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                    <text>���UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Juan Paura García
Secretario General

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES
INTERNACIONALES
Dr. Abraham Alfredo Hernández Paz
Coordinador
Dra. Verónica Ascención Cuevas Pérez
Subdirectora General
Dr. Oswaldo Leyva Cordero
Subdirector de Posgrado e Investigación

Revista de Comunicación Política, Vol. 4 enero-diciembre 2022, es una publicación anual,
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Ciencias
Políticas y Relaciones Internacionales (FCPYRI) de la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL) desde el Laboratorio de Comunicación Política (LACOP),
http://rcp.uanl.mx.
Domicilio de la Publicación: Campus Mederos Ave. Praga y Trieste s/n Col. Residencial Las
Torres, C.P. 64930. Monterrey, México. Telf: 8183294000 Ext 2282. Email: rcp@uanl.mx
Editor responsable: Dr. Carlos Muñiz Muriel. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 042022-112813275700-102, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del
Derecho de Autor.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor
de la publicación. Responsable de la última actualización de este número, Dr. Abraham
Alfredo Hernández Paz, Campus Mederos Ave. Praga y Trieste s/n Col. Residencial Las
Torres, C.P. 64930. Monterrey, México.
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin
previa autorización del Editor.

Revista de Comunicación Política, vol. 4, enero-diciembre, 2022, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�REVISTA DE COMUNICACIÓN POLÍTICA:

EQUIPO EDITORIAL
Editor jefe:

Editora adjunta:

Dr. Carlos Muñiz

Dra. Alma Rosa Saldierna Salas

Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

COMITÉ DE REDACCIÓN

Dra. Alejandra Rodríguez-Estrada

Dr. Felipe Marañón Lazcano

Universidad Autónoma de Baja California,
México

Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dr. Juan de Dios Martínez Villarreal

Dra. Vera Patricia Prado Maillard

Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dr. Rubén Flores González

Dra. Nilsa Marlen Téllez Morales

Universidad Veracruzana, Centro de
Estudios de Opinión y Análisis, México

Universidad Panamericana, Campus
Guadalajara, México

Dr. Oswaldo Leyva Cordero
Universidad Autónoma de Nuevo León, México

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�COMITÉ CIENTÍFICO
Dr. Guillermo López García
Universidad de Valencia, España
Dr. Alejandro Moreno
Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), México
Dra. Natalia Aruguete
CONICET / Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
Mtro. Sandro Macassi
Pontificia Universidad Católica del Perú, Perú
Dr. Homero Gil de Zúñiga
Universidad de Salamanca, España
Dr. Martín Echeverría
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México
Dra. Victoria Isabela Corduneanu
Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México
Dr. José Carlos Lozano Rendón
Texas A&amp;M International University, Estados Unidos
Dra. Eva Campos-Domínguez
Universidad de Valladolid, España
Dr. Sebastián Valenzuela
Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Dr. Hernando Rojas
Universidad de Wisconsin – Madison, Estados Unidos
Dra. Luciana Panke
Universidade Federal do Paraná, Brasil
Dr. Arthur Ituassu
Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro (PUC-Rio), Brasil

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�ÍNDICE:

Presentación del cuarto volumen de la Revista de Comunicación
Política ..................................................................................
9
Carlos Muñiz

Medios sociales en Estados autoritarios: ¿nuevas direcciones en
la investigación académica? ...................................................
11
Social media in authoritarian states: new directions in academic research?
Luis Yaim Martínez Acebal

Sofisticación y cultura política en estudiantes universitarios, un
análisis desde sus hábitos comunicativos ..............................
33
Sophistication and political culture in college students, an analysis from
their communicative habits
Miguel Sánchez Maldonado
Felipe Marañón
Brenda A. Muñoz
Investigaciones publicadas respecto de los conceptos de
construcción ciudadana y formación cívica de los preciudadanos ............................................................................
Published research on the concepts of citizenship construction and civic
education of pre-citizens

53

Dinorah Moreno-Marañón
Alma Rosa Saldierna Salas
¿Influye la dieta mediática en las actitudes de desafección
política? Estudio comparativo: Monterrey, Guadalajara y
Ciudad de México ..................................................................
Does media diet influence attitudes of political disaffection? A
comparative study: Monterrey, Guadalajara and Mexico City

67

Cinthia Juárez Jiménez

Revista de Comunicación Política, vol. 4, enero-diciembre, 2022, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�Análisis del framing mediático de la gestión presidencial.
Estudio comparado de Enrique Peña Nieto vs. Andrés Manuel
López Obrador .......................................................................
Analysis of presidential administration media framing. A comparative
study of Enrique Peña Nieto vs. Andrés Manuel López Obrador

85

Ana Carolina Flores Villalobos
Jessie De Elias Matamoros
Colaboradores del volumen ...................................................

103

Normas éticas de la publicación .............................................

106

Directrices para los autores ...................................................

108

Revista de Comunicación Política, vol. 4, enero-diciembre, 2022, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�Presentación del cuarto volumen de la Revista de Comunicación Política
Carlos Muñiz
Universidad Autónoma de México
Orcid https://orcid.org/0000-0002-9021-8198
carlos.munizm@uanl.mx

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Muñiz, C. (2022). Presentación del cuarto volumen de
la Revista de Comunicación Política. Revista de Comunicación Política, 4, e220400.

Presentación
Es un enorme placer presentar, como editor de la de la Revista de Comunicación Política el nuevo
volumen de esta publicación arbitrada, creada en 2019 desde la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Nuevo León con la idea de servir como espacio de difusión del conocimiento científico especializado y de calidad. Con el propósito de generar
un nuevo espacio que ayude a publicar artículos académicos de la más alta calidad en el campo de la
comunicación política y la opinión pública, se ha venido trabajando desde 2018 por parte de un equipo
de especialistas de esta y otras instituciones en la creación de esta revista, en gran medida por parte
del equipo de investigadores que forman parte del Laboratorio de Comunicación Política (LACOP).
Cabe destacar que, siguiendo con la política establecida desde un inicio, esta revista cumple
con todos los requisitos de calidad solicitados a las publicaciones seriadas para su indización. Por ello,
todos los artículos que han sido publicados en este volumen de la revista han pasado necesariamente
por un riguroso proceso de revisión por pares a doble ciego para asegurar la calidad de los mismos.
Por ello, se agradece ampliamente a todos los investigadores y colaboradores que han participado
dictaminando alguno de los artículos que aquí se presentan, una tarea sin la cual el resultado final de
su publicación no podría ser posible. Además, cabe agradecer al comité científico de la revista, que
cuenta con investigadores de calidad nacional e internacional, que asegura la calidad de todos los
procesos editoriales que se han llevado a cabo, así como la calidad en la dictaminación y selección de
los textos que serán publicados en la revista.
En este sentido, el presente volumen queda establecido por cinco trabajos presentados por
diferentes investigadores de México, en los que aportan resultados y hallazgos novedosos en el campo
de la comunicación política. Por ello, se agradece a todos los autores que han colaborado con el volumen, pues su aportación es esencial para el buen funcionamiento de la Revista de Comunicación

Revista de Comunicación Política, vol. 4, enero-diciembre, 2022, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�Presentación del primer volumen de la Revista de Comunicación Política

10

Política. Solo me resta reconocer la labor de los diferentes profesores investigadores de la Facultad
de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y los alumnos colaboradores que han coadyuvado
para promover este importante proyecto, así como agradecer al equipo directivo de la facultad por su
constante apoyo a este proyecto editorial. Estoy seguro de que, con el trabajo de todo este equipo y la
contribución valiosa de los autores, lograremos incorporar la revista a diversos índices internacionales y nacionales. Les invito a seguir acompañándonos en este proyecto, como autores, revisores y lectores.

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�Medios sociales en Estados autoritarios: ¿nuevas direcciones
en la investigación académica?
Social media in authoritarian states: new directions in academic research?

Luis Yaim Martínez Acebal
Universidad Iberoamericana, Ciudad de México
Orcid http://orcid.org/0000-0002-9195-367X
yaim.acebal@gmail.com

Resumen:

El crecimiento de las investigaciones sobre el comportamiento digital de los regímenes autoritarios muestra

dispersión en los casos de estudios y los enfoques que se aplican para desarrollar los análisis de estos. En este artículo de
revisión, hacemos un repaso de la literatura e identificamos los temas y los hechos que han motivado la proliferación de estos
trabajos académicos. Especificamos nuestra revisión en las características que son notables en Twitter, por ser el medio de
mayor presencia de los políticos en este tipo de régimen. Aunque la investigación actual ha avanzado mucho en cuanto al
análisis de las condicionantes, las actividades y el impacto de los medios sociales en los regímenes autoritarios, aún creemos
que son indelebles los estudios enfocados en el líder autoritario y en determinados contextos, como es el caso del latinoamericano. Por tanto, a raíz de esta pesquisa sostenemos la necesidad de continuar el desarrollo teórico y el progreso empírico.
Una conclusión de este estudio es que el dominio de las visiones de China y Rusia puede ser entendida y aplicada a otros
contextos autoritarios.

Palabras clave: Autoritarismo, comunicación digital, contexto digital, Twitter, revisión

Abstract:

The growth of research on the digital behavior of authoritarian regimes shows dispersion in the case studies

and the approaches applied to develop the analysis of these. In this article, we review the literature and identify the issues
and facts that have motivated the proliferation of these academic works. We specify our review in the characteristics that are
notable in Twitter, being the medium of greatest presence of politicians in this type of regime. Although current research has
come a long way in terms of the analysis of the conditioning factors, activities and impact of social media in authoritarian
regimes, we still believe that studies focused on the authoritarian leader and in certain contexts, as is the case of Latin America, are very indelible. Therefore, as a result of this research, we support the need for further theoretical development and
empirical progress. A conclusion of this study is that the dominance of the visions of China and Russia can be understood
and applied to other authoritarian contexts.

Keywords: Authoritarianism, digital communication, digital context, Twitter, review
Fecha de recepción:14/01/2022
Fecha de aprobación:31/03/2022

Cómo citar este artículo / How to cite this paper:

Martínez Acebal, L. Y. (2022). Medios sociales en
Estados autoritarios: ¿nuevas direcciones en la investigación académica? Revista de Comunicación Política, 4, 11−31.
https://doi.org/10.29105/rcp4-1

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�Medios sociales en Estados autoritarios: ¿nuevas direcciones en la investigación académica?

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Introducción
El autoritarismo parece ir en aumento en todo el mundo (Dergacheva &amp; Tous-Rovirosa, 2021), y en
cuya trasmisión las Nuevas Tecnologías basadas en Internet tienen un componente clave. Los datos
han aportado que la mayoría de la población mundial vive bajo condiciones “parcialmente libres” o
“no libres”, lo que significa que vivir en democracias es el privilegio de una minoría (Shahbaz &amp;
Funk, s/f). Los estudios, en este sentido, se han enfocado en entender la disminución de la democratización, más que ver el auge del autoritarismo. Esto significa que la academia ha buscado explicaciones en los análisis de elecciones presidenciales (Acosta Zapata &amp; Alvarez Flórez, 2019; Ortiz Medina et al., 2021), la manipulación comunicativa y noticias falsas (Aldwairi &amp; Alwahedi, 2018;
Bunse, 2021; Saltos Zambrano, 2017), así como el poder democratizador y los movimientos sociales
(Castañeda, 2015; Della Porta &amp; Mattoni, 2014; Pleyers &amp; Martínez, 2021), dejando como un hecho
colateral la adaptabilidad que los Estados autocráticos de antaño han logrado en el escenario en la
red. Su actual crecimiento va ligado a la apropiación que hacen los regímenes para legitimar su poder dentro de los medios sociales1, mientras la idea de una capacidad democratizadora de la Red va
alcanzando mayores detractores.
Los regímenes autoritarios suelen verse en detrimento de las democracias. Por tanto, la noción básica que los acompaña es aquella que entiende la ausencia de elementos como: elecciones
justas, libres y competidas; nulo pluralismo político; limitados derechos ciudadanos a la organización, información, expresión y movilización; escasos mecanismos de rendición de cuentas, y control
de los funcionarios públicos (Dahl &amp; Wolfson, 1992). A este criterio se le agregaría la existencia de
un líder, o a veces un pequeño grupo, que ejerce el poder dentro de límites formalmente mal definidos (Linz, 1978), a los cuales han añadido la presencia en los medios sociales. Por lo que las autocracias actuales se están beneficiando de Internet y otras nuevas tecnologías, no siendo víctimas de
ellas (Kendall-Taylor et al., 2020).
De hecho, desde finales de los años 90 hasta la primera década del siglo XXI, las plataformas en red fueron aclamadas como una tecnología que liberaría a las sociedades, permitirían la
libertad de expresión y acabarían creando un marco en el que podría surgir la democracia (Burgers
&amp; Robinson, 2016). Pero, al día de hoy los investigadores han asumido que los regímenes están evolucionando, y en ese camino han adoptado la tecnología para remodelar el autoritarismo en la era
moderna (Kendall-Taylor et al., 2020), y como actitud evidente, las investigaciones “al caer en la
naturaleza supuestamente democratizadora de Internet, (...) pueden haber pasado por alto de que
también afianza a los dictadores” (Sinpeng, 2020, p. 30). Son comportamientos que han tomado un
1Son

herramientas tecnológicas que facilitan que las personas creen y compartan contenidos propios de forma
autónoma, por un lado, y que fomentan la conectividad social con amigos, seguidores o fans, por otro (Van
Dijck, 2016). Esta clasificación agrupa todo el entramado de plataformas digitales que incluye redes sociales
(Facebook), servicios de microblogging (Twitter), sitios sociales de video (YouTube) o imagen (Instagram) y
servicios de mensajería instantánea (WhatsApp) (De Aguilera &amp; Casero-Ripollés, 2018).

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�Luis Yaim Martínez Acebal

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cauce más formal en el sostenimiento y comprensión de la actividad que realizan los líderes autoritarios dentro de las plataformas digitales.
A pesar de estar contemplado dentro de un escenario diverso, que Gandhi y Przeworski
(2007) denominan como “zoológico autoritario” al referirse a los diferentes títulos o cargos gubernamentales que van desde emperadores o reyes, presidentes (führer, caudillo), jefes, primeros secretarios, líderes de Consejos de Salvación Nacional, Mandos Supremos de la Nación, y simplemente dictadores, Aim Sinpeng (2020) cuestiona que los titulares de los gobiernos autoritarios han
ideado medidas para manipular y restringir a los que se oponen a su gobierno. Y lo hacen empleando medidas coercitivas y acciones institucionales. Sin embargo, la autora no específica las características y los órdenes de ese comportamiento dentro de los medios sociales, los cuales se utilizan
cada vez más para socavar a la oposición, moldear los contornos del debate y recopilar información
de forma barata sobre las preferencias del público (Gunitsky, 2015).
En ese caso, es Twitter la red social donde más abunda la actividad de los políticos. En estudios que muestran interés por las campañas virtuales (García-Ortega &amp; Zugasti Azagra, 2014; García
et al., 2016; Jivkova-Semova et al., 2017), la comunicación pública y la participación ciudadana
(Moya Sánchez &amp; Herrera Damas, 2015; Simelio Solà &amp; Molina Rodríguez-Navas, 2014), la interacción entre partidos políticos y ciudadanía (Avila et al., 2019), se ha reflejado una idea de utilidad y
una visión progresista en el desplazamiento de actividades que recibe la red. No obstante, es una
cuestión que no tiene el mismo tono dentro de contextos con democracias no consolidadas o faltantes de esta.
Torres-Soriano sentenció en 2013: “los efectos de esta tecnología sobre el cambio político
dependen del contexto y de la habilidad de los actores que la utilizan” (p. 1). Este enfoque presenta
un campo de estudio en el cual se encuentran trabajos que van desde la presencia ciudadana en los
espacios digitales hasta las políticas desarrolladas en estos contextos, aunque adolece de una caracterización que permita ubicarlos dentro de un escenario determinado. Los resultados existentes no
buscan apartarse de los análisis en países con democracias consolidadas o en desarrollo, más bien
intentan ser un continuum de esta preocupación social. Desde este punto de vista presentan aportes
temáticos, que se enfocan en la censura, la propaganda y la vigilancia (Morozov, 2011; Moss, 2018).
Uno de los factores que más progreso ha obtenido ha sido el análisis de los medios sociales a
través de instituciones que mantienen el poderío de la censura. Ejemplos son el Partido Comunista
de China (Gerschewski, 2018; Tsai, 2016; Yuen, 2015), o los medios de comunicación en Rusia (Tarín Sanz et al., 2018), pero muy pocas abundan en la capacidad de las figuras autoritarias en el sostenimiento o creación de la comunicación dentro de estos espacios digitales. Los líderes de estos
países son observados como cabezas de nación que actúan desde marcos regulatorios y medidas
cautelares contra la disidencia y las voces críticas. Con ello en cuenta, en este trabajo se presenta un
primer estado de la cuestión sobre el panorama de las prácticas comunicativas en red de los líderes

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�Medios sociales en Estados autoritarios: ¿nuevas direcciones en la investigación académica?

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autoritarios en torno a las potencialidades de la red social Twitter para propiciar novedades en el
mantenimiento, sostenimiento y propagación de los ideales políticos autoritarios que predican. Su
objetivo es identificar los alcances y limitaciones de las principales investigaciones sobre el tema.

Metodología
Para ello nos enfocamos en un trabajo heurístico y luego hermenéutico, siguiendo las pautas establecidas por Londoño Palacio et al. (2016) en su Guías para construir estados del arte. Dentro de
esta lógica este trabajo se basó en una primera aprehensión a partir de estudios existentes y de
acumulados investigativos desde diversos textos e investigaciones que anteceden el estudio que se
está iniciando (pretexto). Esos estudios se someten a un proceso de análisis e interpretación (texto),
proceso que da lugar a un nuevo texto (horizonte de sentido).
La primera fase de este apartado se constituyó por una serie de búsquedas en las bases de
datos Ebsco, Google Scholar, SciELO, Scopus, Jstor, Dialnet y Redalyc; en las tablas de contenidos
de la editorial Routledge Taylor and Francis Groups, la cual agrupa varias revistas académicas; así
como en las redes sociales académicas Academia.edu y ResearchGate. El orden de búsqueda de las
palabras claves fue variando según los acuerdos internos del investigador y los resultados que estás
iban arrojando.
Primeramente, se buscó la palabra “autoritarismo” para encontrar las características de esta
modalidad. Esta palabra funcionó como primer descriptor. Los resultados mostraron un avanzado
estudio en el tema. Más tarde, se empleó como segundo descriptor “digital”, cuestión que acortó los
trabajos, pero siguió dándonos un gran número de referencias. De igual manera se emplearon términos como “redes sociales”, “medios sociales”, “gobiernos autoritarios” y sus derivados en idioma
inglés, en un rango de tiempo de 2011 a la actualidad, período que recoge la evolución en las investigaciones sobre el escepticismo de los medios digitales en la política. En cuanto a los términos “Twitter”, sí presenta mayor abordaje académico y nada más en Google Scholar de 2017 a la actualidad
tiene más de un millón de resultados. Mientras, “Twittersphere”, mostró un escaso uso del término,
tanto en títulos como en palabras claves.
Es oportuno aclarar que en tan solo un año (2020-2021), Twitter renovó sus consolidados
argumentos para alzarse como una plataforma de medios sociales clave para la comunicación política. Por ejemplo, los líderes mundiales se apresuraron a usar esta red social para comunicarse durante los primeros meses de incertidumbre de la pandemia por Covid-19. Muchos compartieron
orientación sobre estrictos protocolos de higiene y reglas de distanciamiento social, claves para enfrentar esa enfermedad (véase Informe Twiplomacy, 2020).

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�Luis Yaim Martínez Acebal

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Los estudios actuales han puesto de manifiesto que no basta con describir los aspectos topológicos y estructurales de Twitter, sino que muchos investigadores empezaron a centrarse en las
prácticas comunicativas de la plataforma (Bruns &amp; Moe, 2014; Pérez Dasilva et al., 2018; Grzywińska &amp; Borden, 2012; Vargo et al., 2014). Es cuando comienza a tomar sentido el concepto de Twittersphere para analizar la evolución del diálogo, el intercambio de opiniones y las interacciones que
se suceden en este espacio (Albadi et al., 2018; Bruns &amp; Enli, 2018; Bruns &amp; Moons, 2019; Opeibi,
2019). Por ello, la necesidad de incluirlo dentro de nuestro tablón de búsquedas.
Partiendo de estos referentes, definimos dos situaciones en el desarrollo del autoritarismo
dentro de los medios sociales. El primero, enfocado a los disturbios que se escenifican en la red,
constatando la presencia de estudios que analizan el empleo de estos medios en situaciones de revueltas populares. De otra parte, nos movemos hacia la institucionalización y los peligros democráticos, que en esencia serían los congruentes con el sostenimiento de una resiliencia autoritaria en la
Red. Por último, reunimos estos dos criterios en la red social Twitter, principal objeto de esta visión.
A partir de este abordaje se pudo llegar a la primera conclusión y es que los estudios de medios sociales, en especial Twitter en contextos autoritarios, se enfocan en observar la articulación de estos
como espacios dónde se redefine el ejercicio del poder (De Aguilera &amp; Casero-Ripollés, 2018).

1. Disturbios en la red autocrática
Los tratamientos que se le han dado a las movilizaciones y protestas sociales nacidas o desarrolladas
en los medios digitales se ubican desde la posición de la ciudadanía. El cenit académico ha estado
encapsulado en la posibilidad de una conversión política de los regímenes autoritarios, y en la probabilidad de un cambio social desde abajo, que tiene como patrón los estudios sobre democratización, que entre 1980 y 1990 dominaron el campo, a menudo suponiendo que los regímenes no democráticos son débiles y están en camino de transformarse en democracias tarde o temprano
(Sinkkonen, 2021). No es un patrón erróneo, sin embargo, maneja ideas que han sido superadas por
otras realidades y otras conceptualizaciones.
Las Revoluciones de Colores2, que primero se dieron en varias de las antiguas repúblicas
soviéticas y luego fue un concepto que se exportó al Medio Oriente, donde tuvo lugar el evento más
significativo de esa época con la Primavera Árabe de 2011 (Sáez Poveda, 2019; Tsai, 2016), fueron
hechos que promovieron esta línea de investigación. En los países involucrados, los ciudadanos se

2Se conoce así a las protestas pacíficas en contra de varios de los gobiernos autoritarios y/o semi autoritarios
que desde principios de los noventa gobernaban en países como Serbia, Georgia, Ucrania y Kirguistán. Se caracterizaron por implementar estrategias de movilización y participación política no violenta y de gran contenido simbólico, a partir de las acusaciones de fraude electoral perpetradas por sus respectivos regímenes. Se
distinguieron, además, por “la utilización simbólica de colores o nombres de flores empleados como elementos
de identificación por parte de la oposición” (Rodríguez, 2011, pág. 128).

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�Medios sociales en Estados autoritarios: ¿nuevas direcciones en la investigación académica?

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pusieron en contacto entre sí a través de aplicaciones y otros medios electrónicos para formar un
consenso de opinión y una resistencia colectiva, lo que pudo indicar que, de alguna forma, Internet
ayudaba al logro de la democracia (Tsai, 2016). No obstante, “la reacción de los regímenes al malestar popular, incluyendo el uso de las concesiones y la represión, también es marcadamente distinta
en cada uno de estos países” (Norris, 2015, p. 9).
Los estudios actuales consideran que las protestas se han convertido en el desafío más importante al que se enfrentan los regímenes autoritarios del siglo XXI (Kendall-Taylor et al., 2020). Y
más que sacrificar prefieren ir a la raíz del asunto y cortarlo de tajo. “La represión digital no solo
disminuye la probabilidad de que se produzca una protesta, sino que también reduce las posibilidades de que un gobierno se enfrente a grandes y sostenidos esfuerzos de movilización” (KendallTaylor et al., 2020). Para ello analizan la vigilancia que se ejerce en estos escenarios, mientras eluden, las particularidades del comportamiento del líder autoritario en este tipo de situaciones.
El tratamiento de este tema llevó a Kailitz y Stockemer (2017), a intentar explicar la supervivencia de un régimen autoritario más allá de entender por qué se establecen los mismos. Para ello,
su principal fuente fueron las instituciones que dominaban el poder gubernamental en los distintos
casos y cómo su comportamiento determinaba la legitimidad, cohesión y durabilidad de los regímenes. Este resultado contrapone la opinión de Gandhi y Przeworski (2007) cuando dicen que las instituciones no son más que meros “escaparates” que los gobernantes autoritarios utilizan cuando
necesitan una línea de trincheras ante eventuales amenazas.
Los cierres masivos de Internet (Kathuria et al., 2018; Mare, 2020; Mukeredzi, 2017; Rydzak, 2016, 2019; Wagner, 2018) es una línea de estudios que ha querido explicar las consecuencias
de manifestar los desacuerdos en los países de corte autoritario. Por ejemplo, Sutterlin (2020) agrega que la importancia de estos estudios está en el punto de inflexión que se genera desde que el
mundo vio cómo Egipto se quedaba a oscuras en 2011, y la explosión del acceso a Internet y a la
telefonía móvil que se ha producido en la última década. Dos cuestiones que a nuestra manera de
ver también son vinculantes de la actividad del líder autoritario en sus regímenes, debido a que han
marcado tres consecuencias: “la dinámica del comportamiento político en línea, la movilización
popular y la represión digital gubernamental” (Sutterlin, 2020, p. 8).
Burgers y Robinson (2016) son consecuentes con esa idea al declarar que las plataformas en
red no son intrínsecamente democráticas y que pueden ser herramientas de opresión. Su estudio
intenta llenar el vacío que dejó MacKinnon en 2011, al introducir el concepto de “autoritarismo digital o en red”, a través del cual intentaba explicar que Internet es tanto una herramienta como un
espacio utilizado por los Estados para reforzar poderes autoritarios (p. 6). En tanto, convienen en
denominar “autoritarismo en red” a todo aquello que además de Internet incluye la televisión en
circuito cerrado (CCTV) y el software de reconocimiento facial.

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�Luis Yaim Martínez Acebal

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Su argumento, encauzado en China, nos deja entrever que los mecanismos de vigilancia,
rastreo y monitoreo que son aplicados gracias a las tecnologías “aumentan el miedo entre los ciudadanos para contradecir los objetivos de un gobernante autoritario” (Burgers &amp; Robinson, 2016, p.
250), y que además son estrategias que cuentan con éxito a nivel local y resultan interesantes a nivel
de otras naciones. Polyakova y Meserole (2019) dicen que los mayores exportadores de esta tendencia son China y Rusia.
Volviendo al estudio de MacKinnon (2011), su concepto de “autoritarismo digital” merece
una actualización. Por ejemplo, en sus años de estudio todavía era una estrategia del gobierno asiático que las empresas del país fuesen líderes en la innovación de Internet móvil, especialmente en el
mundo en desarrollo. Hoy, estas industrias han logrado una expansión considerable. Por tanto, no
hay una inclusión de todos los indicadores que se han desarrollado con la utilización de celulares y
otros denominadores que se basan en ellos, como los medios sociales.
Diversos autores han utilizado el concepto para explicar algunos fenómenos sociales asociados a las Nuevas Tecnologías. Tales son los casos de Maréchal (2017) y de Jack et al. (2021). La primera determinó su mirada en la unión de elementos como la gobernanza de Internet, la ciberseguridad y la política de los medios de comunicación. Por su parte, los segundos autores contribuyen al
debate de la gobernanza rural en Camboya. Ambos forman parte de estudios recientes que ven la
incorporación de estas herramientas a la calidad del gobierno. Como también lo hacen Yildiz y
Smets (2019), tras analizar el empleo de trolls como una forma de autoritarismo digital que se agudiza en tiempos de crisis, o Pearce y Kendzior (2012) que en Azerbaiyán observaron que no hay barrera entre el mundo virtual y la vida real, cuando el gobierno es capaz de adaptarse y establecer una
campaña online contra los activistas de las redes sociales.
Aunque todos esos trabajos se refieren a contextos determinados, es importante considerarlos como análisis que expanden el interés por unos hechos que no son consustanciales a la bipolaridad mundial y que, aunque enfocados en una particularidad del asunto, sientan bases para comprender la resiliencia autoritaria a los medios sociales. Tanto así, que ya en escenarios más democráticos suenan conceptos como la “cultura de la cancelación” (Burgos &amp; Hernández, 2021) o el de
“capitalismo autoritario” (Fuchs, 2018), que han planteado sus portentos en el lado del poder hegemónico. El núcleo de esta ideología salió a relucir ampliamente, en América Latina, durante los
gobiernos de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, que lograron dar un giro en las políticas de
sus países. Recientemente, recurrieron a ese comportamiento personajes políticos como Donald
Trump (Fuchs, 2018) y Jair Bolsonaro (Wallgren et al., 2020).
Solo que en estos casos la referencia común es haber aprovechado la utilidad de la red para
lograr sus propósitos, a través de un comportamiento que buscaba transformar las bases democráticas de sus sociedades, y en escenarios donde la pluralidad de criterios es un asunto permitido y hasta dinamizado por las propias élites en el poder. Se puede concluir que los disturbios que han suce-

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dido en la red autoritaria influyeron en esos comportamientos conservadores e impositivos de los
líderes. Pero, no lo ha sido todo, también existen rasgos de una solidez autoritaria que se refleja en
la Red.

2. Institucionalización y peligros en la red autocrática
“La preocupación monumental de todas las élites autoritarias es la supervivencia del régimen” (Sinpeng, 2020, p. 31). Y a partir de sucesos como los analizados anteriormente las autoridades gobernantes han reconocido que los usos cotidianos de las TIC pueden amenazar su monopolio sobre la
información y las comunicaciones (Moss, 2018). Todo este argumento se basa en el trabajo de
aprendizaje que hicieron los regímenes autoritarios para comenzar a usar las plataformas digitales
de manera proactiva, en lugar de reactiva. Es decir, utilizan las mismas plataformas que los demás
gobiernos o les hacen variantes similares para mejorar la eficiencia de los servicios de inteligencia y
seguridad (Morozov, 2011). En un estudio sobre las técnicas de control de la opinión pública del
Partido Comunista de China, Tsai (2016) argumenta que muchos Estados autoritarios “han intentado controlar o incluso incorporar la tecnología de red para su propio uso” (p. 11). El éxito de estas
prácticas ha supuesto una disminución global de las percepciones negativas hacia el autoritarismo
digital (Burgers &amp; Robinson, 2016).
Para alcanzar esta idea de estabilidad autocrática en la red los gobiernos se auxilian de las
instituciones. Y es que en estas dependencias encuentran los autócratas una manera de neutralizar
las amenazas. A través del apoyo al gobernante, estas instituciones prolongan su permanencia en el
poder (Gandhi &amp; Przeworski, 2007). Una vasta literatura académica se ha enfocado en esta línea, no
siendo tan drásticos en sus argumentos, pero construyendo un discurso de apropiación. Es así como
son objetivo de atención las legislaturas partidistas (Gandhi &amp; Przeworski, 2007; Kailitz &amp; Stockemer, 2017), las tecnologías que se desarrollan en esas naciones y luego son exportadas a otros países
(Feldstein, 2019; Polyakova &amp; Meserole, 2019), o el desarrollo e impacto que las políticas gubernamentales basadas en los líderes han tenido en países como China y Rusia (Chaguaceda, 2016; Qiang,
2019; Tarín Sanz et al., 2018).
MacKinnon (2011) concluyó que el Partido Comunista de China se ha adaptado a Internet
con mucho más éxito de lo que la mayoría de los observadores occidentales creen, llevando a la vanguardia las técnicas de censura y control, que luego a la autora le permitieron establecer su concepto
de “autoritarismo digital”, que puede ser dinámico, transversal y oblicuo debido a que contribuye a
la erosión de la democracia y el retroceso hacia el autoritarismo.
Particularmente al caso chino se le puede sumar el desarrollo de un sofisticado “Gran Cortafuegos”, para supervisar el contenido que aparece en la red (Chung, 2011; Yuen, 2015). Estos son
mecanismos que complejizan el asociacionismo, la diversidad cultural y la adaptabilidad de los ciu-

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dadanos, quienes siempre van a estar expuestos a contenido seleccionado, mediado y atrapado en
los intereses de los gobiernos. Lo más interesante de esta contribución es identificar su extensión a
otros escenarios como Singapur, Vietnam, Myanmar, Cuba, Venezuela. También el estudio de caso
en el Sudeste Asiático, realizado por Sinpeng (2020), apoya esta idea al decir que “los gobiernos
autoritarios utilizan eficazmente Internet para suprimir la libertad de expresión, perfeccionar sus
técnicas de vigilancia, difundir propaganda y pacificar a sus poblaciones con entretenimiento digital” (p. 30).
En su documento State Repression in Cyberspace: The Case of Thailand, Sinpeng (2013)
aborda los mecanismos de coerción que emplean los líderes autoritarios frente a otros mecanismos
para mantener el control en la red. En su momento este estudio expandió la perspectiva del análisis
del poder. Aún era experimental la actuación de los líderes autoritarios en la red. Una de sus aportaciones más interesantes resulta la de poner sobre la mesa de discusión que el Estado legitima sus
prácticas de censura y coerción al convencer al público de que está haciendo “lo correcto”.
Al respecto, Greitens (2013) amplía esta comprensión al afirmar que “en la práctica, los regímenes autoritarios utilizan una combinación de estrategias” (p. 263), que permiten incidir, “influir y dar forma a las redes de comunicación digital de forma directa e indirecta” (MacKinnon,
2011, p. 35). Y cabría argumentar que en la diversidad de estas se incluyen las implicaciones de los
actores. Pero este es un desafío que no queda expuesto en su análisis.
La propia Sinpeng (2020) diversifica el asunto. Ella plantea que, aunque el crecimiento de
los medios digitales en el Sudeste Asiático es motivo de preocupación para los líderes políticos, sus
razones varían. Por ejemplo, ella cita que Indonesia y Tailandia centran sus esfuerzos en cuestiones
sociales, especialmente la pornografía en línea; mientras Malasia, Vietnam, Myanmar y, en cierta
medida, Tailandia, han llegado a un punto en el que han reprimido a los ciberdisidentes considerados una amenaza para el régimen. Los dirigentes de Singapur, con su gobierno de partido hegemónico, prefieren recurrir a medios no tecnológicos para frenar los comentarios en línea que se perciben como una amenaza para los valores sociales y la armonía religiosa y étnica. Pero todos han
prendido las alarmas ante el peligro que pudiera suponer para la supervivencia del régimen, con el
objetivo que los actuales gobernantes se mantengan en el poder y no sucumban a la embestida del
ciberactivismo (Sinpeng, 2020).
Uno de los aportes de esta investigación es precisamente la de sumarse a los estudios que
reflejan el avance sostenido del autoritarismo a nivel global y el auxilio que están logrando con los
medios sociales. Y es que al referirnos a estos aspectos no podemos definir una comunicación ligada
a un contexto en específico. Sin embargo, los medios, recursos y estrategias que emplean se ponen
en el ruedo a través de dictámenes, decretos, leyes o las propias redes sociales.

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3. Twitter, el medio social de los políticos
Un planteamiento del estado del arte sobre los estudios de Twitter en regímenes autoritarios va a
cargar con la ascendencia de todos estos proyectos y es la imposibilidad de mantener un marco común unificado sobre su uso. Tanto en la vida tangible como en el papel que las analiza carecemos de
una línea que nos permita comparar el Weibo chino con las cuentas titulares de líderes autoritarios
como Miguel Díaz-Canel o Nicolás Maduro, mandatarios de Cuba y Venezuela, respectivamente, en
la red de microblogging. En ese caso, nos enfocamos en las generalidades para acercarnos a las particularidades que nos interesan en esta investigación y para ello seguiremos el curso que hemos
llevado hasta el momento, dividiendo esta discusión a través de la confrontación, las elecciones y los
regímenes autoritarios.
Primeramente, la confrontación ha servido para la consolidación del aspecto comunicativo
de Twitter. La ciudadanía puede empoderarse a través de una participación activa que controla la
producción, distribución y consumo de la actividad comunicativa. Destacan aquí estudios enfocados
en las métricas que ofrece Twitter como los hashtags y las menciones (Blevins et al., 2019; JivkovaSemova et al., 2017). Para este núcleo la prioridad es el análisis de la interacción y la relación directa
que se establece entre los propios usuarios, y también entre estos y las élites que se encuentran en el
poder, dígase gobernantes, instituciones, empresarios. A pesar de toda esta producción todavía se
presenta una escasez en el enfoque de contextos autoritarios. “Quizás el impacto más duradero del
uso de los medios digitales durante las crisis es que la gente se acostumbra a poder consumir y producir contenidos políticos”, dicen Howard et al. (2011, p. 9).
A tiempo actual continúan siendo muy relevantes los acontecimientos ocurridos durante la
Primavera Árabe de 2011 para la movilización de las fuerzas sociales y subvertir los controles, la
vigilancia y hasta el “apagón” de Internet en los países del Medio Oriente envueltos en esas revueltas
que depusieron a “viejos” dictadores de la región. Yildiz y Smets (2019) han señalado, por ejemplo,
que el Twitter del gobierno turco durante el intento de golpe de Estado de 2016 fue construido,
principalmente, sobre los llamados “Aktrolls”, que son usuarios anónimos progubernamentales que
reciben un pago o no por su trabajo.
Por lo tanto, es menester, a la luz de una década pasada, continuar evaluando estos escenarios de confrontación en Twitter, teniendo en cuenta que son espacios donde la dinámica social ha
cambiado y donde sigue habiendo temor y censura, pero también sustento de las ideas autocráticas
(Ávila et al., 2019; González-Bustamante, 2015). Norris (2015) plantea que “la reacción de los regímenes al malestar popular, incluyendo el uso de las concesiones y la represión, también es marcadamente distinta en cada uno de estos países” (p. 9). Cabe girar los posicionamientos y evaluar cómo los líderes autoritarios enfocan sus ideales en la red en situaciones que pueden provocar o evitar
la confrontación nacional (Toepfl, 2016).

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En un estudio sobre los presidentes populistas de América Latina, Silvio Waisbord y Adriana Amado (2017) señalan que Twitter no se ha utilizado para promover el diálogo entre los presidentes y el público o para cambiar las prácticas convencionales de comunicación presidencial, sino
más bien es una herramienta donde abunda el acoso a los periodistas críticos, a los usuarios de las
redes sociales y a los ciudadanos. Una consecuencia de ello, han sido las denuncias sobre la poca
capacidad dialógica de la red, cuestión que es también visible en el comportamiento digital de los
Estados autoritarios y que no debemos dejar de mencionar.
Bracciale y Martella (2017) hacen un estudio similar pero enfocado en los estilos de comunicación de los políticos italianos en Twitter. Su objetivo es definir el carácter populista de este tipo
de comunicación, y en algún lugar de su definición apoyan la hipótesis de una comparación entre lo
negativo y positivo de la entrada de los líderes a esta plataforma. Los resultados en este sentido parecen cobrar un matiz parecido, porque en su estudio comparativo de los líderes democráticos y
autoritarios que hacen uso de Twitter, Bulovsky (2019) concluyó que, en definitiva, como actores
racionales que son, los líderes políticos -de cualquier bando- aprovechan las tecnologías para favorecer sus intereses.
De igual manera, las nuevas formas de comunicación basadas en las redes sociales afectan
el ciclo electoral, y es a través de esta idea que varios investigadores se han organizado para entender las maneras en que los políticos han adaptado sus estrategias a ese escenario (véase Zugasti
Azagra &amp; Ortega, 2018; López-Meri, 2017; Miquel Segarra et al., 2017). El punto de inflexión en este
subcampo fue el trabajo que en sus dos campañas electorales logró el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien se convirtió en el principal promotor de las técnicas de microsegmentación y el uso de herramientas en línea para movilizar a los votantes a través de las redes sociales
(Dzisah, 2018; Fernández-Reyes y Shinde, 2018). Una realidad que ha trascendido para luego ser
identificada y evaluada en países de Europa.
En ese sentido, se detecta un desarrollo particular de este interés en España (Abejón et al.,
2012; Gelado-Marcos et al., 2019; Carrasco Polaino et al., 2018), con estudios que van desde como
los nuevos medios de comunicación afectan a las elecciones, cambiando la discusión, el incremento
de los esfuerzos de recaudación de fondos y el aumento de la participación política, hasta la inclusión de los diversos partidos en la pugna electoral (Calvo Rubio, 2017; Simelio Solà &amp; Molina Rodríguez-Navas, 2014; Zugasti Azagra &amp; Pérez González, 2016). Lo interesante aquí es ver cómo se van
trasladando las visiones de un sector a otro, generando una batalla en que el proceso se transforma
y pasa de los actores a los procesos y viceversa.
Aunque se pudiera pensar que es un estadío que se presenta en democracias, este marco
adquiere su propia esencia en los contextos autoritarios, donde el líder se aferra a su poder como
gobernante y utiliza toda las intenciones y maquinarias posibles para lograr sus propósitos. Hechos
como el hackeo de cuentas relevantes de campañas hasta la desinformación generada por la prolife-

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ración de fakenews (Fernández-Reyes y Shinde, 2018), encuentran una posición relevante. Esta es
una subtrama del asunto muy interesante, pero complicada de determinar. Sin embargo, los estudiosos buscan una manera de utilizar la academia para denunciar estas existencias y sus efectos en
la democratización de las sociedades.
A medida que Internet y los medios sociales dominan el flujo de noticias e información en
todo el mundo, Twitter ha sido utilizado con cautela en gobiernos autoritarios como instrumento
para suprimir la libertad de las personas (Moss, 2018; Sombatpoonsiri, 2018) y ejercer un control
hegemónico en el ciberespacio (Laungaramsri, 2016; Schaffar, 2016; Sinpeng, 2013). Las motivaciones y los objetivos de estos gobiernos pueden variar, pero el ejercicio de la hegemonía y el funcionamiento de la represión son relativamente similares.
A pesar de que Sinpeng en 2013 entendió que con Internet “los Estados, perderán poder y
autoridad para controlar sus sociedades al entrar en un ciberespacio abierto e ilimitado” (p. 422), la
práctica desvirtúa ese criterio. Por ejemplo, Kendall-Taylor et al. (2020) recogen que la investigación ha demostrado que en China evitan censurar las publicaciones de los ciudadanos sobre la corrupción local en Weibo (el equivalente chino de Twitter) porque esas publicaciones le dan al régimen una ventana al desempeño de los funcionarios locales. O en Rusia, como las figuras influyentes
que discuten las noticias de actualidad a través de Twitter son medios leales al gobierno, periodistas
de esos medios y la oposición, que en este último caso son mencionados de manera negativa (Dergacheva &amp; Tous-Rovirosa, 2021). Finalmente, se puede establecer una comparación, hasta ahora
poco profundizada, entre diversas naciones, porque los líderes autoritarios pueden crear una cuenta
para dar la impresión de ser receptivos, pero quizá haya diferencias identificables en la forma en
que la utilizan para comunicarse en relación con los líderes más democráticos (Bulovsky, 2019).
Cada una de estas líneas agrupa la diversidad de intereses sobre el comportamiento digital
de gobiernos autoritarios, de modo que estas investigaciones resultan un importante antecedente al
mostrar los mecanismos de inserción en los medios sociales de un grupo de países que representan
la contrahegemonía mundial y que realizan prácticas violatorias de los derechos civiles de su ciudadanía. En toda esta recopilación encontramos un desencuentro fundamental entre el deber ser de
los gobiernos y la realidad que desafían sus movimientos populares. Ambas partes le dan vida e
interés a toda esta búsqueda.

Conclusiones
El desarrollo de las investigaciones sobre autoritarismo ha diversificado los temas y los escenarios
donde se realizan, a pesar de que China y Rusia continúan estando en los centros de atención. Lo
interesante de este auge es que han aumentado considerablemente nuestros conocimientos sobre el
papel político de la comunicación digital en las autocracias. Estas, por su parte, han aprendido a

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vivir en la Web 2.0 y utilizan la tecnología para contener los desafíos a su gobierno. La división temática presentada en este artículo no es inquebrantable, sino que llega a ser una aproximación determinada por los propios casos de estudio y los enfoques que se presentan. Es determinante que la
propia realidad es quien dicta el curso de los acontecimientos. En este sentido, queda abierto el
camino para ahondar en la clasificación de los diferentes gobiernos autoritarios y su comportamiento en la red, con la finalidad de encontrar similitudes y diferencias en una realidad que es bastante
consecuente y objeto de un importante debate. Probablemente surjan otras direcciones a partir de
novedosas prácticas, otros descubrimientos y el crecimiento de oportunidades para los distintos
actores involucrados.
Hemos entendido que lo que aquí se ha planteado tiene una contribución cíclica, donde un
subtema no pudiera subsistir sin el otro. Esta situación es lo complejo del asunto, porque adopta las
mismas conceptualizaciones para analizar un tema u otro. El “autoritarismo digital o en red” planteado por Mackinnon (2011) nos parece un juicio capaz de explicar los acontecimientos comunicativos que suceden en los medios sociales, más, merece una reevaluación que incorpore los cambios
sucedidos desde su exposición a la actualidad, como es la propia dinámica de las relaciones digitales
entre ciudadanos y gobernantes.
Por ahora, hemos repasado las pistas que han adoptado los estudios enfocados en esta línea
y los intersticios que aún aparecen para desarrollar futuras investigaciones. En relación con esto,
también alentamos la investigación que estudie los enfoques cualitativos de la presencia en medios
sociales de los líderes autoritarios, con el reto empírico de analizar la eficacia de las tácticas digitales
represivas en escenarios como el Latinoamericano, haciendo énfasis en naciones como Cuba o Venezuela. Estas aproximaciones ayudarán al avance de las teorías comunicativas enfocadas en las
redes sociales y servirán de consulta para aquellos que pretendan entender las diversas maneras en
que el “zoológico autoritario” influye en la comunicación por Internet.
Por último, exhortamos a mantener un seguimiento del comportamiento político del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, quien en su gestión al frente del país centroamericano ha puesto
en boga el término de autoritarismo millenial. Un concepto que se basa en la democracia y el fácil
acceso a las redes sociales. Bukele ha sabido aprovechar esta tendencia para ganar la presidencia y
socavar las instituciones democráticas. Pronto otros podrían seguirle (Meléndez-Sánchez, 2021).

Declaración de conflicto de intereses
El autor no informó ningún posible conflicto de intereses.

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��Sofisticación y cultura política en estudiantes universitarios,
un análisis desde sus hábitos comunicativos
Sophistication and political culture in college students, an analysis from their communicative habits

Miguel Sánchez Maldonado

Felipe Marañón

Universidad Autónoma de Coahuila
Orcid http://orcid.org/0000-0002-4886-0881
miguelsanchez@uadec.edu.mx

Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0002-0705-6336
felipe.maranonlzcn@uanl.edu.mx

Brenda A. Muñoz
Universidad Autónoma de Coahuila
Orcid https://orcid.org/0000-0003-0962-9270
brenda.munoz@uadec.edu.mx

Resumen: En este artículo distinguimos cómo los hábitos comunicativos y de consumo de medios de estudiantes universitarios se relacionan con su participación política. Para el estudio se diseñaron grupos de enfoque con estudiantes de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, antes y después de la elección de 2018. En los resultados observamos que la conversación familiar deja una huella importante en la construcción de la cultura política de los universitarios. Se concluye que el
involucramiento de los estudiantes con la vida política del país está orientado principalmente al voto.

Palabras clave: Cultura política, universitarios, hábitos comunicativos, consumo de medios, participación política

Abstract:

In this article we distinguish how the communicative and media consumption habits of college students are

related with their political participation. For this study we designed focus groups with students from the Autonomous University of Nuevo León, before and after the election of 2018. In the results we observe that family conversation leaves an
important mark in the construction of the political culture of the students. It is concluded that the involvement of such students with the political life of the country is mainly aimed at voting.

Keywords: Political culture, college students, communicative habits, media consumption, political participation
Fecha de recepción:01/10/2022
Fecha de aprobación:21/10/2022

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Sánchez Maldonado, M., Marañón, F., &amp; Muñoz, B. A.
(2022). Sofisticación y cultura política en estudiantes universitarios, un análisis desde sus hábitos comunicativos. Revista de
Comunicación Política, 4, 33−51. https://doi.org/10.29105/rcp4-2

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�Sofisticación y cultura política en estudiantes universitarios, un análisis desde sus hábitos comunicativos

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Introducción
En el desarrollo de nuestra cultura política convergen tanto creencias y actitudes que establecen
nuestra postura como ciudadanos, como aquellas acciones que llevamos a cabo en sociedad y que
alimentan el involucramiento e interés de las personas en la toma de decisiones políticas (Almond &amp;
Verba, 1963; Inglehart, 1990; Peschard, 2000). El cúmulo de ideas, conocimientos y vivencias que
tiene el individuo a lo largo de su vida, y como parte de su proceso de socialización, construye una
visión particular del mundo que media la experiencia de la vida política del individuo (Peschard,
1996). Es así que la participación ciudadana constituye un elemento clave para el análisis de la generación de influencia en la toma de decisiones políticas (Barnes &amp; Kaase, 1979; Verba &amp; Nie, 1972).
Los medios de comunicación constituyen uno de los principales proveedores de información, conocimiento y lenguaje político para los jóvenes (Hoffman &amp; Thomson, citados en Echeverría
Victoria, 2011). Se vuelven los principales acompañantes de las personas en su experiencia de vida
por lo que el rol que juegan en la formación de actitudes e incitación de comportamientos es cada
vez más importante (Peschard, 2000). No obstante, recientemente se ha encontrado que entre los
jóvenes prevalece una desconfianza por los actores políticos y que este aspecto contribuye a modificar sus patrones de consumo de medios disminuyendo su exposición a contenidos e información
política. Díaz Jiménez y Muñiz (2017), por ejemplo, al analizar la Encuesta Nacional de Cultura
Política de los Jóvenes 2012, encontraron que los jóvenes se encuentran poco atentos a la información política y sus patrones de exposición muestran una orientación hacia el entretenimiento. En el
mismo tenor, Echeverría Victoria (2011) resalta el papel que tiene la familia en los hábitos de consumo mediático que adquieren los jóvenes ya que la exposición a contenidos noticiosos y de política,
si bien escasa, se da principalmente en ambientes familiares y espacios domésticos donde los padres
preseleccionan estaciones de radio, programas televisivos y diarios.
Recientemente, Saldierna Salas (2014) encontró que los jóvenes mexicanos han ido modificando sus estrategias para la obtención de información y conocimiento político; y, más aún, que sus
hábitos comunicativos y consumo de medios han repercutido en el desarrollo de cinismo político y
desconfianza ante procesos políticos. Es aquí donde el consumo de medios de comunicación y las
competencias para entablar conversaciones acerca de política, adquieren mayor relevancia pues se
convierten en los hábitos comunicativos que influyen en la formación de la cultura política de los
jóvenes universitarios.
Partiendo del supuesto de que los medios de comunicación constituyen uno de los principales proveedores de imágenes, ideas y conocimiento político en jóvenes (Saldierna Salas, 2014) nos
interesó examinar qué tanta influencia tiene en la participación política de los universitarios. Nos
interesó sobre todo averiguar si los jóvenes con alto grado educativo cuentan con las herramientas
necesarias para enarbolarse como ciudadanos activos y conscientes de las obligaciones que les competen en los diversos procesos democráticos.

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La relevancia del estudio que presentamos reside, además, en que el estudio del desarrollo
de actitudes políticas por parte de los ciudadanos destaca el lugar primordial que ocupa el ciudadano en la construcción de escenarios democráticos sólidos para el debate de los temas de la agenda
pública (Carazo, 1997; Kim et al., 1999). Esto es particularmente importante en una época en que
los discursos políticos en México se han polarizado y así también se ha polarizado el set de ideas,
creencias y actitudes políticas al que se adscriben los ciudadanos (Beltrán, 2009; Corona, 2018).
Definitivamente, los jóvenes universitarios constituyen un grupo social de alto nivel educativo que históricamente ha sido propulsor de los cambios democráticos en México y América Latina
(Aranda Sánchez, 2000; Zermeño, 1978/2003) por lo que centrar el estudio en ellos nos permitió
observar con mayor claridad esta relación de influencia entre los hábitos comunicativos y la formación de una cultura política. Analizar y conocer cómo se construye la cultura política de los universitarios a partir de su relación con los medios de comunicación, nos permitió comprender la visión
que tienen los jóvenes de las estructuras gubernamentales y qué elementos podrían estar repercutiendo en el desarrollo de actitudes negativas y en la polarización del discurso político, dos aspectos
que podrían estar reduciendo la participación electoral en México.

Marco Teórico y Referencial
Como mencionamos anteriormente, estudiar la cultura política de los ciudadanos es esencial para
comprender cómo se han ido conformando los sistemas democráticos de la actualidad. Desde la
segunda mitad del siglo XX, la cultura política se considera una particularidad humana ligada al
proceso de socialización de los individuos en el que el sistema político de una colectividad integra
los conocimientos, sentimientos y valoraciones de su población (Almond &amp; Verba, 1963, 1970; Berger, 1989).
Hacia los años noventa, Durand (1993) explicó como los resultados en la sociedad de las decisiones tomadas por los gobiernos y actores políticos favorecen el incremento en el interés y la participación ciudadana o, por el contrario, apoyan el nulo interés de los ciudadanos en participar políticamente en su comunidad. Fue así que factores como el contexto, la eficacia política y la confianza
en las instituciones tomaron relevancia al estudiar la cultura política entre los jóvenes (Peschard,
2000).
Esta categoría también ha sido definida en relación a las prácticas y representaciones que
tienen las personas sobre el statu quo, las relaciones de poder que se desarrollan entre los distintos
grupos que componen la sociedad, las formas de participación que tienen tanto los ciudadanos como los actores y grupos políticos, el orden jerárquico que se establece entre dichos grupos y, sobre
todo, las discrepancias y conflictos que se han suscitado en la historia de una colectividad (Henao
Franco &amp; Álvarez Ossa, 2015). En este sentido, es posible que al interior de una sociedad existan

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�Sofisticación y cultura política en estudiantes universitarios, un análisis desde sus hábitos comunicativos

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distintas culturas políticas ya que los diversos grupos humanos que constituyen dicha sociedad se
posicionan de manera distinta en este imaginario.
Tenemos, pues, que la cultura política se construye y fomenta en un proceso histórico de
complejas interacciones entre distintos actores políticos y sociales, instituciones, escenarios
sociales e ideologías; en distintos momentos del desarrollo económico, político y cultural de
una sociedad determinada. De este modo, el análisis de la categoría ―cultura política— debe
desentrañar las especificidades y singularidades de los sistemas de valores, las representaciones simbólicas y los imaginarios de los distintos grupos sociales. (Gutiérrez Barboza,
2017, p. 36)
Desde la Ciencia Política el concepto de cultura política tiene una orientación más subjetiva,
por lo que encontramos categorías de análisis orientadas a explicar cómo se posiciona el individuo
frente a los sistemas democráticos. Desde esta perspectiva se plantean diversos tipos de culturas
políticas que miden el grado de concientización e involucramiento de las personas sobre los asuntos
políticos nacionales (Aguilera Portales &amp; Sánchez García, 2004). Se trata, entonces, de una variable
que nos permite conocer y explicar el aprendizaje que tiene el individuo sobre el orden social que
permite la gobernabilidad de la colectividad de la cual forma parte (Cuna Pérez, 2007).
Desde la Antropología, Sociología y Psicología Social, la cultura política se entiende, en
cambio, como un constructo colectivo en el que la creación y apropiación de símbolos políticos son
esenciales para garantizar la participación ciudadana; implica una visión comunitaria del orden
social en la que los ciudadanos utilizan su capacidad de agencia para incidir en la toma de decisiones (Aguilera Portales &amp; Sánchez García, 2004).
Esta perspectiva está más orientada al constructivismo y considera que si la cultura es resultado de los procesos de pugna y lucha por el poder, los símbolos culturales “son producto de complejos procesos de negociación para la producción, apropiación y control de recursos significativos”
(Castro Domingo &amp; Rodríguez Castillo, 2009, p. 116). En este sentido, se piensa que en el sistema de
signos y símbolos compartido en una comunidad aporta a cada miembro la información y conocimiento necesarios para dar sentido a las estructuras de poder que caracterizan a dicha comunidad
(Varela, citado en Castro Domingo &amp; Rodríguez Castillo, 2009). El conocimiento que ha sido mencionado, no se refiere únicamente a conocimiento factual, sino que integra las emociones, deseos e
ilusiones de los distintos miembros hacia dicha estructura o hacia los actores políticos que la representan; esta integración de procesos intrapersonales sustentan las percepciones y valoraciones de
eficacia, satisfacción o cinismo político que a su vez llevarán a actitudes de aceptación o rechazo a
participar en procesos democráticos o de acción ciudadana (Chzhen, 2012; Granberg et al., 1988;
Monitor, 2003).
Vemos, pues, que las dos perspectivas expuestas ofrecen categorías de análisis que nos pueden ayudar a comprender la relación entre los hábitos comunicativos de los estudiantes universita-

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rios y la formación de su cultura política. Si bien el análisis de la cultura política como categoría
explicativa nos puede ayudar a comprender la relación del individuo con el sistema político de su
sociedad, para este estudio nos interesó examinar cómo es que trabajan los diferentes factores sociales en la construcción de dicha cultura política.
La sofisticación política, por ejemplo, tiene una serie de ramificaciones que incluyen el nivel
de interés de los individuos en los asuntos públicos (de Vreese et al., 2011), la información política
con que cuentan (Huerta &amp; García, 2008), las capacidades cognitivas para la abstracción y procesamiento de información (Guo &amp; Moy, 1998) y la participación en la toma de decisiones en la esfera
pública (Michaud et al., 2009).
Además de los factores antes mencionados, Prior (2005) encontró que atributos como el sexo, el poder adquisitivo y el conocimiento cívico también están relacionados con el grado de sofisticación política de los ciudadanos. De ahí la relevancia de agregar los hábitos comunicativos para
estudiar la sofisticación, ya que estos factores también influyen en el consumo de noticias y contenidos políticos en las audiencias.
Como mencionamos anteriormente, los patrones de consumo de contenidos políticos en jóvenes se han venido modificando, de acuerdo con Echeverría Victoria (2011), actualmente, los medios informan a los jóvenes desde aspectos formales del sistema político de su sociedad hasta la
aprobación o desaprobación de dicho sistema. Además, el autor menciona que existe evidencia de
que el consumo de medios informativos incrementa la sofisticación política de las personas, así como su intencionalidad de participación cívica.
No obstante, las implicaciones de nuestra relación con los medios de comunicación en el
desarrollo de una cultura cívica y política aún siguen en debate. De acuerdo con Díaz Jiménez y
Muñiz (2017) las teorías del malestar mediático y la movilización cognitiva exponen posturas encontradas que deben ser consideradas al analizar democracias en desarrollo como es el caso de México.
La postura de la teoría de malestar mediático propone que la cobertura noticiosa de los asuntos
públicos que se enfoca en los aspectos negativos de la clase política afecta negativamente nuestro
compromiso cívico y propicia desconfianza y desafección. Por su lado, los proponentes de la movilización cognitiva sostienen que la incorporación de fuentes informativas variadas con altos niveles
educativos afecta positivamente el compromiso cívico ya que los ciudadanos se muestran más interesados y participativos en los asuntos públicos.
Ahora, si bien el consumo de contenidos políticos en medios por parte de jóvenes es mínimo, la juventud es una época en que los individuos buscan mayor independencia de su familia y
buscan diversas fuentes de información para la toma de decisiones (Heath, 2007). Portillo (2003) y
Lozano (2003) han advertido que la sola exposición a contenidos políticos no implica el involucramiento de las personas con los asuntos públicos. De hecho, la diversidad de fuentes podría estar

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generando confusión y desconfianza en las audiencias respecto del conocimiento político adquirido,
lo que apoyaría la teoría del malestar mediático.
El conocimiento político ha sido utilizado anteriormente como indicador de la sofisticación
(Muñiz et al., 2011), debido a que no sólo se refiere al nivel educativo de los individuos o a la información que está al alcance de ellos, sino que integra sus capacidades cognitivas para el procesamiento de dicha información como ya se había comentado. De igual forma, el interés político incluye tanto la actitud de los ciudadanos ante temas de política como sus hábitos de consumo de contenidos políticos en diferentes medios, ya que se ha encontrado que el consumo diversificado de medios está relacionado con mayores capacidades de abstracción y procesamiento de información (Jackson, 2011), lo que apoyaría la teoría de la movilización cognitiva.
Ahora bien, la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos es un factor que funge como piedra angular de la democracia, así como indicador del conocimiento político. Es un indicador del conocimiento político porque implica que el ciudadano está informado sobre lo mecanismos de participación que existen y la incidencia que su participación tiene en la toma de decisiones
de carácter público (Murga, 2009). Además de la participación a través del voto, los ciudadanos
pueden participar de forma convencional o no convencional: la primera se realiza con el objetivo de
dar legitimidad al statu quo, mientras que la segunda busca movilizar el descontento y promover el
cambio (Brussino &amp; Rabbia, 2007). No obstante, incluso la sola identificación personal con la ideología de un partido involucra un cierto grado de involucramiento y participación política que no
puede circunscribirse a la pura conducta política (Durand, 1993).
El asunto de la sofisticación nos interesa porque entraña una orientación de la ciudadanía al
debate político. Weisberg y Nawara (2010) mencionan que, durante una contienda electoral, el sector del electorado más sofisticado políticamente da prioridad a los asuntos públicos y promueve su
discusión; mientras que los sujetos no sofisticados tienden a discutir sobre las características particulares de los candidatos.
El debate político, cuando ocurre en la esfera privada en forma de conversación política,
promueve el involucramiento de la ciudadanía en los asuntos públicos puesto que como menciona
Muñiz (2012) requiere información sobre los asuntos de la esfera pública que pueden ser procesados, reconsiderados y clarificados entre quienes comparten una misma visión e incluso entre quienes piensan de manera contraria.
Para los estudiantes universitarios las redes de comunicación convencionales y digitales
forman parte del proceso de socialización y constituyen un importante eje para la evaluación del
grado de sofisticación política (Domínguez et al., 2017; Huerta &amp; García, 2008). Tanto el tamaño de
estas redes como la constante participación de jóvenes en la discusión ciudadana, propicia el desarrollo de capacidades cognitivas para la abstracción, procesamiento de la información e involucramiento en temas y acciones políticas (Almansa-Martínez, 2016; López &amp; Anaya, 2016).

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A partir de los datos de diversas encuestas sobre consumo de medios en internet, se observa
que, en México, el uso de redes sociales con fines de ocio y entretenimiento alcanza el 81 por ciento
(Islas, 2015). En este contexto, uno estudio reciente centrado en medir el grado de sofisticación
política encontró que los medios sociales y el Internet empiezan a tener relevancia como catalizadores de la conversación interactiva y, por consecuencia, en la determinación de las actitudes políticas
(Muñiz et al., 2018).
Los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)
Los tratamientos que se le han dado a las movilizaciones y protestas sociales nacidas o desarrolladas
en los medios digitales se ubican desde la posición de la ciudadanía. El cenit académico ha estado
encapsulado en la posibilidad de una conversión política de los regímenes autoritarios, y en la probabilidad de un cambio social desde abajo, que tiene como patrón los estudios sobre democratización, que entre 1980 y 1990 dominaron el campo, a menudo suponiendo que los regímenes no democráticos son débiles y están en camino de transformarse en democracias tarde o temprano
(Sinkkonen, 2021). No es un patrón erróneo, sin embargo, maneja ideas que han sido superadas por
otras realidades y otras conceptualizaciones.
Institucionalización y peligros en la red autocrática
La UANL cuenta con una matrícula de más de 181 mil estudiantes (UANL, 2016). En relación con los perfiles vocacionales de estos jóvenes, se ha encontrado que la selección de una carrera
profesional en esta Universidad está vinculada principalmente con los gustos y preferencias que el
joven ha desarrollado desde niño y con la demanda laboral que observan en su entorno (Herrera &amp;
Burgoa, 2013). Esto adquiere relevancia en nuestro estudio, ya que, como veremos más adelante,
una sofisticación política elevada por parte de los jóvenes podría vincularse al desarrollo de un interés por los asuntos públicos desde niños. Otro aspecto que es importante destacar de los estudiantes
de la UANL, es que en ellos prevalece una imagen positiva del ser universitario y del desarrollo profesional que alcanzarán al concluir sus estudios (Herrera &amp; Burgoa, 2013), este aspecto es relevante
porque nos indica que existe en ellos una inclinación a mantenerse activos en la sociedad.

Método
Se diseñó un estudio que analizó distintos elementos que participan en la formación de una cultura
política con un énfasis en los hábitos comunicativos de los informantes. Mediante la técnica cualitativa conocida como grupo focal, se construyó un instrumento para propiciar una conversación grupal que permitiera identificar y conocer los puntos de vista de los participantes con relación a política, participación ciudadana y consumo de medios.

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Institucionalización y peligros en la red autocrática
El estudio se diseñó desde una perspectiva cualitativa ya que nuestro objetivo fue comprender cómo se construye la cultura política en los jóvenes desde sus propios hábitos comunicativos de
consumo de medios. Seleccionamos el grupo de enfoque como técnica de recolección de datos porque el investigador tiene la posibilidad de conocer más sobre la experiencia, interacción e involucramiento de los sujetos en la política (Karpf et al., 2015). Además, al incentivar un debate abierto
sobre temas en particular, en espacios de comunicación situada como es un grupo focal, se favorece
la construcción y deconstrucción de concepciones teóricas entre los sujetos (Macia et al., 2005; Silva
et al., 2013). En comunicación política, el grupo de enfoque es utilizado pues se le considera una
técnica democrática ya que da a los informantes poder y voz, establece un espacio accesible y seguro
para que las personas puedan externar sus opiniones (Jarvis, 2011). El grupo focal, entonces, como
alternativa metodológica, resultó idónea para casos como el nuestro en el que nos interesó que los
participantes interactuaran y ofrecieran opiniones desde su propia experiencia.
A partir del objetivo de investigación que fue analizar cómo se construye cultura política entre los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León a partir de sus hábitos comunicativos y de consumo de medios, el instrumento, inspirado en la investigación de Saldierna Salas
(2014), tuvo como categorías de análisis: cultura política, interés en la política, sentimiento de eficacia, consumo de medios, conocimiento político, participación ciudadana y desafección política.
Selección de la muestra
A partir de lo encontrado por Herrera y Burgoa (2013) se consideró que la Facultad de
Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales es la que congrega estudiantes con un mayor interés
en los asuntos políticos del país, con una matrícula aproximada de 5 mil estudiantes. En contraposición, se consideró que la Facultad de Artes Visuales, con una matrícula de 2,323 estudiantes congrega a estudiantes con menor interés en los asuntos públicos del país. Los estudiantes convocados
a participar en los grupos focales de cada Facultad fueron seleccionados por el método de cuotas.
El estudio siguió un diseño tipo panel, de tal forma que los primeros grupos de enfoque fueron realizados en octubre y noviembre de 2017 en las instalaciones de las respectivas facultades.
Posteriormente, en abril de 2019 se realizaron otro par de grupos de enfoque con los mismos estudiantes con la finalidad de rastrear cambios respecto al sentimiento de eficacia política y cinismo.
Procesamiento de datos
El proceso de análisis cualitativo consistió en el establecimiento de categorías a priori de
acuerdo con el marco teórico que hemos expuesto, la codificación selectiva con las categorías a priori, la codificación abierta a partir de la generación de categorías emergentes que no habíamos considerado en el planteamiento del estudio, posteriormente realizamos una codificación axial para
agrupar en temas generales las opiniones y ejemplos de prácticas culturales de los participantes. El

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proceso concluyó con una fase de contraste entre las categorías encontradas por los analistas con el
marco teórico y hallazgos de investigaciones similares. Es importante aclarar que el estudio se diseñó tipo panel, pero en la segunda ronda de grupos de enfoque no se observaron diferencias significativas, sólo en la relevancia que adquirió la conferencia matutina de presidencia.

Resultados
Dentro de la caracterización de los informantes, destacamos que el grupo de la FCPYRI estuvo conformado por 3 mujeres y 3 hombres de edades entre 17 y 20 años. Todos habían votado en las elecciones previas y cursaban la licenciatura en Relaciones Internacionales. Mencionaron tener como
pasatiempos el cine, la lectura, aprendizaje de idiomas. Por su cuenta, el grupo de la FAV estuvo
integrado por 3 hombre y 3 mujeres con edades entre 17 y 19 años. Solo una mujer tenía características demográficas diferentes ya que contaba con 37 años y es madre de familia. Los pasatiempos de
estos estudiantes eran oír música, ver series en televisión, salir, tirarse en la cama.
Hábitos comunicativos
El entorno familiar resultó relevante para el desarrollo de hábitos comunicativos relacionados con la adquisición de información, el desarrollo de conversación política y participación en debates de asuntos públicos. En los grupos focales surgieron recuerdos de los estudiantes sobre discusiones familiares sobre temas de política, elecciones presidenciales y la situación de deterioro del
ambiente político ante la creciente violencia en el noreste de México, como se mencionó en el grupo
de enfoque con estudiantes de la FAV: “Donde más se hablaba de política era en casa de mis abuelos, pues se iban a juntas que hacían del PRI acompañados por una tía” (I1-G2-FAV). Un informante
del grupo de estudiantes de la FCPYRI añadió:
Mis padrinos recuerdo que en las fiestas familiares salía a relucir X o Y tema municipal o estatal propiamente de Tamaulipas y recuerdo que los escuchaba hablar. (I2-G1 FCPYRI)
Los estudiantes mencionaron el uso de redes sociales como plataformas para leer y compartir contenidos noticiosos relacionados con asuntos políticos publicados por medios y periódicos
nacionales. No obstante, se detectó un incipiente desarrollo de estrategias para leer los mensajes
sesgados por las posturas ideológicas de las empresas de medios de comunicación, y la necesidad de
verificación de noticias falsas. En el segundo grupo de enfoque con estudiantes de la FCPYRI un
informante explicó:
Siento que las que más aportan son las redes sociales porque hay veces incluso que suben
noticias, demasiado fuertes o que no deberían de estar (…) permanecen por cierto tiempo y
las borran, pero mientras tanto ya mucha gente ya las vio (…) es el que más aporta porque
pueden meter cosas que no se pueden saber (…) por la televisión. (I4-G2-FCPYRI)

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Podemos observar también que se describe un escenario donde los mensajes de los medios
tradicionales se encuentran sesgados, pero en vez de que dicho escenario se vincule únicamente con
los defectos de la clase política, que desde la teoría del malestar mediático explicaría la desafección
política del grupo, podemos advertir que en ambos casos se muestran desconfiados de los medios de
comunicación, de la veracidad y eficacia que los medios tradicionales tienen.
Además de la familia y los medios como fuente de socialización, los estudiantes mencionaron la relevancia que tiene en su experiencia el espacio universitario. La Universidad es valorada
como fuente de adquisición de información y espacio propicio para el diálogo y debate sobre temas
públicos. Esta observación fue más evidente en los estudiantes de la FCPYRI que en los estudiantes
de la FAV.
Con las clases que tenemos actualmente de Derecho, me he dado cuenta de que lo que tenemos actualmente, no es lo que debería de ser,(…)me acuerdo que estaba planeando mis
vacaciones de Semana Santa y dije ‘no pues quiero ir a esta playa’ y estuve investigando y en
la torre, está privatizada y fue cuando empecé a pensar ‘se supone que pues todo el territorio
es propiedad de todos los mexicanos cómo fue que permitieron la privatización´. Si ya me
estoy dando cuenta de que eso no puede ser. (I1-G2-FCPYRI)
Otro informante del mismo grupo explica la relación entre la educación superior, la madurez y el interés político de la siguiente manera:
los jóvenes de secundaria o de preparatoria creo que son los que menos están interesados en
estos temas, porque no tienen la madurez todavía de tomar, de pensar en ese tipo de cosas,
creo que incluso estudiantes de facultad de los primeros semestres no tenemos tanta madurez todavía. (I4-G2-FCPYRI)
Los jóvenes participantes en los cuatro grupos de enfoque mencionaron que además de la
familia y la escuela han adquirido información política de otras instituciones, por ejemplo, una estudiante de FAV narró:
Yo empecé a oír de política afuera de mi casa. Mi primer trabajo lo tuve a los 15 años, en una
maquila de ropa deportiva, la dueña, a mi jefa y a mí nos traía a un jugador viejo del Monterrey, ellos eran mucho del PAN. Entonces, ella la señora trataba de meterle a fuerza a mi jefa cosas del PAN, le llevaba pancartas y todo ese rollo y ella decía que no las iba a poner
porque decía que el PAN estaba con la gente rica y nosotros éramos del pueblo entonces ella
decía que por eso nosotros estábamos con el PRI. [A mi jefa] le gustaba estar en la bola de la
colonia y yo cuando tenía 16 años veía todo, porque ella organizaba a las señoras y ellas iban
y pedían alumbrado o calles porque no había pavimento era en la FOMERREY, ahorita ya
tiene nombre, pero antes era eso entonces todo eso empecé a ver a esa edad. (I3-G2-FAV).

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Respecto a las diferencias en la exposición y consumo de medios, así como el fomento de
hábitos comunicativos, un resultado importante del estudio es que, a pesar de que los estudiantes de
la FCPYRI se consideraron estudiantes con alta sofisticación política, no se detectaron diferencias
claras. Los medios de comunicación mencionados por los estudiantes coinciden en ambos grupos,
así como las vivencias familiares relacionadas a temas de política.
Un aspecto que sí resultó significativo con relación a los hábitos de comunicativos fue el
marcador de los 100 días del gobierno federal. Este marcador detonó un cambio en los hábitos para
la adquisición de información política: los participantes de la FCPYRI reconocen las conferencias
matutinas como un medio que da comunicación directa, apertura y dinamismo visual a la comunicación gubernamental.
Sí, digo, igual, creo que el gobierno de AMLO lo que hace con las conferencias matutinas es
que todas son visuales, entonces las televisoras son las que van a estar cubriendo todo lo que
él dice en tiempo real a lo que la radio no así tan lo que él dice del periódico, entonces vas a
ver la nota en redes sociales y te da flojera ir allá, yo creo que la tele sí está más influenciada
porque lo tiene que estar grabando en tiempo real. (I6-G3- FCPYRI)
Formación de la sofisticación política
Este eje de análisis estuvo compuesto por las categorías: interés, conocimiento, debate y
participación política que en suma representarían un grado mayor de sofisticación de quien ejerce
todas estas características y prácticas. En general, los participantes no se ubican dentro de esta categoría independientemente de la carrera estudiada: ninguno mencionó una participación directa en
procesos políticos, no manifestaron su membresía en asociaciones, partidos o colectivos, ni la colaboración en procesos políticos en ningún nivel. Sin embargo, los estudiantes de la FCPYRI destacaron formas de participación indirecta tales como estar informados de los acontecimientos públicos y
el ejercicio del voto en las últimas elecciones.
En cuanto al interés político, existe un mayor interés en los participantes de la FCPYRI, sin
embargo, es limitado en ambos grupos a los procesos electorales. Los temas controversiales del
inicio de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, así como los temas relacionados con seguridad
nacional y narcotráfico ocuparon el principal interés de los participantes. Se pudo observar que se
trata de una generación que recuerda la violencia de 2009 – 2011 en el Nuevo León y Tamaulipas,
ya que los referentes a estos temas emergieron en distintos momentos de la conversación.
Yo soy tamaulipeca, así que a mí me afectó mucho lo de la inseguridad de Calderón y eso es
el primer recuerdo que tuve, después fue la reforma que hizo de que atacar al narcotráfico y
pues yo viví todas las balaceras, las matanzas, y desapariciones así que eso fue mi primer recuerdo. (I2-G3- FCPYRI)

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La sofisticación política, como hemos visto, se ve potenciada por el desarrollo del interés político en los individuos. Al respecto, en ambos grupos se observó que en las familias de algunos participantes se encontraban padres de familia con conocimiento de economía y política, así como
abuelos y hermanos con participación en partidos políticos y organizaciones sindicales, e incluso
familiares cercanos con puestos en el sector público. Esto podría indicar que la familia fomenta el
interés de los individuos por este tipo de temas. Una estudiante de Relaciones Internacionales mencionó lo siguiente:
Mi papá es economista, entonces desde pequeña yo recuerdo que a él le encanta, bueno para
empezar él lee mucho, entonces habla mucho también de temas de política, pero tanto al
punto de que me he llegado a confundir. (I2-G3- FCPYRI)
Por otro lado, en cuanto a las instituciones que podrían estar detonando el interés en los
asuntos públicos del país, fue relevante que los estudiantes no mencionaran la Universidad, ni los
organismos electorales y de participación ciudadana. Los estudiantes, por ejemplo, mencionaron
que habían participado en mítines electorales por motivos relacionados al placer estético y social
como escuchar la música de bandas y contantes populares.
En concordancia con la teoría de la movilización cognitiva, la formación educativa podría
estar también participando en el fomento del interés político, ya que se observó que los estudiantes
que tenían mayor contacto con temas y procedimientos relacionados con la política nacional adquieren dicho interés en el entorno familiar donde el nivel educativo de los padres podría estar limitando o favoreciendo el consumo de contenidos relacionados con los asuntos públicos. El entorno
familiar, entonces, destacó también como espacio para el debate de las campañas electorales, las
expectativas de cambio político y las decepciones con los partidos y candidatos, sobre todo si uno de
los miembros de la familia trabaja en el sector público.
El ejercicio del voto es la principal herramienta que detectan los estudiantes, de la FCPYRI y
de la FAV, como medio de participación política para que la población sea escuchada. En segundo
término, se mencionaron las organizaciones civiles como juntas vecinales y colectivos de la sociedad
civil, pero en ninguno de los grupos se mencionó alguna OSC en especial, ni se comentó si alguno de
los participantes de los grupos de enfoque participaba activamente en dichos colectivos
Condicionantes de la participación política
En este eje consideramos como condicionantes de la participación política de los estudiantes aspectos como la percepción de honestidad y cinismo de los actores e instituciones políticas, la
percepción de la legitimidad de los mecanismos de elección y consulta ciudadana, la percepción de
eficacia y de cercanía de los actores e instituciones políticas, y la desafección política manifiesta en
el discurso de los estudiantes.

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Lo primero que debemos mencionar es que los participantes de ambos grupos de enfoque
perciben que para los actores políticos prevalece la impunidad ante la corrupción y sus acciones
obedecen a intereses particulares. Esta percepción es compartida desde la infancia en su entorno
familiar donde proliferan comentarios al respecto y es también reforzada por la información política
difundida en medios de comunicación. Existe un movimiento pendular de encanto-desencanto en
los actores políticos sobre todo en tiempo de campaña y se repitió en los primeros 100 días de la 4T1.
Los estudiantes de ambas facultades reconocen el voto como mecanismo de elección popular, aunque advierten poca efectividad de este pues consideran que el voto duro de los partidos con
frecuencia gana sobre las cualidades particulares de los candidatos. Sin embargo, a diferencia de los
estudiantes de la FAV, los estudiantes de la FCPYRI se mostraron más conscientes de la trascendencia que tienen sus profesiones en la administración pública. De ahí que observen poca legitimidad
en este y otros mecanismos para la toma de decisiones gubernamentales. Por ejemplo, respecto de
las consultas populares implementadas por la 4T, consideran poco eficaz el mecanismo ya que no se
consulta a los actores pertinentes, al sector de la población más capacitado o a los ciudadanos que
directamente son afectados por la política que se desea implementar.
Finalmente, en cuanto a la desafección política, los estudiantes de la FAV no están interesados en participar en campañas políticas, y los estudiantes de la FCPYRI, aunque se mostraron interesados, confesaron no haber participado en su mayoría y la minoría que sí participa lo han hecho
por invitación de otros miembros de su entorno familiar. En general, los estudiantes se muestran
desencantados con los procesos electorales y la vida política del país.
El INE o con cualquier institución pública de México, este, sí realmente no, tengo muy poca
credibilidad en ellas, entonces, siento que igual mi voto, no siento que haría la diferencia no
es algo que yo le quiera decir a las masas o la gente de mi alrededor, pero los incitaría a votar pero yo no creo que sería algo como que esencial en el sistema. (SF3-G1 FCPYRI)

Discusión y conclusiones
Aunque en ambos grupos prevalece un sentimiento de desencanto con la vida política del país, a
través del análisis cualitativo de aspectos relacionados con la sofisticación política y la participación
ciudadana podemos comprender todos los aspectos que intervienen en la formación de su cultura
política. En primer lugar, debemos resaltar la relevancia de la comunicación intergeneracional; como vimos, la principal fuente de información e interés político proviene del entorno familiar de los
participantes en los grupos focales. Como mencionan Huerta y García (2008) y Echeverría Victoria
(2011), la familia interviene desde edades tempranas tanto en la formación de una cultura política
como en el establecimiento de patrones de consumo de medios.
4T o Cuarta Transformación cotidianamente se refiere al cambio de gobierno que entró en vigor en México con la elección
presidencial de 2018 donde resultó electo el Lic. Andrés Manuel López Obrador.

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Desde el análisis cualitativo pudimos observar también que el concepto de sofisticación política es demasiado riguroso y no contempla que pueden existir otras formas de participación informal e indirecta en la vida pública. A pesar de las limitaciones estructurales del país (sistema partidista, democracia deliberativa, centralización en la toma de decisiones públicas, estado paternalista), los jóvenes universitarios encuentran espacios en los que pueden participar en los asuntos públicos. Los jóvenes aprecian el uso de redes sociodigitales con este fin, sin embargo, como ya mencionamos, hacen un uso poco eficiente de estrategias de gestión de la información. Esto es particularmente importante porque como mencionan otros investigadores (Almansa-Martínez, 2016;
Huerta &amp; García, 2008; López &amp; Anaya, 2016) la amplitud de las redes de información y discusión
política contribuye a formar ciudadanos más participativos y políticamente sofisticados.
La participación política parece resumirse en la conformación de grupos para petición y exigencia a los gobernantes para cumplir promesas de campaña y resolver necesidades inmediatas de
la población. Pero cabe que nos cuestionemos: ¿qué pasa con otras formas de involucramiento en la
toma de decisiones, que no sea solo el voto o el plebiscito? ¿qué pasa con las diferentes formas de
asociación? ¿qué se piensa del involucramiento legal y transparente de la iniciativa privada y el sector educativo para la conformación de cambios políticos o el establecimiento de la agenda pública al
menos?
En el concepto de cultura política está presente el concepto de voto e información sobre
propuestas de candidatos como herramienta de participación ciudadana, pero los estudiantes mencionaron poca participación en mítines, membresía en organizaciones, participación en comités
ciudadanos, vecinales, consejos, recolección de firmas para enviar a gobernantes, redacción de propuestas de ley, etc. En México la promoción de la cultura política de parte de los institutos electorales y de participación ciudadana desde su origen ha estado enfocada principalmente a la promoción
del voto y a la legalidad en las elecciones, pero ha faltado alfabetización y concientización en otras
formas de incidencia política.
Finalmente, creemos que es importante propiciar en los estudiantes estrategias que permitan a los jóvenes ampliar el espectro ideológico de la información que reciben en sus redes sociales y
el acceso a medios de comunicación. Esta recomendación la realizamos porque observamos que en
el uso de medios sociodigitales los estudiantes mostraron pocas habilidades para detectar sesgos y
noticias falsas. En la etapa formativa universitaria, los estudiantes van adquiriendo de manera independiente herramientas para asegurar su participación en la vida pública del país, por lo que requieren de estrategias de gestión de la información y el uso de agregadores de noticias para que
puedan acceder a diversas fuentes que fomenten su conocimiento científico.
Andreas Schedler (1998) explica que la democracia pasa por cuatro etapas: regímenes autoritarios, democracia electoral, democracia liberal y culmina en la democracia avanzada caracterizada por la toma de decisiones políticas en niveles micro y meso social, así como por la profundización

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de la democracia mediante estilos de decisión, instituciones, mecanismos de participación. En los
últimos 30 años en México hemos transitado de un régimen autoritario a una democracia electoral y
liberal, pero si buscamos consolidar nuestra democracia debemos fomentar formas de participación
ciudadana que las personas encuentre accesibles, cercanas y, sobre todo, que atiendan a sus necesidades inmediatas.

Declaración de conflicto de intereses
Los autores no informaron ningún posible conflicto de intereses.

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��Investigaciones publicadas respecto de los conceptos de
construcción ciudadana y formación cívica de los preciudadanos
Published research on the concepts of citizenship construction and civic education of pre-citizens

Dinorah Moreno-Marañón

Alma Rosa Saldierna Salas

Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0002-9862-4772
dmorenomo@uanl.edu.mx

Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0003-1805-9740
alma.saldiernasls@uanl.edu.mx

Resumen:

La formación cívica en la pre-ciudadanía se puede conceptualizar como una serie de valores que sustenten

una democracia. Por tal motivo la construcción ciudadana y la formación cívica de los jóvenes se muestra relevante para una
sociedad consciente y participe en aspectos políticos. El presente trabajo propone explorar las investigaciones teóricas y
empíricas que se han publicado sobre los conceptos de construcción ciudadana y formación cívica de los pre-ciudadanos. Con
el fin de mostrar la diversidad de nociones que provienen de estos conceptos y sus implicaciones hoy en día. Para lograr este
objetivo, la revisión se enfocó principalmente en divulgaciones publicadas en Google Scholar, Redalyc Dialnet. Dicha búsqueda incluye generalizaciones que enriquecen la comprensión de conceptos claves para la investigación. Los resultados de
este análisis logran evidenciar que, a pesar de la variedad de enfoques, es indiscutible identificar ciertas características similares que aporten a la exploración. Concluyendo que, para la construcción de ciudadanos y su propia formación cívica, se
enfoca en gran medida en los principales en los agentes socializadores que son la familia y la escuela.

Palabras clave: Construcción ciudadana, formación cívica, ciudadanía, educación, familia, socialización política

Abstract: Civic education in pre-citizenship can be conceptualized as a series of values that support a democracy. For this
reason, the construction of citizenship and the civic formation of young people is relevant for a society that is aware of and
participates in political aspects. This paper proposes to explore the theoretical and empirical research that has been published on the concepts of citizenship building and civic formation of pre-citizens. In order to show the diversity of notions
that come from these concepts and their implications today. To achieve this objective, the review focused mainly on disclosures published in Google Scholar, Redalyc Dialnet. This search includes generalizations that enrich the understanding of key
concepts for the research. The results of this analysis show that, despite the variety of approaches, it is indisputable to identify certain similar characteristics that contribute to the exploration. Concluding that, for the construction of citizens and their
own civic formation, it is focused to a great extent on the main socializing agents, which are the family and the school.

Keywords: Citizenship formation, civic formation, citizenship, education, family, political socialization
Fecha de recepción:02/11/2022
Fecha de aprobación:18/11/2022

Cómo citar este artículo / How to cite this paper:

Moreno-Marañón, D., &amp; Saldierna Salas, A. R.
(2022). Investigaciones publicadas respecto de los conceptos de construcción ciudadana y formación cívica de los preciudadanos. Revista de Comunicación Política, 4, 53−65. https://doi.org/10.29105/rcp4-3

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�Investigaciones publicadas respecto de los conceptos de construcción ciudadana y formación cívica de los pre-ciudadanos 54

Introducción
A partir de que los seres humanos viven en sociedad se ha visto la necesidad de crear ciertas normas
de convivencia que apoyen su desarrollo mismo. Aunado a esto es claro que las sociedades se han
encontrado implicadas en diversas problemáticas en relación con su propia convivencia. Por tal
motivo Giraldo (2016) enfatiza que las planificaciones por parte de diversos autores destacan modelos políticos mediante el “diseño de estructuras institucionales” (p. 98), creando así un estado en
virtud, esto apoyara la correcta convivencia entre individuos.
Es aquí donde se mencionará que Aristóteles en su obra Ética Nico-maquea marca una relación ético-política, aclarando que la ética tiene un vínculo clave con nociones políticas, donde la
razón se divide en la práctica y la teoría dando paso a que la ciudadanía es parte de una virtud afirmando que “hombres sin virtud carecen de tiempo para involucrarse en su totalidad en ámbitos de
índole pública teniendo la posibilidad de sucumbir ante sobornos” (Heater, 2007, p. 127).
Siguiendo con nociones de ciudadanía Rousseau declara que la ciudadanía es un elemento
relevante, destacando que no solo se detiene en una relación pasiva o de sumisión entre el poder
político y el ciudadano. El orden social mediante la teoría de Rousseau parte de; “El estado debe
respetar la libertad o principios esenciales de las personas, por otro lado, el individuo debe respetar
la ley para garantizar el desarrollo racional de la sociedad.” (Giraldo, 2016, p. 100). Con base a lo
anterior, la construcción del ciudadano se da a través de la relación con su entorno cercano como lo
es la familia y la escuela (Huerta &amp; García, 2009).
El proceso de construcción ciudadana se centra en los factores de socialización (escuela,
familia), mediante experiencias que generan un entorno en el que los jóvenes adquieren cononocimientos (Avendaño et al., 2016). Tomando en cuenta los aspectos descritos anteriormente, este
estudio tiene como propósito principal explorar las investigaciones teóricas y empíricas que se han
publicado sobre los conceptos de construcción ciudadana y formación cívica de los pre-ciudadanos.
Para abordar lo anteriormente afirmado se utilizó un análisis exploratorio recopilando información de fuentes secundarias, es decir, la revisión de artículos, y revistas enfocadas en el tema,
recuperadas de Google Schoolar Redalyc, Dialnet, todo esto por ser una revisión exploratoria sobre
la temática desarrollada. En conclusión, mediante toda la literatura examinada se encontraron
grandes vínculos entre los dos conceptos analizados, dando como argumento principal, la formación
de los ciudadanos se enfoca de manera persistente hacia los valores y no hacia un panorama de participación política consciente.

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Metodología
Se obtuvo información de manera sistemática y ordenada, utilizando el buscador se seleccionaron palabras claves como formación cívica, construcción ciudadana, socialización política, preciudadanía, ciudadanía para así filtrar todos los documentos de manera precisa y en las diversas
temporalidades que pudieran dar un panorama amplio sobre el presente planteamiento durante
todo este proceso de búsqueda y selección documental se localizaron 50 documentos que cumplían
los requerimientos necesarios de la investigación, se sistematizaron y se transformaron en una base
de datos, donde se seleccionaron 25 documentos en los cuales se obtuvieron múltiples nociones que
fortalecieron el proyecto mediante una revisión previa de su respectivo resumen para integrar de
manera oportuna la información al artículo. Así mismo se pudo dar a conocer la conceptualización
de construcción ciudadana y la formación cívica, exponiendo su vínculo con la educación, familia,
en este sentido destacar la relevancia que tienen en el desarrollo de jóvenes partícipes en la sociedad.

Conceptualización de construcción ciudadana
La ciudadanía y la política se plantean como aquellas prácticas que dan paso al mantenimiento a las
estructuras sociales en las que se marcan las pautas de comportamiento (Avendaño et al., 2016).
También los ciudadanos plenos se destacan por buscar continuamente procesos de construcción y
de luchas por su reconocimiento en cuanto a sus derechos, determinado también por una demanda
valores y pautas de comportamiento (Leyva Cordero, 2020, p. 19) El proceso de educación cívica se
focaliza en los actores sociales (escuelas, familias) y esto se hace a través de “prácticas que favorezcan la formación de jóvenes capaces de crear ambientes adecuados para su construcción de ciudadanía” (Avendaño et al., 2016).
Retomando lo anterior el autor Norbekov (2020) deviene que la ciudadanía toma diversos
formatos en la sociedad mediante creencias, percepciones, valores, aspiraciones y normas. Todo ello
beneficia la responsabilidad pública y los objetivos (p. 122). En este sentido, “la educación cívica no
es la recopilación de conocimientos teóricos sobre la convivencia en sociedad, sino el proceso de
educar a los individuos, principalmente dentro de las comunidades políticas, para explorar la responsabilidad ética y la libertad de elección” (p. 7).
Sin embargo, Cortina (2008) advierte que los ciudadanos deben ser conscientes, que no solo
crean que la democracia es sólo el proceso electoral, sino que también participen activamente en la
política y sean conscientes de los problemas que afectan a la sociedad. El autor Calvo de Mora
(2011) afirma que “un buen ciudadano tiene ciertas características que reflejan todas las experiencias humanas en los campos de la cultura, la sociedad, la política, la educación, etc.'' (p. 80), partici-

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par en política es un derecho, pero también una obligación En sus trabajos Olson et al. (2015) afirma que:
La educación cívica debe tener en cuenta los conocimientos del ámbito jurídico e institucional, así como desarrollar habilidades y actitudes abiertas a la participación y la cooperación.
Como tal, la educación cívica se desarrolla no sólo desde el conocimiento de los derechos y
deberes, sino también desde la formación de la identidad a partir de los aspectos políticos,
económicos y culturales. (p. 6)

Tabla 1. Conceptos de construcción ciudadana
Autor
Aristóteles (349 a. c)

Conceptualización
El hombre por naturaleza es social donde se va desarrollando
plenamente, encontrando a la familia como un nivel primario
para su construcción, para dar paso a formar parte de una sociedad política.

Monteverde y Morales (2020)

La construcción ciudadana involucra diversos factores y requiere de un largo tiempo para observar sus efectos; inician a temprana edad, en el hogar y se escala durante la niñez y juventud.

Gutiérrez (2011)

Construcción ciudadana tiene que ver con la pertenencia a una
comunidad y se vuelve relevante cuando se apela a una conciencia de pertenencia y no solo hacia un lugar.

Elías (2012)

Está basada en un modelo cosmopolita o de una ciudadanía
global, donde la escuela es un santuario para que los jóvenes
tomen aspectos de formación integral y de construcción.

Avendaño et al. (2016)

Prácticas educativas asociadas a la formación ciudadana e involucramiento político.

Zúñiga et al. (2020)

La construcción de sujetos políticos reside en el entendimiento
y análisis de los problemas sociales.

Rodríguez (2021)

La construcción ciudadana alude a ciertos aspectos escolares
donde de adquieren, conocimientos, valores y habilidades

Fuente: Elaboración propia con base en Aristóteles (349 a.c), Monteverde y Morales (2020), Elías (2012) Avendaño et al.
(2016), Zuñiga et al. (2020) y Rodríguez (2021).

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Por su parte, Habermas (2005) asevera que el concepto de ciudadanía difiere del de libertad
en que el estatus de los ciudadanos está totalmente determinado por los derechos subjetivos que los
ciudadanos tienen sobre el Estado y los demás ciudadanos. Ser sujeto de derechos de sujeto, protegido por el Estado, pero aun persiguiendo intereses privados dentro de los límites prescritos por la
ley (p. 10). En este sentido se presentan autores con nociones diferentes sobre la conceptualización
de construcción ciudadana, reforzando la idea que se estable en la teoría, dando a conocer las múltiples temporalidades en las que se desarrollan y se aplican estos conceptos (Ver Tabla 1).
De esta manera, los autores anteriores coinciden que la construcción ciudadana tiene que
ver de gran manera con la práctica educativa que impulsan de manera positiva a la formación cívica
de los individuos, detonando valores y habilidades de los mismos que los transportan a la sociedad.
Por su parte, Touraine (1995) sostiene que la construcción y formación de los ciudadanos se construye libremente a través de una combinación de intereses y respeto a los derechos fundamentales.
(p. 108). La construcción ciudadana yace en la existencia de un conjunto de derechos y en definitiva
deberes. “Los tiempos modernos describen la extensión gradual de los derechos (en el caso inglés,
indebidamente usado como modelo universal: derechos civiles, luego políticos” (Marshall, 1965).
Por tanto, Cortina (2008) refiere que “la ciudadanía está representada desde un aspecto legal, donde el Estado tiene la facultad de brindar ciertos documentos que determinen el estatus social (párr.
9). En su trabajo Nicolasa &amp; Castro (2021) dan a conocer que:
La educación ciudadana se enmarca en el estudio de los derechos y deberes de los ciudadanos, el respeto a los valores democráticos y los derechos humanos, y la igualdad y cooperación en la sociedad. (p. 4)
En el proceso de formación de los individuos es fundamental considerar la relación entre la
construcción de actitudes políticas y el comportamiento político. En ese sentido, hablar de actitudes
políticas se define como predisposiciones de los individuos hacia una institución, política pública o
tema (Rockeach, 1973; Sherif et al., 1965). Con base en lo anterior, el autor Norbekov (2020) menciona:
La construcción de la ciudadanía es por tanto un proceso continuo, no solo se articulan los
valores democráticos establecidos, sino que poco a poco se construyen otros nuevos, señalando que el elemento básico es mantener y mejorar la sociedad. (p. 120)
Además de eso, el compromiso cívico también reconoce la existencia de ciertos prerrequisitos psicológicos, por lo que “la ciudadanía en el contexto de la juventud, por un lado, puede entenderse como una participación en la sociedad que determina las actitudes de los jóvenes” (Lubsky et
al., 2019). Según Norbekov (2020), “ciudadanía significa adquirir conocimientos sobre los derechos

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y responsabilidades de la ciudadanía, así como una comprensión profunda de los problemas y desafíos que enfrenta la sociedad en la que vives” (p. 119).
Algunos autores han acertado a la hora de distinguir las concepciones sobre la educación
para la ciudadanía, en este sentido se puede reunir ciertos resultados que aportan a la educación y
hacen referencia al funcionamiento de valores democráticos, que principalmente fortalecen la educación y cultura escolar fomentando la crítica y considerando los conflictos existentes en una sociedad democrática

Formación cívica de los pre-ciudadanos
En la historia de México se han presentado discusiones sobre la formación cívica y política. En este
sentido se menciona que en la Constitución Política de Estados Unidos Mexicanos de 1857 se exponía que todos los ciudadanos eran iguales. Durante el siglo XIX que corresponde al mandato del
presidente Porfirio Díaz, la educación cívica se percibía como una enseñanza basada en valores patrióticos mediante símbolos.
Aunado a lo anterior, las nociones democráticas no son obtenidas al nacer, esto quiere decir
que poco a poco se van adquiriendo, en este sentido Gutiérrez (2011) asevera:
En particular, las escuelas están llamadas a fortalecer la capacidad cívica de los jóvenes. En
otras palabras, construir ciudadanía en los jóvenes implica absorber y aplicar algunos de los
principios adquiridos durante la escolarización; por ejemplo, en la formación en ética y civismo impartida a lo largo del currículo de educación básica. (pp. 17-18)
Se muestra relevante mencionar que ENCÍVICA (2016) afirma que “la cultura política se
compone de elementos cognitivos, afectivos y valorativos, que son funcionales a una interpretación
hacia la realidad. Así pues, la formación cívica es un proceso que se orienta a construir valores y
prácticas democráticas en una sociedad” (p. 12).
Por ello, el proceso de educación cívica promueve la formación de ciudadanos políticamente
activos y decididos desde edades tempranas, así pues, autores como Salazar (2017), recalca que tanto la escuela como la familia se presentan como aquellos factores relevantes para la formación de
actitudes cívicas en edades tempranas y que guiaran el desarrollo pleno de los educandos desde
edades tempranas hasta convertirse en ciudadanos plenos de sus obligaciones (p. 41).
La formación cívica, se va inculcando progresivamente dentro de las instituciones educativas, pero es a partir de sexto de primaria según diversos pedagogos, se presenta un brinco sobre las
bases cognitivas de los valores y su aplicación (McDevitt &amp; Kiousis, 2005). Retomando lo anterior
Ibáñez (1985) considera que:

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Una formación cívica actualmente debe tener calidad, así como ciertas características como
el análisis sobre las bases éticas de la convivencia social, el reconocimiento de la vida colectiva en su aplicación y finalmente tener en cuenta formas de participar en la vida social y política en su aplicación. (p. 444)
Por lo consiguiente se muestra relevante presentar ciertos autores con planteamientos diferentes sobre la conceptualización de formación cívica, esto apoyara a mejorar la comprensión partiendo de incomparables teorías (Ver Tabla 2).

Tabla 2. Conceptualización de formación cívica
Autor
Ibáñez (1985)

Conceptualización
La educación cívica se muestra como determinante para evitar
errores y no se aleja de la reflexión ética con enfoque hacia lo
social.

Pagès (2005)

La educación cívica forma parte de un desarrollo moral, teniendo encuentra una formación vinculada al desarrollo de las
habilidades sociales, fortaleciendo la convivencia.

Quiroz y Jaramillo (2009)

La educación cívica se vislumbra como “un fenómeno histórico” partiendo del sistema educativo y que se sujeta a la sociedad.

Thompson-Wint &amp; Vingnon-

Educar en el civismo pretende descubrir la necesidad de la

Martínez (2016)

conducta en y para la colectividad.

Rodríguez (2021)

La educación cívica para la formación de ciudadanos parte de
una construcción social, donde se aprende mediante los hechos

Fuente: Elaboración propia con base en Ibáñez (1985), Pagès (2005), Quiroz y Jaramillo (2009), Thompson-Wint y Vingnon
Mártínez (2016) y Rodríguez (2021).

Con los aportes de los autores anteriores se enfatiza que la formación cívica se observa desde varias conceptualizaciones determinando que se vincula con aspectos éticos y que apoye en el
desarrollo de habilidades que fortalecen la convivencia consciente de los jóvenes.
Existen ciertos lineamientos que se deben de tener presente para el éxito de una plena formación y construcción del ciudadano, en características principales se requiere que la socialización
se da en una etapa temprana y donde el aprendizaje político temprano de la pauta para que exista
influencia fuera de la escuela (García &amp; Micco, 1997), En este sentido Saldierna (2014) define aspectos determinantes sobre “cierto segmento de la población que en este caso serían los jóvenes con un
rango de edad de 16 a 18 años estos últimos antes de que ejerzan su voto, denominada por la misma
autora como, pre-ciudadanos, en esta misma línea se destaca que, según normas electorales de Mé-

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xico no pueden realizar el voto hasta tener los 18 años”, pero a su corta edad ya cuentan con la capacidad de identificar la construcción y la formación cívica.
Según Hernández et al. (2020), los niños entre 7 y 14 años realizan aprendizajes obligatorios continuos o intermitentes en determinados dominios, ya sea familiar, escolar o mediático, en
donde cada individuo forma su propia realidad (Saldarriaga, 2015). Por su parte Connell (1971)
realizó un análisis en donde diferencia por edades infantiles ciertos elementos que permiten identificar el conocimiento y entendimiento que tienen sobre el entorno político.
Así mismo, diversos autores (Connell, 1971; Saldierna, 2014; Salazar, 2017) destacan que el
parámetro de edad determina ciertas características de desarrollo en su papel de construcción ciudadana., inicialmente antes de los 7 años de edad no cuentan con la consciencia necesaria para
comprender conflictos sociales, posteriormente de 7 a 9 años, comienza la identificación del rol que
desempeña cada persona, de 10 a 12 años, se inicia la construcción de un orden político rodeándose
de un panorama más competitivo de aprendizajes, finalmente se observa que entre los 18 y 19 años
es la etapa en la que los jóvenes adquieren un compromiso más sólido con su entorno (pp. 595-596).
Finalmente propone que los niños pasan por diferentes etapas en su formación ciudadana,
en las cuales van adquiriendo una mayor comprensión y participación en asuntos políticos a medida
que maduran. Estas etapas van desde una falta de conciencia temprana hasta el desarrollo de un
compromiso activo en la resolución de problemas políticos en la adultez joven.
Con el contexto anterior, es relevante destacar que el proceso para entender el entorno político en el que se encuentran sumergidos los pre-ciudadanos, se requiere que los individuos puedan
emitir juicios propios que formarán parte de su construcción ciudadana, así pues, todo esto se desarrolla a partir de la mayoría de edad, que en el caso Mexicano es a partir de los 18 años cuando están
en posibilidad de ejercer su derecho a votar participar en la toma de decisiones políticas (Freire,
1986; Saldierna, 2014).
Es donde lo aprendido durante su infancia impacta de forma relevante en el entendimiento
del individuo como ser social y político. En este sentido si los padres no realizan su parte, la escuela
asume el papel paternalista, imponiendo reglas y obligaciones que conformen su construcción ciudadana (Oraisón &amp; Pérez, 2006). Para la construcción ciudadana en la escuela Freire (1986) se centran en explicar que:
En las escuelas tradicionales, las enseñanzas se enfocaban en la acumulación de experiencias históricas, en este sentido, las escuelas no eran vistas como instituciones que combinan
prácticas educativas que mejoran la ciudadanía con la libertad de la práctica política. (p. 17)
En cuanto al papel de la escuela, se presenta como el vínculo más estrecho entre el pueblo y
el Estado, uniendo aspectos de identidad comunitaria y cívica. “La institución escolar imita la organización social y las relaciones sociales, que fortalecen ciertas posibilidades y abren la puerta a la

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participación espontánea” (Oraisón &amp; Pérez, 2006, pp. 15-29), la escuela proporciona conocimientos necesarios para la formación cívica necesarios para si involucramiento en la sociedad (Saldarriaga, 2015). En ese sentido, Hernández et al. (2020) hacen referencia sobre vinculo información y
juventud:
Los estudios que se enfocan en los jóvenes arrojan luz en gran medida sobre los hábitos políticos y los conocimientos adquiridos durante los años de formación, para comprender la
construcción de ciudadanía y el comportamiento frente a los problemas políticos. (p. 9)
Por tanto, la calidad de la educación se vislumbra en proporción al estatus socioeconómico
con el que se cuente en el ámbito familia. En otras palabras, cuanto mayor sea el nivel de educación,
mayor será el ingreso familiar y mayor satisfacción por el entorno y resultados políticos (Delli Carpini &amp; Keeter, 1996; Luskin, 1990; Salazar, 2017). Es así, que se muestra relevante destacar la relación constante entre la escuela los jóvenes y las culturas juveniles, su desarrollo como parte de una
sociedad (Hernández et al., 2020; Mallo, 2021). Así pues, el ciudadano deja de verse como conductor de derechos fijados por el estado para poder transformarse en un sujeto que busca ser parte en
un espacio de “empoderamiento”, el cual se va moldeando dependiendo de la adecuada capacidad
de gestión (Mallo, 2021, p. 16).

Conclusiones
El trabajo ha dejado de manifiesto que la conceptualización de construcción ciudadana y formación
cívica se han modificado dependiendo la temporalidad. Partiendo de lo anterior actualmente la sociedad se atiende como activa, y se amplía para que el proceso de formación cívica se presente como
una apropiación de valores que empodere al individuo.
Se descubrió que la mayoría de los trabajos que se destacaron sobre la construcción ciudadana y la formación cívica admiten que los futuros ciudadanos, deben recibir una apropiada formación cívica partiendo de la escuela, pretendiendo que sean sujetos informados para participar en
aspectos democráticos. Es así pues que la correcta formación dará ciudadanos con pensamientos
críticos con ciertas actitudes y valores fundamentales que lleguen a enaltecer la participación activa
de los individuos.
Es determinante durante este proceso de formación cívica se modele con el tiempo y con
experiencias adquiridas, como también los aprendizajes significativos dando paso a ciertas evaluaciones propias que son realizadas a la par de diversos hechos vivenciados. La contribución más importante que se puede destacar parte de la conceptualización de construcción ciudadana y la formación cívica, donde se destacan varias similitudes en ambos conceptos es que la ciudadanía con respecto a los jóvenes en el ámbito educativo mayormente se enfoca en valores, y esto no garantiza a

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los alumnos una formación como ciudadanos conscientes, críticos y participativos que aporten a su
entorno democráticamente.
Por otro lado, las principales limitaciones se mostraron desde el primer momento de revisar
la literatura ya que en diversas revistas es necesario obtener una subscripción para, poder dar lectura al documento, en este sentido, la falta de investigaciones sobre la construcción ciudadana con
relación a la formación cívica se mostraba escasa siendo un tema muy amplio. Para futuras investigaciones se planea seguir indagando sobre estas conceptualizaciones mediante una tesis doctoral, la
cual brindara nociones más amplias sobre las percepciones de construcción ciudadana y su vínculo
con la socialización política de los pre-ciudadanos y que actitudes presentan frente a la política, así
mismo se busca contribuir con más proyectos de índole educativa con visión democrática.

Declaración de conflicto de intereses
Las autoras no informaron ningún posible conflicto de intereses.

Fondos
Este artículo científico fue realizado gracias al apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACyT) y desarrollado en el marco del proyecto de investigación de Ciencia Básica, titulado “La
socialización política como determinante de la cultura política de los pre-ciudadanos. Análisis del
rol que ejerce la escuela, la familia y los medios de comunicación” (Clave A1-S-38505).

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��¿Influye la dieta mediática en las actitudes de desafección política? Estudio comparativo: Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México
Does media diet influence attitudes of political disaffection? A comparative study: Monterrey, Guadalajara and Mexico City

Cinthia Juárez Jiménez
Investigadora independiente
Orcid https://orcid.org/0009-0003-9501-6506
cinthiajosette1999@gmail.com

Resumen: México se encuentra entre los primeros lugares de desconfianza hacia las instituciones. No obstante, y a pesar
de que en la actualidad vivimos en un ambiente de deterioro y desgaste en los sistemas regidos por la democracia, expertos
en el tema consideran que existe la posibilidad de encontrar ciudadanos desafectos pero comprometidos (Meza Medina,
2021). Por ello este artículo parte de un estudio de caso qué tomó como muestra las ciudades más importantes del país,
Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México, para así poder comparar las actitudes de desafección política, entender y correlacionar los motivos que llevan al aumento de esta, y detectar si estas pudieran estar influenciadas por la zona geográfica.

Palabras clave: Consumos de medios, dieta mediática, actitudes políticas, desafección política, medios digitales

Abstract:

Mexico is among the first places in terms of distrust towards institutions. Nevertheless, and despite the fact

that we are currently living in an environment of deterioration and erosion of the systems governed by democracy, experts on
the subject consider that there is a possibility of finding disaffected but committed citizens (Meza Medina, 2021). Therefore,
this article is based on a case study which took as a sample the most important cities in the country, Monterrey, Guadalajara
and Mexico City, in order to compare the attitudes of political disaffection, to understand and correlate the reasons that lead
to the increase of this, and to detect if these could be influenced by the geographical area.

Keywords: Media consumption, media diet, political attitudes, political disaffection, digital media

Fecha de recepción:28/10/2022
Fecha de aprobación:22/11/2022

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Juárez Jiménez, C. (2022). ¿Influye la dieta mediática
en las actitudes de desafección política? Estudio comparativo: Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México. Revista de Comunicación Política, 4, 67−84. https://doi.org/10.29105/rcp4-4

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Introducción
El nacimiento del internet, pero sobre todo de las redes sociales, presentó un panorama muy desafiante para la democracia, ya que dicha herramienta ha facilitado la manipulación de la información,
dicha condición fue el parteaguas para la creación de las noticias falsas, las cuales ahora sabemos
tienen el potencial de reforzar la desafección hacia el sistema político, sus instituciones y actores
(Echeverría &amp; Mani, 2020; Muñiz et al., 2016). Lo que lleva a los académicos a preguntarse ¿Qué
factores han originado este declive? En ese sentido Warren et al. (2014) apuntan que “la investigación empírica aún es insuficiente, aunque parece replicar los patrones de los medios tradicionales.
Por un lado, se ha comprobado que las interacciones en línea pueden no solo enriquecer la deliberación pública, sino generar impactos negativos en ella” (p. 295). Ahora bien, no es posible generalizar
los hallazgos, y afirmar qué esta es una conducta dominante, pero este fenómeno si se puede interpretar como una degradación de la confianza en la política (Silva Rodríguez, 2013).
Las investigaciones respecto a la desafección política señalan que esta genera “cierto tipo de
extrañamiento de los miembros de la comunidad hacia la política" (Gunther &amp; Montero, 2006, p. 5).
Como consecuencia de la caída de las grandes instituciones “por lo que la evaluación que hace el
público sobre ellas debería estar más menos influenciada por noticias particulares y eventos puntuales” (Newton &amp; Norris, 2000, p. 10).La desafección política es ya un fenómeno social preocupante,
porque esta siembra en los ciudadanos una desconfianza profunda de los políticos, las instituciones
representativas y la creencia de la poca capacidad de incidencia en el proceso político (Abad &amp; Trak,
2013).
De acuerdo con el estudio muestral sobre la participación ciudadana en las elecciones federales de 2018, realizado por el Instituto Nacional Electoral (INE, 2019) y cuyo análisis se basó “en la
información de los listados nominales utilizados por los funcionarios de mesa directiva de casilla
durante la jornada electoral del 1 de julio de 2018, y sobre la base de un diseño muestral con inferencia a nivel distrital” (p. 4). Podemos indicar que el porcentaje de participación ciudadana por
entidad federativa, en muy alto grado se ubica en seis entidades federativas, la Ciudad de México
forma parte de una de ellas con un porcentaje de participación de 70.6%, en el grado medio aparecen nueve entidades, de las cuales Jalisco pertenece y tuvo un porcentaje de 59.2%, por último, en el
grado bajo se ubican sólo cinco entidades, entre las cuales aparece Nuevo León con un porcentaje de
55.8% (INE, 2019).

