tiempo. (Wright E. O., 2010, p. 99)

Como a su vez variables contextuales por el medio social
y educativo “(…) la gente también puede ser clasificada por las
condiciones materiales en las que vive: viviendas paupérrimas,
agradables casas suburbanas o mansiones en comunidades
valladas; pobreza abyecta, renta adecuada o riqueza extravagante,
etc.” (Wright E. O., 2010, p. 99). Por último, también por las
interconexiones con condiciones culturales: “la clase no debería
identificarse simplemente con los atributos individuales de
las personas ni con sus condiciones materiales de vida; por el
contrario, se trata de considerar las interconexiones existentes
entre ambos” (Wright E. O., 2010, p. 99). En este sentido y para
sintetizar lo expuesto sobre la definición del concepto clase
“cuando estos atributos y condiciones de vida diferentes se
agrupan en sentido amplio, entonces estos agrupamientos se
denominan «clases»” (Wright E. O., 2010, p. 100).
Wright revisa las posturas de ciertos autores que se
refieren a clases sociales, los cuales agrupa en tres grandes grupos:
el enfoque de la estratificación ligado a los atributos individuales
de la clase; el enfoque de acaparamiento de posibilidades y el
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enfoque de dominación y explotación. En lo que se refiere al
primer grupo, identifica a la clase basándose en los atributos y
condiciones materiales de vida que tienen los individuos; como,
por ejemplo, la ubicación geográfica donde habita una persona y
su tipo de vivienda en cuanto al acceso a servicios básicos, como
electricidad, agua potable, o internet. En este grupo de análisis,
destaca el trabajo de Mike Savage en su análisis al “Gran Estudio
de británico de clases” (2013).
El enfoque de acaparamiento de posibilidades gira en
relación a la forma en que las posiciones sociales otorgan a los
sujetos el control de ciertos recursos económicos mientras que
excluyen a otros; lo cual lo define como “clausura social”, por
ejemplo, en empleos que requieren credenciales educativas en que
Los procedimientos de admisión, los costes de matrícula, la
aversión al riesgo a contraer préstamos cuantiosos por las personas de recursos escasos, etc., tienden, en general, a bloquear
el acceso a la educación superior en beneficio de aquellos que
ocupan esos empleos que exigen tales cualificaciones. (Wright
E. O., 2010, p. 101)

Para el autor, destacan en esta línea de trabajo lo
realizado por Max Weber, asi como Charles Tilly, quien emplea
explícitamente la expresión “Opportunity Boarding”, siendo uno
de los problemas identificados a resolver para asegurar y mejorar
los resultados a partir de los recursos que tienen a mano.
Finalmente, el enfoque de dominación y explotación
vincula a la clase principalmente con que la posición económica
del sujeto le entrega el control de sus vidas y las actividades,
mediante la dominación que se expresa, por ejemplo, en el derecho
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

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�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

de propiedad sobre las tierras que poseen los terratenientes, y, por
otro lado, la explotación, es decir, apropiarse de la producción
de quien trabaja esas tierras, en este caso, de los trabajadores
agrícolas (Wright E. O., 2010). Estos tipos de enfoques están
vinculados a las largas tradiciones sociológicas, en lo que respecta
a la tradición de estratificación con el primero, el segundo de
carácter weberiano mientras que el tercero a la posición marxista.
Para complementar la forma de entender los diversos
tipos de análisis, Wright (2018) utiliza los contextos estratégicos
que poseen los conflictos políticos, inspirándose en el trabajo
de Robert Alford y Rogers Friedland, los cuales elaboran una
tipología en relación con tres formas de poder según el nivel
del conflicto: poder sistemático, poder institucional y poder
situacional:
Las luchas en relación con el poder sistémico pueden pensarse
como luchas sobre qué juego debe jugarse, las luchas en relación con el poder institucional son sobre las reglas de un juego
determinado y las luchas en relación con el poder situacional
se refieren a los movimientos dentro de un conjunto de normas.
(Wright, 2018, p. 204)

En este contexto, para Wright, es importante incorporar
el conflicto en el análisis de las clases sociales, ya que de esta
manera se pueden estudiar las dinámicas de poder en la sociedad.
A través del conflicto, se expresan los intereses contrapuestos
que surgen debido a la distribución desigual de recursos y poder
en la sociedad, es decir, “posiciones contradictorias dentro de las
relaciones de clase” (Wright, 1994, pág. 17.) Con las categorías
establecidas por Alford y Friedland, busca entablar la forma de
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análisis de clases según el nivel de sistema en el que se centra el
conflicto, las estrategias que ocupan los sujetos en el análisis, y
cuál es su posición respecto a las reglas del orden existente:
Tabla 1
Metáfora del juego para Cartografiar la política y el análisis
de clases
Nivel del
sistema que
se centra el
conflicto

Forma de
análisis de
clase

Metáfora
de juego

Forma política
del conflicto

Asuntos en
litigio

Nivel de
sistema

A qué juego se juega

Revolución-contrarrevolución

Capitalismo-socialismo

Marxista

Nivel institucional

Las reglas
de juego

Reformistareaccionario

Variedades
capitalismo

Weberiana

Nivel situacional

MovimienPolítica de grutos del
po de interés
juego

Intereses
económicos
inmediatos

Durkhemiana

Nota: Tabla Obtenida desde el libro “Comprender las Clases Sociales” del autor
Olin Wright (2018).

Luego de presentar los diferentes esquemas, Wright se
posiciona en torno al nivel sistemático de analizar la estructura
del trabajo basándose en cómo la posición económica le entrega al
sujeto el control de su vida y las actividades, es decir, es a quién le
pertenece el control sobre el trabajo, configurándose la posición
en la sociedad basándose en la dominación y explotación en
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�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

cuanto a su expresión en la división de la clase que se produce
entre los que poseen los medios de producción ( los capitalistas
que ejercen la dominación) y los que son contratados para
utilizar estos medios de producción, es decir los trabajadores.
Ejercer en el segundo, las relaciones y estructuras de poder que
finalmente repercutió en la conformación de las clases sociales y
las “desigualdades generadas por la apropiación de oportunidades
exigen que el poder se utilice para hacer realidad las exclusiones
(…)” (Wright E. O., 2010, p. 105). Un ejemplo son las credenciales
educativas dificultado por los costos a la educación superior
(matrícula, mantención, etc.), se configuran
Sobre los mecanismos de exclusión ligados a los empleos de clase
media, el planteamiento de la estratificación ayuda a especificar
los atributos individuales que explican por qué las personas tienen acceso a esos empleos y quién es excluido de los empleos
estables de la clase obrera. (Wright E. O., 2010, p. 106)

En este sentido, Marx y Weber compartían el mismo
análisis, a partir de que las clases sociales involucran la cuestión
del poder “en ambos, las desigualdades de renta y riqueza
vinculadas a la estructura de clase se sostienen mediante el
ejercicio del poder, no simplemente por las acciones de los
individuos” (Wright E. O., 2010, p. 105).
Por otro lado, analiza la postura parsoniana en que la
posición del individuo en la sociedad depende de los atributos
individuales en que van a poder posicionarse en la estructura
social, por tanto los individuos son asignados a diferentes
posiciones en la estructura de clase o son absolutamente
marginados, dilucidando cuáles son estas características que van
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a permitir posicionarse de una u otra forma en la estructura social
o en su defecto quién será excluida de esta sin acceder a empleos
formales.
Conceptos desarrollados por el autor
Para comprender la visión sobre la cual se centra Olin Wright
para analizar las clases sociales, es necesario comenzar por
exponer los principales conceptos que considera centrales a fin
de organizar de mejor manera dicho análisis.
Sujeto Social
El sujeto social está vinculado a los procesos sociales que forman
las subjetividades de los actores, en los cuales comparten
características socioeconómicas y experiencias comunes que los
une, en termino de intereses y objetivos que tienen en la sociedad.
Para el autor, el sujeto social es clave para entender la sostenibilidad
de las estructuras de poder en el sentido en como la ideología y
cultura en la que está inserto contribuyen a la reproducción social
(Wright, 2014). Es decir, las ideas y disposiciones internas de los
individuos lo disponen a tomar decisiones y movilizando en el
mundo que están insertos, pudiendo contribuir como también
debilitar la reproducción social.
Para este fundamento, toma las ideas de Göran Therborn
(1941-), quien abordó la formación de sujetos y la ideología desde
un modelo de aprendizaje. Para Therborn, con base a lo planteado
por Wright (2014), los individuos actúan en sus vidas basados en
creencias acerca del mundo que están inmersos, por lo que las
practicas ideológicas desempeñan un papel fundamental en la
configuración de los sujetos sociales.
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�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

En el marco del sistema capitalista, los sujetos sociales
están construidos a través de su interacción con la estructura
económica, considerando su nivel de endeudamiento, sistema
de previsión social y de salud, sistema de pensiones, ingresos y
egresos financieros (Wright, 1994), por lo que, vinculado a sus
aprendizajes en esas trayectorias pueden generar compromisos
de clases que se diferencian en que mientras la clase trabajadora
existe una relación de poder asociativo entre ellos, los capitalistas
lo tengan basándose en sus intereses materiales (Wright, 2010).
1. La estructura de clases
Con una reflexión de su intenso estudio en torno a la insuficiencia
de conceptos para comprender, a nivel micro, el análisis de clase en
el capitalismo avanzado, Wright se centra en el concepto estructura
de clases como parte o elemento de una “empresa teórica” (Wright,
1995) denominada análisis de clase. Para el autor, este concepto de
estructura de clase es central para “clarificar la lógica global del
análisis de clase”3 (Wright, 1995, p. 24).
Para desarrollar el concepto, revisó los niveles de análisis
y la diferencia entre el micro/macro, con respecto a este último “se
refiere al nivel de agregación de los fenómenos sociales designado
3 Es preciso señalar en este apartado las conceptualizaciones que el
marxismo ha desarrollado y que Olin Wright ha sido parte de esta trayectoria:
la importancia que ha tenido para el “análisis de clase” la estructura de clase,
existen otros conceptos importantes tales como la formación de clase, la lucha
de clases y la conciencia de clase. En lo que respecta a la formación de clase,
refiere a cómo los actores constituyen y se organizan colectivamente en la
sociedad; la lucha de clases se considera bajo las prácticas que realizan los
actores para llevar a cabo sus intereses y finalmente la conciencia de clase que
significa como los actores comprenden su situación en la sociedad y cuáles son
sus intereses colectivos que los identifican (Olin Wright, 1989).

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por el concepto. Como concepto de nivel macro, las estructuras de
clase aspiran a describir una propiedad crucial de las sociedades en
su conjunto” (Wright, 1995, p. 24). Esto puede representarse cuando los marxistas dicen, por ejemplo, que existe un efecto macroestructural cuando la estructura de clases capitalista interfiere en las
instituciones del estado, impactando en la estructura política y por
tanto en la democracia de una determinada sociedad.
Por el contrario, cuando se habla de nivel micro, “las
estructuras de clase definen un conjunto de “posiciones” ocupadas
por individuos” (Wright, 1995, p. 25). Al respecto, según el autor:
El concepto marxista de estructura de clases se ha construido más sistemáticamente como un concepto macroestructural
altamente abstracto. Las estructuras de clase se han venido
definiendo como modelos de modos puros de producción (esclavitud, feudalismo, capitalismo, comunismo) con el objeto
de comprender la amplia dinámica macroestructural del desarrollo social. Esto no significa que los marxistas no se hayan
embarcado en análisis de clase concretos o de nivel micro. Sin
embargo, el concepto de estructura de clases aplicado en tales
análisis ha tendido a importarse directamente del ámbito macroestructural más abstracto con ajustes relativamente asistemáticos para adaptarlo al análisis micro y concreto. (Wright,
1995, p. 25 y 26)

Según el autor, existen mecanismos estructurales de clase
que “fundamentan a su vez la relevancia teórica del concepto de
clase” (Wright, 1995, p. 32) generando efectos concretos como
lo son experiencias vividas, capacidades colectivas o intereses
materiales. Son estos últimos los más relevantes para Wright, la
base para la elaboración de conceptos a nivel micro y macro. Los
intereses materiales “están ligados a estos dos mecanismos: primero,
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�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

los intereses vinculados al bienestar económico y, segundo, los
intereses vinculados al poder económico” (Wright, 1995, p. 32).
Para esto Wright propone como fundamental diferenciar
entre intereses intrínsecos e intereses instrumentales
Los intereses intrínsecos se refieren a los fines de la acción,
los objetivos que uno intenta conseguir mediante estrategias
particulares. Los intereses instrumentales, por el contrario, se
refieren a los intereses organizados en torno a los medios necesarios para realizar aquellos fines. (Wright, 1995, p. 33)

Un ejemplo de aquello, como lo explica, en el caso de que
los trabajadores tuvieran interés por el socialismo
Significa (entre otras cosas) que el socialismo constituye una
reorganización de la sociedad en la que el bienestar de los trabajadores mejoraría mientras que empeoraría el de los capitalistas. Los individuos de ambas clases tienen el mismo interés
respecto al bienestar en cuanto tal, pero difieren en sus intereses instrumentales respecto a los medios para realizar aquel interés intrínseco. Los intereses más relevantes para entender las
diferencias entre las clases, por consiguiente, son estos tipos de
intereses instrumentales. (Wright, 1995, p. 33)

2. Bienestar y Poder económico
El bienestar económico, en este contexto, no significa buscar
aumentar los ingresos o el consumo personal, si no que apela
al equilibrio favorable en la relación ocio/trabajo/renta. De
esta forma, no se anhela necesariamente aumentar el consumo
respecto a otros, si no que “permaneciendo igual lo demás, tienen
un interés objetivo en un equilibrio más favorable entre trabajo,
ocio y consumo” (Wright, 1995, p. 34).
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Mientras tanto, el concepto de poder económico se
centra en el control que una clase tiene sobre el excedente del
plusproducto generado mediante el trabajo. El plusproducto
puede definirse como “la parte del producto social total que queda
después de que todos los factores de producción (tanto la fuerza
de trabajo como el capital físico) se hayan reproducido” (Wright,
1995, p. 35). En este sentido, el control del excedente impacta
en las inversiones económicas y, por lo tanto, en el desarrollo
económico y social, teniendo repercusiones más amplias en las
posibilidades políticas y sociales en general.
El autor señala que el control de este excedente afecta
las posibilidades políticas y sociales en general. Por ejemplo,
diferentes grupos sociales como los señores feudales, capitalistas,
siervos y trabajadores tienen intereses de clase distintos basados
en cómo se apropian del excedente. En el caso del sistema
capitalista, el control de su excedente limita el poder político
democrático.
Cabe destacar que el poder económico derivado del control
del excedente no solo afecta a los individuos que lo ejercen, sino
que también tiene un impacto en el desarrollo macroestructural
de la sociedad en su conjunto. Por lo tanto, entender cómo se
genera este poder económico a nivel micro en las estructuras
de clase es esencial para comprender los procesos de cambio
institucional a gran escala en la sociedad.
3. Intereses materiales y explotación
En la teoría marxista se diferencian dos tipos de interés material:
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�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

Intereses en asegurar las condiciones del bienestar económico
e intereses en promover el poder económico— están conectados mediante el concepto de explotación: la explotación define un conjunto de mecanismos que ayudan a explicar tanto la
distribución del bienestar económico como la distribución del
poder económico. (Wright, 1995, p. 37)

En este sentido, mientras más apropiación del excedente
por parte de los explotadores, mayores son sus niveles de bienestar
económico, y, por tanto, aumenta su poder económico al “gozar
de niveles mucho más altos de poder económico (reteniendo el
control sobre la asignación social del excedente mediante las
inversiones)” (Wright, 1995, p. 37).
Asimismo, según el marxismo, la clase explotada pierde
bienestar como poder, “por lo tanto, decir que lo que los
miembros de una clase tienen en común es un mismo conjunto
de intereses materiales es tanto como decir que tienen intereses
comunes respecto del proceso de explotación” (Wright, 1995,
p. 37).
A su vez, en su texto “Clases” (1994) desarrolla su marco
general para el análisis de clase, la diferencia entre los conceptos
de explotación y opresión económica en el contexto capitalista
que deriva a pensar cómo entender el problema de la clase, en que
la explotación implica una condición en que la fuerza de trabajo
conlleva excedente, el cual es apropiado por los capitalistas.
En cambio, la opresión tiene relación con la implicancia de
tener derechos de propiedad sobre algún bien (Wright, 1994).
El concepto de explotación se refiere particularmente a la
“apropiación de los frutos del trabajo de una clase por parte de
otra” (Wright, 1994, p. 83). Ahora bien,
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En el caso de la simple opresión económica, la clase opresora
únicamente tiene interés en proteger sus propios derechos de
propiedad; en el caso de la explotación, también tiene interés
en la actividad y en el esfuerzo de los explotados. (Wright O.,
1994, p. 84)

En el caso de la opresión, si los oprimidos mueren, los
dueños no se verían afectados, en cuanto seguirán teniendo
el derecho de propiedad. En la explotación económica, por
el contrario, ya que la “clase explotadora necesita a la clase
explotada” (Wright O., 1994, p. 84) para perpetuar su fortuna.
A diferencia del feudalismo, “el capitalismo da lugar al
segundo tipo de explotación, una explotación basada en las
relaciones de propiedad sobre los medios de producción y que
alcanza un nivel sin precedentes” (Wright O., 1994, p. 96). El
capitalista se apropia del excedente de la fuerza de trabajo del
obrero, por lo que sería una explotación mediante la producción.
Con ello, sin embargo, deja entrever que la transferencia de
trabajo que se produce en el proceso de explotación es insuficiente
para comprender el sistema capitalista. Olin Wright establece
una diferencia respecto a la opresión y explotación económica,
donde expone que en el sistema capitalista no solo impera la
explotación que se hace mediante la transferencia de trabajo por
parte de la población económicamente activa, sino también son
menoscabados los que están imposibilitados en participar en el
mercado laboral, tales como los discapacitados, los desempleados
y los niños que los obreros tienen a cargo. Este grupo de población,
en caso de pertenecer a las familias de la clase obrera, no aplica
las dinámicas de explotación laboral, lo que no significa que estén
en mejores condiciones que la población económicamente activa,
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sino más bien son afectados por otras dinámicas que se ajustan a
lo que se entiende como opresión en el sistema, siendo de igual
forma menoscabados en sus derechos de propiedad y el acceso a
bienes de la misma forma que los explotados laboralmente.
Metodología empleada por Wright
Para construir una metodología adecuada, Olin Wright busca
diseñar una categoría de clases que pueda recolectar datos muy
poco obtenidos desde los diseños investigativos clásicos de la
sociología, y para ello debe resolver disputas entre concepciones
aparentemente dicotómicas de la teoría marxista para plantear
un instrumento que sea capaz de explicar los grandes cambios
sociales que comúnmente se analizan en el marxismo desde una
perspectiva macro, a considerar variables respectos a actitudes
individuales que explican que estas transformaciones sociales
tienen efectos sistemáticos en las acciones individuales.
En este sentido, recogiendo la experiencia histórica que
el marxismo ha sido un referente en explicar procesos tales como
la formación de clase, la alianza de clase, el conflicto social, las
trayectorias históricas de cambios social etc., busca operativizar
un concepto tan usado en su doctrina como lo es la conciencia
de clase, considerando que tiene una conexión débil con el
comportamiento de clase real, por lo que para identificar las
decisiones y presiones concretas que los individuos enfrentan en
su día a día frente a creencias, estructuras o valores de la sociedad
en la que están insertos. Se debe poner atención a las acciones
de clase, las cuales tienen una relación causal con la subjetividad
consciente de los individuos y su posición de clase.
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En este último concepto, hace hincapié en que la posición
social es un determinante básico para realizar una matriz
de posibilidades objetivas de los individuos que enfrentan
situaciones en las cuales deben tomar decisiones, por lo que el
planteamiento base para Olin Wright al momento de diseñar
una metodología es que la posición dentro de la estructura de
relaciones de clases es importante en cómo se determinan las
formas de conciencia de los individuos, y en este sentido, las
personas son los suficientemente racionales para llegar a conocer
esos intereses.
Para poder hacer operativas las variables y conocer con
mejor precisión las decisiones que los individuos toman en el
contexto social que entrega el sistema de acumulación capitalista,
es que primero toma posiciones importantes para su diseño. En
primer lugar, se posiciona bajo el concepto de clases sociales
que analiza la estructura desde la explotación, tomando tres
dimensiones importantes en este tipo de relaciones: el control del
capital, la organización de su estructura, y las cualificaciones que
poseen los individuos y que se tienen diversas posibilidades de
combinaciones.
Comenzando con la categorización, busca clasificar al
sujeto entrevistado basándose en cómo se relacione con los bienes
que son importantes para el sistema capitalista:
1. Explotador respecto a este bien
2. Explotado con respecto a este bien
3. Posición ambigua con respecto a este bien.
En este tipo de operacionalización se utiliza el código
“0” (cero) para señalar que el individuo tiene una posición que
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

261

�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

se considera marginal en las relaciones de explotación, o si el
investigador carece de datos para poder categorizar, así como
también considerarlo ambiguo para estar en este tipo de relaciones.
Este tipo de instrumento se focaliza más en las codificaciones más
polarizadas, considerando desde la perspectiva de los medios de
producción a los obreros que no poseen medios de producción y
los capitalistas que lo poseen.
En los que se refiere a indicadores a utilizar para este
tipo de trabajos, Wright plantea el uso de las actitudes con
medición en escala de Likert para evidenciar que tan conformes o
disconformes están los sujetos con las preguntas que se presentan
para el estudio: A cada respuesta se adopta el -8 (menos ocho)
para considerar al sujeto como máximamente pro capitalista y +8
(más ocho) si se considera máximamente pro obrero.
También, fuera de sus actitudes, es necesario considerar
los ingresos que tienen los sujetos en el estudio. Sin embargo,
es un criterio débil para el autor si se analiza desde una
perspectiva no estructuralista, ya que, tomando como ejemplo a
los asalariados de clase media, se busca comparar este indicador
basándose en la explotación que sufre el sujeto, por lo que la
justificación a categorizarlo es que si tiene o no una interacción
sistemática en el sistema. Los tipos de preguntas referentes a
este punto es respecto a los salarios, los bonos que recibe, los
intereses de ahorro, inversiones etc., las cuales que el investigador
debe considerar que una alta cantidad de personas no responde
a este tipo de preguntas, además de los problemas mismos del
instrumento, como por ejemplo que esta pregunta se refiere a sus
ingresos del año anterior mientras que el instrumento se enfoca
en las actitudes que tienen actualmente los sujetos, además de
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

conocer rentas no salariales que individualizan más al sujeto más
que agruparlo en macro categorías.
Complementando lo anterior respecto a la metodología
utilizada, en uno de sus estudios y expuesta en el texto ”Clases”
(1994), tomó una muestra de encuestas telefónicas a nivel nacional
en Estados Unidos exceptuando Alaska y Hawai, dirigida por el
Survey Research Center de la Universidad de Michigan en 1980,
seleccionando bloques de números telefónicos al azar:
La muestra resultante consistía en un total de 1499 adultos
mayores de dieciséis años trabajando como fuerza de trabajo,
92 como fuerza de trabajo desempleada y 170 amas de casa,
para un total de 761 encuestados. El índice de respuesta fue
del 78%, una tasa bastante normal para este tipo de encuesta.
(Wright, 1994, p.184)

En su libro “Clases” (1994), Wright consideró sólo la
muestra de los empleados en la fuerza de trabajo, aplicando
posteriormente test estadísticos. Eligió variables que son criterios
de decisión para diferenciar a la clase obrera de la clase media:
ingresos y escala de actitudes de clase. Los efectos del sexo y la
sindicación a nivel general no son influyentes.
Asimismo, realiza un trabajo comparativo de análisis de
la estructura de clases en el capitalismo contemporáneo tomando
los casos de Suecia y EEUU, dos países desarrollados con alto
niveles de vida en sus poblaciones y “con una base económica
aproximadamente similar, pero con ‘superestructuras’ políticas
marcadamente distintas” (Wright O., 1994, p. 217). Desde
un punto de vista marxista, es terreno fértil para analizar las
estructuras de clases y sus respectivas variables.
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�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

Dentro de este análisis de las variables estudiadas por el
autor, se encuentra el sexo y ocupación, tanto en Suecia como en
EE. UU., en un cuadro comparativo con los datos de distribución
en clases sociales según la categoría de sexo, se observa que los
empleadores sobrepasan en más de 30 puntos en la distribución
de sexos dentro de las clases “con sólo 30% aproximadamente de
los hombres” (Wright O., 1994, p. 223).
Otras de las variables consideradas fue el sector económico,
el autor realiza una comparación entre los dos países en cuanto a
la composición en términos de porcentaje de cantidad de obreros
industriales del sector productivo y los asalariados del sector de
servicios.
En cuanto a la estructura de clases relacionada con la
variable ingresos, siendo este último un factor considerable al
momento de analizar las clases sociales, la metodología utilizada
se desarrolló basándose en los ingresos personales anuales,
“mediante una serie de preguntas categóricas sobre los ingresos”
(Wright O., 1994, p. 258), estos:
Se codificaron inicialmente en una escala de once puntos, en la
que 1 representa unos ingresos anuales inferiores de 5000 dólares
y 11 unos ingresos anuales por encima de 75000 dólares, y en la
que los tramos aumentan gradualmente su tamaño según pasamos del extremo inferior al extremo superior de la escala. Los valores de estos intervalos para los datos de Suecia se construyeron
sobre la base del valor de cambio del dólar en el momento en que
se realizaron las encuestas. (Wright O., 1994, p. 259)

Con respecto a las sumas reales en dólares, estas:
(...) Se calcularon asignando el punto medio de cada una de las
categorías cerradas y extrapolando un valor para las categorías

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

con un extremo abierto basándonos en el supuesto de que el
extremo superior de la distribución de las rentas presenta una
distribución de Pareto. La variable de ingresos anuales corresponde a las rentas personales totales antes de impuestos, de
manera que incluye tanto salarios como otras fuentes de ingresos. (Wright O., 1994, p. 260)

Resultados empíricos
Se ofrecen resultados de ingresos personales medios tanto en
EE. UU. como en Suecia, e ingresos no ganados en EE. UU. En
relación con lo examinado en los datos se obtiene que se observa
mayor desigualdad de rentas en EE. UU. que, en Suecia, en cuanto
en este último existen más impuestos a la renta elevada:
La desigualdad de rentas está polarizada entre la burguesía y
la clase obrera, los ingresos varían monocordemente a lo largo
de las dimensiones de la explotación tomadas por separado y
en conjunto, y los ingresos no ganados varían según una pauta
similar a la de los salarios. Semejantes resultados contribuyen
mucho a la credibilidad del concepto de clase centrado en la
explotación. (Wright O., 1994, p. 264)

A modo de conclusión, el autor evidencia variables
específicas que constituyen determinantes básicos para configurar
un abanico de opciones objetivas cuya coerción social implica que
los individuos se vean enfrentados a tomar decisiones, por lo que
el planteamiento base para Olin Wright al momento de diseñar
una metodología es que la posición dentro de la estructura de
relaciones de clases es importante en cuanto determina esta toma
de decisiones cotidianas y por tanto constituyen distintas formas
de conciencia de los individuos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

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�Patricio Pulgar-Covarrubias, Laura Moreau-López / El concepto de clases sociales

Su contribución radica en que utiliza elementos de
las distintas teorías de clases sociales pero tomando posición
desde un enfoque de explotación y dominación, aportando un
interesante diseño de instrumento para identificar las distintas
percepciones y prácticas de clase de los sujetos tomando sus
particularidades peros siempre vinculándolo a la posición de
la estructura social del que son parte, emergiendo elementos
e importantes conclusiones que demuestran la vigencia del
conflicto y la perspectiva clasista en el mundo actual.

Referencias bibliográficas
Carabaña, J. (2021). Conmemorando a Erik Olin Wright. Revista
Española de Sociología (RES) RES n° 30 (2), pp. 1-5.
Social Science Computing Cooperative. (2009). Curriculum Vitae.
Obtenido de Social Science Computing Cooperative:
https://web.archive.org/web/20120213163141/http://
www.ssc.wisc.edu/~wright/vita-July-2009.pdf
Wright, E.O (2014) Construyendo las utopías reales. Ediciones
Akal.
Wright, E. O. (2010). Comprender la clase hacia un planteamiento
analítico integrado. Dialnet, 98-112.
Wright, E. O. (2018). Comprender las clases sociales (Vol. 101).
Ediciones Akal.
Wright, O. (1994). Clases. Siglo XXI de España Editores S.A.
Wright, O. (1995). Reflexionando, una vez más, sobre el concepto
de estructura de clases. Teorías contemporáneas de las clases
sociales. -- 3ª ed, ISBN 84-85691-69-5, págs. 17-126.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.69

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Un bosque de esperanzas: Memorias y andanzas del
Centro EcoDiálogo como un espacio de Educación
para la Vida
A Forest of Hope: Memories and paths of the
EcoDialogue Center as a space of Education for Life
Leticia Quetzalli Bravo Reyes1
Enrique Vargas Madrazo2

Resumen: Ante la poli-crisis civilizatoria que vivimos como
humanidad, necesitamos construir espacios de regeneración y
creatividad alternativa hacia la vida. Cada ser humano somos resultado
de la crianza y la educación para la vida que nos nutra y acompañe en
el desarrollo de nuestras potencialidades desde el amor, el cuidado y
la colaboración. Quienes escribimos este texto, deseamos compartir
nuestros andares e historias de sanación y aprendizaje en la tarea que
durante más de veinte años nos ha implicado en la construcción de
nuestro Centro EcoDiálogo.

1 Centro EcoDiálogo. Universidad Veracruzana. Xalapa, Veracruz,
México. Correo electrónico: lbravo@uv.mx
2 Centro EcoDiálogo. Universidad Veracruzana. Xalapa, Veracruz,
México. Correo electrónico: gaiaxallapan@gmail.com

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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

Partiendo de nuestras historias de vida en poli-crisis, nos hallamos en
los caminos de la Universidad Veracruzana para emprender nuestra
re-invención como seres humanos, como académicas y académicos
viviendo en las disciplinas que nos daban sentido y al mismo tiempo
nos aislaban. En estos caminos creativos fuimos tejiendo madejas
multi-inter-transdisciplinares de diálogo y colaboración, espacios
de creatividad que nos permitieron concebir nuevas formas de hacer
academia y de salir de las aulas, cubículos y laboratorios hacia el mundo
real.
Danzas, abrazos, canciones, temazcales, caminos por las nuevas
academias, sentidos amorosos, lecturas y miedos nos acompañaron en la
maravillosa aventura que nos llevó a la creación de la ecopoiesis ritual, la
vigilia epistemológica, el ser-cuerpo y sus sentipensares, todo ello como
humus, suelo fértil desde donde surgió el Centro EcoDiálogo a partir
del año 2005 dentro de la Universidad Veracruzana. La educación para
el florecimiento de la vida desde el compromiso del cuidado hacia la
Madre Tierra, son los sentidos que en estas casi dos décadas de nuestro
Centro, han guiado nuestro camino singular dentro de una Universidad
pública al servicio de los territorios y de las personas a las cuales nos
debemos.
Palabras clave: educación para la vida, buenvivir, consciencia,
narrativas, hacer comunidad.
Abstract: Faced with the civilizational poly-crisis that we are
experiencing as humanity, we need to build spaces for regeneration
and alternative creativity towards life. Each human being is the result
of upbringing and education for life that nourishes and accompanies us
in the development of our potential from love, care and collaboration.
Those of us who write this text, want to share our journeys and stories
of healing and learning in the task that for more than twenty years, has
involved us in the construction of our EcoDialogue Center.
Starting from our life stories in poly-crisis, we find ourselves on the
paths of the University of Veracruz to undertake our reinvention
as human beings, as academics living in the disciplines that gave us
meaning and at the same time isolated us. In these creative paths we

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

were weaving multi-inter-transdisciplinary skeins of dialogue and
collaboration, spaces of creativity that allowed us to conceive new
ways of doing academia and of leaving the classrooms, cubicles and
laboratories towards the real world.
Dances, hugs, songs, temazcales, paths through the new academies,
feelings of love, readings, and fears accompanied us on the marvelous
adventure that led us to the creation of ritual ecopoiesis, epistemological
awearness, the body-being and its sentiments, everything this as humus,
fertile soil from which the EcoDialogue Center arose from the year
2005 within the University of Veracruz. Education for the flourishing
of life from the commitment to care for the Mother Earth, are the core
values that in these almost two decades of our Center, have guided our
unique path within a public University at the service of territories and
people to which we owe.
Keywords: education for life, good living, consciousness, narratives,
community building.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

PRIMERA PARTE
Introducción
Las historias, las vidas, aquellos espacios en los que nuestra
sangre y nuestros sueños nacen, crecen y se desarrollan desde
un terreno fértil, desde un mundo donde un campo de crianza
teje la posibilidad de ser y amar. Para nuestro colectivo, desde
la nosotredad y la otredad, el Centro EcoDiálogo es un campo
de crianza que existía ya desde mucho tiempo antes que la
substancia llenara de realidad a nuestro lugar y a nuestros
espacios de trabajo. Pues las formas creativas vivían y adquirían
coherencia y sentido en todo lo que tenía lugar durante años en
nuestro hacer, en nuestro forjar el camino a través del diálogo y el
aprendizaje colectivo y personal.
Cada un@ fuimos tejiendo desde nuestra problemática
singular la necesidad de nuevas-viejas formas de hacer educación,
de hacer comarca, de sembrar la Madre Tierra, de compartir
saberes y conocimientos desde espacios más libres y creativos,
siempre con la necesidad de transgredir jubilosos las fronteras
entre las disciplinas. Al mismo tiempo es difícil distinguir y
detener las historias, pues el entramado está vivo, vibrante en
este ayer, hoy y mañana, en esa co-inteligencia, en ese mar de
emociones y sentimientos que se ha gestado como resultado
de nuestro amor, de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo como
seres humanos para co-crear junt@s este proyecto de una
Comunidad de Vida y Aprendizaje, de un espacio participativo
donde aprender y crear futuros sustentables: Nuestro Centro
de Investigaciones EcoDiálogo, Centro de Eco-Alfabetización
270

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

y Diálogo de Saberes de la Universidad Veracruzana, en Xalapa,
Veracruz, México.
Encontrar la madeja, el principio del hilo, en medio de la
trama infinita de historias y caminos recorridos. Tarea delicada
y cuidadosa que nos acerca al trabajo de las tejedoras que, al
iniciar en su telar, antes, debieron haber sembrado el algodón,
cosechándolo en el tiempo adecuado escogieron las flores,
plantas y minerales con los que prepararon sus colores para el
teñir de los hilos, para finalmente entretejer los nudos y puntos
con los que crearán la tela que acomodará y cobijará al ser que
la reciba.
En el presente texto reflejamos y compartimos historias,
los eventos que han estado como suelo propicio y arduo para el
nacimiento, crecimiento y florecimiento de nuestro proyecto de
trabajo y vida, nuestro Centro EcoDiálogo.
El territorio y la comunidad que nos acuna
Veracruz fue y es bosques y selvas, montañas, llanos, ríos, en
muchos sentidos también el granero de México, una vasija que
limitada por las montañas de la sierra madre oriental nos ha
cobijado desde hace miles de años a los pueblos nahuas, huastecos,
popolucas, totonacas, entre otros, acunando una diversidad de
formas de ser y de vivir que ha dado origen a este ser veracruzano
diverso y fértil. En este espacio ha crecido un pequeño bosque en
medio de una universidad pública estatal que destaca entre las
mejores de México y del mundo. Este territorio es nuestro Centro
EcoDiálogo que ha florecido de la mano de jóvenes, académic@s
que decidimos ir más allá que simplemente seguir en las aulas,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

programas y horarios de trabajo para comprometernos con
nuestra Madre Tierra y cuidar del verde de los árboles, plantas,
mamíferos, insectos que comenzaron a rehabitar este bosque
llamado Centro EcoDiálogo.
Nuestra forma como territorio pegadito y alargado
siempre junto al Golfo de México, semeja un ejote, un chile
xalapeño verde, verde profundo de la selva, verde tierno de
los pastos, verde esmeralda del océano, verde húmedo en el
sereno, verde seco sobre las altas y heladas montañas, verde
por todos lados que nos entra por los ojos, por el tacto, por
el oloroso aroma de las flores… verde en todas sus infinitas
formas y temperaturas, verde acercándose a nuestros oídos y
pensamientos, acercándose y cubriendo a todos los seres que
aquí habitamos. Desde nuestros tiempos ancestrales de raíz
Olmeca, el verde y la frondocidad ha sido nuestro camino,
nuestra esencia alegre y exuberante.
El actual estado de Veracruz cuenta con un litoral de
800 km. en el Golfo de México y una cadena montañosa, la
Sierra Madre Oriental, en la que domina la cumbre más alta del
país, el Pico de Orizaba (Citlaltépetl, en náhuatl que significa
Montaña de la Estrella), con 5,610 msnm. Cuenta con 41 ríos
que abarcan una longitud de 1118 km. Es un territorio que
en poco espacio puede sorprendernos con su biodiversidad,
gracias a su ubicación estratégica, como puerta al Golfo de
México, dándonos el privilegio de tener en nuestro territorio:
Selva tropical, selva baja caducifolia, bosque de niebla, bosque
tropical, manglar, meseta desértica y nieves eternas. Nuestro
estado contiene enormes riquezas en su biodiversidad y en su
multiculturalidad.
272

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Por otro lado, el origen de nuestra historia es muy antiguo
ya que aquí nacieron tres culturas. Al sur la Olmeca, a la que se
considera la “Cultura Madre” de Mesoamérica hace más de 3000
años; en el centro, la Totonaca con 2000 años y al norte la Huasteca
con más de 1500 años. Actualmente en este mismo territorio, se
acunan diversas culturas en las que se hablan lenguas indígenas y
se practican saberes muy antiguos, paralelamente a costumbres y
saberes modernos y urbanos.
Las otras raíces de nuestro árbol cultural histórico
son la española, francesa y la africana. Esto es palpable en el
hablar, en la comida, en las maneras de bailar y hacer música y
también, en los diversos ámbitos del vivir cotidiano. Un ejemplo
de esto, lo podemos encontrar en la llamada cultura “jarocha”,
particularmente en el puerto de Veracruz, ciudad cosmopolita en
la que aún se practica el “Son Jarocho”, de origen negro, andaluz
e indígena; otro ejemplo se observa en los platillos de gusto dulce
y salado a la vez, de origen afrocaribeño o en la suave y abierta
coquetería de l@s “jaroch@s”.
Estos estilos culturales se nutren por el continuo
intercambio y arribo de barcos que desde la colonia llevan y traen
mercancías y personas de todo el mundo, en su paso hacia la
Ciudad de México y al resto del país. Esta situación complejiza
y enriquece, de manera particular, a las poblaciones que cohabitamos en estas regiones tanto rurales como urbanas.
Nuestra casa
La Universidad Veracruzana es una institución educativa de
las más reconocidas en nuestro país, tiene 78 años de fundada y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

cuenta con el mayor número de estudiantes matriculados después
de la UNAM. Ubicada inicialmente en la ciudad de Xalapa, fue
descentralizada en la década de los 70s, lo cual permitió que se
crearan 5 campus a lo largo del estado. El campus de Xalapa,
repitiendo el esquema de “ciudad capital”, sigue contando
con ciertos privilegios como el de ofrecer el mayor número de
licenciaturas y posgrados, el de concentrar la mayor cantidad de
investigadores y una fuerte labor editorial, además de contar con
una Área de Artes que destaca por ser una de las primeras de su
género en Latinoamérica.
La idiosincrasia de Xalapa es la de ser una ciudad amante
del arte y la cultura, en ella desde los años 30s, por ejemplo, se creó
una corriente literaria plástica original que se llamó “Movimiento
Estridentista”, cuya fama trascendió las fronteras nacionales.
Cuenta con la Orquesta Sinfónica de Xalapa más antigua del
país desde hace más de 90 años, actualmente la orquesta es parte
de la Universidad Veracruzana, lo cual revela una vocación de
nuestra universidad de cultivar actividades culturales y artísticas
significativas, lo que pone de manifiesto el amor por la belleza, el
conocimiento, la práctica de saberes cosmopólitas de los habitantes
de la ciudad, lo cual atrae a personas que se identifican con este
modo de ser y de convivir. Al mismo tiempo en Xalapa se reubica el
Instituto Nacional de Ecología hace 30 años, institución dedicada
a la investigación y enseñanza de los recursos naturales en el país.
Por situarse en las faldas de una montaña y en los
límites entre el bosque de niebla y la selva tropical, a 1500
msnm, nuestra ciudad puede contener en un mismo día “todos
los climas”, dándonos una sensación de estar en medio de un
escenario que se transforma a cada momento y que nos obliga a
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

estar constantemente preparad@s a ello, list@s y alertas para los
cambios de clima, de temperaturas que se extreman por la alta
humedad que nos rodea.
En este contexto es importante considerar que el contenido
central del pensamiento sistémico, complejo y transdisciplinar,
es cultivar una actitud relacional, flexible y articuladora hacia el
conocimiento, lo cual nos hace plantear que este vivir dentro de
una cultura y un clima como el que hemos reflejado anteriormente,
ha sido un factor determinante en propiciar que nuestro grupo
académico pudiera gestarse y consolidarse en estas perspectivas
tan transgresoras de las “buenas formas” académicas imperantes.
De este modo y paradójicamente convivimos disfrutando y
sobrellevando estas y otras características, como la de ser una
ciudad en la que la densidad de autos por habitante es de las
mayores del mundo en una orografía de calles estrechas con
subidas y bajadas, que pone al peatón en tercer o cuarto término.
Las raíces existenciales de nuestra Comarca
La primer hebra de este hermoso tejido se descubre en los años 90,
cuando uno de los miembros fundadores de EcoDiálogo, estando
dentro del Instituto de Investigaciones Biológicas, ejerciendo su
profesión como biólogo molecular, se adentra al estudio de la
herencia de la diversidad genética en grupos étnicos del estado de
Veracruz, desarrollando un trabajo multi en inter-disciplinario
en torno a las divergencias étnicas que dieron lugar a la riqueza
genética de los pueblos del Abya Yala (América). Al adentrarse
tanto en el tema se dio cuenta que debía generar estrategias para la
defensa del patrimonio genético de los pueblos, ya que las grandes
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

corporaciones de biomedicina estaban apropiándose por todo el
planeta del genoma y patentarlo para obtener grandes ganancias
en el área de la medicina, la agricultura, etcétera. Lo cual conllevó
a desarrollar una investigación participativa transdisciplinaria,
poniéndose en contacto con pueblos zapatistas desarrollando
herramientas para la defensa del patrimonio genético de los
pueblos originarios, entablando así “diálogos de haceres y
saberes” al servicio de la sociedad.
Es aquí en donde nace la primera propuesta de nuestro
proyecto para crear un Centro de Diálogo de Saberes, siendo
una propuesta completamente nueva y desconocida, la cual no
pudo encontrar un eco adecuado en la Universidad Veracruzana
de los años 90s, ya que en aquel entonces las nociones de
sustentabilidad humana, de eco-alfabetización, de educación para
la vida, de complejidad y trasndisciplinariedad, eran totalmente
desconocidas en la academia.
Hacia finales de la década de los 90, cada un@ de l@s que
fundamos el Centro EcoDiálogo, vivíamos en nuestra profunda
crisis, no sólo como académic@s, estudiantes y docentes, sino
fundamentalmente como seres humanos en un mundo que a cada
día nos impone ritmos, formas de hacer y vivir llenas de prisa, de
angustia, de miedos y egocentrismos.
Algun@s de nosotr@s, Enrique Vargas, Leticia Bravo,
Domingo Adame, Tania Romo, Armando Contreras, Cristina
Núñez y Antonio Gómez, sentíamos la poderosa necesidad de
iniciar la re-construcción de puentes de diálogo entre las distintas
formas de entender e investigar al mundo desde la academia.
El famoso y trágico divorcio, el abismo entre ciencias sociales,
humanidades y ciencias naturales y artes.
276

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Fue así como a lo largo del año 2000 se generaron encuentros
iniciales “aleatorios” de distintas personas, conversaciones de
café, para tratar de crear junt@s un espacio periódico de pláticas
en torno a la muti-inter-transdisciplinariedad como puerta hacia
el diálogo de saberes en la academia y más allá.
En marzo del año 2001, inició nuestro “Grupo de diálogo
multidisciplinario entre Ciencias Sociales y Naturales”, teniendo su
sede de reunión en el Jardín de las Esculturas de Xalapa, Veracruz.
Nuestro poder de convocatoria fue sorprendente pues asistieron
más de cincuenta académic@s, personas en general interesad@s en
dialogar de forma libre y creativa en torno a temas que a tod@s
nos interesaban. Más rápido que nuestros pensamientos racionales
y ordenados, en la tercera reunión mensual, ya nuestro “colectivo
académico” se llamaba “Grupo Lúdico”, y tenía lugar en un
misterioso y tradicional bar xalapeño llamado La Tasca, ubicado
también en nuestra hermosa capital del estado.
Durante cada mes, sin detenernos una sola ocasión a lo largo
de 6 años, nos reunimos a compartir nuestras bebidas espirituosas,
a reír, soñar, sentir el miedo y el goce de “la perdida de las certezas”,
como llama Edgar Morin al camino de sentipensar la complejidad y
la vida desde nuestra “humana condición” (Morin, 2001).
A partir de este espacio hermoso, lleno de conversaciones
y cada vez más abierto y creativo, de poesía y libertad, surge la
propuesta de formar una comunidad de aprendizaje académica
más organizada y formal, de manera que un subgrupo de este
Grupo Lúdico decidimos formar lo que llamamos el “Seminario
permanente: La investigación desde los sistemas complejos”.
Así los dos grupos siguieron operando de forma paralela,
compartiendo algunos de sus miembros, generando sus propias
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

dinámicas, el primero siempre libre y desapegado de “propósitos
y finalidades”, el segundo buscando reconstruir las fuentes de
pensamiento de regreso hacia la complejidad del “mundo real”:
Los sistemas complejos desde una actitud transdisciplinaria.
En el contexto de la enorme riqueza de lecturas de
libros, de pláticas y de un capital de reflexión de varios años
ininterrumpidos de conversaciones y diálogos en el Grupo
Lúdico, y también en el Grupo de Sistemas Complejos, en torno
a poesía, filosofía decolonial, posmoderna y clásica, mitología,
política decolonial, anarquismo, crisis del racionalismo,
conocimientos ancestrales, ecología profunda, ecofeminismo,
misticismo oriental, occidental y americano entre otros, pudimos
encontrar la libertad para explorar sin apegos formas amorosas
y abiertas del conocimiento más allá del ego académico, los
posicionamientos y las ideologías.
En el contexto de este torbellino fértil y creativo de
amistad y de “comunidad en aprendizaje”, Enrique Vargas decide
iniciar un taller participativo, un proyecto de vida y aprendizaje
transformativo alternativo llamado “Taller de Ecología Profunda”.
Es así como inician, de forma mensual, 13 sesiones donde invitamos
a decenas de amig@s a compartir fundamentalmente a través
de experiencias somáticas eco-psicológicas y eco-pedagógicas
(Rehaag y Vargas-Madrazo, 2012), aquellos espacios de vida
alternativa más allá de la modernidad, del mercado capitalista,
del dinero como rector de nuestras vidas, de la posibilidad de
rescatar los saberes ancestrales, bio-regionales y vernáculos, de
unirlos con las nuevas formas de conocimiento, con el rescate
de una espiritualidad participativa y pagana, de una economía
solidaria, de comunidades de aprendizaje.
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La conjugación de todas estas experiencias y perspectivas
del pensamiento, de la convivencia y del diálogo de saberes,
articulados con la actitud de profundo compromiso social
y político de la ecología profunda, la ecología social y de las
luchas anti-coloniales de nuestros pueblos originarios y sus
cosmovisiones, había producido ya a estas alturas un pequeño
grupo de seres humanos decidid@s a re-inventar sus formas de
participación laboral y social.
Entre enero y febrero de 2004, varios de nosotr@s
asistimos a un curso de “Pensamiento Complejo” en el Instituto
de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad
Veracruzana, impartido por Raúl Motta, miembro de la “Cátedra
Itinerante de la UNESCO Edgar Morin”. Este evento también fue
clave ya que nos introdujo en la obra de una profunda y añeja
tradición poética y filosófica europea y en particular francesa, de
la cual una de las figuras actual más reconocida es Edgar Morin.
Morin nos ha obsequiado con la escritura de decenas de libros
(desafortunadamente muy pocos traducidos al inglés, lo cual refleja
la fragmentación entre las vertientes continentales y anglosajonas
de la cultura occidental), en particular la serie de seis tomos
llamada “El Método”, en donde expone de forma pormenorizada
lo que ha denominado el “Pensamiento Complejo”, mirada y
enfoque que propone una salida al aislamiento disciplinario,
así como el reconocimiento de nuestro lugar central como
observador@s en el proceso del pensamiento. A partir de Morin
se nos fueron develando poco a poco divers@s autor@s centrales
de esta rica tradición crítica hacia el racionalismo eurocentrista:
Riane Eisler, Humberto Maturana, Francisco Varela, Leonardo
Boff, Silvia Rivera Cusicanqui, Gregory Bateson, Ferndando
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

Pessoa, Susan Griffin, Paul Feyerabend, Vandana Shiva, Basarab
Nicolescu, Charlene Sprentak, Cornelio Castoriadis, Gaston
Bachelard, Morris Berman, Octavio Paz, Jorge Luis Borges,
Antonio Machado, David Bohm, Grimaldo Rengifo, Enrique Leff,
etcétera.
En marzo del año 2004, fuimos invitados a asistir a
la presentación del proyecto de Enrique Vargas Madrazo y
Domingo Adame, investigadores ambos de la Universidad
Veracruzana, abierto hacia toda la comunidad. Este proyecto
estaba firmado por profesor@s, familiares, artistas y amig@s de
Enrique, quienes realizaron durante algunos años prácticas y
reflexiones innovadoras e integradoras de diferentes visiones y
perspectivas del conocimiento, todo esto articulado en torno a la
ecología profunda y los estilos de vida bio-regionales.
El proyecto se llamó “Eco-Poiesis Ritual” y proponía la
creación de un espacio Comunidad/Comarca participativo cocreativo en el cual ir armando y construyendo otra manera de
acercarse al conocimiento, al auto-conocerse, al auto-sanarse,
al “poietizar”, al juego, a la ritualidad y a la creación misma. Lo
que proponíamos con esta ecopoiesis ritual, era abrir nuestra
creatividad y nuestro pensamiento hacia la poietización que
mira de regreso hacia la Madre Tierra, hacia las tradiciones,
hacia el juego y al ritual como espacios donde nuestro hacer
académico ya no está encapsulado en formas acartonadas,
en prejuicios donde el cuerpo, el movimiento, la creatividad
personal y colectiva son miradas como “desmanes” que nos
alejan del conocimiento.
Jamás imaginamos que quedaríamos atrapad@s en este
gran sueño. Fue un re-nacer como personas, que se convirtió
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en nuestra actividad fundamental, transformándonos desde
nuestro hacer como académic@s universitari@s disciplinari@s,
a convertirnos en gestor@s y facilitador@s de procesos de
transformación pedagógica, de organización y re-aprendizaje
hacia un conocimiento y práxis profesionales creador de
sustentabilidad personal y comunitaria. A todo esto, le llamamos
nuestra labor ecopoiética-transdisciplinaria.
Imagen 1
La eco-poiesis ritual, espacio-tiempo sagrado donde co-creamos
nuestra comunidad en aprendizaje

Fuente: EcoDiálogo (2023).

A partir de esa velada intensa donde Enrique y Domingo
nos hablaron sobre su propuesta, y donde compartimos muchas
opiniones y sueños compartidos, pasamos en las siguientes
semanas, a la práctica de rituales de velación huichol, danzas/
rituales de la tradición tolteca, movimiento de energías orientales
como el chi kung y el yoga, además de sesiones de talleres corporales
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

de bioenergética, ecología profunda y de círculos de lectura y
reflexión: todo un campo energético-simbólico de transformación
humana. Organizamos asimismo talleres de psicología gestaltritual, en los que l@s miembros de este colectivo abríamos nuestras
emociones al conocimiento de nosotr@s mism@s desde lo que el
tallerista nos iba guiando para descubrir cómo sanar las heridas
del alma infringidas por la cultura patriarcal y cómo acompañar al
“otr@” en su tránsito de búsqueda de equilibrio desde lo corporal
hasta lo emocional y espiritual.
Fueron años muy intensos de prácticas en los que se fue
creando el equipo de personas que más adelante se nombraría
“la Comarca”. En estas actividades, algunos participábamos
de manera permanente, otr@s iban y venían, y otr@s más sólo
asistían eventualmente. Hubo una presencia promedio de entre
15 y 25 personas que incluyó estudiantes, profesor@s, artistas y
simples ciudadan@s, quienes, con entusiasmo, llegaban a cada
convocatoria.
El SerCuerpo como corazón de la vida
A estas alturas, era evidente que los que estábamos viviendo,
experienciando, ocurría y tenía su esencia en la totalidad
de lo que llamamos SerCuerpo. El primer fruto académico
de estas prácticas y procesos se construyó por 4 profesor@s
universitari@s (Enrique Vargas, Cristina Núñez, Domingo
Adame y Leticia Bravo), quienes nos identificamos seriamente con
la propuesta y que decidimos participar en el “Primer Encuentro
Mexicano sobre Pensamiento Complejo y Planetarización
de la Humanidad”, llevado a cabo en la ciudad de Culiacán,
Sinaloa a finales de noviembre del 2004, en el que participamos
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impartiendo el “Taller Ecopoiésis Ritual: Empoderamiento
personal/comunitario y conocimiento somático”, en el que
integramos las prácticas y los textos más significativos que a
lo largo de los años previos habíamos explorado y compartido.
La propuesta del Taller era que la complejización del saber y el
conocer no puede ser construida en ausencia del cuerpo, que
es el escenario de la articulación (física-emocional-intelectualespiritual) de nuestro ser-conocer. Las emociones, la poética
y la expresión corporal, son elementos fundamentales de la
Ecologización-Planetarización del conocimiento, elementos
que se encuentran al centro de la esencia de estos talleres.
Imagen 2
El taller “Ecopoiesis Ritual” en Culiacán, Sinaloa (2004), semilla
transdisciplinaria y dialógica de la eco-pedagogía y del Centro
EcoDiálogo

Fuente: EcoDiálogo (2023).
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

¿Quiénes somos, por qué hacemos Ecopoiesis Ritual?
Nuestra historia común es la de un hacer cotidiano en nuestras
disciplinas que nos mantenía insatisfech@s, sumergid@s
en un aislamiento del mundo y de sus problemas, de la
incapacidad de compartir el gozo y de crear libremente; todo
eso entristecía nuestro vivir. Así es como un investigador
de teatro, un bioquímico, una antropóloga y una maestra de
danza iniciamos una conversación lúdica y caótica desde hace
algunos años. Ha sido extraño entrelazar moléculas, tejidos,
hábitos, tramoyas, saltos, entonaciones, notas, ritmos, puestas
en escena, migraciones campesinas, desequilibrios térmicos,
etcétera. No ha sido fácil ser capaces de co-construir espacios
de diálogo donde sentirnos amorosamente acogid@s. Poco a
poco hemos estado más dispuest@s a renunciar a nuestra “jerga
de terminajos” y a nuestras prácticas rutinarias excluyentes,
a aceptar que nuestros modelos no explican más que ideas y
observaciones cerradas. Este camino andando ha pasado por
viajes internos profundos e insospechados, lo que nos ha llevado
a conocer los demonios y ánimas que habitan nuestras almas.
Por otra parte, la agonía humano-planetaria y de la humanidad
es algo que nos ocupa y nos conmueve. La salida de la esterilidad
erudita del conocimiento y de la praxis académica e intelectual
se ha ido convirtiendo en un deseo apasionado entre nosotr@s.
Así hemos ido rompiendo no sólo los cercos entre disciplinas y
áreas del conocimiento, sino que nos hemos abierto al diálogo
de haceres y saberes, a abrevar de ese espacio trascendente,
lleno de infinita sabiduría que existe en el saber vernáculo y
tradicional, espacio donde vive un saber-hacer planetario, local,
pertinente y humilde…
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Así es como nuestra necesidad de reconstruir nuestro
pensamiento, nuestro saber y hacer nos ha llevado al diálogo, la
complejidad y la transdisciplinariedad, y mucho más allá. Hemos
emprendido el camino de la ecopoiesis-poética de espacios y
procesos, donde los problemas humanos puedan ser acometidos
desde una real libertad de crear y moverse sin apegos a dogmas y
advertencias de “buenos modos académicos”.
Imagen 3
La Ecopoiesis; al implicarnos desde el “ser-cuerpo-mente-corazón”, co-creamos espacios de confianza e intimidad donde crece
un conocimiento sustentable y transformativo. La comarca en el
Rancho Tixtla de Lety, espacio de la montaña donde construíamos nuestros rituales y espacios lúdicos de convivencia haciéndonos comunidad en y desde la ecopoiesis

Fuente: EcoDiálogo (2023).
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

Dar este Taller fue una experiencia deslumbrante para
nosotr@s y para l@s más de 80 profesor@s que lo tomaron. En esta
experiencia sensibilizaron sus cuerpos, sus almas y sus espíritus.
El escenario fue bellísimo, el Jardín Botánico de Culiacán. El evento
tuvo tanto éxito entre l@s participantes del Congreso, que, ante
nuestro asombro, tuvimos que repetirlo, pues la demanda rebasó
nuestra capacidad, incluso, con el segundo grupo terminamos a
las 2 de la madrugada, con una luna llena hermosa que nos ofreció
un sublime escenario para compartir este trabajo con nuestr@s
colegas del resto del país.
Fue un inicio que nos ha mantenido a lo largo de estos
años con la convicción y la claridad de que el camino emprendido,
de esta manera, nos ofrece una posibilidad viable para ayudar a la
transformación de la educación y la vida hacia la sustentabilidad
y la humanización, desde experiencias y reflexiones profundas y
re-integradoras.
La poiesis florece en nuestros cuerpos-territorio
Muchas de las semillas que fueron sembradas desde nuestras
pláticas del Grupo Lúdico y el taller de Ecología Profunda,
florecieron expresándose en la convocatoria de Enrique Vargas a
trabajar desde nuestro Grupo de Ecopoiesis Ritual en proyectos
bio-regionales y de economía solidaria. En este contexto nos
involucramos en los trabajos del Mercado Bio-regional Océlotl,
que se estaba gestando en el año 2003, en la casa que ocupa
nuestra Radio Universitaria. Ahí se generó un espacio dominical
para el pequeño comercio entre productor@s y consumidor@s,
atendiendo tanto a l@s universitari@s como a las personas de la
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

sociedad en general, preocupad@s y sensibles hacia este otro modo
de adquirir productos y alimentos sanos y amables con la Madre
Tierra. También se trataba de apoyar el esfuerzo que, de manera
aislada, veníamos desarrollando algunos pequeñ@s productor@s
de la región, ahora nos organizábamos por primera vez para la
creación de un lugar en el que se diera el intercambio de productos,
de experiencias y de conocimientos. Esta era otra manera de reaprender y de practicar cotidianamente un vivir equilibrado y
sustentable, produciendo y consumiendo alimentos libres de
químicos y amables con nuestros cuerpos y con la naturaleza.
Poco tiempo después un grupo de amig@s y productor@s,
fundamos otro Mercado Bio-regional, el de “La Pitaya”, en un
pequeño caserío rural situado entre Xalapa y Coatepec, con vocación
de colonia suburbana, en la que habitamos familias dedicadas
al campo, al arte; somos maestr@s, universitari@s, biólog@s
y antropólog@s que empatizamos con una visión ecológica.
Comenzamos, en el patio de la casa de Enrique y posteriormente
nos trasladamos a un espacio más cercano a la comunidad de la
zona, un espacio de venta de café “ceréza”. Durante más de 5 años,
primero los martes y después los jueves, estuvimos ofreciendo
productos de nuestras fincas y hortalizas, con la intención de ir
acrecentando esta oferta y de apoyar a las familias de consumidor@s
a obtener una dieta sana, libre de químicos y transgénicos, además
de contar con la presencia directa de los productor@s, así como
toda su energía, amor y sabiduría.
A través de estos esfuerzos nosotr@s buscábamos
promover el bio-regionalismo y las autonomías locales como una
forma de vida que procura la recuperación de nuestro sentido de
pertenencia a la naturaleza y a nuestros entornos comunitarios,
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

una ruta que fortalece nuestra responsabilidad y nuestra
capacidad de adaptación a los ecosistemas locales, recuperando
nuestra capacidad de rehabitar nuestros cuerpos-territorio con el
objetivo de una delicada y profunda trasformación humana hacia
sociedades sustentables (Wahl, 2004).
Imagen 4
“Mercadito La Pitaya”, espacio de economía solidaria donde
construimos nuestra comarca en investigación-acción
participativa transdisciplinaria

Fuente: EcoDiálogo (2023).

Al año siguiente de nuestra participación en Culiacán,
nos mantuvimos practicando y re-aprendiendo en un diálogo de
haceres y saberes, además de continuar con nuestra actividad
principal de profesor@s y de investigador@s universitari@s.
Esta práctica que realizábamos con la creencia y la vivencia
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

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de que era algo que no podíamos dejar de hacer y que se
había convertido en nuestro “dador” de alimento espiritual
y de conocimiento, la hacíamos al mismo tiempo que íbamos
construyendo y fortaleciendo una comarca o comunidad de
personas de diferente origen que continuábamos unid@s en este
camino.
Imagen 5
Co-creamos una “educación para la vida” donde niñ@s, adult@s
y abuelit@s podemos sanarnos del racionalismo que fragmenta
nuestro ser-cuerpo y aliena nuestras emociones. EcoDiálogo es
un aula viva que acuna en el aprendizaje y la transformación a
la totalidad de nuestro ser humano entramado en el mundo en
todas sus dimensiones

Fuente: EcoDiálogo (2023).
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Un saber que alimentó a esta comarca generosamente
durante estos primeros años fue el de la Tradición de Danzas
Meshika-Chichimecas que, a través de un Temaztiani,
(maestr@/guía) de este arte-ritual las fuimos incorporando
en nuestro acervo. Este aprendizaje de la tradición desde
una perspectiva masculina fue re-equilibrado por el de Laura
Montoya, quien también asistió durante más de dos años
a nuestra ciudad para compartirnos esta misma sabiduría,
pero matizada desde este resurgimiento de la ternura y la
mirada femenina que tanta falta le ha hecho al conocimiento
tradicional de nuestros pueblos ancestrales, el reconocimiento
de la Dualidad y la Unidad.
Una vez al mes asistían desde la Ciudad de México a
Xalapa a darnos una clase que podía durar 2 o 3 días, ya que
incluía rituales y danzas, canciones y modos de encender el
fuego, de cocinar, de actuar cuidadosamente con las plantas,
los rumbos cardinales sagrados, las mujeres y los hombres.
Todos estos saberes, estás prácticas ancestrales que siguen
vivas en nuestro México, han sido esenciales para construir
nuestra perspectiva de una nueva educación que deje de estar
encerrada en un culto a la racionalidad eurocentrista y que
se abra a otras formas, a otros sistemas de conocimiento que
tienen gran pertinencia hoy y siempre en la conformación
de una humanidad perdurable y capaz de crear BuenVivir
para tod@s los seres que la conforman (Hidalgo et al; 2014;
Marañon, 2014; Delgado, 2014).
Fueron años de enseñanzas profundas de ida y vuelta.
Laura Xiu Mazatzin, la asistente del Temaztiani Don Ricardo,
portadora del fueguito sagrado, estudiante de antropología y
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extraordinaria bailarina, al mismo tiempo que compartía sus
saberes con nosotr@s, abrevó de la ecopoiesis, de la complejidad
y de las otras disciplinas corporales que practicábamos y las
incorporó en su vida. Ella ha continuado en los años recientes
obsequiándonos con su especial sabiduría y experiencia en este
saber ancestral y continúa participando en los eventos que se
organizan en el Centro EcoDiálogo.
Imagen 6
Saberes ancestrales construyendo Ecopoiesis en danza. El
diálogo de haceres y saberes fluye desde la tierra, los sonidos,
el sudor, las miradas, el intercambio de sentipensares, la alegría
y la emoción del reencuentro con nuestras raíces que dan
profundidad y sentido al quehacer cotidiano y educativo

Fuente: EcoDiálogo (2023).
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Imagen 7
Lo sagrado, la cuenta del tiempo, el ritual y las danzas, corazón
de las cosmovisiones del Gran Anahuac (Mesoamérica). En
la imagen nuestra caminata de poder y ritual en la cueva de
la Orquídea, justo al lado del cerro sagrado Macuiltepelt en
Xalapa, en el día del paso cenital del sol por nuestra bio-región
entrando de forma vertical hacia el interior de la cueva

Fuente: EcoDiálogo (2023).

El otro hilo de este tejido es el que nos ayuda a urdir el maestro
de Danza Tolteca José Islas, quien empezó a compartirnos
posteriormente un saber similar, dentro del Toltecayotl.
Actualmente continúa guiándonos y nos ayuda a mantener la
sensibilidad abierta a las maneras de percibir los cambios del
avance del tiempo anual, la llegada de las estaciones, el movimiento
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�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

de las estrellas, la llegada de las lluvias, las características de los
días y su relación con el carácter de las personas y otras tantas
observaciones que de la vida este conocimiento nos da. Este
conjunto de conocimientos se practica siempre a través de la
realización de rituales como danzas, temazcales, velaciones y
otros. También de la mano de José realizamos caminatas de poder
hacia lugares de importancia para nuestros pueblos ancestrales,
habitando nuevamente con nuestras pisadas los cerros, ríos,
valles y playas de nuestra bio-región.
Homo ludens… el juego que nos reconstruye
Más arriba comentamos que en el llamado “Grupo Lúdico” se
compartieron libros de poetas, filósof@s, terapeutas, científic@s
y místic@s cuyos temas frecuentes fueron: la humana condición,
la incapacidad de la actual manera de hacer y operar del
conocimiento, la belleza, la creación, la ecología profunda y la
diversión-celebración, entre otros.
Estos temas siempre fueron abordados con un espíritu de
camaradería y con la visión de contar con la oportunidad de un
cambio posible. Asumíamos lo lúdico como parte fundamental del
saber y del conocer humano en general y en particular de nuestra
idiosincrasia; fue así como en algunas ocasiones incluso nos
planteamos ir a convidarnos de fiesta y placer, bajo el tema de “reconocer” como se divierten en otras poblaciones no tan lejanas de la
nuestra y si diferentes en geografías, temperaturas, temperamentos
y expresiones culturales como lo es el Puerto de Veracruz.
Así establecimos la “Ecopoiesis Jarocha”, por lo que a lo
largo de los pasados 20 años varias veces al año recorremos los
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más de 100 km que nos separan del puerto jarocho para disfrutar
de nuestra ecopoiesis jarocha en compañía de nuestra comunidad
de académic@s y seres humanos habitantes de ese espacio urbano
jarocho a la orilla del golfo de México, en donde han surgido
también diversos grupos de danzantes de la mexicanidad,
varios círculos de salud y de grupos académicos que cultivan la
sustentabilidad humana y la educación para la vida dentro y fuera
de la Universidad Veracruzana. Todo lo anterior nos ha permitido
disfrutar, celebrar y practicar ese modo tan especial que tienen l@s
jaroch@s de divertirse, de comer y de bailar, tratando de re-crearlo
y de re-conocerlo en nuestra pequeña comunidad y de incorporarlo
explícitamente como parte de un relacionar entre nosotr@s y con
el “otr@”, que nos ayudaba a soltar tensiones y a sanar relaciones,
desarrollando nuevas formas de ser, hacer y conocer.
Así fue como una tarde nos fuimos al puerto casi puras
mujeres: Cristina, Mayra, Tania, Denisse, Inés, Roció y Lety, nos
acompañaba Eduardo como única presencia masculina. Llegamos
a tomar café a “La Parroquia”, un tradicional restaurante del Puerto
en donde nos encontramos con Laura Bravo, hermana de Lety, a
quien tod@s conocíamos por ser nuestra guía en las ceremonias de
siembra y cosecha de la forma Huichol que realizamos 2 veces al
año en el Rancho Tixtla, en Coatepec. Después de un rico lechero
y con un amigo nos fuimos a bailar al “Rincón de la Trova”, un
antiguo lugar de Son cubano, situado en el centro de la ciudad.
Bailamos toda la noche y terminamos felices haciendo una dancita
de la tradición tolteca en la playa, la Danza del Sol, para darle la
bienvenida al nuevo día. Fue increíble la energía que nos movió
durante esa noche para continuar sin descanso hasta regresar a
Xalapa, ya a media mañana. Fueron tiempos de un gran entusiasmo
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y de mucho compañerismo, lo que nos empujaba a realizar esta y
todas las demás actividades que hicimos en aquel inicio.
Imagen 8
La Ecopoiésis Jarocha, nuestro “alter ego”, nuestro espejo
e inspiración de y vivencia de comunidad en el Puerto de
Veracruz, espacio y encuentro conectando la creatividad
compartida

Fuente: EcoDiálogo (2023).

Actualmente el llevar a cabo fiestas, temazcales, danzas,
círculos de salud y celebraciones en el Centro EcoDiálogo sigue
siendo una prioridad en nuestras actividades.
El Diálogo de Haceres y Saberes
En mayo de 2005, continuando con el entusiasmo que nos
motivaba y por la iniciativa de una compañera del grupo, Tania
Romo, estudiante de doctorado de Enrique Vargas, llevamos a cabo
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

un evento en el que compartiríamos nuestros saberes, prácticas y
reflexiones en un espacio más cercano al diálogo con la naturaleza,
el Rancho Tixtla, el cual se encuentra dentro del bosque de niebla
de los alrededores de Xalapa, en las faldas del Cofre de Perote
(Nauhcampatépetl, en náhuatl, cerro de las cuatro caras). La
intención fue realizar una reunión dialogante; celebración y ritual,
en la que las prácticas de holarquía, de sustentabilidad humana
y de respeto al otr@ fuesen predominantes. A través de este
evento intentamos llevar a la práctica los elementos del Diálogo
Profundo (Bohm, 2001), aplicándolos en torno a la pregunta de
la crisis planetaria y la necesidad de romper los muros erguidos
entre los saberes académicos y todos aquellos existentes en la
sociedad.
Respondieron al llamado que se lanzó por internet y por
invitaciones personales profesor@s, universitari@s, estudiantes
de la UNAM, de la Universidad de la Tierra de Oaxaca, del
Politécnico Nacional, practicantes de la Tradición de las Danzas
Toltecas, Abuel@s de esta cultura viva, médic@s tradicionales
de la zona sur de nuestro estado, decimeros del son jarocho de
Tlacotalpan (pequeña joya de población sotaventina a orillas del
Río Papaloapan, al sur del Puerto de Veracruz), músic@s, artistas,
ONG´s y amig@s que sumamos unas 70 personas dispuest@s
a acampar y a compartir, durante 4 días, sus saberes, en un
Simposio sui géneris “Diálogo de Saberes”.
Para abrir e inaugurar el encuentro, la Madre Natura
nos envió su palabra dialogante en la madrugada de la primera
noche a través de una tormenta torrencial con rayos y truenos
de una magnitud impresionante. Fue como un rito de paso con
el que ella nos daba la bienvenida y nos hacía sentir su fuerza.
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Los intercambios sucedieron desde la organización para la
preparación de nuestros alimentos. En la cocina, se dieron
verdaderas prácticas sistémicas y de equilibrio de género en las
que, de manera aleatoria se armaron equipos de 4 y 5 personas
que realizamos labores de preparación y repartición de alimentos,
limpieza, armado de menús, organización para el uso de los baños,
para el aseo y para el composteo. En esos momentos compartimos,
además, diversas maneras de preparar los alimentos que se
consumían a lo largo de los días que duró el evento, nuestros
orígenes, gustos e idiosincrasias. Así, a tod@s l@s participantes
nos tocó lavar trastes, preparar alimentos, servir mesas, asear
los baños. Era la práctica holárquica, enseñándonos a través de
nuestros cuerpos y esto nos permitía darnos cuenta de lo fácil que
puede ser comunicar haciendo lo que somos.
Se realizaron mesas de trabajo alrededor de diversos temas
de interés para l@s participantes. Los ejes fueron: el diálogo, la
sostenibilidad y la experiencia. Se llevaron a cabo rituales de
conexión con la madre naturaleza, y de sanación, como la Danza de
la Tierra de las abuelitas toltecas; una danza en la que participan
exclusivamente mujeres y donde los hombres ayudan con su
energía desde fuera; temazcales de diferentes tradiciones por las
noches, algunas limpias con plantas medicinales, sahumaciones
y masajes.
La preocupación de tod@s por crear y mantener redes
de comunicación entre las personas que ahí llegamos y que
coincidimos en este “modo” de trabajo, para darle continuidad
a lo que compartimos, fue una de las más sentidas experiencias
en el cierre del evento y sigue siendo uno de nuestros grandes
pendientes.
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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

Imagen 9
Cartel del Simposium “Diálogo de Saberes” creado por Miguel
Flores, organizado por nuestro Colectivo EcoPoiesis en mayo
del 2005 en el Rancho Tixtla del bosque de niebla xalapeñocoatepecano

Fuente: EcoDiálogo (2023).

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Imagen 10
Simposium Diálogo de Saberes; el conocimiento vivo, la
experiencia formativa que nos hace ser “parte de” más allá de
“analizar a”. Junto con el Grupo Lúdico, las Danzas MeshikaChichimecas, el Mercadito Bio-regional “La Pitaya”, las prácticas
sabatinas del Chi Kung, el Taller de Ecopoiesis de Culiacán y
nuestro Simposium fue “ahí donde nació todo…”.

Fuente: EcoDiálogo (2023).
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Nutriendo las raíces de nuestra comunidad académica
Llegó el momento de plantearnos la necesidad de fundar
un espacio académico universitario en el que se pudiera dar cabida
de manera permanente, a estas prácticas y reflexiones educativas
y de vida. Un espacio donde tener la posibilidad de ofrecer a
estudiantes y colegas universitari@s, así como a personas de fuera
de la comunidad académica nuestra experiencia de aprendizaje y
transformación. Para ello, requeríamos delimitar las necesidades
mínimas y las características de entorno y cercanía con la
naturaleza que fueran propicias para la realización de todas
nuestras prácticas.
Por otro lado, las investigaciones que Enrique Vargas venía
desarrollando en el campo de la Biología Sistémica y de los efectos
que estas prácticas podían llegar a obtener en las personas, hacia
un estado de equilibrio y salud sustentable, continuaban; poco
a poco fue auto-organizándose y desarrollándose la “Unidad de
Salud Integrativa”, la “Red de Círculos de Salud” y el “Temazcal
participativo” (Puga-Olguín et al; 2022; Panico et al; 2022) (ver
más abajo).
Este proyecto que había nacido como una especie
de juego y de búsqueda de nuevos caminos del saber, nos
comenzó a demandar más atención y tiempo del que hasta ese
momento podíamos dedicarle. Y nuevamente, impulsad@s por
el compañero Enrique, nos planteamos la necesidad de crear
un proyecto académico. Su nombre nos fue llegando, al llevar a
cabo una metodología llamada Indagación Ritual Re-valorativa
(Elliot, 1999; Vargas-Madrazo, 2023), para reconocer nuestros
objetivos y metas, nuestros sueños: el “Centro EcoDiálogo”.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

�Transdisciplinar, vol. 4, núm. 7, julio-diciembre, 2024

Con este nombre, que llenó nuestras expectativas, bautizamos
adecuadamente lo que habíamos ya andado, desde el punto de
vista de los que, en ese momento pertenecíamos a éste equipo de
trabajo llamado “La Comarca”: Enrique, Tania, Carlos, Cristina,
Eduardo, Denisse, Christian, Inés, Roció, Isaac, Manuel, Mari
Carmen, Kati y Lety.
Imagen 11
La caminata de poder en comunidad por el campus de nuestra
universidad buscando el territorio que acunaría nuestra
“Estación EcoDiálogo”

Fuente: EcoDiálogo (2023).

Buscamos informes acerca de distintos centros educativos
en el mundo, de diversas universidades que ya estuvieran
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar4.7.121

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�Leticia Bravo, Enrique Vargas / Un bosque de esperanzas Memorias y andanzas

trabajando de esta manera. Éstos nos sirvieron de referencia
para plantear nuestro proyecto sobre lo que sería el Centro
EcoDiálogo dentro de la Universidad Veracruzana. Así a partir
de un sin fin de reuniones elaboramos un documento que nos
serviría para solicitar el espacio dentro del Campus Universitario
de Xalapa. Así fue como en el año 2005 el Dr. Raúl Arias, rector
de la Universidad Veracruzana aprueba la formación oficial del
proyecto, nuestro Centro EcoDiálogo, una estación experimental
y experiencial, la cuál sería parte del área de Biología Sistémica
del Instituto de Investigaciones Biológicas. Afortunadamente
recibimos todo el apoyo de las autoridades de la Universidad,
quienes mostraron su empatía con este proyecto. Más adelante,
por decreto rectoral nos otorgaron un espacio de una hectárea
para instalar la infraestructura necesaria. Cabe mencionar que el
lugar donde nos asentamos era una zona que se perfiló desde su
origen para desarrollar proyectos innovadores.
Continuará la segunda parte

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2024 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 3,
No. 6, enero-junio 2024, es una publicación semestral editada por la
Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios
Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana
De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional
del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este
número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan
José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso
1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación 10
de enero de 2024.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Beatriz Liliana De Ita Rubio.
Luciana Manildo
Giselle Querejeta
Felipe De Alba
Hugo Hernández-Gamboa
Edgar Iván Espinosa-Martínez
José Domingo Carrillo-Padilla
Luis Alonso Hagelsieb-Dórame
Flor Patricia González-Tapia
Elizabeth Jenny-Hernández

�Andreas Portillo
Juan Antonio Fernández-Velázquez
César Morado
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales

Presentación

Beatriz Liliana De Ita Rubio
Centro de Estudios Humanísticos, UANL,
Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-8615-0418

Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, De Ita Rubio, Beatriz Liliana. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

Email: beatriz.deitarb@uanl.edu.mx

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Presentación
El sexto número de Transdisciplinar, presenta artículos que
investigan problemas actuales, cada vez más frecuentes en las
sociedades globalizadas y muestran sus particulares expresiones
en México, así como en otros países latinoamericanos, temas que
analizan las transformaciones territoriales [y las ]desigualdades
sociales [que ocasionan],los problemas hídricos aunados a
las relaciones de poder en torno y los conflictos que de ellos
resultan; la experiencia de la guerra desde la perspectiva de la
vida cotidiana de los combatientes, sus formas de abastecimiento
de víveres y alimentación.
Ambiente, salud y territorios. Reflexiones en torno a la producción
de conocimiento a partir de un estudio de caso, de Luciana Manildo y
Giselle Querejeta en el que elaboran una compleja estructura
que caracterizan como “transdisciplinaria y multidimensional”
entretejida a partir de tres perspectivas: teórica; epistemológicometodológica y pedagógica para el estudio de las desigualdades
generadas por las transformaciones en tres dimensiones: el
ambiente, la salud y el territorio en Buenos, Aires, Argentina.
El caso investigado es construido y presentado como estrategia
pedagógica.
En la micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis a
la luz de la ecología política y el metabolismo urbano, Felipe de
1

�Presentación

Alba y Hugo Hernández-Gamboa, examinan un caso relacionado
con la crisis hídrica. Los autores resaltan las dimensiones política,
social y económica de los problemas ambientales y se interesan
por el uso político del recurso hídrico, las relaciones de poder que
se generan en el entorno de mayor proximidad y por comprender
también la política desde las emociones que involucra.
Edgar Iván Espinosa-Martínez en su artículo
historiográfico denominado: Cómo seguir el hilo de la razón…México
y los mexicanos según Lesley B. Simpson, analiza la caracterización,
que éste hace de México, sus habitantes y cultura en su obra
Many Mexicos (1941), la cual continúa teniendo resonancia
en el ámbito académico debido a sus subsecuentes ediciones.
Espinosa cuestiona el lugar desde el que se construye la otredad
del mexicano y lo mexicano en la historiografía estadounidense
y sostiene que las conclusiones de los estudiosos de la historia
mexicana respecto a lo otro como “ajeno, diferente y difícil de
comprender” las hicieron extensivas a América Latina. Resulta
por ello de gran interés mirar nuestras culturas latinoamericanas
desde la perspectiva de quienes sobre ellas han escrito.
Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura testimonial
guatemalteca, escrito por José Domingo Carrillo-Padilla presenta
diversos testimonios de combatientes que formaron parte de
la guerrilla guatemalteca, que el autor examina como parte de
una historia de la alimentación y de una historiografía de los
conflictos armados, además el estudio permite comparar el tipo
de alimentación al que tenían acceso distintas clases sociales y los
diversos aspectos culturales relacionados con el gusto y el consumo
diferenciado. Para el autor, los textos analizados permiten conocer
nuevas facetas interpretativas de las guerrillas en Guatemala.
2

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Luis Alonso Hagelsieb-Dórame en Análisis de la libertad
religiosa en México y Chiapas: una exploración doctrinal, normativa y socioreligiosa, se centra en las transformaciones sociales y religiosas del
estado de Chiapas que analiza desde el punto de vista jurídico en
los marcos legislativos nacional y estatal. El trabajo permite tener
una visión panorámica de la libertad religiosa como un derecho y
las importantes transformaciones sociales que ha generado, así
como, algunos conflictos entre creyentes de distintas religiones.
La formación superior como capacidad para el desarrollo y el
bienestar, ensayo escrito por Elizabeth Jenny Hernández-Ramírez
y Flor Patricia González-Tapia, en el que retoman la teoría de
las capacidades de la filósofa Martha Nussbaum y el economista
Amartya Sen que aplican al análisis de la relación entre el
desarrollo profesional de la persona y su calidad de vida. Proponen
las autoras el empleo de dicho enfoque para la formación de
profesionales que sean además ciudadanos reflexivos acerca de
sus valores y aspiraciones.
Nuestro sexto número incluye también un panegírico y 3
reseñas.
Beatriz Liliana De Ita Rubio. Enrique Dussel. In memoriam.
Reseña de: Mau, Søren (2022). Mute Compulsion. A Marxist
Theory of the Economic Power of Capital, de la autoría de Andreas
Portillo.
Reseña de: Alejandro García García (2023). De la morada
nómada a la vivienda urbana. Los Comcáac, arquitectura viva
entre en desierto y el mar. Por Juan Antonio Fernández Velázquez.
Reseña: La cooperación académica entre México y Estados
Unidos. Cesar Morado

3

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Enrique Dussel. In memoriam
La humanidad ha perdido a un gran pensador: el pasado 5 de
noviembre falleció en Ciudad de México Enrique Domingo
Dussel Ambrosini, filósofo de la liberación, filósofo de la realidad
concreta. En el presente panegírico, no pretendemos presentar
una biografía exhaustiva ni un ensayo filosófico sobre este
querido filósofo, deseamos honrar su memoria con algunas notas
que permitan atisbar sus grandes aportaciones.
Nacido el 24 de diciembre de 1934 en La Paz, Mendoza,
ciudad capital de la provincia argentina, exiliado en México y
naturalizado mexicano en 1975. Dussel fue licenciado en Filosofía
y en Teología, así como doctor en Historia y Filosofía por diversas
universidades internacionales. Entre otras distinciones fue
profesor emérito de la Universidad Autónoma Metropolitana,
investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores y
Rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
Su trayectoria formativa temprana dio a la luz sus
primeras obras y su producción filosófica floreció y se transformó
como producto de su continua formación y de sus vivencias
existenciales, entre las cuales resaltamos su militancia en la Acción
Católica, su participación como activista político, sus viajes, una
vez concluido su doctorado en España, que le permitieron trabajar
y compartir la vida cotidiana con las comunidades oprimidas en
4

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

el sur de Europa, norte de África, Israel y Palestina, en donde
vivió entre los pobres, lo que generó el vuelco de su proyecto
hacia los pobres, los oprimidos y miserables. Al respecto, en
un texto autobiográfico (1998) narra una vivencia temprana, a
los quince años, que denomina “experiencia de conversión a la
responsabilidad para con el otro... al visitar hospitales para niños
deficientes mentales”. (p. 15)
Fundó junto con otros, la filosofía de la liberación, la
cual desarrolló y practicó, así como la ética de la liberación. Su
filosofía se caracteriza por un gran sentido político, definió a la
filosofía de la liberación como latinoamericana y este es uno de
los mayores méritos de la misma, el desarrollar una filosofía que
nos permitió sabernos periferia económica, colonias ideológicas,
oprimidos. Sobre la filosofía de la liberación sostuvo que “está en
la base de la teoría del giro decolonizador…es la fundamentación
filosófica de la teoría de la decolonización epistemológica hoy.”
(Curso Filosofía de la Liberación, 2015). Planteó que liberación
supone llegar a ser lo que no se es: “el esclavo se hace libre”.
Afirmó que cuando descubrió, -junto con otros filósofos-,
la obra Totalidad e Infinito. Ensayo sobre la Exterioridad, de
Emmanuel Lévinas, su ética ontológica se transformó en Para
una ética de la liberación latinoamericana. Reconoció también
la influencia de muchos otros importantes filósofos cuya
enumeración rebasa los límites de este breve escrito. Sostuvo
que el paso siguiente fue pasar de los niveles de las categorías
abstractas a las complejidades concretas.
Expresó que “lo mejor de su obra…[fue] praxis, comunidad
de acción”. (1998, p. 14) Por fortuna, su muerte no marca el fin de
su obra ya que su pensamiento ha sido legado a través de su labor
5

�Beatriz Liliana De Ita Rubio / Enrique Dussel. In memoriam

docente a la que le confería gran importancia y que desempeñaba
con cariño y entusiasmo, de sus conferencias, así como mediante
la publicación de más de 50 libros y más de 400 artículos.
El equipo editorial de Transdisciplinar. Revista de Ciencias
Sociales, lamenta su fallecimiento, ofrece sus condolencias a sus
familiares y seres queridos y mantiene la confianza en que el
germen de su filosofía de la liberación seguirá dando frutos.

6

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Ambiente, salud y territorios. Reflexiones en
torno a la producción de conocimiento a
partir de un estudio de caso
Environment, health and territories. Reflections on the
production of knowledge from a case study
Luciana Manildo
https://orcid.org/0009-0004-6934-7376
Giselle Querejeta
https://orcid.org/0000-0003-4240-0363
Universidad Nacional de General Sarmiento
Los Polvorines, Argentina
Fecha entrega: 07-06-2023 Fecha aceptación: 10-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Amigo-Castillo, Hannah. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-85
Email: lmanildo@campus.ungs.edu.ar
gquereje@campus.ungs.edu.ar

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Ambiente, salud y territorios. Reflexiones en torno
a la producción de conocimiento a partir de un
estudio de caso
Environment, health and territories. Reflections on
the production of knowledge from a case study
Manildo, Luciano1 y Querejeta, Giselle2
Resumen: El objeto de este trabajo es habilitar y profundizar
debates referidos a la relación entre producción académica y
sociedad, reflexionar sobre la construcción de objetos de estudio
y sobre los procesos de investigación. Además, aportar elementos
para la comprensión del rol que los procesos pedagógicos
tienen en la formación y de la potencialidad extraordinaria del
sistema educativo y del campo científico-técnico para favorecer,
acompañar y estimular procesos de ciudadanización activa para
la emancipación social. Estas reflexiones parten de la reafirmación
del carácter político y colectivo de la producción de conocimiento,
remiten a interrogar quiénes son los sujetos, cómo se produce y
para qué. Por lo tanto, el estudio de caso es un recurso heurístico
para desarrollar un ejercicio de interrogación sobre nuestra praxis
1
Área Sociología, Instituto de Ciencias, Universidad Nacional de
General Sarmiento. Los Polvorines, Argentina. lmanildo@campus.ungs.edu.ar
https://orcid.org/0009-0004-6934-7376
2 Área Ecología, Instituto del Conurbano, Universidad Nacional de
General Sarmiento. Los Polvorines, Argentina. gquereje@campus.ungs.edu.ar
https://orcid.org/0000-0003-4240-0363

7

�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

como investigadores y como docentes, una invitación a subvertir
las lógicas y los métodos convencionales en las que las relaciones
entre ciencia y sociedad se constituyen.
Palabras clave: Ambiente, Territorio, Salud, Educación, Barrio.
Abstract: The purpose of this work is to enable and deepen debates
regarding the relationship between academic production and society,
reflect on the construction of study objects and research processes.
Furthermore, provide elements for understanding the role that
pedagogical processes have in training and the extraordinary potential
of the educational system and the scientific-technical field to favor,
accompany and stimulate processes of active citizenship for social
emancipation. These reflections start from the reaffirmation of the
political and collective nature of the production of knowledge, they
refer to questioning who the subjects are, how it is produced and
for what. Therefore, the case study is a heuristic resource to develop
an exercise of interrogation about our praxis as researchers and as
teachers, an invitation to subvert the logic and conventional methods
in which the relationships between science and society are constituted.
Keywords: Environment, Territory, Health, Education, Neighborhood.

8

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Introducción
En este trabajo nos proponemos reflexionar sobre los aspectos
conceptuales, epistemológicos, metodológicos y pedagógicos
inherentes al abordaje de la relación entre territorios, ambiente y
salud desde una perspectiva transdisciplinaria. La base empírica
para realizarlas es un proyecto desarrollado en 2019 en un barrio
del conurbano norte de la provincia de Buenos Aires, Argentina. El
objeto de este trabajo es habilitar y/o profundizar algunos debates
referidos a la relación entre producción académica y sociedad,
reflexionar sobre la construcción de objetos de estudio y sobre los
procesos de investigación desde un enfoque contrahegemónico y
anti-academicista (Bourdieu y Passeron, 1977; Bourdieu, 1998 y
2008; Apple, 1997; Brusilovsky, 1992, Breilh, 2020) En la misma
línea, aportar elementos para la comprensión del rol que los
procesos pedagógicos tienen en la formación de científicos,
profesionales, técnicos portadores de un pensamiento crítico y
autónomo y, sobre todo, de la potencialidad extraordinaria del
sistema educativo y del campo científico-técnico para favorecer,
acompañar y estimular procesos de ciudadanización activa para
la emancipación social (Freire, 2007; Apple, 1997; Tadeu da Silva,
1997). En suma, estas reflexiones parten de la reafirmación del
carácter eminentemente político y colectivo de la producción de
conocimiento (y por extensión, de la didáctica de las ciencias),
y por ello, remiten a interrogar quiénes son los sujetos de esa
producción, cómo se produce y para qué (Manildo, 2018a). Por lo
tanto, el estudio de caso que sustenta este trabajo es casi un recurso
heurístico para desarrollar un ejercicio de interrogación sobre
nuestra propia praxis como investigadores y como docentes, una
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

9

�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

invitación a subvertir las lógicas y los métodos convencionales
en las que las relaciones entre ciencia y sociedad se constituyen.
Para comenzar, en los apartados que siguen realizaremos
en primer término una caracterización del proyecto que nos
sirve de base empírica, de las preguntas y problemas que le
dieron origen. A continuación, haremos una caracterización del
territorio en estudio, inscribiéndolo en el problema más amplio
de la expansión de las urbanizaciones cerradas (UB) en la Región
Metropolitana de Buenos Aires (RMBA) y de los problemas
que estos procesos de reorganización territorial plantearon
o agudizaron, en términos de desigualdades ambientales,
sociales y sanitarias, en los barrios populares que lindan con
las UB o las obras de infraestructura relacionadas con ellos. A
partir de allí, abordaremos algunas cuestiones metodológicas y
epistemológicas centradas en dos aspectos fundamentales: por
un lado, la pregunta en torno a cómo construir herramientas
metodológicas capaces de dar cuenta del problema en estudio
desde un enfoque transdisciplinario y multidimensional; y por el
otro, la cuestión de cómo traducir esa construcción en procesos
pedagógicos transmisibles y apropiables (y, por tanto, dinámicos,
interrogables y mutables).
El proyecto Diagnóstico socioambiental y sanitario del barrio
San Luis, Municipio de Escobar desarrollado durante el año 2019,
surgió a partir de una necesidad concreta explicitada desde
actores sociales e institucionales con presencia en el territorio,
en el contexto del desarrollo de un proyecto previo. Contempló,
para su desarrollo, una articulación intra e interinstitucional
entre la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS)
y el Instituto Superior Municipal de Formación Docente y
10

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Técnica del Municipio de Escobar. El proyecto co-dirigido por
investigadoras del área de Sociología y de Ecología de la UNGS.
También participaron en diferentes instancias de trabajo,
investigadoras del área de Popularización de la Ciencia y del Museo
Imaginario de la UNGS, y de la Universidad Nacional de La Plata.
Por parte del Instituto, participaron docentes de la Tecnicatura
Superior en Gestión Ambiental y Salud, que programaron el
dictado anual de las materias a su cargo, tomando el proyecto
como caso de aplicación de los contenidos conceptuales de sus
asignaturas. Por supuesto, dada la naturaleza del proyecto y su
anclaje institucional, tuvieron un rol destacado en el desarrollo
del trabajo los y las estudiantes de la Tecnicatura, así como las
estudiantes avanzadas de la carrera de Ecología que participaron
del mismo.3
Esta mención al origen del problema y a la pertenencia
institucional de quienes participamos del proyecto trasciende
la caracterización descriptiva, sino que sirve a un triple
fin: en primer término, establecer que desde la perspectiva
transdisciplinar partimos de la construcción del problema, y a partir de
la identificación y jerarquización de las dimensiones de análisis,
3 El equipo de trabajo que participó de las diferentes etapas del
proyecto estuvo conformado por la Dra. Silvia Cerdeira, el Dr. Bruno Caram,
las estudiantes de la carrera de Ecología de la UNGS María Sol Comas y Paula
Segovia, y los estudiantes de la Tecnicatura Superior en Gestión ambiental y
Salud del ISMFDyT 8034 del Municipio de Escobar: Arias, Natalia, Galván,
Olga; Gianforte, Sara; Ordoñez, Facundo; Quijada, Estefanía; Quinteros,
Ivana; Ramos, Yamila; Romero, Karen; Sarmiento, Bárbara. González, Mónica;
Gutierrez, David; Lagani, María Agustina; Mina, Diego; Perez, Natalia;
Sarmiento, Daiana; David, Elena; Rivero, Sandra; Rivero, Diego. Abrego,
Norma; Cano, Mariana; Fernandez, Carolina; Frino, Jorge; Gardiol, Francisco;
Gardiol, Lorena; Kluge, Analía; Ovejero, Evelyn; Rivero, Sandra; Russo, Elian;
Short, Jésica; Moreno, Maximiliano.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

11

�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

fuimos abrevando en distintas áreas de conocimiento necesarias
para su abordaje. En segundo término, explicitar cómo, desde
su formulación y para su desarrollo, el proyecto planteó una
articulación al interior de cada una de las instituciones además
de una articulación entre ellas. En tercer lugar, para señalar que
el objeto de estudio, así planteado, deja de concebir a la población
que habita el territorio como mera “unidad de análisis” o “fuente
de datos”, para constituirse como parte activa del proceso
de investigación. Vale decir: lo que para el equipo de trabajo
fueron preguntas de investigación, fueron previamente preguntas
vitales para los sujetos de la investigación (Manildo: 2013).
Desde este marco, indagar sobre el impacto de un desarrollo
inmobiliario y urbano vertiginoso, caracterizado por la escasa
o nula planificación, sobre las condiciones de vida o el estado
de salud de la población significa algo profundamente distinto
a un diseño de investigación o incluso a una concepción de la
extensión universitaria convencionales. Queremos explicitar aquí
las preguntas de partida, hipótesis y objetivos que guiaron
nuestro trabajo en el desarrollo del proyecto.
Preguntas de partida
¿Cuál es la importancia de producir conocimiento situado, sobre
todo en un contexto de crecientes problemáticas y demandas
sociales en torno a la relación entre territorio, ambiente y salud?
¿Cómo abordar la doble dificultad de un enfoque
productivista y compartimentado desde el sistema educativo en
sus distintos niveles y desde la lógica académica, para contribuir
a la formación de sujetos críticos, con capacidad de diagnóstico y
de intervención transformadora de la realidad?
12

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Objetivos generales
Ū

Ū

Ū

Identificar y caracterizar las principales problemáticas
ambientales territorializadas que afectan las condiciones de
vida y la salud de la población
Caracterizar la trama institucional, organizacional, los
marcos culturales y los recursos disponibles en la comunidad
(generación de instancias participativas de auto-organización
para el despliegue de prácticas alternativas y estrategias
saludables, a la par que proveer insumos a los actores
institucionales para el diseño de políticas públicas).
Construir herramientas conceptuales y metodológicas que
permitan producir información relevante para el diseño de
política pública, el despliegue de estrategias de mitigación
y/o remediación ambiental, y de acciones comunitarias de
promoción y prevención de la salud.

Hipótesis de trabajo
Nuestra hipótesis general es que, partiendo del paradigma de la
determinación social de la salud y del enfoque del metabolismo
sociedad – naturaleza (Breilh, 2004), las condiciones de vida, las
condiciones del ambiente y del territorio tienen una incidencia
sustantiva en el estado de salud de la población.
La expansión inmobiliaria a través de urbanizaciones
cerradas implicó cambios significativos en el patrón de tenencia
y uso del suelo (Pirez, 2006). En la zona bajo estudio, involucró
el loteo de tierras públicas alterando los usos sociales del
territorio, reconvirtieron tierras de uso productivo agrario, y
en buena medida, se construyeron sobre humedales, por lo que
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

13

�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

implicó la re-nivelación del suelo con la consiguiente alteración
del desagüe natural del Arroyo Escobar y de otros cursos de agua
superficial (Fernandez y Herrero, 2008; Pintos y Narodowski,
2012; Astelarra, 2016). En consecuencia, esta dinámica del
desarrollo inmobiliario agudizó problemáticas socioambientales
preexistentes, entre las que se destacan las inundaciones, y causó
otras nuevas por la alteración de los servicios ecosistémicos.
Como señala Astelarra (2016)
El impacto ambiental de estas acciones es rotundo: consiste en
la destrucción de los ecosistemas costeros y ribereños, y de su
funcionalidad como zona de anegamiento y amortiguación en
épocas de crecidas e inundaciones. Esto produce, además, una
externalidad negativa sobre los barrios lindantes, ya que sufren
mayores inundaciones. (p. 89)

En segundo término, las obras de infraestructura, en
particular las autopistas que facilitan el acceso rápido a la
ciudad y las bajadas que unen las urbanizaciones cerradas con la
autopista fueron construidas por encima del nivel del terreno,
debido a la problemática de las inundaciones ya referida, por
lo que los barrios populares emplazados entre ambos quedaron
deprimidos respecto a ellos. La combinación entre elevación de los
terrenos y obturación de los desagües naturales, tanto de arroyos
como de aguas pluviales, agudizaron también la problemática
de las inundaciones. Asimismo, las obras de infraestructura
facilitaron la accesibilidad a las urbanizaciones cerradas,
pero complejizaron el acceso a los barrios populares linderos,
modificaron significativamente las dinámicas de desplazamiento
al interior del barrio e incluso la unidad territorial como mundo de
vida. (Pirez, 2006; Aizcorbe et al, 2013; Carrasco, 2019)
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De lo dicho se desprende que, la hipótesis fundamental
que guía nuestro trabajo es que la expansión de urbanizaciones
cerradas -asociadas a las expectativas residenciales y los modos
de habitar de clases medias y altas- reconfiguraron territorios,
produjeron

impactos

ambientales,

sociales

y

sanitarios

significativos; modificaron patrones de uso y tenencia del suelo,
pautas de sociabilidad, accesibilidad, dinámicas de poblamiento,
entramados institucionales y, además, agudizaron problemas y
desigualdades preexistentes.
En virtud de estas preocupaciones, nuestra hipótesis
desde el punto de vista epistemológico es que el abordaje de estas
problemáticas requiere de una perspectiva compleja, transdisciplinar
y multidimensional que tienda a la des-compartimentación de las
ciencias y a la superación del empirismo descriptivo como horizonte
de conocimiento. También, que la posibilidad de tales abordajes
requiere de procesos formativos que formen científicos y técnicos
capaces de desarrollarlos; y de procesos de ciudadanización capaces
de apropiárselos y usarlos activamente.
El barrio San Luis como parte del territorio metropolitano
El barrio San Luis se encuentra ubicado en el municipio de Escobar,
Provincia de Buenos Aires (Figura 1). Este municipio forma
parte del conurbano bonaerense, que tradicionalmente se analizaba
según “oleadas” de poblamiento en los contornos de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires (CABA), capital de la República.
Cada una de esas oleadas fue conformando, históricamente,
anillos o “coronas”. En esa lectura, el municipio de Escobar
integra la tercera de esas coronas, caracterizada hasta la década
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

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�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

del ’80 como un área en la que coexisten zonas urbanas con áreas
rurales. El enfoque de análisis territorial a partir de las “coronas”,
traducía espacialmente las relaciones de poder centro-periferia entre
la CABA y el territorio bonaerense, fue resultando caduco debido
a que planteaba una separación analítica artificial a la dinámica
integrada de las relaciones entre ciudad y conurbano, Por ello, fue
reemplazada por la definición de Área Metropolitana de Buenos
Aires (AMBA), que integra la CABA y otros 24 municipios que
la rodean y que constituyen el Gran Buenos Aires (GBA). A esta
definición se integra la de Región Metropolitana de Buenos Aires
(RMBA), que incorpora otros 16 municipios que mantienen esa
caracterización periurbana o de coexistencia entre áreas urbanas
y rurales que habían definido, en el pasado, a la tercera corona del
conurbano en su totalidad (INDEC, 2003). En la RMBA habitan
actualmente unos 15.8 millones de personas, que corresponden
al 35% de la población total del país, en un territorio que
corresponde al 0.4% de la superficie territorial total (Fundación
Metropolitana, 2020). El dinamismo asociado a los procesos
de expansión urbana e inmobiliaria en las últimas décadas
(Pizarro, 2010), plantea nuevamente una serie de dificultades
analíticas concretas para las distinciones entre AMBA y RMBA,
en particular en lo referido a algunos municipios específicos,
por el carácter acelerado y significativo de las transformaciones
operadas. Entre ellos se encuentra el municipio de Escobar.
Escobar posee una superficie de 304 Km2 y una población
de 213.619 habitantes de acuerdo con el Censo Nacional de
Población 2010 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
de Argentina (INDEC). Debido al dinamismo demográfico del
municipio, esta cifra resulta poco precisa. Debido a la pandemia
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

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por COVID-19 resultó imposible el censo previsto para 2020 pero,
de acuerdo con las proyecciones realizadas por la Dirección de
Estadística de la Provincia de Buenos Aires, la población actual
se estima en 255.000 habitantes aproximadamente. Hemos
caracterizado previamente como vertiginoso el crecimiento
poblacional del municipio de Escobar; en efecto, registra un
crecimiento poblacional del 350% en los últimos 30 años
(Barsky, 2010), esto ocurre a contrapelo de la tendencia general
en el conurbano bonaerense, que muestra un amesetamiento del
incremento poblacional intercensal (Reese, 2020).
Figura 1
Ubicación del Barrio San Luis, Municipio de Escobar, Buenos
Aires, Argentina

Fuente: Elaboración de las autoras
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De modo complementario, una lectura diacrónica de la
configuración socio-territorial permite rastrear este proceso de
aceleración de la densidad poblacional y del entramado urbano
desde mediados del siglo XX, y a través de un análisis histórico
es posible identificar el impacto local de las distintas fases de
los modelos de desarrollo en la Argentina. Lo primero que debe
señalarse en esta línea es que el actual municipio de Escobar
inicia el proceso de configuración socio-territorial al calor del
modelo agroexportador (1880-1930). En particular, la puesta
en producción agraria de las tierras a partir de una estructura
latifundiaria de propiedad y uso del suelo hacia fines del siglo
XIX asociada al tendido de las vías del ferrocarril determinó un
primer proceso de poblamiento. En las primeras décadas del
siglo XX, comenzó el loteo de tierras aledañas a las estaciones
del ferrocarril, que dio origen a la ciudad de Belén de Escobar
-principal aglomeración urbana y cabecera del municipio de
Escobar- y posteriormente a la localidad de Ing. Maschwitz,
en la que se ubica nuestro objeto de estudio, el barrio San
Luis (Pizarro, 2010). En las décadas siguientes, en particular a
partir de la segunda mitad del siglo XX, la estimulación para la
radicación de industrias fuera de la CABA en el contexto de la
industrialización sustitutiva de importaciones (1945-76) aceleró
la dinámica demográfica del municipio (Manildo, 2018c). Más
recientemente, a partir de la década del setenta, los loteos para
casas de fin de semana, la construcción y extensión de autopistas
urbanas y suburbanas, las inversiones en infraestructura de
transporte y telecomunicaciones ampliaron las redes de conexión
entre la Ciudad de Buenos Aires y los municipios más alejados,
propiciando la instalación de parques industriales (Parque
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Industrial Garín, Escobar) y el desplazamiento de sectores de
ingresos medios y altos hacia sectores cuyos espacios verdes
eran valorados una forma de escape (Pizarro, 2010; Carrasco,
2019). En la década del noventa, la consolidación neoliberal trajo
consigo tres fenómenos interrelacionados: a) el desarrollo de
las urbanizaciones cerradas, que al calor de políticas estatales
de producción del espacio implicaron un desplazamiento o
alteración de la población históricamente residente -en muchos
casos con situaciones de partida precarias en lo referido a sus
condiciones de vida-, y una subordinación de la naturaleza
a la lógica de valorización económica (Aizcorbe, Fernández
y Wertheimer, 2013); b) la transformación de los inmuebles
recreativos en vivienda permanente y c) la profundización
de los procesos de segregación socio-residencial de las clases
medias y altas, en contrapunto de la territorialización de los
sectores populares frente al desmantelamiento del trabajo como
organizador del mundo de vida, organizan la vida cotidiana
en torno a la recursividad del barrio (del Cueto y Luzzi, 2013;
Manildo, 2020).
Algunos datos permiten comprender la magnitud de
los contrastes y las desigualdades socio-territoriales que han
traído aparejados estos tres procesos concatenados: en la
RMBA, de acuerdo con datos correspondientes a 2019, existen
1084 asentamientos y barrios populares, en los que viven
358.523 familias. De ese total, 25 barrios populares y 5556
familias se localizan en el municipio de Escobar (RENABAP,
2019; Dombroski, 2020). En la RMBA, hacia fines de 2019,
cerca de un millón y medio de personas residentes en barrios
populares y asentamientos, presentaban problemas de trabajo: la
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desocupación y la subocupación alcanzaron, cada una, el 12,4% de
la población económicamente activa. El 38,4% de los asalariados
no se encontraban registrados en el sistema de seguridad social
y 44,5% de personas (unos cinco millones) se encontraban
por debajo de la línea de pobreza y que, de ellos, el 12,2% eran
indigentes (Observatorio del Conurbano UNGS, 2020; Reese,
2020)
En sentido inverso, las urbanizaciones cerradas en la
actualidad abarcan en el AMBA unas 50.000 hectáreas y residen
en ellas trescientas mil personas. Esta superficie corresponde
a 2,5 veces la de CABA, donde residen más de tres millones de
personas (Venturini, Ferlicca y Apaolaza, 2020). En el municipio
de Escobar, el desarrollo de urbanizaciones cerradas para vivienda
permanente, con diferentes extensiones, grados de endogamia y
complejidad interna, se ha expandido hasta alcanzar al 15.6% del
total de la superficie del municipio (Carrasco, 2019).
La reconfiguración del mercado de tierras y las formas
de apropiación y uso del suelo son un aspecto sustantivo
del problema, sobre todo en la medida que profundiza una
problemática artificial, la de la escasez de tierra y el consiguiente
impacto en los precios de los terrenos (Reese, 2020b). Sin
embargo, no son el único: la tierra, en el modo de producción
capitalista, es una mercancía más, pero desde un enfoque más
amplio es mucho más que eso: es anclaje del mundo de vida y de las
identidades, es ámbito de producción material y de reproducción
social (Manildo, 2013).
Pensar la cuestión de la tierra más allá de su valor como
mercancía o de los modos de apropiación de las élites, nos
permitirá un abordaje de la problemática en toda su complejidad:
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

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la disputa por la tierra ha sido también, históricamente, la
disputa por el sentido. La forma que asume esa disputa, tanto
en la constitución (o ausencia) de un campo de interlocución
entre actores, como en sus objetivaciones concretas, revelan
la dinámica de las relaciones de poder y las asimetrías entre
actores, los sentidos que cada uno de ellos asigna a lo que se
disputa, así como la definición sobre lo disputado y sobre su
vínculo con él. Como advierte Porto Goncalves (1989) “los
hombres y mujeres sólo se apropian de aquello que hace sentido;
sólo se apropian de aquello a que le atribuyen una significación
y, asimismo, toda apropiación material es, al mismo tiempo,
simbólica” (p. 230).
En esa medida, entendemos que el concepto de territorio
se presenta como el de mayor alcance, capaz de dar cuenta de
esa polisemia y de la multiplicidad de niveles que comporta la
articulación entre actores, instituciones y estructuras sociales
ancladas tempo espacialmente (Manildo, 2012). El territorio
puede entenderse, entonces, como indicador de especificidades
que localizan las vivencias y los problemas propios de cada una
de las comunidades, ámbito de procesos económicos, sociales,
culturales, étnicos (Manzanal, 2007). Constituye un conjunto de
relaciones que integran la tierra, los colectivos que la habitan, y
la trama en la que se articulan -no siempre de manera armónicarelaciones sociales, culturales, políticas, de sostenimiento o
subsistencia, relaciones económicas y relaciones ambientales
(DESC, 2009, p.14). Así pensado, no es sino una tensión constante
entre estructuras y procesos, entre producción y reproducción
social. Como señala Bozzano (2009), “el territorio no es
únicamente un objeto dado (resultado de procesos que están por
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

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�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

detrás), sino que también es un objeto por hacer (resultado de
procesos que están por delante)” (p.19).
Retomando la dimensión del poder y la dominación
legítima, Bernardo Mançano (2005) define al territorio como
el espacio apropiado por una determinada relación social que
lo produce y lo mantiene a partir de una forma de poder. En la
medida en que el territorio posee límites, fronteras, es al mismo tiempo, una convención y una confrontación, un espacio de
conflictualidades. (p. 276). En él se ven involucradas relaciones de expropiación/apropiación, de presencia/ausencia, de inclusión/exclusión, y de subordinación o dominación, material o
simbólica. A su vez, suponen mecanismos de clausura o cercamiento para ejercer la autoridad o el control: un territorio es tal
cuando sus límites son usados para ejercer el control legítimo.
Esos límites, inestables y cambiantes históricamente, le otorgan especificidad a aquellas áreas geográficas que constituyen
territorios. (Gras y Bidaseca, 2010, p.23)

Todo lo dicho es de vital importancia para comprender
los procesos de reconfiguración violenta y vertiginosa del
territorio en el que se inserta el barrio San Luis, y el modo en que
éstos delimitan y/o agudizan múltiples niveles de desigualdad:
social, territorial, ambiental, sanitaria. En efecto, es posible
rastrear en el territorio donde se localiza el barrio, todos los
procesos descriptos en relación con los modelos de desarrollo y
sus clivajes territoriales en la Argentina, desde fines de siglo XIX
hasta la actualidad: el barrio se asienta sobre las antiguas tierras
de la hacienda Villanueva, familia terrateniente fundadora de la
localidad de Ing. Maschwitz que cedió los terrenos para el trazado
del ferrocarril con la condición de que la estación estuviera a
menos de 500 mts. de la entrada a la finca. A fines de la década del
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cincuenta comienza un proceso de reconversión en términos de
usos y apropiación, tanto de áreas productivas como de humedales
y valles de inundación en el área de referencia (Carrasco, 2019).
En este período, el estímulo a la localización de las empresas en
la periferia urbana, se tradujo en la radicación de tres parques
industriales próximos a esta zona y de múltiples industrias, con
el consiguiente impacto en la dinámica demográfica de la zona y
el desarrollo de nueva infraestructura urbana. En este contexto
se produjeron los primeros loteos en el barrio San Luis. Por las
características del terreno, en particular debido a la recurrencia
de las inundaciones, los lotes fueron mayoritariamente adquiridos
por familias trabajadoras de bajos ingresos. Sin embargo, también
en este período aparecen las primeras urbanizaciones cerradas en
la zona, bajo la forma del “club de campo”, es decir, como vivienda
de uso recreativo más que como pauta de residencia permanente.
Ya en los años noventa, el barrio San Luis es cabal expresión
de la tensión señalada por la expansión de las urbanizaciones
cerradas: como puede verse en la figura 2 ha quedado encapsulado
entre las nueve urbanizaciones cerradas que lo rodean.
El renivelamiento de los terrenos para la construcción
de la autopista, de las bajadas que permiten el acceso a las
urbanizaciones cerradas y de los propios barrios, profundizaron
la problemática preexistente de las inundaciones en el barrio y
complejizaron la accesibilidad del barrio. Del mismo modo, la
construcción de los barrios sobre los humedales de la cuenca
Luján y del Paraná, particularmente cercano al Río Paraná
de las Palmas,4 afectaron servicios ecosistémicos, pautas de
4 Ver cuadro 2.
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apropiación y de sociabilidad propias de los modos de habitar el
territorio de la población preexistente, no solo por la alteración
del paisaje y la agudización de los problemas ya referidos, sino
porque las tierras ahora ocupadas por las urbanizaciones eran
para ellos lugar de esparcimiento y de juego, de caza, pesca y
recolección de alimentos, en suma, mundo de vida. Así, confluyen
dos lógicas contrapuestas, ambas subproductos territorializados
de la consolidación neoliberal en nuestro país: por un lado, la
segregación residencial de las élites, por otro, la territorialización
compulsiva de los sectores populares (Svampa, 2001; Pirez,
2006; Manildo, 2012; Aizcorbe, Fernández y Wertheimer, 2013;
del Cueto y Luzzi, 2013). De este modo, el desmantelamiento
de los mecanismos de integración social a través del mundo
del trabajo, confluyen en la centralidad que adquiere el barrio
como mecanismo de resolución de necesidades para los sectores
populares. En otros territorios, este proceso se expresó en el
desarrollo de organizaciones de base territorial que plantearon
estrategias colectivas para problemáticas como el desempleo, la
alimentación o la vivienda entre los sectores populares. Aquí,
en cambio, tomaron otras formas que agudizaron las asimetrías
entre los residentes en las urbanizaciones cerradas y la población
del barrio, confirmando inequívocamente que, en la relación entre
ambos, proximidad no implica vecinazgo,
Algunos indicadores que permiten sostener la afirmación
que precede fueron surgiendo de las entrevistas y actividades
participativas realizadas durante el trabajo de campo, pero
también durante los recorridos exploratorios por el barrio que
realizamos en diferentes instancias de aproximación al territorio
y de observación con diferentes grados de participación. Entre
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ellos, los muros de las urbanizaciones -y sus sistemas de exclusas,
sus garitas y cámaras de vigilancia que apuntan al barrio, sus
alambrados electrificados y la ausencia de veredas aunadas a
las canaletas que los bordean para impedir el tránsito peatonalson simultáneamente barreras físicas y señal de hostilidad.
En segundo término, el barrio cercado por un perímetro de
cañas, a modo de “muro vivo” que impide que sus viviendas
precarias y sus calles de tierra resulten visibles desde las bajadas
hacia las urbanizaciones, priorizando el derecho al paisaje
de los residentes en las urbanizaciones cerradas por sobre la
accesibilidad y la seguridad de los residentes en el barrio. Por
último, la relación entre ambos grupos sociales se expresa en
dos formas de interacción predominantes que reproducen esa
lógica asimétrica: una, mediada por el mercado de trabajo, bajo
formas extraordinariamente precarizadas. El barrio provee
a las urbanizaciones de fuerza de trabajo para el servicio
doméstico, el mantenimiento de jardines o piletas o para las
obras de construcción, en las que las formas de contratación, las
remuneraciones, pero por sobre todas las cosas el trato cotidiano
refuerza la subordinación y subalternidad del barrio. La otra,
en el mismo sentido, se despliega a través de relaciones de don
y contra-don, en el sentido definido por Bourdieu (1972, 1997)
asociadas a la caridad a través de las fundaciones u organizaciones
de beneficencia que donan ropa usada, útiles e insumos escolares,
o financian celebraciones tales como el aniversario de la
escuela o el día del niño en el barrio. En suma, aunque barrio y
urbanizaciones comparten espacio geográfico, sus condiciones
de vida, sus pautas culturales, sus formas de sociabilidad y la
resolución de necesidades discurren por vías paralelas que no
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implican interacciones definidas en términos de paridad o de
igualdad, ni reconocimiento mutuo (Elias, 1998).
En resumen, el Barrio San Luis como objeto de estudio es
relevante tanto por sus singularidades, como por la regularidad
que expresa respecto de los procesos de reconfiguración sociourbana que tuvieron lugar en la Argentina en las últimas décadas.
Esto resulta central para nuestra reflexión metodológica ulterior,
en particular en lo que refiere al recurso a los estudios de caso y
su capacidad explicativa.
Figura 2
Barrio San Luis y alrededores

Fuente: Elaboración de las autoras

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Relaciones entre territorio, ambiente y salud
Es imposible comprender los procesos de salud-enfermedad si no
se interrogan los factores ambientales, económicos y culturales
que los constituyen (Breilh, 2004). Los procesos que impactan
en la salud de las poblaciones “ocurren” en el territorio que estas
habitan, pero no se producen sólo allí: intervienen procesos de
carácter multiescalar, así como un entramado complejo de actores
y relaciones. Interviene también, como ya se ha señalado, el Estado,
que define parámetros de cómo se accede a la tierra, quiénes
acceden y qué pueden o no hacer en / con ella. Ya a mediados de la
década del cuarenta, el pionero de la medicina social en la Argentina
señalaba que “El medio social físico, de cuya armonía depende
la salud del pueblo, cuando se modifica, cuando se altera o se
desequilibra, produce todas las enfermedades posibles” (Carrillo,
2018, p.52). A diferencia de la epidemiología ortodoxa que se
desprende del paradigma biomédico, cuyo eje es la cuantificación
de fenómenos ya existentes (procesos de enfermedad), el enfoque
de la salud colectiva propone un abordaje epidemiológico de
naturaleza diferente. Este paradigma implica un pasaje desde
la vigilancia al monitoreo y desde los efectos a las causas (de las
causas): los procesos de determinación social de la salud (Breilh,
2004; Soliz, 2018; Manildo y Poth 2020 a y b). En esta medida,
el énfasis no está puesto en la atención de enfermedades, como
en el paradigma biomédico, ni en su prevención, exclusivamente,
sino ante todo en la promoción de la salud, entendida como el
desarrollo de prácticas que mejoran integralmente el estado de
salud de la población, que se sostienen en un vínculo armonioso
con el territorio, con los otros y con la naturaleza, y que
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�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

identifica factores favorecedores y desfavorecedores y desarrolla
herramientas para su fortalecimiento o transformación, desde un
enfoque colectivo y comunitario. De este modo, la salud colectiva
es una construcción compleja y multidimensional, determinada
por tres escalas o dominios de la realidad: ‘la realidad general’
(los contextos históricos- territoriales), ‘la realidad particular’
(los modos de vida de las comunidades) y ‘la realidad singular’
(los ‘estilos de vida’). Estos tres dominios operan en una suerte
de relación dialéctica de interafección e interinfluencia. (Breilh,
2004 y 2020; Soliz, 2018). Así, como señala Soliz (2018),
Los tres dominios de la realidad configuran la salud como un
proceso que va más allá de la lógica organizativa social, la vida
se despliega en y con la naturaleza en una relación dialéctica y
metabólica. Esta relación dialéctica ser humano-naturaleza a
su vez determina la configuración y apropiación de los territorios. Desde esta visión de la determinación social de la salud,
los territorios son espacios socioecológicos vivos en los que los
grupos organizados, con relaciones de poder, con unas formas
específicas de producción, unas maneras de reproducción social, modos diferenciados de consumo, una vida cultural y una
construcción de identidad, transforman sus naturalezas y, en
ese proceso, también son transformados por ellas. (p. 45)

Reflexiones epistemológicas y diseño metodológico
Hasta aquí, hemos realizado un recorrido que, en los términos de
la producción académica hegemónica, podría resultar sinuoso e
incluso algo caótico. Si respetáramos, con obediencia, lo que los
manuales de metodología de investigación nos han enseñado y
que probablemente hemos enseñado también en nuestra labor
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

docente o reproducido en nuestra práctica como investigadores,
esta sección habría sido presentada apenas después de los
objetivos e hipótesis. En esa lógica, también, se habría presentado
como una descripción de técnicas e instrumentos que tradujeran
en acciones de investigación cada uno de los objetivos. Por el contrario,
creemos que la reflexividad crítica en torno a nuestra praxis
de investigación debe situarse, más que nunca, en el centro
de la escena. La naturaleza y la urgencia de los problemas que
el campo académico debe abordar, de manera conjunta con el
campo social y el campo político, así lo requieren. Las preguntas
en torno a cómo, quiénes y para qué producimos conocimiento
involucra la necesidad de subvertir las relaciones de poder que
configuran el campo científico. Implica descentrar el saber
científico y académico como conocimiento legítimo exclusivo.
Implica reconocer la pluralidad de voces y saberes, de puntos
de vista, de campos disciplinares que se requieren para abordar,
comprender y responder las problemáticas que el siglo XXI nos
plantea. Implica, también, interrogar los modos de integrar
lo disímil y contradictorio, los mecanismos para la puesta en
disponibilidad del conocimiento para que pueda ser reapropiado,
usado, ampliado, puesto a prueba y/o en cuestión, e incluso
refutado por otros. E implica, por último, afirmar(nos) en el
carácter eminentemente político y colectivo de la producción
de conocimiento y por extensión, de la didáctica de las ciencias
(Manildo, 2018a, Colella, Flores y Manildo, 2018; Manildo y Poth,
2020a).
Por tanto, nos hemos propuesto, reflexionar sobre
los aspectos conceptuales, epistemológicos, metodológicos y
pedagógicos inherentes al abordaje de la relación entre territorios,
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ambiente y salud desde una perspectiva transdisciplinaria,
contrahegemónica y anti-academicista (Bourdieu y Passeron,
1977; Bourdieu, 1998 y 2008; Apple, 1997; Brusilovsky, 1992,
Breilh, 2020). Cada una de estas cuestiones pone en juego
transiciones disruptivas en el campo científico, en la medida
en que todo proceso de investigación es realizado por sujetos
portadores de habitus específicos que propenden a la reproducción
naturalizada del sistema de reglas en cuyo seno se han formado
(Bourdieu, 2007; Bourdieu y Passeron, 2003). Como señala Breilh
(2020), el poder explicativo de la ciencia y el poder práctico de
la tecnología son herramientas potentes para el dominio y el
control social. Esto ha puesto el trabajo científico bajo la presión
del poder económico y político. Por eso, la desnaturalización de
estas condiciones de producción del conocimiento, demandan
la transición desde la ciencia cartesiana y sus metodologías
empírico-analíticas hacia la teoría de la complejidad (Breilh,
2020; Samaja, 2001; Klimovsky e Hidalgo, 1998; Leff, 2007). La
primera se sustenta en un modelo epistémico que fragmenta el
mundo, obtura su naturaleza dinámica y asocia las partes de
manera lineal. Al suprimir el proceso de determinación social
de los fenómenos analizados, solo puede describir y calcular
probabilidades, pero no explicar. Por ello, solo puede leerlos desde
sus efectos. Por el contrario, la teoría de la complejidad, asume
el movimiento concatenado y contradictorio de los procesos
analizados mediante metodologías participativas y desde una
filosofía de la praxis que involucra un triple reconocimiento: como
objeto complejo de la transformación, como sujeto metacrítico de
la sociedad y como praxis emancipadora (Breilh, 2004 y 2020;
Bourdieu, 1999; Manildo, 2013 y 2018 a).
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Así planteado, de este primer movimiento se desprende
la segunda transición: el pasaje desde modelos de sistemas de
ciencia y técnica basados en la hiperespecialización hacia la
transdisciplinariedad. Esta toma como punto de partida el problema
que se propone abordar, y en función suya construye el marco
conceptual, el diseño metodológico y las operacionalizaciones
necesarias para identificar las áreas de conocimiento requeridas para
analizarlo y explicarlo integralmente, desde sus condicionantes
estructurales y no desde sus manifestaciones fenoménicas
emergentes. La transdisciplina, por tanto, es transgresora, es
trascendente y es transformadora (Breilh, 2020; Frodeman, R.,
Thompson, J. y Mitcham, C., 2010). Por el contrario, en la ciencia
hegemónica, los casos de estudio acaban por ser una yuxtaposición
de descripciones detalladas que “ilustran” los postulados teóricos
que en torno a los cuales se definió la investigación. A comienzos
de este siglo, Bengoa (2003) planteaba su preocupación en torno
al empequeñecimiento de los objetos de estudio, la estrechez de
la teoría para abordarlos y la mesura en el planteo de las hipótesis,
el temor a postular hipótesis generalizadoras. Creemos que no
está en la escala de los objetos de estudio ni el abordaje mediante
casos la naturaleza de los problemas de la producción académica
contemporánea. Por el contrario, consideramos que la disposición
a asumir riesgos, a que los diseños metodológicos estén más atentos
a potenciar su capacidad explicativa que a resultar “aceptables”
en los términos de los sistemas de validación y acreditación
científica puede redundar en estudios de caso profundamente
fértiles y factibles de transpolación a otros objetos o escalas de
observación (Manildo, 2013). Poner por delante el principio de
utilidad y relevancia social del conocimiento producido, desde este
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enfoque, implica asumir a priori el cuestionamiento y la crítica,
la incomodidad como praxis y como regla durante el proceso de
investigación, el desafío del diálogo con otros que portan lenguajes,
saberes, recursos y preocupaciones heterogéneos y el propio
posicionamiento del investigador ya no como portador del saber
legítimo sino como vector en la articulación de lo disperso, de lo
múltiple, de lo heterogéneo y casi siempre, de lo contradictorio.
La construcción de una nueva matriz latinoamericana
de pensamiento metacrítico, intercultural y contrahegemónico,
involucra una complejidad heurística nueva que trasciende las
capacidades descriptivas o explicativas particulares para avanzar
en una perspectiva dialéctica superadora, a partir del principio
de subsunción y autonomía relativa (Samaja, 2001; Breilh, 2020).
Estas reflexiones remiten a otro aspecto sustantivo de
nuestras preocupaciones iniciales: ¿Cómo se traducen estas
premisas en procesos pedagógicos que propendan a la formación
de los sujetos metacríticos de esta praxis transdisciplinar y
comunitaria de la producción de conocimiento? En este sentido,
recuperamos los aportes de T. Tadeu da Silva (1997) y de M. Apple
(1997), quienes señalan la necesidad de construir y elaborar nuevos
materiales contrahegemónicos para ‘descolonizar el curriculum’,
así como de reorientar los existentes, para subvertir y desestabilizar
los significados y representaciones existentes, y construir a partir
de allí una educación desfetichizada. Construir una educación y
un currículo inclinados hacia la crítica y la disidencia, hacia la
trasgresión y la subversión, hacia la diseminación y la pluralidad,
hacia la desestabilización y la interrupción, hacia el movimiento y
el cambio y no hacia la aceptación y el conformismo, la sujeción y
la sumisión, el odio y el separatismo, la fijación y la estabilización,
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el inmovilismo y la permanencia. En suma, hacia una educación y
un currículo que multipliquen los significados en vez de cerrarse
en los significados recibidos y dominados, hacia una educación
para la insurrección y para la trasgresión de fronteras.
Una vez más: ¿Qué propuesta pedagógica contribuye a
la transposición didáctica (Chevallard, 1998; Carli, 2003) para
la formación de los sujetos metacríticos? A priori, diremos
que mediante la articulación de una pluralidad de fuentes,
registros y perspectivas teóricas que habiliten la interrogación
y el cuestionamiento, la reflexión sobre el carácter construido
de los objetos de estudio y el atravesamiento de las relaciones
de poder en la selección de contenidos y su secuenciación
(frente a un mismo tema/problema, ¿qué preguntas pueden formularse,
según las distintas matrices de interpretación? ¿Qué dimensiones
pondrían de relieve y de qué conceptos y herramientas metodológicas se
valdrían para explicarlo?), en perspectiva histórica (¿cuándo
pasa? ¿En qué procesos sociopolíticos más amplios se inscribe
este problema de investigación?, ¿Quiénes participan? ¿Qué
marcos interpretativos y recursos para la acción despliegan?,
entre otros disparadores para la interrogación). Así, este
abordaje pluridimensional y transdisciplinario implica un
trabajo exhaustivo de sistematización y “traducción” analítica,
a partir de sucesivas “rupturas epistemológicas” que habilitan
la interrogación de los universos cognitivos preexistentes y la
apropiación de nuevos saberes constituidos colectivamente.
Como señala Astolfi (2003), “no son los objetos los que definen
una disciplina, sino los interrogantes que ella se plantea, ya que
un mismo objeto puede ser materia de disciplinas divergentes”
(p.76). El pasaje de las prenociones, saberes prácticos y de
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sentido común a la construcción de conocimiento científico sólo
es posible si se establecen puentes cognitivos que vinculen los
nuevos conocimientos con los preexistentes, que den sentido a
la necesidad de aprehenderlos y que puedan traducirse en una
praxis reflexiva y autónoma (Manildo, 2017)
En virtud de todo lo que antecede, abordaremos por
último el diseño metodológico que construimos para abordar la
problemática socioambiental y sanitaria del barrio San Luis. Este
diseño contempló una serie de etapas y estrategias de trabajo,
que estuvieron atravesadas por todas las premisas, tensiones y
contradicciones descriptas en los apartados precedentes. Para
cada una de ellas diseñamos herramientas a través de procesos
colaborativos entre equipo de investigación, docentes del
instituto terciario, estudiantes y actores sociales e institucionales.
La fase preliminar de construcción teórica del objeto de estudio
y sus dimensiones, se desarrolló a partir de sesiones de trabajo
desarrolladas por los distintos grupos de estudiantes, en
ocasiones en sesiones de trabajo plenario, en otras en sesiones
grupales de acuerdo con el año de la carrera que estuvieran
cursando. La transversalidad en el proceso de construcción
del problema se realizó mediante el abordaje simultáneo desde
las distintas materias, y mediante el recurso a actividades de
formación -talleres con el equipo del Museo Imaginario de la
UNGS, aproximación a dispositivos interactivos, discusión
de fuentes, desarrollo de conversatorios con funcionarios de
la administración local o expertos en el campo de estudios al
que los estudiantes estaban aproximándose. Debe señalarse
un aspecto de que añadió, simultáneamente, complejidad,
dificultad y riqueza al proceso: muchos de los estudiantes que
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participaron del proyecto, residen en el barrio analizado debido
a su proximidad con la localización del Instituto donde cursan;
de este modo, el aprendizaje de la puesta en distancia reflexiva
de las propias prenociones, saberes prácticos e incluso memorias
familiares o personales como necesidad sustantiva para poder
interrogar el territorio.
Una vez realizada la construcción del problema, la
discusión sobre las dimensiones de análisis y las herramientas
metodológicas, la primera etapa del trabajo de campo fue de
aproximación exploratoria al territorio y sensibilización de la población.
En esta etapa, destacamos tres estrategias: a) la realización de
recorridos preliminares por el barrio acompañados de vecinos y
referentes; b) el trabajo en talleres comunitarios participativos
sobre cartografía y con el material fotográfico relevado durante
los recorridos; c) el desarrollo de acciones de difusión a través de
grupos de whatsapp barriales y grupos de difusión desde la escuela,
y la realización de un taller de cartografía comunitaria en la escuela
primaria del barrio, del que participaron las familias de los niños.
Del mismo modo, mientras se desarrollaba el taller con los adultos,
en todas las aulas, se desarrollaron simultáneamente talleres que
introdujeron la problemática del proyecto, adecuándola a la edad
y etapa de aprendizaje de los niños. Ello implicó un trabajo previo
de planificación articulada con la institución educativa.
Esta estrategia tuvo una doble finalidad: por un lado, nos
permitió, a través del taller de cartografía comunitaria poner a
prueba las dimensiones definidas para el estudio de nuestro
objeto, al generar espacios en los que los propios residentes
pudieran establecer puntos de referencia, transiciones,
recorridos, jerarquizar lugares, es decir, guiarnos a través de su
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territorio. Este aspecto es de fundamental relevancia pues, sin esa
mediación, nosotros solo podríamos ver un territorio. El segundo
aspecto de esta estrategia tuvo que ver con intentar reducir la
violencia simbólica inherente a todo proceso de investigación social
(Bourdieu, 1999), al presentarnos y anticipar nuestra llegada a
las casas, explicar la naturaleza del proyecto, y hacerlo desde un
lugar propio y cotidiano: la escuela del barrio. Históricamente, las
ciencias y sus metodologías han naturalizado la des-subjetivación
de los grupos humanos que constituye como objeto de estudio,
o como unidades de análisis (Manildo, 2013). Vale decir: incluso
partiendo del reconocimiento de la legitimidad, la relevancia
social o el valor intrínseco y extrínseco de las preguntas que
dan origen a una investigación, en la medida que abordarlas
involucra indagar sobre aspectos que suelen identificarse con
la esfera privada de la vida personal o familiar, es necesario
también reconocer que, a estos sujetos devenidos fuente de datos
nuestras preguntas pueden resultarles en ocasiones incómodas,
vergonzantes e incluso dolorosas. Por todo ello, anticipar en
una actividad abierta a la comunidad qué se está haciendo,
cómo y para qué, permite recuperar la subjetividad activa de la
población, correrse del lugar cosificado propio de una unidad de
análisis en un punto muestral, para decidir si las razones que la
ciencia y sus actores ofrecemos le resultan válidas y suficientes
para permitirnos entrar a su casa a tomar muestras de agua,
a preguntar sobre sus condiciones de vida o sobre el estado de
salud de su grupo familiar.
Recién entonces estuvimos en condiciones de desarrollar
la etapa más exhaustiva del trabajo de campo. Esta fue llevada
a cabo en simultáneo por cuadrillas integradas por estudiantes
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con formación y capacitación específica de acuerdo con el tipo
de herramienta a aplicar. Cada cuadrilla fue acompañada por
un investigador formado, en 30 puntos muestrales distribuidos
en 3 zonas del barrio. Se aplicaron dos herramientas diferentes:
por un lado, se realizó un relevamiento por encuesta que incluyó
a) variables sociodemográficas básicas, b) caracterización del
barrio y sus problemas y c) situación de salud de los integrantes
del grupo familiar. Asimismo, los estudiantes realizaron registros
de observación del territorio durante el relevamiento, además de
entrevistas espontáneas sin criterios preestablecidos de cuotas,
género o edad. Si, como parte del proceso de discusión previa,
se habían definido dimensiones de análisis para abordar en
esas entrevistas, a la par que estrategias para hacer lugar en el
intercambio a las dimensiones no contempladas a priori, pero que
expresaran criterios de clasificación y jerarquización subjetivos
de los entrevistados. Por otro lado, se realizó la toma de muestras
de agua que luego fueron procesadas y analizadas en laboratorio.
Una vez completada la etapa de campo, volvimos a la
dinámica de desarrollo de ateneos plenarios o por subgrupos
para la discusión de los hallazgos y materiales relevados.
Guiamos a los estudiantes en la tarea de indagar y definir
estrategias para la sistematización, el análisis y la comunicación
de resultados. En ese sentido, aunque como ya explicamos
previamente el procesamiento y la devolución de resultados
no pudieron concretarse, sí fue posible realizar un seminario
interno de presentación de resultados preliminares, cuyo
objetivo fundamental era hacer el ejercicio práctico de comunicar
los resultados a los sujetos que participaron de las diferentes
instancias de la investigación y en un espacio académico. Así,
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no solo se trataba de evaluar hallazgos y resultados, sino de
estimular las habilidades comunicacionales relacionadas con
diferentes ámbitos de interacción y con diferentes usos posibles
del conocimiento.
Conclusión
A partir de una serie de preguntas, preocupaciones y problemas,
en este trabajo hemos intentado dar cuenta de un diálogo múltiple
y polifónico, no exento de tensiones y contradicciones. De ese
diálogo participaron instituciones cuya misión es la producción y
socialización de conocimiento e instituciones que deben gestionar
las expectativas ciudadanas propendiendo al mejoramiento de las
condiciones de vida y la integración social de los ciudadanos. En
consecuencia, se lograron identificar y caracterizar los problemas
ambientales que afectan las condiciones de vida y salud de la
población del barrio utilizando un método participante y análisis
sencillos en los que convergían metodologías que abogaban desde
la transdisciplina a una visión integral del territorio en estudio.
Participamos sujetos que habitamos esas instituciones, que las
interrogamos y somos interrogados por ellas. Hemos intentado
reconstruir, por aproximaciones sucesivas, un proceso de trabajo
que ha sido simultáneamente académico, ciudadano y político.
La culminación de dicho proceso, que implicaba construcción
de herramientas metodológicas y conceptuales para producir
información relevante a ser aplicada en políticas concretas que
se involucren con la promoción de la salud, ambiente y territorio
sano, donde el diálogo academia, ciudadanía y política se fortalecía
y enriquecía, se encontró interceptada por un contexto sanitario
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que nos interpeló a todos en el territorio nacional y particularmente
local. Esto fue lo que, como se mencionó anteriormente, truncó
el diálogo y, por ende, la construcción colectiva de información
para actuar sobre el territorio. Explicitamos, en esa dirección, el
sentido que consideramos debe asumir el campo científico, y la
centralidad de disputar los sentidos, la lógica y las premisas con
las cuales se enseña y se aprende a investigar. Como cualquier
otro proceso socio-histórico, toda investigación y todo proceso
formativos son, por definición, inacabados y abiertos. Pero
también, abrevan en la historia y se nutren de la experiencia
acumulada. Los procesos de sedimentación de experiencia
pueden, sin embargo, contribuir a la invisibilización de su propia
naturaleza dinámica y mutable si se pierde de vista la atención
reflexiva y la praxis como horizonte de acción.
Como una fértil analogía en la que pueden devenir mutua
referencia, lo dicho – multitemporalidad, complejidad, coproducción de conocimiento, historicidad, atravesamiento por
relaciones de poder, tensión entre cambio y continuidad, entre
contingencia y determinación- aplica a los tres niveles que hemos
intentado abordar: la configuración del territorio y sus problemas,
sean emergentes, recientes o estructurales; los procesos de
producción de conocimiento y las instituciones / modalidades
de validación social, circulación y apropiación desigual; y las
herramientas metodológicas y pedagógicas involucradas en los
dos anteriores. Como señala Breilh -integrando el pensamiento
de Gramsci con el de Echeverría y el de Freire- las instituciones
educativas tienen la responsabilidad de propender a la transición
desde el conocimiento instrumental hacia el conocimiento
para la emancipación, y para ello, requiere a) transformar y
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tensionar los modelos explicativos y los procesos de producción
de conocimiento; b) salir de las aulas, abrir los espacios de
investigación y docencia al diálogo con otros saberes, abandonar
la concepción de la investigación y la “extensión” universitaria
como procesos separados entre sí y proyectados unilateralmente
sobre la sociedad, que en ambos casos asume un lugar pasivo:
como fuente de información o como destinatario, pero nunca
como agente activo portador de saberes que desafían y tensionan
a los de la academia; c) revolucionar la ética científica de modo
que se ponga al servicio de las necesidades y la emancipación
social; y d) proponer, a partir de estas premisas, la construcción
de una plataforma academia-comunidades-gobierno plural,
horizontal y democrática, fundada en el respeto a la diversidad
cultural, social y de la naturaleza (Breilh, 2020), porque como
lúcidamente advirtió Paulo Freire: “cuando la educación no es
liberadora, el sueño del oprimido es convertirse en opresor”
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�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
La micropolítica del agua en Ecatepec,
México: un análisis a la luz de la ecología
política y el metabolismo urbano
The micropolitics of water in Ecatepec, Mexico: an
analysis in the context of political ecology and urban
metabolism
Felipe de Alba
https://orcid.org/0000-0002-6578-6695
Cámara de Diputados. Ciudad de México, México
Hugo Hernández-Gamboa
https://orcid.org/0000-0003-0878-5685
Universidad Autónoma Chapingo. Texcoco,
Estado de México, México
Fecha entrega: 07-06-2023 Fecha aceptación: 10-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, De Alba, Felipe. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original
author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-105
Email: dealbamf@gmail.com hugohernandezgamboa@gmail.comr

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

La micropolítica del agua en Ecatepec, México:
un análisis a la luz de la ecología política y el
metabolismo urbano
The micropolitics of water in Ecatepec, Mexico:
an analysis in the context of political ecology and
urban metabolism
Felipe de Alba1
Hugo Hernández-Gamboa2
Resumen: Los conflictos socio-ambientales ligados con disputas
por recursos hídricos obligan a revisar los supuestos y conceptos
generales del análisis social que parecen perder significado dado
las diversas escalas en las que se presentan estas disputas. Esto
nos obliga a enfocarnos en el detalle y la micropolítica. Desde este
enfoque de lo micro, analizamos las particularidades políticas del
suministro de agua en Ecatepec, un municipio de la metrópolis
central de México que enfrenta importantes desafíos hídricos.
Para ello, realizamos diez entrevistas con actores involucrados
1
Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública. Cámara de
Diputados. Ciudad de México, México. dealbamf@gmail.com https://orcid.
org/0000-0002-6578-6695
2 Universidad Autónoma Chapingo. Texcoco, estado de México,
México. hugohernandezgamboa@gmail.com https://orcid.org/0000-00030878-5685

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

en los conflictos hídricos cotidianos, identificando acciones
específicas, individuales y colectivas que generan disputas
por el recurso. Observamos la presencia del “poder hídrico” en
elecciones vecinales y una disputa entre actores locales. Esto nos
brindó una mayor comprensión de la complejidad y el alcance
político de tales confrontaciones. Finalmente, se destaca que
las emociones y el reconocimiento social son factores clave en la
micropolítica del agua.
Palabras clave: Ecología política, Metabolismo urbano,
micropolítica, estudios urbanos.
Abstract: Socio-environmental conflicts tied to water resource
disputes compel us to revisit the foundational assumptions and
overarching concepts of social analysis. The significance of these
concepts appears to diminish given the diverse scales at which
these conflicts manifest. This necessitates a shift in focus towards
granular details and micro-level politics. Through this microfocused lens, we delve into the intricate politics surrounding
water supply in Ecatepec, a municipality in Mexico’s central
metropolis grappling with substantial water challenges. To
accomplish this, we conducted ten interviews with stakeholders
deeply involved in daily water conflicts, pinpointing specific,
individual, and collective actions that ignite disputes over this
vital resource. We observed the emergence of “hydro-politics”
in local elections and a dispute among local stakeholders. This
afforded us a more profound understanding of the intricate
complexity and political implications of these confrontations.
Ultimately, it is essential to emphasize that emotions and social
acknowledgment play pivotal roles in the micro-politics of water.
Keywords: Political ecology, Urban metabolism, Micropolitics,
urban studies.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

1. Observar el ‘detalle en lo político’
Recientemente se han destacado análisis interdisciplinarios
que buscan entrelazar conceptualmente procesos complejos.
Particularmente aquellos estudios que se refieren al tratamiento
de problemas ambientales en interconexión con sus impactos
sociales (Blaikie y Brookfield, 1987; Swyngedouw, 2004; Kaika,
2006; Loftus, 2006). Dicha perspectiva de entrelazamiento
permite resaltar “la dialéctica constante del cambio entre la
sociedad y los recursos naturales, así como entre las clases y los
grupos dentro de la sociedad misma” (Blaikie, 1987, p. 19).
El objetivo de este artículo es analizar algunos detalles de
las relaciones de poder, en una temática hídrica: el análisis de las
redes de poder a pequeña escala en el abastecimiento de agua en
el municipio de Ecatepec, en la metrópolis central de México.
Al hablar del ‘detalle en lo político’ nos referiremos
aquí al accionar menor, al accionar en muy pequeña escala, de
grupos de personas e individuos en lo más próximo (Delueze y
Guattari 2002), sin que esto toque necesariamente el ámbito de la
intimidad (entendido como lo privado). Pretendemos que con el
análisis de estas particularidades que componen su cotidianeidad,
podamos constituir otra comprensión del conflicto hídrico, de las
relaciones de poder que se generan en torno a los usos del agua
en territorios urbanos, como el de la metrópolis mexicana. Es
decir, la relación no sólo de la sociedad con la naturaleza, sino del
individuo en sociedad y con la naturaleza en la ciudad.
Por tanto, aquí se trata, primero, de renovar nuestra
perspectiva analítica “acercándola a la reflexión y al análisis de
los problemas centrales de nuestro tiempo” (Comas, 1999, p.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

80); segundo, de analizar al ser humano como un sujeto en su
acción cotidiana, cuando éste está “lleno de emociones”, es decir,
de microactos que nos dan otra comprensión de la política, otra
comprensión del poder; tercero, de analizar lo político cotidiano
para dar relevancia al acto humano en su entorno, y que a veces
parece lo menos significativo.
Para desarrollar esta estrategia analítica, emplearemos
la ecología política como marco teórico, utilizando el concepto
de metabolismo urbano como categoría de análisis. Ambas
herramientas teóricas y metodológicas nos permitirán abordar
en detalle los aspectos políticos de los conflictos relacionados
con el agua.
Aquí se concibe a la naturaleza a través de un análisis de lo
político como acto cotidiano, un desafío que implica: a) suponer
que el acceso a los recursos naturales no implica sólo analizarlos
en sus formas técnicas de gestión, sino en la “constitución de sus
intersubjetividades” (Salazar, 2012, p.179); y b) entender al ser
humano como un “conjunto emocional” que, aún a nivel micro,
estructura la vida política en la ciudad.
Desde el punto de vista metodológico: para investigar las
prácticas vinculadas al uso cotidiano del agua, se eligió realizar
una investigación de campo y llevar a cabo entrevistas con actores
clave en el área de estudio entre los años 2014 y 2020. Estas
actividades se llevaron a cabo con el propósito de obtener una
comprensión minuciosa y contextualizada de dichas prácticas.
En total, se realizaron diez entrevistas semiestructuradas a
actores clave que habían estado involucrados en el proceso de
suministro de agua en el municipio de Ecatepec. Sin embargo,
debido a la identificación de una disputa específica relacionada
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con la gestión y administración del agua en la colonia CROC
de Aragón, se optó por centrar las entrevistas en este grupo de
residentes del municipio.
2. Entrelazamientos teóricos
Cuando hacemos referencia al ‘detalle en lo político’, a la
micropolítica, nos referimos al concepto que maneja Salazar
(2012) quien sugiere que este enfoque nos ayudaría a pensar
“lo local en la vida cotidiana, no como contraposición de la vida
política –en el sentido más amplio del término–, sino que se lucha
en lo micro” (Salazar, 2012, p.179).
Este enfoque es aplicable tanto en las disputas cotidianas
por el agua como en las disputas por los recursos naturales en
general en el ámbito urbano. Según Romana (2013), el “detalle en
lo político” se refiere a los temas relacionados con la vida diaria
de los ciudadanos, como los servicios básicos, el acceso a los
alimentos y la educación. Al adoptar esta perspectiva detallada,
se observa un momento de cruce en el que se manifiestan el deseo
y la construcción de la subjetividad (Salazar, 2012, p.179).
En dicho sentido, se justifica aquí la pertenencia de
establecer una relación entre las disputas del día a día con los
conflictos socioambientales a partir de identificar el ‘detalle
en lo político’, o de entender la estructura política a muy baja
escala (la intimidad del detalle, como se refiere en el idioma de la
arquitectura).
Para lograrlo, adoptamos el enfoque teórico de la Ecología
Política (EP) para explorar la discusión en un nivel detallado,
aunque comúnmente sus autores lo relacionan con enfoques de
tipo estructuralista. Aquí encontramos un elemento conceptual
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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

propulsor del reconocimiento de los entornos de precariedad y
crisis hídricas, para el caso que nos ocupa.
Este enfoque de la EP puede ser interpretado como “una
perspectiva innovadora basada en la economía política, los
estudios culturales y sus derivaciones críticas que se emplean
para comprender las interacciones entre la sociedad y el entorno
natural (Keil, 1998). Esta perspectiva pretende presentarse como
“una alternativa a la ecología clásica o «apolítica», que incorpora
“explícitamente la influencia significativa de las fuerzas políticas,
sociales y económicas en el estudio del cambio socioambiental”
(Domene, 2006, p.170).
Sin embargo, la apertura teórica y metodológica se
percibe cuando se indaga “más allá de lo evidente y simple,
[cuando se busca] ampliar el espectro de visión y no pensar en los
problemas socioambientales como algo neutral” (Velasco, 2014,
p.9). Este enfoque, relativamente nuevo, tiene el objetivo último
de “desenmascarar las fuerzas políticas que hay detrás del acceso
a los recursos ambientales, su gestión y su transformación”
(Ressenyes, 2005, p. 181).
En suma, la EP puede entenderse a través de los siguientes
conceptos: emociones, escala y poder. Es decir, partiendo del
supuesto de que ningún proceso puede ser completamente
analizado considerando únicamente los acontecimientos a nivel
local (comprender la escala), este artículo se propone entender los
problemas ambientales a través de las interacciones sociales que
generan (comprender las emociones), los discursos y las redes de
actores involucrados en dichos problemas (comprender el poder),
en diferentes momentos de un proceso urbano (comprender el
tiempo cotidiano).
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2.1. Ir más allá de los “bordes”
Según Leff (2006) innovar en el pensamiento requiere de “bordar
sobre los bordes”, encontrar algunas explicaciones de lo que se
ha estudiado hasta ahora, pero con nuevos enfoques, en este
caso, entender lo político de la cotidianidad en los conflictos
hídricos. Según este autor, se trata de “analizar los procesos
de significación, valorización y apropiación de la naturaleza
que no se resuelven ni por la vía de la valoración económica
de la naturaleza ni por la asignación de normas ecológicas a la
economía” (Leff, 2006. P. 256).
Los conflictos cotidianos en los microespacios están
estrechamente relacionados con los conflictos más amplios
de la sociedad, y se ven afectados de manera combinada en sus
microespacios íntimos. Para comprender estos conflictos, es
necesario politizarlos, es decir, considerar sus cualidades en el
ámbito político. Leff (2006) sugiere que dicho análisis se puede
plantear
en términos de controversias derivadas de formas diversas ―y muchas veces antagónicas― de significación de la
naturaleza, donde los valores políticos y culturales desbordan al campo de la economía política, incluso de una
economía política de los recursos naturales y servicios
ambientales. De allí surge esa extraña politización de ‘la
ecología’. (Leff, 2006, pp. 22-23)
Con esta “extraña politización de la ecología” nos
acercaremos a la micropolítica con una exploración teórica
y sistemática, que nos sirva para explicar “el cambio de los
sistemas socioambientales”, como una estructuración “explícita
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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

de las relaciones de poder” (Robbins, 2004, p.12) en la vida
cotidiana.
2.2. Desbordar los límites, con la ecología política y el metabolismo hídrico
Estudiar lo complejo es aquí entrelazar la cotidianidad en el
ambiente, la acción política cotidiana y las relaciones de poder.
Ello nos permitirá construir un enfoque sobre la ecología política
de lo político en el detalle. Es decir, en las acciones de poder en la
cotidianidad a la escala ciudadana más próxima en el suministro
de agua potable.
Redefinamos los bordes teóricos de este acercamiento.
En contraste con los múltiples trabajos de EP que se enfocan
casi exclusivamente en espacios rurales (Escobar, 2010; Soares,
2021), los ejemplos de casos complejos de la politización
ecológica de la vida cotidiana parecen referirse más bien a
situaciones que pueden ocurrir en países subdesarrollados o en
vías de desarrollo, como México (Leff, 1995; Toledo, 1992, 1996,
2000).
En este sentido, investigaciones recientes realizadas en las
periferias urbanas mexicanas han identificado que las condiciones
y circunstancias ambientales requieren de una atención especial
en las escalas microurbanas, tal como lo señalan algunos autores
(Domene, 2006, p. 169).
Por ello, el análisis de lo político ambiental y de lo político
cotidiano no debe verse como algo opuesto a la ecología de las
emociones que dibuja la política en los espacios cotidianos en
casos de desastre natural, por ejemplo (De Alba y Hernández,
2016). Al respecto Ostos (2014) sugiere que también hay que
“perder” la neutralidad.
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Desde la perspectiva construccionista de la EP, no existe
una ciudad insostenible en general, sino más bien una serie de procesos urbanos y ambientales que afectan negativamente a algunos grupos sociales mientras que benefician a otros, lo que requiere investigar quién gana y quién
pierde y qué necesidades de ser sostenidas por quién y
cómo, dado que los procesos de cambio socioambiental
no son nunca ni social [ni política] ni ecológicamente
neutrales. (p.113)
En paralelo a la ecología política, ha surgido una categoría
de análisis interdisciplinaria conocida como metabolismo urbano.
Este término se deriva del concepto marxista de “metabolismo”
(Stoffwechsel), que se utiliza como una metáfora biológica para
describir la circulación de mercancías, de manera análoga a los
procesos internos que ocurren dentro de un organismo vivo
(Martínez Alier, 2004; Fischer-Kowalski y Haberl, 2000). Su
objetivo es describir “la manera en que las sociedades humanas
gestionan sus crecientes intercambios de energía y materiales
con el entorno” (Martínez Alier y Walter, 2015, p.17).
Cuando aplicamos la perspectiva del metabolismo al
análisis del entorno urbano, estamos considerando los procesos
urbanos como sistemas de flujos de materiales y energía. Sin
embargo, es esencial destacar que el enfoque del metabolismo
urbano trasciende el simple modelo de flujos de entrada y salida
(Swyngedouw, 2006). Según Keil y Boudreau (2006), un enfoque
metabólico adecuado requiere prestar atención a diversos
aspectos cruciales en el área de estudio, que abarcan desde
cambios políticos y económicos hasta factores sociales como las
formas de regulación y los patrones de consumo, así como los
flujos de materiales (p. 42).
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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

Es así que este enfoque metabólico llevado al ‘detalle en
lo político’ puede ser explicado como flujo para entender, en la
cotidianidad de la urbe, tanto el proceso urbano de apropiación
de recursos naturales (cuerpos de agua, ríos) como el proceso
urbano de evacuación de materiales de desecho (canales de aguas
residuales).
Víctor Toledo y Manuel González (2013) señalan que el
metabolismo urbano sirve para explicar a las sociedades como
flujo y para explicar los detalles de su funcionamiento. Para los
autores, las ciudades representan:
Un conjunto de procesos por medio de los cuales los seres
humanos organizados en sociedad, independientemente
de su situación en el espacio (formación social) y en el tiempo (momento histórico), se apropian, circulan, transforman, consumen y excretan, materiales y/o energías
provenientes del mundo natural (Toledo y González,
2013, p.4)
En consecuencia, los trabajos que aplican el enfoque
del metabolismo urbano contribuyen a la comprensión de los
microprocesos en los que “la ciudad se reinserta en la naturaleza
y la naturaleza en la ciudad” (Regolini y Junyent, 2009, como
se citaron en Díaz, 2014, p. 61). Por otro lado, el enfoque de la
EP adopta una perspectiva analítica sobre el poder que implica
“la obtención de energía y materiales y la gestión de residuos”
(Álvarez y Delgado, 2014, p.12).3
3
Para ciertos autores, no obstante, el metabolismo urbano va más
allá de un modelo input-output de flujos (Swyngedouw, 2006; Keil y Boudreau,
2006; 42).

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Recapitulando, aquí analizaremos los microprocesos de
abastecimiento de agua potable entrelazándolos con un análisis
de las disputas por el recurso y lo que ello significa en los flujos
de poder urbano (Swyngedouw, 2004).4 Nuestro estudio de caso
es el municipio de Ecatepec, en la Zona Metropolitana del Valle
de México.
3. La intricada realidad de la escasez de agua en Ecatepec
Una larga variedad de autores ha demostrado que la explosión
demográfica en la Ciudad de México provocó un proceso de
metropolización (Unikel, 1976; Moreno, 2007), entendiendo que
dicho proceso “no se relaciona solamente con una dimensión [o
escala] urbana, sino que se presenta como un proceso que sensibiliza
distintos espectros de la vida, como los ámbitos social, económico,
ecológico, político y administrativo” (Montejano, 2013, p. 39).
En primer lugar, la Ciudad de México experimentó un
crecimiento demográfico significativo, y posteriormente, expandió
su influencia hacia municipios circundantes que sirvieron como
receptores de población. Entre estos municipios se encuentra
Ecatepec, que es el caso de estudio en esta investigación, así como
Nezahualcóyotl, La Paz, Chimalhuacán y otros más. Este proceso
ha llevado a la formación de la Zona Metropolitana del Valle de
México y también de lo que varios expertos y fuentes denominan
la Megalópolis de la Región Centro (MRC) en México (véase
mapa 1).5
4 Erick Swyngedouw utiliza el término de Flujos de poder para señalar
la relación entre la circulación del agua y la corriente del poder, que a su paso
va dejando.
5

La Megalópolis de la Región Centro la integran los territorios de la

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

Mapa 1
Localización de Ecatepec, la ZMVM y la MRC

Fuente: Elaboración propia.

El municipio de Ecatepec tiene diferentes problemáticas,
alguna de las cuales serán analizadas aquí como parte de su
metabolismo urbano del agua6. Entre las problemáticas que pueden
Ciudad de México y el Estado de México, así como de los estados de Hidalgo,
Puebla, Morelos, Querétaro y Tlaxcala.
6 En el caso de Ecatepec, se resaltan las siguientes características: 1)
es el municipio más poblado del Estado de México, albergando a 1,645,352
habitantes según el censo nacional (INEGI, 2020); 2) figura entre los seis
municipios urbanizados de mayor extensión territorial en el país; 3) posee
la mayor superficie urbanizada dentro de la Zona Metropolitana del Valle de
Mexico (ZMVM); 4) constituye un “capital político significativo” para los
partidos en elecciones locales y nacionales (Bassols y Espinosa, 2011:7); y 5)

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

señalarse vinculadas con el agua son la escasez, el abastecimiento,
el uso político del agua, y las inundaciones. El gobierno del
municipio de Ecatepec enfrenta muchas de estas problemáticas,
aunque con una atención deficiente. Pero ¿cómo el agua puede ser
analizada haciendo énfasis en el ‘detalle en lo político’?
En Ecatepec, existen dos tipos de problemáticas: 1)
precariedad hídrica y 2) abundancia negativa, las cuales inscribimos
alrededor del concepto metabolismo urbano del agua. Según
Salinas (2009), “para satisfacer por completo las necesidades de
los habitantes de este municipio se necesitarían al menos 6,200
litros por segundo”, sin embargo, el municipio “cuenta solamente
con 4,500 litros”, lo que resulta en un déficit de 1,700 litros por
segundo, equivalente al 28% del suministro total necesario.
Además, en ciertas áreas, la presión de bombeo para el
suministro de agua es insuficiente, lo que significa que, en algunas
colonias, el abastecimiento de agua no se lleva a cabo mediante
la red hidráulica. En algunos casos, incluso con la intervención
de personal municipal, se utilizan métodos informales que
carecen de regulación y operan sin legislación o mecanismos
establecidos. Estas prácticas incluyen el abastecimiento a través
de camiones cisterna, conocido como “pipeo”, y la compra de
agua en garrafones, es decir, agua embotellada suministrada por
empresas privadas que no siempre están debidamente reguladas.7
cuenta con la mayor población de personas mayores de 18 años con derecho
a voto en el Estado de México. La densidad poblacional promedio en el país
es de 64 personas por km2, en el Estado de México es de 760 personas y en
Ecatepec es de 10,615 h/km2.
7 Para una referencia más detallada, consultar el trabajo de Pike,
J. (2005). Water by Truck in Mexico City, tesis de maestría en Planeación
Urbana por el Massachusetts Institute of Technology.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

Asimismo, en el caso de Ecatepec, el fenómeno de la
precariedad hídrica no es explicable únicamente por la falta de
agua, sino también por su abundancia, aunque dicha abundancia
sea “negativa”. En otras palabras, la cantidad de lluvia a veces
supera la capacidad de los sistemas de drenaje, lo que provoca
inundaciones de aguas residuales, es decir, agua sucia proveniente
de las tuberías. Esta situación ha dado lugar al desarrollo de ciertas
acciones políticas por parte de actores con intereses específicos,
como se ha estudiado en investigaciones previas centradas en el
caso de Ecatepec. (De Alba y Hernández, 2016).
4. El ‘detalle en lo político’ en las luchas hídricas en Ecatepec
El asunto del agua atraviesa todas las esferas de la vida política
contemporánea. Está en el centro de las disputas cotidianas, en sus
formas sociales de convivencia y sus formas rutinarias de acuerdo.
En el municipio de Ecatepec, más precisamente en la colonia-barrio
CROC de Aragón, varios entrevistados, incluyendo a residentes
y líderes políticos de la localidad, compartieron perspectivas
coincidentes sobre la situación del suministro de agua en Ecatepec.
Podemos a lo mejor vivir con las calles sucias, podemos vivir con muchos perros en la calle, podemos vivir a lo mejor
sin alumbrado, podemos estar sin que nos vengan a podar
los árboles, pero sin lo que no podemos vivir, es el agua.
[En la vida cotidiana, la falta de agua] es lo que fractura o
lo que une a toda la colonia (Entrevista a la señora Celia
“vecina”, 2014).
El carácter esencial del recurso hídrico para el
mantenimiento de la vida cotidiana, también, define la
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acción política de otros actores, quienes pueden aprovechar
electoralmente dicha carencia. Sin embargo, es fundamental
resaltar que esta explotación no se circunscribe únicamente a las
prácticas corporativas comunes en el sistema político mexicano. A
pesar de que pudiera parecer una forma de clientelismo electoral, el
uso político del agua presenta características distintivas. Dado que
el agua es un recurso esencial en la vida diaria y su relevancia no se
limita a los períodos electorales, aquellos que se benefician de la
escasez de agua no pueden ser clasificados dentro de las prácticas
políticas convencionales. Además, en estas disputas cotidianas, sus
intereses están notablemente distantes de filiaciones partidistas.
Vinieron, vino Bedolla (candidato a presidente municipal), vino Inocencio Chávez (candidato a síndico), Vicente Cox (líder de transportistas) anduvo por aquí también,
y cada vez que venían, ¡pum! Las pipas de agua y el agua
[de la red hídrica] a todo lo que daba; tenías que cerrar
hasta tu llave de paso porque solita llegaba. Y ahorita, otra
vez sin agua. Entonces, ¿a qué se debe? ¿cuál es el misterio? ¿dónde está la llave que abre la compuerta? No sé,
pero ¿dónde está? (Entrevista a la señora Magda, 2014).
Entre los entrevistados se evidencia una perceptible
comprensión de que el agua encarna un poder intrínseco en lo
cotidiano. Un micropoder, un producto que es parte consustancial
también del mercado de intercambios, de las interrelaciones
políticas (con una línea de separación muy delgada con los
procesos electorales, por ejemplo).
En líneas generales, se percibe que los participantes en
las entrevistas interpretan que la falta o el exceso de agua como
recurso, se relaciona directamente con los intereses cotidianos
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de aquellos que cuentan con algún tipo de participación política.
Esta problemática no se restringe únicamente al suministro
formal a través de la red, sino que también se extiende a los
métodos informales empleados para suplir la falta de servicio,
como la distribución mediante camiones cisterna conocidos
como “pipas”.
En diferentes niveles de actuación, tanto los políticos
con capacidad de decisión como los “piperos” (conductores
de camiones cisterna) se convierten en actores relevantes y
significativos en la vida cotidiana de los vecinos.
Quien trae pipas [camiones cisterna con agua] es quien se
convierte, así como que en el ídolo y en el que dicen “éste
es el bueno, éste es el que nos va a resolver el problema”.
Quien tiene el poder del agua tiene todo el poder, tiene
todo el apoyo y tiene, no tanto el apoyo, sino la conveniencia de los vecinos (Señora María Luisa, 2014).
En la colonia CROC de Aragón, la insuficiencia de agua se
entiende como un medio de dominio que está ligado a intereses
específicos y que impacta la vida diaria de los residentes. De
acuerdo con los habitantes, el presidente de la colonia, quien
previamente ocupó una posición de liderazgo, ejemplifica
claramente esta dinámica de micropoderes.
Los líderes atraen a pequeños grupos de seguidores dentro
de la población y aseguran su legitimidad en roles específicos
como solucionadores de problemas, lo que les permite mantener
una interacción cercana con la gente en su vida diaria. A estos
“políticos de lo cotidiano” se les puede reclamar más fácilmente
debido a su cercanía con la gente, en comparación con otros
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políticos. Los vecinos sienten al político cercano, expresan en
sus actos toda clase de emociones sobre el acto político de ser
abastecidos, aunque este abastecimiento sea de manera temporal.
Por esa razón [por abastecer de agua a la colonia] él ganó
[la elección de presidente del Consejo de Participación Ciudadana, COPACI], pero pues a un principio (sic), cuando
estaba en campaña, se le veía, se movía, y las pipas, y todo
mundo se fue con la finta de las pipas y vamos a tener agua
los 365 días del año y las 24 horas y todo mundo se fue con
esa finta. El día de hoy que le recordamos su promesa, responde: “¿Yo? Yo no dije eso”. (Señora Magda, 2014)
El agua es usada para crear emociones como la esperanza,
o para mantener percepción de cohesión, o para crear la ilusión, la
promesa de un futuro mejor. Si la vida cotidiana no puede vivirse
sin agua, la política de lo cotidiano, en ambientes de precariedad,
está fundada en las promesas de tener el líquido. La creencia del
colono en su líder o presidente local es profundamente emocional,
aunque en ocasiones expresen desconfianza.
[En el curso de campaña del líder local, ahora presidente
de la colonia] decía: “vecino, pagues o no pagues tú vas a
tener agua las 24 horas del día” y yo [habla la entrevistada] decía “no puede ser, no puede ser, si por ejemplo pagando tienes la ventaja de que te pueden traer (una pipa),
no pagándola ¿cuándo?” (Señor Alberto, 2014).
Como componente emocional de esta lealtad, el deseo
de acceso al agua fomenta la conveniencia y la proximidad de
intereses entre la población de las colonias de Ecatepec. En este
contexto, aquellos que están más cerca del líder son los primeros
en obtener acceso al agua, seguidos por aquellos que realicen
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algún tipo de pago. Un ejemplo de esto es lo que manifestaron
los entrevistados, quienes señalaron que el beneficio principal
proporcionado por el actual presidente de la colonia fue de
naturaleza económica.
Él (el señor Ángel8) tiene primero [una conveniencia]
económica porque él no trabaja, ni él ni su esposa trabajan, y tiene como tres chamacos y no trabaja. Tú le preguntas: ¿a qué te dedicas?, ¿en qué trabajas? No, no trabaja
el señor (Señora María Luisa, 2014).
El control cotidiano del agua por parte de aquellos
que son cercanos al líder o interesados en el recurso define el
flujo de poder en la zona. La persona que ejerce este control se
convierte en la figura dominante, y esta dominación no solo tiene
una dimensión racional-económica, sino que también tiene un
componente emocional. A diferencia del clientelismo tradicional,
que involucra la entrega de favores a cambio de votos, esta forma
de dominación se construye a partir de la explotación de la escasez
que experimenta la población en su vida cotidiana. El suministro
de agua es el medio que permite la práctica del “acercamiento”
emocional y la calle es el lugar donde las emociones de los vecinos
se manifiestan en relación con el acceso o exclusión del recurso,
ya sea a través de pipas u otros medios.
La calle en donde el líder de la colonia vive es así (un
andador), es Baja California Norte, que es la calle princi8 A pesar de haber solicitado entrevistas con el señor Ángel, estas
fueron reiteradamente pospuestas por su parte. Sin embargo, logramos
llevar a cabo una entrevista con el pipero y su asistente (chalan), quienes son
responsables de proveer agua al señor Ángel.

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pal. Él vive, su suegra, sus vecinos y ahí se vacía la pipa, y
si tú hablas a SAPASE [Organismo Público Descentralizado para la Prestación del Servicio del Agua Potable
Alcantarillado y Saneamiento de Ecatepec]y te dicen:
“ahorita le marco, voy a ver qué es lo que está pasando,
ahorita le devuelvo la llamada”. Nunca te devuelven la
llamada. Entonces ya, ante esta inconformidad de todos
los vecinos de no ser equitativo, al (no) decir: “hoy voy
a llevar la pipa acá, mañana me voy a venir acá”, […] o al
menos a mis grupos vulnerables, a mis viejitos, a la gente que tiene personas con discapacidades. Entonces ese
es el malestar de la gente, de que ya lo vamos a linchar,
o sea, ya le avisamos a las autoridades y nada (Señora
Magda, 2014).
El líder que tiene el poder total sólo lo tiene porque está
controlando el recurso preciado, querido, deseado, que crea
intereses, que crea cercanías y, sobre todo, crea lealtades. Estas
lealtades pueden, eventualmente, traducirse en apoyo político.
Cuando este poder se acaba, o la razón porque dicho
poder se acabe, está intrínsecamente relacionado con el uso
emocional del recurso hídrico: aquí encontramos la paradoja
de la justicia y de la igualdad en la distribución del agua; el
reconocimiento. ¿Quién tiene el poder, la legitimidad de
abastecer el agua?
¿Por qué SAPASE le otorgaba las pipas [exclusivamente al
líder]? Antes de ser presidente de la colonia el señor Ángel,
él traía las pipas, ¿por qué se las otorgaba SAPASE? Yo fui
a solicitar pipas y me dijeron: “no señora, usted no tiene
derecho, hay dos pipas que se mandan diario a la cisterna
de la colonia y si les alcanza bien y si no…”, así casi me
dijeron y tengo mi escrito. Entonces, ¿qué hay que hacer?
¿postularte [para ser presidente]? (Señora Silvia, 2014).
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5. Las luchas por el poder
En las suspicacias por el manejo del agua de manera cotidiana,
aunque hay un uso político del agua no hay una “lucha” por el
poder, en términos clásicos de la ciencia política. La disputa en
torno al recurso natural trasciende el análisis del clientelismo
electoral, ya que, además de ser un recurso esencial, se convierte
en un recurso discursivo de poder. Parece tratarse de una vieja
forma rural (a veces, de pueblo originario), de una disputa por
la adquisición de relevancias, de formas individuales de adquirir
importancia frente a los otros, o de una idea comunitaria de “hacer
el bien” que significa impartir justicia.
En el contexto de la colonia CROC de Aragón, se
evidenciaba un claro conflicto entre los líderes denominados
“comunitarios”, incluso cuando uno de ellos no había sido
seleccionado a través de procedimientos electorales formales,
sino que había logrado su posición gracias a su empatía emocional
con aquellos que carecen del recurso hídrico y a su habilidad para
posicionarse como alguien “capaz” de resolver los problemas
relacionados con el agua.
Dentro de estos dos líderes potenciales, uno de ellos (el
Sr. Ángel) ostenta la capacidad de facilitar el acceso al agua, en
un contexto de limitaciones, mientras que la otra líder (la Sra.
Magda) encuentra dificultades en su intento de actuar como
intermediaria para proporcionar servicios, ya que en 2014 carecía
del poder para controlar el acceso al agua.
En este caso, resultaba evidente la existencia de una
disputa entre los líderes “comunitarios”, que en algunas ocasiones
se manifestaba de forma soterrada y en otras era más evidente, en
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su intento por posicionarse ante su comunidad. Por lo tanto, es
de vital importancia examinar los factores subyacentes que han
dado lugar a esta situación de conflicto y buscar soluciones que
contribuyan a mejorar la calidad de vida de los residentes de la
colonia CROC de Aragón y de otras localidades del municipio de
Ecatepec.
No obstante, surge la pregunta de por qué se recurre a
prácticas comunitarias como el apego, la identificación directa,
el trato cotidiano, el control de los recursos y el manejo de las
posibilidades. Esta pregunta parece encontrar respuesta en
la “insuficiencia” del Estado para atender las necesidades de la
población. Veamos una afirmación de la líder potencial:
[Anteriormente] Sí se veía el movimiento y sobre todo la
atención de los políticos, de los que están a cargo. Pero
ahorita no, ahorita nada. Y más que nada te voy a decir por
qué: el seudo-presidente, el presidente de (la calle) Baja
California [señor Ángel], a él principalmente se le conoció
y se presentó siendo perredista. [del partido PRD…] Ahorita ya es priista [PRI], pero no tiene un respaldo. No hay
una gente [sic], digamos el primer síndico, un regidor, un
diputado, digamos alguien que esté detrás de él. Porque tú
sabes que para eso se necesita alguien que esté detrás de ti
para que te apoye en la gestión de servicios, ¿No? (Señora
Magda, 2014).
El retorno a la comunidad de los actores políticos parece
justificarse por un abandono del Estado en la atención de la
demanda de agua. No es ausencia, sino incapacidad la que está en
el centro de los reclamos de la señora Magda. Estamos hablando
de procesos que generan relaciones políticas de naturaleza
distinta, es decir, aquellas que son cotidianas y se ubican en el
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ámbito inmediato, en contraposición al terreno lejano de los
intereses partidistas, como el clientelismo electoral.
[El señor Ángel] Inclusive bajó apoyos de un diputado,
del diputado Octavio Martínez que es del PRD, de la regidora, de la tercera regidora Nancy, o algo así 9. Entonces
estuvo bajando recursos. Por ejemplo, el diputado le dio
dos lámparas y dos cámaras de vigilancia. ¿Dónde están?
Quién sabe. Le estuvo dando despensas también para los
grupos vulnerables. ¿Dónde están? Quién sabe. Todos esos
apoyos no le llegan a la gente. Por ejemplo, él gestiona las
famosas despensas, que dice que gestiona, pero a la gente
no le llegan (señora Magda, 2014).
La líder, la señora Magda, ha experimentado una pérdida
de su posición de autoridad, sin embargo, ella misma reconoce
mantener influencia emocional dentro de la comunidad. Con
este motor de disputa por el liderazgo, reprocha, chantajea,
evoca la necesidad de la justicia, es decir, apela a las emociones
comunitarias para volver “a la justicia”. Aunque no de manera
completamente explícita, es posible inferir que quienes respaldan
a la señora Magda carecen de la capacidad para gestionar con
otros actores políticos el abastecimiento y los flujos del agua. El
agua evoca en la líder potencial un sentimiento de nostalgia hacia
el poder perdido o no reconocido, como un suspiro hacia lo que
una vez fue o lo que no ha sido reconocido.
Mucha gente [líderes] piden el apoyo […] Les llegan
las pipas a sus colonias y de las gentes que ellos tienen
9 En la estructura del ayuntamiento durante los años 2012 a 2021, la
tercera regiduría, así como cualquier otra, no estuvo bajo la responsabilidad de
ninguna regidora llamada Nancy.

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apuntados, que van a sus reuniones, que se presta a favoritismos, es a la que les dan el servicio. (Pipero Juan
Carlos, 2014).
Con base en lo expuesto, la señora Magda opta por llamar
la atención mediante la convocatoria a una marcha cuyo destino
son las instalaciones del Organismo encargado del Servicio
del Agua Potable Alcantarillado y Saneamiento de Ecatepec
(SAPASE), entidad responsable de despachar las pipas hacia su
colonia. A través de esta acción, ella desestima al presidente del
Consejo de Participación Ciudadana (COPACI) de la colonia, el
señor Ángel, argumentando que CROC de Aragón debe regirse
por el Régimen de Propiedad en Condominio y no como una
colonia. Según este razonamiento, el COPACI carecería de
relevancia. 10 Los autores de este texto formaron parte de uno de
esos encuentros.
[La señora Magda ante funcionarios de SAPASE] Lo
que nos mandan (por medio de pipas) ¿es suficiente
para que yo abastezca a la gente, a la población? No.
Entonces, ¿cuál es el propósito de esta mesa de trabajo?
Ya no queremos que nos llenen la cisterna [con pipas],
queremos que nos conecte a la red principal. De la misma
10 La estructura de gestión del agua en el municipio se compone de
tres componentes esenciales. En primer lugar, la Presidencia Municipal, que
ostenta la autoridad ejecutiva y desempeña un papel central en la toma de
decisiones relacionadas con el agua. En segundo lugar, el Cabildo, que está
conformado por Síndicos y Regidores, tiene la responsabilidad de representar
a los ciudadanos y contribuir a la formulación de políticas y regulaciones
relacionadas con el agua. Por último, el Organismo Público Descentralizado
para la Prestación del Servicio del Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento
de Ecatepec (SAPASE), opera de manera autónoma y desempeña un papel
fundamental en la provisión de servicios de agua potable, alcantarillado y
saneamiento en Ecatepec.
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forma que conectaron la parte de (las calles) Ávila
Camacho y Francisco I. Madero. […] Esas conexiones
las hizo su gente (personal de SAPASE), cobraron
$9000 por conexión, las hicieron en coordinación
con la señorita Malena [secretaria del señor Ángel], el
encargado Leonardo [persona allegada al señor Ángel],
con las personas responsables.
Frente a la situación mencionada y tras la visita a las
instalaciones de SAPASE coordinada por la señora Magda, ¿cuál
fue la propuesta de solución presentada por los funcionarios de
SAPASE? El representante de dicho organismo responde con
nerviosismo debido a la presión ejercida por los vecinos:
Me dice el Arq. Bobadilla que ya tiene un acuerdo con
ustedes de mandarles el tandeo de martes a jueves y que
cuando no caiga agua, se les manden 2 pipas grandes para
que se llene su cisterna. No sé si esas pipas se sigan mandando [al día de hoy], sino les mandamos las pipas cuando
toquen… Bueno, ahorita, ahorita se las mandamos. Le voy
a decir [al Arq. Bobadilla] que aun y cuando les toque el
tandeo, se las mandemos para que se llene su cisterna (gerente de Construcción de SAPASE, 2014).
No obstante, el funcionario precisa sobre las conexiones
clandestinas denunciadas por la Sra. Magda:
Si ellos pudieron hacer esas conexiones [se refiere a los
técnicos que hicieron las conexiones clandestinas] no
veo por qué no las podamos hacer, pero yo tengo que ir
a checar técnicamente. […] Mientras, ya quedamos en
el acuerdo con el arquitecto Bobadilla, de ahorita darles
el agua en pipas, pero…ya existe la solución (gerente de
construcción de SAPASE, 2014).
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A pesar de que el suministro de agua provenga de la agencia
gubernamental responsable, sigue desencadenando disputas, en
busca de “beneficios” sobre la utilización de este recurso.
No se me hace justo que una de las pipas vaya y se pare enfrente de la casa del presidente […] Ese es el malestar, en contubernio con el presidente del COPASI, se encarga de vender
las pipas. (Vecina de la Colonia CROC de Aragón, 2014).
Durante la misma reunión y en respuesta a la persistente
inquietud de los residentes acerca de este asunto, el gerente de
operaciones opta por una explicación emotiva, abordando las
deficiencias gubernamentales, resumiendo todo a un “interés
personal” de quienes conducen la pipa y a la promesa de rectitud
que muestra en su declaración:
Hay que checarlo, porque a lo mejor el pipero tiene algún
negocio con él [se refiere al señor Ángel]. Hay que checarlo. Todo eso que nos dicen, nosotros ya lo sabemos,
nosotros ya no les damos juego a esas personas (líderes),
pero ahorita el problema es con los piperos, a lo mejor los
piperos ya sin mandarlos nosotros van a dejar el líquido
(gerente de operación de SAPASE, 2014).
En resumen, se puede concluir que el agua emerge como un
recurso natural que, tal como sucede en el caso de Ecatepec, actúa
como un impulsor emocional de la acción política cotidiana en una
dimensión local. El agua se convierte en un punto de conflicto entre
diversos protagonistas (gobierno, partidos, intermediarios, líderes
comunitarios, entre otros); sin embargo, también constituye “un
componente del proceso” para adquirir legitimidad en distintas
esferas (De Alba y Hernández, 2014, p.137).
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6. Reflexiones finales
¿Son los conflictos hídricos un espacio de disputa a escala
micropolítica? ¿Qué papel juega el recurso hídrico en las disputas
políticas en la vida cotidiana? ¿Es posible concebir a la naturaleza
a través de un análisis de lo político como acto cotidiano?
Lo que se intentó en este artículo fue observar en el ‘detalle
en lo político’ las diferentes formas cotidianas de actuar ante la
precarización del agua en el territorio urbano de Ecatepec, en la
metrópolis de México. Se identificaron las disputas políticas de
los vecinos por el agua, como un recurso que provee a los líderes
y a los propios ciudadanos comunes de legitimidad y poder: a
unos legitima, en tanto forma discursiva de lucha ligada a las
emociones, y a otros empodera, en tanto el control material del
recurso. Al mismo tiempo, partimos del supuesto de entender
al ser humano como un conjunto emocional entendido como un
plano que estructura la vida política cotidiana de la ciudad.
Esto permitió demostrar que los conflictos ambientales,
particularmente las cuestiones relacionadas con el agua
están intrínsecamente ligados a procesos sociales, políticos,
económicos y culturales, así como a la escala micropolítica, es
decir, la cotidianeidad.
Tal como sostienen algunos autores, en las disputas
cotidianas por el agua, siempre hay quien gana y siempre quien
pierde, pero dichas disputas no son nunca ni social, ni política, ni
ecológicamente neutrales (Ostos, 2014, p. 113).
En este artículo, el análisis del acceso a los recursos
hídricos, en particular el suministro de agua, no se abordó
únicamente desde una perspectiva técnica, sino que se exploraron
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sus interconexiones, lo que implicó un enfoque detallado en lo
cotidiano y lo emocional. En otras palabras, nos propusimos
examinar los microprocesos que emergen en torno al suministro
de agua potable, como consecuencia de la escasez o la falta de
este recurso.
A partir de allí, dichos micro procesos fueron entrelazados
con un análisis de las disputas cotidianas por el recurso y lo que
ello significa en los flujos de poder. Con ello se demostró que en la
colonia CROC de Aragón los líderes disputan posiciones de poder,
dicha posiciones son determinadas por quién de los dos tiene
acceso, cercanía con el ciudadano común. Esa cercanía implica
una serie de relaciones emocionales de apego, de identificación,
de lealtad y de ayuda, entre otros.
Por lo tanto, con el uso emocional del recurso, el líder
legítimo y el líder potencial tienen una capacidad para gestionar,
alcanzar, pelear, disputar el abasto y la distribución del agua,
donde eventualmente puede cambiarse o no por favores políticos,
a diferencia de lo que ocurre en el clientelismo clásico, donde esta
cuestión es intrínseca a dicha práctica. La señora Magda, al ser
desplazada de su posición de poder por carecer de capacidad de
gestión del líquido, intenta hacerse del recurso evocando a un
sentimiento de injusticia, pretendiendo ocultar su incapacidad,
acercándose a la vida cotidiana de los vecinos, invocando el
principio de igualdad y sobre todo, las anomalías en las acciones
del líder reconocido por las autoridades.
En las microdisputas pudimos identificar emociones. Los
vecinos expresan desconfianza en la gestión, en la esperanza de
obtención de líquido, o condicionan la lealtad hacia el líder y la
escucha a las autoridades. Por ello, la líder carente del recurso
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denota indignación y enojo, los vecinos desesperación; por último,
el sentimiento comunitario puede adjetivarse como de pesimismo
y desamparo. Esta situación conlleva la formación de relaciones
políticas distintas a las conexiones convencionales y a los objetivos
tradicionalmente perseguidos por los partidos políticos. En este
contexto, se revela un impulsor de acción política a nivel local,
donde los residentes de Ecatepec se movilizan por la obtención
del valioso recurso hídrico.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

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Entrevistas
Chalan Jorge, comunicación personal realizada el 24 de septiembre de 2014. Duración: 11 minutos.
Gerente de construcción, grabación de la plática entre vecinos de
la CROC de Aragón y personal de SAPASE, 30 de mayo
de 2014. Duración 71 minutos.
Gerente de operación de SAPASE, grabación de la plática entre
vecinos de la CROC de Aragón y personal de SAPASE,
30 de mayo de 2014. Duración 71 minutos.
82

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Pipero Juan Carlos, comunicación personal realizada el 24 de
septiembre de 2014. Duración: 7 minutos.
Señor Alberto, comunicación personal realizada el 23 de abril
2014. Duración: 12 minutos.
Señor Luis, comunicación personal realizada el 22 de abril 2014.
Duración: 22 minutos.
Señora Celia, comunicación personal realizada el 11 de abril 2014.
Duración: 7 minutos.
Señora Magda, comunicación personal realizada el 11 de abril
2014. Duración: 37 minutos.
Señora María Luisa, comunicación personal realizada el 11 de
abril 2014. Duración: 37 minutos.
Señora Silvia, comunicación personal realizada el 22 de abril
2014. Duración: 22 minutos.
Vecina CROC de Aragón, grabación de la plática entre vecinos de
la CROC de Aragón y personal de SAPASE, 30 de mayo
de 2014. Duración 71 minutos.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.105

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�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Cómo seguir el hilo de la razón… México y
los mexicanos según Lesley B. Simpson
How to follow the thread of reason... Mexico and Mexicans according to Lesley B. Simpson
Edgar Iván Espinosa Martínez
https://orcid.org/0000-0002-3801-7479
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez,
Ciudad Juárez, Chihuahua, México
Fecha entrega: 24-06-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Espinosa Martínez, Edgar Iván. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-91
Email: edgarivan.espinosamartinez@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Cómo seguir el hilo de la razón…
México y los mexicanos según Lesley B. Simpson
How to follow the thread of reason...
Mexico and Mexicans according to Lesley B. Simpson
Edgar Iván Espinosa Martínez1
Resumen: El presente artículo trata sobre el libro Many Mexicos,
escrito por el historiador estadounidense Lesley Byrd Simpson.
Publicado por primera vez en 1941 y con numerosas ediciones, el texto
aborda la historia de nuestro país (desde la etapa precolombina hasta
las primeras décadas del siglo XX). El propósito es identificar, a partir
de la escritura de la historia, su caracterización tanto de México como
de los mexicanos. Así, aspectos como la cultura, las costumbres y las
tradiciones las identifica a la par de ciertas condiciones, personajes y
eventos que han conformado la historia nacional.
Palabras clave: México, historia, historiografía, cultura mexicana.
Abstract: This article deals with the book Many Mexicos, written
by the American historian Lesley Byrd Simpson. First published in
1941 and with numerous editions, the text deals with the history of
our country (from the pre-Columbian stage to the first decades of
1 Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Ciudad Juárez, Chihuahua,
México. edgarivan.espinosamartinez@gmail.com
https://orcid.org/00000002-3801-7479

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

the 20th century). The purpose is to identify, from the writing of
history, its characterization of both Mexico and Mexicans. Thus,
aspects such as culture, customs and traditions identify them along
with certain conditions, characters and events that have shaped the
national history.
Key words: Mexico, history, historiography, cultura mexicana.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

México es un país desatento con
la obra de los extranjeros que
lo estudian y lo aman. Nuestra mentalidad de víctimas nos
ha restado libertad y sensibilidad para reconocernos en las
miradas externas. Una suerte
de eterno solipsismo nos condena a juzgarnos siempre bajo
premisas internas. El resultado
es la irrealidad y la inmadurez.
Enrique Krauze

Planteamiento
El presente articulo trata sobre la “escritura de la historia”. La
expresión se le debe a Michel de Certeau (1925-1986) e identifica
una serie de procedimientos que definen el trabajo del historiador,
el cual conceptualiza como “operación historiográfica”.2 En
dicha premisa, el historiador jesuita francés identifica ciertas
prácticas realizadas desde un lugar (en este caso, un ambiente
2 Michel de Certeau, L´Ecriture de l´histoire, p. 20. Al respecto, el
autor argumenta: En supposant un mise á distance de la tradiction et du corp
social, l´historiographie s´appouie en dernier ressort et de tout la société.
La “faire de l´historire” s´arc-boute sur un pouvoir politique qui creé un lieu
propre (cité, nation, etc.) où un voulior peut et droit écrire (construire) un
système (un rason articulant des practiques). Y agrega: D´un autre part, le
pouvoir droit se légitimer affecter à la forcé qui le rend effectif un autorité qui
le rend croyable. D´autre part, le rapport entre un “vouloir faire l´histoire” (un
sujet de l´opération politique) et l´ “environnement” sur lequel se découp un
pouvoir de décisión et d´action, appele un analyse des variables mise en jue
par tout intervention qui modifique ce rapport de forces, un art que manipule
la complexité en fonction d´objetifs, et donc un “calcul” des relations posibles
entre un vouloir (celui le prince) et un tableau (les donneés d´un situation).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

académico institucional). Desde tal ámbito, se delinean tanto
las posibilidades como las limitaciones sobre lo que se investiga
(objetos de estudio, teorías, conceptualizaciones, metodologías).
Tal planteamiento logra identificar el vínculo entre Historia y
Política, a partir del cual se comprende el lugar desde donde el
historiador se desempeña. En concreto, se trata del lugar (ámbito
con reglas propias) que le permite al oficio, a su vez, legitimar
(otorgándole autoridad) sus actividades (operaciones, prácticas).
En última instancia, la propuesta del autor pugna por una mayor
eficacia al ejercer el oficio a partir de mejores controles para una
práctica cada vez más científica.
Expuesto en estas breves líneas, la propuesta a la que
apelamos pareciera ponernos ante una disyuntiva: por un lado,
aparentaría poseer un carácter inamovible e imperturbable;
por otro, ese supuesto carácter nos animaría a cuestionarla. En
todo caso, de Certeau llama a reflexionar sobre los mecanismos
científicos de una disciplina como la historia que pueden ser
útiles para el análisis de procesos acontecidos en otras épocas
-los cuales cobran relevancia para entender nuestro presente.
Al propio tiempo, nos advierte que una obra de historia -y toda
actividad en general-, se realiza desde un ambiente -en este
caso, cognitivo- previamente establecido. Al aceptar y encarar
tal reto, el historiador se ve obligado a hacer autocrítica no solo
del oficio que ejerce, sino también respecto a su momento y su
cultura.
A partir de tal premisa, nos proponemos abordar un
texto (parte de su propuesta historiográfica) de un autor
estadounidense de la primera mitad del siglo XX que versa sobre
México y los mexicanos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

“El otro” como objeto de estudio: la historiografía
estadounidense sobre México
México, como objeto de estudio, ocupa un lugar preponderante
en la tradición historiográfica estadounidense; condiciones y
problemáticas de diverso tipo (geográficas, económicas, políticas,
culturales) presentes -al menos- desde la segunda mitad del siglo
XIX, han “obligado” a intelectuales y académicos de aquel país
a interesarse por ese vecino del sur. Estudios recientes suelen
identificar el inicio de dicha tradición con la obra de William Hickling
Prescott (1796-1859);3 textos como The history of the conquest of Mexico
publicado en 1843, lo ubican como el iniciador de los estudios que
desde Estados Unidos se han elaborado no sólo sobre nuestro país,
sino también de ese vasto entorno denominado América Latina.4
Otro personaje que destaca en el estudio del tema es Hubert
Howe Bancroft (1832-1918). Uno de sus méritos fue integrar al
estudio de la historia de Estados Unidos los vastos territorios
del Oeste (incluso Alaska, adquirido en 1867 e incorporado a la
Unión en 1959). Como se sabe, parte de su obra -The Works of Hubert
Bancroft, que consta de 39 volúmenes los cuales se publicaron entre
1875 y 1891-, la dedica a México [vols. IX-XIV] en un periodo que
abarca de la Conquista hasta el Porfiriato [1521-1887].5
3 Pedro L. San Miguel, “Muchos Méxicos”. Imaginarios históricos
sobre México desde Estados Unidos, p. 271.
4 En tal sentido, valga señalar otro trabajo destacado de este historiador
estadounidense: The history of the conquest of Peru [1847]. Si a ello se le suman
sus investigaciones sobre la unificación de los reinos de la península ibérica
bajo los monarcas católicos y el posterior dominio del Imperio español hacia el
siglo XVI, puede concluirse que nos encontramos ante el primer “hispanista”.
5

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Como su antecesor Prescott, Bancroft investigó temas más allá de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

En esa línea argumentativa, también cabría mencionar a
Frederick Jackson Turner (1860-1932). Figura emblemática de la
historiografía estadounidense a fines del siglo XIX gracias a su
frontier thesis, en ella postula cómo la expansión hacia la costa del
Pacífico significó el impulso decisivo para el asombroso desarrollo
de aquel país.6 Un aspecto clave de la tesis fue el concepto
borderlands: es decir, aquellos espacios al oeste del Mississippi
ocupados por “el otro” (las culturas indígenas de Norteamérica y la
herencia hispánica establecida desde la etapa colonial). Fue tal el
impacto de la tesis de frontera que, a unos lustros de haber iniciado
el siglo XX, H. E. Bolton elaboró el concepto de spanish borderlands;
bajo tal premisa, hacía alusión al dilatado periodo novohispano y
sobre una empresa particular en el septentrión: la expansión del
cristianismo a través de instituciones clave (misiones, presidios)
y personajes relevantes (Cabeza de Vaca, Kino).
A partir de esos sólidos antecedentes, es posible encontrar
una pléyade de autores que comparten al menos dos rasgos: tanto
su erudición como su interés por la tradición y cultura hispánica.
Incluso la obra que desde otras áreas de estudio elaboraron
W. Irving (con su trabajo biográfico sobre Colón), G. Ticknor
(conocedor de la literatura española), H. W. Longfellow (también
conocedor de las letras hispánicas), hasta H. Mann (novelista),
en cierto modo dieron continuidad a lo elaborado por aquellos
historiadores pioneros.
la geografía estadounidense. Ese fue el caso de los volúmenes sobre América
Central, siglos XVI-XIX.
6 Dicha tesis fue presentada en 1893. Será hasta 1921 cuando en Nueva
York, Henry Holt and Company publica The frontier in American history,
libro que incluye en el capítulo I aquel seminal y célebre planteamiento.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

Asimismo, desde el campo de la incipiente arqueología en
las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, destacan los
trabajos de A. F. Bandelier, J. L. Stephens y W. H. Homes. Sus
investigaciones -aun cuando ahora pueden ser consideradas de
aficionados-, pusieron su atención en el entorno mesoamericano
y abrieron áreas de estudio hacia temas como el “descubrimiento”
de América y la “conquista” de México. En este ambiente, el
impacto institucional toma fuerza y se hace presente con el
compromiso (patrocinio) de algunas de las más poderosas e
influyentes universidades estadounidenses (Harvard, Yale,
Berkeley). En consonancia con lo anterior, es necesario indicar
la aparición de la Hispanic American Historical Review, cuyo primer
número se publicó en 1918 por Duke University.
Como se ha explicado, ciertos episodios del acontecer
nacional han llamado la atención (incluso preocupado) en
Estados Unidos no sólo a académicos, sino también a escritores.
Tomemos como referencia a la Revolución Mexicana y la obra
que sobre dicho tema se elaboró en su momento por los autores
norteamericanos identificados como “militantes”.7 Desde las
crónicas comprometidas de J. S. Reed [Insurgent Mexico, 1914] y J.
K. Turner [Barbarous Mexico, 1911], hasta las sólidas investigaciones
de F. Tannenbaum [Méxican agrarian revolution, 1929 y Peace by
revolution: Mexico after 1910, 1933], muestran la multiplicidad de
enfoques que se generaron desde aquel país sobre el nuestro. Cabe
mencionar que parte de la obra de Prescott, Bolton y Tannenbaum
es utilizada por el autor en el texto abordado.
7 Mauricio Tenorio, “Viejos gringos. Radicales norteamericanos en
los años treinta y su visión de México”, Secuencia (1991) 21 septiembrediciembre: 99.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

De este breve recorrido puede advertirse que, el interés
de autores estadounidenses por estudiar los procesos históricos
-aunque también está presente aquellos de tipo literario y
arqueológico- sobre México, inició hacia la mitad del siglo XIX.
También es posible afirmar que sus conclusiones respecto a la
tradición mexicana como objeto de estudio, las hacen extensivas
para América Latina. Por otra parte, puede afirmarse que en
dicho lapso descollaron dos grandes epicentros de actividad
académica: uno desde la región de Nueva Inglaterra (Prescott);
otro en California (Bancroft, Turner). Al iniciar el siglo XX,
circunstancias como el fin del dominio español en el continente,
su respectivo relevo hegemónico por parte de Estados Unidos,
el estallido de la Primera Guerra Mundial, el fin de la fase
imperialista y la crisis del 29, provocarán que los estudiosos de
la realidad latinoamericana se enfoquen en temas cada vez más
contemporáneos (por ejemplo, qué responsabilidad debía asumir
la potencia del norte respecto a Latinoamérica).8
Lo “otro” no es sólo el pasado (como lo explica de Certeau),
también puede ser lo extraño, lo ajeno, lo diferente y, en general,
todo aquello que nos es difícil comprender.
Sobre nuestro autor
Escribo “nuestro” en itálicas por tratarse del objeto de estudio
que he identificado y, a partir de ciertos datos e información y
bajo un enfoque específico, construido. Expuesto lo anterior,
¿cómo posicionar al autor en las diversas líneas esbozadas? ¿Acaso
8 Pedro L. San Miguel, “Muchos Méxicos”. Imaginarios históricos
sobre México desde Estados Unidos, p. 274.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

encaja en esa tradición historiográfica norteamericana que data
de mediados del siglo XIX?
Lesley Byrd Simpson nació el 21 de marzo de 1891 en St.
Louis, Missouri y falleció el 23 de septiembre de 1984 en Berkeley,
California. Al estallar lo que entonces se denominó la “gran guerra”
de 1914 a 1918 (que después será conocida como Primera Guerra
Mundial), este oriundo del medio-este se enlista en el ejército de
su país donde sirvió como piloto de la fuerza aérea y alcanzó el
grado de capitán. En la década siguiente comienza su formación;
su interés en temas mexicanos puede decirse arranca con el
estudio y aprendizaje del español (Bachelor of Arts in Spanish),
para después continuar con su especialización (Philosophie
Doctor In History). Ambos grados los obtuvo en University of
California-Berkeley y es desde ahí donde elabora su obra.9
Su labor como historiador formó parte de lo señalado
respecto al interés de diversos académicos estadounidenses sobre
variados aspectos de la cultura mexicana. Así, un punto de partida
es su libro The Encomienda in New Spain: forced native labor in the spanish
colonies, publicado en 1929. El impacto del texto le brindó a su autor
la posibilidad de volver a publicarlo bajo una versión revisada en
1950, con el título The Encomienda in New Spain: the beginning of spanish
Mexico. Para 1970, se elaboró una versión al español intitulada
Los conquistadores y el indio americano. En síntesis, el planteamiento
versa sobre la población indígena de esa zona mesoamericana y la
afectación que sobre ella tuvo la conquista (elaboración y aplicación
de reglamentos, ordenanzas, leyes y estatutos como punto de
partida de las tempranas instituciones coloniales). En dicha línea
9 Woodrow Borah, “Obituary. May 01, 1985. Lesley Byrd Simpson
(1891-1984)”, Hispanic American Historical Review, (1985) 62 (2): 353.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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argumentativa, aparecerá otra investigación de su autoría: The
population of central Mexico in the sixteenth century publicado en 1948.
La afinidad en cuanto al tema de investigación con otros colegas
de su país, le valdrá integrarse a proyectos con historiadores por
entonces reconocidos como W. W. Borah y Sh. F. Cook. Llama la
atención que además del trabajo académico mencionado, Simpson
desarrolló traducciones del español al inglés de obras de distinta
índole (desde una de las más anticipadas biografías sobre Hernán
Cortés escrita por Francisco López de Gómara hasta novelas de
Mariano Azuela sobre la época de la Revolución Mexicana).10 El
último dato no es menor, pues nos revela a un académico completo
que no sólo estudió problemáticas propias del especialista (en este
caso, acerca de la población indígena mexicana y las formas de
control en un periodo de la etapa colonial), sino que contaba con
una preparación sólida más allá de su área de investigación.
Sobre el texto
Como suele suceder en una investigación, quien la realiza
se ve obligado a delimitar su objeto de estudio (es lo que en
términos metodológicos se llama tomar una “muestra”). Ante la
imposibilidad de abarcar el “todo”, se ubica y define una parte
de ello para enfocar de la mejor manera posible el trabajo. En
nuestro caso y luego de mostrar en líneas generales la tradición
historiográfica estadounidense desde mediados del siglo XIX
hasta las primeras décadas del XX, decidimos tomar el texto ya
mencionado de este historiador.
10 Woodrow Borah, “Obituary. May 01, 1985. Lesley Byrd Simpson
(1891-1984)”, Hispanic American Historical Review, (1985) 62 (2): pp. 354356.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

Como se señaló, Many Mexicos fue publicada por vez primera
en 1941.11 Se trata de una síntesis sobre la historia de México, en
la cual presenta de manera cronológica aquellos eventos que
considera más relevantes. A juzgar por las subsecuentes ediciones
del título en las siguientes décadas, se advierte que en Estados
Unidos (y en otros países angloparlantes) resultó una publicación
exitosa (situación extraña para el historiador profesional).12

Imagen tomada de internet: https://www.
amazon.com.mx/Mexicos-Silver-AnniversaryEditon-Revised/dp/0520011805

Pasemos ahora a la arquitectónica de la obrita. Para ello,
tomamos la propuesta conceptual de José Gaos en “Notas sobre
historiografía”.13 A decir del filósofo español exiliado en México,
11 New York, G. P. Putnam´s son.
12 Hasta mediados de la década de 1960, contaba con 4 ediciones y 4
impresiones [1941, 1946, 1952 y 1966]. Para el presente trabajo, utilizamos la
“cuarta edición revisada” [fourth edition revised] de 1969. Asimismo, la edición
contiene los prefacios tanto de la tercera como de la cuarta ediciones y en
ellos aclara algunos de los motivos de su obrita. En 1977, el Fondo de Cultura
Económica publicó una versión al español, cuya traducción se acredita a Luis
Monguio y al propio autor.
13 Apareció en Historia Mexicana [vol. IX, núm. 4, abril-junio 1960,
pp. 481-508]. Para el presente trabajo, utilizamos la que forma parte de la

94

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

todo texto posee su articulación, composición y disposición;14 bajo
tal premisa, es posible deducir que la preparación, el dominio y el
conocimiento del autor sobre el tema, le permitió agrupar y exponer de manera coherente su versión de la historia mexicana. El libro tiene 389 páginas, lo componen 27 apartados y le acompañan
5 mapas (uno sobre la división política, otro sobre las condiciones
geográficas, otro sobre precipitación y uno más sobre las órdenes
mendicantes en la época novohispana). En la exposición de dichos
apartados, pueden advertirse las tres “grandes etapas” de la historia nacional: el periodo colonial (donde muestra al lector que, como
especialista, lo conoce bien), el siglo XIX -en el cual pone énfasis
en tres figuras: Santa Anna, Juárez y Díaz- y el siglo XX (donde le
llama la atención la constitución de un “nuevo” régimen político
tras la Revolución). Un detalle que salta a la vista en esta breve exposición del contenido temático, es la ausencia del indio como elemento clave del relato. Dicho detalle llama la atención, si se toma
en cuenta que una de sus líneas de estudio fue las condiciones de la
población autóctona (como se señaló).
Los motivos del autor
Tratemos de explicar qué llevó a Simpson escribir el texto en
cuestión. De entrada, se trata del trabajo de un académico con
una sólida preparación y colocado en un ámbito profesional
(para entonces, es un historiador reconocido con una trayectoria
compilación La teoría de la historia en México (1940-1968), publicada en 2015
por el Fondo de Cultura Económica.
14 José Gaos, “Notas sobre la historiografía”, en La teoría de la historia en
México (1940-1968), p. 244.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

dilatada). Bajo tales circunstancias, desde el principio el autor
deja claro que su interés es estudiar de la forma más equilibrada
(científica) posible su objeto de estudio (México y los mexicanos).
En el prefacio a la tercera edición, expone su justificación en
los siguientes términos: Mexico as a subject of discussion seems to be
charged with emotion beyond reasonable necessity. There seems to be no
confortable halfway station in which to take shelter, pleasantly remote from
extremes of love and hate.15 Al reconocer las tempestades que genera
ahondar en el pasado mexicano -como se explicó con la tradición
historiográfica estadounidense desde mediados del siglo XIX-,
este historiador opta por la mesura. Quizá ahí radica el éxito del
texto entre lectores angloparlantes.
Al propio tiempo, advierte ciertos aspectos que aborda en su
trabajo como “los hábitos” que conforman la cultura mexicana (…the
study of habit gives meaning to history). En consonancia con lo anterior,
también advierte que estar en el “sitio” (México) le permitió hacer
una especie de lo que podríamos llamar labor etnográfica (Notes
of friendly observer…), así como interactuar con personas durante el
lapso que estuvo en nuestro país (A lot of conversations…). En dichas
conversaciones asevera que no sólo habló con gente de cierta
preparación (schoolarteachers, college professors and writers); también
admite haber platicado con personas de diverso oficio (bus drivers,
barbers, priest, politicians, hotel keepers, bartenders…). Si nos atenemos
a lo anterior, es posible concluir que tuvo un panorama amplio,
variado y rico en cuanto a puntos de vista que escuchó.
Otro aspecto que resulta toral en este caso tiene que
ver con el receptor del texto. Para el historiador profesional, el
15 Simpson, Many Mexicos, p. vi [Preface to the third edition].

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

lector suele ser alguien inmerso en el ámbito; es decir, puede ser
un colega especialista que analiza y valora las aportaciones o los
límites de una investigación, o bien algún estudiante interesado
en el tema. En el caso de Simpson, sus lectores -al menos de este
libro-, lo conforman un público más amplio. Al respecto, en el
prefacio a la cuarta edición no oculta su satisfacción e indica: The
gratifying acceptance that Many Mexicos has long enjoyed carries with it
a growing sense of responsability towards its readers.16 De entrada, me
pregunto cuántos historiadores pueden concluir que su trabajo (en
concreto, lo que escriben y publican), tiene un grado de aceptación
en un potencial público lector. En consonancia con lo anterior, las
ponderaciones que aparecen en la contraportada de la edición que
ahora utilizamos -una de Los Angeles Times y otra de New York HeraldTribune-, corroboran su éxito (palabra extraña en el ambiente
académico). Para continuar con el contraste, tómese en cuenta lo
que suele suceder con las actividades del historiador profesional:
cada vez más alejadas de un posible lector y, por lo general,
orientadas -diría asfixiadas- por las directrices burocráticas.
Primero estar
estar, después ser
El tema con el que comienza el texto aludido, indica la relación de
las culturas mesoamericanas con su entorno; es decir, se identifican
las relaciones que vinculan a dichos pueblos con los territorios
en donde se asentaron. A mi entender, tal premisa apuntaría
a señalar elementos presentes en la naturaleza que acabaron
otorgando una suerte de identidad a aquellas civilizaciones del
México antiguo (puntualmente, Mesoamérica). En concreto,
16 Simpson, Many Mexicos, p. v [Preface to the fourth edition].
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

nuestro autor se centra en el maíz y cómo a lo largo de milenios se
ha convertido no sólo en elemento de sustento alimenticio, sino
también ha definido una identidad nacional.
Un primer aspecto que se destaca es considerar a dicha
planta como invención de las culturas mesoamericanas (“…progress
of intelligent people”, “early American scientists”).17 Por lo visto, ya no se
trató de grupos que llegaban a asentarse en algún lugar y tomaban lo
que estaba a su alcance para sobrevivir; a decir de Simpson, aquellas
culturas modificaron dicho cultivo (domesticación y elaboración
de variedades) para alimentar a sus poblaciones. Así, destaca
como en multitud de grupos étnicos -mayas, toltecas, zapotecas,
mixtecas, tarascos y aztecas-, lograron semejante invención (…was
one of the most important achievements of mankind anywhere).18
Pese a reconocer ese “progreso”, en el libro se explica la
manera en la que aquellos grupos indígenas fueron incapaces
de desarrollar otras formas para abastecerse de alimento,
convirtiendo de manera dramática dicha actividad en un
monocultivo (Maize would brook no competitors. It made ancient Mexico
a one-crop country).19 De tal manera que lo anterior limitó a los
pueblos mesoamericanos al menos en dos sentidos: por un lado,
su alimentación habría quedado reducida a esta planta; por otro,
al concentrar buena parte de sus esfuerzos en producirlo, terminó
como factor de “atraso”. El apartado remata sus argumentos
atribuyendo al maíz el grado de destrucción tanto de las culturas
indígenas como de su medio ambiente (Maíze extraits another and
17 Simpson, Many Mexicos, p. 13.
18 Ibid, p. 13.
19 Ibid, p. 14.

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more insidious tribute from her slaves. It is one of the most soil-exhausting
of crops…).20 Su conclusión aparece desde el título del capítulo:
Tyrant; en efecto, un producto cuyo uso provocó una serie de
problemas (deforestación, destrucción de tierras) que, al paso
de los siglos, implicaría desgaste de los suelos y una posterior
insuficiencia alimentaria para su población.
Con todo -y por contradictorio que parezca-, el maíz
sigue siendo símbolo de mexicanidad. Asimismo, llama la atención
que es el único apartado del texto donde da crédito a la población
indígena en un plano general. Retomando el argumento inicial,
aquella población indígena mesoamericana representada por el
historiador estadounidense, pareció apelar a la naturaleza para
constituir uno de sus principales rasgos identitarios.
Negación del pasado
En los años setenta del siglo anterior, Octavio Paz escribió sobre
lo que consideraba “pendientes” de los mexicanos. En específico,
se refería a su historia y a la manera en que cada etapa parecía
negar la anterior. Su conclusión la planteó en forma de pregunta:
“¿cómo reconciliarnos con nuestro pasado?”21
La Conquista sirve de ejemplo, pues hasta la fecha se sigue
considerando como una muestra de barbarie, saqueo y dominación.
Su consecución, el periodo colonial, no ha corrido con una suerte
distinta, pues para muchos aun representa humillación. La fuerza
de toda esa argumentación suele dirigirse a un personaje (Hernán
20 Ibid, p. 15.
21 Octavio Paz, “Prefacio” en Jacques Lafaye, Quetzalcóatl y Guadalupe.
La formación de la conciencia nacional, p. 18.
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Cortés) y al férreo veredicto en su contra (villano). Ni dicho periodo,
ni tal personaje serían los únicos ejemplos de ese resentimiento que
sigue presente en muchos mexicanos.
Simpson dedica un apartado al extremeño y, en efecto,
comienza por advertir que no hay lugar en nuestro país que haga
alusión al conquistador (pueblo, villa, municipio, ni siquiera algún
parque, colonia o avenida). Incluso señala a quienes, en su momento,
hicieron “investigación” para elaborar su retrato; a dichos trabajos
el historiador estadounidense los considera poco convincentes.22
Al respecto, el autor indica una circunstancia que desde el
punto de vista histórico resulta innegable: In any case it is true that
Cortés put end to Aztec power. And yet, while destroying that civilisation
(or, rather, its political and religious structures), Cortés become the founder
of modern Mexico, unless we are willing to deny all meaning to the word.23
Tal planteamiento puede -y debe- sustentarse en las condiciones
de aquel siglo XVI -incluso antes-: me refiero al cúmulo de lo
que hoy se consideran grandes acontecimientos -hallazgos,
descubrimientos, conquistas-, que abrieron paso a la civilización
moderna. Sin olvidar la destrucción que ello supuso, al mismo
tiempo significó el inicio de algo nuevo; para las Américas, supuso
la constitución de una nueva geografía política que, más adelante,
hará posible la proyección de los Estados nacionales (entre ellos
22 Simpson, Many Mexicos, p. 23. En particular, habla de la arqueóloga
Eulalia Guzmán (1890-1985) -a quien considera “an enthusiastic Cortéshater”-, quien habría representado al conquistador a partir de adjetivos
despectivos (“undersized”, “bowlegged”, “chinless”, “repulsive cretin”). Tales
posturas permanecen y me hacen recordar un acontecimiento relativamente
reciente: el retiro en octubre de 2020 de la estatua de Colón en la Ciudad de
México.
23 Simpson, Many Mexicos, p. 26.

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México). Incluso nuestro autor considera ciertos detalles en sus
decisiones para matizar el actuar del conquistador; en tal sentido,
al compararlo con otros conquistadores de la época como Pizarro
en Perú o Nuño de Guzmán en Nueva Galicia, llega a la conclusión
que Cortés no perpetró masacres innecesarias.
Al terminar el periodo colonial, comenzaría a permear
aquella preocupación expuesta por Paz: el osado capitán español
quedaría como villano y, por extensión, se niega ese pasado
novohispano. Ejemplo de ellos fueron las posturas de liberales
radicales (como I. Ramírez), quienes concluyeron que la tradición
nacional comenzaba con el proceso de Independencia. Simpson lo
expone así: Since Independence, and especially since the Revolution of 1910,
it has been the fashion among the liberals elements to decray of things Spanish,
a fashion which of late has been carried to the absurd extreme of denying
Mexico´s Spanish heritage altogether.24 Hay algo que debe tomarse en
cuenta tratándose de un estadounidense: y es que mientras en
Estados Unidos su Independencia no significó ruptura con su
pasado colonial -tradición, cultura, valores, historia-, en México lo
que acompañó al proceso de emancipación fue no saber qué hacer
con aquello de lo que alguna vez formaron parte. Lo anterior debe
matizarse, pues voces cultas y moderadas del México decimonónico
-por ejemplo, Vicente Riva Palacio hacia fines del siglo XIX-, ya
anticipaban los argumentos de Simpson, en cuanto que Cortés
y su actuar (Conquista) definieron el inicio de lo que al paso de
los siglos será México.25 Lo curioso, irónico y hasta paradójico de
24 Simpson, Many Mexicos, p. 22.
25 José Ortiz Monasterio, México eternamente. Vicente Riva Palacio
ante la escritura de la historia, p. 152 y ss.
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esta referencia, es que Riva esgrimió tales reflexiones durante el
Porfiriato y al amparo de dicho régimen (otro periodo de la historia
nacional que, hasta la fecha, sigue estigmatizado).
Sobre “irregularidades” e “incertidumbres”
Para México, el siglo XIX supuso un periodo de refundación.
Tránsito entre la etapa virreinal y el Estado moderno, durante ese
lapso de tiempo se constituyeron muchas de las bases que aún
sustentan la vida institucional del país. Sin embargo, en un vistazo
a ese periodo de nuestra historia encontramos que dicho tránsito
tuvo su grado de dificultad, y es que si bien se logró romper con
el régimen colonial, durante décadas fue imposible instaurar otro
estable y duradero; también están documentadas las incontables
luchas intestinas que por distintos motivos -monárquicosrepublicanos, centralistas-federalistas, conservadores-liberales,
regiones-centro- se desataron en una sociedad heterogénea
-mestizos, criollos, indígenas, mulatos, negros-; otro aspecto
conocido es el poco desarrollo de las vías de comunicación en
el territorio nacional lo que incidió en la aislamiento de ciertas
regiones, en la consecuente irrupción de cacicazgos, incluso en la
separación de entidades -Texas lo consiguió, Yucatán lo intentó-;
asimismo, ciertas investigaciones indican la condición precaria
-podría decirse al borde del colapso- de la economía nacional; por
si todo esto fuera poco, hay que recordar las invasiones de los
ejércitos estadounidense [1846-48] y francés [1862-66].
Todo este cuadro anómalo, Simpson lo explica de la
siguiente manera: It is not easy to follow the thread of reason through the
generation following the Independence of Mexico. The loosely cemented strata of
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colonial society had split apart in the cataclysm of 1810-1821, and their mending
is still an uncertain and remote aspiration.26 Una pregunta podría orientar
tal planteamiento para el México y los mexicanos de entonces: ¿qué
hacer después de tres siglos de virreinato? No es un asunto menor,
pues durante ese dilatado periodo se forjaron hábitos, valores,
costumbres, solidaridades y todo un entramado de formas de actuar
y de pensar que conformaron una cultura cívica -en este caso, anclada
en el catolicismo. Hacia principios del siglo XIX se rompió con el
dominio colonial español, pero dicha cultura perduraría.27
Tal disyuntiva -entre Dios y la patria-, habría sido para
nuestro autor el comienzo del caos (…the beginning of the age of
caudillos).28 Ante la ausencia de un poder central que impusiera
orden, inevitablemente pulularon los “hombres fuertes” por
todas las regiones del maltrecho país. A lo anterior, es necesario
agregar los parámetros que este historiador estadounidense trae
consigo, como es el caso del republicanismo, la democracia y el
liberalismo (…no body of citizens).29 Por supuesto, México adoleció
por generaciones de una ciudadanía que articulara al nuevo
Estado. Tales condiciones las sintetiza en una ingobernabilidad
crónica (It was a lawless society).30
Por contradictorio que parezca, en ese mar de inestabilidad
Simpson ubica a un personaje que considera fue capaz de apelar
26 Simpson, Many Mexicos, p. 230.
27 Brian Connaughton, Entre la voz de Dios y el llamado de la patria.
Religión, identidad y ciudadanía en México, siglo XIX, p. 99 y ss.
28 Ibid, p. 230.
29 Ibid, p. 230.
30 Ibid, p. 231.
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a la legalidad: Benito Juárez (…the man of law).31 Lo presenta en los
siguientes términos: Juárez faced the most appaling conditions that any
mexican president ever faced, economic and political chaos, but he faced them
confidently, or stoically. He meant to weld all factions into a nation, a nation
ruled by Law.32 Como se sabe, se refiere a que el oaxaqueño de origen
zapoteco como jefe de Estado asumió el mando en momentos de
invasión y luchas intestinas que llevaban décadas, así como de
crisis económicas y políticas constantes. Sin exagerar, el país
experimentaba su mayor prueba para convertirse en Estado
soberano.
En tal línea argumentativa, Simpson -de nuevo-, pone el
dedo en la llaga al señalar lo extraño, anómalo, incluso grotesco
de la experiencia decimonónica mexicana: en este caso, el arribo
al poder -años más tarde-, de Díaz. Cómo fue posible tal némesis,
es una pregunta que el académico norteamericano parece no poder explicar. Al respecto, escribe: It is one of many charming inconsistences of Mexico that Porfirio Díaz, the military caudillo and bitter enemy
of Juárez, should have succeeded the Lawgiver of Oaxaca and ruled Mexico
for a third of century as an irresponsable despot, under the cloak of the liberal Constitution that Juárez and his devoted company had fought so long
to establish.33 Parecería que nuestro autor expusiera el paso de lo
sublime a lo ominoso, de la cordura a la insensatez; en efecto, esas
“encantadoras inconsistencias” devinieron en dictadura (Porfiriato). Al referirse a la Pax Porfirinana, este historiador concluye
que su precio fue alto: It threw Mexico back into de hands o fan irres31 Ibid, p. 270.
32 Ibid, p. 285.
33 Ibid, p. 287.

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ponsable autocracy, without the Law of the Indies or the salutary fear of a
royal visitor to curb it. Theres was no law but the will of Don Porfirio.34 Pero
lo difícil de explicar y comprender no termina ahí, pues resulta
que el gobierno que encabezó aquel “irresponsable déspota”, logró imprimir cierta estabilidad (a costa de las libertades) que la
nación había perdido durante aquella centuria.
Como lo afirma un renombrado historiador contemporáneo, el siglo XIX (no sólo en México, también en América Latina),
da la impresión de haber sido un periodo extraño, cuyo sello se
asemeja al caos y la anarquía.35 Con todo y su dosis de contrariedad, tal disyuntiva resultó el inicio de los modernos Estados
nacionales para la referida región.
El México ¿moderno?
Nuestro autor cierra el texto en cuestión abordando la Revolución
de principios de siglo XX y el régimen que emanó de dicho
proceso. Para Simpson, se trató de una serie de cambios (nuevas
instituciones, nueva constitución, nuevos líderes), pero dentro del
modelo político-económico vigente. Su argumento es el siguiente:
A new capitalist class had come into being during the Obregón-Calles régime:
generals, provincial caciques, and labor racketeers. The money was invested
the land and industry. The revolucionary plutocrats found theirselves same
boat with their ancient enemies, the old-hacendado-clergy-foreigner complex
of Don Porfirio´s day. Like Díaz, Calles was the policeman of the New Order.
He was also the principal beneficiary.36 Ese capitalismo -ya afianzado
34 Ibid, p. 293.
35 Elias José Palti, El tiempo de la política. El siglo XIX reconsiderado,
p. 13.
36 Simpson, Many Mexicos, p. 316.
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en la época de Díaz y que pudo mantenerse durante las etapas
más violentas de la guerra civil-, prosiguió con los nuevos jerarcas
(autodenominados) “revolucionarios”. Si bien sólo se mencionan
a Obregón y Calles, quienes les sucedieron (Cárdenas, pero sobre
todo durante el periodo de Miguel Alemán), configuraron a partir
de una serie de políticas ese “nuevo orden”. Una de esas políticas
fue constituir una institución capaz de aglutinar los diversos
estratos de lo que se llamó “familia revolucionaria”. The Party of the
Revolution, renamed the Institutional Revolutionary Party (the PRI), has
become a vast burocracy with endless proliferations, and each cell is presided
over by a functionary who owes the party his loyalty and his livelihood. The
President is the titular head of the official family and is bound by the same
discipline as the others members. He is the front man of a monolithic hierarchy
and he has obey its mandates. For better or for worse, Mexico has become a
corporate state under the direction of the Party, and it is the President´s job to
make its program work and to see that the Party gets the credit.37 Fundado
en 1929 como Partido Nacional Revolucionario, fue un esfuerzo
estratégico para integrar a los distintos bandos (políticos,
militares) presentes y activos por todo el país. Rebautizado como
Partido de la Revolución Mexicana en 1938, para finalmente quedar
como Partido Revolucionario Institucional en 1946, significó la
institucionalización del corporativismo (fase necesaria para la
estabilización nacional).
Bajo estas condiciones, en el texto se concluye que
ese entramado institucional resultó la base para un Estado
(autoproclamado) revolucionario con tintes paternalistas. Más
precisamente, Simpson destaca dicho welfare state en los rubros
37 Ibid, p. 330.

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político y económico; así, a partir de la década de 1940 el régimen
promovió la industrialización -que nuestro autor califica como
“mito”, al ser protegida por el propio Estado-, creó empresas
paraestatales que siguen operando -con muchas dificultadeshasta la fecha y controló vía corporativismo (sindicatos y líderes)
a buena parte de los contingentes obreros. Todo este parcial y
relativo desarrollo, contrastó con un control cada vez más férreo
por parte de dicho régimen hacia las libertades -individuales y de
grupo. Lo anterior no es un dato menor, pues si bien en este texto
se menciona a grupos opositores como el sinarquismo (a kind of
mexican Carlist crusade… feeding on the myth of Spanish glory)38 y a un
incipiente Acción Nacional (conservative catholic)39, su actividad e
impacto por ese tiempo resultó acotado.
Pero no todo fue política en el sentido más estricto del
término. Muestra de ello fue la serie de acontecimientos artísticos
e intelectuales que acompañaron el proceso revolucionario. Al
historiador estadounidense le llama la atención tal eclosión cultural
que acompañó al movimiento revolucionario y afirma: The Revolution
could hardly fail to stimulate literary expresión, although its turbulence and
the lack of a large reading public prevented a flowering comparable with that
of the plastic arts.40 En efecto, la mención a personajes como Mariano
Azuela, Gregorio López y Fuentes, así como a Martín Luis Guzmán
es por la ponderación de sus respectivas novelas cuya relevancia
se mantiene hasta nuestros días. A ello agrega la notable obra de
artistas plásticos que dio vida al muralismo mexicano.
38 Simpson, Many Mexicos, p. 336.
39 Ibid, p. 340.
40 Ibid, p. 314.
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Al final y pese a los “logros” de la Revolución, dos
circunstancias le preocupan al autor sobre México respecto
a su futuro: por un lado, una agricultura atrasada; por otro,
una población cuyas proyecciones indicaban que en pocas
décadas se multiplicaría. ¿Cómo será posible que este país sea
autosuficiente?
Pocos años más tarde de la primera edición del texto que
abordamos, circularía una reflexión adusta -y, en su momento,
incómoda- acerca de lo que ocurría por ese entonces en nuestro
país. Me refiero a Daniel Cosío Villegas quien publicó a principios
de 1947 un texto titulado “La crisis de México”41 -que, por
cierto, Simpson menciona. Se trató de un diagnóstico y, a la vez,
proyección sobre la situación nacional; planteó una conclusión
(la Revolución había terminado) y se preguntó qué pasaría con
México. En un momento de aparente estabilidad -incluso de
cierto desarrollo-, este académico mostró su preocupación debido
a la ausencia de un programa que orientara a la nación.42 Pero la
mayor de sus preocupaciones era que se repitiera aquello con
lo que la Revolución había terminado: un régimen (Porfiriato)
cuyo pilar fuera -de nuevo-, un hombre fuerte (en este caso,
quien ocupara la Presidencia). La forma como culmina su texto
Simpson respecto a cómo enfrentaría México sus problemas
más inmediatos: acceso a alimentación y explosión demográfica,
41 Originalmente se publicó en Cuadernos Americanos, marzo de
1947. Asimismo, del 1 al 4 de abril de ese año se reprodujo -sin permiso de su
autor-, en el periódico Excelsior. También se publicó en Extremos de América,
FCE, 1949 y en su versión al inglés por University of Texas Press, 1964. Para
este trabajo, utilizamos la edición presente en la compilación El intelectual
mexicano y la política, 2002.
42 Daniel Cosío Villegas, “La crisis de México”, p. 26.

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se asemeja a lo que poco después escribirá Cosío. La referencia
del historiador estadounidense al politólogo mexicano se debe a
que compartieron una misma preocupación en cuanto al devenir
nacional. Resulta llamativo que tal preocupación irrumpiera a
contrapelo de la época; es decir, ambos académicos cuestionaban
el optimismo del régimen.
Consideraciones finales
Puesto que el propósito es acercarnos a un historiador y su
respectiva propuesta historiográfica, ello obliga a reconocer la
peculiaridad del objeto de estudio. Me refiero a que más allá de
cuestiones de enfoque -ubicarlo en una tradición- o aspectos
de tipo técnico -conceptualizaciones, teorías, metodologías-,
las cuales permiten abordar dicho objeto de interés, el intento
no deja de tener su carga subjetiva -especulativa, incluso. De
tal manera que cuando se expone en este trabajo que Simpson
argumenta, señala o refiere tal o cual cosa sobre México y los
mexicanos, hacemos alusión a la forma en la que construimos
nuestro objeto de estudio. En otras palabras, diré lo que ya todos
sabemos y solemos dar por sentado: los datos -en este caso, autor,
texto y época- los construye quien investiga para darle sentido a
su indagación. Lo que se acaba de presentar sobre Simpson y su
libro, es una lectura entre otras tantas posibles a partir de cierta
información que pudimos conseguir y procesar. Así, quedamos
a la espera de más y mejores argumentos que permitan conocer
otras miradas sobre la historia nacional.
Ahora bien, en lo que corresponde al contenido del libro, su
autor recurre a referencias de opuestos; es decir, se plasma cierta
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tensión entre “sujeto de estudio” (historiador estadounidense) y
“objeto de estudio” (México). Parte de tal tensión está presente en
ese “encuentro/desencuentro”, en cómo el observador lidió con “lo
otro”, con aquello que le es “ajeno”, “distinto”, “distante” -idioma,
religión, tradiciones, historia. Ello nos lleva a una tensión más
paradójica: el problema -para Simpson- de acercarse a “lo otro”,
siempre manteniendo la distancia como historiador profesional
que busca objetividad. Así, como integrante de la comunidad
académica estadounidense nota en el vecino del sur condiciones
de “atraso” y “subdesarrollo”, ambos símbolos de una “barbarie”
con la que parece identificar a nuestro país. Por lo anterior resulta
curioso -por decir lo menos-, notar en su escritura cierta simpatía
por dicho vecino y sus habitantes -pese a esa imagen sombría e
inquietante que construye.
Tales nociones acerca de “lo otro” encontradas en la
argumentación del historiador estadounidense, nos remiten a
una serie de métarécits; es decir, aquellas grandes síntesis teóricoconceptuales mediante las cuales la modernidad se legitima a
sí misma. Si, como se ha planteado a partir del punto de vista
historiográfico, el epicentro lo representa Estados Unidos
como cumbre del modelo civilizatorio occidental, entonces les
resultará “legítimo” exponer -e imponer- asuntos relativos a la
democracia, el liberalismo, el progreso encuadrados en una suerte
de “metarrelatos modernos”.43 La historia -como campo que
estudia el pasado- y la historiografía -su expresión más concreta-,
no escapan a esas formas de legitimidad; por tanto, México y
43 Mauricio Tenorio, “De encuentros y desencuentros: la escritura
de la historia en Estados Unidos. Ensayo de una visión forastera”, Historia
Mexicana, vol. XLVI, núm. 4, abril-junio 1996: 916.

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los mexicanos -con sus tradiciones y en sus circunstanciasparecieran quedar fuera de esas meta-narraciones. Quizás por
ello para Simpson fue “difícil encontrar el hilo de la razón” al
indagar la historia de México; sus parámetros de historiador
estadounidense y nuestra realidad no encajaron, a pesar de
tratarse de alguien que se consideró “amigo” del país vecino.
Otro aspecto para destacar es el posible impacto que
la obra de este historiador habría tenido en historiadores
estadounidenses posteriores. De la pléyade de investigadores
interesados en el estudio de nuestro país, en particular ubico a
John Womack, Jr., quien décadas más tarde también tomará una
parte de México como objeto de estudio. Dicha aventura culminará
con la publicación Zapata and the mexican revolution en 1969, donde
-en contraste con Simpson-, la población indígena destaca por
el papel desempeñado en el proceso. La principal diferencia en
la propuesta de ambos autores resulta sutil: en lo que respecta
a Simpson, elabora una historia general, mientras que Womack
hace una investigación especializada sobre un proceso histórico
específico. Pese al detalle señalado, los textos pueden catalogarse
exitosos en sus respectivos ámbitos: Many Mexicos dedicado a un
público general y Zapata a otro más especializado.
Por otra parte, si bien puede identificarse al libro de Simpson
de “divulgación” -termino que mantiene una carga despectiva
en el ámbito académico-, es necesario advertir que los datos e
información que lo sustentan son propios de un trabajo acucioso.
En tal sentido, se advierten dos tipos de fuentes: bibliográfica y
oficial. La primera corresponde a investigaciones de especialistas,
desde aspectos relativos a la industrialización (S. Mosk) hasta
cuestiones culturales (J. T. Lanning). Incluso integró textos que,
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en su momento, renovaron los estudios sobre los pueblos indígenas
(Ch. Gibson), hasta otros que incomodaron al régimen en México
(O. Lewis). En lo que corresponde a la información oficial, el autor
recurre a las Secretarías de Desarrollo y Economía -en particular
para asuntos de geografía, así como aspectos de políticas públicas
durante la primera mitad del siglo XX.
El impacto del texto en la actualidad puede ponderarse
a partir de las menciones por parte de algunos académicos. En
México, Pedro Sanmiguel -citado en este artículo-, es uno de
los historiadores que recientemente ubicó el texto (así sea para
señalar limitaciones y aun cuando no se centre en él). Si ahora
nos acercamos al librito, es para mostrar los posibles ángulos que
existen para el estudio de los procesos históricos. En este caso,
los mexicanos podemos vernos a nosotros mismos a través de la
mirada del otro.
Por último, cabe mencionar algunos aspectos de tipo
metodológico presentes en la propuesta estudiada. En específico,
llama la atención la forma en que el autor sigue los preceptos
del modelo historiográfico dominante del siglo XIX (remitirse
a los “hechos”), propia de la escuela germano parlante.44 Así lo
atestiguan sus datos geográficos (territorio, costas, montañas,
ríos), demográficos (población) o económicos (productividad).
Tal premisa que suele atribuírsele a Ranke -considerado “padre”
de la historia moderna-, apuntaría a consignar “lo que realmente
pasó”. Bajo tal planteamiento, Simpson ve y se acerca a México
como el “hecho” definido por sus condiciones y, al mismo
tiempo, definible por el historiador que lo estudia (a partir de
44 Carlos Antonio Aguirre Rojas, La historiografía en el siglo XX.
Historia e historiadores entre 1848 y ¿2025?, p. 57.

