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                    <text>Vol. 01 SeptiembreN. 01 Diciembre 2023

�Índice
CRONOGRAFÍA

Universidad Autónoma de Nuevo León

EDITORIAL
Pági n a 4
Arqueología de la UANL: primera cátedra de medicina, 1828 (José Antonio Olvera Sandoval).
Pági n a 9
La disputa por la Universidad de Nuevo León, 1933-1935 (Edmundo Derbez García).
Pági n a 1 4
Gregorio Morales Sánchez, el gobernador que fue rector… al mismo �empo (Susana Julieth Acosta Badillo).

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Pági n a 1 7
La refundación de la Universidad de Nuevo León, 1943 (César Morado Macías).

Lic. Humberto Salazar Herrera
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

Pági n a 2 0
Juan Alanís Tamez (2018). Nuevo León y Pedro Infante. Monterrey, México: Centro de Información de
Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 72 pp. (Victor E. Cas�llejos Magaña).
Pági n a 2 1
Miguel Ángel Frías Contreras (2018). Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León,
siglo XVI-XVIII. Monterrey, México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de
Nuevo León, 257 pp. (Laura Andrea Flores Sánchez).
GENIO Y FIGURA
Pági n a 24
Juana Margarita Domínguez Mar�nez: “los historiadores deben empezar a hacer algo por las nuevas
generaciones” (Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez).

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Rosario Elena Lazo Freymann
Asistente editorial
Cultura Regional, volumen 1, número 1, septiembrediciembre 2023. Revista tetramestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro. Domicilio de la publicación:
carretera a General Zuazua, km. 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, México, C.P. 65750. Teléfono: 825 247
0500. Editor responsable: M.C.R. Emilio Machuca Vega.
Reserva de derechos al uso exclusivo e ISSN en trámite, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Las opiniones y contenidos expresados en los
artículos son responsabilidad exclusiva de los autores.

EPISTOLARIO
Pági n a 3 1
Decreto mediante el cual el ejecu�vo de Nuevo León y Coahuila recibió facultades para la creación del Colegio Civil (1857) (José Ricardo Treviño Chavarría).
Pági n a 3 4
Entrevista del periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas al doctor Pedro de Alba (1933)
(Dinorah Zapata Vázquez).

Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

Aunque en sep�embre de 2023 la Universidad Autónoma de Nuevo León conmemora el 90 aniversario de su fundación, debe quedar en claro que su existencia no fue ininterrumpida, y que tampoco ostentó desde siempre el mismo
nombre. La Máxima Casa de Estudios abrió sus puertas el 25 de sep�embre de
1933 con el nombre de Universidad de Nuevo León. Las ac�vidades de esta
primigenia ins�tución apenas duraron un año, pues el 28 de sep�embre de
1934 el gobierno estatal dispuso su clausura y la derogación de su ley orgánica.
En cambio, el 3 de octubre de ese año se ins�tuyó la comisión organizadora de
la Universidad Socialista de Nuevo León, centro de estudios superiores que
tampoco sobrevivió más de doce meses, pues el 4 de sep�embre de 1935 fue
disuelto, para dar lugar al Consejo de Cultura Superior de Nuevo León. Este
tercer organismo educa�vo estuvo en operaciones por espacio de ocho años,
hasta que el 29 de octubre de 1943 entró en vigor una nueva ley orgánica que
refundó la Universidad de Nuevo León. Casi tres décadas después, y luego de
grandes movilizaciones estudian�les y de trabajadores, en 1971 la Universidad
de Nuevo León pasó a ser la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Como una especie de analogía metafórica del proceso anterior, las publicaciones periódicas editadas por el Centro de Información de Historia Regional de
la UANL han recorrido también una trayectoria sinuosa. La primera revista editada por esta dependencia fue Bitácora, cuyo primer número apareció en diciembre de 1987. Publicada con interrupciones hasta 1993, resurgió en mayo
de 1997, aunque de esta segunda época sólo se llegó a publicar un número.
Más adelante, a par�r de 2006 se comenzó a editar Haciendo Brecha, órgano
que subsis�ó por dos años hasta que dejó de publicarse en 2008. Posteriormente, entre 2013 y 2014 fue publicado el bole�n Cronistas e Historiadores,
que tuvo difusión principalmente a través de internet. Y en 2019 reapareció
Bitácora como nueva era, misma que fue editada hasta el presente 2023.
Ahora bien, para llevar a efecto el trámite de la reserva de derechos al uso
exclusivo y el ISSN, el Ins�tuto Nacional del Derecho de Autor requirió al
equipo editorial que el nombre de la revista fuese modificado, dada la existencia de otra publicación con un nombre muy similar. De manera que la tradicional Bitácora ha dejado de exis�r, y ahora el Centro de Información de Historia Regional presenta una nueva revista, que pretende ser heredera de
todas las anteriormente mencionadas: Cultura Regional.
Asimismo, se ha considerado que la mejor forma de dar inicio a este nuevo
proyecto es ofreciendo en este primer número un dossier temá�co conmemora�vo del 90 aniversario de la UANL. Desfilan por estas páginas autoras y
autores de gran trayectoria, como Dinorah Zapata Vázquez, Edmundo Derbez
García, César Morado Macías, Antonio Olvera Sandoval y Susana Acosta Badillo, a lado de jóvenes talentos que se abren paso en la inves�gación: Fá�ma
Aguillón Gu�érrez, Ricardo Treviño Chavarría, Víctor Cas�llejos Magaña y
Laura Flores Sánchez. Ojalá que esta edición de Cultura Regional, volumen 1,
número 1, sea la primera de una larga saga por venir.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

Arqueología de la UANL:
primera cátedra de medicina, 1828
José Antonio Olvera Sandoval 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Pero no murió, quedó siempre viva en el ánimo de los buenos la idea de una Escuela de Medicina en un Hospital.
Eduardo Aguirre Pequeño.

El 18 de octubre de 2023, se cumplen 195 años del establecimiento de la primera cátedra de medicina en Monterrey.
Aunque en el imaginario colec�vo se da por sentado que la ins�tucionalización de la enseñanza y la atención médica se llevó
a cabo entre 1859 y 1860, de la mano del Dr. José Eleuterio
González “Gonzalitos” (1813-1888), es per�nente recordar
que desde 1828 se dieron pasos importantes para emprender
el estudio de las ciencias médicas en el naciente estado de
Nuevo León.
Hacia 1820, la en�dad apenas rebasaba los 80 mil habitantes y
su capital contabilizaba más de 12 mil². Los principales ingresos económicos provenían de las ac�vidades agropecuarias, debido a que la minería había retraído su producción y el
comercio estaba limitado a unos cuantos productos, derivado
de las barreras arancelarias, el contrabando y la inseguridad de
los caminos. En lo polí�co se gozaba de una ilimitada
autonomía respecto a las autoridades centrales. La lejanía e inmensidad de los territorios norteños impusieron un carácter
recio y decidido a la población de estas �erras septentrionales.
Uno de los primeros en destacar el carácter de los habitantes
norteños fue el coahuilense Miguel Ramos Arizpe (17751843), en su memorable discurso pronunciado ante las Cortes
de Cádiz en 1811, con cierto dejo de exageración los definió
así: “ocupados noche y día en el honesto trabajo de la �erra,
percibiendo de ella y no de otro hombre su subsistencia, son
ciertamente inflexibles a la intriga, virtuosamente severos,
aborrecedores de la arbitrariedad y el desorden, justos
amadores de la verdadera libertad, y, naturalmente, los más
aptos para todas las virtudes morales y polí�cas y muy aplicados a las artes liberales y mecánicas”³.
Estos rasgos sociales se manifestaron con marcada singularidad
en algunos grupos parentales: en la élite que dominó sin interrupción el escenario polí�co local durante la primera mitad del
siglo XIX. “Los diferentes espacios de poder, tanto civiles como
eclesiás�cos, fueron ocupados por miembros provenientes de
las familias más ricas de la región y vinculadas al régimen colonial, es el caso de los de Llano, García Dávila, Mier y Noriega, de
la Garza, Ballesteros o Gómez de Castro, por citar los de mayor
relieve. Hombres de la transición, nacidos en el todavía Nuevo
Reino de León, creadores de las ins�tuciones de donde surgirá

el estado de Nuevo León, resultado de las limitaciones impuestas por la necesidad de conciliar su herencia liberal española y
un marcado provincialismo con el novedoso e incipiente liberalismo económico, que posteriormente delinearía el estado
nacional mexicano de la segunda mitad del siglo XIX”⁴.
Influenciados por los ecos de la Ilustración de finales del siglo
XVIII y por el incipiente liberalismo polí�co que emerge a par�r
de la etapa independiente, varios integrantes de la élite provincialista se ostentarán como los principales portadores de la
modernidad que paula�namente secularizará las ins�tuciones
públicas y los órganos de gobierno del primigenio estado. En el
ámbito social, destacarán sus planes para la creación de ins�tuciones de regulación o asistencia, como escuelas, hospitales, cárceles o casas de beneficencia con cargo al erario, sin
embargo, debido a la precariedad de recursos y las condiciones polí�cas adversas “las buenas intenciones no llegaron
más allá de los decretos, pues nunca llegaron a concretarse y
la escuelas elementales, el único hospital y la única casa de beneficencia, siguieron operando bajo la protección y administración del clero”⁵.
A pesar de que los cambios se dilatan con una inercia desesperante, no
se debe desdeñar el desempeño de algunos gobernantes fieles a sus
principios y convicciones de transformar al laicismo las ins�tuciones sociales, educa�vas y culturales. En este escenario destaca la figura de
José María Parás Ballesteros (1794-1850), integrante de una oligarquía
agrícola conformada en el fér�l valle del Pilón –la actual región citrícola
de Montemorelos–, primer gobernador cons�tucional del estado libre
y soberano de Nuevo León durante 1825 y 1827 y uno de los gestores
de la educación superior. Entre sus principales acciones al frente del
ejecu�vo estatal se pueden enumerar: el establecimiento, por decreto,
de una casa de corrección, educación y beneficencia para la enseñanza; el establecimiento, en todas las cabeceras de distrito del estado, de sociedades patrió�cas para fomentar la agricultura, la minería,
el comercio, las artes y oficios; la adaptación del Seminario Conciliar de
Monterrey como universidad; el nombramiento de una junta protectora de la libertad de imprenta; la orden de que en las escuelas y doctrinasseleyeralaCons�tuciónalosniños;lareglamentacióndelgobierno
interno de los distritos; la organización de las milicias locales, y la
creación de un periódico semanario Gaceta Cons�tucional, como órgano informa�vo del gobierno⁶.

1 Historiador y escritor. Es coordinador e inves�gador de la Sala Museo “Dr. Ángel Oscar Ulloa Gregori” de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González” de
la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Estadís�cas Históricas de México, tomo I, pp. 11 y 24
3 Citado en: Ernesto de la Torre Villar, Lecturas Históricas Mexicanas, tomo II, p. 60.
4 Benjamín Galindo, El provincialismo nuevoleonés en la época de Parás Ballesteros, pp. 18 y 19.
5 Ibíd., p. 63.
6 Los Gobernantes de Nuevo León. Historia, pp. 55 y 56.

CULTURA REGIONAL

Es importante destacar que la única ins�tución educa�va que
brindaba estudios superiores en la localidad era el Seminario Diocesano de Monterrey, fundado en 1792 por el obispo zacatecano Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés (1725-1799), donde además de teología
se impar�a la enseñanza básica y media, esta úl�ma proporcionada a
los hijos de la familias más acaudaladas de la región. La propagación
de los seminarios a escala mundial fue aprobada por el Concilio de
Trento (1545-1563), permi�endo que se inscribieran no sólo los aspirantes a una carrera eclesiás�ca, sino todos los estudiantes que requirieran una preparación para desempeñarse en la administración
pública o en los negocios privados de sus familiares, “por lo que el de
Monterrey se abrió para clérigos y no clérigos”⁷. En este colegio iniciaron su preparación personajes de la talla del padre Mier y el
referido Ramos Arizpe, figuras indiscu�bles del México independiente
y de los procesos cons�tucionales de 1812 y 1824, así como el futuro
gobernador nuevoleonés José Joaquín García de la Garza, quien no alcanzó a concluir sus estudios básicos.
El 19 de enero de 1824, en las aulas del Seminario se va a fundar la
primera cátedra de Derecho Civil, por el jurisconsulto Alejandro de Treviño y Gu�érrez (1759-1830). “Esta cátedra nutricia fue el origen no
sólo de las escuelas y facultades de Derecho en Nuevo León, sino, inclusive, de la educación superior del Estado”⁸. A par�r de entonces, en
dicha ins�tución se formarán los profesionales del derecho de la
primera mitad del siglo XIX, la mayoría pertenecientes a la élite provincial, basta con citar a: Juan Nepomuceno de la Garza Evia, Bernardo Ussel y Guimbarda, José Ángel Benavides, Trinidad de la Garza Melo,
Simón de la Garza Melo, Lázaro de la Garza Ballesteros, Manuel P. de
Llano, José María Parás Ballesteros, entre otros. El rector del Seminario fue el Dr. José Francisco Arroyo y Villagómez (1775-1847), quien
había estudiado teología en la Universidad de Guadalajara y ocupado
puestos en las altas esferas de la Iglesia. Fue representante de
Guadalajara en las Cortes Españolas de 1820-1821. Diputado cons�tuyente por Nuevo León en 1824, presidente del Congreso del Estado en 1825 y diputado de 1827 a 1831⁹. Para el sostenimiento de la
cátedra, el Cabildo Eclesiás�co de Monterrey determinó que se des�naran 300 pesos anuales de la renta de las fincas del Seminario. Para
sumar esfuerzos, el Congreso del Estado decretó el 2 de abril de
1824, obsequiar la misma can�dad que el Cabildo había autorizado,
con lo que lograría solventar sus necesidades básicas.¹⁰
Es conveniente señalar, desde ahora, la relación indisoluble que exis�ó entre la primigenia cátedra de derecho civil de 1824 (también
llamada de jurisprudencia) y el proyecto de la futura cátedra de enseñanza médico-quirúrgica de 1828 (a la que varios historiadores denominan indis�ntamente como escuela de medicina y farmacia). En
primer lugar, los conocimientos del derecho y la medicina resultaban
fundamentales para modernizar la estructura jurídica y la base social
(educación laica en los diversos niveles, higiene, salud pública, etc.)
del nuevo estado. En segundo lugar, estas transformaciones aunque
paula�nas y con al�bajos, serían llevadas a cabo por los integrantes
de la élite polí�ca y económica que nunca carecieron de ilustración ni
de voluntad para ges�onar proyectos que allanaran un futuro promisorio para la sociedad norestense. Gracias a los estudios profesionales, los jóvenes estudiantes se cons�tuirán “en actores protagónicos de la transferencia de un conjunto de valores nuevos que
marcarán distancia con las representaciones del pasado. Con sus acciones favorecerán el acercamiento a una nueva cultura polí�ca cuyas
filiaciones celebran la preponderancia de las virtudes cívicas del es-

píritu republicano en un ambiente secularizador de mayor integración”¹¹. En tercer lugar, personajes compar�dos con sen�mientos encontrados, por un lado, dos alumnos formados en el Seminario llegarán a ocupar en varias ocasiones la gubernatura de Nuevo León,
Parás Ballesteros y García de la Garza, desde donde impulsarán el establecimiento de la primera cátedra de medicina y, por el otro, el director de este plantel, Arroyo y Villagómez, durante su desempeño
como legislador local le tocó analizar, cues�onar y echar abajo –no sin
razón– el proyecto primigenio de la cátedra médica, como se verá
más adelante.
Mientras que la enseñanza del derecho se mantenía en ascenso, en
contraste, las inicia�vas para impulsar el estudio de la medicina brillaron por su ausencia hasta antes de 1825. La incipiente ac�vidad
médico-quirúrgica se llevó a cabo en un modesto hospital a cargo de
la Iglesia –llamado Nuestra Señora del Rosario o de los Pobres,
fundado el 5 de agosto de 1793–, el cual contaba con una bo�ca y fue
por mucho �empo el único nosocomio permanente en el noreste
mexicano. La estadía de los médicos –profesionales o empíricos–
nunca fue estable, iban y venían, por lo que la atención de la salud
recayó en los curanderos y comadronas, sin faltar los charlatanes que
ponían en grave riesgo a los enfermos que por desgracia caían en sus
manos. A esto hay que sumar la ausencia de un órgano legal que supervisara e impusiera sanciones a quienes ejercían la medicina y la
farmacología.
El panorama de la atención médica en Monterrey era desolador. En una
de sus obras clásicas Los Médicos y las Enfermedades de Monterrey, el
Dr. Gonzalitos sinte�za el estado crí�co en que se encontraba el ejercicio
de la medicina en los albores del siglo XIX: “En 1814 vino el general Arredondo a establecer aquí la Comandancia General de las Provincias de Oriente, y trajo de cirujano de la tropa al sr. Pagés y de prac�cante a D. Francisco Arjona y a D. José María Reyes. Pagés y Arjona eran españoles y
Reyes era negro guineo. […] En 1821 al hacerse la independencia se
fueron de aquí las tropas; se fueron con ellas el cirujano Pagés y el negro
Reyes y sólo se quedó en Monterrey D. Francisco Arjona, que era prac�cante.
Con el ejemplo de los médicos que había habido aquí y leyendo los tratados de medicina domés�ca de Tissot, Buchan, Esteyneffer, Venegas y
otros por este es�lo, se habían formado algunos curanderos, que eran los
que ejercían la medicina en Monterrey. De estos eran los más notables D.
Cornelio Vara, D. Antonio Mier, D. Marcos Ayala y D. José La Madrid. En
este estado estaba el ejercicio de la profesión médica al establecerse la
República y erigirse Nuevo León en estado independiente, es decir en
1825”¹². Líneas más adelante, aclara que Arjona, debido a la polí�ca de
expulsión de españoles, decretada a nivel nacional entre 1827 y 1829,
tuvo que abandonar Monterrey en 1828, para irse a radicar a los Estados
Unidos de donde regresó 12 años después con el �tulo de médico.¹³
Por fin, el 27 de febrero de 1826 –a menos de un año de haberse sancionado la Cons�tución Polí�ca del Estado– el gobernador Parás Ballesteros (1825-1827) expidió el Decreto provisional número 73, que contenía un ambicioso plan de educación que abarcaba desde la enseñanza
básica hasta la profesional, incluyendo un proyecto para establecer una
cátedra médico-quirúrgica en el Hospital de Nuestra Señora del Rosario.
El cual constaba de cinco prevenciones (de la 33 a la 37, véase anexo I),
donde se asentaba que el gobierno asumiría la responsabilidad de la salud pública en tres esferas: contratar a un médico, que además de ser

7 José Antonio Por�llo Valadez, La Cátedra de Derecho Canónico y Civil, p. 25.
8 Ibíd., p. 19.
9 El Dr. José Francisco de Arroyo y Villagómez fue diputado cons�tuyente, electo el 11 de julio de 1824, presidió el Congreso y formó parte de los once legisladores que firmaron la Cons�tución
Polí�ca del Estado Libre y Soberano de Nuevo León, expedida el 15 de marzo de 1825. Par�cipó en las primeras legislaturas cons�tucionales de la en�dad: 1826-1827, 1827-1829 y 18291831. Véase: Ricardo Covarrubias, Gobernantes de Nuevo León, pp. 31-36.
10 José Antonio Por�llo Valadez, La Cátedra de Derecho Canónico y Civil, p. 27.
11 María Candelaria Valdés Silva, Ateneo Fuente: La forja de un patrimonio escolar, p. 52

5

�CRONOGRAFÍA

faculta�vo en el Hospital, se hiciera cargo de formar profesionales de
la salud y controlara a quienes ya ejercían la medicina en el estado, o
pretendieran ejercerla¹⁴. En la prevención 35 se determinó que el
profesor debería de ser un “cirujano, virtuoso, de talento, aplicación,
prác�ca y erudito”. Sus honorarios serían cubiertos por el estado,
comprome�do a dotarlo con ochocientos pesos anuales vitalicios,
además de otros doscientos que aportaría el ayuntamiento de
Monterrey, por lo que el faculta�vo recibiría mil pesos anuales¹⁵.
En cuanto a la impar�ción de la cátedra, la prevención 36 estableció
“enseñar cada día media hora medicina, y otra media hora cirugía. Los
jueves enseñar solo una media hora o anatomía o química o botánica
según convenga al aprovechamiento de los cursantes. Los domingos,
enseñar media hora algún tratadito de partos y enfermedades de
mujeres y niños, a matronas de conducta y ap�tud”¹⁶. Finalmente, en la
prevención 37, instruía al catedrá�co para que concediera licencias para
el ejercicio de médicos, cirujanos y parteras que se desempeñaran en
Nuevo León. Conviene reiterar que estas disposiciones tenían el carácter legal de provisionales, faltaba que el Congreso local les otorgara el
rango de ley; sin embargo, eso no obstó para que las autoridades dejaran de ges�onaran el proyecto de la cátedra de medicina.
Para sorpresa y desencanto del efusivo gobernador Parás, ningún
médico de los que ejercían en la en�dad se interesó en la propuesta,
por lo que ésta se mantuvo en el �ntero hasta la siguiente administración. Fue durante la gubernatura de Manuel Gómez de Castro (18271829), cuando se retomó la propuesta de la cátedra y para efecto de
darle cer�dumbre se encomendó al diputado federal Manuel María
de Llano¹⁷ y al senador Simón de la Garza, para que en representación
del gobierno estatal, contrataran en la Ciudad de México a un faculta�vo que estuviera dispuesto a trasladarse a Monterrey para impar�r la enseñanza de la medicina. Los legisladores nuevoleoneses
habían iniciado sus funciones desde el 1 de enero de 1827, por lo que
se dieron �empo para encontrar al galeno que aceptara el reto de
emprender la anhelada cátedra de medicina.
En cumplimiento a lo anterior, el 5 de agosto de 1828, en las oficinas
del notario público Severiano Quezada, en la Ciudad de México, los
referidos legisladores celebraron un contrato con el médico italiano
Pascale Costanza (1790-1859) –oriundo de Castellammare di Stavia,
Italia, graduado en la Universidad de Nápoles, tenía dos años de radicar en la capital mexicana–¹⁸, quien se comprome�ó a fundar la
cátedra de enseñanza médico-quirúrgica, dirigir con la anuencia de la
Iglesia el Hospital de Nuestra Señora del Rosario e instruir a las
parteras en el arte de la obstetricia (véase anexo II). Aunque no encontramos referencias sobre las impresiones que les causó a los legisladores nuevoleoneses el médico napolitano, antes de llevar a cabo
el protocolo notarial, algunos historiadores consideran que éste gozaba
de pres�gio y buenas relaciones entre la comunidad médica de la capital de la república. La carrera de medicina que presumiblemente realizó
Costanza en su natal Italia, se desarrollaba en cinco años de estudio y
uno de prác�ca, bajo la guía de un médico experto, lo que le daba
derecho a presentar examen para obtener su �tulo. La universidad en
cues�ón, pretendía formar médicos expertos en la prác�ca con una

metodología cien�fica, la cual consis�a en la observación junto a la
cama del enfermo y, sobre todo, en la disección de cadáveres¹⁹. Con estas referencias académicas, además de la capacidad de persuasión del
Dr. Costanza, el senador De la Garza y el diputado De Llano consideraron
haber encontrado al profesor médico que reunía las cualidades es�puladas en la prevención 35 del Plan de Instrucción Pública, esto es, un
cirujano virtuoso, de talento, aplicación prác�ca y erudito.

trato di comienzo a mis clases en un improvisado jacal, donde no
había ni sillas para sentarse, pero las principié para que después no se
creyera que yo iba a disfrutar de mis honorarios sin trabajar. Empecé
a enseñar el tratado de los huesos del cuerpo humano, auxiliado por
un esqueleto de un norteamericano difunto, sepultado hacía muchos
años por el barrio de la ‘Cuesta Blanca’ [por la actual colonia Nuevo
Repueblo] y para encontrarlo tardamos una semana entera, ayudado
por mis alumnos y por unos indios que conocían bien el si�o.

Además de las cláusulas referidas, en el contrato se es�puló que su
duración sería de seis años, los honorarios que anualmente percibiría el Dr. Costanza se integrarían: con 800 pesos que erogaría el
gobierno estatal, el ayuntamiento de Monterrey aportaría otros 300
–después se acordó que solamente serían 200 pesos–, además de la
remuneración que recibiría de la autoridad eclesiás�ca por estar a
cargo del hospital. Los gastos de traslado, de la ciudad de México a
Monterrey, correrían por cuenta del estado, quien adelantaría un
año de sueldo al faculta�vo para efecto de que adquiriera una casa
y fijará su residencia en la capital nuevoleonesa.

El padre Álamo, de la Villa de Guadalupe, nos proporcionó varias calaveras extraídas del panteón de esta Villa, que mucho nos sirvieron
para estudiar la anatomía de los huesos. Me puse a trabajar también
en la formación de un manual especial para las parteras, en vista de las
dificultades que hubo para entrenarlas de viva voz, y bastaría que lo
leyeran con cuidado y atención, para que aprendieran las cosas esenciales al ejercicio de su arte”²². De esta manera, el proyecto de la
cátedra de medicina reforzó sus expecta�vas, quedando pendiente
que el médico italiano enviara a las autoridades estatales su propuesta
de anfiteatro y jardín botánico.