Dieta mediática y su influencia en temas políticos
Es difícil imaginarse la democracia actual sin la presencia de los medios de comunicación, ya que en
la actualidad la política se desarrolla no simplemente por, sino, para ellos; como afirma Holgado
González (2003) “no hay mitin, acto de partido, intervención parlamentaria, actuación de algún

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miembro del Gobierno o declaración de algún representante de la oposición que no se realice sin
tener en cuenta la repercusión” (p. 5), ya que tan solo una declaración o comunicado puede llegar a
polarizar la opinión pública. Para llegar a este fenómeno la sociedad estuvo bajo múltiples procesos
mediáticos que moldearon sus opiniones y juicios.
En ese sentido se encuentra literatura que señala que estos procesos se caracterizan primero
por el dominio de los partidos políticos sobre la comunicación política, es decir los mensajes y posicionamientos pertenecientes a esta época y que hablaran sobre política tendían a crear una la lealtad
partidista, la segunda etapa se ubica a inicios de los sesenta, donde se disminuyó la propaganda
política, esto como resultado del posicionamiento de la televisión, ya que esta pasó a ser la principal
fuente de información política. Este hecho propició que el ámbito político se viera impactado por lo
mediático (Téllez Morales, 2017).
La influencia que pudiera tener una persona al estar expuesta a medios de comunicación se
convirtió en un motivo importante de estudio para las ciencias sociales dado que, al recibir mucha
información de múltiples canales, los individuos realizan una selección de notas y temas de interés,
esta acción es guiada por su conocimiento previo y sus características psicológicas (Díaz &amp; Muñiz,
2015). En ese sentido “los efectos que pudieran producirse serán mayores o menores en función de
estas variables externas” (Muñiz et al., 2016, p. 23). En sistemas políticos actuales el contar con
conocimientos o información previa sobre temas políticos representa una dificultad, por el cuantioso número y volumen de datos.
Para Saldierna et al. (2015) “es necesario que recurran a mecanismos de obtención de información, como la comunicación interpersonal mediante el desarrollo de actividades de diálogo
político, o el consumo de medios de comunicación para la adquisición de información sobre política” (p. 149). Otra variable que se debe considerar es que, con el advenimiento de la era digital, la
dieta mediática ya no solo se limita a los medios de información tradicionales. Las redes sociales y la
comunicación online “representa una dimensión teórica: la voluntad de recuperar el señorío frente a
la tecnología, sabiendo encauzar el enorme potencial de ésta para el enriquecimiento humano en el
ámbito del conocimiento y la comunicación” (Serrano-Puche, 2013, p. 160).
El panorama socio tecnológico que fomentaron las nuevas herramientas de comunicación, a
pesar de que brindan herramientas útiles para acceder a la información desde cualquier parte, también propician que el consumo mediático de los ciudadanos, al no lograr convertir la información en
conocimiento, generan una sobrecarga de información, en algunos casos esta saturación puede deteriorar el criterio en el consumo informativo, al estar expuesto a información de baja calidad y consumir está frecuentemente puede llegar a alterar el criterio de valor con el que se juzga (Echeverría
&amp; Mani, 2020).

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Estudios sobre el efecto del consumo de medios y actitudes políticas
Los académicos y la sociedad comúnmente se preguntan sobre la influencia del consumo de
medios y sus efectos ¿Cuál es su función? ¿Comunican o influyen? ¿Dicen la verdad? Y muchas preguntas más son solo el parteaguas para iniciar un amplio debate. En ese sentido encontramos que
“los medios de comunicación juegan un papel clave al constituirse en puentes de transmisión de
información, haciendo accesibles y comprensibles los hechos ocurridos en el terreno político para
una gran parte de la sociedad” (McCombs &amp; Evatt, 1995, citados por Muñiz &amp; Maldonado, 2011, p.
33). Por otra parte, Corduneanu y Muñiz (2011) afirman que:
Desde el punto de vista de la democracia liberal y desde el siglo de la ilustración se ha considerado que el papel de los medios de comunicación es vital para ejercer un control sobre
los políticos, hacer transparente su trabajo y jugar un rol crítico en cuanto a los asuntos públicos. (p. 284)
Considerando la importancia “y el papel que juegan los medios de comunicación no es de
extrañarse que diversas disciplinas académicas hayan analizado los efectos que los medios de comunicación tienen sobre la opinión pública” (Ruiz Valerio, 2009, p. 12). Es así como la academia
tomó dos principales posturas respecto al consumo de medios de comunicación y el interés de la
población hacia la política, la primera es la del malestar mediático y la segunda el círculo virtuoso
(Aruguete &amp; Muñiz, 2012; Martínez Villarreal et al., 2020).
Partiendo de esa premisa primero hablaremos de la teoría del malestar mediático, la cual
tiene su origen en los trabajos de Kurt y Gladys Lang (2009), los académicos García Luengo y Schreiber (2004) afirman que la hipótesis central es:
El funcionamiento ordinario de los medios de comunicación tiene un impacto negativo en el
compromiso de los ciudadanos para con el proceso político, cuanto mayor es la exposición
de los ciudadanos, menor es el grado del compromiso político, mayores son sus niveles de
desafección y cinismo político, menor es una participación en el proceso político. (p. 132)
Posteriormente y con los avances tecnológicos múltiples investigadores indagaron en las
causas de este fenómeno, los resultados de dichas investigaciones apuntaron que “el proceder de la
televisión a la hora hacer la cobertura de las noticias de naturaleza política podría afectar las orientaciones del electorado hacia institucionales y el gobierno” (Tornero, 1996, p. 6). Bajo esta línea de
investigación nos encontramos con el trabajo de Robinson (1976) quien “propondría el término
video malaise (videomalestar) para designar los efectos negativos de la preferencia por la televisión
sobre la prensa escrita como medio de información política” (Díaz &amp; Muñiz, 2015, p. 188).
La explicación para este fenómeno tiene muchos factores, al ser la televisión uno de los primeros medios de entretenimiento generó una alta audiencia y mayor credibilidad, está a su vez al
aumentar el énfasis de lo negativo en las noticias, contribuyó a la desconfianza hacia las institucio-

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nes y el cinismo político (Muñiz et al., 2011). Por otro lado, tenemos que “contrario a las teorías del
malestar mediático, el enfoque de movilización otorga un papel positivo a los medios de comunicación como fuentes principales de información política en las sociedades modernas” (Díaz &amp; Muñiz,
2015, p. 190). En otras palabras, este postulado sugiere que los medios de comunicación tienen un
impacto significativo y positivo en el público (Curran et al., 2014).
En la actualidad los efectos de los medios de comunicación digitales son muy notorios, el
impacto que han tenido sobre temas políticos es realmente interesante, estamos en presencia de
nuevas formas de movilización, liderazgo y retórica. Tanto para los medios tradicionales, ciudadanos y políticos esto supone un lugar diferente y nuevas responsabilidades. Por lo que esta nueva
forma de interacción social trajo consigo un cambio cultural, y como lo señalan investigaciones recientes un incremento en actitudes negativas hacia los temas políticos (Caldevilla Domínguez, 2009;
Ordaz, 2013).
Desafección Política: aproximaciones
Autores como Gunther y Montero (2006) nos dicen que “los estudios sobre desafección surgieron de la necesidad de distinguir entre tipos de orientaciones políticas que comúnmente suelen
ser confundidas” (p. 7) De esa necesidad inicialmente se propuso dividir el fenómeno de la siguiente
manera: apoyo a la democracia, descontento político y desafección política (García Luengo, 2005;
Monsiváis Carrillo, 2017; Montero et al., 1998). A priori diremos que la desafección política está
íntimamente ligada a las orientaciones políticas, es decir el ciudadano tiene percepciones y juicios
hacia las instituciones, sistema político, actores políticos y democracia, además del conocimiento y
sentimientos que posea (Paramio &amp; Herrero, 2015; Wright &amp; Mendoza, 2019). Diversos autores
apuntan a que este hecho no es generado sólo por la desconfianza sino también por la decadencia de
los líderes políticos esto como resultado de la calidad democrática Heredia y Cruz (2003) afirman lo
siguiente:
Como se ha demostrado reiteradamente en la investigación empírica, en nuestras sociedades democráticas actuales el principal motivo de su desafección y desinterés hacia la política
institucional reside en la extendida percepción de que ésta no se preocupa por sus problemas y que los políticos no hacen caso a sus demandas y necesidades. (p. 130)
La existencia de la desafección política no es necesariamente un temor contra la democracia, pero esta sí se traduce en una menor participación en los procesos políticos institucionalizados,
es decir los ciudadanos participan menos del voto y la militancia en los partidos políticos (Morán &amp;
Benedicto, 2016; Mardones, 2014). Téllez Morales (2017) nos dice que “las perspectivas de la
desafección política aluden a los efectos negativos de los medios de comunicación en las actitudes y
comportamientos de los ciudadanos” (p. 42). Como resultado final tenemos que la práctica y forma
de los medios en algunos casos pueden producir actitudes cívicas de desafección, amenazando “la

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cohesión de la sociedad civil a través del desinterés sobre los asuntos públicos” (Ruiz Valerio, 2009,
p. 11).
En ese sentido encontramos la investigación de García Luengo (2009) el cual basó su trabajo en que “la desafección política, es visto como el descontento con el modo en que funcionan algunas partes del sistema político, o con ciertas políticas públicas, sin que esto suponga una situación
crítica hacia la legitimidad del propio sistema” (García Luengo, 2009, p. 73). La aportación más
grande de dicho actor fue la creación de la metodología que permitió “el análisis de la desafección
política en tres dimensiones vinculadas con la cultura política, entendida como un conjunto de
orientaciones afectivas, cognitivas y conductuales asociadas con el sistema y los objetos políticos”
(García Luengo, 2005, p. 10). A esta metodología se le sumó una cuarta dimensión la cual se relacionó con la satisfacción democrática (Ver Figura 1).

Figura 1. Dimensiones de la desafección política

Fuente: Elaboración propia basado en el trabajo de García Luengo (2009)

Antes de continuar me parece importante señalar que una de las principales críticas y problemáticas “del concepto de desafección política, se presenta en América Latina, esto debido a que
este concepto nace en lugares como EU y Europa, con historias y realidades distintas y a veces totalmente opuestas a Latinoamérica” (Altman &amp; Luna, 2007, p. 16). Por lo que al momento de hacer
las extrapolaciones nos topamos con un escenario distinto y complejo “algunos de los motivos de tal
situación obedecen a que la política ya no conduce ni protege, perdiendo su papel fundamental de
convocar, cohesionar, crear un sentido común con proyectos a futuro” (La Rivera, 2008, p. 8). Bajo
este contexto encontramos “que contrario a lo que ocurre en las democracias avanzadas, la desafección política en estos países latinoamericanos está ligada al desempeño de los presidentes, las características sociodemográficas y la evaluación de desempeño económico de cada país" (Cisneros &amp;
Trak, 2013, p. 8).

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La desafección política en México
En México los primeros esbozos del tema de desafección política fueron los estudios de cultura política, ya que en ellos se estudiaban “diversos elementos conceptuales como ciudadanía, corrupción, comportamiento electoral democracia o autoritarismo, gobernabilidad, legitimidad, socialización política, movimientos sociales, entre muchos otros temas” (Taguenca Belmonte, 2019, p.
17). Aunque el tema de desafección política tiene diversas mediciones, en México están se han estudiado en base a las actitudes y los valores que conforman el concepto de cultura política, que mencionamos anteriormente, lo cual ha contribuido a su comprensión y la creación de datos duros como
la información estadística (Hernández García &amp; Coutiño Osorio, 2019). Entre los primeros estudios
destaca el de Almond y Verba (1963) en el cual “estudiaron a cuatro democracias y a México para
identificar actitudes políticas y valores democráticos en estas sociedades, el cual culminó con la
publicación de The Civic Culture” (Tronco, 2012, p. 23).
Dada la naturaleza y las características de México Parás García et al. (2013) nos dicen que
“el desapego político está más condicionado por factores exógenos al régimen político (la explicación socio-culturalista) y la desafección institucional depende en gran medida de las condiciones
endógenas del funcionamiento y las identidades políticas (la explicación político-racionalista)” (p.
5). Es por eso que los estudios de desafección política en América Latina y México tienden a ser una
forma medible del estado que guarda la democracia, la características sociales y políticas de sus
ciudadanos, en ese sentido tenemos por ejemplo el proyecto del Barómetro de las Américas, las
investigaciones que realiza esta institución son de corte cuantitativo, por lo generalmente emplean
cuestionarios para medir todos los temas que mencionamos a lo largo de este documento, dentro de
estas encuestas podemos hallar un módulo, el cual nos permite “evaluar hasta qué punto los ciudadanos apoyan los valores democráticos, perciben que hay suficiente provisión de libertades básicas,
cómo experimentan el Estado de Derecho, participan en la vida política, apoyan su sistema de gobierno, usan las redes sociales, entre otros” (Luna &amp; Maureira, 2015, p. 4).
En esa línea de investigación nos encontramos con el reporte de Cultura política de la democracia en México y en las Américas, 2018/19: Tomándole el pulso a la democracia, del cual podemos sacar mucho provecho, como primer punto hablaremos de la satisfacción con la democracia
que tiene los mexicanos en los últimos años, para el año 2004 esta era de 54.1%, el punto más alto
que alzamos fue en el 2008 con 55.4%, y en el 2019 la cifra fue de 46.4% esta es menor que la del
2008, pero si la comparamos con la del 2016 que fue de 26.5% la más bajo desde que se realiza este
ejercicio, en el año 2019 tuvimos un crecimiento de 20 puntos.
Otro dato interesante es el referente al consumo de información política Saldierna y Muñiz,
(2014) nos sugieren la “conexión entre el incremento de los canales informativos y la extensión de
los sentimientos de desconexión con la política, la denominada desafección política” (p. 214). En el
caso mexicano este en una variable sociodemográfica, en ese sentido tenemos El Proyecto de Opi-

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nión Pública de América Latina (LAPOP) que en su reporte del año 2019 nos indica que los ciudadanos mexicanos hacen “uso de redes sociales para el acceso a la información política y que esta es
más frecuente entre quienes poseen nivel de educación superior que los que poseen un nivel de educación básica” (Muñiz et al., 2011, p. 12).

Principales actitudes políticas en Monterrey, Guadalajara y
Ciudad de México
Sobre las actitudes políticas relacionadas con la participación encontramos que, en los estudios
realizados por Campbell, se propone un relación directa y vinculante entre las preferencias y sentimientos de un ciudadano hacia un candidato (Cambell, 1974). Según Ramírez Serrano (2008) “entre estas actitudes se pueden destacar: el sentimiento de identidad política o partidista, la imagen
del candidato y el sentimiento de eficacia política” (p. 9). Todas estas observaciones tienen una gran
relevancia para nuestro estudio, por ello en lo siguiente hablaremos del contexto electoral, procesos
y comportamientos electorales de las zonas ocupan nuestra investigación.
En primera instancia hablaremos de la ciudad de Guadalajara, “después de la temporada del
bipartidismo (1995-2012) entre el PRI y el PAN, a partir de 2015 nuevos actores han ocupado el
escenario político local, convirtiéndose en opciones atractivas para la ciudadanía” (Bussoletti, 2021,
p. 40) en su momento este contexto se anteponía a las tendencias electorales, ya que la mayoría de
los estados se apegaba más con un sistema bipartidista (González Ulloa Aguirre, 2017).
El primer hecho que apunta hacia esta nueva oferta política fue la elección de Enrique Alfaro como alcalde de Tlajomulco en 2009, posteriormente pasó a las filas del partido político Movimiento Ciudadano (MC) en el año 2011, decisión que lo llevó a convertirse en el principal líder político en Jalisco, para el año 2012 compitió para la gubernatura y quedó en segundo lugar, el año que
marcó un antes y después fue el 2015, ya que ganó la presidencia municipal de Guadalajara, llevando MC a ser la fuerza política de mayoría relativa en Congreso estatal (Hurtado, 2016). Es también
en este mismo año cuando un nuevo actor surgió, bajo la figura de las candidaturas independientes
encontramos a Pedro Kumamoto él fue diputado local en el distrito 10, con muy poco tiempo en la
política conformó un movimiento llamado Wikipolítica (García Vázquez &amp; Alarcón Olguín, 2017).
El cual a pesar de ser registrado como asociación civil y “no contar con registro ante las instituciones electorales, funcionó como organización de respaldo a una serie de candidaturas independientes en el proceso electoral de 2018” (Tejera Gaona &amp; Castañeda, 2017, p. 2). Las circunstancias antes mencionadas dieron como resultado que el estado de Jalisco fuera en caso particular, ya
que el partido Movimiento de regeneración nacional (MORENA) no logró transferir los votos por
Andrés Manuel López Obrador al resto de sus candidatos, por lo que en este estado tuvimos un voto
cruzado. Sin embargo, este fenómeno tiende a ser limitado entre las dos mismas fuerzas políticas

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ganadoras (Sonnleitner, 2020). “Jalisco, junto con Nuevo León, representa un caso excepcional en
el marco nacional con tres fuerzas políticas competitivas y capaces de alcanzar la mayoría relativa
en, al menos, una de las contiendas electorales concurrentes” (Bussoletti, 2021, p. 66).
En lo que se refiere a Monterrey, Vázquez Ferrel y Fabián Ruiz (2019) nos dicen que “la división del voto ha configurado un escenario plural en el sistema político nuevoleonés” (p. 22). La
historia estatal nos prescribe que la primera alternancia se dio en 1997 al ser electo Fernando Canales Clariond para el periodo 1997-2003 por el Partido Acción Nacional (PAN), y para los periodos
2003-2009 y 2009-2015 fueron dirigidos por Natividad González Parás y Rodrigo Medina de la
Cruz, ambos pertenecientes al Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Para el año 2015 y como consecuencia del hartazgo institucional y la repelencia hacia los
partidos políticos nace la figura del “candidato independiente” el cual abandera Jaime Rodríguez
Calderón “El Bronco” (Atilano Morales, 2018) este último saldría victorioso de la contienda electoral
por la gubernatura del estado. Dichas elecciones exponen la competencia bipartidista, pero también
la disposición del elector a optar por un actor completamente distinto. En este contexto políticoelectoral localizamos la participación ciudadana como una valiosa herramienta la cual propicia este
sistema competitivo Montero Bagatella (2019) afirmó lo siguiente:
La participación en las elecciones federales intermedias en el estado es alta porque coincide
con la elección local de Gobernador, y los crecimientos en la participación en elecciones federales coincide claramente con las elecciones de presidente de la república, lo cual permite
mantener una participación promedio de 57.71%, mientras que a nivel nacional es de
54.68%. (p. 42)
El electorado nuevoleonés se conforma en un 95% por población urbana, según el INE
(2018) de eso un “91.60% se concentra en los 14 municipios que integran la Zona Metropolitana de
Monterrey, la escolaridad promedio de las personas mayores de 18 años en el estado es de 10.3
años, superior a la media nacional de 9.2 años. Además, 24.2% de esta población ha concluido estudios de educación superior y menos del 2% de esta población es analfabeta” (p. 65). A pesar del entorno favorable y el contexto estatal del cual hablamos anteriormente, al agregar variables como la
participación ciudadana por distritito electoral y sexo nos topamos con un fenómeno muy diferente,
en el Estudio muestral sobre la participación ciudadana en las elecciones federales de 2018 realizado por el INE, nos damos cuenta que los distritos con menor participación se ubican en los estados
de Baja California, Nuevo León, Chihuahua, Guanajuato y Sonora, para el caso de Nuevo León estos
distritos son los de General Escobedo, Benito Juárez y Monterrey (Ver Tabla 1).
En cuanto a la Ciudad de México, esta tuvo un predominio electoral del Partido de la Revolución Democrática (PRD) a partir del año 1997, con excepción en los 2000, el punto culminante de
este tendencia fueron las elecciones del 2015, las cuales marcaron “el inicio de la retirada del PRD
de la Ciudad de México como partido preponderante, y esto debido a una combinación de su des-

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prestigio con el ascenso de Andrés Manual López Obrador y su partido MORENA como expectativa”
(Alvarado, &amp; Davis, 2003, p. 8).

Tabla 1. Distritos electorales con menor participación ciudadana.
Entidad federativa

Distrito electoral

Total

Mujer

Hombre

Baja California

07 Mexicali

48.7%

51.3%

44.4%

Chihuahua

01 Juárez

48.5%

49.3%

46.4%

Guanajuato

09 Irapuato

48.3%

51.6%

43.8%

Nuevo León

03 Escobedo

48.1%

50.5%

45.1%

Nuevo León

05 Monterrey

47.2%

50.2%

43.5%

Sonora

03 Hermosillo

46.4%

48.9%

42.8%

Nuevo León

12 Benito Juárez

46.2%

48.8%

43.2%

Fuente: Elaboración propia basado en el trabajo realizado por la Dirección de Planeación y Seguimiento de la Dirección
Ejecutiva de Organización Electoral.

Con esos antecedentes MORENA logró consolidarse como una magna fuerza política, es así
que en las elecciones del 2018 triunfó en las seis elecciones de carácter concurrente, Sánchez y Sánchez (2019) nos dice que “considerando los cargos que se disputaron en la entidad, tres de carácter
local y tres de carácter federal, MORENA obtuvo, en promedio, en la capital del país, 50% de la votación total efectiva” (p. 100). Con lo cual podemos decir que la participación ciudadana tuvo una
influencia para lograr los fenómenos antes descritos, hay que recalcar “que la lista nominal de electores se distribuye de forma diferenciada, es así como las entidades de Ciudad de México, Jalisco,
Veracruz, Puebla y Guanajuato concentran 45% del electorado a nivel nacional” (Torres, &amp; Chavira,
2021, p. 3). Por otro lado, tenemos el Estudio muestral sobre la participación ciudadana en las elecciones federales de 2018, el cual nos indica las diferencias en cuanto a la partición ciudadana “a
nivel estatal, pues el porcentaje más alto se registró en el estado de Yucatán con más de 75% de asistencia a las urnas, seguido por la Tabasco y Ciudad de México 71%” (Tejera Gaona, 2019, p. 7).

Estudio comparativo: Monterrey, Guadalajara y Ciudad de
México
El estudio tuvo un abordaje cualitativo, teniendo como herramienta de recolección de datos los grupos focales, esto por la necesidad de conocer las percepciones, sentimientos de la población con
respecto al proceso electoral de 2018. Sobre todo, porque se quiere conocer la perspectiva desde el
“mundo de vida del entrevistado: incluyendo el nivel socioeconómico, género, edad. Si es necesario
un encuentro previo (pre-entrevista) se llevará a cabo para comprender mejor a los sujetos y el contexto del tema indagado” (Hamui-Sutton &amp; Varela-Ruiz, 2013, p. 57).

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Haciendo una evaluación generalizada sobre las categorías presentes en el discurso, es
axiomático que el porcentaje más alto se encuentran en la categoría presentación de noticias con
18.32%, en contraparte el porcentaje más bajo lo encontramos en las categorías de desafección política y prácticas políticas generacionales con 0.28%. Ahora bien, al analizar las categorías de forma
individual, en la referente al consumo de medios observamos que el porcentaje más alto es de 7.85%
(CDMX) y más bajo de 0.53% (MTY). Por lo que podemos inferir que la Ciudad de México consume
más medios, en el polo opuesto la ciudad de Monterrey es quien registra un menor consumo.
En esta misma línea se encontró que la categoría de presentación de noticias con la cual se
buscaba saber la percepción que tienen los ciudadanos respecto a la forma en la que los medios de
comunicación presentan las noticias, si cuentan los hechos de una forma inexacta o poco correcta, si
toman partido. Se obtuvo el porcentaje más alto de 18.32% (GDL) y el más bajo 3.30% (CDMX), con
base en estos resultados podemos decir que los ciudadanos de Guadalajara son quienes más perciben que los medios de comunicación presentan la información de forma incorrecta y descontextualizada, por otra parte, en la CDMX encontramos los datos más bajos.
Para la categoría de incidencia ciudadana son la Ciudad de México con 10.75% y Monterrey
1.42% son el porcentaje más alto y bajo. Con este criterio podemos afirmar que los ciudadanos que
viven en la CDMX tienen una percepción más alta de poder incidir en asuntos políticos, por otro
lado, los ciudadanos que viven en Monterrey tienen la percepción de no poder incidir.

Tabla 2. Análisis porcentual de las transcripciones de los grupos de discusión de acuerdo con las
categorías de análisis dentro del guion de la entrevista
Incidencia ciu-

Prácticas políti-

Consumo de

Presentación de

medios

noticias

CDMX 1*

6.16%

3.30%

10.60%

1.98%

1.04%

CDMX 2**

7.85%

4.14%

10.75%

9.86%

2.75%

CDMX 3**

7.44%

6.84%

10.67%

9.63%

3.19%

CDMX 4*

0.94%

8.24%

5.01%

9.41%

0.28%

GDL 1**

5.12%

13.57%

4.69%

7.54%

0.87%

GDL 2*

1.62%

18.32%

2.21%

5.66%

0.60%

GDL 3**

2.08%

9.76%

5.32%

9.74%

2.92%

GDL 4*

3.35%

3.83%

3.44%

1.36%

1.73%

MTY 1*

0.86%

6.16%

5.35%

3.45%

3.62%

MTY 2*

1.76%

8.16%

5.42%

0.28%

1.34%

MTY 3**

0.53%

6.62%

1.42%

4.68%

3.76%

MTY 4**

3.19%

15.23%

3.57%

5.25%

2.17%

Grupos

dadana en asuntos políticos

Desafección
política

cas generacionales

Nota: *Comprometidos políticamente; **No comprometidos políticamente. En negrita se reportan los valores mayores y
menores para cada variable.

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Para la categoría de desafección política hallamos el porcentaje más alto de 9.86% y el más
bajo de 0.28%, donde ubicamos que las aptitudes de desafección política como apatía, desconfianza,
escepticismo tiene una mayor presencia en los ciudadanos de la CDMX, caso contrario con la ciudad
de Monterrey quien tiene los porcentajes más bajos. Por último en la categoría de prácticas políticas
generacionales encontramos que el porcentaje más alto es de 3.76% y el más bajo de 0.28%, en este
ítem se les preguntó si los jóvenes, adultos, adultos mayores tienen formas diferentes de participar,
con cual podemos decir que son los ciudadanos de Monterrey quienes encuentran una mayor diferenciación entre las prácticas políticas generacionales, en un sentido opuesto la CDMX presentó el
porcentaje más bajo, por lo que ellos afirman que no existe diferencia alguna entre la participación
de jóvenes y adultos (Ver Tabla 2).

Conclusiones
El estudio tuvo un total de 12 grupos focales, 6 grupos focales fueron conformados por personas
políticamente comprometidas y los otros 6 por personas no comprometidas políticamente. En los
grupos conformados por participantes no comprometidos políticamente se ubicaron los registros
más altos de desafección política, sin embargo, al analizar su consumo en medios podemos ver que
es en estos grupos donde concentran el menor y mayor consumo de medios, al desagregar la información concluimos en qué el consumo de medios no tiene relación directa en la desafección política.
Si más bien los canales de información a los que acceden, ya que todos los participantes concuerdan
en el aumento del consumo de redes sociales como fuente de información de temas políticos. Además de opinión negativa y generalizada en cuanto a la presentación de información por parte de los
medios de comunicación tradicionales.
Por otro lado, las actitudes políticas relacionadas con la desafección política son recurrentes
y persisten en todos los grupos de discusión, este fenómeno solo confirma los datos y porcentajes de
múltiples investigaciones nacionales e internacionales, que dan cuenta del escenario mexicano. Uno
de los objetivos específicos planteados, correspondía a conocer si existía un efecto diferencia por la
zona de residencia, al estudiar los resultados nos dimos cuenta de que no existe una relación directa
con una zona geográfica, en todas las ciudades estudiadas los ciudadanos presentan desafección en
mayor o menor medida, pero esta no tiene incidencia alguna con su lugar de residencia.

Declaración de conflicto de intereses
La autora no informó ningún posible conflicto de intereses.

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Fondos
Este artículo científico fue realizado gracias al apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACyT) y desarrollado en el marco del proyecto de investigación titulado “Análisis de la cobertura mediática de las campañas electorales y su impacto en la desafección política y el compromiso
democrático ciudadano”, con clave No. 280739, aprobado dentro de la Convocatoria de Investigación Científica Básica 2016.

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�Análisis del framing mediático de la gestión presidencial. Estudio comparado de Enrique Peña Nieto vs. Andrés Manuel
López Obrador
Analysis of presidential administration media framing. A comparative study of Enrique Peña Nieto vs. Andrés Manuel López
Obrador

Ana Carolina Flores Villalobos

Jessie De Elias Matamoros

Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0003-0652-9530
anacaro.cg@hotmail.com

Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0003-3373-5452
jessie.uanl@gmail.com

Resumen: Los procesos de comunicación en las democracias actuales se desarrollan en un ámbito donde los medios de
comunicación se desempeñan como un puente de conexión entre gobernantes y gobernados. Estos flujos de información son
mejor conocidos como comunicación gubernamental. De esta manera, diferentes actores de los sistemas políticos buscan
moldear las percepciones de la ciudadanía a través de encuadres o frames, los cuales se encuentran en los contenidos noticiosos difundidos por los diferentes medios. En este sentido, la presente investigación plantea un estudio comparativo acerca
de la cobertura mediática correspondiente al expresidente mexicano Enrique Peña Nieto, frente a la actual administración de
Andrés Manuel López Obrador. Para ello, se realizó un análisis de contenido de las noticias presentadas por la prensa escrita
en México con la finalidad de determinar el tratamiento informativo que los medios dieron a las respectivas administraciones, a través de los encuadres noticiosos. Los hallazgos señalan que a pesar de las diferentes ideologías políticas que tienen
Peña Nieto y López Obrador y las distintas acciones realizadas en su gestión como presidentes, se encontró una tendencia
similar en el tratamiento informativo ofrecido por los medios.

Palabras clave: Comunicación política, comunicación gubernamental, democracia, framing, prensa

Abstract:

Communication processes in contemporary democracies are developed in a context where the media is the

bridge of connection between the government and the public. These flows of information are better known as governmental
communication. Hence, different agents of the political systems aim to influence the perceptions of the society through
frames, which are found in the news content broadcast by the mass media. In this regard, the current research presents a
comparative study regarding the media coverage of the ex-president of Mexico, Enrique Peña Nieto, vs. the current administration of Andres Manuel Lopez Obrador. For this purpose, a content analysis of the news presented by the written press in
Mexico was developed in order to determine the informative treatment that the media gave to the respective administrations,
through the news frames. Results suggest that despite the different political ideologies of Peña Nieto and López Obrador as
well as the different actions taken during their term as presidents, a similar tendency was found in the media's treatment of the news.

Keywords: Political communication, government communication, democracy, framing, press
Fecha de recepción:23/11/2022
Fecha de aprobación:10/12/2022

Cómo citar este artículo / How to cite this paper:

Flores Villalobos, A. C., &amp; De Elias Matamoros, J.
(2022). Análisis de la cobertura mediática de la gestión presidencial. Estudio comparado de Enrique Peña Nieto vs. Andrés
Manuel López Obrador. Revista de Comunicación Política, 4, 85−102. https://doi.org/10.29105/rcp4-5

Revista de Comunicación Política, vol. 4, enero-diciembre, 2022, http://rcp.uanl.mx, pp. 85−102, ISSN: en trámite

�Análisis de la cobertura mediática de la gestión presidencial

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Introducción
Las democracias actuales requieren de una ciudadanía bien informada acerca de los acontecimientos de relevancia a nivel local, nacional e internacional. En este sentido, son los medios de comunicación quienes se encargan hacer llegar a la ciudadanía la información necesaria para que puedan
construir sus propias opiniones y percepciones. De esta manera, los gobernantes hacen uso de los
medios de comunicación como puente para acercarse de manera simbólica a los gobernados, para lo
cual se establece un proceso formal que se le conoce como comunicación gubernamental (Riorda &amp;
Rincón, 2016). Siendo este uno de los pilares fundamentales para la estabilidad de los sistemas democráticos, ya que la percepción de cercanía con la esfera política por parte de individuos abre paso
al consenso y la legitimidad de los gobiernos.
Este estudio tiene la finalidad de comprender el alcance que tienen los medios en los sistemas políticos es necesario conocer el tratamiento informativo que se les da a las noticias difundidas
a través de los medios de comunicación relativas a la actuación del presidente y el gobierno federal.
Ello considerando que la forma en la cual se presenta la información influye en las percepciones de
las audiencias, para lo que hacen uso de un marco (frame) de realidad, el cual le atribuye un significado particular a los eventos (Bateson, 2000; Tversky &amp; Kahneman, 1990). Al ser un proceso donde
intervienen los sujetos y los medios, surge una relación de causa (contenido) y efecto (evaluación del
individuo) (Nelson et al., 1997).

Marco teórico
Medios de comunicación y la vida publica
La relación entre medios de comunicación y la vida política es muy estrecha, dado que éstos
tienen la capacidad de seleccionar e interpretar la información que consumirá la ciudadanía. Aunado a esto, la omnipresencia de los medios tiene como consecuencia un cambio en las estructuras y
modos de interacción institucionales y culturales dentro de las naciones (Hjarvard, 2016). Al respecto, en la década de los 90’s Swanson acuñó el término “democracia centrada en los medios” (Swanson, 1995, citado en Domínguez García, 2018, p. 110) para hacer referencia a las transformaciones
que se viven dentro de los sistemas políticos como producto de la irrupción de los medios de comunicación. Concretamente se destacan dos cambios al interior de las democracias: la forma de gobernar y el sistema de partidos (Domínguez García, 2018; García Yépez, 2019).
El impacto que tenga el discurso gubernamental sobre la ciudadanía estará vinculado a factores como la calidad de los medios de comunicación en masa, el tipo y la frecuencia de los mensajes
transmitidos (Molina, 2002). En este sentido, los candidatos y partidos políticos han tenido que
adaptarse a las reglas establecidas por los medios de comunicación. Por ejemplo, durante las campañas electorales los partidos políticos se ven en la necesidad de crear diferentes estrategias basadas

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�Ana Carolina Flores Villalobos y Jessie De Elias Matamoros

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en el lenguaje político, la gramática o el formato, entre otros factores, dependiendo del medio que
hará difusión de dichos contenidos (Domínguez García, 2018). Este proceso es mejor conocido como “mediatización”.
Los procesos de mediatización dan paso a un tipo de dinámica que condiciona la cobertura
de los contenidos informativos. La característica principal de este escenario es la inclusión y exclusión de diversas temáticas, las cuales determinan la construcción de la agenda mediática. Bajo esta
lógica surge la teoría de la agenda setting, la cual establece que los medios de comunicación no solo
definen los asuntos y/o temas relevantes que serán abordados en los espacios informativos, sino que
también establecen el orden y la jerarquización de temas (issues) (Pareja &amp; Echeverria, 2014; Torres-Melo &amp; Santander, 2013). A través de una metáfora, Tirado Espín (2023) ejemplifica la agenda
setting y la compara con las “capas de una cebolla”, ya que el proceso establecimiento y orden de los
temas informativos son una superposición de varias capas de influencia.
Teoría del framing
Dentro de los análisis de cobertura mediática también es necesario conocer el tratamiento
informativo o framing que se les da a los contenidos noticiosos, lo cual se logra a través del análisis
de frames o encuadres, ya que éstos son los que le dan sentido y significado a la información que
llegará al consumidor.
De manera general se concibe al frame o encuadre como un principio de selección y presentación de rasgos importantes respecto a los acontecimientos dados en un contexto social. En otro
orden de ideas, el encuadre es la pauta que permite distinguir entre “temas, argumentos y afirmaciones” (Matthes, 2009, p. 350). Por su parte, Chong y Druckman (2007) lo definen como un modelo evaluativo en el cual la actitud que demuestra el individuo frente a un objeto está relacionada con
su sistema de creencias. De ahí que la teoría del framing adquiera un valor importante para comprender las circunstancias sociales, así como la percepción y el comportamiento del individuo. No
obstante, cabe resaltar que la interpretación que se le dé a los hechos está sujeta a momentos coyunturales. Esto implica que los marcos de interpretación no sean estáticos, sino que estén sometidos a
una mutación constante (Tirado Espín, 2023).
Al respecto, D’Angelo (2018, citado en Muñiz, 2020) propone una tipología de encuadres.
Por un lado, se encuentran los encuadres de asunto (issue frame), los cuales son establecidos a través de discursos por parte de actores con la capacidad de influir en la opinión pública. Por su parte,
los encuadres periodísticos (journalistic frames) son utilizados por los periodistas para contextualizar hechos políticos a la sociedad, y de esta manera, interpretar la información. Este tipo de enfoque
deriva en los encuadres noticiosos (news frames), los cuales se encuentran en los mensajes que
llegan a la audiencia. Finalmente, los frames de la audiencia (audience frames), también conocidos
como encuadres cognitivos, refieren a la percepción particular del individuo para determinar partes
relevantes de la información recibida.

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La literatura en la materia señala un amplio debate acerca de los efectos derivados de los
frames de los contenidos noticiosos. Uno de ellos es que puede canalizar de una forma particular la
reflexión de los sujetos sobre los asuntos tratados en las notas informativas, de manera tal que termina por generar un sesgo cognitivo en las audiencias. Por otro lado, también se mencionan efectos
en las reacciones emocionales de los individuos (Igartua et al., 2011; Ramos &amp; Crespo, 2018). En
relación con esto se han planteado diferentes modelos para explicar a cabalidad los posibles efectos
de los diferentes encuadres en los individuos: 1) on-line model, el cual se enfoca en las corrientes de
pensamiento que se activan espontáneamente al consumir la información, modificando creencias y
actitudes; 2) memory-basel model, el cual está basado en el concepto de accesibilidad y el 3) modelo
actitudinal, donde se explica la manera en la cual las audiencias procesan los contenidos de manera
automática, sin pasar por un proceso de análisis y reflexión (Igartua, 2013).
Debido a la relevancia de este objeto de estudio, las investigaciones orientadas a los frames
o encuadres dentro de la comunicación política han incrementado a lo largo de los años (Del ValleRojas, et al., 2019; Muñiz, 2020; Ramos &amp; Crespo, 2018; Peris Vidal, 2018), ya que éstos no solo
definen y le dan significado a la información, sino que también son un punto medular para que las
audiencias puedan construir su opinión y tomar decisiones basadas en la interpretación de los mensajes (Amadeo, 2002).
Gestión gubernamental en México
Uno de los actores que tiende a estar frecuentemente en el ojo público es el representante
del Ejecutivo Federal, pues es quien se encarga de diseñar, dirigir, planificar y ejecutar las acciones
de gobierno de un país con base en la constitución y las leyes (INE, s.f.). De esta manera, las acciones tomadas por el presidente de la república tendrán repercusiones directas o indirectas en la opinión pública, dado que la estabilidad y legitimidad de los Estados depende en gran medida de la
evaluación de la ciudadanía respecto a la gestión gubernamental. Al respecto, Lovisolo (2016) apunta que la evaluación y aprobación de los presidentes está relacionada con la cobertura mediática
ofrecida por los medios de comunicación.
Históricamente México se ha caracterizado por ser un país con altos niveles de desafección
política, derivado de una profunda confianza hacia los gobiernos. En el caso particular de la gestión
del expresidente Enrique Peña Nieto, el cual comprendió del periodo 2012 al 2018, de acuerdo con
datos presentados por Mitofsky (2018) su sexenio terminó con niveles de aprobación muy bajos,
pues solo el 24% de los mexicanos aprobaron su desempeño gubernamental. El grupo poblacional
que mostró una opinión positiva hacia este personaje político era el conformado por quienes votaron por el PRI en las elecciones pasadas. Finalmente, el atributo que se le reconoció por parte de la
ciudadanía en mayor medida fue el de la tolerancia. Sin embargo, en términos de expectativas los
encuestados señalaron una gran decepción para combatir la delincuencia, crear estado de derecho y
en mejorar las condiciones de salud pública.

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En cuanto Andrés Manuel López Obrador quien entró en funciones en el año 2018 hasta el
2024, de acuerdo con datos del estudio de Parametría (2018) realizado pocos meses antes de que
entrara en funciones como presidente de la república, el 74% de los encuestados tenía expectativas
altas en cuanto a su futura gestión, pues se esperaba que hiciera un trabajo igual o mejor que el de
Enrique Peña Nieto. Asimismo, se detectaron altos niveles de esperanza en la gestión gubernamental de Andrés Manuel, pues el 69% manifestó que la administración entrante conducirá acciones de
gobierno en beneficio de toda la gente y no solo de algunos sectores de la población. Este escenario
no se había registrado en México desde el 2006.
Es muy posible, atendiendo a lo señalado en la literatura revisada, que las percepciones y
evaluaciones de los mexicanos con respecto a la gestión gubernamental del ejecutivo federal se vean
en gran medida determinadas por la cobertura mediática que ofrecen los medios durante sus respectivas administraciones. En este sentido, el objetivo que se plantea el presente trabajo de investigación es comparar la cobertura mediática ofrecida respecto a la gestión presidencial de Enrique
Peña Nieto frente a la de Andrés Manuel López Obrador. De este modo, se pretende determinar el
tratamiento informativo o framing que los medios dieron a las respectivas administraciones, a través del análisis de los encuadres noticiosos utilizados por la prensa escrita en México. Para ello, se
formularon las siguientes preguntas de investigación:
PI1: ¿Quién predominó como actor principal de las noticias, el presidente de la república u
otros actores?
PI2: ¿Qué tratamiento informativo se ofreció en las noticias a la hora de dar cobertura a las
acciones de los presidentes y sus gabinetes?
PI3: ¿Se presentaron diferencias entre el tratamiento informativo dado al presidente frente
a los demás actores en las noticias?

Metodología
Medios de comunicación y la vida publica
En la presente investigación se desarrolló un estudio comparativo de corte cuantitativo, no
experimental, longitudinal y asociativo, donde se buscaba determinar la correlación de las variables
presentadas. Para ello, se realizó un análisis de contenido de prensa escrita analizando las noticias
con contenidos sobre la gestión presidencial del expresidente Enrique Peña Nieto, así como del actual presidente Andrés Manuel López Obrador.
En este sentido, se seleccionaron las noticias presentadas en la prensa escrita de cinco periódicos diferentes los cuales fueron: La Jornada, Reforma, Excélsior, Milenio y El Universal. Dichas noticias fueron aquellas donde se ofreció información sobre la gestión de la gestión presiden-

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cial de ambos personajes. Para ello, se recolectó información tanto del periodo enero-marzo 2016
para el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto como del periodo de enero-marzo 2022 del
gobierno del actual presidente Andrés Manuel López Obrador. En particular, para el periodo eneromarzo 2016 se contó con un total de 1,378 noticias, mientras que en el periodo de enero-marzo 2022
se contó con un total de 2,390 noticias, siendo la muestra total de 3,768 noticias analizadas.
Con la finalidad de dar respuesta a las preguntas de investigación, la técnica que se utilizó
fue el análisis de contenido. Para ello se estableció un libro de códigos, el cual contiene cada una de
las variables referentes a la cobertura que se le dio a la gestión presidencial de ambas administraciones. Las variables analizadas en el estudio fueron las siguientes:
Datos de identificación básicos: Los datos de identificación básicos codificados fueron
la fecha de publicación, el periódico analizado, la sección de la noticia, la fuente de información, el
género de la nota, tamaño de la noticia y el tipo de información narrada, teniendo cada respuesta
una numeración asignada para su codificación.
Actor principal de la nota: Se pidió a los codificadores identificar cuál actor se presentaba como protagonista y/o principal en la noticia analizada. Cada actor contaba con un número de
identificación y se presentaban los siguientes: Presidente de la República (1), Miembros del gabinete
presidencial (2), Representantes de otras administraciones (3), Representantes de gobiernos extranjeros (4), Representantes de instituciones internacionales (5), Representantes de partidos gubernamentales (6), Representantes de partidos de oposición (7), Representantes de instituciones públicas
(8), Representantes de la sociedad civil (9) y Otros actores (10).
Encuadre de atribución de responsabilidad: En el encuadre de atribución de responsabilidad se contaba con cinco reactivos para los cuales se pidió a los codificadores analizar si se
presentaban o no cada uno de ellos con opciones de respuesta de No (0) y Sí (1). En particular, debían indicar si en el relato “se sugiere que alguna institución tiene la habilidad para resolver o aliviar
el problema”, si en el relato “se sugiere que alguna institución es responsable del tema o problema
abordado”, también se analizó si en el relato “se sugiere que un individuo (o un grupo social) es
responsable del tema o problema abordado”, si en el relato “se mencionan iniciativas y/o acciones
encaminadas a atender el problema o tema abordado” y, por último, si en el relato “se sugiere que el
problema requiere una acción urgente”. En el estudio de 2016 se obtuvo una consistencia interna
aceptable (α = .64), mientras que en el estudio de 2022 se obtuvo una fiabilidad baja (α = .20). Para
el caso de 2016 la consistencia interna del encuadre fue aceptable, pero no ocurrió lo mismo con la
medición del encuadre en 2022.
Encuadre de interés humano: En el encuadre de interés humano se contaba con cinco
reactivos para los cuales se pidió a los codificadores analizar si se presentaban o no cada uno de
ellos con opciones de respuesta de No (0) y Sí (1). En particular, debían indicar si en el relato “se
presentan o no aspectos como mostrar la cara humana de un tema o problema, utilizar adjetivos o

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descripciones personales que generan sentimientos de agravio, empatía, simpatía”, se cuestionó
también si “se señala cómo los individuos o los grupos están afectados por el problema abordado”, si
“se adentra en las vidas privadas o personales de los actores o protagonistas” y, por último, también
se codificó si “el relato contiene información visual que podría generar sentimientos de agravio,
empatía, simpatía”. En el caso del período de 2016 se obtuvo un Alfa de Cronbach aceptable (α =
.67), mientras que en el período de 2022 el resultado fue más bajo (α = .46).
Encuadre de conflicto: En el encuadre de interés humano se contaba con tres reactivos
para los cuales se pidió a los codificadores analizar si se presentaban o no cada uno de ellos con
opciones de respuesta de No (0) y Sí (1). En particular, debían indicar si en el relato “hacía alusión a
dos o más posturas diferentes en torno a algún tema o problema abordado”, si “se alude a un
desacuerdo entre partidos políticos, individuos, grupos, instituciones o países” y, por último, si “un
actor realiza algún tipo de reproche, recriminación o insulto a otro”. Al igual que en el encuadre de
interés humano, en ambos estudios se obtuvieron alfas, obteniendo una fiabilidad aceptable en el
estudio de 2016 (α = .66) y en el estudio de 2022 una fiabilidad baja (α = .56).
Encuadre de consecuencias económicas: En el encuadre de consecuencias económicas se contaba con tres reactivos para los cuales se pidió a los codificadores analizar si se presentaban o no cada uno de ellos con opciones de respuesta de No (0) y Sí (1). En particular, debían indicar si la noticia analizada “presentaba o no temas acerca de ganancias o pérdidas financieras que
pueden producirse en el presente o en el futuro”, si en ella “se alude a los costes asociados al tema o
problema abordado” y, por último, si “en el relato se hace referencia a las consecuencias económicas
por seguir o no una determinada acción”. En el presente encuadre se presentaron diferencias considerables entre ambos períodos, pues la fiabilidad obtenida en el estudio de 2016 fue buena (α = .70),
mientras que en el estudio realizado en el año 2022 se obtuvo un resultado menor (α = .46).
Encuadre de debate y negociación: En el encuadre de debate y negociación se contaba
con cuatro reactivos para los cuales se pidió a los codificadores analizar si se presentaban o no cada
uno de ellos con opciones de respuesta de No (0) y Sí (1). En particular, debían indicar si la noticia
analizada menciona “el debate entre actores políticos acerca de un tema o asunto concreto”, o bien
si “presenta la toma de decisiones políticas como un acuerdo entre actores”, si “se habla de un
acuerdo logrado por los actores tras una negociación alrededor de la decisión informada” y, por
último, si “se habla de la toma de decisiones políticas como escucharse mutuamente, como comprensión mutua, etc.”. Al igual que en el encuadre de consecuencias económicas, se presentaron
diferencias considerables en ambos períodos, en el estudio realizado en 2016 se obtuvo un Alfa de
Cronbach buena (α = .76), mientras que en el estudio de 2022 se obtuvo un resultado bajo (α = .47).
Encuadre de juego estratégico: En el encuadre de juego estratégico se contaba con cinco reactivos para los cuales se pidió a los codificadores analizar si se presentaban o no cada uno de
ellos con opciones de respuesta de No (0) y Sí (1). En particular, debían indicar si en la noticia anali-

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zada “se etiqueta a los políticos o partidos como ganadores y/o perdedores en elecciones, debates
legislativos, negociaciones gubernamentales o en asuntos políticos en general”, se analizó también si
“el texto menciona estrategias de políticos o partidos para ganar elecciones, negociaciones o debates
temáticos”, si “se señalan las implicaciones o consecuencias para los políticos o partidos de las elecciones, negociaciones gubernamentales, debates legislativos u otros eventos de corte política”, también se analizó si “el relato aporta datos de opinión, encuestas y/o posición de la opinión pública y
ciudadanía hacia los políticos, partidos, campaña electoral, asuntos, etc.” y, por último, si “se utilizan metáforas o expresiones generalmente asociadas con el deporte, competencia o incluso la guerra”. En el presente encuadre se obtuvieron diferencias considerables entre los períodos, obteniéndose una fiabilidad aceptable en el año 2016 (α = .60), mientras que en el año 2022 se obtuvo una
fiabilidad baja (α = .28).
Encuadre de asunto o temático: En el encuadre de asunto o temático se contaba con
cinco reactivos para los cuales se pidió a los codificadores analizar si se presentaban o no cada uno
de ellos con opciones de respuesta de No (0) y Sí (1). En particular, debían indicar si en la noticia
analizada “se señalan problemas del mundo real, situaciones o procesos que tienen implicaciones
políticas explícita o implícitamente”, si “se abordan problemas y/o soluciones sobre ciertas propuestas políticas, políticas públicas, propuestas legislativas, etc.”, también se analizó si “se señala la postura y/o declaraciones de los políticos acerca de propuestas políticas, políticas públicas, sobre legislación, propuestas legislativas, etc.”, si “el texto aborda el debate entre actores políticos acerca de
problemas del mundo real, situaciones o procesos que tienen implicaciones políticas explícita o
implícitamente” y, por último, si “el relato explica las implicaciones o impactos que una legislación,
propuesta de gobierno, de campaña o política pública tiene para las personas y/o sociedad”. En el
caso de 2022 se hizo una modificación en la redacción de los reactivos con el objetivo de darle mayor objetividad y precisión en el análisis de contenido. En el estudio de 2016 se obtuvo un Alfa de
Cronbach buena (α = .70), mientras que en el estudio de 2022 el resultado fue bajo (α = .44).
Encuadre de la seguridad pública: Con opciones de respuesta de No (0) y Sí (1), se pidió a los codificadores identificar si en la noticia analizada “se menciona el diseño de acciones específicas para combate a la delincuencia común y organizada, mediante operativos, tácticas o inspección en áreas específicas”, así como también si “se menciona el desarrollo de acciones de detención,
decomiso o presentación de personas, bienes o materiales dedicados a la delincuencia (acciones
dirigidas contra individuos o grupos específicos)”. También se analizó si “el texto menciona el desarrollo de acciones con el objeto de generar condiciones materiales para la preservación del orden
público” y, por último, si “se mencionan cifras, estadísticas o datos relacionados con las acciones de
combate a la delincuencia y sus resultados a nivel social y/o individual”. En ambos períodos se obtuvieron alfas favorables, en el estudio realizado en 2016 se obtuvo un Alfa de Cronbach aceptable
(α = .61), mientras que en el estudio realizado en 2022 el resultado fue bueno (α = .71).

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Para obtener la fiabilidad del estudio, se calculó el acuerdo interjueces con apoyo del paquete estadístico Statistical Package for the Social Sciences (SPSS). Para obtener los resultados de fiabilidad del estudio se utilizó el Alpha de Krippendorff, la cual permitió determinar la fiabilidad global de los dos períodos analizados a partir de la medición de la concordancia entre los codificadores
que llevaron a cabo el estudio. La fiabilidad obtenida en el año 2016 estuvo sensiblemente por debajo del límite mínimo que se considera aceptable, al obtenerse un valor de acuerdo promedio de .69.
Para el estudio de 2022 se obtuvo un resultado de acuerdo promedio de .86, lo que arroja un nivel
de acuerdo entre codificadores elevado. Finalmente, el análisis posterior de datos para dar respuesta
a las preguntas se realizó por medio del paquete estadístico SPSS para ambos períodos.

Resultados
Tomando en consideración que el estudio se configura a partir de un análisis comparado entre la
cobertura mediática para el presidente Enrique Peña Nieto en 2016 y Andrés Manuel López Obrador en 2022, se consideró pertinente identificar los actores protagonistas y/o principales de cada
una de las noticias, para ello se decidió crear la categoría de “actores”. Dentro de esta categoría se
pudieron encontrar miembros del gabinete presidencial, así como también representantes de otras
administraciones, de gobiernos extranjeros, de instituciones internacionales, de partidos gubernamentales y de oposición, instituciones públicas, sociedad civil y otros a excepción del presidente de
la república quien se analizó como actor independiente a estos.
A partir de esto se pudo determinar quién fue el actor que predominó como principal en las
noticias, si el presidente de la república estos otros actores que estaban dentro de esta categoría.
Para obtener esta información, se utilizó el cálculo de Chi-cuadrado de Pearson, el cual permitió
determinar que en ambos períodos los actores con mayor presencia fueron “otros actores” con un
57.9% en el año 2016 y un 55.5% en el año 2022 y no el presidente de la república. Aunque “otros
actores” fueron quienes predominaron como actores predominantes dentro de cada período, no se
encontraron diferencias estadísticamente significativas al comparar 2016 frente a 2022, χ2(1, N =
3768) = 2.025, p = .162 (Ver Tabla 1).
Tabla 1. Actor principal de las noticias: comparativa en ambos períodos.
Año
2016

2022

Presidente de la república

42.1

44.5

Otros actores

57.9

55.5

Nota: Los valores reflejan porcentajes.

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Posteriormente se analizó el tratamiento informativo de ambos períodos, tomando en cuenta los encuadres o frames los cuales estaban presentes en las noticias analizadas. Para ello, se llevaron a cabo diferentes pruebas t de Student, las cuales permitieron determinar el tratamiento informativo que ofrecieron los medios a las noticias a la hora de dar cobertura a las acciones de los presidentes y sus respectivos gabinetes en ambos períodos.
La prueba t de Student realizada con respecto al encuadre de atribución de responsabilidad
arrojó diferencias estadísticamente significativas en cuanto a su presencia en ambos períodos,
t(2156) = 2.741, p = .006, d = 0.12. Se observa cómo el mencionado encuadre tuvo una mayor presencia en las noticias analizadas del período de 2016 (M = .32, DE = .29) frente a las noticias analizadas en el año 2022 (M = .29, DE = .20). Además, la prueba d de Cohen realizada arrojó un tamaño débil-moderado de la diferencia entre las medias comparadas. Al igual que el encuadre de atribución de responsabilidad, el encuadre de interés humano arrojó diferencias estadísticamente significativas, t(2264) = 5.848, p = .006, d = 0.21. Este encuadre también tuvo mayor presencia en el
estudio realizado en 2016 (M = .12, DE = .21) frente al estudio realizado en 2022 (M = .08, DE =
.16). Al igual que el encuadre anterior, la prueba d de Cohen arrojó un tamaño débil-moderado de
diferencias entre las medias comparadas (Ver Tabla 2).

Tabla 2. Comparativa de la presencia promedio de encuadres en cada período.
2016

2022

p

d

Encuadre de Atribución de Responsabilidad

.32 (.29)

.29 (.20)

.006

0.12

Encuadre de Interés Humano

.12 (.21)

.08 (.16)

.006

0.21

Encuadre de Conflicto

.09 (.19)

.25 (.33)

&lt; .001

0.59

Encuadre de Consecuencias Económicas

.15 (.29)

.11 (.21)

&lt; .001

0.15

Encuadre de Debate y Negociación

.11 (.24)

.03 (.12)

&lt; .001

0.42

Encuadre de Juego Estratégico

.02 (.09)

.04 (.10)

&lt; .001

0.21

Encuadre de Asunto o Temático

.25 (.29)

.23 (.22)

.030

0.08

Encuadre de Seguridad

.06 (.16)

.03 (.13)

&lt; .001

0.20

Nota: Entre paréntesis se reportan las desviaciones estándar.

El encuadre de conflicto también presentó diferencias estadísticamente significativas,
t(3766) = -18.260, p &lt; .001, d = 0.59. Sin embargo, esta vez tuvo una mayor presencia en el estudio
realizado en 2022 (M = .25, DE = .33) frente al estudio realizado en 2016 (M = .09, DE = .19). En
esta ocasión, la prueba d de Cohen arrojó un tamaño moderado de las diferencias entre las medias
observadas. Otro de los resultados que arrojaron diferencias estadísticamente significativas fue la
presencia del encuadre de consecuencias económicas, t(2252) = 4.943, p &lt; .001, d = 0.15. A diferen-

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cia del encuadre de conflicto, el presente encuadre tuvo mayor presencia en el estudio realizado en
2016 (M = .149, DE = .287) frente al estudio realizado en 2022 (M = .11, DE = .21). El tamaño del
efecto de la diferencia entre medias que arrojó la prueba d de Cohen fue débil-moderado, tal y como
sucedió con el encuadre de atribución de responsabilidad e interés humano (Ver tabla 2).
Al igual que en los encuadres mencionados anteriormente, la prueba t de Student aplicada
al encuadre de debate y negociación arrojó resultados con diferencias estadísticamente significativas, t(1791) = -10.963, p &lt; .001, d = 0.42. Tal y como sucedió en alguno de los encuadres anteriores,
se presentó una mayor presencia de este encuadre en el estudio realizado en 2016 (M = .11, DE =
.24) frente al estudio realizado en 2022 (M = .03, DE = .12). En esta ocasión, la prueba d de Cohen
arrojó un tamaño moderado de la diferencia entre las medias. En el caso del encuadre de juego estratégico, también se presentaron diferencias estadísticamente significativas, t(3169) = -5.850, p &lt;
.001, d = 0.21. Esta vez se obtuvo una mayor presencia de este encuadre en el período 2022 (M =
.04, DE = .10) frente al período 2016 (M = .02, DE = .09). La prueba d de Cohen indicó un tamaño
débil-moderado de la relación entre ambos promedios (Ver Tabla 2).
Los últimos dos encuadres analizados tuvieron mayor presencia en el estudio realizado en
2016. En el caso del encuadre de asunto o temático, se encontraron diferencias estadísticamente
significativas, t(2286) = 2.170, p = .030, d = 0.08. Como se mencionó anteriormente, tuvo una mayor presencia en el período de 2016 (M = .25, DE = .29) frente al período de 2022 (M = .23, DE =
.22). Sin embargo, la prueba d de Cohen indicó un tamaño débil respecto de la diferencia entre las
medias. Por último, el encuadre de seguridad también presentó diferencias estadísticamente significativas entre ambos años, t(2467) = 4.746, p &lt; .001, d = 0.20. Mencionado encuadre tuvo una mayor presencia en el año 2016 (M = .06, DE = .16) frente al año 2022 (M = .03, DE = .13). A diferencia del encuadre anterior, la prueba d de Cohen indicó un tamaño débil-moderado de la diferencia
entre las medias (Ver Tabla 2).
Para profundizar en el tratamiento informativo dado a las noticias analizadas, se procedió a
determinar no únicamente el tratamiento informativo en ambos períodos, sino también donde el
presidente y otros actores aparecían como protagonistas. Para ello, se llevaron a cabo diferentes
pruebas t de Student, las cuales permitieron determinar el tratamiento informativo ofrecido por los
medios a la hora de dar cobertura a las acciones de los presidentes frente a los demás actores como
miembros del gabinete presidencial, representantes de otras administraciones, de gobiernos extranjeros, de instituciones internacionales, de partidos gubernamentales y de oposición, instituciones
públicas, sociedad civil y otros actores (Ver datos en la Tabla 3).
En la prueba t de Student realizada con respecto al encuadre de atribución de responsabilidad no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el estudio realizado en 2016,
t(1251) = 767, p = .443. A diferencia del año 2016, en el análisis de los datos de 2022 se encontraron
diferencias estadísticamente significativas, t(2361) = -7.003, p &lt; .001, d = 0.29. Para medir el tama-

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ño de la diferencia entre las medias se llevó a cabo la prueba d de Cohen, la cual indicó un tamaño
débil-moderado. En este sentido, los otros actores tuvieron mayor protagonismo en noticias que
abordaban el encuadre de atribución de responsabilidad (M = .32, DE = .21) frente al presidente de
la república (M = .26, DE = .19) (Ver Tabla 3).

Tabla 3. Comparativa de la agenda temática: año y actor principal.
Año
2016

2022

Presidente

Actores

p

d

Presidente

Actores

p

d

Atribución de responsabilidad

.33 (.29)

.31 (.29)

.443

-

.26 (.19)

.32 (.21)

&lt; .001

0.29

Encuadre de Interés Humano

.09 (.18)

.13 (.23)

&lt; .001

0.19

.07 (.14)

.09 (.17)

.009

0.12

Encuadre de Conflicto

.06 (.15)

.12 (.21)

&lt; .001

0.32

.25 (.32)

.25(.33)

.825

-

.20 (.32)

.11 (.26)

&lt; .001

0.31

.10 (.21)

.11 (.22)

.202

-

.11 (.24)

.11 (.02)

.660

-

.02 (.10)

.04 (.13)

&lt; .001

0.17

Encuadre de Juego Estratégico

.01 (.06

.03 (.03)

&lt; .001

0.22

.03 (.09)

.04 (.11)

.019

0.10

Encuadre de Asunto o Temático

.25 (.28)

.24 (.03)

.358

-

.03 (.09)

.04 (.11)

&lt; .001

0.10

Encuadre de Seguridad

.06 (.16)

.06 (.02)

.702

-

.02 (.11)

.04 (.15)

&lt; .001

0.15

Encuadre de Consecuencias Económicas
Encuadre de Debate y Negociación

Nota: Entre paréntesis se reportan las desviaciones estándar.

En el encuadre de interés humano, a diferencia del anterior, sí se encontraron diferencias
estadísticamente significativas en los datos referidos al año 2016, t(1371) = -3.885, p &lt; .001, d =
0.19. Esta vez fueron otros actores quienes aparecían como protagonistas de las noticias que abordaban este encuadre (M = .13, DE = .23) frente al presidente (M = .09, DE = .18). La prueba d de
Cohen indicó un tamaño débil de la diferencia entre medias. Lo mismo sucedió en los datos referidos al año 2022, encontrándose diferencias estadísticamente significativas, t(2388) = -2.610, p =
.009, d = 0.12. Al igual que en 2016, otros actores aparecían como protagonistas en las noticias que
abordaban el encuadre de interés humano (M = .09, DE = .17) frente al presidente (M = .07, DE =
.14). La prueba d de Cohen indicó un tamaño débil de la diferencia entre medias (Ver Tabla 3).
Los resultados en el encuadre de conflicto arrojaron diferencias estadísticamente significativas en los datos referidos al año 2016, t(1375.99) = -7.135, p &lt; .001, d = 0.32. En este caso fueron

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otros actores los que aparecían en mayor medida como protagonistas en noticias que abordaban el
encuadre (M = .12, DE = .21) frente al presidente de la república (M = .06, DE = .15). La prueba d de
Cohen indicó un tamaño débil-moderado de la diferencia entre medias. A diferencia del año 2016,
en los resultados obtenidos en 2022 no se encontraron diferencias estadísticamente significativas,
t(2318) = -0.222, p = .825 (Ver Tabla 3).
En la prueba t de Student realizada con respecto al encuadre de consecuencias económicas
los resultados arrojaron diferencias estadísticamente significativas en los datos referidos al año
2016, t(1083) = 5.374, p &lt; .001, d = 0.31. En esta ocasión, el presidente tuvo mayor protagonismo
en noticias que abordaban este conflicto (M = .20, DE = .32) frente a otros actores (M = .11, DE =
.26). La prueba d de Cohen indicó un tamaño débil-moderado de la diferencia entre medias. En en
los datos referidos al año 2022 los resultados no arrojaron diferencias estadísticamente significativas, t(2311.21) = -1.277, p = .202 (Ver datos en Tabla 3).
En las noticias que se abordaban desde el encuadre de debate y negociación no se observaron diferencias estadísticamente significativas en los datos referidos al año 2016, t(1247) = -0.439, p
= .660. A diferencia de este año, en los del año 2022 sí se observaron diferencias estadísticamente
significativas, t(2381) = -4.226, p &lt; .001, d = 0.17. En este caso, otros actores siguieron apareciendo
en mayor medida como protagonistas en las noticias que abordaban este encuadre (M = .04, DE =
.13) frente al presidente (M = .02, DE = .10). Sin embargo, la prueba d de Cohen indicó un tamaño
débil de las diferencias entre las medias observadas (Ver Tabla 3).
Los resultados obtenidos en noticias que se abordaban desde el encuadre de juego estratégico arrojaron diferencias estadísticamente significativas en los datos referidos al año 2016, t(1305) =
-3.737, p &lt; .001, d = 0.22. Fueron otros actores quienes aparecieron como protagonistas en un mayor número de noticias que abordaban este encuadre (M = .03, DE = .11) frente al presidente (M =
.01, DE = .06). El tamaño del efecto que arrojó la prueba d de Cohen fue débil-moderado con respecto a la diferencia entre medias. Lo mismo sucedió en el estudio de 2022, el cual también arrojó
diferencias estadísticamente significativas, t(2356.60) = -2.342, p = .019, d = 0.10. Nuevamente,
otros actores aparecieron como protagonistas en un mayor número de noticias (M = .04, DE = .11)
frente al presidente (M = .03, DE = .09). Sin embargo, la prueba d de Cohen indicó un tamaño débil
de la diferencia observada entre las medias (Ver Tabla 3).
En las noticias que abordaban desde el encuadre de asunto o temático los resultados obtenidos en el período 2016 no arrojaron diferencias estadísticamente significativas, t(1267) = 0.920, p
= .358. A diferencia del año 2016, en los datos referidos al año 2022 sí se encontraron diferencias
estadísticamente significativas, t(2314) = -4.411, p &lt; .001, d = 0.10. Esta vez, fueron otros actores
quienes protagonizaban un mayor número de noticias que abordaban este encuadre (M = .04, DE =
.11) frente al presidente (M = .03, DE = .09). Sin embargo, la prueba d de Cohen indicó un tamaño
débil de la relación entre las variables (Ver Tabla 3).

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Por último, en los resultados obtenidos en noticias que abordaban la información desde el
encuadre de seguridad, los resultados obtenidos en los datos referidos al año 2016 no arrojaron
diferencias estadísticamente significativas, t(1268) = -0.383, p = .702. A diferencia del año 2016, en
los datos relativos al año 2022 sí se encontraron diferencias estadísticamente significativas, t(2372)
= -3.383, p &lt; .001, d = 0.15. Nuevamente otros actores siguieron apareciendo en mayor medida
como protagonistas en un volumen superior número de noticias que abordaban este encuadre (M =
.04, DE = .15) frente al presidente (M = .02, DE = .11). Sin embargo, la prueba d de Cohen indicó un
tamaño débil de la relación entre las variables (Ver datos en la Tabla 3).

Reflexiones finales
Tal y como se ha podido observar en la revisión de la literatura, los medios de comunicación
son una de las elites de mayor relevancia dentro de la dinámica de información entre gobernantes y
gobernados (Sánchez, 2013). En este sentido, el tratamiento informativo ofrecido por los medios a
ambas administraciones las cuales estaban representadas por gobiernos y partidos de oposición.
Además, se pudo comprobar que los medios de comunicación y los actores gubernamentales son
élites de importancia en el proceso de información entre la ciudadanía y el gobierno, sosteniendo
una dinámica de comunicación frente a la ciudadanía, estableciendo un proceso formal conocido
como comunicación gubernamental (Riorda &amp; Rincón, 2016). A su vez, los medios de comunicación
enriquecen este proceso de comunicación gubernamental entre gobernantes y gobernados, permitiendo transferir información entre ambos actores (Muñiz, 2020).
El análisis de contenido realizado permitió obtener una visión completa del tratamiento informativo ofrecido por los medios a la gestión presidencial de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel
López Obrador, no únicamente de manera individual, sino también analizando la presencia de los
demás actores que tenían presencia en ambas administraciones y la forma en la que en conjunto son
presentados a las audiencias. En la comparativa del estudio se encontraron grandes similitudes
respecto a quien predominaba como actor principal en las noticias. En el año 2016 donde Enrique
Peña Nieto fungía como presidente, otros actores predominaban como protagonistas en las noticias.
Sin embargo, el presidente Peña Nieto también tuvo un nivel elevado de protagonismo. Lo mismo
sucedió en el período 2022 donde Andrés Manuel López Obrador era el presidente, pues otros actores siguieron apareciendo con un nivel más elevado de protagonismo. Sin embargo, López Obrador
también fue un constante actor principal en las noticias.
Retomando la literatura acerca de las elites que aparecen como fuentes de información para
los ciudadanos, se puede observar cómo el presidente y estos actores gubernamentales en su papel
de protagonistas de las noticias son parte de esta dinámica de información. Y, a pesar de que Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López obrador presentan claras diferentes ideologías políticas y

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desarrollaron distintas acciones en su gestión como presidentes, presentaron gran similitud dentro
del proceso de comunicación gubernamental entre la ciudadanía y los gobernantes.
En los hallazgos encontrados en el análisis de los encuadres y/o tratamiento informativo de
las noticias por período, se pudieron observar diferencias entre una gestión y otra, a pesar de que no
fueron diferencias de grandes magnitudes. En el caso de los encuadres de atribución de la responsabilidad, consecuencias económicas y asunto temático, en ambos períodos analizados estos encuadres tuvieron un nivel elevado de presencia frente a los demás encuadres; los cuales, a pesar de tener presencia, ésta disminuía en ambos periodos en comparación con los otros. Esto resulta interesante en el sentido de que, a pesar de la polarización de la ideología política que puedan tener PRI y
MORENA, partidos políticos a los que pertenecen los presidentes estudiados, el tratamiento informativo siguió siendo similar en ambos períodos aumentando y se presentó una disminución en los
mismos encuadres en ambas gestiones. Y es que, si analizamos las obras o acciones más importantes en cada una de las administraciones, en ambas resaltan programas de inclusión como PROSPERA y la construcción del Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en el caso de Peña Nieto. Por
otra parte, se pueden observar los apoyos a personas de la tercera edad, estudiantes, desempleados,
etc., la creación del IMSS-Bienestar y la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles
(AIFA), así como la creación del Tren Maya, grandes proyectos de la gestión presidencial de Andrés
Manuel López Obrador.
Sin embargo, lo interesante radica en los resultados obtenidos en el encuadre de conflicto,
el cual además de tener un nivel de diferencia considerable en ambos períodos analizados, su nivel
de presencia va en aumento en la gestión de López Obrador y disminuye en la gestión de Peña Nieto. Dicho encuadre hace notar estos aspectos de diferentes posturas en temas o problemáticas que
se aborden, desacuerdo entre políticos, partidos, reproches etc. Con esto se puede notar cómo en el
caso de Peña Nieto la disminución de este conflicto en la cobertura de las noticias ayuda al posicionamiento de la imagen de su gestión y la de su gobierno. A diferencia del período analizado de López Obrador, en el cual este encuadre aumentó su nivel de presencia lo que pudo posicionar la gestión de Andrés Manuel de una manera menos positiva en cuanto al posicionamiento de la imagen de
su gestión y la de su gobierno. Y es que si se retoman estas obras mencionadas anteriormente, no
podemos dejar de lado el conflicto acerca de la cancelación del NAIM y la cancelación de varias de
las reformas de Peña Nieto, entre otras acciones, las cuales la oposición reprochó, criticó y señaló a
la gestión de López Obrador.
Además, en al análisis del tratamiento informativo se llevó a cabo también la comparativa
de presidente y otros actores como actor con preponderancia de la nota en ambos períodos. En el
período de 2016, Peña Nieto tuvo un mayor nivel de protagonismo frente a otros actores en los encuadres de atribución de la responsabilidad y consecuencias económicas, mientras que, en los encuadres de interés humano y conflicto otros actores mantuvieron un mayor nivel de protagonismo.
En lo que respecta a los encuadres de debate y negociación, juego estratégico, asunto temático y

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seguridad el nivel de protagonismo fue prácticamente el mismo. Esto es muy interesante ya que los
encuadres donde Peña Nieto aparece como protagonista tienden a llevar un conjunto de acciones
más positivas por parte de la gestión presidencial, lo que estaría ayudando al expresidente a mantener una imagen mayormente positiva durante su período como representante del ejecutivo, lo que
hace notar como las obras y acciones positivas y de mayor relevancia durante la gestión de Peña
Nieto lo ayudaban a posicionarlo positivamente en los medios. En el caso del periodo de 2022, los
otros actores dominaron como protagonistas de las notas en el encuadre de atribución de la responsabilidad. El resto de los encuadres presentaban como protagonistas a López Obrador y otros actores con niveles altos de similitud. Al respecto, puede considerarse relevante que tanto la imagen de
López Obrador como de otros actores en las noticias pudieron ser evaluados y/o posicionados de
manera similar a partir de la gestión presidencial realizada en este período, lo que permite denotar
que los medios posicionan en las noticias a la actual administración con un nivel de corresponsabilidad compartida en las acciones gubernamentales.

Declaración de conflicto de intereses
Las autoras no informaron ningún posible conflicto de intereses.

Fondos
Este artículo científico deriva de un estudio financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) de México, a través del programa de becas nacionales para realización de posgrado.

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COLABORADORES:

Luis Yaim Martínez Acebal
Universidad Iberoamericana, Ciudad de México
Orcid http://orcid.org/0000-0002-9195-367X
yaim.acebal@gmail.com
Miguel Sánchez Maldonado
Universidad Autónoma de Coahuila
Orcid http://orcid.org/0000-0002-4886-0881
miguelsanchez@uadec.edu.mx
Doctor en Estudios Humanísticos por el Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores. Profesor Investigador en Facultad de Ciencias de la Comunicación de
la Universidad Autónoma de Coahuila.
Felipe Marañón
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0002-0705-6336
felipe.maranonlzcn@uanl.edu.mx
Doctor en Filosofía con Acentuación en Ciencias Políticas y Administración Pública
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Profesor Investigador en Facultad
de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
Brenda A. Muñoz
Universidad Autónoma de Coahuila
Orcid https://orcid.org/0000-0003-0962-9270
brenda.munoz@uadec.edu.mx
Doctora en Ciencias Sociales: Estudios de Comunicación por la Universiteit
Antwerpen; Doctora en Estudios Humanísticos por el Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores. Profesora Investigadora en Facultad de Ciencias de la
Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila.

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Dinorah Moreno-Marañón
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0002-9862-4772
dmorenomo@uanl.edu.mx
Estudiante de Doctorado en Filosofía con Orientación en Ciencias Políticas de la
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Becaria del Consejo Nacional de
Ciencia y Tecnología (CONACYT). Colaboradora del Laboratorio de Comunicación
Política (LACOP-UANL). Sus líneas de investigación corresponden a participación
ciudadana.

Alma Rosa Saldierna Salas
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0003-1805-9740
alma.saldiernasls@uanl.edu.mx
Doctora en Filosofía con acentuación en Ciencias Políticas. Miembro del Sistema
Nacional de Investigadores Nivel I. Auxiliar Administrativa del Laboratorio de
Comunicación Política (LACOP-UANL). Sus líneas de investigación son el estudio
de las actitudes y comportamiento político, opinión pública.
Cinthia Juárez Jiménez
Investigadora independiente
Orcid https://orcid.org/0009-0003-9501-6506
cinthiajosette1999@gmail.com
Licenciada en Ciencia Política y Administración Pública por la Universidad
Autónoma de Nuevo León (2017-2022). Asistente de investigación en el
Laboratorio de Comunicación Política (2017- 2022). Actualmente se desempeña
como analista de datos para el Gobierno de Monterrey (2022-presente).

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Ana Carolina Flores Villalobos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0003-0652-9530
anacaro.cg@hotmail.com
Cuenta con licenciatura en Ciencias de la Educación (2014) por la Universidad
Vizcaya de las Américas y maestría en Ciencias Políticas (2017) por la Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL). Actualmente es doctorante en Filosofía en
Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Además, se
desempeña como docente en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones
Internacionales de la UANL y es colaboradora en el Laboratorio de Comunicación
Política (LACOP) de la mencionada facultad.
Jessie De Elias Matamoros
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0003-3373-5452
jessie.uanl@gmail.com
Cuenta con licenciatura en Relaciones Internacionales (2019) y maestría en
Ciencias Políticas (2022) por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
Actualmente es doctorante en Filosofía en Ciencias Políticas por la misma
institución. Adicionalmente se desempeña como docente en la Facultad de
Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UANL y es colaboradora en el
Laboratorio de Comunicación Política (LACOP) de la mencionada facultad.

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NORMAS ÉTICAS DE LA PUBLICACIÓN:
La Revista de Comunicación Política suscribe los principios éticos y de buena
praxis establecidos como estándares internaciones por las organizaciones CSE
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ellos, los estándares recogidos en el 2nd World Conference on Research Integrity,
Singapore (2010):
Equipo editorial
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El equipo editorial debe realizar sus funciones editoriales basadas en las
buenas prácticas de edición científica fomentando la transparencia, la
originalidad, la integridad y la calidad de todas las publicaciones.
Debe adoptar medidas para la detección de plagio, auto plagio, fraude por
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Editor
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El editor es el responsable de todo lo publicado en la revista, debe basar sus
decisiones en la validez del trabajo y en la importancia que tenga para los
lectores; por lo tanto, se hace libre de expresar de forma crítica pero
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objeto de estudio.
Debe sostener una comunicación cordial y respetuosa con los miembros del
equipo editorial, comités científicos y editorial, autores y revisores.
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Podrá retirar artículos publicados en caso de una mala práctica comprobada.

Autores
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Los autores deben tener un compromiso con el desarrollo ético y responsable
de sus investigaciones.
Sus trabajos de investigaciones deben ser producción propia, inédita y original.
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Deben proporcionar de forma correcta sus datos personales

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Los artículos deben ser coherentes con el contenido del trabajo, es decir, el
problema de investigación identificado debe corresponder con los objetivos del
artículo, la metodología, los resultados y las conclusiones.
Deberán enviar de forma transparente y original toda la documentación
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Se comprometen a declarar cualquier posible conflicto de interés.

Revisores

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artículos, la revisión debe ser objetiva en relación con el contenido del trabajo.
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Deberán enviar las evaluaciones en el tiempo estipulado por la revista.

Además, sigue los protocolos de buenas prácticas editoriales de Elsevier (PERK
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decisiones sobre los siguientes conflictos:
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Conflicto de autoría.
Plagio.
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Fraude o errores de investigación.
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1. Los artículos propuestos para su publicación en la Revista de Comunicación
Política deberán ser originales, no podrán haber sido publicados en otras
revistas incluso en el mismo o en otro idioma, no podrán haber sido sometidos
simultáneamente a otra revista y deberán estar escritos preferentemente en
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2. Los artículos deberán tener un carácter eminentemente académico, por lo que
queda excluida la publicación de otros trabajos como, por ejemplo, artículos de
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conclusiones, referencias, tablas y figuras, posibles anexos. Se seguirá la
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a. En la primera página se incluirá el título, tanto en español como
inglés, de preferencia breve (máximo 80 caracteres) y que refiera el
contenido del trabajo. También se aportará el resumen, tanto en
español como en inglés, de no más de 250 palabras que aporte
información concisa acerca del contenido del artículo (objetivo,
método seguido, principales resultados y conclusiones generales).
También se enlistarán cinco palabras clave, tanto en español como
inglés (se recomienda utilizar para su selección el Thesaurus de la
UNESCO).
b. A partir de la siguiente hoja se presentará el cuerpo del artículo,
precedido por el título del mismo, aunque sin indicar el nombre del
autor o autores.

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c. El cuerpo del artículo incluirá una introducción donde se establezca
claramente el problema de investigación, una revisión actual de la
literatura y las teorías existentes que concluya con el planteamiento
de las hipótesis y/o preguntas de investigación, el desarrollo
metodológico utilizado para realizar la investigación, el análisis de los
resultados principales, la discusión y conclusiones de los resultados
obtenidos a la luz de la literatura revisada y, en su caso,
agradecimientos.
d. Las referencias efectivamente citadas en el artículo se aportarán en
página aparte, utilizando las normas APA para su elaboración.
7. Se podrá utilizar notas al pie en el documento, aunque se recomienda que éstas
sean usadas únicamente para aportar información o datos relevantes para el
estudio, sin abusar en su utilización. Se realizarán a pie en cada página
correspondiente, y deben ser escritas en Times New Roman tamaño 10 a
espacio simple.
8. Para la elaboración de los títulos y subtítulos se seguirán las normas APA
acerca de los diferentes niveles de organización de los manuscritos.
9. Las figuras (mapas, fotografías, esquemas y gráficos) y tablas serán las
estrictamente necesarias y deberán explicarse por sí solas sin tener que recurrir
al texto para su comprensión. Se incluirán en páginas independientes después
de las referencias. En el texto únicamente se hará una llamada a la tabla o
figura correspondiente a efectos de edición.
10. Las figuras deberán remitirse en formato JPG o TIFF en la mejor calidad
posible (estándar de 300 ppp). Las tablas serán elaboradas en Word, aportando
los datos suficientes para su comprensión, en especial cuando se trate de tablas
que se refieren a información estadística.
11. Todas las figuras y tablas deberán ir numeradas con arábigos consecutivos (de
forma separada para tablas y figuras) e incorporar un título que describa
claramente el contenido de la figura y/o tabla. En el caso de las tablas, dicha
información aparecerá en la parte superior, mientras que para las figuras se
aportará en la parte inferior.
12. Las citas seguirán el sistema APA en su séptima edición de 2020
(http://www.apastyle.org/), aceptándose una autocita no mayor al 20%.
13. Además del archivo con el artículo, se deberá subir como documento
complementario una carta, firmada por todos los autores, de declaración de
conflicto de intereses. El texto de dicha carta se puede encontrar en la siguiente
liga: Carta. La no presentación de dicha carta debidamente firmada por todos
los autores imposibilitará iniciar el proceso editorial de revisión.

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�Editorial
Presentación del cuarto volumen de la Revista de Comunicación Política
Carlos Muñiz

Artículos científicos
Medios sociales en Estados autoritarios: ¿nuevas direcciones en la investigación
académica?
Luis Yaim Martínez Acebal
Sofisticación y cultura política en estudiantes universitarios, un análisis desde sus hábitos
comunicativos
Miguel Sánchez Maldonado, Felipe Marañón, Brenda A. Muñoz
Investigaciones publicadas respecto de los conceptos de construcción ciudadana y
formación cívica de los pre-ciudadanos
Dinorah Moreno-Marañón, Alma Rosa Saldierna Salas
¿Influye la dieta mediática en las actitudes de desafección política? Estudio comparativo:
Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México
Cinthia Juárez Jiménez
Aportación mexicana al estudio de la comunicación política. Análisis bibliométrico de
artículos en revistas de acceso libre
Carlos Muñiz, Abdelkarim Chanona

�</text>
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                  <text>La Revista de Comunicación Política es una publicación de difusión científica de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que busca fomentar el intercambio de ideas, la reflexión y la investigación dentro del área de la comunicación política. La revista trabaja con el formato de publicación continua, con volúmenes publicados de forma anual.</text>
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                <text>La Revista de Comunicación Política es una publicación de difusión científica de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que busca fomentar el intercambio de ideas, la reflexión y la investigación dentro del área de la comunicación política. La revista trabaja con el formato de publicación continua, con volúmenes publicados de forma anual.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>���UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Juan Paura García
Secretario General

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES
INTERNACIONALES
Dr. Abraham Alfredo Hernández Paz
Director
Dra. Verónica Ascención Cuevas Pérez
Subdirectora General
Dr. Oswaldo Leyva Cordero
Subdirector de Posgrado e Investigación

Revista de Comunicación Política, Vol. 3 enero-diciembre 2021, es una publicación anual,
editada por la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales (FCPYRI) de la
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), a través del Laboratorio de Comunicación
Política (LACOP), http://rcp.uanl.mx.
Domicilio de la Publicación: Campus Mederos Ave. Praga y Trieste s/n Col. Residencial Las
Torres, C.P. 64930. Monterrey, México. Telf: 8183294000 Ext 2282. Email: rcp@uanl.mx
Editor responsable: Dr. Carlos Muñiz Muriel. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 042018-031515142600-203, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del
Derecho de Autor.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor
de la publicación. Responsable de la última actualización de este número, Dr. Abraham
Alfredo Hernández Paz, Campus Mederos Ave. Praga y Trieste s/n Col. Residencial Las
Torres, C.P. 64930. Monterrey, México.
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin
previa autorización del Editor.

Revista de Comunicación Política, vol. 3, enero-diciembre, 2021, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�REVISTA DE COMUNICACIÓN POLÍTICA:

EQUIPO EDITORIAL
Editor jefe:

Editora adjunta:

Dr. Carlos Muñiz
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dra. Alma Rosa Saldierna Salas
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

COMITÉ DE REDACCIÓN
Dr. Luis Alberto Paz Pérez
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dr. Felipe Marañón Lazcano
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dra. Alejandra Rodríguez-Estrada
Universidad Autónoma de Baja California,
México

Dr. Francisco R. Sánchez García
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dr. Juan de Dios Martínez Villarreal
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dra. Vera Patricia Prado Maillard
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dr. Rubén Flores González
Universidad Veracruzana, Centro de
Estudios de Opinión y Análisis, México

Dra. Nilsa Marlen Téllez Morales
Universidad Panamericana, Campus
Guadalajara, México

Dr. Oswaldo Leyva Cordero
Universidad Autónoma de Nuevo León, México

Revista de Comunicación Política, vol. 3, enero-diciembre, 2021, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�COMITÉ CIENTÍFICO
Dr. Guillermo López García
Universidad de Valencia, España
Dr. Alejandro Moreno
Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), México
Dra. Natalia Aruguete
CONICET / Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
Mtro. Sandro Macassi
Pontificia Universidad Católica del Perú, Perú
Dr. Homero Gil de Zúñiga
University of Vienna, Austria
Dr. Martín Echeverría
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México
Dra. Victoria Isabela Corduneanu
Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México
Dr. José Carlos Lozano Rendón
Tecnológico de Monterrey / Texas A&amp;M International University, Estados Unidos
Dra. Eva Campos-Domínguez
Universidad de Valladolid, España
Dr. Sebastián Valenzuela
Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Dr. Hernando Rojas
Universidad de Wisconsin – Madison, Estados Unidos
Dra. Luciana Panke
Universidade Federal do Paraná, Brasil
Dr. Arthur Ituassu
Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro (PUC-Rio), Brasil

Revista de Comunicación Política, vol. 3, enero-diciembre, 2021, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�ÍNDICE:

Presentación del tercer volumen de la Revista de Comunicación
Política ..................................................................................

9

Carlos Muñiz

The connection between perceptions of media bias and
influence and affective polarization: an examination in Brazil
and Mexico and the United States ..........................................
11
La conexión entre las percepciones de sesgos mediáticos y su influencia en la
polarización afectiva: un examen en Brasil, México y Estados Unidos
Chau Tong
Haley Winckler
Hernando Rojas

Tratamiento informativo (framing) del candidato
independiente frente a los candidatos de partidos tradicionales
en el estado de Nuevo León durante la campaña electoral 2015 33
Information treatment (framing) of the independent candidate versus
traditional party candidates in the state of Nuevo León during the 2015
election campaign
Ana Carolina Flores Villalobos
El papel de las redes sociales en la participación organizada de
los jóvenes en Nicaragua........................................................
The role of social media in the organized participation of young people in
Nicaragua

59

Luis Jara
Desafección política y medios de comunicación en México.
Aproximaciones teóricas, tendencias y hallazgos ...................
Political disaffection and the media in Mexico. Theoretical approaches,
trends and findings

75

Juan Luis Meza Medina

Revista de Comunicación Política, vol. 3, enero-diciembre, 2021, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�Análisis del discurso de los elementos nacionalistas en las
películas Chicogrande (2010) y Ciudadano Buelna (2013) de
Felipe Cazals ..........................................................................
93
Discourse analysis of the nationalist elements in the Felipe Cazals’ movies
Chicogrande (2010) and Ciudadano Buelna (2013)
Luis Gerardo Frías
Colaboradores del volumen ...................................................

103

Normas éticas de la publicación .............................................

105

Directrices para los autores ...................................................

107

Revista de Comunicación Política, vol. 3, enero-diciembre, 2021, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�Presentación del tercer volumen de la Revista de Comunicación Política
Carlos Muñiz
Universidad Autónoma de México
Orcid https://orcid.org/0000-0002-9021-8198
carlos.munizm@uanl.mx

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Muñiz, C. (2022). Presentación del tercer volumen de
la Revista de Comunicación Política. Revista de Comunicación Política, 3, e210300.

Presentación
Es un enorme placer presentar, como editor de la de la Revista de Comunicación Política el nuevo
volumen de esta publicación arbitrada, creada en 2019 desde la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Nuevo León con la idea de servir como espacio de difusión del conocimiento científico especializado y de calidad. Con el propósito de generar
un nuevo espacio que ayude a publicar artículos académicos de la más alta calidad en el campo de la
comunicación política y la opinión pública, se ha venido trabajando desde 2018 por parte de un equipo
de especialistas de esta y otras instituciones en la creación de esta revista, en gran medida por parte
del equipo de investigadores que forman parte del Laboratorio de Comunicación Política (LACOP).
Cabe destacar que, siguiendo con la política establecida desde un inicio, esta revista cumple
con todos los requisitos de calidad solicitados a las publicaciones seriadas para su indización. Por ello,
todos los artículos que han sido publicados en este volumen de la revista han pasado necesariamente
por un riguroso proceso de revisión por pares a doble ciego para asegurar la calidad de los mismos.
Por ello, se agradece ampliamente a todos los investigadores y colaboradores que han participado
dictaminando alguno de los artículos que aquí se presentan, una tarea sin la cual el resultado final de
su publicación no podría ser posible. Además, cabe agradecer al comité científico de la revista, que
cuenta con investigadores de calidad nacional e internacional, que asegura la calidad de todos los
procesos editoriales que se han llevado a cabo, así como la calidad en la dictaminación y selección de
los textos que serán publicados en la revista.
En este sentido, el presente volumen queda establecido por cinco trabajos presentados por
diferentes investigadores de México y Estados Unidos, en los que aportan resultados y hallazgos novedosos en el campo de la comunicación política. Por ello, se agradece a todos los autores que han
colaborado con el volumen, pues si aportación es esencial para el buen funcionamiento de la Revista

Revista de Comunicación Política, vol. 2, enero-diciembre, 2020, http://rcp.uanl.mx, pp. 9−10, ISSN: en trámite

�Presentación del primer volumen de la Revista de Comunicación Política

10

de Comunicación Política. Solo me resta reconocer la labor de los diferentes profesores investigadores
de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y los alumnos colaboradores que han
coadyuvado para promover este importante proyecto, así como agradecer al equipo directivo de la
facultad por su constante apoyo a este proyecto editorial. Estoy seguro de que, con el trabajo de todo
este equipo y la contribución valiosa de los autores, lograremos incorporar la revista a diversos índices
internacionales y nacionales. Les invito a seguir acompañándonos en este proyecto, como autores,
revisores y lectores.

Revista de Comunicación Política, vol. 3, enero-diciembre, 2021, http://rcp.uanl.mx, pp. 1−2, ISSN: en trámite

�The connection between perceptions of media bias and influence and affective polarization: an examination in Brazil and
Mexico and the United States
La conexión entre las percepciones de sesgos mediáticos y su influencia en la polarización afectiva: un examen en Brasil, México
y Estados Unidos

Chau Tong

Haley Winckler

Hernando Rojas

Cornell University
Orcid http://orcid.org/00000002-6609-9889
ctt39@cornell.edu

University of Wisconsin-Madison
https://orcid.org/0000-00027408-8266
hwinckler@wisc.edu

University of Wisconsin-Madison
Orcid https://orcid.org/00000002-0012-4041
hrojas@wisc.edu

Abstract: This study examines two types of news media-related perceptions (hostile media perceptions and third-person
perceptions) and the relationship with affective polarization, or the increased partisan hostility between opposing members in
Brazil, Mexico and the United States. Operationalizing affective polarization as the estimated discrepancy between members
of one’s own political party and those of others on certain personality traits, including intelligence, caring about the welfare of
humanity, being informed, and being tolerant, we found strong and statistically significant positive correlations between each
type of perception and affective polarization. In other words, thinking that the media is biased against one’s own side and
thinking that partisans on the other side are more susceptible to biased media influence respectively and directly associates
with how one feels about adversarial partisans. The implications of these findings are discussed in relation to the prominence
of perceptions of media bias and affective polarization in countries with different levels of media professionalism and party
polarization.

Keywords: Brazil, Mexico, United States, public opinion, media effects, political perceptions, political attitudes, affective
polarization, hostile media perception, hostile media effect, perceived media influence, third-person effect

Resumen: Este estudio examina dos tipos de percepciones relacionadas con los medios de comunicación (percepción de
los medios hostiles y percepción de tercera persona) y su relación con la polarización afectiva, o la creciente hostilidad partidista entre miembros de partidos opuestos en Brasil, México y Estados Unidos. Operacionalizando la polarización afectiva
como la discrepancia estimada entre los miembros del propio partido político y los de otros en ciertos rasgos de personalidad,
como la inteligencia, el preocuparse por el bienestar de la humanidad, el estar informado, o el ser tolerante, encontramos
correlaciones positivas fuertes y estadísticamente significativas entre dichas percepciones y la polarización afectiva. En otras
palabras, pensar que los medios están sesgados en contra del propio bando y pensar que los partidarios del otro lado son más
susceptibles a la influencia sesgada de los medios, se asocia directamente con lo que uno siente acerca de los que pertenecen a
otros partidos. Las implicaciones de estos hallazgos se discuten en relación con la prominencia de las percepciones de sesgos
mediáticos y la polarización afectiva en países con diferentes niveles de profesionalismo mediático y polarización partidista.

Palabras clave: Brasil, México, Estados Unidos, opinión pública, efectos mediáticos, percepciones políticas, actitudes
políticas, polarización afectiva, percepción hostil de los medios, influencia mediática percibida, efecto de la tercera persona

Fecha de recepción: 01/03/2021
Fecha de aprobación: 23/08/2021

How to cite this paper / Cómo citar este artículo: Tong, C., Winckler, H., &amp; Rojas, H. (2021). The Connection Between Perceptions of Media Bias and Influence and Affective Polarization - An Examination in Brazil and Mexico
and the United States. Revista de Comunicación Política, 3, e210301. https://doi.org/10.29105/rcp3-1

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�The connection between perceptions of media bias and influ-ence and affective polarization

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Introduction
The affordances of the current media environment are thought to foster political polarization as they
facilitate content filtration, socially enabled echo chambers, and the distribution of extreme views on
a historically unprecedented scale. Within political polarization studies, the examination of affective
polarization, or the notion of people’s dislike for those with differing political positions and partisan
affiliations, has gained significant traction. This phenomenon emphasizes the “affective” and identity
component of party membership as a driving factor pushing in- and out-party members apart
(Iyengar et al., 2012).
Affective polarization is particularly problematic for democracy as it threatens basic notions
of solidarity that are the core of democratic practices (Tong et al., 2020). If an individual considers
that those in their imagined outgroup are not intelligent, tolerant, informed or don't care about the
welfare of humanity, the incentives to engage those others in rational debate are diminished. Examining polarization writ large, scholars have contended that current changes to the contemporary media environment are introducing more nuanced effects to different phenomena of political polarization (Barberá, 2020; Persily &amp; Tucker, 2020). On the one hand, social media and their mechanism of
weak-tie connections have been found to facilitate cross-cutting exposure to incongruent information
and interactions with different others (Gil de Zuniga &amp; Valenzuela, 2011; Bakshy et al., 2015, thus
reducing political extremity and increasing awareness of ideological differences. On the other hand,
individual and social filtering algorithms embedded in social media and digital platforms are also
found to augment selective exposure to certain types of content (Flaxman et al., 2016; Prior, 2007),
increase the salience of political identities and amplify hostility towards those with opposing political
views (Garrett et al., 2014; Settle, 2018).
Affective polarization has been empirically examined quite extensively (and somewhat limitedly) in the context of the United States, even though the notion of unbalanced feelings for the ingroups and out-groups can be logically applied to other democracies with similar concepts of party
identification. Motivated by this gap in the current literature, in this study, we propose an exploratory
empirical examination into the state of affective polarization in Brazil and Mexico - two young democratic nations in Latin America with striking similarities in terms of levels of democratization, media
professionalism and party polarization. Taking a comparative approach that juxtaposes these two
cases alongside with the United States, we hope to theoretically explain how affective polarization
vary under different conditions of political and media systems.
We also propose examining public perceptions related to the news media and fellow citizens,
as well as their corresponding relationships with affective polarization. As opposed to a different line
of research which focuses on the link between new media (including social media) and polarization,
in this article, we focus attention on traditional news media and public perceptions of their potential
bias and influence. Making theoretical connections between affective polarization, perceived media

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influence (i.e. third person perceptions) and biased media perceptions (i.e. hostile media perceptions), we examine how the two types of perceptions independently and interactively correlate with
the degree of affective polarization in the three countries of interest.
While the connection between feeling negatively about political opponents and perceiving the
news media coverage to be biased in the opponents’ favor has been well established in the context of
the U.S. (Gunther, 1992, 1998), less empirical evidence has been found in Brazil and Mexico. Based
on the extant literature on hostile media and third-person perceptions, we contend that negative feelings for the other side (i.e., affective polarization) can be reinforced if one perceives the media to be
biased and having influential impact on others. There are at least two reasons for this argument: First,
individuals who perceive the media to be biased and influential will ultimately consider that members
of the out-groups will be swayed from the “correct” position by “biased” media and thus are more
deserving of contempt. Second, perceptions of media bias and influence could increase perceptions
of being threatened by a supposedly powerful entity, thus triggering negative feelings for the “outgroups” with undue favorable media treatment.
To test these propositions, we used data from a set of nationally representative surveys collected to understand the political cultures in the U.S., Brazil and Mexico. The findings are discussed
in terms of the extent of the relationships between perceptions of media bias, media influence and
affective polarization in different national contexts, as well as suggestions for future research.

Political Polarization
Efforts to define and assess political polarization have focused on different facets of polarization, including issue extremity, issue alignment, perceived polarization, elite polarization and affective polarization.
Initial conceptualizations of polarization were based on the increasingly prominent bimodality of public opinion distributions on several political issues (Fiorina et al., 2005; Fiorina &amp; Abrams,
2008). Under this logic, polarization implies that on possible positions for a given policy issue, less
people identify with compromises in the center and instead prefer more extreme positions on either
side of the issue (Abrams &amp; Fiorina, 2012). While intuitively appealing, there has been a considerable
debate on whether issue-level publics, particularly in the United States, have become more polarized
over the past few decades. Scholars arguing for increased issue polarization point toward the polarization of political elites and argue that mass polarization will follow the pattern at the elite level
(Druckman et al., 2013; Evans, 2003), or refer to the alignment of issue positions - the notion that
partisans increasingly align with their party's position across several issues, with less partisans having
cross-cutting preferences (Abramowitz &amp; Saunders, 2005, 2008). Scholars arguing against increased
issue polarization tend to focus on specific issues and how preference distributions for the most part

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tend to remain stable, as well as the idea that affiliation with political parties becomes weakened over
time (for a summary of this debate see Abrams &amp; Fiorina, 2012). Issue polarization remains a major
component of political polarization studies because of its relevance to democratic functioning. For
example, under conditions of high polarization, when citizens are presented with opposing frames on
an issue, partisans' opinion moves uniformly in the direction of the frame endorsed by their party,
even if the other party's argument is stronger (Druckman et al., 2013).
Another facet of polarization is party system polarization, which refers to the “degree of ideological differentiation among political parties in a system”, suggesting whether the parties would
compete for the median voter or a more ideologized one (Dalton, 2008, p. 900). This dimension of
polarization is argued to lead to political alignment, as the polarization at the party system level could
explain the corresponding level of polarization among the elites and the public.
Finally, perceived and affective polarization are the two facets of polarization that are receiving a lot of attention, particularly in the domain of communication research. Perceived polarization
refers to the evaluation by individuals about how distant social or political groups are from one another (Yang et al., 2016). Brought about by exposure to media reports about political polarization at
the aggregate level, or discussions of the issue online and via social media, individuals perceiving
increased polarization may come to change their conversation behaviors or become more polarized
on issues (Ahler, 2014). Perceived increase in polarization could also lead to heightened dislike or
distrust towards people from different social or political camps (Levendusky &amp; Malhotra, 2016). This
is commonly called “affective polarization” (Iyengar et al., 2012) or “psychological polarization” (Settle, 2018).
Affective polarization is prominently high in the United States, where dislike for members of
the “other” party has more than doubled in the last 20 years according to Pew Research Center Report
(2014). This intense dislike for people from the opposing party includes thinking their policies “are
so misguided that they threaten the nation’s well-being”, attributing negative traits to their supporters
(for example, calling them selfish or lacking intelligence), and hesitating to initiate close relationships
with the other side (Iyengar et al., 2012). Affective polarization has been theorized to root from considering partisan identity as a form of social group association. Due to this logic, fellow party members
are viewed more positively as they are considered the “in-groups” as opposed to the “out-group” opposing party members.
Considering how party membership and identification are shared characteristics of political
democratic systems, we are interested in how this identity relates to the discrepancy in partisan feelings in young but flourishing democracies like Brazil and Mexico. We further examine the hypothesis
that: if politically active individuals perceive the media as biased and can sway others into a further
incorrectly “biased” position, the different “others” will be condemned even more because of such
supposedly negative media effects.

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In the following section, we discuss the current literature on perceptions related to media,
and how such perceptions relate to the levels of media professionalism in young democracies like
Brazil and Mexico.

Perceptions of Media Bias
In tandem with affective polarization, perceptions of media bias have also been on the rise. The Pew
Research Center (2014) data shows that, for example, in the United States trust in the news media
has consistently declined. Distrust in the mainstream news media is even more pronounced among
political partisans (especially those on the political right) who disproportionately use and trust partisan media outlets that align with their political beliefs. In Brazil, Ituassu et al. (2018) showed that in
addition to mainstream media sharing, partisans who supported the two candidates in the 2014 presidential election shared about 40% of partisan content on Twitter, illustrating how partisan media
have become prominent in the media diets of citizens and suggest the potential connections between
partisan media sharing and polarization in this national context.
While the rise of partisan media might partly account for general dissatisfaction with the
news (Jones, 2004), it has been well established that perceptions of media coverage and perceived
slant in the opinion climate are often connected (Gunther, 1998). In other words, individuals who
perceive the media to be biased against their side also estimate relatively less support for their side in
the surrounding opinion environment. Cognitive biases such as negativity bias further make disagreeable content stand out in cognition and increase biased perceptions when individuals interpreting
news content.
The phenomenon according to which politically involved individuals, particularly partisans,
interpret neutral news as biased against their own position, was originally identified by Vallone, Ross,
and Lepper (1985), and labeled as the hostile media phenomenon. This phenomenon refers to a perceptual bias by which partisans tend to perceive media coverage of an issue or group to be unfairly
slanted against the group they belong to (Gunther, 1992), and has been consistently documented in
the literature (Giner-Sorolla &amp; Chaiken, 1994; Gunther et al., 2009; Rojas et al., 2016; Tsfati, 2007).
Schmitt et al. (2004) suggest three mechanisms that explain hostile media perceptions, including selective recall (i.e., negative information being more memorable), selective categorization
(i.e., certain pieces of evidence being misinterpreted), and different standards (as to what constitutes
“appropriate” evidence). In all cases, such colored interpretations result in perceiving media content
as biased even when it is neutral.
It should be noted that the hostile media phenomenon is not necessarily confined to a specific
nation, type of government, or media system. Evidence of biased interpretation of media content has

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been documented in several countries, including Singapore (Chia et al., 2007), Israel (Tsfati, 2007),
South Korea (Choi et al., 2009), Colombia (Rojas, 2010); and Switzerland (Matthes, 2011). While the
hostile media phenomenon grew out of work testing reactions to specific types of media content, it
has been extended to generalized evaluations of media content (see for example Barnidge &amp; Rojas
2014), especially in national contexts where media fragmentation is generally low and the concept of
partisan media is not widely applicable.
Hostile media phenomenon reflects a form of in-group bias grounded in the processes of
group identity that evoke cognitive differentiation between the in-group and the outgroup (Matheson
&amp; Dursun, 2001). Affective involvement can also result in the perceptions of media bias (Matthes,
2011). This suggests that partisans or highly involved citizens often see the media as not supportive
enough of their position and thus “biased” against their side.
Based on the current literature, we propose a positive correlation between affective polarization and perceptions of media bias. That is, perceptions of hostility in media content should be accompanied with the devaluation of the out-group, as partisans project that partisans on the other side
must be poorly informed and malleable enough to accept the narrative of biased and “incorrect” media. Thus, we pose the following hypothesis:
H1. Perceptions of biased media will be positively related to affective polarization.

Third-person Perceptions
A closely related phenomenon to hostile media perceptions was described by Davison (1983). According to this notion, people tend to perceive greater media effects on others relative to the effects on
themselves (third-person perception) and such perceptions can, in turn, evoke meaningful responses
and outcomes (third-person effects). The basic underlying idea is that because negative media content
is perceived to have more effects on others (particularly more distant others), anticipating such effects
makes individuals respond in certain ways, hence an indirect effect on their own (McLeod et al.,
2001).
Differential estimates of media effects on others have been systematically established (see for
example Cohen et al., 1988; Price et al., 1998; Perloff, 1999 for a review) and the effects of such discrepant perceptions have been found to relate to pro-censorship attitudes (McLeod et al., 1997), compliance (Gunther et al., 2006), defiance (Tsfati &amp; Cohen, 2005), withdrawal (Tewksbury et al., 2004),
and corrective action (Rojas, 2010).
At the basis of these findings is a social distance corollary (Cohen et al., 1988; Duck &amp; Mullin,
1995) according to which the perceived similarity, familiarity, and identification of in- and out-groups
play a role in individuals’ perceptions of who are affected and how severely affected they are by media

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content. If the mere membership to a meaningless group (i.e., “Group A” and “Group B”) leads to
actions directed at favoring the members of the in-group against the members of the out-group (Billig
&amp; Tajfel, 1973), it is expected that with political affiliation as a social group designation, the presumed
effects on the out-group are even stronger.
Thus, there should be a positive relationship between perceptions of media influence and
affective polarization. In other words, perceiving that others are more susceptible to biased media
messages (compared to the self) might be enough for partisans to discern an intellectual gap between
themselves (and people like them) and those from the opposition. Thus, perception of media influence implies that one would see out-party members as being less informed and more misguided by
media messages. We propose that assumptions about “greater” media influence on others can activate
concerns about the possible consequences of such media on others as well as one’s evaluations of
them. Accordingly, we pose the following hypothesis:
H2. Third-person perceptions of media effects will be positively related to affective polarization.
As hostile media perceptions generate concerns about the public being swayed from the “correct” position and third-person perceptions refer to the implied evaluations of the effects of negative
content, these two perceptions are closely related. Thus, we also examine whether hostile media perceptions or third-person perceptions are more consistent predictors of affective polarization and if
there is an interaction effect between them. The following research questions are posed:
RQ1: Between biased media perceptions and third person perceptions, which are the more
consistent predictor of affective political polarization?
RQ2: Do biased media perceptions and third person perceptions interact to amplify their potential effect on affective political polarization?
In the following, we introduce our rationale for choosing Brazil and Mexico as the two cases
to consider alongside the United States.

Context or Rationale for Comparison
While previous research has extensively studied media perceptions and important political outcomes,
including affective polarization in the United States and other developed Western democracies, significantly less attention has been paid to other young democracies. This lack of scholarly attention
prevents the ability to explore the extent to which these phenomena occur, prevail and interact in
other socio-political conditions.

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Media system and public perceptions of the media
The Latin American media environment has transformed over different phrases of history,
from the dominance of political power over public communication through investments in the 1940s,
to the emergence of media commercialization and concentration in the 1990s, to the current state of
moderate political democratization (Matos, 2012). In thriving democracies like Brazil and Mexico,
despite market expansion and democratization, the media systems are still heavily influenced by pressures from external interests, namely the Church and elected politicians. Compared to their neighbors
in the region, Brazil and Mexico have stronger broadcasting systems, lower media concentration and
higher diversity (Matos, 2011).
Historically, due to the conservative control over the media, political news coverage tends to
be more biased against left-wing candidates than right-wing candidates. The rise of commercial media, the “left turns” in politics and the rise of populist presidents, however, introduce new complexities and conflicts to the relationships between the media and the government. For example, research
noted how some media, e.g., those owned by businesses with conservative interests, are more motivated to exercise the watchdog function than other types of media (Boas, 2013). Others noted how
this watchdog function is overthrown when the media play a hand in conspiring against democracy
(in Brazil, see Albuquerque, 2019; Paulino &amp; Guazina, 2020). In Mexico, the media and telecommunication markets are characterized as one of the most concentrated ones in the world (Huerta-Wong
&amp; Gómez García, 2013), and controlled by key enterprises such as Televisa, who often benefit from
deregulation and investment through foreign capital. The long-term connection between commercial
forces and politicians affected the tone of news coverage especially in the 1980s, which was mostly
empathetic towards the president and the government. However, with politicians owning regional
media and media executives running for office seats, this dynamic becomes more complex (for Mexico, see more works such as Márquez-Ramírez, 2014; Márquez-Ramírez &amp; Guerrero, 2014; Gómez
García &amp; Treré, 2014).
Brazil and Mexico both have a moderate level of media professionalization (score of 32.6 and
49.3 respectively) (“Word Press Freedom Index”, 2016). According to Hallin and Mancini (2004)’s
media typologies, the press media in both systems are still highly dependent on state subsidies and
considered to be at the service of local oligarchs who use the media to solidify political control (Hallin
&amp; Papathanassopoulos, 2002). There is a conflicting sentiment towards the news media in these systems, where citizens increasingly consider the media as one of the institutions with the most positive
influence on national development (Vice &amp; Chwe, 2017), although in some cases, trust in news media
is not very high (Horowitz, 2013).

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Party system and polarization
The politics of Brazil and Mexico both take place in a framework of a federal presidential
representative democratic republic, where the President is head of state and head of government. The
government is based on a congressional multi-party system politics. Party identification among the
public in Brazil and Mexico is still weak and party competition is not yet fully open (McCann &amp; Lawson, 2003). The level of party system polarization in these two countries is highly unstable across
elections (see Dalton, 2008, 2017). In the past, larger parties used to dominate the political landscape
(particularly Partido dos Trabalhadores, Partido da Social Democracia Brasileira and Partido Socialista Brasileiro in Brazil and Partido Revolucionario Institucional –PRI, Partido de la Acción Nacional
–PAN, and Movimiento de Regeneración Nacional -MORENA in Mexico). However, what was observed during the 2018 Brazilian presidential election suggested a divergence from this trend, when
Jair Bolsonaro, who then affiliated with Partido Social Liberal PSL (a small and lesser known party),
competed against candidates from major parties and eventually won the presidency. Run-off competitions between major parties are likely to continue to be a feature of high-stake elections in the foreseeable future.
In Mexico, political polarization was less intense than in Brazil (according to data from Reuters Institute 2016). Current research also notes a growing disenchantment among the public with
the leadership of major parties (Cuddington &amp; Wike, 2015; Barthel &amp; Mitchell, 2017). There were
numerous cases of politicians and public figures being removed from positions due to corruption
scandals. Due to this reason, the public had low confidence in the government and negative feelings
for members of political parties who are constantly in direct opposition (Weitz-Shapiro &amp; Winters,
2016; Winters &amp; Weitz-Shapiro, 2014).
Comparison with the US
The US was identified in the Hallin and Mancini (2004)’s typology as belonging to the “liberal” group, high level of media professionalism. The politics of the US is also distinct from the other
two countries because of the domination of the two major political parties in the democratic processes. These parties (Democratic and Republican) distance themselves ideologically at both the elite
and electorate level (Webster &amp; Abramowitz, 2017).
There are widespread perceptions, among the American right, that the mainstream news media has a “liberal bias”. This narrative has been presented and reinforced by conservative politicians
as well as conservative media sector. The notion of media bias, thus, are pervasive. With the increased
media fragmentation and the rise of digital media outlets, public trust in the general quality of information has also decreased consistently (Pew Research Center, 2009). It is, thus, expected that the
levels of affective polarization in the US, as well as perceptions of biased media will be higher than
those in Brazil and Mexico. In the following, we describe our data collection process and sample as
well as the measures of the variables of interest.