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conceptos, teorías y metodología). Junto a lo anterior -y aunque
parezca contradictorio-, en el libro es posible identificar cómo
su autor “califica” a los mexicanos (“antiguos” y del siglo XX,
novohispanos y decimonónicos); tal presentación del “otro” se
basa -inevitablemente-, en sus inquietudes, pasiones, ideas y
prejuicios -que, por lo demás, todos tenemos. A eso agregaría
la creatividad, la curiosidad y la preparación del autor para (re)
presentar a un país tan complejo como México.

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Revista de Ciencias Sociales
Sopa de letras: gastronomía y guerra en la
literatura testimonial guatemalteca
Alphabet soup: gastronomy and war in Guatemalan
testimonial literature
José Domingo Carrillo Padilla
https://orcid.org/0000-0003-2940-8862
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México
Fecha entrega: 10-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Carrillo Padilla, José Domingo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-99
Email: jose.carrillo@uaslp.mx

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura
testimonial guatemalteca
Alphabet soup: gastronomy and war in Guatemalan
testimonial literature
José Domingo Carrillo Padilla1
César derrotó a los galos.
¿No llevaba siquiera cocinero?
Bertolt Brecht

Resumen: El artículo examina el lugar que ocupa la cocina
y cocinar alimentos en la narrativa testimonial cuya autoría
proviene de militantes de movimientos armados guatemaltecos
que se publicaron durante los años de conflicto armado (1960–
1996) y posteriormente a la firma de los acuerdos de Paz en el
año 1996. El artículo se sustenta en lectura y recolección de
secciones específicas en las cuales comida, cocinar y alimentos
asoman en medio de los relatos bélicos. Además de confrontar un
oponente superior en tecnología y número de hombres, las líneas
de abastecimiento fueron un obstáculo para el despliegue de la
estrategia de guerra revolucionaria diseñada por la insurgencia
guatemalteca.
1 Profesor-investigador. Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
San Luis Potosí, México. jose.carrillo@uaslp.mx. https://orcid.org/00000003-2940-8862

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�José Domingo Carrillo-Padilla / Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura

Palabras clave: Gastronomía, Guatemala, guerra, historia
reciente, literatura.
Abstract: The article examines the place of cooking and cooking
food in the testimonial narrative authored by militants from
Guatemalan armed movements that were published during the
years of armed conflict (1960-1996) and after the signing of the
Peace Agreements in the year 1996. The article is based on reading
and collecting specific sections in which food, cooking and food
appear in the midst of war stories. In addition to confronting
a superior opponent in terms of technology and number of
men, the supply lines were an obstacle to the deployment of
the revolutionary war strategy designed by the Guatemalan
insurgency.
Key words: Gastronomy, Guatemala, war, literature, recent
history

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El presente artículo tiene como objetivos: primero, conocer el
lugar que ocupa la culinaria en testimonios provenientes de
militantes de movimientos armados guatemaltecos. En segundo
orden, describir las delicias gastronómicas que degustaban los
guerrilleros, sus apreciaciones sobre aromas, colores, sabores de
alimentos destinados al consumo en el frente de batalla. Tercero,
conocer el significado de cocinar, por consiguiente, comer en
medio de la guerra.
Interesa saber cómo era el abastecimiento de víveres
(Schneider, 1966), quien preparaba los alimentos, en qué
condiciones se llevaba a cabo. Conocer qué papel desempeñó
el origen económico y social, el étnico, el género en el ejercicio
de tareas culinarias. A partir de ahí, advertir cómo se concebía
el espacio de la cocina, lugar exclusivo de procesar materia
prima y transformarla en alimentos o lugar de empoderamiento
femenino debido a que las tareas culinarias fueron las primeras
responsabilidades asignadas a las mujeres incorporadas a la
guerra de guerrillas en Centroamérica (Ávila, 2008).
Esta y otras interrogantes son guías que consienten explorar
la vida cotidiana en los campamentos guerrilleros, observar por
medio de recreaciones literarias las jornadas del día a día, mirada
que deja de lado el accionar militar o político, para dar lugar a
explicaciones que hacen hincapié en la interacción existente entre
alimentos, cocina y combatientes en medio de la guerra.
Este artículo se compone de tres apartados principales.
El primero, titulado terminología, orienta teóricamente la
interpretación de la literatura testimonial seleccionada. Incluye la
estrategia metodológica empleada en la escritura de estas páginas.
El segundo apartado, resume contribuciones bibliográficas que
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dedican su atención al consumo de alimentos correlacionados
a la cultura, la política e ingredientes por supuesto. La tercera
sección examina la afinidad existente entre cocinar, comer y
hacer la guerra en Guatemala. Las conclusiones ponen de relieve
los hallazgos relevantes encontrados en el estudio de la dieta
guerrillera.
1. Terminología
Primeramente se definen conceptos apropiados en el estudio del
consumo de alimentos de acuerdo a las fuentes de información
seleccionadas. Por consiguiente, cocinar y comer, son acciones
biológicas y sociales que explican el lugar que ocupa en los
relatos testimoniales la gastronomía guerrillera. No obstante,
la primacía del acto biológico de alimentarse, la acción de llevar
los comestibles a la boca, se encuentra repleto de un conjunto de
significados culturales.
En primer lugar, anotar que dos conceptos claves son el
fundamento de estas reflexiones. Cocinar, concebido como la
acción que incluye la habilidad y competencia en la preparación
de determinada receta; cocina consecuencia de la acción previa
consistente en preparar platillos y comestibles que refuerzan
identidades nacionales. Ambas, el verbo cocinar y su resultado
la cocina nacional o regional se correlaciona con cultura. ¿Por
qué? Porque cultura definida en estas páginas es el intercambio
de significados de acciones gastronómicas. Cocinar y comer son
experiencias culturales porque reconstruyen simbólicamente la
realidad por medio del paladar. Los comensales cuando degustan
platillos se inclinan por gustos y preferencias de condimentos
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cuyo consumo, azafrán por ejemplo, puede señalar fronteras
entre grupos sociales que conocen la sazón de acuerdo al canon
establecido del buen gusto (Giner, 2006), en particular el deleite
y consumo de lujo opuesto al consumo por necesidad.
En los frentes guerrilleros lo usual fue el consumo por
necesidad, es decir, provisiones de alimentos baratos, grasosos,
pesados para la digestión describe Vera Sánchez. Mientras que,
entre las élites políticas revolucionarias, es decir, liderazgos
insurgentes, privó el consumo y gusto por condimentos exclusivos,
recetas sofisticadas, finos licores, además de los buenos modales
de mesa, determinantes en la manera de consumir alimentos
naturales culturalmente tratados por medio de recetas (Vera
Sánchez, 2007).
Si bien, como afirma Aguirre (2017), comer no es una
acción exclusivamente humana, cocinar si lo es, por consiguiente,
al cocinar elegimos, cocemos, combinamos, freímos, lavamos,
ordenamos, picamos, probamos, sazonamos, servimos.
Disponemos de los restos –el recalentado–. Al compartir alimentos
y clasificarlos se imponen categorías de encasillado social. La
cocina, comiéndola en comensalidad, apunta la autora, une
aspectos biológicos –lo que se puede metabolizar– y simbólicos,
lo que se define y comparte como comida (Aguirre, 2017).
Cultura gastronómica desde la perspectiva de estas
páginas, es concebida por los actos cotidianos realizados mediante
el aprendizaje. Aprender a cocinar, comer y departir es una forma
de interpretar la realidad a través de sabores, aromas culinarios,
delicias que contribuyen a fijar en recuerdos identidad familiar,
local, regional, nacional, experiencias repletas de significados
desentrañados mediante descripción densa, es decir, cocinar con
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alguna finalidad cuando hay códigos sociales establecidos qué
definen qué se come, cuándo y con quién. Son como apunta Geertz
(2003), gestos culturales, una pizca de cultura alimentaria armada.
La alimentación ocupa un lugar privilegiado entre los
humanos. Comer, es lo opuesto a la hambruna (Prado Córdova,
2011) y ambas, generalmente se experimentan en países del
tercer mundo como Guatemala. El instinto de cocinar y comer,
advierte la importancia de escuchar el retumbo de nuestras
tripas (Silvertown, 2019), estridencia que nos recuerda que
somos los únicos animales que cocinan. Una breve etapa de cómo
evolucionó ese hábito desde el descubrimiento de la agricultura
y la ganadería y cuáles son sus resultados se encuentra en cartas
y recetarios: menús que ofrecen al lector en dos columnas,
el deleite imaginario de platillos, de acuerdo con el orden de
aperitivos, entradas, plato fuerte, digestivos y postres, en caso de
restaurantes. En la segunda columna, precios de la pitanza.
Los recetarios de cocina del siglo XIX, preservan,
transmiten saberes y sabores culinarios (Vernot, 2018) que
uniforman el gusto nacional a través de sofisticada gastronomía y
su contraparte, el hambre y los hambrientos, sin cuya inclusión no
sería posible contemplar los hábitos de comer o, como los nativos
mesoamericanos, ser devorados por lebreles conquistadores
durante el siglo XVI (Piqueras, 2006). En algunas ocasiones, la
pirámide alimenticia puede invertir su orden.
Cultura alimentaria en Guatemala, es el concepto
desarrollado por Riddle quien lo define como opuesto al consumo
vinculado de comida rápida. Cultura alimentaria (Riddle, 2016)
es, por consiguiente, el proceso de cultivo, cosecha, producción,
preparación y consumo de comida que se inclina por compartir
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y departir el pan y la sal, en comidas corridas, fondas de barrio
o puestos callejeros en horario laboral, o, en ocasiones festivas
que demandan recetas de comidas exquisitas. A su vez, la cultura
alimentaria significa que socialmente se aprendió a comer tal o
cual cocina, asociada con tradiciones e identidades familiares,
locales y nacionales. Cocinar y comer, son acciones que además de
hecho biológico que conviene la supervivencia humana, favorece
la coexistencia incluso en medio de condiciones sociales adversas
como la guerra.
Pero ¿qué tipo de guerra y de combatientes se trata? Sosa se
inclina por denominar como insurreccionales a los contingentes
de revolucionarios surgidos en la segunda mitad del siglo XX en
Latinoamérica con base en dos criterios, uno, compartieron la
protesta armada, dos, diferían en ideología y propósitos (Sosa,
1998). Sin embargo, en estas páginas serán denominados guerrillas
por el tipo de guerra librada por la insurgencia, es decir grupos
insurgentes móviles que llevaron a cabo escaramuzas sin llegar
a establecer batallas como tales, combates de corta duración en
marcos geográficos específicos (Carrillo, 2008).
Si bien, en campañas militares el comestible es un recurso
estratégico que tiene consecuencias en el desenvolvimiento de
combates, en particular cuando estas son responsabilidad de fuerzas
irregulares que enfrentan dificultades en el sostenimiento de líneas
de suministro de víveres, municiones, uniformes, refacciones y
otros recursos necesarios para vivir en montañas, selvas y ciudades
transformadas en zonas de guerra. De igual forma la organización
de la logística alimentaria fue una preocupación constante entre
ambos bandos en guerra, esto se advierte en las declaraciones de
los propios participantes en las filas insurgentes y también tuvo
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consecuencias en las filas del ejército nacional, institución para la
cual fue dificultosa la manutención de líneas de aprovisionamiento
de alimentos como lo han pronunciado oficiales y soldados rasos
de las fuerzas armadas (Vela Castañeda, 2014).
De ahí que la cocina en campamentos guerrilleros es
lugar para entablar conversaciones, disfrutar de un momento de
relajación o ser el recinto de trabajo de chefs y ayudantes, destino
para personas con oscuros pasados. Decidir quienes ocupan
un sitio en la cocina por razones de género o etnia, conduce a
destinar a estas personas a lugares confinados mal aireados
y abrasadores. La cocina es la historia del dolor de cocineros,
lavaplatos y sommelier (Bourdain, 2011).
Sin embargo, la cocina y cocinar puede también ser nicho
de resistencia cultural, de encendidos debates en torno a las
variantes de una misma receta en diferentes regiones del mismo
país. Cocinar sin utensilios, con leña mojada, sin ingredientes
adecuados, fueron condiciones recurrentes en las cuales se
preparaban los alimentos para la tropa. Por consiguiente,
añorar la cocina de casa fueron recuerdos recurrentes entre los
guerrilleros ante la escasez de alimentos que sobrellevaron con
tiradores hábiles en la cacería y la pesca, con pequeñas hortalizas
posteriormente abandonadas o destruidas por las tropas del
ejército nacional en las constantes batidas que realizaban contra
la insurgencia (Cabezas, 1987).
Las habilidades culinarias por razones de género reforzaron
la creencia generalizada según la cual, las mujeres eran apropiadas
para cumplir esta misión. Los relatos de mujeres en armas
describen primero, que los movimientos armados reprodujeron en

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su seno la subordinación de género a causa de repetir estereotipos
tales como la mujer útil en la cocina, organizar fiestas, recaudar
fondos. En segundo orden de ideas, si bien, los mismos relatos
testimoniales de mujeres en armas apuntan que los hombres en la
guerrilla cocinan, lavan loza y ropa mientras ellas portan sobre sus
espaldas leña y combaten (Fallas Arias, 2012). Ambas narrativas
se contradicen entre sí. De una parte los liderazgos eran ocupados
mayoritariamente por hombres, de otra, la aparente distribución
equitativa de responsabilidades en el frente de batalla no significó
que roles y relaciones de poder entre hombres y mujeres fuesen
simétricas (Castrillón Pulido, 2015).
De acuerdo con las líneas precedentes, cocinar y comer
no son usualmente nombradas en las memorias de guerra por
considerarse actividades marginales, no estelares como hazañas
bélicas o pugnas políticas entre líderes y tropa guerrillera. La
bibliografía existente acerca del conflicto armado en Guatemala
se avoca a temáticas ideológicas, militares y políticas; a construir
héroes y mártires cuya actuación oscurece la acción social
colectiva, entre esas formas de acción se encuentra exponer el
significado que tiene cocinar y comer sin las cuales las acciones
heroicas no se hubieran llevado a cabo.
Así pues, existen oportunidades temáticas en el ámbito
de las ciencias sociales enfocados en desvelar significados de
acciones, conductas y rituales que ofrecen posibilidades de
reconstruir la acción social cotidiana de agentes involucrados
en la guerra de guerrillas. Contribuciones que incrementan el
conocimiento de los movimientos armados guatemaltecos que
hacen hincapié en hábitos como cocinar y comer, que dejan por
fuera complacencias teóricas con el proyecto social sustentado
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por aquellas organizaciones guerrilleras.
2. Breve estado del arte
Este apartado, degustado como tentempié, alude al estudio
de las culturas culinarias, realizados por autores cuyo énfasis
fija su atención en la naturaleza de los ingredientes, es decir, el
origen geográfico, la mano de obra que lo produce, el territorio
productivo, el transporte que lo lleva a la mesa. De igual forma,
esta síntesis bibliográfica se refiere a creencias, ritos y tradiciones
sobre determinados alimentos tales como fechas y ocasiones en
que se prepara determinada receta, la tecnología empleada en la
creación gastronómica y su consumo.
La temática que nos ocupa es deudora del viraje
temático de las ciencias sociales y de la historia en particular. El
desplazamiento del énfasis puesto en narrativas concentradas en
acontecimientos y personajes fue abandonado frente al interés
por mostrar las reglas que explican la lógica de la vida cotidiana
(Burke, 1991), entre ellas, estudios de historia social de la comida,
de comer y de las esferas productivas vinculadas al acto biológico
y social de alimentarse puesto que no es la comida por sí misma,
sino las acciones emprendidas por los guerrilleros en el afán de
obtener, procesar y consumir lo que comían en un medio en el
cual privó la escasez, o lo opuesto, fiestas y comilonas.
De ahí que, ambos extremos, las comilonas y hambrunas e
indigestiones fueron el punto de partida que dio lugar primero, al
estudio de la historia de la alimentación a través de información
aportada por fuentes de consulta de distinta naturaleza. El énfasis
se pone en el consumo alimentario de diferentes clases sociales,

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en el contenido calórico de los alimentos, la composición de las
comidas (proteínas, grasas, hidratos de carbono), variedades
de manjares y bebidas, difusión de nuevos productos, nuevos
destilados y excitantes como el café o el chocolate o postres como
cannabis apunta la bibliografía consultada.
La segunda vertiente ha sido el estudio del gusto culinario,
el desarrollo de una cultura alimentaria de personas con pedigrí gastronómico o que fingen tenerlo. Cuyos marcadores son la evolución
de la despensa, conocimiento de recetas de cocina, uso de especias
exóticas como el azafrán en sustitución del achiote, la cuidadosa
preparación de banquetes, festines, la aparición de refrescos y particularmente, la emergencia del gourmet –el entendido en gastronomía– frente al glotón, comensal que engulle lo que le sirvan.
El mismo concepto de arte culinario, continúa Casado, se
aleja de la mesa monótona de las clases bajas repleta de frijoles y
tortillas de maíz lo que pone de relieve el interés de la disciplina
histórica por desentrañar los significados culturales, los cambios
y permanencias inducidos en la cocina que sitúa en el menú la alta
cocina, pero no la comida callejera, infame e indigna de figurar en
recetarios (Casado Quintanilla, 2008).
Pilcher (2006) apunta que además de analizar recetarios
e inventarios de gastronomías nacionales, deberá contemplarse
producción de flora y fauna comestible, hábitos alimenticios,
creación y difusión de cocinas nacionales, así como distinciones de
clase, etnia y género en la distribución y preparación de alimentos,
en el consumo de especias y víveres exóticos preparados bajo la
guía de recetas elegantes. Pilcher también cita el desempeño de
labores culinarias por género. De ahí que, mientras las mujeres
cocinan de manera cotidiana, los hombres lo hacen en fechas
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y ocasiones especiales lo que provoca el demérito del trabajo
habitual de las mujeres al frente de la estufa y el comal. Finalmente,
el autor concluye que es básico contemplar el papel que desempeña
el Estado en la asignación de recursos alimenticios (Pilcher, 2006).
De acuerdo con Laudden (2019), gastronomía, es la
conexión creada entre comida y ser humano. Cocinar es un
acto cultural, puesto que significa lo producido para subsistir,
proporciona la posibilidad de transformar ingredientes naturales
en comida, consumo reconstituyente determinado por el acto
cotidiano de alimentarse, inducido no solamente por razones
biológicas, también por tradiciones inventadas alrededor de
ocasiones festivas. Animales y vegetales constituyen la materia
prima que habilidades culinarias transforman en platillos
suculentos servidos a la mesa (Laudden, 2019).
Los estudios locales, regionales y nacionales que hacen
hincapié en gastronomías de territorios específicos, concluyen
que echar un bocado de alimentos locales refuerzan tradiciones
e identidades específicas a través de viandas ceremoniales, que
rompen con el consumo de comida cotidiana. En las comilonas
ceremoniales participan varias personas en la elaboración de un
platillo que enriquece el imaginario social (Sagastume García,
2015). Por consiguiente, apunta Sagastume, la gastronomía, su
quehacer y consumo refuerzan los vínculos sociales, cuanto más
ceremonial, más tradicional el alimento que se consume.
Existe bibliografía volcada al estudio de cocinas y
comidas en diferentes países de américa latina cuyos principales
productos han sido desde estudios analíticos que ponen de relieve
significados culturales de cocinar y comer (Anleu Villar, 2012),
hasta diccionarios de cocina que explican conceptos usuales en el
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arte de picar y freír así como recetarios y compilaciones que hacen
hincapié en cocinas nacionales con sus variantes regionales tales
como el Pepian (Pipian en México) negro o colorado en Guatemala
o los diferentes tipos de moles en México. Otros son cartografías
territoriales que localizan zonas productivas, procedimientos
de cultivo, cosecha y los resultados, cocinas y recetas regionales
en ámbitos locales, que se subsumen en la invención de cocinas
nacionales delimitadas territorialmente durante el siglo XIX
(Ávila Hernández, 1988).
Cambios y continuidades en las cocinas latinoamericanas se
advierte en reportes de investigación que citan cronistas y viajeros
para rastrear la historia de la cocina a partir del encuentro entre
el mundo mesoamericano y los descubridores y conquistadores
españoles. La fusión culinaria con especies y productos de uno
y otro continente dieron vida a la cocina nacionalista que en el
transcurso del siglo XIX se reivindica como propia de cada país
que busca distinguirse por medio de exquisiteces culinarias
establecidas como nacionales (Pilcher, 2001, p. 230).
Esta revisión bibliográfica explica el interés por estudiar
la gastronomía a partir de fuentes de investigación específicas que
en estas páginas son testimonios de militantes de movimientos
armados de Guatemala. Ámbito de estudio específico que las
ciencias sociales guatemaltecas soslaya, debido a que según esas
interpretaciones, no contribuyen a formar conciencia de clase
que predisponga a las masas a emprender luchas sociales. Olvidan
que antes de luchar, previamente hay que comer.
3. Metodología y apreciación documental
A continuación se desarrolla una breve apreciación documental del
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corpus testimonial seleccionado y la metodología empleada para
extraer los datos que sustentan las reflexiones aquí presentadas.
En primer lugar, apuntar que la información de la cocina
durante los años de guerra en Guatemala, proviene de testimonios
escritos por los propios actores sociales que participaron en los
sucesos narrados (Carrillo, Pensar la guerra desde la historia:
Mujeres y guerrillas en Guatemala, 1960–1996 222–238,, 2006).
No obstante, ha sido de suma utilidad la consulta de literatura
testimonial proveniente de otros paises latinoamericanos con el
propósito de ampliar el horizonte literario de consulta.
En segundo lugar, indicar que la literatura testimonial
en Guatemala goza de una apetitosa producción editorial que
mezcla experiencias ficcionalizadas por el narrador al momento
mismo de recordar pasajes bélicos de la historia reciente del país.
El conjunto de obras sustentadas en testimonios y resultados
de entrevistas, incluyen contribuciones que explican las
desigualdades sociales en el seno de la guerrilla guatemalteca
(Carrillo Padilla, 2007), hasta aquellas inscritas en ámbitos
específicos de historias institucionales de las izquierdas en
Guatemala (Vásquez Medeles, 2019).
En tercer orden de ideas, las referencias a las controversias
que causaba el hurto de comestibles en los campamentos
guerrilleros ponen de relieve las precarias condiciones en las cuales
la insurgencia entabló la confrontación en el país. De ahí que los
reglamentos internos de los movimientos armados estipularan
los cuidados que debían procurarse en el almacenamiento de
comestibles y en su distribución equitativa entre los miembros
de la tropa.
En la elaboración de esta sopa de letras, fueron localizadas
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páginas específicas del conjunto de textos con el propósito de
extraer referencias en las cuales el autor narra la confluencia de
dos acciones básicas en la vida del ser humano, comer y guerrear.
Estas citas textuales conforman el sustento documental que da
soporte a las reflexiones en torno a cocinar, comer, combatir y al
insaciable apetito por conocer nuevas facetas interpretativas de
las guerrillas en Guatemala.
4. Análisis de resultados
El 12 de septiembre del año 1956, el diario El Imparcial publicó,
como lo hacía habitualmente, la columna Rincón, en la cual el autor
anónimo exalta la gastronomía nacional, apunta que se encuentra
a la altura de la literatura clásica de la antigüedad.
Cuando se habla de un gallo en chicha, digno de figurar en
la mesa de algún prócer; o cuando se menciona un tamal
colorado de los que le servían a Mariano Gálvez; cuando
se cita una gallina en mole, de las que hacían las locatarias en tiempo del alcalde Manuel María Herrera; o unos
chiles rellenos dignos de figurar en la Ilíada de Homero.
(Rincón, 1956, p.6)
Beber, celebrar, cocinar, comer es una característica de la
sociedad guatemalteca que inspiró al autor del artículo a imaginar
al Homero de la antigua democracia esclavista griega, degustar
chiles rellenos, rebosantes de grasa. En el día a día o en ocasiones
especiales, el consumo de alimentos induce a la convivencia en
torno a la mesa, degustar con la mirada, el olfato y el paladar, las
viandas bien servidas. Saborear bebidas espirituosas y concluir
con café y postre el opíparo manjar.
Sin embargo, durante el transcurso de la guerra civil
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en Guatemala, mujeres y hombres empeñados en relevar el
poder gobernante por medio de armas no de urnas, enfrentaron
dificultades en hacerse de comestibles necesarios y oportunos
para sostener el proyecto armado y acallar el sonido de las
entrañas de los combatientes. En la literatura testimonial
ocupan un lugar estratégico las referencias de los procedimientos
empleados en la obtención de víveres tales como la cacería y la
pesca, además de la organización de pequeñas hortalizas. En una
sola obra cuantifiqué, de manera preliminar, cuarenta y siete
relatos en diferentes páginas en las cuales aparecen citas de la
cocina, cocinar y comer.
Así mismo, en otros libros empleados en la escritura de
este capítulo, es frecuente localizar pedazos de texto referidos a
las controversias y riesgos que corrían por encontrar alimentos,
preservarlos, transportarlos para finalmente consumirlos
en medio de cocinas improvisadas en las cuales las recetas
también fueron creaciones culinarias del momento ante la falta
de ingredientes. De ahí que, atraídos por el aroma culinario,
restaurantes, cafeterías y puestos callejeros de comida, fueron
lugares idóneos para conspirar, inclusive aquellos localizados en
las cercanías de instituciones de seguridad del estado.
El 7 de febrero del año 1963, Pablo Monsanto apunta
que se llevó a cabo la reunión de una célula clandestina en el
centro de la ciudad de Guatemala, a pocas cuadras del palacio
nacional de gobierno, en el restaurante Fu Lu Sho, de la 6 avenida y
12 calle de la zona 1 (Monsanto P. , 2013). Así pues, los autores

del testimonio incluyen en su narración lugares de la memoria
colectiva, referencias citadinas para generaciones que conocieron
ese restaurante de comida china apropiado para conspirar y
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disimular la clandestinidad en la que transcurría la vida de los
militantes revolucionarios.
El testimonio escrito, sea por el mismo declarante, sea
por intermedio de la autoridad narrativa de alguien que solicitó
esa declaración de vida, se encuentra repleto de información que
se presenta con alusiones y metáforas que hacen del género, una
narración específica que mezcla ficción y realidad. Los comestibles
en sociedades como la guatemalteca en la cual ha privado el
hambre no es la excepción. Las preocupaciones por disponer o no
de qué comer, ponían en peligro no solamente la salud personal
del guerrillero sino la moral, la disposición para ofrendar la vida
exigía en reciprocidad contar con alimentos disponibles.
Para comenzar es oportuno el aperitivo, es decir, referir
la infraestructura necesaria para elaborar alimentos y bebidas
en terrenos de superficie irregular en los cuales las columnas
guerrilleras instalaban sus campamentos. Por medio del desbroce
de maleza se aplanaban montículos de tierra de forma tal que el
paraje pudiera albergar improvisadas habitaciones al aire libre,
cuya privacidad dependía de la densidad de la vegetación. En la
edificación de la cocina se procedía de manera similar, un lugar
apropiado en el cual cupiera el fogón y colgados de lianas y ramas
de árboles las ollas y sartenes de peltre.
Cada guerrillero, además de portar el armamento personal,
incluía en su carga tecnología tales como cubiertos y platos,
algunos con navajas suizas que facilitaban las tareas. Las fogatas
eran importantes para cocinar, obtener calor corporal, secar
ropa y la posiblidad de reunirse junto al fuego con la discreción
debida para que el humo de la fogata no delatara sus posiciones.
¿Quiénes prepararon los alimentos? Las mujeres que participaron
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en las guerrillas centroamericanas ocuparon tres estamentos. El
primero, mujeres de bajo prestigio que ocuparon cargos como
cocineras, enfermeras, cuidadoras de casas de seguridad y niñeras
de hijos de combatientes. El segundo, mujeres de prestigio medio
compuesto por estudiantes o mujeres profesionistas. El tercero
y último, las mujeres de prestigio alto que ocuparon cargos de
comandante (Kampwirth, 2007).
La temática que nos ocupa en estas páginas se refiere a
cocinar, beber y comer en medio del conflicto armado desatado
entre la insurgencia guatemalteca y las fuerzas armadas.
Frente a la asimetría en disposición de recursos existente
entre la insurgencia y las fuerzas de seguridad del Estado, los
comunistas agrupados en el Partido Guatemalteco del Trabajo
(PGT), diseñaron una dieta con el propósito de que la guerrilla
consumiera adecuadamente la cantidad de calorías para sostener
el esfuerzo de guerra.
El régimen alimenticio, incluyó el consumo por día de
dos onzas de frijol precocido acompañados de una cucharadita
de aceite y una pizca de sal dos veces al día. En un vaso de agua,
diluir incaparina con sal y una cucharadita de azúcar dos veces al
día. Tortillas de harina de maíz, hechas a mano por supuesto, café
soluble y dos pastillas de vitaminas diarias (Monsanto, 2013).
El plan de dieta fue desechado por las mismas condiciones
bélicas y porque el medio ambiente del bosque tropical
húmedo atentó contra la fecha de caducidad de los productos.
O por la competencia de roedores y animales que devoraban
los comestibles ocultos en los llamados buzones, pequeñas
excavaciones en las cuales los víveres se almacenaron cubiertos
con bolsas de plástico. En consecuencia, fue recurrente encontrar
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frijoles con gorgojos y latas de alimentos procesados perforadas.
La escasez recurrente provocaba inquietud entre la milicia, lo
que se explica por lo precario de las líneas de abastecimiento, las
cuales consistían en una persona responsable de llevar a casas
de seguridad en la ciudad de Guatemala cada tres o cuatro días
tambos de plástico con agua y víveres (Payeras, 1987).
Con el propósito de educar a la tropa en el consumo
racional de alimentos y bebidas, la Organización del Pueblo
en Armas (ORPA), redactó un reglamento interno que buscó
disciplinar la conducta de la guerrilla. En ese cuerpo de reglas
denominado Manual del buen combatiente, se hace hincapié en
abstenerse de consumir bebidas embriagantes:
Quien se emborracha pierde el control de sí mismo, comete muchos abusos, comete muchas fallas a su seguridad personal, hace mal uso de su equipo militar y habla
muchas tonterías. Hay que evitar esas actitudes que solo
desprestigian a la guerrilla, escuchar música, participar en
bailes y celebraciones que se realizan de vez en cuando.
(Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas, 1984,
pp. 59-60, 114)
A su vez, el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP),
incluyó en sus documentos internos un decálogo de conducta en
el que se prohibía la ingesta de bebidas espirituosas que ocasionó
la captura y asesinato de algunos de sus militantes (Colom, 2000).
Para olvidar las penas ocasionadas durante el exilio, era frecuente
que los militantes expatriados en México se emborrachaban y
deprimían, regodeándose en sentimientos de culpa y soñando
con Guatemala (Saxon, 2017).
No obstante, las prohibiciones existentes, Santiago Santa
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Cruz relata como los mismos comandantes que tuvieron tropa bajo
su mando, rompieron la disciplina establecida en los reglamentos
de conducta interna. Santa Cruz apunta que cuando la columna
guerrillera de ORPA tomó por asalto La Vega, finca localizada en
el departamento de Suchitepéquez el capitán Pancho apareció en
el balcón de la entrada principal de la casa, llamó la atención de
la concurrencia –guerrilleros y trabajadores– mientras blandía en
su mano una botella de whisky. Cuando se retiraron de la finca al
concluir la reunión política y las arengas revolucionarias a coro
con los campesinos, “el capitán Pancho sacó la botella y ofreció un
trago a todos, diciendo esa era la única forma de poder soportar la
vida dura que llevábamos, y fue el primero en empinársela” (Santa
Cruz Mendoza, 2004, pp. 39, 110).
El consumo de licor fue severamente castigado, en
particular cuando se hacía en comunidades indígenas en las
cuales reclutaban nuevos militantes. Cuando coincidía el arribo
de patrullas guerrilleras con la fiesta patronal del municipio
elegido para realizar propaganda armada, Santa Cruz apunta que
se organizaron pelotones de seguridad que tenían bajo su cargo
velar por el orden y amarrar en sus hamacas a los camaradas
borrachos y claveros, este último modismo se refiere a los ebrios
escandalosos y agresivos.
No obstante, las críticas formuladas por Santiago Santa
Cruz, el mismo admite páginas adelante que, contar con un whiskey
y algunos bocadillos para picar de forma ocasional y discreta era
un deleite extraordinario. Pedro Palma Lau, cuyo seudónimo era
Pancho dedica en el testimonio de su autoría, un capítulo a las
bondades que deparaba consumir escocés de reconocida marca

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(Palma Lau, 2010).
Es recurrente leer en páginas de literatura testimonial, los
apetitos por cierto tipo de comestibles imposibles de encontrar en
la montaña tales como café, crema, chocolate, queso, mantequilla
y pan. El hambre atávica de los guatemaltecos que en la soledad
de la selva conducía a los guerrilleros a añorar platillos humeantes
repletos de carnes, frutas y legumbres para aplacar el hambre
periódica, herencia de la pobreza y la desigualdad social y de la
insuficiente y desorganizada logística de la insurgencia.
A pesar de las restricciones, la tropa realizó convivios con
los recursos disponibles para beber y “picar” fruslerías menos
sofisticadas. En improvisadas mesas iluminadas por la luz de luna
y las estrellas, Juan Francisco Saloj, guerrillero del Ejército de los
Pobres (EGP), narró que las celebraciones fueron acompañadas
de comidas y bebidas que ponían en riesgo vida y misiones
encomendadas. En una noche con la discreción del caso, a orillas
del lago Atitlán, situado en el departamento de Sololá, la patrulla
de Juan Francisco organizó una cena. El menú fue el siguiente y el
resultado casi les cuesta la vida. Narra Saloj que:
Asamos carne, agarramos cangrejos y jutes –caracoles–,
además de los famosos gorditos de Venado especial –licor
destilado– que casi no faltaban. Como a las cuatro de la
tarde algunos se retiraron y solo nueve seguimos la parranda. Con unos tragos encima decidimos ir al otro lado
del lago. Nos montamos en un cayuco a pesar de que otros
dos y yo no sabíamos nadar. Como veinticinco metros
adentro del lago, el cayuco dio vuelta. De milagro nos salvamos. (Saloj J. F., 2002, pág. 7)
Cuando concluían las capacitaciones de formación política
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o de entrenamiento en estrategias y tácticas de guerra, lo usual
fue celebrar la finalización de los ciclos educativos, con festivales
gastronómicos: “mataron cuatro cabezas de ganado, hicimos una
gran fiesta. Después regresamos a nuestro campamento. Tuvimos
que despedirnos, hubo quienes lloraron y los tragos no faltaron”.
(Saloj J. F., 2002, p. 9)
Mientras que en ocasión del 24 de diciembre:
el teniente nos llamó a un compañero y a mí, para ir a comprar vino, uvas y manzanas, además de los cohetes para celebrar. A media noche prepararon una sangría con la fruta.
Nos formamos y pusimos a tiro. Disparamos tres balas al
aire y tomamos un vasito cada uno. (Saloj, 2002, p. 10)
Las fiestas decembrinas invadían de nostalgia a la tropa
de la guerrilla, la narrativa de Pablo Monsanto confirma las
añoranzas por el calor de la cocina familiar de los combatientes
campesinos, “aunque sea tamales y un trago de guaro clandestino
se toman” (Monsanto, 2013, p. 85).
Si bien, los convivios no se realizaron con frecuencia,
cuando se llevaron a cabo en ocasión de nupcias, bautizos y
otros eventos socialité fueron realizados en la clandestinidad,
acompañados de bebidas, danza y música. En el texto Los años de la
resistencia, el autor narra “Cuando llegamos a la fiesta la animación
apenas se iniciaba. Había algo de ron, algo de música bailable, y
a ratos se constituían focos de conversación animada” (Sandoval,
1998, pp. 69-71).
La mesa fue otro escenario en el cual la desigualdad
social en el seno de los movimientos armados se hizo presente.
Mientras la tropa guerrillera recurría a cazar, pescar, recolección
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de frutas y legumbres para surtir el puchero, las elites políticas
revolucionarias, tuvieron acceso a otros recursos disponibles,
entre ellos, servir una mesa sibarita. De nuevo es el testimonio
de Santiago Santa Cruz quien detalla la cena servida en casa
del comandante supremo de ORPA, Rodrigo Asturias Amado
conocido con el seudónimo de Gaspar Ilóm. Instalados en casa del
comandante Rodrigo Asturias, luego de beber algún aperitivo y
degustar algunas delicadezas Santa Cruz refiere que:
La cena de despedida se convirtió en una tradición. Personas cercanas al círculo íntimo de Gaspar asistían, él mismo se encargaba de preparar una pierna de cerdo al horno,
que decía ser su especialidad culinaria. El ofrecimiento de
la silla de la cabecera, que regularmente correspondía a su
persona, el brindis anticipado por los éxitos a obtener y el
disfrute de una mesa bien servida, culminaban el tiempo
de estancia afuera. (Santa Cruz, 2004, pág. 33)
A diferencia de una mesa refinada, en la cual se degusta
pierna de cerdo horneada acompañada de verduras cocidas cuyo
maridaje apropiado es vino tinto. Este menú contrasta con la
carta de Saloj. Mientras unos disfrutaron de una velada bohemia
acompañada de recetas de alta cocina, aperitivos y vinos, la tropa
regular realizó el convivio a las orillas del lago. De manera que
alimentos, bebidas, consumo, preparación, diferían entre uno y
otro segmento del mismo movimiento armado. Sin embargo, a
pesar de la desigual presentación de mesa y platillos de comida
advertidos en los textos citados, en condiciones adversas,
comandantes y tropa regular comieron lo mismo y soportaron
hambrunas a excepción claro está de la cúpula política de la

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insurgencia que residió fuera del país.
A medida que las incipientes organizaciones armadas
en Guatemala iniciaron su implantación en las regiones del país
elegidas en función de estrategias de guerra definidas previamente,
una de las dificultades fue sostener líneas de suministro de víveres
regularmente. A causa del asilamiento establecido por razones
geográficas entre la ciudad y la montaña, y por la misma presión
de las fuerzas de seguridad del estado, las hambrunas fueron
recurrentes entre las columnas guerrilleras.
De ahí que la organización de bases de apoyo entre la
población rural de indígenas y ladinos fuese estratégica en el
abastecimiento de racionamientos. Monsanto (2013) narra que
en una de las marchas guerrilleras en la Sierra de las Minas, el
hambre, la sed, y las inclemencias del clima causaron estragos
en la tropa. Al anochecer, cuando arribaron al campamento, dos
lancheros conocidos les llevaron algo de comer, la cena consistió
en una lata pequeña de sardinas, y dos panes para cada uno.
El harina de maíz, azúcar, arroz, incaparina, y otros
productos eran transportados en las espaldas por porteadores
quienes además del armamento personal, echaban sobre sus
hombros la dieta de sus camaradas en “bultos” de alimentos
que después serían enterrados y debidamente embolsados para
resistir las inclemencias del tiempo en la selva. Dicha tarea
provocó que el responsable, por falta de tiempo ante las difíciles
condiciones topográficas, decidiera hacer solo dos comidas al día
luego de subir todos los bultos (Monsanto, 2013).
En vista de las dificultades ocasionadas por la escasez de
alimentos, las habilidades para la cacería eran fundamentales para

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sobrevivir. Cuando el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP)
inició sus operaciones de implantación de frentes guerrilleros.
Durante la travesía hacia el Chixoy, “uno de los acontecimientos
memorables fue la cacería del venado moro” (Payeras, 1984, p.
57), carne que satisfizo la necesidad de consumo de proteínas.
Sin embargo, los cambios abruptos de dieta ocasionaron
estragos en la salud del aparato digestivo de la insurgencia.
En épocas de abundancia alimentaria, en el campamento de
Las Orquídeas, según narra Monsanto, el arribo de carne
prensada, sardinas, chorreadas, tortillas de maíz salteadas con
manteca de cerdo, lo que provocó diarrea entre los guerrilleros
desacostumbrados al consumo de grasa por algunos meses
(Monsanto, 2013).
Los rituales para engullir los alimentos estuvieron
rodeados de misterio. Según Monsanto (2013), en algunas
ocasiones con el objetivo de preservar la identidad de los
combatientes, usaron gorras pasamontañas de tal manera que los
rostros permanecieran ocultos. Sentados en círculo en torno a la
fogata pero de espaldas a la misma para no observarse mientras
comían. Esta extraña etiqueta contribuía a la seguridad y
clandestinidad de los hombres y mujeres alzados en armas.
Conclusiones
En conclusión y de cara a nuevas investigaciones que incrementen
nuestro conocimiento sobre la cultura alimentaria de las fuerzas
guerrilleras, estas páginas ponen de relieve en primer lugar, el
papel desempeñado por los alimentos, cocinarlos y consumirlos
en las filas de los movimientos armados. La posesión y consumo

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no autorizado o el hurto de los mismos en campaña, podía
concebirse como faltas a la disciplina militar, en particular cuando
la escasez provoca desavenencias entre la tropa hambrienta.
En consecuencia, la pena de muerte podía considerarse para
alguien que sin la debida autorización consumiese algo de leche
condensada y azúcar, por ejemplo.
Acciones como cazar, pescar con anzuelo y atarraya,
recolectar hortalizas y frutos fueron los procedimientos empleados
para hacerse de comida en los días de la selva. El proyecto
revolucionario de guatemaltecos indígenas y ladinos empeñados en
cambiar el país tuvo su primer obstáculo en la logística alimentaria.
Así como los testimonios describen con detalles alimentos y
cocinas de la misma forma aparecen con frecuencia descripciones
de la desnutrición que asoló a los frentes guerrilleros. Retratos de
las consecuencias físicas ocasionadas por la inadecuada ingesta
de proteínas y carbohidratos provocan una imagen de guerrillas
famélicas, mujeres y hombres errantes en medio de la selva con
retazos de uniformes de campaña pegados a los huesos.
En segundo lugar, los testimonios son prolíficos en
mostrar flora y fauna consumida en la montaña que obtenían por
medio de caza y pesca como fue narrado en páginas aneriores. Sin
embargo, a inicios de la década de los años ochenta, en medio de
la ofensiva militar lanzada por el ejército nacional, la precariedad
alimentaria fue agobiante para las columnas insurgentes que
debieron proteger a los refugiados indígenas que huían de las
campañas de tierra arrasada.
Gustavo Porras apunta que “La gente que huía del ejército
era recibida “aquí no van a pasar hambre, tenemos un poco de
comida. Vamos a matar esas gallinas, ese chivo. Todos vamos a
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lograr comer algo y descansar” (Porras Castrejón, 2008, p. 55).
Además de alimentos procesados que escasamente llegaron
a sus manos por las dificultades en el transporte debido a la
vigilancia establecida por las fuerzas armadas en carreteras y
veredas. No obstante, las dificultades geográficas y las de control
policial, el consumo de granos básicos tales como maíz cocinado
en diferentes formas como tortillas o combinado con otros
productos que formaron la dieta junto a legumbres silvestres y
tubérculos son citados en las páginas de los textos. De igual forma
la algarabía cuando la cacería les favorecía y podían disfrutar de
carne asada de animales como venado o monos aulladores entre
otros. El consumo de bebidas tales como café, té o refrescos era
menos frecuente. Eran delicadezas que en contadas ocasiones
podían disfrutar, así como de cigarrillos y un trozo de chocolate.
Los convivios sociales abrieron la puerta para consumir
alimentos y bebidas que no fueron del diario vivir. En esos
episodios autorizados de felicidad colectiva, debido a que eran
actos que culminaban acciones educativas entre la tropa o
reunión de líderes de la insurgencia en las cuales el menú difería
por el origen económico y social de los comensales. De una parte
los gourmet conocedores de recetas y maridajes entre manjares y
vinos, comidas horneadas sazonadas de acuerdo a recetas que
celosamente se guardaban, tanto como los planes de guerra.
Mientras de otra parte se encuentra la tropa regular,
aquellos cuyos oscuros orígenes económicos y sociales los hacían
comer sin distinguir las diferencias de sabor que le imprimen
el achiote o el azafrán al arroz. Eran quienes conocedores de la
jungla, sabían qué frutos y qué animales eran comestibles. Por
consiguiente, lo devoraban todo, incluidas las entrañas de los
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animales. En esas condiciones tanto tropa como estado mayor de
la insurgencia consumían los mismos alimentos. Eran ocasiones
especiales las que indicaron que del plato a la boca se encuentra
una sopa repleta de significados sociales y culturales en el ritual
de la pitanza que indicaba, junto con el obsequio de un Rolex, los
tiempos de volver a la guerra en las montañas de Guatemala.
En la mesa la desigualdad social la indicaba el menú, la
disposición de los cubiertos, las maneras de mesa, los comensales
y las marcas e ingredientes de alimentos y bebidas. Mientras que
durante las campañas militares cocinaron por igual hombres y
mujeres. Fue en los frentes urbanos de la insurgencia en los cuales
las mujeres tuvieron la responsabilidad de la logística alimentaria.
En algunos casos no solamente cocinar, también barrer y trapear,
lavar ropa y ser niñera de hijos de combatientes. Así pues, en el
frente de batalla cocinar y alimentar a la tropa podían ser tareas
compartidas por hombres y mujeres, sin embargo, como se anotó
en páginas anteriores, la igualdad en el plano de acciones tácticas
o de índole doméstica como cocinar o lavar ropa, no significó que
las relaciones de poder en el seno de los movimientos armados
fueran igualitarias, los privilegios sociales seguían siendo
masculinos y mestizos.
Quisiera concluir estas páginas con una anécdota personal.
Durante la realización del trabajo de campo en Guatemala, tuve
la oportunidad de convivir con desmovilizados de la guerrilla
en la colonia 29 de diciembre localizada en el departamento de
Chimaltenango. En una ocasión, me encontraba en casa de una
pareja de ex combatientes del Ejército Guerrillero de los Pobres
(EGP) ambos indígenas kakchiqueles. Después de entrevistarlos
nos sentamos a la mesa a comer.
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Mientras el esposo y yo comíamos, frijoles, tortillas,
bebíamos café, preparados por la mujer de la casa. Ella permaneció
de pie, a un lado de su marido, solícita por si se ofrecían más
tortillas, frijoles o algo de beber. Ella tomó asiento y consumió
sus alimentos cuando ambos no retiramos a la habitación que
cumplía funciones de dormitorio y sala de estar a continuar con
la entrevista. Cuando me retiré a buscar la salida para abordar
el transporte hacia la ciudad, me obsequiaron un tamal de viaje.
Buen provecho.

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�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Análisis de la libertad religiosa en México y
Chiapas: una exploración doctrinal, normativa y socio-religiosa
Analysis of religious freedom in Mexico and Chiapas: a
doctrinal, normative and socio-religious exploration
Luis Alonso Hagelsieb-Dórame
https://orcid.org/0000-0001-9382-9878
Universidad de Sonora. Nogales, Sonora, México
Fecha entrega: 10-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Carrillo Padilla, José Domingo. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author
and source are credited.

DOI: https://doi.org/ 10.29105/transdisciplinar3.6-80
Email: alonso_hd28@hotmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Análisis de la libertad religiosa en México y
Chiapas: una exploración doctrinal, normativa y
socio-religiosa
Analysis of religious freedom in Mexico and Chiapas:
a doctrinal, normative and socio-religious exploration
Luis Alonso Hagelsieb-Dórame1
Resumen: El presente artículo de investigación tiene como
objetivo realizar un análisis del derecho fundamental a la libertad
religiosa, abocado al examen doctrinal y normativo, en donde se
contempla la legislación internacional, sin embargo, se enfoca en
la normatividad nacional.
Por ello, realiza análisis cualitativo y cuantitativo en torno al
objeto de estudio en lo que respecta a la realidad socio-religiosa
que se vive en México y en el Estado de Chiapas.
La importancia de este tema es que México se encuentra como
segundo país del mundo con más ciudadanos que profesan
la religión católica, pero, el Estado de Chiapas es la entidad
federativa que cuenta con menos seguidores de la mencionada
religión y con más ciudadanos que no profesan ninguna religión.

1 Universidad de Sonora. Nogales, Sonora, México. alonso_hd28@
hotmail.com https://orcid.org/0000-0001-9382-9878

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Desde una realidad socio-religiosa de la actividad estatal como
eclesial que se vive en México y Chiapas es de suma importancia
el tema, dada la evolución normativa estatal que pasó de ser
un estado confesional a ser un estado laico con los efectos y/o
complicaciones que esto conlleva.
Palabras clave: laicidad, libertad religiosa, pluralismo religioso, religión
católica
Abstract: The objective of this research article is to carry out an
analysis of the fundamental right of religious freedom, focused on
doctrinal and normative analysis, where international legislation
is contemplated, however, it focuses on national regulations.
For this reason, it contemplates a qualitative analysis around
the object of study and also a quantitative analysis regarding the
socio-religious reality that is lived in Mexico and in the State of
Chiapas.
The importance of this issue is that Mexico is in the second
country in the world with more citizens who profess the Catholic
religion, but the State of Chiapas is the federative entity that
has fewer followers of the religion and the entity with the most
citizens who do not prosecute any religion.
From a socio-religious reality of state activity as an ecclesiastical
one that is lived in Mexico and Chiapas, the issue is of the utmost
importance, given the state normative evolution, it went from
being a confessional state to being a secular state and the effects
and/or complications that this entails.
Keywords: Catholic religion, religious freedom, religious pluralism,
secularism.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

Introducción
Partiendo de la realidad socio-religiosa que se vive en México,
fuese un error comenzar con la premisa de que México es un
Estado laico, sin antes conocer los antecedentes. Partiendo de
ello, es importante reconocer el contexto señalando que México
a lo largo de su historia fue un estado confesional a partir de la
conquista española, señalando como única la religión católica,
pues bien imponía a la religión católica como religión oficial del
estado mexicano, prohibiendo el ejercicio religioso de alguna otra.
Con el paso del tiempo y la evolución socio-religiosa y
múltiples reformas constitucionales dieron pie al status jurídico
estatal de Estado aconfesional, en donde se enfatiza en la libertad
religiosa de una manera parcial, pues bien, el Estado versaba en
su legislación la protección en el ejercicio del culto católico y de
las demás religiones.
Al examinar la evolución socio-religiosa fue a partir de
la constitución de 1917 cuando México contempla en todo su
esplendor a una verdadera libertad religiosa a partir del Estado
laico, sin enfatizar a ninguna religión y adoptando el pluralismo
religioso, sin embargo, y como se verá en las siguientes líneas el
reconocimiento constitucional se encuentra, pero en la práctica
difiere en sus actividades propias.
En relación con el estado de Chiapas, la realidad es
importante ya que se encuentra con la entidad federativa con
menos católicos, con más indígenas y con más personas que
declaran no tener religión, genera una combinación que se ha
llamado “cristianismo indígena” con la creación muy particular
de su estilo de vida, por ejemplo, el templo de San Juan Bautista, o
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

mejor conocido como “San Juan Chamula”, en donde se practican
expresiones religiosas católicas y mayas, única del país.
Partiendo de la situación particular, es menester reafirmar
el planteamiento del problema que versa en la relación jurídica de
actos religiosos en México y Chiapas, enfatizando en la relación
entre los mismos, buscando la premisa de Estado laico o Estado
confesional a partir de las prácticas de culto religioso, procurando
una verdadera libertad religiosa.
Ahora bien, es necesario esclarecer los principales
conceptos que se utilizarán, por ello, Soberanes (2001) define:
La libertad religiosa es que el Estado garantice a todos
sus ciudadanos la posibilidad de escoger y adherirse a los
principios religiosos que deseen, a llevar a cabo todos los
actos externos que dichos principios exigen, asociarse
con otros para realizar tales conductas y a obtener las facilidades para todo ello (p. 43).
Dicha libertad religiosa se encuentra adoptada en la
normatividad internacional, siendo a juicio propio la más
adecuada, el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos (2015), señala la libertad de religión como:
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento,
de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad
de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de
manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza,
la práctica, el culto y la observancia. (ONU, Párr. 27)
Siguiendo la misma sintonía, en el ámbito internacional, la
Corte Interamericana de los Derechos Humanos ( vid en Arlettaz,
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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

2011), reconoce en el artículo 12 el derecho a la libertad de conciencia
y de religión, que permite que las personas conserven, cambien,
profesen y divulguen su religión o sus creencias religiosas. Es decir,
un derecho de libertad, en cuanto se reconoce la libre coacción e
interferencias en el actuar personal, tanto de acción u omisión en
el ejercicio de la libertad religiosa (Palomino, 2020).
Por ello, la libertad religiosa se distingue en lo particular
en dos vertientes, por un lado, la faceta positiva, que aboca a las
implicaciones que se tiene desde lo personal hasta la sociedad,
pues, contempla la libertad de culto y de creencias; y la faceta
negativa, que significa que nadie puede ser obligado a creer ni
adherirse o ser clasificado en razón de las mismas.
En lo que corresponde a la actividad de la libertad religiosa,
la Suprema Corte de Justicia de la Nación señala que posee dos
vertientes, por un lado, la faceta interna establece que la libertad
religiosa se relaciona íntimamente con la libertad ideológica,
atiende a la capacidad de los individuos para desarrollar y actuar
de conformidad con una particular visión del mundo en relación
del hombre con lo divino, además protege en contraposición a
ideas; y, por otro lado, la faceta externa se refiere a su multiplicidad
en relación con diversos derechos individuales como son libertad
de enseñanza, de expresión y de reunión.
Por ello, se puede afirmar que el derecho a la libertad
religiosa es de cierta manera intrínseco, ya que todo ser humano
es libre de influencias, es decir, libre de creer o no de no creer,
en algo o en alguien, de profesar o no hacerlo, salvo los casos de
las limitaciones prescritas por la ley o bien cuando esta libertad
afecte a un tercero, a lo que señala el Pacto San José. En su artículo 12 señala las limitaciones de la libertad religiosa que son las
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prescritas por la ley y que son necesarias para proteger los derechos y libertades de terceras personas, así mismo, su seguridad,
el orden, la salud o la moral públicos (Arlettaz, 2011).
El efecto socio-religoso en la vida diaria, es de suma
importancia, como bien menciona Garland (1999): “La convicción
religiosa y la sensibilidad humanitaria desempeñaban un papel
crucial en su motivación y en su comprensión del proceso reformador”
(p. 239). En el ejercicio del derecho a la libertad religiosa tanto en
su actuar particular como en sociedad, por ello, como menciona
Vicenzo (2015): “La acción social es resultado de la interacción entre
varios individuos se desarrolla sobre un escenario ideal” (p. 22).
El mismo escenario ideal ha ido evolucionando a través de
los tiempos, México pasó de ser un estado confesional a un estado
aconfesional, generando así un estado laico y los efectos que ello
conlleva son importantes, más como se verá a continuación en
la relación entre el Estado de Chiapas y el panorama nacional
partiendo de la interrogante ¿México es un Estado Laico o
aconfesional en la práctica?
Libertad religiosa normatividad nacional
Antes de abordar el tema de la libertad religiosa desde la
dimensión actual mexicana, es necesario conocer el actual estatus
socio-religioso en que nos encontramos, siendo un estado laico,
por su principio de laicidad en la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos.
Ahora bien, al mencionar Estado laico implica que no se
requiere de la religión para mantener la cohesión social ni para
establecer la unidad nacional:
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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

Por lo anterior, es menester definir “Estado laico” por lo
que se puede aludir es que el Estado ya no requiere o necesita del
elemento de la religión como elemento para la unidad nacional
y/o integración social. Ahora bien, el elemento laicidad viene a
referir al régimen social en donde las instituciones políticas no
se encuentran legitimadas por la soberanía popular y ya no por
los elementos religiosos. Afinando aún más el concepto de Estado
laico, es cuando el origen de la soberanía recae en el pueblo y ya
no en un elemento religioso como tal (Adame, 2016).
Actualmente México, es considerado como estado laico,
pues bien, la norma suprema desde 1917 lo menciona en su
artículo 24:
Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa
que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo, en los templos o en su
domicilio particular, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. (Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos [CPEUM], p. 2)
Consagrando así la libertad de culto y bien la separación
Iglesia-Estado.
Pero, lo anterior no fue siempre así, como se mencionó con
anterioridad, el estatus mexicano de ser un estado confesional
ocurrió desde la conquista de España, pues bien imponía a la
religión católica como religión oficial del estado mexicano,
prohibiendo el ejercicio religioso de alguna otra, como lo menciona
en su artículo 12 la Constitución de Cádiz (1812) “la religión de la
nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica,
romana, única verdadera. La nación la protege por leyes sabias y
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justas, y prohíbe el ejercicio de cualquier otra” (p. 3). Aunado a
lo anterior nos encontramos con la Constitución de Apatzingán
(1814) que también denota el estado confesional señalando en su
artículo 1 lo siguiente: “la religión católica, apostólica, romana, es
la única que se debe de profesar en el Estado” (p.2).
Como podemos analizar desde esta perspectiva
comparativa, la relación de la religión católica con el Estado
es patente, sin embargo, como se mencionó a partir de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917
se crea una verdadera libertad religiosa, adoptando un pluralismo
religioso en toda la República Mexicana.
Ahora bien, el derecho a la libertad religiosa se encuentra
reconocido y protegido en la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos en los artículos 1, 3, 24 y 130. En lo
que respecta al artículo primero queda prohibido cualquier tipo
de discriminación, incluyendo la religiosa; en el artículo tercero
tenemos el fundamento de que la educación debe de ser laica, es
decir, ajena a cualquier doctrina religiosa.
El artículo 24 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos señala que: “Toda persona tiene derecho a la
libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a
tener o adoptar, en su caso, la de su agrado” (p. 27); también la
libertad de practicar las ceremonias, devociones o actos de culto,
manifestar ideas religiosas y de asociarse pacíficamente con fines
religiosos; y, por último, el centésimo trigésimo menciona el
principio histórico de la separación del Estado y las iglesias.
Dicha separación entre Estado e Iglesias tiene como
finalidad el principio de laicidad, que a bien aboca a la libertad de
soberanía en relación al régimen social en donde las instituciones
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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

políticas se encuentran legitimadas por la soberanía popular y no
por elementos de índole religioso (Blancarte, 2000).
Y lo curioso es que la fundamentación principal del estado
laico mexicano, no se encuentra en la Constitución Politica de
los Estados Unidos Mexicanos, que no lo menciona, sin embargo,
en una ley secundaria sí, siendo esta la Ley de Asociaciones
Religiosas y de Culto Público (2015) en su artículo 3 menciona
“El Estado mexicano es laico.” (p. 2)
Dada la importancia de lo anterior a nivel social, el modelo
secular se ha convertido prácticamente necesario en sociedades
caracterizadas por su diversidad religiosa, tanto en lo particular
como en lo plural, donde se busca establecer un entorno de
libertad y plena autonomía y coexistencia pacífica (Blancarte,
2004). Con base al principio de laicidad propuesto y protegido
por la normatividad mexicana, dio pie a una serie de factores
socio-religiosos como se verá a continuación.
Pluralismo religioso
En lo que respecta a la vida socio-religiosa de México, se refleja
una latente diversidad de religiones, convocando al pluralismo
religioso, siendo esta una realidad evidente y permanente. En la
cual se observa que ha habido, hay y habrá, un pluralismo religioso
cambiante a partir de los cambios socio-culturales. Abocado lo
anterior a las raíces del hombre de o para acceder a dicho ente
divino (Guerra, 1999).
En la actividad punitiva del Estado Mexicano, es preciso
señalar también las obligaciones que se tienen ante la pluralidad
religiosa y qué postura deberá de adoptar, por tanto, la Suprema
Corte de Justicia de la Nación establece:
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Este derecho impone ciertos deberes a cargo del Estado
para que se pueda materializar. Al respecto, es preciso que el
Estado asuma un rol neutral e imparcial frente a las diversas
religiones que se profesen en su territorio y se ha indicado
su deber de promover la tolerancia entre los diversos grupos
religiosos. Asimismo, el Estado debe abstenerse de intervenir
injustificadamente en la organización de las comunidades
religiosas, y reconocer que la autonomía de estas asociaciones
es indispensable en una sociedad democrática. A través de estas
garantías de protección y abstención el Estado se asegura de que
los creyentes puedan efectivamente ejercer su libertad religiosa y
que no se les inhiba de su expresión tanto en su ámbito interno
como en el ejercicio de un culto público (como se citó en Ibarra,
2021).
En el rol neutral e imparcial que asume el Estado Mexicano,
uno de los señalamientos más importantes es la tolerancia y el
respeto entre las diversas asociaciones religiosas, por tanto, el
Estado como las y los ciudadanos, debemos de respetar y tolerar
de ser así, las creencias y pensamientos de terceras personas, aun
cuando no sean similares a las propias, generando una armonía
vital en el entorno social (Habermas, 2003).
Ahora bien, una vez presentada y explicado la teoría,
se procederá al análisis de una serie de datos cuantitativos con
relación a México y en concreto al estado de Chiapas.
En lo que respecta al contexto nacional presentado por
el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a partir
del Censo de Población y Vivienda la base más actualizada es
la del 2020, en el cuestionario básico en el punto número III.
Características de las personas, en su apartado 4. Religión hacen
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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

la interrogante: ¿Cúal es la religión de (NOMBRE)? ANOTE LA
RELIGIÓN. Donde nos arroja los siguientes datos:
En una población total de mexicanos de 126,014,024,
nos señala que la religión católica es la más abundante con una
población de 97,864,218, correspondiente al 77.7% de la población.
Como se verá en la siguiente tabla:
Tabla 1
Religiones en México e índice de población
Religión

México

Población

Católica

77.7%

97,864,218

Cristiana

5.4%

6,778,435

Evangélica

1.40%

2,387,133

Testigo de Jehová

1.9%

1,530,909

Otras religiones

0.2%

70,376

Sin adscripción religiosa (creyente)

2.5%

3,103,464

Sin religión

8.1%

10,211,052

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2020).

También, dicho estudio nos muestra las edades ahora en
lo especifico de las y los ciudadanos que pertenecen a la religión
católica, como se muestra en la siguiente tabla:
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Tabla 2
Católicos en México por edades
Edades

Población

0-4 años

7,636,526

05-14 años

16,856,570

15-29 años

22,877,586

30-44 años

20,677,387

45-59 años

16,360,990

60-74 años

9,051,666

75 años y más

3,400,460

no especificó

3,133

Total

97,864,218

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (2020).

En donde se puede ver, a simple vista, que la mayoría de
ciudadanos que profesan la religión católica se encuentra entre
los 15 y 29 años de edad y la minoría de esta se encuentra en los 75
años en adelante, también, siendo la menor parte del muestreo la
que no se especifica.
Cabe destacar en este momento, que México es un Estado
laico, como se mencionó con anterioridad, un estado neutro,
donde no establece una religión como oficial, tampoco ejerce
algún tipo de apoyo alguno o bien alguna imposición implícita,
sin embargo, domina la religión católica.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

Ahora bien, en lo que respecta al contexto Chiapaneco
el mismo estudio proporcionado por el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI) a partir del Censo de Población y
Vivienda señala que cuenta con una población total de 5,543,828
de los cuales nos arroja los siguientes datos:
Tabla 3
Religiones en Chiapas e índice de población
Religión

Chiapas

Población

Católica

53.8%

2,985,644

Cristiana

5.1%

282,888

Evangélica

3.8%

211,848

Testigo de Jehová

2.5%

141,167

Otras religiones

0.03%

1,974

Sin adscripción religiosa
(creyente)

0.3%

17,966

Sin religión

12.5%

695,496

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (2020).

En una población total de Chiapanecos de 5,543,828.
Donde nos señala que la religión católica es la más abundante, con
un 53.8% del total de la población. También, dicho estudio nos
muestra las edades ahora en lo específico de las y los ciudadanos
que pertenecen a la religión católica, como lo verá en la siguiente
tabla:
160

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Tabla 4
Católicos en Chiapas por edades
Edades

Población

0-4 años

281,205

05-14 años

612,134

15-29 años

750,742

30-44 años

602,542

45-59 años

422,465

60-74 años

228,978

75 años y más

87,550

No especifico

28

Total

2,985,644

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (2020)

Y bien, tomando en cuenta la dimensión que aboca a las y
los que pertenecen a la religión católica en Chiapas, se añade que
se encuentra la mayoría de fieles entre los 15 y 19 años de edad,
por otra parte, la minoría se encuentra de los 75 años en adelante.
Lo curioso es que el Estado de Chiapas es la entidad
federativa que cuenta con menos ciudadanos adscritos a la religión
católica, por otra parte, también es el Estado con menores índices
de ciudadanos que profesan alguna religión, y por consiguiente
es el Estado con mayor número de ciudadanos que no profesan
ninguna religión.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

De acuerdo con Vicenzo (2015): “La religión normalmente
une, pero los conflictos religiosos se encuentran entre los más
sangrientos de la historia humana, frecuentemente con el objetivo
de la eliminación del enemigo “infiel” de la faz de la tierra” (p.
16). Desde una particularidad específica del Estado de Chiapas a
partir del Estado Laico sufre una serie de adhesiones religiosas de
distinta índole, no siempre fueron pacíficas. La transformación
de las creencias y afiliaciones religiosas de la población en
Chiapas ha sido evidente debido a los conflictos que han surgido.
En varios municipios, la diversidad religiosa ha desencadenado
enfrentamientos violentos que, en apariencia, tienen un trasfondo
religioso (Bastian, 2008).
Partiendo de lo anterior, y desde la realidad de Chiapas,
varios son los conflictos religiosos que se han vivido en la entidad
entre católicos y protestantes, uno de los más emblemáticos es
la rebelión de Catarina de San Juan del siglo XVIII, en donde
se vivieron tensiones por razones religiosas entre comunidades
indígenas y frailes franciscanos que buscaban imponer la religión
católica, sin embargo, no pudieron y concluyo con la ejecución de
Catarina de San Juan. O bien por mencionar conflictos actuales,
el conflicto de San Juan Chamula de 1994 que se produjo entre
población católica-indígena y grupos protestantes, centrándose
en el control de las prácticas religiosas y la autoridad local,
abocándose a una amenaza por sus tradiciones religiosas,
resultando en la expulsión de los protestantes de la región. Y
similar a ello, las disputas en Zinacantán en el año 2020, donde
las disputas se centraron por tierras y recursos entre católicos y
protestantes, que también resultaron expulsados de la comunidad
los protestantes.
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A partir de lo anterior, se puede ver una clara diversidad
religiosa, sin embargo, la intolerancia y hasta cierto punto, la
discriminación entre religiones, aun cuando se menciona el
principio de laicidad en México, en la práctica chiapaneca ocurre
distinto, pues sus múltiples conflictos e intolerancia, reflejan lo
contrario, en donde se puede añadir, en que Chiapas es un mosaico
étnico (Bastian, 2012) y que, en las comunidades indígenas, lo
religioso y lo político van de la mano.
Aun así, la infraestructura católica es basta y celebrada
por católicos y no-católicos, a lo largo de sus 124 municipios,
en las festividades patronales, en donde todos por igual, fieles,
simpatizantes y curiosos, se sumergen en la esfera religiosa (Pérez
y Campos, 2022).
Conclusiones
México se encuentra bajo el régimen democrático, y así mismo, es
un Estado laico gracias a la separación de Iglesias-Estado. Desde
su plena autonomía estatal, queda impregnado el principio de
laicidad y también de igualdad ante las distintas confesiones
religiosas, a partir de una autonomía e independencia entre
Iglesias-Estado, desde una evolución socio-jurídica.
Un efecto contundente que se observa en dicha relación
iglesias-Estado es como afectan los datos cuantitativos de
feligreses a la república mexicana la vemos en las celebraciones
de festividades religiosas en las distintas entidades federativas,
por ejemplo Chiapas, donde a lo extenso de nuestro territorio
mexicano los católicos y los acatólicos celebran con el mismo
fervor expresando su libertad, en la cual en muchas ocasiones
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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

es apoyado de sobre manera por el Estado, a lo que habría de
preguntarnos con base en la reflexión realizada. ¿México es un
Estado Laico o aconfesional en la práctica? A partir del análisis
realizado se señala que es un Estado aconfesional entorno a las
múltiples actividades apoyadas por las entidades federativas.
Se analizó el pluralismo y las asociaciones religiosos
más abundantes de México, mostrándose que prevalece
contundentemente la religión católica con un 77.7% y que el
rango de edad que cuenta con más seguidores es entre los 15 y
29 años. Por otra parte, vemos que los mexicanos que no tienen
religión son un 8.1%.
A modo de comparación con el estado de Chiapas que
se encuentra en el último lugar de las entidades federativas
con menor adscripción religiosa, encontramos que prevalece la
religión católica con un 53.8% y que el rango de edad que cuenta
con más seguidores es también entre los 15 y 29 años. Mientras
que los Chiapanecos que no tienen religión constituyen un 12.1%
de la población del estado, siendo la estadística más alta en la
república mexicana. Y, aun así, las diferencias socio-religiosas
del estado de Chiapas han sido, son y serán violentas, generando
un conflicto socio cultural religioso entre los habitantes de dicha
población. Sin embargo, el turismo religioso y sus festividades
patronales celebran por igual, fieles, simpatizantes y curiosos, se
sumergen en la esfera religiosa.

Fuentes de información:
Adame, J. (2016). Estado Laico y Libertad Religiosa. Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de
164

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

la UNAM 27. https://archivos.juridicas.unam.mx/www/
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Blancarte, R. (2002). Laicidad y valores en un Estado democrático. Colegio de México-Secretaría de gobernación, 125.
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168

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
La formación superior como capacidad para
el desarrollo y el bienestar
Higher education as a capability for development and
well-being
Elizabeth Jenny Hernández-Ramírez
https://orcid.org/0009-0007-0445-2804
Universidad Rosario Castellanos
Ciudad de México, México
Flor Patricia González-Tapia
https://orcid.org/0000-0002-0823-8617
Universidad Rosario Castellanos
Ciudad de México, México
Fecha entrega: 10-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Hernández-Ramírez, Elizabeth Jenny. This is
an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-95
Email: elizabeth.hernandez@rcastellanos.cdmx.gob.mx
flor.gonzalez@rcastellanos.cdmx.gob.mx

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

La formación superior como capacidad para el
desarrollo y el bienestar
Higher education as a capability for development
and well-being
Elizabeth Jenny Hernández-Ramírez1
Flor Patricia González-Tapia2
Resumen: Este ensayo tiene por objetivo presentar la conexión
existente entre la posibilidad de desarrollo de una vida profesional
y la calidad de vida de las personas universitarias, bajo el marco del
enfoque por capacidades de Nussbaum y Sen. Se plantea que, si bien
la educación superior es un derecho para la ciudadanía, es necesario
otorgar posibilidades reales de desarrollo profesional para quienes
transitan una carrera universitaria, de modo que, al graduarse, puedan
convertirse en ciudadanos del mundo. Se propone que el enfoque por
capacidades sea el eje a implementar en las universidades, como guía
para la formación de personas capaces de reflexionar sobre aquello que
valoran y aquello a lo que aspiran como futuros profesionistas.

1
Universidad Rosario Castellanos. Ciudad de México, México.
elizabeth.hernandez@rcastellanos.cdmx.gob.mx
https://orcid.org/00090007-0445-2804
2 Universidad Rosario Castellanos. Ciudad de México, México. flor.
gonzalez@rcastellanos.cdmx.gob.mx https://orcid.org/0000-0002-0823-8617

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

Palabras clave: Enfoque por capacidades, educación superior, proyecto
de vida, calidad de vida, bienestar.
Abstract: The purpose of this essay is to present the association between
the possibility of a professional life development and the quality of life
in university students, within the framework of Nussbaum and Sen’s
Capability Approach. It is proposed that, although higher education is
a right for all citizens, it is still necessary to grant real possibilities of
professional development to people who go through a college career,
so that they can become citizens of the world after graduation. We
propose the Capability Approach as the axis to be implemented in
universities, as a way of training people able to reflect on what they
value and aspire to as future professionals.
Key words: Capability Approach, higher education, life project, quality
of life, well-being.

170

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

1. Introducción
El presente ensayo forma la antesala del proyecto de investigación
‘Factores que influyen en el proceso de titulación de alumnos de
psicología de la Universidad Rosario Castellanos. Tiene el objetivo
de presentar los lineamientos del enfoque por capacidades
implementados en el ambiente académico, señalando los diferentes
elementos que en el marco de la educación superior puede llevar
a comprender. Las ideas aquí presentadas ayudarán al lector a
tener una noción más amplia de la conexión que existe entre la
obtención de un título profesional, la correspondencia entre la
finalización eficiente de la carrera y la posibilidad de desarrollo y
el nivel de logro en la vida profesional-laboral y su relación con la
calidad de vida y bienestar de las personas graduadas.
Para ello, en el primer apartado se hace un recorrido
por los supuestos que defiende a la educación como la vía de
desarrollo de las sociedades, en el segundo apartado se describe
el enfoque por capacidades -CA, por sus siglas en inglésseñalando sus particularidades en relación con la educación
superior, en la tercera sección se pone en cuestión la percepción
de bienestar relacionado con el deseo y la libertad real que tienen
los individuos para desarrollar sus capacidades y convertirlas
en logros; en el cuarto apartado, se discuten los dilemas entre
la subjetividad estudiantil frente a los retos de la formación
superior.
Finalmente, en la última sección se abordará la lista de
capacidades de Martha Nussbaum, y se pondrá en discusión con
las capacidades de Melanie Walker quien propone, a partir de
un estudio de caso, la aplicación del enfoque por capacidades,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

171

�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

mostrando su potencial como herramienta que permita facilitar
el camino de las y los estudiantes como ciudadanos globales.
2. Origen de la cuestión
La evolución de la educación universitaria se ha entendido desde
diferentes modelos y propuestas sobre qué debe brindar la
universidad y cómo hacerlo. Entre los enfoques que han tratado de
dar respuesta a esa cuestión están los que consideran la educación
como un valor instrumental para generar riqueza económica,
como el enfoque de capital humano de Becker propuesto en 1973,
y los enfoques que, por su parte, defienden que la educación
universitaria debe proporcionar una educación liberal, que tenga
como meta la mejora de la calidad de vida, como la propuesta de
Nussbaum y la de Habermas (Aristizábal et al., 2010).
A la educación universitaria, por otro lado, se le ha
relacionado con el ‘proyecto humanista’ que, desde la época
ilustrada, tenía un objetivo claro: dotar a las personas de
herramientas teóricas, conceptuales y culturales que les
permitieran desarrollar las habilidades suficientes para
convertirse en ciudadanos capaces de tomar decisiones y
plantear un posicionamiento político. Ese proyecto, en palabras
de Sloterdijk (2011), tenía el objetivo de emancipar los instintos
‘bestializadores’, reprimirlos, de manera tal que los humanos se
convirtieran en ciudadanos comprometidos con un proyecto
social enfocado al desarrollo de las naciones.
Esa intención, como lo señala Sloterdijk (2011), fue
criticada por Martin Heidegger en Brief über den Humanismus
(1947) después de la Segunda Guerra Mundial, como muestra
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

fehaciente de que el humanismo no era suficiente para formar
mejores humanos o ciudadanos.
Ahora bien, más allá del objetivo humanista, estudios
actuales ponen en tela de juicio la propiedad de suficiencia de la
educación –en general y superior en particular–, como sinónimo
de desarrollo pleno de las personas. Eberle (2022) señala que
ascender a la educación académica superior se ha considerado
durante mucho tiempo un símbolo de las puertas abiertas hacia la
cima. Sin embargo, las cifras tanto de estudiantes como docentes
de universidad apuntan a una realidad diferente, en la que la
formación académica no constituye necesariamente el elemento
principal para alcanzar bienestar ni calidad de vida.
Después de un largo recorrido en el ámbito académico,
en el de derechos humanos y en el pedagógico, principalmente,
se han replanteado una y otra vez, qué significa tener una buena
educación, o las buenas prácticas en la educación (Durán y Estay,
2016), qué tipo de modelo educativo es superior en relación con
lo que una sociedad pretende obtener de sus ciudadanos, o qué
modelo responde a las necesidades sociales y contextuales de
cada época.
Actualmente, uno de los modelos más utilizados en
las universidades es el modelo centrado en el alumno, que
pretende que los y las estudiantes adquieran no solo una serie
de conocimientos -como era el modelo tradicional, centrado
en el profesor (Suárez, 2012)-, sino que también se desarrollen
procedimientos autónomos de pensamiento. La actividad
espontánea del alumno bajo esa perspectiva es, a la vez, meta y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

punto de partida de la acción educativa; la interrogante que surge
es si ese modelo realmente responde a lo que los estudiantes de
nivel superior necesitan para poder desarrollarse exitosamente,
no solo en el ámbito laboral, sino también, si brinda elementos
necesarios para la calidad de vida.
En ese sentido, Nussbaum (2020a) plantea una discusión
sobre qué significa la excelencia académica ofertada por la mayoría
de las universidades en la actualidad, y cómo esa oferta se puede
entender como una posibilidad real en términos de desarrollo,
calidad de vida, pero sobre todo se cuestiona si al terminar la
educación superior un individuo realmente está capacitado para
ser un ciudadano del mundo. Esto es, “un ciudadano capaz de actuar
como un participante inteligente en los debates que involucran
a las diferencias –raciales, sociales, de género, etc.–, ya sea
como profesional o simplemente como elector, jurado o amigo”
(Nussbaum, 2020a, p. 27).
Para dar respuesta a ese problema, Nussbaum propone la
discusión retomando un proyecto socrático del autoexamen, la
visión aristotélica del retorno a la reflexión y la necesidad estoica
volcada a la recuperación del valor de la persona.
Siguiendo su propuesta, en este texto nos proponemos
reflexionar e identificar qué es lo que brinda en términos reales la
educación superior para la formación de ese tipo de ciudadanos
y qué es lo que, en términos de capacidades, los y las estudiantes
realmente pueden ser y hacer. Esa cuestión pone énfasis no solo
en las prácticas educativas ni exclusivamente en el potencial
subjetivo de los estudiantes, sino que, además, enfatiza en
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

los factores que convierten el potencial de los estudiantes en
posibilidad de elegir libremente con sensibilidad y agudeza mental
(Nussbaum, 2020a) su desarrollo como parte la sociedad.
De esta manera, se discutirá a lo largo del texto cuáles son
los elementos que les permiten a los y las estudiantes potenciar
lo que quieren ser e identificar las posibilidades de lo que realmente
pueden hacer, esto es, poner sobre la mesa lo que Sen (2000) llama
libertades sustantivas que refieren al conjunto de oportunidades
reales para poder elegir y actuar; es decir, necesarias para que
las personas puedan hacer valer su agencia. De esta manera, se
realizará un análisis de la cuestión, a partir del CA propuesto por
Amartya Sen y Martha Nussbaum.
3. Enfoque por capacidades: camino de posibilidad
El enfoque por capacidades es una teoría que cuenta con algunas
afirmaciones normativas, como que la libertad para lograr el
bienestar es de relevancia moral y que además debe entenderse
en términos de capacidades y funcionamientos de las personas.
Entendiendo que las capacidades son posibilidades de lo que las
personas realmente pueden lograr (alimentarse, educarse, viajar,
etc.), mientras que los funcionamientos son las capacidades ya
logradas. Para que una persona logre convertir sus capacidades
en funcionamientos depende de los factores sociopolíticos,
personales y ambientales a los que se les nombra como factores de
conversión (Robeyns y Morten, 2021).
Si bien, algunos aspectos del enfoque por capacidades
se pueden encontrar en Aristóteles, Adam Smith o Karl Marx
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

(Robeyns y Morten, 2021), fue en una conferencia del Ciclo
Tanner sobre los valores humanos pronunciada en la Universidad
de Stanford, que el filósofo y economista Amartya Sen (1979)
expuso su trabajo ‘¿Igualdad de qué?’, en la que introdujo por
primera vez el término de capacidades como un sentido de igualdad
que denominó igualdad de capacidad básica (Urquijo, 2014). En ese
sentido, la propuesta de Sen es un marco que intenta evaluar
la libertad real y las oportunidades disponibles que tiene un
individuo en una sociedad particular.
Posteriormente, Nussbaum (2020b) señala que, con el
concepto de capacidades, Sen revolucionó la forma de entender
la noción de bienestar y calidad de vida, puesto que considera la
perspectiva del individuo y apuesta por un cambio de paradigma
en el desarrollo de políticas públicas que ha tenido relevancia
para los campos de la economía, la filosofía aplicada y la filosofía
de la educación. Además, tiene como objetivo evaluar la calidad
de vida de las personas, en donde una vida buena se define por
la capacidad de las personas para realizar una serie de cosas que
son valiosas para ellas. Esto quiere decir que las capacidades no
son únicamente habilidades con las que cuenta una persona, sino
más bien como una combinación de facultades obtenidas gracias
a factores que se encuentran en el entorno, ya sea político, social
y/o económico. Entonces, una capacidad sería la libertad con la
que una persona cuenta para alcanzar combinaciones alternativas
de logros o funcionamientos (Nussbaum, 2020b).
Asimismo, el objetivo primordial del CA se centra en que el
desarrollo debe ser el resultado de mejorar las capacidades de las
personas para que puedan llevar vidas significativas en términos
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

de calidad de vida y bienestar. Esta teoría ha sido ampliamente
discutida por resaltar temas relacionados no solo con el desarrollo,
el empoderamiento y los derechos humanos, sino sobre todo con
el concepto de justicia social que enmarca lo que las personas
realmente pueden alcanzar de manera objetiva (Sen, 2006).
De esta manera, se puede entender que para que un
funcionamiento devenga en capacidad, son necesarios factores
materiales, sociales e institucionales que participen en el proceso
de conversión, en este caso, se hará énfasis en uno de los factores
de conversión más relevantes: la educación superior.
Nussbaum (2020b) considera que el CA es esencial para
la realización efectiva de los estudiantes en lo que respecta a la
educación superior. En este sentido, la educación superior no solo
debería proporcionar habilidades y conocimientos prácticos, sino
que también debería permitir a las personas desarrollar habilidades
críticas y reflexivas esenciales para la vida en una sociedad
democrática, brindar de herramientas a los ciudadanos para que
puedan pensar por sí mismos, en lugar de remitirse solamente a
la opinión de las autoridades; es decir, que puedan razonar juntos
sobre sus opciones en lugar de limitarse a intercambiar argumentos.
El cuestionamiento que aquí se plantea es si realmente
la universidad, en el contexto mexicano, puede brindar de
tales herramientas para la formación, no solo de individuos
profesionales, sino de ciudadanos que tengan la capacidad de
responder a los desafíos de su época en diferentes contextos.
De acuerdo con Nussbaum (2020b), la educación superior
debe ser accesible para todas y todos, independientemente de su
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

origen, género, nivel socioeconómico, etc. Eso es algo que hasta
hace pocos años en México no era posible, pues el acceso a la
universidad dependía solamente al número de plazas que podían
ofertar universidades públicas como la Universidad Nacional
Autónoma de México, la Universidad Metropolitana, el Instituto
Politécnico Nacional, etc. Eso dio un giro a partir del 2019 que se
abrió un nuevo proyecto de universidad, constituido inicialmente
como la Universidad Rosario Castellanos que ha tratado de
abrir la posibilidad para la universidad para todos –como apela
Nussbaum– tratando de garantizar que todas las personas, que
así lo deseen, tengan acceso. Sin embargo, esto no resuelve la
problemática totalmente, pues habría que valorar el compromiso
que tienen este tipo de instituciones para propiciar experiencias
para el desarrollo, no solo de las capacidades que se pueden
obtener con la educación superior, sino también el acceso a vías
de desarrollo laboral, económico y político, que realmente les
convierta en ciudadanos comprometidos con las problemáticas
actuales más relevantes.
En ese orden de ideas, este ensayo propone un acercamiento
a los elementos más sobresalientes del enfoque por capacidades,
se realiza una distinción entre el deseo y la posibilidad, es decir,
entre lo que los estudiantes quieren ser y la libertad real que
tienen para poder lograr lo que se proponen.
Por otro lado, se distinguen algunos de los dilemas que
implica la subjetividad estudiantil frente a lo que realmente
tienen a su alcance en una institución de formación superior
como el IESRC, esto con la finalidad de problematizar el enfoque
por capacidades en relación con los indicadores de calidad de
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

vida y bienestar, no solo a partir de índices objetivos como el PIB,
el ingreso per cápita o variables macroeconómicas que se ligan
con los procesos de crecimiento de los países en desarrollo, sino
como lo propuso Sen, desde una visión más humanizada centrada
en el desarrollo de capacidades que posibilitan el desarrollo y los
logros reales de las personas.
Se profundizará en esa discusión en el tercer apartado de
este trabajo, en el que se plantea qué significa la libertad real en
términos de posibilidad y su relación con el concepto de agencia;
puesto que la agencia se considera un catalizador que pone en
marcha los factores de conversión que hacen posible que las
capacidades se conviertan en funcionamientos.
4. Entre el deseo de ser y el hacer como libertad real
Una de las aportaciones del CA es que realiza una distinción entre
los indicadores subjetivos del bienestar que hacen referencia a
lo que las personas quieren ser, es decir, lo que se conecta con
los propios deseos, el potencial individual, la propia percepción
sobre la calidad de vida, etc., y los indicadores objetivos como
tener una vivienda, alimentación, vestido, entre otros, mismos
que dan cuenta de lo que las personas realmente pueden hacer en
términos de posibilidades.
Existen dos posturas que se debaten sobre el tema de los
indicadores de bienestar o calidad de vida. La primera refiere a la
percepción subjetiva del individuo acerca de ciertas condiciones
de su vida (indicadores subjetivos), mientras que la segunda
considera que el concepto debe incluir tanto los indicadores
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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

subjetivos como objetivos -condiciones, regularmente materiales,
que no dependen del sujeto (Fernández, 1998 en Yasuko et al.,
2005). Para Sen (1999) ambas posturas son importantes, lo cual
plantea que hablar de calidad de vida es mucho más complejo, pues
el asunto tiene diferentes dimensiones relacionadas con equidad,
políticas sociales, derechos económicos, sociales y culturales, que
en su conjunto pueden considerarse propiedades fundamentales
para poner al alcance de la mano la libertad sustantiva.
Este tipo de libertad, de acuerdo con Sen (1999), no
significa simplemente la ausencia de coerción o restricciones
externas, sino también la capacidad de las personas para tomar
decisiones que les permitan llevar una vida que valoren. En otras
palabras, la libertad no se trata solo de libertades negativas, como
el derecho a la libertad de expresión o reunión, sino también de
libertades positivas, que permiten a las personas desarrollar todo
su potencial y perseguir sus propios objetivos.
Asimismo, Sen (1999) sostiene que el aspecto más
importante de la libertad sustantiva es la capacidad de elegir el
propio plan de vida. Esto significa que las personas deben tener
acceso a recursos como la educación, la atención médica y el
empleo, que les permitan desarrollar sus capacidades y tomar
decisiones que sean significativas para ellas. Sin acceso a estos
recursos, las personas no son verdaderamente libres para perseguir
sus propias metas y aspiraciones, esto lleva poner en cuestión lo
que se considera como indicadores positivos de bienestar.
De acuerdo con Sen (1987) la apreciación de tales
indicadores puede estar equivocada. Pongamos como ejemplo
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

el caso del consumo de tabaco, una persona que piensa que el
fumar le permite disminuir el estrés o que le permite manejar
mejor las situaciones de trabajo bajo presión, en ese caso, puede
que le otorgue placer a quien lo consume, pero esa acción no
contribuye objetivamente a su bienestar o calidad de vida. Por
lo que, en este sentido, poco importaría el deseo de la persona,
lo más crucial sería crear las condiciones para que la persona en
cuestión se oriente a dejar de fumar gracias a la implementación
de mecanismos sociales y políticas públicas de salud que faciliten
la toma de consciencia por un lado y, por otro, a la modificación
de su comportamiento hacia una vía más saludable.
Continuando con el ejemplo del consumo de tabaco, en
México, a partir de diciembre de 2021 se aprobó una ley nacional
que dio como resultado que el país se convirtiera en la primera
subregión de las Américas 100% libre de humo de tabaco, esto
debido a las políticas implementadas como el incremento de
impuestos (67.6 %), al tiempo que ha implementado cuatro de las
seis recomendaciones de la organización mundial contra el consumo
de tabaco, lo que provocó un descenso en el consumo y para el 2025
pretende haber logrado una disminución del 30 % del consumo en
mayores de 15 años (Pérez, 2022). De manera que la prohibición
de consumir tabaco en lugares públicos, en conjunto con todas las
medidas sobre el aumento de impuestos y venta de tabaco en el país
ha permitido que las personas, que solo son fumadoras sociales, se
contengan más de fumar a cuando podían hacerlo libremente sin
ninguna restricción, es decir, las políticas públicas en relación con
medidas reales de posibilidades de bienestar pueden tener mucho
más peso, que solo la idea o el deseo de alguien de dejar de fumar.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

Otro caso, relacionado específicamente con la educación
superior, puede ser el de un estudiante que desee realizar un
posgrado en el extranjero, podría dedicarse mucho a estudiar,
a realizar las cosas que están a su alcance para poder lograrlo,
pero si no existen las condiciones institucionales, convenios
entre universidades o un programa de becas que haga posible
su transición, será muy complejo que logre satisfacer su deseo si
tampoco cuenta con el suficiente capital económico y redes de
apoyo institucional que le permitan la realización de su deseo en
términos de desarrollo académico.
Casos como estos hacen evidente la incompatibilidad,
en determinadas ocasiones, entre los indicadores subjetivos
del bienestar y los indicadores reales u objetivos (como los
medios institucionales, económicos, asistenciales, etc.) que
suponen la construcción de un camino, en el caso de estudiantes
universitarios, hacia la calidad de vida.
Entonces, ¿con qué realmente cuentan las y los estudiantes
universitarios en términos de capacidades para poder forjar ese
camino hacia el bienestar y calidad de vida? Esta pregunta lleva al
planteamiento de si realmente tienen la libertad sustantiva para
hacer valer su agencia3 en esos términos.

3 Amartya Sen define a un agente como alguien que actúa y provoca
cambios, cuyo logro puede evaluarse en términos de sus propios valores y
objetivos. Esto difiere del uso común del término “agente” que a veces se usa en
economía y teoría de juegos para referirse a una persona que actúa en nombre
de otra persona. La agencia depende de la capacidad de elegir personalmente
los valores funcionales, una elección que puede no correlacionarse con el
bienestar personal (Sen, 1998).

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

5. Dilemas entre la subjetividad estudiantil frente a
los retos de la formación superior
Uno de los objetivos que plantea Nussbaum (2020b) para trazar
un camino de posibilidades en relación con la formación superior,
es plantear la noción de educación liberal en el “sentido de liberar
a la mente de la esclavitud de los hábitos y la costumbre, esto es,
formar personas que puedan actuar con sensibilidad y agudeza
mental como ciudadanos del mundo” (p.27). Tal como argumenta la
autora, para lograr tal objetivo no solo se necesita de los estudiantes
la capacidad de verse a sí mismos, es decir, de que reconozcan sus
deseos y necesidades, sino también de que tengan la posibilidad de
conectarse y crear lazos de reconocimiento y preocupación tanto
con sus pares, como con los problemas de la vida social en todos los
niveles -nacionales e internacionales-, conectarse en tales términos
con lo humano y lo no humano. Sin embargo, habría que plantear
en términos de libertad sustantiva qué es lo que realmente los y las
estudiantes de nivel superior tienen al alcance para el logro de un
nivel de vida que les permita no solo el desarrollo profesional, sino
también tengan lo necesario para vivir con calidad.
En ese sentido, instituciones educativas que, como el
IESRC, ofrecen un modelo educativo híbrido que pretende
poner en vanguardia a la población estudiantil frente al mundo
tecnológico y digital que en nuestros tiempos lo está penetrando
todo, podría ser una capacidad para lograr un funcionamiento.
Sin embargo, es crucial que también se brinden herramientas
que permitan una adecuada selección, análisis y crítica dentro
del mar de información que se puede encontrar en el mundo
digital, pues si bien las plataformas o buscadores de información
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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

pueden tener algunas virtudes como la inmediatez, exactitud,
completitud y comprensibilidad (Fallis, 2008), también pueden
resultar contraproducentes para la adquisición del conocimiento
en esta época de la postverdad.4 Es necesario pues, crear un habitus5
que construya una nueva apreciación del mundo, sobre todo de
cómo narramos la realidad.
Asimismo, otro de los factores que es necesario considerar
en los modelos híbridos educativos que se plantean de manera
innovadora y que utilizan la tecnología como herramienta de
aprendizaje es la brecha digital.
Durante la pandemia de COVID-19 el problema de la
brecha digital fue expuesta como uno de los problemas de
millones de personas en una posición vulnerable en todo el mundo.
Particularmente en México, esta brecha digital se hizo más
evidente, sobre todo, en el ámbito escolar. Durante la pandemia,
el índice de deserción escolar -por causa de falta internet y de
insumos digitales- fue del 2.2% de la población de 3 a 29 años
(738.4 mil personas) que declaró no concluir el grado escolar en el
que se encontraba inscrito, siendo ligeramente más alto para los
hombres (2.4%) que para las mujeres (2.0%). Por nivel educativo,
4 El concepto de postverdad es acuñado por R. Proctor y la define como
la relativización y descrédito por la verdad, como mera opinión o manipulación
en el mundo digital. Para profundizar en el tema se puede revisar Proctor,
R. N. &amp; Schiebinger, L. (2008). Agnotology: The making and unmaking of
ignorance. Stanford University Press.
5
El habitus, para Bourdieu, explica las estructuras sociales
internalizadas y encarnadas en un conjunto de disposiciones y esquemas,
mediante las cuales las personas se manejan en el mundo social y reaccionan
ante diversas situaciones, las personas ponen en juego su capital promoviendo
su integración a la realidad (Hamui Sutton, 2011, p. 52).

184

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es en el nivel medio superior en el que se identificó el porcentaje
más alto de no conclusión del ciclo escolar 2019-2020, con 3.6%,
seguido de la secundaria con un 3.2 % (Instituto Nacional de
Estadística y Geografía [INEGI], 2021).
México es un país donde la brecha digital ha existido
durante mucho tiempo. Según datos del INEGI, en 2020 el 43,9%
de la población en México no tenía acceso a internet, y el 65,8%
de los hogares no tenía una computadora. Actualmente, el uso
de internet ha aumentado en 5.3 puntos porcentuales que el año
anterior, sin embargo, el problema aún está presente y no solo eso,
sino que solo el 27,9% de los hogares mexicanos tienen acceso a
una computadora y conexión a internet de banda ancha (Instituto
Federal de Telecomunicaciones [IFT], 2022). Esto significa que
muchas personas no tienen la capacidad de trabajar o estudiar en
línea y se ven obligadas a depender de recursos limitados como
el teléfono celular, desde el cual, realizar las actividades digitales
complejas para la población estudiantil en esa circunstancia
resulta uno de los primeros desafíos a resolver.
Ahora bien, han pasado ya tres años desde que se declaró el
COVID-19 como una pandemia, en la que durante más de un año
el confinamiento fue obligatorio para las escuelas y universidades,
esto provocó que el rezago educativo aumentara, pues a pesar
de que el acceso a internet es un derecho constitucional desde
2013,6 4,8 millones de la niñas y niños se vio privada de asistir a
la escuela en 2019 (Instituto Nacional para la Evaluación de la
6 Desde 2013 el acceso a Internet es un derecho garantizado por el
Artículo 6° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en
materia de telecomunicaciones (Diario Oficial de la Federación, 2013).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

185

�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

Educación [INEE], 2019) y cerca de 600 mil estaban en riesgo de
dejar la escuela por la falta de recursos, la lejanía y la violencia
(UNICEF, 2018).
Lo que devela este planteamiento es que, si bien la intención
de este tipo de modelos educativos persigue la inmersión de los
estudiantes en la realidad virtual y tecnológica actual, el tema de
la brecha digital, así como temas relacionados con la justicia social,
resultan ser de impedimento para que muchos de los usuarios de
ese tipo de modelo educativo no sean suficientes en lo que refiere
a las herramientas que deben tener los estudiantes al finalizar una
carrera profesional. Por lo que se deberían plantear, antes que nada,
el acceso no solo a dispositivos electrónicos de manera gratuita
en las universidades, internet de banda ancha (realmente útil) y
gratuito o de bajo costo para zonas marginadas en donde aún no
cuentan con ese servicio, cosa que solo sería posible estableciendo
convenios entre los sectores de comunicación en el ámbito público
y privado, además de políticas públicas que favorezcan el acceso,
no solo de educación pública para todos, sino también servicios
públicos para todos que favorezcan el desarrollo educativo del
país, en términos de justicia distributiva.
De otra manera, las necesidades de desarrollo no se
quedarán más que en términos de indicadores subjetivos de
bienestar, sin que necesariamente se facilite su realización.
6. Lista de capacidades y justicia social: ¿solución o desafío?
Finalmente, en este apartado, se ha llegado al punto de realizar una
discusión sobre la lista de capacidades que propone Nussbaum
186

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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(2020b), poniendo en cuestión su suficiencia para comprender
la problemática de la educación superior, es decir, ¿qué tanto nos
dice esa lista de capacidades en el contexto universitario? ¿Son
suficientes para comprender la relación entre la finalización de
la carrera con el desarrollo y éxito profesional, el logro y calidad
de vida?
Como se señaló al inicio de este texto, el valor de la
educación y/o la formación de los individuos de una sociedad,
radica en una visión instrumentalista; puesto que el éxito y alcance
en términos de desarrollo de un país radica en la posibilidad de que
sus miembros alcancen una formación profesional que les garantice
el acceso a mejores trabajos, la posibilidad de tener un mejor acceso
a servicios de salud, mayor movilidad personal y profesional,
mejora en el nivel de ingresos, participación política, etc. Además,
incide en que las personas logren desarrollar mejores habilidades
en relación con la toma de decisiones y mayor autonomía, lo que en
consecuencia favorece el nivel de calidad de vida de las personas;
esto es, entre mayor formación académica, mejores posibilidades
de desarrollo y calidad de vida (Shields, et al., 2023).
Por otro lado, se piensa que la educación superior contribuye
como factor principal de las sociedades al proceso de desarrollo
económico y competitivo de un país en la economía mundial, este
tipo de afirmaciones llevan a pensar que la creciente importancia
de la institución universitaria en la sociedad del conocimiento ha
ido en paralelo al interés en el capital humano y las habilidades
y atributos para la empleabilidad. (Aristizábal et al., 2010). Esto
es, el alcance a la educación y sobre todo a la educación superior
posibilita el desarrollo en términos de justicia social.
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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

Sin embargo, de acuerdo con el CA, la educación para los
individuos es una capacidad que tiene que entenderse en relación
con otras capacidades que favorezcan realmente al desarrollo y
calidad de vida.
En relación con ese último punto, para Nussbaum
(2020b, pp. 53-54), un orden político aceptable está obligado a
procurar a todos los ciudadanos y ciudadanas la siguiente lista de
capacidades centrales:
•

Vida: vivir hasta el término de una vida humana, no de manera
prematura o que no merezca la pena vivirla.

•

Salud física: incluida la salud reproductiva, tener una
alimentación adecuada, disponer de un lugar digno para vivir.

•

Integridad Física: poder desplazarse de un lugar a otro, estar
protegidos de ataques violentos; incluidas las agresiones
sexuales y domésticas.

•

Sentidos, imaginación y pensamiento: poder utilizar los
sentidos, la imaginación, en pensamiento y el razonamiento,
de un modo “verdaderamente humano”, un modo formado
por una educación adecuada que incluya la alfabetización y la
formación matemática y científica.

•

Emociones: poder sentir apego por cosas y personas, poder
amar, sentir el duelo, añoranza, gratitud, etc.

•

Razón práctica: poder formarse una concepción del bien
y reflexionar críticamente acerca de la planificación de la
propia vida.

188

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

•

Afiliación: poder vivir con y para los demás y disponer de
las bases sociales necesarias para sentir respeto por nosotros
mismos y se nos trate de con dignidad.

•

Otras especies: vivir en una relación próxima y respetuosa
con los animales, plantas y el mundo natural.

•

Juego: poder reír, jugar y disfrutar de actividades recreativas.

•

Control sobre el propio entorno: político y material.

Para la autora, estas diez capacidades se tienen que
entender primero en las personas individuales y posteriormente
en los colectivos, en donde el logro de tales capacidades y la
persona se convierte en un fin en sí mismo. Además, en (2020)
propone otras tres capacidades necesarias en la formación de los
estudiantes como ciudadanos del mundo: el autoexamen crítico,
el ideal del ciudadano del mundo y el desarrollo de la humanidad
narrativa. La pregunta es si la lista de capacidades que propone
Nussbaum es suficiente para poder entender el entramado
persona-educación-logros-calidad de vida.
En esta misma línea de discusión y tratando de
responder a la pregunta ¿es la universidad el espacio propicio de
adquisición de conocimientos, habilidades y entendimiento para
que los estudiantes puedan incrementar al máximo su libertad
como futuros empleados, así como para el desarrollo de su
personalidad individual como ciudadanos informados, seguros y
globales? Melanie Walker (2007 como se citó en Aristizábal et
al., 2010, p.126). También se da a la tarea de proponer una lista
de capacidades en el entorno de la educación superior que en
seguida se mencionan:
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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

•

Razón práctica: ser capaz de realizar elecciones bien razonadas,
informadas, críticas, independientes, intelectualmente agudas,
socialmente responsables y reflexionadas.

•

Resiliencia educacional: La habilidad para negociar el
riesgo, para perseverar académicamente, para responder a las
oportunidades educativas y adaptarse a las restricciones.

•

Conocimiento e imaginación: implica la adquisición de
conocimiento a través procesos de investigación académica
estandarizados. Ser capaz de utilizar el pensamiento crítico
y la imaginación para comprender perspectivas de otros y
formarse juicios imparciales.

•

Disposición al aprendizaje: ser capaz de tener curiosidad y
deseo por aprender. Tener confianza en la propia habilidad
para aprender. Ser investigador.

•

Relaciones sociales y redes sociales: ser capaz de participar
en un grupo para aprender, trabajar con otros y resolver
problemas y tareas. Formar buenos y eficientes grupos de
aprendizaje colaborativo y participativo. Ser capaz de formar
redes de amigos para el aprendizaje y el ocio.

•

Respeto, dignidad y reconocimiento: ser capaz de tener
respeto por uno mismo y por otros, ser tratado con dignidad
y no ser discriminado […] ser capaz de demostrar empatía,
compasión, justicia y generosidad, escuchar y considerar el
punto de vista de las personas.

•

190

Integridad emocional, emociones: No estar sujeto a la ansiedad
o el miedo lo que disminuye el aprendizaje. Ser capaz de
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

desarrollar emociones para la imaginación, comprensión,
empatía, toma de conciencia y el discernimiento.
•

Integridad corporal: seguridad y libertad de todas las formas
de acoso físico y verbal en el entorno de la educación superior.

Como se puede apreciar, la lista de capacidades que propone
Walker, a diferencia de la propuesta por Nussbaum, hace énfasis
en cómo tales capacidades se pueden interpretar como elementos
personales necesarios para el desarrollo a nivel académico.
Siguiendo a Walker, Aristizábal et al. (2010) emprendieron
un proyecto que se focalizó en valorar la implementación del CA
en la universidad de Sheffield en Reino Unido. Su interés los llevó
a explorar cómo el potenciar las enlistadas capacidades, puede
cambiar no solo la experiencia de enseñanza-aprendizaje basada
en la investigación, sino también y de manera más relevante,
la comprensión del propio ser ontológico, entendido como el
razonamiento reflexivo sobre el propio yo y su capacidad de
“convertirse y ser” yo en el mundo, bajo el contexto del CA.
A través de testimonios que obtienen en entrevistas
a estudiantes y profesores concluyeron que el CA aplicado al
ámbito de educación superior, además de facilitar el camino
para construir políticas públicas sobre mejoras educativas,
desmantela también a otros enfoques como el de competencias
y el de capital humano, puesto que estos enfoques podrían
evaluarse como adaptativos y reformistas a diferencia del enfoque
por capacidades, que es crítico y transformador.
Finalmente, lo que se plantea en este trabajo a manera
de conclusión es que el enfoque por capacidades es una teoría
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

que nos ayuda a entender a la formación superior como un
camino a recorrer, pero ese camino que las y los estudiantes
tienen por andar, debe estar acompañado de facilitadores, de
factores sociales como el acceso a becas que les permita tener
una estabilidad económica suficiente para que la preocupación
por el transporte, la comida y demás gastos de manutención no
se conviertan en factores que imposibiliten la finalización de
su carrera, ni el logro de su titulación. Por otro lado, también
necesitan de factores ambientales como el transporte seguro,
el acceso a espacios áulicos con los insumos necesarios para el
aprendizaje, además de espacios que favorezcan los encuentros
académicos interinstitucionales y espacios recreativos que
potencien sus redes sociales y el trabajo colaborativo.
La propuesta final de este trabajo es que se entienda a
la educación superior no solo como un factor de medición del
desarrollo social, sino como una capacidad que, en conexión
con otras capacidades y factores, brinde la capacidad crítica
en las y los estudiantes para que puedan no solo sentirse como
ciudadanos del mundo, sino que logren evaluar, decidir y elegir
de manera libre lo que representa la construcción de una vida de
calidad para sí mismos y para los otros humanos y no humanos.
7. Conclusiones
El acceso a una educación superior, si bien debe y es un derecho
para cada uno de los ciudadanos en nuestra sociedad, deben
de considerarse una serie de factores que hagan posible que la
educación que se oferte, otorgando las herramientas necesarias
y suficientes para que las personas desarrollen cada una de las
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

capacidades propuestas por Nussbaum y específicamente por
Walker y que realmente se pueda pensar en que los y las estudiantes
al graduarse se han convertido en ciudadanos del mundo.
Las herramientas que ofrecen en las universidades, no
sólo tienen que corresponder con las necesidades de innovación
y desarrollo en términos generales, sino que también tienen que
considerar las capacidades de las y los estudiantes, para que
realmente puedan convertirlas en funcionamientos.
Se puede considerar que el CA se podría implementar en
el ámbito universitario, como un eje conductor de la formación
de sujetos capaces de reflexionar y reexaminar constantemente el
conocimiento que valoran haciendo valer su libertad sustantiva.
Para terminar, se propone como parte del proyecto de
investigación del cual forma parte este trabajo, implementar el
CA en la Universidad Rosario Castellanos con la finalidad de 1)
identificar aquellas capacidades con las que realmente cuentan,
2) valorar la posibilidad que existe de que esas capacidades
se conviertan en funcionamientos y 3) evaluar en términos
institucionales si la planta docente facilita las herramientas
necesarias para el fomento de la reflexión, la crítica, el desarrollo
de habilidades investigativas, además de habilidades sociales, de
empatía, comprensión, reconocimiento, etc.

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Aristizábal, A. B., Aguilar, J., &amp; Walker, M. (2010). La educación
superior desde el enfoque de capacidades: una propuesta para el debate. Revista Electrónica Interuniversitaria De
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en,acceder%20a%20la%20banca%20m%C3%B3vil.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Mau, Søren (2022). Mute Compulsion. A
Marxist Theory of the Economic Power of
Capital. Verso. 352 páginas
Andreas Portillo
https://orcid.org/0009-0008-8825-0376
Universidad de Buenos Aires
Buenos Aires, Argentina
Fecha entrega: 07-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Portillo, Andreas. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original
author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-125
Email: andreasportillo94@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Mau, Søren (2022). Mute Compulsion. A Marxist
Theory of the Economic Power of Capital. Verso.
352 páginas
Andreas Portillo 1
Desde hace algunos años que estamos ante un resurgir del
marxismo y de grandes proyectos que se proponen no solo una
relectura de la teoría del valor contenida en El Capital y el resto
de las obras de Marx y Engels, sino también una interpretación
política para los tiempos que corren. En este sentido, destacan
los esfuerzos de algunos autores como Michael Heinrich y
su Introducción al Capital, Andreas Malm y el Colectivo
Zetkin con sus análisis del combustible fósil en Fossil Capital,
Black Skin, White Fuel, la problematización de la concepción de
la humanidad y naturaleza cómo algo separado de Jason W.
Moore, la reproducción social como problema fundamental en
los libros de Nancy Fraser y Mariarosa Dalla Costa, la geografía
crítica de Mike Davis y David Harvey, y los textos políticos del
colectivo EndNotes han sido leídos masivamente y debatidos
continuamente en lo que va de la década.
1 Área Sociología, Instituto de Ciencias, Universidad Nacional de
General Sarmiento. Los Polvorines, Argentina. lmanildo@campus.ungs.edu.ar
https://orcid.org/0009-0004-6934-7376

197

�Andreas Portillo / Mau, Søren. Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic Power

Sin embargo, hace mucho tiempo que no estábamos ante
un intento de síntesis y ambición como el que realiza Søren Mau
en Mute Compulsion. Como se ha dicho, la amplitud de temas es uno
de los fuertes del libro. No obstante, este empieza con el núcleo
de la teoría marxista: los conceptos de poder y capital. Es que,
para el autor, el concepto de poder en Marx no es entendido como
un atributo exclusivo de las clases o los individuos —siempre
relacional—, sino también de las cosas y las formas sociales como
el valor, el dinero, el capital, y las máquinas. El poder también es
conceptualizado por Marx como una habilidad o potencial para
actuar como valor de cambio, y en este sentido es que se puede
hablar del dominio del capital como trabajo objetivado sobre
el trabajo vivo. En esta senda, Mau propone que la mayoría de
las teorías del poder se basan en una ontología social donde la
voluntad, los deseos e intenciones de los individuos constituyen
la razón última de cualquier fenómeno social y que la sociedad es
una suma agregada de estos individuos. Esta concepción, postula,
presenta al menos cinco problemas comunes: la ya mencionada
ontología social individualista, la tendencia a conceptualizar el
poder de una forma diádica en una estructura dual donde hay
un agente dominante y un subordinado que ignora las relaciones
sociales y la capacidad de ejercer influencia en las condiciones
materiales de la reproducción social, la asunción que el poder solo
puede ser un evento observable y causal, la aseveración de que las
identidades en una relación de poder existen preconstituidas, y
finalmente, el locus del poder en una concepción de la sociedad
dividida en donde el Estado, la economía y lo social existen
separadamente ocluyendo así la economía como una esfera de
poder.
198

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

No tarda en aparecer en escena uno de los teóricos más
críticos de esta concepciones del poder: Michel Foucault, a
quien Mau separa de lo que denomina idealismo constructivista
con representantes como Ernesto Laclau, Chantal Mouffe,
y Judith Butler. Aquí podríamos hacer una primera crítica
argumentando que estos autores distan de ser tan simples y
que cuando hablan del poder del discurso siempre lo hacen
pensando en su materialidad. Además, propone que Foucault
se distanció del concepto de ideología para distanciarse del
althusserianismo, la ortodoxia marxista del Partido Comunista
Francés, y el maoísmo.
En suma: la relación problemática entre Foucault y
el marxismo y viceversa debe ser tomada con pinzas. Mau
propone leer a Foucault no como una crítica al marxismo en su
totalidad sino a la ortodoxia marxista que era estadocéntrica
y economicista en su comprensión del poder, y su tendencia
a reducir cualquier instancia de dominación a la homogénea
dominación de clase de la burguesía. No obstante, a pesar de
todos los méritos, de la complejización de las relaciones duales
de poder, de la imposibilidad de la preexistencia de identidades
de los sujetos ajenas al poder, de la miríada de relaciones sociales
inmiscuidas en el poder, del rechazo al economicismo y sus
esfuerzos en incluir la esfera económica como un locus de poder,
de la necesidad del poder de transformar a las personas mediante
una red microscópica y capilar en agentes de producción, afirma
que Foucault falla al proponer una teoría nominalista del poder.
En dicho nominalismo se rechaza la influencia de la burguesía
y las clases sociales por la multiplicidad de técnicas concretas
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199

�Andreas Portillo / Mau, Søren. Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic Power

y mecanismos de poder. Pareciera que Foucault propone
entender el poder sin tomar en cuenta al capital. Las relaciones
de propiedad son ignoradas porque no encajan con la noción del
poder como un proceso o como un mecanismo que se emplea
para la sujeción de los cuerpos humanos a cierta normatividad.
Para Mau, el poder que se deriva de la propiedad privada no es
un proceso, no puede ser aprehendido examinando las prácticas
sociales concretas. La lógica social que instaura la propiedad
entre productores y explotados es necesariamente ignorada con
la concepción microscópica, el contexto social más amplio en
donde surgen estas relaciones es dejado de lado.
Mau propone una posición superadora del marxismo
ortodoxo, la teoría social tradicional, y la teoría foucaultiana: el
poder del capital como una lógica social.
A primera vista, parecería contradictorio hablar de una
lógica social y de poder, pero el capital tiene poder porque este debe
ser entendido como referido a las relaciones entre actores sociales
como a las propiedades emergentes de esas relaciones. Mau va a
proponer después de un largo rodeo que el poder económico del
capital es el resultado de dos divisiones constitutivas: la sujeción
del proletariado a los capitalistas, y la sujeción de todos los
actores al capital. Y ninguna de estas dos configuraciones puede
ser reducida a la otra porque se derivan de dos formas distintas e
irreductibles de relación social. La compulsión muda del capital
es el resultado de la mediación entre ambas formas: sucede cuando
los proletarios son sometidos a los capitalistas por una serie de
mecanismos que simultáneamente someten a todo el mundo a la
lógica de valorización y lo mismo es cierto en sentido contrario.
200

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Para Mau el elemento mudo del poder del capital es el resultado
de una serie de relaciones de producción históricas y específicas.
Las relaciones de producción en el capitalismo, por
otra parte, si son vistas como un proceso, tienen la habilidad
de transformar una precondición en su propio movimiento,
dinámicas que son resultado y fuente de poder del capital. Es una
paradoja circular que se puede encontrar en la totalidad social y
que opera en múltiples niveles ya sea en la lucha de clases que se
libra en los lugares de trabajo que busca disciplinar, intensificar la
explotación o restructurar la división del trabajo. Esta subsunción
real que busca roer los cuerpos de los proletarios y someterlos a
la temporalidad abstracta de la producción capitalista también se
encuentra en la relación con la naturaleza como fuente de energía,
con los animales, las plantas, todo ser viviente, e incluso el suelo
mismo. Esto sucede a un nivel nacional, regional e internacional
como sabemos desde que existe la división internacional del
trabajo. El espacio es aniquilado y el trabajo reestructurado en el
globo constantemente. El capital está inserto en la reproducción
social de forma omnipresente fracturando y reconfigurando para
la valorización de los valores.
La circularidad de la compulsión muda también se puede
encontrar en la existencia misma de población excedente que
genera la competencia entre proletarios y las crisis cíclicas que se
generan por la presión de la competencia entre capitales que a su
vez tiene como consecuencia una búsqueda de reforzamiento del
disciplinamiento proletario y la intensificación de la subsunción
real de todo lo existente (trabajo vivo, naturaleza y las cadenas de
producción internacional).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.125

201

�Andreas Portillo / Mau, Søren. Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic Power

Es de esta forma que la compulsión muda que propone
Mau va más allá del poder coercitivo o ideológico. Y buena parte
de los capítulos del libro son un balance y un ajuste de cuentas
con distintas corrientes marxistas que hacen énfasis en uno u
otro aspecto como el materialismo histórico inspirado por Engels
y desarrollado posteriormente por Karl Kautsky, Gueorgui
Plejanov y Franz Mehring, las teorías del Estado como elemento
fundamental y central de la dominación con autores como
Lenin, Rudolf Hilferding o Paul Sweezy, y posteriormente los
derivacionistas como Yevgueni Pashukanis y Joachim Hirsch, o
la teoría de la ideología que hacían énfasis en la centralidad de
esta para la reproducción social como Lukács, Antonio Gramsci,
Theodor Adorno, o Louis Althusser. Y aquí podemos esbozar una
segunda crítica que necesitaría otro texto para profundizar: Mau
hace una lectura parcializada y deficiente de Althusser ya que
su teoría es más compleja y toma en cuenta una lógica que no
se deriva de los sujetos en sí mismos para la reproducción de la
totalidad social similar a la que propone Mau.
El libro también presenta, a lo largo de varios capítulos,
una discusión profunda sobre las constantes antropológicas en
contraposición a lo específico de modo de producción capitalista,
el intercambio metabólico entre humanidad y naturaleza, y la
definición misma de lo humano en términos marxistas que ha
sido tan relegada en el pasado.

Bibliografía
Mau, S. (2022). Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic
Power of Capital. Verso.
202

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.125

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Alejandro García García. De la morada
nómada a la vivienda urbana. Los Comcáac,
arquitectura viva entre el desierto y el mar
Juan Antonio Fernández Velázquez
https://orcid.org/0000-0002-9297-9812
Universidad Autónoma Indígena de México
Mochicahui, El Fuerte Sinaloa, México
Fecha entrega: 21-11-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Fernández Velázquez, Juan Antonio. This is
an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-129
Email: jantoniofernandezv@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Alejandro García García. De la morada nómada
a la vivienda urbana. Los Comcáac, arquitectura
viva entre el desierto y el mar
Juan Antonio Fernández Velázquez1
Estudiar a los pueblos originarios en México, es un desafío
intelectual, pero además es un acto de compromiso social y
cultural. El libro de Alejandro García García es un trabajo muy
completo, que permite, desde una versión más cercana a la
descripción densa2 de Geertz, entender la importancia del espacio, las
actividades económicas, sociales, culturales y cotidianas de una
comunidad como los Comcáac.
Aspectos como la economía, el territorio, su esencia
nómada y los mecanismos de redistribución comunitaria; los
saberes tradicionales expuestos en la cacería como actividad de
esparcimiento, además de la pesca y la elaboración de artesanías,
permiten dar cuenta de las formas y prácticas culturales de un
pueblo enclavado en el noroeste de México. Esa transición de la vida
nómada a seminómada nos muestra su cotidianidad y cosmovisión.
1 Universidad Autónoma Indígena de México. Mochicahui, El Fuerte,
Sinaloa., México. Orcid: https://orcid.org/0000-0002-9297-9812
2 Clifford Geertz, La Interpretación de las culturas, Gedisa, Barcelona,
2003, p. 21.

203

�Juan A.Fernández-Velázquez / Alejandro García García. De la morada nómada a la vivienda urbana

Alejandro García García, analiza cómo es que la
comunidad Comcáac se construye a partir de las formas de
organización social, el sistema de clanes y de parentesco. Esto nos
permite entender que el entramado social también es parte de una
configuración cultural y se establece a partir de la confluencia de
patrones de comportamiento en un grupo.
La cultura Comcáac y su vida cotidiana es otro de los
temas que aporta el autor de este libro; la lengua, la educación
tradicional y moderna, la dinámica demográfica, son elementos
básicos para entender la cotidianidad de un pueblo que se
reconoce con su propia interpretación del mundo, a través de la
cual se muestran prácticas sociales como lo son la religiosidad, la
evangelización, los rituales funerarios tradicionales, las fiestas y
el cúmulo de símbolos que se manifiestan en ello.
En una segunda parte del libro, Alejandro García García
realiza lo que considero un diálogo interdisciplinar entre los
estudios culturales y la arquitectura como disciplina. El autor
entiende a la vivienda como una extensión de la cultura Comcáac;
además de ello, la observa mas allá del espacio físico, destacando
su dimensión simbólica; para llegar a ello, primeramente explica
la transición de las cuevas a la vivienda tradicional, sus funciones
básicas, materiales y rituales.
La construcción de la vivienda implica un conjunto
de sabres y prácticas tradicionales compartidos y puestos en
manifiesto al momento de cimentación y edificación del espacio.
Con sus formas y simbolismos, la ocupación del territorio, el
diseño y la geometría de la vivienda expresan una cultura que es
204

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

resignificada por los propios integrantes de la tribu Comcáac, un
ejemplo de esto es el círculo, el eclipse y el espiral como formas
estructurales esenciales. El trabajo de campo realizado por el
autor nos permite comprender la relación entre el espacio, la
cultura y sus significaciones. Con la vivienda llegan las formas de
asentamiento, su relación con la vida urbana genera un conjunto
de prácticas diversas que posibilitan un hibrido cultural entre lo
rural y lo urbano, en el sentido más amplio del término.3
En la tercera y última parte del libro, el autor realiza un
recorrido histórico contextual, así como la incorporación de
los Comcáac como sujetos dignos de ser estudiados desde la
historiografía regional. La historia es la disciplina que estudia
el pasado de los pueblos y sociedades, asimismo nos permite
comprender las causalidades de nuestro presente.
La creación de los primeros asentamientos, el inicio de
las actividades económicas, la transición cultural y material de
la comunidad, además del surgimiento del turismo y el trabajo
artesanal como respuesta a la crisis del cooperativismo, así como
el paso de la vivienda tradicional a la vivienda de concreto y la vida
urbana, son aspectos que están inmersos en la Historia Comcáac. En
este sentido, sería complicado entender la historia del noroeste de
México sin incorporar y resaltar la importancia de esta comunidad.
En este libro está presente la confluencia entre el mar y el
desierto, al más puro estilo historiador francés Fernand Braudel
3 Néstor García Canclini, La puesta en escena de lo popular, en
Culturas Hibridas, Estrategias para entrar y salir de la modernidad, México,
Editorial Grijalbo, 1997, pp. 196 – 197
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

205

�Juan A.Fernández-Velázquez / Alejandro García García. De la morada nómada a la vivienda urbana

y su larga duración4. Con ello, el diálogo entre la arquitectura,
la antropología y la historia complementan la propuesta del
autor, Alejandro García García interpreta las formas de vida,
cotidianidad y cultura Comcáac como procesos de permanencia
y cambio, observando a los Coomcac, no como una estructura
social, estática e inerte, sino como parte un proceso dinámico,
diversos matices y prácticas comunes.

García García, Alejandro. De la morada nómada a la vivienda urbana. Los Comcáac,
arquitectura viva entre el desierto y el mar. (2023). Universidad Autónoma de
Nuevo León/La Biblioteca.5
4 Fernand Braudel, La Historia y las Ciencias Sociales, Alianza Editorial,
1990, pp. 47-59.
5 Este libro aborda la construcción, uso y carga simbólica de la haaco
hahéemza: la llamada casa encorvada, que ha tenido un papel central en las
formas de vida milenarias como nómadas en la cultura Comcáac, llevando la
investigación más allá del estudio de caso de este grupo étnico del Noroeste de
México, para explorar el sentido mismo que adquiere el hogar como cavidad
geométrica para la vida, propiciando una reflexión crítica colateral sobre las

206

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Referencias
Braudel Fernand, La Historia y las Ciencias Sociales, Alianza Editorial, 1990, pp. 47-59.
Geertz Clifford, La Interpretación de las culturas, Gedisa, Barcelona,
2003, p. 21.
García Canclini Néstor, La puesta en escena de lo popular, en
Culturas Hibridas, Estrategias para entrar y salir de la
modernidad, México, Editorial Grijalbo, 1997, pp. 196 –
197.

formas cuadrangulares, cúbicas, que saturan las ciudades modernas de casi
todo el planeta. Se trata aquí no de mostrar una idealización etnográfica,
folclórica, se documenta también el violento contacto que han enfrentado
con el exterior en términos históricos desde las luchas contra los invasores
españoles hasta llegar a una situación actual que -especialmente con la llegada
de la energía eléctrica y la carretera-, ha provocado una serie de cambios
radicales en el modo de vida de los Comcáac; sobre todo, a partir de 1974,
con la llegada de programas de vivienda, edificaciones hechas con concreto
y muchas de ellas con techo de láminas de asbesto, materiales exógenos -y
hasta probadamente dañinos-, que no están diseñados para cumplir la función
de habitar dignamente las condiciones climáticas en el territorio desértico
sonorense. La haaco hahéemza, morada viva hecha de plantas de ocotillo, salvia,
torote, fue el abrigo familiar de los Comcáac durante milenios y sobrevivió a
una guerra de más de 300 años, primero contra una civilización agricultorasedentaria extranjera y luego con los habitantes mestizos de las viejas y nuevas
ciudades mexicanas. Tal vez sea uno de los últimos ejemplos arquitectónicos
de lo que significó habitar un territorio libre, abierto. Morada que era extensión
de las dinámicas de la naturaleza y que se desprendió, como intuida lección,
de las formas de vida que en su contexto tenían lugar. El trabajo de Alejandro
García contribuye a la recuperación de saberes de los pueblos originarios y
documenta formas primarias de conexión simbólica que existen entre los seres
y formas de vida del mundo natural, su geometría básica y el uso del espacio
habitado, su forma particular de expresar así en lo cotidiano lo sagrado.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

207

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
La cooperación académica entre México
y Estados Unidos
César Morado
https://orcid.org/0009-0008-8825-0376
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Fecha entrega: 28-11-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Morado, César. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use,
distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-131
Email: cesarmorado614@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

La cooperación académica entre México y
Estados Unidos
Cesar Morado1
En la búsqueda de nuevas rutas para la cooperación académica
entre México y los Estados Unidos, a convocatoria de la Dra.
Verónica Castillo de la Universidad de California en Santa
Bárbara, un grupo de colegas se dio cita en la Casa de la
Universidad de California en México (Colonia Del Carmen 1,
Chimalistac, Álvaro Obregón, Ciudad de México) para asistir el
21 y 22 de noviembre de 2023 al Coloquio Titulado: Rompiendo
barreras. Género, Feminismo y transnacionalismo en la
Revolución Mexicana, que sirve como punto de partida para
poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer el intercambio
académico entre ambos países.
En la apertura del evento, Verónica Castillo, Verónica
Barroso y Anaid Linares explicaron a la audiencia la misión
de Casa California: fungir como enlace entre los campus de la
Universidad de California y los centros académicos mexicanos
interesados en trabajar conjuntamente. Enseguida dio inicio el

1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México. Orcid:
https://orcid.org/0009-0008-8825-0376

208

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

citado coloquio poniendo a discusión dos tendencias significativas
que han renovado los enfoques sobre la Revolución Mexicana, la
perspectiva de género y el transnacionalismo.
Desde la primera de ellas, se contó con la participación
de María Teresa Fernández Aceves de CIESAS Occidente, quien
expuso un recorrido historiográfico sobre los estudios sobre
las mujeres con perspectiva de género que participaron en la
Revolución Mexicana, producidos desde los años ochenta del siglo
XX hasta la actualidad. Aunque no realizó un estudio interpretativo
sobre los trabajos enumerados, alguna tipología o implicaciones
epistémicas de esta producción, su abordaje cronológico resultó
muy útil para la finalidad de este coloquio. Enseguida Gabriela
Cano, del Colegio de México trazó un perfil de Elena Arizmendi
Mejía que estudió enfermería en Texas en el Colegio del Verbo
Encarnado de San Antonio y trabajó apoyando a la comunidad
mexicana confirmando a dicha ciudad como nodo de exiliados del
conflicto armado. Explicó que se trató de una mujer con recursos
económicos, sexualmente emancipada que publicó en Nueva York
una Revista sobre feminismo. Más adelante, detalló, fue fundadora
de la Liga de Mujeres Ibéricas. Lamenta que se le conozca más como
una de las amantes de Vasconcelos, que como una mujer autónoma
que le supo abandonar a tiempo y forjarse una trayectoria propia.
Para hablar de las mujeres revolucionarias desde la
perspectiva transnacional participó la Dra. Sonia Hernández,
adscrita a Texas A&amp;M University en College Station exponiendo
el caso del transnacionalismo feminista en el noreste de la frontera
méxico norteamericana. Hernández define el transnacionalismo
feminista basado en las tesis de Gloria Anzaldua. Estudia el caso
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

209

�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

de Tampico y Villa Cecilia –hoy Ciudad Madero- que actúa
como bisagra en tanto puerto para las ideas que entran y salen
de la región. Para Hernández, las mujeres estudiadas profesan
un feminismo más radical que no se interesa solo por obtener
el sufragio, sino que sostienen posturas más radicales contra el
Estado y el sistema capitalista.
Habló de Reynalda González Parra como delegada al
Segundo Congreso Obrero de 1917 realizado en Tampico y que a su
juicio es un reflejo de las ideas de Francisco Ferrer sobre el trabajo y
los derechos de las mujeres a la autonomía económica. Mujeres que
critican el movimiento maderista o carrancista, a los que clasifican
como parte de una revolución burguesa. Destaca el trabajo de
Caritina Piña y su relación con Esteban Méndez Guerra de filiación
villista quien funda un Grupo de Apoyo a Presos Políticos, del que
Piña funge como Secretaria de Correspondencia. Hernández afirma
que, aunque Piña nunca sale de Tamaulipas sostiene redes de
correspondencia. Concluye que el anarquismo influye fuertemente
en el punto de Tampico y como los grupos de anarquistas buscan
castigar a los socialistas del postesgilismo tamaulipeco.
Kevan Antonio Aguilar de UC Irving expuso en inglés las
conexiones de las mujeres mexicanas y españolas durante la Guerra
Civil Española. La polarización que se produce en España llega hasta
estos territorios donde llegan los exiliados. Analiza los mecanismos
de propaganda y los comités de ayuda a los refugiados republicanos
en México a través de la revisión de fuentes documentales de
archivos mexicanos donde examina periódicos, revistas y otros
medios de propaganda. En general analiza la propaganda del
bando republicano durante el año de 1937 donde aparecen mujeres
210

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

que realizan actividades de solidaridad internacional. Las mujeres
aparecen en reuniones con mantas y pancartas que condenan el
fascismo: maestras, campesinas y mujeres de clase media aparecen
en las imágenes resguardadas en la Cineteca Nacional y que hoy
ven la luz a través de su investigación.
José Alamillo, estudioso de los deportes en perspectiva
trasnacional. Adscrito a California State University en Channel
Island, expuso sobre la organización Cruz Azul Mexicana un
organismo norteamericano que hacia brigadas en apoyo a la
comunidad mexicana. Una organización femenil que combate
la pobreza extrema, con trabajos en San Antonio, El Paso, Los
Ángeles, Nueva York entre otros lugares. En cada ciudad que tenía
comunidades mexicanas amplias, hubo sucursales. En virtud de
que los integrantes de la Cruz Roja en Estados Unidos no hablaban
inglés, la Azul apoyó mucho a las comunidades mexicanas
particularmente en casos de desastre. Destacó el rol de Elena de la
Llata presidenta del Capítulo de los Ángeles de la CAM, originaria
de la Laguna en Coahuila, cantaba opera y recaudaba fondos para
numerosas actividades caritativas en Los Ángeles. En síntesis, se
trata de una de las primeras organizaciones latinas en USA por lo
que Alamillo invita a investigar sobre entidades afines.
Verónica Castillo Muñoz del Departamento de Historia
de la UC Santa Bárbara, experta en la historia de las mujeres en
la revolución particularmente en el área de California, expuso en
esta ocasión las vidas de mujeres y niños que no pudieron cruzar
a USA para refugiarse de la revolución, entre 1913 y 1916 y fueron
recluidos en campos de detención en la frontera estadounidense.
Sin Convención de Ginebra, rodeados de alambres de púas y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

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�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

custodiadas por soldados del ejército era como permanecían
estos refugiados de guerra. Se trata de un legado racista que aún
perdura. Castillo analizó la imagen de un par de niños solos,
probablemente huérfanos cruzando descalzos de Juárez a El
Paso en pleno invierno. Recordó también que hubo desertores
del ejército federal que huyeron y fueron deportados. En síntesis,
recupera la imagen de caravanas de personas huyendo de las
ciudades fronterizas mexicanas hacia USA, víctimas del racismo
y discriminación a uno y otro lado de la frontera.
La siguiente mesa enfocól los archivos y repositorios que
resultan fuentes útiles para los estudios de las mujeres. En ese
tenor participó Gabriela Pulido directora de Memorica expuso
que el nacimiento de la Comisión para la Memoria Histórica
y Cultural de México, encabezada por Beatriz Gutiérrez, no
nació con la idea de controlar la memoria sino de enriquecerla,
diversificarla, con la meta de establecer el derecho a la memoria
como un derecho humano. Reconoció el Repositorio digital de la
UANL y la reciente Coordinación de Repositorios de la UNAM.
Todo ello reforzó la idea de que es imposible concentrar toda la
memoria en un solo micrositio. Subraya haber hecho lo posible
en cinco años de trabajo en Memorica apegándose al Calendario
Cívico y trabajando en coordinación con otros repositorios. Se
trata de una memoria que construye prácticas democráticas.
Actualmente, Memorica se ha convertido en la oficina de
divulgación del Archivo General de la Nación.
Kimberly Sumano del Instituto de Historia Oral de la
Universidad de Texas en El Paso explicó que dicha institución
fundada en 1972 reúne muchos testimonios de personas que
212

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

sobrevivieron a la revolución. A su juicio es una revolución que
moldeó una conciencia nacional. Sus acervos, son testimonios de
la gente común que no siempre está en los libros o en las historias
nacionales. Son historias orales que requieren interpretación. Se
trata de contemplar a las personas, no solo a los comandantes
militares o políticos relevantes. El miedo a las balas y las
percepciones de inseguridad se percibe en los testimonios. Los
traumas que causaron en las personas los hechos de violencia
sufridos durante la revolución.
Liliana Maria Diosdado del Museo Nacional de la
Revolución destaca la importancia de darle voz a los silenciados.
Habla de la confección de los dispositivos archivo-museo frente al
espectador. El museo, señala es un repositorio, un lugar para dar
visibilidad. La necesidad de contar procesos nacionales, muchas
veces hegemónicos. Hay “muertes de contenido” cuando hay
vacíos en el discurso museográfico. El museo en tanto construcción
moderna es patriarcal y excluyente. Criticó que en ninguna de las
ocho salas del MNR se cuente la historia de las mujeres además
de que el guion curatorial termina en el cardenismo. Explicó que
mediante Exposiciones Temporales se busca subsanar los vacíos
y las omisiones, es el caso de la exposición sobre Ricardo Flores
Magón donde se subrayan nuevas facetas. Para Diosdado, estas
exposiciones buscan revolucionar el pensamiento.
Un debate sobre archivos de la revolución Mexicana no
puede hacerse sin aludir a las imágenes de Casasola. Por ello,
Nadia, depositaria del archivo de la familia de la cual fue una pieza
fundamental Agustín Víctor Casasola (1874-1938), narró como
este empezó a tomar fotos con cámara prestada en el centro de la
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

213

�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

ciudad de México. Contó como la fotografía lo llevo a emprender
la Agencia Herrerías y Casasola, de las primeras agencias de
fotografías de prensa en México. Su abuelo, buscaba hacer
libros de historia con fotografías de la agencia. En sus acervos
tienen la icónica foto de la Adelita asomándose desde un vagón
del ferrocarril. Para comprender mejor la narración de Nidia, los
asistentes pudieron recorrer una exposición fotográfica sobre las
imágenes más icónicas de la colección.
Enseguida, Pablo Yankelevich director del Centro de
Estudios Históricos del Colegio de México, expuso la importancia
de que la revolución mexicana contara en América Latina con
una diplomacia revolucionaria. A su juicio, el hecho de contar
con intelectuales en numerosos representaciones diplomáticas,
como por ejemplo el caso de Alfonso Reyes, en Brasil, Argentina,
España, cimentó una buena imagen de México en el exterior que
permaneció vigente varias décadas. Ello, sumado a las posturas
mexicanas de política exterior brindando asilo a los perseguidos
políticos, le dio a México un sitio privilegiado en el horizonte
latinoamericano. Estar junto a Estados Unidos y tener una política
exterior divergente, fue un activo cultural muy importante que se
preserva hasta hoy.
Tampoco podía faltar en un foro de estas características,
la presencia de la Dra. Guadalupe Villa, destacada académica
adscrita al Instituto Mora, descendiente de Pancho Villa y
reconocida investigadora de su aporte revolucionario. Hablo
de la dificultad de ser objetivos frente a la figura del Centauro
del Norte, sobre quien hay trabajos que lo ubican como héroe y
otro como bandido. En general, convocoóa leer sus trabajos que
214

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

buscan reivindicar los aportes del personaje y dimensionar mejor
sus contribuciones y las de sus colaboradores cercanos.
Enseguida, Kelly Lytle Hernández de la Universidad
de California en los Ángeles, una de las voces femeninas más
prestigiadas en lo relativo a estudios chicanos, habló de su
más reciente libro: Bad mexicans. Race, empire and revolution in the
borderlands (2022) de la experiencia maravillosa de buscar en
archivos, en su caso para estudiar los temas migratorios. Habló
de que afortunadamente cada vez hay más y mejores archivos,
algunos ya digitalizadas aunque desde luego no se han abierto
por casualidad sino que se ha tenido que luchar por muchos años
para que estos hayan sido desclasificados.
Casi al cierre del evento, José María Serralde a nombre
propio y en representación de Aurelio de los Reyes presentó a
los asistentes una selección de cine silente sobre la revolución,
imágenes de Madero, Villa y Zapata provenientes de cintas que
han sido restaurados en Canadá y que actualmente se resguardan
como parte de los acervos fílmicos de la UNAM. Para fortuna de
los asistentes, la exposición estuvo fondeada por interpretaciones
al piano del mismo Serralde con las melodías más emblemáticas
del tema aludido en pantalla.
La relatoría del coloquio estuvo a cargo de Fabiola García
Rubio, Consejera de Educación Cooperativa del Consulado de
México en los Ángeles. Señala que aunque el tema del coloquio
es la revolución enfocada desde dos perspectivas: el género y el
transnacionalismo, al parecer se ha trabajado mucho en lo primero,
menos todavía en el segundo. Propone repensar estas historias de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

215

�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

mujeres en este movimiento revolucionario. Mapear los circuitos
no solo de mercancías o de migrantes, también de ideas. De lugares
que fungen como bisagras entre México y USA- San Antonio
y los Angeles- por citar solo dos de ellos. Urge a estudiar a los
refugiados y refugiadas de guerra que al no tener una convención de
Ginebra sufrieron las decisiones arbitrarias de los actores locales.
Los archivos y las imágenes guardan esas historias silenciadas.
También de personas que por su liderazgo fueron agentes. Convoca
a dimensionar como las ideas atraviesan las fronteras pues no
requieren visa ni pasaporte para surcar los territorios.
Demanda que existan publicaciones bilingües que
agilicen el proceso de compartir los estudios y los enfoques.
Destaca también la necesidad de mapear los archivos y bibliotecas
con recursos para la investigación binacional. Visibilizar a todas
las mujeres que fueron parte de la revolución. A su juicio, a una
revolución nacionalista, no se le debe estudiar nacionalmente.
La revolución mexicana desbordó al país hacia el norte. Emergió
entonces lo mejor y lo peor de ambas sociedades fronterizas.
¿Qué significa -se pregunta García- pensar la memoria
en tiempos de la posverdad? La disputa por esa memoria es
permanente. La revolución mexicana siempre es la misma, lo que
se propone hoy es enfocarla desde dos lentes, desde dos ángulos:
la perspectiva de género y el transnacionalismo. Se desafían dos
imperios de interpretación, la narrativa patriarcal y la narrativa
nacionalista.
Concluye así el evento, con un mensaje de Verónica
Castillo, con los mejores augurios para que a partir de este
216

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

coloquio se puedan detonar más y mejores iniciativas para
estudiar las interacciones entre México y Estados Unidos desde
todas las perspectivas científicas.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

217

�</text>
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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario  e integral en el ámbito de lo social.</text>
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Revista de Ciencias Sociales

Presentación

Beatriz Liliana De Ita Rubio
Centro de Estudios Humanísticos, UANL,
Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-8615-0418

Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2023, De Ita Rubio, Beatriz Liliana. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-96
Email: beatriz.deitarb@uanl.edu.mx

�D.R. 2023 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 3,
No. 5, julio-diciembre 2023, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext.
6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz
Liliana De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de
este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación
01 de julio de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Hannah Amigo-Castillo
Rebeca Moreno Zúñiga
Itati Liliana Arce
Oscar Campos
Ana Beatriz Palma
Catalina Ya Umuk Barroso
José Luis Jofré
Sergio Raúl Gómez
Bambina Dorotea Stinga
Alejandro Nuñez Manquez

�Alejandro García García
Luis Alejandro Martínez-Canales
Ricardo Eduardo Lavín Salazar
Marcela Cavazos-Guajardo Solís
Dagoberto Salas Zendejo
Erizbed Romero
Carlos Lomelí
Guillermo Vargas
Alma Elena Gutiérrez Leyton
María de Jesús Ávila-Sánchez
José Alfredo Jáuregui-Díaz
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Presentación
Este quinto número de Transdisciplinar, como es propio a sus
características, presenta un abanico de problemáticas sociales
actuales que se analizan desde distintas perspectivas teóricas
y metodológicas. Aborda temas relativos a la migración, el
refugio, el encuentro multicultural, estrategias de supervivencia
y formas de vida y de resistencia, -cultural, social y política-, de
minorías, poblaciones marginadas, grupos vulnerables y pueblos
originarios. También analiza problemáticas socioculturales
referentes a la desigualdad de género.
Hannah Amigo-Castillo presenta: “Comment l’état
français voit l’habitat informel, et comment réagit-il quand il
apparaît dans l’espace urbain ? ”, un interesante estudio que
aborda los problemas sociales relativos a aspectos urbanos,
políticas gubernamentales sobre la percepción respecto a la
informalidad en el tema de vivienda que tienen los estados
europeos, particularmente el francés, asociándola con ilegalidad
y criminalidad. Presenta un análisis comparativo tanto de las
percepciones como de la evolución de diversas estrategias
puestas en marcha por Francia y otros países europeos y del sur
ante el surgimiento de barrios marginales con casas precarias,
-principalmente de migrantes-, con la intención de regular la
vivienda informal. Discute los resultados de las acciones tomadas
1

�Presentación

por los gobiernos para atender el tema de los barrios marginales
con sus particulares circunstancias.
También en relación con problemas generados por la
migración, Rebeca Moreno presenta en “Los refugiados en
México: un proceso a lo largo de la historia”, una importante
exploración de los diversos contingentes de migrantes que han
solicitado refugio en México desde el siglo XIX y los caracteriza.
Estudia las circunstancias sociales, económicas y políticas que
han motivado su desplazamiento y la mayor complejidad que
atraviesan en la actualidad, lo que ha determinado un incremento
considerable de las solicitudes de refugio. Reflexiona sobre las
condiciones que presenta México ante esta creciente demanda
y las acciones que deben de tenerse en consideración por el
gobierno para hacer frente a esta situación.
“Notas para pensar la Interculturalidad en la Universidad.
Reflexiones sobre una experiencia de extensión universitaria con
Pueblos Originarios en Pandemia desde un enfoque antropológico
educativo.” en este artículo colaboran: Arce; Campos; Palma;
Ya Umuk; Jofré; Gómez; Stinga y Núñez, investigadores y
educadores interculturales que comparten una experiencia
notable de diálogo intercultural entre académicos universitarios
con comunidades indígenas urbanas en Argentina. Se cuestiona
acerca de la diversidad cultural en las universidades, las políticas,
programas y convenios universitarios en materia indígena y
análisis crítico de las prácticas de extensionismo y la formación
de las alteridades locales en las que las comunidades indígenas
luchan por su reconocimiento, por lo que es también un texto que
expone el tema de las resistencias culturales.
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Y entre las temáticas que exploran distintas formas de
resistencia, en el texto: “La otra resistencia cultural: el gusto
como constructor de identidad territorial. Los tamales en la
Zona Metropolitana de Monterrey” desde la antropología de
la alimentación y la semiótica, Alejandro García presenta un
artículo que analiza la forma en que el sentido del gusto participa
en la construcción de la identidad territorial que concibe como
un acto de resistencia ante la pérdida de identidad y diversidad
cultural. Expone el caso específico del tamal y analiza el ritual
que se realiza desde su preparación hasta su consumo. Plantea
la importancia para las ciencias sociales y las humanidades, de
incorporar en sus investigaciones un análisis multisensorial.
Otras formas de resistencia y organización son analizadas
por Alejandro Martínez-Canales en “&lt;&lt;¡No es sequía, es saqueo!&gt;&gt;
Propaganda y movimiento social durante la crisis hídrica en
Monterrey, México, desde el sentido común de Gramsci”. A partir
del análisis de información que se presentó en medios masivos de
comunicación y redes sociales confronta la postura oficial y la de
la sociedad civil con respecto al problema de sequía en el estado
de Nuevo León y particularmente en la ciudad de Monterrey.
Examina la organización de un movimiento social en defensa del
agua y cuestiona si es posible una mayor convocatoria ante este y
otros problemas sociales que ponen en riesgo la gobernabilidad.
Aplica el concepto “sentido común” de Gramsci, como guía del
análisis de la información que se expuso con carácter de certeza
en los medios señalados.
Ricardo Lavín y Marcela Cavazos-Guajardo exponen la
importancia de extender la aplicación del análisis de impacto
regulatorio como instrumento de calidad de la Ley al poder
3

�Presentación

Legislativo, actualmente empleado en el Poder Ejecutivo, ya que,
de acuerdo con los autores, dicha herramienta generaría mayor
calidad en el proceso legislativo al evaluar los costos y beneficios
para los particulares al emitirse nuevas reformas y leyes.
Sostienen los autores que con esta herramienta se apoya científica
y metodológicamente la tarea legislativa, al proporcionarles
elementos que apoyen la toma de decisiones en la expedición
de nuevas leyes, teniendo siempre presente que dicha tarea se
realiza al servicio de la ciudadanía. Sin duda alguna, la propuesta
que se presenta en el artículo “El análisis de impacto regulatorio
como instrumento de calidad de la Ley en el Poder Legislativo
en México”, constituye una acción sumamente importante e
indispensable en México.
Compartimos también los resultados de una investigación
realizada mediante el análisis de contenido de notas periodísticas
locales y nacionales, relativo a las representaciones de las mujeres
en el deporte, estudio fundamental para comprender que en nuestra
sociedad se requiere más trabajo para lograr igualdad y equidad
en la atención que brindan los medios masivos de comunicación a
las actividades deportivas femeniles, a las trayectorias y logros de
las mujeres que participan en las mismas, en suma para garantizar
la igualdad en la valoración social y económica de sus carreras
profesionales en dicho ámbito. Dagoberto Salas, Erizbed Romero,
Carlos Lomelí, Guillermo Vargas y Alma Elena Gutiérrez, son
los investigadores e investigadoras que en: “La representación
de las mujeres deportistas en periódicos deportivos: análisis de
contenido de dos medios locales y dos nacionales”, nos permiten
reflexionar sobre esta arraigada desigualdad social y la necesidad
de un cambio cultural al respecto.
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

María de Jesús Ávila-Sánchez y José Alfredo JáureguiDíaz, presentan la reseña del libro Perfiles del Electorado
Nuevoleonés 2021, de José María Infante Bonfiglio y Carlos
Javier Vázquez Ferrel. Coord. (2021). Publicado por la Comisión
Estatal Electoral de Nuevo León. México. Anticipan que en
el texto se encuentran trabajos de diversos investigadores e
investigadoras de distintas universidades de Nuevo León que
examinan las preferencias electorales en el estado, mediante
análisis de datos empíricos y considerando las elecciones y los
votos, la participación de medios masivos de comunicación y
redes sociales y la ciudadanía y los valores en relación con los
partidos políticos. Lectura que resulta imprescindible para el
estudio de los procesos democráticos en esta entidad federativa.
Beatriz Liliana De Ita

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, enero-junio, 2023

Comment l’état français voit l’habitat informel, et
comment réagit-il quand il apparaît dans l’espace
urbain ?
How does the French state see informal housing
and how does it react when it appears in the urban
space?
¿Cómo ve el estado francés la vivienda informal
y cómo reacciona cuando aparece en el espacio
urbano?
Hannah Amigo-Castillo1
Résumé: Dans cet article, je m’intéresse à présenter les réflexions sur
la façon dont l’État français a abordé l’habitat informel et comment
il y répond lorsqu’il apparaît dans l’espace urbain. Tout au long du
XXe siècle, l’informalité s’est présentée sous la forme de bidonvilles,
qui présentent des particularités comme la précarité. Je présenterai
les solutions de l’État et les difficultés qu’ils rencontrent, ainsi que les
analyses qui ont été faites dans d’autres espaces géographiques.
1 Architecte et étudiant en master à l’Ecole Nationale Supérieure
d’Architecture de Nantes. Nantes, France. hannahamigocastillo@hotmail.
com

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Mots clés : espace urbain, bidonville, habitat, informalité.
Resumen: En este artículo me interesa presentar las reflexiones acerca
de cómo el Estado francés ha abordado la vivienda informal y cómo
responde cuando aparece en el espacio urbano. A lo largo del siglo XX
la informalidad se ha presentado en la forma de tugurios, que presentan
particularidades como la precariedad. Presentaré las soluciones desde
el Estado y las dificultades que tienen, así como los análisis que se han
hecho en otros espacios geográficos.
Palabras clave: espacio urbano, informalidad, tugurio, vivienda.
Abstract: In this article I am interested in presenting reflections on
how the French State has approached informal housing and how it
responds when it appears in the urban space. Throughout the 20th
century, informality has been presented in the form of slums1°, which
present particularities such as precariousness. I will present the
solutions from the State and the difficulties they have, as well as the
analyzes that have been done in other geographical spaces.
Keywords: urban space, informality, slum, housing.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

1° Quartier informel, situé à la périphérie de la ville.

Introduction
L’informalité est une des plus grandes problématiques et
préoccupations des états européens et du nord en général. Il
existe un préconçu de l’informalité, on la voit comme quelque
chose de mauvais et que les pays doivent éviter ou éradiquer.
On voit l’informalité comme une suite d’actions
spontanées, sans caractère officiel, et sans règles préétablies.
Souvent elle est perçue comme quelque chose de mauvais. Cette
caractérisation se reproduit dans le monde entier, en grande
partie grâce à la colonisation européenne dans de nombreuses
régions du monde et atteint les pays dits du sud, imposant la
culture et la façon de penser européenne.
Le long du 20ème siècle l’informalité est devenue de plus
en plus apparente en Europe, notamment en France après les
deux guerres, sous la forme de bidonvilles. Ces bidonvilles sont
compris comme un groupe de logements précaires où habitent
des personnes avec peu de moyen, construit dans les alentours
des grandes villes.
Les politiques de relogement visent à donner des
logements salubres aux habitants des bidonvilles. C’est une
solution, mise en place à cette époque pour faire disparaître
les logements informels en France, qui a fonctionné pendant
un certain temps. Puis des grands problèmes sociaux se sont
manifestés ; la ségrégation des personnes dans la banlieue, des
gangs, le chômage, etc. Ils n’avaient pas été pris en compte par
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

l’État directement. Des problèmes existent encore aujourd’hui et
créent une nouvelle informalité.
On demande aux migrants qui s’installent en France de
s’intégrer culturellement et socialement, c’est une politique
d’assimilation. Mais parallèlement à cela les Français et l’État
craignent une perte des valeurs républicaines. De plus, il se
manifeste dans certains espaces de la société des préjugés envers
les migrants.
Le long de ma recherche, j’ai travaillé à partir de textes
de cinq chercheurs. Les auteurs S. Jacquot et M. Morelle sont
deux géographes et maîtres de conférences à l’université de
Paris 1. Ils travaillent ensemble sur plusieurs sujets, mais ce qui
m’a intéressé ce sont leurs deux recherches. Dans la première
intitulée : Comment penser l’informalité dans les villes « du
Nord », à partir des théories urbaines « du Sud » ? Les auteurs
comparent l’informalité entre le nord et le sud. L’autre recherche
s’intitule : Informalité, migrations et « urbanisme temporaire
» ils y abordent le thème des migrants qui arrivent en France
pendant ces dernières années et leur précarité dans le pays.
G.A. Savarí est un anthropologue social et chercheur, le long du
siècle dernier il a beaucoup théorisé sur l’informalité dans les
villes en Amérique Latine, son article s’intitule, Marginalidad e
informalidad : aportaciones y dificultades de la perspectiva de
la informalidad.
Puis pour approfondir mon sujet vers ce qui se passe
concrètement en France, j’ai étudié le livre, LE PLANÈTE DES
BIDONVILLES. Migrations et urbanisme informel de Julien
Damon sociologue français, professeur associé à Sciences Po
Paris et conseiller scientifique de l’Ecole National Supérieur de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

Sécurité Sociale. Il travaille sur le thème de la pauvreté, et parle
de la marginalité dans l’espace urbain aujourd’hui en France.
Enfin le livre, EN FINIR AVEC LES BIDONVILLES
Immigration et politique de logement dans la France des trente
Glorieuses de M-C Blanc-Chaléard, enseignante et chercheuse
d’histoire contemporaine à l’Université Paris Nanterre ; parle
des questions de migrations avant et pendant les trentes
glorieuses, ainsi que la solution de l’État France aux Bidonvilles
à cette époque. C’est une étude de cas pour me permettre de
comprendre les logiques appliquées aux mêmes problématiques
dans l’actualité.
Aux fins de cette enquête, sont considérés comme
logements précaires ceux qui ne respectent pas les règlements de
construction établis par les organismes responsables. Ces normes
prennent en compte les conditions d’isolation (température,
acoustique, nature, etc.), l’accès adéquat à l’eau et à l’électricité,
la construction avec des matériaux résistants, entre autres.
Généralement les maisons précaires sont autofabriquées, avec
des matériaux très chers, mais elles ne sont pas de qualité.
De même, les bidonvilles répondent aux imaginaires
sociaux construits dans les trentes glorieuses. Ce sont des
quartiers situés à la périphérie, qui à l’origine dans les villes
européennes était délimité par les murs qui entourent la ville.
Mon intention c’est de répondre du mieux possible à la
problématique de base : Informalité urbaine : perspective globale.
J’en ai donc formulé une autre grâce à toutes mes lectures :
Comment l’État français voit l’habitat informel, et comment
réagit-il quand il apparaît dans l’espace urbain ?
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

L’habitat informel dans le monde et les différentes politiques
Le sud et l’informalité aujourd’hui
Qu’est-ce que l’informalité dans les pays dit du Sud ? Comment se
génère cette informalité et où a-t-elle commencé ? Pour les pays
du sud, l’informalité est un point de réflexion depuis longtemps
et beaucoup de théories, analyses et propositions ont été écrites
sur ce sujet.
Celles- ci vont s’appliquer pour tous les pays du Sud, car
même si de plus en plus de pays dans le sud font des recherches. Ce
n’est pas toujours simple parce que ça dépend des susmentionnés
que vont avoir les chercheurs en fonction du type de régime
politique. Sachant que ce n’est pas la même chose, une dictature
et une démocratie. Cela explique pourquoi la plupart des études
parlent du Brésil et de l’Inde. On trouve aussi de plus en plus de
théories qui viennent de chercheurs Sud-Africains et qui sont un
exemple pour les autres pays du continent Africain.
Il existe une acceptation de l’informalité dans les pays du
Sud, qui a beaucoup contribué à la création de théories et analyses
diverses. L’anthropologue G. Savari, explique que l’informalité et
la marginalité vont ensemble, du moins pour l’Amérique Latine.
Ou les processus de modernisation et de développement des pays
se sont confrontés à de tels défis qu’une partie de la population,
la plupart pauvre, reste dans la marginalité de ces nouveaux
systèmes. C’est ce qu’on va appeler dans les années 60, « comme
le problème de la marginalité urbaine », (1996, p.473)
Cette informalité marginale, veut dire que ce n’est ni
illégal, ni hors la loi, comme on sous-entend dans le pays du Nord.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

Dans le quotidien des pays du Sud l’informalité fait partie de la
vie de tout le monde, dans l’occupation de l’espace urbain, avec
des commerces ou d’autres activités. Mais c’est aussi une façon
de construire les villes. Les états voient l’informalité comme une
façon de faire évoluer les pays. S. Jacquot et M. Morelle vont citer
L. Lomnitz, pour illustrer cette situation au Mexique, « Pour elle
(L. Lomnitz) l’informalité n’était pas le résidu d’une quelconque
tradition mais un élément intrinsèque et imbriqué à la formalité
[...] » (2018)
Le nord et l’informalité aujourd’hui, le cas de la France
Dans les pays du Nord la perception de l’informalité est très
différente de celle du Sud ; elle est souvent synonyme d’illégalité,
du moins en France c’est assimilé aux migrants. Pour comprendre
pourquoi, on doit se référer à l’histoire du xx siècle, période où
la plupart des théories actuelles ont été conçues. Et même si
ces théories commencent à changer et évoluer, elles sont très
représentatives dans l’imaginaire collectif.
S. Jacquot et M. Morelle présentent Balan et Milliot,
deux auteurs français, qui parlent de l’informalité comme une
conséquence de la migration et comme si elle était une attitude
culturelle liée aux pays du Sud. Ces théories qui ne sont pas
réellement représentatives veulent d’une certaine façon, envoyer
la responsabilité de l’informalité en France au migrant et pas à
l’état français. Même si comme mentionné M-C Blanc-Chaléard,
dans son livre, il y avait statistiquement plus de français en
situation d’informalité que de migrants, pendant les trente
glorieuses.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

On doit aussi tenir compte que la pauvreté associée
à l’informalité dans les pays du Sud, elle n’est pas du tout
représentative des migrants clandestins qui arrivent en France
et en Europe. S. Jacquot et M. Morelle citent A. Bayet, qui dit
que même si les deux ont une origine commune, ils n’ont pas le
même statut. Aujourd’hui un migrant ne peut pas ou c’est très
compliqué, de s’approprier de ces droits.
Dans leur texte, Comment penser l’informalité dans
les villes « du Nord », à partir des théories urbaines « du Sud »
? les auteurs formulent, « […] que l’informalité est structurante
des économies et des sociétés urbaines au Nord. » (2018,
p.10) Si cela est correct, il faut revoir la manière de penser les
études des villes du Nord. Pour appuyer cette affirmation, ils
entrent dans un récit historique ; des villes vont évoluer et se
retrouveront avec des espaces vides ou à déceler une volonté de
renouvellement urbain. C’est le cas de Detroit aux États-Unis
ou dans plusieurs villes de Seine-Saint-Denis. Dans la première,
les habitants vont s’approprier des espaces vides qui sont restés
après la décroissance de la ville. Dans le cas des villes françaises,
un commerce informel de mécaniciens et de restauration va
s’installer dans certains quartiers, proposés par des personnes
originaires de Côte-d’Ivoire.
Mais, quelle est la position des pouvoirs publics face
à cette informalité ? Il y a une prétendue tolérance zéro selon
quelques travaux. D’autres vont nous dire une réalité différente,
par exemple à Barcelone, les pouvoirs publics n’interdisent pas
l’installation de l’informel, mais agiront après pour le cadrer. Il
en va de même avec la mécanique de Seine-Saint-Denis. Cette
tolérance apparaît aussi dans le la restauration dans la rue, où
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

elle est un moyen de subsistance pour les plus pauvres. C’est la
tolérance guidée par la morale, il est moralement correct de les
aider à survivre. Par conséquent, l’informalité n’est pas quelque
chose que les politiques publiques arrêtent, mais un moyen de
gouverner ; même s’ils le nieront.
L’informalité dans un monde globalisé
En ayant connaissance de la réalité de l’informalité dans les
deux hémisphères, on ne peut pas continuer à voir l’informalité
comme quelque chose qui arrive seulement dans le Sud ou dans
le Nord. Depuis les années 2000 des auteurs comme A. Roy et J.
Robinson, cherchent à intégrer le Sud dans les débats urbains
à travers le monde, avec l’intention de revoir la définition
d’urbanisme global.
Pour les pouvoirs publics, l’informalité est quelque chose
qui est déjà théorisé dans le Sud et qu’elle n’est pas importante de
le réétudier dans le Nord. C’est une logique globale, mais comme
on l’a vu avant, le Nord a peut-être d’autres processus pour
pouvoir aborder l’informalité urbaine.
Dans le cas de la France, la migration est une des
principales causes de l’informalité dans le pays. Tout de même,
c’est l’État français qui met en place les camps de migrants pour
les accueillir, comme celui de Calais en 2015. C’est un modèle
qui s’applique déjà dans les pays de Sud, et qui n’est pas prévue
dans la loi d’urbanisme d’aucun pays, il est donc informel. « Ils
commencent en 1950, après la fin de seconde guerre mondiale, et
la création du Haut- Commissariat des Nations Unies pour les
Réfugiés » (HCR)(2018a)
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

L’intervention du HCR dans les pays du Sud, est due
en grande partie aux politiques migratoires d’Europe de plus
en plus contraignantes. Les camps du HCR sont un moyen
pour empêcher les réfugiés d’arriver en Europe. Les problèmes
commencent quand les camps sont tellement débordés que les
gens décident de partir de façon clandestine en Europe.
L’informalité a donc toujours fait partie de la société.
Mais les réponses, des États, à cette informalité, sont différentes
et parfois les médias de chaque pays donnent aussi une autre
perspective. Un exemple, ce sont les camps de migrants, au début
quand l’Europe a commencé à les mettre en place, c’est une bonne
solution pour les migrants clandestins aujourd’hui ; mais les
camps de réfugiés qui sont pratiquement la même chose devrait
changer ou avoir une nouvelle solution à cause de leur précarité.
La migration comme synonyme d’informalité,
puis de bidonville
L’immigration en France et les logements insalubres aux
19ème et 20ème siècle, réalité et politique
Pour comprendre logement informel et insalubre, ainsi que
l’évolution des politiques de logement qui l’accompagnent en
France, on doit connaître les processus historiques des deux
siècles derniers. Le long de 19ème siècle la question des taudis et
des logements insalubres, étaient une source d’inquiétude pour
le gouvernement. C’est une question de santé publique ; après
des épidémies comme le choléra avec beaucoup de morts à cause
de la mauvaise hygiène, c’est en partie ce qui fait naître le projet
haussmannien à Paris.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

C’est aussi une question sociale, la classe ouvrière qui
vient de partout en France s’installe dans des immeubles anciens
et insalubres. « Si la misère sociale est énoncée comme cause du
mal-logement, les épidémies de choléra (1832-1849) incitent très
vite à dénoncer l’existence de quartier où seraient concentrées les
maisons qui tuent. » (Blanc-Chaleard, 2016, p.35)
C’est le début de la “police de l’insalubrité”, les maires de
chaque commune doivent identifier les immeubles insalubres, les
exproprier, puis les démolir. Mais c’est n’est qu’une partie de la
solution, comme les habitants de ces logements n’ont pas accès
à de nouveaux logements, ils s’installent dans d’autres endroits
où ils construisent eux même leurs logements des baraques. En
1902, un règlement sanitaire pour chaque commune doit être mis
en place. Mais ce règlement est difficile à faire respecter.
Avec les deux guerres mondiales, le manque de logement
prend une ampleur différente. Puisque ce ne sont pas seulement
les Français, ceux qui ont besoin de se loger mais aussi les
migrants qui viennent travailler dans la reconstruction de la
France, surtout après la deuxième guerre en 1945.
C’est au début des années 50, quand la politique de logement
social change et dans une mesure pour éradiquer complètement
les bidonvilles, grâce au relogement. La construction en masse
de HLM, obligent les habitants des baraques à se loger ailleurs
pendant la construction. Puis la Mairie de la ville, leur offre de
nouveaux logements.
Migration en France pendant le 20ème siècle, conséquence
des bidonvilles ?
Entre les deux guerres des migrants venant de toute
l’Europe arrivent en France dans l’espoir de trouver de meilleures
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

conditions de vie. La plupart du temps il s’agissait d’Italiens, de
Portugais ou d’Espagnols, qui ont tout perdu à cause des situation
politiques instables de ces pays à cette époque.
Mais à la fin de la deuxième guerre mondiale, avec les
travaux de reconstruction de tout le pays, beaucoup de travailleurs
des colonies, comme l’Algérie, arrivent en France. Ils sont français,
mais ils viennent en métropole pour avoir du travail.
En voyant que la plupart des arrivés sont des hommes.
L’État français, commence à donner des aides aux familles qui
arrivent en France. Mais le logement est très dur à trouver. Et
ces familles commencent à s’installer dans des taudis autour des
villes. Paris ne peut plus les accueillir et ils s’installent dans les
villes autour comme Nanterre. Néanmoins le niveau d’insalubrité
et le manque de sécurité dans ces espaces alerte les maires de ces
villes. En 1955, le maire de Nanterre commence à parler de ces
espaces comme des bidonvilles, après un incendie sur plusieurs
logements précaire, avec plusieurs morts et blessés.
En 1955, la guerre d’Algérie, a fait que ces citoyens français
algériens sont dans un statut ambigu, ils deviennent des migrants.
En même temps que la France commence à parler de bidonvilles,
mot qui vient du Maroc à cause de la guerre d’Algérie beaucoup
de personnes sont parties.
Qu’est-ce qu’un bidonville et comment la France a fini
avec eux ?
Pour M-C Blanc-Chaléard les débuts des bidonvilles,
sont dus à la mauvaise gestion des volontaires humanitaires
des communes. Nanterre en est un exemple. Au départ la ville
contrôle la situation puis elle se voit vite débordée.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

En 1955, ils deviennent en quelque sorte des réfugiés avec
un statut qui est devenu flou. Ils n’ont pas les mêmes conditions
de travail car leurs statuts, leurs conditions de vie deviennent de
plus en plus précaires. Ils commencent à l’installer ainsi dans les
communes voisines de Paris, où il y a beaucoup de terrains laissés
à l’abandon de terre vide.
Avec la politique de relogement qui commence dans
les années 50, le but est de faire disparaître les bidonvilles, et
de donner de meilleures conditions de vie aux personnes qui y
habitent. Nanterre est un espace d’expérimentation. Elle compte
avec trois grands bidonvilles, qui vont être détruits, et où ils
vont construire, le plus vite possible des barres d’immeubles
d’Habitation à Loyer Modère (HLM). Ce sont des logements
sociaux administrés par l’État ou bailleurs sociaux.
Les années 70 marquent la fin des bidonvilles, du moins
pour le 20ème siècle en région parisienne. Après 20 ans de
politique de relogement, les résultats ne sont pas suffisants, elle
doit prendre fin dans deux ans.
C’est dans la crainte à ces grands regroupements
de migrants souvent du même pays qu’on trouve dans ces
Bidonvilles que cette politique va prendre autant d’ampleur.
La guerre est finie depuis un moment et les gens commencent
à voir les migrants étrangers comme une menace à leur stabilité
économique et sociale. Ils demandent aussi aux étrangers une
intégration culturelle et sociale complète.
Cette politique prend fin en 1975, on ne voit plus des
bidonvilles en régions parisienne du moins pas de la même
ampleur que les décennies précédentes. Maintenant ce sont les
barres de HLM, le reflet de la banlieue parisienne.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Le rôle de l’informalité dans le monde aujourd’hui,
les bidonvilles dans le monde
Le rôle de l’informalité dans l’urbanisme, le nord et le sud
Avant tout, on doit comprendre comment se développe
l’urbanisme aujourd’hui. D’un côté, l’urbanisation veut aussi
dire métropolisation, avec la concentration de richesse et de
pouvoir dans les espaces urbains. Mais ça va en parallèle de
la “bidonvilisation” qui est formée par des habitats dégradés
ou spontanés. Cette deuxième sorte d’habitat touche
particulièrement les pays en voie de développement, mais pas
seulement. Elle concerne aussi les pays riches, la France inclus,
dans la métropole et en outremer.
L’année 2008 c’était un point d’inflexion ; l’ONU a annoncé
que la majeure partie de la population vit dans des espaces
urbains. Cette déclaration dessine un paysage différent, mais a
aussi changé les projections démocratiques et urbaines. On doit
savoir que le processus d’urbanisation dans les pays développés
est très grand, avec des limites fixes qui sont la manifestation
d’une planification urbaine à long terme ; contrairement aux
pays en développement, où l’urbanisation se maintient dans une
croissance constante dans des volumes considérables.
Pour J. Damon, il y a trois raisons à cette croissance
urbaine : l’augmentation naturelle de la population, qui se fait
avec la migration de la campagne à la ville, puis le développement
de petit village en villes. Ceux-ci expliquent l’extension physique
des espaces urbains et impliquent aussi qu’on vit beaucoup plus
dans les villes qu’à la campagne ; on vit tous dans les mêmes
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

dynamiques sociales, les mêmes normes et les mêmes désirs.
Finalement c’est aussi la connexion virtuelle, les personnes sont
de plus en plus connectées et c’est ce qui contribue à pouvoir
voir comment vivent les autres. Les gens qui habitent dans les
bidonvilles peuvent voir comment habitent les gens des quartiers
privilégiés et se comparent à eux, essayant de vivre comme eux.
L’acceptation de l’informalité une nouvelle
politique avec une vision global
Dans les pays du nord plusieurs données montrent une grande
préoccupation concernant les problèmes des personnes sansabris. Ces problèmes sont l’accès aux logements ou la précarité ces
derniers. Mais on ne trouve pas des données sur les bidonvilles,
dans les statistiques officielles. Le manque de logements et
l’exclusion est perçue de façon différente dans l’UE, on a voit la
typologie ETHOS (European Typology on Homelessness and
Housing Exclusion) faites en 2005
… couvre toutes les situations des personnes sans domicile
à travers l’Europe : être sans-abri (dormir dans la rue) ; être sans
logement (avec un abri, mais provisoire, dans des institutions ou
des foyers d’hébergement) ; être en logement précaire (menacé en
raison de baux précaires, expulsions, violences domestiques) ; être
en logement inadéquat (dans des caravanes sur des sites illégaux,
en logement indigne, dans des conditions de surpeuplement
sévère). (Damon, p. 20)
Avec ce point, ces catégories indiquent aux pays les
politiques à développer, suivre et évoluer pour combattre le
manque de logement. Il n’existe aucun chiffre valable au niveau
20

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

européen, qui puisse déterminer la quantité et où se situent les
bidonvilles ; mais les réalités sont facilement visibles dans chaque
pays.
La France à sa propre catégorisation, (rapport annuel de la
Fondation Abbé-Pierre sur “le mal-logement”, qui évalue quatre
dimensions : le manque de logement personnel, les difficultés
d’accès aux logements, les mauvaises conditions de vie, et la
difficulté pour conserver son logement. La fondation a donc
… compte ainsi, en 2015, 3,8 millions de personnes non
ou très mal logées. Elle y ajoute plus de 12 millions de personnes
« fragilisées par rapport au logement ». Parmi ces dernières
se trouvent plus de 4 millions de personnes en situation de «
surpeuplement modéré » et, surtout, 5,7 millions de personnes
en situation d’effort financier excessif. Il s’agit ici des personnes
subissant un taux d’effort net supérieur à 35 %, leur laissant
un reste-à-vivre inférieur à 650 euros par mois et par unité de
consommation. (Damon, p. 21)
Néanmoins il tient compte des quartiers marginaux.
Avec l’analyse du manque de confort et de services, ou encore les
habitations de fortune, c’est ce qui permet d’aborder la question
des bidonvilles. Mais il n’y a pas une vraie évaluation sur ce qu’est
un bidonville en France ; il n’y a pas de recherche, ni un suivi
officiel.
Les services préfectoraux déclarent entre 400 et 600
bidonvilles, pour environ 20 000 habitants sur ces sites. Apparaît,
selon cette approche, une diminution du nombre de personnes
en bidonville et une augmentation du nombre de ces bidonvilles,
témoignant de la dispersion croissante du phénomène. [...]En Îlede-France, le seul département de la Seine-Saint-Denis concentre
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

presque la moitié des personnes recensées dans des bidonvilles.
(Damon, p. 21)
Il existe toujours des bidonvilles en France, ils n’ont pas
disparu comme on a voulu nous le faire croire à la fin des années
70. C’est juste qu’ils sont moins visibles, plus encadré comme les
campings de caravanes, ou simulée derrière une aide humanitaire,
comme les camps de réfugiés, ils peuvent être aussi éphémères
comme c’est le cas de squats.
Les différentes formes de logement informel qu’on trouve en
France aujourd’hui
Savoir exactement, combien de personnes habitent dans des
bidonvilles, c’est pour le moins compliqué. Il y a surtout des
recensements de « campements illicites et de leurs occupants ».
Ce recensement en France, a commencé comme une initiative
d’une politique sociale et policière de « campements roms. »
La DIHAL (Délégation interministérielle à l’hébergement et
à l’accès au logement) présente, « que les données présentées
portent sur les campements illicites, bidonvilles et grands squats,
indépendamment de l’origine ethnique de leurs habitants. Elles
ne permettent pas en particulier de comptabiliser le nombre de
personnes s’identifiant ou identifiées comme Roms » (Damon,
p. 21).
Cette initiative est une façon qu’a la France d’essayer
d’éviter que les bidonvilles commencent à grandir, comme dans
les années 50 et 70. C’est une période que l’État français essaye de
faire disparaître. Et depuis, comme l’ampleur de ces bidonvilles
ne s’est pas reproduit, dans l’imaginaire de la France il n’existe
plus.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

En tout cas, pour J. Damon ce recensement ne représente
pas tous les bidonvilles qu’il y a en France, ni sa quantité, ni
ces compositions. Il ne touche pas non plus les campements de
migrants, surtout ceux qu’il y a au nord de la France ou dans les
alentours de Paris. Des camps qui sont habités par des milliers de
personnes qui, « à un moment ou à un autre, se sont trouvées dans
des formes urbaines ressemblant tout à fait à des bidonvilles et
labellisées comme telles » (Damon, p. 21). Des bidonvilles, qui sont
mis en place par l’État. De plus, c’est assez clair que les chiffres
n’incluent pas la situation que vivent les DOM (départements
d’outre-mer).
Le résultat à cet aveuglement auto-imposé fait que la
France ne sait pas combien de bidonvilles il y a actuellement
dans le pays et combien de personnes résident dans des
conditions particulièrement précaires. Mais ce n’est pas qu’en
France, l’Europe subit le même problème. La bidonvilisation
est visible dans les grandes métropoles de l’Union Européenne,
plus récemment le plus flagrant sont les camps « illégaux » de
migrants, où les gens habitent dans des conditions pour le moins
déplorables.
Pourtant, tant politiques que habitants, sont les premiers
à mettre en avant les problèmes qu’on trouve dans ces espaces.
Les plus grands bidonvilles vont attirer l’attention d’ONG qui
vont créer, depuis J. Damon, une offre et une demande, et vont
comme ça réguler qui va recevoir les aides, car ce sont eux qui
dictent les règles. Mais les petits bidonvilles, vont rester à l’écart,
ils attirent moins l’attention de cette charité ; pourtant ils sont
plus nombreux et sont souvent moins visibles, dissimulés dans
les villes et ces alentours, comme un quartier de plus. Beaucoup
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

sont souvent difficiles à identifier car, temporaires et éphémères,
avec une population qui bouge et diffuse.
En tout cas, si les nouvelles technologies nous aident à
connaître comment habitent les autres, les possibilités de traçage
téléphoniques pourraient nous donner une estimation réelle
des chiffres ; et peut-être ne pas tout réduire à des roms ou les
migrants, car ce ne sont pas les seuls dans ces espaces. Même si
c’était le cas dans les années 70, on ne peut pas continuer à avoir
les mêmes solutions qu’à cette époque puisque les circonstances
ont changé.
Conclusion
Je constate après mes lectures et mes recherches, que l’informalité
est une question à laquelle l’État français s’intéresse. Mais il y
a encore beaucoup de préjugés autour de l’informalité, même si
les Français commencent à voir que les politiques ne sont pas
adaptées aux circonstances d’aujourd’hui.
Les politiques n’ont pas évolué suffisamment depuis
les trentes glorieuses, qui sont très focalisées sur les migrants
étrangers qui arrivent en France. Mais c’est l’inverse, il y a plus
de français qui habitent dans des conditions précaires, pas
seulement dans les départements métropolitains mais aussi dans
les départements en outre-mer. Ces derniers sont presque oubliés
par l’État français, très centralisé.
C’est évident que les diverses situations vécues pendant
le 20ème siècle ont marqué la France. Avec plusieurs périodes
d’instabilité, avec les deux guerres et après avec l’indépendance
des anciennes colonies. Tout ça peut expliquer pourquoi ils ont
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

agi comme ils l’ont fait à l’époque, mais ça ne justifie pas l’actuelle
volonté de vouloir nier la réalité actuelle.
Si on voit comment d’autres pays travaillent la question
de l’informalité, la France a beaucoup à apprendre. Avec des
exemples comme le Brésil ou l’intégration des logements de
fortune dans la ville. À encadrer et aider à développer les favelas,
pour améliorer les conditions de vie des habitants. Sa implique
bien sûr une acceptation de l’informalité comme une partie de la
société et du développement des villes.
Le problème est, peut-être, que la France est déjà un pays
développé, a besoin de revoir les politiques et actions urbaines
existantes pour s’adapter mieux aux circonstances d’aujourd’hui. En
même temps, on doit essayer de comprendre que la migration apporte
une diversité humaine, qui peut enrichir la société, culturellement,
socialement et économiquement. On doit comprendre que ce ne
sont pas eux qui ont créé l’informalité, elle existait déjà.

Bibliographie
Blanc-Chaléard, M. 2016. EN FINIR AVEC LES BIDONVILLES
Immigration Et Politique Du Logement Dans La France
Des Trente Glorieuses. 1st éd. Publications de la Sorbonne / Histoire contemporaine. p.456.
Damon J., 2017. Un monde de bidonvilles. Seuil ; La république
des idées, p.128.
Jacquot, S. ; Morelle M. 2018. « Comment penser l’informalité
dans les villes « du nord », à partir des théories urbaines
« du sud » ? » https://journals.openedition.org/metropoles/5601
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

Jacquot, S..; Morelle M. 2018a, « Ville informelle et urbanisme
temporaire » https://www.revue-urbanites.fr/informalite-migrations-et-urbanisme-temp/
Savarí, G. 1996. «Marginalidad e Informalidad: aportaciones dificultades de la perspectiva de la informalidad”. Estudios
sociológicos, vol. 14, n° 41, 435-452.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Los refugiados en México: un proceso
a lo largo de la historia
Refugees in Mexico: a process throughout history
Rebeca Moreno Zúñiga1
Resumen: El texto que a continuación se presenta hace un esbozo
histórico del refugio en México, atendiendo a los diferentes contingentes
de población que desde finales del siglo XIX y hasta nuestros días han
visto en México o bien un lugar para pedir asilo o solicitar refugio, o
simplemente una ruta de paso hacia los Estados Unidos de América. El
texto abreva en fuentes documentales y literatura especializada en el tema
y caracteriza a la población en condiciones de refugio en nuestro país.
Palabras clave: migración, refugiados, asilo.
Abstract: The text that follows presents a historical outline of the refuge
in Mexico, attending to the different contingents of the population
that, from the end of the 19th century and up to the present day, have
seen in Mexico either a place to request asylum or request refuge, or
simply a transit route to the United States of America. The text draws
on documentary sources and specialized literature on the subject and
characterizes the population in refugee conditions in our country.
Key words: migration, refugees, asylum
1
Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Autónoma de
Nuevo León. Monterrey, México. rebekamoreno@yahoo.com

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

Introducción
Si bien, se corre el riesgo de equiparar la migración de extranjeros
a México con el asilo brindado por nuestro país a las personas
que así lo soliciten, en este apartado abordaremos esto último.
Nuestro objetivo es hacer un recorrido histórico de los diferentes
contingentes de personas refugiadas en nuestro país partiendo
desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, simplemente para
observar como este fenómeno social se ha complejizado junto
al contexto en el que tiene lugar y cómo requiere adecuarse a
las exigencias de éste. Para ello, hemos realizado una revisión
de la literatura que aborda el tema y que abreva en fuentes
principalmente mexicanas, aunque también latinoamericanas,
cabe aclarar que no hemos abarcado todas las fuentes disponibles,
pero si aquellas que esclarecen el tema.
También debe aclararse que, si bien el texto aborda la
figura del refugio y se concibe a México como un país con una
larga tradición de asilo, dada la experiencia de otorgar protección
a personas que por motivos políticos tuvieron el exilio como
alternativa, la figura del refugio no existió hasta ya entrada la
década de los ochenta (Hernández-Ortega, 2006).
Asimismo, aunque en el escrito se utiliza indistintamente
las palabras refugio y asilo, cabe hacer el señalamiento que se trata
de cosas distintas. Hernández-Ortega (2006) retoma el contenido
de la Ley General de Población, Artículo 42, fracciones V (asilo)
y VI (refugio) de México, 1974, para establecer la diferencia entre
estas dos figuras institucionales utilizadas, en la mayoría de las
veces, como sinónimos:
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

El asilo es una figura jurídica, que en el caso de México está
diseñada para proteger únicamente a aquellas personas que se
ven en la necesidad de huir de su país de origen por motivos
de persecución por razones políticas, mientras que el refugio es
una figura que está diseñada para brindar protección por otras
muchas razones: para proteger su vida, seguridad o libertad,
cuando hayan sido amenazadas por violencia generalizada,
agresión, extranjera, conflictos internos, violación masiva de
derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado el orden público en su país de origen que lo hayan obligado
a huir a otros país. (Hernández-Ortega, 2006, p. 14)

Además de las diferencias entre asilado y refugiado,
también advertimos la ambigüedad de otros términos como los
de migración y desplazamiento forzado. Para los estudiosos del
fenómeno la diferencia más significativa radica en la voluntad
del individuo. Mientras que la migración económica o por otros
motivos (expectativas de una mejor vida, emocionales como
establecerse con una pareja o incluso libertarias como escapar
de la vigilancia de la familia) ocurre de manera aparentemente
voluntaria, en el desplazamiento forzado las personas se ven en
la necesidad de salir de sus lugares de origen por situaciones que
amenazan su vida y su integridad como personas, esto en contra
de su voluntad.
De acuerdo con Celis y Aierdi (2015) hay suficientes
elementos en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos
para sugerir que los movimientos de población a causa de graves
violaciones de éstos pueden considerarse como movilizaciones
forzadas. Esta vulneración de derechos incluye no solo los
derechos civiles y políticos, sino también los derechos económicos,
sociales y culturales, además muchas de estas violaciones se dan
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

en un contexto de grave daño al medio ambiente que conduce
a la vulneración de estos derechos, asimismo los proyectos de
desarrollo a gran escala son un elemento fundamental, si no
central, en la conformación de la actual migración.
Resulta que la línea entre la migración económica y
desplazamiento forzado es muy delgada. En América Latina se ha
preferido hablar de migración forzada, en lugar de desplazamiento
forzado para diferenciar este último término del desplazamiento
de población al interior de sus propias fronteras, él cual también
tendría un carácter forzado, pero escaparía a la protección
internacional (Celis y Aierdi, 2015).
Así la migración forzada se refiere al cambio involuntario
de residencia de un individuo o grupo de personas que huyen
forzadamente, para abandonar su residencia habitual con el fin
de proteger su vida o dignidad. La migración forzada también
incluye a las personas que han migrado por otras razones pero
que corren el riesgo de sufrir torturas y tratos inhumanos o
degradantes si regresan a su país de origen o a un tercer país.
Es esta migración forzada la que precisamente es atendida
por los instrumentos de protección internacional y por la
legislación de países como México que reciben continuamente
población que se ha visto en la necesidad imperativa de dejar sus
lugares de origen buscando establecerse en un mejor lugar, y que
por diversas circunstancias buscan acogerse a la figura legal del
refugio.
Ahora bien, en relación al marco jurídico que
articula la legislación en torno al refugio encontramos que el
reconocimiento de derechos y obligaciones, la protección de los
derechos humanos, el ejercicio de los derechos y el control de la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

inmigración en México están consagrados en el marco legal y las
normas migratorias establecidas en la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, tales como la Ley General de Población y
el Reglamento a la Ley General de Población; la Ley de Migración;
el Reglamento a la Ley de Migración y los Lineamientos para
Trámites y Procedimientos Migratorios; la Ley sobre Refugiados,
Protección Complementaria y Asilo Político; el Reglamento a
la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo
Político; la Ley de Nacionalidad y el Reglamento de la Ley de
Nacionalidad. La legislación en materia de migración hasta aquí
mencionada no es más que la formalización de los derechos de
inmigrantes y refugiados y también define diversas condiciones,
derechos y obligaciones de la política de inmigración y refugiados
de México (Arzaluz y Zamora, 2021).
En el ámbito de la protección internacional, la Ley de
Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político se centra
en tres figuras: refugiados, protección complementaria y asilo
político. La Convención sobre el estatuto de refugiados de 1951 y
su Protocolo de 1967 no solo incluye elementos de la Convención,
sino que también tiene en cuenta específicamente las condiciones
previas contenidas en la Declaración de Refugiados de Cartagena.
En México, la COMAR es la autoridad competente en materia de
refugiados de conformidad con lo dispuesto en la LSRPCyAP y su
reglamento (Arzaluz y Zamora, 2021).
Habiendo hecho estas aclaraciones, el trabajo fue dividido
en tres partes, con el firme propósito de ver la evolución de los
grupos de personas que han venido a México y han sido protegidos
o bien a través del asilo, o en su caso del refugio. El primer apartado
trata el tema de los primeros contingentes de personas asiladas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

en nuestro país –españoles y cubanos--, situación novedosa para
un Estado que no tenía la infraestructura institucional, ni había
establecido jurídicamente el refugio como un recurso para quienes
así lo solicitaran, y que, sin embargo, acogió de manera solidaria
a estas personas. Detrás de esta sincera preocupación por los
perseguidos políticos de ese momento, también existía el velado
deseo de poblar el vasto territorio de la República Mexicana con
población extranjera y blanca, dedicada las labores propias del
campo, deseo inútil que no pudo concretarse por el perfil de la
población recibida.
La segunda parte aborda la llegada de los perseguidos
políticos provenientes de Sudamérica, región que, en la segunda
mitad del siglo XX, instauró dictaduras militares y persiguió a sus
opositores. Aún aquí la figura del refugiado no estaba definida y
de nueva cuenta, la admisión de estas personas en situación de
riesgo de vida fue más una cuestión de solidaridad que de un
recurso legal.
La migración de centroamericanos, venezolanos y haitianos
que requieren de refugio, es abordada en el tercer y último apartado.
Esta migración se da en condiciones y contextos particulares, donde
el refugio ya está institucionalizado y la movilidad de personas en
busca de este, va más allá de una cuestión de persecución política,
ésta más bien apunta a una violencia social, que es desencadenada
por la pobreza estructural y la vulnerabilidad social y que se
manifiesta en el desplazamiento de población hacia zonas más
seguras o con oportunidades de una mejor vida.
Durante las décadas de los años ochenta y noventa la
migración centroamericana vio en nuestro país, un lugar de
tránsito, pues su destino final eran los Estados Unidos, las
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

condiciones políticas actuales de contención de la migración
por parte de los Estados Unidos, han hecho de México un país
“tapón”, en el que la población migrante se asienta para lograr
arreglar su entrada al país del norte, o en su defecto optar por ser
refugiados en nuestro país y así evitar su deportación a sus países
de origen, hecho que se enfrenta como una verdadera tragedia.
Cubanos y españoles: los primeros refugiados
Españoles y cubanos mantuvieron una migración constante en
el México independiente, quizás los primeros casos de exiliados
cubanos se dieron en la segunda mitad del siglo XIX con el inicio
del movimiento armado por la independencia en Cuba, bien
conocido es el establecimiento de José Martí en nuestro país.
Otros cubanos participantes de las guerras de independencia se
vieron obligados a venir a México por ser perseguidos políticos.
Esta emigración continuó debido a la persecución política que
llevaron a cabo los gobiernos de Gerardo Machado y Fulgencio
Batista (Martín, 2005).
Muchos de estas personas asiladas en nuestro país
regresaron a Cuba con el triunfo de la revolución de 1959 y el
flujo de migración a México se interrumpió debido a la acogida
que el gobierno estadounidense brindo a los opositores al sistema
(Martín, 2005).
En el caso de los españoles, éstos llegaron a México debido
a la derrota republicana en la guerra civil española. El éxodo de
personas procedentes de España tuvo un primer destino, antes
de México, éste fue Francia. Se calcula, que entre 250 mil y 500
mil personas huyeron a este país tras la caída del frente catalán y
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

la ocupación de las tropas nacionales en España, hecho ocurrido
en febrero de 1939 (Velázquez, 2012). Algunos de estos exiliados,
tuvieron un segundo destino en México, y otros llegaron
directamente desde España. De acuerdo con Velázquez (2012), el
número de asilados en México, en el periodo de 1936 a 1950 fue de
aproximadamente 20 mil personas.
Dolores Plat Brugat (2001) señala que esta emigración
se caracterizó por ser familiar y provenir primordialmente
de grandes urbes como Madrid y Barcelona; muchos de estos
refugiados pertenecían a la clase media y contaban con una
importante formación académica, se desempeñaban en el sector
industrial y de servicios y se dedicaban a actividades educativas,
intelectuales y artísticas (Lida, 2006).
Lo interesante del caso de los asilados españoles es que
su arribo a México se dio en el marco de la ausencia de la figura
del refugio en este país. El recibimiento de los expatriados en el
país se dio a iniciativa de un grupo de señoras, preocupadas por
los huérfanos de la guerra civil española, las cuales incidieron en
que el presidente mexicano Lázaro Cárdenas, y otros agentes
como el embajador de México en España Narciso Bassols, así
como algunos dirigentes socialistas generaran las condiciones de
acogida de los exiliados españoles (Hernández-Ortega, 2006).
En opinión de Abdón Mateas (2002), esta política de asilo fue
“reconocida por su generosidad [pero] resultó contradictoria,
carente de medios e improvisada” (Mateas, 2002, p.116).
Para este momento, México ya había firmado varios
acuerdos regionales sobre el asilo político, reflejados en la
primera Ley General de Población de 1936, no obstante, ésta no
contemplada la figura del asilado, ni del refugiado. De acuerdo
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

a Alfonso Hernández Ortega (2006) los exiliados españoles
entraron al país con otras características migratorias, y de no
haber sido por la solidaridad y gestión del presidente Lázaro
Cárdenas no hubieran podido ingresar al país.
El recibimiento y acogida de los exiliados españoles, roza
con el anhelo de poblar lugares en México con baja densidad
de población como la península de Yucatán. Se tenía la ilusión
de que entre la población acogida hubiera personas dedicadas
a actividades primarias como la agricultura y la pesca, o bien
obreros y técnicos (Mateas, 2002). Esto contradice lo señalado
anteriormente y referido por Dolores Plat (2001) pues muchos
de los emigrados procedían de centros urbanos, pertenecían a
la clase media y eran empresarios, comerciantes, intelectuales y
artistas.
Los refugiados del cono sur
Otros contingentes de asilados políticos lo constituyeron
aquellos que huyeron de las dictaduras instaladas en Brasil, Chile,
Argentina, y Uruguay en el periodo que comprende las décadas
de 1970 y 1980. Al respecto Norambuena (2008) señala que:
El mapa del Cono Sur americano se fue coloreando de verde olivo a medida que las asonadas militares se iban sucediendo. Así,
en la Argentina el derrocamiento del régimen de María Estela
Martínez de Perón, en 1976, tras dos años de gobierno, dio paso
a una cruenta dictadura militar que se prolongó hasta 1983 con
la llegada al poder de Raúl Alfonsín, líder del Partido Radical.
Mucho más amplio es el tiempo que cubre el período militar en
el Brasil cuyo régimen, entre 1964 y 1985, fue una combinación de
dictadura y gobierno democrático restringido. Para el Uruguay,

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

la relación entre su limitado régimen de partidos políticos y el
sistema electoral determinaron las condiciones que llevaron a la
caída de la democracia en 1973. Esto significó, también, la salida
de cientos de personas al exilio. (Norambuena, 2008, p.164)

El autoritarismo que vivieron los países sudamericanos
en la segunda mitad del siglo XX fue producto de los escenarios
contrapuestos y con visiones distintas entre sí. Por un lado, el
triunfo de la revolución cubana genera un clima de confianza
y esperanza para algunos grupos de izquierda en el sentido de
pensar que lo que pasó en Cuba podría repetirse en cualquier otro
lugar, particularmente de América Latina. Por otra, el combate
a la extensión del comunismo en el continente fue parte de las
políticas de los Estados Unidos en el continente americano, tales
como “Solidaridad Continental y “La Doctrina de Seguridad
Nacional”, las cuales en opinión de Leis (2015) “promovieron y
consolidaron la formación de dictaduras a lo largo y ancho del
continente” (p. 89).
De esta manera, el exilio fue unos de los tantos mecanismos
de represión utilizados por las dictaduras establecidas en
Sudamérica. En palabras de Norambuena (2008) el exilio afecta
los planes políticos y de vida de las personas, a la vez que los
desarraiga social y culturalmente. Al igual, que como pasó con
la población española desterrada a causa de la Guerra Civil
Española, los desterrados del cono sur en su mayoría se dedicaban
a actividades clasificadas como artísticas y culturales. En el caso
de los chilenos, por ejemplo:
Un grupo, cualitativamente relevante, estuvo constituido por
escritores, artistas plásticos, artesanos, músicos, gente de teatro

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y de cine, hombres de ciencia y académicos de las más variadas
disciplinas. Grupos teatrales funcionaron en muchos países; y los
conjuntos musicales chilenos recorrieron el mundo. Las exposiciones de pintores, fotógrafos, y escultores chilenos eran frecuentes en las más importantes ciudades americanas y europeas, a la
vez que en el marco de casi todas las manifestaciones de solidaridad las artesanías, obras de artistas profesionales y ocasionales,
eran puestas a la venta; muchos refugiados lograron sobrevivir del
producto de este tipo de trabajo. (Norambuena, 2008, p. 171)

El exilio de estos latinoamericanos del cono sur se dio
primero, en los mismos países sudamericanos, por ejemplo, los
uruguayos optaron, en un principio, por exiliarse en Argentina o
Chile. Mientras Argentina era un destino percibido como de “tensa
calma”, en Chile, el triunfo de Salvador Allende lo hacía ver como
el destino por excelencia de los simpatizantes de las izquierdas
latinoamericanas. Los primeros en optar por estos destinos o
lugares de residencia fueron los militantes del Movimiento de
Liberación Nacional-Tupamaros, seguidos de líderes sindicales,
gremiales, universitarios de distintas organizaciones. En poco
tiempo, las condiciones favorables para vivir en estos países
se vieron comprometidas debido al clima de autoritarismo y
represión, propios de las dictaduras que ahí se establecieron. El
establecimiento del Plan Cóndor fue otra de las causas para que
los ciudadanos del cono sur buscarán otros destinos. Dicho plan
consistió en la coordinación de varios estados para coordinar
la represión y persecución de militantes políticos, sociales,
sindicales y estudiantiles, estuvo vigente desde la segunda mitad
de los años setenta y hasta inicios de los ochenta y operó como
una acción coordinada entre Argentina, Uruguay, Paraguay,
Bolivia y Brasil. (Boeglin, s/f).
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

Las condiciones descritas dificultaron la vida de quienes,
por las condiciones políticas de sus países, se vieron en la
necesidad de huir y protegerse en otro lugar. Los tentáculos de la
represión y la desaparición de personas opuestas a los regímenes
dictatoriales se extendieron por el sur del continente, por lo cual
se buscaron otros lugares como Cuba y México en Latinoamérica;
y España, Francia, incluso Holanda y Suecia en Europa.
Las experiencias históricas de asilo y refugio en México,
antes descritas, de acuerdo con Ernesto Rodríguez (2011), se
caracterizaron más por la solidaridad y las decisiones de los
políticos en turno, que por las normas vigentes que regulasen
la protección y la acogida en el país de personas que solicitaron
refugio. La estructura institucional que reguló la situación de las
y los solicitantes de refugio se estableció recién en la década de
los ochenta, del siglo XX con La Comisión Mexicana de Ayuda
a Refugiados (COMAR) y la apertura en México de una Oficina
de Representación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR). Por otra parte, el enfoque de
protección a los derechos humanos de migrantes extranjeros en
tránsito y personas solicitantes de asilo datan de 2011: Ley sobre
Migración y Ley sobre refugiados, Protección Complementaria y
Asilo Político (Torre, 2020).
La migración reciente y el incremento de
solicitudes de refugio en México
La revisión de literatura sobre el tema del refugio en México
apunta por lo menos, a cuatro temas relevantes: 1) el incremento
de la migración centroamericana y de las solicitudes de refugio;
2) Las caravanas de migrantes centroamericanas de 2018 y 2019:
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3) La migración centroamericana de niños y adolescentes solos
que requieren protección de las autoridades mexicanas, 4) El
incremento de la migración y de las solicitudes de asilo por parte
de personas venezolanas y 5) el reciente arribo al país de los
haitianos, y la figura del refugio como estrategia.
El incremento de solicitantes de refugio en México: el caso
de la población centroamericana, venezolana y haitiana.
Es desde finales de 2017, que la población centroamericana, que
abandonó sus respectivos países, ha llegado a México y se ha
incrementado de manera significativa. La inestabilidad política,
social y económica que se vive en la región centroamericana
ha obligado a que miles de personas escapen de la violencia, la
violación a los derechos humanos y el desempleo y se dirijan al
norte (Villaseñor y León, 2020).
Además de la pobreza, otra de las causas de la migración
centroamericana es la violencia, no se trata solo de una violencia
política, sino de una con profundas raíces estructurales que
socavan las bases sociales que permiten una vida digna y segura.
Además, la reciente migración centroamericana se caracteriza por
ser marcadamente urbana, y menos rural (Escobar-Sepúlveda,
2008).
Por ejemplo, un estudio reciente sobre la migración
hondureña a los Estados Unidos, realizado por Vladimir López
(2021) señala que hoy esta migración se caracteriza por ser
compulsiva —en relación a los numerosos contingentes de población que abandonan sus lugares de origen— y forzada, estos
adjetivos se deben a una serie de fenómenos tales como: “ingobernabilidad, corrupción, violencia, criminalidad, narcotráfico,
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

impunidad, desempleo, bajos salarios, secuelas de fenómenos
naturales y ambientales, entre otros” (López, 202, p.78). Esta
caracterización de la migración es extensiva a la región centroamericana.
En este contexto, hemos de reconocer que tradicionalmente
México fue un país de tránsito para la migrantes, tal como ocurrió
en los años noventa, con los migrantes centroamericanos. Es
en años recientes, con las políticas migratorias de los Estados
Unidos de América y de México que han ocurrido cambios en
los patrones de movilidad y asentamiento de los migrantes. Se
han impuesto trabas a la movilidad migratoria como muros,
restricciones legales y controles migratorios que dificultan
la llegada de centroamericanos a los Estados Unidos (Torre,
2020). De acuerdo con Verónica Ruiz y Amarela Varela (2020),
México se ha convertido en un “país tapón” al adoptar una
política de contención migratoria que ha implementado dos
medidas medulares durante el gobierno de López Obrador: el
despliegue de la Guardia Nacional y el Programa Quédate en
México, lo cual “hizo de México un país al que ingresar desde la
frontera sur resulta cada vez más difícil, y una vez adentro, &lt;&lt;sin
papeles&gt;&gt;, no se puede salir hacia el norte” (p.97).
Esta situación plantea dos grandes retos, por una parte
el arribo de población centroamericana que viene huyendo de
sus países por el deterioro social y económico que enfrentan y
no por persecución política hace difícil distinguir entre quienes
son migrantes y quienes buscan refugio; por otra parte, la
situación geográfica de México dificulta también distinguir
entre quienes tienen una verdadera intención de solicitar refugio
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para establecerse en México y quienes utilizan este mecanismo
a conveniencia, o sea, en tanto, consiguen llegar a territorio
estadounidense (Rodríguez, 2011).
Con todo, Adrea Villaseñor y Claudia León (2020)
refieren que de 2014 a 2018 más de 55 mil personas han solicitado
refugio en México, esta población proviene fundamentalmente
de Honduras, El Salvador y Venezuela, aunque también se ha
detectado a personas africanas y asiáticas. Otros datos presentados
por la COMAR. apuntan a un incremento de las solicitudes de
refugio por parte de migrantes centroamericanos entre 2013 y
2018, de 530 a 13,674 solicitudes realizadas por hondureños y de
309 a 6,193 de salvadoreños (Torre, 2020).
La mitad de las solicitudes de refugio referidas arriba
son de 2018, año conocido como el del éxodo centroamericano
y que inaugura una nueva estrategia de movilidad de personas
migrantes: las caravanas. Estas caravanas estuvieron integradas
por familias completas y hasta adultos mayores, pero también
por jóvenes y niños solos. Se cree que al menos una decena de
caravanas de migrantes entró al país con destino a los Estados
Unidos (Ruiz y Varela, 2020).
Al principio, el reciente gobierno de López Obrador
otorgó visas, pero después, obligado por las presiones del
gobierno estadounidense, adoptó una política de contención de
los flujos migratorios, lo que obligó a muchos de estos migrantes
a establecerse en México y buscar una regularización de su
situación migratoria, algunos de éstos, y ante el miedo de ser
devueltos a sus países de origen solicitaron asilo en México, sin
que esto signifique que lo hayan logrado (Arreola y Martínez,
2020; Torre, 2020).
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

Conseguir asilo en México es una situación con muchas
adversidades que deben enfrentar quienes así lo requieren. De
acuerdo a Luis Arreola y Santiago Martínez (2020) las personas
centroamericanas que solicitan refugio en México enfrentan
una serie de inseguridades como la jurídica al no contar con
documentos que les permitan tener un estatus legal, lo cual
dificulta su acceso al empleo formal; también padecen inseguridad
social pues no tiene acceso a la vivienda y a la educación; así
mismo sufren de los abusos de algunos representantes de las
instituciones gubernamentales y de xenofobia por parte de
algunos sectores de la sociedad mexicana.
Quienes si consiguieron ser refugiados aún vieron difícil
el ejercicio de los derechos fundamentales que les protegen y su
integración social y laboral, ya que muchos ciudadanos mexicanos
los ven como una amenaza y un peligro (Ruiz y Varela, 2020).
Para Paola Posada (2009), la figura del refugiado es
importante para comprender como la comunidad internacional
controla las migraciones “indeseadas”, éstas que llevan a cabo las
personas afectadas por los embates de las políticas neoliberales, de la
pobreza, la violencia y las inclemencias de los fenómenos naturales.
Condiciones sociales que afectan y ponen en riesgo la vida de las
personas y sin embargo, no son contempladas en la categoría de
refugiado, que según el Estatuto de Refugiado de 1967 es
Toda persona que a fundados temores de ser perseguida por
motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera
de su país, de su nacionalidad y no pueda […] o no quiera acogerse a la protección de tal país… (Posada, 2009, p.136)

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La restricción de las causas para solicitar asilo hace que
muchas solicitudes de refugio sean rechazadas. Por lo cual sólo
una parte de los migrantes forzados pueden tener la protección del
Estado receptor y un estatus legal en el mismo. Sin embargo, para
el caso de una persona acosada para unirse de manera forzada a un
grupo delictivo, paramilitar o a las maras con el riesgo de perder su
vida o bajo amenaza de daño a su propia familia sino acepta, puede
ser rechazada al solicitar ser ecategorizada bajo la figura de refugiada.
Uno de los argumentos, más comunes, esgrimido por la COMAR
para negar el estatuto de refugiado en México a una persona es algo
que se conoce como “alternativa de huida interna”, esta noción es
utilizada actualmente para denegar asilo a las personas que huyen de
sus países y es explicada de esta manera, por Elisa Ortega Velázquez
(2017): “Esto sugiere que la persona amenazada podría haber huido a
otra zona más segura dentro de su país de origen” (Ortega-Velázquez,
2017, p. 728). De esta manera, la persona es deportada a su país y su
situación reclasificada como desplazamiento interno.
Así, y pese a los cambios en los escenarios en los que se
da la migración forzada y por ende la solicitud de asilo, ni el
Protocolo de 1967, ni las leyes mexicanas han modificado los
causales para obtener la calidad de refugiado (Posada, 2009).
Esto es todo un problema para estas últimas oleadas de población
centroamericana, venezolana y haitiana que se encuentran
varadas en nuestro país y que, al no avanzar en su camino hacia
los Estados Unidos, buscan legalizar su estancia en México a
través de la categoría del refugiado.
Como se estableció renglones arriba, una estrategia de
presión y de seguridad frente a la contención migratoria que
ejerce el Estado a través de los cuerpos policiacos y militares,
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

han sido las caravanas que arropan a familias enteras, ancianos,
discapacitados, pero también a adolescentes, niñas y niños no
acompañados de sus padres o tutores.
El tema de los niños, niñas y adolescentes no acompañados
es una situación relativamente nueva registrada por la literatura
especializada en el tema de migración; esta población particular
ha optado por unirse a las caravanas, o a grupos que reúne a otros
en su misma condición, con el fin de proteger su integridad.
Muchos de éstos huyen de un contexto adverso en sus países de
origen debido a los conflictos armados y el reclutamiento forzoso
de grupos paramilitares y delictivos (Rea, 2019).
Los niños, niñas y adolescentes no acompañados, a
diferencia de los adultos, requieren un “tutelaje específico de las
instituciones estatales, por existir el ‘interés superior del niño’”,
ya que se encuentran expuestos a una serie de violencias no sólo
en su lugar de origen, sino también en el de destino” (Ruiz y
Varela, 2020, p.90).
Según afirma Sergio Rea (2019), la población infantil y
adolescente que migran sin su familia, “utilizan las migraciones
mixtas para viajar de un estado a otro y, por lo tanto, suelen
confundirse con aquellos migrantes que no entran en la
definición de refugiados” (Rea, 2019). Muchos de estos niños,
niñas y adolescentes enfrentan muchos obstáculos para iniciar el
proceso de asilo en México, uno de los principales es no contar
con los documentos personales requeridos para el mismo, y por
lo tanto transitan en la clandestinidad para no ser detenidos por
los agentes de migración. El riesgo de no ser refugiados los hace
presa fácil de la trata y el tráfico de personas (Rea, 2019). Además
de que pocas veces se les comunica, por parte de los agentes de
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migración que tienen derecho a solicitar asilo en México y optar
por ser refugiados, aunado a este obstáculo y los otros señalados
anteriormente, se enfrentan al hecho, de que, en el caso de solicitar
el asilo, la asesoría jurídica que se les puede brindar no es gratuita
(Ortega-Velázquez, 2017).
En el caso de la migración venezolana, ésta hunde sus
raíces en las condiciones sociopolíticas del gobierno de Hugo
Chávez, pues sus acciones contribuyeron, en mucho a que este
país dejara de ser un país receptor de migración internacional, al
que arribaron personas de todo el mundo atraídos por la bonanza
petrolera y el alto nivel de vida, para ser un país expulsor de
población. En 2002 con el intento de golpe de estado, se acentúa
la salida de población de clase media uno de cuyos destinos fue
México (Franco, 2020).
Otros autores, como Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco
(2019), sitúan el inicio del proceso de emigración venezolana, en
2014. Pues es aquí donde el país presenta problemas políticos
y económicos, lo cuales se manifestaron en los altos índices de
inseguridad, escasez productos básicos, corrupción, entre otros.
Para estos autores esta situación ocasionó una crisis migratoria,
debida al alto número de venezolanos que abandonó el país, en
busca de mejores condiciones de vida.
El auge del éxodo venezolano se dio entre 2017 y 2018,
según cálculos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR), fueron aproximadamente 3
millones de personas las que salieron de Venezuela, de las cuales
2, 4 millones se encuentra en América Latina (Martínez-Ochoa
y Márquez-Blanco, 2019). Para 2017, los refugiados venezolanos
son el primer grupo de extranjeros demandantes de asilo en
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

México (Suárez y Trejo, 2018). Es probable, que esto se deba al
alto nivel de estudios que posee la mayoría de la población de este
país y, por lo tanto, su acceso a una mayor información sobre su
estatus migratorio y su derecho a solicitar asilo e interponer una
solicitud de refugio.
A diferencia de las y los desplazados centroamericanos
que poseen una baja escolaridad y realizan trabajos relacionados
con el sector primario de la economía (Pardo y Dávila, 2017), la
población venezolana se caracteriza por un alto nivel de estudios y
se desempeñan en actividades profesionales, por eso ha preferido
asentarse en la Ciudad de México y en menor medida en estados
de Veracruz, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Nuevo León
(Suárez y Trejo, 2018 ), donde puede desempeñar las actividades
para las que está cualificada.
Uno de los problemas a los que se enfrentan los países
de América Latina, con mayor población migrante venezolana,
es la manera en cómo esta población será clasificada. A pesar,
de la cantidad de solicitudes de refugio presentados por esta
población, los estados receptores no siempre consideran que estas
personas poseen los requisitos necesarios para que su solicitud
sea aprobada y acto seguido, son clasificadas simplemente como
migrantes, lo que los lleva a la vulnerabilidad social y casi siempre
a la pobreza (Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco, 2019). Es aquí,
y en otros casos, que se hace imperante revisar las concepciones y
los acuerdos internacionales que definen la categoría de refugiado.
En el caso revisado, la población se encuentra en
condiciones de vulnerabilidad producto de la pobreza de la que es
víctima, dadas las condiciones estructurales de su país, situación
que vulnera sus derechos, sobre todo de carácter económico. De
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ahí que los autores Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco (2019)
propongan una categoría política para las y los venezolanos
en pobreza, que sea adoptada por los países latinoamericanos
receptores o bien, que forme parte de los acuerdos internacionales,
esta categoría la denominan como “Migrante de carácter forzado
en razón de pobreza” Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco, 2019,
p. 37).
Por su parte, la migración haitiana data de la segunda mitad
del siglo XX y se ha dirigido principalmente a Estados Unidos,
República Dominicana, Canadá y recientemente a Brasil y Chile
Las causas de ésta pueden encontrase en un contexto política y
socialmente poco estable y en una total falta de confianza en el
Estado y sus instituciones, consecuencia de una democracia débil
y un entorno económico marcado por la pobreza (Contreras,
2022).
Tres periodos de tiempo son emblemáticos para el estudio
de la población migrante procedente de Haití, uno es 2010-2012 y
otro es 2016 y 2021. El primer periodo, el que comprende de 2010
a 2012 está marcado por los fenómenos naturales que afectaron
la vida de las personas: el terremoto y la epidemia de cólera de
2010 y los huracanes Isaac y Sandy en 2012, circunstancias, todas
ellas que obligaron a una buena parte de la población haitiana a
desplazarse, sobre todo por los países que integran el cono sur.
En 2016 ocurre otro huracán denominado Matthew, ocasionando
más daño a la infraestructura material del país y acrecentando los
niveles de pobreza y vulnerabilidad social de la población, por lo
cual la ésta se ve forzada a desplazarse fuera de su país, ahora con
la idea de llegar a Los Estados Unidos de Norteamérica (RojasWiesner, 2022).
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

Ante las dificultades que enfrentan las y los haitianos para
entrar a los Estados Unidos, una buena parte de ellos se establece
en las ciudades mexicanas fronterizas de Tijuana y Mexicali.
Éstos pudieron hacerse de algún documento transitorio, con
vigencia de 20 días, lo cual les permitió desplazarse por México
hasta llegar al norte, otros se quedaron en la estación migratoria
de Tapachula, Chiapas, esperando que sus solicitudes de refugio
en México fueran favorables, o les fuera otorgado el mismo
documento transitorio (Rojas-Wiesner, 2022).
Para quienes han llegado al norte de México, sus
condiciones de existencia no son tan fáciles, algunos están
varados en tanto pueden ser aceptados en los Estados Unidos,
además en nuestro país no pueden trabajar o acceden a trabajos
precarios por la falta de papeles. La opción es optar por el refugio,
pero se enfrentan a la misma situación que quienes provienen de
Venezuela, que se considere que su vida y su libertad no corren
peligro en su país de origen, o que pudieron salvaguardar su
integridad dentro del territorio de su país de origen.
Conclusiones
A manera de conclusión se puede afirmar que México enfrenta
hoy una situación compleja en cuanto el tema del refugio, pues
aunque cuenta con instituciones y un marco legal para llevar a
cabo el proceso, aún debe resolver el alto número de solicitantes
de asilo, ampliar su capacidad institucional y presupuestal, así
como hacer frente a las situaciones no contempladas por la ley
como identificar a quienes realmente necesitan de protección
internacional y quienes si bien, no son perseguidos políticos,
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enfrentan otro tipo de violencias como la de género, el tráfico de
personas y la adhesión forzada a grupos paramilitares y delictivos.
En esta tarea pendiente, es urgente cambiar las
restricciones para solicitar asilo que aparecen en la categoría de
refugio, figura legal que ha operado como otra medida de contener
las migraciones no deseadas por la comunidad internacional,
en lugar de proteger a la población que se ha visto forzada a
desplazarse fuera de las fronteras de su país.
A sabiendas, que la solicitud de refugio va presidida de la
migración forzada y que es difícil diferenciarla de la migración
voluntaria. Lo importante aquí es considerar que la población que
se ve obligada a abandonar sus lugares de origen, casi siempre es
población vulnerable que requiere de la atención de las agencias
internacionales, ya que vivimos tiempos convulsos tendientes a
una crisis humanitaria.
Además, cabrían soluciones más profundas como evaluar
los efectos de las políticas económicas (como el neoliberalismo)
en los países del sur como los centroamericanos, así como
emprender políticas públicas que acaben con las condiciones de
vulnerabilidad y marginalidad social, y en general con la violencia
estructural, así como brindar protección a los desplazados
por estas causas. Asimismo, tendrían que generarse fondos
internacionales de ayuda en caso de que los fenómenos naturales
dañen la infraestructura y la economía de un país. Es decir,
atender las causas profundas detrás de las migraciones forzadas y
la gran cantidad de solicitudes de refugio.
También es oportuno considerar que el procedimiento
para solicitar el refugio en México, o en su caso, la protección
complementaria debería tener un apartado especial y
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

procedimientos más sencillo y pensados para los adolescentes,
niñas y niños no acompañados que han huido de sus lugares de
origen por no considerarlo seguros para vivir.

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, enero-junio, 2023

Notas para pensar la Interculturalidad en la
Universidad. Reflexiones sobre una experiencia
de extensión universitaria con Pueblos
Originarios en Pandemia desde un enfoque
antropológico educativo
Notes to think about Interculturality at the
University. Reflections on a university extension
experience with Native Peoples in a Pandemic
from an educational anthropological approach
Itati Liliana Arce1
Oscar Campos2
Ana Beatriz Palma3
1 Docente, investigadora y extensionista, Universidad Nacional de San
Luis, Argentina. E-mail: itatiarce@gmail.com
2 Samay de la comunidad Palma-Ayayme, Pueblo Huarpe. Tayta,
Educadora indigena (Educación Intercultural Bilingue). Extensionista,
Universidad Nacional de San Luis. Pueblo Preexistente al Estado Argentino.
E-mail: pucuyhuarpe@gmail.com
3 Samay de la comunidad Palma-Ayayme. Pueblo Huarpe. Tayta,
Educadora indigena (Educación Intercultural Bilingue). Extensionista,

54

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Catalina Ya Umuk Barroso4
José Luis Jofré5
Sergio Raúl Gómez6
Bambina Dorotea Stinga7
Alejandro Nuñez Manquez8
Resumen: El presente ensayo es una sistematización colectiva de una
experiencia de trabajo común entre integrantes de la Universidad
Nacional de San Luis (UNSL), en la República Argentina, e
integrantes de diversas comunidades indígenas pertenecientes al
Pueblo Nación Huarpe. Esta experiencia formó parte de un proyecto
de extensión universitaria y tiene relación, a su vez, con el Programa
de Pueblos Indígenas de la UNSL. Este ensayo recoge un conjunto
de reflexiones críticas en torno a las dificultades que se presentan
en la construcción de espacios interculturales en el marco de las
instituciones universitarias.
Palabras clave: Extensión Universitaria, Pueblos Indígenas, Pueblo
Universidad Nacional de San Luis. Pueblo Preexistente al Estado Argentino.
E-mail: pucuyhuarpe@gmail.com
4
Samay comunidad pinkanta Pueblo Nación Huarpe Pinkanta.
Tayta, educadora indigena (Educación Intercultural Bilingue), Estudiante del
Profesorado de Educación Especial, Universidad Nacional de San Luis. Pueblo
Preexistente al Estado Argentino. E-mail: catalinabarroso25@gmail.com
5 Docente, investigador y extensionista Universidad Nacional de San
Luis. Argentina, E-mail: joseluisjofre@yahoo.com.ar
6 Docente, investigador y extensionista Universidad Nacional de San
Luis. Argentina. E-mail: sergiogomez21@gmail.com.ar
7 Centro de Pensamiento Crítico Pedro Paz. Docente, investigador y
extensionista jubilada. Universidad Nacional de San Luis. Argentina. E-mail:
bambinastinga@gmail.com
8 Docente, investigador y extensionista Universidad Nacional de San
Luis. Argentina. E-mail: amanzquez@unsl.edu.ar
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-84

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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

Huarpe, interculturalidad crítica, antropología educativa
Abstract: This essay is a collective systematization of a common
work experience between members of the National University of
San Luis (UNSL), in the Argentine Republic, and members of various
indigenous communities belonging to the Huarpe Nation People.
This experience was part of a university extension project and is
related, in turn, with the UNSL Indigenous Peoples Program. This
essay includes a set of critical reflections on the difficulties that arise
in the construction of intercultural spaces within the framework of
university institutions.  
Keywords: University extension, indigenous peoples, Huarpe people,
critical interculturality

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Introducción
La siguiente presentación a modo de notas o apuntes reflexivos
tiene por objetivo sistematizar la experiencia de diálogo entre
integrantes de la Universidad Nacional de San Luis junto con
comunidades indígenas urbanas que residen en la ciudad de San
Luis, en la República Argentina. Estos diálogos se dieron en el
período comprendido entre los años 2018 - 2021. Desde la primera
fecha distintos espacios académicos de esta universidad trabajan
con integrantes de pueblos originarios en la incorporación de
perspectivas interculturales en la educación superior, disputando
así diferentes miradas, sentidos y prácticas en torno a la diversidad
cultural en la formación universitaria.
Interesa entonces describir el proceso de construcción
e implementación de uno de los espacios de trabajo que se
formalizó como un Proyecto de Extensión de Interés Social
(PEIS) con comunidades Huarpes urbanas, en un contexto de
consolidación de políticas culturales neoliberales y de creación de
diferentes dispositivos universitarios de vinculación con pueblos
originarios. En el primer apartado, apuntamos consideraciones
generales acerca de la formación de alteridades a nivel local,
que permiten contextualizar e historizar ciertas narrativas y
políticas provinciales en materia indígena. En segundo lugar,
describimos algunos procesos de institucionalización de espacios
interculturales en la UNSL, a partir de la creación de convenios
y programas de cooperación mutua con pueblos originarios,
identificando así ciertas perspectivas interculturales en disputa.
En el tercero y cuarto apartado analizamos reflexivamente el
proceso de construcción e implementación de un proyecto
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de extensión, que se vio fuertemente reconfigurado a partir de
situación pandémica a nivel mundial, pero sobre todo a partir
de la apertura a un diálogo intercultural crítico, que más que
certezas fue habilitando deconstrucciones problematizadoras de
las prácticas extensionistas.
1. Notas contextuales sobre la formación de
alteridades en la provincia de San Luis
En el proceso de formación del Estado nación argentino, la
construcción o “invención” de una comunidad (Anderson, 1993)
se basó, en parte, en un “ideario nacional” blanco y europeo que
operó como homogeneizador y silenciador de las diversidades
socio-étnicas del territorio. La metáfora del “Crisol de Razas”,
ocultó el genocidio (Lenton, 2011) y etnocidio sistemático por parte
del estado hacia los Pueblos Originarios. En consecuencia, esos
“otros internos” quedaron expulsados del proyecto modernizador,
cimentando una narrativa de una nación “sin indígenas” y
“sin afrodescendientes”. Según Briones (2008), esta matriz
productora de jerarquías socioculturales diferenciales produjo
lógicas de clasificación, identificación y distinción, entre unos
supuestos legítimos pobladores (“blancos” y “civilizados”) y “esos
otros” internos representados por indios, mestizos, migrantes
y afrodescendientes. Este interjuego de marcaciones sociales se
constituyó a partir de clivajes económicos, políticos, sociales
en la construcción de dichas categorizaciones hegemónicas
(diversidad-desigualdad).
Bajo una lógica, la construcción del Estado nación
argentino implicó un proceso de unificación política y cultural
del territorio. Sin embargo, éste se constituyó diferencialmente
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a escala provincial y regional. Briones (2008) denomina a esta
configuración “geografías provinciales de inclusión /exclusión”,
donde se administran y regulan las diversidades en un modo
particular de explotación económica.
Antes de la constitución del Estado Argentino,
las actuales provincias de San Luis, Mendoza y San Juan
conformaron una región denominada Cuyo. Este corregimiento
o provincia de Cuyo constituyó una división territorial del
Imperio Español que incluía, además, parte de las actuales
provincias de Córdoba y La Rioja. En consecuencia, entre los
años 1568 y 1776, Cuyo formó parte de la Capitanía General de
Chile. Puede decirse que, de esta manera, durante más de dos
siglos esta región, que hoy forma parte del territorio argentino,
fue la zona trans-cordillerana de Chile. Por aquel entonces, y
de manera errónea, los españoles llamaron huarpe a todos los
habitantes de esta región, hasta el extremo de atribuirle a la
región el nombre de “País de los Huarpes”. En este contexto,
entre 1598 y 1658, muchos de los integrantes de los pueblos
indígenas fueron deportados desde Cuyo hacia Santiago de
Chile con destino al sistema de encomiendas asentadas en tal
ciudad. Con estos hechos se originó la leyenda de la extinción,
por deportación de la población indígena de esta región llamada
Cuyo (Obregón-Iturra, 2018).
Por este motivo, entre otros, en la región de Cuyo persiste
aún hoy un imaginario de “extinción” huarpe en el sentido común
hegemónico, por la cual se considera que “no existen indios en
San Luis”. Además, Diego Escolar (2007) en su análisis de los
procesos de etnogénesis huarpes, advierte que esta narrativa (que
precede desde la misma colonización europea) se profundizó
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con la idea de “desindianización”. Esta ideología supone que
la incorporación de elementos occidentales en las prácticas
culturales indígenas iría en desmedro de su “autenticidad”. Este
supuesto efecto de transformación cultural va acompañado por
la ideología de la “blanquitud” que impuso la idea que sostiene de
que se deja de ser indio “puro” al mezclarse con la sangre blanca.
Esta imagen conlleva a crear la representación de que, tras el
paso de las generaciones, las “razas” no europeas terminarían por
desaparecer9.
Será recién a comienzo del siglo XXI cuando en las
provincias de San Juan y San Luis, comienza a reconocerse la
existencia de pueblos indígenas y este reconocimiento estará
asociado a la implementación de una serie normativas por medio
de las cuales los gobiernos provinciales consagran parte de los
derechos de los pueblos originarios, a nivel local. Al respecto,
María Celina Chocobare (2013) define como “tutelares” este
tipo de políticas emprendidas por el estado, siguiendo el
análisis de Antonio de Souza Lima para el caso de Brasil. Se
trataría de políticas gubernamentales destinadas a poder tutelar a
diferentes movimientos de auto adscripción indígena de familias
perteneciente a los pueblos ranqueles y huarpes, otorgándoles así
el status jurídico de “indígenas”.
9 En el caso Huarpe, además, predomina el mito de “desaparición
huarpe”, fundamentada en diferentes construcciones históricas como la
“invasión incaica”, y más tarde la asimilación a la sociedad blanca en
términos de “mestizaje”, procesos de migración. A esto se le suma un silencio
historiográfico y etnográfico en la región de Cuyo, que contribuyó durante
mucho tiempo a la legitimación de una narrativa oficial de “extinción”,
silenciando otras fuentes históricas, y la presencia y lucha de las comunidades
Huarpes en la región (Escolar, 2003).

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El carácter de tutelar surge de la acción política del estado
que define a estos colectivos como “desprotegidos”, susceptibles
de ser sujetos a la acción estatal, reconociendo derechos especiales,
a modo de reparación histórica. Chocobare (2013)argumenta que
estas políticas estatales funcionan no sólo como mecanismos
de inclusión al otorgarles beneficios sociales, sino también de
diferenciación, ya que les considera destinatarios especiales con
una “deuda histórica”.
En San Luis se elaboró un corpus normativo que legalizó
las acciones de administración y de regulación de estas familias
“adoptadas” por el estado como “ranqueles” y “huarpes”. Estas
acciones incluyeron un conjunto de tierras cedidas por el
gobierno, la construcción de viviendas, el traslado de las familias
a esas zonas y el otorgamiento de subsidios económicos10.
Estas políticas de reconocimiento se confrontan con otras
desplegadas por el gobierno de San Luis. Junto al reconocimiento
de los pueblos indígenas y sus derechos, el gobierno provincial
despliega el discurso político de unidad bajo la noción de
“puntanidad”. Esta palabra procede del gentilicio “puntano/a” y
su origen se remonta al nombre que se le asignó a la ciudad en el
contexto de su fundación: “San Luis de la Punta de los Venados
Nueva Medina del Río Seco”. Es relevante señalar que hasta el
siglo XXI este adjetivo designaba únicamente a los habitantes de
la ciudad Capital, sin embargo, en los últimos años el gobierno
10 Se crean así dos comunidades bajo la figura de “municipios”, una
al sur de la provincia para los ranqueles y otra al norte para los huarpes,
efectivizadas mediante el decreto Nº V-0600-2007. En cada uno de ellos se
construye una escuela digital y un hospital, además de viviendas para sus
pobladores. Quedan por fuera de esta política las comunidades comechingonas,
como una diversidad de comunidades originarias urbanas y rurales.
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comenzó a usar este gentilicio para designar a todos los habitantes
de la provincia de San Luis.
Bajo la lógica decimonónica, la puntanidad confronta a los
puntanos con los no-puntanos, los locales versus los extranjeros.
Ahora bien, siguiendo la lógica histórica del Estado Argentino,
desde principios del siglo XXI se acentúa la distinción entre
puntanos legítimos, es decir descendientes de europeos y los
“otros internos”, los ranqueles, huarpes y comechingones. Como
sostienen Celeste Romá y Ramón Sanz (2018), en la discursividad
tutelar del estado puntano, estos “otros internos” son “rescatados”
de la sombra histórica gracias a la acción gubernamental y, al
mismo tiempo, se los emplaza fuera del paraguas de la puntanidad.
En este marco, con el desplazamiento poblacional hacia las
tierras cedidas por el estado provincial, la pretendida reparación
histórica se configuró a partir de una lógica de poder que asimiló
la identidad cultural a un territorio geográfico específico. Como
se señala más arriba, esta asimilación se gestionó desplazando a
“algunas” familias de origen huarpe y ranqueles (excluyendo a
los pueblos Comechingones) a tierras estatales baldías donde no
había asentamientos humanos. Junto con este desplazamiento, el
estado les impone una estructura burocrática basada en la lógica
del estado moderno, bajo la figura de municipio rural11.
11 Esta situación de “acompañamiento” (como ellos lo definen)
si bien, les permitió valiosos procesos de formación etnopolítica, dejó
vulnerables a las comunidades no Pinkanta frente al acceso a determinados
recursos económicos y derechos jurídicos que otorga dicho documento
oficial. Por este motivo, entre otros, se generaron situaciones de fricciones al
interior de estas grupalidades, en cuanto a la mayor legitimidad de unas en
desmedro de otras, siendo el estado el otorgador de dicho reconocimiento.
Se ha de notar que, si bien, en la ley nacional indígena la autoadscripción es
criterio suficiente para el pleno reconocimiento como pueblo originario, en

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Junto con estas acciones, San Luis incorpora la dimensión
étnica a las políticas sociales asistenciales ya existentes. De
esta manera, a los habitantes auto reconocidos indígenas se los
incorpora a los planes de ayuda social del estado. Generando una
dependencia vital de las comunidades al gobierno de turno (en
manos de la misma familia desde 1983).
En relación a estos procesos, acordamos con Rita Segato
(2002) quien argumenta que es necesario distinguir entre una
diferenciación de alteridades históricas e identidades políticas.
Esta distinción resulta pertinente ya que esta gobernanza de
corte neoliberal, como la define Briones (2008), paradójicamente
promueve una politización de las identidades en un contexto
de retiro del estado en materia de responsabilidad social y
política. En consecuencia, este tipo de política tutelar enfatiza
en el reconocimiento de derechos particulares a determinados
sectores sociales en desmedro del reconocimiento de los derechos
económicos y de su autonomía.
Un efecto particular de esta lógica del ordenamiento social
de la diversidad consiste en que el estado reconoce determinadas
parcialidades como indígenas, mientras que otras quedan por
“fuera” de dicho estatus jurídico.
Ahora bien, lo descrito hasta aquí no implica que los
procesos de reconocimiento se restringen sólo a la esfera
gubernamental (Calderón, 2015). Por el contrario, en San Luis
muchas familias y comunidades originarias urbanas y rurales
que no fueron reconocidas por el estado provincial comenzaron
los circuitos burocráticos, el poder legal es un criterio excluyente muchas
veces del acceso pleno a determinados derechos, programas y subsidios
económicos.
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a llevar adelante procesos de visibilización indígena en la esfera
pública.
Este es el caso de varias comunidades huarpes entre las
que se encuentran las comunidades Palma-Ayayme, la comunidad
Cuchi Funes, Chutrum, entre otras. La agrupación huarpe urbana
Palma-Ayayme viene luchando desde 2014 por la tramitación de la
personería jurídica nacional en el Instituto Nacional de Asuntos
Indígenas (INAI, por su sigla) y por su inscripción en el Registro
Provincial de Comunidades Originarias (creado en 2008 bajo el
Decreto Ley Nº V- 613-2008). Lo mismo sucede con las familias
huarpes de la comunidad rural Cuchi-Funes [Territorio-Funes]
que, al sufrir la expropiación de tierras con fines turísticos por
parte del estado, también comenzaron procesos de producción
de visibilidad y una lucha etno-política por el reconocimiento. En
el mismo derrotero transita la comunidad Chuntrum que habita
en las cercanías de San Francisco del Monte de Oro, hacia el norte
de la provincia.
Las tres comunidades acompañaron desde el año 2010
a las familias pertenecientes al pueblo Huarpes Pinkanta de la
ciudad de San Luis en la lucha por los derechos indígenas, la
recuperación de prácticas ancestrales (como lo denominan los
comuneros), y la valorización de la identidad étnica a nivel local.
La comunidad Pinkanta está integrada por más de 70 familias
huarpes que viven en distintas áreas rurales y urbanas de Cuyo,
es decir, en los territorios bajo la administración de las provincias
de Mendoza, San Juan y San Luis.
Como estrategia de producción de visibilidad, durante los
años 2017 y 2018, estas comunidades desarrollaron un proyecto de
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educación intercultural con “talleres huarpes” en escuelas de nivel
inicial, primario y secundario de la ciudad de San Luis. Los talleres
se desarrollaron en tres Escuelas Públicas Autogestionadas (EPA
15 “Polo Godoy Rojo”, EPA 16 “María Delia Gatica de Montiveros”
y EPA 17 “Quintina Acevedo de Mendoza”).
Durante ese período la directora general de estas escuelas
públicas autogestionadas aceptó llevar adelante el desarrollo
de “talleres huarpes” remunerando a los docentes indígenas.
Estos talleres estuvieron a cargo de diez maestros y maestras
tradicionales que dentro de las comunidades huarpes se
denominan Taytas.
El trabajo con niños en dichos talleres de cantos,
genealogías familiares y juegos, entre otras dinámicas grupales,
generó el auto-reconocimiento público de 300 estudiantes, de un
total de 1300 que concurren a las escuelas. De ese grupo, 21 niños
y niñas dieron su compromiso a la simbología Huarpe Pinkanta,
el mismo día en que junto al resto de los alumnos de cuarto grado
de primaria realizaron su promesa a la bandera a la Argentina.
Este hecho se constituyó en un hito histórico en la región de
Cuyo (Redacción M24, 2018).
Esta experiencia de trabajo en una escuela periférica de la
ciudad llevó a este grupo de Taytas a acercarse a la Universidad
Nacional de San Luis a principios del 2018, con la necesidad de
solicitar al Departamento de Educación y Formación Docente de la
Facultad de Ciencias Humanas, el asesoramiento pedagógico para
la creación de una escuela pública huarpe en la ciudad de San Luis.
En el apartado que sigue, abordaremos en profundidad
este proceso de acercamiento a la universidad.
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2. Notas sobre la interculturalidad en la Universidad Nacional de San Luis
En 2018, un grupo de representantes de comunidades huarpes
urbanas se acercaron a la Universidad Nacional de San Luis
(UNSL) con el motivo de solicitar asesoramiento pedagógico
para presentar un proyecto de escuela autogestionada indígena
al Ministerio de Educación de la provincia de San Luis. Este
acercamiento a la universidad fue impulsado principalmente por
una Tayta, - “como se les llama a los maestros indígenas huarpes
pinkanta”-, que a su vez era estudiante de la carrera de Educación
Especial. Una estudiante que tiempo atrás había sufrido violencia
simbólica cuando un profesor, repitiendo el mito de extinción,
aseveró que “los huarpes no existen”. Frente a esto, la estudiante
pinkanta pidió la palabra y afirmó “los huarpes estamos vivos”,
causando un revuelo en dicha clase. Esta situación fue conocida
por algunos docentes del Departamento de educación, que
defendieron a la estudiante y articularon la posibilidad de trabajar
con pueblos originarios en el Centro de Prácticas Pedagógicas
y Socio-comunitarias (CPPSC) de la Facultad de Ciencias
Humanas.
Este Centro es un espacio de intercambio entre la
Universidad y la Comunidad, creado el 15 de septiembre de
2016 desde la Facultad de Ciencias Humanas, dependiente de la
Secretaría de Extensión, Secretaría Académica y la Secretaría de
Ciencia y Técnica de la UNSL. El Centro tiene por objetivo la
articulación entre los diversos espacios curriculares que buscan
relacionar la producción de conocimientos con la transformación
de la realidad social, fortaleciendo de este modo el compromiso de
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la universidad con la comunidad. La principal intención del centro
es promover el compromiso académico-político de docentes y
estudiantes con la comunidad, para favorecer la formación crítica
social. En su estructura, el Centro está organizado por líneas de
trabajo.
Desde el Centro de Prácticas se conformó entonces un
equipo de trabajo interdisciplinario para el abordaje de la demanda
de las comunidades, consolidando la línea de interculturalidad
dentro de la universidad. Entre abril y julio de 2018 se realizaron
jornadas semanales de trabajo, donde las propuestas y objetivos
de la línea se fueron modificando acorde al proceso de mutuo
conocimiento entre el equipo de docentes, estudiantes y las
comunidades huarpes antes señaladas.
Una de las primeras limitaciones en la elaboración de
una propuesta de escuela autogestionada indígena, fue la falta de
titularización estatal de nivel secundario de muchos integrantes
de las comunidades. Esta necesidad se convirtió en un paso
prioritario para que los “Taytas” pudiesen trabajar en el sistema
educativo formal en iguales condiciones laborales que los demás
maestros y profesores no indígenas.
Se debatió por aquel entonces la posibilidad de la creación
de una diplomatura, de una tecnicatura y una licenciatura
intercultural para los Taytas huarpes y todas las personas que
pudieran estar interesadas en la recuperación de las identidades
indígenas. Cada una de estas instancias formativas fue evaluada
de manera conjunta, en sus beneficios y limitaciones. Se analizó
a su vez las normativas internas de la universidad, los requisitos
y procedimientos para la acreditación de las propuestas, tanto
desde el punto de vista del sistema educativo provincial como
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nacional. En este marco, se consideraron otras experiencias
universitarias con pueblos originarios.
Desde esta línea de interculturalidad, se llegó a la idea de
la firma de un Convenio-marco de trabajo entre comunidades
originarias y universidad. Finalmente, el 18 de junio de 2018 se
firmó un convenio Marco de Cooperación entre la Universidad
Nacional de San Luis y la Comunidad Pinkanta del Pueblo Nación
Huarpe12. Acuerdo que habilitó un marco legal de reconocimiento
institucional de cooperación mutua e intercambio recíproco,
enmarcado en la Constitución Nacional de 1994 y la legislación
relativa a los derechos indígenas.
La presencia de las comunidades generó un conjunto
de acciones desde la docencia involucrada. Es así que, luego
este mismo convenio fue suscrito por la Facultad de Ciencias
Humanas de la UNSL, invitando a otras unidades académicas a
unirse al mismo. En este marco, se organizaron una diversidad
de actividades conjuntas que incluyeron asesoramientos
pedagógicos-antropológicos, acompañamiento y participación
en la realización del año nuevo huarpe en el Territorio Tripartito
del Junquillal13 y la organización de un Encuentro Intercultural
de Educación Intercultural, realizado en noviembre de 2018. En
12 Este convenio fue firmado por el entonces rector de la Universidad
Nacional de San Luis, Doctor Félix Nieto Quintas y el Omta Samay Pachay
Miguel Roque Gil, autoridad tradicional de la Comunidad Pinkanta, en
el salón de los escudos de la UNSL, siendo definido el mismo como un
convenio histórico para la institución y para el pueblo nación Huarpe, desde
una concepción “inclusiva” de las diversidades. En dicha ocasión, el rector
mencionó que la universidad tenía una “deuda de años” hacia los huarpes.
13 El año nuevo huarpe de la comunidad pinkanta se realiza entre los
días 23 y 30 de agosto de cada año en el territorio tripartito del junquillal, que
abarca las provincias de San Luis, Mendoza y San Juan.