En el ínterin, el galeno se comprome�ó a enviar al Congreso del Estado, para su aprobación, el plan de la cátedra, las lecciones que impar�ría, así como un proyecto para establecer una cátedra de botánica-médica y otra de anatomía prác�ca, considerándose de
antemano en el contrato que “para que estos establecimientos sean
ú�les necesita de un jardín botánico en que se cul�van plantas medicinales que han de ser el objeto de las lecciones de aquella cátedra y
un anfiteatro en que se prac�quen las operaciones de ésta”, señalándose que estas instalaciones se implementarían en cuanto el gobierno contara con los recursos necesarios: “el Estado cuando lo tenga
a bien proporcionará ambas cosas”²⁰. Esta cláusula, la tercera del
contrato, será un punto de controversia entre el médico italiano y las
autoridades estatales, en la medida que se dificultó –por la estrechez
del erario– la construcción del jardín botánico y el anfiteatro.

En el mes de marzo de 1829, durante la Semana Santa, concluyó el
primer curso y los alumnos presentaron su examen público. Sobre este
evento, Gonzalitos señaló: “…el Dr. Costanza… siendo él mismo el examinador… presentaron lo que él llamó la Ciencia de la Craneología, es decir,
que aquellos niños sabían el nombre y descripción de los ocho huesos
del cráneo y nada más. Aún vive en Monterrey uno de estos discípulos
examinados, que es el Sr. Don Pedro González Amalla”²³. Los pormenores que se han difundido sobre la primera cátedra de medicina se
circunscriben a lo antes referido. No hay muchas pistas sobre el desempeño del catedrá�co y sus alumnos, todo indica que las primeras lecciones versaron sobre osteología, sin que existan evidencias documentales de otros cursos, ni durante ese lapso ni en los meses siguientes.

El 27 de agosto de 1828, el ejecu�vo estatal remi�ó al Congreso local
una copia del contrato para enterarlo y poner a su consideración las
cláusulas del mismo, quedando pendiente, además, la ra�ficación
del propio gobierno de Nuevo León. A pesar de que faltaba la aprobación de los diputados locales, el Dr. Costanza no tuvo reparo en ello,
por el contrario, preparó su mudanza a Monterrey, la cual según su
propio tes�monio, le causó una serie de problemas que afectaron su
patrimonio y su �empo. Después de varios percances, llegó a
Monterrey a mediados de sep�embre de 1828. El día 27 de este mes,
se hizo cargo del puesto de faculta�vo en el Hospital de Nuestra
Señora del Rosario²¹; días después se anunció en el Periódico Oficial
que las clases de medicina y cirugía iniciarían el día 18 de octubre de
ese año. Se inscribieron cinco jóvenes: Carlos Ayala Mier (sobrino de
fray Servando), Francisco Gu�érrez, Pedro González Amaya, Antonio
Cuellar y José Ma. Carrillo.
Fue más el entusiasmo del profesor y los alumnos que las condiciones materiales para desarrollar la cátedra, según relata Costanza:
“Aún cuando no tenía seguridad de donde dar mis lecciones, pues el
Congreso todavía no aprobaba ni el gobernador ra�ficaba mi con-

12 Francisco Guerra, José Eleuterio González, pp. 71-72.
13 Ídem.
14 Archivo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León (en adelante: AHFM-UANL), fondo: Correspondencia con el Gobierno del
Estado, caja 1, carpeta 1, Plan de Instrucción Pública, prevenciones generales, 22 de marzo de 1826. “Este decreto […] lo firmaron como diputado presidente, el c. Julián
de Llano, y como secretarios, los cc. Francisco de la Garza Benítez y José Manuel Pérez; y aunque no era sino un proyecto de ley, se comunicó al gobierno, al poder judicial,
al jefe de hacienda y a los ayuntamientos, para observarse con carácter de decreto provisional”. Véase: David Alberto Cossío, Historia de Nuevo León, tomo V, p. 226.
15 Ídem.
16 Ídem.
17 Nacido en Monterrey en 1799, perteneciente a una familia de arraigo polí�co y económico, de joven se trasladó a la Ciudad de México para estudiar medicina, aunque
no concluyó la carrera. Se puso en contacto con los personas que comulgaban con las ideas liberales de principios del siglo XIX, lo que influyó en su futura formación
polí�ca. A su regreso a Monterrey, se incorporó como médico al primer batallón de la Milicia Cívica y durante muchos años ejerció la medicina, tanto en la cátedra como
en la clínica. Senala el Dr. José Eleuterio González que De Llano “había ido a México […] a estudiar medicina, se vino sin concluir la carrera y sin recibirse; así ejerció aquí
la medicina muchos años con buena aceptación porque era hombre de buenos conocimientos, aunque más dado a la polí�ca que a la ciencia”. Véase: Francisco Guerra,
José Eleuterio González, p. 71.
18 Armando Or�z, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos, p. 15.
19 Ibíd., p. 27.

CULTURA REGIONAL

Posteriormente, el 22 de abril, el gobernador Joaquín García de la
Garza (1829-1833) solicitó al médico napolitano remi�era al Congreso
local su plan de estudios para someterlo a la consideración de los legisladores, con apego a lo dispuesto en el contrato celebrado en la
capital mexicana. De inmediato respondió el Dr. Costanza, en un documento que sinte�za la misión del médico, los campos del saber que
debe cul�var, así como el orden y los contenidos de las asignaturas
que formarían parte de su carrera profesional. En primer lugar, advierte que el estudiante de medicina deberá contar con conocimientos previos de �sica, química y botánica, cuyos obje�vos son la
atracción, la afinidad y la fuerza vital²⁴.
En cuanto a su vocación, “el médico estudia el hombre a fin de
conocer su salud y sus enfermedades, para conservar la primera y
prevenir o curar la segunda: una y las otras dependen del estado de
la vida; y ésta, del modo regular o irregular de ejercerse las funciones de los órganos de cuya estructura forman estas úl�mas el
resultado. El médico pues para estudiar la medicina debe principiar
del examen de los órganos que componen la máquina humana, a
cuyo examen debe seguir el de las funciones, de la vida, de la salud,
las enfermedades, y del modo de curarlas”²⁵.
Respecto a las asignaturas básicas, que en conjunto deberían de
cursarse en un lapso de siete años, establece entre otras: la anatomía (enseña la estructura de los órganos del cuerpo humano); la

fisiología (examina las funciones de dichos órganos, del complejo
de las cuales resulta la vida); la geología –higiene– (marca el estado
de salud y da preceptos para conservarla); la patología (trata de las
enfermedades en general); la nosología (hace cuadros descrip�vos
de las enfermedades en par�cular) y la clínica (verifica estos cuadros, y comprende la semió�ca y la terapia). Se reitera que el conocimiento general de la medicina requería cuatro años de estudio;
para aprender cirugía dos o tres años más y si se deseaba estudiar
la obstetricia un año más²⁶.
El plan contenía otras necesidades adicionales, como un terreno des�nado para la huerta botánica, en donde se cul�varían las plantas
medicinales; el teatro anatómico, con los instrumentos necesarios
para la disección y una sala clínica con “absoluta dependencia del
catedrá�co, bien asis�da para observar fielmente el curso de las enfermedades y la eficacia de las medicinas: ella no debe contener menos
de ocho enfermos”²⁷. Sobre este úl�mo aspecto, habría que considerar que el faculta�vo daba por un hecho que la autoridad eclesiás�ca
le facilitaría la administración del hospital, “un sistema que se seguía
en las escuelas de medicina del sur de Italia desde la Edad Media; un
antecedente del hospital escuela”²⁸. Finalmente, sobre los autores
que deberían de estudiarse, no se especifica ningún texto, solamente
se señala que “serán aquellos mismos que están dictándose en la Universidad de México”²⁹.
El 25 de abril, el Congreso del Estado aprueba en lo general la propuesta del Dr. Costanza, la que a juicio de los legisladores les llegó tarde
–considerando que el contrato y clases se había efectuado hacía más
de cinco meses– y “sin los presupuestos de gastos que se indican, especialmente los del pequeño anfiteatro de anatomía y los de la huertecita botánica medicinal…”³⁰ En el documento que se giró al gobernador del estado, se refiere que:
1º. Se aprueba el orden de enseñanza de las partes de la medicina y cirugía y ramos cien�ficos anexos por los mismos autores
que se enseñan en Méjico.
2º. Se aprueba el �empo asignado para cada estudio pues está
en conformidad con lo prevenido en las leyes de la materia.
3º. En los gastos de la huertecita botánica medicinal y anfiteatro
procederá el gobierno con todo el miramiento que demanda la
escasez del erario³¹.
Es importante observar como en el apartado 3º, el gobierno aprueba
el establecimiento de la huerta y el anfiteatro, pero advierte que será
en la medida de sus posibilidades económicas. Esto significaba que las
clases a impar�rse en el segundo semestre de 1829 se realizarían sin
contar con las adecuaciones solicitadas por el faculta�vo.
El 14 de mayo, los legisladores a través del gobernador solicitaron al Dr.
Costanza que les enviara el presupuesto pormenorizado que debía inver�rse para el anfiteatro y la huertecita botánica. Cinco días después el faculta�vo remi�ó el documento en donde plantea las caracterís�cas y la
funcionalidad que deberían de tener el anfiteatro, la huerta botánica y la
sala clínica³². Por cues�ones de espacio no daremos todos los detalles
que contenía esta propuesta, en que se exponían ampliamente los requerimientos para implementar las instalaciones y el equipo básico para
sustentar la enseñanza de la botánica, las disecciones anatómicas y la

20 AHFM-UANL, Contrato del Dr. Costanza para su cátedra de medicina en Monterrey, 27 de agosto de 1828, (versión digital). En el Archivo General del Estado de Nuevo León, ramo: Salud, se
localiza el expediente Pascual Costanza 1828-1829. El Archivo Histórico de Medicina cuenta con una copia digital que proporcionó el archivo estatal y es la que u�lizamos en el presente
ar�culo.
21 Armando Or�z, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos, p. 53
22 Hernán Salinas Cantú, Biogra�a del Dr. Pascual Costanza, pp. 24-25.
23 José Eleuterio González, Los médicos y las enfermedades de Monterrey, pp. 3-4.
24 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 22 de abril de 1829.
25 Ídem.
26 Ídem.
27 Ídem.
28 Donato Saldívar Rodríguez, Siglo y medio de historia de la Facultad de Medicina de la UANL, p. 15.
29 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 24 de abril de 1829.
30 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 24 de abril de 1829.
31 Ídem.
32 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 19 de mayo de 1829.

7

�CRONOGRAFÍA

clínica³³. A par�r de este comunicado, la relación entre el médico italiano
y los legisladores tomó un giro dis�nto al que había mantenido durante los
meses en que iniciaba la cátedra de medicina.
La sesión legisla�va para analizar el presupuesto referido se llevó a cabo el
27 de junio, en la que se acordó rescindir el contrato del Dr. Costanza y por
consiguiente, cancelar la cátedra de medicina. Denunciando que el faculta�vo había incumplido varias cláusulas del contrato como el ausentarse
o llegar tarde al hospital, debido a que prefería atender sus pacientes par�culares y que después del curso de craneología ya no impar�ó clase a sus
alumnos. En descargo de esto úl�mo, el médico aseveró que para con�nuar las clases era necesario contar con el anfiteatro, el jardín botánico y
el acondicionamiento de las salas del hospital.
En el fondo, las autoridades estatales no querían reconocer la falta de recursos
para llevar a cabo lo solicitado y, por otra parte, la fijación del médico italiano
de querer contar desde un principio con una infraestructura que requería sumas de dinero con las que el gobierno no contaba. Al respecto, el dictamen de
los diputados deja en claro cuál era su perspec�va a la hora de aprobar la
cátedra de medicina: “al proyectarse la primera escuela médico quirúrgica en
nuestra ciudad, que iba a estar reducida a una sola cátedra y a un solo maestro, ya se dejaba ver que no se pensaba tener la escuela más perfecta del
mundo, como la ha hecho D. Pascual, sino tan solo una incipiente escuelita
para tener el comienzo de este género de instrucción, como se ha hecho en
todos los lugares donde se ha creado algo semejante”³⁴.
Porsuparte,elfaculta�voseñaló:“cuandoyoaceptélaresponsabilidaddeabrir la escuela de medicina en Monterrey, mi ferviente deseo era preparar
buenos médicos en ella, no curanderos; faculta�vos capaces, no solo prac�cantes; ministros e intérpretes de la naturaleza, no sus verdugos. En mi plan de
estudios expuse todo cuanto de esencial era indispensable para obtenerlo,
pero si por culpa de ustedes no se puede conseguir para lograrlo, yo no puedo
faltar a los principios de la sana moral, porque esto causaría males muy trascendentales”³⁵. No pretendemos juzgar a ninguna de las partes, lo que resulta
obvio es que no exis�an las condiciones materiales para construir una escuela
de medicina con las dimensiones solicitadas por Costanza.
Este primer intento de enseñanza médica se truncó y de los alumnos inscritos cuatro reiniciaron sus estudios en la Escuela de Medicina de México y
uno, Carlos Ayala, en Guadalajara, todos con el presupuesto originalmente
des�nado a la cátedra médico-quirúrgica de 1828. Solamente dos concluyeron la carrera: Ayala³⁶, que regresó a esta ciudad, donde ejerció hasta su
muerte en 1889 y Francisco Gu�érrez, que radicó en Tampico –se había ido
a perfeccionar a Francia– hasta su fallecimiento prematuro en 1840. Un farmacéu�co de Guanajuato, Ignacio Sendejas sus�tuyó al Dr. Costanza en la
dirección del hospital³⁷, quien se quedó a radicar en la en�dad y solamente
se ausentó unos años cuando realizó un viaje a los Estados Unidos, falleció
en Monterrey, el 3 de febrero de 1859, a la edad de 70 años³⁸.
Algunos historiadores locales mencionan “la cátedra de Pascual Costanza” como una idea personalista, pero en realidad debe hablarse de
un proyecto educa�vo de Estado, que persis�ó de 1826 a 1830, apoyado por tres gobernadores: José María Parás, Manuel Gómez de Castro
y Joaquín García, con soporte jurídico de documentos notariados, leyes
y decretos en la esfera local, así como el pago de honorarios del
catedrá�co³⁹. Como señalamos al principio del texto, el plan para establecer una cátedra de medicina respondía al proyecto liberal ostentado por la élite provincial que pretendía secularizar la enseñanza superior y crear profesiones que sirvieran de base para la configuración

del nuevo estado. La cátedra de medicina de 1828, será la primera semilla que dará importantes frutos en los años subsecuentes. Fue el
primer esbozo de lo que posteriormente sería el hospital-escuela de
1859-1860, fundado luego de varios intentos por el sabio benemérito
Dr. José Eleuterio González.
CRONOGRAFÍA

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivos
Archivo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de
Nuevo León (AHFM-UANL). México.

Edmundo Derbez García 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Bibliogra�a
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33 Hernán Salinas Cantú, Biografía del Dr. Pascual Costanza, p. 45.
34 Véase: Armando Ortiz, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos.
35 Ibíd., pp. 41 y 42.
36Carlos Ayala Mier, nació en Monterrey en 1809. Hijo de Marcos de Ayala y Josefa de Mier (hermana del Padre Mier). Estudio Medicina en la Universidad de Guadalajara.
En 1841 fue regidor primero del Ayuntamiento. En 1859 se integra a la planta docente de la Escuela de Medicina como catedrático de Fisiología e Higiene. Véase: Benjamín
Galindo, El provincialismo nuevoleonés en la época de Parás Ballesteros, p. 189.
37 Francisco Guerra, José Eleuterio González, pp. 44 y 45.
38 Hernán Salinas Cantú, Biografía del Dr. Pascual Costanza, p. 67.
39 Donato Saldívar Rodríguez, Siglo y medio de historia de la Facultad de Medicina de la UANL, p. 17.

CULTURA REGIONAL

La disputa por la Universidad
de Nuevo León, 1933-1935

En sus primeros años de existencia, la Universidad de
Nuevo León fue el escenario de un conflicto antagónico escenificado por dos tendencias polí�coideológicas que buscaron influir en la orientación de
la ins�tución y finalmente en su control: el sector liberal, defensor de la autonomía universitaria y la libertad de cátedra, y la tendencia socialista, defensora de
la reforma de ese signo promulgada por el régimen de
la Revolución mexicana. Con base al desarrollo de
esta disputa, se configuraron tres intentos de modelos de universidad en tan solo tres años. El siguiente
es un apretado recorrido de ese periplo.

dejando atrás los viejos esquemas de la enseñanza
clerical. Así, en 1859 aparecieron el Colegio Civil del
estado y la Escuela de Medicina, cuyas clínicas interna
y externa se enseñaron en el Hospital Civil, ambas ins�tuciones fundadas por el doctor José Eleuterio
González “Gonzalitos”.

La e�mera Universidad de Nuevo León

La fundación de la Universidad de Nuevo León en
1933 vino a cons�tuir el corolario de ese proceso
donde la educación nacional era elemento fundamental en la reconstrucción y definición del nuevo estado mexicano posrevolucionario. De hecho, fue una
creación del régimen del llamado Maximato, es decir,
dominado por el Jefe Máximo de la Revolución, como
se proclamaba al general Plutarco Elías Calles, a través
de la administración del gobernador Francisco A.
Cárdenas, quien ges�onó ante el Secretario de Educación Pública, Narciso Bassols, un comisionado, en este
caso, Pedro de Alba, encargado de las tareas preliminares de la organización de la Universidad de Nuevo León.

La actual Universidad Autónoma de Nuevo León es
producto de un legado de tres procesos históricos
fundamentales en la vida del país: la Independencia
de 1821, la Reforma de 1857 y la Revolución de 1910.
Esta afirmación está basada en el hecho de que su Escuela de Jurisprudencia surgió en 1824 en las aulas
del Real y Triden�no Colegio Seminario de Monterrey,
de acuerdo al decreto del Soberano Congreso Cons�tuyente del 13 de octubre de 1823, que dio facultades a los colegios de la nación que no la tuvieran,
“para establecer cátedras de Derecho Natural, Civil y
Canónico, y de conferir los grados menores”.
Esta disposición civil se aplicó en una ins�tución
eclesiás�ca porque era la única ins�tución de educación superior que exis�a en el noreste de México. De
esta manera, una medida del régimen mexicano independiente, como fue la creación de una carrera profesional, se vinculó con otra de la an�gua Corona española, como el seminario, cuya fundación fue alentada
por las reales cédulas de Carlos III de agosto de 1768.
Otras dos dependencias de la universidad fueron
centros de altos estudios surgidos del pensamiento
liberal que predominó en el siglo XIX, cuando el gobierno federal dispuso que la enseñanza oficial y los
grados académicos fueran atendidos por el Estado,

Finalmente la Escuela de Enfermeras en 1915 y las escuelas industriales Pablo Livas en 1922 y Álvaro Obregón
en 1930, fueron obras de los gobiernos revolucionarios,
impulsadas por actores sociales que en su mayoría surgieron de la con�enda armada de 1910-1917.

Las autoridades recogían de esta forma una inquietud
manifiesta por los círculos educa�vos, intelectuales y
sociales, incluyendo los jóvenes estudiantes de la
clase media urbana, representantes de los planteles
existentes como eran Jurisprudencia, Medicina, Colegio Civil, Normal y Farmacia, teniendo como portavoces visibles a la Federación de Estudiantes de Nuevo
León y a un grupo de jóvenes librepensadores reunidos en el Grupo Alfonso Reyes como Juan Manuel
Elizondo, José Alvarado Santos y Raúl Rangel Frías.
Por esa razón, Pedro de Alba aglu�nó en el Comité Organizador de la universidad a las más diversas fuerzas
que actuaban en la en�dad, lo mismo que en la composición del primer Consejo Universitario. En el

1 Historiador, escritor y periodista. Es licenciado en Historia y licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma
de Nuevo León, y actual coordinador del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL.

9

�CRONOGRAFÍA

primer caso, reunió representantes de los estudiantes, los profesionistas, el gobierno, el par�do oficial, la
empresa, la banca, la prensa y diversas organizaciones sociales y profesionales. Así, se pretendió conver�r a la
universidad en una inicia�va y realización colec�va, la universidad era “obra de todos”, señaló². Sin embargo, en
la organización de la universidad estuvieron ausentes sus promotores. Debe tomarse en cuenta que, aun antes
de iniciar el proceso fundacional de la ins�tución, Rangel Frías, quien terminó el bachillerato en el Colegio Civil
en 1931, se fue a la Ciudad de México a estudiar derecho en la Universidad Nacional, siguiendo los pasos de José
Alvarado que marchó desde 1930.
El 31 de mayo de 1933 culminó uno de los trabajos esenciales del Comité Organizador al promulgarse la primera
Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, ins�tución de servicio público des�nada “a procurar la educación
integral del hombre en un plano de absoluta igualdad y en justo equilibrio de fuerzas, valores y ac�vidades”,
según el obje�vo señalado en su ar�culo primero³.
Aunque la ley no lo plasmó con ese término, adquirió entonces la universidad una especie de autonomía ins�tucional, en cierta forma limitada o indirecta, al conceder al Consejo Universitario las atribuciones de nombrar al
rector y a los directores, de ternas que le presentara el ejecu�vo del estado; además, siguiendo el precepto de
la enseñanza laica, es decir, alejada de las influencias religiosas.
Sus ac�vidades académicas iniciaron el 25 de sep�embre de 1933 con 239 alumnos de licenciatura de las cuatro
facultades incorporadas a ella: Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, Química y Farmacia e Ingeniería; y 1,440
de seis escuelas: Colegio Civil, transformado en Escuela de Bachilleres, las escuelas industriales “Pablo Livas” y
“Álvaro Obregón”, donde se estableció la preparatoria técnica para servir de puente a la carrera de Ingeniería, y
Enfermería y Obstetricia. La Escuela Normal, por su parte, fue añadida a la Universidad y la Facultad de Filoso�a,
Ciencias y Artes se estableció por la Ley Orgánica e inició ac�vidades por medio de ciclos de conferencias con
profesores extraordinarios de la UNAM.

Cobertura de la UNL en el periodo escolar 1933-1934
Medicina

130

Derecho

71

Química

29

Ingeniería

9

Álvaro Obregón

402

Pablo Livas

206

Bachilleres

492

Normal

340

Apenas nacía la ins�tución y, como ninguna en el país, pudo sustraerse de la situación polí�ca reinante al
plantearse una reforma educa�va de orientación ideológica socialista desde dis�ntos frentes. Uno desde el Primer
Congreso de Universitarios Mexicanos, celebrado del 7 al 14 de sep�embre de 1933 en la Ciudad de México, convocado por la Confederación Nacional de Estudiantes (CNE) y la UNAM, donde prevaleció la posición sostenida por
el líder obrero Vicente Lombardo Toledano⁴; otro desde la línea marcada por el Jefe Máximo, Plutarco Elías Calles,
el 20 de julio de 1934, de inaugurar un nuevo periodo revolucionario: el psicológico o de conquista espiritual⁵; y
desde el futuro presidente Lázaro Cárdenas en su programa de gobierno, llamado Plan Sexenal (1934-1940).

2 Archivo Histórico del Consejo Universitario (en adelante: AHCU), acta del Consejo Universitario no. 4, 20 de octubre de 1933, año
escolar 1933-1934/2, pp. 1-2.
3 Gerardo de León, Las cuatro leyes orgánicas de la Universidad.
4 “1929: autonomía, ya”, p. 6.
5 Gaceta Universitaria, agosto de 1934. Monterrey, México, p. 40

CULTURA REGIONAL

La reforma educa�va generó una profunda división en
el seno de la ins�tución entre el grupo ligado al
par�do gobernante, con Calles hijo a la cabeza, y los
grupos liberales provenientes del vasconcelismo y los
de filiación católica. El Lic. Pablo Quiroga, designado
gobernador sus�tuto con el encargo de con�nuar y
finalizar el periodo gubernamental de Francisco A.
Cárdenas, en octubre de 1935, pretendió llevar a la
prác�ca la reforma en la Universidad de Nuevo León⁶.
En la parte ideológica, el gobernador Quiroga señaló
“que ningún tema envuelva prejuicios sociales o religiosos; fomentar la nacionalidad, conciencia de los
orígenes del pueblo mexicano, que las realidades
nacionales sean bien interpretadas, fomentar el coopera�vismo y la solidaridad humana”⁷.
Conforme a las atribuciones que le confería la Ley Orgánica, el ejecu�vo presentó al Consejo Universitario
la terna para renovar la rectoría, integrada por colaboradores muy cercanos. Al Dr. Ángel Mar�nez Villarreal se le declaró electo rector con 23 votos del escru�nio secreto⁸, no obstante estar impedido para
ocupar el cargo al no cumplir con el requisito de la
edad legal establecida en la Ley Orgánica y ocupar un
cargo de elección popular en el ayuntamiento de
Monterrey⁹. Estudiantes liberales y católicos, aliados
incluso con elemento del Par�do Comunista¹⁰, fueron
capaces de adquirir fuerza y organizar una reacción
enérgica contra una doctrina impuesta en las aulas,
no consensuada, pensando que se actuaba tal como
en la Unión Sovié�ca. El grupo opositor estaba liderado por jóvenes que no pertenecían precisamente
al proletariado, sino a clases medias y de mayor posición social, entre ellos los que aún permanecían del
Grupo Alfonso Reyes: Fidencio de la Fuente, Roberto
Hinojosa, Raúl González y Juan Manuel Elizondo.
La Federación de Estudiantes Universitarios, por medio de Fidencio de la Fuente y los grupos católicos con
Pedro Mar�nez Torres, establecieron “un enlace
polí�co” con grupos organizados por gente de la
misma religión para reforzar su movimiento. Aunque
los estudiantes opositores rechazaron, por supuesto,
cualquier alianza con el clericalismo y la reacción, el
gobierno tuvo pleno conocimiento de la intervención
de enemigos del sistema en la agitación estudian�l,
provocándola y es�mulándola. Al mismo �empo hicieron venir desde la Ciudad de México a Raúl Rangel
Frías con un plan premeditado de interrumpir la ceremonia de inauguración de los cursos del año escolar
1934-1935 realizada en el Teatro Independencia.