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Methods
Samples
Data were collected between April and June of 2016 using online survey panels administered
by Survey Sampling International (SSI). The sample was designed to reflect the population of adults
(age 18+) in Brazil, Mexico and the United States. SSI uses a two-stage sampling process. First, subjects are randomly selected from each country’s online panel constructed along geographic and demographic parameters. Next, subjects are presented with profiling questions to create a final sample
that is balanced regarding certain demographics: age, gender and education.
The Brazilian dataset was completed between June 22 and June 26, 2016 and contains 520
complete responses; 14 responses were discarded due to excessive missing responses. The sample
reflects well the Brazilian adult population in terms of gender (sample: 49% males; census 1 48.5%
males). In terms of age our sample is slightly younger than the population (sample: 18 to 39 years old
54%, 40 to 64 years old 34%, and 65 and over 12%; census 18 to 39 years old 46%, 40 to 64 years old
41%, 65 and over 13%), in terms of race more white than the general population (sample: white 56%;
census 45%) and in terms of educational level significantly more educated than the general population
(sample: did not complete high school 5.2%, high school and/or some college 52%, completed college
43%; census data: did not complete high school 56%, high school and/or some college 30%, completed college 14%).
The Mexican dataset was completed between April 11 and April 15, 2016 and contains 510
complete responses; 17 responses were discarded due to excessive missing responses. The sample
reflects well the Mexican adult population in terms of gender (sample: 47% males; census 2 49%
males). In terms of age our sample is slightly younger than the population (sample: 18 to 39 years old
56%, 40 to 59 years old 32%, and 60 and over 13%; census 18 to 39 years old 51%, 40 to 59 years old
33%, 60 and over 16%), in terms of race our sample is less white than the general population (sample:
white 13%; population3 17%) and in terms of educational level significantly more educated than the
general population (sample: did not complete high school 2%, high school and/or some college 37%,
completed college 61%; census data: did not complete high school 44%, high school and/or some
college 47%, completed college 9%).
The United Sates dataset was completed between April 5 and April 10, 2016 and contains 514
complete responses; 10 responses were discarded due to excessive missing responses. The sample

Brazilian Institute of Geography and Statistics (http://www.ibge.gov.br/home/estatistica/populacao/condicaodevida/indicadoresminimos/sinteseindicsociais2016/default_tab_xls.shtm) describes 2016 Brazilian population estimates.
2 Instituto Nacional de Estadística y Geografía (http://www.inegi.org.mx/) provides description of Mexican population estimates.
3 INEGI, official Mexican statistics bureau, does not collect race information. This population estimate is based on less formal
sources (https://es.wikipedia.org/wiki/Demograf%C3%ADa_de_M%C3%A9xico).
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reflects well the U.S. adult population in terms of gender (sample: 48% males; census 4 49% males),
age (sample: 18 to 44 years old 46%, 45 to 64 years old 38%, and 65 and over 16%; census 18 to 44
years old 48%, 45 to 64 years old 35%, 65 and over 17%), educational level (sample: did not complete
high school 10%, high school and/or some college 53%, college 37%; census data: did not complete
high school 11.6%, high school and/or some college 55.9, completed college 32.5%), and race (sample:
white 78%; census 77%).
Measurement
Survey instruments were originally written in English. Then using back translation techniques, a Spanish and Portuguese version were developed.
Affective polarization, our core criterion variable, was measured using four items that asked
whether they would describe people who vote for a political party as “intelligent,” “ignorant and misguided,” “intolerant,” and interested in “the welfare of humanity.” Subsequently, survey respondents
had to answer parallel questions for major political parties in their country (Brazil: Partido dos Trabalhadores -PT, Partido da Social Democracia Brasileira –PSDB and Partido Socialista Brasileiro –
PSB); Mexico: Partido Revolucionario Institucional –PRI, Partido de la Acción Nacional –PAN, and
Movimiento de Regeneración Nacional -MORENA; United States: Democratic Party and Republican
Party). In the United States, for each dimension of polarization, the gaps in the scores given to members of each party were coded as one (e.g., members of one party are more intelligent than members
of the other party), whereas a lack of discrepancy (e.g., everyone is intelligent, or no one is intelligent)
was coded as zero. In Brazil and Mexico, the gaps in the scores given to members of each party were
averaged. The resulting variable for each individual then can range from zero (no discrepancies) to
four (a discrepancy on every characteristic). For descriptive information on affective polarization see
Table 1.
Third-person perceptions. Perceived media influence on others was measured by subtracting
the degree of agreement with "The media have a lot of influence on my own opinion" from the statement "The media have a lot of influence in the opinion of people" (0: strong disagreement, 5: strong
agreement). A positive value (from 1 to 5) indicated strong perceived media influence on others.
Perceptions of media bias. Respondents were asked to place their political ideology and the
ideology of the mainstream media on a scale where 0 is the left, 5 is the center and 10 the right. The
ideology discrepancy is calculated by subtracting one score from the other and taking the absolute
value that indicates a perceived gap between one's own ideology and the mainstream media ideology
(a similar method was used in other studies, for example, Rojas, 2010).

United States Census Bureau QuickFacts (https://www.census.gov/quickfacts/) describes US population estimates as of July
1, 2016.
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Table 1. Descriptive analysis
United States

Brazil

Mexico

(N = 514)

(N = 520)

(N = 511)

M

SD

M

SD

M

SD

Gender

0.5

0.5

0.5

0.5

0.5

0.5

Age

45.9

16.0

40.8

15.7

40.0

14.6

Education

6.0

1.3

6.1

1.3

6.6

1.1

Income

2.7

1.4

3.2

1.1

2.8

1.3

Political interest

3.1

1.7

3.4

1.7

2.9

1.6

Partisanship

0.7

0.5

0.3

0.4

0.4

0.5

Media use

2.9

1.2

3.7

1.1

3.3

1.1

Political talk

1.4

1.0

1.9

1.0

1.5

0.9

Perceptions of media bias

1.2

1.4

2.0

2.5

2.3

2.5

Third-person perceptions

1.8

1.7

2.0

1.7

2.0

1.7

Affective Polarization

1.7

1.4

1.3

1.2

1.3

1.1

Control variables:
Party ID. Party identification was measured from a single item asking respondents to indicate if they were a supporter or lean towards any particular political party. In the US survey, respondents placed their party preference on a 7-point scales (1: strong Republican, 7: strong Democrat). This
was transformed into a dummy variable, with 0 indicating respondents identifying as independents
and 1 indicating respondents identifying as a member of the Republican or Democratic party. In the
other three countries subjects were asked if they identified with one of the main parties. A dummy
variable was created in which 0 signifies no identification and 1 identifying with a one of the mainstream parties.
Political interest. Political interest was measured by asking respondents how interested they
were in national politics on a scale ranging from 0 “not at all,” to 5 “a lot.”
Political talk. Frequency of political conversation was measured with a single item asking
how frequently respondents talk about public affairs to other people on a 4-point scale ranging from
“never” to “nearly every day.”
News media use. Respondents answered questions about their use of different media outlets
including national daily newspapers, regional or local newspapers, national television news, regional
television news, online news and social media news on six-point scales ranging from “never” to “frequently.” These items were averaged to create an index of news media use in each country (Cronbach’s
alpha for Brazil .81; for Mexico .78; and for the United States .77).

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Results
Before formally testing our hypotheses, a series of one-sample t-tests was conducted to examine the
prominence of third-person perceptions, hostile media perceptions and affective polarization in each
country. The results show that the means of each variable are statistically different from zero.
Third-person perceptions were common in all three countries: Brazil (M = 2.0, SD = 1.7, t =
26.64, p &lt; .001); Mexico (M = 2.0, SD = 1.7, t = 25.93, p &lt; .001); and the United States (M = 1.8, SD
= 1.7, t = 24.64, p &lt; .001).
In the same fashion, hostile media perceptions were recurrent in: Brazil (M = 2.0, SD = 2.5,
t = 18.09, p &lt; .001); Mexico (M = 2.3, SD = 2.5, t = 21.59, p &lt; .001); and the United States (M = 1.2,
SD = 1.4, t = 18.91, p &lt; .001).
With regard to our criterion variable, affective polarization, we also find significant values in
all countries: Brazil (M = 1.3, SD = 1.2, t = 24.14, p &lt; .001); Mexico (M = 1.3, SD = 1.1, t = 26.22, p &lt;
.001); and the United States (M = 1.7, SD = 1.4, t = 27.05, p &lt; .001).
To formally test our expectations, we performed a series of OLS regressions predicting affective polarization. In the analyses, demographics, media use patterns, political predispositions including political talk and political interest were included as control variables; then hostile media perceptions and third person perceptions were put in as separate blocks. To answer research question 2, we
tested a possible interaction between hostile and third person perceptions, but it was not significant
in any of the countries considered and thus results of the interaction block are omitted. In the three
countries, we run separate models with identical variables.
Table 2. OLS Models Predicting Affective Polarization in Brazil
Model 1

Model 2

Model 3

Gender (Male = 1)

0.04

0.04

0.03

Age

0.08

0.08

0.07

Education

0.06

0.05

0.05

Income

0.10*

0.09

0.09

Political interest

0.13**

0.12*

0.11*

Partisanship

0.18***

0.18***

0.19***

Media use

-0.05

-0.04

-0.03

Political talk

0.03

0.03

0.04

0.10*

0.09*

Perceptions of media bias
Third-person perceptions
Incremental
Total

R2

0.06

R2
11.3%***

0.9%

0.3%

12.2%**

12.5%

Note: Entries are standardized regression coefficients. N = 520. Significance at: * p &lt; .05, ** p &lt; .01, *** p &lt; .001.

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�The connection between perceptions of media bias and influ-ence and affective polarization

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Table 3. OLS Models Predicting Affective Polarization in Mexico
Model 1

Model 2

Model 3

Gender (Male = 1)

0.09*

0.09*

0.09*

Age

0.07

0.07

0.07

Education

-0.03

-0.04

-0.04

Income

0.01

0.00

0.00

Political interest

0.12*

0.11*

0.11*

Partisanship

0.12**

0.14**

0.14**

Media use

0.05

0.05

0.05

Political talk

0.06

0.06

0.06

0.12**

0.12**

Perceptions of media bias
Third-person perceptions
Incremental

0.01

R2

Total R2

7.0%***

1.4%

0.0%

8.4%***

8.4%

Note: Entries are standardized regression coefficients. N = 511. Significance at: * p &lt; .05, ** p &lt; .01, *** p &lt; .001.

In the Brazilian sample, political interest (β = .13, p &lt; .01) and party identification (β = .18, p
&lt; .001) are significantly and positively related with evaluations of out-party members as more ignorant, misguided, less intelligent and less interested in general welfare. Perceptions of media bias is
also significant (β = .09, p &lt; .05), indicating that hostile media perceptions increase one’s level of
negative partisan affect. Third person perceptions were not related to affective polarization.

Table 4. OLS Models Predicting Affective Polarization in the United States
Model 1

Model 2

Model 3

Gender (Male = 1)

.02

.02

.01

Age

.04

.04

.02

Education

.02

.00

.00

Income

-.01

-.01

.00

Political interest

.13*

.11*

.09

.19***

.18***

.19***

Media use

.00

.02

.04

Political talk

.11**

.08

.08

.21***

.19***

Partisanship

Perceptions of media bias
Third-person perceptions

.15***

Incremental R2
Total R2

10.3%***

4.3%

2.3%

14.6%***

16.9%***

Note: Entries are standardized regression coefficients. N = 514. Significance at: * p &lt; .05, ** p &lt; .01, *** p &lt; .001.

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15

In Mexico, there was a positive association between political interest (β = .11, p &lt;.05) and
party identification (β = .14, p &lt; .05) with affective polarization. A perception of media bias was also
significant (β = .12, p &lt; .001).
In the United States, political interest (β = .13, p &lt; .05), party identification (β = .19, p &lt; .001),
and political talk (β = .11, p &lt; .05) are significant upon entry, with party identification (β = .19, p &lt;
.001) remaining significant in the final model. Perceptions of media bias (β = .19, p &lt; .001) and thirdperson perceptions (β = .15, p &lt; .001) significantly predicted affective polarization.

Discussion
Overall, our findings provide support for our expectation that perceptions of media bias (H1)
and, to some extent, third-person perceptions (H2) positively correlate with affective polarization. In
the three countries (Brazil, Mexico, and the United States), perceptions of media bias are significantly
related to affective polarization. However, only in the United States, both perceptions of media bias
and third-person perceptions are related with affective polarization.
Unsurprisingly, party identification is the most consistent predictor of affective polarization
in the three countries considered, but our findings provide evidence that beyond party identification,
perceptions about media content and how such content is perceived to influence others, also matter.
As one of our research questions, we sought to elucidate whether perceptions of media bias
or third-person perceptions were more consistent predictor of affective polarization. The results suggest that perception of media bias seem to be the more stable predictor, with significant results in
three out of the three countries considered. We also pondered whether both perceptions would interact, amplifying their effect on affective polarization, but did not find a significant interaction in any
of the cases. This might be due to the close relation between these two perceptions, i.e., third-person
effects occur when information is considered undesirable, as in biased media, and perceptions of biases have been related to fears that neutral “others” would be swayed by the “incorrect” information,
thus considering media to be influential on others.
The most significant contribution of this paper is providing evidence that in fact perceptions
of media bias and third-person perceptions do relate with affective polarization. This finding is particularly significant in a new communication environment in which perceptions of media bias and
affective polarization are on the rise. Our country results also follow an interesting pattern: In the
United States, the country in our study with the highest levels of affective polarization and the lowest
gap between one’s own position and the position of the mainstream media, perceptions explain close
to 7% of change in levels of affective polarization, while in Brazil and Mexico they explain 1.2% and
1.4% respectively.

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�The connection between perceptions of media bias and influ-ence and affective polarization

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So, in the United States, a country with higher levels of journalistic professionalism and moderate party system polarization, the perception of bias in media and their influence is extremely important in predicting affective polarization, while in Brazil and Mexico, with lower media professionalism and higher party system polarization, their impact, while significant, is less powerful. One could
argue that in Brazil and Mexico, as media professionalism is lower, the perception of bias is “accurately” higher and thus more extended, which in turns makes it less of an explanatory factor, while in
the U.S., as actual professionalism is higher, having the perception of bias becomes a central aspect
resulting in affective polarization.
Some limitations of our study are the cross-sectional nature of our design and the limited
number of countries that do not allow for formal multilevel testing. It is plausible that people who are
more affectively polarized also see media as more biased against them. However, if affective polarization leads to perceiving media bias and not the other way around, as we posit, it is hard to understand
why in the U.S., where we have the highest levels of affective polarization, we have the lowest levels
of perceived bias. The pattern of perceived media biased in our results and journalistic professionalism (“World Press Freedom Index”, 2016), suggests to us that there is a relation between potential
bias and perceived bias, in that in systems where the perception of bias is less tied to actual bias, its
explanatory potential on affective polarization is higher. Further research that is experimental or longitudinal in nature is warranted to sort the thrust of the causal influence. In the same vein, research
that incorporates a higher number of countries is also desirable to allow for more formal testing of
system level variables. Another limitation of the study is that the samples from both Brazil and Mexico
had a higher level of education compared to the general public. This could potentially lead to overestimating the level of affective polarization in these nations, as well as the extent of biased perceptions
related to the media. The findings presented here thus might not accurately represent the opinion of
the general public.
Nevertheless, based on the results of this study, we are convinced that exploring the role of
media perceptions with respect to affective polarization, poses a fruitful path for the expansion of the
literature concerned with the impact of media perceptions, as well as expands our understanding of
the factors at play in an increasingly affectively polarized world.

Disclosure statement
No potential conflict of interest was reported by the authors.

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�Tratamiento informativo (framing) del candidato independiente frente a los candidatos de partidos tradicionales en el
estado de Nuevo León durante la campaña electoral 2015
Information treatment (framing) of the independent candidate versus traditional party candidates in the state of Nuevo León
during the 2015 election campaign

Ana Carolina Flores Villalobos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0003-0652-9530
anacaro.cg@hotmail.com

Resumen: Dentro de los procesos electorales los medios de comunicación juegan un importante papel y es esto uno de los
aspectos que se demuestran en la presente investigación. El presente texto revisa cómo a través de los medios se da una cobertura mediática de la campaña electoral del 2015 en el estado de Nuevo León y cómo a partir de esta cobertura se logró posicionar
a los candidatos a la gubernatura siendo el candidato independiente quien obtuvo la victoria, todo esto respaldado a partir de
la teoría del framing la cual sustenta numerosos estudios en la línea de investigación de la comunicación política.

Palabras clave: Framing, campañas electorales, encuadre, medios de comunicación, comunicación política, candidatos
independientes, agenda setting

Abstract: Within the electoral processes, the media play an important role and this is one of the aspects demonstrated in
this research. This text reviews how media coverage of the 2015 electoral campaign in the state of Nuevo León was given
through the media and how this coverage was used to position the candidates for the governorship, being the independent
candidate the one who won the victory, all this supported by the framing theory which supports numerous studies in the research line of political communication.

Keywords: Electoral campaigns, framing, media, political communication, independent candidates, agenda setting

Fecha de recepción: 03/11/2021
Fecha de aprobación: 03/12/2021

Cómo citar este artículo: Flores Villalobos, A. C. (2021). Tratamiento informativo (framing) del candidato independiente frente a los candidatos de partidos tradicionales en el estado de Nuevo León durante la campaña electoral 2015. Revista
de Comunicación Política, 3, e210302. https://doi.org/10.29105/rcp3-2

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�Tratamiento informativo (framing) del candidato independiente frente a los candidatos…

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Introducción
La naturaleza de las campañas estriba en las estrategias y objetivos que la condicionan y funcionan
bajo dos premisas esenciales: persuadir e informar. Tienen como objetivo principal dar a conocer a
un candidato, partido, ideología y establecer una vinculación entre gobernantes y votantes (Ahuactzin
et al., 2014).
En el proceso electoral, la comunicación política es un elemento que se utiliza como estrategia
fundamental para persuadir al ciudadano y al elector. Es el mejor instrumento con el que cuenta un
candidato o partido político para posicionarse frente a sus electores. Cuando se habla de la relación
entre política y comunicación, se hace referencia a una práctica entre ambas pudiéndose considerar
principalmente su difusión masiva por medio de medios tradicionales, como la televisión, y los medios online y las redes sociales (Rospir, 2003).
Los medios de comunicación cumplen dos tipos de roles informativos: alertan al público
acerca de los acontecimientos y cambios que están teniendo lugar en su entorno, cumpliendo así una
función indicadora; pero también cumplen una labor como traductores de los lenguajes, es decir, hacen comprensibles las noticias para una gran parte del público que las consume (McCombs &amp; Evatt,
1995). Es necesario conocer el contenido real al que los ciudadanos son expuestos durante la campaña
electoral cuando consumen los contenidos realizados por estos medios. En especial a través de la cobertura que hacen de la campaña, la cual será realizada con un tratamiento informativo, el cual pueda
ser entendido por la ciudadanía a través del tratamiento informativo o framing que se ofrece (Muñiz,
2015).
Entman (1993) señala que la teoría del framing explica un proceso donde se seleccionan aspectos de la realidad misma los cuales se hacen resaltar en los medios de comunicación, para así difundir una problemática, acontecimiento, realidad, etc. Los frames pueden definirse como aquellos
enfoques que se utilizan en determinado texto para dar una explicación y una forma a diversos asuntos o acontecimientos (Sádaba, 2001). Los periodistas van a tener como fin elegir qué es lo que se va
a plasmar en el texto. Estos enfoques, también llamados encuadres, serán indispensables en el trabajo
periodístico explicado desde la teoría del framing, constituyendo variables en el proceso noticioso y
de creación de opiniones (Muñiz, 2015).
Lo dicho anteriormente permite asumir que existirán diversos encuadres respecto de un
mismo acontecimiento y/o problema, asunto, etc. Se entiende así el framing como un proceso que
conforma la creación, selección y establecimiento de ciertos encuadres noticiosos (Matthes, 2012).
Los encuadres noticiosos son los que se van a encargar de establecer la forma en la cual va a ser organizada la información que se dará a conocer a los medios. Su utilización por parte de los periodistas
conlleva una decisión sobre qué elementos que van a ser seleccionados, que es lo que se va a recalcar

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y que es lo que simplemente se va a omitir para así construir el discurso (Muñiz, 2011; Ryan, 2012;
Scheufele, 2000).
En materia de campañas electorales, la legislación mexicana considera que los medios de comunicación deben dar una cobertura por igual a los partidos políticos. En el año 2014 se realizó una
reforma política electoral a partir de la que se dio oportunidad de presentar candidaturas independientes. Por tanto, la cobertura de los medios de comunicación ya no debería ser exclusiva de partidos,
sino también de este nuevo tipo de candidaturas. En el caso de las elecciones para gobernador del
estado mexicano de Nuevo León del año 2015 surgió un candidato independiente. Así, Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” se postuló para obtener dicha gubernatura como independiente.

La importancia de las campañas electorales
Una campaña electoral es un conjunto de decisiones estratégicas utilizadas por los candidatos y partidos para lograr el voto de los ciudadanos. Tanto los candidatos como los partidos, así como los asesores de la campaña misma, analizan las acciones realizadas en el pasado para determinar estrategias
a implementar en el presente y las visiones futuras, para así intentar convencer al votante de elegir al
partido al cual representan (Martínez, 2008).
A partir de los cambios y las evoluciones en la década de los ochenta en América Latina, las
estructuras económicas como políticas y la evolución tecnológica por la que se atravesó, se generó un
nuevo núcleo social en el que la sociedad misma comienza a sustentarse en la información, la comunicación y el conocimiento, la cual a lo largo de los años sigue aún en un proceso de construcción el
cual conlleva a la generación de nuevas formas de dar y recibir información, así como persuadir al
receptor. Se espera que, dentro de este tipo de sociedad, la cual está basada en el conocimiento y la
información, se pueda generar una serie de cambios en la manera de acceder, controlar, ejercer y
producir el poder público. En este sentido, las campañas electorales han experimentado a lo largo del
tiempo distintos cambios, tanto en su conceptualización, organización, financiamiento, así como en
la forma de comunicación y la forma de movilizar al electorado (Valdez, 2010).
Estos procesos electorales no solo informan a la ciudadanía, también incentivan al voto. Son
fruto de una necesidad, misma que se refiere a llegar al mayor número de electores. Tienen como
objeto el dirigirse a un gran público y, de esta manera, no solo ser una actividad política, sino también
una actividad social. La campaña electoral es, por tanto, el conjunto de actividades que coadyuvan a
la configuración del voto y, por ende, a llevar a la conformación de los órganos representativos que se
van a elegir (Soler, 2001).
Dentro de la política, las campañas son momentos en los cuales el candidato y/o partido va a
exponer sus ideas, propuestas y van a estar en constante comunicación y contacto con la ciudadanía

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para tratar de convencer al elector con respecto a la aportación de su voto. No va a ser, por tanto, un
momento cualquiera sino, por lo contrario, será un momento decisivo donde no solamente distintos
partidos van a disputarse el voto sino, también es el tiempo en el cual se le va a dar legitimidad a las
ideas y propuestas de estos, estableciéndolas así en la mente de los electores (Toussaint, 2000).

Cobertura informativa de las campañas electorales
Los procesos electorales constituyen un momento primordial en el desenvolvimiento de una sociedad,
pues en ellas se hace presente el juego democrático. Constituyen un momento donde todos los sectores sociales se hacen presentes y ejercen la participación política, formándose una dinámica donde
participan electores y candidatos. Dentro de esta dinámica es imposible que no se haga notar la presencia de los medios de comunicación, dándose un proceso de comunicación social fuerte de transmisión de información política hacia la ciudadanía (Aceves, 2000).
La comunicación que hoy se busca es una que sea capaz de lleguar al elector de manera individual, con atención personalizada para que atienda las inquietudes del votante y sus expectativas.
Los medios de comunicación tienen la habilidad de cambiar la perspectiva y/o consideraciones de la
opinión pública, los criterios que las audiencias tienen para evaluar a los candidatos y/o políticos o
bien para tomar una decisión en cuanto a la emisión de su voto a determinado candidato, en su mayoría son influidos por la información dada por los medios de comunicación. Por ello, la información
transmitida por los medios durante una campaña electoral sobre un tema en específico o bien sobre
un candidato o partido es primordial en la decisión del votante y posteriormente en la emisión del
voto (Valdez, 2010).
Los medios de comunicación configuran un espacio público a la acción y contexto político,
pueden centrarse en procesos de comunicación política, primordialmente en los procesos electorales,
tienen la capacidad de poder establecer una agenda política que permite desarrollar temáticas diversas como proyectos, propuestas y promesas de campaña, dar a conocer a los candidatos, etc. Por ello,
esto los convierte en un instrumento para la construcción de la democracia, además que promocionan
condiciones de competencia electoral más equitativa (Aceves, 2004).
La cobertura que ofrecen los medios de comunicación busca dar a conocer los acontecimientos electorales, abundando con ello en el conocimiento del candidato que tiene el ciudadano. La televisión, por su parte, es un medio que permite ver y escuchar al candidato, por lo que en una presentación en la televisión cada detalle deberá ser estudiado, tener definido dónde se hace la presentación,
qué noticia se va a lanzar, quiénes acompañan al candidato, etc. La radio es otro de los medios de
comunicación a considerar que, si bien tiene de manera explícita un gran poder, también se somete a
considerables limitaciones en una campaña electoral. Su poder principal radica en el sentido de que

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es móvil, ya que puede ser escuchada en cualquier trayecto, llega a todos los sectores, incluso zonas
rurales donde aún no es posible contar con televisión. Sin embargo, su limitante radica en que impide
ver y, por lo tanto, percibir más cualidades personales del candidato (Lozano et al., 2012).
La presencia de los medios de comunicación dentro de las campañas electorales posibilita
que una gran diversidad de mensajes se dé a conocer a los consumidores y audiencias de dichos medios. Se debe tomar en cuenta a qué mensajes y a qué contenidos están expuestos los receptores, que
en este caso tienen la capacidad de convertirse además en electores. De esta manera, se pueden analizar y saber qué tan efectivos o no son dichos mensajes, su significado y el impacto que los mismos
tienen en quien los recibe. Algo que ha sido estudiado desde la teoría del framing.

Teoría del framing
El origen de la teoría del framing surge en el contexto de la sociología interpretativa, asumiendo que
las interpretaciones de la realidad que hacen las personas corresponden a un objetivo de análisis,
definiendo una situación en particular. La teoría del framing da una aproximación a lo que sucede
cuando se representa la realidad. Al hablar de definición de una situación, se hace referencia en las
situaciones que son reales y que conllevan consigo consecuencias reales, de manera que al definirse
por parte de los comunicadores e interpretarse por parte de la sociedad se llegue a una percepción de
la realidad social, donde el individuo va a hacerse una idea de la situación tomando en cuenta para
ello sus conocimiento, actitudes y experiencias, que en gran medida son establecidos o afectados por
las representaciones de la realidad que hacen los medios (Sádaba, 2001).
La teoría del framing se utiliza en el estudio de los medios de comunicación para analizar y
explicar cómo los periodistas interpretan las situaciones y realidades para darlas a conocer. Por ende,
el framing va a ser un instrumento que permite describir un proceso y una interpretación de un significado en particular, siendo una herramienta para obtener significados de la realidad (Sadaba,
2001). Entman (1991) concibe el framing como una selección de la realidad, a través del que el periodista va a poner de manifiesto los acontecimientos y dar una determinada imagen de lo que está aconteciendo, de tal modo que, al seleccionar estos acontecimientos, los hará más notables ante la audiencia. El framing, por tanto, concibe la definición de la realidad como una cuestión de selección. De esta
manera, lo que aparece en los medios parecerá que es lo que realmente está aconteciendo y casi siempre las noticias definirán la realidad tanto por lo que seleccionan como por lo que dejan de seleccionar.
Los frames son estructuras que permiten conocer la realidad, que trabajan señalando que la
realidad se mira desde distintos lugares, distintas ventanas y que esa realidad cambia. Dichos frames,
encuadres o marcos son instrumentos mentales que diferencian una cosa de otra, con los que se va a
intentar dar una respuesta a lo que va a ser un fenómeno y que establecerán un marco que permitirá

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comprender el mensaje. Goffman (1986) parte de la sociología y utiliza también el concepto de
“marco”, señalando que los acontecimientos no solo se organizan en la mente, sino en la sociedad
misma. Indica que las definiciones de una determinada situación van a construirse de acuerdo con
una organización de principios dentro de acontecimientos. Cada persona va a definir las situaciones
a partir de los frames, mismos que darán sentido a los acontecimientos.
Tal y como señalan Igartua et al. (2005), el proceso del framing está relacionado tanto con la
selección y el énfasis dado en el texto informativo a ciertas palabras, expresiones e imágenes para
contextualizar una realidad y concretar una perspectiva dentro de la información. El framing se
puede trasladar a distintos niveles en el proceso de información, por lo que quien se adentra en dicho
proceso informativo, va a poder enfocar o encuadrar la información desde diferentes puntos de vista
(Gimenez 2006). En este sentido, el frame puede entenderse como una idea organizadora de los contenidos informativos que va a contener una noticia. Dicha idea va a dar un contexto y a su vez va a
sugerir de que se trata determinado tema, a partir de una selección y un análisis de este (Tankard,
1991). Por otra parte, Gitlin (1980) señala que los frames son recursos que utilizan los medios desde
una posición la cual predomina, esto con el fin de organizar la realidad de una sociedad. Los frames
de los medios van a situarse por tanto en un dominio cognoscitivo y van a ir ligados hacia una actitud
informativa, teniendo así una visión constructivista de la realidad (Sádaba, 2001)
El uso de la teoría del framing en la investigación en comunicación, Sádaba señala que ha
tenido un desarrollo notable, sobre todo porque se presentan debates referentes a los medios de comunicación que tienen que ver con la posibilidad que tiene el periodista de utilizar el framing para
dar a conocer la realidad objetivamente y/o tal y como es. Considerándose, por tanto, como una práctica periodística con actitud informativa, ética y objetiva. En el área del periodismo, la teoría del framing se fundamenta en que los medios de comunicación juegan un papel mediador entre el hombre
y la sociedad, donde se van a dar a conocer las noticias. Los medios, por tanto, van a situarse como
intermediarios entre el mundo exterior y la audiencia, siendo los medios en la mayoría de las ocasiones el único modo de acceso de lo que está sucediendo (Sádaba, 2001).
Tal y como señala Meyer (2014), la cobertura que brindan los medios de comunicación como
prensa escrita y televisión a las campañas electorales se encuadra en términos de juego estratégico
(strategic game frame), lo que permite que los candidatos tengan importancia, así como presencia
en los medios esto con el fin de obtener mayor beneficio electoral. Esto ayuda a que los medios de
comunicación puedan llevar a cabo un tratamiento de asunto o temático (issue frame), el cual a su
vez va a ayudar al debate sobre los candidatos, sus propuestas y temáticas de índole político (de
Vreese, 2012; Cappella &amp; Jamieson, 1997). Si bien es el tratamiento de juego estratégico el que resulta
ser dominante, ambos frames (juego estratégico y temático) se confrontan haciéndose presente en
las noticias la crítica, conflicto y el debate (Muñiz &amp; Ramírez, 2014). Así, los medios son los que crean
un significado de lo que ocurre en la sociedad (Sádaba, 2001).

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En lo que respecta a la cobertura de campañas electorales realizadas por los medios de comunicación, se realizaron una serie de trabajos donde se tenía como objetivo identificar la equidad de la
cobertura a los diferentes candidatos. Sin embargo, en su mayoría se llega a la conclusión de que los
medios de comunicación dan una cobertura no equitativa o más bien prioritaria hacia un candidato
en particular, que es el que pertenece al partido que tiene el poder (Aceves, 2000; Martínez &amp; Godínez, 2013). El framing del asunto o temático (issue frame) es el que va a permitir aportar información
acerca de las propuestas de campaña, las problemáticas que acontecen y las soluciones para resolverlas, así como las consecuencias de estas, con ello el ciudadano y/o votante tiene el acceso a información que permite conocer la posición política de los candidatos, así como también sus propuestas. El
frame del asunto o temático va a permitir determinar como bien lo dice el concepto, las temáticas
políticas dentro del proceso de una campaña electoral (Muñiz 2015). Por otra parte, el encuadre de
estrategia (strategy frame), es aquel que coadyuva a que el candidato y/o partido político lleve a cabo
estrategias las cuales lo posicionen con una intención de voto favorable, a su vez se presenta el encuadre de juego (game frame) en el cual se expone que los medios de comunicación presentan a las noticias como un juego en el que los partidos y los políticos compiten por tener una posición favorable
ante el ciudadano.
Por su parte, Lozano et al. (2012) detallan que los medios informativos nacionales mexicanos,
dedican la cobertura de las campañas electorales en gran parte al desprestigio, los ataques, las descalificaciones, las personalidades ya sean positivas o negativas y la posición en la que están, no todos
los candidatos, sino los dos más fuertes, además de que no se centran en lo que realmente es relevante:
las propuestas. Esta descripción del tipo de cobertura de las campañas electorales sitúa a dichos estudios cerca de los planteamientos realizados desde la teoría del framing acerca del tratamiento informativo de la política y, más en específico, de las campañas electorales (Muñiz, 2015).
Una de las líneas de estudio desde la teoría del framing es la que se centra en el análisis de
los encuadres noticiosos que se presentan en las noticias de los medios dedicadas a la política. Dentro
de dichas noticias se centra la importancia de la información que se da sobre política, en especial
durante las épocas de campañas electorales, donde tiende a aumentar el debate de los medios de comunicación en torno al tema. Ello tiene como objetivo el determinar una relación existente entre las
etapas de la vida política y el desarrollo de las actitudes políticas (Muñiz, 2015; Schuck et al., 2013).
En el entorno político, sobre todo en momentos electorales, se intensifica el trabajo de las
élites y candidatos para tratar de introducir sus encuadres en el entramado informativo de los medios
con el objetivo de influir en los comportamientos de los ciudadanos (Hanggli &amp; Kriesi, 2012; Muñiz,
2015). La élite política por tanto, traslada a los medios en ciertos encuadres (advocacy frames) esto
con el fin de expresar sus puntos de vista sobre lo acontecido actualmente, a su vez, en los medios
también se presentan encuadres periodísticos (journalistic frames), los cuales son utilizados por los

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periodistas para dar un enfoque a la información que transmiten los actores políticos pudiendo mantener el encuadre original, proponer un encuadre diferente o bien dar uno totalmente opuesto al del
político, realizando una interpretación (Muñiz, 2015; de Vreese, 2012).

El contexto electoral en Nuevo León en 2015
Durante el año 2015 se realizaron diversas elecciones en el territorio mexicano, entre ellas, las elecciones para gobernador de varios estados, como el caso de Nuevo León. Entre las candidaturas para
obtener la gubernatura en distintos estados, es precisamente el estado de Nuevo León donde por primera vez se presentan las candidaturas independientes, en el marco de este proceso electoral de 2015.
Básicamente, la reforma electoral 2013-2014 incluyó la posibilidad de las candidaturas independientes para competir por cargos de elección popular (Berumen &amp; Medellín, 2016). Entre sus diversas
modificaciones y adiciones a la ley se hacen presentes diversas disposiciones para los candidatos independientes. En la Ley General de Instituciones y Procesos electorales (Cámara de Diputados del H.
Congreso de La Unión, 2020), se encuentran disposiciones de diversos rubros, entre ellos las candidaturas independientes. Incluyendo modificaciones en el financiamiento, el acceso a los medios de
comunicación, franquicias postales, propaganda, etc. Dichas candidaturas están incluidas con las
candidaturas de partidos tradicionales.
En el caso particular de Nuevo León, la candidatura independiente a gobernador fue la presentada por Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”. La estructura de apoyo de dicho candidato capitalizó el uso de las redes sociales, logrando un total de 394 182 firmas de apoyo a su candidatura
electoral. Finalmente, en marzo del 2015 se hizo legal su registro como candidato independiente a la
gubernatura del estado de Nuevo León (Berumen &amp; Medellín, 2016).
A pesar de que la Reforma Política Electoral 2013-2014 planteaba un proceso electoral justo
y equitativo para todos los candidatos en cuanto a su acceso a los medios, en lo que respecta a la
campaña electoral, el candidato independiente a la gubernatura del estado de Nuevo León Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” prefirió priorizar el uso de redes sociales para establecer su estrategia
de campaña respecto a la contienda por la gubernatura del estado de Nuevo León (Berumen &amp; Medellín, 2016).
A partir de los datos oficiales de la Comisión Estatal Electoral y el Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación (TEPJF), Berumen y Medellín (2016) señalan que a Jaime Rodríguez Calderón le correspondió un apoyo oficial para hacer campaña 383,329.46 pesos (Comisión Estatal Electoral, 2015, p. 34), es decir, menos de 1% de los topes de campaña referido a los partidos políticos.
Debido a esto, el candidato independiente recurrió principalmente al financiamiento privado, que le
fue reconocido como legal por el órgano electoral a casi unos días de la fecha de la elección (7 de
junio), siempre con un tope de hasta 49,929,949.27 pesos (Acuerdo CEE, 2015). Finalmente, Jaime

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Rodríguez Calderón utilizó en su campaña, de acuerdo con la Unidad Técnica de Fiscalización del
Instituto Nacional Electoral (INE), el monto de 8,907,441.01 pesos, cifra validada en la resolución
definitiva del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Una cantidad no comparable con la manejada por los candidatos oponentes: Ivonne Álvarez, 42.3 millones de pesos, y
Felipe de Jesús Cantú, 39.4 millones de pesos, gastos reconocidos formalmente ante la Unidad Técnica de Fiscalización del INE.
La reforma a la legislación electoral fue la que permitió a Jaime Rodríguez Calderón “El
Bronco”, tener la posibilidad de inscribirse en dicho proceso electoral y posteriormente ganar la gubernatura en el estado de Nuevo León. Finalmente, la votación del 7 de junio se resolvió a favor del
candidato independiente con una considerable ventaja sobre sus opositores. La votación reconocida
por el órgano electoral fue la siguiente: Felipe de Jesús Cantú 466 543 votos (22.32 %); Ivonne Álvarez
498 644 (23.85 %) y Jaime Rodríguez Calderón 1 020 552 votos (48.82 %) (Comisión Estatal Electoral, 2015).

Metodología
En la presente investigación se llevó a cabo un diseño de estudio cuantitativo, no experimental transversal y asociativo, gracias al cual se puede determinar si dos variables están correlacionadas o no; lo
que permite conocer si un aumento o disminución en una variable coincide un aumento o disminución en otra. También permite comparar las diferencias existentes en ciertas variables en función de
los grupos de las variables que se utilice como independiente. Para obtener los datos se realizó un
estudio de análisis de contenido, siendo analizados los mensajes de televisión y prensa escrita publicados durante la campaña electoral de Nuevo León de 2015.
El análisis de contenido es una técnica de investigación que se utiliza para analizar los mensajes que la audiencia que la consume está recibiendo. Es una técnica que tiene un conjunto de procedimientos que permiten interpretar “productos comunicativos” (mensajes, textos o discursos), los
cuales proceden de procesos específicos de comunicación previamente registrados, y que, basados en
técnicas de medida, a veces cuantitativas (estadísticas basadas en el recuento de unidades), a veces
cualitativas (lógicas basadas en la combinación de categorías) van a tener como fin el crear y procesar
datos relevantes acerca de las distintas condiciones en que se ha producido y ejemplificado la información que llega a los receptores (Marañón, 2015, p. 132).
Las unidades de análisis, en este caso noticias, fueron seleccionadas a partir de determinadas
características; debido a que la temática que se aborda es acerca del tratamiento informativo (framing) del candidato independiente frente a los candidatos de partidos tradicionales en el estado de
Nuevo León durante la campaña electoral 2015, fueron tomadas en cuenta únicamente las noticias
tanto de prensa escrita como de televisión referidas a la campaña electoral de los candidatos Jaime

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Rodríguez Calderón “El Bronco”, Ivonne Liliana Álvarez García y Felipe de Jesús Cantú Hinojosa.
Cabe mencionar que dentro de la campaña electoral 2015 a la gubernatura del Estado de Nuevo León
se presentaron otros candidatos a la misma, sin embargo, se decidió tomar en cuenta únicamente al
candidato independiente y a los candidatos de partidos tradicionales (en este caso PRI y PAN) y de
esta manera determinar el impacto que las mismas tuvieron durante el periodo de elecciones del año
correspondiente.
Las unidades de contexto utilizadas correspondieron a la prensa escrita y a la televisión. En
prensa escrita, los periódicos que fueron analizados para la presente investigación fueron ABC de
Monterrey, El Horizonte, El Norte, El Porvenir, Milenio MTY, Publimetro y Reporte Índigo. En televisión, las noticias analizadas fueron las emitidas por Televisa, Multimedios y TV Azteca.
El muestreo corresponde al periodo de campaña electoral 2015 por la gubernatura del estado
de Nuevo León, siendo éste el período de elecciones electo para la realización del estudio. La muestra
seleccionada se tomó en cuenta a partir del día 6 de marzo de 2015 hasta el día 3 de junio de 2015,
siendo seleccionadas las noticias de prensa escrita correspondientes a ese período. Las noticias seleccionadas en televisión fueron las correspondientes a los horarios de 7:00 am a 2:00 pm y el otro horario de selección corresponde al de 6:00 pm a 12:00 am. En televisión se hizo el proceso de selección
en los horarios mencionados con el propósito de que durante el horario de 3:00 pm a 5:00 pm se
generara la actualización de noticias correspondientes a los candidatos analizados.
El tamaño de la muestra fue de un total de 430 noticias, específicamente en televisión contó
con una submuestra de 237 noticias, mientras que de prensa escrita se contó con un total de 193 notas
periodísticas.
El instrumento utilizado para realizar el análisis de las noticias de la presente investigación
consistió en dos libros de códigos, uno de prensa y otro de televisión, los cuales contienen variables
que ayudaron a obtener información concreta sobre el contenido de las noticias analizadas. Para ello,
fue necesario realizar secciones de este, las cuales permitieron obtener información más precisa
acerca de que tratamiento se les dio a los tres candidatos analizados (en este caso Jaime Rodríguez,
Felipe de Jesús Hinojosa e Ivonne Álvarez). Dichas secciones permitieron determinar aspectos como
el tiempo estimado que los candidatos tuvieron ante los medios de comunicación, el carácter informativo con el cual eran dados a conocer, la extensión de las notas, si daba o no presencia a los candidatos, si eran o no protagonistas de ésta, etc.
Las variables que fueron estudiadas en el estudio fueron:
Presencia del Candidato
Se evaluó si cada candidato tuvo presencia en la noticia como candidato principal. En este
caso, se analizaron únicamente las noticias donde aparecen el candidato independiente, el candidato
del PAN y la candidata del PRI.

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Valencia afectiva de las noticias
Además, también se evaluó si la noticia sobre cada candidato se presentó con un carácter
negativo (0 = No; 1 = Sí) y positivo (0 = No; 1 = Sí) para cada uno de los candidatos analizados. Esta
variable permite determinar la valencia afectiva que se le dio a cada candidato dentro de los medios
de comunicación analizados, tanto prensa escrita como televisión.
Framing episódico y temático de la información
Para cada noticia se evaluó si la misma proporcionaba una información amplia, discutía razones, fuentes, responsabilidades de gobierno o empresas etc., o por el contrario proporcionaba información breve y concreta sin relacionar e involucrar causas, fuentes, etc. La variable, además de
proporcionar información acerca de un tema abordado, permite determinar la extensión de la noticia
proporcionando el nivel de cobertura.
Framing del acontecimiento narrado
Se evaluó la presencia en las noticias del encuadre de conflicto, a partir de la propuesta realizada originalmente por Semetko y Valkenburg (2000) y en la versión al español usada, entre otros,
por Muñiz (2011). En concreto, se codificó mediante una escala de tres reactivos si en el relato se
aludía o se hacía referencia o no a “cierto desacuerdo entre partidos políticos, individuos, grupos,
instituciones o países”, a “dos o más posturas diferentes en torno al tema o problema abordado” o a
que “un partido político, individuo, grupo, institución o país realiza algún tipo de reproche a otro
partido político, individuo, grupo, institución o país”. La consistencia interna de la escala fue alta
tanto para televisión (α = .74) como para prensa (α = .75), con valores similares a los obtenidos en
otros estudios previos (Dimitrova &amp; Strömbäck, 2012; Semetko &amp; Valkenburg, 2000).
En contraposición a la existencia de conflicto, que marca la presencia en la nota de información relativa a posturas encontradas e incluso enfrentamiento entre actores, se consideró la posible
existencia de un encuadre que diera a conocer la existencia de debates sobre propuestas que derivaran
en acuerdos políticos. En este sentido, en el presente estudio se trabajó con una escala compuesta por
cuatro reactivos que evaluaban si en el relato se aludía o se hacía referencia o no a los siguientes
aspectos: “el texto enfatiza el debate entre actores políticos acerca de un tema o asunto concreto”, “el
texto presenta la toma de decisiones políticas como un acuerdo entre actores”, “el texto enfatiza el
acuerdo logrado por los actores tras una negociación alrededor de la decisión informada” y “el texto
presenta la toma de decisiones políticas como escucharse mutuamente, como comprensión mutua,
etc.”. El análisis factorial realizado con los cuatro ítems convergió en un único componente, tanto
para la televisión, KMO = .756, χ2(6, N = 351) = 567.140, p &lt; .001, como para la prensa, KMO = .647,
χ2(6, N = 304) = 383.784, p &lt; .001. La escala, además, presentó buena consistencia interna en la
televisión (α = .79) y aceptable en la prensa (α = .67).

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Framing político de los acontecimientos
Tomando en cuenta los estudios previos existentes (Aalberg et al., 2012; Cappella &amp; Jamieson, 1997; Dimitrova &amp; Strömbäck, 2012; Elenbaas &amp; de Vreese, 2008; Muñiz, 2015), se utilizó una
escala de cinco reactivos para medir la presencia del encuadre de juego estratégico (strategic-game
frame) dentro de las noticias. Se evaluó si la nota señalaba, mencionaba o utilizaba (1) o no (0) aspectos como “metáforas generalmente asociadas con el deporte, competencia o incluso la guerra” o si
“aporta datos de opinión, encuestas y/o posición de la opinión pública y ciudadanía hacia los políticos,
partidos, campaña electoral, asuntos, etc.”. La consistencia interna de la escala fue baja tanto para
televisión (α = .52) como para prensa (α = .53), pero en consonancia con estudios previos (e.g. Muñiz,
2015).

Resultados
Análisis de las variables descriptivas
De acuerdo con las 430 noticias que se analizaron, la presencia de los candidatos a la gubernatura del estado de Nuevo León dentro de las mismas fueron variantes. Dentro de la variable del
candidato se determinó no solo el número de ocasiones en las que el candidato se mencionó dentro
de una noticia, sino también en que fue protagonista o bien candidato principal de la nota. En este
caso, Ivonne Álvarez (PRI) protagonizó el 25.35% en noticias en televisión, mientras que Felipe Cantú
(PAN) obtuvo un total del 20.22% y Jaime Rodríguez por último se presentó ante televisión como
candidato principal con un 21.93% en noticias. En lo que a prensa escrita respecta, Ivonne Álvarez
(PRI) protagonizo un total del 27.3% de las notas, Felipe Cantú (PAN) obtuvo un 19.1% y por último
Jaime Rodríguez (Independiente) con un 17.1% de apariciones en las notas periodísticas. El estudio
arrojó una significancia de p = .390 lo que indica que no se presentaron diferencias significativas
entre los medios (prensa escrita y televisión), χ2(2, N = 430) = 1.882, p = .390. (Ver Tabla 1).

Tabla 1. Candidato principal de la nota
Televisión

Prensa

Medio
N

%

N

%

Ivonne Álvarez

89

25.35

83

27.3

Felipe Cantú

71

20.22

58

19.1

Jaime Rodríguez

77

21.93

52

17.1

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Carácter evaluativo del candidato
La prueba t de Student realizada al candidato Felipe de Jesús Cantú arrojó diferencias estadísticamente significativas en cuando al carácter evaluativo utilizado para dar cobertura mediática a
su actividad, t(344) = -3.307, p &lt; .001. Se observa cómo la prensa presentó un carácter evaluativo
más favorable del candidato (M = .25, DE = .46) respecto de la televisión (M = .12, DE = .34). Con
esto puede demostrarse que ambos medios de comunicación (prensa y televisión escrita) ofrecieron
un tratamiento informativo distinto, esto en el caso de Felipe de Jesús.
Esto a diferencia de la candidata del Partido Revolucionario Institucional, Ivonne Álvarez,
para quien no fueron estadísticamente significativas las diferencias entre los medios, t(353) = -0.752,
p = .453. En todo caso, se puede observar que al igual que con Felipe de Jesús Cantú la prensa presentó un carácter evaluativo más favorable (M = .21, DE = .59) con respecto a la televisión (M = .17,
DE = .45). En el caso de la candidata Alianza por tu Seguridad se pudo observar cómo ambos medios
de comunicación presentan distintos resultados ofreciendo la prensa escrita un tratamiento informativo más favorable (Ver Tabla 2)
Por último, las estadísticas de Jaime Rodríguez Calderón presentaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos medios de comunicación, t(428) = -2.696, p = .007. Presentando
carácter evaluativo desfavorable en televisión (M = -.15, DE = .45) respecto a la prensa escrita, en la
cual también arrojó carácter evaluativo desfavorable (M= -.03, DE = .51).
Con Jaime Rodríguez Calderón se puede observar que, al contrario de Ivonne Liliana Álvarez
y Felipe de Jesús Cantú, el tratamiento informativo que ofrecieron ambos medios fue similar, en este
caso desfavorable para el candidato independiente por la gubernatura del estado de Nuevo León. Estos resultados permiten observar que la valencia afectiva informativa que los medios brindaron a
Jaime Rodríguez fue distinta a la ofrecida a Ivonne Álvarez y Felipe de Jesús (Ver Tabla 2).

Tabla 2. Carácter evaluativo del candidato
Candidato
Felipe de Jesús Cantú

Ivonne Liliana Álvarez
Jaime Rodríguez Calderón

Medio de comunicación

M

DE

Televisión

.12

.34

Prensa

.25

.46

Televisión

.17

.45

Prensa

.21

.59

Televisión

-.15

.45

Prensa

-.03

.51

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Uso de los diferentes encuadres en los medios
Dentro del análisis de las noticias otra de las variables que se presentaron fue la de framing
episódico y temático de la información. La televisión obtuvo un total de 13.9% de noticias donde se
proporcionaba un contexto amplio del hecho y un total del 86.1% donde la noticia informaba sobre
un hecho en concreto. En cuanto a la prensa escrita, se obtuvo un total de 10.9% de notas con noticias
que proporcionaban un amplio contexto mientras que la cobertura de hechos concretos se obtuvo un
total de 89.1%de notas periodísticas. El estudio determinó que no se encontraron diferencias significativas entre los medios en la utilización del framing episódico y temático de la información, χ2(1, N
= 430) = 0.897, p = .344 (Ver Tabla 3).

Tabla 3. Framing episódico y temático de la información
Medio de Comunicación
Total
Televisión

Prensa

Frecuencia

33

21

54

Porcentaje

13.9

10.9

12.6

La nota sólo informa del

Frecuencia

204

172

376

hecho concreto

Porcentaje

86.1

89.1

87.4

Frecuencia

237

193

430

Porcentaje

100

100

100

La nota proporciona el
contexto más amplio del
evento

Total

La prueba t de Student realizada con respecto al encuadre de juego estratégico arrojó diferencias estadísticamente significativas en cuando su presencia dentro de la cobertura mediática de la
campaña, t(389) = 5.342, p &lt; .001. Se observa cómo la televisión uso más este encuadre (M = .23, DE
= .28) respecto de la prensa (M = .11, DE = .16). Lo que permite comprobar que se presentaron diferencias en el tratamiento informativo en ambos medios de comunicación. En el encuadre de asunto
el estudio no arrojó diferencias estadísticamente significativas entre los medios, t(428) = -1.415, p =
.158, detectándose en la televisión una presencia del encuadre (M = .19, DE = .22) igual con respecto
a la prensa (M = .16, DE = .19). Tal y como se puede observar anteriormente, en el encuadre juego
estratégico la televisión hace más uso del presente encuadre con respecto a la prensa.

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Tabla 4. Encuadres en medios de comunicación
Medio de comunicación

M

DE

Encuadre de juego es-

Televisión

.23

.28

tratégico

Prensa

.11

.16

Televisión

.19

.22

Prensa

.16

.19

Televisión

.11

.22

Prensa

.14

.22

Encuadre de debate

Televisión

.05

.16

político

Prensa

.04

.14

Encuadre de asunto

Encuadre de conflicto

Lo mismo sucedió para el uso del encuadre de conflicto, t(428) = -1.430, p = .153, el cual
tampoco presenta diferencias estadísticamente significativas, teniendo la prensa una utilización del
encuadre de conflicto (M = .14, DE = .22) igual que la televisión (M = .11, DE = .22). A diferencia de
los encuadres anteriores, en esta ocasión es la prensa escrita el medio de comunicación que tendía a
utilizar más este encuadre. Por último, para el encuadre de debate no se encontraron diferencias estadísticas significativas, t(428) = 0.341, p = .733, presentando la televisión el mencionado encuadre
(M = .05, DE = .16) en un nivel igual a la prensa (M = .04, DE = .14). Los resultados mencionados
permiten observar que, aunque las estadísticas no fueron estadísticamente significativas ambos medios de comunicación (televisión y prensa escrita) utilizaron variación en los encuadres presentados
dentro de las noticias, lo cual demuestra que el tratamiento informativo ofrecido fue distinto en noticias de televisión frente a las de prensa escrita (Ver Tabla 4).
Uso de los diferentes encuadres de los candidatos
La prueba ANOVA realizada con respecto al encuadre de juego estratégico no arrojó diferencias estadísticamente significativas en cuando su presencia dentro de la cobertura donde cada candidato fue protagonista, F(2, 427) = 0.333, p = .717. Por tanto, se observa que en términos generales
todos los candidatos presentaron una presencia similar en noticias enfocadas con el encuadre de
juego estratégico siendo Jaime Rodríguez Calderón quien presentaba ligeramente más este encuadre
(M = .19, DE = .25), siguiendo Felipe de Jesús Cantú (M = .18, DE = .24) y por último Ivonne Álvarez
(M = .16, DE = .23) quien menos presento el encuadre en sus noticias (Ver Tabla 5).

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Tabla 5. Encuadres en los candidatos

Encuadre de juego estratégico

Encuadre de asunto

Encuadre de conflicto

Encuadre de debate
político

Candidato

M

DE

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.18

.24

Ivonne Liliana Álvarez García (Alianza por tu
seguridad)

.16

.23

Jaime Rodríguez Calderón el Bronco

.19

.25

Total

.17

.24

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.17

.21

Ivonne Liliana Álvarez García (Alianza por tu
seguridad)

.19

.21

Jaime Rodríguez Calderón el Bronco

.15

.20

Total

.17

.21

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.19

.21

Ivonne Liliana Álvarez García (Alianza por tu
seguridad)

.15

.20

Jaime Rodríguez Calderón el Bronco

.17

.21

Total

.12

.22

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.04

.15

Ivonne Liliana Álvarez García (Alianza por tu
seguridad)

.03

.11

Jaime Rodríguez Calderón el Bronco

.07

.19

Total

.05

.15

En el caso del encuadre de asunto, no fueron estadísticamente significativas entre los diferentes candidatos, F(2, 427) = 1.726, p = .179, siendo Ivonne Álvarez quien predominaba en el mencionado encuadre (M = .19, DE = .21), seguido de Felipe de Jesús (M = .17, DE = .21). Por último,
Jaime Rodríguez fue quien menos presentó este encuadre de asunto (M = .15, DE = .20). A pesar de
que los resultados no son estadísticamente significativos, se puede observar que Jaime Rodríguez es
quien menos presenta este encuadre, lo cual hace ver que hay una diferenciación del tratamiento informativo ofrecido al independiente frente a los candidatos del PRI y PAN (Ver Tabla 5).
Sucedió lo mismo en el encuadre de debate en el cual no se arrojan diferencias estadísticamente significativas, F(2, 427) = 2.414, p = .091. Con todo, Jaime Rodríguez fue quien más presentó
este encuadre (M = .07, DE = .19), seguido de Felipe de Jesús, (M = .04, DE = .15) y por último Ivonne
Álvarez fue quien menos presentó noticias con frame de debate (M = .03, DE = .11). Sin embargo, en
el uso del encuadre de conflicto, sí se presentan diferencias estadísticas significativas F(2, 427) =

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13.551, p &lt; .001. Aquí, se observa que Jaime fue el que más se presentó con este encuadre de conflicto
(M = .20, DE = .27), mientras que Felipe fue el segundo que más presentó este encuadre en su cobertura (M = .12, DE = .22) e Ivonne la que menos estuvo presente en noticias con frame de conflicto (M
= .07, DE = .15).
Ambos medios de comunicación ofrecieron un tratamiento informativo con más presencia de
encuadre de debate y de conflicto a Jaime Rodríguez Calderón, por lo que una vez más y con base a
los resultados obtenidos puede observarse que los medios ofrecieron un tratamiento informativo distinto a Jaime Rodríguez Calderón candidato independiente, frente al de Ivonne Álvarez y Felipe de
Jesús candidatos del PRI y PAN (Ver Tabla 5).
Encuadres de candidatos en televisión frente a prensa escrita
En el encuadre de juego estratégico en televisión no se obtuvieron diferencias estadísticas
significativas, F(2, 234) = 0.398, p = .672, siendo Jaime Rodríguez quien tendía a presentar más este
encuadre en su cobertura (M = .25, DE = .29), seguido de Ivonne Álvarez (M = .22, DE = .25) y por
último de Felipe de Jesús (M = .21, DE = .28) (Ver Tabla 6).
En el encuadre de asunto en televisión sí hubo diferencias estadísticas significativas entre
candidatos, F(2, 234) = 3.958, p = .022, siendo Ivonne Álvarez quien más noticias con frame de
asunto presentó (M = .23, DE = .22), seguida de Felipe de Jesús (M = .17, DE = .22) y por último
Jaime Rodríguez fue quien menos presenta noticias con frame de éste tipo (M = .15, DE = .20).Obteniendo éstos resultados una vez más se determina la variación del tratamiento informativo ofrecido
al candidato independiente frente a los partidos tradicionales lo cual es objetivo específico de la presente investigación.
El encuadre de conflicto en televisión no presentó diferencias estadísticas significativas, F(2,
234) = 1.064, p = .347, siendo Jaime Rodríguez quien tendía a presentar ligeramente más noticias
con frame de conflicto (M = .13, DE = .24), seguido de Felipe de Jesús (M = .12, DE = .24) y de, por
último, Ivonne Álvarez que presentó menos noticias con frame de conflicto (M = .08, DE = .17).
Por último, en lo que respecta a televisión el encuadre de debate político sí se obtuvieron
diferencias estadísticamente significativas, F(2, 234) = 3.342, p = .037, siendo Jaime Rodríguez quien
presenta este frame en las noticias (M = .08, DE = .22), seguido de Felipe de Jesús (M= .03, DE =
.13) con una presencia igual que Ivonne Álvarez (M = .03, DE = .10). A diferencia del encuadre de
asunto en el cual también se obtienen resultados estadísticamente significativos, Jaime Rodríguez
Calderón es quien más presenta este encuadre en sus noticias frente a Ivonne Álvarez y Felipe de
Jesús Cantú, candidatos de partidos (Ver Tabla 6).

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Tabla 6. Encuadres de candidatos en televisión
Medio de comunicación
Encuadre de
juego estratégico

Encuadre de
asunto

Televisión

M

DE

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.21

.28

Ivonne Liliana Álvarez García
(Alianza por tu seguridad)

.22

.27

Jaime Rodríguez Calderón el
Bronco

.25

.29

Total

.23

.28

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.17

.22

Ivonne Liliana Álvarez García
(Alianza por tu seguridad)

.23

.22

Jaime Rodríguez Calderón el
Bronco

.15

.20

Total

.23

.28

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.12

.24

Ivonne Liliana Álvarez García
(Alianza por tu seguridad)

.08

.17

Jaime Rodríguez Calderón el
Bronco

.13

.24

Total

.11

.22

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.03

.13

Ivonne Liliana Álvarez García
(Alianza por tu seguridad)

.03

.10

Jaime Rodríguez Calderón el
Bronco

.08

.22

Total

.05

.16

Candidato

Encuadre de conflicto

Encuadre de debate político

En la prensa escrita el uso de encuadre de juego estratégic ono se obtuvieron diferencias estadísticas significativas, F(2, 190) = 0.981, p = .377, siendo Felipe de Jesús quien tendía a presentar
ligeramente más este encuadre en su cobertura (M = .13, DE = .19), seguido de Ivonne Liliana (M =
.11, DE = .15) y por último Jaime Rodríguez, que fue quien menos presentaba este encuadre (M = .09,
DE = .15). A pesar de que los resultados no presentaron diferencias estadísticamente significativas,
se puede observar que Jaime Rodríguez Calderón, único candidato independiente, es quien menos
presentó este encuadre frente a los otros dos candidatos (Ver Tabla 7).

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Tabla 7. Encuadres de candidatos en prensa escrita
Medio de comunicación
Encuadre de
juego estratégico

Encuadre de
asunto

Prensa

M

DE

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.13

.19

Ivonne Liliana Álvarez García
(Alianza por tu seguridad)

.11

.15

Jaime Rodríguez Calderón el
Bronco

.09

.15

Total

.11

.16

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.17

.20

Ivonne Liliana Álvarez García
(Alianza por tu seguridad)

.15

.18

Jaime Rodríguez Calderón el
Bronco

.15

.21

Total

.16

.19

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.11

.20

Ivonne Liliana Álvarez García
(Alianza por tu seguridad)

.06

.13

Jaime Rodríguez Calderón el
Bronco

.31

.26

Total

.14

.22

Felipe de Jesús Cantú Rodríguez (PAN)

.05

.17

Ivonne Liliana Álvarez García
(Alianza por tu seguridad)

.04

.11

Jaime Rodríguez Calderón el
Bronco

.04

.14

Total

.04

.14

Candidato

Encuadre de conflicto

Encuadre de debate político

El uso de encuadre de asunto en prensa no presentó diferencias estadísticamente significativas entre candidatos, F(2, 190) = 0.257, p = .773. En este caso fue Felipe de Jesús quien ligeramente
presentó más este frame en su cobertura (M = .17, DE = .20), seguido de Jaime Rodríguez (M = .15,
DE = .21) y por último Ivonne Álvarez, que fue quien menos presenta este encuadre en su cobertura
(M = .15, DE =.18) (Ver Tabla 7).

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En el uso de encuadre conflicto en prensa sí hubo diferencias estadísticas significativas entre
candidatos, F(2, 190) = 26.720, p &lt; .001. Jaime Rodríguez fue quien más presentó este encuadre en
su cobertura (M = .31, DE = .26), mientras que Felipe de Jesús presentó menos el encuadre de conflicto (M = .11, DE .20) seguido de Ivonne Álvarez (M = .06, DE = .13). El presente encuadre (de
conflicto) es el único que en lo que respecta a prensa escrita arrojó diferencias estadísticas significativas, siendo el candidato independiente quien más presenta el mencionado encuadre en sus noticias
frente a los candidatos de partidos.
Por último, el uso de encuadre de juego debate político en prensa no arrojó diferencias estadísticamente significativas entre candidatos, F (2, 190) = 0.119, p = .888, siendo Felipe de Jesús quien
ligeramente más presentó este frame (M = .05, DE = .17), seguido de Jaime Rodríguez (M = .04, DE
= .14) y por último Ivonne Liliana (M = .04, DE = .11) (Ver Tabla 7).

Figura 1. Carácter evaluativo de cada candidato en las noticias

Carácter evaluativo de los candidatos en las noticias
El carácter evaluativo del candidato, es decir la valencia afectiva (positiva vs. negativa) que
fue ofrecida a los candidatos en la cobertura realizada por los medios de la campaña electoral en sus
noticias, presentó una diferencia estadísticamente significativa entre los candidatos a la gubernatura,
F(2, 835) = 49.782, p &lt; .001. El presente estudio arrojó que Jaime Rodríguez Calderón, candidato
independiente a la gubernatura por el estado de Nuevo León, fue quien recibió un carácter evaluativo
más desfavorable (M = -.10), frente a Ivonne Álvarez candidata del PRI (M = .19) y Felipe de Jesús

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candidato del PAN (M = .18) que presentaron una valencia afectiva en sus noticias más positiva en
contraposición (Ver Figura 1).

Reflexiones finales
Como se pudo observar y analizar en la teoría, dentro del proceso de las campañas electorales son los
medios de comunicación quienes juegan un papel sumamente importante ya que los mismos dan a
conocer a los candidatos y partidos políticos, sus propuestas y promesas de campaña, proyectos a
desarrollar en beneficio de la sociedad e incluso aspectos de la vida personal de los mismos. Por ello
es clara la importancia de conocer el contenido real al que los receptores están expuestos; esto a través
de la cobertura informativa la que a su vez lleva consigo un tratamiento informativo o framing (Muñiz, 2015).
Es imposible dejar de lado la importancia y el poder que tienen los medios sobre la política y
más en periodos de campañas electorales; dentro de las mismas se tiene una considerable presencia
de los medios los cuales conllevan a un proceso de comunicación social fuerte de información política
a la ciudadanía, siendo los medios quien jueguen un papel crucial transmitiendo información suministrada por la prensa escrita, radio, televisión etc. (Aceves, 2000).
En este estudio se pudo encontrar que los medios de comunicación, si bien no ofrecieron tratamiento informativo igual, si al menos presentaron una cobertura similar entre los candidatos poniéndolos en un rango equitativo de cobertura tanto para televisión como para la prensa escrita.
Esto hace reflejar lo que señala Dell'Oro (2014) con respecto a la cobertura que ofrecen los
medios de comunicación a los candidatos en periodos de campañas electorales, haciéndolos protagonistas y entendiendo la campaña como un escenario en el que se encuentran los candidatos dando a
conocer sus propuestas, trayectoria política, personalidad (pp. 132-134). Recordando que los resultados no fueron estadísticamente significativos, se pudo observar que lo que buscan los medios es dar
la cobertura a los candidatos; al menos en el caso del presente estudio no hubo diferenciación significativa en la cobertura informativa, siendo Ivonne Álvarez quien encabezó los resultados en televisión, siguiendo Jaime Rodríguez el Bronco y por último Felipe de Jesús Cantú. En el caso de la prensa
escrita, Ivonne Álvarez siguió encabezando la lista, pero esta vez Felipe de Jesús Cantú obtuvo mayor
cobertura que Jaime Rodríguez candidato independiente. Sin embargo, como se menciona anteriormente, los medios ofrecieron una cobertura similar a Jaime frente a los candidatos de partidos tradicionales.
Acerca del tratamiento informativo o framing que los medios de comunicación dieron a
Jaime Rodríguez Calderón, fue similar al ofrecido a Ivonne Álvarez y Felipe de Jesús Cantú. En todo

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�Tratamiento informativo (framing) del candidato independiente frente a los candidatos…

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caso, se pudo observar según las pruebas correspondientes aplicadas que en el caso de encuadre estratégico se presentó un tratamiento informativo similar, siendo Jaime Rodríguez quien más presentó
el encuadre ante los medios. Por otra parte en el encuadre de asunto y de debate, se pudo observar
que al igual que en el encuadre estratégico los medios ofrecieron un tratamiento informativo similar,
ésta vez siendo Ivonne Álvarez quien más presentó el encuadre de asunto y Jaime Rodríguez el de
debate. En el caso del encuadre de conflicto no sucedió lo mismo ya que Jaime Rodríguez presentó
un mayor número de noticias con este encuadre.
Con lo anterior recordamos lo que dice Sadaba (2001) acerca de la forma en la que los medios
utilizan los frames o encuadres dando una crítica objetiva de la realidad. Dicha cobertura que brinda
la televisión y prensa escrita a las campañas electorales se encuadran en los términos antes mencionados los cuales arrojaron resultados a los objetivos principales de la presente investigación (juego
estratégico, asunto, conflicto y debate), lo cual permitió demostrar que a pesar de haber diferencias
entre el tratamiento informativo que se le ofreció a un candidato frente a otras dichas diferencias no
fueron estadísticamente significativas (Gerth &amp; Siegert, 2012). También fue necesario determinar si
se encontraron diferencias en el tratamiento informativo que televisión ofreció a los candidatos a la
gubernatura del estado de Nuevo León, frente a la prensa escrita.
Con lo mencionado anteriormente, se pudo observar en los resultados obtenidos que se presentaron resultados estadísticamente significativos en televisión frente a prensa escrita, dichas variaciones estadísticamente significativas se presentaron dentro del mismo medio (en los distintos encuadres como juego estratégico, debate político, conflicto). Con ello cual podemos observar que sí
hubo una variación del tratamiento informativo ofrecido por la televisión frente a la prensa en los tres
candidatos a la gubernatura. Con esto podemos retomar lo señalado acerca del entorno político, en
momentos de campañas electorales se intensifica el trabajo de los medios de comunicación y los candidatos, así como de las élites para tratar de introducir sus encuadres en el tratamiento informativo
(Hanggli &amp; Kriesi, 2012; Muñiz, 2015).
En el caso de la valencia afectiva (positiva vs. negativa) que los medios de comunicación ofrecieron al candidato independiente frente a los partidos tradicionales, se observó que Jaime Rodríguez
Calderón, candidato independiente fue quien más recibió un carácter negativo desfavorable frente los
otros candidatos que contendían por la gubernatura del estado.
Al igual que en los encuadres, no solamente fue necesario determinar el carácter evaluativo
con el que se presentó a los candidatos sino también determinar la valencia afectiva ofrecida a los
mismos (positiva vs. negativa) que la televisión ofreció a los candidatos frente al que ofreció la prensa
escrita, permitiendo así determinar de acuerdo a las pruebas realizadas que sí hubo una variación
considerable. En el caso de la prensa escrita, el candidato del PAN fue quien más carácter positivo
presentó frente a la televisión; por otra parte, a pesar de que la candidata del PRI no presentó una
variación considerable entre ambos medios al igual que el candidato del PAN fue la prensa escrita la

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que le dio una evaluación mayormente positiva frente a la televisión. Por último, se pudo observar
que el candidato independiente presento un carácter desfavorable en ambos medios, con lo que se
puede afirmar y responder que efectivamente los medios ofrecieron una valencia afectiva distinta al
candidato independiente frente al de los partidos tradicionales, siendo el primero quien resulto expuesto con un carácter desfavorable ante ambos medios.
En este sentido, los resultados nos llevan a retomar lo señalado por Lozano et al. (2012),
acerca de cómo los medios informativos detallan y dan una cobertura electoral que en gran parte se
dedica al desprestigio entre un partido y/o un político y otro, lo cual permite descalificarlos o bien
posicionarlos de manera positiva o negativa ante los medios de comunicación, pero aplicándolo en
este caso a la cobertura de la campaña electoral de Nuevo León de 2015 en este caso prensa escrita y
televisión.

Agradecimientos
Agradezco al Dr. Carlos Muñiz, quien fue clave para la elaboración de dicho proyecto. Gracias a mis
padres por su apoyo incondicional.

Declaración de conflicto de intereses
La autora no informó ningún posible conflicto de intereses.

Fondos
Este artículo es realizado gracias al apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT)
para la realización de los estudios de maestría, así como partir de los datos obtenidos en el proyecto
de investigación titulado “Análisis de la cobertura mediática de la campaña electoral 2015 a gobernador de Nuevo León en la prensa y televisión locales”, financiado por la UANL dentro del Programa de
Apoyo a la Investigación Científica y Tecnológica PAICYT-2015 (Clave CSH012-15). Este texto forma
parte de la tesis de maestría.

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�El papel de las redes sociales en la participación organizada de
los jóvenes en Nicaragua
The role of social media in the organized participation of young people in Nicaragua

Luis Jara
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0001-9193-2804
ljarapc@uanl.edu.mx

Resumen: El uso de redes sociales figura como la causa asumida que impacta en la organización y participación ciudadana
de los jóvenes en Nicaragua. Éstos constituyen, en gran medida, la estructura poblacional del país centroamericano y la participación del conjunto resulta fundamental para sostener la lógica de la democracia. El estudio científico es de corte cualitativo
y se utiliza la entrevista a profundidad como herramienta de recolección datos. Así, se busca conocer el papel de las redes
sociales digitales en la actividad de los jóvenes nicaragüenses organizados en movimientos universitarios e identificar la relación entre el uso de redes sociales, el interés político y la participación del ciudadano joven en los asuntos públicos en Nicaragua. Los resultados de la investigación destacan el alcance e inmediatez de las redes y como el uso de las redes aumenta el
interés en lo político, siempre y cuando, este tema se encuentre en el área de interés del individuo que interactúa en la plataforma digital.

Palabras clave: Interés político, joven, participación ciudadana, redes sociales, movimientos universitarios

Abstract: The use of social networks appears as the assumed cause that impacts the organization and citizen participation
of young people in Nicaragua. These constitute, to a large extent, the population structure of the Central American country and
the participation of the whole is fundamental to sustain the logic of democracy. The scientific study is qualitative and the indepth interview is used as a data collection tool. Thus, it seeks to know the role of digital social networks in the activity of
Nicaraguan young people organized in university movements and to identify the relationship between the use of social networks, political interest and the participation of young citizens in public affairs in Nicaragua. The results of the research highlight the scope and immediacy of the networks and how the use of the networks increases interest in politics, as long as this
topic is in the area of interest of the individual who interacts on the digital platform.

Keywords: Political interest, youth, citizen participation, social networks, university movements
Fecha de recepción: 22/11/2021
Fecha de aprobación: 21/12/2021

Cómo citar este artículo: Jara, L. (2021). El papel de las redes sociales en la participación organizada de los jóvenes
en Nicaragua. Revista de Comunicación Política, 3, e210303. https://doi.org/10.29105/rcp3-3

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�El papel de las redes sociales en la participación organizada de los jóvenes en Nicaragua

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Introducción
Para introducir el estudio relacionado con participación ciudadana, juventud y redes sociales digitales
tales como Facebook (la de mayores usuarios), resulta necesario subrayar que la imposición de la
voluntad gubernamental, la censura y la radicalización de las ideologías políticas limita los espacios
físicos (offline) de participación ciudadana (Jara &amp; Saldierna, 2020). Tal situación exige que se ajuste
la intención participativa a un panorama globalizador que evidencia la estrecha relación entre interacción social y redes digitales. Así, por ejemplo, la Primavera Árabe de 2010 es resultado de la ausencia de libertad y constante dominación o violación de los derechos humanos; hecho denunciado y
demostrado por la cibercultura (Rihawi Pérez, 2017).
En ese sentido, Valencia y García (2014) aseguran que “nadie concibe la vida sin las prácticas
en red, por medio de las cuales se mira el mundo y desde las cuales muchos se hacen visibles” (p. 83).
Mas aún, la ciudadanía, en su día a día, se encuentra expuesta a la información presente en las redes
sociales, y tal exposición, activa o incidental, fomenta la participación ciudadana (Gil de Zúñiga et al.,
2015) y fortalece la lógica de la democracia. Por tanto, la introducción de la variable digital promueve
un aumento en la capacidad o alcance de la participación ciudadana. Así mismo, el uso de redes sociales se concibe como una variante moderadora de la relación político-social.
Cabe destacar que, en Nicaragua, aún son escasas las investigaciones respecto al papel de las
redes sociales digitales en la organización, participación e interés político en los jóvenes que constituyen, aproximadamente, más del 50% de la población en el país centroamericano (Banco Mundial
[BM], 2020; Muñoz &amp; Narváez, 2018). En consonancia con lo anterior, la presente investigación resulta ser un tema de estudio importante por su impacto social y su aportación al debate teórico (Bacallao-Pino, 2010). Ejemplos como la revolución pingüina en Chile en 2006, el movimiento chileno
en 2011 y el #YoSoy132 en México en 2012, ponen de manifiesto la importancia de la juventud organizada y el uso de las redes sociales en defensa de los derechos y la participación ciudadana.
En Nicaragua, de acuerdo con Rueda Estrada (2018), las manifestaciones en espacios públicos se encuentran alejadas del control ciudadano. Por tanto, se contradice el derecho y la práctica
debido a que la capacidad para discutir sobre la dirección del gobierno es muy restringida (Martí I
Puig, 2016). Sin embargo, Castro (2018) considera que “la crisis política y social que estalló en abril
en Nicaragua […] resaltó la fuerte incidencia de las comunicaciones, en general, del Internet y las
redes sociales, en particular, en la configuración del espacio político y la opinión pública” (p. 169).
Así, el presente estudio científico exhibe como propósito, conocer el papel de las redes sociales digitales en la participación organizada del ciudadano joven nicaragüense y el cambio que puede

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ocasionar el servicio de las redes sociales en el interés político, en aras de abonar al debate teórico y
fortalecer la comprensión del fenómeno en el país.

Participación ciudadana, juventud y espacio digital
De manera puntual, Serrano (2015), asegura que “la participación ciudadana es aquella donde la sociedad posee una injerencia directa con el Estado; asimismo, tiene una visión más amplia de lo público. Esta participación está muy relacionada con el involucramiento de los ciudadanos en la administración pública” (p. 96). Conviene subrayar que la participación de los miembros activos de un
Estado, permite identificar de manera concreta los problemas que afectan a la sociedad, encontrar
respuestas en conjunto y orientar las voluntades que se encuentran dispersas en el sistema político;
todo, a través de un único esfuerzo (Merino, 2016).
En ese sentido, se estima como sustancial garantizar la convivencia pacífica y el respeto a los
derechos humanos, en especial los derechos políticos de las minorías, tomando en cuenta que el idealismo se ausenta de la práctica interna de las entidades estatales y se incumple la regla donde “los
más” tienen el derecho a mandar, pero respetando los derechos de “los pocos” (Sartori, 2009).
Ahora bien, ante la realidad de la relación entre los tomadores de decisiones (decision makers) y la ciudadanía, sumado a la reducción de los espacios de participación, las redes sociales digitales fungen como un nuevo espacio por el cual el ciudadano joven y organizado, por ejemplo, a través
de movimientos universitarios, puede protestar y demandar un cambio. Si bien se comenta sobre la
pasividad, la falta de consumo de información política o ausencia de compromiso por parte de la juventud (Echeverria, 2011), también resulta necesario considerar que a pesar de que los jóvenes no
demuestran a viva voz un interés en la participación política convencional, éstos están conectados con
la esfera pública, y lo están en parte gracias al uso de Facebook, YouTube, Twitter, por mencionar
algunas plataformas digitales (Valenzuela et al., 2012).
Además, relacionado con la importancia de las redes sociales digitales, Vaccari et al (2015)
aclaran que en un inicio se pensó que las plataformas digitales únicamente reforzaban los patrones
de participación y desigualdad existentes en la sociedad. Sin embargo, se ha demostrado que la dinámica digital construye un espacio de debate e interacción entre gobernantes y gobernados, lo que
permite la adopción de medidas que contribuyen a resolver -hasta cierto punto- los conflictos o necesidades sociales (Cabalin et al., 2014; Sola-Morales &amp; Bacallao-Pino, 2016).
Por su parte, Dorantes y Aguilar (2016) destaca que el uso de lo digital, sumado al carácter
multidireccional de las nuevas tecnologías, genera un equilibrio útil que se traduce en un alto nivel

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de impacto y horizontalidad en las relaciones en el sistema político. Precisamente, las manifestaciones
centradas, en primera instancia, en la transmisión de información a través de nuevas tecnologías,
permiten a la ciudadanía tomar decisiones acertadas, lo que contribuye a construir un proceso de
participación con bajos índices de violencia, y al mismo tiempo, afectar la inclinación de la opinión
pública (Castells et al., 2007). En el caso particular de los jóvenes, Ito (2008, citado en García &amp; del
Hoyo, 2013) comenta que:
la participación online ha proporcionado a los jóvenes, oportunidades para discutir temas
sociales o políticos, aprender sobre diferentes aspectos predominante en la sociedad, valores
y experiencias vitales, aumentar su capital social, así como para desarrollar conocimientos
sobre las normas de interacción entre grupos que pueden facilitarle su participación política
y cívica en su vida fuera de las redes sociales. (p. 115)
Se debe agregar que, Musso (2004) asegura que las redes sociales son “una estructura de
interconexión inestable, compuesta por elementos de interacción, y cuya variabilidad obedece a alguna regla de funcionamiento” (p. 31). Existe, empero, en esa inestabilidad, la libertad suficiente que
consiente la autorrealización de los jóvenes. En efecto, la era digital permite presentar con mayor
diligencia las demandas de los jóvenes y dar respuesta a sus intereses.
En el caso de Nicaragua, se estima que a los jóvenes no les interesa participar e incidir en la
toma de decisiones (Osorio Mercado &amp; Serra Vásquez, 2012; Telléz, 2009). Sin embargo, desde el año
2018, los jóvenes organizados, con la intención de promover una transformación social, actúan como
catalizadores que agrupan fuerzas, opiniones y emociones en lo digital. De ahí que, ante los cambios
generacionales, exista la obligación de tomar acciones importantes utilizando nuevas formas de comunicación social que permitan la participación activa del ciudadano en los asuntos públicos.

Objetivos y preguntas de investigación
La presente investigación científica expone como objetivo principal conocer el papel de las redes sociales digitales en la organización y participación de los jóvenes. Por lo cual, se persigue identificar la
relación entre el uso de redes sociales, el interés político y la participación del ciudadano joven en los
asuntos públicos en Nicaragua.

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Así, con base en la revisión de literatura previa, se formulan las siguientes preguntas de investigación que se responderán con los datos del estudio:
PI1. ¿Cuál es el rol que desempeña el uso de redes como generador de participación ciudadana
en los jóvenes nicaragüenses?
PI2. ¿Cuál es el papel de las redes sociales en el interés político en los jóvenes nicaragüenses?

Metodología
El presente estudio utiliza una metodología de corte cualitativo. Como tal, se aplican entrevistas en
profundidad, de acuerdo con el criterio de estructuración, e, individuales, según el número de participantes (Folgueiras Bertomeu, 2016). La entrevista, es un instrumento que permite sistematizar el
discurso de los informantes calificados (Jara &amp; Saldierna, 2020; Troncoso Pantoja &amp; Amaya Plascencia, 2017; Pérez Rodríguez et al., 2021) y relacionar la voz con las características particulares y experiencias de los participantes (Fontana &amp; Frey, 2005, citados por Vargas-Jiménez, 2012; Jara &amp; Saldierna, 2020).

Tabla 1. Categorías que conforman el guion de la entrevista
Categoría

Contenido

Núcleo personal

Se consideran los elementos que se relacionan con
el informante clave como edad, nivel de instrucción,
ocupación e ideología, por mencionar algunos.

Organización, convocatoria digital y movili-

Se busca conocer las modalidades de organización

zación social

de los jóvenes a través de redes sociales digitales, y,
a su vez, cómo estas permiten realizar actividades y
exponer demandas en línea.

Valores, demandas y toma de decisiones

Se persigue conocer la percepción de los jóvenes relacionada con la actividad estructurante de las redes sociales digitales, la generación de interacción e
incidencia en las decisiones de las autoridades.

Fuente: Elaboración propia.

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Formulación del guion
El guion cuenta con la elaboración de categorías previamente identificadas por el investigador
y que permiten la construcción del fenómeno, esto a partir de supuestos teóricos que indican la relación entre el uso de las redes sociales digitales y su efecto en la participación organizada de los jóvenes
(Jara &amp; Saldierna, 2020). En concreto, la validación del contenido se realizó a través de la valoración
de expertos que determinaron la relación entre el carácter del contenido, las categorías y el objeto de
estudio (Escobar-Pérez &amp; Cuervo-Martínez, 2008; Pedrosa et al., 2013). Como resultado, se establecen las categorías descritas en la Tabla 1.

Muestra
La selección de los informantes calificados estuvo restringida por su disponibilidad a la participación en el estudio, esto debido a la dinámica sociopolítica en el contexto nicaragüense. Sin embargo, la intención científica del estudio, ajena al involucramiento en la política doméstica, permitió
entrevistar a informantes plenamente identificados como jóvenes organizados en importantes movimientos universitarios en Nicaragua, en particular, en la Alianza Universitaria Nicaragüense y en el
Movimiento UNA 19 de abril.
En consonancia con lo anterior, la muestra para la exploración del fenómeno de estudio se
determinó por saturación. Sobre tal modalidad de indagación, Martínez-Salgado (2012) explica que
se realizan las entrevistas hasta que la voz activa de los informantes no exhibe elementos nuevos y
valiosos. En otras palabras, las entrevistas se detienen en el momento que no se perciben datos novedosos (Martínez-Salgado, 2012). Así, el muestreo estuvo acotado a la novedad de la información y
saturación de esta, conformando una muestra final de 7 entrevistas a jóvenes nicaragüenses organizados en movimientos universitarios.

Proceso de aplicación
La recolección de la información tuvo lugar del 27 de abril al 25 de mayo de 2020, presentándose durante el proceso de estudio, la dificultad de contar con la intervención de los informantes
calificados por la situación de confinamiento causada por la pandemia de COVID-19. Por tal motivo,
las entrevistas se realizaron en línea (online) a través del servicio de Skype. Así, cada entrevista fue
grabada en video y voz, previa autorización de los participantes para su posterior transcripción. La
fase de transcripción fue realizada en semanas posteriores a la aplicación.

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Resultados
En primer lugar, se analizan los perfiles de los informantes calificados a través de elementos como la
edad, domicilio, nivel de instrucción, ocupación, religión, ideología, entre otros (Ver Tabla 2). Esto,
con el fin de contextualizar a los jóvenes que se organizan y participan en la acción colectiva digital
en Nicaragua. Luego, se enfoca la atención en el análisis de la transcripción del diálogo entre investigador y entrevistado.

Tabla 2. Contexto de los jóvenes entrevistados
Informante

Perfil del entrevistado

Participante 1

Hombre de 26 años de edad, cristiano-católico, vive en Managua. Ha hecho
una pausa en la Licenciatura en Ciencias Políticas en la Universidad Politécnica de Nicaragua.

Participante 2

Mujer de 18 años de edad, vive en Managua. Es estudiante en Ciencias Políticas. Prefiere omitir el nombre de la universidad. Ha participado como
voluntaria en la construcción de casas en asentamientos precarios.

Participante 3

Hombre de 29 años de edad. Fue detenido producto de las manifestaciones
de estudiantes en 2018, por lo que omite brindar más información personal.

Participante 4

Mujer de 22 años de edad, vive en Masaya. Se identifica como estudiante de
Comunicación social de la Universidad Centroamericana. Ha participado en
movimientos feministas.

Participante 5

Hombre de 24 años, vive en Granada. Su carrera universitaria es Comunicación Social, pero prefiere omitir el nombre de la universidad. Considera
tener una ideología centro.

Participante 6

Mujer de 22 años, vive en Managua. Se identifica como estudiante de Turismo rural en la Universidad Nacional Agraria. Se considera de ideología
centro izquierda.

Participante 7

Hombre de 25 años de edad, vive en Managua. Estudia y trabaja. Manifiesta
que es de ideología liberal.

Fuente: Elaboración propia.

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Como se logra observar en los perfiles de la muestra, se presenta, una mayor representación
masculina. Esto no fue intencional, simplemente es resultado del proceso de acceso a los participantes
a través del uso de la técnica de bola de nieve, en donde “un sujeto le da al investigador el nombre de
otro, que a su vez proporciona el nombre de un tercero y así sucesivamente” (Atkinson &amp; Flint, 2011,
p. 1). Por su parte, analizando el tipo de institución educativa, la mayoría concurre a una universidad
pública, y, además, tienen su domicilio en Managua, capital de Nicaragua. Las edades de los participantes oscilan entre los 18 y 29 años de edad. Así mismo, no existe una ideología política predominante entre los jóvenes entrevistados.
Posterior a la fase de transcripción de las entrevistas, para la valoración del contenido se incorporó el texto al software de análisis NVivo 12. De manera puntual, se presenta la relación porcentual del contenido, en referencia con las categorías de análisis preestablecidas en la formulación del
guion (Ver Tabla 3) y se analiza los resultados con la intervención de los niveles de abstracción, es
decir, las subcategorías emergentes y organizadas a partir del procesamiento de las transcripciones.
Tabla 3. Relación entre el valor porcentual del contenido y las categorías

Informante

Organización, convocatoria digi-

Valores, demandas y toma de

tal y movilización social

decisiones

Participante 1

11.43%

8.57%

Participante 2

10.00%

15.00%

Participante 3

12.50%

8.33%

Participante 4

9.09%

9.09%

Participante 5

11.11%

11.11%

Participante 6

13.64%

13.64%

Participante 7

12.50%

12.50%

Fuente: Elaboración propia.

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La Tabla 3 muestra una variación entre el 9.09% y el 13.64%, en lo referente a la identificación
de las modalidades de organización de los jóvenes a través de redes sociales y, a su vez, cómo estas
permiten realizar actividades y exponer demandas. Por su parte, la relación porcentual de la categoría
de Valores, demandas y toma de decisiones se ubica entre el 8.33% y el 15%. Dicho lo anterior, a
continuación, se presentan los resultados más relevantes e íntimamente relacionados con las categorías deductivas.
Organización, convocatoria digital y movilización social
Iniciando con el análisis de la información, la categoría de Organización, convocatoria digital
y movilización social se compone de 3 subcategorías. En primer lugar, en la subcategoría de Alcance
de la convocatoria, los jóvenes miembros de movimientos universitarios entrevistados declaran un
elevado alcance en la población joven, esto se debe a la trascendencia e inmediatez de las redes y
porque en su mayoría son los jóvenes los que ocupan estas tecnologías:

“El alcance es a nivel nacional. En mi perfil de Facebook tengo a personas de los 15 departamentos de Nicaragua, incluyendo sus dos regiones autónomas. Con una publicación tengo alcance a todas esas personas sin necesidad de llamarlas directamente y, a su vez, estas personas
comparten el contenido. Prácticamente se viraliza la convocatoria en menos de 30 minutos”
Participante 3
“La convocatoria virtual tiene mucho más alcance que una convocatoria a través de medios tradicionales porque los jóvenes pasan mucho de su tiempo en redes sociales”
Participante 6

Resulta importante señalar que la materialización de la convocatoria, es decir, la actividad
presencial en un espacio público, se relaciona con las garantías de seguridad, y, en el contexto sociopolítico nicaragüense, tal presencia resulta limitada. Con todo, se expresa:

“Aunque la convocatoria tuvo un alcance de 30 mil perfiles, pero al final solo asistieron 200 personas., esto no es negativo. Es un primer paso importante, es decir, 30 mil perfiles se enteraron de la
convocatoria y 200 personas se motivaron a formar parte de la movilización”
Participante 5

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Con respecto a la segunda subcategoría, que toma en cuenta a los Medios de Acción que se
promueven a través del perfil del movimiento universitario en redes sociales, las acciones han evolucionado desde el 2018, cuando la iniciativa digital se concentraba únicamente en la realización de
manifestaciones en el espacio público. Es así, como se practican otros medios de acción:

“… paros vehiculares, paros nacionales e incluso algunos paros de consumo”
Participante 1
“… hemos tenido reuniones con los representantes de la empresa privada en Nicaragua”
Participante 2
“… piquetes de protesta (grupo reducido de personas) en distintos puntos”
Participante 3
“Actualmente se realizan talleres virtuales y conversatorios con algunas personalidades. Se busca
la alternativa digital para manifestarnos”
Participante 7

Finalmente, la subcategoría de Parámetros de la convocatoria subraya la importancia de resguardar la integridad de los manifestantes y la consideración de elementos subjetivos como el sentimiento de respaldo y confianza de los ciudadanos que se percibe en las redes.

Valores, demandas y toma de decisiones
En lo que respecta a la categoría Valores, demandas y toma de decisiones se hace notar la
percepción de los jóvenes respecto a la actividad estructurante de las redes sociales, la presentación
de peticiones, generación de interacción e incidencia en las decisiones de las autoridades. La primera
subcategoría corresponde a Demandas en redes sociales. En particular, las demandas que más se han
expuesto o se han logrado poner en relevancia desde el perfil digital de los movimientos universitarios
son la libertad, la justicia y la mejora de la lógica de la democracia a través de reformas:

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“Las demandas que han tenido mayor fuerza son las demandas, por ejemplo, la libertad, el
respeto a los derechos humanos, también las demandas sobre reformas que constituyen el fondo
de la institucionalidad democrática del país como reformas electorales, reformas al sistema de
justicia…”
Participante 1
“Definitivamente la justicia, la libertad y la democracia. En ese orden se ha expuesto, la
justicia que permite a los ciudadanos alcanzar una paz relativa, el restablecimiento de las libertades públicas, económicas y sociales, junto al compromiso de reforzar la democracia”
Participante 3
“El tema de la justicia y democracia son vitales”
Participante 5

En efecto, las redes sociales permiten hacer visible distintas demandas sociales y apresurar la
respuesta de los tomadores de decisiones (decision makers). Sin embargo, el especial énfasis en la
mejora de la calidad democrática, refleja un alto grado de insatisfacción política, sobre todo, porque
los jóvenes consideran que no se les toma en cuenta y que no se responde de manera oportuna a las
necesidades de su colectivo. En ese sentido, la subcategoría de Incidencia en las autoridades refuerza
la aseveración anterior. Si bien a través de las redes sociales se logra hacer visible las demandas sociales, la incidencia en las autoridades, es decir, la generación de una respuesta, se encuentra en un
nivel bajo:

“El nivel de incidencia hacia las autoridades es muy poco. Te escuchan o leen tus estados y
comentarios, pero solo brindan ciertas reacciones y respuestas”
Participante 2
“No se incide. A las autoridades solo les interesa tener relaciones con personas de altos
rangos. No se ha creado todavía ese puente directo con los jóvenes”
Participante 4
“En las redes nos organizamos y generamos conversaciones, sin embargo, no existen canales de comunicación ni se incide directamente en las autoridades”
Participante 5

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Por su parte, la subcategoría Influencia en el interés en la política demuestra que, aunque no
existe una respuesta considerable de las autoridades en las redes de Internet, el uso de las herramientas tecnológicas aumenta el interés en lo político, siempre y cuando, este tema se encuentre en el área
de interés del individuo que interactúa en la plataforma, lo que reafirma la influencia de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs):

“Creo que la mayor parte de las personas que interactúan con las plataformas digitales de
los movimientos universitarios tienen un alto interés en política nacional”
Participante 1
“Si influye porque a raíz de lo que uno comunica se generan distintas reacciones y las personas tienen una idea más clara de a qué actor van a respaldar. Si no se genera esa interacción se
daría pauta al desinterés y al mito”
Participante 5

Discusión y conclusiones
La presente investigación científica es un esfuerzo por determinar el papel que ejercen las redes sociales en el proceso de organización de la juventud e identificar las relaciones que se crean entre el
uso de las redes sociales, el interés en lo político y la participación del ciudadano joven en Nicaragua.
Con respectó a la tecnología digital de las redes sociales y la juventud, organizada específicamente en movimientos universitarios, el uso de las redes sociales permite a los jóvenes nicaragüenses,
conectarse y acercarse a un mayor número de ciudadanos, de manera fácil y rápida, esto en función
de reclutar a más miembros, organizar protestas, exponer sus demandas, exigir soluciones a los problemas que atañen la vida en sociedad e impactar en la opinión pública.
Tal aseveración contesta la primera pregunta de investigación que versaba ¿Cuál es el rol que
desempeña el uso de redes como generador de participación ciudadana en los jóvenes nicaragüenses?, por su parte, si bien las redes sociales inciden en el comportamiento y en el debate ciudadano, y
permiten exponer las demandas como un reflejo del interés ciudadano de incidir en la toma de decisiones, las autoridades hacen caso omiso al uso multidireccional de las redes, por lo que resulta complejo dar paso a la interactividad. En otras palabras, en Nicaragua las redes sociales permiten conectar
a una gran cantidad de personas que demuestran (o no) interés en los asuntos políticos, económicos
y sociales, mas no conectar específicamente con las autoridades o convencer al conductor formal del
Estado. Por su parte, las autoridades utilizan sus cuentas en Facebook para compartir la cotidianeidad
de sus vidas y son pocas las instituciones que comunican a través de un perfil en lo digital.

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En ese sentido, el uso de las redes sociales aumenta el interés en la política, siempre que el
tema político se encuentre en la zona de interés del individuo que interactúa en la plataforma virtual.
Bajo esa premisa, “el uso de las redes sociales” se presenta como un estímulo que genera una respuesta, es decir, “interés en temas políticos”. Sin embargo, la tendencia de afección se encuentra moderada por la selección de contenido, afín a las preferencias individuales o sujeta al mandato de los
algoritmos. Con todo, el joven motivado por el mensaje en el espacio digital utiliza las redes sociales
como un instrumento que facilita la interacción y promueve la participación ciudadana no convencional. Tal condición, contesta la segunda pregunta de investigación que versaba ¿Cuál es el papel de
las redes sociales en el interés político en los jóvenes nicaragüenses?
Como resultado, se esclarece el fenómeno, y en correspondencia con la evidencia teórica fundamentada, el contexto natural y la interacción con los individuos durante el proceso de investigación,
se construye la conjetura: La práctica de la acción colectiva a través de nuevas tecnologías junto a la
interacción social en plataformas digitales permite difundir información de fácil acceso, fomenta la
organización y participación, lo que contribuye a la (re)construcción de la participación ciudadana de
los jóvenes durante momentos de tensión social en Nicaragua. Ahora bien, para dar respuesta a tal
conjetura resulta necesario aumentar la cantidad (sin menoscabar la calidad) de estudios científicos
que hagan notar la relevancia de la tecnología y de las plataformas sociales digitales en la conversación
y sofisticación política del ciudadano joven en Nicaragua.

Agradecimientos
Agradezco a la Dra. Alma Rosa Saldierna Salas por permitirme recurrir a sus conocimientos relacionados con el tema de estudio.

Declaración de conflicto de intereses
El autor no informó ningún posible conflicto de intereses.

Fondos
Este artículo científico deriva de la tesis titulada “Movimientos Universitarios, Redes Sociales y Participación Ciudadana: Incidencia de la acción colectiva virtual en los espacios de participación ciudadana en Nicaragua”, investigación apoyada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)
a través de una Beca Conacyt para estudios de maestría.

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�Desafección política y medios de comunicación en México.
Aproximaciones teóricas, tendencias y hallazgos
Political disaffection and the media in Mexico. Theoretical approaches, trends and findings

Juan Luis Meza Medina
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0002-5987-2079
juan.luis_medina@outlook.es

Resumen:

En los sistemas democráticos es posible encontrar una diversidad de complejidades que van moldeando la

cultura política de los ciudadanos. Dentro de esta cultura política se puede encontrar la desafección política, en donde la ciudadanía desconfía en las instituciones y se aleja de los asuntos relacionados con la política. El presente documento tiene como
objetivo elaborar una revisión documental del conocimiento disponible en México sobre los estudios empíricos que han abordado la relación entre efectos mediáticos y desafección política. De la revisión elaborada en el contexto mexicano, se concluye
que si bien los paradigmas predominantes son el de malestar mediático (media malaise), así como el de movilización política
(political mobilization), los cuales tienen premisas relativamente contrarias, estos se complementan entre sí y los efectos tienden a variar en relación con los niveles de exposición que las audiencias tengan de los diferentes medios y sus contenidos.

Palabras clave: Desafección política, consumo de medios, malestar mediático, movilización política, México

Abstract: In democratic systems it is possible to find a diversity of complexities that shape the political culture of citizens.
Within this political culture, political disaffection can be found, where citizens distrust institutions and move away from issues
related to politics. The aim of this document is to prepare a documentary review of the information available in Mexico on
empirical studies that have analyzed the relationship between media effects and political disaffection. From the review carried
out in the Mexican context, it is concluded that although the predominant paradigms are media malaise and political mobilization, which have relatively contrary premises, these complement each other, and the effects tend to vary in relation to the
levels of exposure that audiences have of the different media and their contents.

Keywords: Political disaffection, media consumption, media malaise, political mobilization, Mexico
Fecha de recepción: 14/12/2021
Fecha de aprobación: 27/12/2021

Cómo citar este artículo:

Meza Medina, J. L. (2021). Desafección política y medios de comunicación en México.
Aproximaciones
teóricas,
tendencias
y
hallazgos.
Revista
de
Comunicación
Política,
3,
e210304.
https://doi.org/10.29105/rcp3-4

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�Desafección política y medios de comunicación en México. Aproximaciones teóricas, tendencias y hallazgos

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Introducción
Dentro de la comunicación política el estudio de los efectos que tienen los contenidos mediáticos en
la audiencia que los consume es una línea de gran importancia (Muñiz et al., 2016). Dentro de este
campo de estudio sobre los efectos mediático en la ciudadanía destacan dos grandes corrientes teóricas: malestar mediático (media malaise) y movilización política (political mobilization). La primera
de ellas con efectos negativos en las audiencias. La segunda sobre efectos positivos.
En este documento se describen y analizan las investigaciones que parten de las corrientes
teóricas mencionadas y buscan comprobar sus diversas hipótesis en el contexto mexicano en los últimos diez años. El orden de desarrollo del presente documento inicia con una aproximación teórica al
concepto de desafección política y sus características, así como de su importancia dentro del análisis
de los sistemas democráticos. Después, se hace un abordaje a las diversas teorías sobre los efectos de
los medios en la ciudadanía para dar paso a los trabajos de corte empírico que han estudiado y analizado la relación entre efecto mediático y desafección política en el contexto mexicano.
Por último, es expresa la intención de este trabajo en contribuir a seguir descifrando la compleja trama entre la gran interrogante sobre si los medios de comunicación contribuyen en la generación de desafección política como hace ya más de una década lo planteaba García Luengo (2005)
recuperando a Cliff Zukin (1981).

Desafección política en los sistemas democráticos
Planteaba Pierre Rosanvallon (2006) que el estudio de la democracia es en sí una historia de un desencanto y, a su vez, la historia de una indeterminación. En este sentido, y al respecto de la constante
insatisfacción ciudadana con los procesos democráticos y las democracias en general, del Tronco y
Monsiváis-Carrillo (2020) señalan que el análisis elaborado por el Democracy Report 2020 refleja
que en el periodo que comprende de 2009 a 2019, una gran cantidad de países han mostrado tendencias más cercanas a la autocratización que a la democratización, es decir, en una gran cantidad de
países hay síntomas de que la democracia parece haber decepcionado las expectativas de la ciudadanía.
Por ejemplo, es innegable que el común denominador de las encuestas de opinión pública
refleja desconfianza por parte de la ciudadanía hacia instituciones políticas, insatisfacción con la
forma en la que opera el sistema político y la percepción de que los partidos políticos no representan
las demandas de la gente (del Tronco &amp; Monsiváis-Carrillo, 2020).

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Sin embargo, a pesar del contexto de deterioro y erosión que hay en las democracias, Muñiz
y Maldonado (2011) consideran que cabe la posibilidad de encontrar ciudadanos desafectos pero comprometidos, los cuales se caracterizan por tener dudas sobre el sistema pero que participan en él por
los mismos mecanismos que este sistema genera impulsados en parte por la información que obtienen.
Dentro de los sistemas democráticos, principalmente los occidentales, se ha hecho cada vez
más evidente un aumento generalizado del descontento entre la ciudadanía y, aunado a esto, desde
hace décadas existe un debate respecto a una ciudadanía con altos niveles de alienación y un bajo
compromiso en el ámbito político (Delli Carpini, 2000). En este sentido, estas condiciones representan un problema para la democracia por la posibilidad latente de un debilitamiento de los sistemas
democráticos como consecuencia de una ciudadanía con las características mencionadas (Dalton,
2004; Pharr &amp; Putnam, 2000).
Para que exista una democracia sólida es indispensable la existencia de una ciudadanía activa
e informada, es por tal motivo que, desde la teoría democrática, se considera fundamental que la
ciudadanía cuente con altos niveles de sofisticación política y, a la par, ahondar en el estudio de los
procesos a través de los cuales la ciudadanía toma decisiones considerando la información de la cual
disponen (Dalton, 2006).
Sin embargo, el involucramiento de la ciudadanía no siempre ocurre de manera regular, de
esto deriva que la desconfianza que existe en la ciudadanía trasciende más allá del carácter formal de
las democracias como son las instituciones, su funcionamiento y el desempeño de los actores políticos. Tal desconfianza se manifiesta a través de una relación endeble entre la ciudadanía, y también,
en relación de estos con las autoridades, principalmente con las que en el papel se encargan de los
temas de justicia. Además, también destaca una desunión entre la sociedad en ámbitos de la vida que
trascienden de categorías como la familia, vecinos y asociaciones de carácter religioso, al igual que
cierta desilusión por los logros derivados de la instauración del sistema democrático(Instituto Nacional lectoral [INE], 2015). Todas estas manifestaciones de desconfianza e insatisfacción generalizadas
en la ciudadanía trascienden y forman parte de la cultura política de la sociedad.
En este sentido, se entiende por cultura política al “conjunto de actitudes, normas y creencias,
compartidas más o menos ampliamente por los miembros de una determinada unidad social y que
tienen como objeto fenómenos políticos” (Sani, 1981). Con relación a la definición anterior, la cultura
política es un rasgo distintivo que es transmitido por generaciones, a través de los medios de comunicación, mediante las relaciones interpersonales y del entorno en el que están inmersos los individuos (Berger, 1989).

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Desafección política. Conceptualización e importancia para la
democracia
Dentro de la cultura política existen diversas dimensiones y una de ellas es la desafección política.
Como sucede de manera general en las ciencias sociales al momento de conceptualizar, la desafección
política no es la excepción, ya que se considera un concepto puesto a debate respecto al proceso de
conceptualización, así como al momento de articular elementos para su medición (de Vreese, 2005;
de Vreese &amp; Semetko, 2002).
Sin embargo, en los últimos años, la ciencia política en Estados Unidos y Europa señala la
existencia de una “crisis de la democracia representativa”, misma que se manifiesta como “desafección”, es decir, un sentimiento desilusión y distanciamiento que se genera por parte de la ciudadanía
hacia el sistema político y los políticos (Pharr &amp; Putnam, 2000).
Uno de los textos más influyentes en el temade la desafección política en Iberoamérica es el
elaborado por Montero et al. (1998) en donde hacen un análisis acerca de las actitudes más relevantes
de la ciudadanía hacia el sistema democrático en España durante un periodo de 20 años a partir del
año de 1978 y señalan que entre los síntomas más importantes de una degradación del sistema democrático estarían presentes “el desinterés, la ineficacia, la disconformidad, el cinismo, la desconfianza, el distanciamiento, la separación, el alejamiento, la impotencia, la frustración, el rechazo, la
hostilidad y la alienación” (p. 25).
El concepto de desafección política se aborda por primera vez por Agger et al. (1961) y lo
define como el nivel descrédito de la gente para con los actores políticos y la política. De acuerdo con
Torcal y Montero (2006), el término “desafección política” hace referencia:
al sentimiento subjetivo de impotencia, cinismo y falta de confianza en el proceso político, los
políticos y las instituciones democráticas que genera un distanciamiento y alienación respecto
a éstos, y una falta de interés en la política y los asuntos públicos, pero sin cuestionar el régimen democrático. (p. 6)
En este sentido, la desafección política se conforma por dos dimensiones que son medibles a
través de diversos indicadores: la desafección institucional (que se mide por la confianza en las instituciones representativas y la eficacia en la política externa); y la falta de compromiso político (midiendo la eficacia política interna, el interés político y la importancia de la política en la vida) (Torcal,
2006).
Sin embargo, es pertinente señalar que este concepto se podría considerar multidimensional
tal y como señala Téllez (2017) al referirse a las tres dimensiones propuestas por Citrin (1977), las
cuales son: confianza, responsabilidad y eficacia; las cuatro dimensiones que señala Chen (1992): a)
desconfianza o falta de normas, b) ineficacia política, c) dificultad para percibir la divergencia en las

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alternativas políticas y d) la apatía y por último, las propuestas por García Luengo (2009), quien las
agrupa en a) afectivas, b) evaluativas, c) cognitivas y d) de conducta. Al respecto, Torcal (2006) plantea la existencia de una diversa gama de hipótesis diversas empleadas para interpretar el aumento en
los grados de cinismo político, desconfianza en las instituciones y distintas actitudes que se integran
en lo que se ha nombrado como desafección y propone en tres grupos básicos: explicaciones políticas,
explicaciones económicas y explicaciones socioculturales.
Ante este panorama, el fenómeno de la desconfianza y distanciamiento ciudadano de la política se torna como una problemática prioritaria que encara la democracia por un inminente efecto en
el debilitamiento de los sistemas democráticos (Muñiz, 2019). Por lo tanto, contar con una ciudadanía
con bajos niveles de compromiso y tendiente a la alienación se traduce en un incremento de la
desafección política que se determina por la desconfianza en las instituciones, distanciamiento de la
política y la sensación de no tener la capacidad de incidir en el régimen democrático (Torcal, 2002).
De acuerdo con Austin y Pinkleton (1995), la desafección política se manifiesta mediante una
postura desfavorable respecto a los asuntos políticos , misma que, como señala Muñiz (2019) desencadena un proceso de espiral de desafección que abre la posibilidad a la generación de condiciones
adversas a la democracia como lo son el cinismo, alienación, desconfianza y apatía, o, cualidades positivas como el escepticismo, factor importante para incentivar la participación política (Yamamoto
&amp; Kushin, 2014).
De esta serie de cualidades, tanto positivas como negativas, es preciso puntualizar en cuatro:
cinismo, apatía, escepticismo y confianza política. Sobre el cinismo político, Paramio (1999) lo define
“como una forma de actuar en que se percibe que los políticos no se ocupan de los problemas de la
gente común, sino de sus propios intereses” (p. 3). Respecto a la apatía política, Yamamoto y Kushin
(2014) consideran que esta se interpreta como la negatividad plena en a todos los asuntos relacionados con los asuntos políticos y, en lo que concierne al escepticismo, este se manifiesta como la falta
de credibilidad sobre el sistema en general, sin embargo, esta incredulidad no manifiesta rechazo al
mismo. Al respecto de la confianza política, del Tronco (2012) considera que esta es uno de los pilares
de la democracia representativa, ya que es dicha confianza el puente entre los ciudadanos y las instituciones, mismas que están diseñadas para representar tanto necesidades como intereses de la ciudadanía en general.
Para el caso mexicano, Maldonado (2013) señala que las características que tiene la desafección política como tal representan un reto para la calidad del régimen democrático del país, ya que
acentúan aspectos como la desigualdad social, impiden la participación política informada y restringen que los ciudadanos ejerzan control de instituciones y políticos.

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Medios de comunicación y democracia
Respecto a los medios de comunicación, se dice que estos son medios que emiten información por la
vía de canales diversos como prensa, radio, televisión e internet, existiendo en sus contenidos variedad en la información y en la que se incluye la relacionada a temas sobre política (Saldierna, 2014).
Por una parte, los medios tradicionales en los que se incluye la prensa, radio y televisión, y, por otra
parte, los medios sociales, los cuales se caracterizan por ser a través de internet: Facebook, Twitter,
YouTube, Instagram y WhatsApp.
En este sentido de la importancia de los medios de comunicación como fuente de información
de la ciudadanía para la toma de decisiones entorno a los temas de política, un aspecto fundamental
es el consumo de medios de comunicación, entendido como el instrumento con el que cuentan los
ciudadanos para vincularse con cuestiones públicas (Espinoza-Bianchini, 2018).
A grandes rasgos, los medios de comunicación cuentan con gran relevancia para que el compromiso político de los ciudadanos se haga presente o se mantenga constante en relación con el funcionamiento del sistema político (García Luengo &amp; Maurer, 2009). Dentro de los medios tradicionales, destaca la televisión como el gran referente del siglo XX en cuanto a medios de comunicación
masivos con la capacidad de influir en los individuos.
Por lo tanto, cuando se habla de medios, se hace referencia a los ámbitos de comunicación
masiva que difunden mensajes a amplias audiencias a través de la prensa, radio, cine y televisión
(Trejo, 2000). Los medios de comunicación masiva comprenden las instituciones y técnicas con las
que especialistas utilizan la tecnología con la finalidad de propagar mensajes en el entorno de grandes
audiencias de características diversas (Janowitz, 1952, citado en McQuail, 1972). En este sentido, otro
gran referente con mayor tiempo de existencia ha sido la prensa escrita, la cual ha estado vigente
incluso con todo el avance de los medios digitales al igual que la radio complementándose con la
llegada de internet se potencializó el consumo de medios digitales.
El papel que han desempeñado los medios de comunicación en las democracias ha generado
una importante línea de investigación. Los estudios y aportes teóricos que existen en el ámbito de los
efectos de los medios de comunicación en la ciudadanía y los sistemas democráticos tienen origen en
dos grandes paradigmas: el malestar mediático (media malaise) y la movilización política (political
mobilization) (García Luengo, 2009).
Es con el incremento de la importancia de la televisión durante los años setenta del siglo XX
que los estudios sobre malestar mediático (media malaise) cobran fuerza en los Estados Unidos
(Avery, 2009; Cappella &amp; Jamieson, 1997; de Vreese, 2005). Dichos estudios se caracterizaban por el
análisis de los efectos negativos, producto del consumo de medios relacionados con temas políticos,
en los ciudadanos (Muñiz &amp; Maldonado, 2011; Rojas, 2006).

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Por otra parte, es en los años noventa cuando se empiezan a desarrollar estudios enfocados
en los posibles efectos del consumo de medios en las actitudes políticas de los ciudadanos, los cuales
mostraban una perspectiva optimista en contraste con el malestar mediático (de Vreese, 2005; Rojas,
2006). A este nuevo paradigma se le conoce como movilización política (political mobilization), el
cual se caracteriza por su posibilidad de aumentar los niveles de involucramiento político de la ciudadanía (Holtz-Bacha, 1990), en el cual destaca la teoría del círculo virtuoso (Norris, 2000).

Malestar mediático (Media malaise)
Es después de la mitad del Siglo XX cuando se comenzaron a plantear diversos estudios enfocados
principalmente en la idea de que los contenidos mediáticos influían en la generación de efectos negativos en temas relacionados con el aspecto político en las democracias, reflejándose en aspectos como
desconfianza, y desinterés en el funcionamiento del sistema político en general teniendo como resultado el paradigma del malestar mediático o videomalestar (media malaise) (Avery, 2009).
Dentro de los estudios del malestar mediático, Saldierna (2014) plantea que las dinámicas
dentro de la comunicación política manifiestan un efecto sustancial en el compromiso cívico y que
dicha influencia se manifiesta de forma negativa. Además, resalta que estos efectos negativos pueden
ser un riesgo latente para la sociedad en general ya que desencadenan en desinterés sobres los asuntos
públicos.
Si bien el primer término para hacer referencia al impacto negativo de los medios de comunicación en la ciudadanía fue el de videomalestar (videomalaise) acuñado por Robinson (1976) por
la preponderancia que entre los años setenta y ochenta tuvo la televisión, para los propósitos de este
documento se hablará de malestar mediático (media malaise) pugnando por la justificación propuesta por García Luengo (2005) al contemplarlo como “un término más completo, menos discriminante, con la intención de contemplar la trascendencia de otros medios como los escritos en este proceso de desencanto político” (p. 11).