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dicho encuentro se problematizaron diferentes temáticas, entre
las que destaca la propuesta de “una universidad inclusora de
carreras indígenas; experiencias en educación intercultural
bilingüe; desafíos de la interculturalidad y aportes a la
descolonización; e incorporación curricular de la cosmovisión
indígena”.
En septiembre de 2019 se llevó adelante el segundo
Congreso Nacional de Educación, Universidad y Comunidad,
que llevó por título “Discursos y prácticas sobre la Educación
Pública en la UNSL” (conocido como EDUCO-2019). En ese
evento se incluyó un eje de intercambio sobre pueblos originarios
denominado “Educación intercultural bilingüe” que contó con la
participación de especialistas de diversas universidades con una
extensa trayectoria en la temática14.
En diciembre de ese mismo año, se lanza el Programa de
Pueblos Originarios - UNSL, conformando un nuevo equipo de
trabajo respaldado por un comité internacional de referentes
académicos en la problemática, e integrantes de la comunidad
Huarpe Pinkanta15.
El Programa, según la página institucional de la UNSL,

14 Como la Dra. Elena Achilli y la Magister María Claudia Villarreal,
integrantes del Programa de Antropología y Educación radicado en el CEACU,
de la Universidad Nacional de Rosario.
15 En el marco de la elaboración del programa de pueblos originarios,
el Dr. Daniel Mato (Director de la Cátedra UNESCO de interculturalidad y
Red ESIAL- UNTREF), brindó una conferencia referida a pueblos originarios
y educación superior, y asesoramiento para la elaboración de dicho dispositivo
institucional.
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(..) se erige y configura como un espacio para generar y sostener la formación pluricultural y plurinacional, recuperando,
fortaleciendo e innovando en los saberes, conocimientos y en
las ciencias de los pueblos indígenas de Abya Yala, a través del
diálogo intercultural e inter-epistémico de carácter complejo
que contribuya a la construcción de una propuesta de educación superior decolonial. (Secretaría de Relaciones Interinstitucionales UNSL, 2019)

Entre los objetivos que se propone el programa figura el
fomento de proyectos, la articulación con redes universitarias en
materia de pueblos originarios, la formación en temas específicos
y líneas de acción referidas a la medicina ancestral, “la pedagogía
intercultural bilingüe, el arte indígena, los procesos lingüísticos
y culturales, y las espiritualidades y cosmogonías indígenas”
(Secretaría de Relaciones Interinstitucionales UNSL, 2019).
Al respecto, Daniel Mato (2019) en una sistematización
de diferentes experiencias interculturales de Educación Superior
en América Latina, reconoce que estos convenios de co-ejecución
entre universidades y comunidades indígenas son excepcionales.
Agrega además que, si bien las universidades habilitan la creación
de programas especiales, estos espacios no dejan de estar exentos
de diferencias y conflictos. Por este motivo surge la necesidad
de negociar objetivos e intereses. Diálogos que se vuelven
fundamentales para el sostenimiento de los acuerdos.
De este breve recorrido de la institucionalización
de ciertas políticas y dispositivos en torno a la diversidad
cultural en la universidad, queremos dejar en consideración
dos situaciones que nos permitieron ir construyendo ciertas
miradas críticas sobre los usos de la diversidad (Sinisi, 1999) y de
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la interculturalidad en estos espacios formativos. Por un lado, si
bien la firma del Convenio-Marco permitió visibilizar el racismo
epistemológico (Mato, 2019) y la ausencia de problematización
sobre las diversidades étnicas en UNSL, la misma operó como
un catalizador de las diferencias y jerarquías al interior de las
mismas comunidades huarpes.
Efectivamente, la mayoría de las comunidades huarpes
que acompañaron todo el proceso de producción y redacción de
dicho acuerdo, quedaron por “fuera” del convenio en términos
legales. Precisamente, este acuerdo se firmó oficialmente sólo
con una comunidad huarpe, la comunidad Pinkanta. Las demás
comunidades no fueron reconocidas, ni mencionadas, a expensas
de haber sostenido la posibilidad de la realización de dicho
convenio histórico.
Esta situación fue percibida por quienes integran las otras
comunidades como una “traición”. Una persona perteneciente a
la comunidad Palma Ayayme, frente a esta situación, expresó “a
mí la universidad me traicionó”, haciendo referencia a esta doble
invisibilización por parte del estado, esta vez representado por la
universidad.
Contradicción y repetición de esquemas coloniales
Desde este complejo proceso, en el horizonte institucional,
emergen algunas reflexiones necesarias desde el trabajo colectivo
de quienes escribimos estas notas. En primer término, resulta
evidente que la conformación de un equipo interdisciplinario
para el trabajo intercultural desde la universidad mostró posturas
divergentes en la forma de entender y abordar esta perspectiva.
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Las contradicciones, la repetición de esquemas coloniales
conducen a problematizar lo que se entiende por “perspectiva
interdisciplinaria” ya que ésta no se restringe a la sumatoria de
enfoques disciplinares, sino que debería aportar a la construcción
de una mirada en común.
En segundo lugar, en este entramado de construcción de
vínculos primó una interpretación de la pedagogía intercultural
fundada en viejos culturalismos orquestados bajo discursos
políticamente correctos de “lo decolonial”. Se impuso una
performatividad teórica (Briones, 2020) sobre lo decolonial
sostenida en la mirada neoliberal de la interculturalidad,
reproduciendo así lo que se trataba de deconstruir.
Una de estas contradicciones performativas se manifestó
en la dinámica de trabajo que enuncia un pretendido “diálogos de
saberes” pero que, como advierte Novaro (2006), en general aportó
a una mirada esencialista, folklorizada y estática de los llamados
“saberes ancestrales”.
A su vez, emergieron ciertas visiones dicotomizantes
de lo “intercultural”, que representaban a las políticas estatales
como imposiciones “desde arriba” del estado, versus un campo
de luchas sociales “desde abajo”. En este sentido, Achilli
(2008) propone el concepto de “interculturalidad en acto”,
haciendo referencia a la dimensión cotidiana de las prácticas
interculturales, como un campo complejo de entrecruzamiento
de diferentes miradas, intereses y propuestas, donde se ponen
en juego acuerdos transitorios, y se generan múltiples conflictos.
Interculturalidades que se desenvuelven en el mismo hacer, en los
diferentes y contradictorios sentidos en que los que se configuran
dichas prácticas.
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En este sentido acordamos con Dietz (2017), que un
aporte de la antropología y educación al campo de la pedagogía
intercultural radica en desentrañar las complejas relaciones entre
cultura, etnicidad, interculturalidad y nacionalismo. Es decir,
desmontar ciertos sentidos liberales de la interculturalidad,
problematizando la relación entre estos discursos y sus
respectivas prácticas culturales. Como lo señala el autor, la
operalización de ciertas terminologías antropológicas escindidas
de un marco teórico -metodológico crítico termina reproduciendo
perspectivas relativistas. La noción de diferencia, en ciertos
enfoques pedagógicos, sostiene Czarny (2012) producen un
encierro de los particularismos, que en algunos casos esencializan
las diferencias, mientras que en otros desdibujan los contextos en
que se producen dichas diferencias. En este sentido acordamos con
la autora en la necesidad de trabajar en un abordaje intercultural
que reflexione sobre los modos de producción del conocimiento
disciplinar, la producción de la investigación educativa y las
luchas por la ampliación de la ciudadanía en sociedades plurales.
El desafío permanente consiste en reformular las concepciones
sobre la diversidad y la diferencia cultural y sus laberintos
ideológicos, que nos permitan trabajar en un marco de derechos y
transformación de las asimetrías históricas de poder.
3. Notas sobre la construcción un proyecto de extensión universitaria desde, con y para pueblos originarios
De manera contemporánea a la firma de los convenios entre la
Universidad, la Facultad de Ciencias Humanas y la Comunidad
Pinkanta, un grupo de docentes e integrantes de otras
comunidades huarpes emprendimos un recorrido que pretendía
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ser alternativo.
Un camino que, tal como lo relatan las personas integrantes de
las comunidades, se recorrió por fuera de las murallas institucionales,
“por afuera de la universidad” y en diálogo entre integrantes de las
comunidades, docentes y estudiantes. Un transitar cooperativo, un
muto acompañamiento, que tuvo como sur la recuperación de las
prácticas ancestrales de las diferentes comunidades. En este devenir
colectivo, docentes y estudiantes participaron en las ceremonias
del año nuevo huarpe, celebrado en territorios habitados de
manera ancestral por estas comunidades en un intento común por
recuperar el valor pedagógico de las ceremonias de las comunidades.
Con posterioridad y movidos por la agitada situación política del
estado provincial y los pueblos indígenas, se generó la oportunidad
de compartir el año nuevo ranquel con la participación de las
comunidades huarpes. Una experiencia que abre nuevos horizontes
de diálogos desvanecidos en el último siglo. El compartir entre
docentes, estudiantes y las comunidades huarpes, a su vez, permitió
recuperar los diálogos circulares donde la palabra circula de manera
democrática y rituales a la vez. Espacios que las comunidades
designan como tau-taus.
Entre los años 2018 y 2019 este mismo grupo integrado
por personas de la universidad y de las comunidades, participó
en la recolección de hierbas con fines medicinales y contribuye a
la recuperación de la práctica de la medicina ancestral del pueblo
huarpe. Una práctica que estaba reducida a las personas ancianas
de las comunidades.
Al mismo tiempo, se generaron espacios de encuentros
entre integrantes de comunidades pertenecientes a distintos
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pueblos originarios y estudiantes y docentes contribuyeron a
generar espacios de diálogos con otros espacios de la ciudadanía.
Instancias que algunos integrantes de las comunidades
consideran que fueron un aporte a la construcción de visibilidad
etnopolítica. Al tiempo que, entienden, constituyen el aprendizaje
vertebral de las prácticas interculturales. En palabras de una de
las autoras de este escrito, Ya Umuk, et al. (2023):
Este conocimiento espiritual y político, muchas veces queda
por fuera de lo que se escribe en los textos académicos, pero
representa el contexto afectivo y vivencial desde el cual vamos
construyendo vínculos de trabajo y compromiso mutuo entre
comunidades y universidad. (p.13)

En este contexto de trabajo común, a finales del año 2019,
la Universidad Nacional de San Luis abrió una convocatoria para
la presentación de Proyectos de Extensión de Interés Social (PEIS)
para su ejecución durante el 202016. Fue entonces que se decidió
constituir un equipo con docentes, estudiantes e integrantes de
las comunidades17 que habían quedado fuera del Convenio Marco
del año 2018.
16 El proyecto presentado es el PEIS Nº 04-0620 “Memoria, Identidad
y Educación desde los Pueblos Originarios de Cuyum”. Facultad de Ciencias
Humanas. Universidad Nacional de San Luis. Duración 12 meses (Inicio
marzo de 2020- Finalización marzo de 2021). Fue aprobado por Resolución
del Consejo Superior Nº56/2020.
17 Comunidad Palma Ayayme (Huarpe) San Luis- Mendoza; Comunidad
Cuchi Funes (Huarpe) San Luis; Comunidad Chutum -(Huarpe) San FranciscoSan Luis; Familia huarpe villegas (Huarpe) San Luis- Mendoza- San Juan;
Comunidad Tulián (Comechingón) ; Estudiantes de pueblo originarios que
asisten a la UNSL; Profesores de la UNSL, pertenecientes a distintas carreras
y unidades académicas.
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La decisión de presentarnos como equipo intercultural
se constituía en una estrategia de reconocimiento de estas
comunidades. Un gesto de denuncia ante la exclusión. Al mismo
tiempo, uno de los objetivos que definió la propuesta de trabajo,
esta vez en el marco institucional, comulga con otras experiencias
de extensión con pueblos originarios (Guaymás, et al., 2020;
Abduca, et al., 2015), “trabajar en el acompañamiento de procesos
de reconocimiento identitario y derechos indígenas”. Entendiendo
al reconocimiento, como parte de las dinámicas etnopolíticas de
los pueblos indígenas en esta región del mundo; de sus relaciones
sociales históricas; como también de las tramas de saber-poder
donde se configuran las geopolíticas del conocimiento.
A pesar de configurar un espacio común que contaba con
recorridos en busca de acuerdos, la presentación de este proyecto
no estuvo exenta de contrariedades. La primera está asociada a los
roces entre los tiempos institucionales y los tiempos comunitarios.
Si bien la intencionalidad estratégica era de carácter
política, la presentación del proyecto debía ser consensuada. La
dificultad son los tiempos para crear consensos y el breve período
que se establece entre la convocatoria y cierre de la misma por
parte de la universidad. Plazos regulados por los principios
burocráticos de eficiencia, eficacia y prontitud que no coinciden
con los tiempos de diálogo necesario para trabajar sea con pueblos
originarios, como con cualquier otro sector social.
En este caso, la duración de cada encuentro condensado
por la prisa contrastaba con los tiempos que cada integrante de las
comunidades requería para tomar la palabra18, definir una noción,
18 Esta dinámica grupal es denominada “tautau”por las comunidades

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una propuesta, una idea. La cuidadosa escucha, la necesidad de
traducir códigos y categorías de la normativa en dimensiones
de la vida cotidiana y la gran dificultad que implica condensar
esas dimensiones en una idea sucinta. Temporalidades que se
manifiestan en conflicto permanente incluso en la ejecución y
evaluación del proyecto presentado.
Otra de las tensiones que percibimos giró en torno a
los requisitos formales de presentación del PEIS. Precisamente
porque en la dirección y coordinación del proyecto no podían
participar en pie de igualdad las comunidades y familias
originarias ya que solamente los docentes pueden figurar como
responsables de un proyecto de extensión de este tipo. Esto
despertó duras críticas de parte de las personas pertenecientes
a las comunidades indígenas que entendieron esta situación en
términos de exclusión de sus saberes.
En una reunión una integrante de la comunidad huarpe,
que estudia en la universidad, se manifestó en desacuerdo con
este criterio, argumentado que estaba cansada de “que el indio
siempre esté por debajo del blanco”. Se abría así a la discusión,
consideraciones sobre la hegemonía de ciertos conocimientos
científicos y la deslegitimidad de los conocimientos originarios
en la academia.
La interpelación devino en una pregunta que visibiliza
la problemática, de por qué los profesores podían dirigir un
proyecto con pueblos originarios, si ellos mismos no eran
huarpes, circulo sagrado de escucha, nos permitió reflexionar sobre la forma
de comunicación académica, el uso de palabra muchas veces desigual (incluso
entre varones y mujeres), y sobre los lugares de autoridad epistémica desde la
cual muchas veces se ejerce la locución.
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originarios y además no conocían “la vivencia de ser un
originario”.
Desde la reflexión crítica, Czarny (2012) historiza este
poder de los “saberes de escritura”, refiriéndose a los saberes
científicos y técnicos que se plantean como “universales” en
los espacios educativos, los cuales conforman una ligazón
homologable entre conocimiento científico/conocimiento
universal. Esta forma imperativa en que occidente impone su
racionalidad cognitiva moderna, niega otras formas de conocer y
aprender en este caso los saberes indígenas.
Frente a esta interpelación recurrimos a la señora
Secretaria de extensión Universitaria solicitando la
incorporación de las comunidades en la dirección del futuro
proyecto. La negativa fue rotunda. De esta forma surgió un
primer núcleo problemático en torno al lugar de los pueblos
originarios en los espacios extensionistas, la autoría de ciertas
instancias de producción académica y la visibilización de
una racionalidad epistémica que concibe al conocimiento en
términos de productividad individual, en contraste con la
propuesta de las comunidades originarias que proponían una
dirección colectiva del proyecto.
Mato (2019) refiere a esta situación en las universidades
como racismo epistemológico, es decir la desvalorización o
desprecio de los conocimientos indígenas como saberes no
legítimos de ser enseñados en los espacios académicos, lo cual
constituye nuevos mecanismos de subalternización de los
conocimientos y las personas. La contracara de este “privilegio”
de los saberes científicos es la inferiorización de los saberes
indígenas, populares, de las mujeres etc, lo que Grosfoguel
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(2013) denomina racismo/sexismo epistémico. A esta exclusión
epistémica, se le suman los obstáculos institucionales que
provienen de la poca flexibilidad de los criterios académicos
aplicados por las universidades.
Estas situaciones generaron la reflexión grupal sobre la
necesidad de explicitar nuestros lugares de enunciación, es decir
reubicar las prácticas extensionistas dentro de las geopolíticas
del conocimiento, en tanto lógicas de conocimientos y formatos
preestablecidos en que se realizan dichas producciones. Esto nos
permitió abrir interrogantes acerca de la “colonización interna”
de nuestras propias prácticas extensionistas, dimensionar
las posibilidades dialógicas de cada una, reconstruyendo los
lugares simbólicos y contextuales desde dónde hablamos cuando
hablamos (Arroyo, 2016). Este proceso nos llevó a intercambiar
ideas y explicitar ciertos sentidos y usos de términos como
interculturalidad, cultura, diálogo de saberes, extensión,
territorio, entre otros. En esta instancia reflexiva, se pensó en
buscar otros espacios de trabajo que pudiesen contemplar la
co-dirección de los proyectos y de reconocimiento de la autoría
conjunta.
Frente a esta nueva búsqueda, los tiempos burocráticos
y el trabajo previo realizado, un hermano originario expresó la
necesidad de continuar con la propuesta de extensión, incluso
a sabiendas que su lugar como pueblos originarios quedaría
invisibilizado en la categoría de “Actor social”. Para él, este
proyecto representaba la oportunidad de acceder a cierto margen
de reconocimiento como originario. Marcaba la diferencia con
aquellas comunidades que estaban inscriptas en el INAI, que
habían firmado el acta acuerdo con la UNSL, y que, a su vez,
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tenían ciertas experiencias formativas dentro de la universidad,
en contraste con aquellas que no tenían la posibilidad de acceder
a ninguna de estas instancias. Entendía a la extensión como una
estrategia de búsqueda de reconocimiento institucional-estatal
mínimo, enfatizando que la universidad posee cierto capital
simbólico que les puede ser beneficioso. Es decir, trabajar con
la universidad, les permitía a dichas comunidades posicionarse
en otro lugar dentro del espacio social local, sintetizando esta
idea en una frase recurrente “trabajar con la universidad te da
chapa”. En relación a este punto consensuamos que todo aquello
que se produjese en el proyecto sea en calidad de coautoría,
que se respetase el consentimiento libre e informado como
marco jurídico-ético de las actividades que se generase, que las
comunidades fuesen partícipes activos en todo el proceso de
ejecución del proyecto (elaboración, diseño, implementación
y autoevaluación) y por último, que el compromiso de sostener
dinámicas grupales en donde no existieran jerarquías académicas
entre les integrantes.
Los acuerdos en torno a aquello que se iba hacer y cómo, es
decir los objetivos y metodología del proyecto, implican también
largas discusiones donde se fueron explicitando ciertas lógicas
de trabajo que muchas veces entran en fricción. Se acordó una
metodología desde un “diálogo de saberes” pero en un sentido crítico.
Como advierte Mato (2019), en muchos espacios universitarios esta
forma de trabajo refiere a exposiciones de conocimientos indígenas
o populares de modo “cosmético”, es decir se convierten en nuevas
formas de exotizar ciertos conocimientos y con ello neutralizar
la posibilidad de abrir el debate sobre la dimensión política del
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conocimiento. Para ello se reconceptualiza la noción de “Diálogos
de saberes”, en el sentido que lo propone Achilli (2008), como un
diálogo crítico que habilita a la interrogación, a la contrastación
y a la sistematización de instancias de intercambio grupales. Que
lejos de buscar cómodos consensos, busque desestructurar ciertas
visiones jironadas del sentido común. Es decir, el diálogo entendido
como una herramienta de construcción de los conocimientos, que
lo amplíe, que permita instancias de mayor objetivación de las
ideas, y que produzca procesos de transformación social en los
sujetos que lo llevan adelante.
Partimos entonces de un ideal de “horizontalidad” grupal
como horizonte de trabajo como lo propone Briones (2020),
que interpele la violencia simbólica y abra las posibilidades de
instancias de co- producción, que no pretenda enmascarar las
desigualdades que nos constituyen como sujetos. Por el contrario,
esta meta representa una apertura siempre utópica, que permite
ir problematizando las miradas de cómo entender nuestras
realidades, los procesos formativos de los que hemos sido parte
y las asimetrías de poder de las políticas de conocimiento.
Nos interrogamos en aquel momento cómo ir generando
horizontes de relación que nos permitan objetivar los procesos
de construcción de las alteridades locales, cuestionar las lógicas
de relación históricamente producidas (e inconscientes) que nos
van encorsetando en formas de interactuar en lo público, en lo
académico, en lo comunitario. Formas sociales de relacionarnos,
que tiene el potencial de profundizar o desafiar las jerarquías
históricas, a partir de las cuales se estructuran nuestras sociedades
(Briones, 2020).
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Unas de estas problematizaciones surgieron a partir del
debate sobre la elección de los ejes de trabajo del proyecto, donde
se explicitan criterios diferenciales en torno a la organización
del conocimiento. La lógica disciplinar científica fue disputada
por les compañeres originarios, ya que para elles el abordaje de
las prácticas medicinales, el territorio, la educación (en sentido
amplio), el vínculo con la naturaleza, los marcos normativos que
amparan los derechos indígenas, la historia y memoria de cada
pueblo y cada comunidad, no admitía análisis disciplinaresfragmentarios. Entre los objetivos que fuimos dialogando se
estableció la necesidad: 1) Reconocer, valorizar y defender
los derechos indígenas, dando a conocer, las leyes, las normas
y las garantías constitucionales de los pueblos indígenas. 2)
Recuperar y reconstruir memorias de las familias y comunidades
huarpes urbanas y rurales participantes del proyecto. 3)
Fomentar prácticas educativas interculturales en la universidad.
A su vez, para cada objetivo/eje de trabajo, nos habíamos
propuestoobjetivos específicos, que nos permitieran profundizar
en cada temática proyectada.
Para el primer eje de trabajo: “Pueblos originarios y derechos
indígenas”, la propuesta diseñada fue la de un taller presencial
que abordase las leyes internacionales y nacionales en materia
indígena; los procesos de expropiación de tierras comunitarias
por parte del estado provincial; el proceso de reconocimiento y
adquisición de la personería jurídica del INAI, el derecho al trabajo
y el acceso a las tierras por parte de las comunidades indígenas.
Este eje surgió del reconocimiento, dentro del grupo de extensión,
del escaso conocimiento en general del derecho indígena (en
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particular el estado de situación en la provincia de San Luis).
Se proyectó entonces la consulta con referentes y especialistas
con quienes intercambiar diálogos, saberes y experiencias sobre
estas problemáticas. Para ello se emprendería la búsqueda de
profesionales idóneos en nuestro ámbito local, con el propósito
de que pudiesen asesorar a las comunidades judicialmente,
contemplando la particularidad de cada una de ellas.
El segundo eje de trabajo denominado “Educación Intercultural
Indígena y Bilingüe” contempló la propuesta de trabajar en la
recuperación de experiencias formativas familiares y comunitarias.
Por otra parte, problematizar la ley de educación intercultural
indígena en San Luis y en Cuyo, a partir de la sistematización de
la experiencia de “Taytas Huarpes” (maestros huarpes) en la escuela
EPA 15,16 y 17 de la ciudad de San Luis. A su vez, se planteó la
necesidad de trabajar las efemérides indígenas y su importancia
en la educación como una estrategia de visibilizar diferentes
realidades de los pueblos originarios en la provincia de San Luis19.
Este taller permitiría comenzar a abordar la problematización de la
Educación Intercultural Bilingüe en la provincia. Esta modalidad
educativa fue impulsada desde el gobierno como una política
inclusiva, que se enmarca dentro del proyecto de Escuelas Digitales
llevado adelante por la Universidad de la Punta. Baldivieso y
Carrasco (2004) describen este proyecto como una experiencia
educativa en donde los pueblos originarios tienen poder de
19 En aquel momento se había pensado en una actividad de socialización
de lo trabajo durante el año, en la organización de unas Jornadas de trabajo
en la universidad para el día 11 de octubre, a modo de socialización de la
experiencia grupal, y como forma de concientización del último día de libertad
americana.
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autonomía y decisión, al brindarles una educación del siglo XXI,
con proyectos que articulan la cultura local, con una “ventana al
mundo” a través de internet. Sin embargo, Levratto (2007) marca
una serie de contradicciones en cómo se articulan los saberes
étnicos con los saberes tecnológicos. Visualiza las tensiones que se
generan entre tradición y tecnología, en el modo en que se integra la
alfabetización digital con saberes de la identidad huarpe. El trabajo
con cuero, cestería o de tejidos se incorporaron parcialmente en el
currículum de la escuela, además de la significativa falta de la lengua
originaria en la enseñanza. En este sentido Hecht (2019) señala que
en la Argentina los modelos escolares bilingües, enmarcados desde
programas educativos neoliberales, encubren las desigualdades
socioeducativas, a partir de ciertas políticas compensatorias que, al
focalizar, terminan segregando. Es decir, en un esfuerzo de inclusión
de la diversidad, esta termina por folklorizarse, produciendo más
desigualdad. Es por ello, que en el equipo de extensión muchas
veces surgieron tensiones en torno a la idea “interculturalizar” la
currícula provincial o la idea construir una escuela indígena para
indígenas y no indígenas, que pudiese comenzar a transitar otras
formas de enseñar y aprender la educación formal con contenidos
originarios.
El tercer eje de trabajo Pueblos originarios, memoria e identidad,
tenía como objetivo la recuperación y registro de la memoria e
identidad cultural de las comunidades huarpes urbanas, a través
de la documentación del proceso de revitalización de la práctica
de la lengua, cantos, ceremonias (como el año nuevo huarpe,
entre otras prácticas que eran de interés de les compañeres
originarios). En particular nos interesaba poder registrar las
memorias orales familiares de los integrantes del proyecto,
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con el fin de historizar a cada comunidad y que dicho trabajo
les fuese útil para la tramitación de la personería jurídica. En
dicha instancia se había definido un cronograma de viajes a los
territorios de las comunidades que tenían familiares en zonas
rurales u otras provincias. El propósito general de dichos viajes
era entablar “diálogos intergeneracionales e interculturales” con
diferentes integrantes y representantes de las comunidades en
cuestión. Para ello se habían pautado una serie de entrevistas
a referentes reconocidos de cada comunidad, con el fin de
documentar la memoria viva y la historicidad de cada familia,
visibilizando procesos identitarios, territoriales y etno-políticos.
En relación a este último eje se había pensado un taller específico
de Pueblos originarios y madre tierra, que abordaría la defensa de los
derechos de la naturaleza, la valorización de la medicina natural y
la recuperación de prácticas ancestrales medicinales en el trabajo
con plantas como la jarilla, el chañar y el algarrobo.
En este último aspecto, resulta ilustrativo el argumento
de Mato (2019) en cuanto a la necesidad de cuestionar ciertas
visiones occidentales dicotómicas entre humanidad y naturaleza
presentes en los espacios universitarios. Muchas cosmovisiones
originarias parten de una implicación con el mundo natural, sin
una división tajante entre ambos mundos (pensemos en la visión
de recurso natural, como una mercancía y el concepto de pacha
mama, como una entidad contenedora y generadora de vida).
Estas visiones, afirma el autor, no representan sólo una diferencia
discursiva, sino que implican prácticas concretas asociadas a cada
una de ellas. Por ende, es fundamental el análisis crítico sobre
estas categorías análisis, de ser y estar en el mundo, que conllevan
formas de producir conocimiento, y configuran las coordenadas
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del cómo, por qué y el para qué del mismo. Esta situación relativa
a los conocimientos del mundo vegetal trajo fuertes discusiones
grupales. Los integrantes de la comunidad Palma-Ayayme estaban
preocupados por el patentamiento de las propiedades de la
algarroba por la UNSL, con fines de comercialización en Europa,
por lo cual instaban a la necesidad de reconocimiento formal de
su uso medicinal y espiritual de dicha planta por las comunidades.
Aquí se hizo evidente la contradicción entre la desvalorización
de los saberes indígenas en determinadas áreas del conocimiento
como la social o educativa, y el robo de autorías intelectuales en
otras áreas disciplinares, académicas como la botánica.
Por último, en cuanto a los contextos de producción, es
interesante remarcar que cuando preguntamos a la secretaría
de extensión el monto del financiamiento para el sostenimiento
de este tipo de proyectos, nos sorprendió la precarización de
dicha actividad. En este sentido Mato (2019) advierte que este
aspecto representa un obstáculo no menor, ya que la insuficiencia
presupuestaria atenta contra el sostenimiento de este tipo de
prácticas interculturales, y vulnera a los derechos de los pueblos
originarios en su acceso a la educación, en una larga historia de
incumplimiento por parte de las instituciones del estado. A su
vez, daña las relaciones entre les integrantes del equipo, ya que la
posibilidad de llevar adelante determinadas actividades depende
en muchas ocasiones de contar con un presupuesto económico
para el financiamiento de viajes, producciones, instancias
formativas, etcétera20.
20 La reflexión grupal sobre la problemática del presupuesto, nos llevó
a presentarnos a la convocatoria anual del programa nacional denominado
“Producir”, con el fin de acceder al financiamiento para la compra de

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3. Notas sobre las prácticas de extensión universitaria en
tiempos de pandemia
Con el advenimiento de la crisis sanitaria mundial de la pandemia
del COVID-19 y su impacto en nuestra realidad nacional a partir de
marzo del 2020, dicho cronograma de trabajo se vio drásticamente
interrumpido. Durante los meses de marzo, abril, mayo y junio,
no se pudieron realizar reuniones grupales presenciales. Nuestras
comunicaciones telefónicas e intercambios por mensajería,
versaban sobre la situación económica y sanitaria de las familias
y comunidades. En el comienzo de la crisis sanitaria, se priorizó
la construcción de redes solidarias con otras organizaciones
sociales y espacios, como el sindicato de docentes universitarios,
para la ayuda alimentaria a les integrantes de las comunidades
que así lo requerían, debido a muchas familias indígenas urbanas
que vivían del trabajo callejero o en negro, no podían circular
debido a las restricciones sanitarias.
Es importante destacar que nuestros objetivos como
proyecto de extensión se vieron fuertemente resignificados e
interpelados en la pandemia. Debatimos entonces los propósitos
y sentidos de las actividades de extensión, como la continuidad
herramientas para la producción de crema de jarilla, con el fin de generar
independencia económica de mujeres originarias. Estuvimos varios meses
trabajando en conjunto con la Secretaría de la Mujer, Diversidad e Igualdad
del estado provincial quien facilitó ciertos trayectos y requisitos burocráticos
para la presentación del mismo. En este sentido acordamos con Briones
(2020) en que muchas veces es necesario saber colocar como prioridad la
agenda de luchas de las comunidades, a pesar de que podamos tener diferentes
perspectivas sobre ciertos programas estatales. Aquí la necesidad económica
de las mujeres se volvió urgente luego de la pandemia, por sobre cualquier
espacio de trabajo universitario.
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o no del trabajo conjunto en dicho espacio. Si bien se valorizó
la presencialidad como forma de trabajo que nos inscribe en una
experiencia vivencial, en tanto vinculación del cuerpo, el espíritu
y el territorio, por parte de mismas comunidades se planteó la
necesidad de seguir trabajando, ajironados a la nueva situación
de distanciamiento social. Se enfatizó en la importancia de no
quedar “aislados” y “desinformados” en momentos de gran crisis
social y económica. Por otra parte, las comunidades manifestaron
que históricamente lo “indígena” siempre ha quedado relegado a
otras “problemáticas” más importantes, por lo cual propusieron
no cortar el proceso de trabajo y evaluar de qué otra forma se
podrían generar actividades conjuntas.
Se propuso entonces generar espacios de diálogos e
intercambios virtuales (whatsapp, meets, llamadas telefónicas),
como forma de mantener una red de información y comunicación
cotidiana. Una de las demandas que surgió al interior del
grupo fue la necesidad de realizar capacitaciones en manejo
de plataformas como meet y zoom, para poder generar dichos
espacios sincrónicos. En vista de esta propuesta, generamos
encuentros virtuales de trabajo y diálogo de dos a tres horas
de duración y con una frecuencia de cada 15 días. También
asistimos a diferentes propuestas virtuales organizadas por otras
universidades, colectivos militantes e instituciones que abordan
problemáticas en torno a los pueblos originarios. Participamos
como proyecto de extensión, a su vez, en distintas instancias
de formación e intercambio como conversatorios, encuentros
virtuales, conferencias, diálogos por meet, de oyentes a cursos de
posgrado etc sobre derechos indígenas y situación de los pueblos
originarios en contexto de pandemia, entre otros.
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Esta participación activa nos permitió ir tejiendo redes
de intercambio con investigadores, militantes y activistas
originarios que cuentan con una trayectoria reconocida en el
campo de la defensa de los derechos indígenas. A su vez, esta
participación nos posibilitó construir una mirada general de la
situación de los pueblos originarios en la Argentina en contextos
de pandemia, identificando procesos socio-históricos y políticos
comunes a los distintos pueblos de nuestro país, como así
también particularidades de nuestro propio territorio. Nuevas
problemáticas en contexto de emergencia sanitaria, visibilizaron
y profundizaron históricos procesos de discriminación, exclusión
y violación sistemática de los derechos que vienen sufriendo los
pueblos originarios desde hace décadas.
En la segunda mitad del año, este proceso formativo
de participación en diferentes espacios de intercambio como
equipo de extensión, nos impulsó a la idea de llevar adelante
dos conversatorios virtuales con el objetivo de reflexionar sobre
algunos de los ejes temáticos que nos habíamos propuesto
en el inicio del proyecto. En el primer conversatorio virtual21
denominado “Guatay yka tumtaguay Cuyum chumanyy kuchi”
21 Mediante la Resolución nº 650, se protocolizó el conversatorio
llevado adelante el día 10 de octubre de 2020, el cual contó con entre otras
participaciones con la disertación de la Amta Argentina Quiroga, Autoridad
filosófica del pueblo Huarpe de la provincia de San Juan, quien comenzó
historizando la lucha de más 500 años de los pueblos originarios en nuestro
continente hasta llegar a nuestros días y el significado de la pandemia en
relación al ecocidio hacia la madre tierra y los ciclos de la naturaleza. Es
interesante remarcar que la actividad contó con la participación de más de
60 asistentes entre profesores, estudiantes y público en general. Número
significativo si tenemos en cuenta la ausencia de abordaje de esta temática en
nuestra universidad.
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(Memorias e Identidades en el territorio del Cuyum) se trabajó
el significado del 12 de octubre (Día de la diversidad cultural)
y la conmemoración simbólica del 11 de octubre (Último día de
soberanía americana) desde una perspectiva intercultural crítica.
En la fundamentación del conversatorio nos propusimos abordar
la “memoria e identidad” en el marco de los 528 años desde la
interrupción violenta de la autonomía y libertad de los pueblos
que habitaban y habitan este continente. Más de cinco siglos
pasaron desde el último “Grito de Libertad” (como reivindican
las comunidades originarias). En este proceso de dominación
colonial, occidente se adjudicó el poder de nominar a los
pueblos originarios, desde perspectivas racistas y eurocéntricas,
a partir de nociones supra étnicas como “indios”, “indígenas”,
“aborígenes”. Subsumiendo, de esta manera, la pluralidad de
pueblos americanos en una otredad inventada e inferiorizada.
Es por ello que entre los propósitos del conversatorio nos
propusimos generar un espacio de diálogo intercultural sobre
los procesos de memoria e identidad de los pueblos originarios
del Cuyum. Así como también, valorar las voces de referentes
indígenas y de investigadores comprometidos con la temática en
la región. De allí que esta propuesta nos llevó a reflexionar acerca
de las dinámicas etnopolíticas de las comunidades y pueblos
indígenas y los procesos de construcción de la memoria (Jelin,
2005). Se hicieron evidentes entonces las disputas en torno a
los sentidos políticos de un acontecimiento histórico como el 12
de octubre. Si bien en San Luis se reconoce el día 11 de octubre
como el último día de libertad de los pueblos originarios22, en la
22 Ley No V-0639-2008. Declara el Día 11 de Octubre de 1492 como

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mayoría de las escuelas públicas dicha efeméride se conoce como
el “Día de la diversidad cultural” desde visiones culturalistas,
que celebran el respeto y tolerancia a lo distinto. La necesidad de
politizar los sentidos en torno esta fecha histórica, lo podemos
pensar siguiendo a Villarreal y Greca (2016) como un campo
de disputas por la legitimidad de ciertas representaciones en
torno al pasado. Los cuales no son un hecho aislado, sino que se
encuentran en estrecha vinculación con demandas más amplias
de reivindicación de derechos. En los conflictos por los regímenes
de visibilidad étnica (Katzer, 2010), la crítica a las narrativas
hegemónicas de la desaparición de los pueblos originarios, se
vuelve esencial como estrategias de lucha por el reconocimiento
actual.
En este sentido les compañeres huarpes, identificaban
que esta fecha ejercía una triple invisibilización, por un
lado, en la vigencia del relato hegemónico de la conquista y
colonización, donde los europeos se convirtieron en “héroes
aventureros” y los originarios en “salvajes o bárbaros”,
quedando así su existencia asociada a un pasado lejano (están
desaparecidos, o se extinguieron). Esta narrativa, sin embargo,
continúa operando en el presente, exigiéndoles dar cuenta de su
identidad (frente a la sospecha de que sean “indígenas truchos”
o “descendientes”), en la exacerbación de una diferencia que
legitime su distinción de “indígena”. A su vez, identificaron
un reconocimiento folklorizado, por el cual a muchos de ellos
les invitaban a dar charlas en las escuelas, pero sólo para
dicha fecha. Situación que elles criticaban bajo el argumento
“último día de libertad de los pueblos originarios”.
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

“nosotros somos indígenas los 365 días del año, no sólo para
el 12 de octubre”. En los procesos nacionalistas, afirma Dietz
(2017) la temporalización es una estrategia hegemónica del
Estado-nación, que consiste en construir un relato ficcional de
un pasado común e ideal del proyecto nacional. De esta forma,
se institucionaliza una memoria legítima, al mismo tiempo
que una “amnesia colectiva”, es decir un “olvido” fundado
en el silenciamiento y desautorización de todas las demás
memorias colectivas (IBIDEM), por ende el propósito de
dicho conversatorio era habilitar otras memorias largamente
silenciadas en los espacios universitarios.
Por último, es interesante remarcar que la organización,
la elección de los disertantes, y la moderación de la actividad
estuvo a cargo de las comunidades originarias, colaborando
los docentes y estudiantes integrantes del equipo con
cuestiones técnicas y de ciertos circuitos de formalización
y protocolización. Durante la planificación del encuentro
surgieron diferentes lógicas de organización del trabajo, como
lo fue la elección del día de la actividad (día sábado). Algunos
docentes proponían que se realizará un día de semana de tal
forma de tener mayor cantidad de asistentes, mientras que
un compañero originario manifestó que una de las oradoras
la Amta23 Argentina Quiroga “trabaja con la luna”, por lo cual
el criterio de elección no debía ser un día de semana, sino la
23 Amta es una voz que procede del idioma Huarpe-Allentiac que en la
actualidad describe a la Autoridad Filosófica Espiritual del Pueblo Huarpe del
Kuyún. En su variante Huarpe-Millcayac toma la forma de Omta y en otras
regiones se pronuncia Umta. En el contexto actual, se suele emplear la primera
variante, Amta, cuando la autoridad es una mujer.

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energía de los astros. Esto nos llevó a interpelarnos ciertas
concepciones temporales que construimos cotidianamente
en la academia, y la finalidad de ciertas actividades, es decir
si la prioridad era tener mayor cantidad de asistentes o si era
trabajar en una “verdadera interculturalidad” como lo definían
les compañeres originarios, remitiendo a nuestra capacidad de
descentrarse de ciertas lógicas académicas crono céntricas y
racionalidades eficientistas.
El segundo conversatorio24 denominado “Mujeres Indígenas:
Derechos y participación” tenía como propuesta deconstruir ciertas
miradas esencialistas de los pueblos originarios, a partir de convocar
al intercambio de diferentes experiencias de participación política
de referentes comunitarias que se auto perciben como “Mujeres
indígenas”. Las mismas estaban organizadas y con una activa
militancia desde su posición de mujeres dentro de las comunidades,
pero excediendo la lucha ampliamente por fuera de ellas (Gómez
y Sciortino, 2015). Es por ello que se partió de la importancia de
generar espacios de visibilización y reflexión sobre la complejidad
de las dinámicas de opresión que intersectan no sólo la dimensión
étnica, sino también la de género y clase. En esta mirada compleja y
multidimensional de la identidad étnica, el género representa otra
lógica de poder que difícilmente podamos omitir en el abordaje
de las dinámicas interculturales. Stolcke (2004) afirma que no
24 Resolución nº 650. El día 17 de noviembre tuvo lugar el conversatorio,
participando una diversidad de mujeres referentes de diferentes comunidades
originarias y una especialista en la temática como lo fueron: Juana López
(Autoridad de la Comunidad “Hijos del Sol” – Pueblo Nación Comechingón),
Nadia Celia Goméz (Representante CPI San Juan – Pueblo Nación Warpe del
Cuyum), Ange Cayuman Valderrama (Periodista Mapuche) y Ludmila Rizzo
(Antropóloga de la Universidad Nacional de Rosario).
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

se trata de sumar categorías analíticas como la clase, la etnia y el
género sino de comprender el cómo y por qué la intersección entre
estas dimensiones produce experiencias diferenciales y desiguales
de poder.
En los últimos años, la participación de las mujeres
indígenas ha ido ganando mayores espacios de visibilización, no
sólo en el terreno de las políticas públicas sino también como
objeto de indagación académica. Rizzo (2018), reseñando los
diferentes estudios sobre la participación femenina indígena en
latinoamericana, señala que ciertas investigaciones relacionan
este proceso de creciente participación a un contexto de
mayor acceso a la educación formal, de constitución de sujeto
beneficiario de políticas públicas y género, de trabajo en
organizaciones de mujeres, y en espacios de representación
política nacional e internacional. Por otra parte, la autora nos
advierte que el acceso de las mujeres indígenas a la justicia y
derechos estaría enmarcada en una lucha doble, dentro de
sus propias comunidades -demandado por sus derechos como
mujeres- y hacia el Estado, -en repudio a las violaciones a los
derechos colectivos de sus pueblos-. En la Argentina existe una
escasa investigación y abordaje académico en la temática, a lo cual
se le suma como lo advierten Mariana Gómez y Silvana Sciortino
(2015), la persistencia de análisis de una visión esencialista de
las identidades, que niega la dinámica compleja de la condición
de género en su interseccionalidad con la dimensión étnica, y
encasilla principios de división del mundo en una dicotomía
“indígena” u “occidental”. Estos enfoques no toman en cuenta
procesos de misionalización, escolarización, o las nuevas formas
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de racialización, explotación laboral y procesos de participación
política, que reconfiguran la dinámica de las identidades étnicas
en estas últimas décadas. Estos abordajes no hacen otra cosa
que generar imágenes “reificadas” de las mujeres indígenas,
que operan desde un ideal de “mujer indígena” que no permite
la visibilidad de los contextos de violencia y exclusión en sus
espacios cotidianos y de participación política y social.
En este sentido, Dietz (2017) sostiene la necesidad de
un enfoque multidimensional y de perspectivas múltiples para
el estudio de las identidades en su relación con la diversidad
cultural. El abordaje de la diversidad debe apuntar al estudio
de las dinámicas interseccionales, que se encuentran presentes
en los procesos de construcción de identidades, así como en sus
transformaciones. Estas dinámicas producen desigualdades,
discriminaciones y estigmatizaciones diferenciales (racismo,
sexismo, clasismo), por lo cual la situacionalidad e historicidad
de dichos procesos debe ser primordial en un enfoque
intercultural crítico en los espacios universitarios para no caer en
viejos (pero siempre renovados) culturalismos. Es por ello que el
conversatorio tuvo por objetivo generar instancias de reflexión
y deconstrucción de estas representaciones esencialistas y
reificadas de las mujeres indígenas, fomentando el debate entre
ellas, el mundo académico y la militancia feminista. Si bien se
buscó identificar diferentes posicionamientos, y lugares de
enunciación (representativas de los diferentes procesos de
lucha de las mujeres), también se problematiza la necesidad
de encontrar ciertos contextos convergentes que permitieran
construir estrategias conjuntas para desmontar dichas
dinámicas de opresión. Finalmente, el proyecto culminó en
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

marzo del 2021, ya retomando algunas instancias presenciales,
realizamos un balance y puesta en común de lo trabajado
durante el 2020.
Palabras finales
Las familias y comunidades originarias urbanas de la provincia
de San Luis que se autoreconocen Huarpes vienen luchando hace
más de una década por el reconocimiento público legal de su
existencia cultural, el cumplimiento y ampliación en materia de
derechos indígenas, como por su autonomía política, económica
y cultural. En la formación nacional de las alteridades locales
(Briones, 2008) persiste un imaginario hegemónico de la “no
existencia” de pueblos originarios en las ciudades. A esto se le
suma la ideología racial de la blanquitud, por la cual aquellos
que son reconocidos, son conceptualizados como descendientes
de indígenas, por lo cual se representan como “menos indios”,
o en el peor de los casos “indios truchos”. Estos procesos de
negación, exclusión, discriminación y estigmatización, por
parte de la sociedad, se ven acompañados paradójicamente de
la implementación desde el 2006 de políticas multiculturales
por parte del estado provincial, que regulan y administran las
diversidades/desigualdades locales.
Sin embargo, en los últimos años, han tenido lugar
procesos de visibilización política de comunidades indígenas
que disputan territorios (materiales y simbólicos) al estado
provincial. En este contexto las comunidades perciben la
vinculación con la universidad como parte de un proceso más
amplio de lucha por el cumplimiento de derechos en materia
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

de educación, pero también como estrategia de reconocimiento
y legitimación de sus saberes, sus memorias e identidades. El
espacio de extensión, constituido desde una mirada crítica, nos
permitió ir construyendo diálogos problematizadores, que nos
fueron llevando por un camino sinuoso de reflexión sistemática
y colectiva que generó procesos de re-politización de las
prácticas extensionistas (Erreguerena, 2022). No obstante, falta
mucho por deconstruir, pensar y repensar, y volver a edificar en
nuestros espacios universitarios para la incorporación de mirada
intercultural crítica (Walsh, 2010). El racismo epistemológico
y los múltiples socio-centrismos continúan presentes en los
discursos y prácticas cotidianas en el sistema superior. A
esto se le suma la sedimentación de ciertas lógicas de relación
social herederas de las políticas neoliberales en la universidad,
que fueron cristalizando formas de trabajo fragmentadas,
credencialistas y en muchos casos extractivistas de las prácticas
académicas que trabajan con sujetos subalternizados.
Es por ello que a lo largo del proyecto de extensión hemos
intentado construir una lógica de trabajo grupal intercultural,
donde primen ciertos acuerdos inquebrantables como la
participación igualitaria, la explicitación de las relaciones
de poder y el conflicto en la cual se llevan adelante nuestras
interacciones, la “horizontalidad” grupal como utopía productiva
(Briones, 2020), la circulación de la palabra, la co-autoría, el
consentimiento libre e informado, la toma de decisiones conjunta,
y el lugar de la expresión de los pensamientos, sentimientos y
espiritualidades.
El cuestionamiento profundo a las prácticas esencialistas
de las identidades étnicas en nuestra universidad nos interpela
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

y desafía para ir construyendo una “vigilancia culturalista”,
de ciertas miradas exótizantes (incluso de desigualdades
maquilladas como diversidades), de miradas racistas e
inferiorizantes de las diversidades en los espacios universitarios.
El diálogo reflexivo nos movilizó al debate minucioso sobre
los objetivos de cada actividad planteada, desnudando microprácticas cotidianas donde la matriz colonialista continúa
presente en la académica. Por último, consideramos que este tipo
de proyectos aporta a la reflexión (o al menos ilumina pistas para
hacerlo) en torno a la compleja búsqueda de construir espacios
interculturales críticos en la universidad, comprometidos con
la ampliación de derechos indígenas y la transformación de las
desigualdades históricas.

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La otra resistencia cultural: el gusto como
constructor de identidad territorial. Los tamales
en la Zona Metropolitana de Monterrey.
The other cultural resistance: taste as a builder
of territorial identity. The tamales in the
Metropolitan area of Monterrey.
Alejandro García García1
Resumen: En este trabajo se realiza un breve análisis desde la
antropología de la alimentación acerca de una forma de resistencia
cultural de un patrimonio intangible, la permanencia de los tamales
en nuestra dieta a pesar de las hibridaciones producto de la invasión
europea hace más de 500 años así como de otros fenómenos que han
influido en nuestra historia culinaria y cultural como país. Se intenta
exponer la forma en la que un alimento detona la configuración de
ciertas relaciones interpersonales y espaciales y ocupa por tanto un
lugar de fundamental importancia en el conjunto de expresiones de las
culturas y sus cosmovisiones. Es fundamental sacar la importancia de
estas herencias que están internalizadas y que van con nosotros aún al
sitio más remoto, configuraciones expresivas poco abordadas desde las
humanidades y que representan otra forma esencial de ser y habitar en
nuestro país y en el caso concreto del noreste mexicano.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. Facultad de Arquitectura.
Monterrey, Nuevo León, México. alegarcia@hotmail.com

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Palabras clave: resistencia cultural, patrimonio intangible, antropología
de la alimentación
Abstract: In this work a brief analysis is made from the anthropology
of food about a form of cultural resistance of an intangible heritage, the
permanence of tamales in our diet despite the hybridizations product
of the European invasion more than 500 years ago as well as other
phenomena that have influenced our culinary and cultural history as
a country. It tries to expose the way in which a food detonates the
configuration of certain interpersonal and spatial relationships and
therefore occupies a place of fundamental importance in the set of
expressions of cultures and their worldviews. It is essential to draw
out the importance of these legacies that are internalized and that go
with us even to the most remote place, expressive configurations little
addressed from the humanities and that represent another essential
way of being and living in our country and in the specific case of the
Mexican northeast.
Keywords: cultural resistance, intangible heritage, anthropology of
food

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

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�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

Introducción.
En este trabajo reconoceremos los procesos simbólicos que
surgen de la expresión cultural en términos de degustación,
y de las formas organizativas que se propician a partir de la
preparación colectiva de un platillo tradicional, además del rol
festivo al que está vinculado en un contexto norteño: mestizo,
urbano o suburbano; en contraste con los frecuentes estudios
sobre el tema vinculados a las formas de vida y organización de
los pueblos originarios de México, en Mesoamérica.
Abordaremos el consumo festivo de tamales en
Monterrey, Nuevo León, noreste de México, pero también
y de manera relevante, el papel de los saberes, los sabores y
los intangibles, como parte de la construcción de territorios
de identidades. “El simple acto de comer se convierte
frecuentemente también en una forma de afirmación local.”
(González, 2000 p. 5)
De forma específica nos centraremos en el tema del tamal,
que se consume de manera festiva, en la Zona Metropolitana de
Monterrey, a partir de la recuperación de recuerdos personales
y trazos etnográficos que parten del contacto directo con los
escenarios descritos.
La idea es mostrar cómo están entrelazadas las actuales
formas de celebrar con un tipo de alimento, sus vínculos
ancestrales con la ritualidad, su elaboración colectiva, su olor
y sabor; además de vislumbrar los procesos de desplazamiento
que la manera moderna de vivir está impulsando, en este tipo de
alimentos tradicionales.
106

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Metodología.
Ariès y Dubby (2001) han recurrido a un planteamiento de la
investigación histórica, que remite a una manera más abierta de
abordar la vida social en la vida cotidiana, desde la riqueza que
posee ella misma y de la vivencia de las personas en su día a día.
Todo ello sin recurrir a las formas estereotipadas de construcción
de las historias nacionales o incluso mundiales, a partir de las
luchas por el poder, la dominación territorial de líderes y jefes
civiles, militares vituperados o vanagloriados.
Siguiendo esta orientación, nos interesa registrar algunas
vivencias cotidianas vinculadas con los sentidos. Aunque hay
un reconocimiento de nuestra identidad múltisensorial en el
discurso, operativamente no se ha reflejado en las investigaciones
humanísticas y sociales, que mantienen una cierta ortodoxia
metodológica. Realmente pocos autores y trabajos de
investigación se enfrentan a sus objetos de estudio desde una
perspectiva transdisciplinaria y sobre todo bajo un carácter
holístico en términos perceptivos.
Este recorte sensorial que señalamos se ha consolidado
por un contexto tecnológico -especialmente en el ámbito de las
telecomunicaciones-, donde también se reitera el rol de lo auditivo
y visual, marginando al gusto de los elementos donde se expresa
la vida social y sus particularidades culturales, como lo expresa
Pallasmaa (2020): “Esta creciente conciencia representa una especie
de insurgencia atrasada contra la dolorosa privación de la experiencia
sensorial que hemos sufrido en nuestro mundo tecnificado”( p. 199).
Se trata, por lo tanto, de ir abriendo las formas de
investigación de las ciencias sociales, para mostrar los ejes de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

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�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

nuestras formas de vida desde una perspectiva que articule las
diversas manifestaciones culturales y conocer los metalenguajes
de esa lógica de conexión entre niveles de expresión, pero de
carácter distinto, no sólo textuales, paramétricas y visuales.
La idea es profundizar en la memoria colectiva y el gusto
construido a través de generaciones, por medio de la participación
directa de las personas en la preparación y consumo de un platillo
tradicional, aunque este tipo de prácticas es cada vez menos
frecuente, debido la ingesta de comida rápida y toda suerte de
alimentos preparados, estandarizados.
He tratado de privilegiar la percepción del gusto y el
olfato, aunque sabemos que es imposible desarticularlos de la
vista, el oído y el tacto, constelación multisensorial que configura
la percepción total del sujeto; sin embargo, será necesario poner
en práctica un esfuerzo de “operación selectiva”, como lo llamaría
Luisa Ruíz Moreno (2022 p. 31), útil para poder enmarcar un
ámbito de estudio y especificar sus niveles de particularidad, a
partir de asumir sin embargo una articulación entre todos los
sentidos a la vez, con formas de interrelación que van más allá de
una mera suma de estímulos.
En un trabajo anterior hemos tratado de describir la
semiosfera (Lotman, 1998), es decir, el mundo de los signos que
es creado en la cocina en un ambiente rural de preparación y
degustación de alimentos con su estética propia (García, 2017,
p. 61). Este concepto es importante en este trabajo, porque nos
dedicaremos a hablar de aspectos poco usuales en las ciencias
sociales como el olfato, que escapan a la posibilidad de construir
datos precisos y por tanto imposible de abordar por una disciplina
que se precie de ser “científica”.
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En este sentido, el concepto de la semiosfera nos permite
entender como los olores y sabores que tenemos tan impregnados,
sólo pueden reconocerse como parte importante de nuestra
identidad, cuando los confrontamos con un contexto cambiante
que pretende sustituir nuestros referentes perceptuales.
Pero como veremos, tanto el gusto como el olfato, generan
percepciones que permiten construir territorios e influyen en la
vida y en la memoria de la colectividad, lo que constituye un rasgo
de identidad como la vestimenta o el lenguaje.
En otro trabajo también publicado (García, 2017 p. 117
a 125) se habla de la condición específica de los alimentos y la
forma de preparación que se usa entre las personas sin recursos
económicos, las estrategias primarias de sobrevivencia frente
a una situación de escasez cotidiana y, por otra parte, la carga
simbólica del momento que luego pasa a la memoria; es decir,
componentes centrales de la intimidad que configuran de manera
invisible la esencia real de los sujetos.
En este sentido se trata de destacar lo que por no tener
ese carácter de “evidencia” de una realidad, se considera como
elemento que no puede ser medido, ni cuantificado; esto,
debido a que suele ser constreñido por las estrategias analíticas
positivistas, que se ciñen a las correlaciones de tipo estadístico o
numérico como base para sus interpretaciones.
Ahora bien, entre los métodos cualitativos, los análisis
de corte etnometodológico se han acercado a sus objetos de
estudio privilegiando el discurso verbal de los actores sociales
y una observación dirigida, descartado el contacto con las
problemáticas sociales desde todos nuestros sentidos.
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�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

Es hasta hace muy poco que se ha planteado, por ejemplo,
una arqueología de los sabores, una recuperación de la vida pública
y privada a partir de expresiones que permiten decodificar un
diferente tipo de información, tanto del pasado remoto como del
presente.
En suma, por medio de descripciones de las sensaciones
gustativas y olfativas que conlleva la experiencia de comer tamales
durante las fiestas en Monterrey, Nuevo León, se pretende abonar
al campo de estudio de una antropología de la alimentación, de
los sentidos, sobre todo para entender el impacto que conlleva
el cambio de elección de nuevos olores y sabores desde las
estructuras de poder económico y la vida cotidiana.
Contexto socio histórico y territorial de los tamales.
Hay que señalar la situación desde la cual parte el platillo del que
hablaremos y sus necesidades de adaptación territorial, ya que,
como señala González de la Vara (2000), “tenemos la tendencia a
soslayar a la cocina norteña, a lo que en un prejuicio generalizado
le acusa de pobre, sencilla, poco imaginativa y esencialmente
carnívora; dependiente de la tortilla de harina y del asado” (p. 2).
Efectivamente, ante un modo de vida sumamente diferente al que
se desarrolló en el centro y sur, el autor citado refiere que “los
habitantes del norte de México casi no tenían acceso a muchos
productos tropicales u hortícolas y tuvieron que desarrollar una
cocina tradicional comparativamente más modesta que en el
centro del país o en las costas.” (González, 2000, p. 5). Por ello es
importante entender -señala en mismo autor-, lo que determinado
alimento significa en diversos territorios, pues, por ejemplo, en la
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colonización del norte del México actual, la fusión de las comidas
se realizó de manera diferente a lo sucedido en Mesoamérica.
Particularmente el maíz, en el norte, no tiene las
connotaciones que, en los pueblos del centro o sur, porque desde la
época prehispánica la forma de vida y el sustento eran marcadamente
diferentes. En esta zona del país el consumo del mezquite tenía una
amplia diversidad de formas de aprovechamiento, lo que incluso
lleva a Carlos Manuel Valdés a titular su texto precisamente “La
gente del mezquite” (1995). De este alimento arcaico poco quedó
en la cocina actual, salvo el consumo directo de las vainas del
árbol, o como queso de mezquite en algunos municipios del sur del
estado de Nuevo León, México. En contraste, uno de los platillos
ancestrales que se mantiene, en el norte, es el de la “barbacoa de
pozo”, que antes era de venado u otros animales locales y que es
continuidad de una técnica primitiva de cocción, que utilizaban
los pobladores nativos norteños.
Sin embargo, no podemos decir que un tipo de comida
tenga mayor o menor importancia, pero el uso del maíz es
fundamental como alimento festivo hoy en día, dotándolo de un
significado propio en cada región de México.
Mientras en los pueblos mesoaméricanos el maíz
constituye un alimento y regalo de los dioses, la vinculación a
su consumo, así como sus derivados, tiene esta ancestral visión
de un pasado propio que permanece claramente como herencia
y ritual; en este orden el maíz se ofrenda y se agradece a la tierra
por ese fruto que viene de su boca a la nuestra.
El consumo del maíz se asume como parte de un bien
identitario de un grupo social particular y hace las veces de
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una ofrenda, que conecta ese bienestar con la bendición de sus
deidades:
Los tamales continúan siendo una ofrenda frecuente en las ceremonias relacionadas con el ciclo agrícola del maíz, aunque
también hay tamales especiales para momentos del ciclo de
vida, para bendecir una casa o para otras ceremonias. Se trata
de una muestra más de continuidad cultural. (Barros, 2021, p.
73)

Una de las formas más evidentes de esta herencia cultural
que se resiste a morir, es la presencia de los tamales como
elementos centrales en ciertas ritualidades, como en las ofrendas
del día de muertos. En Mesoamérica existe una amplia y compleja
mitología, así como un dios y diosa del maíz, cuyos componentes
histórico-culturales ya han sido ampliamente explorados por
antropólogos y arqueólogos en esa zona centro del país.
En Mesoamérica, este alimento formaba parte de la
ritualidad, de la relación que se establecía con los dioses a partir
de protocolos muy bien pautados:
Ese día la gente presentaba como ofrenda, entre otras cosas,
ciertos tamales que el fraile dominico llamaba ceceños. Los describe así: “que cocido el maíz en sola agua lo molían y molido
deshacían aquella masa en agua dejándola bien espesa y luego
colabanlo por unos paños ralos”. Esta masa se envolvía en hojas
de maíz y se cocía todo en ollas; a este pan -agrega el fraile- le
llamaban en la lengua atamalli (que quiere decir “pan de agua
sola”) (Durán, t. I. p. 67); no se les ponía sal. Claramente se trata de un tamal de ayuno -a la manera del pan ácimo judío o de
las hostias de la tradición católica, hechos de harina de trigo y
agua… (Barros, 2021, p. 74)

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La ceremoniosa preparación del alimento y la exclusión de
la sal como ingrediente, habla de su función e ilustra la forma en
que se producían antes de la llegada de la manteca de cerdo, que
le agregó la cultura hispana: “seguramente la masa para aquellos
primeros tamales debió ser de harina de maíz mezclada con agua,
envuelta como ocurre hoy, en hojas de ciertas plantas para luego
coserla (sic) al rescoldo” (Zinzumbo-Villarreal et al, 2012, como
se citaron en Barros, 2021, p. 73)
El tamal se cuece actualmente al vapor, lo que ha
significado el uso de diversas técnicas para su preparación, y que
es la continuación de un milenario procedimiento: el “tapextle,
tapextli, rejilla de carrizo, olotes, hojas de maíz o tejamanil que se
coloca al fondo de una olla para convertirla en vaporera, sobre ella
se ponen los tamales para que se cuezan” (Buenrostro y Barros,
2010, p.76).
También en la cultura maya formaron parte importante
de la vida religiosa:
Los primeros testimonios acerca de los tamales como parte de
las ofrendas los podemos encontrar en varias pinturas murales
que se localizan en la zona maya… en las pinturas del sitio arqueológico de San Bartolo -que data de hace poco más de 2000
años-… hay una imagen en la que se ve una mujer arrodillada
que lleva en las manos una ofrenda de tamales para el dios maíz.
Otros ejemplos mayas de tamales como ofrenda se encuentran
en el Códice de Dresde… (Barros, 2021, p. 74-75)

Hay que señalar que Mazzetto (2022) habla de una puesta
en práctica en la Mesoamérica prehispánica de la llamada teofagia,
el comer a sus dioses, un alimento donde se encarnaba la deidad
-muy semejante a lo que pasa en la liturgia cristiana con el pan y
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el vino-, el tamal por tanto es al mismo tiempo la condensación
mítica del origen del maíz y del propio hombre y su mundo; un
eje simbólico que seguramente de manera inconsciente atraviesa
aun la percepción gustativa actual, urbana, que mantiene viva
una cosmo-degustación (frente al concepto de cosmo-visión)
con una identidad propia que otorga una identidad callada a los
mexicanos, una herencia silenciosa pero “en boca de todos”.
Por otra parte, la diversidad de tamales tenía un sentido
con relación a su tiempo de conservación y lugar de consumo,
por ejemplo, se hacían los tamales “blancos”, sin contenido en su
interior y con una forma más bien cuadrangular, que generalmente
no se consumían el día de la fiesta, sino que eran llevados o
enviados luego para su consumo en el almuerzo, comida, o a casi
cualquier hora, pues al no tener contenido de carnes, no sufría un
proceso de descomposición tan rápido.
El tamal creó un puente entre las culturas, una amable
combinación donde no se sufrió la discriminación de otros
platillos y bebidas prehispánicas como el pulque. También el
consumo de la tortilla, aparejado con el uso del pan de trigo,
fue uno de los esfuerzos misionales en tierras indígenas, para
despojarlos de sus ejes de identidad e integrarlos a una idea de
que ahora eran vasallos del rey.
La presencia protagónica del pan y por tanto del trigo fue
parte del “discurso” evangelizador no verbal, pero que trastocaba
una dieta cuyo elemento central era: el maíz. Además de ser
consumido como alimento puede ser fermentado y usado como
bebida embriagante, en forma de tesgüino o cerveza de maíz, así
como en otras formas de consumo particular como el atole.
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La conquista pudo bloquear la preparación de algunos
platillos, pero los tamales resistieron y se combinaron con
elementos como la carne y manteca de cerdo, sustituyendo al
guajolote. Algunos historiadores y antropólogos han fijado su
atención en la historia de los recetarios de cocina y cómo estos
van a ir incorporando paulatinamente una serie de platillos,
combinaciones de productos locales y de ultramar, además de
reflejar en las costumbres asociadas al consumo, las formas de
jerarquización social que se manifestaban en la mesa, a la hora
de comer.
Así se pone en evidencia como el gusto por los alimentos
determina no sólo la configuración de las interrelaciones
personales en el espacio, sino un siguiente nivel de carácter
simbólico, que afianza identidad y sentido de la configuración
de esas formas de vinculación entre los sujetos. El territorio de
la memoria colectiva prehispánica sigue siendo ocupado por el
amaranto, los quelites, junto al frijol, la calabaza y claro el maíz;
es decir, los productos principales para la alimentación a partir
del uso de la milpa mesoaméricana.
Sin embargo, en el norte de México las condiciones
ambientales y geográficas, así como los programas del uso del
territorio en la colonia, han forjado un tipo de trabajo diferente
que, en el centro y sur del país. Aquí hay un mundo campesino
mestizo, que poco reconoce su legado de los pueblos originarios
y que está orientado en su creencia religiosa por el predominio de
lo cristiano.
Como antes se mencionó, aquí una de las plantas
centrales fue el mezquite, que se consumía en diferentes formas,
una de las cuales era denominada por los conquistadores como
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�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

“mezquitamal” (Valdés, 2021), por el uso de la planta y el formato
parecido a los tamales mesoamericanos. Sin embargo, con la
llegada de colonos tlaxcaltecas, otomíes y nahuas, se comienzan
a consumir los tamales de maíz.
A pesar de no ser un alimento local ancestral, se
convirtieron en parte de la cocina tradicional norestense. No solo
su sabor, sino el aroma que desprende, serán protagonistas en los
ambientes festivos populares, donde costumbres remotas hacen
de nuevo aparición reconfigurando o replanteando una identidad.
Ello es particularmente relevante en las ciudades, donde se abre
paso y mantiene, no obstante, el consumo de las hamburguesas
tipo McDonald’s o las cadenas económicas de comida china,
entre otras.
El tamal actual en la Zona Metropolitana de Monterrey,
Nuevo León, es producto de la fuerte migración e hibridación
cultural, manifiestas en la enorme diversidad de formas
de preparación en las cocinas locales, haciendo cambios
y combinaciones muy particulares. Pensemos en el tamal
oaxaqueño que usa la hoja del plátano y no de la mazorca para
recubrir la masa de maíz, que en el sur lleva pedazos grandes de
carne, mientras que, en el noreste, la carne va deshebrada. De
hecho, habría qué preguntarse en el caso específico del noreste
mexicano, si este proceso de hibridación con la manteca de cerdo,
la carne de res y pollo, y particularmente el uso de carne de cerdo,
es un claro ejemplo que niega la defensa de una herencia judía,
sefardita, en nuestra dieta básica, popular.
En esta zona del norte del país, el tamal forma parte de
cualquier evento festivo, como en las épocas decembrinas y en
cumpleaños o aniversarios celebrados de manera familiar, donde
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cumplen la función de nutrir a los cuerpos y de dotar de una
referencia, a través de una conjunción de estímulos gustativoolfativos, que influyen directamente en la sensación de bienestar
de las personas; también se acostumbran en los velorios y como
alimento básico en actividades al aire libre como excursiones y
días de campo, debido a su portabilidad; los tamales, además,
sacan del apuro, tanto como lonche para trabajadores como
para los niños en la escuela. Quizás no tengan un vínculo ritual
ancestral como en Mesoamérica, pero ciertamente forman parte
de nuestra particular forma de ritualizar la vida y dotarla de
sentido. Se podría aplicar para este alimento el juego de palabras
que aún se utiliza para el mezcal: para todo mal, tamal y para
todo bien, también. Incluso, preparados con carne de monte
como jabalí, armadillo y venado, son la mezcla perfecta entre la
civilización sedentaria del maíz y la cacería de los aborígenes
nómadas norteños.
Etnografía del consumo de tamales
El procedimiento.
El tamal concentra el valor único del maíz como un cereal
producido a través de su “invención”, a partir de la selección de
las semillas de teocintle y por ese motivo, su reproducción no
puede realizarse sino a través del cultivo intencional de los seres
humanos.
Esto ha forjado una cultura propia en la preparación
y consumo, que se ha vinculado a un pasado milenario y en el
caso del noreste, de siglos, pues la producción de maíz de forma
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extensiva, en esta zona del país no está probada y sólo un
trabajo de Beatriz Braniff (2000, p. 127) desarrolla la idea de la
reproducción de plantas en terrazas de manera temporal.
El maíz llega de Mesoamérica, y es probable que haya
llegado a la región a través de la población tlaxcalteca que
acompañó la invasión española aquí.
El proceso de la nixtamalización, que implica el
desgranado, el reposo con cal y después el cocimiento, evita la
pelagra y potencia una mayor ingesta de calcio, mayor contenido
de almidón y fibra, reduce las toxinas en el grano y puede aumentar
la biodisponibilidad de hierro. Se sabe que antes de la presencia
de los propios toltecas, la nixtamalización tiene al menos de 4 a 5
mil años de existencia comprobada, previos a la elaboración de la
tortilla que aparece más recientemente en la historia de México.
La nixtamalización, “…es un producto antiquísimo. Al parecer,
es uno de los descubrimientos culturales más importantes para
Mesoamérica…” (Ochoa, 2018, p. 179).
En el noreste de México, el maíz como grano se traduce en
dos elementos básicos en la dieta: la tortilla y el tamal.
La cocina como espacio, además del sabor de los alimentos
ahí preparados, sigue siendo central dentro de las dinámicas
campesinas y urbanas de México. La vinculación de la comida
está ligada a cada momento de nuestra vida cotidiana y rituales
de paso: bodas, cumpleaños, nacimientos, celebraciones varias,
etc. Imposible evitar hablar de los alimentos del altar de muertos
como una forma de conexión con los familiares ya fallecidos.
Desde nuestro punto de vista el “rito” de la preparación
y consumo de alimentos lo es, como tal, para el investigador, no
para el participante. No hay plena conciencia del patrimonio y la
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ritualidad que está implicada. El simbolismo en lo culinario es un
elemento que está por encima de las concepciones personales de
los involucrados y que se percibe a través de todos los sentidos.
Digamos pues, que este tipo de expresiones culturales son parte
nuclear de la semiosfera, de los significados compartidos.
Cada generación pareciera participar en diversos
momentos de la elaboración de los tamales, los hombres atrapan
y matan al cerdo que aportará la carne y la manteca, los niños
mayores llevan el nixtamal y traen la masa del molino, las mujeres
son las protagonistas, pero en resumen, la labor de todos culmina
precisamente con el consumo grupal, el disfrute final une a las
generaciones en la fiesta y este hecho se difiere luego en las casas
de las familias nucleares, ya sea en los almuerzos o en la cena,
aunque aquí los tamales tienden a consumirse a cualquier hora del
día. Al ser platillo que se come caliente, es con el frío del invierno
en estas regiones norteñas, una agradable compensación térmica,
además del sabor que va impregnando a la masa a lo largo de los
días. Es un gran manjar acompañado de champurrado, chocolate
o café caliente.
La preparación de este platillo festivo involucra un
proceso que, si se hace en colectivo, aminora su laboriosidad. Se
mezcla la exacta cantidad de manteca de puerco, sal y polvo para
hornear, buscando que se genere una consistencia cremosa, para
luego comenzar a incorporar la harina de maíz, hasta que quede
completamente homogénea.
Esta labor tradicionalmente se hace a mano y se dice que
debe hacerlo una sola persona para que no se corte la masa, para
ello se elige a alguien con fuerza suficiente en los brazos, ayudada
de alguien que le detenga la batea de madera, preferentemente.
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Existen mitos o saberes vinculados a la relación estrecha
entre la actitud de quien prepara los alimentos y el sabor final de
estos, se dice que sí hay discordia entre las personas la masa se
hecha a “perder”, “la masa se enoja, se agría”.
Para entonces ya deben estar remojadas las hojas de maíz
o de plátano, así como el guiso del cual se van a rellenar, en el
caso del noreste, los preferidos son con carne de puerco guisada
y desmenuzada y mezclada con una salsa de chiles rojos secos
(guajillo, cascabel), cebolla, ajo y sal.
El siguiente procedimiento es donde se da la mayor
interacción del colectivo, casi siempre conformado por mujeres,
se colocan sobre una mesa las hojas de maíz o plátano, la masa,
el guiso y las ollas; cada participante con cucharas o espátulas
toma una hoja, embarra la masa y luego, en el centro añade una
parte del relleno, para luego enrollar la masa y dar la forma del
tamal, así, entre conversaciones y la diversidad de olores, se van
acumulando las piezas.
Los tamales son dispuestos en las ollas anchas y altas, de
manera circular, habiendo dejado abajo una parrilla para separarlos
del agua, que al estar evaporándose desde la parte baja, irá cociendo
los tamales poco a poco durante varias horas. La tarea de colocar
los tamales, así como poner la cantidad de agua y manejar la altura
de la flama o las cantidades de leña, según el caso, era y es para las
abuelas, madres, hermanas mayores, que asumían la responsabilidad
de apagar a tiempo los cientos de tamales de diversos rellenos, pero
principalmente frijoles, carne de cerdo y algunos de dulce con
pasas y nueces. A las tres o cuatro horas de haberlos puesto a cocer,
el olor de los tamales ya listos es perceptible, con satisfacción, por
la familia que los observaba y cuidaba todo el tiempo. El alimento
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configura la relación de las personas en el espacio de manera en una
digamos “permanencia dinámica”.
Al prepararse en casa, las relaciones entre los miembros se
estrechan, las conversaciones, el chisme, el rumor, la broma, van
tejiendo las formas de vinculación personal donde el trabajo deja
de tener el sentido cotidiano, para intervenir en un proceso de
preparación y posterior consumo, que genera una secuencia que
va del sacrificio y el trabajo, a la fiesta y diversión.
Además de los antes mencionados, persisten otros tamales
tradicionales, los llamados “borrachos” que eran de 5 a 6 veces la
dimensión de uno normal, estos generalmente llevan grandes rajas
de chiles jalapeños y siguen siendo muy celebrados en la mesa,
especialmente por los adultos varones, quienes regularmente los
utilizan como “cura”, después de una noche de borrachera.
La labor colectiva de preparación, que era previa al ambiente festivo, llenaba la casa de personas en diversas actividades
y del olor característico de los tamales, lo que auguraba la proximidad del festejo, asociándolo con el júbilo y la alegría.
Hoy en día, el consumo de tamales en Monterrey es común
en cualquier época del año, a partir de la venta de establecimientos
fijos, lo que ha permitido que pierda el protagonismo que tenía en
las fiestas decembrinas, así, en la frontera de la semiosfera, este
alimento tradicional comparte su lugar ahora con otros platillos,
incluso extranjeros, que se combinan o lo desplazan de la mesa.
Incluso, afortunadamente, hay una pequeña industria cultural del
tamal, con familias y cadenas especializadas locales y regionales,
así como epicentros de producción tamaleros muy conocidos
como el de Ciudad Juárez, Nuevo León.
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La degustación
Comer, desde una perspectiva psicoanalítica está vinculado con
la fase oral, la primera en la vida de las personas, conexión con
el seno materno que lo provee del alimento necesario, luego el
destete y la sustitución de la leche materna por alimentos que
van a contener aromas, sabores, que perdurarán en nuestras redes
neuronales y comunitarias hasta el resto de nuestros días. Es por
eso que la experiencia del gusto, tan ligada a lo olfativo, es una de
las que nos vinculan a recuerdos muy íntimos
A veces hay que abrir su cuerpo para saber de qué es, lo
que establece un ambiente de ausencia de jerarquías, sociales o
culturales, todos comemos lo mismo. Los frijoles fueron fritos con
la manteca del cerdo sacrificado, la masa de maíz también la lleva
mezclada. Porque la combinación entre el contenido y la masa
es total, el sabor no tiene quiebres, se extiende su contenido, se
disuelve mezclándose en la boca, texturas donde la suavidad es la
característica principal.
Cuando los tamales son de carne de puerco, el principal
sabor que satura nuestro gusto es el salado, pero es la combinación
de la masa de maíz suave, el picante del chile y lo jugoso de la
carne, lo que dan ese sabor característico a cada bocado. Los
tamales secos o resecos son un pequeño pecado que se puede
perdonar a falta de otra cosa o andando apurado o en el camino.
En una ocasión, una mujer de origen oaxaqueño relataba
que cuando hace tamales con hojas de plátano para vender en
Monterrey, tiene que desmenuzar la carne, lo cual no se hace
originalmente en su tierra. Esto nos hace reflexionar en torno a
que, en el norte, la carne en trozos pequeños da un sentido de
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uniformidad en el gusto, pero también es una forma de “hacer
rendir” el producto.
En contraste, la preferencia del consumo denota diversos
orígenes, formas distintas de producir, pero también de disfrutar,
de preferir unas consistencias a otras. Por ejemplo, también es
bastante gustado el comer tamales recalentados, casi a punto
de quedar quemados, teniendo una consistencia más crujiente;
incluso, no faltan los fundamentalistas que prefieren los tamales
“estilo Texas”, tostados en el comal al rojo vivo o hasta las brasas,
quemados en buena parte de la hoja.
Es claro que la hoja de mazorca que es receptáculo para
la preparación y muchas veces como plato mismo, mantiene
raíces arquetípicas en el inconsciente colectivo. Su organicidad,
su fuerza como elemento que nos remite a la tierra, a un vegetal
que es parte atávica de la dieta de generaciones y generaciones en
los distintos contextos demográficos con un mayor o menor peso,
pero siempre ahí.
El tamal se puede ir comiendo uno a uno, no es una porción
de carne o sopa que haya que consumir en su totalidad, permite ir
combinando los distintos sabores e ir poco a poco llenándose, sin
el “compromiso” de acabar con un platillo. Son pequeñas partes,
lo que semeja el carácter colectivo de la preparación y el consumo,
“envueltos” de unos 25 o 30 gramos. Tiene alta portabilidad
debido a su carácter modular, lo que lo convierte en un alimento
fácil de llevar.
El tamal es sumamente versátil, es de una complexión
y tamaño que permite comerlo parado, a veces de dos o tres
bocados, incluso sin plato, usando la hoja de la mazorca en la
que se preparó y cocinó a manera de soporte. El consumo con las
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manos, sin cubiertos metálicos como intermediarios, hace que,
con el tacto, se puedan sentir los cambios de la temperatura, lo
que incluso nos recuerda los postulados tantristas sobre la función
sagrada de este tipo de prácticas.
Así, las manos le anticipan a la boca, que hay una
temperatura adecuada para que no se queme la lengua y le
advierten de determinada consistencia.
Cuando han sido preparados en casa, el evento comienza
cuando se abre la olla y se esparce el vapor oloroso, al recibirlos es
bueno esperar a que se enfríen un poco y ello mismo conlleva una
especie de espera ritual.
En cambio, cuando son comprados, se puede recurrir a dos
tipos de puestos, por un lado, están los callejeros, casi siempre
atendidos por la misma mujer que participó en el proceso,
conoce en qué lugar están colocados los de cada guiso y los
entregan aún calientes, para su pronto consumo. Por otro lado,
están los comercios establecidos, en donde se pueden refrigerar
en paquetes que consisten en un plato de unicel, forrados con
plástico, de modo que quien los compra debe ir a recalentarlos, ya
sea al vapor, o en el comal.
A diferencia de los puestos callejeros, comprar los
tamales refrigerados no conlleva el sentido del olfato, que si nos
puede avisar de aquel sabor que pronto llenará nuestras papilas
gustativas.
Así pues, esta nueva oferta culinaria, desplaza la semiosfera
que conlleva el proceso de producción, hasta el consumo festivo
de este platillo, que de manera remota nos vincula con lo casero,
lo familiar, las viejas cocinas, lo religioso.
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A manera de cierre
Nuestros espacios cotidianos y extraordinarios, como los
festivos, están dotados de capas de significación establecidas
por el lugar que ocupan los estímulos que recibimos mediante
nuestros sentidos. La degustación y el aroma son un patrimonio
intangible, que asegura una herencia cultural.
Alimentos tradicionales como los tamales todavía nos
remiten a las vivencias de la infancia, donde las fiestas tenían
olores y sabores y sonidos específicos, atmósferas colectivas y
alegres, por tanto, se presentan como una resistencia, a la invasión
de una serie de productos extranjeros que pretenden ocupar un
lugar en las mesas y costumbres de nuestro hogar.
En la semiosfera de la elaboración y consumo de los
tamales en eventos festivos, la frontera antes estaba delimitada
por platillos y gustos que nos eran ajenos, pues eran costosos o
formaban parte de otras culturas.
Somos testigos de un radical cambio de paradigmas en
lo que a alimentarse se refiere, y será necesario analizar estos
cambios en sus consecuencias en la salud, pues, por ejemplo,
muchos de estos productos contienen ingredientes con poca
fibra, exceso de azúcares y elementos hidrogenados, saborizantes
artificiales, grasas saturadas, etc.
Así mismo, debemos considerar el impacto en los
productores locales, tanto del producto mismo, como de
los diferentes elementos que se requieren para elaborarlos,
colapsando formas de vida agrícolas, principalmente, que
están siendo sustituidas por lo que ahora se consideran nuevas
“necesidades”.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

125

�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

Hay un tránsito entre la preparación directa de los
alimentos, a la transferencia de esta actividad a establecimientos
privados, no es comida preparada en ese momento cerca del
consumidor, sino a distancia, siendo un receptor pasivo de los
alimentos. El involucramiento de nuevas empresas dedicadas a
estos ramos, las transformaciones de las preferencias del gusto en
las nuevas generaciones, son fenómenos de carácter económico y
cultural de una enorme relevancia y que deberían partir de una
búsqueda a fondo de las formas cotidianas que han favorecido y
favorecen la calidad de vida en las familias.
Las consideraciones acerca del valor de estas formas
de comer, habitar y degustar no pueden cuantificarse pues se
decodifican en una inconsciente memoria remota, disparada
por el aroma y el sabor inmediato, detonando un sentido de
pertenencia, de ubicación en el tiempo y en el espacio, todo lo
cual, finalmente dará sentido a la perspectiva y prospectiva de los
sujetos.
La antropología y otras ciencias sociales deberán arriesgarse en estos ámbitos de la expresión de las culturas, saliendo de
los temas y metodologías tradicionales. Reconocer la importancia que merecen temas como éstos, que nutren la vida de nuestros
habitantes, temas para los que no hay herramientas comunes ni
sencillas, y que requieren perspectivas transdisciplinarias para
identificar la complejidad de su importancia, no sólo en el ámbito sociocultural sino de -por ejemplo- salud, biodiversidad y
nutrientes.
Es probable que hechos como las transformaciones en el
consumo de alimentos vayan a favor de lo que Dorfles (1974) llama
la muerte de una metáfora “… el progresivo desgaste del lenguaje y
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

de sus expresiones y por las transformaciones que muchas veces
se producen en la relación entre significante y significado…”
(p. 87), una banalización de un acto fundamental para la vida y
que tiene consecuencias directas en la salud, en las que el hecho
mencionado repercute a través de enfermedades, las más de las
veces crónico-degenerativas, que van generando un estado de
malestar en los consumidores tarde o temprano.
El conjunto de sabores que constituyen el patrimonio
de una identidad cultural profunda, constituye un paradigma
innato de articulaciones entre estímulos que habían permitido
establecer una más directa relación entre el alimento y el propio
acto de alimentarse. La comida rápida, los servicios de comida
a domicilio y toda una parafernalia en torno a las modas en este
ámbito, han ido logrando una desconexión entre ese paradigma y
otro que pretende imponerse a través de medios de comunicación
y una comercialización con una publicidad intensiva para
reconfigurar el gusto colectivo.
Los tamales son una de las puntas del iceberg de un
conjunto de saberes y sabores que permanecen y resisten los
viejos y nuevos embates, que aun habiendo vivido un proceso
de hibridación, mantienen un contacto directo con otras formas
auténticas de expresión cultural -y solo un ejemplo-, de cómo la
rapidez intenta sustituir la vivencia de la ancestral forma lenta
de preparación y de consumo, la alimentación se ha convertido
en un mecanismo comercial que nos desvincula del placer de
cocinar y convertir la mesa en el mejor sitio para ser quien se es.
Somos responsables de comprender la enorme importancia de las
formas de vida que han llevado a la población a alimentarse hasta
hace poco de manera correcta, en este último sentido habría que
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

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�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

recordar que no obstante el paso del tiempo y la vida urbana,
los tamales siguen siendo un alimento natural y mayormente
orgánico.
La academia debe tomar su responsabilidad para afrontar
este tipo de temas y detectar los ámbitos donde la pérdida
de identidad está vinculada con una evidente presencia de
enfermedades crónico-degenerativas, posibles a partir del abuso
en el consumo de nuevos alimentos chatarra, así como maneras
de comer, en forma apresurada y sin placer.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

129

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

“¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y
movimiento social durante la crisis hídrica
en Monterrey, México, desde el sentido común
de Gramsci.
“It’s not drought, it’s looting!” Propaganda
and social movement during the water crisis in
Monterrey, Mexico, from Gramsci’s common sense.
Luis Alejandro Martínez-Canales1
Resumen: Se propone el sentido común (senso comune) de Antonio
Gramsci para aproximarse a las «certezas» en las informaciones sobre
la emergencia hídrica en Monterrey, México, durante 2022. El senso
comune se presenta como un cúmulo de conocimientos que proporciona
una certidumbre paradójica frente a sucesos que descomponen la rutina
urbana. El cuestionamiento guía es si la coyuntura noticiosa del déficit
de agua daría pie, en el largo plazo, a un movimiento social que suponga
un sentido común diferente al gubernamental hegemónico. Se analiza
la información aparecida en medios masivos, ofrecida por autoridades,
y la originada en redes sociales y actos públicos del “Frente de
Organizaciones Ciudadanas por la Defensa del Agua NL”. Se describe el
escenario de incertidumbre metropolitano como una circunstancia que
1 Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
Social (CIESAS) Noreste. Monterrey, Nuevo León, México. alejandro.
mtzcanales@gmail.com

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

acogería colectivos de mayor convocatoria para fraguar un pensamiento
y acciones frente a fenómenos que como el desabasto de agua, ponen en
riesgo la gobernabilidad de la población.
Palabras clave: Sentido común, escasez de agua, contingencia de vida,
colectivos urbanos, medios masivos
Abstract: Antonio Gramsci’s common sense (senso comune) is
proposed to approach the “certainties” in the information on the
water emergency in Monterrey, Mexico, in 2022. The senso comune
is an accumulation of knowledge that provides a paradoxical certainty
against events that disrupt the urban routine. The guiding question is
whether the news situation of the water deficit would give rise, in the
long term, to a social movement that assumes a different common sense
from the hegemonic one. The article analyzes the information that
appeared in the mass media, offered by authorities, and the information
posted on social networks and disseminated in public events by the
“Frente de Organizaciones Ciudadanas por la Defensa del Agua NL”.
The scenario of metropolitan uncertainty is described as a circumstance
that would embrace groups of greater convocation to forge thinking
and actions against phenomena that, such as the shortage of water, put
the governability of the population in the struggle.
Keywords: Common sense, water scarcity, life contingency, urban
groups, mass media

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

Introducción
Durante 2022 Nuevo León vivió una larga temporada de sequía,
tal vez no tan extraordinaria como el desabasto de agua potable
que padeció la zona metropolitana de Monterrey (ZMM), entre
marzo y septiembre de ese año. 2 Desde febrero las entonces
entrantes autoridades estatales alertaron sobre el bajo nivel de las
tres presas que surten del vital líquido la metrópoli; informaron
que comenzaría una campaña de racionamiento que suspendería
el suministro un día a la semana por zonas y municipios.
Sin embargo, los cortes fueron prácticamente a discreción,
impidiendo que la población planificara su consumo diario. La
errática estrategia oficial se acompañó de decenas de pipas que
repartieron el vital líquido por cientos de colonias; compañías
que venden agua en garrafón se unieron a la tarea gubernamental
de repartirla gratuitamente, tratando así de contrarrestar los
reclamos de la ciudadanía sobre el desmedido usufructo del
recurso por parte de éstas.
Aunque para inicios de septiembre de 2022 la
circunstancia pareció superarse, el riesgo de un nuevo episodio
permanece. El abasto de agua de Nuevo León “está agarrado
con pincitas”, declaraba el director general de la Cuenca del Río
Bravo de la Comisión Nacional de Agua (Conagua) en noviembre
del mismo año. Advertía que “si el agua de [las presas] La Boca y
Cerro Prieto se sigue usando como hasta ahora, el vital líquido
alcanzaría hasta marzo o abril de 2023” (Cavazos &amp; Pérez,
2 La ZMM se integra por los municipios de: Apodaca, García, General
Escobedo, Guadalupe, Juárez, Monterrey, San Nicolás de los Garza, San Pedro
Garza García y Santa Catarina (Gobierno de Nuevo León, 2020).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

2022). En los últimos días de 2022, el mismo organismo matizaba
enumerando acciones para garantizar el abasto “y avanzar hacia
el equilibrio hídrico de las cuencas” (ABC, 2022). Destacaban
la “restitución hidráulica” de arroyos, la perforación de pozos
exploratorios y la construcción de un segundo acueducto en el
embalse “El Cuchillo”; así también mencionaba el proyecto de la
presa La Libertad, que llegaría a unirse a las tres actuales (ídem).
Sobre los responsables del desabastecimiento se
sucedieron señalamientos no del todo nuevos, si consideramos
que los destinatarios eran conocidos y se repetían de otros
acontecimientos de dominio público: la población acusando al
gobierno de falta de planeación y de contubernio con industrias
favorecidas con un suministro preferencial, funcionarios estatales
subrayando el uso inadecuado de la población y acusando al
gobierno anterior por no haber tomado acciones preventivas.
Los posicionamientos que aparecieron durante semanas
en medios regionales y nacionales, así como en redes sociales,
partían de tales acusaciones reproducidas como «certezas» a
través de las cuales, por un lado, la población en general suele
opinar sobre los problemas que aquejan a Monterrey3 provenidos,
según su perspectiva, de la corrupción e ineficiencia del gobierno;
y, por el otro, las autoridades justificando las desavenencias como
resultado de decisiones y hechos que competen a todos.
Algunos colectivos civiles hicieron suyo el reclamo
ciudadano bajo la consigna “No es sequía, es saqueo”. El
autodenominado “Frente de Organizaciones Ciudadanas por
3 ZMM, Monterrey y metrópoli aparecerán como sinónimos. Cuando
haga referencia al municipio de Monterrey, así lo aclararé.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

la Defensa del Agua NL” (FOCDA)4 irrumpió pocas semanas
después del aviso sobre el racionamiento. El Manifiesto publicado
en redes sociales confrontaba la versión oficial:
Las últimas semanas nos han inundado con noticias sobre la
falta de agua, pero hay una pregunta que permanece, en el mejor de los casos, contestada vagamente ¿Por qué no hay agua en
Nuevo León? A veces pasa completamente a segundo plano en
un intento de hacer ver la escasez de agua como una cuestión
enteramente natural y en otros casos, se culpabiliza a la persona promedio. Pero sin duda hay una tercera vía para darle
respuesta a este cuestionamiento: no es sequía, es saqueo (Manifiesto FOCDA, 28 de marzo de 2022).

Para el Frente, continúa el Manifiesto, la pregunta clave es
“¿Quiénes son los dueños del agua en México?”, pues “ni la escasez
tiene un origen meramente natural ni las personas de a pie cargan
con la culpa”. Agregan: “¿A qué hace caso un gobierno como el
nuestro, al poder económico o al pueblo?”. El FOCDA aseguraba
que la falta del líquido partía de una selectiva regulación en la que
refresqueras y embotelladoras tienen prioridad sobre la población.
Esta declaración sobre la gestión del agua es una «certeza»
constituyente del sentido común metropolitano respecto a sus
actores y políticas, que, desde luego, no son exclusivas de Nuevo
León. Su penetración en la población, aún insuficiente para pensar
en una mayor convocatoria, resultó positiva pues patentizó que
el agua no es un recurso priorizado para sus habitantes:
Coca Cola, las cerveceras, [la acerera] Ternium, entre otras
empresas…estamos reunidos aquí para ponerles un alto…nos
4

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En adelante Frente o FOCDA
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

están queriendo culpabilizar a nosotros, gente de a pie, por la
escasez que no es ni una escasez: ¡es un saqueo de toda nuestra
agua! Nosotros no somos responsables de lo que está pasando,
los responsables están en Agua y Drenaje [de Monterrey], el
arquitecto Juan Ignacio Barragán [director general de esa dependencia]… ¡son ellos los que están acabando con toda nuestra
maldita agua! (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

La aseveración fue catapultada por la inercia de noticias,
datos que suelen pasan inadvertidos o no se consideran materia
informativa, aparecieron indiscriminadamente; sucedió con el
ofrecimiento del gobierno federal de “estímulos fiscales” a las
empresas que cedieran agua para consumo doméstico, empresas
algunas que lograron concesiones entre “2009 y 2020” con
vencimiento hasta “2034” (El Financiero, 28 de junio de 2022). En
la misma publicación se ofrecían porcentajes: del total del agua
extraída de fuentes subterráneas (“4 mil 895 litros por segundo”),
“el 60 por ciento se destina al público urbano; 32.3 por ciento a la
industria;5 4.1 por ciento a servicios y 3.5 por ciento al uso agrícola”.
Los datos que no se leían en los comunicados del gobierno
del estado, los presentaba la Conagua con especificaciones
relevantes: “La producción de acero, cerveza, refrescos, carbonato
de sodio, embutidos, carbón, aceites, azúcar, la industria
inmobiliaria” acaparan el agua en Nuevo León, asimismo “34
personas físicas”, entre empresarios y exgobernadores (Ramírez,
2022, párr. 1). En la misma nota, un vocero del FOCDA lamentaba:

5 Este 32 por ciento repartido “entre más de un centenar de empresas,
las cuales acaparan 49 millones 960 mil 285 metros cúbicos de agua” (El
Financiero, 18 de junio de 2022).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

“Mientras, la ciudadanía sufre por ″tandeos‶6 del vital líquido que
les llega de madrugada e insuficientemente” (ídem).
Además de la estadística, espacios noticiosos en la red
comenzaron a tomar testimonios y posicionamientos del Frente.
Los voceros recordaban que si bien los últimos dos años la lluvia
estacional no alcanzó el promedio, resultaba “extraño” que “en
apenas siete meses la presa de La Boca” se secara, cuando durante
julio de 2020 estaba por encima de su capacidad con riesgo de
sobrellenado (Ramírez, 2022).
Si el estado no es capaz de regular el agua, si los empresarios
son los héroes del cuento “donando” de sus fuentes como quieren pintarlo, y si las embotelladoras se dedican a vender agua
¿cuál es el siguiente paso en un gobierno como el nuestro? la
privatización (párr.6).

El desabasto de agua, en efecto, encontraba algunas de
sus razones en la falta de prevención de distintos gobiernos. En
particular se señalaba a los dos más próximos, el sexenio 20092015, cuyo gobernador fue Rodrigo Medina de La Cruz, y el 20152021, que tuvo como mandatario a Jaime Rodríguez Calderón.
Entre 2011 y 2012 ocurrió el que, hasta entonces, fue
considerado como el periodo de sequía más severo de los últimos
50 años en la entidad (Vargas, 2022).7 En ese periodo, la población
que se vio afectada por el desabasto de agua fue, principalmente,
6 Distribución de agua de riego alternativamente o por tandas.
Diccionario de la Real Academia Española. Aunque también se aplica a la
distribución de agua para uso urbano, como en este caso. Nota de la editora.
7 Durante 2011 se registraron pérdidas en más 40 mil hectáreas de
cultivos, así como la muerte de más de 9 mil cabezas de ganado (Vargas, 2022).

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

la del sur de Nuevo León, de características rurales en su mayoría
(ídem). Durante el sexenio del gobernador Medina, emergió el
proyecto “Monterrey VI”, cuyo propósito era traer agua desde el
río Pánuco, en el norte de Veracruz, y garantizar con ello el abasto
para la ZMM. El proyecto, que incluía un acueducto de más
de 500 kilómetros de largo, también beneficiaría a Tamaulipas,
entidad limítrofe (IAGUA, 2014). Acusaciones de corrupción
que, a la fecha, no han ocasionado acciones legales, indujeron al
gobernador Rodríguez a desestimar esta obra, aunque sin tomar
otras acciones preventivas. Acaso la propuesta de la nueva presa
“Libertad” (que durante 2023 seguía en construcción) parecía
evidenciar la atención gubernamental a una potencial situación
de emergencia como la que sobrevino en 2022.8
En agregado a las declaraciones que buscaban respaldar la
inoperancia de pasadas administraciones, el gobierno del estado
se apresuraba a retomar el argumento de la anormal sequía:
“Para los que no creen en el cambio climático, aquí están las
consecuencias”, justificaba Samuel García Sepúlveda, gobernador
de Nuevo León; 9 “Esto es claramente el resultado del cambio
climático: una zona semidesértica se vuelve más seca” (Boyle,
2022, párr.7). La declaración sucedía cuando algunas colonias de
Monterrey llevaban ya “50 días sin agua corriente” (ídem).
Mítines y marchas, además de publicaciones en redes
sociales, fueron la base para que el FODCA confrontara los
8 Durante 2018, un nuevo problema de desabasto en la región del sur
de Nuevo León ocasionó acciones emergentes para restituir el servicio de agua
a más de 7 mil personas, aunque no significaron toma de decisiones de más
largo plazo (El Universal, 2018).
9

Sexenio 2021-2027.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

argumentos oficialistas; ya fuera en la explanada de palacio de
gobierno o en otros sitios públicos, demandaba la restitución
inmediata del suministro. Aunque su forma de manifestarse era
desagradable para algunas personas que veían interrumpida su
jornada por el paso de una marcha o se incomodaban por las
denuncias a viva voz que a veces incluyeron palabras altisonantes,
el mensaje representaba una «certeza»: la mala administración
gubernamental y el acaparamiento del sector empresarial habían
sido la causa de la falta de agua. Aun así, la desigual aparición
en medios masivos de las posturas defendidas por el Frente, más
la situación de incertidumbre e inseguridad que caracteriza a
Monterrey, favorecieron la versión del gobierno y la negociación
en detrimento de la identificación de responsables como se
exigía. Las «certezas» son un elemento empírico clave para pensar
conceptualmente, como explicaré en breve.
Propósito, trabajo empírico y bases teóricas
El cuestionamiento que guio mis indagaciones es si el déficit
de agua provocó la emergencia de un movimiento que cuenta
con el alcance y penetración para la instauración de un
sentido común diferente al gubernamental de características
hegemónicas. Complementariamente, cabe preguntarse qué
aspectos contenidos en el reclamo y demandas de la población,
congregadas por el Frente, son muestras del buen sentido (buon
senso) inmerso en el conglomerado de ‘verdades’ o conocimientos
del sentido común preponderante.
El propósito vigente de la investigación es proponer
ambos conceptos, sentido común y buen sentido (Crehan, 2016;
138

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Gramsci, 1984), para aproximarse a fenómenos cuya influencia
socava y modifica, de forma ambivalente, la rutina poblacional,
a la vez que condiciona su situación de incertidumbre como
característica primordial de la vivencia en las grandes ciudades.10
Respecto al registro que efectué, éste valoró un atributo
evidente en los medios: informaciones muchas de las cuales
se repetían, aunque con diversos matices. No obstante que el
número de notas revisadas fue mayor que el consignado en este
artículo, elegí aquellas cuya sintaxis y redacción ofrecían claridad
y precisión, independientemente de su veracidad u objetividad.11
Por otra parte, aunque fue evidente la profusión de las versiones
oficiales, el cometido no era dilucidar entre notas producto del
genuino interés periodístico frente a boletines de prensa, muchas
veces, transcritos por el reportero encargado de la fuente. De
la misma manera, tampoco me propuse rastrear evidencias que
soportaran la denuncia del Frente (ni de ningún otro actor)
acerca de la desigual cobertura.
Desde una perspectiva siempre cualitativa, no realicé
juicios de valor sobre la veracidad o imparcialidad de las notas
periodísticas o reportajes consultados. Es conocido que ciertos
medios, por su cercanía con la fuente gubernamental, pueden
10 El estudio se propone, en el mediano y largo plazo, dar seguimiento
a la actividad de los colectivos, más allá de la coyuntura del déficit de agua.
11 Además de la precisión, busqué que los medios citados en el artículo
ofrecieran una versión relativamente diversa, a pesar de que el fenómeno que
se comunicaba daba pie a la reiteración de actores y sus posturas. La diversidad
de fuentes, a lo largo de mi monitoreo, devino en amplitud de detalles como
una pauta para el proceso de síntesis informativa que realicé. Otro criterio
primordial se fincó en citar distintos medios, aun cuando las notas, en términos
generales, repetían datos y declaraciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

inducir respuestas de manera deliberada, de algún funcionario
de gobierno, con distintos fines; a la par, quienes detentan una
opinión contraria a la oficial, muy probablemente aleguen falta
de probidad u honestidad por parte de las autoridades. Ninguna
de las dos situaciones convierte a priori una nota o reportaje en
“correcto” o “incorrecto”, pero es claro que pueden jugar en favor
de una percepción inadecuada de los hechos, que homogeneice los
referentes en los que la opinión pública asienta sus comentarios.
Es acerca de esto que el artículo explora.
En la lógica de los dos párrafos anteriores, la cantidad y
celeridad de la información actualizan la tesis gramsciana del
senso comune, respecto a la dificultad de asimilar con detenimiento
la deriva de discursos y versiones. Se identifica, no obstante, un
hilo conductor cimentado en una tentativa de reconfiguración
del sentido común hegemónico nutrido por la propaganda
gubernamental, que apelaba a la cordura y a disminuir las
tensiones provocadas por el desbordamiento de la situación.
Entre marzo y septiembre de 2022 llevé a cabo un
seguimiento en campo y en redes sociales del FOCDA, al que
identifiqué como un actor sobresaliente en el debate y conflicto
desencadenados por la sequía y el desabasto de agua potable en
la ZMM. Conformado por más de 15 organizaciones civiles12 el
Frente congregó la frustración y la incertidumbre que condicionó
la rutina metropolitana durante varios meses. Aproveché mítines y
marchas que tuvieron lugar en plazas públicas y céntricas avenidas
de Monterrey capital, para hacer un registro escrito y de audio del
12 Entiendo por organizaciones civiles (o ciudadanas) cualquier grupo de
personas voluntarias y sin ánimo de lucro que operan en favor de ciertas causas
de interés común o general; su movilización puede ser local, regional, etc.

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posicionamiento, datos y demandas concomitantes. En medios
electrónicos di seguimiento a desplegados, entrevistas y ruedas de
prensa auspiciados por el gobierno de Nuevo León, en particular
Agua y Drenaje de Monterrey, dependencia responsable del
suministro de agua en la ZMM. Publicaciones basadas en acciones
de los ayuntamientos metropolitanos y de la Conagua también
fueron insumo para el inacabado y amplio registro.
Volviendo al Frente, su conformación es diversa por el
número de colectivos y, asimismo, por el perfil de quienes los
integran. El rango de edad va desde agrupaciones conformadas
por jóvenes entre 20 y 30 años, estudiantes y profesionistas,
hasta adultos entre 40 y 70 años (hombres y mujeres) dedicados
a la docencia y a la abogacía, entre otras profesiones y empleos.
Aunque suelen interesarse en distintas problemáticas locales y
nacionales, compartieron en el FOCDA su tiempo y recursos. 13
Como ya adelantaba, la base conceptual recupera el
sentido común (senso comune): un cúmulo de conocimientos
que proporciona una seguridad paradójica frente a sucesos que
descomponen la rutina de la urbe. El sentido común “tiende a creer
que lo que existe hoy ha existido siempre” (Gramsci, 1984, pág.
61), aunque sus supuestos se modifican frente a nuevas realidades;
posee una base cultural de conocimientos morales e intelectuales
“que son asimilados, con frecuencia inconscientemente, a partir
del mundo que nos toca vivir” (Crehan, 2016, pág. 184). Estos
13 La identificación individual de las personas adherentes al Frente no es
relevante para la parte de la investigación que constituye este escrito. Además,
algunos de sus miembros con los que conversé brevemente para cotejar ciertos
datos, hicieron hincapié en que las actividades debían reconocerse como del
Frente por encima de sus miembros en lo individual.
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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

conocimientos explican esa realidad que durante nuestra infancia
concuerda con los lugares y personas con las cuales socializamos:
familia, escuela, vecindario; conforme nos adentramos en
otras relaciones y entornos, nuestro sentido común “resultará
modificado y aumentado”, aunque su mutabilidad no es siempre
perceptible debido a que la cotidianidad acapara nuestra atención
(ídem).
El sentido común propuesto por Gramsci es
“intrínsecamente asistemático” (Crehan, 2016, pág. 84). Se
caracteriza como un saber “inmediato, ligado a la resolución de
conflictos o necesidades ocurridos en la vida cotidiana”; esta
cercanía con el día a día dificulta la reflexión sobre lo que se vive
y sus causas, por lo que el conocimiento de una situación dada
suele no problematizarse (Bravo, 2006, s/p). Al carecer de una
concepción única, el carácter fundamental del sentido común
“es el de ser una concepción del mundo disgregada, incoherente,
inconsecuente, conforme al carácter de las multitudes” (Gramsci,
1984, p.303). Se trata, asimismo, de una concepción fragmentaria
que surge de “la posición social y cultural de las masas de las que
es su filosofía” (Crehan, 2016, pág. 85), por lo que su naturaleza
es más compleja que la sola potestad por parte de un gobierno.
Gramsci subraya que el sentido común no se relaciona
exclusivamente con “las masas”: “En cierta medida, todos
vivimos en un mundo con sentido común, solo que no en el
mismo: Toda clase social tiene su propio sentido común” (citado
por Crehan, 2016, p.85). El sentido común hace concurrir
verdades que comparten características, pero “en su conjunto
son demasiado múltiples y variadas como para constituir un
sistema coherente” (Crehan, 2016, pág. 84). La multiplicidad de
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verdades es el resultado de una concepción pluritemporal de la
realidad experimentada por las masas, que contiene elementos
de conflictos presentes y pasados (Filippini, 2017); todos pasan
por el tamiz de una interpretación situada de los acontecimientos
de acuerdo con la vivencia de cada persona: los riesgos asumidos
debido a la situación de inseguridad; las oportunidades laborales
que le han permitido (o no) cierta movilidad social, o su
experiencia con la falta de agua a través de los años originada en
la fragmentación económica y urbana.
Gramsci no se refiere a las masas en términos peyorativos,
empero, acota que una masa humana “no puede distinguirse a sí
misma” o “independizarse” si no se organiza, y esta capacidad
no es posible sin intelectuales (Crehan, 2016, pág. 66). Por
«intelectuales», Gramsci se refiere a sujetos que hagan las veces
de dirigentes que logren un nexo entre acciones y pensamiento;
se trata de un proceso “largo, difícil, lleno de contradicciones, de
avances y retiradas, de desbandadas y reagrupamientos” (ídem),
propio de la dialéctica, en este caso, entre el Frente y una población
afectada por decisiones de gobierno, pero también por sus propias
respuestas y vacilaciones ante la incertidumbre que padecen.
Gramsci observa en las vacilaciones la causa de que no
cualquier colectivo trascienda. La complicación sobreviene
debido a que las responsabilidades frente a la inequidad que
se combate, sólo son asumidas por agrupaciones sin una clara
relación con acciones que co-responsabilicen a sectores de la
población. De forma análoga (e irónica para el caso esbozado)
Gramsci se refiere a las multitudes reunidas circunstancialmente
como las que se cubren “durante un aguacero bajo un cobertizo”
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(1984, p. 153), sin estar compelidos en la resolución de sus
problemas.
La contingencia o incertidumbre da lugar a reacciones en
las que cunden la indolencia y los prejuicios. A través de estos
aspectos negativos presentes en el sentido común se determinan
las formas para la incorporación de las masas al “Estado en sentido
amplio” (Casas, 2022, s/p): “actividades económicas, políticas
e ideológicas” que un gobierno o una clase dirigente justifican
como imperativas, “obteniendo para ello el consenso, activo o
pasivo” de la opinión pública (ídem). 14
Emprender campañas con todos los recursos con los que
cuenta a su disposición un gobierno, despliega indefinidamente
relatos que explican una situación límite sin perjuicio del poder
que ostenta. Inducir en la población la urgencia de modificar el
consumo doméstico de agua cae en terreno fértil, un conjunto
de ideas y criterios hegemónicos se van arraigando como sentido
común en las masas, reproduciendo las desigualdades existentes
e interiorizándolas como la realidad posible, sin alternativas
viables salvo por un cambio en su actitud (Casas, 2022).
En circunstancias como las descritas, el sentido común es
un espacio toral de lucha para superar «certezas». Para los sucesos
en que me centro, franquear las verdades preponderantes implica
una colectividad cuyo lenguaje y demandas sean reconocidos por
quienes se sienten o se perciben como afectados; los mensajes
14 Entiendo por opinión pública, una forma de pensar compartida
por una población (las masas para este caso) acerca de un tema o problema
(social, cultural, político, etc.) que les es de interés. El interés puede surgir de
las implicaciones que el fenómeno en cuestión tiene para dicha población y/o
inducida por una estrategia de comunicación o propaganda.

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deben ser cercanos a la vivencia de la gente que padece la falta de
agua potable. Los comunicados en redes sociales y los compartidos
a pie de calle deben compatibilizar con el buen sentido (buon
senso) que forma parte del sentido común de los estratos sociales
que soportan en mayor magnitud coyunturas como la presentada
en Monterrey durante 2022.
Como lo he enunciado ya, el sentido común puede
representarse como un conjunto de certezas que incluyen
pensamientos y posturas de dudosa veracidad; pero también
contiene lo que Gramsci denomina buon senso. El sentido común
no es solamente un ente que debe transformarse en beneficio
de la sociedad, es, igualmente, un conjunto de conocimientos
y verdades que un gobierno o una clase élite defenderán para
garantizarse el control de la opinión pública y la perseverancia
en el poder, si bien este cometido nunca ocurre de forma
absoluta (Crehan, 2016). Lo que Gramsci identifica como
buon senso es un conocimiento de otra naturaleza, más real en
tanto puede relacionársele con una ética fundada, por ejemplo,
en una solidaridad más reflexiva que mecánica, asumida
desde un posicionamiento que supere el axioma en el que
descansa la elección de ayudar. Es esta posibilidad, establecida
conscientemente, la que puede confrontar la permanencia de un
sentido común hegemónico.
La hegemonía es otro concepto tratado por Gramsci,
íntimamente relacionado con el senso comune. A diferencia del
dominio (también dilucidado por el pensador sardo), cuya forma de
control reside en la coerción y la fuerza física, la hegemonía permite
a un gobierno alcanzar consensos basados en una negociación –
desigual por antonomasia – con una diversidad de detractores
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como pueden ser los grupos civiles.15 La capacidad de comunicar
de un gobierno logra que sus mensajes alcancen cualquier espacio
informativo, esto opera en favor de la díada “coerción-consenso
en función de un ″nosotros-ellos‶ como garante de las formas
imperantes” (Puentes &amp; Suárez, 2016, pág. 451).
El sentido común comprende un proceso dentro del que
coexisten la coerción, la violencia, y formas de resistencia y, al
mismo tiempo, una aceptación (explícita o implícita) de prácticas
gubernamentales de sujeción, así como “un conformismo social
y una subordinación más o menos voluntaria que, a la larga, se
hace legítima”; tal consenso da “sustento simbólico y físico al acto
mismo de la dominación” (Puentes Cala &amp; Suárez Pinzón, 2016,
pág. 451).16 La subordinación desde la mirada gramsciana parte
del individuo como “ser estratificado” compuesto por elementos
“estrictamente individuales junto con otros socialmente
determinados” en un continua tensión que reproduce la
circunstancia de una sociedad dividida (Filippini, 2017, pág. 108).
En este complejo escenario emergen colectivos que intentan
organizar otro tipo de significados recuperados de sectores de
población a los que ellos mismos pertenecen, rescatando, a la par,
un papel en el ejercicio del poder (Puentes &amp; Suárez, 2016). En
15 La tesis gramsciana históricamente parte de la “descorporativización
del proletariado” y la cimentación de “alianzas que incluyan a todos los que
tienen similar situación de explotación” con el fin de fundar una “nueva
hegemonía” (Albarez Gómez, 2016, pág. 153).
16 Gramsci veía en el conformismo una tendencia que estandariza
el modo de pensar y de actuar, obligando a la “voluntad colectiva” a actuar
bajo el impulso emergente “de un héroe, de un hombre representativo”
que aprovechaba “factores extrínsecos” que se componen y descomponen
continuamente (1984, p.153).

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medio del caos que representa la carencia de agua, surgen voces
exigiendo que se garantice el servicio a hospitales y escuelas por ser
instituciones que albergan personas con una necesidad inmediata
y vital; otros subrayan las desiguales condiciones entre distintas
colonias y municipios, opinando que el agua debe ser primero para
personas de clase social pobre que no tienen otra manera de hacerse
del líquido si no es mediante la tubería que llega a su casa. Estas
manifestaciones pueden considerarse como ejemplos del buon senso
radicado dentro de la confusión consustancial al senso comune.
Gramsci sostiene que este tipo de alusiones a la particular
contingencia de ciertos grupos poblacionales, son insumos
potenciales para crear movimientos de oposición que logren revertir
decisiones de la autoridad. El buen sentido alberga hechos “cuya
″verdad‶ no precisa evidencia” (Crehan, 2016, pág. 10): atiendan
primero a los hospitales y lleven agua a los más pobres, son ideas
perennes a las que agrupaciones que quieran organizar acciones de
solidaridad o de defensa deben prestar atención; serían un punto
de partida en sus afanes de convocar nuevos adeptos a través de un
discurso político alternativo, afín a causas sociales concretas.
¿Son movimientos o agrupaciones como a los que me
refiero potencialmente «intelectuales» de las masas? ¿Su propósito
explícito es actuar en consecuencia con esas masas?, Este artículo
no define a los colectivos como intelectuales, pero sí analiza una
situación que genera conjeturas al respecto.
Sequía versus saqueo en una urbe contingente
Como he argumentado antes, la vivencia de problemas y
complicaciones de las personas son, en principio, condicionadas
individualmente; así lo es la subjetividad que nace de las experiencias
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de vida y de las condiciones bajo las que ésta se desarrolla. Cada
estrato social así como posee un sentido común, de acuerdo con
Gramsci (Crehan, 2016), en consonancia posee una visión sobre su
acontecer y sobre las formas que responden a situaciones de riesgo
o para aprovechar oportunidades de diversa índole.
Las distintas maneras de acoger la realidad rutinaria se
estructuran bajo lo que llamaré “contingencia de vida” (Lorey,
2016). La contingencia o incertidumbre que he mencionado en
páginas anteriores sobreviene de la “precarización” que, como forma de gobierno, “abarca la totalidad de la existencia” y no implica
únicamente una magra economía o puestos de trabajo inseguros
(Lorey, 2016, pág. 17). La contingencia es ambivalente: “amenaza
y constricción” y, al mismo tiempo, “nuevas posibilidades de vida
y trabajo” (ídem). Puede conjeturarse que la inseguridad social en
la que se sitúan actualmente las zonas metropolitanas se mantiene bajo un “umbral” que permite al gobierno regular los riesgos y
las posibilidades de conflicto (Lorey, 2016).
Durante el estiaje algunas resoluciones oficiales
lograron restringir parcialmente reacciones que inducían a la
ingobernabilidad. Un ejemplo concreto: la disposición de pipas
que surtían con agua a muchas de las colonias de los municipios
metropolitanos; esta acción, replicada decenas de veces por la
propaganda gubernamental, apoyaba el propósito de reencausar
las negociaciones con cientos de pobladores que cerraban
avenidas; junto con una fila de carros cisterna varados a lo largo
de la avenida Garza Sada, se observaba a funcionarios intentando
convencer a los manifestantes de liberar la importante vía.17
17

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Se trata de una arteria vital para el desfogue de tráfico vehicular
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Los cierres mostraron que el desabasto generó un descontento
generalizado que podría extenderse a gran parte del noreste
mexicano en el corto plazo.18
La acusación pública “no es sequía, es saqueo” se situó en
el seno de una sociedad sumamente desigual. La ZMM, la segunda
más poblada del país, concentra 5 341 171 habitantes (INEGI,
2020).19 A pesar de que son los municipios de Nuevo León que no
forman parte de la metrópoli los que aparecen calificados en niveles
de “pobreza”, “pobreza moderada” y “pobreza extrema” (CEFP,
2018), varios enclaves actualmente toleran una situación precaria
en cuanto a la disposición de servicios públicos y seguridad.20
Para abundar sobre la conformación y reproducción
de un sentido común particular de Monterrey, me referiré a
que circula de sur a norte, atravesando el municipio de Monterrey. La avenida
entronca con la Carretera Nacional que conecta Nuevo León con Tamaulipas.
18 En la región de La Laguna, del limítrofe estado de Coahuila con
Durango, el programa “Agua Saludable para La Laguna” ha recibido diversos
cuestionamientos. Se critica el avance de los trabajos, que no representa
“una solución real para el desabasto y la crisis del recurso hídrico” en esa
región. Además de lo que se señala como un lento avance en la adjudicación
y licitaciones para la obra, grupos ambientalistas locales denuncian que
el proyecto “no involucra estrategias encaminadas a la regulación de la
sobreexplotación de los mantos acuíferos y la contaminación del agua para
consumo humano” persistente en el importante enclave interestatal (López,
2023).
19 Del total, 1 142 994 viven en Monterrey capital (INEGI, 2020).
20 Respecto a la condición de “pobreza” y “pobreza extrema”, el Coneval
(2020, s/p) identifica “carencias sociales” tales como: rezago educativo,
deficiente o insuficiente acceso a seguridad social y a servicios de salud; un
espacio doméstico insuficiente para el número de personas que lo habitan, así
como un acceso limitado a los servicios básicos para la vivienda; por último,
considera también las limitantes o carencias respecto a una alimentación
“nutritiva y de calidad”.
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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

otros dos fenómenos que, indiscutiblemente, requieren de su
propio espacio para tratarse con detenimiento. La intención en
los siguientes renglones es proponer elementos que ayuden a
complejizar la situación metropolitana, tanto en sus «certezas»
como en su contingencia. Ello no necesariamente implica una
relación directa con el problema del agua, sino con el escenario
de incertidumbre general de la metrópoli.
El primero, el de la inseguridad que experimenta la
urbe desde hace varios años. La desaparición de personas es
un crimen que da lugar, como en el caso de la escasez de agua
(guardada toda proporción), a discusiones públicas sobre sus
causas. En Nuevo León se reportaban, hasta septiembre de
2022, 6 338 personas desaparecidas (FUNDENL, 30 de agosto
de 2022), las «certezas» al respecto corren desde consecuencias
derivadas del narcotráfico hasta el descuido personal o familiar.
Sobre todo con las adolescentes y las jóvenes se fustiga que
su forma de vestir y/o los lugares que frecuentan hacen una
diferencia entre quienes permanecen relativamente a salvo y
quienes son desaparecidas, según se delibera ampliamente en
redes sociales. Tanto la actitud y responsabilidad personal son
explicaciones que parecen regular la incertidumbre provocada
entre la población y constituyen una ‘verdad’.
Sin ser equiparables, tanto la probable colusión de
algunas de las personas con el narcotráfico como la oportunidad
que representa para otro tipo de delincuentes la presencia de
mujeres jóvenes en sitios y horarios calificados de peligrosos,
son explicaciones secundadas por la Fiscalía General de Justicia
de Nuevo León a fin de paliar, en parte, lo que diversas ONG
de búsqueda y apoyo a familias de desaparecidos(as) acusan
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como negligencia, entre otras motivaciones por la negativa “para
presentar peritos independientes” por parte de organizaciones
y familiares que colaboren en las investigaciones, así como el
incumplimiento de fechas para la entrega de avances o informes
(FUNDENL, 30 de septiembre de 2022).
El segundo fenómeno es la presencia de inmigrantes
nacionales indígenas e indocumentados centroamericanos. Desde
el conjunto de «certezas» que prevalecen entre la población de
la ZMM, en términos generales, ambos personifican riesgos
e incomodidades en distintos grados. La población indígena
reapareció con fuerza particularmente en Monterrey, a finales del
siglo pasado, a donde llegaron provenientes del centro y sur del
país (Martínez-Canales, 2018).
El Censo 2020 del INEGI arrojó que en Nuevo León viven
352 mil 222 personas que se autoadscriben como indígenas, lo que
representa un 6.88% de la población del estado. Criticados por la
población nativa por su ‘falta de conocimiento’ sobre la dinámica
y convivencia en una urbe, los adultos son constantemente
discriminados. En contrapartida, niños y niñas de origen
indígena son aplaudidos y reconocidos en asambleas escolares
en donde se entona el Himno Nacional o se declama poesía en
alguna lengua vernácula, así también los y las jóvenes que logran
terminar una carrera (Martínez- Canales, 2019). Estos distintos
niveles de tolerancia se sostienen en una perspectiva dicotómica:
la del “Otro” que representa la raíz y la tradición cultural (las
infancias) y aquel cuyo comportamiento es calificado de necio o
incivilizado, por ejemplo, por dedicarse al comercio informal en
la vía pública.
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Por su parte, los centroamericanos que atraviesan el
territorio de Nuevo León en dirección a la Unión Americana,
son vistos como un peligro. No es solamente su presencia sino,
como en el caso de los indígenas, su fenotipo y su conducta
frente al ‘regio’;21 a tales características se agrega la acusación de
convertirse en asaltantes, una vez que su propósito de atravesar
la frontera se dificulta y optan por quedarse en la entidad. A
otros parece molestarles su contratación o empleo en trabajos
temporales lo que les da una garantía relativa de permanencia.
Respecto a la acción gubernamental, se divide entre el control
migratorio y el socorro proporcionado a través del apoyo a
albergues (administrados por particulares o fundaciones), se
trata de procedimientos estatales de contención.22
En ambas situaciones estamos frente a un tipo de
tolerancia que forma parte del sentido común citadino que
distingue retóricamente al foráneo, sus problemas y carencias,
sin aceptar esta condición como causa de los comportamientos
juzgados como impertinentes o desagradables y que provocan
una discriminación sobresaliente.23Los dos fenómenos exponen
21 “Regio” y “regiomontano” son dos gentilicios con los que se
identifica a los nativos de Monterrey.
22 Un análisis elaborado por la Coparmex Nuevo León indica que en el
Censo 2020 “la población mayor a 5 años de edad que emigraron hacia México
en busca de trabajo, fue de 1 129 177, de esa cifra, Nuevo León registró 133 541
personas”, ocupando el primer lugar entre los estados receptores de migrantes
(Flores, Nuevo León lidera a estados receptores de migrantes mexicanos y
extranjeros, 2021).
23 En 2014, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación
(Conapred), informó que la población de Monterrey tenía “los mayores niveles
de intolerancia”. Esta actitud resaltaba “contra grupos indígenas, personas
que vienen de fuera, que tienen otra cultura, o contra mujeres y hombres

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el encasillado social normalizado en la urbe regiomontana que
surge de procesos de incertidumbre diferenciada, establecida
por “relaciones de desigualdad” generadoras de un dominio
naturalizado (Lorey, 2016, pág. 27). Este dominio se basa en
gran medida en la heterogeneidad de la población afectada. Así,
mientras ciertos estratos sociales perciben, por ejemplo, los
riesgos de la desaparición de personas como la consecuencia de
actitudes y formas de sociabilidad que les son ajenas (por clase
o posición económica, por la zona en la que habitan, etc.), otros
más, en el caso de la población inmigrante, pueden considerar que
su interacción con indígenas, hondureños o caribeños es apenas
necesaria y, por tanto, ‘tolerable’.
Al contrario, el vigor evidenciado por las protestas y en
los cierres de calles, provocado por la crisis del agua, sentó sus
bases en el hecho de que las acciones de dominio y regulación
gubernamental, debían ensayarse ahora en la población en
general. Aunque cada sector de la población tomó acciones con
familiares y vecinos, las autoridades encontraron, atípicamente,
distintos individuos y agrupaciones con una demanda y opinión
en común, difícilmente encasillable por zona de residencia o por
capacidad económica.24
A las carencias y riesgos enfrentados por la población
de la ZMM se sumó el recelo provocado por los primeros avisos
sobre las restricciones hídricas. En varias colonias suburbanas y
homosexuales” (Martínez-Canales, 2018, pág. 159)
24 Obviamente, esta aseveración no debe ser óbice para dar seguimiento
a las distintas maneras o estrategias que el gobierno implementa a discreción
para negociar o tratar con unos u otros sectores de la población de la ZMM,
según su representatividad y cantidad.
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en la periferia el agua nunca había sido un servicio regular, pero
a partir de la “Declaratoria de Emergencia por Sequía”, emitida
por el gobierno de Nuevo León, la situación se recrudeció; varios
espacios públicos, como albercas que cada año se abren en marzo,
fueron suspendidas por su “uso excesivo de agua” (Milenio, 17 de
febrero de 2022).
A la par, se reprodujeron datos sobre el acaparamiento
por parte de la iniciativa privada, incluso afirmando que ese
sector consumía “el 54 por ciento del agua de Monterrey
[capital]” (Milenio, 17 de febrero de 2022): las refresqueras,
aquellas dedicadas a la extracción, envasado y su venta, pero
también la industria del acero, entre otras, fueron blanco de
las presunciones. Las versiones encontraron eco en la opinión
pública no por novedosas, sino por la emergencia, ya que es
‘normal’ asociar la explotación de los recursos y la corrupción
a empresas y distintos órganos de gobierno; éste es uno de los
‘conocimientos’ que el común de las personas incluye como parte
de sus «certezas», aunque en ocasiones no exista una verificación
fehaciente de lo que se afirma. No es únicamente una cuestión
de señalar culpables, sino, a la vez, un proceder para evadir una
responsabilidad proporcional.
No es menester del artículo contrastar cifras ni ubicar la
más fidedigna, sino mostrar cómo de entre los medios informativos, el reclamo por la escasez de agua y el posicionamiento gubernamental, surgen criterios formadores de una ‘verdad’ que, entre
sus efectos, dispersa u obstaculiza la atención sobre las causas u
origen del problema. Otros datos que fueron surgiendo se relacionaban con el bajo nivel de las presas y la urgencia de conseguir
autorización para perforar pozos; el gobernador del estado hacía
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promesas: “…si logramos la emergencia climática federal por Conagua en todo el estado, va a haber muchas más acciones y mucho
más recurso” (Milenio, 8 de febrero de 2022).
Las comunicaciones del gobierno de Nuevo León
continuaron preconizando la prolongada sequía como la causa
mayor; respecto al “saqueo” la autoridad no identificaba con
la misma claridad a los posibles responsables ni las sanciones
respectivas. Al paso de los meses se aceptó que existían
concesionarios al margen de la ley a los que se les confiscaron
veneros y pozos en una campaña que ya era llamada “cruzada
por el ahorro de agua”.25 El cúmulo de testimonios y datos acerca
de lo que estaba sucediendo se perfilaba social y políticamente
como un conflicto social de grandes proporciones. “A Monterrey
le llegó el día cero” titulaba un sitio internacional de noticias
al referirse a “temperaturas que superan los 40°C”, más una
subsistencia ajustada a “solo seis horas al día de bombeo de agua
potable, una restricción nunca antes vista e implementada por las
autoridades” (Brooks, 2022, párr. 2).
He aquí el riesgo de quebrantamiento en condiciones de
una contingencia compleja de regularse mediante estrategias
25 En coordinación con personal de la Conagua, autoridades de la
Procuraduría Estatal del Medio Ambiente clausuraron “seis pozos que no
contaban con los permisos de la dependencia federal” y levantaron “actas
administrativas” en propiedades donde se encontraron “tomas clandestinas,
que estaban conectadas directamente a la red de agua potable” (Flores,
Gobierno de Nuevo León clausura seis pozos ilegales, en cruzada por ahorro
de agua, 2022). Otro ejemplo preclaro fue el aseguramiento de “tres pozos”
pertenecientes a una empresa, que se utilizaban para el riego de panteones
ubicados en tres municipios; “uso de conexiones a la red de agua potable,
cisternas de agua con capacidad de más de 91 mil metros cúbicos, más de 50
tomas de agua, tuberías y llaves de paso” se incluyeron en la descripción del
hallazgo (Gobierno de Nuevo León, 13 de julio de 2022).
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y propaganda frecuentes creadas a partir de la normalización
de otras problemáticas no menos graves (como las enunciadas
en páginas anteriores), pero que, a diferencia de la falta de
agua potable, no involucran directamente a la totalidad de sus
habitantes:
El agua no es algo con lo que se esté jugando, la vida de las personas no es algo con lo que se deba de estar jugando. Así como
desde años antes han existido problemas de desapariciones,
ahora estamos aquí por algo que nos afecta absolutamente a
todos, se están quedando con el vital líquido y les venimos a
poner un alto (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

Los problemas padecidos por una población y su intensidad,
se relacionan íntimamente con el reparto heterogéneo de la
incertidumbre verificada, en este caso, en función del acceso a
servicios públicos básicos. Las diferencias en la disponibilidad de
alumbrado público, espacios de esparcimiento como parques y,
por supuesto, agua potable, cimientan las bases de: a) una gestión
individualizada de los riesgos (Lorey, 2016): cada quien resuelve
la falta de agua según su capacidad o su posición social, y b) una
intersubjetividad sobre las causas del desabasto, alimentada de
distintas fuentes de información, contradictorias y, en ocasiones,
poco relacionadas con lo que sucede en barrios donde la
ineficiencia de los servicios públicos es una forma de violencia.
Los incisos sintetizan puntos de vista forjados de manera
compleja, pero que, en la experiencia derivada del estiaje, indujo
a la población a autoresponsabilizarse del suministro de agua en
sus hogares, con el apoyo del envío de pipas o la participación de
la iniciativa privada. Ante todo, primó la ‘concientización’ para
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disminuir el uso del agua como acción sustancial, “Para que haya
agua para todos ¡ahorra te toca a ti!”, promovía Servicios de Agua
y Drenaje de Monterrey en internet y en espectaculares ubicados
en las principales avenidas. Periódicamente, de acuerdo a como
se iba atendiendo el problema, en redes sociales se avisaba de los
horarios y días en los que habría abastecimiento y en los que el
servicio se suspendería.26
La propaganda oficial profería implícitamente un cometido
de propósitos ulteriores, profundamente relacionado con la
actualización del sentido común hegemónico: la población debía
asimilar la escasez como parte de una normalidad consecuencia
de las condiciones ambientales. A pesar de la creciente oposición
al mensaje, su penetración no fue, en absoluto, inocua; en la
contingencia rutinaria de Monterrey el riesgo latente por las
características ambientales, se vinculó mediáticamente con una
condición precaria diferenciada a través de la responsabilidad
individual frente al desabasto. Ciertamente, se trató de un
objetivo orientado a garantizar la gobernabilidad.27
Al tiempo que se propagaba la necesidad de ahorrar agua,
embotelladoras especializadas en su venta apuntaban al mismo
objetivo de gobernabilidad ‘solidarizándose’ con la población:
para julio de 2022, una de éstas sumaba “a más de 2 100 familias”
26 La página oficial de la campaña dejó de actualizarse en junio de
2022. A pesar de ello, continuaba disponible durante diciembre de 2022:
https://ahorratetoca.mx/
27 La estrategia tuvo su colofón, una vez regularizado el servicio, durante
septiembre, con la campaña “Ciudadanos de a 100” que buscaba reducir el
consumo per cápita en la ZMM de “160 a 100 litros diarios”, repartidos entre
las distintas necesidades domésticas habituales (Gobierno de Nuevo león, 25
de septiembre de 2022). Esta acción se retomó en el transcurso de 2023.
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beneficiadas “con la donación de pipas de agua potable que se
distribuían diariamente en distintas colonias del municipio de
Guadalupe [en donde la corporación tiene sus instalaciones]”
con el beneplácito de la alcaldesa (Martínez, 2022). Así también
durante el evento “Agua para todas las Personas”, funcionarios de
la Secretaría de la Igualdad y la Inclusión, del gobierno de Nuevo
León, agradecieron a la misma empresa la distribución gratuita
de “2 000 garrafones de agua” con lo que se alcanzaban “más de
240 000 litros de agua repartidos” (ídem).
A mediados de junio del mismo año, la Conagua, a través del
gobernador nuevoleonés, informaba que se obligaría a la cervecera
local “a entregar una tercera parte del líquido que le concesionó,
ya que no la usan en sus procesos”, de “seis millones de metros
cúbicos del agua…sólo usa cuatro, por lo que debe ceder esa parte a
la comunidad”, aseguraba (El Financiero, 18 de junio de 2022). Un
mes después la empresa respondía que estaba en posibilidades de
ceder “el 20% de su consumo de agua de la ciudad [de Monterrey]
a favor de la red de Servicios de Agua y Drenaje” y recalcaba “su
donación de un nuevo pozo profundo de 3.1 millones de metros
cúbicos de agua al año” que aportaría “más agua de la que consume”
la propia cervecera (Forbes, 2022, párrs. 1 y 2).
¿Qué efecto sobre el sentido común hegemónico puede
tener este tipo de noticias? Por lo pronto, podemos observar la
comunión entre gobierno e iniciativa privada lo que refrenda una
‘verdad’: que esta relación es positiva, pues responde al interés
de la metrópoli y sus habitantes; asimismo, promueve un modelo
de “autorresponsabilidad neoliberal” (Lorey, 2016, pág. 96) cuyo
ejemplo a seguir es la ‘solidaridad’ de las embotelladoras y de la
cervecera: cada quien cumple (o debe cumplir) con un cometido
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frente a una situación límite. Sociedad, gobierno y sector
empresarial asumen riesgos, nadie escapa a ello, todas las partes
deben corresponsabilizarse. Lo que se obvia es la heterogeneidad
de la incertidumbre poblacional en la que acaece el desabasto,
las acciones emprendidas por la gente común preferentemente
se orientarán al autoaseguramiento en menoscabo de una acción
política colectiva.
Esta acción política, fraguada en sentido contrario a las
versiones propagadas por la autoridad estatal, ganó una atención
temporal en las plazas públicas. El FOCDA compartía sus propios
criterios:
…el modelo económico que agarra preferencia en estas concesiones [de agua] a los magnates dueños de esta ciudad a quienes siempre han estado sirviendo nuestros gobernantes, no
han sido capaces de detener esta barbaridad. Pedimos a toda
la ciudadanía, a los medios de comunicación y hacemos esta
reflexión: ningún partido político [nos atendió], se les fue a
buscar en el congreso…ninguno ha mostrado interés más que
una supuesta rabia e indignación por medio de las redes sociales que no es más que para cumplir con las órdenes de la
simulación… la ciudadanía está sola porque ni los alcaldes están
respondiendo (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

Para el Frente es una «certeza» que la política de
suministro de agua en la ZMM eventualmente indujo el consumo
de agua embotellada en detrimento de la economía y los derechos
de la población; es un propósito, según afirman, consecuente con
el imaginario de un Nuevo León como “desierto ideológico” en el
cual no existen movimientos que ofrezcan resistencia “al interés
de la clase dominante”:
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¡Qué pinche necesidad de estar en el sol! ¡Qué necesidad de estar
exigiendo algo que nos corresponde! El pueblo con estos calores necesita el agua, nuestras mascotas, nuestros enfermos…las
grandes compañías internacionales se han apoderado del agua…
¿Quiénes la tienen?, pues la tiene la Coca Cola, la tiene la Cervecería [Heineken], la tiene Agua Mineral [Topo Chico], la tiene
Ternium… reconocen que ellos tienen el agua, y que la van a regalar porque son benefactores de Nuevo León. ¡Son unos fantoches!
¡Son unos desgraciados que son los que tienen los recursos naturales, que están para su disposición para enriquecerse!... ¿Cuándo
han visto que haya parado la Coca Cola? ¿Cuándo ha parado la
producción de la Cervecería? ¿Cuándo ha parado la producción
de la Topo Chico? (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

El FODCA anunciaba que se tomarían acciones legales en
contra del tandeo, invitaba a la población a firmar un documento
que se dirigiría a la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos para detener el “saqueo”. Durante las manifestaciones
subrayaban la necesidad de unirse a la demanda, sin importar si las
personas firmantes militaban en algún colectivo o no; convocaban
“al monstruo del ocho marzo, aquellas mujeres que llenaron aquí la
macroplaza”, pero ahora acompañadas “con los padres de familia,
los novios, los amigos” para lograr la atención del gobernador.28 “En
abril venimos una minoría a visitar el palacio [de gobierno]…no nos
dejaron entrar a nuestra casa ciudadana, porque somos minoría”,
denunciaban refiriéndose al mitin del 2 de abril de 2022 en el que
exigieron a Samuel García detener las “atrocidades contra los
ciudadanos” por el racionamiento del agua.
28 Alusión a la manifestación con motivo del Día Internacional de la
Mujer (8 de marzo), que reunió a “más de 20 mil mujeres” en el centro de
Monterrey capital, para exigir “respeto, justicia y alto a la violencia” (Ayala,
2022).

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Contrario a lo que ocurría con la información
gubernamental, que es una fuente crucial para los medios, el Frente
se veía precisado a encontrar sus propios espacios mediáticos. A
través de contactos lograban, por ejemplo, que la toma simbólica
de una refresquera apareciera en un periódico nacional, aun
cuando la convocatoria no reunía a más de 40 o 50 personas entre
vecinos y manifestantes (Rivera, 2022). Durante el mismo acto se
reproducía la demanda de restituir el servicio de agua potable y
se llamaba “a los usuarios del servicio doméstico” a manifestarse
“en las calles y en los tribunales” para que las empresas detuvieran
su producción y se lograra con ello “un mayor abastecimiento del
líquido a la población” (ídem).
El que las afectaciones y la invitación a unirse a los reclamos
no hayan alcanzado aún la magnitud de un movimiento de masas,
nos enseña que tanto el núcleo de la propaganda gubernamental
como el del mensaje del Frente, cada uno a su manera, reconfiguran
discursos y ‘verdades’ posicionadas en un ámbito urbano complejo
en el que las posturas de sus habitantes no se reducen al desabasto
de agua, sino que sus decisiones y reacciones consideran riesgos
de distinta magnitud y naturaleza. Las demandas ciudadanas
recuperadas por el Frente avanzan a contracorriente de la acción
gubernamental como opción única. Desde la perspectiva gramsciana
su posicionamiento contiene vivencias y vicisitudes que anticiparían
la emergencia de un sentido común opuesto al dominante, pues
tales experiencias congregan conocimientos que permiten atisbar
el buon senso dentro de la incertidumbre aglutinada en el senso comune:
El agua es un recurso natural fundamental y necesario para la
vida y ellos [los empresarios] lo están utilizando para lucrar,
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para enriquecerse. Para ellos no hay remordimiento de que una
señora se queda sin agua hoy porque ellos están produciendo
más cerveza, a ellos no les importa eso (Mitin FOCDA, 5 de
junio de 2022).

No necesariamente se visualiza un nuevo tipo de
conocimiento, sino una oportunidad de reinsertar narrativas de
formas más efectivas, en la medida que la población se sienta
representada y elija problemáticas como la carestía del agua, ante
las que no permanecerá pasiva o desorganizada.
Pensamiento y acción
Esta es una parte final “preventiva” ante la probabilidad de un
nuevo episodio de desabasto que actualice la postura oficial y
renueve la presencia de actores que como el Frente buscarían
fortalecer su convocatoria. Al respecto se puede citar a Agua y
Drenaje de Monterrey, que en octubre de 2022 sentenciaba que
una crisis similar a la de ese año no se presentaría, siempre que
la población fuese “cuidadosa” (Fuentes, 2022). A principios
de 2023, el organismo informaba que “siete municipios” de la
ZMM estaban “bajo el programa Modulación de presión para
evitar fugas y despilfarre”, al tiempo que la misma dependencia
se preparaba “para otra posible crisis hídrica” debido al descenso
del nivel de las presas y mantos acuíferos (Fuentes, 2023). Para
finales de enero de este año la “disminución de presión del agua”
sobrevenía en horas de la noche y la madrugada (García, 2023).
Ante el trance ocasionado por la crisis hídrica, el gobierno
de Nuevo León implementó una relativamente eficaz campaña
basada en ‘verdades’ cuyo objetivo ha sido que la población
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asuma un fenómeno corriente en climas semidesérticos como
el del noreste de México. Estrategia eficiente puesto que trajo
a colación la voluntad y el trabajo ante la adversidad que,
históricamente, ha dado sentido y hasta identidad a la zona
debido a las dificultades ocasionadas por el clima extremo.
Pero, así también, eficacia de corto plazo, pues a los elementos
que objetivan la circunstancia ambiental, deben agregarse los de
orden económico y sociocultural.
La disímil situación de sus habitantes ofrece un escenario
susceptible de moldearse conforme a la rutina de quienes
viven en la metrópoli. Las condiciones de trabajo, el acceso a
servicios públicos y la normalizada inseguridad configuran
una incertidumbre que es confrontada heterogéneamente por
personas y familias. Aunque desde la subsistencia irrumpan
subjetivaciones tendientes al rechazo del discurso y soluciones
oficiales, ello estará mediado por las tensiones entre estratos
sociales y por la desigual aceptación de los planteamientos que
disputen la hegemonía del mensaje estatal y su función reguladora.
En el escenario de la contingencia de vida en una urbe
como Monterrey, el sentido común se actualiza a la par que se
desarrollan nuevas formas de relacionarse socialmente en el marco
de fenómenos negativos como la carestía hídrica o la desaparición
de personas. De forma ambivalente junto con la crisis, la
oportunidad para la creación de movimientos populares se basa,
en gran medida, en la irrupción de escenarios de comunicación e
intercambio cuya contención por parte de los gobiernos es cada
vez más complicada. Y, no obstante, la trascendencia de tales
movimientos no debe asumirse.
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Crehan, desde la vis gramsciana, ofrece una aproximación
para contextualizar el posicionamiento y las acciones
emprendidas por el Frente.
“Pensamiento y acción” son relevantes para comprender
lo conseguido por la iniciativa del FODCA. Ambos elementos
representan “la coexistencia de dos concepciones del mundo,
una afirmada mediante palabras y la otra mostrada en acción
efectiva” (Crehan, 2016, pág. 228). Cuando esta coexistencia se
ubica en “la vida de las grandes masas” el contraste entre ambas
concepciones suele ser la expresión “de contrastes más profundos”
(ídem), lo cual implica que aunque haya evidencia de que ciertos
sectores de la población posean una concepción crítica sobre las
circunstancias en las que subsisten, ésta es todavía primigenia,
lo que gravita en que su interés y acciones sean ocasionales y
condicionadas por acontecimientos como el aquí tratado.
Parafraseando a Gramsci (1984), el problema que desafía
la organización de las masas, de las cuales forman parte diversas
figuras colectivas, es que el discurso oficialista no pierde su
lugar preponderante y persiste como referente incluso en el
pensamiento de los grupos que se resisten a éste: por lo regular
se trata de contestar la propaganda y esto, por sí solo, reclama
tiempo y recursos pocas veces sostenibles para quienes apelan a
conjuntar esfuerzos para exigir y exhibir al orden gubernamental.
Así, la movilización emprendida para retar la acción oficial parece,
por ahora, inmediata y de pronta dispersión.
El dominio de “intereses inmediatos o presas de la
pasión suscitada por las impresiones del momento transmitidas
acríticamente de boca en boca” (Gramsci, 1984, pág. 153),
convergen en conductas poco racionales; para los colectivos
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que buscan representatividad implica contener exigencias cuyo
potencial de acción es incierto. Para una población agraviada
como la de Monterrey, un conjunto de argumentos que matizara
sus reclamos, sería suficiente para desinteresarle del incipiente
movimiento que divisaba como a su favor. La clave estriba en
un proceso de largo aliento que supere la conjunción casual de
personas que buscan escuchar a alguien que piensa y vive de
manera similar a ellas, pero sin asumir responsabilidades que les
vinculen entre sí y/o con respecto a una realidad concreta que les
afecta (Gramsci, 1984).
Una segunda perspectiva gramsciana, complementaria a la
primera, es citada por Crehan (2016). En ésta podemos conjeturar
la aparición de sujetos que, eventualmente, se identifiquen como
“intelectuales orgánicos” surgidos de entre los sectores sociales
cuyas causas defienden. Un punto a favor de los integrantes del
Frente, como hipotéticos intelectuales en ciernes, es que partieron
de una expectativa dilucidada de forma colectiva para otorgar
coherencia a una demanda popular; son voces cuya reflexión se
basa en su experiencia y en el testimonio de subsistencia de la
población que representan. La coherencia entre el testimonio,
el posicionamiento y las demandas es fundamental para su
influencia social y mediática.
El mensaje y las acciones emprendidas por el Frente
lograron durante 2022 un éxito relativo, ‘desigualdad’ y
‘corrupción’ regresaron a la vanguardia del debate metropolitano.
La emergencia por el colapso en el suministro de agua recreó
elementos del sentido común inconcusamente obvios: hay
empresas y particulares que mantienen privilegios en detrimento
del resto de la población, y esta inequidad es ignorada u ocultada.
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“¡No es sequía, es saqueo!” dio nombre al enojo y la insatisfacción
de la población, aun cuando la convocatoria se supeditó al periodo
que duró la crisis.
La lucha iniciada en defensa del derecho al agua en
Monterrey manifestó la honda injusticia en la que acontece la
rutina de cientos de miles de sus habitantes y renovó la tensión
que envuelve la vida de la gente de a pie con la gobernabilidad. La
modificación del sentido común que continúa condicionando el
cauce de tales tensiones, implica desafiar las certezas prevalentes
y alcanzar la coherencia que organice a la población frente a la
inequidad social, la desinformación y la propaganda oficialista.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

El análisis de impacto regulatorio como
instrumento de calidad de la Ley en el
Poder Legislativo en México
The analysis of regulatory impact as an instrument
of quality of the Law in the Legislature in Mexico
Ricardo Eduardo Lavín Salazar1
Marcela Cavazos-Guajardo Solís2
Resumen: La presente investigación consiste en un análisis vinculado a
la calidad de la ley y de la herramienta denominada análisis de impacto
regulatorio, la cual es implementada ordinariamente en México a
la regulación que emite el Poder Ejecutivo, se expone la relevancia y
conveniencia de su incorporación al proceso legislativo con la pretensión
de incidir en su calidad, al evaluar y proyectar principalmente los costos
y beneficios que podrían impactar en los particulares al momento de la
consecución de sus objetivos, incorporando con ello una mayor dosis
de ciencia y racionalidad a la toma de decisiones legislativas.
Palabras clave: Poder Legislativo, análisis de impacto regulatorio,
calidad de la ley.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. r_lavin@hotmail.com
2 Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. dra.marcelacavazos@gmail.com

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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Abstract: This research consists of an analysis linked to the quality
of the law and the tool called regulatory impact analysis, which is
ordinarily implemented in Mexico to the regulation issued by the
Executive Power, the relevance and convenience of its incorporation
into the legislative process is exposed with the aim of influencing its
quality, by evaluating and projecting mainly the costs and benefits that
could impact on individuals at the time of achieving their objectives,
thereby incorporating a greater dose of science and rationality to
legislative decision-making.
Keywords: Legislature, regulatory impact analysis, quality of the law.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Introducción
La función constitucional más relevante concedida al Poder
Legislativo es la creación de legislación, es trascendente la
importancia de la calidad de la ley en cuanto a la técnica en la
que se apoya para la elaboración de las mismas, es decir a su rigor
lingüístico, su congruencia y claridad expositiva y sistemática,
la coherencia con el resto de los ordenamientos jurídicos, como
de los efectos que produce a la hora de la consecución de sus
objetivos, ya que se justifica en ello, termina siendo su razón de
ser, su objetivo fundamental.
A nivel internacional existe mucho interés con respecto
a la calidad de la ley, y ese interés no solo está vinculado como
una consecuencia de una percepción de la existencia de sobre
legislación o de proliferación o inflación legislativas y a la
devaluación de ciertos atributos técnico-formales de la misma
legislación, sino también de la conciencia que un sistema
económico eficiente y competitivo depende de su entorno
institucional y de la calidad de su regulación (Mercado, 2013).
La regulación puede entenderse como la emisión de reglas
que norman las actividades tanto sociales, como económicas de los
particulares. Mediante esas reglas se garantizan el funcionamiento
eficiente de los mercados y los derechos de propiedad, se genera
certeza jurídica, se evitan daños inminentes o bien se reducenlos
daños existentes en la salud, el medio ambiente y a la economía
(CONAMER, 2022) .
La regulación brinda capacidad al Estado para el uso de
sus facultades coercitivas para otorgar subvenciones, al control de
entrada al mercado, la fijación de precios, entre otros (Stigler, 1971).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

La regulación puede ser empleada en tres ámbitos:
1. Una serie de reglas: Consiste en la promulgación de
normas que se aplican por un organismo dedicado a
ese fin.
2. La influencia deliberada del Estado: Abarca todas las
acciones del Estado que están diseñadas para influir
en el comportamiento social o económico de los
individuos (incentivos).
3. Una forma de influencia social o económica: la regulación
se refiere a todos los mecanismos que inciden en la
conducta de los individuos (Baldwin, 2012).
Toda

regulación

tiene

como

propósito

moldear

comportamientos, en un sentido ideal puede ser percibida como
aquello que restringe las actividades o comportamientos no deseados
de una sociedad o que los facilita o promueve para que la beneficien.
La regulación se puede definir como el ejercicio del poder
colectivo con el propósito de remediar los fallos del mercado,
de competencia, la asignación de bienes públicos, del abuso del
poder económico y del efecto de las externalidades (Ogus, 2004).
Según Larrañaga (2009) todos estos aspectos fundamentan
la regulación como un mecanismo de control que complementan
los límites del sistema de mercado, dichos límites se comprenden
como tres aspectos fundamentales básicos:
1. la presencia de fallos de mercado;
2. los agentes reguladores son los que detentan
el poder público y tienen la capacidad para
establecer las normas sociales;
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

3. la regulación se justifica por el interés público
y por la necesidad de normar la conducta de las
personas.
En ese contexto, resulta relevante poner el acento en lo
que está antes de la ley: la evaluación prospectiva de las decisiones
y lo que está después: la reacción efectiva del comportamiento de
los destinatarios a los incentivos que la propia norma establece,
sus consecuencias y efectos económicos (Castellanos, 2017).
Existen muchos ordenamientos en los tres niveles y
órdenes de gobierno en México de los cuales la eficiencia de los
mismos no se ha analizado, ni comprobado la relación causal con
respecto al objetivo que pretendían cumplir y/o los resultados que
produjo o en su caso si satisfizo, resolvió o por lo menos mitigó la
situación problemática que originó la medida o si previno alguna.
Por lo anterior, resulta relevante entender la novedad del
paradigma de las nuevas formas de gobernanza, en donde hay que
tener en cuenta que existe una imposibilidad de separar la fase
de creación normativa de la fase de su ejecución, implementación
y evaluación. Esta visión del proceso legislativo o reglamentario
no permite hacer distinciones rígidas entre la promulgación y la
aplicación (Castellanos, 2017).
Mercado (2013) asegura que la versión integrada del
proceso legislativo permite la experimentación de nuevos
instrumentos de mejora de la calidad de la ley tanto en la fase
preparatoria del texto normativo mediante estudios de impacto
normativo, el asesoramiento de expertos, así como en la fase de
ejecución, control y evaluación de los resultados de la regulación
jurídica.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

El estudio o análisis de impacto normativo forma parte de
la evaluación que se realiza previo a la expedición de la norma,
es decir ex ante lo cual debería servir como base fundamental
de su motivación para la expedición de esta o de su justificación
racional. A través de dicho análisis se busca conseguir que las
normas aprobadas sean solo las necesarias, con el propósito de que
no exista una sobre regulación, que resulten proporcionadas a las
finalidades que persiguen, que sean eficaces en el cumplimiento
de sus objetivos y que impliquen el menor costo posible para los
ciudadanos y las empresas (Mercado, 2013).
Esta evaluación, según lo que establece Castellanos
(2017) si se presenta de manera sistemática de forma anterior,
simultánea y posterior al acto legislativo (lo cual es lo ideal)
permitirá maximizar, incluso optimizar los recursos públicos
aplicados a la función o tareas legislativas. Por lo anterior, habría
que pensar si las evaluaciones ex ante y ex post deben formar
parte también del proceso y del procedimiento legislativo.
Es una realidad que existe cierta dificultad para que
prevalezca la técnica legislativa sobre la decisión política, a
diferencia por ejemplo del poder judicial no existe una teoría que
pueda guiar al legislador a diferencia de los jueces y magistrados,
quienes están orientados por una gran cantidad de doctrina,
estudios y jurisprudencia sobre el desempeño de sus funciones
y de la racionalización de los mismos, en el proceso legislativo
se adolece de esa posible orientación, en términos generales
persiste la percepción de que en el poder legislativo solo se
encuentra inmerso el juego de poder y eso dificulta una adecuada
racionalización en la toma de decisiones. Sin embargo, existe
la convicción de que no sólo es indispensable y necesario sino
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

también es posible articular técnicas, procedimientos y una
organización del proceso normativo que, utilizadas de forma
apropiada por los redactores de las normas, permitirían avanzar
en el objetivo de incorporar mayores elementos racionales a la
voluntad (Zapatero, 2009).
Lo anterior encamina al legislador a articular un proceso,
que al ser correctamente utilizado, permitirá avanzar en el
objetivo planteado de Mejora Regulatoria, particularmente el
relativo a la calidad de la ley mediante la implementación de la
herramienta de análisis de impacto regulatorio.
Teoría de la Legislación
La Teoría de la Legislación se ha hecho cargo de la política
legislativa, del proceso legislativo y de la técnica legislativa. Su
método no es el de la dogmática jurídica, sino el interdisciplinario;
el objeto de la nueva disciplina de la teoría de la legislación es el
ciclo legislativo en su extensión más amplia, y su método supera
el de la dogmática jurídica y se extiende al de las ciencias humanas
en general, camina sobre los campos de la sociología, la ciencia
política, la economía, comunicación, entre otros (Arias-Schreiber
&amp; Peña, 2015).
Según Meßerschmidt, citado por Arias-Schreiber &amp;
Peña (2015) los asuntos propios de esta nueva disciplina jurídica
están relacionados con ciertas preguntas centrales, por ejemplo,
¿Por qué y cuándo es necesario que se apruebe una ley?, ¿Cómo
se crean las leyes?, ¿Qué efectos podrían alcanzarse y cuáles
produce realmente?, ¿Qué tan lejos puede llegar el legislador con
su normatividad? y ¿Cómo deben redactarse las leyes?
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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Según Ulrich Karpen (1995) la teoría de la legislación debe
situarse en la praxis política como una teoría práctica y técnica y
el objeto de estudio debe ampliarse incluyendo no solo la teoría
de la legislación en sentido estricto, sino de la regulación jurídica
en general, conectando con la investigación en las ciencias que se
ocupan del direccionamiento social.
Se señala que no hay consenso pleno sobre los temas
atribuidos a cada rubro de los que hacen la teoría de la legislación,
sin embargo, se considera que son tres los complejos temáticos
principales según (Arias-Schreiber &amp; Peña, 2015).
1. La promoción de una buena legislación (Política
legislativa). Entre los temas comprendidos bajo
esta denominación están el concepto de ley, su
función social, la definición de los fines concretos
de cada norma legal, los tipos de leyes, sus efectos o
consecuencias, la efectividad de la ley, los medios de
evaluación y su cumplimiento.
2. Los temas problemas del proceso legislativo (Teoría
de la dación de leyes en sentido circunscrito). Entre
los temas comprendidos bajo esta denominación están
los de la legitimación de la actividad del legislador,
el impulso legislativo y los procesos sociopolíticos y
jurídicos en la elaboración, aprobación, publicidad,
evaluación y revisión de las normas jurídicas. Estos
aspectos del proceso legislativo son los de mayor
tradición en los estudios de la teoría de la legislación.
3. Los temas problemas de la técnica legislativa (Técnica
de la dación de leyes). Entre los temas comprendidos
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

bajo esta denominación, están el de la formulación de
las normas, su expresión alternativa en enunciados
generales y abstractos o específicos y casuísticos,
el cuidado y la conservación de la consistencia
sistemático jurídica así como el uso adecuado de
remisiones normativas al legislar, el lenguaje jurídico,
el orden y modo de organización de las materias que
dan contenido al texto legal, el tamaño de las leyes,
así como la exactitud y concisión de la expresión de
las normas.
La presente investigación se centra en lo que respecta con la
promoción de una buena legislación, particularmente lo referente
al uso de la herramienta de análisis de impacto regulatorio para la
definición de los fines concretos de cada norma legal, sus efectos
o consecuencias, la efectividad de la ley, los medios de evaluación
y su cumplimiento.
Es importante destacar las contribuciones de Manuel
Atienza (2014) para una teoría de la legislación, donde parte de
considerar el proceso de producción de leyes como una serie de
interacciones que tienen lugar entre elementos distintos: editores,
destinatarios, sistema jurídico, fines y valores y al mismo tiempo
proponía cinco modelos, ideas o niveles de racionalidad, desde los
que puede contemplarse la legislación: una racionalidad lingüística,
en cuanto que el emisor debe ser capaz de transmitir con fluidez
un mensaje (la ley) al receptor (el destinatario); una racionalidad
jurídica-formal, pues la nueva ley debe insertarse armoniosamente
en un sistema jurídico; una racionalidad pragmática, pues la
conducta de los destinatarios tendría que adecuarse a lo prescrito
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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

en la ley; una racionalidad teleológica pues la ley tendría que
alcanzar los fines sociales perseguidos, y una racionalidad ética,
pues las conductas prescritas y los fines de las leyes presuponen
valores que tendrían que ser susceptibles de justificación ética.
En este modelo tradicional expuesto por Atienza es
importante destacar de igual forma la concepción del proceso
legislativo en tres etapas o fases: la prelegislativa, en la cual se
persigue la construcción de los argumentos y razones políticojurídicas y socio-económicas que justifican las instituciones
formales y la formulación de los fines y valores que den
legitimidad empírica y normativa; la legislativa, es la etapa en
donde se dan los procesos de negociación y discusión su objetivo
es la construcción de instituciones jurídicas congruentes y
consistentes; la etapa post legislativa abarca la evaluación de la
adecuación de las normas al sistema jurídico. El proceso se enfoca
fundamentalmente a analizar las consecuencias de las normas y a
determinar su eficacia (Rodríguez, 2000).
El legislador tiene la obligación de mejorar y readaptar
las leyes, puesto que éstas deben someterse a las exigencias de
adecuación, necesidad, proporcionalidad, claridad y exigibilidad,
cuando una ley determina defectuosamente los supuestos de
hecho y establece precisiones defectuosos, reconocibles ex ante
o a posteriori, está fallando en su esencia, en su finalidad, pierde
su razón de existir frente a la regulación que pretende, deviene
inapropiada y no es susceptible ni digna de constreñir derechos
(López, 2014).
En ese sentido una de las novedades más importantes
en el ámbito de la teoría de la legislación ha sido el desarrollo
de un renovado movimiento por la calidad de la ley; se ha
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impulsado de forma muy significativa el debate sobre la calidad
normativa y han institucionalizado nuevos principios de buena
legislación y nuevos instrumentos de mejora regulatoria en los
que la evaluación de impacto económico de las normas cobra un
protagonismo principal (Mercado, 2013).
Según López (2014) un país que se preocupa por mejorar
la calidad de las leyes es un país que avanza en todos los aspectos:
económicos, culturales, tecnológicos, entre otros.
Sin embargo, hoy la calidad de los textos normativos sigue
estando entre cuestionamientos, dado que las normas jurídicas
pueden ser tanto instrumento de desarrollo como freno a los
objetivos trazados de una comunidad (Díaz, 2011).
De esta manera, existe un interés particular en escudriñar
tal preocupación y, en su caso, mitigar dicha percepción o realidad
vinculada a la calidad de la ley o a los objetivos alcanzados
mediante la expedición de la ley.
En la literatura especializada donde se trata el tema de
calidad de la ley se utilizan diferentes expresiones que tienen
una referencia divergente. Entre las más comunes, según la
recuperación de Carrillo (2012) se encuentran: calidad de la
legislación, calidad del ambiente legislativo, calidad de la acción
normativa, calidad técnica de las leyes, calidad de las normas y
calidad de las leyes.
Según Tala (2010) la reflexión sobre lo que implica una
buena legislación o sobre los problemas que afectan la elaboración
de las leyes o normas en general es de larga data refiere las notables
reflexiones sobre técnica legislativa en las obras de Montesquieu,
Adam Smith y Jeremy Bentham (siglos XVIII y XIX).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Bentham, filósofo y economista inglés, quien es
considerado el padre del derecho parlamentario, estableció
cuatro principios para la formulación de las normas:
1. En el proceso de elaboración de una norma, deberían
ser preparadas diversas propuestas alternativas.
2. Los autores de las propuestas no deberían ser pagados.
3. Cada propuesta debería ser escrita solo por un autor
para que no genere confusión sobre la responsabilidad,
los méritos y defectos que pudiera tener.
4. Entre las alternativas de propuestas que se presenten, la
prioridad debe ser puesta en aquella que ha sido preparada
por un autor foráneo o externo, porque este suele ser
inmune a los diferentes intereses locales especiales.
Según Arias-Schreiber &amp; Peña (2015) los antecedentes
históricos de la reflexión sobre temas de técnica normativa en la
cultura de occidente pueden situarse por lo menos a la antigüedad
grecolatina. Ya en el siglo IV d.C., el emperador Gratianus decía
en relación con las leyes (según la tradición de San Isidoro en sus
Etimologías, libro V - De legibus et temporibus): “…la ley será
entonces honesta, justa, posible, según la naturaleza, según las
costumbres de la patria, adecuada en cuanto a lugar y tiempo,
necesaria, útil, asimismo clara para que no induzca a error por
razón de oscuridad…” (p. 198).
Es deseable entonces, una regulación que no sea costosa
para el sistema productivo, más esencial y eficaz, que intervenga
solo cuando sea estrictamente necesario, solo cuando los
beneficios superen a los costos y en el que las medidas no sean
impuestas desde arriba en un modelo de command and control,
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

sino que sean el resultado de consultas y del diálogo con los
destinatarios de las normas, en esta visión, la calidad de la ley se
justificaría en términos funcionales por su estrecha relación con
el desarrollo económico (Mercado, 2013).
Cumplimiento y efectividad legales son hoy conceptos
medianamente diferenciados, a partir de ello, se ha hecho
necesario distinguir entre los efectos queridos de la ley y los
no deseados, entre las normas simbólicas, instrumentales y
regulatorias, entre el tipo de causalidad que se presenta en la
relación norma-comportamiento, si este se sustenta en un cálculo
“costo beneficio” o en un principio de eficacia racional económica,
en prácticas tradicionales o en la emotividad (López, 2014).
Calidad de la Ley
Se podrían enunciar tres estratos de significados bajo la noción
de calidad de la ley, en un primer y más amplio significado,
calidad equivaldría a bondad, acierto, adecuación, técnica, en un
segundo nivel, la calidad de la ley aparece vinculada a categorías
más próximas a los caracteres propios de la ley, conceptos de
generalidad y estabilidad de la ley, con sus acompañantes, la
racionalidad y la coherencia del ordenamiento jurídico en su
conjunto, en su tercer nivel calidad de la ley de reconduce a
principios constitucionales explícitos o implícitos, derivados de
la moderna idea de Estado de Derecho: seguridad jurídica como
protección de la confianza, seguridad jurídica como certeza
del derecho, interdicción de la arbitrariedad, razonabilidad,
tolerabilidad. Todo lo anterior viene a prolongarse en conceptos
transversales que han resultado fundamentales: proporcionalidad,
ponderación, subsidiariedad (Cruz, 2003).
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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Nos señala Córdoba (2014) que la ley ha perdido su
primacía jerárquica, en cuanto a su calidad técnica padece un
agravamiento en el deterioro de los clásicos atributos racionales
de generalidad, abstracción, simplicidad, sencillez, claridad,
etcétera.
Para evaluar la calidad de una ley, no solo es necesario
ponderarla en términos técnico-normativos (rigor lingüístico,
claridad expositiva y sistemática, y coherencia con el resto del
ordenamiento jurídico), sino formando parte de un análisis más
amplio sobre su calidad material que provea de un material
empírico riguroso que permita motivar la necesidad, adecuación
y proporcionalidad de la norma, especialmente en lo referido a
su racionalidad pragmática o instrumental, esto es, realizando
un juicio sobre la eficacia y eficiencia de la norma a la hora de la
consecución de sus objetivos (Mercado, 2013).
Que sea una buena ley o legislación será algo difícil de
precisar, sobre todo si se tiene en cuenta el análisis que se ha
expuesto de forma precedente. Sin embargo, varios autores han
definido ciertos criterios generales que le aportan un gran valor
analítico.
Según Carrillo (2012) generó una sistematización de esos
criterios, la cual se expone a continuación:
1. Una ley puede ser buena en sentido técnico-jurídico, aunque:
a) No consiga los objetivos previstos;
b) No sea un instrumento idóneo para la resolución de
conflictos entre sujetos de derechos y obligaciones o;
c) Sea de dudosa validez.
2. Una ley puede ser buena en sentido sociológico, aunque:
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a) No esté bien diseñada en sentido técnico- jurídico;
b) No sea un instrumento idóneo para la resolución de
conflictos entre sujetos de derechos y obligaciones o;
c) Sea de dudosa validez.
3. Una ley puede ser buena en sentido instrumental, aunque:
a) No esté bien diseñada en sentido técnico- jurídico;
b) No consiga los objetivos previstos o;
c) Sea de dudosa validez.
4. Una ley puede ser buena en sentido normativista, aunque:
a) No esté bien diseñada en sentido técnico- jurídico;
b) No consiga los objetivos previstos o;
c) No sea un instrumento idóneo para la resolución de
conflictos entre sujetos de derechos y obligaciones.
Con respecto a los problemas más apremiantes que se
señalan como causantes de la mala calidad de las leyes, se podrían
enunciar muchos, se podría señalar que son medianamente los
mismos desde hace mucho tiempo, tal vez siglos y se presentan
de la misma manera en diferentes países, en últimas fechas su
complejidad ha aumentado significativamente porque la sociedad
también se ha vuelto más compleja y han intervenido factores que
la han impactado de manera significativa como las tecnologías
de la información, desde mi perspectiva nos encontramos en
un cambio de época y eso significa transformaciones de fondo
en nuestra convivencia social y la manera en la que se regula es
mediante la ley.
A continuación, se expone una recuperación que realiza
Carrillo (2012), sobre la problemática que enfrenta la calidad de la
ley, la lista no es exhaustiva ni tampoco limitativa: proliferación
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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

legislativa; rapidez con que son modificadas las leyes después
de aprobadas; fragmentación y estratificación; ambigüedades del
lenguaje; pluralidad de las fuentes de producción; ambigüedad
sintáctica y semántica; antinomias; redundancias; crecimiento
exponencial de la legislación; ineficacia de las leyes; ineficiencia
de las leyes; intervencionismo estatal en las relaciones sociales;
proceso legislativo secreto, engorroso y excluyente; aumento
de las normas de contenido difuso; avalancha de leyes que se
contraponen y contradicen; la pérdida de los atributos clásicos
de la ley (generalidad, abstracción, unidad, estatalidad) y los
valores por ella garantizados (certeza, seguridad, igualdad,
libertad); ignorancia del derecho vigente; sustitución de las leyes
por interpretaciones arbitrarias o ilegítimas.
Con lo anterior podemos situar la magnitud o la diversidad
de factores que pueden incidir en la calidad de la ley, por lo que
el análisis de impacto regulatorio no pretende resolver todas las
situaciones problemáticas, sino que pretende ser expuesta como
una herramienta de naturaleza racional que brinde un aporte
para mitigar en lo posible estos factores.
Es importante de igual forma reconocer que en la creación
de leyes, el trabajo legislativo en su conjunto se encuentra
en medio de una intensa acción política. Sin duda uno de los
espacios en donde más impacto de naturaleza política se puede
injerir es en el poder legislativo y en el ejercicio de sus funciones
constitucionales, siendo esta, la legislativa, la central. Por tanto,
cualquier posibilidad o planteamiento de solución para atender
la calidad de la ley no dependerá enteramente de su consistencia
teórica o su probable utilidad práctica, sino de que quien ejerce el
poder político, es decir los diputados, la asuman como tal.
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La creación legislativa termina siendo “un proceso de
interacción entre distintos elementos (editores, destinatarios,
sistema jurídico, fines y valores) y que, además, puede examinarse
desde distintas perspectivas o ideas de racionalidad (lingüística,
lógico-formal, pragmática, teleológica y ética)” (Marcilla, 1999).
La racionalidad, la objetividad y la cientificidad de
las propuestas teóricas deben ser puestas en relación con la
irracionalidad, la subjetividad y el voluntarismo latentes en el
ejercicio del poder político para comprender por qué la mejor
solución teórica o técnica puede no ser la mejor solución práctica
que se adopte.
Derecho y Economía
Una parte sustantiva del análisis de impacto regulatorio se
vincula en gran medida en estimar cómo afectan o impactan las
regulaciones en la vida de las personas y las comunidades y
entre esos impactos los de naturaleza económica son uno de los
principales.
En la época actual, existen dos ópticas por las cuales se
estudia la relación del derecho con la economía, la escuela “Law and
Economics” nacida en los Estados Unidos, y la segunda denominada
“Derecho Económico”, en donde la relación del derecho con la
economía se logra a través de la regulación de la economía. Con base
en los anteriores elementos, economistas y juristas en los Estados
Unidos han analizado varias instituciones del Common Law System,
tales como: la responsabilidad, los contratos, el derecho de propiedad,
los accidentes de trabajo, el mercado financiero, el derecho de la
competencia y el sistema federal. Recientemente, el movimiento ha
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venido aceptando y aplicando otros elementos como la igualdad y
la solidaridad, propuestos por el profesor Robert Cooter, principal
actuario del movimiento Law and Economics en los Estados Unidos.
(Ferney, 2020).
El concepto de eficiencia, desde el punto de vista de la teoría
económica, tiene un significado muy preciso: nos encontramos en
situación de eficiencia en el sentido Pareto (eficiencia de asignación)
cuando la asignación de recursos es tal que no resulta posible mejorar
la situación de uno de los agentes económicos sin perjudicar la de
cualquier otro agente. Una situación se considera en general como
eficiente en sentido Pareto, si los bienes se producen de la forma más
eficaz posible (menos costosa) (Witker &amp; Varela, 2003).
Ahora en referencia al contexto utilizado por el profesor
Coase, en el que se parte de la base que existen en el mercado
costos de transacción y manifiesta que sin ese elemento sería
imposible entender el sistema económico. En el mismo sentido
se expresó Dalham, quien cristalizó el concepto de costo de
transacción describiéndolo como costo adicional de búsqueda e
información, costo de arreglo y decisiones y costos de acción de
policia (Ferney, 2020).
En este sentido, Velázquez (2014) señala que los costos
de transacción son aquellos en que se incurre por llevar a cabo el
intercambio de un bien o servicio y por vigilar el cumplimiento
de lo convenido. Un ejemplo clásico es el costo de los abogados
involucrados en un convenio entre dos empresas. Los trámites
para abrir un negocio y los costos asociados (contadores,
almacenamiento de información, etc.) para pagar impuestos son
otra forma de costos de transacción.
190

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

También es necesario detallar sobre las externalidades,
definidas como efectos secundarios, ya sean buenos o malos, que se
producen cuando una persona o una empresa realiza una actividad
y no asume todos los costos de esta, o todos los beneficios que le
podría reportar (Pindyck &amp; Rubinfeld, 2009). En este sentido, una
externalidad negativa surge cuando no se asumen todos los costos
de un efecto negativo, mientras que una externalidad positiva
surge de un efecto positivo que no se reporta como beneficio.
La aversión al riesgo es uno de los elementos de mayor
aporte y utilización de la escuela Law and Economics, por cuanto
mide el comportamiento individual y colectivo frente al riesgo. La
conducta del individuo debe ser de limitación o aversión frente al
riesgo (Ferney, 2020).
El fenómeno de la aversión al riesgo supone por definición
un cierto nivel de rechazo al riesgo por parte de una persona que
invierte en los mercados financieros. Una persona puede tener
ante una situación aversión al riesgo ser neutral ante el riesgoo ser
propenso al riesgo (El economista, 2020).
La teoría del Derecho Económico relaciona el derecho
y la economía a través de la regulación de la segunda,
fundamentándose en un conjunto de principios o elementos de
base que la sustentan. Es una nueva rama del derecho que hace
superar la tradicional división para dar paso a una moderna
división del derecho positivo: derecho privado, derecho público
y derecho económico (Ferney, 2020).
En ese sentido, es necesario definir a los sujetos del
Derecho Económico o los agentes económicos tales como: el
Estado, la empresa, los particulares y los órganos supranacionales,
es decir toda persona física o moral, con o sin fines de lucro,
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191

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

dependencias y entidades de la administración pública federal,
estatal o municipal, asociaciones, cámaras empresariales,
agrupaciones de profesionistas, fideicomisos, o cualquier otra
forma de participación en la actividad económica (Ley Federal de
Competencia Económica, 2014).
Ferney (2020)
asegura que el Estado, a nivel
macroeconómico, regula las políticas económicas tales como: la
planeación como instrumento de intervención, la política fiscal, la
política monetaria, la política de crédito, la política cambiaria.
La intervención del Estado a nivel microeconómico se orienta a
corregir las fallas del mercado.
Por otra parte, el derecho económico actual se presenta
como una disciplina mínima deregulación que tiene como objeto
normas jurídicas que enmarcan los comportamientos de los
agentes económicos tutelando intereses generales con criterio de
economía y simplificación (UNAM, 2020).
El Derecho Económico ha impactado y reformado el
derecho clásico (derecho privado y derecho público), es decir, sin
desconocer el derecho privado y público, el derecho económico ha
creado nuevas formas jurídicas que han evolucionado el derecho,
comprendiendo nuevos procedimientos.
El Análisis Económico positivo del Derecho (AED) tiene
por objeto el planteamiento del deber ser, del contenido de una
institución jurídica, en otras palabras y describiendo cada punto
de una mejor manera, se puede afirmar que respecto al análisis
económico positivo o normativo del Derecho estudian hechos, que
a su vez pueden ser de dos tipos donde las consecuencias reales
de las normas jurídicas (ya sean de origen constitucional, legal,
administrativo, judicial, privado, etc.), precisar cómo reaccionará
192

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

la gente frente a una determinada norma y cuáles serán los costos
y beneficios. También puede ser objeto de análisis positivo,
en un segundo lugar, la manera cómo influyen determinadas
circunstancias reales en el contenido y forma de ciertas decisiones
jurídicas (Ferney, 2020).
Se sostiene que se ha evolucionado de la reducción
positivista del derecho a un modelo basado en normas, pero
también en principios que abren la teoría y el razonamiento jurídico
a necesidad de la ponderación de argumentos y a la búsqueda de
la mejor decisión, o de la más razonable que no es otra que aquel
que consigue convencer a la comunidad jurídica por estar basada
en razones. En este nuevo contexto de ponderación de soluciones
jurídicas basadas en razones, el AED ha encontrado un espacio
propicio y confortable, en tanto que los argumentos económicos
resultan en especial relevancia y convicción en muchos casos por
su carácter pragmático y funcional (Mercado, 2013).
La teoría económica se ha utilizado para explicar por
qué ciertas regulaciones legislativas adoptan determinados
contenidos y no otros. Por otro lado, el Análisis Normativo
se ocupa de estudiar qué es lo que los agentes (el legislador, la
administración, los tribunales, las partes contratantes, etc.), a la
vista de las consecuencias esperadas de sus diversas alternativas
de actuación, deberían hacer, qué decisiones deberían adoptar,
qué normas deberían eventualmente establecer, a fin de maximizar
la satisfacción de ciertas preferencias (Ferney, 2020).
Según Lleras (2008) el concepto positivo del AED explica
cuáles son los efectos que las leyes producen y a partir de estos,
establece qué leyes permiten alcanzar una serie de resultados
que se toman como deseables. En consecuencia, se debe definir
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

193

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

otro concepto que se encuentra relacionado con el anterior, que
es la rama normativa del AED, la cual busca establecer qué tipo de
resultados se pueden tomar como deseables para la sociedad, lo
cual implica razonar a partir de juicios de valor.
El jurista tradicional estaba abocado en su mayoría
a hablar de los efectos de las leyes o de la bondad, la justicia
o la oportunidad y necesidad de una determinada decisión,
norma o política legislativa basándose simplemente en
intuiciones y en presuposiciones no empíricas. El AED, por el
contrario, dota de una fuerza pragmática y cuantitativa a los
argumentos cualitativos de justicia o injusticia utilizados por el
jurista. El AED, al fijar su interés en los efectos que las normas
tienen en el comportamiento efectivo de sus destinatarios y
en las consecuencias que pudiera tener la adopción de una
determinada norma o decisión en términos de eficiencia, de
equidad, etc., permite que el discurso jurídico trascienda el mero
análisis exegético y sistemático, y las valoraciones intuitivas y
escasamente refutables de los argumentos en pro o en contra de
una norma (Mercado, 2013).
Análisis de impacto regulatorio en el poder
legislativo en México
El análisis de costo beneficio, que se encuentra inserto en los
Análisis de Impacto Regulatorio (AIR) contemplados en la Ley
General de Mejora Regulatoria (2018) publicada en México,
no solo se justifica por la aportación que arroja en la evaluación
de la eficacia y eficiencia de las normas, sino también por su
contribución a la transparencia y coherencia en la toma de
decisiones políticas.
194

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Dicha herramienta ha sido implementada en la regulación
expedida por el Poder Ejecutivo y ha sido muy poco explorada
su incorporación como parte del proceso de creación de leyes del
Poder Legislativo en México.
Desde el punto de vista de la transparencia, el estudio
de impacto y el análisis costo beneficio dotarían de mayor
publicidad a la acción de los poderes públicos. Pueden servir
para evitar fenómenos de “captura del legislador” por parte de los
grupos de interés y hacer más transparente la decisión mediante
la información sobre los costos y beneficios de las distintas
opciones de regulación. De igual forma podrían contribuir a un
comportamiento más responsable y cauteloso de los poderes
públicos a la hora de hacer promesas políticas y de proponer
cualquier tipo de medida legislativa. Como argumenta Sunstein
(2009), los poderes públicos podrían optar por proceder incluso
cuando los costos exceden los beneficios, pero si lo hacen, debería
ser después de recibir la información que brinda el análisis costo
beneficio, y si con esa información los entes reguladores optan
por imponer costos que son desproporcionadamente altos en
comparación con los beneficios esperados, deberán explicar por
qué eligieron hacerlo (Mercado, 2013).
El análisis de impacto económico nos aporta una forma
de interpretar las relaciones entre el sistema legislativo y el
sistema económico que parte del reconocimiento de la función
constitutiva de las relaciones económicas por parte del sistema
legislativo (PWC , 2020).
Según Valderrama (2021) dentro de las contribuciones
que aportan los análisis económicos ex ante de la legislación es
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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

que proveen a los poderes públicos de argumentos económicos
para realizar tres juicios importantes sobre la legislación:
1. Determinar qué alternativas políticas son viables
(factibilidad o viabilidad económica: es necesario
tener en cuenta los recursos disponibles y los costos
previstos).
2. Puede contribuir a la identificación de entre las
consideradas viables, las propuestas más eficaces y
eficientes.
3. Realizar un balance entre los costos estimados y
los beneficios que se espera alcanzar con la decisión
normativa.
El estudio de impacto normativo formaría parte de la
evaluación ex ante de la norma que debería servir como base
fundamental de su motivación o justificación racional. A través
de él se busca conseguir que las normas aprobadas sean solo las
necesarias, que resulten proporcionadas a las finalidades que
persiguen, sean eficaces en el cumplimiento de sus objetivos
y comporten el menor coste posible para los ciudadanos y las
empresas (Mercado, 2013).
Los AIR son una herramienta que aportaría una mayor
racionalidad a la toma de decisiones legislativas, reduce la
complejidad de un juicio de ponderación a un ejercicio pragmático
e instrumental que puede orientar el proceso legislativo con
elementos de juicio funcionales, cuantitativos y ello sin duda
es en beneficio de la calidad de la ley, pero esto no implica que
deba sustituir otro tipo de consideraciones en el debate como la
justicia o la oportunidad de una decisión, es decir no debería ser
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

por completo determinante, pero sí una parte sustantiva de la
argumentación.
En cuanto al Análisis del Impacto Regulatorio en México,
es importante señalar que el 31 de octubre de 2018 se expidió la
Ley General de Mejora Regulatoria en México (2018), dicho
ordenamiento se inserta bajo la visión de fortalecer la calidad de
las regulaciones, incluyendo la ley, incorporando principios para
una buena expedición normativa, así como instrumentos técnicos
de mejora regulatoria, en donde se contemplan los análisis de
costo-beneficio, entre otros, que confirman la relevancia de las
evaluaciones de impacto económico.
En conformidad a la Ley, el poder legislativo está obligado
a contar con un responsable oficial para coordinar, articular y
vigilar el cumplimiento de la política de mejora regulatoria y la
estrategia al interior de cada Sujeto Obligado, particularmente
lo que tiene que ver con el Catálogo Nacional de Regulaciones,
Trámites y Servicios, se considera indispensable que debiera
ampliarse la obligatoriedad en lo relativo al análisis de impacto
regulatorio. (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión,
2018)
De acuerdo con las legislaciones locales es importante
señalar que las 32 entidades cuentan con una Ley de Mejora
Regulatoria, en la mayoría de ellas contempla al poder legislativo
como Sujeto Obligado pero acotado a la obligación de participar
en el Registro Estatal de Trámites y Servicios. Aquellas entidades
en las cuales el Poder Legislativo no se encuentra referido como
sujeto obligado de dicho ordenamiento son: Baja California, Baja
California Sur, Chiapas, Durango, Michoacán, Sinaloa, Tabasco,
Tlaxcala y Zacatecas. Ver Tabla 1.
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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Tabla 1
Legislación en materia de mejora regulatoria en entidades federativas.

Entidad federativa
1. Aguascalientes
2. Baja California
3. Baja California Sur
4. Campeche

Ley de
mejora
regulatoria
vigente

El poder
legislativo es
sujeto obligado

Se obliga a
presentar air en
iniciativas de
ley

✓

✓

X

X

X

X

X

✓
✓
✓
✓

5. Chiapas

✓
X

6. Chihuahua

✓

✓

7. Ciudad De México

✓

✓

✓

✓

8. Coahuila
9. Colima
10. Durango
11. Estado de México
12. Guanajuato
13. Guerrero

✓

17. Morelos
19. Nuevo León

22. Querétaro
23. Quintana Roo
24. San Luis Potosí

X

✓

X

✓
✓
X

✓

✓

✓

✓

✓

21. Puebla

X

✓

✓

20. Oaxaca

X

✓

✓

18. Nayarit

X

✓

✓

✓

16. Michoacán

X

✓ (Propuestas
que remita Ejecutivo Estado o
municipios)

✓

✓

15. Jalisco

✓

X

✓
✓

14. Hidalgo

198

✓

X

✓
✓
✓

X
X

✓
X
X

✓

✓

✓

X

✓
✓
✓
✓

X
X
X
X
X

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

25. Sinaloa
26. Sonora
27. Tabasco
28. Tamaulipas
29. Tlaxcala
30. Veracruz
31. Yucatán

✓

X

X

✓

✓

✓

✓

✓

✓

✓

X

✓
✓
✓

X
X

✓

X
X
X

✓

✓
32. Zacatecas
X
X
Fuente: Elaboración propia con información de los Congresos Locales de cada
entidad.

En la tabla que antecede, también se señala aquellas
entidades en las cuales se obliga al poder ejecutivo del estado
o de los municipios a que las iniciativas de ley que remitan el
legislativo y que tengan costos para los particulares incorporen
el Análisis de Impacto Regulatorio, así como aquellas entidades
más evolucionadas desde nuestra perspectiva en donde se exige
que el mismo Congreso garantice que en sus proyectos de reforma
contengan dicho análisis, son el caso de los estados de Chihuahua,
Guerrero, Hidalgo, Nayarit, Tamaulipas y Yucatán.
Según la Ley General de Mejora Regulatoria de México
(2018), en su Artículo 66 señala:
El Análisis de Impacto Regulatorio es una herramienta que tiene por objeto garantizar que los beneficios de las Regulaciones
sean superiores a sus costos y que éstas representen la mejor
alternativa para atender una problemática específica. La finalidad del Análisis de Impacto Regulatorio es garantizar que las
Regulaciones salvaguarden el interés general, considerando los
impactos o riesgos de la actividad a regular, así como las condiciones institucionales de los Sujetos Obligados. (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2018)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Como se puede observar, la finalidad de esta herramienta es
garantizar que los beneficios de las regulaciones sean superiores a
sus costos, garantizando con ello que las regulaciones salvaguarden
el interés general, lo cual de implementarse o insertarse en el
proceso legislativo impactaría claramente en la calidad de la ley.
El Artículo 67 establece:
Los Análisis de Impacto Regulatorio deben contribuir a que las
Regulaciones se diseñen sobre bases económicas, empíricas y
del comportamiento, sustentadas en la mejor información disponible, así como promover la selección de alternativas regulatorias cuyos beneficios justifiquen los costos que imponen y
que generen el máximo beneficio para la sociedad. (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2018)

El poder público que tiene como función principal la
generación de leyes, las cuales tienen un impacto en toda la
comunidad, es el poder legislativo, por lo mismo, dicha instancia
al contar con una autoridad de mejora regulatoria debería
elaborar dicha herramienta de AIR para cada iniciativa de ley que
se discuta que tenga costos para los particulares.
El Artículo 68 señala:
“Los procesos de revisión y diseño de las Regulaciones y Propuestas Regulatorias, así como los Análisis de Impacto Regulatorio
correspondientes, deberán enfocarse prioritariamente en contar
con Regulaciones que cumplan con los siguientes propósitos:

I. Que generen el máximo beneficio para la sociedad
con el menor costo posible;
II. Que sus impactos resulten proporcionales para el
problema que se busca resolver y para los sujetos
regulados a los que se aplican;
200

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III. Que promuevan la coherencia de políticas públicas;
IV. Que mejoren la coordinación entre poderes y órdenes
de gobierno;
V. Que

fortalezcan

las

condiciones

sobre

los

consumidores y sus derechos, las micro, pequeñas
y medianas empresas, la libre concurrencia y la
competencia económica, el comercio exterior y los
derechos humanos, entre otros, y
VI. Que impulsen la atención de situaciones de riesgo
mediante herramientas proporcionales a su impacto
esperado. Las Propuestas Regulatorias indicarán
necesariamente la o las Regulaciones que pretenden
abrogar, derogar o modificar, en términos del
artículo 78 de esta Ley. Lo anterior deberá quedar
asentado en el Análisis de Impacto Regulatorio.”
(Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión,
2018, p. 24)
Como se puede observar en dicho artículo, se describen
los propósitos del AIR, mayor beneficio al menor costo, que
los impactos sean proporcionales al problema que se pretende
resolver, que sean coherentes con respecto a otras políticas
públicas, mejorar coordinación entre poderes, fortalecer
condiciones de consumidores, entre otros. Dichas pretensiones
son fundamentales para mejorar la calidad de las leyes.
El Artículo 69 señala los elementos mínimos que debe
contener los Análisis de Impacto Regulatorio, los cuales deben
pasar por un proceso de consulta pública:
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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

I. “La explicación de la problemática que da origen a
la necesidad de la intervención gubernamental y los
objetivos que ésta persigue;
II. El análisis de las alternativas regulatorias y no
regulatorias que son consideradas para solucionar la
problemática, incluyendo la explicación de por qué
la Regulación o Propuesta Regulatoria es preferible
al resto de las alternativas;
III. La evaluación de los costos y beneficios de la
Regulación o Propuesta Regulatoria, asícomo de otros
impactos incluyendo, cuando sea posible, aquéllos
que resulten aplicables para cada grupo afectado;
IV. El análisis de los mecanismos y capacidades de
implementación, verificación e inspección;
V. La identificación y descripción de los mecanismos,
metodologías e indicadores que serán utilizados para
evaluar el logro de los objetivos de la Regulación, y
VI. La descripción de los esfuerzos de consulta pública
previa llevados a cabo para generar la Regulación o
Propuesta Regulatoria, así como las opiniones de los
particulares que hayan sido recabadas en el ejercicio
de Agenda Regulatoria a que se refiere el artículo 64
de esta Ley.” (Cámara de Diputados del H. Congreso
de la Unión, 2018, pp- 24-25)
Como se puede observar, se muestra una guía de los
elementos que deben contener los análisis respectivos. Otro punto
importante tiene que ver con la consulta pública, conveniente para
la transparencia y para una buena gobernanza, lo cual implicaría
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que cada ley que se pretendiera reformar pasara por un proceso
de consulta pública.
En el Artículo 70, se señalan las posibilidades del AIR el
cual puede ser ex ante y/o ex post:
“Para asegurar la consecución de los objetivos de esta Ley, los
Sujetos Obligados adoptarán esquemas de revisión, mediante la
utilización del Análisis de Impacto Regulatorio de:

I. Propuestas Regulatorias, y
II. Regulaciones existentes, a través del Análisis
de Impacto Regulatorio ex post, conforme a las
mejores prácticas internacionales. Para el caso de las
Regulaciones a que se refiere la fracción II del presente
artículo, las Autoridades de Mejora Regulatoria,
en sus respectivos ámbitos de competencia, y de
conformidad con las buenas prácticas internacionales
en la materia, podrán solicitar a los Sujetos Obligados
la realización de un Análisis de Impacto Regulatorio
ex post, a través del cual se evalúe la aplicación,
efectos y observancia de la Regulación vigente, misma
que será sometida a consulta pública por un plazo de
treinta días con la finalidad de recabar las opiniones
y comentarios de los interesados…” (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2018, p. 25)
La consideración es que tanto la aplicación de los AIR de
propuestas regulatorias como las de regulaciones ya existentes
son igualmente relevantes y por tanto resultan convenientes en
su implementación para el poder legislativo. Es fundamental
tal como lo señala la Ley, evaluar los efectos de la aplicación
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203

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

de las reformas y en todo caso sea el mismo poder legislativo
quien determine a partir de esa información la pertinencia de
su abrogación, modificación o permanencia, para alcanzar sus
objetivos originales y atender a la problemática vigente.
Un análisis de impacto regulatorio en términos generales
deberá expresar con claridad el objetivo de la regulación o de
la ley, el problema que se abordará, la propuesta regulatoria
propiamente dicha, su explicación, los grupos afectados con
la misma, la estrategia para garantizar su cumplimiento, la
estimación de los costos ya sea administrativos, económicos,
sociales, ambientales, de aplicación y cumplimiento, etc., la
estimación de los beneficios, la comparación de los costos y
beneficios, la identificación de alternativas, la comparación de
los costos y beneficios de las alternativas, la comparación de
alternativas con propuestas regulatorias, una consulta ciudadana
y sus resultados, la proyección de los impactos de la regulación,
en fin en ese sentido existen metodologías aplicadas las cuales es
recomendable sean integradas dentro del proceso legislativo.
Es trascendente que todas las regulaciones que generen
costos de cumplimiento para los particulares deban ser evaluadas
periódicamente, de tal manera que se cerciore mediante dicha
evaluación de los beneficios sociales que se pretendían con su
expedición se están cumpliendo.
Conclusiones
Como se ha podido constatar, es relevante la utilización de
argumentos económicos al razonamiento jurídico y político que
se produce en la elaboración de leyes en el poder legislativo.
204

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Es importante acotar que aunque se reconozca la
fortaleza que puede llegar a tener una argumentación con un
aporte económico mediante los análisis de impacto regulatorio,
no se puede olvidar que solo tiene una racionalidad instrumental
y que resulta indispensable respaldarla con la naturaleza de
principios político-morales, es decir, en donde se persiguen fines
distintos a los de la eficacia o eficiencia económica no debería
forzarse su aplicación, por ejemplo en temas tales como: la
equidad, protección de los derechos fundamentales, lucha contra
la pobreza u otros de tal naturaleza.
Los análisis de impacto regulatorio terminan siendo una
herramienta, son auxiliares en la toma de decisión, pero tampoco
son la decisión en sí misma, son un instrumento que transparenta
las decisiones, aporta alternativas y proyecta consecuencias lo
que redunda en una mejora en la calidad de la ley.
La calidad de la ley toma gran relevancia en el marco del
nuevo paradigma de la gobernanza que nos encontramos en la
actualidad, en donde se privilegia la transparencia, el uso de
las nuevas tecnologías de la información y la participación del
ciudadano en los asuntos que tradicionalmente se encontraban
de forma exclusiva en la esfera de actuación del Estado. La
herramienta del análisis de impacto regulatorio como se ha
podido exponer en el presente documento contribuye a dicho
propósito y con ello a la obtención de una mayor legitimidad de
resultados por parte del Poder Legislativo.
Los análisis de impacto regulatorio no solo se justifican
debido a la eficiencia y eficacia de la norma, lo cual ya es bastante
significativo, sino que también contribuye a la transparencia y
coherencia en la toma de decisiones en este caso legislativas, es
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205

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

decir, mejora la calidad en la ley, ya que dota al proceso legislativo
de una dosis técnica, pragmática y funcional, pero abona también
a una mejora en la calidad democrática.
El proceso legislativo debe concebirse como un ciclo
integral en donde no solo se debe ponderar su trascendencia
en el momento de la expedición de la norma, sino en la
valoración preexistente a la expedición de la ley y también en las
consecuencias que se proyectan tendrá su implementación.
Es un proceso dinámico, en el cual se debe escudriñar
la realidad, pretendiendo buscar ser pertinente para resolver
conflictos de muy diversa naturaleza entre ellos los relativos
a la oferta de bienes y servicios públicos, en un contexto de
restricciones de naturaleza política y también económica.
Otro ingrediente relevante es vinculado a la participación
ciudadana, en la medida en que las leyes generen condiciones
estables para cooperar y propicien la coordinación para que los
ciudadanos y distintos actores tomen decisiones colectivas, se
podrá asimilar que es una ley efectiva.
Hacer buenas leyes implica que sean claras, legibles para
la mayoría, pero sobre todo que resulten útiles, que favorezcan
al bien común y por supuesto, que provoquen bienestar social y
económico.
El legislador debe trabajar pensando que lo que hace es al
servicio del ciudadano, ahí radica la soberanía del pueblo y por lo
tanto están en su legítimo derecho de exigir eficiencia, para el caso
legislativo una buena forma de reflejar dicha eficiencia es mediante
la menor expedición de normas posibles, que las que se emitan
sean de buena calidad, con el menor costo y con el mayor impacto
favorable para los intereses del ciudadano, del estado y del país.
206

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Por todo lo anterior concluimos que la implementación
del análisis de impacto regulatorio es una herramienta que
contribuye a una mayor calidad y justificación racional de las
reformas legislativas o emisión de nuevas leyes.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La representación de las mujeres deportistas
en periódicos deportivos: análisis de contenido de
dos medios locales y dos nacionales
Sportswomen represented in newspaper sports
media: Two local media and two national media
content analysis
Dagoberto Salas Zendejo1
Erizbed Romero2
Carlos Lomelí3
Guillermo Vargas4
Alma Elena Gutiérrez Leyton5
1 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización
Deportiva, UANL. Monterrey, Nuevo León, México. dago.salas@gmail.com
2 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización
Deportiva, UANL. Monterrey, Nuevo León, México. erizbed.romerop@uanl.edu.mx
3 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización
Deportiva, UANL. Monterrey, Nuevo León, México. carlos.lomelis@uanl.edu.mx
4 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización Deportiva,
UANL. Monterrey, Nuevo León, México. guillermo.vargasgrz@uanl.edu.mx
5

Catedrática de Posgrado de la Facultad de Organización Deportiva

211

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Resumen: Antecedentes: Los estudios acerca de la representación de
las mujeres deportistas en los medios de comunicación han aumentado,
y entre estos, destaca la preferencia por el análisis de contenido como
la técnica que utilizan los investigadores interesados en estudiar
cómo es la cobertura de los medios hacia las mujeres deportistas.
Este estudio tiene el objetivo de identificar la cobertura que conceden
los medios deportivos a las mujeres que practican deportes, tanto a
nivel profesional como amateur, en las diversas disciplinas, a fin de
establecer cómo aparece cuando se le concede espacio, si existe alguna
diferencia cuando la cobertura la realiza un hombre o una mujer, y el
tipo de enfoque que se le da a la información que se maneja sobre las
mujeres deportistas. Muestra: Se analizaron cuatro medios deportivos
impresos, dos de circulación nacional (Récord y el ESTO) y dos de
circulación local en Monterrey, Nuevo León (El Norte y El Horizonte).
La unidad de análisis fue la noticia y el criterio de selección fue que
aborde información sobre una mujer deportista. La muestra abarcó
una semana natural, del 23 de agosto al 29 de agosto de 2022 y para su
análisis se diseñó un Manual de Codificación con datos tomando en
cuenta 11 categorías.
Resultados:Durante el periodo analizado se publicó un total de 758
notas en los medios analizados, de las cuales solo 84 notas cubrieron
actividades de las mujeres deportistas, lo que representa apenas el 11%.
De esas 84 notas, en 71 las mujeres fueron protagonistas, el resto fue
compartido. El deporte a partir del cual se mencionó más a la mujer
fue el fútbol, seguido del tenis. 60 publicaciones mostraban a las
mujeres como ganadoras, 13 como especialistas, 7 como víctimas y 3
como perdedoras. En cuanto al crédito de la nota, 51 notas estaban
acreditadas a un nombre propio, siendo 28 a hombres y 23 a mujeres;
mientras 19 eran del staff de cada periódico, 4 de una agencia y 10 no
tenían crédito alguno.
Conclusiones: A pesar del avance que han tenido las mujeres en el
desarrollo de actividades deportivas, los medios de comunicación no
ofrecen espacios de manera equitativa con relación a los hombres.
Sigue marcando mayoría la cantidad de notas y reportajes dedicados
a los hombres, aunque el mismo deporte sea jugado por mujeres. Los
y Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, Monterrey, Nuevo León, México. alma.gutierrezly@uanl.edu.mx

212

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

únicos dos deportes que marcan la excepción y por consecuencia son
esta mayoría dentro del limitado espacio en los medios deportivos para
las mujeres son el fútbol femenil y el tenis femenil. El espacio que se
les da a las mujeres que practican o comunican el deporte sigue siendo
muy poco, ya que la mayoría de las pocas noticias encontradas miden
apenas un tercio de espacio con respecto al deporte varonil.
Palabras clave: mujeres, deporte, periodismo; análisis de contenido
Abstract
Background: Studies about sportswomen’s representation in mass
media have grown in quantity, and among these, content analysis stands
out as the preferred technique used by researchers when studying
sportswomen’s mass media coverage. The goal of this investigation is
to identify the coverage that sports media gives to female sports, from
amateur to professional levels, in various disciplines, to determine
how they are showcased when space is given, if there is any difference
compared to masculine coverage, and the focus that is treated when the
information is about women in sports. Sample: Four sports print media
were analyzed: two with national distribution (Récord &amp; ESTO) and
the other two with local distribution in Monterrey city (El Norte &amp; El
Horizonte). The analysis unit was the report, and the selection criteria
were information that approached women in sports. The sample took
about a natural week, from August 23rd to August 29th, 2022, and for
its analysis, a coding manual was designed. The data was divided into
11 categories.
Results: During the said span, the analyzed media published a total
of 758 reports, of which only 84 covered sportswomen’s activities,
representing barely 11%; these were the main ones used for the research.
Women were the protagonists in 71 of these reports, while men shared
the rest. Sports-wise, soccer was the most popular, followed by tennis.
60 News showed women as winners, 13 as specialists, 7 as victims, and
3 as losers. Credit-wise, 51 notes were credited by a proper name, 28 to
a man and 23 to a woman; 19 were published by the staff, 4 were from
an agency, and 10 had no credit at all.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

213

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Conclusions: Although there’s been development in women’s sports
activities, mass media doesn’t offer spaces equitably compared to men.
There’s still a majority of news about men’s sports, even if women
participate in the same activity. The only two sports that make an
exception are women’s soccer and tennis, so these take up most of the
media’s limited space. The space given to women who practice sports
is still reduced because it is barely one-third of that used in male sports.
Key words: women, sports, journalism, content analysis

214

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La representación de las mujeres deportistas
en periódicos deportivos: análisis de contenido
de dos medios locales y dos nacionales
La aparición de las mujeres es objeto de estudio desde hace muchos
años, pero hubo un mayor auge a finales del siglo XIX y principios
del XX, tanto que hoy en día muchas hacen una constante lucha
en todo el mundo con el fin de defender y obtener sus derechos.
Si hay un nicho donde las mujeres han buscado destacar
es en los deportes, un mundo que por costumbre está relacionado
con hombres, sin embargo, en los últimos años hemos visto
muchas más mujeres participando en los deportes, pero la prensa
no les ha dado la importancia suficiente a los hechos destacables
de las mujeres dentro del mundo deportivo.
Es por eso que este trabajo surge con el fin de analizar
cómo es representada la participación de las mujeres deportistas
en algunos medios mexicanos, ya que pese a los avances la mujer
como deportista y como periodista sigue teniendo poca relevancia.
Las mujeres desde hace muchos años han sido excluidas
dentro del periodismo deportivo, no solo como periodistas, sino
también como deportistas y aunque ahora hay un gran avance
en el deporte femenil, las tradiciones a las que fuimos sometidos
por parte de los medios de comunicación nos han llevado a
que muchas veces no se les reconozca como se debe dentro del
deporte, sabiendo que ellas deberían tener la misma ventana de
oportunidades que tienen los hombres.
Objetivo de investigación
El objetivo de esta investigación es identificar la cobertura que
conceden los medios deportivos a las mujeres que practican
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

215

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

deportes, tanto a nivel profesional como amateur, en las diversas
disciplinas, a fin de establecer cómo aparece cuando se le concede
espacio, si existe alguna diferencia cuando la cobertura la realiza
un hombre o una mujer, y el tipo de enfoque que se le da a la
información que se maneja sobre las mujeres deportistas
Esta investigación nos dará una visión más clara de cómo
es que las mujeres deportistas son representadas en los medios,
dándonos cuenta que aún existe cierta diferencia en la proyección
de las mujeres deportistas y de los hombres deportistas
Marco teórico
Las mujeres en el deporte
Desde el inicio de lo que para muchos es la mayor justa deportiva
(Juegos Olímpicos) las mujeres estuvieron excluidas de cualquier
competición. Los Juegos Olímpicos nacieron en Grecia, pero su
mayor importancia se cobró a finales del siglo XIX, cuando un
hombre llamado Pierre de Coubertin creó un Comité Olímpico
que dio paso a los Juegos Olímpicos modernos con un mensaje
de competición pacífica entre los pueblos de la humanidad, sin
embargo, el pensamiento de Coubertin era claro, las mujeres no
podrían formar parte de las competencias, estaban completamente
descartadas (nationalgeographic.com, 2022)
Coubertin señaló que la presencia de las mujeres dentro
de las competencias era antiestético, incorrecto, no práctico
y poco interesante, por lo que los inicios se dieron con simple
participación masculina. Pero además la mujer sólo podía
participar para aplaudir a los vencedores y coronar a los ganadores
(Salido, 2020).
216

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

En la década de los setenta se pudo ver una participación
más activa de las mujeres dentro del deporte, sin embargo, solo era
para mostrar sus cuerpos, en algunas disciplinas como el ballet, y no
podían participar en aquellos deportes que les permitieran “deformar
sus cuerpos” (aumento de masa muscular), ya que esto podría afectar
la misma naturaleza de la mujer (Hinojosa et al., 2022, p. 33).
En 1971 se dio el Segundo Campeonato Mundial de Futbol
Femenil en México y aunque la prensa estuvo mucho más abierta
al ver a las mujeres participar en el “Rey de los deportes”, la mayoría
de las opiniones era negativas, a pesar de la visión optimista de
cierto sector de la prensa (Hinojosa et al., 2022, p. 34).
Desde siempre ha existido una desigualdad en los recursos
aportados para el fútbol femenino y masculino; las instituciones
mantienen una diferencia en los salarios, materiales, patrocinios o
difusión. La justificación para esto es la poca rentabilidad que existe
en el deporte femenino en comparación con el fútbol masculino, que
para muchos representa más atractivo y rentable (Hinojosa et al.,
2022, p. 22), “pese a que las mujeres empezaron a jugar desde antes
de la fundación de Conmebol en 1916” (Hinojosa et al., 2022, p. 22).
Pese a los avances que se han logrado en el deporte
femenino, uno de los mayores problemas de desigualdad en
el fútbol es la invisibilización por los estereotipos que siguen
imperando. Hay muchos que siguen sin querer romper con estas
tradiciones que favorecen al género masculino, por lo que la
difusión ha sido mediática (Hinojosa et al., 2022, p. 39).
Cobertura sobre las mujeres en la prensa deportiva
En el ámbito de la prensa deportiva predominan las noticias
masculinas; la discriminación en este tipo de noticias se da desde
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

217

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

la selección, distribución y composición de los contenidos (Rojas
Torrijo, 2010, p. 129). Esto ocurre porque en España, y en la
mayoría de países de habla hispana, los deportes son para el sexo
masculino, empezando por el futbol. Según un informe del Consejo
Audiovisual de Andalucía citado por Rojas Torrijos (2010), hay
invisibilidad de las mujeres en los programas deportivos, pero
esta es aún más notoria en la prensa especializada en el deporte y
en la información general.
Pese a los avances sociales que buscan la igualdad entre
hombres y mujeres dentro de los medios de comunicación existe
una desigualdad notoria dentro del deporte femenino (Consejo
Audiovisual de Andalucía, 2008). Este organismo llevó a cabo un
análisis de canales de televisión, teniendo en cuenta diferentes
períodos, un mes en el caso de la RTVA y las desconexiones
de TVE y quince días para TVE2 y La Sexta. Este estudio
cualitativo concluyó que, por cada 19 minutos dedicados al
deporte masculino, tan solo un minuto era dedicado al deporte
femenino. El Consejo Audiovisual de Andalucía analizó las
noticias deportivas de 325 informativos y en 24 horas de noticias
se dedicaron sólo 44 minutos a acontecimientos deportivos
femeninos.
Aunque las mujeres se han ido incorporando poco a
poco dentro del deporte a nivel mundial, sigue existiendo cierta
invisibilidad del deporte practicado por mujeres, ya que en
los medios apenas se les da cabida a las noticias sobre deporte
femenino. Hay una sobreoferta de noticias masculinas sobre las
femeninas, y un sexismo informativo, el cual no hace visible el
protagonismo de las mujeres deportistas como el de los hombres
(Vigara Tauste en Rojas Torrijos, 2010, p.128).
218

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Existe una inclinación muy fuerte al machismo dentro de
la prensa deportiva, que ubica a la mujer dentro del deporte y las
actividades físicas en general en un segundo plano, en el que se
busca exaltar más por su belleza, que por sus méritos deportivos.
“Pese a los códigos éticos, la mujer se convierte en un
producto publicitario en sí mismo para periódicos dirigidos
fundamentalmente al sector masculino” (Gómez y Méndez,
Méndez Muros y García Estevez, 2011, p. 821). Estos autores, al
realizar un estudio acerca de La imagen de la Mujer en la Prensa
deportiva de Quiosco de Sevilla encontraron que dentro de los
principales “roles” que se le asignan a la mujer dentro de los
deportes, de acuerdo con lo mostrado en contenidos de diarios
deportivos, están los siguientes: Mujer deportista, familiar de
deportista, fanática del deporte, especialista del deporte y mujer
como objeto de deseo.
Los medios son “un instrumento de control social que
opera mediante la integración de normas, símbolos y valores
interiorizados por las audiencias” (Baum y Potter en Salido, 2020,
p. 177).
En el periodismo deportivo, siempre se ha visto a los
hombres ya sea como deportistas o como presentadores, pero
las mujeres han tenido que hacer un doble esfuerzo para ser
reconocidas mediante la victoria, mientras que los varones no
necesitan llegar a un grado de éxito para ser reconocidos (Sanz
Garrido et al. en Salido, 2020, p.177).
A pesar del incremento de la participación y éxito de la mujer
en el deporte, la cobertura de los medios no está en sintonía con
dicha proporción, asegura Salido (2020). Como justificación, señala
que “sus éxitos profesionales son menores” (López Díez, 2011, p. 16)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

219

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

refiriéndose a la cantidad, lo cual incluso se puede desacreditar ya
que en varias ediciones de juegos olímpicos las mujeres han llevado
mayor cantidad de medallas que hombres (Salido, 2020). Además,
el desconocimiento o ignorancia del deporte femenil no permite
que se demande su presencia en los medios (Eastman y Billings, en
Salido, 2020), lo cual obedece a la construcción y determinación de
un rol social (Rodrigo-Alsina en Salido, 2020).
El lenguaje refleja la desvalorización de la mujer en el
deporte. Un ejemplo es cuando se les refiere con relación a algún
hombre famoso, es decir: madre de, esposa de, novia de, entre
otros; además de que con frecuencia se les termina referenciando
con términos de sexualización o de maternidad (Salido, 2020).
No solo es en el texto donde se pueden notar estas
tendencias. La fotografía, al ser una parte importante para cualquier
medio por su uso gráfico, también es usada para formar parte de este
patrón de sexualización y diferenciación entre los sexos masculino
y femenino. El problema ya no solo radica en que el número de
fotos sea menor, sino además en las distintas connotaciones que
se dan. Ordóñez (2010) señala que estas fotos son “sexualizadas,
acompañadas de referencias al estado marital, su feminidad, sus
vidas privadas o sus problemas personales”. Por otro lado, también
resalta que las fotografías femeninas son más pasivas y en pose que
resalta su figura, tomadas de forma individual mientras que en el
lado masculino se va más a lo colectivo y en acción, que tiene cierta
representación de poder (Ordóñez, 2010).
La cobertura del periodismo sobre el deporte femenino en
el mundo ha evolucionado, sin embargo, aún no hay suficiente,
tal como lo muestra el resultado de un análisis comparativo en
los informativos deportivos de televisión en la Universidad de
220

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La Laguna en España en el que se demostró que el 95.2% de
las noticias que salían en el medio deportivo eran masculinas,
mientras que la cobertura que hacia las mujeres era de 2.1%.
Dichos resultados evidencian la ausencia sistemática del deporte
femenino en contraste con una sobreoferta del masculino.
Dejando claro que la cobertura del deporte femenino es mínima.
El hecho de que el hombre también prevalezca como
profesional de la información en todos sus roles pone de
manifiesto cómo las diferencias sexuales son justificadas no solo
para la práctica, sino también para cualquier esfera del deporte,
esto es, “en el nivel que se analice, es por demás evidente que el
domino del ámbito deportivo es masculino; genéricamente, el
deporte es cosa de hombres” (Pedraza, 2012 citado por Calvo
Ortega y Gutiérrez San Miguel 2016, p. 1240).
Un trabajo donde se analiza la presencia de la mujer
deportista en la prensa deportiva española de las portadas
de los diarios Marca, As, Mundo Deportivo y Sport realizado
entre 2010 y 2015 encontró que hay un desequilibrio de género
en el periodismo deportivo, ya que solo el 12% de las portadas
publicadas durante el marco de la observación contuvieron
información sobre mujeres deportistas, y no se detectó una
evolución destacable durante el periodo de estudio.
La misma constante se repite en Latinoamérica. Mujica
y Concha (2020) analizaron el diario El Mercurio, de gran
importancia en Chile, durante los siete días finales de mayo y
agosto de 2018, y contabilizaron un 90.3% de noticias deportivas
masculinas frente al 9.6% de las femeninas, y un 92.1% de
fotografía de deporte varonil en contraste del escaso 7.8% de la
representación femenil.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

221

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Como menciona Calvo et al. (2016)
La duración es una señal evidente que indica la menor importancia otorgada al deporte femenino en comparación con el
masculino ya que el 98.3% del tiempo de los informativos está
dedicado a las noticias sobre deporte masculino frente a un
escaso 0.30% sobre el femenino (p. 1238).

Las noticias de mujeres se realizan bajo un estereotipo
de género, basado principalmente en las características físicas
que poseen mujeres y hombres, lo que da como resultado que
las mujeres deportistas sean poco conocidas por el público, lo
que ocasiona también que las deportistas no tengan las mismas
oportunidades de atraer patrocinadores y marcas. López Albalá
(2016) encontró que los estereotipos pueden marcar la diferencia
en la cobertura sobre las mujeres deportistas y señala la escasez
de visibilidad de las mujeres en la prensa en comparación con los
hombres.
La acción de estereotipar es la de fijar de manera permanente y de identificar lo estereotipado como el seguimiento de un
modelo preestablecido, conocido y formalizado que se adopta
de una manera fija. Podríamos aventurar que los medios de comunicación tienden a reproducir y a difundir los estereotipos
sociales sin cuestionarlos previamente. (Bach Arús et al. citado
por López Albalá, 2016, p. 91)

A lo largo de la historia, el deporte (sobre todo la práctica
profesional) se ha asociado al sexo masculino ya que, para el
femenino, la práctica deportiva implicaba una pérdida de feminidad,
un perjuicio para la salud o directamente, el pensamiento de una

222

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

negación absoluta de aptitud, falta de interés, etc. (López Albalá 2016,
p. 93). Por el contrario, para los hombres, el deporte es una manera de
afianzar y confirmar su masculinidad. Es un reconocimiento social a
su hombría. Por eso,
es frecuente escuchar que en deportes como el futbol, rugby,
baloncesto, boxeo, balonmano etc., no hay homosexuales. Es
una manera de decir que quien practica algún deporte es “demasiado hombre” y por ello es imposible que un homosexual
pueda “colarse”; hay una negación por parte del género masculino hacia esta posibilidad. Y con respecto a la mujer, si se
sale de los deportes “establecidos” para ellas como lo puede
ser la gimnasia rítmica o el tenis, por ejemplo, entonces se
pone en duda y se cuestiona su sexualidad. (López Albalá,
2016, p. 94)

Una mirada feminista sobre el periodismo deportivo
Las mismas mujeres se han dado a la tarea de analizar cómo se ve la
mujer dentro del periodismo deportivo y ha encontrado que tiene
un trato discriminatorio que va más allá de un lenguaje sexista,
porque se convierte en un sexismo informativo e incluso sexismo
discursivo, cuando se habla de deportistas, ya que se ofrece a
los consumidores de la información deportiva un protagonismo
distorsionado de sus logros y fracasos, construyendo un discurso
con lenguaje que orienta a los prejuicios y valores, expresando
contradicciones y marcado estereotipos (Vigara, 2008).
Las actuaciones de mujeres deportistas muchas veces se
ven sometidas a comparaciones con el sexo masculino. Además
de que existe una tendencia a no brindar información meramente
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

223

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

deportiva, sino que los medios ahondan en aspectos como el
estado de ánimo o los detalles de la vida familiar de la deportista,
sin olvidar muchas veces las referencias de belleza y la vestimenta
de las mujeres deportistas, algo que muy pocas veces ocurre en el
caso de los hombres (Guerrero, 2006).
Las propias mujeres periodistas han señalado que
el periodismo deportivo es sexista, ya que muchas veces no
les importa identificar a la mujer deportista, sino más bien
objetivarla, ya sea por las circunstancias en que aparecen o por
sus características físicas. Además “si una mujer es agredida, la
prensa deportiva toma el hecho como una debilidad natural y la
describe como víctima”, (Hernández Carballido, 2010, p. 151).
¿Por qué la Teoría del Framing?
“Los medios de comunicación juegan un papel muy importante
al trasladar e inclusive traducir a la ciudadanía la información
en referente a distintas posturas existentes sobre asuntos de
importancia” (Muñiz, 2022, p.13).
Según la teoría del framing mencionan que “una
herramienta crucial con la que cuentan los medios es el framing,
a partir del cual pueden dotar de un determinado tratamiento
informativo al contenido de sus noticias para narrar la realidad
social” (De-Vreese et al, 2005, citado en Muñiz 2020, p.1).
“En ese sentido los periodistas elaboran sus noticias
valiéndose de diferentes encuadres o enfoques con los que pueden
ofrecer ese tratamiento informativo particular de la realidad”
(D’Angelo et al,2002, citado en Muñiz, 2020, p.2)
Y como menciona De-Vreese et al, citado en Muñiz (2020):
“Los encuadres noticiosos o frames constituyen la manera como
224

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

los acontecimientos son presentados a través de los mensajes
informativos, enfatizando o excluyendo posibles aspectos de la
realidad existente” (p. 2).
Habitualmente se define el framing como un “proceso
de creación, selección y establecimiento de frames por parte
de los periodistas, a quienes corresponde seleccionar y utilizar
ciertos encuadres periodísticos para presentar acontecimientos
políticos a la sociedad” (Semetko; Valkenburg, 2000 citado en
Muñiz, 2020, p.5). Por lo tanto, esto implica la traslación de los
encuadres periodísticos en encuadres noticiosos.
Duckman, 2011 citado en Muñiz (2020) menciona que
Se plantearon desde temprano dos visiones acerca de la configuración de los frames y de sus posibles efectos sobre la audiencia. Por una parte, se planteó la existencia de encuadres equivalentes, que remiten a la utilización de conceptos o palabras
para elaborar mensajes que, aun siendo diferentes, se presentan
como lógicamente equivalentes (p.4).

“Esto llevaría, por ejemplo, a presentar en el mensaje los
efectos de una política pública en términos de una ganancia para
el 80% de la población o bien como una pérdida para el 20% restante” (Muñiz, 2020, p.5).
Los campos más propensos a la utilización del framing lo
pueden ser: la política, la economía, la salud, el medio ambiente y
la educación, por lo que esta teoría llega a abarcar distintas áreas,
(D’Angelo, citado en Muñiz, 2020,p.3) donde además se menciona
que “El framing constituye un constructo con raíces profundas,
tanto en ciencias sociales, como en humanidades, lo que posibilita
su estudio por investigadores desde postulados teóricos y
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225

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

metodológicos diferentes” (Borah et al, 2011 citado en Muñiz 2020,
p.5).
Elementos que componen al Framing
Entman, 1993 citado en Muñiz, 2020 señala que “los encuadres
se pueden encontrar en cuatro posibles localizaciones dentro
del proceso comunicativo: en el emisor del mensaje, dentro del
mensaje, en el receptor y en la cultura” (p.4).
Igualmente Entman (1993) menciona que el proceso del
framing se hace presente en cuatro localizaciones:
–

–
–
–

En los comunicadores, que hacen juicios para decidir
qué informar guiados por frames que organizan su
sistema de creencias;
En los textos que los contienen para el tratamiento de
la información;
En el público, puesto que los frames guían el
pensamiento del público y, finalmente;
En la cultura social, en cuanto que se crea un conjunto
de frames exhibidos en el discurso y pensados por la
mayoría de las personas dentro de un determinado
grupo social.