“No podemos permi�r –dijo– que toda la juventud
caiga en una odiosa servidumbre burocrá�ca al servicio de un par�do polí�co¹¹”. Luego afirmó la incongruencia de establecer una universidad socialista cuando
a consecuencia de las elevadas cuotas, “se deja sin
educación a muchos obreros y muchos campesinos
que no pueden pagarlas”¹². Lo que Rangel quiso
afirmar fue la improcedencia de la reforma socialista
dentro de un régimen capitalista como era el mexicano. Pero Rangel Frías reconoció “hasta ahora la
universidad sólo se ha abierto para una cierta clase y
por eso �ene filoso�a conservadora”¹³.
Las demandas del movimiento que planteó una huelga
de importantes repercusiones polí�cas y sociales, iniciada el 17 de sep�embre de 1934 y la toma del Colegio
Civil, fueron a favor de la autonomía de la Universidad, la
garan�a de la libertad de cátedra, educación abierta a
todos los horizontes del pensamiento, teorías e ideologías universales para la formación de los estudiantes.¹⁴
El gobernador Quiroga aceptó una salida semilegal a
la crisis, seguramente sugerida por Calles y Cárdenas
tras reunirse con ellos en la Hacienda de la Mota, que
pretendió desac�var la agitación. La medida consis�ó
en la clausura de la Universidad mediante el decreto
número 97 del 28 de sep�embre de 1934¹⁵. En su exposición de mo�vos el gobernador resaltó con un
tono discursivo an�clerical y comba�vo, muy caracterís�co del callismo, la “extraña alianza” entre conservadores y comunistas, des�nada a comba�r la doctrina y acción social de la Revolución, usando como
pretexto la socialización de la enseñanza. “Las organizaciones capitalistas y clericales, que desean para sus
adictos el privilegio de la enseñanza, han provocado
una agitación trastornadora del orden público, sin
detenerse en usar como instrumento de defensa de
sus posesiones amenazadas por la reforma pedagógica socialista, a la juventud universitaria”¹⁶.
La utopía de la Universidad Socialista
Desaparecida la Universidad de Nuevo León, el
siguiente paso consis�ó en asumir el control de los
planteles de la ex universidad con elementos iden�ficados con los sectores de izquierda integrados a la estructura del par�do oficial, el Par�do Nacional Revolucionario (PNR), y al gobierno estatal con la creación,
días después, de la llamada Comisión Organizadora de
la Universidad Socialista de Nuevo León (USNL),
presidida por el ex rector Ángel Mar�nez Villarreal.

6 Mario Treviño Villarreal, “Una tregua: armar un Consejo de Cultura Superior, 1935-1943”, p. 42.
7 Pablo Quiroga, Informe de gobierno 1934-1935, p. 25.
8 AHCU, acta del Consejo Universitario no. 26, año escolar 1934-1935/2, p. 1.
9 Tomás Mendirichaga, “La Universidad de Nuevo León”, p. 365.
10 Juan Manuel Elizondo, Memorias improvisadas: mi universidad, pp. 107 y 113.
11 Raúl Rangel Frías, Escritos, p. 346.
12 El Porvenir, 14 de septiembre de 1934. Monterrey, México, p. 4.
13 Raúl Rangel Frías, Escritos, p. 346.
14 El Porvenir, 16 de septiembre de 1934. Monterrey, México, p. 4.
15 Periódico Oficial del Estado de Nuevo León, 29 de septiembre de 1934. Monterrey, México, pp. 1-2.
16 El Porvenir, 29 de septiembre de 1934. Monterrey, México, pp. 4-5.
17 Momento, año 1, no. 5, septiembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.

11

�CRONOGRAFÍA

La Comisión Organizadora quedó integrada por el presidente
del comité estatal del PNR, Generoso Chapa Garza; el director
de educación primaria y secundaria, Ciro R. Cantú; el director
de educación federal, Juven�no Torres, y el literato Eusebio
de la Cueva, militante ac�vo del par�do. Sus oficinas funcionaron en el Salón de Recepciones del Palacio de Gobierno. Con
el liderazgo y control polí�co en sus manos, inició lo que
puede considerarse una verdadera “purga” de direc�vos,
catedrá�cos y administra�vos que, por no estar iden�ficados
con la ideología revolucionaria, caían en la categoría de conservadores o reaccionarios. Así se narra, por ejemplo, cómo
se sus�tuyó en la cátedra de Humanidades a un viejo y pres�gioso maestro que “fue arrojado por católico”¹⁷ y, en cambio, se entregaron nombramientos a profesores “tomando en
cuenta la ideología de los elegidos netamente revolucionaria
y socialista”¹⁸.
En cuanto al control y unificación ideológica y polí�ca ejercida
sobre la población universitaria a par�r de los postulados socialistas, se vio reflejado en los mecanismos de representación
estudian�l. La Federación de Estudiantes Socialistas (FES), cons�tuida el 1 de octubre de 1934, fue la única organización estudian�l oficial que no sólo limitó, sino neutralizó la acción de
grupos disidentes que carecían de medios dentro de la ins�tución para canalizar sus demandas y defender sus intereses.
Adheridos a la FES estaban los llamados “bloques” formados
en cada escuela y facultad. La FES restringió las diferencias
de opinión y eliminó cualquier otra forma de asociación al
exigir como requisito de ingreso a la futura universidad socialista la pertenencia a la Federación mediante la presentación de su credencial de afiliado. De esta forma, la Federación de Estudiantes Universitarios que dirigía Fidencio de la
Fuente prác�camente desapareció.
El ciclo escolar 1934-1935 inició después de 54 días de suspensión de clases, el 20 de noviembre de 1934 en Jurisprudencia, Medicina, Ingeniería, Química y Farmacia,
Bachilleres, Normal de Profesores, Industrial Álvaro Obregón
y Femenil Pablo Livas, funcionando tanto en el orden técnico
como en el administra�vo en la misma forma que lo habían
hecho, dependiendo directamente de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León.
En las aulas de escuelas y facultades –que regresaron a su
carácter de profesionales por no exis�r universidad–, las
labores escolares se desarrollaron siguiendo los mismos
planes y programas de estudio de la ex�nta Universidad de
Nuevo León, sin ninguna modificación de índole ideológica y
alejada del espíritu de la reforma socialista. Esto debió ocurrir por no estar listos los trabajos ni la ley reglamentaria para
normar la aplicación del ar�culo tercero cons�tucional, reformado el 10 de octubre de 1934, que establecía que la
educación impar�da por el estado a nivel nacional sería socialista.
La propuesta pedagógica del gobierno de Lázaro Cárdenas, en
la presidencia del país desde el 1 de diciembre de 1934, era
a�n a la ideología nacionalista y revolucionaria. Buscaba im-

plantar inicia�vas del socialismo como el laicismo, coopera�vismo y educación popular que nada tenían que ver con postulados del marxismo-leninismo. La implantación de la reforma
apuntaba solamente a la Escuela Normal, mientras las escuelas
y facultades con�nuaron, como hasta entonces, con sus planes
y programas académicos sin contenidos de ideología socialista
que llevar a la prác�ca escolar.
Dos ins�tuciones producto de la reforma se agregaron a la
futura Universidad Socialista. La primera de ellas fue la Escuela de Coopera�vismo, un proyecto inaugurado meses
antes, el 1 de febrero de 1934, sostenido directamente por el
Par�do Nacional Revolucionario y puesta a cargo del profesor
Mateo A. Sáenz, quien fungió como representante del PNR
ante la ex�nta universidad. La finalidad del plantel consis�a
en preparar a los hijos de campesinos y de trabajadores para
encargarse después de la orientación en materia de coopera�vismo en las comunidades²⁰.
La segunda dependencia fue el Ins�tuto de Orientación Social, cuyos cursos estuvieron diseñados y dirigidos a los alumnos de la Normal y al personal docente del sistema educa�vo,
par�endo del planteamiento de la Secretaría de Educación
de que los maestros eran quienes iban a cargar con el
proyecto sobre sus hombros y era necesario crear en ellos el
compromiso con los ideales de la Revolución mexicana. Este
Ins�tuto no funcionó de manera permanente, sino mediante
cursos breves sobre historia del movimiento proletario,
derecho revolucionario mexicano, sistemas educa�vos contemporáneos, coopera�vismo e historia de las religiones,
economía social, geogra�a económica de Nuevo León, teoría
y prác�ca de las sociedades coopera�vas, arte y literatura
proletaria, e higiene de la adolescencia²¹.
Sin embargo, no quiere decir que no estuviera abierto a los
universitarios, a los obreros tanto organizados como libres, a
los trabajadores y a los campesinos. La experiencia no debió
diferir mucho a la de otros estados con sesiones que se conver�an en largas disertaciones, por ejemplo, en la historia de
las religiones, sobre hinduismo, budismo, cris�anismo,
taoísmo, confucianismo, sintoísmo y judaísmo que, en realidad no representaban una demanda o requerimiento para
su quehacer co�diano²².
El Ins�tuto de Cultura Superior
El debilitamiento polí�co y la fractura interna del callismo a
nivel local tras la declaratoria de nulidad de las elecciones a
gobernador del 28 de julio de 1935, en la que contendió Plutarco Elías Calles hijo, al �empo en que el presidente Lázaro
Cárdenas rompió con el callismo, determinó el desmoronamiento de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León.
Sus integrantes fueron renunciando de uno en uno. Por
ejemplo, Eusebio de la Cueva se re�ró a su natal Hidalgo,
Nuevo León, y Generoso Chapa salió a la Ciudad de México
llamado por el dirigente nacional del PNR, Emilio Portes Gil, y
aunque concluyeron el proyecto de ley para la nueva univer-

18 El Porvenir, 21 de noviembre de 1934. Monterrey, México, p. 5.
19 Victoria Lerner, Historia de la Revolución mexicana. Tomo 17: La educación socialista.
20 Mateo A. Sáenz, Anecdotario, p. 107.
21 Publicaciones de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León, no. 2, diciembre de 1934. Monterrey, México, pp. 3-5.
22 Lourdes Cueva Tazzer, La educación socialista en Sinaloa (1934-1940), p. 108.

CULTURA REGIONAL

sidad socialista, quedó sin aprobarse²³. A unos días de
terminar su ges�ón, el gobernador Quiroga en el úl�mo decreto que expidió el 7 de sep�embre de 1935,
declaró la gratuidad de la educación universitaria, la
disolución de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista y estableció las bases para el funcionamiento del Servicio de Cultura Superior.
Esta figura jurídica que fungió como una coordinación
de escuelas y facultades encargada de las funciones
de la ex�nta universidad, se ensayó también en
Jalisco con la Ley Orgánica de Servicios Culturales.
Aunque en sus bases de funcionamiento y gobierno
se omi�ó la alusión a la educación socialista, tuvo
entre sus obje�vos cumplir con los propósitos establecidos en el primer párrafo del ar�culo tercero
cons�tucional. De manera inesperada, el gobernador
provisional Gregorio Morales Sánchez asumió la presidencia del Consejo de Cultura Superior exactamente
un mes después de su llegada al poder, enviado por el
presidente Lázaro Cárdenas y Francisco J. Múgica en
su estrategia de ir reduciendo a los grupos callistas.²⁴
La medida de asumir el ejecu�vo la presidencia del conMe propongo el cumplimiento del ar�culo tercero cons�tucional –dijo– no para que sirva de
arma de combate en lides internas de profesores y estudiantes, sino para que venga a realizar el noble impulso que le dio vida. Daré todo
mi apoyo moral y material a fin de mantener la
tendencia socialista en la enseñanza.²⁵
sejo representó una solución para desac�var un posible
conflicto que pudiera haber ocasionado el nombramiento del rector. La autonomía que la ex�nta universidad
tuvo para designar mediante el Consejo Universitario a
los directores y rector se perdió con el Consejo de Cultura Superior al establecer el decreto de su creación
que esta facultad correspondía al gobernador.
Durante otros ocho largos años, el Consejo de Cultura
Superior encauzó los estudios superiores tanto técnicos
como profesionales en la en�dad y la marcha de sus
planteles, sin que de manera contundente se hiciera
presente en la prác�ca académica la premisa de la educación socialista, promoviendo una educación más popular e ins�tucional, marcada por el proyecto polí�co
cardenista original que es�pulaba una visión laica, con
una interpretación racionalista y an�rreligiosa²⁶

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo Histórico del Consejo Universitario (AHCU). México.
Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México
Gaceta Universitaria. Monterrey, México.
Momento. Monterrey, México.
Periódico Oficial del Estado de Nuevo León. Monterrey, México.
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Bibliogra�a
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Sinaloa (1934-1940). México: Universidad de Occidente.
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mi universidad. México: Facultad de Filoso�a y Letras,
Universidad Autónoma de Nuevo León.
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Universidad. México: Centro de Información de Historia
Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León.
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17: La educación socialista. México: El Colegio de México.
Mar�nez Assad, Carlos (2020). El laboratorio de la Revolución. El
Tabasco garridista. México: Fondo de Cultura Económica.
Medin, Tzvi (2013). El minimato presidencial: historia
polí�ca del maximato (1928-1935). México: Ediciones Era.
Mendirichaga, Tomás (1971). “La Universidad de Nuevo
León”, en: Humanitas, no. 12.
Rangel Frías, Raúl (1994). Escritos. México: Biblioteca de
Nuevo León, Gobierno del Estado de Nuevo León.
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Treviño Villarreal, Mario (2018). “Una tregua: armar un Consejo de Cultura Superior, 1935-1943”, en: César Morado
Macías (coord.). Una historia con futuro. 85 años de la UANL.

Donde mejor cristalizó ese anhelo de educación popular
fue en las secundarias nocturnas dependientes de Extensión Universitaria, la 1 y 2, y otras cinco en el estado, y
en las escuelas industriales Álvaro Obregón y Pablo Livas
que abrían sus puertas a los hijos de los trabajadores y de
los campesinos, así como a la mujer, para dedicarse a alguna ac�vidad industrial. En cambio, la educación superior, paradójicamente, siguió siendo exclusiva de las clases
medias y medias altas, a la que no tenía acceso las
grandes masas del proletariado, una contradicción que
en su momento señaló Raúl Rangel Frías.
23 El Porvenir, 25 de septiembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.
24 Carlos Martínez Assad, El laboratorio de la Revolución. El Tabasco garridista, p. 270.
25 El Porvenir, 25 de noviembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.
26 Tzvi Medin, El minimato presidencial: historia política del maximato (1928-1935), p 141.

13

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Gregorio Morales Sánchez,
el gobernador que fue rector…
al mismo tiempo
Susana Julieth Acosta Badillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

En la historia de la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL) dos rectores han sido gobernadores después de su ges�ón frente a la ins�tución: Raúl Rangel
Frías (de 1955 a 1961) y Eduardo A. Elizondo (de 1967
a 1971); y uno ha sido rector después de ser gobernador: Genaro Salinas Quiroga, quien después de
fungir como gobernador interino en diferentes ocasiones durante el segundo trienio de la administración gubernamental de Rangel Frías, cubrió también
un interinato en la rectoría de la Universidad entre
agosto y octubre de 1973.
Los casos anteriores demuestran el lazo entre la universidad pública y la élite polí�ca del estado, mismo que se
puede iden�ficar en otras épocas y contextos de la historia universitaria, y que no resultó extraño pues la Universidad nació en 1933 como un apartado más del
erario estatal. Esta relación ín�ma entre Universidad y
Estado se hizo aún más estrecha en 1935 cuando un
gobernador se hizo cargo de la rectoría (o presidencia)
de forma simultánea, caso que no se ha repe�do en 90
años de historia de la UANL. En este breve ar�culo se
describe la actuación de Gregorio Morales Sánchez
como presidente del Consejo de Cultura Superior (ins�tución sus�tuta y con�nua de la Universidad de
Nuevo León), puesto que asumió a un mes de haber
sido nombrado gobernador interino y que mantuvo por
seis meses hasta la designación de Enrique C. Livas.

para organizar la denominada Universidad Socialista,
como parte del nuevo sistema educa�vo a implementarse en el sexenio entrante con Lázaro Cárdenas.
No obstante, la idea no encontró aceptación por
parte del alumnado universitario y para evitar la prolongación de conflictos estudian�les, el gobierno del
Estado decidió la creación de un nuevo organismo: el
Consejo de Cultura Superior, cuya ley se publicó el 7
de sep�embre de 1935. En el traspaso de UNL a comisión organizadora de la Universidad Socialista y después a Consejo de Cultura Superior (en adelante CCS),
fue siempre �tular el médico Ángel Mar�nez Villarreal, simpa�zante de la nueva reforma educa�va y
con declarada tendencia de izquierda. El gobernador
era el sus�tuto Pablo Quiroga, quien asumió la
gubernatura después de la renuncia de Francisco A.
Cárdenas, el gobernador que fundó la UNL en 1933.

1935: un año de conflictos

Al entrar en funciones el CCS en sep�embre de 1935,
recogió las mismas dependencias que estaban bajo
jurisdicción de la UNL, aunque con extensivo control
polí�co y administra�vo del gobierno, con el nombramiento del rector y directores por el ejecu�vo del
estado, y mediante la reorganización de la Escuela de
Coopera�vismo e Ins�tuto de Orientación Social, ambas con filiación marxista y perfiladas desde la comisión organizadora de la Universidad Socialista². Aunado al descontrol en el ámbito universitario en 1935,
con constantes cambios administra�vos, el estado entró en el proceso electoral para el próximo gobernador.

El contexto de 1935 fue conflic�vo para la naciente
casa de estudios. La Universidad de Nuevo León (UNL)
se había instalado en sep�embre de 1933, pero un
año después su primera ley orgánica fue derogada

Sin entrar en detalles del proceso electoral de 1935,
pues no es el obje�vo de este ar�culo, la tensión estudian�l era sólo una parte del conflicto polí�co que se
vivía en el estado, relacionado con el gobierno de Láz-

1 Historiadora, catedrática e investigadora. Es licenciada en Historia y maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Actualmente es profesora de la Preparatoria No. 3 de la UANL y editora adjunta de la revista Reforma Siglo XXI, publicada por dicha
dependencia.
2 Daniel Sifuentes Espinoza, La Universidad Socialista, pp. 106-110.

aro Cárdenas y la pretensión de Plutarco Elías Calles de
extenderse en el poder³. En 1935 el hijo de Calles, del
mismo nombre que su padre, buscó la gubernatura de
Nuevo León y el proceso fue tan problemá�co e incluso
violento, que la virtual victoria del oponente, Fortunato
Zuazua, terminó por ser invalidada. Ante esta situación,
el 26 de sep�embre de 1935, el Superior Tribunal de
Jus�cia designó al general y profesor normalista
Gregorio Morales Sánchez como gobernador provisional, hasta la reanudación de nuevas elecciones.
“Viejo revolucionario ostenta una ejecutoria intachable como soldado y como ciudadano. Es Jefe del 26
de Infantería”. De la anterior manera presentó El Porvenir, diario local, al nuevo gobernador, resaltando en
su nota la figura revolucionaria de Morales, como si
ese aspecto fuera indispensable para restablecer el
orden en el estado. Otro detalle que lo posicionó
como el indicado fue que Morales no se encontraba
en el estado durante la temporada de conflicto, pues
tenía su base en Mina�tlán, Veracruz, como comandante del 26º Batallón y jefe de dicha zona militar⁴. Es
decir, era una figura neutral, al menos en teoría. Morales arribó a la ciudad de Monterrey la noche del 2 de
octubre para tomar posesión del cargo de gobernador interino el tradicional día 4, de manos de Pablo
Quiroga y con apoyo del presidente Lázaro Cárdenas
y “la recomendación del general Francisco J. Mújica”⁵.
Hasta ese día, Ángel Mar�nez Villarreal con�nuaba
como presidente del Consejo de Cultura y no se hablaba de posibles cambios.

[…] la tenaz y desesperada lucha que hubo que
sostenerse contra significa�vos elementos conservadores y religiosos que a toda costa y empleando toda clase de recursos, trataron siempre
de estorbar la acción del gobierno, en su afán de
desvirtuar el establecimiento de un ins�tuto de
consonancia con los lineamientos trazados en el
ar�culo 3º cons�tucional.⁶

Lo dicho por Mar�nez hacía clara referencia a los intentos frustrados de instalar la Universidad Socialista
y que hasta entonces seguían en pie, además de reflejar la delicada situación con el sector conservador, es
decir, con los empresarios e industriales, conflicto que
más tarde cobraría factura a Morales. Al escuchar la
reseña de Mar�nez, según hace constar el acta de
Consejo, el gobernador declaró que tenía una “muy
raquí�ca información sobre el par�cular” y se confesó
sorprendido de lo delicado de la situación. En la sesión siguiente, del 8 de noviembre, Gregorio Morales
ya figura como presidente del CCS.
Tanto en prensa como en actas del CCS es notorio que
Morales quiso proceder con cautela, pues ni siquiera su
nombre es mencionado en el registro de las actas como
presidente del Consejo. La autodesignación como presidente del CCS claramente respondía a establecer control en el estado, tomando también las riendas de uno
de los principales focos de agitación: la ins�tución educa�va. Por otra parte, entre las intenciones también estaba el asegurar la afiliación de la casa de estudios superiores a la nueva reforma educa�va.
Morales asumió la presidencia del CCS el 4 de
noviembre y la primera sesión que encabezó fue cuatro
días después. Esta sesión transcurrió de lo más normal,
discu�endo temas como nombramientos de maestros
y el calendario escolar, aunque en el tercer punto se revisó la sugerencia del presidente del CCS sobre “el establecimiento de un Departamento de Educación Física
que dependiendo del propio Consejo controle esta
ac�vidad en todo el estado […]”⁷. Sobre este asunto, se
nombró a Franklin O. Westrup como coordinador.

Nota de la designación de Gregorio Morales como gobernador
interino de Nuevo León. El Porvenir, 27 de septiembre de 1935.

El gobernador-rector
La primera referencia de Morales en una sesión del
CCS, es la verificada el 9 de octubre, cuando Morales
acudió como asistente honorífico. Durante la reunión,
Mar�nez le presentó al gobernador un informe detallado que recogía los principales hechos desde la
creación de la UNL, ahora ex�nta, hasta la instalación
del CCS. Durante su reseña, Mar�nez destacó:

La par�cipación estudian�l en decisiones del CCS fue
otro tema que Morales consideró. La ley orgánica de
1935 no contemplaba la intervención de estudiantes en
el CCS, pues se es�pulaba que sólo le podían cons�tuir
“los directores de los diversos ins�tutos, facultades y escuelas que impartan el servicio de cultura superior”, todos bajo jefatura del presidente, y con�nuaba: “la designación de todos corresponderá al ejecu�vo del
estado” (art. 6). Con respaldo de este ar�culo, Morales
se había autodesignado presidente del CCS.
Conforme avanzaron las sesiones presididas por Morales, se acordó representación estudian�l en las juntas direc�vas, un estudiante por dependencia, y en el

3 Véase: Alex M. Saragoza, La élite de Monterrey.
4 El Porvenir, 27 de septiembre de 1935, Monterrey, México, p. 4.
5 Los Gobernantes de Nuevo León, p. 226.
6 Archivo Histórico del Consejo Universitario (en adelante AHCU), acta no. 2, año escolar 1935-1936, 9 de octubre de 1935, pp. 1 y 2.
7 AHCU, acta no. 3, año escolar 1935-1936, 8 de noviembre de 1935, p. 1.