Movilización política (political mobilization)
Si bien el paradigma de malestar mediático cuenta con una influencia notable en el estudio de los
efectos mediáticos, principalmente a partir de los años setenta del siglo XX, es durante la década de
los noventa que surge el paradigma denominado de movilización política (political mobilization) que
contemplaba que los efectos del consumo mediático en las actitudes políticas de la ciudadanía podían
ser positivos e incluso incrementar el involucramiento político de los ciudadanos (Avery 2009; Cappella &amp; Jamieson, 1997; Holtz-Bacha, 1990).
En este paradigma sobresale la teoría del círculo virtuoso planteada por Norris (2000) y establece que los ciudadanos con mayor actividad política son más propensos al consumo de niveles de

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información política mayores, lo que se traducirá en un incremento en su activismo. Es decir, “las
personas que ven más informativos de televisión leen más periódicos, usan Internet y prestan atención a las campañas electorales, tienen consistentemente más conocimiento, confianza en el gobierno
y son más participativos” (Norris, 2001, p. 25).
En síntesis, las teorías del malestar mediático asumen dos postulados clave para entender su
importancia. El primero establece que los procesos de comunicación política influyen de forma significativa en el compromiso cívico de la ciudadanía. El segundo, concluye que el impacto que dichos
procesos se manifiesta de forma negativa, es decir, que la escasez de compromiso con el proceso político tiende a determinarse por el proceso de comunicación política (García Luengo, 2005).

Estudios en México
Para el caso de los estudios realizados en México, en la literatura revisada sobre trabajos empíricos,
las investigaciones destacan por plantear de forma explícita el objetivo de poner a prueba las hipótesis
de la movilización y el malestar mediático y han encontrado evidencia mixta que las sustenta. Los
trabajos realizados han abordado diversas dimensiones de la desafección política como la apatía, el
cinismo, el escepticismo y la confianza y dentro de estas investigaciones hay una variedad de características que las enriquecen como su enfoque durante periodos no electorales y electorales, así como
en diferentes grupos de la población (preciudadanos, jóvenes y población en general).
Al respecto de estudios llevados a cabo en periodos no electorales, Corduneanu y Muñiz
(2011), mediante una encuesta representativa a nivel nacional realizada vía telefónica, analizaron el
impacto del consumo y nivel de exposición a medios en algunos elementos de la legitimidad democrática como confianza política, interés en la política, eficacia política, valoración de la democracia y
preferencias respecto de un régimen autoritario. En esta investigación los autores destacan la alta
valoración que la población otorgan a instituciones como el Ejército y la Iglesia. Respecto a la valoración del Ejército, esta fue superior en todos los grupos de consumo, sobresale en audiencias de radio
y televisión, en contraste con los ciudadanos que leen prensa quienes mostraron niveles menores de
confianza frente a esta institución. En este sentido, son los televidentes y los radioescuchas quienes
muestran los mayores grados de confianza en las instituciones. Por lo tanto, en este estudio los autores concluyeron que sus hallazgos ponen en entredicho, e incluso contradicen, los postulados de la
teoría del malestar mediático al no coincidir con las aseveraciones en las que se plantea a la televisión
como el medio responsable de los niveles de cinismo político y de una baja confianza en las instituciones, aunado a la confirmación de la teoría del círculo virtuoso que plantea que entre más interés,
más alto es el consumo, lo que retroalimenta el interés en política (pp. 304-306).

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En este sentido, Aruguete y Muñiz (2012) utilizaron datos provenientes de la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas (ENCUP), elaborada por la Secretaría de Gobierno de México en el año 2008. El diseño elaborado para la muestra de esta encuesta fue probabilístico, trietápico, estratificado y por conglomerados y se consideró la edad de 18 años cumplidos al
momento de aplicación de la encuesta. En este estudio, los autores detectaron que la población mexicana de mayor de edad acude con más regularidad a la televisión que a la prensa para consumir
información acerca de política y hallaron evidencia que respalda a la teoría de la movilización política
a través de un análisis de regresión demostrando que el consumo mediático contribuyó en forma positiva al aumento de la confianza política destacando que el consumo de noticias a través de la radio
tuvo un leve impacto significativo en la confianza en las instituciones políticas (pp. 142-144).
También han sido elaborados estudios con jóvenes universitarios. Tal es el caso de Leyva et
al (2016), quienes analizan la participación político-electoral de los jóvenes universitarios de 18 a 30
años en el estado de Nuevo León a través de un muestreo probabilístico. El estudio se centró en tres
hipótesis de investigación enfocadas en analizar la influencia de variables como consumo de medios,
actitudes políticas e identificación partidaria determina o explican los niveles de participación político-electoral de los jóvenes. Respecto a la desafección política en su manifestación de cinismo, al
evaluar las actitudes políticas de los jóvenes el resultado fue un cinismo ligeramente alto (M = 3.37,
DE = 1.16) que, al tomar en cuenta la tesis del malestar mediático, dicho resultado se podría atribuir
al consumo de medios masivos (p. 64). En este sentido, se concluye que el consumo de medios, particularmente a través de la atención a contenidos en medios digitales aumenta el desarrollo de la participación, en contraparte del impacto de los medios tradicionales los cuales no inciden significativamente, y destacando, también, que la confianza resultó ser el factor más importante de las actitudes
políticas que explican el desarrollo de la participación, así como el interés y la eficacia (p. 68).
Por otra parte, sobre investigaciones realizadas durante periodos electorales, se encuentra la
investigación de Díaz Jiménez y Muñiz (2017) en donde analizan, en el contexto de la elección presidencial en México de 2012, el efecto mediático en el compromiso político de los jóvenes, siendo la
confianza política el elemento de la desafección política medido a través de la Encuesta Nacional sobre
Cultura Política de los Jóvenes 20012 realizada por el entonces IFE y el Colegio de México que se
aplicó a jóvenes de 18 a 29 años de edad. Este análisis multivariado de la Encuesta arrojó tres hallazgos importantes. El primero, sobre los grados mínimos de compromiso político referente a las juventudes de centros urbanos en México, abarcando índices de participación electoral, discusión política,
conocimiento político, eficacia política, pertenencia a organizaciones sociales y confianza política.
El segundo hallazgo da muestra de audiencias juveniles que prestan poca atención a información referente a la política y que se enfoca prioritariamente al entretenimiento mediático, lo cual, a
pesar del tipo de contenido este no influyó de forma negativa en los patrones de compromiso político
de las audiencias juveniles, incluso, se detectó que el entretenimiento a través de la televisión reflejó
una asociación de carácter significativa y a su vez positiva con relación a los niveles de participación

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comunitaria en los jóvenes . Y, el tercer hallazgo, respecto a que la información de las campañas que
emitieron los partidos políticos a través de los tres tipos de canales de comunicación política utilizados
para el estudio (canales de contacto intensivo con la gente, canales basados en medios masivos y canales basados en Internet) se inclinó a reforzar el compromiso cívico de los jóvenes, incluyendo sus
niveles de conocimiento político y confianza política (p. 209-210). En conclusión, los autores plantean
que los resultados de su investigación tienden a vincularse más con las teorías de la movilización,
especialmente, con la teoría del círculo virtuoso.
Por su parte, Marañon et al (2017) buscaban identificar por medio de una investigación cuasiexperimental el tipo de ruta persuasiva en la publicidad política mediante spots con mayor influencia
en la desafección política, en donde esta comprendía cinismo, apatía y reflexión. En dicho estudio,
donde se utilizaron dos tipos de spots, uno con ruta periférica y otro con ruta central, se constató que
en los dos grupos existió una alta tendencia a la desafección, siendo los participantes expuestos a la
ruta central los que en mayor medida lo manifestaron y en menos medida aquellos quienes se expusieron al spot de ruta periférica. En este sentido, y como conclusión general, se considera que la
desafección política es generada en gran medida debido a la cantidad excesiva de publicidad política
sobre un candidato cuando esta incluso no llega a formar parte de los temas de conversación dentro
la cotidianeidad del ciudadano. Es por tal motivo que, a pesar de que el objetivo fundamental de la
utilización de las rutas central y periférica esté orientado a la persuasión del votante y este se ve envuelto en la desafección política se estima que con mayor facilidad una ruta central con enfoque de
ataque repercuta en él, , reforzando el distanciamiento y desafección que siente hacia el gobierno en
turno, dando como resultado que la persuasión pueda ser más efectiva y duradera (pp. 155-156).
A su vez, Muñiz (2019) analiza cómo y en qué grado el efecto de los medios en las actitudes
políticas trazado a través del modelo O-S-R-O-R propuesto por Shah et al. (2005, 2007) se manifestó
en las elecciones presidenciales en México del año 2018. En esta investigación se estudia la desafección política en sus manifestaciones de apatía, cinismo y escepticismo con un diseño metodológico
explicativo a través del método de encuesta panel donde se analizaron las actitudes de una población
y el cambio en estas a lo largo del tiempo, así como las variables que determinan dicha evolución. En
primer lugar, el estudio buscaba analizar si las relaciones entre cinismo, apatía y escepticismo identificadas en los ciudadanos estaban más orientadas hacia una espiral de desafección positiva o, tal
vez, negativa, concluyendo sobre la presencia del proceso de desafección al encontrarse relación entre
el cinismo político con las variables apatía y escepticismo. Sin embargo, no se observó una asociación
entre escepticismo y apatía.
En segundo lugar, en el artículo se plantearon dos modelos teóricos para cada variable criterio
en relación de si las variables que fungieron como mediadoras, eran online u offline. Estos dos modelos, a través de preguntas e hipótesis de investigación, buscaban contrastar, por una parte, la existencia de un efecto indirecto del interés hacia la política sobre cinismo, apatía y escepticismo, a través de
medios tradicionales y, por otra parte, a través de medios sociales. Los resultados principales de esta

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investigación plantean un incremento de la apatía influido por el consumo de medios tradicionales,
un cinismo poco afectado por los medios de comunicación y, respecto al escepticismo, los resultados
no demostraron ser tan concluyentes como con la apatía y su relación con los medios. En síntesis, el
trabajo concluye que el consumo mediático tiene una incidencia favorable en la configuración de audiencias que proponen interrogantes sobre la información que reciben y que indagan información
complementaria sobre la ya que han obtenido con la finalidad de completar su conocimiento, formando parte de un proceso de espiral de desafección con resultado más positivo (pp. 101-103)
Dentro de estas investigaciones, también se ha trabajado con sujetos de estudio que en su
mayoría aún no han participado en procesos electorales como votantes, lo cual es interesante porque
permite conocer la evolución a lo largo del tiempo de diversos aspectos de la cultura política de los
jóvenes.
Por ejemplo, Muñiz y Maldonado (2011), en un estudio destacado en este tema, encontraron
la existencia de un alto cinismo político, o desafección, hacia el sistema político. Dicha investigación
se llevó a cabo mediante una encuesta a una muestra representativa de la población de estudiantes de
bachillerato de 15 a 18 años en la Zona Metropolitana de Monterrey. Los autores destacan en los resultados que el cinismo político no fue explicado por la exposición a medios como la televisión y la
atención a programas de entretenimiento, sino por la atención a programas sobre política y a la exposición a medios como prensa e internet, sin embargo, estos resultados tienden a reflejar un cinismo
comprometido que se vincula más con prácticas participativas de aquellas personas que son más interesadas y se informan más sobre política (p. 51).
De igual manera, es para el caso de otros estudios que también han analizado estudiantes de
bachillerato de 15 a 18 años como Saldierna y Muñiz (2014), quienes detectaron evidencia de cinismo
político al concluir que los jóvenes consideran que nada pueden hacer en lo que se refiere al sistema
político (p. 224), así como Saldierna y Muñiz (2015), quienes a través de una encuesta aplicada a una
población de estudiantes que cursaban el último año de bachillerato en la Zona Metropolitana de
Monterrey, Nuevo León, México, analizaron la influencia que tienen diversos hábitos comunicativos
de los preciudadanos (jóvenes de 15-18 años), como lo son consumo de diversos tipos de medios y
conversación política interpersonal e interactiva, en la cultura política de estos, especialmente en aspectos como la participación política y el cinismo político, concluyendo que, en relación a la exposición mediática, la televisión no ejerce ninguna influencia en la generación de cinismo político, al igual
que la evidencia del uso casi nulo de la prensa escrita en este grupo de la población (p. 55).
Por último, también destaca una investigación de corte cualitativo en la que Echeverría (2011)
explora la apatía política a través de un estudio cualitativo compuesto por grupos focales, para jóvenes
de clase media, y entrevistas semi estructuradas, para jóvenes de clase popular en Mérida, Yucatán,
en el periodo de diciembre 2008 a febrero 2009. En esta investigación se abordaron cuestionamientos
relacionados con los hábitos de consumo de medios presente en los jóvenes y la desconfianza de este

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grupo de la población hacia actores políticos concluyendo acerca de actitud frecuentemente desinformada de los jóvenes se distingue por un cinismo que podría entenderse de forma crítica y de escepticismo (pp. 61-62).

Reflexiones finales
Como se planteó en este trabajo, los sistemas democráticos, ya sea consolidados o en transición, son
inherentes a una serie de complejidades que van configurando la cultura política de sus ciudadanos
misma que se manifiesta de diversas maneras como lo puede ser la desafección política. Por ello,
resulta pertinente entender a profundidad los procesos mediante los cuales la ciudadanía se relaciona
con el sistema político, ya que dicha relación es fundamental para que los sistemas democráticos sigan
siendo una alternativa viable para que los ciudadanos ejerzan con plenitud sus derechos.
El presente estudio buscaba elaborar una revisión documental del conocimiento disponible
en México acerca de la relación de los efectos mediáticos con la desafección política y las diversas
manifestaciones de esta ya que, si bien existe una gran cantidad de trabajos en los que se analizan
aspectos como la participación política en sus diversos aspectos, es el concepto de desafección política
otro elemento de la cultura política poco explorado en cuanto a su relación con los medios.
En este caso, y de manera general, con la revisión de literatura planteada en el presente documento, se puede observar la diversidad en los estudios realizados en el contexto mexicano en los
que se aborda la desafección política en alguna de sus dimensiones, en donde dichos trabajos han
abordado en su mayoría la variable de cinismo político. Las investigaciones se han realizado en contextos electorales, no electorales, en diferentes grupos de la población como adolescentes de 15-18
años, jóvenes y adultos, desde lo local a lo nacional. Incluso, de forma longitudinal con muestras representativas a través de una encuesta panel.
Por lo tanto, al respecto de las investigaciones abordadas en este trabajo y elaboradas en el
contexto mexicano, el resultado de esta revisión documental permite plantear que, tanto el paradigma
de malestar mediático (media malaise), así como el de movilización política (political mobilization)
y del círculo virtuoso, tienden a retroalimentarse entre sí, resultando más evidentes las diferencias en
los efectos en función de la exposición que las audiencias tengan de los diferentes medios y sus contenidos.
Por ejemplo, Muñiz y Maldonado (2011) señalan la existencia de un cinismo comprometido,
más bien orientado al escepticismo y a la búsqueda de información, que a la apatía política. Por su
parte, Corduneanu y Muñiz (2011) plantean que si bien con los hallazgos de su estudio confirman los
postulados de la teoría del círculo virtuoso de que entre más interés más alto será el consumo también
encuentran una tendencia a apoyar un régimen autoritario, hallazgo más cercano a la teoría del ma-

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lestar mediático, el cual se ve influido por los medios tradicionales, en contraste con quienes manifestaron menor apoyo a este tipo de régimen, que se caracterizaban por indicar el Internet como su
fuente principal de información. Es decir, y poniendo como ejemplo estas dos investigaciones, sin
dejar de lado las cualidades y características de los demás estudios consultados, que se puede concluir
que la evidencia empírica comprueba la existencia de los efectos mediáticos en las actitudes políticas
de los ciudadanos, en este caso la desafección política, de forma complementaria entre ambos paradigmas, marcando la diferencia el tipo de medio y el contenido al que se exponen los ciudadanos.
Por otra parte, también es preciso señalar, que respecto a las dimensiones más exploradas de
la desafección política en los documentos analizados se encuentran la confianza y el cinismo político
como variables. En este sentido, sobresale dentro de la comunicación política la ausencia de estudios
de carácter cualitativo que permitan ampliar el panorama sobre el entramado que existe entre la presencia de desafección política en la ciudadanía. Sin embargo, es necesario reconocer que el estudio de
los efectos de los medios en México se ha venido consolidando con estudios empíricos de enfoque
cuantitativo como los que se han descrito para fines de este trabajo. Sin duda, los paradigmas de
malestar mediático y movilización política han permitido conocer de forma detallada los procesos de
obtención de información de los ciudadanos y cómo se manifiesta en sus actitudes y comportamientos. Por lo tanto, es necesario seguir explorando la relación entre desafección política y medios de
comunicación desde diversos enfoques metodológicos para poder conocer a profundidad este aspecto
de la cultura política.
En síntesis, el propósito del presente trabajo radica en ahondar en el vínculo existente entre
la desafección política y su relación con los medios de comunicación vista desde el campo de la comunicación política y así poder contribuir de forma propositiva al debate sobre los aspectos teóricos y
empíricos de esta línea de investigación.

Declaración de conflicto de intereses
El autor no informó ningún posible conflicto de intereses.

Fondos
Este artículo científico deriva de la tesis de doctorado titulada “Las prácticas comunicativas como
factores determinantes de la desafección politica en jóvenes y su efecto en el involucramiento político”, investigación apoyada a través de una Beca CONACYT. Asimismo, fue desarrollado en el marco
del proyecto de investigación titulado “Análisis de la cobertura mediática de las campañas electorales
y su impacto en la desafección política y el compromiso democrático ciudadano” (Clave 280739),
aprobado por CONACYT dentro de la Convocatoria de Investigación Científica Básica 2016.

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�Análisis del discurso de los elementos nacionalistas en las películas
Chicogrande (2010) y Ciudadano Buelna (2013) de Felipe Cazals
Discourse analysis of the nationalist elements in the Felipe Cazals’ movies Chicogrande (2010) and Ciudadano Buelna
(2013)

Luis Gerardo Frías
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0002-9363-1543
luis.friasgm@uanl.edu.mx

Resumen: El cine mexicano ha servido como herramienta propagandística desde sus inicios, sobretodo promoviendo el
discurso nacionalista en películas de la revolución buscando recalcar un momento histórico de héroes y defensores de la patria.
El objetivo principal de esta investigación es analizar los elementos nacionalistas encontrados en los textos cinematográficos
de Chicogrande y Ciudadano Buelna, para identificar la forma en que se utiliza el discurso nacionalista. Por lo tanto se realizó
el método del análisis cinematográfico propuesto por Aumont y Marie (1990), el cual nos indica que como se ha visto en los
últimos años el cine de la Revolución tiende al revisionismo pues todo sucede alrededor del conflicto, la historia se sitúa en
personajes que si bien no son los héroes icónicos son cercanos a ellos y un claro ejemplo del discurso nacionalista.

Palabras clave: Análisis del discurso, nacionalismo, revolución mexicana, cine mexicano, Felipe Cazals

Abstract:

Mexican cinema has served as a propagandistic tool since its beginnings, above all promoting nationalist dis-

course in films of the mexican revolution seeking to emphasize a historical moment of heroes and defenders of the homeland.
The main objective of this research is to analyze the nationalist elements found in the cinematographic texts of Chicogrande
and Ciudadano Buelna, to identify the way in which nationalist discourse is used. The method of film analysis proposed by
Aumont and Marie (1990) was therefore carried out, which tells us that as has been seen in recent years the cinema of the
Revolution tends to revisionism because everything happens around the conflicto. The history is situated in characters that
although they are not the iconic heroes are close to them and a clear example of the nationalist discourse.

Keywords: Discourse analysis, nationalism, mexican revolution, Mexican cinema, Felipe Cazals
Fecha de recepción: 11/11/2021
Fecha de aprobación: 28/12/2021

Cómo citar este artículo: Frías, L.G. (2022). Análisis del discurso de los elementos nacionalistas en las películas
Chicogrande (2010) y Ciudadano Buelna (2013) de Felipe Cazals. Revista de Comunicación Política, 3, e210305.
https://doi.org/10.29105/rcp3-5

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�Análisis del discurso de los elementos nacionalistas en las películas…

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Introducción
El nacionalismo revolucionario fue el discurso empleado por el Estado mexicano desde el inicio de la
Revolución de 1910 hasta la mitad del siglo XX, cuando este comenzó a agotarse y percibirse como
demagogia. Dicha narrativa se basó en la preponderancia de los intereses del pueblo por encima de
aquellos concernientes a las élites. Durante los mandatos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles,
artistas e intelectuales cercanos al pueblo se unieron al Estado para crear una identidad cultural que
explicara y describiera las manifestaciones populares (Pérez Montfort, 1999). En este contexto es que
el cine de la Revolución tuvo su mayor auge, a partir de la trilogía de Fernando de Fuentes en la década
de 1930, pasando por los melodramas de Emilio Fernández de los 40s, hasta llegar a los proyectos
espectaculares de Ismael Rodríguez en la siguiente década. Sin embargo, desde 1960 la representación de la Revolución ha ido en descenso, como también lo ha sido el discurso nacionalista revolucionario (Aviña, 2004). Desde la mencionada década hasta la del 2000, algunos ejemplos han destacado,
con propuestas revisionistas o posmodernas. Al comenzar la década de 2010, en el marco del centenario de la Revolución, el gobierno federal encabezado por Felipe Calderón puso en marcha un proyecto cultural para el festejo y conmemoración del acontecimiento, fue entonces que se produjeron
películas como El Atentado de Jorge Fons y Chicogrande de Felipe Cazals, autores consagrados de la
década de 1970, quienes, con estos títulos, contribuyeron a una renovación en el imaginario sobre la
Revolución (Wood, 2010).
Chicogrande es una película basada en un guion de Ricardo Garibay que Felipe Cazals había planeado
35 años antes de su estreno pero que no se pudo llevar a la producción sino hasta el 2010 (Belinchón,
2010). En dicha película se narra la historia de Chicogrande, un soldado villista al que Francisco Villa
le encomienda la misión de conseguir un médico que pueda atender su pierna herida ya que se encuentra escondido en la sierra de Chihuahua de las tropas estadounidenses que están en su búsqueda
como respuesta a la invasión villista de Colombus, Nuevo México. De acuerdo con Solórzano (2010),
en esta película, Cazals retrata la historia de un revolucionario anónimo para quien la lealtad al caudillo estaba por encima de su propio sacrificio.
Tres años más tarde, en el período presidencial de Enrique Peña Nieto, Felipe Cazals estrenó
Ciudadano Buelna (2013), película que escribió, dirigió y produjo con el apoyo de la Universidad
Autónoma de Sinaloa y en la cual se narra la historia biográfica de Rafael Buelna, un joven general
sinaloense que logró el reconocimiento de figuras como Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Lucio
Blanco, Francisco Villa y Emiliano Zapata. Sin embargo, su historia en el contexto nacional quedó
“marginad(a) por la historia oficial” (Solórzano, 2013)’’.

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Metodología
Esta investigación tiene como objetivo analizar los elementos nacionalistas presentes en los textos
cinematográficos de Chicogrande y Ciudadano Buelna, para así llegar a describir la forma en que se
emplea el discurso nacionalista tradicionalmente utilizado en el cine de la Revolución mexicana en
dos producciones de la presente década. Para lograr el objetivo, se emplean los conceptos planteados
por Anderson y Gellner, teóricos modernistas del estudio del nacionalismo que son ampliamente referenciados en los estudios sobre cine, nación y nacionalismo (Hjort y MacKenzie, 2000). De esta
forma los discursos de las películas analizadas son percibidos desde un marco teórico que abarca
conceptos del nacionalismo y que son aplicables entre las naciones occidentales.
El estudio sigue la metodología del análisis cinematográfico como lo describen Aumont y Marie (1990) para quienes este tipo de análisis retoma conceptos de otras disciplinas y puede construir
sus propias técnicas para explicar el texto que se presenta a cuadro1. Al final, este análisis producirá
un “texto (análisis textual) que fundamente sus significaciones sobre estructuras narrativas (análisis
narratológico) y sobre bases visuales y sonoras (análisis icónico), produciendo así un efecto particular
sobre el espectador (análisis psicoanalítico)” (Aumont y Marie, 1990, p. 18); para producir este texto
o metatexto es necesaria la interpretación circunscrita en un marco lo más verificable posible con el
fin de evitar interpretaciones arbitrarias. Por otro lado, los autores recomiendan realizar el análisis
tomando un segmento representativo de la película, es decir una secuencia más o menos extensa que
permita examinarla con precisión y detalle para llegar a establecer conclusiones que abarquen el
cuerpo total de la película en cuestión.

Comunidades imaginadas: colectividad, identificación y
sentimiento
Para Anderson (1993) la nación es una comunidad imaginada, tiene esta característica puesto que, a
pesar de que es imposible que los miembros de una nación se conozcan entre ellos, en sus mentes
existe una imagen de comunión entre todos. Para la creación de esta imagen mental se recurre a la
identificación entre connacionales, ya sea a través de supuestos lazos familiares o por medio de un
grupo social que está por encima de la división de clases. Esta creación imaginaria conlleva al surgimiento de sentimientos profundos como el compañerismo fraternal y en casos extremos, en los que

1 En este caso en particular se emplean los conceptos de la teoría del nacionalismo cercana a la historia y se propone una técnica de cuestionario desprendido de la teoría expuesta, de tal forma que pueda ser aplicado sobre otras muestras.

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es necesario proteger a la comunidad, el sacrificio de dar o quitar la vida. Es precisamente esta cualidad la que acerca al nacionalismo con la religión, de tal forma que los héroes que dan la vida por la
nación son comparados con los mártires religiosos que sacrifican su vida en defensa de su ideología.
Considerando los argumentos de Anderson, surgen las siguientes preguntas: ¿en las secuencias analizadas hay alusiones a las colectividades? ¿Se utilizan términos como los mexicanos, nosotros, o alguno semejante que haga referencia a lazos de parentesco o de grupo social? ¿Algún personaje realiza actos heroicos en nombre de la nación o del grupo?
En cuanto a la alusión a los lazos de parentesco o de grupo social en Chicogrande, un ejemplo
se encuentra en la escena de flashback (58:08-59:49) en la que Francisco Villa (Alejandro Calva) recibe la noticia por parte de Chicogrande (Damián Alcázar) de que perdieron a 90 hombres y con ello
la invasión a Columbus, Villa le ordena que avise a un lugarteniente sobre el esperado contrataque
estadounidense. Villa dice “es tiempo muchachitos, pa’ que los yanquis sepan a qué sabe nuestra Revolución. En consumiéndose la represalia nos haremos un mejor conocimiento de nosotros”. En esta
línea, se realiza la distinción entre ellos, los yanquis, y nosotros, que, en el contexto del diálogo, se
comprende que se trata de los villistas puesto que Chicogrande habla acerca de los soldados de su
bando que murieron. Sería fácil ampliar la referencia hacia la colectividad nacional, -nuestra Revolución, la Revolución mexicana o la Revolución de los mexicanos- sin embargo, cabe resaltar que en
el contexto histórico que expone la película, la Revolución se encontraba dividida al menos, en esa
zona, entre carrancistas y villistas. Por lo tanto, hacen falta elementos para considerar que Villa se
refiera a la imagen mental que tiene sobre los mexicanos al utilizar ese pronombre. El conocimiento
que obtendrán es de carácter militar, los villistas, al contrastar su fuerza e inteligencia con la de las
tropas estadounidenses, adquirirán nueva información que los orientará en sus futuras acciones militares.
El elemento de heroísmo, o el sacrificio de dar o quitar la vida en nombre de la nación o el
grupo nacionalista, se encuentra presente en escenas en las que las fuerzas estadounidenses realizan
torturas a presuntos miembros del ejército villista para obtener su confesión como en la escena que
abarca del minuto 4:27 hasta el 5:57, en la que un joven herido es presionado por el látigo de un
soldado estadounidense, y no responde a la pregunta insistente del oficial Fenton (Daniel Martínez)
acerca del lugar en que se encuentra Villa. Puede ser que el joven no quiera compartir la información,
lo que convertiría su acción en un acto heroico, o bien puede ser que el joven no tenga la información
y esté sufriendo una injusta tortura. Una escena similar se encuentra desde el minuto 50:30 hasta el
52:40 en la que el oficial Fenton interroga a Chicogrande de la misma forma en que lo hizo con el
joven de la escena anteriormente descrita, pero en este caso, Chicogrande confiesa saber en dónde se
encuentra Villa, pero no está dispuesto a revelar el dato por lo que continúa su tortura de latigazos.
En otra escena (1:07:04 – 1:10:59), Chicogrande y Guánzaras (Iván Rafael González) con visibles signos de tortura, son interrogados por el oficial Fenton y cuando Guánzaras parece que va a revelar la
información, Chicogrande, quien prefiere el sacrificio de su compañero antes que la traición a la

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causa, toma un rastrillo para hojas secas y lo encaja en Guánzaras, quien muere. Chicogrande recibe
un balazo por parte del oficial Fenton. En estas tres escenas, el heroísmo se representa por el silencio
que guardan los personajes ante la presión física a la que son sometidos, poniendo en riesgo su vida.
Chicogrande se convierte en héroe y en un mártir por su lealtad a Villa y a la causa. Luego de
ser torturado y herido de bala, Chicogrande secuestra al Médico estadounidense (Juan Manuel Bernal) para cumplir su misión de curar la herida de Villa. Chicogrande conduce al médico y, ya sin vida,
cabalga desviando la dirección de la tropa estadounidense aún empeñada en localizar a Villa.
En el caso de Ciudadano Buelna, luego de la ejecución de Madero y Pino Suárez y en medio
de la usurpación de Huerta, (25:12- 26:39) Rafael Buelna presenta su plan para atacar Tepic ante
Álvaro Obregón (Gustavo Sánchez Parra), quien no parece convencido ya que Buelna es seguido solamente por un asistente. En la siguiente escena, parte de la misma secuencia (26:40 – 28:38) Buelna
reúne a un grupo de ancianos apáticos y débiles a los que intenta convencer para unirse a sus filas, en
su discurso habla utiliza el pronombre nosotros:
si no hacemos algo por cambiar este país en el que vivimos, si no hacemos lo que Madero
prometió y que por eso lo mataron. Queremos que sean verdad las promesas para los campesinos, ustedes deben de ser los dueños de estas tierras que hoy no les pertenecen. ¿Esta tierra
es de ustedes o no es cierto? ¡Eso es lo que debe de ser! Por eso estamos luchando, para acabar
con esta injusticia.
En este diálogo, Buelna hace la distinción entre nosotros, los revolucionarios, el grupo que
lucha por los ideales de toda la nación, y ustedes, los campesinos sin tierras que deberían aliarse para
derrotar al gobierno injusto. En esta escena se manifiesta una división entre los connacionales, entre
los revolucionarios y el pueblo apático. La comunidad imaginada, el país, se encuentra fragmentado,
o más bien parece que la imagen mental de comunidad nacional entre los campesinos no coincide con
aquella que tienen los revolucionarios.
Por otro lado, esta escena ejemplifica el argumento de Anderson con respecto al sacrificio de
dar o quitar la vida: Madero murió por la causa, es la figura del héroe que rescata Buelna en su discurso para lograr persuadir a los campesinos. Pero continúa con esta misma idea al decir “¿qué no
entienden (…) que estamos muriendo por ustedes?” Ante ello los ancianos no responden, apenas se
mueven por lo que Buelna se aleja frustrado. Sin embargo, tres niños se quitan el sombrero a su paso,
pero Buelna les pide que se los vuelvan a poner, y dice “aquí no hay nadie de respeto”.
En un marco más general, Buelna se convierte en un mártir, pues tras levantarse contra Obregón, mientras cabalgaba desarmado por un terreno desierto del campo de Morelia, un joven soldado
federal le dispara, poniendo fin a su vida. En esta escena (102:09-104:35), ambientada en 1924,
Buelna observa previamente al niño escondido tras unas ramas secas quien le apunta con una metralleta, pero Buelna no hace nada por huir, ni siquiera por moverse, le da tiempo para que le dispare.

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Lo anterior conlleva a intuir que Buelna se encontraba derrotado, ya no tenía razones para seguir
luchando por la nación, la causa de la Revolución también había muerto para él.

Nacionalismo y modernidad: congruencia, sentimiento y
adhesion
Para Gellner (2001), el nacionalismo trata acerca de un principio político que persigue la congruencia
entre unidad nacional y política a partir de un sentimiento o de un movimiento. En cuanto al sentimiento nacionalista, se hace evidente a través del enojo o de satisfacción. El primero, el enojo, se
presenta cuando se viola el principio político antes mencionado, ya sea por la exclusión de ciertos
integrantes de una nación, por el rechazo de pertenecer a una nación, como sucede en ciertos Estados
que no se identifican con la nación dominante, o por la aceptación de integrantes extranjeros, como
podría ser, en un caso específico, la existencia de un gobernante externo a la nación. El segundo sentimiento, el de satisfacción, se puede observar cuando el principio político de unidad se alcanza a
partir de mecanismos que protegen a sus miembros de las acciones que conllevan al enojo, aunque
en su proceso se sacrifique la aceptación de ciertos grupos. En cuanto al nacionalismo como movimiento, éste se presenta como la práctica o la acción motivada por alguno de estos dos sentimientos.
Gellner menciona que, para la formación de las naciones, es necesario que exista voluntad,
identificación, lealtad y solidaridad entre los individuos para adherirse a ellas. La adhesión surge por
el deseo de pertenecer a un grupo con el que se cree compartir una cultura en común, comprendiendo
que esta ilusión surge en la modernidad, a través del proceso de industrialización, bajo el cual se
desarrollaron culturas centralizadas que utilizaron medios estandarizados de comunicación y educación, con lo cual se lograba crear una impresión de homogeneidad. No obstante, existen casos en que
la formación y mantenimiento de naciones se da por procesos impositivos, en los cuales se emplea el
miedo, la opresión o la violencia.
Ante los postulados de Gellner, se plantean siguientes preguntas: ¿de qué manera se manifiesta el sentimiento de satisfacción o de enojo ante la coherencia entre la unidad política y popular
en las secuencias de las películas a analizarse? ¿existe una voluntad de adhesión al grupo nacional o
por lo contrario la adhesión se logra a través de la imposición?
El sentimiento de enojo ante la incoherencia entre los intereses nacionales y la práctica política, propio del nacionalismo, se hace evidente en Chicogrande cuando el viejo Reséndez (Jorge Zárate) , luego de dar información al oficial Fenton sobre el paradero de Villa, sin aceptar remuneración
(20:45 - 24:10), es visitado por Chicogrande a quien le confiesa que está en desacuerdo con la Revolución tras la desaparición de sus tres nietos y por la situación precaria en la que se encuentra, y

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recuerda que antes de la Revolución había trabajo, ganado y agricultura. Chicogrande intenta persuadirlo sobre la importancia de la guerra, pero el viejo Reséndez apela al sentimiento individual de perder a un hijo, y piensa que tal vez con la muerte de Villa sus nietos puedan regresar. Chicogrande
termina la conversación y lo conduce a su ejecución (45:23 - .48:46). De esta forma, el viejo Reséndez
representa el sentimiento de enojo ante el proyecto de nación que encabezan los revolucionarios: para
el viejo Reséndez sus intereses personales, como ciudadano de una nación, están por encima de los
sacrificios que el proyecto de la Revolución, la práctica política, le obliga a experimentar.
Otro caso similar se presenta cuando una anciana con un rosario entre las manos (Mary Paz
Mata) (32:07 – 33:04), integrante de un grupo de personas que presencian la partida de los estadounidenses en su búsqueda por Villa, muestra su preocupación diciendo “nos quedamos sin quien vea
por la gente decente. Se van y nos dejan a merced de los revoltosos, ¡Jesús nos ampare!”. En una
escena similar (1:19:23 – 1:21:32) en la que un grupo de personas celebra el regreso de los carrancistas
al mando del pueblo y la partida de los estadounidenses, la misma anciana dice: “ahora sí, ¡virgen
santísima! Solos y desamparados, ¡qué vergüenza!, ¡qué país!, mire, la plebe” y continúa “cuándo,
¿cuándo volverán?” y después de que el Doctor Terán (Tenoch Huerta) critica a los estadounidenses,
la anciana dice “nunca nos han quitado nadita. Lo otro, lo del otro lado, ¡no era nuestro!, puro cuento”.
El sentimiento que expresa este personaje es de disgusto y de aparente miedo. La anciana está en
contra del proyecto de nación de los revolucionarios e incluso está a favor de la ocupación extranjera
pues considera que el país está poblado por gente despreciable (la plebe), distintos a la gente como
ella (la gente decente). A través de estas dos escenas se puede observar una postura anti revolucionaria, conservadora o reaccionaria, por un lado, viejo Reséndez añora el pasado porfirista, por el otro,
la anciana añora la ocupación de un Estado extranjero, pues la situación del país le parece lamentable.
En cuanto a la voluntad de adhesión, Chicogrande busca un médico que pueda curar la pierna
herida de Villa, sin embargo, la misión involucra tanto una simpatía por la causa como un riesgo por
su vida. El médico mexicano, el Doctor Terán rechaza la invitación de Chicogrande por temor a las
represalias contra su familia, pero afirma que “su lado es mi propio lado, pero no puedo acompañarlo”
(37:21 – 39:51). Chicogrande puede que comprenda las razones del médico, similares a las del viejo
Reséndez, por lo que, en lugar de obligar al médico, le pregunta por los médicos que acompañan a la
tropa estadounidense.
En otra escena, luego de que un grupo de personas ayudaran a Chicogrande a escapar con el
Médico estadounidense para llevarlo con Villa, Chicogrande le cuenta la razón por la que se adhirió a
la causa villista, que fue debido al apoyo recibido por Villa, quien repartió el dinero obtenido por el
robo de unas vacas, pero los rurales les quitaron el dinero y los castigaron. Sin embargo, cuando Villa
se convirtió en general, tomó venganza y acabó con los rurales. Como un gesto de reciprocidad, Chicogrande lleva a cabo la misión para la cual necesita la ayuda del médico. El médico presta su ayuda
a Chicogrande e incluso hace un gesto de saludo militar al despedirse. De esta forma, el médico estadounidense se suma a la causa primero por imposición, bajo la amenaza del revólver de Chicogrande,

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pero después como una forma de reconocimiento ante la valentía de los revolucionarios, ya que en
una escena anterior (56:46 - 57:59) el médico confesaba no comprender “the blind mexican courage
that can not be broken”. Cabe destacar el papel del grupo de personas que ayudan a Chicogrande, ya
que representan la simpatía ante la causa villista y la voluntad de brindar su apoyo.
Buelna, mientras habla con sus compañeros estudiantes (4:00 - 5:16) externa un sentimiento
de enojo por la incongruencia entre unidad nacional y política, cuando anuncia que el rector confirma
la postulación del candidato porfirista, mientras que ellos, los estudiantes no hacen nada al respecto.
Al llegar el candidato porfirista, Buelna se abre paso entre sus compañeros para increparlo; le dice
con rabia que el colegio “está cimentado sobre ideales juaristas, ideales que, por más de 30 años,
ustedes han denigrado. Salga de aquí ¡Abajo la dictadura!” El grupo de estudiantes le aplaude. A pesar
de que la autoridad presentada, el candidato porfirista, representa un asunto local, Buelna lo lleva
hacia el plano nacional, al referirse a los 30 años en el poder de Díaz, al cual no respeta y acusa de
imposición, de dictadura.
Buelna manifiesta su enojo ante la dictadura de Díaz que no representa los intereses populares, también muestra su descontento ante Obregón, como superior y luego como presidente. Durante
su boda con Luisa (Marimar Vega) (55:03 – 56:54), Buelna recibe la noticia de que Obregón le ordena
pasar a la retaguardia y cesa a Chumacero, político a quien Buelna designó como jefe político de Tepic,
por lo que, llegada la noche, sorprende a Obregón, lo toma como prisionero y lo lleva al paredón.
Obregón le dice “esto es insurrección Buelna” a lo que éste le contesta
no, no lo es, es mi deber, el deber de todo revolucionario ante la desfachatez de su comportamiento. Yo no soy el que lo va a fusilar, soy el brazo armado que rechaza lo que todos aborrecemos, el abuso de poder. Pasar por las armas a un traidor, no es insurrección, señor Obregón.
Es lealtad a los principios que hemos jurado defender.
Pero la ejecución es impedida por la intervención de Lucio Blanco (Damián Alcázar), a quien
Buelna respeta. Una vez que Obregón se convierte en presidente, cuando Buelna se encuentra retirado
de la lucha militar (88:22 – 90:50) éste recibe en su casa al general Enrique Estrada (Iván Arana) a
quien le comenta que Obregón ya eligió a Calles como su sucesor “volvemos a lo mismo, ‘yo digo, yo
mando, yo pongo a quien se me da la gana’”. Estrada lo invita a levantarse contra Obregón apoyando
a De la Huerta, Buelna dice que él ya no está con nadie, pero que se une a los planes de Estrada, más
por costumbre que por hastío o enojo. En este par de escenas, se manifiesta el sentimiento de enojo
por la incongruencia entre la política de Obregón y los intereses del proyecto de nación que Buelna
persigue. Sin embargo, en la primera escena entran en juego motivos políticos personales por la decisión de Obregón de remover al político asignado por Buelna. En la segunda escena el enojo se manifiesta de forma menos personal y más como un ciudadano común y corriente que critica la forma
en que Obregón ejerce el poder o que abusa de él.

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El deseo de adherir integrantes a las filas revolucionarias se presenta en la secuencia previamente analizada, cuando Buelna intenta reclutar a un grupo de ancianos utilizando un discurso en el
que resalta el sacrificio llevado a cabo por los revolucionarios, no obstante, no hay una respuesta por
parte de los campesinos ancianos, no desean unirse al movimiento y no hay imposición por parte de
Buelna. Sin embargo, en la siguiente escena (28:36 – 30:38) mientras Buelna y su asistente cabalgan
por un camino de tierra, un grupo de hombres adultos desarmados sale de entre los matorrales y los
siguen a pie; ni Buelna ni su asistente reaccionan ante ello. Instantes después se topan de frente con
Vidal Soto (Mauricio Isaac) y “unos valedores”, Buelna exclama ¡Viva Madero! A lo que el resto del
grupo contesta con la misma exclamación. De esta forma, Vidal Soto y sus hombres de adhieren de
forma voluntaria a las filas de Buelna, unidos por un elemento cultural en común: la figura de Madero.
Listos para tomar la plaza, Buelna requiere a diez hombres que sean “buenos para el tiro fijo” a lo que
espontáneamente los hombres levantan su mano y dicen “yo mero”, Buelna responde con un “¡Viva
Madero!” Una vez más, la figura del mártir se utiliza para la cohesión del grupo recién formado.

Resultados
Siguiendo la teoría de Anderson, para quien la nación es una comunidad que se imagina unificada
por lazos de parentesco o de pertenencia a un grupo social mayor y que despierta sentimientos como
la fraternidad y, en casos extremos, el sacrificio, se desprendieron dos elementos de análisis: la identificación con una colectividad nacional y el sacrificio como forma de defensa de la nación.
En el caso de la secuencia elegida de Chicogrande, las alusiones a los mexicanos como una
colectividad homogénea son solo sugeridas ya que contrasta dos nacionalidades: la de los villistas
como mexicanos y la de las tropas estadounidenses, sin embargo, predomina el carácter militar, el
pronombre nosotros se utiliza para designar a los revolucionarios que siguen las órdenes de Villa,
cuyo plan nacional no explicita. En el caso de la secuencia de Ciudadano Buelna, la colectividad nacional es representada por los revolucionarios quienes luchan por las causas emprendidas por Madero
en favor de los campesinos, sin embargo, se hace evidente la división del país, en este caso entre revolucionarios, el pueblo y quienes cometen las injusticias. En ambos casos no existe una referencia a
una unidad nacional, no se habla de nosotros los mexicanos sino de nosotros los revolucionarios
quienes pueden ser representantes de un proyecto de nación como en Ciudadano Buelna, o bien solamente seguidores de un caudillo como en Chicogrande.
Acerca del elemento del sacrificio, en las escenas de tortura de Chicogrande los interrogados
soportan el dolor físico antes de revelar información como un acto de valentía y heroísmo; cuando
uno de ellos estuvo a punto de sucumbir, otro le da la muerte antes de que traicione la causa. Por otro
lado, el personaje protagonista se convierte en un héroe o mártir cuando concentra sus últimas ener-

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gías en cumplir con la misión que el caudillo le encomendó. En Ciudadano Buelna se utiliza el elemento del sacrificio como elemento persuasivo en el discurso que Buelna pronuncia frente al grupo
de campesinos apáticos cuando se refiere a la figura de Madero como mártir y a la de los revolucionarios anónimos, sin embargo, el recurso no resulta efectivo entre sus oyentes. El protagonista, al
igual que en Chicogrande, sacrifica su vida en una misión, aunque en este caso el matiz de heroísmo
se ve opacado pues queda la impresión de encontrarse previamente derrotado, de luchar como forma
de vida más que como persecución de algún ideal de nación.
Gellner sostiene que el nacionalismo es un principio político que persigue la congruencia entre unidad nacional y práctica política a partir del sentimiento de enojo o satisfacción. Para Gellner,
las naciones se conforman por miembros que se adhieren a ellas de forma voluntaria, o bien por medio de la violencia. De esta teoría se desprende el elemento a analizar de sentimiento (de enojo o
satisfacción) ante el proyecto actual de nación, así como el elemento de adhesión (voluntaria o impuesta).
En Chicogrande se encuentra el sentimiento de enojo manifestado por dos personas de la
tercera edad quienes encuentran incongruente la práctica revolucionaria y la fragmentación social
que conlleva. Incluso, uno de estos personajes se muestra a favor de la ocupación estadounidense
pues la hace sentir con mayor seguridad. En cuanto a las escenas analizadas de Ciudadano Buelna, el
protagonista muestra su enojo contra el gobierno tanto de Díaz como de Obregón contra quienes se
levanta en armas, es decir que convierte el sentimiento en movimiento. En contraste, en Chicogrande
se expresa un descontento por los revolucionarios como representantes de la práctica política mientras que en Ciudadano Buelna se expresa ante el gobierno federal.
Por último, el elemento de adhesión se presenta en Chicogrande de forma no impositiva, el
médico mexicano tiene la opción de atender a Villa la cual rechaza y es respetado por Chicogrande. El
médico estadounidense es secuestrado por Chicogrande en su desesperación y últimos momentos de
vida, pero se adhiere a la causa de forma voluntaria cuando reconoce el valor y lealtad de los villistas.
El protagonista expresa explícitamente que se adhirió de forma voluntaria al proyecto de Villa como
agradecimiento por el apoyo que brindó a su comunidad. Cabe destacar el apoyo que el pueblo le
brinda al protagonista para cumplir su misión, lo cual expresa la voluntad de adhesión popular al
proyecto villista. En Ciudadano Buelna la adhesión tampoco se impone, los campesinos no se adhieren a pesar de los argumentos sentimentales de Buelna, en cambio, un grupo de hombres se adhieren
voluntariamente a su causa y se unifican por medio del respeto a un mártir. Como puede observarse,
en las escenas seleccionadas de Chicogrande el elemento de adhesión es más evidente y destacado
que en Ciudadano Buelna, pues se pone énfasis en la voluntad y la valentía popular, mientras que en
la segunda película la adhesión se persigue y se consigue por medio de la figura del mártir.

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Conclusiones
La forma en que se emplean estos elementos del discurso nacionalista en las películas analizadas
muestra que en el contexto representado no existía una imagen de nación homogénea y los símbolos
de adhesión como la figura de Madero eran efectivos para un grupo nacional pero no para todos. Por
el lado de los sentimientos, el del sacrificio y el de enojo o satisfacción, se presentan en ambas películas: los protagonistas de las dos muestras mueren por la causa, los dos están enojados o a disgusto
con la práctica política nacional, Chicogrande en contra de las injusticias contra el pueblo y Buelna
contra el ejercicio del poder federal.
En estas dos películas, ejemplos de la producción de la última década del cine de la Revolución, Felipe Cazals hace uso de elementos del discurso nacionalista para rescatar las figuras de héroes
anónimos que quedaron al margen de la historia oficial pero que de una u otra forma fueron cercanos
a los principales caudillos. Como Aviña (2004) señala, en las últimas décadas los ejemplos más destacables del cine de la Revolución han sido obras que tienden al revisionismo del discurso oficial o
bien al posmodernismo. En el caso de las películas analizadas, éstas tienden hacia el revisionismo
pues se sitúan en la periferia del conflicto, entre la gente que no figura en los libros de historia para
mostrar las incongruencias políticas de los gobiernos revolucionarios, el coraje y valentía de los combatientes, así como el desconcierto y la fragmentación del pueblo. Generando así una mayor empatía
entre quien ve las películas y el discurso nacionalista, ya que se enfocan en los ciudadanos comunes,
como ellos, y no en los héroes revolucionarios.

Referencias
Anderson, B. (1990). Comunidades Imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. Fondo de Cultura Económica.
Aumont, J. y Marie, M. (1990). Análisis del film. Paidós.
Aviña, R. (2004). Una mirada insólita: temas y géneros del cine mexicano. Océano.
Belinchón, G. (18 de septiembre de 2010). 'Chicogrande', la última aventura del hombre leal a Pancho
Villa. El País. https://elpais.com/diario/2010/09/18/cultura/1284760804_850215.html
Gellner, E. (2001). Naciones y nacionalismo. Alianza Editorial.
Hjort, M. y MacKenzie, S. (2000). Introduction en M. Hjort y S. MacKenzie (Eds.) Cinema and Nation
(pp. 1-14). Routledge.
Pérez Montfort, R. (1999). Un nacionalismo sin nación aparente (la fabricación de lo “típico” mexicano 1920-1950). Política y Cultura, (12), 177-193.
Solórzano, F. (30 de junio de 2010). Chicogrande, de Felipe Cazals. Letras Libres.
Solórzano, F. (5 de abril de 2013). Ciudadano Buelna, de Felipe Cazals. Letras Libres.
Wood, D. (2010). Film and the mexican revolution. Voices of Mexico, 88, 58-63.

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COLABORADORES:
Chau Tong
University of Wisconsin-Madison
Orcid https://orcid.org/0000-0002-6609-9889
ctt39@cornell.edu
Postdoctoral Associate in the Department of Communication at Cornell University.
Her research interests are broadly in political communication, communication
technologies and public opinion.
Haley Winckler
University of Wisconsin-Madison
Orcid https://orcid.org/0000-0002-7408-8266
hwinckler@wisc.edu
Graduated from the School of Journalism and Mass Communication, with a degree
in strategic communication. She works in public affairs, contributing to digital and
advertising campaigns for a variety of clients across multiple industries.
Hernando Rojas
University of Wisconsin-Madison
Orcid https://orcid.org/0000-0002-0012-4041
hrojas@wisc.edu
Centennial professor and Helen Firstbrook Franklin Chair at the School of
Journalism and Mass Communication, University of Wisconsin – Madison. His
research focuses on communication and democratic engagement.
Ana Carolina Flores Villalobos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0003-0652-9530
anacaro.cg@hotmail.com
Estudiante de doctorado en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones
Internacionales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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Luis Jara
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0001-9193-2804
ljarapc@uanl.edu.mx
Estudiante de doctorado en la Facultad de Derecho y Criminología de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Juan Luis Meza Medina
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0002-5987-2079
juan.luis_medina@outlook.es
Maestro en Ciencias Políticas y estudiante de tiempo completo del Doctorado en
Filosofía con orientación en Ciencias Políticas, Becario CONACYT y colaborador
del Laboratorio de Comunicación Política de la Facultad de Ciencias Políticas y
Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Luis Gerardo Frías
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0002-9363-1543
luis.friasgm@uanl.edu.mx
Doctor en Estudios Humanísticos por el ITESM, en la línea de investigación de
Comunicación y medios. Maestro en Diseño Gráfico con orientación en Dirección
Creativa y Licenciado en Lenguaje y producción audiovisual por la Facultad de
Artes Visuales de la UANL; Profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación
de la misma Universidad. SNI nivel candidato. Líneas de Investigación: Estudios
fílmicos, cultura y política.

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�108

c. El cuerpo del artículo incluirá una introducción donde se establezca
claramente el problema de investigación, una revisión actual de la
literatura y las teorías existentes que concluya con el planteamiento
de las hipótesis y/o preguntas de investigación, el desarrollo
metodológico utilizado para realizar la investigación, el análisis de los
resultados principales, la discusión y conclusiones de los resultados
obtenidos a la luz de la literatura revisada y, en su caso,
agradecimientos.
d. Las referencias efectivamente citadas en el artículo se aportarán en
página aparte, utilizando las normas APA para su elaboración.
7. Se podrá utilizar notas al pie en el documento, aunque se recomienda que éstas
sean usadas únicamente para aportar información o datos relevantes para el
estudio, sin abusar en su utilización. Se realizarán a pie en cada página
correspondiente, y deben ser escritas en Times New Roman tamaño 10 a
espacio simple.
8. Para la elaboración de los títulos y subtítulos se seguirán las normas APA
acerca de los diferentes niveles de organización de los manuscritos.
9. Las figuras (mapas, fotografías, esquemas y gráficos) y tablas serán las
estrictamente necesarias y deberán explicarse por sí solas sin tener que recurrir
al texto para su comprensión. Se incluirán en páginas independientes después
de las referencias. En el texto únicamente se hará una llamada a la tabla o
figura correspondiente a efectos de edición.
10. Las figuras deberán remitirse en formato JPG o TIFF en la mejor calidad
posible (estándar de 300 ppp). Las tablas serán elaboradas en Word, aportando
los datos suficientes para su comprensión, en especial cuando se trate de tablas
que se refieren a información estadística.
11. Todas las figuras y tablas deberán ir numeradas con arábigos consecutivos (de
forma separada para tablas y figuras) e incorporar un título que describa
claramente el contenido de la figura y/o tabla. En el caso de las tablas, dicha
información aparecerá en la parte superior, mientras que para las figuras se
aportará en la parte inferior.
12. Las citas y referencias seguirán el sistema APA en su sexta edición de 2009
(http://www.apastyle.org/), aceptándose una autocita no mayor al 20%.
13. Además del archivo con el artículo, se deberá subir como documento
complementario una carta, firmada por todos los autores, de declaración de
conflicto de intereses. El texto de dicha carta se puede encontrar en la siguiente
liga: Carta. La no presentación de dicha carta debidamente firmada por todos
los autores, imposibilitará iniciar el proceso editorial de revisión.

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�Editorial
Presentación del tercer volumen de la Revista de Comunicación Política
Carlos Muñiz

Artículos científicos
The connection between perceptions of media bias and influence and affective polarization:
an examination in Brazil and Mexico and the United States
Chau Tong, Haley Winckler, Hernando Rojas
Tratamiento informativo (framing) del candidato independiente frente a los candidatos de
partidos tradicionales en el estado de Nuevo León durante la campaña electoral 2015
Ana Carolina Flores Villalobos
El papel de las redes sociales en la participación organizada de los jóvenes en Nicaragua
Luis Jara
Desafección política y medios de comunicación en México. Aproximaciones teóricas,
tendencias y hallazgos
Juan Luis Meza Medina
Análisis del discurso de los elementos nacionalistas en las películas Chicogrande (2010) y
Ciudadano Buelna (2013) de Felipe Cazals
Luis Gerardo Frías

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                    <text>���UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Ing. Rogelio Garza Rivera
Rector
Dr. Santos Guzmán López
Secretario General

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES
INTERNACIONALES
Dr. Abraham Alfredo Hernández Paz
Director
Dra. Verónica Ascención Cuevas Pérez
Subdirectora General
Dr. Oswaldo Leyva Cordero
Subdirector de Posgrado e Investigación

Revista de Comunicación Política, Vol. 2 enero-diciembre 2020, es una publicación anual,
editada por la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales (FCPYRI) de la
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), a través del Laboratorio de Comunicación
Política (LACOP), http://rcp.uanl.mx.
Domicilio de la Publicación: Campus Mederos Ave. Praga y Trieste s/n Col. Residencial Las
Torres, C.P. 64930. Monterrey, México. Telf: 8183294000 Ext 2282. Email: rcp@uanl.mx
Editor responsable: Dr. Carlos Muñiz Muriel. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 042018-031515142600-203, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del
Derecho de Autor.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor
de la publicación. Responsable de la última actualización de este número, Dr. Abraham
Alfredo Hernández Paz, Campus Mederos Ave. Praga y Trieste s/n Col. Residencial Las
Torres, C.P. 64930. Monterrey, México.
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin
previa autorización del Editor.

Revista de Comunicación Política, vol. 2, enero-diciembre, 2020, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�REVISTA DE COMUNICACIÓN POLÍTICA:

EQUIPO EDITORIAL
Editor jefe:

Editora adjunta:

Dr. Carlos Muñiz
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dra. Alma Rosa Saldierna Salas
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Asistente Editorial:
Lic. Alondra Salazar
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Asistente Editorial:
Mtro. Luis Gerardo Frías Gámez
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

COMITÉ DE REDACCIÓN
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Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dr. Felipe Marañón Lazcano
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dra. Alejandra Rodríguez-Estrada
Universidad Autónoma de Baja California,
México

Dr. Francisco R. Sánchez García
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dr. Juan de Dios Martínez Villarreal
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dra. Vera Patricia Prado Maillard
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Dr. Rubén Flores González

Dra. Nilsa Marlen Téllez Morales

Universidad Veracruzana, Centro de
Estudios de Opinión y Análisis, México

Universidad Panamericana, Campus
Guadalajara, México

Dr. Oswaldo Leyva Cordero
Universidad Autónoma de Nuevo León, México

Revista de Comunicación Política, vol. 2, enero-diciembre, 2020, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�COMITÉ CIENTÍFICO
Dr. Guillermo López García
Universidad de Valencia, España
Dr. Alejandro Moreno
Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), México
Dra. Natalia Aruguete
CONICET / Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
Mtro. Sandro Macassi
Pontificia Universidad Católica del Perú, Perú
Dr. Homero Gil de Zúñiga
University of Vienna, Austria
Dr. Martín Echeverría
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México
Dra. Victoria Isabela Corduneanu
Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México
Dr. José Carlos Lozano Rendón
Tecnológico de Monterrey / Texas A&amp;M International University, Estados Unidos
Dra. Eva Campos-Domínguez
Universidad de Valladolid, España
Dr. Sebastián Valenzuela
Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Dr. Hernando Rojas
Universidad de Wisconsin – Madison, Estados Unidos
Dra. Luciana Panke
Universidade Federal do Paraná, Brasil
Dr. Arthur Ituassu
Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro (PUC-Rio), Brasil

Revista de Comunicación Política, vol. 2, enero-diciembre, 2020, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�ÍNDICE:

Presentación del segundo volumen de la Revista de
Comunicación Política ...........................................................

9

Carlos Muñiz

El papel de la mediación comunicativa entre la polarización y la
democracia en Colombia .......................................................
11
The role of communicative mediation between polarization and democracy in
Colombia
Oscar Iván Londoño Pardo
Felipe Arturo Mora Morales
Clara Inés Torres
Malaver

Representaciones de la identidad neoleonesa en los spots de las
campañas a la gubernatura de Nuevo León de 2015 ...............
29
Representations of Nuevo León’s identity within the campaign spots for
the 2015 state election
Xavier Moyssén Álvarez
La transmisión digital de las agendas políticas en las
Elecciones Locales de 2015 de la ciudad de Valencia ..............
55
Political agendas transmission during the 2015 Municipal Elections of the
city of Valencia
José Gamir-Ríos
Formas de discriminación en Nuevo León. La comunicación
intercultural y la participación política indígena ...................
81
Forms of discrimination in Nuevo León. Intercultural communication and
indigenous political participation
Kate del Rosario Rodríguez Alejandro
José Fredman Mendoza Ibarra

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�Descortesía en los debates políticos costarricenses del 2018 ..
Impoliteness in the Costa Rican Political Debates of 2018

99

Adrián Vegara Heidke
Valentina Tretti Beckles
Arlene Herrera Moya
Online Dialogue and Interaction Disruption. A Latin American
Government’s Use of Twitter Affordances to Dissolve Online
Criticism ................................................................................
123
Dialogo en línea e interacciones interrumpidas. El uso que un gobierno
Latinoamericano hace de las posibilidades tecnológicas de Twitter para
disolver críticas en línea
Carlos Davalos
Colaboradores del volumen ...................................................

143

Normas éticas de la publicación .............................................

147

Directrices para los autores ...................................................

149

Revista de Comunicación Política, vol. 2, enero-diciembre, 2020, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�Presentación del segundo volumen de la Revista de Comunicación Política
Carlos Muñiz
Universidad Autónoma de México
Orcid https://orcid.org/0000-0002-9021-8198
carlos.munizm@uanl.mx

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Muñiz, C. (2020). Presentación del segundo volumen
de la Revista de Comunicación Política. Revista de Comunicación Política, 2, 9−10.

Presentación
Es un enorme placer presentar, como editor de la de la Revista de Comunicación Política el nuevo
volumen de esta publicación arbitrada, creada en 2019 desde la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Nuevo León con la idea de servir como espacio de difusión del conocimiento científico especializado y de calidad. Con el propósito de generar
un nuevo espacio que ayude a publicar artículos académicos de la más alta calidad en el campo de la
comunicación política y la opinión pública, se ha venido trabajando desde 2018 por parte de un equipo
de especialistas de esta y otras instituciones en la creación de esta revista, en gran medida por parte
del equipo de investigadores que forman parte del Laboratorio de Comunicación Política (LACOP).
Cabe destacar que, siguiendo con la política establecida desde un inicio, esta revista cumple
con todos los requisitos de calidad solicitados a las publicaciones seriadas para su indización. Por ello,
todos los artículos que han sido publicados en este volumen de la revista han pasado necesariamente
por un riguroso proceso de revisión por pares a doble ciego para asegurar la calidad de los mismos.
Por ello, se agradece ampliamente a todos los investigadores y colaboradores que han participado
dictaminando alguno de los artículos que aquí se presentan, una tarea sin la cual el resultado final de
su publicación no podría ser posible. Además, cabe agradecer al comité científico de la revista, que
cuenta con investigadores de calidad nacional e internacional, que asegura la calidad de todos los
procesos editoriales que se han llevado a cabo, así como la calidad en la dictaminación y selección de
los textos que serán publicados en la revista.
En este sentido, el presente volumen queda establecido por seis trabajos presentados por diferentes investigadores de países como Colombia, Costa Rica, España, México y Estados Unidos, en
los que aportan resultados y hallazgos novedosos en el campo de la comunicación política. Por ello,
se agradece a todos los autores que han colaborado con el volumen, pues si aportación es esencial

Revista de Comunicación Política, vol. 2, enero-diciembre, 2020, http://rcp.uanl.mx, pp. 9−10, ISSN: en trámite

�Presentación del primer volumen de la Revista de Comunicación Política

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para el buen funcionamiento de la Revista de Comunicación Política. Solo me resta reconocer la labor
de los diferentes profesores investigadores de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y los alumnos colaboradores que han coadyuvado para promover este importante proyecto,
así como agradecer al equipo directivo de la facultad por su constante apoyo a este proyecto editorial.
Estoy seguro de que, con el trabajo de todo este equipo y la contribución valiosa de los autores, lograremos incorporar la revista a diversos índices internacionales e nacionales. Les invito a seguir acompañándonos en este proyecto, como autores, revisores y lectores.

Revista de Comunicación Política, vol. 2, enero-diciembre, 2020, http://rcp.uanl.mx, pp. 9−10, ISSN: en trámite

�El papel de la mediación comunicativa entre la polarización y
la democracia en Colombia
The role of communicative mediation between polarization and democracy in Colombia

Oscar Iván Londoño
Pardo
Universidad Externado de Colombia
Orcid https://orcid.org/00000002-9307-5559
oscarivanlondonopardo@gmail.com

Felipe Arturo Mora
Morales

Clara Inés Torres
Malaver

Universidad Externado de Colombia
Orcid https://orcid.org/00000003-3172-0580
femora98@gmail.com

Universidad Externado de Colombia
Orcid https://orcid.org/00000002-4895-0190
clara.torresm93@gmail.com

Resumen: En Colombia existe un clima de opinión donde la polarización, fruto de la coyuntura, se considera un tema de
primer orden en la agenda política nacional. El presente estudio analiza el papel mediador de la comunicación entre la polarización y la estructura de las redes sociales en el espacio digital. A partir de un análisis cuantitativo de los datos obtenidos de la
encuesta sobre comunicación política adelantada en Colombia durante el 2018, se concluye que las expresiones políticas online
como variable mediadora, aumenta el tamaño de las redes sociales en plataformas digitales de personas con mayores niveles
de polarización. Este estudio aporta a la discusión sobre el rol de la comunicación política en la configuración de escenarios de
deliberación política en la democracia.

Palabras clave:

Polarización ideológica, expresiones políticas online, redes sociales, democracia, tamaño de las redes

sociales

Abstract: In Colombia, there currently exists a climate of opinion where polarization is considered a topic of first order in
the national political agenda. This study analyzes the mediating role of communication in between polarization and the structure of social networks in digital spaces. Through a quantitative analysis of the data obtained by a survey advanced in Colombia
during 2018 regarding topics of political communication, this study concludes that political expressions online as mediating
variables, increases the size of social networks in the digital platforms of people with high levels of polarization. This study
contributes on the discussion about the role of political communication in the configuration of spaces for political deliberation
in a democracy.

Keywords: Ideological polarization, political expressions online, social networks, democracy, social network size
Fecha de recepción: 12/12/2019
Fecha de aprobación 09/01/2020

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Londoño Pardo, O. I., Mora Morales, F. A., &amp; Torres
Malaver, C. I., (2020). El papel de la mediación comunicativa entre la polarización y la democracia en Colombia. Revista de
Comunicación Política, 2, 11−28. https://doi.org/10.29105/rcp2-1

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�El papel de la mediación comunicativa entre la polarización y la democracia en Colombia

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Introducción
“No más divisiones entre izquierda y derecha. Somos Colombia. No más divisiones entre socialistas y
neoliberales. Somos Colombia. No más ISMOS. Somos Colombia” fueron las palabras pronunciadas
por el presidente de Colombia Iván Duque (Presidencia de la República, 2018), durante el acto de
posesión el 7 de agosto del 2018. Estas palabras dan cuenta de un clima de opinión donde la polarización, fruto de la coyuntura, se considera un tema de primer orden en la agenda política nacional
(Dueñas, 2019).
Este fenómeno adquiere relevancia en la agenda pública de forma reciente, remontándose a
la división provocada por el proceso de paz y cristalizada en los resultados del plebiscito. Por otra
parte, el fin del conflicto con las FARC, abrió un nuevo espacio político para la izquierda, adquiriendo
un mayor protagonismo en la contienda electoral del 2018, generando temor y señalamientos hacia
las propuestas de esta corriente por parte de sus adversarios. A esto se suma la profundización de la
crisis venezolana y la incorporación de la idea del “castrochavismo” en la deliberación política (Villalobos, 2017).
El sentido común indica que la identificación partidista o ideológica con los extremos del espectro político impide el diálogo, aumenta la agresividad y la adhesión dogmática (Yarce, 2018), apelando fundamentalmente a las emociones (Villalba, 2019). A esto se suma las implicaciones que tiene
el fenómeno de la polarización sobre la economía, afectada por la desconfianza que genera en el consumidor (Revista Dinero, 2019). Aunque la polarización es considerada un fenómeno dado, algunas
investigaciones como la realizada por la Universidad de los Andes (Revista Semana, 2019) o por Rojas
(2018) plantean que esta idea corresponde más a una percepción que a una tendencia de identificación ideológica con los extremos por parte de la ciudadanía.
Son múltiples los interrogantes en torno a la división de la sociedad colombiana en la esfera
política. Entre los aspectos difusos sobre la polarización se encuentran las diferencias y similitudes
entre su manifestación ideológica, afectiva y percibida, sus efectos sobre el funcionamiento del régimen político y su relación con la acción comunicativa.
Hace falta ahondar en la investigación sobre la cuestión de la polarización para entender la
relación entre algunas de sus manifestaciones y elementos constitutivos de la democracia tales como
la expresión de ideas en la esfera pública y la configuración de las redes sociales en las plataformas
digitales. Si bien algunas investigaciones analizan la existencia de la polarización política en la sociedad colombiana, no se ha contemplado el lugar que ocupa la comunicación en la relación entre las
personas con diferentes ideologías y la apertura, tamaño y exposición en la construcción de redes
sociales. Ante este escenario surge la pregunta ¿Cómo afecta la comunicación, a partir de las expresiones políticas online, sobre la relación entre la polarización ideológica y el tamaño de las redes sociales en el espacio digital en Colombia?

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�Oscar Iván Londoño Pardo et al.

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Tomando como referencia el Modelo de Mediación Comunicativa (O-S-R-O-R) (Shah et al.
2017), se analiza si las expresiones políticas online como elemento mediador altera el impacto de la
polarización sobre la configuración de las redes sociales en Colombia durante el 2018. El Modelo de
Mediación Comunicativa resulta oportuno al considerar el consumo de noticias, la expresión de ideas
o la conversación sobre asuntos políticos como factores que alteran la relación entre la disposiciones
psicológicas y afectivas, el contexto estructural en el que se relacionan las personas y sus efectos sobre
las actitudes y comportamientos (Shah et al. 2017).
El objetivo de la presente investigación es analizar la relación entre la polarización ideológica
y el tamaño de la red a partir de la mediación de las expresiones políticas online. Para analizar la
relación entre los conceptos de polarización ideológica, expresiones políticas online y tamaño de las
redes sociales, se plantean tres partes en el desarrollo de la investigación. En primer lugar, se hace un
balance sobre las diferentes aproximaciones académicas de la relación entre estos conceptos y su definición. En segundo lugar, se desarrolla un análisis cuantitativo a partir de los datos obtenidos en la
encuesta de comunicación política – 2018 estableciendo relaciones entre los conceptos de polarización ideológica, tamaño de las redes sociales y expresiones políticas online. Por último, se concluye
con algunas reflexiones sobre el papel de la comunicación como factor mediador entre la polarización
y la deliberación política en la democracia.

Aproximaciones al concepto de polarización ideológica
De acuerdo con algunas investigaciones, la polarización se asocia al aumento de la distancia social
entre colectividades, la intolerancia, la homofilia o la conformación de grupos homogéneos (McCoy
et al., 2018). La polarización ideológica se ha estudiado a partir de las diferencias naturales y de expectativa que existen entre partidos políticos, candidatos y el electorado (Katsambekis &amp; Stavrakakis,
2013; McCoy et al., 2018). Adicionalmente, puede ser considerada como una forma de medición, en
la que separa un público en dos bandos que se dividen entre izquierda y derecha, o liberal y conservador (McCoy et al., 2018; Poole &amp; Rosenthal, 2006). Sin embargo, este concepto no solamente mide
las distancias ideológicas en un momento en particular, sino también el desplazamiento de grupos
sociales (Garcia-Guadilla &amp; Mallen, 2016).
En una sociedad democrática, los individuos utilizan etiquetas ideológicas (izquierda/ derecha, liberal/conservador) no solo para organizar acciones y divulgar comunicaciones dentro del
mismo círculo ideológico, sino también para identificar a sus contradictores políticos (Plata, 2016).
Al diferenciar dos bandos con identidades e intereses mutuamente adversos, se genera una brecha
entre estos polos opuestos (Lozada, 2014).

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�El papel de la mediación comunicativa entre la polarización y la democracia en Colombia

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Una manera distinta de entender la polarización ideológica es examinándola como un proceso. Diferentes estudios han definido este concepto como el proceso en donde la multitud de diferencias convencionales dentro de una sociedad, van paulatinamente alineándose dentro de una sola
dimensión en la que las personas se diferencian en términos de “nosotros” y “ellos” (McCoy et al.,
2018) o en donde emergen dos tipos de distribuciones de observación (Fiorina et al., 2005).
Existen diferentes maneras de medir la polarización. La polarización política usualmente es
medida en términos de la distancia que existe dentro de partidos políticos, élites políticas o electores
(McCoy et al., 2018), pero también se realiza esta medición al determinar la percepción de distancia
ideológica entre partidos frente un escenario legislativo (Abramowitz, 2010) o posicionando partidos
políticos en una escala temática de izquierda-derecha (Delli Carpini &amp; Keeter, 1993). En términos de
polarización ideológica, usualmente se mide por medio del posicionamiento de los individuos en una
escala izquierda-derecha (Campbell, 2016; Plata, 2016) o separando a estos a partir de asuntos políticos (Abramowitz, 2010).
Investigaciones como la realizada por Campbell (2016) utilizan preguntas de auto ubicación
ideológica, las cuales resultan problemáticas debido al sesgo de escala (Lindh et al., 2019). Como
afirma Saiegh (2014), los encuestados pueden presentar sesgos de percepción tales como la existencia
de un múltiple significado para diferentes personas o una interpretación distinta de los intervalos de
la escala a la luz de su percepción ideológica.
En Colombia, las investigaciones sobre la polarización se han ubicado en su dimensión ideológica (Plata, 2016) y percibida (Rojas, 2018), a partir de una mirada descriptiva tomando en cuenta
variables espaciales y sociodemográficas. En la presente investigación, la medición de la polarización
ideológica se plantea a partir de la ubicación dentro de la escala unidimensional liberal-conservador
tomando en cuenta la opinión de las personas sobre diferentes temas específicos (Fiorina et al., 2005).

Polarización ideológica y redes sociales
En la literatura se ha establecido la estructura de las redes sociales como un factor con efectos significativos en la polarización, toda vez que tienden a funcionar como un entorno de información de los
individuos donde hay lugar a la difusión de mensajes políticos. Una perspectiva plantea que la exposición a diferentes redes de comunicación puede tener efectos de despolarización. Se señala que la
presencia de desacuerdos políticos estimula el pensamiento crítico o la deliberación, fomentando así
la comprensión de otras opiniones (tolerancia política) y, en última instancia, induciendo el consenso
entre los ciudadanos a través de la modificación de sus opiniones por aquellas favorecidas por otros
(Lee et al., 2014).

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�Oscar Iván Londoño Pardo et al.

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Otra mirada distinta señala que las tecnologías digitales facilitan la conectividad entre individuos y por tanto la conformación de redes, sin embargo, las personas conforman dichas redes bajo
un criterio de homogeneidad ideológica (Rojas et al., 2016, p. 27). Esta tendencia, enraizada en la
teoría de la exposición selectiva (Klapper, 1960) es considerada por los investigadores Valenzuela y
Rojas (2019) como una disrupción en los canales informativos que podrían causar un impacto perjudicial a la democracia. Los llamados “filtros burbuja” incrementan la polarización pues fortalecen
ideologías preexistentes en lugar de fomentar nuevos conocimientos (Valenzuela &amp; Rojas, 2019).
Desde la perspectiva crítica sobre el funcionamiento de las redes sociales, estas son culpadas
a menudo de exacerbar la polarización política al crear “cámaras de eco” que previenen a las personas
de la exposición a información que contradice sus creencias preexistentes. En contraposición a la mirada anterior, para Lee et al. (2014) los individuos que se encuentran más polarizados tienden a buscar información poco amigable con sus creencias, ampliando así el tamaño de su red, pues consideran
estar seguros de su capacidad para contrarrestar dicha información. Aquellos que se encuentran más
expuestos al desacuerdo político y se expresan políticamente con mayor frecuencia, tienden a tener
un amplio repertorio argumentativo, es decir, una amplia gama de argumentos en contra y a favor de
su posición política.

Expresiones políticas online y tamaño de las redes sociales
Las redes de comunicación ciudadanas pueden caracterizarse a partir del tamaño, la diversidad en la
composición y la fuerza de las conexiones entre los individuos (Gil de Zúñiga &amp; Valenzuela, 2011). El
tamaño de la red consiste en la existencia de lazos fuertes y lazos débiles (Park, 2017), la fuerza de los
lazos hace referencia a la frecuencia de comunicación entre un individuo y las personas con las que
tiene diferentes grados de intimidad (Gil de Zúñiga &amp; Valenzuela, 2011). Eveland et al. (2013) consideran que las redes pequeñas pueden ser confiables, pero a su vez transportan información redundante, mientras que las redes grandes pueden comprender una combinación de lazos fuertes y débiles, estos últimos terminan proporcionando información única en comparación con los lazos fuertes
(Park, 2017). Esta apreciación es compartida por otros investigadores, quienes señalan que, en una
red amplia, los lazos débiles no sólo ofrecen el compromiso cívico, sino también una información
heterogénea (Park, 2017).
Para Kavanaugh et al. (2005), a medida que se incrementa el número de redes interpersonales y los micro o macro puentes que estas generan, se incrementa el potencial de nueva información
y oportunidades de discusión y expresión pública. Asimismo, se ha planteado que el tamaño de las
redes sociales se encuentra estrechamente relacionado con la posibilidad de entablar discusiones interpersonales y tiende a aumentar la exposición a diversas personas y puntos de vista (Park, 2017),

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�El papel de la mediación comunicativa entre la polarización y la democracia en Colombia

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por lo cual a medida que el tamaño de las redes de discusiones incrementa, lo hace el número de lazos
débiles dentro de estas (Gil de Zuñiga &amp; Valenzuela, 2011).
La discusión política tiene un rol de mediación en la relación entre el tamaño de las redes y la
polarización, teniendo en cuenta que la simple exposición a diversos puntos de vista no significa necesariamente que esta información sea considerada para determinar las opiniones políticas de las
personas. Así, mediante el proceso de expresión y las discusiones políticas las personas buscan dar
sentido a las nuevas ideas encontradas dentro de su red social, estimulando el pensamiento reflexivo
(Lee et al., 2014). Las conversaciones políticas contribuyen a que los ciudadanos se encuentren más
informados, comprometidos y activos (Rojas et al., 2011). La frecuencia de intercambio de expresiones políticas lleva a que las personas procesen la información adquirida con mucho más cuidado, ya
que se encuentran preparadas al recibir información que difiere de su punto de vista político (Lee et
al., 2014).
La expresión política en redes sociales se entiende como la habilidad de expresarse públicamente sobre temas políticos (Barnidge et al., 2018), la transmisión de cualquier contenido original
producido por el usuario (blog, publicaciones, fotos, videos, memes, etc.) (Ardèvol-Abreu et al., 2017)
y/o la distribución o reproducción de material no original del usuario compartido en sus perfiles o
canales personales (enlazar, comentar, resaltar, compartir, etc.) (Goode, 2009; Nip, 2006). Esta distinción permite realizar un enfoque en una parte de la estructura unificada del modelo de la mediación comunicativa (Shah et al., 2017).
Algunos estudios han encontrado una relación positiva entre el tamaño de las redes y las expresiones: entre más heterogéneas sean las redes sociales de un individuo, más proclive es para realizar expresiones políticas online (Barnidge et al., 2018). Existen tres razones para que haya lugar a
esta relación positiva. Primero, las personas que son confrontadas con opiniones políticas desagradables toman una “acción correctiva”, es decir, sienten la necesidad de dar respuesta a contenidos hostiles. Segundo, la expresión política puede en algunas ocasiones tomar la forma de intento de persuasión sobre otras personas, en otras palabras, se intenta cambiar la opinión de los demás a partir de
expresiones desagradables. Tercero, existen procesos basados en la identidad, donde la expresión política tiende a ser una expresión representativa y se encuentra motivada por la creencia de que las
identidades particulares no han sido representadas en el discurso público (Barnidge et al., 2018).
Estudiar la relación entre la polarización ideológica, las expresiones políticas online y el tamaño de las redes en el caso de Colombia, permite reconocer las posibilidades o no de un diálogo
pluralista que favorezca un escenario de democracia deliberativa. Por ello, este trabajo investigativo
sostiene como hipótesis que las personas que se ubican en un mayor nivel de polarización ideológica,
presentan un mayor tamaño de sus redes al realizar expresiones políticas online.

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Modelo de mediación comunicativa (O-S-R-O-R)
La comunicación efectúa un proceso mediador entre las disposiciones contextuales e individuales, el
consumo de medios y sus efectos cognitivos y conductuales en el ámbito político. De acuerdo con
Shah et al. (2017), el consumo de noticias y la discusión ya sea en línea o no, canaliza las influencias
demográficas, disposicionales y contextuales sobre la participación política. A estos factores se suma
la expresión pública de opiniones, asumiendo que la producción de mensajes tiene un mayor impacto
en los efectos de la comunicación como elemento catalizador en el cambio de comportamientos,
creencias y actitudes.
De acuerdo con la perspectiva inicial de este modelo, las conversaciones políticas y el consumo de noticias alimentan la participación cívica y la acción colectiva. Sin embargo, a partir de una
revisión crítica hecha por algunos de los principales promotores del modelo (Shah et al., 2017), en un
entorno caracterizado por la configuración en red de la esfera pública, debido a la participación activa
de las audiencias en la producción, se hace necesario profundizar en el estudio de otros efectos de la
mediación comunicativa distintos a la participación política, algunos relacionados con el funcionamiento de la democracia como la desconfianza social, la erosión de la legitimidad de las instituciones
políticas o la polarización (Shah et al., 2017).

Las redes sociales y la democracia deliberativa
Habermas plantea como condiciones inherentes de la democracia la posibilidad de la deliberación a
partir de la existencia de una espacialidad que permita el encuentro de diferentes puntos de vista e
intereses. El espacio público es un escenario que permite a los ciudadanos interactuar frecuentemente
a partir de prácticas discursivas (Domínguez, 2013). En cuanto a la deliberación, esta ha sido comprendía como “un acto en el que los ciudadanos consideran hechos relevantes desde diferentes puntos
de vista y dialogan con los demás para pensar críticamente sobre las distintas opciones que tiene un
asunto público; así, se incrementan las perspectivas, comprensiones y opiniones sobre un tema específico” (Rengifo, 2019).
Como señala Oquendo (2005) la democracia desde la perspectiva deliberativa se encuentra
asociada al uso de la razón como fundamento para la resolución de los problemas comunes:
La noción de democracia deliberativa tiene sus raíces en el ideal intuitivo de una asociación
democrática en la que la justificación de los términos y las condiciones de la asociación se
lleva a cabo por medio de la argumentación y el raciocinio público de los ciudadanos en condiciones de igualdad. Los ciudadanos en una comunidad de esta índole comparten un compromiso con la resolución de los problemas de decisión colectiva a través del raciocinio

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�El papel de la mediación comunicativa entre la polarización y la democracia en Colombia

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público y consideran sus instituciones básicas legítimas en la medida en que éstas establecen
un esquema para la deliberación pública y libre. (p.3)
Adicionalmente, se considera que esta se refiere a una actitud dirigida a la cooperación social,
es un intercambio de opiniones a través del cual se permite ser persuadido por razones relacionadas
con los derechos de los otros y de sí mismo (Domínguez, 2013). A propósito del concepto de la democracia deliberativa y su relación con las redes sociales como espacio público, Alconchel (2014) afirma
que:
gracias a las redes sociales sería posible introducir mejoras en los procedimientos para el debate político y la toma de decisiones. A este concepto se le unen reflexiones como las de Thompson (1998), que insiste en la necesidad de encontrar maneras de incrementar la participación democrática mediante la ampliación de los procesos deliberativos. Es decir, afirma que
es posible resolver cuestiones de forma creativa y colaborativa en red. (p. 31)
Existen dos argumentos opuestos frente a las redes sociales y su papel en la democracia deliberativa: en primer lugar, se considera que el uso de internet va en detrimento de la democracia deliberativa al facilitar el incremento de la exposición selectiva. Las personas aprovechan el control que
les permite esta plataforma para exponerse a información ideológicamente consonante y abolir la
exposición de diferencias políticas. Por el contrario, el segundo argumento plantea que el uso de internet contribuye a la democracia al incrementar la exposición de las personas a diferencias políticas
a través de la debilidad de los límites sociales y al enlace de divisiones geográficas (Brundidge, 2010).
En este trabajo investigativo se asume la pluralidad de los contactos que se desprende de las
redes sociales y el tamaño de estas como elementos que amplían el horizonte deliberativo de la democracia.

Metodología de la investigación
Para este estudio se usó como fuente de información la Encuesta Comunicación Política – Colombia
2018 elaborada por la Universidad Externado de Colombia, la Universidad de Wisconsin y la empresa
DeProyectos S. A. S, donde se consideró como universo la población urbana mayor de edad, residentes
en las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Pereira, Manizales, Pasto
y Villavicencio.
El cuestionario se distribuyó con base al grado de dispersión tanto como por estrato socioeconómico, teniendo como resultado final 1118 personas entrevistadas. La operación de recolección a
nivel nacional inició el 28 de junio y culminó el 29 de julio de 2018. Los datos fueron sistematizados
y analizados mediante la herramienta estadística SPSS.

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Para analizar el comportamiento de las variables, se utilizó el promedio como medida de tendencia central con el propósito de identificar la ubicación de las respuestas de los encuestados en las
variables de escala (polarización ideológica, expresiones políticas online y tamaño de la red). La relación entre las variables fue medida usando la correlación de Pearson (Hernández Sampieri et al.,
2010). La influencia de las variables independientes (polarización ideológica y expresiones políticas
online) sobre la variable dependiente (tamaño de las redes sociales) fue estimada mediante la aplicación de regresiones lineales simples que permitieran contrastar la influencia de estas con variables de
control. Para testear la hipótesis de investigación, se empleó el método de regresión logística con la
técnica de bootstrapping de Andrew F. Hayes mediante la herramienta PROCESS macro para el software SPSS. Como afirman Lee et al. (2014), “esta técnica testea directamente una relación mediadora,
mientras que otros métodos lo testean indirectamente al observar cambios en las magnitudes de asociación entre variables de interés” (p. 10). El análisis de las variables mediadoras se realizó con un
intervalo de confianza del 95%, diez mil (10000) muestras bootstrapping y el modelo 4 de esta herramienta (Hayes, 2017).
Medición de variables
Polarización ideológica. Se utilizaron 12 preguntas con una escala de 10 puntos, desde la posición más liberal hasta la más conservadora de acuerdo con las opciones de respuesta. La escala de
la variable está compuesta por valores absolutos. Para identificar la ubicación de los encuestados en
la escala, se utilizó el promedio de las respuestas obtenidas en cada pregunta como medida de tendencia central. Tomando en cuenta otras investigaciones (Lee et al., 2014), la polarización ideológica
fue medida por el valor doblado del promedio de las respuestas a las preguntas sobre los temas anteriormente mencionados (M = 1.92, DE = 1.04, rango = 1-5).
Expresiones políticas online. La pregunta y las afirmaciones del cuestionario que se utilizaron
para la definición de la variable fueron “Queremos entender cómo utiliza Facebook y Twitter. En una
escala del 0 al 5, donde 0 significa nunca y 5 frecuentemente, con qué frecuencia en Facebook y Twitter usted: (…)”: expresa sus opiniones sobre temas de actualidad, comparte noticias de medios tradicionales, comparte noticias de medios no tradicionales, comparte noticias o información con la que
está de acuerdo y comparte noticias o información con la que no está de acuerdo.
En la construcción de la variable se tuvieron en cuenta las respuestas relacionadas con las
redes sociales de Facebook y Twitter debido a la presencia simultánea de lazos débiles y fuertes en
comparación con otro tipo de redes sociales (Rojas, 2018). Con el propósito de reconocer el nivel de
frecuencia de las expresiones políticas online en su conjunto, se calculó el promedio de las respuestas
dadas por cada persona (M = 2.66, DE = 1.73, rango = 0-5).
Tamaño de las redes sociales. Retomando el criterio de selección aplicado en la variable “expresiones políticas online”, para el análisis empírico sobre el tamaño de las redes sociales se escogieron las preguntas relacionadas con el número de contactos en las redes de Facebook y Twitter

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(número de contactos o amigos en Facebook y número de personas o entidades que sigue o lo siguen
en Twitter). Al medir la correlación entre las respuestas sobre el número de contactos que sigue o lo
siguen a cada uno de los encuestados en la red social de Twitter, r(169) = .67, p &lt; .01, se encontró una
relación estadísticamente significativa, permitiendo la selección de la pregunta sobre el número de
contactos que siguen los encuestados como elemento representativo para la construcción de la variable. Posteriormente, se estimó la correlación entre el número de contactos en Facebook con el número
de personas que siguen los encuestados en Twitter, r(160) = .30, p &lt; .01 Al estimarse una correlación
estadísticamente significativa, se calculó el promedio como forma de medición del tamaño de las redes sociales (M = 325.56, DE = 404.79, rango = 2-5000).
Tabla 1. Opciones de respuesta a preguntas sobre polarización ideológica.
Frase 1 (liberal)

Frase 2 (conservadora)

No imposición de creencias religiosas

Creencias religiosas como base para las leyes.

Distribución equitativa de la riqueza.

Incentivos para la iniciativa individual.

Defender las libertades civiles.

Mantener la ley y el orden.

Mejorar la asistencia social e incrementar impues-

Reducir impuestos y reducir asistencia social.

tos.
Hombres y mujeres proveen por igual el sustento

Mujeres se quedan en casa y cuidan a los hijos y hom-

para la familia.

bres proveen sustento para la familia.

Copiar las buenas costumbres de otras personas al-

Nuestro país debe defender nuestro modo de vida en

rededor del mundo.

vez de adoptar los modos de vida de otros países.

Proteger el medio ambiente así se reduzca el creci-

Promover el crecimiento económico, aunque dañe el

miento económico.

medio ambiente.

Lo mejor para una sociedad es que los distintos gru-

Lo mejor es que los grupos étnicos se adapten e inte-

pos raciales y étnicos mantengan sus propias cos-

gren a la sociedad en su conjunto.

tumbres y tradiciones.
Los inmigrantes son bienvenidos y debemos permi-

Los inmigrantes no son bienvenidos en este país y el

tir que más entren al país.

mayor número posible debe ser devuelto al lugar
donde venía.

Aumentar la participación ciudadana en la toma de

El gobierno toma las decisiones basado en el conoci-

decisiones.

miento de expertos.

El conflicto debe ser evitado a toda costa en nuestra

El conflicto es una parte normal de nuestra sociedad.

sociedad.
El libre comercio internacional con otros países nos

Debemos limitar el comercio internacional con otros

hace una nación más prospera.

países para proteger nuestros empleos.

Fuente: Encuesta de comunicación política Colombia 2018 – Universidad Externado de Colombia,
Universidad de Wisconsin y DeProyectos S. A. S.

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Resultados
Polarización Ideológica. De las 11 preguntas temáticas sobre la escala unidimensional liberal-conservador, se encontró que en ocho preguntas relacionadas con los temas de igualdad, rol de la familia,
costumbres, economía, cultura, inmigración, participación y conflicto, alrededor del 39% de las respuestas se ubicaron en la posición 1, asociada a la postura más liberal siendo este el porcentaje mayoritario.
Las preguntas acerca de religión y libertad civiles obtuvieron un porcentaje mayor en la posición 10 con una cifra del 31%. Sin embargo, considerando que estas preguntas tienen un direccionamiento ideológico invertido con relación a las otras preguntas, las respuestas demuestran una tendencia liberal. La última pregunta de este grupo, que abarca el concepto del conflicto, obtuvo un porcentaje de 22,7% y 22,5% en las posiciones 1 y 10, respectivamente, demostrando un resultado similar
entre los valores extremos. El valor 5, próximo al valor intermedio de la escala (5,5) obtuvo el 15,7%
de las respuestas, siendo el tercer valor con mayor frecuencia. El 34,3% del promedio de las respuestas
del conjunto de las preguntas se ubicaron en el valor 1, siendo este la representación de la posición
más liberal en la escala. El valor 5 y 10 representaron un porcentaje de 15% y 18,4%, respectivamente.
Expresiones políticas online. Con el propósito de conocer si la gente se expresa políticamente
en redes sociales como Facebook y Twitter, se preguntó sobre la frecuencia de estas expresiones teniendo en cuenta una escala de 0 a 5, siendo 0 nunca y 5 frecuentemente. Para el caso de Facebook,
el 21,9% de los individuos se ubicó en la posición 3, el 19,2% de encuestados indicó nunca expresarse
por esta red, porcentaje similar a las personas que indicaron expresarse frecuentemente (19%). En
Twitter, el 23,9% de los encuestados se ubicaron en la posición 4, entendiendo que la posición 5 representa expresarse frecuentemente. El 19,9% de las personas indicaron que nunca se expresan. Por
su parte, el 13,1% señalaron expresarse frecuentemente.
Al promediar los resultados de la frecuencia de expresión política en Facebook y en Twitter,
se encuentra lo siguiente: el 16,6% de las personas se expresan frecuentemente en sus redes sociales,
frente al 19% que señalan nunca expresarse. Cerca del 28% se ubican en el punto medio de esta escala.
Tamaño de las redes sociales. En el caso del número de amigos en Facebook, 809 personas
de 1118 indicaron usar esta red. Dos personas respondieron tener únicamente un amigo en Facebook,
siendo este el número menor de las respuestas obtenidas. Dos personas indicaron tener 5000 amigos
en Facebook, máximo número de amigos que respondieron los encuestados. El número de amigos
con mayor frecuencia fue 200 (8,2%), seguido por 999 (6,8%). Frente a Twitter, es necesario precisar
que el número de personas que usan esta red se reduce en comparación con Facebook, en tanto 175
personas indicaron disponer de esta. El 11,4% de las personas respondieron seguir 200 usuarios de
Twitter, el cual fue el número con mayor frecuencia, seguido por 50 contactos seguidos representando
el 8% de los encuestados.

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El número de amigos o contactos en Facebook y el número de personas que siguen en Twitter
los encuestados fueron promediados con el propósito de identificar el tamaño de la red de las personas. Los encuestados señalaron que el número de contactos en sus redes oscilan entre 2 y 5000,
siendo 200 contacto (6.8%) el número con mayor frecuencia.
Correlaciones, regresiones y variables mediadoras. La variable polarización ideológica presentó una correlación positiva, muy débil y significativa con expresiones políticas online, r(815) =.101,
p = .004. La correlación entre polarización ideológica y tamaño de la red fue negativa, muy débil y
significativa, r(816) = -.078, p = .025, es decir que, con el aumento de la polarización ideológica, disminuyó el tamaño de la red en la esfera digital de las personas. En el caso de expresiones políticas
online, la correlación con el tamaño de las redes sociales fue positiva, muy débil y significativa, r(818)
=.162, p &lt;.001 (Ver Tabla 2).

Tabla 2. Correlaciones de las variables polarización ideológica, expresiones políticas online y tamaño de la red.

Polarización ideológica

1

2

3

-

.101**

-.078*

-

.162***

Expresiones políticas online
Tamaño de las redes sociales

-

*p &lt; .05; **p &lt; .01; ***p &lt; .001
Una vez efectuado el análisis de la regresión lineal simple (Ver Tabla 3), se puede afirmar que
algunas variables de control presentaron una relación significativa con la variable dependiente (tamaño de la red). El tercer modelo de la regresión explicó en un 14% (R2 =.147) la influencia de las
variables de control tales como educación, edad, género, interés en política o consumo de medios y
las variables independientes (polarización ideológica y las expresiones políticas online) sobre el tamaño de la red. En este modelo, las variables de control como género (β = -.077, p = .020) y edad (β
= -.311, p &lt; .001) presentaron una relación significativa con el tamaño de las redes sociales. Sin embargo, las variables de control no afectan la influencia de la polarización ideológica sobre el tamaño
de la red.
Para determinar el papel mediador de las expresiones políticas online sobre la relación entre
polarización ideológica y tamaño de las redes sociales, se utilizó la macro PROCESS para SPSS que
permitió encontrar que el efecto indirecto de la polarización ideológica sobre el tamaño de las redes
sociales es estadísticamente significativo, en tanto el intervalo de confianza no incluye el valor 0 (B =
6.88, EE = 2.88, 95% IC [2.00, 13.26]). Teniendo en cuenta que el efecto es positivo, la polarización
ideológica a través de las expresiones políticas online tiende a ampliar el tamaño de las redes sociales
de las personas en las plataformas digitales (Ver Figura 1).

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Tabla 3. Modelo explicativo del tamaño de la red.
1

2

3

Modelo
Constante
Género
Edad
Educación
Constante
Género
Edad
Educación
Expresiones políticas online
Polarización ideológica
Constante
Género
Edad
Educación
Expresiones políticas online
Polarización ideológica
Interés en política
Consumo de medios

B
718.479
-62.507
-9.981
11.010
698.206
-66.206
-9.597
8.805
34.864

EE
72.902
27.070
1.047
5.697
78.316
26.709
1.036
5.636
7.818

-33.879
658.134
-62.744
-9.738
6.615
32.699
-33.451
2.062
22.416

-.082
-.306
.052
.148

t
9.855
-2.309
-9.531
1.932
8.915
-2.479
-9.267
1.562
4.459

p
.000
.021
.000
.054
.000
.013
.000
.119
.000

13.101

-.085

-2.586

.010

81.957
26.885
1.038
5.802
7.970

-.077
-.311
.039
.139

8.030
-2.334
-9.385
1.140
4.103

.000
.020
.000
.255
.000

-.084

-2.551

.011

.005
.061

.137
1.763

.891
.078

13.113
15.041
12.714

β
-.077
.318
.064

Figura 1. Modelo de mediación simple.

Nota: SE = Error Estándar por las siglas en inglés; CI = Intervalo de Confianza por las siglas en inglés.

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Conclusiones
Los resultados permiten afirmar que, a partir de una asociación directa, la polarización ideológica
está negativamente relacionada con el tamaño de la red de las personas (c´= -38.73, p &lt; .001). Esta
situación permite sostener, en primer lugar, bajo la perspectiva de Lee et al. (2014), que el aumento
del tamaño de las redes sociales termina por dar apertura a la compresión de ideas opuestas, induciendo así a un efecto de despolarización. En segundo lugar, si se analiza este resultado desde otras
perspectivas, las personas al prevenir la exposición a ideas contradictorias generan “cámaras de eco”
en sus redes sociales, es decir, disminuyen la generación de lazos con personas de ideas diferentes, lo
que termina por truncar la extensión de su red. Este factor termina por aumentar la polarización (Bail
et al., 2018).
Frente a la relación entre las expresiones políticas y el tamaño de la red, los resultados evidencian una asociación positiva entre estas (b = 40.30, p &lt; .001). Lo anterior podría entenderse en
tanto a medida que se incrementa el flujo de información y la posibilidad de expresión pública en las
redes sociales, se incrementa el número de redes interpersonales (Kavanaugh et al. 2005). Si las personas se encuentran en capacidad de comunicarse con individuos de ideas contrarias, la red será más
heterogénea y se dará apertura a la generación de lazos fuertes y débiles, extendiendo el número de
contactos en su red (Gil de Zúñiga &amp; Valenzuela, 2011).
Al testear el rol mediador de las expresiones políticas online, fue posible confirmar la hipótesis planteada: las personas que se ubican en un mayor nivel de polarización ideológica, al realizar
expresiones políticas online, presentan un mayor tamaño de sus redes en plataformas digitales (B =
6.88, EE = 2.88, 95% IC [2.00, 13.26]). Las personas que se encuentran polarizadas buscan información de ideas contradictorias respecto a sus creencias preexistentes dado que se sienten capaces para
contra argumentar esa información. En la búsqueda de ideas opuestas y en la generación de discusiones con otras personas, generan lazos débiles y conexiones que amplían el número de individuos en
su red (Lee et al., 2014).
Se podría analizar en futuras investigaciones si hay una tendencia persuasiva entre las personas más polarizadas. Barnidge et al. (2018) señalan que las expresiones políticas pueden ser un intento de persuasión. Se pensaría que aquellas personas que se encuentran más polarizadas buscan
cambiar las opiniones de los demás hacia sus ideas, de ahí que se propongan ampliar su red generando
mayores conexiones con otros individuos para aumentar así su capacidad de persuasión. El estudio
adelantado permite pensar que las redes sociales están dando apertura a procesos deliberativos al ser
escenarios que facilitan la exposición de las personas a diferencias políticas, es decir, se constituyen
como un nuevo espacio para la deliberación pública. A pesar de que sea un espacio propicio para el
aumento de la polarización ideológica, las redes sociales permiten que, a partir de la deliberación, las
personas puedan pensar críticamente sobre las diferentes perspectivas de un asunto público (Rengifo,
2019).

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Una vez concluida la investigación, se observa la necesidad de investigar los diferentes fenómenos políticos a la luz del modelo de mediación comunicativa (Shah et al., 2017). Para superar las
limitaciones metodológicas de este estudio, se debe realizar un análisis moderador de otras variables
que se desprendan del contexto y adoptar un enfoque longitudinal que permita afirmar o no la permanencia de la mediación. Se entiende que los resultados del presente estudio no permiten hacer
generalidades en el tiempo. Con relación al alcance de este estudio, hace falta una comparación del
tamaño de las redes sociales de personas con ideas más liberales en oposición al tamaño de las redes
de las personas con ideas más conservadoras, representando una oportunidad para futuras investigaciones. En un escenario de conflictos que afectan a la sociedad colombiana, la comunicación política
puede sugerir alternativas para fortalecer la deliberación en el ejercicio de la política.

Agradecimientos
Agradecemos el apoyo brindado por parte de la Universidad Externado de Colombia, en especial a
Diego Mazorra, director académico de la Maestría en Comunicación Política y a la profesora Angela
Duarte por sus observaciones a lo largo del ejercicio investigativo. Este artículo se desprende de la
investigación realizada como requisito para obtener el título de la maestría en comunicación política
de la Universidad Externado de Colombia por parte de sus autores.

Declaración de conflicto de intereses
Los autores no informaron ningún posible conflicto de intereses.

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�Representaciones de la identidad neoleonesa en los spots de
las campañas a la gubernatura de Nuevo León de 2015
Representations of Nuevo León’s identity within the campaign spots for the 2015 state election

Xavier Moyssén Álvarez
Centro de Estudios sobre la Enseñanza y el Aprendizaje del Derecho
Orcid https://orcid.org/0000-0002-9082-7567
xavier.moyssen.alvarez@gmail.com

Resumen: Este trabajo toma como punto de partida el modelo sociológico del voto, según el cual las características sociales
determinan las preferencias políticas. Se propone que la identidad regional, al ser un componente socializado, pudo tener
efectos sobre el comportamiento electoral de la elección a gubernatura de Nuevo León de 2015. El objetivo de este trabajo no
es indagar sobre el resultado de la elección, sino verificar, a través de un análisis de contenido, la presencia de elementos de
identidad neoleonesa dentro de los spots propagandísticos de campaña de los principales candidatos: Felipe de Jesús Cantú
(PAN), Ivonne Álvarez García (PRI) y Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón (independiente). Además, se propone una explicación teórica de los posibles efectos de estos elementos en el comportamiento electoral y su relación con las políticas de la
posverdad.

Palabras clave: Identidad regional, comportamiento electoral, spots de campaña, análisis de contenido, post-verdad

Abstract: This article parts from the sociological model of voting behavior, according to which social characteristics determine political preferences. It is proposed that regional identity, because of its socialized nature, might’ve had effects on the
voting behavior of the 2015 Nuevo León election. This work isn’t focused on the result of the election, it rather intends to verify,
through content analysis, the presence of elements belonging to Nuevo Leon’s identity within the campaign spots for the main
candidates: Felipe de Jesús Cantú (PAN), Ivonne Álvarez García (PRI), and Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón (independent). Furthermore, we propose a theoretical explanation of the possible effects of these elements, and their relationship to posttruth politics.

Keywords: Regional identity, voting behavior, campaign spots, content analysis, post-truth

Fecha de recepción: 27/04/2020
Fecha de aprobación: 21/07/2020

Cómo citar este artículo: Moyssén Álvarez, X. (2020). Representaciones de la identidad neoleonesa en los spots de
las campañas a la gubernatura de
https://doi.org/10.29105/rcp2-2

Nuevo León de 2015. Revista de Comunicación Política, 2, 29−53.

Revista de Comunicación Política, vol. 2, enero-diciembre, 2020, http://rcp.uanl.mx, pp. 29−53, ISSN: en trámite

�Representaciones de la identidad neoleonesa en los spots de las campañas a la gubernatura de Nuevo León de 2015

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Introducción
México es un país con una marcada diversidad regional. Generalmente, cuando se habla de las regiones de México se habla de la distribución territorial de los estados: Norte, Centro y Sur. Sin embargo,
las regiones, además de ser unidades geográficas, comprenden elementos particulares geopolíticos,
económicos, demográficos, culturales, históricos e incluso familiares (Ceballos Ramírez, 2006). Dichos elementos característicos le confieren a cada región una identidad colectiva particular que las
distingue de las demás y con la que se vinculan quienes han nacido y vivido en esos lugares, desarrollando en ellos un sentido de pertenencia hacia esas conformaciones, el cual se denomina identidad
regional. Para Mercado Maldonado y Hernández Oliva (2010), la identidad colectiva se define por
cuatro cosas: 1) es una construcción subjetiva de los propios sujetos, 2) se expresa en términos de un
nosotros en contraposición a los otros, 3) su punto de partida son los rasgos o elementos culturales
seleccionados por la propia colectividad, y 4) sus elementos constituyen su propia cultura (p. 240).
La identidad regional, por tanto, es solamente una identidad colectiva perteneciente a una región
particular. En el caso de este artículo, se tratará la identidad de Nuevo León, o identidad neoleonesa
(de aquí adelante INL).
En México, las identidades regionales han sido estudiadas ampliamente desde la perspectiva
cultural, histórica y económica, sin embargo, son pocos y recientes los estudios que tratan sobre la
arena de la política. Como explica Figueroa-Magaña (2013): “En las últimas dos décadas, y con mayor
frecuencia desde las elecciones presidenciales de 2000 y 2006, algunos politólogos se han basado en
la variable ‘región’ para explicar el voto ciudadano en México” (p. 135). Ha habido varios trabajos que
desarrollan la relación entre el comportamiento electoral y las divisiones regionales en México (Baker
2006; Klesner, 2012; Figueroa-Magaña 2013), este trabajo incursiona en esta línea, desde la perspectiva de la identidad neoleonesa, para indagar en los elementos de campaña de las elecciones a la gubernatura del 2015.
La elección a la gubernatura de Nuevo León del año 2015 fue histórica por muchos factores.
No solamente resultó en la victoria del primer candidato independiente postulado para gobernador,
sino que además sucedió en un estado que contaba con un bipartidismo estable que se puede rastrear
hasta los años 80 (Garza, 1998; Gutiérrez, 2007). El resultado de la elección puede ser abordado desde
varios ángulos: principalmente el del hartazgo bipartidista y la novedosa posibilidad de contar con un
gobernador independiente de un partido político. Sin embargo, el objetivo principal de este trabajo
no es indagar sobre el resultado de la elección, sino explorar la presencia de elementos de identidad
neoleonesa dentro de los elementos propagandísticos de campaña, exclusivamente los spots de los
tres principales candidatos: Felipe de Jesús Cantú, candidato del PAN, Ivonne Álvarez García, candidata del PRI, y Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, candidato independiente. Se optó por analizar
los spots puesto que es el único material de campaña que puede ser encontrado casi en su totalidad,
dentro del acervo en línea de Pautas del Instituto Nacional Electoral.

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�Xavier Moyssén Álvarez

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Este trabajo toma como punto de partida el modelo sociológico del voto, desarrollado por
Laszerfeld, Berelson y Gaudet, el cual implica que una persona piensa en términos políticos, según
son sus términos sociales, y que las características sociales determinan las preferencias políticas (Berlanga y Vásquez, 2009). Bajo este modelo, la socialización, llevada a cabo por la familia, los amigos,
el lugar de trabajo, la región, entre otros, influyen de manera relevante en las decisiones electorales
de los votantes. Aquí es donde se sitúa el concepto de identidad neoleonesa, la cual es conformada
por factores históricos, económicos, culturales y políticos.
Por tanto, se propone que la presencia de elementos de INL dentro de los spots propagandísticos pudo haber tenido efecto en la intención del voto ciudadano. Existen estudios que prueban que
los spots políticos tienen incidencia en el comportamiento electoral. Por ejemplo, Maldonado (2013),
menciona que “el estudio efectuado por Kaid, Chanslor y Hovind (1992) sobre la efectividad que tienen los spots políticos televisivos pone de manifiesto que éstos juegan un importante papel en la valoración del candidato, recuerdo del mensaje e intención de voto” (p. 42). Por tanto, primero sería
necesario definir el concepto de INL, es decir, ¿qué la conforma? ¿Cuáles son sus representaciones?
Una vez contestadas estas preguntas, es necesario responder ¿cómo es representada en los spots de
campaña? Y si ¿existe la presencia de estos elementos siquiera?
Este trabajo tiene, por tanto, 4 objetivos particulares: 1) definir, en grandes rasgos, el concepto de identidad neoleonesa, 2) verificar la presencia de elementos de INL dentro de los spots de
campaña de los tres principales candidatos a la gubernatura de Nuevo León de 2015, 3) proporcionar
una explicación teórica sobre el posible efecto de persuasión de estos elementos, y 4) contextualizar
estos elementos dentro de la política de la posverdad.

Concepto de identidad neoleonesa
Para formular el concepto de INL, se debe primero definir en qué consiste una identidad regional. La
identidad regional no es más que una identidad colectiva perteneciente a una región en particular.
Dicha identidad regional es producto de un proceso que se ha construido y reconstruido a lo largo del
tiempo. En este proceso “la geografía tiene correspondencia con la historia, para interpretar y entender el pasado de un pueblo en relación con los elementos espaciales, sociales, económicos, políticos y
culturales que se han modificado a través del tiempo” (Sandoval, 2009, p. 10). Mercado Maldonado
y Hernández Oliva (2010) han mencionado que algunos de los referentes de identidad más comunes
son: 1) la etnohistoria, entendida como la historia interiorizada por los miembros de un grupo, 2) las
creencias, entendidas como ideologías, prácticas, religión, y costumbres, 3) los valores sociales, y 4)
la comunicación, la cual se realiza a través del lenguaje, ya sea escrito, hablado, o gestual.
Por lo tanto, la identidad neoleonesa puede definirse como el conjunto de culturas, prácticas,
costumbres e ideología que son particulares del estado de Nuevo León. Esta identidad neoleonesa es

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�Representaciones de la identidad neoleonesa en los spots de las campañas a la gubernatura de Nuevo León de 2015

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producto de factores históricos, económicos, políticos y culturales propios del estado. Dicho de otro
modo y siguiendo a Figueroa-Magaña (2013) la identidad neoleonesa es “la identidad básica que los
individuos que habitan en el estado de [Nuevo León] han adquirido a través de diferentes experiencias
históricas y culturales que los diferencian de otros [estados]” (p. 136). Los elementos que la conforman son: la cultura del trabajo, el individualismo, el emprendimiento, el federalismo, los valores, el
lenguaje, la gastronomía, la música, el orgullo, los equipos deportivos, la vestimenta, y los monumentos históricos y formaciones naturales, como el Obispado, o el Cerro de la Silla.
Mientras que por buena parte del siglo XIX y en el periodo novohispano la centralización
política y comercial obstaculizaron el progreso de Nuevo León, “la apertura económica y comercial de
fines del siglo XIX incidió en el primer auge industrial de la capital regiomontana, desarrollado entre
1890 y 1910, proceso centrado en la ciudad de Monterrey en un contexto de expansión de la economía
internacional” (Cavazos &amp; Morado, 2006, p. 87). Durante el siglo XX, la capital de Nuevo León, Monterrey, se convirtió en la ciudad más importante del noreste mexicano, debido a su industrialización
y desarrollo económico (Cerutti, 1992, 2007); aquí empieza la diferenciación de la identidad propiamente neoleonesa, respecto al resto de la identidad regional del noreste.
El desarrollo de la identidad estatal, arraigada en la industrialización y el crecimiento económico, contribuyó a crear una subordinación de clase voluntaria y mutualista que se institucionalizó y
socializó como la cultura del trabajo. Hay ejemplos históricos de esta socialización por parte de las
empresas hacia los trabajadores. La revista Trabajo y Ahorro, creada por la Sociedad Cuauhtémoc y
Famosa en 1921, es un claro ejemplo de un instrumento de socialización para la cultura del trabajo.
La acumulación de capital y la cultura del trabajo condujo a un sentido de emprendimiento para gran
parte de los habitantes de Nuevo León: en el 2019, el 99% de las empresas del estado eran pequeñas
o medianas empresas (García, 2019). El desarrollo capitalista del estado y de su capital llevó a una
relación histórica tensa, muchas veces conflictiva, con el centralismo político-económico del gobierno
federal, que permeó en la ideología neoleonesa, la cual se pronuncia por un estado no-intervencionista en la economía, y un fuerte individualismo. Estas tensiones con la capital del país pueden ser
ejemplificadas concretamente en una serie de episodios históricos. Desde los intentos separatistas de
Santiago Vidaurri en el S. XIX por crear la República de la Sierra Madre, hasta las tensiones causadas
por la Ley Federal del Trabajo de 1931, la visita de Lázaro Cárdenas a Monterrey en 1936, los roces
públicos entre Luis Echeverría y el Grupo Monterrey durante los 70 referentes a la muerte del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada, y la crisis económica de 1982. Hoy en día persiste esa relación tensa con el gobierno federal no solo en Nuevo León, sino en los 3 estados norestenses, principalmente alrededor del pacto fiscal (Maldonado, 2020).
Mientras que hay elementos identitarios para cada clase social, también existen elementos
que están presentes en todas estas. Un ejemplo claro de esto es el lenguaje, la jerga o slang norestense
es conocido entre todas las clases sociales. Así, hay expresiones idiomáticas neoleonesas conocidas y
utilizadas sin distinción entre clases sociales, como, por ejemplo, raza, definida por Adame y Adame

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(2007) como “Amigos, cuates, palomilla” (p. 191), o jale, definido por Elizondo (1996) como “Trabajar
por un sueldo o salario, trabajar como obligación” (p. 168). Otro ejemplo claro es la música fara-fara
(Casiano, 2014), la cual es definida por Elizondo (1996) como “Voz para nombrar la música norteña,
o el grupo que la produce; el conjunto que interpreta música norteña se caracteriza por el uso del
acordeón y la guitarra, con obligado acompañamiento de bajo sexto y algún ‘brinco’, como la redova
o los palitos” (p. 134). El fara-fara se escucha tanto en reuniones de clases populares como en reuniones de clases sociales altas, por ejemplo, en despedidas de solteros donde solo asisten varones. El
valor del trabajo, el chauvinismo, y cierto “desprecio” al centro y el sur del país por su “improductividad” también suele darse en todas las clases sociales, acompañada por una dosis sólida de racismo:
“…el sur es a menudo visto por los norteños como el territorio de los “indios” flojos o incompetentes”
(Klesner, 2012, p. 633).
Otro elemento cultural importante de la identidad de Nuevo León y particularmente de Monterrey, el cual se encuentra en todas las clases sociales, es la religión católica. Precisamente, el apego
hacia la religión ha sido un factor importante en la persistencia del conservadurismo moral y social
en el estado, el cual puede ser ejemplificado con el movimiento social contra los libros de texto gratuitos en 1962, llevado a cabo nacionalmente por la UNPF (Unión Nacional de Padres de Familia)
(Uribe, 2008), presente también en Monterrey con la ayuda de los organismos patronales locales
(Cavazos &amp; Morado, 2006). Este conservadurismo moral también ha permeado los valores sociales
en el estado, principalmente el valor de la familia. Otros valores esenciales de la INL son aquellos
vinculados con la cultura del trabajo, es decir: el esfuerzo, la puntualidad, el ahorro, la franqueza y la
honestidad, entre otros.
Otro ejemplo claro de identidad neoleonesa presente en todos los niveles socioeconómicos
son las “carnes asadas” las cuales son realizadas como actividad social tanto por clases sociales bajas
como clases sociales altas, particularmente los fines de semana. Basta visitar esos días las carniceras
de distintos sectores sociales, para comprobarlo. Mientras que la carne asada es parte de la INL, no
es exclusiva al estado, sino a todo el norte del país. Como señalan Alvarado-Lagunas et al. (2016):
los “norteños” han creado una gran concientización de cultura en la cual el consumo de la
carne trae consigo indudablemente una satisfacción psicológica y un valor social. Basta con
analizar una gran variedad de indicadores alimentarios de la región norte de México para
conocer el comportamiento de la producción y el consumo de carne de esta población. (…) En
la cultura alimenticia de la ciudad de Monterrey, la carne es protagonista indiscutible. (p. 20)
Para Alvarado-Lagunas et al. (2016), la demanda de la carne en Monterrey está influida “por
los hábitos, las costumbres el ingreso de la población y el marketing que realizan las corporaciones o
empresas productoras de carnes” (p. 20). Es por eso que las carnes asadas no solamente se limitan a
ser un elemento gastronómico del estado o de la región, sino que además es una actividad social importante. Los medios locales inclusive han mencionado que “aunque la economía afecte a las familias,
no puede faltar al menos una vez a la semana en las casas de los regiomontanos” (Villasana, 2019).