Tipos de Frames
En una clasificación llevada por D’Angelo (2018), establece una
tipología que describe de forma amplia los diferentes encuadres
que se presentan dentro del proceso del framing y que han sido
centrales en los estudios realizados hasta la fecha en sus diferentes
campos de aplicación.
226

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

D’Angelo menciona las siguientes clasificaciones
-frames de asunto, también conocidos como de promoción: Estos
son los encuadres establecidos a través de sus discursos por los
actores que tienen la capacidad de construir y aportar al debate
público sus razones para apoyar un lado u otro del asunto sobre
el que se está debatiendo. Este encuadre ha sido normalmente
definido como encuadre de promoción (advocacy frame), utilizado habitualmente por la elite política para trasladar a otros
actores, principalmente los medios de comunicación, sus puntos
de vista acerca de los asuntos de actualidad (De-Vreese, citado
en Muñiz, 2020).
–

–

–

frames periodísticos: Son utilizados por los periodistas
en el terreno de la comunicación para enfocar la
información transmitida por las fuentes (De-Vreese,
citado en Muñiz, 2020), ofreciendo de esta manera
un contexto para comprender, interpretar así como
expresarse acerca de los asuntos transmitidos por los
medios (D’Angelo, citado en Muñiz, 2020).
frames noticiosos; remiten a las “diferentes modalidades
de mensaje escrito, hablado, gráfico y visual que los
periodistas utilizan para contextualizar un evento,
asunto y/o actores dentro de una o más noticias”
(D’Angelo; Shaw, 2018, citado en Muñiz, 2020).
frames de la audiencia, cognitivos, del individuo o
frames en el pensamiento: describe la percepción
individual de una situación particular, es decir, se
revela qué entiende la persona como relevante de
la información recibida para poder comprender la

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

227

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

situación narrada (Druck- man, citado en Muñiz,
2020).
Cada uno de estos encuadres abre la posibilidad de un proceso de investigación amplio que implique, tanto al estudio en
profundidad de su uso dentro del proceso comunicativo, como
de las relaciones existentes entre ellos, donde los encuadres
pueden adoptar tanto un rol de variable dependiente como de
variable independiente, en función de los efectos que se busque
explicar. (De-Vreese y Scheufele, citado en Muñiz 2020)

Sociología de la producción de mensajes
Durante años, los estudios de la comunicación se limitaron a
cuestiones empíricas y se centraban en su mayoría en el receptor.
Con apenas unos cuantos estudios sobre los emisores durante los
setentas y ochentas, Shoemaker y Reese se dedicaron a construir
un modelo para estudiar las “condicionantes que inciden en la
producción de mensajes, desde los niveles micro hasta los niveles
macro”. Para ello, analizaron distintos parámetros y características
que involucran a las noticias y mensajes, a sus emisores, y hasta
en cierta medida a los receptores. Estos parámetros quedarían
jerarquizados en los siguientes niveles: factores individuales,
procedimiento (o rutina) de los medios, organización, extra
medios e ideológico.
Factores individuales. Los factores individuales son los
rasgos del comunicador que van a influir en qué noticia se da a
conocer y cómo es relatada. Género: el primer factor es si trata de
hombre o mujer, que además ya deriva no solo en el aspecto de las
noticias, sino que hay otras cuestiones como la diferencia de salarios o la proporción cuantitativa. En cuanto a la segunda, Shoe228

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

maker y Reese (1996) afirman que, en televisión, apenas un 25%
de los presentadores eran mujeres en el año 1992. La etnia es correspondiente a mayorías y minorías de razas. El crecimiento que
ha tenido la presencia femenina en los medios no ha acompañado
al de la representación de las minorías (Shoemaker y Reese, 1996).
La educación del comunicador. Se refiere al grado de
escolaridad que tiene el comunicador, los distintos grados de
estudio de educación superior que llevó a cabo el comunicador
para llegar a esa profesión (Shoemaker y Reese, 1996).
Valores personales y creencias. Estos son basados en las
actitudes que tienen los comunicadores frente a las historias que
presentan (Shoemaker y Reese, 1996). Actitudes políticas: “las
actividades personales políticas de los comunicadores deben ser
respetadas por el medio en el que trabajan” (Shoemaker y Reese,
1996, p. 81).
La orientación religiosa está relacionada cercanamente
con las actitudes políticas, y tiene que ver si se practican o están en
contra de cualquier religión. El número de noticias relacionadas
ha decaído, al menos en Estados Unidos, y a veces se relaciona en
noticias con algún tono paranormal (Shoemaker y Reese, 1996).
Valores profesionales: Shoemaker y Reese (1996) separan
estas aptitudes de los valores individuales, ya que estos valores
son formados dentro del trabajo, es decir, el impacto del medio es
directo en el comunicador.
Rutina de medios
Después viene el nivel de la rutina de los medios. “Las personas
son criaturas y participan en patrones de su grupo que ellos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

229

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

mismos no crearon” (Shoemaker y Reese, 1996, p. 100) Es decir,
describe cómo los miembros de una organización se adaptan a
un ambiente laboral y adquieren sus costumbres, que van desde
acciones que realizan hasta algunas apropiaciones del lenguaje
(Shoemaker y Reese, 1996).
Definen rutina como “prácticas repetidas y formas que
los trabajadores de los medios hacen regularmente en su trabajo”
(Shoemaker y Reese, 1996, p. 100).
Nivel de organización
Va de la mano de la necesidad de los medios de generar ganancias
económicas, pues generan más poder a la hora de dictar decisiones
periodísticas, incluso entre la competencia. “La estructura de
las organizaciones afecta el contenido al impactar en la cultura
ocupacional” pues tiene que ver con lo que determina la agenda
entre la población (Shoemaker y Reese, 1996, p. 165). Son los
dueños los mayores determinantes de estas organizaciones, no solo
por el hecho de ser los líderes, sino porque reflejan los intereses
políticos y sociales que tendrá el medio (Shoemaker y Reese, 1996).
Nivel extramedios
Las fuentes determinan qué información sale a los medios, es
decir, si la exponen o la esconden, mientras que los comunicadores
determinan el ángulo que se le da a la nota informativa (Shoemaker
y Reese, 1996).
Los grupos de intereses siempre intentarán influir en el
contenido, usando desde guiones hasta apoyo económico, aunque
el éxito de estos ha variado. Otras prácticas que realizan en este
230

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

control de medios es la creación de pseudoeventos, e incluso, la
autocensura de los mismos medios (Shoemaker y Reese, 1996).
Nivel ideológico
La ideología se define como un “sistema articulado y relativamente
formal de valores y creencias (Williams en Shoemaker y Reese,
1996, p.213) que controla lo que vemos como ‘natural’ u ‘obvio’
que forma parte de un cuadro de referencia al que ajustamos
nuestras acciones (Becker en Shoemaker y Reese,1996, p.213).
Estos valores son transmitidos hacia las audiencias, pero se
seleccionan los que tengan una coherencia con la cultura que
prevalezca dentro una sociedad (Shoemaker y Reese, 1996).
Método
Esta investigación se realizó a través de la técnica de análisis de
contenido, a partir de un estudio de una semana natural del 23 al
29 de agosto de 2022, en cuatro periódicos deportivos impresos:
dos locales y dos nacionales.
Macnamara (2018) menciona que
A lo largo de la mayor parte de su historia, el análisis de contenido se ha definido y ejecutado como un método de investigación
cuantitativo; a menudo, aún utiliza este enfoque metodológico.
Sin embargo, un número cada vez mayor de investigadores aboga por el análisis de contenido como método cualitativo, lo que
da lugar a enfoques de métodos mixtos. (p. 2)

Tanto en el análisis de contenido cuantitativo como
cualitativo, las unidades de análisis suelen ser palabras o frases
seleccionadas utilizadas en un contexto particular, denominadas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

231

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

palabras clave en contexto (Key Word In Context). Estos pueden
ser parte del lenguaje cotidiano o significantes especializados,
como nombres de marcas, nombres de lugares o nombres
de personas, según el propósito del análisis y las hipótesis o
preguntas de investigación que se investigan. Las imágenes como
fotografías, dibujos animados o fotogramas de películas y videos
también se pueden estudiar mediante el análisis de contenido.
(Andreú, 2002) menciona que
El muestreo que se utiliza en la investigación cuantitativa es el
muestreo probabilístico, en el que se insiste en la adopción de
una serie de reglas para determinar: a) El número de unidades y
b) la selección al azar de cada una de ellas. (p. 24)
El muestreo utilizado en la investigación cualitativa, por el
contrario, exige al investigador que se coloque en la situación
que mejor le permita recoger la información relevante para el
concepto o teoría buscada. El muestreo se orienta a la selección
de aquellas unidades y dimensiones que le garanticen mejor: a)
La cantidad (saturación), b) La calidad (riqueza) de la información. (Andreú, 2002, p. 25)

Las unidades de análisis (es decir, palabras, frases e
imágenes) se asignan a categorías en el proceso de análisis de
contenido. Por ejemplo, un investigador podría categorizar
palabras como “ataque”, “asalto”, “golpe”, “amenazado”, etc.
en una categoría llamada “violencia”. Los investigadores que
estudian la reputación de una organización deberán establecer
categorías como “calidad”, “confiabilidad”, “desempeño
ambiental”, etc., y luego contar palabras, frases o imágenes
visuales, como fotografías, que se relacionen con esos conceptos.
La categorización comúnmente incluye la identificación de
232

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

representaciones tanto positivas como negativas de los diversos
conceptos y factores estudiados.
El método más común para asignar unidades de análisis a categorías es la codificación. Se han utilizado tres métodos de
codificación en el análisis de contenido a medida que las tecnologías han cambiado. En los primeros análisis de la era anterior
a la informática, la codificación implicaba marcar físicamente
el contenido con un número de categoría o descriptor, junto
a una transcripción de televisión o un recorte de prensa. Con
la fácil disponibilidad de las computadoras, la codificación se
realiza cada vez más mediante el registro de recuentos de palabras clave en varios contextos en una aplicación informática.
(Macnamara, 2018, p. 4)

“La codificación generalmente se guía por pautas de
codificación, referidas en el Libro de códigos, eso en una era preinformática, ya que las instrucciones se escribían en el cuaderno
de un investigador”. (Macnamara, 2018, p. 4).
Las pautas de codificación se componen de notas e
instrucciones para minimizar los efectos de la subjetividad
humana entre los codificadores que realizan análisis de contenido.
Si bien la categorización de las menciones explícitas de palabras
clave es sencilla, la presencia de sinónimos, símiles, metáforas,
metonimias, sinécdoques y el uso del lenguaje, como matices,
sarcasmo y doble sentido, requieren interpretación, que puede
variar entre codificadores (Macnamara, 2018, p. 4).
Berelson citado en Macnamara (2018) sugirió que existen
cinco propósitos principales del análisis de contenido:
1. Para describir las características de la sustancia del
contenido del mensaje
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

233

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

2. Para describir las características de forma del
contenido del mensaje
3. Hacer inferencias a los productores de contenido
4. Para hacer inferencias a audiencias de contenido
5. Para predecir los efectos del contenido en las audiencias
Uno de los principales beneficios del análisis del contenido es
que es un método de investigación no intrusivo. Al analizar el
contenido de los informes de los medios y los comentarios de
las redes sociales, los investigadores pueden identificar temas y
problemas que son objeto de debate y/o preocupación pública,
y explorar discursos rastreando la frecuencia y el dominio de
ciertas ideas y mensajes, sin contacto humano directo. (Neuman citado en Macnamara, 2018, p. 12)

Además, el análisis de contenido puede informar las
inferencias sobre las políticas, puntos de vista e intenciones de
varias fuentes, así como los posibles efectos de la audiencia, sin
contactar directamente a esas fuentes. Esto puede ser importante
cuando las fuentes son difíciles de alcanzar o no están dispuestas a
participar en la investigación. Hoy en día, muchas encuestas reciben
bajas tasas de respuesta porque los grupos objetivo están “sobre
investigados” y sufren “fatiga de encuesta”. En algunos casos, como
una organización que desea comprender las opiniones o actividades
de sus competidores, los métodos de investigación directa no son
prácticos y los métodos no intrusivos, como el análisis del contenido
de los medios, pueden ser la única opción (Macnamara, 2018, p. 13).
Otro beneficio del análisis de contenido es que se puede realizar con frecuencia para realizar un seguimiento longitudinal de
problemas, temas y portavoces, mientras que la investigación
de audiencia, como las encuestas a gran escala, generalmente se

234

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

restringe a una vez al año o incluso cada pocos años debido a su
costo. (Macnamara, 2018, p. 13)

Muestra
El periodo de análisis fue una semana natural del 23 al 29 de agosto
de 2002 en cuatro periódicos impresos, dos nacionales y dos locales.
Los periódicos nacionales fueron el ESTO y Récord y los locales, la
sección deportiva de El Norte (Cancha) y El Horizonte. Durante los
días analizados se publicaron 758 notas en total relacionadas con
deportes, 132 de ellas en Cancha, la sección deportiva de El Norte;
306 en Esto, un periódico nacional exclusivamente dedicado a la
cobertura deportiva; 13 en El Horizonte, un periódico generalista
impreso de distribución gratuita una filial del Grupo Azteca, y
266 en Récord, un periódico exclusivamente deportivo que tiene
circulación a nivel nacional. La tabla 1 muestra el número de notas
deportivas que aparecieron en cada diario por cada día.
Tabla 1.
Relación de notas por periódico y por día
El Norte

Esto

El Horizonte

Récord

23/09/2022

15

52

13

31

24/09/2022

18

52

10

38

25/09/2022

16

49

12

43

26/08/2022

6

42

7

33

27/08/2022

25

38

40

28/08/2022

26

39

44

29/08/2022

26

34

12

37

TOTAL

132

306

54

266

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

235

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Después de revisarlas y separarlas, finalmente la muestra
quedó conformada solo por 84 notas que abordaban cobertura
exclusivamente sobre mujeres deportistas y que representaban solo
el 11% del total de total de notas publicadas en los diarios analizados.
Manual de códigos
El análisis de contenido se basó en un manual de codificación
integrado por varios aspectos definidos previamente con el
objetivo de estudio de este trabajo. Se tomaron en cuenta las notas
de los cuatro diarios seleccionados en donde había aparición
de mujeres, tanto deportistas como creadora de la misma nota,
o como referencia en el texto de la misma, se analizaron un
total de 84 notas resultantes, de las cuales se identificaron los
siguientes reactivos: fecha de publicación, llamado en primera
sección, ubicación, espacio y tamaño de la nota, deporte, tipo de
deporte, género periodístico, protagonista, papel principal, papel
secundario, modo en que se representa, cabeza de la nota, lenguaje
sexista, estereotipos, crédito de la nota, resumen de la nota, apoyo
gráfico, contenido de la foto, pie de foto y product place.
Cada uno de estos elementos fueron codificados con
valores numéricos que facilitan el procesamiento analítico, con el
cual se pudieron generar tablas y gráficos que apoyan visualmente
los datos de los resultados.
Resultados
A continuación, se muestran los resultados obtenidos a partir
del procesamiento de los datos obtenidos a partir del análisis de
contenido.
236

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Tabla 2.

El Horizonte

ESTO

Record

Total

Futbol

8

7

13

15

43

Tenis

6

2

9

7

24

Atletismo

1

3

4

Raquetbol

2

1

3

Golf

2

Deporte

Cancha

Cantidad de notas sobre los deportes en los que aparecen mujeres.

2

Futbol americano

2

2

Fisicoconstructivismo

1

1

Basquetbol

1

1

TaeKwonDo

1

1

Ciclismo

1

1

Automovilismo

1

NA

1

Total

21

1
1

9

31

23

84

En la tabla 2 podemos ver que el deporte con más
cobertura de participación femenina, en los cuatro diarios, es el
fútbol, seguido del tenis.
En el diario Cancha las notas que predominan con
deportistas mujeres son el fútbol y tenis. Sin embargo, el diario
ESTO publicó muchas más notas del deporte femenil que el resto.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

237

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Tabla 3.
Distribución de géneros periodísticos en los

Total general

Record

ESTO

El Horizonte

Cancha

Medio

cuatro medios seleccionados

Columna

1

1

Crónica

2

2
2

3

6

5

13

4

22

13

56

2

1

3

3

9

21

9

31

23

84

Entrevista

1

Fotoreportaje

1

1

Nota/Noticia

17

Reportaje
Total general

De las apariciones de las mujeres deportistas dentro de
la sección deportiva, solo se encontraron cuatro llamados en la
primera sección, es decir, en la página de portada de la sección o
del periódico deportivo en general, que fueron los siguientes:
El primero de ellos pertenecía al diario Cancha, con el título
de la nota “¡Sonrían!”, la cual describe que Tigres y Monterrey
femenil jugaban el mismo día; el segundo respondió a “Tigres
femenil, sinónimo de gol”; que era la previa del equipo femenil de
Tigres en contra de Santos.; el tercero se tituló: “Tri femenil…muy
regio” que eran los nombres de las convocadas de equipos regios a la
selección mexicana femenil; el cuarto responde al título “Orgullosa
238

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

representante”, la cual hablaba de una bombera Citlalli Ramirez
que participó en la edición 39 del Maratón de la CDMX.
Con relación al género periodístico, la mayor representación la tuvo el género Nota/Noticia con un total de 56 apariciones
que representa el 66% de un total de 84 notas registradas. Después el Fotoreportate con 13 apariciones que representa un 15%,
el Reportaje con 9 apariciones y al final la Entrevista, Crónica y
Columna, con 3, 2 y 1 aparición respectivamente.
Del total de registros (84), las mujeres fueron protagonistas
solamente 71 veces, 10 veces fue compartido el protagonismo con
los hombres y en 3 ocasiones no lo fue. El protagonismo se refiere
a que la mujer fue el punto central de la nota y los resultados se
muestran en la tabla número 4.
Tabla 4.
Distribución de notas por tipo de género periodístico y medio

Reportaje

Total
general

1

Nota/Noticia

El Horizonte

Fotoreportaje

Cancha

Entrevista

Crónica

Columna

Medio

donde la mujer es protagonista

1

1

16

2

20

1

2

1

7

6

17

3

26

2

2

11

3

18

3

10

46

9

71

2

ESTO
Record
Total general

1

2

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

239

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Tabla 5.
Relación de deportes donde la mujer fue protagonista
Deporte

Compartida

No

Sí

Futbol
Tenis
Atletismo
Raquetbol
Golf
Futbol americano
Fisicoconstructivismo
Basquetbol
TaeKwonDo
Ciclismo
Automovilismo
NA
Total general

3
3

2

38
21
4
2
2
2

1

1
1
1
1
1
10

3

1
71

Total
general
43
24
4
3
2
2
1
1
1
1
1
1
84

Se identificaron 11 deportes donde la mujer fue
la protagonista. En las 84 notas, solo el 84.5% (71 notas)
fueron totalmente protagonistas, 12% (10 notas) tuvieron un
protagonismo compartido y solo tres notas que representan el
3.5% del total no fueron protagonistas como se muestran en la
tabla 5.
En cuanto a la ubicación de la nota, apenas el 3.6% de
las notas en primera plana, el 60.7% de las notas aparecieron en
las páginas impares de estos diarios, y el 35.7% apareció en las
páginas pares.
Uno de los puntos contemplados en la codificación fue el
de espacio y tamaño en las notas siendo la media plana y el tercio
de plana los que más predominan con 19% cada espacio antes
240

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

mencionado; el 11.9% de las notas ocupó un cuarto de plana, el
13.1% de las notas ocupan un octavo de la página. Apenas 11.9% de
las notas aparecieron en una plana, con un total de 8 notas. 8.3%
de las notas ocupa dos tercios de espacio; el 3.5% apenas apareció
con una nota breve a una columna y la menor aparición se dio con
1 nota que ocupó dos páginas de espacio.
Evaluaciones y criterios
Se analizó la manera en cómo son representadas las mujeres en
las notas, es decir, cómo era su rol en el hecho de la nota, si había
alguna victimización por el hecho de ser mujeres. Se identifica un
gran porcentaje de notas en las cuales las mujeres aprecian como
“ganadoras” verificando que las notas son sobre sus logros deportivos,
que vienen acompañados del triunfo en su disciplina. Menos del 10%
las victimiza, es decir, las pone en un papel de vulnerabilidad.
Trece de estas notas las muestra como “perdedoras”,
destacando que esto es inevitable en algún punto dentro de la
naturaleza competitiva de lo que es el deporte. Cuatro notas no
mostraban un rasgo de triunfo o fracaso, por lo que se añadió
el término “como especialistas” en las que simplemente se
mostraron como profesionales ejerciendo su labor. Una nota no
entró en ninguna de las categorías vistas, por lo que simplemente
se dejó fuera de cualquier grupo.
En cuanto a lenguaje sexista y estereotipos, de las 84 notas
en ninguna detectó lenguaje sexista, aunque se encontraron notas
con estereotipos femeninos. Fueron en cuatro de estas notas, que
fueron clasificados todos como indirectos. No se detectó lenguaje
sexista directo en cualquiera de las 84 notas.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

241

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

También se revisó quién o quiénes escribían las notas,
analizando también cuántas mujeres y hombres eran los encargados
de redactarlas. En la tabla 6 se muestra que, aunque sigue siendo un
hombre el encargado la mayoría de las veces, la diferencia no es tan
grande con respecto a las mujeres acreditadas, siendo esta apenas
de 5 notas. Y esto sin contar las que no tuvieron un nombre en
específico, por lo que bien este número podría aumentar de haber
sido así. Dentro de estas, se incluyen 19 de los staff, 10 sin ningún
crédito y 4 a alguna agencia noticiosa, siendo casi la minoría si no
fuera por el cero absoluto de alguna coautoría.
Tabla 6.

Reportero

Reportera

Staff

Sin crédito

Agencia

Coautoría

Total

Créditos en las notas

28

23

19

10

4

0

84

De las 84 notas vistas, 51 estaban acreditadas a un nombre
propio, ya sea hombre o mujer. Si bien el periodismo deportivo
se caracterizó por ser dominado por los hombres, se puede ver
que la tendencia va a la baja, pues fueron 28 las notas que estaban
acreditadas a un varón, mientras otras 23 mostraban un nombre
femenino. No es una diferencia grande, apenas de cinco notas, y
muestra un paso hacia adelante en la búsqueda de la equidad en
el mundo del periodismo deportivo.
De la misma manera, se examinaron los encabezados de
las notas buscando indicios de algún uso de lenguaje sexista, ya
242

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

sea para hacerlo llamativo a los lectores o dando un ejemplo del
enfoque que llevaría la nota. Además, se analizaron de manera
más profunda cuatro de ellos que llamaron la atención:
Campuzano dice que no: Al no saber la situación por la
que se tiene una negativa, este título puede generar morbo en la
audiencia, sin embargo, sólo trata acerca de una negativa por una
falta de ayuda a la deportista.
Margarita Hernández quedó muy satisfecha. Este título
de alguna manera puede ser muy sugerente e incluso interpretarse
con un doble sentido debido a la palabra “satisfecha”.
El último baile de las Williams. Este título podría ser
llamativo para el público y aunque no tiene un lenguaje sexista,
si se puede interpretar como un anunció de muerte, más que de
retiro del deporte que es de lo que trata la nota.
Rojitas gloriosas. Es una cabeza muy sugerente y en este
caso se podría usar más bien un título que realce el triunfo de la
selección española al ganar un campeonato, que es de lo que trata
la nota.
Apoyo Gráfico
Se analizó la forma visual en que las mujeres en el deporte fueron
plasmadas en los diarios. En la Tabla 7 se muestra que el recurso
más utilizado fue la fotografía a color con un total de 70 apariciones
(83.35%) del total de 84 notas que se tomaron para la muestra,
seguido luego por otro tipo de apoyos como ilustraciones con
un 10.75% y destacando que fueron un total de 5 veces las que la
ausencia de un apoyo visual se hizo notar sin recurrir a otro tipo
de recursos como las infografías ni las gráficas llegando a tan sólo
un 5.9% del total de notas.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

243

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Tabla 7.

Foto a
color

Gráfica

Infografía

Varios
apoyos

Sin apoyo

Foto B/N

Total

Tipo de recurso más utilizado en las notas

Apoyos

70

0

0

9

5

0

84

Porcentajes

83.35%

0%

0%

10.75%

5.9%

0%

100%

Contenido de la fotografía
Partiendo de los resultados anteriores, en los casos en los que se
utilizó, se analizó qué tipo de fotografía fue utilizada para apoyar
a la nota. A continuación, se presentan los resultados obtenidos
en la siguiente tabla.
Tabla 8.
Tipo de fotografía utilizada en la nota.
NA
En acción
En Festejo
Entrevista
Equipo
Afición
Posando
Entrenador
Staff
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Total

244

9
29
24
1
4
1
13
2
0
0
0
1
84

10.71%
34.52%
28.57%
1.19%
4.76%
1.19%
15.47%
2.3%

1.19%
100%

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Se observa que el tipo de fotografías más recurrente fue el
de jugadoras en acción, jugadoras en festejo y jugadoras posando;
10.7% no utilizaron una fotografía donde apareciera alguna
jugadora, entrenadora o directivo de un club.
Pie de foto
Dentro del análisis también se estudió junto a las imágenes y la
manera en la que estas representaban a la mujer en los medios
deportivos, el acompañamiento o no de las fotografías con un texto,
o pie de fotografía, el cual tiene la función de relatar lo que está
aconteciendo en la acción de la imagen, o por otro lado también
puede aportar otro valor a la imagen, como puede ser referirse a
algún logro, estadística, el nombre de quien se encuentra a cuadro,
entre otras cosas, en donde se pudo observar que casi en un tercio
de las notas en donde aparecía una mujer deportista no existía un
pie de foto. De acuerdo con lo observado el 74% de las imágenes
tenía un pie de foto y tan solo el 26% no tenía ninguna descripción.
Product Placement
Dentro del estudio se analizó también si en las fotografías
o imágenes mostradas existía un product placement, o la
presentación de algún producto o marca de manera intencional
para generar una publicidad a la marca, arrojando un resultado
contundente en donde no se mostró esta herramienta como tal,
siendo que de las 84 notas, solamente en 2 ocasiones apareció un
product placement. La primera nota de ella se tituló: Se presentará
la edición 70 del clásico Mister México, donde estará la Wellness
Weekend Fitness Expo 2022 dedicado a las mujeres y el segundo
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

245

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

de ellos Se entregó el Premio a la excelencia y Alexia Putellas,
futbolista tuvo un galardón.
Tabla 9.
Relación de créditos de las notas.
Crédito de
hombre

Crédito
de mujer

Staff u otras
agencias

Sin
autoría

Cancha

9

5

3

4

Esto

9

16

14

2

El Horizonte

4

1

4

0

Récord

6

1

2

4

Total 28

Total 23

total

Total 10

PERIODICO

Notas 84

En 10 notas hubo un lenguaje negativo hacia ellas, en las
que se les categorizó como “víctimas” (7) o “perdedoras” (3). Es
la naturaleza del deporte en la que haya un perdedor, visto sobre
todo desde un punto de vista protagónico (por ejemplo, que un
periódico de Monterrey hable sobre la derrota de Rayadas), sin
embargo, se buscaba encontrar ejemplos donde se victimiza a las
mujeres por el hecho de serlo, en la cual se detectó en poco menos
del 10% de las notas, frente al más del 85% de las notas de se ve
una imagen de “ganadora” o “especialista” en ellas.
Tabla 10.
Cómo son consideradas las mujeres en las notas.
Ganadoras

Víctimas

Como
especialista

Perdedoras

No
Aplica

Notas
totales

60

7

13

3

1

84

71.42%

8.33%

15.47%

3.57%

1.19%

99.98%

246

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Discusión y conclusiones
Este estudio nos permitió conocer que continúan siendo aún
pocas las notas deportivas en la cual son las protagonistas, tanto
como deportistas o redactoras de la misma. De 758 notas totales
solo 84 fueron detectadas representando apenas un 11% del total.
Los dos deportes principales donde se identificó con mayor
participación de la mujer fue el fútbol seguido del tenis siendo
los dos más populares en participación femenina. De las 84 notas
analizadas, 51 estaban acreditadas a un nombre propio, ya sea
hombre o mujer. Si bien el periodismo deportivo se caracterizó
por ser dominado por los hombres, podemos apreciar que ya no es
tan grande la diferencia, pues solo fueron 28 las notas que estaban
acreditadas a un varón, mientras que las 23 notas restantes eran
acreditadas a una mujer. Una diferencia de apenas 5 notas que
muestran un avance positivo en la búsqueda de equidad en el
mundo del periodismo deportivo principalmente dominado por
los hombres.
Es probable que con otro estudio más amplio que
pudiera abarcar un periodo más largo y que pueda involucrar a
diferentes periódicos de la república mexicana puedan mostrar
resultados diferentes. Sin embargo, este resultado es una muestra
de un instante que puede utilizarse en otro estudio para una
comparativa correlacional entre regiones y culturas. También
se detectó que había créditos de mujeres periodistas dentro
de la sección deportiva, sin embargo, el nombre de un hombre
prevalece más en la sección deportiva.
Los medios de comunicación a pesar del avance que han
tenido las mujeres en el desarrollo de actividades deportivas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

247

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

no ofrecen espacios de manera equitativa con relación a los
hombres. Las mujeres siguen siendo minoría dentro de los medios
deportivos tanto como deportistas como periodistas. El espacio
que se les da a las mujeres que practican o comunican el deporte
sigue siendo muy poco, ya que la mayoría de las pocas noticias
encontradas miden apenas un tercio de espacio con respecto al
deporte varonil y solo se les brinda espacio para dar un resultado.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

251

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Perfiles del Electorado Nuevoleonés 2021
José María Infante Bonfiglio y Carlos Javier
Vázquez Ferrel. Coord. (2021)
Comisión Estatal Electoral de Nuevo León. México.
María de Jesús Ávila-Sánchez1
José Alfredo Jáuregui-Díaz2
En esta obra José María Infante Bonfiglio y Carlos Javier
Vázquez Ferrel recopilan un conjunto de reflexiones sobre la
cultura política de la ciudadanía neoleonesa fundamentadas
en evidencias empíricas que proporciona la encuesta Perfiles del
electorado nuevoleonés 2021: Cultura política de la ciudadanía en el nuevo
contexto electoral, realizada por la Comisión Estatal Electoral de
Nuevo León. En la introducción se menciona que esta obra tiene
1 Instituto de Investigaciones Sociales de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. maria.avilasnz@uanl.edu.mx
2 Instituto de Investigaciones Sociales de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. alfredo.jaureguidz@uanl.edu.mx

252

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

como antecedentes dos estudios previos uno realizado en el año
2009 y otro en el 2019. El libro es el resultado del trabajo de varios
investigadores y académicos de las universidades de Nuevo León
que por invitación de Comisión Estatal analizan los datos que
arroja la encuesta desde su perspectiva, es por ello, que las ideas
y conceptos pertenecen a las y los autores. El libro con arbitraje
de pares, garantiza que los artículos tengan rigor metodológico,
es decir una argumentación fundamentada en el saber científico
por encima de otras argumentaciones y motivos.
Los coordinadores y autores son José María Infante
Bonfiglio, y Juan Carlos Montero Bagatella. Participan en otros
capítulos Marcela Ávila-Eggleton, José Juan Cervantes Niño,
Ana Claudia Coutigno Ramírez, Alejandro Díaz Domínguez,
Viviana Díaz Urrea, Víctor Alejandro Espinoza Valle, Karola
García Alvarado, Luis Antonio González Tule, Luis Eduardo León
Ganatios, Felipe Alfonso Méndez Romo y Eduardo Peredo Gómez.
Es un libro con un tema central, las preferencias electorales
desde tres temáticas diferenciales: votos y elecciones que consta
de cuatro artículos; redes sociales y medios de comunicación con
tres artículos; y, ciudadanía, valores y relaciones con los partidos
políticos con cinco artículos. Hay análisis desde la perspectiva
cuantitativa predominantemente, es una obra que expone,
impulsa e invita a desarrollar estudios independientes a partir de
un instrumento diseñado con rigor metodológico. Los hallazgos
son muchos, por ejemplo, José María Infante, encuentra evidencia
suficiente para señalar que no existe diferencias entre hombres y
mujeres sobre el interés por la política. Otro hallazgo interesante
es que para el electorado neolonés los valores del autoritarismo o la
riqueza personal son centrales. Este resultado nos ayuda a entender
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

253

�María de Jesús Ávila, José Alfredo Jáuregui / Perfiles del Electorado Nuevoleonés 2021

lo que se encuentra en el artículo Candidaturas independientes en
Nuevo León: una cuestión de estatus económico de Solís Delgadillo,
Peredo Gómez y Méndez Romo. Singularmente los autores nos
señalan personas con recursos económicos superiores al promedio,
en el que si se cubren las necesidades básicas se muestra interés
en ampliar los horizontes hacia otros propósitos intelectuales,
aspiracionales y de otro tipo. Además, existen factores dentro del
juego institucional que impiden el ingreso de cualquier aspirante
que no tenga tiempo, recursos y logística suficiente. También
estos autores encuentran el efecto negativo del desempeño
del gobernador, “quemo la marca de los independientes” (p.
259) erosionando y frenando el optimismo por este tipo de
candidatos. Otro resultado, interesante es que en las candidaturas
independientes no han participado las mujeres, también señalan
que los aspirantes habrían tenido antecedentes en otros partidos
y hay una alusión a que se vuelven independientes porque no son
elegidos en los partidos de origen. Sobre el artículo La compra
de voto en Nuevo León: perfil del elector, bienes de intercambio
y efectividad de la prebenda de Luis Antonio González, los datos
encontrados para Nuevo León invitan a una reflexión mucho más
detallada, pues en este Estado quienes presentan más probabilidad
de ser sujetos al ofrecimiento de prebendas por su voto fueron
personas que manifestaron un mayor interés por la política, con
nivel de escolaridad medio, insatisfechas con el funcionamiento
de la democracia y con algún vínculo partidista y la pobreza no
resultó significativa, por lo que debemos evitar sobredimensionar
su efecto.
En la sección de redes sociales y medios de comunicación,
Carlos Vázquez y la maestra Viviana Díaz, encuentran que, de
254

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

manera específica, los usuarios de Twitter, YouTube, y en mucho
mayor medida Instagram, parecen rechazar la idea de nunca
votar por nuevos partidos políticos. Asimismo, los consumidores
de información política generada por Twitter se relacionan
estadísticamente con la inasistencia a la iglesia y tanto los
usuarios de esta red como los de Instagram suelen percibir poco
limpias las elecciones en el Estado. De acuerdo con Vázquez y
Díaz, es probable que los usuarios de las redes sociales sostengan
una actitud crítica con la calidad de las elecciones. En tanto,
Alejandro Díaz y Karola García, señalan que existen diferencias
generacionales claras cuando se observa la importancia de ciertos
canales de comunicación, como la televisión y las redes sociales.
En ese sentido, Azucena Rojas encuentra que el consumo y
atención de medios digitales no garantiza un perfil más abierto y
liberal, al menos en Nuevo León. Si bien, en la actualidad las y los
jóvenes tienen acceso a más información este no necesariamente
implica mayor tolerancia y apertura a valores liberales.
Respecto al panorama democrático en el Estado y
considerando el comportamiento del electorado en las elecciones
de 2021, Juan Carlos Montero abona una serie de elementos
relevantes destacando la capacidad de atracción por parte de
los candidatos, la identificación partidaria y el hecho de que las
elecciones en Nuevo León sean coincidentes con las federales,
ya que estas a su vez generarían efectos de «arrastre» en favor o
en contra de determinados partidos políticos en las votaciones
del Estado (p. 20). Sobre las preferencias ideológicas hacia los
partidos, señala que existe una ambivalencia que, si bien existe
un rechazo hacia los partidos, aun así, el PRI logró resurgir
para seguir teniendo su particular relación de amor y odio con
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

255

�María de Jesús Ávila, José Alfredo Jáuregui / Perfiles del Electorado Nuevoleonés 2021

el electorado nuevoleonés. Además, el electorado nuevoleonés
decide su voto valorando principalmente el perfil de las
candidaturas; en segundo lugar, su identificación ideológica con
el partido; y, finalmente, la crítica hacia el Gobierno. Aunque los
cambios en el sistema de partidos, a pesar de parecer abruptos,
especialmente con la elección de un Gobernador independiente
en 2015 y otro de Movimiento Ciudadano en 2021, en realidad no
marcan cambios ideológicos importantes, para un futuro proceso
electoral, el votante nuevoleonés seguirá orientado hacia una
posición de derecha. Sobre la participación electoral, José Juan
Cervantes nos ayuda a entender este panorama democrático,
hace una afirmación interesante: una baja participación
ciudadana en los procesos electorales no puede legitimar un
proceso democrático, que debe llevar a la reflexión y a la acción.
También, Marcela Ávila, en su artículo Votantes sofisticados y
voto dividido, encuentra, tanto los datos agregados (resultados
electorales) como los individuales (encuestas y grupos de
enfoque) “un electorado sofisticado que se «arriesga» a votar en
la elección de la Gubernatura por alternativas de las cuales tiene
poca información, pero establece límites a ese poder a través de
un voto por los partidos tradicionales tanto en las Diputaciones
—Federales y Locales— como en la elección de Ayuntamientos”
(p. 322). Es decir, un segmento importante del electorado
equilibra su decisión estableciendo contrapesos a partir de los
partidos que ya conocen, pero a quienes no quieren ver regresar
al Ejecutivo estatal.
No obstante, hay una necesidad clara de avanzar en
la discusión teórica, un ejercicio de contrastación y reflexión
respecto al panorama nacional y los resultados obtenidos en
256

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

algunos de los capítulos. También priorizar la diversidad en los
enfoques con temáticas centrales como el voto por categorías
interseccionales como el género, la condición de migración, clase
social y etnia, equilibrar la producción del apartado de influencia
de redes y dejar otros en los que la encuesta está limitada por
el tipo de información generada. Sin duda, enriquecerán la obra
evidenciando el potencial de la encuesta. La obra abre muchas
líneas de investigación, algunas muy sugerentes, como la
relación entre la participación política y el mercado laboral, la
vinculación entre ideología, política y religión y otra sobre las
brechas digitales. Además, en la encuesta hay una gran cantidad
de información que no han sido analizadas y que quedan como
tarea pendiente para los estudios de la sociopolítica neoleonesa.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

257

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
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            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
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                <elementText elementTextId="574468">
                  <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
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            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
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                <elementText elementTextId="574470">
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                </elementText>
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          </elementContainer>
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      <name>Text</name>
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      <elementContainer>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>Transdisciplinar:  Revista de Ciencias Sociales</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
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          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
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            <elementText elementTextId="584179">
              <text>2023</text>
            </elementText>
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        </element>
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          <name>Volumen</name>
          <description>Volumen de la revista</description>
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            <elementText elementTextId="584180">
              <text>3</text>
            </elementText>
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          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
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              <text>5</text>
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                <text>Transdisciplinar Revista de Ciencias Sociales, 2023, Vol. 3, No. 5, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario  e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 2, No.
4, enero-junio 2023, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida
Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana De Ita Rubio.
Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020213472000-102,
ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso
Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México.
C.P. 64290. Fecha de última modificación 25 de enero de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Federico Hans Hagelsieb
Luis Alonso Hagelsieb Dórame
Yenisey López Cruz
Guillermo Lizama Carrasco
Abril Zúñiga Martínez
Rosselys Rodríguez de Hernández
Diana Leslie Mendoza Robles
Víctor Manuel Zamora
César Morado Macías
Emilio Machuca
Margarita Arvide

�Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Acciones afirmativas en materia electoral en
México: el caso de los grupos y personas de
la comunidad LGBTTTIQ+
Affirmative actions in electoral matters in Mexico: the case
of groups and individuals of the LGBTTTIQ+ community
Guillermo Lizama Carrasco
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca,
Hidalgo, México
https://orcid.org/0000-0003-2985-0933
Abril Zúñiga Martínez
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca,
Hidalgo, México
https://orcid.org/0000-0001-9947-668X
Fecha entrega: 4-10-2022 Fecha aceptación: 12-1-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2023, Lizama Carrasco, Guillermo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63
Email: guillermo.lizama@gmail.com zzuigaabril@gmail.com
7

�Presentación
Como es propio de su orientación, Transdisciplinar reúne en este nuevo número artículos que
abordan problemas relevantes para nuestras sociedades contemporáneas, desde la perspectiva
de una diversidad de disciplinas cuyos enfoques teórico metodológicos se entreveran. En esta
edición, particularmente se presentan escritos de índole política con los enfoques de la ciencia
política, la filosofía, -política y social-, y el derecho, además de la sociología, la epistemología, y
el enfoque de la sustentabilidad. Las diversas temáticas, investigaciones que las sustentan,
metodologías empleadas y resultados que exponen, contribuyen a la construcción de la
transdisciplinariedad como paradigma teórico-metodológico para el análisis y solución de los
problemas de sociedades complejas y en permanente transformación.
Guillermo Lizama y Abril Zúñiga, en su artículo: Acciones afirmativas en materia electoral en México:
el caso de los grupos y personas de la comunidad LGBTTTIQ+, por medio de una investigación
documental, revisan acuerdos y sentencias de documentos de autoridades electorales y medios
de comunicación de las distintas entidades federativas y examinan la situación en México de las
acciones orientadas a fortalecer la representatividad democrática y los derechos de poblaciones
tradicionalmente marginadas como la comunidad LGBTTTIQ+. Los resultados de su análisis
permiten valorar el avance de la participación en las decisiones políticas de representantes de la
citada comunidad.
Yenisey López en su texto: En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart. Rasgos
generales, presenta a un teórico cubano, Armando Hart Dávalos, y su contribución desde las reflexiones
críticas de la filosofía, al constructo teórico cubano revolucionario, que en opinión de la autora fueron
determinantes de “la configuración de la herencia epistemológica que señala la Revolución

cultural realizada en Cuba.”
Federico Hans Hagelsieb y Luis Alonso Hagelsieb Dórame en su escrito: Axel Honneth: amor,
derecho y solidaridad, realizan un análisis sociológico de tres conceptos esenciales propuestos por
el filósofo y sociólogo alemán: amor, derecho y solidaridad. Los autores relacionan estas y
otras nociones propuestas por Honneth, para reivindicar desde la perspectiva del filósofo, los
valores constitutivos de la persona y la dignidad humana que, -proponen-, conllevan al
progreso moral de la sociedad.
Rosselys Rodríguez de Hernández, muestra en: Las tesis doctorales y los transmétodos, una
investigación documental acerca de la utilización de transmétodos en las tesis doctorales
publicadas en español en el período 2015-2020,enfocando su atención en aquellas que fueron
realizadas con apoyo de una metodología sustentada en la transcomplejidad y “…abordar los
fenómenos desde la transdisciplinariedad y los fundamentos de la complejidad, es decir, desde
la multirreferencialidad y la multidimensionalidad”. El artículo presenta los resultados de la
investigación realizada por la autora.
Diana Leslie Mendoza Robles, en su escrito: La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e
internacional. Con apoyo de una metodología jurídica mixta, desde la perspectiva de los derechos
humanos, examina la situación de la capacitación en México y compara la legislación mexicana,

�en esta materia, con la internacional. La autora propone el derecho a la capacitación laboral
como una vía para fortalecer el propio derecho al trabajo a través de la permanencia de los(as)
trabajadores(as) en sus empleos, la mejora de las prestaciones y en suma para acceder a un
trabajo decente que es aquel que le permite una vida digna.
Víctor Manuel Zamora expone resultados de una investigación mixta en su artículo: Prácticas
ambientales de los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El caso de tres facultades del
campus de Ciudad Universitaria. Analiza ciertas prácticas y hábitos del estudiantado que, pese a
tener consciencia de la importancia del cuidado al medio ambiente, se contraponen a ello. El
cuidado al medio ambiente es ciertamente un aspecto prioritario en el ámbito global y
particularmente en el estatal, por ello analizar estas prácticas nocivas permitirá diseñar algunas
estrategias para evitar que se sigan presentando.
Incluimos también tres reseñas, la primera realizada por Emilio Machuca: Jesús Treviño
Guajardo. La Acción Católica en Monterrey: una generación con carácter social, 1930-1971, sobre

un libro recién publicado por el Centro de Estudios Humanísticos. La segunda efectuada por
César Morado sobre un hecho de importancia e interés para la comunidad científica y cultural
de Nuevo León y nuestro país, aunque de trascendencia internacional: Víctor Zúñiga: Hacer
sociología desde la tierra del cabrito. La tercera reseña: César Morado: Cuando el dinero era del Diablo.
Presentación de su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Historia como
Académico Corresponsal, hecho de gran relevancia también para la comunidad científica y
cultural nuevoleonesa con impacto nacional e internacional.
Liliana De Ita

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Acciones afirmativas en materia electoral en
México: el caso de los grupos y personas de la
comunidad LGBTTTIQ+
Affirmative actions in electoral matters in
Mexico: the case of groups and individuals of the
LGBTTTIQ+ community
Guillermo Lizama Carrasco1 Abril Zúñiga Martínez2
Resumen: El objetivo del presente artículo es analizar las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en materia electoral
implementadas por los Órganos Públicos Locales Electorales (OPLE´s),
con el fin de describir su profundidad y eficacia para la ampliación de
la democracia representativa. Se realizará una revisión documental de
los acuerdos y sentencias de las autoridades electorales, además de
algunos medios de comunicación locales. Veinte entidades federativas
implementaron acciones afirmativas en favor de la comunidad a
través de los OPLE´s, sin embargo, sólo cinco de ellas presentaron
candidaturas ganadoras para un puesto de elección popular. De esta
manera, las acciones afirmativas se consolidan como un mecanismo de
profundización de la democracia en favor de los grupos históricamente
1
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México. Correo
electrónico: guillermo.lizama@gmail.com
2 Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México. Correo
electrónico: zzuigaabril@gmail.com

8

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

marginados, fomentando su inclusión y representación en la toma de
decisiones públicas.
Palabras clave: Acciones afirmativas, comunidad LGBTTTIQ+,
democracia, representación, diversidad.
Abstract: The objective of this article is to analyze affirmative actions in
favor of the LGBTTTIQ+ community in electoral matters implemented
by the OPLEs, in order to describe their depth and effectiveness for
the expansion of representative democracy. A documentary review of
the agreements and judgements of the electoral authorities, as well as
local media, will be carried out. Twenty federal entities implemented
affirmative actions in favor of the community through the OPLEs,
however, only five of them presented winning candidates for a popular
election position. Affirmative actions are consolidated as a mechanism
for deepening democracy in favor of historically marginalized groups,
promoving their inclusion and representation in public decisionmaking.
Key words: Affirmative actions, LGBTTTIQ+ community, democracy,
diversity, representation.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

9

�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Introducción
Las acciones afirmativas emergen como una posibilidad para el logro
de la igualdad material de los grupos históricamente vulnerables
(Bolaños, 2016), teniendo avances evidentes en la materia electoral,
por ejemplo en la paridad de género. En los últimos años la
comunidad LGBTTTIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero,
transexuales, travesti, intersexuales, queer, más otras identidades)3
ha sido acreedora de una serie de acciones afirmativas en materia
electoral, impulsadas desde el Instituto Nacional Electoral (INE) y
la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) e implementada
por los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE´s).
Consideramos que lo anterior ha impulsado la diversidad en la
3 Para efectos del presente trabajo, se tomarán en cuenta las
definiciones de las siglas del acrónimo LGBTTTIQ+, proporcionadas por
la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (2022) en el informe “La
población LGBTTTIQ+ también tenemos derechos”: Lesbiana: mujeres que
sienten atracción sexual por mujeres. Gay: hombres que sienten atracción
sexual por hombres. Bisexual: personas que se sienten atraídas por personas
de nuestro mismo género o sexo y por personas del género o sexo opuesto.
Transgénero: personas que se identifican y expresan con un género distinto
al de nuestro sexo biológico, sin pretender hacer modificaciones corporales.
Travesti: personas que adoptan comportamientos, vestimentas y expresiones
que corresponden a un género distinto al de nuestro sexo, sin que ello
implique una orientación. Transexuales: personas que han modificado su sexo,
adquiriendo las características físicas del otro. Intersexual: personas que han
nacido con características físicas y biológicas de ambos sexos. Queer: personas
que construyen y manifiestan su sexualidad fuera de cualquier clasificación
de género binario. Actualmente, el término queer es utilizado como un
término sombrilla, que puede servir para nombrar a las personas que no se
identifican como heterosexuales y/o cisgénero. Así, lo queer será el conjunto
de planteamientos teóricos que tienen como características compartidas
su resistencia a dividir a las personas en categorías, el cuestionamiento de
binarios como gay/hetero y hombre/mujer, y el análisis de las relaciones de
poder entre identidades y categorías (Barker y Scheele, 2017).

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representación y en el ejercicio del poder hacia una democracia
incluyente.
La condición de vulnerabilidad y discriminación en
la que se encuentra la comunidad LGBTTTIQ+ es producto
del carácter histórico con el que el Estado-Nación liberal fue
creado, en donde primó la heterosexualidad y el cissexismo. Así
el orden legal proveniente del Estado solamente identifica el
marco de comprensión de los cuerpos y trayectorias de vida que
cumplieran con los términos y condiciones establecidos por la
heterosexualidad y el cissexismo. Lo que llevó a todas las personas
que no cumplieran dichos estándares a habitar los bordes de
la legalidad (López, 2022), a ser discriminados, marginados y
con poco respeto por sus derechos humanos y menos aún ser
considerados en el ejercicio del poder político.
El objetivo del presente trabajo es analizar las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en materia
electoral implementadas en las entidades federativas de México,
con el fin de describir su profundidad en el marco de la democracia
representativa. Para ello se revisa el concepto de acciones afirmativas
como una medida implementada para alcanzar la igualdad material
de un grupo históricamente vulnerable, también se realiza un breve
repaso histórico sobre la representación política de la comunidad
LGBTTTIQ+ en México, con el fin de examinar su condición de
grupo vulnerable y excluido del poder político. Por último, se hará
una interpretación de los datos recabados acerca de las acciones
afirmativas en materia electoral acordadas e implementadas por el
INE y los OPLE’s, los cuales se han impulsado mediante acuerdos
o juicios para la Protección de Derechos Político-Electorales (JDC),
mismos que han jugado un rol en la ampliación del ejercicio de los
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

derechos políticos-electorales a grupos históricamente excluidos
del poder y la representación electoral. Con ello, se propone como
hipótesis que las acciones afirmativas en torno a la comunidad
LGBTTTIQ+ constituyen una ampliación de la democracia
representativa, al reforzar a través de nuevos mecanismos de
representación el ejercicio de los derechos político-electorales de
este grupo históricamente marginado.
La democracia representativa tiene como propósito alcanzar
altos niveles de participación y representación de la diversidad de
intereses que disputan el acceso al poder. Por ello la idea de una
democracia como el gobierno de muchos es también entendida
por Dahl (1997) como poliarquía, en donde los procedimientos
para el acceso y la igualdad en la representación democrática
ocupan un lugar central. Para ello la construcción procedimental
de los sistemas democráticos requiere ámbitos como las acciones
afirmativas que mejoran la integración social en la democracia. En
este sentido las acciones afirmativas para los grupos excluidos como
el LGBTTTIQ+, se interpretan en la perspectiva de la ampliación
de la representación política y del acceso al poder (Pitkin, 1967;
Philips, 1995) como aspectos centrales en la construcción inacabada
de la democracia.
Las acciones afirmativas se sustentan en la igualdad política
como principio articulante de la democracia, en donde los primeros
desafíos de la democracia moderna han sido el sufragio universal y las
condiciones procedimentales para su ejercicio. Sin embargo, en las
últimas décadas el debate se ha centrado no sólo en el voto sino en la
representación y en el acceso al poder de forma sustantiva de actores
excluidos del mismo, en donde la paridad de género propició los
elementos conceptuales y jurídicos para avanzar en una democracia
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

paritaria (Gilas, 2016). Es en este sentido que las acciones afirmativas
para la comunidad LGBTTTIQ+ son parte de la construcción de
una democracia que genere condiciones sustantivas para la igualdad
entre los ciudadanos (Bareiro y Soto, 2015). Haciendo efectivo
aspectos identificados por Llanos (2018:73) como son la política de
la presencia (Mayor representación de grupos y sujetos excluidos o
subrepresentados) y la política de la diferencia (Sistema de derechos
para el reconocimiento de la diversidad social) en el sistema
democrático. Es con esta perspectiva que se analizan los avances
de las acciones afirmativas para la comunidad LGBTTTIQ+ en las
entidades federativas de México.
Acciones afirmativas en materia electoral como herramienta
para garantizar derechos
Las acciones afirmativas tienen su origen en Estados Unidos
(Santiago, 2011) al implementarse -desde los años 80- como
consecuencia de la discriminación racial y sexual. Surgieron
en materia de empleo y educación, expresada en casos como el
Sheet Metal Workers contra la Comisión para la Igualdad de
Oportunidades en el Empleo (EEOC) en 1986 (Bolaños, 2016).
De esta manera, una definición de las acciones afirmativas se
refiere a “las medidas de discriminación inversa que son las acciones
positivas que se traducen en cuotas reservadas a los colectivos en
los procesos selectivos para acceder a bienes escasos de la sociedad”
(Giménez, 2011, p. 156). Para acotar el análisis, la definición de acción
afirmativa a utilizar a lo largo de este artículo será la proporcionada
por Saldarriaga y Ramírez (2015) que las define como una “unidad
teórica cuyo objetivo es la incorporación de privilegios para que
los sectores y grupos tradicionalmente excluidos puedan integrarse
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

paulatinamente a los procesos, estructuras e instituciones sociales sin
que se cometa algún tipo de discriminación” (p. 121). Respecto a esta
y otras definiciones del mismo tipo, existe un debate que involucra el
concepto de discriminación positiva y lo que se podría llegar a creer
es una diferenciación entre distintos grupos sociales, sin embargo,
Bolaños (2016) explica esto, al afirmar que “una diferencia de trato
cruzará los límites, y por tanto será una discriminación, si no tiene
justificaciones objetivas y razonables” (p. 317). A nivel jurisdiccional,
esto se refuerza por la Corte Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH) en su opinión consultiva OC-18/03 del 17 de septiembre de
2003, en donde establece que no toda distinción de trato es ofensiva
de la dignidad humana.
En este sentido, recuperamos la tipología de Bolaños (2016),
que contempla cuatro tipos de acciones afirmativas: en primer lugar,
acciones de concientización, referidas a la formación y orientación
en un público, incluyendo la sensibilización en torno a un problema;
en segundo lugar las acciones de promoción, que consisten en
impulsar la igualdad a través de incentivos. En tercer lugar se
tiene a las acciones de discriminación inversa, las cuales establecen
prerrogativas utilizando criterios de diferenciación hacia grupos
históricamente discriminados; y por último tenemos a las acciones
afirmativas de ajustes razonables, que se refieren a modificaciones y
adaptaciones necesarias para garantizar la igualdad de condiciones.
La exposición de esta tipología ayuda a determinar que,
aunque el INE y algunos OPLE´s han implementado tanto acciones
de concientización como acciones de promoción, como se verá más
adelante. Este estudio se concentrará en las acciones de promoción,
al ser las que más abundan y las que se conectan mayormente con
la garantía de derechos político-electorales y la correspondiente
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ampliación de la democracia representativa. Esto debido a que
las acciones de promoción: “Vinculan no sólo al sujeto, sino que
generan una expectativa en favor de quien adelante la acción deseada
(...) [de modo que se] establecen ciertos beneficios adicionales,
premios o distinciones para quienes promuevan la superación de la
situación de discriminación de un determinado grupo en situación
de vulnerabilidad” (Bolaños, 2016, p. 332). Para que la comunidad
LGBTTTIQ+ sea considerada como grupo social históricamente
discriminado, y ser sujeto a la serie de acciones afirmativas, se puede
realizar un análisis a partir de la serie de pasos propuestos por Saba
(Bolaños, 2016) para determinar la existencia de una desigualdad
manifiesta: 1. Identificar al grupo como entidad individualizable; 2.
Comprobar la existencia de ámbitos relevantes para su desarrollo
autónomo o el ejercicio de sus derechos; y 3. Verificar si dicho grupo
ha sido excluido de dichos ámbitos por un tiempo considerable de
tal manera que dicha exclusión se perpetúe, al tiempo de volverse
natural y normalizada.
De esta manera, se identifica a la comunidad LGBTTTIQ+
como una entidad individualizable con identidad grupal a partir de
que sus miembros comparten una orientación sexual, expresión
sexual y corporalidad diferente a la cis-heterónorma, lo que define a
su vez su condición de exclusión política. Es así que encontramos un
amplio marco de identidades, orientaciones sexuales, expresiones,
corporalidades e identidades de género que han sido históricamente
marginadas de puestos de poder público.
El movimiento de la diversidad sexual contemporáneo
se mantiene en constante evolución y desarrollo, dando origen a
un amplio espectro que permite a las personas nombrarse, crear
identidades y comunidades de lucha, obedeciendo a sus contextos
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

sociales, políticos y culturales en los que se desarrollan. Lo anterior,
nos muestra la manera en la que la pertenencia a una comunidad en la
que se comparten gustos, expresiones, orientaciones y preferencias
contribuye a la creación de identidades que motivan a la resistencia
y lucha conjunta por sus derechos.
Hablando específicamente del caso mexicano, las personas
de la comunidad LGBTTTIQ+, continúan siendo ampliamente
discriminadas, tal como lo muestra la primera Encuesta Nacional
sobre Discriminación en México (2005), la cual muestra que nueve
de cada diez homosexuales opinan que existe discriminación por su
condición, y 42.8% afirma haber sufrido algún acto de discriminación
en el último año (Flores, 2007).
Dada la discriminación y acciones de odio en contra de las
personas de la diversidad sexual, es que las acciones afirmativas
son instrumentos de inclusión, igualdad y respeto por los derechos
humanos de dicho sector. Lo anterior se reconoce en la Declaración
de Montreal, resultado de la Conferencia Internacional sobre los
Derechos Humanos LGBT en Montreal (Canadá) en julio de 2006.
Este documento concentra el conjunto de demandas de la comunidad,
expuestas en las ponencias y debates que se llevaron a cabo. Aunque
no menciona explícitamente los derechos político-electorales, hace
un manifiesto de lo importante que es la participación política en la
sociedad de las personas LGBTTTIQ+, exigiendo igualdad legal e
igualdad social, así como participación en la planificación, ejecución
y seguimiento de las políticas.
Otro sustento internacional de las acciones afirmativas
se encuentra en los Principios de Yogyakarta, los cuales surgen
a partir de una iniciativa de la Oficina del Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Conjuntan una
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serie de normas sobre cómo se aplica la legislación internacional de
derechos humanos a las cuestiones de orientación sexual e identidad
de género. Se presentan como normas legales internacionales
vinculantes que todos los Estados deben cumplir, por lo que al
reivindicar los derechos humanos de la comunidad LGBTTTIQ+,
constituyen una fuente en donde se sustentan acciones a favor de
los derechos político-electorales de este sector. Esto se muestra en
el Principio 25 “El derecho a participar en la vida pública”, el cual
defiende el derecho de las personas de la diversidad sexual a participar
en los asuntos públicos, en su dirección y en la implementación de
políticas, así como postularse a un cargo público. Por lo que instan a
los Estados a realizar una revisión, tanto legal como de sus acciones,
para garantizar que este principio se esté cumpliendo en pro de los
derechos humanos de la comunidad LGBTTTIQ+.
Los derechos político-electorales de las personas de
la diversidad sexual han sido históricamente invisibilizados,
principalmente debido a dos razones: la primera por una masculinidad
que hegemonizó la participación política en hombres; y la segunda
por el sistema político que heteronormaliza al ámbito del poder,
en donde queda poco espacio para mayores niveles de integración
de sociedades intrínsecamente diversas y diferenciadas. Lo anterior
continúa expresándose en la actualidad, aunque se reconocen
avances, tales como el registro de 121 candidaturas a diputaciones
federales de personas pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+
en el último proceso legislativo federal (2020-2021). Sin embargo, de
estas 121 candidaturas solamente hay 4 diputadas federales electas
que reconocen su identidad con la diversidad sexual.
La representación legislativa de dicho grupo se hace aún más
necesaria a partir de los datos que recientemente ha proporcionado
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2022), en
la primera Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género
(ENDISEG). La cual refleja estadísticas acerca de la población
LGBTTTIQ+, siendo que 4, 999,548 personas mayores de 15 años
se autodenominan pertenecientes a la comunidad, lo que representa
un 5.1 % de la población mexicana, manifestando una oportunidad
tanto para los partidos políticos en relación con el porcentaje que
podría representar del padrón electoral, como para la realización de
políticas públicas en beneficio de este sector en particular.
Regresando al proceso por medio del cual se determina
la existencia de una desigualdad manifiesta, en este caso de la
comunidad LGBTTTIQ+, se establece que existen ámbitos
relevantes de los que son excluidos, y que impactan directamente en
su desarrollo autónomo o el ejercicio de sus derechos. Un ejemplo
de dichos ámbitos es el político-civil, en donde es:
Poco probable que una persona abiertamente reconocida como
miembro del acrónimo LGBTTTI+, obtuviera los sufragios necesarios para un cargo de elección popular, y no tanto por su
poca o mucha capacidad y preparación, sino que las personas
que pertenecen a esta comunidad son mayormente vulneradas,
juzgadas, señaladas, segregadas y discriminadas en lo social, lo
legislativo y, por supuesto, en lo político, pues en ocasiones se
vulneran esos derechos irrestrictos al ser humano (Alemán y de
los Santos, 2021, pp. 21-22).

Por consiguiente, y tomando en cuenta el estado en que
se encuentra actualmente la discriminación hacia la comunidad y
las condiciones en que se encuentra la representación política, se
presenta al grupo LGBTTTIQ+ como un grupo históricamente
discriminado y excluido, por lo tanto, se hacen necesarias las acciones
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afirmativas en materia electoral en favor de la comunidad. Estas
tendrán como fin revertir la condición de exclusión y discriminación
que las alejan del ámbito público y mejorar la integración al sistema
político a través de una mejor representación democrática.
De esta manera, las acciones afirmativas son instrumentos
tendientes a maximizar los derechos humanos de los grupos
vulnerables, específicamente los derechos político-electorales.
Brindando con ello más participación en el poder, una protección más
amplia y un marco de atención a los principios de interdependencia,
universalidad, progresividad y continuidad, siendo que “las acciones
afirmativas se han convertido en una herramienta fundamental para
establecer las condiciones de una democracia incluyente” (Andrade,
2022, p. 11). Por lo tanto, este avance apunta a incluir a estos grupos
de la población en la representatividad política y en el acceso al
poder.
Acciones afirmativas en materia de diversidad sexual en México y las entidades federativas
La comunidad LGBTTTIQ+ comenzó a tener representatividad en
cargos de elección pública desde 1997, en donde la primera mujer
declarada abiertamente lesbiana en ostentar un cargo público fue
la ex diputada federal Elsa Patria Jiménez Flores (1997-2000),
quien accedió al poder por representación plurinominal de parte
del Partido de la Revolución Democrática (PRD) (Secretaría de
Gobernación, 2022 y LEDESER, A.C., s.f.). Sin embargo, dado
que el proceso de inclusión ha sido lento y aún se encuentra
sujeto a una serie de estigmas, la representatividad de este
sector en particular se ve sometida a los prejuicios y estereotipos
discriminatorios que no permiten su acceso al poder.
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Las acciones afirmativas en materia electoral son facultad
de los Institutos Electorales y del TEPJF, por lo que los avances
se han concentrado a partir de la facultad reglamentaria de los
OPLE´s, lo que también ha sido reforzado a nivel jurisdiccional
con las sentencias SUP-RAP-121-2020 y acumuladas. Esto
genera una amplia gama de acciones afirmativas, lo que se
deriva de diversas resoluciones que consideran a las acciones
afirmativas con un amplio fundamento constitucional, siendo
que este mismo instrumento tutela los principios y acciones para
promover las acciones en favor de la comunidad LGBTTTIQ+.
Además, lo anterior se sustenta en la jurisprudencia P./J.
20/2014, en donde queda establecida que la Constitución y los
tratados internacionales constituyen un parámetro de control
constitucional.
Dadas estas condiciones, las acciones afirmativas en
materia electoral han tenido grandes avances en sectores de
la población como las comunidades indígenas y las mujeres,
quienes inclusive poseen un nivel alto de profundidad de la
acción afirmativa, al encontrarse consagrado en la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos (art. 2 en el caso de
los pueblos indígenas; y art. 1, párrafo quinto, 35 fracción II y
41 párrafo primero, en el caso de la paridad de género). De esta
manera, estos conjuntos de resoluciones sientan un precedente
para las acciones afirmativas en materia de diversidad sexual, tal
y como lo demuestran las solicitudes de acciones afirmativas las
cuales se fundamentan en:
El artículo 1º, párrafo quinto, en relación con los diversos 35,
fracción II, y 41, párrafo primero, Base I, párrafo segundo, de

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la CPEUM en cuanto a favorecer la inclusión y el ejercicio de
derechos político-electorales en su vertiente de ser votado de
un sector de la población que históricamente ha sido estigmatizado y excluido de la participación de las decisiones políticas
de la sociedad como son las personas de la diversidad sexual
(INE, 2021, s/p).

De esta manera, se han establecido una serie de sentencias y
tesis que han nutrido la justificación jurisdiccional de las acciones
afirmativas en favor de las personas de la diversidad sexual, las
cuales han motivado su promoción a lo largo de los distintos
OPLE´s del país. Aunque existieron algunos antecedentes, la
primera figura jurisdiccional que obliga a los institutos electorales
a la implementación de acciones afirmativas en favor de la
comunidad LGBTTTIQ+ es la sentencia SUP-RAP-121/2020 y
acumulados, la cual insta al INE a la implementación de acciones
afirmativas a favor de grupos vulnerables, en donde se considera
a las personas de la diversidad sexual.
A raíz de dicha sentencia, el INE aprobó el acuerdo INE/
CG160/2021 e INE/CG18/2021, el cual contemplaba la instauración
de cuotas progresivas como acciones afirmativas para diversos
grupos en situación de vulnerabilidad histórica, aprobando para
el proceso electoral federal 2020-2021 acciones afirmativas para
personas afromexicanas, personas con discapacidad, personas de
la diversidad sexual, personas indígenas y personas migrantes.
Esto generó un amplio sustento constitucional y jurisdiccional
respecto a la integración y ampliación del sistema democrático
en México.
Asimismo, se instó a los OPLE´s a realizar lo mismo en las
elecciones locales, dando origen a una serie de sentencias y tesis
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

que fundan las acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+, las cuales se muestran en la figura 1:
Figura 1.
Justificación jurisdiccional de las acciones afirmativas en favor
de la comunidad LGBTTTIQ+
Temática de la acción

Justificación jurisdiccional

La acción afirmativa debe ser una
cuota específica para personas de la
diversidad.

SUP-JDC-59/2022,
SX-JDC-62/2022

La acción afirmativa debe ser por
ambos principios Mayoría Relativa y
Representación Proporcional.

SX-JDC-62/2022

La cuota puede fundarse en la Constitución y los Tratados Internacionales y no necesita una ley habilitante,
ni le aplica el artículo 105.

SUP-REC-117/2022,
SUP-REC-123/2022

La acción afirmativa puede establecerse incluso iniciado el proceso
SUP-REC-123/2022
electoral y hasta el registro de las candidaturas.
La acción afirmativa no violenta los
principios de autoorganización y autodeterminación de los partidos no
son óbice en la ideología o plataforma política de los mismos.

SUP-REC-117/2022

En la acción afirmativa se deben respetar los datos personales.

SUP-REC-117-2022

Fuente: Rodríguez (2022).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Asimismo, es importante mencionar que la mayoría de
las acciones afirmativas en las diversas entidades federativas
han sido promovidas por ciudadanos e inclusive por miembros
de partidos políticos, a través de los JDC. Lo cual implica que la
regulación del ejercicio de dichos derechos y su aplicación son
acordes al principio de igualdad y no discriminación, instando a
las autoridades electorales a adoptar las medidas necesarias para
garantizar su protección.
A nivel federal, las acciones afirmativas implementadas
para el proceso electoral federal 2020-2021 se materializaron
en la modificación a los Lineamientos y Reglamentos para
el Registro de Candidaturas, siguiendo lo establecido en el
acuerdo INE/CG18/2021, de manera que se estableció una cuota
mínima de 3 candidaturas para la comunidad LGBTTTIQ+, que
contempla:
Postular 2 fórmulas integradas por personas de la diversidad
sexual en cualquiera de los 300 Distritos Electorales; mientras,
en el caso de las candidaturas de representación proporcional,
se debería reservar 1 fórmula dentro de los primeros diez lugares de la lista de cualquiera de las cinco circunscripciones
electorales (Andrade, 2022, p. 12)

El resultado de la acción afirmativa a nivel federal fue el
registro de al menos 102 candidaturas a diputaciones federales,
aunque las personas ganadoras solamente fueron cuatro,
destacando a María Clemente García Moreno de Movimiento
de Regeneración Nacional (Morena) de la Ciudad de México;
y a Salma Luévano Luna de Morena, Diputada Federal por
Aguascalientes.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Figura 2.
Avance de las acciones afirmativas a favor de la comunidad LBGTTTIQ+ en México.

Fuente: elaboración propia con información de los OPLE´s y las sentencias emitidas por las salas regionales y la sala superior del
TEPJF, así como diferentes medios de comunicación.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Por el contrario, la situación de las acciones afirmativas en
favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en las entidades federativas
es diversa, principalmente debido a que, aunque todos los OPLE´s
recibieron la indicación de parte del TEPJF y del INE de diseñar
e implementar dichas acciones, no todas las implementaron de la
misma forma. Algunos OPLE´s tendieron a omitir la indicación,
otros a reglamentar solamente a partir de la demanda de la
ciudadanía a través de JDC, y algunos a tener buena disposición
al diseñar e implementar las acciones afirmativas, teniendo
buenos resultados con candidaturas electas o simplemente con
su postulación.
Para facilitar el análisis, la implementación de las acciones
afirmativas a lo largo de las entidades federativas fue dividida en
cuatro clasificaciones: 1. No cuenta con acción afirmativa; 2. Cuenta con acciones afirmativas de concientización, entre las que se
contempla la visibilización y reconocimiento; 3. Se diseñó e implementó la acción afirmativa, materializada en acuerdos y lineamientos; y por último, 4. Implementación de acciones afirmativas con
resultados concretos, es decir, la representación efectiva al contar
con candidatos electos pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+. La siguiente figura representa dicha clasificación a través de
un mapa de las entidades federativas en México.
La investigación realizada a través de la revisión de
documentos y acuerdos oficiales del INE, del TEPJF y de los
OPLE´s, así como de información de los medios de comunicación,
ha revelado que en total 21 entidades federativas han impulsado
acciones afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+,
materializadas en cuotas de representación que, como regla
general, se manifiestan en la modificación de los lineamientos y
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

reglamentos para el registro de candidaturas a cargos de elección
popular, haciendo obligatorias la postulación de candidaturas
por parte de los partidos políticos. Las 21 entidades federativas
con acciones afirmativas en la materia fueron agrupadas en dos
dimensiones de análisis: 1. entre las que tuvieron resultados
efectivos con personas de la diversidad sexual obteniendo los
cargos de elección popular a los que fueron postulados y; 2. las
que implementaron las acciones afirmativas, pero no han tenido
resultados tangibles, es decir, con la ocupación de los espacios de
representación popular para las personas LGBTTTIQ+.
La implementación de las acciones afirmativas en favor
de este sector poblacional a lo largo del país es relativamente
reciente, impulsada a lo largo del territorio nacional a partir de
la sentencia SUP-RAP-121/2020 y los acuerdos INE/CG160/2021
e INE/CG18/2021 ya mencionados, por lo que la mayoría de las
entidades federativas aprobaron la acción afirmativa entre 2020
y 2021, a excepción de la Ciudad de México (2012), que ha sido
la entidad más avanzada en cuanto a derechos de la comunidad
LGBTTTIQ+ en el país.
De esta manera, los resultados de las acciones afirmativas
a nivel nacional fueron mayormente visibilizados en las elecciones
locales y federales de 2021, siendo que solamente 5 entidades
federativas cuentan con cargos públicos ocupados y ganados
por personas de la diversidad sexual. En la Ciudad de México,
se presentaron 5 candidaturas, de las cuales triunfó Temístocles
Villanueva, quien fue electo diputado, mientras que en el estado
de Hidalgo se presentaron 30, ganando una diputación Ángel
Tenorio. Este estado en particular cuenta con casos emblemáticos
en la historia de la representación, con:
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Diana Laura Marroquín Bayardo, (...) [mujer trans, quien]
compitió por la diputación federal del distrito 04 del Estado de
Hidalgo, en el proceso 2012. De igual forma, fue precandidata
a gobernadora de Hidalgo por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el año 2016; nuevamente en el año 2018 fue
candidata del Partido del Trabajo, en la coalición Movimiento
Progresista, a diputada federal por el distrito 04 con cabecera
en Tulancingo, Hidalgo. En diciembre de 2018 fue la primera
mujer transgénero en representar a un partido en el Instituto Electoral del Estado de Hidalgo, por el Partido del Trabajo
(Caldelas, 2022, p. 135).

En Morelos se cuentan con tres regidoras de la diversidad
sexual: Mónica García, Venus Ailin de Sousa y Juan Carlos
Castilla. En Baja California, aunque se presentaron 13 candidaturas
al Congreso local, entre quienes destaca Víctor Aguirre como
candidato, no resultó electa ninguna candidatura LGBTTTIQ+.
Sin embargo, se cuenta con una persona electa perteneciente a la
comunidad en el ayuntamiento de Tijuana.
En Oaxaca los resultados del proceso electoral local
2021 se reflejan en la presentación de “12 candidaturas por MR
[mayoría relativa] (2.4% del total) y 12 por RP [representación
proporcional] (4.4% del total), resultando electas 2 personas
LGBTTTIQ+muxhe. En concejalía, se presentaron 495
candidaturas de 14,323 (3.4%) y resultaron electas 76 personas
LGBTTTIQ+muxhe equivalente al 3.14% del total” (Bautista y
Velásquez, 2022, p. 35).
En la categoría “cuenta con cuota como acción
afirmativa” existen otras 15 entidades federativas que diseñaron
e implementaron acciones afirmativas para el proceso electoral
local 2021 y aunque algunas de ellas tuvieron postulaciones
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

a candidaturas de personas pertenecientes a la diversidad
sexual, esto no se reflejó en la victoria en casillas o en una mejor
representación legislativa. Entre estas entidades federativas,
abundan las que postularon solamente una candidatura (al
menos públicamente): Campeche, con la postulación de una
persona trans a diputación local; Durango, con la postulación
a diputación local de Tadeo Campagne; Querétaro, con Walter
López, candidato a la presidencia municipal de Querétaro;
Sinaloa, con la candidatura de Benjamín Ramón Jalapa por el
distrito local 14; Sonora, en donde Daniel del Sol se registró como
candidato al distrito local 10 de Hermosillo; Tamaulipas, en donde
Harley Frida Barral, una mujer trans, se presentó como candidata
al congreso local; y Yucatán, con Quique Polanco, candidato a
diputado por el distrito 2 de Mérida.
Por otro lado, también hubo entidades federativas que,
aunque acordaron la implementación de acciones afirmativas,
no mostraron candidaturas LGBTTTIQ+, como lo fueron Baja
California Sur, Chiapas y Guerrero. Asimismo, también se cuenta
con entidades federativas que tuvieron un número moderado de
candidaturas de personas de la diversidad sexual: Guanajuato (3),
Puebla (4) y Zacatecas (4); así como las que tuvieron candidaturas
numerosas, como Michoacán (56) y Nuevo León (40).
La tercera categoría, “acciones afirmativas de
concientización” se refiere a aquellas entidades federativas que no
han aprobado cuotas de representación como acción afirmativa
para la comunidad LGBTTTIQ+, pero que han realizado acciones
de concientización y visibilización de la comunidad. Tal es el
caso del estado de México, en donde existe constante promoción
de los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+, lucha contra la
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discriminación y violencia, además de la invitación de los partidos
políticos a formar parte de las candidaturas, teniendo como
resultado la postulación de tres candidaturas y dos victorias, así
como la presencia de Adolfo Cerqueda Rebollo como presidente
del ayuntamiento de Nezahualcóyotl.
En esta categoría también se encuentra Aguascalientes,
en donde a partir de la resolución del Tribunal Electoral del
Estado de Aguascalientes (TEEA) se ha considerado la inclusión
expresa en la convocatoria a la comunidad LGBTTTIQ+, presente
en el expediente SUP-JDC-1109/2021 y TEEA-JDC-018/2020, la
cual contempla la inclusión de la casilla “no binario” al momento
de seleccionar el género. Dicha sentencia fue impulsada desde la
sociedad civil, signada por la presidenta del Colectivo “Juntes
por el Camino de la Diversidad”, Salma Luévano Luna. En la
demanda se requería la incorporación de cuotas arcoíris para
la conformación de los consejos distritales, y aunque en un
principio se encontró con la negativa del OPLE de Aguascalientes,
la solicitante impugnó dicha negativa ante la sala regional
Monterrey del TEPJF, dando origen a una cuota arcoíris y otras
para grupos vulnerables, confirmadas por la sala regional y la sala
superior (Baena, 2022).
Chihuahua ha impulsado recientemente acciones de
concientización, con la aprobación del protocolo y la guía de
actuación para prevenir la discriminación por identidad y
expresión de género en el ejercicio de los derechos políticos y
electorales de las personas de la diversidad sexual. Esta guía tiene
como objetivo contribuir a “eliminar las barreras normativas,
actitudinales, procedimentales, materiales y comunicacionales
que dificultan que las personas de la comunidad LGBTTTIQ+
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

puedan acceder y concretar, de manera efectiva, su derecho al
voto y de participación” (Instituto Estatal Electoral Chihuahua,
2022). Por el contrario, esta entidad también cuenta con
antecedentes de haber omitido la implementación de acciones
afirmativas, tal como lo denunciaba el JDC-45/2021, en el
cual se buscaba la participación política de las personas de
la comunidad de la diversidad sexual. Asimismo, en la Ley
para Prevenir y Eliminar la Discriminación en el Estado de Chihuahua
se establece la necesidad y obligación a los órganos públicos
estatales de establecer acciones afirmativas progresivas, tal
como lo menciona el artículo 3, sin embargo, no es explicita
sobre acciones afirmativas en materia electoral o en protección
de los derechos político-electoral.
Por otro lado, el Instituto Electoral del Estado de Colima,
aunque no ha implementado ni discutido acciones afirmativas en
favor de la diversidad sexual, cuenta con algunos materiales que
promueven la concientización en contra de la discriminación hacia
este sector de la población, tal como lo muestran los Lineamientos
para el uso del lenguaje incluyente, no sexista y no discriminatorio en el
Instituto Electoral del Estado de Colima.
Por último, se encuentra Nayarit, en donde el OPLE
ha promovido los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+,
sin embargo, aún no se les incluye en la elección a cargos de
elección pública. Además, en Jalisco existe el Pacto por el Respeto,
Reconocimiento y Participación de las personas de la Diversidad Sexual
LGBTTT+, el cual contempla la capacitación para la inclusión
y el compromiso con la comunidad de la diversidad sexual, no
obstante, no considera las cuotas de representación para cargos
públicos.
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La última categoría, “no cuenta con acción afirmativa”,
hace referencia a las entidades federativas que no han aprobado
cuotas de representación como acciones afirmativas, ni han
demostrado acciones afirmativas de concientización. Dentro de
esta categoría se habrá de destacar dos tipos de casos: aquellos
en los que la sociedad civil o los tribunales electorales locales
han impulsado la implementación de acciones afirmativas,
encontrándose con la negativa del OPLE, y aquellos en donde
a pesar de no contar con acciones afirmativas aprobadas, han
tenido candidaturas LGBTTTIQ+ e inclusive representantes de
la diversidad sexual en cargos de elección popular.
Todas las entidades federativas que no cuentan con
acciones afirmativas a favor de la comunidad LGBTTTIQ+
aprobadas se han enfrentado a diversos procesos en los que se
demanda su omisión y negativa. En el caso de Coahuila, el TEPJF
a través del expediente SM-JDC-167/2021 denunció la omisión de
la inclusión de la comunidad LGBTTTIQ+ en el proceso electoral
2021, promovido desde:
La comunidad San Alfredo A.C., [en donde] se le pidió al IEC
que para el proceso Electoral 2021 se implementará el acceso de
las personas LGBT+ a cargos de elección popular, pero por razones de que ya había iniciado del proceso electoral, fue considerada para su análisis al término del mismo, aunque exhortó a
los partidos políticos incluir a personas de grupos vulnerables
en los registros de cargos a elegirse en el proceso electoral 2021
(IEC/CG/032/2021) (Hernández, 2022, p. 54).

También se destaca el recurso de queja TECZ-RQ-02/2021,
denunciando de igual manera la omisión de acciones afirmativas.
Lo que se resolvió fue la publicación de un acuerdo para iniciar
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

y planear los trabajos para las acciones afirmativas a favor de la
comunidad LGBTTTIQ+, así como la vinculación con el Congreso
local para su regulación, y la invitación a los partidos políticos
para promover la participación de las personas LGBTTTIQ+ en
los registros de candidaturas. (Hernández, 2022, p. 55). Producto
de esta iniciativa, se ha tenido más compromiso del OPLE de
Coahuila frente a la participación política de las personas de la
diversidad sexual, tal como lo muestra el foro para la inclusión
organizado en 2022.
En Quintana Roo, los expedientes JDC/015/2021 y su
acumulado JDC/021/20201, en donde se buscaba la inclusión
política de las personas de la diversidad sexual en las candidaturas
a cargos de elección pública y se denunciaba discriminación,
fueron desechados por el Tribunal Electoral de Quintana Roo
declarado improcedente. Sin embargo, la Sala Superior ordenó
establecer acciones afirmativas para la comunidad LGBTTTIQ+,
presente en la sentencia SUP-REC-123/2022, confirmando la
resolución emitida por la sala regional (SX-JDC-62/2022) en la
que ordenó al OPLE de Quintana Roo la emisión de lineamientos
para la implementación de acciones afirmativas a favor de la
comunidad LGBTTTIQ+.
En San Luis Potosí se solicitó la inclusión de las personas
de la diversidad sexual a través de los oficios 072 y 073 dirigidos
al Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana,
solicitando la inclusión de candidatos LGBTTTIQ+ en la
postulación de candidaturas. La respuesta a dichos oficios fue una
recomendación a los partidos políticos para incluir candidaturas
de personas de la diversidad sexual, aunque no fue una obligación
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expresa a los partidos a cumplir con una cuota, por lo que no es
considerado acción afirmativa.
Tabasco no ha tenido denuncias por omisión de
implementación de acciones afirmativas, y aunque no cuenta con
acciones afirmativas aprobadas, tiene planes para la realización
de un estudio que refleje la efectividad en la aplicación de acciones
afirmativas a favor de grupos vulnerables, tal como lo muestra el
acuerdo CE/2021/013 del Instituto Electoral y de Participación
Ciudadana de Tabasco.
En Tlaxcala, el interés de la sociedad civil organizada
en colectivos LGBTTTIQ+ se ha demostrado a partir de los
diferentes oficios dirigidos a la Secretaría Ejecutiva del Instituto
Tlaxcalteca de Elecciones, con los folios 0292, 0342 y 0423, sin
embargo, se dio una respuesta negativa a la implementación de
las acciones afirmativas, expreso en el acuerdo ITE-CG 34/2021.
Por último, a partir de la negativa del OPLE de Veracruz
de implementar acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+, el Tribunal Electoral de Veracruz revocó dicho
acuerdo a partir de una impugnación interpuesta por militantes
de Morena pertenecientes a la diversidad sexual. Dicha omisión
ya había sido denunciada en el Acuerdo del Consejo General del
Organismo Público Local Electoral del estado de Veracruz, por el que se
aprueba el Estudio sobre la viabilidad de implementar acciones afirmativas
en favor de personas indígenas y jóvenes, sin embargo, no fue hasta la
impugnación del acuerdo OPLEV/CG068/2021 emitido por el
Consejo General del OPLE, en que se revoca dicho acuerdo y se
insta al OPLE a implementar acciones afirmativas.
En segundo lugar, tenemos a dos casos especiales,
en donde no se cuenta con acción afirmativa, pero se han
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

presentado candidaturas LGBTTTIQ+: en este caso se
encuentra San Luis Potosí, con las candidatas trans Vanessa
Esmeralda Hernández y Bárbara Irazamy Portillo (suplente
y propietaria) quienes contendieron por el distrito 5 local.
Además, también se destaca Veracruz, con la candidata al
congreso local, Jazz Bustamante.
Como ya se mencionó, la implementación de dichas
acciones afirmativas se mantiene en acuerdos y sentencias
de las autoridades electorales tanto locales como nacionales,
lo que sumado a su reciente difusión y ejecución a lo largo del
país, ha resultado en que el nivel de profundidad de la acción
afirmativa no haya pasado al orden jurídico como a las leyes
electorales y las constituciones locales, manteniéndose en un
nivel reglamentario. A esta afirmación se excluye la Ciudad de
México, la cual en el artículo 11, sección H, establece como grupo
de alta prioridad a la comunidad LGBTTTIQ+ reconociendo sus
derechos, protegiéndolos y promoviendo “Medidas de nivelación
con enfoque de atención diferencial” (sección B, fracción 3, inciso
a). Además, insta a las autoridades de la Ciudad de México
a realizar estas actividades de reconocimiento, protección y
garantía, sumado a la promulgación de la Ley para el Reconocimiento
y la Atención de las Personas LGBTTTI de la Ciudad de México, que
establece los derechos políticos-electorales para postularse a
candidaturas. Sin embargo, la mayoría de las acciones afirmativas
fueron impulsadas desde la sociedad civil, tal como lo muestra la
figura 3 con la cantidad de JDC promovidos tanto por miembros
de asociaciones civiles LGBTTTIQ+ como militantes de partidos
políticos.

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Figura 3.
Acuerdos, sentencias e instrumentos jurisdiccionales que promueven,
impulsan e implementan acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+.

Entidad
federativa

Acuerdo del OPLE

Sentencia (Sala regional y
sala superior)

Aguascalientes S/I

TEEA-JDC-018/2020,
TEEA-JDC-007/2021,
SUP -JDC-59/2022, SUPREC-117/2022 y SUPJDC-1109/2021

Baja California S/I

RI-47/2020 Y ACUMULADOS del Tribunal de Justicia
Electoral del Estado de Baja
California (TJEEBC)

IEEBCS-CG051-MARBaja California
ZO-2021 y IEEBCSSur
CG095-ABRIL-2021

S/I

Campeche

CG/34/2020

TEEC-JDC-8-2021

Coahuila

IEC/CG/032/2021

SM-JDC-167/2021 y TECZRQ-02/2021

Chiapas

IEPC/CG-A/049/2021,
IEPC/CG-A/050/2021 y TEECH-JDC-029-2021
IEPC/CG-A/085/2020

Chihuahua
Durango

JDC-45/2021
IEPC/CG145/2021 y
IEPC/CG51/2020

S/I

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Guerrero

094/SO/24-03-2021

SUP-JDC-304/2018 Y
ACUMULADOS

Hidalgo

IEEH/CG/018/2021

TEEH-JDC-025/2021

Michoacán

IEM-CG-72-2021

Morelos

S/I

TEEM/JDC/26/2021-3 Y
SU ACUMULADO TEEM/
JDC/27/2021-3

Nuevo León

CEE/CG/027/2021 y
CEE/CG/014/2021

JDC-033/2021 Y ACUMULADOS

Oaxaca

IEEPCO-CG-36/2021

JDC/62/2021

Puebla

CG/AC-028/2021

Quintana Roo S/I

JDC/015/2021, SXJDC-62/2022 y SUPREC-123/2022

Querétaro

IEEQ/CG/A/025/21

S/I

Sinaloa

IEES/CG039/2021

S/I

Sonora

CG121/2021

RA-TP-08/2021 y acumulados

Tamaulipas

IETAM/CG-35/2020

S/I

Tlaxcala

ITE-CG 34/2021

S/I

Fuente: elaboración propia con información de los OPLE´s y las sentencias
emitidas por las Salas Regionales y la Sala Superior del TEPJF.

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En 2022 han existido múltiples esfuerzos desde los OPLE´S
y el TEPJF por garantizar, promover e impulsar los derechos
político-electorales de la comunidad LGBTTTIQ+, tal como lo
demuestra los distintos foros y paneles organizados en el marco
del Día Mundial de la Diversidad Sexual (28 de junio), destacando
el Foro para la inclusión en Coahuila, organizado por el Instituto
Electoral en Coahuila; la mesa de trabajo titulada “La comunidad
LGBTTTIQ+ y sus Derechos Políticos Electorales: Avances y
desafíos”, organizada por el Instituto Electoral del Estado de
México; el Panel: “Derechos políticos-electorales de las Personas
de la Diversidad Sexual LGBTTTI+” organizado por el Instituto
Electoral del Estado de Guanajuato; y el Panel “Derechos PolíticoElectorales de Integrantes de las Comunidades LGBTTTIQ+:
Avances y Desafío”, de parte del Instituto Estatal Electoral de Baja
California. Este tipo de eventos constituye un mecanismo por medio
del cual se escuchan las demandas y necesidades de las personas de la
comunidad, a fin de conocer sus inquietudes y realizar un adecuado
diseño e implementación de las acciones afirmativas.
Otra de las iniciativas por la que las autoridades tanto
electorales como legislativas han promovido los derechos es la
convocatoria a una “Declaración sobre derechos políticos electorales
de la población LGBTTTIQ+ en el continente americano”. La cual
prevé poner a discusión los retos a los que se enfrenta este sector,
la manera en que se ha relegado de la agenda pública la garantía
de sus derechos y el activismo que hay detrás de toda la lucha por
la reivindicación de estos derechos. Este ejercicio constituye un
esfuerzo por ampliar la democracia representativa en toda América,
en donde se tendrá participación de las 35 naciones americanas, y
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

cuenta con el apoyo de intersectorial y multinivel de los tomadores
de decisiones en el ámbito político-electoral.
Asimismo, las acciones afirmativas implementadas por los
OPLE´s en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ han suscitado
controversias con el carácter constitucional de la paridad de
género, es decir, se ha creado una superposición entre las acciones
afirmativas en favor de las mujeres, a quienes se les reserva el
50% de las candidaturas, y las acciones afirmativas en favor de la
comunidad, que en la mayoría de los estados cuentan con una cuota
de representación.
Esta controversia se expresa en los hechos que involucraron
al Instituto Electoral de Quintana Roo, luego que se ordenara la
sustitución del candidato de Morena al haber ocupado la quinta
posición de la lista de diputaciones por representación proporcional
como persona no binaria, siendo que dicho lugar se encontraba
reservado a las mujeres. Inicialmente, la sala regional Xalapa
determinó al recurrente inelegible al existir una sentencia firme que
lo sancionó por violencia política de género, a lo que se presentó
una demanda de reconsideración. Finalmente, la controversia fue
resuelta por la sala superior del TEPJF, confirmando la resolución
de la sala Xalapa al considerar constitucional el impedir postular
a personas no binarias en los lugares reservados para mujeres, sin
embargo, esto llevó a una armonización entre acciones afirmativas
para personas no binarias y el principio de paridad, presente en
el expediente SUP-REC-256/2022. El cual determinó que, en el
caso de la postulación de candidaturas de personas no binarias, los
lugares que habrán de ser cedidos son los correspondientes a los
hombres, quienes conforman el sector que históricamente no ha
sido discriminado en materia de representación política.
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Finalmente, identificamos que las acciones afirmativas en
favor de la comunidad LGBTTTIQ+ se presentan como cuotas de
representación en materia electoral con el objetivo de garantizar el
acceso al poder de grupos de la población históricamente discriminados
y marginados, así como asegurar la representación de la pluralidad
social en el ejercicio del poder político. De esta manera, las acciones
afirmativas en favor de un grupo vulnerable se consolidan como un
mecanismo para la igualdad, asumiendo asimetrías y desigualdades
estructurales en la sociedad. Esto según diversos autores (Domínguez,
2019; Flores, 2007 y Durango 2016) representa un proceso de
ampliación y mejora de la democracia representativa, en su tarea de
integrar la mayor cantidad de actores en el ejercicio del poder.
Conclusiones. Acciones afirmativas y democracia en México
En México las acciones afirmativas para la diversidad sexual han
avanzado en la última década, aunque a nivel federal y en las
entidades federativas observamos distintos esfuerzos con niveles
de institucionalización diferentes. Lo anterior es un proceso que
amplía los alcances de la democracia representativa, ya que las
acciones afirmativas son herramientas para la integración de grupos,
comunidades y actores históricamente excluidos del ejercicio del
poder político. De esta manera, las acciones afirmativas constituyen
un mecanismo que facilita la profundización de la democracia y la
representación política.
La evidencia revisada permite señalar que las acciones
afirmativas impactan en la democracia representativa a través de tres
aspectos: en primer lugar, la integración de grupos históricamente
marginados en procesos de toma de decisión en cargos públicos
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

y de elección popular, disminuyendo la discriminación y exclusión
del sistema político. En segundo lugar, las acciones afirmativas
constituidas como un canal institucional para la participación e
integración de los grupos históricamente marginados, ya que son
las asociaciones civiles y militantes de partidos políticos los que
han denunciado la falta de representación política a través de los
JDC. El tercer aspecto es referente a la mejora en la democracia
representativa, debido a que a partir de las acciones afirmativas el
modelo de representación e integración se robustece con la inclusión
de diversos sectores de la población, especialmente aquellos que
históricamente han sido discriminados y marginados, los cuales en
contadas ocasiones han tenido acceso al poder. De esta manera, los
órganos de decisión pública y el ejercicio del poder se enriquecen
con la pluralidad que ofrecen las acciones afirmativas, dando más
oportunidad a la promoción de agendas de un sector específico o al
mejor diseño e implementación de políticas públicas.
También se reconoce el carácter íntimo que debe tener la
relación entre acciones afirmativas con los derechos humanos, en
específico los derechos político-electorales, ya que son una herramienta
que permite la garantía de dichos derechos a pesar de las estructuras
que discriminan y marginan. Por lo tanto, las acciones afirmativas
contribuyen a la protección de los derechos político-electorales, al
garantizar el derecho al voto y a ser votado consagrado en el Art. 35
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
En este sentido, y dado lo reciente de este tipo de acción
afirmativa, es que uno de los desafíos a los que se enfrentan tanto
las autoridades electorales como demás actores participantes
en el proceso electoral, es la visión binaria (heteronormativa y
cis-heteropatriarcal) que prevalece, los prejuicios sociales y la
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discriminación, dificultando la implementación de las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+. Por otra
parte, un desafío será que estos mecanismos representen al amplio
espectro de diversidades existentes, ya que la presentación de
candidaturas LGBTTTIQ+ en los procesos electorales pasados
reflejan la poca representación de todas las identidades del acrónimo
de la comunidad. Esto también es una denuncia que hacen algunos
miembros de asociaciones civiles de la diversidad sexual, debido
a que las candidaturas se ven más ocupadas por hombres gay y
personas trans, pero no se observa una representación de mujeres
lesbianas, personas bisexuales, intersexuales, o queer. Aun cuando
los datos de las personas postuladas a candidaturas son protegidos,
las candidaturas en la que las personas se declaran abiertamente
pertenecientes a la comunidad son en su mayoría gay o trans,
dejando fuera a otros grupos de la comunidad.
En este sentido, no basta con las acciones afirmativas para la
integración de la diversidad sexual en el ámbito electoral, sino que es
necesario superar el patriarcado, los sistemas de opresión y los prejuicios en contra de la población LGBTTTIQ+ que no permiten muchas veces a los candidatos a llegar al poder, por más que los partidos
políticos estén obligados a postular candidatos. De esta manera, un
desafío para los actores electorales será la concientización de la sociedad en general desde la educación de las infancias hasta la capacitación de los funcionarios electorales, así como a los partidos políticos.
El análisis de las acciones afirmativas en México coincide
con otros hallazgos (Domínguez, 2019; Flores, 2007 y Durango,
2016) que reconocen que estas acciones constituyen un paso desde
la institucionalidad por compensar la vulneración de los derechos
político-electorales de un grupo de la población
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Es así que se consolida la idea de que la implementación
de las acciones afirmativas surge de la “imperante e impostergable
necesidad de que estos grupos históricamente subrepresentados
accedan a cargos de elección popular, donde se toman decisiones
que trascienden en sus vidas, [...] ya que representan a estos sectores
discriminados” (Baena, 2022, p. 26). Los resultados se observan
con miembros de la comunidad LGBTTTIQ+ siendo parte de los
órganos de poder y decisión pública, lo que se traduce en una agenda
pública a favor de los problemas de las personas de la diversidad
sexual, tal como lo muestra la iniciativa de reforma constitucional “del
artículo 35 constitucional, así como de la legislación electoral, para
que sean incluidas cuotas para grupos en situación de vulnerabilidad
y así poder asegurar el acceso real y efectivo de dichos grupos a los
cargos de elección popular” (Mercado, 2022, p. 59).
Finalmente, el análisis del desarrollo de las acciones
afirmativas a favor de la diversidad sexual nos permite dar
cuenta de la importancia de la integración e inclusión de grupos
históricamente marginados en órganos de decisión pública, tales
como los congresos locales y los ayuntamientos. Esto da lugar a
una democracia representativa plural (Dahl, 1997), en donde la
sociedad civil toma un papel preponderante, al ver la pluralidad de
sus intereses representados en el ejercicio del poder público. De esta
manera, las acciones afirmativas en materia electoral se consolidan
no sólo como canales institucionales que permiten la integración,
la inclusión y la pluralidad, sino que también funcionan como un
mecanismo de ampliación de la democracia representativa mexicana
y de protección de derechos humanos de un grupo históricamente
marginado como lo es la comunidad LGBTTTIQ+.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En torno a la dimensión filosófica del pensamiento
de Armando Hart. Rasgos generales
About the philosophical dimension of Armando Hart’s
thought. General features
Yenisey López Cruz1
Resumen: Los estudios filosóficos en torno a personalidades de la
historia de Cuba han marcado desde algunos años una tendencia hacia
el rescate de la identidad nacional. Fundamentalmente, las reflexiones
colocan su atención en los períodos comprendidos antes del triunfo
revolucionario. Sin embargo, muchos de los protagonistas de este suceso
cultural, han expresado un pensamiento propio, electivo y universal.
Por eso una de las urgencias que a nuestro juicio tiene la Filosofía en la
actualidad, se refiere al rescate de estas ideas generadas en el proceso
de construcción del socialismo cubano. Uno de estos pensadores es
Armando Hart Dávalos, representante de la generación del centenario
y sujeto activo de este proceso, quien tuvo un pensamiento auténtico,
antidogmático, electivo y universal. En tal sentido el objetivo nuestro
es aproximarnos a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando
Hart Dávalos y su contribución al constructo teórico cubano.
Palabras clave: Armando Hart, pensamiento electivo, antidogmático,
marxista.
1 Profesora. Universidad
yeniseylopezcruz79@gmail.com

de

Oriente,

Santiago

de

Cuba.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Abstract: Philosophical studies about personalities from the history
of Cuba have for some years marked a trend towards the rescue of
national identity. Fundamentally, the reflections focus their attention
on the periods before the revolutionary triumph. However, many of the
protagonists of this cultural event have expressed their own elective
and universal thought. For this reason, one of the urgencies that in
our opinion Philosophy currently has, refers to the rescue of these
ideas generated in the process of construction of Cuban socialism.
One of these thinkers is Armando Hart Dávalos, representative of
the centennial generation and active subject of this process, who had
an authentic, anti-dogmatic, elective and universal thought. In this
sense, our objective is to approach the philosophical dimension of the
thought of Armando Hart Dávalos and his contribution to the Cuban
theoretical construct.
Key words: Armando Hart, elective thought, antidogmatic, marxist.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Introducción
En la actualidad los estudios filosóficos se enfrentan a la necesidad
de proyectar miradas críticas y constructivas ante las complejas
problemáticas que enfrenta la humanidad. En Cuba estas miradas
han estado acompañando los procesos sociopolíticos que
marcaron nuestra historia. Sin embargo el estudio de las ideas en
Cuba aún posee muchos vacíos teóricos. Una de las consecuencias
de esta problemática se evidencia a partir de identificar por medio
de la historiografía, el tratamiento privilegiado que ha tenido la
producción intelectual en el siglo XIX cubano, con respecto al
periodo insurreccional y a la Revolución en el poder. Durante
estas etapas de la historia de Cuba, se destacaron relevantes
personalidades, sujetos activos del proceso revolucionario que
han expresado un pensamiento propio, electivo y universal.
En el caso del período de la Revolución en el poder, se ha
prestado mayor interés a la defensa de los logros alcanzados por
la Revolución. Aunque existen intelectuales que en la medida del
desarrollo alcanzado por el socialismo cubano han construido
reflexiones filosóficas sobre este proceso que constituyen
aportaciones al constructo teórico cubano que se presentan aún
como una incógnita para su estudio.
Este fenómeno convoca a dilucidar las aportaciones de
estas personalidades que condicionaron la configuración de
la herencia epistemológica que señala la Revolución cultural
realizada en Cuba. Es el caso de Armando Hart Dávalos. Durante
sus responsabilidades en el gobierno revolucionario y como
hacedor de importantes transformaciones sociales, políticas y
culturales construyó un pensamiento auténtico, crítico y con
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

una cosmovisión universal. Sus reflexiones respondieron a las
necesidades de la sociedad cubana en particular y a la humanidad
en general.
Ideas expuestas en discursos, artículos, ensayos, libros y
epistolario. Documentos en los que están presentes sus amplios
análisis, en torno a la necesidad de estudiar los fundamentos
ideológicos y espirituales que subyacen en la formación de una
sociedad más justa. Elementos que no han sido suficientemente
sistematizados. Y en los cuales está su contribución a la
construcción del socialismo a lo cubano.
Aun cuando encontramos mucha referencia2 al valor
del pensamiento de Armando Hart, pocos han sido las
sistematizaciones en las cuales se revelen las aportaciones de este
intelectual al constructo teórico cubano. No obstante, no puede
hablarse de un vacío teórico. Desde la filosofía se han obtenido
importantes resultados científicos en los cuales se analizan las
aristas pedagógica, ética, cultural, humanista y marxista del
pensamiento de Hart. Maritza Victoria Martínez Lima (2010),
Mario Antonio Padilla Torres (2014), Eloísa Carreras Varona
(2015), María Isabel Landaburo Castrillón (2016), Aimé María
Pando Heras (Pando et al, 2017), y Lídice Duany Destrade (2020).
Sin embargo, la universalidad del pensamiento de
Armando Hart se ve fracturada debido a la simplificación con que
se analizan los rasgos que conforman su reflexión. En tal sentido
2 Entre los que han enfatizado en la valía de las ideas de Hart están:
Pogolotti (1990, jun. 26), Prieto (1990, jun, 26), Barnet (1990, jun 26), Vitier
(1990, jun, 26), I. González (1996, dic, 20), Leal Spengler (2013, jun, 13), Rojas
Soriano (2002), Torres Cuevas (2000, jun 27), O. González (2017, feb, 13).
Todos ellos, identifican reflexiones filosóficas en el pensamiento de Hart, y
coinciden en reconocer que este se presenta.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

el objetivo nuestro es aproximarnos a la dimensión filosófica
del pensamiento de Armando Hart Dávalos y su contribución al
constructo teórico cubano.
Materiales y métodos
La investigación se desarrolla a partir de un enfoque dialéctico
materialista y apoyado en el paradigma hermenéutico de
investigación. Durante su desarrollo se utilizaron como
métodos científicos el histórico lógico, el analítico-sintético, el
inductivo- deductivo. Los mismos fueron útiles para extraer de la
documentación generada por Armando Hart las ideas que definen
la dimensión filosófica de su pensamiento.
Análisis y resultados
El pensamiento de Armando Hart es resultado de los contextos
en los que se desarrolló su ciclo vital. En la formación de
su personalidad - cosmovisión y práctica revolucionaria
intervinieron las condiciones socio históricas que definieron las
diferentes etapas que transversalizaron su praxis social. Así como
las fuentes teóricas, nacionales y universales, que confluyeron y
que llegaban a Cuba para ser asumidas en función de interpretar
y transformar la realidad nacional. Evaluar este proceso es
indispensable para entender cómo se formó en él un pensamiento
que se destacó en respondió a su época y trascendió en el tiempo.
Para hablar del pensamiento de Hart es necesario destacar
el que consideramos como el primer rasgo del pensamiento de
Armando Hart, y es el condicionamiento socio-histórico de
sus ideas. Cada etapa de su ciclo vital lo puso en contacto con
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

una realidad social y las urgencias que emanaban de ella. Sus
reflexiones son expresión de una construcción lógica e histórica
de los hechos a partir de buscar respuestas a las interrogantes
que se le presentaron. Contextualizando para ello todo el arsenal
teórico y práctico resguardado por la historia nacional y universal
con la nueva realidad.
Esto le llevó a asumir el electivismo como instrumental
teórico - metodológico. Asumió este método para pensar y
hacer filosofía, ajustado al afán de escoger lo mejor de todos los
sistemas, sin adscribirse a ninguno, lo que le permitió conocer y
valorar toda la producción teórica elaborada dentro y fuera de
Cuba, escoger aquellas ideas que resultaran útiles en su contexto
para el alcance de los ideales sociales pensados para la nación.
Hart utiliza este procedimiento orientado a hacer prevalecer la
integralidad de la cultura para alinear el camino hacia la práctica
de la justicia que tiene en su esencia esa aspiración de síntesis e
integración de lo mejor de la cultura universal.
El estudio de los presupuestos teóricos y metodológicos
de la tradición electiva cubana le permitió enjuiciar las diversas
fuentes de las que se nutrió su pensamiento, a partir de asumir lo
más valioso de ellas, en correspondencia con la realidad del país.
Es por ello que Carreras Varona advierte:
Al decir de Hart, dentro de la tradición cultural cubana, el propósito de elegir va orientado a hacer prevalecer la integralidad
de la cultura para orientar el camino hacia la práctica de la justicia; estas concepciones se relacionan con los conocimientos
que adquirió de los principales representantes del pensamiento filosófico cubano electivo. Hart afirma, que él ha considerado siempre muy necesario reivindicar el electivismo cubano,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

y que asimismo, ha saludado con orgullo que, el electivismo
pueda ser enarbolado frente a los peligros que entrañan las
posturas filosóficas dogmáticas, que en su opinión no permiten
concretar la esencia transformadora del hombre en su entorno
y realidad (2014, p. 159)

En tal sentido Hart utiliza el electivismo como herramienta
para determinar la herencia de la tradición filosófica universal
y cubana, en su unidad y discontinuidad, así como principio
para desarrollar una elección crítica, en contraposición a los
juicios preconcebidos. De este modo enjuicia las concepciones
dogmáticas que nublan el entendimiento humano.
La utilización de este método es llevada por este pensador,
no sólo a los aspectos lógicos del conocimiento y el pensamiento,
sino a los planos de la emancipación social. Cuestión que enfatiza
Carreras Varona al exponer que:
Hart plantea que si el método electivo en la búsqueda del conocimiento y los caminos de la acción los relacionamos con
el principio lucista, “la justicia es el sol del mundo moral”, se
llevaran de la mano con el propósito del Apóstol de echar la
suerte con los pobres de la tierra y sus ideas en relación con
el equilibrio del mundo, hallaremos con esta selección el pensamiento social y filosófico que necesita América (Carrera,
2014, p. 159).

Lo cual determina la consideración de entender que
su electivismo no estuvo dirigido conscientemente a elaborar
un sistema filosófico de comprensión de la realidad social. Su
propuesta estuvo orientada a aportar objetividad y cientificidad a
los análisis referidos a la defensa de los intereses de los oprimidos
y explotados, “sin ismos ideologizantes” (Carreras, 2017, p. 30).
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O sea, este método, le llevó a emplear los argumentos necesarios
para oponerse a las teorías hegemónicas. Como se constata
cuando Armando Hart refiere:
Lo primero es que un modelo tiene que nacer de una necesidad y situación específica y no se puede imitar. […] Para que un
modelo funcione como tal, deben estudiarse las realidades particulares en la cuales surgió; y para servir de orientación ha de
valorarse sobre la base del contexto donde se quiere introducir
una política determinada. Es decir, “modelo” no puede ser reproducción mecánica, sino exclusivamente punto importante
de referencia para el análisis de nuevas realidades.

La herencia cultural latinoamericana y caribeña rechaza la asimilación acrítica de lo que viene de afuera y acepta su asimilación crítica sobre el fundamento del análisis de las realidades
concretas. (Carreras, 2017, p. 107)

Esta mirada electiva en cuanto a la interrelación entre
la necesidad de justicia social universal y la realidad objetiva
particular de cada país poseía un carácter materialista y dialéctico.
Dicha visión eleva a un plano superior el enfoque anterior de esta
metodología, concebida sólo en los marcos de la introducción
de las nuevas ciencias. Su enfoque posee a nuestro juicio, un
carácter integrador, dado a partir de otorgarle importancia a
la aplicabilidad de este método no sólo en el desarrollo de las
ciencias, sino también en el plano social. Partiendo del análisis
de las experiencias anteriores en aras de evitar por un lado los
errores ya cometidos y por otro, la extrapolación dogmática de
métodos y modelos ajenos a la realidad objetiva. Esta cosmovisión
se aprecia cuando afirma:
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Las ciencias naturales han creado símbolos para adentrarse en
el conocimiento de una realidad que abarca tanto los espacios
infinitos del Universo como el inagotable micromundo. Sin
ellos no se hubieran alcanzado las cumbres del saber que el
hombre ha conquistado. Las de carácter social necesitan también sus propios símbolos. Ellos están presentes en los grandes
procesos sociales, económicos, culturales y políticos. También
en los pueblos y los hombres que los representan y promueven.
(Hart, 2004, p. 63)

Su reinterpretación procura otorgar a las prácticas
políticas las herramientas necesarias que permitan aportarle
objetividad y cientificidad a la hora de producir sus alternativas
sociales. Estas reflexiones denotan en él la originalidad con que
integra los elementos teóricos y metodológicos de las ciencias con
las urgencias sociales. Por tanto son inaceptables las posiciones
dogmáticas y hegemónicas para este intelectual.
Esta visión revolucionaria y dialéctica con que aborda
la interrelación entre las ciencias y la emancipación humana,
apunta a otra de las características de su pensamiento, que es su
carácter esencialmente ético. Principio que asumió desde muy
temprano en su formación patriótica y durante su estancia en la
Universidad, donde aprendió de los padres fundadores de nuestra
nacionalidad y amplió sus estudios de la historia y las ideas en
Cuba, y al respecto señaló:
En esta historia se internó mi vida en los años cincuenta, a ella
llegué por una línea de pensamiento y sentimientos que identifico con los recuerdos de la infancia. Las ideas de justicia y la
búsqueda de equilibrio se encuentran en sus raíces más íntimas.
Asumí estos valores y convicciones con un sentido ético trasmitido por la familia, la escuela y la tradición cultural cubana,

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cuyo punto más elaborado está en José Martí. Para mí todo empezó como una cuestión de carácter moral. (Hart, 2005, p. 14.)

Su alto sentido de la eticidad y la justicia, estuvo vinculado
a su afán por dignificar la herencia de los padres fundadores de la
nación cubana. En los cuales reconoció y asumió la raíz ética de su
pensamiento a partir de los preceptos del cristianismo, sin que ello
significara una contradicción con las ciencias. Por lo cual expresa:
El tema de la ética ha sido durante milenios la cuestión central
de las religiones. Por ello he afirmado que la importancia práctica de la ética para los seres humanos, la necesidad de ella, se
confirma por la propia existencia de las religiones.

Su valor y significación son válidos tanto para los creyentes
como para los no creyentes. Los creyentes derivan sus principios del dictado divino. Los no creyentes podemos y debemos
atribuírselos, en definitiva, a las necesidades de la vida material, de la vida en comunidad, de la convivencia de los seres humanos. La clave se halla en que en nuestro país desde la forja de
la cultura nacional se asumió el movimiento científico moderno
sin ponerlo en antagonismo con la creencia en Dios. Ella quedó
como una decisión de conciencia individual. Esa singularidad
de la historia de las ideas cubanas permitió que la fundamentación ética de raíz cristiana se asumiera y se articulara con las
ideas científicas, lo cual le abrió extraordinarias posibilidades
(Hart, 2007, p. 2).
Ello unido a la autenticidad con que revela la unión existente en
el pensamiento ético cubano entre la corriente de pensamiento
ético denominada cultura Maceo Grajales3 y la cultura
3 Armando Hart denomina cultura Maceo-Grajales a la cultura
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

más elaborada proveniente de los sectores que tuvieron la
posibilidad de estudiar (Hart, 2007, p. 3). Lo cual a juicio de Hart
dio lugar al surgimiento de un nuevo pensamiento que expresa
toda la complejidad del sistema social y cultural, a partir de
posturas más sólidas en correspondencia con las necesidades
del país. Por este motivo puede sustentarse que desde el
análisis de la tradición espiritual cubana, Hart va conformando
coherentemente a manera de síntesis las aportaciones reales y
limitaciones del constructo teórico cubano.

Por otro lado, sus conclusiones manifiestan, la presencia
latente de su preocupación por el hombre, lo que indica
precisamente un sentido humanista y de justicia a escala
universal que establece como nexo entre las ciencias y la religión.
Situando en su comprensión del mundo al hombre como centro de
atención, al que debe estar dirigido el proceso de transformación
de la sociedad. Esto responde al importante papel que le confirió
a la ética para enfrentar y resolver los problemas del mundo,
convencido que “sin ética no hay solución a los problemas.”4
Es imprescindible en este sentido, resaltar la comprensión
de la relación dialéctica que concibe entre el conocimiento y los
sentimientos y valores que fortalecen la solidaridad humana.
Se trata de una visón integradora que asume los fundamentos
científicos e influencia objetiva en la historia que tiene el aspecto
subjetivo del ser humano. Este juicio es tratado reiteradamente
inmediatamente popular que expresa la forma en que la población explotada
y esclava del Caribe reelaboró la cultura que le llegó de Europa, que identificó
con la familia Maceo Grajales.
4 Armando Hart, ofrece una Conferencia en el X Simposio Internacional
Iberoamericano y terceros sobre Pensamiento Contemporáneo y de Estudios
Sociolingüísticos. Universidad Central de las Villas Marta Abreu, Villa Clara,
2006.

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en toda su obra, asociado a la experiencia acumulada en la
historia universal y de Cuba. Cuestión que define una de las
aristas medulares de su pensamiento -marxista-, la cual apunta
a la revitalización de la concepción dialéctica y materialista de
la sociedad. El pensamiento de Hart determina la necesidad de
la ética como elemento sustantivo en el nacimiento y desarrollo
de la nación, presente de manera insoslayable en la práctica de
una política culta: la política concebida a partir del vínculo entre
la educación, la ética, la cultura y la práctica emancipatoria o
política práctica (Hart, 2001, p. 52).
Lo cual nos conduce a considerar que aún cuando no
podríamos asegurar la existencia de reflexiones puramente
gnoseológicas en este intelectual, se descubre una comprensión
de la interrelación entre la realidad objetiva y el hombre como
sujeto activo del proceso de conocimiento y transformación de la
realidad social. En su concepción, el hombre cumple con la misión
de conocer, interpretar el conocimiento adquirido en su relación
con el mundo, y el acumulado por la tradición intelectual para
volcar esa cultura en una práctica transformadora con objetivos
emancipatorios universales.
Al respecto expresa:
Al desdeñarse la importancia de los elementos subjetivos en los
procesos históricos se estaba reduciendo el papel de la práctica
humana y social. Se le estaba dando a lo objetivo un valor simplemente abstracto o metafísico, porque propiamente la objetividad
se expresa también en nosotros mismos y se revela en nuestras
emociones, sentimientos, inteligencias y acciones. Ha de exaltarse lo más elevado del hombre: su vocación social y el amor donde
precisamente está el origen de la vida (Hart, 2005, p. 43).
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Para Armando Hart es esencial la relación ciencia,
ética y política para eliminar las injusticias sociales y el dolor
humano. Útil para buscar el progreso social y explotar todas las
potencialidades humanas al asumir el sentido ético en el quehacer
político actualizado en función de los intereses de la humanidad.
De este modo construye su cosmovisión. Por tanto el humanismo
es otra de las características de su pensamiento.
Al revelar el vínculo existente en su cosmovisión entre
la justicia social, la ética, el humanismo, la cultura universal,
el electivismo, la ciencia y el afán político por la emancipación
humana, se confirma la existencia de un pensamiento martiano,
marxista y fidelista. Con el ideario de Armando Hart, nos situamos
ante un constructo teórico donde se imbrican la sensibilidad
humana y el amor por la humanidad con el carácter revolucionario,
crítico y auténtico de las reflexiones éticas, humanistas y
culturales comunes en Martí, el Marxismo y Fidel. Dada la síntesis
que logra articular de cada uno de estos pensadores, resultaría
complejo establecer un análisis por separado de estas aristas de
su pensamiento, puesto que la magnitud de una se complementa
con la otra.
Por tanto, se coincide con el criterio de Miguel Barnet
cuando expresa:
Él es uno de los marxistas más consecuentes de Cuba, más convencidos, el más obstinado de los revolucionarios y uno de los
más lúcidos. El más fidelista, el amigo leal y el honesto, el gladiador de mil batallas, el incansable que convierte lo cotidiano
en extraordinario, él es él, inquieto e hiperquinético, creativo,
con las balas en la cartuchera y el gatillo listo en el disparador
de ideas, proyectos y acciones […] (2017, párr. 3)

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Entre los grandes méritos de la obra de Hart, está, el haber
investigado, estudiado, promovido y asumido los vínculos que unen
a estos referentes espirituales sobre el fundamento de una síntesis
universal de ciencia y conciencia. Es que la universalidad del
método electivo lo conduce eficientemente a asociar las enormes
posibilidades de aplicar la herencia cultural de estos hombres con
la praxis real en función de hacer justicia. Sus reflexiones acerca
de las ideas de estos próceres de la humanidad, responden a una
posición antidogmática, con respecto al proceso de continuidad y
ruptura en el desarrollo de las ideas y su papel en la historia.
Entonces cuando se analiza su pensamiento, debe admitirse
en su construcción teórica la existencia de una dialéctica en su quehacer interpretativo y metodológico. Donde se integran las facultades emocionales, intelectuales cognitivas, axiológicas, racionales y
prácticas. A partir de una reelaboración y contextualización de la
tradición intelectual que le precedió. Esta construcción epistemológica requiere de un acercamiento reflexivo que revele a partir del
análisis de los núcleos teóricos de su pensamiento, el aporte de Hart
a la producción de ideas y prácticas políticas en Cuba.
En primer lugar a consideración de esta autora, desarrolla
un análisis ontológico acerca de la importancia estratégica de la
espiritualidad en la evolución del hombre como individuo y como
ser social transformador. Como se constata cuando expresa: “No
se trata solo de lo físico, del ser, porque es también el pensar y
la conciencia, ese es el hombre que objetivamente existe” (Hart,
2005, p. 42). En el que sin negar el vínculo dialéctico entre el ser
y el pensar, revitaliza el lugar del pensar o la conciencia en la
existencia del hombre como ser social.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Y en segundo lugar aun cuando defiende el papel de la
subjetividad en el conocimiento, comprende la articulación que
se establece entre la teoría y la práctica, sin absolutizaciones
al respecto. Lo cual fundamenta a partir de reconocer que “los
fundamentos materialistas de la espiritualidad se perciben en la
propia naturaleza del hombre” (Hart, 2005, p. 42). Por cuanto es
Hart partidario de la postura epistemológica de Marx y Engels,
que concibe al sujeto como productor y reproductor de su vida
social a partir de reconocer “la validez científica de la sensorialidad
y de la práctica humana que ella genera” (Hart, 2005, p. 42).
En este caso nos conduce a valorar la existencia de
una interconexión en su pensamiento entre lo axiológico, lo
pedagógico y lo político. En este sentido se coincide con la
investigadora Carreras Varona cuando asevera que para “Hart
la educación es la fuerza y el instrumento que tiene el hombre
para cambiar su entorno, así como la cultura es el elemento
indispensable para la salvaguarda y continuidad de la obra
realizada” (Carreras, 2014, p. 125). Puesto que en su pensamiento
la educación tiene un extraordinario valor, vinculado no solo a la
instrucción del hombre, sino a la formación de valores morales
que provienen de la mejor tradición patriótica y pedagógica del
pueblo cubano con profundas raíces éticas. Así conjuga en su
comprensión epistemológica, las diversas esferas de la cultura,
la ciencia, la educación y la política, en una política culta.
Determinado por su identificación con la dimensión humanista
del pensamiento martiano
De esta manera, se expresa otra de las particularidades de
su pensamiento, a partir de la relación entre la ética, la cultura y la
política, como núcleo que lo transversaliza. Su propuesta integradora
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pretende contextualizar la concepción de política culta que nos legó
José Martí. Si bien está concepción, en su momento revolucionó
la práctica política de la historia cubana, cumplimentada por la
Revolución ejecutada por Fidel Castro; en estos tiempos el objetivo
de la cultura de hacer política que denomina Armando Hart, posee
nuevos derroteros. En su obra Ética, Cultura y Política (2006), Hart
hace referencia a esta problemática cuando expresa:
El punto de partida de la cultura cubana está en la ética como
principio rector de la política y que nos conduce a destacar el
papel de la educación en el desarrollo y fortaleza de la civilización. Nuestra tradición cultural subraya, asimismo, la necesidad de hallar formas de acción y movilización social que resulten eficaces para la materialización de los objetivos propuestos.
Allí es donde se encuentra lo original en el aporte de la cultura
de Fidel (pp. 89-90).

Esta reflexión da cuenta de la necesidad que le imprime
a revitalizar, la originalidad y el mérito de estos maestros a
partir de una mirada en contexto. En aras de corregir los errores
cometidos en la historia para encuentran respuestas teóricas
y posicionamientos prácticos, ante el enfrentamiento a la
dominación hegemónica.
Lo auténtico de esta forma de hacer política está en
otorgarle al pueblo el valor primigenio que posee. Es importante
otorgarle las herramientas cognitivas, culturales, morales y
políticas necesarias para que defienda a partir de una aptitud
creadora y activa su libertad. Sin embargo entender este reto
impone aceptar el papel que se le otorga a la educación en la
conformación de una política culta, acompañada del vínculo
entre la cultura y la economía, tal como lo afirmó Armando Hart.
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

La visión dialéctica con que reconoce en el pensamiento
cubano la interrelación entre ética, cultura y política, así como
la asunción por él de este legado, apunta al mérito mayor de su
pensamiento. Para Hart las exigencias ideológicas del siglo XXI
imponen, a la producción de ideas, tener en cuenta la relación
que se establece entre política, cultura, educación y practica
revolucionaria. Apunta que la trascendencia actual de esta
relación reside en que no hay otra alternativa para que sobreviva
la humanidad y para alcanzar un desarrollo sostenido y estable,
que promover la cultura en toda su extensión y profundidad,
posible solo si se reconoce la ética como eslabón primario y
clave en la historia del hombre, del pasado y, sobre todo, del
futuro.
De esta manera se expresa su comprensión de la relación
entre ética, cultura y política, presente en su discurso y praxis
revolucionaria. Es que sitúa en su epistemología al hombre como
centro de atención hacia el beneficio del cual está dirigida la mejor
política, fundamentada en la tradición educacional y cultural de
la nación cubana. Por tanto expresa lo siguiente:
La estrecha relación entre política, cultura, educación y práctica revolucionaria se halla en las exigencias ideológicas que nos
impone el siglo XXI.

Más adelante expone:
[…] Proceder político que no se fundamente en la mejor tradición intelectual y académica de la nación, será, en el menos grave de los casos, una superficialidad o ignorancia, pero también
podrá significar engaño, simulación, y conducirá, si no se le detiene a tiempo a la claudicación. (Hart, 2006, p. 102)

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Lo anterior demuestra la existencia de una visión
integradora de la política, en tanto posibilita el enfocar en
su indisoluble unidad y diferencia los aspectos axiológicos,
prácticos, cognoscitivos, éticos, educativos que conforman la
realidad individual y social del ser humano. Aspectos que serán
profundizados en el capítulo posterior. Esta perspectiva de análisis
permite comprender la multiplicidad y complejidad de la realidad
social. Así como contribuye al reconocimiento de la identidad de
los conocimientos precedentes de la historia de las ideas en Cuba.
A partir de lo cual enriquece el pensamiento cubano e incorpora
nuevos elementos a la tradición espiritual de la nación.
El complejo escenario que le correspondió vivir, unido a la
multiplicidad de corrientes de pensamiento que confluyeron en
Cuba, influyeron en la formación del pensamiento de Armando
Hart Dávalos. Un acercamiento a su construcción teórica
requiere evaluar en qué medida, este respondió y se enriqueció
de este contexto. Resulta esto el primero de los aspectos que
caracterizan el pensamiento del intelectual: su condicionamiento
socio histórico.
Las ideas de Armando Hart, fueron resultado de los
diferentes contextos que le correspondió vivir. Como se evalúa
en el epígrafe anterior las experiencias vividas le permitieron
dotarse de una comprensión de la realidad a partir de las
circunstancias epocales. Por tanto su pensamiento respondió
a las urgencias sociales que afrontó durante toda su vida. Sus
reflexiones son expresión de una construcción lógica e histórica
de los hechos, sucesos, tendencias y personalidades de la historia
que contribuyen a salvaguardar la identidad nacional.
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Fue un ideólogo a nuestro juicio que buscó dar respuestas
a las interrogantes que se presentaron a partir de la producción
teórica de la época y la contextualización de las enseñanzas
adquiridas de la historia con la nueva realidad. Idea que sintetiza el
electivismo, otro de los rasgos que define al pensamiento de Hart.
Hart asume el electivismo como instrumental teórico –
metodológico para pensar y hacer su praxis política, ajustado al
afán de escoger lo mejor de todos los sistemas, sin adscribirse a
ninguno. Lo que le permitió conocer y valorar toda la producción
teórica elaborada dentro y fuera de Cuba, y escoger aquellas ideas
que resultaran útiles en su contexto para el alcance de los ideales
sociales pensados para la nación. En tal sentido Hart utiliza el
electivismo como herramienta para analizar la herencia de la
tradición filosófica universal y cubana, en su unidad, superación y
ruptura, así como principio para desarrollar una elección crítica,
en contraposición a los juicios preconcebidos.
Concepción

que

define

el

electivismo

cubano

decimonónico asumido por el intelectual martiano en su vertiente
dialéctica. Es decir, la utilidad de realizar “una selección crítica
coherente que apunte a las tendencias y posibilidades de su
aplicación práctica, considerando el carácter mutable de la
realidad y el nivel de relatividad que acompaña a la verdad en cada
momento del desarrollo histórico de las ciencias” (Pérez, 2012, p. 97).
Carreras Varona advierte que Hart consideró siempre muy
necesario reivindicar al electivismo cubano para “ser enarbolado
frente a los peligros que entrañan las posturas filosóficas
dogmáticas, que en su opinión no permiten concretar la esencia
transformadora del hombre en su entorno y realidad” (2014, p. 159).
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De ese modo avala la utilidad de este método para enjuiciar
los aspectos lógicos del conocimiento y el pensamiento, y para
alinear el camino de la práctica hacia la emancipación social. Su
enfoque posee a nuestro juicio, un carácter integrador, dado a
partir de otorgarle importancia a la aplicabilidad de este método
no sólo en el desarrollo de las ciencias, sino también en el plano
social.
Por tanto su electivismo no estuvo dirigido
conscientemente a elaborar un sistema filosófico de comprensión
de la realidad social. O sea, este método, le llevó a emplear los
argumentos necesarios para oponerse a las teorías hegemónicas.
Rechaza “la asimilación acrítica de lo que viene de afuera y acepta
su asimilación crítica sobre el fundamento del análisis de las
realidades concretas” (Carreras, 2017, p. 107).
Su reinterpretación procura otorgar a las prácticas
políticas las herramientas necesarias que permitan aportarle
objetividad y cientificidad a la hora de producir sus alternativas
sociales. Estas reflexiones denotan en él la originalidad con que
integra los elementos teóricos y metodológicos de las ciencias con
las urgencias sociales. Por tanto son inaceptables las posiciones
dogmáticas y hegemónicas para este intelectual.
Para Hart:
Si el método electivo en la búsqueda del conocimiento y los caminos de la acción los relacionamos con el principio lucista,
“la justicia es el sol del mundo moral”, se llevaran de la mano
con el propósito del Apóstol de echar la suerte con los pobres
de la tierra y sus ideas en relación con el equilibrio del mundo,
hallaremos con esta selección el pensamiento social y filosófico
que necesita América (Carrera, 2014, p. 159).
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Idea que sustenta otro de los aspectos definitorios
del pensamiento de Hart, su carácter esencialmente ético. El
mismo Hart reconoce que todo empezó como una “cuestión de
carácter moral”. A la lucha revolucionaria llega por una línea de
pensamientos y sentimientos asociados a “las ideas de justicia y a
la búsqueda del equilibrio” (Hart, 2005, p. 14.).
En el pensamiento de Hart encontramos valoraciones
asociadas a la dignificación humana, es decir, la búsqueda de
transformaciones sociales que posibilitara el desarrollo de todas
las potencialidades humanas. Su alto sentido de la eticidad y la
justicia, estuvo vinculado a su afán por dignificar la herencia
de los padres fundadores de la nación cubana. De los cuales
asumió un pensamiento ético sustentado en los preceptos
del cristianismo y donde se aborda la interrelación entre las
ciencias y la emancipación humana. Ello unido a la autenticidad
con que revela la unión existente en el pensamiento ético
cubano entre la corriente de pensamiento ético denominada
cultura Maceo Grajales5 y la cultura más elaborada proveniente
de los sectores que tuvieron la posibilidad de estudiar (Hart,
2007, p. 3). Lo cual a juicio de Hart dio lugar al surgimiento
de un nuevo pensamiento que expresa toda la complejidad del
sistema social y cultural, a partir de posturas más sólidas en
correspondencia con las necesidades del país. Por este motivo
puede sustentarse que desde el análisis de la tradición espiritual
cubana, Hart va conformando coherentemente a manera de
5 Armando Hart denomina cultura Maceo-Grajales a la cultura
inmediatamente popular que expresa la forma en que la población explotada
y esclava del Caribe reelaboró la cultura que le llegó de Europa, que identificó
con la familia Maceo Grajales.

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síntesis las aportaciones reales y limitaciones del constructo
teórico cubano.
Lo ético en las reflexiones de Armando Hart sostiene:
primero, la necesidad de la ética condicionada por la vida material,
segundo, el valor de los valores cristianos y el no antagonismo
entre la ciencia y el movimiento científico. Sobre ello escribió:
El tema de la ética ha sido durante milenios la cuestión central
de las religiones […] Su valor y significación son válidos tanto
para los creyentes como para los no creyentes. Los creyentes
derivan sus principios del dictado divino. Los no creyentes podemos y debemos atribuírselos, en definitiva, a las necesidades
de la vida material, de la vida en comunidad, de la convivencia
de los seres humanos. La clave se halla en que en nuestro país
desde la forja de la cultura nacional se asumió el movimiento
científico moderno sin ponerlo en antagonismo con la creencia
en Dios. Ella quedó como una decisión de conciencia individual. Esa singularidad de la historia de las ideas cubanas permitió que la fundamentación ética de raíz cristiana se asumiera
y se articulara con las ideas científicas, lo cual le abrió extraordinarias posibilidades. (Hart, 2007, p. 2)

El pensamiento de Hart posee una raíz cristiana articulada
con el desarrollo científico lo que le ha valido para interpretar. En
esta última idea está la esencia de su pensamiento ético. En el
que se asume y exaltan los valores aportados por el cristianismo,
donde el amor al prójimo se asume como cardinal y las ideas
científicas que buscan el mejoramiento de la especie humana.
De ahí que lo ético en Hart es esencialmente revolucionario y
humanista.6
6

Es representante de un humanismo a escala universal cimentado en

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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Sus conclusiones manifiestan, la presencia latente de
su preocupación por el hombre, lo que indica precisamente un
sentido humanista y de justicia a escala universal. Situando en
su comprensión del mundo al hombre como centro de atención,
al que debe estar dirigido el proceso de transformación de la
sociedad. Esto responde al importante papel que le confirió
a la ética para enfrentar y resolver los problemas del mundo,
convencido que “sin ética no hay solución a los problemas.”7
Es imprescindible en este sentido, resaltar la comprensión
de la relación dialéctica que concibe entre el conocimiento, los
sentimientos y valores que fortalecen la solidaridad humana.
Se trata de una visón integradora que asume los fundamentos
científicos e influencia objetiva en la historia que tiene el aspecto
subjetivo del ser humano. Este juicio es tratado reiteradamente en
toda su obra, asociado a la experiencia acumulada en la historia
universal y nacional.
Al revelar el vínculo existente en su cosmovisión entre
la justicia social, la ética, el humanismo, la cultura universal,
el electivismo, la ciencia y el afán político por la emancipación
humana, se confirma la existencia de un pensamiento universal.
Es la universalidad otro de los elementos que distingue su
pensamiento. El ideario de Armando Hart, es un constructo
teórico donde se imbrican la sensibilidad humana y el amor por
la humanidad con el carácter revolucionario, crítico y auténtico
una ética humanista que tuvo como máximo exponente a José Martí.
7 Armando Hart, ofrece una Conferencia en el X Simposio Internacional
Iberoamericano y terceros sobre Pensamiento Contemporáneo y de Estudios
Sociolingüísticos. Universidad Central de las Villas Marta Abreu, Villa Clara,
2006.

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de las reflexiones éticas, humanistas y culturales comunes en los
más revolucionario de la ideas universales, particularmente de
Martí, el Marxismo8 y Fidel. Dada la síntesis que logra articular
de cada uno de estos pensadores, resultaría complejo establecer
un análisis por separado de cada aprehensión de su pensamiento,
puesto que la magnitud de una se complementa con la otra.
Entre los grandes méritos de Hart, está, el haber investigado,
estudiado, promovido y asumido los vínculos que unen a estos
referentes espirituales sobre el fundamento de una síntesis
universal de ciencia y conciencia. Es que la universalidad del
método electivo lo conduce eficientemente a asociar las enormes
posibilidades de aplicar la herencia cultural de estos hombres con
la praxis real en función de hacer justicia. Sus reflexiones acerca
de las ideas de estos próceres de la humanidad, responden a una
posición antidogmática, con respecto al proceso de continuidad y
ruptura en el desarrollo de las ideas y su papel en la historia.
Entonces cuando se analiza su pensamiento, debe
admitirse en su construcción teórica la existencia de una
dialéctica en su quehacer interpretativo y metodológico. Donde
se integran las facultades emocionales, intelectuales cognitivas,
axiológicas, racionales y prácticas. A partir de una reelaboración
y contextualización de la tradición intelectual que le precedió.
Esta construcción epistemológica requiere de un acercamiento
reflexivo que revele a partir del análisis de los núcleos teóricos
de su pensamiento, el aporte de Hart a la producción de ideas y
prácticas políticas en Cuba.
8 Consultar, Destrade Duany, L.: Apuntes a la concepción materialista
de la historia desde la mirada de Armando Hart Dávalos, en Revista Santiago, No
158.
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Aun cuando Armando Hart no elaboró un sistema
filosófico, sí se visualiza una dimensión filosófica expresada en un
análisis ontológico y gnoseológico. Deja establecida su posición
materialista ante la disyuntiva entre el ser y el pensar, lo material
y lo ideal, lo objetivo y lo subjetivo.
Aunque reconoce el condicionamiento objetivo de lo
subjetivo, resalta la importancia estratégica de la espiritualidad
en la evolución del hombre como individuo y como ser social
transformador. Como se constata cuando expresa: “No se trata
solo de lo físico, del ser, porque es también el pensar y la conciencia,
ese es el hombre que objetivamente existe” (Hart, 2005, p. 42).
Es decir, sin negar que lo primario es el ser, revitaliza el lugar
del pensar o la conciencia en la existencia del hombre como ser
social. Particularmente al evaluar el papel de los individuos en la
praxis revolucionaria contemporánea.
Al respecto en el Prólogo del libro, La obra del artista. Una
visión holística del universo, de Frei Betto, Hart escribió:
José Martí nos conduce al proceso de relación entre lo que se llamó objetivo y lo que se denominó subjetivo y ello es, precisamente, lo que nos puede orientar a la solución de los temas prácticos
más importantes de estos comienzos del siglo XXI. Se debe confirmar la importancia del llamado factor subjetivo en la historia y
es importante porque fue la cuestión teórica más olvidada por el
pensamiento materialista (Hart, 2009, pp. XV-XVIII).

En otra de sus obras expresa:

Al desdeñarse la importancia de los elementos subjetivos en los
procesos históricos se estaba reduciendo el papel de la práctica

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humana y social. Se le estaba dando a lo objetivo un valor simplemente abstracto o metafísico, porque propiamente la objetividad
se expresa también en nosotros mismos y se revela en nuestras
emociones, sentimientos, inteligencias y acciones. Ha de exaltarse lo más elevado del hombre: su vocación social y el amor donde
precisamente está el origen de la vida (Hart, 2005, p. 43).

En este sentido, aunque no se puede asegurar la existencia
de reflexiones puramente gnoseológicas en este intelectual, se
descubre una comprensión de la interrelación entre la realidad
objetiva y el hombre como sujeto activo del proceso de conocimiento
y transformación de la realidad social. En su concepción, el hombre
cumple con la misión de conocer e interpretar el conocimiento
adquirido en su relación con el mundo y el acumulado por la
tradición intelectual para volcar esa cultura en una práctica
transformadora con objetivos emancipatorios universales.
Hace referencia al papel de la subjetividad en el
conocimiento, comprende la articulación que se establece
entre la teoría y la práctica, sin absolutizaciones al respecto. Lo
cual fundamenta a partir de reconocer que “los fundamentos
materialistas de la espiritualidad se perciben en la propia
naturaleza del hombre” (Hart, 2005, p. 42). Por cuanto es Hart
partidario de la postura epistemológica de Marx y Engels, que
concibe al sujeto como productor y reproductor de su vida social
a partir de reconocer “la validez científica de la sensorialidad y de
la práctica humana que ella genera” (Hart, 2005, p. 42).
En este caso nos conduce a valorar la existencia en
su pensamiento de una interconexión entre lo pedagógico,
lo axiológico y lo político. En este sentido se coincide con la
investigadora Carreras Varona cuando asevera que para “Hart
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la educación es la fuerza y el instrumento que tiene el hombre
para cambiar su entorno, así como la cultura es el elemento
indispensable para la salvaguarda y continuidad de la obra
realizada” (Carreras, 2014, p. 125). Puesto que en su pensamiento
la educación tiene un extraordinario valor, vinculado no solo a la
instrucción del hombre, sino a la formación de valores morales
que provienen de la mejor tradición patriótica y pedagógica del
pueblo cubano con profundas raíces éticas. Así conjuga en su
comprensión epistemológica, las diversas esferas de la cultura,
la ciencia, la educación y la política, en una política culta.
Determinado por su identificación con la dimensión humanista
de las reflexiones martianas.
Este rasgo antes mencionado se complementa con otra
de las particularidades de su pensamiento, la relación entre
la ética, la cultura y la política, que a nuestro juicio constituye
el núcleo que transversaliza toda su producción teórica. Su
propuesta integradora pretende contextualizar la concepción de
la cultura de hacer política que nos legó José Martí. Si bien está
concepción, en su momento revolucionó la práctica política de
la historia cubana, cumplimentada por la Revolución ejecutada
por Fidel Castro; en estos tiempos el objetivo de la política culta
que denomina Armando Hart, posee nuevos derroteros. En su
obra Ética, Cultura y Política (2006), Hart hace referencia a esta
problemática cuando expresa:
El punto de partida de la cultura cubana está en la ética como
principio rector de la política y que nos conduce a destacar el
papel de la educación en el desarrollo y fortaleza de la civilización. Nuestra tradición cultural subraya, asimismo, la necesi-

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dad de hallar formas de acción y movilización social que resulten eficaces para la materialización de los objetivos propuestos.
Allí es donde se encuentra lo original en el aporte de la cultura
de Fidel (pp. 89-90).

Esta reflexión da cuenta de la necesidad que le imprime
a revitalizar, la originalidad y el mérito de estos maestros a
partir de una mirada en contexto. En aras de corregir los errores
cometidos en la historia para encuentran respuestas teóricas
y posicionamientos prácticos, ante el enfrentamiento a la
dominación hegemónica.
Lo auténtico de esta forma de hacer política está en
otorgarle al pueblo el valor primigenio que posee. Es importante
otorgarle las herramientas cognitivas, culturales, morales y
políticas necesarias para que defienda a partir de una aptitud
creadora y activa su libertad. Sin embargo, entender este reto
impone aceptar el papel que se le otorga a la educación en la
conformación de una política culta, acompañada del vínculo
entre la cultura y la economía, tal como lo afirmó Armando Hart.
La visión dialéctica con que reconoce en el pensamiento
cubano la interrelación entre ética, cultura y política, así como
la asunción por él de este legado, apunta al mérito mayor de su
pensamiento. Para Hart las exigencias ideológicas del siglo XXI
imponen, a la producción de ideas, tener en cuenta la relación
que se establece entre política, cultura, educación y practica
revolucionaria (Hart, 2006, p. 102). Apunta que la trascendencia
actual de esta relación reside en que no hay otra alternativa
para que sobreviva la humanidad y para alcanzar un desarrollo
sostenido y estable, que promover la cultura en toda su extensión
y profundidad. Posible solo si se reconoce la ética como eslabón
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primario y clave en la historia del hombre, del pasado y, sobre
todo, del futuro.
De esta manera se expresa su comprensión de la relación
entre ética, cultura y política, presente en su discurso y praxis
revolucionaria. Es que sitúa en su epistemología al hombre como
centro de atención hacia el cual está dirigido la mejor política.
Fundamentada en la tradición educacional y cultural de la nación
cubana.
Lo que reafirma la existencia de una visión integradora de
la política, en tanto posibilita el enfocar en su indisoluble unidad
y diferencia los aspectos axiológicos, prácticos, cognoscitivos,
éticos, educativos que conforman la realidad individual y social
del ser humano. Esta perspectiva de análisis permite comprender
la multiplicidad y complejidad de la realidad social. Así como
contribuye al reconocimiento de la identidad de los conocimientos
precedentes de la historia de las ideas en Cuba.
Conclusiones
Concluido este análisis se identifican como rasgo del pensamiento
del intelectual martiano: su condicionamiento socio histórico, el
electivismo como herramienta teórica y práctica, la universalidad
de sus ideas, su fundamento ético humanista, la dimensión
filosófica de su ideario expresada en un análisis ontológico y
gnoseológico, la interconexión entre lo pedagógico, lo axiológico
y lo político y la relación entre la ética, la cultura y la política
como núcleo que transversaliza toda su producción teórica. A
partir de lo cual enriquece el pensamiento cubano e incorpora
nuevos elementos a la tradición espiritual de la nación.
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Por tanto es necesario analizar la construcción del
pensamiento de Armando Hart Dávalos a partir de los elementos
que conforman su postura epistémica, lo que permite evaluar
sus aportes al constructo teórico nacional y considerarlo un
pensamiento crítico, vivo y creador comprometido con los
seres humanos y sus circunstancias sociales. La esencia de sus
reflexiones se encuentra alrededor de la triple relación que
establece entre la ética, la cultura y la política. Categorías que
denotan el análisis lógico y dialéctico indispensable para la
comprensión del pasado, el presente y el futuro de la nación
cubana partir de uno de sus protagonistas.
La ética, la cultura y la política guardan una relación
especial en el pensamiento de Armando Hart. No es una
construcción abstracta de ideas que emanan de su reflexión,
provienen de su carácter popular y de las relaciones existentes
en su realidad. En este sentido es un pensamiento de pueblo. Es
por eso que podría considerase como una notable peculiaridad
del hilo invisible que lo une a toda la tradición patriótica de la
Revolución cubana.

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Carreras Varona, E. M. (2014): Hart Pasión por Cuba, Editorial del
Centro de estudios Martianos.
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

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electiva cubana en el ideario educativo de Armando Hart
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Armando Hart Dávalos. En Islas. No. 196 (mayo-agosto),
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Hart Dávalos, A. (2005): Marx, Engels y la condición humana. Una visión desde Cuba, Editorial Ciencias Sociales.
Hart Dávalos A. (2006): Ética, cultura y política, Centro de Estudios Martianos.
Hart Dávalos A. (2007): La ética en José Martí [Conferencia].II
Taller Nacional de Educación en Bioética. La Habana, Cuba.
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rhcm02507.htm (1 of 11)21/11/2007 3:50:06.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Landaburo Castrillón M. I. (2016) en Aproximación a la Concepción
Filosófica sobre la Cultura del Dr. Armando Hart Dávalos (19761997) [Tesis doctoral, Universidad de la Habana].
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Pinar del Rio. https://www.researchgate,net/publication/338843371
Pérez Ferrer, A. (2012): La influencia de las concepciones filosóficas de
José de la Luz y Caballero en el desarrollo del pensamiento cubano
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad
Axel Honneth: love, rights and solidarity
Federico Hans Hagelsieb1 Luis Alonso Hagelsieb Dórame2
Resumen: Se presenta un artículo sociológico sobre la perspectiva
del filósofo y sociólogo Axel Honneth, en relación con el concepto de
“persona”, la importancia de su pensamiento para la definición de un
concepto de dignidad humana, así como los valores del amor, el derecho
y la solidaridad. En el presente se busca exponer el de manera general
las ideas del autor en relación con los conceptos de dignidad humana,
enriquecido con autores contemporáneos, así como reflexiones de este.
De igual manera se exponen los términos de reconocimiento y de
reificación, estos son fundamentales para hacer un acercamiento a la
dignidad humana, ya que para comprender la valía personal se precisa
al otro, al identificarse como un ser de igual importancia y dignificación,
1 Doctorante en innovación educativa en la Universidad de Sonora,
México. Maestro en docencia de la educación media superior por la
Universidad Pedagógica Nacional, licenciado en psicología por la Universidad
de Sonora y licenciado en filosofía por el Instituto de Ciencias y Educación
Superior. fedehd_3@ Hotmail.com. ORCID: 0000-0002-8133-0903.
2 Doctor en derecho por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de
la Universidad Autónoma de Chiapas y especialista en derecho matrimonial
y procesal canónico por la Universidad de Navarra de España, maestro en
derecho procesal penal, acusatorio y oral por la Universidad de Sonora y
licenciado en derecho por la Universidad de Sonora. alonso_hd28@hotmail.
com. ORCID: 0000-0001-9382-9878.

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

ya que con la cosificación se oscurece la visualización del ser personal,
en un primer momento del otro y así consecuentemente del propio,
siguiendo este mismo sentido la búsqueda de progreso moral en el
hombre viene a ser truncada por esta falta de reconocimiento del
otro, el presente artículo es producto de una reflexión de un tema tan
fundamental como lo es el de la dignidad humana y la concepción del
otro en la sociedad actual.
Palabras Clave: Reificación, reconocimiento, sociedad, dignidad
humana, progreso moral.
Abstract: A sociological article is presented on the perspective of the
philosopher and sociologist Axel Honneth, in relation to the concept of
“person”, the importance of his thought for the definition of a concept
of human dignity, as well as the values ​​of love, right and the Solidarity.
In the present, it seeks to expose the author’s ideas in a general way in
relation to the concepts of human dignity, enriched with contemporary
authors, as well as his reflections.
In the same way, the terms of recognition and reification are exposed,
these are fundamental to make an approach to human dignity, since to
understand the personal worth the other is needed, when identifying
himself as a being of equal importance and dignity, since with
reification the visualization of the personal being is obscured, at first
of the other and thus consequently of one’s own, following this same
sense the search for moral progress in man comes to be truncated by
this lack of recognition of the other, the present article It is the product
of a reflection on a subject as fundamental as that of human dignity and
the conception of the other in today’s society.
Keywords: Reification, recognition, society, human dignity, moral
progress.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
El presente trabajo es de suma importancia para la época
contemporánea, ya que se vive en una época en el cual el hombre
se ve inmerso en el consumismo y apremiando el materialismo,
por lo que el progreso moral y la dignidad humana se encuentran
en un segundo término.
La postura del filósofo y sociólogo Axel Honnet propone
esta triada de amor, derecho y solidaridad, con el fin de brindar a la
persona un carácter de un reconocimiento, con esto faculta al otro
para identificar la dignidad de sus iguales, así como la propia, lo
cual permite considerar un progreso moral dentro de la sociedad
misma, ya que identificando al otro como un ser poseedor de
dignidad su actuar se verá modificado de una manera positiva.
Dado lo anterior, el presente artículo tiene la finalidad
de presentar al lector la postura de Axel Honnet, con respecto al
“amor, el derecho y la solidaridad” que a su vez se convertirán en
“autoconfianza, autorrespeto y autoestima” y como debido a ellos
se reconoce a la persona y se posibilita el progreso moral, dentro
de la sociedad.
Perspectiva de Honneth
En una conferencia impartida en 2009, Honneth afirma que desde
el marxismo en Europa y las teorías de J. Rawls en Estados Unidos,
se ve la necesidad de eliminar aquellas desigualdades sociales
o económicas que no fuera posible justificar con argumentos
razonables (Honneth, 2010). Sin embargo, él ve una deficiencia en
el sistema político de justicia europeo y norteamericano, ya que
no buscan eliminar la desigualdad, sino, por el contrario, buscan
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

acabar con el estigma y el desprecio asociados a la desigualdad
en la cual la sociedad se encuentra inmersa. Y propone un nuevo
término a la luz del proceso de cambio introducido por Nancy
Fraser (2006), “recognition”, que describe como la función de
determinar las condiciones de una sociedad justa, reconociendo
su dignidad humana.
Honneth propone dos tesis para explicar el giro que se
ha dado en el pensamiento sobre los conceptos de dignidad o
reconocimiento. Por un lado, es posible entenderlo como resultado
del desencanto político, los programas sociales se reducen y las
perspectivas de igualdad social se debilitan. Por otro lado, tal
vez se deba no a un desencanto político, sino todo lo contrario,
a un aumento de la sensibilidad moral hacia los valores políticos
despreciados por la sociedad o la cultura como resultado de una
serie de nuevos movimientos sociales.
Su propuesta tiene que ver con la importancia que el
concepto de reconocimiento asume en el ámbito político-moral.
A lo largo de la historia, el tema ha tenido siempre una función
práctica; no obstante, en las últimas décadas han surgido una serie
de movimientos sociales que reclaman prestar mayor importancia
a la idea de reconocimiento; por ejemplo, los movimientos
feministas, solo por mencionar alguno. Se reconsidera como
ideal la opinión normativa de que los individuos o grupos en la
sociedad deben ser reconocidos o respetados por sus diferencias.
Reconocimiento y progreso moral
Honneth se basado en el pensamiento socio-filosófico de Hegel
(1973: 264) de la eticidad, el cual indica que este es el factor es
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

parte del ser, el cual le brinda una conciencia del otro y propia, es
decir se genera una comunidad ética para fundamentar el tema del
reconocimiento; básicamente: la idea de que la autopercepción
depende de experiencias socialmente aceptadas. Honneth formula
una explicación adicional de la reciprocidad dinámica que debía
existir entre el progreso intersubjetivo de la autoconciencia y el
desarrollo moral de la sociedad; las respuestas que halló a estas
complejas cuestiones se encuentran en el núcleo de su modelo de
lucha por el reconocimiento.
En cuanto a la concepción de Axel Honneth (2010) expresa
la complejidad del reconocimiento con base al amor, el derecho
y la solidaridad, ya que dichos patrones se interrelacionan de
manera intersubjetiva, lo que genera una discusión interna de la
persona para identificar su dignidad y la de los otros; estos tres
patrones se interrelacionan en cuanto al reconocimiento y la
dignidad humana con el progreso moral.
Siguiendo este mismo tenor es menester hacer un
pequeño análisis del progreso, ya que el término por sí mismo se
ha interpretado de diversos modos durante el paso de la historia,
lo cual hace importante una breve aclaración sobre este término.
Por lo que en cuanto respecta a la palabra progreso, según
la Enciclopedia de Ciencias Sociales (1981) proviene del latín
“progressus” cual puede definirse como el avance de la sociedad
humana hacia una mejora en cuatro áreas, en la técnica, en la
científica, en el material y en la espiritual (moral). Durante la
época de la Ilustración, Voltaire (1750) tenía una idea de progreso
metafísica, en la cual la razón era la guía para la moral, ya que
en esta etapa de la historia el progreso se centraba en buscar la
felicidad y la plenitud humana. Condorcet (1980) participaba
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

de la idea de la perfección humana, decía que la naturaleza del
hombre no tenía límites para perfeccionar sus facultades. En el
contexto posmoderno, Marramao (1989), afirma que el progreso
de la humanidad ha perdido su carga axiológica, así como Morin
(1999) señala con el evento sucedido en Hiroshima, a saber, la
bomba atómica, que el desarrollo industrial causa repercusiones,
no solo ambientales, sino también personales y culturales.
Por su parte Carl Marx en su obra El Capital (1979), se
cuestiona si los inventos mecánicos que se han fabricado facilitan
los esfuerzos del hombre, a lo que el mismo se responde que el
capitalismo no busca dicho objetivo, si bien es cierto, el progreso
tecnológico beneficia a ciertos trabajadores, sin embargo, es
importante señalar el objetivo que dichos inventos tienen, con
qué intención se han pensado, cuál es su propósito último, lo
cual implica una reflexión de tipo ético. Cabe aquí cuestionar si
el progreso científico tiene como fin el bien de la humanidad o
posee un sentido mercantilista.
Amor, el derecho y la solidaridad
Honneth esboza tres formas básicas de reconocimiento: el
amor, el derecho y la solidaridad. Para explicar primeramente
la concepción de reconocimiento en la moral social, se tiene
que realizar al menos un análisis fenomenológico de algunos
daños morales (Honneth, 2010: 23), como aquellas formas de
menosprecio que están presentes en casos de humillación física,
como son la tortura o violación, ya que privan al individuo de la
autonomía física en su relación consigo mismo se destruye con
ello una parte de su confianza básica en el mundo; el tipo de
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reconocimiento que corresponde a esta forma de menosprecio es
la de una inclinación emocional, amor, y que ayuda al individuo en
la formación de una confianza en sí mismo de carácter corporal:
la actitud positiva que este reconocimiento afectivo genera en la
persona es la autoconfianza (Honneth, 2010: 25).
La segunda forma de menosprecio la constituyen la
privación de los derechos y la exclusión social. En este caso, la
persona está tan humillada en su comunidad que no tiene que
asumir la responsabilidad moral de una persona jurídica de
pleno derecho , ésta forma de desprecio subsana una relación de
reconocimiento mutuo que, con los otros participantes, hace que
la persona se considere titular de los mismos derechos (Honneth,
2010: 26), generándose aquí una ampliación material y social del
derecho: “la actitud positiva que un individuo puede adoptar hacia
sí mismo, cuando experimenta el reconocimiento jurídico, es la
del autorrespeto elemental” (Honneth, 2010: 27).
Finalmente, el tercer tipo de menosprecio consiste en
la degradación del valor social de formas de autorrealización
(Honneth, 1997: 164). Esto se da cuando no existe una aprobación
solidaria y una apreciación de las capacidades y las formas de vida
desarrolladas individualmente, es decir, cuando falta solidaridad:
“la actitud positiva que le conviene a este tipo de reconocimiento
es la autoestima” (Honneth, 2010: 29).
Si la exigencia de amor a cada individuo ocupa en este
modelo el primero y más básico nivel, mucho más puede añadirse
respecto de la falta de realización de los dos niveles restantes, a
saber, el autorrespeto y la autoestima, ya que la aspiración a ser
sujeto de los mismos derechos y a tener el derecho a autorrealizarse
en una determinada forma de vida son todavía menos frecuentes
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

en la sociedad mexicana. Como es evidente, en ambos casos lo
que falta es un reconocimiento a la igual dignidad que porta cada
persona en el concierto social.
La dignidad humana como exigencia de reconocimiento
Siguiendo el pensamiento del filósofo-sociólogo Axel Honneth
(2007):
En la conducta social del hombre existe una primacía al mismo
tiempo genética y categorial del reconocimiento frente al conocimiento, de la implicación frente a la aprehensión neutral de otras
personas: sin esta forma de reconocimiento previo, los lactantes
no estarían en condiciones de adoptar las perspectivas de sus
personas de referencia, y los adultos no podrían entender las manifestaciones lingüísticas de sus interlocutores. (p. 30)

Esto quiere decir que en el hombre hay una conducta de
un pre-reconocimiento de las personas, de sus necesidades de su
dignidad, todo esto incluso sin mantener una relación; además,
este pre-reconocimiento nos hace a su vez relacionarnos y ver
a las demás personas como iguales, se puede afirmar que ese
pre-reconocimiento se encuentra intrínsecamente asociado a la
esencia humana misma.
Honneth hace hincapié en que la actualidad se ha olvidado
de esta primacía del reconocimiento y se plantea cómo es posible
volver a formular el concepto de “reificación” de Lukács (1968),
quien lo define como:
Una clase de hábito de pensamiento, de perspectiva habitual
petrificada, en virtud de cuya adopción los hombres pierden su
capacidad de implicarse con interés en las personas y en los su-

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cesos; y en consonancia con esta pérdida –creía él– los sujetos
se transforman en observadores puramente pasivos a quienes
no sólo su entorno social y físico, sino también su vida interior,
les debe parecer como un conjunto de entidades cósicas” (Honneth, 2007, p. 46).

Este olvido obstaculiza la relación activa entre las personas,
convirtiéndolas en espectadores ante las injusticias, las desigualdades
y acciones que atentan contra la dignidad humana, el tomar el
rol de observador ante las demás personas implica un desinterés
evidente, el siguiente apartado aborda específicamente el termino
de reificación, lo cual es de suma importancia para comprender este
reconocimiento del otro a través de la dignidad humana.
Reificación
Es pertinente comenzar con el antecesor de esta concepción,
Karl Marx (1979) el cual inspira la reificación con la siguiente
frase: “no como relaciones directamente sociales de las personas
en sus trabajos sino como relaciones materiales entre personas
y relaciones sociales entre cosas” (p. 38), en la cual se puede ver
claramente el carácter mercantilista que le atañe al trabajador,
enuncia esa pérdida del reconocimiento y comienzo de la
cosificación, tal es el caso que en la industria se pierde ese sentido
personal de ver al otro en su naturaleza humana.
La omisión de esta actitud original en el hombre produce
una conducta “reificada”; por este camino, Lukács (1968) debe
explicar el proceso de tal pérdida mediante las circunstancias
sociales mismas, es decir, mediante una red de prácticas y
de instituciones sociales, en las que, por su parte, deberían
manifestarse aquellas actitudes de reconocimiento (Honneth,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

2007). En este sentido, las instituciones sociales, de salud,
políticas, servicio social y atención al público deben favorecer
el reconocimiento de cada persona, esto en el sentido de que
el hombre no se encuentre reificando cada día más desde las
instancias públicas o privadas en las cuales se encuentra inmerso.
Aunado a esto, “Lukács (1968) considera que toda
innovación social que haga necesaria una neutralización de nuestro
reconocimiento previo y, por consiguiente, lo institucionalice de
manera permanente, es necesariamente un caso de reificación” (p.
110). Para evitar estos errores, propone que es necesario decidir
“con la ayuda de criterios externos en qué esferas sociales son
necesarias funcionalmente ya la postura de reconocimiento, ya la
actitud objetivadora” (Honneth 2007).
Este proceso de “reificación” empieza donde se abandona
la actitud de reconocimiento; por reificación, “nos referimos al
proceso por el cual en nuestro saber acerca de otras personas y
en el conocimiento de las mismas se pierde la conciencia de en
qué medida ambos se deben a la implicación y el reconocimiento
previos” (Honneth, 2007, p. 93). Por consiguiente,
instrumentalizamos a las personas olvidándonos que son igual de
importantes que nosotros e incluso muchos de los casos nuestra
conciencia pierde este reconocimiento.
Ahora bien, hay dos tipos de procesos de reificación,
“uno es el caso en el que la ejecución de una praxis perseguimos
tan enérgica y unilateralmente un solo propósito asociado con
ella que perdemos la atención para todos los otros motivos,
quizá más originales” (Honneth, 2007, p. 94), en este caso, en
la praxis instrumentalizamos a la persona para nuestros fines
olvidándonos de sus notas esenciales: que es digno, racional,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

libre. El segundo caso es cuando “una serie de esquemas de
pensamiento que influyen en nuestra praxis llevándonos a
realizar una interpretación selectiva de los hechos sociales
pueden concretamente reducir en gran medida la atención hacia
los datos significativos de una situación” (Honneth, 2007).
Después de este olvido del reconocimiento de las personas,
Honneth ha constituido una nueva definición del concepto de
“reificación” que reza así: “en la medida en que nuestra ejecución
del conocimiento perdamos la capacidad de sentir que éste se debe
a la adopción de una postura de reconocimiento, desarrollaremos
la tendencia a percibir a los demás hombres simplemente como
objetos insensibles” (Honneth, 2007, p. 93). En este sentido, la
pérdida del reconocimiento deriva por el aumento de la ejecución
del conocimiento, siguiendo esta misma idea, el autor habla sobre
la perdida de la capacidad de sentir, en este punto cabe aclarar
que la capacidad ahí está, se encuentra en el mismo sentido, sin
embargo, la capacidad de utilizar esa capacidad para reconocer al
otro y no cometer atrocidades es lo que se va perdiendo.
Conclusiones
Parece pues, concluye Honneth, que, con estos tres modelos de
reconocimiento, el amor, el respeto y la solidaridad, se construyen
términos formales de interacción en los que las personas pueden
ver garantizada su dignidad o su integridad. “En conjunto, las
esferas de reconocimiento que se van generando de esta manera
producen la red de premisas normativas en la que una sociedad
moderna y liberal debe basarse a fin de producir ciudadanos
libres y comprometidos”. (Honneth, 2010: 22), el hecho de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

producir ciudadanos libres y comprometidos, en el fondo se
pudieran referenciar a la dignidad de la persona y cómo es posible
que en la propia libertad es donde se encuentre la capacidad de
reconocer al otro con base a su dignidad, ya que se necesita de ese
compromiso al reconocer al otro.
El amor, el derecho y la solidaridad generan, respectivamente,
autoconfianza, autorrespeto y autoestima. Puede observarse que estas
exigencias se originan justamente de la común esencia que le
corresponde a cada individuo humano, misma que lo convierte
en sujeto merecedor de amor, de respeto y de solidaridad.
Naturalmente, nadie podría aspirar a reclamar para sí estas
actitudes frente a la comunidad, ya que participan del mismo
talante ontológico, esto es, que son sujetos acreedores a la misma
dignidad.
Siguiendo esta perspectiva de Honneth, cabe la posibilidad
de analizar de forma posterior estas cuestiones desde el escenario
político mexicano, considerando los fenómenos propios del país, tales
como la dinámica social, política y cultural, ya que el autor expone de
manera general los términos de amor, derecho y solidaridad.

Referencias:
Condorcet, Nicolas. (1980). Bosquejo de un cuadro histórico de los
progresos del espíritu humano. Madrid. Editora Nacional.
España.
Enciclopedia de las Ciencias Sociales (1981). “Entrada”: Progreso
Política. Dirección: Juan Ontza. Bilbao. Ediciones Asuri.
Fraser, N., Honneth, A. (2006): ¿Redistribución o reconocimiento? Un
debate político-filosófico. Morata, Madrid.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Hegel, G (1973). Fenomenología del Espíritu. Fondo de Cultura
Económica.
Honneth, A. (1999). Entre Aristóteles y Kant. Esbozo de una moral del
reconocimiento, Logos: Anales del Seminario de Metafísica.
Honneth, A. (2007). Reificación: un estudio en la teoría del reconocimiento,
Buenos Aires.
Honneth, A. (2010). Reconocimiento y menosprecio. Sobre la fundamentación normativa de una teoría social, Buenos Aires.
Lukács, G. (1968). Geschichte und Klassenbewusstsein. Neuwied/
Berlin: Luchterhand
Marramao, G. (1989). Poder y secularización. Editorial Península.
Marx, K. (1979). El capital: Libro I - Capítulo VI inédito (7a. ed.--.).
México D.F. Siglo veintiuno.
Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios a la educación del futuro.
París. UNESCO.
Voltaire, F. (1986). El siglo de Luis XIV. T/ PIL Barcelona. Ediciones
Orbis.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Las tesis doctorales y los transmétodos
Doctoral thesis and transmethods
Rosselys Rodríguez de Hernández1
Resumen: El presente artículo tuvo como finalidad investigar el nivel
de avance sobre el uso de los transmétodos en las tesis doctorales
publicadas en español durante los años (2015-2020). Se utilizó
una metodología de tipo documental, que incluyó la selección y
sistematización de la bibliografía relacionada con los puntos de interés.
Entre los hallazgos se precisaron, primero, el académico motivado a
realizar un doctorado debe conocer su significado y las implicaciones
del proceso de formación; segundo, el desarrollo de un trabajo doctoral
en el marco de una sociedad inestable debe plantearse desde una
metodología que se acople a su complejidad como medio para develar
la realidad a través de un proceso interdisciplinar y dialógico; y,
tercero, las investigaciones confeccionadas desde la transcomplejidad
deben tener un alto nivel académico, pues en ellas se demuestra la
capacidad de diseñar una estructura metodológica novedosa y el uso de
multimétodos para alcanzar una construcción teórica.
Palabras
clave:
doctorado;
transcomplejidad; transmétodos.

investigación;

metodología;

Abstract: The present article aimed to investigate the level of progress
on the use of transmethods in doctoral theses published in Spanish
1 Universidad de Carabobo de la República Bolivariana de Venezuela
estado de Carabobo. Correo electrónico: rosselysr2@gmail.com https://orcid.
org/0000-0003-4494-5674

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

during the years (2015-2020). A documentary-type methodology
was used, which included the selection and systematization of the
bibliography related to the points of interest. Among the findings
were specified, first, the academic motivated to pursue a doctoral
degree should know its meaning and the implications of the training
process; second, the development of a doctoral work in the framework
of an unstable society should be raised from a methodology that fits its
complexity as a means to unveil reality through an interdisciplinary
and dialogic process; and, third, research based on transcomplexity
must have a high academic level, since it demonstrates the ability to
design a novel methodological structure and the use of multi-methods
to achieve a theoretical construction.
Keywords: doctorate, research, methodology, transcomplexity,
transmethods.

98

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
La sociedad actual cada día es más inestable e incomprensible, el
escenario pandémico aceleró el uso de la tecnología y la convirtió
en uno de los principales medios para desarrollar la mayoría de las
actividades cotidianas de los sujetos, este entorno es descrito por
Bauman (2008) como líquido, por la fragilidad de las estructuras
sociales y la presencia de la comunicación como eje central de los
procesos; rasgos que indiscutiblemente afecta la generación de
conocimiento, incluyendo el nivel doctoral.
En este contexto social incierto, los programas doctorales
tienen suma importancia, dado que de ellos germinan las
respuestas epistémicas a los conflictos sociales, es decir, en estos
programas se profundiza sobre los problemas y plantean posibles
opciones para su solución en el marco de la sostenibilidad y la
sustentabilidad, contribuyendo así, a crear entornos preparados
para responder a las exigencias externas. Según Jacomé (2016):
Estudiar un doctorado es un camino que desarrolla habilidades profesionales, académicas y humanas, nos permite forjar
nuestro carácter, fortalecer nuestra voluntad y constancia, y
transformar nuestra visión de la sociedad asumiendo la responsabilidad de plantear soluciones a los problemas de nuestra comunidad, desde cada uno de nuestros campos de acción. (p. 1).

Como puede apreciarse, la relevancia de los estudios de
quinto nivel y la urgencia de incrementar la producción científica es
un asunto de interés para las universidades; según lo expresado por
Aguirre, Castrillón y Arago-Alzate (2019) América Latina busca
ser referente en alta calidad en cuanto a producción académica.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Para lograr lo antes indicado las universidades deben
adoptar nuevas orientaciones investigativas amoldadas
al arquetipo de sociedad vigente, siendo de interés, la
transcomplejidad una episteme que fusiona la complejidad y
la transdisciplinariedad para el estudio de los fenómenos. No
obstante, a pesar de lo acertada que es esta visión transcompleja
para la comprensión de este mundo inestable, de acuerdo a
un estudio realizado por Alfonzo y Villegas (2017) sobre los
trabajos de posgrado “la investigación sigue siendo tradicional,
disciplinaria y reduccionista” (p. 8).
Con base en lo mencionado previamente, la intención
de este artículo es investigar el nivel de avance sobre el uso de
los transmétodos en la producción de tesis doctorales durante
el periodo (2015-2020). Adicionalmente cabe mencionar que
la sección de resultados será estructurada considerando los
siguientes puntos: las tesis doctorales y su taxonomía operacional;
la investigación transcompleja y los transmétodos; y, los trabajos
doctorales generados desde la transcomplejidad.
Métodos
La metódica fue de tipo documental, según Coral (2016) esta
metodología se asocia a “un análisis de documentos acerca de un
tema que se está rastreando. Presenta la información publicada sobre
un tema y plantea una organización de ese material de acuerdo con
un punto de vista” (p. 1). Por consiguiente, se trata de la selección
y de la sistematización de la bibliografía de interés para su estudio.
Siguiendo este orden de ideas, la construcción del discurso
relacionado con los dos primeros tópicos de este artículo, comenzó
100

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

con la búsqueda en las bases de datos científicas (Dialnet, Redalyc,
Google académico y Scielo) de las investigaciones afines a: primero;
la producción doctoral, su definición y sus características; y
segundo; los métodos de la investigación transcompleja. En esta
etapa se incorporó el Atlas ti como herramienta cualitativa para la
selección organizada de citas, las cuales se fueron incorporando en
el proceso de argumentación científica.
Posteriormente, para la determinación del avance en las
tesis doctorales desde los transmétodos, se rastrearon en las
bases de datos antes mencionadas los trabajos doctorales que
cumplieran los siguientes criterios: (1) estar publicados en español
durante el periodo 2015-2020; (2) poseer una construcción
metodológica edificada sobre la transcomplejidad y; (3) abordar
los fenómenos desde la transdisciplinariedad y los fundamentos
de la complejidad, es decir, desde la multirreferencialidad y la
multidimensionalidad. Así mismo, entre las palabras claves
utilizadas para el arqueo de fuentes, se incluyeron: trabajo
doctoral, tesis doctoral, investigación doctoral, trabajo de
doctorado, transcomplejidad, transcomplejo, transcompleja y
transmétodos.
Ya seleccionadas las tesis doctorales, se utilizó la
metodología prisma 2020 para la realización de una revisión
sistematizada. Dicho proceso consistió en examinar los
documentos con base a los siguientes ítems: el título, el resumen
estructurado, la justificación, los objetivos, los criterios de
elegibilidad, la fuente de información, la estrategia de búsqueda,
los procesos de extracción de datos, la lista de datos, la evaluación
del riesgo de sesgo de los estudios individuales, las medidas
del efecto, los métodos de síntesis, la evaluación del sesgo en
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

la publicación, la evaluación de la certeza de la evidencia, la
selección de los estudios, las características de los estudios, el
resultado de los estudios individuales, el resultado de la síntesis,
el sesgo en la publicación, la certeza de la evidencia, la discusión,
el registro y el protocolo, si el trabajo tiene financiamiento, si hay
conflicto de intereses y si hay disponibilidad de datos, códigos y
otros materiales (Bravo, 2021).
Resultado
Dando continuidad al proceso, se procedió a confeccionar la
narrativa de la sección de resultados siguiendo la secuencia
establecida en la introducción. En ese sentido para conocer el nivel
de avance sobre el uso de los transmétodos en la producción de tesis
doctorales durante periodo (2015-2020), fue necesario explicar los
términos afines a las tesis doctorales y su taxonomía operacional, es decir,
qué es un doctor, qué es una tesis o trabajo doctoral y cuál es la
taxonomía operacional de este tipo de trabajos.
Con relación a la definición de Doctor (PhD) o Doctor en
filosofía, este es considerado un investigador de alto nivel en un
área científica específica, se orienta a producir conocimiento y
a ser un gestor de transformación social. Hasta este momento
un doctorado es el más alto nivel académico que otorga una
Universidad en un área de conocimiento, para obtener dicho
grado el doctorante debe presentar y aprobar una tesis doctoral;
durante este periodo de formación la persona en cuestión debe
haber demostrado la adquisición de técnicas y aptitudes para
llevar a cabo un proceso de investigación científica, generar
producción intelectual y por consiguiente realizar aportes a
la comunidad científica. Para afianzar lo antes explicado, a
102

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

continuación, se presentan en la tabla 1, diversas definiciones de
doctor (PhD) generadas por varias instituciones:
Tabla 1.
Definiciones de doctor (PhD) desde diversas posturas.
Autor

Definición

The Council of Graduate Schools: The doctor’s
degree in professional fields. Washington
(1971).

El doctor en filosofía (PhD) debe ser dado
en reconocimiento de la preparación para
la investigación en un campo particular de
aprendizaje, sea pura o aplicada. Un estudiante puede completar apropiadamente el
grado doctoral profesional, tal como el M.D.,
y tomar el grado de investigación o Ph.D., o
viceversa.

The Council of Graduate Schools: The Doctor
of Philosophy Degree
(1990). USA.

El Grado de doctor en filosofía es el mayor
grado académico concedido por una Universidad Norteamericana. [...] El programa
de doctorado en filosofía está diseñado para
preparar al estudiante para hacerse un erudito, es decir descubrir, integrar, y aplicar el
conocimiento, así como comunicar y diseminarlo.

Universidad Iberoamericana: Catálogo General
de Postgrado. México
(1993).

Los doctorados están orientados hacia la formación de personas capaces de desarrollar
investigación original, administrar programas
de investigación e impartir docencia especializada del más alto nivel.

República de Colombia:
Ley de Educación Superior. Bogotá (8 de febrero de 1994).

Los programas de doctorado se concentran
en la formación de investigadores a nivel
avanzado tomando como base la disposición,
capacidad y conocimientos adquiridos por la
persona en los niveles anteriores de formación. El doctorado debe culminar con una
tesis.

Fuente: elaboración propia a partir de Vara (2010.)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

En cuanto al trabajo doctoral es definido por Vara (2010:50)
como aquel requisito “exigido para la obtención del grado de
doctor (…) caracterizada por la exigencia de originalidad, grado
de profundidad de las cuestiones teóricas tratadas, cientificidad
y por el hecho de ser un trabajo escrito que revela legítima
investigación científica”.
Se puede afirmar entonces, que la tesis doctoral debe tener
una reflexión profunda de la problemática o asunto de interés,
además dicha introspección (orientada a generar conocimiento de
utilidad social) se construye con base en un proceso metodológico
que demuestre rigurosidad científica. Se trata de discurrir sobre
el fenómeno desde la filosofía, la teleología, la axiología y los
paradigmas de investigación.
Vale destacar que, el proceso de investigación a nivel
doctoral comienza con una idea y termina en generación de
nuevas ideas. Se asocia a la confrontación con lo real, con los
hechos; ya que los hechos o fenómenos por sí solo no dicen
nada. La ciencia no se queda en los hechos, estos solos y aislados
no tienen significación científica. Entonces, la generación de
conocimiento desde esta perspectiva es profunda y rigurosa, tiene
que ver con la verificación mediante una metodología definida por
el investigador, la cual es entendida como un proceso complejo,
recursivo, que parte de la teoría existente, desciende a la realidad
empírica y produce nueva teoría.
Estos trabajos doctorales tienen rasgos específicos, entre
ellos destacan:
•

104

“Son inéditos y creativos cuyo fin es generar un aporte
significativo al conocimiento” (Mogollón, 2015:141)
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

•

•

•

•

Debe demostrar la creatividad del investigador, dado que,
el trabajo final deja en evidencia la habilidad del doctorante de apropiarse de los elementos de la ciencia, contribuyendo a su vez con su progreso; situación que se logra mediante la aplicación de las metodologías científicas
para buscar explicaciones y hallar soluciones a las situaciones o problemáticas estudiadas.
Poseen una postura epistemológica sobre la cual se diseñan las bases de la producción doctoral, dado que, es allí
donde el doctorante edifica los elementos científicos de
su labor investigativa, y selecciona pertinentemente: las
corrientes filosóficas, las teorías y el paradigma; elementos bases para la construcción de su aporte cognitivo.
El trabajo final de un doctorado debe ser resultado de la
labor del investigador, logrando una argumentación clara
sobre el tema o los temas desarrollados.
En la redacción científica del trabajo doctoral se debe evitar la improvisación y la manifestación de ideas sin la debida argumentación o evidencia científica que las avalen.

Como puede observarse, la tesis doctoral debe ser original,
creativa, lógica y a la vez rigurosa, tiene que incluir mínimo
algunas dimensiones del conocimiento, entre ellas: la filosófica,
la teórica, la paradigmática y la metodológica. Aunado a lo
anterior, para desarrollar este tipo de trabajos es necesario que
el candidato a doctor posea ciertas habilidades: entrenamiento
en investigación, dominio del conocimiento científico del área
estudiada, capacidad de redacción, el uso de herramientas o
softwares de investigación, entre algunos otros factores.
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105

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

En ese mismo sentido, estos trabajos doctorales poseen
una taxonomía operacional, desde la postura de López (2015).
Este autor explica que las investigaciones en el contexto de un
doctorado se pueden desarrollar desde tres niveles: el hipotético,
el teorético y el filosófico, véase tabla número 2, donde se
profundizan estos puntos.
Tabla 2.
Taxonomía operacional de los trabajos doctorales
Niveles

Saberes

Campo en
el que se
investiga

Objeto de estudio

Nivel
doctoral 3

Filosófico,
Ontológico
El ser y la existencia
metadiscursivo,
su propósito es
La verdad y la
la generación de Epistemológico
interpretación,
su
sentido
soporte ontológico

Nivel
doctoral 2

Teorético. su
propósito es
descriptivo,
explicativo,
comprensivo y
predictivo

Nivel
doctoral 1

Hipotético. su
propósito es
conjetural

Las teorías

La consistencia
lógica de sus
principios,
conceptos e
hipótesis. Además
de su soporte
filosófico

Los modelos

Viabilidad, soporte
teórico y filosófico

Las hipótesis

Pertinencia de las
hipótesis, soporte
teórico y filosófico

Fuente: elaboración propia a partir de López (2015).

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Al observar la tabla 2, se percibe que los trabajos doctorales
se pueden clasificar en tres distintas categorías, determinadas en
función al nivel de exigencia en cuanto a la generación del tipo
de conocimiento, el cual tiene que ser inédito y de un alto nivel
académico, es decir, el trabajo debe realizar un aporte innovador
que brinde soluciones a situaciones o problemáticas existentes.
Es por ello que Nohelia Alfonzo (2015) citada por Alfonzo y
Villegas (2017) manifestó que:
La importancia de que la investigación doctoral sea realizada
desde un pensamiento que emplee como episteme el enfoque
integrador transcomplejo, ya que las tesis doctorales deben
caracterizarse por su originalidad, es decir, deben proponer
aspectos no abordados antes por ningún otro investigador, lo
cual garantiza la transcomplejidad por cuanto plantea una mirada desde múltiples disciplinas y actores, más abarcadora y
profunda (p. 8-9).

Retomando la idea anterior y dada la complejidad de
la sociedad en que se vive actualmente, se hace imprescindible
dirigir los esfuerzos del investigador a conocer y manejar el
enfoque integrador transcomplejo, ya que el mismo facilitará el
abordaje de los trabajos doctorales en cualquiera de sus niveles,
mediante la incorporación de los multimétodos y el acople de la
transdisciplinariedad; por consiguiente ayudará a lograr en el
nivel 1 (la validación de hipótesis y la estructuración de su soporte
filosófico y teórico), en el nivel 2 (la generación de teorías o el
desarrollo de modelos, ambos edificados sobre soportes teóricos
y filosóficos) y en el nivel 3 (estudiar el ser y la existencia o la
verdad y su interpretación desde una postura ontológica).
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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Siguiendo la dirección trazada, se llegó al segundo
tópico la investigación transcompleja y los transmétodos, en lo tocante
a esto se dilucidó que, el planteamiento teórico y científico de
la transcomplejidad vino al rescate de la producción doctoral,
y se convirtió con su enfoque integrador transcomplejo en una
alternativa para alcanzar los criterios asociados a la calidad
científica en un escenario inestable y cambiante.
Es importante aclarar que los modelos sociales
evolucionan y con ellos todos sus procesos, la investigación no
es la excepción, por ende, la esencia y las acciones vinculadas a la
tarea del investigador deben trascender la rigidez metodológica
y el reduccionismo para generar un conocimiento científico,
considerando tanto los principios de la complejidad como la
transdisciplinariedad en el marco de una sociedad que también
es transcompleja.
En lo concerniente a los principios de la complejidad Morin
(1994) destaca: el dialógico, responsable de crear una unidad
compleja entre dos lógicas similares o contrarias. El recursivo,
garante de que los sistemas produzcan siempre nuevos efectos a
partir de las acciones realizadas. Y el principio hologramático, el
cual ayuda a comprender que las partes de un sistema están en el
todo y el todo está en cada una de sus partes.
Por su lado, Wilinski, Méndez y Martínez (2013) explican
que:
•

108

El principio dialógico conserva la dualidad en la unidad,
añade las palabras complementariedad y antagonismo al
estudio de las situaciones.
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•

El principio de recursividad se asocia a la autorreferencialidad y la autopoiesis, es decir, a la propiedad de reproducción y mantenimiento de un sistema.

•

El principio hologramático; supera el reduccionismo, y
muestra los fenómenos como un todo relacionado con sus
partes, presenta una alternativa holística de estudio con
ayuda de dos o más disciplinas.

Estas mismas investigadoras expresaron que la forma de
concebir la realidad desde la complejidad, se compone por un
razonamiento capaz de dialogar y encontrar puntos medios con lo
real; que además rinde cuenta por los acoplamientos de pensamientos
fracturados; es decir, se trata de forjar un pensamiento que imagine
y alcance el conocimiento desde disímiles dimensiones, esto tiene
que ver con la forma de abordar los estudios: desde el contexto
actual, desde los antecedentes o elementos históricos relacionados
al tema en cuestión y desde la concepción de un futuro que incluya
la posibilidad de cambios en su esencia.
En otra dirección, cuando se hace referencia a la sociedad
transcompleja es ese modelo social voraginoso integrado por
elementos físicos y virtuales; implica la apertura de nuevos
escenarios ante los cambios intempestivos en los procesos
cotidianos de los sujetos, los cuales dejan rastros digitales
asociados al comportamiento social y, por consiguiente,
representan una cantidad ilimitada de información generada
continuamente en tiempo real, según Zaá (2020):
En un contexto de pensamiento transcomplejo, sistema y
entorno fluyen acoplándose recíprocamente. Los sistemas
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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

físicos reales sólo se mantienen viables si importan energía desde su entorno próximo y exportan entropía hacia él.
Las interrelaciones entre los elementos de un nivel originan
nuevos tipos de elementos en otro nivel, pero cada nuevo
estado es sólo una transición. Cuantos más estados tenga el
sistema, mayor será su “variedad”, su capacidad de respuesta
ante las perturbaciones, de supervivencia y su complejidad
(p. 2).

Se puede aseverar que, las permanentes alteraciones,
la inestabilidad de las estructuras de esta sociedad caótica y la
necesidad de dar respuesta a las problemáticas existentes en el
corto plazo, trajeron consigo el surgimiento de una novedosa
vía denominada investigación transcompleja, con relación a ella,
Murillo (2020) elucida que:
Es asumida como una nueva cosmovisión investigativa complementaria que permite la producción de conocimiento complejo.
Es entonces, integración de saberes, favorece el acercamiento
entre las culturas, la comunicación entre el conocimiento científico y la reflexión filosófica; reconoce la existencia de múltiples niveles de la realidad, la incertidumbre, lo imaginario, se
corresponde con la afectividad y creatividad; la experiencia y la
creación artística (p. 13).

Siguiendo este orden de ideas, de acuerdo a lo expresado
por Zaá (2017) la esencia de la investigación científica son los
transmétodos una concepción que representa un rebasamiento
de los paradigmas tradicionales, implica reflexionar
permanentemente sobre la situación de las ciencias desde la
multirreferencialidad y la multidimensionalidad. Este enfoque
integrador transcomplejo se define como un transmétodo:
multivariado, creativo y complementario, es decir, que puede
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

mezclar lo cualitativo, lo cuantitativo y lo dialectico para generar
conocimiento. Sobre esto Schavino y Villegas (2010) añaden que
esta idea investigativa asume los métodos existentes, los integra
y evolucionan a una transmetodología, “donde la reflexión
profunda y permanente sea el eje articulador en un itinerario
singular y a la vez compartido” (p. 1).
Vale resaltar que acá no se maneja una metodología única
de trabajo, el investigador tiene la libertad de diseñar un proceso
adaptado la situación estudiada. Sin embargo, es imperativo
que domine a profundidad los métodos y los procedimientos
de investigación, así como los instrumentos de recolección de
datos, las herramientas o formas de análisis y el diseño de la etapa
integrativa o de triangulación. Ya que el dominio de los elementos
antes indicados más la información recolectada durante el estado
del arte le permitirá al investigador estructurar un diseño asertivo
para llevar a feliz término su trabajo doctoral con los criterios de
calidad requeridos.
Es importante comprender que, a pesar de no existir un
modelo único para la aplicación de los transmétodos, en el diseño
metodológico se deben complementar las ciencias del espíritu, las
ciencias blandas y las ciencias duras, cada una con sus métodos;
esto con la finalidad de garantizar la profundidad, la amplitud y
la comprensión de la situación estudiada, mediante un proceso
de reflexión sinérgica y de diálogo con los autores. Tal como se
muestra en la imagen 1.
Ya esclarecidos los puntos de interés afines con la
investigación transcompleja y los transmétodos, se llegó a la
tercera etapa de este artículo, vinculada al nivel de avance del
uso de los transmétodos en la producción de las tesis doctorales,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

para lo cual se recopilaron los trabajos doctorales generados
desde la transcomplejidad según los criterios de selección, ya
especificados el apartado metodológico.
Imagen 1.
Dinámica de la mirada transcompleja.

Fuente: elaboración propia a partir de Villegas (2020).

Cabe destacar que, durante el arqueo de las bases de datos
se hallaron nueve trabajos doctorales realizados con ayuda de los
transmétodos, la totalidad de ellos asociados a un nivel doctoral 2
(teorético) según la taxonomía operacional planteada por López
(2015). De ellos se seleccionaron las versiones completas, que
brindaran la suficiente información para realizar las revisiones
sistematizadas; las cuales se presentan seguidamente, en
tablas ordenadas cronológicamente, elaboradas de acuerdo a la
metodología prisma 2020 (véase tablas de la 3 a la 8).
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 3.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 1 de Mendoza (2015).
Ítems
Institución,
Programa y país
1.
Título
3. Justificación

4. Objetivo

5.Métodos
(criterios de
elegibilidad)
6. Métodos
(fuentes de
información)
7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

Desarrollo
Universidad Fermín Toro, doctorado en ciencias de la educación, Venezuela.
Pensamiento axiológico del líder educativo en
la redefinición transdisciplinar de los valores
sociales.
Los valores sociales se deben llevar con responsabilidad en las organizaciones educativas. Es relevante que la formación en valores
tenga los efectos deseados en la educación del
carácter moral de cada individuo social. Por
ello, se debe propiciar una reforma educativa
desde cambios de paradigmas con la construcción teóricas de nuevos puntos de vista
que afiancen los valores propios de las relaciones entre los individuos.
Generar las aproximaciones teóricas relacionadas con la transcendencia del pensamiento
axiológico del líder educativo en la redefinición de valores sociales.
En este caso se seleccionaron escritos asociados al objeto de estudio.
En esta investigación se consideraron las
fuentes impresas en cualquier presentación
que expresaron lo relacionado con las categorías y subcategorías de las temáticas que se
trataron.
La observación documental, resumen analítico y análisis crítico.

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8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)

La investigadora seleccionó los estudios asociados a las distintas categorías que integran
el fenómeno, no obstante, carece de delimitación temporal.

9. Métodos
(proceso de
extracción de
datos)

Se aplicó el enfoque para el análisis sistémico
de diversos textos, el cual se apoyó en el estudio de contenidos con base al método hermenéutico y dialéctico.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo2
de los estudios
individuales

El riesgo de sesgo observado se centra en
la falta de métodos adicionales que proporcionen otras dimensiones para analizar el
fenómeno. Únicamente se están utilizando
métodos cualitativos de corte dialéctico-comprensivo. Esto evita que el fenómeno fuera
estudiado desde distintas dimensiones y referencias, por ende, no se aproxima a una realidad pluridimensional.

12. Métodos
(medidas del
efecto)

No aplican en este caso las medidas de efecto,
el trabajo es netamente cualitativo, se apoyó
en una investigación teórica enfatizada en el
diseño bibliográfico con una dimensión hermenéutica y dialéctica.
Se recurrió a la categorización, al análisis de
contenidos y la triangulación; en este caso se
triangularon distintos discursos en torno a
cada variable, generando un proceso de descomposición, análisis y reconceptualización
(síntesis base para la teorización) mediante
una matriz de doble entrada.

13. Métodos de
síntesis

2 Se considera la existencia de sesgos cuando la tesis doctoral evaluada
no cumple con el estudio del fenómeno desde distintas dimensiones, es decir,
desde las ciencias del espíritu, las ciencias duras y las ciencias blandas y la
consecuente aplicación de sus métodos desde una visión complementaria,
creativa e integral.

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14. Evaluación
del sesgo de la
publicación

De acuerdo a la investigadora las categorías
de los fenómenos revisados son poco tratadas desde la postmodernidad, la complejidad
y la transdisciplinariedad, esto afectó el nivel
de profundidad en el proceso de diálogo y
comparación y, por consiguiente, redujo lo
reajustes teóricos con base al análisis crítico
de la temática.

15. Evaluación
No se puede hablar en este caso de una cerde la certeza de la teza de la evidencia en términos de aproximaevidencia
ción a la realidad, a causa del sesgo existente
explicado por la investigadora (ver punto 14).
16. Resultados
(selección de
estudios)

No se evidencia un resultado en lo concerniente a la selección de estudios, dicha elección está implícita en las tablas de análisis.

17.Resultados
(características de
estudio)

Se insertó en el paradigma cualitativo para la
comprensión de los fenómenos, interpretando el pensamiento de autores sobre las teorías
que le rigen, es decir que prevalecen pensamientos, emociones, exaltaciones, experiencias e interrelaciones, por ello se analizaron
los componentes teóricos de las categorías
que se desprendieron de la investigación.

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)

El análisis cualitativo está libre de sesgos,
sin embargo, en el caso de investigaciones
transcomplejas se hace imperativo usar los
transmétodos para estudiar distintas relaciones y dimensiones del fenómeno, eso no se
observó en esta investigación, evitando así la
elaboración de un estudio multirreferencial y
multidimensional.
El resultado del estudio discursivo de cada
autor se encontró en las tablas presentadas
entre las páginas 99 y 132.

19. Resultado
de los estudios
individuales

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20. Resultado de
la síntesis

La complejidad abarca la formación de un ser
humano conscientemente social (líder educativo) por la sabiduría que adquirirá en los procesos encaminados hacia la conciencia profunda y certera en la conducción de su vida,
motivo por el cual, el docente pensará desde
la perspectiva reconstruccionista, que marque
la diferencia con novedad, en donde educar
sea darle el auténtico valor a la capacidad humanizadora.

21. Resultado
(sesgo de
publicación)

Existe un sesgo parcial de publicación en
cuanto al resultado, no cabe duda de que sí
se genera un conocimiento, más no se considera transcomplejo en su totalidad, ya que, la
investigación carece de la utilización de transmétodos para conjugar una teoría más cercana a la realidad.

23. Discusión

La discusión permitió presentar el encuentro
dialógico de los autores citados con respecto
a la relación establecida entre el sujeto y el
objeto del estudio, que subyace dentro de una
realidad aparente, desde la subjetividad de lo
que ello representa, necesario para la comprensión de la visión de los valores sociales
desde el marco educativo en la redimensión
del pensamiento axiológico del líder docente
para su redefinición transdisciplinar.

27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponible
de datos, códigos en el registro nacional de trabajos de investiy otros materiales gación:
https://renati.sunedu.gob.pe/handle/sunedu/741046?mode=full

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Nota: los ítems 2,
10, 22, 24, 25 y 26
de la metodología
prisma 2020
se obviaron,
dado que, su
información
estaba contenida
en otros ítems o
no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Mendoza (2015).

Tabla 4.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 2 de Salazar (2016).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Programa y país
1. Título

Universidad de Carabobo, doctorado en
educación, Venezuela.
El aprendizaje de una lengua extranjera.
Una visión transcompleja
3. Justificación
El estudio se justificó en atención a la necesidad que se tenía de generar nuevos discursos para una comprensión que diera cuenta
de la realidad compleja de la sociedad actual
y que permitiera introducir nuevas perspectivas educativas de complementariedad con
respecto al aprendizaje de una lengua extranjera.
4. Objetivo
Generar una visión transcompleja del
aprendizaje de una lengua extranjera.
5.Métodos (criterios Se seleccionaron fuentes documentales
de elegibilidad)
asociadas a las variables de estudio y sujetos
vinculados al departamento de idiomas de
la Universidad de Carabobo.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

6. Métodos (fuentes Fuentes documentales primarias y secundade información)
rias; en el momento empírico-analítico, las
fuentes de información fueron 36 estudiantes del departamento de idiomas modernos
de la Facultad de Ciencias de la Educación
de la Universidad de Carabobo de ambas
menciones francés e inglés y 03 docentes;
y, en el momento interpretativo hermenéutico las fuentes de información fueron 02
docentes del área de idiomas.
7. Métodos
La revisión documental, el cuestionario y la
(estrategias de
entrevistas.
búsqueda)
8. Métodos
Con relación a la investigación documental,
(procesos de
la investigadora seleccionó estudios asociaselección de los
dos a las teorías del lenguaje, así como en
estudios)
la transdisciplinariedad, la complejidad y la
transcomplejidad.
9. Métodos
Se aplicó el cuestionario a los sujetos selec(proceso de
cionados, se entrevistaron los docentes de
extracción de datos) idiomas y se utilizó el análisis documental
en las investigaciones relacionadas con las
variables de estudio.
10. Lista de datos
Respuestas del cuestionario de 24 estudiantes de género femenino y 12 masculinos
y 03 docentes sobre la comprensión oral,
escrita y la forma de expresión. La transcripción de entrevistas a 02 docentes de
idiomas.
11. Evaluación del No se observa sesgo en los estudios indiviriesgo de sesgo
duales. Cada dimensión metodológica tuvo
de los estudios
su forma de validación y luego, se estableció
individuales
un proceso sistematizado de triangulación.
12. Métodos
La confiabilidad del análisis de datos cuanti(medidas del efecto) tativos fue de 0,86, la cual se consideró alta.
118

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

13. Métodos de
síntesis

Se fue interpretando el discurso a partir de
la interconexión de la información, de la
búsqueda de los significados coincidentes o
divergentes en los contenidos examinados
para luego realizar la triangulación de los
todos los testimonios en función de la luz
teórica para dar paso a la teorización.

15. Evaluación
de la certeza de la
evidencia

Se determinó un indicador de confiabilidad
del 86% para la revisión cuantitativa, información que se contrastó con la evaluación
hermenéutica de las entrevistas. La evidencia demostró una realidad aproximada al fenómeno objeto de estudio desde distintas
dimensiones.

17.Resultados
(características de
estudio)

El resultado se centró en la siguiente afirmación: “los estudiantes poseen una concepción particular de competencia lingüística y los docentes plantean la necesidad de
una pedagogía vivencial basada en múltiples
enfoques y métodos, lo que está en correspondencia con la visión transcompleja de
complementariedad educativa que se presenta” (p. xviii).

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)

Ver punto 11.

19.Resultado
de los estudios
individuales

Una confiabilidad del 86% en el estudio
cuantitativo; y en cuanto a la dimensión
cualitativa los resultados analizados y sintetizados se presentaron en matrices de las
cuales surgieron categorías que sirvieron de
insumo para la construcción teórica.

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

20. Resultado de la
síntesis

La diversidad de las lenguas dejó abierta la
puerta para la pluralidad, la aceptación del
otro, la unión entre la diferencia. La coexistencia entre las culturas se afianzó en la
adquisición de nuevas lenguas. Esto permitió alzar un puente entre las problemáticas
sociales y humanas; proyectar en cada cultura un entretejido cada vez más humano,
racional.
21. Resultado (sesgo No se evidencia sesgos en el proceso de pude publicación)
blicación. En el análisis cualitativo y en el análisis de resultados cuantitativos se observa la
construcción de un discurso crítico, es decir,
constatación de ideas a favor y en contra.
23. Discusión
El aprendizaje de una lengua extranjera fue
reconocido como una competencia clave
en el contexto universitario, más aún, si se
trata de futuros docentes del área. En tal
sentido para facilitar su adquisición como
una competencia real y efectiva se consideró indispensable cambiar el enfoque y la
motivación detrás de su aprendizaje.
27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponide datos, códigos y ble en el repositorio institucional de la Uniotros materiales
versidad de Carabobo: http://mriuc.bc.uc.
edu.ve/handle/123456789/2764
Nota: los ítems
2, 14, 16, 22,
24, 25 y 26 de la
metodología prisma
2020 se obviaron,
dado que, su
información estaba
contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Salazar (2016).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 5.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 3 de Castillo (2017).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Programa y país

Universidad Pública de Navarra, doctorado en
prevención de riesgos laborales departamento de
sociología., España.

1.Título

Lineamientos para el desarrollo humano, familiar y socio laboral del estado apure: propuesta
de superación de los aspectos que atentan contra
la calidad de la educación universitaria del estado
Apure.

3. Justificación

Se consideró urgente una actuación para adecuar
las universidades “centro laboral” a las exigencias
de la legislación laboral vigente y hacer de ellas
entornos saludables que crean procesos de salud
para la comunidad universitaria y para la región.

4. Objetivo

Generar un soporte teórico-práctico que fundamente la concepción de las universidades como
entonos saludables e instrumento de desarrollo
humano familiar y sociolaboral haciendo del docente un agente de cambio social.

5.Métodos (criterios Se seleccionaron fuentes documentales vinculade elegibilidad)
das a las variables de estudio y sujetos inmersos
en el fenómeno desde dos enfoques diferentes (el
diagnóstico y la reflexión) elementos vinculados a
la docencia investigación y atención a público en
la UNELLEZ.
6. Métodos (fuentes Fuentes documentales primarias y secundarias;
de información)
para el diagnóstico de factores peligrosos y 45
informantes claves; se seleccionaron también los
miembros de siete familias según su disponibilidad.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

121

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

Se destacó el uso de la observación participante,
la utilización de grupos focales de discusión y actuación y el análisis de contenido aplicado en la
investigación documental.

8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)

Se utilizó la investigación participante, la cual pretendió mejorar las situaciones colectivas basando la investigación en la participación de los propios colectivos a investigar que son sujetos protagonistas que
interactuar a lo largo del proceso de investigación.

9. Métodos
Se hizo uso de técnicas de investigación que in(proceso de
cluyeron la entrevista individual y/o encuesta,
extracción de datos) la observación de grupos mediante la entrevista
abierta con discusión grupal; la observación participante incorporando la perspectiva del autor
que es investigador activo del centro universitario
donde se realiza la investigación; la encuesta mediante instrumento diseñado por el investigador.
10. Lista de datos

Los datos recolectados están dispersos en distintos capítulos de la tesis, según el propósito de
ellos para la investigación.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo
de los estudios
individuales

No se considera la existencia de sesgo en los estudios individuales, ya que se recolectaron datos
desde distintas dimensiones, los cuales fueron validados cualitativa y cuantitativamente, además de
ser comparados continuamente para comprender
la realidad compleja.

12. Métodos
Se observaron muchas medidas de efecto (canti(medidas del efecto) dades para evaluar la relación entre los efectos y
la situación estudiada), en el capítulo de la evaluación cuantitativa que incluye el estudio de todos los
componentes asociados a las condiciones laborales
de los trabajadores, véanse páginas 108-241.

122

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

13. Métodos de
síntesis

Se utilizó un enfoque de triangulación de método,
de técnicas y de investigadores Al aplicar las bases
valorativas de la investigación cuantitativa y la investigación cualitativa, se logró la triangulación de
método. Al emplear diferentes técnicas para la observación de la realidad de estudio se consideró la
triangulación por técnica (ergonómica, diagnostico
socioeducativo, acción participante, evaluativa, documental) y al incorporar diversos investigadores
en la planificación y ejecución de actividades, se
logró la triangulación de investigadores (el autor y
otros investigadores venezolanos).

15. Evaluación
de la certeza de la
evidencia

Con base a la información presentada en la tesis se
puede afirmar que es estudio se aproxima a la realidad estudiada y existe un grado aceptable de certeza.

17.Resultados
(características de
estudio)

En esta tesis se consideró la situación de la educación en ámbitos universitarios y no universitarios de una región en Venezuela. Se hizo énfasis
además en la importancia de generar condiciones
de trabajo seguras y de salud para los miembros
de la sociedad y se reconsideraron aquellos aspectos relacionados con la calidad de la educación,
tomando en cuenta que la realidad es compleja y
puede ser abordada en los diversos sistemas interdependientes, fundamentales para concebir líneas
e impulsar el desarrollo.

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)
19.Resultado
de los estudios
individuales

Ver punto 11.

Se observaron capítulos separados orientados a
presentar los resultados desde cada tendencia investigativa, cuyo discurso estaba sustentando en
los datos analizados. Capítulo IV-acercamiento
a la realidad desde la fase empírica. Capítulo Vsolución práctica al problema concreto. Capítulo
VI- evaluación de la experiencia investigativa.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

123

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

20. Resultado de la
síntesis

En relación a la pregunta central de la investigación
vinculada con el desarrollo de una comunidad (Estado Apure) y que planteaba la interrogante para
encontrar una forma para impulsar en desarrollo de la región, la respuesta ha sido dada en dos
etapas: 1) Reconocer el influjo existente entre los
conglomerados sociales vinculados al mecanismo
de dominación y; 2) Activar respuestas para atenuar la carga social colectiva mediante el desarrollo
de acciones coordinadas desde la triada I-D-E que
permita aumentar la capacidad de resistencia de
los dominados. En este sentido la respuesta para
el problema de investigación se ha ido dando de
forma progresiva en todos los capítulos de la tesis
y que se resumen en impulsar el trabajo digno, proteger promover y preservar la salud y desarrollar
procesos educativos pertinentes y adecuados.
21. Resultado
Se consideró que no hay sesgo en el resultado de
(sesgo de
la publicación, ya que, en este trabajo se confecpublicación)
cionó una lógica configuracional que condujo a la
solución teórica en el capítulo VII.
23. Discusión
Se reconoció que el avance social se logra cuando
cada uno de los individuos realice acciones para
mejorar su entorno, realice asociaciones y reconozca y aporte para dar respuesta a las demandas colectivas. Todas las personas tienen que implementar cambios desde el ámbito en el que se desarrolla,
reconociendo la existencia y coexistencia de todos
en un mundo global, y tomando en cuenta una realidad que se nos muestra parciamente y caracterizada por un reinante caos que obliga a ser creativo.
27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponible en
de datos, códigos y el repositorio institucional de la Universidad de
otros materiales
Navarra: https://academica-e.unavarra.es/handle/2454/29043
Nota: los ítems 2, 14, 16, 22, 24, 25 y 26 de la metodología prisma
2020 se obviaron, dado que, su información estaba contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Castillo (2017)

124

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 6.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 4 de Suarez (2017).
Ítems
Institución, Programa
y país
1.Título

3. Justificación

4. Objetivo

5.Métodos (criterios de
elegibilidad)
6. Métodos (fuentes de
información)
7. Métodos (estrategias
de búsqueda)

Desarrollo
Universidad de los Andes, doctorado en
ciencias contables, Venezuela.
Fundamentos onto epistemológicos de una
teoría general del control interno en las organizaciones bajo un enfoque transdisciplinario.
Se determinó la necesidad de desarrollar
fundamentos onto epistemológicos para una
futura teoría del control interno en el marco
de la intersubjetividad, inter-objetividad y las
condiciones contextuales donde se produce
el encuentro del sujeto con el objeto a ser
conocido, bajo una concepción pluralista y
abierta de asumir el diálogo como fuente
para crear en la integración complementaria
de la diversidad.
Generar fundamentos onto epistemológicos
como base para una teoría general del control interno en las organizaciones bajo el enfoque transdisciplinario.
Documentos asociados al control interno o
de especialidad en auditoría y distintos actores: contadores públicos, auditores, administradores y financieros.
Fuentes documentales primarias y secundarias y siete informantes claves.
La modalidad de esta investigación es cualitativa, lo que permitió interpretar el fenómeno objeto de estudio de acuerdo con los
significados que le atribuyeron los informantes clave, constituidos por siete expertos en
la temática.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

125

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

8. Métodos (procesos
de selección de los
estudios)
9. Métodos (proceso de
extracción de datos)
11. Evaluación del
riesgo de sesgo de los
estudios individuales

12. Métodos (medidas
del efecto)
13. Métodos de síntesis

El análisis documental y una entrevista electrónica a profundidad dirigida a recolectar las
opiniones de los especialistas en lo concerniente al Marco Integrado de Control Interno desde un enfoque transdisciplinario.
La observación participante y el guión de la
entrevista.
En esta investigación se incluyó el enfoque
cualitativo y el dialéctico; sin embargo, no se
apreció el enfoque cuantitativo responsable
de proporcionar amplitud al estudio, en este
sentido, se consideró que el trabajo posee un
sesgo parcial, es decir, la realidad construida
no aborda todas las dimensiones incluidas en
un proceso transcomplejo.
No se aprecian medidas del efecto, ni ningún
indicador de tipo cuantitativo; la validez de la
tesis se centra en el proceso de triangulación.
La credibilidad, transferibilidad, confirmabilidad
y consistencia son atendidas al triangular información recogida mediante entrevistas con aquella
proveniente de referentes teóricos; describir detalladamente el proceso investigativo, informantes,
contextos, recogida y procesamiento de datos.

15. Evaluación de la
certeza de la evidencia

Se evidenció certeza en el proceso de análisis
de datos cualitativos y hermenéuticos. La tesis
carece de una dimensión de análisis cuantitativo.

17.Resultados
(características de
estudio)

La investigación respondió a una narrativa
científica en una perspectiva transdisciplinaria, en la cual hay descripciones y explicaciones, pronósticos y prescripciones; todo
basado en el ejercicio hermenéutico; que
permitió por una parte profundizar en el
control interno, no como un hecho objetivo
sino como un hecho vivencial, experimentado por el sujeto, debido a que no está apartado, no lo observa de manera aséptica, el
mismo se integra al proceso organizacional.

126

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

18. Resultados (riesgo
de sesgo de los estudios
individuales)
19.Resultado de los
estudios individuales

20. Resultado de la
síntesis
21. Resultado (sesgo de
publicación)
23. Discusión

27. Disponibilidad de
datos, códigos y otros
materiales

El sesgo metodológico fue trasladado al sesgo asociado a los resultados, es decir, se asoció sólo a dos dimensiones de estudio.
Los objetos del conocimiento de control
interno desde el enfoque desarrollado se
caracterizaron por ser entidades filosóficas,
multidimensionales, flexibles, dinámicas,
adaptables, narrables, sujetas a la interpretación, comprensión y explicación.
Desde una mirada transdisciplinaria, los fundamentos ontoepistemológicos para la nueva teoría se
fundamentaron en una argumentación sustantiva
que reflejó una armónica concurrencia de saberes.
Ver puntos 11 y 18.
El control interno transdisciplinario respondió
a una serie de elementos que le son propios y
explicaron su expresión en la realidad organizacional, se consideró hologramático; se dio,
tanto en los sistemas principales de la organización, como en los terminales, en la misma forma, fisonomía, procesos, dinámica y productos.
También se consideró sinérgico; todos los sistemas complejos buscaron un objetivo común,
el equilibrio, armonía y pervivencia. Se precisó
recursivo; constante y permanentemente alimentando toda la organización y corrigiendo,
ajustando y equilibrando procesos y el rumbo.
El trabajo completo se encuentra disponible
en el repositorio institucional de la Universidad de los Andes: http://www.facesulavirtual.
net/pcc/wp-content/uploads/2021/05/13.
Tesis-_Doctoral_Sergio_Suarez.pdf

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 24, 25 y 26
de la metodología prisma 2020 se obviaron,
dado que, su información estaba contenida
en otros ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Suarez (2017).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

127

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Tabla 7.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 5 de Pauccar (2018).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Universidad Nacional del Altiplano, doctorado en
Programa y país ciencias sociales, Perú.
1.Título
Construcción del conocimiento transcomplejo en las
ciencias sociales generativas en el sistema educativo
lineal en la Universidad Andina del Cusco.
3. Justificación La cultura global en sus diferentes dimensiones es
cada vez más hegemónica por el desarrollo de la ciencia y la tecnología, que conlleva a generar nuevos sistemas productivos como es la economía de servicio
o de información, en base a las redes informáticos,
que afectan a culturas conservadoras y obviamente a
la educación universitaria, la cual está inmersa en patrones educativos clásicos tradicionales evidenciadas
en la formación de profesional y por ende surgió la
motivación de construir conocimiento educativo novedoso, adaptado a los rasgos sociales actuales.
4. Objetivo

5.Métodos
(criterios de
elegibilidad)
6. Métodos
(fuentes de
información)

128

Construir el conocimiento transcomplejo en las ciencias sociales generativas a partir del sistema educativo lineal, en contextos sociales educativos complejos
interaccionados con teorías y principios plasmada en
la estrategia didáctica artificial cuántico, hacía la autoformación y autoaprendizaje con capacidades imaginativas y creativas en su formación profesional con
cultura de paz e inclusiva.
Se seleccionaron sujetos de las asignaturas de Antropología que corresponde al primer semestre y de
Realidad Nacional y de Globalización del segundo
semestre.
216 alumnos de las asignaturas mencionadas en el
punto 5, los cuales fueron distribuidos en grupos de
control y grupos comparativos para la realización de
los experimentos.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)
9. Métodos
(proceso de
extracción de
datos)

La metodología se orientó; primero, a un enfoque interpretativo-comprensivo, conocido procedimentalmente
como cualitativo; segundo, se utilizaron técnicas e instrumentos del enfoque hipotético-deductivo (cuantitativo) desarrollados en el bucle educativo a través de la
estrategia didáctica a partir de la experimentación.
Se utilizó el análisis documental y la selección de
sujetos para la conformación de grupos experimentales en el marco de las asignaturas precisadas en el
punto 5.
En la primera fase, se utilizaron: las fichas para registro de los experimentos, encuestas a estudiantes y
docentes, y entrevistas sobre teorías científicas. En la
segunda parte la técnica que contribuyo a la validación de la propuesta de la estrategia didáctica artificial
cuántica fue el análisis documental.

11. Evaluación
del riesgo
de sesgo de
los estudios
individuales

No se evidencia riego de sesgo en los estudios individuales, el proceso de investigación fue claro, se desarrollaron todas las dimensiones del fenómeno y cada
proceso condujo a la triangulación y la generación de
conocimiento transcomplejo.

12. Métodos
(medidas del
efecto)

En la sección de resultado y discusión se presentó
toda una construcción de indicadores cuantitativos
vinculados a los Factores perceptible del proceso
educativo lineal en la actividad educativa y la forma
de generar conocimiento, estas son las medidas de
efecto utilizadas en esta tesis doctoral.
El método de síntesis fue la triangulación, la cual
condujo a procedimientos integrados dinamizados de
los métodos: deductivo, inductivo, analítico, sintético,
histórico y otros.
La certeza se afianza en la triangulación de diversas
tendencias metodológicas, aplicadas de forma secuencial e integradas en un enfoque diseñado por el
investigador que lleva por nombre “estrategia didáctica artificial cuántica en la construcción del conocimiento transcomplejo en las ciencias sociales generativas en la educación lineal universitaria.

13. Métodos de
síntesis
15. Evaluación
de la certeza de
la evidencia

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

129

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

17.Resultados
(características
de estudio)

Esta tesis doctoral buscó reorientar la práctica educativa universitaria a través de la estrategia didáctica
artificial cuántica como una metodología transdisciplinar en el contexto de las ciencias sociales generativas que involucró el crecimiento y la emergencia de
nuevos sistemas sociales a partir de la ciencia, la tecnología y la cibernética.

18. Resultados No se evidenció riesgo de sesgo de los estudios indi(riesgo de sesgo viduales con relación a los resultados.
de los estudios
individuales)
19.Resultado
de los estudios
individuales

La experimentación, el análisis de documentos y la
interpretación de las encuestas y las entrevistas fue
el sustento de la propuesta de estrategia didáctica
artificial cuántica, la cual se desarrolló en contextos
complejos interaccionados, procesos de disciplinariedad, criterios de razonamiento, niveles cognitivos y
los procesos cognitivos centrados en el bucle educativo, que orientaron los tiempos y circunstancias de
aprendizaje.

20. Resultado
de la síntesis

Los resultandos son significantes de la construcción
del conocimiento transcomplejo, donde los niveles
cognitivos que más destacan son evaluar y crear, es
decir la racionalidad estuvo dentro de la metacomplejidad. De igual forma el conocimiento imaginario–
abstracto que se construyo es sorprendente, ya que
en base a ello se produce los nuevos conocimientos.
Finalmente, los bucles educativos para lograr el conocimiento transcomplejo requieren la cooperación
de las distintas disciplinas, para las sesiones del bucle
educativo.

21. Resultado
(sesgo de
publicación)

Ver puntos 11 y 18.

130

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

23. Discusión

La estrategia didáctica artificial cuántico y el bucle matriz y de actividad educativa fueron consideradas herramientas didácticas innovadoras, porque permitieron
involucrar contextos complejos interaccionados para
desarrollar acciones educativas abiertas a través de la
participación de la disciplina, a través de las disciplinas y más allá de las disciplinas, con la cooperación
de la tecnología digital que generó informaciones en
la mente humana, los cuales provocan imaginaciones
o pensamiento súbitos en el aprendizaje del hombre.

27.
Disponibilidad
de datos,
códigos y otros
materiales

El trabajo completo se encuentra disponible en el repositorio institucional de la Universidad Nacional del
Altiplano:
http://repositorio.unap.edu.pe/handle/UNAP/10318?show=full

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 24, 25 y 26 de la metodología prisma
2020 se obviaron, dado que, su información estaba contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Pauccar (2018).

Tabla 8.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 6 de Perdomo (2019).
Ítems

Desarrollo

Institución, Programa
y país

Universidad Bicentenaria de Aragua, doctorado en ciencias de la educación, Venezuela.

1.Título

La educación como eje transformacional de
la sociedad: una visión transcompleja.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

131

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

3. Justificación

El desarrollo del estudio se justificó por cuanto la situación de Venezuela amerita un cambio en su sociedad, para el aprovechamiento
de su potencial humano, mediante la transformación educativa, sus sistemas y elementos que logren incrementar las competencias
necesarias para la adaptación de nuestros ciudadanos a los retos de la posmodernidad, la
nueva ciudadanía y a la convergencia tecnológica global.

4. Objetivo

Construir una teoría acerca de la educación
como eje transformacional de la sociedad,
bajo una visión transcompleja.

5.Métodos (criterios de
elegibilidad)

Se escogió un método propio e integrativo,
que tiene como objetivo dialogar, explicar,
comprender y transformar la realidad estudiada; desarrollado desde la transepistemología.

6. Métodos (fuentes de
información)

Fuentes documentales relacionadas a las variables del objeto de estudio, 14 informantes
claves pertenecientes a diferentes disciplinas
académicas y 145 individuos (115 profesionales y 30 estudiantes de diferentes disciplinas
académicas.

7. Métodos (estrategias
de búsqueda)
8. Métodos (procesos
de selección de los
estudios)
9. Métodos (proceso de
extracción de datos)

Análisis documental, cuestionario y entrevistas.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo de los
estudios individuales

No se consideró la existencia de riesgo de
sesgo, pues se abarcan todas las dimensiones
del estudio desde la transcomplejidad y los
transmétodos.

132

Se integraron tres tipos de procesos: el ideográfico, el nomotético y el hermenéutico.
Observación documental, un instrumento
nomotético diseñado con la escala Likert y el
guion de entrevista semiestructurada.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

12. Métodos (medidas
del efecto)

Se calcularon las medidas estadísticas para la
validación de los expertos asociadas al instrumento nomotético y luego, se determinó la
correlación según Spearman- Brown, siendo
-1,20. Este valor indicó una muy alta correlación entre las variables incorporadas en el
instrumento.

13. Métodos de síntesis

Se aplicó la triangulación como una herramienta metodológica utilizada para sintetizar
la información y dar legitimidad metodológica y de esta forma acceder de mejor manera a
una realidad social compleja.

15. Evaluación de la
certeza de la evidencia

En la dimensión cuantitativa se utilizó el
procedimiento conocido con el nombre de
juicio de expertos para la evaluación de la
certeza y la dimensión cualitativa se validó
en la fase de contrastación de respuestas con
incidentes en la construcción de una teoría
fundamentada.

17.Resultados
(características de
estudio)

El entretejido paradigmático que se produjo
fue la construcción de una teoría que propuso un nuevo pensamiento para construir,
percibir y abordar una realidad educativa en
plena transformación, lo que permitió conocer las condiciones que han desembocado la
situación actual, cuales áreas que ameritan
intervención y una nueva forma de construcción.

18. Resultados (riesgo
Evaluando la aplicación de transmétodos se
de sesgo de los estudios identificaron tres tipos de procesos cada uno
individuales)
con sus propios resultados y su criterio de validez, por ende, desde esta perspectiva no se
consideró la existencia de riesgo a sesgo en la
publicación de resultados.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

133

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

19.Resultado de los
estudios individuales

Venezuela se consideró un crisol de contrastes,
por lo que explicar los factores sociales, económicos, políticos, tecnológicos y espirituales
que intervienen en la educación resultó ser un
tema complejo. Para lograr su comprensión,
fue necesario analizar el momento histórico,
su devenir para mirar el resultado actual de la
educación. Acá se confrontó con la aplicación
del instrumento nomotético dónde la dimensión más impactada fue la social con 13% de
aprobación. A partir de ello, los instrumentos
ideográficos confirmaron las razones por las
cual quedan los restos del naufragio del sistema educativo abandonado, fragmentado y
víctima de las decisiones políticas incorrectas,
medidas económicas equivocadas, decisiones
sociales que han convertido al ciudadano en
dependiente laboral y la inexistencia de una
educación con desarrollo espiritual.

20. Resultado de la
síntesis

La educación 2020 se acercó a la educación
como eje transformacional de la sociedad,
bajo una visión transcompleja. Se pensó
como un nuevo modo de ver la educación y
se construyó a partir de diversos informantes, diferentes métodos aplicados, con teorías
que resultaron contrarias pero que coexistieron en un mismo nivel de realidad. Para esta
producción teórica fue necesaria la triangulación entre métodos de ciencias duras, ciencias
blandas y ciencias del espíritu, pues a partir
de ese andamiaje ideático, se formaron los
cinco constructos teóricos que formaron la
educación 2020: praxis educativa, crecimiento económico, justicia política, energía y conciencia, convergencia transdisciplinar.

21. Resultado (sesgo de
publicación)

Ver punto 11 y 18.

134

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

27. Disponibilidad de
datos, códigos y otros
materiales

El trabajo completo se encuentra disponible
en el repositorio institucional de la Universidad de Navarra: https://academica-e.unavarra.es/handle/2454/29043

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 23, 24,
25 y 26 de la metodología prisma 2020 se
obviaron, dado que, su información estaba
contenida en otros ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Perdomo (2019).

En la revisión sistemática de las tesis doctorales
seleccionadas, se observó que:
En términos de volumen, no hay un avance notable en la
aplicación de los transmétodos en las tesis doctorales, ya que su
frecuencia de aparición durante el arqueo de las bases de datos, se
mantuvo en una tesis doctoral por año desde el 2015, a excepción
del 2017, en cuyo año se publicaron dos.
En cuanto a la aplicación del enfoque metodológico
emergente de la transcomplejidad en las tesis doctorales
examinadas, se visualizó un avance, dado que, en ellas se estudiaron
los fenómenos desde la complementariedad de las ciencias (del
espíritu, blandas y duras) con sus diversas metodologías, lo cual
condujo a resultados multirreferenciales y multidimensionales.
Exceptuando los trabajos de Mendoza (2015) y Suárez (2017) en
cuyos casos no se aplicaron todas las dimensiones requeridas por
los transmétodos.
A manera de cierre
Con relación a los puntos tratados, se dilucidó que:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

135

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Los individuos que deseen realizar un doctorado deben
conocer su significado y las implicaciones inherentes al proceso
de formación. Además, deben fortalecer sus competencias
investigativas para alcanzar la realización de la tesis doctoral
(garantizando que la misma cumpla con los niveles requeridos de
calidad científica) y, por ende, les permita obtener la titulación.
Así mismo, desarrollar un trabajo doctoral en el marco
de una sociedad caótica e incierta, basada en la comunicación
y la tecnología requiere de metódicas innovadoras que rebasen
las limitaciones de las formas tradicionales de investigación, en
este sentido, la transcomplejidad es un camino viable y asertivo
para el abordaje de los fenómenos desde la complejidad, la
transdisciplinariedad y la creatividad, una forma de dialogar
sobre las ideas desde disímiles disciplinas, posturas teóricas y
filosóficas y los multimétodos.
Seguidamente, en la evaluación del uso de los transmétodos
en las tesis doctorales seleccionadas, se observó; primero que, no
hay un aumento en el volumen de tesis doctorales realizadas desde
la episteme de la transcomplejidad, en promedio una por año a
partir del 2015, a excepción del año 2017 en el cual se publicaron
dos; y, segundo, si hubo un progreso en lo concerniente a la forma
de implementar los transmétodos: desde la creatividad, la pericia
del investigador y la rigurosidad científica.
No cabe duda, que la transcomplejidad condujo a los
candidatos a doctores a realizar ejercicios de pensamientos para
construir procedimientos metodológicos propios: innovadores,
multimétodos con alternativas distintas para validar la
razonabilidad de los datos recolectados y una etapa integradora
para la construcción teórica final. A pesar de ello, en las tesis de
136

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Mendoza (2015) y Suárez (2017) no se aplicaron procedimientos
asociados a todas las dimensiones requeridas por los transmétodos,
es decir, relacionadas con las ciencias del espíritu, las duras y las
blandas; esto evitó en su caso, la construcción de una realidad
multidimensional.
Como pudo notarse, para poder afirmar que una tesis
doctoral cumple con los criterios de la transcomplejidad y, por
ende, generó una teoría aproximada a una realidad de múltiples
dimensiones y referencias; en su estructura debe contener
los siguientes aspectos: los pilares de la transcomplejidad (la
transdisciplinariedad y los fundamentos de la complejidad), las
nociones transcomplejas y los multimétodos.
Finalmente, se considera necesario promover la
elaboración de tesis doctorales desde de la transcomplejidad en
el nivel 1 (ontológico y epistemológico) y el nivel 2 (modelístico),
lo cual asegurará el aumento de la producción de tesis doctorales
en todos los niveles, contribuyéndose así, a la comprensión
de la sociedad y a la búsqueda de soluciones de los problemas
emergentes en escenarios caóticos e inestables.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La capacitación laboral en el marco jurídico nacional
e internacional
Job training in the national and international legal
framework
Diana Leslie Mendoza Robles1
Sumario: I. Introducción, II. Materiales y métodos, III. Resultados, a)
Problemática mexicana, b)Ámbito internacional, c) Marco jurídico
mexicano, d) Reforma Constitucional en materia laboral de 2017
y de la Ley Federal del Trabajo de 2019 en México, IV. Discusión,
V.Conclusiones, VII. Futuras líneas de investigación, VIII. Referencias
bibliográficas.
Resumen: El presente artículo tiene como objetivo desarrollar el
conocimiento del panorama relativo al derecho a la capacitación
laboral, siendo éste influenciado por la doctrina y legislación nacional e
internacional, así como el impacto previsto a partir de la reforma laboral
derivada de la modificación de preceptos constitucionales relacionados
con la materia, y por consiguiente de la Ley Federal del Trabajo, teniendo
como parte de su ruta crítica, a la capacitación y adiestramiento de las y
los trabajadores a partir del empleo de una metodología jurídico-mixta,
permitiendo ver la existencia de desigualdad dentro de los empleadores
de garantizar el derecho laboral de capacitación a sus trabajadores,
1 Doctora en estudios regionales, licenciada y maestra en derecho.
Defensoría de los Derechos Humanos y Universitarios en la UNACH.
Universidad Autónoma de Chiapas, México. Correo electrónico: diana.
mendoza@unach.mx

142

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

así como causas relacionadas con dicha práctica a nivel nacional y los
sectores mayormente fortalecidos por la capacitación existente en el
país.
Palabras clave: Derechos humanos, capacitación
adiestramiento, derecho laboral, cultura laboral.

laboral,

Abstract: The objective of this article is to develop knowledge of
the panorama related to the right to job training, being influenced
by national and international doctrine and legislation, as well as the
expected impact from the labor reform derived from the modification
of related constitutional precepts. with the matter, and consequently
of the Federal Labor Law, having as part of its critical path, the training
of workers based on the use of a legal-mixed methodology, allowing to
see the existence of inequality within of employers to guarantee the
labor right to training their workers, as well as causes related to said
practice at the national level and the sectors that are most strengthened
by the existing training in the country.
Keywords: Human rights, job training, training, labor law, work
culture.

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Introducción
La reforma laboral en México trajo consigo varios debates
relacionados al derecho social, en el cual se toman en consideración
diversas necesidades de la población, ello, en torno a sectores
de ésta que se encuentran en desequilibrio, aparecen entonces,
en contraposición, los derechos de las personas trabajadoras
a asociarse y el combate a prácticas deshonestas arraigadas
al funcionamiento de los sindicatos, o las modificaciones
estructurales a las instituciones encargadas de impartir justicia
laboral, por mencionar algunos.
En este trabajo, sin embargo, no nos detendremos a
exponer las reformas laborales, sino que nos enfocaremos en una
necesidad también actual, muy relacionada con el impacto social
del derecho, y que forma parte además de los derechos humanos
de las personas trabajadoras, toda vez que dicha capacitación
está relacionada con la eficiencia en el empleo, que puede estar
relacionada con la permanencia y una mejora en las condiciones
y prestaciones.
De acuerdo con Badilla y Urquilla (2008), el derecho
al trabajo, es un “mecanismo eficiente para la superación de la
pobreza, pues en la medida en que haya más empleo o trabajo digno,
las familias tendrán mejores ingresos y acceso a bienes y servicios
que las pueden excluir de la condición de pobreza” (p. 191).
Es así, como los derechos derivados de éste, componen un
grupo de derechos laborales que tienen como objetivo el trabajo
decente, entendido éste como aquel que le permite a la persona
trabajadora, vivir con una calidad de vida digna, empleando
el trabajo como medio de superación y de desarrollo personal,
144

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

es aquí en donde retoma especial importancia el derecho a la
capacitación laboral.
Sin embargo, y aún ante tal obligación, la capacitación
laboral en nuestro país, cuenta con números bajos, ello de acuerdo a
datos estadísticos proporcionados por fuentes privadas y públicas,
como OCC mundial, De las Heras Demotecnia o incluso el Instituto
Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
Es en ese sentido, que el presente trabajo parte de la
realización del derecho humano al trabajo, y más específicamente
al derecho del trabajador de recibir una capacitación laboral
adecuada, en aras del respeto a la normativa internacional en la
materia, obligatoria para el Estado mexicano, ante la importancia
que ello reviste para el desarrollo laboral y la necesidad de su
observancia.
Es así, como a través del método de análisis documental
principalmente, pero tomando en consideración datos
estadísticos oficiales, se realiza un recorrido relativo al marco
internacional y nacional referente a la materia laboral y la
importancia del reconocimiento del derecho a la capacitación del
trabajador, reflejado también en las reformas constitucional y de
la ley reglamentaria en materia de derecho laboral de 2017 y 2019
respectivamente.
Materiales y métodos
Para llevar a cabo el análisis contenido en el presente artículo,
se opta por una metodología jurídico mixta, basada en datos
referenciales estadísticos oficiales y legislación nacional e
internacional como fuentes primarias, así como el uso de la técnica
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

de investigación documental bibliográfica de fuentes secundarias
como la doctrina contenida en libros y artículos científicos en
materia laboral y de derechos humanos.
Es importante señalar que, aunado a la consulta legislativa
que nos brinda el “deber ser” en el marco de la capacitación, se
toman en cuenta cifras oficiales del INEGI, que nos sirven para
construir un panorama general a través de datos cuantitativos
y cualitativos que arrojan un deficiente seguimiento a la
importancia que las empresas dan al ámbito de la capacitación a
sus trabajadores y trabajadores.
Es en ese sentido, que se tiene como objetivo principal,
conocer el marco jurídico que rodea al derecho a la capacitación
laboral, así como el ámbito internacional y nacional, empleando
además de la perspectiva del derecho, una social.
Resultados
a)Problemática mexicana
De acuerdo con el glosario de los Censos económicos del INEGI
(2019), la capacitación comprende varios procesos, entre ellos
el de enseñanza, aprendizaje y entrenamiento, mediante la
práctica y la demostración para desarrollar las habilidades,
destrezas y conocimientos que todo el personal ocupado del
establecimiento requiere para el desarrollo de sus actividades
productivas de manera más eficiente. Éste incluye además
la capacitación interna y externa, excluyendo las pláticas
de orientación o inducción y las sesiones informativas o de
orientación.
146

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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Para México, la capacitación del personal es aún incierta,
si bien, está reconocido como uno de los derechos dentro del
grupo de derechos laborales del trabajador, podemos observar de
acuerdo a datos estadísticos, que no es algo constante.
Aun ante el reconocimiento de dicha obligación patronal a
nivel constitucional, como más adelante analizaremos, la capacitación
laboral en nuestro país cuenta con números bajos, ya que sólo el
12.6% de las empresas llevan a cabo la especialización del personal,
en tanto que el 87.4% restante manifiesta no realizar acciones de este
tipo, lo cual obedece a causas diversas (INEGI, 2019).
Es a partir de la Encuesta Nacional sobre Productividad
y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas
(ENAPROCE) 2018 publicada por el INEGI en 2019, que se
obtienen datos que dejan ver la existencia del problema:
Figura 1.
Distribución del número de empresas que imparten capacitación por tamaño de empresa (2017)

Fuente: INEGI (2019).
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

147

�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

A partir de la ilustración 1, es posible observar números
bastante desiguales dentro del número de empresas que
imparten capacitación laboral a sus trabajadores, existiendo
principalmente la práctica de no hacerlo.
Por otro lado, parece necesario señalar cuáles son algunas
de las causas por las que dicha capacitación no se lleva a cabo,
en primer lugar tenemos la consideración de la empresa acerca
de que el conocimiento y las habilidades de los trabajadores
son adecuados, en segundo lugar que se contrata a gente lo
suficientemente capacitada, en un tercer lugar, que la capacitación
genera un costo elevado.
Es importante también señalar que dentro de otras causas que las empresas expresaron, muchas de ellas giran en torno a
atender las propias necesidades de ésta, incluso excusándose de su
incumplimiento, soslayando así la obligación que tienen hacia sus
trabajadores y su desarrollo, como a continuación podemos constatar de los siguientes factores: no se encontró capacitador adecuado,
se interrumpe la producción, se impartió previamente, mayores exigencias salariales, renuncia del personal, no hay beneficios palpables
y se solicitó a instituciones públicas, pero no se otorgó, cuyos porcentajes podemos observar en el gráfico número dos:
Es importante revisar también algunos datos cualitativos,
integrados por la edición 2019 de los Censos Económicos, a
través de información correspondiente a innovaciones y variables
cualitativas, orientadas a captar entre otras, información
sobre la capacitación impartida al personal que laboró en los
establecimientos durante el año de 2018, lo cual nos permitirá
complementar el panorama general antes establecido.
148

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Figura 2.
Distribución del número de empresas que no impartieron capacitación según causa para no impartirla, 2017.

Fuente: INEGI (2019).

Dichos datos refieren al tema de capacitación,
entendiéndose como tal, el proceso de enseñanza-aprendizaje
que todo el personal ocupado del establecimiento requiere para
el desarrollo de sus actividades productivas de manera más
eficiente.
A nivel nacional, 59.1 % de los negocios grandes (de 251
y más personas) sí otorgaron capacitación a sus trabajadores,
mientras que en los micronegocios este porcentaje registró apenas
el 2.4% (INEGI, 2019), dicho dato, permite ver la enorme brecha
en torno a la importancia brindada al tema en las empresas de
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

mayor tamaño, toda vez que de acuerdo a las cifras el porcentaje
de capacitación decrece de acuerdo al tamaño de los negocios.
Cabe señalar que el sector en el que se pone mayor esfuerzo
para la capacitación varía también dependiendo del tamaño de
la empresa, ya que se cuenta con más del doble del porcentaje
en el área de producción, ventas y servicios por sobre el sector
administrativo, contable y de dirección.
b)Ámbito internacional
Es importante mencionar, que a nivel internacional, es la
Organización Internacional del Trabajo (OIT), creada mediante el
Tratado de Versalles en 1919, y del cual nuestro país forma parte
de esa organización desde 1931, dicha institución está encargada
de promover el “progreso social” como condición necesaria para
alcanzar un desarrollo socioeconómico armonioso (Lacavex, 2013).
Es a través de dicha organización, que se adoptan los
convenios 140 y 142, en 1974 y 1975 respectivamente, ambos
ratificados en el Senado mexicano en los años 1977 y 1978. Dichos
convenios, encaminados a la capacitación y adiestramiento para
el trabajo, estando el convenio 140, enfocado en la licencia pagada
de estudios concedida a trabajadores, con fines educativos, por
un periodo determinado, durante las horas de trabajo y como
pago de prestaciones económicas adecuadas (OIT, 1974).
En cuanto al convenio 142, éste va en torno a la orientación
en el desarrollo de los recursos humanos profesional y formación
profesional en el trabajo.
Posteriormente surge la recomendación 150 de la OIT, que
señala que las políticas de capacitación y adiestramiento deben te150

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

ner por objeto: “asegurar el acceso a un empleo según las aspiraciones de cada trabajador; proteger al trabajador contra el desempleo,
el subempleo y los riesgos profesionales; y conseguir el avance social, cultural y económico que los tiempos demandan” (OIT, 1975).
Cabe señalar que la OIT establece a través de dichos
convenios, que los Estados miembros cuentan con la obligación
de establecer sistemas caracterizados por ser abiertos, flexibles
y complementarios de enseñanza general técnica y profesional,
así como de orientación escolar y profesional y de formación
profesional, tanto dentro del sistema oficial de enseñanza, como
fuera de éste, dada la obligatoriedad que poseen como norma
vigente en México (Dávalos, 1998, p. 281).
Por su parte, tanto el Pacto de San Salvador, como el Comité
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones
Unidas (CDESC) ponen énfasis en distintas disposiciones del
derecho del trabajo, éste último mediante el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Es así, como ambos pactos, contemplan en su artículo 6
punto 2, disposiciones relacionadas con el compromiso Estatal
de “adoptar las medidas que garanticen plena efectividad al
derecho al trabajo, en especial las referidas al logro del pleno
empleo, a la orientación vocacional y al desarrollo de proyectos
de capacitación técnico-profesional” (Pacto de San Salvador, art.
6), así como la obligación de adoptar medidas para el logro de la
efectividad del derecho al trabajo, mediante la “formación técnicoprofesional, …encaminadas a conseguir un desarrollo económico,
social y cultural constante y la ocupación plena y productiva, en
condiciones que garanticen las libertades políticas y económicas
fundamentales de la persona humana”( PIDESC, art. 6).
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Dichas medidas, las cuales son exigidas a los Estados, con
la finalidad de lograr el derecho del trabajo, tienen como objetivo
ofrecer mejores mecanismos de capacitación laboral, que permitan
a los trabajadores insertarse en un mercado laboral cambiante,
evolutivo, cada vez mucho más modernizado y tecnificado.
La capacidad productiva del ser humano tiene una tendencia
creciente, de mayor complejidad, que busca y requiere que las
personas, por ser empleadas, tengan la capacidad suficiente para
ajustarse a esos cambios… Se trata de una intervención social del
Estado, que no supone que él directamente sea el prestador de
estos servicios educativos, pero sí que controle que los programas existentes tengan como finalidad facilitar, de manera efectiva, la inserción laboral (Badilla y Urquilla, 2008, p. 199).

c) Marco jurídico mexicano
El derecho al trabajo está protegido en la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 5º, cuando establece
que “A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la
profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo
lícitos…” siendo dicho derecho limitado excepcionalmente.
Es así, como nuestra Carta Magna establece también, que
dicho trabajo deberá de ser digno, ello, derivado del contenido
del artículo 123 apartado A, el cual especifica aspectos relativos
a la relación obrero-patronal, estableciendo también en su
fracción XIII una obligación patronal relativa a “proporcionar a
sus trabajadores, capacitación o adiestramiento para el trabajo”.
Siendo determinados en la ley reglamentaria del trabajo los
sistemas, métodos y procedimientos a partir de los cuales ello
deberá cumplimentarse.
152

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Es en 1978 que los conceptos de capacitación y
adiestramiento en el trabajo se integran a la Ley Federal del
trabajo (LFT, 1970), siendo actualmente parte del contenido del
artículo 153-A de la LFT, desprendiéndose como tal el concepto
de la capacitación laboral, siendo ésta, una obligación patronal,
la cual tiene como finalidad, elevar la calidad de vida de los
trabajadores, que conllevará además al logro de la competencia y
productividad dentro de la empresa.
Los patrones tienen la obligación de proporcionar a todos los
trabajadores, y éstos a recibir, la capacitación o el adiestramiento en su trabajo que le permita elevar su nivel de vida, su
competencia laboral y su productividad, conforme a los planes
y programas formulados, de común acuerdo, por el patrón y el
sindicato o la mayoría de sus trabajadores.

Es en el capítulo III Bis de dicha ley reglamentaria, que
se contemplan todas las condiciones relacionadas con dicha
obligación, teniendo como objetivo la productividad laboral, a
través de la formación y capacitación de los trabajadores.
Haciendo un paréntesis, y antes de incluir, además de
la capacitación, al concepto de adiestramiento, es necesario
señalar que la LFT no hace una distinción entre ambas figuras,
lo que sí se realiza en la doctrina. En palabras de Dávalos, “la
capacitación implica el habilitar al trabajador, tenerlo en aptitud
de desempeñar una actividad superior a la que realiza, a través
de la obtención de conocimientos nuevos. El adiestramiento
consiste en enseñar, instruir, al trabajador en el trabajo que
desempeña normalmente buscando su perfeccionamiento”
(Dávalos, p. 280-281).
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Sin embargo, también resulta necesario mencionar más
doctrina, cuando Méndez señala que la obligación patronal, a la
vez, derecho del trabajador, puede traducirse en:
Una mejora en diversos ámbitos de la vida del trabajador; estar
capacitado le representa al trabajador una ventaja sobre otros
trabajadores; esta competencia beneficia también al patrón,
quien podrá tener trabajadores más capacitados y, por ende,
elevar la productividad de su empresa (Méndez, 2009 p. 88).