CULTURA REGIONAL

15

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CCS un estudiante de manera global. Esta representación era
menor a la acordada en la primera ley orgánica de 1933,
donde se es�pulaba representación estudian�l al seno del
Consejo por dependencia, no por federación como finalmente se estableció. Así, la representación estudian�l era
prác�camente inexistente⁸.
El 29 de noviembre, el Dr. Eduardo Aguirre Pequeño solicitó
la reanudación de clases en el Ins�tuto de Orientación Social. El ins�tuto había entrado en funciones en abril de 1935,
como parte de la planeación de la Universidad Socialista y
era encabezado precisamente por Aguirre Pequeño, y monitoreado desde la capital del país por Manuel R. Palacios,
ideólogo de la Universidad Obrera de México⁹. Fue diseñado
para capacitar maestros en la implementación de la reforma
educa�va socialista e inició segundo periodo de ac�vidades
en enero de 1936, según lo es�pulado en actas del CCS.
La Escuela de Coopera�vismo, otro producto de la Universidad Socialista, también fue reorganizada bajo dirección de
Mateo A. Sáenz, profesor de declarada vena izquierdista. A la
par que el Ins�tuto de Orientación Social, encontró renovado respiro y en diciembre de 1935 recibió nueva sede en
el Parque Anáhuac, en instalaciones antes pertenecientes a
la Escuela al Aire Libre¹⁰. En otros asuntos, también se discu�ó sobre las ausencias de profesores, pues faltas y renuncias constantes eran un problema latente entre las dependencias del CCS. Por lo anterior, en los primeros días de 1936
se aprobó un reglamento para control de faltas y en su
primer ar�culo es�puló: “las faltas de asistencia de los profesores se clasificarán en jus�ficadas e injus�ficadas”. En jus�ficadas se consideró enfermedad propia o de un familiar,
luto, desempeño de alguna comisión o cualquier mo�vo a
juicio del director. Las injus�ficadas eran todas las que no encontraban lugar en las razones anteriores. Por tres faltas injus�ficadas al mes, el profesor sería sancionado con un descuento en su sueldo, un día por cada falta; pero si llegaba a
faltar cuatro veces al mes, la sanción sería el despido¹¹.
A manera de cierre
Enero fue el úl�mo mes de rela�va calma para Morales como
gobernador-rector (o presidente) del estado-consejo, pues a
par�r de febrero todo fue en escalada. El 5 de febrero se registró una magna manifestación organizada por el Centro
Patronal de Nuevo León y según El Porvenir, en Nuevo León
no se tenía memoria de un acto semejante, pues era la inicia�va privada la que se manifestaba¹². Las memorias de
Mateo A. Saénz dan un recuento de dicha manifestación e incluso cita algunos carteles, con leyendas que esclarecen aún
más la situación a la que Morales se enfrentaba:

Los carteles fueron muchos, citaré solo algunos:
“Contra el trapo roji-negro”[…]“¿Tienes hijas? El
comunismo te las quitará para dedicarlas al amor
libre”; “No permitas que tus hijos te los robe el Estado”; “Religión o comunismo”[…]“Fuera de
México los comunistas” […]“Que se largue Mar�nez
Villarreal a Rusia”¹³[…]

A la manifestación patronal le siguieron la organización de
ambas facciones, la de derecha y la de izquierda, y la tendencia de Morales de favorecer la incorporación de la filoso�a socialista en la educación pública no jugó a su favor.
Con constante tensión polí�ca en crecimiento, Morales
concluyó su actuación frente al CCS el 30 de abril, y un día
después frente a la gubernatura del estado, en medio de
renovadas y complicadas elecciones. Fue sucedido por el
también general Anacleto Guerrero en el gobierno y por el
médico Enrique C. Livas en la presidencia del CCS.
FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo Histórico del Consejo Universitario (UANL). México.
Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México
Bibliogra�a
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Sifuentes Espinoza, Daniel. (2013). La Universidad Socialista de Nuevo León. México: Centro de Documentación
y Archivo Histórico de la UANL.

8 César Pámanes, “La Universidad Autónoma de Nuevo León y sus leyes orgánicas”, p. 41.
9 César Morado Macías, “La humanidad como horizonte, 1933-1935”, p. 35.
10 AHCU, acta no. 7, año escolar 1935-1936, 13 de diciembre de 1935, p. 2.
11 AHCU, acta no. 10, año escolar 1935-1936, 28 de febrero de 1936, pp. 2 y 3
12 El Porvenir, 6 de febrero de 1936, Monterrey, México, p. 4.
13 Mateo A. Sáenz, Anecdotario, pp. 134-135.

CULTURA REGIONAL

La refundación de la Universidad
de Nuevo León, 1943 1
César Morado Macías 2
Universidad Autónoma de Nuevo León

Entre 1940 y 1946 el país fue gobernado por el presidente Manuel Ávila Camacho, quien adoptó un
proyecto de carácter desarrollista, cuya finalidad era
reconciliarse con la inicia�va privada para instaurar
un régimen de economía mixta bajo la rectoría del Estado. En el marco de la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945), Ávila Camacho estableció una polí�ca
de “unidad nacional”, que minimizaba las diferencias
entre trabajadores y empresarios para favorecer el
esquema de industrialización a través del modelo
sus�tu�vo de importaciones³. Entretanto, en Nuevo
León la polí�ca estuvo dominada por dos figuras centrales que gobernaron la en�dad: Bonifacio Salinas
Leal (1939-1943) y Arturo B. de la Garza (1943-1949).
En este contexto fue creada la “segunda” Universidad
de Nuevo León (UNL), mediante el decreto número
79 expedido por la cuadragésima novena legislatura
local, con fecha del 18 de agosto de 1943. Aunque la
expedición de la ley correspondió al gobernador Salinas Leal, es obvio que Arturo B. de la Garza influyó en
el contenido del documento, ya que fungía por ese
entonces como secretario de gobierno y se trataba
del des�no de su alma mater⁴. Apoya esta idea la afirmación del gobernador saliente: “mi sucesor es un
elemento universitario joven, que permite asegurar el
éxito de este organismo”⁵.
La redacción del decreto ostenta precisión jurídica y
polí�ca. En su ar�culo primero señala: “se establece
en el Estado una corporación pública con personalidad propia y capacidad jurídica... denominada Universidad de Nuevo León”⁶. No par�culariza si alude al
“Estado” como en�dad geográfica o como ente
polí�co. Más adelante, el rector Enrique C. Livas precisaría su convicción en el “Estado educador” como
rector del modelo educa�vo. Se daba el mismo nivel
de flexibilidad en la interpretación de la ley con el segundo ar�culo, al señalar que: “se depositan en la
Universidad de Nuevo León... las atribuciones del Es-

tado en el servicio público de la educación. En consecuencia, las ac�vidades docentes, ar�s�cas y sociales, se sujetarán a lo previsto en el ar�culo tercero
de la Cons�tución general de la república”.⁷
Desde una perspec�va estrictamente jurídica, la universidad fue socialista de sep�embre de 1943 a octubre de 1946, fecha en que dejó de serlo al ser modificado el ar�culo tercero cons�tucional. Con precisión
quirúrgica, los redactores de la ley –Livas Villarreal,
Arteaga Santoyo, Rangel Frías– previeron el cambio
en la carta magna, pero evitaron explicitar an�cipadamente una definición polí�ca al respecto, dejándola
flexible al rumbo que tomarían los acontecimientos
nacionales. Así, a par�r de octubre de 1946 la universidad nuevoleonesa podía girar el rumbo de su orientación social sin alterar su aspecto legisla�vo.
Respecto a los fines de la universidad, señalaban en resumen tres: 1) impar�r la enseñanza profesional, técnica y toda la posterior a la secundaria con excepción
de la normal; 2) realizar y fomentar la inves�gación
cien�fica; y 3) difundir la cultura en todos sus aspectos.
Es en el ar�culo cuarto donde se permea la intención
de funcionalizar la universidad para ponerla a disposición del desarrollo económico regional, al señalar que
“procurará que el número y calidad de sus egresados
responda a las necesidades económicas, sociales y
polí�cas del país y del estado de Nuevo León en par�cular, despertando y afirmando en ellos una conciencia
clara de su responsabilidad humana y social”.⁸
Queda claro que la eficacia de la nueva universidad
dependía de la mano reguladora del gobierno estatal
y la rectoría, quienes supervisarían la necesaria correspondencia entre número y calidad de egresados
con el sector produc�vo. Ello se subraya también en
lo rela�vo a la orientación de la inves�gación, donde
se aclara que deberá enfocarse a la resolución de los
“problemas específicos de Nuevo León, singular-

1Estear�culoretomapartesdelsegundocapítulodelasiguienteinves�gación:CésarMoradoMacías,Lafuncionalizacióndelauniversidadpúblicamexicana.Elcaso
de la Universidad de
Nuevo León (1943-1949). Una aproximación crí�ca.
2 Historiador, catedrá�co e inves�gador. Es doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara. Actualmente es profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras
de la UANL, miembro del Sistema Nacional de Inves�gadores, corresponsal en Nuevo León de la Academia Mexicana de la Historia y coordinador del Centro de
Estudios Humanís�cos de la UANL.
3 Rafael Loyola, Entre la guerra y la estabilidad polí�ca.
4 El decreto fue promulgado el 13 de sep�embre de 1943 por el todavía gobernador Bonifacio Salinas Leal, y publicado en el Periódico Oficial del Estado de Nuevo
León el miércoles 29 de sep�embre. Sin embargo, el decreto entró en vigor hasta treinta días después de su publicación, es decir, el 30 de octubre de 1943.
5 Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), fondo: Memorias de Gobernadores, Informe de gobierno de Bonifacio Salinas Leal, 1942-1943.
6 Periodico Oficial del Estado de Nuevo León, 29 de sep�embre de 1943. Monterrey, México, p. 1.
7 Ibíd., p. 2.
8 Ibíd., p. 1.

17

�CRONOGRAFÍA

mente el conocimiento de sus recursos naturales, las
posibilidades de su aprovechamiento y la mejor produc�vidad del trabajo humano en todos los ordenes”.⁹
Administra�vamente, fiel al modelo napoleónico, la
universidad quedó integrada por cinco facultades y seis
escuelas, dándose a conocer el 13 de octubre los funcionarios que las dirigirían. La Facultad de Medicina
dejó de estar comandada por el Dr. Nicanor Chapa y
pasó a manos del Dr. Ángel Mar�nez Villarreal. Por
mucho, la facultad más importante para la rectoría, no
sólo por los montos presupuestales que le fueron asignados, sino por su peso polí�co. Con Mar�nez Villarreal al frente, con destacada influencia en los jóvenes,
el grupo dirigente intentaba asegurar su control
polí�co y desarrollo académico. Además, con�nuaba
incorporada a esta facultad la Escuela de Enfermería.
En el modelo universitario imperante, la segunda facultad
en jerarquía fue la de Derecho y Ciencias Sociales. En ésta,
cesó en sus funciones el Lic. Jesús C. Treviño y asumió la
dirección el Lic. Manuel Treviño Cavazos, quien había
fungido como secretario del Bloque Polí�co de Profesionistas, en apoyo a la campaña polí�ca de Arturo B. de
la Garza a la gubernatura. En la Facultad de Ciencias
Químicas fue nombrado director un destacado ingeniero:
Bernardo Dávila Reyes. Su trabajo al frente de la Escuela
Industrial y Preparatoria Técnica Alvaro Obregón había
convencido al grupo dirigente para confiarle el des�no de
una en�dad que tendría una considerable expansión, es�mulada por la industria química regiomontana. Una facultad pequeña, la de Ingeniería, fue confiada al Ing.
Manuel Mar�nez Carranza y por vez primera la nueva ley
reconoció el status de facultad a la de Odontología –que
había funcionado como escuela anexa a la de Medicina–
ahora dirigida por el Dr. Francisco Albuerne.
Sin embargo, el grueso de la matrícula universitaria
no estaba en la educación profesional sino en el
bachillerato. De las seis escuelas restantes, a la mayoría se le cambió director: en la Escuela Diurna de
Bachilleres dejó el mando el Dr. Enrique V. Santos y lo
asumió el Lic. Bernardo L. Flores; en la Escuela Nocturna de Bachilleres, al ser cesado el Dr. Óscar
Decanini, lo asumió el Dr. Roberto Flores Escobar; en
la numerosa Escuela Industrial y Preparatoria Técnica
Alvaro Obregón fue relevado el Ing. Bernardo Dávila
Flores, responsabilizándose de su dirección el Ing.
Ernesto Villarreal; en la Escuela Industrial Femenil
Pablo Livas asumió el mando la profesora Julia Garza
Almaguer; la de Enfermería –anexa a Medicina– estaría a cargo del Dr. Francisco L. Rocha; y finalmente,
la Escuela de Música, que había venido funcionando
apoyada por el municipio de Monterrey, pasaba a la
UNL, dirigida por el profesor Isaac Flores.
En general, se trataba de un grupo compacto de directores, cercano al gobernador, que había combinado
su quehacer universitario por una postura polí�ca favorable al par�do gobernante. Dentro del nuevo esquema organizacional destacaron –además de la ab-

sorción de la Escuela de Música– dos hechos fundamentales: la creación del Ins�tuto de Inves�gaciones
Cien�ficas y el Departamento de Acción Social Universitaria. El primero estuvo a cargo del Dr. Eduardo
Aguirre Pequeño, un joven y destacado inves�gador,
quien había apoyado la campaña polí�ca de Arturo B.
de la Garza a la gubernatura, mediante un comité
cons�tuido en la capital de la república, donde figuraban el Dr. Fernando Valdez Villarreal, el Lic. Generoso
Garza Chapa y Juan Manuel Elizondo, entre otros.
Para el otro departamento, se eligió al Lic. Raúl Rangel
Frías, un joven abogado e intelectual, que se había
desempeñado como jefe de prensa del gobierno estatal, oficial mayor, además de ser uno de los tres diseñadores del nuevo proyecto de universidad. Explícitamente, el gobernador saliente reconocía la voluntad
de que ambas en�dades fuesen columnas vertebrales
de la universidad.
El otro cambio significa�vo fue el referente a la exclusión en la nueva ley del sistema educa�vo universitario a la Escuela Normal y a la Escuela Normal
Superior, que pasaban a ser administradas por la Dirección General de Educación Primaria y Secundaria
en el Estado, junto con la nómina de su personal direc�vo, docente, administra�vo y de intendencia. No
apareció un mo�vo explícito para tal decisión; muy
probablemente ello se debió a la intención de deslindar a la UNL de la idea de federalizar todos los niveles
educa�vos. Aún así, Bonifacio Salinas Leal señaló en
su informe que buscaría su reincorporación, pero ésta
nunca se produjo.
Por lo que se refiere a la estructura de gobierno de la
UNL, la nueva ley –tratándose de una universidad no
autónoma– evidentemente centralizó la toma de decisiones en el gobernador y, en menor medida, en el
rector. Arturo B. de la Garza no sólo nombraba al �tular de la rectoría, sino a todos los directores de escuelas, facultades o departamentos, con base en las
ternas que le remi�a el Consejo Universitario, a diferencia de la ley de 1933, donde este úl�mo órgano era
el único facultado para elegir a los directores. La figura
del rector fue fortalecida: podía remover libremente al
secretario general y al tesorero. En la ley anterior requería la aprobación del consejo. En síntesis, la nueva
legislación concentró el poder en el gobernador y
rector, en detrimento del Consejo Universitario. A este
úl�mo, con escaso margen de maniobra, sólo
accedían, como consejeros electos, un maestro de
cada facultad o escuela y cinco representantes de la
Federación de Sociedades de Alumnos de las Facultades o Escuelas Universitarias. Como las decisiones en
el Consejo Universitario se tomaban por mayoría
simple, el gobernador tenía asegurados 16 votos de los
miembros ex oficio (once directores, tres jefes de departamento, rector y secretario), dejando a la “democracia” once votos de consejeros maestros y los cinco
de los representantes estudian�les (con el agravante
de que en caso de que todos los consejeros electos estuviesen en contra, el rector tenía voto de calidad).

Estos hechos, aunque se subrayan, no deben sorprendernos. Se trata de un momento histórico en que la democracia no es la preocupación central en la toma de decisiones: quienes gobiernan, asumen la Revolución
mexicana como el mayor plebiscito. Consecuentemente,
el Estado y la educación que éste ofrece, estaba suficientemente definida y legi�mada como para ser consensada. La universidad, como parte del “Estado educador”, era la dependencia estatal encargada de la
educación superior. Lejos de posibilitar una mayor par�cipación estudian�l en la toma de decisiones, la nueva legislación sólo concedió cinco representantes alumnos
ante el Consejo Universitario, mientras que la primera ley
orgánica concedía un consejero alumno por cada escuela
o facultad.¹⁰ Los consejeros alumnos sólo serían cinco representantes de la Federación de Sociedades de Alumnos
de las Facultades y Escuelas Universitarias, única en�dad
reconocida por el consejo. A su vez, esta corporación
formaba parte de la Federación de Estudiantes Socialistas.
Veladamente se aseguraba una representación estudian�l congruente con la línea polí�ca del gobierno estatal.
Estos voceros, que durarían tres años en el cargo, fueron:
Antonio Cos�lla, por la Facultad de Medicina; Leopoldo
Valdez, por la de Ingeniería; Víctor Villarreal, por la Escuela Alvaro Obregón; Raúl Caballero Escamilla, por la
Facultad de Derecho; y Encarnación Pérez Gaytán, por la
Escuela Nocturna de Bachilleres. Para los dos úl�mos,
ésta sería su plataforma de proyección polí�ca que los llevaría a conver�rse luego en un importante líder sindical
del PRI y en un destacado ar�fice del Par�do Comunista
en Nuevo León, respec�vamente.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). México.

Hemerogra�a
Periodico Oficial del Estado de Nuevo León. Monterrey, México.
Bibliogra�a
Morado Macías, César (2002). La funcionalización de la
universidad pública mexicana. El caso de la Universidad
de Nuevo León (1943-1949). Una aproximación crí�ca.
Tesis para optar por el grado de maestro en Enseñanza
Superior. México: Facultad de Filoso�a y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Loyola, Rafael (1990). Entre la guerra y la estabilidad
polí�ca. El México de los cuarenta. México: CNCA, Grijalbo.
Portan�ero, Juan Carlos (1978). Estudiantes y polí�ca en
América La�na, 1918-1938. El proceso de la reforma universitaria. México: Siglo XXI Editores.

Mediante esta correlación de fuerzas polí�cas al interior de
la universidad, se aseguró una rela�va hegemonía que permi�ó un periodo de estabilidad y trabajo académico, una
relación Universidad-Estado mucho más fluida que la que se
había dado durante el funcionamiento del Consejo de Cultura Superior; una valiosa estabilidad, si la comparamos con
la conflic�va situación que vivía durante este periodo la Universidad Nacional de México o la de Guadalajara, Jalisco.

10 Cabe señalar que las universidades latinoamericanas y, entre ellas la de Nuevo León, habían accedido a la representación estudiantil gracias
al movimiento de Córdoba, Argentina, de 1918, que cambió las reglas de participación de los sectores de la universidad, al crear el principio de
representación y las elecciones. Fueron demandas centrales de este movimiento: 1) el establecimiento del cogobiemo estudiantil; 2) la autonomía
política, docente y administrativa de la universidad; 3) la elección de todos los mandatarios de la universidad, por asamblea con representación
de los profesores, estudiantes y egresados. En las universidades mexicanas, sólo se concedió capacidad de decisión a los dos primeros sectores.
Véase: Juan Carlos Portantiero, Estudiantes y política en América Latina, 1918-1938.

9 Ídem.

CULTURA REGIONAL

19

�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA
fig

Juan Alanís Tamez (2018). Nuevo León y Pedro Infante. Monterrey, México: Centro de

01

Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 72 pp.
Victor E. Castillejos Magaña

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Pedro Infante Cruz, mejor conocido como Pedro Infante,

El libro también menciona los reconocimientos que Pedro Infante ha

fue un reconocido actor y cantante mexicano que dejó

recibido de la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como los

una huella imborrable en la industria del entretenimi-

homenajes y altares de muertos dedicados a él en la región. Se men-

ento. Nació el 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán,

cionan varios libros publicados sobre la vida y obra de Pedro Infante,

Sinaloa, y falleció trágicamente el 15 de abril de 1957

escritos por autores nuevoleoneses o vinculados con Nuevo León.

en un accidente aéreo. Infante se convirtió en uno de los

También incluye anécdotas menos conocidas; como el evento en la

ídolos más queridos y admirados de la Época de Oro del

XEFB en el que Pedro Infante recaudó fondos para La Ciudad de los

cine mexicano. A lo largo de su carrera protagonizó más de 60

Niños, en el que solicitando a las damas regiomontanas que donaran

películas y grabó numerosos álbumes musicales, los cuales lo

un peso a cambio de un beso suyo. El evento fue un éxito y se re-

catapultaron a la fama en México y más allá de sus fronteras. Su

caudaron más de mil pesos para la noble causa (p. 30).

estilo único, carisma y talento innato le valieron el reconocimiento y el cariño del público.

Se destaca el papel de Nuevo León en los primeros pasos de Pedro
Infante hacia la fama, así como su influencia en la mercadotecnia

Pedro Infante tuvo un fuerte vínculo con Nuevo León, el cual fue

y venta de discos (p. 32). Se mencionan las diversas manifesta-

investigado por Juan Alanís Tamez y, desde la perspectiva del

ciones de aprecio hacia Pedro Infante en Nuevo León, como

autor, conoceremos más del mismo. Desde su infancia, el autor ha

películas, libros, fotografías y objetos con su imagen. Además de

escuchado a sus padres y abuela mencionar a Pedro Infante y su

los fanáticos en homenajes, donde se interpretan canciones y se

importante conexión con el estado de Nuevo León. El artículo

recrean personajes icónicos de las películas de Pedro Infante.

destaca la amistad duradera entre Pedro Infante y Eulalio
González Ramírez, conocido como “El Piporro”, intérprete nacido

La meticulosa investigación realizada por Alanís tuvo como objet-

en Los Herreras, Nuevo León.

ivo conocer la historia de este ícono nacional en tierras nuevoleonesas. Este texto se lee, más que una pieza académica, como

En Nuevo León y Pedro Infante se relata cómo el cantante sinaloense

un homenaje al hombre que vive dentro y fuera de Monterrey y

visitaba frecuentemente Monterrey, además de su par�cipación en

sus montañas. En sus páginas destaca la importancia de Pedro

películas como “Cuando lloran los valientes” y “Los tres García”, junto

Infante como ídolo mexicano y su arraigo en el corazón de los

a talentosos ar�stas locales como Rogelio A. González. La amistad

nuevoleoneses.

entre Pedro Infante y Eulalio González se fortaleció a lo largo del
�empo, incluso Pedro insis�ó en que su amigo interpretara el per-

No importa si dentro del acervo �lmico personal no está la trilogía

sonaje del viejo “Piporro” en las películas de Mar�n Corona.

“Pepe, el Toro”, si “Amorcito corazón” no es la elección predilecta al
reproducir una canción mexicana o si tampoco hay registro del rostro

La narración destaca el amor de Pedro Infante por Monterrey, su

de esta persona, el actor nacido en Sinaloa es uno de los pilares de la

fascinación por las montañas, la comida tradicional y las mujeres

cultura mexicana. En defini�va, Nuevo León y Pedro Infante se ha

de la región. Se menciona también su conexión con la poesía de

conver�do en una nueva fuente para todos aquellos que busquen

Alfonso Reyes, y cómo modificó los versos de una de sus obras

conocer con mayor profundidad la historia del hombre que, con su

para su famosa canción “Las Mañanitas”. Pedro Infante cantó con

fallecimiento, terminó con la mejor época del cine mexicano.

pasión sobre Monterrey en canciones como “Mi lindo Monterrey”,
donde elogia la belleza de las mujeres norteñas.

1 Originario de Oaxaca de Juárez, Oaxaca, actualmente es estudiante de la licenciatura en Mercadotecnia y Gestión de la Imagen en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

21

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Miguel Ángel Frías Contreras (2018). Personalidad e influencia de los vascos en el
Nuevo Reino de León, siglo XVI-XVIII. Monterrey, México: Centro de Información
de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 257 pp.

Laura Andrea Flores Sánchez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Miguel Ángel Frías Contreras, nacido en la Ciudad de México en

de una extensa investigación y un enfoque multidisciplinario, el

1956, fue profesor de tiempo completo en la Universidad

autor nos invita a explorar la presencia vasca en esta región y

Autónoma de Nuevo León, miembro destacado del Consejo

su impacto en diversos aspectos de la sociedad y la cultura

Metropolitano de la Crónica A.C., y cronista honorario de Lam-

local. En esta reseña, analizaremos los temas clave abordados

pazos de Naranjo, Nuevo León. A lo largo de su carrera, ha real-

en el libro, su enfoque metodológico, así como su contribución a la

izado diversas publicaciones que abordan temas históricos y

comprensión de la historia e iden�dad del Nuevo Reino de León.

culturales de la región. Entre sus obras se encuentra La Familia
Sobrevilla, del Valle de las Salinas a Lampazos de Naranjo,

El autor comienza el libro al situar en el contexto

siglos XVII al XIX, un estudio detallado sobre la historia de esta

histórico del Nuevo Reino de León y presenta los even-

familia en un amplio periodo de tiempo. Asimismo, ha parti-

tos clave que dieron lugar a su fundación en el siglo XVI.

cipado como coautor en el libro 70 años de la Sociedad Nuevo-

Frías Contreras nos sumerge en la época de la coloniza-

leonesa de Historia Geografía y Estadística, que conmemora las

ción española en la región, muestra cómo se estableci-

siete décadas de esta importante institución.

eron las bases para la formación de una sociedad multicultural y diversa. El planteamiento de dicho escenario histórico

Además de sus contribuciones en formato de libro, Frías

es fundamental para comprender la llegada de los vascos y su

Contreras ha escrito numerosos artículos que han sido publica-

influencia en el Nuevo Reino de León. Uno de los aspectos

dos en reconocidas revistas especializadas. Algunas de estas

destacados de este libro es el análisis detallado de la migración

publicaciones incluyen Actas: Revista de Historia de la Univer-

vasca hacia el Nuevo Reino de León y su impacto en la región.

sidad Autónoma de Nuevo León, Atisbo: Una mirada a la His-

El autor examina las razones detrás de esta migración, como la

toria, Reforma Siglo XXI y Roel. Con su sólida trayectoria

búsqueda de oportunidades económicas y la búsqueda de tier-

académica y su compromiso con la investigación histórica,

ras fértiles para la agricultura y la ganadería. Además, se ex-

Miguel Ángel Frías Contreras ha dejado una huella significativa en el campo de la historia y la cultura de

ploran los roles desempeñados por los vascos en la política, el comercio y otros ámbitos de la vida social.