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La cerveza es otro elemento clave dentro de la gastronomía neoleonesa, y por ende regiomontana.
Monterrey es la ciudad que más consume cerveza en México (Excelsior, 2016). Además, el crecimiento
económico durante el siglo XX se le puede ser atribuido a dos grandes industrias: Fundidora de Hierro y Acero, y Cervecería Cuauhtémoc. Por tanto, la cerveza no solamente representa un elemento
clave de la gastronomía neoleonesa moderna, sino además representa un elemento clave dentro de su
proceso de industrialización.

Figura 1. La INL dentro de las esferas de identidad macrosociales.

Fuente: Elaboración propia

Finalmente, también valdría la pena mencionar la importancia del futbol en la INL. Nuevo
León cuenta con dos equipos de futbol profesionales, los Rayados de Monterrey, y los Tigres de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. La inversión de un aficionado promedio de los Rayados es
aproximadamente de 8,041 pesos, mientras que la inversión de un aficionado promedio de Tigres es
de 7,342. Comparándolo con los costos de otros eventos deportivos de Monterrey, el costo del futbol
representa casi tres veces más dinero que el del béisbol (2,091 pesos), y casi cuatro veces más que el
del basquetbol (2,064 pesos) (Hernández Castro, 2017). Mientras que el precio de poder ver en vivo
el futbol es elevado, no hay otro evento deportivo que reúna más aficionados o que recaude más dinero, ni siquiera el Abierto de Tenis, el cual reúne algunas de las mejores jugadoras del mundo.
Por tanto, es posible afirmar que la persona neoleonesa, en términos generales, tiene una
forma particular de ser y de pensar. Es individualista, tiene una ética del trabajo socializada, favorece,
sobre otras cuestiones sociales, al progreso económico, manifiesta cierto chauvinismo y una relación

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tensa con la capital del país, utiliza un lenguaje y expresiones propias del noreste y de su estado,
disfruta escuchar fara-fara y corridos, hacer carnes asadas con su familia, tomar cerveza, y ver el futbol de equipos locales. Todos los elementos recopilados contribuyen a conformar esta identidad neoleonesa. En la figura 1 se presenta la INL dentro de las demás esferas de identidad macro sociales.

Metodología
Para realizar este trabajo se recopilaron los spots de campaña de los tres principales candidatos: Felipe de Jesús Cantú, candidato del PAN, Ivonne Álvarez García, candidata del PRI (Alianza por tu
seguridad), y Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, candidato independiente. Se pudieron encontrar
todos los spots de los primeros dos candidatos gracias al acervo en línea de Pautas para Medios 1 del
Instituto Nacional Electoral. En el caso del candidato independiente, también se recurrió a su canal
oficial de YouTube2, ya que el candidato prefirió utilizar esta plataforma por razones presupuestales,
aunque muy probablemente haya habido alguna razón estratégica detrás de esta decisión, probablemente relacionada con una supuesta política de austeridad. En la Tabla 1 se presentan los spots analizados para cada candidato.

Tabla 1. Spots recopilados de cada candidato.
Número de Spot

Nombre

Medio

FJ1

Cambiemos el rumbo

TV

FJ2

Gobierno callejero

TV

FJ3

Gobierno cercano

TV

FJ4

Metro

TV

FJ5

Pensar diferente

TV

FJ6

Seis años de buen gobierno

TV

FJ7

Yo voy con Nuevo León

TV

FJ8

Escuelas

TV

FJ9

Guarderías

TV

FJ10

El corrido de Felipe

Radio

Candidato
Felipe de Jesús
Cantú

Fuente: Elaboración propia basada en los spots analizados de Ruiz Vidales (2016).

1
2

http://pautas.ine.mx/transparencia/proceso_2015/nuevo_leon/index_cam.html
www.youtube.com/user/elbroncotv

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Tabla 1. Spots recopilados de cada candidato (Continuación).
IA1

Baches

TV

IA2

Becas

TV

IA3

Fábrica

TV

IA4

Nuevo León se levanta

TV

IA5

Seguridad

TV

IA6

Liderazgo

TV

IA7

Transparencia

TV

IA8

Mesa

TV

IA9

Adrián de la Garza

TV

IA10

Mamás

Radio

JR1

¿Cómo vamos a gobernar Nuevo León?

YouTube

JR2

Familia Bronca

YouTube

JR3

Groserías

TV

JR4

Los partidos andan de compras

YouTube

JR5

Propuesta educación

YouTube

JR6

Si ya estás hasta el tronco

TV

JR7

Transporte público

YouTube

JR8

Debajo del sombrero

Radio

JR9

Un bronco con fe

YouTube

Ivonne
García

Álvarez

Jaime Rodríguez
Calderón
"El
Bronco"

Fuente: Elaboración propia basada en los spots analizados de Ruiz Vidales (2016).

La metodología para este estudio fue un análisis cualitativo de contenido. Este método de
investigación se basa en el uso de categorías, las cuales se conforman por “cada uno de los elementos
o dimensiones de las variables investigadas y que van a servir para clasificar o agrupar según ellas las
diversas unidades” (López Noguero, 2004, p. 169). En la Tabla 2 se presentan las categorías que conforman la INL.
Las categorías pueden ser inductivas o deductivas. Las categorías inductivas se realizan a partir del material analizado, es decir, a posteriori, mientras que las categorías deductivas “se formulan
desde la teoría” (Herrera Díaz, 2018, p. 129), o sea a priori. El análisis temático de contenido deductivo, por tanto, “busca en el texto categorías previamente establecidas y que se construyen mediante
referentes teóricos” (Herrera Díaz, 2018, p. 129). Las categorías deductivas de este trabajo y sus indicadores se elaboraron a partir de los elementos de INL que fueron desarrollados en el apartado 2. A
partir del listado de categorías deductivas se elaboró un Libro de Códigos, al cual se agregaron nuevos

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indicadores inductivos que surgieron durante el análisis de los spots, particularmente en la categoría
6. La categoría 12 fue una categoría inductiva agregada a partir del material analizado.

Tabla 2. Categorías que conforman la Identidad Neoleonesa.
1.

Cultura del trabajo

2. Valores
3. Emprendimiento
4. Individualismo
5.

Federalismo

6. Lenguaje
7.

Gastronomía

8. Música
9. Vestimenta
10. Orgullo
11. Fútbol
12. Monumentos Históricos
Fuente: Elaboración propia

Las categorías que se usaron en este trabajo son categorías deductivas de unidades temáticas.
Estas tienen como disección de análisis conceptos y referencias y tienen como disciplina de influencia
a la psicología cognitiva, la psicología social y la sociología de la comunicación, pero también a la
sociología política, y pueden ser procesadas tanto por métodos cualitativos, como cuantitativos. Sus
objetos de estudio son generalmente productos singulares de comunicación interpersonal y de masas
(Piñuel Raigada, 2002), como son, por ejemplo, los spots propagandísticos.
Una vez elaborado el Libro de Códigos, se realizó una Ficha de Análisis que fue utilizada para
codificar la presencia (o ausencia) de categorías en los spots de campaña de los tres candidatos. Para
rellenar la ficha de análisis de los spots de campaña se tomaron en cuenta diferentes criterios para
cada categoría. Las categorías 1, 2, 3, 4, 5, y 10, son registradas a partir del contenido temático del
discurso en los spots, los cuales pueden estar tanto en el lenguaje oral, como en el texto escrito. Para
la categoría 8, no solo se toma en cuenta el sonido del “género” musical, sino que también se toman
en cuenta las letras de las canciones, las cuales también pueden referenciar cualquier otra categoría
de la 1 a la 6. La categoría 6 es registrada a partir del lenguaje oral y el texto escrito en los spots. La
presencia de las categorías 7, 9, 11 y 12 se indica por medio de la vestimenta, y la escenografía del spot.
Si un indicador de categoría se encuentra presente en un spot, se le da un valor de 1 dentro de la ficha

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de análisis, si el indicador no está presente, se le da un valor de 0. Un spot puede registrar una categoría varias veces por medio de diferentes indicadores. Sin embargo, el indicador solo se limita a
señalar presencia o ausencia de una categoría, no mide frecuencia de mención, u otros tipos.
Se realizó el análisis de los 29 spots y posteriormente los datos fueron registrados en una
matriz maestra en Excel 2016. Aunque este es un estudio cualitativo, hay elementos cuantitativos de
estadística descriptiva que pueden ser considerados, de ahí que se realizaron tablas de porcentajes
basados en los datos recopilados de los spots de los tres candidatos en total, así como para cada uno
de los spots de los candidatos. Los resultados se muestran en el siguiente apartado.

Resultados
La presencia de INL dentro de los spots fue confirmada en el análisis. En la tabla 3 se presenta el
porcentaje de cada elemento de INL dentro de los 29 spots analizados.

Tabla 3. Resultados globales de categorías de INL dentro de spots analizados.
Categoría

N (indicadores)

%

20

13%

2. Valores

55

37%

3. Emprendimiento

11

7%

4. Individualismo

3

2%

5.

0

0%

6. Lenguaje

23

15%

7.

1

1%

8. Música

3

2%

9. Vestimenta

9

6%

10. Orgullo

12

8%

11. Fútbol

1

1%

1.

Cultura del trabajo

Federalismo

Gastronomía

12. Monumentos históricos 11

7%

Total

100%

149

Fuente: Elaboración propia.

Las tres categorías que fueron más representadas fueron 1. Cultura del trabajo (N = 20, 13%),
2. Valores (N = 55, 37%) y 6. Lenguaje (N = 23, 15%). Sorprendentemente, la categoría Lenguaje fue
una de las más representadas, aunque solamente fue registrada por un candidato: Jaime Rodríguez

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Calderón. De los spots analizados, aquellos del candidato independiente fueron los que más registraron categorías de INL. A continuación, se presentan las tablas individuales para cada los spots de
candidato.
Felipe de Jesús Cantú fue el candidato que menos registró categorías de INL. Los spots
del candidato panista fueron principalmente enfocados en los Valores, la Cultura del trabajo, y los
Monumentos Históricos (Ver Tabla 4). La alta concentración de la categoría de Valores (49%, n = 17)
podría inclusive indicar cierta inclinación monotemática dentro de los spots analizados. Los indicadores de Valores más utilizados dentro de la campaña de Felipe de Jesús Cantú fueron: 1) honestidad
(5 veces), 2) familia (4 veces), y 3 ahorro (3 veces). Por ejemplo, el valor de la familia, el cual es muy
importante dentro de la INL, tuvo todo un spot dedicado a él. Este fue el spot FJ9, titulado Guarderías. Un elemento que vale la pena rescatar es el anuncio de radio “El Corrido de Felipe”. Este spot
no solamente registró indicadores de la categoría de Música, sino que también registró indicadores
de la categoría de Valores por el contenido de la letra, la cual remite a ser trabajador y honesto, valores que conforman parcialmente la identidad neoleonesa. De los 149 indicadores totales en los spots
analizados, solo el 24% (N = 35) pertenece a los spots de Felipe de Jesús Cantú, el porcentaje más
bajo entre los tres candidatos.

Tabla 4. Categorías de INL dentro de los spots de Felipe de Jesús Cantú.
Categoría

N (indicadores)

%

6

17%

2. Valores

17

49%

3. Emprendimiento

1

3%

4. Individualismo

0

0%

5.

0

0%

6. Lenguaje

0

0%

7.

0

0%

8. Música

1

3%

9. Vestimenta

0

0%

10. Orgullo

1

3%

11. Fútbol

0

0%

1.

Cultura del trabajo

Federalismo

Gastronomía

12. Monumentos históricos 8

23%

Total

100%

35

Fuente: Elaboración propia.

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Figura 2. Captura de pantalla tomada del spot FJ9 “Guarderías”.

Los spots de la candidata Ivonne Álvarez García registraron más categorías de INL. El
énfasis en la Cultura del trabajo (N = 7, 18%), y los Valores (N = 16, 42%) está presente en estos
mismos, pero la categoría de Emprendimiento (N = 6, 16%), y la categoría de Orgullo (N = 5, 13%)
también fueron categorías importantes. A continuación, se muestran los resultados al análisis (Ver
Tabla 5).

Tabla 5. Categorías de INL dentro de los spots de Ivonne Álvarez García
Categoría

N (indicadores)

%

7

18%

2. Valores

16

42%

3. Emprendimiento

6

16%

4. Individualismo

0

0%

5.

0

0%

6. Lenguaje

0

0%

7.

1

3%

8. Música

0

0%

9. Vestimenta

0

0%

10. Orgullo

5

13%

11. Fútbol

1

0%

12. Monumentos históricos 2

5%

Total

100%

1.

Cultura del trabajo

Federalismo
Gastronomía

38

Fuente: Elaboración propia.

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Hay un spot que está dedicado enteramente al tema del trabajo fabril. Este spot es el IA3
“Fábrica”, en el cual se muestran obreros dentro de una fábrica, uniformados y conversando con la
candidata. Este spot es importante debido a la idea del trabajo que es presentada en el spot, que indica
importancia central en la sociedad. El trabajo es presentado como una fuente de autosuficiencia
(“Cuando hay trabajo, en casa no falta nada”), y seguridad tanto personal como de la familia
(“Ivonne,

yo con mi trabajo, me siento más seguro”, “Y tu familia también”). Es importante puntua-

lizar en este spot porque presenta la relación “deificada” de los neoleoneses hacia el trabajo que históricamente ha sido transmitida por varios medios de socialización y comunicación masiva (Palacios,
2007).

Figura 3. Captura de pantalla tomada del spot IA3 “Fábrica”.

La Cultura del trabajo y el Emprendimiento se presentan íntimamente unidos en la propaganda de la candidata priísta. Al final de cuentas, fue el empresariado neoleonés quienes desarrollaron y se encargaron de socializar esta cultura, la cual fue, en su momento, respaldada por las condiciones socioeconómicas creadas por el emprendimiento de estos mismos. La categoría de Emprendimiento también es visible en el spot IA3, por sus referencias que indican competitividad (“Voy a hacer un equipo con los mejores del estado”), y ética empresarial (“No solamente generar empleo, sino,
además, empleos bien pagados”).
Otro spot en el que habría que puntualizar es el spot IA4 “Nuevo León se levanta”, debido a
la cantidad de categorías que se encuentran en este. En el spot se encuentran las categorías Emprendimiento, Cultura del trabajo, Valores, y Orgullo. Se menciona la ética empresarial (Empleos mejor
pagados”), el progreso económico relacionado a los pequeños negocios (“El que levanta un negocio”),

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aparecen personajes en una fábrica (lo cual es un indicador de la categoría Cultura del Trabajo: reconocimiento al valor del obrero), se hace mención de valores con los que se identifican los neoleoneses
(familia, puntualidad, esfuerzo, los cuales son indicadores de la categoría de Valores), y también se
hace mención del Orgullo que la gente siente por el Estado (“Nuevo León se levanta todos los días
con la fuerza de su gente, la gente que levanta el orgullo de nuestro estado”). De los 149 indicadores
registrados, los spots de Ivonne Álvarez García fueron responsables por un 26% (N = 38) de estos.
También vale la pena mencionar que Ivonne Álvarez fue la única candidata que registró la
categoría de Fútbol y Gastronomía. Esto es durante el spot IA5 “Seguridad”, donde en el primer encuadre se puede ver a una familia (indicador de categoría de Valores) jugando fútbol, y haciendo una
carne asada (indicador de categoría de Gastronomía).

Tabla 6. Categorías de INL dentro de los spots de Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón “El Bronco”.
Categoría

N (indicadores)

%

7

9%

2. Valores

22

29%

3. Emprendimiento

4

5%

4. Individualismo

3

4%

5.

0

0%

6. Lenguaje

23

30%

7.

0

0%

8. Música

2

3%

9. Vestimenta

8

11%

10. Orgullo

6

8%

11. Fútbol

0

0%

12. Monumentos históricos 1

1%

Total

100%

1.

Cultura del trabajo

Federalismo

Gastronomía

76

Fuente: Elaboración propia.

Los spots de Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón fueron los spots que más registraron
indicadores de INL y los que abarcaron más categorías. De los 149 indicadores registrados, los spots
de “El Bronco” fueron responsables por un 51% (N = 76) de todos estos. El candidato hizo más énfasis
en categorías con más índole cultural, como lo son el Lenguaje (N = 23, 30%) y la Vestimenta (N = 8,
11%). La categoría de Valores (N = 22, 29%) también persistió como una categoría importante. Otras
categorías importantes registradas fueron el Orgullo (N = 6, 8%), y el Emprendimiento (N = 4, 5%).
Además, el candidato independiente fue el único en registrar la categoría de Individualismo (N = 3,

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4%), lo cual es reflejado en el spot JR4 “Los partidos andan de compras”, en el cual “El Bronco” pide
a la audiencia que vaya a recoger las “tarjetas” en las que “los partidos rudos” les van a depositar,
debido a que “ese dinero es suyo” y que “no les están regalando nada”, lo cual bien puede reflejar el
indicador rechazo al asistencialismo y el indicador rechazo al estado benefactor (Ver Tabla 6).
Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón también hace un fuerte hincapié en la interdependencia
del ámbito económico, social, cultural y político con su slogan: “La raza paga, la raza manda”, el cual
aparece en 8 de sus 9 spots, ya sea dicho por él, en escrito, o ambos. Este slogan resulta clave puesto
que a partir de él se pueden registran varias categorías: los Valores de legalidad y de ahorro, la importancia central de la economía en la política en un Estado que se ha caracterizado por su Emprendimiento, el Lenguaje utilizado para comunicar el slogan es propio del noreste y por lo tanto de Nuevo
León, y la imagen que lo acompaña, que incluye un trabajador de Fábrica entre otros personajes,
remite a la Cultura del trabajo que imperó durante mucho tiempo al estado.

Figura 4. Captura de pantalla tomada del spot JR4 “Los partidos andan de compras”.

El Bronco también tuvo cifras más variadas que los otros candidatos, abarcando más categorías y teniendo una representación de la INL más integral y heterogénea. El spot JR4 contiene otras
categorías además de Individualismo, en él también se puede ver el indicador de franqueza, u honestidad, parte de la categoría de Valores, cuando el candidato dice “acá no te podemos pagar nosotros,
pero sí te vamos a dar todo lo que hemos dicho”. En este spot Rodríguez Calderón también le advierte
a la audiencia que los partidos políticos (los rudos del PAN y el PRI, les llama) estarán contratando
gente para sus campañas. Después de esto, le pide a la audiencia que “aunque su corazón sea bronco,
hagan el jale con profesionalismo”, y que es importante que hagan el trabajo bien hecho. Esta es una
alusión a la Cultura del Trabajo. Después de pedirle a la audiencia que hagan el jale con profesionalismo, les dice: “en cuanto salgan de esa chamba, pónganse el chaleco bronco y vénganse pa’acá hechos madre a convencer uno más”. De nuevo, el candidato independiente al utilizar el lenguaje coloquial norestense no solamente representa la INL en su discurso en contenido, sino también en forma.

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El spot JR1 “¿Cómo vamos a gobernar Nuevo León?” también es importante debido a las categorías que este recoge. El uso de la categoría de Lenguaje es notorio desde el inicio del spot, pues
este abre con un “Quiúbole raza” de parte del candidato, el cual también aparece en texto. También
se registraron, bajo la categoría de Valores, los indicadores de orden, legalidad, y honestidad. La categoría de Emprendimiento fue indicada dos veces, por menciones de competitividad (“Tendremos a
los mejores”, “planteles de primer mundo”), y progreso económico, en el cual hay un claro hincapié:
“La inversión para el crecimiento la definiremos en conjunto con los empresarios y agentes económicos, más emprendedores, inversión regional y mucho empleo, así no nos equivocamos”. La categoría
Orgullo fue registrada dos veces, una bajo el indicador menciones históricas o de historia (“Quieren
impedir que hagamos Historia”, “Raza los invito a hacer Historia ”), y liderazgo en el país o en la
región (“Nuevo León tendrá el primer gobierno independiente de este país”).
El anuncio de radio de Jaime Rodríguez Calderón es fragmento de una canción más larga que
se encuentra en su canal de YouTube. Este anuncio es una adaptación de la canción “Debajo del sombrero” de Leandro Ríos, un artista de Los Ramones, N.L., de música norteña. La canción utiliza bajo
sexto, acordeón, y una percusión, los instrumentos utilizados en la música tradicional del estado, el
fara fara. La letra de la canción indica la categoría de Valores en frases como “Debajo del sombrero
hay un Bronco sincero”, que alude a la honestidad, y también menciona que el candidato independiente “demostró que tiene los tamaños”, un reflejo del machismo que aún forma parte de la vida
sociocultural en el Estado (ENADIS, 2017). La versión completa de la canción puede ser encontrada
en YouTube con su respectivo video, en el cual se utilizan elementos de vestimenta tradicional como
camisa de botones de manga larga, sombrero, o chaleco de cuero. Un fragmento del video, con su
respectivo sonido, es incluido en el spot JR6 “Si ya estás hasta el tronco”.

Figura 5. Captura de pantalla tomada del spot JR3 “Groserías”.

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Otro de los spots que vale la pena recalcar es el spot JR3 “Groserías”. En este no solamente
se usan varias palabras altisonantes o vulgares, que son muy comunes en Nuevo León, culeros, hasta
la madre, transa, lo que nos indica la categoría de Lenguaje, sino que también el candidato aparece
utilizando el Chaleco de cuero, indicador de la categoría de Vestimenta. Además, es interesante cómo
el anuncio muestra un encuadre picture-in-picture donde aparece un personaje encargado de “transformar” las “groserías” en oraciones formales, inclusive aparece un texto indicando esto. Esto, en
conjunto con el lenguaje utilizado, podría también ser un indicador de franqueza, valor importante
con el que se identifican los neoleoneses.

Discusión
Ya confirmada la presencia de elementos de INL dentro de los spots políticos analizados, se pretende
hacer una vinculación de ciertos conceptos teóricos que pueden ser explicativos de la presencia de
estos elementos. Inclusive, estos conceptos teóricos pueden también proporcionar razones para suponer que la presencia de INL pudo haber tenido incidencia en la intención del voto ciudadano.
Estudiosos de la comunicación política también han mencionado el tema de las narrativas de
campaña, o storytelling, como una estrategia de campaña. La comunicación masiva funciona como
una forma de difundir la narrativa que se pretende en la campaña. Eugene Richard (2011) comenta
que estratégicamente las narrativas de campaña pueden resultar más eficaces que la propaganda, ya
que estas intentan apelar más a las emociones: “En ese sentido, no se intenta construir o modelar una
opinión pública sino una emoción pública. Encontrar la buena emoción, anticipar el sentimiento del
momento puede asegurar el éxito electoral” (pp. 131-132). Estas narrativas de campaña forman parte
del discurso político, sin embargo, estas últimas deben insertarse en un marco cultural, y en este caso,
es el neoleonés. Así, las narrativas de campaña deben poder utilizar la Historia como parte del imaginario colectivo al que se dirigen para poder ser más eficaces, según Barthes (en Richard, 2011), la
Historia “es una de las grandes categorías de conocimiento que nos permite entender u organizar el
mundo” (p. 133). En el caso de Nuevo León, se cuenta con una historia llena de orgullo estatal, énfasis
en el progreso económico, deificación de la cultura del trabajo, episodios de intentos secesionistas, y
relaciones tensas con políticas centralistas nacionales. Algunos de estos temas, principalmente el orgullo estatal, el progreso económico, y la deificación de la cultura del trabajo, son recurrentes dentro
de los spots analizados. La cuestión de la apelación a la emoción pública es retomada más adelante.
Otro concepto que es importante mencionar es el concepto del habitus, y su aplicación en el
discurso, tanto por el emisor del discurso como por el receptor. Atendiendo a lo señalado por Bourdieu (1996), el habitus es:
el sistema de esquemas de percepción, de pensamiento y de acción, que vuelve posible un
dominio práctico y tácito del mundo social (…) [es] socialmente construido y no puede ser

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comprendido completamente más que si se lo relaciona a las condiciones sociales de las cuales es el producto, es decir a las estructuras sociales a las cuales puede contribuir a transformar o conservar. (p. 2)
Desde este punto de vista, el candidato se vuelve “parte de la historia de una institución o
sociedad hecha cuerpo, interiorizada, a través de su voz, gestos, movimientos corporales, discursos,
prácticas políticas, formas de sentir, formas de percibir la realidad y modos de valorar la misma”
(Collado-Campaña et al., 2010, p. 6). En este sentido, se puede inferir que, en una campaña política,
el emisor del discurso, el candidato, debe tratar de apelar al habitus de los electores. Rodríguez Calderón, por ejemplo, al adoptar el lenguaje coloquial neoleonés utilizado en todos sus spots, trata de
interiorizar la identidad de Nuevo León de forma lingüística.
Giménez (2000) considera que la identidad es un elemento de “cultura distintivamente internalizada como habitus” (p. 47). Por lo tanto, la identidad neoleonesa y todos los elementos que la
integran también conforman el habitus, tanto de los emisores del discurso como de los receptores de
este, en el caso de las campañas políticas locales. Mientras que es cierto que el habitus (como el
campo) varía individualmente, debe haber una estructura en común. En una sociedad como la neoleonesa, que se caracteriza por tener ciertos elementos ideológicos y culturales comunes a todas sus
clases sociales, es posible considerar que la INL conforma el imaginario colectivo del estado. Anderson (citado en Richard, 2011) también toca este tema cuando habla de las narrativas de campaña:
Cada historia contada debe encajar dentro del marco de una cultura política propia, unas referencias históricas y culturales comunes para llegar a toda la nación. Para Benedict Anderson, ‘el camino a una identificación nacional ha sido y sigue pavimentado por narrativas monumentales en el proceso de una construcción de ‘comunidades imaginativas’ que se consolidan mediante las historias. (p. 130)
Aunque la cita trate puntualmente sobre las narrativas de campaña, la misma lógica puede
ser aplicada a otros elementos propagandísticos, como los spots. De igual manera, lo que Richard
menciona sobre las referencias históricas y culturales nacionales, puede ser aplicado a la historia y
cultura neoleonesa, la cual tiene por sí misma una diferenciación considerable respecto al resto del
país. Esto puede verse en el uso de sitios históricos dentro de los spots de Ivonne Álvarez, como, por
ejemplo, el cerro del Obispado. Sin embargo, la inserción de estos elementos identitarios en la propaganda es más notorio en el caso de Jaime Rodríguez Calderón.
Villarruel &amp; Mendoza (2016) también hacen hincapié en la imagen que proyectaba el candidato independiente como una ventaja competitiva. La imagen de Rodríguez Calderón incluía:
las características asumidas en el imaginario colectivo de la gente del norte: con apego al trabajo, orgullosa de sus raíces, valiente, de carácter y sin miedo (en un contexto de crisis de
seguridad pública en el estado). El candidato, en términos de su imagen corporal, asumía

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estos adjetivos, lo que originó un reconocimiento e identificación casi inmediata con los usuarios creando la fidelización necesaria. (p. 83)
La presencia de elementos de INL en los spots no es gratuita o casual. Teóricamente, responde
una lógica del discurso político, y de la persuasión a votantes. Obscura Gutiérrez (2009) refuerza esta
idea al decir que los spots políticos tienen “necesidad de anclar visualmente su mensaje en términos
de la cultura del receptor, es decir a través de elementos distintivos de la cultura compartida por una
comunidad determinada, que permitan el reconocimiento social en el mensaje” (p. 74). En Nuevo
León, el electorado indeciso y harto del bipartidismo pudo haber encontrado más atractivo un discurso más simplificado y adecuado al entendimiento y comprensión del votante (Marañon et al.,
2017), un discurso que fuera más ad hoc a su identidad colectiva. Esto logra “en ocasiones producciones que apelan más a la persuasión enfocada en la emoción que a la razón” (Marañón et al., 2017, p.
150).

Figura 6. De los valores a la acción.

Nota: Fuente Ganz (2011).

Hay una categoría de la INL que estuvo presente en los spots de todos los candidatos, la categoría de Valores. La identidad local, en este caso la neoleonesa, al ser un componente que está altamente internalizado por la socialización, tiende a estar relacionado intrínsecamente a las emociones.
Como sugiere Richard (2011), la estrategia de la narrativa de campaña es apelar a las emociones del
electorado. Según Ganz (2011) los valores proveen la información emocional que pueden producir
acción (como la acción de votar), y las decisiones (por quién votar) son tomadas con base en valores.

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En la figura 3 se muestra un esquema propuesto por Ganz (2011, p. 276) para explicar cómo los valores influencian a la acción.
La propuesta de Ganz (2011) podría explicar el fuerte énfasis que los tres candidatos le dieron
a la categoría de Valores. Las narrativas de campaña buscan apelar a las emociones del electorado, las
emociones dependen de los valores, los cuales se socializan y se encuentran en la identidad colectiva
de cada conformación social (ya sea nacional, regional, o local como en este caso). Sin embargo, es
posible que otros elementos que conforman la identidad neoleonesa, además de los valores, pudieron
haber resultado efectivos al momento de persuadir a los votantes, como el Lenguaje o el Orgullo, otros
elementos altamente socializados que pueden provocar respuestas emocionales. Estos elementos
emotivos podrían situarse como ejemplos de la política de la posverdad, una forma de discurso político que busca apelar a las emociones del electorado, más que en detallar propuestas o brindar datos
verificables (Suiter, 2016), principalmente en discursos anti-establishment. El diccionario de Oxford
nombró a la palabra posverdad como palabra del año 2016 (BBC, 2016), definiéndola como aquello
que se “relaciona o que denota circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes
en la formación de la opinión pública que las apelaciones a las emociones y creencias personales”
(Blanco Alfonso, 2018, p. 423).
También valdría la pena hablar sobre el resurgimiento de las identidades locales y de su aplicación a los discursos políticos. Cataluña en España, o Flandes en Bélgica, son ejemplos similares de
reivindicaciones identitarias. Mercado Maldonado y Hernández Oliva (2010) han mencionado que la
globalización ha sido el detonante de estas reivindicaciones: “El proceso de globalización ha generado,
por un lado, nuevas identidades como resultado de la apertura de fronteras y por otro, la reivindicación de lo propio, por parte de ciertos grupos que se resisten a abandonar su cultura” (p. 230).
Mientras que el discurso de Rodríguez Calderón no podría ser considerado de índole separatista o globalifóbico, como los casos anteriores mencionados, en su discurso sí hubo un énfasis en
tener “un gobierno independiente”, diferente al de todos los demás estados del país, que podría remitir al chauvinismo neoleonés y/o regiomontano. La función de la identidad es, precisamente, formular
la distinción hacia la otredad, generar un sentido de “nosotros” frente a “los otros”.
En un estado como Nuevo León, cuya gente siente orgullo por el liderazgo económico que
históricamente tuvo, enarbolar la bandera de un liderazgo democrático en el país (aunque esto solo
sea en el discurso) pudo también resultar persuasivo a la hora de la decisión del voto. De nuevo, mientras que no hay nada que sugiera que el discurso de “El Bronco” sea una reacción contraria a la globalización, el énfasis en la posible “independencia” estatal respecto al resto del país pareciera tener el
mismo tono que otros discursos políticos alrededor del mundo, los cuales se manifiestan en figuras
anti-establishment que suelen hacer uso de las identidades nacionales o locales en el discurso político.

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Vale la pena mencionar también que estudios recientes comprueban que estas figuras políticas anti-establishment utilizan a las redes sociales (social media, en inglés) como su medio de preferencia para comunicar. Estos líderes políticos, generalmente con tintes populistas, en su rol de “voceros del pueblo”, requieren un acceso directo, sin mediaciones, con su audiencia, y las redes sociales
les proveen esto (Engesser et al., 2017). Aquí sería pertinente señalar que el medio preferencial de
Rodríguez Calderón para su promoción de campaña fueron precisamente las redes sociales: “Destacamos el uso de las redes sociales en la campaña por la gubernatura, sobre todo por el candidato
independiente Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, y que fue uno de los elementos, entre otras variables, que le permitió alcanzar la victoria electoral, ante una legislación acotada para el margen de
acción a los independientes en cuanto a financiamiento y propaganda en medios de comunicación”
(Villarruel &amp; Mendoza, 2016, p. 27). Es dentro de este contexto histórico y político donde se insertaron
las campañas electorales de 2015, y la que más destaca por la aplicación de INL en sus spots fue la
campaña de Rodríguez Calderón, quien fue victorioso por un gran margen, recibiendo el 48.86% de
todos los votos (Milenio, 2015).

Conclusión
El primer objetivo particular de este trabajo consistía en definir, en grandes rasgos, el concepto de
identidad neoleonesa. A partir de varias fuentes bibliográficas, se estableció que la identidad neoleonesa es conformada por la cultura del trabajo, el emprendimiento, el individualismo, ciertas expresiones lingüísticas y gastronómicas, entre otras. Sin embargo, la identidad neoleonesa también incluye una dosis sólida de chauvinismo (Palacios, 2007), racismo (Klesner, 2012), y conservadurismo
moral (Uribe, 2008). Una vez definido el concepto de identidad neoleonesa, se prosiguió a verificar
su presencia en los spots de campaña para la gubernatura de Nuevo León de 2015.
Mientras que fue utilizada más en algunos casos, no puede negarse que elementos de la INL
hayan estado presente en los spots de los tres candidatos. Sin lugar a dudas, quien más utilizó la INL
fue el candidato independiente, Jaime Rodríguez Calderón. Este fue el único candidato que utilizó
palabras propias del noreste, y por lo tanto de Nuevo León. El hablar con un español más coloquial,
podría reflejar el indicador de franqueza, por lo cual este valor se reproduce en el discurso del candidato tanto en contenido como en forma. Como explican Villarruel &amp; Mendoza (2016), Jaime Rodríguez Calderón se enfocó en asumir las características del imaginario colectivo de la gente del norte, y
podemos ver cómo aparecen elementos de esta identidad colectiva, la INL, dentro de sus spots propagandísticos. Mientras que es cierto que los demás candidatos también utilizaron algunos elementos, sus campañas se limitaron más que nada a los Valores. Los resultados de “El Bronco”, al contrario,
fueron distribuidos de una forma más variada, cubriendo así más categorías de la INL.

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El tercer objetivo particular de este trabajo era sugerir una explicación teórica que explicara
el posible efecto de persuasión de estos elementos en la intención del voto. Los diferentes estudios
que relacionan la cultura (Figueroa-Magaña, 2013), la cultura política (Garza 1998; Klesner, 2012), y
los patrones regionales (Baker, 2006) con el comportamiento electoral en México pueden respaldar
que los elementos de INL pudieron haber tenido un efecto persuasivo en los votantes. Si bien no es
posible probar esta correlación por efectos de lejanía temporal, no puede descartarse esta posibilidad
a priori. Siguiendo el modelo sociológico del comportamiento electoral de la Universidad de Columbia, en el cual las características sociales determinan las preferencias políticas, utilizar elementos que
remitan a la socialización de la identidad puede resultar efectivo para persuadir al electorado.
El último objetivo particular de este trabajo consistía en contextualizar la presencia de estos
elementos dentro de los spots de campaña en un marco de política post-verdadera. La identidad local, en este caso la neoleonesa, al ser un componente que contiene valores y que está altamente internalizado por la socialización, tiende a estar intrínsecamente relacionado con las emociones. Por tanto,
los spots de las campañas a gubernatura de NL de 2015, principalmente aquellos del candidato ganador, son un ejemplo de la política de la posverdad, la cual se enfoca en apelar a las emociones del
electorado, más que en detallar propuestas o brindar datos verificables (Suiter, 2016). También se
puede sugerir que la utilización de estos elementos constituye una forma de discurso político que
busca reivindicar las identidades regionales frente a las nacionales, como sucede actualmente en otros
países principalmente europeos.
El énfasis que se busca hacer aquí es que, mientras este trabajo solamente se limita a verificar
la presencia de la identidad neoleonesa en los spots de los candidatos, la línea de investigación que
puede desarrollarse posteriormente es amplia. Especialmente en este contexto histórico en el cual la
política está incorporando elementos nuevos, como la New Media, la posverdad, las narrativas de
campaña, o la identidad colectiva en el discurso. Investigar este tema es indispensable ya que tiene
una relación directa con el desempeño democrático del país, y con el motor que lo potencia, el electorado.

Agradecimientos
Este artículo es una versión resumida de la tesis de licenciatura del autor, por lo que se agradece al
asesor de la misma, Miguel Reyes González, quien fue clave para la elaboración de dicho proyecto. El
autor también agradece a Lylia Palacios Hernández por sus consejos y recomendaciones.

Declaración de conflicto de intereses
El autor no informó ningún posible conflicto de intereses.

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��La transmisión digital de las agendas políticas en las
Elecciones Locales de 2015 de la ciudad de Valencia
Political agendas transmission during the 2015 Municipal Elections of the city of Valencia

José Gamir-Ríos
Universitat de València
Orcid https://orcid.org/0000-0001-5379-6573
jose.gamir@uv.es

Resumen: El objetivo de la investigación es el estudio de la composición de las agendas temáticas partidistas en la campaña de las Elecciones Locales de 2015 en la ciudad de Valencia, así como de su transmisión en Internet a través de los sitios
web de campaña, de las cuentas en Twitter de partidos y candidatos y de las piezas periodísticas publicadas en los cibermedios
con cobertura informativa municipal. El trabajo constata que las formaciones construyeron sus agendas oficiales a partir, sobre
todo, de asuntos relacionados con la política sectorial. Partidos y candidatos redefinieron sus agendas en Twitter y utilizaron
la red de microblogging de manera instrumental, para la difusión de sus mensajes, el llamamiento al voto y la movilización.
No consiguieron marcar la agenda de la comunidad de usuarios; tampoco se produjeron alineamientos claros con las temáticas
tratadas por los principales cibermedios.

Palabras clave: Comunicación política; elecciones; redes sociales; prensa local; análisis de contenido

Abstract: The purpose of the investigation is to analyze the thematic composition of the political agendas for the 2015
Municipal Elections of the city of Valencia, as well as its transmission via Internet through Campaign Webpages, Political
Parties’ and Candidates’ Twitter accounts and within journalistic pieces published in Online Media with Municipal coverage.
This report finds that the political groupings mainly built their official agenda based on policy issues. Political Parties and
Candidates redefined their agendas in Twitter and instrumentally used the microblogging network to spread their message,
call people to vote and mobilize them. They weren’t able to set the user community agenda; no apparent alignments with the
themes covered by the main Online Media were made.

Keywords: Political communication, elections, social media, local press, content analysis

Fecha de recepción: 21/06/2020
Fecha de aprobación: 28/09/2020

Cómo citar este artículo: Gamir-Ríos, J. (2020). La transmisión digital de las agendas políticas en las Elecciones
Locales de 2015 de la ciudad de Valencia. Revista de Comunicación Política, 2, 55−79. https://doi.org/10.29105/rcp2-3

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�La transmisión digital de las agendas políticas en las Elecciones Locales de 2015 de la ciudad de Valencia

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Introducción
La transmisión de las agendas temáticas y de sus atributos a través de los medios ha sido siempre uno
de los principales objetivos de los partidos políticos en las campañas electorales. Sin embargo, la evolución a un ecosistema mediático híbrido, la consolidación de las redes sociales en el ámbito de la
comunicación política, especialmente Twitter, y su uso instrumental por parte de partidos y candidatos han alterado los flujos habituales de la comunicación electoral. Por un lado, la actividad de los
políticos en redes sociales contribuye a modular el contexto de decisión de los medios sobre los temas
a tratar y los eventos a cubrir, incidiendo así en el proceso de agenda building. Por otro, los medios
tradicionales han perdido su monopolio en el establecimiento de la agenda pública, de manera que
constituyen solo una de las fuentes tomadas en consideración por las comunidades de ciudadanos en
la fusión de las agendas de sus miembros. Todo ello hace conveniente el estudio conjunto de los mensajes emitidos por las formaciones, las piezas publicadas por los medios de comunicación y la agenda
general de los usuarios de la red de microblogging para determinar su posible alineamiento temático.
Las elecciones al Ayuntamiento de Valencia celebradas en mayo de 2015 supusieron un ejemplo de la situación electoral española, tanto por las estimaciones demoscópicas previas como, por el
planteamiento de las campañas digitales y por los resultados de los comicios. Resultan, por ello, un
objeto de estudio conveniente para analizar los nuevos flujos de comunicación política en internet en
periodo electoral.

Las elecciones locales de 2015 en la ciudad de Valencia
Dichos comicios ejemplifican las estimaciones porque, como en otros municipios, la mayoría de las
encuestas pronosticaba una nueva victoria del Partido Popular (PP), que lideraba el gobierno municipal desde 1991 y que había logrado cinco mayorías absolutas consecutivas desde 1995. Sin embargo,
también como en otras ciudades, los estudios cuantitativos estimaban la pérdida de la mayoría absoluta por parte de esta formación. Además, también como en el resto de España, las encuestas contemplaban un descenso del voto a las federaciones autonómicas del Partido Socialista Obrero Español
(PSPV-PSOE) y de Izquierda Unida (EUPV), así como la obtención de representación por parte de
Ciudadanos (C’s) y de la candidatura municipalista en la que se integraba Podemos en la ciudad,
València en Comú (VALC). Se preveía, por tanto, un escenario postelectoral abierto en el que la victoria por mayoría simple del PP podía resultarle insuficiente para seguir liderando el gobierno municipal, como consecuencia de un posible acuerdo postelectoral entre el PSPV y las candidaturas presentadas a la izquierda de su espacio político; en el caso de la ciudad, por Compromís –coalición estable integrada en el ámbito autonómico y local por un partido nacionalista, el Bloc Nacionalista Valencià, uno ecosocialista, Iniciativa pel Poble Valencià, y uno ecologista, Verds-Equo– y por la propia
València en Comú.

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�José Gamir-Ríos

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A su vez, ejemplifican el planteamiento de la campaña porque, como veremos, se consolidó
en el ámbito municipal la utilización de Facebook y Twitter como herramientas fundamentales para
la comunicación política online, iniciada en España en las Elecciones Generales de 2011 (Gamir Ríos,
2016) y reforzada en las Elecciones al Parlamento Europeo celebradas en mayo de 2014 (López García
et al., 2015), y en las posteriores Elecciones Generales celebradas en diciembre de 2015 (Gamir Ríos
et al., 2017).
Y, finalmente, ejemplifican también los resultados (PP, 10; Compromís, 9; C’s, 6; PSPV; 5;
VALC, 3; EUPV, 0). Por un lado, se confirmó el tránsito del bipartidismo al multipartidismo, iniciado
en las Elecciones al Parlamento Europeo celebradas en mayo de 2014 con la obtención de representación por parte de Podemos y Ciudadanos en la cámara comunitaria. Por otro, tras el descenso de
votos del PSPV-PSOE, y como en Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña, Cádiz o Santiago de Compostela, entre otras capitales autonómicas o provinciales, el gobierno de la ciudad pasó a estar liderado por una formación perteneciente al espacio político situado a la izquierda del Partido Socialista,
en este caso, por la coalición Compromís. En definitiva, los resultados profundizaron en la tendencia
de “giro a la izquierda y hundimiento del bipartidismo” iniciada en España en las Elecciones al Parlamento Europeo de 2014 (Boix Palop &amp; López García, 2014).

Twitter, agendas y medios en la comunicación política
La creciente generalización de las redes sociales ha creado en la comunicación política una nueva
esfera pública digital que “permite a la ciudadanía publicar información y opinión de manera instantánea y global” (Fenoll &amp; Cano Orón, 2019, p. 38). La emergencia de este nuevo espacio no solo ha
consolidado la tendencia hacia la autocomunicación de masas (Castells, 2009), sino que también ha
motivado la evolución de las campañas electorales desde el monopolio mediático previo hasta su actual ámbito de disputa digital (Dader, 2017).
El tradicional papel central de los medios convencionales –prensa, radio, televisión– en la
comunicación política (Mazzoleni, 2010) se ha visto, así, superado. Ello es consecuencia, también, del
surgimiento y de la consolidación de medios de comunicación digitales, que han derivado en la creación de un ecosistema híbrido (Chandwick, 2013) en el que los nuevos medios conviven con los preexistentes. Además de por la coexistencia de actores políticos dispares y por la multiplicación de medios, la nueva situación se caracteriza por la fragmentación de las audiencias y por el consumo transmedia (Jenkins, 2008). La recepción, que puede continuar iniciándose en los medios tradicionales,
se extiende a través de los cibermedios y de las redes sociales, lo que diversifica las direcciones de los
flujos comunicativos (López-García, 2016).
Los medios experimentan, de este modo, mayores dificultades para controlar la agenda pública, pues no solo compiten con los contenidos creados por los usuarios, sino también con el propio

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uso instrumental de la red por parte de partidos y candidatos. La incorporación de Twitter a la comunicación política, cuyas repercusiones en los procesos de agenda building han sido recopiladas ya en
diversas ocasiones (ver, por ejemplo, Aruguete, 2017), ha supuesto un ajuste en las normas y prácticas
profesionales de los periodistas a las normas y prácticas en evolución de dicha red de microblogging
–especialmente entre los periodistas que trabajan para medios de comunicación locales o menos
prestigiados– (Lasorsa et al., 2012). Los tuits políticos, además, contribuyen a modular tanto los eventos que cubren los periodistas, como las fuentes que entrevistan, las citas que usan y el contexto en el
que se basan para decidir cómo cubrir un tema (Parmelee, 2013).
El modelo comunicativo de esta red de microblogging –breve, cuasi sincrónico, descentralizado, viralizable– la convierte “en un instrumento idóneo para que los líderes de opinión traten de
marcar la agenda” (López García et al., 2015, p. 217). De hecho, su utilización se encuentra consolidada en el ámbito de la comunicación política pues, aunque las campañas no han abandonado las
herramientas tradicionales, las combinan con los nuevos canales digitales para adaptarse al sistema
híbrido anteriormente descrito (Casero-Ripollés, Feenstra &amp; Tormey, 2016). Sin embargo, lo hacen
desde la unidireccionalidad (Giansante, 2015), intentando influir en los medios y movilizar a los simpatizantes (Kreiss, 2016), pero sin aprovechar su potencial dialógico (Alonso-Muñoz et al., 2016). En
definitiva, los partidos emplean las redes sociales no solo para intensificar un tipo de comunicación
similar a una red, sino sobre todo para la autorrepresentación, trasladando a los usuarios contenido
creado por ellos mismos (Nitschke et al., 2014). Ello no deja de ser una adaptación a internet de la
estrategia de control político de la información tradicionalmente denominada going public, consistente en evitar la mediación periodística y apelar de manera directa al electorado para solicitar su
apoyo. La pretensión de dicha técnica es asegurar “que el mensaje político llega a los destinatarios en
su integridad, sin la recontextualización y los cortes operados por las rutinas informativas y evitando
la interpretación periodística” (Casero Ripollés, 2009, p. 360).
De esta forma, las redes sociales se han convertido en el nodo central de los flujos de comunicación política (Vaccari &amp; Valeriani, 2016); un espacio en el que, en el caso de Twitter, numerosas
fuentes compiten por el establecimiento de la agenda (Jungherr, 2014). Los actores tradicionales de
la comunicación política, mediáticos o partidistas, coexisten con muchos otros actores emergentes
que, como la propia ciudadanía, tratan de influir en el espacio público digital desde un mismo nivel
(Baviera, 2018). En este escenario de pérdida del monopolio del establecimiento de la agenda por
parte de los medios convencionales, el concepto de agenda melding resulta especialmente conveniente para el estudio de la formación y la transmisión de agendas en el ámbito digital (Calvo &amp; Aruguete, 2018).
La teoría de la fusión de agendas (Shaw et al., 1999) contempla que las personas se agrupan
de manera natural en comunidades cuyos miembros comparten su percepción de la realidad, y que
en el seno de dichas comunidades reciben nuevas informaciones, las aceptan o rechazan y las propagan o no en función de la coherencia de dichos estímulos con la ideología y cosmovisión comunes, de

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manera que fusionan sus agendas con las del resto de miembros del grupo. Estas agrupaciones de
ciudadanos-electores, en cuya conexión desempeñan un papel fundamental las tecnologías de la información y la comunicación, coexisten con dos modelos de comunicación: uno vertical y masivo,
correspondiente a los medios tradicionales (prensa, radio y televisión) y otro horizontal y específico,
correspondiente a los medios digitales, en consonancia con el actual ecosistema mediático híbrido.
De este modo, las informaciones procedentes de ambos modelos penetran y se propagan en dichas
comunidades en función de la coherencia que guarden con sus valores. En definitiva, la teoría sostiene
que “distintos segmentos de votantes componen agendas de manera diferente utilizando diversas
combinaciones de fuentes mediáticas” (Vargo et al., 2014, p. 15).
Las redes sociales presentan tres características que les otorgan relevancia en este proceso
(López-López et al., 2020, p. 30): 1) “permiten la adquisición por parte de un actor político o de un
tema de una variedad mucho más amplia de atributos que los medios de comunicación tradicionales”;
2) “construyen comunidades virtuales con ciudadanos que comparten comportamientos, gustos e
ideología, por lo que tienen una imagen del mundo muy similar” y que, con su uso, ven satisfecha su
necesidad de orientación; y 3) facilitan la propagación de atributos con una latencia menor a la de los
medios tradicionales, siempre que no se produzca una disociación con los valores del grupo. No en
vano, como señalan Calvo &amp; Aruguete (2018), “en estas comunidades, los usuarios son expuestos a
contenidos –temas, figuras públicas y sus atributos– que se ajustan a sus preferencias y aumentan el
placer informativo que deviene de compartir códigos comunes”, lo que “estructura dinámicas de diseminación de información que incluyen los artículos publicados por medios tradicionales, no tradicionales y por otros usuarios” (p. 193).
Numerosos trabajos en el ámbito internacional, profusamente recopilados por Jungherr
(2015), Vergeer (2015) y Campos-Domínguez (2017) en sendas revisiones, se han ocupado ya del estudio del papel de Twitter en la comunicación política. Muchos de ellos han investigado las estrategias
y los mensajes desplegados por partidos y candidatos en el contexto de las campañas electorales. En
España, los más recientemente realizados sobre campañas de ámbito estatal han tomado como objeto
de estudio las Elecciones Generales de 2015 (López-García, 2016; Machado Flores &amp; Capdevilla Gómez, 2016; Cervi &amp; Roca, 2017; Gamir Ríos et al., 2017; Cervi &amp; Roca Trenchs, 2018) y las Elecciones
Generales de 2016 (Casero-Ripolles, Miquel-Segarra &amp; Alonso-Muñoz, 2016; López-Meri et al., 2017;
Alonso-Muñoz &amp; Casero-Ripollés, 2018; García-Ortega &amp; Zugasti Azagra, 2018).

Objetivo y preguntas de investigación
El objetivo de esta investigación es el estudio de la composición de las agendas temáticas en campaña
electoral de las formaciones que concurrieron a las Elecciones Locales de 2015 en la ciudad de Valen-

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cia y obtuvieron representación (PP, Compromís, C’s, PSPV-PSOE y VALC), así como de su transmisión en Internet a través de los sitios web de campaña, de las cuentas en Twitter de partidos y candidatos (Rita Barberá, Joan Ribó, Fernando Giner, Joan Calabuig y Jordi Peris, respectivamente) y de
las piezas periodísticas publicadas en los principales cibermedios con cobertura informativa municipal.
Las cuatro preguntas que guían la investigación y que, en consecuencia, estructuran el corpus
de trabajo en sendas secciones son:
PI1. ¿Cuál es la composición de las agendas temáticas de los textos difundidos por las candidaturas a través de sus sitios web?
PI2. ¿Cuál es la composición de las agendas temáticas de las cuentas de los partidos y los
candidatos en Twitter, y en qué medida se relacionan con las anteriores?
PI3. ¿En qué medida se insertan los mensajes emitidos en Twitter por las cuentas de partidos
y candidatos en la agenda temática de la comunidad de usuarios de esta red?
PI4. ¿Cuál es la composición de las agendas temáticas de los cibermedios y en qué medida
están alineadas con las agendas partidistas?

Metodología
La investigación se circunscribe a un marco temporal que abarca el periodo oficial de la campaña
electoral, del 8 al 22 de mayo de 2015, y que incluye también la jornada de reflexión, la fecha de la
votación y el día posterior a los comicios. La metodología principal es el análisis de contenido (Krippendorff, 1990) y contempla la codificación del tema de los mensajes como variable única y común a
la totalidad de la muestra.

Muestra
Para dar respuesta a las preguntas de investigación, el trabajo examina una muestra formada
por 4.463 unidades de análisis y estructurada en cuatro secciones.

Agendas temáticas de los sitios web de campaña
La sección de la muestra referida a la PI1 está compuesta por los textos difundidos en las
secciones de actualidad de las páginas webs de la candidata del Partido Popular, Rita Barberá (15); de
Compromís per València (20); de Ciudadanos-C's de la ciudad de Valencia y su candidato, Fernando

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Giner (43); del PSPV-PSOE Valencia y su candidato, Joan Calabuig (29); y de València en Comú y su
candidato, Jordi Peris (44). En el caso del PP, se ha determinado la agenda exclusivamente a partir
de los textos publicados en la página web de su candidata pues la formación no dispuso de página web
propia. En el caso de Compromís se ha recurrido solo a la página web del partido, pues la de su candidato, Joan Ribó, no se actualizó durante la campaña. Las piezas analizadas fueron recopiladas a
diario de manera manual en la franja horaria comprendida entre las 23:00 y las 24:00.

Agendas temáticas de partidos y candidatos en Twitter
Por su parte, la sección correspondiente a la PI2 está formada por los mensajes de contenido
propio publicados en Twitter por las cuentas @ppvlc (0), @ritaalcaldesa (159), @compromisvlc (607),
@joanribo (90), @csvalencia_c (288), @fginer (48), @pspv_psoevlc (426), @joancalabuig (116),
@vlcencomu (484) y @jordiperis2015 (666). Para facilitar el seguimiento cualitativo de la campaña,
las cuentas analizadas fueron objeto de una monitorización diaria en dos franjas horarias, entre las
14:00 y las 15:00 y entre las 23:00 y las 24:00; sin embargo, por razones de operatividad, la muestra
fue exportada en su totalidad entre las 00:00 y las 01:00 del 26 de mayo mediante la herramienta
Twittonomy. Pese a que la actividad en Twitter de las cuentas que componen la muestra ascendió a
7.208 tuits, el corpus final al que se ha aplicado el análisis de contenido está integrado solo por los
2.884 mensajes emitidos de contenido propio, habiéndose descartado los retuits y las respuestas. La
muestra incluye las cuentas tanto de los partidos como de los candidatos, excepto en el caso del Partido Popular, cuya agrupación de la ciudad de Valencia no realizó ninguna publicación de contenido
propio.

Penetración de las agendas temáticas en Twitter
A su vez, la sección vinculada a la PI3 está integrada por los 529 hashtags que alcanzaron la
condición de trending topic en Twitter en el área de Valencia, de acuerdo con los datos recopilados a
través de la herramienta online Trendinalia, completados con los ofrecidos por el sitio web Trendsmap.

Agendas temáticas de los cibermedios
Por último, la sección relativa a la PI4 está constituida por los 899 textos sobre la campaña
electoral municipal o sobre la actividad del Ayuntamiento de Valencia aparecidas en las ediciones
digitales de El País (47), El Mundo (85), Levante-EMV (287) y Las Provincias (305), así como en los
cibermedios nativos El Diario (66) y Valencia Plaza (109), con independencia de su género periodístico o de la sección en la que se publicaron. El País y El Mundo eran los dos cibermedios generalistas

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más leídos en España con secciones dedicadas a la Comunidad Valenciana: 14.832.000 y 13.804.000
usuarios únicos en mayo de 2015, respectivamente, según los datos de comScore, MMX Multiplataform. Levante-EMV y Las Provincias eran los dos cibermedios editados en la provincia de Valencia
cuyos referentes impresos acumulaban mayor audiencia: 259.000 y 128.000 lectores, respectivamente, según los datos de la primera oleada de 2015 del Estudio General de Medios, correspondiente
al periodo abril de 2014-marzo de 2015. El Diario era entonces el segundo cibermedio nativo más
leído de España, con una audiencia acumulada de 4.860.000 usuarios únicos en el mes de mayo de
2015 según los datos de comScore, MMX Multiplataform, superado solo por El Confidencial, no incluido en la muestra por la escasa cobertura informativa que dedicaba a la actualidad valenciana. Por
último, Valencia Plaza era el cibermedio nativo digital de referencia entre los editados en la provincia
de Valencia, con una audiencia de 566.162 lectores únicos en el mes de mayo de 2015, según los datos
de OJD interactiva. Las páginas analizadas fueron objeto de un seguimiento diario en la franja horaria comprendida entre las 23:00 y las 01:00, tanto para monitorizar su actividad como, sobre todo,
para recopilar de manera manual los materiales que posteriormente iban a ser objeto del análisis de
contenido.

Método y operacionalización
La variable común en el análisis de las cuatro secciones del corpus es la adscripción temática
de los mensajes analizados (v1), siguiendo la técnica de análisis categorial temático de contenido (Bardin, 1986, p. 119). Para ello, hemos distinguido tres niveles de categorías que estructuran la clasificación de la totalidad de la muestra. En un primer nivel, hemos manejado las cuatro macrocategorías
propuestas por Patterson. Según las definiciones de Mazzoleni (2010): a) political issues, “temas concernientes a la esfera más abstracta de la confrontación político-electoral”; b) policy issues, “cuestiones relativas a las políticas gubernamentales, administrativas y legislativas, pero también a los ‘problemas concretos’”; c) personal issues, “categoría que entra en la dimensión personal e individual de
los sujetos políticos”; y d) campaign issues, que “abarcan aspectos muy variados relativos a las estrategias y a la organización de las campañas electorales” (pp. 210-213). En un tercer nivel, hemos desglosado los policy issues en 52 categorías, tras analizar, por un lado, las competencias municipales
establecidas en la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local; por otro, el
organigrama del Ayuntamiento de Valencia a fecha de inicio de la campaña electoral; y, por último,
los temas presentes en la agenda mediática y política durante los meses previos a la campaña electoral. En un segundo nivel, hemos agrupado dichos 52 temas en 7 bloques mayores, relacionados con
las áreas más frecuentes de la gestión municipal o del discurso político o mediático local. El proceso
de codificación ha servido para registrar un mínimo de un tema y un máximo de tres por cada unidad
de análisis, a excepción de los hashtags que integran la sección de la muestra referida a la PI3, en los
que, por su brevedad y sentido unívoco, se ha registrado solo uno.

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Tabla 1. Categorías temáticas de codificación
Primer nivel

Segundo nivel

Political issues
Hacienda e inversiones
Buen gobierno
Economía y empleo
Urbanismo y espacios naturales
Policy issues

Movilidad, espacio público y calidad ambiental
Seguridad ciudadana
Política social
Educación, cultura y deporte
Otros

Campaign issues
Personal issues

La codificación fue realizada por un único investigador en los meses de junio y julio de 2015,
con carácter inmediatamente posterior a la finalización de la campaña electoral para facilitar la incorporación al análisis de contenido del criterio formado gracias al seguimiento diario del proceso.
Posteriormente, en agosto de 2020 y con motivo de la redacción del presente trabajo, el mismo investigador realizó una prueba de fiabilidad sobre el 10% de cada sección de la muestra para asegurar
la estabilidad de la investigación. El coeficiente Alfa de Krippendorff (α = .82, en el caso de la sección
del corpus referida a la PI1; α = .79, en la PI2; α = .87, en la PI3; y α = .80, en la PI4) señala una
adecuada fiabilidad (Igartua, 2006), lo que permite validar los resultados.
El análisis cuantitativo de contenido se ha completado con una aproximación cualitativa a las
secciones de la muestra correspondientes a la PI1, PI2 y PI4 mediante el análisis del discurso de los
mensajes. Dicho análisis se ha centrado en la observación de dos variables. Por un lado, la coherencia
de los discursos y las agendas de partidos y candidatos con las estrategias de las formaciones, determinadas sobre todo por aspectos como su presencia o ausencia de la corporación 2011-2015, su posición en dicha corporación –gobierno u oposición–, su previsión de resultados, su adscripción ideológica respecto al eje izquierda-derecha y su naturaleza emergente o consolidada. Por otro, la posible
asimilación de dichas agendas por parte de los cibermedios, así como la coherencia de los discursos
mediáticos con las adscripciones ideológicas de sus líneas editoriales.

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64

Resultados
Las agendas temáticas de los sitios web de campaña
Respecto a la PI1, ¿cuál es la composición de las agendas temáticas de los textos difundidos
por las candidaturas a través de sus sitios web de campaña?, todos los partidos priorizaron en sus
páginas los asuntos relacionados con la política sectorial excepto Ciudadanos. Como muestra la Tabla
2, Compromís fue la formación en cuya agenda más estuvo presente dicho bloque, seguida del PPCV
y del PSPV-PSOE; la presencia relativa agregada de dichos temas fue en los tres casos equivalente o
superior a la mitad. València en Comú y Ciudadanos estuvieron, en cambio, por debajo de dicho porcentaje.

Tabla 2. Composición de las agendas partidistas oficiales por bloques temáticos
Bloque

PPCV

Compromís

C's

PSPV

VALC

Political issues

22.00%

4.65%

22.81%

11.11%

13.83%

Policy issues

52.00%

76.74%

12.28%

50%

46.81%

Campaign issues

22.00%

13.95%

52.63%

31.94%

36.17%

Personal issues

4.00%

4.65%

12.28%

6.94%

3.19%

A su vez, dentro del bloque de política sectorial, tal y como se constata en la Tabla 3, en el
partido de centroderecha entonces gobernante, el Partido Popular centró su agenda, por este orden,
en los asuntos relacionados con la economía, el buen gobierno, la cultura festiva e identitaria y la
hacienda municipal. Su estrategia discursiva combinó elementos de recuperación económica y creación de empleo con la inversión realizada en los barrios de la ciudad, la defensa de las que la formación
identifica como señas de identidad valencianas y la congelación de impuestos.
Las prioridades sectoriales difirieron en el centroizquierda valencianista y ecosocialista de
Compromís, el centroizquierda socialdemócrata/socioliberal del PSPV-PSOE, y la izquierda transformadora postcomunista de València en Comú. El área de buen gobierno encontró un lugar destacado
en los tres casos; principal en los dos primeros y secundario pero relevante en el tercero. El discurso
al respecto de los tres partidos coincidió en presentar a Barberá y al Partido Popular como un equipo
de gobierno corrupto, poco transparente y que realizaba un uso partidista de los fondos públicos. Al
margen de ello, dentro de la misma área, los partidos de izquierdas consolidados –Compromís y el
PSPV-PSOE– se ocuparon más de la descentralización de la inversión que el emergente –València en
Comú–, al hablar de las desigualdades entre barrios y al hacer propuestas concretas por territorios.
Además, los partidos ideológicamente situados más a la izquierda –Compromís y València en Comú-

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se ocuparon más de la participación ciudadana que el más cercano al centro político –PSPV-PSOE–,
al proponer medidas específicas de empoderamiento ciudadano.

Tabla 3. Composición de las agendas partidistas oficiales por áreas sectoriales
Policy issues

PPCV

Compromís

C's

PSPV

VALC

Hacienda e inversiones

6%

0%

1.75%

0%

1.06%

Buen gobierno

12%

30.23%

3.51%

18.06%

9.57%

Economía y empleo

18%

11.63%

0%

8.33%

11.70%

Urbanismo y espacios naturales

2.00%

13.95%

1.75%

4.17%

5.32%

Mov., esp. público y c. ambiental

0%

9.30%

0%

0%

1.06%

Seguridad ciudadana

0%

0%

0%

0%

0%

Política social

6%

0%

1.75%

13.89%

11.70%

Educación, cultura y deporte

8%

6.98%

3.51%

4.17%

3.19%

Otros

0%

4.65%

0%

1.39%

3.19%

Las agendas oficiales de los tres partidos coincidieron con la del Partido Popular en otorgar
un papel relevante al área de economía y empleo. Sin embargo, mientras el PP exhibió los logros de
su trayectoria, Compromís, PSPV-PSOE y València en Comú criticaron las desigualdades que atribuían a su modelo de crecimiento y propugnaron alternativas basadas en el empleo de calidad y el
comercio de proximidad (los tres casos), en el emprendimiento (PSPV-PSOE) o el cooperativismo
(València en Comú), y en una redefinición de las políticas turísticas hacia la desestacionalización y la
descentralización (Compromís y PSPV-PSOE). Al margen de ello, las agendas del PSPV-PSOE y de
València en Comú otorgaron una atención igualmente relevante a las políticas sociales, en especial a
la lucha contra la exclusión social, mientras que Compromís completó su agenda con asuntos relacionados con el urbanismo y la movilidad.
Las formaciones emergentes –Ciudadanos y València en Comú– y la consolidada gobernante
–Partido Popular– fueron las opciones que más presencia otorgaron en sus agendas al bloque de política general a través de los denominados political issues. En los tres casos, a través de cuestiones
relativas a un eje que València en Comú formuló de acuerdo con la lógica vieja-nueva política, que
Ciudadanos presentó como continuidad-cambio y que el Partido Popular trató de reformular como
estabilidad-incertidumbre y, sobre todo, como moderación-radicalidad. Asimismo, los dos partidos
con experiencia de gobierno municipal recordaron los logros de sus mandatos: el PP, en el reciente
periodo 1991-2015, y el PSPV-PSOE, en el lejano 1979-1991. A su vez, el emergente de más reciente

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creación, València en Comú, recordó con frecuencia su condición de candidatura referente de Podemos en la ciudad.
El bloque relativo a la campaña electoral fue el segundo con mayor presencia en las agendas
de todos los partidos –excepto en la de Ciudadanos, en la que ocupa el primer lugar–. Sin embargo,
fueron las formaciones emergentes las que más esfuerzos dedicaron en dicho bloque a la difusión de
los temas relacionados con sus eventos y actos públicos. El Partido Popular, como candidatura en el
gobierno municipal, fue el que más espacio dedicó a las críticas de las campañas de sus adversarios.

Las agendas temáticas de partidos y candidatos en Twitter
En cuanto a la PI2, ¿cuál es la composición de las agendas temáticas difundidas por las cuentas de los partidos en Twitter, y en qué medida se relacionan con las transmitidas a través de los sitios
web de campaña?, todos los partidos priorizaron los campaign issues en las agendas de sus cuentas
en la red de microblogging. València en Comú fue la formación en cuya agenda más estuvo presente
dicho bloque, seguida de Compromís, Ciudadanos y el PSPV-PSOE. Sin embargo, el peso en la agenda
temática fue diferente: superior al 60% en el caso de la candidatura municipal vinculada a Podemos,
en torno al 50% en los casos de la coalición valencianista y de la candidatura liderada por Fernando
Giner, y alrededor del 45% en el caso de la formación socialista. En todos los casos, los asuntos de
campaña más presentes fueron los relacionados con la realización de llamamientos al voto y con la
difusión de actos públicos. Las diferencias entre las agendas partidistas radicaron, por tanto, en la
importancia otorgada al resto de asuntos.

Tabla 4. Composición de las agendas partidistas en Twitter por bloques temáticos
Bloque

PPCV

Compromís

C's

PSPV

VALC

Political issues

0%

9.57%

24.87%

12.92%

12.26%

Policy issues

0%

28.87%

16.64%

34.61%

21.34%

Campaign issues

0%

51.34%

51.26%

45.13%

62.11%

Personal issues

0%

10.22%

7.06%

7.34%

4.29%

A su vez, como se muestra en la Tabla 4, el segundo bloque con mayor presencia en las agendas de las cuentas en Twitter de Compromís, del PSPV-PSOE y de València en Comú fue el correspondiente a la política sectorial; mientras que en el caso de Ciudadanos fue el vinculado a la política
general. A su vez, dentro del bloque de policy issues, como se evidencia en la Tabla 5, el área más
presente en todos los casos fue la referida al buen gobierno, con alusiones al despilfarro, la corrupción,

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la transparencia y el uso partidista de los fondos públicos. Solo la agenda del PSPV-PSOE contempló
una presencia superior al 5% de alguna otra área: política social y economía y empleo.

Tabla 5. Composición de las agendas partidistas en Twitter por áreas sectoriales
Policy issues

PPCV

Compromís

C's

PSPV

VALC

Hacienda e inversiones

0%

1.05%

1.01%

0.33%

0.20%

Buen gobierno

0%

12.33%

4.54%

10.19%

10.27%

Economía y empleo

0%

2.60%

3.87%

7.45%

1.10%

Urbanismo y espacios
naturales

0%

2.92%

1.34%

4.05%

0.80%

Mov., esp. público y c.
ambiental

0%

3.08%

2.18%

0.99%

2.89%

Seguridad ciudadana

0%

0.24%

0%

0%

0%

Política social

0%

2.60%

1.85%

7.34%

3.89%

Educación, cultura y deporte

0%

3.24%

1.85%

3.61%

1.60%

Otros

0%

0.81%

0%

0.66%

0.60%

Así, las formaciones de izquierda y centro-izquierda priorizaron las críticas o propuestas sectoriales, correspondientes a áreas concretas de la gestión municipal, mientras que Ciudadanos optó
por aspectos más generales, relacionados sobre todo con el eje continuidad-cambio. El bloque de political issues ocupó el tercer lugar en las agendas del PSPV-PSOE y de València en Comú; en ambos
casos a partir del mismo eje, que la candidatura socialista enfoca, como Ciudadanos, en torno a los
polos continuidad-cambio, y que la formación municipalista desarrolla a partir de los extremos viejanueva política.
De tal modo, en relación con el segundo interrogante planteado en la PI2, las formaciones
políticas, a excepción de Ciudadanos, no utilizaron su presencia en la red de microblogging para
transmitir fielmente sus agendas oficiales. Así, las agendas temáticas de las cuentas en Twitter de
Compromís, el PSPV-PSOE y València en Comú redujeron notablemente los asuntos relacionados con
la política sectorial en beneficio de los referidos a la campaña electoral, sobre todo a la realización de
llamamientos al voto y a la difusión de eventos y actos públicos. En concreto, la presencia de los policy
issues experimentó un descenso de dos tercios en la agenda de la coalición valencianista, de un tercio
en la de la candidatura socialista y de la mitad en la de la formación municipalista. Además, la importancia de las diferentes áreas sectoriales que conforman dicho bloque se vio alterada en todos los
casos.

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Continuando con la respuesta a la PI2, los cinco candidatos otorgaron un papel principal a
los asuntos correspondientes al bloque de campaign issues en la composición de las agendas temáticas de sus cuentas oficiales en Twitter, como también sucedió en las cuentas corporativas de la red de
microblogging. Giner fue el candidato en cuya agenda más estuvo presente dicho bloque, seguido de
Ribó, Barberá, Peris y Calabuig. Sin embargo, el peso en la agenda temática fue diferente, como se
observa en la Tabla 6: superior al 50% en los casos de los candidatos de Ciudadanos y de Compromís;
en torno al 40% en los casos de los candidatos del PPCV, València en Comú y el PSPV-PSOE. En todos
los casos, los asuntos de campaña más presentes en los mensajes publicados en las cuentas de los
candidatos en Twitter son los relacionados con la realización de llamamientos al voto y con la difusión
de los eventos y actos públicos. Las diferencias entre las agendas partidistas radicaron, de nuevo, en
la importancia otorgada al resto de asuntos.
Tabla 6. Composición de las agendas de los candidatos en Twitter por bloques temáticos
Bloque

Barberá

Ribó

Giner

Calabuig

Peris

Political issues

23.51%

18.05%

11.34%

16.59%

25.98%

Policy issues

15.76%

21.05%

16.49%

34.93%

21.82%

Campaign issues

43.67%

54.89%

56.70%

39.30%

40.07%

Personal issues

17.05%

6.02%

14.43%

8.30%

12.01%

El segundo bloque con mayor presencia en las agendas de las cuentas en Twitter de Ribó,
Giner y Calabuig fue el correspondiente a la política sectorial, mientras que en las cuentas de Barberá
y Peris fue el vinculado a la política general. El tercer bloque más presente en las agendas de Ribó y
Calabuig fue el relacionado con la política general; en las de Barberá y Giner, el referido a los asuntos
personales; en la de Peris, el de política sectorial. Por último, el bloque con menor presencia en las
agendas de Ribó, Calabuig y Peris fue el vinculado a los personal issues; en la de Barberá, con los
policy issues; y en la de Giner, con los political issues. La candidata del PPCV relegó así al último
lugar de su agenda en Twitter la defensa de su gestión y las propuestas concretas de su programa,
mientras que el de Ciudadanos lo hizo con unos temas, los relacionados con la política general, que
sin embargo ocuparon un lugar destacado en la agenda oficial de su formación.
A su vez, como se observa en la Tabla 7, el bloque de policy issues experimentó una dispersión
generalizada en función de los candidatos. Barberá priorizó el urbanismo y la economía y el empleo;
Ribó, el buen gobierno y la economía y el empleo; Giner, la economía y el empleo y la educación;
Calabuig, el buen gobierno, la política social y la educación; y Peris, el buen gobierno y la política
social. Solo las agendas de Ribó y Calabuig contemplaron una presencia superior al 5% de algún área
no principal.

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Tabla 7. Composición de las agendas de los candidatos en Twitter por áreas sectoriales
Policy issues

Barberá

Ribó

Giner

Calabuig

Peris

Hacienda e inversiones

2.58%

0%

0%

0%

0%

Buen gobierno

2.33%

9.77%

3.09%

12.23%

13.05%

Economía y empleo

3.36%

6.77%

5.15%

3.93%

1.50%

Urbanismo y espacios
naturales

3.62%

2.26%

0%

3.49%

1.15%

Mov., esp. público y c.
ambiental

0%

0%

2.06%

1.75%

0.46%

Seguridad ciudadana

0%

0%

0%

0%

0%

Política social

2.84%

1.50%

1.03%

6.55%

3.81%

Educación, cultura y deporte

1.03%

0.75%

5.15%

6.55%

1.73%

0%

0%

0%

0.44%

0.12%

Otros

Así, todos los candidatos otorgaron mayor importancia a la difusión de las actividades de
campaña y al llamamiento al voto de sus posibles electores, en perjuicio de las críticas y propuestas
sobre áreas de gestión concretas. Además, con relación al segundo enunciado de la PI2, todos ellos
redefinieron en sus páginas de la red social la jerarquía de las diferentes áreas de gestión, con lo que
la composición del bloque de política sectorial fue en todos los casos diferente a la registrada en las
agendas oficiales.

La penetración de las agendas temáticas en Twitter
En relación con la PI3, que planteaba ¿en qué medida se insertan los mensajes emitidos en
Twitter por las cuentas de partidos y candidatos en la agenda temática general de la comunidad de
usuarios de esta red de microblogging en el área de Valencia?, cabe destacar un alineamiento claramente minoritario. Los usuarios de Twitter convirtieron en trending topic durante el periodo analizado 1529 palabras, frases o cuentas en el área de Valencia. De ellas, 529 utilizaron el formato hashtag. Sin embargo, solo 168 usos de estas etiquetas –el 31.75%– guardaron relación con la actualidad
política, mientras que 361 –el 68.25%– no correspondieron a dicho ámbito.
A su vez, 123 de dichos usos de hashtags se refirieron a asuntos relacionados con la campaña
electoral de ámbito nacional, autonómico o local, mientras que 45 aludieron a otros aspectos políticos.
Los 123 etiquetados comprendieron 102 hashtags únicos que, como se observa en la Tabla 8, se ocuparon mayoritariamente de asuntos relacionados con la campaña electoral, bloque que registró una
presencia del 54.9%, mientras que los temas relativos a la política general ocuparon un lugar secun-

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dario, con una presencia del 18.63%. Los aspectos correspondientes a la política sectorial y a la dimensión personal de los candidatos recibieron una atención residual, con frecuencias relativas agregadas del 4.9% y del 1.96%, respectivamente.

Tabla 8. Composición por bloques temáticos de la agenda de la comunidad de usuarios de Twitter a
través de los hashtags convertidos en trending topics
Bloque

Frecuencia absoluta

Frecuencia relativa

Political issues

19

18.63%

Policy issues

5

4.90%

Campaign issues

56

54.90%

Personal issues

2

1.96%

20

19.61%

Otros

La agenda política de los usuarios de Twitter difirió así de forma notable de las desarrolladas
por las cuentas oficiales de los partidos y de los candidatos. En el primer caso, como se constata en la
Tabla 9, las variaciones fueron de los 70.17 puntos porcentuales del PSPV-PSOE, la candidatura cuya
agenda partidista en Twitter registró una desviación más acusada respecto a la de la comunidad de
usuarios, a los 46.16 puntos de Ciudadanos, la candidatura cuya agenda más se aproximó a ella.

Tabla 9. Variación de la composición por bloques temáticos de las agendas partidistas en Twitter
respecto a la comunidad de usuarios
Frecuencia
relativa
Twitter

Variación
relativa PP

Variación
relativa
Compromís

Political

18.63%

-

-9.06%

6.25%

-5.70%

-6.36%

Policy

4.90%

-

23.97%

11.74%

29.71%

16.43%

Campaign

54.90%

-

-3.56%

-3.64%

-9.78%

7.21%

Personal

1.96%

-

8.26%

5.10%

5.38%

2.33%

Otros

19.61%

-

-19.61%

-19.44%

-19.61%

-19.61%

-

64.46%

46.16%

70.17%

51.94%

Bloque

Desviación agregada

Variación reVariación re- Variación relalativa Ciudalativa PSPV
tiva VALC
danos

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71

En el segundo, como se observa en la Tabla 10, las variaciones oscilaron entre los 72.74 puntos
porcentuales de Calabuig, el candidato cuya agenda partidista en Twitter registró una desviación más
acusada respecto a la de la comunidad de usuarios, y los 40.41 puntos de Ribó, el candidato cuya
agenda más se aproximó a ella.

Tabla 10. Variación de la composición por bloques temáticos de las agendas de los candidatos en
Twitter respecto a la comunidad de usuarios
Frecuencia relativa Twitter

Variación
relativa
Barberá

Variación
relativa
Ribó

Variación
relativa Giner

Variación
relativa Calabuig

Variación
relativa Peris

Political

18.63%

4.89%

-0.58%

-7.29%

-2.03%

7.35%

Policy

4.90%

10.86%

16.15%

11.59%

30.03%

16.92%

Campaign

54.90%

-11.23%

-0.01%

1.80%

-15.60%

-14.83%

Personal

1.96%

15.09%

4.05%

12.47%

6.34%

10.05%

Otros

19.61%

-19.61%

-19.61%

-18.58%

-18.73%

-19.49%

61.68%

40.41%

51.73%

72.74%

68.65%

Bloque

Desviación agregada

Como se observa en la Tabla 11, los mensajes etiquetados emitidos por Compromís registraron un grado de inserción en la agenda política de la comunidad de usuarios de Twitter en el área de
Valencia durante el periodo analizado del 13.72%; los de València en Comú, del 11.76%; los del PSPVPSOE, del 8.82%; y los de Ciudadanos, del 7.84%. A su vez, como se evidencia en la Tabla 12, los
mensajes etiquetados por Peris registraron un grado de inserción del 17.64%; los de Ribó, del 4.90%;
los de Barberá y Calabuig, del 3.92%; y los de Giner, del 0.98%.
Tabla 11. Inserción de los hashtags utilizados por los partidos en la agenda temática de los usuarios
de Twitter
Usos de
hashtags

Hashtags
únicos

Frecuencia
media de
repetición

TT entre los
hashtags
únicos

Hashtags
propios entre
los TT

Inserción
en agenda
de TT

-

-

-

-

-

-

Compromís

512

84

6.10

14

4

13.72%

Ciudadanos

140

24

5.83

8

6

7.84%

PSPV

972

110

8.84

9

7

8.82%

VALC

390

32

12.19

12

3

11.76%

PP

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Tabla 12. Inserción de los hashtags utilizados por los candidatos en la agenda temática de los usuarios de Twitter
Usos de
hashtags

Hashtags
únicos

Frecuencia
media de
repetición

TT entre los
hashtags
únicos

Hashtags
propios entre
los TT

Inserción en
agenda de
TT

Barberá

272

26

10.46

4

4

3.92%

Ribó

67

21

3.19

5

2

4.90%

Giner

2

2

1.00

1

1

0.98%

Calabuig

65

36

1.81

4

4

3.92%

Peris

433

64

6.77

18

4

17.64%

Así, el partido que en más ocasiones logró que sus hashtags alcanzaran la condición de trending topic fue el PSPV-PSOE (7), seguido de Ciudadanos (6), Compromís (4) y, por último, de València en Comú (3). A su vez, los candidatos que en mayor medida lo hicieron fueron Peris, Barberá y
Calabuig (4), Ribó (2) y, por último, Giner (1).
Sin embargo, la influencia en el establecimiento de la agenda de tendencias que hemos señalado hasta ahora es meramente cuantitativa, de manera que los resultados del análisis son diferentes
al computar la duración acumulada como tendencia por los hashtags propios que en algún momento
recibieron la consideración de trending topics, como se muestra en la Tabla 13.
De esta forma, se constata que la formación cuyos hashtags estuvieron alineados durante más
tiempo con la agenda política de la comunidad de usuarios de Twitter en el área de Valencia fue València en Comú (32 horas), seguida del PSPV-PSOE (30 horas), PPCV (26 horas y 40 minutos), Compromís (21 horas y 50 minutos) y, por último, Ciudadanos (20 horas y 55 minutos). Pese a ello, los hashtags convertidos en tendencia no fueron iniciados en su mayoría por las cuentas de los partidos y
candidatos en el ámbito municipal, sino que en ocasiones fueron iniciados por las cuentas de los ámbitos autonómico y nacional. Destaca, en este sentido, que todos los hahstags propios que alcanzaron
la condición de trending topic durante más de cinco horas (#votapp, #sumacompromis, #yovotociudadanos, #votapsoe, #nosvemosenlaplaza, #hagamoshistoria24m, #haciael24m y #quieroapodemosenelgobierno) estuvieran iniciados por cuentas corporativas de diferente ámbito al municipal.

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Tabla 13. Duración como trending topics en el área de Valencia de los hashtags promovidos por
partidos y candidatos
Cuenta

Hahstag propio convertido en TT

Barberá

#ritaalcaldesa
#ahorappcv
#votapp

Compromís y
Ribó

Ciudadanos y
Giner

0h 35'

26h 40'

Sin datos
25h 20'
0h 45'

#ritaleaks

4h 45'

#sumacompromís

8h 00'

#monicapresidenta

4h 55'

#valentuits

4h 10'

#valencianaranja
#yovotociudadanos

#españapidecambio

Sin datos

Sin datos

#apoderadoscs

0h 35'
1h 15'

#votapsoe

9h 00'

#lovamosaarreglar

2h 10'

#ximopresident

2h 15'

#digosivotopsoe

4h 40'

Sin datos

#vlcnews2gv

Sin datos

#haciael24m
#apoderaelcambio

30h 00'

11h 00'

#vlcnews2av

#hagamoshistoria24m

20h 55'

4h 25'

2h 55'

#alcaldecalabuig

21h 50'

13h 00'

#españaciudadana

#nosvemosenlaplaza

VALC y Peris

Duración
agregada

#votappcv

#ilusionnaranja

PSPV y Calabuig

Duración individual

8h 00'

32h 00'

10h 05'
Sin datos

#quieroapodemosenelgobierno

9h 00'

#primaveradelcambio

4h 55'

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Las agendas temáticas de los cibermedios
Por último, en referencia a la PI4, que planteaba ¿cuál es la composición de las agendas temáticas de los cibermedios y en qué medida están alineadas con las agendas partidistas?, los seis
periódicos digitales analizados confirieron a la política sectorial un espacio principal en sus agendas,
al igual que ocurrió con la mayoría de las webs de campaña y a diferencia de lo detectado en las agendas que partidos y candidatos presentaron en sus cuentas de Twitter. Sin embargo, como muestra la
Tabla 14, el peso de los policy issues en las diferentes agendas mediáticas fue desigual. Mientras en
los cibermedios vinculados a diarios locales con edición impresa, como Levante-EMV y Las Provincias, la presencia de dicho bloque superó ampliamente al segundo y se situó en torno a la mitad de la
agenda, en el resto de los medios su preponderancia no fue tan evidente. A diferencia de los demás,
los dos medios mencionados no se limitaron a cubrir la campaña o los casos de corrupción, sino que
continuaron con la cobertura que sus secciones de información municipal realizaban habitualmente
de la gestión del Ayuntamiento de Valencia y de la actualidad no partidista ni institucional relacionada
con la ciudad.

Tabla 14. Composición de las agendas de los cibermedios por bloques temáticos
Bloque

El País

El Mundo

Levante

LP

V. Plaza

El Diario

Political issues

32.98%

32.75%

17.69%

27.57%

32.09%

30.60%

Policy issues

35.11%

36.26%

55.58%

46.30%

33.95%

41.04%

Campaign
issues

18.09%

23.39%

22.50%

22.63%

28.84%

20.15%

Personal issues

13.83%

7.60%

4.23%

3.50%

5.12%

8.21%

La distribución por áreas del bloque de policy issues presentó una fractura similar como consecuencia de idénticos motivos. Como se observa en la Tabla 15, todos los cibermedios analizados
priorizaron de forma clara los asuntos relacionados con el buen gobierno, sobre todo a partir de informaciones sobre corrupción y uso partidista de fondos públicos. Sin embargo, el peso de dicha área
en las agendas de Levante-EMV y de Las Provincias fue menor que el que ocupa en el resto de los
medios digitales analizados.

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Tabla 15. Composición de las agendas de los cibermedios por áreas sectoriales
Policy issues

El País

El Mundo

Levante

LP

V. Plaza

El Diario

0%

0.58%

1.54%

1.23%

1.40%

0.75%

24.47%

28.65%

14.23%

11.11%

19.53%

26.87%

0%

1.75%

6.15%

4.53%

2.79%

2.99%

4.26%

1.17%

6.54%

6.38%

1.86%

5.97%

Mov., esp. público y c. ambiental

0%

1.17%

9.62%

8.02%

0.47%

1.49%

Seguridad ciudadana

0%

0.58%

2.12%

0.82%

0.47%

0%

Política social

3.19%

0.58%

5.38%

2.47%

1.40%

1.49%

Educación, cultura y deporte

1.06%

1.75%

8.85%

10.29%

4.65%

1.49%

Otros

2.13%

0%

1.15%

1.44%

1.40%

0%

Hacienda e inversiones
Buen gobierno
Economía y empleo
Urbanismo y espacios naturales

Así, mientras el resto de áreas ocupó espacios residuales en El País, El Mundo, El Diario y
Valencia Plaza, las agendas temáticas de Levante-EMV y de Las Provincias otorgaron un lugar secundario, pero no marginal a los asuntos relacionados con las áreas de urbanismo y espacios naturales, movilidad y espacio público, educación, patrimonio y cultura festiva, y economía y empleo. Los
temas relacionados con las áreas de hacienda municipal y de seguridad ciudadana ocuparon, en todos
los casos, lugares residuales. De tal forma, aunque no resulte posible establecer una equivalencia clara
entre las agendas mediáticas y las partidistas oficiales, sí es evidente que la primacía del área de buen
gobierno en todos los cibermedios fue concordante con los intereses evidenciados por Compromís y
el PSPV-PSOE en la composición de sus agendas.

Discusión y conclusiones
Los partidos priorizaron en sus agendas temáticas oficiales los policy issues y no los temas relacionados con el transcurso de la propia campaña, en especial aquellos con presencia en la corporación
municipal durante el mandato 2011-2015. La composición del primer nivel de la agenda temática
partidista oficial respondió así durante la campaña electoral al trabajo sectorial previo desarrollado
por las formaciones, más intenso por motivos obvios en el caso de los partidos consolidados que en el
de los emergentes. Las formaciones destacaron las áreas de gestión más próximas a sus discursos
tradicionales: el PPCV se centró en la recuperación económica, la creación de empleo y las inversiones
realizadas durante su mandato; el centroizquierda consolidado de Compromís y el PSPV-PSOE, en la
transparencia, la participación ciudadana, el uso de los fondos públicos, el despilfarro y la corrupción;
la izquierda emergente de València en Comú, en el empleo y las políticas sociales. Además, tanto el

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partido en el gobierno como los dos emergentes centraron sus mensajes sobre política general en el
mismo eje con diferentes interpretaciones en función de sus intereses electorales: el Partido Popular,
estabilidad-incertidumbre; Ciudadanos, continuidad-cambio; y València en Comú, vieja-nueva política. Así, la primacía de unas áreas de gestión sobre otras respondió sobre todo a la estrategia, la
ideología y la trayectoria de cada formación. La composición de las agendas en estos comicios fue
congruente con las transmitidas por las mismas formaciones en las Elecciones al Parlamento Europeo
de 2014 (López et al., 2015) y confirmó, además, la adecuación de los temas difundidos por los partidos a lo que sus seguidores esperaban de ellos (López-López et al., 2020), lo cual reforzó el establecimiento de un mensaje cognitivamente congruente con las expectativas de sus comunidades, aspecto
especialmente relevante en los procesos de fusión de agendas.
Sin embargo, dichas agendas no se reflejaron por completo en los mensajes emitidos por partidos y candidatos en Twitter, que orientaron de manera generalizada su actividad en la red de microblogging a la difusión de sus actividades de campaña y al llamamiento al voto. Ello, unido a la
escasa interacción con los seguidores en dichos comicios (Gamir Ríos, 2020), corrobora la unidireccionalidad en el uso de esta red por parte de los partidos (Giansante, 2015), así como su utilización
para la movilización de simpatizantes (Kreiss, 2016). Además, las formaciones no se limitaron a adaptar sus agendas en función de las propiedades y posibilidades de la red de microblogging con la inversión de la presencia otorgada a los bloques de policy issues y de campaign issues, sino que construyeron agendas diferenciadas a través de sus candidatos, adaptadas a dichas posibilidades pero que,
al mismo tiempo, redefinieron la jerarquía de prioridades sectoriales respecto a las agendas oficiales.
Los alcaldables aprovecharon así sus cuentas para complementar las agendas oficiales.
Por su parte, la comunidad de usuarios de Twitter del área de Valencia prestó una atención
menor a los asuntos políticos y, cuando lo hizo, fue a propósito de aspectos relacionados con la campaña, como actos públicos, llamamientos al voto o anécdotas, y no con aspectos sectoriales concretos.
La influencia de los partidos en la conversión en tendencia de las etiquetas que promovieron fue, en
todos los casos, escasa. Ello, sin embargo, no apunta necesariamente a una disonancia cognitiva entre
los mensajes partidistas y la percepción de la realidad de sus seguidores, aspecto que hubiera aumentado la latencia en la propagación de mensajes (Calvo &amp; Aruguete, 2018; López-López et al., 2020),
sino que es atribuible al escaso interés que la política municipal suscitaba entre los usuarios de la red.
De hecho, los hashtags partidistas que durante más tiempo ostentaron dicha consideración estuvieron promovidos, además, desde el ámbito nacional, lo que evidencia también un alto grado de seguidismo de la agenda tuitera española por parte de la comunidad local de usuarios.
Los periódicos digitales centraron sus agendas en el área de buen gobierno del bloque de política sectorial, en concreto en los asuntos relacionados con la corrupción y el uso partidista de fondos
públicos, y en los actores partidistas relacionados con el Partido Popular, sobre todo Rita Barberá,
que en todos los casos excepto en el de Las Provincias fueron objeto de un tratamiento informativo
negativo. La única diferencia notable entre las composiciones de las diferentes agendas mediáticas

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radica en la mayor cobertura que dicho cibermedio y Levante-EMV realizaron de la actividad habitual
de gestión municipal, atribuible al ámbito de difusión de sus referentes impresos, exclusivamente
provincial. Aunque no existieron procesos absolutos de asimilación de las agendas partidistas por
parte de los cibermedios, sus temáticas sí estuvieron parcialmente alineadas con los intereses estratégicos de las formaciones que no ostentaban el gobierno. Sin embargo, y pese a que uno de los ejemplos de supuesto uso partidista de fondos públicos (#Ritaleaks) fue difundido desde el principio por
Compromís, no estimamos que este parcial alineamiento fuera consecuencia de la modulación del
contexto periodístico por parte de los tuits políticos (Parmelee, 2013), pues muchos de dichos temas
llevaban meses instalados en la agenda mediática.
Aunque consideramos que los resultados del trabajo resultan relevantes en el estudio de la
transmisión de las agendas políticas en Twitter y en los cibermedios durante una campaña electoral,
y pese a que las Elecciones Locales de 2015 en la ciudad de Valencia ejemplificaron la situación electoral española, sería conveniente responder a las mismas preguntas en investigaciones futuras tomando como objeto de estudio una campaña de ámbito nacional. Del mismo modo, dada la relevancia
de la política municipal desarrollada en las capitales autonómicas en la construcción de las agendas
públicas locales, resultaría de interés la realización de un estudio comparativo de los mismos aspectos
en las campañas desarrolladas en diversas ciudades durante unos mismos comicios.

Declaración de conflicto de intereses
El autor no informó ningún posible conflicto de intereses.

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��Formas de discriminación en Nuevo León. La comunicación
intercultural y la participación política indígena
Forms of discrimination in Nuevo León. Intercultural communication and indigenous political participation

Kate del Rosario Rodríguez Alejandro

José Fredman Mendoza Ibarra

Universidad Autónoma de Nuevo León

Universidad de Monterrey

Orcid https://orcid.org/0000-0003-1599-9198

Orcid https://orcid.org/0000-0001-7071-6045

kate.rdz99@gmail.com

jose.mendozai@udem.edu

Resumen: Con 352,222 personas que se autoadscriben como indígenas, a las que se suman 59,196 que afirman ser hablantes de lengua indígena, el estado de Nuevo León es de las entidades federativas en México con mayor afluencia de población
indígena en los últimos años. En ese sentido, la inclusión de las comunidades indígenas en un contexto de migración no sólo
responderá a términos instrumentales en cuanto a los mecanismos de participación política, sino también a las particularidades que se inscriben en la relación de las personas indígenas con los diversos actores políticos. Para ello, el presente artículo, a
partir de una aproximación cualitativa mediante entrevistas a profundidad con actores políticos y grupos de enfoque con personas indígenas, pretende conocer cómo se da la comunicación intercultural entre los actores involucrados en el respeto, promoción y garantía de los derechos de las personas indígenas en Nuevo León, sobre todo los derechos de participación política.
Además, se realiza un análisis exploratorio de las relaciones y las formas de comunicación entre cuatro tipos de actores políticos: Gobierno, OSC y Partidos Políticos, Institución de Derechos Humanos y las personas indígenas en la entidad.

Palabras clave: Discriminación; participación política indígena; comunicación intercultural

Abstract: With 352,222 people who self-identify as indigenous, adding up 59,196 claims to be indigenous language speakers, the state of Nuevo León is one of the states in Mexico with the largest influx of indigenous population in recent years. In
that sense, the inclusion of indigenous communities in a migration context will not only respond to instrumental terms regarding the mechanisms of political participation, but also to the particularities that are inscribed in the relationship of indigenous
people with various political actors. For that, this article, from a qualitative approach through in-depth interviews with political
actors and focus groups with indigenous people, aims to know how intercultural communication occurs between the actors
involved in the respect, promotion and guarantee of rights of indigenous people in Nuevo León, especially the rights of political
participation. Besides, an exploratory analysis of the relationship and forms of communication between four types of political
actors is carried out: Government, CSO, Political Parties, Human Rights Institution and indigenous people in the entity.

Keywords: Discrimination, indigenous political participation, intercultural communication.
Fecha de recepción: 24/07/2020
Fecha de aprobación: 27/11/2020

Cómo citar este artículo: Rodríguez Alejandro, K., &amp; Mendoza Ibarra, J. F. (2020). Formas de discriminación en
Nuevo León. La comunicación intercultural y la participación política indígena. Revista de Comunicación Política, 2, 81−98.
https://doi.org/10.29105/rcp2-4

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�Formas de discriminación en Nuevo León. La comunicación intercultural y la participación política indígena

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Introducción
En México, y a pesar de los esfuerzos gnoseológicos por enaltecer la mexicanidad en términos filosóficos, que van desde la superación del sentimiento de inferioridad y tendencia a la imitación con Alfonso Reyes (1942) y Leopoldo Zea (1978), hasta la aceptación e interpretación de la realidad mexicana a partir del conocimiento de la cultura y del desarrollo educativo en México de acuerdo con
Samuel Ramos (1997) y José Vasconcelos (2014), la emancipación política del mestizo no ha concomitado con la emancipación política de los pueblos indígenas (Salazar, 2006). Lo anterior ha desembocado en una falsa representación de comunidades indígenas en los medios de comunicación (Marañón et al., 2013), así como la sobreabundancia, en la América Latina en general, de represiones a
pueblos indígenas por parte de “actores estatales y paraestatales” (Wright, 2013) y en una serie de
medidas gubernamentales igualitarias que han rozado el paternalismo, autoritarismo y la desigualdad
estructural (González, 2013; Monsiváis, 2004).
Es decir, la población indígena en el país se encuentra desfavorecida desde muchas trincheras
sociales, entre ellas, la falsa representación indígena en los medios de comunicación que provoca discriminación, racismo, clasismo, y que refuerzan lo que autores como Aída Hernández (2001) denominó la “triple opresión”. Sin embargo, los derechos indígenas en Nuevo León además de estar consagrados a nivel nacional en el artículo 2do de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), tienen su base jurídica en el derecho internacional a partir del Convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) y en el ámbito local en la Ley de los Derechos de las
Personas Indígenas y Afromexicanas en el Estado de Nuevo León.
La conexión entre los derechos de los pueblos indígenas y los medios de comunicación radican en que en México la población indígena está marcada por lo que se ha denominado marginalismo
integral (González, 2013) y ciudadanía de baja intensidad (O`Donnell, 1993) y en que en Nuevo León
provoca la obstaculización del ejercicio de sus derechos y las prácticas políticas, sociales y económicas
en función de su identidad indígena (Mendoza et al., 2020). Además, cabe destacar que lo anterior
trae consigo prácticas y elementos que invisibilizan a la población indígena en Nuevo León y promueven la discriminación y los prejuicios hacia este sector de la población (Doncel, 2013).
En ese sentido, el presente artículo tiene como finalidad conocer de qué manera se da la comunicación intercultural entre las instituciones políticas en Nuevo León como lo son 1) los partidos
políticos, 2) las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), 3) las instituciones gubernamentales y
políticas, y 4) las personas indígenas en Nuevo León. Para esto el primer apartado esbozará algunos
elementos teóricos sobre el Estado-Nación, el Estado en América Latina y su conformación en Estado
multicultural, el segundo apartado plantea de análisis sobre la participación política y la comunicación intercultural, para después pasar al análisis de datos de entrevistas semi-estandarizadas a informantes clave de partidos políticos, OSC’s e instituciones gubernamentales, y luego finalizar con algunas reflexiones sobre el tema.

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Apuntes teóricos sobre el Estado-Nación, el Estado en
América Latina y el Estado multicultural
Conocer los problemas sociales y políticos hacia el interior de una comunidad determinada resulta
complejo; para ello, es imprescindible exponer el sinnúmero de particularidades en las que se puede
entender al Estado. Por un lado, se puede entender como un conjunto de instituciones y, por el otro
lado, como el resultado de relaciones sociales delimitadas geográficamente y que tienen por objetivo
controlar los medios de coerción física de manera legítima, además de la efectiva ejecución de las
decisiones que se toman (O’Donnell, 2004).
Asimismo, dejando de lado las generalidades, las concepciones del Estado varían a través de
épocas y autores. Por ejemplo, Hobbes (2018) manifiesta y compara al Estado como un Dios mortal
que proporciona paz y defensa a la comunidad y, debido a la autoridad que posee, utiliza su poder y
fortaleza para conformar las voluntades de todos, a través del terror que inspira. En contraparte,
Rousseau (2004) interpreta al Estado como un cuerpo moral y colectivo, constituido como persona
pública gracias a la unión de todos los miembros que lo componen, entrañando la suprema dirección
de la voluntad general.
El concepto de Estado guarda una relación íntima con la historia de los Estados Europeos,
con el desarrollo histórico y geopolítico de éstos, mediante tradiciones intelectuales europeas que han
marcado una línea política a seguir en sociedades y continentes adyacentes. El Estado moderno da
fin a la Edad Media imponiendo un sistema basado en la institucionalización, para transformar la
naturaleza y forma de la vida política, dejando en segundo plano el poder divino y político de la Cristiandad (Held, 1997).
De tal manera que el Estado es un ente que conglomera los intereses individuales y colectivos
para presentarlos como intereses comunes entre todos los integrantes de la sociedad; además, se
muestra como comunidad, pues a través de costumbres y valores compartidos traza rumbos y metas
comunes. El Estado se caracteriza también como centro de poder político, pues condensa en su núcleo
la articulación de todas las relaciones de poder. Así como también influye en todas las reproducciones
societales, debido a las funciones estatales que injieren en temáticas sociales, políticas, materiales e
ideológicas (Osorio, 2014).
Para entender la representación del indígena es necesario remontarse al origen de su descubrimiento y en la posterior colonización de lo que ahora es América Latina. Pues el encuentro humano
de los españoles y los indios no crea una posibilidad de reconocimiento, simplemente se revela la
existencia de lo desconocido, por lo que los conquistadores encuentran la necesidad de describir aquellos indios con comparaciones de su propio pasado inmediato, que sería el pagano. De tal manera,
estas comparaciones de lo conocido con lo desconocido tratan de encontrar una representación del

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indio que atribuye una distribución de valores sistemática y reveladoramente negativa (Todorov,
1982), con graves secuelas de discriminación que aún persisten en el siglo XXI.
Por lo tanto, la definición del Estado moderno en América Latina se impuso a través de las
colonizaciones europeas, pues tales colonizaciones mantenían y distribuían un marco teórico de corte
universal que fue aplicado a todas las sociedades en la región y que, ya entrado en Siglo XXI, no responden a las realidades latinoamericanas. Es decir, se puede establecer que la principal característica
del Estado en América Latina es su multiculturalidad, pues la cultura occidental dominante convive
con otras culturas no occidentales, como las culturas indígenas (Santos, 2007).
En el periodo de la colonización, la comunicación juega un papel importante a favor de los
españoles frente a los indios, pues aquellos se colocaron como especialistas de comunicación entre
humanos, prestableciendo un orden en el que se erradica la comunicación con el mundo e imponiendo
una ilusión de que toda comunicación sólo puede ser interhumana (Todorov, 1982). Dentro de esta
nueva suposición del orden, se constituyó un Estado en un eje de burocratización civil y militar, para
permanecer como un legado de la conquista. Durante la Colonia la tradición burocrática comienza
bajo la tutela de otra burocracia, la española. Consolidando así una garantía del pacto colonial. El
principal objetivo fue la institucionalización de un orden y control social que haya sido acorde a los
intereses metropolitanos, como la regulación económica, el gobierno a la vida política (represión a la
mano de obra indígena), el ejercicio de un fuerte control cultural (inquisición como idealización religiosa), y el aseguramiento del predominio militar (Lechner, 1977).
Según Castells (1999), la esencia contemporánea del Estado latinoamericano radicó principalmente en la construcción de relaciones y las alianzas con los sectores medios urbanos y con los
trabajadores organizados, construyendo con ello un Estado populista y clientelista. En consecuencia,
el Estado latinoamericano dependía de la captación de las riquezas del país para cumplir, primero,
con el pago de cuotas a los socios extranjeros y, después, distribuir los recursos al sector urbano organizado.
Sin embargo, en la década de los 90’s el Estado-Nación se convierte en un Estado de Mercado,
pues rompe sus alianzas con los sectores tradicionales (clientelares) y opta por la adopción de nuevas
ideologías globalizadoras (Castells, 1999). Cabe destacar que el Estado de Mercado toma una concepción monolítica y centralizadora del poder (Orozco, 1997) que muestra una diferenciación entre nacionales, y la universalidad de leyes no basta para una mejora de condiciones sociales, sobre todo las
condiciones de un sector que ha sido vulnerado por siglos y donde se encuentran sumergidas las comunidades indígenas (De Sousa Santos, 2010).
Es importante señalar la evolución del estado en América Latina y su relación con las minorías, comienza e introduce el uso de una terminología que trata de adaptar una realidad social desde
un punto de vista antropológico. El termino multiculturalismo surge como el reconocimiento a la
coexistencia de distintos grupos culturales en el Estado nacional. Por otra parte, la interculturalidad

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se refiere a una dinámica de articulación de relaciones que se ven establecidas en la diversidad cultural que apunta a un proyecto nación de carácter político, social y ético (Barabas, 2015; Walsh, 2008).
Por lo tanto, el estado multicultural ha emergido de la necesidad de un modelo multicultural apoyado
en la emergencia de un ajuste estructural y de democratización en el reconocimiento de los pueblos
indígenas que se encuentran inmersos dentro del estado mexicano, pues la reconfiguración de la concepción del Estado era necesaria.
A partir de la década de los 80’s diversos países latinoamericanos iniciaron procesos de transición hacia la democracia. Mediante implementación de procesos electorales y la ampliación de derechos políticos. Los gobiernos trabajaban en la redefinición del papel del Estado y buscaban la consolidación de sus instituciones democráticas (Martí, 2013; Van Cott, 1995). Al mismo tiempo, en esta
transición a la democracia (re)emergieron pueblos indígenas latinoamericanos pugnando por su reconocimiento como actores políticos y sociales en la implementación de las nuevas formas de Estadodemocrático; provocando con ello reformas constitucionales de carácter multicultural y forjando mayor conciencia social en cuanto a la diversidad cultural imperante en la región (Stavenhagen, 2002).
De tal manera que los retos que trae consigo la concepción del Estado en América Latina tiene
que ver con las maneras en cómo se da el respeto, salvaguarda, garantía y promoción de los derechos
humanos de las personas y pueblos indígenas. Por un lado, se puede establecer que las reformas constitucionales y el reconocimiento jurídico de los derechos indígenas son el incentivo para mejorar las
condiciones sociales de este sector de la población, sin embargo, esto no basta, pues se corre el riesgo
de existir lo que Martínez (2015) reconoce como la brecha de implementación, entendida como el
reconocimiento jurídico de los derechos de las personas indígenas, pero que en las prácticas político
administrativas no se ven respetados o implementados.
El marco jurídico internacional de derechos de los pueblos indígenas no ha sido condición
suficiente para las mejoras en las condiciones de vida en los sujetos de derecho, pues siguen siendo el
sector poblacional más desigual y pobre de América Latina, puesto que hay una gran relación entre
pobreza y etnicidad. Por consiguiente, en los pueblos indígenas se encuentran los más bajos niveles
de alimentación, salud, educación, seguridad social, vivienda, ingreso y esperanza de vida (Martínez,
2015).
Debido a lo anterior, la brecha de implementación entre los derechos de los pueblos indígenas
y las practicas político-administrativas del Estado latinoamericano persiste, llevando a cabo solamente una simulación de la implementación. Pues la implementación del marco jurídico normativo
internacional de derechos de los pueblos indígenas en el Estado latinoamericano se ve sesgada e incompleta (Martínez, 2015).

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La comunicación intercultural como elemento fundamental
de la participación política indígena en Nuevo León
Los elementos axiales de la democracia pueden ser dos: la participación y la representación política
(Myers &amp; Mendoza, 2016); y tienen como finalidad el establecer los mejores mecanismos para relacionar a los gobernados con los gobernantes mediante políticas públicas, elecciones periódicas y libres, movimientos sociales, acción colectiva, etc. (Bobbio, 1985; Mendoza &amp; Wright, 2017; Tarrow,
2012). En ese sentido, diversos actores se encuentran involucrados en el establecimiento y consolidación de la democracia como formas de gobierno en los estados. Tales actores pueden ser: partidos
políticos, ONGs y las propias instituciones gubernamentales. Además, es necesario señalar que dentro
de un sistema político democrático también hay apertura a la marginalización de las minorías impartida por el poder de la mayoría, en este caso el de las elites simbólicas que dominan el discurso público, pues los medios de comunicación son cómplices de la perpetración del racismo al no ser parte
de la solución el problema (Martínez, 2010; Van Dijk, 2009).
Sin embargo, qué sucede, cómo se comunica y cuál es el comportamiento de estos actores
cuando de participación política indígena se trata y, más aún, cuando de un contexto migratorio se
trata. El caso de Nuevo León es importante, pues concentra alrededor de 352,222 personas que se
autoadscriben como indígenas, a las cuales se suman 59,196 afirman ser hablantes de lengua indígena, y representan el 6.88% de la población total en el estado, de acuerdo con la Encuesta Intercensal
del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el 2015. Cabe señalar que en Nuevo León
se encuentra el municipio de Ciénega de Flores con una población total de 42,715 habitantes de los
cuales 9,051 se autoadscriben como indígenas (representando el 21.19% de la población total del municipio) y que además es considerado uno de los municipios con mayor crecimiento promedio anual
de acuerdo con el INEGI en 2015.
Asimismo, la deficiencia de la comunicación en un entorno multicultural es parte fundamental en los problemas de representación política de las personas indígenas, pues en el contexto social e
institucional se encuentra una falta de voluntad de los medios de comunicación dominantes para posicionar en la agenda pública dichos problemas. Por lo tanto, se genera un proceso ineficaz e inconcluso, pues cuando el problema de la representación indígena nunca llega a la agenda pública, las
instituciones políticas y gubernamentales reproducen la falta de voluntad política para solucionar el
problema (Martínez, 2010, Van Dijk, 2009).
De tal manera que la participación política indígena precisará de formas de comunicación
intercultural entre los diversos actores involucrados. Para tal empresa será necesario adecuaciones a
la concepción del Estado, pues se propone entender a éste como plurinacional e implica:

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El reconocimiento de derechos colectivos de los pueblos o grupos sociales en situaciones en
que los derechos individuales de las personas que los integran resultan ineficaces para garantizar el reconocimiento y la persistencia de su identidad cultural o el fin de la discriminación
social de que son víctimas…El reconocimiento de la plurinacionalidad lleva aparejadas las
nociones de autogobierno y autodeterminación, pero no necesariamente a idea de independencia…[supone] un nuevo tipo de institucionalidad estatal, una nueva organización territorial, la democracia intercultural, el pluralismo jurídico, la interculturalidad, políticas públicas
de nuevo tipo, nuevos criterios de gestión pública, de participación ciudadana, de servicio y
de servidores públicos…significa otro proyecto de país, otros fines de la acción estatal y otros
tipo de relación entre el Estado y la sociedad. (Santos, 2010, p. 97)
Es decir, la comunicación intercultural deberá ser vista como una extensión de la democracia
misma, pues el primer paso para el pluralismo y los procesos interculturales es el reconocimiento de
la diferencia. En ese sentido, las herramientas que la población indígena tienen para el cumplimiento
de la comunicación intercultural están relacionadas directamente con el ejercicio del derecho político
de participación, pues el mero reconocimiento de la diferencia no basta para mantener un diálogo
plural, cercano y respetuoso dentro de los procesos interculturales en el sistema político vigente.
Además, el papel de la democracia será fundamental debido a dos cosas, principalmente: 1)
al papel que tiene en la promoción del ejercicio de derechos mediante sus instituciones, y 2) al compromiso que distintos actores, desde diversas trincheras, tienen hacia las personas indígenas en el
marco del respeto, promoción y garantía de sus derechos humanos. Por ello, es necesario dar cuenta
del significado de la democracia en un sentido intercultural, esto es:
a) la coexistencia de diferentes formas de deliberación democrática [énfasis propio], del voto
individual al consenso, de las elecciones a la rotación o al acto de mandar obedeciendo, de la
lucha por asumir cargos a la obligación-responsabilidad de asumirlos; b) diferentes criterios
de representación democrática [énfasis propio] (representación cuantitativa, de origen moderno, eurocéntrico, a lado de representación cualitativa, de origen ancestral, indocéntrico);
c) reconocimiento de derechos colectivos [énfasis propio] de los pueblos como condición del
efectivo ejercicio de los derechos individuales (ciudadanía cultural como condición de ciudadanía cívica); d) reconocimiento de nuevos derechos fundamentales: derecho al agua, tierra,
biodiversidad, saberes tradicionales…; y, e) más allá de los derechos, educación orientada
hacia formas de sociabilidad y de subjetividad asentadas en la reciprocidad cultural [énfasis
propio]: un miembro de una cultura solamente está dispuesto a reconocer otra cultura si
siente que su propia cultura es respetada, y esto se aplica tanto a las culturas indígenas como
no indígenas. (Santos, 2010, pp. 118-119)
Lo anterior es de suma importancia, pues la democracia por sí misma es un ejercicio de diálogo, de deliberación. Por ejemplo, la igualdad de circunstancias para el ejercicio de derechos democráticos precisa del diálogo; en ese sentido, éste diálogo deberá de contener los principios fundamentales de la democracia como igualdad intrínseca y comprensión esclarecida (Dahl, 1992), donde la
primera está relacionada con la igualdad de cada cual en poner sobre el debate público, de manera
personal y/o colectiva, sus principales necesidades, y donde el segundo principio se construye a partir

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de qué tanto los sujetos, individuales y/o colectivos, saben el por qué, para qué y qué repercusiones
tendrá la participación en un sistema democrático.
En cuanto a los derechos colectivos, se puede establecer lo que Alexandra Tomaselli (2016)
estipuló en torno a que el ejercicio de derechos indígenas se materializa a partir de dos dimensiones:
la dimensión interna y dimensión externa; siendo la conjugación de éstas dimensiones una forma
dable para entender los derechos colectivos. Aun así, el tránsito de las personas y comunidades indígenas entre ser sujetos de derechos individuales y sujetos de derechos colectivos, torna complejo su
cumplimento y, en consecuencia, su ejercicio.
En ese sentido, la inclusión de las comunidades indígenas en un contexto de migración no
sólo responderá a términos instrumentales en cuanto a los mecanismos de participación política, sino,
más bien, irá a la par de realidades del aspecto vital que será determinado en distintas intensidades a
través del aspecto cotidiano y dependiendo del espacio social donde se encuentren. Las transformaciones sociales que la inclusión de minorías étnicas implica no sólo ha tenido efecto en la forma en
cómo se relacionan distintos actores, sino que también surgen efectos en las condiciones internas y
de reproducción social e identidad de los mismos indígenas (Wilhelmi, 2007).
El reto, en la arena de la práctica política, estribará en cómo el reconocimiento de un pluralismo cultural concomita con la interculturalidad del Estado, pues es perentorio aclarar que tal desafío
no consiste sólo en el “reconocimiento de la existencia de múltiples culturas (multiculturalidad), sino
que los distintos poderes de dimensión pública queden obligados a garantizar unas condiciones equitativas de participación en el diálogo entre dichas culturas (interculturalidad)” (Wilhelmi, 2007, p.
270). Tal Estado intercultural interpelará que los distintos poderes dentro de la sociedad operen de
forma interrelacionada y que el espacio de convivencia asegure la vida, ante todas las cosas, de los
integrantes de cualesquiera que sean las comunidades de procedencia (Harvey, 1977).