El objeto del adiestramiento laboral, de acuerdo con la ley,
se enfoca en cumplir los puntos siguientes:
I. Actualizar y perfeccionar los conocimientos y habilidades de
los trabajadores y proporcionarles información para que puedan aplicar en sus actividades las nuevas tecnologías que los
empresarios deben implementar para incrementar la productividad en las empresas;
II. Hacer del conocimiento de los trabajadores sobre los riesgos
y peligros a que están expuestos durante el desempeño de sus
labores, así como las disposiciones contenidas en el reglamento
y las normas oficiales mexicanas en materia de seguridad, salud
y medio ambiente de trabajo que les son aplicables, para prevenir riesgos de trabajo;
III. Incrementar la productividad; y
IV. En general mejorar el nivel educativo, la competencia laboral y las habilidades de los trabajadores (LFT, 1970, Artículo
153-C).

Cabe señalar que al respecto, la Comisión Nacional de
los Derechos Humanos define al derecho a recibir capacitación y
154

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

adiestramiento, como “aquel que permite que el trabajador pueda
acceder en su caso a los programas de escalafón y mejora en el
empleo, que se traduce en una mejor rendimiento y remuneración”,
(Comisión Nacional de Derechos Humanos, 2016, p. 23), que
resultan tan importantes en el logro de un trabajo digno y una
mejora en el proyecto de vida.
Las diversas legislaciones que contemplan disposiciones
relativas a los trabajadores, deben partir de las anteriores
consideraciones, dada la existencia de esta obligación patronal,
poniendo énfasis en la capacitación laboral a través de sistemas
flexibles y complementarios de preparación en el empleo, que
coadyuven a la realización del trabajo de manera digna, primando
la observancia de los organismos e instrumentos internacionales
en la materia.
d) Reforma Constitucional en materia laboral de 2017 y de la Ley Federal
del Trabajo de 2019 en México
Es importante recalcar por supuesto, que actualmente, México
se encuentra en un proceso de cambio en cuanto a la materia
que nos atañe, toda vez que al menos 10 entidades federativas
se encuentran en un proceso de adaptación a las modificaciones
sustanciales al sistema laboral, principalmente en cuanto a
tres puntos importantes: el nuevo sistema de justicia laboral,
la democracia sindical y el Centro Federal de Conciliación y
Registro Laboral.
Con fecha 24 de febrero de 2017, se publica en el Diario
Oficial de la Federación el “DECRETO por el que se declaran
reformadas y adicionadas diversas disposiciones de los artículos
107 y 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Mexicanos, en materia de Justicia Laboral”. Dentro de dicha
reforma, nos encontramos aquella relacionada a la obligación
patronal de capacitación y adiestramiento.
Dentro de la exposición de motivos relativa a la Ley Federal
del Trabajo, damos cuenta también de la importancia que revisten
factores como la capacitación y adiestramiento para el logro de los
objetivos principales de la reforma, al considerarse parte de una
ruta crítica para una transición exitosa al nuevo sistema laboral.
Discusión
Para Reynoso, el trabajo constituye, una actividad económica, pero
también representa un espacio de desarrollo y desenvolvimiento
del trabajador, que le permite aplicar sus habilidades, obtener
un ingreso remunerado y realizar aportaciones en beneficio de la
sociedad (Reynoso, 2006).
El derecho humano al trabajo, conjunta en su contenido,
otros derechos, que se derivan de la relación laboral, y que
pertenecen al ámbito de los derechos sociales, ante la sujeción a
una relación subordinada y la necesidad de un equilibrio en los
factores de la producción.
En ese mismo sentido, podemos afirmar que este derecho
humano, dentro de sus características, cuenta con la de ser
digno, de dicho concepto devienen temas diversos, como el de
la capacitación necesaria para llevar a cabo el empleo que se le
asigna al trabajador, convirtiéndose entonces, en una obligación
patronal. Dicho derecho, ha retomado especial atención, a partir
de instrumentos internacionales en materia de reconocimiento
de derechos económicos, sociales y culturales de las personas.
156

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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Para el logro de esa dignidad en el empleo, ello deberá
traducirse en la calidad de vida laboral, la cual, requiere para
su existencia del respeto de diversos derechos, como el de
desempeñar un trabajo que proporcione equilibrio con las
actividades personales y familiares, que éste sea también un
trabajo satisfactorio, y muy importante para el tema que nos
atañe, que se observe el derecho a un trabajo que brinde desarrollo
laboral o profesional al trabajador (Patlán, 2016).
Es así, como en esta aproximación, podemos partir del
Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos en materia de derechos económicos, sociales y culturales
(Protocolo de San Salvador), suscrito el 17 de noviembre de 1988,
el cual reconoce como contenido de dicho derecho, la obtención
de los medios para poder llevar “una vida digna y decorosa a
través del desempeño de una actividad lícita libremente escogida
o aceptada” (Protocolo de San Salvador, 1988, Artículo 6).
En ese tenor, dicho Protocolo establece ciertas medidas,
cuyo objetivo es el logro de una plenitud del empleo, así como la
orientación vocacional, que permitan el desarrollo de proyectos
de capacitación técnico-profesional.
Es necesario reflexionar en el papel que la capacitación laboral representa para las personas, sobre todo aquellas en estado
vulnerable, por cuanto les permite insertarse en la sociedad y participar de manera plena en la vida pública, privada y social, estando
obligados los Estados a garantizar ese derecho (Salvioli, 2004).
Debemos mencionar que los derechos contenidos a su vez
en el derecho al trabajo digno, como lo es el que atañe al presente
trabajo, el derecho a la capacitación y adiestramiento laboral,
están en suma relacionados con la construcción de la cultura
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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laboral, a la cual hace alusión la Comisión Nacional de Derechos
Humanos cuando señala que:
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos considera
oportuno hacer difusión a todo el público en general y a quienes son trabajadores en lo especial, de los derechos humanos
al trabajo y en el trabajo, en el ánimo de fomentar una cultura
laboral (CNDH, 2016, p. 4).

Carlos de Buen considera trascendental el tema de la
previsión social, relacionándolo con dos aspectos, por un lado, la
necesidad de contar en las empresas con instalaciones adecuadas y
cumplir con normas de seguridad e higiene, sino también, el trato
adecuado a los trabajadores, mediante el ambiente adecuado, el
respeto, la equidad y la apreciación de sus labores, siendo éstos
incentivados por la mejora constante (De Buen, 2014).
Es aquí en donde entra en juego el tema de la capacitación,
que si bien, y como podemos observar, los patrones pueden
asumir como una forma de dar atención a los requerimientos
de la empresa, como por ejemplo, la obtención de una mayor
producción, o de mejoras del recurso humano con el que
cuentan para una actividad determinada, o incluso y como
pudimos observar en las estadísticas, no verla necesaria, dado
el cumplimento de los estándares que ellos mismos delimitan,
es trascendente retomarla con un enfoque humanista, ante el
hecho de que la capacitación laboral continua mejora de gran
manera las condiciones de vida del trabajador y la trabajadora,
logrando que puedan tener mayor incidencia en las áreas
correspondientes a sus actividades, respetándose así el conjunto
de derechos laborales.
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DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

a) Capacitación laboral y pandemia
Es innegable que la pandemia de SARS-CoV-2 trajo consigo
diversas problemáticas, y permitió hacer visibles muchas
necesidades en ámbitos como el sector educativo y por supuesto
el laboral. Pasar de la presencialidad a la virtualidad implicó
grandes cambios para los que muchas personas no estaban
preparadas, ello, de forma económica, tecnológica y por supuesto,
en cuanto al tema de la capacitación.
La virtualidad laboral, mediante prácticas como el home
office, la actividad en plataformas y el uso de streaming y video
conferencias permitió visibilizar las necesidades de capacitación
de mucho personal de empresas y organismos gubernamentales.
Es así, como de nuevo, esa necesidad se sumó a muchas otras que
presentan diversos sectores sociales.
En ese sentido, algunas cifras señalan que contrario a la necesidad de capacitación durante la pandemia, el 46% de la fuerza
laboral global expresa que su empleador redujo las oportunidades
de desarrollo durante la pandemia, y que en el caso específico de
México esa proporción incrementa a 56 % (Degreed, 2021).
Dichos datos alrededor de la pandemia indican la
importancia de desarrollar políticas públicas encaminadas a
alcanzar el rápido avance tecnológico que aceleró este cambio
mundial, y que implicó necesidades laborales que no todas las
personas, incluso aquellas que ya se encontraban capacitadas
para el trabajo que desempeñaban, pudieron cubrir, hay que
señalar que mucha de la tecnología empleada para mantener la
sana distancia no va a dejarse de emplear, dado que visibilizó las
múltiples facilidades de comunicación.
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Conclusiones
Los derechos humanos en materia laboral se encuentran ligados a
diversas temáticas relacionadas con el trabajador, sus relaciones
laborales y desempeño, como el derecho a contar con un salario
justo, el derecho a la seguridad social, el derecho a una vivienda, o
el derecho a contar con capacitación y adiestramiento en el empleo.
Sin embargo, aunado a la capacitación en materia laboral,
entendiendo ésta como el adiestramiento y formación técnica
para el desempeño de las actividades que le son encomendadas, es
necesario considerar lo importante que es el desarrollo también
de una cultura laboral.
Dicha cultura laboral consistirá entonces en una
capacitación constante en materia de derechos humanos, su
defensa y respeto, y por supuesto cabrá incluir de manera
preponderante, el conocimiento del marco jurídico, es decir, el
contenido Constitucional y legislativo en materia laboral, así
como los preceptos internacionales que deberán observar los
Estados, con el objetivo de garantizarlos.
En ese sentido, es preciso considerar a manera de propuesta,
la formación legal en materia laboral, dentro de las empresas e
instituciones, como obligación patronal de capacitación laboral,
cumplimentando así, este derecho.
Es así, que se tiene como necesidad inmediata, en la ruta crítica de implementación de la reforma del trabajo en nuestro país, la
garantía de la capacitación laboral, que transite en un futuro, hacia a
la profesionalización de las personas trabajadoras en cada área que se
desempeñen, garantizando así, el cumplimiento de las funciones encomendadas de la mejor forma, y por lo consiguiente el desarrollo social.
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DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Es importante entonces, comprender que la inversión
estatal en el tema de la capacitación, a partir de proporcionar las
herramientas que ello conlleva para la especialización de las y los
trabajadores debiera ser parte de una estrategia de desarrollo, que
busca hacerle frente a un veloz cambio globalizador de carácter
económico, social y tecnológico, lo cual quedó bastante visibilizado
durante la pandemia y las múltiples necesidades de capacitación
laboral que surgieron y que debieron ser cubiertas a gran velocidad,
trayendo consigo que personas antes eficientes tuvieran que dar
paso a trabajadores mejor capacitados en el área tecnológica.
Futuras líneas de investigación
En cuanto a las futuras líneas de investigación, se considera,
quedan muchas en el tintero esperando por ser abordadas, dada
la actual implementación del sistema laboral en la república
mexicana, con temas tan trascendentes como la democracia
sindical, la nueva justicia laboral o el inicio de las funciones
similares a las de la justicia alternativa del Centro federal de
conciliación y registro laboral, que den lugar a la aparición de
nuevas áreas de estudio.
Existe además, la necesidad de fomentar la visibilización de
los diferentes derechos laborales, sobre todo en el sentido de que
cuentan con un enfoque de desarrollo de la población trabajadora,
así como sus habilidades académicas y profesionales, además del
marco jurídico sobre el que estarán siempre parados en su calidad de
trabajadores, y que cuyo desconocimiento ha sido fuente de diversas
injusticias, siendo todo lo contrario a lo que representa el derecho
laboral, teniendo como estandarte el logro de la justicia social.
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Los estudios alrededor de la pandemia son amplios, se
han centrado significativamente en el tema educativo, el cual
está íntimamente relacionado con la capacitación, sin embargo,
el análisis desde el enfoque laboral seguramente traería consigo
políticas públicas adecuadas para hacer frente a las necesidades
de profesionalización y el ofrecimiento de un mejor servicio.
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DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Prácticas ambientales de los estudiantes de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. El caso de
tres facultades del campus de Ciudad Universitaria
Environmental practices of the students of the Universidad
Autonóma de Nuevo León. The case of three faculties of the
Ciudad Universitaria campus
Víctor Manuel Zamora1
Resumen: El presente estudio se centra en analizar las prácticas
ambientales de las y los estudiantes de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Para esta investigación participaron estudiantes de las
Facultades de Derecho y Criminología, Filosofía y Letras, y Contaduría
y Administración. Como herramienta de recolección de datos se
utilizó un cuestionario de corte cuantitativo, los datos ahí obtenidos
fueron tratados de forma cualitativa. Los resultados muestran que las
y los estudiantes, no obstante estar conscientes de que las prácticas
ambientales positivas contribuyen a conservar el medio ambiente y,
por ende, a mejorar nuestra calidad de vida, en mucha medida llevan a
cabo prácticas negativas que, de manera progresiva, abonan al descuido
y deterioro de nuestro entorno, por lo que resulta relevante y urgente
promover, entre las y los estudiantes, hábitos de responsabilidad social,
que les permitan hacer consciencia de lo mucho que podemos hacer por
mejorar nuestro medio ambiente si en colectivo, todas y todos, llevamos
a cabo prácticas ambientales positivas.
1 Doctor en filosofía con acentuación en educación. Universidad
Autónoma de Nuevo León, México. Correo electrónico: vmz08@hotmail.com

165

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Palabras clave: Medio ambiente, estudiantes, prácticas ambientales,
universidad.
Abstract: This study focuses on analyzing the environmental practices
of the students of the Autonomous University of Nuevo León. Students
from the Faculties of Law and Criminology, Philosophy and Letters,
and Accounting and Administration participated in this research. As
a data collection tool, a quantitative questionnaire was used, the data
obtained therein were treated qualitatively. The results show that the
students, despite being aware that positive environmental practices
contribute to conserving the environment and, therefore, improving
our quality of life, to a large extent carry out negative practices that
progressively , contribute to the neglect and deterioration of our
environment, so it is relevant and urgent to promote, among students,
habits of social responsibility, which allow them to become aware of
how much we can do to improve our environment if collectively, each
and all, we carry out positive environmental practices.
Keywords:
university.

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Environment,

students,

environmental

practices,

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
Las prácticas ambientales son aquellas acciones que llevamos
a cabo en nuestro día a día y que tienen impacto, positivo o
negativo, en el medio ambiente. Prácticas como el correcto
manejo y clasificación de la basura, cuidado del agua, uso
eficiente de la energía, siembra y cuidado de árboles, reducir
el uso de materiales desechables, reducir el uso del automóvil,
evitar el uso de aerosoles u otros productos que dañan el
ambiente, entre otras, son ejemplo de prácticas ambientales
positivas.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y
Recursos Naturales SEMARNAT (2016), el crecimiento de la
población ha causado un enorme impacto negativo en nuestro
medio ambiente, este aumento demográfico es, también, un
factor determinante para entender la sobreexplotación de los
recursos naturales y la degradación ambiental que sufrimos.
Como consecuencia de lo anterior, los efectos del cambio
climático se hacen sentir cada vez con más fuerza en México,
los estudios realizados por la misma SEMARNAT (2016),
apuntan que, las temperaturas han aumentado desde 1960,
en consecuencia, los días frescos han disminuido de manera
considerable, las lluvias, por su parte, también se han reducido
de manera alarmante. El caso más reciente en el 2022 es el de
Nuevo León, Estado industrial del norte de México, este sufre
una grave crisis por falta de agua en la región, de continuar con
esta tendencia, muchas regiones de nuestro país y del mundo,
sufrirán de manera irreversible el impacto del cambio climático.
De acuerdo con Conde:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

La Tierra se ha calentado en los últimos 100 años alrededor de
0.74 grados centígrados. De seguir esta tendencia, para el 2100
el planeta se calentaría entre 1.8 y 4.0 grados centígrados, se
incrementaría con ello el nivel del mar, cambiando los patrones de lluvia y aumentando los eventos climáticos como las ondas de calor, las lluvias torrenciales y las sequías, por ejemplo.
(Conde, 2011:18)

Muchos ciudadanos, a lo largo y ancho del mundo,
han mostrado su preocupación ante los acontecimientos de
los últimos años: huracanes mucho más agresivos y peligrosos,
sequías más prolongadas e intensas, incendios e inundaciones
devastadores, escasez de productos alimenticios, frecuentes
olas de calor, entre otros episodios que han hecho que la
humanidad ponga especial atención en el problema del cambio
climático y su impacto en la sociedad. Por esta razón, en un
esfuerzo en conjunto, el pasado 20 de septiembre del 2019, el
mundo fue testigo de una marcha a nivel global en favor de la
lucha para disminuir los efectos del cambio climático, las calles
de las principales ciudades en muchos países (México, Francia,
Costa Rica, Estados Unidos, Inglaterra, España, Alemania,
solo por mencionar algunos) se vieron repletas de personas
manifestantes que exigían a los gobernantes, actores sociales,
empresas y a la ciudadanía en general, acciones para combatir
de forma urgente y eficiente esta problemática mundial.
En el caso de México, la lucha por disminuir el impacto
del cambio climático se da a través de diferentes organismos
gubernamentales y no gubernamentales, encargados de proteger
y conservar el medio ambiente, entre ellos destaca la Secretaría
del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP),
Green peace México, entre otros. Los desafíos que enfrentan estas
instituciones son grandes, toda vez que la lucha por el cuidado
y preservación de nuestro medio ambiente no puede ser llevada
a cabo desde una perspectiva administrativa, es necesario contar
con la ayuda y voluntad de toda la ciudadanía para poder
concretar avances en este rubro.
En el estado Nuevo León, lugar en el que centramos
esta investigación, se encuentra una de las instituciones más
emblemáticas y prestigiada a nivel nacional e internacional, la
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Esta institución,
a través de sus distintas Facultades y preparatorias, ha tomado
acciones para contribuir en la mejora de las condiciones de
nuestro entorno. Con sus más de 215 mil estudiantes, esta
universidad se ha convertido en la Institución de educación
superior más sustentable de México (UANL, 2022).
Es por lo anterior, que en este estudio se analizan las
prácticas ambientales de los estudiantes de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, específicamente en tres Facultades,
la Facultades de Derecho y Criminología, Filosofía y letras, y
Contaduría y administración. Para el logro de nuestro objetivo, se
utilizó un cuestionario de diez preguntas de corte cuantitativo,
los datos ahí obtenidos fueron interpretados de manera
cualitativa. Los resultados apuntan a la necesidad de fortalecer
en los estudiantes universitarios, la educación ambiental que los
lleve de manera gradual a relacionarse, identificarse y apropiarse
de las causas que favorecen la lucha en contra del deterioro de
nuestro entorno.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Este documento está dividido en cinco secciones, en
la primera se encuentran los objetivos, preguntas, propósito y
justificación planteados para esta investigación. En la segunda
parte, se presenta el marco teórico para este estudio en el que
se abordan algunos de los factores y actividades económicas
que contribuyen al deterioro del medio ambiente así como las
leyes mexicanas vigentes en esta materia. En el apartado tres,
se explica la metodología que se siguió para dar respuesta a
nuestras incógnitas, aquí, además del universo y la muestra, se
presenta el diseño de la herramienta de recolección de datos así
como la prueba de confiabilidad que se le realizó. En el capítulo
cuatro, presentamos, por medio de tablas de distribución, los
resultados del cuestionario aplicado y el análisis de los mismos.
En el apartado final, se da respuesta a las incógnitas de nuestra
investigación, aquí se integran las conclusiones que permiten el
cierre de este estudio.
Para contextualizar lo anterior, se estima que, actualmente,
la población en México asciende a más de 125 millones de personas
(INEGI, 2022), esto indica que los recursos (que provienen de la
naturaleza o que impactan en ella) que se necesitan para satisfacer
las necesidades de este número de habitantes no son menores, de
hecho, existe ya una sobre explotación de nuestro entorno debido
a la concentración de personas en las zonas urbanas de nuestro
país (Sánchez, 2019). Por esta razón, resulta imperante y urgente
concientizar a la población para cuidar y hacer buen uso de estos
recursos, y así, juntos contribuir en la mejora progresiva del
medio ambiente, a través de prácticas ambientales que abonen
a este propósito. Si queremos contribuir a esta causa, debemos
identificar aquellos hábitos y comportamientos que impactan de
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

manera negativa en nuestro medio ambiente y hacer un esfuerzo
por modificarlos (PNUMA, 2011).
Sensibilizar a tantos millones de personas para que
contribuyan con sus acciones cotidianas a cuidar su entorno,
no es tarea fácil, resulta conveniente que dicha labor inicie
en casa y continúe de manera responsable en su paso por
las instituciones de educación básica , media y superior. Es
necesario, entonces, fortalecer el aprendizaje e interiorización de
hábitos ambientales positivos para que nuestros niños, niñas y
jóvenes se conviertan en guardianes de su propio entorno, que
logren comprender la relación, impacto, y reciprocidad que
existe entre la comunidad y su medio ambiente. Así lo mostró,
el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por
sus siglas en inglés). Este organismo, realizó en Honduras un
estudio titulado Buenas prácticas ambientales y su vinculación con la
acción climática. Este estudio promovió la “Asistencia técnica para
la elaboración de casos de estudio sobre experiencias de gestión
del cambio climático (adaptación y mitigación) implementadas
en centros educativos.” (UNICEF, 2019, p. 3). Los resultados de
este estudio muestran que:
…las buenas prácticas ambientales (BPA) implementadas en
los centros educativos hondureños cuentan con el potencial de
formar una cultura en los niños y adolescentes llena de valores,
conocimientos, destrezas y actitudes desde la transversalidad
del tema ambiental, y para la consolidación de la acción climática (adaptación y mitigación) requerida (UNICEF, 2019, p .7).

En México, como en muchas partes del mundo, los efectos
del cambio climático se han dejado sentir cada vez con mayor
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

intensidad, a lo largo de estos años hemos sufrido los embates
de muchos fenómenos naturales que han dejado honda huella
en la memoria de los mexicanos. Los largos periodos de sequía,
tormentas y huracanes que año con año azotan, cada vez con más
fuerza, a nuestro país, han ocasionado inundaciones y deslaves
que han dejado sin hogar a miles de personas y otras más pagaron
con su propia vida al enfrentarse cara a cara con esta realidad que
hoy nos rebasa (Lucatello y Garza, 2017).
Como ya mencionamos con anterioridad, en la parte norte
de nuestro país se encuentra el estado de Nuevo León, lugar que
también ha sentido el poder devastador de los fenómenos naturales,
como el paso del huracán Gilberto en septiembre 1988 y en fechas
más recientes, en el 2010, el huracán Alex. Ambos fenómenos dejaron
al descubierto el gran reto que tiene el estado de Nuevo León en materia de educación ambiental, en ambos eventos naturales se pudo
apreciar que la basura que se arroja en las calles fue un elemento clave para que las inundaciones causaran daños aún mayores a la población neolonesa. En el año 2022, el panorama es distinto, una sequía
y consiguiente escasez de agua golpea a los habitantes de esta parte
del país, los efectos del cambio climático han llegado a los hogares de
los casi 6 millones de habitantes de este Estado.
I. Objetivos y preguntas de investigación
El objetivo de esta investigación es conocer y analizar las
prácticas ambientales de los estudiantes de tres Facultades de
la Universidad Autónoma de Nuevo, a través de un cuestionario
que arroje respuestas de corte cuantitativo, mismas que serán
interpretadas y analizadas de forma cualitativa, para identificar
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

los hábitos positivos y negativos que los participantes puedan
tener en materia de medio ambiente y responsabilidad social.
Para guiarnos en esta investigación, se plantearon las
siguientes preguntas de investigación:
1. ¿En qué medida los estudiantes de la UANL son conscientes de la relación y reciprocidad que existe entre la sociedad y su medio ambiente?
2. ¿De qué manera los hábitos y prácticas de las y los estudiantes de la UANL contribuyen al cuidado del medio
ambiente?
3. ¿Qué hábitos y prácticas de las y los estudiantes de la
UANL contribuyen al deterioro del medio ambiente?
4. ¿En qué medida las y los estudiantes de la UANL son conscientes de que algunos de sus hábitos y prácticas cotidianas contribuyen al deterioro o mejora del medio ambiente?
5. ¿De qué manera la educación que recibieron o reciben las
y los estudiantes universitarios, contribuye a fortalecer
prácticas de cuidado y conservación del medio ambiente?
Como supuesto de investigación, se plantea lo siguiente:
Las y los estudiantes de tres facultades de la universidad
Autónoma de Nuevo León, presentan dificultad para reconocer
y desarrollar hábitos o prácticas que contribuyan al cuidado
y conservación del medio ambiente dentro del contexto donde
interactúan, esto puede ser generado por la endeble educación
en esta materia y por la falta de modelos sociales que las y los
inspiren a realizar prácticas ambientales positivas.
Marco teórico
La teoría que enmarca esta investigación está orientada a delimitar
los referentes teóricos de este estudio, así, en este segmento se
presentan algunos de los factores que contribuyen al deterioro
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

del medio ambiente, asimismo, se exploran algunos aspectos de
la legislación vigente que existe en relación al cuidado ambiental.
I. Factores que contribuyen al deterioro del medio ambiente
Si se pretende conocer cuáles son los factores que de forma
progresiva han contribuido en el deterioro ambiental, es
imperante señalar como uno de los principales factores, al
crecimiento poblacional, de acuerdo con Hikal y Estrada:
Los factores que más afectan al deterioro ambiental son el crecimiento poblacional que desde 1960 se ha duplicado para llegar a 6,100 millones de habitantes y ese incremento ha sido en
los países más pobres mientras que en los ricos los gastos de
consumo han aumentado. (Hikal y Estrada, 2012. p. 01)

La demanda y sobre explotación de recursos para
satisfacer las necesidades de los habitantes en cualquier país del
mundo ha permitido, que se generen problemáticas asociadas a
este fenómeno, uno de ellos y al parecer el más recurrente, es la
gran cantidad de basura que se produce de forma constante, de
acuerdo con el informe del Banco Mundial (2018), la cantidad de
basura en el mundo es preocupante y crece a ritmos acelerados.
En México, según el INEGI (2019), la cantidad diaria de basura
recolectada asciende a 86 mil 343 toneladas, siendo la Ciudad de
México, con un 19.7% del total, la entidad que más basura genera
en nuestro país. Por su parte, Nuevo León, con un 3.6%, se ubica
en el quinto sitio, esta circunstancia exhorta a los organismos
encargados de proteger el medio ambiente a fortalecer la lucha
en favor del medio ambiente. No debemos olvidar, que el mal
manejo, separación y falta de recolección de nuestra basura puede
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

causar diversos efectos contaminantes que abonan a la progresiva
degradación del ambiente.
Los vínculos entre la población, el medio ambiente y los recursos naturales están mediados por múltiples factores. El acelerado crecimiento demográfico y la distribución desequilibrada de
la población en el territorio-al interactuar con desigualdades
sociales y regionales-,las pautas de acceso y uso de los recursos naturales, las tecnologías utilizadas para su explotación y
consumo vigentes, ejercen una fuerte presión sobre el medio
ambiente y los recursos naturales (Zurrita, et al. 2015, p. 04).

Otro de los problemas que trae consigo la concentración
urbana, es aquel que provocan las actividades agrícolas, ganaderas
y de pesca, mismas que abordamos a continuación.
II. Actividades agrícolas, ganaderas y pesca
Las actividades agrícolas y ganaderas han generado que
desaparezcan grandes hectáreas de bosques y selvas, toda vez
que la extensión de las tierras para cultivo, debido a la necesidad
de aumentar la producción productos del campo, ha llevado a los
agricultores y ganaderos a deforestar de manera indiscriminada las
áreas verdes de nuestro país, provocando con esto una alteración
en los ecosistemas que termina con la flora y fauna de esas
regiones, en muchos casos, se han disminuido áreas importantes
que suministraban grandes cantidades de oxígeno al ambiente.
La erosión y la falta de lluvia, son también consecuencias de la
actividad agrícola. (Zurrita, et al. 2015).
Por su parte, los pescadores, movidos por la alta demanda
de productos del mar, han hecho una reingeniería de sus técnicas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

de pesca, de este modo se utilizan grandes embarcaciones que
derraman desechos químicos a los océanos, ríos o lagunas, esto,
junto con la sobreexplotación pesquera, acaban con la vida de
muchas especies marinas, alterando ecosistemas que de igual
manera afectan directa o indirectamente a la vida marítima.
(Hikal y Estrada, 2012)
En el área urbana, la industria del transporte aporta
también elementos dañinos que de forma paulatina deterioran
el medio ambiente, en el siguiente segmento hablaremos de la
industria del transporte y sus consecuencias en el medio ambiente.
III. La industria del transporte
No obstante, la importancia del transporte en la vida cotidiana
de las personas y en la industria del comercio, la emisión de gases
contaminantes que esta provoca, ha convertido a los automóviles
en los agentes contaminantes más comunes y aceptados por la
sociedad en general. El ruido, los desechos químicos, el efecto
invernadero, entre otros, son algunos efectos que hereda el uso
diario y excesivo del transporte. En todas las ciudades se utiliza
el automóvil como medio de transporte, es así como entre mayor
población exista, más será la exigencia y necesidad de que salgan
a las calles un mayor número de autos para uso cotidiano de las
familias y para el transporte para uso comercial, en este sentido,
los grandes problemas contaminantes que trae consigo

esta

industria parecen no disminuir. De acuerdo con Zurrita, et al., “las
actividades relacionadas con el transporte representan la fuente
más importante de contaminación de la atmósfera, especialmente
en los grandes asentamientos humanos” (Zurrita, et al. 2015, p. 06).
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

IV. Industria de producción
La industria de producción contribuye de manera importante
a que diariamente se contaminen ríos, mares, lagunas, el suelo
y la atmósfera. El derrame de desechos tóxicos, provenientes
de las muchas fábricas que existen en el país, ha alterado de
manera preocupante la flora y fauna local, provocando la muerte
y extinción de ecosistemas que albergaban muchas especies
locales. No se puede negar la relevancia que tiene esta industria
para la economía de los miles de trabajadores, sin embargo,
el desacato de las leyes ambientales, ha desencadenado que de
manera constante, las fábricas y negocios arrojen a la atmósfera
y suelo, sus desechos contaminantes sin ningún control. En
concordancia con esto, “en 2016, se generaron 2010 millones de
residuos municipales en el mundo, 0,74 kilos por habitante y día.
De seguir esta dinámica, en 2050 generaremos 3,400 millones
de toneladas de residuos sólidos municipales” (Banco Mundial,
2018. p. 1).
V. Leyes vigentes en materia ambiental
Para esta investigación, es relevante abordar la legislación
vigente en materia ambiental, esto aporta un marco legal a la
lucha a favor del medio ambiente. En este contexto, la Ley general de
cambio climático es un referente obligado cuando se habla de medio
ambiente, fue promulgada el 6 de junio del 2012 y la última reforma
fue realizada el 11 de mayo del 2022 (SEMARNAT, 2022). El
objetivo de esta ley es garantizar que los ciudadanos interactúen en
un ambiente sano y limpio, que permita mejorar su calidad de vida.
En esta ley se definen algunos conceptos referentes a la definición
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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

del término cambio climático, la cual atribuye a la actividad
humana, gran parte del deterioro de nuestro ambiente.
Otra ley que versa a favor de la lucha contra el deterioro
ambiental, promulgada en 1988 y recientemente reformada en
abril del 2022, es la Ley general del equilibrio ecológico y protección al
medio ambiente, el objetivo de esta, es garantizar el derecho de toda
persona a vivir en un medio ambiente sano para su desarrollo, salud
y bienestar (SEMARNAT, 2022); al igual que la ley mencionada
en el párrafo anterior, se buscan mecanismos, en cooperación
con todas los niveles de gobierno, para establecer compromisos y
acuerdos que los lleven a mejorar el medio ambiente.
En la parte norte de México, existe la Ley ambiental
del estado de Nuevo León, fue promulgada en el año 2005 y
reformada en octubre 2022, esta guarda el mismo objetivo que
las dos leyes citadas con anterioridad, esta, sin embargo, se
enfoca exclusivamente en este Estado. De este modo, se garantiza
que las problemáticas particularidades del entorno se atiendan
de acuerdo con el contexto de las mismas.
Las tres leyes anteriores van orientadas hacia un mismo fin,
promover buenas prácticas ambientales que nos lleve a conservar
y proteger nuestro medio por medio de acciones responsables y
consientes que promuevan en todo momento la mejora del medio
ambiente.
VI. La universidad como modelo social
La educación que recibimos en casa y la recibida a lo largo de nuestro tránsito por las instituciones escolares, en todos los niveles, es
determinante de nuestra conducta, así, ciertos hábitos son apren178

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

didos en el entorno familiar, otros más en el contexto social, otros
tantos en el espacio académico. Existe, en este sentido, una cierta
relación y reciprocidad entre un universo y otro, la constante en
ellos, somos nosotros, quienes, mientras interactuamos, nos apropiamos de aquellas conductas o prácticas que observamos de manera constante y casi repetitiva en dichos escenarios, de este modo,
si consideramos que responden a nuestros intereses personales,
nos las apropiamos, las hacemos nuestras, en términos hegelianos,
nos alienamos. De ahí la relevancia de construir espacios cuyas
prácticas corrientes sean siempre positivas, orientadas a la construcción de una sociedad más justa, pacífica, empática, tolerante,
responsable y respetuosa en todo sentido. Debido a que los entornos familiares y sociales son muy difíciles de controlar, ya que quienes ahí interactúan responden a los intereses o necesidades de un
grupo reducido de personas; es el espacio educativo (por su natural
responsabilidad con la sociedad en general), el contexto ideal para
la práctica, promoción y fortalecimiento de valores positivos entre
sus integrantes. En el caso de la universidad y su vinculación con
la responsabilidad social, Huerta y Gaete lo exponen como sigue:
En concreto, la responsabilidad social universitaria (RSU)
busca visualizar el rol que la universidad tiene con la sociedad,
alineando explícitamente sus cuatro funciones o procesos
tradicionales que son: gestión, docencia, investigación y extensión, con la misión y valores institucionales, es decir, con
el compromiso social (Huerta y Gaete, 2017, p. 122).

La universidad, debido a su vínculo directo con la sociedad,
se convierte en el espacio en el que las prácticas o hábitos deben ser
reorientados hacia el bien común, muchas de las actividades que se
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

179

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

llevan a cabo en los distintos espacios universitarios tienen clara
influencia en los estudiantes, aquí en palabras de Huerta y Gaete:
“(…) el impacto que generan las actividades de las instituciones de
educación superior es inmediato en el medio, y su alcance es mayor
por estar asociado a la sociedad en general, a través del ejercicio de la
profesión de las personas que forma.” (Huerta y Gaete, 2017, p. 134)
Es en ese sentido que, la UANL tiene como misión:
Formar bachilleres, técnicos y profesionales competentes,
competitivos e innovadores, socialmente responsables, con
plena conciencia del entorno regional, nacional y mundial, con
principios y valores, comprometidos con el desarrollo sustentable, científico, tecnológico y cultural. Generar contribuciones oportunas, relevantes y trascendentes al avance de la ciencia, la tecnología, la innovación y las humanidades, y a la mejora
del nivel de desarrollo humano de la sociedad nuevoleonesa y
del país (UANL, 2022)

La universidad de manera progresiva, a través de sus
estudiantes y egresados, entrega a la sociedad, entre otros
elementos,

nuevo conocimiento, competencias, habilidades y

valores, que serán puestos en práctica en los distintos contextos
donde interactúen los aún y otrora universitarios, y aunque su
actuar no dependerá solo de la formación recibida en las aulas,
sino que es resultado del choque de la educación recibida en
el seno familiar, en el universitario y en su contexto social , su
conducta sí estará supeditada a los modelos de comportamiento,
conducta y hábitos que practican aquellas personas que ejercen
cierta autoridad moral o académica en cualquiera de esos espacios
(universitario, familiar y social), el estudiante al considerar, ciertas
conductas, como válidas se apropia de ellas y las reproduce. Es
180

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

por ello que, es importante que en todos los contextos donde
interactuemos (no solo en el universitario), existan personas que
sean modelos de conducta positiva y que permitan a los estudiantes
constatar que las practicas positivas, en cualquier campo, siempre
pueden llevarse a cabo si tenemos la actitud y voluntad de hacerlo.
Aquí, son muy pertinentes aquellas líneas de Freire (1997) cuando
comenta que la educación posiblemente no cambie al mundo pero
sí puede cambiar a las personas que van a cambiar al mundo.
Metodología
La metodología utilizada para este estudio es el estudio de caso,
tal y como lo menciona, Stake:
De un estudio de casos se espera que abarque la complejidad de
un caso particular. Una hoja determinada, incluso un solo palillo, tienen una complejidad única pero difícilmente nos preocuparán lo suficiente para que los convirtamos en objeto de estudio. Estudiamos un caso cuando tiene un interés muy especial
en sí mismo. Buscamos el detalle de la interacción con sus contextos. El estudio de casos es el estudio de la particularidad y
de la complejidad de un caso singular, para llegar a comprender
su actividad en circunstancias importantes (Stake, 2004, p. 8)

Para el desarrollo de esta investigación se utilizaron los
elementos que ofrecen los enfoques cuantitativos y cualitativos
en investigación, Ambos enfoques cuentan con las características
necesarias para el adecuado desarrollo de este trabajo, toda vez
que en esta búsqueda, por medio de nuestra herramienta de
recolección de datos, se obtuvieron resultados cuantitativos que
posteriormente fueron analizados desde una postura cualitativa.
En relación a la parte cuantitativa, y como herramienta de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

181

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

recolección de datos se utilizó un cuestionario. A continuación,
se describen los pasos para el diseño, validación y prueba de
fiabilidad realizadas al cuestionario.
I. Diseño del cuestionario
Para responder a las incógnitas planteadas para esta investigación,
se elaboró un breve cuestionario de diez preguntas, todas ellas
orientadas a conocer los hábitos y prácticas de los estudiantes
de la Facultad de Derecho y Criminología, Filosofía y letras,
y Contaduría y administración, en relación con el cuidado del
medio ambiente. Se eligió solo este número de preguntas, debido
a los altos costos (económicos y de recursos humanos), que
representa un cuestionario con mayor número de preguntas. El
cuestionario cuenta con las tres secciones siguientes:
1. Datos del encuestado
2. Instrucciones y objetivo del cuestionario
3. Área de preguntas
En la primera sección, se busca obtener datos básicos del
encuestado, de este modo, los datos se orientan a conocer el género,
edad, carrera, semestre, turno y estado civil de los encuestados,
esto ayudará a obtener mejores referencias estadísticas a la hora
de analizar los resultados.
En la segunda sección, además de presentar las directrices
para responder a este cuestionario, se informa al encuestado
acerca del objetivo de este ejercicio y se hace referencia también a
la confidencialidad del mismo.
En la tercera parte del cuestionario, se encuentran las
diez preguntas, todas ellas diseñadas de acuerdo con la escala
182

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

de Likert, con el propósito de medir con mayor precisión las
tendencias de opinión de los encuestados, así,
Las escalas de Likert,…, están formadas por un conjunto de preguntas referentes a actitudes, cada una de ellas de igual valor.
Los sujetos responden indicando acuerdo o desacuerdo. Se establecen generalmente cinco rangos, pero pueden ser tres, siete, o
más. El sujeto señala con una cruz o un círculo la categoría elegida para cada persona (García, Aguilera y Castillo, 2011: 03).

II. Validación del cuestionario
Para validar este instrumento de recolección de datos, se utilizó
el método Delphi, esta,
“…es una técnica de recogida de información que permite obtener la opinión de un grupo de expertos a través de la consulta
reiterada. Esta técnica, de carácter cualitativo, es recomendable
cuando no se dispone de información suficiente para la toma de
decisiones o es necesario, para nuestra investigación, recoger
opiniones consensuadas y representativas de un colectivo de
individuos.” (Reguant y Torrado, 2016, p. 16).

Para este efecto, se realizó la validación con dos doctores
especializados en investigación, uno en el área de derecho y el
segundo en el área de educación. Como resultado de este ejercicio,
se realizaron ajustes a todas las preguntas planteadas en un inicio,
principalmente en el tipo de redacción y vocabulario que se
pretendía usar, este no era adecuado para este tipo de cuestionario,
que parecía ser poco claro y confuso para este propósito.
Así, después de validar el cuestionario, era necesario
someterlo a la prueba de fiabilidad, misma que describimos a
continuación:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

183

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

III. Fiabilidad del cuestionario
Para realizar la fiabilidad de este cuestionario, se utilizó el programa
estadístico statistical package for the social sciences (SPSS) en el que
se ingresaron los datos de 150 cuestionarios que se obtuvieron
de la prueba piloto realizada, como resultado de este ejercicio,
el Alfa de Cronbach se ubicó en .712, por lo que de acuerdo con
Bizquerra (2004), este resultado se considera que goza de una
alta consistencia interna en su fiabilidad, mientras que George y
Mallery (2013) estiman este resultado como aceptable.
Las tablas siguientes muestran los datos obtenidos de la
prueba de fiabilidad referida.
Tabla 1.
Prueba de fiabilidad.
Resumen del procesamiento de los casos

Casos

N

%

Válidos

150

Casos

Excluidosa

0

.0

Total

150

a. Eliminación por lista basada en todas las variables del procedimiento.
Estadísticos de fiabilidad

184

Alfa de Cronbach

N de elementos

.712

9

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

IV. Obtención de la muestra
En este estudio, se utilizó el muestreo por conveniencia debido
al alto número de estudiantes en las tres facultades que forman
parte de nuestro universo. La Facultad de Derecho y Criminología
cuenta con más 8,130 estudiantes en sus dos licenciaturas, La
Facultad de Contaduría y administración alberga a 11,439 alumnos
en las tres carreras ofrecidas (Contaduría, Administración e
Informática), por su parte la Facultad de Filosofía y Letras cuenta
con 4,268 en sus nueve licenciaturas (Educación, Sociología,
Historia, Filosofía, Licenciado en lingüística aplicada a la
enseñanza y traducción del francés, Licenciado en lingüística
aplicada a la enseñanza y traducción del inglés, Letras hispánicas,
Gestión de la información, Ciencias del Lenguaje). Se lograron
recabar en total 150 cuestionarios en cada facultad, para dar un
total de 450 ejercicios contestados. Sin embargo, 78 cuestionarios
fueron desechados debido a que estaban incompletos o los
participantes no aceptaron que sus respuestas fueran divulgadas,
quedando solo la cantidad de 372 ejercicios válidos, de los cuales
195 son de mujeres y 177 varones. Para este propósito, abordamos
a los estudiantes en las afueras de cada facultad, a excepción
de los conseguidos en la Facultad de Filosofía, en este caso, los
estudiantes fueron abordados en el salón de clases y los pasillos
de esa institución, todo con el debido y previo permiso de las
autoridades de dicha Facultad.
Presentación y análisis de resultados
En este apartado, presentamos los resultados y el análisis de los
mismos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

185

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Con respecto a la pregunta 1, que hace referencia al grado
en el que los estudiantes están conscientes de la relación que
existe entre la sociedad y su medio ambiente, los encuestados
comentaron en general, que están conscientes en mucha medida
de esta relación, la mayoría de los participantes mostró que en
algún grado, conocen de la reciprocidad que guardan las personas
con su medio natural. Esto se muestra en la tabla siguiente:
Tabla 2.
En esta medida estoy consciente de la relación que existe entre

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

la sociedad y su medio ambiente.

Algo

41

11.0

11.0

11.0

Bastante

125

33.6

33.6

44.6

Mucho

206

55.4

55.4

100

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

En la pregunta 2, ¿Con qué frecuencia separo la basura que
género?
El 35.5 % de los encuestados afirmó que a veces; mientras
el 22% dijo que casi siempre, llama la atención el valor de los nunca
y casi nunca, mismos que arrojaron 9.9% y 17.7% respectivamente,
esto no es un porcentaje menor, ya que habla de los hábitos más
186

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

comunes toda vez que generamos basura todos los días y a todas
horas. Solo el 14.8% tiene como hábito la separación de basura que
genera. La tabla de frecuencia siguiente muestra esta tendencia:
Tabla 3.

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

¿Con qué frecuencia separo la basura que genero?

Nunca

37

9.9

9.9

9.9

Casi nunca

66

17.7

17.7

27.7

A veces

132

35.5

35.5

63.2

Casi siempre

82

22.0

22.0

85.2

Siempre

55

14.8

14.8

		 100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Otra pregunta muy relacionada con la anterior pero que
habla acerca de los hábitos de los estudiantes y que contribuyen
al cuidado del medio ambiente fue: ¿En qué medida mis hábitos
cotidianos contribuyen al cuidado del medio ambiente? En este caso,
dijeron en un 44.6% que a veces, el 34.7% comentó que casi
siempre, el 12.9% casi nunca, solo un 5.9% siempre y un lejano
1.9% mencionó que nunca. Estos valores son muy cercanos a
los obtenidos en la tabla anterior, los hábitos de los estudiantes
no siempre contribuyen al cuidado del medio ambiente. Aquí la
tabla 4 muestra esta tendencia:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

187

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Tabla 4.
¿En qué medida mis hábitos cotidianos contribuyen al cuidado

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente?

Nunca
Casi nunca
A veces
Casi siempre
Siempre

8
48
166
128
22

1.9
12.9
44.6
34.7
5.9

1.9
12.9
44.6
34.7
5.9

1.9
14.8
59.4
93.8
100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Para especificar los hábitos que deterioran el medio
ambiente y que son practicados por los estudiantes y/o por
personas cercanas a ellos, mencionaron en un 32.3 % que, no
depositar la basura en su lugar es el hábito más común entre los
estudiantes y sus allegados; el uso de material desechable es otra
práctica recurrente entre los encuestados y sus cercanos, así lo
hizo patente el 26.9%; arrojar las colillas de cigarro en el piso es
otro hábito muy común, eso lo dijo el 19% de los participantes.
Un 18% dijo no clasificar la basura, esto va muy de la mano con el
resultado en la tabla número 2, donde se obtuvo un valor similar
en este mismo rubro.
Como se puede apreciar, el mal manejo de la basura y los
materiales desechables son el mayor problema de los estudiantes
188

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

y sus seres más llegados, este hallazgo es relevante, toda vez que
la generación de basura es continua y al día son generadas muchas
toneladas y mucha de esa cantidad, va a parar a ríos y calles.
La tabla siguiente muestra la frecuencia referida:
Tabla 5.
¿Cuál de los siguientes hábitos propios o de tus familiares, compañero(a) s/amigo(a) s contribuye en mayor medida al deterioro

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente?

No clasificar la
basura

67

18.0

18.0

18.0

No depositar
basura en su lugar

120

32.3

32.3

50.3

Uso excesivo de
material desechable

100

26.9

26.9

77.2

Tirar colillas al piso

74

19.9

19.9

97.0

Otro

11

3.0

3.0

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

No obstante, los datos revelados en la tabla anterior, la
siguiente tabla muestra una tendencia favorable en las acciones
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

189

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

que contribuyen a la mejora del medio ambiente, sin embargo, la
falta de educación en materia ambiental puede ser un factor que
separe las intenciones de los estudiantes con su práctica en este
respecto. La tabla 6 muestra esta tendencia:
Tabla 6.
En esta medida apoyo las acciones que contribuyen a la mejora

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente.

Nada

13

3.5

3.5

3.5

Poco

26

7.0

7.0

10.5

Algo

166

44.6

44.6

55.1

Bastante

108

29.0

29.0

84.1

Mucho

59

15.9

15.9

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

En relación con los datos de la tabla anterior (tabla 6),
los estudiantes están conscientes de que sus hábitos y prácticas
cotidianas contribuyen al deterioro del medio ambiente, esto es
visible en la siguiente tendencia (tabla 7), otra vez parece surgir el
tema de la educación ambiental, ya que se ha encontrado también
que los estudiantes apoyan las acciones para mejorar el medio
ambiente. Ver tabla 7:
190

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 7.
En esta medida estoy consciente de que mis hábitos y prácticas

Frecuencia

Porcentaje

Po r c e n t a j e
válido

Po r c e n t a j e
acumulado

Válidos

cotidianas contribuyen al deterioro de medio ambiente

Nada

15

4.0

4.0

4.0

Poco

42

11.3

11.3

15.3

Algo

72

19.4

19.4

34.7

Bastante

168

45.2

45.2

79.8

Mucho

74

19.9

19.9

99.7

6

1

.3

.3

100.0

372

100.0

100.0

Total

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

La pregunta es clara y las respuestas aún más, no
obstante que un 44.9% de los participantes dijo que en todas
las instituciones educativas se nos orienta hacia el cuidado de
nuestro entorno, la tendencia también muestra que en educación
secundaria (1.6%), preparatoria (5.9%) y en la universidad
(7.5%) se enseña menos el tema del cuidado del medio ambiente,
mientras que la primaria (19.9%) parece ser la más comprometida
con este tema, en casa (14.8%) también se educa para cuidar el
medio pero en menor medida que en la primaria. La tabla 8, lo
muestra así:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

191

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Tabla 8.
¿En cuál de las siguientes instituciones se enseña en mayor me-

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

dida a cuidar el medio ambiente?

En casa

55

14.8

14.8

14.8

Primaria

74

19.9

19.9

34.7

Secundaria

6

1.6

1.6

36.3

Prepa

22

5.9

5.9

42.2

Universidad

28

7.5

7.5

49.7

Todos

167

44.9

44.9

94.6

Ninguno

20

5.4

5.4

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Los resultados en este estudio son muy relevantes, estos
muestran la perspectiva de los estudiantes universitarios en
relación al tema de las prácticas ambientales, los hallazgos aquí
señalados dan luz en un tema que conviene seguir explorando y
fortaleciendo.
En este sentido, se da respuesta a las incógnitas
presentadas al inicio de esta investigación. Para categorizar las
respuestas, se vincularon las preguntas de investigación con las
tablas de resultados, de la siguiente manera:
192

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La pregunta 1, se relaciona con la tabla número 2 y 6
La pregunta 2, se vincula con la tabla 4,5, 6
La pregunta 3, se relaciona con la tabla 3,5 y 7
La pregunta 4, se relaciona con la tabla 3,5 y 7
La pregunta 5, se relaciona con la tabla 8
1. ¿En qué medida los estudiantes de la UANL son conscientes de
la relación y reciprocidad que existe entre la sociedad y el medio ambiente?
Los estudiantes participantes están en mucha medida
conscientes de que las acciones de la comunidad impactan de
manera positiva o negativa en nuestro entorno, existe también
en ellos, mucha preocupación por la grave situación en la que se
encuentra nuestro medio ambiente.
2. ¿De qué manera los hábitos y prácticas de los estudiantes de la
UANL contribuyen al cuidado del medio ambiente?
Los hábitos de los estudiantes en materia de cuidado y
preservación del medio, en muy poca medida están orientados
hacia las buenas prácticas, no todas ni todos contribuyen al
cuidado del medio ambiente. Se dicen conscientes de que sus
hábitos y prácticas cotidianas contribuyen, en cierta medida, al
deterioro del medio ambiente. Sin embargo, Afirman también,
estar a favor de las acciones que favorecen el cuidado de nuestro
entorno, no obstante, de acuerdo con los resultados, les cuesta
llevarlo a la práctica.
3. ¿Qué hábitos y prácticas de los estudiantes universitarios
contribuyen al deterioro del medio ambiente?
La basura parece ser el problema más común entre los
estudiantes y sus allegados, el mal manejo de la misma y el uso
excesivo de material desechable son prácticas negativas que llevan
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

193

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

a cabo de manera recurrente y de manera consciente; esto es
alarmante, debido a que los jóvenes universitarios, en este sentido,
presentan señales de apatía o desinterés al respecto. De no ser
modificados estos hábitos de manera urgente, pueden agravar,
todavía más, el problema del deterioro de nuestro medio ambiente.
4. ¿En qué medida los estudiantes universitarios están conscientes
de que algunos de sus hábitos y prácticas cotidianas contribuyen al deterioro
del medio ambiente?
Los estudiantes se dicen conscientes de que sus hábitos y
prácticas pueden llegar a dañar el medio ambiente, sin embargo,
como se destaca en las respuestas

anteriores, sus acciones

parecen orientarse más al desinterés o a la falta de compromiso
o apropiación de los temas relacionados con el medio ambiente.
5. ¿De qué manera la educación que recibieron o reciben los
estudiantes universitarios, contribuye a fortalecer prácticas de cuidado y
conservación del medio ambiente?
No obstante que, la mayoría de los estudiantes
universitarios comentan que durante todo su trayecto educativo
han recibido formación en relación al cuidado del medio ambiente,
es en la educación primaria en la que se fortalece más este tema,
conforme avanzan en su trayecto escolar el tema se diluye, de
acuerdo con la percepción de los participantes, la universidad
en poca medida les enseña a cuidar el medio ambiente.
En ese sentido, el supuesto que orienta esta investigación,
mismo que presentamos nuevamente a manera de recordatorio:
Los estudiantes de la universidad Autónoma de Nuevo León,
presentan dificultad para reconocer y desarrollar hábitos o prácticas que
contribuyan al cuidado del medio ambiente dentro del contexto donde
194

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

interactúan, esto puede ser generado por la endeble educación en esta
materia y la falta de modelos sociales en la universidad que las y los inspiren
a realizar dichas prácticas.
De acuerdo con los resultados y análisis de los mismos,
se considera que este supuesto se confirma, toda vez que los
estudiantes universitarios conscientemente presentan hábitos
que contribuyen al deterioro del medio ambiente, esto puede
ser causado por la poca o endeble información que reciben a lo
largo de su trayecto educativo, falta de contacto con personas
socialmente responsables en la universidad, escaza educación
ambiental o por desconocimiento del tema.
Conclusiones
Los hallazgos de este estudio apuntan hacia la necesidad de
educar o seguir educando la consciencia de cuidado ambiental
entre los estudiantes universitarios, es relevante destacar que
los hábitos y prácticas de los jóvenes parecen ser causadas por
falta, precisamente, de una educación sólida y práctica orientada
a despertar conciencia acerca de esta problemática global y de la
que todos somos parte.
Uno de los hallazgos a destacar es, que los estudiantes y
sus allegados utilizan de manera excesiva material desechable
y el mal manejo de la basura como práctica recurrente. Esto es
palpable en los pasillos de las Facultades y en toda la universidad,
constantemente se puede apreciar basura fuera de los
contenedores correspondientes. Esto es un área de oportunidad
en relación al sentido de pertenencia y responsabilidad social
que debemos fortalecer.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

195

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Es en la educación primaria, según los universitarios,
donde se les enseñó en mayor medida a cuidar el medio ambiente,
y es en el nivel de secundaria donde menos recibieron educación
ambiental. En esta transición, los estudiantes experimentan
una interrupción en la enseñanza del cuidado del medio,
según la tendencia, en los niveles subsecuentes (preparatoria
y universidad), no se retoma con fuerza el tema del cuidado
y preservación del entorno, esto ocasiona que los jóvenes
universitarios pierdan mucho sentido de responsabilidad social
o se sientan apáticos al respecto.
Las mujeres, según los hallazgos, presentan más hábitos
orientados a preservar el medio ambiente, en comparación a los
varones, quienes tienen mayor tendencia a llevar a cabo prácticas
ambientales más negativas.
La Facultad de Filosofía y Letras de la UANL es la Institución
que alberga a más estudiantes con prácticas ambientales positivas.
Quizás, y en concordancia con el hallazgo anterior, porque es la
facultad que alberga un gran número de mujeres.
La educación ambiental juega un papel clave en la lucha
por mejorar nuestro entorno, ya que, no obstante estar conscientes
de que realizan prácticas que dañan el medio, los estudiantes
continúan con esos hábitos negativos, de este modo, se considera
que los jóvenes universitarios pueden mejorar esas prácticas, a
través de constantes campañas de concientización ambiental, así
como al estar en contacto con personas comprometidas con el
ambiente que sirvan, como modelo de responsabilidad social.
En ese sentido y a manera de cierre, se sugiere que el tema
del cuidado ambiental sea abordado desde la educación básica y
escale de manera positiva y gradual hacia los niveles superiores,
196

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

esto, con el fin de crear una consciencia para el desarrollo de
prácticas ambientales positivas desde pequeños, y que estas
se sigan reproduciendo en los hogares y en todos los contextos
donde interactuemos.

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199

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey:
una generación con carácter social, 1930-1971.
1930-1971 Monterrey:
Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León, Colección Cuadernos del
CEH Núm. 13, 2022, 315 pp. ISBN: 978-607-27-18876.
En Nuevo León, la primera gran aportación a la historiografía de
la Iglesia católica fue la obra del doctor José Eleuterio González,
titulada Apuntes para la historia eclesiástica de las provincias que
formaron el Obispado de Linares, desde su primer origen hasta que se fijó
definitivamente la silla episcopal en Monterrey, publicada en 1877. Bajo
un enfoque evidentemente hagiográfico, aunque no por eso menos
crítico con sus fuentes de información, el doctor González se
abocó a detallar el proceso de la conquista espiritual en el noreste
de México durante toda la época virreinal, desde la llegada de los
primeros misioneros franciscanos hasta la erección canónica de
la diócesis de Linares en 1777.
La obra de González es importante, entre otras cosas,
porque inauguró una línea de investigación que, a lo largo del siglo
XX, fue retomada por otros destacados estudiosos. Por ejemplo, el
presbítero Aureliano Tapia Méndez (1931-2022), considerado en su
momento como cronista de la arquidiócesis de Monterrey, dedicó
201

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

sus esfuerzos principalmente a la elaboración de muy completas
biografías de varios de los clérigos y obispos que dejaron huella en la
historia regiomontana, tales como Fray Rafael José Verger, Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés, José María de Jesús Belaunzarán,
Pablo Cervantes y Guillermo Tritschler y Córdova. Por su parte,
el maestro Israel Cavazos Garza (1923-2016), especializado en
historia del noreste durante la época novohispana, investigó
antiguas devociones locales, la labor evangelizadora y educativa
de las órdenes religiosas y los orígenes de varios templos y capillas
del Monterrey antiguo. Estudios más recientes, y elaborados bajo
nuevos y más rigurosos parámetros metodológicos, han analizado
otros aspectos de la historia de la Iglesia católica en Nuevo León
durante el siglo XX, como la irrupción del catolicismo social, las
relaciones Iglesia-Estado durante la época de anticlericalismo
oficial y del modus vivendi, y los efectos inmediatos del Concilio
Vaticano II en la arquidiócesis regiomontana.
Una tarea, sin embargo, había quedado pendiente:
examinar a profundidad el papel de la Acción Católica en el
quehacer diario de la Iglesia en Nuevo León. Cierto que las
investigaciones actuales han puesto cada vez mayor atención en
las actividades de los laicos de Monterrey, en la medida en que
se ha ido abandonando la anticuada imagen clericalista de la
Iglesia en favor de una concepción eclesial de la institución como
comunidad de fe. Sin embargo, la historia de la Acción Católica
en Nuevo León había sido un campo prácticamente desatendido.
De ahí la gran relevancia del libro publicado por Jesús Treviño
Guajardo, titulado La Acción Católica en Monterrey: una generación con
carácter social, 1930-1971, editado en 2022 por el Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León. La
202

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

amplitud, longitud, altura y profundidad de esta investigación
es directamente proporcional al nivel de estudios alcanzado por
su autor: Treviño es sacerdote católico, formado en filosofía y
teología en el Seminario de Monterrey, y con una especialización
en historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana
de Roma. Posteriormente, obtuvo el doctorado en teología con
especialidad en historia de la Iglesia en la Universidad Pontificia
de México, donde presentó como tesis doctoral la investigación
sobre la Acción Católica que ahora publica la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
La formación académica del autor explica su interés
por hilvanar la historia de la Iglesia regiomontana, con una
aportación original cuya óptica de análisis no se centra en la
jerarquía eclesiástica sino en el llamado apostolado de los laicos.
Específicamente, Treviño problematiza en torno a la incidencia
social de la Acción Católica en Monterrey para, a partir de ahí,
ir reconstruyendo la historia de esta asociación laical, a la que
caracteriza no como un grupo, movimiento o programa, sino
como “un modelo de organización eclesial” (p. 20). Tal aclaración
conceptual es medular de la investigación, pues lejos de
simplificaciones, permite avizorar la complejidad del fenómeno de
la Acción Católica como matriz para la organización y despliegue
de la actividad de los laicos.
El libro se divide en tres capítulos, en los que el autor
procuró abordar este fenómeno desde lo general hasta los
particular. En el primero de ellos, titulado “La Iglesia a principios
del siglo XX y la Acción Católica”, Treviño rastrea los orígenes de
dicho modelo eclesial en “la cuestión social”, como se denomina
en la historiografía a las problemáticas laborales, económicas y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

203

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

sociales que surgieron a raíz de las revoluciones industriales de
los siglos XVIII y XIX. Aquí el autor reconstruye el discurso de
la Iglesia católica frente a las distintas ideologías políticas de la
modernidad, así como las vicisitudes de la clerecía y de los laicos
mexicanos durante la Revolución y la época del anticlericalismo
oficial. Fue en todo ese escenario en que, para “dar solución
a las principales problemáticas sociales y reconquistar a la
humanidad, haciendo frente a las ciencias modernas y filosofías
contemporáneas” (p. 92), la Iglesia impulsó el apostolado de
los laicos a través de la Acción Católica, posibilitando así la
colaboración de los fieles en la “recristianización” de la sociedad.
En el segundo capítulo, titulado “La Acción Católica y
la Iglesia en Monterrey”, Treviño estudia los orígenes de esta
asociación laical en Nuevo León, explicando la situación de
la Iglesia regiomontana durante y después del primer auge
industrial (con base en detallados informes elaborados por los
arzobispos en turno, y que se encuentran resguardados en el
Archivo Apostólico Vaticano). Asimismo, detalla el impacto de
la legislación anticlerical callista en Nuevo León, la forma en que
el gobierno episcopal de José Guadalupe Ortiz y López afrontó
las políticas jacobinas, y la fundación de la Junta Diocesana
de la Acción Católica en 1930, que integró a las ya existentes
Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y Unión
de Damas Católicas (precedente de la Unión Femenina Católica
Mexicana). En todo este proceso, el autor subraya la actuación
decisiva de la mujer, pues advierte que “las mujeres regiomontanas
muy pronto asumieron con protagonismo la misión de restaurar
el orden cristiano de la sociedad” (p. 212).
204

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En el tercer y último capítulo, titulado “Crecimiento y
consolidación del modelo eclesial”, Treviño analiza la actividad
de la Acción Católica entre 1941 y 1971, durante los gobiernos
episcopales de Guillermo Tritschler y Córdova y Alfonso
Espino y Silva. Demuestra como, tras los arreglos de la Iglesia
con el Estado, la Acción Católica creció, de manera que entre
las principales prioridades de la asociación se encontraban: la
organización de grupos parroquiales, la instrucción religiosa
e impartición de catequesis, la promoción de la moralidad y
los valores cristianos, el fomento de la doctrina social de la
Iglesia, la recaudación de fondos para el sostén del seminario
diocesano, la “defensa” de la fe católica y los trabajos caritativos.
Se destaca la labor del presbítero Pablo Cervantes (1891-1956)
como “principal promotor de la cuestión social, de la formación,
tanto de presbíteros como de laicos, y de la organización” de la
Acción Católica (p. 225). Ya en tiempos del arzobispo Espino y
Silva, la Acción Católica incorporó a su agenda la lucha contra
el comunismo, la renovación de su estructura interna y el
apostolado estudiantil, si bien tras el Concilio Vaticano II (19621965) se puso de manifiesto que “había llegado, como en todo el
mundo, un agotamiento del modelo eclesial centralizado, y un
tanto sujeto a la autoridad jerárquica” (p. 262).
La obra destaca no sólo por su ya ponderada originalidad,
sino también por la profusión de sus fuentes de información.
El autor se valió de testimonios procedentes de muy variados
repositorios documentales, tanto locales como nacionales e
internacionales (baste con señalar algunos de ellos: el Archivo
Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey, el Archivo de la Casa
de la Acción Católica de Monterrey, el Archivo General de la
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

205

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

Nación, el Archivo Histórico de la Conferencia del Episcopado
Mexicano y el Archivo Apostólico Vaticano), así como de
informes orales recabados entre algunos presbíteros y laicos que
estuvieron involucrados con los grupos diocesanos de la Acción
Católica durante la época analizada. Lo anterior se ve reflejado en
el análisis preciso, esclarecedor y bien documentado, que pone de
relieve la forma en que la feligresía regiomontana se organizó para
respaldar a la jerarquía eclesiástica en un momento de tensión
entre Iglesia y Estado, y cómo tras el modus vivendi, el modelo de
organización eclesial que representaba la Acción Católica se
expandió y consolidó.
En suma, la obra de Treviño Guajardo viene no sólo a
enriquecer la historiografía de la religión en Nuevo León, sino
también a recordarnos que el estudio del catolicismo no puede
ni debe centrarse exclusivamente en la jerarquía eclesiástica, sino
que exige tomar en consideración a esa gran multitud de fieles no
consagrados al ministerio sacerdotal, pero que también son parte
integrante de la Iglesia. Después de todo, la Iglesia romana está
constituida por dos grupos, según lo señala el propio Código de
Derecho Canónico: “hay en la Iglesia ministros sagrados, que en el
derecho se denominan también clérigos; los demás se denominan
laicos” (CIC, canon 207, 1).
Emilio Machuca Vega
Centro de Información de Historia Regional
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0002-9994-388X

206

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Víctor Zúñiga: Hacer sociología desde la tierra
del cabrito
Cesar Morado
El Comité Editorial
de la Revista Transdisciplinar y el cuerpo directivo del
Centro de Estudios
Humanísticos de la
UANL, celebra la
nominación de Víctor Zúñiga como Investigador Emérito
del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt, decisión
dada a conocer en diciembre del 2022. Consideramos que se trata
de un digno reconocimiento a una trayectoria académica de casi
cuatro décadas no siempre valorada justamente en tierra de cabritos…ya crecidos. Su trayectoria, la inicio en 1988 como catedrático e investigador de la Facultad de Filosofía y Letras donde
formo a numerosos sociólogos, impulso la investigación y coordino valiosas publicaciones hasta el año 2002. Su incorporación
docente como primer doctor al Colegio de Sociología fundado en
208

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

1974 constituyo un parte aguas en el desarrollo de esta carrera en
la UANL1. Posteriormente, trabajo en la UDEM y en el Tecnológico de Monterrey donde continuó consolidando sus líneas de investigación en torno a la migración México-Estados Unidos y
temas educativos conexos.
Sus trabajos publicados en México y en el extranjero,
le convierten en un referente de la investigación sociológica
realizada en Monterrey, donde las circunstancias nunca has
sido propicias para el desarrollo de las ciencias sociales. Quienes
gozan de su amistad y trato afable en los bares de la capital
regiomontana, quizá no dimensionen

la versatilidad de un

académico que lo mismo expone sobre el corrido y la radionovela
de Porfirio Cadena, que sobre la última obra sociológica de gran
calado teórico, epistemológico. Una de sus grandes virtudes, es
la amplia difusión que realiza de sus trabajos en los principales
foros sociológicos internacionales, de ahí en reconocimiento
que recibió en 2018 por parte de la American Educational
Association (Distincion Henri T. Trueba) por sus aportes para
visibilizar el componente social de la educación, sus exclusiones
y desigualdades, de cuya problemática es una de los exponentes
más destacados en México2.

1 García, Blanca, et al. La sociología en el noreste de México: Nuevo león,
Coahuila y Tamaulipas en Cesar Morado y Lucila Hinojosa (coordinadores) Las
Ciencias Sociales en el Noreste de México. Monterrey. UANL. 2016. pp.129-144.
2 Escobar, Agustín. Las ciencias sociales y las políticas sobre exclusión,
desigualdad y pobreza en Contreras, Oscar y Carolina Puga (coordinadores) Las
Ciencias Sociales y el Estado Nacional en México. 2018. México. Fondo de Cultura
Económica. pp. 297-338.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-73

209

�César Morado / Víctor Zúñiga: Hacer sociología desde la tierra del cabrito

Actualmente, Víctor forma parte del cuerpo de
investigadores de nuestra querida Facultad de Derecho en
la UANL, aunque ha sido desde luego, profesor visitante en
prestigiadas universidades del mundo. Su designación como
Investigador emérito del SNI, llena de entusiasmo a la comunidad
académica de Monterrey, alimenta la esperanza de que aumente
su participación monetaria en las cuentas que haya que pagar en
La Chunga en lo sucesivo.

210

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-73

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

César Morado presenta su discurso de ingreso a la
Academia Mexicana de la Historia como Académico
Corresponsal
Liliana De Ita1
El pasado 3 de noviembre de
2022 el Dr. César Morado
Macías, investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Autónoma de
Nuevo León, presentó en ceremonia solemne su discurso
de ingreso a la Academia
Mexicana de la Historia, titulado: “Cuando el dinero era del Diablo. Una historia del dinero en
Monterrey. Crédito, mercado inmobiliario y empresa. Siglo XIX”.
El ingreso del Dr. Morado como Académico Corresponsal en Nuevo León, fue obtenido desde el año 2019, pero la pandemia impidió
la presentación de la disertación en ese momento.

1 Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo
León. Monterrey, Nuevo León, México. ORCID: https://orcid.org/0000-00028615-0418 Correo electrónico: deitarubioliliana@gmail.com

212

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En su disertación el galardonado presentó la historia
del dinero en Monterrey y expuso los orígenes, el proceso
metodológico y los resultados de la investigación de larga
data, que exploró tres variables: crédito, mercado inmobiliario
y natalidad empresarial. El evento contó con la participación
de connotados investigadores, en el campo de la historia: Dr.
Mario Cerutti, Dra. Ana Cecilia Ibarra y Dr. Javier Garciadiego,
-miembros y director de la academia respectivamente-, y en
Literatura, el poeta Dr. José Javier Villarreal, Secretario de
Extensión y Cultura de nuestra máxima Casa de Estudios en el
estado.
Tal como reconocieron los notables académicos que
presidieron el acto, esta distinción es producto de la trayectoria
en investigación y capacidad de gestión e influencia cultural
del Dr. Morado quien es Doctor en Ciencias Sociales por la
Universidad de Guadalajara y se desempeña como profesor
titular en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Desde
hace 15 años forma parte del Sistema Nacional de Investigadores.
Se desempeñó como Presidente de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia en 1994. Investiga sobre historia social de la guerra y
biopolítica. Es miembro fundador (2003) del Comité Académico
del Coloquio Internacional sobre el Noreste de México y Texas.
Actualmente, es titular del Centro de Estudios Humanísticos en
la UANL en Monterrey México.
En Nuevo León han sido Académicos Corresponsales,
Israel Cavazos y Carlos Pérez Maldonado, recientemente Cecilia
Sheridan y César Morado y académico de Número, Mario Cerutti,
desde 2019.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-76

213

�Liliana De Ita / César Morado. Cuando el dinero era del Diablo. Discurso de ingreso AMH

El Comité Editorial de Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales y los integrantes del equipo de trabajo del Centro de
Estudios Humanísticos nos congratulamos por la distinción recibida y nos sentimos orgullosos y honrados por compartir proyectos culturales bajo el liderazgo de César Morado, nuestro director.

214

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-76

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Nota sobre la integración de la Dra. Beatriz Liliana
De Ita al SNI
Por: Margarita Isabel Arvide Basterra
Desde 1984, la producción del conocimiento científico y
tecnológico en nuestro país ha sido celebrada a través del Sistema
Nacional de Investigadores. Este reconocimiento simboliza
la calidad y el prestigio de las contribuciones de la persona
galardonada.
Estas características se manifiestan en la obra de Beatriz
Liliana De Ita Rubio, quien ahora miembro del SNI, ha trabajado
incansablemente para impulsar una sociedad con miras hacia un
desarrollo sustentable. Los textos de la Dra. sobre pedagogía,
diversidad cultural, estudios de género, sustentabilidad y
participación ciudadana reflejan su carácter transdisciplinar, el
cual cruza las fronteras de las ciencias sociales.
En un contexto donde menos del 40% de los miembros
son mujeres, la integración de la Dra. De Ita al SIN, constituye
una victoria más en la participación, permanencia y visibilidad
de las mujeres en la ciencia. Enhorabuena para la Dra. Gracias por
ser un referente para todas las mujeres que buscan abrirse paso
en el ámbito académico; con usted en la mesa, ya no es un mundo
de hombres.
216

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                  <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, 2023, Vol. 2, No. 4, Enero-Junio</text>
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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisiciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 2,
No. 3, julio-diciembre 2022, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext.
6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz
Liliana De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de
este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación
05 de octubre de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Leonardo Lavanderos
José Alirio Peña Zerpa
Hilda G. Hernández Alvarado
Adriana del C. Enríquez Robledo
José A. Morales Pérez
Tonatiuh Morgan
Mónica Del Arenal Martínez del Campo
Gabriel Gallegos Cantú
César Morado
Angie Sophía Flores de la Cruz
Macarena Irupé Jofre Larrea
Beatriz Liliana De Ita Rubio

�Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Hidroarsenicismo. Un acercamiento a su significado
en localidades emblemáticas del norte de México
Hydroarsenicism. Approach to its meaning in emblematic localities of northern Mexico
Hilda G. Hernández Alvarado
https://orcid.org/0000-0003-1646-6289
Adriana del C. Enríquez Robledo
https://orcid.org/0000-0002-9293-1536
José A. Morales Pérez
https://orcid.org/0000-0002-6160-8728
Fecha entrega: 25-5-2022 Fecha aceptación: 05-10-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Hernández Alvarado, Hilda G. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,

provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.3-36
Email: hildahernandez@uadec.edu.mx adrianaenriquez@uadec.
edu.mx alfredomorales@uadec.edu.mx
64

�Presentación
El tercer número de Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales
que ahora presentamos, conforma un abanico de temáticas que
son muestra de la gran diversidad en las problemáticas que se
viven en las sociedades actuales, en las que, no obstante, convergen
causas y consecuencias comunes que se entrelazan y requieren
de la perspectiva transdisciplinaria para su análisis y propuestas
de solución. Los textos exponen también las metodologías
empleadas como parte de dichas investigaciones.
En el artículo denominado “La destrucción del OIKOS:
Mercantilizar el Conocimiento”, Leonardo Lavanderos analiza las
transformaciones generadas en los fines últimos de la educación
en el contexto neoliberal del capitalismo cognitivo que han
llevado a su mercantilización y a la destrucción de su esencia
crítica y transformadora, para concebirse como ámbito para la
creación de nuevo conocimiento con el propósito de ser aplicado
en forma de nuevas tecnologías, a la producción y al rendimiento
económico y la competitividad mediante el consumo. Advierte
también el autor de otras consecuencias negativas asociadas a la
concepción mercantilista de la educación, tales como la pérdida de
identidad de los ciudadanos y de otros atributos o virtudes cívicas
indispensables para una educación política y ciudadana, que apoye
la transformación social y la construcción de un auténtico oikos en
tanto comunidad sustentable. Presenta como caso de estudio, a las
universidades chilenas y por medio del examen de su misión y visión,
analiza la orientación neoliberal de sus propuestas educativas y la
pérdida de su sentido social en perjuicio de la comunidad.

�José Alirio Peña Zerpa en su artículo “Matan a una marica: la
lengua de la loca como fuente histórica de represión y asesinatos
de locas en la Argentina de los ochenta” comparte un complejo
análisis, que da muestra de un ejercicio transdisciplinario, que se
centra primero en el texto y los significados que de él se extraen y
transita al contexto de los años ochenta del siglo pasado, en el que
fue publicado en la revista argentina Fin de Siglo, el artículo Matan
a una marica, del poeta Néstor Perlongher. Peña Zerpa considera
el citado ensayo como una forma de resistencia y activismo para
denunciar la violenta represión ejercida contra la población de
homosexuales y travestis en Argentina, así como fuente histórica
primaria para comprender ese contexto. El autor expone el
ejercicio metodológico empleado para el análisis bidimensional
del ensayo: los sentidos que se extraen del texto en sí mismo y
como producto histórico, interpretado a la luz de consideraciones
epistemológicas y ontológicas, en el que el investigador marca su
propio posicionamiento.
En un texto que presenta resultados de investigación en el
que convergen campos disciplinares como la hidrología, la medicina
y la psicología social, que lleva el nombre de “Hidroarsenicismo.
Un acercamiento a su significado en localidades emblemáticas
del norte de México”, Hilda Hernández, Adriana Enríquez y José
Morales además de exponer la grave situación en que se encuentra
el recurso hídrico, investigan, los significados socialmente
construidos por la población expuesta a los problemas de mala
calidad del agua y particularmente a la presencia de arsénico en
la misma. El estudio de esta seria problemática, se realiza en la
región Lagunera del estado de Coahuila, México. Los resultados
que se comparten respecto de la investigación realizada,

�muestran interesantes mecanismos de dotación de sentido a sus
experiencias, que las personas afectadas construyen y utilizan
para conservar la estabilidad emocional ante el reconocimiento
de estar expuestos al problema y la necesidad de sentirse a salvo.
Tonatiuh Morgan, autor del artículo: “El discurso urbano,
hacia una interpretación teórico-metodológica de la intervención
política en la ciudad” plantea la importancia para la investigación
social de analizar el discurso de quienes han sido expulsados de
la ciudad a consecuencia de un discurso político que por medio
de su identidad y realidad da lugar a formas de dominación,
fronteras sociales, identitarias y territoriales, Plantea el autor la
necesidad de que el análisis social examine la vinculación entre
discurso, representaciones y prácticas sociales que posibilite al
investigador acceder a la dimensión ideológica o discurso político
que se construye.
Mónica del Arenal presenta en el texto “No ‘tenemos’
un cuerpo, somos un cuerpo”, un ejercicio de auto-etnografía
relacionado con una experiencia médica. La metodología de la
auto-etnografía es relevante en la medida que le permite describir
una experiencia vivida en cuestiones de salud-enfermedad y
compartir con el lector las emociones que experimentó y la toma
de conciencia respecto a la corporalidad y a la imagen corporal
como ámbitos de integración de aspectos visuales, emocionales
y sociales.
En el artículo “Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos
de la cultura: el lugar del otro en la sociedad y la educación”,
Gabriel Gallegos Cantú realiza una revisión de conceptos desde
los cuáles establecer las relaciones entre cultura y sociedad y por
ende educación y sociedad. A partir de su interpretación personal

�de diversos autores plantea la importancia de repensar y revalorar
la otredad ante la fuerza que cobra el individualismo en nuestras
sociedades y las problemáticas que genera.
Se incluyen cuatro reseñas:
Reseña de ¨La noche de las ideas en Houston¨ a cargo
de César Morado. Taller Coller la Societé. Estudiantes del
Colegio de sociología. FFyL. UANL. Coller la Societé. Taller de
Collage para la aplicación del conocimiento sociológico a la vida
cotidiana.
Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo
soñamos. Macarena Irupé Jofre Larrea. “instalación artística
que versa sobre las mujeres en la historia, tanto aquellas acusadas
y quemadas por brujas, como de las mujeres que nos son
contemporáneas que lucharon y siguen luchando por un mundo
más justo.”
Reseña de la presentación de los libros ¡Volvimos a
salir! Una historia oral del movimiento estudiantil de 1971 y
el Halconazo, de Alicia de los Ríos Merino, Alonso Getino Lima
y Gerardo Necoechea Gracia; A 50 años del Halconazo. 10 de julio
de 1971.
Volumen 1. Antología documental; y A 50 años del
Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 2. Antología de testimonios. Beatriz Liliana De
Ita Rubio

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La destrucción del Oikos: Mercantilizar el
conocimiento
The destruction of the Oikos: Commodifying
knowledge
Leonardo Lavanderos1

Resumen: En este ensayo, reflexionamos sobre los sustratos políticoepistémicos transdisciplinarios en la generación de conocimiento en
los espacios universitarios, en relación con la complejidad, el poder, la
ideología y la territorialidad. Finalmente, y queda como hipótesis, la
reducción del aprendizaje a través de la normalización impuesta por
el modelo neoliberal para lograr la transformación en una mercancía
del conocimiento se topará con un impedimento con el que no estaba
preparado: las ideas libertarias de complejidad e incertidumbre, que
se acumularán en relaciones transdisciplinarias que, sin duda, atacan
los fundamentos del pensamiento neoliberal: el cálculo, la certeza y
la falsa idea del conocimiento como mercancía. En pocas palabras, es
un capitalismo de soledad, una condición insostenible para la relación
cultura-naturaleza.
Palabras Clave: capitalismo, cultura-naturaleza, complejidad, poder,
ideología.
Abstract: In this essay, we reflect on the transdisciplinary politicalepistemic substrates in the generation of knowledge in university
1
Corporación Sintesys. Chile. Correo electrónico: l.lavanderos@
sintesys.cl

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spaces, in relation to complexity, power, ideology and territoriality.
Finally, and it remains as a hypothesis, the reduction of learning
through the normalization imposed by the neoliberal model to achieve
the transformation into a commodity of knowledge will run into an
impediment with which it was not prepared: the libertarian ideas of
complexity and uncertainty, that will accumulate in transdisciplinary
relationships that, without a doubt, attack the foundations of neoliberal
thought: calculation, certainty and the false idea of knowledge
​​
as
merchandise. In short, it is a capitalism of solitude, an unsustainable
condition for the culture-nature relationship.
Keywords: capitalism, culture-nature, complexity, power, ideology.

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1. Introducción
Al parecer, existiría una nueva forma de apropiación y
concentración del valor de cambio, producto de la metamorfosis
del capitalismo industrial al capitalismo cognitivo. Si bien hoy es
posible que empecemos a entender que la mal llamada riqueza,
es producto del conocimiento, el cual no puede reducirse a
horas hombre, dada la mutación planteada; entonces, no cabe
duda de que la estrategia actual es otra forma de apropiarse de
la imaginación, robar el proceso creativo y disfrazarlo a la luz de
las formas y estilos libertarios neoliberales (Lavanderos y Fiol,
2021).
En el proceso de acumulación de capital, la apropiación de
la creatividad (ignorar el valor del intangible) no es algo nuevo, ya
que éste queda invisibilizado en la relación conocimiento-valorprecio (Lavanderos y Fiol. Op.cit). La contribución humana a la
creación de riqueza, ya sea de manos o de conocimientos, ha sido
cosificada y asociada con el intercambio transaccional; primero
sal (salario) y luego monedas (tal vez monedas de bits algún
día). El problema hoy es que cuando se produce la inversión
de la riqueza –entendida ésta como la expresión productiva
explícita del proceso de conocimiento– las relaciones dentro
del sistema capitalista no pueden ser sostenibles, ya que no es
posible una apropiación asimétrica de la producción de la fuerza
cognitiva. Hoy, éste es uno de los problemas fundamentales en
las organizaciones, ya que la generación de riqueza implica una
disociación en la relación conocimiento-valor, de modo que el
valor en uso y el valor de cambio, del que se hace la mercancía,
carecen de significado para el hombre común.
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

El mundo ha cambiado en alguna dirección, esto no sólo
resulta evidente, más bien es una afirmación indiscutible; en este
cambio, del cual no hemos sido partícipes activos, sino más bien
actores pasivos, aceptando un modelo económico neoliberal y
adoptando una postura individualista, reduciéndonos finalmente
a una cómoda actitud crítica. Entonces, y dadas las actuales
condiciones en que vivimos, en donde la crisis de la educación y las
reformas prometidas apuntan sólo a un maquillaje financiero, sin
entrar a desmantelar la maquinaria de los desafectos, el simplismo
y lo vulgar, nos obliga a crear nuevas formas y estrategias para
actuar autónomamente. Esta forma retrógrada de conocimiento
y educación, donde nuestros hijos están “insertados”, tiene como
objetivo producir no sólo un estado con ánimo de lucro, sino
también individuos implacablemente autodestructivos, ávidos de
lograr éxito sin esfuerzo y sin sentido de pertenencia; en definitiva,
una educación para la cultura fetiche y sus injusticias. No resulta
extraño, entonces, que en las mediciones de desconfianza entre
connacionales desarrolladas por la OCDE, Chile obtenga el último
lugar. Por lo mismo, las actuales formas y estilos de explicación
fundadas en un fantasma (el mercado), en donde sus supuestas
“leyes” de oferta y demanda tienen la condición de regular y
autorregular los vínculos sociales que le dan vida a una cultura
mezquina como lo es el neoliberalismo, no pueden, aunque hagan
todos los “esfuerzos” ofrecer una educación diferente a lo que lo
sostiene, su implacable sed de acumular, poseer y ostentar.
Por lo mismo, hoy se padece de una educación
discriminatoria, sesgada, de rivalidad y competencia (en vez de
colaboración), coherente con un sistema de pensamiento que
no sólo reduce el conocimiento a monedas de éxito, sino que
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transa con los valores fundamentales con que se ha construido
humanidad y su sentido.
Uno de los síntomas cotidianos del cambio aludido, es la
sensación de rapidez con que se producen las transformaciones
a nivel global; el impacto feroz de esta aceleración ha golpeado
sin piedad a lo que denominamos conocimiento, de manera
que las bases de certidumbre y apego a lo inamovible se han
comenzado a desfigurar, derribando las creencias simplistas de
la causalidad. En este espacio de incertidumbre, el proceso de
formación del ciudadano ha empezado a desfigurarse, tanto es
así que las formas y estilos de enseñanza clásica ya no responden
a lo que se necesita (Lavanderos y Oliva, 2012). Por lo mismo,
el conocer como proceso ha adquirido una importancia central
en los modelos sociológicos y económicos a escala global. Tal
como lo hemos señalado, ello se ha expresado en una importante
variedad de conceptos asociada a conocimiento, información,
economías cognitivas, incertidumbre, gestión del conocer,
organizaciones que aprenden, entre otras (Lavanderos y Oliva,
op.cit). No obstante, pese a convertirse en uno de los axiomas
más importantes de la sociología y economía contemporánea,
el cómo conocemos sigue siendo trivializado desde enfoques
reduccionistas, causales y lineales; en otras palabras, la fiesta
neoliberal tiene a su mejor invitado, el paradigma del fetiche. El
neoliberalismo se ha encargado de romper la pauta que conecta
las diferentes áreas de la enseñanza, destruyendo paradojalmente
lo que estridentemente ofrecen como su atributo estrella: la
calidad. Esto último, que pareciese tan académico y alejado de
un juego de pelota en un patio público, implica la pandemia del
olvido; un oscurecer en la pertenencia implica un educar en donde
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la formación, propagación y reproducción de la huella matricial
de la trama sociocultural que genera y a la que pertenece, en otras
palabras, lo que llamamos Chile, desaparece.
La educación actual es un legado de estructuras jerárquicas,
incapaces de incluir la rapidez con que hoy día nos conectamos.
Efectivamente, se educa desde la competencia y rivalidad, para ser
disciplinadamente obedientes de una felicidad que tiene futuro
para unos pocos, como en la película Logan’s Run (IMDB, 1976). Es
una educación envasada, llena de respuestas que ya están (no hay
que pensarlas ni crearlas) y vacía de preguntas fundamentales.
Esto no sólo la hace inútil, sino que ilegítima, pues intenta hacer
una conexión fantasmal, barbárica, lentamente demoledora, que
degrada la identidad y banaliza a su paso todo lo que constituye
la base identitaria del conocimiento, transformando al ciudadano
en un acrítico y pasivo. Conocida como globalización, ha logrado
lo impensable, el individualismo extremo, lo que paradojalmente
en una sociedad del conocimiento se constituye en relaciones
insostenibles, las cuales, para lograr su viabilidad, deben de
manera insensible repartir a través de un imaginario, como es el
consumo, el espejismo de acceso a los recursos. Así, la degradación
de la complejidad del conocimiento a tecnocracia, ha reducido la
política a un problema de gestión y a la educación a la generación
de tecnócratas cuyas reivindicaciones son a través del “derecho”
a exigir una prestación de servicios acorde a sus caprichos. En
una acción cómplice, la tecnocracia de las comunicaciones da
tribuna a opinólogos (nuevos “intelectuales”) que ametrallan al
común, sin vacilación ni pudor en sus afirmaciones, con temas
que van desde política a ciencia y arte, indicando hacia dónde ir,
sin realmente ir a alguna parte.
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La intelectualidad no escapa a ello. Excluidos cada vez más
de las discusiones de interés público y sin un concepto ideológico
de mundo, su creación no sólo ha perdido la autonomía de la
producción cultural, sino que se suma a una participación en lo
político que no pasa de listas de peticiones basadas en su valor de
cambio. Este doble vínculo hace que el científico y el artista vivan
una ilusión ética entre lo que generan y a lo que se comprometen,
ya que producción y compromiso son reducciones del valor de
uso al valor de cambio.
A modo de ejemplo, en el documento de Conicyt, Ciencia
y tecnología en Chile: ¿para qué? (2010) se pregunta: “¿Para qué
invertir en ciencia y tecnología en Chile?
Respuesta: “Básicamente, para obtener nuevo
conocimiento, nuevas tecnologías e innovaciones, junto con los
beneficios que la ciencia y la tecnología traen consigo en los
ámbitos económico, social, cultural, político, educacional, en
salud, ambiental, organizacional y simbólico.”
Es impresionante esta “ensalada” de tipos lógicos que
sólo da cuenta de un pensamiento disociado que no respeta la
complejidad de los conceptos, ¿acaso lo económico, social, político
no es cultural?, o ¿ésta se reduce a la producción de las artes?
Por otra parte, la justificación de obtener nuevo
conocimiento funciona como una posverdad (de moda), como
si el hecho de generarlo, por sí solo, llevara apañado la solución
a la lista de peticiones de fin de año. Esta arrogancia de la
ciencia clásica nos ha alejado de la vida común, generando un
encapsulamiento religioso, obispal, un pontificado de la verdad.
En este sentido, como intelectuales, no hemos sido capaces, desde
nuestra autonomía y compromiso político, de proponer un tipo
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

de mundo para Chile porque irremediablemente somos producto
del individualismo global.
Hemos sido ingenuamente cómplices al aceptar
formularios de postulación a proyectos de innovación con cálculo
de TIR (Tasa Interna de Retorno) y VAN (Valor Actual Neto),
como si el riesgo constitutivo de la innovación fuese materia de
evaluación financiera. Me imagino a los ingenieros soviéticos
preguntándole al ministro de finanzas de la época cuáles eran la
TIR y el VAN de poner el Sputnik en órbita. Son las decisiones
políticas las que determinan el rumbo y los cambios, acá hemos
puesto la carreta delante de los bueyes.
Hemos perdido, sin duda, en un juego de obscenidad
ética, tanto la autonomía de la creación de conocimiento como el
compromiso con lo político que nos hace parte de lo que sentimos
como Chile. Hoy, en esta pérdida, aparecen narrativas tales
como “Nuestra iniciativa busca trasladar todo el conocimiento
científico que se genera en los laboratorios hacia la vida social,
hacia la calle (…). Plasmar los proyectos generando y visibilizando
transformaciones sociales a gran escala”. CNN Pablo Rivera.
Este infantilismo científico posverdadero y paternalista, no
nos permite ver que hemos generado una enfermedad de
segundo orden (no ver que no vemos), para terminar vendiendo
nuestra fuerza de trabajo (el conocimiento), mutando desde la
intelectualidad a obreros cognitivos; en definitiva, somos hoy una
nueva clase, los cognoproletarios. De esta manera, y como inicio
para entender nuestro rol en el capitalismo tardío debemos, sin
arrogancia, empezar a entender la historia sindical de la sociedad
industrial, porque dado nuestro nuevo potencial estatus, las
sociedades científicas y otros tipos de organizaciones no van a
estar a la altura de jugar un papel de transformación.
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Este escrito tiene como objetivo mostrar el total
desmantelamiento de las universidades en Chile, a partir de
su transformación en mercancía, dado el proyecto neoliberal
implantado en la dictadura cívico-militar. Para lo anterior,
vincularemos la destrucción de la concepción relacional del Oikos
con la construcción de objetos (mercancía), base de la estrategia
neoliberal, la cual se refleja en la narrativa asociada a la Visión,
Misión y valores que ofrecen la mayoría de las universidades
chilenas.
2. El Oikos
De acuerdo a la definición de Aristóteles, se define como Oikos a
“Una comunidad necesaria y natural, base misma de la existencia,
y, en el caso humano, ‘constituida para la vida de cada día’,
cuyos miembros comen del mismo pan y se calientan del mismo
fuego (1252ab), en alusión a su condición de unidad básica de
subsistencia que se caracteriza por compartir el mismo alimento
y vivir bajo el mismo techo”. Para él, la oikonomía trata del
gobierno “de los hijos, de la mujer y de toda la casa” (1278b45),
mientras que la política trata del gobierno de la ciudad. Considera
la familia y la economía (del oikos) las bases de la vida política
(1252a-1253a)” en Mirón (2004).
“Aristóteles menosprecia los componentes materiales, ya
que opina que ‘el cuidado de la administración de la casa debe
atender más a los hombres que a la posesión de cosas inanimadas,
y a las virtudes de aquéllos más que a la posesión de la llamada
riqueza’ (1259b23-26). De este modo, llama crematística a la
actividad que busca el beneficio material mediante el intercambio
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de productos o dinero —o sea, la economía mayoritariamente
admitida hoy en día—, a la que considera ocupación parasitaria
y poco recomendable (1256a-1259a)” sin embargo, el filósofo
sostiene que la segunda era parte de la primera, pues “la riqueza es
la suma de instrumentos al servicio de una casa y de una ciudad”
(Pol., 1256) en Mirón(2004).
De acuerdo a lo anterior, el Oikos apunta directamente a
un sistema de relaciones, lo que implica que la base económica
(Oikonomía) se funda en el tipo de relaciones que permite su
sostenibilidad y la crematística es el patrimonio material y energético
que permite su sustentabilidad. En otras palabras, podríamos
entender el Oikos como la unidad sistémica de base que tiene como
condición su viabilidad relacional, la cual se expresa en su cultura.
Desde la perspectiva relacional del conocimiento, definiremos
cultura como la poiesis de meta-configuraciones (pautas, patrones
o prácticas) de agenciamiento (lo que uno hace suyo) y pertenencia
(uno se hace parte de) constituidas de manera de lograr conservar
la organización relacional (Lavanderos &amp; Malpartida, 2001). Este
proceso es al que designamos como Territorialidad, dentro del
cual se produce el proceso de aprendizaje como la estrategia de
articulación que emerge entre las decisiones, que operan procesos,
y las relaciones que generan territorialidad (Lavanderos &amp; Oliva,
2012). De esta manera, la viabilidad relacional del oikos depende
del calce entre la sostenibilidad y la sustentabilidad o, visto de otra
manera, de la concepción del hogar y del uso de la crematística de
valor de uso para conservarlo.
En definitiva, la viabilidad relacional sistémica de una
unidad cultura-naturaleza, está determinada por el tipo de relación
que le da soporte y que emerge como estructura o configuración. En
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consecuencia, lo que definimos como aprendizaje (o formalmente
como educación), va orientado a la reproducción de las relaciones
que permiten la viabilidad relacional del sistema. Sobre esta idea,
es que discutiremos la tipología relacional del neoliberalismo en
Chile y cómo las universidades se han alineado en relación con su
planteamiento.
3. Las bases relacionales del neoliberalismo en Chile
A partir de la crisis política instalada en los setenta, donde
se impiden las profundas transformaciones de la sociedad
chilena mediante una dictadura cívico-militar de derecha y
frente al impacto producido por la violencia ejercida, queda
abierta la posibilidad de introducir cambios en un terreno
baldío en lo cognitivo, en lo político y en lo económico. De esta
manera, la viabilidad relacional queda abierta al calce desde
la sustentabilidad hacia la sostenibilidad. Para lograrlo, se
maquilla el sistema relacional con la idea de libertad individual
y se consagra el principio de que el individuo está por sobre
el Estado, lo que justifica el rol subsidiario de éste respecto
a la acción económica privada. Ello se basa en los valores
cristianos y nacionalistas ingenuos del ser chileno, potenciado
con un enemigo creado (el marxismo y los “señores políticos”).
El núcleo de reproducción de estas ideas recae en la familia,
célula moral abierta a mutaciones nacionalistas de entrega
y generosidad hacia los semejantes y de impoluto amor a la
patria. El alto grado de conciencia cívica y política alcanzado
previamente es degradado a partir de una concepción social
fundamentada en un imaginario de sustentabilidad a través del
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

consumo, lo que permitiría la despolitización de la sociedad
civil. El logro de este tipo de calce necesita el cambio en la
educación, por lo que resulta estratégico que ésta estuviese
en manos de estructuras de confianza, éste sería el rol de la
familia y la iniciativa privada.
Según Orellana (2014), “en este contexto, la importancia
de la expansión del mercado a esferas sociales antes consideradas
derechos universales (donde está, en efecto, buena parte de la
economía terciaria)”. Se trata entonces de diseñar una nueva
forma de romper con la relación valor–trabajo humano, pero
esta vez a partir de un recurso que estuvo oscurecido en dicha
relación, el conocimiento.
El capital de la era industrial, de manera de romper la
relación valor–trabajo humano, permitía localizar el valor en el
objeto, la máquina, de manera de concebirlo como inversiones
de activos, mientras que los trabajadores cualificados seguían y
siguen siendo considerados como un pasivo contable que abre el
espacio para la llamada “gestión científica”. Este mismo fenómeno
se traslada a hoy, donde el rol de la maquina es remplazado
por la Inteligencia Artificial (IA), la cual aún con todas sus
limitaciones tiende a reemplazar no sólo a trabajadores de tareas
rutinarias y de baja calificación sino también a profesionales.
Este taylorismo digital genera la alienación del profesional
mediante la imposibilidad de comprensión del proceso de
producción como un todo, conservando la estructura jerárquica
y en silos. Así, independiente del grado de especialización del
profesional, éste pasa a ser reemplazable en cualquier momento
en que la tecnología brinde una solución de más bajo costo.
En esta misma línea reductivista, la contabilidad de gestión
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trata de dar cuenta de cómo se crea el valor, pero se pierde en
la coordinación humana y en diversos intangibles, incluidos
los conocimientos, las aptitudes y las competencias, mientras
que las aptitudes desempeñan un papel más importante en la
creación de riqueza. La palabra capital comienza, entonces, a
cambiar de significado, refiriéndose no sólo a los instrumentos
financieros sino a las capacidades individuales y grupales. El
hecho de que estas capacidades se denominen capital intelectual
demuestra el grado en que el pensamiento empresarial continúa
confundiendo las manos con las mentes. La mayoría de las
empresas insiste en que sus “trabajadores del conocimiento”
cedan a sus empleadores todos los derechos de su propiedad
intelectual, sin advertir que los empleados no sólo se siguen
quedando con el conocimiento, sino que, además, saben que se
lo vendieron a sus empleadores. Está claro, entonces, que la idea
de objeto como propiedad, sigue siendo el paradigma reinante
para estos empresarios.
Por otra parte, la contabilidad no tiene forma de hacer
visible a los gerentes y propietarios de empresas el costo de las
oportunidades perdidas por su propia ceguera frente a lo que
es el conocimiento (ceguera cognitiva). Así que, hoy en día,
nos encontramos con visiones de un tipo u otro destinadas
a reorganizar las organizaciones en torno al conocimiento, a
menudo bajo la contradicción de ese término. En algún lugar de
este discurso, las propiedades de la creatividad, la flexibilidad
y tantas otras continúan siendo cosificadas como “capital” y
la humanidad se pierde de nuevo en el mundo del trabajo: una
trampa ingenua, especialmente para estos tiempos.
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

4. La estrategia de mercantilización de la universidad
Paradojalmente, la base de las relaciones capitalistas es la
transacción de mercancía, esto implica obligatoriamente a la
producción de objetos tangibles. En este sentido, se pretende
incluir en la producción alienada de valor de cambio a toda
la producción “de intangibles”, aquella que es de naturaleza
relacional y que no es posible de cosificar como objeto de
transacción (mercancía).
La cosificación del conocimiento, en el caso de la
universidad, es la creación del valor de cambio a partir de la
reducción de complejidad. Esto se traduce en estandarizar bajo el
concepto de un observador universal y una narrativa invariante. Al
disolver las diferencias de valor en las complejidades cualitativas
de los saberes adscritos en las universidades, éstas deben competir
para lograr sobrevivir al mercado de la educación superior. De esta
manera, encontramos el proceso de estandarización reflejado en
las siguientes acciones: de acuerdo a Orellana (op.cit):
•
•
•
•

•

22

La estandarización de las habilidades y conocimientos.
La estandarización y medición del rendimiento y las aptitudes académicas
La estandarización y objeción de la enseñanza por modelos o “educación total de calidad”.
La objetivación de la producción y productividad académica por cantidad y tipo de publicaciones, su indexación,
y la inscripción de patentes.
La racionalización de grados y títulos en base a competencias.

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•

•
•

La racionalización y objetivación de los desempeños globales de las instituciones, medidos por agencias nacionales o internacionales (años o indicadores de acreditación
de calidad, rankings, etc.).
La estimación en base a varios aranceles de referencia
para programas de pregrado.
La estimación y proyección de salarios futuros de los estudiantes.
Las acciones anteriores, permiten la generación de

indicadores y, por lo tanto, medir “valor”, lo que permite cumplir
con la idea de mercancía. A partir de ellas, podemos ofertar y
competir frente a las necesidades del cliente que, como capital
humano, aspira a tener mejores ingresos invirtiendo en educación.
Y la explicación es simple: tienen más ingresos porque se supone
que son más productivos.
De acuerdo a lo planteado, hemos tomado como unidad
de análisis los resultados de la ‘planificación estratégica’ de una
variedad de universidades chilenas. De esta manera, a partir de
la visión y misión declaradas, procederemos a clasificarlas de
acuerdo a criterios que sustentan las ideas neoliberales como son:
el estado subsidiario, el capital humano y la calidad en la oferta
como producto tangible o mercancía.
La primera es la concepción corporativista, la cual
considera la corporación y no el individuo como unidad básica
de la sociedad. Este es el caso de la iglesia católica que, aunque
no comparte explícitamente el neoliberalismo, mantiene la idea
del Estado subsidiario. En este esquema tenemos las siguientes
universidades:
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

•
•
•
•
•
•
•

Pontificia Universidad Católica de Chile
Universidad Católica del Maule
Universidad Católica de la Santísima Concepción
Universidad Católica del Norte
Universidad Católica Silva Henríquez
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Finis Terrae

Otro tipo de oferta explícita son aquellas universidades
que, de forma manifiesta, basan su oferta en el capital humano,
la calidad y la libertad personal; es decir, son abiertamente
neoliberales en lo que ofrecen. Tal es el caso de:
•
•
•

Universidad Autónoma de Chile (libertad individual) calidad
Universidad de Atacama (capital humano) calidad
Universidad Bernardo O´Higgins

Y finalmente, universidades que tratan de evolucionar
en su institucionalidad poniendo una cuota de mercado no
tan agresiva como las anteriormente mencionadas, en ellas se
privilegia lo político por sobre lo estrictamente financiero. Es
efectivamente tecnocrática y de excelencia, pero con la idea de
calidad explícitamente expuesta como parte de la oferta:
•
•
•
•
•
•
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Universidad de Chile
Universidad de Aysén
Universidad de Biobío
Universidad Tecnológica Metropolitana
Universidad de Valparaíso
Universidad Viña del Mar

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•
•
•
•
•
•
•

Universidad Austral de Chile
Universidad Arturo Prat
Universidad Diego Portales
Universidad Técnica Federico Santa María
Universidad Andrés Bello
Universidad de Santiago de Chile
Universidad de Talca

5. A manera de conclusión
De acuerdo a lo planteado, estamos asistiendo a la muerte del
Oikos, las bases relacionales que fundamentan la viabilidad de
las unidades cultura-naturaleza son disociadas de manera de
localizar las fuentes de valor en la sustentabilidad (la contabilidad
de recursos materiales y energía). El Oikos reproducido a través
de la educación pública, entendida como bien social es destruido
mediante la imposición de una supuesta libertad de elección, la
cual es fundamental para asegurar la autonomía de los individuos
en desmedro de la co-autonomía que sustenta la base relacional
de la solidaridad y la cooperación.
Tal como señalamos, la estrategia de sustentabilidad
es el resultado de la convergencia entre la ideología católicaconservadora y la ideología neoliberal en torno a la forma de
conocimiento y reproducción de éste a través de la mal llamada
libertad de enseñanza. Las universidades, a través de sus
documentos de planificación estratégica, muestran claramente
la mercantilización de la educación y el fomento de la lógica
clientelista, así como demandas de calidad. Sin embargo, el cliente
va hacia su propia trampa, dado que el sujeto del rendimiento del
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

neoliberalismo, que se pretende libre, es en realidad un esclavo
(Galparsoro, 2017). Cambia la forma del capitalismo; pero,
con ello, cambia también el papel del trabajador: éste pasa de
trabajador a empresario. Según Han, “Hoy todo el mundo es un
trabajador explotador en su propio negocio. Cada uno es amo y
esclavo en una persona (Han, 2014b, 17).
Finalmente, y queda como hipótesis, la reducción
del aprendizaje mediante la normalización impuesta por el
modelo neoliberal, para lograr la transformación a mercancía
del conocimiento, encontrará un impedimento con el que no
contaba, las ideas libertarias de complejidad e incertidumbre,
las cuales serán coaguladas en relaciones transdisciplinarias
las que, sin duda, atentan contra las bases del pensamiento
neoliberal que son el cálculo, la certidumbre, la falsa idea de
libertad, a partir de la autonomía del individuo, y la meritocracia
del esclavo. La perspectiva anterior, tiene consecuencias
“cognopolíticas”, es decir, formas de conocimiento que se
instalan en el Oikos, ya que al disociar y romper la relación
cultura-naturaleza, reducen la complejidad relacional de la
comunidad a objetos transables, sean humanos o naturales.
De esta manera, el valor es linealizado y reducido a formas de
certidumbre de manera de poder fabricar verdades apropiables
asignando su constancia e invarianza a un mediador, un avatar,
en estricto rigor un fetiche. En otras palabras, transforman
la condición de viabilidad relacional de la comunidad en
fetiche, poniendo al ser humano como dueño de la naturaleza.
Este proceso es el que hemos denominado colonización y
extractivismo epistemológico, por demás, en contra de toda
bioética.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En síntesis, más que un capitalismo financiero es un
capitalismo de la soledad, condición imposible para la relación
cultura-naturaleza.
Su antípoda es la concepción relacional cultura-naturaleza
la que permitirá migrar obligatoriamente a un sistema relacional
viable (Lavanderos and Massey, 2015), cuyas bases son las
relaciones de cooperación y reciprocidad basadas en estructuras
heterárquicas para recursos energéticos materiales finitos. Esta es
la base del ecotomo (Malpartida &amp; Lavanderos, 2000), que obliga
a volver a la economía en su sentido aristotélico, de manera de
reducir la producción de Variedad No Requerida como resultado
de la visión crematística del mundo (Lavanderos et al, 2019). En
conclusión, el conocimiento encuentra su nicho en la arqueología
de lo escondido, de lo negado históricamente, en la forma de Ayllu
como concepción relacional (Calapucha, 2012, p46), esto permite los
cambios y transformaciones a partir de una cosmovisión en que se
fusiona el territorio de la comunidad misma o Marka Uraqi, con el
vivir bien o Sumak Kaway; el territorio sacralizado o Pacha Uraqi,
con el concepto Sumak Allpta (Hidalgo-Capitán, 2014), conceptos
fundamentales para una ciencia y un conocimiento descolonizado.

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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

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28

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Lavanderos, L., y Malpartida, A. (2001). Cognición y territorio.
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Malpartida, A., &amp; Lavanderos, L. (2000). Ecosystem and ecotomo: A nature or society- nature relationship? Acta Biotheoretica, 48(2), 85–94. DOI:10.1023/A:1002778625641
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Orellana, V. (2014). El pensamiento neoliberal en educación. Elementos teóricos de la discusión educativa neoliberal a
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�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente
histórica de represión y asesinatos de locas en la
Argentina de los ochenta
Matan a una marica: the tongue of the queer as
a historical source of repression and murders of
queers in the Argentina of the eighties
José Alirio Peña Zerpa
Universidad Central de Venezuela, Caracas, Venezuela
https://orcid.org/0000-0001-6367-0691
Fecha entrega: 25-5-2022 Fecha aceptación: 05-10-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Peña Zerpa, José Alirio. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provi-

ded the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.3-34
Email: aliriocine ilo@gmail.com
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Matan a una marica:
marica la lengua de la loca como fuente
histórica de represión y asesinatos de locas en la
Argentina de los ochenta
Matan a una marica:
marica the tongue of the queer as a
historical source of repression and murders of
queers in the Argentina of the eighties
José Alirio Peña Zerpa1
Resumen: El presente artículo aborda el contexto de represión y
asesinatos de las locas en la década de los ochenta en Argentina. Se
toma como punto de arranque el ensayo Matan a una marica, escrito
por Néstor Perlongher para la revista porteña Fin de siglo en octubre
de 1988. Se propone un análisis de texto, aislante y vinculante, del
texto al contexto, partiendo de la consideración que el propio texto
corresponde al lugar enunciativo y militante de la lengua de la loca,
permitiendo develar un contexto histórico caracterizado por la represión y
asesinatos de las locas, frente al cual Perlongher se opone con su resistencia
de loca.
Palabras clave: lengua de la loca, represión, asesinatos, locas, Argentina,
Néstor Perlongher.

1 Universidad Central de Venezuela. Correo electrónico: aliriocinefilo@
gmail.com

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Abstract: This article deals with the context of repression and murders
of the queers in the 1980s in Argentina. The essay Matan a una marica,
written by Néstor Perlongher for the Buenos Aires magazine Fin de
Siglo in october 1988, is taken as a starting point. An isolating and
binding text analysis is proposed, from the text to the context, based
on the consideration that the text itself corresponds to the enunciative
and militant place of the language of the queer, allowing to unveiling a
historical context characterized by the repression and murders of the
queers, against which Perlongher opposes with his madman resistance.
Keywords: queer language, repression, murders, queers, Argentina,
Néstor Perlongher.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

1. Consideración inicial
Hoy en día resulta difícil tener un registro de los crímenes de odio
a personas LGBT. Los observatorios dedicados a ello proceden
a levantar estadísticas a partir de las publicaciones de prensa y
las denuncias atendidas por organizaciones no gubernamentales
dedicadas a la defensa de los derechos humanos. No es difícil
suponer que a finales de 1988 sería complicada esta labor en
una Argentina presidida por Raúl Alfonsín, presidente de una
dilatada reconstrucción democrática, después de haber vivido
una dictadura militar.
En este contexto histórico cobra importancia el ensayo de
Perlongher como fuente que visibiliza la represión y asesinatos de
las locas (homosexuales y travestis), impregnados por el machismo
y la violencia policial frente a las cuales el poeta, también, se resiste
como loca. Aquello que los titulares de la prensa, probablemente,
reseñaron de modo sensacionalista, Perlongher lo denunció en
la revista Fin de siglo con su lengua de loca, es decir una lengua
descriptiva, militante2, disidente y exagerada o como escribieran
Palmeiro y López (2021): “La loca ocupa su lugar de enunciación
como quien ocupa una trinchera: su lengua es una lengua en
estado de emergencia, una lengua de combate, de guerra” (p. 190).
La lengua de Perlongher es fuente histórica primaria en cuanto
representa la voz en primera persona de las locas.

2 Panesi (2013) prefiere sustituir la palabra militante por agent
provocateur, utilizada por Baigorria y Ferrer en el prólogo que realizaron
a Prosa Plebeya de Perlongher. El agent provocateur pone a relieve la
jerarquización policíaco- militar de las organizaciones políticas y los grupos
activistas.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

2. Consideraciones metodológicas
El análisis de un texto que, fundamentalmente, es literario revela
tantos códigos del entramado hipercodificado que se hizo necesario
trabajar en dos dimensiones. En la primera, se utilizó un método
aislante, donde el centro de estudio fue el texto en sí mismo. En la
segunda, un método vinculante, donde la significación correspondió
a un producto histórico. Me interesó la relación texto/contexto.
El punto de partida fue del texto al contexto considerando la
propuesta metodológica de Solano y Ramírez (2016). El propio texto
marcó las pautas para guiarme hacia sus fronteras. Quería ver cómo
el texto representaba y no cómo reflejaba. Desde el texto establecí la
estructura de la lengua de la loca (la lengua de Perlongher) en torno
a la represión y asesinatos, buscando las huellas o marcas textuales y
discursivas que me permitieron relacionar esa estructura interna con
la estructura histórica (social y cultural).
El aporte más valioso que encontré en la propuesta de
Solano y Ramírez (2016) fue el movimiento analítico realizado desde
el adentro (texto) hacia el afuera (contexto). Solo de esta manera
puede permitirse que el texto hable y “… no se sienta amordazado por
información extratextual con la cual no mantiene ningún diálogo…
buscamos evitar que al texto se le repuje información externa que
impida el que escuchemos lo que tiene que decirnos” (p. 72).
Recuerdo en 2019 las palabras de una historiadora en las
Jornadas Académicas (realizadas en Buenos Aires) A 100 años de
la semana trágica. A 80 años del comienzo de la segunda guerra mundial3.
3 Estas jornadas se realizaron el 2 y 3 de septiembre de 2019 en la
antigua sede del Museo del Holocausto de Buenos Aires, quien fungió
como coorganizador junto al Seminario Rabínico Latinoamericano

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Ella se dirigió a sus colegas investigadores y les indicó que había
escuchado varios saltos mortales en las ponencias. Les recordó
que las investigaciones históricas tenían que respetar dos
variables: espacio y tiempo.
Esta consideración fue crucial en mi análisis porque
la pretensión era acercarme a la lengua de la loca en un ensayo
específico y a partir de ella develar la represión/asesinatos y la
resistencia de las locas. Evité convertir la literatura perlongheriana
en un conjunto de características propias del activismo LGBTIQ+
argentino de nuestros tiempos. Por ejemplo, no dimensioné
a Perlongher como precursor de los estudios queer. Eso era una
posibilidad resignificativa que no me interesó abordar.
El paso del texto al contexto desde mi proximidad y
experiencia personal activista LGBTIQ+ implicó un sinnúmero
de sensibilidades en la lectura. Esto incluyó interpretaciones que,
bien, habrían podido no limitarse al tiempo y el espacio, pero
opté por respetarlos. Soy consciente de que podría significar la
posibilidad de anulación de mi estatuto e inscripción activista
por parte de algunas personas quienes consideran letra muerta la
literatura no resignificada.
El ensayo Matan a una marica, especialmente, no presenta
el delirio y desborde de los poemas escritos por Perlongher. Los
poemas perlongherianos, usualmente, son aprovechados por la
hermosa locura y desborde de los propios investigadores. Estos
prefieren jugar con los tiempos y espacios de los propios textos,
afirmando su rol militante en el presente. Esa es una postura. Yo
ya dejé clara la mía. Ambas son válidas.
Marshall T Meyer.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Al abordar el contexto no dejé de asumir una distancia
próxima (cercana) por cuanto son realidades que me interesan
conocer, una posición crítica y una actitud de adhesión (soy parte
de). No me quedé con la descripción. Me situé en el contexto que
emergió desde el propio texto.
3. La loca:
loca 4 un devenir mujer
Perlongher reunía en la categoría loca(s) a las personas
homosexuales y travestis.5 La loca era un devenir mujer, en el
sentido de ir a lo menor en la cuota del poder (al margen) para
producir desde sus cuerpos el lugar de la disidencia respecto al
deseo normado.
Si bien, el escritor utilizó las palabras devenir mujer en
sus ensayos y, más exactamente, “devenir mujer del hombre”
(Perlongher, 1988, p. 22), la explicación de este concepto en el
sentido deleuzeano (no del transformarse de una cosa en otra
sino de la funcionalidad que hay entre esos extremos o polos)
puede entenderse a partir de tres aspectos.
El primero, una especie de equivalencia entre el
homosexual escandaloso y la mujer prostituta (o aquella que no
4 Debo hacer la aclaratoria que la acepción de Néstor Perlongher del
término loca está relacionada con sus teorizaciones sobre lo minoritario, las
márgenes y el devenir mujer. Otra cosa es la resignificación actual del término
por parte de algunos grupos activistas. Lo mismo que con las palabras puto,
joto y marica. Particularmente, no uso loca como categoría identitaria, pero
respeto a quienes la usan y rescato el sentido político y de resistencia que le
impregnan algunos.
5 En la Argentina de los ochenta y noventa se utilizaba la palabra
travesti como equivalente a trans, mujer trans o transexual. En la actualidad
se usa más como categoría política diferenciadora de trans (considerada una
categoría impuesta) y mujer trans (que recuerda al binarismo de género).

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

se vestía como establecía el canon de la época) que describe en
su artículo Nena, llevate un saquito.6 Ambos eran objeto de censura y
represión. Subjetividades al margen, disidentes, que no se sitúan
en los polos de un binario de género moralmente impulsados por
la sociedad.
El segundo, la consideración del propósito liberacionista.
Era el espíritu predominante a fines de los sesenta y principios de
los setenta. El Frente de Liberación Homosexual (FLH), donde
Perlongher militó, era muestra de ello. En ese momento el escritor
pensaba que no habría una revolución social sin una revolución
sexual. Sostuvo encuentros con algunas mujeres feministas. Con
una de ellas, María Elena Oddone, fundadora del Movimiento de
Liberación Femenina (MLF), mantuvo un largo debate.7 Acordaron
algunas maneras de intervenir sobre lo público, aunque nunca
consensuaron sobre un aspecto: la prostitución femenina.
El tercero, el devenir mujer como un devenir minoritario8.
6

Este artículo fue publicado en 1983 en la Revista Alfonsina.

7 Puede encontrarse la transcripción del audio de este debate en la
página web Moléculas Malucas. Archivos y memorias fuera del margen.
Acceder en: https://www.moleculasmalucas.com/post/una-porfía-entrenéstor-perlongher-y-maría-elena-oddone
8 Este devenir minoritario en la teorización de Perlongher parece
funcionar en el binomio bicha/bofe, marica/macho o loca/chongo, donde
bicha-loca-marica representa la minoría, mientras que el bofe-macho-chongo
es el varón que no renuncia al prototipo de masculinidad. En consecuencia,
queda por fuera del análisis (del autor) la posibilidad de la loca misógina, a
quien le incómoda las mujeres exitosas, y dos especies de locas más descritas
por el escritor cubano Arenas (2010) en Antes que anochezca: la loca tapada
(que condena a los demás homosexuales) y la loca regia (con enormes cargos
y el privilegio de ser loca públicamente). Estas locas desplazan su devenir
minoritario al representar al machismo u ostentar el poder. No podemos omitir
estas variantes que agregan la complejidad del poder desde la perspectiva
foucaulteana.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Perlongher (2016) planteaba que todos los devenires comenzaban
y pasaban por el devenir mujer ya que esta ocupaba una posición
minoritaria respecto al paradigma de hombre mayoritario,
machista, blanco, heterosexual, cuerdo, padre de familia y citadino.
Aclara que el devenir en cuerpo femenino no equivalía a la categoría
mujer como unidad constituyente del matrimonio y de la familia
tradicional.
4. La(s) loca(s) y la lengua de la(s) loca(s): consideraciones
ontológicas y epistemológicas
Ontológicamente la loca se constituye como un devenir y no una
identidad. Tiene un sentido más postidentitario e insurgente, “no
se elige ser loca, se deviene, de acuerdo con un proceso alineado y
desalineado con el deseo y sus objetos oscuros. Y su insistencia en una
cultura –digamos hoy: la nuestra – adviene como un acontecimiento
histórico. Cada presente tiene su loca” (Palmeiro y López, 2021, p.
188). La loca, es pues, desde la teoría crítica, una persona que posee
un cúmulo de factores sociales, políticos, culturales, económicos y
de género que están materializados en estructuras históricas. Así es
concebida por un grupo de investigadores.
Ahora bien, las locas9 pueden construirse a partir de
las múltiples representaciones mentales de las personas y
estas representaciones son modificables. En este sentido, ha
de suponerse que, epistemológicamente, el investigador y las
locas están vinculados de manera que ellas se van construyendo
ontológicamente con el avance del proceso investigativo.
9 Se usa el plural para corresponder apropiadamente al paradigma
construccionista que se sumerge en un entramado de construcciones sociales
de los grupos.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En Matan a una marica, la loca es un abordaje como devenir
mujer que trae consigo implicaciones sociales, políticas y de género,
visibles en el entramado de relaciones institucionales en una época
determinada (finales de los ochenta). Por otro lado, la loca como una
política de la lengua, nos recuerda que el ensayo, probablemente,
refleja no la lengua de una loca sino de muchas locas.
En todo caso, es ambiguo y confuso tratar de determinar a
partir del texto a cuántas y cuáles voces representa. No pensemos
en una singularidad plural sino en subjetividades que emergen.
Una micropolítica (entendida como el nivel de las subjetividades,
los cuerpos y el deseo) que dialoga con la macropolítica (o nivel
de las leyes y el estado de derecho).
Pensemos en un posicionamiento epistemológico y
ontológico donde la lengua de la(s) loca(s) se corresponde(n) a un
estilo de vida que se enuncia de manera hiperbólica, excesiva y antimito desde una posición disidente. Laguna (citada en Palmeiro y
López, 2021) nos detalla estos aspectos del siguiente modo:
… la loca es efecto de una técnica. Una técnica literaria, una
técnica artística, una política de enunciación. Las locas tienen
sus géneros: el drama, el melodrama, la tragedia, la picaresca,
el grotesco, pero también el chisme, la maledicencia. Pero también tienen sus tonos: el grito, el gemido, el susurro, la exclamación. Y sus estratagemas retóricas: la hipérbole, el oxímoron, la
catacresis, la cita, el plagio. Y por medio de esas técnicas, haciendo operar y trabajar esas técnicas, se puede crear una obra,
pero también un estilo de vida. (p. 189)

Lo que quiere destacar Fernanda Laguna es esa posición
provocadora de la loca y su lengua frente al machismo al cual
no le queda opción sino subordinarse. Sin embargo, se ríe del
39

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

dominador y su fragilidad. Esto es común en los poemas, cuentos
y ensayos de Perlongher, aunque eso que él denominó neobarroso10
es más propio de la poesía.

Retrato de Néstor Perlongher por
Madalena Schwartz.
Foto tomada al retrato exhibido
en la exposición Las Metamorfosis
realizada en el Museo de Arte
Latinoamericano de Buenos Aires
(MALBA) entre el 4 de noviembre
de 2021 y el 14 de marzo de 2022.

5. ¿Quién fue Néstor Perlongher?
La forma más rápida y sintética para presentarles a Néstor
Perlongher será a partir de algunas ideas clave estudiadas en el

10 Perlongher propone el neobarroso en la poesía como alusión al
neobarroco o barroco latinoamericano, pero profundizando en aquellos
elementos que embarran y oscurecen. El barro, lo escatológico, es un elemento
de abyección y con ellos logra erotizar. Se parte de la repetición y aliteración
de sonidos, poco importa el significado. El centro es el efecto sonoro sobre los
cuerpos. En definitiva, la poesía corresponde al decir, ver y escuchar lo que no
se puede.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

curso11 Introducción a la obra de Néstor Perlongher, dictado por
la doctora Cecilia Palmeiro en la Fundación MALBA, Museo de
Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Néstor Osvaldo Perlongher nació en Avellaneda, Buenos
Aires, en 1949. Fue sociólogo por la Universidad de Buenos
Aires (UBA). Realizó una maestría en antropología social por la
Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP), en Brasil, donde
había llegado en 1981 reconociéndose como exiliado sexual.
Fue profesor, poeta, crítico, cuentista, ensayista, militante de
izquierda y por la diversidad sexual.
Es figura central de la literatura y la historia intelectual
de América Latina. Poeta y militante del deseo, su obra es
variada en géneros literarios. Es en el ensayo y la crítica
donde desarrolla las herramientas para pensar su poesía:
el neobarroso, que es efecto y técnica. Su poética y ensayos
están cargados de claves históricas desde las márgenes, las
disidencias. La vuelve un arma con su lengua de loca, afilada,
en castellano y portugués.
Su escritura, especialmente, política se fue encarnando
desde sus inicios en el Frente de Libración Homosexual (FLH),
el grupo Somos en Brasil, la dictadura y su resistencia, las
contraculturas y la crisis del sida.
Pueden establecerse tres áreas para el estudio de la obra
de Perlongher:
11 Realicé el curso los días 7, 14 y 21 de febrero de 2022. Este curso se
programó como actividad paralela en el marco de la muestra Las metamorfosis.
Madalena Schwartz. Además de las clases presenciales tuve la oportunidad de
compartir con la comparsa drag queen que ejecutó una performance en clave
neobarroso.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

•
•

•

La loca militante del FLH, la poética política y el neobarroso.
El exilio sexual, el Brasil de la apertura y el desbunde,
los ensayos y correspondencias, el sexo de las locas y
la(s) lengua(s) de la(s) loca(s).
El misticismo, la práctica de la ayahuasca, la crítica literaria, poesía y éxtasis.

Perlongher murió en Sao Paulo, en 1992, por complicaciones
de salud producidas por el SIDA que padecía desde hacía algunos años.
Entre sus poemas destacan: Canción de amor para los nazis
de Baviera, Cadáveres, Por qué seremos tan hermosas, La fuga de la pantera
acuática, El chorreo de las iluminaciones en el combate bicolor. El cuento
más destacado es Evita vive. Entre los ensayos resaltan: Todo el
poder a Lady Di, Historia del Frente de Liberación Homosexual, Matan a
una marica, El sexo de las locas, Los devenires minoritarios, Antropología
del éxtasis y La desaparición de la homosexualidad.

Dra. Cecilia Palmeiro encargada del curso Introducción a la obra de Néstor
Perlongher, dictado en la Fundación MALBA. Foto: José Alirio Peña.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

6. Sobre la revista Fin de siglo
La revista se consideró una publicación literaria, cultural y
política. Nació en julio de 1987, dos meses después que culminara
la segunda etapa de la revista Crisis que dirigió Vicente Zito Lema.
Será este mismo quien dirigirá en lo periodístico a Fin de Siglo,
contando con el apoyo de Eduardo Luis Duhalde, desde la línea
editorial y Fernando Peña en lo administrativo.
La revista, además, contó con un consejo editorial integrado
por Carlos Aznárez, Daniel Molina, María Moreno, Roberto Jacoby
y Enrique Symns, desde el número 5. Todos, excepto Roberto Jacoby,
lideraron secciones, separatas y dossiers. La publicación tenía una
posición crítica frente a las políticas del gobierno de Alfonsín.
Participaron varios de los escritores colaboradores de la
segunda etapa de Crisis, dirigida por Zito Lema. Korn (2020) indica
que el análisis político era la vértebra que se construía a partir
de una columna de opinión y entrevistas a dirigentes políticos
y referentes culturales. Se apostaba a la creación de un frente de
izquierdas en lo político, bajo la consigna unidad en la diversidad.
Roman (1997) describe que el frente de izquierdas (en
plural) en Fin de siglo no existió. En realidad, fue una revista con
cargos ordenados y jerarquizados. Se abandonó la idea de un
frente de representatividad que compartiera una utopía común.
En su lugar, se consolidó el margen, lo censurable, lo exagerado.
Había que prestar oído y letras a los otros (los colectiveros, las
obreras textiles, las locas, los drogadictos y los delincuentes). El
ensayo y la crónica se apoderó de la revista y terminó dejando
poco espacio a la voz del interpelado. Era el enunciador (escritor)
quien hablaba, generando “…un monólogo más o menos lírico,
43

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

pero solitario. Tal vez, porque después de la derrota, uno mismo
se convierte en otro” (Roman, 1997, p. 105).
Quizá, después de vivir la dictadura en Argentina, y
esperanzados por la construcción democrática, las expectativas
eran tan altas que resultaron en frustración al experimentar las
medidas adoptadas por el gobierno de Alfonsín. Continuaron
experimentando represión, desigualdad e injusticia, especialmente
las minorías (no por menos sino por no hegemónicos).
La revista produjo 18 números entre julio de 1987 y
diciembre de 1988. Luego dos números en noviembre y diciembre
de 1991. Finalmente, un número especial en octubre de 1996.
7. Sobre el número 16 de la revista Fin de Siglo
En la portada de la revista se observa una foto de un hombre en
una manifestación y de fondo lo que se presume como represión
policial. Un abreboca del contexto del momento resumido en
lo que anuncia la revista: Disparen sobre la CGT; Historias del
gatillo fácil; Diario Clarín: la voz del poder; Fanzines, feminismo
y homosexualidad. Destaca en la parte inferior la autoría de
textos de Gelman, Barnes, Perlongher, Symns y Zito Lema.
En el sumario encontramos un único escrito dedicado
a la diversidad sexual: el ensayo Matan a una marica por Néstor
Perlongher. Los demás se pasean entre el acontecer político,
cultural y feminista. Incluyendo una conversación con el cantante
Fito Páez y un reportaje al abogado León Zimmerman bajo el
título El gatillo fácil tiene su tradición, qué más se corresponde con
una entrevista cuyo propósito es poner en el tapete de la discusión
la represión policial y el papel de la justicia.
44

�Portada y contraportada de la revista Fin de siglo, n°16, octubre, 1988,
Fuente: Archivo Histórico de Revistas Argentinas.

Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

45

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Matan a una marica (pp. 20-22) por Néstor Perlongher, revista Fin de siglo, n°16, octubre, 1988,
Fuente: Archivo Histórico de Revistas Argentinas.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En la contraportada se encuentra un poema del argentino
Juan Gelman quien fuera militante de organizaciones guerrilleras
y exiliado durante la dictadura militar que inició en 1976. Regresó
a Argentina en 1988 y, finalmente, se radicó en México hasta su
muerte.
8. Represión y asesinatos de las locas en la Argentina de los
ochenta
8.1. Una aclaratoria sobre el concepto crímenes de odio
Debe quedar claro que, aunque la represión y los asesinatos
de las locas podrían corresponderse con el término crímenes
de odio, en el sentido de un delito cometido con violencia y
ensañamiento por la pertenencia supuesta o real de la persona
al grupo al cual representa, el concepto no se corresponde al
momento de la producción y publicación del ensayo Matan a
una marica en 1988.
El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional- CEJIL
(2013) recuerda que si bien, el concepto crimen de odio (hate
crime) surgió en 1985, en Estados Unidos, cuando varios delitos
basados en prejuicios raciales y étnicos fueron investigados por
el Federal Bureau of Investigation, no pasó a América Latina
tan rápidamente. Primero, circuló en los titulares de la prensa
estadounidense. Luego, en 1989, pasó al marco legal, destacando
su aparición en el código 22-4001 de Washington DC, donde
se definía como un acto designado que demostraba el prejuicio
del acusado, basado en la raza, color, religión, origen nacional,
sexo, edad, estatus marital, apariencia personal, orientación
47

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

sexual, responsabilidad familiar, discapacidad física o afiliación
política real o percibida.
El concepto crimen de odio por orientación sexual e
identidad/expresión de género, tal como lo conocemos hoy en
día, contiene al menos cuatro elementos:
•

Las agresiones identificables que cercenan derechos humanos.

•

La vulnerabilidad del grupo LGBT al cual se le cercenan
derechos.

•

El odio y la intolerancia como motivación del delito.

•

El grado de violencia con el cual se ejecuta el delito pudiendo causar la muerte.
Estos elementos emergen de diferentes definiciones de

crímenes de odio presentadas por el Centro por la Justicia y el
Derecho Internacional CEJIL (2013). Destacan los prejuicios,
la ofensa criminal, la intencionalidad e incitación al odio como
indicadores de las cuatro características descritas. En todo
caso, resulta curioso que algunas definiciones se limitan a
establecer una tipología de crímenes de odio, mientras que otras
nombran a los grupos vulnerables. La presencia de legislaciones
ambiguas y poco precisas en torno a los crímenes de odio obliga
a los administradores de justicia a empujar la discusión sobre los
crímenes de odio en términos de la vulneración del derecho a la
vida y a la no discriminación.
Si en la actualidad, muchas veces, es difícil demostrar y
registrar los crímenes de odio, imaginemos, entonces, el contexto
48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de los ochenta. Preferí delimitar el análisis en la represión y
asesinatos de las locas, pues a través del texto y contexto, se produjo
una aproximación a la relación de poder, que bien podría tener
alguna correspondencia con el concepto crimen de poder de la
investigadora Segato (2013). Ella sustituye el peso emocional
del delito contenido en la palabra odio por el carácter social y
desigual, que en definitiva era la intención de Perlongher en su
ensayo.
No obstante, debo destacar una consecuencia generada
del concepto crimen de poder. Poco ayuda a identificar
responsabilidades del poderoso que comete el crimen. En muchos
casos, se sigue señalando a la policía, pero ¿ha servido para
identificar y castigar a los responsables? ¿el Estado Argentino ha
asumido sus responsabilidades?
La Agencia Presentes,12 una organización de la sociedad civil
de comunicación feminista con base legal en Argentina y alcance
regional señala en su página web que las estadísticas reflejan una
ausencia del Estado.
El informe anual 2021 del Observatorio Nacional de
Crímenes de Odio LGBT (Federación Argentina LGBT y
Defensoría LGBT, 2022) en Argentina refleja que ocurrieron
ciento veinte (120) crímenes de odio basados en la orientación
sexual, la identidad y/o la expresión de género. Del total de las
víctimas el 80% de los casos (96) corresponden a mujeres trans
(travestis, transexuales y transgéneros); en segundo lugar, con el
12% (14) se encuentran los varones gais cis; en tercer lugar con el
12 La página web de esta agencia comunicacional es https://
agenciapresentes.org

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

4% de los casos (5) le siguen los varones trans; luego con el 2%
(3) las lesbianas.
8.2. Texto y contexto
Comencemos con las descripciones de violencia sobre los cuerpos
de las locas:
…cogotes donde las huellas de los dedos se han demasiado
fuertemente impreso, torsos descoyuntados a bastonazos,
lamparones azules en la cuenca del ojo, labios partidos a que
una toalla hace de glotis, agujeros de balas, barrosas marcas
de botas en las nalgas (…) Varios de los crímenes, citaban en
su metodología (manos atadas a la espalda, bocas entoalladas,
emasculaciones o inscripciones en la carne, a la manera de la
máquina kafkiana), el estilo de los Escuadrones de la Muerte…
(Perlongher, 1988, pp. 20-21)

Todas las descripciones son indicios de la agresividad
y el ensañamiento del delito que tiene como final la muerte
de la loca. Perlongher no vacila en responsabilizar de los
bastonazos, las balas y las marcas de las botas a la policía. Ella
encarna el poder mayoritario. “El encuentro entre la loca y el
macho deviene fatal” (Perlongher, 1988, p. 20). Esa fatalidad
está registrada en el libro El pecado de Adán (publicado en ese
momento en Brasil) donde se insiste en el agente policial y el
soldado como violentos. Perlongher hacía referencia a Brasil
porque era el país donde residía desde 1981 cuando decidió irse
de Argentina13 en medio de la dictadura.
13 Aunque Perlongher afirmó comenzar un sexilio cuando partió a
Brasil, debe aclararse que en Argentina no había una orden de detención por

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El encuentro no cordial entre la loca y la policía parecía
inevitable y esto puede corroborarse en unas hojas con textos
y dibujos de Gladys Croxatto, correspondientes a la primera
asamblea de la Coordinadora de Grupos Gays en 1984. Las locas
debían estar atentas al proceder policial en caso de detención. Si
las llamaban borrachos, vagos, escandalosos o le reprochaban la
vestimenta no se estaban cumpliendo las libertades que la recién
instalada democracia prometía. Esos derechos humanos que
Raúl Alfonsín había anunciado que garantizaría, se tradujeron,
más bien, en la vigencia del aparato represivo a las locas a través
de los edictos policiales que eran prácticas de control punitivas.
Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires existía un edicto para
controlar la prostitución y otro para no permitir el baile de parejas
del mismo sexo en público o en locales. La excusa siempre fue que
estas acciones eran inmorales. De hecho, era la palabra usada en
los edictos: inmoralidad.

ser homosexual. Su exilio fue político. No estaba de acuerdo con la dictadura.
Se había expuesto comprometedoramente con el Frente de Liberación
Homosexual. En el artículo Formulación poética de la persecución y el
activismo: Néstor Perlongher en el Frente de Liberación Homosexual
argentino, Cid (2020) indica que el escritor fue detenido 17 veces entre 1975
y 1981. Se cita como fuente de este dato una entrevista que el autor del paper
realizó al poeta uruguayo Roberto Echavarren. Una fuente secundaria que
no podría triangularse con algún documento de la época de la dictadura,
pues muchos de los expedientes de las detenciones fueron destruidos. En
todo caso, solo queda lo escrito por el propio escritor: “… mucha gente
se fue en la época de la dictadura, porque era insoportable ser gay en la
Argentina… y realmente fue un exilio” (Perlongher, 2004, pág. 274). Ahora
bien, probablemente, la partida de Perlongher no fue tan abrupta como la
de otros. Tuvo la oportunidad de irse en calidad de becario para cursar una
maestría en Brasil, planificó su partida.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Hojas con textos y
dibujos de Gladys
Croxatto.
Primera
asamblea
de
la
Coordinadora
de
Grupos
Gays.
14
de enero de 1984.
Fuente:
Archivos
Desviados. Disponible
en:
https://www.
moleculasmalucas.
com/post/con-lademocracia-se-comese-cura-se-educa-ytambi%C3%A9n-sereprime

Perlongher asomó el caso de la represión y asesinatos de
las locas en Argentina sin dejar de comparar con la situación de
Brasil, país donde residía:
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“Homosexual asesinado en Quilmes”. De vez en cuando, noticias de la muerte violenta de las locas ganan, con macabro regodeo, pringan de lama o bleque los titulares sensacionalistas,
compitiendo en fervor, en columna cercana, con las cifras de las
bajas del Sida… Pocos meses atrás, una ola de asesinatos de homosexuales recorrió el Brasil. Entre noviembre del 87 y febrero
de este año, una veintena de víctimas, un verano caliente. Quiso
la fatalidad que los muertos se reclutaran entre personalidades
conocidas… un director de teatro, algunos periodistas, modistas, peluqueros… Así, ametrallamiento de travestis en las callejas turbias de San Pablo, achacado fabulosamente por portavoces policiales a un paciente de Sida deseoso de venganza -pero
de inequívocos rasgos paramilitares. (Perlongher,1988, p. 21)

Perlongher parecía tener más elementos para describir
la realidad brasilera que la Argentina. No en vano, en 1986 ya
había defendido su trabajo de maestría en la Universidad de
Campinas, basado en el negocio de la prostitución a partir de
datos tomados en el área central de la ciudad de Sao Paulo, tras
realizar observaciones efectuadas entre marzo de 1982 y enero
de 1985. En 1987, se publicaría como libro bajo el título O negócio
do michê. Traducido luego al castellano (en Argentina) como La
prostitución masculina,14 en 1993.
Un artículo en la revista Flash que data de enero de 1987
nos permite verificar la represión policial y la presencia del
sida. Ambos aspectos destacados en el ensayo de Perlongher.
Una persona travesti (Deborah Singer) comenta en una nota
realizada para la revista que ella y sus compañeras habían votado
14 Este libro sigue teniendo buenas ventas en las librerías argentinas.
Tengo la edición de Editorial Madreselva del año 2018 con un diseño collage
de la artista Lea Jael Caiero en la portada.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

por el gobierno democrático y no veían todavía los cambios;
que continuaba la violencia por parte de la policía, así como
las amenazas de muerte y asesinatos a 4 travestis, esas que “…
exhibían, en la Panamericana la audacia de sus blonduras”
(Perlongher,1988, pág. 21). Sobre el sida mostró tener información
precisa.

Revista Flash. Enero de 1987. Archivo: Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra.
Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexogenéricas, CeDInCI.
Disponible en: https://www.moleculasmalucas.com/post/las-embajadorasde-travestilandia

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Ferreira (2021) comparte en la web Moléculas Malucas
un reportaje realizado a Néstor Perlongher (durante su paso por
Buenos Aires en septiembre de 1988) por su antiguo compañero
del Frente de Liberación Homosexual, Marcelo Benítez. En este
reportaje Perlongher se muestra escéptico15 sobre las formas
de información y prevención del sida, señalando que ante esta
peste contemporánea la medicina y sus aliados han decretado
un Estado de Sitio (toque de queda) de los cuerpos, a través
de una domesticación moral del deseo bajo la identidad gay16
anglosajona, con la cual hacía referencia a una masculinidad
dominante y modelada. Y en el otro extremo de estos cuerpos
sobrevivientes y normalizados, estaban, también, aquellos
pacientes de sida dibujados por el propio gobierno como
15 Esta postura cambiará radicalmente cuando manifiesta el sida. En
ese momento se acerca a la práctica de la Ayahusca (el Santo Daime). Incluso,
en esta etapa -que algunos denominan mística- Perlongher, recurrió a la ayuda
del Padre Mario Pantaleón, popular sacerdote de la localidad de González
Catán en la Provincia de Buenos Aires, quien era conocido por sus poderes de
sanación. La investigadora Palmeiro (2022) considera que en la última etapa
de Perlongher la poesía está cargada de un barroquismo alucinatorio y de
visiones (revelaciones), una síntesis de algunos conceptos trabajados antes:
iridiscencia, cantos y delirios. Yo, especialmente, considero que el poema
Alabanza y exaltación al Padre Mario presenta una fractura clara a la vida de
loca y militante. Es un diálogo con la vida y la muerte, con el agradecimiento,
la esperanza y la espiritualidad como norte. La lengua de la loca deviene en
lengua espiritual, pero no como aquel postulado que salva frente a la religión
que ata sino como una vivencia misma.
16 Néstor Perlongher consideraba que la micropolítica de las identidades
se correspondía con el modelo hegemónico gay que exaltaba la masculinización.
En su libro La prostitución masculina, Perlongher (2017) deja claro que usa el
término masculino para diferenciarlo de la prostitución de las travestis. Por
otro lado, lo gay no se refiere a la relación loca/chongo. La relación gay/gay,
para él, es una demanda de consumo, de cuerpos normalizados, musculosos,
con bigotes.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

sedientos de venganza y responsables de las muertes de las locas,
“… la referencia al sacrificio justiciero. ¿De qué justicia, en este
caso, trátase?” (Perlongher,1988, p. 21).
Insiste Perlongher, que la represión policial se relaciona con
aquello que los ideólogos liberacionistas de la década del sesenta
llamaron homofobia, una estrepitosa fobia a la homosexualidad
dispersa en las diferentes instituciones de la sociedad, con la
consecuente producción de los cadáveres exquisitos de las locas.
La homofobia en el cuerpo social se traduce en la presencia
cotidiana del modelo masculino dominante a través del lenguaje:
… la grosería chongueril -andando siempre “con el culo en la
boca” … Insistencia en el chiste pesado, cuya concreción, en la
“llanura del chiste” … desata la violencia (irresistible contar el
argumento de “La Causa Justa”: dos compañeros de oficina se
la pasan todo el día diciéndose: “Si fuera puto, me la meterías
hasta el fondo”; “si fueras puto, te acabaría en la garganta”, y
otras lindezas por el estilo... (Perlongher, 1988, p. 21)

9. La resistencia de las locas: texto y contexto
Hasta ahora el texto nos reveló una lengua de loca exiliada,
militante, que denunció la represión y asesinatos de las locas. Todas estas
descripciones se encontraron en el contexto, evidenciado en
revistas, entrevistas y documentos del momento. Pasemos ahora
a describir el otro nivel que fue abordado, aquel de la lengua de la
loca teórica, exagerada y desbordante, una estrategia de resistencia,
una erotización de lo político.
… todo un problema con la analidad. La privatización del ano,
se diría siguiendo al Antiedipo, es un paso esencial para instau-

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

rar el poder de la cabeza (logo-ego-céntrico) sobre el cuerpo:
“sólo el espíritu es capaz de cagar”. Con el bloqueo y la permanente obsesión de limpieza (toqueteo algodonoso) del esfínter,
la flatulencia orgánica sublímase, ya etérea… Irse a la mierda o
irse en mierda, parece ser el máximo peligro, el bochorno sin
vuelta… Controlar el esfínter marca, entonces, algo así como un
“punto de subjetivación” (…) sujetar el culo es, de alguna manera, sujetar el sujeto a la civilización, diría Bataille, a la “humanización” … La homosexualidad, condensa Hocquenghem,
es siempre anal. Puto de mierda. (Perlongher,1988, pp. 21-22)

El problema de la analidad es asomado por Perlongher
muchísimos años antes que la excreción anal de Paco Vidarte
en su Ética Marica y el Terror Anal de Paul Preciado. Perlongher
partiendo del Antiedipo: capitalismo y esquizofrenia de Gilles Deleuze
y Félix Guattari, publicado en la década del setenta, logró teorizar
sobre el control de los deseos que ejerce la sociedad capitalista,
capaz de normar la homosexualidad, convirtiéndola en una
identidad gay a partir de la cual se establece una relación gay/gay,
importando exclusivamente la relación órgano/órgano. El asunto
es el encaje, esto entra allí o aquello otro encaja aquí. Un nicho de
mercado normalizado.
Ahora bien, pasando al plano del deambuleo, yiro, chanceo
o cruising hay convicción del riesgo, de la posibilidad de muerte
de la loca, pero ella sucumbe, le seduce encontrar al macho,
así como el personaje de la Manuel, 17 del chileno Donoso, que el
propio Perlongher menciona como ejemplo del deseo que desafía
la muerte, triunfando esta última. En definitiva:
17 Protagonista de la novela corta El lugar sin límites autoría del escritor
y periodista chileno José Donoso, originalmente publicada en 1966. Fue llevada
al cine en 1977 por Arturo Ripstein.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

… si toda esa deriva del deseo, esa errancia sexual, toma la forma
de la caza, es que esconde, como cualquier jungla que se precie,
sus peligros fatales. Es a ese peligro, a ese abismo de horror… a
ese goce del éxtasis -salir: salir de sí- estremecido, para mayor
reverberancia y refulgor, por la adyacencia de la sordidez, por la
tensión extrema, presente de la muerte, que el deambuleo homosexual (¡curiosa seducción!) el yiro o giro, se dirige de plano
-aunque diga que no, aunque recule: si retrocede, llega- y desafia,
con orgullo de rabo, penacho y plumero. (Perlongher, 1988, p. 22)

Esta exposición al riesgo es resistencia. Se ilustra en las
caricaturas de la revista Humor de enero, 1987, donde particularmente
un policía al ver una travesti se cuestiona si reprimir o reprimirse,
mientras que otras travestis tienen una pancarta titulada “Hasta el
fondo”. Esta publicación, aunque contiene un humor que recuerda
el machismo mencionado por Perlongher y podría haber ofendido a
muchas travestis, tenía un propósito solidario, recordándonos que
“Tal vez en el gesto militar del macho está ya indicado el fascismo
de las cabezas. Y al matar a una loca se asesine a un devenir mujer
del hombre” (Perlongher,1988, p. 22).
En la aceptación del riesgo las locas no controlan sus deseos,
son subjetividades que no se reprimen, afirmándose políticamente
y constituyendo frentes de resistencia contra la represión policial.
Muy detalladamente describen Butierrez y Simonetto (2020) que en
el tramo de la Panamericana al norte de la ciudad de Buenos Aires al
caer la noche ocurría la fantasía, pero también las persecuciones. Y
son esas mismas travestis que llegaron a Plaza de Mayo en diciembre
de 1986 con la intención de ir a la Casa Rosada y dejarle al presidente
Alfonsín o a su ministro del Interior, Antonio Tróccoli, un petitorio.
El miedo les ganó y solo dieron declaraciones a los medios presentes.
Esos mismos que realizaron notas sensacionalistas o humorísticas.
58

�Revista Humor. N° 187. Enero de 1987. Archivo: Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra.
Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexogenéricas, CeDInCI.
Disponible en: https://www.moleculasmalucas.com/post/las-embajadoras-de-travestilandia

Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

10. A modo de cierre
Fin de siglo es una de esas publicaciones que en la década del
ochenta mantuvo una posición crítica frente a la presidencia
de la República Argentina que tenía el propósito de la
reconstrucción democrática. En octubre de 1988 Perlongher
escribió en nombre propio y de las voces de muchas locas
(aquellos homosexuales y travestis que no reprimían sus
deseos) constituyendo visiblemente subjetividades disidentes
que incomodaban y eran el foco de la represión policial,
especialmente la loca militante y la travesti,18 que en ocasiones
tenían un destino fatal: la muerte.
A partir de archivos19 pude tener acceso a revistas (donde
bien se visualiza el sensacionalismo o el humor) y documentos
militantes. En Fin de siglo se halla la lengua de la loca Perlongher,
militante, teórica, desbordante, sin reparos al responsabilizar a la
policía de los asesinatos y sin miedo al hablar del culo.

18 Hago la aclaratoria porque he conocido en Buenos Aires varias
personas de más de 60 años que coinciden en considerar que ellos no
tuvieron problemas por el hecho de ser gay en la dictadura ni el período de
reconstrucción democrática. Se mantuvieron al margen de la militancia LGBT
y de los grupos opositores. No quise entrevistarlos para este artículo. Lo
haré para un estudio donde contraste sus experiencias homosexuales con los
grados de masculinidad y el ejercicio de sus profesiones. En el mismo, partiré
de la hipótesis que la loca evidente (aquella se exhibe sus plumas) y la loca
militante (opositora y de izquierda) siempre estuvieron fuera del armario,
como afirmaría Eve Kosofsky Sedgwick, y por tanto se convirtieron en el
centro de la persecución.
19 Todos los materiales usados provinieron de archivos: el Archivo
Histórico de Revistas Argentinas, los Archivos Desviados y el Archivo
Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra ubicado en el Centro de Documentación e
Investigación de la Cultura de Izquierdas- CeDInCI.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Si bien, Matan a una marica es un ensayo donde encontramos la
lengua de la loca que denuncia represiones y asesinatos por orientación
sexual e identidad de género, desborda -también- en resistencia a
partir de la exageración y teorización de lo anal y lo abyecto.
Faltaría explorar todas aquellas otras experiencias
homosexuales (más cercanas al mundo normado masculino) que
no entraban en la categoría locas y, claramente, no fueron objeto
de la represión a través de los edictos policiales.

Referencias:
Arenas, R. (2010). Antes que anochezca. Maxi Tusquets Editores.
Butierrez, M. y Simonetto, P. (2020, octubre). Las embajadoras
de Travestilandia. Moléculas Malucas – Disponible en https://www.moleculasmalucas.com/post/las-embajadoras-de-travestilandia
Centro por la Justicia y el Derecho Internacional- CEJIL (2013).
Diagnóstico sobre los crímenes de odio motivados por la orientación sexual e identidad de género en Costa Rica, Honduras y Nicaragua. Hivos People Unlimited/ CEJIL.
Cid, J. (2020). Formulación poética de la persecución y el activismo:
Néstor Perlongher en el Frente de Liberación Homosexual
argentino. Revista Nomadías. 29, 159-180. Disponible en https://revistas.uchile.cl/index.php/NO/article/view/61060
Federación Argentina LGBT y Defensoría LGBT (2022). Informe
2021. Observatorio de Crímenes de Odio LGBT.
Ferreyra, M. (2021, junio). Un encuentro entre Néstor Perlongher
y Marcelo Benítez. Entrevista para el boletín Vamos a
61

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Andar. Moléculas Malucas, Disponible en https://www.moleculasmalucas.com/post/un-di%C3%A1logo-entre-n%C3%A9stor-perlongher-y-marcelo-ben%C3%ADtez
Korn, G. (2020). Fin de siglo. Presentación de la revista. Disponible en
https://ahira.com.ar/revistas/fin-de-siglo/
Moléculas Malucas (2020). Web Moléculas Malucas. Archivos y
memorias fuera del margen. Disponible en https://www.
moleculasmalucas.com/
Palmeiro, C. (2022). Introducción a la obra de Néstor Perlongher,
curso dictado en la sede del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires- MALBA los días 7, 14 y 21 de
febrero de 2022.
Palmeiro, C. y López, M. (2021, abril). La lengua de las locas. El
lugar sin límites. 5, 186-192.
Panesi, J. (2013). Cosa de locas: las lenguas de Néstor Perlongher.
Cuadernos LÍRICO. 9. Disponible en https://journals.openedition.org/lirico/1139
Perlongher, N. (1988, octubre). Matan a una marica. Fin de siglo.
16, 20-22.
------------------- (2004). Papeles insumisos. Comp. Reynaldo Jiménez y Adrián Cangi. Santiago Arcos.
------------------- (2016). Los devenires minoritarios. Diaclasa.
------------------- (2017). La prostitución masculina. Editorial Madreselva.
Roman, C. (1997). 1983-1993: Revistas literarias de Buenos Aires en los
años de la democracia. Informe final de investigación. Beca
62

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

UBACyT. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de
Buenos Aires.
Segato, R. (2013). Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres. Pez en el árbol.
Solano, S. y Ramírez, J. (2016). Análisis e interpretación de textos
literarios. Universidad de Costa Rica.

63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Hidroarsenicismo. Un acercamiento a su significado en
localidades emblemáticas del norte de México
Hydroarsenicism. Approach to its meaning in
emblematic localities of northern Mexico
Hilda G. Hernández Alvarado,1
Adriana del C. Enríquez Robledo,2
José A. Morales Pérez3
Resumen: El arsénico en la Comarca Lagunera tiene un origen natural,
su presencia en el agua de origen subterránea se vincula a las decisiones
humanas relacionadas con el desarrollo regional. La presencia del
HACRE4 en la zona data de la década de 1950, su reconocimiento y
estrategias de solución se localizaron en una zona rural específica.
1 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México. Correo electrónico: hildahernandez@uadec.edu.mx
2 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México.
3 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México.
4 Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico.

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�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Las enunciaciones de los habitantes de las localidades directamente
afectadas muestran al hidroarsenicismo como ordinario y común,
pero a la vez ajeno. La cuarta parte de los sujetos observados refieren
afectaciones en su persona y en otros, ya sean cercanos o lejanos.
Palabras clave: Agua, arsénico, ordinario, extraordinario, propio, ajeno,
proximidad.
Abstract: Arsenic in the Lagunera region has a natural source, its
presence in groundwater is linked to human decisions related to
regional development. HACRE’s presence in the area dates back to
the 1950s, and its recognition and solution strategies were localized
in a specific rural area. Enunciations of people from affected localities
indicate hidroarsenicism as ordinary and common, but at the same
time distant. A quarter of the subjects observed report personal and
personal effects on others, whether close or distant.
Key words: Water, arsenic, ordinary, extraordinary, own, not own,
proximity.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El arsénico (As) es un metaloide presente de manera natural en
la corteza terrestre, por lo que puede contaminar tanto las aguas
superficiales como las subterráneas y convertirse en un problema
para las personas que la consumen directa o indirectamente
a través del agua de bebida, los alimentos preparados con
agua contaminada o, en menor medida, por la inhalación,
principalmente en zonas mineras, de aire contaminado (IECS,
2016).5 La cantidad de este elemento en el vital líquido y el
periodo de tiempo de su ingesta son fundamentales en lo que
concierne a su impacto en la salud de las personas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el
arsénico es una de las 10 sustancias químicas más preocupantes
para la salud pública y establece como máximo permisible 10
µg por litro, mientras que en México la norma oficial mexicana
PROY-NOM-127-SSA1-20176, en lo que corresponde a
especificaciones sanitarias de metales y metaloides, establece
como límite permisible 25 µg por litro (SSA, 2019).7
El pasado dos de mayo del 2022 se publicó la Norma
Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-2021, Agua para uso y consumo
humano. Límites permisibles de la calidad del agua, la cual mantiene
como límite permisible 0.025 mg/L en todas las localidades, pero
determina que éste se ajustará, a partir de la fecha de su entrada
5 Hay quienes afirman que además del agua de bebida y el consumo
de alimentos contaminados, el arsénico puede ser consumido a través del
consumo de tabaco (Instituto Nacional del Cáncer, 2015) y por absorción
dérmica (Medina, María, 2018).
6 “Agua para uso y consumo humano establece los límites permisibles
de la calidad del agua”
7 0.025 mg/L

67

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

en vigor, de acuerdo a su población y a la temporalidad, con
el propósito de aplicar paulatinamente 0.01 mg/L como límite
permisible en todo el país. Las localidades con población mayor
a 500 mil habitantes tienen un año para cumplir la norma, las que
concentran entre 50 mil y 499,999 habitantes tienen hasta tres
años, mientras que las que cuentan con menos de 50 mil habitantes
tienen como límite seis años (Secretaría de Salud, 2022).
En cuanto al período de ingesta los textos especializados
generalmente no precisan mediciones temporales y su relación
con las alteraciones a la salud, pero sí establecen que los periodos
prolongados de consumo impactan negativamente en la salud de
las personas, muy probablemente a ello se vinculan también las
condiciones particulares de los individuos expuestos al arsénico
a través del agua de bebida.
Por otro lado, es importante considerar que el arsénico
puede ser orgánico e inorgánico, este último, el más tóxico, es el que
precisamente de manera natural se localiza en aguas subterráneas
de algunos países en que las fuentes de abastecimiento del agua
de consumo humano es de origen subterráneo. Otro factor
a considerar es que el organismo vivo tiene la capacidad de
eliminarlo de manera natural en determinadas condiciones:
El Arsénico presente en el agua es absorbido por los tejidos,
para posteriormente ser eliminado en la orina; pero cuando la
ingesta es mayor que la excreción éste tiende a acumularse en
cabello y uñas, al igual que en la orina y la sangre… (Altamirano,
2020, p. 95)

De acuerdo a la OMS el cáncer y las lesiones cutáneas son
algunas de las expresiones derivadas de la exposición prolongada
68

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

al arsénico a través del agua y los alimentos contaminados,
aunque también se ha asociado a enfermedades cardiovasculares,
neurotoxicidad, diabetes y problemas de desarrollo.
Los síntomas y signos asociados a elevados niveles de exposición prolongada al arsénico inorgánico difieren entre las personas, los grupos de población y las zonas geográficas. No existe
pues una definición universal de las enfermedades causadas
por el arsénico, lo que complica la evaluación de su carga para
la salud. De modo análogo. No existe tampoco un método para
distinguir los casos de cáncer causados por arsénico de los inducido por otros factores, por lo que se carece de una estimación fiable de la magnitud del problema a nivel mundial.(OMS,
2018, párr. 22)

La emergencia del hidroarsenicismo como problema
social en la Comarca Lagunera tuvo lugar en localidades rurales.
Las mayores afectaciones a la salud, documentadas en artículos
científicos ocurrieron en el municipio de Franciso I. Madero
en el estado de Coahuila, entre sus localidades Finisterre fue la
mayormente focalizada, sin embargo el fenómeno se presentó
en un conjunto de pequeñas localidades rurales de la zona.
Si bien el reconocimiento de tal problema en la década de los
ochenta determinó la aplicación de algunas medidas paliativas,
los factores causales importantes como la sobreextracción de
grandes volúmenes de agua subterránea para la producción
láctea están aún vigentes, el número y localización de pozos
de los que se extraen agua con altos contenidos de arsénico se
ha incrementado y ampliado, lo que significa que el problema
no solamente no se ha resuelto, sino que se agudiza de manera
permanente.
69

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

La identificación del fenómeno plantea a los directamente
afectados una situación conflictiva en su mundo de sentido,
lo que deriva en diversas formas de enfrentarlo que van del
reconocimiento a la negación con todo lo que le es inherente,
aunado a ello se encuentran los significados que de manera
individual y colectiva construyen en torno a la problemática.
De la complejidad de significados que los habitantes de la zona
afectada ha construido, aquí se explora la ubicación espacial, las
afectaciones y los afectados por el hidroarsenicismo, esto último
en tres niveles de proximidad: la persona, los otros cercanos y los
otros lejanos.
Método
Este trabajo forma parte de una investigación de largo aliento
sobre los procesos sociales de la sobreexplotación del agua
subterránea en La Laguna, lo que implica la búsqueda de
soluciones a los problemas de la disponibilidad y calidad del
agua en La Laguna. Precisamente el deterioro de la calidad del
agua es uno de los elementos que articulan la trama de problemas
hídricos en la zona. En este contexto, con el objetivo de identificar
los significados socialmente construidos por los directamente
afectados por el hidroarsenicismo se revisaron las entrevistas
aplicadas en el “Estudio y diagnóstico interdisciplinario de la
problemática del arsénico en el agua de La Laguna” financiado
por el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología.8 Se recuperan
8 Con la participación de investigadores del Instituto Tecnológico de La
Laguna, el Centro de Investigaciones Biomédicas-UA de C y el Departamento
de Investigación e Intervención Socioambiental-UA de C, la investigación se
desarrolló de julio de 2008 a julio de 2009.

70

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

tales entrevistas para observar como eje temático el problema de
la calidad del agua en convergencia con la focalización del grupo
social afectado en la etapa inicial de identificación de la presencia
de altos contenidos de arsénico en el agua de la región, así como
las afectaciones a la salud de los habitantes de la zona en cuestión.
Para efectos del análisis que a continuación se presenta
se desarrollaron tres momentos, el primero consistió en la
contextualización a través de la revisión documental sobre el
hidroarsenicismo. En un segundo momento se priorizó la revisión
de documentos de archivo del ámbito local que dieran cuenta
de la forma en que se identificó el fenómeno como problema
y en un tercer momento se revisó una serie de 87 entrevistas
estructuradas,9 aplicadas en el 2009 a habitantes de las localidades
afectadas, si bien no se pretendía priorizar la mirada femenina, en
la práctica el mayor número de entrevistas, 55, fueron aplicada a
mujeres, el resto, es decir 32, a hombres. Todos los entrevistados,
excepto uno, nacieron en la zona afectada; todos habían vivido
en la misma zona toda su vida, excepto uno de ellos que pasaba
algunas temporadas fuera por situaciones familiares.
Con la finalidad de recuperar la mirada de quienes vivieron
directamente el período de reconocimiento y focalización de
la zona en la década de los ochenta, se entrevistaron personas
mayores de cuarenta años.10 Las localidades en que se aplicaron
las entrevistas fueron 11 en total, precisamente aquellas señaladas
9 Si bien las entrevistas fueron estructuradas, no tuvieron un formato
rígido con la finalidad de, en situaciones extraordinarias, indagar con mayor
profundidad sobre temas relevantes.
10 31 personas en el rango de 40 a 49 años; 20 de 50 a 59; 18 de 60 a 69;
15 de 70 a 79 y; tres personas mayores de 80 años.

71

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

como afectadas en artículos científicos y notas hemerográficas
de la época: Colón, Covadonga, Finisterre, Lequeitio, La Pinta,
Nuevo Mundo, San José de la Niña, San Salvador de Arriba, Sofía,
El Venado y Vega Larga, en la Región Lagunera de Coahuila en el
norte de México.
Del conjunto de temas registrados en el acervo de
entrevistas, se analizó a detalle la narrativa en torno a los
cuestionamiento sobre haber escuchado hablar del arsénico,
la localización del agua con altos contenidos de arsénico, los
problemas de salud vinculados a su consumo, el conocimiento de
la expresión corporal del hidroarsenicismo y el impacto en la salud
en su entorno inmediato. Lo anterior posibilitó el acercamiento
al acervo de conocimientos, al mundo de sentido y significados
socialmente construidos.
El contexto
El conocimiento del arsénico como elemento químico tiene
sus orígenes en Aristóteles, posteriormente, en 1556 Georgius
Agrícola11 en el Tratado de Re Metallica estableció la relación
entre enfermedad y manipulación de arsénico, en 1888 Hutchinson
detalló el riesgo carcinógeno. (Ramírez, 2013, p. 238) De acuerdo
a Stöhner (1991 en Carabantes, 2003) “Gracias a los estudios
realizados en 1888 por el investigador Hutchinson se tienen los
primeros antecedentes históricos que relacionaron la presencia de
arsénico en el agua y lesiones en la piel como hiperpigmentación,
hiperqueratosis y cáncer cutáneo” (Carabantes, 2003, pp. 367-368).

11 Seudónimo de Goerg Bauer.

72

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

De acuerdo a Anawar en Argentina, Chile, Brasil, Perú,
Bolivia, México, Tailandia, China, India y Estados Unidos la
contaminación por arsénico representa un grave problema
ambiental (2003, en Altamirano y Delgado, 2020, p. 59). En
América Latina el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico
(HACRE) es un problema de salud identificado desde principios
del siglo XX en Argentina. Las primeras afectaciones de este tipo
fueron denominadas como enfermedad de Bell Ville, por haber
sido localizadas en la localidad del mismo nombre en Córdoba.
En 1913 Goyenechea y Pusso relacionaron esta enfermedad con el
consumo de agua contaminada con arsénico, fue Ayerza quien la
denominó, en 1917, arsenicismo regional endémico (Ministerio de
Salud, 2011, p. 11).
En México, la mayor presencia de arsénico en el agua
subterránea se vincula principalmente a tres tipos de ambientes
hidrogeológicos: acuíferos aluviales, áreas geotérmicas y áreas
de actividad minera. Las aguas geotérmicas están asociadas a las
rocas volcánicas y se localizan en el centro del país, mientras que
las planicies aluviales se localizan en el norte y centro de México,
precisamente en este ambiente se encuentra la Comarca Lagunera,
que según Arreguín constituye una zona representativa de la
presencia de arsénico en aguas subterráneas en el país (Arreguín,
2012, p.1). De acuerdo al autor la Comarca Lagunera se ubica en el
primer lugar de las 15 localidades más documentadas que muestran
presencia de arsénico en aguas subterráneas en México. Después
de esta región se ubican Jiménez-Camargo, Meoqui-Delicias,
Valle de Juárez, Caborca, Magdalena, Río Verde, San Luis Potosí,
Valle de Guadiana, El Carrizal, Los Planes, Guanajuato-Distritos
Mineros, Zimapán, Los Azufres, los Humeros. (SSA, 2019)
73

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

La Comarca Lagunera se ubica en norte de México en la
confluencia de los estados de Coahuila y Durango, en la parte
baja de la cuenca endorreica Nazas-Aguanaval, está formada por
once municipios del estado de Durango12 y cinco de Coahuila.13
De acuerdo a CONAGUA “En esta Región el arsénico es de origen
natural y su fuente principalmente son las rocas extrusivas
presentes en las capas geológicas del suelo” (Pérez Canedo, 2011,
párr. 9).
El hidroarsenicismo en La Laguna
Es de vital importancia reconocer el origen natural del metaloide
y la dimensión antropogénica de su vinculación y manifestación
social. En La Laguna, las decisiones de carácter antropogénico
devienen en el factor determinante del hidroarsenicismo, pues
si bien la planicie aluvial en que se localiza la región explica la
presencia natural del As, la explotación y manejo de las fuentes
subterráneas expresadas en la extracciones de agua subterránea
en volúmenes superiores a la recarga natural han determinado que
las perforaciones sean cada vez a mayor profundidad, alcanzando
capas del subsuelo con altos contenidos de esta sustancia tóxica.
La evidencia de la importancia de factores antropogénicos
en las altas concentraciones de arsénico en las aguas subterráneas
es que en el Acuífero Principal, cuya agua subterránea es la mayor

12 Gómez Palacio, Lerdo, Tlahualilo, Mapimí, San Pedro del Gallo, San
Luis del Cordero, Rodeo, Nazas, Cuencamé, General Simón Bolívar y San Juan
de Guadalupe.
13 Torreón, Matamoros, San Pedro de las Colonias, Francisco I. Madero
y Viesca.

74

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

fuente de abastecimiento de los distintos usos en la región,
registra una recarga de 518.9 Mm3/anuales y un volumen de
extracción de 930.9 Mm3/anuales, esto último aun cuando el
volumen concesionado formalmente es de 642.49 Mm3/anuales
(CONAGUA, 2016).
En la Comarca Lagunera el reconocimiento de la presencia
de arsénico en el agua de bebida data de la década de 1950, así
lo registran documentos de circulación interna de la Comisión
de Conurbación de La Laguna, al señalar que “Desde 1952 hay
reportes en relación al arsenicismo crónico en humanos, que
culminan con el brote de 1962 en que se registró una defunción
en humanos” (Grupo Interinstitucional, 1977).
El reconocimiento del fenómeno es notorio en la década
de 1960 cuando los artículos de investigación científica así lo
documentaron. En ese tiempo la Secretaría de Salubridad y
Asistencia interesada por los casos de intoxicación arsenical
crónica en La laguna, encomendó al Instituto Nacional de
Nutrición el estudio de una de las comunidades más afectadas,
el cual se realizó en 1963 en el ejido de Finisterre Coahuila. Las
conclusiones en cuanto al agua establecieron que:
…es difícil sugerir medidas que tiendan a mejorar sustancialmente la situación de la comunidad; la urgente sin lugar a dudas, estriba en el agua. Se necesita tanto cantidad como calidad; sin embargo, las medidas para lograrlo son difíciles y sobre
todo en el primer aspecto, la solución debe ser regional. En el
segundo, en el aspecto de la calidad, quizá la medida pueda
ser la construcción de una unidad para dotación de agua con
su equipo para potabilizar y quitar el arsénico para aquella de
consumo humano. (Chávez, 1964, p. 432)

75

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

El estudio antes referido tuvo como uno de sus ejes temáticos
la ingestión y excreción de arsénico de una selección de 12 personas
con diferentes grados de manifestaciones de intoxicación y registró
que ingerían de 852 a 1729 mmg./24 horas de arsénico en el agua
de bebida y eliminaban menos del 35% en todos los casos, por lo
que derivado de las altas retenciones observadas concluyó que en
el tratamiento era indispensable suprimir la fuente de arsénico, es
decir, proveer de agua no contaminada a la comunidad. (Tovar,
Enrique, et.al., 1964, p. 448).
En 1966 en una publicación médica se reconocía la
presencia del arsénico en comunidades rurales en virtud de que
el análisis de 193 pozos, como muestra de los 3000 que existían en
la región, mostró que el 37% de ellos no tenían arsénico es decir
que su contenido estaba por debajo de las cifras de tolerancia
aceptadas internacionalmente mientras que el 46.75% registraban
un contenido de arsénico superior a 0.85 mg por litro, máximo
permisible de la época, por lo que se reconocía que tal situación
representaba una grave amenaza para la salud pública (Viniegra,
Gustavo, 1966, p. 606).14
14 El curso de la enfermedad puede ser dividido en 4 etapas, que pueden
sucederse unas a otras o bien superponerse: Periodo hiperhidrótico: las palmas
y plantas presentan una descamación furfurácea acompañada de prurito,
disestesias y sudor, con el mismo aspecto de una dishidrosis inespecifica.
Periodo hiperqueratósico: engrosamientos epidérmicos difusos, en las mismas
zonas palmoplantares (callosidades difusas, globos córneos circunscriptos,
raras veces cuernos epiteliales y otras deformaciones intercaladas por zonas
de piel que suele fisurarse y ulcerarse, y a su vez infectarse) con intenso dolor.
Dificultades para realizar tareas manuales e incluso para caminar. El pelo se
vuelve ralo y quebradizo y surgen lesiones ungueales. Periodo melanodérmico:
aparecen manchas que comienzan en el tronco y se extienden sin afectar las
mucosas. Este trastorno puede no aparecer en el curso de la enfermedad. Período
final: algunas de las lesiones ulceradas de la piel terminan por transformarse

76

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Posteriormente, en 1976 el estudio comparativo de
hidroarsenicismo crónico en dos comunidades rurales de la región
lagunera de México focalizó a los municipios de Francisco I. Madero
y San Pedro de las Colonias en Coahuila, así como el municipio de
Tlahualilo en Durango. Las localidades estudiadas fueron El Salvador
de Arriba en Coahuila y San José de Viñedo en Durango. El estudio
partía del reconocimiento de que en algunos sitios de la Región
Lagunera de México el hidroarsenicismo crónico es endémico
presentando afectaciones a seres humanos y animales y tenía como
propósito conocer las características regionales del padecimiento
y evaluarlo como problema de salud pública expresada en la
disminución de la calidad y la esperanza de vida, así:
… se descubrió que en la población expuesta a altas concentraciones de arsénico las discromías fueron el signo más frecuente, que
afectaron al 31.7 de la población, mientras que el segundo signo en
importancia de frecuencia fue la hiperqueratosis palmoplantar de
la que padecía el 14.8 de los habitantes. Ambas lesiones se consideraron como precancerosas. (Albores, Mariano, 1979, p. 202)

El siguiente año, en 1977 el Grupo Interinstitucional15
tenía como propósito el seguimiento a los estudios que
en carcinomas. Otros enfermos sufren cambios degenerativos e inflamatorios
crónicos: hepatosis, nefrosclerosis, polineuritis con sus secuelas, cardiopatías
y consunción general, exponiéndose a que cualquier proceso intercurrente
produzca la muerte (Centro de Investigación en Materiales Avanzados, 2013,
p. 12).
15 Conformado por la Directora General en Jefe de la Subsecretaría
de Mejoramiento del Ambiente, la Secretaría de Agricultura y Recursos
Hidráulicos; la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas; la
Dirección General de Servicios Coordinados de Salud Pública en los Estados
y; la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila.

77

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

pretendían precisar las características y magnitud del problema
del arsenicismo y formular programas a corto y largo plazo16
(Grupo Interinstitucional, 1977).
Derivado del reconocimiento de la presencia de alto
contenido de arsénico en el agua de las zonas rurales ya mencionadas,
del impacto en la salud de los habitantes de la zona, así como de
la importante participación de diversos grupos organizados en
torno a la demanda de garantizar agua de buena calidad para el
consumo humano, el gobierno de los diferentes niveles realizó, en
la década de 1980, la sustitución y construcción de sistemas de
abastecimiento de agua así como la implementación de tecnologías
para la remoción de arsénico, particularmente la llamada ósmosis
inversa en pequeñas plantas de comunidades rurales, así como el
abastecimiento de garrafones de agua y clausura de pozos.
En esta década se señaló como factor importante la
sobreexplotación del agua subterránea vinculada al modelo de
desarrollo regional centrado en la producción lechera. Con el
paso de los años tal sobreexplotación se ha incrementado, en
la actualidad de los ocho acuíferos que conforman La Comarca
Lagunera seis presentan déficit en su disponibilidad.
16 En una minuta de una de las reuniones se inscribieron como puntos
sobresalientes los siguientes hechos: reportes de arsenicismo crónico en
humanos que datan de 1952; una defunción humana en 1962 vinculada al
arsénico documentada en la revista Salud Pública de México mayo-junio
de 1964; tesis publicada en 1973 que analiza el caso de una localidad que
registró signos de arsenicismo crónico: hiperqueratosis palmoplantar en 14%
y 31.7 de discromías; afectación, en 1976, a 6,014 bovinos de 11,000 existentes
en 25 establos, de los cuales 1,500 fallecieron; 1,396 registraron secuelas
de intoxicación por arsénico y 3,118 sanaron; la presencia de 0.07 p.p.m de
arsénico en la leche; la queja de un grupo de vecinos de Finisterre, en enero de
1977, de afectación a la salud por la ingestión de arsénico.

78

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 1.
Disponibilidad Media Anual de Acuíferos de La Laguna
Acuífero

Positiva

Negativa (Déficit)

Principal-Región Lagunera

0.000000

-113.432028

Acatita

0.000000

-2.130793

Las Delicias

1.870731

0.000000

Villa Juárez

0.000000

-0.057576

Ceballos

0.000000

-18.656884

Oriente Aguanaval

0.000000

-46.695242

Nazas

15.197121

0.000000

Vicente Suárez

0.000000

-5.721938

Fuente: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, (2018).

Vinculado a la fuerte demanda de agua subterránea en la
región, la profundidad de las extracciones se ha incrementado a
lo largo del tiempo, así las altas concentraciones de arsénico en el
agua subterránea en la Laguna, no solamente no han disminuido
sino que se han incrementado y ampliado, de tal forma que
ahora las localidades urbanas en que se concentra la mayor parte
de la población se enfrentan la necesidad de abastecer de agua
suficiente y de buena calidad a su pobladores.17
17 Hace más de una década, con recursos del Fondo Metropolitano
de La Laguna se evaluaron cinco tecnologías para remoción de arsénico. La

79

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Los significados del hidroarsenicismo
El significado de los objetos, ya sean materiales o simbólicos tiene
origen social y presencia en el mundo interior, se configura a
través de la interacción con los otros y consigo mismo, esto último
mediante la auto-indicación en que se despliegan procesos de
interpretación que determinan las actuaciones de las personas.
El significado que el hidroarsenicismo tiene para los habitantes
de las localidades rurales donde se ubicaron y documentaron
importantes afectaciones a la salud por el consumo de agua con
altos contenidos de arsénico en la década de 1960, se vincula
directamente con las vivencias y experiencias colectivas en la
vida cotidiana en el entorno inmediato y puede ser observado a
través de códigos binarios y círculos concéntricos de proximidad.
En cuanto a los primeros, los binomios ordinario/extraordinario
y propio/ajeno devienen en ejes de análisis, mientras que los
círculos concéntricos se despliegan a partir de la experiencia
autobiográfica de las personas entrevistadas, por lo que se
observan las afectaciones a la propia persona, a los otros con los
que se relaciona de manera directa en un círculo cercano y los

evaluación técnica y económica concluyó que “… no hay una solución única
ya que no en todos los predios en que se ubican los pozos con problemas de
arsénico hay mucho espacio disponible. La tecnología a adoptar debe acoplarse
a cada uno de los sitios en los que se instalaría: si hay espacio suficiente y
se tiene la seguridad de contar con suficientes operadores capacitados se
debe optar por las de coagulación convencional; si el terreno disponible o la
disponibilidad de mano de obra son factores limitante la microfiltración y la
adsorción en medios específicos son soluciones atractivas. En los pozos en que
el agua, además de arsénico, presenta alta dureza y/o conductividad, la nanofiltración es una alternativa a considerar.” (Instituto Mexicano de Tecnología
del Agua, 2010)

80

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

otros con los que no se relaciona directamente pero sabe de su
existencia.
Lo ordinario y lo extraordinario
En un contexto regional, nacional e internacional de observación
y documentación del fenómeno, los significados socialmente
construidos en las localidades mencionadas se caracterizan por
una dualidad conformada por la reproducción de un discurso
ampliamente extendido que ubica el hidroarsenicismo como
fenómeno reconocido pero a la vez como ajeno, predominantemente,
en lo que concierne a su presencia y sus afectaciones. Lo ordinario
como común o regular y lo extraordinario, en contraposición,
como fuera de lo común permiten visualizar el significado
socialmente construido del hidroarsenicismo.
La revisión de las enunciaciones de sus habitantes de
la zona evidenció un amplio reconocimiento del fenómeno, en
tanto las personas entrevistadas expresaron en su mayoría haber
escuchado algo sobre el fenómeno, mientras que las pocas personas
que dijeron no haberlo hecho, en otro momento de la entrevista
expresaron comentarios al respecto, la revisión detallada de tales
casos mostró que al decir que no habían escuchado algo sobre
el arsénico en el agua, se referían al período de tiempo en que se
aplicó la entrevista, mientras que sus comentarios posteriores
aludían a la situación ampliamente conocida de la década de los
setenta y ochenta en que se detectaron afectaciones a la salud
y se instrumentaron estrategias para abastecer de agua libre de
arsénico a tales localidades. En consecuencia es posible afirmar
que la totalidad de los entrevistados explicita e implícitamente
81

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

mostraron conocimiento, en mayor o menor medida, sobre el
fenómeno del hidroarsenicismo en la zona, por lo que forma parte
del saber común y se convierte en elemento del “mundo natural”
y ordinario del grupo social observado.
Lo propio y lo ajeno
Aunque las 87 personas entrevistadas tenían alguna idea sobre
el hidroarsenicismo, a la mayoría, es decir 54 personas, le fue
imposible ubicar espacialmente su presencia, un poco más de
la tercera parte, es decir 33 personas, sí lograron hacerlo. Esta
situación que podría explicarse a partir del olvido, también
podría observarse como un mecanismo colectivo de negación,
pues como se observa en las figuras tres, cuatro y cinco solamente
los habitantes de dos localidades, Covadonga y Finisterre,
identificaron a su localidad entre las afectadas por el fenómeno. Es
significativo que de 87 personas que reconocen, en menor o mayor
medida, la existencia del hidroarsenicismo en la zona, solamente
ocho consideran a su localidad como una de las afectadas.
Considerando al binomio propio-ajeno como componente de la
significación atribuible al hidroarsenicismo puede afirmarse que
es lo ajeno, lo predominante pues aunque hay reconocimiento del
fenómeno, su presencia, según los entrevistados, es ajena a ellos.
Como ya se mencionó, es significativo que los entrevistados
por lo general visualizan la presencia del hidroarsenicismo de
manera focalizada en localidades cercanas, y hasta contiguas,
pero escasamente en la de residencia. Cabe señalar que todas
las localidades referidas se ubican en la misma zona, lo que hace
suponer que comparten características y
82

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 2.
Reconocimiento de localidades afectadas por el
hidroarsenicismo
Localidad

Núm. de
Entrevistados

Núm. de
entrevistados
que mencionaron
localidades
afectadas

Núm. de
entrevistados
que
mencionaron
SU localidad
como afectada

Colón

7

3

0

Covadonga

7

6

5

El Venado

9

2

0

Finisterre

7

3

3

La Pinta

8

5

0

Lequeitio

6

3

0

Nuevo Mundo

9

3

0

San José de la Niña

9

3

0

San Salvador

7

1

0

Sofía

8

1

0

Vega Larga

10

3

0

Total

87

33

8

…cualidades en cuanto al suelo y comportamiento de
las aguas subterráneas, sin embargo en la percepción de sus
habitantes hay diferencias importantes entre localidades, de tal
forma que se reconoce el hidroarsenicismo en tres localidades:
Finisterre,Covadonga y San Salvador, pero se niega en las demás.
83

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Lo anterior coincide con la situación documentada en
los medios de comunicación y reportes científicos durante la
década de 1960 y 1970. Un ejemplo de lo anterior es el título de
la nota periodística que data de mayo de 1963, la cual señalaba
que “Cientos de personas envenenadas con arsénico en ejidos
laguneros” en el cual se indicaba la duración de la situación
mayor a 13 años; la forma en que se expresaban las afectaciones;
la intervención de la Secretaría de Salubridad y Asistencia en el
tema y; los ejidos afectados como Finisterre, El Salvador, Nuevo
Mundo y Covadonga. Este hecho haría suponer que los habitantes
de estas localidades identificarían, en menor o mayor medida, a
su propia localidad como una de las afectadas por este fenómeno.
Las entrevistas aplicadas en esta zona muestran que así ocurre en
Covadonga y, en menor grado, en Finisterre, mientras que en El
Salvador, Nuevo Mundo y el resto de las localidades se visualiza
como algo ajeno.
La observación a detalle de las enunciaciones de cada una
de las 33 personas que ubicaron espacialmente la presencia del
fenómeno, lo visualizan como algo ajeno a ellos, pues 25 personas
ubican el fenómeno fuera de su lugar de residencia, mientras que
cinco habitantes de Covadonga y tres de Finisterre lo reconocen
en la propia localidad
Las figuras tres, cuatro y cinco muestran íconos que
representan a las personas entrevistadas, los dos primeros
caracteres corresponden a las iniciales del nombre del lugar de
residencia del entrevistado, el tercero al sexo (H para hombre y
M para mujer), mientras que los dos últimos caracteres registran
los años cumplidos al momento de la entrevista.
84

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 3.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de
Finisterre

Las tres figuras muestran las 33 personas que señalaron
localización de la presencia del hidroarsenicismo. Los ícono
sombreados corresponden a las personas que mencionaron
a su propia localidad entre las afectadas. De siete personas
entrevistadas en Finisterre menos de la mitad, reconocieron a este
lugar como uno de los perjudicados. Destaca que la localidad en
85

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

que hay mayor auto reconocimiento es Covadonga pues de siete
entrevistados cinco mencionaron a su propia localidad como
afectada. En el lado opuesto destaca Nuevo Mundo, incluida en el
conjunto de localidades con hiroarsenicismo de acuerdo a notas
periodísticas y documentos gubernamentales y de investigación
científica de la época, en donde se entrevistaron nueve personas y
ninguna de ellas mencionó a su localidad como afectada.
Figura 4.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de
Covadonga

86

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 5.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de San
Salvador

La Proximidad de las Afectaciones y los Afectados
La situación antes descrita contrasta con el amplio conocimiento
de las expresiones visibles de las afectaciones a la salud por el
consumo de agua con altos contenidos de arsénico en periodos
prolongados. El 62% de las personas entrevistadas mencionó
diversas afectaciones del hidroarsenicismo, en general de
87

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

manera recurrente se señalan las manchas en la piel, el cáncer,
la amputación de alguna de las extremidades y la muerte18, tal y
como se muestra en el siguiente relato:
… pues sí, porque aquí a mucha gente se le han llagado sus pies,
pues de que antes, sí hay gente que les salen úlceras en sus pies
o manchas en su piel, sí y este, les van creciendo, hace poquito
se murió un señor, a él le salió una mancha en la espalda, pero
haga de cuenta que la mancha como que se le agrietó, como que
se le hizo muchas grietillas y le supuraba como algo amarillentillo, que porque era el arsénico y le amputaron un pie al señor
y una señora también que se fue, nada más que ya no vive aquí,
se fue para Juárez, esa señora ya falleció, pero ella de aquí era,
pero se fue para Juárez y allá le amputaron un pie, pero a ella le
hacían, le salían unas llaguitas, o sea unas úlceras en sus pies y
pues dicen que es por eso, por el arsénico …. (DIIS, 2009, p. 190)

Dos elementos reiterados en la narrativa socialmente
construida en la zona es la presencia del hidroarsenicismo y,
en segundo lugar, sus afectaciones a la salud, en este contexto
es significativo rescatar la identificación de los afectados en
el entorno de los entrevistados. En un primer nivel se ubican
quienes se visualizan a sí mismos como afectados, en el segundo
los miembros de la familia con quienes tienen proximidad espacial
y en el tercero los conocidos, vecinos y demás miembros de su
comunidad. De los 85 entrevistados 64 personas niegan ser o
conocer personas afectadas en su salud por hidroarsenicismo, las
21 personas restantes son o conocen personas en tal condición.
18 Cabe señalar que ocasionalmente los entrevistados señalaron los
dientes con manchas amarillas como un resultado del hidroarsenicismo, sin
embargo de acuerdo a la literatura especializada no es así, sino que se atribuyen
a los altos contenidos de flúor en el agua de bebida.

88

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Como puede observarse casi la cuarta aparte de los entrevistados
dijo conocer personas con problemas de salud en el entorno
inmediato, lo que es altamente significativo en cuanto deviene en
evidencia empírica de la presencia del fenómeno.
En el grupo de 21 personas afectadas directa o
indirectamente, se encuentran en el tercer nivel de proximidad
a los entrevistados 12 personas que señalan a otros lejanos,
como conocidos, vecinos o amigos. Cinco personas ubican en
un segundo nivel de proximidad a otros cercanos, miembros de
familia extensa o nuclear, mientras que cuatro personas afirmaron
ser ellos mismos los afectados en su salud, a continuación se
presentan algunos de los relatos que lo demuestran.
Como puede notarse en los siguientes relatos, el pasado
y el presente se distinguen con claridad, de tal manera que el
fenómeno se ubica recurrentemente, aunque no se restringe, al
pasado. La mayoría, aunque no todos, ubica temporalmente el
problema en el pasado, a la vez que afirman que en la actualidad
no se manifiesta, aunque cabe señalar que generalmente lo hacen
con expresiones de duda e incertidumbre. Lo recurrente es la
identificación de las afectaciones en lo que aquí se identifica
como los otros lejanos.
… Sí había problemas, de que había arsénico cuando pusieron la
red, había mucha gente enferma de eso, pero ya oríta ya no […]
Pues muchas ya se fueron, estaban malos tenían manchas aquí
negras, en la espalda…

…Hace como 8 años un señor de nombre Chuy Lira de cómo 60
años murió a causa de eso, bueno eso se dijo aquí en el ejido. Pos

89

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

el señor murió por las heridas causadas por las manchas cafés
que le salían en todo el cuerpo.

…Yo he escuchado que unas señoras de aquí tienen granos en
sus manos y le salen unas manchas cafés pero pos no sé qué le
han dicho los doctores. Con ellas habló una doctora de Nuevo Mundo creo que les dió unas pláticas sobre el agua. (DIIS,
2009, pp. 270, 417, 420)

El grupo de entrevistados que alude a los otros cercanos,
expresó tener afectados en la familia generalmente lo hicieron
basándose en diagnóstico o tratamiento médico, sin dejar de
expresar ocasionalmente dudas al respecto.
… Pos a lo mejor sí, no me doy muy bien cuenta pero en la clínica sí salieron a ver a las personas que supuestamente tenían
arsénico, que una tía mía sí tenía unos granos por aquí, dijeron
que era a causa del arsénico de ella, la operaron y todo eso, y
dijeron que era por eso.

… Pos´ sí hay gente que les están saliendo manchas blancas, yo
tengo un cuñado que tiene así como roña y le dijeron hace como
5 años que era por eso. Pero aparte hay mucha gente que tiene
como úlceras…

… Pos´ mi marido tiene sus manos rasposas y dicen que es por
arsénico. Pos no le digo de mi marido, fue con el doctor y le
dijeron que era por el agua, pero quién sabe. (DIIS, 2009, pp.
396, 545, 548)

Los entrevistados que afirmaron ser ellos mismos los
afectados por el hidroarsenicismo fueron capaces de describir
90

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

con gran detalle las afectaciones y el proceso vivido en cuanto
a la identificación del problema, el tratamiento médico y los
resultados.
… Nomás los granos que me han salido y unos me operaron.
Me salieron como… así mire, póngale, como unos jijiotes mire.
Aquí tengo uno mire, también. Asina me empezaron, nomás
me daban comezón a mí, nomás me daban comezón. Pero ya
después ya me dieron la.., como tengo derecho a mi seguro ahí
es en donde […] estoy yendo. Y ahorita ya me la ponen cada
seis meses las citas. A la 71, primero sí cuando me operaron,
orita tendré cinco años que ya me operaron esos granos. Y
no, ya no me han salido así. Pero chiquitos pero así, así como
rasguñitos así nomás. […] hace poquito me toco ir […] y me
dijeron que si me los operaban otra vez estos que le enseñé.
¿Si veda?. […] Y así me salieron unos así también en la espalda. Sí, me operaron unos así como en la espalda. Me operaron
unos tres o cuatro. Y no, ya no, ¿Cómo decirle? Me sacaron
con todo y los retoñitos y así me han salido, pero chiquitos,
pero a como andaba ya no…

… El problema del arsénico …grande porque les digo yo primero
me llevaron, que fui al médico y luego me dijo el dotor -oye ¿Qué
tan lejos vives tú de Finisterre? Y me estaban viendo y le dije yo:
oye yo sé porque me dices y te voy a decir una cosa por qué ¿por
el arsénico que traigo en los pies verdad? y me dijo en verdad que
sí, le dije pos sí yo sé que ahí yo mismo lo agarré ahí y ahí está,
pero pues no hay de otra [fue en esa época]… pero pos no, orita
ya no sentimos ninguna dolencia ni nada […] la hemos llevado
nosotros[…] [le amputaron los pies] Hey […] y tengo otro hermano… sí también un pie y los otros sí se han atendido bien y más
o menos han ido yo creo que a tiempo [¿Usted lo tenía ya muy
avanzado?] Sí ya, […] un médico me quitó, en el talón tenía así
un botoncito y lo cortaron y nomás ahí lo aventaron con eso que
hacen operación y luego empezaba a fluir aquello que me quita-

91

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

ron y ya me llamó al seguro y empezaron a escarbar y a escarbar
y todos los días me hacían viajar hasta allá hasta Chávez y un día
me enojé y dije: mire doctor le voy a pedir un favor, haber dime,
te voy a decir una cosa –si ves que esto ya va pa´ arriba mejor córteme los pies, se quedó serio, serio y dijo una enfermera que me
conocía, ándele doctor contéstele a Don Fernando y no me dijo
nada. Como a los 3 días, es cierto don Fernando, se va a ir más
arriba, más arriba y me habían dicho que me iban a mochar poquito debajo de la rodilla y ya pa´ cuando me llevaron a la camilla
ya me llevaban arriba de la rodilla ¿y ya qué hacía? […] estaba un
compañero que se iba a mochar un pedacito nomás, así la punta
de los dedos y no me lo cree, pero dicen, todavía no lo he visto yo,
que ya no tiene ni manos… (DIIS, 2009, pp. 82, 248)

Reflexiones Finales
Las características naturales de la Comarca Lagunera determinan
la presencia de arsénico en capas profundas del suelo. Las
decisiones expresadas en extracciones de agua en volúmenes
superiores a la recarga natural conllevan a la extracción de
agua con altos contenidos de este metaloide, cuyo consumo
en el agua de bebida por largos periodos ha determinado
importantes afectaciones a la salud en los habitantes de una
zona rural de la comarca. A más de 40 años del reconocimiento
del hidroarsenicismo, las enunciaciones de los habitantes de la
zona afectada muestran una dualidad constituida por el amplio
reconocimiento del fenómeno y las afectaciones a la salud y, a
la vez, la atribución situacional hacia los otros, en este caso, las
otras localidades, cercanas o contiguas a su lugar de residencia.
Con base en los medios de comunicación locales, Finisterre
es identificado tanto al interior como al exterior de la localidad
como el más afectado, sin embargo tanto en las notas de los
92

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

periódicos locales, como en los artículos científicos, el problema
trasciende a esta localidad y abarca a otras localidades cercanas
entre las cuales solamente en Covadonga se autoreconocen como
afectados. El hecho de que en general la población de la zona
atribuye a otras localidades, antes que a la propia, la presencia
del hidroarsenicismo, sugiere la construcción colectiva de lo que
podría denominarse atribución situacional, a partir de lo que
Heider denominó atribuciones 19 término que se ha vinculado a lo
“social” o “causal”, para el caso aquí tratado la denominación de
atribución situacional tiene mayor pertinencia en cuanto alude a
una situación en la que nadie desearía estar pero que sin embargo
está. Ello ocurre como respuesta a la disyuntiva que plantea, por
un lado, una realidad indeseable objetivamente reconocida y, por
otro lado, la necesidad de auto percibirse “a salvo”, de tal forma
que explícitamente se reconoce la existencia del fenómeno en la
zona pero a la vez se niega para el lugar de residencia. La atribución
situacional expresa un mecanismo de estabilidad emocional y de
sentido, que como lo demuestra este caso consiste en reconocer
el fenómeno pero ubicarlo en el exterior, aun cuando ese espacio
se localice a escasa distancia.

19 “Fritz Heider profundizó en el estudio de las atribuciones. Desde
su postura se conciben como la forma que tienen las personas para emitir
juicios sobre los fenómenos que los rodea,[…] Estas atribuciones Heider las
nombró atribuciones internas y externas (El-Sahili, 2016) […] Las atribuciones
externas “se generan cuando una persona considera que la causa de un
fenómeno es ajena a determinado individuo; cuando cree que alguien no tenía
opción para elegir porque el elemento exterior determinó (...) algún tipo de
dominio sobre la conducta” (El-Sahili, 2016, p. 47). Es decir que la persona no
se siente responsable de su comportamiento […] las atribuciones internas […]
“se generan cuando una persona considera que el resultado de la acción de un
sujeto depende de las características inherentes a él” (Muñeton Clavijo, 2020)

93

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El discurso urbano, hacia una interpretación
teórico-metodológica de la intervención política en
la ciudad
Urban discourse, towards a theoreticalmethodological interpretation of political
intervention in the city
Tonatiuh, Morgan1

Resumen: La creación de espacios de exclusividad social en áreas
públicas por medio de intervenciones políticas, son una muestra
de la inserción de una visión hegemónica de la ciudad. Ello, genera
representaciones, discursos y prácticas que, establecen significados con
respecto al lugar. El objetivo de esta investigación es mostrar cómo las
acciones políticas construyen fronteras, físicas y simbólicas, de sentido
territorial en espacios de convivencia social. Un contexto donde se
simboliza a un actor social, el otro, quien es expulsado del espacio
público. Los resultados muestran cómo la representación política de la
ciudad genera otro tipo de discurso, uno que emerge del espacio urbano,
donde el actor expulsado, a través de sus relatos, diálogos y narrativas
da vida un adversario político. El discurso del expulsado es importante
para la investigación social, porque muestra: un proceso invisible, un
actor anónimo y un proceso histórico que son parte de la ciudad.
Palabras clave: espacio, discurso, política, otredad, territorio.
1 Universidad Autónoma de Baja California Sur, México. Correo
electrónico: pimenia@hotmail.com

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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Abstract: The creation of spaces of social exclusivity in public areas
through political interventions, are an example of the insertion of a
hegemonic vision of the city. This generates representations, discourses
and practices that establish meanings with respect to the place. The
objective of this research is to show how political actions build borders,
physical and symbolical, with a territorial meaning in spaces of social
coexistence. A context where a social actor is symbolized, the other,
who is expelled from public space. The results show how the political
representation of the city generates another type of discourse, one that
emerges from the urban space, where the expelled actor, through his
stories, dialogues and narratives gives life to a political adversary. This
speech of the expelled is important for social research, because it shows
an invisible process, an anonymous actor and a historical process that
are part of the city.
Key words: space, discourse, politics, otherness, territory.

100

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Introducción
Hablar del discurso es remontarse a una corriente de pensamiento
en torno al signo lingüístico y sus aplicaciones, desde Ferdinand
de Saussure, Charles Sanders Pierce a Michel Foucault, donde
se presenta y se piensa al signo lingüístico como parte de una
multiplicidad de textos que, circundan al hombre dentro de
un contenido informático ilimitado. No obstante, la reflexión
en torno a la construcción de sentidos, inevitablemente,
vincula a las prácticas y representaciones sociales con un
conocimiento subjetivo que se torna en objetivo por medio de
esta conceptualización y, con ello, es posible analizar contenidos
ideológicos, imaginarios y creencias que norman el actuar, pensar,
percibir y aprehender la realidad.
Fue Michel Foucault, quién vio en la práctica discursiva
una forma peculiar de establecer normas sociales en periodos
históricos. Ello, llamó su atención, porque a través de este tipo
de análisis social se muestran, conceptos y formas retóricas
con respecto a la construcción de personas, objetos y espacios,
es decir, el discurso determina a los sujetos, y con ello, a las
formas de dominio, control y manipulación. Esta forma de
análisis histórico, además, muestra cómo operan los regímenes
políticos, pues deciden qué tipo de discurso deben ejecutar para
construir a los sujetos con respecto a su identidad y su realidad.
Así, consecuentemente, se crea un sentido estructural que,
jerarquiza, organiza y clasifica al hombre, pues se le simboliza y,
con ello, se le sujeta a las formas del dominio por medio de una
ejecución semiótica que, deriva en fronteras sociales, identitarias
y territoriales.
101

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Ello pone al descubierto cómo opera la estructura política,
jurídica y económica del capital, la cual genera ideologías y prácticas
por medio de complejas representaciones, sentidos de significado,
que son parte de la realidad cotidiana de toda sociedad. Este
contexto de complejidad social, trae a otro autor importante que
es parte de la corriente estructuralista, Claude Lévi- Strauss, quién
mostró la importancia de la corriente lingüística para el estudio
de fenómenos socioculturales, porque la estructura del capital
no sólo se enfoca en la creación de formas políticas de dominio,
sino, también, genera una producción sociocultural extensa y,
con ello, experiencias y percepciones a través de expresiones,
arquitectónicas, artísticas, comunicativas, tecnológicas, etc., donde
imágenes, colores, olores, sonidos y objetos dan vida a paisajes
ficticios. Un mundo ilusorio que narra y estructura al hombre, ya
sea por medio de formas de vestir, alimentarse, entretenerse, viajar
o habitar, todo forma parte de una mercantilización de la realidad
y, una estructuración de las economías locales a una global. Por ello,
las representaciones, prácticas y discursos son tres conceptos clave
que ayudan a comprender la construcción de lenguajes semióticos,
el uso de signos, en torno a la estructura socioeconómica del capital
que, se apropia y explota recursos, ya sean: humanos, económicos,
ambientales, paisajísticos, naturales, socioculturales, mentales,
etc., fragmentando al hombre, su espacio y experiencia cotidiana
de la realidad.
Qué es el discurso político
El discurso es una práctica social que, usan las personas en el
contexto de su vida cotidiana para comunicarse entre sí y, ejercer
102

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

acciones sobre su contexto inmediato de interacción. Al enunciar
o expresar posturas personales, junto a otros, manifiestan
situaciones que les conciernen y afectan, como lo son, las
problemáticas que viven en común al interior de una comunidad,
donde se hace manifiesto una perspectiva subjetiva y, con ello se
puede acceder a una dimensión humana, histórica y social. Para
Anthony Giddens (2011) el discurso es una conciencia práctica
que reflexiona sobre sí misma, cuál es su papel en el mundo, por
qué se generan acciones, para qué se interacciona junto a otros
y, qué tipo de experiencias se viven. Este autor ve al discurso
como un agente social determinado por circunstancias, porque
aglutina a personas dentro de un tiempo y un espacio y, con ello,
se establecen significados con respecto a un lugar, lo cual deriva
en un sentido sociocultural y territorial. Además, esta conciencia
discursiva expresa el accionar de actores sociales, el cómo
generan sus identidades, espacios y formas de interacción con
respecto a otros. Y, sobre todo, este autor considera al discurso
como un fenómeno comunicativo que enlaza a varias personas y,
con ello, se hace visible su condición social y realidad, lo que es el
acontecer de su día a día. Un hecho que, deriva en una delimitación
entre dimensiones subjetivas con respecto a situaciones, ya sean,
sociales, culturales, urbanas, políticas, económicas, religiosas,
históricas, etc., donde la reflexividad del actor social explica
cómo construye su entorno. De ahí que, se considere al acto
reflexivo, como el punto nodal en la construcción del discurso,
pues, se simbolizan las formas del vivir, aprehender y relacionarse
socialmente, ya sea al interior de un círculo familiar, con amigos,
comunidades o la sociedad en general.
103

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

La propiedad de la reflexividad tiene que ver al mismo tiempo
con la descripción de una situación y con su construcción, en el
sentido de que describirla es construirla. Asimismo, la reflexividad se relaciona, simultáneamente, con el entendimiento de
aquello que está aconteciendo y con la explicación de dicho entendimiento. (Iñíguez, 2006, pág. 47)

Por tanto, el discurso (Salgado, 2019) genera que, personas
y grupos sociales interactúen, construyan, perciban y aprehendan
la realidad en torno a otros, ya sea en espacios de poder, de carácter
personal o ante una institución, religiosa, política, comunitaria,
etc. Ello, genera diversas posturas comunicativas, generando,
así, diálogos, relatos y narrativas que, muestran cómo un actor
se involucra, expresivamente, en asuntos sociales al integrar un
contexto de acción social, al compartir posturas en común.
Estas formas expresivas pueden ser verbales o no
verbales, como los discursos visuales o sonoros, los cuales son,
también, parte de una complejidad lingüística, que se añade
al contexto de interacción humana. Además, el discurso, no
sólo usa palabras escritas o habladas, sino también construye
sentidos de significado a través de imágenes, sonidos, gestos,
objetos, movimientos, cuerpos, etc. Esto muestra que, el
discurso es un campo amplio de comunicación humana y emplea
una infinidad de objetos para constituir una multiplicidad de
lenguajes y formas expresivas. Esta capacidad representativa se
concreta a través de la imaginación humana, donde el uso de
signos e imágenes generan una infinidad de lenguajes en torno
a objetos que son parte de la percepción humana, donde el
hombre integra una mediación simbólica (Méndez, 2014) con
104

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

respecto a todo lo que percibe, pues el hombre dialoga ante un
entorno paisajístico que le circunda, con el cual se identifica. El
discurso es, por tanto, una forma de conocimiento importante
donde las posturas subjetivas adjetivaban la realidad y
establecen formas de territorialidad, es decir, se crean formas de
percepción, expresión y de acción con respecto al mundo social,
el cual, también, es mediado por cuestiones políticas, religiosas,
comunitarias, según sea el caso.
Así, el discurso como concepto guía, sitúa al investigador
dentro de un contexto social con vínculo a condiciones históricas,
políticas, culturales, económicas, urbanas, donde se conforman
formas del existir, ser y percibir, sean individuos, grupos,
asociaciones o comunidades. El discurso al ser un producto
derivado del pensamiento humano, es, sobre todo, una práctica
social. Es decir, es una estructura mental y sociocultural que, es
tangible y legible a través de: formas de pensar, hablar, interactuar,
ver, etc., lo cual conecta al intérprete del discurso con posturas
humanas profundas, como las creencias, ideologías, costumbres,
tradiciones, hábitos, modos de vida históricos, usos del espacio,
memorias colectivas.
Por ello, la realidad social constituida a través del discurso,
siempre está vinculada al actor y sus condiciones sociales,
históricas y materiales, manifiestas en el espacio. Pues, el discurso
hace posible aprehender la materialidad física, el contexto
inmediato de acción, y, el pensamiento humano manifiesto en
los diálogos, relatos y narrativas, donde se observa desde fuera,
desde la distancia a, los sujetos, objetos y sus formas de concebir
lingüísticamente su realidad. Así, la práctica discursiva, muestra
105

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

al investigador y a todo observador, una concepción subjetiva que
es parte de procesos económicos, políticos, jurídicos, culturales y
urbanos.
Hablar de discurso es, ante todo, hablar de una práctica social,
de una forma de acción entre personas que se articula a partir
del uso lingüístico contextualizado, ya sea oral o escrito. El discurso es parte de la vida social. Desde el punto de vista discursivo, hablar o escribir no es otra cosa que construir piezas textuales orientadas a unos fines y que se dan en interdependencia
con el contexto (lingüístico, local, cognitivo y sociocultural).
Nos referimos, pues a cómo las formas lingüísticas se ponen
en funcionamiento para construir formas de comunicación y de
representación del mundo real o imaginario. (Blancafort, 2002,
pág. 15)

Por consiguiente, es necesario ver el punto de vista de la
psicología estructural de Jean Claude Abric (1994) quien establece
que, las representaciones y prácticas sociales junto al discurso
son parte de un mismo sistema y, no es posible comprender este
sistema sin la mutua interacción entre estos tres elementos que
hacen posible una objetivación de la realidad. “Es por eso que,
la casi totalidad de los investigadores están de acuerdo con
el principio que sigue: las representaciones y las prácticas se
generan mutuamente. No se puede disociar la representación,
el discurso y la práctica. Forman un todo. Sería vano buscar si
la práctica produce la representación o es a la inversa. Es un
sistema”. (Abric, 1994, pág., 207)
Este punto de vista, ve al discurso como una forma
objetiva y como una estructura que ubica el contexto de acción
social donde se narran e inscriben las situaciones históricas,
106

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

colectivas y cotidianas. Por ello, el discurso ordena al actor social
“agente” en torno a una institución y una relación de poder que,
estructura un sentido práctico (Bourdieu, 2007) de la vida. De
ahí que, el discurso es la vía de encuentro ante las prácticas y
representaciones y, en consecuencia, puede integrarse un análisis
sociológico, porque el discurso…
Puede abrir alternativas y contribuir a crear condiciones de
posibilidad para que los agentes […] construyan sus propios
puntos de vista sobre ellos mismos y sobre el mundo social,
y hagan manifiesta su posición en el mismo. Es decir, que los
agentes puedan explicar el punto a partir del cual ellos se ven a
sí mismos y ven el mundo, y de este modo, hacer comprensibles
sus prácticas y sus percepciones sobre ese mundo”. (Gutiérrez,
2005, pág. 76)

Por tanto, no es posible hacer una lectura analítica
de la sociedad sin el vínculo entre estos tres conceptos, el
discurso, la representación y la práctica, sobre todo, porque
por medio de estos tres conceptos se proyecta una conciencia
e ideología colectiva, donde personas comparten afinidades,
contradicciones y tensiones, que derivan en un contexto de
política. Si bien se muestra una afinidad ideológica, también se
muestra una diferencia que los agrupa y clasifica políticamente.
Derivado de ello, el discurso se inserta en la política porque su
accionar, delimita, simboliza y construye al otro, el adversario,
pues, esta red de relación en común genera una autoidentificación que establece una frontera política. Por tanto,
la figura del adversario expresa una postura discursiva desde
un nosotros con respecto al otro, es decir, genera un contexto
107

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

de acción social. Un contexto comunicativo donde la postura
del adversario hace posible un diálogo ante otro actor y, en
consecuencia, otra perspectiva social. De hecho, el discurso
político guarda una fuerte posición etnocéntrica, pues, remite a
un grupo social o comunidad en específico, donde se comparte
experiencias por medio de una relación simbólica y territorial,
donde un grupo se contrapone la postura del otro. Así, este
contexto muestra al observador una circunstancialidad y
condición social específica.
Podemos asumir que el discurso político también expone temas
preferidos. Ante todo, el discurso político será primariamente
sobre política […] Debemos esperar manifestaciones típicas, relacionadas con los sistemas políticos, ideologías, instituciones,
procesos y actores políticos y eventos políticos. En pocas palabras, mucho del discurso político es reflexivo […] Ellos hablan
sobre adversarios y enemigos políticos y sobre políticas y las
malas gestiones de presidentes, gobiernos o parlamentos previos. (Van Dijk, 1999, pág. 39)

Este proceso comunicativo de retroalimentación mutua
entre distintos actores, a través de la figura del adversario,
despliega un significado de lo opuesto. Y, es por medio del canal
comunicativo entre el adversario y la autoridad política que, el
observador puede ver y concebir las representaciones discursivas
y dinámicas del ejercicio político, donde, el antagonismo entre
actores despliega la frontera de la diferencia y organiza al discurso
político. Por ello, el discurso y sus distintas representaciones
tienen una fuerte presencia dentro de todo contexto social,
porque, materializa las conciencias y pensamientos con respecto
a la ciudad y sus espacios. Entonces se considera que…
108

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es en la lucha política como proliferación de discursos donde se
desenvuelve la conciencia social en su más alto nivel […] Vista
desde la perspectiva lingüística de la cuestión de la hegemonía,
el terreno específico de la política es la construcción discursiva
propiamente dicha. La política se presenta como la lucha de
fuerzas antagónicas con articulaciones discursivas que tratan
de incidir, invadir y construir el campo discursivo del adversario. […] Esto implica apropiar y re-articular los elementos del
discurso del adversario o interlocutor en un nuevo conjunto de
sentido. (Mayorga, 2003, págs. 271-272)

De ahí que, para comprender el contexto de acción y
ejecución del discurso político, la figura de Ernesto Laclau
(1987) es fundamental, sobre todo, porque este autor habla del
anti-discurso del adversario político, lo cual establece una nueva
forma de ver lo social. Esta visión política por medio del actor
adversario, muestra cómo una colectividad que se opone al
ejercicio y acciones políticas, poseen la capacidad de romper con
la concepción estructural del espacio capitalista, al mostrar otras
realidades y pensamientos que, también, son parte de la sociedad.
Por ello, este autor, por medio de una condición colectiva y
adversativa, muestra una abertura del espacio político en base a
una oposición entre actores. Ello, expone un ciclo de continuidad
interactiva a través del discurso, porque, al ser una práctica social,
se auto-regenera, es decir, se nutre de los procesos interactivos,
donde una dimensión colectiva impone nuevos sentidos de
significado. Así, el discurso posee la capacidad de aglutinar a una
totalidad y, también, puede construir otro tipo de relato, uno que
difiere de las posturas oficialistas, donde se viven problemáticas
a nivel grupal, comunitario o personal.
109

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

De modo que, esta noción simbólico-adversativa, lo
ideológico, permite integrar a nuevos elementos que le asignan
un nuevo sentido a la estructura cerrada del sistema político,
jurídico y económico y, para lograrlo, Laclau aplica la teoría del
estructuralismo lingüístico de Ferdinand de Saussure (1990).
Este autor considera al lenguaje como una estructura fija y
cerrada que, en base a relaciones de oposición entre distintos
elementos, los signos, crea nuevos sentidos de significado, lo cual
deriva en la construcción de nuevas formas de representación y
aprehensión de la realidad, porque, en el espacio estructurado y
cerrado del lenguaje, cada nuevo elemento que se contrapone a la
estructura fija y ello, asigna un nuevo sentido y significado, esto
abre la estructura cerrada y rígida del sistema lingüístico. Así,
de igual forma, Laclau ve en esta lógica estructural del lenguaje
a la estructura del sistema capitalista y el espacio vivencial que
genera. Por ello, considera la posibilidad de ir más allá de esta
estructura cerrada del capitalismo y busca construir un nuevo
sentido social por medio del discurso del adversario político y,
con ello, articular nuevas posibilidades de integración política
y social. Así, sólo a través del discurso y su dimensión política e
ideológica se puede constituir una emancipación social.
No obstante, se resalta que la postura de Ernesto Laclau
se enfoca, principalmente, en la relación de hegemonía social
(Laclau, 1987) que ejerce una clase con respecto a otra, donde la
actitud hegemónica genera las fronteras que dividen socialmente
a los individuos, pues, el concepto de hegemonía da vida a una
élite y una masa popular que, no tiene nitidez social. Este vínculo
adversativo entre estos dos elementos, la élite y la masa popular,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

se integran dentro de la lógica comunicativa del discurso político,
donde lo ideológico simboliza y articula posturas y, con ello,
las diferencias enunciativas de distintos grupos. Debido a que,
por medio de la dimensión ideológica del adversario político se
articula otro ámbito de significado ante el orden hegemónico y
estructurado por medio de lo jurídico, político y económico. De
ahí que, la ideología como forma de pensamiento genera una
postura reflexiva, una conciencia crítica donde se cuestiona a la
autoridad y su actuar. Esta postura hace posible articular otro
tipo de consciencia y sentido social, porque cada persona puede
generar sus concepciones ideológicas en base a sus creencias y
vivencias, y con ello, emitir juicios de valor éticos con respecto a
la realidad.
Así mismo, se considera a Louis Althusser (2005) quién ve
en lo ideológico a una dimensión del pensamiento con potencial
político y revolucionario, porque, considera a lo ideológico como
parte de toda concepción representativa de la realidad, al grado
que, a veces, resulta imposible separarla de la experiencia del
mundo vivido. Además, establece que, lo ideológico expone cómo
se articula un dominio omnipotente por encima de la voluntad
del hombre y su sociedad, donde, este dominio configura una
falsa conciencia que, obliga al hombre a aceptar un dominio
de sujeción y explotación política. Pues, esta falsa conciencia
establece la representación de una ilusión que engaña a la razón y
pensamiento lógico del hombre con respecto a él y su mundo. De
ahí que, la ideología está presente en imágenes, representaciones,
personas, edificios, prácticas, discursos, etc., y, ello, hace posible
un sistema, una falsa ilusión que, termina por estructurar política,
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

jurídica y económicamente al hombre y su sociedad. Sin embargo,
lo interesante de esta postura de Althusser es que, este hecho
también, deriva en la producción de un sentido inverso, contrario
a la falsa ilusión del sistema político, jurídico y económico,
donde emerge la consciencia colectiva del adversario político,
al ser parte de los conflictos, apropiaciones, desplazamientos,
expulsiones, fronteras y distanciamientos, experiencias sociales
que, inevitablemente, generan un contexto de antagonismo
político.
Las ideologías también establecen vínculos entre el discurso
y la sociedad. En un sentido, las ideologías son la parte cognitiva del poder. Como en el caso del conocimiento social, las
ideologías supervisan cómo los usuarios del lenguaje emplean
el discurso en tanto miembros de un grupo u organizaciones
(dominantes, dominados, competidores), y de ese modo también tratan de realizar los intereses sociales y resolver los conflictos sociales. Al mismo tiempo, el discurso es necesario para
la reproducción de las ideologías de un grupo. (Van Dijk, 2000,
pág. 27)

Por ello, la ideología es un elemento importante para la
integración de un nuevo tipo de discurso político, es un dominio
simbólico que está presente en todo el espacio social y genera
contradicciones y tensiones entre personas, grupos, comunidades
e instituciones. Lo ideológico es un campo de calor social donde se
fijan posturas, ya sea, con respecto a nociones religiosas, políticas,
sociales, de raza, de género, etc. Se extiende de forma orgánica en
todos los aspectos de la realidad y, por tanto, no puede separarse
de la forma expresiva del discurso.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La intervención política en lo urbano
Para Jan Mosedale (2011), los términos de la teoría política
económica marxista, muestran cómo operan en realidad las teorías
del desarrollo, pues, considera al desarrollo como una política
global que generan un intercambio desigual, donde las ganancias
fluyen de los países del tercer mundo hacia los países del primer
mundo. De ahí que, la ejecución de este tipo de política sólo
favorece al país o ciudad, la cual es sede del capital transnacional.
Asimismo, este autor ve en las dinámicas en torno al consumismo,
una producción social que, deriva de un hecho político donde se
da vida a la estructura hegemónica del capitalismo global. Un
sistema que se caracteriza por establecer significados en torno
a: 1- Una economía que construye un tipo de sociedad. 2- Genera
una relación entre proceso económico y significado social.
3-Configura representaciones socioeconómicas a través de:
signos, símbolos y discursos. 4- Produce bienes socioculturales
de consumo.
En este proceso, el actuar del discurso y la práctica
política son un sinónimo del poder capitalista, de ahí que, el
discurso político se considera una pieza fundamental para
establecer modelos de desarrollo, pues, representa y reproduce,
fielmente, la visión hegemónica de una clase dominante, porque,
estructura normas sociales e influye la sociedad, reproduciendo
el dominio social. Por ello, considera que, el discurso político
muestra cómo se perpetúa el domino de una clase social por
medio del gobernante en turno, quien avala y justifica los
modelos de desarrollo ideales, terminando, así, por beneficiar al
empresario poseedor del capital. Esta es una práctica “arraigada”
113

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

en el ejercicio administrativo de todo gobierno que, muestra la
obscura relación entre política y economía, donde el político
se encarga de justificar y legitimar los modelos de desarrollo
en beneficio del capital hegemónico, a través de la explotación,
apropiación y saqueo territorial. Sobre todo, porque, el sector
privado siempre buscará que sus inversiones sean rentables,
reconfigurando con ello, espacios, experiencias y comunidades.
Por ello, el capital transnacional siempre busca invertir en zonas
urbanas, donde genera desarrollos en torno al comercio, turismo,
zonas residenciales, oficinas, etc. Pues se considera a la renovación
de espacios urbanos como, altamente, rentable, porque, sólo se
requiere un acuerdo “oscuro” con la autoridad política quién
se encarga de los trámites administrativos para iniciar dichos
desarrollos, una situación donde, el espacio de la ciudad es objeto
de privados que invierten su capital en busca de reproducirlo.
Así, el estado y su poder político se ajustan a la dinámica
de la lógica de la libre empresa, por ello, el aval del poder político
es fundamental, porque modifica la propiedad pública, en busca
de que, agentes privados administren de forma eficiente los
bienes públicos, pues ya son inservibles e inoperables. Pero, para
atraer las inversiones privadas y generar está dinámica en torno al
capital, primero, la autoridad debe comercializar al lugar y, para
ello, crea un producto urbano en base a un paquete de bienes y
servicios que ofrecen: transporte, hospedaje, alimento, bebida,
actividades recreativas, entretenimiento, etc. Este producto
urbano es en sí, es un artefacto cultural (Appadauri, 1991), un
capital simbólico (Harvey, 1992) que modifica la vida social, pues
la creación de este producto dentro del espacio de la ciudad, genera
un tipo de consumo específico. Entonces, estos dos procesos, la
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

comercialización y el consumo del espacio en la ciudad, deriva
en una imposición vertical de significados socioculturales, los
cuales se advierten en: objetos, textos (publicidad), espacios,
edificios, etc., por medio de la intervención política. Pero, esta
comercialización del lugar sólo es rentable para el capital si, el
sitio que se oferta, cuenta con un entorno construido, el cual,
en la mayoría de los casos, se constituye a través de fondos
públicos. Una acción política, “necesaria”, donde la autoridad
remodela el espacio público para ajustarlo a las necesidades del
desarrollo privado. Así, consecuentemente, en esta intervención,
“estratégica”, el inversionista privado disputa lugares de
explotación comercial, lo cual deriva en un conflicto entre el
ciudadano local e inversionista. De ahí que, dos grupos sociales
se enfrentan y, hacen evidente quién y para quién se crean los
espacios públicos, sobre todo, porque el inversionista privado
genera un conflicto ante el nuevo uso social que genera en el
espacio público, pues busca establecer una nueva experiencia,
“comerciable”, del lugar. Por ello, este conflicto urbano que
acontece en el espacio público es una disputa ante otro tipo de
práctica, innovadora y competitiva, la del capital privado que
llega a la ciudad y ve al espacio público como una oportunidad,
“interesante”, de negocios.
Por tanto, la modificación del espacio urbano indica
consecuentemente una nueva etapa de la ciudad en su
conformación interna, donde una visión de modernidad se
instituye, la generación de oportunidades de negocios por medio
de una comercialización del espacio. Esta nueva visión modifica
el uso y acceso a áreas públicas por medio de la creación de un
producto urbano, el cual crea una nueva experiencia del lugar
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

a través de una estética que se comercializa y es visible en la
modificación de: aceras, edificios, fachadas de casas, avenidas,
parques, jardines, monumentos, etc., donde se les asigna un nuevo
color, se colocan luces, se agregan ornatos decorativos en busca
de captar la mirada, entonces, la ciudadanía debe de adaptarse
a esta nueva concepción paisajística y estética del espacio. Ello,
genera una denominación ambigua de qué es lo público y crea
una problemática que permite comprender las transformaciones
territoriales de la ciudad, porque muestra cómo se impone un
nuevo orden sociocultural, el del neoliberalismo por medio de la
comercialización del espacio urbano. Esta nueva denominación
urbana, integra una trama de significado social en la ciudad,
donde el patrimonio histórico-cultural y zonas circundantes, se
ven sujetos a generar zonas, “netamente”, exclusivas de consumo.
Para ello, la autoridad política ejerce acciones de ordenamiento
social en estas zonas, pues se consideran como estratégicas
para el ejercicio político y la reproducción del capital. Así, un
centro histórico se torna, por medio de la acción política, en un
activo importante para el mercado, porque genera un producto
innovador y competitivo (Hartmunt, 2016) de consumo que
vende a la ciudad, al poseer elementos ideológicos, como la
memoria colectiva, identidad e historia territorial del lugar.
Ello, deriva en una transformación de la percepción del lugar
y experiencia humana, lo cual termina por edificar un nuevo
espacio de interacción social y flujo urbano en la ciudad.
Bajo la lógica del urbanismo neoliberal, el espacio urbano se
constituye como una mercancía producto del accionar de desarrolladores inmobiliarios, operadores turísticos y gobiernos de

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todos los niveles, de forma que las ciudades devienen en marcas
registradas, experiencias o estilos de vida para ser comercializadas y consumidas por élites locales y globales con capacidades económicas diferenciales. Estos usos de la ciudad como
valor de cambio y reserva de valor entran en conflicto con aquellas prácticas ligadas a su valor de uso, es decir, a las apropiaciones que los habitantes de la ciudad hacen del espacio urbano
en la reproducción de la vida urbana. (Mancilla, 2019, pág. 13)

El patrimonio, al ser usado como una herramienta de
intervención urbana, pues se le constituye como un escenario
constructor de narrativas y experiencias, ello, muestra cómo
opera la dinámica del consumismo dentro del contexto de
la vida cotidiana. La finalidad de la intervención urbana en
torno al espacio próximo al patrimonio histórico y cultural, es
generar una eliminación de la experiencia negativa del lugar,
para ello, se eliminan los elementos nocivos que puedan afectar
el, “nuevo”, significado comercial y turístico que vende a la
ciudad. Pues, esta acción busca higienizar al espacio público
por medio de una eliminación de todo aquel elemento negativos
que afecte la imagen estética que vende al lugar y, esto termina
por alterar el desarrollo de las prácticas cotidianas del habitante
común, quién entra en conflicto territorial ante esta nueva
denominación del espacio público. Por tanto, se considera que
esta nueva perspectiva, “neoliberal”, de la ciudad busca eliminar
la experiencia histórica, colectiva y cotidiana del ciudadano
común, para así, vender una nueva experiencia urbana de la
ciudad y, con ello, generar dinámicas en torno a comercios por
medio de sonidos, olores, gustos, percepciones que, se ofertan
en: restaurantes, hoteles, transportes, zonas de entretenimiento
diurno y nocturno, zonas peatonales, playas, zonas industriales,
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

áreas culturales, etc., espacios que narran a la ciudad y generan
una nueva conceptualización del lugar. Para lograr este objetivo, a
través de la intervención urbana, la autoridad política reglamenta
las prácticas que se consideran negativas para el nuevo concepto,
“comercial”, del espacio público, lo cual expone a un actor
vulnerable que depende del acceso al espacio para poder subsistir.
La esfera pública se encuentra conformada por la confrontación entre diversos públicos que pugnan por el espacio. De ese
modo, la tensión en el espacio público aparece de igual forma en
los casos donde los sectores más vulnerables se auto-gestionan
a partir de una serie de prácticas de las denominadas informales que, si bien a primera vista parecen espontáneas, en realidad
están profundamente organizadas. Estas prácticas, además, la
suelen llevar a cabo actores sociales percibidos por el imaginario hegemónico, como sectores naturalmente excluible del
espacio público –migrantes, trabajadoras sexuales/prostitutas,
vendedores y vendedoras ambulantes, personas que viven en la
calle, cartoneros y cartoneras, etc.-, pero que hacen de la calle
su refugio, campo de juegos o medio de subsistencia. (Mancilla,
2019, pág. 18)

Esta postura conlleva a formular una pregunta obligada,
¿qué criterios justifican la exclusión del espacio público de estos
actores vulnerables que se consideran como nocivos? Cuando
el sentido de lo público es connatural a todo el habitante de la
ciudad. Esta situación pone al descubierto un sentido ideológico
(Althusser, 2005, Thompsom, 1998) en torno a la ciudad, donde
el discurso y acciones políticas manifiestan la creencia de que el
espacio público sólo es para el uso y disfrute de una clase social
en específico, las “élites” que, ostentan el poder socioeconómico,
lo cual les atribuye la facultad de excluir del entorno urbano
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

a ciudadanos “no deseados”, porque afectan la nueva imagen
y experiencia “estética” con la que se identifican como una
comunidad “exclusiva”.
Por estas razones, esta nueva representación del espacio
público expone “claramente” cómo el discurso político genera
una “estructura de significado” social a través del diseño del
lugar como: avenidas, parques, jardines, plazas, monumentos,
aceras, etc., donde la autoridad política los interviene en busca
de generar un nuevo sentido interactivo y flujo urbano entre los
ciudadanos. Sobre todo, este contenido ideológico, la “estructura
de significado”, se manifiesta en el espacio público, porque es
un sentido social que el urbanista representa por medio de la
proyección que le asigna a los espacios de convivio e interacción
entre ciudadanos (Aragón, 2014), ello, establece una relación
social advertible a través de las prácticas y representaciones,
de exclusividad, del lugar. Por tanto, se comprende que, la reordenación de lo público en torno a una proyección estratégica,
(Molina, 1990) “comercial”, asigna un uso y una función,
específica, de interacción social conforme a una norma urbana,
la cual es instituida políticamente y no ocurre de otra forma.
Derivado de ello, esta representación política de la ciudad fija,
contundentemente, un nuevo orden urbano que estructura y
organiza las prácticas dentro del espacio público y, con ello, se
crea un nuevo sentido social y político en torno a lo que debe ser
el lugar.
Ese lugar al que llamamos espacio público es así una extensión
material de lo que en realidad es ideología, en el sentido marxista clásico, es decir, enmascaramiento o fetichización de las

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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

relaciones sociales reales, y representa esa misma voluntad que
toda ideología comparte de existir como objeto: su creencia
material, en tanto esas ideas son actos materiales inscritos en
prácticas materiales, reguladas por rituales materiales, definidos a su vez por el aparato ideológico material del que proceden las ideas. (Delgado, 2011, pág. 29)

Este proceso, por medio de su “estructura de significado”
da vida a un discurso político en la ciudad que, a través de una
representación urbana (proyección estratégica) simboliza
un orden político e ideológico presente en: la arquitectura de
edificios, el diseño de parques, monumentos, jardines, trazado
de calles, avenidas, etc., en toda la materialidad física urbana
que busca privilegiar al orden y flujo socioeconómico del capital.
Esta imposición política de lo que debe ser la ciudad, deriva en
otro tipo de representación, en una contraria a la visión política
que privilegia a la reproducción del capital y a las élites sociales.
Esta otra perspectiva de lo urbano es la del ciudadano común,
quien, entra en conflicto ante la nueva denominación comercial
de lo público y la inserción de un nuevo tipo de cotidianidad
que se antepone a sus experiencias y percepciones históricas y
colectivas del espacio.
Manuel Delgado (1999) ve en este proceso de
intervención del espacio público la creación de dos órdenes
contrarios entre sí, la “polis y la “urbs”. La “polis” el orden
político estructural, institucional y hegemónico que administra
a la ciudad y, la “urbs” un orden que habita en las personas a
través de sus prácticas, discursos y representaciones, históricas,
colectivas y cotidinas (Abric, 1994). Delgado resalta el papel del
orden de la “urbs”, pues la considera como un ente social que
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

se nutre y adquiere vida por medio del interaccionismo entre
ciudadanos. La Urbs, siempre está en continua construcción,
en permanente re-estructuración, es un calor social, un flujo
continuo que nunca se detiene. Derivado de ello, se considera
a lo urbano como un orden que se conforma a sí mismo, no es
obra de una acción política, es algo espontáneo, pues, lo urbano
nace en lo colectivo, en el flujo continuo e indeterminado, es un
espíritu que habita en los espacios de la ciudad. En cambio, la
“polis”, es un orden en torno al establecimiento de las bases de
una convivencia sana y armónica y, se representa por medio de
la arquitectura y diseño de los espacios. Por ello, la polis busca
eliminar elementos y lugares negativos que, representan un
peligro a su dominio, pero, aun así, con las medidas de control,
el flujo indeterminado de la “urbs” siempre está presente en la
vida colectiva y cotidiana.
La práctica social sería la que, como fuerza conformante que
es, acabaría impregnando los espacios por los que transcurre
con sus propias cualidades y atributos. A destacar que esa codificación alternativa que el usuario de la calle no genera algo
parecido a un continente homogéneo y ordenado, sino un archipiélago de microestructuras fugaces y cambiantes, discontinuidades mal articuladas, inciertas, hechas un lío, dubitativas,
imposibles de someter. (Delgado, 1999, pág. 182)

Producto de esta relación contradictoria entre estos
dos órdenes, nace un discurso, un anti-discurso urbano que, se
caracteriza porque está presente en todo conflicto territorial y
urbano que acontece en lo público como: formas de apropiación
del espacio, la delimitación de bordes que dividen espacios,
el trazado de avenidas, construcción de viviendas, acciones
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

policiacas de persecución y estigmatización de persons, etc.
Así, en consecuencia, del espacio urbano brota un universo
indeterminado de posibilidades, articulaciones y formas diversas
de representación, el anti-discurso urbano, el discurso que
manifiesta el pensamiento ideológico del adversario político,
(Laclau 1987), un antagonista al orden “hegemónico” de la “polis”,
quién a través de sus prácticas, genera resistencias y manifiestos
en contra de imposiciones institucionales. Pero, se resalta, lo
característico de este anti-discurso de la “urbs”, es su carácter
fragmentario, pues está disperso en el espacio público, ello,
permite al investigador social del fenómeno urbano, articular una
multiplicidad de posturas diálogos, opiniones, hechos, relatos y,
con ello, construir una relación antagónica de poder político ante
las posturas institucionales, es decir, construir el discurso del
adversario político (Laclau, 1987, Van Dijk, 1999).
El espacio público, el lugar por definición de lo urbano, puede
entonces ser contemplado como el de la proliferación y el entrecruzamiento de relatos, y de relatos que por lo demás, no
pueden ser más que fragmentos de relatos, relatos permanentemente interrumpidos y retomados en otro sitio, por otros interlocutores. (Delgado, 1999, pág. 190)

Así, el discurso hace posible la expresión de un
conocimiento simbólico, donde las personas comparten
situaciones en común, integrando con ello, relaciones de poder
que, derivan en situaciones de confrontación social. Esto,
constituye una circularidad comunicativa que traza distintas
perspectivas de lo social, donde se puede involucrar a distintos
actores, prácticas y escenarios que interaccionan entre sí.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Interpretando a la ciudad como un discurso urbano
La teoría urbana del espacio (Lezama, 2002) permite hacer
un análisis de la realidad subyacente al lugar y la variedad
de elementos que se interrelacionan, lo cual permite integrar
un análisis del espacio. Ello, porque los fenómenos sociales
son de índole territorial, y están vinculados a la estructura
socioeconómica del capitalismo, lo cual crea representaciones
culturales (Harvey, 1998). Este punto es importante, porque a
partir de la configuración del espacio como realidad, se organizan
diversos tipos de comportamiento y significado. Así, los procesos
históricos, colectivos y culturales de una comunidad pueden
comprenderse por medio del contraste ante los nuevos fenómenos
de la modernidad, como la globalización, las nuevas tecnologías
de la comunicación, las políticas de índole internacional, etc. De
ahí que, la experiencia urbana (Vera, 2019) sea una expresión
conflictiva y, es por medio del agente social y sus dinámicas
acorde a sus prácticas que se muestra la realidad espacial, ya sea
en torno a una comunidad y sus conflictos de índole territorial
al confrontarse ante otro tipo de realidades. Ante este tipo de
complejidad interpretativa, la metodología de Henri Lefebvre
(1990) interpreta al espacio y su aspecto simbólico como un
vehículo expresivo de la materialidad urbana y las prácticas
asociadas a ella, la “estructura de significado”. Lo urbano, por
tanto, es un pensamiento en torno a lo social, lo cual devela el
sentido de una ideología y sus creencias. La metodología de
análisis espacial, la trialéctica, ve al espacio como un texto, donde
el espacio percibido se leen las prácticas y, cómo éstas manifiestan
la producción de la experiencia material. En cambio, en el espacio
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

concebido se ven cómo se articulan las representaciones, donde
arquitectos, diseñadores, científicos, políticos, etc., constituyen
un tipo exclusivo de espacio. Por consiguiente, contrario al orden
de lo concebido está el espacio vivido, donde se consideran las
construcciones del ciudadano común dentro del ámbito de
lo cotidiano, histórico y colectivo, el desarrollo de su día a día
donde simboliza y establece experiencias en común. Lefebvre
considera al espacio como un texto urbano donde se pueden leer
las problemáticas sociales, sobre todo, cuando la racionalización
funcionalista, el espacio concebido o representación política,
imponen, verticalmente, un tipo de desarrollo. Esta acción política
acontece en detrimento del habitante común y sus sentidos
colectivos, cotidianos e históricos, al erigirse fronteras físicas y
simbólicas que impiden el libre tránsito, por ello, la trialéctica y
su interrelación entre sus tres aristas, muestran el origen de las
contradicciones sociales que afectan al ciudadano. Por tanto, se
considera que, la postura metodológica del análisis trialéctico de
Henri Lefebvre, muestra cómo se genera un discurso político y
urbano (Delgado, 1999) que influye en la organización social y
territorial de la ciudad.
Así mismo, el análisis del discurso (Fairclough, 2003), es
una metodología lingüística donde, se muestra cómo se generan
los lenguajes, díalogos, relatos, pensamientos, narrativas,
en torno a procesos sociales, el cómo este lenguaje adquiere
un significado territorial, sea a través de la conformación de
imágenes, prácticas o representaciones, donde generan una
serie de redes, interconectadas, de diferencias, sean culturales,
económicas, sociales, políticas o urbanas. Al centrarse en las
prácticas sociales, el análisis del discurso ubica la estructura
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

y las acciones que derivan de dicha forma, como los dominios
e interacciones, los escenarios donde se reproduce la vida
social de forma cotidiana, las fronteras y expulsiones dentro
del espacio público, etc. Por tanto, el discurso es parte de
las prácticas y representaciones (Abric, 1994), donde la
construcción de narrativas manifiestan el punto de vista del
actor implicado en algún conflicto social. “La representación
es un proceso de construcción social de prácticas, incluyendo
la autoconstrucción reflexiva, las representaciones participan
en los procesos y en las prácticas sociales”. (Faircluogh, 2003,
pág. 182). Por ello, la construcción de lenguajes, significados
y fronteras, el proceso semiótico, es parte de la vida social
y, deriva en una variedad de narrativas como las formas de
interaccionar entre las personas, el producir vida social, el
establecer límites políticos, sociales, culturales, territoriales,
etc. Por medio del interaccionismo social se constituye una
variedad de representaciones del discurso, y con ello, formas
de prácticas que expresan un contexto social. Esta postura en
torno al discurso, varía dependiendo del actor que se analice,
constituyendo así, toda una red y orden social.
El orden del discurso es la manera en que las diferentes variedades discursivas y los diferentes tipos de discurso son ubicados
juntos en la red. Un orden del discurso es una estructuración
social de la diferencia […] un particular ordenamiento social de
las relaciones entre diferentes formas de generar significado, es
decir, de producir discurso y variedades discursivas diferentes.
Un aspecto de este orden es el dominio: algunas de las formas
de generar significado son dominantes o mayoritarias en un
particular orden del discurso; otras son marginales, o de oposición, o alternativas. (Fairclough, 2003, pág. 183)

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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Ante ello, una forma de análisis del discurso donde se
manifiestan las diferencias, dominios, expulsiones, marginaciones,
etc., es por medio del concepto de hegemonía (Laclau, 1987). Este
concepto permite ubicar, claramente, formas de dominio donde un
actor es afectado por este orden. Ello, ubica al análisis del discurso
ante un contexto donde se genera una doble realidad por medio
de la representación política de la ciudad, un orden estructurado
económica y jurídicamente que termina por afectar el orden social
del ciudadano común, al establecer una nueva concepción del lugar.
La condición social del ciudadano común se manifiesta por medio
de formas expresivas, diálogos, relatos y narrativas que, exponen
las acciones abusivas del orden hegemónico, el espacio concebido
políticamente. En cambio, el espacio vivido es relevante ante este
dominio de lo hegemónico, porque es una trama de significado
interesante, porque actor pobre, el ciudadano común es: excluido,
marginado, expulsado, oprimido y perseguido, es decir, expresa
una experiencia vivida del espacio.
No obstante, se considera a esta relación antagónica entre
grupos sociales como una integración territorial “excluyente” que,
de acuerdo con María Cristina Bayón (2015), acontece dentro de
la estructura de los espacios de consumo, sean de tipo comercial
o turístico, pues esta representación del espacio se traduce en
términos de estigmas sociales, denominativo que ubica al otro y
su territorio. La integración excluyente es la asignación social del
expulsado, el desplazado de un lugar, aquel que no tiene acceso
al espacio. Esto, se origina como parte de una realidad estructural
del capitalismo, donde la distribución desigual de la riqueza,
recursos y oportunidades, genera una distancia urbana y social,
por ello, consecuentemente, se generan las fronteras, estigmas,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

expulsiones, persecuciones, etc. Así, el estudio de la exclusión
urbana permite ver este tipo de representación y discurso de
exclusión que, manifiesta una experiencia y forma de realidad
propia de la ciudad.
La exclusión como realidad material es construida, expresa una
realidad económica y social donde un grupo social es minimizado y confinado a territorios negados por parte de grupos dominantes que ostentan el poder político y económico. El espacio de la exclusión crea la frontera imaginaria que establece al
nosotros y los otros. Los límites simbólicos definen jerarquías,
similitudes y diferencias entre grupos, trazando fronteras entre
ellos y nosotros; revelan cómo los individuos caracterizan a los
miembros de las distintas clases sociales, sus características,
defectos o limitaciones, y pueden construir, tanto, un producto
como una fuente de desigualdad social. (Bayón, 2015, pág. 132)

Por tanto, la exclusión social expone una lógica
contradictoria organizada por el mismo sistema político y
económico, pues los excluidos son parte de un mismo contexto,
aunque se les niegue, los excluidos hacen posible un sentido
social, como la identidad, grupo o comunidad de las élites que se
apropian de los espacios y generan las expulsiones de gente no
deseada. Esta lógica social vincula al excluido dentro del proceso
interactivo y hace visible cómo opera la verticalidad política en la
ciudad, al clasificar y establecer una división entre las personas.
Así, el otro, el excluido, se torna en un ciudadano carente de
derechos que no merece trato humano, por ello se le persigue y
margina y no se le desea ver en ciertos espacios urbanos.
Pero, se debe ver a esta problemática como parte de las
acciones de las políticas públicas y normas jurídicas que son
127

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

parte del ordenamiento urbano, como lo es el Plan de Desarrollo
Urbano (PDU), donde se justifica y legitiman las intervenciones de
la autoridad de gobierno en busca de un desarrollo social. Así, las
intervenciones políticas terminan por zonificar un control absoluto
sobre el uso de suelo, mediante la proyección estratégica, lo cual
deriva en la generación de un espacio instrumental no negociable,
pues está respaldado por las normas jurídicas y el poder político.
Por tanto, el otro, el expulsado conforma una expresión de pobreza
urbana a través de su exclusión, pues se le niega acceso a los recursos
públicos, al espacio público de la ciudad, a servicios urbanos, etc.,
ello, termina por crear un impacto directo en el desarrollo de su día
a día, porque al carecer del recurso público, se modifica su vida y
condición y, experiencia social.
Además cabe señalar que los procesos que generan exclusión
social no sólo pertenecen al ámbito de lo económico […] sino
también de lo político (carecer de documentos que permitan
ejercer el más elemental de los derechos políticos: votar a los
representantes), de lo social (discriminación en el acceso a los
espacios públicos o a determinados centros comerciales) y de
lo cultural (limitado acceso a los servicios culturales o a las representaciones colectivas de la sociedad que predomina y que
generan prácticas discriminatorias). Todo ello impide lograr
aceptables niveles de cohesión social y, por el contrario, alimenta posibles conflictos sociales. (Ziccardi, 2010, pág. 33)

Por ello, se considera que, en este punto convergen las
metodologías del análisis espacial de Henri Lefebvre (1990) y
la metodología del análisis del discurso de Norman Faiclough
(2003), pues, ambas posturas ven en la estructuración de
un orden hegemónico en la ciudad, como la causa de las
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

contradicciones sociales. Este orden hegemónico opera a través
de la representación política de la ciudad (Lefebvre, 1990,
Delgado, 1999) y, sus acciones terminan por establecer los
espacios de dominio social, control y sujeción, lo cual afecta
a un actor, quien se ve expulsado, estigmatizado, perseguido,
marginado, etc,. Consecuentemente, este actor a través de su
postura subjetiva manifiesta un discurso de inconformidad
social por el conflicto que vive, donde el análisis de sus
narrativas, diálogos y relatos, muestran una dimensión vivida.
Por tanto, se resalta que:
Los relatos […] también son importantes por lo que nos dicen
sobre la gente que los produce. Podemos emplear los relatos
que nos proporcionan los informantes como evidencias de las
perspectivas de los grupos o de las categorías particulares de los
actores. En efecto, el conocimiento de esas perspectivas puede
ser un instrumento importante del desarrollo teórico. Aquí el
modelo de análisis es el de la sociología del conocimiento […]
lo que aquí resulta interesante son las formas de discurso que
constituyen los relatos […] demuestra que los relatos no son
simples representaciones del mundo; forman parte del mundo
que describen y por lo tanto comparten el contexto en el que
tienen lugar. (Hammersley , 1994, págs. 142 - 143)

De ahí que, el relato de los distintos actores ayuda a
comprender cómo el espacio urbano es objeto de una disputa
territorial. Muchas veces, este tipo de conflicto es invisible ante
la mirada de los demás, porque es de carácter estructural y ejerce
una ordenación social y territorial por medio de acciones de los
actores dominantes, sean políticos, abogados y empresarios,
quiénes imponen un estilo de vida y representación del espacio
129

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

que, requiere de apropiaciones ventajosas de bienes colectivos,
lo cual deriva en una, virtual expulsión de otro actor, el excluido.
Estas apropiaciones de lo colectivo por parte del capital,
generan una desigualdad social, sobre todo, porque son despojos
“abusivos” del espacio colectivo y son parte de la gestión política
y económica de cada gobierno. Por ello, el investigador social
al analizar la desigualdad social muestra al conflicto urbano,
por medio de sus discursos, devela las consecuencias, de estas
acciones políticas en beneficio del capital, donde distintos
actores se confrontan en torno a problemáticas que se generan en
el espacio y, son producto de la mercantilización de la ciudad. Y,
sobre todo se ve cómo por medio del actuar político se observa la
venta del espacio urbano, pues se le representa como oportunidad
de negocios innovadora e interesante.
Será un desafío central descubrir cómo se invisibiliza la desigualdad territorial. Si podemos detectar las discontinuidades
entre políticas urbanas, como discurso, y las dinámicas que
efectivamente se despliegan en la ciudad, será posible desenmascarar los mecanismos que subyacen en la producción de
injusticias espaciales y, aún más, vincularlas con actores e intereses concretos. (Granero, 2017, pág. 21)

Por ello, metodología en torno a la trialéctica de Henri
Lefebvre (1990) sólo es compatible con la postura del análisis
del discurso de Norman Fairclogh (2003) si se une al espacio
percibido con el espacio concebido pues, se muestra cómo se
estructura socialmente una visión hegemónica (Laclau, 1987,
Fairclough, 2003) de la ciudad por medio del espacio intervenido
y renovado, porque deriva en la creación de nuevas formas de
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

interaccionismo social en lo público, donde nuevos actores crean
una nueva identidad y comunidad en torno al nuevo concepto
de espacio como consecuencia de la proyección estratégica de
la ciudad. Este reajuste urbano de la ciudad pone de manifiesto,
además, una integración a las dinámicas del capitalismo global
y la injerencia de meta-narrativas políticas de instituciones
como: la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), Fondo
Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), etc., que recomiendan a los gobiernos locales
ejecutar estas políticas en busca de generar un desarrollo
sustentable que, contradictoriamente, crea las fragmentaciones
sociales y territoriales.
Conclusiones
Se comprende primero que, la ciudad es zona vivida e imaginada
por quién la habita, por ello adquiere diferentes tipos de matices
en su aspecto. Estos matices (representaciones) son producto de
un mundo habitado, narrado y significado acorde a un actor social,
quienes establecen marcas para delimitar su presencia y al entrar
en contacto con otro tipo de representación en su propio espacio
habitado, entra en conflicto, pues lo considera una intromisión
que afecta el desarrollo de sus actividades. Segundo, se considera
al espacio urbano como un contenedor de distintas realidades,
donde interaccionan distintos grupos de personas, y establecen
distintos tipos de realidad con respecto a sus objetos, calles,
edificios, casas, parques, etc. Tercero, se debe tener en cuenta
que estas personas establecen sentidos de afecto, pertenencia,
convivencia, identidad, etc., en torno a la infraestructura urbana
131

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

que le rodea cotidianamente, desde una piedra, persona, objeto,
calle, árbol, auto, etc., hasta un paisaje, puente, playas, parque,
etc., es decir, establecen un vínculo afectivo y emotivo con
respecto a su vivencia diaria, lo cual implica desplazamientos y
permanencias en determinados lugares de la ciudad.
Esto deriva en la creación de significados y simbolismos
subjetivos con respecto al espacio, pues una persona puede
identificarse con una piedra, o puede considerar de su propiedad
un espacio amplio como colonia o un defender un espacio
natural al cual considera necesario para su subsistencia. Estos
lazos emotivos y afectivos construyen una perspectiva subjetiva
con respecto a la realidad. Una conciencia humana y social que
expresa experiencias e ideologías del lugar, Pero, acontece un
fenómeno peculiar, esta conciencia e ideología, también tiene
presencia en la materialidad física del lugar, es decir, permean el
lugar. En el espacio habitado, desde las pequeñas marcas, hasta la
colocación de objetos y construcción de edificaciones tienen un
propósito, crear las condiciones necesarias para el desarrollo de
actividades cotidianas.
Así, la configuración urbana, pone al estudio cultural,
histórico e identitario (humanista), dentro del fenómeno urbano
para integrar una perspectiva de análisis del discurso (relatos,
diálogos y narrativas) con énfasis en el actor social y su entorno
urbano donde establece, imágenes, códigos, signos y narrativas. El
espacio guarda en sí al flujo, al tránsito e interaccionismo continuo
de entidades físicas (personas) y materialidades (edificaciones)
que configuran su producción y reproducción social a través de
prácticas y representaciones. Entonces, la finalidad del análisis
del discurso es hacer una indagatoria del espacio por medio de sus
132

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

actores, con la finalidad de acceder a la dimensión ideológica que
construye un discurso político en torno a otra realidad que se vive
dentro del proceso de turistificación de la ciudad. Esto derivado
del espacio concebido, donde la autoridad política establece un
discurso dominante, lo cual muestra la presencia de una ideología
e imaginario, mediante la intervención y renovación del espacio
público, que establece el desarrollo turístico y sus actividades.