Nuevo León. Su dedicación a la docencia y sus
valiosas contribuciones escritas son un testimonio

El libro destaca la importancia de los vascos como

de su pasión por el estudio y la difusión del

agentes de cambio en el desarrollo socioecon-

conocimiento histórico.

ómico del Nuevo Reino de León.

El libro Personalidad e influencia de los vascos en el
Nuevo Reino de León escrito por Miguel Ángel Frías

Frías Contreras dedica una sección significativa del libro
a examinar la preservación de la identidad vasca en el Nuevo

Contreras, es una obra que profundiza en el legado histórico y

Reino de León. A través de una meticulosa investigación, el

cultural de los vascos en la región noreste de México. A través

autor muestra cómo los vascos mantuvieron sus tradiciones,

1 Originaria de Reynosa, Tamaulipas, actualmente es estudiante de la licenciatura en Mercadotecnia y Gestión de la Imagen en la Facultad de Ciencias de la Comunicación
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

costumbres y prác�cas culturales a lo largo del �empo. Desde el

cómo el estudio de la influencia vasca nos permite apreciar la

idioma vasco, la gastronomía hasta las danzas tradicionales y las

diversidad cultural, así como la mezcla de tradiciones que han

fes�vidades. Es así como a lo largo del libro, destaca la importancia

dado forma a la región. Además, plantea preguntas sobre la

de la iden�dad vasca en la configuración de la sociedad local.

preservación de este legado histórico y cultural, y sugiere posibles vías para mantener viva esta herencia en el futuro.

El autor también analiza el legado duradero de los vascos en el
Nuevo Reino de León. A través de un enfoque intergenera-

Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León

cional, el libro muestra cómo las contribuciones de los vascos

es una contribución significa�va al campo de la historia regional

han dejado una marca indeleble en la identidad y la cultura de

en México. Miguel Ángel Frías Contreras ha logrado presentar

la región. Desde los prominentes apellidos vasco-mexicanos

una inves�gación sólida y exhaus�va sobre la influencia vasca en

hasta las instituciones educativas y religiosas fundadas por los

el Nuevo Reino de León, destacando su impacto en áreas como

vascos, el autor nos muestra cómo su influencia ha perdurado

la economía, la polí�ca y la cultura. El libro nos invita a reflex-

a lo largo del tiempo.

ionar sobre la importancia de preservar y valorar la diversidad
cultural y el legado histórico en nuestras sociedades. En defin-

A medida que avanzamos en la lectura, el libro nos invita a re-

i�va, esta obra es una lectura imprescindible para aquellos in-

flexionar sobre la importancia de comprender y valorar la his-

teresados en la historia virreinal del Nuevo Reino de León.

toria y la identidad del Nuevo Reino de León. El autor destaca

23

�GENIO
Y FIGURA
batuta), en la prác�ca nos hizo independientes, nos hizo valorar, mi

encantaba el pasado, porque me llevaba mejor con los adultos que

mamá es defensora de la mujer. Por ella estudiamos e hicimos

con los niños. Tuve una infancia muy feliz, a pesar de algunas caren-

Juana Margarita Domínguez Martínez:

muchas cosas. Entonces Juany Margarita desde pequeña comenzó

cias que vivimos. Desde muy pequeña me encantaba el pasado, me

“LOS HISTORIADORES DEBEN EMPEZAR A HACER

a cues�onar mucho y a defender a la mujer. Siempre estoy

gustaba preguntarle a los adultos acerca de lo que habían vivido.

pensando, de hecho nunca dejo de pensar, siquiera en sueños.

Por ejemplo, en la escuela, cuando hablaban sobre los aztecas, yo

ALGO POR LAS NUEVAS GENERACIONES”.
Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

imaginaba esa época. De hecho, nunca me gustó lo que a las demás
1

Universidad Autónoma de Nuevo León

En todo esto del cues�onamiento y de la defensa de la mujer, lo primero

sí. A mis compañeras les gustaban las canciones de mi época, pero

que quise ser cuando era niña es beisbolista. Yo me crié muy cercana a

a mí me gustaban los valses. O las casas: a mí me encantaban las

mi papá, y él un día me preguntó: “hija ¿qué quieres ser de grande?” Y

casas con arcos, hechas de adobe y sillar. Desde muy pequeña me

yo, sin dudarlo ni un segundo, le dije: “beisbolista”. Él se quedó muy

enamore de un secreter y es algo que quiero hasta día de hoy.

serio, y enseguida le dije: “¡y quiero jugar con los sultanes!” Me gusta
El pasado 15 de julio del 2023 tuvimos la oportunidad de entrev-

madres son excepcionales, pero mi mamá me enseñó muchas co-

mucho el béisbol desde pequeña, y mi papá me dijo: “hija, eso no se va

He de confesar que en secundaria no me gustaba la historia,

istar a la Dra. Juana Margarita Domínguez Mar�nez, quien es licen-

sas y, entre las millones de cosas que le agradezco, es que me haya

a poder”. Entonces yo le pregunté por qué no, y mi padre contestó:

porque el maestro era terrible. Y cuando salí de la preparatoria, yo

ciada en Historia por la Universidad Autónoma de Nuevo León,

cuidado y haya tenido paciencia conmigo. Si yo hubiera nacido en

“porque tú eres mujercita”. Él diciéndome la verdad de ese �empo, y yo

no sabía qué estudiar. Hice las pruebas vocacionales y salían car-

maestra en Educación Superior por la Universidad de Monterrey, y

este �empo, me hubieran diagnos�cado con TDAH (Trastorno por

seguía cues�onando el qué tenía que ver que fuera “mujercita”, si yo

reras humanís�cas, así como de ciencias exactas. Así que fui a la

doctora en Artes y Humanidades por el Ins�tuto de Comunicación,

Déficit de Atención e Hiperac�vidad), porque siempre fui muy in-

tenía dos brazos, me encantaba el beisbol y me iba a aprender las reglas.

universidad a revisar los programas de estudio. Me llamó mucho la

Artes y Humanidades de Monterrey. Actualmente se desempeña

quieta desde pequeña. De los ocho hermanos varones que tengo,

Mi papá buscaba la manera de no romper mi corazón, y yo le respondía

atención la carrera de biología, por la materia de paleontología: el

como jefa del Archivo Histórico de Monterrey y también ejerce la

yo soy la más inquieta. Mi mamá nunca fue al hospital tantas veces

de vuelta, siempre tenía una respuesta para todo.

estudio de los fósiles. Pero yo sabía que quería estudiar algo de

docencia y la inves�gación. En entrevista, la doctora Domínguez

con ellos como conmigo, y es verdad no me puedo quedar quieta.

nos habla de su formación académica, de sus inves�gaciones, de su

Aún en la actualidad, en la computadora tengo que tener de cuatro

Me encantan las locuras, tengo mil ideas, entonces siempre he

decían mucho: Estructuras socioeconómicas del mundo I y II, His-

vida como docente y de su día a día en uno de los repositorios doc-

a cinco temas diferentes para poder funcionar, si no, me aburro.

pensado que una persona, un historiador, una historiadora, puede

toria contemporánea I, II y III, etc. En ese �empo te inscribías en

umentales más importantes del noreste de México. Al mismo

ciencias sociales. Las materias de la carrera de historia no me

hacer tantas cosas como su mente lo indica y puede transformar al

rectoría: en la fila yo estaba aún pensando qué carrera elegir, le pedí

�empo, nos muestra su perspec�va sobre las nuevas generaciones

Juany Margarita es muy inquieta, es muy sensible. Tengo un cuerpo

mundo aunque no lo vea. Como dice el poema del sembrador:

a Dios que me ayudara, y me decidí por la Facultad de Filoso�a y

de historiadores que entran por primera vez a los archivos, y brinda

muy fuerte gracias a Dios, es decir, soporto el dolor. El umbral del

“Siembro robles y pinos y sicomoros, quiero llenar de frondas esta

Letras, la Licenciatura en Historia. A la primera semana, al ver cómo

recomendaciones para que puedan ejercer esta disciplina con é�ca

dolor que tengo es muy alto, de tal manera que he estado con

ladera, quiero que otros disfruten de los tesoros, que darán estas

era la carrera, me enamoré de nuevo de la historia y de la facultad.

y hones�dad, tanto hacia ellos mismos como hacia la historia.

dolores fuer�simos, incluso dando clases. Pero el corazón de Juany

plantas cuando yo muera”. Pienso que la diferencia la hacemos

Margarita sí es muy sensible, entonces doy gracias a Dios por cómo

cada uno de nosotros si empezamos a trabajar, si nos compromet-

me hizo él. Me gusta muchísimo la vida, pero me gusta mucho el

emos, si en todo lo que emprendemos no sólo ponemos la inteli-

pasado: siempre he pensado que regresar al pasado sería

gencia sino también el corazón. Lo úl�mo que quisiera decir de mí

fantás�co. Confieso que una de mis oraciones es: “permíteme

es que lo más importante para mí es Jesucristo. Intento ser como

volver al pasado”. Gracias a Dios por la época en que nací, en la cual

él, me falta muchísimo para ser como él, quiero amarlo y cumplir

Fueron autores y fueron maestros. Primero fue una deconstrucción

puedo hacer muchas cosas como mujer; de hecho Juany Margarita

su propósito. Él me puso aquí con un propósito y quiero cumplirlo.

de lo que yo era como académica. En mi plan de estudios sólo

Juany Margarita es una persona muy inquieta. Dice mi mamá que

desde pequeña se dio cuenta de que necesitaba defender a la

Claramente tengo muchas áreas de oportunidad, este año he

podías cursar tres asignaturas por semestre, porque eran muy

nunca he dormido lo suficiente, de hecho, cuando era bebé no

mujer, no me gusta cuando la balanza se inclina hacia un lado,

aprendido muchísimo, sobre todo a aceptar la voluntad de Dios.

pesadas y los maestros eran muy duros. Nadie sacaba 100. En mi

dormía lo suficiente. Siempre fui una bebe muy inquieta. Somos

pienso que tanto hombres como mujeres merecemos lo mismo,

nueve hijos que tuvieron mis padres. Mi papá se llamaba Juan

merecemos respeto. Esto de la defensa de la mujer es por mi

Manuel Domínguez y mi mamá Reina Mar�nez Rivero. Gracias a

mamá. Aunque mi madre �ene un discurso algo patriarcal (porque

Dios la tengo conmigo, una mujer excepcional, pienso que todas las

en su época se decía que el hombre es el que debía llevar la

No sé si nos pueda pla�car un poco sobre usted.
¿Dónde nació? ¿Quiénes son sus padres? ¿Quién
es Juany Margarita? Dejando de lado un poco a la
doctora, la mujer...

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es
becaria del Programa de Apoyo a la Investigación del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, donde desarrolla el estudio titulado Transformaciones de la moda femenina durante el porfiriato en Monterrey, 1896-1910.

CULTURA REGIONAL

Ya en la carrera de historia, cuando comenzó a
formarse como historiadora, ¿cuáles fueron los
autores que marcaron su concepción de la historia?

generación, y en generaciones pasadas a la mía, los 100 eran muy

Tras todo ese proceso logramos ver el nacimiento
de un criterio propio. Pero ¿de dónde nace esa
pasión por las humanidades? ¿De dónde salió la
idea de estudiar historia?

escasos, porque el 100 le pertenece a Dios, el 90 al autor del libro,
el 80 al maestro y el 70 a �. Los tres primeros profesores que tuve
fueron José Reséndiz, Bernardo Flores y Mario Pérez, los cuales
eran muy diferentes. Una de las cosas que me gustaría subrayar es
que los profesores de la Facultad de Filoso�a y Letras eran tan di-

Yo creo que desde que nací. Soy consciente de eso desde muy

versos, tan heterogéneos, con una capacidad de cues�onamiento

pequeña, así como sabía que quería ser beisbolista, sabía que me

que nos impresionaba, con metodologías tan diferentes, pero to-

25

�dos eran homogéneos en lo que nos exigían. Por ejemplo, el maes-

sobre todo, el compromiso. Tienes que ser muy obje�vo y compro-

tro Bernardo no me daba metodología, pero si yo le fallaba en met-

me�do, al igual que poner la mente y el corazón.
ernización del Archivo Histórico de Monterrey que emprendimos entre

odología, él me reprobaba. Estaban los tres en el mismo canal, eran
muy unidos y recuerdo que uno de los primeros autores que me
impactaron fue Adam Schaff, con el libro Historia y verdad. Para
una joven preparatoriana, que no sabía entonces conceptualizar e
ir más allá, sen�a que mi cerebro ya no funcionaba. Le dije al maes-

Es muy interesante todo el proceso académico que
la formó como historiadora. ¿Qué inves�gaciones
ha hecho a lo largo de su trayectoria? ¿Cuáles son
sus líneas de inves�gación?

2001 y 2003. He recibido también reconocimientos justamente por enseñar las funciones archivís�cas, la norma ISAD-G, etc. Y como inves�gadora, he recibido reconocimientos por ins�tuciones o grupos,
como el Colegio de Genealogistas y la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

tro que algo andaba mal: “¿qué es eso de la obje�vidad y la verdad?” No entendía nada y el maestro, muy amable, me tranquilizó

Una de mis primeras inves�gaciones fue sobre la licenciatura de His-

mencionando que sería un proceso de aprendizaje.

toria. Empecé a cues�onar mi licenciatura: ¿por qué a nadie le gusta la

Pero el más grande reconocimiento ha sido de mis alumnos. Cuando

historia y no se meten a estudiarla? ¿Por qué no tuve el plan de estu-

yo salí de la carrera, les decía a mis alumnos que un historiador podía

Cada uno de los maestros del Colegio de Historia pusieron su

dios que se suponía iba a tener? (El plan académico con el que entré

hacer lo que quisiera, porque antes se pensaba que sólo podía ser in-

granito de arena y me aportaron mucho. Mario Pérez me enseñó

tuvo muchas complicaciones, agregaron y quitaron materias). La

ves�gador o docente, pero no ambos. Si ustedes ven mi curriculum, se

metodología, a pesar de que en primer semestre nos mandaba a la

primera ponencia que llevé a un encuentro de estudiantes fue justa-

darán cuenta de que, gracias a Dios, un historiador puede incursionar

biblioteca a hacer más de doscientas fichas y era tedioso, pero fue

mente sobre eso, cues�onando el plan de estudios: La enseñanza de la

en lo que quiera: estuve como reportera de El Porvenir, como locutora

una enseñanza que aplico hasta el día de hoy. El maestro Herón

historia en el Colegio de Historia, 1983-1988. Fue una de mis primeras

de XFB, como actriz de teatro profesional y como guionista en el teatro

Pérez era muy di�cil, pero un gran académico: él sabía lenguas

inves�gaciones, y de ahí en adelante, una de mis inves�gaciones a la

amateur. Vaya, un historiador puede estar en cualquier ámbito que le

semí�cas, lenguas muertas, los libros en la�n los traducía al es-

que más le puse alma, corazón y vida fue sobre la enseñanza-aprend-

apasione, sólo debe formarse un poco más en lo que quiere y eso lo he

pañol, era algo increíble. Uno de los que nos acompañó en toda la

izaje de la historia. Me da mucho sen�miento, ya que son inves�ga-

demostrado.

formación fue el maestro Miguel Ángel González Quiroga. La

ciones que no he retomado. Soy de las primeras inves�gadoras en hab-

primera materia que nos impar�ó fue Historia contemporánea III

lar sobre la enseñanza y aprendizaje de la historia. Me cues�onaron

Una segunda cosa, los historiadores deben empezar a hacer algo por

en quinto semestre, a pesar de que esa materia era de décimo

muchos los historiadores, según ellos porque entré en materia de ped-

las nuevas generaciones. En 1988 aprendí que debía es�mular el

semestre y a pesar de no haber tomado Historia contemporánea I

agogía, a lo que yo defendía que la historia puede incursionar donde

aprendizaje del alumno. La inves�gación da reconocimiento y sa�sfac-

y II. Estábamos en un grupo con los grandes, los que más habían

sea, y que la enseñanza y aprendizaje de la historia la debe inves�gar

XIX y XX, y lo que se �ene registrado del siglo XXI. Un caso muy interes-

ción, me encanta todo eso, pero cuando tú enseñas a otros, tú estás

leído, los más diestros y hábiles con la discusión. Varios de ellos no

un historiador, porque sólo él �ene la teoría de lo que es la historia.

ante de los registros de difuntos es el de Juan Meza: su fallecimiento

formándote a � mismo y formando a las nuevas generaciones. El

está registrado como “atropellado por un tranvía”. Juan Meza fue un

mayor de mis reconocimientos es cuando un alumno que al inicio del

para leer. Los viernes nos apuntaba la bibliogra�a en el pizarrón y

La primera pregunta que hace el alumno es: ¿qué es la historia? ¿Para

ciudadano regiomontano anónimo, pero al encontrar su caso lo em-

semestre comenzó diciendo que no le gustaba la historia, al finalizar

teníamos que correr a la Capilla Alfonsina para sacar los libros.

qué sirve la historia? Marc Bloch, en su Introducción a la historia, comi-

pezamos a inves�gar. Me ayudó un genealogista y empezamos a bus-

está más mo�vado y quiere seguir aprendiendo y especializándose. O

Aprendí mucho a deba�r, a defender puntos de vista. Con el maes-

enza de la siguiente manera: “papá, explícame para qué sirve la his-

car en el archivo histórico y conseguimos más información sobre él.

que de pronto ya terminó el semestre, pasaron varios años, te re-

tro Miguel aprendí mucho, a pesar de que no se reflejó en mis

toria”. El alumno se frustra y ya no quiere aprender historia, pero si tú

Meza había nacido en la primera década del siglo XIX, había vivido toda

conozcan en la calle, y te digan: “¡maestra! ¿se acuerda de mí?” Un

notas: mi calificación más baja de toda la licenciatura fue de 76.

le dices: “la historia es una aventura”, entonces se queda intrigado y de

su vida en la ciudad de Monterrey, y pidió al gobierno municipal un ter-

alumno no te va a decir maestro cuando no te reconoce como tal fuera

leían, ya que el maestro Miguel solía pedirnos más de diez libros

ahí se puede empezar a explicar que la historia es una ciencia al igual

reno en la colonia Industrial. Ahí hizo su casa, cerca de su hogar pasaba

de la ins�tución, pero cuando se dirige a � de esa manera, fuera de la

En los exámenes de todas las materias iba el maestro, nos ponía las

que las matemá�cas, que �ene un método y un objeto de estudio. Que

el tranvía. Una noche, mientras caminaba, lo atropelló el tranvía. Se lo

ins�tución, te está reconociendo, es como si te dieran una medalla. El

preguntas en el pizarrón, y se iba. Decía: “en tal �empo terminan y

es una ciencia que estudia el pasado, pero cuyo obje�vo no es

llevaron a su casa y ahí falleció, siendo inhumado en los panteones mu-

mayor reconocimiento es cuando un alumno te dice: “maestra, nunca

me lo dejan en coordinación”. Nadie se copiaba porque eran pre-

quedarse en el pasado, sino entender el presente y ver hacia el futuro.

nicipales. ¿Cómo supimos todo esto? Porque buscamos en los regis-

me olvido de lo que usted me enseñó”.

guntas �po ensayo. De ahí aprendí la hones�dad y la é�ca, así

De ahí la definición de Pierre Vilar: “la historia es la ciencia que estudia

tros mediante una inves�gación histórica y genealógica, de manera

como redacción. En una ocasión, el maestro Miguel González nos

el pasado, para comprender el presente y vislumbrar el futuro”.

que Juan Meza ya no es más un hombre anónimo.

cinco. El examen comenzó, lo terminé, lo entregué y en mi cabeza

También inves�gué sobre la historia de la primera cátedra de derecho

La úl�ma y más grande inves�gación que estoy haciendo es sobre la

pensé: “lo hice genial”. A la siguiente clase, llegó el maestro muy

en Monterrey. ¿Cómo surgió la cátedra de derecho? Y otra que me ha

historia de la Iglesia protestante en Monterrey. Todavía no existen in-

Empecé a impar�r clases en 1987, antes de salir de la carrera, e ininter-

serio y nos comenzó a exhortar, porque todos habíamos reprob-

encantado muchísimo es la historia de los oficios a punto de desapare-

ves�gaciones sobre eso, aunque tenemos inves�gadores especializa-

rumpidamente he dado clases. Muchos alumnos han pasado por mis

ado. Le pregunté al maestro “¿hasta yo salí mal?”, y me respondió:

cer. Está pendiente y si alguien quiere retomarla, los invito y ofrezco los

dos en historia de la Iglesia católica en Monterrey. Pero sobre el prot-

aulas, así que no sabría decirte cuántos alumnos he tenido en toda mi

“Juany Margarita, sí”. Había sido la más alta, con 64. Como era el

materiales necesarios. En esta inves�gación, me llamó mucho la aten-

estan�smo me fascina porque fueron tres personas de diferentes

carrera docente. He estado en ins�tuciones como la UR, el Tecnológico de

maestro que más quería, sen� que le había fallado. Al finalizar la

ción que estamos perdiendo esa cultura de los oficios. Por ejemplo, el

denominaciones religiosas las que se unieron para crear la primera ig-

Monterrey, la UDEM, la Universidad Mexicana del Noreste, el CEDIM, el

clase, salí detrás de él porque yo quería saber en qué me había

panadero: en las �endas comerciales no hay panaderos como tal, son

lesia evangélica de Monterrey.

ICAM, la Universidad José Mar�, la Preparatoria Pablo Livas, la Facultad

equivocado. El maestro Miguel, con toda la paciencia del mundo,

máquinas las encargadas de realizar el pan, con empleados que

me empezó a explicar mis errores. Aprendí que muchas veces no

agregan las can�dades con las que puede trabajar la máquina. Estamos

escribimos como pensamos, y el maestro Miguel me enseñó a

perdiendo muchos conceptos de aspecto cultural, al igual que otros

tener una buena redacción.

oficios como el del zapatero, el sombrerero, etc. Otra de las inves�ga-

puso en el pizarrón diez preguntas, de las que teníamos que elegir

¿Cuántos años se ha dedicado a la docencia? ¿En
qué ins�tuciones y qué asignaturas ha impar�do?

de Filoso�a y Letras, y la Facultad de Derecho en la cual estoy actual-

¿Nos podría comentar qué reconocimientos ha recibido a lo largo de su trayectoria?

mente. Donde también estuve y me forjé muchísimo fue en el CONALEP.
Estuve en dicha ins�tución en 1989 y 1990, tuve alumnos de bajo nivel
socioeconómico, algunos procedentes de familias disfuncionales, y tam-

ciones que estoy haciendo, en la cual necesito ayuda, es: Enfer-

Bueno, recibí un reconocimiento de parte del Colegio de Cronistas e

bién tuve grupos de alumnas que habían sido violentadas en muchos ám-

De mis maestros aprendí no sólo lo académico, sino también lo

medades, muertes y panteones, siglos XIX y XX. Esta inves�gación va

Historiadores “Israel Cavazos Garza”, una medalla como inves�gadora.

bitos. Yo era una maestra nueva, jovencita, en un ambiente que no

forma�vo, lo é�co, lo profesional, el respeto al otro, no importa si

más allá del estudio histórico, pues se solapa con el ámbito médico. Lo

He recibido sobre todo reconocimientos como archivista, por la mod-

conocía, pero aprendí mucho de ellos, unos alumnos hermosos.

piensa diferente a mí, al igual que u�lizar la metodología en todo y,

que queremos hacer es un compara�vo entre las muertes en los siglos

CULTURA REGIONAL

27

�Es muy hermosa la forma en la que habla de su
vida en la docencia, pero quisiéramos ahora adentrarnos un poco en su vida como inves�gadora. La
forma en la que cuenta la historia es una de las más
interesantes que me ha tocado escuchar. ¿Cómo
llegó usted a esta forma de difundir la historia?