Partidos políticos, OSC e instituciones gubernamentales. Un
análisis exploratorio
La lógica de los partidos políticos es conglomerar los intereses de la población, es decir, canalizar sus
demandas y proponer vías eficientes para la solución de los problemas públicos (Duverger, 1979;
Panebianco, 1995). Mientras que la aparición, en un primer momento, de la Sociedad Civil Organizada fue principalmente para coadyuvar al Estado en sus responsabilidades en la promoción del desarrollo, la gobernanza y la gobernabilidad. Sin embargo, ¿cómo actúan estos actores cuando de entablar comunicación con las personas indígenas en Nuevo León se trata?

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Método
Mediante una aproximación cualitativa, y a través de entrevistas semiestandarizadas y grupo de enfoque, se pretende conocer cómo se da la comunicación entre los actores involucrados en el respeto,
promoción y garantía de los derechos de las personas indígenas en Nuevo León, sobre todo los derechos de participación política. Es conveniente destacar que la presente entrega se realizó en cuatro
etapas: 1) preparatoria; 2) trabajo de campo; 3) análisis; y 4) informe final, siguiendo lo sistematizado
por Rodríguez et al. (1996) para el proceso de la investigación cualitativa.
A partir de cuatro entrevistas a informantes clave a un partido político, una asociación civil,
una institución gubernamental y a una institución encargada de la promoción de los Derechos Humanos, y un grupo de enfoque con población indígena mayor de 18 años, se realiza un análisis exploratorio de la relación y las formas de comunicación entre estos cuatro actores y las personas indígenas
en la entidad. La selección de participantes se realizó en el marco de la Tesis Doctoral: “Participación
político-electoral de personas indígenas en ciudades industriales. Análisis de Monterrey y su Área
Metropolitana” (Mendoza, 2019), y tuvo como fundamento para la presente entrega el hecho que el
partido político, la asociación civil, la institución gubernamental y la institución de Derechos Humanos, demostraron ser los actores institucionales que más conocimiento tenían del tema.
Además, las y los informantes clave (ver tabla 1) de estas cuatro instituciones (partido, OSC,
Gobierno y CEDH) cumplen con el criterio de selección de participantes para la recogida de datos
verbales, pues a partir de la reconstrucción de las teorías subjetivas de los informantes clave se puede
validar la estructuración del contenido y las propuestas para explicar el conocimiento explícito del
entrevistado sobre el tema (Flick, 2007). Mientras que el grupo de enfoque permitirá contrastar la
información que se obtiene del contexto del grupo y sus representaciones sociales que se construyen
en su diversidad, brindándole al método triangulación de perspectivas y, en consecuencia, calidad en
la información (Flick, 2014).

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Tabla 1. Informantes clave
Instituciones

Partido político

gubernamentales

Institución de De-

Organización de

Personas

rechos Humanos

la Sociedad Civil

indígenas

Informante clave

Informante clave

Informante clave

Informante clave

En el grupo de en-

de ayuntamiento

del Partido del

CEDH

Zihuame Mochilla

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del municipio de

Trabajo

participaron 6

San Pedro Garza

personas de dis-

García

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realizado con la

tana de Monte-

población indí-

rrey1

gena. Su presen-

des indígenas
asentadas en la
zona metropolitana de Monterrey

cia como organización data de alrededor de 20
años
Fuente. Elaboración propia a partir de Mendoza (2019)

Las categorías de análisis utilizadas en la presente entrega son las siguientes: 1) comunicación
intercultural, 2) discriminación social y 3) discriminación institucional. Tales categorías han sido
rescatadas de Mendoza (2019) y Mendoza et al. (2020) para demostrar la influencia de la
discriminación en los procesos de comunicación entre la cultura indígena y la no indígena en México.
Para el análisis de los datos recabados en el trabajo de campo, se utilizó el software de tipo
CAQDAS (Computer-assisted Qualitative Data Analysis Software) NVIVO12 para “comprender,
evaluar e interpretar los fenómenos sociales desde la óptica descriptiva e interpretativa apoyándose
en la lógica de la teoría fundamentada” (Wright &amp; Hinojosa, 2014, p. 463). De tal forma que lo anterior

1

Oficina que a la fecha (2020) ya no opera debido a cambio de fuerza política en la administración municipal.

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permitió reforzar la selección del método según la conveniencia del estudio; es decir, “encajar el
método en el proceso de investigación” (Flick, 2007, p. 144).

Discriminación social y discriminación institucional como
obstáculos de la comunicación intercultural
La discriminación hacia la población indígena ha sido una constante desde la revelación del indio
(Todorov, 1982) en el período de la conquista, atravesando distintas etapas como la formación del
México independiente, la construcción del México posrevolucionario y, a lo que la literatura consultada y la recogida de datos para el presente artículo lo demuestra, la operacionalización de la democracia y buen gobierno en el país. Tal discriminación, de acuerdo a los datos recabados, puede establecerse desde dos lentes; el primero, la discriminación social entendida como la discriminación que
se realiza de manera sistemática por parte de la sociedad en general a causa de la ignorancia y el
miedo al otro, y, el segundo, la discriminación institucional, entendida como la discriminación que se
realiza también de manera sistemática e incentivada por la ignorancia pero con la particularidad de
que se efectúa desde una Institución política y/o gubernamental.
A pesar de que ambos tipos de discriminación están relacionados, es la discriminación institucional la que se alimenta de la discriminación social para desalentar la participación política indígena en Monterrey y su área metropolitana. De tal modo que la participación y la representación política indígena no ha terminado de posicionarse de manera relevante en la agenda pública, pues la
representación política indígena no es promovida dentro del discurso de las elites simbólicas dominantes, de tal manera que nunca llega a la agenda política (Martínez, 2010; Van Dijk, 2009). Así pues,
primero se dará a conocer el análisis en torno a la discriminación social y, después, lo concerniente a
la discriminación institucional.

Discriminación social
La discriminación social se puede distinguir en la mayoría de los actores clave entrevistados y en las
personas indígenas que participaron en los grupos de enfoque. Para darle claridad y organización al
presente apartado, primero se especificará cómo es que la discriminación social era identificada por
parte de los informantes clave de las instituciones políticas y sociales a las que se entrevistó.
Las instituciones gubernamentales tienen claro que la discriminación social en Monterrey y
su área metropolitana existe y que resulta alarmante para una buena convivencia social:

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“discriminación la discriminación si, mucha gente, buen vi... estamos en un municipio muy
elitista, y este, es un municipio modelo, pero si hay muchas personas que todavía no, no reconocen a, a las demás personas entonces creo que el principal problema al que se enfrentan
los indígenas pues es la discriminación y también que muchas veces no cuentan con algún
seguro de gastos médicos o de para salud” (Entrevista a informante clave gubernamental)
Por parte de los Partidos Políticos entrevistados también salió a la luz el tema:
“sí hay un grado importante de racismo y de discriminación aun cuando no esté en el imaginario social o no se reconozca como tal, pero si suceden esos fenómenos” (Entrevista a informante clave de Partido Político)
Y en lo que compete a instituciones gubernamentales también la discriminación pareciera ser
considerada como un factor que menoscaba la atención de la población indígena, el cumplimiento de
la Ley y la participación electoral indígena en Monterrey:
“Existen contextos sociales donde la discriminación es un factor fundamental y esta discriminación no solamente es dentro de las personas que toman decisiones, es decir, no solamente
los políticos han hecho como a un lado la obligación de atender a las comunidades indígenas,
sino la misma sociedad, es decir, gente que no tiene nada que ver con el tema y que si tú hablas
de los indígenas primero es como: ¡ah si! Alguien con un sarape y debajo de un árbol y que no
progresa porque es flojo. Sigue muy presente esa idea en el colectivo” (Entrevista a informante
clave institución gubernamental)
Sin embargo, esta situación de discriminación social pareciera acentuarse cuando de mujeres
indígenas se trata. Es decir, la violencia hacia la mujer aumenta en la medida en que es una mujer
indígena. Existe una suerte de doble discriminación en ese sentido, una es ser discriminada por el
simple hecho de ser mujer y la otra por ser mujer indígena:
“específicamente del tema de violencia estamos viendo una doble discriminación, aparte de
que... de la discriminación generalizada por ser mujer está también la discriminación por ser
mujer indígena” (Entrevista a informante clave de OSC)
“comparten unas compañeras la forma en que son discriminadas por nuestra vestimenta, por
como hablamos, por el color de piel, por nuestras tradiciones, nos discriminan” (Entrevista a
informante clave de OSC)
Por parte de las personas indígenas a las que se pudo tener acceso mediante los grupos de
enfoque realizados, la discriminación social está muy presente. Es por ello por lo que se puede señalar
que es esta discriminación la que socava en demasía la participación política de la población indígena
en Monterey y la electoral, principalmente:
“por parte de los patrones, yo antes trabajaba en una casa porque soy empleada doméstica,
trabajé y mis patrones pues igual decían o hacían cometarios hacia la persona de la empleada,
discriminatorio, decían que nosotros somos indios, cosas así, no nada más a mí, hasta todas
las empleadas que tenía allí la familia” (Grupo de enfoque con población indígena)

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La discriminación social afecta de manera profunda, llevando a un ocultamiento de identidad
que propicia la pérdida de la lengua indígena, viéndose desarrollado este fenómeno en ciudades industrializadas, tal es el caso de Monterrey:
“Nos encontramos con que la discriminación lleva al ocultamiento de la identidad, que es
como, la cara con la que se protegen, , o sea, si a mí me discriminan y de mi se burlan en la
calle, yo voy a negar mi origen o voy a tratar de ocultarlo, no voy a querer hablar la lengua o
mis padres no me la van a querer enseñar, verdad, y entonces, en ese sentido nosotros hemos
trabajado todos estos años, precisamente, buscando crear conciencia de que el hablar una
segunda lengua es parte de la riqueza cultural y es algo que padres y madres tiene que buscar”
(Entrevista a informante clave de OSC)
Así mismo, la pérdida de la lengua que implica la pérdida de la identidad ha significado una
salida de cierta realidad discriminatoria, o al menos minimizar sus efectos:
“las personas… han crecido en una sociedad en donde el hablar mal el español los ha llevado
a padecer mucho, a no conseguir buenos empleos, a ser objeto de burlas de manera continua,
pues evidentemente todo esto te hace decir no quiero esto para mis hijos, quiero otra cosa, y
si encima vives en una sociedad en donde lo que se sobrevalora es otra condición, y la condición indígena está totalmente desvalorada, tienes que... o sea ¿La gente qué hace? Pues querer
no parecer indígena” (Entrevista a informante clave de OSC)
Identificar tales formas de discriminación aporta elementos de interpretación y análisis más
real y profunda de la participación política indígena en Nuevo León. Y, en ese orden de ideas, a continuación, se realizará el análisis e interpretación de la discriminación institucional.

Discriminación institucional
La discriminación institucional resulta un tipo de discriminación que es difícil identificar de
manera empírica, pues el trabajo de campo se realizó con actores institucionales. Sin embargo, los
datos recabados están susceptibles a una interpretación de cómo a pesar de su investidura como actores institucionales existen resquicios por donde se pueden identificar declaraciones y visiones que
provocan discriminación de carácter institucional.
Primero, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León, identificó y señaló un
caso de discriminación institucional que, de comprobarse, se podría considerar como un factor decisivo en la situación política en Nuevo León y su bajo entendimiento e interés de la situación de las
personas indígenas en la entidad:
“desgraciadamente también van a tener que pelear con algunas cuestiones culturales porque
incluso hasta el jefe del ejecutivo los trata como foráneos siendo que algunos ya tienen dostres años asentados en la localidad” (Entrevista a informante clave institucional, CEDH)

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Ante esa situación en torno al ejecutivo se pudo observar también por parte de la persona
informante clave de la OSC:
“no es posible que diga que la gente viene aquí y que allá nada más estira la mano y tiene el
mango, la naranja y aquí no, aquí o se ponen a trabajar o no se puede ¿Cómo? Y luego lo que
decían esta amiga dijo bueno yo sé que les gusta ponerse sus garras, yo me pongo no sé qué
garras o sea hizo referencia a los atuendos indígenas en términos de garras y a la propia a la
de él también, a mí no me interesa, si tú consideras que tú te vistes con garras muy tu gusto,
pero a mí no me digas que son mis garras eh ¿okey?” (Entrevista a informante clave de OSC)
La discriminación reflejada por parte del ejecutivo del Estado de Nuevo León se debe a una
cierta insensibilidad que emana de la ignorancia y repercute en la población indígena de la localidad:
“el nivel de insensibilidad y de inconciencia, porque no lo estaba haciendo con un afán de
ofender, o sea, me queda claro, pero es un nivel de ignorancia, ¿pues cómo, verdad?” (Entrevista a informante clave)
Lo anterior, sopesa de comprobarse, significaría una grave falta y claro ejemplo de discriminación institucional hacia la población indígena.
Del mismo modo, se muestra que la discriminación ejercida dentro de distintas instituciones
de gobierno se debe a una reproducción de la discriminación social:
“y como eso lo encuentras cotidianamente en expresiones de gente que te dice cuando hay
alguna necesidad en específico y se busca algún apoyo, ¿pues por qué no se regresan a sus
pueblos?, ¿pues qué andan haciendo aquí? O sea, pues perdóname, pero México es de todos
y tanto derecho tienes tú de estar aquí como él o ella en igualdad de circunstancias” (Entrevista a informante clave de OSC)
“esos mismos orígenes dan lugar a que la gente prevalezca una idea que eso permea en las
instituciones, o sea, es como lo que hay en el ambiente, en donde consideran que la población
indígena es del centro y sur del país, prevalecen ideas de retraso hacia la población indígena,
de valorización o desvaloración de la cultura, tristemente, y esto es característico de México”
(Entrevista de informante clave)
Segundo, por parte de los partidos políticos existe un alto grado de visión condescendiente de
la población indígena hacia aquellos. Basta con identificar la semántica de su discurso:
“mira nuestras comunidades indígenas pues ya no se distinguen por un vestuario especial o
porque estén agrupadas de cierta manera, tienden a mezclarse con, con las zonas mestizas
entonces comparten problemáticas urbanas de inseguridad, o de desempleo o de falta de acceso a la educación” (Entrevista a informante clave de Partido Político)
Y tercero, la discriminación institucional es tan real que se pudo identificar un relato de la
manera en que instituciones de salud están compuestas por profesionales carentes de sentido común,
sensibilidad y conocimiento sobre los detalles sociales existentes:

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“y en cuestión salud pues casi no las atienden cuando se acercan a … y nada más te ven por tu
aspecto y ya ¿no? No pues no ha de traer dinero, no pues no ha de tener esto” (Entrevista a
informante clave de OSC)
Por otro lado, la discriminación institucional no solamente se acentúa en instituciones de
gobierno, también en instituciones de medios masivos:
“no lo viste y no es que uno quiera comparar, pero por ejemplo los titulares de los feminicidios
los abarcan aquí en Nuevo León los abarcan las mujeres de San Pedro, en este caso, las mujeres con cierta posición económica, a los cuales todo el mundo impulsa el que sus feminicidios se resuelvan y está bien, y estamos luchando con ellas también, pero, por ejemplo, nosotros tenemos casos de feminicidios en donde ya están los actores plenamente identificados,
los culpables, y ni siquiera están detenidos y sabes dónde están, y ni siquiera hacen el esfuerzo, el intento” (Entrevista a informante clave de OSC)
En suma, la discriminación hacia la población indígena es una variable que no deberá dejarse
a un lado cuando de participación política indígena se trata. Mucho menos en un contexto tan adverso
como lo es en Monterrey y su Área Metropolitana y Nuevo León en General, pues toda decisión gubernamental, acción por parte de las diversas instituciones políticas y el conocimiento por parte de la
sociedad en general podrán tener un efecto negativo y discriminatorio hacia la población indígena
que provocará un desinterés, falta de conocimiento de derechos y por lo tanto baja participación política.

Reflexiones finales
La bifurcación de la discriminación en zonas urbanas representa un grave problema que recae en la
representación de personas indígenas y por ende en su participación política como ejercicio de ciudadanía dentro de la metrópoli. Las dos ópticas de discriminación, social e institucional, en donde la
segunda es alimentada por la primera crea una especie de proceso circular discriminatorio pues, aunque la discriminación institucional se alimenta de la discriminación social para prevalecer en su existencia, la discriminación social no terminará mientras las prácticas discriminatorias sigan estableciéndose en los ámbitos políticos-administrativos institucionales. Como consecuencia se arriba a una
realidad en donde la discriminación, también, se gesta desde arriba, y a su vez provoca una pérdida
de identidad de manera general, como lo es la pérdida de la lengua a través de las generaciones indígenas, ello a manera de salvaguardarse y reducir los graves estragos de discriminación en la ciudad.
A partir del análisis de la información resultante de entrevistas semi-estandarizadas a actores claves de Partidos políticos, Organizaciones de la Sociedad Civil, Instituciones gubernamentales,
Institución de Derechos Humanos y del grupo focal a personas indígenas se pueden ver reflejados los
distintos tipos de discriminación: social, cuando se muestran actitudes de rechazo y/o exclusión por
la población blanca o ladina hacia las personas indígenas (Stavenhagen, 2008); e institucional,

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cuando se muestran prácticas políticas que rechazan y/o excluyen. En la sociedad neolonesa la discriminación persiste, y es reconocido en el discurso de los informantes que conforman las instituciones, que uno de los principales problemas que sufren los indígenas es la exclusión y racismo, además
de la estereotipación de su identidad relacionada a características de atraso.
Sin embargo, es importante recalcar la ausencia de los medios de comunicación, pues estas
al considerarse las elites simbólicas dominantes del discurso público que tienen la posibilidad de posicionar las temáticas en la agenda pública que recaen en supuestos políticos, como es la representación de la población indígena urbana en el estado de Nuevo León, alcanzando una visibilización de la
población y dando un auge a la participación política indígena. Es decir, los medios de comunicación
son los intermediarios entre las instituciones políticas y gubernamentales y la sociedad, ya que al no
ser parte de la solución del problema de racismo se convierten en sus perpetradores.
Por lo tanto, la discriminación y racismo hacia las personas indígenas es evidente para instituciones neoleonesas, pues reconocen la falta de empatía de los representantes del gobierno al definirlos simplemente como foráneos. El discurso paternalista y condescendiente, así como la minimización de sus problemas al homogeneizarlos con personas pobres, mestizas y urbanas ya que al igual
que ellas comparten problemas de inseguridad y de acceso a la educación. De esta manera, los discursos institucionales afectan también a la ciudadanía, es decir, una discriminación que se va dando de
forma recíproca entre gobierno y sociedad, construyendo este fenómeno de discriminación cultural.

Declaración de conflicto de intereses
Los autores no informaron ningún posible conflicto de intereses.

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�Descortesía en los debates políticos costarricenses del 2018
Impoliteness in the Costa Rican Political Debates of 2018

Adrián Vegara Heidke

Valentina Tretti Beckles

Arlene Herrera Moya

Universidad de Costa Rica

Universidad de Costa Rica

Universidad de Costa Rica

Orcid https://orcid.org/00000001-9487-7089

Orcid https://orcid.org/00000001-9132-3224

Orcid https://orcid.org/00000003-1544-7430

adrian.vergara@ucr.ac.cr

valentina.tretti@ucr.ac.cr

arh2193@gmail.com

Resumen: Este artículo se centra en el uso de estrategias de descortesía en los debates costarricense durante la campaña
electoral 2018 en primera ronda y la segunda. Como base teórica partimos de los planteamientos de Blas (2001), quien propone
una clasificación de estrategias de descortesía para aplicar en debates televisivos. Se analizaron siete debates, cuatro de la
primera ronda y tres de la segunda. Se identificaron las estrategias y subestrategias de descortesía utilizadas en el debate,
resultados que se cuantificaron. Asimismo, se estableció una relación entre estrategias de descortesía, destinatario y temáticas
abordadas. Esta última categoría se presenta exclusivamente respecto a los candidatos que pasaron a segunda ronda. Como
parte de los resultados, destaca que tanto en los debates de la primera ronda como en los de la segunda, la estrategia más
utilizada es asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, negativos, con la subestrategia réstale credibilidad. En
segundo lugar, estuvo la estrategia formula contrastes desventajosos para el interlocutor, cuya subestrategia critica a personas
o cosas cercanas al interlocutor fue la más utilizadas de todas las subestrategias. Por otro lado, el candidato de segunda ronda
más atacado fue Carlos Alvarado, con temáticas como ‘críticas al PAC y al gobierno PAC’ y ‘corrupción PAC’ y mediante la
estrategia formula contrastes desventajosos para el interlocutor. Entre las recomendaciones está abordar los efectos del uso de
diferentes estrategias discursivas en el público de los debates y los determinantes culturales.

Palabras clave: descortesía, campaña electoral, amenaza a la imagen, debate político, Costa Rica.
Abstract: The aim of this research is to determine the strategies of impoliteness used in both, the first and second round,
presidential debates of Costa Rica’s 2018 elections. Blas (2001) approach, the classification of impoliteness strategies applied
to television debates, is used as the theoretical basis of this investigation. The corpus has a total of seven debates, four of the
first round and three of the second one. The methodology followed included the identification and quantification of the strategies and sub- strategies of impoliteness, also the establishment of relationships between impoliteness strategies, addressee
and the topic. This last category is presented exclusively with respect to the candidates who passed to the second round. As
part of the results, the main strategy identified in both rounds’ debates was “undermining candidates’ credibility”; the second
strategy was “depreciative comparisons toward candidates” which presented the sub-strategy of “criticizing people or events
close to the candidate”. This sub- strategy was the most used during the debates, and it could be determined that Carlos Alvarado was the candidate most addressed by it: “critics towards PAC or the PAC government” and “corruption of PAC”. Among
the recommendations for further research includes studying the effects of the different strategies used in the public who
watched the debates and the cultural determiners.

Keywords: impoliteness, political campaign, face threat, political debate, political candidates, Costa Rica elections.
Fecha de recepción: 26/08/2020
Fecha de aprobación: 30/11/2020

Cómo citar este artículo: Vegara Heidke, A., Tretti Beckles, V., &amp; Herrera Moya, A. (2020). Descortesía en los debates políticos costarricenses del 2018. Revista de Comunicación Política, 2, 99−122. https://doi.org/10.29105/rcp2-5

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�Descortesía en los debates políticos costarricenses del 2018

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Introducción
El actual régimen democrático de Costa Rica, por lo menos, en su aspecto electoral perdura desde
junio de 1953; sin embargo, para autores como Martínez (2001), recién en 1975 se logra una verdadera
democracia, al eliminarse el artículo de la Constitución de 1949 que prohibía la formación y, por ende,
participación electoral de (supuestos) partidos antidemocráticos. Esto se había usado en contra de
partidos de izquierda en cuatro ocasiones (Martínez, 2001). Una característica de este régimen es
promover la libertad de elección, por parte de la ciudadanía, sobre el partido político y los sujetos que
gobernarán el país. Las elecciones tienen lugar cada cuatro años; el 4 de febrero del 2018 se llevó a
cabo la primera ronda electoral para elegir, entre otros cargos, quien ocuparía la Presidencia de la
República entre 2018 y 2022, y el 1 de abril del 2018, la segunda ronda. Dentro de los diferentes
recursos y medios para informar a la población sobre las personas candidatas y sus propuestas, se
encuentran los debates públicos transmitidos en directo por televisión abierta o vía streaming. Posteriormente, se encuentran disponibles en línea en, por ejemplo, los archivos en las páginas webs de
canales de televisión nacionales o en plataformas como Youtube. Además, estos espacios de comunicación causan un impacto en los costarricenses, lo que se ve reflejado en la audiencia (Vergara &amp;
Valverde, en evaluación) y los comentarios en distintos medios comunicativos, redes sociales, foros.
Una de las estrategias de deslegitimación a la cual pueden recurrir las personas candidatas
en un debate corresponde a la descortesía verbal. La descortesía verbal constituye una estrategia que
tiene como fin afectar negativamente al destinatario y, asimismo, puede dañar su imagen social. Por
esto, si en los debates se permiten interacciones entre los candidatos, esta estrategia podría ser utilizada con el doble objetivo de atacar directamente al contrincante y para dañar su imagen frente al
electorado. En este marco, nos planteamos las siguientes preguntas de investigación: ¿cuáles son las
estrategias descortesía más utilizadas por las personas candidatas?; ¿hay una relación entre un mayor
uso de la descortesía en debates y la cercanía de la fecha del debate con del día de las elecciones?; y
¿con qué temáticas fueron utilizadas esas estrategias? De esta manera, se plantea como objetivo identificar las estrategias de descortesía que utilizan las personas candidatas a la presidencia de la República de Costa Rica durante debates de primera y segunda ronda, los cuales se encuentran disponibles
en Internet.
Para dicho estudio se utiliza la propuesta de Blas (2001) sobre las estrategias de descortesía
en el debate político. Se clasifican, explican y cuantifican las estrategias identificadas. La cuantificación tiene por fin evidenciar la preferencia de uso de determinada estrategia sobre otra, tomando en
cuenta el género discursivo, la cercanía del día de la elección y los interlocutores. Además, se identifica
cuál fue el contenido temático que se enunció con cada estrategia y subestrategia. Esto tiene como fin
sistematizar los temas utilizados para cuestionar a las personas candidatas. Debido a razones de espacio, sobre este aspecto solo se presentan los resultados relacionados con los dos candidatos que
pasaron a segunda ronda.

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Si bien la mayoría de las investigaciones sobre (des)cortesía en español se centran en conversaciones coloquiales (por ejemplo, Albelda, 2005; Bernal, 2006; Castellano, 2017, entre otros), autores como Álvarez (2009), Fuentes y Alcaide (2008), Flores e Infante (2010), Kaul (2008), Proust
(2018) han estudiado la (des)cortesía en debates políticos en Latinoamérica. Por su parte, Brenes
(2012), González (2010), García (2017) y Karlber (2013) abordan la (des)cortesía en debates españoles. Estos trabajos, en general, muestran que la descortesía es parte de las estrategias que utilizan los
políticos para deslegitimar a opositores. En otro foco de esta área de investigación, Blas (2010) y Castel y Cubo (2010) abordan también la (des)cortesía ejercida por medio de las preguntas de los periodistas durante los debates y cómo estas sirven, a su vez, como estrategias de control y tienen un rol
argumentativo en la interacción.
A pesar del interés por el estudio de la descortesía en debates políticos en el ámbito internacional, no se encuentran investigaciones en Costa Rica. Por otro lado, en los trabajos internacionales
se identifican, describen y explican las estrategias encontradas en una cantidad reducida de debates,
exceptuando el trabajo sobre el insulto de González (2010), por lo que no se pueden abordar las posibles relaciones entre estrategias de descortesía, los interlocutores y el momento de la campaña electoral. Es así como este estudio viene a continuar esta línea de investigación y presentar nuevos aportes
para su desarrollo. Los resultados contribuyen al conocimiento sobre las estrategias y recursos de
descortesía utilizados en el español de Costa Rica, asimismo, evidencian los mecanismos retóricos
utilizados por las personas candidatas para deslegitimar a sus contrincantes y a qué tipo de temáticas
se recurre para lograrlo.
Para referirse al entorno que rodea las elecciones del 2018 cabe destacar que según Pignataro
y Treminio (2019) desde los años 1953 y 1998 los presidentes que elegían los costarricenses se alternaban entre el Partido Liberación Nacional (PLN), de tradición socialdemócrata, y el Partido Unidad
Social Cristiana (PUSC), cercano a la ideología demócrata cristiana, por lo que se lo ha denominado
como el periodo del bipartidismo, especialmente, a partir de los años ochenta, en los que las diferencias ideológicas se difuminaron. Recién en el año 2014, un nuevo partido ganó las elecciones: el Partido Acción Ciudadana (PAC). A finales del año 2017, se hizo público un escándalo de corrupción
conocido como “Cementazo”, el cual aparentemente involucró a personeros del Poder Judicial y a
altos cargos del gobierno (Pignataro &amp; Treminio, 2019, p. 241).
Asimismo, en relación con el contexto de las elecciones del 2018 en Costa Rica, Pignataro y
Treminio (2019) divide la campaña electoral en tres fases a saber: la primera, se destaca la incertidumbre debido a la gran cantidad de personas indecisas; en la segunda, se debate el fallo de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos sobre matrimonio igualitario; y, por último, en la tercera fase
se realizó “un reacomodo de fuerzas políticas y una división cultural y religiosa” (Pignataro &amp; Treminio, 2019, p. 243), en el que temas valóricos-religiosos y de derechos para el grupo LGTBI+ fueron
los más mediáticos. A la segunda ronda pasaron el candidato Carlos Alvarado, del Partido Acción
Ciudadana, partido que defiende una perspectiva socialdemócrata (apoyo al sistema neoliberal, pero

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protegiendo algunos nichos del Estado de Bienestar y con un fuerte apoyo a los derechos humanos),
y Fabricio Alvarado, del Partido Restauración Nacional, que representa a la religión evangélica neopentocostal (apoyo al sistema neoliberal y defensa a ultranza de valores conservadores evangélicos).
Finalmente, el candidato electo fue Carlos Alvarado con 60,66% de los votos en segunda ronda.
Este texto se divide en cuatro partes: fundamentos teóricos, en el que se presentan brevemente los presupuestos teóricos que se utilizaron para el análisis de la transcripción de los debates;
posteriormente, la metodología empleada en el que se describe el corpus utilizado, los pasos y las
categorías de análisis; luego, los resultados obtenidos, en el que se exponen datos cuantitativos y explicaciones de las estrategias identificadas; y, por último, se cierra con unas conclusiones y propuestas
de investigaciones futuras.

Fundamentos teóricos y conceptuales
Género: debate público
En cuanto a la noción de debate, Castel y Cubo (2010) lo definen “como un género discursivo polémico1, oral y dialógico y, por consiguiente, una forma de interacción lingüística que pone en tensión
la imagen pública del hablante” (p. 1141). El debate implica una interacción comunicativa en la que
los participantes exponen sus ideas y críticas, con el fin de aclarar sus planes y conocer y cuestionar
los de sus oponentes. Además, se expone al público las habilidades oratorias y argumentativas y el
manejo de las emociones de cada participante. Ahora bien, un tipo de debate es aquel que resulta
característico de las campañas electorales presidenciales, que corresponden a lo que Barón (2005)
denomina como debate electoral. Estos debates corresponden a una discusión competitiva y adversativa durante tiempos electorales (Sánchez, 2014), la cual se transmite por radio, televisión (Barón,
2005) y, en la actualidad, también por Internet, además de, en muchas ocasiones, quedar disponible
en línea para acceder a su registro audiovisual en cualquier momento, como en esta investigación.
Los debates en Costa Rica se realizan teniendo como base los lineamientos establecidos por
el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Castro y Sáenz (2019) señalan que todos los partidos políticos, inscritos debidamente, tienen derecho a participar de los debates, en estos debe reinar la libertad, además se debe garantizar un trato igualitario para los candidatos. Asimismo, estos autores afirman que todos los debates deben tener, al menos, un moderador, temáticas para debatir, el establecimiento de los bloques, así como la duración de cada respuesta y el orden de los participantes. Cabe
mencionar que los debates pueden tener público presente o no, pero la divulgación de estos debe

El término “polémica” hace referencia a un enfrentamiento verbal (conversación, discusión) entre personas con distintas
posiciones argumentativas.
1

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darse de manera transparente. En la tabla 2 se observa las características de los debates analizados.
Un aspecto relevante para nuestra investigación es que en ningún debate se permitió interrumpir, por
lo que la descortesía se presentaba en preguntas, respuestas o réplicas entre las personas candidatas.
Si bien se observaron un par de interrupciones, estas fueron excepcionales.
Siguiendo a Flores e Infante (2010), el debate electoral tiene algunas características comunicativas propias: a) los preconstruidos socioculturales que los interlocutores comparten guían tanto la
producción como la comprensión textual, lo que genera que varias intervenciones se basen en conocimiento compartidos; b) las personas participantes en los debates son representantes de un colectivo
que aspira a ganar las elecciones y tiene una formación ideológico-discursiva particular; c) los enunciados de las personas candidatas tienen como destinatario principal a un colectivo, quienes votarán
en las elecciones, y se espera su respuesta, la cual puede ser desde el voto hasta la confrontación. Esta
última característica es relevante en el estudio de la (des)cortesía en este género textual, por cuanto
si bien hay interlocutores específicos, las personas candidatas, entre quienes se dirigen los actos de
descortesía, el uso de estas estrategias tiene como fin producir un efecto tanto en el interlocutor directo, otro/a candidato/a, como en ese destinatario colectivo, los votantes. El efecto en los votantes
tiene relación con la valoración pública que hagan respecto a las personas candidatas, valoración positiva o negativa que puede llevar a votar o a no votar por alguien. La función deslegitimadora del uso
de la descortesía en debates políticos ya ha sido señalada en otros trabajos como los de Brenes (2012),
García (2017) y Flores e Infante (2010).

(Des)cortesía verbal
La cortesía verbal se entiende como “una actividad comunicativa cuya finalidad propia es quedar bien
con el otro y que responde a normas y a códigos sociales que se suponen en conocimiento de los hablantes” (Bravo, 2005, p. 33−34). Siguiendo a Bravo (2005), la cortesía siempre, en todos los contextos, busca el beneficio del interlocutor, por lo que tendrá un efecto positivo en su dimensión interpersonal. Además, se debe tener en cuenta que un enunciado no es cortés per se, sino que dependerá
directamente del contexto social, cultural y situacional en que se enuncia.
En cambio, la descortesía verbal se refiere a una actividad comunicativa que busca, en todos
los contextos, afectar negativamente al interlocutor, por lo que su efecto interpersonal es negativo
(Bernal, 2006). La descortesía se presenta en mayor medida dentro de sucesos comunicativos de conflicto y polémica (Fuentes &amp; Alcaide, 2008), especialmente, cuando no hay simetría en cuanto al poder entre los interactuantes (Flores &amp; Infante, 2010). Asimismo, Kaul (2017) relaciona la descortesía
con la agresividad, la cual es introducida en las relaciones sociales y en los actos de habla. Esta agresividad genera emociones negativas, distanciamiento social, chocando con valores sociales. Estos últimos aspectos se presentan en el debate político, por cuanto, en general, son eventos comunicativos

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conflictivos, en los que se presentan y enfrentan posturas diferentes y, en muchas ocasiones, contrarias. Además, como bien señalan Flores e Infante (2010), poseer el turno de palabra le posiciona a ese
participante del debate en un lugar de mayor poder que el resto, por lo menos, durante lo que dure su
intervención. Finalmente, la agresividad podría ser parte también de los debates, sin embargo, consideramos que no puede ser asociada necesariamente a la descortesía ni ser una característica del
género debate.
Un concepto fundamental si se analiza la descortesía en debates políticos públicos es el de
imagen social. Autores como Bravo (2002) o Alcaide (2014), a partir de las propuestas de Goffman
(1967), entienden la imagen social como “el valor positivo que el individuo reclama para sí mismo
durante la interacción con los otros” (Alcaide, 2014, p. 226). La imagen social tendría un carácter
público e interpersonal, por cuanto dependerá de cómo el hablante desee ser visto por el resto de
personas (Alcaide, 2014). Siguiendo a Bravo (2002), en la cortesía verbal la imagen social estaría
constituida por la afiliación y la autonomía, ambas categorías vacías que se llenan por los contenidos
de imagen de cada sociedad y cultura. La afiliación se refiere al intento por identificarse como miembro de un grupo, mientras que la autonomía, por distanciarse, diferenciarse al grupo. En el caso de la
descortesía, particularmente, la de fustigación (Kaul, 2008), las categorías serían la de afiliación exacerbada y la de refractariedad. La primera corresponde a una afiliación extrema, en la que se recurre
a la descortesía para verse adepto a un grupo o como representante/defensor. Con la segunda se intenta mostrarse como opositor a un grupo, al cual se “critica, vitupera, arremete, combate, agrede”
(Kaul, 2008, p. 729).
Finalmente, respecto a las estrategias de descortesía que se presentan en los debates, Blas
(2001) propone cinco, que servirán de guía para el análisis aquí presentado. En primer lugar, la estrategia denominada asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc., negativos.
Esta se refiere a los reproches directos que el hablante le comunica a su contrincante por medio de
expresiones de tratamiento, críticas y ataques personales. En segundo lugar, dile que miente, esta
estrategia daña la imagen pública y privada de quien lo recibe. Su importancia radica en que esta
relación del candidato con una falsedad generaría un gran impacto en la audiencia (Blas, 2001).
Posteriormente, la estrategia muéstrate despectivo con el adversario busca ridiculizar y despreciar, ya sea de manera implícita o explícita, al contrincante entre las frases que pueden encontrar:
“...usted no sabe absolutamente nada [...], usted presenta un programa viejo” (Blas, 2001, p. 35−36).
La cuarta estrategia formula contrastes desventajosos para el interlocutor a través de comparaciones
intenta afectar la imagen del interlocutor, es importante destacar que el hablante que emite la comparación en contra de su contrincante deja ver a la audiencia que su imagen es la positiva y, por ende,
no llevará a cabo las mismas acciones que su oponente.

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Por último, acusa al interlocutor de contradictorio es definida y contrastada con las estrategias anteriores por Blas (2001) de la siguiente manera: a diferencia de las anteriores, consiste en acusar al interlocutor de contradictorio no representa un ataque tan grave para su imagen, lo que probablemente ayude a explicar su menor relevancia cuantitativa (p. 39). En otras palabras, se acusa al
adversario de ser contradictorio hecho que demuestra su debilidad argumentativa por medio de hechos o palabras dichas en sus discursos políticos.

Metodología
Esta es una investigación cualitativa de carácter descriptivo, con cuantificaciones simples
respecto a las frecuencias de aparición y de uso. Para cumplir con las preguntas que guían este trabajo,
la investigación se dividió en cuatro fases. En la primera fase se realizó la recopilación del corpus. En
este caso vídeos de los debates políticos transmitidos por distintos medios de comunicación costarricenses accesibles en línea. Se trabajó con cuatro debates de la primera ronda, realizados entre octubre
del 2017 y febrero del 2018; y con tres debates de la segunda ronda, entre febrero y marzo del 2018.
Es importante destacar que se consideran más debates de la primera ronda que de la segunda, ya que
en la primera ronda es cuando hubo mayor número de candidatos.
Tabla 1. Lista de debates
Ronda

Fecha

Cantidad de
participantes

Organizador

Código

27-10- 2017

6

La República.

D.1

8-01-2018

13 (7 y 6)

Tribunal Supremo de Elecciones

D.2

30-01-2018

5

Teletica

D.3

1-02- 2018

6

Noticias Repretel

D.4

7-03- 2018

2

Noticia Columbia

D.5

21-03-2018.

2

Monumental

D.6

27-03-2018

2

Teletica

D.7

Primera

Segunda

Nota: El debate organizado por el Tribunal Supremo de Elecciones se dividió en dos partes, en la primera participaron 7 personas candidatas y en la segunda 6.

Asimismo, cabe señalar que los debates analizados se caracterizan por el siguiente formato
de participantes y de divisiones internas:

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Tabla 2. Características de los debates
Características
Dividido en distintas secciones
Dividido en temáticas
Preguntas iguales a cada candidato
Preguntas diferenciadas a cada candidato
Preguntas entre candidatos
Preguntas hechas por personas externas al debate
Debate con público en la sala
Debate con un moderador
Tiempo controlado para responder

D.1
x
x
x

D.2
x
x
x

D.3
x
x
x

x
x
x
x
x
x

D.4
x
x
x

D.5
x
x
x

D.6
x
x
x

D.7
x

x

x

x
x

x
x

x

x

x

x

x
x

x
x
x
x

x
x
x

x
x
x
x

En la segunda fase se procedió a ver los vídeos para determinar cuáles son las partes en las
que aparecen estrategias de descortesía que intenta dañar la imagen de los interlocutores. Después se
realizó la transcripción de las partes de los vídeos en que aparecen estos elementos. Para ello, se recurrió al sistema de transcripción propuesto por el grupo Val.es.co (https://www.uv.es/valesco/sistema.pdf). Esta selección de fragmentos se debe a que son vídeos cuya duración es de entre una y tres
horas y gran parte corresponde a presentación de propuestas sin presencia de estrategias de descortesía, lo que no se relacionaba con nuestra investigación. Además, es necesario mencionar que la entonación se marcará según lo percibido por la persona que transcribe, por lo que no se utilizará ningún
programa informático que haga más certera esta tarea. A pesar de que los resultados abordan diferentes aspectos de un análisis pragmático como la entonación, los turnos de habla o actos de habla
específicos relacionados con las estrategias identificadas, estos, por razones de espacio, no se desarrollan en el presente artículo.
En la tercera fase se realizó la identificación de las estrategias y subestrategias de descortesía
utilizadas por todas las personas candidatas. En cuanto a estas estrategias, se toma en consideración
lo dicho por Bolívar (2005) quien menciona que Culpeper (1996) toma el modelo clásico de Brown y
Levinson (1978) e identifica la descortesía con algunas estrategias cuyo principal objetivo es dañar la
imagen del interlocutor; sin embargo, para Blas (2001) este modelo es débil por falta de ejemplos y
por algunas inconsistencias en las definiciones y su dificultad para poder diferenciar algunas estrategias. Por lo tanto, en este trabajo se parte de las estrategias planteadas por Blas (2001), quien se basa
como ya se mencionó en Culpeper (1996).

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Tabla 3. Estrategias de descortesía según Blas (2001)
Estrategias

Subestrategias
Impútale la incompetencia, fracaso y corrupción

Asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc., negativos

Acúsale de ocultación, de esconder intenciones aviesas
Réstale credibilidad
Acúsale de eludir su responsabilidad

Dile que miente
Muéstrate despectivo

Formula contrastes desventajosos para el
interlocutor

(No tiene subestrategia)
Ridiculiza al interlocutor
No lo creía capaz de...
Establece comparaciones entre el interlocutor y tú.
Critica a personas o cosas cercanas al interlocutor
Hazle ver que hace lo contrario de lo que dice.

Acúsale de contradictorio

Hazle ver que dice cosas contradictorias.

Finalmente, en la cuarta fase se identificó la relación entre la estrategia utilizada, el destinatario y la temática. La temática la entendemos como una categoría general que hace referencia al
contenido del elemento sobre el cual se centra la estrategia de descortesía utilizada. Debido a razones
de espacio, en este texto (tabla 5), se presenta la sistematización de la relación entre “blanco del ataque” (destinatario), las estrategias de descortesía y las “temáticas” dirigidas solo a los dos candidatos
que pasaron a según vuelta.
Para dar validez al proceso de identificación de estrategias, subestrategias y temáticas, este
fue realizado por las tres personas investigadoras por separado. Posteriormente, se compararon los
resultados y se discutieron los pocos casos dudosos para llegar a un acuerdo. Cabe señalar que las
estrategias y subestrategias son categorías propuestas por otros autores (Blas, 2001; Culpeper, 1996),
las cuales ya han sido aplicadas en otras investigaciones que hemos realizado (Molina et al., 2019).
Por su parte, las categorías temáticas se construyeron a partir de contenido explícito dicho en los
debates analizados, por lo que su enunciación no depende de posiciones ideológicas de las personas
investigadoras. Cuando los fragmentos no eran suficientemente explícitos para asignarlos a alguna
categoría, se procedió a discutir cada caso dentro del equipo de investigación, con el fin de evitar que
el proceso inferencial fuera hecho solo por un individuo.

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Análisis y resultados
En este apartado se desarrollan los resultados y su análisis, dividido en dos partes: en primer lugar,
la frecuencia de uso de las estrategias, subestrategias de descortesía de todas las personas candidatas
y el análisis de algunos ejemplos; y, luego, se presenta la relación entre el destinatario, la estrategia
de descortesía y temática, respecto a los dos candidatos que pasaron a segunda ronda.
Tabla 4. Cantidad de estrategias y subestrategias de descortesía en debates
Primera ronda

Segunda ronda

Total

Estrategias y subestrategias

D.1

D.2

D.3

D.4

D.5

D.6

D.7

Asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc., negativos

4

10

10

8

4

17

29

82

Impútale la incompetencia, fracaso y corrupción

3

1

4

2

2

9

12

33

Acúsale de ocultación, de esconder
intenciones aviesas

1

1

0

1

0

0

0

3

Réstale credibilidad

0

8

5

5

2

8

17

45

Acúsale de eludir su responsabilidad

0

0

1

0

0

0

0

1

Dile que miente

0

4

9

4

0

0

8

25

Muéstrate despectivo

0

0

7

0

0

0

3

10

Ridiculiza al interlocutor

0

0

7

0

0

0

3

10

No lo creía capaz de...

0

0

0

0

0

0

0

0

Formula contrastes desventajosos para el interlocutor

5

3

21

3

8

8

26

74

Establece comparaciones entre el
interlocutor y tú.

1

0

1

0

3

1

7

13

Critica a personas o cosas cercanas al interlocutor

4

3

20

3

5

7

19

61

4

3

3

3

1

6

9

29

Hazle ver que hace lo contrario de
lo que dice.

1

2

1

2

1

6

3

16

Hazle ver que dice cosas contradictorias.

3

1

2

1

0

0

6

13

13

20

50

18

13

31

75

220

Acúsale de contradictorio

Total de estrategias por debate

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Estrategias de descortesía
En cuanto a las estrategias de descortesía identificadas en los textos analizados, se observa en la tabla
4 que todas las estrategias propuestas por Blas (2001) se utilizaron y solo la subestrategia no le creía
capaz de no se presentó.
A partir de la tabla 4, se puede observar que la estrategia con mayor uso en los debates de la
primera ronda fue asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc., negativos, la
cual aparece un total de 82 veces. La segunda estrategia, 74 veces, fue formula contrastes desventajosos para el interlocutor. La tercera corresponde a la de acusa al interlocutor de contradictorio, que
fue utilizada 29 veces, mientras que la cuarta es dile que miente en 25. Por último, la estrategia que
menos utilizaron fue muéstrate despectivo con el adversario con un total de 10 ocasiones.
A continuación, se presentan ejemplos de cada una de las estrategias, dando prioridad a las
que involucran a los candidatos que quedaron para segunda ronda, Fabricio Alvarado 2 y Carlos Alvarado3, ya sea como enunciadores o como destinatarios de la descortesía. La estrategia más utilizada
fue asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc, negativos, cuyas principales
subestrategias fueron réstale credibilidad con 45 apariciones e impútale la incompetencia, fracaso y
corrupción con 33. En el siguiente ejemplo, el actual presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado se
dirige hacia los otros candidatos y también hacia los telespectadores:
Ejemplo 1:
hay que hablar / concretamente / CÓmo se va a resolver en NÚmeros // aquí todos hablan generalidades / y les gusta usar demagogia / y cuando NO quieren decir cos- cosas concretas
// sueltan el tema del viaje // y cuando NO quieren decir cosas concretas / le dicen / es que este
gobierno (D.3)4
Se observa que Carlos Alvarado recurre a la estrategia de asocia directamente al interlocutor
con intenciones, hechos, etc., negativos y a la subestrategia réstale credibilidad, al señalar que las
personas destinatarias no dicen cosas concretas y usan la demagogia. Este emisor agrupa a todos los
candidatos mediante “aquí todos”, de tal manera que su estrategia no está direccionada hacia la imagen social de una persona en específico, sino de cada una presente en el debate, las cuales son representantes de diferentes grupos sociales. Se hace evidente la presencia de la categoría refractaria, por

Fabricio Alvarado: candidato a la presidencia, en las elecciones de Costa Rica del 2018, como representante del Partido Restauración Nacional (PRN). En la primera ronda obtiene un total de 505.214 votos lo que se traduce en un 24, 91%; y en la
segunda, 839.092 votos, esto es un 39,34%.
3 Carlos Alvarado: candidato a la presidencia, en las elecciones de Costa Rica del 2018, por el Partido Acción Ciudadana (PAC).
En la primera ronda obtiene un total de 439.388 votos, es decir, un 21,66%; y en la segunda ronda 1.293.668 votos, con un
60,66%.
4Las negritas son un realzado para el artículo.
2

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cuanto se intenta dañar la imagen social de los otros y con eso se diferencia de todas las otras personas
candidatas.
Por su parte, la segunda estrategia más utilizada es formula contrastes desventajosos para el
interlocutor con 74 apariciones, con la subestrategia critica a personas o cosas cercanas al interlocutor como la más frecuente, por cuanto se presenta en 61 ocasiones. En el ejemplo 2, se observa la
presencia de esta subestrategia:
Ejemplo 2:
el gobierno del PAC↑ // dejó pasar cuatro años / para hablar del tren rápido // el gobierno del PAC↑ y los diputados del PAC↑ no fueron capaces de aprobar una SOla↑ // de
las normas / que propone el acuerdo nacional (D.1)
En este ejemplo, el hablante es el candidato Juan Diego Castro 5, quien se dirige a Carlos Alvarado, candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC). En este caso, se cuestiona el desempeño tanto
del gobierno como de los diputados del PAC, de esta manera, se critica indirectamente al Carlos Alvarado por ser miembro de ese partido político y por haber sido por un tiempo parte de ese gobierno.
En otras palabras, no se intenta dañar directamente la imagen social del interlocutor, sino del grupo
social al que representa como candidato, con el fin de que ese cuestionamiento también alcance a
Carlos Alvarado. Como se observa en la tabla 4, esta subestrategia fue la más utilizada y, con especial
énfasis, en contra del candidato del PAC.
La tercera estrategia más utilizada fue acusa al interlocutor de contradictorio (29 ocasiones),
en la que la subestrategia hazle ver que hace lo contrario de lo que dice fue un poco más frecuente
con 16 ocasiones que hazle ver que dice cosas contradictorias con solo 13. En el ejemplo 3, se observa
al candidato Fabricio Alvarado recurriendo a la subestrategia hazle ver que hace lo contrario de lo que
dice para dañar la imagen del candidato Carlos Alvarado durante la primera ronda electoral:
Ejemplo 3:
vuelvo a poner sobre la mesa / que don CARlos nos pide datos que él tampoco da (D.3)
Se observa que el candidato Fabricio Alvarado intenta atacar la imagen social de Carlos Alvarado al mostrar una aparente contradicción en la que este pide información (“datos”) que tampoco ha
dado, es decir, hay una contradicción entre lo que se dice (pidió en el debate) y lo que se hace (dar
datos, lo cual puede ser en un documento o palabras fuera del debate). Por su parte, en el ejemplo 4,
ya durante la segunda ronda, se presenta una aparente contradicción durante el mismo debate:
Ejemplo 4:

Juan Diego Castro: candidato a la presidencia, en las elecciones de Costa Rica del 2018, representante del Partido Integración Nacional (PIN). En la primera ronda obtuvo un total de 193.079, es decir, un 9,52%.
5

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usted mismo lo dice don Fabricio / usted no será MEZQUINO / al mismo tiempo que
dice / que no avanzamos en nada↑ / pero al mismo tiempo que dice / que usará el proyecto que dejamos diseñado↑ // entonces / a cuál Fabricio le creo // al que dice que no
avanzamos en nada↑ ↑ (D.6)
En este caso, Carlos Alvarado muestra la aparente contradicción en el debate de Fabricio Alvarado, quien habría dicho que no se avanzó sobre la implementación de un tren eléctrico en San José
durante el gobierno del PAC, pero también dice que usará el proyecto sobre este tren que diseñó ese
gobierno. Cabe destacar que en ambos ejemplos no se dice explícitamente que el otro candidato es
contradictorio o cae en una contradicción, sino que se señala las cosas que no concuerdan durante el
debate o en distintos momentos, de manera que son las personas votantes quienes deben inferir que
se está acusando de contradictorio.
La cuarta estrategia, en cuanto a sus apariciones, es dile que miente con 25. Un ejemplo es
cuando el candidato Antonio Álvarez Desanti6 le dice a Carlos Alvarado:
Ejemplo 5:
don Carlos usted es el más joven / de los que estamos aquí reunidos // no MANche su carrera política
MINTIENdo // no MANche su carrera política / diciéndole a la gente lo que no es // si quiere
ganar el voto de los costarricenses / gánelo con la verdad // pero no MINTIENdo / no faltando a la verdad (D.3)
En el ejemplo 5, se observa cómo se repite cuatro veces de diferentes formas ese acto de mentir por parte del candidato Carlos Alvarado: “mintiendo”, “diciéndole a la que gente lo que no es”,
“mintiendo” y “faltando a la verdad”. Esta repetición realza el acto de mentir y refuerza el uso de esta
estrategia, lo que podría tener efectos en los televidentes, por cuanto tiene más posibilidades de ser
recordado (Vergara-Heidke, 2012, 2014).
Otro ejemplo de esta estrategia se observa en el intercambio entre Rodolfo Hernández 7 y
Rodolfo Piza8:
Ejemplo 6:
Rodolfo Hernández: por alguna // por alguna razón ↑ // no creo // porque usted tuvo relación con
Juan Carlos9 // hasta uno de los topes el caballo que lo botó // era de Juan Carlos =

Antonio Álvarez Desanti: candidato a la presidencia, en las elecciones de Costa Rica del 2018, por el Partido Liberación Nacional (PLN). En la primera ronda obtiene un total de 377.688 votos, lo que convierte en un 18,62%.
7 Rodolfo Hernández: candidato a la presidencia, en las elecciones de Costa Rica del 2018, como representante del Partido
Republicano Social Cristiano (PRSC). En la primera ronda obtiene un total de 106.444 votos lo que se traduce en un 4,94%.
8 Rodolfo Piza: candidato a la presidencia, en las elecciones de Costa Rica del 2018, representante del Partido Unidad Socialcristiana (PUSC) que obtuvo un total de 344.590 de votos que representan el 15,99%.
9 “Juan Carlos” se refiere a Juan Carlos Bolaños supuesto intermediario en el caso de corrupción conocido como “Cementazo”.
6

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Rodolfo Piza: NO MIENTA ↑
Rodolfo Hernández: =[SÍ]
Rodolfo Piza: [ no mienta ↑] / era don PEdro Sánchez
Rodolfo Hernández: =vea va[mos a ver]
Rodolfo Piza: [↑ NO MIENTA ↑ =]
Rodolfo Hernández: vea
Rodolfo Piza: NO MIENTA ↑ // yo lo voy a acusar penalmente ↑ no [mienta] (D.4)
Aquí, el candidato R. Piza interrumpe la intervención de R. Hernández para decirle que “NO
MIENTA”, con el fin de evidenciar que se está faltando a la verdad y de detener la tematización hecha
por este último candidato. Es un ataque directo sobre un tema específico enunciado por una de los
candidatos. Se acusa de mentir públicamente sobre algo bien identificado (el uso del caballo de una
persona cuestionada por corrupción), con lo que se cuestiona la imagen social de ese candidato.
La estrategia menos utilizada fue muéstrate despectivo con solo 10 apariciones, cuya única
subestrategia presente en los debates analizados fue ridiculiza al interlocutor. Un ejemplo de esta
estrategia es la intervención de Carlos Alvarado en el último debate de la segunda ronda:
Ejemplo 7:
primero ↑ / en eso quiero decirle que↑ // yo con GUSto ↑ le coordino la cita para que tenga un
debate con Luis Guillermo / y le pueda rendir cuentas de todo ↑ lo que usted le quiere consultar
a él / (D.7)
En este ejemplo queda manifiesto que Carlos Alvarado se muestra despreciativo hacia Fabricio Alvarado, ofreciéndole conseguirle una cita con el entonces presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, por cuanto considera innecesario que se le nombre en tantas ocasiones, cuando no es
candidato. Cabe señalar que esta estrategia solo se utilizó en los dos debates con mayor cantidad de
intervenciones descorteses. Este escaso uso se podría explicar porque esta estrategia requiere que el
hablante se posicione en un lugar jerárquico superior desde donde menospreciar, mientras que para
las otras estrategias esto no sería necesario. Este posicionamiento de superioridad podría ser considerado como pedantería por los votantes y podría dañar más la imagen social del hablante que del
destinatario.
Los resultados obtenidos concuerdan con la investigación de Brenes (2012) en la que se determinó que en los turnos de réplica y contrarréplica se perciben las estrategias de descortesía utilizadas por los oradores; en especial cuando “los representantes de la Oposición, lejos de buscar interrogar al Gobierno sobre un hecho, una situación o una decisión, persiguen el deterioro la imagen

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social del partido que detenta el poder, para así, ensalzar la propia” (p. 61). Por otro lado, en el estudio
de Blas (2010) se determinó que las preguntas en los debates funcionan como formas de control de la
interacción en cuanto a las críticas, cuestionamientos y ataques, ya que en algunas ocasiones en las
interrogaciones de personas candidatas e, incluso, de moderadoras se recurren a estrategias de descortesía.
En cuanto a la temporalidad de la frecuencia de uso de las estrategias de descortesía, inicialmente habíamos planteado la hipótesis que entre más cerca el día de las elecciones, mayor sería la
cantidad de estrategias de descortesía que se enunciarían en los debates. Sin embargo, se observa que
en primera ronda el debate con mayor cantidad de uso de las estrategias fue el D.3, por lo que no
corresponde al más cercano a las elecciones. Por su parte, en segunda ronda, el debate con mayor
cantidad sí correspondió al más cercano al día de las elecciones. Esta diferencia de resultados lleva a
plantearse que en futuras investigaciones se debe considerar el formato de los debates, el tono de los
moderadores, la presencia de público o elementos coyunturales (noticias, encuestas), entre otros aspectos, que pueden influenciar en las dinámicas y las estrategias utilizadas en los debates.

Tabla 5. Destinatario, temática, estrategia de descortesía y frecuencia de uso
Destinatario

Temática

Corrupción del PAC

Carlos
Alvarado

Crítica al PAC y al gobierno PAC

Acciones del candidato

Estrategia

Frecuencia

Asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc.
negativos

9

Formula contrastes desventajosos
para el interlocutor

11

Formula contrastes desventajosos
para el interlocutor

11

Asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc.
negativos

9

Formula contrastes desventajosos
para el interlocutor

42

Asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc.
negativos

4

Acúsale de contradictorio

7

Dile que miente

9

Dile que miente

1

Muéstrate despectivo

2

Cosas dichas en el debate

Otros temas (menos de 2
veces abordados)

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Tabla 5. Continuación
Destinatario

Temática

Estrategia

Frecuencia

Carlos
Alvarado

Otros temas (menos de 2
veces abordados)

Formula contrastes desventajosos
para el interlocutor

4

Falta de equipo serio y
preparado

Asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc.
negativos

8

Posición sobre población
LGTB+ y derechos humanos

Asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc.
negativos

5

Asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc.
negativos

21

Formula contrastes desventajosos
para el interlocutor

3

Acúsale de contradictorio

3

Acúsale de contradictorio

7

Dile que miente

5

Acciones del candidato,
su partido (PRN) y personas cercanas

Formula contrastes desventajosos
para el interlocutor

7

Incapacidad de distinguir
entre Luis Guillermo
Solís y Carlos Alvarado

Muéstrate despectivo

3

Muéstrate despectivo

1

Asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc.
negativos

2

Plan de Gobierno

Fabricio
Alvarado

Cosas dichas en el debate

Otros temas (menos de 2
veces abordados)

Relación entre estrategias usadas, destinatario y temática
En este apartado se presentan resultados obtenidos sobre la relación entre temática, estrategia de
descortesía y destinatario. Por razones de espacio, solo se presentan los resultados respecto a los dos
candidatos que llegaron a segunda ronda, Carlos Alvarado y Fabricio Alvarado, como destinatarios.
Cabe señalar que estos enunciados fueron emitidos por cualquiera de todos(as) los(as) candidatos(as). Identificar las temáticas con las que se intenta dañar la imagen social de las personas candi-

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datas permite evidenciar, en primer lugar, qué hechos o temas han sido seleccionados por las oponentes para deslegitimar; en segundo lugar, si los cuestionamientos son a la persona, a ideas o a actos
del grupo al que representa; y, por último, las estrategias utilizadas según las temáticas y el destinatario.
En la tabla 5 se observa que de los dos candidatos que pasaron a segunda ronda, Carlos Alvarado fue destinatario de más actos descorteses con un total de 98 enunciados, mientras que Fabricio
lo fue en 65 ocasiones. La temática que más se recurrió para atacar la imagen social de Carlos Alvarado
fue ‘crítica al PAC y al gobierno PAC’10, que se mencionó en 51 ocasiones. Esta temática tiene directa
relación con el hecho de que Carlos Alvarado era el candidato del partido más conocido de los que
llegaron a segunda ronda y, principalmente, a su vez, por estar gobernando en ese momento. La crítica
fue sobre seguidores, partidarios, diputados y funcionarios del gobierno del PAC y sus actos. Mención
especial fue el ataque personalizado al entonces presidente de la república, Luis Guillermo Solís.
Ejemplo 811:
§pero irse a la Uno a salirse como se salió don Luis Guillermo de una asamblea general
/ mejor no salgamos don Carlos (D.3)12

En el ejemplo anterior, se observa como el candidato Juan Diego Castro critica una acción del
entonces presidente, Luis Guillermo Solís, al retirarse de una Asamblea General de la ONU, la cual es
asociada a Carlos Alvarado. De esta manera, un acto concreto de un partidario del PAC, en este caso,
el presidente de la república, se lo relaciona con el candidato de ese partido. Este ejemplo evidencia
la estrategia formula contrastes desventajosos, ya que el hecho negativo no es asociado directamente
con C. Alvarado, sino como un posible acto del candidato o de su futuro gobierno, por cuanto repetiría
el desperdicio de dinero público en viajes. Este es un ejemplo de cómo cualquier acto de un miembro
de ese gobierno o del PAC que haya salido a la luz pública y que haya podido ser valorado negativamente puede servir para usarse dentro de una estrategia de descortesía con el fin último de deslegitimar al candidato.
La segunda temática utilizada para deslegitimar a C. Alvarado correspondió a ‘corrupción del
PAC’ con 20 menciones. Nuevamente, son referencias a actos o personas relacionadas al partido que
representa este candidato.

Las temáticas se marcarán con una comilla simple, ya que se refieren a contenidos semánticos.
Se mostrarán solo algunos ejemplos, por razones de espacio.
12 Con “Uno” el candidato se refería a la Organización de las Naciones Unidas, ONU.
10
11

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Ejemplo 9:
don Carlos ↑/ doña Gloria / Navas / en ejercicio de su profesión / en efecto / tuvo este tipo de
trabajos / pero ↑ usted está / anunciando por ejemplo como / hablando de este tema particularmente / como futuro próximo / o: posible ministro de transportes / a alguien vinculado
/ nada más y nada menos que con la trocha fronteriza (D.5)
En este ejemplo, Fabricio Alvarado se dirige a Carlos Alvarado señalándole que su posible
ministro de transporte estaría vinculado con un escándalo de (posible) corrupción, como lo es el caso
“la trocha fronteriza13”. De esta manera, se observa que Fabricio Alvarado recurre a una posible vinculación de alguien cercano a Carlos Alvarado con un, por entonces, escándalo mediático sobre corrupción, con el fin de responder a un cuestionamiento realizado previamente por este último candidato. Nuevamente, se utilizan actos valorados negativamente de personas cercanas para establecer la
relación entre de C. Alvarado con corrupción.
Por otro lado, estas dos temáticas muestran que el principal cuestionamiento que se hizo al
candidato Carlos Alvarado no fue a su persona directamente, sino al grupo al que representaba. Esta
selección refuerza lo dicho previamente sobre que los(as) candidatos(as) que representan al grupo
que gobierna recibirán actos descorteses a partir de lo que hayan hecho quienes ocuparon puestos
públicos durante ese periodo: esos(as) candidatos(as) se vuelven en responsables de ese actuar, aunque no tengan relación directa ni conocida.
Las siguientes dos temáticas ‘cosas dichas en el debate’ y ‘acciones del candidato’, con 16 y 4
menciones respectivamente, corresponden a ataques directos a la persona de Carlos Alvarado. En el
primer caso, las otras personas candidatas intentan evidenciar que C. Alvarado muestra contradicciones o falta a la verdad durante el mismo debate, en esto casos, no se refieren a temáticas en específico, sino que lo señalan de manera general. Cuestionar los contenidos manifestados en los mismos
debates consiste en recurrir a un hecho aceptado, evidente, para las personas televidentes (fue dicho
hace unos minutos en la misma interacción comunicativa), lo que puede darle más fuerza a la crítica
frente a actos verbales o de otro tipo realizados en otros contextos, a los cuales esas personas no tuvieron acceso directo. Mientras ‘acciones del candidato’ solo se menciona en 4 ocasiones, por lo que
podría interpretarse como que este candidato no ha realizado actos de conocimiento público que se
puedan utilizar en su contra. En resumen, la principal fuente de críticas y cuestionamientos contra C.
Alvarado fue el actuar de personas relacionadas con el partido que representa y no fue el candidato
ni las ideas que representa.
Por su parte, al candidato Fabricio Alvarado recibió más actos descorteses respecto a su ‘plan
de gobierno’ con 29 menciones. Esta temática se utilizó, debido a que este candidato presentó un plan

El caso “la trocha fronteriza” es un caso que se originó durante el gobierno de Laura Chinchilla, Partido Liberación Nacional,
en el año 2013. Las personas involucradas todavía están en proceso judicial. Ver https://www.elmundo.cr/costa-rica/fiscaliaacusa-a-empresarios-y-funcionarios-de-conavi-por-megachorizo-en-la-trocha-fronteriza/
13

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de gobierno detallado recién el 28 de marzo de ese año, o sea, solo 4 días antes de la elección de
segunda ronda. Esta falta de plan de gobierno durante prácticamente toda la campaña fue utilizada
reiteradamente para realizar ataques a la imagen social de este candidato. Esta temática se relaciona
con la tercera temática más utilizada para dirigirle la descortesía, ‘falta de equipo serio y preparado’,
referido en 8 ocasiones, debido a que, en parte, es la causa de la carencia de un plan de gobierno.
Ejemplo 10:
don Fabricio estamos a / DOCE días de las elecciones / tenemos SEIS meses en campaña
/ y usted no tiene un programa claro / para ↑ / resolver el tema del déficit fiscal ↓ / estamos a doce días/ de ↑ / que para Costa Rica tomé una decisión ↑ de quién llevará adelante este país
↓ / y su equipo / y su partido↑ / NO TIEne ↑ / presenTAdo / a la ciudadanía / DOCE días↑
antes la elección / un plan CLAro / para resolver el problema / MÁS importante y más
grande / que tiene Costa Rica ↓ / nosotros tendemos planteado una ruta / crítica↑ / hecha con
nuestros equipos económicos / (D.6)
En este ejemplo, se evidencia como el candidato C. Alvarado tematiza y critica a F. Alvarado
por el hecho de que no posee un plan (programa) de gobierno mediante la estrategia de descortesía
asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc., negativos. Recurre a recursos como
la intensificación para realzar elementos léxicos fundamentales como la temporalidad “DOCE”,
“SEIS”, “DOCE”, además del acto negativo “NO TIEne ↑ / presenTAdo”. Este es otro ejemplo de que
la selección de las temáticas que se usan para ejecutar el acto de descortesía y, al mismo tiempo, de
deslegitimación no parecen ser casuales, sino que vienen preparados por los candidatos.
La segunda temática es ‘cosas dichas en el debate’ con 12 menciones. En este caso, al igual
que con C. Alvarado, se utilizan sus dichos en el mismo debate para evidenciar (aparentes) contradicciones o faltas a la verdad. A continuación, se intenta dañar su imagen con ‘acciones del candidato, su
partido (PRN) y personas cercanas’ en 7 ocasiones. Si bien en esta temática se juntan las acciones del
candidato y de representantes del partido, se debe a que los representantes públicos del PRN eran, en
ese momento, solo Fabricio Alvarado como único diputado del periodo 2014-2018 y candidato presidencial y Carlos Avendaño, líder del partido y diputado en el periodo 2010-2014 (también actualmente, 2018-2022). Por este motivo, cualquier cuestionamiento al Partido Restauración Nacional
caería en Fabricio Alvarado, aunque no se dirigiera directamente a él.
Por último, la temática ‘posición sobre población LGTB+ y derechos humanos’ con 5 menciones constituye la única referencia a ideas, a posicionamiento ideológico, que se usa para atacar la
imagen social de alguno de estos dos candidatos. Se recurre a esta temática para evidenciar las ofensas, discriminación y menosprecio que tanto el sector ideológico que representa Fabricio Alvarado
(conservadurismo religioso) como él mismo han manifestado públicamente hacia la población
LGTB+ y, consecuentemente, en contra de sus derechos humanos.

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Al establecer la relación entre estrategias de descortesía y las temáticas, se observa que las
estrategias dile que miente y acúsale de contradictorio, las cuales hacen referencia a actos verbales
generales (ver ejemplo 5) y no temas específicos, se presentan justamente para atacar la imagen social
llamando la atención sobre los actos verbales realizados por los dos candidatos. Cabe aclarar que esta
situación se dio en el análisis de estos candidatos, ya que en el caso de otros candidatos la falta de
verdad o la contradicción fueron sobre temas específicos (por ejemplo, decisiones sobre régimen de
pensiones cuando un candidato fue presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social o
ver ejemplo 6).
Por su parte, en cuanto a la estrategia de descortesía más utilizada en las principales temáticas
en contra de cada uno de estos dos candidatos, los resultados muestran una evidente diferencia. En
contra de Carlos Alvarado se recurrió mayoritariamente a formula contrastes desventajosos para el
interlocutor tanto en ‘crítica al PAC y al gobierno PAC’ y ‘corrupción del PAC’. Con esta estrategia de
descortesía se puso en relación actos negativos de miembros del partido y del gobierno del momento
como ejemplos de lo que pasaría si se elegía a Carlos Alvarado, el candidato de este partido. De esta
manera, no es que Carlos Alvarado se relacione directamente con los actos negativos, no es él quien
los realizó ni participó de ellos, sino que son ejemplos de lo que sucederá si se lo elige (según quienes
recurrieron a estas temáticas y a esta estrategia). En cambio, en contra de Fabricio Alvarado la estrategia más utilizada fue asocia directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc. negativo, en
36 ocasiones, especialmente, para la principal temática ‘plan de gobierno’. En este caso, quienes intentan dañar la imagen social de Fabricio Alvarado lo relacionan directamente con la falta de un plan
de gobierno, quien, junto con su equipo y la gente del PRN, tendría responsabilidad en esa carencia.
En resumen, se muestra que no fueron similares ni las temáticas ni las estrategias de descortesía que se utilizaron para dañar la imagen social de los dos candidatos que pasaron a segunda ronda.
La asociación directa del candidato Fabricio Alvarado con los dichos y actos negativos puede deberse
a lo pequeño que era el partido al que representaba y que él fuera una de las dos figuras públicas. En
cuanto a Carlos Alvarado, el hecho de que el partido tuviera trayectoria, aunque corta (se formó en el
año 2000), y, asimismo, fuera quien ocupaba el gobierno ofrecía, posiblemente, más acontecimientos
y actores a los cuales recurrir para dirigir actos de descortesía hacia este candidato. Una pregunta
abierta es si las personas candidatas en su preparación para los debates tomaron en cuenta las estrategias discursivas en general y, en particular, las de descortesía que utilizarían en contra de cada candidato.
Por otro lado, estas diferencias en las estrategias de descortesía respecto a cada candidato
pueden generar efectos en quienes ven o escuchan los debates. Por ejemplo, la asociación directa del
candidato con hechos negativos podría tomarse como ataques personales, aunque no sean así necesariamente, ya que el hecho negativo lo pudo realizar otra persona. Entonces, aunque casi no hubo
cuestionamientos a las características del candidato (forma de ser, preparación, formación), se podría
generar la percepción de que sí fueron personales. En Flores e Infante (2010), se evidencia que los

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ataques personales entre candidatos mexicanos caracterizaron los debates analizados, lo que se diferencia de los resultados aquí expuestos, por lo menos, respecto a los candidatos que llegaron a segunda ronda. Cabe preguntarse si esta diferencia se debe a factores culturales: por ejemplo, que en
Costa Rica el ataque directo a la persona esté mal valorado y, por ende, afecte la imagen social de
quien lo usa más que la del destinatario. Esto abre preguntas de investigación que se deben desarrollar en el futuro.

Conclusiones
Los resultados de esta investigación permiten determinar que las estrategias de descortesía, planteadas por Blas (2001), son un recurso lingüístico del que se valen los candidatos para amenazar la imagen de sus oponentes y para dar fuerza a la suya. Cabe destacar que, en los debates de la primera
ronda, el uso de las estrategias es muy variado; sin embargo, las principales estrategias fueron asocia
directamente al interlocutor con intenciones, hechos, etc., negativos y formula contrastes desventajosos para el interlocutor. Asimismo, se observó que el uso de estrategias y subestrategias variaba
según la temática y la persona destinataria.
El candidato, de los que pasaron a segunda ronda, al que se le dirigieron más estrategias de
descortesía fue Carlos Alvarado, sin embargo, parece ser que tales ataques no tuvieron el impacto
esperado por los otros candidatos debido a que es el actual presidente de la república. Como señalamos anteriormente, usar la estrategia de descortesía en espacios públicos podría ser, en determinadas
culturas, más riesgoso para la imagen social de quien la usa que para el destinatario. En este estudio,
se observó que el más atacado fue el ganador de las elecciones, por lo que se debe profundizar sobre
quiénes fueron los que recurrieron más a estas estrategias. Por supuesto, no se debe dejar de lado que
los ataques a un candidato se pueden explicar si este encabeza las encuestas, lo que no sucedía con
Carlos Alvarado en primera ronda; y, además, cuestionar a alguien es tematizarlo y ponerlo en el foco
de los enunciados, por lo tanto, se lo visibiliza y realza frente a los otros candidatos.
El género discursivo debate electoral, por ser un acontecimiento dentro de una competencia
por la obtención de la mayor cantidad de votos, constituye un escenario propicio para que la descortesía verbal se utilice como una estrategia que directamente intenta dañar la imagen social del destinatario. El ataque a la imagen social de las otras personas candidatas pareciera ser una característica
de los debates electorales actuales. La diferencia que habría entre culturas y candidatos sería la estrategia y subestrategia de descortesía utilizada y, principalmente, el tipo de temática a la cual se recurre
para ejecutarlas.

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Otro aspecto que se considera relevante abordar es la diferencia entre el género de las personas candidatas y el uso de estrategias de descortesía como emisores y destinatarios. Lamentablemente, solo hubo una mujer candidata14 frente a doce hombres en ese proceso electoral. Asimismo,
es necesario tomar en cuenta las características de la estructura interna, moderadores y la coyuntura
específica de los debates. Además, se puede continuar en la línea de los trabajos sobre estrategias de
descortesía y argumentación, particularmente, en los debates políticos (Alcaide, 2014). Finalmente,
se cree urgente desarrollar investigaciones sobre el efecto del uso de diferentes estrategias discursivas, entre ellas las de descortesía, en la percepción, las actitudes, la comprensión de las personas receptoras, en este caso, del público del debate.

Declaración de conflicto de intereses
Los autores no informaron ningún posible conflicto de intereses.

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14

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�Online Dialogue and Interaction Disruption. A Latin American
Government’s Use of Twitter Affordances to Dissolve Online Criticism
Dialogo en línea e interacciones interrumpidas. El uso que un gobierno Latinoamericano hace de las posibilidades
tecnológicas de Twitter para disolver críticas en línea

Carlos Davalos
University of Wisconsin-Madison
Orcid http://orcid.org/0000-0001-6846-1661
carlos.davalos@wisc.edu

Abstract: Few academic studies have focused on how Latin American governments operate online. Political communication studies focused on social media interactions have overwhelmingly dedicated efforts to understand how regular citizens
interact and behave online. Through the analysis of hashtags and other online strategies that were used during Mexican President Enrique Peña Nieto’s (EPN) term to critique or manifest unconformity regarding part of the government’s performance,
this study observes how members of a Latin American democratic regime weaponized a social media platform to dissipate
criticism. More specifically, it proposes that the manipulation of social media affordances can debilitate essential democratic
attributes like freedom of expression. Using a qualitative approach, consisting of observation, textual analysis, and online ethnography, findings show that some Mexican government’s manipulation of inconvenient Twitter conversations could impact
or even disrupt potential offline crises. Another objective of the presented research is to set a baseline for future efforts focused
on how Latin American democratic regimes behave and generate digital communication on social media platforms.

Keywords: Mexico, citizens, government, social media, disruption, social capital, affordances, weaponization, Twitter,
online, criticisms

Resumen: Son pocos los proyectos académicos dirigidos a entender la forma en que gobiernos Latinoamericanos operan
en línea/Internet. Parte mayoritaria de los estudios de comunicación política se han concentrado en analizar la interacción y
conducta en redes sociales de ciudadanos ordinarios. A partir de la observación y estudio de hashtags y otras estrategias utilizadas durante el sexenio de Enrique Peña Nieto (EPN) para criticar o manifestar inconformidad respecto al desempeño de
algunos servidores públicos en turno, el presente trabajo observa como miembros de un gobierno democrático en Latinoamérica manipulan un sistema de interacción en línea para disipar críticas. En específico, nuestra investigación propone que la
manipulación de las posibilidades tecnológicas que las redes sociales permiten puede debilitar atributos democráticos esenciales como la libertad de expresión. Aplicando un acercamiento cualitativo consiste en observación, análisis de texto y etnografía digital, los resultados muestran que la manipulación que algunos gobernantes mexicanos han hecho de conversaciones
incómodas en la red social Twitter pueden afectar e incluso disolver crisis fuera de Internet. Otro objetivo de la presente investigación es servir como punto de partida para estudios canalizados a entender el comportamiento y la comunicación en redes
sociales de regímenes democráticos en Latinoamérica.

Palabras clave: México, ciudadanos, gobierno, disrupción, manipulación, criticas, Internet, tecnología, capital social,
redes sociales
Fecha de recepción: 20/08/2020
Fecha de aprobación: 01/12/2020

Cómo citar este artículo: Davalos, C. (2020). Online dialogue and interaction disruption. A Latin American government’s use of twitter affordances to dissolve online criticism. Revista de Comunicación Política, 2, 123−141.
https://doi.org/10.29105/rcp2-6

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�Online Dialogue and Interaction Disruption

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Introduction
In Mexico, the power dynamic between government and traditional legacy media is still pervasive and
entrenched. Mainstream media outlets, primarily TV and radio, financially rely on the government's
advertisement-income (Sinclair &amp; Straubhaar, 2013). This relationship affects the media's constitutional role as society's watchdog. Consequently, in 2018 a majority of Mexicans have migrated to the
internet to access information, be connected, and generate beacons of collective solidarity. Although
there have been examples of Mexican "communal or collective identities trying to organize social action" (Gilroy, 1996, p. 232) through social media, the offline impact is still unclear.
The 2018 study on Mexicans’ internet habits provided by AMIPCI, the Mexican Internet Association, reports that 67% of Mexicans are connected to the internet. Only after Brasil, Mexico is the
country with the highest internet penetration in Latin America1. The same AMPICI report positions
Facebook and WhatsApp as the preferred social media platforms in Mexico, concentrating an average
of 94.5% Mexican internet users. With a percentage of 49% (17% less than the previous year) Twitter
keeps losing attention from Mexican social media users.
Through the observation of four different Twitter hashtags related to online criticism directed
to some specific events, in this research proposal, we examine how some of the strategies created by
government officials in Mexico, the president included, have weaponized Twitter against collective
organizing or online criticism for an insufficient government response. By drowning the protest
through the creation of fictitious or inconsequent trends, hashtag spamming or poisoning, spreading
death threats or slander rumors, or just bombarding with political propaganda, Mexican government
officials disseminate and dismantle Twitter-based protests. As a consequence, the diffusion of online
dissatisfaction and disapproval helps some Mexican officials easier manage a public crisis. Future
studies could channel efforts to understand better how Mexican or other Latin American countries
try to manipulate social media affordances to dissipate or dismantle social friction with original data
collection.
Following Joshua A. Tucker, by understanding how some governments operationalize social
media platforms, the relevance of this work relies on introducing a Latin American democracy utilizing "social-media strategies pioneered by nondemocracies for authoritarian ends" (Tucker et al., 2017,
p. 47). In Latin America, where in general, solid democratic institutions are still in a formation process, these social media manipulation tactics could frustrate novel democratic advances. Using similar tactics observed in authoritarian contexts, where governments derail or restrict online expression,
the work we present demonstrates a negative effect that social media affordances could have on weak

Demographics &amp; Use. Statista. Consulted December 15th, 2018. https://www.statista.com/statistics/186919/number-of-internet-users-in-latin-american-countries/
1

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democracies. As we see in this work, some Latin American governments diminish the essential right
of freedom of expression by difficulting or directly obstructing online interaction or manifestation.
Contrary to what other studies have found (Carr &amp; Hayes, 2015; Papacharissi, 2002), social
media’s horizontality, Twitter specifically, has backfired against ordinary internet users and citizens
(Van Kessel &amp; Castelein, 2016). Some years ago, when the use of social media was still a novelty,
political communication studies observed the pro-democratic implications of online organizing
against totalitarian regimes. Today, some of the attributes associated with social media have become
“tools for outside actors who want to attack democracies” (Tucker et al., 2017, p. 47). In Mexico and
Latin America, the situation is not very different, except instead of outside actors against a democratic
regime, the Mexican government uses Twitter’s affordances to suffocate online public unrest (Flores,
2019; Harlow, 2012).
The first findings of the present research have resonance to what Silvio Waisbord and Adriana
Amado found in their 2017 observation of Twitter presidential use in Latin America: “presidents in
Latin America have used Twitter just like they have approached legacy media to harass critical journalists and presidents” (Waisbord &amp; Amado, 2017, p. 1134). Nevertheless, this study’s focus is not on
the Mexican presidential use of Twitter. Mexican presidents rarely use social media to “bolster presidential communication.” Instead, this proposal’s focus is on the double-edged sword nature of social
media, Twitter specifically, which in the case of Mexico, has been counterproductive when it comes
to public organizing or government criticism. The platform's flexibility, loose by-laws, and unregulated access or membership process have contributed to the possible abuse some Mexican officials
have done of the micro-blogging platform.
This study's findings contribute to the growing body of scholarship dedicated to studying the
uses of social media in Latin American communication politics. It also expands the conversation
about the effects of digital interactions and online activity between governments and citizens on Latin
American democracies. Although there are cases of social empowerment and collective agency that
employed social media as central support (Bimber, 2017; Bunce &amp; Wolchik, 2009; Montenegro Mejía
&amp; Gutierres, 2015), the porosity of social media’s DNA configuration has allowed some Mexican government representatives to torpedo online conversations that directly critique or attack their public
performance.
Hence, we ask, how are local and regional governments in Latin American governments using
the micro-blogging platform known as Twitter? Using the Twitter platform's affordances, what are
common strategies used by the government to stop possible online and offline action?
Succinctly, through the selection of four Twitter hashtags that emerged during the 2012-2018
presidency of Mexican president Enrique Pena Nieto (EPN), this proposal's relevance to the field of
Latin American political communication lies on demonstrating how the mitigation of public dissatisfaction by suffocating online conversations that have government responsibility at their epicenter,

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has been a central Twitter attribute for some Mexican officials. Finally, this work also sheds light on
a blind spot in scholarship focused on social media studies and political communication. By addressing the Mexican governments' activity on social media, by analyzing its strategies to block organizing
attempts, and by studying the disruption of Twitter conversations to avoid political duties or delay
response, this work proposal also contributes to the scarce number of studies dedicated to understanding Latin American governments' activities on social media. Social media studies should channel efforts to realize (and understand) that the official government's online actions are also facilitated
by the same social media affordances (Evans et al., 2016, 39, Ellison &amp; Vitak, 2015) that social protest,
collective organizers, or ordinary citizens employ.

Literature review
In the opening section, we attempted to generally outline the theoretical assumption derived from the
weaponization of Twitter by Mexican officials. The possible contributions to the field of social media
and political communications that this work can provide were also part of the previous segment. An
intention of this section, then, is to cover relevant scholarship that can serve as support for the possible future findings of this research proposal. One purpose is to relate the goal of this study to other
academic attempts that have either observed the advantages of Twitter for its users, whatever these
may be, regular citizens or government representatives. Another objective of this section is to briefly
review the literature describing the nature of some social uses that Twitter can provide. Final objectives aim to identify literature that focuses on how some regimes have abused Twitter, while also
trying to cover possible gaps in previous Twitter analysis related to Latin American governments’
online activity.

User advantages provided by Twitter
Some researchers have focused on the political benefits that a social media network like Twitter could
offer its users. Researchers in all countries have operationalized the ability to mine big-data to understand how ordinary individuals create ideological networks using Twitter (Barbera et al., 2015). Recent research efforts have focused on how frequent behaviors of "incivility, impoliteness, and deliberative attributes" (Oz et al. 2018) occur in online political contexts. Similarly, how political conduct
on "social media might emerge out of every day, non-political use" (Yu, 2016) is another example of
recent research that has solely focused on the impact Twitter has on regular citizens.
Comparably, other studies have observed the influence Twitter has on electoral atmospheres
(Bruns et al. 2016 [PART III, Political Campaigns]; Halpern et al. 2017; Lopez &amp; Betancourt in Richardson, 2017; McGregor et al., 2017). Some others have reported that the internet and Twitter provide

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digital space to constitute social capital and online organizing with real solidarity effects (Phua et al.,
2017; Breuer et al., 2015; Murthy, 2012; Zhang &amp; Lin, 2014).
Correspondingly, Philip Howard reported high civic engagement levels in a 2016 study of a
Mexican politician using social media to engage with citizens during his campaign. After analyzing
more than 750,000 posts, the study found that social media ecologies sustained social media
"rhythms of political communication" (Howard et al., 2016) between the politician and his supporters
after the election was over. The study demonstrated how numerous civic exchanges between society
and the political sphere could prevail after a specific political moment or event. The frequency of contributions detected by Howard's study confirms that there can be positive engagement results when
politicians use social media affordances to interact with their voters.
The social organizing, political manifestation, or civil engagement could not be possible without observing how Twitter enables new narrative dynamics or topic/event prioritizations. Twitter applies the organizing logic of data, where the user can constitute a nonlinear narrative by linking small
pieces of information (Sadler, 2018). The open-ended nature of these horizontal, narrative structures
creates what Neil Sadler defines as narrative constellations: "Groups of tweets loosely bound together
through the repetition of keywords and hashtags and connections established through networks of
retweeting and favoriting" (Sadler, 2018, p. 3267). Similarly, in micro-blogging environments, Twitter specifically, where metadata has become a new form of social capital at the center of status or class
mobility, using "hashtags" has become a new communication practice. According to Michele Zappavigna, hashtags contain a "# symbol and include a word, initialism, concatenated phrase, or an entire
clause" (Zappavigna, 2015, p. 2). As we will see, hashtags can be deployed for different purposes. They
can enable emotionally charged narratives; they can suffocate legitimate worries through practices
like "hashjacking" (Bode et al., 2015) or link posts to existing offline or online incidents. Understanding how narrative and tendency-operation are mechanized in the Twitter atmosphere becomes vital
to concatenate further Latin American social media-focused research.

Social uses provided by Twitter
The literature on the social uses of Twitter has also yielded many studies. In 2010, the Chilean scholarship analyzed how the Twitter platform helped alleviate urban zones directly impacted by the 2010
earthquake. In Chile, civil society emerged through Twitter, managing a crisis generated by a natural
disaster that overwhelmed the local government (Mendoza et al., 2010). Similar studies have also
dealt with how Twitter affordances can help citizens organize to relieve emergency zones (Earle et al.,
2010; Hughes &amp; Palen, 2009; Potts, 2014; Vieweg et al., 2010). Another social use that Twitter affordances provide relate to how "Twitter is conductive to protest behavior by effectively communicating weak-tie networks" (Bondes &amp; Schucher, 2014; Gerbaudo, 2012; Hassanpour, 2014; Huang &amp;

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Sun, 2013; Masías et al., 2018; Sullivan, 2013; Valenzuela et al., 2018). Several studies have focused
on the connections that the Twitter platform can provide. The interactivity allowed by the platform
overcomes the instability that big physical spaces or regions generate, therefore positioning weaksocial-ties at the center of the platform's strengths.
Finally, in 2017 Paolo Gerbaudo conceptualized social media as "digital vanguards"
(Gerbaudo, 2017, p.197), which are collective organizing citizen frames that guide community action
using digital communication tools. Although many academic efforts have been directed to analyze
the relationship between Twitter and its users or to identify how Twitter's affordances can have a
social application, minimal attention has been directed to understand how governments operate
online using the same affordances available to citizens. Even less scholarly attention if the focus is on
Latin American countries and governments.

Social media as a state-control tool
Although scarce, seminal research has helped identify how some governments use social media to
limit social action by censoring dialogues that imply social mobilization or citizen organizing
(Engesser et al., 2017; Ernst et al., 2017; Hyun &amp; Kim, 2015; King et al., 2013; Williams et al., 2013).
Other research has contributed to the growing interest in “domestic and international automation,
combined with opinion manipulation” (Bolsover &amp; Howard, 2019). While others, pioneering in analyzing social media use for state-sponsored oppression, have discovered how new communication
online environments provided by social media could promote total state control (Gunitsky, 2015). For
example, some research done in ex-soviet countries, where non-democratic governments hassle opposition while “evading direct association” (Pearce, 2015, p. 1158), has parallel interest with the present proposal.
Although the social and political contexts are not similar, the last study done by Katy E.
Pearce, focusing on Azerbaijan's state-sponsored harassment techniques, shares analog interests with
the present work. Future research can demonstrate that governments can also use social media platforms to inflict influence, exercise control, and deploy anti-democratic strategies (Han, 2015; Kavanaugh et al., 2012).
Dhiraj Murthy’s 2013 book: Twitter: Social Communication in the Twitter Age, also deserves
to be mentioned. The central thesis proposes that “Twitter does not signal the death of meaningful
communication” (p. X). Using the context of a transnational interconnected world to support his arguments, Murthy concludes that the counter-effect of a global network such as Twitter is that “communication can become superficial” (Ibid.). Twitter can, at the same time, advocate for free transit of
information and democracy, but, because of its vastness, it also generates much insignificant content.

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Concluding sections will describe outcomes with detail, yet possible findings of this proposed work
extend previous research by providing opposite evidence regarding positive Twitter findings. Results
confirm a reduction of Twitter’s presence in Mexican social and political online landscapes. Mexican
online activists' evidence signal abuse of Twitter by Mexican government representatives, therefore
diminishing Twitter use among Mexican citizens. The observation of how the deployment of Twitterbots dissolves Mexican social online Twitter interaction has contributed information to confirm that
Twitter’s presence has also been negative at least in Mexico.

Statement of expectations
Online political communication in Mexico is still considered new. It was only until 2012 that Enrique
Pena Nieto became Mexico’s president, that online political interaction became ordinary in Mexico
(Lopez &amp; Betancourt in Richardson, 2017, p.168). For both internet users and all government levels,
the possibilities of online social media sites are just emerging.
A type of digital censorship, which constitutes the central topic of this article, has already
been detected by Mexican online activists.
Using various techniques, like hashtag poisoning or the creation of inconsequent trendingtopics, the weaponization of Twitter by some Mexican government officials has pushed Mexican Twitter users away. Furthermore, as we asked above, has this Twitter manipulation reduced online dissatisfaction manifested on Twitter by disarticulating or silencing dissent? Do Mexican government
officials easily diffuse disapproval sentiments using social media?

Methodology
The digital age has pushed researchers to design new forms of studying the realities of our trans mediated societies. Susan Robinson, a journalism scholar with experience dissecting media networks,
has provided a mixed-method approach called network ethnography applied to observe media ecologies. In her study of regional newsrooms and information flows, “the mix of locational sampling, formal network analysis, and triangulated news community ethnographies allow for multiple levels of
investigation at the micro-meso-macro tiers of local community” (Robinson, 2020).
For this project, we deployed the essential network strategies at the core of Robinson’s methodology. By utilizing discursive analysis on the selected hashtags, the results provided by this study
will test the hypothesized conjecture regarding Latin American local governments’ weaponization of
Twitter’s affordances. Textual analysis will help identify social media decisions regarding language,
events, actions, incidents, and the broader political context and messages behind the unconformities

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of citizens and the government’s responses. And by engaging in social media ethnographic observation, we will examine whether characters in these social media environments show a positive or negative democratic behavior.
To explore these hypothesized constructs, we will use the qualitative approach to analyze how
directed online governmental action, observed through the operation and manipulation of Twitter
hashtags, has diminished Mexican internet user’s activity on Twitter. A review of how government
accounts on Twitter, or their employment of “hashtag poisoning” practices, over the six years of Enrique Pena Nieto’s presidency, will permit observation of how some government representatives dismantle specific Twitter conversations. Additionally, as a secondary source of analysis, Alberto Escorcia, a veteran internet activist based in Mexico City, has documented the use of bots in the Mexican
political sphere. Through a blog called LoQueSigue (WhatIsNext), Escorcia has analyzed “hashtag
and trends on Twitter and mapped the tweets’ source. He also shares information about social media
strategies for activists” (Knoll Soloff, 2017).
The methodological strategy employed in the present work will combine discourse and text
analysis with social media observation. We can only generate a general categorization on the content
found on the selected hashtags. Through online ethnographic observation of four hashtags (#LoBuenoQueTieneMexico, #YaMeCanse, #RompeElMiedo, and #sobrinaEPN), we try to understand how
government accounts employ army-bot services to either bounce critical hashtags out of the trending
list or drown a Twitter conversation by spamming the correspondent hashtags with inconsequent
postings.

Results. The use of Twitter-bots in Mexico
Mexican presidential terms are six years long and there is no re-election. The analysis of hashtags for
this research proposal focuses on President Enrique Peña Nieto’s (EPN) presidential term, which finished in December 2018. The velocity with which EPN rose to social media popularity, in 2012, even
before winning the presidential election, raised questions about the use he and his team were doing
of internet provided affordances. The sudden operation of social media platforms, trying to emulate
other political campaigns, Barack Obama’s specifically, attracted the attention of specialists. Mexican
journalists, activists, and specialized scholars, quickly detected the utilization of fake Twitter accounts
to boost EPN’s approval ratings. These pirate Twitter accounts were known as Peñabots.
For the last six years, the Peñabot term has changed considerably. Nevertheless, there are two
basic meanings associated with it: they are either automated accounts operating independently, or
old-fashioned low-wage employees paid to manipulate many social media accounts associated to the
government. Future research projects related to the use of Twitter by democratic regimes, like the
Mexican,

should

focus

on

the

ethical

implications

of

these

strategies.

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Peñabots operate using different tactics. They can create trending topics to simulate overwhelming support for EPN. They can also drown out oppositional opinions or critiques. To illustrate
this strategy for example, during the presidential campaign, in the south-east Mexican state of Tabasco, after having the hashtag #MarchaAntiEPN (March Against EPN) briefly trending, bots pushed
the hashtag out and replaced it with an opposite message: #TodoTabascoConEPN (All of Tabasco
With EPN). Peñabots can also spread slander rumors, like it happened with journalist turned activist
Lydia Cacho, or scholar Rossana Reguillo. Both revealed conspiracies inside the Mexican government
and were directly attacked using online defamation actions. For supporting the Ayotzinapa protests
during 2014 and 2015, Professor Rossana Reguillo from the ITESO research center in Jalisco received
several death dreads via Twitter. This is an example:
Figure 1

In this case, the user @Dona_Guess is a bot. Also, bombarding with political propaganda or
generating meaningless trends to populate the tendency topic list with inconsequent themes is yet
another strategy to dissipate critical online opinions.

#sobrinaEPN
In the summer of 2015, EPN and his niece were involved in a nepotism scandal. Reports informed
that despite having no experience or professional formation for the position, EPN’s niece was going
to assume functions as a high-ranking position at PEMEX, the Mexican para-estatal oil company.
#SobrinaEPN (EPN niece) trended. It briefly became the digital space where Mexicans could share
their discomfort and express their disagreement. Quickly though, bots were sent into action, and the
hashtag was swamped with empty postings. The hashtag #sobrinaEPN was not knocked out of the
trending list. The strategy was to send hundreds of irrelevant tweets using the #sobrinaEPN hashtag.
The following two images illustrate inconsequent Twitter posts with the hashtag #sobrinaEPN. Using

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this strategy, the hashtag itself (EPN niece) is not negative, it just dilutes any criticism regarding the,
in this case, nepotism incident.
Figure 2

Figure 3

#YaMeCanse
In November 2014, the hashtag #YaMeCanse (I’m tired), maybe one of the strongest, most retweeted
hashtags in Mexico’s history, was used to protest the disappearance of 43 students near the city of
Ayotzinapa, in the western state of Guerrero. After trending for more than a month and generating
more than 4 million tweets, the bots pushed the hashtag out of the trending list. By spamming the
trending topic with posts with links to entertainment events, pornography or violent images, Twitter
filters the proliferation of prohibited images or information and automatically neutralizes the
hashtag, arguing those behaviors or postings are not tolerated.
Figure 4

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Figure 4.1
The following image exemplifies how a trending topic with possible damaging effects is silenced. Like in the previous case, this tactic makes the hashtag disappear from the trending list.
Figure 5

Fake Trends
Another strategy used by Mexican twitter bots consists in creating inconsequent trends. This strategy
happens on a daily basis. An example of this strategy is the hashtags #EnDondeFirmoPara (Where do
I sign for) and #SoyAmanteDe (I am a lover of). Using the hashtag #Acapulco, in February 2015, also
in the state of Guerrero, rural teachers were protesting the disappearance of their Ayotzinapa colleagues, as well as the teaching conditions provided by the state. Local police corporations repressed
the protest, and journalists later reported the trivial trends during those days. These fake trends overpower real trends. Bots push both trends #SoyAmanteDe and #DondeFirmoPara into the trending
topic list, moving #Acapulco, the hashtag fostering the protesters’ conversation, out of the top ten list.

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Figure 6

Figure 7

Political propaganda bombarding
Finally, bots also use social media and Twitter to spread political propaganda. This activity is the least
damaging of all. Campaign teams usually deploy this tactic during political races to position trending
topics that directly relate to the interested party or politician. The strategy consists in generating
dynamic conversations around the topics that are part of the campaign’s agenda. Different from the
other strategies, this tactic only utilizes Twitter’s affordances to overwhelm users. By generating hundreds of Twitter posts advocating for a particular campaign or candidate, armies of hired bots trigger
clouds of information that overshadow other candidates or campaigns.

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These are only some of the Twitter strategies used by the Mexican government to alter the nature of
free speech on social media. However, further studies should focus on how counter-strategies designed by local internet activists or regular citizens can help expose these information-warfares taking
place in the Mexican cyberspace.
Alberto Escorcia is a Mexican activist who generates digital maps to understand how these
bot-attacks operate. Through open-source software like Gephi, Topsy, or ClusterHQ Flocker, Escorcia
reported all the online activity that is sponsored by the Mexican government. Also, through a blog
called “Lo Que Sigue” (What is Next), Escorcia unmasked the strategies used by the Mexican government to disseminate citizen protests or social organizing, while also detecting the agencies that offer
bot services throughout Latin America.

Conclusion
The present article has explored some Mexican government’s representatives' capacity to torpedo and
disseminate online exchange of ideas, collective dissatisfaction, and, in general, online conversations
criticizing the government. Elected officials’ public development could benefit from the discussions
that Mexican constituents have on social media platforms. Nevertheless, the specific Twitter cases
analyzed inside the Mexican government sphere offer opposite conclusions regarding other results in
the field of new political communication, which generally only focus on the citizens’ perspective of
Twitter’s social and political uses. Findings provided by this research proposal have detected how
Twitter’s easy access and loose regulations have contributed to the manipulation and abuse that some
Mexican government officials have done of the platform.
The contribution of this research proposal lies in specifically detecting how official government Twitter accounts silenced some events that were gaining social attention from Mexican internet
users. Different Twitter dissemination techniques like the generation of inconsequent trends, hashtag
spamming or poisoning, spreading of slander rumors or death threats, or just hiring services to flood
social media platforms with political propaganda, have been enough to generate apathy among Mexican Twitter users. Instead of developing horizontal avenues of communication with constituents,
some Mexican government officials have preferred to replicate oppressive offline attitudes in the
online Twitter environment. Results show how the asymmetrical power dynamic that usually defines
the offline interaction between government and citizens is replicated in social media ecologies like
Twitter. Although disapproval or dissatisfaction with government development still exists, social media has not been, like in other countries, a critical requisite for social organization or offline resistance.
In this new millennium, democratic regimes are also using the same digital tools that regular
citizens use to engage, communicate, and be informed. Similar to what is happening in Azerbaijan

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(Pearce, 2015) and other totalitarian regimes like China (Hampton et al., 2017; Huang, 2014; Mackinnon, 2012; Tai, 2014), the case of Mexico shows how new digital technologies are also enabling democratic regimes, regardless of their ideological or political positions, to suppress or directly harass
opposition, diffuse dissident comments, and try to control possible offline protests.
Then, the case of Mexico, different from totalitarian regimes like North Korea, Azerbaijan, or
China, provides an example of internet manipulation in Latin American democratic regimes that
trumps freedom of expression. Affordances provided by Twitter provide benefits to whoever is using
them. At least in Mexico, one likely conclusion is the improbability of having internet regulation soon.
Preliminary research indicates that using Twitter to suffocate digital citizen unrest works in Mexico.
Thus, despite the enthusiasm previously demonstrated by other regimes or even other academic studies, this case research proposal indicates that even for democratic regimes, social media affordances
allow social control.
The finding of this case study directly challenges the idea that online, digital interaction and
information dissemination help solidify democracies. For future research, how can regular citizens
resist online social media manipulation from governments? Are other Latin American democracies
using social media affordances to mitigate social unrest? If so, how do different dissipation techniques
differ from one Latin American country to the next? Are any Latin American countries using internet
platforms to engage with their citizens? If so, how are these governments taking advantage of these
affordances? How should social media platforms like Twitter or Facebook encounter shady state-government activity? How can transparency be a central attribute of social media? Is Twitter, then, as
secure as having a face-to-face conversation about politics? This proposal's findings suggest that, at
least in the Mexican democracy paradigm, offline and online political conversations are different and
are influenced by distinct factors.
It is also important for future research to observe how internet digital tools can be employed
to generate a change in determined political regimes or even to overthrow political elites ruling specific countries. A significant number of scholars recognize that rich, organic, and informed oppositional efforts to generate civic change (Donno, 2013; Vanderhill, 2014; Way, 2008) are essential for a
healthy, balanced regime where citizens can exercise some form of free speech. In general, the study
of affordances is still in its preliminary stages. Other future research efforts should focus their attention on understanding how oppositional parties or ideologies have social media affordances at the
center of their political strategies.
Finally, what kind of citizen action can Mexicans engage with to prevent future government
social media weaponization?
The emergence of digital platforms and their affordances implies new forms of responsibility.
What is the relationship between free-speech offline and free-speech online? Should state governments regulate this? Should it be an international agency, possibly attached to the UN, the one in

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charge of generating internet-user by-laws? Similarly, how can harmful use of internet affordances
be punished? Should digital media programmers, governments, independent institutions, or international agencies be involved in the generation of pro-democracy algorithms?
These questions imply challenges that are new to society, academia, or governments. Through
the information presented in this essay, we hope that foundations can be established for future Latin
American scholarship dedicated to understanding the relationship between regional democratic regimes and the uses of digital, online platforms like Twitter.

Disclosure statement
No potential conflict of interest was reported by the authors.

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��COLABORADORES:
Oscar Iván Londoño Pardo
Universidad Externado de Colombia
Orcid https://orcid.org/0000-0002-9307-5559
oscarivanlondonopardo@gmail.com
Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, magister en Comunicación Política de
la Universidad Externado de Colombia.
Felipe Arturo Mora Morales
Universidad Externado de Colombia
Orcid https://orcid.org/0000-0003-3172-0580
femora98@gmail.com
Comunicador Social de la Royal Holloway University of London, especialista en
marketing político de la Pontificia Universidad Javeriana y magister en Comunicación
Política de la Universidad Externado de Colombia.
Clara Inés Torres Malaver
Universidad Externado de Colombia
Orcid https://orcid.org/0000-0002-4895-0190
clara.torresm93@gmail.com
Politóloga de la Universidad del Rosario, especialista en marketing político de la Pontificia
Universidad Javeriana y magister en Comunicación Política de la Universidad Externado
de Colombia.
Xavier Moyssén Álvarez
Centro de Estudios sobre la Enseñanza y el Aprendizaje del Derecho
Orcid https://orcid.org/0000-0002-9082-7567
xavier.moyssen.alvarez@gmail.com
Licenciado en Sociología y Licenciado en Estudios Humanísticos y Sociales por la
Universidad de Monterrey (2019). Ha fungido como investigador de tiempo completo en el
Centro de Estudios sobre la Enseñanza y el Aprendizaje del Derecho (julio 2019-agosto
2020). Actualmente estudia la maestría en Sociología en la New School for Social

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Research. Sus temas de investigación son: New media y procesos democráticos, sociología
política, comunicación política, e identidades regionales.
José Gamir-Ríos
Universitat de València
Orcid https://orcid.org/0000-0001-5379-6573
jose.gamir@uv.es
Profesor de Comunicación Audiovisual. Departamento de Teoría de los Lenguajes y
Ciencias de la Comunicación. Universitat de València. Miembro del Grupo de I+D
Mediaflows.
Kate del Rosario Rodríguez Alejandro
Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0003-1599-9198
kate.rdz99@gmail.com
José Fredman Mendoza Ibarra
Universidad de Monterrey
Orcid https://orcid.org/0000-0001-7071-6045
jose.mendozai@udem.edu
Adrián Vegara Heidke
Universidad de Costa Rica
Orcid https://orcid.org/0000-0001-9487-7089
adrian.vergara@ucr.ac.cr
Valentina Tretti Beckles
Universidad de Costa Rica
Orcid https://orcid.org/0000-0001-9132-3224
valentina.tretti@ucr.ac.cr
Arlene Herrera Moya
Universidad de Costa Rica
Orcid https://orcid.org/0000-0003-1544-7430
arh2193@gmail.com

Revista de Comunicación Política, vol. 2, enero-diciembre, 2020, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�145

Carlos Davalos
University of Wisconsin-Madison
Orcid http://orcid.org/0000-0001-6846-1661
carlos.davalos@wisc.edu
Teacher Assistant, Research Assistant, and Doctoral Fellow.

Revista de Comunicación Política, vol. 2, enero-diciembre, 2020, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

��NORMAS ÉTICAS DE LA PUBLICACIÓN:
La Revista de Comunicación Política suscribe los principios éticos y de buena
praxis establecidos como estándares internaciones por las organizaciones CSE
(Council of Science Editors) y COPE (Committee on Publication Ethics). Entre
ellos, los estándares recogidos en el 2nd World Conference on Research Integrity,
Singapore (2010):
Equipo editorial
▪
▪

El equipo editorial debe realizar sus funciones editoriales basadas en las
buenas prácticas de edición científica fomentando la transparencia, la
originalidad, la integridad y la calidad de todas las publicaciones.
Debe adoptar medidas para la detección de plagio, auto plagio, fraude por
falsificación o manipulación de datos, publicación redundante o duplicada.

Editor
▪

▪
▪
▪
▪
▪
▪
▪
▪

El editor es el responsable de todo lo publicado en la revista, debe basar sus
decisiones en la validez del trabajo y en la importancia que tenga para los
lectores; por lo tanto, se hace libre de expresar de forma crítica pero
responsable y respetuosa sus impresiones derivadas de la revisión de los
artículos.
Las decisiones de aceptar o rechazar un artículo para publicación deben ser
objetivas y basarse únicamente en la importancia, originalidad y claridad del
objeto de estudio.
Debe sostener una comunicación cordial y respetuosa con los miembros del
equipo editorial, comités científicos y editorial, autores y revisores.
Debe fomentar un comportamiento responsable y disuadir de las malas
prácticas editoriales.
Debe actuar como garante de la confidencialidad de la información contenida
en los manuscritos recibidos y en los comentarios de evaluación.
Debe proporcionar información actualizada sobre los criterios de autoría
siguiendo las normas éticas internacionales en publicación.
Debe tomar medidas correctivas en caso de plagio u otra mala conducta.
Debe informar a los autores si el artículo será admitido a proceso de evaluación
por pares.
Podrá retirar artículos publicados en caso de una mala práctica comprobada.

Autores
▪
▪
▪

Los autores deben tener un compromiso con el desarrollo ético y responsable
de sus investigaciones.
Sus trabajos de investigaciones deben ser producción propia, inédita y original.
No deben tener plagio ni auto plagio.
Deben proporcionar de forma correcta sus datos personales

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▪
▪
▪
▪
▪

Los artículos deben ser coherentes con el contenido del trabajo, es decir, el
problema de investigación identificado debe corresponder con los objetivos del
artículo, la metodología, los resultados y las conclusiones.
Deberán enviar de forma transparente y original toda la documentación
requerida por el equipo editorial
Deben proporcionar el uso de permisos si se utilizó recursos de otros autores
(imágenes, etc.).
Deben confirmar que la propuesta del manuscrito no ha sido enviada a otra
revista.
Se comprometen a declarar cualquier posible conflicto de interés.

Revisores
▪
▪
▪
▪
▪
▪

Los revisores deben adoptar una posición integral al momento de evaluar los
artículos, la revisión debe ser objetiva en relación con el contenido del trabajo.
Las decisiones de los revisores deben estar fundamentadas en el rigor y la
calidad científica.
Sus comentarios deben estar argumentados mostrando siempre respeto por el
trabajo del autor.
Deberán informar al editor en caso de detectar similitud entre el trabajo que
revisa y alguna obra publicada, o si tiene conocimiento de una obra similar en
proceso de revisión.
Los revisores no tendrán acceso a los datos de los autores del artículo que
evalúan y tampoco podrán exigir información acerca de ellos.
Deberán enviar las evaluaciones en el tiempo estipulado por la revista.

Además, sigue los protocolos de buenas prácticas editoriales de Elsevier (PERK
Publishing Ethics Resource Kit) y Wiley (Ethics Guidelines), que guían la toma de
decisiones sobre los siguientes conflictos:
▪
▪
▪
▪
▪
▪
▪
▪

Conflicto de autoría.
Plagio.
Duplicación, concurrentes publicaciones o envíos simultáneos a varias
publicaciones.
Apropiación de resultados de investigación.
Fraude o errores de investigación.
Violación de normas de investigación.
Conflictos de intereses no revelados.
Sesgo en los revisores.