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136

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo
We do not “have” a body, we are a body
Mónica Del Arenal Martínez del Campo1
Resumen: Se presenta una auto-etnografía que describe las experiencias
de una paciente neurológica residente en Roma, Italia y narra las
vivencias y emociones que la acompañaron en el momento del evento y
a lo largo de la experiencia de vida que suscitó.
Palabras clave: cuerpo, enfermos, cuidadores familiares, discapacidad,
imagen corporal, intercorporalidad, autoetnografía, autobiografía
corporal, erótica de la investigación, intersubjetividad.
Abstract: An autoethnography is presented that describes the

experiences of a neurological patient residing in Rome, Italy and
narrates the experiences and emotions that accompanied her at
the time of the event and throughout the life experience that it
aroused.

Palabras clave: body, patients, family caregivers, disability, body
image, intercorporality, autoethnography, body autobiography,
erotic research, intersubjectivity.

1

CIESAS. México. Correo electrónico: mdarenalmdcampo@gmail.

com

138

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

A todos los cuidadores
que me han acompañado
desde que comenzó
esta aventura neurológica

Introducción
Yo soy una paciente neurológica desde el 2019, año en que me
diagnosticaron un glioma de bajo grado en el temporal derecho.
Puedo dividir mi enfermedad en dos etapas temporales y
espaciales: la primera que consta de una semana en la ciudad
de Roma, Italia, en la que me “ausenté”, estuve interna en Pronto
Soccorso (Emergencias), en el Dipartimento di Neuroscieneze Umane
della Sapienza y viajé, en compañía de mi padre, desde la ciudad
italiana, pasando por Madrid, hasta la Ciudad de México. La
segunda etapa va desde que llegué a mi ciudad natal en marzo de
2019 hasta el día de hoy (abril 2022). Nos podríamos preguntar,
¿por qué es tan importante la primera etapa si solo duró una
semana? En el presente ensayo busco relatar y analizar, desde
la autoetnografía, esos escasos diez días (del 21 de febrero al
2 de marzo) en que permanecí interna en dos instituciones
hospitalarias de Roma. En dicho análisis se comprenderá el
por qué de su importancia con independencia de su corta
temporalidad.
Por cuestiones metodológicas decidí dividir esta
autoetnografía en dos apartados: el primero consta del marco
teórico y el segundo del relato sobre mi experiencia como
enferma neurológica en Roma. Finalmente, con base en estos dos
apartados, expongo algunas de las conclusiones a las que llegué
en el presente ensayo.
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

139

�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

Autoetnografía
Marco teórico
En la presente autoetnografía se retomará el concepto que dan
Silvia Bérnard Calva (2016) y Mercedes Blanco (2012) sobre
auto-etnografía; el concepto de autobiografía corporal y la teoría
de la erótica de la investigación planteada por Mari Luz Esteban
(2004, 2020); el concepto de cuerpo e intersubjetividad de Miguel
Ángel Villamil Pineda (2005); los conceptos de imagen corporal
e intercorporalidad de Gabriel Luis Bourdin Rivero (2011); los
conceptos de cuidadorxs familiares y de enfermxs o dependientes de
Pedro Yañez Moreno (2016); y el de discapacidad de Elías Vargas
Amezcua (2012).
Para Silvia Bérnard Calva la propuesta más importante
de la autoetnografía es: “que lo personal es social y que, a
través de un análisis de nosotros mismos mediante un proceso
de introspección, podemos lograr entender el contexto más
amplio.” (Bérnard, 2016, p. 18). Bérnard refiere que la finalidad de
la autoetnografía es meterla dentro de un campo de análisis que
incluya al “nosotros”, idea que yo retomo en el presente ensayo,
pues deseo incorporarlo como un apartado de mi tesis de maestría
que incluirá las experiencias de diferentes pacientes neurológicas
y las de sus cuidadores familiares.
Por su parte, Mercedes Blanco (2012) considera que la
autoetnografía es un enfoque alternativo para la generación
de conocimiento (P. 50). Blanco agrega que podemos ver a la
autoetnografía “ubicándola en la perspectiva epistemológica

140

DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

que sostiene que una vida individual puede dar cuenta de los
contextos en los que le toca vivir a esa persona, así como de las
épocas históricas que recorre a lo largo de su existencia” (Blanco,
2012, pp. 54-55).
En relación con los conceptos que refieren las autoras
antes citadas, Mari Luz Esteban (2004) refiere que la
autobiografía corporal tiene por objetivo concientizar sobre la
interconexión entre los procesos de investigación en torno al
cuerpo y la experiencia corporal propia. La autobiografía tiene la
finalidad, entre otras, de comprender a las otras y que los otros lo
comprendan a una cuando se han tenido experiencias parecidas.
Para la presente autoetnografía vale la pena recuperar
lo que Esteban (2020) entiende por erótica de la investigación,
metodología que no solo incorpora goce y placer en el proceso
investigativo, sino “una intensidad vital, sensorial, entre las
distintas personas que comparten una investigación en sus
distintas fases: trabajo de campo, escritura, presentación ante
el público, docencia, etc.” (p. 565). [Investigaciones] en las que
evidentemente, y siguiendo a Esteban, se incluyen experiencias
dolorosas, desgastantes, decepcionantes, etc. Considero que Marta
Allué, en su libro Perder la piel (1996), está haciendo una erótica de
la investigación: en muchos momentos, a lo largo de la lectura, me
transmitió su sufrimiento, y su dolor físico y psicológico.
Esteban (2020) ve al erotismo como una fuerza creativa
que “permite la apertura, el ir al encuentro de las/os otras/os,
entendidas/os siempre como sujetos encarnados” (p. 567). Señala
que las herramientas de la erótica de la investigación son el marco
teórico-metodológico corporal, el carácter feminista del estudio
y la perspectiva autoetnográfica. De acuerdo con la investigadora
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

141

�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

española, la etnografía corporal o somática es:
Una estrategia teórica y metodológica “desde el cuerpo y con
el cuerpo”, influida por autoras/os, que toma la carnalidad humana como nicho privilegiado para el análisis de distintos fenómenos políticos, sociales y económicos, aunque haya diversidad de propuestas teóricas respecto a cómo entender el cuerpo
y sus relaciones con el entorno. (Esteban, 2020, p. 573)

Para la presente autoetnografía resultan fundamentales
conceptos y teorías en torno al cuerpo. En primer lugar, vale
la pena rescatar la lectura Fenomenología del cuerpo de Miguel
Ángel Villamil Pineda (2005), quien señala que el ser humanx
es presencia en el mundo, presencia temporal. Puntualiza
que nuestras vivencias conforman una estructura unitaria de
pasado, presente y futuro, que no somos solo lo que somos, sino
también lo que hemos sido y lo que seremos: el ser humanx está
abiertx a todos los espacios y tiempos. Partiendo del propio
cuerpo como punto cero es que podemos organizar el mundo:
mi cuerpo hace que haya un lejos y un cerca, un alto y un bajo,
un arriba y abajo, un antes y después, un presencia y ausencia.
Pero nuestros cuerpos no son estáticos, sino dinámicos: mover
el cuerpo significa apuntar hacia las cosas y reorganizarlas
de forma distinta. En la dinámica de la experiencia vivida y
la reflexión personal, podemos concebirnos como proyectos
que tienden hacia la autorealización. La apertura del cuerpo
nos muestra al ser humano como un ser que, además de estar
situado, posee la capacidad de crear nuevas situaciones. El
cuerpo humano es un cuerpo fenomenal que está abierto a
aprehender las cosas como los fenómenos y a usarlas como
medios para lograr fines y tareas. En correlación con lo
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DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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anterior, Esteban (2004) refiere que desde el feminismo “lo
corporal no es nunca natural, sino que siempre es construido
social y políticamente.” (p. 3)
De acuerdo con Gabriel Luis Bourdin Rivero (2011), quien
sigue el pensamiento de Merleau-Ponty, el cuerpo no es un objeto
ni se puede reducir a tal cosa “ya que es sostén de la conciencia
de sí, es decir que el cuerpo es también, de algún modo, sujeto del
conocimiento.” (p. 67). Desde la neurofisiología, neuropatología,
neuropsicología, psiquiatría y psicoanálisis la imagen corporal
puede ser considerada como una función psicofísica de tipo
integrador o unificante: “la imagen corporal es el modo en que
el cuerpo propio se manifiesta a la autoconciencia…El esquema
corporal concreta ambos dominios (el psicológico y el sensitivo)
y pueden concebirse como un fundamento no gramatical de la
noción del yo o de la persona.” (Bourdin, 2011, pp. 68-69). Con
base en el pensamiento del psicólogo austriaco Paul Schilder,
del concepto de imagen corporal deriva el de intercorporalidad
(igualmente importante para la presente autoetnografía):
Además de los aspectos psicológicos o emocionales de la imagen corporal, la misma presenta una dimensión social. De tal
modo, el espacio personal construido en torno al esquema
corporal es asimismo un espacio interpersonal, pues junto a
la imagen del propio cuerpo se presenta de modo inmediato la
imagen del semejante, de manera que la corporalidad debe entenderse como intercorporalidad (Bourdin, 2011, p. 70).

Para Shilder (1994) la imagen corporal se extiende más
allá de los límites del cuerpo, existe una profunda comunicación
entre la propia imagen corporal y la de las demás: “Cuando
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

143

�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

miramos nuestro propio cuerpo, también sentimos curiosidad
con respecto al mismo, y no menos con respecto al cuerpo de los
demás”. (como se citó en Bourdin, 2011, p. 71)
Por lo demás, la imagen corporal es social en el sentido de que en
la vida de relación el ser humano incorpora permanentemente
“partes” y detalles de la imagen corporal de sus semejantes en
un proceso ininterrumpido de identificaciones con los “otros”,
es decir, con sus acompañantes de la vida social. Dicho proceso
tiene también su contraparte proyectiva, ya que proyectamos
sobre la imagen corporal de los demás rasgos que son característicos de nuestra imagen corporal (Bourdin, 2011, pp. 71-72).

En este mismo sentido para Villamil, además de que
nuestro cuerpo da lugar a la experiencia particular, nos inserta
en un mundo donde existen otros sujetos corpóreos: el mundo
intersubjetivo. En éste, mi cuerpo existe para los otros y el
cuerpo de los otros existe para mí. El otro es una evidencia
corporal. Gracias al otro, nuestro ser conoce y amplía su radio de
experiencias y posibilidades. El ser humano es un ser solidario
que vive en un mundo cultural intersubjetivo.
Finalmente, se tomarán en cuenta conceptos propios de
la antropología médica, como el de cuidado, enfermo, cuidador
familiar, entre otros. Para Pedro Yañez Moreno (2016), el
cuidado es una acción de cura y tratamiento en función del tipo
de enfermedad. Para el investigador mexicano, los cuidadores
familiares adquieren su conocimiento en su tránsito por las
instituciones de salud y por las experiencias provistas por otros
enfermos en condiciones similares: “Así, entre el ensayo y el
error, desde lo empírico y lo que les funciona, por la experiencia
colectiva donde todos opinan o intervienen; recurriendo a otras
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DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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alternativas terapéuticas que tranquilizan, aunque no siempre
son las mejores.” (Yañez, 2016, p. 26).
Además, los cuidadores familiares (informales) no reciben
sueldo, no tienen límite de horario y tienen una relación con una
carga afectiva muy fuerte con “su dependiente”. Para el mismo
autor, los enfermos o dependientes son
aquella [persona] que, por motivos de edad, enfermedad o discapacidad, y ligadas a la pérdida de autonomía física, sensorial, mental o intelectual, precisa con carácter permanente la
atención de otra persona o ayuda para realizar las actividades
básicas de la vida diaria” (Yañez, 2016, p. 27).

Para terminar con el marco teórico es fundamental
retomar el concepto de discapacidad (característica propia de
algunas enfermedades neurológicas) de Elías Vargas Amezcua
(2012):
Al reconocer a la discapacidad como un proceso se considera
como una carrera de transiciones que encuentra en las limitaciones a la actividad el catalizador que supone una serie de
cambios tanto a nivel subjetivo, como social en el cual el sujeto
transitará no sólo de un estado físico a otro, sino que será re
identificado y ocupará otros roles diferentes a los que solía realizar. También el efecto implicará transformaciones en las relaciones sociales y familiares junto a las condiciones económicas
y materiales. Al considerar la discapacidad como un proceso se
define como un hecho biológico significado culturalmente que
opera diferencialmente por las condicionantes económicas, sociales, políticas y del entorno donde ocurren (pp. 22-23).

Relato
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

145

�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

El año 2019 fue un parteaguas en mi vida. Tenía 33 años, los años
que tenía Cristo cuando murió. Cada vez que alguien de mi gente
alcanzaba esa edad hacíamos algún comentario al respecto. Esta
vez me tocaba a mi y dichos años me dieron la bienvenida con una
“ausencia” (Esteban, 2004) mientras comía con mis compañeras
de casa en la ciudad de Roma, Italia.
Cuando recuperé la conciencia (todavía medio
“atontada”) vi a mis amistades y llorando les comencé a pedir
perdón por la “performance” que acababa de hacer. Yo en aquel
tiempo estudiaba una maestría en pintura en la Accademia di Belle
Arti di Roma y desde hacía algún tiempo coqueteaba con la idea
de trabajar con mi cuerpo (Villamil, 2005). De hecho, uno de
mis profesores me dijo que se notaba que quería trabajar con él
cuando vio mis collages en mi cuaderno de bocetos. En realidad,
no sabía bien a bien como trabajar con mi cuerpo, pero cuando
“desperté” llorando después de la “ausencia” creo que comprendí
que la vida me estaba regalando mi campo de estudio: trabajar
con mi cuerpo enfermo. (Yañez, 2016)

Collage, 2018.

Estuve cuatro días en
Pronto Soccorso (emergencias), primero en una camilla en un
146

DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

pasillo, después en mi misma camilla, pero dentro de un cuarto
con enfermos (como se observa en la siguiente fotografía), y
finalmente, en una cama en otro cuarto con puras mujeres. Todos
los días me daban mis tres comidas, me atendían las enfermeras,
y me visitaban mis amistades y las de mis padres. Durante
esos días me realizaron una Angiografía por Tomografía Axial
Computarizada (ATAC) y, fue con base en sus resultados, que
me trasladaron al Dipartimento di Neuroscieneze Umane della Sapienza
(Blanco, 2012).

En Pronto Soccorso,
2019.

Al igual que en Pronto Soccorso, en el Dipartimento me visitaron
todos los días amistades mías y de mis padres (Yañez, 2016), creo
que fue en ese momento cuando comencé a percibir al actor social
del y la cuidadora. Durante esos días me hicieron una punción y un
segundo ATAC, sin tener resultados claros y, por lo tanto, sin darme
de alta. En la habitación dormíamos cuatro mujeres: una monja, dos
señoras de la tercera edad y yo. Recuerdo que una de ellas “gemía”
constantemente y que los familiares de otra me “compadecieron” al
verme “tan joven” en ese cuarto. El cuarto era muy limpio, ordenando,
iluminado, amplio y con muebles bien conservados, me sentía
contenta y tranquila en ese lugar (aunque en otras condiciones
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

147

�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

podría haber estado recorriendo las calles de Roma y en la Accademia).

Con mis amistades
y las de mis padres,
cuidadores informales,
en el Dipartimento,
2019.

Durante los seis días que estuve en el Dipartimento hice
amistad con mis enfermeras, creo que mi actitud, mi “juventud” y
las visitas que recibía todos los días les divertía. Estas cuidadores
formales fueron un nuevo descubrimiento en mi vida, cuidadores
que se prolongaron simbólicamente en el tiempo y espacio con
las enfermeras que meses después me atendieron en el Instituto
Nacional de Neurología y Neurocirugía en la Ciudad de México.

Con mis
enfermeras,
cuidadores
formales, en el
Dipartimento, 2019.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Gracias a nuestras amistades mi familia se enteró de que
yo estaba en el hospital (desde el principio estuve sin celular) y
decidieron que mi papá viajará en su representación para cuidarme
(Yañez, 2016) y saber que estaba pasando. Ya estando mi papá en
Roma, uno de los doctores nos dijo que todavía no sabían bien
que me pasaba, pero que los resultados de los estudios indicaban
que tenía una lesión en el cerebro (Bourdin, 2011). Este doctor
(muy joven) nos ofreció que nos esperáramos unos días más en el
hospital para que mi caso lo viera un doctor con más experiencia;
sin embargo, mi padre prefirió que regresáramos a México para
que acá continuarán con los estudios pertinentes.2
Antes de volar a la Ciudad de México, vía Madrid, pasamos
a aventar la típica moneda a la Fontana de Trevi para “garantizar”
que volveríamos a la ciudad que tanto cariño me dio. Tuvimos
que ir en auto, yo me sentía muy cansada y tenía que caminar
despacio y “del guante” con mi papá.
Desde que llegamos al aeropuerto Fiumicino comencé a
vomitar, no dejé de hacerlo hasta que me recosté en el avión que nos
llevó a Madrid. Cuando llegamos a Barajas, Madrid, esperábamos
salir para ver a mi hermano Andrés, que vive en dicha ciudad y
que nos estaba esperando; sin embargo, yo me sentía muy mal
(Esteban, 2020). Desde Roma mi papá solicitó “asistencia”
para que me llevaran en silla de ruedas (Vargas, 2012), éramos
varias personas quienes la solicitamos (Bourdin, 2011). Durante
2 El día que salimos del Dipartimento, 2 de febrero de 2019, nos entregaron
mi ‘Relación clínica’, que, entre otras cosas dice: “La Sig.ra Del Arenal Martínez
del Campo, Mónica, de 33 años, ha sido hospitalizada en este reparto desde
el día 25/02/2019 con diagnosis de “Crisis epiléptica en paciente con lesión
cerebral de no segura origen: indagines bioumorales y neuroradialogicos en
curdo”. El doctor que nos estuvo atendiendo al final hablaba español.
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

149

�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

el trayecto hasta nuestra próxima puerta de embarque, mucho
más lento porque todas las de sillas íbamos juntos, me sentí muy
mal: no podía mantener la cabeza firme y sentía ganas de vomitar
constantemente. Mi papá decidió quedase a cuidarme sin salir
a ver a Andrés, solo habló con él por teléfono para explicarle
porque no salimos. Todavía antes de abordar al avión tuve que ir
al sanitario a vomitar. Ya en el avión, afortunadamente, me toco
una fila de cuatro asientos vacíos donde pude dormir durante
todo el trayecto hasta México.
Ahora que busco fotografías, me da gracia notar que no
tengo. Parece que en esos momentos “trágicos”, a diferencia de los
que viví en las instituciones hospitalarias romanas, no fue opción
sacar la cámara para hacer “registro”. Mi padre tenía que estar
100% atento de mi persona y yo era “incapaz”, tanto física como
psicológicamente, de pedir una fotografía “para el recuerdo”.

“Cartón de Asistencia” con el
que transité por el aeropuerto de
Barajas, 2019.

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DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La llegada al aeropuerto de la Ciudad de México hasta
el encuentro con mi mamá y amigas fue otra aventura. Mi padre
volvió a solicitar asistencia con silla de ruedas para mi. Las filas
para pasar migración eran enormes, así que el señor me llevó
a una fila “más rápida” para, me imagino, gente con alguna
discapacidad. Ya en la zona de maletas yo seguía sintiéndome
muy cansada, con dificultad para mantenerme firme y creo que
ya sin ganas de vomitar. Por fortuna, mi papá se encontró a unos
conocidos por lo que él se pudo quedar a esperar las maletas y el
señor que me llevaba me condujo hasta donde estaban mi mamá
y amigas. Creo que cuando las vi empecé a llorar, rápidamente
me llevaron al auto y me acomodaron el asiento para que fuera
acostada. Pasamos por unos sueros a la farmacia, unos tacos para
comer y nos dirigimos las cuatro a mi casa. Ahí nos esperaba mi
perro Romualdo. Un rato más tarde llegó mi papá con el equipaje.
Conclusiones
Este ejercicio de autoetnografía me sirvió como catarsis
en el relato y análisis de mi experiencia en Roma y Madrid como
enferma neurológica. Al escribir estas líneas todavía siento dolor
de no haber visto, ni yo ni mi padre, a mi hermano Andrés en el
aeropuerto de Barajas.
Gracias al cariño de mis cuidadores amistades y de mis
cuidadoras enfermeras, la vivencia como enferma en una ciudad
extranjera ha sido de las experiencias más hermosas que he vivido.
Las primeras palabras de Marta Allué Martínez en su libro
Perder la Piel (1996) me sonaron tan contrastantes a las mías en esta
autoetnografía. Ella comienza con un “desde aquel maldito 9 de
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

151

�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

julio de 1991 en el que perdí la piel en un lugar de la Alcarria” (p.11);
mientras que yo, como se puede leer en el párrafo anterior, refiero
que esta experiencia de enfermedad en Roma ha sido de lo más
hermoso que he vivido. Sin embargo, me horrorizo el pensar en
las “cuatro o cinco intervenciones quirúrgicas” (Allué, 1996, p.12)
que refiere la autora. Alguna vez les pregunté a las residentes de
Neurología, que veían el tratamiento de mis radiaciones, cuanto
tiempo me quedaría de vida si dicho tratamiento no funcionaba
y el tumor seguía creciendo; todavía hoy me resulta impensable
someterme a una segunda cirugía y su dolor, la destrucción de su
cuerpo (Allué, 1996), por supuesto que en ningún modo tienen
que ver con lo que yo he vivido desde el año 2019.
Después de esta experiencia con mi cuerpo enfermo y
gracias a la maestría en Antropología Social he comprendido que
no tengo un cuerpo, sino que Soy un cuerpo; esto especialmente
a la lectura Fenomenología del cuerpo de Miguel Ángel Villamil
(2005). Yo me consideró “víctima” del pensamiento platónico,
cristiano y cartesiano que divide al ser en conciencia (alma o
espíritu) y cuerpo. Me parece impresionante que, sí gracias a una
enfermedad neurológica y a una maestría en antropología social,
pero hasta mis 36 años, esté finalmente empezando a concebirme
como cuerpo.
A partir del libro Atrapada en provincia. Un ejercicio
autoetnogáfico de imaginación sociológica, de Silvia Bérnard Calva
(2016), me surgió la siguiente pregunta sobre la metodología de
la autoetnografía: cuándo quien realiza la autoetnografía tuvo o
tiene una relación “complicada” con uno de los sujetos sociales
que refiere ¿cómo se puede mantener el anonimato de dicho
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DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

sujeto? En la presente autoetnografía no existe ese problema,
al contrario, por el tipo de relaciones “positivas” que tuve con
la gente que me rodeó durante ese tiempo refiero quienes son y
hasta incluyo fotografías con sus rostros.
Al igual que el investigador Rubén Muñoz (2013), en “Un
antropólogo en la consulta hospitalaria”, no puede separar sus
“papeles” como antropólogo y terapeuta, yo no he separado, desde
que me enfermé, el de antropóloga, artista y paciente neurológica.
En la presente autoetnografía retomo las palabras de la
antropóloga Patricia Ponce quien nos incitó a que escribiéramos
ameno para invitar a la gente en general (y [no] solo a los
especialistas) a leer nuestros textos, espero haber cumplido
con este objetivo (creo Esteban, Bérnard y Muñoz también lo
consiguen).

Bibliografía
Allué Martínez, Marta, Perder la Piel, Barcelona, Planeta Seix Barral, 1996.
Bérnard Calva, Silvia, Atrapada en provincia. Un ejercicio autoetnogáfico de imaginación sociológica, Universidad Autónoma de
Aguascalientes, Aguascalientes, 2016.
Blanco, Mercedes, “Autoetnografía: una forma narrativa de generación de conocimiento”. Andamios. Revista de Investigación Social. Núm. 19, vol. 9, pp. 49-74, 2012.
Bourdin Rivero, Gabriel Luis, Acerca de la Corporeidad como hecho
semiótico, Instituto de Investigaciones Antropológicas,
Universidad Nacional Autónoma de México, México,
2011.
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

153

�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

Esteban, Mari Luz, “Antropología encarnada. Antropología desde una misma”, Papeles del CEIC, N. 12, junio, 2004.
- “La antropología y el poder de lo erótico”, Revista de
Antropología Iberoamericana, Vol. 15, Num. 3, septiembre – diciembre 2020, pp. 557-581.
Muñoz, Esteban, “Un antropólogo en la consulta hospitalaria”,
en Etnografía, metodologías cualitativas e investigación
en salud: Un debate abierto, número 12, Romaní, Editorial Oriol, Publicaciones URV, 2013.
Vargas Amezcua, Elías, No es lo que uno quiere, sino lo que le toca. El
proceso de cuidados familiares prolongados a los adultos mayores
con discapacidad, Tesis de Maestría en Antropología Social, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en
Antropología Social Ciudad de México, México, 2012.
Disponible en http://repositorio.ciesas.edu.mx/bitstream/handle/123456789/122/M506.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y
Villamil Pineda, Miguel Ángel, Fenomenología del cuerpo, Cuadernos de filosofía latinoamericana, Vol. 26, No. 92, 2005.
Yañez Moreno, Pedro, La pena muda: sufrimiento en cuidadores de familiares con diabetes mellitus tipo 2 y amputación, en Guadalajara,
Jalisco, Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Occidente, México, 2016. Disponible en
https://ciesas.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1015/475

154

DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de
la cultura: el lugar del otro en la sociedad y la
educación
Reflection sketches. On the contours of culture: the
place of the other in society and education
Gabriel Gallegos Cantú1
Resumen: El presente trabajo alude a los contornos de la cultura, tales
como la sociedad y la educación, que por supuesto no se pueden plantear
como los únicos, empero, para los fines del presente, son contornos con
vías de aproximación directa a lo que pudiéramos plantear como una
pregunta que se encuentra implícita en el desarrollo, a saber, la pregunta
por el otro. El papel que juega este último en relación a otros no es
neutro, la influencia, intersubjetiva del encuentro con otro se encuentra
impregnada en toda la historia de la cultura y, en consecuencia, en la
vida social y en la educación. Partiendo de estos esbozos nos puede
permitir vislumbrar su lugar en la actualidad.
Palabras clave: contornos, cultura, sociedad, educación, otro.
Abstract: The present work alludes to the contours of culture, such as
society and education, which of course cannot be considered as the only
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. Correo electrónico:
gabrielcantu1@live.com.mx

156

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

ones, however, for the purposes of the present, they are contours with
direct approximation routes to what we could propose as a question
that is implicit in development, namely, the question of the other.
The role played by the latter in relation to others is not neutral, the
intersubjective influence of the encounter with another is permeated
throughout the history of culture and, consequently, in social life and
education. Starting from these sketches, it can allow us to glimpse its
place today.
Key words: contours, culture, society, education, other.

157

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Introducción
Un bosquejo es una forma de lanzar ideas, plasmarlas, como el
artista con el lienzo en blanco, ese momento del impasse a la acción
a punto de construir una obra. Bosquejar es una forma de jugar con
las ideas y las palabras, de esbozarlas. Es intentar, primeramente,
dar forma y, después, transmitir. Como es el caso de los caminos
de bosque en Martín Heidegger (1950), ese largo transito dedicado
a la reflexión y la creación. Los caminos del presente escrito se
dirigen a contornos específicos de la cultura, a saber, la sociedad y la
educación. Sin embargo, habría que señalar que tanto la sociedad
y la educación son dimensiones y parte de la cultura. No son ejes
ajenos a esta. La cultura no es un agente neutro, ejerce influencia
sobre el sujeto y en sus formas de relación, en la construcción de
sociedades y de los formatos de enseñanza. Pensar sus contornos
permite ópticas de aproximación y de pensamiento.
Empero, implícitamente, el camino a transitar supone
una distancia, un extrañamiento. ¿Cómo poder visualizar los
contornos cuando se sabe dentro de ellos?, y, en caso de ser posible,
¿se pudiera vislumbrar su estructura y bordes? Si pensamos
por un momento el título de la obra citada de Heidegger, decir
bosque es otra manera de señalar esas veredas no aventuradas,
a los de la incógnita y de la incertidumbre. El bosque es un lugar
de misterio, en donde no es posible saber qué es lo que ahí se
va a encontrar. Hecho previamente enunciado por el padre del
psicoanálisis, Sigmund Freud:
Si durante todo un lapso uno ha vivido dentro de una cultura
determinada y por eso se empeñó a menudo en explorar sus

158

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

orígenes y su ruta de desarrollo, en algún momento lo tentará
dirigir la mirada en la otra dirección y preguntarse por el destino lejano que aguarda a esa cultura y las mudanzas que está
llamada a transitar. (Freud, 1927: 5)

Esa otra dirección, diremos entonces, es el bosque de
Heidegger. Puesto que la pregunta sobre la cultura es siempre
una incógnita sobre la cultura. Cuestionarla alude al hecho de
un escenario, por decirlo así, atemporal, donde pasado, presente
y futuro confluyen. Acudir a su historia, es decir, del pasado, es
desde un presente que referencia su futuro. Hablar de ella desde
sus contornos en relación al lugar del otro nos permite percibir
sus características, potencias y fuerzas. Entonces, adentremos al
presente camino.
Desarrollo
Cultura, ¿cómo empezar a decir algo sobre ella?, ¿bajo qué
premisas, vicisitudes, ejes habría que colocarla para construir
una dimensión y/o visión de ella? Si bien, se encuentra
constantemente en transformación, no es estática, es de un
carácter, digamos, plástico. En el caso de los antiguos griegos
encontramos, por ejemplo, la noción de paideia, a saber, un
imaginario que recae y se inscribe sobre la educación y la
crianza de un individuo que es educado tanto en una tradición
como de un conglomerado de creencias de su comunidad que
resguardan los valores compartidos y, en consecuencia, vele en
favor de estos.
La antigua paideia no se proponía formar especialistas, sino
sólo buenos ciudadanos en general (Jaeger, 1933:273-4).

159

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Por otro lado, otra óptica nos es presentada por El
Diccionario de la Real Academia Española, nos dice:
I.

Cultivo.

II. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su
juicio crítico.
III. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de
desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social,
etc.
IV. Culto religioso.

Por un lado, cultura en tanto cultivo, el cuidado de la
tierra y la relación con la tierra; la segunda, que responde a un
conjunto de saberes que regulan los modos y las formas de acción
en el mundo; el tercero determina una localidad geográfica,
temporal y social; el ultimo, a una creencia o fe. Empero, no es que
se antepongan estos matices, más bien se articulan. Puesto que
la cultura es un basto campo. Lo cual supone una problemática a
abordar, en consecuencia, ¿cómo pensar la cultura fuera de, aparte
de, a un lado de?, ¿de qué?, de lo ya dicho, sabido, comprendido,
conquistado o con-vencido. Para Norbert Elías, en El proceso de
civilización (1939), nos dice que esto supone una dificultad, el pensar
la cultura fuera de la cultura, introduce a un tipo de barbarie o, en
otras palabras, lo desculturalizado, lo incivilizado.
En base que la cultura es, en sí misma, una suerte de
saber, nos otorga un lenguaje y, hasta cierto punto, una forma
de pensamiento. Los imaginarios de un espacio geográfico a otro
testimonian que la territorialidad donde subyace una cultura en
particular impone diferencias y esto se nos presenta día con día
de diversas maneras. Ejemplifiquémoslo de la siguiente forma
160

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

no sin antes señalar que no es más que un intento de ilustrar,
en base que puede haber, y de hecho los hay, ejemplos más
fructíferos: En una serie cinematográfica llamada Vikings nos
cuenta las aventuras de un guerrero agricultor llamado Ragnar
Lodbrok y que se adentró a explorar el mundo construyendo
barcos capaces de soportar largos trayectos y la ferocidad del
mar. Acción que lleva a cabo por sus plegarias a Odín y augurios
del vidente de su comunidad; en uno de sus muy diversos viajes
forma lazos políticos con el rey de Northumbria, sin embargo,
este último le tiene una solicitud al protagonista y al resto de
sus compañeros, que al menos alguno de ellos sea bautizado por
un sacerdote cristiano, esto como un acto de buena fe y voluntad
para construir lazos de confianza, para así poder convivir ambos
pueblos en paz. Finalmente, drama de por medio, acceden a esta
solicitud.
¿Pero qué significa esta acción?, podemos pensarla como
una manera de introducir al otro-extranjero-extraño-bárbaro al
mundo de la cultura, que renuncie a sus creencias otras (de otros),
a sus modos y formas de vida errantes, pecaminosas e incluso
perversas, que de hoy en adelante sea un sujeto civilizado y, en
consecuencia, parte del culto, de la cultura, en el caso de este
ejemplo, del cristianismo. Retomando nuevamente a Norbert
Elías, nos diría este concepto expresa la autoconciencia de Occidente (1939:
85). El bautismo sería, más allá de su aspecto ritual-espiritual
y formato intermediario para establecer lazos, es también una
forma de culturalizar al otro, de conquistarlo, occidentalizándolo,
civilizándolo e introducirlo en esa otra conciencia, de
introyectarla, para que devenga autoconciencia.
161

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Decimos occidentalizarlo en base que cultura es un
problema heredado de la tradición, pensamientos y creencias
de Occidente, y no solo, retomemos lo mencionado al inicio
con la noción de paideia: formar buenos ciudadanos, pero, ¿qué
es formar buenos ciudadanos o, dicho de otra manera, qué es
formar al otro?, bajo el ejemplo previamente citado hay un intento
de formar al otro, al menos desde el ritual, empero, ¿eso garantiza
la formación del otro como para considerarlo parte del culto de la
cultura?
Un supuesto que pudiéramos nombrar general es
cuando a algo se le nombra o señala como perteneciente a
la cultura, también es una forma de subrayar lo que es, por
un lado bienvenido a la cultura y, por el otro, lo que sería lo
expulsado, lo bárbaro, lo reprimido en el status quo. La historia
nos presenta diversos escenarios en donde la cultura ha sido
un tema de guerra con aspiraciones de conquista, México
es un claro ejemplo. Pero no solo en la historia en sí misma,
también la manera de enseñar la historia, no solo en su aspecto
narrativo-biográfico, sino de los semblantes culturalizadores
que, por supuesto, brindan identificaciones e identidades, no
solo geográficas, también psicológico-subjetivas. El lugar en
donde devenimos al mundo nos subjetiva inevitablemente,
ya sea por sus tradiciones, lenguaje, símbolos, sistemas
económicos, políticos, sociales y un largo etcétera. Nos brinda
un entendimiento sobre el bien y el mal, la bondad y la crueldad,
la paz y la guerra, el amor y el odio, la riqueza y la pobreza, la
salud y la enfermedad. Tomemos por ejemplo las naciones del
Medio Oriente y Oriente, y los llamados choques culturales,
que, como lo veremos más adelante, sean estos, verbigracia, de
162

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

comportamiento, del lugar del hombre, de la mujer y la lista
puede seguir.
La cultura es una atmosfera compartida, un ambiente
facilitador, tal y como lo plantea el pediatra y psicoanalista Donald
Winnicott (1965), al hablarnos de ese momento de la vida del infans
y que siembra las bases intimo-personales del sujeto en el mañana,
pero dichos ambientes, lo hemos mencionado, no son estáticos,
hay una metamorfosis continua, se mueven, se transforman y
se trastocan. Los estatutos de un espacio-tiempo en la historia
de la cultura siempre están por verse. La obra de Zygmunt
Bauman es un claro ejemplo, en sus tan valiosas investigaciones
de lo que denomina Modernidad líquida (1999), a saber, un cambio
de paradigma de un sujeto adentrándose a otra forma de ser y
estar en la cultura y con los otros de la cultura. Este último punto
hay que subrayarlo, pensemos por un momento la complicada
situación de estar con el otro, una de las grandes encrucijadas del
culto moderno, Jean-Paul Sartre no sin razón lo plasmó en su obra
A puerta cerrada (1944) la tesis L’enfer c’est les autres, a saber, el infierno
son los otros. Esta abre una vertiente a los contornos que se producen
a lo largo del tiempo. Hoy los paradigmas culturales en relación
al otro se encuentran en un movimiento de suma importancia.
Estos transforman las sociedades, en su interacción y ritmicidad,
así como también la educación, por ejemplo, los currículos
académicos.
El ejemplo previamente citado testimonia que el tema de
la cultura y el otro gozan de una fuerte relación. Razón por la cual,
entender los contornos de la cultura en relación al otro adquiere
valor capital. Dicho esto, pasemos entonces a los siguientes
puntos.
163

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Sociedad
El primero, sociedad. El ser humano es un sujeto social, en
tanto que necesita de socios para poder ser, o sea, necesita del
otro. Reflexionar sobre el tema de la sociedad implica, no solo la
relación estructura-individuo, y cómo esta se (re)produce. Alude
también a pensar al otro y el lugar del otro.
En realidad, no puedo existir en la vida cotidiana sin interactuar y comunicarme continuamente con otros (Berger y Luckman, 1996:40)

Desde las culturas originarias, los antropólogos nos
dirán, hubo un punto crítico en donde el ser humano requirió
el vincularse, asociarse con el próximo, ya sea por aspectos de
fuerza, la caza, la siembra, la construcción de hogares y, como
efecto colateral, comunidades, formando tribus, estandartes,
entre otras cosas. Formar masividad fue necesario, pensemos
el ejemplo que nos brinda Bolívar Echeverría en Definición de la
cultura (2001), al hablarnos de los trobriandeses los cuales han creado
sus propios sistemas de cultivo, comerciales y de intercambio, de
creencias espirituales, de crianza, de educación, de lenguaje, del
sexo y la sexualidad, la gestación y demás, siendo hasta nuestros
días una cultura que aún persiste y resiste. Sin embargo, ejemplos
como estos, sabemos, son menores día con día, en algunos casos
considerándose tribus muertas, de lengua muerta y sin relevancia
en la contemporaneidad.
Pensemos la enormidad de pueblos originarios de nuestro
país, claro que algunos aspectos coexisten ya sea en imágenes,
alimentos o, en el extremo, solo como artefactos de museo. Pero
164

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

no trascienden, son imágenes muertas sin historia en la historia,
solo como algo que fue hace una vez.
Previamente señalamos que el lugar en el que un sujeto
deviene al mundo le otorga juicios, por ejemplo, morales, porque
en el día a día la moral que rige no es una que permita espaciotiempo a las culturas originarias, Herbert Marcuse en su obra El
hombre unidimensional (1964), advertía esto al hablarlos de la sociedad
industrial avanzada que va derrocando la colectividad y la tradición,
privilegiando la industria, la fuerza de trabajo y acotando toda
dimensión del Geist, es decir, el hombre que solo tiene una dimensión,
la individual atemporal, sin pasado ni futuro, un hombre de la
dimensión del instante.
Alrededor del año 2009, en diversas notas de periódicos
vislumbran encabezados que hacían alusión a eliminar de los
libros de historia de la Secretaría de la Educación Pública (SEP)
lo relacionado al tema de la conquista española y todos los hechos
trágicos ocurridos en aquel tiempo. Las consecuencias de llevar a cabo
estas acciones son sumamente peligrosas y dañinas, es, por decirlo
de alguna manera, producir una nueva noción de la mexicanidad,
borrando todo rastro o huella de aquellos días, como una suerte de
reset de la historia, comenzando a partir de los efectos post conquista,
el nuevo mundo. Y esta tendencia se ha perpetuado, un claro ejemplo
fue el 13 de agosto del 2021, en la mal llamada celebración de la caída
de Tenochtitlan, el partido Vox España, como se sabe, un partido de
ultraderecha realizó una publicación a través de sus cuentas de redes
sociales que produjo gran polémica, se leía:
“Tal día como hoy de hace 500 años, una tropa de españoles
encabezada por Hernán Cortés y aliados nativos consiguieron

165

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

la rendición de Tenochtitlán. España logró liberar a millones
de personas del régimen sanguinario y de terror de los aztecas.”.

Por supuesto los usuarios de diversas plataformas
comentaron una gran gama de respuestas, tanto a favor como en
contra, en base a estos sucesos. El climax social está sujeto a los
acontecimientos propios de su época, plasma y gesta su propio
culto. Bajo esta óptica pudiéramos señalar lo que, siguiendo
a Bauman nos dice sobre la moda, que, si emparentamos a esta
última el tema de la cultura, sería entonces el inducirse o
alinearse a este por obtener un sentido de pertenencia en el seno de un
grupo o una aglomeración […] (Bauman, 2011: 24).
Otro punto cercano a esto sería la globalización y el
multiculturalismo. Los tratos que responden al libre mercado,
junto con las leyes y las políticas que la regulan, la avalan y la
velan, dejan claras sus intenciones. Pero también abriendo un
libre tránsito de encuentros con el otro-extranjero y ocasionando
comunidades, por así llamarlas, mixtas. Nuevo León, por
ejemplo, dio cabida a una empresa coreana alrededor del 2016,
ahora situada en el municipio de Pesquería. Y gradualmente
fue cada vez más frecuente encontrar personas de nacionalidad
coreana presentes en el estado; dicho municipio sufrió una
transformación como efecto de esto, hoy es común al transitar
por este encontrar señalamientos de tránsito vial que se leen
en dos idiomas, español y coreano. Pero el multiculturalismo
no solo se limita a encuentros de nacionalidades que ahora
comparten un mismo espacio, al menos geográfico, que Seyla
Benhabib lo sustenta al hablarnos en Sobre el uso y el abuso de la
cultura (2006) y León Olivé en Los retos de las sociedades multiculturales:
166

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

interculturalismo y pluralismo (2011). Puesto que el multiculturalismo
también se representa en los movimientos sociales, ya sea en los
feminismos, la comunidad LGTBIQ+, las nuevas masculinidades,
lo llamado viral en las plataformas virtuales, incluso la virtualidad
misma, el movimiento llamado Black lives matter, la inclusión, el
lenguaje inclusivo, entre muchos otros más.
La multiculturalidad exige a lo social cabida, lo que lleva
inmersa la renovación de las culturas. No obstante, producto de
ellos, y por ellos, también ocasionando conmociones. Las marchas
que se han producido en estos últimos años en nuestro estado,
país y alrededor del mundo, de diversa índole, y de las respuestas
que se reciben de aquellos que no participan en ellas es una
muestra de esto. Pareciera que el juicio moral contemporáneo,
de alguna forma, no respondiera o se resistiera a las necesidades
de aquellos que no se ven afectados, al menos de forma directa,
de quienes se manifiestan para solicitar una reivindicación de su
lugar en la constelación social compartida. Es una muestra clara
del status del otro en los contornos de los presentes días. El otro
como diferente, el otro que no responde a otra noción y visión
del mundo y, en ese sentido, pone en tensión los preceptos (pre)
establecidos. Digámoslo de una vez, el otro, por definición, es el
lugar de la alteridad y diferencia, de ahí que sea extraño e incluso
ajeno, ¿pero, respecto a qué?, al otro, otro que no es yo.
En razón a esto señalemos el tema de la ideología, tal y
como lo señala Slavoj Žižek al hablarnos, en El sublime objeto de la
ideología (1989), de la ideología como cínica, incapaz de ver o fisurar
sus propios planteamientos, ideas o concepciones, tomando como
punto de análisis para esto la tan famosa expresión de Das Kapital
(1867) de Karl Marx, ellos no lo saben, pero lo hacen, nos dice:
167

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

La definición más elemental de ideología es probablemente la
tan conocida frase de El capital de Marx: “Sie wissen das nicht,
aber sie tun es”, ellos no lo saben, pero lo hacen”. El concepto mismo de ideología implica una especie de naïveté básica y
constitutiva: el falso reconocimiento de sus propios presupuestos, de sus propias condiciones efectivas, una distancia, una divergencia entre la llamada realidad social y nuestra representación distorsionada, nuestra falsa conciencia de ella. Está es la
razón de que esa “conciencia ingenua” se pueda someter a un
procedimiento crítico-ideológico. (Žižek, 1989: 55).

Puesto que, la ideología como pivote de la cultura y,
en consecuencia, de la sociedad, produce separaciones entre
quienes pertenecen o buscan pertenecer en la atmosfera social.
Retomemos nuevamente el ejemplo de la serie mencionada
con anterioridad, el protagonista y el rey con quien buscaba
establecer lazos, cada uno proviene de diferentes sociedades,
profesan diferentes credos, pero es el rey quien solicita que el
otro (en este caso, el que es otro-extranjero-extraño-bárbaro) como
condición para prevalecer en su tierra sea que renuncie a su modus
vivendi. Es el rey, quien reproduce, ideológicamente, un discurso
que acusa como portador de la verdad y de la razón.
Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron en La reproducción.
Elementos para una teoría del sistema de enseñanza (1970), marcarían
este hecho como violencia simbólica, ya que en ella se sientan las
bases de la reproducción misma, puesto que corre esta suerte. Si
pensamos este fragmento de la serie, como una acción pedagógica,
como paideia, no es sin la implementación de un tipo de fuerza
especifica, ya sea por la corrección o autoridad pedagógica porque
saca su fuerza de la delegación tacita que le otorgan los grupos o las clases
comprometidas en esas relaciones de fuerza (Bourdieu y Passeron, 1970: 66).
168

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Con lo cual son formas de crear, si se puede decir así,
un imaginario o, si se prefiere una noción de realidad, de vida
cotidiana, de ritmicidad del mundo y del tiempo, de orientación
en el hacer y en el actuar, puesto que, como nos señalan Peter L.
Berger y Thomas Luckmann la vida cotidiana se presenta como
una realidad interpretada por los hombres y que para ellos tiene
el significado subjetivo de un mundo coherente (Berger y Luckman,
1996: 36).
Esta interpretación no se da sin condiciones necesarias, de
la presencia del otro, de un discurso ideológico y del lenguaje, para
que tenga características objetivas de eso que llamamos mundo y,
en consecuencia, de la cultura de ese mundo que constantemente
dilucidamos. Pero ese mundo coherente choca constantemente
con otros mundos, con otras culturas, con otras ideas y con
otros; los lugares, pensamientos, percepciones de todo lo que lo
conforman penden de un hilo frente a aquel que no pertenece al
culto. Razón por la cual, esto el cine le puede testimoniar bastante
bien, el otro-extranjero-extraño-bárbaro es el enemigo.
Sigmund Freud nos decía en Psicología de masas y análisis
del yo (1921) que, “en la vida anímica del individuo, el otro cuenta,
con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y
como enemigo […]” (Freud, 1921: 67), esto es un elemento capital en
términos de psicología social. La cultura es una masa formadora
de yo. Acudamos a Freud (1921) nuevamente: “Una masa […] es
una multitud de individuos que han puesto un objeto, uno y el
mismo, en el lugar de su ideal del yo, a consecuencia de lo cual se
han identificado entre sí en su yo.” (p. 67) Esta condición admite
representación gráfica:
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�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Expliquemos esto, para Freud, el ideal del yo es aquello se
traduciría en eso que quiero o aspiro llegar a ser. Si prestamos atención
las flechas que van de izquierda a derecha van del objeto hacía el
ideal del yo, esto se pudiera traducir como llegar por medio del ideal
al objeto. Pero al mismo tiempo formando una especie de circuito
en donde quien se encuentra en medio es el yo. Ahora bien, el yo
encuentra en un objeto exterior, que no es el objeto. Objeto exterior
que, de alguna manera, tiene su reciprocidad con el objeto y, en
consecuencia, con el ideal. Este objeto exterior puede ser, por
ejemplo, un líder, una bandera, un himno, una nación, una cultura.
Freud ilustra con este esquema la identificación y a la
masa. Las líneas que van del yo hacia el objeto y al objeto exterior
en los tres niveles son identificaciones que llama horizontales, que
se fijan en el mismo punto, el encuentro de ellas permite con los
otros, otros yo, crear un sistema social y un sistema de creencias,
puesto que esta acción se pudiera traducir como tú y yo somos
iguales, puesto que creemos en lo mismo.
Esto nos permite entender las características
intersubjetivas y metapsicológicas de los elementos que
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

construyen a la masa, a la cultura y a la sociedad en sí mismas.
El objeto exterior toma este lugar de líder, quien rige, acota
y determina, en otras palabras, dicho objeto exterior es la
cultura. Los choques culturales mencionados con anterioridad,
pensados bajo este esquema, son formas de poner en crisis al
objeto exterior, en razón que estas identificaciones horizontales
que se dirigen al mismo punto funcionan como espejos que
retroalimentan al yo. Si en el contorno de este yo opera una
diferencia, sea esta, como ya se ha señalado, un otro-extranjero,
al menos bajo este ejemplo, el yo mismo se siente en peligro,
véase el ejemplo de Hitler y los judíos, la discriminación
étnico-racial, la homofobia o la xenofobia que son maneras de
poder visualizar esto.
El lugar que ocupa el otro en la construcción de
sociedades pareciera ser endeble. Por un lado necesario
en la formación de masas y en las ideas que gravitan en la
pertenencia a una cultura, pero, y al mismo tiempo, eclipsado
por el objeto exterior. Lo que liga a un sujeto a otro, desde este
esquema presentado, son los ideales compartidos. Hecho por
el cual, de acontecer lo opuesto, es, de alguna forma, la guerra.
La violencia se tornaría el lenguaje prínceps de abolir al otro,
de destruirlo. Está lógica trasciende y subyace. En nuestros
días es frecuente prácticas que aluden a la individualización,
a la competitividad y al rendimiento, que son formas de gestar
tensión en el sujeto en relación al otro y en los ideales culturales
(objeto exterior). Acontece con una fuerte tendencia en los
presentes días. Las problemáticas sociales responden a —¿cuál
es el lugar del otro? —, retomando a Freud, como modelo, como
objeto, como auxiliar o como enemigo. (1921)
171

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Educación
Pasemos entonces al siguiente punto, la educación. Retomando
nuevamente lo mencionado sobre el texto La reproducción… (1970),
Bourdieu y Passeron son concisos, no sin razón insisten en la
acción pedagógica, es decir, maestro desempeñando su labor frente
a su educando, aquí la cuestión es, siguiendo a los autores, es
entender el proceso de enseñanza por lo que está, por un lado,
rodeado, y por el otro, lo que implícitamente gesta. Con lo cual,
dicho proceso de reproducción no cae solo y exclusivamente en
el educando, puesto que el maestro no solo reproduce un tipo de
alineación en él, sino que él mismo es objeto de la alineación, o, si
se prefiere, de culturalización. En este sentido, el maestro es una
maquina operativa de la reproducción no solo de un modelo o forma
de enseñanza o de impartición de conocimiento, también lo que,
en otros tiempos, principalmente en Francia en los años de 1800,
se le nombraba alienista. El alienista es lo que hoy entenderíamos
como un psiquiatra o psicólogo. Se sabe que buscaba o disponía
a alienar a quienes se suponían desalineados, a saber, sujetos con
alguna condición problemática, principalmente para el entorno,
y a quienes habría que curar o mantener en cautiverio. Veamos
por ejemplo la obra de Michel Foucault, principalmente en El
nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica (1963)
y Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión (1975). En la primera
realizando un análisis exhaustivo y crítica a la forma de operar
de la disciplina médica y de su violencia; en el segundo, esta
observación constante sobre lo que llama el cuerpo de los condenados,
en donde la inserción o intervención, a forma de reprimenda, de
castigo, es el cuerpo. El o los lugares del otro en los contornos de la
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

cultura también responde y corresponde en estos ámbitos, desde
la intolerancia a la violencia suscribe su disputa.
Diversa cantidad de autores, en los que, por supuesto se
incluye Foucault, han señalado el papel alienante que profesa las
escuelas, los hospitales (en donde por supuesto también se ubican los hospitales
psiquiátricos y producto de esto todo lo que rodea lo denominado como salud
mental) y las prisiones, a lo que hoy en día pudiéramos agregar la
industria o la empresa privada, que son formas de contener al otro.
Punto importante para destacar, las escuelas hoy en día
tienen una lógica más próxima a la industria, de fabricación de
sujetos para laborar en estas, construyendo autoconciencias de un
camino al cual no hay manera de oponerse, desviarse (desalinearse)
o, en el extremo, buscar esperanza. La taza creciente de deserción
escolar en nuestro país ya sea por falta de recursos, tiempo,
elegir entre estudiar o trabajar, el abandono escolar en general,
nos señala que esto sigo operando. Según el Instituto Nacional
de Estadística y Geografía (INEGI), 5.2 millones de personas de
entre tres y 29 años no se inscribieron al ciclo 2020-2021 (INEGI,
2021), esto también precipitado por las situaciones causadas por
la pandemia de COVID-19.
Paulo Freire, en Pedagogía del oprimido (1968), nos lo advertía
que, de persistir estos sistemas de enseñanza, traería consigo
una agonía al sistema educativo mismo y, por supuesto a la vida
social, a causa de un miedo paralizante, confundido con un falso
sentimiento de bienestar, pero el cual solo es perpetuador de la
miseria.
Se hace indispensable que los oprimidos, en su lucha por la liberación, no conciban la realidad concreta de la opresión como

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�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

una especie de “mundo cerrado” (en el cual se genera su miedo
a la libertad) del cual no puede salir, sino como una situación
que sólo los limita y que ellos pueden transformar (Freire, 1968:
47).

Es innegable que la cultura tiene un (o)culto hacia la
educación, al menos por lo que se ha señalado, un culto que,
destinado a la fabricación desmesurada de sujetos carentes
de libertad y aterrados por ella, no puede más que ofrecerles
promesas, siempre imposibles e inalcanzables, pero las cuales son
imperativos por seguir y perseguir. La educación como aparato
ideológico de la cultura promete, por ejemplo, libertad, pero en
realidad solo es otra manera de gestar aparatos y mecanismos (sean
estos psíquicos, sociales o cognitivos) de dominio. La institución
por medio de la relación maestro-educando, de un sujeto en
relación al otro, revela sus dificultades. El filósofo surcoreano,
Byung-Chul-Han, los describe de la siguiente manera:
Así, incluso se explota la libertad. Uno se explota voluntariamente a sí mismo figurándose que se está realizando. Lo
que maximiza la productividad y la eficiencia no es la opresión
de la libertad, sino su explotación. Esa es la pérfida lógica fundamental del neoliberalismo (Han, 2017: 32).

En Democracia y educación (1916), John Dewey alude a que
la educación tiene este carácter formador del espíritu y sus
facultades, puesto que esta es capaz de entablar asociaciones o
conexiones del afuera para su propia alimentación. Lo que irá
señalando bajo esta idea es que las representaciones (Vorstellungen),
a las cuales está inmersa, terminan por tener efecto de estímulorespuesta, en donde la capacidad asociativa y creativa se ve
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

reducida. El afuera impone una alineación del espíritu, del otro,
y su objetivo es producir sobre las representaciones el refuerzo
de su carácter inamovible y determinado. Para Philippe Meirieu
esto es claro, la educación tiene el atributo de fabricar y, al
mismo tiempo, apuntar a la libertad. Pero esta última es la que
termina viéndose obturada. En su libro Frankenstein educador (1996)
suscribe la dinámica maestro-educando, en la cual este último
tiene características de proyecto, en este sentido el maestro sería
el medio por el cual hay una formación del espíritu, pero también
de alienador. Esto en base a que el maestro, el master, es el Amo.
Meirieu ejemplifica esto retomando principalmente la famosa
novela de Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) de la escritora
dramaturga Mary Shelly.
Cometido que logra no solo al desarrollar sus ideas con
el icónico personaje Frankenstein, sino a su creador, el Dr. Víctor
Frankenstein, pero también a Gólem, personaje de la mitología judía,
a Pinocho, entre otros más. Si el monstruo Frankenstein deviene como
monstruo, es porque algo de él le permite, como al mismo Prometeo
tomar algo del Amo, un secreto de este. Prometeo es encarcelado por
robar el fuego a los dioses, Frankenstein es perseguido.
Este último punto no deja de tener aspectos que valdría
la pena analizar. En la mitología griega es Zeus quien prohíbe
a los hombres el fuego y es Prometeo quien decide robarlo y
entregárselos, producto de esta acción Prometeo es encadenado
en el Cáucaso, donde un águila le devora diariamente el hígado,
que volvía a crecer durante la noche y el ciclo se repetía. Pero es
ahora el fuego lo que el monstruo Frankenstein teme. El fuego
proveedor de calor, pero también de invención, el fuego crea y
destruye. El fuego es el anima del otro.
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�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Para Frankenstein esto representa un descubrimiento
de asombro al percatarse que algo tan confortable es capaz de
producir displacer al mismo tiempo. Hecho que descubre al
aproximarse a él:
Un día, cuando me hallaba aterido de frío, encontré un fuego
que habían abandonado algunos mendigos vagabundos y me
embargó un gran placer cuando sentí su calor. En mi alegría,
alargué mi mano hacia las brasas vivas, pero rápidamente la
aparté con un grito de dolor. Qué extraño, pensé, que la misma
causa produjera al mismo tiempo efectos tan contrarios (Shelly, 1818: 66).

El monstruo Frankenstein es también producto del fuego, de esa
flama que incentiva y mueve al Dr. Frankenstein, esa Alere Flammam
Veritatis, sin embargo, no se reduce a esta. De hacerlo, se entrega a su
muerte, tal y como Gólem, Emet y Met, verdad y muerte. Pero esta verdad
de Frankenstein es una verdad que se vuelve fuente de peligro, Frankenstein
en sí mismo es fuente de vida, de secreto de la vida, de otra vida posible, pero
abandonado por su creador a su suerte, el proyecto estudiante se torna una
figura de terror, un monstruo.
El moderno Prometeo tiene esta doble acepción, Dr. Víctor
Frankenstein y el monstruo Frankenstein, del creador y su creación, y de
una creación que se revela contra su creador. No es de sorprenderse que
Meirieu retome finalmente planteamientos de G. Hegel y de Alexandre
Kojève, a saber, la dialéctica del amo y el esclavo, para explicar estos
eventos. El sujeto Amo, quien se posiciona como el dueño, el Master, el
creador, en el lugar del saber, no deviene sin que el esclavo acepte esta
condición, lo cual implica consecuencias, puesto que esclavo
quedaría a la sombra del Amo, en un vínculo de dominación y
dependencia absoluta. El Amo se posiciona en el lugar del deseo
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

del esclavo, hace las veces de objeto que colma y calma, de ahí la
supremacía de su dominio.
El esclavo no es un otro, para tener esta condición implica
alteridad, diferencia y distancia, en este caso, respecto al Amo. El
esclavo no introduce experiencia de otredad., situación prescrita en
el Derecho Romano, es decir, las bases político-legales y sociales
de nuestra ahora cultura y, una vez más, provenientes de la
tradición del pensamiento de Occidente y que Roberto Esposito
en Personas, cosas y cuerpos (2015) retoma para decirnos que
solo cuando se puede poseer cosas se es persona, y esto no atañe solo al derecho privado, sino a la condición más general de
toda persona y cosa: la segunda lo es por estar sujeta a la primera y bajo su dominio, mientras que la primera se reconoce por
las cosas que posee, y en particular por lo que ella misma tiene
de dominable y poseíble (p. 11).

Es decir, el esclavo no tiene estatuto de persona, puesto
que es una cosa, para serlo requiere ser dueño de sí mismo, señor
de sí mismo, a saber, sustraerse del Amo. Pero el Amo, por otro
lado, es persona, dueño del esclavo.
En sus reflexiones, Meirieu finalmente nos dirá que en este
proceso dialectico hay una suerte de espejos que se producen entre
el maestro y el educando, puesto que, el primero tiene las intenciones
de hacer de ése, su estudiante, un igual. Transmite y hereda un saber
respecto al mundo y sus contornos, liberarlo de las cadenas que lo
tienen vuelto esclavo, un gesto que pueda situarlo en el yo, un yo que no es
esclavo; pero este proceso sufre un inevitable trastorno.
De volverse libre, la figura del Amo se borra, ya que goza
de su atención, por eso posiciona frente a él, de forma asimétrica,
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�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

por ejemplo, en un foro del aula de clases. Si el esclavo deviene
hombre, es decir, un otro se aventura a otra dimensión, una en la
cual el Amo es prescindible.
“Tú eres mi creador, pero yo soy tu amo ¡Me obedecerás!”
(Shelly, 1818: 113)
Pigmalión crea una escultura, Galatea, que testimonia
sus deseos, los talla, los lija y los moldea, pero de un material
inanimado no se puede recibir ni admiración, ni estima, ni amor.
Porque, ¿qué quiere, de veras, el Amo, que ha arriesgado todas
sus energías en una empresa insensata en busca de servidores
obedientes? Quiere ser obedecido, por supuesto y gozar así de
su victoria. Pero no quiere ser obedecido por máquinas. Eso no
le interesa, porque, de ser el caso, no sería de verás un «Amo»,
Quiere ser obedecido por hombres, por hombres como él, dado
que no tienen más remedio que obedecerle. «Para ser hombre,
ha querido hacerse reconocer por otro hombre. Pero si ser hombre es ser Amo, entonces el Esclavo no es un hombre, y hacerse
reconocer por un esclavo no es hacerse reconocer por un hombre» (Kojève e, 1947: p.174, como se cita en Meirieu, 1996: 47)

La educación como fabricación tiene sus parentescos no
solo con el mito de Pigmalión de Ovidio, también con el mito de
Narciso. En frente del estaque del agua hay un reconocimiento,
un reconocimiento de que ese se es y ser implica libertad. El esclavo,
bajo estos términos, no se aventura a la odisea de adentrarse al
bosque, perderse y algo encontrar, tal y como ocurre en el mito
de Narciso. Este último sale a la búsqueda de eso que falta, el
esclavo, por otro lado, no se produce en él la conciencia de algo
que haga las veces de falta o carencia, de un deseo que lo mueva
para salir del lugar de esclavo, se encuentra atrapado en la imagen
que se otorga no en la imagen que se busca.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Pero es el maestro-Amo quien tiene que también saber
renunciar, renunciar al esclavo, permitirle devenir otro y permitirse
él mismo ser prescindible, permitir que la no necesidad se construya,
aunque eso implique, al menos simbólicamente, su muerte.
Johann Wolfgang Von Goethe en Fausto (1808), escena I, lo
plasma elocuentemente de la siguiente manera: “Lo que has heredado
de tus padres adquiérelo para poseerlo” (Goethe, 1808: 17).
Pues la herencia implica un pasaje, un movimiento de
un lugar a otro, para ser otro, la herencia es una forma de no
reproducción, ya que en su posesión se hace de ella otra cosa. Poseer lo
heredado, conquistarlo, es servirse de para hacer con, ¿con qué?,
con lo que es yo y que no es (más) del otro en posición de Amo,
porque si es yo, el yo puede hacer con lo suyo lo que él disponga.
Por supuesto que este hecho no siempre se produce, la
educación en sí misma es no-todo, en tanto que no siempre se
transmite todo, ni se enseña todo, ni se aprende y aprehende todo.
Freud, en 1925, nos los advertía en el prefacio que realizó
para el libro del pedagogo austriaco August Aichhorn, Juventud
desamparada (1925):
En los primeros momentos acepté la humorística aseveración
de que hay tres profesiones «imposibles», -educar, curar y gobernar-, y yo estaba totalmente entregado a la segunda de ellas,
pero esto no quiere decir que desdeñé el alto valor social del
trabajo realizado por aquellos de mis amigos que se han consagrado a la tarea educadora (Freud, 1925; 7, en Aichhorn, 1925).

¿A qué alude Freud cuando nos dice profesiones imposibles?, a
que en estas profesiones siempre hay un no-todo y como producto de
ello siempre queda algún malestar de insatisfacción con los resultados.
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�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

La otredad se hace presente, el otro se hace presente, este
no es posible reducirlo a las pretensiones, sean estas explicitas
o implícitas a lograr, de los anhelos que cualquiera de estas
profesiones apunte. Hoy por hoy, la cultura contemporánea
buscar reducir esta dimensión del no-todo por el todo, incluyendo
al otro. Veamos por ejemplo la cada vez mayor cantidad de los
currículos académicos, sobre todo en la educación básica, puesto
que la lógica es a más información, por consecuencia, mayor
rendimiento y, bajo esa noción, se erradica el espíritu del otro, de
ahí la gran importancia de pensar y re-pensar los contornos de la
cultura en relación al otro.
Conclusión
Concluyamos, a forma parcial, que entender los contornos de la
cultura son, como se ha visto, los contornos del otro y que esto
nos lleva inexorablemente a plantear cuestiones en los contextos
en donde surgen, a saber, a los fenómenos sociales que esta
misma nos pone en escena y en los que también somos participes
el día a día. Esto nos brinda formas de construir ópticas otras,
como partimos en un comienzo, de lo ya sabido, entendido,
comprendido, a saber, de lo que ha con-vencido.
Se subraya el lugar del otro, no solo por su importancia en
la construcción de, por ejemplo, una sociedad, más bien, porque
al mismo tiempo que su presencia deviene como necesaria
también como algo que presenta eventuales dificultades. Desde
los escenarios señalados, tanto los ficticios como los cotidianos,
destacamos la importancia que ocupa el otro; sin embargo, en las
lógicas de los presentes días remitan a pensar que de hecho una de
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

las más grandes complejidades de la contemporaneidad radica en
la desaparición del otro, como puede ser desde las problemáticas
sociales, que es una problemática del sujeto en relación al otro,
en la violencia o en su discriminación, en su cabida o el uso de
fuerza, sea esta física o simbólica y que deja entre ver que es en
sí misma la experiencia de la otredad la que se encuentra en crisis.
La fuerte tendencia a la individualización es una clara muestra de
este punto.
La desaparición del lugar del otro, que, como partimos al
comienzo, es también desaparición de la pregunta sobre el otro y que,
por ejemplo, privarlo de su libertad destruye todo lazo posible.
Retomemos el tema de la educación que apunta al mundo de la
competencia y a la rivalidad, es decir, a la intolerancia de la o las
lógicas que no respondan la dimensión del uno. Reformular esta
premisa se torna de carácter urgente o, dicho de otra manera, es
sumamente necesario replantear los contornos de la cultura en
relación al lugar del otro en la vida cotidiana.

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Reseña del evento “La noche de las ideas 2022”
Cesar Morado
Primero que nada: ¿Qué es la Noche de las Ideas? Se trata de un
evento cultural internacional que se realiza en más de 100 países,
que nos reitera el rol de Francia como promotora de los valores
de la modernidad durante el famoso siglo de las luces. Segundo.
¿Quién lo organiza? El evento es promovido por el Ministerio
de Cultura Francés y replicado en las capitales nacionales y
en ciudades donde es posible vincularse con los consulados
franceses, universidades, centros de investigación y organismos
no gubernamentales.
Cobijados por la noche, como en las “tenidas” de las
antiguas logias masónicas francesas, se reúnen intelectuales,
artistas, lideres culturales y comunitarios para discutir sobre
algún eje fundamental. Fundado desde 2015 se ha venido
consolidando como una especie de “Davos de las ideas” si se me
permite la equivalencia. Este año, el 2022 a escala internacional el
tema de la convocatoria es: Re reconstruir lo común.
Cada país le imprime su sello. El evento en los Estados
Unidos de América, organizado por la embajada francesa en
este país, 2022 gira en torno al tema: ¿Hacia dónde vamos?
Aludiendo el tema complejo del mundo pos covid y del conflicto
185

�César Morado / Reseña del evento “La noche de las ideas 2022”

bélico en Ucrania. Por el tamaño de los Estados Unidos y debido
a que cuenta con el financiamiento de Villa Albertine y otras
numerosas fundaciones, en la edición del 2022 participan más
de 250 invitados y el evento se realiza en distintas fechas a lo
largo de 19 importantes ciudades norteamericanas: Nueva York,
Los Ángeles, Chicago, Boston, Washington y Houston entre
otras. Destaca entre los ponentes la presencia de Bruno Latour,
investigador de la ciencia que nos conmovió hace tiempo con la
publicación de su libro: Reensamblar lo social,
social donde cuestionaba la
validez de muchas de las categorías apriorísticas que usamos en
las ciencias sociales.
Aquí reseñamos únicamente “la noche de las ideas en
Houston”. Debo decir que se realizó el pasado 5 de mayo, una
fecha emblemática para los mexicanos que residen en Estados
Unidos, en el local de la Revista Literal, importante publicación
literaria que se distribuye en México, Estados Unidos y Canadá.
El evento contó con la intervención en la sesión inaugural del
cónsul de Francia en Monterrey Guillermo Pierre, la de Francia
en Houston Valerie Baraban y de México en Houston, la doctora
Alicia Kerber.
El evento que se convocó sobre el eje: Vínculos entre
Houston-Monterrey, constó de una conferencia inaugural y 4
mesas de debate. La apertura estuvo a cargo de la colega Jocelin
Frelier de Texas A&amp;M College Station sobre la migración
mediterránea a México, Estados Unidos y como se refleja en los
medios. Enseguida vinieron las mesas redondas.
La primera fue sobre la forma en que cobra vida la cultura
texano mexicana en la sociedad, debate en que participaron Daniel
Centeno de la Universidad de Houston, el activista Tony Díaz entre
186

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

otros. En la segunda mesa el debate fue sobre como los artistas
latinos expresan su identidad en sus obras y participaron varias
mujeres como Rebeca Bouman y Tina Hernández entre otras.
La tercera mesa fue sobre el tema de la gestión del agua
del Bravo en la zona de Texas como desafío a la sostenibilidad,
debatieron Tricia Cortez e Ivonne Cruz que trabajan en
organismos de gestión hídrica en la zona. Finalmente, se debatió
un cuarto tema: el procesamiento de la información en diferentes
comunidades donde participaron académicos y directivos de
medios, el debate giro en torno a las fake news, las redes sociales,
la llamada posverdad y las plataformas de verificación que tratan
de funcionar como un “ministerio de la verdad” orwelliano.
Entre cada mesa fluyó el buen tinto francés y las preguntas
del público que siempre fueron abundantes y pertinentes. El
clima fue de convivencia entre las personas participantes y el
público asistente. La participación de la UANL consistió en la
moderación de dos mesas de debate y una exposición, a cargo
de Marcela Quiroga del CEIIDA y César Morado del Centro de
Estudios Humanísticos.
Al final del evento se agradeció la intervención de los
participantes y se anunció que la edición 2023 de la Noche de
las Ideas será en Monterrey México con fecha e instituciones
convocantes por definir. Enhorabuena por la noche de las ideas
en Houston.

187

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Taller Coller la Societé
Angie Sophía Flores de la Cruz
¿Pegando la sociedad? Nos imaginaríamos que, dentro de esta
sociedad posmoderna entre las desavenencias acontecidas en el
pasado, así como la incertidumbre por el futuro nos abruma, no
sabemos de qué manera podemos leer la realidad social. Pareciera
que todo lo que nos rodea son simples recortes pegados uno
entre otro creando redes de comunicación, ampliando la cultura y
deconstruyendo la política global. Cada uno está acompañado por el
otro, caminantes sin camino que buscan una respuesta a la enorme
pregunta que nos rodea, ¿quiénes somos y hacia dónde vamos?
Desde el siglo XIX, la sociología ha tratado de comprender
la realidad social por medio de distintos lentes teóricos para darle
forma a los fenómenos y darles respuestas que formen una mejor
sociedad, aspirando a que “otro mundo es posible” tal como
menciona Enrique Dussel. Por tanto, visualizando esta realidad
por medio de una perspectiva visual, podemos ir comprendiendo
aquellos recortes y pegatinas que nos rodean en nuestro mundo
social como un entramado de experiencias, tradiciones y
costumbres, todo plasmado en un collage.
Estudiantes de décimo semestre de la licenciatura de
Sociología se enmarcaron en la aventura de buscar un espacio
que uniera a estudiantes después de una pandemia, clases
189

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

virtuales y una
desconexión en
el
alumnado
que era necesario volver a
unir. Por tanto,
se realizó un taller
reflexivo-creativo de
la creación de
collages que representaran cuestiones, pensamientos y visualizaciones de diferentes fenómenos sociales que las y los estudiantes realizaron regresando nuevamente a las aulas en el semestre enero-junio 2022. Coller la Societé fue la respuesta a la
necesidad de aproximación estudiantil y creación de redes de
apoyo académico, visibilizando la realidad que rodea al estudiantado y las vidas que como estudiantes siguen construyendo día con día.
El
objetivo fundamental de
la elaboración fue
construir una red
de acompañamiento
creativo, escucha activa y participación
estudiantil por medio
de la realización artística de un collage
190

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

como herramienta interdisciplinaria para fomentar la convivencia interna y la aplicación del conocimiento sociológico a
la comprensión de nuestra vida y experiencia universitaria.

El taller reflexivo-creativo de la creación de un collage
se impartió por las estudiantes de sociología acompañados de
la Mtra. Teresa de la Cruz, artista visual con especialidad en
arteterapia y terapia breve sistémica enfocada en soluciones
durante los meses de marzo y abril del 2022. Los tamaños
de los collages realizados son de 30 x 40 cm, trabajados a
mano durante 4 sesiones de 3 horas, completando el taller
en un total de 12 horas extracurriculares. A continuación, se
exponen los resultados que las y los estudiantes de diversos
semestres de la licenciatura en sociología, siendo 9 obras que
realizaron para visualizar nuestra sociedad entre fotografías,
ilustraciones digitales, recortes de revista y materiales
artísticos ilustrando nuestros conocimientos como futuros
sociólogos.
191

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Quiero respirar en la ciudad
Sandy Santos Alanís
Octavo semestre

Monterrey, la tercera ciudad más contaminada de América Latina.
Aunque una pensaría a primera instancia que ese puesto lo tiene
la Ciudad de México por las medidas como el “hoy no circula” la
realidad es que la ciudad de las montañas se lleva el tercer puesto
en el ranking ofrecido por la OMS, el primero es para la Ciudad
de Juárez, Tijuana.
No hace falta más que voltear a ver los cerros para darse
cuenta de que la situación de la calidad del aire es alarmante.
Con presuntos buenos indicadores de calidad de aire una puede
voltear a ver a donde se supone que habría un cerro y toparse
con una masa de partículas tan densas que borran los diferentes
cerros de nuestra vista.
192

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es importante saber que no se cuentan con las estaciones
de medición necesarias, la ciudad de Monterrey cuenta con
14 estaciones, lo cual es una deficiencia para un área con gran
actividad industrial y un número amplio de tránsito vehicular. Por
ejemplo, entre la CDMX y el Estado de México cuentan con más
de 40 estaciones de medición. Además, los parámetros planteados
por la SEMARNAT predominaron por mucho tiempo, desde
1993 hasta 2021 se encontraban por encima de los establecidos
por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es decir que en
momentos en los que de acuerdo con la OMS estaríamos en un
nivel de mala calidad de aire, dentro de los niveles establecido
por la federación nos encontraríamos con una calidad de aire
“regular” o incluso “buena”.
A pesar de que desde octubre de 2021 se realizó el
cambio de los niveles establecidos por las ‘Normas Oficiales
Mexicanas de Calidad de Aire’, para que estuvieran a la par
con lo establecido con la OMS, esto entró en vigor desde
el primero de enero de 2022. Sin embargo, en la práctica la
administración actual no ha sabido integrar estos cambios
en las mediciones de nuestro sistema, pues no empatan con
los estándares marcados por el IMECA y la Secretaría de
Desarrollo Sustentable.
Las consecuencias de estas negligencias y la falta de
organización de la mancha urbana repercuten directamente en
la salud de los regiomontanos. Las enfermedades respiratorias
van en aumento en especial en las zonas residenciales ubicadas
cerca de las fábricas o empresas. Desde el crecimiento
desmedido y desorganizado de la mancha urbana, hasta la
falta de compromiso del gobierno por medir y regular los
193

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

contaminantes del aire están provocando el aumento de las
enfermedades y la muerte de las personas. Está en nuestras
manos exigir al gobierno tomar con seriedad nuestra salud e
implementar las medidas necesarias para mejorar la calidad
del aire de la ciudad.

Violencia digital
Carlos Fabrizio Álvarez Macías
Octavo semestre

En los últimos años hemos tenido un incremento del uso de
celulares, computadoras en conjunto con las redes sociales
194

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

y medios de información a los que podemos acceder con
dichos aparatos. Sin embargo, de manera conjunta delitos
cibernéticos como el ciberacoso, extorsiones, robo de
información y linchamientos digitales han alcanzado cifras
que no se habían visto en años pasados influyendo de gran
manera el encierro por la pandemia de COVID-19 que nos
obligó a depender de medios digitales para mantenernos
comunicados durante el aislamiento. Uno de los grandes
problemas de la comunicación digital, además de lo limitado
que puede ser el lenguaje a través de estos medios, es la
manipulación de la información y la fácil propagación
de noticias falsas. El sociólogo Zygmunt Bauman (2018)
menciona que “el uso excesivo de las redes sociales nos
llevó a una crisis en la democracia y al agravamiento de las
divisiones y conflictos políticos e ideológicos” (p.74). El
conflicto actual entre Rusia y Ucrania y las tensiones con la
OTAN y los Estados Unidos puede servir para comprender
la gravedad del fenómeno de desinformación en redes
sociales, ya que es posiblemente el primer conflicto bélico
en la historia que cuenta con tanta cobertura y difusión en
redes y medios de comunicación que vemos un alto grado de
polarización y choque de opiniones e ideologías provocado
por la sobresaturación de información errónea entorno al
conflicto y el pánico colectivo generado por los medios de
comunicación.

Bauman, Z. y Leoncini, T. (2018). Generación liquida. México:
Paidós.
195

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Divinidad
Nora Elizabeth Camarillo Alvarado
Sexto semestre

El collage pretende hacer una crítica a la satanización de la
sexualidad por parte de la religión, en específico del cristianismo.
Los preceptos bíblicos que tratan el tema posicionan al sexo como
algo impuro, solo aceptable por Dios si es entre parejas casadas
de mujer y varón, con el único fin de procrear. Cito algunos
versículos al respecto:
196

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•

1 Tesalonicenses 4:3
Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; {es
decir} que os abstengáis de inmoralidad sexual;

•

Efesios 5:3
Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera
se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos;

•

1 Corintios 6:13
El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo.

•

Judas 1:18-19
En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus
malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen el espíritu.

Una de las principales consecuencias de dicha idea de
la sexualidad ha sido la exigencia a la castidad del clero, la cual,
al ir en contra de una necesidad natural del cuerpo humano, o
no es respetada u orilla a prácticas sexuales lamentables como
la pedofilia. Según un estudio titulado La vida sexual del clero
de Rodríguez (1995) llevado a cabo entre sacerdotes españoles
demostró que el 95% de la muestra representativa se masturba,
un 60% mantiene relaciones sexuales, un 26% a tocado a menores,
un 20% ha realizado prácticas sexuales de carácter homosexual,
un 12% realiza prácticas sexuales exclusivamente de carácter
homosexual y un 7% comete abusos sexuales graves contra
menores. Demostrando no solo la dificultad de seguir la norma
de la castidad sino algunas graves consecuencias como el abuso.
Además, esta imagen de la sexualidad ha sido el punto de partida
de discursos homofóbicos e incluso, en casos más extremos, en
contra de métodos de protección sexual.
197

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Viva la verdad
Jorman Benjamín Muñiz Vázquez
Décimo semestre

En un orden social regido por nuestros dispositivos móviles y
computadores (ahora extensiones de nuestro cuerpo), el internet
forma parte del día a día en cuestiones de ocio y aprendizaje. Sin
embargo, entre la gran diversidad de informaciones disponibles
dentro del ciberespacio, hay aspectos que pueden jugar en contra
como lo es la existencia de las noticias falsas. Las noticias falsas,
dentro de sus utilidades políticas y bélicas, han atentado a la verdad
por medio de la desinformación, manipulación y el disfrazamiento de
los hechos. En el presente collage, se representan a las noticias falsas
por medio de personajes y situaciones políticas y sociales que han
sido intervenidas por el “poder” de la información, complementado
de una receta que nos ayuda a curarnos del mal de la desinformación.
198

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

¿Los payasos también son personas?
Angie Sophía Flores De La Cruz
Décimo semestre

“At the end of the day, If I made
someone smile or happy and forget about the pain then I made
my job as a clown, as a human”
Washington Post, 2018.

El payaso tiene como antecedente el espacio social del carnaval,
la burla, la fiesta, los bufones e intención de desconectarse de la
realidad y embromar de la misma. Se han transformado de forma,
vestimenta, oficio y símbolo a través de los diferentes momentos
de la historia. La burla, la anarquía, la libertad, la risa y la rareza
son parte de la concepción de un payaso, pues dentro de su esencia
denotan sentimientos prohibidos y dignos de un ser humano ante
199

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

su cotidianidad y cómo lleva su relación con ella. Algunos payasos
en este collage son recordados por su impacto social en la sociedad
de Nuevo León, en su cultura, manera de ver lo cómico o incluso
el estigma (Goffman, 1997), que se les adjudica por ser de aquel
oficio que sirve para reírnos del otro sin ponernos en sus zapatos.
La representación social del payaso se separa de lo que se valida
como correcto, pues su papel social no se toma en serio. Por tanto,
surge una cuestión… ¿Se deshumaniza el oficio del payaso?
Y hoy no te sientes con humor, pero la gente pide más. Hoy
tu sonrisa se escondió, te la tuviste que pintar (Duncan Dhu,
1987).

Informados
Pedro Emanuel Figueroa Acosta
Sexto semestre

¿Qué significa informar para los medios? ¿Existe una
responsabilidad entre los medios que informan? ¿Cuál es el
200

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

sentido del mensaje que extienden? ¿Existe un consenso editorial
en el mensaje que presentan ante las masas? ¿No es que los
mensajes simples apuntan hacia el fenómeno erróneo?
¿No hay una dosis de desinformación cuando se informa
por informar?

Disrupción pandémica de la normalidad
Iram Rodríguez Reyes
Décimo semestre

Una enfermedad emergente, como la COVID-19, supone un
evento disruptivo que trastoca la normalidad hasta entonces
establecida, genera confusión e inestabilidad. La evolución del
SARS-CoV-2, virus causante de dicha enfermedad, implica un
evento disruptivo en la normalidad social -regularidad y orden
en las prácticas sociales, el uso del tiempo y el espacio-, que
puso en crisis los sistemas de salud a nivel mundial, acentuó las
201

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

problemáticas sociales preexistentes a la pandemia y los riesgos
generados por las condiciones propias de la sociedad globalizada.
La pandemia generó angustia, miedo y confusión, irrumpió
en las trayectorias vitales y trastocó por completo la interacción
cotidiana entre las personas. Este evento pandémico rompió los
espacios y las formas de socialización, acelerando el tránsito hacia la
interacción a través de medios virtuales. La disrupción pandémica
de la normalidad vino a poner en relieve las condiciones propias de
la modernidad actual, y, acrecentó el dominio sobre los cuerpos y
su regulación a través de la biopolítica y las ciencias biomédicas.

La política como espectáculo
Denisse Estefany Leyva Buentello
Décimo semestre

Desde hace tiempo la política ha sufrido una transformación,
esto en el sentido de su desarrollo y difusión, por lo que se ha
202

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

transformado el contenido de la vida pública. A través de la
utilización de diversos medios de comunicación y plataformas
digitales como herramienta de marketing, los políticos actuales
han convertido la política en un espectáculo mediático.
A través de esta transformación y forma de hacer política
es que diversas figuras políticas buscan producir un efecto en
los ciudadanos y, por ende, en la opinión pública. Sin embargo,
a partir de este interés por generar un impacto en la población
(e incluso en resultados electorales) es que se ha generado una
tergiversación de lo que es la política. Por lo cual, indudablemente
la política se vive como espectáculo.

Do you know who you are?
Abril Gabriela Pérez Cuevas
Décimo semestre

El ser humano construye, representa y expresa su identidad
mediante su comunicación, con diversos lenguajes y códigos, una
203

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

de las formas más comunes en el desarrollo de la identidad es con
el contenido que consumimos constantemente. Con el apogeo de
la sociedad red, el joven está en constante exposición de diversas
culturas, sociedades e identidades que van construyendo o
influyendo a formar la suya propia.
En la época actual las jóvenes, en el uso de las redes sociales,
están expuestas a un gran número de contenido, y de influencias,
que hace que la construcción de la identidad se vuelva más difusa,
lo que consumen se reconoce en su propia interpretación de sí
mismo.
En nuestra sociedad red, a la hora de consumir,
interpretarnos, y estar en constante cambio, a la hora de las
jóvenes de tener las tendencias, las modas, las influencias
sociales, es bueno preguntar, si su construcción, ¿una realmente
sabe quién es?

204

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Arderá su memoria. Hasta que todo sea
como lo soñamos
Their memory will burn. Until everything
is as we dream
Sua memória vai queimar. Até que tudo
seja como sonhamos
Macarena Irupé Jofre Larrea1
Mostrar a las mujeres, tanto a aquellas acusadas de brujería en
los albores de la modernidad, como a las que tuvieron que luchar
por ser reconocidas en la modernidad, es un humilde, pero a la
vez necesario, acto de reivindicación a un sector de la sociedad
que ha sido sistemáticamente soslayado, apartado, violentado y
quemado, simbólica y literalmente.
El arte nos permite un espacio donde poner en juego las
sensibilidades, genera lugares comunes desde donde compartir
y visibilizar la lucha de las mujeres a partir, en este caso, de una
1 Universidad Nacional de San Luis, Argentina. Correo electrónico:
irujofre.l@gmail.com

206

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

instalación. Arderá su memoria es una instalación artística que versa
sobre las mujeres en la historia, tanto aquellas acusadas y quemadas
por brujas, como de las mujeres que nos son contemporáneas que
lucharon y siguen luchando por un mundo más justo.
La obra no pretende agradar sino, más bien, mostrar,
visibilizar mujeres junto a una muy breve descripción de cada
una de ellas. La obra pretende, al mismo tiempo, crear un espacio
donde se condensan cientos de mujeres que han trabajado por la
transformación del mundo como lo conocían, poniendo en juego
hasta sus propias vidas para ello.
Ésta instalación fue montada en el Teatrino del Instituto de
Formación Docente Continua - Villa Mercedes- en Septiembre del
año 2019. Al entrar las paredes se encontraban cubiertas de tela negra,
sobre las paredes había trozos de lienzo bordados con diferentes
palabras (curanderas, sabias, sanadoras, científicas, intelectuales,
etc.), el piso estaba cubierto de paja y hierbas medicinales, y en el
centro de lugar leña y cenizas en disposición de hoguera que cesó.
La obra contó con 160 cuadros de 16x16 cm conectados unos
a otros por un hilo rojo, que emergen del techo del lugar. De uno de
los lados de cada cuadro se podía vislumbrar el rostro de una mujer
remitiendo a los rostros de mujeres de la historia, y en la otra cara
se encontraban sus nombres junto a una breve descripción de ellas
y el motivo por el cual se encontraban en ésta muestra. Algunos de
los cuadros sólo llevaban una silueta negra donde iría su foto, estos
contornos representan el borramiento de los rostros de las mujeres
en la historia. De esta manera se recuerda que, al silenciamiento de
los nombres, se agrega la negación de las imágenes para rememorar.
Los nombres, que se encontraban en uno de los lados de
los cuadros, estaban realizados con pirograbador, acentuando la
207

�Macarena Irupé Jofre / Reseña. “Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo soñamos”

marca del calor sobre la madera. De esta manera la “madera” que
servía para quemar, hoy sirve para homenajear.
Estos cuadros se encontraban conectados unos a otros ,
formando una hilera de mujeres, que colgaban desde el techo, a su
lado otra hilera, enfrente otra más, al igual que detrás de ella, ya que
las mujeres sabias, sanadoras y científicas estamos en todos lados.

208

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

209

�Macarena Irupé Jofre / Reseña. “Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo soñamos”

210

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Reseña de la presentación de los libros ¡Volvimos a salir! Una
historia oral del movimiento estudiantil de 1971 y el Halconazo,
de Alicia de los Ríos Merino, Alonso Getino Lima y
Gerardo Necoechea Gracia;
A 50 años del Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 1. Antología documental; y
A 50 años del Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 2. Antología de testimonios

Beatriz Liliana De Ita Rubio
El pasado 15 de julio la Secretaría de Extensión y Cultura de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, llevó a cabo un evento
conmemorativo de la matanza estudiantil del Jueves de Corpus de
1971 o ‘Halconazo’, evidentemente no a manera de una celebración,
sino motivado por la relevancia de recapitular y analizar una serie
de hechos que han sido trascendentes para la vida democrática y
cultural de nuestro país.
Se han cumplido ya 51 años de los hechos que nos
convocaron por su importancia histórica, social y política y pese
a que aún queda mucho por saber al respecto, se cuenta con
información que ha permitido reconstruir los acontecimientos.
Dicha información ha dado lugar a diversas publicaciones.
212

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Mayor vigencia y trascendencia adquirió esta
conmemoración, debido al fallecimiento el lunes 11 de julio de Luis
Echeverría Álvarez, quien fuera presidente de México cuando se
llevó a cabo la masacre estudiantil del jueves de corpus y a quién
se le ha responsabilizado por la misma. Además este personaje
fungió como secretario de gobernación en 1968, año en que el
movimiento estudiantil fue reprimido también en forma violenta.
En diversos estados de la república, el movimiento
estudiantil de 1968 había activado procesos de organización y
activismo en las universidades y las demandas por la autonomía en
Nuevo León, serían un ejemplo de ello, con el logro de su objetivo
en el año de 1969. Al tiempo que se decretaba la autonomía
y se creaba un consejo universitario, se nombró una comisión
encargada de crear una nueva Ley Orgánica. Sin embargo el
entonces gobernador Eduardo Elizondo propuso al Congreso un
proyecto de Ley Orgánica, aprobada en marzo de 1971 que a su
vez proponía la creación de una asamblea general. La ley orgánica
y la asamblea general propuestas por el gobierno del estado
fueron rechazadas, debido a la estructura que se planteaba, por
el movimiento estudiantil de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, que con apoyo del Sindicato y otros sectores de la población
se opusieron al gobierno estatal y lograron captar la atención y
el apoyo de los Comités de lucha de la UNAM y el IPN que se
solidarizaron con el movimiento estudiantil de Nuevo León.
Como es sabido, la marcha estudiantil del 10 de junio de
1971 en la Ciudad de México, se organizó en apoyo del citado
movimiento que se gestó en nuestra Máxima Casa de Estudios
en el estado, encabezado por estudiantes y profesores. Por
tal motivo, para nuestra entidad federativa y particularmente
213

�Beatriz Liliana De Ita / Volvimos a salir. Una historia oral del movimiento estudiantil de 1971

para la Universidad Autónoma de Nuevo León, los terribles
acontecimientos del jueves de corpus, conocidos también como
el Halconazo, resultan aún más significativos.
Para rendir homenaje a los compañeros estudiantes que se
solidarizaron con la lucha estudiantil encabezada por estudiantes
de la Universidad Autónoma de Nuevo León y resultaron
víctimas de tal masacre, se presentaron tres importantes
volúmenes documentales y testimoniales, editados en el pasado
año 2021 por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las
Revoluciones de México (INEHRM) al cumplirse 50 años de los
acontecimientos.
El licenciado Carlos Ruiz Cabrera se encargó de presentar
su lectura de los libros que complementó con testimonios y datos
anecdóticos e históricos.
Entre los y las asistentes se encontraban algunos
estudiantes cercanos al movimiento estudiantil, quienes
compartieron testimonios con la audiencia. El evento concluyó
con la inauguración de la exposición fotográfica “Memorias
insurrectas.”

https://www.facebook.com/page/192755377745076/search/?q=Presentaci%C3%B3n%20de%20libros%20Volvimos%20a%20salir

214

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                  <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisiciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales
The transdisciplinary status of the Social Sciences
Jorge Francisco Aguirre Sala
IINSO UANL Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-5805-4082
Fecha entrega: 04-3-2022 Fecha aceptación: 04-4-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Aguirre Sala Jorge Francisco. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,

provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1
Email: jorgeaguirresala@hotmail.com
8

�Presentación editorial
Presentamos el segundo número de Transdisciplinar. Revista
de Ciencias Sociales del Centro de Estudios Humanísticos de la
UANL (enero-junio 2022), en el que compartimos una diversidad
de contribuciones realizadas desde distintas disciplinas. Por
medio de una metodología, de tipo hermenéutico, del análisis
crítico conceptual, Jorge Francisco Aguirre Sala analiza la
condición transdisciplinaria de las Ciencias Sociales, que en
su opinión, se orienta a la toma de decisiones y resolución de
problemas y la distingue de la inter y multidisciplinariedad.
Concibe a la primera como un estatus epistemológico cuyo
conocimiento orienta la acción bajo principios y valores éticos.
Con una metodología que vincula historia; estudios del
desarrollo económico; demografía; geografía, territorialidad y
ecología, principalmente, Gerardo Pantoja, Omar Moreno y Carlos
Saldaña, llevan a cabo un trabajo de análisis de la conformación
del municipio de Anáhuac en el estado de Nuevo León, México,
con la intención de delinear un modelo sustentable de acción
territorial. También en relación con el estado de Nuevo León, Luis
Enrique Pérez Castro y César Morado Macías ofrecen un análisis
de las élites políticas que combina las perspectivas sociológica;
politológica e histórica y las examina desde su conformación,
organización y axiología, sus formas de socialización e interacción
social. El estudio se concibe fundamental para comprender el
sistema político contemporáneo.
Víctor Manuel Zamora nos ofrece un análisis de la
importancia de la evaluación en la educación preescolar para

�proporcionar información orientada a la mejora continua de
dicho nivel. A pesar de formar parte de la educación obligatoria
en el Sistema Educativo Nacional, se examina la complejidad
de factores que dificultan la tarea, principalmente porque es un
nivel de enseñanza concebido y diseñado para operar de manera
abierta y cualitativa, que en términos de evaluación se traduce en
dificultades para sistematizar los resultados.
Dos artículos están orientados al análisis de problemas
relativos a los pueblos originarios y sus integrantes. Ernesto
Guerra García, comparte resultados de una investigación realizada
desde los Yoreme Mayo de Sinaloa, con enfoque multi-método que
prioriza el histórico, en el cual sostiene que el neoindigenismo
mexicano surgió de manera paralela con la gobernanza como
forma de administración pública y con la interculturalidad en
la educación y cuestiona que este enfoque ha minimizado la
cuestión indígena y ha generado el surgimiento de diversas leyes,
organismos e instituciones que han operado como medios para
su control. Con un enfoque transdisciplinar, Félix Enrique López
Ruiz nos brinda la historia de vida de un indígena zoque residente
en Nuevo León, que desde los estudios de género de los hombres y
la perspectiva analítica de las masculinidades va entretejiendo con
el imaginario sociocultural de la obra Nada menos que todo un hombre
del filósofo Miguel de Unamuno y construye categorías analíticas
interseccionadas acerca de los conflictos que se generan ante la
diversidad de posibilidades y exigencias en la construcción de la
masculinidad ante las que se encuentran los indígenas residentes
en el estado.
Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda
de Alexa Rosales Rivera y Eleocadio Martínez Silva, analiza el

�fenómeno del camp como un tipo de sensibilidad y forma de
expresión que al reproducir la estética de los ideales hegemónicos
en una forma exagerada, conduce a su cuestionamiento y funciona
como una forma de resistencia.
Ponemos también a consideración de lectores y lectoras,
la reseña que Alan Arturo Hernández García lleva a cabo acerca
de la obra Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución. Monterrey, coordinada por: Ludivina Cantú; Óscar
Tamez; José Luis Cavazos y Celso José Garza.
Juan José Muñoz reseña el conversatorio titulado
“Wirikuta: un acuerdo de vida”, dentro del marco de “Las Fronteras
del Medio Ambiente”, emisión 2022 mediante el cual la academia
de la Universidad Nacional Autónoma de México propició el
diálogo entre los actores que luchan por la preservación del medio
ambiente quienes expusieron los problemas medioambientales
que presenta la región sagrada de Wirikuta en Real de Catorce,
municipio de San Luis Potosí, México.
Beatriz Liliana De Ita Rubio
Directora

�Equipo editorial CEH / Manifiesto por la seguridad y la justicia en Nuevo León, México

Manifiesto por la seguridad y la justicia en Nuevo
León, México
El equipo editorial del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, ante el feminicidio de
Debanhi Escobar, -estudiante de nuestra institución-, y de la
gran cantidad de víctimas de este crimen y de las desapariciones
forzadas, -que en el caso de las mujeres generalmente concluye en
feminicidio-, manifestamos nuestra indignación y preocupación,
-compartida con la ciudadanía-, por la situación de inseguridad
que se vive en nuestro estado y país, así como la falta de atención
y solución a estas problemáticas por parte de las autoridades.
Exigimos a las autoridades de todos los niveles que se lleven a
cabo investigaciones de acuerdo a los protocolos establecidos, con
total respeto, transparencia y apego a las leyes, que desemboquen
en el esclarecimiento de los hechos y resolución de los casos
sin impunidad, la impartición de justicia para las víctimas y la
sociedad en general, así como garantizar la seguridad de todas las
personas.

7

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

El estatus transdisciplinario de las
Ciencias Sociales1
The transdisciplinary status of the
Social Sciences
Jorge Francisco Aguirre Sala2
Resumen: Las Ciencias Sociales, por su variedad, fragmentan las
percepciones del fenómeno social. Pero el propósito final es coincidente:
explicar los fenómenos sociales, diagnosticar las problemáticas que
causan y proponer soluciones. Este texto se propone mostrar la vía
transdisciplinaria de las Ciencias Sociales; distinguirla del estatus
interdisciplinario y multidisciplinario y mostrar que la condición
transdisciplinar se enfoca hacia la toma de decisiones y solución de
problemáticas. La toma de decisiones se puede concebir en el esquema
de dilemas. Se utiliza una metodología, de tipo hermenéutico, del análisis
crítico conceptual de las nociones que se establecen y/o construyen en
la literatura al tema. Los resultados muestran la transdisciplinariedad
como un estatus epistemológico deseable, que aporta conocimiento
para actuar y que dicha actuación se hace bajo la rectoría de principios
y valores éticos.

1 Una versión parcial de este texto, con un enfoque exclusivo a las ciencias de la seguridad, fue realizada en 2017, en Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística, 7 (1): 59-84.
2 Profesor-investigador de tiempo completo adscrito al Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Autónoma de Nuevo León, México.

9

�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Palabras clave: Ciencias Sociales, transdisciplina, dilemas, toma de decisiones, principios.
Abstract: The Social Sciences, due to their variety, fragment the
perceptions of the social phenomenon. But the ultimate purpose is the
same: to explain social phenomena, diagnose the problems they cause
and propose solutions. This text intends to show the transdisciplinary
path of the Social Sciences; distinguish it from the interdisciplinary and
multidisciplinary status and show that the transdisciplinary condition
focuses on decision making and problem solving. Decision making can
be conceived in the scheme of dilemmas. A methodology is used, of a
hermeneutic type, of conceptual critical analysis of the notions that
are established and/or constructed in the literature on the subject. The
results show transdisciplinarity as a desirable epistemological status,
which provides knowledge to act and that such action is done under
the guidance of ethical principles and values.
Key words: Social Sciences, transdisciplinary, decision making,
dilemmas, principles.

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Introducción
Un objeto de estudio como “los fenómenos sociales” involucra
a muchos tipos de ciencias. El conjunto de las Ciencias Sociales
incluye métodos y disciplinas que históricamente se ejercieron
de manera aislada y en busca de una propia especialidad. Sin
embargo, los problemas sociales poseen factores múltiples
y para abordarlos es necesaria una agrupación estratégica.
Estrategia de organización y enfoque que, entre otras cosas,
debería aportar conocimiento para la toma de decisiones en
el caso de problemáticas sociales y, por ende, las soluciones
son transversales y sus estudios han de ser transdisciplinarios.
Ésta es la hipótesis principal del presente ensayo. Además, para
orientar con facilidad la toma de decisiones, en muchos casos, las
Ciencias Sociales tienen que adoptar el enfoque de dilemas y por
tratarse de asuntos humanos la transdisciplinariedad hace uso de
principios y valores éticos.
Para validar la hipótesis sobre la transdisciplinariedad de
las Ciencias Sociales es necesario responder al cuestionamiento:
¿En qué consiste la condición transdisciplinaria a diferencia de la
interdisciplinaria y multidisciplinaria?
El método que permite validar la hipótesis de este
ensayo obedece al análisis crítico conceptual de las nociones
que se establecen y/o construyen en la literatura al tema. Por
tanto, corresponde a una metodología cualitativa, de tipo
hermenéutico bajo el enfoque del interaccionismo simbólico.
Dicho método plantea para este caso el siguiente itinerario:
análisis de la fragmentación del fenómeno social dentro de las
Ciencias Sociales con la distinción del propio objeto formal;
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

el complejo proceso interdisciplinario y multidisciplinario de
inclusión de datos con la consecuente caracterización de lo
unidisciplinario, interdisciplinario, multi o pluridisciplinario y
lo transdisciplinario; la adopción de la condición o metodología
transdisciplinaria en las Ciencias Sociales, la reorganización de
los problemas que abordan las Ciencias Sociales en el esquema de
dilemas, y la necesidad de principios y valores éticos en Ciencias
Sociales a la luz de las discusiones conclusivas.
Análisis de la fragmentación del objeto dentro de las disciplinas y distinción del propio objeto formal
En la división del saber, advierte Wallerstein (1996), se está
borrando la demarcación entre las Humanidades, las Ciencias
Naturales y las Sociales. De igual manera ocurre al interior de las
Ciencias Sociales, pues su pluralidad deja obviado que se rebasa
la unidisciplinariedad.
Por tanto, las Ciencias Sociales se están consolidando
por la convergencia de varias disciplinas, aunque no debe
desconocerse que Giddens considera a la Sociología como una
disciplina generalizante (2000, p. 26). No obstante, puede
postularse: las Ciencias Sociales son el conjunto de disciplinas
que, agrupadas, procuran el estudio transdisciplinar de la conducta
humana en el campo social referido a la vinculación entre sí de
diversos agentes y cuyo estudio se orienta a la luz de los valores
(sustentabilidad, respeto al derecho de terceros, etc.) y principios
jurídicos, morales y culturales. En esta descripción existen tres
elementos que es preciso destacar: 1) el estudio transdisciplinar
para abordar adecuadamente los factores múltiples que presenta
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la conducta humana respecto a la sociabilidad, 2) la orientación
de la conducta humana social en los marcos jurídicos y sociales
y 3) el juicio (también jurídico, moral y social) que podría recibir
dicha conducta.
Para ilustrar la diferenciación de las Ciencias Sociales se
puede hacer uso de la distinción entre los objetos materiales y
formales de las ciencias.
El objeto material de una ciencia es el objeto de estudio
en sí mismo, tal y como “se encuentra en la realidad” o “aparece”
al investigador. En las Ciencias Sociales es el comportamiento y
las actividades de los humanos. Pero la diferenciación se da, por
ejemplo: en el caso de la criminología por la conducta criminal;
en el caso de la psicología es la conducta aprendida y adaptada;
en la Sociología es la conducta en la escala social, es decir, los
comportamientos colectivos o comunitarios; en Derecho es la
conducta conforme al canon de lo legal; en Moral desde el canon
de lo legítimo; en Antropología son las formas públicas y privadas
de organización, costumbres, ritos, etc. Y así podría construirse
un larguísimo etcétera de disciplinas que estudian la conducta
en diversas determinantes y variantes. Por tanto, cada disciplina
requiere precisar la formalidad o perspectiva, (el punto de vista),
desde el cual se estudia el objeto material de estudio. A dicha
perspectiva se le denomina objeto formal.
El efecto de precisar el objeto formal fue la especificación, es
decir, el carácter reduccionista, la pérdida de una visión y tratamiento
integrales de los problemas que cada ciencia pretende resolver. Dicha
especificación, con el perfeccionamiento del saber, se convirtió en
especialización. Toledo, hace dos décadas, ilustró ese devenir:
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“La ciencia que domina hoy en día, es aquella establecida bajo
los paradigmas del siglo XVII, autores como Bacon, Newton,
Descartes, etc. Y es fundamentalmente una ciencia de las partes: analítica y de carácter mecanicista, monodisciplinaria, es
decir, especializada o sobre especializada, experimental y finalmente de carácter reduccionista” (2003, p.104).

En el sentido anterior, las ciencias que están fuera de
un contexto transdisciplinario son insuficientes para resolver
problemas fuera de su ámbito específico por dos razones: la
complejidad multifactorial de los problemas que estudian y la
exigencia de una gran cantidad de perspectivas sobre el mismo
problema, no necesariamente sobre el mismo objeto de estudio.
Pero la dificultad no sólo corresponde al conocimiento
científico, sino también a la visión reducida de éste. Nicolescu
advirtió al respecto que:
Las ciencias monodisciplinares ignoran perspectivas y factores
distintos de un contexto más amplio y ocasionan polémicas reduccionistas y errores al estar basadas en una sola racionalidad.
El cientificismo nos ha legado una idea persistente y tenaz: la
de la existencia de un único nivel de Realidad (1996, p. 19).

La advertencia de Nicolescu pesa sobre la idea previa de
un único nivel de realidad, es decir, no se asume la complejidad
de la propia naturaleza, ni se asume el desafío de la complejidad
científica, (Wallerstein, 1998). Ello ha conllevado a complicaciones
que provocan cambios de paradigmas (del geocéntrico al
heliocéntrico, de la física mecánica a la cuántica, del genetista
enfrentado al naturalista, de la geometría de Euclides a la de
Riemann y Lobachevski). En otros casos, esas complicaciones
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derivaron en falsacionismos o revoluciones científicas, como lo
explicaron Popper y Kuhn respectivamente.
Una prueba ilustrativa de las complicaciones del
reduccionismo se halla en el manejo de la pandemia SARS-CoV2
cuando fue atacada sólo desde la perspectiva de la medicina clínica.
Para controlar las cadenas de contagio y abatirla, se requiere
desde la Farmacobiología hasta la Demografía alimentada con los
algoritmos del big data.
Al no adoptar una visión multidisciplinaria para elaborar
soluciones transdisciplinarias los problemas corren el riesgo
de ser discutidos bajo sólo una perspectiva, o al momento de
encontrarse con otros puntos de vista no se generarán soluciones
sino más conflictos
La complejidad multifactorial, la división y diferenciación
formal de los objetos de estudio y las diversas metodologías
científicas son, en última instancia, adecuadas para conocer una
realidad compleja que se manifiesta en varios niveles y que no
siempre obedece a un mismo sistema teórico o metodológico. Por
tanto, el “fenómeno social” debería transitar hacia una condición
transdisciplinaria. Una experta en ciencias advirtió: “mucho se
discute sobre interdisciplina, quizás porque se presenta como
un intento de superar el estado actual de abstracción de las
ciencias” (Casas, 2008, p. 98). La discusión epistémica, dentro de
los fundamentos y alcances de una misma ciencia, es innecesaria,
pues como argumentó Wallerstein (1998), el análisis de la realidad
social debe ser holístico y al cambio de paradigma lo denominó
“impensar”. Es decir, la reformulación de las Ciencias Sociales
no es una refundación. Si bien la reformulación atraviesa por la
interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad, éstos son meros
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insumos epistemológicos para nutrir la reformulación: alcanzar la
condición transdisciplinar. Wallerstein visualizó esta necesidad
cuando abogó por programas de investigación que cortaran
transversalmente las líneas tradicionales y reconoció que las
Ciencias Sociales han avanzado en dirección hacia un respeto
cada vez mayor por la naturaleza, al mismo tiempo las Ciencias
Naturales han ido desplazándose hacia una visión del universo
como inestable, puntos de intersección que corresponden a un
movimiento transdisciplinario (Wallerstein, 1998). En pocas
palabras, obtener saberes plurales para tomar decisiones fundadas
en los conocimientos científicos especializados y también más allá
de ellos.
El complejo proceso interdisciplinario y multidisciplinario
de inclusión de datos con la consecuente caracterización
de lo unidisciplinario, interdisciplinario, multi o
pluridisciplinario y lo transdisciplinario
El saber sobre los fenómenos sociales implica la necesidad
de la información interdisciplinaria y de posterior adhesión
multidisciplinaria, para derivar en alternativas transdisciplinarias;
pues la mayoría de las soluciones exigen acciones transversales.
Por tanto, es pertinente distinguir la secuencia y jerarquización
de estas nociones.
Guy Palmade (1979) define a la disciplina como:
“Conjunto específico de conocimientos que tiene sus
características propias en el terreno de la enseñanza, de la
formación, de los mecanismos, métodos y materias” (p. 21). Si se
agrega el prefijo uni, se hace énfasis en que la unidisciplinariedad
versa sobre cuestiones delimitadas y hace uso de herramientas y
procesos también delimitados, esto conlleva a que el fenómeno
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estudiado por la disciplina sea visto desde la única perspectiva
de su objeto formal.
Puede agregarse a la definición de Palmade que el conjunto
de conocimientos tiene como objetivo conocer las causas de los
fenómenos y aplicarlo a resolver sólo ciertos problemas definidos
o delimitados por la misma disciplina debido a la estandarización
de sus herramientas y metodología.
En contraste, la interdisciplinaridad se refiere a la transferencia
de métodos entre disciplinas. Como si las disciplinas dialogaran
entre sí profundizando temas a partir de varias miradas. Aunque
todavía no generen nuevos conocimientos trasformadores. Por
ejemplo, la Informática que es utilizada en Sociología, Epidemiología,
Demografía, etc. Pero cuando los conocimientos apuntan a las
transformaciones, por ejemplo, en el caso de la prevención de la
pandemia por SARS-CoV2, entonces el saber es claramente de
índole transdisciplinario, pues la mayoría de las veces terminan por
involucrar los presupuestos económicos de las políticas públicas, las
dinámicas sociológicas de mayor cohesión social, los aspectos de la
psicología comunitaria para organizar jerárquicamente a los agentes
sociales y hasta los liderazgos exitosos.
Así, según el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT) de México,
Interdisciplina, la que se da cuando se combinan dos o más disciplinas para generar un nuevo nivel de integración donde las
fronteras disciplinares empiezan a desdibujarse. La interdisciplina no es la simple adición de partes, sino el reconocimiento
que la incidencia de una disciplina y sus lógicas de indagación
afectan el resultado de la investigación de la(s) otra(s) disciplina(s). (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII, DOF, p. 234)
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En consecuencia, en la interdisciplina existe la
transferencia de métodos que provoca la cooperación de varias
disciplinas para encontrar soluciones y rutas de acción ante los
problemas.
La interdisciplina, por ende, no tiene por misión convertir
a las Ciencias Sociales en un conjunto de ciencias panópticas,
sino poseer la información suficiente para construir de manera
correcta los conceptos que expondrán de manera adecuada
el problema. En otras palabras, antes de buscar soluciones, las
Ciencias Sociales acopian perspectivas para plantear de manera
conceptualmente correcta el problema con el propósito de no
generar pseudoproblemas. En este sentido, debe suscribirse
lo que ha denunciado Paquet al constatar los límites de la unidisciplinariedad impuestos por el lenguaje mono-especializado:
Los científicos sociales perdieron interés por encontrar soluciones para los nuevos “problemas retorcidos” (wicked problems) que
enfrentaba la sociedad, y están más interesados en promover el
poder heurístico de los lenguajes disciplinares para la definición
de los problemas […] La investigación de los académicos no parece hacer una contribución significativa a la gestión de la turbulencia: se prefieren respuestas elegantes a preguntas sin sentido,
en lugar de respuestas no elegantes a buenas preguntas. Como
resultado, la capacidad para comunicar ha disminuido al grado
de que ha sido distorsionada por lenguajes que sólo son la provincia de los expertos. (Paquet, 2009, pp- xi y 29).

La interdisciplinariedad entonces es necesaria para
concebir correctamente los problemas que los fenómenos sociales
presentan, evitar pseudoproblemas y discusiones estériles. Si
una disciplina pone su método, fundamento epistémico y saber
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al servicio de las demás, entonces podrá mostrar un verdadero
problema y evitar una confusión. Así, cabe concebir que, desde
la multiplicidad de factores analizables de una misma realidad,
se exija la interdisciplinariedad de las ciencias que intervienen
en la investigación. Ello no resta autonomía a ninguna ciencia
y las enriquece a todas, pues como apuntó Wallerstein (1998),
las separaciones artificiales de las disciplinas del siglo XIX son
actualmente ignoradas de facto por los científicos sociales.
Ignorar las separaciones artificiales es una condición que
constató Giddens (2000) al describir que el pensamiento
sociológico se transforma para profundizar las implicaciones
prácticas y de decisión política. En términos categóricos: las
Ciencias Sociales no sólo constatan, describen o explican
fenómenos sociales, también abordan sus problemáticas y deben
apuntar a soluciones, aunque éstas constituyan respuestas no
elegantes.
Se pueden distinguir, según Nicolescu (1996, p.37) tres
grados de interdisciplinariedad: a) un grado de aplicación; b) un
grado epistemológico; c) un grado de generación de nuevas disciplinas. En
el primer grado, corrigiendo a Nicolescu, puede decirse que se
aplican técnicas y no métodos de una disciplina a otra. Nicolescu
ejemplifica con los métodos que de la física nuclear transferidos
a la medicina conducen a la aparición de nuevos tratamientos
del cáncer, pero eso no es una transferencia de método, sino
de técnica, pues el método es para descubrir nuevo saber y la
técnica para hacer uso del saber. La medicina no renuncia a su
autonomía indagatoria para recuperar la salud humana cuando
aplica técnicas químicas, físicas. Del mismo modo el conjunto de
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las Ciencias Sociales no condesciende a una sola disciplina del
grupo cuando indagan y proponen soluciones.
El segundo grado de interdisciplinariedad puede
ejemplificarse de una manera distinta al ejemplo tautológico que
aporta Nicolescu (la transferencia de los métodos de la lógica
formal en el campo del derecho genera análisis interesantes
en la epistemología del derecho), si puede concebirse que las
aportaciones de la psicometría son útiles para las ciencias de
la educación, la pedagogía, las ciencias de administración de
recursos humanos, la psicología del deporte y hasta para los
programas de rehabilitación en los centros penitenciarios. O
que los aportes de la informática son imprescindibles para el
almacenamiento, manejo y predicción estadística de cualquier
investigación cuantitativa. En estos dos ejemplos no es notoria
que la transferencia de métodos genere una relación fundacional
entre la disciplina emisora y la receptora como en una relación
fundamento-fundamentado. No así, por ejemplo, en el caso donde
la ingeniería civil, sin el saber o fundamento del cálculo, carecería
de garantías para construir y sostener una edificación. Así mismo
el derecho, si careciera de las nociones básicas de la moralidad
como son la justicia y la proporción equitativa, quedaría reducido
a una técnica retórica de alegatos.
El tercer grado de interdisciplinariedad parece la fusión
bien asimilada de aspectos materiales y formales cuando se
ejemplifica con la física matemática o el arte informático. Es
decir, la materia o contenido de saber propio de una disciplina
es tratado bajo la formalidad o estructura de otra disciplina,
tal ocurre con la matematización no sólo de la física (física
matemática que expresa las leyes de la física en fórmulas
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algebraicas y no en enunciados del lenguaje común), sino de la
psicología (psicometría), de la sociología (la estadística social),
de la medicina misma (las coordenadas cartesianas de los electroencefalogramas o cardiogramas).
En definitiva, son fácilmente aceptables los dos primeros
grados de interdisciplinariedad propuestos por Nicolescu, pero el
tercero requiere de mayor innovación. Obedece a lo que Jacques
Maritain denominaba ciencia media. Maritain la definió como
una ciencia intermedia, que en una jerarquización ascendente
de abstracción se encuentra sobre las ciencias empíricas de
la naturaleza, cuya materia la proporciona la realidad física, y
debajo de las matemáticas, cuyo objeto formal y procedimiento
de conceptualización siempre es cuantificacional. En pocas
palabras, es una “ciencia materialmente física y formalmente
matemática” (Maritain, 1978, p.80). En todo caso el tercer nivel
de interdisciplinariedad se parece más a la multidisciplinariedad.
Y cualquiera de las dos versiones no es propia para las Ciencias
Sociales.
Porque si bien es cierto que la interdisciplinariedad y la
multidisciplinariedad desbordan la unicidad de las disciplinas de
las Ciencias Sociales, éstas están más allá de tal desbordamiento,
puesto que no sólo aplican técnicas, indagan los fundamentos
científicos y asimilan objetos materiales de estudio con las
perspectivas formales de diversos modos de estudiarlos, sino
que además orientan decisiones que habrán de ser evaluadas con
criterios distintos a los cánones epistemológicos de las ciencias
individuales. El todo del conjunto llamado Ciencias Sociales es
un todo más grande que la suma total de sus partes.
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Además de los grados, también se han establecido tres tipos
de interdisciplinariedad: la lineal, la restrictiva y la estructural. En
la primera se da, nuevamente, el intercambio de una o más leyes
tomadas de una disciplina para explicar fenómenos de otra; sólo
se requeriría alguna redefinición de las variables y parámetros
para ajustarla al nuevo contexto disciplinario. En la tercera, las
interacciones entre dos o más materias llevan a la creación de un
cuerpo de conocimiento que forman la estructura básica de una
disciplina original, la cual no puede ser reducida a la coordinación
formal de sus generadoras, lo cual es muy parecido al tercer grado
expuesto arriba. Pero el segundo tipo, el restrictivo, consiste en una
aplicación a un campo específico y hacia un objetivo concreto. Y
podría aventurarse que las Ciencias Sociales constituyen un cuerpo
de saber de este tipo porque reciben aportaciones con el propósito
de orientar decisiones que buscan ubicarse estrictamente en el
campo del “fenómeno social” y sus áreas afines.
Si bien es cierto que existe la integración de saberes para
constituir el fenómeno social y sus áreas afinas, las estrategias de
alineación a pesar de la diferenciación no siempre pueden lograr
un mismo objetivo. Las ciencias tienen como objetivo conocer,
pero sus indagatorias no tienen el mismo objeto formal de estudio
ni los mismos procedimientos metódicos. Por ello es que, en el
caso de las Ciencias Sociales, se ha requerido la agrupación de
saberes que tienen como objeto una parcialidad o alguna de
las aristas que llevan a la realidad del fenómeno social desde la
perspectiva multi y transdisciplinar.
En lo que respecta a la multidisciplinariedad o
pluridisciplinariedad (que se considerarán como sinónimos con
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objeto de no multiplicar los entes lingüísticos sin necesidad)
ésta representa el estudio de un objeto perteneciente a una única
disciplina pero abordado por varias disciplinas al mismo tiempo
cada una con su enfoque. El conocimiento del objeto en su propia
disciplina se profundiza y la investigación pluridisciplinaria
aporta un plus a la disciplina en cuestión, en opinión de Nicolescu
(1996, p.37). Pero más que profundizar, debería decirse que el
conocimiento se extiende o complementa.
Cabe advertir, en primer lugar, que las disciplinas tienen
un objetivo, proyecto o tarea común de manera parcial, es decir,
todas buscan conocer al propio objeto de estudio. No parece
entonces que el estudio de un mismo objeto desde diversos
ángulos sea multidisciplinario si no se comparte un mismo
problema a resolver. En este sentido, el ejemplo de Nicolescu
(que un cuadro de Giotto puede estudiarse a través de la mirada
de la historia del arte cruzada con la de la física, la química, la
historia de las religiones, la historia de Europa y la geometría) no
resultan muy ilustrativos. La química estudiará los componentes
físicos del lienzo de Giotto y eso puede generar admiración,
pero no auxilia a una experiencia estética, motivo para el cual el
lienzo fue pintado. La historia de las religiones podrá aportar el
contexto del autor, de los receptores de su época y del mensaje,
pero si el espectador pertenece a otra tradición, religión y cultura,
no obtendrá la misma intuición privilegiada de la experiencia
estética que busca el autor de la obra.
Es decir, la multidisciplinariedad es útil para entender,
pero limitada para comprender (distinción que se caracterizará
más adelante). La multidisciplinariedad parece ser un mero acopio
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

de información y saber sobre un mismo objeto de estudio general
y eventualmente hace emerger la construcción conceptual de un
problema o dilema, por ello –aunque valiosa- es insuficiente para
los propósitos prácticos (prescriptivos y de juicio) que podrían
poseer las Ciencias Sociales. El CONACYT mexicano postula:
Se entiende como multidisciplina al contraste de perspectivas
disciplinares en una forma aditiva: cuando dos o más disciplinas independientemente y de forma limitada interactúan para
proveer un punto de vista a un problema desde sus propias
perspectivas. (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII, DOF, p. 234)

Así, por ejemplo, en el conjunto de las Ciencias Sociales
se encuentra la Antropología Social y las Ciencias Políticas; en la
primera pueden estudiarse conductas presentes en algunas etnias,
pero no en todas las civilizaciones (por ejemplo, la poliandria),
mientras que en las segundas se hallarán formas históricas de
organizar el poder de una comunidad (por ejemplo, patriarcados
monárquicos). La mera suma de ambos saberes no aporta un
problema, sin embargo, pueden generar un dilema (¿qué forma
debe promoverse, la poliandria o el patriarcado?) o plantear la
necesidad de defender un derecho humano universal (bajo el
supuesto de que una de las dos es la correcta) al añadir saberes de
otras Ciencias Sociales.
Por último, la transdisciplinariedad, con el peso que le
da el prefijo trans, que quiere decir ‘al otro lado’ o ‘a través de’,
y por ello, pretende ver más allá de las mismas disciplinas, busca
la integración teórica y práctica: “lo que está a la vez entre las
disciplinas, a través de las diferentes disciplinas y más allá de
toda disciplina” (Nicolescu, 1996, p. 37). Por ende, apunta a una
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práctica: la solución de un problema o dilema, toda vez que se han
integrado múltiples ideas, principios, perspectivas y postulados
de áreas muy distintas.
El término transdisciplinariedad ha sido promulgado por
la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Centro Internacional para la
Investigación Transdisciplinaria (CIRET) (Rivas, 2010), también
por el CONACYT de México, que apunta:
Se entiende por transdisciplina cuando las perspectivas de dos
o más disciplinas trascienden entre sí para formar una nueva
aproximación holística; el resultado será completamente diferente o nuevo a lo esperado de la suma de las perspectivas
individuales de las disciplinas. (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII,
DOF, p. 234).

Es decir, es la cualidad que se desarrolla a través de las
disciplinas (y por ello implica la multidisciplinariedad), pero a su
vez va más allá porque conceptualiza de modo integral problemas
y toma decisiones para resolverlos. Quienes la han pensado y
ejecutado, la consideran el producto de una investigación referida
a un problema definido conceptualmente de manera inter y multi
disciplinaria y, por supuesto, como algo más allá que la simple
suma de disciplinas porque promueve nuevos conocimientos
(Casas, 2008, p. 98; Garrafa y Osorio, 2009, p. 85). Es un concepto
avanzado y dinámico que está, al mismo tiempo, “entre”, “a través”
y “más allá” de las disciplinas y que, como se ha dicho: constituye
un todo mayor a la suma de sus partes.
Las
la

consideraciones

manifestación

de

anteriores

Nicolescu

quien

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coinciden
agrega

que

con
la
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transdisciplinariedad posee tres pilares: los niveles de Realidad,
tal y como se encuentra en el Artículo 2 de la Carta de la
Transdisciplinariedad (1996) [y Nicolescu ejemplifica con la física
mecánica y la física cuántica y los cambios de paradigmas], la
lógica del tercero incluido [ejemplificados con casos que rebasan
la lógica, en especial el Teorema de Gödel] y la complejidad
[generada por el objeto y sus abordajes pluri o multi disciplinarios
y reconocida también como un desafío para las Ciencias Sociales
por Wallerstein (1996, 1998)]. Entre estos tres pilares se
determina la metodología de la investigación transdisciplinaria
(Nicolescu, 1996, p. 37-38).
Los niveles de Realidad y la lógica del tercero incluido
(consistente en un modelo o nivel coherente en sí mismo, pero
inconsistente en otro), sirven a Nicolescu para discurrir sobre la
posibilidad de pasar de un nivel de Realidad a otro. Ello puede
implicar el deseo de un modelo de conocimiento completo, pero
más que nada, implica un modelo de realidad coherente y abierta
donde desde la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad
se acaba por construir un conjunto de saber globalizador. Tal
caso puede postularse para las Ciencias Sociales con el amplio
tema del desarrollo sustentable, pues lo mismo abarca tópicos
biológicos, ecológicos, económicos, que culturales, sociales,
históricos, éticos y hasta de bioseguridad, etc.
Ahora bien, la lógica de un tercero incluido, en vez del
tradicional lógico y metafísico del tercero excluido, nos muestra la
validez de ciertos conocimientos dentro de un modelo y su invalidez
dentro de otros. Nicolescu, como se ha dicho, refiere el Teorema
de Gödel al respecto, pero también puede ejemplificarse con casos
indubitables: los principios de la física mecánica inválidos en las
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áreas de la física cuántica; la geometría euclidiana improcedente en
el espacio elíptico o hiperbólico, y para ejemplificar en las Ciencias
Sociales se podrían enumerar ejemplos en diversos tópicos, como
el caso de la globalización versus el regionalismo, el universalismo
versus el comunitarismo, la economía de desarrollo extraccionista
versus la ecología de la conservación, y un larguísimo etcétera.
Con ello quiere ejemplificarse que la transdisciplinariedad es la
única condición de posibilidad para plantear conceptualmente
problemas bajo la fórmula de dilemas. Asunto que se explicará en
el siguiente apartado.
Por lo pronto, las consecuencias de una transdisciplinariedad
que reconoce diversos niveles de realidad y su respectiva
complejidad implican reconocer diversos niveles de percepción. Es
decir, si existe una ciencia transdisciplinaria es porque el objeto
de estudio de dicha ciencia posee material suficiente para requerir
y exigir un tratamiento transdisciplinario y, consecuentemente,
también para requerir y exigir diversos niveles de percepción. Es
decir, la transdisciplinariedad pone en evidencia la necesidad del
Sujeto transdisciplinario (Nicolescu, 1996, p. 44).
Y todavía más allá, desde la perspectiva del sujeto
cognoscente, que no es uno solo y abstracto, sino el cúmulo
de investigadores abocados a la indagatoria de los objetos de
estudio. Y dadas las diversas percepciones de los investigadores
y la multiplicidad de paradigmas de conocimiento que
corresponden a diversos niveles y complejidades de la realidad
a estudiar transdisciplinarmente, se requiere de la teoría de
la interpretación (hermenéutica) para poder comprender las
variaciones de significados de datos e informes en las múltiples
perspectivas; tanto de las disciplinas como de sus investigadores.
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Es decir, la teoría de la interpretación se requiere para trasladar
la significación de las nociones de una ciencia a otra de manera
que también resulten significativas. Por tanto, el servicio
de la hermenéutica ante las diferencias conceptuales de las
ciencias, por donde transita transversalmente la metodología
transdisciplinaria, es invaluable.
Por estas razones puede coincidirse con el Manifiesto
de la Transdisciplinariedad de Nicolescu (1996) y con los ilustres
firmantes de la Carta de la Transdisciplinariedad (1994) cuando
afirman: a) se generan diferentes grados de transdisciplinariedad
(Nicolescu, 1996, p. 38); b) la unidad abierta son dos facetas de una única
y misma Realidad (Nicolescu, 1996, p. 43); c) Artículo 4. La clave
de la bóveda de la transdisciplinariedad reside en la unificación
semántica y operativa de las acepciones a través y más allá de
las disciplinas. Ello presupone una racionalidad abierta, a través
de una nueva mirada sobre la relatividad de las nociones de
«definición» y «objetividad» (Carta, 1994).
Este último punto puede ilustrarse perfectamente en la
unificación semántica del traslado de significaciones lingüísticas.
Así, por ejemplo, al hablar de “fenómeno social”, algunos
científicos pueden considerar estrictamente lo que acontece
exclusivamente con la conducta, mientras otros toman en
consideración los recíprocos impactos ecológicos entre humanos
y su medio ambiente. Por tanto, “fenómeno social” resulta una
noción por encima de la univocidad, pues es análoga y, por ende,
aplicable transdisciplinariamente.
Para evitar equívocos el “fenómeno social” debe abordarse
con la transdisciplinariedad y apertura de su semiótica analógica. El
lenguaje transdisciplinario, en opinión de Nicolescu, fundamenta
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la inclusión del tercero (1996, p. 87). Ello, como es obvio, permitirá
la apertura, entendida como la aceptación de lo desconocido o
imprevisible. Para las Ciencias Sociales la inclusión de un tercero
y la imprevisibilidad es fundamental, porque posibilita plantear
su tarea en forma dilemática.
Otros expertos (Instituto Transdisciplinar de Estudos
Criminais, Porto Alegre, Brasil. http://www.itecrs.org/) han
querido caracterizar a la transdisciplinariedad como la intención
de superar la fragmentación del conocimiento provocada
por el positivismo. Obrando más allá del enriquecimiento
de las disciplinas con diferentes saberes (multidisciplina)
y del intercambio epistemológico y de métodos científicos
de los saberes (interdisciplina), desean concebirla como
una ciencia interactuante y totalizadora (Pérez y Setién,
2008) y también como integradora (Martínez, 2007). En ese
sentido, la transdisciplinariedad puede adoptar el modelo de
la interdisciplinariedad integradora sistémica, pues ésta se
considera un fenómeno transdisciplinario.
La interdisciplinariedad integradora sistémica es definida
como “varias disciplinas interactúan dialécticamente hacia una
disciplina” (Pérez y Setién, 2008) y como ejemplo cabe citar los
aportes de todo tipo de ciencias ante la problemática del SARSCoV2. En el caso de las Ciencias Sociales, los aportes provienen,
al menos, de la Antropología, la Economía, la Historia, la
Lingüística, la Política y la Sociología. Y no debe confundirse con
la interdisciplinariedad sistémica común en donde “una disciplina
desemboca en varias”, como por ejemplo de la matemática surgen
la sociometría, infometría, optometría, etc., es decir, la forma
matemática de hacer las cosas, de formalizar o tratar a diversos
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

objetos de estudio, según la expresión de Maritain utilizada
más arriba. Un esquema de la llamada interdisciplinariedad
integradora sistémica como transdisciplina es otorgado por Pérez
y Setién (2008)
en la Figura 1 “Figura de procedimiento de
gestación transdisciplinario”:

Esta figura explica lo estipulado en el Artículo 3 de La
Carta:
…hace emerger de la confrontación de las disciplinas nuevos
datos que las articulan entre sí, y nos ofrece una nueva visión de
la naturaleza y de la realidad. La transdisciplinariedad no busca el dominio de muchas disciplinas, sino la apertura de todas
las disciplinas a aquellos que las atraviesan y las trascienden
(Nicolescu, 1996, p. 106).

Por tanto, la transdisciplinariedad, en efecto, rebasa las
aportaciones interdisciplinarias y multidisciplinarias, no sólo
porque supera la fragmentación del objeto de estudio, sino
porque integra las formalidades de la metodología, investigación
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

y saberes hacia los propósitos de la disciplina transdisciplinaria:
cumplir con el reconocimiento e integración bien discernida de
varios niveles de realidad, estructura del conocimiento complejo
y la apertura para la inclusión de un tercero dilemático. Y, sin
embargo, debe quedar claro que la transdisciplinariedad “no
constituye una ciencia de las ciencias”, como lo declara el Artículo
7 de La Carta. Pues, en efecto, más bien persigue, y en eso estriba
precisamente su condición de trascendente, “la unidad de acción
como una correlación del conocimiento científico, pragmático y
moral…” (Hadorn, 2004, s/p).
Así, los rasgos fundamentales de la transdisciplinariedad
derivan acciones no sólo con carácter pragmático (conocer para
actuar), sino también de índole moral por los beneficios que persigue
la trascendencia del saber transdisciplinario (actuar para mejorar).
La transdisciplina se encuentra propicia a constituirse como un
elemento esencial y comprometido en las Ciencias Sociales, uno de
los aspectos que la hace mayor a la suma de sus partes.
La adopción de una metodología transdisciplinaria en las
Ciencias Sociales
A pesar de la fragmentación de los objetos de estudio y la
incomunicabilidad de los niveles de realidad, cuando se debe
aportar conocimiento para tomar decisiones, cabe recordar la
advertencia de Nicolescu: “un verdadero decisor debería poder
dialogar con todos a la vez”. (1996, p.36). Pues siempre se desea
que las decisiones adoptadas sean las mejores posibles.
La transdisciplinariedad, como se ha visto, intenta retomar
la comunicación entre las diferentes disciplinas tras haber
pasado por un periodo de fragmentación y especialización, lo que
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

provocó una incapacidad de comprensión de las problemáticas
y de cómo se pueden postular soluciones. A partir de ahí es
preferible agrupar en un modelo transdisciplinario al grupo de
las Ciencias Sociales en vez de tergiversar cada una de dichas
ciencias. Parafraseando a Palacios (2014, p. 416) se podría decir:
las Ciencias Sociales podrían ser una transdisciplina juntamente
con otras ciencias tanto naturales como sociales. Sin embargo,
antes de serlo primero deben lograr que sus corrientes internas
dejen de conflictuarse entre sí y comiencen a colaborar en la
búsqueda de respuestas a la complejidad. Así las cosas, sin duda
es preferible construir el conjunto de las Ciencias Sociales de
manera transdisciplinaria en vez de esperar a un consenso de las
ideologías epistémicas de cada una de las ciencias del grupo.
Como la transdisciplinariedad abarca una unidad de
conocimiento y también la trascendencia del tomar decisiones
más allá del simple conocer, entonces postulamos que las
Ciencias Sociales deben definirse como transdisciplinarias por el
solo hecho de su interés: explicar el fenómeno social y aportar
soluciones a las problemáticas humanas. Es decir, no sólo es una
integración de diferentes disciplinas, sino que además tiene como
prioridad y compromiso que puedan proponerse soluciones
ejecutables.
Una ciencia transdisciplinaria, en sí misma o de manera
pura (en el sentido kantiano), puede definirse como “el proceso
por el cual los límites de las disciplinas individuales trascienden
para tratar problemas desde perspectivas múltiples con vistas
a generar conocimiento emergente. Es la transformación e
integración del conocimiento desde todas las perspectivas
interesadas para definir y tratar problemas complejos” (Pérez y
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Setién, 2008, p. 5). Pero si añadimos la intencionalidad axiológica,
entonces deben sumarse las orientaciones y obligaciones morales
inherentes.
Las Ciencias Sociales, en tanto un conjunto de saberes
transdisciplinarios juzgará las decisiones que aporta cada
disciplina de acuerdo con lo más conveniente, a la mejor bondad
moral. De esta forma, recaudan cualquier tipo de información
de cada área, validándola de acuerdo con sus pros y contras, e
integrando una visión que irá más allá de la que implican las
ciencias uni-disciplinares y también más allá de la construcción
multidisciplinar o pluridisciplinar, pues, finalmente, busca
orientar o regular la acciones conforme a lo que se considera como
bueno. Para conseguir el éxito de este método, es importante
conocer y mantenerse abierto a las aportaciones de cada una de
las disciplinas que pueden estar involucradas, ya que ésa es la
única manera de percatar cómo cada decisión tiene un impacto
en otro ámbito o corre el riesgo de caer en la dinámica del doble
efecto. Por ejemplo, si se pone un muro perimetral para que una
zona quede resguardada de la SARS-CoV2, este consejo generará
la criminalización de cualquier sujeto “ajeno” al área limítrofe y
con ello también degenerará la cohesión del capital social.
Puede

entonces

proponerse

que

las

Ciencias

Sociales, con su característica transdisciplinaria, busquen la
transformación e integración del conocimiento de todas las
perspectivas interesadas, y se constituyan en el medio orientador
imprescindible para regular las acciones científicas, tecnológicas,
económicas, políticas, jurídicas, sociales, etcétera, que toma en
cuenta los diversos impactos axiológicos en esos mismos ámbitos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Por lo tanto, las Ciencias Sociales, en tanto
transdisciplinarias, no se basan en una deontología del derecho,
de la economía o de la educación. Tampoco establecen un
lineamiento reduccionista aplicable a los científicos de sus propias
disciplinas, sino que, al reunir distintas áreas de conocimiento,
indican con criterios axiológicos el campo de las decisiones.
Debe hacerse hincapié entonces que las ciencias que
conforman el conjunto de las Ciencias Sociales tienen como
objetivo conocer; que sus indagatorias no tienen el mismo objeto
formal de estudio, ni los mismos procedimientos metódicos. Que,
cognitivamente considerado, el método y sus logros o alcances
cognitivos son moralmente neutrales. Y que corresponde a la
dimensión transdisciplinar decidir por el bien o beneficio y,
por ende, su misión es orientar la ejecución de las aplicaciones
técnicas de los demás conocimientos científicos.
La transdisciplinariedad de las Ciencias Sociales da pauta
para recordar la diferencia entre entender y comprender establecida
por Dilthey3, donde el sujeto cognoscente tiene diferentes roles.
En el entender el sujeto cognoscente no se involucra con lo que
conoce. En el comprender, el sujeto cognoscente está involucrado
en la indagatoria al grado que el sentido de sí está en juego en la
misma indagación y comprensión, pues comprende y se comprende
también a sí mismo. Wallerstein (1996, 1998) insistió en establecer
la relación entre el investigador y la investigación. No es lo mismo
admirar la estética gótica de una catedral medieval cuando se posee
3 Dilthey, W. (1970) La estructura del mundo histórico en las humanidades, Fráncfort del Meno: Suhrkap, después ampliamente retomada por K.O.
Apel, K.O. (1979) Die Erklären-Verstehen-Kontroverse in Transzendental-pragma-

tische, Frankfurt, Suhrkamp.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

una profunda devoción católica que cuando se visita como turista
desde el budismo asiático. El primero comprende y se comprende,
el segundo entiende, pero no se encuentra a sí mismo reflejado en
el quehacer de su indagatoria.
En

consecuencia,

las

Ciencias

Sociales

con

la

caracterización de transdisciplina pertenecen al comprender,
dado que el sujeto está requiriendo una orientación para actuar
y está involucrado en la calificación de responsabilidad social,
jurídica y moral que recibirá su actuación. La eticidad irrumpe
en su existencia a diferencia de la neutralidad epistémica que se
patentiza en las demás ciencias cuando proceden exclusivamente
en su quehacer cognitivo. No es igual, por ejemplo, obtener
una estadística de crímenes de lesa humanidad, que tomar las
acciones para mejorar con mayor eficiencia la prevención de
éstos; así las Ciencias Sociales tienen como objeto de estudio la
conducta humana en relación con el respeto, la conservación y
la promoción del humano y deben caracterizarse como ciencias
transdisciplinarias de un acto cognitivo de comprensión y no de
mero y ajeno entendimiento de datos.
Respecto al científico social que ejerce dichas disciplinas,
éste deberá cumplir con la percepción de diversos niveles de
realidad, comprender la circunstancia del conocimiento complejo
y sobre todo la estipulación del tercero incluido que se traduce en
no-resistencia. Es decir, el investigador no debe racionalizar al
objeto de estudio dentro de un solo marco lógico o un único y
exclusivo modelo o paradigma de conocimiento.
Las

Ciencias

Sociales

entonces

son

un

saber

privilegiadamente transdisciplinario porque, como explica
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Hadorn (2004): “la investigación transdisciplinaria implica ver
un problema en un nivel descriptivo, normativo e interactivo”
(párr. 22).
Las Ciencias Sociales cumplen estas tres condiciones
sumadas a los tres pilares de la transdisciplinariedad. De donde
los diversos niveles de realidad y las condiciones hermenéuticas
para comprender dicha diversidad, aún desde perspectivas
diversas, son efectivamente abordados.
Nicolescu aporta un ejemplo donde asoma el carácter
transdisciplinario de las Ciencias Sociales, si se consideran éstas
en su sentido más básico como Ciencias de la sobrevivencia: dice
sorprenderse por la multiplicidad de enfoques que requiere el
acompañamiento a los moribundos. Para él
El acompañamiento a los moribundos no puede ahorrarse una
investigación transdisciplinaria en la medida en que la comprensión del mundo actual pasa por la comprensión del sentido de la
vida y de la muerte en este mundo que es el nuestro (1996, p.39).

Este ejemplo no postula a las Ciencias Sociales
como el conjunto de ciencias con mayor gradación y calidad
transdisciplinarias. Quizá la tanatología, la medicina, la geriatría
(en el mejor de los casos para el moribundo), la psicología de
los cuidados paliativos, tendrían prioridad como arquetipos de
disciplinas que requieren la transdisciplinariedad.
Por otra parte, Nicolescu afirma que “existen grados de
transdisciplinariedad, pero no pueden existir disciplinas con carácter
transdisciplinario, [porque] la metodología transdisciplinaria
no remplaza la metodología de cada disciplina” (1996, p.89).
Sin embargo, desde la mirada a las Ciencias Sociales no puede
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

compartirse esta opinión. Es cierto que la finalidad de las
disciplinas es obtener descubrimientos verdaderos y que éstos
pueden hilarse y sumase a diversas disciplinas para que, a su
vez, obtengan nuevos descubrimientos. No obstante, lo “trans”
de la transdisciplinariedad en las Ciencias Sociales reside en que
el quehacer transdisciplinario va más allá de la metodología de
indagación, está en la normatividad e interactividad de la toma
de decisiones que incluye la adhesión a principios y el respeto
a valores.
Así entonces, las Ciencias Sociales son un corpus
transdisciplinario no sólo en el sentido de que su indagatoria
es transversal a diversas disciplinas, sino que trasciende en su
información hacia la normatividad y la acción a tomar. Es decir,
las Ciencias Sociales en la tarea de la descripción recogen los
niveles de realidad y complejidad; en la normatividad establecen
el tercero incluido en forma de dilemas, pues no existen modelos
únicos para garantizar la conducta deseable que anhelan los
humanos, ni protocolos de actuación infalibles o de aplicación
de recetario por encima de la discrecionalidad y la prudencia
aplicada a los casos concretos. Y en la interacción apunta a la
ejecución de actos que deben ser orientados por la normatividad,
la valoración y, eventualmente juzgados por los cánones de la ley
(los códigos) y los principios de la moralidad.
A pesar de que Pérez y Setién (2008) consideren que
la esencia de la transdisciplinariedad “no sea una disciplina
sino un enfoque”, no debe coincidirse en esta apreciación
cuando de las Ciencias Sociales se trata. La interactividad, las
decisiones, las ejecuciones en materia social no se reducen a
enfoques, opiniones o cosmovisiones. Las Ciencias Sociales
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

son transdisciplianarias porque están fundadas en principios,
argumentos y jerarquizaciones axiológicas que rebasan los
meros enfoques descriptivos precisamente por su capacidad
para abordar problemas con demostraciones y otorgamientos de
evidencias (tanto con metodologías empíricas como lógicas).
Discusiones conclusivas
Se ha mostrado que la noción de “fenómeno social” es análoga
(puede atribuirse el adjetivo “social” a variados sustantivos:
trabajo, economía, medicina, seguridad, condición, interacción,
etcétera). En consecuencia, reducir las Ciencias Sociales sólo a
funciones interdisciplinarias o multidisciplinarias, provocaría,
parafraseando a Baratta: que el adjetivo social estrangule
a los sustantivos (Baratta, 1997, p. 21). Pero la propuesta
transdisciplinar busca lo contrario: que “lo social” amplíe y
expanda a los sustantivos y sus correspondientes sustancias.
Reducir “lo social” a exclusivo objeto de una disciplina
o interdisciplina o multidisciplina implicaría una reducción del
objeto de estudio. Por ende, “lo social” requiere de la apertura
y la tolerancia epistémica de la transdisciplinariedad, pues
sus problemas constituyen lo que Paquet denominó, como se
citó arriba, “los problemas retorcidos” que requieren buenas
respuestas, aunque no sean elegantes.
No obstante los riesgos epistemológicos anteriores,
las Ciencias Sociales se superan con el tránsito hacia la
transdisciplinariedad a través de una mayor integración de
temáticas, ciencias y metodologías parcelarias con el itinerario:
Diversos Niveles de Realidad, la Complejidad del Conocimiento
ante esos niveles de Realidad, el Orden Descriptivo que implica
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

en sí mismo la descripción constatativa, la normatividad y la
interactividad.
Para completar el itinerario debe recordarse que la
propuesta transdisciplinaria se caracteriza por la toma de
decisiones y ello requiere dos condiciones más: la reorganización
de un problema a abordar en forma de dilema y la respectiva toma
de decisión bajo la tutela de principios y valores. Por ello, ha de
insistirse en parafrasear la idea referida de Paquet: es preferible
obtener respuestas no elegantes, pero sobre problemas en verdad
pertinentes.
Finalmente, pero no menos importante, cabe recodar
cuáles son esos principios que tutelan las Ciencias Sociales:
el orden social, la paz y el bien común. En este sentido, los
principios, precisamente en razón de ser principios y detentar la
cualidad de universalidad, son exigibles a todos los miembros del
conjunto social.
Bajo la tutela de dichos principios se pueden operar los
valores. Debe recordarse que los valores son realidades inteligibles
comprendidas como bienes; que poseen efectos tanto materiales
como intangibles y que resultan auténticamente valorados cuando
se pone interés en conseguirlos. Los valores pueden enlistarse y
jerarquizarse según diversos criterios (cronológicos, lógicos,
jurídicos, pertenecientes a una tradición o moralidad y, también
según una escala de preferencias). Será tema de otro ensayo
exponer y argumentar los mejores criterios y sus consecuentes
listados y jerarquizaciones, baste por lo pronto enlistar los
valores referentes a la interactividad de las decisiones tomadas en
función del saber que aportan las Ciencias Sociales: la dignidad
humana, las garantías que protegen los derechos humanos, el
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

respeto, la tolerancia, el bien común, la solidaridad, la justicia,
la honestidad, la veracidad, la independencia y autonomía. Sin
duda, la presencia transversal de los principios y valores de las
Ciencias Sociales también avalan su condición transdisciplinaria.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Anáhuac, Nuevo León, México.
Oportunidad y Desafío
Anáhuac, Nuevo León, México.
Opportunity and Challenge
Gerardo Macario Pantoja Zavala1
Omar Alejandro Moreno Garza2
Carlos Emmanuel Saldaña Villanueva3
Resumen: El desarrollo socioeconómico de los municipios constituye
parte de las fuerzas productivas de un estado y de una nación. El objetivo de este trabajo es analizar la conformación del municipio de Anáhuac, Nuevo León, desde su fundación, para obtener elementos evaluativos encaminados a configurar una plataforma de proyección hacia el
desarrollo regional considerando la naturaleza operativa del área y su
espacio geográfico. Los aspectos examinados permitirán delimitar la
implementación de un modelo sustentable y de acción territorial con
el propósito de desarrollar industrias, empresas de servicios o negocios
agropecuarios donde los entornos ecológicos sean preservados o recuperados para futuras generaciones.

1 Profesor/Investigador. ESCUELA PREPARATORIA Núm. 25. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Escobedo, Nuevo León, México.
2 Profesor. ESCUELA PREPARATORIA Núm. 25. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Escobedo, Nuevo León, México.
3 Universidad Autónoma de Nuevo León, México.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Palabras clave: Historia, territorialidad, geografía, recursos naturales,
demografía.
Abstract: The socioeconomic development of the municipalities constitutes part of the productive forces of a state and of the nation. The
objective of this work is to analyze the conformation of the municipality of Anáhuac, Nuevo León, since its foundation, to obtain evaluative elements aimed at configuring a projection platform towards
regional development considering the operational nature of the area
and its geographic space. The aspects examined will allow defining the
implementation of a sustainable model and territorial action with the
purpose of developing industries, service companies or agricultural businesses where ecological environments are preserved or recovered for
future generations.
Keywords: History, territoriality, geography, natural resources, demography.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

1. Introducción
El inicio del municipio de Anáhuac, integrado al resto de los
municipios del estado de Nuevo León en México, se considera
de manera oficial desde la promulgación del “Decreto 115 de la
H. XLV Legislatura del Estado de Nuevo León, el 29 de mayo de
1934” (Secretaría de Gobernación México, 2020). Esa perspectiva
proporciona una historia muy corta, pero interesante. Ante el
contexto y los hechos históricos de la época, la fundación del
municipio es un efecto de la Revolución mexicana, se fundó
en la posrevolución, durante la etapa del Maximato. En la
cúpula mexicana admiraban el progreso liderado en el mundo
por Norteamérica, Europa y la Unión Soviética: reflejado en
gigantescas obras de infraestructura, algunas de naturaleza
agropecuaria. Historiando desde esa época permite adentrarnos
en la edad contemporánea y así lo haremos. Pero tendremos
que dedicarle letras a épocas más lejanas como a las etapas de
la historia moderna, colonial y prehispánica, con el objetivo de
encontrar tendencias a largo y mediano plazo.
Para dotar al trabajo de varios ángulos de observación,
Anáhuac será estudiado también desde la perspectiva de la
historia ambiental, entendida en este caso como la que se encarga
de la interacción de los humanos con los espacios ecológicos, no
sólo su fauna y vegetación, también sus suelos, su clima y como
producto de dicha interacción suelen reproducirse condiciones
socioeconómicas y políticas marcadas por esa dinámica.
La historia agraria y la social proporcionarán objetos
y sujetos de estudio; de la primera, elementos como la tierra, el
agua, los ranchos, así como los rancheros, ejidatarios, entre otros;
46

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

de la segunda, grupos como terratenientes, rancheros, peones,
ejidatarios, asalariados, burócratas, patrones y sindicatos. En
la época colonial la zona fue influenciada por misiones, villas,
burocracia virreinal, indios, entre otros, ya mencionados.
Para estudiar la frontera, aparentemente despoblada,
hasta finales del siglo XIX será considerado el estudio de
colonizadores, ejércitos y grupos fuera de la ley como gavilleros,
indios, revolucionarios, prófugos y contrabandistas. En el siglo
XX y todavía en el XXI se siguen presentando -en la zona- grupos
al margen de la legalidad.
Por justicia es necesario hacer historia del papel de los
habitantes originarios americanos del espacio de estudio o que
en algún momento llegaron a asentarse de manera temporal; es
decir, los grupos étnicos prehispánicos de América del Norte y
presentes en el territorio del actual Anáhuac hasta poco antes del
Porfiriato, cuando menos.
Los mexicanos del siglo XXI deben de tener claro que
Anáhuac, además de formar parte fundamental de un proyecto
agrario iniciado en el siglo XX, pasó a integrarse en el siglo XXI a
un proyecto aduanero y de comercio exterior, cuando la época del
libre comercio se cristalizó. Por lo tanto, el municipio hoy es más
complejo. En cierto punto, los dos grandes proyectos –y otros de
menor envergadura- se han cruzado y serán estudiados.
Hoy se necesita un proceso evaluativo y de diagnóstico de
necesidades de mejora; que integre características sustentables
ecológicamente, con claro sentido social y cultural, apoyadas o
basadas desde la productividad. El modelo deberá gestionar esos
recursos con el propósito de desarrollar industrias, empresas de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

servicios o negocios agropecuarios donde los entornos ecológicos
sean preservados o recuperados para futuras generaciones.
Pensamos que para generar una plataforma adecuada
para desarrollar el presente y el futuro es necesario un estudio
que analice la creación del municipio desde una perspectiva
histórica; se localicen momentos históricos con altibajos en el
desarrollo económico y social; se observe reflejada la teoría de
la territorialidad, seleccionada por su pertinencia para lograr un
entendimiento de la conformación del citado municipio.
2. Metodología
En cuanto a la elaboración de este trabajo, se retomarán en
primera instancia para el apartado teórico, los escritos de
Robert Sack, Raúl Prebisch junto a Pedro Vuskovic, textos
referentes a la territorialidad y a la perspectiva centro-periferia,
respectivamente. Correspondiente a la comprensión de los
recursos naturales de la zona de estudio, específicamente la flora
y fauna, se recurrió a consultar los datos del Instituto Nacional
de Estadística y Geografía4 (INEGI) y del portal de la Comisión
Nacional del Agua (CONAGUA) para valorar la climatología. La
sección histórica del territorio se elaboró considerando textos
antiguos como los de los cronistas del siglo XVII Juan Bautista
Chapa y Alonso de León; del siglo XVIII se estudiaron las visitas
de los gobernadores, la de Don Joseph Antonio Fernández de
4 Nota de la editora. El INEGI fue creado en 1983 como Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática y en el año 2008 cambió su personalidad jurídica y su denominación por Instituto Nacional de Estadística y
Geografía, aunque conserva las mismas siglas. Fuente Instituto Nacional de
Estadística y Geografía - INEGI (Quienes somos).

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Jáuregui Urrutia dio luz sobre el territorio; del siglo XIX se
consideraron las memorias de la Comisión de Límites 1827,
cuando el contingente cruzó el territorio de estudio; algunas
Memorias de Gobierno del siglo XIX y otros documentos del
archivo histórico de Nuevo León. También fueron consultados
historiadores como Israel Cavazos Garza, Eugenio del Hoyo,
Hortencia Camacho Cervantes y Antonio Peña, quienes
mantienen grandes aportaciones historiográficas, entre otros.
Para el apartado demográfico se consultaron documentos
de archivo y censos poblacionales, así como algunos datos
del contemporáneo INEGI que son indispensables porque
proporcionaron la materia prima para una interpretación de
los números y variantes de población que permiten una mejor
interpretación del estudio.
Además, como última instancia, se recurrirá a entrevistas
con pobladores que participaron en algunas actividades de la
zona en cuestión, esto para explicar la constitución del municipio
como un ente vivo, que goza de cierto sentido regional –propioaunque de carácter irregular, entre su población.
3. Marco teórico: geografía humana y territorialidad
Como parte del método de comprensión de la conformación
de un municipio, en este caso Anáhuac, se utilizará la teoría
de la territorialidad de Robert D. Sack (1983). En términos
generales posee las siguientes características:

los contextos

sociales, políticos, económicos y culturales impactan sobre
un determinado territorio, condicionando el comportamiento
del ser humano; la conformación del territorio es generada por
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propósitos específicos; esta teoría determina la importancia
del área geográfica, sus límites y las relaciones sociales. En esta
lógica, la territorialidad “no es la simple circunscripción de las
cosas en el espacio. No es igual a una región, área o territorio en
el sentido antiguo. Es una circunscripción con la intención de
influir, afectar o controlar” (Sack, 1983, pág. 56).
A continuación, se aplicarán las aportaciones de Sack en
el desarrollo histórico de Anáhuac. Es decir, por cada elemento
considerado como rasgo de lo que el autor concluyó como propio
de la territorialidad se mencionará un ejemplo, al menos, de
los hallazgos empíricos del devenir de Anáhuac. Cada hallazgo
escrito, es enunciativo, no limitativo. A través del resto de los
segmentos del presente estudio, se observarán más ejemplos, más
casos o más situaciones que reflejarán empíricamente los rasgos
encontrados por el autor cuando se forja un territorio. Después
de aclarar, continuamos con este segmento.
Históricamente, una comunidad es imposible de
contextualizar si no existe una territorialidad. El territorio
depende generalmente de un control político para hacer sentir
pertenencia, entre otros elementos; ésta es una aportación de
la teoría de la territorialidad: es “extremadamente eficaz en
determinadas circunstancias. La territorialidad clasifica al
menos en parte por área, más que por tipo” (Sack, 1983, pág.
58). En nuestro caso, podremos observar como el área ha sido
parte de uno o más municipios o incluso de uno o varios estados.
Una segunda consideración “la territorialidad puede ser fácil de
comunicar porque sólo requiere un tipo de marcador o signo: el
límite” (Sack, 1983, pág. 58).
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La tercera y cuarta propuestas teóricas de la territorialidad
enuncian que lo mejor es ejercer el control de un territorio
cuando en el tiempo y en el espacio de estudio los recursos son
imprevisibles (Sack, 1983, pág. 58). En el caso de Anáhuac ha
sido difícil gestionar aspectos muy complejos como el agua, la
población y la inseguridad, entre otros; pero cuando se ha logrado
controlar el territorio se fortalece. En el elemento de análisis
“el territorio aparece como el agente que controla” (Sack, 1983,
pág. 59), en el caso de Anáhuac se observó que cuando el cuerpo
burocrático con leyes y planes de desarrollo ha funcionado
controlando el territorio se desarrolla.
Ese control podrá verse, nítidamente, en las actividades
económicas de los primeros habitantes, aunque Sack señala,
“las actividades que encierran [los territorios] pueden ser tan
complicadas que es prácticamente imposible desentrañar todas
las razones para controlar las actividades de manera territorial”
(Sack, 1983, pág. 59). Sin embargo, el presente estudio aporta
una panorámica donde se mencionan especificidades como el
problema generado por la gran evaporación del agua, aunque
también se demostrarán en el desarrollo de este trabajo, en
las principales actividades económicas y en las tendencias
poblacionales del municipio.
La octava tesis teórica: “la influencia y la autoridad de una
ciudad, aunque se extienda por todas partes, se asigna legalmente
a sus límites políticos” (Sack, 1983, pág. 59). En este caso, por más
que acumule poder y riqueza, aunque no sea el caso, Anáhuac
será acotada en su acción legal al territorio. Sin embargo, aunque
parezca contradictorio cuando se fijan límites, se robustece el
municipio.
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Otra perspectiva que llama la atención, es la novena, la
territorialidad “ayuda a crear la idea de un espacio socialmente
vacío. Toma la parcela de terreno baldío de la ciudad. Está vacío
porque carece de artefactos social o económicamente valiosos”
(Sack, 1983, pág. 59). En nuestro caso, el municipio de Anáhuac,
se asignaron recursos para generar proyectos de infraestructura
que atrajeron a personas a los territorios no ocupados y a
otros expropiados, finalmente, aunque de manera paulatina
configuraron el territorio.
La última tesis, “la territorialidad puede ayudar a generar
más territorialidad” (Sack, 1983, pág. 59). En el caso anahuaquense
fue observable como a medida que se ocupaba el territorio surgía
una sinergia que servía como plataforma a otros habitantes para
desarrollar lugares cercanos y también distantes, en una dinámica
de auto reproducción.
Otra teoría diferente a la de Sack, es la aplicada por
Raul Prebisch, él propuso las conceptualizaciones de “centro”
y “periferia” al observar la dependencia de las regiones hacia el
centro. Si bien se aplicó en un entorno global, puede ser más
versátil y capaz de reflejar entornos, incluso, locales. En la
dinámica más usual, las regiones cumplen la función de dirigir
todo el entorno productivo hacia las áreas centrales; así, las
regiones periféricas producían las materias para el centro,
generando una dependencia específica (Prebisch, 1950).
No necesariamente el direccionamiento iba sobre un área
determinada, sino buscaba áreas con especificaciones similares,
según Prebisch, como se citó en Vuskovic, “la periferia se
desenvuelve bajo un patrón esencialmente imitativo” (Vuskovic,
1987, pág. 410). Por ejemplo, el cultivo del banano en los territorios
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americanos circundantes al Mar Caribe; y en un caso más próximo,
el cultivo del algodón en América del Norte, tanto en la parte sur
de Estados Unidos de América, como en la parte norte de México,
ambos territorios son vecinos o es parte de un solo espacio, como
sea; pero, en esa lógica, se podría incluir, también, la producción
del algodón en Egipto - un área con resultados iguales- , al final
llegaba a las áreas industriales del norte de América y de Europa,
sobre todo; es decir, su centro.
Es importante considerar la intervención de múltiples
aspectos y factores que pueden alterar el proceso “hay
mutaciones estructurales, por ejemplo, que generan conflictos
en el desarrollo” (Vuskovic, 1987, pág. 411). Estudios de este tipo
pueden ser pertinentes y relevantes debido a que en los territorios
ha habido cambios, a veces desfavorables, desde el punto de vista
ambiental. Como ejemplos, de desarrollos mal planteados, en los
que predominó el enfoque de aumentar la producción sin hacerla
sustentable, tenemos tres; el Mar Aral de la antigua URSS
dañado de forma terrible, actualmente sigue así, además, los ríos
que lo alimentaban fueron, también, impactados para aumentar
la producción, algodonera; otro caso, en el norte de México, es
el de la región de la Laguna cuando con fines productivos se
afectó a los ecosistemas de forma irreversible; se sabe de impactos
ambientales de mucho menor daño en Anáhuac, no es casual que
sea para los mismos fines y el mismo producto.
4. Medioambiente y recursos naturales de Anáhuac
El territorio del municipio de Anáhuac colinda al norte con el de
los estados mexicanos de Coahuila y Tamaulipas, y con el territorio
estadounidense del estado de Texas; hacia el sur, es contiguo al
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de Tamaulipas y al de los municipios neoloneses de Vallecillo y
Lampazos, y con este último también limita al oeste. Su territorio
equivale al 7.1% de la superficie neolonesa (INEGI, 2009).
Fisiográficamente, se ubica en la Provincia de las “Grandes
Llanuras de Norteamérica” en concordancia las “topoformas”
superficiales son: “Llanura aluvial con Lomerío,” ocupa un 44%
del territorio; el “Lomerío de Laderas Tendidas con Llanuras”,
abarca otro 39%; y la “Llanura aluvial con Lomerío de Piso Rocoso
o Cementado” posee una extensión de un 17%. La mayor parte del
suelo es aluvial con poca presencia de piso rocoso y un 2% de suelo
lacustre (INEGI, 2009). El uso de suelo y vegetación de Anáhuac
se divide en 58% matorral, 36% agricultura y 1% zona urbana. Los
porcentajes de mezquital y chaparral no son mencionados, pero
están presentes (INEGI, 2009).
La fauna típica del matorral desértico predomina en
Anáhuac, se compone de “especies carroñeras, búhos, aguilillas,
halcones, jaguarundis, gato montés, cenzontle aliblanco, venado
colablanca y lechuzas, entre otras” (Contreras, 2007, pág. 60).
También, es el hábitat de palomas, codornices, jabalíes, marranos
de monte, perdices, según los datos de algunos ranchos cinegéticos
de Anáhuac (Federación Mexicana de Caza, 2020).
Durante 2019, según el director general de Parques y
Vida Silvestre de Nuevo León, la pieza de caza más importante
de Anáhuac fue el venado cola blanca texano, ya que esta área
cuenta con la ventaja, respecto a otros municipios, de poseer
una extensión territorial relativamente grande. Ese año el estado
incrementó su actividad cinegética, al empezar la década pasada,
hubo varios años malos; acerca de estos últimos, el director
concluyó “la realidad es que nos afectó más la sequía que cualquier
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otro evento aun considerando la inseguridad y la caza furtiva”
(Ortíz, 2020).
La disponibilidad de agua, efectivamente, es de crucial
importancia para el territorio de estudio. El municipio pertenece
a la región hidrológica “Bravo-Conchos”. El río Salado es el único
permanente, aunque existen ríos intermitentes, son casi tres
decenas. Cuenta con tres presas, la Salinillas destaca entre ellas
(INEGI, 2009). La presa Venustiano Carranza no forma parte
de la geografía del municipio. No es un embalse natural, pero
se vale de la naturaleza para proporcionar de forma adecuada
agua al distrito de riego 04, al que pertenece Anáhuac y a su
población; tiene una capacidad de 613.70 hectómetros cúbicos, la
Salinillas, que sí está en Anáhuac, es de 19.01 hectómetros cúbicos
(CONAGUA, 2020).
En general el clima es “seco muy cálido y cálido”, de
acuerdo a las clasificaciones pertinentes (INEGI, 2009). Un
panorama amplio de las temperaturas lo proporciona la estación
meteorológica 00019024 de la Comisión Nacional del Agua,
ubicada en la ciudad de Anáhuac.
La estación ha recopilado datos por un periodo mayor
a medio siglo, todos son expresados en grados centígrados: la
temperatura media de todos los meses es de 23º C, pero esta cifra
ofrece una perspectiva reducida. Cuando se observa la media
mensual, llaman la atención varios meses, como julio y agosto, los
de temperaturas más altas con 30.7, durante 57 años; o enero, con
la media más baja del año, 12.8, durante 59 años; pero ha sido un
clima aún más extremo, como julio de 1998 con 41.3 en promedio,
o los 5.8 en promedio –así es, cinco punto ocho- en enero de 1962
(CONAGUA SMN, 2020).
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La evaporación del agua, posiblemente sea el factor
climático de más alto impacto en Anáhuac, de acuerdo a nuestro
estudio. Ya que se evapora una media anual de 2091.7 mm, de los
doce meses del año, julio es el de evaporación más alta, con una
media de 303.3 mm; la menor es 16.9 mm, en diciembre; seguida
de enero, con 18.0 mm. (CONAGUA SMN, 2020).
El dato extremadamente elevado de la media de
evaporación anual coloca el problema al descubierto. De hecho, se
vivió por décadas en el suministro de agua a la ciudad de Anáhuac.
Se perdía agua al evaporarse y filtrarse cuando fluía por los canales
a cielo abierto, llamados “Principal” y “Camarón” trazados desde
la “laguna de Salinillas hasta la ciudad de Anáhuac.” A la solución
le llamaron “Acueducto Laguna de Salinillas-Anáhuac.” En 2003
se planeó una consulta pública y según su documento se disponía
“normalmente de un gasto de entre 440 y 500 l. p. s., de los cuales
sólo se aprovechaban 100 l. p. s. en la localidad” (Agua y Drenaje
N.L., 2020, pág. 2).
Es necesario considerar que ese riesgo de alta evaporación
afecta a todos los cuerpos de agua superficiales, por lo que el agua
extraída del subsuelo y entubada para su aprovechamiento es un
proceso más eficiente. Aunado a que en el norte de México llueve
poco y Anáhuac no es la excepción.
Las precipitaciones pluviales se presentan durante 46.2 días,
de acuerdo a los datos acumulados durante poco más de medio siglo.
Las precipitaciones anuales acumuladas dieron un total de 470.6
mm, el mes más lluvioso fue septiembre, 88.5 mm. El menos lluvioso
fue marzo con 15.5 mm, seguido de diciembre con 16.9 mm. Seis
días del año son impactados por tormentas, según la media anual,
durante poco más de medio siglo (CONAGUA SMN, 2020).
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La cantidad de tormentas es leve, sin embargo, sublima
pocas, pero grandes tragedias. El huracán Beulah en septiembre
de 1967, fue tan intenso que “el poblado Los Rodríguez quedó
devastado” (Fuentes, 2014, págs. 13-58). El 6 de julio de 2010
cuando impactó el huracán Alex, evacuaron el municipio ante
el riesgo inminente del desbordamiento de la presa Venustiano
Carranza (Informador , 2020, pág. 1).
En cuanto al uso potencial de la tierra como recurso
natural se encuentra que en Anáhuac para la agricultura
mecanizada continua es adecuado el 87% del territorio;
para la agricultura mediante tracción animal continua, sólo
es apta el 1% de la tierra; la no apta para la agricultura es el
12% de la zona de estudio. Es adecuado para la ganadería
mediante praderas cultivadas con maquinaria agrícola el
87% de Anáhuac; la vegetación natural diferente del pastizal
puede ser aprovechada únicamente en un 12% del territorio.
Si se proyectara “el aprovechamiento de la vegetación natural
únicamente por el ganado caprino” sólo es posible en un 1% del
área de estudio (INEGI, 2009, pág. 3). La zona urbana crece en
terrenos previamente ocupados por agricultura y matorrales,
así como en las llanuras. En el 2009, existían 795 localidades en
la totalidad del área territorial (INEGI, 2009, pág. 2). Pero es
necesario considerar que tres personas en un asentamiento son
tomadas como una localidad, y se cuenta igual que la población
más grande.
La afectación a las plantas degrada los espacios; Nuevo
León cruza por un severo problema en este sentido, tiene
sesenta y seis “especies ubicadas dentro de las categorías de
riesgo” (Alanís, 2004, pág. 212). La “degradación de tierras” es
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un problema en el país. El 54% del territorio presenta diferentes
niveles de ese fenómeno. Los estados donde se ubican “los
principales puntos de degradación extrema se localizan en
Veracruz, Tabasco, Tamaulipas y Nuevo León” (ONU, 2019).
Dada la aridez y otras condiciones del territorio de Anáhuac es
muy posible que sea parte del área estatal afectada, pero su gran
cantidad de tierra fértil, equilibra los elementos productivos y
propicios para el desarrollo.
El territorio anahuaquense carece de agua suficiente para
desarrollar esa tierra; el agua de la que dispone es proporcionada
por la presa Venustiano Carranza, pero este embalse se ubica
en el estado vecino de Coahuila y el líquido está comprometido
en un sistema de gestión del agua conocido como el distrito de
riego 04, que, a su vez, involucra a varios estados e incluso a dos
naciones. Quizás ser una pieza más del sistema hidrológico sea
un riesgo, dadas las presiones por ese líquido ante el cambio
climático.
Sin embargo, el agua y una vegetación profusa no son
factores de indudable desarrollo agropecuario. En un ejercicio de
contraste, los sentidos pueden engañar al comparar a Anáhuac
con el municipio, también nuevoleonés, de Santiago. El verdor
del paisaje, lo relativamente agradable de su temperatura y la
evidente disponibilidad de agua pueden conducirnos a pensar que
aquel municipio tiene más potencial agropecuario que Anáhuac.
Pero en realidad, Santiago no tiene potencial para el desarrollo
agrícola y ganadero. Ya que un 90% de su tierra no es apta para
la agricultura y es el mismo caso para la ganadería. Sólo un 10%
del territorio puede ser usado en el establecimiento de praderas
cultivadas con maquinaria agrícola (INEGI, 2009).
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La oportunidad latente se presenta con la posibilidad de
maximizar la producción agropecuaria optimizando sus recursos
mediante la tecnología adecuada para exportar una parte de sus
excedentes de producción al mercado vecino y contiguo, los
Estados Unidos de América, además de tener un enclave logístico
y aduanero de importaciones y exportaciones que podría
dinamizar la actividad agropecuaria.
5. Antecedentes históricos del territorio de estudio
El territorio del actual Nuevo León posibilitó la existencia de
sociedades con una economía que obtenía materias primas de la
naturaleza mediante la caza, pesca y recolección (Valadez, 2008,
pág. 365). En Anáhuac se vivió esa dinámica. Pocos grupos, de
los que poblaron el territorio nuevoleonés, sobrevivieron hasta
las primeras décadas del México independiente. A medida que
disminuían los grupos indígenas locales llegaban otros grupos
indígenas originarios del norte del río Bravo. Intentaron proseguir
con una economía parecida –era más de rapiña- hasta más allá de
la mitad del siglo XIX.
El principio del encuentro entre europeos y americanos
estuvo marcado por la violencia. En el territorio del actual
Anáhuac se desarrolló esa fricción muy tempranamente porque
el primer gobernador del Nuevo Reino de León, el portugués
Luis de Carvajal y de la Cueva, de 1579 a 1581 (Temkin, 2011,
pág. 4) capturó indios para esclavizarlos en las inmediaciones
del territorio. Eugenio del Hoyo menciona que eso estaba en
contra de las políticas del virrey. El gobernador y su gente
realizaron esa actividad prohibida de “tierra adentro al Río
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Bravo y al de las Palmas,” causando indignación (Hoyo, 2005,
págs. 166-167).
El proceso de fundaciones de poblaciones dirigido por los
españoles en el norte del Nuevo Reino de León se desarrolló lenta
y paulatinamente durante el siglo XVII. La iglesia fue el operador
principal del proceso a través del clero regular. La fundación de la
misión de Nuestra Señora de los Dolores de la Punta de Lampazos
en 1698, después de más de un siglo de fundarse el Nuevo Reino
de León, se acercó a nuestra zona de estudio. Cumplió parte de su
cometido, “ayudó mucho a contener las incursiones de los indios
de la región” sobre todo a los catujanes (Cavazos, 2000, págs. 3336). De acuerdo a la lectura elaborada a Juan Bautista Chapa, que
vivió en el Nuevo Reino de León en el siglo XVII concluimos: los
españoles sólo transitaron por el territorio estudiado para realizar
expediciones punitivas y de exploración (De León, 2005, págs.
206-214).
El siglo XVIII dejó más registros de la zona. Prosiguieron
los problemas. Entre 1734 – 1740, el gobernador Fernández de
Jáuregui visitó la misión de Lampazos, en donde le informaron
que los “enemigos” eran –otros indígenas– tobosos y apaches;
además algunos indios huían “a vivir con los que son gentiles,”
es decir con un grupo o grupos de indios en conflicto con los
españoles, su cantidad “pasa de miles” (Fernández, 2006, pág. 15).
Quince años después, en 1754, el gobernador Pedro de
Barrio Junco y Espriella también visitó Lampazos; su visita oficial
ofrece la oportunidad de saber quiénes eran los propietarios de
parte de las tierras de Anáhuac. Cuando la misión se transformó
en villa, llegó el momento de repartir las tierras del común,
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correspondientes al uso y aprovechamiento de sus vecinos,
entonces fue cuando surgió un impedimento que nos atañe. Las
tierras del norte, contiguas a la villa, tenían propietarios, estaban
“mercedadas y compuestas por Su Majestad, que competen a
unos Pérez” (Barrio, 2006, pág. 85).
Seguramente estos Pérez descendían de Fernán o Hernán
Blas Pérez a quien le mercedaron tierras entre 1703 y 1704, según
Israel Cavazos (2020, pág. 475). Otras tierras, que abarcaban
hasta el actual Anáhuac, estaban “en propiedad”, formaban parte
de El Carrizal, los de esta hacienda informaron estar con “legítima
posesión de tierras hasta las márgenes del río Grande del Norte”
(Barrio, 2006, pág. 83).
Más características del territorio de Anáhuac podemos
conocerlos por los relatos de la fundación de “Nuestra Señora de
la Candelaria de Azanza” a finales del siglo XVIII, la efímera villa
existió de 1798 a 1804, una inundación la devastó. Las autoridades
virreinales no enviaron recursos para su recuperación. Para la
historiadora Hortencia Camacho su fundación tenía por objetivo
ubicar un poblado en la frontera para contener a los indios
“bárbaros” que llegaban desde el norte del Río Bravo (Camacho,
1991, págs. 11-12, 73). “Nuestra Señora de la Candelaria de
Azanza” y en general el territorio de estudio estaba despoblado,
otro motivo para fundar la villa. En 1797 “más de 13 ranchos” se
abandonaron, la mayoría al norte de Lampazos y algunos por
el Río Salado. De nueve rancheros que “habían mantenido sus
bienes” cerca del río, en aquel año, sólo uno proseguía, y lo hacía
“a pesar de los grandes golpes del enemigo bárbaro” (Camacho,
1991, págs. 51-53).
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Se rescatan un par de descripciones del entorno de
nuestro territorio de estudio, los lugareños, “criadores de ganado”
y “españoles” proporcionaron testimonios a las autoridades. Ellos
mencionaron que había “todo terreno de caza” y “perlas de rico
oriente habidas en abundancia” del río Salado, así como gran
cantidad de caballos “mesteños” es decir salvajes (Camacho, 1991,
págs. 51-53).
La descripción del paraje para la ubicación de “Azanza”
era una zona con “una saca de agua” del río Salado, con quince
años de abandono y contiguo a un llano “espacioso” sin “lomerío
alguno”; estratégicamente ideal para luchar contra los indios, a
juicio de los lugareños. Las orillas del río eran adecuadas para
“todas clases” de árboles frutales mediante “aguas de temporal”.
Los pastos adyacentes servían para “ganado mayor” y “menor”
porque eran “sólidos, buenos y abundantes” (Camacho, 1991,
págs. 52-53).
Ante la falta de excedentes, pensar en el rescate de
“Azanza” por los lampacenses no era posible. En ese momento,
no tenían manera de poblar el norte de su territorio como era
debido y necesario, al menos, desde la perspectiva defensiva.
Décadas después la Comisión de Límites de 1827 describe,
parte del entorno, mencionaron un “gran número de venados”
y “partidas de caballos silvestres” que tenían como parte de su
hábitat las inmediaciones del Huisachito, actualmente existe un
paraje con ese nombre (Berlandier, 1850, págs. 90-91).
Cuando en 1827 el contingente se desplazó desde
Lampazos a Laredo por el rumbo al río Salado, comentaron que
aquellos caminos en época “de guerra,” eran de “horror” por
las acciones de guerra y rapiña de los lipanes y comanches. El
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problema era doble, en época de paz, los pastores “aún eran más”
extorsionados por los “bárbaros”. Para los escritores del diario,
en estos “estados tan retirados” sucedía eso porque la “autoridad
suprema” ellos no concretaban “acciones contundentes”
también era responsabilidad de los “aventureros que habitan las
fronteras” al venderles armas, a aquellos indígenas, según ellos,
“independientes y perezosos” (Berlandier, 1850, pág. 87).
Ante tales adjetivos hacia aquellos indígenas, no se
comparte la opinión. Pero lo cierto es que existió esa terrible
complejidad territorial; se heredó y se exacerbó al descuidarse
la línea defensiva antes de terminar la época colonial. Sumada,
al empuje hacia el sur que sufrían las tribus “bárbaras” por los
colonos y el gobierno estadounidense aumentada paulatinamente
a lo largo del siglo XIX.
Pero no todo era difícil o riesgoso en aquel territorio, la
naturaleza ofreció lo suyo -y fue maximizado- en el siglo XX.
Aunque se observara “siempre monótono”, afirmaban los de
la Comisión, el “desierto sin agua” con vegetación “reducida
a una gramínea corta, seca y sin flores”. Esa modesta planta, se
consideró un “excelente pasto para los animales” aunque “inferior
a la Raqueta espinosa” de otras zonas del estado. Todo indica que
casi no transitaban carruajes porque la “jornada fue muy lenta
y penosa: “los soldados tenían que abrir camino con sus sables,
cortando” (Berlandier, 1850, pág. 91).
La Memoria del Ayuntamiento de Lampazos en 1830
brinda una descripción del camino que atravesó Anáhuac hacia
el norte, trazado de dicha villa a la “de San Agustín de Laredo y
terrenos desiertos del Estado de Tamaulipas”. Eran 40 leguas en
un camino llano y de “de tierra muerta aunque de buena calidad,
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existen cuatro arroyos y dos ríos permanentes uno nombrado el
río Salado y el otro río Gde” (AGENL, 2019).
El territorio fue impulsado al recibir inversiones. Francisco
Naranjo, un general y político con área de influencia en la zona
norte del estado de Nuevo León realizó compras “de porciones de
terrenos de la merced de la Chancaca, en la margen izquierda del
río Salado” durante el primer lustro de la década de 1870 (Peña,
2002, pág. 74).
Se debe de considerar lo fuera de la ley en que seguía
manteniéndose la zona. Poco tiempo antes de las inversiones
mencionadas, cuando el gobernador neolonés y Francisco
Naranjo se unieron a Porfirio Díaz y su Plan de la Noria en 1871,
un grupo de hombres huyó de la leva “para los ranchos del río
Salado,” según el alcalde Villaldama o al menos eso decía “la voz
pública” (Peña, 2002, pág. 69).
6. El primer censo nacional en que se contó Anáhuac en 1940.
Una radiografía social del proyecto socioeconómico posrevolucionario
Anáhuac fue fundado en 1934, el censo más confiable, inmediato
y posterior a la fecha de su fundación fue el de 1940. Siete
años después de su fundación, Anáhuac contaba ya con 12,498
habitantes, de los cuales 6,380 eran varones y 6,118 eran del sexo
femenino. Los nativos del lugar eran 5,631 de los cuales 2,893 eran
hombres y 2,738 eran mujeres, quienes configuraban los oficios,
usos y costumbres del lugar (Secretaría de la Economía Nacional.
Dirección General de Estadística, 1943).
La plaza central era el espacio considerado importante
para desarrollar distintas actividades, aunque el régimen del
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Maximato no construyó una iglesia católica en la plaza central
como reflejo de la laicidad o del movimiento antirreligioso de un
segmento de los políticos revolucionarios y de la posrevolución.
La población letrada, es decir la que sabía leer y escribir
era de 7,525 de los cuales se registraron 4,018 hombres y 3,507
mujeres (Secretaría de la Economía Nacional. Dirección General
de Estadística, 1943). No es una sorpresa, que, en el campo, por
la época de estudio los hombres fueran alfabetizados más que las
mujeres, desafortunadamente.
Los extranjeros sumaron un total de 1,443 repartidos en
677 hombres y 766 mujeres (Secretaría de la Economía Nacional.
Dirección General de Estadística, 1943). Era un porcentaje alto de
extranjeros, un 8.6 % de la población de Anáhuac era extranjera.

Entre las nacionalidades de los pobladores de Anáhuac
se encontraban alemanes, árabes, británicos, cubanos, chinos,
españoles, guatemaltecos y libaneses. Algunos adquirieron
-posteriormente- la nacionalidad mexicana, un grupo de ellos
incentivaron parte de las actividades comerciales.
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La inmigración se debió en parte, a una etapa de
inestabilidad política mundial que ocurrió a finales del siglo XIX
y principios del siglo XX, coronada nefastamente por la crisis
económica mundial de 1929, así como de “deportaciones masivas
(1921, 1929-33 y 1939), fueron una respuesta selectiva en tiempos
de crisis y contracción del mercado de trabajo estadounidense”
(Durand, 2007, pág. 28). La esperanza de encontrar un lugar
donde trabajar y establecerse estaba presente. Además, Anáhuac
figuró como un área geográfica con recursos naturales, con futuro
económico promisorio y amplia relación con la capital mexicana,
por ser un proyecto de desarrollo federal. Además, a fines del
año de la década de los treintas, el poblado se caracterizaba
por el auge algodonero, el cual trajo consigo altas expectativas
económicas, inclusive con el paso de los años se establecieron
empresas como Almacenes Anáhuac, Algodonera del Norte y
Algodonera Longoria. En cuanto a los nativos de otras entidades
federativas, encontramos 2,810 hombres y 2,614 mujeres para un
total de 5,424.
6.1. Población por credo religioso
En el conteo de población, según su religión 11,942 habitantes
eran católicos, 354 protestantes, 4 budistas, 11 señalaron profesar
otra religión y 187 informaron no profesar ninguna (Secretaría de
la Economía Nacional. Dirección General de Estadística, 1943).
Pensamos que, en aquella época, subyacía en la mentalidad de las
personas que profesaban religiones, la esperanza permanente de
mejorar. Si bien no era un deseo o una meta exclusiva de ellos
–aún persiste- la religión era una fuente más de motivación.
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6.2 Actividades económicas por ocupación, oficio o profesión, y posición económica con divisiones y clases de la nomenclatura nacional de ocupaciones de 1940
Según el censo de 1940, las actividades económicas se
esquematizaron por divisiones. En el primer segmento resultó
que 2,808 habitantes se dedicaron a labores de agricultura, pesca,
silvicultura y ganadería; las labores agrícolas tenían preeminencia
sobre las demás, razón que fortalece la idea del proyecto
agropecuario de la posrevolución. En el segundo segmento, el de
minas metálicas y plantas metalúrgicas, plantas de tratamiento
e industrialización, petróleo y gas natural laboraron sólo 13
habitantes. Actividad que, según el relato de un habitante, se
incrementó cerca de la década de los años sesenta y setenta (PS,
2010).
En la tercera división laboraban 225 habitantes, era
dedicada a los textiles, manufactura, construcción y edificación,
artes gráficas, tabaco, productos alimenticios, trasformación
de la madera, indumentaria, cerámica de vidrio, cueros, pieles,
luz, química, papel, joyas e industria (Secretaría de la Economía
Nacional. Dirección General de Estadística, 1943).
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Estos artesanos proveían al pueblo de productos y bienes
necesarios en cualquier población.
En el cuarto segmento, dedicado a las comunicaciones
y transporte (marítimo, fluviales, aéreo, teléfono, telégrafo
y radiodifusora) laboraban 155 habitantes. Sabemos de la
importancia que significa este segmento en la logística de un
municipio que necesitaba transportar el algodón, así como
otros insumos y bienes de producción, además del transporte de
personas y de otros bienes y mercancías de consumo.
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En la quinta división, de labores de comercio, se
registraron 424 habitantes, eran trabajadores de instituciones
de crédito, hoteles, restaurantes, agencias comerciales y el
comercio en general, una división de suma importancia a la que
hoy llamamos prestación de servicios. De suma importancia fue
el desarrollo de actividades bancarias, debido a que este servicio
era delicado porque el país aún estaba algo convulsionado por
los resabios violentos de la Revolución mexicana y sobre todo
su recuerdo. Anáhuac se encontraba cerca del punto fronterizo
de Nuevo Laredo, razón que urgía una institución sólida que se
estableció en ese puerto tamaulipeco en la década de 1930, el
Banco Longoria, fundado por el empresario Octaviano Longoria,
el cual también se instaló en Anáhuac (EL, 2010).

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En la sexta división trabajaron 97 habitantes dedicados
al trabajo burocrático federal, estatal y municipal (Secretaría
de la Economía Nacional. Dirección General de Estadística,
1943). Era muy importante controlar el municipio. La mejor
manera es un aparato burocrático robusto y que responda a
los intereses más importantes. Unas decenas de trabajadores
federales representaban al régimen central, el principal
interesado en el desarrollo del proyecto agropecuario de
Anáhuac. Diseñaron y construyeron la ciudad de Anáhuac, la
principal sede de los poderes de acuerdo a su mentalidad, y al
papel y a la imagen que el régimen posrevolucionario deseaba
o necesitaba.

En el séptimo segmento dio por resultado que 8 habitantes
trabajaron específicamente en profesiones y ocupaciones
liberales; ellos eran abogados, médicos, contadores y personas
con actividades similares. Era un escaso número, el grueso de
los trabajadores estaban enfocados en la producción y servicios
esenciales.
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En la octava división, la cual se dedicaba a trabajos
domésticos, en 1940 laboraron 3,903 habitantes, si bien
generalmente eran las mujeres: madres, hijas, abuelas, seguramente
también había hombres de edad avanzada dedicados a algunas
labores domésticas asociadas con el campo. Trabajos rudos, con
temperaturas extremas, ya sea calientes o frías.

Mientras que en la novena división laboraron 97
habitantes, categoría definida como ocupaciones insuficientes
determinadas. Era imposible clasificar sus actividades, ello se
debía a que los ocupaban en todo, eran “ayudantes”. Cargaban
leña, ayudaban en los comercios de abarrotes, barrían calles,
lavaban vehículos de transporte, aseaban en los expendios de
pan, entre otras actividades (AZT, 2010).
En la última división, llamada ocupaciones antisociales,
sin ocupación e improductivos, se registraron 4,803 habitantes
(Secretaría de la Economía Nacional. Dirección General de
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Estadística, 1943). El gran número muy posiblemente, se deba
a que algunos habitantes estaban esperando el reparto o venta
de tierras, otros quizás eran peones estacionales, en época previa
o posterior al levantamiento de cosechas. Refuerza la idea lo
recopilado en entrevistas, el objetivo era sólo dedicarse a la
siembra y cosecha de algodón (AZT, 2010).

La investigación hemerográfica arrojó evidencia de
labores ganaderas al registrarse “el fierro de herrar” de “la
propiedad” de Juan A. Durón, que habitaba en la Congregación
Camarón de la “jurisdicción del Municipio de Lampazos, N.L.”
y otro fierro de Salvador Garza entre el 12 y 13 de junio de 1935
(Secretaría de Gobierno del Estado de Nuevo León, 1935, pág. 6).
Si bien desconocemos por qué aparece Camarón en Lampazos,
suponemos que los trámites del fierro de herrar empezaron antes
del nacimiento legal de Anáhuac.
7. Estadísticas sociodemográficas de 1950 a 2015
Las siguientes estadísticas aluden a movimientos poblacionales
en el municipio con tendencia a la baja, debido a la emigración
como efecto de los problemas en la agricultura y por la búsqueda
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del sueño americano. En el censo de 1940 Anáhuac tenía una
población de 12,498 habitantes, aumentó en 1950 a 20,001
habitantes, para 1960 se redujo un poco respecto a la década
anterior, a 18,116 habitantes y la tendencia fue a la baja, cuando
en 1970 se contaron 13,341 habitantes, en 1980 se recuperó un
poco y se contaron 16,479 habitantes, en 1990 siguió la tendencia
hacia la alza, se contaron 17,316 habitantes, en 1995 –un censo,
intermedio- contó 18,278 habitantes, el aumento en la última cifra,
quizás se deba a la inauguración de un puente transfronterizo en
la Congregación Colombia (INEGI, 1995-1996).
En el siglo XXI, más precisamente en el año 2000 la
población aumentó poco, a 18, 524; en 2010 se estancó, incluso
retrocedió a 18,480. En 2015 se contrajo, a 18,194, prácticamente
retrocedió al conteo de 1995, es decir, 20 años. Pero es concluyente,
después de 70 años, sigue sin alcanzar los 20,000 habitantes.
Si bien se recuperó de su punto más bajo en 1970 con 13,341
habitantes, hace 50 años (DATA Nuevo León, 2020).
En el periodo de los años noventa existían actividades
comerciales y agropecuarias que generaban flujo monetario en
la sociedad de Anáhuac, aquel flujo también era producto de
las remesas de los habitantes del municipio que emigraron a
Estados Unidos. Posiblemente, ese aspecto se reflejó entre 1990
y 1995 en un incremento poblacional. Pero a finales del siglo XX
y principios del siglo XXI, una sequía impactó a los municipios
nuevoleoneses de “Anáhuac, Vallecillo, China, General Bravo, la
ganadería se vino abajo y con ello la industria lechera (García,
2002)”, los años de 1999 y 2000 fueron claves en ese problema.
Quizás el número de pobladores del municipio se estancó por la
sequía.
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8. Triple fase histórica: Congregación Colombia, fundación
de Anáhuac e incursión industrial
En el siglo XIX, seis décadas antes de los dinámicos años treinta
del siglo XX, sucedieron hechos históricos importantes en
Anáhuac. Primeramente, la Congregación Colombia nació en
1892 (Gobierno del Estado de Nuevo León, 1899), su nacimiento
obedece a las negociaciones del general Bernardo Reyes por hacer
de Nuevo León un estado fronterizo.
La frontera se ganó al realizar negociaciones con el estado
de Coahuila para que éste cediera una parte de terreno de Candela,
Coahuila. Así surgió la congregación.
En la década de 1930 la Junta de escrutadores en Anáhuac
declaró abiertos los trabajos de una elección donde resultó electa
la planilla del Partido Social Democrático de Nuevo León, órgano
en el Estado del Partido Nacional Revolucionario (Pantoja, 2010).
Las figuras políticas de ese tiempo eran el C. Valentín Maldonado
como Alcalde 1º, por lo tanto, Encargado Político; para Alcalde 2º
o Judicial, el C. Pedro Lozano Rendón; y con el cargo de Alcalde
2º o Judicial Suplente, el C. Félix Salinas. Hasta 1937 se conformó
su primer cabildo (Secretaría de Gobierno de Nuevo León, 1933).
La Congregación Colombia y la manera en que Anáhuac
la absorbió para convertirse en municipio fronterizo no fue
inmediata. El artículo 3º del mismo decreto fundacional expresa
dónde quedó incrustado, teniendo “los límites del antiguo
municipio de Lampazos con Tamaulipas, con Congregación de
Colombia y Estado de Coahuila.” No menciona en este artículo ni
en ningún otro el límite con Estados Unidos de América o Texas
o con el río Bravo. Ceballos planteó como “supuesto principal”
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que la fundación “no se trató de una determinación de tipo
económico, sino que el asunto se inscribió en los mecanismos de
control político” (Ceballos, 2006, pág. 9).
La investigadora Hortencia Camacho nos dice que en
“1978 el territorio de la abandonada Congregación Colombia”
intentó ser una “villa fronteriza” en la margen mexicana del río
Bravo; cuando se fundó en 1892, era “una estrategia política para
convertir a Nuevo León en una entidad fronteriza” (Camacho,
1991, págs. 19-20).
En el siglo XX fue crucial que en octubre de 1930 se
inaugurara la presa “Venustiano Carranza”, con el objetivo de
suministrar agua para el riego y en el futuro brindar lo mismo a
un centro poblacional, el cual daría vivienda a los trabajadores
y agricultores del área. El 8 de junio de 1935 se publicó en el
Periódico Oficial de Nuevo León el decreto número 115 por el
gobernador Pablo Quiroga. El artículo primero y más importante
estableció “una nueva Municipalidad denominada ANAHUAC”
(Secretaría de Gobierno de Nuevo León, 1935). El preámbulo,
institucional y socioeconómico, de la fundación de Anáhuac fue
el 5 de mayo de 1933, cuando Ciudad Anáhuac “fue declarada”
como “cabecera política” del “Sistema Nacional de Irrigación No.
4” llamado “Proyecto del río Salado, Coahuila y Nuevo León” de
la “Comisión Nacional de Irrigación” o CNI (Camacho, 1991, pág.
19). El municipio se formó “con más de la mitad del hasta entonces
municipio de Lampazos de Naranjo y con una parte importante
del de Vallecillo” (Camacho, 1991, pág. 19).
La etapa de industrialización de Anáhuac principió en
1935, con la instalación de la planta despepitadora de algodón,
cuya creación se publicó en el Periódico Oficial de Nuevo León, el
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propietario era el señor Donaciano Echavarría y la puso en marcha
en la Ciudad Anáhuac para el despepite de algodón (Secretaría de
Gobierno de Nuevo León, 1935).
Este personaje inicia un empresariado en la zona de la
denominada pizca del algodón, la cual tuvo una larga y productiva
vida, como un elemento crucial de la producción algodonera del
prometedor municipio.
9. Destellos de progreso. Sistema de caminos – forestación –
transportes – Puente internacional
Como parte del programa de desarrollo gubernamental estatal
de Nuevo León, en 1974 dentro del rubro de sistema de caminos
se terminó el puente de la ciudad de Anáhuac, de la carretera
Monterrey-Colombia; construyéndose, además, 43.5 kilómetros
del tramo Anáhuac – Las Jaritas – límite de Estado (El Porvenir,
1974).
En 1978 se crearon grupos de apoyo para la reforestación
de algunas zonas del estado de Nuevo León, parte de un programa
implementado en zonas de Galeana, Aramberri y Anáhuac. Se
realizaron campañas de prevención de incendios forestales y
educación forestal en el medio rural, este programa benefició a
la conservación de zonas forestales con impacto positivo para la
agricultura y la precipitación pluvial, además de la conservación
general de la flora y fauna en el área de Anáhuac (El Porvenir,
1978).
Previo al Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN), en el año de 1991 se inauguró este importante
paso que une a Colombia con Dolores, Texas en Estados Unidos,
fue un suceso que marcó a Nuevo León y a su municipio de
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Anáhuac como la frontera más joven. Este emblema de conexión
transfronteriza internacional y tránsito económico mantiene tres
aristas esenciales: 1) la facilidad de transportar mercancías de
forma eficiente y segura por medio de más de 4,000 tráileres; 2)
reducir el tiempo de cruce de las mercancías; 3) gran capacidad de
acceso a través de sus múltiples sistemas de carriles de ingreso; por
último, su gran ubicación por la carretera Monterrey-Colombia a
poco más de 200 kilómetros de la ciudad de Monterey.
10. Conclusión
En un primer aspecto, la transformación de la historia a partir
del siglo XIX y los acontecimientos que originan la creación
de un municipio en el siglo XX permiten cumplir con cambios
y transformaciones en el mosaico de uno de los estados más
importantes de la República mexicana por la gran derrama
económica y laboral que genera. Destaca, además, que en
el transcurso de la formación de Anáhuac se adquiere una
funcionalidad hasta ahora limitada u operativamente errónea que
ha aletargado al sistema social, político, económico, ante la gran
ubicación geográfica y los recursos naturales que esta área posee.
Estos aspectos se resumen en una perspectiva de historización de
la propia zona: así puede ser entendida como triple fase histórica
que va de lo trascendental a lo contingente, esto se debe porque
depende de los manejos gubernamentales y las tendencias y
conceptos entendibles de desarrollo de cada responsable de
gobernabilidad en turno desde la esfera estatal y municipal.
El trabajo desarrollado hasta aquí ha buscado describir
las condiciones a partir de las cuales la historia pudo acceder a
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su propio engranaje desde el siglo XIX hasta lo contemporáneo
con destellos de progreso. Pero también aborda los procesos
por los cuales alcanza hasta el momento sus peculiares formas
de mantenerse vigente en el siglo XX y XXI. La triple fase
histórica cumple con la secuencia que va de finales del siglo
XIX, pasando por la primera mitad del siglo XX con alcances
en cifras poblacionales hasta 2015. Con esta larga configuración
se mantiene la base necesaria para esclarecer oportunidades
y desafíos vistos a través de la historia, siempre y cuando se
considere su naturaleza operativa y cómo ésta puede transformar
la vida de un espacio geográfico partiendo de sucesos cuya
importancia no se ha analizado como debiese.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Abordajes sobre el análisis de las élites políticas de
México y Nuevo León
Approaches on the analysis of the political elites of
México and Nuevo León
Luis Enrique Pérez Castro1
César Morado Macías2
Resumen: En este trabajo se presentan los resultados de la examinación detallada sobre diferentes investigaciones relacionadas con las
élites políticas a nivel nacional y regional. Mediante la triangulación de
datos se identificaron las principales líneas temáticas y metodológicas
de los estudios más representativos del área en las últimas décadas; el
objetivo es reconocer las alternativas para posibles aproximaciones en
el ámbito local. A través de éste se reconoce la pertinencia de recuperar
a las élites políticas como un objeto de estudio para el contexto geográfico inmediato debido a su relevancia en la estructuración del sistema
político contemporáneo, a partir de criterios como su composición interna, formas de socialización, sistema de valores e interacción social.
Palabras clave: teoría de las élites, élites mexicanas, historiografía.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey,
México.
2 Profesor-investigador de tiempo completo. Facultad de Filosofía y
Letras. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey, México.

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

Abstract: This paper presents the results of a detailed examination of
different research related to political elites at the national and regional
levels. Through the triangulation of data, the main thematic and methodological lines of the most representative studies in the area in the
last decades were identified; the objective is to recognize the alternatives for possible approaches at the local level. Through it, the relevance
of recovering political elites as an object of study for the immediate
geographical context is recognized due to their relevance in the structuring of the contemporary political system, based on criteria such as
their internal composition, forms of socialization, system of values and
social interaction.
Keywords: Elite theory, mexican elites, historiography.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Los estudios sobre las élites cuentan con una larga trayectoria
dentro de la sociología, la ciencia política, la antropología
cultural y la historia. Como objeto de estudio resulta sumamente
atractivo para diferentes investigadoras e investigadores
debido a, entre otros aspectos, su visibilidad pública, el rol
que desempeñan dentro del sistema político, su influencia en
el ámbito económico, así como su composición y dinámica
interna. Además de estos criterios, la disponibilidad de
fuentes representa una ventaja metodológica para su análisis, a
diferencia de otros sujetos sociales tradicionalmente asociados
a un contexto de marginación o subalternidad (Arellano Ríos,
2018; Imízcoz Beunza, 2009).
En América Latina se aprecia una tendencia similar en el
que se atienden las particularidades sociopolíticas y culturales
de la región, siendo un tema en constante actualización (Estrada
Álvarez y Puello-Socarrás, 2006; Mancilla, 2006; Busquets, Sarlo y
Delbono, 2015). En este trabajo se llevó a cabo una pormenorizada
examinación de diferentes estudios relacionados con el tema de
las élites políticas mexicanas, en general, y de Nuevo León en lo
particular en el transcurso del siglo XX.
Esta revisión busca responder a las siguientes
interrogantes: ¿las propuestas teóricas predominantes sobre las
élites han orientado los estudios a nivel nacional y local?, ¿cuáles
han sido los principales abordajes temáticos sobre las élites en
México y Nuevo León?, ¿qué aspectos metodológicos destacan
en estas propuestas?, ¿qué otras posibilidades analíticas pueden
desarrollarse?
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

De esta forma, el presente trabajo se divide en tres
apartados. En el primero se plantean los postulados de las
principales teorías que han fungido de base para explicar el
fenómeno de las élites, mismas que han sido retomadas por los
trabajos latinoamericanos: clásica y neoelitista o contemporánea;
de manera conjunta se exponen los rasgos generales del concepto
de élite. Posteriormente, se lleva a cabo una aproximación
historiográfica en torno al tema de las élites en el México
contemporáneo.
Por último, se presentan los resultados obtenidos en
el proceso señalado con anterioridad; para ello se recurrió a
la triangulación de datos pues permite verificar y comparar la
información de diferentes niveles –temporal, espacial o personal-,
recabada a través de varias fuentes (Okunda y Gómez-Restrepo,
2005; y, Alzás, Casas, Luengo, Torres y Verissimo, 2016).
Una vez realizada la validación de información, se recurre
al agrupamiento de datos como auxiliar de la triangulación para
reconocer los rasgos comunes entre los datos y la vinculación
entre éstos. En relación con lo anterior, la triangulación permite
visualizar el fenómeno desde diferentes ángulos, reconociendo la
complejidad del mismo al no limitarse a una sola perspectiva.
Perspectivas teóricas y conceptuales sobre las élites
En términos generales, la teoría de las élites se constituye por
un conjunto de elementos que buscan explicar las formas de
distribución del poder político en las sociedades liberales
contemporáneas. Su principio básico es el de reconocer que a lo
largo de la historia siempre ha existido una minoría gobernante,
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

pero los fundamentos de esa concentración de poder sobre
la mayoría han variado de acuerdo con diferentes momentos
históricos y contextos socioculturales. En este sentido, se
identifican dos grandes tendencias interpretativas: la escuela
clásica italiana y la norteamericana.
El contexto en que se desarrolló la teoría clásica para
el estudio de las élites fue particularmente significativo. Sus
máximos representantes –Mosca, Pareto y Michels (Bolívar,
2002)-, experimentaron una serie de cambios económicos y
políticos que influyeron en su percepción y explicación de la
realidad social. No sin un dejo de pesimismo, estos autores
percibían en el cambio de siglo una modificación elemental en
las formas de organización política y, por ende, en la disputa y
conservación del poder.
Los intelectuales italianos, y hasta cierto punto Michels
(alemán), provienen de una generación que fue incapaz “de
aprehender el verdadero sentido de las convulsiones de la Europa”
de finales del siglo XIX y principios del XX, “viven la decadencia de
la sociedad y civilización occidentales […] y el advenimiento de un
nuevo tipo totalmente distinto de sociedad: la sociedad industrial y
de masas” momento que consideraban “el fin de una época ‘dorada’
de la civilización occidental” (Morán, 1993, pp. 134 y 138).
Por otro lado, desde finales de los años treinta y hasta
principios de los setenta del siglo XX, surgieron diferentes
debates teóricos acerca de la distribución del poder político
en Estados Unidos, pues diferentes científicos sociales
norteamericanos consideraron que las propuestas de Mosca,
Pareto y Michels difícilmente podrían ser replicadas al pie de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

la letra en escenarios distintos a los que se desarrollaron: una
Europa en la que la aristocracia liberal se encontraba en plena
decadencia, la multiplicación de movilizaciones colectivistas
y devastada por la guerra (1914-1918). Del otro lado del océano,
Estados Unidos se mantuvo relativamente ajeno de lo sucedido
en Europa, desarrollando un orden radicalmente opuesto: un
sistema democrático consolidado y una economía en expansión.
Debido a la diversidad epistemológica con que se
desarrollaron ambas tendencias, y a las particularidades de
cada uno de los autores, su revisión se planteó a partir de tres
dimensiones analíticas -sociológica, politológica e histórica-,
con el fin de atender los diferentes elementos que constituyen
esta teoría y llevar a cabo su abordaje desde una perspectiva
transversal.
a. Dimensión sociológica
El desarrollo de la teoría de las élites, tanto la corriente clásica
como la neoelitista, parte del principio de asimetría social pues,
aparentemente, todas las sociedades están divididas entre un
sector dispuesto para gobernar y otro para ser gobernado. Para
Bobbio (2014), este argumento ha sido sostenido por diferentes
pensadores para diferenciar el orden político del natural,
asociados con los ámbitos público y privado, respectivamente.
El primero de los casos está definido por la relación subordinada
gobernantes-gobernados, convirtiendo prácticamente a cualquier
sociedad política en desigual (Bobbio, 2014, pp. 15-17).
Carasa (2001) identifica a Mosca y a Pareto como parte
de ese sector aturdido por la inminente caída del statu quo, por
lo que las interpretaciones de los autores fueron inspiradas por
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

dicho proceso. Los califica como aristócratas de extracción
liberal interesados por llevar a cabo un análisis científico de la
realidad a partir de sus propias nociones culturales y políticas.
Insiste en que los trabajos de los sociólogos italianos eran una
advertencia para la sociedad europea frente a “las grandes utopías
igualitarias sociales del momento, bien fueran la socialista o bien
la democrática, en las que veían un peligro consistente en que la
masa acabará imponiéndose a la minoría” (pp. 213-214).
En primera instancia, la teoría clásica de las élites sostiene
la idea de que la desigualdad es natural e inherente a todas las
sociedades debido a las condiciones físicas y psicológicas
particulares de los seres humanos, lo que se traduce en una
dimensión material: riqueza y poder político. Guiados por el
evolucionismo social –aspirando a convertir la ciencia política
en otra ciencia natural-, estos autores sentenciaban que los más
aptos se encontrarían en condiciones de dirigir al colectivo en pro
de la supervivencia general. Así, históricamente se ha constituido
una división “entre grupos dominantes y subordinados como un
hecho universal e inalterable, ‘observación realista’ que conduce
de manera deliberada a la naturalización de la desigualdad del
poder” (Busquets, Sarlo y Delbono, 2015, p. 60).
Por tanto, a partir de esa división se establece un sector
minoritario de individuos considerados como “los más aptos
(‘mejores’) para dirigir y gobernar al resto” (Busquets, Sarlo y
Delbono, 2015, p. 57), denominado élite, que cuenta con diferentes
recursos, tanto objetivos (riqueza, acceso a estudios profesionales)
como subjetivos (inteligencia, vínculos familiares, etc.). Además de
las cualidades personales (liderazgo, carácter, iniciativa, etc.), esa
minoría cuenta, como conjunto, con una ventaja de tipo estratégico:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

la organización. A diferencia de la masa amorfa, la élite identifica
entre sus miembros objetivos comunes que le permiten dirigir sus
esfuerzos en una misma dirección.
Para esta teoría, la élite es un grupo bien organizado que
“puede lograr lo que la mayoría no puede: comprensión mutua y una
acción concertada”, así “el éxito y el poder de la minoría dominante
radican en que es una minoría organizada en contraposición con
una mayoría desorganizada” (Bolívar, 2002, p. 388). Precisamente
por esa desestimación a las masas se ha calificado a la de las élites
como una teoría conservadora, no sólo por asegurar el dominio
de una minoría sobre el grueso de la población, sino también por
negar la capacidad organizativa, incluso intelectual, a las masas
para tomar decisiones en los asuntos públicos.
En ese sentido, es evidente la polarización entre una
minoría que “gobierna la cosa pública actuando con racionalidad
y autoorganización” y una “mayoritaria masa irracional, orgánica
y voluble” ante los cambios ocurridos en la sociedad (Busquets,
Sarlo y Delbono, 2015, pp. 56-57). Como parte de sus argumentos,
Mosca (1939) y Pareto (2018) refutan la posibilidad de una
sociedad igualitaria puesto que, como se señaló anteriormente,
concebían una división minoría-mayoría a lo largo de la historia.
Dentro de sus análisis “confesaban la imposibilidad de una
igualdad teleológica, del tipo de la propuesta por el marxismo” ya
que argüían “que siempre habrá una nueva élite o una diferente
clase política que suceda a la anterior” (Carasa, 2001, p. 216)
rechazando toda posibilidad de una sociedad igualitaria.
Finalmente, un aspecto que comparten los teóricos es la
idea de la circulación o renovación de las élites, entendida como
la sustitución periódica de quienes integran la élite. Aunque se
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

profundizará más adelante en el sentido que cada autor asigna
al concepto, vale decir que consideran a este proceso como un
elemento fundamental en sus respectivos análisis, ya que la
renovación le permitirá a la élite seguir existiendo como grupo
dominante, pues nuevos miembros –que acceden desde adentro
o desde afuera-, ofrecerán nuevas herramientas y cualidades que
aumenten las posibilidades de mantener el poder.
Por otro lado, las teorías de las élites en Estados Unidos
trataron de dar explicación a los cambios políticos, ideológicos
y, principalmente, económicos experimentados tras el fin de la
Segunda Guerra Mundial, puesto que estaba en juego la hegemonía
mundial de dos proyectos, el capitalista y el comunista, mismos
que representaban dos relaciones diferentes entre el poder
político y el poder económico sobre la sociedad; estas teorías se
desarrollaron a partir de tres supuestos. Primero, la interpretación
relativamente optimista de que en Occidente “la convergencia
de la movilidad social en los países industrializados, que pone
el énfasis en la existencia de generalizados procesos de ascenso
social y progreso material por parte de distintas clases sociales”
y, por consecuencia, “la tendencia por parte de amplios sectores
de la población a justificar el desigual sistema de distribución de
recursos y recompensas” (Benedicto y Morán, 2009, p. 171).
En otras palabras, la organización social dependía
directamente del desarrollo industrial y económico en cada país,
siendo Estados Unidos el máximo representante, frente a una
economía estatizada y poco competitiva como la de la URSS,
donde la movilidad era prácticamente inexistente. El segundo
supuesto es que, derivado de la situación económica se genera
la distribución del poder político en sectores específicos de la
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

sociedad, mismos que se autoproclaman como defensores del
modelo capitalista-liberal-democrático: empresarios, militares
y algunos intelectuales (economistas, ingenieros y abogados),
a diferencia, nuevamente, del sistema soviético en que la clase
política dictaba el rumbo de la economía.
Por último, el hecho de que cualquier proyecto económico
“primero debe ganarse a la élite en un solo país, luego este país
debe ejercer o tener la oportunidad de adquirir un grado de
liderazgo mundial y, finalmente, la élite del país debe estar
motivada y debe aprovechar la oportunidad para difundir el
nuevo mensaje económico” (Hirschsman, 2014, p. 316), ya fuera
capitalista o comunista. Los teóricos norteamericanos sobre
la élite se basaron en este discurso maniqueo, pero matizando
los supuestos mencionados, por lo que se generaron múltiples
perspectivas, distanciándose unas de otros en los años 50 y 60.
b. Dimensión politológica
Otro de los ejes articuladores de la teoría de las élites es el asociado
con la distribución y retención del poder político. En cuanto al
primer aspecto, ambas tendencias lo resuelven atribuyendo a
“los mejores” el acceso al poder político; sin embargo, sería en la
forma de permanecer en una posición preeminente en la que se
manifiestan diferentes perspectivas entre los teóricos.
Mosca (1939) planteó que, sin importar la forma de
gobierno siempre ha existido una minoría dominante que se
encarga de ejercer el poder político sobre una clase mayoritaria
que acata los mandatos de aquélla. A ese reducido sector lo
nombró clase política o gobernante, la cual
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

[…] es siempre la menos numerosa, realiza todas las funciones
políticas, monopoliza el poder y goza de las ventajas que ello
trae consigo; mientras que la segunda [clase, la mayoría], más
numerosa, es dirigida y regulada por la primera, de un modo
más o menos legal, ya más o menos arbitrario y violento, y ella
le provee, al menos aparentemente, de los medios materiales de
subsistencia y de aquellos que para la vitalidad del organismo
político son necesarios (Mosca, 1939, p. 50).