Estoy haciendo una inves�gación sobre las colonias, sobre la colonia
Industrial y empecé a encontrar muchas cosas. Esta inves�gación
que les comento quiero que sea muy grande. Yo comencé este tema
de la colonia Industrial hace dos años, en noviembre del 2021. Yo no
sabía qué regalarle a mi madre por su cumpleaños. De pronto
comencé a pensar más específico en su regalo y recordé que mi
mamá había sido adoptada, y que siempre había querido una foto-

Sólo es Dios ayudándome en mis locuras. En cuarto de primaria des-

gra�a de su verdadera madre. Así que empecé a buscar datos sobre

cubrí que me gustaba mucho hablar en público y que Dios me había

su verdadera madre con toda información que ella me había dado,

dado la capacidad de hacerlo. No sólo la capacidad sino también la

la contrastaba con la información que tenía en el archivo y entonces

valen�a de poder hacerlo, porque de pronto son cosas muy locas y

también le pedí ayuda a genealogistas.

hacer las cosas diferente a veces es complicado. Yo sé que fui creada
para esto, para estar en el archivo, aunque nunca me lo imaginé. Al

Empecé a encontrar muchísimas cosas y entre todas esas cosas des-

llegar me di cuenta de que hacían falta muchas cosas. Se hizo la pá-

cubrí que su verdadera madre murió de bronqui�s crónica y tengo el

gina de Facebook y me dijeron que tenía que hacer una publicación

acta de defunción que lo prueba. En el caso de su padre, ella quería

diaria. Era mucho trabajo, es casi como hacer un ar�culo diario, y

saber más información sobre él, y de él sólo tenía su nombre y dónde

que la gente lo lea es algo impresionante. Son casi cuatrocientas lec-

había nacido. Ella siempre había dicho que su padre había nacido en

turas diarias, incluso hay una publicación que rebasa el millón de

la hacienda de Peo�llos. Bueno, con estos dos datos te preguntas:

lecturas. Eso significa que le está gustando a la gente. Se trata de

¿qué puedo hacer? No importa lo poco que tengas, lo primero que

ejercer tu propósito, por eso digo que no soy yo, es Dios a través de

debes de pensar a la hora de hacer una inves�gación es preguntarte:

mí, ese es mi secreto.

¿qué quiero? Si no te gusta ese tema, déjalo y busca otro.

Muchas gracias por compar�r con nosotros todo
esto. Y ahora que tocó el tema del archivo, ¿nos
podría comentar cómo es su día a día en el archivo?

Pero bueno, empecé a buscar información y descubrimos que el
verdadero papá de mi mamá había nacido en la segunda mitad del
siglo XIX en San Luis Potosí, en esa hacienda de Peo�llos, que se
había casado por primera vez y empecé a descubrir muchísima in-

En este úl�mo año he aprendido a dar gracias a Dios por todo, sobre

formación sobre él. Toda esa información la comencé a contrastar

todo paciencia y tolerancia. El archivo es una aventura, porque hay

con la documentación histórica y luego la empecé a buscar con la

mil cosas que hacer: académicas, administra�vas y de toda nat-

colonia en la que ella nació, en la colonia Industrial. Fui en-

uraleza. Por ejemplo, este viernes tenía una idea de lo que iba a hacer

trelazando dicha información, le escribí a mi mamá la información

con los pendientes que tenía, pero en eso llegaron unas personas al

en un pequeño libro, como si fuera un relato, y se lo regalé en di-

archivo, una de las cuales era invidente; la estaba atendiendo otra

ciembre del año pasado. Estaba muy emocionada, abrazaba ese

persona mientras me mandaron llamar. Salí y al ver que era invidente,

pequeño libro artesanal diciendo: “¿cómo supiste todo esto?

los invité a pasar y comencé a atenderlos, dejando de lado unos pen-

¿Cómo encontraste todo esto?” Ver eso fue la mejor sa�sfacción.

dientes. Para mí fue una bendición y una enseñanza: no importa que
no puedas ver, aún puedes hacer inves�gación histórica. Este maestro

Decidí con�nuar con la inves�gación, quisiera incluir otras colonias,

quería que lo apoyáramos en la inves�gación sobre la guerra entre

porque no hay historia de las colonias en Monterrey, o historia de

México y Estados Unidos y fue fascinante, porque hablando con él no

los anónimos de Monterrey. Mi madre es una anónima, no para mí

nada más fue proporcionarle información para su inves�gación, sino

claramente, pero para la sociedad, y así muchas personas más. Esos

también contactos. Ese día, hice una nueva amistad.

son los días en el Archivo Histórico de Monterrey, son fascinantes,
son de aventura y de templanza.

También, al paleografiar, encuentras cosas magníficas o macabras. Por
ejemplo encontré un expediente de 1909 que tenía la descripción de
los cadáveres que se encontraron en varios municipios de la hoy Zona
Metropolitana de Monterrey, y a pesar de ser macabro es fascinante

Siguiendo con el tema archivís�co, ¿cuáles son los
retos que logra iden�ficar entre los nuevos historiadores que se acercan por primera vez a un archivo?

para la inves�gación histórica, porque detallan todo: sus ropas, su
rostro, su �sico en general, y ves cómo se expresaban en esa época.

La primera área de oportunidad, yo le llamaría, es que todavía no se

También lloras en el archivo, sufres en el archivo, te engentas en el

conoce qué es un archivo, a pesar de toda la información y tecnolo-

archivo, amas en el archivo, son muchos sen�mientos y te vas al pas-

gías que tenemos. Otra área de oportunidad es que no hay amor

ado. Es Dios contestando mi oración, porque voy al pasado y me en-

por los archivos y en eso hemos fallado las generaciones anteriores,

cuentro con todas esas vidas, con diferentes épocas. La semana pas-

porque no hemos mostrado bien qué es un archivo. Cuando dices la

ada encontré una de las colecciones más grandes contemporáneas,

palabra “archivo” no se te viene nada a la mente o se te viene algo

relacionada con la junta de mejoras.

muerto. Algún día, todos los que trabajamos en archivos nos vamos

CULTURA REGIONAL

29

�Epistolar io

Decreto mediante el cual el ejecutivo de Nuevo León y Coahuila recibió
facultades para la creación del Colegio Civil (1857)
José Ricardo Treviño Chavarría 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Aunque la Universidad de Nuevo León fue fundada en 1933, la historiogra�a reconoce a varias ins�tuciones educa�vas previas como
antecedentes de la Máxima Casa de Estudios: el Seminario de Monterrey, el Colegio Civil, la Escuela de Medicina, la Escuela Superior de
Enfermeras, la Escuela de Jurisprudencia, la Escuela Industrial Álvaro Obregón, y la Escuela Industrial Femenil Pablo Livas.
De entre todos, el Colegio Civil ocupa un lugar singular en la historia de la educación en Nuevo León. Su creación se remonta al decreto
del 4 de noviembre de 1857, emi�do por el Congreso del estado de Nuevo León y Coahuila durante el gobierno de San�ago Vidaurri, pues
en medio de la instauración del régimen liberal se pensó que la enseñanza profesional impar�da en el Seminario de Monterrey era
insuficiente y deficiente dado el talante confesional de la ins�tución². Debido a la turbulenta situación polí�ca por la que atravesaba
entonces el país, los efectos de dicho decreto no se verificaron inmediatamente. Fue hasta el 30 de octubre de 1859 cuando el
gobernador interino José Silvestre Aramberri, con base en lo es�pulado en el decreto de 1857, dispuso la fundación oficial del Colegio
Civil, con programas de estudios que abarcarían instrucción preparatoria y superior, tanto de jurisprudencia como de medicina
quirúrgica.

a tener que ir. ¿Y quiénes son los que van a entrar? ¿Sabrán manejar

trabajos no es la falta en sí misma, sino que refleja que no valen como

un archivo? Hay una tesis del doctor Víctor Cavazos, de la que fui

inves�gadores ya que se creen incapaces de crear sus propias ideas.

sinodal, que habla de la problemá�ca de los museos y lo mismo pasa

Pero si tú �enes el compromiso con�go mismo, vas a aprender a in-

con los archivos. Él menciona que la gente no cuida los museos

ves�gar y redactar, aunque se te haga muy complicado hacerlo, lo vas

porque no los siente parte de ellos. El Archivo Histórico de Monter-

a lograr. Hay que ser honesto con las fuentes.

rey es de todos los regiomontanos, y sin embargo, muchos no lo sienten suyo. Cuidamos aquello que sen�mos que nos pertenece,
pero como se piensa que el archivo pertenece exclusivamente a las
autoridades, pues lo desconocemos, y cuando llega la hora de entrar
en él, no sabemos qué buscar.

Durante toda la entrevista ha dejado entrever algunas de las ap�tudes que debería tener un historiador. Pero ahora más específicamente quisieramos preguntarle: para usted ¿qué cualidades
debería tener un historiador?

Ojalá todos compartamos la mayoría de dichas
cualidades, pues son muy necesarias. Para finalizar esta entrevista, ¿qué nos puede recomendar
a los nuevos historiadores?
Lo primero que les diría es: sean honestos consigo mismos. De pronto
queremos muchas cosas, pero ¿de verdad las queremos? ¿Qué quieres de tu vida? ¿De verdad quiero dedicarme a esto de la historia? Si
quieres dedicar, por más loco que suene lo vas a lograr. Sólo �enes que

Un nuevo historiador necesita la capacidad de lectura: necesita saber

viértete con este propósito, con todos los trabajos que hagas, es una

leer entre líneas, y �ene que formarse en diferentes habilidades, como

de las sa�sfacciones más grandes que vas a tener. Disfruta haciendo

la redacción, el análisis de los diferentes contextos, la paleogra�a. Tam-

fichas y todo lo que esté en el proceso de tu formación. Cues�ónate

bién necesita formarse en idiomas, sobre todo dominar la lectura de

todo lo que puedas, pregunta desde lo más mínimo: ¿por qué el plan

textos en otros idiomas. Necesita compromiso consigo mismo, com-

de estudios de historia es así? ¿Por qué me impar�eron esta asigna-

promiso con la sociedad, compromiso con la disciplina histórica,

tura? Date la oportunidad de preguntar y también es importante com-

porque si no se �ene el compromiso consigo mismo, entonces no vas

prometerte con�go mismo, con la sociedad y con la historia. Para final-

a poder formar esta é�ca que todos necesitamos. Una de las cosas que

izar, cuando pones tu vida en Dios, él hace lo demás.

CULTURA REGIONAL

Asentado todo lo anterior, a con�nuación se presenta la transcripción del decreto del 4 de noviembre de 1857, mediante el cual el
Congreso de Nuevo León y Coahuila otorgó facultades al ejecu�vo estatal para la creación del Colegio Civil. El documento original se
encuentra resguardado en el Archivo General del Estado de Nuevo León, y fue publicado en El Restaurador de la Libertad. Periódico oficial
del gobierno del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila el 4 de diciembre de 1857:

San�ago Vidaurri, gobernador del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila, a todos sus habitantes, hago saber: que
el honorable Congreso del mismo ha decretado lo que sigue.
Núm. 13. El Congreso del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila decreta lo siguiente:
Art. 1o. Se faculta al ejecu�vo para que a la mayor posible brevedad, proceda a establecer un colegio civil de instrucción pública, en el local que juzgue más conveniente y a propósito para el efecto.

�enes bien planteadas tus respuestas y ya decidiste qué es a lo que te
trabajar muy duro, por más obstáculos que haya, los vas a superar. Di-

más le digo a mis alumnos es que lo más lamentable de que se copien

A lo largo de los siguientes años, el Colegio Civil con�nuó incrementando su oferta educa�va así como su alumnado, lo que sentó las
bases de la profesionalización de la educación en Nuevo León. Algunos de los cambios más relevantes en la historia de Colegio Civil
fueron: la separación de las escuelas de Jurisprudencia y de Medicina en 1877, así como la creación de otras escuelas como la de
Enfermería en 1915, las escuelas industriales Pablo Livas en 1922 y Álvaro Obregón en 1930, así como la Escuela de Farmacia en 1931.
Con la intención de con�nuar con el crecimiento y expansión de la educación, en 1933 los representantes del Colegio Civil y de la Escuela
Normal del Estado presentaron ante el Congreso de Nuevo León la propuesta de creación de una universidad pública. Aprobada el mismo
año por Francisco A. Cárdenas, gobernador de Nuevo León, se dictó la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, ins�tución que
inició sus cursos el 25 de sep�embre de 1933 bajo la dirección del doctor Pedro de Alva³.

Art. 2o. Son fondos para el colegio civil:
I. Un con�ngente de todas las municipalidades de un tres por ciento de sus rentas.
II. Una pensión que pagarán por su asistencia los alumnos internos.
III. La can�dad de cuarenta pesos que pagará cada abogado y escribano que se reciba, al expedirse su �tulo.
IV. Las dos terceras partes de los productos de registro, revalidación y concesión de mercedes de aguas.
V. La mitad de las herencias vacantes.

1 Historiador, investigador y escritor. Es Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, y actualmente bibliotecario de la Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías.
2 “Reseña histórica de la fundación del Colegio Civil y la Preparatoria 3 (Nocturna para Trabajadores). 55 años” (1992), en: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En
línea, consultado el 18 de julio de 2023]. Disponible en: http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020111575/1020111575.html
3 Israel Cavazos Garza, El Colegio Civil de Nuevo León: contribución para su historia, p. 125.

31

�VI. La mitad de pensión que pagan todas las herencias ya sean ex-testamento y ab-intestato, no siendo directas forzosas, de las
cuotas que señala el ar�culo 70 de la ley de 10 de agosto del presente año.
VII. La misma pensión y en igual cuota que pagarán todos los legados y mandas, sean de la clase que fueren.
VIII. La can�dad de cuatro mil pesos que por esta vez se señala de los fondos públicos, cubiertos que sean los gastos de administración, para que el gobierno lleve a efecto esta ley, mandando empezar la construcción del edificio.
Art. 3o. La recaudación de estos fondos se hará por la tesorería del estado, llevando cuenta por separado; y cuidando el ejecu�vo de su escrupulosa inversión en el objeto a que están des�nados.
Lo tendrá entendido el gobernador del estado, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda para su cumplimiento. Monterrey, noviembre 4 de 1857. Ignacio Galindo, diputado presidente. Manuel P. de Llano, diputado secretario. José
María Dávila, diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule, y se le dé el debido cumplimiento. Monterrey, noviembre 4 de 1857.
San�ago Vidaurri.
Jesús Garza González, secretario.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliografía
Cavazos Garza, Israel (1957). El Colegio Civil de Nuevo León: contribución para su historia. México: Universidad de Nuevo León.
Fuentes electrónicas
“Reseña histórica de la fundación del Colegio Civil y la Preparatoria 3 (Nocturna para Trabajadores). 55 años” (1992), en: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En línea, consultado el 18 de julio de 2023]. Disponible en: http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/
1020111575/1020111575.html

�Epistola r io

Entrevista del periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas al doctor Pedro de Alba (1933)

Dinorah Zapata Vázquez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Entre los principales impulsores de la creación de la Universidad de Nuevo León, debe reconocerse el papel que jugó el
doctor Pedro de Alba, médico, educador, político e intelectual, nacido el 17 de diciembre de 1887 en San Juan de los Lagos,
Jalisco. De Alba había estudiado medicina en la Universidad Nacional de México, y posteriormente dirigió la Escuela Preparatoria y de Comercio de Aguascalientes. Fue asimismo diputado federal, senador, catedrático y director de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de México, y director de la Escuela Nacional Preparatoria².
En el marco de las reformas sociales y económicas implementadas por el régimen revolucionario, Pedro de Alba se convirtió
en promotor de la educación en el país, toda vez que consideraba que todos los mexicanos debían tener acceso a servicios
educativos, independientemente de su condición socioeconómica. De manera que en 1933 arribó a Monterrey, comisionado
por la Secretaría de Educación, para integrarse como secretario general al comité organizador de la Universidad del Norte,
instancia presidida por el entonces gobernador de la entidad, el ingeniero Francisco A. Cárdenas. Finalmente, el 31 de mayo
de 1933 vio la luz la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, y el 25 de septiembre de ese mismo año la nueva
institución universitaria inició sus actividades³.
Pues bien, el 22 de febrero de 1933, el periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas se reunió con el doctor Pedro de Alba en el
Hotel Colonial para hacerle una entrevista. El diálogo fue publicado al día siguiente en las páginas del periódico El Porvenir,
y es revelador porque muestra las aristas del proyecto original que Pedro de Alba tenía en mente: la fundación de una universidad interregional, con sede en Nuevo León, que aglutinara a las escuelas de educación superior ya existentes, que
recibiera apoyos de los otros estados del norte de México, y que lograra consolidar una presencia a nivel nacional y continental. Asimismo, describe en qué consistía exactamente la comisión que había recibido por parte de la Secretaría de Educación:
intervenir en la creación del nuevo centro de estudios superiores, resolver todos los puntos que se fueran presentando en el
camino, y difundir el proyecto en los estados colindantes con Nuevo León para obtener de ellos su apoyo.
Pedro de Alba falleció en París, Francia, el 10 de noviembre de 1960, mientras se desempeñaba como delegado mexicano en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). A modo de homenaje póstumo, y por su gran relevancia
para la historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León, a con�nuación se presenta la transcripción de la entrevista hecha por
Ramírez a De Alba, misma que puede consultarse en la edición del 23 de febrero de 1933 de El Porvenir:

“Mi concepto de Monterrey ha servido de guía y de modelo en diversos aspectos de la vida social
y económica de México”: Dr. Pedro de Alba.
El doctor Pedro de Alba, cuya alta personalidad es ampliamente conocida en los círculos intelectuales de México, arribó ayer
en la mañana a esta ciudad, según lo expresamos ya en nota por separado. Cumpliendo el ofrecimiento que hiciera el señor
gobernador, una vez terminado su período de acción al frente de la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria ha venido
a Monterrey con el fin de prestar su cooperación al desarrollo del programa rela�vo a organización de la Universidad del
Norte. Por tal mo�vo, el arribo del destacado intelectual encierra posi�vo gran interés para la ciudad, aún para la región
norte del país, toda vez que la Universidad vendrá a beneficiar a varios estados de la república.
Una entrevista
Con el deseo de no abrumar la atención del distinguido viajero acudimos a su alojamiento del Hotel Colonial
horas después de su arribo, siendo recibidos amablemente. Impuesto del objeto de nuestra visita, se dispone
a atendernos con el detenimiento que el caso requiere. Ante la mesa de trabajo, escuchamos sus primeras
palabras, mientras coloca en orden algunos papeles. La estancia guarda completa compostura: sobre el to-

1 Investigadora, escritora y periodista. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y
actual coordinadora del Centro de Información de Historia Regional, dependencia de la misma institución de educación superior.
2 Edmundo Derbez García, “Pedro de Alba, vocación de educador”, pp. 3-5.
3 Guadalupe Lozano Alanís, Datos históricos sobre la fundación de la Universidad Autónoma de Nuevo León, p. 7.

CULTURA REGIONAL

cador, un estuche personal hace brillar los mangos de sus utensilios niquelados. En la mesa hay una gran cartera
de cuero negro, un reloj dorado, un memorándum y, poniendo la nota íntima, un retrato familiar: una dama con
un pequeño en sus brazos. En el ir y venir. la cabellera gris del Dr. de Alba tiene raros reflejos que inundan confianza, por una de esas extrañas asociaciones de efectos que se encuentran a veces. Tras breve pausa tomó
asiento y habló extensamente sobre los tópicos que abordamos.
Valiosa opinión
En este punto interrogamos: ¿cuál es su concepto sobre Monterrey, como asiento de la Universidad del Norte? La respuesta es amplia. Nuestro entrevistado habla pausada, lentamente, pegando las palabras y enmendando los conceptos cuando no los encuentra a la medida deseada. “Mi concepto de Monterrey –dice– ha
servido de guía y de modelo a una infinidad de aspectos de la vida social y económica en la ciudad de México.
Por lo tanto, el establecimiento aquí de un centro revelador de alta cultura como es la Universidad, le dará a
esta ciudad la significación elevadísima no solamente en la parte material, sino que vendrá a ser también un
faro, una antorcha para el mantenimiento de impulsos espirituales”.
La organización
Le interrogamos luego acerca de la forma en que ha de organizarse la Universidad para su funcionamiento,
obteniendo esta interesante respuesta: “creo, en principio –dice el doctor de Alba– que Monterrey cuenta con
elementos bien preparados y capaces en el orden intelectual para integrar el personal idóneo que fuera el
fundador del gran cuerpo de profesores universitarios. Por lo tanto –continúa– la obra principal será de los
mismos regiomontanos: es decir, el pie veterano de antiguos profesores del prestigiado Colegio Civil, de la
Escuela de Derecho y de la Facultad de Medicina, quienes al fundarse la Universidad contarán con más
elementos materiales y con un mejor ambiente para sus estudios”.
Influencia de la federación
A continuación formulamos esta pregunta: ¿en qué forma cooperará la federación para el funcionamiento de la
universidad? La respuesta es amplia, expuesta siempre con mesura, en los siguientes términos: “La federación
ve con grande interés y simpatía la fundación de una Universidad en el norte de la república. El hecho de que
la Secretaría de Educación me haya comisionado no solamente para intervenir y resolver en algunos puntos en
que se me crea útil, sino también me haya encargado que haga una propaganda en los estados limítrofes para
que todos ayuden al mejor desarrollo de este alto propósito, demuestra que cuenta de momento con un apoyo
moral, sin perjuicio de que al desarrollarse íntegramente el plan, se vea la forma en que la federación otorgue
algún subsidio económico o comisione elementos para que formen parte de cuerpo docente. O proporcione
algunos recursos materiales para la instalación”.
Los demás estados
¿Cómo habrán de cooperar –interrogamos– los demás estados del norte al sostenimiento de la Universidad?
“El gobernador Cárdenas –dice nuestro entrevistado– con muy buen sentido, ha pensado en interesar a los
demás estados del norte en la fundación de la Universidad y al mismo tiempo, él piensa que la principal base
económica debe radicar en las propias posibilidades de Nuevo León. Dará por otra parte todo género de facilidades a los estudiantes fronterizos que vengan a hacer sus carreras en Monterrey, en cuyo caso se pedirá que
los gobiernos de los estados vecinos establecieran algunas becas a ese fin”.
La significación
Tratamos después de sondear el ánimo de nuestro entrevistado acerca de la significación que pueda tener la
fundación de la Universidad del Norte en esta ciudad, para fortalecimiento del espíritu nacional, obteniendo los
bellos conceptos que enseguida transcribiremos. “Desde luego –nos dice el doctor de Alba– se sentirá el influjo
de la Universidad como un estimulante, no solamente para el estudio, sino para la investigación sobre los problemas de la cultura. La Universidad del Norte de México, puede asegurarse, llegará a tener un papel continental, y seguramente que todos los elementos de mexicanismo y de latinidad, merecerán una preferente atención
de parte de los que sostengan la Universidad, de los que trabajen en ella y de las nuevas generaciones que allí
se formen”.
Los especialistas.
Tomamos finalmente un delicado punto acerca del funcionamiento de la Universidad, interrogando: ¿cómo ha-

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�brá de proveerse y quién procederá a las cátedras de especialización de maestros debidamente preparados y
remunerados? “Como el temperamento de los profesionistas e intelectuales del norte es tan dinámico, tan franco y abierto, seguramente que ellos mismos promoverán las visitas temporales o el establecimiento definitivo
de algunas de las personas especialistas en las principales disciplinas científicas, artísticas o filosóficas, para
que coadyuven a la exaltación de los más altos valores del pensamiento contemporáneo y dejen desde luego
una simiente fecunda en toda esta región, que es un campo admirablemente preparado. La fuerza de iniciativa
y el empuje creador y constructivo de esta zona, cuyo centro es Monterrey, va a tener una espléndida oportunidad para demostrar que por aquí en estos rumbos, las cosas no solamente se planean, sino que se ejecutan y
se llevan a buen término.
Un comité
Después nos habló extensamente de puntos generales relacionados con los trabajos iniciales para la fundación de la
Universidad. Nos informa que el señor gobernador del estado convocará a una junta el día de hoy, en la que par�ciparán
representantes de las dis�ntas escuelas y también algunos elementos regionales de la industria, la agricultura, etc., para
que cada uno aporte su con�ngente. En su oportunidad se dará cuenta de los acuerdos que se tomen a este respecto.
“Faltan solamente –nos informa– pequeños pormenores, ya que las ideas principales han sido completadas por el
gobernador y la legislatura local, así como por los elementos intelectuales regiomontanos”.
Está agradecido
Por lo que respecta a su sen�r muy personal se encuentra profundamente agradecido al señor gobernador, y de las
personas que asis�eron a recibirlo a medio día de hoy, y a quienes �ene conceptos de es�mación y aprecio.
La junta de hoy
Se considera sumamente importante la junta para hoy. El señor gobernador del estado ha citado a los directores de
facultades, los representantes de profesionistas, los directores de educación del estado, así como los elementos que
trabajan en la Escuela Industrial “Álvaro Obregón”. En esta junta se formará un comité que presidirá los trabajos proorganización de la Universidad, de cuya acción se vendrá dando cuenta periódicamente.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Hemerografía
El Porvenir. Monterrey, México.
Bibliografía
Derbez García, Edmundo (2010). “Pedro de Alba, vocación de educador”, en: Memoria Universitaria, vol. 1, no. 8.
Lozano Alanís, Guadalupe (1993). Datos históricos sobre la fundación de la Universidad Autónoma de Nuevo León. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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�REVISTA CULTURA REGIONAL
CONVOCATORIA PERMANENTE

La revista Cultura Regional es una publicación tetramestral fundada en 2023, publicada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro, cuyo obje�vo es poner al
alcance de todos el conocimiento de la historia regional del noreste de México. Recibimos ar�culos, reseñas de libros, entrevistas y transcripciones documentales.
Las colaboraciones deben respetar las directrices para autores/as, que se pueden consultar aquí:
h�ps://culturaregional.uanl.mx/index.php/revista/about/submissions
Todos los ar�culos deberán remi�rse a través de la plataforma de Open Journal Systems (OJS) de la
revista Cultura Regional (para lo cual, se solicita el registro e inicio de sesión:
h�ps://culturaregional.uanl.mx/index.php/revista/user/register),
o bien como documento adjunto al correo culturaregional@uanl.mx

Créditos fotográficos
Imagen de portada: torre de rectoría, tomada del libro Universidad Autónoma de Nuevo León, 1933-1993: una historia
compar�da (1994). Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León, p. 561; p. 15: nota sobre la designación de Gregorio Morales como gobernador de Nuevo León, tomada de El Porvenir, 27 de sep�embre de 1935, y
proporcionada por la maestra Susana Julieth Acosta Badillo; p. 21: portada del libro Nuevo León y Pedro Infante, editado por el CIHR-UANL; p. 23: portada del libro Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León, editado por el CIHR-UANL; pp. 24, 25, 27, 28, 29 y 30: fotogra�as varias proporcionadas por la doctora Juana Margarita
Domínguez Mar�nez; p. 33: decreto mediante el cual el gobernador de Nuevo León y Coahuila recibió facultades para
erigir el Colegio Civil, tomado del Archivo General del Estado de Nuevo León, y proporcionado por el licenciado José
Ricardo Treviño Chavarría; pp. 37 y 38: entrevista del periodista Leopoldo Ramírez al doctor Pedro de Alba, publicada
en El Porvenir, 23 de febrero de 1933, y proporcionada por la licenciada Dinorah Zapata Vázquez.