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�DIRECTRICES PARA LOS AUTORES:
1. Los artículos propuestos para su publicación en la Revista de Comunicación
Política deberán ser originales, no podrán haber sido publicados en otras
revistas incluso en el mismo o en otro idioma, no podrán haber sido sometidos
simultáneamente a otra revista y deberán estar escritos preferentemente en
español, aunque también se aceptarán aportaciones en inglés.
2. Los artículos deberán tener un carácter eminentemente académico, por lo que
queda excluida la publicación de otros trabajos como, por ejemplo, artículos de
divulgación, artículos de género periodístico, artículos de opinión, ensayos o
comentarios generales sobre algún tema.
3. Los artículos tendrán una extensión de entre 8000 y 10000 palabras,
incluyendo figuras, tablas, notas a pie de página y referencias. El comité
editorial podrá aceptar la publicación de trabajos con una extensión distinta a
la señalada atendiendo al interés de la revista.
4. Los trabajos serán redactados en tamaño carta, con un interlineado de 1.5 a 12
puntos, en tipografía Times New Roman, siguiendo escrupulosamente las
normas APA en su 6a edición (se recomienda revisar previamente al envío el
siguiente tutorial: The Basics of APA Style).
5. En los metadatos del envío, se deberán registrar los siguientes datos: nombre
del autor o autores, su adscripción institucional, el número ORCID de todos los
autores, las referencias del artículo (separadas por un salto de línea entre cada
una de ellas) y, en su caso, la financiación de la investigación si el trabajo
deriva de un proyecto de investigación financiado.
6. Se deberá generar un archivo que contenga toda la información del artículo:
título, resumen, palabras clave, introducción, metodología, análisis, discusión y
conclusiones, referencias, tablas y figuras, posibles anexos. Se seguirá la
siguiente estructura:
a. En la primera página se incluirá el título, tanto en español como
inglés, de preferencia breve (máximo 80 caracteres) y que refiera el
contenido del trabajo. También se aportará el resumen, tanto en
español como en inglés, de no más de 250 palabras que aporte
información concisa acerca del contenido del artículo (objetivo,
método seguido, principales resultados y conclusiones generales).
También se enlistarán cinco palabras clave, tanto en español como
inglés (se recomienda utilizar para su selección el Thesaurus de la
UNESCO).
b. A partir de la siguiente hoja se presentará el cuerpo del artículo,
precedido por el título del mismo, aunque sin indicar el nombre del
autor o autores.

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�150

c. El cuerpo del artículo incluirá una introducción donde se establezca
claramente el problema de investigación, una revisión actual de la
literatura y las teorías existentes que concluya con el planteamiento
de las hipótesis y/o preguntas de investigación, el desarrollo
metodológico utilizado para realizar la investigación, el análisis de los
resultados principales, la discusión y conclusiones de los resultados
obtenidos a la luz de la literatura revisada y, en su caso,
agradecimientos.
d. Las referencias efectivamente citadas en el artículo se aportarán en
página aparte, utilizando las normas APA para su elaboración.
7. Se podrá utilizar notas al pie en el documento, aunque se recomienda que éstas
sean usadas únicamente para aportar información o datos relevantes para el
estudio, sin abusar en su utilización. Se realizarán a pie en cada página
correspondiente, y deben ser escritas en Times New Roman tamaño 10 a
espacio simple.
8. Para la elaboración de los títulos y subtítulos se seguirán las normas APA
acerca de los diferentes niveles de organización de los manuscritos.
9. Las figuras (mapas, fotografías, esquemas y gráficos) y tablas serán las
estrictamente necesarias y deberán explicarse por sí solas sin tener que recurrir
al texto para su comprensión. Se incluirán en páginas independientes después
de las referencias. En el texto únicamente se hará una llamada a la tabla o
figura correspondiente a efectos de edición.
10. Las figuras deberán remitirse en formato JPG o TIFF en la mejor calidad
posible (estándar de 300 ppp). Las tablas serán elaboradas en Word, aportando
los datos suficientes para su comprensión, en especial cuando se trate de tablas
que se refieren a información estadística.
11. Todas las figuras y tablas deberán ir numeradas con arábigos consecutivos (de
forma separada para tablas y figuras) e incorporar un título que describa
claramente el contenido de la figura y/o tabla. En el caso de las tablas, dicha
información aparecerá en la parte superior, mientras que para las figuras se
aportará en la parte inferior.
12. Las citas y referencias seguirán el sistema APA en su sexta edición de 2009
(http://www.apastyle.org/), aceptándose una autocita no mayor al 20%.
13. Además del archivo con el artículo, se deberá subir como documento
complementario una carta, firmada por todos los autores, de declaración de
conflicto de intereses. El texto de dicha carta se puede encontrar en la siguiente
liga: Carta. La no presentación de dicha carta debidamente firmada por todos
los autores, imposibilitará iniciar el proceso editorial de revisión.

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��Editorial
Presentación del segundo volumen de la Revista de Comunicación Política
Carlos Muñiz

Artículos científicos
El papel de la mediación comunicativa entre la polarización y la democracia en Colombia
Oscar Iván Londoño Pardo
Felipe Arturo Mora Morales
Clara Inés Torres Malaver
Representaciones de la identidad neoleonesa en los spots de las campañas a la gubernatura
de Nuevo León de 2015
Xavier Moyssén Álvarez
La transmisión digital de las agendas políticas en las Elecciones Locales de 2015 de la
ciudad de Valencia
José Gamir-Ríos
Formas de discriminación en Nuevo León. La comunicación intercultural y la participación
política indígena
Kate del Rosario Rodríguez Alejandro
José Fredman Mendoza Ibarra
Descortesía en los debates políticos costarricenses del 2018
Adrián Vegara Heidke
Valentina Tretti Beckles
Arlene Herrera Moya
Online Dialogue and Interaction Disruption. A Latin American Government’s Use of
Twitter Affordances to Dissolve Online Criticism
Carlos Davalos

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�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Ing. Rogelio Garza Rivera
Rector
Dr. Santos Guzmán López
Secretario General

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES
INTERNACIONALES
Dr. Abraham Alfredo Hernández Paz
Director
Dra. Verónica Ascención Cuevas Pérez
Subdirectora General
Dr. Oswaldo Leyva Cordero
Subdirector de Posgrado e Investigación

Revista de Comunicación Política, Vol. 1 enero-diciembre 2019, es una publicación anual,
editada por la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales (FCPYRI) de la
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), a través del Laboratorio de Comunicación
Política (LACOP), http://rcp.uanl.mx.
Domicilio de la Publicación: Campus Mederos Ave. Praga y Trieste s/n Col. Residencial Las
Torres, C.P. 64930. Monterrey, México. Telf: 8183294000 Ext 2282. Email: rcp@uanl.mx
Editor responsable: Dr. Carlos Muñiz Muriel. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 042018-031515142600-203, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del
Derecho de Autor.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor
de la publicación. Responsable de la última actualización de este número, Dr. Abraham
Alfredo Hernández Paz, Campus Mederos Ave. Praga y Trieste s/n Col. Residencial Las
Torres, C.P. 64930. Monterrey, México.
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin
previa autorización del Editor.

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�REVISTA DE COMUNICACIÓN POLÍTICA:

EQUIPO EDITORIAL
Editor jefe:
Dr. Carlos Muñiz
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Editora adjunta:
Dra. Alma Rosa Saldierna Salas
Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Asistente Editorial:
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Universidad Autónoma de Nuevo León,
México

Asistente Editorial:
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Universidad Autónoma de Nuevo León,
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COMITÉ DE REDACCIÓN
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Dr. Rubén Flores González
Universidad Veracruzana, Centro de
Estudios de Opinión y Análisis, México

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Guadalajara, México

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Revista de Comunicación Política, vol. 1, enero-diciembre, 2019, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�COMITÉ CIENTÍFICO
Dr. Guillermo López García
Universidad de Valencia, España
Dr. Alejandro Moreno
Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), México
Dra. Natalia Aruguete
CONICET / Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
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Pontificia Universidad Católica del Perú, Perú
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Universidad de Wisconsin – Madison, Estados Unidos
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Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro (PUC-Rio), Brasil

Revista de Comunicación Política, vol. 1, enero-diciembre, 2019, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�ÍNDICE:

Presentación del primer volumen de la Revista de
Comunicación Política ...........................................................

9

Abraham A. Hernández Paz

¿Qué es el populismo? Definición de los usuarios de Twitter
durante la campaña electoral presidencial mexicana 2017 2018 ......................................................................................
What is populism? Twitter users’ definition during the Mexican presidential
election campaign 2017-2018

11

Rubén Flores González

Las prácticas comunicativas online y su impacto en las actitudes
políticas de las y los jóvenes en la zona Metropolitana de
Monterrey Nuevo León ..........................................................
31
Online communication practices and their impact on the political
activities of young people in the Metropolitan area of Monterrey Nuevo
León
Juan de Dios Martínez Villarreal
Pedro Paul Rivera Hernández
Devany Ana Karen Covarrubias Alemán
Fernando Girón Bárcenas
Confianza política y medios de comunicación. Teoría, hallazgos
y metodologías.......................................................................
53
Political trust and media. Theory, findings and methods
Evelia Mani
Martín Echeverría
After parity. A mixed methods study on gender bias in the
volume of media coverage of electoral campaigns ..................
Tras la paridad. Un estudio de métodos mixtos sobre sesgos de género en
el volumen de cobertura mediática de campañas electorales

75

Frida V. Rodelo

Revista de Comunicación Política, vol. 1, enero-diciembre, 2019, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�Rediscutiendo la Comunicación Política Comparada:
epistemología, etnocentrismo y el objeto distante..................
Rethinking Comparative Political Communication: epistemology,
ethnocentrism and the distant object

95

Luiz Leo
Arthur Ituassu
Vivian Mannheimer
Letícia Capone
Colaboradores del volumen ...................................................

111

Normas éticas de la publicación .............................................

115

Directrices para los autores ...................................................

117

Revista de Comunicación Política, vol. 1, enero-diciembre, 2019, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�Presentación del primer volumen de la Revista de Comunicación Política
Abraham A. Hernández Paz
Universidad Autónoma de México
Orcid https://orcid.org/0000-0003-3895-7281
abraham.hernandezp@uanl.mx

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Hernández Paz, A. A. (2019). Presentación del primer
volumen de la Revista de Comunicación Política. Revista de Comunicación Política, 1, 9−10.

Presentación
Es un enorme placer presentar, como director de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, el primer volumen de la Revista de Comunicación Política, la nueva publicación arbitrada
que se crea desde esta dependencia de la Universidad Autónoma de Nuevo León con la idea de servir
como espacio de difusión del conocimiento científico especializado y de calidad. Con el propósito de
generar un nuevo espacio que ayude a publicar artículos académicos de la más alta calidad en el
campo de la comunicación política y la opinión pública, desde 2018 se ha venido trabajando por parte
de un equipo de especialistas de esta y otras instituciones en la creación de esta revista, el cual ha
dado como resultado este primer volumen que aquí se presenta.
Este esfuerzo de la facultad se enmarca en el trabajo que desde hace varios años se viene
realizando para aportar nuevos espacios para la generación y debate de conocimiento científico en el
campo de la comunicación política y la opinión pública. Así, la Revista de Comunicación Política se
une a los demás espacios con que cuenta la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
para el trabajo en esta área del conocimiento. Es el caso del Laboratorio de Comunicación Política
(LACOP), creado en 2004 y que se encarga de la gestión de esta nueva publicación, así como los diferentes cuerpos académicos de la dependencia, con una especial labor del de Comunicación Política y
Opinión Pública, que apoyan con sus Líneas de Generación o Aplicación Innovadora del Conocimiento (LGAC) al desarrollo institucional de la revista.
Cabe destacar que, desde un inicio, se asumió la necesidad de que esta revista cumpliera con
todos los requisitos de calidad solicitados a las publicaciones seriadas para su indización. Por ello,
todos los artículos que sean publicados en esta revista deberán pasar necesariamente por un riguroso
proceso de revisión por pares a doble ciego para asegurar la calidad de los mismos. Para ello, la revista
se ha dotado de un comité científico de calidad nacional e internacional, que asegura la calidad de

Revista de Comunicación Política, vol. 1, enero-diciembre, 2019, http://rcp.uanl.mx, pp. 9−10, ISSN: en trámite

�Presentación del primer volumen de la Revista de Comunicación Política

10

todos los procesos editoriales que se llevarán a cabo, así como la calidad en la dictaminación y selección de los textos que serán publicados en la revista. Además, y con la vista puesta en mejorar los
flujos del debate científico, la Revista de Comunicación Política se ha adherido al formato de publicación continua. Ello se espera que facilite una mayor y mejor difusión científica al permitir la publicación directa de los artículos aceptados dentro del volumen anual.
Solo me resta destacar el papel y el apoyo del comité editorial de la revista, incluyendo las
autoridades universitarias, el comité internacional y el comité nacional, que ha sido crucial para la
publicación del primer volumen de la Revista de Comunicación Política. Asimismo, quisiera expresar
mi agradecimiento a los revisores anónimos que ya están colaborando con la publicación ofreciendo
su retroalimentación y críticas constructivas para asegurar la calidad que se busca en esta revista. De
la misma forma, me parece importante reconocer la labor de los diferentes profesores investigadores
de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales que han coadyuvado para promover
este importante proyecto, incluyendo al Subdirector de Posgrado e Investigación, el Editor Responsable y al equipo investigador del LACOP. Estoy seguro de que, con el trabajo de todo este equipo y la
contribución valiosa de los autores, lograremos incorporar la revista a diversos índices internacionales e nacionales. Les invito a acompañarnos en este proyecto, como autores, revisores y lectores.

Revista de Comunicación Política, vol. 1, enero-diciembre, 2019, http://rcp.uanl.mx, pp. 9−10, ISSN: en trámite

�¿Qué es el populismo? Definición de los usuarios de Twitter
durante la campaña electoral presidencial mexicana 20172018
What is populism? Twitter users’ definition during the Mexican presidential election campaign 2017-2018

Rubén Flores González
Universidad Veracruzana. Centro de Estudios de Opinión y Análisis
Orcid http://orcid.org/0000-0002-2415-6742
rubeflores@uv.mx

Resumen: Desde la academia se ha definido al populismo como ideología, estrategia, discurso, y encuadre de comunicación. Si bien se han alcanzado algunos consensos incluso entre estas diferentes formas de conceptualizar al término –la
narrativa de confrontación entre el pueblo, y la élite, por ejemplo– para hacer estas definiciones los académicos se han basado
en modelos de líderes o gobiernos que primero recibieron la denominación de populista de parte de la prensa o de la ciudadanía. Por lo tanto, se hace necesario reflexionar respecto a cómo se define al populismo desde el debate político cotidiano. Con
este propósito se realizó un análisis de contenido cualitativo a una muestra de 4,339 tuits con menciones sobre el populismo,
publicados en el contexto de las elecciones presidenciales mexicanas. Se observa que los usuarios de Twitter describieron al
populismo como ideología y como estrategia política. Ambas definiciones se hicieron desde la oposición afectiva al populismo,
y se utilizaron para descalificar a algunos de los candidatos en la contienda.

Palabras clave: Populismo, Twitter, ideología, elecciones, comunicación política

Abstract: Scholars have defined populism as an ideology, a strategy, a discourse, and a communication frame. Some agreements have been reached among these various conceptualizations. However, scholars seem to have defined populism through
the observation of leaders and governments that already were called populist by the press or some citizens. Thus, a reflection
is needed regarding the construction of the populist-concept in everyday political debates. With this purpose, a qualitative
content analysis was performed in a sample of 4,339 tweets mentioning populism, in the context of the Mexican presidential
elections. It was observed that Twitter users described populism as an ideology and as a political strategy. Both definitions
were made from an affective opposition standpoint, and so were used to discredit some of the presidential candidates.

Keywords: Populism, Twitter, ideology, elections, political communication

Fecha de recepción: 04/06/2019
Fecha de aprobación: 13/09/2019

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Flores González, R. (2019). ¿Qué es el populismo?
Definición de los usuarios de Twitter durante la campaña electoral presidencial mexicana 2017-2018. Revista de Comunicación
Política, 1, 11−29. doi:10.29105/rcp1-1

Revista de Comunicación Política, vol. 1, enero-diciembre, 2019, http://rcp.uanl.mx, pp. 11−29, ISSN: en trámite

�¿Qué es el populismo? Definición de los usuarios de Twitter

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Introducción
El populismo es un fenómeno que ha modificado de forma contundente el panorama político de occidente, hasta hace poco dominado por las democracias neoliberales. Mencionado por muchos, su
observación es compleja debido a la diversidad de actores; líderes, partidos, gobiernos, que en un
momento u otro han sido calificados como populistas.
Poco a poco en el campo académico se han alcanzado ciertos consensos: el discurso populista
divide a la sociedad en dos bandos. Un bando que es el pueblo y otro bando que es la élite. El pueblo
es oprimido por la élite pese a que de éste emana el poder legítimo (Canovan, 2004; Laclau, 2004;
Marchlewska, Cichocka, Panayiotou, Castellanos, &amp; Batayneh, 2018). En esta narrativa de confrontación, las instituciones tradicionales de la democracia no pueden representar al pueblo –porque están
al servicio de la élite– y ese lugar lo asume un líder o lideresa carismático. Este líder o lideresa es
depositario del capital político que emana de una gran cantidad de seguidores que están poco organizados entre sí. Debido a que el poder del líder surge de sus seguidores, éste busca por todos los medios
estar en contacto con ellos a través de la organización de mítines, plebiscitos, elecciones, o referéndums (Mazzoleni, 2008; Urbinati, 2019; Weyland, 2001). En el plano económico, los gobiernos populistas se han caracterizado por debilitar a los órganos autónomos que en las democracias liberales
determinan las políticas económicas de largo plazo, tales como lo bancos centrales. Por otra parte,
también han regulado la inversión privada de manera caprichosa, ahuyentándola eventualmente
(Rodrik, 2018).
Siendo un término que ha sido hasta cierto punto sobreexplotado en la política y en diversos
medios de comunicación; el populismo se ha utilizado para designar alternativamente, una ideología,
una lógica política, un discurso y una estrategia (Moffit &amp; Tormey, 2014). Weyland (2001) y Barr
(2018) mencionan que el populismo es una estrategia para obtener y mantener el poder político, caracterizada porque la capacidad de poder esgrimida por un líder procede del apoyo que recibe de un
gran número de personas, con quienes mantiene un contacto fluido y poco organizado. Como ideología, el populismo promueve de forma superficial la reivindicación de un conjunto indeterminado llamado pueblo, de otro conjunto indeterminado denominado élite. Debido a esta vaguedad, el populismo se vincula a otras ideologías para complementar su propuesta política (Freeden, 2017) y en
congruencia con esto, el radicalismo ideológico es una característica de las plataformas políticas
señaladas como populistas (Jacobs &amp; Spierings, 2018; March &amp; Mudde, 2005; Mudde, 2010; Ramiro
&amp; Gómez, 2017). Si es de izquierda, el enemigo del pueblo es una élite económica; si es de derecha,
dentro de los enemigos también se cuenta a las minorías y a los extranjeros, y se exacerba el nacionalismo (Lacatus, 2019; Katsambekis &amp; Stavrakakis, 2017). Esto, si bien va en detrimento de un sistema
democrático constitucional y representativo, no es contrario a los fundamentos esenciales de la democracia, puesto que el poder que el líder populista concentra proviene del apoyo de una gran masa
de seguidores (Urbinati, 2019). Para hacer más efectiva esta concentración de poder, se debilita a las

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�Rubén Flores González

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instituciones autónomas que son intermediarias entre el estado y el “pueblo” tales como los partidos
políticos, o que impiden al líder hacer efectivos sus beneficios directos al pueblo. Esta misma lógica,
de eliminación de intermediarios se sigue en el modelo de comunicación de líderes y gobiernos populistas.

El populismo en la comunicación
En contraposición a la definición del populismo como ideología, se ha propuesto que el populismo es
un discurso identificable a partir de su encuadre comunicativo. Esto es, tanto el pueblo como la élite
no señalan por sí a un colectivo en particular a partir de características precisas, sino que son encuadres vacíos de contenido que pueden aplicarse a diferentes conjuntos según se presenten las necesidades políticas. Un sentido de urgencia respecto a un problema, el estilo confrontativo y el uso del
miedo completarían ocasionalmente las características de este encuadre (Aslanidis, 2015; Casero-Ripollés, Sinte-Olivella, &amp; Franch, 2017; Reinemann, Aalberg, Esser, Strömback, &amp; de Vresse, 2016).
Visualizar el populismo como un encuadre nos ayudaría a entender por qué existen populismos de izquierda y de derecha. Este encuadre, como se puede observar, resalta por su simplismo, lo
que impone cierta lógica en cuanto a su producción y posibilidades de divulgación. Facilita, por ejemplo, la eliminación de intermediarios en la relación entre el líder populista y la masa. En los inicios
del populismo, cuando los medios tradicionales seguían siendo la única vía para difundir un mensaje
masivamente, los líderes utilizaron instrumentalmente a los medios para que se hablara de ellos y sus
propuestas sin necesidad de pagar por anuncios publicitarios. Consiguieron lo anterior mediante discursos provocadores que inevitablemente se convertían en noticia. Satisfacían la necesidad de los medios de ofrecer a las audiencias contenidos espectaculares, especialmente relacionados con la política
(Mazzoleni, 2008); otra de sus estrategias consistió en atacar a los medios informativos tradicionales
como representantes de los intereses de la élite y no de los del pueblo. La confrontación con los medios
rindió frutos en cuanto a la cobertura de los líderes que se destacaron a inicios del siglo XXI (Stewart,
Mazzoleni, &amp; Horsfield, 2003).
La llegada de las redes sociales abrió un panorama prometedor para los líderes populistas,
que vieron en esta plataforma una oportunidad más para cimentar el contacto directo con sus seguidores. A esto ayudaron dos situaciones: una de ellas fue que las redes sociales se presentaron como
un espacio propicio para la comunicación horizontal, no mediada por las élites, y que por lo mismo
transpiraba cierto espíritu de rebeldía. Las redes sociales fueron fundamentales en la organización de
algunos movimientos civiles con cierta relevancia como la Primavera Árabe, el Occupy Wall Street,
la campaña de Barack Obama, o el movimiento estudiantil #YoSoy132. Por otra parte, la emergencia
de las redes sociales coincidió con una crisis del sistema neoliberal y de las democracias a nivel global.

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�¿Qué es el populismo? Definición de los usuarios de Twitter

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La incertidumbre económica y el desencanto con la política dieron sustento a la narrativa de un pueblo agraviado por una élite (Gerbaudo, 2018).

Populismo en redes sociales
Parece indiscutible que las redes sociales han sido un vehículo propicio para la diseminación de los
mensajes populistas y el posicionamiento de sus líderes a nivel mundial (e.g. Lacatus, 2019). Sin embargo, existe una discusión respecto a los métodos y los efectos del uso de estas plataformas. Contrario
a la postura de que las redes sociales son el medio favorito para la diseminación de discursos populistas (Gerbaudo, 2018), también se ha observado un uso complementario redes-medios masivos en
campañas electorales modernas por parte de candidatos con esa denominación (Groshek &amp; Koc-Michalska 2017). Para explicar lo anterior, basta recordar que en la actualidad varios medios masivos
son asimismo usuarios de redes sociales y que, de igual forma, no todos los medios tradicionales son
exigentes en cuanto a la selección y presentación de información objetiva o equilibrada.
No se ha observado de forma consistente el que líderes populistas hagan un mayor número
de publicaciones en redes sociales que otro tipo de líderes (e.g. Hernández, 2019). No obstante, se ha
reportado que estos líderes utilizan las redes sociales con un menor grado de compromiso político, y
con mayor selectividad en cuanto a los integrantes de su red de contactos, contribuyendo así a la
generación de cámaras de eco (Jacobs &amp; Spierings, 2018). En cierta contraposición con lo anterior,
también se ha observado que, durante una campaña electoral, la presencia de discursos populistas en
las redes aumenta la posibilidad de que existan discusiones entre personas con diversos posicionamientos ideológicos (Groshek &amp; Koc-Michalska 2017).
Los contenidos populistas en redes sociales son consistentes con la definición del populismo
como discurso. Son de carácter confrontativo, e integran los elementos pueblo, élite, rechazo a los
extraños –en caso de populismos de derecha–, y la narrativa de que existe una crisis (Casero-Ripollés,
et al., 2017; Ernst, Engesser, Büchel, Blassnig, &amp; Esser, 2017). Haciendo énfasis en su carácter confrontativo, las publicaciones populistas en los medios sociales suelen atacar muy puntualmente a actores o personajes que son representativos de un posicionamiento ideológico opuesto (Van Kessel &amp;
Castelein, 2016). En gobiernos populistas, estos ataques se han observado a partir de la acción coordinada de cuentas automatizadas y el uso de trolls (Bulut &amp; Yörük, 2017).
Finalmente, se ha señalado que las restricciones de contenido inherentes a la producción y
consumo de las redes sociales son congruentes con la naturaleza fragmentaria del discurso populista
(Engesser, Ernst, Esser, &amp; Büchel, 2017). Esto es, los mensajes populistas resaltan a partir de dos de
sus características: ambigüedad y sencillez. La ambigüedad de la apelación al pueblo permite la inclusión en esta categoría de un amplio número de seguidores potenciales. La sencillez se refiere a que,
si bien el populismo siempre se acompaña de un posicionamiento ideológico radical, el contenido

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�Rubén Flores González

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ideológico del mensaje suele ser sobre-simplificado para que pueda ser comprendido por la mayor
cantidad de personas posible. Las redes sociales más populares, como Facebook y Twitter, imponen
un contenido de caracteres en la producción de los mensajes, a la vez que facilitan el consumo de
contenidos concisos. En ese tenor, los mensajes populistas –ambiguos, sencillos y sensacionalistas–
son los más aptos para ser consumidos y reproducidos a través de estas plataformas.

Populismo en el proceso electoral federal mexicano 20172018
En la elección participaron cuatro candidatos y una candidata. De estas cinco opciones, el candidato
Andrés Manuel López Obrador (coalición MORENA-PT-PES) aspiraba a la presidencia por tercera
vez. En algunas notas de medios nacionales, así como en algunas observaciones académicas, se resaltó
que este personaje y su plataforma electoral eran “populistas” (Bedoya &amp; Colín, 2015; Bolívar, 2017;
Gutiérrez, 2007; Marini, 2018). Sin embargo, dentro de la academia latinoamericana que ha abordado el tema de las elecciones presidenciales mexicanas, se habla del populismo a menudo relacionado con una ideología, específicamente como ideología de izquierda, antes que con un estilo de comunicación (Balderas &amp; Tapia, 2019; Bolívar, 2017; Loaeza, 2007). Probablemente esto se deba a la
referencia que se tiene en Latinoamérica de un periodo en que hubo un auge de gobiernos de izquierda, de los cuáles varios fueron calificados como populistas (Castañeda, 2006; Freidenberg,
2007; Loaeza, 2007).
Resulta interesante explorar esta disyuntiva conceptual entre la academia latinoamericana,
habituada al populismo de izquierda, con las academias norteamericanas y europeas, que han realizado observaciones sobre líderes y gobiernos calificados como populistas de derecha. También es curioso que la designación populista respecto a un personaje, plataforma o partido suela venir a menudo
de una fuente externa. En el argot cotidiano, populismo es casi una mala palabra con la que se estigmatiza a un adversario político para denostarlo (e.g. Gutiérrez, 2007). Y si bien se han hecho observaciones respecto a los encuadres del populismo desde la academia y desde los medios de comunicación, la discusión política alrededor de este término nos brinda la oportunidad de determinar cuáles
son las características que destacan los usuarios de las redes sociales para definir el populismo. En
atención a esto, el presente estudio tiene como objetivo conocer cómo definieron al populismo algunos usuarios de Twitter en el contexto del proceso electoral federal mexicano 2017-2018.

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�¿Qué es el populismo? Definición de los usuarios de Twitter

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Método
Se realizó un análisis de contenido cualitativo de tuits publicados entre el 16 de octubre de 2017 y el
2 de julio de 2018, que mencionaran la palabra “populismo” y que mencionaran a alguno de los candidatos contendientes en la elección presidencial: Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya Cortés, José Antonio Meade Kuribeña, Jaime Rodríguez Calderón, y Margarita Zavala Gómez del Campo.
Los siguientes pasos se tomaron para seleccionar el material de trabajo.
Se realizó una minería de tuits de lunes a viernes durante el periodo mencionado, utilizando
el paquete rtweet (Kearney, 2016) en el ambiente de programación R. Se solicitaron 10,000 tuits diarios mencionando a cada candidato utilizando sus nombres de usuario oficiales en la red social como
términos de búsqueda: @lopezobrador_, @JoseAMeadeK, @RicardoAnayaC, @JaimeRdzNL, y
@Mzavalagc. No siempre fue posible, por fallos humanos o interrupciones en la conexión, recolectar
50,000 tuits diarios. Cabe recordar que la candidata Margarita Zavala renunció a su candidatura el
16 de mayo, por lo que a partir de esa fecha cesó la recolección de tuits mencionándola. Se recolectaron 1,957,760 tuits en total distribuidos como se indica en la Tabla 1.

Tabla 1. Distribución de tuits recolectados por candidatura
Candidato

Tuits recolectados

%

Andrés Manuel López Obrador

400,146

20

José Antonio Meade Kuribeña

473,732

24

Ricardo Anaya Cortés

433,001

22

Jaime Rodríguez Calderón

401,984

21

Margarita Zavala Gómez del Campo

248,897

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Cabe señalar, que el presente estudio forma parte de un proyecto más amplio relacionado con
la ideología, por lo que en un primer filtro se utilizaron los siguientes términos de búsqueda para
detectar tuits con evidente contenido ideológico: ideología, izquierda, derecha, capitalista, capitalismo, socialista, socialismo, comunista, comunismo, neoliberal, populista, populismo, fascismo,
fascista. Tras eliminar los tuits repetidos en esta segunda base de datos, los casos se redujeron a 9,707
publicaciones. De inmediato resaltó que, en estos resultados, las referencias al populismo –populismo, populista, populistas– destacaron por encima de los demás términos de búsqueda con 4,339
menciones.
Este resultado como antecedente fue una de las motivaciones para explorar los significados
que los usuarios dieron al populismo. Para ello, se realizó un análisis de contenido, clasificando el

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texto de las publicaciones de acuerdo con categorías que se definieron a priori tomando en cuenta la
conceptualización del populismo como una ideología. Las conceptualizaciones del populismo como
comunicación y como estrategia no fueron tomadas en cuenta puesto que las unidades de análisis no
eran fragmentos del discurso populista, o productos en sí de la actividad de algún líder populista, sino
expresiones de los usuarios de la red social. Pese a lo anterior, se encontró en el análisis final que
algunos de los tuits mencionaban al populismo como una estrategia y no como una ideología. Esta
diferencia es explicada en la discusión. Asimismo, desde el punto de vista de los usuarios se encontraron características en el discurso de los tuits en las que se observan ciertas particularidades en la
direccionalidad y el tono afectivo con el que se habla del populismo en política.
Por lo anterior, en la estructura de categorías que se menciona a continuación, se recolectó el
posicionamiento sobre diferentes actores respecto al populismo esperando ver reflejado en estos posicionamientos una dicotomía entre el pueblo y las élites (Canovan, 2004; Laclau, 2004). De la misma
forma, las categorías iniciales de equidad socioeconómica y de iniciativa privada y macroeconomía se
propusieron anticipando la prevalencia del populismo de izquierda en la elección, el tipo de populismo más observado en América Latina (Castañeda, 2006; Freidenberg, 2007), en el que los temas
económicos y de desigualdad social son más explotados (Lacatus, 2019); y puesto que uno de los candidatos tenía antecedentes de ser señalado como un político populista de izquierda (Bolívar, 2017).
Inicialmente, las categorías propuestas para el análisis de los tuits se definieron como sigue:
Posicionamiento de candidatos. En esta categoría se incluyen textos en los que se señala explícitamente la posición política de cuando menos un candidato o candidata en relación con el populismo.
Posicionamiento de personajes u organizaciones. El discurso posiciona a personas u organizaciones que no son candidatos como representantes u opositores del populismo.
Posicionamiento internacional de estados o gobiernos. Se relaciona a un estado extranjero o
a un gobierno extranjero como representante u opositor del populismo.
Equidad socioeconómica. Se menciona en el discurso una posición respecto a la asistencia
social. Al apoyo a grupos más pobres, vulnerables o necesitados. Se hacen pronunciamientos respecto
a la discriminación, el clasismo o el racismo. Se habla de acciones para reducir la brecha entre ricos y
pobres, o para aumentarla.
Descripción ideológica. Se hace una descripción del populismo como ideología. Se menciona
que los populistas son de una manera; que el populismo es tal cosa, que tiene ciertas consecuencias,
o defiende ciertos valores. Se habla de las consecuencias del populismo.
Iniciativa privada y macroeconomía. Se habla específicamente sobre política económica,
empresarios, empresas, facilidades para la iniciativa privada, obstáculos a empresas o iniciativa privada. Privatizaciones, o expropiaciones.

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Posterior a una primera prueba de clasificación del contenido, se agregó también la categoría
de libertad de expresión, definida como sigue:
Libertad de expresión. Se habla de la suspensión, o violación del derecho a la libre expresión
a partir de actos de autoridad. Se habla de represión o de censura. Se habla de la libertad de expresión
en general, o de la promoción de la libertad de expresión.
A partir de una segunda exploración en la clasificación de los tuits, se decidió subordinar las
categorías de iniciativa privada y macroeconomía, equidad socioeconómica, y libertad de expresión
a la categoría descripción ideológica. Todas estas categorías se consideró que eran las que mejor contribuían a una definición conceptual del populismo, de acuerdo con los tuits observados. A éstas se
agregó la categoría general, con el propósito de recolectar fragmentos de expresiones ideológicas que
no tuvieran que ver con equidad o macroeconomía. En la práctica, esta subcategoría recopiló solamente el vínculo del populismo con términos ideológicos tradicionales como: derecha, izquierda, socialismo o comunismo. Por otra parte, se concibió otra categoría para subordinar a aquellas relacionadas con los posicionamientos en torno al populismo de los diferentes actores mencionados. En la
Tabla 2 se presenta el desglose final de las categorías y subcategorías utilizadas, junto con el número
de fragmentos de tuits que compusieron su corpus final.

Tabla 2. Categorías y subcategorías de análisis
Categoría

Subcategoría

Fragmentos de tuits

1. Posicionamientos

1.1 Candidatos

3,240

1.2 Personas

192

1.3 Organizaciones

312

1.4 Estados

273

2.1 Equidad socioeconómica

519

2.2 IP y macroeconomía

265

2.3 Libertad de expresión

179

2.4 General

231

2. Descripción ideológica

Con esta estructura, los fragmentos del texto de los tuits fueron clasificados en alguna de las
subcategorías por dos personas capacitadas en el uso de las definiciones propuestas, formando un
corpus para cada una de ellas. Estos corpus fueron leídos y se realizaron reflexiones finales de cada
uno. Se consideraron las reflexiones finales de cada corpus y las relaciones entre ellos para proponer
un modelo que describa cómo definieron al populismo los usuarios de Twitter.

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Resultados
Posicionamiento de los candidatos
El candidato que fue caracterizado mayormente como populista fue Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, no fue el único definido de esta manera. Esto puede verse en el número de tuits en que
se hace referencia al populismo y que además mencionan a alguno de los candidatos (Figura 1).

Figura 1. Número de tuits sobre populismo en los que se mencionó a alguno de los candidatos

En ese sentido, hay que decir que los usuarios de Twitter encuadraron la elección ideológicamente como una lucha entre dos bandos: por una parte, el bando populista, mejor representado por
Andrés Manuel López Obrador, y por otra parte el bando neoliberal, representado por el resto de los
candidatos. Sin embargo, este hallazgo es de un análisis que no corresponde a los objetivos de esta
publicación. Es necesario aclararlo porque, si bien Andrés Manuel López Obrador fue identificado
como el representante del populismo, el resto de los candidatos también fueron etiquetados en algunas instancias de esta manera, sin que esa haya sido su característica principal según se observó en el
estudio más amplio. Algunos ejemplos de esta identificación populista son los siguientes:

A6. ¡Los que no queremos a #AMLO es porque no queremos retroceder...queremos que lo
que ya se logró no lo destruya un mesías populista! La única opción el #Votoutil #VotoRazonado

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J114. @beltrandelrio POPULISMO, es ese q practican todos los candidatos, Anaya fingiendo dormir en el piso con su cobija d tianguis, Meade en una comunidad pobre del Edo
de Mex, Obrador vestido de Chamula en mitin de Chiapas, el Bronco boleando zapatos…

Pese a esto, existen algunas diferencias fundamentales en cómo fue caracterizado el populismo de unos y de otros. Mientras que a Andrés Manuel López Obrador se le menciona como populista con cierta coherencia ideológica, el resto de los candidatos son descritos como populistas sólo de
forma instrumental o estratégica. Esto es, se supone que el populismo de Andrés Manuel no es nuevo
y que tendrá consecuencias en las políticas públicas de la nación de ganar la presidencia. El populismo
del resto de los candidatos se focaliza sólo en las propuestas que realizan con el objetivo inmediato de
ganar la elección, y por lo mismo se describe como una contradicción a su verdadera naturaleza ideológica. Esta caracterización de los candidatos como contradictorios en torno a su posición frente al
populismo fue más frecuente respecto a Ricardo Anaya y José Meade.

J9. ¿Porque le teme Anaya, Meade y Zavala al populismo de AMLO? Creo que es muy fácil
de entender, Obrador quiere invertir miles de millones en programas sociales, dinero que
estas [emoticones de ratas] ya no se podrán robar.
J60. @AngyieT @EnriqueOchoaR @JoseAMeadeK La #LeyMeade o sea la #LeyAtole no
es otra cosa que una propuesta de hace mucho tiempo de #YaSabenQuien. Que en #AMLO
la veían malísima y populista, pero en las ratas derechosas del #PRI y del #PAN son buenísimas y novedosas, según ellos. Pero qué creen? MEXICO YA NO LES CREE MÁS

Una muestra de que los usuarios de Twitter identificaron a los candidatos Jose Antonio
Meade, Ricardo Anaya, Margarita Zavala, y Jaime Rodríguez como parte de un bloque opositor al
populismo se observa en los múltiples llamados que les hicieron para formar una alianza electoral.

R601@RicardoAnayaC @JoseAMeadeK @Mzavalagc deberían pensar en una alianza
para salvar al país del populismo que tanto daño ha hecho en América Latina. Hoy lloran
Nicaragua y Venezuela.
B702. Para como veo las cosas; @JoseAMeadeK @RicardoAnayaC @Mzavalagc y @JaimeRdzNL es imperativo que los cuatro soliciten al INE una 2a Vuelta Sólo así podremos
asegurar que AMLO no gane. México está dividido Uds. deben unirnos contra el populismo. Sea quien sea el 2o lugar. Por favor

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Definición de populismo
En principio, el populismo fue definido como la acción del estado de regalar dinero, bienes o servicios,
so pretexto de buscar la equidad socioeconómica, a un conjunto de personas que no merece dichos
beneficios. Esto resulta, a decir de los usuarios, congruente con un posicionamiento ideológico de
izquierda, socialista, o comunista.

A110. @AlmaPagana @MariRojas65 @lopezobrador_ Eso no importa, pues el Peje va a
mantener a los NINIS y los va a meter a la UNAM, a pesar de que no sepan escribir.
A183. @belindapop Cuidado, AMLO y equipo tienen ideas comunistas (Expropiacines), te
van a quitar tus bienes que con esfuerzo conseguiste para darselos a gente que no tiene por
floja, aun estamos a tiempo de parar a este loco, soy un simple ciudadano preocupado, no
soy de la mafia del poder.

Esta acción afecta a empresarios y personas productivas, y se presume que el gasto social
realizado de esta forma ocasionaría una catástrofe económica.

A802. El POPULISMO socialista está CONDENADO al fracaso, es comida para hoy y hambre y miseria para mañana. JAMÁS votaremos por AMLO y su Morena.

Por último, fue reiterativa la descripción del populismo como un sistema opuesto a la libertad
de expresión a partir de una situación muy específica que se presentó durante la campaña: la supuesta
producción de un documental en contra del populismo en América Latina, y las acciones que el candidato Andrés Manuel López Obrador habría tomado para evitar su presunta difusión.

A903. @lopezobrador_ AMLO, me preocupa tu antidemocracia y autoritarismo. Por qué
quieres censurar el documental de @NatGeo_la ? #amloNo #amlopopulista

Posicionamiento de estados, personajes y organizaciones en torno al populismo
Se definió al populismo también a partir de los estados que presuntamente lo han experimentado, así
como a una serie de personajes que lo respaldan o lo confrontan. La mayoría de las menciones se
hicieron en torno a líderes y países que protagonizaron el giro a la izquierda en América Latina:

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A567. No cometamos el mismo error de Argentina, Venezuela o Brasil, eligieron gobiernos
populistas y vean cómo les fue. Algo peor que la corrupción es el Populismo, lleva a la
quiebra a un país. Pensemos seamos sensatos, reflexionemos. #AMLO no es la solución.
B154. Goldenofman @Apuntesmios @mandarina4x4 Sí votas por un basura comunista si,
estás pendejo, es preferible votar por el bronco o por nueva alianza. Ya estamos grandecitos pa estar creyendo en populistas del "pueblo", los latinoamericanos no aprenden, Castro en Cuba, Ortega en Nicaragua, Chávez en Venezuela, Evo en Bolivia…

Se resalta sobre todo la posición de algunos intelectuales y líderes de opinión en contra del
populismo como Gloria Álvarez, Vargas Llosa y Enrique Krauze. Otro grupo de intelectuales y líderes
de opinión son caracterizados como simpatizantes del populismo, pero no hay muchas referencias de
esto último.

A178. @annhelasan @marinaocejo @AristeguiOnline @lopezobrador_ Ya que hablas de
libros lee El Engaño Populista de Axel Káiser y Gloria Álvarez, también puedes ver videos
publicados por estos dos en YouTube donde explican que es ser populista y porque AMLO
se caracteriza por serlo.
J124. @tatclouthier @CiroGomezL // Que oportuna y certeramente está hablando @EnriqueKrauze sobre la preocupante realidad de la mesiánica y populista personalidad de
@lopezobrador_...Mis respetos para Krauze…
A781. Es tanta la obsesión por el poder y el odio de los “populistas de huarache” mexicanos,
que Paco Ignacio Taibo II -gurú de @lopezobrador_ - adelantó los tiempos con sus revelaciones... @m_ebrard salió a callarlo, consciente de la estupidez.

En cuanto a las organizaciones, se destacó el rechazo de organismos empresariales a la posible
implementación de políticas populistas.

A690. #Elecciones2018 @Coparmex respalda a Grupo México para “no votar por un gobierno populista"; @lopezobrador_ se defiende y los llama traficantes de influencias
https://t.co/WaUKoDjFab https://t.co/58VDLdm9Nw
J707. @JoseAMeadeK Los populista Socialistas no ven el desarrollo del país , ni aprecian
s los empresarios que generan empleos, ellos quieren todo gratis, con @JoseAMeadeK hay
futuro, personas no partidos!

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Y en esta misma categoría, se relacionó a los principales partidos políticos –PRI, PAN y MORENA– con el populismo, tanto a partir de las propuestas de sus candidatos, como se mencionó, como
por la operación de programas sociales con fines clientelares en las ocasiones en que algunos de sus
militantes han formado parte del gobierno.

R923. @yors3247 @damianzepeda @ReneJuarez Aja! Y el Pri no regala despensas, tinacos y porqueria y media, y Anaya no esta dando tarjetas sin fondos? No quiere dar las
tablets como Maduro? Eso también no es ser populista? Solo ven lo que Amlo hace pero el
Pri y el Pan están del nabo por eso Nadie los quiere ya!
B340. "Ampliar programa Prospera (2 Millones de personas mas al programa)” "Becas
100% de Universidad para los que terminaron la Preparatoria” "Reducir la diferencia entre pobres y ricos" (Programas asistencialistas). Ah, pero el Populista es AMLO. Yo con
Bronco.
B382.Esto será #Populismo ? @VicenteFoxQue @FelipeCalderon @EPN @RicardoAnayaC @JoseAMeadeK Me acaban de robar mi lona de MORENA, con la que tenía tapado el
cemento que me dió el PAN, para hacerle su base al tinaco que me dió el PRI. Avísenle al
Bronco para que les moche la mano !!!

Propuesta de modelo
Se observa que, en el marco de la elección presidencial de 2018, el populismo en Twitter se definió a
partir de las publicaciones de usuarios que manifestaron su oposición hacia éste. En congruencia con
lo anterior, el término se utilizó para descalificar a alguno de los candidatos. Se habló del populismo
como una ideología de izquierda y como una estrategia. Como ideología, se mencionó que el populismo busca convertir en política pública el otorgar gratuitamente bienes y servicios a personas que
no los merecen con el fin de reducir la desigualdad socioeconómica. Sin embargo, según el ejemplo
de los países del giro a la izquierda latinoamericano, esta política estaría destinada a llevar al estado
a un colapso económico. Como estrategia, el populismo tiene una lógica instrumental, pues se refiere
tanto a las propuestas como a las dádivas de campaña, que se otorgaron con el propósito –perverso y
engañoso– de ganar la elección. Es necesario resaltar que tanto la definición ideológica como la estratégica se fundamentan en el concepto de regalar algo a alguien que no lo merece con un resultado
socialmente negativo.

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Figura 2. Propuesta de modelo descriptivo de populismo de acuerdo con las menciones del término
proporcionadas por usuarios de Twitter

Se propone la ilustración de la Figura 2 a manera de modelo que describe la caracterización anterior.
Por otra parte, la Figura 3 es una nube de palabras extraídas de los tuits que hicieron referencia al
populismo, y que asimismo soportan el resumen que se propone.

Figura 3. Nube de palabras de tuits en que el populismo fue mencionado (n = 4,339)

Nota: Se eliminaron de las posibles palabras los términos asociados a los nombres y apodos de los candidatos, así como aquellos
relacionados con el populismo –populismo, populista, populistas–. Lo anterior con el fin de destacar en la nube las palabras
definidoras del populismo.

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Discusión
El populismo en el contexto de la elección presidencial mexicana de 2018 fue definido por los usuarios
de Twitter como una ideología y como una estrategia. Como comunicación, se identifican algunas
características en la direccionalidad y contenido de los tuits que se agregan a la discusión teórica sobre
cómo y desde dónde es definido este concepto.
Las aportaciones de los usuarios a la construcción de una definición concuerdan con la expectativa de que el populismo es una ideología raquítica (Mudde, 2004). Podemos observar en la
conceptualización ideológica poca diversidad en la discusión temática; esto es, cuando se habla de
populismo no se tocan posiciones concretas sobre género, medio ambiente, educación, o seguridad.
El único tema relevante parece ser el económico, en el que se describe al populismo como proclive a
realizar un gasto social irresponsable, con consecuencias catastróficas. Esta brevísima descripción de
una política económica se relaciona con doctrinas no descritas (aunque sí mencionadas) por los usuarios que están ubicadas a la izquierda del continuo izquierda-derecha, tales como el comunismo o el
socialismo. Lo anterior resultó congruente con la noción de que el populismo de izquierda prioriza en
su discusión los temas económicos y la reivindicación del pueblo ante una crisis de inequidad (Lacatus, 2019). No obstante, esta asociación del populismo con la izquierda no tenía como fin el propuesto
por Fredden (2017) de complementar los vacíos del populismo como propuesta, sino que los términos
ideológicos fueron utilizados para descalificar las políticas económicas supuestamente sostenidas por
uno de los candidatos. Para ilustrar esta descalificación, la crisis económica de algunos países que
protagonizaron el giro a la izquierda en América Latina fue tomada como ejemplo de lo que podría
pasar en México.
Como estrategia, el populismo es un término novedoso utilizado para designar a una serie de
prácticas comunes en las elecciones mexicanas; concretamente la compra de votos y el clientelismo
(e.g. Hilgers, 2008; Schedler, 2004), así como a la emisión de propuestas de baja calidad en tanto no
permiten conocer las intenciones de largo plazo de los candidatos (Flores &amp; Flores, 2016). En este
aspecto, hay coincidencia con la observación que hace Laclau (2004) respecto a que casi cualquier
forma de política es populismo. Y también se respaldan las reflexiones de Weyland (2001) y Barr
(2018) respecto a la apelación de las masas como fuente de poder, en tanto se percibe que, a través de
dádivas y engaños, el objetivo político de los candidatos no es atraer el apoyo de grupos selectos, sino
movilizar el apoyo de un gran número de personas vulnerables y poco organizadas.
Como comunicación, lo que mejor definió al populismo en las publicaciones de los usuarios
fue la direccionalidad y el afecto negativo de su contenido. Las definiciones se hicieron desde la oposición al populismo y no desde su promoción. Siendo uno de los candidatos señalado como representante del populismo, los usuarios que simpatizaban con él respondían a esa designación con acusaciones de por qué los otros candidatos también eran populistas. Probablemente por esta razón, en
contraposición con el concepto académico revisado, los usuarios no resaltaron la narrativa del pueblo

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agraviado por una élite. Antes bien, se habló sobre un agravio a las capacidades de los sectores productivos de la sociedad, clase media y empresarios, sobre quienes recaería el peso de pagar por los
beneficios que recibe o recibiría un conjunto improductivo de personas.
Es importante reflexionar sobre lo anterior, debido a que el populismo como constructo académico parte a menudo de designaciones que se realizan en los medios y en el ámbito cotidiano. Algunos de los artículos en los que se discuten los componentes teóricos del populismo, han tomado en
cuenta los señalamientos que hace la prensa de ciertos líderes como populistas, para justificar el análisis del comportamiento y discurso de estos líderes (e.g. Bolívar, 2017; Lacatus, 2019). A partir de los
resultados que se presentan, es menester considerar que, en el ámbito de la comunicación, el populismo es un término que puede utilizarse estratégicamente para denostar algunas personalidades y
plataformas políticas.
Es necesario aclarar que en este estudio usuarios de Twitter no quiere decir lo mismo que
votantes, ciudadanía, o incluso –haciendo referencia a una categoría populista–, pueblo. En contradicción con su supuesta naturaleza horizontal, está ampliamente documentada la participación e influencia de las élites en las redes sociales en las discusiones electorales en México, no sólo por la alta
participación de influencers y líderes de opinión, sino también a partir del uso de bots, trols y la divulgación de noticias falsas (e.g. Hernández, 2019; Magallón, 2019; Moo-Mena, Robles-Sandoval,
González-Magaña, &amp; Rodríguez-Adame; 2019). La definición de populismo que se presenta en este
trabajo no necesariamente es una construcción de los votantes.
Se concluye que a esta construcción subyace un concepto muy sencillo de enunciar, formado
por una acción, de la que se espera una consecuencia. Populismo es la acción en la que una autoridad
del estado da un beneficio gratuito a una persona o conjunto de personas que no merecen este beneficio, y se juzga que las consecuencias de otorgar este beneficio serán catastróficas para la economía del estado que lo otorga. Proponemos como temática de estudios futuros, indagar si este concepto y su uso como descalificativo se repite en otras discusiones electorales, más allá de las redes
sociales, y más allá de Latinoamérica.

Declaración de conflicto de intereses
Los autores no informaron ningún posible conflicto de intereses.

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�Las prácticas comunicativas online y su impacto en las actitudes políticas de las y los jóvenes en la zona Metropolitana de
Monterrey Nuevo León
Online communication practices and their impact on the political activities of young people in the Metropolitan area of Monterrey Nuevo León

Juan de Dios Martínez Villarreal

Pedro Paul Rivera Hernández

Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid http://orcid.org/0000-0002-5868-3786
juandediosmtzv@hotmail.com

Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0002-2137-2538
pedro_riverahdz@hotmail.com

Devany Ana Karen Covarrubias Alemán

Fernando Girón Bárcenas

Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0001-9405-1789
devany.covarrubias@gmail.com

Universidad Autónoma de Nuevo León
Orcid https://orcid.org/0000-0002-7014-8444
bunquer924@hotmail.com

Resumen: El uso de internet simboliza una nueva práctica dentro de la comunicación política que tendrá un impacto en
las actitudes políticas de las y los jóvenes. Éstos representan a una parte muy importante de la población en la Zona Metropolitana de Monterrey, Nuevo León México (ZMM); aproximadamente el 28.75% (a marzo de 2019) de la lista nominal. La metodología que se utilizó fue de corte cuantitativo, ya que se aplicó encuesta de opinión a las y los jóvenes entre 18 y 29 años.
Los objetivos planteados son los siguientes: identificar los niveles de uso de internet en materia política, de interés en la política, de eficacia política interna y de confianza en las instituciones políticas y de gobierno. Asimismo, se tiene la intención de
determinar si el uso de internet en lo que corresponde al área política explica las diferentes actitudes políticas de los jóvenes
en la ZMM. Los resultados más relevantes muestran que los niveles de interés en la política y la sensación de eficacia política
interna son positivos. Por otra parte, la confianza en las instituciones políticas y de gobierno es muy baja, mientras que el
menor nivel de confianza se tiene frente a los partidos políticos y la Presidencia de la República. Es importante resaltar que el
uso de internet con fines políticos presenta un nivel explicativo relevante frente al interés en la política y medianamente importante sobre la sensación de eficacia política interna.

Palabras clave: Conversación política interactiva, consumo de contenidos políticos online, interés en la política, eficacia
política, confianza en instituciones políticas y de gobierno

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�El uso político de Internet y su impacto en las actitudes políticas

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Abstract: The use of Internet symbolizes a new practice within political communication that will have an impact on the
political attitudes of young people; these represent a crucial part of the population in the Metropolitan Area of Monterrey
Nuevo Léon México (ZMM) approximately 28.75% (to March 2019) of the nominal list. The methodology used was quantitative
because a poll of opinion was applied to young people between 18 and 29 years. The objectives are the following: to identify
levels of internet use in political matters, interest in politics, internal political efficacy and, trust in political and government
institutions. Also, it is intended to determine if the use of the internet in what corresponds to the political area explains the
different political attitudes of young people in the ZMM. The most relevant results show that the levels of interest in politics
and the sensation of internal political efficiency are positive, on the other hand, the trust in the political and government institutions is deficient, the lower trust is facing the parties politicians and the Presidency of the Republic. It is essential to highlight
that the use of the internet for political purposes presents a relevant explanatory level to the interest in politics and moderately
important in the sensation of internal political efficacy.

Keywords: Interactive political conversation, consumption of online political content, interest in politics, political efficiency, trust in political and government institutions

Fecha de recepción: 03/06/2019
Fecha de aprobación: 22/08/2019

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Martínez Villarreal, J. D., Rivera Hernández, P. P.
Covarrubias Alemán, D. A. K., &amp; Girón Bárcenas, F. (2019). El uso político de internet y su impacto en las actitudes políticas
de las y los jóvenes en la zona Metropolitana de Monterrey Nuevo León. Revista de Comunicación Política, 1, 31−52.
doi:10.29105/rcp1-2

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Introducción
La presente investigación tiene como propósito detectar el impacto del uso de internet sobre las actitudes políticas de las y los jóvenes como el interés en la política, eficacia política interna y confianza
en las instituciones políticas y de gobierno en la Zona Metropolitana de Monterrey Nuevo León
(ZMM), en el escenario preelectoral de 2018. Es importante destacar que “los jóvenes son agentes
clave en el proceso de renovación de la sociedad, pues constituyen la generación que se hará cargo de
la conducción del país” (Martínez, Silva &amp; Hernández, 2010, p. 26). En lo que corresponde a México,
se puede indicar que algunos de los factores que incide en el compromiso político de los jóvenes son
los medios de comunicación, internet y las redes sociales (Díaz &amp; Muñiz, 2017). En particular, el tipo
de comunicación política que representa el uso de internet permite a sus usuarios aproximarse de
manera directa a la información política, además de facilitarles la interacción de forma inmediata con
otros individuos.
En el contexto donde se llevó a cabo el estudio, la ZMM, los jóvenes representan el 28.75% (a
marzo de 2019) de la lista nominal, lo que indica el número de ciudadanos que cuentan con credencial
de elector vigente. Es decir, representa una parte muy importante de la población que puede participar en materia política. A su vez, el trabajo se realizó en el escenario preelectoral de 2018 en México,
donde se celebraron elecciones a nivel federal para Presidente de la República, Senadores y Diputados
Federales; en lo que corresponde al estado de Nuevo León se agregaron las elecciones para Diputados
Locales y Ayuntamientos Municipales. Es decir, este constituyó un momento de movilización política
en que se realizaban las campañas electorales para ocupar los diferentes puestos de elección popular
antes mencionados.
El estudio tiene como objetivos de investigación identificar los niveles de uso de internet en
materia política, de interés en la política, de eficacia política interna y de confianza en las instituciones
políticas y de gobierno. Además, se tiene la intención de determinar sí el uso de internet en lo que
corresponde al área política explica las diferentes actitudes políticas de los jóvenes en la ZMM.
Para la presente investigación, en primera instancia se presenta el marco teórico donde se
tocan los temas de comunicación política, en lo particular del uso de internet con fines políticos. Asimismo, se desarrollan los conceptos de interés en la política, eficacia política interna y confianza en
las instituciones políticas y de gobierno. En una segunda etapa se muestra la metodología que se utilizó para la aplicación del instrumento cuantitativo. Después se muestra el análisis de resultados en
correspondencia a las variables, para finalmente presentar la discusión y conclusiones en relación con
los objetivos del estudio e hipótesis de investigación.

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�El uso político de Internet y su impacto en las actitudes políticas

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Marco teórico
En las actuales democracias representativas, donde son los ciudadanos quienes eligen a sus representantes y tratan de incidir en la toma de decisiones de éstos, es indispensable una ciudadanía que se
encuentre bien informada sobre el acontecer político. Por ello, el presente trabajo hace énfasis en la
manera en que los ciudadanos tienen acceso a dicha información. Es en este sentido que se ubica
dentro del área de la comunicación política que puede ser definida “como el intercambio y la confrontación de los contenidos de interés público – político que produce el sistema político, el sistema de
los medios y el ciudadano – elector” (Mazzoleni 2010, p. 36) o “como el conjunto de los mensajes que
circulan en el interior de un sistema político y que condicionan su entera actividad, desde la formación
de las demandas hasta los procesos de conversión del propio sistema” (Bobbio, Matteucci &amp; Pasquino,
1981, p. 264) .
La comunicación política puede ser considerada como el enlace entre los diferentes actores
políticos que permite fluir la información de contenido político entre ellos. Es decir, “facilita el proceso de información en cuanto a su alcance, significado y posibilidades, y es fundamental para el funcionamiento de los sistemas políticos” (Reyes Montes, 2007, p. 114). Se trata, por tanto, del “intercambio de mensajes entre los componentes del sistema político, es decir, entre todos los miembros
de una sociedad” (Yanes Mesa, 2007, p. 359).
Existen diferentes teorías en relación con el impacto que podrían generar internet y las redes
sociales con respecto a las actitudes políticas u orientaciones de los ciudadanos. Un primer posicionamiento indica que los procesos de comunicación política representados por la internet inciden de
manera negativa en el comportamiento cívico del ciudadano. Dentro de esta postura encontramos lo
planteado por Putnam (1995, 2000), que se ubica dentro las teorías del malestar mediático, quien
señala que existe una desmovilización política entre los individuos que dedican su tiempo libre al
consumo de programas de televisión y al uso de internet, e. El autor considera que al dedicarle un
mayor tiempo a los medios de comunicación mencionados, las personas brindarán un menor tiempo
para la formación de capital social, lo que se verá reflejado en la reducción de la capacidad para movilizarse políticamente.
Otra postura que se sitúa dentro de las teorías de la movilización política es la que propone
Norris en su “Teoría del Círculo Virtuoso”, donde expone que “las personas que ven más informativos
de televisión, leen más periódicos, usan internet y prestan atención a campañas electorales, tienen
consistentemente más conocimiento, confianza en el gobierno y son más participativos” (Norris,
2001, p. 25); es decir, son los más informados los que tendrán mayores niveles de conocimiento, confianza y participación política. A su vez, dentro de estas teorías se encuentra la postura de Delli Carpini
(2000), quien indica que el uso de internet no solamente podría movilizar a los más interesados en
política, sino que también tendrá un efecto positivo en los ciudadanos que no muestran compromiso

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político, incrementando su interés y motivándolos a participar. La presente investigación se concentrará en la postura propuesta desde el paradigma de la movilización política, considerando que el uso
de internet incrementará el interés en la política, la sensación de eficacia política interna y la confianza
en las instituciones de políticas y de gobierno.
En relación con lo anterior cabe destacar que el uso de internet se presenta como un nuevo
paradigma que permite una comunicación horizontal, es decir, de persona a persona, sin intermediarios. Lo que a su vez se confronta con los medios de comunicación tradicionales (prensa escrita, radio
y televisión) que simbolizan el modelo de la era analógica donde éstos son los intermediarios entre la
información y el receptor de dicha información. Es importante comentar que existen diversas investigaciones que han tratado de marcar las diferencias entre ambos modelos, además de las ventajas
del uso de internet en materia política y su relación con las actitudes políticas (Campos Freire, 2008;
Córdula Almeida, Barboza de Sousa Piantavinha, &amp; Bispo Dos Santos, 2015; Delli Carpini, 2000;
Kenski &amp; Jominie, 2006; Lobera &amp; Rubio, 2015; Meneses &amp; Bañuelos, 2009; Pérez, Peña, Genaut,
Iturregui, &amp; Mendiguren, 2015; Yanez, 2007 ).
En el presente estudio nos enfocaremos exclusivamente al uso de internet en materia política
dejando fuera de la investigación las implicaciones de los medios de comunicación tradicionales sobre
las actitudes políticas de los jóvenes. Para abordar el tema de internet primeramente se podría comentar que no solamente permite la búsqueda de información en cualquier momento, sino que también ayuda a los usuarios a profundizar en los problemas mediante el uso de hipervínculos y motores
de búsqueda. Es decir, internet permite a los ciudadanos incrementar los volúmenes de información
y abundar sobre estos temas, dándole ventaja sobre los otros medios de comunicación (Kenski &amp; Jominie, 2006).
El uso de internet fomenta la interacción directa y el intercambio de mensajes entre sus usuarios, generando una nueva forma de acceso a la información que ayuda a disminuir las distancias
geográficas y los tiempos para informarse. A su vez, internet puede reducir los costos de participación
con relación al tiempo y esfuerzo y de esta manera se podría incrementar el acceso a mayor información (Boulianne, 2009). En este sentido, internet representa un nuevo modelo que incrementa la rapidez con la que la información puede ser guardada y transmitida, es decir, la facilidad de acceso
permite generar oportunidades de interacción entre los ciudadanos de la red, eliminando las distancias representadas por el espacio geográfico, lo que motiva e incrementa las intenciones del ciudadano
para involucrarse en la vida pública (Delli Carpini, 2000).
Delli Carpini (2000) comenta que es necesario hacer una distinción entre quiénes son los
actores reales o potenciales en el uso de internet, e. Es en este sentido que menciona que las élites
políticas (candidatos, grupos de interés o medios de comunicación) podrían utilizar internet para generar nuevas redes que les permitan acceder a nuevas audiencias. Por otro lado, encontramos a los

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�El uso político de Internet y su impacto en las actitudes políticas

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ciudadanos más comprometidos, a los que internet les ayuda a la reducción de costos en sus compromisos, favoreciendo la realización de diferentes tipos de actividades en la materia. Finalmente, Delli
Carpini (2000) comenta que este medio puede motivar a participar a los ciudadanos que no sienten
compromiso; en lo particular indica que en los adultos jóvenes la red sería una forma de incrementar
el interés transformándolo en acción política.
La nueva realidad que representan las Tecnologías de la Información y de la Comunicación
(TIC) están creando un nuevo espacio mediático que de manera importante se refleja en cambios en
el contexto social (Campos Freire, 2008; Pérez et al., 2015). En relación con lo anterior, se puede
indicar que el tipo de comunicación horizontal que se genera con el uso de internet y las redes sociales
permite a los ciudadanos fundar sus propias representaciones en relación con el sistema político y sus
actores, ya que el intercambio de información y opiniones se puede dar de manera directa sin necesidad de intermediarios; es decir, los ciudadanos construyen sus propias perspectivas, por medio del
intercambio de opiniones e influencias, que incidirán de manera importante en sus actitudes políticas
afuera de la red (Lobera &amp; Rubio, 2015). Asimismo, “internet es un medio interactivo que multiplica
las posibilidades de contacto de una forma muy eficiente en términos de inversión en tiempo y crea
un entorno intensivo de comunicación” (Borge, Cardenal &amp; Malpica, p. 733).
Esta nueva realidad dentro del espacio de la comunicación política creada por internet, como
medio interactivo de comunicación, ha generado cambios importantes en la sociedad, ya que les permite a los ciudadanos la opción de tener acceso a una gran cantidad de fuentes alternas de información, incrementando su libertad de expresión, además de reducir las distancias frente a los dirigentes
políticos. Es decir, las redes sociales podrían permitir un espacio para que los desencantados con la
política puedan expresar su pensamiento (Moya Sánchez &amp; Herrera Damas, 2015b).
Internet permite una representación de enfoques multidireccionales generando un esquema
donde “muchos informan a muchos”, a diferencia del modelo tradicional (prensa escrita, radio y televisión) donde “pocos informan a muchos” (Córdula Almeida et al., p.88). Es en este sentido que
diferentes estudios indican que el uso de internet y las redes sociales genera los espacios que permiten
empatar las posibilidades de interacción de los diferentes actores políticos, ya que pueden participar
en igualdad de condiciones (Amado &amp; Tarullo, 2015; Moya Sánchez &amp; Herrera Damas, 2015a).
Dentro de las actitudes políticas en las cuales el uso de internet tendrá un efecto positivo se
encuentre el interés en la política, que puede definirse como el equivalente al nivel en que el ciudadano estaría dispuesto a acceder y procesar la información que se relaciona con temas políticos (Galais, 2012). Es decir, “el interés que posee un sujeto o grupo sobre los asuntos políticos, o al menos,
sobre los resultados de estos” (Brussino, Rabbia &amp; Sorribas, 2009, p. 281). Se podría decir que el
interés en la política es la intención que tiene una persona de procesar toda aquella información que
se relacione con el ámbito político. En relación con lo anterior, “el interés por la política tiene una

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relevancia fundamental en la implicación global de la ciudadanía en la política, llegando a considerarse, a nivel normativo, un prerrequisito importante de la política democrática” (Verge &amp; Tormos,
2012, p.90).
Otra actitud hacia la política sería la sensación de eficacia política que podría ser considerada
por un individuo como la sensación positiva de oportunidad ofrecida por el sistema político para incidir en cuestiones políticas. De acuerdo con Brussino et al. (2009), ésta se puede dividir en eficacia
política interna, considerada como “la capacidad auto-percibida de participación y competencia en
asuntos políticos”, y eficacia política externa, definida como “la creencia que posee un sujeto, referida
a la capacidad que manifiesta el gobierno para dar respuesta a la intención de este ciudadano para
influir en aspectos gubernamentales” (p. 282).Por otra parte, Mazzoleni (2010) considera que “uno
de los determinantes psicológicos de la participación es la sensación de eficacia que tenga o no el
ciudadano, que depende a su vez del grado de apertura que percibe en el sistema político, de la capacidad de respuesta del sistema a sus impulsos participativos” (p. 286).
Dentro de las actitudes estudiadas se encuentra la confianza en las instituciones políticas y
de gobierno, que puede ser considerada como el juicio evaluativo que presenta un ciudadano en relación con lo que él considera que debería ser el actuar de una determinada institución. Así, “una persona puede confiar en que una institución hará lo que se cree que debería hacer, o que va a comportarse de la manera que se espera de ella” (Segovia, Hayde, González, Manzi, &amp; Carvacho, 2008, p. 42).
Por tanto, “la confianza política es entendida como un juicio sobre el funcionamiento de las instituciones políticas, en particular, y sobre el sistema político, en general” (Rivera, 2019, p. 562). Los niveles de confianza que el ciudadano presenta frente a las instituciones políticas exponen sus experiencias con éstas, además de sus orientaciones sociales y culturales (González de la Vega, Quintanilla
&amp; Tajonar, 2010).
La confianza política es una evaluación hacia las instituciones que, de ser positiva, le daría
legitimidad democrática a un gobierno. Asimismo, es relevante comentar que no evaluar o una confianza total en las instituciones de gobierno podría poner en peligro la estabilidad democrática ya que,
en este sentido, los ciudadanos renuncian a la esperanza de que el sistema político funcione de manera
correcta o a su rol de ciudadano vigilante de la actuación de dichas instituciones. Se podría indicar
que cierto nivel de confianza y escepticismo a la vez sería una mezcla deseable para una democracia
(Gershtenson, Ladewig &amp; Plane, 2013).
En consideración al tema y los objetivos de la presente investigación, y con base en la información expuesta en el marco teórico, se proponen las siguientes preguntas e hipótesis de investigación:
PI1: ¿Cuál es el nivel de uso de internet en materia política por parte de las y los jóvenes?
PI2: ¿Cuál es el grado interés en la política de las y los jóvenes?

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�El uso político de Internet y su impacto en las actitudes políticas

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PI3: ¿Cuál es la sensación de eficacia política interna por parte de las y los jóvenes?
PI4: ¿Cuál es el nivel de confianza de las y los jóvenes en las instituciones políticas y de gobierno?
PI5: ¿De qué manera influye el uso de la internet con fines políticos en la confianza en las
instituciones políticas y de gobierno de las y los jóvenes?
HI1: La conversación política interactiva tiene un impacto positivo en el interés hacia la política.
HI2: El consumo de contenido político online produce un mayor interés en la política.
HI3: La conversación política interactiva tiene un efecto positivo en la sensación de eficacia
política.
HI4: El consumo de contenido político online influye en una mayor sensación de eficacia política.

Metodología
Para el estudio de se aplicó de manera aleatoria una encuesta de opinión representativa de las y los
jóvenes (18 a 29 años) en los diferentes municipios que conforman la Zona Metropolitana de Monterrey, en el estado mexicano de Nuevo León (ZMM) durante el mes de mayo del año 2018 previo a las
elecciones federales en México que se celebraron el primero de julio de este mismo año. El tamaño de
la muestra fue de 1,018 jóvenes, aplicando un nivel de confianza del 95% y un margen de error muestral de 2.35%. Para medir el nivel de confianza y el margen de error, se manejó la fórmula de población
infinita, quedando de la siguiente manera:

despejando n, resulta:

En relación con el perfil de la muestra, se puede comentar que el 52.3% fueron mujeres y el
47.7% son hombres. Los ingresos que los encuestados manifestaron indican que el 34.7% reportó que
tenían un ingreso no mayor a los $10,000, el 11.1% comentó que su ingreso era mayor a los $10,000
pero no sobrepasa los $30,000 y el 2% comentó tener ingresos mayores a los $30,000. Finalmente,
el 37.8% indicó que no trabajaban. Por otra parte, en lo que corresponde al nivel educativo, los encuestados revelaron que el 6.1% tenía terminado un nivel básico (hasta educación secundaria), el 59%
indicó tener terminado el nivel medio superior (preparatoria o bachillerato), el 30.9% reportó haber

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finalizado la universidad (profesionistas) y el 1.7% comentó tener posgrado terminado. El 80.7% de
los jóvenes indicó tener una edad entre 18 y 24 años, y el 19.3% entre 25 y 29 años.

Cuestionario
Para la elaboración del cuestionario se tomó como propuesta varias escalas de investigaciones realizadas previamente, adaptándolas a las necesidades del estudio.

Variables de control
Estas variables fueron de corte sociodemográfico, por lo que se les preguntó a los encuestados su
edad, el nivel de ingreso mensual personal, donde (1) era menos de 6,000 pesos mexicanos y (4) más
de 30,001 pesos mexicanos, y el nivel educativo, donde (1) era que no tiene y (7) era posgrado.

Variables independientes
Para la creación del constructo conversación política interactiva se tomó como referencia la escala
propuesta por Shah et al. (2007), con una escala Likert donde (1) era nada y (5) era bastante. Se preguntó a las y los jóvenes en relación con las elecciones 2018 qué tanto realizaron actividades como
hacer y subir a internet vídeos, animaciones, audios, fotos u otro producto audiovisual para expresar
sus posturas políticas, compartir noticias, videos o posts sobre política por internet, o participar en
discusiones políticas a través de la red. El análisis factorial realizado dio como resultado un KMO de
.739, la medida de adecuación muestral (MSA) marcó por arriba de 0.6, y las comunalidades estuvieron por encima de 0.5. Por otra parte, la varianza acumulada fue del 80.68%. Con relación al análisis
de fiabilidad, se obtuvo un Alfa de Cronbach (α) de .879 (Ver Tabla 1).
En la construcción de la variable de consumo de contenido político online se les preguntó a
los participantes, considerando una escala de Likert donde (1) era nada y (5) era bastante, qué tanto
buscaban información como propuestas de campaña, actores políticos, líderes de opinión (analistas),
casos de corrupción, candidatos y partidos políticos en internet. Esta escala se tomó considerando el
estudio presentado por la Asociación de Internet.mx sobre los “Hábitos de los Usuarios de Internet
en México 2017”. En lo que respecta el análisis factorial, se reportó un KMO de .826, la medida de
adecuación muestral (MSA) se presentó por encima de 0.6, las comunalidades fueron por arriba de
0.5 y la varianza acumulada fue del 67.90%. En relación con el análisis de fiabilidad, se observó un
Alfa de Cronbach (α) de .896 (Ver Tabla 1).

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Variables dependientes
Para la medición de la variable interés en la política se utilizó la escala presentada por Muñiz y Maldonado (2011), donde se les cuestiona a los encuestados, a través de una escala de Likert de 5 puntos
donde (1) representa nada y (5) representa bastante, sobre su nivel de interés en la política municipal,
estatal, nacional e internacional. En el análisis factorial se presentó un KMO de .701, la medida de
adecuación muestral (MSA) fue mayor a 0.6, las comunalidades quedaron por encima de 0.5 y la
varianza acumulada fue del 78.38%. A su vez, el análisis de fiabilidad reveló un Alfa de Cronbach (α)
de .906, ligeramente por encima de los parámetros permitidos por lo que se dejó la variable tal cual
se construyó (Ver Tabla 1).

Tabla 1. Análisis factorial y de fiabilidad con relación a las variables independientes y dependientes
Variables o constructos

KMO

Alfa de Cronbach 

Varianza acumulada

Conversación política interactiva

.739

.879

80.68%

Consumo de contenido político online

.826

.896

67.90%

Interés en la política

.701

.906

78.38%

Eficacia política interna

.735

.854

77.98%

Confianza en las instituciones políticas
y de gobierno

.801

.892

77.36%

Fuente elaboración propia

Para la medición de la eficacia política interna se utilizó una escala de Likert, donde (1) era
nada y (5) bastante, tomando como referencia la propuesta de ENCUP (2012). Se consideró no solamente la influencia en las decisiones de gobierno, sino también en un proceso electoral, preguntando
a las y los jóvenes qué tanto consideraban que su voto podría hacer la diferencia en una elección, si
realmente tenían algo que decir en relación con lo que los gobernantes deciden y, finalmente, si ellos
pensaban que podrían marcar la pauta participaban en los procesos electorales. Al llevarse a cabo el
análisis factorial, éste dio como resultado un KMO de .735, la medida de adecuación muestral (MSA)
estuvo por encima 0.6, las comunalidades fueron mayores de 0.5 y la varianza acumulada fue del
77.98%. El análisis de fiabilidad reportó un Alfa de Cronbach (α) de .854 (Ver Tabla 1).
En lo que corresponde a la confianza en las instituciones políticas y de gobierno, se utilizó la
propuesta de la ENCUP (2012), con una escala de Likert donde (1) era nada y (5) era bastante, preguntando a los encuestados su nivel de confianza en las siguientes instituciones: partidos políticos,
presidente de la República, Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Diputados y Senadores.
El análisis factorial reveló un KMO de .801, la medida de adecuación muestral (MSA) estuvo por

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arriba de 0.6, las comunalidades fueron mayores de 0.5 y la varianza acumulada fue del 77.36%. La
fiabilidad mostró un Alfa de Cronbach (α) de .892 (Ver Tabla 1).

Análisis de resultados
La variable conversación política interactiva (M = 1.94, DE = 0.887) en general presentó una presencia baja entre la muestra, por debajo de la media promedio. La actividad que con mayor frecuencia
realizan las y los jóvenes fue compartir noticias, videos o posts sobre política por internet (M = 2.37,
DE = 1.26), aunque cabe mencionar que sólo el 19% indicó que lo realizaba con frecuencia (mucho –
bastante). Por otro lado, las actividades como hacer y subir a internet vídeos, animaciones, audios,
fotos u otro producto audiovisual para expresar sus posturas políticas (M = 1.66, DE = 1.03) y participar en discusiones políticas a través de la red (M = 1.94, DE = 0.887) fueron las actividades que se
llevaron a cabo con menor periodicidad.
El consumo de contenido político online como constructo fue bajo (M = 2.80, DE = 0.946),
ya que el valor se situó por debajo de la media aritmética. Sin embargo, la actividad que realizaron los
encuestados con mayor asiduidad en internet fue el seguimiento a información sobre candidatos (M
= 3.33, DE = 1.22), reportándose por encima de la media promedio. En este sentido, el 48.6% (mucho
-bastante) de las y los jóvenes comentó que lo realiza con mucha frecuencia. Por otra parte, a la atención a este tipo de información le siguió la búsqueda de información sobre partidos políticos (M =
2.96, DE = 1.27) y de casos de corrupción (M = 2.90, DE = 1.22). En la primera actividad el 35.2%
(mucho – bastante) mencionó que lo llevaba a cabo con frecuencia y en la segunda el 33% (mucho –
bastante). Finalmente, la atención a líderes de opinión (M = 2.36, DE = 1.17) y actores políticos en
general (M = 2.57, DE = 1.18) fue la información a la que menos atención prestaron.
Por otra parte, el comportamiento del interés en la política como variable fue positivo (M =
3.31, DE = 0.945), ya que se reporta por encima de la media promedio. A su vez, el mayor interés de
las y los jóvenes se presentó de una manera importante en la política nacional (M = 3.76, DE = 1.13),
donde el 65.9% (mucho – bastante) comentó tener un interés relevante. Asimismo, este interés es
seguido por el mostrado en la política internacional (M = 3.29, DE = 1.33) y la nacional (M = 3.19, DE
= 1.12). Es importante comentar que el menor interés se presentó con respecto a la política municipal
(M = 3.02, DE = 1.13).
El sentimiento de eficacia política interna como constructo tuvo una presencia importante (M
= 3.28, DE = 1.09), ya que se presenta por arriba de la media aritmética. El mayor nivel de eficacia
que reportaron los encuestados fue considerar que su voto podría hacer la diferencia en una elección
(M = 3.51, DE = 1.18), pues el 52.2% (mucho – bastante) se manifestó en este sentido. A su vez, este
tipo de sentido de eficacia política fue seguida por creer que su participación en procesos electorales
podría marcar la diferencia (M = 3.28, DE = 1.54). Finalmente, los y las jóvenes indicaron que tenían

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algo que decir en lo que los gobernantes deciden (M = 3.07, DE = 1.54), es decir, podían influir en la
toma de decisiones de la autoridad.
La confianza en las instituciones políticas y de gobierno como variable tuvo una presencia
bastante baja (M = 2.17, DE = 0.783), menor a la media aritmética. En relación con la mayor confianza
se reportó frente a la SCJN (M = 2.53, DE = 1.09), aunque es importante destacar que sólo el 17.2%
(mucho – bastante) manifestó que era importante. Los índices menores de confianza se tuvieron
frente a instituciones como los partidos políticos (M = 1.94, DE = 0.896), presidente de la República
(M = 2.10, DE = 1.35) y diputados y senadores (M = 2.12, DE = 0.953).
Para dar mayor relevancia a los resultados descriptivos en relación con los niveles de conversación política interactiva, interés en la política eficacia política interna y confianza en instituciones
políticas y de gobierno, se aplicó la prueba t de Student de muestras independientes. Para ello se tomó
como base el estudio previo “La participación política convencional de los jóvenes en el Estado de
Nuevo León. Factores que explican esta participación en el escenario poselectoral 2015” financiado
por el Programa para el Desarrollo Profesional Docente, para el tipo superior (PRODEP) realizado en
el mismo contexto y población (ZMM en jóvenes de 18 a 29 años) en el año 2015. Para ello, las variables se construyeron tomando en consideración los mismos ítems para ambos estudios (que se presentaron en el apartado de metodología).

Tabla 2. Resultados descriptivos
Variables o constructos

Media

Desviación estándar

2015

2018

2015

2018

Conversación política interactiva

1.90

1.94

.876

.887

Consumo de contenido político online

-

2.80

-

.946

Interés en la política

3.02

3.31

.933

.945

Eficacia política

3.03

3.28

.962

1.09

Confianza en las instituciones políticas y de gobierno

1.97

2.17

.747

.783

t de Student

n.s.
n.a.
-5.358 p &lt; .001
-5.603 p &lt; .001
-5.839 p &lt; .001

Nota: En lo que corresponde a la variable consumo de contenido político online, no se trabajó con la misma en la encuesta
2015, por lo que no es posible aplicar con ella una prueba de contraste. Fuente Elaboración propia

Después de realizar la prueba t de Student, se pudo determinar que el incremento en los niveles de interés en la política, de eficacia política y de confianza en las instituciones políticas y de
gobierno fue estadísticamente significativo (p &lt; .001), pero no así el aumento en la conversación política interactiva. En relación con el consumo de contenido político online, no se midió ya que esta
variable no fue utilizada en la encuesta aplicada en el año 2015.

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Al dar por concluidos los análisis descriptivos, se buscó la relación o covarianza entre las variables socioeconómicas con las variables dependientes interés en la política, eficacia política interna
y confianza en las instituciones políticas y de gobierno. Para esto se utilizó la prueba r de Pearson. La
relación entre la variable de control edad y el interés en la política presentó una relación negativa (r
= -.076, p = .016, con la sensación de eficacia política interna no se reportó correlación y con la variable confianza en instituciones políticas y de gobierno fue negativa (r = -.087, p = .005. Por otra parte,
en lo que corresponde al nivel de ingresos y educativo no se mostró ninguna relación con las variables
dependientes.
Al finalizar el análisis de correlación de las variables de control se pasó al estudio de la relación entre las variables independientes conversación política interactiva y consumo de contenido político online con las variables dependientes interés en la política, eficacia política interna y confianza
en las instituciones políticas y de gobierno. Para esto se utilizó la prueba r de Pearson. En la tabla 3
se muestra la relación entre la conversación política interactiva con las variables dependientes interés
en la política, eficacia política y confianza en las instituciones políticas y de gobierno. Se puede indicar
que la conversación política interactiva tuvo una relación positiva con la variable independiente interés en la política (r = .344, p &lt; .001). Asimismo, la relación con la eficacia política interna (r = .210, p
&lt; .001) fue también positiva. Finalmente, la correlación con las instituciones políticas y de gobierno
(r = .121, p &lt; .001) fue igualmente importante.

Tabla 3. Correlaciones entre las variables de control e independientes con las dependientes
Variables

1

2

3

4

5

6

Interés en la política

-

.253**

.241**

-.076*

.344**

.490**

-

.198**

.046

.210**

.270**

-

-.087**

.121**

.203**

-

-.071*

.092**

-

.500**

Eficacia política interna
Confianza en instituciones políticas y de
gobierno
Edad
Conversación política interactiva
Consumo de contenido político online

-

Nota: N = 1018 casos. Los resultados fueron estadísticamente significativos a un nivel de confianza de *p &lt; .05; **p &lt; .01; ***p
&lt; .001. Fuente elaboración propia.

En la tabla 3 también se puede observar la relación entre el interés en la política, la eficacia
política interna, la confianza en las instituciones políticas y de gobierno y el consumo de contenido
político online. Se puede indicar que la atención a información política en internet se relacionó de
manera positiva con el interés en la política (r = .490, p &lt; .001). A su vez, la relación con la eficacia

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política (r = .270, p &lt; .001) es positiva, al igual que con la confianza en las instituciones políticas y de
gobierno (r = .203, p &lt; .001).
En la última etapa de análisis, y tomando en consideración las correlaciones anteriores, se
buscó determinar el nivel explicativo de la edad, la conversación política interactiva y el consumo de
contenido político online sobre las variables dependientes interés en la política, eficacia política interna y confianza en las instituciones políticas y de gobierno que revelaron asociación de acuerdo con
la prueba r de Pearson.
Para el primer modelo se tomó como variable dependiente al interés en la política y como
variable de control la edad, seguida por las variables independientes la conversación política interactiva y el consumo de contenido político online. Se reportó que la variable de control edad no tenía
ningún nivel explicativo sobre la dependiente. Por otra parte, las variables independientes explicaron
el 26.1% de la varianza (R2 = .261), éstas cumplen con el supuesto de independencia respecto a la
dependiente, ya que el valor del test Durbin – Watson es de d = 1.85 encontrándose dentro de los
parámetros reconocidos. El nivel explicativo de la conversación política interactiva (con un valor de
β = .124; p &lt; .001), fue positivo, por lo que, a niveles más altos de comunicación política interactiva
se generó un mayor interés en la política. A su vez, el nivel explicativo del consumo de contenido
político online (con un valor de β = .437; p &lt; .001) fue relevante en sentido positivo, es decir, un mayor
consumo de contenido político online se incrementaron los niveles de interés en la política.

Tabla 4. Nivel explicativo de las variables socioeconómicas e independientes comunicación política
interactiva y la atención a noticias en internet sobre las variables dependientes
Variable
Modelo 1

Interés en la política
Modelo 2

Eficacia política
Modelo 3

Confianza en las instituciones políticas y de gobierno

Edad

Conversación política interactiva

Consumo de contenido
político online

R2

-

.124***

.437***

.261

-

.099***

.224***

.082

-

-

.194***

.043

Nota: Fuente elaboración propia. Los resultados fueron estadísticamente significativos a un nivel de confianza de *p &lt; .05; **p
&lt; .01; ***p &lt; .001.

En el segundo modelo se tomó como variable dependiente a la eficacia política interna, como
variable de control la edad y como variables independientes la conversación política interactiva y el
consumo de contenido político online. Se observó que la variable de control edad no marcaba ningún

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nivel explicativo sobre la dependiente, con relación a las independientes explican el 8.2% de la varianza (R2 = .082), éstas cumplen con el supuesto de autonomía respecto a la dependiente, ya que el
valor del test Durbin – Watson es de d = 1.70 estaba dentro de los parámetros permitidos. El nivel
explicativo de la conversación política interactiva (con un valor de β = .099; p &lt; .001) fue importante.
En este sentido, un grado alto de conversación política interactiva, provocó una mayor sensación de
eficacia política interna. En el mismo sentido, el nivel explicativo del consumo de contenido político
online (con un valor de β = .224; p &lt; .001) fue positivo, por lo que, un mayor consumo de contenido
político online produjo niveles más altos de sensación de eficacia política.

En relación con el tercer modelo, se tomó como variable dependiente a la confianza en instituciones políticas y de gobierno y como variable de control la edad y como variables independientes
la conversación política interactiva y el consumo de contenido político online. En relación con la variable de control, ésta no mostró ningún nivel explicativo respecto a la variable dependiente. En lo
que corresponde a las independientes, solo el consumo de contenido político online explicó el 4.3%
de la varianza (R2 = .043), ya que la variable conversación política interactiva no presentó ningún
nivel explicativo. La variable independiente consumo de contenido político online cumplió con el supuesto de independencia respecto a la dependiente, ya que el valor del test Durbin – Watson fue de d
= 1.76 reportándose dentro de los parámetros reconocidos. El nivel explicativo del consumo de contenido político online (con un valor de β = .194; p &lt; .001) fue positivo, por lo que, un mayor consumo
de contenido político online incrementó los niveles de confianza en instituciones políticas y de gobierno.

Discusión y conclusiones
Los resultados de la investigación en primer lugar permiten dar cumplimiento a los objetivos que se
plantearon, ya que se pudo identificar los niveles de uso de internet en materia política por parte de
las y los jóvenes. Esto se determinó mediante las variables conversación política interactiva y consumo de contenido político online, donde se puede indicar que son bajos. En este sentido, se puede
mencionar que en materia política el uso de internet es limitado en comparación con los niveles de
consumo que reporta la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH, 2017) realizada por el INEGI, donde se determina que el 83.7% de
las y los jóvenes de 18 a 34 años utilizan este medio para la realización de actividades diversas donde
predominan el entretenimiento, la comunicación, el acceso a contenidos audiovisuales y acceso a redes sociales.
Por otra parte, se puede mencionar que se identificó que los niveles de interés en la política y
sentimiento de eficacia política interna son, de alguna manera, importantes desde una perspectiva

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positiva, más no necesariamente demasiado altos. Es decir, en las y los jóvenes existe un interés y un
sentimiento de eficacia política interna positiva. Con relación a la confianza en las instituciones políticas y de gobierno, se pudo identificar que ésta es baja, por lo que se podría decir que las y los jóvenes
no consideran que las instituciones evaluadas realmente estén cumpliendo con su deber ser.
Finalmente, como objetivo importante se planteó el determinar el nivel explicativo de uso del
internet en materia política en relación con las actitudes políticas planteadas en el estudio de las y los
jóvenes. En este sentido, sí se pudo establecer que las variables que sirvieron para la medición de uso
de internet con fines político, como son la conversación política interactiva y consumo de contenido
político online, sí presentan un nivel explicativo positivo con relación al interés en la política y el
sentimiento de eficacia política interna. En relación con la confianza en las instituciones políticas y
de gobierno, sólo la variable consumo de contenido político online demostró tener un nivel explicativo
significativo.
Para dar respuesta a las preguntas de investigación relacionadas con los resultados descriptivos se tomó en consideración el estudio previo ya mencionado realizado en el escenario postelectoral
2015, en el mismo contexto (ZMM) y con jóvenes de la misma edad (18 a 29 años), utilizando la prueba
de t de Student para muestras independientes, permitiéndonos determinar sí existe cambio en los
niveles de interés en la política, eficacia política interna y de confianza en las instituciones políticas y
de gobierno, así como si estos cambios son significativos.
Respecto a la primera pregunta de investigación, que planteaba ¿cuál es el nivel de uso de
internet en materia política por parte de las y los jóvenes?, como ya se mencionó ésta se midió mediante dos variables. La primera la conversación política interactiva que a manera de analogía se
puede comentar que prácticamente representaría a la conversación política interpersonal, pero desde
un medio digital, ya que permite la interacción inmediata entre los usuarios. Es decir, internet permite una relación directa entre emisores-receptores, un intercambio de mensajes entre los actores
políticos sin intermediarios (García Luengo &amp; Maurer, 2009). Y la segunda variable sería el consumo
de contenido político online.
En lo que respecta a la primera variable, se pudo observar en relación con el estudio 2015 que
no se presentó un incremento importante en los niveles de conversación política interactiva. Por otra
parte, y con relación al consumo de contenidos políticos online, no se pudo comparar ya que en el
estudio previo no se construyó dicha variable. Pero sí se puede comentar que al igual que la conversación política interactiva es bajo el consumo de contenidos políticos online por parte de las y los
jóvenes. Lo anterior podría estar relacionado con la confianza que las y los jóvenes presentan frente
a la internet, redes sociales y páginas Web, que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Cultura Política de los Jóvenes (Gómez-Tagle, Tejera Gaona, Aguilar López, Ramírez, &amp; Díaz Jiménez, 2012) es
baja. Unos resultados semejantes se presentan en el estudio que se realizó previamente en 2015 y en
el 2018 en la ZMM, donde se indica que la confianza en las redes sociales es baja ya que se encuentra
por debajo de la media promedio.

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En relación con la segunda pregunta de investigación, que planteaba ¿cuál es el grado interés
en la política de las y los jóvenes?, se puede revelar que se encuentra en un punto positivo como ya se
indicó, al confrontar con otros estudios como el presentado por Durand Ponte (1995) y la ENCUP
(2012) a población abierta y el de la Encuesta Nacional de Valores en Juventud (2012) aplicada a
jóvenes desde los 15 años. Los resultados de la investigación muestran niveles más altos de interés,
aunque cabe mencionar que las muestras con las que se compara son diferentes con relación a la edad
y al contexto en que se aplicó. Por otra parte, el estudio previo realizado 2015 permite hacer un comparativo en relación con edad y contexto, y al respecto se puede indicar que los niveles de interés en
la política han incrementado de 2015 a 2018 de manera significativa. Posiblemente esto se podría
relacionar con el interés en la campaña electoral a la Presidencia de la República pues, como lo indica
Moreno (2009), el interés en las campañas “suele incrementarse conforme se desarrollan los periodos
en los que los candidatos presidenciales y sus partidos tratan de movilizar el apoyo de los electores”
(p. 212). A su vez, es importante señalar que el interés del ciudadano frente al sistema político es de
especial trascendencia, ya que “le permitirá exponerse a lo que ocurre en el mismo sistema y obtendrá
la información precisa para el desarrollo de su participación” (Saldierna, Marañon &amp; Muñiz, 2015, p.
150).
Al contestar la tercera pregunta del estudio, relativa a ¿cuál es la sensación de eficacia política
interna por parte de las y los jóvenes?, se puede decir que esta se encuentra en un nivel relativamente
positivo. Al hacer un comparativo con el estudio 2015, se puede observar un incremento relevante.
Esto es importante ya que niveles más altos de sentimiento de eficacia política interna demuestran
una mayor apertura por parte del sistema político. En este sentido, esta sensación puede ser considerada como un determinante psicológico para la participación del ciudadano (Mazzoleni, 2010).
Con relación a la cuarta pregunta, ¿cuál es el nivel de confianza de las y los jóvenes en las
instituciones políticas y de gobierno?, como ya se comentó, ésta es bastante baja, aunque es importante destacar que ha incrementado de manera significativa con relación al estudio 2015 sin dejar de
ser muy baja. En relación con estos resultados se puede argumentar que “la persistencia de las desigualdades, incluso en ambiente políticamente más abierto y competitivo, seguirá siendo un motivo
importante, si no es que fundamental, de la desconfianza en las instituciones” (Moreno, 2010, p.25)
en México. Aunque nuestro sistema electoral es más competitivo y confiable, las desigualdades sociales siguen siendo un problema que resolver.
En relación con la quinta pregunta, ¿de qué manera influye el uso de la internet con fines
políticos en la confianza en las instituciones políticas y de gobierno de las y los jóvenes?, que es de
corte explicativa, se puede reportar que los resultados indican que sólo el consumo de contenido político online muestra un nivel explicativo, más no contundente, en relación con la variable. A su vez,
en la investigación la conversación política interactiva no afecta el nivel de confianza en las instituciones estudiadas. Esto podría contrastar con lo que indica Ceron (2015) en su estudio, donde considera que “la naturaleza no mediada y ascendente de las redes sociales de la Web 2.0 albergarán y

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favorecerán la circulación de información alternativa que afecta negativamente la confianza política”
(p. 495). Pero podría aproximarse a la postura de Norris (2001), quien indica que el uso internet y la
atención a las campañas electorales generarán mayor confianza en el gobierno.
En lo que respecta a la primera hipótesis de investigación, donde se asevera que la conversación política interactiva tiene un impacto positivo en el interés en la política, ésta es válida de acuerdo
con los resultados obtenidos, al igual que la segunda que indica que el consumo de contenido político
online produce un mayor interés en la política. Estas dos variables fueron utilizadas para medir el uso
de internet en materia política. Es importante comentar que la facilidad que presenta internet para
incrementar la velocidad con que la información puede ser trasmitida y la disposición del acceso a
esta por parte del ciudadano, además de la oportunidad de interactuar de manera directa eliminando
las distancias que representan los espacios geográficos, podría incrementar y motivar al ciudadano
para involucrarse en la vida pública (Delli Carpini, 2000). Por ello, el uso de internet con fines políticos incrementaría el interés de las y los jóvenes en el sistema político, que podría generar una mayor
participación de éstos en la política.
En lo que respecta a las afirmaciones presentadas en las hipótesis tres y cuatro, se puede reportar que son válidas ya que tanto la conversación política interactiva, pero sobre todo el consumo
de contenidos online, tiene un nivel explicativo importante sobre la sensación de eficacia política interna por parte de las y los jóvenes. Es en este sentido que los resultados concurren con los obtenidos
por Corduneanu y Muñiz (2011), quienes indican que “internet es el medio que más fuerte genera un
sentimiento de eficacia política” (p. 305). Se podría decir que el uso de internet con fines políticos
podría fomentar la percepción de las y los jóvenes con relación a su capacidad de influir en los asuntos
políticos.
En conclusión, se podría indicar que las ventajas que presenta el internet y las redes sociales
con relación a su capacidad de reducción de distancias y tiempos, además de facilitar el acceso directo
a la información sin intermediarios, que a su vez le permite en este caso a las y los jóvenes a interactuar de manera directa podrían incrementar sus niveles de interés y eficacia política interna motivándolos a ser más activos en la política. Es decir, no solamente para elegir a sus representantes, sino
también para incidir en la toma de decisiones de éstos. Pues, como indican Díaz y Muñiz (2017), en
México los medios de comunicación, el internet y las redes sociales poseen un impacto notable en el
compromiso político de las y los jóvenes.
Con relación a la desconfianza en las instituciones de gobierno, no es un problema que se
presenta de manera aislada en México. Por ejemplo, en Estados Unidos de América el estudio “Public
Trust in Government: 1958-2019” realizado por el Pew Research Center U.S. Politics and Policy
(2019) indica que desde el año 2007 la confianza en el gobierno no supera el 30%. A su vez, es importante destacar que en la década de los 90 cuando la economía creció se presentó un incremento en la
confianza en el gobierno. Por otra parte, de acuerdo con el estudio presentado por Latinobarómetro

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“La confianza en América Latina 1995 – 2015. 20 años de opinión pública Latinoamérica”, la confianza en los partidos políticos, el congreso y el poder judicial del año 1995 al 2015 no supera el nivel
de 4 de cada 10 ciudadanos.
En lo que respecta a la confianza en las instituciones políticas y de gobierno en México, se
parte de la propuesta de Moreno (2009), quien indica que un estado con desigualdad social, aunque
con un sistema electoral competitivo, generará desconfianza en las instituciones políticas, donde se
agregaría a la desigualdad social los problemas de inseguridad y corrupción que presenta México antes y durante el proceso electoral 2018. Por lo que las instituciones no cumplen con lo que se considera
por los ciudadanos su deber ser en relación con la generación de bienestar que le compete al estado.
En correspondencia con lo anterior se puede indicar que la desigualdad social en México se
encuentra en niveles muy altos, ya que de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la política
de Desarrollo Social (CONEVAL, 2016) se reporta pobreza en el 43.6% de la población. A su vez, con
relación a la inseguridad de acuerdo con los indicadores que publica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al primer trimestre de 2019 el 74.6% de la población mayor de 18 años
percibe insegura en su ciudad.
En materia de corrupción, y de acuerdo con el índice de Percepción de la Corrupción 2018 de
Transparencia Internacional, el estado mexicano presenta una calificación de 28 sobre 100 en el nivel
de corrupción percibido dentro del sector público, que representan seis puntos menos en comparación con hace seis años. En lo que corresponde al nivel explicativo del consumo de contenido político
online en relación con la confianza en las instituciones políticas y de gobierno, cabe mencionar no es
muy relevante. Por ello, se podría solamente especular que posiblemente la atención online a candidatos y partidos políticos en campaña electoral podría generar expectativas de cambio en relación con
los problemas presentados, que repercutirían en la confianza que se tiene frente algunas instituciones
políticas y de gobierno.
Es importante destacar que en próximas investigaciones se deberá buscar determinar si el
uso de internet con fines políticos influye en la percepción que tiene el ciudadano sobre problemas
como la desigualdad social, la inseguridad y la corrupción y sí estos factores inciden en la confianza
en las instituciones políticas y de gobierno.

Declaración de conflicto de intereses
Los autores no informaron ningún posible conflicto de intereses.

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�El uso político de Internet y su impacto en las actitudes políticas

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Fondos
Este artículo se desprende del proyecto de investigación “La Cultura política en el escenario
preelectoral 2018. Zona Metropolitana de Monterrey” financiado por la Facultad de Ciencias Políticas
y Relaciones Internacionales de la Universidad Autonóma de Nuevo León.

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�Confianza política y medios de comunicación. Teoría, hallazgos y metodologías
Political trust and media. Theory, findings and methods

Evelia Mani

Martín Echeverría

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Orcid https://orcid.org/0000-0002-8098-4323
evelia.mani@gmail.com

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Orcid http://orcid.org/0000-0001-6071-8725
echevemartin@yahoo.com.mx

Resumen: En el contexto de la relevancia de la confianza política para la gobernabilidad democrática, se ofrece un estado
del arte basado en 52 trabajos publicados en los últimos diez años en bases de datos latinoamericanas e internacionales, acerca
del factor mediático implicado en ello. El documento reseña la función de la confianza para la democracia y las principales
teorías que explican su variación temporal. Centrándose en la explicación específicamente mediática, se explicitan las vertientes clásicas y contemporáneas de los efectos de los medios a este respecto, así como los trabajos empíricos que las apoyan o
refutan. El artículo concluye con una reseña de las principales metodologías implementadas para su estudio, así como una
reflexión crítica acerca de las lagunas de conocimiento e insuficiencias encontradas en la revisión, como punto de partida para
nuevas pesquisas.

Palabras clave: Confianza política, medios de comunicación, videomalestar, efectos de los medios, metodologías.

Abstract: In the context of the relevance of political trust to democratic governance, we present a literature review based
on 52 papers published in the last ten years in Latin-American and international databases about the media factors implied in
that subject. The paper describes the function of trust to democracy and the main theories that explain its temporary variations.
Focusing on the media explanation only, we describe the classic and contemporary perspectives of media effects about it, as
well as the empirical work that supports or contend it. The paper concludes with a synthesis of the main methods applied in
the literature, and a critical appraisal about knowledge lacunae and deficiencies found in the review, as antecedents of new
research.

Keywords: Political trust, media, videomalaise, media effects, methods.

Fecha de recepción: 31/07/2019
Fecha de aprobación: 19/09/2019

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Mani, E., &amp; Echeverría, M. (2019). Confianza política y
medios de comunicación. Teoría, hallazgos y metodologías. Revista de Comunicación Política, 1, 53−74. doi:10.29105/rcp1-3

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�Confianza política y medios de comunicación

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Introducción
Confiar en quienes gobiernan es un componente importante para la funcionalidad de la democracia,
en tanto permite márgenes de acción programática, legitimidad y gobernabilidad de parte de quienes
ejercen el poder. Aunque una dosis de sana desconfianza e incluso escepticismo también es recomendable en vistas a una ciudadanía crítica y menos manipulable, el apoyo a los actores e instituciones
que gobiernan, así como la vigencia del contrato social entre el pueblo soberano y los gobernantes,
son un activo valioso para resolver problemas de política pública y en última instancia consolidar un
régimen (Hetherington, 1998).
Se trata no obstante de un activo a la baja. Diversos estudios constatan el sostenido decremento de la confianza en el campo político en todo el mundo: los políticos como individuos, los partidos políticos, el gobierno, el sistema político, e incluso el régimen democrático, han pasado de una
confianza manifiesta del 71%, en 1956, al 22% en el año 2012 tan sólo en Estados Unidos y del 52% al
37% en Canadá durante el mismo periodo (Dalton, 2017, pp. 377-378). Desde una óptica histórica el
enorme consenso de las élites y de los ciudadanos surgido de la posguerra se ha ido disipando, al
tiempo que el sentimiento popular de animadversión generalizada –sin distingo de filiaciones partidistas o niveles de gobierno– se ha intensificado: de una desconfianza funcional a un escepticismo
acendrado y de ahí al cinismo o predisposición negativa a priori hacia el campo político, con imputaciones de falta de atención, ineptitud y corrupción por parte de los políticos (Herman, 2010).
El fenómeno, ciertamente inquietante, recibe algunas explicaciones en la literatura: postula
por un lado una mayor complejidad de los sistemas políticos en los que el gobierno de una tecnocracia
le es esotérica y suspicaz al grueso de la población; la constante incertidumbre económica que deja al
ciudadano en un ambiente económicamente inestable y con la certeza acerca de la impotencia de los
poderes públicos para controlar la economía; la dilución de la cohesión social en favor del anonimato
individualista (Rosanvallon, 2006); o la pérdida de un referente ideológico que otrora construía lealtades fuertes entre los ciudadanos hacia los partidos políticos, lo que ha dificultado una adhesión
significativa de los mismos (Cueto, 2007). No obstante, un factor que a menudo se considera también
de relevancia es el de los medios de comunicación: el supuesto principal es que la mediación pública
de la realidad política, sobre todo en un tono negativo, tiene consecuencias cognitivas en las actitudes
de la opinión pública hacia los actores e instituciones democráticas, en un momento histórico en el
que la principal fuente de acceso al conocimiento político son los medios de comunicación. Estas consecuencias pueden ser negativas, en el sentido de minar la confianza ciudadana en los políticos y generar cinismo hacia los mismos, o bien positivas, en el sentido de ser capaces de movilizar políticamente a los ciudadanos.
La siguiente revisión de literatura se propone sintetizar y actualizar este debate, avanzando
en algunos aspectos que consideramos deficientes en cierta parte de la literatura científica al respecto.
Para tal finalidad, exploramos la literatura académica publicada entre los años 2007 y 2017 por medio

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�Evelia Mani &amp; Martín Echeverría

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de la base de datos Scopus bajo las palabras clave “confianza política” y “efectos de los medios”, de lo
cual se obtuvieron 52 documentos revisados para este artículo. Por la naturaleza de estado del arte de
este ejercicio, la búsqueda incluyó fundamentalmente estudios empíricos, dejando de lado ensayos
que seguramente hubieran incrementado el número de documentos. Cabe señalar que la mitad de las
entradas provienen de Estados Unidos y en Scopus no se reporta ningún documento de Latinoamérica, por lo que la búsqueda para esta área geográfica se realizó en Redalyc, donde Ecuador, México y
Colombia lideran las investigaciones sobre el tema. Para fines de este documento, se revisaron aquellos textos en las disciplinas de ciencia política y de comunicación política que trataran la relación
entre los medios de comunicación y confianza política.
Respecto al orden de exposición, en primera instancia exploramos la relevancia de la confianza política y la manera en que ésta contribuye a la funcionalidad de un régimen democrático, así
como sus principales explicaciones. Posteriormente vinculamos la mediación cognitiva de los medios
de comunicación con el cultivo de actitudes en general y de la confianza política en particular; revisamos las teorías o hipótesis centrales acerca de los efectos mediáticos en la desconfianza, así como los
apoyos empíricos que han ganado recientemente; y reseñamos someramente los diseños y prácticas
metodológicas que se han utilizado para abordarlos. Finalizamos con un balance de las posiciones
encontradas, así como un señalamiento de inconsistencias y lagunas de conocimiento a atender. Se
ofrece, pues, un compendio y puesta al día del conocimiento científico al respecto, que pretende convertirse en un insumo de partida para investigaciones dedicadas hacia dicho tema.

Confianza política. Definición y relevancia en el régimen democrático
Como actitud humana innata, la confianza trasciende el ámbito social cuando las interacciones cotidianas ya no pueden resolverse de forma interpersonal y requieren trasladarse a un ámbito normativo
como el de la política. Debido a que la política se distingue de otras relaciones sociales por llevar
implícito un conflicto de interés cada que se enfrenta a la resolución de cualquier asunto relacionado
con la acción colectiva, el significado de la confianza y su papel dentro de este entorno reviste un
significado particular (Warren, 1999a). Diversos autores coinciden en definir a la confianza política
como el reflejo de la evaluación ciudadana respecto al funcionamiento de los actores políticos y las
instituciones (Blind, 2007; Hakhverdian &amp; Mayne, 2012; Hetherington &amp; Husser, 2012; Knorn, 2016;
Levi &amp; Stoker, 2000). Dicha evaluación se realiza comparando qué tanto se corresponde el desempeño
de actores e instituciones políticas con las expectativas de la sociedad, particularmente respecto a su
competencia, fiabilidad, así como su preocupación por atender los intereses de quien confía en él
(Levi &amp; Stoker, 2000). En esta relación, los ciudadanos son vistos como los sujetos que confían y las
instituciones y sus actores como los objetos sobre los que se deposita la confianza, que en última

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�Confianza política y medios de comunicación

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instancia los libera de la preocupación y de la necesidad de monitorear parcial o totalmente el comportamiento de aquel en quien confían.
La confianza política tiene una relevancia fundamental en las democracias y sus instituciones,
al constituir “un indicador central del sentimiento subyacente del público sobre su sistema político"
(Newton &amp; Norris, 2000, p. 53), que cristaliza el estado del contrato social asumido entre los ciudadanos y su gobierno (Dalton, 2017). Así, la confianza presenta implicaciones lo mismo en instituciones políticas, ciudadanos, que el régimen mismo.
En primer lugar, las instituciones gubernamentales se benefician de la confianza de sus ciudadanos para ser más eficientes y desde luego legítimos (Blind, 2007; Gómez, 2011; Warren, 1999b).
La evidencia empírica demuestra que la confianza se traduce en aprobación hacia los gobiernos, lo
cual a su vez les otorga un mayor margen de libertad y maniobra para gobernar –como en la resolución pacífica de conflictos– así como un mayor apoyo a sus decisiones, con lo cual pueden funcionar
con fluidez y efectividad (Bauer &amp; Fatke, 2014; Hetherington, 1998).
Por parte de los ciudadanos, la confianza en los funcionarios y sistemas legales los impulsa a
cumplir sus deberes cívicos de manera voluntaria, incluidas las leyes, regulaciones gubernamentales
y obligaciones ciudadanas, como pagar sus impuestos (Hakhverdian &amp; Mayne, 2012; Seyd, 2016).
También les ayuda a reforzar la creencia de que el gobierno tiene capacidad de respuesta, por lo tanto,
pueden estar seguros de que sus demandas son escuchadas y atendidas, lo cual podría eventualmente
incentivar la participación política (Levi &amp; Stoker, 2000; Mishler &amp; Rose, 2005). En contraparte, la
falta de un vínculo entre ciudadanos e instituciones generada por la desconfianza puede tener como
consecuencia la autoexclusión o incomprensión de los asuntos políticos, baja o nula participación en
los procesos democráticos y apatía, cinismo o desinterés, aspectos que, a la larga, pueden incidir de
manera negativa tanto en el tejido social como en el desarrollo de la democracia (del Tronco, 2012;
Morales, 2008).
De igual manera, la confianza en las instituciones democráticas redunda en el apoyo ciudadano a los principios y al régimen democrático, su legitimidad y estabilidad, e implícitamente un rechazo hacia alternativas no democráticas (Hakhverdian &amp; Mayne, 2012; Mishler &amp; Rose, 2005). Particularmente en regímenes de democracia representativa, los ciudadanos que delegan poder sobre
instituciones y representantes políticos actúan de buena fe sobre la base de confiar en quienes los
representan. En consecuencia, la baja confianza en esos representantes pudiera impactar en la baja
confianza y legitimidad del régimen en su conjunto.
En contraparte, otra corriente estima a la desconfianza como un elemento saludable para las
democracias, en cuanto protege al individuo del poder público y busca evitar el despotismo y el abuso
de poder presente en otras épocas (Rosanvallon, 2007). Una cierta dosis de desconfianza implica además que los ciudadanos han superado su ignorancia, ingenuidad y deferencia, manifestando en cambio un escepticismo crítico indicativo de una sociedad informada que ha alcanzado cierta madurez

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�Evelia Mani &amp; Martín Echeverría

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política, capaz de cuestionar, participar y tomar decisiones (Dogan, 2005, p. 45). La vigilancia y evaluación ciudadanas, el control y la distribución de poder, así como las libertades de protesta y organización social, son manifestaciones institucionales de una desconfianza que deviene funcional para
los sistemas democráticos (Warren, 1999b).
Finalmente, y a pesar de su relevancia, el estado de la confianza pública a nivel internacional
es más bien precario: independientemente del sistema electoral, de su historia o las circunstancias
actuales de cada país, la confianza hacia la política y sus instituciones muestran una disminución
importante desde hace algunos años, afectando a la mayoría de las instituciones y actores políticos o
gubernamentales (Catterberg &amp; Moreno, 2006; Hetherington &amp; Rudolph, 2008; Knorn, 2016; Levi &amp;
Stoker, 2000). Esto sucede tanto en los Estados Unidos, cuya caída comenzó en el último tercio del
siglo XX de la mano de la crisis económica y los escándalos políticos (Kanji, 2002), como en Europa,
a nivel de prácticamente todas las instituciones públicas (Dogan, 2005). Las democracias latinoamericanas no escapan a estas tendencias, pues las mediciones de Latinobarómetro, desde 1995, han demostrado durante dos décadas un descenso continuado de la confianza en las instituciones políticas,
siendo de las más bajas del mundo (Latinobarómetro, 2016).
No todos los entes políticos son afectados por igual en las cuotas de desconfianza. Los objetos
del nivel macro –la confianza difusa en el sistema político democrático– no registran niveles de desconfianza tales que puedan generar crisis sistémicas agudas; a lo sumo existen fluctuaciones en dichos
niveles de confianza cuya intensidad y duración en el tiempo varía (Norris, 2011), aunque dicha insatisfacción no llega a afectar negativamente la adhesión a los principios democráticos (Dalton, 2017;
Zmerli &amp; van der Meer, 2017). En las antípodas, los partidos políticos son los que “generan mayor
desconfianza de entre todas las instituciones y organizaciones políticas de todos los continentes y
tipos de regímenes” (Dogan, 2005, p. 23); a su vez, líderes o figuras políticas también salen desfavorecidas, puesto que “en las encuestas internacionales de ética profesional relativas a la honestidad de
unas veinticuatro profesiones, los políticos aparecen en muchos países como los menos dignos de
confianza” (Dogan, 2005, p. 26). En ello interviene el desgaste natural que tienen los líderes en el
ejercicio de gobierno, una legitimidad restada por el hecho de haber sido elegidos por mayorías no
siempre amplias, así como la dificultad de comunicar su quehacer a todos los ciudadanos representados, particularmente cuando su mensaje está mediado por sus propios partidos, el ente de gobierno
al que pertenecen y los medios de comunicación. A este punto regresaremos en el siguiente apartado.