Así, no todos pueden mandar, pero la mayoría tiene que
obedecer; la pregunta que naturalmente se desprende de este
postulado es ¿quiénes pueden gobernar y quiénes no? El autor
señala que cada sociedad a lo largo de la historia ha identificado
características especiales en algunos de sus miembros,
reconociéndoles la capacidad –moral, intelectual y/o material-,
de tomar decisiones por el resto.
Aunque Mosca hace referencia a sociedades tradicionales,
propone trasladar ese criterio a un contexto más contemporáneo
en el que la formación profesional es un medio regular para
acceder a puestos políticos. Además de tener cierto control sobre
la información y el conocimiento, la minoría dominante procura
generar herramientas que les permitan cumplir funciones
específicas en la administración pública. La educación formal,
entonces, se convierte en una ventaja estratégica para quienes
pretenden incorporarse o permanecer a la élite política de sus
respectivas sociedades (Mosca, 1939).
Pese a la identificación de cualidades específicas en sus
integrantes, la élite no pervive sólo por este único elemento. En
contraposición a las “masas”, esta minoría gobernante cuenta con
una capacidad de organización que le permite llevar a cabo metas
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

comunes. Mientras que las mayorías se encuentran dispersas, la
élite logra encontrar puntos de acuerdo, para con ello establecer
estrategias, administrar recursos, alcanzar el poder y ejercerlo en
conjunto. La coordinación de la que habla Mosca se logra a través
de lo que denomina fórmula política, la cual permite afinidad entre sus
integrantes. Este postulado se entiende como “aquellas inspiraciones
culturales, religiosas, económicas, etcétera, de carácter ideológico”
que constituyen el “principio de soberanía y legitimación de una
clase política que se sustenta en ellas” (Mosca, 1939, p. 169).
Por su parte, Pareto (2013), además de poseer cualidades
psicológicas para dirigir a la sociedad –revisadas previamente con
Mosca-, hay otras condiciones que podrían tener los integrantes
de la élite. Detecta que los parientes, la riqueza y las relaciones
son elementos que permiten llevar a algunas personas a la cúspide
política. Debido a la heterogeneidad en su composición, la élite
requiere una estructura interna en que un líder o un comité que
establezcan la dinámica del grupo; en última instancia, este rasgo
les permite mantener la cohesión y aumentará sus posibilidades
de subsistencia (Pareto, 2013).
En este sentido, Pareto señala que el mejor vehículo que
tiene la élite prolongue su estancia en el poder es la circulación
entre sus integrantes, especialmente cuando entra en una etapa
de decadencia. Dicha circulación puede ser violenta o pacífica.
En el primer caso, la élite puede sentirse amenazada ante el
ascenso de líderes nuevos, ya sea que provengan de la masa o del
interior de la misma élite. Así, se genera una pugna entre líderes
jóvenes, externos o internos, y veteranos, valiéndose de diferentes
recursos en el enfrentamiento.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Si la circulación es pacífica, también hay dos vías para
lograrlo. La primera es a través de los procesos electorales;
personas reconocidas por sus cualidades son seleccionadas por la
población para formar parte del gobierno y tomar decisiones en su
representación, aunque los divisionismos políticos corromperían
el procedimiento. La otra opción es el reclutamiento directo
de nuevos miembros; aunque no detalla el procedimiento para
realizarlo, sí especifica que deben ser los mejores en su área, y
deben aportar nuevas ventajas a la élite en la persecución del
poder. Pareto (2013) destaca la importancia de la circulación, ya
que permite la transformación lenta pero constante de la élite,
además de que reduce la posibilidad de revoluciones al fomentar
la movilidad social, y crea un clima de estabilidad que favorece a
los grupos dominantes.
A través de la formación y el funcionamiento de los partidos
políticos a principios del siglo XX, Michels (2001) sentenció una
ley de hierro de la oligarquía: en toda asociación de individuos se
forman líderes que dirigen las acciones colectivas. Esta ley tiene
tres componentes esenciales: la importancia de la organización al
interior de los partidos, la formación de liderazgos y la situación
de las masas, aunque sólo se hará referencia a los dos primeros.
En este sentido, la organización es entendida como
la distribución de tareas específicas al interior de un grupo,
así como la interacción entre individuos para que cumplan
con dichas labores. Sin embargo, en este proceso se forma una
distinción entre dirigentes y dirigidos, siendo los primeros los
responsables de que los subordinados realicen sus respectivas
actividades. Eventualmente esta división se agudiza conforme
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

se expande y complejiza la organización, al grado que los fines
originales por los que fue creada la asociación pasan a segundo
término, priorizándose la necesidad de mantener la organización
como tal (Michels, 2001).
La formación de liderazgos está relacionada a diferentes
situaciones al interior de la organización política. En primera
instancia, a la monopolización del conocimiento técnico sobre
la dirigencia del partido, es decir, concentrar habilidades de
negociación, discursivas, de persuasión, que le permitan al
líder conducir la toma de decisiones (Morán, 1993; Bolívar,
2002). Por otro lado, el autor alemán identifica una “necesidad
psicológica” en las masas por el liderazgo, a las que califica
de “incompetentes”, “apáticas”, “sumisas” y propensas a la
sugestión (Michels, 2001, p. 98).
En la mayoría de los casos, los individuos que conforman la
oligarquía del partido acceden a esa posición a través de mecanismos
democráticos (elecciones) apoyados por la base militante. Sin
embargo, una vez instalados comienza una notoria separación entre
los líderes y las masas, situación que resulta peligrosa al existir
la latente posibilidad de convertir a la dirigencia en dictadura o
conducir a las masas a una rebelión. Al respecto, el autor insiste
en que dentro de cualquier organización debe existir un equilibrio
pues, aunque se requiere cierta continuidad en los liderazgos como
signo de estabilidad, también han de haber periodos regulares de
movilización, reduciendo así la presión social y la independencia
de los líderes (Carasa, 2001; Cisneros, 2014).
De esta forma, los líderes veteranos buscarán integrar
nuevos miembros en la burocracia a su cargo y subordinarlos a
su dirigencia; en el mismo sentido, líderes y aspirantes tratan de
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usar a su favor a las masas, ya sea para desprestigiar a su oponente
mediante la opinión pública, o movilizar el voto para acceder a
una posición en el partido o el gobierno. Sin embargo, aunque las
elecciones y el ascenso de nuevos prospectos promete mejorar el
escenario político, afirma que “es muy raro que la lucha entre los
viejos líderes y los nuevos termine con una derrota completa de
los primeros”, pues éstos buscan postergarse cuanto puedan en el
poder negociando con los aspirantes, o reclutándolos en cargos
burocráticos, por lo que el resultado “ya no es una circulation des
élites, sino una reunión des élites” (Michels, 2001, pp. 206-207), es
decir, una fusión de nuevos y viejos líderes.
En el caso de Burnham, postula que en Estados Unidos y
Europa se estaba desarrollando una revolución en la que el sistema
capitalista tradicional llegaría a su fin. Como parte del proceso,
la clase dominante, entendida como “un grupo de personas que,
en virtud de especiales relaciones social-económicas, ejerce
un grado especial de control sobre el acceso a los medios de
producción y disfruta de un trato preferencial en la distribución
de sus productos” (Burnham, 1967, p. 98), sería desplazada al
no adaptarse a los cambios -sociales, políticos, tecnológicos,
ideológicos-, de dicho proceso.
Así, la incorporación de personal especializado incluiría a
obreros de la construcción, universitarios de áreas como las ciencias
físicas y la ingeniería, así como administradores con conocimientos
técnicos, siendo estos últimos a los que Burnham (1967) reconoce
como supervisores, managers o gerentes de producción. Como
parte de este proceso, los propietarios de los medios de producción,
los burgueses, dejan en manos de los gerentes la administración
de las empresas, dedicándose a otras actividades -benéficas,
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

culturales o al simple ocio-, por lo que los directores adquirieron
mayor relevancia que los propietarios mismos.
En su proyección destacó la importancia del manejo de las
fábricas y sus actividades, pues “los medios de producción son el
asiento de la dominación social; quien los controle no nominal,
sino realmente, controla la sociedad, ya que ésta vive gracias a
ellos”; consideraba que al momento en que planteó su teoría, 1941,
“el control de los grandes capitalistas, el control basado en los
derechos de propiedad privada sobre los medios de producción
y en el ejercicio de aquéllos es, aunque todavía real, cada vez más
tenue, indirecto e intermitente” (Burnham, 1967, p. 136).
Para Sweezy (1956), la clase capitalista es la que
históricamente, a través de su poder económico, ha definido
la estructura política de Estados Unidos ya sea porque sus
integrantes lograron ocupar importantes cargos en el gobierno,
o tuvieron la capacidad de contratar a personal especializado
que cumpliera dichas funciones. En este sentido, el autor
norteamericano insiste en que la democracia no es más que
otra forma de consolidar el dominio de un grupo selecto, de
hecho, consideró que los partidos políticos –específicamente
el Republicano y el Demócrata-, sólo servían a los intereses
de esta clase y funcionaban como canales de transmisión de
la ideología capitalista, y de esa manera controlar a las clases
obrera y media.
Pese a las diferencias entre la élite por el tipo de actividad
económica de la que procedían sus miembros –industrial, bancaria,
financiera-, ésta se mantiene cohesionada por lo que Sweezy
denomina “situación de clase”, es decir, se asumen como parte de
un sector diferenciado de la sociedad con algo en común: el control
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de los monopolios norteamericanos. Esta ideología se refuerza
con lazos matrimoniales, formación profesional en universidades
de prestigio, asociaciones formales e informales (clubes sociales,
cámaras de comercio, organizaciones empresariales, iglesias),
transmitiéndose de una generación a otra. Además de los partidos
políticos, también difundían su ideología a través de los medios
de comunicación masiva, principalmente los periódicos (como el
New York Times) y la radio (Sweezy, 2007; Ruiz, 2009a).
Hunter y Mills coincidieron en que el despegue económico
de los Estados Unidos permitió la formación de grupos compactos
capaces de regir los asuntos políticos del país. Aunque Hunter (en
Domhoff, 2005) se refiere exclusivamente al sector empresarial,
Mills (1957) detalla que existe una triangulación de intereses entre
los empresarios, los políticos y los militares a través del dominio
de las principales instituciones sociales. Debido a esta asociación
de intereses es que el sociólogo norteamericano prefirió utilizar el
concepto “élite del poder” y no “clase dominante”, puesto que no
se refiere exclusivamente a un sector en específico (Mills, 1957).
Además de ocupar lugares institucionales preeminentes,
los miembros de la élite también tienen en común formas de
vida que garantizan su homogeneidad: escuelas, clubes sociales
y la riqueza material, lo que los coloca en un círculo social
diferenciado. Estas características permiten la socialización
entre grupos al interior de la élite, al punto que constituyen “una
entidad social y psicológica más o menos compacta, y tienen
conciencia de pertenecer a una clase social” (Mills, 1957, p. 18);
por ello tienen una perspectiva similar sobre el rumbo social, así
como formas de trabajo con las que puedan alcanzar sus objetivos.
A decir de Mills, la situación socioeconómica es la que determina
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las posibilidades de ascenso al poder, lo que refleja la desigualdad
existente en Estados Unidos en los años cincuenta.
c. Dimensión histórica
Bobbio (2014) refiere que uno de los principios de legitimidad
política a los que tradicionalmente han apelado las
interpretaciones sobre el poder es la historia, tanto desde una
perspectiva pasada como futura. En el primer caso, la tradición
juega un rol fundamental en las teorías de tipo conservador
para explicar el ejercicio del poder por una o varias personas
desde tiempos remotos; por su parte, la segunda acepción se
asocia por una fase revolucionaria que busca instituir un nuevo
orden sociopolítico a partir de la expectativa en el cambio (pp.
121-123).
En este sentido, la noción histórica adquirió un papel
fundamental en las construcciones teóricas sobre las élites, pues
permitió explicar y, ocasionalmente, justificar sus fundamentos
principales, es decir, la asimetría social y la preeminencia de
una minoría en el gobierno. Así, se entiende a la historia no
como método, sino como forma de interpretación de lo social y
lo político a partir de acontecimientos temporalmente situados.
En otras palabras, la comprensión de esta teoría “no depende
de la naturaleza de los ‘datos’ que usaron para sostener sus
generalizaciones”, pero sí de “sus respectivas visiones del campo
histórico” (White, 1992, p. 15).
Para la tendencia clásica europea, como se afirmó
previamente, existe una noción en el que el curso de la historia ha
estado y seguirá siendo marcado por las minorías gobernantes, y
únicamente cambiarían los criterios de acceso y permanencia al
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poder. Mosca (1939), por ejemplo, buscó establecer un modelo
que permitiera el análisis social buscando “leyes generales”
sobre el comportamiento humano a partir de casos específicos,
concluyendo que la humanidad ha transitado por diferentes
estados -en dos sentidos, etapas y organización política-, y en cada
uno ha dominado un tipo específico de cualidades reconocidas
socialmente para conformar la élite: el valor guerrero, la riqueza
monetaria o el sacerdocio.
En la antigüedad, quienes poseían la capacidad militar con
mayor facilidad accedían al poder político puesto que, en teoría,
responderían de forma acertada frente a los problemas colectivos.
Eventualmente, esta minoría guerrera adquirió prácticamente
el control sobre las tierras y sus productos, transformándola
en un sector privilegiado económicamente. Ahora la riqueza,
asociada a un sentido de responsabilidad, buena administración
y prosperidad, sería el factor decisivo en la integración de la élite
(Bolívar, 2002; Morán, 1993; Blacha, 2005).
En esa etapa de transición, la propiedad privada se
vuelve el eje fundamental de la vida social, por lo que las leyes,
la justicia y la autoridad girarán en torno a los propietarios. Así,
“la organización política, que nosotros conocemos como Estado
feudal” muta a uno “esencialmente diferente, que para nosotros
será denominado Estado burocrático” (Mosca, 1939, p. 57). En
forma similar, pero mucho más difusa, la ley de hierro de la oligarquía
planteada por Michels (2001) sostiene la inevitabilidad de los
liderazgos en cualquier colectivo social; aunque su estudio se
centra en los partidos políticos, particularmente los socialistas,
el autor alemán infiere que este proceso es la manifestación
institucionalizada de lo que ocurre a escala social.
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Pese a las divergencias dentro de la tendencia
norteamericana, los diferentes autores coincidieron en que
Estados Unidos estaba experimentando una revolución
económica y social. Para Burnham (1967 y 2019), un síntoma era
el ascenso de los “managers” en el control de las fábricas, proceso
que tomaría cerca de ochenta años completarse, periodo durante
el cual ocurrirían profundas modificaciones en el sistema político
y económico de Europa y Estados Unidos.
En consecuencia, advertía la inevitable disolución de los
parlamentos pues aseguraba que únicamente estaba representada
la clase burguesa, misma que regulaba la actividad de partidos
políticos. En la nueva sociedad, los directores ocuparían los
principales puestos públicos, desplazando el centro de la
soberanía nacional –el rey o el parlamento- hacia las oficinas y
agencias administrativas como parte de la monopolización del
poder político.
Desde su vocación marxista, Sweezy (1956) criticó la
idea de Mills respecto a que Estados Unidos era una sociedad
en la que el poder político está perfectamente equilibrado
entre representantes de las diferentes esferas sociales -política,
económica y militar-; si bien reconoce la diversidad dentro
de la élite, cuestiona el que realmente exista un equilibrio de
poder entre las esferas sociales. Para Sweezy pervive una clase
dominante homogénea “con sus raíces profundamente hundidas
en […] el sistema corporativo” (1956, p. 147). Más tarde, la recesión
económica de las décadas de 1970 y 1980 permitió a Sweezy
corroborar sus postulados de que el sector empresarial dominaba
la política estadounidense.
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Profundizando en los postulados de Mills, éste afirma que
en Estados Unidos existen asociaciones, sindicatos y partidos
que representaron a sectores obreros y de pequeños propietarios,
tanto rurales como urbanos. Aunque llegaron a tener alguna
influencia en la política nacional, especialmente entre 1776 y
1850, la concentración de poder económico de los monopolios en
la revolución industrial anuló la presencia de estas agrupaciones.
Eventualmente, apareció una nueva clase intermedia, la
burocracia de “cuello blanco” que sirve al Estado; sin embargo,
esta clase no se encuentra organizada políticamente, pese a que
cuenta con una situación económica relativamente desahogada
(Fernández, 2012, pp. 319-321).
(Des)centralización de la “Familia Revolucionaria”
Dentro de la historiografía mexicana ha predominado la idea de que
durante el siglo XX (1920-2000) la política nacional estuvo liderada
por una élite política que compartía ciertos rasgos culturales: tener
a la Revolución mexicana como referente histórico, pertenecer al
Partido Revolucionario Institucional (PRI) en sus distintas facetas
desde 1929 y, más importante, asumirse como detentores legítimos
del poder político del país. Esta agrupación fue denominada
“Familia Revolucionaria” (Krauze, 1997; Aguilar y Meyer, 2000;
Medina, 2010; Knight, 2013).
Esta categoría podría interpretarse simultáneamente
como histórica y de análisis. En el primero de los casos, se
derivó de la propia experiencia de la etapa revolucionaria y años
subsecuentes en México (1910-1940), en el que se transitó entre
el sistema oligárquico porfiriano a un Estado que pretendió
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establecerse como moderno, democratizando los medios para
acceder al poder político y desligándolo del poder económico.
Este fenómeno se vio acompañado de un grupo que aspiraba a
cumplir con este y otros objetivos; los líderes militares, primero,
y los civiles, después, encabezaron una serie de proyectos legales,
sociales y económicos que pronto los llevarían a dominar la escena
pública nacional (Aguilar y Meyer, 2000; Knight, 2013).
Las generaciones de políticos que participaron en la guerra
civil y también las posteriores, comenzaron a ocupar los diferentes
puestos públicos a nivel federal y estatal. Durante la década
de los veinte, los contendientes recurrieron constantemente a
la violencia como medio para posicionarse en el gobierno; ello,
sin embargo, aumentaba las posibilidades de diluir los avances
que la Revolución había legado. Rápidamente se buscó unificar
a todo el sector revolucionario, incluso si hubiera dado muerte
a otros contendientes en el pasado, llegando a acuerdos para
definir la sucesión de poderes políticos. En 1928, luego de la
muerte de Álvaro Obregón y el recrudecimiento de la violencia
por la sucesión presidencial, el presidente Plutarco Elías Calles
se refirió a este conglomerado como la “Familia Revolucionaria”
(Medina Peña, 2010, pp. 54-56).
Para Mosca (1939) toda élite se vuelve, con el tiempo,
hereditaria; a través de la sangre, en los sistemas aristocráticos,
o mediante el dominio de las elecciones en los contextos
democráticos (p. 51). Igualmente, Michels (2001) afirma que una
minoría puede convertirse en hereditaria, no necesariamente
por lazos sanguíneos, sino por su perpetuación a través de las
elecciones o de la construcción de una legitimidad basada en
orígenes metafísicos o históricos.
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La “Familia Revolucionaria” bien se podría identificar con
el último caso, pues era indispensable para cualquier aspirante a
un cargo público pertenecer a ella, de lo contrario no sólo reducía
considerablemente sus posibilidades de acceder a cargos públicos,
sino que además se estaba en contra del gobierno. En todo caso,
como familia política desarrolló un conjunto de prácticas y
normas asociadas con la disciplina y la organización que rigieron
gran parte de la dinámica política en el México posrevolucionario
(Ruiz Sánchez, 2009b).
Inicialmente fue encabezada por caudillos militares
auxiliados en las labores administrativas y públicas por
profesionistas urbanos (maestros, periodistas y algunos
abogados). En los años posteriores la organización de este grupo
fue refinada, integrando jóvenes universitarios a la élite mexicana
a través de los vehículos institucionales establecidos en la década
de los treinta: un puesto municipal, afiliándose a un sindicato o
al partido hegemónico. Esta tendencia se mantuvo, con matices,
hasta fines del siglo (Krauze, 1997, p. 110; Knight, 2013).
La segunda connotación a la que se hizo referencia, la
“Familia Revolucionaria” como categoría de análisis, ha sido
recurrente para referirse a los políticos que operacionalizaron la
centralización del poder político y sus respectivos mecanismos.
Pese a que dentro de la historiografía contemporánea permanece
aún el debate de si se logró ese cometido, se reconoce que los
gobiernos posteriores a 1920 tuvieron un éxito “técnico” mediante
el establecimiento y desarrollo de diferentes instituciones (leyes,
organizaciones y estructuras sociopolíticas) que permitieron
la supervivencia, matizada a través de los años, del régimen
revolucionario (Knight, 2013, pp. 211-251).
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La organización del poder disperso luego de la guerra
se realizó de manera gradual a lo largo del siglo XX, a través
de la adopción de modelos administrativos y políticos que,
paralelamente, buscaron ser legitimados por el discurso
revolucionario. Como parte de la reconstrucción del Estado, los
gobernantes mexicanos desarrollaron un sistema centralizado y
basado en la toma de decisiones racionales –es decir, el despliegue
de políticas e instituciones que respondieran a las necesidades
sociales- (Medina, 2010, p. 75).
De forma paralela a la centralización institucional, la
“Familia” construyó su propio sistema de valores y prácticas para
permanecer en el poder; en cuanto a su renovación, sus miembros
[…] se sirven, por ejemplo, de procedimientos convencionales,
como los lazos familiares y regionales, las amistades de vieja
data, las dotes carismáticas [por lo que] el proceso de democratización ha generado notables edificios institucionales que
coexisten en curiosa simbiosis con costumbres ancestrales y
prácticas cotidianas premodernas, particularistas y hasta irracionales (Mancilla, 2006, s/p).

Gradualmente, para mediados del siglo, los integrantes
de la élite posrevolucionaria se profesionalizaron en las
instituciones de educación superior a las que anteriormente sólo
tenían acceso algunos integrantes de las oligarquías, aplicando
sus conocimientos técnicos en las áreas administrativas de
instituciones públicas y privadas. Sin embargo, para Mancilla
(2006) la transición entre oligarquías y élites modernas no
fue un proceso completo pues, aunque aumentó el número de
profesionistas –abogados, médicos e ingenieros-, dentro de
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los gobiernos, muchos elementos tradicionales permanecieron
vigentes. El acceso al poder se realizó a través de medios
considerados democráticos, pero una vez constituidos favorecen
recursos personales para mantenerse en el puesto y extender su
influencia política.
Así, diferentes conclusiones revisionistas coinciden
en el carácter pragmático de la Revolución mexicana en la
que convivieron diferentes proyectos de reestructuración
sociopolítica después de 1920. En este proceso se había asumido
que la “Familia” era un bloque monolítico e inamovible que
concentró el poder político en México durante varias décadas.
Sin embargo, a finales de los años 60 la multiplicación de los
estudios regionales -siendo los de González (1968) y de Womack
Jr. (1969) los más representativos-, comenzaron a reconocer una
amplia gama de versiones y dinámicas del sector gobernante
(Padua y Vanneph, 1986; Knight, 2013).
De esta forma, es posible llevar a cabo un contraste entre
las tendencias analíticas que han tenido como eje principal el
estudio de las élites políticas, tanto del nivel federal como de los
regionales. Igualmente, partiendo de los cuestionamientos hacia las
interpretaciones unilaterales respecto a la “Familia Revolucionaria”,
resulta pertinente atender las características socioculturales de
las élites nuevoleonesas, en lo particular, con el fin de establecer
posibilidades temáticas y metodológicas de análisis.
Abordajes temáticos y metodológicos
En la fase exploratoria se identificaron cuatro líneas temáticas las
cuales se detallan a continuación.
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1.

Élite federal

Cabe aclarar que se habla de federal y no nacional, en el sentido
que sus respectivos objetos de investigación se centran en
diversos personajes que ocuparon cargos públicos en aquel nivel
de gobierno: presidente de la república, senadores, diputados
federales, líderes sindicales, presidentes de partidos políticos
(Revolucionario Institucional y Acción Nacional, especialmente)
y, ocasionalmente, menciones a algunos gobernadores de
diferentes entidades federativas, miembros del Poder Judicial y
del ejército (Smith, 1981; Camp, 1981 y 2006; Hernández, 2015).
En términos generales, los autores indagan aspectos
tales como la formación educativa, los antecedentes familiares,
el interés de los sujetos en cuestión por la actividad política, las
redes de amistades y la experiencia profesional, tanto dentro como
fuera de la esfera pública. La búsqueda de esta información es
fundamental para la reconstrucción de las formas de socialización
entre los miembros de la élite, los medios de reclutamiento de
nuevos miembros, así como tendencias en la circulación de los
integrantes de la élite en diferentes puestos como funcionarios.
Los investigadores coinciden en que la élite política en
el México posrevolucionario, es decir, aquella que se comenzó a
integrar después de terminada la fase armada del conflicto (1920),
estuvo integrada principalmente por personas procedentes de la
clase media urbana, que recibió instrucción formal universitaria
–especialmente abogados-, razón por la que la califican como
“élite educada”.
Respecto a este último punto, la universidad aparece como
un espacio propicio para el estudio parcial de la élite política mexi112

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cana por, al menos, tres razones: en primera instancia, porque es
en esa etapa en que surge con mayor fuerza el interés hacia la actividad política, especialmente por la influencia que los estudiantes
recibieron de sus maestros, así como por las diferentes actividades
realizadas a lo largo de la formación (lecturas, debates, periódico
escolar, participación en comités estudiantiles, etc.). Segundo, la
universidad es entendida como un espacio de socialización profesional y fraternal en la que los estudiantes forjaron vínculos que, en
años posteriores, les permitieron integrarse a la burocracia federal.
Finalmente, destacan la importancia de estudiar el Alma
Mater de los políticos ya que indica algunos aspectos de su
situación socioeconómica; al centrarse en la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), los investigadores detectan que
muchos de los sujetos son foráneos, de una clase media que pudo
costear, total o parcialmente, la educación de su(s) hijo(s) en una
universidad pública en la capital del país.
Todas estas características se tornan importantes cuando
se desea identificar la tendencia ideológica de algunos políticos
en particular, su desempeño al frente de un cargo público, la
forma de ingreso y la permanencia dentro de la élite política.
Cabe señalar que estos investigadores destacan, sin profundizar
en ello, la importancia de analizar las formas de vinculación
informal (clientelismo, padrinazgos, corrupción, etc.) para
ampliar la comprensión sobre las élites.
2. Élites regionales
Estos trabajos de investigación se dedicaron al análisis de la
composición y actividades de las élites en los estados de México,
San Luis Potosí, Jalisco, Puebla, Yucatán (Hurtado, 1996; Falcón,
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1984; Hernández, 1998; Ruiz, 2009b; Sauri, 2016; Sánchez, 2018).
Como en el primer caso, también les interesa la formación
académica y la experiencia política como elementos de análisis,
sin embargo, profundizan en las élites “hereditarias”, ya fuera
en un sentido literal (clanes familiares con lazos sanguíneos)
o a grupos que giraban en torno a un personaje específico que
controlaron la actividad política en diferentes momentos del
siglo XX.
Lo anterior se ha atribuido a dos motivos esenciales. En
primer lugar, a los vínculos de diferentes personajes del ámbito
local con miembros de la élite nacional: diputados locales que
generaron amistad con senadores o miembros del gabinete, o
incluso con el propio presidente de la república, por ejemplo. De
regreso en sus lugares de origen contaban con el suficiente apoyo
desde la capital para establecer un sistema de organización basado
en los compromisos informales, mencionados anteriormente.
En otros espacios, la formación y composición de la
élite dependió del desarrollo económico, ya fuera tradicional
(agricultura o ganadería) o moderno (industria mecanizada).
Algunos grupos propietarios ganaron suficiente credibilidad
social como para ocupar cargos públicos; en otros casos, utilizaron
su poder financiero para incorporarse a la vida pública, ya fuera a
través de negociaciones, sobornos o chantaje.
En este sentido, los estudios regionales pueden profundizar
más sobre aspectos anecdóticos o íntimos de la vida política en
sus respectivos espacios, puesto que disponen de fuentes en que
se aprecian esos detalles: diarios personales o memorias, tradición
oral, crónicas municipales y genealogías familiares. A partir de
la información recuperada por estos investigadores, es posible
114

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reconstruir una parte de la cultura política desde las prácticas de
sujetos en diferentes espacios del país.
Caso particular es el relacionado con el estado norteño de
Sonora, pues su estudio va de la dimensión local a la nacional,
desde la revolución mexicana con la participación de una élite
económica y militar que se llegó a posicionar en las altas esferas
políticas del país durante las décadas de los veinte y treinta del
siglo XX, y no se limitaron sólo a su espacio inmediato (Aguilar
Camín, 1977; Radding, 1985; Vázquez y Hernández, 2001).
Algo similar ocurre con los trabajos relacionados con los
vecinos estados de Coahuila y Tamaulipas. En el primer caso, se
ha considerado que la fuerte influencia política desde la Ciudad
de México, derivado de la oposición entre facciones políticas
(particularmente el carrancismo imperante en Coahuila frente al
Grupo Sonora), imposibilitó la consolidación de uno o varios grupos
que representaran los intereses locales (Santoscoy, Gutiérrez,
Rodríguez y Cepeda, 2000). En lo que respecta a Tamaulipas, las
interpretaciones apuntan hacia una transición entre un cacicazgo
liderado por Emilio Portes Gil, desmantelado durante la presidencia
de Miguel Alemán para dar paso a un sistema influido directamente
por el gobierno federal. Aunado a ello, en aquella entidad
predominaron grupos regionales con perfiles muy diferentes que
tuvieron cierta influencia en sus respectivas zonas geoeconómicas,
pero no a nivel estatal (Alvarado, 1992; y Alonso, 2016).
3. Élite empresarial de Nuevo León
Al respecto, el interés por parte de los historiadores ha girado
en torno a la relación entre diferentes agentes que transitaron de
la acumulación previa de capital –originada por el comercio, la
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minería, la ganadería y la producción agrícola-, hacia la inversión
en la industria mecanizada desde mediados del siglo XIX y las
primeras tres cuartas partes del siglo XX. Estas investigaciones se
desarrollan a partir de diferentes criterios. Uno de ellos tiene que
ver con la “naturaleza” de la élite, es decir, ubicar a sus integrantes
y las razones que los llevaron a relacionarse, tanto familiar como
económicamente.
Los estudios de Cerutti (1983) y Saragoza (1988)
indagan al respecto; el primero lo aborda desde la historia
económica, señalando que los lazos matrimoniales fortalecieron
las asociaciones de capital, constituyendo una élite económica
que permitió ampliar las inversiones y las ganancias. De forma
pormenorizada, Cerutti (1983) establece el sistema de redes
familiares y financieras surgidas en la década de 1880 y que se
extendieron por los siguientes decenios, haciendo una genealogía
de familias empresariales con los apellidos más connotados de
la localidad: Garza, Sada, Muguerza, Ferrara, Milmo, Rivera,
Hernández, Zambrano, entre otras.
Igualmente, detecta la participación de este sector en
diversas áreas de inversión, diferenciándose de otros estudios pues
no sólo por evitar una recopilación reduccionista de nombres y
apellidos, sino que se enfoca en la formación de redes previamente
señaladas. La intención de su trabajo no sólo era analizar las formas
capitalistas de producción en el noreste de México a finales del
siglo XIX y principios del XX, pues “simultáneamente se pretende
observar el nacimiento y articulación de su principal beneficiaria:
Una burguesía con base regional, de Monterrey, que se estructuraría
como fracción de la moderna clase dominante mexicana en los
veinte años previos a la Revolución” (Cerutti, 1983, p. 11).
116

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Por su parte, Saragoza (1988) se interesa por la influencia
sociocultural y la participación política de este sector social.
Además de retomar el modelo de redes propuesto por Cerutti,
Saragoza (2008) propone voltear a ver la presencia de la élite en
áreas diferentes a la económica, tales como el diseño de instituciones
educativas, el papel activo de las mujeres, la relación de los miembros
de la élite con el clero. Sin embargo, el punto central de ese estudio es
la situación de la élite empresarial con el Estado posrevolucionario,
tanto los conflictos generados por desacuerdos sobre la legislación
laboral, así como medidas en torno a la inversión. Del mismo
modo, se preocupa por estudiar la participación de la élite en la
política local, tanto como funcionarios electos, así como parte de la
oposición política a través de asociaciones y posteriormente con el
Partido Acción Nacional.
Sobre el papel político de este sector, arguye que
La densidad de estos lazos da una extraordinaria coherencia a
la fachada pública del grupo, así como sus puntos de vista de
políticos que motivaban una percepción de uniformidad monolítica entre la élite de Monterrey [...]. De este modo, a medida
que los industriales de Nuevo León enfrentaban al Estado, los
choques contribuyeron al apretar la red de recursos a su disposición. Asimismo, opuestos con el gobierno desarrollaron un
carácter ideológico que acentuó su unicidad y ocultó cualquier
discordia interna. (Saragoza, 1988, pp. 20-22).

En un sentido similar se encuentra la actuación de la
élite empresarial en momentos específicos del siglo XX en el
ámbito político, particularmente en los años revolucionarios, así
como los inmediatos al término de la fase armada del conflicto.
Tal es el caso de Flores (1991), cuyo trabajo analiza la presencia
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directa e indirecta de este sector en el gobierno, pues algunos
de sus miembros ocuparon provisionalmente la gubernatura,
algunas alcaldías y diputaciones con el fin de mantener activa la
administración pública y, con ello, reducir las posibilidades de
ver afectado su patrimonio a causa de la inestabilidad política.
Como ejemplo ilustrativo describe que
En enero de 1915, el grueso de las tropas carrancistas entraba
en la ciudad [...] los socios de la Cámara de Comercio y los cónsules extranjeros, acordaron crear un centro urbano de decisiones, una especie de ‘comuna empresarial’, en sustitución del
gobierno nuevamente errante de Antonio I. Villarreal. [Y aclara que] el término ‘comuna empresarial’ fue utilizado durante
1915 para definir la administración municipal por parte de los
empresarios (Flores, 1991, p. 133).

Igualmente, Pérez Daniel (2013) considera que la élite
empresarial tuvo una injerencia indiscutible en los asuntos
públicos, definiéndola como “modernizadora” al influir en la
toma de decisiones de diferentes gobernadores en las décadas de
los veinte y los treinta, a través del establecimiento de la agenda
pública y la administración del erario.
4. Clase política de Nuevo León. Siglo XIX
Este sector social del ámbito local se mantuvo como parte del
legado colonial, la renovación de los cargos públicos se limitó
a una clase política integrada por individuos que compartían
intereses ideológicos y económicos. En última instancia, las
diferencias entre los grupos “no eran de carácter estructural,
tenían que ver con el deseo de perpetuarse en las posiciones de
poder de los miembros más destacados de la élite y, en menor
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medida, con la impaciencia de algunos por acelerar las medidas
liberalizantes [sic]” en favor de un sistema que promoviera el
desarrollo y protección de la propiedad privada (Galindo, 2005,
pp. 141-142).
La élite agrupó a agentes de diferentes ámbitos
–comerciantes, terratenientes, abogados, miembros del clero
secular-, que ocupó los puestos en los ayuntamientos, la
gubernatura, el congreso y el ejército; además, encabezaron
las juntas electorales y patrióticas. Es decir, prácticamente
regularon la vida política del estado durante la primera mitad
del siglo XIX. Este éxito se debió a diferentes factores; primero,
por la estrechez de sus vínculos familiares. Aunado a ello estuvo
la acumulación de la riqueza, pues los clanes procedían de zonas
económicamente activas: Valle del Pilón (Montemorelos),
Linares y Cadereyta, lugares que albergaban sus propiedades
agrícolas y ganaderas (Galindo, 2005; Martínez Wong, 2012; y
Domínguez García, 2016).
Dado que los poderes políticos y religiosos se asentaban
en Monterrey, que aún no destacaba económicamente, los
grupos familiares mantuvieron lazos con el sector ilustrado
de la capital del Estado. Finalmente, “la ausencia de una
clase media en la región evitó que se suscitaran molestas
discusiones en cuanto a la composición del congreso del estado
y de los representantes enviados al congreso Federal”; por
otro lado, “tampoco se observa una disociación entre la clase
propietaria, los integrantes de la terratenencia rural y urbana
también desarrollaban las principales actividades mercantiles y
crediticias” (Galindo, 2005, p. 162).
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En este sentido, la élite o los notables, según el vocabulario
de la época, eran “personas que poseen influencias y poder por
su sólida base económico-social reforzada políticamente por
apoyos interesados y clientelares”; dichas familias “buscaban el
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progreso económico y la modernización de sus ciudades; para
lograr sus metas construyeron redes económicas, familiares y
políticas” (Domínguez, 2016, p. 227). Al mismo tiempo, asegura
que en estudios previos “habíamos percibido a la élite de Nuevo
León como un grupo altamente cohesionado por sus relaciones
de parentesco y mayormente endogámico. Al menos para este
periodo, se conoce poco sobre los nexos de este grupo fuera del
estado”; considera que “puede hablarse de algunos nexos de
carácter económico y comercial con gente de Tampico, San Luis
Potosí, Guanajuato y Querétaro” (Domínguez, 2016, p. 228).
En lo que respecta a las metodologías de análisis, se
identificaron al menos cinco propuestas diferentes, algunas
señaladas explícitamente por los/as investigadores/as o se
infirieron a partir del desarrollo del trabajo. Estos métodos
son: estadístico-secuencial, descriptivo-lineal, descriptivocomparativo, de redes y mixto.
1.

Estadístico-secuencial

Implica un método sumamente complejo y especializado, puesto
que se basa en el uso de fórmulas estadísticas –de ahí su nombre-,
para “descubrir tendencias y regularidades en el reclutamiento
de las élites” con un “enfoque implacablemente empírico” (Smith,
1981, p. 19). Smith (1981), parte del supuesto de que “en términos
operativos en el grueso de este estudio la élite política del siglo
XX estaría definida como el grupo de personas que han ocupado
un cargo público de importancia a nivel nacional [presidencia,
secretarios de Estado, senadores, etc.] en cualquier momento del
periodo comprendido entre 1900 y 1971” (p. 19).
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Como parte de su proyecto, el investigador no sólo
enumera las razones que lo llevaron a utilizar este método, sino
que explica el procedimiento al respecto:
Al incluir un número tan elevado de personas [6,302] traté de
superar las simples generalidades y las anécdotas de incidentes que giran en torno al tema, buscando descubrir a través de
métodos cuantitativos (y con la ayuda de una computadora)
patrones recurrentes y regularidades. Más aún, he tratado de
indicar fenómenos particulares no sólo si es que los ha habido,
sino que también he tratado de determinar cuestiones de grado: cuántos, qué tanto, qué tan frecuentemente y por cuánto
tiempo. Así pues, mi objetivo ha sido introducir un nuevo nivel
de precisión en las discusiones en torno a la formación de las
élites en México en el siglo XX (Smith, 1981, p. 19).

En el mismo sentido se encuentra la investigación de
Hurtado (1996) el cual se basa en índices y categorías numéricas
para identificar la regularidad de circulación, permanencia y salida
de miembros de la élite en el estado de Jalisco. Adicionalmente,
recurre al modelo descriptivo-lineal con el fin de rastrear los
datos numéricos en una trayectoria de, por lo menos, 45 años,
definiendo las características de los participantes en cada periodo
gubernamental encontrado en ese lapso.
Se trata, pues, de estudios muy especializados pero
que corren el riesgo de caer en reduccionismos, puesto que
prácticamente reconstruye el escenario histórico sólo a partir de
datos numéricos. Sin embargo, esa información constituye una
base de datos elemental para el estudio de las élites, pues no puede
descartarse la información arrojada por el trabajo en cuestión.
Aunque las otras investigaciones consultadas para este trabajo
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no señalan con claridad el método al que recurrieron, muestran
algunos recursos que sirven de base para su clasificación.
2. Descriptivos lineales
Detallan la composición de grupos específicos en periodos que
varían entre la corta y media duración, pero no profundizan en
las relaciones existentes entre los individuos que los conforman.
En no pocas ocasiones, únicamente se limitan a enlistar nombres,
cargos, lugar de origen o edad de los sujetos investigados, casi
siempre en forma cronológica (Hernández, 1998; Galindo, 2005;
Martínez, 2012).
3. Descriptivo comparativo
Si bien coincide con el anterior en el hecho de que se preocupa
por puntualizar la composición de élites políticas, empresariales
o de otra naturaleza, lleva a cabo un esfuerzo por contrastar las
características recopiladas respecto a otro grupo. La intención
de esta metodología es identificar semejanzas y diferencias en
un mismo o diferente plano geográfico o temporal, y entender la
diversidad de sistemas existentes. En el caso de Sauri Riancho
(2016), se realiza una comparación entre Yucatán y Nuevo
León, pues le interesa profundizar sobre “el proceso histórico de
formación de las desigualdades regionales”; en él “asigna un papel
explicativo de las desigualdades actuales a las relaciones entre
el Estado y las élites de las respectivas regiones: su naturaleza y
las características específicas de su conformación, así como a las
instituciones que dieron origen” (Sauri, 2016, s/p).
Recurriendo al “enfoque y el método de la historia
comparativa, se analizan los valores, actitudes, tradiciones y
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prácticas culturales de las élites de las regiones de Yucatán y
Nuevo León, que definieron y a la vez, fueron influidas por las
formas, ritmos, tensiones y resistencias de estas relaciones”
(Sauri, 2016, s/p).
4. Análisis de redes
Ésta se preocupa por comprender las interacciones entre
individuos involucrados en el ámbito político. Retomada de otras
disciplinas, como la antropología y la sociología, “ha demostrado
ser útil para los estudios históricos sobre el ejercicio del poder, el
desarrollo de la economía y la historia de la familia. Los trabajos de
este tipo pueden ser de dos tipos: el análisis relacional, vinculado
al método deductivo y el análisis de redes vinculado al método
inductivo” (Domínguez, 2016, p. 243).
En cuanto al análisis relacional, éste utiliza generalmente
en grupos, entendidos como un “conjunto estructurado de
individuos vinculados por una serie de relaciones personales,
efectivas y más o menos duraderas, de parentesco, de amistad, de
patronazgo, de vecindad y paisanaje, profesionales, confesionales,
asociativas” (Domínguez, 2016, p. 243). Siguiendo esta lógica,
los análisis “son cualitativos, y permite observar los distintos
tipos de vínculos entre los actores sociales [y] es muy útil para
el estudio de grupos de poder, facciones políticas, oligarquías
locales, clientelas, grupos mercantiles y financieros, entre otros”
(Domínguez, 2016, p. 243).
Por otra parte, en lo que respecta al análisis de redes, se basa
en una propuesta de tipo sociológico para reconstruir y examinar
diferentes conjuntos de asociaciones entre sujetos; como parte de
las ventajas de usar este método es que “permite llevar a cabo un
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análisis efectivo de las redes sociales, entendiendo a la red como
‘un conjunto específico de conexiones entre un definido grupo
de personas, [mismas que] pueden usarse para interpretar el
comportamiento social de las personas implicadas’” (Domínguez,
2016, p. 244). Adicionalmente, “con este tipo de trabajo se puede
reconstruir y analizar el conjunto de relaciones de un personaje
en un periodo determinado, es decir, una red ego-centrada”
(Domínguez, 2016, p. 244). En la mayoría de los casos se optó
por el primer modelo, puesto que la información disponible para
abordar el objeto de estudio fue reducida (Cerutti, 1983; Saragoza,
2008; Ruiz, 2009b; y Domínguez, 2016).
5. Estudios mixtos
En estos casos recurrieron a por lo menos dos de los métodos
descritos con anterioridad. En este sentido, hay autores que
para profundizar acerca de la formación de grupos, así como
identificar las características de sus integrantes se pueden
recurrir a diferentes métodos (véase Camp, 1981). Otra de las
alternativas para los investigadores es recurrir a “una metodología
tomada en parte la tradición de la historia oral, conversar con
muchos sobrevivientes que participaron en este drama social y
político, procurando registrar y analizar sus opiniones sobre sus
actividades y valores, así como sobre las decisiones que tomaron”
(Camp, 1981, p. 11).
Y aunque “ningún enfoque es en esencia mejor que el otro”
(Camp, 1981, p. 11), la combinación de ellos puede derivar en una
comprensión más integral de los fenómenos en cuestión. Camp
(1981), en particular, en un primer momento un sistema mixto,
puesto que lo consideraba que era poco usual en su época, pero
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lo cierto es que se apoya en el modelo estadístico para detallar
algunos aspectos como los índices educativos o de la situación
socioeconómica, pero no llega a un nivel tan especializado como
los hicieran Smith (1981) y Hurtado (1996).

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Consideraciones finales
Los trabajos aquí revisados no son los únicos existentes, sin
embargo, se dio cuenta de las principales propuestas desarrolladas
en los últimos 40 años sobre el tema de las élites. Un aspecto por
resaltar es el hecho de que ninguna de las dos corrientes teóricas
resulta dominante como marco referencial, pues dentro de las
discusiones de los diferentes estudios -al menos en los que las
explicitan- resaltan las debilidades de cada una de ellas; esta
situación es atribuida a los contextos socioculturales en los
cuales fueron producidas. Sin embargo, resulta viable vincular
preceptos de ambas tendencias para establecer una definición
conciliatoria, o por lo menos operativa, de la élite que permita
comprender su composición interna tanto como su relación con
el sistema en el que participan (Smith, 1981; Camp, 2006; Sauri,
2016; Domínguez, 2016; Arellano Ríos, 2018).
En este sentido, los estudios revisados retoman de
las tendencias teóricas sobre las élites el priorizar la idea del
asociacionismo por interés común el cual es el poder político.
Dentro de este grupo selecto predomina una organización interna
semiestructurada la cual establece criterios para la incorporación
y permanencia de sus integrantes, hasta cierto punto ajena a la
colectividad. Por otro lado, las “cualidades” que los miembros de
la élite deben poseer constan de recursos materiales y metafísicos
percibidos, por la sociedad o la misma élite, como fundamentales
para encargarse de los asuntos públicos.
Debido a lo anterior existe una constante pugna entre
agentes para ocupar un lugar dentro de la élite, estableciendo
alianzas, compromisos y otras formas de colaboración.
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Finalmente, apelar a la historia como recurso de legitimidad se
identifica como fuente de sustento en la “Familia revolucionaria”;
cabe destacar se registran las dos acepciones de legitimación
histórica, tanto pasada como futura, dando como resultado una
asociación entre lo tradicional y lo moderno dentro del clan
posrevolucionario.
Por su parte, la variedad de los procedimientos
metodológicos evidencia no sólo los objetivos particulares
planteados por las y los investigadores, sino también las
posibilidades de estudio. Los estudios de tipo descriptivo-lineal
han representado la ruta más frecuente para abordar a las élites
mexicanas, mientras que otras propuestas cuentan con una
preferencia menor y esporádica. De la misma forma, se detectó
una tendencia a la especialización disciplinar pues únicamente
en escasos ejemplos existe una relación trans o interdisciplinaria,
especialmente entre la ciencia política, la sociología y la historia.
Sobre esta última área del conocimiento, también resulta
pertinente señalar que ha tenido un rol ambivalente, que va
desde una perspectiva central como complementaria para la
contextualización del fenómeno estudiado.
En cuanto a los estudios del ámbito local, resaltan
aquellos centrados en el sector empresarial organizado durante
el Porfiriato y sus respectivas transformaciones en el periodo
posrevolucionario y en la clase política de origen aristocrático
colonial que dominó el ámbito público por lo menos hasta
mediados del siglo XIX. En este sentido, no se detectó ningún
trabajo sistemático de investigación en torno a la élite política
nuevoleonesa del siglo XX.
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Si bien el de Pérez Daniel (2013) ofrece algunos rasgos
concluye a principios de la década de los treinta, aunque en una
investigación previa (Pérez Daniel, 2002) reconstruye parte
de la dinámica política a través de los integrantes del Partido
Acción Nacional, ligados al ámbito empresarial, entre 1939 y
1946. Esta situación representa una veta para el abordaje del
sector gobernante en Nuevo León pues, como evidencian las
investigaciones consultadas para otras latitudes, estos grupos han
tenido amplia influencia en la vida política y social, especialmente
en centros poblacionales clave del México contemporáneo.
¿Cuáles han sido los principales abordajes temáticos
sobre este agente social?; ¿qué aspectos metodológicos destacan
en estas propuestas?; ¿qué interpretaciones se desprenden de los
trabajos existentes?, ¿qué otras posibilidades analíticas pueden
desarrollarse?

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

La evaluación en educación preescolar:
El dilema docente
Evaluation in preschool education:
The teaching dilemma
Víctor Manuel Zamora1
Resumen: Dentro del Sistema Educativo Mexicano se encuentran articulados los niveles iniciales de educación básica como preescolar, primaria y secundaria. En el caso específico de la educación preescolar,
a más de diez años de su implementación obligatoria, la efectividad,
los avances, así como los niveles de aprendizaje que desarrollan los
alumnos en este estrato educativo son hasta cierto punto imprecisos,
debido a que el carácter abierto y cualitativo del programa de estudio
permiten que las y los educadores implementen actividades de aprendizaje según lo consideren pertinente en concordancia con las necesidades de sus alumnos, situación que hasta este punto se considera
razonable y académicamente productivo, la naturaleza de este nivel
educativo lo exige de esa manera. Los resultados muestran que los docentes se debaten entre el cumplimiento de los aprendizajes marcados
en el programa de estudio y la práctica cualitativa que se vive dentro de
las aulas. Esto desencadena una serie de conflictos que son más visibles
durante el proceso de evaluación, el cual, debido a lo anterior, se percibe como un trámite administrativo y no como un elemento formativo
de mejora continua.
Palabras clave: Preescolar- Evaluación - Aprendizajes esperados.
1

Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, México.

138

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Abstract: The educational system in Mexico is mainly made up of basic education, higher secondary education and higher education. Within basic education are the initial levels such as preschool, primary
and secondary. In the specific case of preschool education, ten years
after its mandatory implementation, the effectiveness, progress, as well
as the learning levels developed by students in this educational stratum are to some extent imprecise, due to the fact that the open and
qualitative nature of the study program allows educators to implement
learning activities according to their criteria in accordance with the
needs of their students, a situation that we consider reasonable and
productive to this point, the nature of this educational level demands
it in this way. The results show that educators debate between achieving the expected learnings set out in the official curriculum and the
qualitative teaching that prevails within the classrooms, as a result, the
assessment process is seen as an administrative procedure and not as a
tool for ongoing improvement.
Keywords: Preschool- Assessment – Expected learning

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

139

�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

Introducción
En este artículo se exploran y analizan las dificultades que
atraviesan las y los educadores de educación preescolar en
Nuevo León, México, para desarrollar el proceso de evaluación
cualitativa y al mismo tiempo cumplir con los estándares
curriculares que demanda su programa de estudios. Con el
propósito de contextualizar dicha problemática, se presentan los
apartados siguientes: Antecedentes de la educación preescolar en
México; Los aprendizajes esperados en educación preescolar, La
evaluación cualitativa, así como El dilema de evaluar en educación
preescolar.
Los docentes orientan su planeación y práctica docente
hacia los aprendizajes esperados por medio de situaciones
didácticas o de aprendizaje, sin embargo, la evaluación en este
nivel educativo, debido a su carácter cualitativo, toma un rumbo
distinto, esto dificulta la identificación del cumplimiento de los
aprendizajes esperados marcados en el programa de estudios de
educación preescolar.
Después de muchos años de no figurar entre los niveles
preceptivos de educación básica en México, la educación
preescolar ha conseguido consolidarse como un eslabón
imprescindible en la formación de los miles de niños y niñas
que año con año se integran a las filas de este nivel educativo.
Fue a partir del ciclo escolar 2004-2005 que se implementó
la obligatoriedad del tercer año de preescolar (SEP, 2017), de
este modo, todos los niños y niñas con 5 años cumplidos deben
transitar por las aulas del último grado de este nivel educativo
antes de su ingreso a la educación primaria.
140

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

En el ciclo escolar 2008-2009, la educación preescolar se
levantaba con una nueva conquista académica y administrativa,
el segundo grado de ese nivel educativo adquiría la obligatoriedad
dentro de la educación básica del país, fortaleciendo con ello
el temprano desarrollo académico de los niños y niñas del país
(Barrera, 2009).
De acuerdo con diferentes estudios como el de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(2018), el Perry Preschool study (2015), la Organización
Internacional del Trabajo (2012), la UNESCO (2007), la Comisión
de las Comunidades Europeas (2006), entre otros, cuanto más
temprano se acerque a los niños a la educación, existen más
probabilidades de que desarrollen habilidades, procedimientos,
valores, actitudes y aprendizajes que les servirán para sobresalir
en su vida profesional y personal. Aquí en palabras de Escobar:
Durante los primeros años de vida se produce la mayor parte
del desarrollo de las células neuronales, y la estructuración de
las conexiones nerviosas en el cerebro; este proceso depende de
diversos factores tales como: la nutrición y salud; no obstante,
también influye en gran medida la calidad de las interacciones
con el ambiente y la riqueza y variedad de estímulos disponibles (Escobar, 2006:6).

En ese sentido, la interacción positiva a la que los alumnos
se ven expuestos durante la educación preescolar puede aportar
valiosos elementos académicos, sociales y emocionales que
contribuyen de manera significativa en el desarrollo de los niños
y niñas en todos los campos formativos.2 Es por esta razón que
2 Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático y Exploración y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

cobra importancia la labor de los docentes dentro de las aulas
de nivel preescolar, hablamos de establecer bases cognoscitivas
sólidas en los primeros años de los estudiantes que les permitan,
de manera progresiva, acceder a más y mejores formas de aprender.
En este contexto, la intervención docente y la evaluación
se convierten en los insumos más importantes en el avance
educativo de los alumnos, esto debido a que la labor de los
educadores en esta etapa desencadenará en los estudiantes
una serie de fenómenos de aprendizaje que serán en lo sucesivo
identificados por los docentes al realizar el proceso de evaluación
pertinente. Estos cambios (aunque de manera empírica),
también serán percibidos por las personas que forman parte del
contexto inmediato de los estudiantes, no podemos olvidar que
en esta etapa de la educación ocurren cambios relevantes en la
formación de los preescolares, en ese sentido Seefeldt y Wasik
(2005) mencionan que: “Los niños de cuatro años manipulan
su ambiente de manera activa y construyen el significado de
su mundo. Uno de los cambios cognitivos más importantes
de los tres a los cuatro años es el desarrollo del pensamiento
simbólico” (p. 69).
Debido al carácter abierto del programa de estudio de
preescolar y a la evaluación cualitativa que se establecen en
este peldaño educativo, las y los docentes poseen la libertad
para elegir, planear, diseñar e implementar las actividades de
enseñanza que consideren apropiadas para sus alumnos, así como
decidir el orden en el que se abordan las competencias propuestas
comprensión del mundo natural y social, además de los campos formativos
incluidos en las tres áreas de desarrollo personal y social: educación socioemocional, artes y educación física.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

para este nivel escolar. Las herramientas para la evaluación de
dichas actividades también deben ser diseñadas, implementadas
y analizadas por los propios docentes.
En este sentido, el programa tiene un carácter abierto, lo que
significa que la educadora es responsable de establecer el orden
en que se abordarán las competencias propuestas para este nivel educativo, y seleccionar o diseñar las situaciones didácticas
que considere convenientes para promover las competencias y
el logro de los aprendizajes esperados. (SEP, 2011, p. 15)

De acuerdo con lo anterior, los educadores se apoyan
en, al menos, uno de los siguientes instrumentos para recabar
información acerca del progreso de sus educandos: expediente
personal de los alumnos, diario de trabajo y portafolios de
evidencias. No obstante, los educadores y directivos presentan
dificultades para definir cuál es el grado de avance de los
alumnos en los campos formativos que se trabajan en el aula,
esto es palpable cuando se quiere obtener información acerca
de los aprendizajes de sus estudiantes, está, de acuerdo con la
libertad del propio programa de estudios, suele ser subjetiva
y supeditada al criterio de cada educador. Los docentes se
basan en el desempeño, asistencia y comportamiento general
de los niños, así como en las evidencias de trabajo que son
archivadas en el portafolio de los mismos, para emitir una
valoración acerca del nivel de logro de sus alumnos, siendo
difícil determinar de manera confiable o al menos objetiva el
alcance que tienen, el diseño de las actividades de aprendizaje
implementadas, la intervención docente y la evaluación
durante el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje en
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

este nivel educativo. De esta forma, la libertad consustancial,
que por razones pedagógicas, debe otorgarse a los docentes
para operar en la etapa de desarrollo preescolar, ha provocado
que en algunos contextos educativos la práctica dentro de las
aulas se caracterice por la implementación de actividades poco
desafiantes para los niños, en este contexto Escobar (2006) lo
expone como sigue:
…en el nivel de educación inicial he evidenciado que la gran mayoría de docentes de preescolar son afectuosas con los niños,
se esmeran en preparar los ambientes y en realizar actividades
para favorecer parte de su desarrollo motor, se observan acciones orientadas a que los niños y niñas realicen actividades
de recortar, pegar, delinear, pespuntear, modelar y copiar. No
obstante, aquellas actividades inherentes a promover desarrollo del lenguaje, el cognoscitivo, físico, moral, social, emocional
y sexual son muy limitadas o inexistentes. (p. 8)

Es relevante comentar también, que la evaluación con
características cualitativa que ciñe a esta primera etapa de
formación descarta el uso de parámetros rígidos, inflexibles,
estandarizados u objetivos. Sin embargo, el mismo programa
de estudios que inviste de libertad operativa a los educadores,
también guarda un aspecto controlador que forma parte de
la institucionalización y estandarización de la educación
en nuestro país, con esto nos referimos a los aprendizajes
esperados, estos exigen, a su vez, cumplir con ciertos estándares
académicos al final de cada ciclo escolar, lo que también
obligaría a los docentes a evaluar de manera objetiva, para poder
identificar el grado en el que dichos aprendizajes esperados han
sido alcanzados.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Antecedentes de la educación preescolar en México
La educación básica en su conjunto ha sido impulsora indiscutible
en materia de cobertura y universalización de este nivel educativo.
En la actualidad, se trabaja para que todos los mexicanos desde
los tres años de edad puedan acceder sin costo ni discriminación
alguna a la educación básica en el nivel que les corresponda, según
lo establecido en el Artículo Tercero de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos.
Con el marco anterior, nos centramos en el comienzo
de la educación formal, misma que, en la mayoría de los casos,
tiene lugar en las aulas de nivel preescolar. Año tras año miles de
niños entre los 3 y cinco años de edad hacen su aparición oficial
en el sistema educativo mexicano (SEM) para emprender una
aventura académica que en el mejor de los casos durará hasta
finalizar sus estudios profesionales. La educación preescolar
fue el último nivel educativo en aparecer en las vitrinas de los
sistemas educativos internacionales, y como ya mencionamos
en los apartados anteriores, la idea de un espacio académico
pensado para que los niños y las niñas desarrollaran habilidades
en total libertad como en un jardín, fue concebida por el alemán
Friedrick Fröebel, este espacio abriría la puerta para que niños
de temprana edad, contaran con un lugar especial adaptado a sus
características y necesidades que sirviera como antesala al inicio
de la educación primaria:
Friederik Fröebel (1782-1852) abrió el primer jardín
de niños en Alemania en 1837. El alemán concebía al jardín
de niños, como un lugar en el que los niños de tres a seis años
podían crecer de manera tan natural como las flores y los árboles
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

crecen, echan brotes y florecen en un jardín. Desde el principio
se reconoció el jardín de niños como un tipo de escuela muy
diferente y pertinente para los niños pequeños (Seefeldt y
Wasik, 2005).
La influencia de Fröebel y sus ideas acerca de la formación
de escuelas como jardines de niños, no tardó mucho en hacer
eco en el mundo, en América, se inició en Estados Unidos y en
nuestro país. El inicio de la educación preescolar en México se
remonta al 5 de mayo de 1886 en la ciudad de Veracruz, donde se
forma la primera “Escuela auxiliar primaria” en una casa de clase
media acondicionada para recibir a niños de entre 4 y 5 años
de edad que eran atendidos con juegos, cantos y actividades
académicas propias de una “escuela de párvulos” (Arteaga,
2012).
El éxito de la implementación de este primer ensayo
educativo con niños y niñas, derivó en el establecimiento del
primer “Kindergarten Normal” (llamado así por depender de la
escuela Normal) el 7 de marzo de 1887 (Arteaga, 2012).
Así, entre ensayo y error por parte de docentes y
autoridades educativas, se enfrentaban retos en temas de
infraestructura, así como pedagógicos, sin embargo, la educación
preescolar crecía y se consolidaba como parte del servicio
público de nuestro país en la última década del siglo XIX. Entre
los datos estadísticos más significativos se encuentran aquellos
que mostraban el avance de la formación de instalaciones
preescolares cercanas a donde se ofrecía educación primaria. “En
1926 apenas se contaba con 25 planteles; en 1942 este número
ascendió a 480, que atendían un total de 24,924 alumnos en
todo el país” (Barrera, 2005:31).
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A la par de la pobreza y del ingreso de las mujeres
al mercado laboral,3 la demanda del servicio de planteles
preescolares crecía de modo exponencial, y con ella los desafíos
en materia de cobertura y calidad educativa para los gobiernos
en turno. No fue sino hasta el año 2002 que se reforma el artículo
3° de la Constitución (DOF, 12 noviembre, 2002), mismo que
estableció las bases para la posterior obligatoriedad del tercer
grado de educación preescolar.
La educación preescolar ha tenido una notable
expansión en nuestro país, de hecho, fue el nivel educativo con
mayor incremento de matrícula en la década de los noventa; de
2 millones 734 mil 54 inscritos en el ciclo 1990-1991, aumentó
a 3 millones 423mil 608 alumnos para el ciclo 2000-2001, es
decir, cerca de un millón más, de alumnos atendidos en diez
años, según las estadísticas históricas de la propia Secretaría de
Educación Pública.
De acuerdo con Consejo Nacional de Población
(CONAPO), la población de niños y niñas en el 2022 alcanzaría
casi los 30 millones, de estos, casi el 50% se ubican entre los 0
y 5 años de edad, lo que nos habla de que cada vez más de estos
niños y niñas solicitarán su ingreso a la educación preescolar. En
el 2021 el sistema educativo mexicano albergó a casi 5 millones
de alumnos preescolares, todos distribuidos en correspondencia
a su edad, en los tres grados que se ofrecen en los planteles de este
nivel educativo.

3 La educación preescolar se convierte en un espacio para el ingreso y
desarrollo de las mujeres en el mercado laboral.
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

La evaluación cualitativa
No obstante que, en palabras de House (1994), “el enfoque más
popular de la educación es el cuantitativo” (p. 85), el proceso
de evaluación en educación preescolar, a diferencia de los otros
niveles educativos es en esencia cualitativo. A los preescolares se
les evalúa con este enfoque, así, los padres de familia, docentes y
alumnos se han familiarizado y entienden de manera general este
término. No obstante el conocimiento empírico de este concepto,
es importante preguntarnos ¿qué significa en realidad evaluar de
manera cualitativa?
Comenzaremos refiriendo que en las ciencias sociales es
necesario valorar situaciones que no son posibles de abordar
desde las estadísticas o métodos de medición objetivos. En
este sentido, acercarse de forma cualitativa a los estudiantes en
el mismo contexto donde se desarrollan de manera natural y
espontánea, además de darle fluidez, enriquecer y fortalecer la
tarea de evaluar, permite que este proceso se acerque más a la
realidad que viven los estudiantes.
Con base en lo expuesto con anterioridad, se puede
afirmar que, cuando se habla de evaluar con enfoque cualitativo
se refiere al acercamiento de las relaciones humanas y lo que de
ellas emana, es decir, lo subjetivo, lo impredecible, lo que no
es posible de entender o explicar a simple vista. Es pertinente
entonces, enfatizar en la importancia que tienen la experiencia
y saberes del evaluador o evaluadora en este rubro, ya que es
él o ella quien habrá de dar cuenta de todos los fenómenos
que ocurren en la práctica docente. Es así que en el enfoque
cualitativo, debido a que está muy relacionado con el pensamiento
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constructivista (Sandin, 2003), habrá de enriquecerse nuestra
práctica profesional con información viva, dinámica, activa
y variable, en lugar de datos duros y fríos. Es decir, al utilizar
este enfoque obtendremos referencias de nuestros estudiantes
basadas en sus experiencias, mismas que estarán enmarcadas
y enriquecidas por la respuesta de estos al clima, al ruido, a
los aromas, al horario, entre otros elementos que modifican el
comportamiento, y por asociación, la interacción de los actores
involucrados en este proceso. Por lo anterior, la información
obtenida de manera cualitativa, provendrá de un medio natural,
espontáneo y no manipulado, lo que simboliza la inédita y muy
particular situación de cada contexto para elevarlo al carácter
de único, por lo tanto, los datos y experiencias ahí recabadas
para su análisis e interpretación no estarán disponibles en
ningún otro ambiente, entorno social o individuo.
No olvidemos comentar que, la evaluación cualitativa ha
de encontrar su base en el contexto habitual de los estudiantes,
en sus características propias, sus gustos, sus afectos, fortalezas
y áreas de oportunidad, así como en los fenómenos que surgen de
la interacción entre ellos.
En el contexto de educación preescolar, es muy recurrente
escuchar de manera articulada las palabras “evaluación
cualitativa” como referencia a un proceso formativo orientado a
la mejora de los aprendizajes. Este constructo de palabras y el
mismo proceso, han formado parte de la comunidad educativa
de preescolar desde que se creó de manera formal, y aunque, es
habitual encontrarlas en cualquier otro contexto educativo; es
en preescolar, donde tienen un arraigo muy particular debido a
la singular característica de los alumnos. En ese sentido, todos
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

los procesos educativos que ahí se desarrollan adquieren por su
naturaleza una acentuación cualitativa.
Evaluar, según López (1999) es “conocer para mejorar
y conocer los hechos y los factores que lo condicionan” (p.22).
De este modo, es relevante encontrar herramientas efectivas,
eficientes y pertinentes que nos permitan acceder a la información
que habitualmente no tenemos de manera espontánea en nuestra
práctica diaria. Esta información, debe arrojar pistas sólidas de
lo que ocurre en nuestro proceso de enseñanza – aprendizaje.
Así, “…una evaluación tiene sentido en la medida que satisface
cada una de las cuatro cualidades: idoneidad, eficacia, fiabilidad,
y generadora de un plan de mejora” (López, 1999:40).
De acuerdo con lo anterior, todo proceso de evaluación
cualitativa, debe ser orientado a la mejora de los aprendizajes, de
la enseñanza y del programa en sí. Conviene, por ello, resaltar lo
expresado por Pérez (2014), en relación a que “El salto cualitativo
se produce cuando a la evaluación se le asigna, o se le reconoce, la
función de mejora” (Pérez, 2014: 24).
En resumen, la evaluación cualitativa es subjetiva y está
supeditada a la habilidad y maestría de los que evalúen bajo este
enfoque, así, si no se está entrenado para esta tarea, “el evaluador
puede perderse en las complejidades de la vida real; puede carecer
de habilidades interpersonales y perceptibilidad individual, por
lo cual puede terminar haciendo afirmaciones poco significativas,
basadas en meras impresiones” (Picado, 2002:48). Otro argumento
relevante, con el que cerraremos este apartado y que también se
relaciona con lo anterior, es el siguiente: The evaluation focus, then,
becomes a question of understanding under what conditions programs get
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

into trouble and under what conditions programs exemplify excellence4
(Patton, 1990, p. 170). En este mismo hilo de ideas, la evaluación
cualitativa ha de contribuir en gran medida a la mejora de nuestro
proceso de enseñanza-aprendizaje y del programa educativo que
estamos desarrollando.
Las primeras experiencias con la evaluación
Evaluar en el ámbito educativo constituye un desafío de grandes
proporciones, esto se debe, quizás, a que la sola palabra encierra
diferentes matices y contrastes, algunos la consideran un elemento
importante para el crecimiento y mejora de su labor profesional,
otros la perciben como un requisito obligado e ineludible que
deben cumplir para evitar tribulaciones de carácter institucional.
Algunos, escuchan la palabra evaluación con temor y la perciben
de manera negativa, someterse a este proceso les causa estrés,
angustia y ansiedad. Muchos de los docentes que reconocen los
beneficios de la evaluación, también consideran que es una tarea
compleja. Álvarez (2003) lo describe así:
El tema de la evaluación es considerado por una buena parte
del profesorado, como uno de los aspectos más problemáticos
tanto desde el punto de vista de su diseño como de su práctica, debido, entre otras razones, a la complejidad del proceso
evaluador y a la confluencia de intereses, intenciones, valores,
ideologías y principios muy distintos entre sí e incluso contrapuestos. (p. 124)

4 El enfoque de la evaluación, entonces, se convierte en una cuestión de
entender bajo qué condiciones los programas representan una problemática y
en qué condiciones son ejemplo de excelencia.
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

Tal vez, la connotación negativa que ha acompañado
a la evaluación por muchas décadas, está ligada a nuestros
primeras experiencias como estudiantes, en aquellos años (y
aún en nuestros días), someterse a cualquier tipo de evaluación
era causa de preocupación por parte de todos los participantes,
así, los estudiantes eran sometidos a periodos exhaustivos de
estudio por parte de los docentes y padres de familia, cada quien
desde su trinchera pero unidos con un mismo fin, se ejercía en los
estudiantes una desgastante presión para que estos alcanzaran
buenas notas al final del curso, “el fin justifica los medios” reza
un dicho muy conocido, la calificación final, después de todo, era
lo que importaba, de ella dependía y depende aprobar o reprobar
(Diez, 2007).
El temor a ser evaluado, es producto de nuestras
experiencias previas con un tipo de evaluación centrado en la
promoción; la obtención de un beneficio palpable, un diploma, un
ascenso o un título son claros ejemplos de ello (Ornelas, 2004).
Obtener un resultado negativo, es ya de por sí un duro flagelo
para el evaluando, representa el fracaso, el desconocimiento
a su desempeño y el señalamiento por parte de la comunidad
educativa que excluye y rechaza a quienes presentan dificultades
para adaptarse a un sistema de medición centrado en el grado de
avance o estancamiento académico (Ornelas, 2004). Si el fin de la
evaluación es obtener el “sí” o el “no”, aprobar o reprobar, titularse
o no; en ese caso, el temor por ser examinado está justificado,
ningún estudiante ingresa al sistema educativo con miras a la
desesperanza, ¡NO! ni siquiera aquellos que son conscientes de
sus limitaciones académicas.
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Los aprendizajes esperados en educación preescolar
En preescolar, primaria y secundaria existen aprendizajes
esperados que contribuyen al cumplimiento del perfil de egreso
de la educación básica, estos muestran, -como su nombre lo
indica-, lo que se espera que los alumnos logren al final del
ciclo escolar. El grado de complejidad de estos aprendizajes
versa en relación al propio nivel educativo donde se desarrollen.
En todos los contextos escolares, los aprendizajes esperados
cumplen funciones de carácter institucional, es decir, cumplen
con un interés público. Berger y Luckman (2003) destacan en
ese sentido, el papel de la institucionalización como medida de
control social, ya que “…las instituciones implican historicidad
y control” (p. 74). Se entiende entonces, que el cumplimiento de
estos objetivos obedece al carácter de rendición de cuentas a la
que están sometidas las instituciones de índole oficial.
Las instituciones, por el hecho mismo de existir, también
controlan el comportamiento humano estableciendo pautas
definidas de antemano que lo canalizan en una dirección determinada, en oposición a las muchas otras que podrían darse
teóricamente. Importa destacar que este carácter controlador
es inherente a la institucionalización en cuanto tal, previo o
aislado de cualquier mecanismo de sanción establecido específicamente para sostén de una institución. (Berger y Luckman,
2003, p. 74)

El control, como lo mencionan Berger y Luckman, va de la
mano con la institucionalización, razón por la cual, los mecanismos
de evaluación emergen como una herramienta indispensable para
conocer no sólo en qué medida se han cumplido los aprendizajes
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

esperados; sino cuáles sí se alcanzaron y cuáles no. Asimismo, la
evaluación nos permitirá conocer la pertinencia y efectividad del
programa de estudios implementado. En ese sentido, conviene
aterrizar este siguiente enfoque: Therefore a key factor for success (and
thus for evaluation) is the ability of the program to be responsive to change5
(Vanclay, 2012, p. 2).
En educación preescolar encontramos aprendizajes
esperados para tres campos de formación académica, tales
como: Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático y Exploración y
comprensión del mundo natural y social, además de los incluidos en las
tres áreas de desarrollo personal y social: educación socioemocional,
artes y educación física.
De acuerdo con el programa de estudios de educación
preescolar (SEP, 2017, p. 158), los aprendizajes esperados en
la etapa preescolar cuentan con cuatro características que
enunciamos a continuación:
a. Respetan las características de los niños y se centran en el
desarrollo de sus capacidades.
b. Su presentación no obedece a una secuencia lineal.
c. Están planteados para ser logrados al finalizar la educación
preescolar.
d. Están organizados en congruencia con los de la educación
primaria y secundaria.
Los aprendizajes esperados definen el rumbo que debe
tomar la práctica profesional de los educadores, éstos, deben
5 Por lo tanto un factor determinante para el éxito (y por ende para la
evaluación) es la habilidad del programa para poder responder al cambio.

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orientar y moldear los procesos de planeación, intervención
académica, así como el de la evaluación, en otras palabras, son
el puerto al que debemos dirigir nuestro barco de la práctica
educativa. Y no obstante que su cumplimiento está supeditado
a distintos factores, debemos tener en claro que alcanzar estos
objetivos significa cumplir con la tarea que como docentes nos fue
encomendada, de ello depende la contribución ética y profesional
que cada docente desde su trinchera realiza para mejorar la
calidad de la educación en México.
El proceso de evaluación juega un papel sustancial en el
reconocimiento del progreso conseguido, de ello depende que
reflexionemos, moderemos, direccionemos, metamos freno,
reversa o acelerador a nuestra práctica docente.6
Es preciso considerar, que al cumplir o no los
aprendizajes esperados se revisa también su actualización,
pertinencia y efectividad dentro del programa de estudios,
esto también le otorga validez y fiabilidad, al mismo programa,
ya que, de otra forma, el avance del conocimiento científico en
educación, las tecnologías, así como las crecientes necesidades
y demandas sociales, provocarían el debilitamiento y la
6 Cabe recordar que en la educación preescolar se pretende que los
niños aprendan más de lo que saben acerca del mundo, que sean seguros,
autónomos, creativos y participativos a su nivel mediante experiencias que
les impliquen pensar, expresarse por distintos medios, proponer, comparar,
consultar, producir textos, explicar, buscar respuestas, razonar, colaborar con
los compañeros y convivir en un ambiente sano. Para conocer cómo avanzan
los niños en su proceso formativo y poder orientarlo, es indispensable contar
con información confiable y clara acerca de su desempeño en las situaciones
didácticas en que participan con su grupo. Por ello la evaluación tiene un sentido formativo con las siguientes finalidades: valorar los aprendizajes de los
alumnos, identificar las condiciones que influyen en el aprendizaje y mejorar
el proceso docente y otros aspectos del proceso escolar. (SEP, 2017, p.174)
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progresiva extinción de cualquier plan y programa de estudios
(Roldán, 2005).
Es por lo anterior, que el cumplimiento de dichos
aprendizajes es relevante, esto orienta, pero sobre todo obliga
a los docentes a encontrar un proceso de evaluación efectivo,
pertinente e integral que marque el camino hacia la mejora de
los aprendizajes en los estudiantes. Sin embargo, en la práctica,
como lo muestran los informes de las autoridades educativas, el
proceso de evaluación es, todavía, el talón de Aquiles de este nivel
educativo (INEE, 2010). Esto debido a que, como ya mencionamos,
los docentes se encuentran con muchas tareas académicas y
administrativas que deben cumplir dentro de las 4 ó 5 horas que
integran su jornada de trabajo, ocasionando con esto, el traslado
de dichas actividades al contexto familiar del propio docente, ahí,
habrán de concluir los procesos académicos y administrativos
que iniciaron y quedaron inconclusos en el aula. Esto a su vez,
permite que la evaluación quede relegada y reducida a un proceso
administrativo, forzado, agobiante y monótono que hay que
cumplir en el papel en su debido tiempo y forma.
Evaluar o no evaluar: el dilema docente
En el contexto del Sistema Educativo Mexicano, como ya lo hemos
señalado, la educación básica está integrada por los niveles de
preescolar, primaria y secundaria, cada una con sus características
propias de acuerdo con la naturaleza y edad de los estudiantes,
en ese sentido, la formación docente, la estructura curricular, la
planificación, la didáctica y el proceso de evaluación, varían de
acuerdo con el nivel educativo donde éstas se implementen.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Para ofrecer una mejor perspectiva del tema en este
apartado, es importante centrarnos en el espacio donde comienza
todo andar educativo, ahí donde la aventura escolar y nuestras
primeras experiencias académicas pueden ser determinantes
en nuestro futuro como estudiantes, hablamos de la educación
preescolar, esta “…puede, además, influir para reducir el riesgo
de fracaso cuando accedan a niveles posteriores de escolaridad”
(SEP, 2017, P. 58). En este horizonte, y a diferencia de la educación
primaria y secundaria, los procesos académicos se llevan a cabo
de manera cualitativa; la naturaleza y características de los
alumnos, el creciente conocimiento científico que existe en el
área de desarrollo infantil, así lo demandan. Por esta razón la
planificación, la intervención docente y la evaluación, se realizan,
según el nuevo modelo educativo, sin una secuencia lógica, “De
ahí que no exista un programa de estudio, en el sentido de una
secuencia de temas” (SEP, 2017, p. 65).
Como ya hemos mencionado con anterioridad, el tema
de la evaluación representa un enorme desafío tanto para el
evaluador como para el evaluando sin distinción del nivel
educativo en la que ésta se realiza (Canales, 2007; INEE, 2010),
sin embargo, los docentes de preescolar parecen tener un reto aún
mayor: el carácter cualitativo (generoso en esencia) que abraza a
este primer estrato de la educación y que encuentra su punto más
sombrío en el proceso de evaluación.
Lo anterior obedece a que, en este peldaño de la educación
básica, las y los educadores se convierten en planificadores,
diseñadores, ejecutores y evaluadores de su propia práctica dentro
del aula, situación que puede ser poco productiva si no se cuenta
con la capacitación, asesoría y actualización en esos rubros.
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

No obstante la característica cualitativa que tiene la
evaluación en este peldaño de la educación, existe la exigencia de
cumplir aprendizajes esperados hacia el final del ciclo escolar, por
lo tanto, en esa lógica, y como contrasentido a la particularidad
cualitativa que también se promueve en el mismo programa, el
proceso de evaluar también adquiere tintes objetivos, lo anterior
para poder identificar qué aprendizajes fueron alcanzados y
cuáles no.
Esta situación enfrenta a los docentes a una gran
encrucijada educativa, ya que por una parte, la naturaleza del nivel
exige buscar un acercamiento cualitativo a la hora de planificar,
implementar actividades y evaluar; pero también, producto de
la institucionalización y exigencia del programa de estudio, hay
que hacerlo de modo objetivo, para conocer el grado en el que se
alcanzaron los estándares de aprendizaje.
Para los docentes, coexistir con estas dos características
representa uno de los desafíos más significativos, las multitareas
asignadas, la diversidad de criterios que existe entre ellas, la
escasa orientación, así como la falta de tiempo durante su jornada,
promueven en muchos casos, el distanciamiento entre la práctica
real dentro del aula y los aprendizajes que se espera adquieran
los niños al final de cada periodo. De ahí la importancia de una
evaluación reflexiva y autocrítica, debido a que “Cuando evaluamos
no lo hacemos únicamente en relación con la evolución del niño,
sino que también evaluamos nuestro programa, nuestro proyecto, y
nuestra intervención educativa” (Bassedas y Huguet, 1998, p. 190).
De acuerdo con la SEP, en la educación preescolar
“la evaluación tiene un sentido formativo con las siguientes
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

finalidades: valorar los aprendizajes de los alumnos, identificar
las condiciones que influyen en el aprendizaje y mejorar el
proceso docente y otros aspectos del proceso escolar” (SEP,
2017, p. 174). En este sentido, “qué evaluar” y “cuándo evaluar”,
es tema muy recurrente en la bibliografía de la SEP, tal vez el
conocimiento e implementación de estos dos rubros no sea motivo
de preocupación para los educadores, esos son campos que ellos
dominan. Las pregunta principales, y el desafío más grande, no
obstante, sigue siendo, ¿cómo evaluar de manera cualitativa en
educación preescolar y cómo en el mismo proceso identificar el
grado en el que se alcanzaron los aprendizajes esperados?
Conclusión
El presente artículo nos permitió explorar el proceso de evaluación en educación preescolar, un tema que se mantiene como una
condición sombría dentro de una atmósfera de resplandor como lo
es el nivel de educación preescolar. En ese contexto, los docentes
se enfrentan a un panorama poco alentador, toda vez que el cumplimiento de los aprendizajes esperados7 al final del ciclo escolar

7 Al iniciar el trabajo con los aprendizajes esperados de todos los campos de formación y áreas de desarrollo, comenzará el proceso de valoración de
lo que saben y pueden hacer los niños, ya que la información que vaya obteniendo será fundamental para planear su trabajo docente a lo largo del ciclo
escolar, conducir el proceso de aprendizaje de sus alumnos y proponer situaciones que de manera permanente favorezcan que los niños aprendan más de
lo que ya saben y dominan. Será también información de inicio que le permitirá
responder qué hacía y qué sabía al inicio del ciclo escolar, así como qué hace y
qué sabe al final del ciclo en relación con los aprendizajes esperados planteados en los campos y áreas del programa de educación preescolar (SEP, 2017, p.
170).
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

es un aspecto que todavía no se alcanza a identificar, esto debido
a que la visión estandarizada de dichos aprendizajes llevaría a los
educadores a utilizar herramientas de evaluación más objetivas
y estandarizadas, contraponiéndose así a la naturaleza cualitativa de este nivel educativo. Además de que faltan elementos en la
práctica de las autoridades educativas, directivos y de los propios
educadores, que contribuyan a orientar y promover el logro de los
mismos. Es innegable la poca claridad que existe al respecto del
cumplimiento de los aprendizajes esperados y debido a la característica del nivel educativo, tampoco parece haber exigencia para
ello. En opinión de quién esto escribe, todo indica, que el cumplimiento de los aprendizajes esperados tiene poca relevancia para las
autoridades educativas y por ende, en la práctica de los docentes.
No es intención de este artículo promover la estandarización o
el uso de herramientas objetivas para la evaluación en este nivel
educativo, sólo se subraya que existe cierta contradicción entre
la operación cualitativa que se lleva a cabo en las aulas y el logro
de los aprendizajes esperados que se indican en el mismo programa de estudio. De este modo, y debido a la disyuntiva de evaluar
cualitativamente (como también demanda el programa) o dirigir
su operación al cumplimiento de los aprendizajes esperados, los
docentes se ven obligados a mover la balanza y tienden a orientar
su planeación y su práctica docente hacia el cumplimiento de los
aprendizajes esperados, no así el proceso de evaluación, este importante aspecto de la práctica docente queda huérfano y en poca
medida es relacionado con el cumplimiento de los aprendizajes
o con la identificación del avance de los alumnos.8 Por lo tanto,
8

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Por su parte, la evaluación tiene como objetivo mejorar el desempeño
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

conocer si los aprendizajes esperados en educación preescolar se
cumplen o no, se quedará, al menos por ahora, en incógnita.

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de los estudiantes e identificar sus áreas de oportunidad a la vez que es un
factor que impulsa la transformación pedagógica, el seguimiento de los aprendizajes y la metacognición. La planeación y la evaluación se emprenden simultáneamente; son dos partes de un mismo proceso. Al planear una actividad o
una situación didáctica que busca que el estudiante logre cierto aprendizaje
esperado se ha de considerar también cómo se medirá ese logro. Dicho de otra
forma, una secuencia didáctica no estará completa si no incluye la forma de
medir el logro del alumno. Un reto clave para el profesor es tener control de
ambos procesos. Por ello ha de lograr que ni la planeación ni la evaluación sean
una carga administrativa, sino verdaderos aliados de su práctica, vehículos
para conseguir los fines educativos (SEP, 2017, p. 125).
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo
Mexicano, desde los Yoreme Mayo de Sinaloa
Governance and Interculturality of Mexican
Neoindigenism, from the Yoreme Mayo of Sinaloa
Ernesto Guerra García1
Resumen: Se presenta, en el contexto de la etno-región yoreme mayo de
Sinaloa, un análisis del neoindigenismo mexicano que surgió a la par de
la incorporación de la gobernanza como estrategia de administración
pública y la intensificación de la interculturalidad, principalmente en
la educación. A través de un desarrollo multi-método con predominio
del método histórico cronológico se describen a) la interculturalidad y
la comunidad gubernamentales como supra-conceptos que minimizan
la cuestión indígena, b) los cambios en la legislación nacional y estatal,
c) el aumento de organismos e instituciones de control indígena, d)
la diversidad de sistemas educativos atendiendo las comunidades.
Además, se determinan las estrategias que esta gobernanza ha
presentado.
Palabras clave: neoindigenismo, gobernanza, interculturalidad,
yoreme mayo, comunidad

1 Profesor-investigador. Universidad Autónoma Indígena de México.
Mochicaui, Municipio de El Fuerte, Sinaloa, México.

166

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Abstract: In the context of the Yoreme Mayo ethno-region of Sinaloa,
It is presented an analysis of Mexican neo-indigenousism. This
emerged at same time as the incorporation of governance as a public
administration strategy and the intensification of interculturality,
mainly in education. It is described through a multi-method
development, with a predominance of the chronological historical
method, a) interculturality and the governmental community as
supra-concepts that minimize the indigenous question, b) changes
in national and state legislation, c) the increase of indigenous control
agencies and institutions, d) the diversity of educational systems
serving communities. In addition, the strategies that this governance
has presented are determined.
Keywords: neo-indigenousism, governance, interculturality, yoreme
mayo, community

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

Introducción
El neoindigenismo en México surge en el periodo posterior al
levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en
1994, donde hay un cambio en el Estado con el establecimiento del
neoliberalismo y la relación de éste para con los pueblos originarios
(Korsbaek y Sámano, 2007; Bretón, 2007). De forma paralela la
gobernanza, un concepto propio de la administración, se ha ido
introduciendo en las políticas públicas mexicanas hace apenas
algunas tres décadas. Los preceptos teóricos de la gobernanza
se orientan a incluir la participación de todos los actores, pero
sin discutir los pesos ponderados de su poder político. En este
contexto, el gobierno ‘no indígena’ ha jugado un papel central,
único y definitivo en el desarrollo del interculturalismo del país,
entendido esto, como lo que ha deseado hacer, tanto en el discurso
como en la práctica, con su diversidad étnica y cultural, ya que
ha sido el único que ha tenido voz y voto para crear políticas
públicas, así como el marco de acción legal que ha requerido
(Zurbriggen, 2011).
De esta forma el neoindigenismo mexicano en el contexto
de la etno-región yoreme mayo se ha caracterizado por al menos
cinco elementos que lo han configurado en más de dos décadas de
su proceso histórico: 1) el esquema de gobernanza implementado
por los gobiernos en turno; 2) cambios en la legislación nacional
y estatal para estipular formas de inclusión; 3) el aumento de
organismos e instituciones de control indígena; 4) la diversidad
de sistemas educativos atendiendo las comunidades y 5) la
interculturalidad y la comunidad gubernamentales como supra
conceptos que minimizan la cuestión étnica. Particularmente la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

gobernanza ha desplegado una serie de estrategias que han sido
características de las organizaciones del Estado: a) la motivación
del diálogo y la participación, para luego generar compromisos y
finalmente incumplirlos; b) la fragmentación y diversificación de
los recursos; c) el manejo asincrónico de los tiempos, de tal forma
que las acciones lleguen tardías o incompletas, entre otras.
A partir de lo anterior las preguntas de investigación son:
¿Con qué intenciones se ha aplicado gobernanza por el gobierno
mexicano en la línea de tiempo del indigenismo, en el contexto
de la etnoregión yoreme mayo?, ¿cuáles han sido las estrategias de
control que ha buscado implementar mediante esta pretendida
gobernanza?, en este marco ¿qué implicaciones negativas han
tenido estas estrategias en la educación indígena de este pueblo?
A continuación, se describe el marco teórico - contextual
donde se desarrollan elementos del neoindigenismo, la
gobernanza, la interculturalidad y la comunidad gubernamentales,
posteriormente se explica el marco metodológico empleado y los
resultados que se obtuvieron en dos aspectos: el análisis en la
línea del tiempo del neoindigenismo y lo que ha acontecido con el
pueblo yoreme mayo, principalmente en la práctica de la educación
indígena.
Marco teórico – contextual
Neoindigenismo
La mayor parte de los países latinoamericanos comenzó a
configurar la política neoindigenista mediante trasformaciones
institucionales y desarrollos legislativos (Giraudo y MartínSánchez, 2008), al mismo tiempo que iban adquiriendo los
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

169

�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

preceptos de una gobernanza para modificar el indigenismo
institucional que había operado previamente y así tratar de
incluir a todos los actores involucrados, tanto en la normatividad,
como en formas particulares de participación, con la intención
de que los pueblos indígenas perciban que pueden formular y
proponer su propio indigenismo. Dentro de esta perspectiva
neoliberal, el Estado se va despojando de responsabilidades y
las va transfiriendo a los mismos actores, a la sociedad misma
(Korsbaek y Sámano, 2007).
Se trata de la introducción de nuevos matices en la postura
gubernamental en relación con los pueblos originarios cuyo
objetivo ha sido mantener su subordinación. De las diferentes
estrategias que se siguen en esta postura han sido: a) la postura
integracionista que busca incorporar al indio a la dinámica
capitalista, b) la redefinición de conceptos para usarlos de
acuerdo con los intereses del Estado, c) visibilizar e invisibilizar
según la conveniencia, d) la participación de intermediarios
‘no indígenas’ en las negociaciones y toma de decisiones
relevantes, e) la presencia de agentes alineados con los intereses
gubernamentales en los organismos de control indígena, f) la
contratación de militantes de los movimientos indígenas para
integrarlos a puestos directivos, g) el uso de instancias amañadas
de consulta que desvían las genuinas demandas de los pueblos,
entre otros (Cerda-García, 2007; Hernández, Paz y Sierra, 2004).
Gobernanza
Con la implementación de las políticas neoliberales, la
organización gubernamental se fue reduciendo hasta el límite
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

en que se aceptó abiertamente su incapacidad de hacer frente
a problemas cada vez de mayor magnitud. Dada la complejidad
de la cuestión indígena, a partir del zapatismo, el Estado ha ido
considerando la participación de todos los involucrados, pero sin
perder el poder. Las prácticas y escenarios han ido cambiando
paulatinamente en la medida en que se ha ido incorporando la idea
de la gobernanza que considera la vinculación entre el gobierno,
los actores sociales, la política e incluso el sector privado, en la que
se generan procesos de toma de decisiones, acciones colectivas,
responsabilidades compartidas, con una intervención estratégica
de los actores gubernamentales (Vegas-Meléndrez, 2017).
La gobernanza supone la participación de actores
estatales y no estatales en la formulación e implementación de
políticas públicas. De esta manera los resultados dependen, en
gran medida, de la interrelación de todos los actores, pero en una
disposición administrativa con el predominio del grupo de poder,
en este caso ‘no indígena’ (Canto-Chac, 2008).
Se debe entender que la gobernanza aquí es un modelo
gubernamental que implica un comportamiento diferente de
parte de todos los actores involucrados; se toma en cuenta el
papel que juega y ‘debe jugar’ cada uno de ellos, en la planeación,
coordinación, ejecución y en general en toda la gestión pública;
se genera un sistema formal e informal de reglas, leyes, normas,
procedimientos y políticas y se crean espacios y condiciones
adecuadas para que todos los implicados se interrelacionen,
negocien, discutan y cooperen; pero el juego siempre se arma con
los ‘dados cagados’ a favor de los intereses gubernamentales ‘no
indígenas’ (Zurbriggen, 2011).
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

Es necesario aclarar que la gobernanza es un constructo
que se presenta como positivo en las disciplinas económico
administrativas, pero que en este contexto, se trata de una forma
del ejercicio del poder que se legitima a través de organizaciones,
instituciones, normas y legislación que regulan y sancionan
prácticamente todas las esferas de la vida utilizando aparatos
político-administrativos, en donde se pone a prueba la capacidad
de las clases dominantes para imponer su supremacía (Korsbaek
y Sámano-Rentería, 2007).
Puesto que la propia estructura social es desigual
entonces, siguiendo a Foucalult (1971), el racismo debe formar
parte de la racionalidad política para mantener el poder del
Estado (no indígena) (Gómez, 2014); pero se presenta como
estrategia: negarlo, tergiversarlo, ocultarlo, invisibilizarlo,
confundirlo, o en el sentido contrario naturalizarlo, legalizarlo o
legitimarlo (Illicachi, 2015). De esta manera operan de forma sutil
los mecanismos de dominación social.
Es por esto que en las instituciones orientadas a la atención
de los pueblos originarios frecuentemente se encuentran ‘no
indígenas’ en el poder, que como grupo se resisten a compartirlo y
mucho menos dejarlo; éstos impulsan leyes, normas, reglamentos,
una organización y una estructura jerárquica que les permite
continuidad en los cargos de dirección y en la toma de decisiones
para su beneficio grupal.
Como parte de esta gobernanza se encuentra que se han
realizado cambios en las instituciones existentes de control
indígena y nuevas organizaciones orientadas hacia aspectos
específicos. En la primera estrategia se quiere dar el mensaje
de renovación y de mayor atención a las comunidades, pero
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

como mencionan Hernández, Paz y Sierra (2004), se sigue
reproduciendo el carácter vertical y asistencialista. En la segunda,
aparenta que se atienden todos los aspectos de los reclamos de
los pueblos, pero en realidad se fragmentan y se dispersan las
demandas, de tal manera que se confunde a la oposición indígena
y se minimizan los intentos de empoderamiento (Bretón, 2007).
Aparejado con lo anterior la filosofía2 de la gobernanza
orienta cambios legislativos que incorporan conceptos que
simulan dar solución a las problemáticas, pero que en la práctica
permiten operar nuevos mecanismos de dominación. Por ejemplo,
la agenda neoindigenista, intenta “desplazar, invisibilizar los
aspectos de autonomía y autogobierno en las políticas orientadas
hacia los pueblos indígenas” (Llanes-Ortiz, 2008, p. 57).
En esta gobernanza queda pendiente aún la autonomía
de los indígenas sobre la totalidad de su etnoregión en cuanto
a su gente y su cultura y en la que la educación tendría un papel
relevante (Gatica, 2015).
Interculturalidad gubernamental
Es importante advertir que la interculturalidad, como
elemento de la gobernanza es uno de los emergentes símbolos
nacionales, incorporada el 15 de mayo de 2019 en el artículo 3º
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
en la lógica de su retórica busca la emancipación de los pueblos
indígenas, pero en la forma de operar, reproduce esquemas

2 El término filosofía se utiliza en sentido coloquial y no para hacer
referencia a la disciplina ni a la forma de razonamiento y análisis que la
caracteriza.
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

colonialistas, aculturadores y en general etnofágicos; los
discursos, mencionan Baronnet y Morales-González (2018) sólo
sirven “para ocultar, tergiversar o legitimar las consecuencias del
neoliberalismo y la discriminación racial” (p. 22). Como teoría,
pone un velo en las relaciones de poder desplegadas en contextos
postcoloniales etnificados (Dietz, 2005), consecuentemente, no
logra abordar –de manera objetiva y ética – la complejidad en
contextos de diversidad social, cultural y étnica.
Haciendo uso de la gobernanza, la interculturalidad
gubernamental mexicana promueve una visión reduccionista, en
la que sustituye las demandas indígenas por ‘diálogos’, en los que
simula la participación de todos los implicados, cuyo resultado se
aleja de las aspiraciones de los pueblos, sin que haya la verdadera
intención del Estado de atender sus demandas, a menos que estas
no impliquen riesgos políticos (Cerda-García, 2007).
Bretón (2007) destaca tres aspectos de este
interculturalismo: a) asume y apoya a través de modificaciones
constitucionales determinadas demandas de carácter cultural,
redactadas de tal forma que no afecte o más bien beneficie
al neoliberalismo, b) deja en un segundo plano o invisibiliza
las propuestas que ponen en entredicho al capitalismo y c)
profundiza la vía asistencialista (proyectista) de intervención
sobre las comunidades, pero con un carácter más cosmético que
efectivo. Estos aspectos convenientemente manejados, pueden
permitir coartar las expectativas indígenas.
De esta forma el interculturalismo, que favorece al ‘no
indígena’, se convierte en un proceso de violencia, de continua
confrontación de los diferentes, pero en circunstancias
desventajosas para las minorías étnicas y de privilegio para
174

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el grupo opresor. El discurso de la retórica de la educación
intercultural trabaja cotidianamente en el inconsciente
resaltando la “interculturalidad” como característica totémica
identitaria por encima de lo indígena y se presenta como algo
indiscutiblemente bueno y noble para disimular la intención
racista (Pineda, 2016). Se orienta a la subordinación a la cultura
nacional y está orientada a la adquisición de los contenidos
culturales de la sociedad dominante.
Como mencionan Baronnet y Morales-González (2018),
actualmente las formas etnoculturales son minorizadas y
devaluadas, ya que la política educativa intercultural del Estado
en la práctica, lanza atractores como la lucha contra el bulling y la
violencia, el desarrollo comunitario, la certificación de programas
educativos, los cursos de lengua materna, etc., con los que arroja
una cortina de humo sobre la problemática de los pueblos. Desde
su creación, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha buscado
la castellanización y la des-indianización, a través de diferentes
formas educativas: educación indígena, bicultural e intercultural,
con estrategias asimilacionistas.
En este sentido, menciona Bazán (2014), la interculturalidad es un posicionamiento ideológico que se da principalmente en los discursos oficiales encaminados a mantener el control
a partir de diversas estrategias como, por ejemplo, el establecimiento de políticas asistenciales vinculadas a la integración subordinada de grupos excluidos, el mantenimiento de las estructuras que no cuestionan las relaciones de poder, etc., en un plano
de igualdad simulada.
Los efectos de esta política educativa han representado
violencias reales y simbólicas, a través de la sistematización
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de formas habituales de afectar las identidades indígenas. Aun
la práctica de la educación intercultural sigue impulsando el
eurocentrismo legitimado por el universalismo ontológico y
epistemológico, reduciendo la posibilidad de entender el mundo
desde filosofías alternativas, como aquellas que se producen en
cada etnia (Baronnet y Morales-González, 2018).
Con el uso del enfoque de la gobernanza, como menciona
Nussbaumer (2014), luego de varias décadas, son pocos los
avances y más los retrocesos en los procesos autonómicos
vivenciados por los pueblos originarios en su territorio; si bien
la invisibilización y el paternalismo fueron políticas fallidas en
el antiguo indigenismo institucional mexicano, la aplicación de
las políticas del interculturalismo neoliberal parecía permitir, a
principios de este siglo, la apertura de espacios de participación,
pero al mismo tiempo generaron límites que han impedido el
desarrollo de acuerdo con la cosmovisión indígena.
Comunidad
El rescate del término comunidad como parte de la gobernanza,
ha servido como menciona Bretón (2007), para generar “los
imaginarios colectivos de todos, de quienes ejecutan y de
quienes se benefician con las mieles del proyectismo” (p. 110).
De acuerdo con esta filosofía gubernamental y con las políticas
neoliberales se presenta lo comunitario como una estrategia para
hacer ver que se toma en consideración a los indígenas, pero
como menciona Nussbaumer (2014): “no se debe confundir el
comunitarismo indígena que promueve el Estado, para mantener
control y dominio, con la defensa de la comunidad que hacemos
los pueblos indígenas” (p. 493).
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Se busca el desarrollo de toda la comunidad, pero para
el caso del norte de Sinaloa, como en cada localidad hay sólo un
porcentaje de población yoreme mayo, los proyectos se orientan
más desde la perspectiva ‘no indígena’.
Un asunto relevante es determinar la importancia que
tienen las comunidades en las políticas públicas. Para el caso de
México, los artículos 2º y 3º de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos (2021), mencionan aspectos sobre la
comunidad indígena.
En el artículo 2º (Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, 2021), se establece un modelo territorial con
pueblos indígenas constituidos por comunidades. Pero en el caso
de Sinaloa y de muchos otros estados de la República no existe
uniformidad cultural en los territorios; en una misma comunidad
pueden coexistir una, dos o más etnias y además mestizos y ‘no
indígenas’, de tal manera que la definición de comunidad de la
Constitución no ajusta con la realidad. Las históricas intenciones
de aculturación y de integración nacional de todas las culturas
han tenido como consecuencia, en la mayoría de los casos, la
desarticulación de los pueblos indígenas. De tal manera que en
el norte de este Estado las comunidades no son yoreme mayo, sino
interculturales, donde se observan diferentes usos y costumbres
que corresponden a identidades diferenciadas compitiendo en el
mismo espacio y tiempo por el uso de los recursos.
Esta falta de correspondencia con la realidad nacional se
observa en los siguientes apartados de la Constitución pues en
términos generales se otorgan derechos bajo condiciones difíciles
de cumplir, por ejemplo, tienen derecho a preservar sus lenguas,
cuando una gran mayoría presenta bajos niveles de vitalidad
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lingüística, como el caso del yoremnokki, la lengua de los yoreme
mayo, en el que sus hablantes no pueden hacer mucho para su
rescate debido a que su desplazamiento sociolinguístico se debe
más a las relaciones interculturales con los ‘no indígenas’ que a las
propias dinámicas intraculturales. Otro ejemplo lo tenemos con
el derecho a mejorar el hábitat y preservar la integridad de sus
tierras, pues el despojo histórico de sus tierras los imposibilita
decidir sobre las mismas; más bien son víctimas de las decisiones
de los actuales dueños de las tierras, que no son ellos. Además,
esta legislación, con sus aparentes nobles intenciones, llega
fuera de tiempo, tardía a los efectos etnofágicos de las políticas
indigenistas previas.
En el artículo 3º (Constitución política de los Estados
Unidos Mexicanos, 2021) se establece la educación intercultural
con carácter comunitario y no se menciona la educación indígena;
aun cuando se declara el reconocimiento a las diferencias, no se
considera que en los pesos ponderados la cultura dominante
de la sociedad mexicana desplaza a las dominadas y presenta
serios problemas de aculturación. A fin de cuentas, este artículo
sigue las políticas vasconcelistas de aniquilación de las culturas
originarias. Como mencionan Dietz y Mateos (2019), la aplicación
de la educación intercultural, genera tensiones debido a las
contradicciones y a las asimetrías.
Método
El abordaje multi-método es una estrategia de investigación
en la que se utilizan diferentes enfoques metodológicos y
procedimientos para la indagación sobre el fenómeno mencionado
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a través de los diferentes momentos del proceso (GallardoPérez, Vergel-Ortega, Villamizar-Araque, 2017). El método de
investigación utilizado básicamente es el histórico cronológico,
en el que se utilizan aspectos de los métodos analítico-sintético,
el heurístico, el hermenéutico, el deductivo – inductivo, el
geográfico y el etnográfico (Delgado-García, 2010).
El método analítico-sintético fue necesario para
descomponer las cuestiones históricas seleccionadas en sus
partes para conocer sus principales raíces económicas, políticas,
educativas; el análisis se entiende como la separación de un
fenómeno en sus elementos constitutivos; desatar, desliar,
defragmentar, desarmar, entre otros (Lopera, Ramírez, Zuluaga,
Ortiz, 2010); el enfoque heurístico permitió realizar inferencias
en procesos investigativos a través de las fuentes escritas y orales
(Fonseca-Patrón, 2016). Posteriormente se llevó a cabo la síntesis
que permitió reconstruir y explicar lo que sucedió (DelgadoGarcía, 2010); el enfoque hermenéutico tuvo como fin darle
sentido al texto en relación con el tema estudiado.
La investigación también fue de carácter deductivainductiva. Deductiva porque fue de lo general a lo particular,
de lo nacional y estatal a lo particular, e inductiva porque se
aprovechó la posibilidad de pasar de los hechos específicos a las
proposiciones generales. Situarse en la etnoregión yoreme mayo
implica también un enfoque geográfico, la territorialidad implica
en sí misma un enfoque metodológico (Delgado-García, 2010).
Por último, se utilizó la etnografía que “es considerada una rama
de la antropología que se dedica a la observación y descripción
de los diferentes aspectos de una cultura, comunidad o pueblo
determinado, como el idioma, la población, las costumbres y los
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medios de vida” (Peralta, 2009, p. 37).
De manera más específica se realizó una microetnografía,
que de acuerdo con Álvarez (2008) se centra en el análisis de los
patrones de aspectos específicos y no de manera holista; en este
caso de los aspectos territoriales de las comunidades y localidades
indígenas de Sinaloa. Este método se aplicó aprovechando la
oportunidad de que el autor ha sido observador participante en
la etnoregión yoreme mayo desde hace 30 años.
Resultados
Gobernanza en la línea de tiempo del Neoindigenismo desde los yoreme mayo
Es importante resaltar algunos sucesos que han marcado el
periodo histórico del neoindigenismo. A finales del indigenismo
institucional las políticas agrícolas y agrarias en México cambiaron
radicalmente, para entrar al neoliberalismo. El ejido parecía ser
la principal causa de la crisis del campo y de la pobreza rural
e indígena. Uno de los problemas que más preocupaban era la
prohibición de venta de las tierras, pues se trataba de justificar (sin
lograrlo) que las parcelas privadas eran más productivas (De Ita,
2019), así fue como el 6 de enero de 1992 se publicó el decreto que
reformó el artículo 27 constitucional, dando fin a la base jurídica
que había regulado la relación del Estado y los campesinos del
México posrevolucionario. Las modificaciones a dicho artículo se
apegaron a la recomendación del Banco Mundial para América
Latina, de que los países adoptaran el modelo neoliberal, donde
se redujera el aparato gubernamental y predominaran las fuerzas
del mercado. Entre las principales medidas legales aprobadas
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podemos señalar: 1. La conclusión del reparto agrario; 2. La
apertura del campo a asociaciones y sociedades mercantiles; 3. La
enajenación y renta de los derechos agrarios, y 4. La posibilidad
de cambiar de régimen de propiedad. Con estos cambios se dio
certeza jurídica a los grandes inversionistas, a las inmobiliarias
y trasnacionales. Este cambio en la legislación se instrumentó
a partir del establecimiento de los programas PROCEDE
(Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de
Solares) que funcionó de 1993 a 1998 y marcó el inicio del periodo
neoindigenista en México (Ventura, 2008).
A partir de ser decretada la modificación a la Ley, los
indígenas recibieron fuertes presiones para despojarlos de sus
tierras y territorios considerados necesarios para la modernización
neoliberal del campo, de aquí que un gran número de ellos
malbarataron sus derechos y se quedaron en peores condiciones
de pobreza. Los mayos de Sinaloa ya habían perdido su territorio
y con la entrada del PROCEDE acabaron de vender las tierras que
les quedaban (Santos, 2015).
…la desamortización de los bienes comunes, los proyectos energéticos y extractivos, los megaproyectos de infraestructura e
incluso la conservación de la naturaleza, consideran como punto de partida la desposesión de las tierras y bienes comunes de
los pueblos indígenas y campesinos. (De Ita, 2019, p. 95)

Las manifestaciones de rechazo se hicieron presentes
desde un inicio (Ventura, 2008); diversas organizaciones
campesinas e indígenas se pronunciaron en contra, diversas
coaliciones regionales y El Barzón como movimiento nacional
que aglutinó a los afectados, principalmente por la especulación
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de las instituciones bancarias formaron parte de la trama donde
el gobierno se replegó y mostró ya su franco posicionamiento
neoliberal; los miles de afectados no pudieron revertir la grave
situación que se vivió (García-García, 1993).
De manera paralela a la modificación agraria, el 1º de enero
de 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
integrado en su mayoría por mayas y por intelectuales socialistas
‘no indígenas’, declaró la guerra al gobierno de México. Los
zapatistas eligieron ese día para levantarse en armas porque fue
cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN), lo que en su opinión agravaría su ya precaria
situación (Antón, 2010).
En marzo de 1995 se emitió la Ley para el Diálogo, la
Negociación y la Paz Digna en Chiapas y se acordaron las bases
para la negociación con el EZLN que derivó, el 16 de febrero de
1996, en la firma de los acuerdos de San Andrés. De esta experiencia
política se propició la creación del Congreso Nacional Indígena
el 12 de octubre de 1996. Dichos acuerdos, no se cumplieron en
su totalidad pues en términos prácticos la agenda económica
siempre ha estado por encima de la de las culturas (Gómez,
2015). Esta ha sido la estrategia fundamental de la gobernanza:
motivar el diálogo y la participación, generar compromisos y
luego incumplirlos o generar alternativas que disimulen o desvíen
la atención de lo que el gobierno no está dispuesto a hacer.
En el área educativa apareció en los noventa la
interculturalidad en el discurso oficial, de esta forma en 1997 se
introdujo en la Dirección General de Educación Indígena (DGEI)
y el cambio de la orientación bilingüe bicultural al de la educación
intercultural bilingüe (EIB), en ausencia de explicaciones a
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profundidad (Aguilar, 2004). Sin haber hecho un análisis sociolingüístico a profundidad, se trató del cambio de una educación
basada en la instrucción del español a otra basada en el discurso
de la enseñanza de la lengua materna. Se creía ahora que, sin
considerar los procesos de aculturación, la modalidad bilingüe
intercultural ofrecería aparentes ventajas académicas y sociales
sustantivas a las niñas y niños indígenas.
Para el caso de Sinaloa este hecho se ha aplicado con dos
problemáticas: a) la cobertura de la educación indígena no ha
sido completa, de tal forma que algunas comunidades sí reciben
este tipo de programa, mientras que otras reciben educación
convencional (estatal o federal) o rural, lo que debilita aún más
la cohesión cultural; b) la enseñanza del yoremnokki se ofrece
con criterios de segunda lengua a grupos biculturales (yoremes y
mestizos), donde una minoría habla la lengua, generándose así
más desprestigio y desplazamiento lingüístico, que reivindicación
cultural. Esta es otra estrategia de la gobernanza, la fragmentación
y diversificación de los recursos: a unos sí y a otros no, cuyo fin es
desmantelar el empoderamiento.
En este mismo sentido surge también en el área
educativa un fenómeno que alteró la lógica de evolución de la
educación indígena, pues en lugar de promoverse secundaria y
bachillerato, empezaron a aparecer Instituciones de Educación
Superior orientadas a la atención de este sector de la población;
desde 1997, la Universidad Comunitaria de San Luis Potosí
(UNICOM), en 1998 la Universidad Autónoma Indígena de
México (UAIM) y posteriormente las Instituciones creadas
bajo la supervisión de la Coordinación General de Educación
Intercultural y Bilingüe (CGEIB).
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La operación de las políticas de la interculturalidad
resaltó el vacío legal en lo referente a pueblos y comunidades
indígenas; de esta forma se llevó a cabo la reforma constitucional
mexicana de 2001 y así fue como la interculturalidad se formalizó
como estrategia de gobernanza en materia de control indígena
(Rodríguez y Núñez, 2016).
El 2 de noviembre de 2001 se emitió la declaración de la
UNESCO sobre la diversidad cultural, tema que se convirtió en una
preocupación de la comunidad internacional; su importancia creció
en el contexto de la globalización cuando las políticas apuntaban
a proteger y respetar la diversidad y al mismo tiempo garantizar
la interacción armónica entre las culturas (Rodríguez, 2008). De
manera congruente en este mismo año, se modificó el artículo
2º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
dando reconocimiento a los pueblos indígenas, pero como parte de
la gobernanza, sin permitir asomar esquemas de autonomía ni de
empoderamiento; es decir, se trató del reconocimiento dentro de
los límites del producto histórico de la colonización.
Con la misma sinergia el 16 de enero de 2001 se creó la
CGEIB, cuyo fin fue promover e incluso imponer el discurso oficial
de la diversidad cultural y lingüística en las políticas y propuestas
educativas para todos los tipos, niveles, servicios y modalidades
educativos (Coordinación General de Educación Intercultural
y Bilingüe [CGEIB], 2015). En la práctica, su función principal
fue la de impulsar las políticas interculturales gubernamentales
en la educación. Sus esfuerzos más grandes se orientaron a la
creación y control de las Universidades Interculturales como
parte del neoindigenismo en México. En este clima de época el
5 de diciembre de 2001, se formalizó la UAIM, institución que
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se convirtió en pionera en la educación superior orientada a la
atención de estudiantes indígenas en el país, pero especialmente
de la cultura yoreme mayo de Sinaloa.
De manera tardía, el 13 de marzo de 2003 se publicó en
México la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos
Indígenas, en la que se dio el mismo reconocimiento nacional a
las lenguas originarias que al español. Esta Ley hubiera sido de
gran beneficio antes de que la mayoría de las lenguas en el país
se encontraran en un fuerte riesgo de desplazamiento. En 2003
también se creó el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas
(INALI) pero no fue sino hasta 2005 cuando comenzó a operar.
Con este hecho se dio un giro a la política lingüística en
el país, la que desde la época colonial pretendió erradicar las
culturas indígenas y sus lenguas con el pretexto del progreso
y la civilización (Canuto, 2013). Aquí se refleja otra estrategia
de la gobernanza, el manejo de los tiempos. Se resalta el logro
de la creación de una Ley o una Institución, pero se oculta su
asincronía, de tal forma que, aun cuando se aplique la legislación,
las condiciones son tan adversas que es imposible revertir las
tendencias. Incluso cualquier acción pudiera acelerar procesos
desfavorables si no se analizan con mayor detenimiento.
El 21 de mayo de 2003 se aprobó la Ley de la Comisión
Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) que
entró a substituir al Instituto Nacional Indigenista (INI). A
diferencia del esquema centralizado de intervención del INI, la
nueva comisión se propuso como un organismo descentralizado y
autónomo en materia técnica, administrativa y presupuestal, que
permitió darle forma a la gobernanza y una mayor participación
a los indígenas sin que se perdiera el control gubernamental.
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Aquí es donde la estrategia se reveló claramente: substituir las
instituciones por otras más acordes con las nuevas políticas
y crear más instituciones y organismos, para fragmentar los
intereses y minimizar los conflictos.
En este sentido, el 4 de diciembre de 2018, se publicó en el
Diario Oficial de la Federación la Ley que promulga la creación del
Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), sustituyendo a
la CDI, con la intención de articular nuevas formas de gobernanza
de acuerdo con el nuevo gobierno en turno (García, 2019).
En Sinaloa, el 28 de febrero de 2018 se publicó la Ley
de los Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas, que
ha permitido dar el marco legal para el establecimiento del
Catálogo de Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de
Sinaloa, reconocido por su Congreso el 7 de marzo de 2018, en
el que se incluyeron sólo 245 de las más de 800 localidades con
presencia indígena (Quintero, 2018). Anteriormente, como parte
de la estrategia de invisibilidad, muchas comunidades con un
porcentaje significativo de esta población no eran reconocidas y
por lo tanto no recibían ciertos beneficios de los gobiernos. Esta
es otra de las estrategias de la gobernanza, realizar concesiones
parciales a las demandas para dar el mensaje de que se tiene la
disposición de hacerlo y de que se está avanzando.
Es de resaltar que en el artículo 1 de este Catálogo, se
establece el criterio para declarar a una comunidad indígena:
Artículo 1. Los pueblos y comunidades de la entidad que tengan
una población residente de 40 por ciento o más de sus habitantes de origen indígena, serán considerados como poblaciones
indígenas para los efectos del desarrollo social.

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Se debe agregar aquí que en el norte de Sinaloa son muy escasas
las localidades con una población de este tipo mayor al 40%, la
conformación intercultural de las comunidades apunta a que
aún las más representativas tienen menos de este porcentaje.
La pregunta es ¿cómo atender a una comunidad como si fuera
indígena cuando la mayoría de la población no se adscribe como
tal, sin tener tensiones y conflictos de interés?
De manera muy tardía, como parte de la estrategia de
gobernanza, ante la circunstancia de una lengua con poca vitalidad
y alto riesgo de desaparición, el INALI presentó el 6 de diciembre
de 2019 la norma de escritura del yoremnokki, que otrora pudiera
haber permitido ayudar en los procesos de enseñanza formal del
idioma, pero que su operatividad se observa ya lejana de alcanzar
(Universidad Autónoma Indígena de México, 2019).
Los yoreme mayo y la educación indígena
En Sinaloa en el año 2020, de los 3,026,943 habitantes (Instituto
Nacional de Estadística, y Geografía [INEGI], 2020) había
alrededor de 78,600 indígenas (Instituto Nacional de los Pueblos
Indígenas [INPI], 2020); es decir, menos del 2.6% de la población.
Como minoría, su fuerza política es más bien simbólica, pues
en cuanto a cantidad es mínima. Los de mayor presencia en la
entidad son yoreme mayo (37%), náhuatl (20%), rarámuri (8%),
mixteco (8%), zapoteco (6%) y el resto corresponde a otros veinte
grupos de menor población.
La mayor densidad de población yoreme mayo se encuentra
dispersa en el norte de Sinaloa en una región conformada
por tres zonas fisiográficas: la serrana, los valles y la costa
(Carpenter-Slavens, 2009). El yoreme ocupa un territorio común
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que comparte en mayor o menor medida con el mestizaje local,
con otros grupos étnicos y con otros ‘no indígenas’; actualmente
sus comunidades se distribuyen de acuerdo con la referencia
geoestadística del INALI (2010) en Sinaloa en los municipios
de El Fuerte, Choix, Guasave, Sinaloa de Leyva, Angostura y
Ahome.
En la actualidad, muchos de los yoreme mayo no hablan
su lengua materna, muy pocos lo alternan con el español y ya
no quedan ancianos totalmente monolingües de yoremnokki
en Sinaloa. De hecho, este idioma se encuentra amenazado y
la tendencia es su desaparición por asimilación a la sociedad
mestiza (Moctezuma y López, 2007).
En las actuales comunidades yoreme mayo, la composición
intercultural de maestros y padres de familia, facilita el esquema de
gobernanza que favorece el dominio no indígena y la aniquilación
(integración) de las culturas; actualmente en una sola familia de
la comunidad se pudiera encontrar que sólo algunos miembros
se adscriben y tienen cierto dominio de la lengua y otros no;
sucede lo mismo con los docentes, adscritos o no a la cultura, sus
capacidades lingüísticas son muy variadas. Este hecho facilita la
orientación gubernamental hacia el interculturalismo y tomar
a la comunidad como unidad de operación, invisibilizando o
minimizando las problemáticas y las demandas indígenas, pero
rescatando sólo el inofensivo folklor.
En este interculturalismo los ‘no indígenas’ destacan el
ideal del mestizaje. La creencia básica en Sinaloa es que todos
tuvieron en algún momento histórico algún ancestro yoreme,
algunos de manera reciente y otros de tiempos inmemoriales. De
esta forma la identidad del indígena se considera como proto188

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mexicana (París, 2002). Es común la expresión “uno de mis
abuelos fue yoreme, pero yo ya no lo soy”.
La idea del indígena es contradictoria, se admira su
pasado y su contribución al mestizaje, pero se desdeña a los que
actualmente existen, de ellos se aceptan sólo los aspectos de
carácter folklórico. Como menciona Velasco-Cruz (2016), por
un lado, se elogia el mestizaje, la raza de bronce como fusión
del indígena prehispánico con lo blanco europeo, pero al mismo
tiempo se niega, se invisibiliza, se minimiza o relativiza, -algunas
veces en forma atenuada, pero otras de manera tajante- a los
actuales indígenas y afrodescendientes, a los que se descalifica
y se denigra. Pero, por cuestiones políticas ahora, bajo el
neoindigenismo, sólo en el discurso se ensalzan, aun cuando en
la práctica es otra realidad, esto último también es una estrategia
de gobernanza.
El efecto directo de este fenómeno es la desarticulación de
su cultura, el desplazamiento lingüístico y el establecimiento de
barreras de empoderamiento de su pueblo, alejando aún más la
posibilidad de autonomía.
La educación indígena en Sinaloa es atendida en el nivel
básico desde 1975 en algunas localidades, cuando se creó la
Dirección General de Educación Indígena; en el nivel medio sólo
por el pequeño Bachillerato Intercultural Villa Benito Juárez, que
inició en 2018 en el centro de la entidad y en el nivel superior, en
el norte del estado por la UAIM y por el Programa de Apoyo a
Estudiantes Indígenas de la Universidad Autónoma de Occidente
(UADEO), en Los Mochis, a partir de 2001. En todos estos niveles,
la cobertura es mínima y la demanda también es atendida por otras
opciones educativas que facilitan las estrategias de gobernanza.
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Incluso al interior de las instituciones la balcanización es
parte de la estrategia de gobernanza. Por ejemplo, en la UAIM,
antes del fenómeno del Covid19, para el ciclo 2018-2019 había
4,774 estudiantes, de los que 658 (14%) eran indígenas, (ahora es
menor el porcentaje). Lo que da prueba de la superioridad de la
matrícula ‘no indígena’, lo que justifica la educación intercultural
e impide los intentos de los yoremes por realizar endo-educación.
Como parte de las estrategias de gobernanza la UAIM
no ha atendido a los estudiantes de todas las etnias que se han
asentado en Sinaloa, tarascos, popolucas, tlapanecos, huastecos, amuzgos
y totonacos, no han registrado matrícula en esta institución. Pero
sí ha atendido a jóvenes de algunas etnias del sur del país que
no tienen presencia en la región, tales como chatinos, mam, mocho
y zoque, entre otros y de América del sur, lo que da muestra de
cierta inconsistencia, pues la institución no ha hecho explícitas
sus políticas en cuanto a la matrícula indígena. De hecho, parte
de esta estrategia es el no tener una atención focalizada a un sólo
pueblo y atender a muchos grupos a la vez, lo que permite instalar
el uso del español y el dominio del gobierno no indígena.
La orientación intercultural de esta institución invisibiliza
la problemática e incluso tiende a justificar que existen pocos
estudiantes indígenas; aplica una política de restricción tanto de
expansión institucional como de recepción de estudiantes, de tal
manera que trata de mantenerlas restringidas.
Si bien la matrícula total se ha ido incrementando en los
veinte años de vida de la institución, el porcentaje de estudiantes
indígenas ha disminuido. Muchas estrategias de crecimiento han
provocado su des-indianización. En la Unidad Los Mochis, por
ejemplo, se implementó un programa sabatino que tuvo mucho
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éxito y que incrementó la matrícula ‘no indígena’, de tal manera
que el crecimiento de esta Unidad ha reclamado una mayor
atención institucional.
El éxito de la postura intercultural en la UAIM radica
en la “mestizofilia’; la interculturalidad se percibe más desde
lo mestizo, que desde alguna perspectiva étnica. La Institución
se auto-adscribe como indígena sólo en cuanto al mestizaje
y trata de mantener pocos estudiantes y profesores de los
pueblos originarios para legitimarse como tal. Su actual Ley
orgánica es un ejemplo de ello, pues les concede muy poco;
existe plena resistencia a usar la cuestión étnica como unidad
de análisis y en su lugar se usan conceptos, orientados a la
gobernanza, en donde la postura ‘no indígena’ pueda prevalecer:
la interculturalidad, la comunidad, la calidad educativa, entre
otros.
Regresando a la distribución de todos los sistemas
educativos el resultado es una radiografía de como la gobernanza
ha desarticulado a las culturas indígenas. La distribución de
los planteles de las distintas modalidades educativas, los poco
asertivos materiales educativos, y las campañas de desprestigio
forman parte de una estructura racista que daña, de manera
ingenua, o magistralmente planeada, las bases identitarias de los
yoreme mayo.
Por otro lado, como parte de la gobernanza, el recurso de
la interpretación de las leyes sigue siendo una estrategia efectiva.
Como mencionan Riedmann y Stefoni (2015), si los indígenas no
tienen un buen ‘argumento’ legal, la acción racista se legitima; ha
sido difícil abandonar las inercias del espíritu de las legislaciones
anteriores que privilegiaban a la sociedad ‘no indígena’.
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

En este proceso de gobernanza han participado
intensivamente las instituciones de control indígena: el INPI, la
CGEIB en su momento, la actual Dirección General de Educación
Indígena, Intercultural y Bilingüe (DGEIIB), los subsistemas
educativos indígena, comunitario e intercultural, el sistema de
gobernadores tradicionales y recientemente la UAIM. Éstas y
la influencia del Convenio 169 de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), las modificaciones de los últimos 20 años a
la Constitución Mexicana, los efectos de la lucha del EZLN, la
elaboración del Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales
(INALI, 2010), entre muchos otros aspectos, han generado de
manera dialéctica más presiones hacia la aniquilación de la
cultura yoreme mayo que hacia su rescate.
Discusión
El neoindigenismo mexicano en el contexto de la etno-región
yoreme se ha caracterizado por un esquema de gobernanza
implementado por los gobiernos que al menos presenta los
siguientes elementos que lo han configurado en más de dos
décadas de su proceso histórico: la interculturalidad y la
comunidad gubernamentales como supra conceptos que
minimizan la cuestión étnica; cambios en la legislación nacional
y estatal; el aumento de organismos e instituciones de control
indígena y la diversidad de sistemas educativos atendiendo las
comunidades. Específicamente este esquema se ha presentado, a
lo largo del tiempo, con las siguientes estrategias:
a. Motivar el diálogo y la participación, para luego generar
compromisos y finalmente incumplirlos o presentar
192

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

alternativas que disimulen los incumplimientos o desvíen la
atención de lo que el gobierno no está dispuesto a hacer.
b. Fragmentar y diversificar los recursos, tanto de manera

c.

d.
e.
f.

g.
h.

interinstitucional como al interior de las instituciones, para
otorgarlos discrecionalmente solo a algunos con el fin es
desmantelar el empoderamiento.
Manejar asincrónicamente los tiempos, de tal forma que las
acciones lleguen tardías o incompletas y no sólo coadyuvar
a la imposibilidad de revertir los procesos previos, sino
ayudar a acelerar los procesos desfavorables a los intereses
indígenas.
Substituir las instituciones por otras más acordes con las
nuevas políticas.
Crear más instituciones y organismos, para fragmentar los
intereses y minimizar los conflictos.
Realizar concesiones parciales a las demandas para dar el
mensaje de que se tiene la disposición de hacerlo y de que se
avanza en los intereses indígenas.
Ensalzar los discursos de emancipación indígena, pero
mantener en la práctica realidades adversas.
Atender a muchos grupos indígenas a la vez, para diluir el
poder individual de cada uno.

Estas estrategias de Gobernanza no se presentan con un
carácter comprensivo ni totalitario, pudiera haber otras de gran
relevancia que no han sido mencionadas. A fin de cuentas, el
neoindigenismo coincide con la incursión del neoliberalismo en
México y el desarrollo de una administración pública diferente,
no en el sentido de promover objetivos disímiles a las anteriores
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

administraciones, sino en la forma en cómo es que éstos se han
mantenido en más de tres décadas.
La realidad del pueblo yoreme mayo evidencia los efectos
de los procesos del neoindigenismo y de las estrategias de
gobernanza, no solamente en el sentido social en cuanto a su
condición de pobreza sino en cuanto al desarrollo de su cultura,
pues el desplazamiento lingüístico, elemento primordial de sus
repertorios culturales, se presenta con un alto nivel de riesgo,
con poca vitalidad lingüística. El decaimiento de su cultura, en
el norte de Sinaloa es evidente. Esto da muestra de que los planes
‘aculturadores y etnofágicos del neoindigenismo’ (sic), están
funcionando ya sea si estos fueron perversos o si han fallado
considerando que fueron implementados de manera ingenua.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Todo un hombre. Historia de vida de un indígena
zoque residente en Nuevo León, desde una
perspectiva transdisciplinar
All a man. Life story of an indigenous zoque
resident in Nuevo León, from a transdisciplinary
perspective
Félix Enrique López Ruiz1

1 Es filósofo e investigador social. Licenciado en filosofía y maestro en
Trabajo Social con orientación en Proyectos Sociales por la UANL y Doctorando en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la
Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Nacional Autónoma de
México. Desde 2011 se desempeña como docente en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL, y desde el 2016 es Secretario Técnico del Instituto de
Investigaciones Sociales de la UANL. Actualmente es miembro del Cuerpo Directivo de la Comunidad Filosófica Monterrey A. C., y del Grupo de investigación “Identidad y diferencia desde el pensamiento filosófico: debates sobre la
sociedad, la cultura y la política contemporáneas”. Sus áreas de especialización
e interés social: los estudios de género de los hombres y las masculinidades, la
educación filosófica, la ontología social, la interculturalidad, los derechos humanos y la participación ciudadana. Dirección postal: Ruperto Martínez 1901,
edificio 13, departamento 12, Desarrollo Urbano Reforma, Monterrey, Nuevo
León. C.P. 64010; Correo electrónico: felr_1999@yahoo.com

202

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Resumen: El texto que aquí se presenta narra la historia de vida de
un indígena zoque radicado en el estado de Nuevo León. Esta historia
es religada a un imaginario sociocultural que está presente en la novela Nada menos que todo un hombre del filósofo Miguel de Unamuno. En la
parte final se integra una breve síntesis analítica de esta historia interseccionada a partir de categorías derivadas de la lectura antes descrita
y de las masculinidades y estudios de género de los hombres. Este trabajo pretende incitar, mediante un recurso transdiciplinar, una serie de
reflexiones respecto a la situación que los hombres indígenas viven en
la ciudad y de las vicisitudes existenciales que implica el ver conflictuadas sus masculinidades en contextos donde no se organizan ni de la
misma manera ni bajo los mismos preceptos culturales.
Palabras clave: transdisciplina, masculinidades, historia de vida,
indígenas.
Abstract: The text presented here tells the life story of a Zoque indigenous living in the state of Nuevo León. This story is related to a
sociocultural imaginary that remains in the novel Nothing Less than a
Whole Man by the philosopher Miguel de Unamuno. In the final part,
a brief analytical synthesis of this intersected story is integrated from
categories derived from the reading described above and from the masculinities and gender studies of men. This work aims to incite, through
a transdisciplinary resource, a series of reflections regarding the situation that indigenous men live in the city and the existential vicissitudes
involved in seeing their masculinities conflicted in contexts where they
are not organized in the same way or under the same cultural precepts.
Keywords: transdiscipline, masculinities, life history, indigenous.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

203

�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Introducción
En México la mayor parte de las personas indígenas que migran lo
hacen en busca de mejores oportunidades para vivir. Al contrario
de tales expectativas, en las ciudades esas personas suelen vivir en
contextos precarios y de vulnerabilidad; sus necesidades no son
del todo satisfechas, sufren discriminación por su origen étnico
y son estigmatizadas como intrusas. Esta adversidad implica no
sólo desarraigo con su entorno social, sino desagrado, frustración
y desesperanza. Sin embargo, y a pesar de tal panorama, es de
destacar la voluntad de muchos individuos por tratar de superarlo
y vivir de la mejor manera posible.
El texto que aquí se presenta tiene el propósito de relatar
la vida de un sujeto que, a partir de su singularidad, comparte
con otros una determinada forma de ser hombre indígena en una
sociedad que le conflictúa sistemáticamente y que, por ende, ve
pasivamente resignificada su masculinidad de manera constante.
En principio, se aborda la presencia de indígenas
en Nuevo León para la que se despliegan señaléticas que
indican y configuran en el imaginario social su situación ahí.
Posteriormente se relata la vida de un hombre zoque de mediana
edad que personifica características identitarias compartidas con
muchos otros que, como él, han salido de su lugar de origen y
por distintas razones (entre ellas las antes enumeradas) llegaron
a asentarse en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM). La
recuperación de su propia voz signa con su particularidad el
destino de este documento circunscribiéndolo a su existencia
y realidad. Así, la orientación metodológica es cualitativa: más
que intentar obtener información generalizable, pretende re204

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

conocerle a él en específico. También en razón de eso es que el
abordaje recurrido fue la historia de vida (HV). La selección del
sujeto se efectúo discrecionalmente, a partir de su relevancia y
correspondencia con cierta caracterización común (aunque no
con fines de generalización) de un fenómeno que se sustrae de
distintos individuos en condiciones similares, lo que permite
conocer el impacto que tales condiciones tienen en sus vidas.
En el apartado final se anuda la narrativa biográfica
aquí presentada con la perspectiva metodológico-teórica
que antes se ha descrito y se extienden resultados, lejos de la
intención de ser conclusivos pero sí tendientes a presentar este
documento como una investigación transdisciplinar científica,
útil y pertinente para estudios similares y como insumo de
información para los procesos de visibilización de las personas
indígenas en Nuevo León.
Indígenas en Nuevo León
El estado de Nuevo León de la República Mexicana es una región
de alta recepción migrante, del total de su población actual
compuesta por 5,784,442 habitantes, el 23 %, correspondiente
a 1,319,964 habitantes, es originario de otro lugar (INEGI,
2021). Así también representa el tercer polo urbano nacional
más significativo en recepción de migrantes indígenas y su tasa
de crecimiento anual (10 %) es de las más grandes en el país
(CDI, 2010). En este contexto, la población indígena también
ha aumentado significativamente en las últimas décadas en este
estado (CDI, 2010; CONAPO, 2014; INEGI, 2014; INEGI, 2016;
INEGI, 2021).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Con base en los datos de la Encuesta Intercensal 2015 del
INEGI (2016), se conoce que, en términos de autoadscripción, las
personas que se asumían totalmente como indígenas en Nuevo
León serían 352 mil 282, lo que, para ese año, representaba el 6.88
% de su población total (5,119,504); parcialmente se autoadscribían
como indígenas 58 mil 874, lo que significa 1.15 % del total en la
entidad. En suma, y en estos términos, tenemos que en Nuevo
León, total o parcialmente, 411 mil 156 personas, se autoadscribían
como indígenas, lo que representa el 8.03 % de la población total
del estado. Bajo otros términos de identificación (población
hablante de lengua indígena mayor de 3 años) y con base en los
datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI (2021),
tenemos que, en el estado de Nuevo León, habitan 77,945 personas
indígenas, lo que representa el 1.34 % de su población total.
En su proceso migratorio, la mayoría se ha asentado en
alguno de los municipios del Área Metropolitana de Monterrey
(CDI, 2010; CONAPO, 2014; INEGI, 2014; e INEGI, 2016), aunque
recientemente comienzan a ubicarse en municipios periféricos
como Zuazua, Pesquería, El Carmen y Marín (CDI, 2016); migran
principalmente en busca de mejores oportunidades de desarrollo
social: vivienda, seguridad, empleo, educación, salud, entre otras
(López, 2021). La mayor parte vive en Nuevo León en condiciones
de marginación, pobreza y discriminación (CONAPRED, 2011).
Aunque estas condiciones son desfavorables, en general se
descarta el regreso a su lugar de origen, en tanto que en éste
tampoco existen suficientes oportunidades para su desarrollo
y en Nuevo León ya cuentan con un determinado patrimonio;
además, en muchos casos, sus hijos e hijas han nacido y hacen ya
su vida en Nuevo León (López, 2021).
206

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Las lenguas indígenas más habladas en el estado de Nuevo
León son el náhuatl, el huasteco, el zapoteco y el otomí (INEGI,
2021). En el caso específico de las personas hablantes de zoque u
O’ de püt, como los propios hablantes nombran su idioma (INPI,
2020), su presencia en el estado es apenas observable: datos
recientes identifican alrededor de tres centenas (INEGI, 2021).
Ser hombre indígena en la ciudad
La condición étnica y de género de nuestro sujeto de estudio
requiere una comprensión por lo menos sucinta de las
determinaciones, construcciones y adaptaciones que él y otros
como él han debido transitar. Para ello se presentan las siguientes
circunspecciones teóricas.
Los seres humanos como sujetos genéricos configuran
sus identidades, prácticas y relaciones a partir de construcciones
sociales y no de determinaciones naturales (Núñez, 2017); dichos
constructos son simbolizados por cada sociedad organizada
desde su subjetividad, estableciendo así el tipo de relación y
convivencia que tal sociedad instituye entre y para sus miembros.
Así, los individuos personifican los papeles y atributos sociales
impuestos y asignados para cada quien, entre ellos se encuentran
los de género (Huerta, 1999). Tales roles se traducen en conductas
específicas: los hombres desempeñan actividades en las que el uso
de la fuerza, la racionalización y la agresividad están implícitas
y, por otro lado, las mujeres se ocupan de las responsabilidades
destinadas al cuidado del hogar y de los hijos, de la tutela de
las emociones y de los sentimientos (Garda, 2006) –entre otros
aspectos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

La masculinidad se interioriza en los hombres a lo largo de
un proceso de socialización en el que se fomentan comportamientos
y convicciones pertenecientes a un colectivo que ostenta fuerza,
poder y autoridad, y se les prepara para ejercerlas a su vez
(Ramos, 2006). Así, los hombres se reconocen pertenecientes
a contextos y realidades con diversidades culturales, clasistas,
étnicas, lingüísticas, etarias, sexuales, laborales, territoriales
(Serrano &amp; Pacheco, 2011). En este proceso, en el que intervienen
distintos actores sociales: padres, familia, escuela, amigos, medios
de comunicación, etcétera (Keijzer, 2001), la masculinidad es
grabada en los cuerpos de los hombres, en sus relaciones y en
todas sus prácticas (Rosas, 2008): ser hombre es resultado de un
proceso formativo (Guiza, 2010).
Ahora bien, tal masculinidad no es una sola ni estática
y no tiene “un significado fijo ni trascendente” (Núñez, 2017:
37). En lo cotidiano perviven diferentes tipos de masculinidad
(Connell, 2010), éstos se edifican a lo largo de la trayectoria
de vida y van ajustándose según vicisitudes propias de cada
individuo y de su entorno social. En concreto, la identidad
masculina es el resultado de significados, normas, valores
y códigos de conducta que se imputan a los hombres en una
sociedad y tiempo determinados.
De manera similar al ámbito identitario de lo genérico, las
identidades étnicas refieren a valores y prácticas que describen
a los sujetos que las autoadscriben y distinguen, en general,
a sus grupos culturales o comunidades. En este ámbito tal
identificación involucra aspectos tangibles como el territorio,
alimentación, vestimenta, por mencionar algunos; e intangibles:
lengua, tradiciones, usos y costumbres, etcétera. Así, la etnicidad
208

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

es una herencia donde cada uno de sus componentes reafirma su
patrimonio cultural (Segato, 2002).
Pero esta herencia no sólo deviene en riqueza, sino
también, en el mundo en general, se encuentra sujeta a problemas
de marginación, exclusión y discriminación. Estas dificultades
se acentúan en las personas que migran de territorio. En el caso
de quienes migran a la ciudad, ser indígena implica una lucha
constante contra una posible muerte cultural.
En síntesis, las identidades humanas son subjetividades
inacabadas, las personas se adscriben a ellas ―libremente o
no, conscientemente o no― por lo que les tipifican singular
y grupalmente y les diferencian de los demás. Como procesos
constituyentes, son dinámicas, cambiantes. Los hombres
indígenas, socializados en contextos tradicionales, cuando
migran se insertan en una cultura ajena que transforma, en mayor
o menor medida, su identidad.
En el caso que se presenta, para este zoque migrante el
reconocerse como parte de un grupo étnico implica una serie de
vulnerabilidades que, desde la adversidad y bajo el hábito de la
masculinidad, son vivenciadas a través de los distintos saberes,
voluntades, adscripciones y preferencias que se han adquirido
―y siguen adquiriéndose― a lo largo de la vida. Quizá ser
hombre indígena en una ciudad no sea el espectro de mayor
vulnerabilidad social que una persona pueda vivir: la condición
de mujer, discapacidad, cárcel e infancia podrían ser otras que, en
casos específicos y bajo enfoques problematizadores concretos,
adquirirían mayor urgencia de atención. Sin embargo, al no ser la
pretensión de este trabajo el jerarquizar así el complejo entramado
social, no deja de ser sumamente interesante el describir, conocer y
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aprehender las experiencias que ha vivido, interseccionado por tales
condiciones, un sujeto como él. Las dimensiones étnica y de género
se constituyen como transversales al entendimiento fenoménico de
lo que involucra existir siendo zoque en Nuevo León.
Metodología
La planeación de este trabajo, la construcción de la narrativa
biográfica y la perspectiva que orienta su posterior análisis se
sostuvieron desde un enfoque cualitativo y transdisciplinar. Es
cualitativo porque se centra en el entendimiento del significado
de las acciones de los seres humanos (Cuenya &amp; Ruetti, 2010);
explora la comprensión de los fenómenos y la experiencia
subjetiva (Tarrés, 2008); y tiene por objeto el reconocimiento
de la complejidad de sus hábitos: “cómo las personas viven,
experimentan, interpretan y construyen los significados del
mundo social, y cómo estos son integrados en la cultura, el
lenguaje y las acciones de los actores sociales” (Flick, 2007, p. 41).
Y es transdisciplinar porque, tomando “en cuenta que todas las
disciplinas científicas tienen relaciones con otras” (Flax, 2014,
p. 33), partimos de la consideración de que tales articulaciones
disciplinares permiten, y legitiman el traslado de herramientas
conceptuales entre esas disciplinas (Flax, 2014).
En este marco, la estrategia de abordaje que se utilizó es la
Historia de Vida (HV), porque la intención se finca en “resaltar la
dimensión temporal de los procesos sociales, comprender cómo
la realidad se construye socialmente a partir de la dotación de
significados a las experiencias de vida, y reflexionar sobre el papel
de la memoria en la construcción de las identidades sociales”
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(Chávez, 2014, p. 18). La HV es un método que intenta resolver
interrogantes de investigación, el término se utiliza también
para referirse a los textos elaborados usando dicho método. Para
el antropólogo Guillermo Núñez (2009) las HV no sólo son un
vehículo de recolección de información, sino también funcionan
como resultados concretos del proyecto de investigación y
deben asumirse como documentos de valor intrínseco “por ser
testimonios de una persona y de un momento histórico y social
y porque permiten a las y los lectores ampliar sus conocimientos
sobre otras realidades humanas” (Núñez, 2009, p. 19).
Este enfoque narrativo no sólo trabaja con los datos vitales
de cada individuo, sino que a partir de ellos incluye experiencias
“desde los sentidos y significados que tienen para los que las viven.
(…) Lo que cada sujeto enuncia está articulado por los recuerdos,
lo cual implica olvidar, seleccionar y establecer secuencias,
causalidades y reiteraciones; estos recuerdos nos hablan de la
percepción que de sí mismo tiene cada uno de ellos” (Chávez,
2014, p. 18). Este método implica una fuerte intromisión en la
vida de las personas pues remueve estos “recuerdos y emociones
y suscita una reflexión profunda sobre la propia existencia”
(Núñez, 2009, p. 459). Por tanto, y por no ser de interés más que
anecdótico, se tuvo la precaución de procurar la confidencialidad
e intimidad del sujeto lo que condujo a ocultar no sólo su nombre
sino incluso algunos de los detalles y entornos que le volviera
identificable.
Así, la HV permite tender, por un lado, distintos hilos
conductores o ejes temáticos y “su entramado complejo en la
vida de una persona y, por el otro, visualizar la manera en que
la estructuras sociales condicionan determinadas situaciones y
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acciones en la vida” (Núñez, 2009, p. 17). Por lo tanto, son también
“historias sociales que permiten conocer las fuerzas familiares,
comunitarias, regionales y nacionales que condicionan las vidas
de los sujetos” (Núñez, 2009, p. 18). Es por ello que la HV forma
parte de un proyecto más amplio de conocimiento que no sólo
es útil para comprender los orígenes sociales de los problemas
del entrevistado, sino que tal conocimiento también aporta
información para superarlos o trascenderlos (Núñez, 2009).
Para la construcción de esta HV se asoció esta perspectiva
metodológica con un imaginario cultural que se revela en la novela
corta Nada menos que todo un hombre (obra escrita por el filósofo
bilbaíno Miguel de Unamuno y Jugo).2
Miguel de Unamuno vivió entre los años 1864 y 1936, su
labor académica y política reflejó sus orientaciones intelectuales: formado en un contexto positivista, desfiló por una juvenil
adscripción al socialismo y al final se decantó por un vitalismo o
existencialismo agnóstico (Urrutia, 1997). Fue un filósofo español que vertió gran parte de su pensamiento a través de distintos
dispositivos; su obra escrita se extiende por igual en ensayos, novelas ―o nívolas, como él les asumió-, (Unamuno, 1958), poesía,
teatro, artículos periodísticos, cartas, discursos, etcétera.3
2 Miguel de Unamuno. (1958). Obras completas. Tomo IX. Novelas, II y Monodiálogos. Barcelona: Afrodisio Aguado &amp; Vergara.
3 Además de las innumerables ediciones de sus libros y de distintas
selecciones y compilaciones, sus obras completas han encontrado hasta ahora
preservación en, por lo menos, cuatro ediciones distintas: Publicaciones de la
Residencia de Estudiantes (7 volúmenes impresos de 1916 a 1918), Afrodisio
Aguado &amp; Vergara (16 tomos impresos de 1950 a 1963), Editorial Escélicer (9
tomos impresos de 1966 a 1970) y Biblioteca Castro (10 tomos impresos y publicados en 1995).

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Su pensamiento, al ser tan extenso, puede considerarse de
difícil clasificación; sin embargo, las dificultades de aprehenderlo
no estriban tanto en su extensión como en la condición de cambio
y contradicción implícita en toda su obra. Tales mudanzas
no sugieren dispersión sino más bien una clara intención de
permanecer en tal diversidad, por lo que para un estudioso suyo
como Julián Marías (1997), la obra de Unamuno constituye en su
diversidad literaria y filosófica “la más perfecta unidad” (18).
Para este filósofo español los seres humanos somos, en
esencia, cambiantes, contradictorios y agónicos: “Sus agonistas,
es decir, luchadores ―o si queréis los llamaremos personajes―,
son reales, realísimos, y con la realidad más íntima, con la que se
dan ellos mismos, en puro querer ser o en puro querer no ser, y
con la que le den los lectores” (Unamuno, 1958, p. 415). Su obra es
claro ejemplo de esta constante metamorfosis agónica.
Los personajes que diseña Unamuno no son enteramente
invención,4 son una extensión de su realidad íntima, de una
realidad que surge en su mente, que es parte de una intrahistoria
que se configura en lo común, por ello sus “agonistas” no son
personajes de ficción, sino reflejo de su ser individual y colectivo.
Para Julián Marías (1997) estas vidas ficticias “son historias,
tienen una leyenda, algo que acontece —y no simplemente
está— en el tiempo, algo que se puede contar, que puede ser tema
de una narración; tienen, pues, biografía” (31). Así, estos entes
4 Lo que bien visto, incluso en aquellas fantasías que se supondrían
tan distantes de la realidad, los personajes siempre poseen algo de ella, de la
realidad que se cuela en la obra a través de las anécdotas, de los conflictos, de
los afectos, de las interacciones sociales, o incluso de la realidad íntima vivida
que se muestra deducida, filtrada y expresada por el autor a través de las emociones que impregnan su obra, ¿cómo podría ser de otra manera?
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literarios, en tanto tienen una estructura y una lógica interna que
los determinan e individualizan (Marías, 1997), tratan siempre de
un personaje en el que el individuo importa, pero que en el fondo
es lo de menos: “lo que constituye su núcleo es un ‘caso’, y un
modo de reaccionar ante él, un ‘papel’ (Marías, 1997, p. 42)” que
los define, a su vez, como un “caso” con valor genérico, universal.
Así nos lo cuenta:
Si quieres crear, lector, por el arte personas, agonistas-trágicos,
cómicos o novelescos, no acumules detalles, no te dediques a
observar exterioridades de los que contigo conviven, sino trátalos, excítalos si puedes, quiérelos sobre todo, y espera a que
un día —acaso nunca— saquen a luz y desnuda el alma de su
alma, el que quieren ser, en un grito, en un acto, en una frase, y
entonces toma ese su momento, mételo en ti y deja que como
un germen se te desarrolle en el personaje de verdad, en el que
es de veras real. Acaso tú llegues a saber mejor que tu amigo
Juan o que tu amigo Tomás quién es el que quiere ser Juan o el
que quiere ser Tomás o quién es el que cada uno de ellos quiere
no ser. (Unamuno, 1958: 420)

En este marco puede extenderse este puente entra la novela
y la HV. Aunque en la segunda, sin duda, la mayor pretensión sea
la de conocer la historia de una persona, en la novela el enfoque
“en su sentido más riguroso viene exigido imperiosamente por
el tema” (Marías, 1997, p. 46). En un relato biográfico podemos
localizar una crónica de los hechos que acontecen al personaje en
sucesión temporal como sucesos ocurridos en el mundo, y nada
más. Así, se ignora al personaje mismo porque “aunque sepamos
todo lo que le ocurrió; en rigor, lo que no sabemos es a quién le
sucedió todo aquello; el hombre biografiado aparece sólo como
el punto de enlace de todos esos acontecimientos; no es más que
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una simple localización” (Marías, 1997, p. 46). Aprehendemos del
personaje sólo “una multitud de cosas que se dieron en su vida.
Pero de esta vida, de lo que hizo con ellas y éstas lo hicieron, de
eso, repito, no sabemos nada. Es perfectamente vacío cuanto se
nos diga de un hombre entendido como cosa” (Marías, 1997, p.
46). Es aquí donde la novela adquiere su mayor utilidad en tanto
que lo esencial no es ya la atención exclusiva sobre una persona,
sino “el modo de esa atención, en el que se nos dé la narración
viviente de su historia, de ella misma, conforme se va haciendo,
movida por las raíces de su personalidad, en su vida” (Marías,
1997, p. 47).
De esta manera, y por estos medios, el ser humano real
deviene en símbolo, pero entendiendo y aceptando que también
un símbolo puede devenir en un ser humano real ―quiera serlo
o no―. Así, hasta un “concepto puede llegar a hacerse persona”
(Unamuno, 1958, p. 419). Y todo esto es porque a “un hombre de
verdad se le descubre, se le crea, en un momento, en una frase,
en un grito. (…) Y luego que le hayáis así descubierto, creado, lo
conocéis mejor que él se conoce a sí mismo acaso” (Unamuno,
1958, p. 419). Y de esto es de lo que se trata, de descubrir a un
hombre de verdad, quizá no para conocerle a él del todo, y quizá ni
siquiera para reconocer en él a uno mismo, pero sí para identificar
en él, algo del sedimento que nos queda al pasar-siendo y que, por
ende, nos da continuidad.
Respecto a cómo utilizaré esta obra, espero explicarme
mejor tras presentar una breve síntesis de ella. Es este un relato
trágico que presenta un conflicto profundamente existencial:
Julia Yáñez es una hermosa mujer a quien su padre, para evitar
la bancarrota, obliga a contraer matrimonio con Alejandro
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Gómez, un hombre rico y mayor que ella. Alejandro, aunque “se
ha hecho a sí mismo”, es un hombre misterioso, no se conocen
ni sus antecedentes ni el origen de su riqueza. Al casarse, Julia
empieza a sentir una especie de amor obsesivo, o más bien,
empieza a surgir en ella una incertidumbre sobre la naturaleza
de sus emociones hacia él y una enorme frustración ante el
desconocimiento de los sentimientos de Alejandro hacia ella. A
él le gusta presumir la belleza de su esposa, así que la rodea de
lujos, se instalan en una gran casa y empiezan a frecuentar a las
personas de clase acomodada. Julia queda pronto embarazada
y se convierte en madre de un varón. Ella esperaba que, con la
paternidad, Alejandro fuera menos hermético con sus emociones,
pero no sucede así. Derivado de las tertulias con la alta sociedad,
Julia empieza a ser cortejada por un conde, quien, desafortunado
en su vida conyugal, se convierte poco a poco en su confidente y
consigue seducirla. Para Alejandro, este conde no representa un
mayor peligro, apenas lo llega a considerar como un animal de
compañía. Cuando empiezan las habladurías, Alejandro estalla
en furia y ve inadmisible que esto le suceda a quien se considera
“todo un hombre”. En medio de todo un conflicto marital donde
Julia se ve incluso obligada a “curarse” en un manicomio, ella sigue
desplegando un amor obsesivo por Alejandro. Al retractarse de
cualquier tipo de falta marital, Julia salé del sanatorio y Alejandro,
en un arrebato emocional le declara a ella su amor profundo
y su entrega total. Todo esto quebranta la salud de Julia y cae
gravemente enferma. Alejandro, desesperado, busca por todas
las vías posibles, incluso las religiosas, alguna posibilidad que la
sane. Pero no sucede así, ella muere entre lamentos de su marido
y él, tras despedirse de su hijo, termina con su vida.
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Alejandro Gómez, protagonista de esta obra, con
algunos reajustes y adaptaciones, podría ubicarse sin embozos
en cualquier contexto contemporáneo de nuestras distintas
realidades sociales iberoamericanas. Ahora bien, que se preserven
estas características masculinas en nuestro presente, y que en
este trabajo se destaquen, no implica la condición moral de que
estas masculinidades sean óptimas o deseables en un contexto
sociocultural que ―en efecto― demanda mayores igualdades
y libertades para el ejercicio de convivencias mejores. No es
una intensión glorificadora ni socializante la que me mueve a
incorporar esta narrativa. Tampoco la censura. Simplemente
es por el reconocimiento de una condición común que, entre
hombres, pueda ser considerada como una condición constante,
como un sedimento que permanece y sea parte de lo que a un
hombre lo hace ser lo que es “uno y no otro, el que es y no el que
no es” (Unamuno, 1958, p. 265). Escudriñar en los interiores
de la subjetividad masculina y en todo aquello que les hace ―
consciente e inconscientemente― ser lo que son, me parece
también importante (aunque quizás menos urgente) que la
orientación de los trabajos de intervención realizados para la
atención, prevención y eliminación de la violencia que se ejerce
desde la hombría. En todo caso, y sin menoscabo de las enfoques
que otros realicen en los entendimientos de las masculinidades,
este tipo de transdisciplinariedades resultan pertinentes, en tanto
que lo literario no sólo es un mecanismo de socialización, sino un
depósito donde se concentra ―también― nuestro ser humanos y
―para este caso― evidencian las maneras como, en lo cotidiano,
se intersectan nuestras identidades masculinas preservando un
tronco común.
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Más que categorías analíticas, en esta obra literaria es
posible reconocer tradiciones e identificaciones de una época
distante5 que asimila a sus hombres con características no sólo
afines a las cualidades masculinas predominantes en nuestra
actualidad, sino también registra aquellas que se encuentran
profundamente inscritas en nuestro imaginario sociocultural.
Después de un análisis exegético de la obra, y desde la perspectiva
metodológica propuesta, se desprenden (en tanto resultan
relevantes y pertinentes para el enfoque de este trabajo) las
siguientes categorías (Unamuno, 1958):
Hombría:

En la obra existe la consideración femenina
de que sólo los hombres tienen talento (en
menoscabo de ellas): “—¡Y qué le voy a
hacer, Victorino! Ilústrame tú, que eres aquí
el único de algún talento” (473). Por ello se
abandonan a las voces interiores intrahistóricas
que ordenan lo que un hombre de verdad es:
“Miró entonces a aquel hombre, mientras una
voz le decía: ‘¡Este es un hombre!’” (482).
Esta voz interior la estremecía ante la
figura idealizada de ser hombre: “(…) ante
él sentíase sobrecogida, mientras una voz
misteriosa, brotada de lo más hondo de sus
entrañas, le decía: ‘¡Este es un hombre!’ Cada
vez que Alejandro decía yo, ella temblaba. Y
temblaba de amor, aunque creyese otra cosa o
lo ignorase” (484).
Para Julia, los hombres rudos y herméticos
(los hombres de verdad) generan al mismo

5 Nada menos que todo un hombre es una novela que fue escrita en 1916
como parte de un conjunto (Tres novelas y un prólogo).

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tiempo amor y terror en una mujer, un
hombre no enamora ni compra a una mujer:
la conquista. “Julia, no quería querer a aquel
aventurero, que se había propuesto tener
por mujer a una de las más hermosas, y hacer
que luciera sus millones; pero, sin querer
quererle, sentíase rendida a una sumisión que
era una forma de enamoramiento. Era algo
así como el amor que debe encenderse en el
pecho de una cautiva para con un arrogante
conquistador. ¡No la había comprado, no!
Habíala conquistado” (483).
Cosificación
de la mujer:

Para los padres de Julia, a la belleza femenina
debe sacársele todo el provecho que en un
hombre como Alejandro puede conceder:
“¿Pero y qué quieres que haga? (…) Pensar
con juicio, y darse cuenta, de lo que tiene con
su hermosura, y saber aprovecharla” (473).
La honra femenina, travestida en valor y
tesoro familiar, debe capitalizarse: “¡No, no
lo entiendes! La honra, ¿lo oyes?, la honra
de la familia depende de su casamiento. Es
menester que se haga valer” (473).

Jerarquía sexual:

Se establece una jerarquía entre los géneros
donde el hombre posee a la mujer. Él deja
claro que su voluntad es absoluta, que lo que
se propone lo consigue. Ella se asume como
salvadora de él: “‘Usted acabará siendo mía.
Alejandro Gómez sabe conseguir todo lo que
se propone’. Y al leerlo, se dijo Julia: ‘¡Este es
un hombre! ¿Será mi redentor? ¿Seré yo su
redentora?’” (480).
Alejandro se vestía de una forma monótona,
humilde, “borrosa, [le] “costaba cambiar de

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vestidos, [podría decirse que el día] en que
estrenaba un traje se frotaba con él en las
paredes para que pareciese viejo. En cambio,
insistía en que ella, su mujer, se vistiese con la
mayor elegancia posible y del modo que más
hiciese resaltar su natural hermosura. No era
nada tacaño en pagar; pero lo que mejor y más
a gusto pagaba eran las cuentas de modistos y
modistas, eran los trapos para su Julia” (485).
Ella era su objeto, la joya fruto de su esfuerzo,
con la que él sólo relucía por el logro de su
posesión. La ostentaba, y como su dueño, no
temía perderla: “Recreábase en que las gentes
se quedasen mirando a su mujer, y si ella a su
vez, coqueteando, provocaba esas miradas”
(486). Él era su amo y ella su esclava: “alma de
esclava de harén, de esclava favorita, de única
esclava, pero de esclava al fin” (486).
Autoconciencia
del yo:

Su conciencia de yo es tan fuerte que
estructura toda su identidad a partir de la
autoridad e importancia que delega para sí:
“¡Y había que oír cómo pronunciaba yo! En
esta afirmación personal se ponía el hombre
todo.” 479.
Su regocijo mayor era haberse construido
a sí mismo venciendo a la adversidad de un
contexto precario y de un futuro incierto.
Era tal su fuerza que, habiendo roto con el
mundo, se declaraba a sí mismo totalmente
autónomo: ¿Familia? -dijo Alejandro-. Yo no
tengo hoy más familia que tú, ni me importa.
Mi familia soy yo, yo y tú, que eres mía. (…)
Mi familia empieza en mí. ¡Yo me he hecho
solo!” (486).

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Un hombre que es dueño, no cela, por lo
menos no un hombre que se siente totalmente
seguro de sí mismo, como Alejandro: “Los
celos son cosa de estúpidos. Sólo los estúpidos
pueden ser celosos, porque sólo a ellos les
puede faltar su mujer. ¿Pero a mí? ¿A mí? A mí
no me puede faltar mi mujer” (488). “Después
de haberme conocido y de saber, gracias a mí,
lo que es un hombre, no puedes ya querer a
otro, aunque te lo propusieras” (500).
Trabajo:

Alejandro era un hombre que se ha hecho
a sí mismo a base de voluntad y de trabajo:
“Nada que de veras me haya propuesto, he
dejado de conseguir” (479). Era un hombre
de proyectos ambiciosos. Provenía de cuna
humilde y le gustaba alardearlo. Su dinero le
habría puertas, no sólo porque para eso sirve,
sino porque sabía utilizarlo: “Con dinero se
va a todas partes—solía decir. —No siempre,
ni todos—le replicaban. — ¡Todos, no; pero
los que han sabido hacerlo, sí! Un señoritingo
de esos que lo ha heredado, un condesito o
duquesín de alfeñique, no, no va a ninguna
parte, por muchos millones que tenga; ¿pero
yo? ¡Yo! ¿Yo, que he sabido hacerlo por mí
mismo, a puño? ¿Yo?” (479).

Masculinidades:

Hay distintos tipos de hombres; ser todo un
hombre como Alejandro no es algo habitual,
abundarían más los hombres incompletos,
mequetrefes a los que “es muy natural que
le engañe su mujer” (491). Y aunque de
Alejandro no pueda decirse sino que sea
del tipo de hombres duros, “incapaces de
querer, pero que exigen que se les quiera, y

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Homosocialización:

creen tener derecho al amor y a la fidelidad
incondicionales de la pobre mujer que se les
rinda” (494), desprecia a los otros distintos
a él que viven con su hombría mutilada y que
su completitud la sustituyen con títulos y
abolengos: “Ustedes son de un mundo y yo
de otro. Ustedes vienen de padres ilustres, de
familias linajudas... Yo, se puede decir que no
he tenido padres ni tengo otra familia que la
que yo me he hecho. Yo vengo de la nada, y no
quiero entender esas andróminas del Código
del honor” (497). No era esa hombría la propia
de su mundo, y la despreciaba por insulsa:
“—¿Caballero yo? ¿Yo caballero?—exclamaba
él—. ¿Yo? ¿Alejandro Gómez? ¡Nunca! ¡Yo no
soy más que un hombre, pero todo un hombre,
nada menos que todo un hombre!” (498).
Su amor a sí mismo construido sobre una
férrea voluntad basada en el olvido de un
“recuerdo [de su] vida toda, aquella vida que
ocultó a todos, hasta a sí mismo. Y llegó a su
niñez terrible y a cómo se estremecía bajo los
despiadados golpes del que pasaba por su
padre” (517). No, a él no podía fallarle nadie.

Amor:

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Julia tenía todo lo que él le daba pero no
tenía certidumbre de su amor: ‘¿Me quiere
o no me quiere?—se preguntaba—. Me
colma de atenciones, me trata con el mayor
respeto, aunque algo como a una criatura
voluntariosa; hasta me mima; ¿pero me
quiere?’ Y era inútil querer hablar de amor,
de cariño con aquel hombre. Para Alejandro
esas cosas eran necedades: “Esas son cosas
de novelas” (484), “ya te he dicho que no
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me gustan frases de novelas sentimentales.
Cuanto menos se diga que se le quiere a uno,
mejor” (487). Un hombre se construye como
tal desde la realidad concreta, sin las fantasías
e irrealidades propias de los atributos
que considera femeninos: “¡Yo no vivo de
apariencias, sino de realidades!” (496).
Paternidad:

Trascender en un hijo varón es fundamental
para un hombre así. Con su arribo, el lazo
de la vida se extiende más allá del cuerpo
individual y se sigue siendo en el otro que
le desciende: “Lo esperaba. Ya tengo un
heredero y a quien hacer un hombre, otro
hombre como yo. Le esperaba” (489). Él,
siendo padre, ya no estaría solo: “Ahora tengo
ya familia, y quien me herede y continúe mi
obra” (490). Y lo amaba, aunque la expresión
de ese amor se la guardaba para sí, o mejor
dicho, la silenciaba porque la considera
inapropiada: “El padre rehusaba besar al hijo.
‘Con eso de los besuqueos no se hace más que
molestarlos’, decía. Alguna vez lo tomaba en
brazos y se le quedaba mirando (489)”. Y si
tal amor estallara en un beso, tal expresión
sería respondida con asombro, cuando no
con cierta dosis de rechazo: “el niño, que no
estaba hecho a los besos de su padre, que
nunca recibiera uno de él, y que acaso adivinó
la salvaje pasión que los llenaba, se echó a
llorar” (517).

Muerte:

Alejandro, el hombre fuerte, creador de su
propio mundo, no puede controlar su creación
porque éste no es una acción unilateral sino
un proceso de adaptación mutua del que él

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no es consciente hasta el final. Y cuando la
muerte llega, exigiendo la vida de la amada,
se revela indefenso, destituido de su poder
y dado por completo a un amor que siempre
estuvo ocultando: “Bueno, y al fin, dime,
¿quién eres, Alejandro?—le preguntó al oído
Julia. —¿Yo? -¡Nada más que tu hombre..., el
que tú me has hecho! (517). Su solidez no era
inquebrantable, frente a la muerte inminente,
Alejandro apreció la erupción descontrolada,
viva, de “algo que nunca antes en él viera;
[se] le descubrió un fondo del alma terrible
y hermética que (…) guardaba celosamente
sellado. Fue como si un relámpago de luz
tempestuosa alumbrase por un momento
el lago negro, tenebroso de aquella alma,
haciendo relucir su sobrehaz. Y fue que
vio asomar dos lágrimas en los ojos fríos y
cortantes como navajas de aquel hombre.
Y estalló: ‘iPues no he de quererte, hija mía,
pues no he de quererte! ¡Con toda el alma, y
con toda la sangre, y con todas las entrañas;
más que a mí mismo! Al principio, cuando
nos casamos, no. ¿Pero ahora? ¡Ahora sí!
Ciegamente, locamente. Soy yo tuyo más
que tú mía (508-509). Y aun cuando siempre
se habría creído autosuficiente, poderoso,
clamó por ayuda para salvar la vida de ella:
“¡Sálvemela usted, sea como sea! ¡Toda mi
fortuna, todos mis millones por ella, por su
vida! (…) —¡Mi vida, mi vida por la suya! ¿No
sabe usted hacer eso da la transfusión de la
sangre? Sáqueme toda la mía y désela a ella.
Vamos, sáquemela” (514-515). “No; mi mujer
no puede morirse. Antes me moriré yo. A ver,
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que venga la muerte, que venga. ¡A mí! ¡A mí la
muerte! ¡Que venga!” (515-516).
Y no pudo soportarlo, ante su impotencia,
desvió su fuerza hacia la violencia, y, en un
acto de dolor, ultimó su existencia, no podía
permitirse más, y a una gesta heroica, de esas
en las que los hombres se conmueven, dedicó
su muerte: “Mi sangre por la tuya – le dijo,
como si le oyera, (…). La muerte te llevó. ¡Voy
a buscarte!...” (518).
En la parte final, integro una breve síntesis analítica de
esta historia interseccionada a partir de estas categorías. Esta
síntesis pretende inducir a una reflexión a la luz de la situación
que las personas indígenas viven en la ciudad y las vicisitudes
que implican para el ejercicio existencial de un hombre que ve
conflictuada su masculinidad en contextos donde ella no se
organiza ni de la misma manera ni bajo la misma pretensión.
Historia de Humberto: un indígena zoque en la ciudad
“Hola, mi amigo”. Estas fueron las primeras
palabras que me dirigió Humberto. Lo conocí
hace diez años en una tarde de sábado en
la Alameda6. Me encontraba parado a la
6 La Alameda Mariano Escobedo se encuentra en el primer cuadro
del centro de Monterrey. Es un espacio público a donde, entre otras, suelen
acudir personas desempleadas entre semana y personas indígenas los fines
de semana. Respecto a la importancia de este espacio y de las vicisitudes
que implica su apropiación por parte de las personas indígenas en Nuevo
León. Cfr. Adela Díaz (2009). Migración indígena y apropiación del espacio
público en Monterrey. El caso de la Alameda. Monterrey: Centro de Estudios
Históricos de la Universidad de Monterrey, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Facultad de Filosofía y Letras de
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sombra de un viejo árbol, observaba a la
distancia a unos predicadores que solían
acudir a evangelizar ahí los fines de semana;
les escuchaba atentamente, asombrado por
sus habilidades de manipulación discursiva,
por lo que me encontraba un poco distraído
de mí entorno. En cierto sentido me molestaba
lo que decían, pensé (con cierto prejuicio)
que no era justo la apropiación que hacían de
ese espacio, y que su mensaje y las artimañas
de que se valían para captar atenciones, eran
tramposas, que tergiversaban su doctrina e
irradiaban ignorancia. “Esos no son modos
naturales de amor”, “no son cosas de Dios
esas marimachas”, “se irán todos ustedes al
infierno si no hacen caso”, expresiones así
se engarzaban una tras otra, ya intentando
exponer algo de su doctrina o criticando algo
de lo que veían a su alrededor.
No me encontraba muy atento de mis
gesticulaciones y expresiones corporales -a
veces se cree uno invisible-, por eso quizás
éstas delataron mis opiniones al respecto.
-Hola, mi amigo. ¿Qué pedo con estos güeyes?,
han de creer que estamos pendejos, -me dijo
al acercarse.

Homosocialización

Tardé un poco en entender que era a mí a
quien se dirigía, pensé que tal vez le hablaba
a alguien más, pero al no ver a nadie más
cerca, lo asumí. Le dije que sí, que a mí me
causaban un poco de risa, pero que al mismo
tiempo me molestaba que fueran groseros.
Supuse que era indígena por el contexto y la

la Universidad Autónoma de Nuevo León

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fisonomía, pero igual podría no haberlo sido.
Me generó curiosidad su interés por charlar
conmigo, porque regularmente las personas
indígenas no suelen ser tan afables en ese
lugar, y en general se encuentran inmersas en
sus dinámicas y suelen considerar a los demás
como intrusos. Pensé que tal vez me pediría
algo, pero no fue así, sólo estaba pasando el
tiempo y se puso a charlar; supongo que pudo
haber sido conmigo o con cualquier otro que
hubiera coincidido con él en ese momento.
Me dispuse a corresponder y me presenté:
-Mi nombre es tal. A veces paso los sábados
por aquí de camino a mi trabajo. Quería
comprarme un elote, pero me detuve a
escuchar a esta gente; casi siempre paso
rápido y les veo, pero no me quedo para
escuchar. Aunque respeto su religión, no me
gusta lo que dicen, creo que se equivocan.
Sin dejar de verlos, Humberto me contestó
más con tranquilidad que con molestia. -Ellos
no saben nada de la palabra de Dios, no han
entendido nada…, supongo que lo hacen de
buena voluntad, pero se nota que no les ha
llegado la verdadera palabra.
Comprendí que me encontraba entonces
con un hombre creyente y temí que empezara
a querer convencerme de su fe. Pero no fue así,
en realidad casi de inmediato cambió de tema.
Autoconciencia
del yo:

-Yo me llamo Humberto y soy de Chiapas,
aquí no habemos muchos de allá de donde soy
yo, pero me gusta venir aquí de vez en cuando.
Ya tengo casi veinte años acá, soy más de aquí,
pero sigo siendo de allá.

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Me empezó a preguntar cosas, como ¿a
qué me dedicaba?, ¿de dónde era?, ¿si estaba
casado y tenía hijos? No era muy insistente
pero sí intenso, parecía que le interesaba
más preguntar que esperar alguna respuesta.
Aunque aguda, su voz sonaba fuerte, sólida,
pausada. Transmitía tranquilidad aunque
no admitía mucho espacio para la réplica, se
notaba que le gustaba escucharse.
Creo que nos caímos bien. Le conté que
colaboraba con una organización que
trabajaba por los derechos de las personas
indígenas de Nuevo León. A lo que, aunque
no pareció muy asombrado, mostró cierto
interés; creo que más en por qué lo hacía que
en los beneficios que tal organización pudiera
brindarle a él o a su comunidad (que en
realidad tampoco eran tantos, por lo menos
ningún apoyo material). Luego de un rato
me dijo que tenía que irse, que lo esperaba su
familia. Es esposo de una mujer regiomontana
con quien tiene dos hijos gemelos que
entonces tendrían unos 8 años. Le comenté
que estaba interesado en volver a charlar con
él para saber su historia, así que le pedí que
nos visitara, y le indiqué que trabajaba cerca
de ahí. Me contestó que no tenía pensado
regresar pronto, pero que quizá luego
podría visitarme. Intercambiamos números
telefónicos.
Homosocialización:

228

No volví a saber de él por más de un año. Un
día me llamó, me preguntó que si sabía quién
podía ayudarle para pedir unos datos de un
amigo suyo que había muerto hacía unas
semanas. Quedamos en vernos para contarme

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un poco la historia de su amigo. En realidad
no necesitaba nada, así que pienso que sólo
quería charlar sobre esto y supongo que me
eligió a mí para eso.
Desde ese día, a lo largo de casi diez años,
nos hemos visto seis o siete veces, siempre
con la misma rutina: Charlamos sobre su vida,
por la tarde de algún sábado durante una
o dos horas. Al principio se intercalaba con
algunos comentarios de mi vida que parecían
de su interés, pero eso fue dejándose de lado.
Nuestra relación se empezó a tejer gracias a
una complicidad dialógica donde mi papel
era el de escuchar. Esto me pareció bien. En
la última de esas charlas le propuse redactar
una historia de su vida. Lo que aquí presento
es un ejercicio narrativo parcial de algo
que quizá demore más tiempo, pues, como
resulta evidente, se encuentra en constante
reescritura.
Hombría:

Humberto tiene actualmente 50 años, vive con
su esposa y sus gemelos en la colonia Lomas
de la Fama en el municipio de Santa Catarina.
Tiene ya alrededor de 30 años viviendo en el
estado de Nuevo León y desde hace 20 trabaja
en Alen, una fábrica de productos químicos y
de limpieza en la que espera quedarse hasta
su jubilación.

Autoconciencia
del yo:

Él es originario del municipio Simojovel que
se encuentra al norte del estado de Chiapas,
allá vivió hasta los 19 años. Aunque estudió
la primaria, desde los 10 años trabajó en las
minas de ámbar. Sobre esto él pensaba que
“no quería vivir así, cansado de comer sólo

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tortillas heladas, a veces sin sal, con todo
ese peligro, y tan mal pagado”. Sus padres
tuvieron otros dos hijos varones mayores que
él: el más grande se dedica a la venta de ámbar
en la Ciudad de México, por lo que mantiene
contacto constante con su lugar de origen; y
el otro vive en la comunidad.
-Él sí tuvo chance de estudiar. Allá es
maestro de la escuela; le va bien -me comentó
Humberto sobre su otro hermano que vive en
la comunidad de Simojovel.
Sus padres aún viven, pero, desde que
salió de Chiapas hace casi 30 años, los visita
muy poco. Pero no pierde contacto con ellos,
y les envía dinero de vez en cuando algo de
dinero.
Autoconciencia
del yo:

Humberto migró a Nuevo León junto con
su amigo Andrés, a quien conoció “desde
que estábamos chiquititos”. En realidad no
tenían motivo alguno para elegir este estado
como lugar de destino. A diferencia de otras
personas que migran porque ya cuentan con
redes de amistades o lazos familiares que
pueden facilitar su estadía, ellos no contaban
con nadie. A ambos se les ocurrió, les pareció
bien, y así lo hicieron.
-No hacía ni frío ni calor. Nos habían
dicho que el calor estaba fuerte, pero no
lo sentimos sino hasta después, pero como
éramos nuevos ni nos importó tanto -me
dijo Humberto al recordar que su amigo
y él juntaron para sus boletos y llegaron a
Monterrey un octubre.

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Como sabían hablar bien el español, no se les
dificultó comunicarse. Sin embargo, al llegar
sí fue complicado conseguir trabajo.
Trabajo:

-Andábamos en la obra; de garroteros en
un restaurante de allá por San Pedro, pero
duramos poco; luego trabajamos tres días
para un señor que traía un carretón de basura
en San Gilberto (colonia del municipio
conurbado de Santa Catarina), pero ese güey
maltrataba mucho al pobre animal, estaba
todo flaco y la verdad pues nos daba mucha
pena; allá en el rancho también trabajamos
con los animales, pero no es lo mismo, aquí
clarito se les nota que nomás no son felices;
luego fuimos jardineros en el municipio; hasta
nos ofrecieron trabajar en la construcción del
Metro, pero como decían que ahí se moría
gente a cada rato, pues mejor no entramos
ahí; luego yo me metí a una fábrica, y Andrés
ya no me siguió porque no quería atarse a los
turnos y no le gustaba trabajar de noche.

Cosificación
de la mujer:

En ese tiempo no teníamos obligaciones,
nos pasábamos las noches de fiesta, además
aquí hay muchas cosas que allá en el pueblo
pues ni imaginar; ¡un día hasta probamos la
coca! La mera verdad a mí no me gustó; en
ese rato sí, pero después ya no; además que
nos quedamos sin todo el dinero de la semana
que nos acababan de pagar. Yo mejor ya no le
metí a nada de eso; Andrés de repente. Lo de
nosotros era más ir a las cantinas, que luego
se hicieron teibols, por allá en Villagrán. Nos
metíamos a una, luego a otra, y así hasta que
amaneciera y pasaran los camiones para irnos

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Jerarquía sexual:

Cosificación
de la mujer:

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a dormir: esa era la rutina de cada viernes
durante casi diez años… A veces nos tocaba
suerte y pues amanecíamos con alguna mujer
en uno de los hoteles de por ahí. Una vez, sin
querer, nos metimos a un teibol de allá por
Félix U. Gómez. Se veía bien el ambiente y
entramos, pero adentro nos dimos cuenta que
era una onda de jotos. Yo nomás me reí y le dije
a Andrés que mejor nos fuéramos a otro lugar,
pero él quiso quedarse para ver. La verdad
no estuvo tan mal, nadie nos molestó. Hasta
estuvimos platicando un rato con unos jotos
vestidos como mujer, creo que hasta bailamos
con ellos, pero nomás eso eh, hasta ahí nomás.
Ya no volvimos allí, aunque creo que Andrés sí
volvió “a seguirle” en otras ocasiones, cuando
yo me tenía que ir a dormir porque trabajaba
temprano. Los domingos dábamos vueltas
por la Alameda, para ver con quien platicar,
para ver si conocíamos a alguna noviecilla.
Pero no, ni Andrés ni yo agarramos novia en
la Alameda. Yo conocí a Regina [su esposa]
porque es la hermana de un compadre del
trabajo. Un día me invitó a una fiesta de
quinceañera de su hija mayor, donde me la
presentó, y desde ahí empezamos a quedar.
A mí no me gustaba mucho ella, pero yo ya
era grande y un hombre debe tener a su mujer
que lo atienda. Ella lo ha hecho bien, es buena
y pues nos queremos a nuestra manera. A
Andrés no le gustó mucho que me juntara
con Regina; me parece que él quería seguir
en el desmadre, pero a mí ya me andaba por
tener mis hijos, mi mujer. A él como que no
le interesaba mucho eso. Cada vez que lo veía

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Amor:

Muerte:

Masculinidades:

parecía como si estuviera enojado conmigo. Y
un día se fue así nomás, dijo que iba a meterse
al ejército, que ya no quería vivir en Monterrey
ni andar batallando. Nunca había dicho que
quería algo así, pero no me asombró mucho
eso, ya que él tiene familiares que son sorchos,
pero como no los veía mucho que digamos,
y además él ya estaba grande, pues se me
hacía muy raro todo eso. Le perdí de vista
mucho tiempo, hasta que un día me avisó mi
hermano -el maestro-, que Andrés se había
regresado al pueblo nomás para morirse. No
me dijeron bien de qué, y la verdad ni siquiera
quise preguntar, me dio mucha tristeza, ¿qué
se le va a hacer? Cuando toca, pues toca. Ya de
eso hace como dieciocho años, mis gemelos
estaban por nacer. Me acuerdo todavía mucho
de él, ojalá se hubiera quedado aquí conmigo,
pero ya ves…”
Aunque desde que se juntó con Regina, su
familia era toda su prioridad, a partir de que
se enteró que murió Andrés se ha enfocado
más en su trabajo y en su grupo religioso.
Dejó de beber y desde hace cinco años es
parte de un grupo de adoradores nocturnos
en la iglesia de su colonia, grupo al que llegó
luego de que el sacerdote de ahí lo invitara un
día en el que, luego del bautizo de sus hijos,
Humberto se quedó a platicar un poco con el
cura. Le contó que no estaba casado (lo que
haría un año después en ese mismo lugar) y
que quería acercarse un poco más a la religión,
que él siempre había sido creyente pero que
nunca había tenido oportunidad de acercarse
a la iglesia.

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-Sentía que luego de lo que pasó con Andrés,
y después con el nacimiento de mis hijos
necesitaba tener más fuerza para ellos, no sé,
pensé que en la iglesia podía encontrarla y
creo que así fue -me confesó.
Para Humberto, este grupo ha representado
mucho más que una reunión para orar, ahí
encontró empatía y apoyo con otros hombres
que, como él, se necesitaban unos a otros.
-Cuando el padre Rubén me invitó a ese
grupo pensé que podía ser bueno para mí,
pero ¿rezar toda la noche?, además, rezar es
una cosa de mujeres. Me decidí y fui, ya que
fuera del trabajo no tenía mucho que hacer.
Humberto describe a su grupo de
adoradores nocturnos como un conjunto
de hombres que “habiendo jurado al Jesús
Sacramentado, le ofrecemos cada mes una
noche de sacrificio ante su presencia, con
ello no sólo reparamos nuestra faltas sino
también las del mundo entero. Y eso hace
falta ¿no?”. El grupo está conformado por
más o menos diez hombres habituales y
otros cinco o seis que van de vez en cuando a
las “vigilias nocturnas en las que no salimos
del templo imitando a Jesucristo que oró
así en el Sagrado Huerto”. Desde hace cinco
años esta actividad ha representado para
Humberto una salida donde consuela sus
emociones y sentimientos.
-No sé si por la fuerza de Dios o por otra
razón, pero no me siento cansado, salgo lleno
de energía -dijo Humberto al referir su estado
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de profundo impacto cada vez que salía de
tales experiencias grupales.
Hemos acordado que le acompañaría en
alguna ocasión, pero no hemos insistido
mucho en eso. Para él está claro que yo no
soy creyente, y supongo que eso le llevaría a
considerar ilegítima mi presencia en ese lugar.
En cualquier caso, aún no se ha concretado,
espero alguna vez poder hacerlo.
Trabajo:

Humberto no ha perdido su empleo y aunque
dice que “le va bien”, sí ha visto cómo la
pandemia por el SARS-CoV2 (Covid-19)
ha afectado su economía familiar, pues,
además de tener que contratar un servicio
permanente de internet y, aunque ya tenían
una computadora de escritorio que utilizaban
por turnos ambos hijos, tuvo que conseguir
en pagos una computadora adicional para
sus clases virtuales (uno de ellos cursa la
preparatoria en la Universidad Autónoma
de Nuevo León y el otro optó por ingresar a
la Universidad Tecnológica). Su esposa, que
trabajaba de empleada doméstica por horas
en una casa de una familia que se dedica a
la compraventa de autos en el municipio,
sí fue puesta en pausa por sus empleadores.
Al parecer temían que ella introdujera el
virus debido a sus traslados, por lo que le
propusieron trabajar de quedada y no salir
hasta que todo volviera a la normalidad o
esperar a que se resolviera todo. Regina no
tuvo más opción que dejar de trabajar ahí,
por lo menos “mientras pasaba todo esto del
virus”. Humberto fue entendiendo poco a

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poco sobre la gravedad de este virus (si acaso
la pandemia puede ser entendida de alguna
manera).
-Todo está muy cabrón. La verdad al
principio creí que las cosas se arreglarían
rápido. Por ahí tenía un guardadito y creí que
con éste saldríamos adelante porque sería
rápido todo esto. Como nosotros casi no nos
enfermamos, supongo que por nuestra raza,
pues no teníamos mucho miedo; eso es más
para los ricos que tienen tiempo de andarse
enfermando. Pero ya me di cuenta de que no
es así, que este asunto es para todos. Además,
a nosotros los jodidos nos iba a ir peor: los
ricos tienen dinero para atenderse, pero ¿y
nosotros?, apenas tenemos seguro y otros ni
eso tienen, como mi compadre Manuel que se
enfermó de esa chingadera.
Yo sí tengo prestaciones por el trabajo,
pero él trabaja en un taller mecánico, y
pues no le dan nada, antes y le pagan. Yo lo
aprecio mucho porque cuando llegamos a la
colonia él me echó siempre la mano, siempre
es muy parejo, y yo conozco a sus hijos desde
chiquitos y él a los míos; las viejas no se
llevan muy bien, apenas se tragan, pero como
quiera se aguantan cuando nos juntamos en
las fiestas. Cuando Manuel se sintió mal sí se
asustó, él está más chavo, pero como el güey
está gordo, y ya sabes que dicen que eso hace
que te enfermes peor, se asustó. Y, ándale, que
ahí vamos a buscar dónde lo podían curar.
Nos trajeron en vuelta y vuelta, hasta que
un amigo que escribió al feis del Bronco (¿tú
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crees que él conteste su feis?, yo digo que no,
pero igual sí te contestan) supo que debía ir
al Drive-thru del Paseo Santa Catarina. Eso
fue a mediados de julio. Lo lleve ahí, hicimos
una pinche fila de ocho horas y le hicieron la
prueba. Hubieras visto cómo se puso el pinche
chillón, ya después de una semana le dieron
el resultado, aunque él ya se sentía bien, y
¡pum! le dicen que sí tenía covid y se agüitó
de nuevo; se andaba desmayando. Fue cosa de
un rato, ya a los dos o tres días se alivianó y
ahora ahí anda el pinche gordo como si nada
le hubiera pasado. Yo no me sentí mal, por eso
no me chequé. Pero sí nos sacaron un pedo.
Autoconciencia
del yo:

Paternidad:

Yo he batallado mucho aquí en Monterrey
-continuó Humberto relatándome su vida
en esta ciudad-, pero ya no he pensado en
regresarme a Chiapas, ¿pa’ qué?, aquí estoy
bien. Tengo mi casa, mis hijos, mis amigos, mi
mujer. También tengo una camioneta que es
mi orgullo, fui ahorrando de a poco y la pude
comprar con las personas con las que trabajaba
mi señora; me costó cien mil pesos hace tres
años y por eso la cuido mucho. Después está
mi casa, que ya mero termino de pagar, y es
lo que más quiero, claro, primero está Dios
y mi familia. Pero mi camioneta es todo para
mí. Mírala, ¿a poco no está con madre? A
veces no tengo ni para echarle gasolina, pero
no me importa. No tengo dinero en el banco;
cada que podemos le vamos echando algo de
dinero a la cuenta de la caja de ahorro que hay
allá en la colonia. Esto le enseño siempre a mis
gemelos. Yo no tengo nada más que dejarles
que mi ejemplo. Cuando yo me muera ellos

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me representarán en esta tierra, y por eso
deben ser hombres cabales: deben ser fuertes,
ahorrar, trabajar, tener palabra. Un hombre
sin trabajo, sin ahorros, sin familia, no sirve
pa’ nada, ni es responsable, ni es hombre.
¿Que las cosas son duras? Pues sí ¿qué nadie
te ayuda?, pues casi no. ¿Que hay quien se
aprovecha de ti?, pues también. Pero de eso
se trata ser hombre, de salir adelante, de ser
fuerte y no caerse… aunque tenga uno muchas
ganas.
Muerte:

A veces extraño a Andrés. Dentro de unos días
él cumpliría años y me gustaría abrazarlo,
ése era un hombre de una pieza, una media
chueca, pero toda entera.

Conclusiones
En este apartado se añade un conjunto de reflexiones analíticas
que convergen entre las emergencias de las personas indígenas
que viven en la ciudad y las vicisitudes existenciales que se lían
en un hombre que ve conflictuada su masculinidad en contextos
donde no se emprende ni de la misma manera ni bajo la misma
forma. Estas reflexiones consideran, en primera instancia, los
retos y dificultades que implican la combinación de narrativas
y categorías de análisis que, trasladadas, resignificadas e
interseccionadas en un discurso común, recrean y son insumo
para el reconocimiento y aprehensión de una realidad que escapa
al dominio total de una sola disciplina. La transdisciplinariedad,
como se ha dicho anteriormente, se sostiene en la consideración
de que las fronteras disciplinares no son estáticas sino flexibles
y permiten, para la atención, comprensión o estudio de
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problemáticas o realidades complejas el préstamo de contenidos
teóricos que, en este caso, han sido de suma importancia.
Por ejemplo, para María Zambrano (2010) la palabra que
un autor le da al protagonista, la da dentro de los límites de su
situación, “sin romper el círculo mágico de un sueño” (103). Para
ella, como para Unamuno,
trascender no es romper sino extraer del conflicto una verdad
válida universalmente, necesaria de ser revelada a la conciencia
(…). El poeta aquí, como el personaje, ha cumplido por entero su acción trascendente: ha vertido su conciencia intacta –
tiempo-luz– en modo que diríamos transubjetivo. (Zambrano,
2010, p. 103)

Pero con tal transubjetividad no se trata “de aplicar
principios generales en casos concretos, ni tampoco de inducir
únicamente máximas desde las decisiones concretas, sino de
descubrir en los distintos ámbitos la peculiar modulación del
principio común” (Cortina &amp; Martínez, 2001, p. 159). Para cada
campo existe una innegable especificidad y por eso hay códigos
comunes a ellos, pero manifiestos en tantas diferentes versiones
como individuos puedan interpretarlos (Cortina &amp; Martínez,
2001). Por tal complejidad, atender a las innumerables versiones
nos obliga a hacerlo desde la transdisciplinariedad.
En Nada menos que todo un hombre, Unamuno nos relata el
objeto que ha de ser luego tema de su investigación metafísica.
Se podría argüir que ese objeto conseguido en la novela no
tiene realidad ninguna, que se trata de entes de ficción, de
personas puramente imaginarias, pero, aparte de que el ente
de ficción dista mucho de ser nada, sino que, por el contrario,

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tiene una peculiar realidad, basta recordar el principio fundamental de la fenomenología de Husserl —con la que tan honda relación tiene todo lo anterior—, según el cual la fantasía
o la intuición imaginativa son tan aptas como la intuición de
hechos reales para conseguir la aprehensión de las esencias, y
aun acaso ofrecen alguna ventaja(…); porque la aprehensión
de tales objetos ideales no implica en modo alguno la posición
de ninguna existencia individual ni la menor afirmación acerca de hechos. Por tanto, la novela puede servir, como la propia
experiencia de la vida humana, de la cual, en definitiva, deriva, para llegar a conocer las esencias de los modos de ser que
constituyen al hombre. Su sentido excede, pues, del plano de
una mera antropología, se entiende, en cuanto a sus posibilidades, y es capaz de llevarnos a una consideración ontológica.
(Marías, 1997, p. 73)

Para Unamuno, según Julián Marías (1997), la realidad
del personaje de ficción se parece a la concreta en que no está
hecha, en que se tiene que ir haciendo y en que se puede contar,
y en eso radica lícitamente su drama. Se podría decir que los
personajes de ficción no son reales, “pero esto requeriría ponerse
previamente de acuerdo sobre lo que se entiende por realidad [y
es] evidente que ésta les compete de algún modo (…)” (Marías,
1997, p. 33). Para Unamuno, en sus personajes él encuentra al
mismo ser humano, ese ser que para él “es la verdadera realidad
y a la vez el tema de su angustiada preocupación [por lo que
podría decirse] con perfecto sentido: «¿Ente de ficción? ¿Ente
de realidad? De realidad de ficción, que es ficción de realidad»”.
(Marías, 1997, p. 33)
Los personajes de Unamuno, sus pueblos, la descripción
de las cosas, son síntesis colectivas relatadas de lo que a esos
personajes les sucede, son recapitulaciones de muchos hombres
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a lo largo de los años. “Este es el sentido de esa excepción, que
tantos graves problemas suscita: (…), el del sentido de la vida
colectiva —expresión en extremo ambigua— y el del sujeto y la
personalidad de ese vivir. (Marías, 1997, p. 42)
Aunque “nos muestra al personaje viviendo en el mundo,
con otras personas, tratando con ellas, afanado en quehaceres, en
relación con su sociedad y los asuntos de su época” (Marías, 1997,
p. 47) en realidad, Unamuno configura esquemas, creaciones
simbólicas “en que el autor pone en juego figuras convencionales,
que representan problemas o afanes universales (…) [la anécdota]
es el pretexto para que se muestre el drama de la personalidad; lo
que importa no es que suceda tal o cual cosa, sino el ser yo de cada
uno de los protagonistas”. (Marías, 1997, p. 45-46)
Humberto es un hombre que se ha visto debilitado pero
que no es débil ni tiene temor a tal condición. Él no ha admitido
para sí más que un estrecho margen de fracaso. Se ha hecho
solo. Estimó a un hombre mucho más de lo que ha estimado a
cualquier mujer, pero se casó porque era un requisito, y porque
era necesario tanto moral, social como económicamente, pero
ella siempre queda al final de sus prioridades, al final de los
enunciados; tiene un carácter instrumental, ella es usada para
algo o por algo.
Por su heterosexualidad asumida, la improbable
materialización (o por lo menos explicitación) del amor
que Humberto sintió [y siente aún] por su amigo Andrés no
encuentra sustituto y le permanece fragmentado, astillado en sus
afectos presentes y futuros. Acaso, tal orientación es sustituida
con su participación en espacios de homosocialización (como
el grupo de adoradores nocturnos) que le brindan, si no la
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expresión de emociones sexuales, si fraternidades masculinas
que le suplantan. Pero ahora se encuentra acompañado y de tal
vínculo familiar se desprende lo más sólido de su hombría: debe
proteger a su familia.
Siendo críticos, tal mandato de protección familiar
podría considerarse como un constructo identitario que sesga
negativamente sus posibilidades existenciales y ubica en
posición de subordinación a las personas que dependen de él,
y aquí es donde radica la diferencia entre comportamiento e
identidad. La existencia sostenida de puntos de coincidencia en
comportamientos incesantes no significa identidad sino hábito. Y
para Humberto protección no deviene en ejercicio de poder sino
en ejercicio de amor. Y ello sí puede resignificarse en identidad:
la protección de a quién se ama (porque allí uno se da) y no dé a
quien se cree poseer (donde el yo tutor resulta en narciso). Sólo
así, mediante el darse colectivo, la protección como dispositivo
humano puede ser parte de lo que somos (identidad) y no sólo de
lo que hacemos (comportamiento).
Humberto es un hombre que, como tantos otros, migró y
vio reconfigurada su vida en un lugar distinto al de su nacimiento.
En el contexto adverso de rechazo, marginación, exclusión
y discriminación que le ha tocado vivir, tal vez su existencia
no se estime ejemplar, pero sí ejemplo de lo que enfrentan los
hombres indígenas en la ciudad, del conflicto que supone el
verse comprometidos a adaptar su identidad y de la voluntad y
fortaleza con la que responden ―o no― a todo ello. Quizá a ello
se refería el historiador italiano Carlo Ginzburg (2008) cuando
sostenía que el:
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ampliar hacia abajo la noción histórica de “individuo” no es objetivo de poca monta. Existe ciertamente el riesgo de caer en la
anécdota (...) pero no es un riesgo insalvable. (...) Se ha demostrado que en un individuo (…), carente en sí de relieve y por ello
representativo, pueden escrutarse, como en un microcosmos,
las características de todo un estrato social en un determinado
periodo histórico. (p.21).

Obrero en una ciudad industrial, Humberto ha percibido
cómo su vida es determinada o, mejor dicho, subjetivada a partir
de una jerarquización sociocultural en la que no ocupa más
que uno de los escaños inferiores. En tanto que nada se le ha
regalado, su existencia admite una rúbrica de trabajo, esfuerzo
y dedicación y, frente a ella, arroga para sí el derecho a ser
reconocido como nuevoleonés ―signifique lo que fuere. ¿Qué
otros valores culturales o marcas identitarias serían necesarias
para la concesión de tal reconocimiento? Si él lo asume así, ¿por
qué alguien habría de oponerse?
De voz más bien delgada, aguda, pero recia, camina
por el mundo pensándose digno de escucha pero, al mismo
tiempo, lamentándose por no haber encontrado ―aún― las
personas correctas que lo hagan. ¿Vale la pena escuchar esta
voz? La de Humberto, como la de muchos otros similares a
él, simboliza una melodía común que se expresa modulada
en las versiones organizadas de forma diferente por los
acontecimientos de la existencia individual. Es ésta una pieza
colectiva que puede ser sostenida hasta encontrar resonancia
y una vez ahí pueda manifestarse en interpretaciones nuevas.
Este escrito es un dispositivo que se suma ―y vibra― ante
tal reinvención.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Cultura, Modernidad y camp
camp: resistencia sin agenda
Culture, Modernity and camp
camp: resistance without an
agenda
Alexa Rosales Rivera1
Eleocadio Martínez Silva2
Resumen: El siguiente trabajo tiene por objetivo pensar las expresiones actuales de la sensibilidad camp desde el marco de la cultura y sus
procesos dialécticos. Nos situaremos en el contexto de una Modernidad
tardía considerando sus vicisitudes como factores que explican la proliferación del camp. Así mismo, en su convergencia con las redes sociales, encontraremos que el camp ofrece suficiente material audiovisual en
el que se aprecia su carácter lúdico y hasta frívolo, así como un potencial político para responder a las interpelaciones de la hegemonía en
cuestiones de clase, género, gusto, entre otras.
Palabras clave: cultura, modernidad, camp, resistencia.
Abstract: The present paper aims to reflect on the current expressions
of camp sensibility in the framework of the dialectical processes of culture. To do so we will place ourselves in the context of late modernity
1 Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL). Monterrey, México.
2 Profesor-investigador de tiempo completo. Facultad de Filosofía y
Letras. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey, México.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

considering its vicissitudes as factors that explain the proliferation of
camp. Taking into account its convergence with social networks, we
will find that camp aesthetics extend and offer enough audiovisual material in which its playful and even frivolous nature can be appreciated,
as well as its political potential to respond to the interpellations of the
hegemony in matters of class, gender, taste, among others.
Key words: culture, modernity, camp, resistance.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Cultura y relaciones de poder
Muchos debates se han desencadenado alrededor del concepto
cultura. En sus inicios se le confinó al terreno espiritual y al de
las bellas artes (Thompson, 2002). No obstante, su peso en la
configuración de las sociedades, integrando creencias, valores,
actitudes y productos materiales, obligó a concebirla de manera
holística. La cultura se encuentra en los aspectos más mundanos
y constituye un conjunto de prácticas y significados que crean y
se recrean, desde los cuales fabricamos y asimos el mundo que
nos rodea (Echeverría, 2010). La dinámica de la cultura nos obligó
a cuestionar la posición de las personas en ella y su capacidad
de agencia: ¿somos marionetas que simplemente responden al
contexto histórico, o individuos cuyos deseos pueden expresarse
más allá de los parámetros establecidos por la cultura? No
podemos razonar si no se establece de antemano una identidad a
partir de un conjunto de preceptos aprendidos al llegar al mundo,
pero es imposible que esta identidad que nos es asignada desde
el exterior determine enteramente nuestro razonamiento (Sen,
1998), debe tomarse tan sólo como un punto de partida. De acuerdo
con Freire (2012), efectivamente, existen condicionantes, pero no
tienen que tomarse por destinos; se trata de un proceso dialéctico
entre la pretendida objetividad de instituciones legitimadas, y la
subjetividad de realidades particulares y diversas.
Las subjetividades son construidas en la actuación constante
de los discursos y las prácticas que interpelan a los sujetos.
Y, viceversa, estas subjetividades que se actúan, transforman
también esos lugares de sujeción, cambiando así paulatina o radicalmente los términos mismos de las nuevas actuaciones. O

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

sea, no es que por un lado esté ya definido el sujeto y por otro la
subjetividad, sino que ambos están desplegándose y troquelándose mutuamente a propósito de esos puntos de sutura que son
las identidades. (Restrepo, 2006, p. 150)

“Nadie puede darse la vida a sí mismo, y nadie puede,
tampoco, darse su propia identidad” (Meirieu, 1998, p. 21).
Nuestra identidad, ya que no es cien por ciento innata, puede
evolucionar con el paso del tiempo y las experiencias vividas;
estamos sujetas al cambio. Y esto es lo que nos da capacidad de
agencia, la “imposibilidad de clausura como prueba de una vida
que no sea destino” (Ema, 2012, p.100). Así, mujeres y hombres
son capaces de responder a una interpelación reconociéndose en
el nombramiento que otro hace de ellas y ellos, o bien, pueden
volverse contra ésta, superándola o negándola. Y es en este
proceso de negatividad que radica la posibilidad de ser, de la
libertad como posibilidad de transformación (Butler, 2012). La
negatividad constitutiva sería más bien un empuje productivo
para recrearnos (Ema, 2012). Es un proceso generador de opciones
que necesitan existir para luego ser negadas y superadas como
reflexividad de la consciencia, respondiendo a los discursos que
nos producen y cambiándolos (Butler, 2012).
De tal manera, “la desobediencia a la autoridad es uno de
los actos más sanos y naturales” (Hardt y Negri, 2000, p. 176) por
la ambivalencia que forma parte de la identidad, enmarcada en
procesos de opresión y liberación (Bauman, 2005). Son procesos
correspondientes al rechazo de los discursos externos que nos
construyen y a la necesidad que tenemos de ellos, pues, “yo soy
‘yo’ [...] pero no lo soy sino en la medida en la que estoy en la
relación, en la exposición a los otros y en la sorpresa por los otros
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

–los otros humanos, los otros animales, vegetales, minerales...”
(Nancy y Moreno, 2013, p. 209). Tal dinámica impide llegar a
cierres definitivos. Lo único definitivo es nuestra existencia
en condición de devenir. Producimos prácticas y soluciones
contingentes posibilitadas desde el contexto histórico (Ema,
2012), lo cual rechaza la idea de una identidad o esencia original,
anteriores a los discursos que nos construyen (Butler, 2012).
Es en estos procesos que cada persona se va haciendo una
idea del mundo, de sí misma y su posición frente a los demás; se va
construyendo su realidad, y hay tantas realidades/subjetividades,
como personas en el mundo. A pesar de lo anterior, cada subjetividad
comparte un terreno común –una realidad objetivada– con
otras subjetividades (Berger y Luckmann, 2001), un espacio que
pretende mediar, en el que se prolongan las batallas posibilitando
consenso y fricción. Ampliando la escala, pasando de individuo a
colectividad, se forman sociedades que a su vez interactúan con
otras y son susceptibles de cambiarse en sus encuentros.
Sin embargo, a lo largo de la historia humana, los
encuentros entre culturas se han distinguido por la violencia y
el deseo de erradicar al otro. De abrirse una vía de comunicación,
frecuentemente encontramos que los intercambios no son
equitativos; ciertas voces logran tener mayor peso —en ese
supuesto terreno común, una realidad objetivada sin ser
necesariamente imparcial— que otras por el poder material
y simbólico que heredaron de una historia de dominación, que
queda plasmada en una jerarquía estética y cultural, donde
encontramos formas deseables y repudiadas, nobles y ordinarias.
Quien se invista con las formas más valoradas llevará ventaja para
hacer que el mundo escuche lo que tiene que decir; ya la estética
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

inculcada nos predispone al hacer una valoración del contenido.
Mediante estos mecanismos culturales aún se puede alinear a
los desposeídos de poder simbólico a los designios de personas
cubiertas por signos de virtud y belleza; se ejerce una violencia
simbólica a través de la cultura oficial que las élites instituyen.
De acuerdo con Néstor García (1981), la cultura oficial
inculca los intereses de la hegemonía y legitima las estructuras
dominantes encubriendo su arbitrariedad, haciéndolas pasar por
naturales y por el único estado posible en el que pudo desembocar
la historia humana y el comportamiento de las personas. Desde
diversos flancos se inculca un modo aceptable para conducirse y
para aspirar. La estética y su clasificación de significantes fungen
como una guía inmediata, casi instintiva, que nos señala el camino
y las personas a las que se debe seguir e imitar por sus supuestas
virtudes en sintonía con la imagen que proyectan.
Es por ello que “la racionalidad requiere esencialmente
representación” (Rodríguez, 1998, p. 4), pues las representaciones
nos sirven para valorar la viabilidad de nuestras empresas. De
esta forma, al ser recibidos por un mundo ya trazado, resultará
más sencillo decantarnos por un camino en lugar de otro; ¿cómo
luce y se comporta la gente más valorada?, ¿qué debe hacer una
mujer?, ¿cuál es el papel de un hombre y qué rasgos físicos engloba
la noción de lo masculino?, ¿cuáles son las prácticas destinadas
para la clase alta, media y baja? Basta ver las formas, las puestas
en escena de nuestro entorno, para descifrar el script social y
darnos una idea de lo que debemos hacer y de cómo debemos
presentarnos frente a la sociedad, la cual ya ha delimitado las
opciones que cada persona tendrá a su disposición, de acuerdo
con su papel.
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Para lograr que cada persona se ciña a su posición en
la jerarquía, por medio de diversas autoridades, se realiza un
Trabajo Pedagógico (Bourdieu y Passeron, 1996); la familia inculca
por repetición la adhesión a posturas apropiadas, la escuela
hace otro tanto para que el individuo interiorice normas que,
aunque rompa, las reconozca como legítimas. El éxito de la
Acción Pedagógica como dominación radica en que el individuo
interiorice la legitimidad de las reglas y de las autoridades más
que en su fiel adhesión a lo que dictan las reglas, pues romperlas
no atenta contra las jerarquías instituidas, pero cuestionar su
legitimidad, revelar sus prácticas, sus ceremonias y atavíos como
arbitrariedades culturales, por otro lado, es más peligroso para
quienes detentan el poder. Por ello, la cultura dominante prefiere
predicarle al converso, pues se corren menos riesgos de que las
puestas en escena y despliegues de autoridad sean cuestionados.
Por lo tanto, la clase media es presa predilecta de la
dominación simbólica (Lagarde, 2016), mientras que la clase
obrera, más ajena a la idiosincrasia de la burguesía, podría ser
más reacia o, desde otra perspectiva, más racional y crítica, ante
la imposición de otras formas de vida que nada tienen que ver
con ellos ni con sus necesidades o sistema de valores. A pesar de
ello, aún es posible que termine interiorizando la legitimidad de
la hegemonía por la exclusión que ésta hace de ellos (Bourdieu y
Passeron, 1996), principalmente porque la exclusión, a lo largo
de la historia, conlleva represalias como la “muerte, reclusión,
aislamiento social, sanción económica, amonestación”, etc. (Sau,
1991, p. 179). Muchos han sido los intentos por arreglar estas
relaciones de dominación tan arbitrarias como absurdas. Pero
como señala Baudrillard, a menudo, cuestionarlas directamente
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

o explotar contra ellas no hace más que resucitar su poder, pues
encuentran la manera de reencarnar en otras formas.
Por otro lado, cuando las autoridades simulan y las masas
se unen a la farsa, se produce un resultado inesperado, “una especie
de parodia, de hipersimulación [...] las masas, que no debían ser
más que el ganado de la cultura”, se transforman en “el agente
exterminador de esta cultura” (Baudrillard, 1978, p. 86). Si antes
los movimientos explotaban, ahora implotan. Cuando tratamos
de arreglar las incongruencias, pero el mundo es sordo ante los
reclamos, entonces dejamos que sus formas crezcan y choquen
entre ellas, provocando el más grande absurdo. Justo como las
mascaradas femeninas, mujeres que se interpretan y exageran a
sí mismas o, mejor dicho, que extreman el ideal hegemónico de la
femineidad, y que, a diferencia de los transformistas, la sorpresa y la
incongruencia se encuentra entre su identidad, conscientemente
enmascarada, y el papel exagerado que interpretan, rol del que
de todas maneras nunca se pueden desprender, pues la sociedad
no las concibe de otra forma (Robertson, 1996). Sólo a través de
la autoparodia existe la posibilidad de neutralizar la estética que
las somete, de despojarla de su poder. Así lo hacía el colectivo de
arte ASCO al reproducir y exagerar los estereotipos chicanos que
los marginaban (Flores, 2020).
En el mismo sentido, Baudrillard habla de la
hipersimulación como un mecanismo amenazante para la
autoridad, pues ‘explotar’, atacar directamente a la autoridad y
su cultura, no hace más que resucitarla; ‘implotar’, por otro lado,
‘simular’ como ellos lo hacen, conlleva a una hipersimulación,
la cual resulta más poderosa para vaciar las prácticas culturales
de todo sentido; se vuelven incongruentes y pierden el poder de
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

volver a tomarse por serias o legítimas. La afronta no se dirige al
discurso que proponen las formas, va contra las formas mismas.
Barthes afirma que estas expresiones, las que comunican
más allá del nivel informativo y simbólico, corresponden a
un tercer nivel de análisis, sería hablar de un ‘tercer sentido’
o ‘significancia’ cuando las formas se exageran a sí mismas y
desbordan el significante. La principal cualidad del tercer sentido
es que borra “los límites entre expresión y el disfraz” (Barthes,
1986, p. 55). El tercer sentido, una cualidad que encontramos en
el camp, suele desbordar la forma y su significado. A partir de la
exageración estética, de su uso gratuito, termina transmitiéndonos
algo más, algo difícil de sujetar porque rebasa lo informativo y lo
simbólico, porque es algo que está fuera de la cultura y tan sólo lo
presentimos, no se aprehende inteligiblemente. De hecho, el camp
echa por la borda las herramientas hermenéuticas, enfatizando,
sin dar justificación alguna, las formas, las texturas y el estilo
(Cleto, 2019). Nos quedamos con una experiencia estética que,
aunque se niegue a aportarnos un mensaje claro, está ahí y debe
ser nombrada, es parte de la experiencia humana.
Hablando de hipersimulación, tercer sentido, o camp,
diversos autores coinciden en la dificultad de describir y analizar
esos sentidos “obtusos” que están “fuera del lenguaje” (Barthes,
1986, p. 61) y que no existen en sí mismos, sino que esperan ser
vislumbrados y completados por una audiencia capaz de apreciar
otras experiencias a partir de los significantes desligados de su
significado informativo y simbólico. La exageración y el absurdo
nos sacude, entonces, en lugar de decodificar el signo como
acostumbramos hacerlo, experimentamos sensiblemente la
arbitrariedad del lazo que une al significante con el significado,
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

cualidad básica del signo (Saussure, 1945). Algo similar sucede
con la saturación semántica; después del uso desmedido y
repetitivo de una palabra, ésta deja de tener sentido y hasta nos
extraña su sonido. Entonces apreciamos tan sólo su conjunto
de significantes arbitrarios que, en muchos casos, por ninguna
razón vital llegaron a convertirse en los representantes de cierto
significado. Tal fenómeno hace que cualquier pretensión de
seriedad al volver a actuar bajo ciertas formas resulte graciosa,
pues ya no creemos en una esencia detrás de ellas.
De acuerdo con Fabio Cleto (2019), éste es uno de los
efectos más poderosos del camp, pues gracias a esta dislocación
entre significante y significado, en muchos casos, exhibe las
formas, las prácticas y estilos estéticos a los que recurre la vanidad
moral y su aspiración a la originalidad y autenticidad. Así, el camp
resulta interesante porque dentro de las posibilidades que ofrece
esta sensibilidad, tiende a reproducir la estética de los ideales
hegemónicos, pero exagerando sus formas. Esta exageración
desborda el sentido de los significantes y comenzamos a
apreciarlos por lo que son: disfraces frecuentemente arbitrarios.
Sensibilidad camp
Al hablar del camp es obligatorio remontarnos a la referencia de
base que corresponde a Susan Sontag y su célebre ensayo, Notes
on Camp, publicado por primera vez en 1964. En él describe una
sensibilidad estética cuyas principales cualidades suelen ser la
exageración y el artificio. El camp es una visión del mundo en
términos de un estilo particular que presenta cosas siendo lo que
no son. “El camp lo ve todo entre comillas. No será una lámpara,
sino una «lámpara»; no una mujer, sino una «mujer». Percibir el
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

camp en los objetos y las personas es comprender el Ser-comoRepresentación-de-un-Papel” (Sontag, 2005, p. 360). Siguiendo
a la autora, si el camp percibe las cosas como un juego de roles,
entonces el camp es capaz de convertir a un hombre en mujer,
a una mujer en hombre, a una persona en cosa y a una cosa en
persona. Sólo es necesario abstraer la cualidad característica del
objeto o persona en cuestión para jugar con su rasgo distintivo
y reproducirlo en distintos contextos. A menudo, este juego de
asociación de formas que salen de sus campos para desplegarse
en los escenarios más impensables resulta en yuxtaposiciones
absurdas e irrisorias, por lo tanto, el humor es un resultado
común en el camp.
Esta sensibilidad pone especial énfasis en la forma
sobre el contenido, facilita una mirada divertida sobre todos
los artificios y puestas en escena desplegadas en la vida social,
revelando la cómica arbitrariedad de actuaciones que se toman
por serias. Sean los protocolos de la monarquía, las exhibiciones
de hipermasculinidad de Vladímir Putin montando a caballo sin
camisa, o la pose de lujo y glamour de María Félix, todos comparten
cierta exageración y teatralidad, y no pasan inadvertidos por
la sensibilidad camp. El camp puede ser totalmente ingenuo o
consciente de su exageración y comicidad resultante al tratar de
representar un papel.
También, en el camp la ambición suele ser desmesurada,
lo cual garantiza el fracaso. De forma ilustrativa, Sontag expone
que aspirar a lograr la estética cinematográfica y efecto dramático
de grandes producciones, pero contando con sólo tres pesos de
presupuesto, puede resultar en un buen camp; algo tan malo que
es bueno porque fracasa en su intento de ser serio. “El gusto camp
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[...] no menosprecia a quien logra ser seriamente dramático. Lo
que hace es encontrar el éxito en ciertos apasionados fracasos”
(Sontag, 2005, p. 375). Estos “fracasos” son apreciados porque
revelan “otra clase de verdad acerca de la situación humana,
otra experiencia de lo que constituye ser humano; en suma: otra
sensibilidad válida” (Sontag, 2005, p. 369) y legítima, aunque no
se manifieste a través de una imagen seria ni solemne.
Al tratar de identificar las formas del camp, sus creadores
y su público, diversos autores coinciden en su origen marginal.
La sensibilidad para captarlo suele surgir en grupos que no
encuentran un lugar acorde a las prescripciones sociales de
heterosexualidad, belleza, clase, educación, decoro, gusto,
etc. El ejemplo más ilustrativo es el fracaso de las drag queens.
Hombres que en un principio deseaban emular el lujo y belleza
de las divas del cine, encontraron que en su estrafalario intento
(exagerando los ademanes ‘femeninos’ y la opulencia con
extravagantes atuendos) quedaban expuestos como una copia
fallida y bufonesca del ideal de femineidad elegante. No obstante,
esta figura bufonesca tenía una perspectiva valiosa que ofrecer,
sin buscarlo, terminó desencializando las ideas de género; la
femineidad no está atada al sexo, como tantas otras cosas, se trata
de un acto performativo (McElroy, 2017), incluso las mujeres
tienen que actuar la femineidad.
A pesar de producir una reflexión que los liberaría de las
burlas, las drags continuaron celebrando y disfrutando de su figura
marginal e irrisoria, así como de sus puestas en escena, cuyo primer
objetivo es la subjetivación y goce del propio exponente, quien se
divierte escapando de las convenciones del mundo al exagerar las
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formas y afectaciones de personalidad hegemónicas. Éste es un
ejemplo de cómo la sensibilidad camp es propensa a resonar en
la sensibilidad de las personas cuyas biografías están marcadas
por grandes rupturas (Van de Port, 2012), personas que, por su
pobreza, orientación sexual, sexo, color, enfrentan un recorrido
vital más turbulento que el de la población bien adaptada (Core,
1984), que precisamente por estar bien adaptada es más raro
que cuestionen y encuentren vanas e irrisorias las formas que
los rigen. Incluso, asegura Van de Port (2012), en el corazón del
trauma se encuentra la comprensión de que los órdenes sociales,
morales y culturales que siempre se habían naturalizado estaban,
de hecho, fundados en fantasías o arbitrariedades.
Con la creciente precarización laboral y los efectos que
ésta desencadena, cada vez nos encontramos con más personas
cuyas identidades y realidades no encuentran ningún espacio
legítimo para existir dentro de los rígidos scripts sociales. En
estos tiempos se incita a toda la población a superarse, a ser
la mejor versión de sí misma, a ser exitosa y no conformarse
con nada, pero su capital material no da más que para pobres
reproducciones o imitaciones fallidas del éxito. Además,
presenciamos un narcisismo, un ego, una ambición alimentada
por la propia cultura que incita a los jóvenes a representarse
como sujetos saludables (física y mentalmente), atractivos y
prósperos. La cultura de ‘las mejoras continuas’, un proceso de
perfeccionamiento sin fin, (Giddens, 1994) ha proporcionado
un nuevo modelo a perseguir, no obstante, una gran parte de
la población carece de medios para cumplir con el ideal. Justo
como la película ambiciosa de bajo presupuesto, el resultado
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más probable para esta sociedad de ambiciones elevadísimas y
escasos recursos, es el camp.
Jóvenes inmersos en una cultura de masas más vertiginosa
que la que surgió en la postguerra, jóvenes que crecieron con
educación y oportunidades que quizá sus padres no gozaron,
se ven reducidos a la realidad de un futuro laboral incierto. Por
primera vez la calidad de vida va en retroceso para las nuevas
generaciones (Bauman, 2018). Todas las posibilidades que se les
prometían en la infancia se desvanecen en condiciones precarias
de trabajo que los sume en un estado de vulnerabilidad económica,
social, psicológica, ambiental, etc. Se les propone subsistir con
trabajos insuficientes para la subjetivación de su persona, trabajos
que no alcanzan para estructurar su vida y alargan el sentimiento
de infancia en jóvenes adultos aún necesitados del sustento de
sus progenitores.
Disminuye la probabilidad de que la nueva fuerza laboral
experimente la vida como un recorrido lineal y acumulativo en
el que van adquiriendo maestría y bienes materiales con la única
condición de ser constantes y disciplinados (Sennett, 2005).
La perseverancia ya no rinde frutos, constantemente hay que
empezar de nuevo. Esta incertidumbre “hace que los procesos
de subjetivación social deban confrontar y autoconfrontar la
amenaza de la pérdida de continuidad subjetiva, provocando
un alza de procesos reflexivos sobre sí mismos” (Aedo, 2017, p.
410) Sin embargo, ante la contingencia que enfrenta la sociedad
actual, las formas de ego que encuentra el individuo para resolver
sus problemas pierden vigencia rápidamente, y éste descubre que
ya no hay un rol estructural donde poder ejercerlas (Aedo, 2017).
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La inestabilidad de las gestiones en el mercado laboral genera
contrariedades sin la posibilidad de soluciones duraderas.
La autorreflexión surge de la necesidad de resolver
un problema (Malishev, 2002), y las sociedades modernas
continuamente confrontan al individuo con cambios en las
estructuras, desestabilizando su función e identidad en ellas. Estas
situaciones generan quiebres morales (Zigon, 2007), procesos de
cambio que nos obligan a evaluar nuestra situación en el mundo.
La resolución exitosa de los dilemas devolvería al sujeto al modo
automático de las disposiciones morales. Paralelamente, las teorías
de Margaret Archer consideran que estas reflexiones servirían
para que las personas desarrollen planes de acción que resuelvan
un problema y les permita volver a la rutina de la vida cotidiana.
No obstante, en la actualidad, inmersos en una secuencia de
cambios cada vez más vertiginosos, es común que estos procesos
de reflexión se detonen sin proveer una solución satisfactoria.
Así, una posible alternativa sería que estas cuestiones irresueltas
en el plano privado terminarían por desbordarse al plano público
(Aedo, 2017); provocarían la formación de colectivos luchando
por nuevas condiciones estructurales, activando su capacidad de
agencia en conjunto.
Pero ¿qué pasaría con todo el producto de nuestras
reflexiones si no podemos encontrar soluciones prácticas y si
se nos disuade, a través de diversos mecanismos, de tomar parte
en iniciativas colectivas en terreno político? ¿Estos residuos sin
propósito podrían rescatarse en el camp? Una estética que es
capaz de resistir sin luchar, que juega con todas las referencias
a su alcance y que exprime de situaciones desafortunadas o
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vergonzosas material para disfrutar. Nos atreveríamos a deducir
que así lo hace toda una generación de jóvenes adultos, asiduos
consumidores de entretenimiento e información, preocupados y
conscientes de las dificultades que les plantea la época, pero sin
encontrar una solución para el absurdo mundo que se impone;
terminan enfrentándose a una aflicción que los llena de nostalgia,
sentimiento que habla de una percepción de pérdida (Becker,
2018), pérdida de oportunidades para subjetivarse, prosperar y
ser valorados en sociedad. Esta pérdida:
...favorece los vuelos de la mente, en una nostalgia anclada en
el presente, pero perteneciente al pasado, un presente que se
revela como insatisfactorio, gris, tedioso, sin posibilidades de
futuro [...] y no deja otra opción que la deserción del presente,
deserción que, si se realiza con una furtiva mirada al pasado,
con una sobrecarga conscientemente irónica, se vuelve camp
(Hueso, 2012, p. 391).

La ironía, componente frecuente en el camp, es una
distanciación detonada por el “escepticismo más o menos
diletante debido a la desilusión, al cansancio” (Gramsci, 2017, p.
313). Así mismo, encontramos que la ironía es útil para depurar
el dolor, expresándolo con frivolidad en una desafección política
que caracteriza al camp, el cual, desertando de todo compromiso
de seriedad y rectitud moral, encuentra un espacio de libertad y
creación para jugar con los cánones que excluyen o descalifican
a ciertos grupos. Según Echavarren, los cánones pasan por la
relectura de “las minorías clandestinas, irreconocidas,” y son
contemplados o ejercitados “con la conciencia de su falsedad o
arbitrariedad [...] y resultan, por lo tanto, presa de la irrisión”
(2001, p. 208).
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Esta profanación de parámetros culturales desestabiliza
los signos y ofrece la posibilidad de cambiarlos, pero sin dictar
las guías que ayuden a establecer sus remplazos. En este sentido,
“la exacerbación y crispación camp llevan a una disgregación
o diseminación de «lo fragmentario y antiorganizativo»”
(Echavarren, 2001, p. 211). Sería una forma de responder con la
misma moneda: turbando las concepciones canónicas que han
desorganizado la vida de los grupos marginados en primer lugar.
Así, el camp podría considerarse como una resistencia y, a la
vez, expresión consecuente con las vicisitudes de la Modernidad,
definida por sus modos de producción y consumo, medios
masivos e innovaciones tecnológicas que terminan impactando
en las prácticas culturales y el pensamiento contemporáneo, cuya
principal cualidad parece ser una amalgama problemática entre
los conceptos de libertad, identidad e inseguridad.
Tomando en cuenta lo mencionado hasta el momento
proponemos trazar el impacto de una serie de factores en el
estímulo y proliferación de la sensibilidad camp. En el presente
panorama los jóvenes se enfrentan a una serie de cambios
económicos e ideológicos que desestabilizan el curso y merman
la calidad de sus vidas. Encima de ello, corren el riesgo de
culparse por los sinsabores de su realidad, experimentan un odio
internalizado como una nueva forma de vivenciar su pobreza.
Actualmente, desgracia como fortuna son responsabilidad del
individuo. Si eres pobre es tu culpa, si caes enfermo también es tu
culpa. Desde el abandono de la creencia de un Dios para depositar
nuestra fe en las capacidades humanas, hasta la psicología positiva
que acompañó y preparó el terreno para la exitosa asimilación de
las estrategias neoliberales que se pusieron en marcha desde la
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década perdida de 1980, está casi prohibido quejarse y culpar a
alguien más además de nosotros mismos por nuestras desgracias
(Cabanas e Illouz, 2019).
En las sociedades del «yes, we can» o del «sí se puede», hay un
problema con la negatividad [...] cuando «no se puede», el sujeto se culpa y se castiga a sí mismo. No se puede «no poder». El
resultado es que, mientras las sociedades cuya forma de control
y disciplinamiento producen sujetos que si no acatan la norma
se caracterizan como criminales transgresores frente a la ley o
alguna autoridad exterior, actualmente existe la sensación de
que, si no puedes cumplir con lo que se demanda de ti, la culpa
está en ti. Y los sujetos no se viven como transgresores, sino,
efectivamente, como fracasados (Yébenes, 2020, párr. 14).

En la Modernidad, los sujetos se convierten en sus propios
verdugos, se exigen y explotan a sí mismos para escapar de su
miseria, para escapar de la precariedad y sensación de inseguridad
que se generaliza por toda la sociedad occidental a través de sus
variados estratos. Ante tal panorama, Lorey señala que “el «arte
de gobernar» […] no consiste principalmente en las sociedades
modernas en ser represivo, sino en un autodisciplinamiento
«volcado hacia dentro»” (2016, p. 41). Siguiendo la idea anterior,
si antes la homofobia o el racismo se consideraban como las
principales o más obvias formas de discriminación propensas
a la internalización, hoy, el estigma hacia la pobreza, incluso la
tristeza y la enfermedad, también produce sujetos desmoralizados
que, además de ser despreciados por la sociedad, se desprecian a
sí mismos. Para sobrellevarlo, la población ha encontrado formas
de expresar su realidad, de controlar la narrativa que los presenta
ante el mundo y hacer de su situación una historia familiar y
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amigable, que no sea juzgada, sino comprendida.
Esta necesidad de legitimar otras realidades hace del
camp (con el humor que lo caracteriza) una expresión capaz de
dignificar lo ‘otro’ y de formar comunidades. Como explica Horn
(2017) el camp no sólo es exageración, también debe llevar una carga
emocional, busca resonar en otras audiencias que posiblemente
compartan y entiendan la “perspectiva perversa” del performer.
El camp es la estética de una comunidad diaspórica (Van de
Port, 2012), una vía para conectar con la audiencia correcta, con
aquellos que, pudiendo compartir los mismos referentes estéticos,
se identifican y encuentran placer al obviar su subordinación y
sus fracasos mediante una teatralización que extirpa el dolor de
sus infortunios para convertirlos en fuente de placer mediante la
priorización del juego estético por encima del significado, como
se observa en la siguiente publicación compartida en Facebook.

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El camp puede ser ingenuo o intencional. De acuerdo con
Sontag, su forma más pura sería la ingenua (cada vez más rara), sin
embargo, Eve Kososfsky Sedgwick rescata una función especial del
camp intencional. Ella asegura que la idea de intencionalidad puede
generar una comunidad imaginaria para el espectador, quien se
hace las siguientes preguntas: ¿y si la audiencia adecuada para esto
fuera exactamente yo?, ¿qué pasa si, por ejemplo, las inversiones
resistentes, oblicuas y tangenciales de atención y atracción que
puedo aportar a este espectáculo son en realidad una respuesta
asombrosa a las inversiones resistentes, oblicuas y tangenciales
de la persona o de algunas de las personas que lo crearon?, ¿y si,
además, otro a quien no conozco o no reconozco puede verlo desde
el mismo ángulo ‘perverso’? (Sedgwick, 1990, p. 156).
Esta lógica ha sido altamente fecunda en las redes
sociales, donde continuamente las personas crean y comparten
contenido audiovisual esperando resonar en la audiencia
adecuada al proyectar su visión desde lo subalterno sobre
distintas dimensiones de la vida. Igualmente, el camp converge en
perfecta sinergia con las posibilidades que ofrecen las plataformas
digitales, medio compatible en tanto permite adoptar una pose
con mayor libertad y ligereza. A través de una publicación las
personas pueden ser tan extravagantes y juguetonas como lo
deseen. Los aspectos más mundanos pueden convertirse en fuente
de placer y risa al contemplarlos bajo la metáfora de “la vida
como teatro”, una de las máximas del camp, la cual ofrece muchas
posibilidades lúdicas. Como se aprecia en la siguiente imagen, un
evento tan mundano se lleva hasta la exageración, dramatización
e incluso se le añade un toque de glamour; todos los significantes
que observamos son la razón de ser de la imagen, el significado
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pasa a segundo plano. Aquí no importa lo que se hace o dice, sino
cómo se expresa. Las formas son las protagonistas.

Esta falta de seriedad, tanto en las redes sociales como
en el camp, suele ser recriminada cuando no se aprecian virtudes
o contribuciones inmediatas contra los problemas que nos
aquejan como sociedad, más aún cuando los vacían de toda
urgencia y gravedad para transformarlos en fuente de placer y
entretenimiento frívolo. Mientras unos abogan por el camp como
una forma de resistencia frente a la cultura dominante, también
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es importante considerar sus reveses. Diversos autores afirman
que hay una delgada línea entre la revelación contra las normas
hegemónicas y la legitimación que el camp podría hacer de ellas.
Bergman (1993) menciona que, en el mejor de los casos, el camp
puede ser una estrategia para ganar terreno, libertad para vivir
de diferentes formas; y en el peor, puede ofrecer la ilusión de
libertad cuando de hecho sólo repite en distintos formatos las
viejas prescripciones. Nielsen (2016), por ejemplo, afirma que
los clásicos cinematográficos del camp suelen afianzar mensajes
antifeministas y, ahora que el camp se ha popularizado y deja de
ser una práctica discursiva específicamente gay o necesariamente
dirigida a los homosexuales, se torna más difícil identificar sus
cualidades redentoras.
Así, las nuevas expresiones y modalidades del
camp en su convergencia con la web 2.0 corren el riesgo de
aparecer como un simple entretenimiento indiferente a los
problemas de la sociedad. La expresión del camp deja de ser
la herramienta exclusiva de un grupo en opresión y, desde su
asimilación y apreciación por parte del público general, pierde
su carácter subversivo, convirtiéndose parte del consumo
de entretenimiento diario que busca el usuario ‘prosumidor’
(productor y consumidor de contenido) de redes sociales.
En el pasado, el camp convergió con los medios
tradicionales de comunicación y terminó siendo absorbido por
un capitalismo que se apropió de su creatividad para venderla
a las masas. La visión creadora que surgía principalmente de
una subcultura conformada por hombres homosexuales era
explotada en las producciones cinematográficas destinadas al
consumo de la misma sociedad que los marginalizaba (Tinkcom,
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2002). Ahora que el camp converge con las nuevas plataformas
sociales, una vez más esta creatividad vuelve a ser absorbida por
el mercado. Asimila estas expresiones culturales y las despoja
de su valor como resistencia, convirtiéndolas en productos que
se adaptan a las prácticas de consumo y entretenimiento. La
expresión o sensibilidad camp es transformada en un vicio, propio
de la debilidad del individuo moderno, caracterizado como un
monstruo consumista, derrotado y sin aspiraciones que se entrega
a los placeres instantáneos y vanos.
Frente a las acusaciones de superficialidad y
despolitización, Goriunova (2013) rescata una importante
función de las prácticas observadas en las plataformas digitales,
a las que ella nombra bajo el concepto de «creatividad idiota”.
Declara que no nos convierte en individuos más libres y felices,
ni nos lleva hacia un mejor sistema social o político, es una
creatividad procesual y performativa y, como tal, no tiene por
qué culminar en logros sobresalientes o en un producto de
ningún tipo; tal creatividad tiene una función individualizadora
y subjetivante.
En defensa del camp, Isherwood (1999) asegura que no
se puede hacer camp sobre algo que no se toma en serio. El camp,
siendo cómico, artificioso, exagerado, inverosímil y absurdo,
usualmente logra decir algo honesto a través de la mentira (Dyer,
2005), pues incluso a través de sus juegos y exaltación de lo
artificial, la sensibilidad sirve como un catalizador para lacerar
las instituciones de la sociedad y sus gustos (Cleto, 2019), los
desnaturaliza. De igual forma, el efecto de los videos y memes
que los usuarios generan y que frecuentemente convergen con
las cualidades del camp, resulta ligero y gracioso, pero también,
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entre algunos se lee una faceta muy obscura en lo que demandan
y revelan; ofrecen pistas sobre los problemas actuales de la
condición humana (Goriunova, 2013).
Dentro de estas relaciones de poder es necesario
analizar las formas y efectos del camp actual, y permitirnos
observar la verdad que arroja toda esta producción de
videos y memes como muestra de un mecanismo que no sólo
responde a la perspectiva de la violencia del Estado contra
las personas, sino que éstas también producen expresiones
que se moldean y convierten en moneda corriente para los
medios de comunicación y las redes sociales, funcionando
subordinadas a la lógica de la idiotez, en la que todo puede
ser capitalizado, incluso el sufrimiento (Goriunova, 2013). Por
ejemplo, en las figuras 3 y 4 se aprecian asuntos serios como la
precarización laboral y la salud mental. El humor aparece por
la desproporción dramática de los fotogramas que denotan,
en un caso, un excesivo dramatismo para una práctica común
como el trabajo malbaratado –aunque la precarización laboral
no deja de ser un tema serio, ser compensados con pizzas
no alcanza el grado de evento traumatizante que expresan
los fotogramas–; y en otro, demasiado desenfado para la
experiencia real de vivir con una enfermedad mental. Por
supuesto, no recibimos el mensaje de forma lógica y ordenada
como aquí se ha intentado exponer, sin embargo, incluso antes
de racionalizar las imágenes, esta lógica escurridiza logra
transmitirse de forma inmediata a través de lo estético, y lo
primero que produce esta instantaneidad, esta mezcla entre
drama y desenfado, es un brote de absurdo cómico.
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Por las dinámicas descritas anteriormente es fácil
desestimar la posibilidad de reflexión y el potencial político del
camp, no obstante, el camp juega con las nociones de seriedad y
absurdo no para negarlas, sino para redimirlas. Scott Long (1993)
asegura que su empeño particular es arreglar la naturaleza del
absurdo, demostrando que la sociedad que se ríe de lo incorrecto
se ha descarrilado, y que percibir lo absurdo es darse cuenta
de que dos ideas conjuntas no van juntas; detrás del camp está
la expectativa de que una vez que se reconoce adecuadamente
lo absurdo, le seguirá un sentido de seriedad. Y una vez que se
remarca la falsedad, se genera un deseo incontenible por lo real
(Van de Port, 2012).
Modernidad y espacios intermedios
En los últimos años hemos presenciado una mayor proliferación
de la sensibilidad camp, estimulada por una Modernidad
desarrollada y todas las vicisitudes implicadas. Factores como el
pensamiento que ha producido la época, modos de producción
y mass media trabajan en sinergia creando múltiples esferas, cada
una con sus normas, así como espacios intermedios entre los
que se mueven los sujetos, aprehendiendo y resignificando el
mundo con todas sus contradicciones y absurdos desde la
estética que produce. Como veremos a continuación, estas
características crean el ambiente idóneo para el desarrollo de
una sociedad ambivalente; existen más opciones y libertad
para confeccionarnos una identidad, somos más conscientes
de los procesos sociales que nos predeterminan, pero, al mismo
tiempo, nos enfrentamos a modos de producción y consumo
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precarios e inestables, cuyo objetivo es crear plusvalía, la cual se
traduce en una brecha de poder que aumenta la estratificación y,
consecuentemente, crea limitantes en sociedades que pregonan
discursos de libertad e igualdad de oportunidades. En esta
duplicidad, la lucha por un capital material y simbólico que
otorgue cierta distinción se vuelve un proceso más complejo,
en el que las personas adquieren la habilidad para crear y
leer matices en el juego de las apariencias. A continuación,
trataremos de describir y trazar a grandes rasgos cómo es que
estas variables inciden en la proliferación de la sensibilidad
camp.
Empecemos por analizar la identidad del individuo
frente a las turbulencias de la época. La nueva precarización
laboral y la autovigilancia, la obsesión por el perfeccionamiento
propio, producen más personas que, además de ser relegadas a
los márgenes, vivencian sus carencias como estigmas. Lo que
haría posible que desarrollen una sensibilidad hacia el camp es
el hecho de que sus estigmas a menudo pueden ser disimulados.
Esta posibilidad de ocultamiento hace que presten especial
atención a los detalles. Como menciona Erving Goffman (2006),
lo que para gente sin contrariedades al presentarse ante los
demás es el fondo, para el sujeto estigmatizado que trata de
ocultar su situación, es la forma. O en palabras de Dyer al hablar
sobre la relación entre la sensibilidad camp y la subjetividad queer:
“porque teníamos que esconder lo que realmente sentíamos [...]
desarrollamos un ojo y oído para las superficies, apariencias,
formas-estilo. Mirándolo de esta manera, la sensibilidad camp es
considerablemente producto de nuestra opresión” (Dyer, 2002,
p. 53). Bajo esta misma lógica de ocultamiento del estigma,
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podemos preguntarnos, ¿cuántos jóvenes pulcros y educados,
viviendo bajo el cobijo de sus padres, en una primera impresión
logran disimular su desempleo o las carencias de un trabajo
precario, sus ansiedades y estragos en la salud mental, su
continuo temor de aparecer como una persona fallida frente al
modelo ideal? El contexto histórico de transición que enfrentan
los millennials, así como sus características sociodemográficas,
hacen posible que habiten dos realidades: una de privilegios y
otra de marginación. A pesar de convertirse en seres marginales
pueden disimularlo a través del acceso a servicios y bienes.
Aunque no posean nada, por un breve instante puede parecer que
lo tienen todo, pues “los marginados también son articulados a
través de la subcontratación y el consumo” (De la Garza et al,
2008, p. 17).
De esta forma se crea un lugar intermedio, condición
necesaria para desarrollar la sensibilidad camp (Ross, 1993);
jóvenes que de pequeños tuvieron acceso a la educación y a una
variedad de bienes vivencian y moldean su perspectiva desde la
marginación y otro tanto de privilegio. Pero no sólo esto hace
surgir espacios intermedios donde se terminan relativizando
las normas de cada esfera en la que nos desenvolvemos –esferas
apartadas que atraviesan un mismo cuerpo; de la transición de lo
tradicional a lo moderno, lo rural y lo urbano, la familia, escuela,
trabajo, etc.–, el vaivén de los sujetos entre distintos campos
especializados que introdujo la Modernidad, compartimentando la
vida social, maximiza la existencia de espacios intermedios y con
ello, nuestra capacidad para leer el sutil cambio de códigos entre
campos, entre culturas, entre subculturas, entre clases, géneros,
generaciones, etc.
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Otro factor que posibilita la proliferación de la
sensibilidad camp es la velocidad exponencial de la Modernidad.
El camp converge con el rápido y corto ciclo de vida en el que
evolucionan las tendencias contemporáneas; aparece una moda,
nuevas actitudes o estilos, se esparcen rápidamente y se superan
para dar paso a lo siguiente. Las tendencias quedan rápidamente
digeridas y almacenadas en nuestro bagaje cultural; dejan un
rastro que se vuelve parte del pasado. Dado que el camp se nutre
de modas pasadas y ahora todo se convierte en pasado de un día a
otro, abundan las piezas de cultura y entretenimiento para nutrir
su fuente de inspiración. Estos continuos cambios son los que
marcan la velocidad del tiempo, y los que hacen que los productos
de un modo de producción pasado, que ha perdido su poder de
crear y dominar significados culturales, estén disponibles en el
presente para ser redefinidos de acuerdo con los códigos de gusto
contemporáneos (Ross, 1993). Y ya que “las distinciones no son
verdades eternas o categorías suprahistóricas, sino elementos
reales de un tipo de organización social” (Williams, 1994, p.121),
es que los sujetos y objetos campy cambian con el paso del tiempo.
Lo que era un ejemplo de sofisticación y elegancia, al siguiente día
puede convertirse en un signo preciado y cómico para los juegos
del camp. Igualmente, lo que antes era símbolo de vulgaridad
y simpleza, el camp puede rescatarlo desde la consciencia de su
vulgaridad cognoscenti y celebrarlo.
También es importante considerar que el camp podría
extenderse a partir de las reflexiones de la vida social moderna,
es decir, “las prácticas sociales son examinadas constantemente
y reformadas a la luz de nueva información sobre esas mismas
prácticas, que de esa manera alteran su carácter constituyente”
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(Giddens, 1994, p. 46), y en lugar de interiorizarlas podemos
percatarnos del despliegue escénico que suponen. Estos procesos
continuos de reflexión no eran comunes en las sociedades
premodernas, cuando las tradiciones y sus fronteras eran
seriamente protegidas. Contrariamente, hoy en día, el contacto
con distintas idiosincrasias permite transitar entre distintos
códigos, los cuales no se mantienen aislados, sino que en
nuestros procesos reflexivos se ven confrontados sin importar
su procedencia. La importancia de las fronteras, de los límites,
es que “circunscriben el poder” legitimando “su uso dentro del
grupo” (Benhabib, 2006, p. 32); conforme estos límites se han
vuelto menos severos en el paso de las sociedades tradicionales a
las modernas, las formas inculcadas pierden su carácter sagrado,
se disipa el temor simbólico y se introduce en los sujetos la idea
de otras opciones, contrastan códigos y prácticas de distintos
campos sin torturarse mentalmente por transgredir fronteras.
Es así que en el presente se mezclan figuras religiosas con
temas musicales electrónicos y luces estroboscópicas en videos
irreverentes que se comparten en redes sociales sin temor a un
castigo divino. “Ya no hay respeto”, reaccionan burlonamente los
internautas, conscientes de la disolución de las barreras morales
que mantenían las estéticas apartadas.
Así mismo, el generalizado acceso a las tecnologías
de la información facilita algunos de los procesos descritos
anteriormente; ha permitido extender el consumo de
información y entretenimiento, produciendo una creciente
cantidad de personas iniciadas, ‘conocedoras’, capaces de
apreciar el camp y sus referencias provenientes de múltiples
campos. Justo como Villanueva postula, “para consumir el camp,
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279

�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

se requiere de un capital cultural en constante movilización
y que no es accesible a todos los públicos” (2019, p.177).
Cada vez son más personas las que a través de sus smartphones
tienen acceso a las últimas tendencias y acontecimientos, a los
últimos productos de entretenimiento, así como a los debates
y fricciones generados en redes sociales a partir de asuntos
de relevancia social. Al deambular entre significados y formas
provenientes desde distintos campos, desde los más frívolos
hasta los más serios, aprendemos que entre las distintas esferas
de producción y consumo cultural “hay sutilezas que se leen
diferente, y si las conocemos podemos jugar con ellas de forma
sugestiva y ser deliberadamente camp” (Yinka Shonibare, como
se citó en Pochamara y Wierzchowska, 2017, p.698). Por
ejemplo, en la imagen que se presenta a continuación se mezclan
significantes de terrenos distantes, y para que se produzca el
efecto estético deseado, primeramente, el espectador tendría
que estar familiarizado con ambas referencias; la foto captura
a un personaje de la política mexicana, Claudia Sheinbaum,
mientras que en la descripción de la imagen se inserta una línea
pronunciada por Miranda Priestly, personaje de la película,
The devil wears Prada (2006). El personaje ficticio es símbolo de
gracia y sofisticación, mientras que la jefa de gobierno de CDMX
denota cualidades ordinarias en comparación y, sin embargo, los
internautas juegan maliciosamente posicionándola en el lugar
de lo que no es. Entendiendo que cada figura es portadora de
diferentes grados de prestigio simbólico, podremos notar que
esta yuxtaposición de estéticas y el efecto cómico que produce,
lleva implícita una fuerte carga de dominación, en la que la
producción cultural estadounidense es mejor valorada.
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Como mencionamos en párrafos anteriores, el camp ha
encontrado un ambiente fértil en redes sociales para su expresión,
pero la razón de su popularidad quizá sea la misma que motivó su
gustosa acogida en la década de 1960, principalmente en Estados
Unidos; el camp prometía reírse de las restricciones de identidad,
de particiones de género y clase, brindando la oportunidad de
reinventarse y revaluarse dentro de una forma paradójica de
“meta-elitismo” (Cleto, 2019, p. 27). Mediante la exageración de
formas, se acepta la propia marginalidad y se celebra sin vergüenza
la falta de recato. A diferencia del kitsch, que busca ocultar su
marginalidad mediante guisas opulentas y afectadas, el camp
abre la posibilidad de dignificar, bajo una exhibición cognoscenti
del ‘mal gusto’, las formas de la vulgaridad y lo absurdo. Al ser
‘conocedores’ y tomar consciencia de la arbitrariedad entre lo
estético y los valores morales que se le adjudican, posibilitan una
perspectiva capaz de cuestionar la arbitrariedad de la jerarquía
estética. Un ejemplo actual puede encontrarse en el siguiente
meme. Conforme se vuelve más elegante su indumentaria, más
vulgares se vuelven sus expresiones.