CULTURA REGIONAL

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�CULTURA REGIONAL

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                  <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Vol. 02 EneroN. 02 Abril 2024

�Índice

EDITORIAL
Universidad Autónoma de Nuevo León

CRONOGRAFÍA
Dr. Santos Guzmán López

Pági n a 4
Israel Cavazos Garza en fotogra�as - Félix Torres Gómez

Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Pági n a 1 2
Las relaciones de paisanaje del gobernador Mar�n de Zavala - Miguel Ángel Frías Contreras
Pági n a 1 6
Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2023 - Myrna Karen Garza Cantú

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

Lic. Humberto Salazar Herrera
Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

Pági n a 2 2
Juan Ramón Garza Guajardo, Alfonso Treviño Cantú y Juan Torres Cantú (2019). El Topo Chico: su historia,
su gente y sus manan�ales. Monterrey, México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 122 pp. - Ulrich F. Mar�nez Barrón

GENIO Y FIGURA
Pági n a 24
José Gabino Cas�llo Flores: “La historia �ene que recuperar su derecho a pensar el presente” - Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
EPISTOLARIO
Pági n a 3 2
Carta pastoral sobre la inundación de Monterrey de 1909: reflexiones y exhortaciones de parte de Leopoldo Ruiz y Flores, arzobispo de Linares - Yair Alef Alanis Trejo

Cultura Regional es además un proyecto editorial transgeneracional. Sus páginas están abiertas lo mismo para inves�gadores de alto nivel y de gran experiencia, que para estudiantes de humanidades que apenas empiezan a abrirse camino
en la indagación y escritura de la historia.

Secretario de Extensión y Cultura

Director de Humanidades e Historia

Pági n a 2 0
La ocupación japonesa de la península coreana (1910-1945) a través de la serie Pachinko - Mayte Margarita
Ramírez Torrero

Cultura Regional es hoy la revista del Centro de Información de
Historia Regional y Hacienda San Pedro de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su principal misión es poner el conocimiento de la historia al alcance de todo mundo, de manera libre,
abierta y gratuita. Y su visión a futuro es conver�rse en una de las
revistas de divulgación histórica de mayor arraigo y relevancia en
todo el noreste y norte de México.

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Cultura Regional, volumen 2, número 2, enero-abril
2024, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Información de Historia Regional,
carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, otorgado
por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. ISSN en
trámite. Responsable de la última actualización de este
número: Ana Cesira Alvarado Zapata. Las opiniones y
contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

Este número de la revista incluye ar�culos de temas muy variados, tanto a nivel temporal como geográfico. La sección de
Cronogra�a se abre con el ar�culo “Israel Cavazos Garza en fotogra�as” de Félix Torres Gómez, seguido por “Las relaciones de
paisanaje del gobernador Mar�n de Zavala” de Miguel Ángel
Frías Contreras (publicado de manera póstuma), “Recipiendarios
del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2023” de
Myrna Karen Garza Cantú y “La ocupación japonesa de la península coreana (1910-1945) a través de la serie Pachinko” de Mayte
Margarita Ramírez Torrero. Obsérvese como, aunque Cultura
Regional es una revista especializada en historia del noreste de
México, no deja de estar abierta a contribuciones que aborden
temas de cualquier parte del mundo, siempre que éstas cumplan
con los criterios de rigor.
En la sección de Joyas de la historiogra�a, se presenta una
recensión de Ulrich Mar�nez Barrón, quien comenta el libro
“El Topo Chico: su historia, su gente y sus manan�ales” (obra
de Juan Ramón Garza Guajardo, Alfonso Treviño Cantú y Juan
Torres Cantú). Y en Genio y figura, Fá�ma Aguillón Gu�érrez
presenta la entrevista que hizo al doctor José Gabino Cas�llo
Flores, profesor e inves�gador de reconocida trayectoria, adscrito a la Universidad Autónoma de Coahuila. Por úl�mo, en la
sección de Epistolario, Yair Alef Alanis Trejo ofrece una transcripción de la Carta pastoral que el arzobispo de Linares,
Leopoldo Ruiz y Flores, publicó a raíz de la inundación de
Monterrey de 1909.
Esperamos que este segundo número de Cultura Regional sea
del agrado de los lectores, y que cons�tuya un peldaño más en el
camino hacia la consolidación de esta publicación universitaria.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

Israel Cavazos Garza en fotografías
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Don Israel Cavazos Garza es un personaje de la cultura en el
noreste de México. Su imagen ha quedado registrada para
recuerdo de quienes lo conocimos y para conocimiento de
quienes no tuvieron esa fortuna. Una escultura de cuerpo entero, obra realizada por José Soriano y Armando Ramírez, nos
da una idea de cómo lucía, sentado en una banca de la plaza
principal del municipio de Guadalupe, Nuevo León, a donde
solía ir a pla�car con amigos y vecinos. Con la exposición Israel
Cavazos Garza: Centenario, montada en el Museo Metropolitano de Monterrey, también pudimos ver pinturas de don Israel, realizadas por ar�stas plás�cos como Salvador Diaz, Mónica
Lucero y Cin�a Villanueva, y no se digan todas los fotogra�as
que le tomaron tanto amigos, como profesionales de la cámara, que podemos constatar en el libro Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura, publicado en 2017 por la
Universidad Autónoma de Nuevo León, en coedición con la
Fundación Ildefonso Vázquez Santos, A.C. (FIVS). El trabajo de
edición fue realizado por Edmundo Derbez García, en
colaboración con Cruz Bravo Camarillo, Myrna Guadalupe Gu�érrez Gómez, Susana Acosta Badillo y Jacobo Rodríguez.²

�nes, colocando la primera caja de plás�co transparente que
con�ene lo que parecen ser periódicos o documentos, algo
amarillentos, y se aprecia que desde el exterior estaba lista
otra caja transparente para él (imagen 1). Se encontraba dentro de la cápsula del �empo de los festejos del Monterrey 400,
en sep�embre de 1996. Esta ac�vidad fue uno de los varios
eventos que se organizaron para festejar ese aniversario. En la
cápsula cilíndrica se guardaron objetos, documentos, fotogra�as,
cartas y otras cosas, como tes�monios históricos que serán conocidos cuando el contenedor se abra en el año 2046. La fotogra�a
de Israel Cavazos dentro de la cápsula me parece metafórica, ya
que veo a don Israel conver�do en un documento más, un tes�monio más, para explicar la historia de Monterrey. No logré saber quién fue el autor de esta fotogra�a.

En el libro Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura, aparece una fotogra�a del momento previo al cierre de la cápsula,
pero no del interior de la misma. El crédito de esta fotogra�a fue atribuido al periódico El Norte. En la imagen, vemos la cápsula del
�empo, y al frente a don Israel Cavazos Garza, acompañado del padre
Aureliano Tapia Méndez (miembro de la SNHGE y de la Asociación Estatal de Cronistas Municipales de Nuevo León), Celso Garza Guajardo
(miembro del comité organizador de los festejos de Monterrey 400,
presidente de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca, además de director del CIHR-UANL), Carlos González Rodríguez (cronista de San Pedro Garza García), Ernes�na Lozano Garza
(cronista de Mina y miembro del Patronato Monterrey 400), y Francisco Javier Alvarado Segovia (cronista de Doctor Arroyo).
Existen otras fotogra�as de esta cápsula, pero de un día previo al de
la ceremonia antes descrita. En dichas imágenes, no aparecen ni Israel Cavazos ni Ernes�na Lozano, pero sí los demás personajes señalados, así como César Morado Macías (coordinador del Archivo General del Estado de Nuevo León), Rogelio Velázquez de León (cronista
de Cerralvo), y Napoleón Nevárez Pequeño (cronista de Hualahuises),
quien llevó a un fotógrafo para realizar esas tomas.

Cabe señalar que el 11 de mayo de 2023 se inauguró, en la Fototeca
de Nuevo León, la exposición Juan Rodrigo Llaguno. Retratos de 30
años, donde estuvo incluida la fotogra�a que hace 27 años le tomó a
don Israel Cavazos. Dicha imagen además aparece en la portada de la
tercera edición del libro Historia de Nuevo León, con no�cias sobre
Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, coeditado en 2017 por
el Fondo Editorial Nuevo León, la UANL y la FIVS⁵.
Aristeo Jiménez
El destacado fotógrafo Aristeo Jiménez es otro de los grandes de la
fotogra�a del noreste. Ha logrado captar imágenes increíblemente
esté�cas en los lugares más lúgubres de la ciudad, pero también ha
realizado algunos retratos de ar�stas y promotores de la cultura en
Monterrey. Bajo la idea de ampliar la lista de fotografiados para publicar el libro Claroscuro regiomontano, en el 2000 recibió el apoyo del maestro
Humberto Salazar Herrera, entonces Secretario de Extensión y Cultura de la
UANL:
Pla�qué con él acerca de la posibilidad de hacer un proyecto sobre personajes de
la cultura local regiomontana, que incluyera a músicos, pintores, historiadores, sociólogos. Entonces la lista la hicieron ellos, y en esa lista estaba Israel Cavazos, entre

En cuanto a los fotógrafos profesionales, de los que tengo conociotras figuras: Isidro Vizcaya, el arquitecto Armando Flores, Celso Garza Guajardo,
miento que le realizaron sesiones fotográficas específicas para redon Alfredo Gracia Vicente, Raúl Rangel Frías⁶.
tratarlo, quizá hay más, pero yo iden�fico a tres: Juan Rodrigo
Llaguno, que lo retrató en 1996; Aristeo Jiménez, que hizo lo propio Tomó la fotogra�a de don Israel Cavazos en el Archivo Municipal de
en el 2000, con mo�vo del proyecto del libro Claroscuro regio- Monterrey, y nos dice Aristeo que:
montano. Cien presencias en la cultura de Monterrey en el fin de siglo³; y Carlos Flores, quien en el 2007 captó su imagen como parte de
Algunas fotos estaban mejor que otras, porque algunas personas se prestaban para la
una serie de retratos de personalidades de la cultura de Monterrey.
foto y otras, como don Israel, eran muy duras para la foto. Independientemente de
que el libro no tenga tanto valor de arte, �ene un valor documental por quiénes están

Juan Rodrigo Llaguno
El libro nos lleva a recorrer en imágenes toda la vida de este
personaje: sus padres y hermanos; su estancia en la capital
del país para estudiar en El Colegio de México; su querida
esposa, hijos y hasta nietos; sus viajes de inves�gación en los
archivos de España; los homenajes y premios que fue recibiendo; reportajes periodís�cos; conferencias; plá�cas;
convivios y presentaciones de libros; hasta terminar con su
funeral. Esta publicación está formada con fotogra�as
familiares, de amigos y de algunos profesionales de la fotogra�a como Aristeo Jiménez, Carlos Flores, Pablo Cuellar,
Efraín Aldama Villa, José Luis Macias Nicanor, entre otros. Curiosamente, no está incluida la fotogra�a realizada por Juan
Rodrigo Llaguno, quizás el más destacado ar�sta del retrato
fotográfico del noreste. Y, como nota aclaratoria, cabe señalar que dicho libro también incluye siete fotogra�as mías, que
sólo iden�fican o dan el crédito a la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geogra�a y Estadís�ca (SNHGE), al Centro de
Información de Historia Regional de la Universidad Autónoma de Nuevo León (CIHR-UANL), o a la Dirección de Comunicación Ins�tucional de la misma Casa de Estudios.

grandes personalidades de la cultura que ya no están aquí. Yo le pla�caba que había

Tenemos en primer lugar a Juan Rodrigo Llaguno, un gran ar�sta del
retrato que ha fotografiado a diversas personalidades del arte la�noamericano, como Julio Galán, Fernando Botero, Vargas Llosa, Octavio Paz, y Leonora Carrington, entre otros. Como parte de ese interés por fotografiar a grandes intelectuales, Llaguno pensó en
fotografiar a Israel Cavazos. Logró contactarlo a través de su abuela
materna Minerva Salinas, ya que ella, junto con otras señoras, tomaban un taller de historia que impar�a Cavazos. La sesión se realizó en
el estudio del fotógrafo en 1996, con una cámara Hasselblad. Se realizaron doce tomas, de las que al final se escogió la foto que hoy conocemos. Antes de la sesión fotográfica, Llaguno aprovechó para
mostrarle a Cavazos los trabajos que éste había realizado con otros
escritores, lo que emocionó al historiador. Llaguno compar�ó la experiencia de retratarlo:
Él era un apasionado de las letras y del arte, y le gustó mucho ver gente que él
amiraba y la manera en que yo los retraté. No fue fácil fotografiarlo, porque él no se
sen�a muy guapo, hay gente que �ene esa facilidad para tomarse fotos, que se
crece hasta con poses preparadas, y hay gente que se cohíbe un poco, que no se
siente a gusto frente a la cámara, y esa es la mitad de las personas, e Israel está en

En el archivo fotográfico del CIHR-UANL encontré una fotogra�a que es una joya: don Israel Cavazos Garza, entonces cronista oficial de Monterrey y director del Archivo Histórico Municipal de Monterrey, se encuentra dentro de una cápsula
metálica de color blanco, en cuclillas, con traje pero en calce-

esa parte. Como que su lado, la parte de mostrarse, no era lo suyo. Pero porque él
es una persona intelectual, una persona que en su cabeza trae toda su información,
y como que mostrarse no era lo suyo, pero sabe la importancia del retrato y creía en
Imagen 1. Israel Cavazos Garza dentro de la cápsula del tiempo de los
festejos de Monterrey 400, en septiembre de 1996. Fotografía: Archivo fotográfico del CIHR-UANL (autor desconocido).

1 Arquitecto, inves�gador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y profesional
medio en Artes Plás�cas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, donde también es responsable de la museogra�a y montaje de exposiciones.
2 Edmundo García Derbez, Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura.

CULTURA REGIONAL

retratados. Eso para mí es importante, que es gente que ya no vive, que fueron

4

el lenguaje y por eso aceptó hacerse las fotos.⁴

llegado muy joven a Monterrey. Que yo era un niño, y que me bañaba en el río Santa
Catarina, que todavía llevaba agua y había mojarras, el agua estaba bien azulita, venía
de la Huasteca y eso le parecía interesante a don Israel, y decía: “sí, en Guadalupe
igual, yo de niño me bañaba en el río”. Me imagino que, en los cuarentas, cincuentas,
cuando era un niño. Le tomé como diez fotos y de allí escogieron una para el libro, un
día las voy a rescatar, hay algunas buenas⁷.

Carlos Flores
Cuando conocí a mi buen amigo Carlos Flores, egresado de la Facultad
de Artes Visuales de la UANL, sabiendo él que yo estaba imbuido en el
ambiente de los historiadores, me compar�ó emocionado que, como
parte de un proyecto fotográfico personal, había retratado a Israel Cavazos. Me contó que, en esa época del 2007, había empezado a retratar
a personalidades del ámbito de la cultura, la ciencia y las artes de Nuevo
León, y pensó en buscar a Cavazos, pero no sabía quién pudiera presentárselo. Así, en octubre del 2007, un sábado en compañía de su esposa,
recorría la Feria Internacional del Libro de Monterrey mientras le comentaba que le gustaría mucho poder contactar a Israel Cavazos para su
proyecto fotográfico, pero que no tenía ningún vínculo con él para
contactarlo. Su esposa le respondió: “no te preocupes, se va a dar, eso
va a llegar a �”. En ese momento, al fondo de un pasillo de la feria, Flores
vio a don Israel Cavazos empujando la silla de ruedas donde estaba su
esposa Lilia Villanueva, al �empo que iba saludando gente al caminar.
Con un poco de pena, pero animado por su esposa, se le acercó, y al
estar a unos pocos metros de él:

3 Aristeo Jimenez, Claroscuro regiomontano. Cien presencias en la cultura de Monterrey en el fin de siglo.
4 Entrevista realizada al fotógrafo Juan Rodrigo Llaguno por Félix Torres Gómez. México, 21 de abril de 2023.
5 “Historia de Nuevo León con no�cias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México. Estudio preliminar y notas de Israel Cavazos Garza”, disponible en: h�ps://www.fondoeditorialnl.gob.
mx/pdfs/HistoriadeNL.pdf
6 Entrevista realizada al fotógrafo Aristeo Jiménez por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
7 Ídem.

5

�CRONOGRAFÍA

otros países, ha habido esa trashumancia. […] Estos ganados generalmente venían

se cruzaron nuestras miradas y esa sonrisa maravillosa, hermosa, que te invita a

del interior. […] Entonces en noviembre, venían estos ganados no solamente de Hui-

acercarse, pues con más confianza llegué, lo saludé, me presenté y le dije mi pro-

chapan, también de Lagos de Moreno, Tepa�tlán, Jalisco, San Luis Potosí, San Juan

pósito. Le dije que estaba haciendo este proyecto y que me gustaría mucho po-

del Río. Señores que, atraídos por sus pastos, traían sus ganados. Es interesante ob-

derlo incluir, y él, con toda la afabilidad, con toda la gen�leza y hasta con humildad,

servar cómo todavía se conservan en la toponimia, es decir, en los nombres de los

me dijo que “sería un honor, me sen�ría muy honrado, claro que sí”.⁸

Entonces le dio su teléfono para ponerse de acuerdo. El jueves 18
de octubre de 2007, a las 6 de la tarde, Carlos Flores se presentó
en su casa del centro de Guadalupe. Según lo que apuntó en su
agenda, y por los datos digitales de las imágenes, alguna de las fotogra�as se tomaron a las 6:48, por lo cual antes de comenzar a
realizar las tomas, estuvieron un buen rato pla�cando, en lo que
preparaba el equipo fotográfico en la sala de la casa y como dinámica para ir generando una conexión, ya que según Carlos, no se
trata sólo de llegar y tomar la foto:

Como estudiante de El Colegio de México, tuve la fortuna de hospedarme en una casa en

ranchos conservan nombres ligados a la ganadería, como La Azufrosa. Recuerden

que vivió José María Marroquín, primer cronista de la Ciudad de México, hacia los 1890.

que el ganado va a lamer donde haya sal y azufre, además de pastos con que se

Posiblemente haya ocupado su misma sala, por que la casa no era muy amplia. Después

alimenta. El Apartadero, donde se aparta el ganado, El Salitral, etc.¹⁰

viene Salvador Novo, pero no cabe duda que esta noble ac�vidad [de la crónica] viene en
realidad de an�güedad de milenios. […] Para mí y para muchos, el primer cronista es Her-

para Europa, algo así. Sabía que, dentro de su gran cultura, era un hombre al que
le gustaba viajar. Recuerdo haberle tomado solamente unas treinta fotogra�as,
porque como que se cansó un poquito, después me reveló que no se sen�a del

nán Cortes, en sus cartas de relación no hace más que eso, relatar. […] De todo lo que está
sucediendo �ene que dar razón a España […] Bernal Díaz del Cas�llo llamó a su historia
“Verdadera historia” y ¿por qué verdadera? Porque allá en España estaba una persona
escribiendo desde su escritorio y no dejaba de estar inventando. […] Alguna vez en el Archivo General de Centroamérica, tuvimos la fortuna de acariciar, de tener en nuestras
manos, el manuscrito de Bernal Diaz del Cas�llo, ¡qué emoción! El director del archivo
nos hizo el privilegio. […] También se acostumbró mucho que hubiera cronistas en las
órdenes religiosas: agus�nos, franciscanos, mercedarios, etc. Todos tenían un cronista
registrando la historia de la orden. […] Además tenían un interés par�cular por las culturas indígenas. […] De los jesuitas, indudablemente el más importante fue el padre Francisco Javier Alegre. […] El Nuevo Reino de León también tuvo: Alonso de León. Él llegó como

todo muy bien ese día y me explicaba que un vecino de su colonia, una amistad de
muchos años, acababa de fallecer, no sé si el día anterior, pero en una fecha muy
reciente, y ciertamente se veía y se sen�a afectado por ello. Yo veía esa mirada
como serena, pero quizá había también algo de tristeza por la pérdida de esta persona, que era muy querida para él. Ya después, una de esas fotogra�as la presenté
en una exposición que se llamó Los Maestros en la galería de Arte A.C. en el 2017.⁹

Yo imprimí una de estas fotogra�as que Carlos Flores tomó, para
que se la pudiera regalar a don Israel Cavazos. Es una toma cerrada
de su cara, mostrando los pliegues y expresión de su rostro, que
fue publicada en el libro Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura.