Factores que impactan en la confianza política y el papel de los
medios de comunicación
La pregunta central es, pues, qué factores han originado este declive en la confianza política. La determinación de los mismos pasa necesariamente por una revisión de dos tradiciones teóricas: la teoría

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institucionalista (Coleman, 1986; Hetherington &amp; Rudolph, 2008; Jackman &amp; Miller, 1996) y la culturalista (Almond &amp; Verba, 1963; González, 2006; Morales, 2008; Putnam, Leonardi, &amp; Nanetti,
1994). La primera indica que la confianza es endógena y está asociada al desempeño de las instituciones: por lo tanto, ésta dependerá entonces de la utilidad reportada a los individuos a partir de la actuación satisfactoria de aquellas. Por otro lado, para la teoría culturalista la confianza es exógena, lo
que significa que se origina fuera de la esfera política, a partir de las normas transferidas hacia los
individuos en el proceso de socialización. Se trata de una extensión de la confianza personal que, una
vez influenciada por las normas arraigadas en la cultura, se proyecta en las instituciones.
La investigación del desempeño institucional como variable explicativa endógena está centrada sobre todo en la importancia de los aspectos económicos: los ingresos, niveles de desempleo e
inflación resultan determinantes para que los ciudadanos emitan un juicio sobre el trabajo de sus
políticos y gobierno, para cuidar de los intereses y el bienestar de la sociedad a la que representan
(Hetherington &amp; Rudolph, 2008), por lo que se espera que niveles altos de confianza estén positivamente relacionados con aquellos ámbitos donde el gobierno puede generar crecimiento económico
(Blind, 2007). Las evaluaciones del desempeño político también son relevantes para que los ciudadanos confíen, sobre todo en aspectos como la protección de las libertades civiles, el respeto al Estado
de derecho y sobre todo la integridad política respecto a la corrupción gubernamental (Mishler &amp;
Rose, 2005), a la que los ciudadanos están atentos en prácticamente cualquier país (Blind, 2007)
Por su parte, entre los factores exógenos que explican sobre todo la desconfianza se encuentra
la globalización. La necesidad por parte de las naciones de formar parte de una sociedad global ha
restringido el poder de los gobiernos sobre sus condiciones sociales y económicas. Muchas políticas
son moldeadas por acuerdos internacionales y estas restricciones impuestas a los gobiernos contribuyen a la erosión de la confianza de sus ciudadanos hacia ellos (Dalton, 2017). El manejo de los
gobiernos respecto de los factores macroeconómicos es una muestra de ello, pues éstos ya no ofrecen
proyecciones fiables a medio y largo plazo, dejando al ciudadano en un ambiente económicamente
inestable y proyectando la impotencia de los poderes públicos para controlar la economía. Este aspecto también se vincula al ascenso de la tecnocracia en las democracias modernas, donde los expertos ejercen poder con sus conocimientos inaccesibles para el ciudadano promedio (Rosanvallon,
2006).
Otro factor exógeno que influye en la confianza política es la fluctuación del capital social
(Dalton, 2017). En aquellas sociedades donde son más fuertes los lazos entre individuos y comunidades, se suele confiar más en el gobierno. Sin embargo, la movilidad social y geográfica presente en
muchos países evita relaciones sociales estrechas que puedan concretarse en participación social y
compromiso cívico, por lo que, si las personas no confían en su círculo más cercano, dicha desconfianza se extenderá a sus representantes en el gobierno (Blind, 2007).

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Finalmente, otras líneas de investigación de tipo exógeno consideran fundamental el papel
de los medios de comunicación, generalmente como sospechosos o responsables en el declive de la
confianza hacia las instituciones y actores (Loveless, 2010), así como del cinismo y la separación de
los ciudadanos respecto de la política (Botan, Corbu, &amp; Sandu, 2016). La importancia de las instituciones mediáticas en el fenómeno se basa en supuestos de tipo cognitivo y actitudinal respecto a la
política. Por un lado, es un hecho que la mayoría de la gente depende de los medios para informarse
sobre política, sobre las propuestas y acciones de los políticos, así como los hechos y las opiniones
críticas hacia los mismos; funcionan, en efecto, como conductos de información política (Perloff,
2013). Pero, por otro lado, los medios dan forma a lo que los ciudadanos opinan y sienten sobre un
tema, estimulan a los mismos “a evaluar la calidad de la gobernabilidad democrática (…) enmarcando
si el desempeño del gobierno se percibe positiva o negativamente en contra de estos” (Norris, 2011,
p. 9).
Este panorama, en el que la política está cada vez más mediatizada (Strömbäck &amp; Shehata,
2010), genera una preocupación creciente respecto al papel de los medios de comunicación y cómo
su contenido y su uso se relacionan con la afectación de los niveles de confianza en las instituciones
políticas y la democracia, que resulta en ocasiones negativa, otras positiva y otras moderada por variables externas, como se reseña en la siguiente sección.

Teorías y estudios empíricos contribuyentes
Los efectos de los medios de comunicación aplicables a la confianza política se distribuyen en dos
grandes corrientes teóricas. Por un lado, encontramos a aquellos autores que atribuyen a los medios
de comunicación y sobre todo a la presentación negativa de la política, el provocar desafección, cinismo y apatía entre los ciudadanos (Luengo &amp; Maurer, 2009). Sin embargo, otro importante número
de estudios ha encontrado evidencias de efectos que ayudan a los ciudadanos a mantenerse informados y comprometidos, estimulando su participación y movilización en las actividades políticas.

Videomalestar
El término videomalestar fue acuñado por Robinson en los años setentas para describir el “fenómeno
dual de la pérdida de confianza en las instituciones políticas y el incremento de la dependencia de los
individuos a la televisión como un medio para obtener información política” (Holtz-Bacha, 1990, p.
73). En consonancia con esta idea, Moy y Scheufele (2000) indican que, por ejemplo, el incremento
de la penetración de la televisión en los hogares de Norteamérica ha sido asociado con la disminución
de la participación electoral y con bajos niveles de conocimiento político.

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Robinson, por su parte, argumentó que las transmisiones televisivas bombardeaban a sus audiencias con “noticias interpretativas, sensacionalistas, agresivas y anti institucionales” (Robinson,
1976, p. 426). Esta práctica fue considerada como la responsable del incremento de un malestar hacia
la política, ya que al carecer de sofisticación y verse expuestas a noticias con alto grado de negatividad,
enmarcadas en el conflicto y envueltas de críticas desfavorables por parte de los periodistas, las audiencias se hacían más cínicas, frustradas, desesperadas y cada vez menos comprometidas con las
instituciones.
A esta línea sobre los efectos perniciosos de los medios de comunicación y específicamente
de la televisión, se adhirieron diversos trabajos (Cappella &amp; Jamieson, 1996; Hibbing &amp; Theiss-Morse,
1995; Iyengar &amp; Kinder, 2010; Patterson, 1993), elaborados sobre la base de la teoría del framing o
encuadre, en la cual se asume que la forma de presentar los acontecimientos y temas políticos puede
influir, más que en la percepciones, en la manera en que las audiencias los comprenden, e incluso en
sus actitudes políticas (Aruguete &amp; Muñiz, 2012).
Al enmarcar la política en términos estratégicos, centrarse en las tácticas o describir como
egoístas los motivos de los políticos, los medios han sido responsabilizados de cultivar actitudes cínicas que alimentan el descontento público y la desvinculación con la política (De Vreese &amp; Elenbaas,
2008). Las investigaciones recientes apuntan en su conjunto a la posición de que el impacto de los
encuadres utilizados para presentar información política en la disminución de la confianza es provocado por el énfasis que hacen algunos medios en los desacuerdos entre los partidos políticos y, de
manera más amplia, en la ineficiencia percibida de las instituciones políticas. Esto tiene un poderoso
efecto negativo en las instituciones políticas que en lugar de ser concebidas como eficientes, se ven
socavadas no sólo en la percepción de su quehacer, sino también en la imagen de sus líderes (Newton,
2006).
En esa línea, Valentino, Buhr, &amp; Beckmann (2001) encontraron que el uso de encuadres estratégicos provocaban reacciones negativas hacia los políticos y hacían que la retención de información fuese menor; Chen &amp; Shi (2001) demostraron que en China los medios de comunicación tienen
efectos negativos sobre las actitudes de la gente hacia las instituciones políticas en general y provocan
desconfianza en el gobierno; los hallazgos de Mutz &amp; Reeves (2005) sugieren que aunque la incivilidad en el discurso público provoca el interés de los espectadores, afecta negativamente la confianza
que éstos tienen en el gobierno. Kleinnijenhuis, Van Hoof y Oegema (2006), por su parte, también
encontraron que las noticias negativas tenían un efecto significativo en la confianza en los líderes de
los partidos políticos; Boţan (2013) reporta que los conflictos políticos encuadrados de forma incivil
contribuyen significativamente a la disminución de la confianza política.
Más allá de las noticias emitidas, otra línea de investigación vincula efectos de desconfianza
con el consumo de contenidos de entretenimiento: advierte que la cobertura centrada en el entretenimiento puede debilitar la confianza política y que el creciente uso de fuentes de noticias no tradicionales (Guggenheim, Kwak, &amp; Campbell, 2011) o bien la exposición a programas de comedia política

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(Tsfati, Tukachinsky, &amp; Peri, 2009) pueden disminuir los niveles de confianza o fomentar actitudes
de desconfianza.
Otros estudios buscan explicaciones sobre la desconfianza en función de condiciones antecedentes de emisión mediática, tales como las fuerzas económicas y políticas que rigen la producción
noticiosa. Tal es el caso del estudio de Ariely (2015), que analiza el papel de la creciente comercialización de los medios sobre la influencia negativa hacia la cultura política. Su análisis, que abarca a 33
países europeos, destaca que “independientemente de las diferencias entre los modelos de medios de
comunicación europeos, la comercialización de su entorno (…) está relacionada con niveles más bajos
de confianza política” (p. 439), confirmando que los efectos negativos de la comercialización en los
medios trascienden a Estados Unidos y también ocurren en Europa (Ariely, 2015).
Respecto a la literatura latinoamericana, Pereira (2000) introduce al debate la incidencia de
los medios de comunicación en la crisis de confianza en la política y sus instituciones para el caso
brasileño. El autor analiza los fenómenos referentes a la ofensiva del periodismo, la "antipolítica" de
los medios de comunicación y el carácter sesgado de la cobertura periodística de las instituciones
políticas. Concluye que existe evidencia suficiente de que la cobertura mediática genera serios obstáculos a la legitimidad democrática, especialmente para el poder legislativo.
En el caso mexicano, Moreno (2008) revisa el impacto de las noticias sobre la confianza política, mediante un diseño tipo panel de dos rondas de entrevistas, una inmediatamente antes de la
campaña presidencial y la otra inmediatamente después de los comicios. Sus resultados destacan la
polarización política vivida durante esas elecciones en México y cómo permeó la desconfianza en las
instituciones electorales.
Si bien los estudios sobre malestar mediático obtuvieron resultados significativos que comprobaban sus supuestos, también surgieron y prevalecen investigaciones en dirección opuesta que
arrojan dudas sobre la aplicación de esa perspectiva teórica a todos los casos de exposición mediática
y sus efectos.

Teorías de la movilización
Las teorías de la movilización política nacieron como contraste a las hipótesis del malestar mediático
y sugerían que los consumidores de noticias televisivas y lectores habituales de prensa política estarían más inclinados a querer informarse, interesarse y comprometerse con la vida política, independientemente del tono de la cobertura mediática (García &amp; Ruiz, 2007). A contrapelo de la teoría del
malestar mediático, esta nueva interpretación sugiere que el impacto de los medios tiene más bien
una dirección positiva al promover la participación democrática. Aunque el concepto no incluye entre
sus dimensiones el fenómeno de la confianza, pues la participación es más bien un patrón de conducta, dicho constructo está implicado en su modelo de manera indirecta; con todo, lo relevante es la

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manera en que desautoriza la hipótesis del videomalestar como la causación dominante dentro de
estas problemáticas.
Así, Holtz-Bacha (1990) realizó uno de los primeros trabajos en los que se plantea que existe
un efecto positivo de los medios de comunicación. En su investigación concluye que “la relación de la
exposición a la información política en la televisión y en los medios impresos se vincula tanto con una
visión menos alienada de la política como con niveles más altos de participación” (Holtz-Bacha, 1990,
p. 83), descartando así la teoría del videomalestar, por lo menos para el caso de Alemania. En este
mismo sentido, Newton (1999) encontró que en Gran Bretaña los lectores de periódicos de gran formato mostraban un mayor conocimiento, interés y confianza política y eran menos cínicos, mientras
que ver mucha televisión no estaba asociado con la desconfianza política o falta de respeto por la
democracia británica.
Siguiendo esta línea de los efectos positivos, Norris (2000) analiza datos provenientes de 28
democracias occidentales y, dados sus hallazgos, propone la existencia de un círculo virtuoso entre
consumo mediático y el compromiso político, asegurando que “el uso de los medios de comunicación
se asocia positivamente con una amplia gama de indicadores de conocimiento político, confianza y
movilización” (Norris, 2000, p. 17).
El planteamiento central de la teoría del círculo virtuoso es que los ciudadanos más expuestos
a los medios de comunicación desarrollan mayor compromiso y confianza política. Una vez que se
confía en la política, el interés en las noticias se incrementa, surgiendo así una relación recíproca entre
el uso de medios y la confianza política que se incrementa a través de tiempo. En palabras de Norris
(2000), “los más políticamente informados, confiados y participativos son más propensos a sintonizar la cobertura de asuntos públicos. Y los más atentos a la cobertura de los asuntos públicos se involucran más en la vida cívica” (p. 17). En el otro extremo, los no comprometidos difícilmente se expondrán a contenidos políticos ni les prestarán atención, debido a que desconfían de los contenidos ofrecidos por los medios, por lo que éstos no tendrán ningún impacto en este segundo grupo.
Esta teoría también ha presentado importante evidencia en el campo empírico, que sugiere
que los usuarios regulares de noticias de televisión normalmente muestran actitudes más positivas
hacia la política y el gobierno, y que el interés político previo y el conocimiento estimulan la exposición
y la atención a las noticias. Este proceso, a su vez, refuerza gradualmente el conocimiento práctico, la
confianza política y el activismo cívico.
En su análisis, que abarca distintas fuentes noticiosas y utiliza sondeos de opinión, Moy y
Pfau (2000) encontraron que los medios impresos eran más eficaces que las noticias televisivas o
radiofónicas para aumentar los niveles de confianza. Otra investigación que apoya esta idea es la de
Aarts y Semetko (2003) quienes confirmaron que la exposición a los programas noticiosos de televisión pública parecía tener un impacto positivo en la evaluación de los principales partidos políticos,
y que el uso de los medios puede estar claramente relacionado con la participación política.

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Ulbig y Dunaway (2008) realizan una distinción interesante sobre cómo los medios afectan
de forma diferente las actitudes hacia los actores políticos nacionales y subnacionales, demostrando
que el consumo de noticias parece no tener un efecto apreciable sobre la confianza en el gobierno
nacional, pero afecta la confianza en el gobierno estatal. En este mismo sentido, Yang, Tang, Zhou y
Huhe (2014) encuentran que el consumo de medios incrementa la confianza en instituciones de alto
perfil como el gobierno central y el Partido Comunista, y disminuye la confianza en instituciones de
bajo perfil, tales como los gobiernos locales, la administración pública, los tribunales y la policía.
En un trabajo posterior que incluía a Reino unido, Estados Unidos y cuatro países más de
Europa continental, al medir el impacto de la exposición a las noticias sobre la confianza, Aarts, Fladmoe y Strömbäck (2010) encontraron principalmente efectos positivos en los países corporativos democráticos, es decir aquellos ubicados en Europa del Norte y Central, así como algunos países del
mediterráneo, cuyo sistema de medios comparte un alto paralelismo político, un alto nivel de profesionalización periodística y límites al poder estatal que permiten una mayor libertad de prensa (Hallin
&amp; Mancini, 2004).
Por su parte, Shen y Guo (2013), así como Luengo y Coimbra-Mesquita (2013), encontraron
que el consumo de noticias televisivas se asoció positivamente con la confianza política en China y
Brasil, respectivamente. Por su parte, Camaj (2014) explica que los medios de comunicación resultan
beneficiosos para el proceso de democratización, ya que contribuyen a la formación de actitudes de
los ciudadanos que no son necesariamente negativas respecto a las instituciones políticas. Por su
parte, Strömbäck, Djerf-Pierre y Shehata (2016) realizan una investigación longitudinal donde analizan la relación entre el uso de los medios de comunicación y la confianza política, cuyos resultados
demuestran un vínculo positivo entre ambos.
En el ámbito latinoamericano, una buena parte de los trabajos apoyan también una visión
virtuosa de la exposición a medios. García y Ruiz (2007) comparan la conexión entre el activismo
político, como una de las dimensiones de la desconfianza política, y los medios en España y México,
encontrando evidencia de que los medios provocan movilización. Sus hallazgos también señalan las
marcadas diferencias en los grupos que se exponen en menor medida a los medios, y los que dicen no
acercarse nunca a los medios para obtener información política.
Por su parte, Moreno (2010) coordina un libro en cuyos capítulos se analiza la confianza política depositada en diversos actores e instituciones. Al hacer una recapitulación de sus hallazgos, este
autor explica que de entre las variables que resultaron estadísticamente significativas, la primera que
aparece es el grado de exposición a medios de comunicación, y explica la confianza en 15 de las 17
instituciones estudiadas, arrojando coeficientes con signo positivo, confirmando “que a mayor exposición a medios mayor confianza en las instituciones” (2010, p. 46).
También en el caso mexicano, Corduneanu &amp; Muñiz (2011) exploran la influencia que la exposición a los medios de comunicación genera sobre las actitudes de la población como la confianza

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política, el interés en la política, la eficacia política y la valoración de la democracia, cuyos resultados
apoyan la teoría de la movilización, ya que, de acuerdo con ellos, la televisión generó en mayor nivel
de confianza hacia los actores políticos. Asimismo, Guerrero, Rodríguez-Oreggia y Machuca (2014)
encuentran que el consumo de información por televisión tiene un efecto significativo y positivo en
casi en todas las variables de cultura cívica, incluida la confianza política, pero también una relación
negativa entre el uso de Internet y la confianza que en el caso específico de las elecciones de 2006.
Finalmente, Díaz (2017) introduce a la confianza política como uno de los componentes del
compromiso político, al cual analiza en el contexto de la elección presidencial de 2012. Sus resultados
apoyan la teoría de la movilización al encontrar que la exposición a la información de la campaña en
medios de comunicación no tuvo un impacto negativo.
Al encontrar evidencia empírica tanto para la teoría del videomalestar, como para la de movilización, y confirmar que los resultados no pueden considerarse concluyentes sólo para una de ellas,
se plantea la necesidad de enriquecer las explicaciones sobre la influencia de los medios bajo la premisa de que la exposición a éstos desalienta la confianza política bajo ciertas condiciones, pero también la promueve bajo otras (Newton, 1999). Por esta razón, otro cúmulo de trabajos exploran aquellos otros factores intervinientes en esta relación.

Efectos moderadores y factores intervinientes
En muchos casos, se encontró que los resultados que apoyaban la influencia positiva o negativa de los
medios sobre la confianza política estaban moderados por factores personales como, entre otros, el
interés político, las redes sociales y los valores personales otros (Newton, 2006), así como por las
características de las fuentes de noticias (Avery, 2009), lo que constituyó un refinamiento para el
debate teórico y los estudios empíricos que ya no se reducirían a concluir si los medios incidían positiva o negativamente, sino que analizarían cómo la influencia de distintas variables podía moderar los
efectos mediáticos.
Respecto a los factores personales que actúan como moderadores, los resultados de la investigación de Wilkins (2000) indican que la televisión por sí sola no explica que surja desconfianza
política, pero la lectura de periódicos y el consumo de noticias televisivas por parte de quienes tienen
un nivel de educación alto, tienden a asociarse con mayor participación. Floss (2008) argumenta que
el impacto de los medios masivos en las actitudes políticas, como la confianza, es moderado por las
preferencias políticas de los ciudadanos. Ceron y Memoli (2015) aseguran que los medios de comunicación sólo refuerzan las actitudes preexistentes y que incluso si la información en ellos es contraria
a las actitudes de quienes los consumen, esto apenas altera la confianza en el gobierno, lo que coincide
con la idea de que cuando las personas tienen una tendencia inicial hacia el cinismo, los medios tendrán efectos negativos en ellas (Degirmenci, 2016).

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En esta línea de investigación también cobra importancia la necesidad de explicar que los
efectos de los medios se matizan de acuerdo con los formatos y características de éstos (Lee, 2005),
tomando en consideración que las fuentes de información se han diversificado considerablemente en
las últimas dos décadas. Avery (2009) sostiene que la influencia de los medios de comunicación en la
confianza política varía si la fuente de noticias es la prensa o la televisión. Schmitt-Beck (2015) confirman para el caso alemán que la exposición a periódicos de gran formato estimula la participación,
no así tratándose de la televisión; Strömbäck et al. (2016) encuentran que la relación entre el uso de
medios informativos y la confianza es positiva cuando se trata de periódicos matutinos y noticias de
televisión de servicio público, y no es significativa tratándose de noticias de televisión comerciales.
Para el caso mexicano, Aruguete y Muñiz (2012) encuentran una relación significativa entre
la conversación política, el consumo de ciertos medios de comunicación y las actitudes políticas por
parte de la población. Aseguran que en el proceso democratizador mexicano los medios de comunicación han jugado un papel crucial, como sucedió en la elección de 2006. Entre sus hallazgos destaca
la relación significativa entre las variables conversación política, consumo de ciertos medios de comunicación y las actitudes políticas.
Con estos esfuerzos el debate sobre la relación entre los medios de comunicación y la confianza política continúa vigente y en constante evolución, con miras a continuar aportando evidencias
que vayan más allá de una dicotomía entre videomalestar o movilización, y se enriquezcan nuevas
líneas investigación que consideren aspectos adecuados a la evolución tanto de las sociedades democráticas, como de los medios de comunicación que en ellas se desarrollan.

Diseños metodológicos en el estudio de los medios de comunicación y la confianza política
En la literatura revisada sólo se encontraron estudios de carácter cuantitativo, siendo las encuestas la
herramienta más utilizada. La mayoría realiza análisis de series temporales basados en datos provenientes de encuestas cara a cara o por entrevista telefónica. También es usual la utilización de experimentos que miden la influencia de estímulos de los medios en el nivel individual de desafección
(Luengo &amp; Maurer, 2009). En una buena cantidad de los casos revisados, se utilizan datos secundarios de encuestas nacionales, ya sea para analizar datos de un país (Aruguete &amp; Muñiz, 2012; Ávila,
2014; Díaz &amp; Muñiz, 2017; Yang, et al., 2014); de un Estado (Lee, 2005; McLeod &amp; McDonald, 1985;
Rodríguez-Virgili, López-Escobar, &amp; Tolsá, 2011; Ulbig &amp; Dunaway, 2008) o bien de varios países, en
un diseño comparado (Ceron &amp; Memoli, 2015; Luengo &amp; Maurer, 2009; Torcal &amp; Maldonado, 2014).
Por otro lado, un número menor de estudios utiliza experimentos (Botan, et al., 2016; Valentino, Beckmann, &amp; Buhr, 2001).

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De igual modo, es menor la cantidad de estudios encontrados que realizan de manera complementaria un análisis de contenido sobre la cobertura mediática, particularmente en radio y televisión, relacionando esos resultados con los datos obtenidos a través de las encuestas (Aarts, et al.,
2010; Berganza, 2008; Ceron &amp; Memoli, 2015; Kleinnijenhuis, et al., 2006).
Respecto a la operacionalización de las variables, el análisis de la literatura ubica como variable independiente la exposición a noticias. Para medirla, se pregunta a los encuestados cuántos días
por semana vieron un programa de noticias o leyeron un periódico, por lo que la respuesta se mide
en una escala del 0 al 7 (Shehata, 2014; Shen &amp; Guo, 2013). Strömbäck et al. (2016) sugieren preguntar además si el periódico se leyó impreso o en línea y la misma diferenciación puede aplicarse a los
programas de noticias que, además de verse en televisión, también están disponibles en portales de
Internet. De igual manera se pregunta específicamente el nombre del noticiario o periódico (Aarts, et
al., 2010), con el fin de establecer relaciones con la información obtenida en el análisis de contenido,
así como valorar las diferencias entre quienes consumen cierto tipo de prensa, televisión (Newton,
1999) o noticias vía web. En algunos casos se enlistan los programas de noticias y periódicos que
fueron incluidos en el análisis de contenido de medios, para que los encuestados indiquen cuántos
días por semana se expusieron a noticias en ellos (Schuck, Boomgaarden, &amp; de Vreese, 2013).
La confianza política es una variable dependiente en estos estudios y se mide a un nivel tanto
global como pormenorizado. En el primer caso, se pide que los encuestados evalúen la confianza que
tienen en organizaciones y actores políticos como el parlamento o congreso, el gobierno y los políticos,
el presidente, la burocracia, los tribunales, la policía, las autoridades electorales, entre otros, en una
escala que va desde nada hasta mucho (Aarts et al., 2010; Ariely, 2015; Díaz &amp; Muñiz, 2017; Newton,
1999; Shehata, 2014; Shen &amp; Guo, 2013; Strömbäck et al., 2016; Tsfati et al., 2009; Tworzecki &amp; Semetko, 2012)
Por su parte, las variables de control reportadas en los estudios consideran aspectos sociodemográficos como la edad, el género, la escolaridad, el nivel de ingresos y la posición política, aunque
en otros casos se busca controlar también variables como la conversación política, es decir si se discute la campaña con familia y amigos (Díaz &amp; Muñiz, 2017; Jebril, Albæk, &amp; De Vreese, 2013; Saldierna &amp; Muñiz, 2015; Schuck et al., 2013). En una buena parte de los trabajos que reportan estas
variables de control, los jóvenes, personas del sexo masculino y aquellos con mayor nivel de educación
confían más en las instituciones, mientras a mayor identificación partidista y mayor edad se incrementa la desconfianza.
También se contempla el interés político, preguntando directamente a los encuestados qué
tan interesados están en política, con alternativas de respuesta que varían de no interesado a muy
interesado (Newton, 1999; Shehata, 2014; Strömbäck &amp; Shehata, 2010; Tworzecki &amp; Semetko, 2012),
así como el interés en la campaña, con la misma escala. El conocimiento político, de acuerdo con otros
estudios (Aarts et al., 2010; Díaz &amp; Muñiz, 2017; Moy, Torres, Tanaka, &amp; McCluskey, 2005; Newton,
1999) se mide con preguntas sobre la vida política nacional, que incluyen identificar líderes políticos,

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políticas partidarias, cargos por los que se competía en el periodo electoral estudiado y conocimiento
sobre organizaciones políticas y sus funciones.

Apuntes finales
Aunque existe una rica tradición de estudios sobre la confianza política y ésta ha sido continuamente
abordada desde diversas disciplinas, nuestro trabajo ha buscado brindar una revisión sobre el vínculo
de este objeto con la comunicación política, en vista de que se trata de una relación pertinente para
una exploración más extensa, especialmente en las democracias latinoamericanas, donde la investigación con mayor solidez empírica aún está en ciernes. Como prueba de ello, hasta 2017 la base de
datos Scopus no registraba trabajos provenientes de Latinoamérica, lo que pone en evidencia tanto el
parroquialismo de la academia occidental, que excluye regiones enteras en investigaciones que aspiran a ser generalizadoras, como la necesidad de robustecer el trabajo empírico que se hace en los
países de América Latina, de modo que permita alcanzar el nivel necesario para ganar circulación
internacional a través de las plataformas de indexación.
En términos generales, la literatura revisada asume, y por lo general demuestra, que el tratamiento que los medios de comunicación brindan a los temas políticos afecta positiva o negativamente
la confianza de la ciudadanía, lo mismo hacia los actores que hacia las instituciones políticas. Con ello
no se demerita la influencia del resto de las variables que también han sido importantes y ampliamente tratadas en la literatura, sino que se ha elegido un área de conocimiento con una tradición
teórica y empírica que también ha demostrado incidencia sobre la variable de confianza política.
Con todo, existen determinadas lagunas de conocimiento o procedimiento metodológico que
constituyen áreas de oportunidad o expansión para esta línea. La primera de ellas se relaciona con la
ausencia de trabajos que utilicen técnicas cualitativas, como grupos focales o entrevistas. Con ello se
pierde una valiosa perspectiva subjetiva respecto a una cualidad tan vivencial como la confianza, al
tiempo que se restringe la posibilidad de captar inductivamente nuevos fenómenos o manifestaciones
de la misma, y con ello, refinar o innovar teóricamente. Explorar la relación entre confianza política
y medios de comunicación utilizando métodos y técnicas interpretativistas, podría ser una perspectiva
a considerar en estudios posteriores.
Otra área de oportunidad consiste en realizar una categorización de los objetos de confianza
para precisar su medición. Si bien se citan diversos actores e instituciones en los reactivos, distinguirlos a través de su agrupación en niveles de gobierno o tipos de instituciones podría brindar una forma
de medición más específica de cómo cada nivel se ve afectado y una explicación más profunda de los
aspectos que inciden en sus variaciones. Observamos también la necesidad de abundar en estudios
que den cuenta de cómo la confianza política ha variado a lo largo del tiempo en esta región del mundo
y hasta qué grado los medios de comunicación están relacionados con esos cambios, descartando de

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paso varios factores exógenos. Asimismo, una veta que se distingue para los estudios empíricos es la
utilización de diseños metodológicos que vayan más allá del análisis de una encuesta, vinculando los
datos de ésta con el análisis de contenido para brindar explicaciones más robustas.
Nuestro propósito es que el presente trabajo contribuya a recapitular el vínculo entre la confianza política y los medios de comunicación, enriquezca el debate sobre los horizontes teóricos y
empíricos de esta relación y brinde referencias útiles para quienes se interesan en esta línea de investigación.

Declaración de conflicto de intereses
Los autores no informaron ningún posible conflicto de intereses.

Fondos
Este artículo se desprende del proyecto de investigación “Infoentretenimiento, encuadres
periodísticos y desconfianza ciudadana” (Clave 256670), financiado por el Consejo Nacional de
Ciencia y Tecnología (CONACYT) de México.

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viri.rodelo@gmail.com

Abstract: The absence of gender bias in the media coverage of political campaigns is one of the elements of the much
sought after political participation of women. In this respect, Mexico is an interesting case as its legal framework has transitioned in a few years to include a mandated parity principle. In this study, we examine the relationship between the volume
of coverage and gender to determine if there were gender differences in the radio coverage of local elections in Mexico (20122015). Findings show lower average shares of coverage for women after the increase in female candidates mandated by the
parity principle. Semi-structured interviews conducted with journalists and former candidates suggest that the gender bias
may reflect adverse attitudes towards female newcomers benefitted by the parity law, and gender differences in campaign
resources, candidate placement criteria, and candidates’ political experience.

Keywords: Gender discrimination, broadcasting programmes, elections, women in politics

Resumen: La ausencia de sesgos de género en la cobertura mediática de las campañas políticas es uno de los elementos
de la buscada participación política de las mujeres. A este respecto, México es un caso interesante ya que su marco legal ha
cambiado en pocos años para observar de manera obligatoria el principio de paridad. En este estudio, examinamos la relación entre el volumen de cobertura mediática y el género para determinar si hubo diferencias de género en la cobertura de
radio de las elecciones locales en México (2012-2015). Los resultados muestran una menor proporción promedio de cobertura para las mujeres después del aumento de candidatas por la implementación del principio de paridad. Las entrevistas
semiestructuradas con periodistas y ex candidatas sugieren que el sesgo de género puede reflejar actitudes adversas hacia las
mujeres recién llegadas beneficiadas por la paridad, así como diferencias de género en la distribución de recursos de la campaña, colocación de candidaturas y experiencia política de aspirantes.

Palabras clave: Discriminación sexual, programa radiofónico, elecciones, mujer en política
Fecha de recepción: 08/10/2019
Fecha de aprobación: 15/11/2019

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Rodelo, F. V. (2019). After parity. A mixed methods
study on gender bias in the volume of media coverage of electoral campaigns. Revista de Comunicación Política, 1, 75−94.
doi:10.29105/rcp1-4

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�After parity. A mixed methods study on gender bias

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Introduction
In an era of information and highly mediatized environments, media coverage is more important
than ever for being effective as an electoral candidate. The absence of gender bias in the media coverage of political campaigns is, thus, one of the elements of the much sought after political participation of women in the world. In this regard, some studies carried out in the United States and European countries (Dan &amp; Iorgoveanu, 2013; Hooghe, Jacobs, &amp; Claes, 2015; Kahn, 1994; Ross, Evans, Harrison, Shears, &amp; Wadia, 2013) have found that women candidates are at a disadvantage
when competing for media attention, while other studies have found no gender difference in the
volume of media coverage (Atkeson &amp; Krebb, 2008; Bystrom, Robertson, &amp; Banwart, 2001; Devitt,
2002; Lachover, 2017; Smith, 1997). Nonetheless, most of the studies report some kind of gender
bias, if not in volume, then in qualitative aspects of coverage such as attributions of viability, issue
coverage and featured candidate traits.
Plenty of scientific studies examining gender differences in the coverage of political campaigns have been published since the 1990s. However, most of the studies on the topic have been
conducted in the United States and Europe (Raicheva-Stover &amp; Ibroscheva, 2014). On the other
hand, Latin America is a region with culture and values different to those of the above-mentioned
regions, and, most importantly, where quota and parity laws have been enacted since the 1990s. The
affirmative action laws referred to typically compel political parties to not exceed a certain proportion of candidates of either gender. To this day, most of the countries in Latin America have adopted
legislated quotas to tackle women’s underrepresentation in legislative bodies (International IDEA,
2019). However, their effects vary, as they depend on the precision of the law and the existence of
penalties for non-compliance (Palma Cabrera &amp; Cerva Cerna, 2014). In this respect, Mexico is an
interesting case as its legal framework has transitioned in a few years to include a mandated parity
principle in elections following the 2014 political reform. Nonetheless, affirmative action benefitting
women candidates has been met with considerable resistance from political parties (Palma Cabrera
&amp; Cerva Cerna, 2014; Freidenberg &amp; Osornio, 2017).
The Mexican state of Jalisco, our case study, implemented candidate quotas requiring political parties to nominate not more than 70% of legislative candidates of either sex in the 2012 elections and mandating candidate parity (exactly 50% candidates of each gender) in the 2015 local
legislative elections. Hence, expanding the data set from a previous study (Rodelo, 2016), in this
article we analyze data from the media monitoring of news radio coverage of the local executive and
legislative elections in the Mexican state of Jalisco from 2012 to 2015 —covering the transition from
70/30 quotas to parity. Radio data was used as this media sector remains the second most important source of information about politics (IFT, 2016) also a vibrant and plural industry in the
country.

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To determine if there exist gender differences in the radio coverage of elections, in this
study we examine the relationship between volume of radio coverage of elections and candidate
gender, as well as the significance of several contextual factors. As we found statistically significant
gender differences in the quantitative analysis of the radio monitoring dataset, we sought to better
understand their meaning. Following a sequential explanatory design (Creswell, 2009), semistructured interviews were applied to journalists and former candidates. In this manner, the subjective understanding of participants about gender differences in patterns of media coverage during
electoral campaigns might help in explaining the causes of persistence of gender biases.
This study contributes to the literature on gender biases in media coverage of elections in
two ways: First, results show lower average shares of coverage for women candidates after the increase in female legislative candidates mandated by the parity law in the Mexican context, suggesting that gender bias in media attention may increase after implementing this sort of affirmative
action. Second, thanks to its mixed-methods design, this study explores adverse attitudes toward
female newcomers benefitted by the parity law and their potential for explaining the observed gender bias after parity law was implemented.
The rest of the article is structured as follows: first, we examine the literature on gender bias
in the volume of media coverage of electoral campaigns and its possible causes, followed by the context of the study. The method and the results are then presented in accordance with the study’s sequential logic (first the quantitative phase, then the qualitative one). Finally, we present the discussion and conclusion of the study.

Gender bias in the volume of media coverage of electoral
campaigns and its possible causes
According to Atkeson and Krebb (2008), there are four main approaches to studying gender
bias in news reporting of electoral campaigns: studying the volume of media coverage, expressions
of candidates’ viability, topics/issues, and discussion of the candidates’ traits. The volume of coverage usually refers, in radio and television, to the amount of airtime and, in publications, to the number of articles or square centimeters dedicated to candidates. The measurement of volume is relevant because the greater the candidate’s visibility, the greater his/her probability of being voted
(Kahn, 1994). From this point of view, candidates without media coverage or with less coverage
would be at a disadvantage compared to their peers. Volume is the easiest aspect to measure because it is a manifest feature of the contents with a low risk of reliability failures.
Among the studies that follow this approach, we can distinguish between those that do not
find biases —such as those of Smith (1997) and others in the United States; or that of Lachover

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(2017), in Israel— and those that do, for example, in Belgium (Hooghe et al., 2015) and countries of
the European Union (Lühiste &amp; Banducci, 2016). If we chronologically order the studies published
in the United States we can notice that the first studies reported significant gender biases in media
attention —Kahn (1994)— while later studies —such as Smith (1997) and Hayes &amp; Lawless (2015)—
report non-significant gender biases, so that contemporary studies have turned their interest towards the substantive aspects of media contents. The variations in findings across studies seem to
reflect not only cultural changes but also the particular context of each setting. For example, one of
the few studies examining media coverage in Latin America reports that as a presidential candidate
Michelle Bachelet received more favorable coverage compared with those of her adversaries —
something that reflected her advantageous position in the electoral surveys (Valenzuela &amp; Correa,
2009). Thus, any attempt to generalize research results should be done with caution due to the great
variety of research designs, variables and race sampling involved. As stated before, gender differences in the volume of media coverage varies across western countries but more research is needed
to explain such variations.
Up to this point causes of this phenomenon can be classified into two sets of factors: (1)
those related to the media organizations and (2) those related to the political campaigns and the
political parties. Additionally, as Lühiste &amp; Banducci (2016) pointed out, much research has been
done without explaining the observed variations across countries. According to the abovementioned authors, this novelty may underscore the role of the third set of causes: (3) contextual
factors related to the electoral system and political culture.
Factors related to media organizations include attitudes toward gender, news values and incentives, and the presence of women in decision-making posts. In one of the earliest studies on the
topic, Kahn (1994) advanced as possible causes of gender bias in the media coverage of electoral
campaigns newspeople’s stereotypes and/or prejudices; and organizational incentives and standards of newsworthiness, such as the reference to elite persons and novelty. Women candidates for
certain positions may be still rare and, hence, newsworthy (Kahn, 1994). Other studies have explored as an explanation of gender bias the underrepresentation of women in the top positions of
media organizations. For example, Shor, van de Rijt, Miltsov, Kulkarni, and Skiena (2015) found out
that media-level factors such as male-dominated board compositions and newsroom cultures may
heighten gender biases in coverage.
The factors related to political campaigns and political parties may include gender biases in
the allocation of candidacies, including candidates’ position in proportional representation lists, and
the allocation of another kind of resources, such as training, budget, and social capital by the political party, including the public endorsement of candidates in meetings or communications by party
leaders (referred to as acompañamiento in Spanish). Research by Palma Cabrera and Cerva Cerna
(2014) has focused on the allocation of women candidates in areas where the party is less competitive (“lost districts”) to comply with quota laws, thus reducing the impact of this kind of affirmative

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action. Hence, party incumbency may be a relevant factor for media attention, as it is an indicator of
the party’s competitiveness in the area, and, also, in certain contexts, an incumbent politician can
mobilize resources for his/her party’s candidate (Carey &amp; Polga-Hecimovich, 2006). One example is
Mexico, where reelection was banned from the 1910 Revolution until 2018. Moreover, in the Mexican multi-party system, the competitiveness of the parties varies, and, with that, the parties’ campaign budgets and resources (these being material resources, such as budget, or intangible ones,
such as social capital).
Not all electoral races gather the same amount of interest and media attention. There are
differences in media attention depending on the type of election: unsurprisingly, at higher levels (e.
g., presidential compared to state elections, as well as state compared to municipal level) there is
more media attention. On the other hand, legislative elections seem to gather less media attention
than executive elections, whatever the context (Smith, 1997). At the same time, executive positions
are perceived as more “masculine” by the public (Meeks, 2013); and, across countries, women tend
to occupy legislative rather than executive positions (Beer &amp; Camp, 2016). Media attention also varies according to the economic, political and cultural importance of the represented region.
Among the factors related to the electoral system and political culture, favorable attitudes
toward gender equality may contribute to fewer gender biases in the media coverage of elections
(Lühiste &amp; Banducci, 2016). A characteristic of the political context relevant to gender bias in media
attention during electoral campaigns is the existence of gender quota laws in the region or country.
But do gender quotas contribute to less bias in media coverage? An investigation on the subject
reveals that, in fact, the opposite could be the case. A cross-sectional comparative analysis of the
European Parliament election campaigns by Lühiste &amp; Banducci (2016) found out that “quota legislation appears to have no effect on women candidates’ news media coverage” (p. 245), and that in
countries with quota laws without mandated placement, women candidates have lower visibility in
campaign coverage. Furthermore, the authors anticipate that “If quotas are adopted in less progressive countries, the gendered media culture may not reflect the political push to increase women’s
representation and therefore lag behind in terms of representing women in its coverage” (p. 250).
However, the effect of the enactment and enforcement of gender quota laws on gender bias in media
attention remains to be examined in other contexts.

Context of study
From 1993 onwards, a series of law reforms implemented gender quotes in publicly elected
posts in Mexico, transitioning in a few years from a non-obligatory recommendation (1993) to mandated 70/30 (2002) and 60/40 quotes (2008) in federal legislative elections (70/30, meaning a
maximum of 70 percent of candidates of either gender). Soon afterward, the political reform of 2014

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established in the Mexican Constitution the mandatory parity principle (50 percent male candidates
and 50 percent female candidates) for all legislative elections throughout the country from 2015
onwards. The numbers of elected women in Mexico have increased considerably in a very short
period: from 37% of women elected for the lower chamber after the 2012 elections to 43% after the
2015 elections, and 48% after the 2018 elections (INE, 2017).
However, the gender quotas have been implemented in Mexico with a lot of resistance from
political parties (Freidenberg &amp; Osornio, 2017; Palma Cabreva &amp; Cerva Cerna, 2014). Numerous
studies in the country have documented gender differences that affect women in areas including
campaign financing (Speck &amp; Mancuso, 2014), recruitment and training of cadres (Beer &amp; Camp,
2016), internal selection of candidates (Vidal Correa, 2013), allocation of nominations in “lost districts” (Palma Cabrera &amp; Cerva Cerna, 2014) and partisan symbolic support (Cerva Cerna, 2014).
Women have been hampered in such a way that the greater the political participation of women, the
greater the political violence against them because of their gender (Freidenberg &amp; Osornio, 2017).
As an explanation of the latter phenomena, Cerva Cerna (2014) argues that the pervasiveness of
patriarchal values in the organizational structure and dynamics of Mexican political parties is the
main source of obstacles for women politicians —for example, the beliefs that politics should be a
space reserved for men and that women are taking positions that belong to them.
In relation to media coverage, Vega-Montiel (2008) and Cimac (2012) have documented the
pervasiveness of negative stereotypes about women candidates in media discourse, something that,
together with negative attitudes towards women’s participation, political violence, and lack of gender equality, makes up for an unfavorable climate for women’s political participation in Mexico.

The case of Jalisco
The Mexican state of Jalisco implemented in 2012 a legal candidate quota mandated by the
state law requiring political parties to nominate not more than 70% of local legislative candidates of
the same sex. In the following 2015 local electoral process, candidate parity (50 percent candidates
of each gender) mandated by the state law was implemented by all the political parties for the election of 39 state legislators.1
Jalisco is the fourth most populous state in Mexico (after the State of Mexico, Mexico City,
and Veracruz) (INEGI, 2017). Most of the population (87%) lives in urban locations —most of it
inhabiting the Guadalajara Metropolitan Area (GMA). The human development index (HDI) of Jalisco in 2012 was 0.751, the 13th place among the country’s 32 states (UNDP, 2015). By 2016, indicators of women’s political participation in Jalisco were close to the national averages: 46.2% were

1

20 seats for relative majority and 19 for proportional representation.

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female local deputies (41.1% national average); 4.8% were female mayors (9.4% national average),
35.6% were regidoras (female councilors in municipalities) (35.1% national average) and 37.9%
were síndicas (female legal representatives in municipalities) (25.7% national average) (Instituto
Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2016).
The availability of radio monitoring data from both local elections (2012 and 2015) provides
the means to observe gender differences in the volume of media coverage on a changing electoral
context where radio remains as the second media sector most used by citizens to gather news about
politics (IFT, 2016). Compared with television, the radio sector has a larger quantity and diversity of
programs about politics, as there are more licenses granted for radio than for television broadcasting. Hence, it can be argued that the potential for pluralism is greater in radio compared to television.
Taking the above into consideration, we posed the following research questions:
RQ1: Is there significant gender bias in the volume of radio coverage of the local electoral
campaigns (2012-2015) in the state of Jalisco (Mexico)?
RQ2: Are institutional and contextual factors, such as party incumbency, size of political
party, type of election, place of election and existence of a placement mandate (parity principle), involved in the observed gender differences?
RQ3: What meanings and understandings about gender differences in patterns of media
coverage during electoral campaigns emerge from the actors most involved in this activity—
journalists and candidates?

Method
Source of radio monitoring data
An analysis of existing radio monitoring data made possible this study. During the 2012 and
2015 local electoral processes, comprehensive media monitoring research commissioned by the
local electoral institute (Electoral and Civic Participation Institute of the State of Jalisco, IEPC Jalisco) adhered to methodological guidelines that included a large sample of radio news programs 2,
training of coders, and data inspection by supervisors (IEPC Jalisco, 2011, 2012, 2015). 3

The 2012 radio monitoring was conducted by the private company Verificación y Monitoreo and consisted of 71 radio programs transmitted during electoral pre-campaigns and campaigns. The 2015 radio monitoring was executed by the University of Guadalajara and consisted of 20 radio programs transmitted during the campaigns, 11 from the Guadalajara Metropolitan Area, four from Puerto Vallarta and five from other municipalities.
3 Trained operators listened to the radio programs and coded them. A supervisor “with greater political knowledge” reviewed
all the collected data (IEPC, 2011, p. 51).
2

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The media monitoring was done by different organizations in 2012 and 2015; thus, the radio
programs sampled were not exactly the same. However, as relative data (share of radio coverage
received by each candidate in relation to his/her counterparts in the same race) was analyzed instead of absolute data, we can still compare the volumes of media coverage devoted to each candidate across different periods. Also, using relative data allowed us to compare candidates in races
that attract different levels of media attention.
Recoding and sampling of races
The original data was recoded to have candidates as units of analysis and to account for the
following variables: candidate gender, type of election (gubernatorial, local legislative or municipality), share of minutes received in comparison with competitors in the same race, location, party
competitiveness, and party incumbency. A previous analysis found that minutes and frequency of
radio reports correlated significantly (Rodelo, 2016). Accordingly, in this study, we only use minute
data as measurement variable.
The 47 races selected from these data were those where there was at least one-woman candidate. For the 2012 campaigns, we gathered data from the radio coverage of 141 candidates in 23
elections (101 candidates in 15 district elections, 35 candidates in seven municipal elections and five
candidates in one state election). For the 2015 campaigns, we gathered data from the radio coverage
of 211 candidates in 24 elections (173 candidates in 19 district elections and 38 candidates in five
municipal elections).
Operationalization of nominal variables
Mean values of the share of minutes received in comparison with competitors in same race
were compared among all male and female candidates and among the following subgroups:
Less and more competitive parties. We used campaign budget as a proxy for competitiveness since the latter is established by the local electoral institute with a formula that takes into consideration voting in previous elections. Seven parties and their coalitions participated in the local
elections of 2012. The parties coded as “more competitive” were Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD), and Partido Verde Ecologista de México, including the PRI-PVEM coalition. Each of these parties received
between 14.7 and 40.5 million pesos to spend on their electoral campaigns. The parties coded as
“less competitive” were Partido del Trabajo (PT), Partido Nueva Alianza (Panal) and Movimiento
Ciudadano (MC), as they did not receive any public funding from the local electoral institute.
Nine parties and their coalitions participated in the local elections of 2015, as well as (for
the first time) independent candidates. The parties coded as “more competitive” were Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN), Movimiento Ciudadano, and their
coalitions (PAN-PRD and PRI-PVEM). Each of these parties received between 11.8 and 21.7 million

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pesos to fund their electoral campaigns (IEPC Jalisco, 2014). The parties coded as “less competitive”
were Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido del Trabajo (PT), Partido Nueva Alianza
(Panal), Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Partido Encuentro Social (PES) and Partido Humanista (PH), as their campaign budgets amounted to between 1.4 and 6.6 million pesos.
The only independent that entered into the analysis was also coded as “less competitive”, as independent candidates were assigned 0.75 million pesos to fund their campaigns.
Candidates with and without party incumbency. Re-election was made possible again in
Mexico after the 2018 elections, as re-election had been banned since the Mexican revolution of
1910. In this study, however, we take into consideration party incumbency —defined as the success
of the party in the last election in the same electoral district, municipality or state—, as we consider
that it gives leverage to candidates from the party holding the represented area.
Races in and out of the Guadalajara Metropolitan Area. The Guadalajara Metropolitan
Area is the largest urban agglomeration in the state and its elections attract the most media attention (in particular, the race for the municipality of Guadalajara).
Finally, other analyzed subgroups included: legislative and executive races, and 2012 candidates (before mandate legislative parity) and 2015 candidates (after mandate legislative parity)
races.
Qualitative analysis
A qualitative phase at the end of a quantitative study can be useful for interpreting the
quantitative data or to evaluate an intervention (Tolley, Ulin, Mack, Succop, &amp; Robinson, 2016).
Conversely, quantitative data can be used at an exploratory stage of the research, to supply useful
information for designing a qualitative study (Tolley et al., 2016). For the topic of gender differences
in campaign coverage, adding a (final) qualitative stage comprised of interviews has been suggested
at least by Hooghe et al. (2015), Lachover (2017), Van Aelst &amp; de Swert (2009), and Windett (2014).
In this study, the rationale for supporting the findings with a qualitative phase is to better understand the meaning of the statistically significant differences observed in the quantitative analysis:
Why is there a gender bias in media attention? Why is it that gender differences in the volume of
coverage are greater after mandated candidate parity in legislative posts? How does this bias originate?
We sought to explore the subjective understanding of participants about the gender differences in patterns of media coverage during electoral campaigns with the purpose of explaining the
causes of this bias. Semi-structured interviews were conducted during 2017 with four women that
participated as candidates in the same electoral process, and with eight experienced journ¬alists
(five women, three men) who covered the 2015 local electoral campaigns of Jalisco for radio and
newspaper outlets. Participant journalists were part of the same journalistic community as the me-

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dia staff that produced the radio coverage analyzed in the quantitative phase of this study and had
been practicing journalism for a range of 10-20 years. Six of the eight participant journalists were
producing contents for radio at the time; also, most of the participants were producing contents for
more than one media sector at the same time (for example, newspaper and radio).
All participants were briefed about the purpose of the interview and the confidential use of
the data. After the initial background questions, the interview guide included items about the role of
media during electoral campaigns, resources and communication strategies of candidates, media
treatment and attitudes toward quotas, and recommendations for candidates.
The interviews were recorded and transcribed for analysis. The qualitative analysis was
conducted by the author following the coding procedure suggested by Auerbach &amp; Silverstein
(2003). A software program (QDA Miner) was used to facilitate this procedure, which included creating and structuring codes, coding interview segments and retrieving units of meaning. Codes were
both developed from the general knowledge of the topic embodied in the literature review and inductively created after reading the transcripts.
Names of participants were omitted to ensure their privacy. Gender (m. or f.) and age were
considered the most relevant subject variables, and, as such, both are reported before the quotations.

Findings
A large quantity of competing candidates (44.3%) in the selected 47 races did not get any
radio coverage. Therefore, the distribution of minute shares (n = 352, M = 13.4%, SD = 0.223) has a
high number of zero values (44.3%) and a high number of candidates with relatively low shares, this
causing a right-skewed distribution. For this reason, we opted for non-parametric tests. The findings are presented below in the same order as the research questions.
RQ1: Is there significant gender bias in the volume of radio coverage of the local electoral
campaigns (2012-2015) in the state of Jalisco (Mexico)?
To answer the first research question, we began with scrutinizing the relationship between
gender and presence of coverage. Then, we tested the differences in the minute share averages for
male and female candidates. As previously mentioned, a high percentage of candidates running in
the Jalisco local elections (44.3%) did not obtain any media coverage during the campaigns. A first
test having as nominal variables the presence of media coverage and the candidate’s gender was run
to find out if there were differences attributable to gender when candidates were arranged according
to the presence or absence of media coverage. A Chi-square independence test allowed us to conclude that the null hypothesis cannot be rejected: χ2(1, N = 352) = 1.204, p = .273. Hence, there is no

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evidence of gender difference in the presence of coverage. However, when the nominal variable is
“presence of above-average media share” (in other words, presence of coverage greater than 13.4%),
the null hypothesis can be rejected: χ2(1, N = 352) = 4.471, p = .034. Thus, there is a gender difference in the presence of above-average coverage that cannot be attributed to chance.
To find out if there was gender bias in the volumes of radio coverage devoted to candidates,
we calculated the shares of coverage for each candidate in relation to their competitors in the same
race. Kruskal-Wallis tests were done to find out if the mean ranks of radio coverage minutes are the
same in both groups —men and women. This non-parametric test is used when the measurement
variable is not normally distributed (McDonald, 2014), as in this case: as previously explained, there
were a high number of candidates without any radio coverage. We ran this test for the eleven samples.

Table 1. Minute share average by gender
Women

Men

p

Average percent (SD)

N

Average percent (SD)

N

10.2 (20.2)

131

15.2 (23.4)

221

.037*

Legislative races

9.4 (19.7)

113

14.5 (26.0)

161

.423

Executive races

16.3 (23.3)

17

16.5 (14.1)

56

.426

More competitive parties

13.0 (18.8)

44

21.4 (25.9)

108

.117

Less competitive parties

8.8 (20.8)

87

9.3 (19.0)

113

.436

Inside GMA

9.3 (19.3)

86

15.9 (25.9)

145

.064

Outside GMA

12.1 (21.8)

45

13.9 (17.6)

76

.252

With party incumbency

16.0 (19.9)

11

34.1 (30.3)

36

.052

Without party incumbency

9.7 (20.2)

120

11.5 (19.9)

185

.423

2012: before legislative parity

16.6 (28.6)

37

16.2 (23.5)

104

.794

7.7 (15.2)

94

14.3 (23.3)

117

.030*

All the candidates

2015: after legislative parity

Note: ** p &lt; .01, * p &lt; .05. N corresponds to number of candidates. Significance scores correspond to Kruskal-Wallis tests.
Source: Author, with data from IEPC Jalisco (2012, 2015).

Globally, in the 47 races analyzed, the 131 female candidates had an average of 10.2% of the
minutes of coverage whereas the 221 male candidates had an average of 15.2% of the minutes of
coverage (see Table 1). The mean ranks of proportions of radio coverage were significantly different,
H(1, N = 352) = 4.37, p = .037. Thus, there is a gender difference in the volume of radio coverage
that cannot be attributed to chance.
RQ2: Are institutional and contextual factors involved in the observed gender differences?
To answer the second research question, share averages were calculated in ten subsamples
that arranged candidates according to relevant variables: all candidates, legislative, executive,
backed by competitive parties, backed by non-competitive parties, in the Guadalajara Metropolitan

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Area (GMA), not in the GMA, with party incumbency, without party incumbency, competing in 2012
(before legislative parity) and, finally, competing in 2015 (after legislative parity).
Male candidates had a greater mean rank of radio coverage in samples of candidates in the
2015 elections, H(1, N = 211) = 4.74, p = .030, candidates with party incumbency, H(1, N = 47) =
3.77, p = .052), and candidates based in the Guadalajara Metropolitan Area, H(1, N = 231) = 3.43, p
= .064) (see Table 1). Although “party incumbency” and “inside GMA” are not statistically significant, they remain very close to .05. On the contrary, there were no statistically significant differences between the mean ranks of share averages of radio coverage devoted to men and women in
the rest of the variables: legislative, executive, more competitive parties, less competitive parties,
outside the GMA, candidates without party incumbency and the 2012 elections.
To examine in more detail the change in average shares before and after mandated legislative
parity, the same analysis was made including only the candidates running for legislative posts. Results showed a more pronounced average share difference after the implementation of legislative
parity (see Table 2). However, both tests were not statistically significant.

Table 2. Minute share average by gender. Legislative races
Women
Average percent (SD)
Before legislative parity (2012)
After legislative parity (2015)

Men

p

N

Average percent (SD)

N

15.5 (28.5)

27

14.6 (25.8)

74

.867

7.5 (15.7)

86

14.5 (26.4)

87

.359

Note: ** p &lt; .01, * p &lt; .05. N corresponds to number of candidates. Significance scores correspond to Kruskal-Wallis tests.
Source: Author, with data from IEPC Jalisco (2012, 2015).

RQ3: What meanings and understandings about gender differences in patterns of media
coverage during electoral campaigns emerge from the actors most involved in this activity?
To answer the third research question, eight experienced journalists (five women, three
men, 10-20 years of journalistic experience), as well as four former candidates (all women), agreed
to participate in the qualitative phase of this study. The analysis focused on (1) ideas concerning the
role of media during electoral campaigns, (2) attitudes towards women and quotas in media organizations and political parties, and (3) resources and communication strategies of candidates.
Media coverage of elections: how it is and how it should be. The first topic discussed in the
interviews was media coverage of elections. Descriptions of trends in coverage included: the media
tend to pay too much attention to conflict issues labeled by the participants as “black campaigns”,
golpeteo (flak), negative campaigns, dirty war, political leaks and scandals (D, F); media seek topics
that attract the public’s attention (C); coverage is superficial because of economic and legal constraints (B) and there is favoritism towards candidates who will benefit the media organization in
the future (F).

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As prescriptions of media conduct during elections, interviewees proposed: that the media
should scrutinize the candidates’ proposals (and their repercussions for the people) as well as the
candidates’ backgrounds (B, D, E, F, J); that the media should be neutral and give equal space to all
candidates (C, F) and that the media should seek the benefit of society (C).
Interestingly, some of the participants brought up in a spontaneous manner the unscrupulous action by media organizations of selling positive coverage, and/or negative coverage of political
opponents (E, A, F, C).
Journalists’ attitudes towards women and quotas. Some participants stated that there are
women representatives without the capacity to perform their duties (C, F, A, B). Other related ideas
were that there are women with capacities whose parties do not allow them to compete as candidates (C, F, E), that there are women who “arrive” only because of their connections (F, B) and that
media outlets emphasize women’s acquaintances while the media do not tend to question men’s
capacities or connections (A, B, L). For example, an interviewee (m., 27) set forth:
Men… they are not criticized for getting in as the result of a gender issue, but women are.
And so, yes, it is different even in the way you tackle an article: you can criticize the whole
political platform of men, but with women, they [the reporters] are always trying to find out
whose wife they are or how they managed to get there.
A participant (f., 43) explained that lack of capacity is more noticeable in women and that
people in political parties make fun of women who do not have the capacity:
Everyone agrees that they should have the opportunity and get there and stay, just the same
as with men, though not just for women’s issues, but you see more women... Because there
are many men who stand out and not so many women who stand out, so, yes, as they say:
“oh, why did she get in?” or “why did she come?” Sometimes there are comments from the
parties against them because they see that they don’t… Or [there are] jokes.
Some participants asserted that women need training (F, C, J), are short of ambition (C) or
do not talk too much because they do not feel comfortable (C, A, L). For example, an interviewee (f.,
50) explained:
There are always more... patronizing attitudes towards women as in [changing voice]: Oh,
yeah, the female candidates. But they really do not stand out, they really do not have much
to contribute, they really do not have much to say; so there is a kind of invisibilization process, of making them invisible; they are there for other reasons.
A female participant considered that misogyny in media organizations is not a problem (D),
while male interviewees lamented the stereotype that beautiful women are not intelligent (E) and
argued that male bosses tend to reinforce an ideology that minimizes women (B, L). For example
(m., 27):
Among reporters it is very common to speak about this, even to express your own doubts
about what is happening: “hey, it is damn tough that this girl has made it there for this and
that.” And you begin to talk and to make sense of it in company, with your colleagues, like
the private soldier, you know, but when you talk to the bosses or the bosses of your bosses
they are the ones that tell you, that’s why I tell you that this ideology is reinforced. It is they

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who tell you how it is that a woman got to be where she is and that is why it is not an issue of
interest to the newspaper. You can say: “hey, she’s doing this, it would be cool to cover this
part with these women” and they say: “no because it doesn’t concern our newspaper”. And
then what they are doing is... yes, silence also reproduces ideology and they themselves tell
you...
Regarding the existence of quotas, some participants advanced critical ideas: quotas will
have to disappear (B) and they do not make sense if or because women lack capacities (F). For example, a respondent (f., 41) asserted:
It does not make any sense if it is only to comply. No, no, I don’t really think, if … they are
not there because of their ability, their career, their position, their intelligence, but because
they are friends with someone, or somebody’s lover, or somebody’s companion. Or because
the husband can’t compete, so it’s the wife, you know?
The allocation of candidacies by political parties as a resource. Some participants complained that women are given candidacies in places difficult to win (A, E) and that women are sent
to less important positions (E), echoing a charge often made and highly documented in the literature (Palma Cabrera &amp; Cerva Cerna, 2014). One participant explained that candidacies are given in
accordance with two values: loyalty and obedience to the political group (A), something that implies
that political parties prefer “recommended” or loyal women over talented ones (C, D). A female interviewee (f., 50) reflected on the consequences of poor criteria in the parties’ selection of candidates:
The media are aware of the need to fill quotas and of the internal arrangements of parties
[...] depending also on the kicking under the table between groups is how they determine
which districts or municipalities women will play for and in line with that understanding the
group has to back a candidate; [...] then if these women that the group imposes, “Jane Doe
is going to be the candidate”, if this woman does not satisfy that profile, she drags all us
women down, which is when the media suddenly take notice: Who is this candidate? Where
did she come from and why? What experience does she have? None? Whose companion is
she, whose friend is she? Whose lover is she?... And all these series of things that you as a
woman are blamed for, rather than your abilities: Where are you and who with? That is very
common... this label or pre-judgment made by the media is very difficult to remove. If you
are a candidate, what is your motive? It’s not because of your abilities: it is taken for granted
that it’s not because of your abilities.
Other ideas displayed by respondents were that female candidates are seen by members of
political parties, in the context of quotas, as an imposition (A) and that people in parties don’t like
quotas because female candidates are dull (D) or unprepared (I). An interviewee (f., 30) stated that:
The men were getting very nervous and we have had to remove from their imaginary and
their vocabulary the idea of “damn, it’s complicated because there are no women.” No, here
we are, asshole, it’s just that we were never given a chance to participate […] Today I feel
those who take decisions are very nervous: [they say] “and where we are going to find them
[female candidates]?” […] or “they are not prepared.” Well, neither are the men, huh. 2018
is going to be a very interesting election, I do think we’ll continue to see on the ballot the
wife of the guy who was going to be the candidate, but there’s going to be a transition, and

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you’ll see it sooner than we think, that will be much more real; you can see it was sudden,
that the reforms were very, um, that they came to many as quite a surprise, didn’t they? But
if it wasn’t going to happen that way, then it wasn’t going to happen at all...
Gender differences in campaign strategy and resources. One interviewee asserted that
there are no or very few gender differences in campaign strategies (B). Other participants identified
certain contrasts: a female reporter complained about the strategies in women’s campaigns as being
superficially “pinkified” or “softened” only to reproduce common stereotypes (D). Another female
reporter pointed out that men candidates are more tactful and have more public speaking skills
because they have had more experience, while women are beginners (C, J, L), that it is rare to see
women seeking interviews (C) and that there are women who lack knowledge and preparation (C).
Another interviewee agreed that there are women who lack public speaking skills (F). Former candidates elaborated on women’s difficulties. A participant (f., 32) considered this gender difference to
be the result of personal responsibility:
Really it is a lack of knowledge, of experience, in certain matters that can make you limit
yourself for fear of spoiling everything or for finding you have to say: I am not... er... specialized in this matter so let someone else who has the expertise do it.
Another interviewee (f., 30) reckoned the differences in skills formed a pattern:
Yes I think there must be a tremendous predominance of men and attention is still on men
and I also think women… that women suddenly do not feel up to —this does not apply to
me, by the way— I think they do not feel up to coming out with their own voice, or they are
more timid to…: “hey, let me consult the boss to see if he will give me the chance to speak
and...” I do not know, these are styles that… I think they are patterns that I think little by little have been breaking down, you know. That is, I do believe that the empowerment of
women in politics will be greater day by day; well, it is recent; and you cannot expect us
women overnight to grab the microphone and, er, come out with a solid result…
One participant (f., 50) reported gender differences in access to resources related to the perception of benefitted women as an imposition and to a lack of willingness to comply with the parity
principle, to the extreme of parties seeking annulment of female candidacies by legal means:
[the party’s leadership told us that] there will be no financial resources for the campaigns
for the nomination of imposed candidates until a court has resolved it and a little of this...
mood of saying: we do not know when they will decide, the electoral institute can decide
even the day before the election that you are not the candidate, so we cannot give you the
money as long as the institute has not decided. Then if the institute decides in a month you
will have the money and if not then you will not have any money for the campaign.
What can a female candidate do to improve the media coverage about herself and her attributions of viability? Most journalists concurred that a clear and convincing plan is essential to
improving a candidate’s coverage, irrespective of their gender (B, C, D, F, J). Other recommendations included having public speaking skills (C, E, J); self-confidence (speaking with conviction) (C,
E); not having a political background but having done relevant work before being a candidate (B);

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having a good team of collaborators or public relations consultants (E); competing for an important
position or representing an important party (B), and favoring women’s issues (F).

Discussion and conclusions
First of all, the good news deriving from the findings of this study is that there is no statistically significant difference between men and women in the presence of radio coverage. In other
words, the odds are no greater for women getting zero coverage about their campaigns than they are
for men. The odds were however greater for women to get a below-average share of radio coverage
than they were for men, as the difference in media attention between men and women candidates
obtaining above-average radio coverage is statistically significant.
The results of the quantitative phase of the study show lower average shares of coverage for
women candidates after the increase in female legislative candidates mandated by the parity principle in the 2014 Mexican political reform. These results demonstrate that mandated candidate parity
does not guarantee an absence of gender bias in media attention —or, as argued by Lühiste and
Banducci (2016, p. 24-25), “becoming a candidate does not equal media coverage”— and also suggest that gender bias in media attention may increase in electoral campaigns immediately after implementing mandated candidate parity.
Not all participants in the qualitative phase of the study agreed in acknowledging the existence of gender biases. However, data from the qualitative interviews make evident a variety of negative attitudes towards women politicians and gender quotas both in media organizations and political parties. These negative attitudes towards women include the belittlement of women and an insistence on explaining their career success through their political connections.
Taking together both pieces of evidence, it seems that women’s lower radio coverage after
the enactment of the parity principle reflects adverse attitudes towards female newcomers benefitted by the parity law, both from political parties and from media organizations; including the frequent perception of women as not being worthy of their nominations or as displacing men candidates. However, these perceptions rest on the common observation of competitive parties constantly preferring loyal to talented candidates.
Nowadays, women representation in legislative bodies is greater in Mexico in comparison
with most of the Latin American countries. The rise in quota effectiveness in Mexico is associated to
tighter and more precise quota laws (Palma Cabrera &amp; Cerva Cerna, 2014). Greater effectiveness
and increasing difficulty in getting around quota laws may have given rise to negative reactions towards women politicians benefitted by this gender policy —backlash that included unfavorable attitudes toward women politicians and manifested through a smaller average share of media coverage

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compared with the previous elections. The latter describes a way in which the implementation of
parity rule has the potential to influence gender differences in media coverage.
Alternative explanations for women’s lower average shares after the increase in women
candidates include differences in campaigns; especially, women’s lesser political experience (noticed
by media after spotting differences in public speaking skills) and a lack of resources for women benefitting from quota laws. The reported outcomes may also be caused by other inequalities in access
to political representation already documented in the literature, such as the placement of women
candidates in “lost” and/or less important districts and municipalities, as in both cases candidates
receive fewer party resources (including symbolic support, or acompañamiento) and therefore become less appealing to the media.
In addition to the volume of media attention, further studies should just as well examine the
substance of news items and include a sample that is representative of more Mexican states. Quantitative findings in this study have to be taken with care, as significance levels are sensitive to sample
size.

Disclosure statement
No potential conflict of interest was reported by the authors.

Funding
Fieldwork was partially funded by University of Guadalajara's program to support the improvement
in the production conditions of the members of the SNI and SNCA (Prosni).

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Revista de Comunicación Política, vol. 1, enero-diciembre, 2019, http://rcp.uanl.mx, pp. 75−94, ISSN: en trámite

�Rediscutiendo la Comunicación Política Comparada:
epistemología, etnocentrismo y el objeto distante
Rethinking Comparative Political Communication: epistemology, ethnocentrism and the distant object

Luiz Leo

Arthur Ituassu

Pontifícia Universidade
Católica do Rio de Janeiro
Orcid https://orcid.org/0000-0003-1945-7628
lleo@puc-rio.br

Pontifícia Universidade
Católica do Rio de Janeiro
Orcid https://orcid.org/0000-0003-4781-1946
ituassu@puc-rio.br

Vivian Mannheimer

Letícia Capone

Pontifícia Universidade
Católica do Rio de Janeiro
Orcid https://orcid.org/0000-0002-4072-8755
vmannheimer@gmail.com

Pontifícia Universidade
Católica do Rio de Janeiro
Orcid https://orcid.org/0000-0003-3134-6701
leticiacapone@gmail.com

Resumen: Este artículo presenta una discusión teórica y epistemológica sobre el campo de la comunicación política
comparada. Desde nuestra perspectiva, el área presenta algunas contradicciones teóricas, conceptuales y metodológicas que
su maduración todavía no ha sido capaz de resolver. Aquí se destacarán tres niveles de problemas: la prevalencia de una
perspectiva epistemológica calcada en un paradigma positivista, con énfasis en relaciones deterministas y funcionales; el
etnocentrismo de los análisis, orientados por parámetros predominantemente (norte)occidentales; y un distanciamiento
relativo del campo de su objeto fundamental: la comunicación política per se. El presente trabajo confronta dichos condicionamientos, problematizando cuestiones y sugiriendo alternativas para las investigaciones.

Palabras clave: Comunicación política comparada, medios de comunicación y democracia, teoría, epistemología,
objeto de análisis

Abstract: This article features a theoretical and epistemological discussion about the field of comparative political communication. From our perspective, the area has presents theoretical, conceptual and methodological contradictions, and
although it had reached some maturity, it has not overcome these issues. Three problems will be highlighted here: the prevalence of an epistemological perspective traced in a positivist paradigm, with emphasis on deterministic and functional relationships; the ethnocentrism of the analyzes, oriented by predominant (North)Western parameters; and a relative distance
between this field of study and its fundamental object: the political communication per se. This paper confronts these conditions, problematizing issues and suggesting alternative paths for future research.

Keywords: Comparative political communication, media and democracy, theory, epistemology, object of analysis
Fecha de recepción: 19/09/2019
Fecha de aprobación: 21/11/2019

Cómo citar este artículo / How to cite this paper: Leo, L., Ituassu, A., Mannheimer, V., &amp; Capone, L.
(2019). Rediscutiendo la Comunicación Política Comparada: epistemología, etnocentrismo y el objeto distante. Revista de
Comunicación Política, 1, 95−109. doi:10.29105/rcp1-5

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�Rediscutiendo la Comunicación Política Comparada

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Introducción
El campo de la Comunicación Política Comparada (CPC) constituye una tradición de estudios razonablemente establecida (Blumler &amp; Gurevitch, 1975, 1995, 2004; Canel &amp; Voltmer, 2014; de Vreese,
2017; Esser &amp; Pfetsch, 2004, 2016; Guerrero &amp; Márquez-Ramírez, 2014; Gunther &amp; Mughan, 2000;
Hallin &amp; Mancini, 2004, 2011; Kaid, 2004; Mcnair, 1999; Nimmo &amp; Sanders, 1981; Nordenstreng &amp;
Thussu, 2015; Norris, 2004, 2009; Siebert, Peterson, &amp; Schramm, 1956; Zielonka, 2015). Jay Blumler y Michael Gurevitch (1975, 1995, 2004), pioneros de los primeros inventarios sobre el “estado
del arte” de la investigación comparada en comunicación política, sugieren que el campo pasó de su
“infancia”, allá por los años 70 (donde el tono era de incertidumbre), a una especie de “adolescencia” a inicios de los años 90 (período marcado de forma más optimista por el crecimiento y la identidad emergente de las investigaciones), y llegando a la “madurez” a mediados de la primera década
del 2000, con una base teórica más sólida en los trabajos y un empirismo más amplio en los resultados alcanzados por las investigaciones (Esser &amp; Pfetsch, 2004).
Sin dejar de reconocer los avances, este artículo argumenta, buscando contribuir con los estudios del área, que la madurez alcanzada por las investigaciones de comunicación política comparada esconde algunas controversias importantes, y defiende la idea de que el campo de estudios,
formado a partir de una tradición de investigación con una amplia literatura especializada, necesita
una reevaluación y una actualización de sus presupuestos básicos. Existen problemas teóricos, conceptuales y metodológicos que deben enfrentarse. Las preocupaciones no son recientes, pero poco
se ha hecho hasta ahora para encontrar salidas efectivas para determinados impasses, que alimentan un relativo estancamiento de los estudios producidos en las últimas décadas. De forma general,
las críticas dirigidas a la Comunicación Política Comparada derivan de los cuestionamientos que
viene sufriendo la propia Comunicación Política (Barnhurst, 2011; Nielsen, 2014; Blumler &amp;
Coleman, 2017; Brants &amp; Voltmer, 2011; Henn, Jandura, &amp; Vowe, 2015; Norris, 2000).
Las discusiones que se establecen en estos trabajos sugieren un rethinking de la comunicación política, destacando problemas como: el énfasis excesivo en la perspectiva sistémica; el enfoque
prácticamente restringido a las relaciones de causa y efecto; la amplia preponderancia de los análisis cuantitativos con respecto a los cualitativos; la noción limitada de comunicación en los debates
sobre los medios y la política; el papel pasivo del público, restringido al de sujeto de los efectos de la
comunicación política; y, entre otros, las preocupaciones crecientes en cuanto al propio estado de
los medios de comunicación en la actualidad, frente a sus profundas transformaciones tecnológica y
económicas. En tal sentido, hay por lo menos tres posicionamientos críticos que indican la orientación de este artículo.
El primero es el relativo conformismo con relación a los presupuestos epistemológicos en
los que se apoya la mayor parte de los estudios de la comunicación política comparada, en la forma
de abordajes de cuño positivista (es decir, centrados predominantemente en relaciones de causa y

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efecto). Aquí no hacemos propiamente una crítica al positivismo, sino a la falta de diversidad epistemológica en el campo. El segundo es la prevalencia de criterios normativos más adecuados a la
realidad del hemisferio Norte, lo que conduce a cuestionamientos recurrentes en cuanto al etnocentrismo de los estudios comparados de comunicación política. Y el tercero es un enfoque mayoritario
en la perspectiva sistémica, con una reducida atención a la comunicación política per se, en el sentido de una comprensión más concreta de los procesos de comunicación política, que resultan de las
interacciones entre los agentes.
Como se afirmó anteriormente, este artículo no es de naturaleza empírica. Pretende, en
realidad, confrontar algunos de los condicionamientos señalados esperando así contribuir con futuros abordajes que puedan completar vacíos importantes en el campo. En tal sentido, el presente
trabajo se divide en tres secciones, además de esta introducción. En la primera se discuten las limitaciones epistemológicas del campo, especialmente a través de lo importante trabajo de Hallin y
Mancini (2004), Comparing Media Systems. En la segunda, el relativo etnocentrismo del campo y,
en la tercera, el distanciamiento de su objeto de análisis fundamental: la comunicación política per
se. Finalmente, en las conclusiones, consolidamos los resultados de las discusiones expuestas y sugerimos posibilidades alternativas de desarrollo para el área, con especial foco de atención en la
América Latina.

La cuestión epistemológica
Pippa Norris (2002) hace una ponderación importante para referirse a la tradición de los
estudios de comunicación política, que nos parece que puede extenderse al campo de la comunicación política comparada. Según esta autora, el estudio de la comunicación política “es inherentemente interdisciplinario” (p. 133), ya que reúne historiadores culturales, sociólogos, economistas,
escuelas de periodismo profesional y psicólogos sociales, así como analistas de medios de comunicación y politólogos. Sin embargo, la autora destaca una diferencia significativa de enfoque en los
abordajes que atraviesan una gran parte de los estudios de área. En los análisis de tipo comunicacional, prevalece el tratamiento del contenido de los mensajes políticos como “la variable dependiente central” para la explicación de los fenómenos “en términos de valores o un contexto social,
económico y político más amplio” (p. 133). Por otro lado, los politólogos “tienden a considerar el
contenido de las comunicaciones políticas principalmente como variables independientes, en un
intento por explicar patrones de actitudes y comportamientos de masa” (p. 133). En ambos casos, a
pesar de la importancia conferida a las variables en análisis, lo que prevalece es una lógica notoriamente de causa y efecto que orienta la reflexión de los autores.
En cierto modo, los estudios de comunicación política comparada se inscriben en lo que
Boaventura de Souza Santos (1988) define como un “orden científico hegemónico” (p. 47). Una for-

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ma de hacer ciencia más “tradicional” y “dominante”, caracterizada por un modelo de racionalidad
moldeado por y para las ciencias naturales, que privilegia los aspectos cuantitativos de los fenómenos y busca una cierta regularidad lineal de la naturaleza, con vistas a la posibilidad de prever un
comportamiento futuro.
Antes de avanzar en las discusiones, cabe destacar que el modelo más convencional de racionalidad que “preside la ciencia moderna” (Santos, 1988, p. 48) no tiene nada de malo en sí mismo. Lo que aquí se problematiza es la hegemonía incomparable de ese modelo, así como su adecuación a una reflexión más amplia en el campo de la comunicación política comparada, frente a la
necesidad de una revisión crítica y de la actualización de algunas premisas principales del área, como ya se señaló.
Un ejemplo importante del paradigma epistemológico del campo proviene del trabajo de
Hallin y Mancini, la principal referencia reciente del área. En Comparing Media Systems: Three
Models of Media and Politics (Hallin &amp; Mancini, 2004), los autores instituyen un modelo de análisis
orientado por una perspectiva funcionalista (de lógica determinista) en la cual las estructuras condicionan los procesos, en este caso, las dimensiones de los medios de comunicación y de la política. De
la “herencia” dejada por Four Theories of the Press (Siebert et al., 1956), la “trampa” de la estructura (o causa) que define los procesos (o efectos) tiene su raíz en los estudios comparados de la comunicación política. De esa manera, y dado el carácter deductivo en el que se apoya el método de abordaje de estos análisis, examinar solamente las estructuras no aproxima los estudios de la comunicación política a lo que, de hecho, se da en términos de “un proceso interactivo de transmisión de informaciones entre los políticos, los medios de comunicación y el público”, en los términos sugeridos
por Pippa Norris (2002, p. 127). Al contrario, casi siempre los aleja.
La perspectiva sistémica, que se fortalece en un contexto de mundo globalizado, tiende a reforzar un cuadro de análisis ya profundamente orientado por dicha epistemología positivista. Tomada de la teoría sistémica, la noción de sistemas, por su carácter dinámico y multidimensional
(Luhmann, 1995), comenzó a utilizarse de forma regular en el estudio de las relaciones entre comunicación y política. La literatura sitúa las correlaciones de las variables explicativas en términos
sistémicos, en lo que se suele llamar el nivel macroanalítico o cultural (con el cual se combinan otras
posibilidades de correlaciones también en los niveles mesoanalítico o de las organizaciones y/o instituciones, y en el microanalítico, correspondiente a las actividades de los actores). Son, casi siempre, lecturas cargadas de presupuestos funcionalistas en los que el énfasis en las estructuras determina el alcance de los análisis.
Por lo tanto, se configura una línea de razonamiento determinista fundada en explicaciones
a partir de una relación lineal, de causa y efecto. Y más aún, al tratar sobre los sistemas políticos o
las sociedades, en términos comparados, como “conjuntos” con desarrollos, complejidades y desafíos propios, los abordajes sistémicos sugieren la posibilidad de identificar equivalencias o diferen-

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cias entre dichas realidades. El problema es que el concepto de sistema conlleva un barniz antihistórico, en general ignorado en los análisis comparativos, ya que se lo utiliza constantemente como una
metáfora de un presunto arreglo institucional, fundado sobre un criterio de estabilidad que, en la
práctica, no existe. Las transformaciones continuas que delimitan la realidad y su propio carácter
dialéctico e imprevisible convierten el esfuerzo de categorización sistémica en un ejercicio eficiente,
pero también limitado. De esa manera, orientados por ese “modelo de análisis”, los estudios siguen
una “regla” implícita, aunque acordada, de que las estructuras moldean los procesos, en carácter
prácticamente unidimensional. Es lo que defienden, por ejemplo, Frank Esser y Bárbara Pfetsch
(2004), en la antología de estudios (2004) que organizaron. Según los autores, “las estructuras,
normas y valores específicos de los sistemas políticos moldean los papeles y comportamientos de la
comunicación política” (Esser &amp; Pfetsch, 2004, p. 8).
En el otro extremo del espectro de cuestiones y temas que despertaron la atención de los investigadores del campo en el mismo período, los temores con respecto a la homogeneización de los
medios, de los contenidos de los medios y de los procesos de comunicación política como resultado
de los cambios tecnológicos, sociales y políticos hicieron surgir líneas de investigación alrededor de
los conceptos de convergencia y de americanización, globalización y modernización. Esos temas
están relacionados con lo que denominamos, en la sección siguiente, “la cuestión etnocéntrica”.

La cuestión etnocéntrica
Además de las discusiones que se aproximan tangencialmente a lo que denominamos en este artículo “problema epistemológico” –en la medida en que los análisis de la comunicación política
comparada parecen muy condicionados por relaciones de causa y efecto, resultantes de perspectivas
deterministas (funcionalistas/positivistas)–, la orientación de la literatura por valores, normas,
conceptos y métodos de análisis oriundos del hemisferio norte también aparece con un peso importante en las investigaciones desarrolladas en el campo. En términos cuantitativos, es razonablemente simple constatar la fuerte prevalencia de las escuelas occidentales cuando se observa la procedencia de las principales obras colectivas del área y, en ellas, la cantidad de artículos de autores de origen estadounidense y de Europa Occidental. En Comparing Political Communication: Theories,
Cases and Challenges, de Frank Esser y Barbara Pfetsch (2004), editado en Inglaterra, hay 17 artículos que reúnen 20 autores, de tan solo cinco nacionalidades, la mayoría de ellos estadounidenses
y alemanes. En Comparing Political Communication across Time and Space: New Studies in an
Emerging Field, editado por María José Canel y Katrin Voltmer (2014), también en Inglaterra, son
otros 14 artículos que reúnen las contribuciones de 26 autores de nueve nacionalidades diferentes,
con un predominio de alemanes, suizos e ingleses.

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Pippa Norris (2009) contribuyó con la problematización de la cuestión. Según la autora, “la
mayor parte de las investigaciones sobre comunicación política todavía se realizan en el contexto de
los Estados Unidos, una nación caracterizada por medios de comunicación y un sistema político
atípicos en muchos aspectos importantes” (pp. 322−323). Como consecuencia de esto, el “vocabulario común” que surge de la literatura estadounidense puede, muchas veces, “aumentar la neblina
conceptual general”, mientras los investigadores “buscan diligentemente fenómenos difusos y mal
definidos, como la ‘personalización’ (de la política), la ‘profesionalización’ (de los medios de comunicación), los ‘game frames’ o la ‘lógica de los medios’” (Norris, 2009, p. 323).
Una forma de ver esto está en lo que el área denomina convencionalmente “americanización” (Blumler &amp; Gurevitch, 2004; Hallin &amp; Mancini; 2004; Negrine &amp; Papathanassopoulos, 1996;
Swanson &amp; Mancini, 1996). La tendencia es a menudo relativizada en los análisis, contrapuesta a las
tesis de la “modernización” o la “secularización” (Swanson, 2004), que explicarían cambios estructurales de los actores políticos, de los medios de comunicación y del público como resultado de procesos de largo plazo que implican diferenciaciones funcionales necesarias de las sociedades modernas, que reaccionan de forma adaptativa, caso por caso.
En este contexto, Norris señala el desafío permanente de superar el etnocentrismo que marca los estudios de comunicación política comparada, casi siempre teniendo como parámetros de
análisis dimensiones, variables e indicadores propios de una realidad determinada (frecuentemente
del Norte), que, a pesar de no pretender ser universales, afectan los análisis de otras regiones y contextos. Para la autora, la cuestión central continúa siendo entender si la comunicación política en un
determinado país “es más o menos como en los Estados Unidos (para bien o para mal), en lugar de
generar insights más fructíferos, hipótesis más imaginativas y observaciones más interesantes para
la comparación en una amplia gama de estados, regímenes, eras y contextos” (Norris, 2009, p. 323).
María José Canel y Katrin Voltmer (2014) también alertan sobre la necesidad de ampliar el
alcance y diversificar las perspectivas de análisis de la comunicación política comparada. Según las
autoras, hay “una inquietud con respecto al dominio de la investigación anglosajona en el campo,
que muchas veces presupone que los desarrollos específicos de los Estados Unidos son universales”
(p. 5). Así, argumentan sobre la importancia de desarrollar más investigaciones comparativas no
solo en una dimensión espacial (en el sentido de la transversalidad), sino también longitudinal (en
el sentido temporal), de modo que los análisis puedan explicar el hecho de que “los sistemas y las
culturas no están congelados en el tiempo, sino cambiando de forma constante bajo la influencia de
diversos procesos de transformación” (p. 15).
En términos generales, el hecho de que las preocupaciones sobre el etnocentrismo afecten el
desarrollo del campo parece ocupar un lugar de importancia creciente en la literatura. Al señalar los
desafíos de las investigaciones de comunicación política comparada en un mundo en transformación, Frank Esser y Barbara Pfetsch (2004) destacan una faceta importante de este tipo de estudio:

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el análisis comparativo proporciona un antídoto para la universalización ingenua, contrariando la
tendencia de presumir que los resultados de la comunicación política del propio país también se
aplican a otros países. Eso ayuda a prevenir el parroquialismo y el etnocentrismo (p. 384). La ponderación no toma en cuenta, sin embargo, que los presupuestos normativos, conceptuales y metodológicos de análisis comparados están, por regla general, vinculados a un “orden científico” y son
influenciados por valores culturales específicos. De cualquier manera, las atenciones crecientes (y
extemporáneas) dedicadas al problema son una señal de que no hay una acomodación en el cuadro.
Al respecto, se están desarrollando esfuerzos importantes en diversas regiones del mundo
para comprender los diferentes modos de comunicación política practicados en la contemporaneidad, sin el velo de una mirada a partir del centro. En ese contexto, algunos análisis regionales “periféricos” adquirieron una expresión más relevante, como la obra organizada por Jan Zielonka (2015)
acerca de la comunicación política en las jóvenes democracias de Europa Central y Oriental. La investigación organizada por Kaarle Nordenstreng y Daya Thussu (2015), que aborda la relación entre
los sistemas de medios de comunicación y políticos de los BRICS, va en el mismo sentido. Y también
podemos mencionar los avances, aunque todavía tímidos, en el análisis de los sistemas de medios de
comunicación latinoamericanos con un enfoque comparado (Lugo, 2008). Sin embargo, las preocupaciones en cuanto a la orientación etnocéntrica del área no deberían resumirse tan solo a una mayor producción de estudios fuera de un contexto de centralidad. Esser y Pfetsch (2016), en un artículo más reciente, señalan que la investigación futura debería “dedicar todavía más atención a la
revelación de las interacciones político-mediáticas en países no occidentales y en democracias jóvenes, teniendo en cuenta que el papel de la cultura en la comunicación política es crítico para la comprensión de las transiciones políticas y los cambios en el sistema” (p. 14).
Quienes ponderan los efectos negativos de esta “contaminación” por una mirada sesgada
por las perspectivas del Norte son Afonso de Albuquerque (2012) y Afonso de Albuquerque y Pamela Pinto (2014). Refiriéndose al contexto de las investigaciones desarrolladas en Brasil, Albuquerque
y Pinto (2014) critican “el uso de referencias externas para estructurar los medios de comunicación
a partir de modelos como el estadounidense y el británico” (p. 552), y condenan la lógica de la “polarización entre centro (exterior) y periferia (nacional)”, considerando fundamental abandonarla,
para una comprensión mejor y más efectiva de las relaciones entre los medios de comunicación, la
política y la economía, aplicadas al caso brasileño (p. 518). En alguna medida (y para efectos de
ilustración del argumento), la misma línea de razonamiento se puede aplicar a las discusiones en
torno a los parámetros que determinan el concepto de democracia, como uno de los elementos clave
para los análisis comparados de comunicación política. Frecuentemente, lo que se tiene en cuenta
en los modelos de análisis es lo que se define convencionalmente como “democracias consolidadas”
o “avanzadas”, que se aplica a países occidentales marcados por procesos históricos específicos. En
las realidades distintas (de Occidente), en contraposición, la literatura se refiere a las democracias
como procesos políticos en transición, en desarrollo, tardíos o jóvenes, dependiendo del autor.

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El objeto distante
John Dewey, a inicios del siglo XX, participó de un importante debate con sus pares del
momento, con Walter Lippmann en particular, acerca de la relevancia del público en las dinámicas
de la política. El “diálogo” se establece con la publicación de The Public and its Problems: An Essay
in Political Inquiry (Dewey, 1927/2012), contraponiéndose a las ideas de Lippmann (1922), en Public Opinion. El autor defiende la tesis de que las prácticas comunicativas son constitutivas de la
política en las sociedades democráticas (Ituassu, Capone, Magalhães Firmino, Mannheimer, &amp; Murta, 2019). Dewey (1922) reconoce, sin embargo, un “eclipse del público” (p. 101), con motivo del
fuerte desarrollo tecnológico que originó la “gran sociedad”. Con esa expresión, el autor se refiere a
grupos humanos cada vez más desagregados, abstractos e impersonales, impulsados por el proceso
de industrialización, que rompió con el carácter comunitario. En su obra, Dewey defiende el importante papel que la comunicación debe cumplir para el rescate de los vínculos vitales y participativos,
capaces de generar experiencias en común y contraponer el proceso de desagregación y atomización
que afecta al público moderno.
Lo que las ideas de Dewey tienen de relevante para la investigación de la comunicación política comparada es que el autor no promueve la separación entre los procesos comunicativos y los
sistemas. Así, las dimensiones de los medios de comunicación, de la política y del público son pensadas de forma completamente integrada, para dar sentido a la comprensión de los procesos de
comunicación política resultantes de dicha correlación de fuerzas. Más que eso, Dewey le atribuye a
la comunicación la “misión” de restaurar el público y la cohesión de los grupos comunitarios, confiando en la igualdad de los individuos ante la ley y en el ciudadano como fuente creadora de la autoridad. Así, ve la formación de los sujetos como resultado de la política y la sociedad como un organismo humano, cuyas partes están vinculadas por la armonía para la cual las prácticas comunicativas son vitales. En esa línea de razonamiento, las investigaciones comparadas de comunicación
política, sobre todo las que adoptan las perspectivas de análisis sistémicos en busca de modelos y
parámetros normativos de validez más amplios, parecen distanciarse de lo más esencial en una reflexión sobre la comunicación política: las prácticas en sí, los fenómenos concretos que resultan de
la relación entre los autores que integran en sistema.
En The crisis of public communication, Jay Blumler y Michael Gurevitch (1995) señalan
una crisis de la “comunicación cívica” en el balance que hacen de la presencia de los medios de comunicación en el universo de la política contemporánea. Los autores se concentran en el último
cuarto del siglo XX para constatar que el papel de los medios de comunicación de masas se ha vuelto cada vez más influyente, controvertido y perturbador. Defienden la idea de que la situación llegó
a un punto de tensión al argumentar que las prácticas de la comunicación política estuvieron muy

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por debajo de los ideales democráticos, lo que generó una “crisis de comunicación para la ciudadanía” (p. 1). Concentrados en la realidad anglosajona, establecen una mirada crítica sobre la relación
entre la radiodifusión, los medios de comunicación y los políticos británicos y estadounidenses, con
énfasis en las campañas electorales de fines de los años 1960. En un esfuerzo por comprender las
raíces del problema, argumentan que la crisis no es culpa ni de los políticos ni de los periodistas,
sino que tiene un carácter "estructural” (p. 1). De esa manera, observan un público cada vez más
descontento con el ambiente social y político, y cuya capacidad de entender los problemas de la ciudadanía es confusa y frustrante.
Como forma de complementar el método usado para abordar las características sistémicas
de la comunicación política en sociedades democráticas complejas, los autores sostienen además
que los dos conjuntos de instituciones aludidas, las organizaciones políticas y los medios de comunicación, estarían involucrados en el curso de la preparación de los mensajes, en interacción horizontal entre sí, mientras que, en un eje “vertical”, actuarían por separado en el sentido de divulgar y
procesar información e ideas de y para los ciudadanos (público). En ese contexto, las interacciones
entre las instituciones estarían condicionadas por relaciones mutuas de poder. Sin embargo, se trata
de poderes independientes emanados de una misma fuente, que son sus relaciones con la audiencia/sociedad (que supuestamente ejercería el papel de “fiel de la balanza”)
Como conclusión de sus propuestas, sostienen que la “visión de la comunicación política”
presentada “se basa en el concepto de un sistema como un conjunto de relaciones de entrada y salida que vinculan sus elementos constituyentes en una red de dependencias mutuas” (Blumler &amp; Gurevitch, 1995, pp. 23−24). Además, defienden que el modelo tiene utilidades tanto teóricas como
empíricas, ya que facilitaría un análisis comparativo de los sistemas de comunicación política de las
diferentes sociedades, siendo capaz de generar hipótesis sobre las cuales se podría lanzar una serie
de investigaciones transnacionales.
Lo que nos causa extrañeza en la revisión del modelo clásico propuesto por Jay Blumler y
Michael Gurevitch es el virtual abandono, por parte de los autores que les siguieron, de las dimensiones de análisis que involucran la participación del público en el proceso de la comunicación política, así como de análisis más centrados específicamente en los mensajes producidos por el sistema.
Concurre para esa desvirtualización de los análisis el enfoque excesivamente macroanalítico o cultural, combinado con reflexiones orientadas hacia los niveles mesoanalíticos (o de las organizaciones
y/o instituciones) que el trabajo de Daniel Hallin y Paolo Mancini desencadenó. La publicación de
Comparing Media Systems: Three Models of Media and Politics (Hallin &amp; Mancini, 2004), en tal
sentido, parece haber llevado al campo hacia un patrón de análisis que contribuyó con un alejamiento paulatino de las investigaciones comparadas de la comunicación política en sí, como objeto
específico de reflexión.

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De cierta manera, Richard Gunther y Anthony Mughan (2000), editores de Democracy and
the Media: A Comparative Perspective realizan la misma crítica cuando constatan que los análisis
de los medios de comunicación ahora tienden a concentrarse a veces en el nivel micro, en los efectos
de nivel individual de la comunicación política, y otras en los estudios macro de la “estructura de los
sistemas mediáticos y cómo estos afectan la política” (p. 1). Sin embargo, pocos buscaron combinar
las perspectivas macro y micro con el fin de examinar la relación entre medios de comunicación y
política en las sociedades democráticas o en proceso de democratización. Para los autores, los medios de comunicación de masas son “el tejido conectivo de la democracia” (p. 1). Y por su intermedio
los ciudadanos y los políticos se comunican, "en sus esfuerzos recíprocos por informar e influir” (p.
1). Pero Gunther y Mughan (2000) lamentan que, a pesar del reconocimiento de la importancia de
esa función de comunicación política, hay una notable ausencia de “análisis comparativos rigurosos
de la interacción mutuamente influyente entre el flujo de información política, por un lado, y el carácter democrático básico de los regímenes políticos y las actitudes y comportamientos individuales,
por el otro” (p. 1). La falta de una agenda integrada en la literatura y la dispersión de investigadores
entre diferentes disciplinas académicas, según Gunther y Mughan (2000), se convirtió en un “obstáculo importante para una comprensión más profunda de la relación entre los medios de comunicación y el proceso político democrático” (p. 1). Con eso, se estableció una bifurcación entre distintas escuelas de análisis: por un lado, analistas de medios de comunicación enfocados en una perspectiva micro, con una mirada en cuestiones relacionadas con cómo y de qué manera los medios son
importantes, restringidos a las investigaciones de los efectos de nivel individual de las comunicaciones políticas, generalmente durante las campañas electorales; por el otro, los más concentrados en
el nivel macro, que estudiaron la estructura de los sistemas de medios de comunicación y cómo esos
sistemas afectan la política, examinando características sistémicas tales como los patrones de regulación gubernamental, de propiedad de los medios, de contenido programático, de estructura de
audiencia y de la audiencia, entre otras.
En el libro, los autores tratan de “resolver” el dilema ofreciendo una síntesis de las perspectivas macro y micro en diez estudios de caso de países diferentes, que exploran “la relación entre los
medios de comunicación y la democracia a partir de una variedad de perspectivas y en escenarios
políticos ampliamente variables” (p. 2). En ese sentido, se enfocan en las “maneras por las cuales las
comunicaciones políticas influyen en las actitudes y el comportamiento de los ciudadanos y afectan
la calidad de la vida política en los sistemas democráticos establecidos” (p. 2), a través de un “esfuerzo para enriquecer la perspectiva de nivel micro, examinando sistemáticamente las características macro o estructurales de los sistemas de medios de comunicación, así como la interacción entre
los niveles micro y macro” (Gunther &amp; Mughan, 2000, p. 2).

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Conclusión
El objetivo de este artículo fue producir una discusión teórica y epistemológica sobre el
campo de la comunicación política comparada, reflexionando sobre problemas teóricos, conceptuales y metodológicos todavía no resueltos y que deben enfrentarse. Es importante señalar que se trata
de una investigación en estado inicial, que aún debe desarrollarse con más profundidad, en especial
en lo que se refiere a la literatura especializada. De cualquier manera, lo que esta reflexión pretendió
apoyar hasta aquí es que las investigaciones en comunicación política comparada contienen contradicciones que se fueron arraigando en los análisis ya realizados, en la medida en que la disciplina
fue logrando una supuesta madurez, según el argumento propuesto por Blumler y Gurevitch (2004).
A partir de las contextualizaciones y de las discusiones propuestas, sugerimos tres percepciones críticas que determinaron la orientación de este artículo: 1) la relativa conformidad con relación a los presupuestos epistemológicos en los que se basa una gran parte de los estudio de la comunicación política comparada, en forma de abordajes de cuño positivistas; 2) la prevalencia de
criterios normativos más afines a la realidad del hemisferio Norte, lo que conduce a cuestionamientos recurrentes en cuanto al etnocentrismo de los estudios de naturaleza comparada en comunicación política; 3) una atención todavía limitada a los abordajes comparativos sistémicos de la comunicación política, acerca de las prácticas de comunicación política y, en última instancia, una reducida atención a la comunicación política per se, en el sentido de una comprensión más concreta de
los fenómenos de comunicación política en sí mismos, como resultado de las interacciones entre los
agentes (de los medios, la política y el público) en sus dinámicas.
Enfatizamos, una vez más, que el presente artículo no es de naturaleza empírica. Pretende,
en realidad, confrontar algunos de los condicionamientos señalados esperando así contribuir con
futuros abordajes que puedan completar vacíos importantes en el campo. No hay, por cierto, un
camino consensuado sobre qué podría cubrir todas las deficiencias. Las perspectivas teóricas, conceptuales y metodológicas que la ciencia ofrece son variadas y no hay que pensar, necesariamente,
en una ruptura, sino más bien en un esfuerzo de compatibilización de las tradiciones de investigación y de las herramientas de análisis existentes, tanto del campo de la ciencia política comparada,
como de la propia área de comunicación política.
En un sentido más amplio, la dirección señalada por John Dewey (1927/2012) parece favorecer algunas alternativas más factibles para un desarrollo efectivo de la comunicación política
comparada. El autor está alineado a una tradición epistemológica del pragmatismo, en la cual importa más la observación de los fenómenos en su concreción, es decir, en términos de sus desdoblamientos prácticos, a partir de una comprensión de los contextos donde se producen. En tal sentido, los abordajes de carácter normativo, fundados en una lógica estricta y determinista, que establecen las explicaciones causales para la comunicación política en los niveles macro y meso, con fines

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comparativos, podrían profundizarse para contemplar también lo que acontece en términos de las
relaciones de nivel micro, entre agentes y contenidos.
En la vertiente derivada de este último abordaje, el trabajo de James Carey (2008) también
proporciona indicios para la elaboración de un cuadro epistemológico menos limitado en los análisis de los fenómenos de la comunicación política al ampliar la comprensión de la “comunicación
como cultura”, que supera una lógica científica que ve la comunicación como un fenómeno de
transmisión –por lo tanto orientado por una razón instrumental, generadora de efectos o, incluso,
sirviendo a otros fines, como la política, en este caso– para examinarla según una visión más amplia
y ritualista, como dimensión de la cultura.
En ambos casos los autores dialogan con una perspectiva más constructivista y hermenéutica, en la cual los contextos solo pueden comprenderse a partir de los fenómenos que los constituyen,
en un proceso permanente de reconfiguración entre “textos” (prácticas) y “contextos” (estructuras)
donde se producen los fenómenos. Desde ese ángulo de investigación es posible analizar los procesos y las prácticas de la comunicación política como comunicación per se, comprendidos así como
fenómenos representacionales (Hall, 2106) y, por lo tanto, más vinculados a una tradición de investigaciones que valoriza la crítica, la historia, los discursos y el lenguaje como construcciones sociales
de la realidad. Este refinamiento metodológico, calcado en una visión epistemológica menos mecanicista, permite dirigir preguntas más prácticas a los esfuerzos de comparación de los sistemas de
comunicación política (ya sean los más semejantes o los más diferentes) y se aproxima a lo que autores como Gunther y Mughan (2000) defienden en su abordaje de múltiples niveles (es decir, examinando sistemáticamente las características macro o estructurales de los sistemas de medios de
comunicación y de la política, enriquecidas por perspectivas de nivel micro, con el fin de integrarlas). En este contexto, es de suma importancia destacar también los trabajos de Martín-Barbero
(2010), García Canclini (2005) y Waisbord (2014ª, 2014b, 2019), que ofrecen un especial potencial
de contribución a los estudios de comunicación política comparada en América Latina.
Eso no implica negar lo que ya se viene haciendo, sino ampliar el alcance de las explicaciones. Por medio de la profundización de los análisis (macro y meso) estructurales, alcanzando las
actividades de los agentes, en términos de sus prácticas de comunicación –en sí y no limitadas a las
dimensiones de los medios de comunicación y la política– sería posible una comprensión más aguda
del panorama de la comunicación política en las realidades más variadas. Y al avanzar en el análisis
de las especificidades del nivel micro, de las prácticas de comunicación política entre los agentes que
componen el campo de estudio, también se confrontarían las trampas del etnocentrismo, que a menudo son consecuencia de los condicionamientos de los modelos de análisis demasiado normativos.
Lo que esta argumentación apoya es que existe la posibilidad de articular los valores, las teorías, los
conceptos y los métodos que dominan la producción científica en el área de la comunicación política
comparada a otras herramientas, de manera que se generen resultados positivos para la investigación como un todo.

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Declaración de conflicto de intereses
Los autores no informaron ningún posible conflicto de intereses.

Fondos
Este artículo se desprende del proyecto de investigación “Comunicação política comparada: uma
abordagem para a América Latina” (Clave 000001), financiado por la Coordenação de
Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior (CAPES) de Brasil, en su Programa Institucional de
Internacionalização (PRINT).

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COLABORADORES:
Abraham A. Hernández Paz
Universidad Autónoma de México
https://orcid.org/0000-0003-3895-7281
abraham.hernandezp@uanl.mx
Doctor en Gerencia y Política Educativa. Profesor de Tiempo Completo y director de la
Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, México. Su línea de investigación se centra en la gestión y política
educativa.
Rubén Flores González
Universidad Veracruzana. Centro de Estudios de Opinión y Análisis
http://orcid.org/0000-0002-2415-6742
rubeflores@uv.mx
Doctor en psicología con líneas de investigación en Psicología Política y Comunicación
Política. Coordinador de la Especialización en Estudios de Opinión de la Universidad
Veracruzana, e investigador del Centro de Estudios de Opinión y Análisis, en la misma
universidad.
Juan de Dios Martínez Villarreal
Universidad Autónoma de Nuevo León
http://orcid.org/0000-0002-5868-3786
juandediosmtzv@hotmail.com
Doctor en Filosofía con Orientación en Ciencias Políticas (2012-2015) por la Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL). Profesor de tiempo Completo en la Facultad de
Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales desde 2001. Participa como investigador en
el Laboratorio de Comunicación Política (LACOP) y líder del Cuerpo Académico de
Ciencias Políticas. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel I. Ha sido
Responsable Técnico de proyectos PRODEP, PAICYT. Sus principales líneas de
investigación se centran en el análisis de los factores que determinan la cultura política y la
participación política de los jóvenes.

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Pedro Paul Rivera Hernández
Universidad Autónoma de Nuevo León
https://orcid.org/0000-0002-2137-2538
pedro_riverahdz@hotmail.com
Doctor en Filosofía con Orientación en Ciencias Políticas por la Facultad de Ciencias
Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Docente de Tiempo Completo en la misma institución. Maestría en Derecho Procesal
Constitucional y Licenciatura en Derecho por la Facultad de Derecho de la UANL; Línea
de investigación: Mediación y Políticas Públicas.
Devany Ana Karen Covarrubias Alemán
Universidad Autónoma de Nuevo León
https://orcid.org/0000-0001-9405-1789
devany.covarrubias@gmail.com
Estudiante de posgrado en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Fernando Girón Bárcenas
Universidad Autónoma de Nuevo León
https://orcid.org/0000-0002-7014-8444
bunquer924@hotmail.com
Estudiante de posgrado en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Evelia Mani
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
https://orcid.org/0000-0002-8098-4323
evelia.mani@gmail.com
Maestra en Comunicación Estratégica. Doctoranda en Ciencias de Gobierno y Política de
la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México. Sus líneas de investigación son
la cobertura mediática en proceso electorales, la información política negativa y la
confianza en las instituciones.

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Martín Echeverría
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
http://orcid.org/0000-0001-6071-8725
echevemartin@yahoo.com.mx
Doctor en Comunicación y Cultura por la Universidad de Sevilla, máster en Comunicación
política y Opinión pública por la Universitat Pompeu Fabra, Barcelona. Miembro del
Sistema Nacional de Investigadores (SNI), Nivel I. Vicepresidente de la Asociación
Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Sus líneas de investigación son los
formatos audiovisuales de la comunicación política y el periodismo político. Profesor
investigador en el Centro de Estudios en Comunicación Política de la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
Frida V. Rodelo
Universidad de Guadalajara
http://orcid.org/0000-0002-7547-2446
viri.rodelo@gmail.com
Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara. Actualmente es profesora
titular en la Universidad de Guadalajara. Hace investigación académica sobre prácticas y
coberturas periodísticas. Estuvo en 2010 en Timor Oriental colaborando con el Centro
Internacional para Periodistas. En 2009 el Consejo Nacional para la Enseñanza y la
Investigación de las Ciencias de la Comunicación (Coneicc) le otorgó el premio a la mejor
tesis de maestría sobre Comunicación. Forma parte del Sistema Nacional de Investigadores
(2017-2019). Coordinó el monitoreo de radio y televisión de la cobertura electoral en
Jalisco. Es integrante de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información Capítulo
Jalisco y la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación.
Luiz Leo
Pontifícia Universidade
Católica do Rio de Janeiro
https://orcid.org/0000-0003-1945-7628
lleo@puc-rio.br
Doutorando em Comunicação Social (2016 a 2019). Mestre em relações internacionais
(1996). Docente na Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro (1996 - presente).
Publicitário (1990), jornalista (1991) e advogado (2010). Agente esportivo e gerente de
negócios.

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Arthur Ituassu
Pontifícia Universidade
Católica do Rio de Janeiro
https://orcid.org/0000-0003-4781-1946
ituassu@puc-rio.br
Professor de Comunicação Política na Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro
(PUC-Rio). Doutor em Relações Internacionais (IRI). Diretor do Grupo de Pesquisa em
Comunicação, Internet e Política (COMP). Membro do Conselho do Instituto de Altos
Estudos em Ciências Humanas da PUC-Rio (IAEHu). Pesquisador Associado do Centro de
Estudos Ibero-Americanos Interdisciplinares da PUC-Rio (Ei). Pesquisador Associado do
Instituto Nacional de Ciência e Tecnologia para Democracia Digital (INCT-DD).
Vivian Mannheimer
Pontifícia Universidade
Católica do Rio de Janeiro
https://orcid.org/0000-0002-4072-8755
vmannheimer@gmail.com
Doutoranda no programa de pós-graduação em Comunicação da Pontifícia Universidade
Católica do Rio de Janeiro (PUC-Rio). Faz parte do Grupo de Pesquisa em Comunicação,
Internet e Política (COMP - PUC RJ). Mestre em Comunicação pela mesma universidade.
Possui pós-graduação (Msc) em Política Internacional pela London School of Economics
and Political Sciences, Londres.
Letícia Capone
Pontifícia Universidade
Católica do Rio de Janeiro
Orcid https://orcid.org/0000-0003-3134-6701
leticiacapone@gmail.com
Doutoranda no Programa de Pós-Graduação da Pontifícia Universidade Católica do Rio de
Janeiro e membro do COMP, Grupo de Comunicação e Política da PUC-Rio.

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inglés, de preferencia breve (máximo 80 caracteres) y que refiera el
contenido del trabajo. También se aportará el resumen, tanto en
español como en inglés, de no más de 250 palabras que aporte
información concisa acerca del contenido del artículo (objetivo,
método seguido, principales resultados y conclusiones generales).
También se enlistarán cinco palabras clave, tanto en español como
inglés (se recomienda utilizar para su selección el Thesaurus de la
UNESCO).
b. A partir de la siguiente hoja se presentará el cuerpo del artículo,
precedido por el título del mismo, aunque sin indicar el nombre del
autor o autores.

Revista de Comunicación Política, vol. 1, enero-diciembre, 2019, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

�118

c. El cuerpo del artículo incluirá una introducción donde se establezca
claramente el problema de investigación, una revisión actual de la
literatura y las teorías existentes que concluya con el planteamiento
de las hipótesis y/o preguntas de investigación, el desarrollo
metodológico utilizado para realizar la investigación, el análisis de los
resultados principales, la discusión y conclusiones de los resultados
obtenidos a la luz de la literatura revisada y, en su caso,
agradecimientos.
d. Las referencias efectivamente citadas en el artículo se aportarán en
página aparte, utilizando las normas APA para su elaboración.
7. Se podrá utilizar notas al pie en el documento, aunque se recomienda que éstas
sean usadas únicamente para aportar información o datos relevantes para el
estudio, sin abusar en su utilización. Se realizarán a pie en cada página
correspondiente, y deben ser escritas en Times New Roman tamaño 10 a
espacio simple.
8. Para la elaboración de los títulos y subtítulos se seguirán las normas APA
acerca de los diferentes niveles de organización de los manuscritos.
9. Las figuras (mapas, fotografías, esquemas y gráficos) y tablas serán las
estrictamente necesarias y deberán explicarse por sí solas sin tener que recurrir
al texto para su comprensión. Se incluirán en páginas independientes después
de las referencias. En el texto únicamente se hará una llamada a la tabla o
figura correspondiente a efectos de edición.
10. Las figuras deberán remitirse en formato JPG o TIFF en la mejor calidad
posible (estándar de 300 ppp). Las tablas serán elaboradas en Word, aportando
los datos suficientes para su comprensión, en especial cuando se trate de tablas
que se refieren a información estadística.
11. Todas las figuras y tablas deberán ir numeradas con arábigos consecutivos (de
forma separada para tablas y figuras) e incorporar un título que describa
claramente el contenido de la figura y/o tabla. En el caso de las tablas, dicha
información aparecerá en la parte superior, mientras que para las figuras se
aportará en la parte inferior.
12. Las citas y referencias seguirán el sistema APA en su sexta edición de 2009
(http://www.apastyle.org/), aceptándose una autocita no mayor al 20%.
13. Además del archivo con el artículo, se deberá subir como documento
complementario una carta, firmada por todos los autores, de declaración de
conflicto de intereses. El texto de dicha carta se puede encontrar en la siguiente
liga: Carta. La no presentación de dicha carta debidamente firmada por todos
los autores, imposibilitará iniciar el proceso editorial de revisión.

Revista de Comunicación Política, vol. 1, enero-diciembre, 2019, http://rcp.uanl.mx, ISSN: en trámite

��Editorial
Presentación del primer volumen de la Revista de Comunicación Política
Abraham A. Hernández Paz

Artículos científicos
¿Qué es el populismo? Definición de los usuarios de Twitter durante la campaña electoral
presidencial mexicana 2017 - 2018
Rubén Flores González
Las prácticas comunicativas online y su impacto en las actitudes políticas de las y los
jóvenes en la zona Metropolitana de Monterrey Nuevo León
Juan de Dios Martínez Villarreal
Pedro Paul Rivera Hernández
Devany Ana Karen Covarrubias Alemán
Fernando Girón Bárcenas
Confianza política y medios de comunicación. Teoría, hallazgos y metodologías
Evelia Mani
Martín Echeverría
After parity. A mixed methods study on gender bias in the volume of media coverage of
electoral campaigns
Frida V. Rodelo
Rediscutiendo la Comunicación Política Comparada: epistemología, etnocentrismo y el
objeto distante
Luiz Leo
Arthur Ituassu
Vivian Mannheimer
Letícia Capone

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