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Paradójicamente, en el camp encontramos que, así como
desestabiliza y desenmascara los parámetros del gusto, también
busca cierta distinción –mostrarse por encima de los códigos
sociales con su creatividad y clarividencia–, incluso cuando su
gracia radica en la burla de dicha pretensión. Esta ambivalencia
se condensa en el siguiente meme que hace mofa de la vestimenta
de los asistentes de la Gala del Met (Museo Metropolitano de
Arte), cuyo tema en 2021 fue, precisamente, la estética camp.

Conclusión
Se observará que a lo largo de este trabajo se ha recurrido a ejemplos
muy diversos y conceptos provenientes de diversos campos, lo
cual podría hacernos dudar de la cohesión y pertinencia de los
mismos al discutir las expresiones contemporáneas del camp. Pero
hay una característica fundamental del camp que justifica nuestro
proceder: es una estética que funciona de forma rizomática y,
como tal, demanda asirse desde diversos flancos. Un rizoma es
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283

�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

algo ‘acentrado’ que crece en todas direcciones y sin jerarquías.
El rizoma, como el camp, genera formas muy diversas, ya que
obedece a una multiplicidad del pensamiento; es “un tubérculo
que aglutina actos muy diversos, lingüísticos, pero también
perceptivos, mímicos, gestuales, cogitativos: no hay lengua en sí,
ni universalidad del lenguaje, tan sólo hay un cúmulo de dialectos,
de patois, de argots, de lenguas especiales” (Deleuze y Guattari,
2004, p. 13). Es decir, no hay cortes abruptos, es un modo de tomar
las impresiones del mundo como una experiencia continua que
no crea distinciones entre fenómenos que normalmente se nos
obliga a parcelar en distintos campos de acción y conocimiento.
Así, un modo rizomático del pensamiento se opone a estructuras
cognoscitivas que no reflejan necesariamente la forma más natural
y adecuada de pensar, pero que se usan y predican por disciplinas
con el poder dictatorial de regir la sociedad y su pensamiento
bajo categorías jerárquicas y dicotómicas (Deleuze y Guattari,
2004). El camp es una creatividad que se nutre de impresiones
continuas y conecta significantes provenientes de diferentes
áreas, es una estética que juega con las referencias creando
conexiones impensables gracias a este principio de multiplicidad
en el eslabón semiótico que funciona igual que un rizoma.
El principio de multiplicidad en el pensamiento no tiene
un objetivo, pero insiste en aparecerse; estamos más capacitados
para percibir el mundo de otra manera además de aquella que se
nos ha inculcado, siempre destinada a fines utilitarios. Entonces,
cuando el pensamiento múltiple parece no tener una función, sus
expresiones quedarían relegadas al juego, y el juego se opone al
razonamiento ordenado y utilitario impuesto a una gran parte
del mundo en su vida diaria. Por lo mencionado anteriormente,
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

al discutir sobre el camp y su funcionamiento rizomático, más que
una corriente estética definida, tratamos con una sensibilidad que,
en su libre y espontáneo ejercicio, no se apega necesariamente a
un tema particular y tampoco pretende ser política. No obstante,
precisamente por dichas características, el camp se convierte en
una forma pre-política valiosa. Como asegura Rancière:
…la libertad del juego se opone a la servidumbre del trabajo. […]
Estas categorías

-apariencia, juego, trabajo- son, de hecho, categorías de división de lo sensible. Inscriben, en efecto, en el tejido mismo de la
experiencia sensible ordinaria las formas de la dominación o de
la igualdad (2011, p. 42).

Desde una perspectiva semiológica, “toda actividad
tiende a devenir juego en la medida en que pierde su función
inmediata” (Guiraud, 2017, p.124). Pero la actividad del camp,
con sus expresiones, en apariencia, absurdas y frívolas, viene
a construir una nueva forma de resistencia, pues esta “nueva y
extraña práctica [...] se afirma contra una práctica mayoritaria
(la de la significación)” (Barthes, 1986, p. 63). Por lo tanto, estas
prácticas lúdicas Barthes las describía como un lujo y resistencia
que, si bien aún eran difíciles de explicar inteligiblemente en su
época, encontrarían su lugar en la política del futuro. Y ese futuro
ha llegado con la ‘creatividad idiota’ que se encuentra en redes
sociales, desestabilizando las fronteras y significados de cada
esfera social que se empeña en jerarquizar y legitimar sus formas
por encima de otras.
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Poco importa si el camp no es solemne o incluso lógico,
esta sensibilidad estética da pie a la expresión y goce de
subjetividades. Las expresiones de estas visiones particulares son
sumamente importantes en los procesos de cambio social, pues
las subjetividades tienen el poder de deshistorizar, abriendo la
puerta hacia la reflexión e ideación de formas más satisfactorias.
Y si en un inicio diversos productos del camp parecerían una
respuesta sin sentido, pesimista y cínica respecto al presente
y futuro, recordemos que, como se mencionaba en párrafos
anteriores, detrás del camp está la expectativa de que una vez que
se reconoce adecuadamente lo absurdo, le seguirá un sentido de
seriedad (Long, 1993). Ésta es la mejor apuesta de una sensibilidad
estética cuyo principal objetivo es el juego y el goce.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Ludivina Cantú; Óscar Tamez; José Luis Cavazos;
Celso José Garza (coordinadores). Historia y literatura.
Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución.
Revolución Monterrey:
Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2021, 240 pp. ISBN: 978607-27-1614-8
En el último siglo, la relación entre la historia y la literatura se
ha vuelto un tema de profundos análisis, tanto para quienes se
dedican al estudio metodológico de ambas disciplinas como
para los interesados en cuestiones prácticas de su investigación.
En este sentido, el debate, desde el estudio de la historia, versa
sobre el papel que la literatura tiene como fuente histórica y,
por otro lado, hasta qué punto la escritura de la historia es
una creación narrativa con elementos propios de la literatura.
La obra Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución, creada a partir de las ponencias presentadas entre
el 6 y 7 de mayo del 2021 en el coloquio nacional del mismo
nombre, es un primer paso en la historiografía local para abrir
esta discusión.
Este libro es un esfuerzo conjunto por parte de la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística; la Facultad de
294

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL) –así como de diversos cuerpos académicos–; y el Centro
de Estudios Humanísticos (CEH) para generar un espacio en
el cual la relación entre la historia y la literatura sea discutida y
revisada a través de tres momentos en la historia de México: la
conquista, la reforma y la revolución. Así, algunos de los trabajos
que lo conforman tratan cuestiones referentes al análisis del
discurso de obras biográficas y literarias de gran reputación y
el papel que las instituciones –tanto políticas y religiosas como
educativas– han tenido en la conformación de una narrativa
discursiva durante los contextos mencionados.
El comité editorial, en este sentido, se preocupó por el
carácter transdisciplinar de la obra en la medida en que cada
ponencia aporta elementos significativos para entablar una discusión no solo sobre la relación historia-literatura, sino también
sobre sus aportes, características y puntos en común a lo largo
de diversos momentos de la historiografía nacional. La coordinación de la obra, en todo caso, estuvo a cargo de académicos
de renombre: Ludivina Cantú, maestra en Letras Españolas
por la Facultad de Filosofía de la UANL1; Óscar Tamez, maestro en Ciencias Políticas por la Facultad de Ciencias Políticas
y Relaciones Internacionales de la UANL; José Luis Cavazos,
doctor en Filosofía con acentuación en Ciencias Políticas por la
Facultad de Ciencias Políticas y Administración de la UANL2;
1 “Ludivina Cantú Ortiz: Currículum Vítae”, Universidad Autónoma
de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, https://www.uanl.mx/funcionarios/ludivina-cantu-ortiz/
2 “Currículum vitae único”, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, http://fiDOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

295

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

y Celso José Garza, doctor en Periodismo por la Universidad
Complutense de Madrid3.
Como coordinadores de la obra, el interés por incluir
ponencias que pudieran establecer un dialogo entre ambas
disciplinas desde diferentes puntos de vista académicos es
bastante marcado. Dado que el coloquio, en sí mismo, tenía como
propósito ofrecer un espacio donde la comunidad científica
pudiera exponer sus investigaciones y análisis para repensar los
procesos históricos desde las perspectivas interdisciplinarias
actuales, resulta atractivo para los lectores la multiplicidad
de voces con las que la obra permite abrir un debate entre
investigadores y académicos de la historia y la literatura, así como
de estudiosos del ámbito de las ciencias humanas4.
Los ejes sobre los que centra la obra, por tanto, refieren a
los sitios en los cuáles la historia y la literatura se han encontrado
–y en diferentes momentos distanciado– desde su tránsito a
disciplinas científicas hasta revisiones más actuales a partir de los
enfoques metodológicos posmodernistas. ¿Qué tipo de relación
mantienen, en la actualidad, la historia y la literatura?; ¿cuáles son
sus puntos en común?; ¿se han beneficiado la una a la otra?; y ¿en
qué contextos se puede señalar una mutua ayuda? son preguntas
losofia.uanl.mx/wp-content/uploads/2020/08/CVU-Cavazos-Zarazua-Jos%C3%A9-Luis.pdf
3 “Celso José Garza Acuña: Currículum Vítae”, Universidad Autónoma
de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, https://www.uanl.mx/funcionarios/celso-jose-garza-acuna/
4 Comité Editorial, introducción a Historia y literatura. Tres contextos:
Conquista, Reforma y Revolución, coord. por Ludivina Cantú; Óscar Tamez; José
Luis Cavazos; y Celso José Garza (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021), 9.

296

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

que sirven para comprender la naturaleza transdisciplinar de la
obra en su conjunto. La conquista española, la guerra de reforma
y la revolución mexicana son, entonces, momentos de la historia
mexicana en los cuales la historia y la literatura se han cruzado
debido al carácter de las fuentes documentales y al establecimiento
de narrativas discursivas desde distintos ámbitos institucionales.
El libro se encuentra divido en cuatro secciones: Historia
y Literatura; La Conquista; La Reforma; y La Revolución. En la
primera, los autores discuten la utilidad que tiene la literatura
como fuente para la historia y, posteriormente, las áreas de
oportunidad entre ambas disciplinas en ciertos contextos
históricos y hechos literarios. Aquí se encuentran las ponencias
“Hechos, estructuras y ficciones en la Historia” de José Luis
Cavazos Zarazúa; “La Literatura como fuente para la Historia” de
Óscar Tamez; “Historia y Literatura: una relación de copresencia
en un cuento de Juan Rulfo” de Ludivina Cantú Ortiz; “Historia y
Literatura. La imagen de Santiago Vidaurri en la novela Los confines
del fuego de Hugo Valdés” de César Morado Macías; y “Literatura
distópica de la posguerra en tres obras: 1984, Fahrenheit 451 y La
naranja mecánica (1948-1962)” de José Aldahir Castillo Rodríguez.
En la segunda sección, los trabajos realizados cuestionan
la influencia que tuvo la iglesia católica, como institución, en la
cosmovisión de los pueblos conquistados y la formación de un
pensamiento filosófico con bases en la religión cristiana. En este
sentido, los autores se preocuparon por mostrar el papel que la
religión tuvo en la creación de un sistema que permitiera, por
un lado, evangelizar a los indígenas y, por el otro, transmitir
sus conocimientos hacia los frailes recién llegados. “La Iglesia
durante y después de la conquista española” de Juan Carlos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

297

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

Tolentino Flores; “Filosofía de dependencia, una escolástica
medieval en la Nueva España en los siglos XVI-XVIII” de Mayra
Janeth Flores Ramírez; y “El nacimiento del purgatorio: Una
historia estructuralista de larga duración en la obra de Jacques
Le Goff” de Javier Rodríguez Cárdenas son los apartados que la
conforman.
Las ponencias que constituyen la tercera sección versan
sobre el impacto que tuvieron, en su momento, los proyectos de
nación: conservador y liberal en la implementación de un sistema
educativo nacional y los acercamientos que tuvo el gobierno
de Benito Juárez con Estados Unidos recuperados a través
de fuentes biográficas y hemerográficas. Los trabajos de esta
sección son “El proyecto educativo liberal durante la Reforma”
de Érika Armas Madrigal; y “La búsqueda del reconocimiento y
las amenazas europeas: Las bases sobre las cuales se negoció el
Tratado McLane-Ocampo” de Saúl López Bautista.
En la última sección de la obra, las investigaciones
realizadas se enfocan hacia la situación que transitaban diferentes
grupos y clases sociales que, aún en la actualidad, permanecen
como agentes marginados por los discursos historiográficos de
la Revolución Mexicana. A través de diferentes enfoques, como
el análisis del discurso y la hermenéutica, los autores muestran
una variedad de temáticas relacionadas con el ámbito educativo,
literario y político en un periodo de gran conflicto y trascendencia
para la sociedad mexicana moderna. Así, “La situación del ‘no-yo’
en autobiografías escritas por mujeres del noreste que abordan el
tema de la Revolución Mexicana” de Nora Elvia Cruz Camacho
y Rosa María Gutiérrez; “Las escuelas regiomontanas durante
las luchas revolucionarias” de Juana Idalia Garza Cavazos; “Las
298

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

profesoras en las escuelas secundarias de Monterrey: Entre el
reconocimiento y el olvido” de Gabriela Guerrero Hernández;
“Discursos historiográficos sobre la violencia en la Revolución
Mexicana” de Enrique Pérez Castro; y “Lo que se dice y no se
dice del señor Reyes. Análisis del discurso de los periódicos
antirreyistas de 1903” de Juan Jacobo Castillo Olivares son los
trabajos presentados.
Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución, como he mencionado, presenta una multitud de
trabajos que, gracias al carácter transdisciplinar de la obra,
permite obtener diferentes perspectivas sobre las áreas de
trabajo en que la historia y literatura han convergido durante los
últimos años. Estos contextos históricos son, pues, ventanas de
oportunidad para ambas disciplinas en la medida en que se nutren
la una a la otra de enfoques metodológicos, fuentes y recursos
para ampliar nuestros conocimientos sobre estos periodos de la
historia de México. Con un potencial interés para quienes estén
investigando o realizando proyectos sobre cualquiera de los tres
contextos presentados, cada ponencia aporta un grano de arena
a la discusión con la que abre el libro: ¿Cuál es la naturaleza de
la relación entre la historia y la literatura? Aunque es posible
que el debate nunca termine, el décimo número de la colección
Cuadernos del Centro de Estudios Humanísticos aporta los
suficientes elementos temáticos para proseguir, al menos durante
un tiempo, con este debate en la historiografía regional actual.
Alan Arturo Hernández García
Número ORCID: 0000-0001-7181-0383

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

299

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

Fuentes utilizadas
Comité Editorial. Introducción a Historia y literatura. Tres contextos:
Conquista, Reforma y Revolución, coord. por Ludivina Cantú;
Óscar Tamez; José Luis Cavazos; y Celso José Garza,
9-11. Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021.
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. “Currículum vitae único”. Acceso el 20
de abril de 2022. http://filosofia.uanl.mx/wp-content/
uploads/2020/08/CVU-Cavazos-Zarazua-Jos%C3%A9Luis.pdf
Universidad Autónoma de Nuevo León. “Celso José Garza Acuña:
Currículum Vítae”. Acceso el 20 de abril de 2022. https://
www.uanl.mx/funcionarios/celso-jose-garza-acuna/
Universidad Autónoma de Nuevo León. “Ludivina Cantú Ortiz:
Currículum Vítae”. Acceso el 20 de abril de 2022. https://
www.uanl.mx/funcionarios/ludivina-cantu-ortiz/

300

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

“Wirikuta: un acuerdo de vida” El Aleph Festival
de Arte y Ciencia.
Ciencia Casa Universitaria del Libro
Universidad Nacional Autónoma de México.
Ciudad de México

De izquierda a derecha: Regina Lira, Alfonso Valiente, Eduardo Guzmán,
Óscar Carrillo. Fotografía: Juan José Muñoz Mendoza

El pasado 29 de abril se llevó a cabo el conversatorio titulado
“Wirikuta: un acuerdo de vida”, dentro del marco de “Las
Fronteras del Medio Ambiente”, emisión 2022, actividad del
Festival de Arte y Ciencia El Aleph y la Revista de la Universidad de
México, en la Casa Universitaria del Libro de la Universidad
302

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Nacional Autónoma de México con sede en la capital de nuestro
país. Con la moderación de la Dra. Regina Lira, investigadora del
Instituto de Investigaciones Históricas de esa misma institución,
los participantes: Óscar Carrillo en representación de El Consejo
Regional Wixárika A.C., Eduardo Guzmán del Comité por el
Cuidado y Defensa del Agua y la Tierra de Real de Catorce y
el Dr. Alfonso Valiente, especialista en ecología del desierto,
invitaron con su díalogo a que los asistentes cuestionásemos
nuestra posición, más allá de nuestras identidad de mexicanos,
como seres humanos, acerca de las problemáticas que presenta
este territorio del altiplano potosino considerado como sagrado
por el pueblo wixárika1.
Este evento fue organizado como respuesta de la academia
universitaria para dar voz a los distintos actores participantes
en la lucha por la preservación del territorio de “Wirikuta”,
vocablo destinado por el pueblo wixárika para nombrar a la gran
extensión de desierto ubicada en Real de Catorce, municipio del
Estado de San Luis Potosí, que desde hace un poco más de 10 años
se ha visto amenazada por la actividad de consorcios mineros,
mayormente canadienses, como la empresa First Majestic, que
buscan explotar la región con la extracción de metales como el
oro y la plata. Basta echar un vistazo a la historia del municipio
catorceño para conocer que su nacimiento y auge giró en torno
a la actividad minera; sin embargo, concordaron los ponentes
que, el impacto ambiental que causaría tal invasión sería de gran
devastación.
1 Nombre correcto del pueblo originario, comúnmente llamado huichol, que habita en los estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, mayoritariamente, y que conservan gran parte de sus tradiciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

303

�Juan José Muñoz / “Wirikuta: un acuerdo de vida”

En el año de 2012, por diversos medios manifiestos,
la Nación Wixárika, hizo un llamado, no solo local, sino que
también a la opinión internacional que fijó su mirada sobre este
pueblo originario de nuestro país, al externar su preocupación por
el peligro inminente dada la invasión, depredación y destrucción
de Wirituka, cuando el gobierno federal encabezado por el
presidente Felipe Calderón autorizó más de 80 concesiones a las
empresas mineras. Es entonces, que los wixáritari unificaron a la
sociedad civil para sumarse a su legítimo reclamo. Este territorio
representa un pilar para la cultura y cosmovisión de dicho
pueblo, mencionó Eduardo Guzmán, quien afirma que se han
encontrado vestigios ofrendarios en este altar natural datados
con un antigüedad de más de 2,500 años atrás, esto nos habla de la
permanencia y arraigo de estos indígenas a pesar de la conquista,
que sabemos dio lugar al exterminio y casi anulación total de las
tradiciones de las culturas precolombinas.
Además, no sólo se habla de la riqueza cultural que
representa este territorio, sino además es momento de destacar
la importancia biológica ya que ahí conviven gran variedad de
especies animales y vegetales endémicas, tales como la cactácea
lophophora wiilamsi, comúnmente conocida como “peyote”, o
“hikuri” como es llamado por la comunidad wixárika.
Aunque esta lucha ha dejado frutos, tales como la
obtención de amparos contra las mineras que ordenan la
cancelación de algunas concesiones, sin embargo hoy este lugar
nuevamente se encuentra amenazado, dado que a lo largo de
estos 10 años proyectos de agricultura industrial invadieron este
desierto, despojando miles de hectáreas de uno de los ecosistemas
con mayor biodiversidad del mundo y cubriendo la tierra con
304

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

granjas porcinas, productoras de huevo, grandes operaciones de
tomate y chile principalmente, junto a un enorme megaproyecto
de turbinas eólicas. Aunado a que los suministros de agua se han
secado y las lluvias han sido cada vez más escasas, esto propiciado
por la intervención de tales productores con bombardeos a las
nubes para disiparlas.
Ante lo anterior expuesto se presentan varios acuerdos,
entre los que se destaca, principalmente la exigencia a los
gobiernos estatales y federales para que a Wirikuta le sea otorgada
la mayor protección jurídica, la intervención de la comunidad
científica mexicana para diseñar proyectos sustentables, viables
y amigables con el entorno ambiental, de tal manera que se pueda
propiciar el progreso económico de los habitantes de la región.
“A diez años del peritaje tradicional, Wirikuta es la flor
de la conciencia universal de la vida, es el epicentro donde nacen
los acuerdos que renuevan el espíritu de todo lo creado, Wirikuta
es un espacio profundo repleta de libros que contienen de como
se origino el mundo, los libros medicinales que sanan el corazón
y fortalecen el lazo que nos aborda como flores en una gran
serpiente, río de luz que no tiene ni principio ni final”2. En estas
palabras se resume la importancia para este gran pueblo, mismas
que nos exhortan a reconocerles en la riqueza cultural que nos
configura como mexicanos.
Juan José Muñoz Mendoza
2 Pronunciamiento en voz de Citlali Carrillo Chino, presidenta de concertación agraria de Waut+a - San Sebastián Teponahuaxtlán, presidenta de
mujeres de Tutsipa (Tuxpan de Bolaños) y de la Comisión Estatal de Derechos
Humanos Jalisco, emitido el 19 de marzo de 2022 en la cima del Cerro del Quemado, Paritek+a, municipio de Catorce.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

305

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                    <text>�D.R. 2022 © Transdisciplinar Vol. 1, No. 1, julio-diciembre 2021, es una publicación semestral
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios
Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52
(81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana
De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020213472000-102, ISSN en
trámite, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José
Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000
Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última
modificación de 8 septiembre de 2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio

Autores
Arturo Zárate Ruiz
Socorro Arzaluz, Gabriela Zamora
Erika Marissa Rodríguez Sánchez
Rogelio Segovia González
José María Infante Bonfiglio
Mónica Garza Barrera González
Rogelio Cantú Mendoza
Rafael Caballero Alvarez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Making the Southern Border American, and Mexico
as well. A reading of Chatfield’s Twin Cities of the
Border
Haciendo que la frontera sur sea americana, y México también. Una lectura de Chatfield’s Twin Cities
of the Border
Arturo Zárate-Ruiz
El Colegio de la Frontera Norte
https://orcid.org/0000-0001-6216-6653
Fecha entrega: 05-5-2021 Fecha aceptación: 13-7-2021
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2021, Zárate-Ruiz Arturo. This is an open-access
article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use,
distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-1
Email: azarate@colef.mx
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Making the Southern Border American, and Mexico
as well. A reading of Chatfield’s Twin Cities of the
Border
Haciendo que la frontera sur sea americana, y México también. Una lectura de Chatfield’s Twin Cities
of the Border
Arturo Zárate-Ruiz1
azarate@colef.mx

Abstract: Historical documents call attention not only because of
the facts reported, but also because of the views held by the reporter
concerning the matters referred. This essay aims at identifying W. H.
Chatfield’s views of America, Mexico, and their shared border, as they
appear in his 1893 pamphlet The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros,
Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio Grande: that the Texan
region bordering with Mexico then was fully Americanized, moreover, that the Mexican side of the border was undergoing a process of
Americanization very needed for business, process which from that
region would extend to all the Americas, process very convenient for
American capitalists. The identification of those views is done, here,
by highlighting them through a reading of the text itself, their judging
being mostly left to the people reviewing what the author of this essay
has stressed.
1 El Colegio de la Frontera Norte

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�Arturo Zárate / Twin cities

Key words: US/Mexico Border, historical documents, textual analysis,
Brownsville/Matamoros.
Resumen: Los documentos históricos llaman la atención no solo por
los hechos reportados, sino también por las opiniones del reportero sobre los asuntos referidos. Este ensayo tiene como objetivo identificar
las opiniones de W. H. Chatfield sobre Estados Unidos, México y su
frontera compartida, como aparecen en su folleto de 1893 The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the
Lower Rio Grande: que la región texana limítrofe con México entonces
estaba totalmente americanizada, además, que el lado mexicano de la
frontera estaba atravesando un proceso de americanización muy necesario para los negocios, proceso que desde esa región se extendería
a toda América, algo muy conveniente para los capitalistas estadounidenses. La identificación de esos puntos de vista se hace, aquí, resaltándolos a través de la lectura del texto mismo, reservando en gran
medida su juicio a los lectores que revisen lo que el autor de este ensayo
ha enfatizado.
Palabras clave: Frontera Estados Unidos/México, documentos históricos, análisis textual, Brownsville/Matamoros.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introduction
In 1893, W. H. Chatfield published, in New Orleans, a pamphlet
titled The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio Grande.2 As it will be discussed,
the tract aimed at offering information to entrepreneurs and possible well-to-do settlers about Brownsville, Texas, and Matamoros, Mexico, a binational region, he assured, for very profitable
investment.
Among many arguments, Chatfield pointed out that the
Texan region bordering with Mexico then was fully —or almost— Americanized. Moreover, he explained that the Mexican
side of the border was undergoing a process of Americanization
very needed for business, process which from that region would
extend to all the Americas, something very convenient for American capitalists.
As it will be noticed here, Chatfield and his sources had
their own views on what made something American and something Mexican, and a view that the Americans and the American
way of life should prevail.
This essay’s purpose is highlighting these views as they
actually appear in Chatfield’ tract itself. The author of this essay
counts on that doing so is enough to figure out the beliefs and narrative found in Chatfield’s pamphlet. The contemporary reader
may judge them. If this essay’s author offers some few comments,
2 From now on, the text quoted is Chatfield, W. H. (1893). The Twin Cities,
Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio
Grande. New Orleans: E. P. Brandao. References are made by specifying the
page and the column of the text, for example, (p. 4b), (p. 15c, d).
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�Arturo Zárate / Twin cities

he tries to do so barely to clear up a point that may deserve attention, and to fulfill the purpose of highlighting such views.
Features and purpose of Chatfield’s pamphlet
The Twin Cities of the Border is a 52 page pamphlet (covers included)
about Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, and the Country
of the Lower Rio Grande. It resembles a tabloid in its layout. It
includes maps, profiles of renown people and businessmen in the
area, advertisings (mostly from the profiled persons), and many
photos of the places and buildings described.
Concerning this tract’s purpose, Chatfield said:
[The pamphlet] will convey to the outside world a convincing proof of the fact that a grand opportunity for amassing
wealth and providing lucrative employment for an immense
number of people, has been lying dormant in this section
since its territory was first annexed to the United States.
(p. 1b)

This grand opportunity is particularly given to Yankees
and outside capitalists:
This section has much to offer for the mature consideration
of that class of young men who are seeking for the right place
in which to begin a life career, and who possess the capital to
start in business for themselves. Such men, with a little capital, brawny arms, clear brains and “Yankee grit,” are infusions
which will benefit the section they honor by their adoption;
and in whatever field the new-comers may elect to put forth
their efforts, the most undoubted assurances of success are
held out to them by the prolificness of Nature and the improvements to be wrought by the hand of man. (p. 3d)

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Some general arguments for embracing such an opportunity
An important part of Chatfield’s arguments refer to
Brownsville area for its optimal material conditions. Cameron
County, where Brownsville was located, was larger than Delaware and Rhode Island states together, he said (p. 37a). Besides offering a detailed compendium of weather statistics (p. 6-7),
Chatfield summarized his views on this region climate thus:
Summer heat is tempered by cool breezes from the Gulf, which
make the nights delightful, and are laden with moisture sufficient, to prevent a high range of temperature. The winters are
so short and mild that is almost a misnomer to apply this term
to the seasons.

It is an ideal spot to enjoy “life, liberty, and the pursuit of happiness” and secure the blessings of health, wealth and social
distinction. (p. 37a)

Brownsville natural resources included hundreds of native species, so many that only a portion had been named (pp.
21b-22a), he asserted, some of these species apt for industrial
ventures as it was the case of the mesquite tree (p. 44b, c). He
noticed that the land originally was inhabited by large droves of
wild horses and cattle, and that, by 1876, the annual exportation
of cattle and wool was estimated at $3,870,000 (p. 2a). Quoting
a report that would be published in the Express, Chatfield said:
“The garden spot of Texas is situated near Brownsville along
the Rio Grande river [...] There are great opportunities offered
the industrious and practical farmer or fruit grower along the

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�Arturo Zárate / Twin cities

Rio Grande. Land can be purchased very cheaply and by irrigation as fine products can be raised as are grown anywhere in
the United States. Grapes are now grown along the Lower Rio
Grande and ripen a month earlier than those grown in the El
Paso district.” (p. 5 b, c).

“Nature has endowed this land with all things to assist
man’s endeavor”, Chatfield assured: timber, pasture, stock raising, a great variety of fruits, sugar cane and beet, Indian corn,
potatoes, sorghum, hemp, flax, beans, peas, peanuts, sweet potatoes, pumpkins, melons, a complete variety of garden vegetables,
pecans, bee wax and honey, Sea Island cotton, tobacco, and more
(pp. 37-38a, 39b-41b). Prices of land, he said, ranged from $1.50
to $3 per acre of pasture lands, and $5 to $10 per acre for the best
farming land; county and State school lands could be bought for
$2 or $3 an acre (p. 37b).
Besides the important amount of capital invested and value of imports and exports, Chatfield considered, there were a
great variety of business and employments pursued in Brownsville, as he carefully listed them. He also noted that:
[...] in 1889 the assessor’s book showed the taxable valuation
of property to be $840,000. It is now probably very nearly
$1,000,000 and there is no doubt that it could be expanded to
$10,000,000 within ten years. (p. 3d).

Chatfield took care of detailing Brownsville’s municipal
finances, disbursements, expenses, and revenue (p. 15d-16), and
the contributions payed by each tax payer in the area, too (p. 25cd). Attention to the poor was offered, he said, without requiring
poor houses, and the few inmates in prison did not represent an
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important expense for the city, since there was comparatively
very little crime in the area, and there was a well-paid police department that would preclude the idea that violators of the law
would remain uncaught or unpunished (p. 16a).
Besides the police department, Chatfield amply depicted other Brownsville citizen services, organizations, and institutions, such as two organized fire voluntary companies (p.
26d-27a), a Post Office with a money order service (p. 18c-19c),
excellent public and private schools (p 16b-17c), a very active
Custom House (p. 24), several newspapers (p. 24d-25a), a United States Court (in Austin, Texas), a District Court , a County and a Probate Court, a Mayor Court (p. 25a-25c), a well-supplied, cheap, and clean City Market (25d-26c), and a company
of organized militia (27b-28a).
Chatfield called attention to the quality of the urban
planning (p. 2d) and the private and public buildings in this
city. He described them carefully and included many pictures
of them throughout his pamphlet, for example, the Catholic
Cathedral (p. 5b-c), the City Market and Plaza (p. 11), the
High School Building (p. 17b-c), the New Government Building (p. 19b-c), the Mayor’s residence, Mr. Brooks’s residence
(p. 20b-c), the Post Hospital (p. 29b-c). “The Cathedral […]
stands like a wakeful sentinel guarding the city,” he said, “the
appearance of the structure is massive […] which gives it an air
of antiquity, in perfect keeping with the purity of its Gothic
architecture” (p. 5d). He had enthusiastic words about public
schools, too: “handsome brick buildings, neat furniture, spotless walls, good ventilation and abundant light” (p. 16d). And
he did for the New Government Building, as well:
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Gas fittings are supplied throughout the building, and only
await a Gas Company to fill them. In the meantime, one of
the enterprising citizens has started an electric light plant, and
hopes to furnish to the Government Building very soon […]

The hardware, such as door-knobs, locks, fronts, escutcheons,
etc., is all of real bronze, of a heavy pattern, and entirely suitable to such a handsome structure […]

The gutters and drainage pipes are ample and thoroughly well
fitted. Galvanized iron, moulded and ornamented, was used
for gutters, hips, ridges, finials, cornices, copings, etc. (p. 20b)

Concerning the public buildings, he summed up that they
“will compare favorably with those of any city of its size in the
country, and are conveniently located and thoroughly adapted to
their several uses (p. 3a).”
Chatfield praised Brownsville school education, too. “The
discipline of schools is excellent, and displays a practical application of the Principal’s military training”, he said, “Brownsville is
surely destined to become an educational center for a populous
area, and she has taken a stride forward which places her institutions of learning upon an advanced position of excellence” (p.
17a-b).
Chatfield also commended Brownsville on the grounds
of its governmental officials (for example, its Mayor Thomas
Carson (p. 20c), Postmaster John W. Hoyt (p. 19a), Judge Emilio C. Forto (p. 27b), School Superintendent Cummings (p. 16c),
Custom House Collector R. B. Rentfro (p. 24d)), scientists (for
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example, Mr. Armstrong (p. 22c)), military men and war veterans (for example, William Neale (pp. 12-15), William Kelly (p.
21a-b), Louis Cowen (p. 21d), Adolphus Glaevecke (p. 23)), journalists (for example, Mr. Maltby (pp. 23A, 25a) and Mr. Franklin
(p. 25a)), and many businessmen and women, White American
or European, and mostly from the American side of the border
(for example, Mr. Woodhouse (p. 21b-c), Mr. Raphael (p. 21d),
Mrs. Krausse (p. 22a), Mrs. Bollack (p. 22b), Mr. Putegnat (p.
23d)), although some of them with business offices in both sides of the border (for example, Mr. Cross (p. 21d-22a)). Several
of these businessmen were land owners and urban developers
awaiting for clients to sell them some property (for example, Mr.
Field (p. 22a-b)).
The opportunity was there for newcomers, he noticed:
The present conditions are most favorable for settlers, as they
may now secure the advantages of cheap lands and economical living, and a certainty of transportation for their crops; for
capitalists, because the urgent need of wealth to establish large industrial enterprises and construct public works, will enhance the value of property, and, consequently, the security of
their investment. (p. 4a)

He summarized his own assessment of Brownsville
opportunities thus:
Brownsville has steadily improved, its population has increased, liberal ideas have spread, business has slowly but surely
gained in volume, and its municipal affairs have been well and
economically administered. (p. 3c).
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Or using William Neale’s words, as Chatfield quotes
them, the solid base of Brownsville was “mercantile integrity,
municipal economy and honesty, and obedience to the law” (p.
15a).
To all this, new developments would make Brownsville
an even better place to invest, Chatfield argued, since the construction of railroads, irrigation for agriculture, and the introduction of truck farming were in course, and would surely magnify the profits of any venture (p. 3d-5c, 38b). Even, there were
opportunities of making Point Isabel, in this section, a winter
resort, he assured (p. 41b).
Brownsville, a city bordering with Mexico and Latin America
A particular Chatfield’s argument supporting the opportunity of investing in Brownsville was its bordering with Matamoros, a twin city from another nation, Mexico. If compared with
Brownsville, he said, it is the “stronger” of the border (p. 31a),
perhaps because, “surrounded by a line of fortifications” (p. 33b),
“Matamoros is a strongly fortified city”, moreover, “the soldiers
you see here are the flower of the Mexican army; neatly dressed, thoroughly equipped, and well set up”, and, as he observed,
its streets and sidewalks were well built, laid, and traced (p.
32b-32d).
The place was “romantic”, he said, offering an opportunity of meeting with “dark-eyed senoritas” who, standing on ledges located between bars and window casings, add a “touch of
Old World grace to the scene which is extremely captivating” (p.
32b-c). He also expressed:
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Viewed thus, in perspective, the scenes bring to mind the vivid
pen pictures of Washington Irving descriptive of the modern
surroundings of the Alhambra, and gather about one’s senses a
halo of romance in which he may revel for hours. (p. 32c).

Family bonds in Matamoros were also praised by
Chatfield:
Glimpses of happy domesticity are often caught, where strolling past these gratings in the summer twilight. Three, and sometimes four, generations will be seated around the enclosure,
amid a bower of flowering plants and tropical foliage, engaged
in animated conversations or listening to dulcet tones of a harp,
as they are drawn by the fingers of one of the lovely daughters
of the house [...] nothing can erase the pleasant memory of that
stolen glance. (p. 32c).

Although the buildings were outwardly dull, sometimes
the inside of them, where families lived, were not so, Chatfield
noticed:
In strolling about through the central portion of the city,
the general character of the buildings is observed to be
monotonously regular, and the long lines of close shutters
lead you to suppose that the rooms behind them are vacant. A door suddenly opens, and as a well-to-do-looking
gentleman turns to close it, you glance beyond him and
perceive a handsome apartment, furnished in French style,
with heavily gilded mirror-frames, gilt tables with marble
tops and large glass cases of stuffed birds and artificial
flowers standing upon them, a spotless floor dotted with
fine rugs, an elegant French clock on the mantel-piece, and
horsehair furniture with fantastically carved legs and feet.
(p. 32d-33-a).
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Chatfield celebrated Mexican cuisine, present in Brownsville market, too, and attracting the Americans for its taste, particularly the “dulce” made from “piloncillo”, with fantastic shapes
(p. 30c), and the “tamale”:
The “tamale” is an article of diet among the Mexicans, although
there are many Americans who relish them fully as much as do
the natives […]

Americans select the vendor who sells the smallest and hottest “tamales” […] and buy them from her by the dozen […]
Then they hasten home, occasionally shifting the steaming
hot “brown paper parcel” from one hand to the other, and
share them with friends. When the corn shock in which
the “tamales” are steamed is removed, a roll of corn meal is
disclosed and it is eaten like a banana; there is a streak of
finely minced chicken or beef in the center, highly season
with red pepper, of course; but they should be eaten hot.
(p. 30c).

It was Matamoros City the one enjoying an Opera House,
he reported:
The interior arrangement is somewhat on the order of the Coliseum at Rome […]

[…] on New Year’s Eve […] it was only necessary to watch at
the magnificent chandeliers suspended from the well-ventilated and lofty ceiling, and thence to the hundreds of beautiful
women attired with resplendent costumes and adorned with
costliest jewels, to make one forget that outer darkness existed
in the Teatro Reforma—or anywhere else […]

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The stage is very large and has every appurtenance for the setting of elaborate scenes. (p. 32d)

In Matamoros, Americans also found “amusement”, he
said, as when the Fort Brown garrison and their ladies enjoyed
the “Oriental-looking shops” where “fine linen, laces”, pots,
silver, opals, “gorgeously painted Guadalajara jars, and a host
of articles in Mexican ‘drawn work’” were sold (p. 29d). Quoting a journalist, the “Rambler”, Chatfield pointed out that the
market was well supplied with meat, fish, a great variety of
vegetables, many of them with names unknown by him, and
supplied with curiosities, such as native toys, jugs, pitchers,
many made of Terra Cotta pottery, excellent for water-coolers
(p. 33a).
He also considered:
We frequently attend a “baile” (ball) or a concert, at the Opera House, where we meet the elite of Matamoros, and have a
pleasant opportunity afforded us to observe their manners and
customs. The “baile ground” at Santa Cruz is a public pleasure
resort for the lower classes and is well worth a visit. Sunday is
the gala day, when the grand bailes take place, drawing crowds
from both cities. (p. 29d)

If needed, a relationship of assistance between the twin
cities existed, as Chatfield cited William Neale’s narrative of the
history of Brownsville, for example, when Mexican troops, in
1859, defended the American city from a “200 ruffians” attack (p.
15b), and when, in 1863, Matamoros served as a refuge for Americans fleeing from a fire that destroyed Brownsville (p. 15c).
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A most important issue, for Chatfield, was that Brownsville’s and Matamoros’s commercial affairs were thoroughly identified (p. 32a). To make it clear, he quoted the “Rambler”:
The intercourse between “The Twin Cities of the Border” is so
constant and familiar, that it is difficult to realize they are dependences of separate republics; to the stranger they present
no more marked contrast than New York and Brooklyn, or any
two cities of the United States having similar autonomy. (p.
33a)

Public transportation already existed in Matamoros,
Chatfield continued citing the “Rambler”; moreover, this transportation could connect this twin city with Brownsville, and be
extended through Brownsville:
A street car line belts the central portion of Matamoros, the
schedule being so arranged that cars leave the city and the terminal at Santa Cruz, simultaneously, every half hour […]

A plan was once proposed for carrying this system of street
cars across the river on ferryboats, and belting Brownsville,
also. The matter was carried to such a point that the necessary
capital had been secured, and work was about to begin on the
American side, when some sudden change of plans occurred
and the work was indefinitely postponed. There is but little
doubt of it being taken up again at not distant day, and carried
to completion, as the interests of the Twin Cities will eventually demand such a means of rapid transit. (p. 33a-b)

But the key element concerning the twin cities’ commercial affairs and future development was not reduced to local
transportation and an economic exchange between just the one
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and the other, but they being the route of an economic exchange
between the whole Americas, he said: “Brownsville […] is squarely located on the shortest route to the City of Mexico, and thus
will become of great importance as an intermediate station on
the great Pan-American Railway, which will cross the Rio Grande at this point” (p. 4a). To make this clearer, Chatfield quotes
T. C. Crawford:
It would not be enough to have treaties admitting our articles
of product under specially favorable conditions. But it was highly important to have such means of communication as would
enable to trade, once established, to be swiftly and economically carried. To this end, it was deem necessary to encourage
the establishment of steamship lines, and […] to connect the
United States with the South with a Pan-American railroad.
This road was to traverse the entire length of the South American Continent like a backbone, with branches radiating to the
commercial capitals. (p. 4c).

Chatfield quoted William Eleroy Curtis, a representative
of the State Department, writing:
Whoever builds this road will hold the key to the heart of the
Southern continent […] the greatest expectations are based
upon the opening of the markets of Mexico, Central, and South America, and the West Indies to our manufactures articles.
The annual imports of fifty millions of people that comprise the
countries and the colonies south of the Gulf of Mexico and the
Rio Grande average $600,000,000, and the greater part of this
total is represented by manufactured articles. (p. 4b)

Being Brownsville and Matamoros at the crossroad of this
future railroad led Chatfield to reach this conclusion:
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�Arturo Zárate / Twin cities

The merchants, farmers and manufacturers of the United States who shall have located at Brownsville or its vicinity, and
reaped the advantages of being early in the field, will assuredly
be in a position to introduce their goods and products into the
markets of Mexico, Central and South America, at figures with
which it will be difficult for most distant centres to compete.
In the meantime there would exist the certainty of a home market, excellent facilities for exports to the countries of the Eastern Hemisphere either by the Atlantic or the Pacific route, and
a business so firmly established that any desirable expansion
to meet the demands of new trade, could be readily effected.
(p. 4c).

How the Twin Cities became such a great investment opportunity
Chatfield made it clear that the optimal conditions of the twin
cities for investment were not always present, since, before reaching these conditions, this Southern section of the border of the
United States should become fully American.
For that purpose, he reviewed the history of Mexico and
of Rio Grande Valley section.
Concerning Mexico, he said that before the Spaniards
arrived, the Aztecs inhabited the place, a people who possibly
were of a Caucasian race because of their remarkable achievements; once the Spaniards arrived, they dominated the Indians
for 300 years, “took care to suppress all enterprises that could in
any way conflict with Spanish trade and manufactures; appropriated all products of the mines which could be obtained by the
rude workings in vogue; sequestrated immense tracts of land for
the church, and retained the most powerful influences of priest18

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craft and the ignorance of the masses” (p. 31a-b); once Mexico
achieved independence, this country suffered, using William
Neale’s words, “a chronic disease” […] I mean Revolution, or what
they call Pronunciamientos” (p. 14d), and, according to Chatfield
himself, “three hundred revolutions and various wars” (p. 31d),
revolutions which, once Brownsville existed, were an opportunity of business by supplying arms to revolutionaries in Mexico.
Citing William Neale, Chatfield referred that one of Brownsville’s fires, almost destroying the city, was caused by the explosion of a munition store next to Stillman’s brick building (pp.
14d, 23c). Chatfield noticed that, at the time he was writing, revolutions and promiscuous executions were things of the past,
in Matamoros, and that new opportunities of business between
the twin cities were at hand, since their commercial affairs finally
were thoroughly identified (p. 32a).
Concerning Brownsville, Chatfield said, the portion of
land where it was situated “was described as a ‘desert,’ inhabited
only by ‘large droves of wild horses and cattle’ and unexplored unless by ‘mustang hunters,’ who made it their hunting ground for
years.” Nonetheless, he acknowledged that “The wild horses and
the cattle were remnants of the vast herds that formerly swarmed
over these rich pasture lands and constituted the wealth of the
Mexican owners” (p. 2a). Moreover, he noticed, they “were driven from this paradise by the breaking out of the war in Texas,”
their “three millions of heads of stock […] abandoned or destroyed”, and most of the inhabitants withdrawn “to the south of the
river” during the progress of the Texan revolution (p. 2a). Furthermore, during the Mexican War, American ruffians congreDOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-1

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�Arturo Zárate / Twin cities

gated in “this frontier”, but they finally left to California because
of the Gold Rush, and the few who remained in the area “killed
off one another” (p. 14b-c). Once the north of the river was “annexed to the United States” (p. 1b), Chatfield believed, Mexicans
returned from the south and “re-established their stock ranches,”
the State legislation “assuring them the undisputed possession of
their lands,” and as the Americans began to settle in this section,
too, they purchased “land from the Mexicans” or located “public
domain under the laws of Texas” (p. 2a). Confirming “the titles of
land in the newly acquired territory”, he said, led to the development of this section “unbounded resources” (p. 1c).
Apparently, there were other ways of assuring tracts of
land in this section. Citing William Neale, Chatfield referred to
Colonel Kinney, a Texan revolutionist, claiming “everything he
saw as his property by right of discovery and might of recovery”
(p. 12d). He also referred Kinney’s recommendation to Neale:
“to mount a horse, ride around as a big piece of land as he could
encompass in one day, and the land within the lines he rode over
should be his—Mr. Neale’s” (p. 12d). However, Chatfield said
following Neale’s narrative, “some unscrupulous men got a footing among us; they made vast claims of landed property and instituted suits at law; they in fact claimed all land donated to the
city by the State Legislature, that lay within the corporate limits”
(p. 14c). According to this narrative, one of these men was Juan
N. Cortina, who “issued titles to whoever he pleased, and thus
exhausted the last source of security of property,” titles “of no
validity whatever, […] usurped by the might of terror” (p. 13c).
An important portion of Chatfield’s pamphlet was devoted to
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make it clear that Cortina was a “fugitive of justice,” […] “ignorant and uneducated,” […] “a horse thief, a vagabond” , a leader of
the ruffians and banditti, “cattle thieves, murderers and robbers”
who captured the city of Brownsville in 1859 and liberated the
prisoners in jail (p. 2a-c, 15a-b, 23c-d), “a thing till now unheard
of in these United States” (p. 2b). Thus, this pamphlet offered
an account of Cortina’s “reign of terror” which “lasted for ten
years, […] filled with wanton destruction of human life, wholesale appropriation of cattle and other movable property; robberies,
assaults and organized attacks upon towns, custom-houses and
detached ranches, as to make one shudder to read it” (p. 2c).
As referred in this pamphlet, Cortina even dared to help
Mexicans participate in Cameron county sheriff election, contrary to what was previously agreed in caucus, and thus defeating
who was formerly the chosen candidate (pp. 14c, 15a). Neale’s
Oration celebrating the centennial of American Revolution, in
Brownsville, as quoted by Chatfield, was mostly devoted to depict Cortina’s wickedness (p. 14-15). According to Major Heintzelman’s report cited by Chatfield, Cortina “was the champion
of his race—the man who would right the wrongs of the Mexicans and drive back the hated Americans to the Nuece” (p. 2c).
Threats against Brownsville continued, Chatfield said (following
Neale’s report), since in 1851 American filibusters attacked Matamoros to make this Mexican city a Zona Libre (a duty free point),
something very contrary to Brownsville’s commercial interests:
business subsequently “wane rapidly” in the American city (p.
14d, 33b-d). In any case, “border troubles” ceased, Chatfield assured, once a treaty was signed between the United States and
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Mexico, “stipulating that the troops of either country should be
empowered to pursue marauders into the territory of the other”
(p. 2d). However, by the time Chatfield published his tract, there still were unsolved disputes concerning property. As Chatfield himself reported, the American government had not paid for
forty leagues then occupied by Fort Brown, land confiscated by
the Army that belonged to De la Garza family since 1781 (p. 20c-d,
28a-b).
At any rate, there was a time of prosperity in the region
after Cortina’s reign of terror ceased, Chatfield explained:
During the War of the Rebellion, […] the Rio Grande was
left free and the Confederacy utilized it in exporting immense quantities of cotton and other accumulated products
of the South, and in importing munitions of war and the
food staples it was impossible to produce in the disorganized state of labor. Vast amounts of merchandise were
store in the warehouses of Brownsville and Matamoros, and
the mutual interests then awakened were strengthened by
friendly intercourse, as these cities became in fact as well as
in name, “The Twin Cities of the Border”. Strangers thronged the streets, intent upon the purchase of supplies for filling army contracts or buying goods to replenish their empty shelves. There was money in the Confederacy in those
days, and was freely spent in arming and equipping with the
best the world afforded, those new-fledged defenders who
afterward as proudly wore the tattered gray; and procuring
the finery of noble woman who, a few months later, tore the
most costly fabrics into shreds for the comfort of their suffering kindred at the front. The inland routes were covered
with wagon-trains and travellers were constantly passing
the States and this thriving mart of commerce. Business of
all kinds was revived; wealth flowed into the merchant co-

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ffers, and many large fortunes were made on both sides of
the Rio Grande. Employment was provided for the whole
population, and all—from the heads of large commercial
houses to the messenger boys and the water carriers—found
it exceedingly remunerative. (p. 2d).

Following mostly Neale’s narrative, Chatfield reported
that Federal troops reached Brownsville in 1863, confiscating
many Confederates’ properties, and making many secessionist,
like William Neale, flee to Matamoros; that the Federal troops
welcome the ruffian Cortina in 1863 and 1864; that, in such a year,
Confederates were back in Fort Brown; that in 1865 the last Civil
War battle was fought and won by colored troops in Brownsville;
that Confederates could return to Brownsville in that year, recover their properties, and, since then, live “in peace and quietude”
[…] “enjoying the high esteem and confidence of four generations”
who surrounded them “with well merited honors” (p. 13d), often
being them the mercantile (p. 20c-22b), social (p. 20a), governing (p. 20c), and public opinion elite (p. 24d-25a) in Brownsville, who, members of the old Democratic party, cared about the
city demands of land property (p. 14c-d). Chatfield also reported
that the people who once reached Brownsville as “carpetbaggers”
finally became well established people in the city (p. 13d).
Segregation was enforced, he noticed, since colored people had their own schools, albeit their teacher was white (p. 17b),
and, something “refreshing to witness”, the bootblack, despite
crippled, was white, too (p. 30d). In any case, Chatfield assured,
colored people, even when they were runaway slaves [emancipated] in Mexico, and welcome as middle class people there (p.
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28c), once recaptured by slave hunters like William Neale, preferred to return to the United States to their “Old Cabin Home”,
since that was better than staying Mexico (p. 12d).
By the time Chatfield published his pamphlet, a railway
would penetrate this region and would develop Brownsville’s
unbounded resources, he said (p. 1c). And despite that Chatfield
reported Catarino Garza’s undergoing revolution in the Lower
Rio Grande Valley, he made it clear that this man was not a threat
to the peace of the American side of this section (p. 43c-d).
Some difficulties concerning the task of Americanizing the
border and beyond
Having in mind the task of Americanizing the border and beyond
for successful investment (pp. 16d, 35d), Chatfield identified
some difficulties still unsolved. Half or even a third of the population in Brownsville was Mexican, he said, and this population
neither spoke or understood the English language (pp. 3a, 16d);
moreover, “Englishmen, Frenchmen, Americans, Irishmen, and
Africans […] nearly all use the Spanish language or its Mexican
‘patois,’ in the affairs of daily life” in both sides of the border (p.
33b); this fact required from the City of Brownsville that, with
the exception of the marshal, its police forces were of Mexican
descent, with the requirement of speaking English to aid the
stranger who did not speak Spanish (p. 26c-d). But English language should be learned, and for that purpose, Chatfield applauded, several methods for teaching it were successfully applied
in Brownsville schools (pp. 16b-18c), and several festivals were
celebrated using this language, he approved, such as All Saint’s
Day and Columbus Day (p. 30a-b), no so with “The Pastores”, a
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festival which was of terrible taste, he lamented, because of the
use of Spanish (p. 30b-c):
[…] an object of interest for strangers at first, […] it is totally
un-American […] The participants are all Mexicans, and not
very good actors as a rule. They act as wooden figures, and recite so rapidly that even good Spanish scholars cannot understand half they say. (p. 30c)

Social entertainments often took place in Brownsville,
such as dances, Chatfield informed (p. 27d), but Mexican “bailes”
were rightly banned within the city limits, Chatfield observed, to
prevent the native population disorderly behavior (p. 26d), notwithstanding that such “bailes” were frequented and a source
of amusement for many American boys and girls in the Mexican
side of the border, even at the lower classes’ “baile ground” at
Santa Cruz (p. 29d).
On the one hand, as already noticed, big fires almost destroyed the whole of Brownsville for three times, mostly because
of the explosion of stores that sold ammunitions to Mexican revolutionists (pp. 14d, 23c). On the other hand, “jacales” were the
buildings immediately demolished, although affected by, Chatfield acknowledged, not common fires (pp. 26d-27a). Any case,
Chatfield celebrated the replacement of these dwellings of the
Mexican population for new buildings “attesting the financial
prosperity and refined taste of the owners” (p. 2d), and he expected that this new building style, introduced in Matamoros,
would even replace the monotonous Mexican style of South of
the Border residences (pp. 32d-33a).
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As noticed above, Chatfield quoted William Eleroy Curtis, a representative of the State Department, to stress the opportunities for American capitalists of doing business not also at the
border, but in Mexico and South America, too. This official also
said:
Latin American people never have been and never will be engaged extensively in mechanical pursuits. Their taste does not
run that way. They will always continue to cultivate sugar,
coffee, and other tropical product to which their climate and
soil are favorable. They must continue to buy their bread, their
wearing apparel, their household utensils and equipments,
their railway supplies, their machinery and implements, and
any other form of manufacture goods; and the factories of the
United States can furnish these goods as well as the factories
of Europe. American goods are popular everywhere, so popular
that European factories forge our trademarks and infringe our
patents. Very great advantages have been gained for a great
variety of our goods by reciprocity treaties; but our increase
of our exports must depend upon the enterprise of our merchants in introducing their goods into those markets. The government has open the way; but the merchants must adopt the
same energy and patience that has caused the marvelous development of our in our internal commerce (p. 4b).

For the purpose of facilitating that American investors
successfully do business in Mexico and beyond, it was important
not only the Americanizing of the border, but of the whole Americas, too (pp. 3d-4, 16d, 35d-36b), Chatfield said, which implied
not only the teaching of English language, but an educational
system, values, and religion in accordance with American interests. To make it clear, Chatfield quoted Consul Richardson, in
Matamoros:
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It is hoped and believed that Mexico, and, indeed, the whole of
Spanish America is on the threshold of new national, commercial and social life […] the question [is] changing the stream
of Mexican life at the fountain—changing her ideals, her prepossessions, her prejudices. In the one matter of education,
Mexico is induced to look Northward. Here is our opportunity.
If Mexico could be peppered with American schools, we might
expect to find the next generation more American in its civilization than at present. (p. 36b)

Concerning the “peppering” of Mexico, Chatfield celebrated the American schools that promoted the learning of English,
the teaching of lessons in English, and the use of English textbooks there (p. 36b).
He also celebrated Consul Richardson opinions on changing religion in Mexico. On the one hand, the Consul approved
that “the church no longer has any supervision, and her interference, even to the slightest degree, would not be tolerated”. On
the other hand, the Consul considered, “the year of 1891 presents
to free Protestant America the fact of absolutely free education,
untainted by sacerdotalism in ‘poor priest-ridden Mexico,’ thus,
“Protestantism sees its opportunity and has not been slow to
avail itself of it, and so the foundation of a splendid system of
schools, free and private, has been laid” (p. 35b-c). As quoted by
Chatfield, the Consul also said:
The friends of the United States in Mexico to-day are not the
Americans residing here, but the Mexicans who have been
educated in American colleges and universities, or in the private and mission schools maintained by American enterprise and
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philanthropy. The work done here is fundamental […] I feel
increasingly certain that Mexican trade will be ours only when
Mexican people are ours. (pp. 36b, 35d)

Although Chatfield to some degree lamented that the old
chapel (the only beautiful Church in Matamoros) was already
destroyed because of Juarez banishing of religious orders, he saw
it as a “landmark of the rise and fall of Catholic domination in
Mexico” (p. 34d).
However, the effort of Americanizing the South might
not be successful, if considering some of Chatfield’s and his informants’ observations, for example, Matamoros’s post office was
not good whereas Brownsville’s was excellent (pp. 18c-19c; 36d);
Mexicans could not ride four horse coaches as Neale did (p. 13a);
Mexican and Spanish houses were ill-ventilated, poorly lighted,
and not too well furnished (p. 16b, 33a); Mexican carts (p. 12c),
houses (p. 32b), street light, bedroom furniture (p. 32c), toys, ornaments, silver filigree (p. 31), shops (p. 33a), and cooking utensils (pp. 26b, 26d, 31c, 33a) were ancient, primitive, and underdeveloped; if any good quality furniture was found in Matamoros, it
was bought and made in America (p. 32c); before 1852, there was
no butter at all, and, at any rate, the people’s diet was reduced to
beans, pepper, and a bit of meat (p. 26b);3 if there were buildings
in Matamoros which deserved praise, they were either American
or made by Americans —the old chapel was constructed by a resident in Point Isabel (p. 34c-d), the American Consulate was the

3 This diet may remind Americans that chili now is the official dish of the
state of Texas.

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best furnished place (p. 34a-c), the Opera House was designed
by Architect Peeler (p. 32d), and the Main Plaza, by a General
Taylor’s officer (p: 31d): before the Mexican War, this plaza was
no more than a pond “shared by ducks, goats, naked children and
bull frogs” (p. 12d)—; although Chatfield liked Matamoros people “domesticity” (p. 32d), he would prefer that they were not so
attached to their place of birth because men then were not ready
to work far away from their families, as required by the construction of railroads (p. 31b); people of Matamoros would make
deals, get along, and be fooled by Cherokees, something that
Texans would never do (p. 1d, 12c). Seemingly, Chatfield did not
rely on Mexicans either, since if he gathered information for his
pamphlet openly in Brownsville, he did not do so in Matamoros,
but worked as a “detective” did, using “his faculties of observation to such an extent that he can see and note many things in a
short space of time” (p. 33a).
According to Chatfield’s informant Neale, “mechanics
were of all nationalities, except Mexicans”, and “natives who belonged in the town held fandangoes in the streets and imbibed
pulque or mezcal” (p. 12d), not as [Confederate] Gen. Bee and staff
did, who drank “abundance of champagne” (p. 15c). Chatfield
himself said that “political economy is a science yet to be taught among these degenerate remnants of a noble race, and any
attempt to teach it would be a thankless task, if not a work of
supererogation” (p. 31b). Although he reported that students
at a school unmasked an American “pretended professor of mathematics” (p. 17d), he also reported Consul Richardson saying
that “the Mexican mind is not mathematical; it does not like
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close consecutive thinking [and the] effect of climate is such as
to make the best result unattainable” (p. 35d). Thus, Chatfield
considered that “The ‘burro’ and his native driver may have ‘been
made for each other’” (p. 30c).
The hope of teaching English in order to Americanize the
border was even doubtful in Brownsville, let alone in Matamoros
and the whole of Mexico, as said in the pamphlet:
The foreign element is perceptible in everything about us. The
population of Brownsville is about 7,000, one half of whom are
Mexicans, and their habits and customs preponderate those of
the Americans to a great extent […] It becomes necessary for
us to learn something of the Mexican language, for the lower
classes adhere to it with an obstinate persistence which may
be laudable in the abstract, as evincing a love of their native
land, but it is scarcely to be commended when it is considered
that they are inhabitants of an American town, and are under
the protection of the laws of the United States. This trait is
probably due to the Indian blood in their veins; for an Indian
will resort to every expedient before he admit that he understands or can speak English. I once saw a curious instance of
this at a Sioux Agency on the Missouri.

Our camp have been beset with begging red skins of every age
and sex, for several days, and our arms were tired with our effort
to explain in the “sign language,” that the rations of two companies would not admit of maintaining a soup kitchen for 7,000
Indians; so we took refuge in a statuesque repose. This puzzled
the genuine beggars, and they ceased their importunities. We
discovered a few bucks who wished to barter and exchange, but
we refuse to understand, until finally, in sheer desperation, one
of them seized a paper and a pencil from the table in the tent,
and wrote these words in plain English —“coffee, sugar, flour”—

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making signs that he would pay for them in skins. He would not
speak a word in English in reply to our questions, but we soon
learned that he had been educated at the Agency School.

The Mexican street vendors […] will parley for an hour in their
patois before they will attempt to explain their meaning in
English, of which language they at last evince a slight knowledge, rather than lose a chance of selling something. This happens
only when you enter into negotiations with them, however; if
you shake your head, they will pass on without a word. (p. 29c)

Besides, Chatfield assured, no Mexican would tolerate
anything on his feet unless the shoes were finished with sharp
pointed toes and high tapering heels: “Both Mexican men and women have small feet, and the style of foot wear which they most
affect makes their feet look even smaller than they are” (p. 36d).
It might not be surprising that, being such his belief, Chatfield would not rely on the original settlers to trigger the border
prosperity, but rather rely on new and American settlers to do so:
The attention of agriculturist, capitalists, manufacturers,
stock-raisers and tradesmen, throughout the United States,
is invited to the unparalleled advantages which will accrue
to them by casting in their lot with Brownsville. They are one
and all requested to give this subject careful attention, and, if
possible, to reassure themselves by personal inspection, before
determining the momentous questions of where to locate their
business, or in what section to place their investments.

The citizens of Brownsville will become willing “hostages” for
all who may seek “fortune” within their gates. (p. 5b)
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Following Chatfield reasoning, Brownsville would be the
launching platform to make fortune in the South, as some Americans in Brownsville were already doing, for example, Mr. Carson, the City Major, and Mr. Kelly were owners of silver and lead
mines in Mexico (p. 20c, 21a), and Mr. Carson’s interest was in
immense fisheries in the coast of Tampico, too (p. 20c).
One final remark
Although this essay does not include every word of Chatfield’s
tract, it captures the essence of the pamphlet by highlighting
some of its most important features.

References
Chatfield, W. H. (1893). The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio
Grande. New Orleans: E. P. Brandao.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

El refugio y el procedimiento de solicitud de la condición de refugiado en México
The asylum and the procedure for applying for
asylum status in Mexico
Socorro Arzaluz.1
sarzaluz@colef.mx

Gabriela Zamora.2
gabriela_zamora@hotmail.com

Resumen: En México, una serie de instancias y ordenamientos legales
determinan la condición de persona refugiada. Se observa que en años
recientes han aumentado en forma drástica esta clase de solicitudes.
En ese sentido, el objetivo del documento es presentar de manera breve
los principales instrumentos jurídicos que se observan para que una
persona obtenga el estatus de refugiado. También se determinan a las
principales instituciones que cumplen diferentes tareas a lo largo del
proceso. Es de esperar que ante el éxodo de las personas de sus lugares
de origen debido a la violencia y otras condiciones contempladas en la
ley mexicana, la tendencia siga en aumento por lo que es importante
difundir el camino a seguir y dar a conocer a los principales actores que
intervienen en este proceso.
1 El Colegio de la Frontera Norte.
2 Casa Monarca. Ayuda Humanitaria al migrante.

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Palabras clave: migración, refugio, México
Abstract: In Mexico, a number of instances and legal systems determine asylum status. It is noted that in recent years these kinds of applications have increased dramatically. In this sense, the objective of the
document is to briefly present the main legal instruments that are observed for a person to obtain asylum status. The main institutions that
perform different tasks throughout the process are also determined. It
is to be expected that in the face of the exodus of people from their places of origin due to violence and other conditions covered by the law,
the trend will continue to increase so it is important to spread the way
forward and publicize the main actors involved in this process
Key words: Migration, asylum, Mexico

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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

Introducción
En el ámbito de los derechos humanos, independientemente de la
condición de estancia, el Estado Mexicano reconoce los derechos
y las garantías para su protección, favoreciendo la defensa más
amplia. El Estado Mexicano ha ratificado todos los instrumentos
del Sistema Universal y del Sistema Interamericano de Derechos
Humanos, en los que se reconoce el derecho a la migración y de
las personas migrantes.
Temas como: 1) el reconocimiento de los derechos y obligaciones, 2) la protección de los derechos humanos, 3) el ejercicio
de los derechos y la gestión de la migración en México, se plasman en el marco jurídico y normatividad en materia migratoria
establecidos en los siguientes instrumentos: 1) la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos; 2) la Ley General de
Población, el 3) Reglamento a la Ley General de Población; 4) la
Ley de Migración; 5) el Reglamento a la Ley de Migración, 6) los
Lineamientos para Trámites y Procedimientos Migratorios; 7) la
Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político; 8) el Reglamento a la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político; 9) la Ley de Nacionalidad y 10) el
Reglamento de la Ley de Nacionalidad.
Actores y proceso para la obtención del refugio
El ejercicio y gestión de la política migratoria tienen impacto en
otras legislaciones de carácter general que, en su conjunto, integran el marco constitucional y legal en que se fundamenta la política y gestión migratoria en México (UPM, 2013). En este tenor,
las legislaciones mencionadas dan cuenta de la formalización de
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los derechos de las personas migrantes y refugiadas definiendo
asimismo las diferentes condiciones, derechos y mandato de la
política migratoria y de refugio mexicana. La figura 1 muestra las
normatividades, las dependencias responsables de conducir las
políticas en la materia y las condiciones facultadas a otorgar.
Figura 1.
Instrumentos jurídicos para la gestión de la migración en México

Fuente: Elaboración propia con información de las legislaciones mencionadas.
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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

En el ámbito de la protección internacional, la Ley sobre
Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, se centra en tres figuras: refugio, protección complementaria y asilo
político. Además de contener los elementos de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967,
considera entre los supuestos los incluidos en la Declaración de
Cartagena sobre Refugiados. En su artículo 13 la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político (LSRPCyAP) establece que:
La condición de refugiado se reconocerá a todo extranjero que se encuentre en territorio nacional, bajo alguno de los
siguientes supuestos:
I.

Que debido a fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, género, pertenencia a
determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa
de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal
país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde
antes tuviera residencia habitual, no pueda o, a causa de
dichos temores, no quiera regresar a él;

II.

Que ha huido de su país de origen, porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por violencia generalizada, agresión extranjera, conflictos internos, violación
masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que
hayan perturbado gravemente el orden público, y

III.

Que debido a circunstancias que hayan surgido en su país
de origen o como resultado de actividades realizadas, du-

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rante su estancia en territorio nacional, tenga fundados
temores de ser perseguido por motivos de raza, religión,
nacionalidad, género, pertenencia a determinado grupo
social u opiniones políticas, o su vida, seguridad o libertad pudieran ser amenazadas por violencia generalizada,
agresión extranjera, conflictos internos, violación masiva
de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan
perturbado gravemente el orden público
La definición expuesta en la legislación además de progresista, brinda la oportunidad de protección a mayor número
de personas puesto que contempla como solicitante de la condición de refugiado al extranjero que independientemente de su
situación migratoria solicita el reconocimiento de la condición
de refugiado y reconoce con la condición de refugiado a la persona “que ha huido de su país de origen, porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por violencia generalizada,
agresión extranjera, conflictos internos, violación masiva de los
derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado
gravemente el orden público” (LSRPCyAP, artículo 13).
En México la Comisión de Ayuda a Refugiados (COMAR)
es la autoridad competente en materia de refugio, de acuerdo con
lo establecido en la LSRPCyAP y su Reglamento, cualquier extranjero que, encontrándose en territorio nacional, tiene derecho
a solicitar que le sea reconocida la condición de refugiado.
El procedimiento de solicitud y reconocimiento de la condición de refugiado (figura 2) implica presentar en un período de
hasta 30 días hábiles, la solicitud ante la Coordinación General
de la COMAR o ante INM, quien en estos casos deberá canalizar
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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

la solicitud a la Coordinación General. En la solicitud se deben
incluir todos los familiares que acompañan a la persona solicitante previa acreditación del vínculo familiar. Las solicitudes también pueden llevarse a cabo posterior al período estipulado, no
obstante, el solicitante debe explicar a detalle el motivo que le
impidió la presentación.
Figura 2.
Procedimiento del trámite de solicitud de la condición de refugiado.

Fuente: Elaboración propia con información de la Comisión Mexicana de
Ayuda a Refugiados (COMAR) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR).

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Recibida formalmente la solicitud, la COMAR emite un
acuse de solicitud y con ello prueba el inicio del procedimiento
y garantiza la no devolución de la persona a su país de origen o
al lugar en donde su vida, seguridad o libertad son amenazadas.
Una vez tramitada la solicitud, la COMAR expide un documento
“Constancia de Trámite con Respecto de la Solicitud del Reconocimiento de la Condición de Refugiado” que comprueba que el
procedimiento de solicitud se encuentra en curso.
A partir de ese momento todos los solicitantes deben permanecer en la entidad federativa en donde le fue otorgado el trámite a la solicitud, salvo autorización expresa de la COMAR ya
que, de no hacerlo, el caso se da por abandonado. Para probar
la estancia, la persona debe acudir cada 15 días a las oficinas de
la COMAR o del INM donde presentó la solicitud a firmar una
constancia de permanencia en el estado, práctica que ha sido suspendida indefinidamente por la contingencia sanitaria.
Una vez obtenida la Constancia de Trámite con Respecto
de la Solicitud del Reconocimiento de la Condición de Refugiado,
la persona podrá obtener su Clave Única de Registro de Población (CURP) y adicionalmente iniciar ante el Instituto Nacional
de Migración (INM) su regularización migratoria por razones
humanitarias, resultado del trámite, se obtendrá la “Tarjeta de
Visitante por Razones Humanitarias”, que permite residir y trabajar legalmente en México durante el trámite.
Como parte del procedimiento, la COMAR solicita una
entrevista a los peticionarios para conocer si la vida, seguridad o
libertad de la persona corre riesgo de regresar al país de origen. Por
lo que además del llenado del cuestionario la COMAR realizará
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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

una entrevista personal para conocer los motivos por los cuales
se solicita la protección. Durante la entrevista el solicitante debe
narrar los hechos en los que basa su solicitud y aportar el mayor
número de detalles posibles por los que no puede regresar a su país.
Posterior a la entrevista de elegibilidad, la COMAR lleva
a cabo una investigación y análisis del caso en el que recopila la
opinión de la Secretaría de Relaciones Exteriores, información
objetiva de fuentes confiables, y en caso de ser necesario del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Para la obtención del resultado la COMAR tiene hasta 55
días hábiles después de la fecha marcada en la constancia, 45 días
hábiles para emitir una resolución fundada y motivada respecto
del reconocimiento o no de la condición de refugiado, más 10 días
para informar el resultado. En algunos casos, la COMAR puede
ampliar el plazo por otros 45 días hábiles.
De reconocerse el refugio, la COMAR entregará la “Constancia de Reconocimiento de la Condición de Refugiado” al solicitante y a todos los familiares incluidos en la solicitud. En el supuesto de no reconocerse la condición de refugiado, la COMAR
en la misma resolución debe pronunciarse en el sentido de otorgar o no otorgar la protección complementaria.
En los casos en que la resolución de COMAR sea negativa, la persona tiene el derecho a presentar una apelación dentro
de los 15 días hábiles siguientes a la notificación. Posteriormente,
la COMAR revisará el caso por segunda ocasión, si la COMAR
otorga una segunda negativa, el extranjero tiene derecho a continuar la apelación ante un juez, si se opta por la no revisión, la
persona debiera retornar a su país.
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Con relación a la condición de estancia migratoria, el
INM documentará al extranjero bajo la calidad de inmigrado y
si previamente cuenta con una condición de estancia por razones
humanitarias podrá realizar su cambio de condición migratoria a
“Residente Permanente”, de lo contrario, deberá realizar la Regularización por Razones Humanitarias.
Solicitar asilo es un derecho consagrado en el artículo 14
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no obstante, el trámite de la solicitud de refugio es vinculado a la regularización migratoria de la persona, que a su vez depende de
la resolución emitida por la COMAR organismo encargado de
la política de refugio en México. Es facultad del INM la regularización migratoria y en el caso de las personas con necesidad
de protección internacional, les permite regularizar su situación
migratoria por razones humanitarias a fin de permanecer en México, misma que acredita a la persona a obtener la Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias y con esta la regular estancia,
así como el acceso a derechos, entre otros, el empleo formal.

Referencias
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
(ACNUR). (2021). ¿Cómo solicitar ser refugiado en
México?
https://help.unhcr.org/mexico/como-solicitar-la-condicion-de-refugiado-en-mexico/
Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (21/02/12/Texto
vigente 2021). Reglamento de la Ley de Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político. México: Diario
Oficial de la Federación. Reglamento de la Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria (diputados.gob.mx)
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-2

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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (27 enero
2011/ 30 octubre 2014 Texto vigente). Ley de Refugiados,
Protección Complementaria y Asilo Político. México:
Diario Oficial de la Federación. Ley sobre Refugiados,
Protección Complementaria y Asilo Político (www.gob.
mx)
Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). (2021).
Procedimiento para el reconocimiento de la condición
de refugiado. http://www.comar.gob.mx/es/COMAR/
Procedimiento_para_ser_reconocidos
(26 mayo 2011/ 20 mayo 2021) Ley de Migración. Ley de Migración (cndh.org.mx)
Organización de las Naciones Unidas ONU). (2015). Declaración
Universal de los Derechos Humanos. UDHR_booklet_
SP_web.pdf (un.org)
Secretaría de Gobernación (SEGOB). (08/11/12). LINEAMIENTOS para trámites y procedimientos migratorios. México: Diario Oficial de la Federación. http://dof.gob.mx/
nota_detalle.php?codigo=5276967&amp;fecha=08/11/2012
Secretaría de Gobernación (SEGOB). Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas. (UPMRIP).
(2013). Legislación migratoria e instrumentos Jurídicos
para la gestión de la migración en México. México: Secretaría de Gobernación. Unidad de Política Migratoria
(politicamigratoria.gob.mx)

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DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-2

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Fronteras vitales en la frontera: Monterrey, cuerpo y
miedo de habitar
Vital borders on the border: Monterrey, body and
fear of inhabiting
Marissa Rodríguez Sánchez.1
marissardz@gmail.com

Resumen: Se presenta un análisis etnográfico enmarcado en la antropología de las emociones bajo una perspectiva socioestructural, que
vincula la espacialidad territorial, corporal y emocional, como espacios
construidos recíprocamente en relación a procesos sociales específicos,
localizado en la ciudad de Monterrey, donde la violencia derivada de la
guerra contra el narcotráfico colocó en el centro del habitar cotidiano
al miedo, transformando la experiencia vital de sus habitantes en una
triple frontera restrictiva de acción: emocional, corporal y territorial.
Se parte de la conceptualización del cuerpo humano como una porción
de espacio con sus propias fronteras, defensas y debilidades, y del entendimiento de la expresión emocional (de la cual el cuerpo humano
es vehículo) como culturas afectivas. Las experiencias corporal y emocional comparten un carácter relacional, dado que siempre responden
a estímulos exteriores, como es el territorio que ocupan los cuerpos
humanos, en este caso de estudio, caracterizado por el aumento de la
violencia en la frontera.
Palabras Clave: Antropología, Emociones, Cuerpo, Miedo, Territorio
1 Antropóloga Social

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Abstract: An ethnographic analysis is presented, framed in anthropology of emotions, from a socio-structural perspective, that links
territorial, corporal and emotional spatiality, as reciprocally constructed spaces in relation to specific social processes, located in the city
of Monterrey, where the violence derived from the war against drug
traffic placed fear at the center of daily living, transforming the life
experience of its inhabitants into a restrictive triple border of action:
emotional, physical and territorial. It starts from the conceptualization
of the human body as a portion of space with its own borders, defenses
and weaknesses, and from the understanding of emotional expression
(where the human body is the vehicle) as affective cultures. The bodily and emotional experiences share a relational character, since they
always respond to external stimuli, such as the territory that human
bodies occupy, in this case study, characterized by increased of violence.
Key words: Anthropology, Emotions, Body, Fear, Territory

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�Marissa Rodríguez / Fronteras vitales

Introducción
En términos generales para los estudios antropológicos, el interés
por la dimensión subjetiva y la expresión emotiva de los individuos estuvo por lo menos implícito2. Hasta la época contemporánea, las investigaciones han profundizado en el nivel emocional
de los actores sociales pues, tradicionalmente, la antropología
relegó la vida afectiva al plano de las pasiones irracionales y las
emociones no fueron abordadas como fenómenos relacionales
hasta finales del siglo anterior.
Afirmar el carácter relacional de las emociones y considerarlas como objetos de potencial análisis para comprender las singularidades culturales, atrajo el problema, por una
parte, de desnaturalizar los afectos como universales entre los
seres humanos; por otra, explicar cómo son materializadas
corporalmente tales expresiones o, para emplear la fórmula esgrimida por Michelle Rosaldo (1984), las emociones son “pensamientos corporeizados”, comprometiendo con ello, necesariamente, el análisis del cuerpo y de la geografía social para dar
respuesta a las implicaciones socioespaciales de los afectos en
distintas sociedades. La desnaturalización de las emociones
2 Acerca del tratamiento de las emociones en las etnografías clásicas, en
las que se manifiesta implícitamente su relevancia, en las que se analizó la
vida afectiva de los grupos estudiados o bien, en donde hay atisbos de reconocimiento de la dimensión afectiva como objeto de estudio social o, por el
contrario, en el centro del debate se sopesaba si constituían un objeto pleno
para el análisis antropológico, puede consultarse Bolaños, L. P. (2014). El estudio socio-histórico de las emociones y los sentimientos en las Ciencias Sociales del Siglo XX;
Bourdin, G. (2016) Antropología de las emociones; Calderón, E. (2012). La afectividad en antropología: una estructura ausente; Fernández Poncela, A. M. (2011). Antropología de las emociones y teoría de los sentimientos.

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universales urgió entonces a una nueva desnaturalización: la
del cuerpo humano.
De igual modo, desde los estudios de la geografía social,
de los estudios urbanos y de ciertas geografías feministas (Lindón, 2009), la noción de “sujeto” se haya ahora indisociablemente
unida y determinada en gran medida por el espacio que habita,
pero también considerado como un agente activo de cambio y
reestructuración de su entorno. Por lo tanto, una propuesta conceptual en este escrito, detallada más adelante, es la de abordar a
los individuos analizados, como sujeto-que-habita.
En este orden de ideas, con este escrito me interesa reflexionar acerca de los vínculos entre la espacialidad territorial, corporal
y emocional, como espacios construidos recíprocamente, en relación a procesos sociales violentos en la ciudad de Monterrey en los
últimos años. El aumento de la violencia en México a partir de la
administración de Felipe Calderón (2006-2012) derivada de la llamada “Guerra contra el Narco” de los cárteles y grupos armados,
tuvo su origen en la militarización del país. El expresidente “decretó de facto un Estado de excepción, en el que las garantías de los
ciudadanos quedaron suspendidas y donde las acciones del ejército
se realizaron por fuera de la ley, con el argumento de resguardar la
seguridad nacional” (Bautista, 2017, p.12).
El estado de guerra a partir de 2006, fue generador de
prácticas y experiencias de extrema crueldad en el país padecidas por los sujetos. Es decir, las vivencias individuales tienen
una localización contextual en la guerra contra el narco, pues la
“violencia se exacerba sólo bajo ciertas condiciones sociales y políticas, o bajo una configuración particular de las relaciones de
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�Marissa Rodríguez / Fronteras vitales

poder” (Pereyra, 2012: s/p). Así, se colocó en el centro del habitar
cotidiano al miedo, transformando la experiencia vital de sus habitantes en una triple frontera restrictiva de acción: emocional,
corporal y territorial.
Este artículo se organiza en tres momentos de análisis: en
la primera parte, se ofrecen las precisiones teórico conceptuales
que guían la reflexión. Siguiendo a Aguilar y Soto (2013), parto
de la conceptualización del cuerpo humano como “una porción
de espacio, con sus fronteras, sus centros vitales, sus defensas y
sus debilidades, su coraza y sus defectos” (p. 6). Por otro lado,
abordamos el problema de la expresión emocional, en el sentido
propuesto por David le Breton (2012) como “culturas afectivas”.
De las expresiones afectivas regiomontanas, me interesa destacar
la diferenciación entre “miedo” y “temor”, tomando como referencia la conceptualización hecha por Portal (2004) y empleo el
concepto de “territorialidad” para describir los nexos establecidos entre sujetos y territorio a partir de la subjetividad.
En un segundo momento, se expone brevemente el estado
de la cuestión social en la ciudad de Monterrey, en referencia al
aumento indiscriminado de la violencia y presencia de grupos armados en este territorio fronterizo3, producto de la llamada “guerra contra el narco”, orquestada por el gobierno del expresidente
Felipe Calderón. En el mismo apartado, se explica la pauta metodológica seguida. Finalmente, se ofrece una parte del análisis
etnográfico de ese estado de la cuestión con base en materiales
3 Nota de la editora: Fronterizo en relación a la cercanía e intercambio
comercial y cultural, así como al flujo de personas que transitan entre ambos
países, que a lo largo de la historia ha tenido con los Estados Unidos de Norteamérica y mantiene hoy en día.

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empíricos obtenidos en trabajo de campo durante los años 2010
y 2015, así como ciertas previsiones acerca de la importancia de
extender los resultados, con el objetivo de elaborar un análisis de
largo aliento que responda a la realidad social regiomontana del
presente.
Guías teórico conceptuales
La tradición antropológica anclada en la separación de los mundos natural y cultural, rechazaba la comprensión de las emociones y los afectos como fenómenos inscritos en la expresión
cultural; es decir, como parte fundamental y significativa de cosmovisiones particulares, como conductas arraigadas en las normativizaciones sociales o como objetos de potencial análisis para
comprender las singularidades culturales. Antes bien, las emociones fueron subsumidas al mundo de lo natural y las implicaciones de la expresión emocional eran, por mucho, tenidas como
individuales en su expresión, pero intrínsecas y universales en lo
colectivo. Las teorías provenientes del posestructuralismo, de los
estudios culturales, la sociología interpretativa, el feminismo y
de los estudios de género, fueron primordiales para traer a la luz
la naturaleza relacional de las emociones (Calderón: 2012) y con
ello evidenciar que la expresión afectiva siempre es motivada por
un agente exterior, producto de la interacción social.
Al respecto de la naturaleza relacional de las emociones,
David le Breton (2012) propone el concepto de “culturas afectivas” como un saber emocional que circula de manera difusa
en la sociedad y que enseña a los actores, según su sensibilidad
personal, las impresiones y actitudes que deben tomar según las
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vicisitudes que se imponen a su vida personal. De esta manera,
al afirmar que los modos de expresar los afectos y las emociones
cambian de un grupo cultural a otro, se desecha la afirmación naturalista de la universalidad de las emociones para, en su lugar,
resaltar su inscripción en un sistema de sentidos y valores que
son propios de cada conjunto social.
Con Michelle Rosaldo (1984), la escisión entre emoción
y cognición se pone en entredicho4 y abre un camino fructífero
para el análisis de la vida afectiva en su carácter de socialmente
construida y significada en contextos concretos. Asimismo, las
teorías feministas fueron primordiales para superar el dualismo
emoción-cuerpo, herencia de la hegemonía positivista, a partir de
la cual, el cuerpo fungiría como una especie de alter ego del individuo. Por el contrario, entendemos al cuerpo y a lo corporal, ya
no sólo como una condición connatural a la existencia humana,
sino como un espacio de inscripción de lo social, como soporte
del individuo, que es al mismo tiempo su frontera y su límite con
el resto del mundo.
De esta manera, al ser el cuerpo el espacio que habita el
individuo, es asimismo el primer lugar de demarcación geográfica
con el resto del mundo, pero, tal como lo ha sugerido McDowell
(2000), los límites del espacio corporal resultan permeables respecto de los otros cuerpos. Ello es así, dado que el individuo-cuerpo, como entidad espacial, se halla en una compleja relación con
4 Lejos de dar por concluida una discusión que permanece acerca de la
relación entre los procesos fisiológicos, psicológicos, biológicos, cognitivos,
entre otros, y los fenómenos afectivos, me remito a señalar elementos básicos
para la comprensión de la antropología de las emociones tal como se aborda
aquí.

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su entorno cultural, del cual obtiene información que le orienta
socialmente mientras que lo expresa de manera individual según
sus características propias e historia personal. Siguiendo a le Breton (2012), los cuerpos siempre son propios y, al mismo tiempo,
pertenecen a todos, toda vez que en el cuerpo aparecen los simbolismos que dan carne al vínculo social.
Supuesto lo anterior, el cuerpo es también el sitio donde se percibe la experiencia emocional como una realidad individual, empero se comprende como colectiva e indisociable del
entorno cultural, social y político que las motivan. Denzin (1985,
como se citó en Ariza, M, 2017), afirma que: “en estricto sentido,
la emoción y la emocionalidad no se encuentran ubicadas en el
sujeto o en su cuerpo, sino en la relación del sujeto con su cuerpo
vivido en un contexto sociocultural dado” (p. 68). Entonces, las
experiencias corporal y emocional comparten ese carácter relacional, dado que siempre responden a estímulos exteriores, como
es el territorio que ocupan los cuerpos humanos.
El interés por comprender las formas en que se llevan a
cabo tales vínculos entre corporalidad, emocionalidad y espacialidad, ha abierto un campo fecundo en la teoría social y en los
estudios de la geografía humana. En buena medida, el análisis
de la socioespacialidad se ha centrado en las ciudades, en razón
de la creciente urbanización terrestre y, porque, en las ciudades,
se concentra la mayor parte del ejercicio del poder que afecta al
grueso de las sociedades (Lindón, 2009). En la experiencia de la
espacialidad urbana, las perspectivas corporales y emocionales,
resultan más complejas en concomitancia a las estructuras de la
ciudad y, a través del acercamiento analítico, es posible verificar
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las formas de producción y reproducción socioespacial “como
obra constante de sus habitantes” (Lindón, 2009, p. 11).
Por estas razones, propongo que el acercamiento a los
actores sociales que protagonizan este análisis, es decir, a regiomontanos5 que vivieron en Monterrey la experiencia social,
corporal y emocional que significó la guerra contra el narco, sea
bajo el concepto de sujeto-que-habita. Toda vez que este análisis
es guiado bajo los presupuestos teóricos socioespaciales, para
comprender las realidades contextualizadas y demarcadas antes.
Dicha perspectiva socioespacial posibilita la conjunción de una
serie de transversalidades e interseccionalidades contenidas en el
argumento de que “la realidad no sólo es lo material, sino también
lo ideal que está intrínsecamente unido a lo material” (Godelier,
1989, en Lindón, 2009, p. 2).
Al considerar al sujeto cognoscente como sujeto-que-habita, se despliega el entramado de relaciones del actor social con
su espacio, donde su agencia deriva ya no sólo del ejercicio del poder y por medio de la acción social, sino también y fundamentalmente, por las estrategias corporales y emocionales emprendidas,
las cuales, lo movilizan a adecuarse subjetiva y materialmente, y a
dar respuesta a las exigencias de su entorno espacial, a la vez que
modifica ese entorno.
En este orden de ideas, es imprescindible reconocer la
existencia de una motivación ulterior que impele al sujeto a poner
en marcha el cuerpo dentro del territorio que habita al efectuar
actividades, desde las más pragmáticas hasta las más extraordi5 Persona que es de Monterrey, N. L., relativo a Monterrey, ciudad de México o a sus habitantes. [Nota de la editora]

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narias. El sujeto evalúa su lugar en relación a los otros y al espacio
que ocupa interpretándolo a partir de los conocimientos y valores
culturales con los que cuenta, el resultado de esa interpretación
es la actuación volitiva impulsada por la emocionalidad que cada
situación despierte en el sujeto, pero en apego a las formas en que
se realizan las cosas en los contextos cultural y situacional. La
actuación (o la abstención de actuar), reposiciona al sujeto en relación a sí mismo, a los otros y al territorio, transformando dialógicamente el contexto de actuación (Barbalet, 2001).
En este intercambio relacional, la cultura afectiva particular, es decir, el repertorio emocional común del grupo social,
actúa como modo de afiliación a una comunidad y como modo de
comunicarse (le Breton, 2012). La cultura afectiva supone un abanico de posibilidades de interacción social a través de los afectos
antes que una restricción de actuación dado que, en el entramado
de valores y significados atribuidos culturalmente a situaciones
específicas, el grupo y el individuo siempre tienen la posibilidad
de contravenir o modificar, por la razón que sea, la ejecución esperada y además, en la expresión de las emociones y en la ejecución de las estrategias corporales dentro del espacio habitado, las
características interseccionales de edad, género, estatus, etnia,
etc., determinan, en gran medida su ejecución.
Por lo tanto, de los estudios de la socioespacialidad,
considero muy pertinente el concepto de “territorialidad” para
comprender las conexiones dadas a partir de las particularidades de los territorios que habitan los sujetos, su subjetividad y
las estrategias corporales que ejecutan, ya que la territorialidad
refiere a aquel vínculo que une al sujeto con su lugar, a través de
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un lazo emocional. La territorialidad “resulta una entrada analítica relevante para las geografías de la vida cotidiana, ya que
su potencialidad está en su carácter integrador, muy próximo
a la totalidad denominada experiencia espacial” (Lindón, 2006:
384).
El caso que aquí interesa comprender, es de qué manera la territorialidad regiomontana llegó a adquirir significación a
través del miedo experimentado por los actores sociales y de qué
formas los individuos adecuaron sus cuerpos, sus desplazamientos y sus formas de habitar Monterrey en un contexto de violencia. Afirmamos con Alicia Lindón, que:
[…] se produce, por un lado, una simbiosis entre el lugar y el
sentido del miedo. Y por otro, los sujetos que experimentan
miedo en el lugar, viven su cuerpo como prolongación del lugar
significado por el miedo. Así el miedo no sólo da sentido al lugar sino también se corporiza. De esta forma, el lugar y el cuerpo se constituyen en objetivaciones del miedo (2009, p. 10).

El miedo es una emoción compartida entre animales humanos y no humanos, no obstante, su cualidad es la consciencia
introspectiva que implica en los primeros. La capacidad de pensar acerca del miedo experimentado situacionalmente y acerca de
los agentes que lo provocan, atrae la consciencia sobre sí mismo,
de su ubicación social (poder, estatus), de su ubicación espacial
(un lugar seguro, un lugar riesgoso), así como la interpretación de
los peligros o sanciones que conlleva ese intercambio relacional.
Que los riesgos sean reales o inmotivados, inminentes o ficticios,
es asunto meramente contingente, pues ello no interviene en la
realidad del miedo experimentado por los sujetos.
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De la misma manera, el hecho de que el miedo sea una
emoción universalmente compartida entre los seres humanos, no
mengua las características específicas de expresión que adopta
en cada espacio sociohistórico, pues al ser de naturaleza relacional, el miedo no es explicable sin contexto ni es independiente
de los actores sociales. Finalmente, se habrá de destacar la diferencia entre las emociones de miedo y temor para lo cual empleo la
explicación de Mariana Portal (2004) al respecto, donde el miedo
es un sentimiento que no tiene objeto definido, mientras que el
temor sí lo tiene. Desde su perspectiva, el proceso de adjudicar al
miedo un referente:
que permita nombrarlo, significarlo, prevenirlo y controlarlo,
implica la ejecución de tres mecanismos esenciales: un mecanismo de sobrevivencia que protege a los sujetos, un mecanismo de desarrollo que los impulsa a actuar y un mecanismo de
conciencia identitaria que requiere del marcaje de las fronteras
entre el yo y los otros, para ejecutar la acción (p. 2).

Lo relevante para el análisis antropológico, es la significación que los sujetos le dan a la emoción, pues para que se logre
la intelección social del miedo una vez expresado por un individuo, las propiedades que denota deben pertenecer al repertorio
emocional común del grupo social, es decir, a su cultura afectiva
particular.
El estado de la cuestión social y metodología
Durante el sexenio 2006-2012, Felipe Calderón declaró la guerra
contra el narcotráfico para “limpiar el país” y reducir la inseguridad para la población en general. Como medida principal, llevó
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el ejército a las calles para combatir los grupos criminales que en
ese momento estaban bien identificados en dos bandos: el Cártel
del Golfo y el de Los Zetas en disputa por las plazas más valoradas para la distribución y transporte de drogas.
Uno de los lugares donde más rápidamente se implementó, fue en el Área Metropolitana de Monterrey6. Paradójicamente,
para sus habitantes de esa época, la violencia se comenzó a vivir
en toda su realidad precisamente a partir de “la limpieza” de narcos. La vida cotidiana en Monterrey se vio trastocada subrepticiamente. A la presencia de convoyes de militares armados que
circulaban por toda la urbe desde el 2007, se sumaron más tarde,
en los camellones de las avenidas principales, imágenes de cartón
de soldados con armas, con la irónica finalidad de ofrecer tranquilidad a los habitantes. Los medios de comunicación anunciaban a diario sobre combates urbanos entre autoridades y grupos
criminales, sobre enfrentamientos armados entre cárteles, sobre
cuerpos destazados, cabezas humanas arrojadas a la vía pública
y un sinfín de prácticas de violencia extrema. Las conversaciones cotidianas entre los regiomontanos versaban en torno a las
noticias y a las experiencias de primera o segunda mano sobre la
violencia, sobre el miedo y la zozobra por la incomprensión de los
sucesos.
A catorce años de iniciada “la guerra”, aún prevalece el
desconocimiento de cifras reales de heridos, muertos y desaparecidos; de los perpetradores de los actos violentos y de la suma
6 El Área Metropolitana de Monterrey AMM está conformada por 13 municipios: Apodaca, Cadereyta, El Carmen, García, San Pedro Garza García,
Escobedo, Guadalupe, Salinas Victoria, San Nicolás de los Garza, Santa Catarina, Santiago y la cabecera municipal, Monterrey.

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total de los “daños colaterales”, por usar la expresión eufemística
común. Las estadísticas siempre son aproximadas y deben tomarse con precaución, sin embargo, algunos datos, resultado de
estudios hechos por el Centro de Investigación y Desarrollo Económicos (CIDE, 2017), dan un panorama general de la situación:
Los grupos del narcotráfico crecieron más de un 900% durante la administración de Felipe Calderón Hinojosa […] En ese
mismo sexenio se disparó por arriba del 2000% la tasa de civiles
muertos en enfrentamientos entre autoridades y presuntos delincuentes (CIDE, 2017, como se citó en https://www.animalpolitico.com/2017/02/grupos-criminales-aumentaron-900-la-guerra-narco-calderon/, Párr. 2-3)
Se estima, según registros oficiales sistematizados por
Rosen y Zepeda (2016), que las llamadas narcoejecuciones, fueron en claro ascenso de 2007 a 2011, año en que los actos violentos
alcanzaron su punto máximo. Sólo entre diciembre de 2006 y noviembre de 2012 ocurrieron unas 26 mil desapariciones forzadas
y por lo menos, fueron encontrados 10 mil cuerpos en narcofosas.
Por lo tanto, sólo durante el sexenio de Calderón, se estiman más
de cien mil muertes. Y, aunque entre 2012 y 2014 los actos violentos relacionados con el narcotráfico disminuyeron, volvieron a
aumentar en 2015 y 2016 (pp. 57-59).
Para el caso de Nuevo León y particularmente de la población concentrada en el Área Metropolitana de Monterrey
(AMM), Séverine Durin (2012) habla de un primer “éxodo dorado” de regiomontanos con un alto poder adquisitivo hacia Texas
desde mediados de 2008, disparándose en los años subsiguientes
en un desplazamiento forzado hasta conformar un 70% de regioDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-3

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montanos del 100% de migrantes mexicanos en Texas. Asimismo,
afirma, 76 mil 153 personas se fueron de Monterrey sólo durante el 2010 hacia otras ciudades del país (52% más que en 2005),
principalmente a Playa del Carmen, Mérida y Guadalajara.
Según la Séptima Encuesta Nacional sobre Inseguridad
realizada por el INEGI en septiembre de 2010, la percepción de
los regiomontanos respecto de la inseguridad se elevó: mientras
en 2004, 41% de la población consideraba vivir en un territorio
inseguro, en 2010 la cifra creció al 82%. Al comparar este estudio
con el realizado en 2008 por el Instituto Ciudadano de Estudios
sobre Inseguridad, la ciudad escaló del décimo al cuarto lugar en
2012, como una de las menos seguras de acuerdo con la opinión
de sus habitantes (Durin, 2012).
En julio de 2009 dejé de radicar en Monterrey, ciudad
donde nací y habité por treinta años continuos. Sin embargo,
desde ese año y hasta el 2015, regresé cada cuatro a seis meses
por un período de entre quince a treinta días. En las primeras
dos visitas, en 2009 y en 2010, me percaté de que en los discursos
con familiares, amigos y conocidos con quienes entablaba alguna conversación cotidiana, se hacía una reiterada mención a los
hechos violentos que se vivían a diario en la urbe, aunado a un
sentimiento de miedo por vivir en Monterrey. Prácticamente, todas las conversaciones o bien giraban en torno a los sucesos que
se iban perpetrando cotidianamente o bien, en algún momento
de una charla cualquiera, mis interlocutores, hombres y mujeres,
abordaban el tema de la inseguridad, la violencia y el miedo.
Entonces, a partir de marzo de 2010, comencé el registro
etnográfico con énfasis en la expresión subjetiva de los individuos,
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a través de los discursos sobre el miedo de habitar Monterrey,
tanto en conversaciones cotidianas, como en entrevistas abiertas
y semiestructuradas que realicé a 7 individuos regiomontanos (4
hombres y 3 mujeres). El trabajo de campo y la observación participante, me permitió examinar las expresiones corporales de los
informantes, vinculadas a los discursos referentes al miedo y sus
impresiones.
Paralelamente, durante los meses que me encontraba habitando fuera de Monterrey, me concentré en la consulta hemerográfica y de otros medios de comunicación, acerca de los hechos
que diariamente se vivían en la ciudad norteña. Asimismo, con
los datos recabados empíricamente en Monterrey, fuera de ella,
fui delineando las pautas teóricas y conceptuales pertinentes, ya
expuestas más arriba. Finalmente, al regresar a vivir a Monterrey
en 2015 (por un año y medio), realicé una encuesta entre 40 regiomontanos, en referencia a la percepción de la inseguridad, 8 años
después de comenzada la ola de violencia en la ciudad.
Siendo regiomontana y habitante de la ciudad por toda mi
vida, el tomar distancia por períodos prolongados, me permitió
hacer una observación distinta a la de los locales y con mayor profundidad del cambio del escenario urbano, de las transformaciones que se iban delineando, tanto en la materialidad territorial,
como en los hábitos cambiantes y las nuevas estrategias emprendidas por los sujetos-que-habitan, en la búsqueda de resguardo y
seguridad de sí mismo y de los otros.
A continuación, lo que se expone, es el resultado parcial
de esa investigación referente a la articulación de las emociones
experimentadas en el cuerpo del sujeto-que-habita Monterrey,
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a partir de la identificación de tres fronteras. La primera es una
frontera espacio-temporal que alude al antes y al después de la
guerra contra el narco; la segunda se trata de una frontera geográfica que divide el territorio urbano público-privado como espacios de mayor o menor propensión a la experiencia del miedo y la
tercera es una frontera subjetivo emocional entre “temor” y “miedo” experimentado por los habitantes de Monterrey cuyo objeto
principal de riesgo es el cuerpo.
Fronteras vitales: cuerpo y miedo de habitar
Entre 2009 y 2013, el comienzo de discursos acerca del miedo a la
inseguridad y anécdotas relacionadas a la violencia, surgían constantemente de manera voluntaria; generalmente, acompañado
del anhelo de “que todo acabara pronto” para regresar a la normalidad de la vida cotidiana. Del 2013 a 2015, la espontaneidad de
tales discursos disminuyó significativamente. Los sujetos dejaron
de iniciar conversaciones acerca del miedo o de hilar el tema a una
conversación previa; sin embargo, al inducir al tema, se registraron tres constantes: 1) que los sujetos compartan alguna anécdota vivida por ellos mismos o por alguien conocido; 2) que hagan
referencia a algún hecho significativo de la historia reciente de
Monterrey como clave de intelección; 3) que se establezcan las
referencias a partir de un antes y un después de la guerra contra
el narco. El antes y el después “de que todo empezara”7 delinea
una frontera espacio temporal en la representación de la geogra7 Es la oración, junto con “antes de que esto empezara” que se emplea
más comúnmente por los regiomontanos para hacer referencia a la guerra
contra el narco.

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fía urbana, cuyos bordes de riesgo se hallan bien demarcados en
la memoria. De entre los espacios abiertos el “antes y allá” refiere
a colonias periféricas y marginadas, a lugares poco transitados
o con poca iluminación que significaban mayor probabilidad de
ser sujeto de la violencia; mientras que los espacios concurridos,
bien iluminados y el resto de las colonias “no peligrosas” representaban la seguridad. Del lado del “aquí y ahora”, los lindes se
han reducido, la totalidad del territorio urbano supone un riesgo;
incluso los espacios público y privado que eran referentes útiles
para la experiencia de la seguridad o del miedo, han mermado su
eficacia como herramienta interpretativa del entorno.
En entrevista con la señora Mague8, de 56 años, ama de
casa, madre de cuatro hijos y domiciliada en Cumbres 3er sector,
refiere:
Antes no te metías a las colonias del cerro, las peligrosas como
la Indepe, la Campana o San Bernabé, porque ibas bajo tu propio riesgo y más en las noches. Pero aquí o en el Centro, andabas con seguridad de ir y venir, de salir a pie hasta en la madrugada a la tienda o que los niños fueran a los mandados. Ahorita
ya no. Antes, pues sí, si te tenías que meter a las colonias feas,
pues te arriesgabas a que te dieran un golpe, a que te quitaran
la bolsa, tus cosas, pero hasta ahí. Ahora te matan por nada, te
matan adentro de tu propia casa; llegan y sacan a tus hijos, se
los llevan y no vuelves a saber de ellos. (Febrero, 2013)

El discurso sobre el pasado reciente es uno cargado de
nostalgia por el sentimiento de pérdida de seguridad y por la añoranza de habitar los espacios urbanos, al que se contrapone el que
8 Los nombres de todos los informantes han sido cambiados para mantener el anonimato.
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versa sobre el presente, el del miedo a la ciudad. Ambos discursos
se alimentan mutuamente en una dinámica de espejo, donde el
miedo actual experimentado se justifica por la pérdida de la seguridad pretérita. El miedo, al ser parte de la cultura afectiva, es a la
vez interpretación, significación, regulación de un intercambio,
“se modifica de acuerdo con el público, el contexto y se diferencia
en su intensidad y en sus manifestaciones de acuerdo a la singularidad de cada persona” (le Breton, 2012: 75).
El segundo hijo de Mague, Alfonso, en el 2007 ya contaba
16 años, es decir, que vivió a consciencia el “antes y el después”
de la vida en Monterrey. Por su parte, a diferencia de su madre,
recuerda que:
Nunca salíamos (sus tres hermanos y él) a jugar a la calle, mis
papás no nos dejaban porque era peligroso ni es cierto que nos
mandaban a los mandados (se ríe). No nos dejaban ir solos a la
casa de mis amigos. Sólo con el vecino de la vuelta y eso porque
mis papás son sus padrinos […] A la escuela empecé a ir solo
hasta la facu, ya había empezado todo esto. (Febrero, 2013)

Las referencias espacio temporales no representan necesariamente la realidad urbana o la realidad de lo vivido en la
cotidianidad pasada por los sujetos-que-habitan. No se trata,
por supuesto, de invenciones deliberadas, sino que los discursos
y narraciones se anclan en la memoria, la cual es más o menos
imprecisa con respecto a los hechos y, al tejer los discursos, se
activa la imaginación (Hirai, 2009), derivando en una narrativa
de cierta ficción idealizada del territorio como más pacífico y armónico en el pasado. Este fenómeno no significa -como ya se dijo
en el apartado anterior- que mengüe la realidad de las emociones
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experimentadas, en este caso, de miedo y de nostalgia, ya que, a
partir de la intensidad del miedo experimentado hacia el territorio, el sujeto-que-lo-habita, adecua sus estrategias de habitar la
urbe y se desplaza, en tanto sujeto corpóreo, hacia los espacios
que interpreta como más seguros.
La casa, espacio privado por antonomasia, ha perdido su
significación de resguardo de sí mismo y de los otros que ahí se
hallan; su significación como referente de ausencia del miedo, se
desvaneció. Se estima que ya en 2009, 1 de cada 20 casas era víctima de robo con violencia; en 2013 el índice aumentó a 1 de cada
28 (ONC, 2016). Me interesa destacar lo registrado acerca de la
transformación del uso y distribución del espacio doméstico destinado a las reuniones sociales a partir de diciembre de 2010. En
ese período grupos delictivos intensificaron una serie de robos a
casas durante las posadas decembrinas. Además de los objetos
de valor, incluidos los regalos navideños que robaban, exigían los
aguinaldos y en ocasiones, se llevaron consigo a las personas, secuestrándolas. Las fiestas y reuniones, dejaron de realizarse en
la parte frontal de la casa, más expuesta al espacio público, para
trasladarlas al interior de la casa o al patio.
La frontera del espacio privado se extendió debido al nuevo uso de la casa habitacional o, mejor dicho, a la restricción de
su uso derivado del miedo. También el espacio corporal habitado
por los sujetos fue constreñido, por el miedo, cada vez más hacia
adentro de las casas; asimismo, la fisonomía de la ciudad cambió:
el enrejado y los muros se construyeron o se elevaron donde ya
los había, incluso por la parte superior, dando un aspecto de jaula
a algunas viviendas. Se volvió manifiesta la ausencia de cuerpos
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transeúntes en muchos lugares públicos y en los exteriores de las
viviendas. Prácticas comunes entre los regiomontanos, como sentarse en las banquetas, a las puertas de la casa, una vez que baja el
sol, fueron dejándose atrás. El nuevo paisaje urbano, más solitario, aumentaba la sensación de miedo:
¡Qué iba uno a salir de su casa! Pa’ dentro todos. Ya no sabes
con qué mañas venga el que pase por aquí. Hasta a las señoras
hay que sacarles la vuelta. Mire, yo, desde güerco, salía con mi
mamá a la calle (Villagrán, Centro de Monterrey). Ella con las
vecinas, en sus pláticas y los niños, pues a lo que nos gustaba: el
béisbol, a la corredera y a jugar. ¿Ahora? No le digo que esto es
como boca de lobo. Allá atrás, en el patio, que lo usábamos nomás para guardar las herramientas y cosas, vino mi hijo a limpiarlo para que me siente allá, a que me dé al aire, pero a que me
siente nomás a ver la pared […] Claro que eso está mal; está uno
encerrado en su propia casa. Pero es así o pasan con las ráfagas
entre malitos y al que le toca, ni dios le ayuda. (Eugenio, 73 años.
Diciembre, 2011).

La medida presidencial tomada durante ese sexenio y sus
consecuencias, derivaron en la transformación radical del contexto social. Los sujetos-que-habitan Monterrey se vieron reposicionados ante la situacionalidad territorial; es decir, adquirieron
consciencia de su nueva ubicación social, de la mayor o menor
sujeción al riesgo según su ubicación espacial en Monterrey. La
acción desplegada como respuesta, la modificación de hábitos, de
desplazarse o no en el territorio urbano, de modificar sus viviendas y los usos de la misma, alteró de nueva cuenta el contexto
espacial, a este fenómeno Barbalet le ha llamado “eficacia social”
(2001). De esta manera, aún cuando las fronteras geográficas que
delimitan los espacios público y privado no se modificaron ma66

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terialmente, el espacio privado sí sufrió una reducción por la restricción del uso corporal, individual y colectivo de ese espacio,
originada en el miedo al riesgo que significa.
En julio de 2015 pedí a 40 informantes (20 hombres y 20
mujeres) de 30 años de edad o más que hubieran vivido al menos
en los últimos veinte años en Monterrey que enlistaran ¿cuáles
son las cinco cosas que más te da miedo que te pase en Monterrey
después de que empezó la violencia? Los resultados fueron los
siguientes:
MUJERES
1. Muerte
2. Violación
3. Desaparición
4. Muerte de un familiar
5. Desaparición de un familiar

HOMBRES
1.
2.
3.
4.
5.

Muerte por arma de fuego
Ser herido por arma de fuego
Desaparición
Robo
Muerte/Desaparición de un familiar

Las respuestas evidencian la objetivación del miedo sentido. A excepción del robo mencionado por una minoría de hombres, todos los actos aducidos vulneran el cuerpo propio o de
otros. El miedo, que por definición carece de un rostro, analizado como parte constitutiva de la cultura afectiva regiomontana,
adquiere significación de “temor” toda vez que el riesgo potencial precisa su ubicación en la corporalidad del sujeto-que-habita Monterrey. La relación del sujeto con su cuerpo vivido, se
efectúa en una prolongación de la territorialidad significada colectivamente por el miedo de habitar, pero toma sentido de temor a partir de la corporalidad individual y de las características
interseccionales: hombres y mujeres temen perder la vida, pero
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los primeros temen más a las armas que las mujeres; éstas temen
ser violadas mientras que los hombres no. Ambos temen en igual
medida a ser desaparecidos en toda su corporalidad o la de sus
familiares. El paso de la frontera del miedo al temor, activa las
estrategias de protección que impelen a la reclusión del cuerpo.
No es de extrañar pues, que las fronteras geográficas del territorio urbano y de los espacios domésticos se estrechen cada vez
más en la búsqueda de protección del bien máximo, la vida, cuyo
depositario es necesariamente el cuerpo.
El miedo es una emoción des-ordenada; se experimenta el
miedo a lo desconocido precisamente porque no se puede ubicar
su referente dentro del orden de las cosas del mundo. No obstante, dentro del sistema clasificatorio construido culturalmente que
recibe cada individuo, los potenciales agentes nocivos se hallan
inscritos en una taxonomía particular (Mary Douglas, 2007), de
la cual, el individuo extrae el referente que se adecue al contexto
situacional que padece en aras de poder nombrar al miedo y así,
ordenar de nueva cuenta su realidad contra el caos emocional que
significa el miedo experimentado individual y colectivamente, en
tanto es “angustia por un riesgo o daño real o imaginario hacia sí
mismo o hacia los otros” (dle.rae.es).
La frontera invisible entre miedo (sin rostro) y temor (a
algo definido) es, pues, un problema de tipo clasificatorio. El inicio de la violencia en Monterrey fue tan repentino, que los esquemas de acción cotidiana se trastocaron en todos niveles. Los
potenciales agentes que detentaran la violencia se vieron obnubilados en la indeterminación y las herramientas para la evaluación
de las relaciones sociales se volvieron ineficaces. Así, ya no sólo
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“los cholos”, “los colombianos”, “los que tuvieran pinta de malandros”, o “los extraños” (son las formas en que los informantes refirieron a los sujetos de temer, antes de la guerra contra el narco)
provocaban temor, sino que todo sujeto desconocido, incluidas
las autoridades de todos órdenes, generan miedo.
Clasificar las cosas del mundo para hacerlo inteligible,
incluidas las emociones, es asunto necesariamente humano; dice
Mary Douglas: “pero ningún individuo vive aislado y habrá recibido su esquema clasificatorio de otros. Estas categorías culturales pertenecen a la cosa pública” (2007, p. 59). Entonces, en el
proceso de dotar de un nombre a los agentes motivo del miedo, se
recurrió a los elementos propios de la cultura afectiva particular
y se emplea el término genérico de “malitos” para identificar a los
sujetos que acometan actos criminales violentos que tengan las
características del narcotráfico.
“Los malitos” fueron personajes de un programa infantil
de la televisión local conducido por un payaso desde finales de los
setenta hasta los noventa. “Las aventuritas de Pipo”, eran historias de buenos contra “malitos” ambientadas en el viejo oeste. En
una entrevista al señor Pepe “el Güero” afirmó lo siguiente acerca
del cierre de su puesto de tacos en 2012:
Estuve más de 15 años en el negocio de los tacos y banquetes,
claro que en tantos años me robaron. En el puesto fueron dos
veces, pero en esos ayeres eran ratillas, cholillos que salían de
acá, de la colonia de al lado y andaban buscando a quién fregar
para monearse, para sus vicios […] No, ya cuando quité mi puesto y todo se lo llevó la chingada, esos fueron los malitos. Esos
cabrones me cayeron un día y me dijeron: “mira Güero, aquí
está bien fácil, o pagas la cuota o te lleva la chingada a ti y a tu
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señora”. Ese día traía poco porque todavía era temprano, entonces me llevaron a la casa para que sacara los ahorros y todo.
¿Sí me entiende? ¡Me llevaron a mi casa a que agarrara dinero
para dárselos! Y se fueron muy tranquilos los cabrones. Esos
no se van con lo del día; a esos hay que darles la cuota o no se
tientan el alma (Pepe J. Agosto, 2014).

Como éste, muchos de los hechos violentos que ocurren en
el territorio regiomontano ni se denuncian ni se registran en cifras,
únicamente los actores sociales que los padecen los mantienen en
la memoria. Estas narraciones se comparten con toda precaución
pues “nunca se sabe con quién se está hablando” (en el caso de un
desconocido) o “quién pueda estar escuchando” (en todos los espacios expuestos a otros). En los lugares públicos o espacios abiertos
de las casas, nunca se hablaba de ello. Durante las entrevistas, mis
interlocutores se aseguraban de que sus palabras se mantuvieran
en la privacidad de sus voces, incluso dentro de las casas, bajaban
la voz al narrar los detalles, al hacer referencias directas o descripciones detalladas. Las voces se modulan, los gestos se mesuran, el
cuerpo se ejercita en la búsqueda de la confidencia. La emergencia
del miedo en el contexto situacional, determina:
las expectativas de los actores respecto de otros actores socialmente significativos y las sanciones sobre el self que pueden
resultar del intercambio relacional, ya sea de manera real o anticipada (Ariza, 2017: 69).

Siguiendo la cita anterior, en la evaluación de las posibles sanciones también se efectúa un reconocimiento colectivo,
en tanto sujetos-que-habitan Monterrey y que comparten en la
memoria hechos reales que justifican el miedo a la ciudad. Los
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medios de comunicación y los informes oficiales, aseguran que
la violencia se ha reducido, pero no concuerda con las pláticas
corrientes de los habitantes. Y, aunque, quizás en la realidad
empírica las prácticas más cruentas de la violencia han disminuido, el territorio y los sujetos, se han transformado históricamente: no ha habido retorno palpable al estado de la vida antes
de la guerra contra el narco. Las nuevas maneras de ejercitar el
cuerpo y sus extensiones, el estar ahí de los regiomontanos como
sujetos-que-habitan los espacios públicos y privados, así como
las narrativas al respecto, se han constituido como parte de una
cultura topográfica y simbólica, que delinean la lógica del paisaje
urbano contemporáneo.
Para concluir
Hasta aquí, he hecho mención de algunas estrategias que adoptaron los sujetos-que-habitan Monterrey en relación al miedo
y temor que genera el territorio, como sujetos forzados a un
desplazamiento espacial cada vez más estrecho. Sin embargo,
a catorce años de la declaración de la guerra, en contraposición
a aquéllas, nuevas estrategias de habitar se han emprendido
colectivamente para la recuperación de los espacios urbanos.
Podemos decir que, frente a la reclusión de los cuerpos individuales, en la actualidad, se reclama su liberación en un cuerpo
colectivo por el territorio. De la misma manera, hay un reclamo
social y político hacia las autoridades porque respondan a los
efectos devastadores que dejó ese período: desapariciones forzadas, asesinatos, pérdida de trabajos, de seguridad y de libertad, entre muchas otras deudas.
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Los sujetos-que-habitan no son seres pasivos que se articulan solamente determinados por fuerzas externas, sino que
son, principalmente, agentes dinámicos en la reconfiguración de
su entorno:
[…] los cuerpos dan sentido al espacio urbano y no lo hacen
sólo en tanto cuerpos vulnerables y victimizados, sino también como cuerpos articulados, actuantes, expresivos y significantes. Son receptores y a la vez productores de espacio,
depositorio de memorias (del dolor, de límite) pero también
dispositivo de experiencia y narración. (Huffschmid, 2014, p.
123).

Sin embargo, es indispensable el paso del tiempo para
hacer inteligibles, individual y comunitariamente, las formas de
organización social que se van gestando. Una de las virtudes de
este tipo de análisis socioespacial centrado en la subjetividad individual y en las emociones, es que resalta la naturaleza procesual
de los fenómenos sociales, en lugar de abordarlos como entidades
permanentes e inmutables. Específicamente en el caso de la ciudad de Monterrey en la época a que nos referimos, ante la súbita arribada de violencia, con prácticas y características que no
se habían experimentado en el territorio, al menos en el pasado
reciente de los actuales urbanitas, resulta forzoso un lapso para
comprender, asimilar y luego, ejecutar estrategias de vida acorde
a las nuevas estructuras.
Será necesario pues, extender el análisis a épocas más cercanas para enriquecer y confrontar con los datos aquí expuestos;
así, lograr el entendimiento del fenómeno social en una mayor
escala diacrónica. Asimismo, atender a nuevos acontecimientos,
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por ejemplo, como el confinamiento a causa de la pandemia mundial por Covid-19 que, en términos territorialmente localizados,
adquieren matices específicos debido a los hábitos adquiridos
postguerra contra el narco que he venido narrando aquí. Pues, en
contextos donde el miedo y el temor han sido directrices para la
ejecución plena de la corporalidad del sujeto-que-habita, pueden
llegar a dotar de una lógica de la violencia la vida social. Como
afirma Nieto:
La antropología ha podido documentar cómo en situaciones de
guerra, conflictos tribales, étnicos y religiosos, o traslados forzados de poblaciones, la vida cotidiana no se borra, no desaparece y el temor, al exacerbarse, se convierte en un organizador
del sentido, por así decirlo, en una parte “dura” de la estructura
de la cultura (2014, p. 38)

Partir del análisis del cuerpo y de las emociones, determinadas por el territorio y su cultura, es pertinente para comprender dichas transformaciones ya que “el cuerpo y lo que le sucede,
se transforma históricamente y por ello no es algo evidente en sí
mismo sino construido social y culturalmente” (Sabido, 2014, p.
24). Entonces, enfocar en la subjetividad y en los sentimientos,
experimentados en el cuerpo de los sujetos-que-habitan, es una
ruta analítica para acceder con profundidad a las versiones culturales íntimas de la sociedad estudiada.
Finalmente, seguir dichas coordenadas, faculta al investigador para establecer un trayecto bidireccional acerca de las
maneras en que los factores económicos y la toma de decisiones políticas que afectan el entorno de los sujetos-que-habitan,
intervienen en la construcción de subjetividades y, a la inversa,
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trasluce cómo las subjetividades operan y transforman la realidad
social. En tal panorama, contextualizar la expresión de la cultura
afectiva, deviene elemento clave del trabajo antropológico, que
prioriza la búsqueda del sentido de la vida social de quien la protagoniza.

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Emociones y competencias conversacionales en las
empresas
Emotions and conversational skills in companies
Rogelio Segovia González1
rogeliosegovia@gmail.com

José María Infante Bonfiglio2
jose.infantebnf@uanl.edu.mx

Resumen: Las conversaciones reflejan a quien las hace; la cultura de
una empresa se refleja a través de su estructura conversacional. Para
tener conversaciones efectivas se requiere contar con ciertas competencias conversacionales; en el presente trabajo nos centraremos en
tres: escucha, indagación y los actos del habla. ¿Qué hay detrás de una
conversación? Un individuo con una coherencia ontológica compuesta
por su lenguaje, su cuerpo y principalmente sus emociones. No hay acto
1 Es abogado (UANL); master en derecho corporativo (UANL); master
en administración de empresas (UDEM); y doctorando en filosofía y cultura,
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).Vicepresidente de Recursos
Humanos para Latinoamérica de CHRISTUS Health. Correo electrónico: rogeliosegovia@gmail.com, ID ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3151-7662
2 Profesor titular en el Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL). Línea de investigación: comportamiento
electoral / calidad de la democracia. Correo electrónico: JOSE.INFANTEBNF@uanl.edu.mx, ID ORCID: 0000-0003-2678-546X

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�Rogelio Segovia y José María Infante / Las emociones

del habla o corporalidad exenta de emoción. Este artículo tiene como
objetivo identificar y entender las emociones de los empleados para
adecuar el lenguaje de la organización y, como resultado, crear espacios de acción que permitan gestionar las capacidades organizacionales
de la empresa. Entre las limitaciones del estudio, ha sido que, desde la
perspectiva de la empresa, las emociones se encuentran circunscritas
en el ámbito personal del empleado al ser consideradas “irracionales”.
Sin embargo, se concluye que las conversaciones confeccionan el elemento “bienestar del empleado” y lo forman en un trinomio de seguridad: física, emocional e intelectual.
Palabras clave: Emociones, lenguaje, conversaciones, ser, ontología.
Abstract: Conversations reflect who makes them; The culture of a company is reflected through its conversational structure. In order to have
effective conversations, certain conversational skills are required; In
the present work we will focus on three: listening, inquiry; and speech
acts. What is behind a conversation? An individual with an ontological
coherence composed of his language, his body and mainly his emotions.
There is no act of speech or bodily excess of emotion. This article aims
to identify and understand the emotions of employees to adapt the language of the organization and, as a result, create spaces for action that
allow managing the organizational capabilities of the company. Among
the limitations of the study, it has been that, from the perspective of
the company, emotions are circumscribed in the personal sphere of the
employee as they are considered “irrational”. However, it is concluded
that the conversations make the element “employee well-being” and
form it in a trinomial of security: physical, emotional and intellectual.
Keywords: Emotions, language, conversations, being, ontology

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introducción
En este trabajo se describen las dinámicas que se desarrollan en
la empresa, entendida ésta como un universo interconectado de
conversaciones, y de la importancia que en dichas conversaciones
tienen, justamente, el lenguaje, las competencias conversacionales y las emociones, para generar una cultura; un cierto tipo de
cultura en la cual, de manera sustantiva, el empleado es primero.
La cultura de la organización se refleja y se vuelve performativa a partir de la manera en la que se conversa o se deja
de conversar. Los silencios también son parte importante de la
conversación. Existen muchos tipos de conversaciones, pero en
las empresas encontramos cuatro con mayor prevalencia: conversaciones de retroalimentación; conversaciones para coordinar acciones; conversaciones para reclamar y conversaciones para construir relaciones. Toda conversación es sostenida por individuos,
las conversaciones son precisamente lo que nos define como seres
humanos y permiten al individuo ser-en-el-mundo. En el individuo que sostiene una conversación confluyen tres elementos de
su ser-ontológico: cuerpo, lenguaje, y emociones. El lenguaje es propiamente la conversación, es el lenguajear (Maturana y Dávila,
2018) sostenido por las emociones que siente el individuo.
Tres de las competencias más importantes en una conversación son: la escucha, la indagación, y los actos del habla. Al referirnos
a competencias, no lo hacemos desde una visión lingüística sino
organizacional, es decir, cuando comprendemos por competencia
aquellas habilidades o comportamientos medibles que marcan
una diferencia perdurable en las personas (Barnfield, 2016). Las
competencias conversacionales, como lo desarrollaremos en el
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�Rogelio Segovia y José María Infante / Las emociones

transcurso del presente trabajo, se refieren a aquellos factores, es
decir, habilidades o comportamientos de los individuos para sostener conversaciones efectivas en diversos entornos (familiares,
personales, profesionales).
Uno de los retos que enfrentan las organizaciones hoy en
día, es entender cómo las emociones repercuten en el accionar de
sus miembros y, por ende, en sus resultados; ya que éstas producen cambios psicológicos en las personas y afectan su desempeño
y rendimiento de forma positiva o negativa. Uno de los primeros estudios llevados a este respecto son los de Elton Mayo en la
década de 1920 a 1930. El sociólogo Elton Mayo, considerado el
precursor de la teoría de las relaciones humanas a nivel organizacional y profesor de investigación industrial en la escuela de negocios de la universidad de Harvard, lo llevó a cabo en la ciudad
de Chicago de los Estados Unidos de Norte América en la fábrica
de Western Electric en Hawthorne donde se estudió a esta empresa en términos de su cultura organizacional (Tharp, 2009).
Los estudios Hawthorne fueron uno de los primeros y
más famosos experimentos de la historia industrial que marcó
un hito en el análisis del trabajo y de la productividad. Estos estudios sitúan a la persona en un contexto social, estableciendo
que el desempeño de los empleados está relacionado y afectado
por el entorno y las personas con las que trabajan. El proyecto
de Mayo, destinado a estudiar el bienestar de los obreros en su
trabajo como masa de individuos, llegó a especificar con claridad
la relación entre los grupos de trabajo y la administración como
uno de los problemas fundamentales de la industria en gran escala (Hassard, 2012). Uno de los principales descubrimientos fue
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que más que las condiciones físicas, lo que motiva a los trabajadores es el interés que se muestra por ellos como personas, lo que
desde la perspectiva ontológica es la coherencia del ser en cuerpo,
lenguaje, y emociones.
Se podría argumentar la complejidad de entender las emociones de los empleados en el ambiente hiperconectado y de alto
manejo de información en el que vivimos, sin embargo, las emociones reflejan cambios internos biológicos y mentales que suceden en el individuo y que nos alertan de cosas, tanto en la felicidad, como en el miedo o la angustia. Un ejemplo sencillo en el que
podemos observar cómo las emociones influyen en una persona
es cuando habla en público. Ya sea que pararse frente a una audiencia le produzca felicidad o miedo al empleado, la emoción se
mostrará, en uno o en otro sentido, de manera clara en su cuerpo
y, por lo tanto, en su lenguaje. El cuerpo, nuestra corporalidad, es
lo que sostiene la conversación, es la manera en la que andamos.
Con el cuerpo, como vimos en el ejemplo anterior, el individuo
sostiene el lenguaje y sus emociones. Finalmente, encontramos
en esta coherencia ontológica a la emoción. Entender las emociones de los empleados por parte de la alta gerencia de la organización es clave para una mejor toma de decisiones.
La comprensión adecuada de las emociones como parte
integral del individuo, más allá de una mera reacción biológica, es
aún reciente. Aristóteles tiene en su Retórica amplias reflexiones
sobre el concepto, pero su incorporación al estudio del comportamiento de manera sistemática podría situarse en Freud. Todavía en el siglo xx se pensaba en las emociones como algo subsidiario, supeditado a la razón y que debían manejarse (educarse)
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para controlar el daño que pudiesen causar. Y uno de los errores o
defectos de Freud fue tratar de darle racionalidad a las emociones
(en el sentido de explicarlas racionalmente); este es un complejo
problema epistemológico. Hoy en día la teoría económica, todavía considera la existencia de una criatura ficticia denominada
Homo economicus que en oposición al Homo sapiens, es un ser sin
emociones para la toma de decisiones, sobre todo las de carácter empresarial (Thaler, 2015, p. 29). De hecho, Richard Thaler
(2015) ha desmitificado el hecho de la existencia del Homo economicus al señalar que también “las empresas se están poniendo al
día” (p. 36) en la necesidad de una comprensión más profunda del
comportamiento humano y, por lo tanto, apuntamos nosotros, de
sus emociones.
Maturana (1988) critica que con frecuencia se les pide a
las personas controlar sus emociones y comportarse de manera
racional ya que vivimos en una cultura que contrapone emoción y
razón como si se tratase de dimensiones antagónicas del espacio
psíquico, “hablamos como si lo emocional negase lo racional, y
decimos que lo racional define a lo humano” (p. 3). Enfocarse en
las emociones de los colaboradores de una empresa es, en general,
entrar en la subjetividad intrínseca de lo que cada uno entiende
por emoción, pero en particular, es entrar en la misma subjetividad de los empleados, ya que éstos, como individuos, siempre se
hallan inmersos en una emoción, y muchas veces enfrascados en
un estado de ánimo. Mientras que las emociones son efímeras y
superficiales, y se suceden con rapidez al depender de una situación específica, los estados de ánimo son recurrentes y profundos,
y no siempre es posible señalar la situación que los ha desencade84

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nado. Los estados de ánimo son emociones atrapadas que definen
al sujeto, quien suele definirse con un “así soy yo” (Olalla, 2017b).
Entender las emociones y estados de ánimo de los colaboradores
representará para la alta gerencia de una organización un factor
diferencial en la administración y productividad de la empresa,
al tiempo que adquiere un enfoque humanista en la gestión de su
talento humano.
La empresa, como lo referiremos más adelante, al ser una
ficción jurídica de carácter económico tiene existencia real, como
en el imaginario, por las personas que la integran, es decir, por los
accionistas, miembros del consejo de administración, directores,
gerentes, empleados, obreros, operarios, etc., y la relación que se
da entre todos ellos es a partir del lenguaje y específicamente del
conversar. Fernando Flores (1997, como se citó en Solari, 2013),
fue uno de los precursores en definir a las organizaciones como
“redes de conversaciones recurrentes” (p. 258). En 1997, en su libro Inventando la empresa del siglo xxi, Flores afirma que la transición
de fábrica a oficina electrónica del futuro cambiará la forma de trabajo
habitual que conocemos en una fábrica a una mayor integración
de la comunicación y la multifuncionalidad de roles (p. 79).
La manera en la que se entendía la forma de operar de
una fábrica era por la organización científica de Taylor (Pacheco,
2010), en la que el trabajo se organizaba para evitar la ineficiencia
y la simulación, con énfasis en la medición de tiempos, demoras,
movimientos, etc., y en la remuneración al empleado por unidad
de trabajo. Bajo la perspectiva de Flores, (1997) ahora “los pedidos pueden aparecer en cualquier momento, las promesas implícitas requieren ser tomadas en cuenta, etc… no es fácil reconstruir
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la participación de los trabajadores y del gerente” (p.73), por lo
que la comunicación en las empresas migrará de ser racionalista-mecanicista hacia un lenguaje ontológico. Esto es, “una serie
de distinciones y que nos permiten vivir y actuar juntos en un
mundo que compartimos, [ya que la acción humana] ocurre en el
lenguaje en un mundo constituido a través del lenguaje” (p.87), lo
que convierte a las organizaciones en redes de conversaciones recurrentes. Por lo tanto, al ser la empresa una red de conversaciones colectivas recurrentes generadas por sujetos emocionales que
definen la forma en la que las cosas se hacen ahí, el elemento tangible de la interacción de los empleados es precisamente el lenguaje, ya que este es el que nos caracteriza como seres humanos
en nuestro modo de vivir y convivir (Maturana y Dávila, 2018).
Asimismo, las conversaciones confeccionan el elemento
“bienestar del empleado” para formarlo en un trinomio de seguridad para el colaborador: físico, emocional e intelectual. Es por
medio de este trinomio de seguridad que las emociones, como
“ingrediente vivo” del comportamiento humano y de la organización, se constituyen como elemento real y tangible de la gestión
que realizan los empleados al mismo nivel que los procesos de
aprendizaje o capacitación (intelectual) y los procesos de identificación de actos o condiciones inseguras o peligrosas en el área
de trabajo (físico).
Maturana (1988) sostiene que entender la participación
del lenguaje y las emociones en lo que la vida cotidiana se connota
con la palabra conversar, es central para la comprensión de lo que
significa ser humano, tanto en lo psíquico como en lo somático.
De ahí que nosotros postulemos que las emociones dan forma a
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la interacción de los miembros de una empresa e inciden directamente en los resultados de ésta. Tener la habilidad de identificar y entender las emociones de los empleados, para adecuar el
lenguaje de la organización en consecuencia, se convierte en una
necesidad apremiante, y esto se logra con el desarrollo de competencias conversacionales que den forma a las emociones vivas,
creen espacios de acción y posibilidad, y permitan gestionar las
capacidades organizacionales de la empresa.
1.Empresa
La empresa es un concepto de carácter económico que existe de una
ficción jurídica. Desde una perspectiva jurídica, la empresa se define
como “casa o sociedad mercantil o industrial fundada para emprender o llevar a cabo negocios o proyectos de importancia” (Diccionario Jurídico Mexicano UNAM, 1998, p. 1262). Esta misma, como unidad económica contrata “factores de producción y los organiza de
acuerdo con la tecnología que emplee para producir y comercializar
en los mercados bienes y servicios” (Astudillo, 2012, p. 71).
De esta manera, una empresa por antonomasia es un agente económico que produce bienes y servicios, que utiliza trabajo y
capital para la obtención de un beneficio económico. Sin embargo, al hablar de empresa no hablamos solamente de la empresa,
hablamos de: (a) los sujetos que la componen (sus conversaciones
y sus emociones); (b) su cultura (es decir, su sistema de valores
compartidos) ya que “toda obra de cultura tiene por fin esencial,
al menos en último término, al hombre en cuanto tal” (García,
1957/2006, p. 6), y, (c) su forma de utilizar el lenguaje y por lo
tanto, sus emociones. Maturana (1991), sostiene la idea de que
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�Rogelio Segovia y José María Infante / Las emociones

las organizaciones no existen más allá del espacio humano que
las produce y las hace posible. Si no hay empresa, no existe organización. Debe entenderse a la organización como un ecosistema
de personas interactuando entre sí, y con otras personas, precisamente a través de una red de conversaciones interconectada.
Entonces, una organización como ficción jurídica per se,
está constituida por las personas que la integran, que accionan
mediante sus emociones y estructuran sus relaciones a partir de
sus conversaciones. No obstante, partimos de la idea de Maturana
y Dávila (2019) sobre las organizaciones, una organización no es
un sistema vivo, aunque resulte de la interacción de los seres humanos. Una organización es un sistema de procesos entrelazados
en los cuales se conserva una cierta configuración de relación entre los componentes que la realizan. Con las conductas y relaciones de las personas que lo integran, es una red de procesos, pero
no se produce a sí misma, pues está producida por la conducta
de la persona y sus emociones. De lo anterior colegimos que una
organización por su naturaleza de jure como ficción jurídica, no es
un ser u organismo biológicamente vivo (por eso se le llama persona moral); pero también podemos apuntar que una organización sí es un ente integrado por sus empleados (seres humanos),
con todo lo que el ser-humano lleva, ontológicamente, implícito.
2. Emociones
2.1 ¿Qué es una emoción?
Desde una perspectiva biológica, las emociones humanas básicas
priman en la amígdala. Este núcleo de neuronas recibió su nom88

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bre en 1819 por su descubridor, el anatomista alemán Karl Friedrich Burdach, debido a su forma de almendra (Plamper, 2015,
pp. 1-3). En esta área del cerebro tienen lugar los procesos neuronales que responden a las amenazas (ataque de algún animal, por
ejemplo) y que en general, son descritas como miedo y ansiedad.
Esto fue corroborado hasta principios de 1980 a través de estudios con tomografía computarizada. La idea de que la amígdala
es responsable sólo de las emociones negativas es hoy obsoleta,
ya que la amígdala también es responsable del sentido del olfato,
percepción visual, y otras capacidades musicales (Plamper, 2015).
La pregunta que planteamos en el presente numeral 2.1
fue formulada por William James (1884/1985) en su libro What
Is an Emotion? donde afirmó que una emoción es una mera expresión o manifestación de cambios en nuestra fisiología. En 1872,
Charles Darwin, en su libro The Expression of Emotions in Man and
Animals, presenta una descripción de las expresiones físicas de
cuatro de “las sensaciones y emociones más fuertes”. Sus cuatro
ejemplos son la ira, la alegría, el terror y la agonía del dolor físico
(Fisher, 2003, p. 17). Hoy en día no existe una definición genérica
que sea aceptada de manera consistente. Escribir acerca de las
emociones no es sencillo, y tratar de encontrar una definición se
vuelve complejo pues habría que abordar el tema desde diversas
perspectivas, ya sea desde la teología, filosofía, hasta la biología
o psicología.
Entonces, cuando hablamos de emociones ¿de qué estamos hablando? ¿Nos referimos a lo mismo cuando alguien habla de emociones que cuando otro lo hace? No se puede hablar
de emociones sin abordar, aunque sea brevemente, a Descartes,
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quien en el siglo

xvii

promovió la dicotomía razón-sentimiento

y sostuvo que los sentidos ofrecían información poco digna de
crédito. Para Descartes, una emoción o pasión es algo que se siente de un modo infalible, pues no es posible sentir una pasión y
equivocarse respecto a ella (Vicente, 1991, p. 293). La razón por la
cual Descartes impulsó esta dicotomía fue porque las emociones
siempre van acompañadas de cambios corporales (a veces apenas perceptibles) tan provisionales y dependientes del contexto
como son también el rubor, el sudor o las palpitaciones (Grijalba,
2018); esto hace que las emociones no formen parte del principio
de racionalidad y los relega al orden corporal. De hecho, para Descartes las pasiones son “las percepciones, o los sentimientos o las
emociones del alma, que se refieren particularmente a ella, y que
son causadas, mantenidas y fortificadas por algún movimiento de
los espíritus animales” (Vicente, 1991, p. 294). Con esto, Descartes concluye que las emociones son pasivas y no responden a la
voluntad de la persona que las experimenta.
Klaus Scherer (como se citó en Reisenzein, 2007) señala
que las emociones son procesos de elementos mentales (valoración, tendencia a la acción, experiencia subjetiva) y conductuales (reacciones fisiológicas, expresión facial y vocal) causalmente
vinculados. Paul Ekman (1972) menciona que las emociones son
un proceso, un tipo particular de evaluación automática influida
por nuestro pasado evolutivo y personal, en el que sentimos que
ocurre algo importante para nuestro bienestar, y un conjunto de
cambios psicológicos y comportamientos emocionales comienzan
a lidiar con la situación. Para Maturana (1988), al hablar de emociones en la vida cotidiana, connotamos disposiciones corporales
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(sistema nervioso incluido), dinámicas que especifican en cada
instante el dominio de acciones en las que se mueven las personas; pues éstas, como tales, existen en un continuo fluir emocional propio que a cada momento especifica el dominio de acciones
en las que el individuo se mueve cuando opera en el lenguaje. Para
Reisenzein (2007), una definición adecuada del vocablo emoción
ni es necesaria para una investigación ya que no es posible definir
las emociones correctamente antes de la investigación empírica.
Con tener una descripción aproximada para demarcar el vocablo,
es suficiente.
Nosotros, para efecto de esta investigación, trabajaremos con la definición propuesta por Scherer respecto a que
las emociones son elementos mentales (valoración, tendencia
a la acción, experiencia subjetiva) y conductuales (reacciones
fisiológicas, expresión facial y vocal) causalmente vinculados,
puesto que se generan a partir del contexto de vida (constructo
social) del individuo que las experimenta y las reacciones corporales (conductuales) que genera la emoción experimentada
en el individuo. Es decir, y en este orden de ideas con el fin de
contextualizar nuestra selección de la definición de Scherer,
cuando un individuo experimenta (siente) una emoción determinada, como puede ser enojo en respuesta de algo que él en
su diálogo interno, contexto personal y constructos sociales
(experiencia subjetiva) considera una injusticia o traición, en
su cuerpo se generan reacciones conductuales específicas como
lo es la tensión física que, a su vez, desencadena respiración
acelerada e incremento del ritmo cardíaco, entre otros, que al
verbalizarlas (al lenguajear) se traducen en conversaciones con
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carácter defensivo que denotan impotencia, centradas en los
juicios internos de quien siente el enojo.
2.2 Emociones básicas y emociones cognitivas
Silenzi (2019) menciona dos tipos de emociones, las básicas
o primarias y las cognitivas. Las primeras, de tipo perceptivo,
son las reacciones emocionales de carácter universal e innato,
y abarcan alegría, tristeza, asco, sorpresa, miedo y enojo; las segundas no poseen una expresión facial o corporal identificable
dado que se encuentran asociadas a variaciones culturales y al
aprendizaje, y abarcan culpa, orgullo, celos, desprecio y vergüenza, entre otras (p. 77).
Suele hacerse una diferenciación puntual entre las emociones básicas y las cognitivas, principalmente en aquellos casos que las emociones inciden en la toma de una decisión o la
solución de un problema. De Sousa sostiene que las emociones
cognitivas son juicios de tipo valorativo y que son de naturaleza
personal, es decir, que provienen del mismo sujeto, lo cual permite al individuo enjuiciar el mundo en el que se encuentra inmerso con relación a sus propios intereses y creencias (Silenzi,
2019, p. 79). Nosotros rechazamos lo anterior y sostenemos que
este enfoque epistemológico es el que ha causado una disociación (física y emocional) de las emociones y del individuo en su
“rol-profesionista”, puesto que reduce en extremo las emociones y las racionaliza, otorgando al sujeto un papel activo en el
control de las emociones, es decir, las emociones pasan a formar
parte de los elementos racionales del homo economicus, un ser racional, egoísta, falto de empatía, centrado en la maximización
de sus beneficios.
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Ya Richard H. Thaler, Premio Nobel de Economía 2017,
señaló que “las decisiones de las personas no siempre obedecen
a criterios racionales y se ven sujetas a la racionalidad limitada,
la percepción de justicia, y la falta de autocontrol” (como se citó
en Maqueda, 2017, párr. 2). A nuestro juicio, en esta racionalidad
limitada abarcamos las emociones, sean básicas o cognitivas, y no
sólo estas últimas, puesto que, en general, las emociones llevan a
la acción. El individuo se comporta en todos sus roles (“rol-empleado” al “rol-persona o “rol-padre de familia”) como “humano
real” y no como homo economicus, porque experimenta emociones
básicas y emociones cognitivas todo el tiempo.
2.3 Emociones, predisposición a la acción en cuerpo y lenguaje
Lo que las emociones mueven en el ser-humano es su cuerpo y su
lenguaje, pero no podemos obviar algo que, a primera vista, puede
resultar evidente. Cuando hablamos de algún tipo de amor, rabia,
tristeza, hablamos de reacciones fisiológicas y conductas específicas, es decir, de una alteración orgánica en el individuo que
experimenta una reacción determinada. Una emoción se liga a un
cambio en la corporalidad de la persona y en su lenguaje.
Olalla (2017a) afirma que las emociones son poderosas en
todo sentido ya que consisten en cambiar la disposición de la persona que las experimenta: “no hay pensamiento ni acción sin emoción” (2017b, p. 4). El propio Olalla, en su guía El mundo de las emociones (2017b), muestra, basado en los estudios de Susana Bloch, los
comportamientos posturales de las emociones a partir de distintas
emociones básicas (Figura 1) donde se observa la relajación o tensión muscular y el balance del cuerpo hacia adelante o atrás (p.20).

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Figura 1:
Comportamientos posturales de las emociones.

Fuente: (Olalla, 2017b).

Las emociones son expresiones corporales que se enuncian a través del lenguaje. Primero se siente en el cuerpo lo que
más tarde sale por la boca (Belli, 2009, p. 16). Al momento que el
individuo experimenta una emoción, ya sea por un evento externo o por fenómenos como un accidente repentino, celebración de
un resultado deportivo o de un acto del habla perlocucionario,
su cuerpo experimenta un comportamiento postural, y mediante el lenguaje estructura frases o conversaciones de esa emoción.
Así, si el individuo experimenta miedo, emitirá frases como: “¡Yo
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no puedo!”; en un momento de rabia podría expresar: “¡Basta!, ¡no
más!”, con la alegría diría: “¡Celebremos!”; y así podríamos ejemplificar con cada emoción. Para condensar lo expuesto, podemos
decir que la emoción, al convertirse en lenguaje, da pie a las conversaciones donde el receptor experimentará del lenguaje del
emisor ciertas emociones que se reflejarán en su corporalidad y
que se expresarán a través del lenguaje.
2.4 Emociones en la empresa
Aunque el estudio de las emociones en las empresas ha cobrado
mayor importancia en los últimos años, lo cierto es que se ha llevado a cabo desde una perspectiva organizacional, ya que desde
el punto de vista de la teoría económica, el examen del impacto
que las emociones tienen en los resultados financieros de las empresas es aún limitado.
A partir de la revolución industrial (1760), pero principalmente con Frederick Taylor (1903), el estudio de la efectividad del empleado se centró en la razón, esto es, la estandarización científica del trabajo y la creación del trabajador funcional
fungen como bandera de la gestión del empleado. Fue a partir de Elton Mayo (1933), Peter Drucker (1974), Edgar Schein
(1985), y Daniel Denison (1996), que las emociones de los empleados empezaron a adquirir un rol fundamental para entender las causas motivantes que inciden en la productividad de
los empleados y empezaron a relegar la visión empleado-máquina a un segundo plano. En la actualidad, las emociones dejaron de desempeñar un papel pasivo en la racionalidad del
sujeto, donde ya no se conciben solamente como sensaciones
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que se limita a padecer, sino que juegan un papel activo y determinante (Silenzi, 2019).
Más reciente, autores como Daniel Goleman, (como se citó
en Cano Murcia y Jiménez, 2012), quien define emoción como “un
sentimiento y sus pensamientos característicos a estados psicológicos y biológicos y a una variedad de tendencias e impulsos a
actuar” (p. 59); y, la inteligencia emocional como la “capacidad de
resolver problemas de carácter emocional, que involucra el control de los impulsos que sentimos ante determinada situación” (p.
60), han explorado el estudio de las emociones en los individuos
y en las empresas; sin embargo, los primeros acercamientos a las
emociones desde el punto de vista de la teoría económica son aún
limitados, ya que la economía ortodoxa de tradición neoclásica,
según Conthe, defiende la posición de que los consumidores son
plenamente racionales (o “a-mocionales”), esto es, que los consumidores son capaces de hacer a un lado sus emociones en la toma
de decisiones de carácter económico y personal: el matrimonio,
la elección de la universidad donde estudiar, e incluso la carrera
profesional a estudiar son decisiones de carácter económico según ejemplifica el propio Thaler (2015, p. 14).
Los primeros estudios que se animan a salir de la tradición
económica neoclásica datan de los años setenta con Amos Tversky y Daniel Kahneman, quienes se interesaron en conocer cómo
es la toma de decisiones de los seres humanos. Thaler (2015) en
sus investigaciones parte del estudio del individuo como ser-humano, pero extiende a las empresas (la alta gerencia) en su estudio de la racionalidad limitada de los seres humanos, al afirmar
que después de todo, son los humanos los que están al frente de
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las compañías, y sus empleados y clientes también lo están (p.
36). Además, desmitifica la mano invisible del mercado de Adam
Smith y el hecho de que “los mercados” corrijan la racionalidad
limitada de las personas al aseverar que no existe ninguna forma
lógica de llegar a la conclusión de que los mercados transforman a
las personas en agentes racionales (Thaler, 2015, p. 93). De hecho,
los estudios hechos hasta el momento no se hacen del enfoque de
las emociones, sino más bien de la racionalidad limitada de los
individuos. Es por ello que los economistas aún no abordan el estudio de resultados financieros en las empresas a partir del nivel
emocional de sus empleados y prefieran hacerlo a partir de lo que
llaman juicios bajo incertidumbre y racionalidad limitada.
El concepto de juicios bajo incertidumbre fue desarrollado a partir de 1974 por Tversky y Kahneman quienes mostraron
claramente que la gente no actúa “como si” tomara decisiones
conforme al modelo económico racional (Thaler, 2015, p. 85), es
decir, las personas no parecen seguir los cálculos para el azar o
la teoría estadística para la toma de una decisión, sino que comprenden, para la toma de decisiones cotidianas, una gran variedad de procesos y experiencias (Cortada, 2008, p. 70). Como
podemos observar, estos autores (economistas) aún no hablan
de emociones, sin embargo, reconocen que el ser-humano, en su
toma de decisiones, involucra una amplia variedad de procesos y
experiencias. Mientras que la racionalidad limitada fue utilizada
por vez primera por Herbert Simon al afirmar que las personas
carecen de capacidad cognitiva para resolver problemas complejos y por tal motivo sus decisiones no son racionales, sino que se
toman sobre la base de intuiciones y juicios (Thaler, 2015, p. 53).
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Nosotros afirmamos que detrás de las intuiciones y juicios, está el
contexto histórico de cada individuo (educación, creencias, familia, etc.), y, por ende, sus emociones.
El hecho de que de la perspectiva económica aún no se estudie la toma de decisiones económico-empresariales a partir de las
emociones de los empleados (y se le llame juicios bajo incertidumbre, racionalidad limitada u algún otro) es en cierto punto entendible si partimos del hecho de que ni siquiera aún podemos ponernos
de acuerdo en “qué es” exactamente una emoción. Pero también es
innegable que en el campo de la psicología y de los recursos humanos, el estudio de las emociones como parte de la cultura organizacional de una empresa es cada vez mayor y más amplio.
En ocasiones se postula que las emociones son fuerzas
ciegas e irracionales que arrastran al sujeto sin que él pueda hacer
nada para controlarlas (Silenzi, 2019, p. 81). Actualmente existe
un rechazo a la irracionalidad de las emociones, ya que las emociones son (y no son) el producto de la razón por la que se deriva
cómo valoramos lo que sucede en nuestras vidas (Lazarus, 2000,
p. 98). La riqueza implícita en las emociones es la gran cantidad
de características y elementos que contiene, discordantes entre
sí, y que varían de un individuo a otro según su contexto de vida
(como lo es su racionalidad limitada, percepción de justicia, entre
otros), es decir, sus capacidades socio-afectivas y éticas restringidas por sus vulnerabilidades cognitivas y sociológicas. Donald
Calne (como se citó en Olalla, 2017b) apuntó que “la diferencia
esencial entre emoción y razón es que la emoción lleva a la acción,
mientras la razón lleva a conclusiones” (p .1), esto es, la emoción
del individuo acciona y tamiza el lenguajear de éste. Un cambio
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emocional en mí hace mover mi pensamiento hacia una dirección
diferente. Mi emocionalidad es crucial en la forma como pienso,
como veo, como privilegio ciertas acciones sobre otras (Olalla,
2017b, p. 2). Las emociones guían nuestro pensamiento (adjetivo-descriptivo) y nuestro lenguaje (sustantivo-performativo), en
nuestra predisposición a la acción.
3. Competencias conversacionales en la empresa
Sapir (1966) señala que el lenguaje es un componente exclusivamente humano, no instintivo, de comunicar ideas, emociones y
deseos por medio de un sistema de símbolos, ante todo auditivos,
producido de manera deliberada (p. 14); mientras que John Searle, en su libro Actos del habla, filosofía del lenguaje (1969), pregunta
como apertura del capítulo primero, “¿Cómo se relacionan las palabras con el mundo?” (p. 13). La filosofía del lenguaje propuesta
por Searle aborda el estudio de los actos de habla, actos lingüísticos o actos de lenguaje y sostiene la hipótesis de que hablar un
lenguaje es formar parte de una conducta gobernada por reglas
que consiste en realizar actos de habla tales como enunciados,
órdenes, preguntas, promesas, etcétera, y estos actos son posibles
porque se realizan de acuerdo con ciertas reglas.
Maturana (1998), define el lenguaje como el operar en
coordinaciones conductuales consensuales que constituye el
dominio en la que se dan todas las conductas y acciones humanas (p. 1). Maturana en los años setenta acuña el término lenguajear, para expresar las acciones que surgen y afectan al ser
humano a partir del lenguaje. Al ser el individuo una forma biológico-cultural, el lenguajear, al igual que conversar y reflexioDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-4

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nar, es la diferencia substancial entre los otros seres vivos (Maturana y Dávila, 2018).
Por lo tanto, ¿por qué lenguajear y no lenguaje? Lo sustantivo, oculta verbos, oculta hacerse. Cuando uno dice que sabe,
contesta con hacer. Lo humano, el vivir y el convivir, surge con el
lenguajear, y el lenguajear y reflexionar ocurre en el fluir consensual recursivo de nuestras coordinaciones de sentires, haceres y
emociones (Maturana y Dávila, 2018); lo que refuerza Echeverría
(2016) al afirmar que el lenguaje nace de la interacción social entre los seres humanos, por lo cual es un fenómeno social del cual
surge un dominio consensual, un dominio donde los participantes comparten el mismo sentido de signos (p. 50). Y es partir de
estos dominios consensuales que se genera la cultura. El mismo
Giddens (1987) señala que la cultura incorpora muchos tipos de
lenguajes, ya sea en la actividad práctica, rituales, juegos o arte, y
estos lenguajes tienen mediaciones en su representación, instrumentalidad y simbolismo.
El ser, desde una perspectiva ontológica, es esencialmente
un conjunto de aspectos lingüísticos, emocionales y corporales.
Al hablar de ontología procuraremos evitar hacer uso de este término desde una perspectiva metafísica y más bien referenciándolo a la ontología fundamental de Heidegger y el Dasein, expresión
alemana que significa ser-ahí (ser-en-el-mundo), y que Heidegger “la expresa para comprender la existencia humana, ser en
el mundo, ser uno mismo” (Ramírez-Pérez, Cárdenas-Jiménez y
Rodríguez-Jiménez, 2015, p. 146). Echeverría (2016) señala, con
base en la ontología fundamental de Heidegger, que la ontología “hace referencia a nuestra comprensión —nuestra interpre100

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tación— de lo que significa ser humano” (p. 28) y dado que “ser
humano” es el lenguajear es que “a partir de aquí se pueden generar ontologías no metafísicas, es decir ontologías del lenguaje”
(Echeverría, 2016, p. 28). En otras palabras, es por medio de la
ontología del lenguaje que se crean competencias conversacionales ontológicas.
Entre los postulados de Rafael Echeverría en su Ontología
del lenguaje (2016), recuperamos tres: (i) Los seres humanos son seres lingüísticos; (ii) El lenguaje es activo generativo; y, (iii) los seres humanos se crean y recrean a sí mismos en el lenguaje.
Al decir que los seres humanos son seres lingüísticos se
parte de que no hay lugar, fuera del lenguaje, desde el cual podamos observar nuestra existencia. Echeverría (2016), plantea
que el lenguaje, al ser generativo, hace que sucedan las cosas (p.
33). En el planteamiento tradicional o “contable” el lenguaje es de
manera fundamental pasivo/descriptivo; esto es, que sólo permite
hablar sobre las cosas, ya sea describir lo que se percibe (mundo
exterior) o expresar lo que se siente (mundo interior), con lo que
se asume que la realidad antecede al lenguaje y éste se limita a
“dar cuenta” de ella. Para Echeverría, el lenguaje, al ser generativo, no sólo permite describir la realidad, sino que el lenguaje crea
realidades, altera el curso espontáneo de los acontecimientos. A
través de lo que se dice, de lo que se calla, de lo que se escucha, la
realidad se moldea en un sentido o en otro.
A nuestro entender, Echeverría toma de John Austin
el carácter perlocucionario del habla, esto es, el acto que se logra realizar a partir de decir algo, para postular al lenguaje como
“generativo”; también los trabajos de Butler en referencia al acto
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perlocucionario van en este sentido, en donde la autora apunta que al momento que el individuo dice algo, produce efectos
y consecuencias en los sentimientos y acciones del emisor y del
receptor (Belli e Iñiguez, 2008, p. 3). Finalmente, los humanos se
crean en el lenguaje, puesto que, con éste, se crean posibilidades
y mundos futuros. Con anterioridad, señalamos que la empresa
es una red de conversaciones dinámicas, esto es, que la manera en
que los integrantes de la empresa conversan hacia adentro y hacia
fuera de la misma, determina lo que perciben y creen posible.
3.1 Competencias conversacionales ontológicas
A través de la medición de competencias específicas se puede determinar el nivel de dominio que una persona tiene sobre ciertos
factores. Las competencias conversacionales se refieren a aquellos factores como las habilidades o los comportamientos de los
individuos para sostener conversaciones efectivas en diversos entornos (familiares, personales, profesionales). Cada organización
debe definir la combinación de competencias y grado de dominio
que sus miembros deben tener para asegurar el éxito de aquella.
Para nosotros, son tres las competencias básicas que un individuo debe dominar para sostener conversaciones de alto desempeño: escucha, indagación y actos del habla.
Escuchar requiere apertura, Maturana menciona que uno
escucha la pregunta que escucha, y nunca la pregunta que hace,
mientras que Dávila, refiere que lo externo no especifica lo que nos
sucede (Maturana y Dávila, 2019). Pasa lo mismo con la escucha, es
un hecho biológico en el que uno no puede especificar lo que el otro
escucha de lo que uno dice, ya que somos responsables de lo que
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decimos, pero no responsables de lo que el otro escucha de lo que
nosotros decimos. En la escucha se pone en juego lo que Maturana
llama el respeto del otro como un legítimo otro (Ortiz Ocaña, 2015,
p. 183). Aceptar al otro como un legítimo otro es aceptar al otro tal
cual es, es reconocerlo por lo que dice, y por lo que le pasa. Es por
la escucha que validamos al otro como un legítimo otro, es decir,
me hago cargo de su hablar. Escuchar no es quedarse callado: el silencio, como parte de la escucha, es reverencial, ya que callar, como
rutina defensiva, es un hablar sustraído.
Indagar es tratar de llegar al conocimiento de lo que el
otro habla; es un resultado de escuchar. Se indaga por medio de
preguntas para hilar la conversación del otro, poder legitimarla a
partir de nuestro contexto, pero principalmente entender lo que
no se está diciendo, es decir, la conversación interna del otro. En
la indagación es donde mejor se representa la danza entre emisor
y receptor, dar vueltas juntos en un ambiente reflexivo al tiempo
que el receptor puede emitir sus juicios (valoraciones) de manera
genuina y constructiva.
La premisa de la que parte la concepción de los actos del
habla es que por medio del lenguaje no sólo describimos el mundo, sino que también lo creamos al realizar acciones determinadas como enunciar, preguntar, ordenar, describir, explicar, pedir,
etc. Los actos del habla han sido desarrollados en épocas recientes como menciona Soler (2010) a partir de los estudios de Austin
(1962) y su caracterización como locucionarios, ilocucionarios y
perlocucionarios. La locución es una expresión con un significado, la ilocución incluye la intención del hablante y la perlocución
la acción resultante (Soler, 1020, p. 365). Searle (1969) continuó
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la obra de Austin, pero difirió del primero al considerar que toda
emisión contiene un indicador de su fuerza ilocucionaria como
parte de su significado y, por tanto, todos los actos son ilocucionarios. Finalmente, Habermas (1987) trabajó a partir de la obra
de ambos (Soler, 2010, p. 366).
Hablar es el resultado de la escucha y de la indagación.
Para Echeverría (2016), el habla es un fenómeno social, se valida
en la escucha que obtenemos frente a lo que decimos. De acuerdo
con el propio Echeverría, dos de las principales competencias del
habla son la proposición y la indagación. En el habla encontramos
en su máxima expresión la emoción del emisor.
4. Conversaciones
Al ser la organización una red de conversaciones, podemos encontrar muchas clases y tipos de éstas, de manera ejemplificativa
enumeramos cuatro tipos de conversaciones que para nosotros
son fundamentales en una empresa: conversaciones de retroalimentación; conversaciones para coordinar acciones, conversaciones para reclamar y conversaciones para construir relaciones.
Para llevarlas a cabo de manera efectiva, cada una de ellas requiere de un hábil manejo de las competencias conversacionales que
mencionamos y una coherencia ontológica específica.
5. Discusión
Las empresas deben cambiar el enfoque epistemológico de la cultura organizacional y poner al individuo (empleado) como centro del negocio, pero no desde la postura Taylorista en la cual
la responsabilidad del empleado se limita a ejecutar lo que se le
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instruye, dejándolo como un factor de producción. Al hablar de
un cambio epistemológico de la cultura de las empresas no hacemos una crítica a la corriente impulsada por Taylor, ya que es
importante resaltar que su propuesta de administración científica fue concebida y elaborada como respuesta a las condiciones
sociales y económicas que marcaron la época, como las migraciones masivas de personas sin calificación alguna para incorporarse
al mercado laboral (Montaño, 2010). La denostación al principio
taylorista de la organización y medición del trabajo obedece en el
mejor de los casos, y a nuestro juicio, a un desconocimiento de su
obra, puesto que Taylor propuso que al trabajador había que pagarle bien, porque sólo así estaría interesado en seguir al pie de la
letra los métodos de trabajo que se le indicaran (Pacheco, 2010).
Nosotros consideramos que las condiciones sociales, económicas y tecnológicas actuales requieren hacer dicho cambio
epistemológico en la manera en la que estudiamos a los empleados y que este cambio responda al actual ambiente laboral. Es
decir, debe establecerse un nuevo pacto entre los actores sociales
(más allá de la visión positivista donde el empresario busca utilidades y el empleado un salario), donde lo humano regrese al ámbito empresarial y que el empleado pueda (dentro de la empresa
donde labora) ser-en-el-mundo. Situar al trabajador como centro
de la empresa es entender que una empresa es una ficción jurídica
per se que tiene relevancia por la emocionalidad de la organización, esto es, las emociones de los individuos que la componen, y
por consecuencia, de su lenguaje, lo cual funge como potenciador
de las capacidades organizacionales de la empresa, aportándole
un valor único y distintivo. Centrar la administración de una emDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-4

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presa en los empleados, entender su coherencia ontológica (lenguaje, cuerpo y emociones) conlleva el reconocimiento que como
personas (seres humanos) tienen en la organización y, por medio
de los parámetros ontológicos de sus competencias conversacionales, se puede llegar a (i) impulsar los resultados de la organización; (ii) promover la movilidad económica y social del empleado;
y, (iii) condicionar el comportamiento de los individuos en los
procesos, normas y políticas de la empresa.
6. Conclusiones
Si eliminamos las conversaciones de una empresa, ésta desaparece, el alma de una organización es la capacidad con la que conversan sus empleados. Las empresas nacen de una conversación-diálogo particular, de una conversación fundacional (Scheinsohn,
2011), es decir, a partir de una conversación donde una persona
(empresario) decide poner un conjunto de bienes (factores de
producción) con el fin de obtener un beneficio económico (razón
de ser) mediante la producción de actividades mercantiles, por lo
tanto, los límites y posibilidades de la empresa son esencialmente
conversacionales.
El ser humano no está determinado genéticamente, por lo
cual no está atrapado en un destino predeterminado, y puede modificar su realidad por el lenguaje (Ortiz-Ocaña, 2015), y por las
emociones, ya que precisamente las emociones accionan el tipo
de lenguaje de una organización (Echeverría, 2016). Del lenguaje surgen coordinaciones consensuales y de las coordinaciones
consensuales de los individuos surge la cultura. Las emociones
juegan un rol cíclico y continuo en las empresas, ya que de ellas
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se crea el lenguaje de un grupo de individuos con coordinaciones consensuales que se juntan para crear una organización (o
nuevos individuos que comparten esos dominios se incorporan
a una organización existente), y se construye una cultura que se
sostiene de la emocionalidad de la empresa. Con esto, el lenguaje
pasa de ser un mero instrumento de comunicación a uno performativo, esto es, con capacidad de construcción y sostenibilidad
del sentido de la empresa.
De aquí la relevancia de dejar de observar a las emociones
como elemento irracional de los empleados que se circunscribe
en ambientes privados, para empezar a observarlas como pieza
clave de la organización, con el fin de crear modelos de competencias conversacionales con una base ontológica. Esto es, la gestión
de la coherencia en el lenguajear de sus miembros a partir de las
emociones de los sujetos que la componen, ya que al final, éstas
son las que le permiten al individuo ser-en-el-mundo.

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DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-4

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Emprendimiento y Cultura. Un Acercamiento a las
Industrias Creativas en Nuevo León.
Entrepreneurship and Culture. An Approach to the
Creative Industries in Nuevo León.
Mtra. Mónica Garza Barrera González. 1
monica.garzagnz@uanl.edu.mx

Resumen: Este artículo aborda el tema de las industrias creativas.
Tema relevante e interesante, que merece ser estudiado, analizado y reflexionado desde diferentes perspectivas. Tanto el sector cultural como
el empresarial, son de suma importancia para el desarrollo y bienestar de cualquier población y su estudio requiere de mucha atención.
El vínculo que existe entre valores, creencias y comportamiento de los
individuos y la influencia de estos repercute en la toma de decisiones
del individuo para emprender o trabajar para otros. Con esta propuesta
de investigación, se pretende profundizar en la discusión de estos dos
fenómenos a través de las industrias creativas, las cuales constituyen
un gran reto para el futuro de los trabajadores y profesionistas de este
sector que ha sido muy afectado por una crisis económica a la que nos
enfrentamos actualmente, de la cual ha resultado un mundo diferente
en el que las personas e instituciones relacionadas con el sector cultural
han ido adaptándose a nuevas realidades sociales y económicas.
1 Nació en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León. Es Licenciada en Administración de Empresas por el Instituto Tecnológico de Monterrey y Maestra en Humanidades por la Universidad de Monterrey. Actualmente cursa un
Doctorado en Filosofía con acentuación en estudios de la cultura en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

113

�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

Palabras clave: Industrias creativas, cultura, emprendimiento,
desarrollo
Abstract: This article addresses the topic of creative industries. Relevant and interesting topic, which deserves to be studied, analyzed and
reflected from different perspectives. Both the cultural and business
sectors are of the utmost importance for the development and well-being of any population and their study requires a great deal of attention.
The link that exists between values, beliefs and behavior of individuals
and the influence of these affects the decision-making of the individual
to undertake or work for others. With this research proposal, it is intended to deepen the discussion of these two phenomena through the
creative industries, which constitute a great challenge for the future of
workers and professionals in this sector that has been greatly affected
by an economic crisis. the one we are currently facing. And from which
a different world has resulted in which people and institutions related
to the cultural sector have been adapting to new social and economic
realities.
Keywords: Creative industries, culture, entrepreneurship,
development

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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introducción
El punto de partida de esta investigación surge a partir del vínculo que existe entre la relación cultura-emprendurismo. La cultura del emprendimiento provoca que los individuos elijan acciones
concretas para su crecimiento económico, su productividad y generación de riqueza. El crecimiento económico no es factible sin
la acción resuelta, que debe impulsarse mediante la cultura emprendedora.
La cultura —fundamento de la relación en una empresa— es un término que tiene muchos significados interrelacionados y que es difícil precisar debido a la gran cantidad existente.
Pero una de las definiciones mas relevantes es la del antropólogo
Edward Burnett Tylor (1832-1917), que define a la cultura como
el conjunto complejo que incluye conocimiento, creencias, arte,
moral, ley, costumbre, y otras capacidades y hábitos adquiridos
por el hombre como miembros de una sociedad (Tylor, 1871).
El vínculo entre estos valores, creencias y comportamientos de las personas, es lo que hace posible que las diferencias en
las culturas influyan en una serie de formas de actuar, que incluyen decisiones profesionales como la de ser autónomo, en lugar
de trabajar para otras personas o de simplemente hacer uso de la
cultura como medio de emprendimientos innovadores.
En cuanto al fenómeno emprendimiento, este puede definirse como el desarrollo de un proyecto innovador que generalmente surge como una pequeña empresa que ofrece venta de
productos, servicios o procesos. También es comprendido como
cualquier actividad nueva que realiza una persona la cual engloba
un conjunto de habilidades y destrezas como creatividad, liderazDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-5

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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

go, trabajo en equipo, innovación y toma de decisiones teniendo
como finalidad lograr ganancias económicas. Se advierte que estas
definiciones de cultura y emprendimiento son un tanto iniciales
y estrechas, pero su exposición es relevante puesto que estas dos
concepciones nos conducen a la exploración de las industrias creativas las cuales involucran la generación de ideas y conocimiento y
que a su vez son entendidas por la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación la Ciencia y la cultura como: “aquellos
sectores de actividad [organizada] que tienen como objeto principal la producción, reproducción, promoción, la difusión y la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial” (UNESCO, 2010, p. 17).
La relevancia de las industrias culturales ha aumentado
rápidamente, constituyen un verdadero reto para el futuro de la
cultura. Por su dimensión internacional, resultan ser un elemento determinante para el futuro en lo que se refiere a libertad de
expresión, diversidad cultural y desarrollo económico. Estos intercambios y nuevas tecnologías abren nuevas perspectivas positivas que han acelerado el proceso en el cual los emprendedores
pueden compartir sus actividades con el público global.
Planteamiento
Para describir a la industria creativa, es fundamental hablar de
creatividad, puesto que le da origen a las actividades que la componen. Se puede definir como “el proceso por el cual se conduce
a la producción de algo, que es tanto original, como útil” (Runco
&amp; Pritzker , 1999, p.1). Este concepto está estrechamente relacionado a empresas que venden bienes y servicios. El término de
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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

industria creativa comenzó a popularizarse en el Reino Unido en
1997. Las empresas que forman parte de esta industria son principalmente las que se dedican a la publicidad, el diseño gráfico, de
modas, industrial, de software, de interiores, la industria fílmica,
la arquitectura, la música y las artes visuales (Townley, Beech, &amp;
McKinlay, 2009).
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo, por sus siglas en inglés: UNCTAD define a las industrias creativas como ciclos de creación, producción y distribución de los bienes y servicios que tienen como base fundamental
la creatividad y el capital intelectual; es aquella que constituye
un conjunto de actividades basadas en el conocimiento, pero
no limitándose a las artes, para generar ingresos en relación al
comercio y derechos de propiedad intelectual; comprende productos tangibles e intangibles o servicios artísticos con contenido creativo, valor económico y objetivos de mercado; es punto
de convergencia de artesanos, servicios y sectores industriales,
y constituye un nuevo sector dinámico en el mundo del comercio (UNCTAD, 2010). El término de industria creativa también
se aplica a la producción de los bienes y servicios realizados
por las industrias culturales y aquellas empresas que dependen
de la innovación, la investigación y el desarrollo de software
(UNESCO, 2013).
Las industrias culturales y creativas enfrentan grandes
retos, que involucran el capital humano, cultural, social e institucional. Esta industria presenta una tendencia de crecimiento
en la economía, pero en cuanto al tema laboral existen opciones
reducidas de desarrollo para los profesionistas de estos ámbitos.
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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

Existen altos índices de desempleo y pocas áreas de oportunidad
para el ejercicio profesional.
A partir del brote de la pandemia COVID-19 este problema se ha incrementado, la forma en que vivimos ha cambiado,
de un día para otro la manera en que se trabajaba, estudiaba y
nos relacionábamos se ha visto alterada. La actividad económica
también se ha paralizado, afectando a infinidad de industrias del
mercado local y global. Y las industrias creativas no son la excepción, estás han presentado pérdidas millonarias por la cancelación de espectáculos, conciertos y festivales, cierre de museos,
restaurantes, cines, teatros, y otros establecimientos considerados no-esenciales.
Esto es relevante para esta investigación, ya que en México, datos del INEGI (2020), arrojan que la industria creativa
representa el 3.5% del Producto Interno Bruto. En un entorno de
contingencia sanitaria como el actual, muchas familias se han visto afectadas de forma considerable y México busca una estrategia
de rescate económico para la cultura, ya que la labor de la industria creativa es prioritaria para el desarrollo nacional. Sin embargo
se cree que a pesar de los esfuerzos del gobierno para incentivar
la recuperación económica de estas industrias creativas, con
programas de apoyos directos a esta comunidad, será difícil que
vuelvan a cobrar la fuerza que tenían antes de la actual pandemia
(Mendoza, 2020).
Lo que se sabe de las industrias creativas es que éstas
generan empleos e impulsan la actividad profesional de quienes
ofrecen sus productos o servicios. También se cree que una de las
razones por las que el crecimiento y la expansión de esta indus118

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tria ha sido tan acelerada en las últimas décadas es que ha sido
impactada fuertemente por la tecnología y las nuevas formas de
comunicación, debido a que esta permite un intercambio tanto
local como internacional para la difusión de sus contenidos y productos disponibles en Internet y medios digitales. (Castañeda y
Garduño, 2018).
Natalie Heinich (1992), lo mismo que diversos investigadores que han estado involucrados en el tema de estas industrias,
han analizado las causas del fenómeno de la concentración de los
artistas en las grandes ciudades. Entre las razones se encuentran:
la posibilidad de establecer alianzas entre agentes del sector, la
demanda cultural de los productos por un público altamente
educado y la fácil instalación residencial entre otras (Rius-Uldemolins, 2014).
En la ciudad de Monterrey hay una gran concentración de
artistas y por esta razón debe estudiarse este fenómeno. Y aunque
esta metrópoli no es considerada una ciudad creativa, siempre ha
sido puerta de entrada al país de novedades tecnológicas organizacionales y administrativas; provenientes de nuestro vecino país
del norte. Con la llegada de firmas globales han aparecido nuevas
culturas laborales como la del emprendimiento y ante esta competencia global se ha encontrado un espacio a la creación cultural (López, 2007).
Algunas soluciones de éxito en el Estado de Nuevo León
para continuar con el desarrollo artístico de la comunidad de
creadores, artistas, investigadores docentes y estudiantes, son las
convocatorias de apoyo que ha lanzado el Consejo para la cultura y las Artes de Nuevo León (CONARTE), para fortalecer el
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programa y estímulo del desarrollo artístico ( 2020 ). En el Municipio de San Pedro se han creado espacios digitales abiertos en
facebook e instagram para los ciudadanos, donde ofrecen una extensa programación de diversas disciplinas que integran la vida
cultural, como el teatro, la danza, el deporte, talleres y conciertos
musicales.
1. Antecedentes
El concepto de industrias culturales no es nuevo, Theodore Ludwig Wiesengrund Adorno comenzó a utilizarlo en 1948 refiriéndose a las técnicas de reproducción industrial en la creación y
difusión masiva de obras culturales. En los años 90, emerge el
concepto de economía creativa que entiende la creatividad como
el motor de la innovación, el cambio tecnológico y como ventaja comparativa para el desarrollo de los negocios. Después en
Australia y más tarde en el Reino Unido, se empleó el concepto de industrias creativas, entendidas como aquellas que “tienen
su origen en la creatividad individual, la destreza y el talento y
que tienen potencial de producir riqueza y empleo a través de la
generación y explotación de la propiedad intelectual” (UNESCO,
2010, p. 17).
La concepción de la economía creativa, lo encontramos
en el libro de John Howkins The Creative Economy: How People
Make Money from Ideas (2001), donde definió por primera vez
los ocho pilares que actúan en esta economía: arquitectura, diseño, artes, moda, cine, audiovisual, literatura y artes escénicas.
Es la economía en la que los sujetos dedican la mayor parte de su
tiempo a generar ideas y consiste en transformar la creatividad en
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resultados concretos.
Las industrias creativas, juegan un papel muy importante en el contexto mundial, debido a que se han experimentado
cambios significativos en las dinámicas del mercado de trabajo,
en las oportunidades de empleo y en la organización laboral. Hoy
en día se observa una tendencia a la profesionalización de los saberes y la exigencia de integrar las actividades económicas en
actividades relacionadas con la comunicación, la información y el
desarrollo tecnológico (Castañeda y Garduño, 2016).
La economía creativa es sumamente importante para el
desarrollo de México, y aunque esta ha sido impulsada fundamentalmente en Estados Unidos y Asia, está considerada como
un motor más de crecimiento dentro de la economía actual. Un
informe de ProMexico (2017) ha revelado que México se ubica
en la posición número 14 en importancia en la industria creativa,
lo que representa 3.5% del PIB nacional. De acuerdo con un estudio de Global Entertainment &amp; Media Outlook (2019) se
estima que para el presente 2021 y el 2022 este sector tendrá un
crecimiento de 6.39% y 6.12%, respectivamente.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se ha reunido con expertos del sector cultural y creativo de América Latina, para pensar en la reactivación del sector creativo y cultural
post-pandemia (Majlis y Ruy, 2020). Por otro lado en México, la
Secretaría de Cultura (2020) anunció la creación de un “banco de
funciones” para pagar a los artistas, creadores y conferencistas
contratados entre el 20 de marzo y el 20 de abril de 2020. También anunció la creación de una plataforma para que los artistas
puedan trabajar desde sus casas. (Luzardo y Zaldívar, 2020).
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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

La industria creativa se ha caracterizado por ofrecer nuevas opciones de empleo que incluyen situaciones heterogéneas
como contratos de trabajo por tiempo determinado, trabajo provisional, trabajo de jornada parcial, y diferentes formas de empleos sostenidos por el poder público en el marco de la lucha contra el desempleo. En este sentido, las relaciones laborales se han
transformado y las responsabilidades han variado en cada tipo
de contrato (Castañeda y Garduño 2016). A consecuencia de estos tipos de empleo ha surgido una nueva categoría de trabajador
que ha exigido mayor educación que no estaba contemplada en el
pasado, teniendo en cuenta que para que una economía creativa
disponga de trabajadores, requiere de un sistema de educación
eficaz y de un contexto de diversidad cultural.
2. Definición
Las industrias creativas pertenecen al sector de la economía que
involucra la generación de ideas y conocimiento. Comprenden
principalmente a la industria cultural: arte, entretenimiento, diseño, arquitectura, publicidad, gastronomía y la economía del
conocimiento: educación; investigación y desarrollo; tecnología;
informática; telecomunicaciones; robótica; nanotecnología; industria aeroespacial. Algunas de estas industrias están teniendo cambios significativos en la economía, como la industria de la
moda, música, artes visuales y escénicas, televisión, radio, cinematografía, artes del espectáculo, deportes, restaurantes, hoteles
y rituales religiosos entre otros. (Castañeda y Garduño 2016). A
continuación se muestra una clasificación de las industrias creativas según algunos organismos internacionales.

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Tabla 1.
Clasificación de Industrias Creativas.
MODELO DEL REINO UNIDO: DEPARTAMENTO DE CULTURA,
MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y DEPORTE (DCMS)
Publicidad
Arquitectura
Antigüedades (incluyendo restauración)
Artesanía
Diseño gráfico y de interiores
Diseño de Moda
Cine, video y fotografía
Software, juegos por ordenador y edición electrónica
Música, artes visuales y escénicas
Edición
Televisión y radio
BID INDUSTRIAS CULTURALES
Artes escénicas y visuales
Literatura
Música
Cinematografía
Artesanía
Patrimonio cultural
Medios masivos de comunicación
UNESCO
Herencia cultural
Impresión y literatura
Música
Artes del espectáculo
Medios fonográficos
Medios audiovisuales
Deportes y juegos
Medio ambiente y naturaleza
Lenguas
Artes
Espectáculos
Rituales religiosos
Tradicionales orales

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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

CEPAL
Editorial
Cine
Televisión
Radio
Discrografía
Contenidos para celulares
Producción musical independiente
Contenidos para web
Juegos electrónicos
Contenidos producidos para convergencia digital (cross media) regionales, nacionales y macro regionales, a través de las redes constituidas por empresas independientes y conectadas entre sí, su tendencia es fundirse en el tejido económico, social y cultural.
Fuente: (UNESCO, 2010).

Estas industrias han ido intensificando el proceso de globalización en diferentes partes del mundo y han sido difundidas
como alternativas para superar las dificultades económicas y sociales propias del capitalismo. Su utilización está vinculada a los
círculos de creación, producción y distribución de bienes y servicios en sectores donde la creatividad es una dimensión esencial:
la música, las artes escénicas, la artesanía, el diseño, la moda, el
cine, el video, el radio, la televisión, la arquitectura, el software de
entretenimiento, la publicidad, el mercado editorial, el sector de
arte y antigüedades. Otras clasificaciones incluyen la gastronomía, el deporte, espectáculo, museos y galerías de arte. Estos son
los sectores que componen la “economía creativa” y generalmente
están vinculados al ocio.
Discusión
Richard Florida (2010), experto estadounidense en geografía y
crecimiento económico declaró, que la creatividad es la nueva eco124

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nomía y comprobó que ciertas empresas se movían hacia aquellos
lugares en los que se concentraban las personas más capaces y
creativas.
Llevar a cabo este proyecto de investigación en el Estado
de Nuevo León, aplica ya que existe una gran aglomeración de
empresas y establecimientos pertenecientes a la industria creativa, como lo son los clusters especializados en medios creativos, interactivos y de entretenimiento. También existen clusters
conformados por grupos de emprendedores que buscan integrar
los esfuerzos de la industria de empresas de medios interactivos
en el gobierno, sector financiero y academia de Nuevo León para
desarrollar la industria y lograr beneficios tangibles a través de
la colaboración y el esfuerzo en equipo. El directorio Monterrey
Interactive Media &amp; Entertainment Cluster (MIMEC, 2020) es
reconocido como el consejo ciudadano para el impulso de la industria de medios interactivos, logrando que los medios creativos
en el Estado fueran admitidos como sector estratégico.
Tabla 2.
Miembros del Consejo MIMEC
INICIATIVA
PRIVADA
Playful
Render
Next Studios
La Tuna Group

INSTITUCIONES
ACADÉMICAS
Tecnológico de Monterrey
U-ERRE
CEDIM
UDEM
UANL

GOBIERNO
Secretaría de Economía y Trabajo
Instituto de Innovación y Transferencia
de Tecnología
CANIETI

Fuente: Directorio 2020. Clúster de empresas especializadas en medios creativos, interactivos y entretenimiento.

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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

El perfil de los emprendedores creativos es fundamental para que los sectores público, privado y académico puedan
conocer a profundidad quiénes son los actores de la economía
creativa. La industria creativa ha experimentado en México un
crecimiento exponencial y generado 1,04 millones de empleos,
según la Cuenta Satélite de la Cultura en México 2015, del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Forbes, 2019). Estas industrias creativas podrían seguir aportando porcentajes altos de
crecimiento de la economía nacional debido a los grandes avances registrados en materia de conectividad digital entre otros. De
manera que abordar a profundidad estos aspectos del tema será
de gran utilidad.
Lo que se sabe de este fenómeno económico social, que
se le conoce como industria creativa, es que es un término que
comenzó a usarse para describir una serie de actividades, que
pueden encontrarse entre las más antiguas de la historia hasta las que surgieron con la llegada de la tecnología digital. Varias de estas actividades tenían ya fuertes raíces culturales y el
término de industrias culturales ya se utilizaba para describir
el teatro, la música, la danza, el cine y las artes visuales. Este
término era muy controvertido debido a que algunos artistas
lo consideraban degradante, pero el hecho era que estas actividades, tanto de las industrias culturales como las de las nuevas
industrias creativas, eran de suma importancia para la economía de muchos países y estaban dando empleo a un gran número de personas. Ningún gobierno había intentado medir su
contribución a la economía o considerar su importancia, salvo
el gobierno de los Estados Unidos que protegía y fomentaba
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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

su industria cinematográfica. No eran consideradas un sector
industrial concebido en la forma en que el sector aeroespacial,
farmacéutico o automotriz eran comprendidos, pero todas estas
actividades tenían en común que dependían del talento creativo
de los individuos y de la generación de ideas de propiedad intelectual. Pensar en ellos como un sector, era inconcebible hasta
que se evidenció que el trabajo del sector creativo estaba impactando en otras áreas de la economía, especialmente en el uso de
tecnologías digitales. (https://techronga.com/que-es-la-economia-creativa/).
Las industrias creativas están incrementándose en
todo México y son una fuente de crecimiento económico y de
innovación. Esto es debido a la demanda de entretenimiento y
cultura que existe actualmente y del potencial de distribución
que hay a través de los medios digitales que permiten alcanzar audiencias globales. Además, en el mercado tan competido que existe, la creatividad está haciendo la diferencia en
los negocios puesto que es la clave para diferenciarse de otras
empresas. Las industrias creativas crecen a diferentes ritmos
en el país, siendo en la Ciudad de México donde se concentran
la mayor parte de los empleos y establecimientos derivados de
la economía creativa. En otros estados como Quintana Roo,
Tamaulipas, Sinaloa, Yucatán, Coahuila, Monterrey y Guadalajara también ha destacado esta industria (Castañeda y Garduño, 2016).
Los temas relacionados con el estudio de las industrias
creativas en México son relativamente nuevos y para comprender esta materia, es importante entender lo que significan la
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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

creatividad y la economía creativa. La creatividad como ámbito de las profesiones no tiene una definición oficial, pero existen criterios mediante los cuales es posible identificarla. Para
definirla, la Organización de las Naciones Unidas ha sostenido
que la creatividad implica procesos de imaginación e innovación de ideas involucrando la curiosidad así como la búsqueda
de nuevas soluciones a los problemas teniendo algún impacto en la economía al crear productos o servicios (Castañeda y
Garduño, 2016).
Desde el ámbito educativo, los estudios que relacionan la economía de la educación con la economía de la cultura
son casi inexistentes. Pero la preocupación por la producción
de bienes y servicios culturales en las instituciones educativas crece cada vez más por las implicaciones de las industrias
creativas en los procesos educativos y por las relaciones que
existen entre creatividad, innovación, tecnologías, educación
y proyectos educativos. La relación que existe entre las industrias creativas y la educación ha sido contradictoria, de aceptación y rechazo, por ejemplo los libros, la lectura y la escritura forman el núcleo del proyecto escolar y sería ilógico sin
ellos, pero incluso la industria editorial juega un papel central
en los textos escolares, en cuanto a su producción y comercialización.
De la misma manera y entre muchos otros paradigmas, la relación de las escuelas con el teatro y el cine se han
convertido en artes que dialogan con la formación, el conocimiento y hasta en instrumentos pedagógicos de valor. Es
notable que deben resolverse todavía infinidad de conflictos
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entre el canon ilustrado de la escuela y el del entretenimiento
(Rey, 2018).
Desde el punto de vista de la clusterización, ésta fue
denominada por Alfred Marshall como “fenómenos” y definió
al “clúster” como la concentración de industrias en localidades
particulares (Kuah, 2002). Estas industrias configuran redes
con procesos de operación determinados, los clusters representan una concentración geográfica que incluye competencias, colaboraciones y sistemas interdependientes que enlazan empresas e instituciones a un sistema de mercado (Kuah,
2002). Desde esta perspectiva, los clusters forman cadenas
productivas y generan intercambio de conocimientos, información y fuerza de trabajo, así es como Mercado y Moreno lo
han estudiado (2011).
Reflexiones finales
El Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible es 2021, así lo declara la UNESCO, la economía creativa es uno de los sectores de más rápido crecimiento en el mundo. “La creatividad es también un recurso
renovable, sostenible e ilimitado que podemos encontrar
en cualquier parte del mundo” (UNESCO, 2021, párr. 1). La
creatividad es la industria del mañana, cuenta con diversos
actores y es una economía que está en auge. Por esta razón, la
línea de investigación de este proyecto es el estudio de este
fenómeno, de cual se presentan a continuación algunos indicadores de esta economía que servirán de base para iniciar la
exploración.
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Figura 1
Indicadores económicos de las Industrias Creativas y Culturales2

Fuente. UNESCO (2021).

En el 2004 fue creada La Red de Ciudades Creativas por
la UNESCO y hoy se compone por 246 ciudades alrededor del
mundo. Esta red tiene por objetivo la de promover la diversidad
cultural y el desarrollo sostenible, reconociendo la creatividad
como un factor estratégico del desarrollo urbano sostenible,
en los aspectos, económicos, sociales, culturales y ambientales
y como un generador de derrama económica a través del turismo (UNESCO, 2021). México tiene ocho ciudades creativas de
distintos estados —Ensenada, San Cristóbal de las Casas, Morelia, Guadalajara, Ciudad de México, Puebla, Mérida y Querétaro— incluidas en esta Red de Ciudades Creativas lanzada
2 Estos indicadores económicos permiten realizar un análisis de la
situación y del rendimiento de la economía tanto pasada como presente,
y pueden servir para realizar previsiones sobre la futura evolución de la
economía creativa.

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por la UNESCO en 2004. Esta Red se compone de siete ámbitos
creativos, que son la artesanía y artes populares, artes digitales,
cine, diseño, gastronomía, literatura y música (UNESCO, 2020).
El término ciudad creativa fue creado por el autor inglés Charles
Landry en la década de 1980 para designar a aquellas localidades donde las actividades culturales suponían un componente de
peso en la economía de la ciudad y en el funcionamiento social
(Landry, 2012).
México tiene un gran potencial y un papel estratégico en
las industrias creativas ya que se ha distinguido en todo el mundo
por su gran creatividad. El gobierno mexicano busca posicionar a
México como uno de los principales actores del mundo y a convertirlo en el vínculo para la producción de contenidos audiovisuales e interactivos de Latinoamérica. Con este fin se esfuerza
por crear una plataforma que integra los esfuerzos del gobierno,
la iniciativa privada y la academia para promover el desarrollo de
estas industrias y mantenerse como destino líder en la producción creativa.
Considerando que sus costos competitivos, su infraestructura de primer nivel, su tecnología de punta, variedad escénica, experiencia, fuerza laboral calificada y su talento son reconocidos internacionalmente. Por añadidura, nuestro pías es el
destino turístico número diez a nivel mundial puesto que cuenta
con su belleza natural y con beneficios derivados del Tratado de
Libre Comercio con América del Norte y goza de infraestructura
de telecomunicaciones de punta, de nodos urbanos conectados a
velocidades altas de banda ancha y abastecimiento eléctrico sin
interrupciones las 24 horas (PROMEXICO, 2016).
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En el recorrido de este trabajo, se presentan datos relevantes que aportan elementos para conocer la industria creativa y que exploran temas relacionados con el crecimiento de esta
industria y del entorno laboral de los individuos creativos relacionados con este sector. Las industrias creativas representan un
futuro para la cultura de México y los empleos vinculados con el
sector cultural seguirán ascendiendo. Las trayectorias y condiciones de trabajo de estos individuos mostrarán el curso de vida
laboral contingente en el que se encuentran con la posibilidad
esperanzadora de obtener condiciones que sean dignas, con salarios decentes y oportunidades de crecimiento.
Del mismo modo, el desarrollo de las actividades artísticas y culturales, seguirá generando ingresos a sus participantes
repercutiendo favorablemente en la economía internacional, nacional y local. El involucramiento de organismos, internacionales,
nacionales y locales seguirá apoyando a las empresas creativas y
culturales, con el propósito de impulsar y fortalecer al sector cultural del orbe de México y Nuevo León respectivamente. Es importante considerar que la cultura no puede ser olvidada, en vista
de que sin cultura no hay humanidad y sin ella la recuperación
económica mundial que se vive actualmente será complicada.
Los alcances de esta investigación serán locales de carácter regional y proporcionarán la información pertinente para conocer la generación de fuentes de empleo que fortalezcan la identidad cultural de la sociedad. En términos generales el estudio
de las industrias creativas, las cuales contribuyen al desarrollo
nacional, se percibe como una alternativa adecuada para generar
el conocimiento necesario para mejorar las condiciones laborales
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actuales de los trabajadores y para desarrollar aun más la industria, lo que como hipótesis final resultaría en beneficios económicos y sociales importantes.3

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3 Agradecimientos al Dr. Eleocadio Martínez Silva y al Dr. Roberto Kaput
González Santos por su valiosa colaboración en la consecución del material
bibliográfico que sirvió de base para la elaboración del presente artículo.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Relevancia de la educación superior y calidad de
vida: pensar la comunidad en el marco de la agenda
2030
Relevance of higher education and quality of life:
thinking the community within the framework of
the 2030 agenda
Rogelio Cantú Mendoza1
rogeliocantu@ymail.com

Resumen: En este trabajo2 se hace un análisis de los conceptos de evaluación y acreditación con relación a los impactos sociales y la responsabilidad social, a partir de su origen y de su incorporación al discurso
del ámbito universitario, reconociendo los diversos factores que han
propiciado su creciente importancia en las diversas actividades de la
universidad. Se trata de un nuevo referente de las funciones sustantivas de la universidad, por lo que nuestro objetivo general es aportar
elementos para la reflexión sobre la articulación de esta dimensión de
impactos sociales y las funciones sustantivas, incluyendo su gestión y
1 Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. rogeliocantu@ymail.com
2 Artículo desarrollado a partir de la ponencia: La responsabilidad social
y la evaluación de la calidad de la educación superior en México, presentada
en el XIII COLOQUIO INTERNACIONAL SOBRE GESTIÓN UNIVERSITARIA. Impacto y eficacia social de la Universidad. Buenos Aires, Argentina del
27 al 29 de noviembre de 2013. [Nota de la editora]

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�Rogelio Cantú / Educación superior

evaluación para la acreditación. Se plantea la necesidad de reconsiderar
los marcos de la gestión de las funciones sustantivas, así como de su
evaluación, redimensionando el impacto social como un referente fundamental, teniendo como marco la agenda 2030.
Palabras clave: Universidad, acreditación, sociedad, calidad.
Abstract: In this work, an analysis is made of the concepts of evaluation and accreditation in relation to social impacts and social responsibility, based on their origin and their incorporation into the discourse of the university environment, recognizing the various factors that
have led to their growing importance in the various activities of the
university. It is a new benchmark for the substantive functions of the
university, so our general objective is to provide elements for reflection
on the articulation of this dimension of social impacts and the substantive functions, including their management and evaluation for accreditation. The need to reconsider the frameworks for the management of
substantive functions, as well as their evaluation, is raised, re-dimensioning the social impact as a fundamental reference, taking the 2030
agenda as a framework.
Keywords: University, accreditation, society, quality.

140

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Introducción
En este trabajo se realiza una aproximación a algunos factores
socioeconómicos y tecnológicos del entorno de la universidad
que han tenido grandes cambios y que propician en la sociedad
y en las instituciones universitarias tendencias de innovación
y replanteamiento de sus funciones sustantivas, así como de su
gestión y evaluación, con el referente de la responsabilidad social
de la universidad.
Las formas como ocurren los procesos productivos, la comercialización, la interacción social y las necesidades sociales se
han reconvertido drásticamente, teniendo como marco el entorno global, lo cual impacta directamente hacia nuevas necesidades
de formación.
Todo lo anterior obliga a que las universidades del nuevo
siglo reconsideren sus formas de relación con la sociedad, es decir
la manera como se realizan sus funciones sustantivas y su correspondencia con las expectativas y necesidades sociales.
Dentro de este proceso general se ha desarrollado una tendencia que busca profundizar y delinear los conceptos sobre la
gestión de la calidad y de la evaluación, ahora con el referente
de la “responsabilidad social de la universidad” y propiciando un
nuevo enfoque en la definición de la cultura académica, la cual
puede ser considerada como “el conjunto de símbolos, códigos,
reglas y saberes que son aprendidos y compartidos por los integrantes de las instituciones educativas, a partir de creencias,
ideologías, leyendas, relatos, para interpretar la realidad educativa” (Didriksson, 2009, p. 14). Esta cultura académica ha sufrido
grandes transformaciones en la universidad pública mexicana,
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141

�Rogelio Cantú / Educación superior

particularmente a partir de los años noventa como consecuencia,
entre otros factores, de tendencias globales y de políticas públicas orientadas a la educación superior.
Estos cambios en la cultura académica, a su vez han propiciado nuevos estilos de gestión universitaria, “entendida como
la capacidad de generar una relación adecuada entre la estructura, la estrategia, los sistemas, el estilo, las capacidades, la gente y
los objetivos superiores de la organización educativa” (Casassus,
2000, p. 4) en este caso, la universidad.
Un nuevo énfasis en los modelos de gestión universitaria
emerge a partir del referente de la responsabilidad social de la
educación superior, como expresión de la rendición de cuentas y
la evaluación.
En este trabajo se tienen como objetivos: 1) Realizar un
análisis crítico de la evolución y significado de la dimensión de
responsabilidad social en el ámbito universitario de México, 2)
Reconocer las tendencias actuales para repensar los modelos de
gestión de la educación superior frente al referente de los impactos sociales.
Los antecedentes sobre el concepto de responsabilidad
social son diversos en las universidades latinoamericanas, sobre
todo en América del sur, pues ya en Chile y Perú, diversas instituciones incorporaron al planteamiento de su misión el compromiso de responsabilidad social de su actividad académica en la
ejecución de las diversas funciones.

En México el origen de

esta dimensión (responsabilidad social) se localiza en el ámbito de la empresa privada. Esto ocurre como consecuencia de los
requerimientos sociales y gubernamentales para evitar costos y
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consecuencias no deseadas en el medio ambiente derivadas de los
procesos productivos y buscando conciliar la eficacia productiva
con principios de democracia, ayuda mutua, apoyo a la comunidad y justicia social. En el medio empresarial la responsabilidad
social es el resultado de una evaluación de las prácticas y valores
de una empresa en sus procesos productivos, de donde resulta
una acreditación cuando se cumplen con los indicadores correspondientes.
Este distintivo acredita a la empresa ante sus empleados,
inversionistas, clientes, autoridades, y sociedad en general como
una organización comprometida voluntaria y públicamente con
una gestión socialmente responsable como parte de su cultura y
estrategia de negocio. Es un compromiso que tiene que refrendarse por periodos.
Es así, que la búsqueda de la sustentabilidad y la necesidad de correspondencia con las necesidades sociales, hacen que
algunas universidades incorporen también a sus planteamientos
de planeación y desarrollo la categoría de la “responsabilidad social” en relación a sus funciones sustantivas.
Debemos sin embargo, reconocer que ya existen en México instituciones y metodologías que incluyen la evaluación de diversos aspectos que son, de alguna manera, expresión de la forma
como cada institución universitaria atiende su “responsabilidad
social”.
En este trabajo se realiza un estudio sobre las posibles formas de articulación de la evaluación de las funciones sustantivas universitarias, en términos de responsabilidad social, es decir
de sus impactos sociales.
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�Rogelio Cantú / Educación superior

En el contexto de la educación superior, “la responsabilidad social universitaria se ha de entender como la habilidad y
efectividad de la universidad para responder a las necesidades de
transformación de la sociedad donde está inmersa, mediante el
ejercicio de sus funciones sustantivas: docencia, investigación,
extensión y gestión interna” (AUSJAL, 2009, p.15), por lo que resulta pertinente incorporar la dimensión de “impactos sociales”
en su evaluación.
Desarrollo y planteamiento del problema: repensar la evaluación incorporando la dimensión de los impactos sociales de
la educación superior
El contexto: Al igual que otras organizaciones del sector público,
diversas universidades públicas y privadas han buscado acreditarse como organizaciones socialmente responsables, en el CEMEFI lo que pone de manifiesto el interés por esta acreditación.
Por lo que ya aparecen en la página WEB del CEMEFI, entre las
organizaciones acreditadas, el ITESM (Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Autónoma
de Sonora y la Universidad Autónoma de Puebla, entre otras.
La responsabilidad social es “el modo en que la institución universitaria se relaciona e impacta a la sociedad a través
de sus políticas, estrategias, prácticas y programas institucionales, y a la influencia que la sociedad y las expectativas de
los actores sociales tienen sobre ella. Por su parte la UANL
(Universidad Autónoma de Nuevo León) obtuvo su acreditación como socialmente responsable a través de la agencia calificadora “WORLDCOB: CSR” en el 2011. El modelo que aplica
la UANL en materia de responsabilidad social incluye cuatro
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dimensiones:1) Gestión ética y de calidad, 2) Extensión y vinculación con el entorno, 3) Formación universitaria integral
y de calidad e 4) Investigación socialmente pertinente”. (Berrún, 2013, p. 44)
En una ponencia presentada en el Congreso de Educación
Superior 2014, en La Habana por el Dr. Francois Vallaeys señaló
que: “la responsabilidad social universitaria se expresa en los siguientes principios:
a)
Lo que la universidad quiere ser: Discursos, normas, planes,
documentos…
b)

Las percepciones: Lo que la universidad cree que es,
opiniones de directivos, maestros, alumnos y trabajadores.

c)

Expectativas: Lo que la sociedad espera de la universidad,
empleadores, gobierno, pueblo en general.

d)

Los resultados de lo que hace la universidad: Es decir los
impactos de sus funciones en los diversos sectores de la
sociedad” (2014)

Desde el punto de vista metodológico el tema de la responsabilidad social de la universidad tiene que ser abordado en
relación con marcos muy amplios y de la precisión metodológica de la evaluación; amplios en el sentido que las instituciones
internacionales, particularmente la UNESCO, durante años
han estado trabajando para analizar la relación de la universidad con las necesidades sociales, sin embargo el análisis no debe
quedarse en el nivel macro institucional, sino profundizar con
mediciones mas específicas del impacto de los programas educativos.
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�Rogelio Cantú / Educación superior

Es en este enfoque metodológico que se pueden construir
orientaciones para valorar el cumplimento de la responsabilidad
social de la universidad contemporánea, es decir la gestión y la
evaluación de impactos sociales derivados del quehacer universitario.
Los grandes principios que deben orientar esta reflexión
sobre la gestión universitaria y la evaluación pueden ser los siguientes:
1.
Pertinencia: Esto se refiere al valor social del conocimiento
que se produce en las IES (Instituciones de Educación Superior), así como los mecanismos de difusión y aplicación
en beneficio de la sociedad.
2.

Calidad de la formación profesional: Se refiere a la transformación de la persona que egresa como profesional universitario y su desempeño profesional.

3.

El ejercicio de la crítica social y política: Las universidades
deben ser evaluadas por la aportación que hacen para el desarrollo de la ciudadanía y el fortalecimiento de la democracia.

4.

Desarrollo económico: El valor del conocimiento constituye
un referente importante para la apreciación del desarrollo
económico, por su aportación al crecimiento y al bienestar
social.

5.

Generación de nuevo conocimiento: En este apartado se ha
de considerar la aportación universitaria a la generación de
conocimiento de frontera y su impacto en los procesos pertinentes a los grandes problemas del desarrollo social.

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6.

La difusión de la cultura: Aquí se ha de considerar la actividad universitaria en función de la forma como promueve
el desarrollo de la cultura en beneficio del ser humano y de
las posibilidades de acceso de la sociedad en general para
participar de los beneficios de la cultura.
Sin embargo, estos principios generales no pueden ser

contemplados de manera aislada, sino en el contexto de los procesos de la demanda internacional y de las metodologías de evaluación, lo cual se va a considerar enseguida.
Se trata pues, de no caer en la reiteración de conceptos,
sino en la construcción de congruencia, donde la evaluación y la
acreditación de la calidad nos informen del nivel de cumplimiento al compromiso social de la educación superior, dando cuenta
de sus impactos sociales.
La pertinencia externa, pensada en términos de externalidades de la educación en una visión holística debe expresar el
nivel de cumplimiento de la responsabilidad social, es decir el nivel de transferencia de resultados e impactos a la sociedad como
consecuencia de la investigación, la difusión de la cultura y el
ejercicio profesional de los egresados.
Construyendo marcos de análisis para esta problemática
En la conferencia de la Cumbre Mundial de la Educación Superior
celebrada en París en 1998 (UNESCO), se tomaron importantes
acuerdos sobre el desarrollo de la educación en todos los países
miembros. Entre los convenios más importantes se destacaron
aspectos que tocaron los siguientes:
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�Rogelio Cantú / Educación superior

a)

b)

c)

“La pertinencia de la educación superior ha de evaluarse
en función de lo que las universidades hacen y lo que la
sociedad espera de éstas. La educación superior debe
reforzar sus funciones al servicio de la sociedad encaminadas
a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el
analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente
y las enfermedades.
La educación superior debe contribuir al desarrollo pleno
del conjunto del sistema educativo, mejorando la formación
del personal docente, la elaboración de los planes de estudio
y la investigación educativa.
En última instancia la educación superior debe apuntar
a crear una sociedad no violenta y de la que esté excluida
la explotación, una sociedad formada por personas cultas,
motivadas e integradas, movidas por el amor a la humanidad
y guiadas por la sabiduría” (UNESCO, 1998, p. 104-105)

Estas orientaciones se han actualizado con los diecisiete
objetivos de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) y que de manera sintética se expresan en los siguientes postulados de ANUIES, (Visión y Acción 2030):
– Fin de la pobreza.
– Hambre cero: Lograr la seguridad alimentaria
– Salud y bienestar para todos
– Educación de calidad, inclusiva y equitativa durante
toda la vida.
– Igualdad de género.
– Agua limpia y saneamiento.

148

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– Energía asimilable y no contaminante.
– Trabajo decente y crecimiento económico.
– Industria, innovación e infraestructura.
– Reducción de las desigualdades.
– Ciudades y comunidades sostenibles.
– Producción y consumo responsables.
– Acción por el clima.
– Paz, justicia e instituciones sólidas.
Es por ello que resulta impostergable la necesidad de profundizar y fortalecer los términos de la responsabilidad social
universitaria.
En este sentido, la responsabilidad social, según López
Calva (2013) “ha de tener los siguientes rasgos:
– Es un asunto de todos y asumida como una cuestión de
identidad.
– Apunta a lograr una transformación social concertada
plasmada en proyectos.
– Requiere innovación pedagógica y científica, útiles al
desarrollo.
– Implica la interdisciplinariedad.
– Se apoya en la cooperación institucional.”
Por su parte Humberto Grimaldo, coordinador de la ORSALC-UNESCO (Observatorio Regional de Responsabilidad Social para América Latina y el Caribe) destaca que el trabajo del
ORSALC apunta a “la injerencia real en políticas educativas de
inclusión, calidad y equidad. Para ello nos hemos propuesto a nivel regional un mecanismo de comparación propositiva que nos
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�Rogelio Cantú / Educación superior

permita sistematizar y evaluar: proyectos educativos; conceptos curriculares; procesos académicos; productos investigativos;
profesionales o comerciales” (2014, p. 3).
En la publicación denominada: Inclusión con responsabilidad social (2012), la ANUIES propone diversas orientaciones
al sistema universitario para que en las diversas instituciones se
profundice en una nueva gestión y caracterización de las funciones sustantivas asumiendo la responsabilidad social de la universidad, reconociendo que esto no está suficientemente atendido
en los actuales esquemas de evaluación y acreditación.
Entre las líneas de acción señaladas por la ANUIES para la
redefinición de las funciones sustantivas que permiten desarrollar el nuevo concepto de paradigma de responsabilidad social
universitaria (RSU), en el documento: Inclusión con responsabilidad social (ANUIES, 2012, P. 77) se proponen tres ejes estratégicos:
1.
2.
3.
A

150

Gestión socialmente responsable de la formación
La gestión socialmente responsable del conocimiento y la
cultura y
La gestión socialmente responsable de la institución en su
conjunto.
En la dimensión de gestión socialmente responsable de
la formación la ANUIES formula orientaciones sobre las
características que debe tener la formación profesional,
entre otras: Promover la ampliación de oportunidades
de acceso, en especial a grupos vulnerables, promover el
aprendizaje basado en proyectos y problemas reales con alto
impacto social, promueve la incorporación al curriculum de
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-6

�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

B

contenidos socialmente útiles.
En cuanto a la investigación y la extensión, se considera
que una institución es socialmente responsable cuando:

C

Impulsa de manera equilibrada el desarrollo de proyectos
que contribuyan a la generación de conocimiento
que favorezcan el desarrollo económico con los que
contribuyen al desarrollo social y humano. Promueve la
utilidad social del conocimiento y la cultura. Hace énfasis
en la investigación hacia la solución de problemas sociales.
Promueve la vinculación de las agendas individuales de
investigación con la sustentabilidad. Fomenta la difusión
de conocimientos socialmente útiles. Convoca a asegurar
la pertinencia social de la investigación y de los proyectos
culturales con las necesidades sociales.
En relación al campus socialmente responsable, es decir
la gestión en su conjunto, se señala que una institución
es socialmente responsable si: Mantiene la coherencia
entre el discurso y las prácticas. Promueve el respeto a
los derechos humanos. Impulsa el comportamiento ético
de los miembros de la comunidad. Fomenta la atención al
desarrollo profesional y personal de la comunidad. Fomenta
el desarrollo de actividades que permiten anticipar
necesidades del entorno. Promueve la iniciativa de políticas
pertinentes al desarrollo. Fomenta la participación social
en el desarrollo institucional. Administra de manera
responsable el patrimonio universitario.

Como se puede observar, la publicación de ANUIES
(2018) ha delineado un paradigma sobre responsabilidad social
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-6

151

�Rogelio Cantú / Educación superior

universitaria, el cual sin duda ejercerá una gran influencia en la
reconstrucción de nuevos marcos para reorientar la evaluación
de la educación superior en México, principalmente en cuanto a
la incorporación de la RSU como una dimensión que influya en
las prácticas universitarias relacionadas con la ejecución de las
funciones sustantivas.
El otro marco en que tiene que ser considerada la responsabilidad social está definido por las metodologías de la evaluación de
la calidad de los programas educativos y de la gestión universitaria.
En este aspecto resultan muy coincidentes, las formas de
evaluar de los Comités Interdisciplinarios de la Educación Superior (CIEES) y de los Organismos Acreditadores reconocidos
por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior
(COPAES) en México, los cuales con el estudio que realizan y las
recomendaciones que formulan buscan mejorar la calidad de los
programas educativos. Sin embargo, estas metodologías deben
reorientarse a la medición de los impactos de la educación superior, más que en los procesos, como ahora sucede.
Es en este aspecto donde la evaluación educativa debe actualizarse y profundizar en la valoración de los impactos de la
educación superior, los cuales pueden ser en las siguientes dimensiones: El impacto directo en la formación de los alumnos,
la dimensión pedagógica de abordar la producción del saber, los
impactos sociales (económicos, sociales, políticos, ambientales)
como consecuencia de las prácticas de la institución y de los
egresados en relación al progreso general, la gestión socialmente
responsable de la organización universitaria y sus efectos en las
personas y la utilización de los recursos.
152

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-6

�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Es importante desarrollar un modelo que puede servir
como base para el seguimiento y evaluación de los impactos sociales propiciados como consecuencia de la ejecución de las funciones sustantivas de la universidad mexicana y su relación directa con la calidad de vida en la comunidad.
Se trata de una tarea compleja y que requiere articular el
estudio de los problemas del desarrollo de nuestro país con el
quehacer universitario, buscando explicar la forma como esta
actividad académica ha propiciado consecuencias en la vida nacional, esto con base en indicadores confiables y reconociendo
que “los indicadores son herramientas para clasificar y definir, de
forma más precisa, objetivos e impactos, son medidas verificables
de cambio o resultado, diseñadas para contar con un estándar
contra el cual evaluar, estimar o demostrar el progreso con respecto a metas establecidas, que facilitan el reparto de insumos,
produciendo determinados productos y alcanzando objetivos”
(Mondragón, p. 52, 2002).
En relación al tema de indicadores para medir el impacto
de la educación superior y con ello el propósito de evaluar la responsabilidad social de la universidad, hay que aceptar que constituye una tarea compleja, en la cual apenas se inicia un trabajo,
que como diría el Dr. Julio Rubio: “esta tarea se encuentra en sus
inicios” (ponencia, seminario permanente del Cambio Educativo
en FFYL-UANL, 2013) pero que ya está en marcha y la cual debe
orientarse por principios metodológicos serios, entre lo cuales se
pueden reconocer la necesidad de crear indicadores con rasgos
como los siguientes: Estar inscritos en un marco teórico o conceptual, ser específicos, es decir, estar vinculados con los fenóDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-6

153

�Rogelio Cantú / Educación superior

menos económicos, sociales y culturales en su imbricación con la
educación superior. Ser explícitos, para entender con su nombre
si se trata de un valor absoluto o relativo, de una tasa, de un índice. Ser perdurables por varios años, con el fin de observar el
comportamiento del fenómeno, en este caso de la función sustantiva que se esté evaluando, finalmente ser relevantes y oportunos,
para la definición de políticas.
Los indicadores son elementales para evaluar, dar seguimiento y predecir tendencias de la situación de un país, un estado, una región en lo referente a su economía, desarrollo humano
y educativo, así como valorar la calidad de vida en su relación al
desempeño institucional encaminado a lograr las metas y objetivos conjuntos.
Se trata de un gran reto que habrá de reorientar la gestión universitaria y los actuales esquemas de evaluación de la
educación superior que se habían cimentado en analizar los
procesos, dedicando un débil acercamiento a la evaluación de
los impactos de las funciones sustantivas de la universidad, los
cuales se materializan en la calidad de vida de los miembros de
la sociedad.
Es por ello, que en las últimas décadas “se ha propiciado
el fortalecimiento del enfoque integrador en la gestión educativa
impulsado por autores latinoamericanos que buscan satisfacer
las necesidades y aspiraciones de la sociedad latinoamericana”
(Sander 1996)
Es en este punto donde la gestión se confronta con el análisis político-ideológico y que nos lleva a reconsiderar la naturaleza de la educación: un servicio o un bien público.
154

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-6

�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

El resultado de este proceso deberá ser “un nuevo paradigma de gestión educativa de carácter multidimensional, que
integre propuestas para desarrollar alternativas hacia la eficacia pedagógica, la eficiencia económica, de administración para
efectividad política, y de administración para relevancia cultural”
(Sander 1996)
El punto de partida será sin duda el lugar que se da a la articulación de la calidad de la gestión y la calidad de vida, donde existen
consensos importantes, pero el trabajo se tendrá que orientar hacia
la búsqueda de consenso sobre la naturaleza de la calidad educativa
y de las estrategias de aplicación en la conducción de la escuela, quedando pendiente el estudio sobre su impacto en la comunidad.
Conclusiones
En México, el concepto de responsabilidad social tiene su origen en el ámbito empresarial, para enfatizar aspectos de los procesos productivos ligados al desarrollo social y
económico, con criterios de sustentabilidad, es decir tratando
de evitar el deterioro del medio ambiente; su transferencia al
ámbito de la universidad va cobrando mayor importancia, en
la medida en que cada vez un mayor número de instituciones
buscan reorientar su desempeño como instituciones socialmente responsables.
En el caso de la universidad pública resulta de mayor
trascendencia la atención al cumplimiento cabal de la responsabilidad social como instituciones creadas y sostenidas por la sociedad para promover su desarrollo con justicia y equidad, lo cual
marca una orientación a la gestión universitaria.
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-6

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�Rogelio Cantú / Educación superior

Se hace necesario pensar en la posibilidad de una síntesis, es decir, lograr que la categoría de la responsabilidad social
sea incorporada y pensada de otra manera en nuestros actuales
esquemas de evaluación, para no repetir procedimientos y formatos de evaluación, donde al final es la misma información que
se recicla en diversas instancias, resultando urgente pasar de la
evaluación de procesos a la evaluación de los impactos sociales
de la educación superior, articulando calidad educativa y calidad
de vida.
Se puede insistir en que, una mala capacidad de gestión,
con despilfarro de recursos, desde luego que afecta la responsabilidad social. De igual manera el no cuidar la pertinencia de nuestros programas educativos constituye una forma de desatender la
responsabilidad social de la universidad.
En la medida en que cada universidad atienda de la mejor
manera el ejercicio de sus funciones sustantivas, enseñanza, investigación, crítica, gestión y difusión de la cultura, atendiendo
a las necesidades de la sociedad, en esa medida se estará cumpliendo con la responsabilidad social universitaria, lo cual debe
ser objeto de una evaluación de impactos sociales de la educación
y un buen sistema de indicadores.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Participación política y democracia en el siglo XXI.
Reseña de la obra: ¿Qué es la democracia electrónica? La transición política por la transformación digital de la democracia, de Jorge Francisco Aguirre Sala
(México: Tiran lo Blanch, 2021).
Rafael Caballero Álvarez1
r_caballero_a@hotmail.com

En la actualidad la tecnología está presente prácticamente en
cualquier actividad de la vida humana. La pandemia de la COVID-19 quizá haya hecho todavía más evidente esta realidad, si
se toma en consideración que el confinamiento social al que ha
obligado a lo largo de más de 15 meses al momento de escribir
esta reseña, obligó a que muchas actividades continuaran desarrollándose a la distancia, principalmente las educativas y las
de oficina, aunque ciertamente la interacción en la red de redes
tiene un arraigo más antiguo al aislamiento social obligado por
circunstancias sanitarias.
1 Sociólogo, maestro en Derechos Humanos y Democracia y doctorante
en Derecho Electoral. Profesor-investigador en la Escuela Judicial Electoral del
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (México). rafael.caballero@te.gob.mx

161

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

Para tener una idea de qué tanto la población mexicana tiene acceso a la tecnología y cómo la usa, a continuación se
muestran algunos datos extraídos de la Encuesta Nacional sobre
Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los
Hogares (ENDUTIH) 2021, que da cuenta del año previo2:
•

•

•

En 2020, se estimó una población de 84.1 millones de
usuarios de internet, que representan 72.0% de la población
de seis años o más.
Los tres principales medios para la conexión de usuarios a
internet en 2020 fueron: celular inteligente (Smartphone),
con 96.0%, computadora portátil, con 33.7%, y televisor
con acceso a internet, con 22.2%.
Las principales actividades que realizaron los usuarios
de internet en 2020 fueron comunicarse (93.8%),
buscar información (91.0%) y acceder a redes sociales
(89.0%).
Según la ENDUTIH previa, en la que se da cuenta de lo

registrado en 2019, la principal actividad de los usuarios de internet correspondía al entretenimiento (91.5%), seguido de la
obtención de información (90.7%) y comunicarse en tercer sitio
(90.6%) (INEGI 2020). Esto llama la atención porque pareciera
que actualmente se privilegia la comunicación —incluida la que
2 La ENDUTIH es un esfuerzo del Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI), en colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes (SCT) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Desde
2015 capta las respuestas directas de un usuario seleccionado de manera aleatoria en cada hogar, recogiendo su experiencia personal en el uso de las TIC, lo
que permite una mayor profundidad y precisión en los usos que la población
hace de estas tecnologías (INEGI 2021).

162

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

se da mediante las redes sociales— y la búsqueda de la información por encima del esparcimiento y el ocio.
Por supuesto que esta tendencia podría cambiar al año
siguiente, pero hoy de lo que nos habla es de un mayor interés
por parte de las y los usuarios para informarse y para interactuar entre sí. Esto es importante porque podría significar una
condición que propicie, o al menos favorezca, una mayor participación política mediante el uso de las tecnologías digitales
(TD).
El ciberespacio es un ámbito que ha extendido las posibilidades de las actividades humanas cotidianas, de tal suerte
que actualmente se pueden hacer transferencias bancarias sin
necesidad de presentarse en el banco, lo mismo que comprar casi
cualquier clase de producto sin acudir a establecimiento alguno,
hacer trámites burocráticos a la distancia o, como ya se mencionó, tomar clases sin asistir al aula. Por ello, no es para nada descabellado pensar que se puede participar en política sin que necesariamente haya de por medio una convocatoria a las urnas o a
colmar las calles y las plazas públicas.
La ciberpolítica es un concepto que de forma genérica
puede referirse a la vinculación entre las entidades del Estado y
las personas, y las personas entre sí mismas, respecto a los asuntos públicos por medio de las TD. Esta premisa sugiere que en el
ámbito digital pueden replicarse prácticas políticas del mundo
físico que bien pueden tener características autoritarias o democráticas, aunque por algunos distintivos de los medios digitales,
como la horizontalidad, se podrían pensar de inicio más afines a
la democracia. Estaríamos hablando entonces de un tipo de deDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

163

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

mocracia catalogada como democracia digital, democracia electrónica o e-Democracia.
Para tener mayor precisión sobre estos conceptos, identificar rigurosidad en sus contenidos y conocer las posibilidades
que podrían derivar de su aplicación, resulta sumamente pertinente la obra de Jorge Francisco Aguirre Sala intitulada: ¿Qué es la
democracia electrónica? La transición política por la transformación digital
de la democracia.
Se trata de una obra sumamente vanguardista y de enorme valor académico, pero con una estructura y fluidez narrativa
que la hacen asequible para cualquier tipo de público.
El autor atina en plantear el título en clave de interrogante, ya que ello le permite definir con claridad su objeto de
estudio, en función de lo cual se da a la tarea de desarrollar y delimitar el concepto de democracia electrónica. El complemento
del título resulta igualmente certero debido a que la construcción conceptual del autor no se queda en el plano de la abstracción sino que explora algunas posibilidades prácticas, para
lo cual incluso recurre a experiencias concretas que han sido
mundialmente conocidas.
Considerando que una reseña tiene como propósito difundir algunos contenidos básicos de un material en específico
con miras a que otras personas lo consulten, a continuación se
comparten algunas referencias mínimas del libro conforme a su
capitulado.
La obra inicia explicando el desarrollo histórico que ha
tenido el concepto de democracia electrónica a lo largo del siglo
XX y lo que va del XXI. El autor expone que en su origen el con164

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

cepto estaba más asociado con medios propiamente electrónicos
como la radio y, principalmente, la televisión y cómo fue posteriormente adoptado para referirse al uso de internet y sus derivados respecto a actividades políticas de naturaleza democrática.
El capítulo es un marco histórico-conceptual de la e-Democracia
en el que el autor no solo identifica sus antecedentes y contornos,
sino que explica otros conceptos como la democracia líquida, la
democracia monitorizada y el gobierno electrónico, precisamente
para imprimir rigurosidad en el uso de tales categorías. El manejo
de fuentes y autores es impecable, aunque en realidad esta es una
constante a lo largo de todo el libro.
La siguiente sección es dedicada al desarrollo del concepto de tecnopolítica. El aparato crítico incluye tanto a autores de
habla hispana como inglesa y de distintas nacionalidades, como
Ismael Peña-López, Manuel Castells, Javier Toret, Iginio Gagliardone, Terje Rasmussen, Antoni Gutiérrez Rubí, Paul Edwards,
Gabrielle Hecht, y Ramón Queraltó, entre muchos otros. Sobre
esta base, Aguirre Sala construye un estado del arte sumamente
sólido de la tecnopolítica, el cual contribuye a entenderla como
una premisa para la democracia electrónica.
A continuación el autor enfoca sus reflexiones en un cuestionamiento toral en su obra: ¿se requiere adaptar la democracia
por y para la era digital? ¿O más bien se deben acondicionar las
TD, en particular las redes sociales, para la democracia como la
conocemos? Los objetivos que Aguirre Sala se traza para esta sección son puntualmente descritos por él: en primer término, hacer
explícita la pregunta de investigación que guía los alcances y limitaciones de su esfuerzo intelectual; establecer las razones de
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

165

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

ambas partes del dilema; elaborar una sucinta revisión histórica
del estado de la cuestión y establecer una categorización de los
modelos de e-Democracia, lo cual, dicho sea de paso, logra con
maestría; aportar argumentos para la disolución del dilema y precisar las correlaciones entre las funciones políticas, los mecanismos de participación ciudadana y las herramientas electrónicas
con el propósito de explicar las mutuas influencias entre las TD y
las demandas de la democracia (Aguirre 2021, 48).
El entusiasmo del autor respecto a las posibilidades que
las TD abren a la participación política y en general a la democracia electrónica es un elemento que subyace a toda la obra.
Sin embargo, su esfuerzo intelectual goza de un rigor académico
que evita que el libro se perciba solo como una apología ajena a
aquellos aspectos que podrían considerarse al menos no tan positivos de la e-Democracia, a los cuales se refiere como trampas.
Entre ellos incluye la desinformación y la difusión de noticias
falsas, las amenazas a la privacidad a partir de la interacción
en la red y el Big Data, la fragmentación asociada a fenómenos
como la polarización y lo que podemos entender como posverdad, entre otras.
Resulta encomiable que el autor también identifique igual
número de ventajas o pros a favor de la democracia electrónica
y que los contraste con las trampas para que las y los lectores
cuenten con elementos para hacer un balance entre las dos caras
de la moneda.
Este análisis no se queda en el plano de lo abstracto, sino
que permite al autor perfilar la viabilidad de la e-Democracia,
para lo cual expone casos concretos que han sido conocidos in166

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�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

ternacionalmente en los que las TD han jugado un papel significativo: de la primavera árabe al Occupy Wall Street y del Movimiento Umbrella chino al mexicano Un Día Sin Nosotras.
La obra concluye con un nutrido capítulo de conclusiones
que, naturalmente, recapitula los contenidos y al mismo tiempo
enfatiza la idea de que las TD pueden alentar prácticas de deliberación en las que la sociedad tenga una participación directa
y con incidencia real en la toma de decisiones. No obstante, el
autor advierte con objetividad que es posible que la democracia
electrónica no logre subsanar algunas de las deficiencias de la
democracia tradicional que por sí misma no ha conseguido dejar
atrás. Aun así, insiste en que las TD poseen un potencial democratizador muy importante.
El texto en cita es, sin duda, un gran aporte a la discusión
académica de temas como la comunicación política y digital, la
participación y cultura políticas, así como la democracia y sus
modelos transicionales, por lo que resultará de enorme interés
para las y los estudiosos de la ciencia política, la comunicación, la
sociología, el derecho y la filosofía, entre otras disciplinas. Además, como ya se dijo, gracias a su fluidez y claridad puede resultar
atractivo para prácticamente cualquier tipo de público. En suma,
una lectura obligada para quien tenga interés en comprender mejor la relación entre democracia y TD.

Fuentes:
Aguirre Sala, J. F. (2021) ¿Qué es la democracia electrónica? La transición política por la transformación digital de la democracia, México, Tiran lo Blanch.
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

167

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

INEGI. (2021) Comunicado de prensa núm. 352/21, del 22 de junio de 2021. México: INEGI, IFT, SCT. Disponible en:
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168

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales,  2021, Vol. 1, No. 1, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisiciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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