En cuanto a mi experiencia como fotógrafo de don Israel Cavazos,
la primera vez fue el 11 de diciembre de 2009, cuando el historiador visitó el Museo Hacienda San Pedro para impar�r la
conferencia El ganado en el Nuevo Reino de León, como parte del
Primer Ciclo de Conferencias del Centro de Información de Historia
Regional de la UANL, que organizó el maestro José Reséndiz
Balderas (imágenes 2 y 3). También fue la primera vez que hablé con
don Israel, aunque ya lo conocía, y le pregunté sobre la Hacienda San
Pedro. Me dijo que él la conoció en ruinas, y que debajo del salón Las
Trojes, donde estábamos en ese momento, había un túnel que él vio.

lugares, como Puesto de los Pastores, el Paso de las Cabras. […] O bien, haciendas y

Al año siguiente, con mo�vo del primer festejo del Día del Cronista
de Nuevo León, el viernes 31 de agosto de 2012, le tomé fotogra�as
a don Israel Cavazos en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario,
a donde asis�ó como invitado de honor, conferencista y recipiendario de un reconocimiento (imágenes 4 y 5). Este evento lo organizó
la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Secretaría
de Extensión y Cultura y del Centro de Información de Historia
Regional. Sobre la designación del Día del Cronista de Nuevo León
por parte del congreso local, el maestro José Reséndiz Balderas comentó lo siguiente:

Recuerdo que algo mencionaba de que traía un proyecto, que planeaba un viaje

Mi experiencia personal

Don Israel Cavazos Garza mencionó que le alegró que el congreso
del estado hubiese reconocido esta labor, señalando esa fecha
especial, y que le habían pedido que interviniera en ese evento con
un comentario sobre el quehacer del cronista, exponiendo que:

Hoy estamos de plácemes todos los que de alguna manera formamos parte de es-

contador, como otros, él se admira con un medio dis�nto; venir a estas soledades, a este

tas asociaciones de cronistas e historiadores de nuestro estado. Hoy, sin duda algu-

mundo extraño. Entonces se cartea con su amigo y condiscípulo en México y le dice: “es-

na, es un punto de par�da en los aspectos de la crónica y la historia de Nuevo León.

cribe, escribe lo que estás viendo” y empieza a hacerlo en 1635. No cabe duda que la

Hoy es un punto de par�da de todas las inquietudes que mueven a los que de algu-

crónica de Alonso de León es uno de los más valiosos tes�monios, pero sólo escribe

na manera nos inclinamos por los acontecimientos históricos, así que nos da mu-

“según lo que tengo visto y andado”, como un poema. Por un viaje que realiza a la Ciudad

cho gusto que compartan con nosotros y con nuestra universidad, porque tuvo una

de México, de�ene la crónica en 1649, pero otro la va con�nuar, con modes�a, también

par�cipación muy decisiva para que esto se realizará lo más pronto posible, y que

con temor a ser cri�cado y mejor calla su nombre, firma como anónimo. Qué interesante

este ideal del cronista, tanto �empo sen�do, hoy sea una hermosa realidad. ¹¹

es este personaje, porque ha sido una de mis pasiones averiguar quién fue el autor anónimo. Qué di�cil a trescientos años de distancia, pero leyendo entre líneas, dice: “acuerdo
estando yo en Génova [en Italia]”. Entonces, en aquel �empo, nos pusimos a averiguar
cuáles de los italianos nos habían llegado, y por eliminación y por su testamento, Juan
Bau�sta Chapa. También es muy importante, porque rescata unos apuntes que está

Imágenes 2 y 3. Israel Cavazos impartiendo conferencia en la Hacienda San Pedro
de la UANL el 11 de diciembre de 2009. Fotografías: Félix Torres Gómez.

haciendo Fernando Sánchez de Zamora por el sur de Nuevo León, pero este manuscrito
anduvo perdido por siglos, hasta que el padre Vicente P. Andrade lo encontró en el Archi-

Creo que se refería más bien al espacio que se encuentra bajo la
actual biblioteca, porque después me entrevisté con el arquitecto
Pedro Mar�nez, quien realizó la restauración y adaptación de la
hacienda a finales de la década de 1980, y me aseguró que era
imposible que el salón de Las Trojes tuviera un sótano, debido a
que al realizar los trabajos, detectó que esa parte estaba levantada
sobre una placa de piedra natural. Asimismo, mi amigo y
compañero de trabajo Jesús Osorio Morales me regaló una copia
de una nota del periódico El Norte, que informaba que a finales de
los años cincuentas, el Secretario de Turismo de México visitó la
hacienda, en compañía de Israel Cavazos, para proyectar
conver�rlo en un si�o turís�co. A con�nuación, se presenta un
breve extracto de la conferencia que Cavazos impar�ó ese día:

vo de la Catedral de México en 1909. Historiador o cronista, han de tener una divisa
inalterable: la verdad y no pros�tuir el lenguaje.¹²

En la ceremonia también se entregaron dos preseas Capitán Alonso
de León: una para el rector de la UANL, Dr. Jesús Ancer Rodríguez,
en reconocimiento al apoyo brindado a cronistas e historiadores, y
otra para el profesor Israel Cavazos Garza, por su valiosa contribución a la crónica y la historia dentro de la universidad.
En el marco del quinto ciclo de conferencias que la SNHGE organizó en
las preparatorias de la UANL, a don Israel Cavazos le tocó asis�r a la
Preparatoria 14 de General Terán un 7 de febrero de 2013 (imágenes
6 y 7). Acompañé al maestro José Reséndiz, en ese �empo director del
CIHR-UANL y presidente de la SNHGE, y además de transportar a
nuestro invitado, lo llevamos a comer al restaurante El Pariente, en la

En la capitulación de Luis de Carvajal de 1579, se le autorizó para repar�r indios,
para repar�r �erras y para que trajera también ganado. […] Para 1620 o 1630, ya
había ganaderos aquí de suma importancia. José Cantú, uno de los apellidos más
an�guos, está en el Valle del Pilón, hoy Montemorelos, y �ene 5,000 vacas. […]
Alonso de Treviño (primer dueño de los terrenos de la Hacienda San Pedro), muy
ligado al lugar donde nos encontramos también, tenía grandes can�dades: 16,000
ovejas y otro tanto número de ganado mayor. […] Hay otro personaje, Fernán Blas
Pérez, también poblador de esta zona de Ciénega de Flores. Él criaba caballos; una
vez le regaló al rey, que se en�ende por medio del gobernador o al gobierno, entendiéndose que eran para el rey, 300 caballos. […] Estos señores van adquiriendo
grandes extensiones de �erra, los de la Garza, justamente todo el territorio de
Apodaca; Carlos Cantú, descendiente de aquel que mencioné José Cantú, es dueño también de Gral. Terán, hasta China y hasta Reynosa. […] Y así va siendo gradual
la ocupación del territorio, algunos llegan a cruzar el río Bravo. En España, y en

8 Entrevista realizada al fotógrafo Carlos Flores por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
9 Ídem.
10 Israel Cavazos Garza, Ganado en el Nuevo Reino de León.
11 José Reséndiz Balderas, Primer aniversario del Día del Cronista en Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

6

Imágenes 4 y 5. Israel Cavazos en Colegio Civil el 31 de agosto de 2012, durante
la conmemoración del primer Día del Cronista en el estado de Nuevo León. Fotografías: Félix Torres Gómez.
12 Israel Cavazos Garza, El quehacer del cronista.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

nández y Antonia Teresa, indios tlaxcaltecas que allí tenían su vivienda y tenían devomucho �empo! Aquí está el presidente de la Sociedad de Historia, que se fundó el año de

ción a una escultura de la Purísima. Entonces con la fe de esos años, se lleva a la

1942, acaba de cumplir 70 años, y en el año de 1944 yo entré a la Sociedad muy joven, dos

virgencita y mete las pa�tas en el agua y ¡oh milagro, el río cede! Entonces surge una

años después. […] Bueno, y leyendo esta crónica, me desesperaba y decía ¿quién será?

nueva devoción de la Purísima. […] Este es un fenómeno religioso que ha de jalar la ciu-

¿Quién será este señor? Que además escribe mucho mejor que Alonso de León y aporta

dad para aquel rumbo. La capillita, el modesto jacal que ya a mediados del siglo XVIII,

más. […] Aquí han oído que mi vida ha pasado entre bibliotecas y archivos, toda mi vida,

una mujer muy rica, doña Petra Gómez de Castro, la convierte en una capilla preciosa.

¡debo tener un adobe en el estómago por tanta �erra que he comido de los papeles

Esto hacia 1740 o 1750. Yo conocí esa capilla y vi sepulcros, hermosa capilla que fue un

an�guos! Pero es maravilloso preguntarle a un papel viejo, una carta vieja, como que hab-

desacierto construir la nueva, destruyendo la an�gua… así que entonces la ciudad se

lan, no cabe duda. […] De suerte que una frase, �jense que interesante leer entre renglo-

jala hacia aquel rumbo, por esa devoción de la Purísima y al frente de la parroquia se

nes […] En un párrafo, en el que está contando algunas cosas con una amenidad increíble,

forma una plazoleta, la Plaza de los Arrieros. Los que conducen mulas de recuas para

dice: “acuérdome que estando yo en Génova, me contó un �o mío”. ¿Quién había estado

traer mercancías, esos son los arrieros, así se llamó la Plaza de la Purísima. Otra vez el

en Génova, de aquí de Nuevo León, hace trescientos años? ¿Quién había podido estar en

río: 1751, otra inundación pavorosa. […] Quiero decir que, para mí Monterrey, ha sido

Génova en el siglo XVII? Y encontramos algunos nombres muy interesantes; podría ser, por

para mí una niña que la tomé de la mano y aprendió a caminar conmigo y la he visto

ejemplo, muy ligado a esta zona, José Cantú, primer dueño del Valle del Pilón. El apellido

crecer, hasta conver�rse en una gran señora. Para mí, eso ha sido Monterrey. […] A

Cantú es completamente italiano. […] Bueno, varios, pero por eliminación éste no pudo ser,

Escandón, justamente los historiadores tamaulipecos lo glorifican y lo exaltan como po-

porque aquí estuvo siempre. El otro llegó más tarde, el otro ya se había muerto. […] El anó-

blador, ¡qué maravilla! Pero yo lo llamo despoblador, porque para poblar, se llevó casi a

nimo dice que empezó a escribir cuando el año 1650, “a fines de él, que fue cuando yo

la fuerza con promesas que nunca cumplió, muchísimas familias. Cerralvo quedó

llegué”. Bueno, ya llegó, pero ¿por qué va a escribir él la crónica? […] Y él calló su nombre,

despoblado, totalmente, Linares también y los pueblos del sur también, de suerte que

y él dice por qué. Porque le debió mucho a Alonso de León, lo protegió mucho, y también

Monterrey tenía en ese �empo, primera mitad del siglo XVIII, unos tres mil habitantes.

por temor a las crí�cas. […] Y me encuentro un testamento muy interesante, de Juan Bau-

[…] Un descubrimiento minero sumamente importante en Vallecillo, “valle chiquito”, se

�sta Chapa, nacido en la Villa de Albisola, en la ribera de Génova. Que no sólo estuvo en

descubre plata a flor de �erra y entonces avalancha, como en las películas de vaqueros,

Génova, sino que allá nació, ¡qué interesante! Pero ¿nada más porque allá nació lo voy a

otra vez de pobladores hacia el norte y muchos se quedan en Monterrey. […] Perte-

hacer que escriba la crónica? Y Chapa dice en el testamento: “a �empo de 37 años que

necíamos al obispado de Guadalajara, ¡háganme favor! Y los obispos venían de vez en

llegué a la Nueva España”. Se hace la resta de tal año a tal año, y da exactamente fines de

cuando desde allá. Sí, no en avión, ni en carro, sino en una mula jolina, batallando mu-

1650, cuando empieza a escribir la crónica anónima. Juan Bau�sta Chapa va como secreta-

cho para llegar, y entonces hasta había el refrán, yo se lo oía a mis padres “cada venida

rio de Alonso de León el mozo a Coahuila y a él le toca redactar el acta de fundación de

de obispo”, porque tardaban mucho, tardaban treinta o cuarenta años en venir. En-

Monclova en 1689. Juan Bau�sta Chapa y el anónimo están contando cómo se fundó

tonces, andaban confirmando muchachos con la barba en la cintura, así que hacía falta

Monclova y no son más que uno y otro. El rigor de una inves�gación, no escribir inventando

crear un obispado. […] El obispado es creado, ya como gobierno eclesiás�co, en 1777.

cosas, porque eso no se los aprobaría yo nunca como maestro de historia. Así que si algún

Pasan dos años hasta 1779, se declaró Linares como sede, como asiento del nuevo

día ustedes van a escribir algo, procuren decir siempre, siempre, la verdad, aunque ésta se

obispado, pero el primero que llegó enfermizo, aquí se quedó y el segundo también.

lleve de encuentro a muchos más. […] Al final de la crónica se lee “7 de sep�embre de

Monterrey se quedó como capital del obispado; el segundo obispo, Rafael José Verger,

1690” y cubre una etapa que, con la de Alonso de León, que empieza con la época de

se enamora de la colina del Obispado y el ayuntamiento se la da, y allí construye un

Historiador es el que escribe la historia o la inves�ga a través de documentos o ves�gios

Carvajal, ya cubre todo el siglo XVII. Qué interesante este libro que les recomiendo de una

palacio. ¡Qué hvermosa reliquia arquitectónica nos legó el señor Verger! Pero no

�sicos o de otro �po. El cronista es el que escribe lo que está viendo o lo que está viviendo.

manera muy especial. Y Juan Bau�sta Chapa muere en Monterrey el 20 de abril de 1695.¹³

solamente eso: piensa en trasladar la minúscula ciudad a un lugar más ameno, a la falda

Imágenes 6 y 7. Israel Cavazos en la Preparatoria 14 de General Terán, Nuevo León,
el 7 de febrero de 2013. Fotografías: Félix Torres Gómez.

carretera nacional, por invitación del director de la preparatoria.
Al iniciar su conferencia El Cronista anónimo del Nuevo Reino de
León, don Israel comentó que, para que se dieran una idea de su
edad, había estado en General Terán en 1951, cuando cumplió cien
años de ser municipio. En esa ocasión, le dirigió un mensaje a la reina
de esa conmemoración, María de los Ángeles, señalando que si aún
vivía, tendría su edad, ya que él era joven en ese �empo. Con�nuó
explicando la diferencia entre un cronista y un historiador:

Sí, son dos oficios completamente dis�ntos. México ha tenido cronistas muy destacados,
bueno, ahora en la Ciudad de México está un consejo de muchos cronistas, porque es una
ciudad inmensa. Hernán Cortés fue cronista, porque escribió unas cartas de relación, es
decir, todo lo que estaba viendo, tan dis�nto a su lugar de origen, se lo contaba al rey por
medio de cartas, y no deja de ser eso una crónica. Pero el cronista de la Nueva España, el

del Obispado. No lo logra, por desgracia, pero jala la ciudad un poco hacia allá. Ahora

Para el sexto ciclo de estas conferencias, don Israel Cavazos impar�ó una disertación �tulada Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad en el
pa�o ala sur del Colegio Civil Centro Cultural Universitario, el 29 de agosto de
2013 (imágenes 8 y 9). Reproducimos aquí parte de esa conferencia:

clásico, fue Bernal Diaz del Cas�llo. No había grabadoras, ¡qué di�cil oír lo que dijo Cuauh-

La mejor fotogra�a que le pude tomar a don Israel Cavazos fue el 16
de marzo de 2015, en la plaza del Colegio Civil, justo antes de entrar
por la puerta central de este centro cultural universitario. Ese día, se
rindió un homenaje a Jesús Ávila Ávila, en el marco de la Feria Universitaria del Libro 2015, evento que contó con la par�cipación de
reconocidos historiadores y amigos del homenajeado: María Zebadúa, Lucas Mar�nez y Cesar Morado. Esta fotogra�a evoca la relación maestro-alumno: un maestro que ayudó a caminar a su
alumno, y ahora es el alumno quien ayuda a caminar a su maestro.
Ahora ambos caminan juntos en otra dimensión.
Al salir del estacionamiento subterráneo de la plaza, vi en el otro extremo, por la calle Washington, como venía caminando don Israel
Cavazos, tomado del brazo a Jesús Ávila (imágenes 10 y 11). El piso
estaba mojado y el cielo nublado. Apresuré mis pasos al �empo que
sacaba mi cámara fotográfica. Comencé a tomar fotogra�as u�lizando el zoom del lente y tratando de ajustar la luz y el enfoque. Muchas
tomas me salieron mal, pero logré rescatar algunas que edité, quitándoles el color para conver�rlas a blanco y negro. Esas fotogra�as
le gustaron mucho a Jesús Ávila.

llega el tercer obispo, el señor De Llanos y Valdés, y con más inicia�vas y entonces él sí
va a trasladar la ciudad a otra parte, hacia el noroeste, en el lugar donde estamos
[Colegio Civil] trae a un arquitecto Juan Crouset, que empieza a trazar edificios. Y la
parroquia es ridícula, ahora hay que hacer una catedral digna de la Iglesia de Monterrey
y empiezan a edificarla en la esquina de Tapia y Juárez, tan grande como la de México,

témoc! Pero él todo lo memorizó, o tomó notas, yo no sé cómo, pero cuando estuvo muy

Conocemos los nombres de los primeros fundadores. El fundador y doce familias. Sabe-

de es�lo neoclásico. Además hace un convento para monjas capuchinas, que nunca vi-

anciano en Guatemala, empezó a escribir su Verdadera historia de la Nueva España,

mos los nombres de los niños, contados creo que sumaban 34 personas. Es la primera

nieron, y piensa en hacer un edificio especial para el Hospital Real, que es este donde

porque alguien en España, estaba escribiendo cosas sin haberlas visto. […] Mi mayor anhe-

estadís�ca que conozco de la ciudad. Las habitaciones estuvieron de una y otra banda

estamos. Lo termina en 1794, estamos jóvenes en un monumento histórico sumamen-

lo es que alguien que me escuche, que se sienta atraído por la inves�gación, que alguien

de la ciudad, es decir, a uno y otro lado del ojo de agua. En los primeros años, visitó la

te importante. Habría de ser Colegio Civil después, pero fue el hospital y abre una calle

de ustedes, escriba la historia de una casa de General Terán, la historia de un árbol a lo me-

región pero no la ciudad, el obispo Mota y Escobar, y dice que sus casas no son de ado-

para comunicar con la ciudad an�gua, con la ciudad chiquita, esa calle se llamó calle de

jor, o de un personaje, ¡qué sé yo! Por favor, alguien de ustedes haga eso, un anecdotario

be, sino de palizadas embarradas [muros de palos de madera y lodo]. ¿Qué les parece

la Catedral Nueva y es ahora la avenida Juárez. Toda una ciudad, pero �ene en contra la

de sus maestros, padres, no sé. Es tan hermoso estar tomando nota de algo que se está

cómo vivían los primeros pobladores? Ese es el primer núcleo urbano junto a los ojos

opinión del gobernador y del ayuntamiento que cri�can. […] Y total, se suspende la

viendo, algo importante y que se va a perder. Entonces pues, las provincias an�guas: la

de agua. […] Vino muy pronto por fortuna un gobernante muy ilustre, don Mar�n de

obra, la catedral se queda en soleras, sin las bóvedas. Se entorpece la obra de este

Nueva Galicia (que era Jalisco), la Nueva Vizcaya (Durango), tuvieron su cronista; lo mismo

Zavala, joven que había estudiado en la Universidad de Salamanca, la más notable de

obispo tan progresista, y viene un gobernador, don Simón de Herrera y Leyva, muy ilus-

las órdenes religiosas. […] Nuevo León no se quedó atrás. Desde muy temprano, desde el

su época, y que vino a meterse a una aldea. Ya me imagino, entrando por la calle real,

tre, era amigo personal de George Washington. Y vino a ser gobernador de esta aldea

siglo XVII, tuvo un cronista notable, el capitán Alonso de León, que tuvo mucho que ver con

la calle real es la calle de Hidalgo. ¡Y qué desilusión! Estoy pensando en el pobre gober-

en desgracia, pero es emprendedor: abre oportunidad para que con la riqueza ga-

esta zona del Valle del Pilón, y que vino a poblar como muchos otros el Nuevo Reino de

nante, que había viajado, dice el cronista, por los floren�simos reinos de Europa, que

nadera, se curtan pieles y se instalen talleres de cur�do de pieles, y ese barrio se llama

León, y aquí se quedó. Y tenía un amigo en México, el inquisidor don Juan de Mañozca, y

sabía cuatro o cinco lenguas, que era todo un humanista. […] Describe que las casas

por eso de las Tenerías. 1794, se jala la ciudad para ese rumbo, hace una presa muy

le escribía de las cosas que estaba viendo, ¡qué mundo tan dis�nto! Entonces el inquisidor,

están muy separadas unas de otras, sin calles, ni orden. El gobernador Zavala trae el

importante para que el agua de Santa Lucía se u�lice, construye puentes, abre además

su amigo y compañero de escuela, le decía: “pues escríbelo, escríbelo cuanto antes”. ¡Mira

compromiso de fundar dos villas y dice “pues esto no es villa, ni nada”. Entonces le

una alameda, se corre el canal hasta cierto punto paralela a una calle que se llamó calle

qué maravilloso! Y Alonso de León se puso a escribir una crónica, una historia del Nuevo

cambia el nombre a Monterrey y le pone Villa de Cerralvo. Monterrey se llamó Cerralvo

de la Alameda y que ahora es la calle de 15 de mayo. Las señoras paseaban en góndolas

Reino de León. Esa crónica estuvo perdida por muchos años, y la encontró en el archivo de

una temporada, y claro los vecinos an�guos protestaron. […] Don Mar�n, en papeles

como en Venecia, en esa alameda que por desgracia no duró mucho.¹⁴

la catedral de México un inves�gador, Genaro García, y la publicó en 1909. […] ¿Por qué

que he visto por allí, habla de un plano que mandó a España. Ojalá que un día ustedes

Alonso de León escribió hasta 1649 nada más? Por alguna razón. […] Entonces, se encontró

lo encuentren, se los encargo muchísimo. Yo lo he buscado por todas partes pero no lo

que había una crónica agregada, es decir una con�nuación de esa crónica, y que no estaba

he encontrado. […] En 1611 hubo una gran inundación. […] El cronista Alonso de León

firmada. Crónica de un anónimo. […] Además, este autor anónimo había viajado por Nue-

cuenta cómo se llevó la mitad de las casas de la ciudad y casi la despobló. Entonces

vo León hasta el sur y conoció allá a Fernando Sánchez de Zamora, un poblador de lo que

hubo necesidad de cambiar la ciudad a la parte alta. […] Entonces la nueva parroquia,

son ahora Aramberri y Doctor Arroyo, y aquel estaba haciendo unos apuntes. Así se llama

el nuevo convento, y otra vez los solares a los vecinos, y ahora va a tener más forma de

el escrito, muy breve, y el anónimo lo agregó también a su crónica, de suerte que son tres

ciudad. Llegan también a principios del XVIII, una comunidad de otra orden: los jesuitas.

crónicas a la vez. Pero a mi me preocupaba casi desde que tenía la edad de ustedes, ¡hace

[…] Otra vez el río: 1709, otra inundación. […] Al poniente de la ciudad vivían Diego Her-

13 Israel Cavazos Garza, El cronista anónimo del Nuevo Reino de León.

CULTURA REGIONAL

Imágenes 8 y 9. Israel Cavazos en el Colegio Civil el 29 de agosto de 2013 con
motivo de su conferencia “Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad”. Fotografías: Félix Torres Gómez.

Imágenes 10 y 11. Israel Cavazos del brazo de Jesús Ávila en la plaza de Colegio
Civil, justo antes de entrar a la Sala Zertuche, donde se rindió un homenaje a Ávila
el 16 de marzo de 2015. Maestro y alumno, simbólicamente ayudando a caminar
el uno al otro, sin saber que ahora caminan juntos en otra dimensión. Fotografías:
Félix Torres Gómez.
14 Israel Cavazos Garza, Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad.

8

9

�CRONOGRAFÍA

En ocasión de un proyecto de digitalización de los libros publicado
por don Israel Cavazos, por parte del Centro de Información de
Historia Regional de la UANL (proyecto que no llegó a concretarse), acompañé a la doctora Mireya Sandoval Aspront a la casa del
maestro Cavazos, ubicada en el centro de Guadalupe, para
pla�car con él y hacer un registro de sus libros publicados (imágenes 12 y 13). Aprovechando la ocasión, le tomé algunas fotogra�as. Esto fue a finales del 2014; recuerdo que me decía que
siguiera inves�gando sobre la historia de la Hacienda San Pedro y
sobre mi bisabuelo el general Félix U. Gómez. También que acostumbraba ir en las tardes a caminar en la plaza, sentarse en una
banca y pla�car con amigos y vecinos de toda la vida.

CRONOGRAFÍA

guardaba sus restos entró por la puerta principal de este edificio, que
tantas veces visitó. Su hijo Gabriel Cavazos Villanueva y el rector Rogelio Garza Rivera, entre otros funcionarios universitarios, cargaron
el féretro, y en el ves�bulo lo colocaron en una camilla, para conducirlo hasta el escenario. El Aula Magna estaba totalmente llena, y
fueron haciendo guardias de honor las máximas autoridades de la
universidad; la familia; ex rectores; la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca; la Asociación de Cronistas Municipales
de Nuevo León “José P. Saldaña”; y la Facultad de Filoso�a y Letras,
entre otros grupos. Luego concluyó la ceremonia, se cargó de nuevo su
ataúd, y se colocó en la carroza que lo condujo al lugar de su úl�mo descanso.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliogra�a
García Derbez, Edmundo (ed.) (2017). Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura. México: Centro de Documentación y Archivo Histórico, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Jimenez, Aristeo (2000). Claroscuro regiomontano. Cien presencias en la cultura de Monterrey en el fin de siglo. México: Universidad
Autónoma de Nuevo León.
Conferencias
Imágenes 12 y 13. Israel Cavazos en su estudio y archivo personal, a finales de
2014, con la Dra. Mireya Sandoval Aspront. Fotografías: Félix Torres Gómez.

Cavazos Garza, Israel (2009). Ganado en el Nuevo Reino de León. México: conferencia inédita.

Cierro con las fotogra�as que tomé en la ceremonia de despedida
que le brindó la Universidad Autónoma de Nuevo León en el Aula
Magna “Fray Servando Teresa de Mier” del Colegio Civil, a las 11:54
hrs. del 7 de noviembre de 2016 (imágenes 14 y 15). El ataúd que
guardaba sus restos entró por la puerta principal de este edificio,
que tantas veces visitó. Su hijo Gabriel Cavazos Villanueva y el rector
Rogelio Garza Rivera, entre otros funcionarios universitarios, cargaron el féretro, y en el ves�bulo lo colocaron en una camilla, para
conducirlo hasta el escenario. El Aula Magna estaba totalmente llena, y fueron haciendo guardias de honor las máximas autoridades de
la universidad; la familia; ex rectores; la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geogra�a y Estadís�ca; la Asociación de Cronistas Municipales de Nuevo León “José P. Saldaña”; y la Facultad de Filoso�a y
Letras, entre otros grupos. Luego concluyó la ceremonia, se cargó de
nuevo su ataúd, y se colocó en la carroza que lo condujo al lugar de
su úl�mo descanso.

Cavazos Garza, Israel (2012). El quehacer del cronista. México: conferencia inédita.

Cierro con las fotogra�as que tomé en la ceremonia de despedida
que le brindó la Universidad Autónoma de Nuevo León en el Aula
Magna “Fray Servando Teresa de Mier” del Colegio Civil, a las 11:54
hrs. del 7 de noviembre de 2016 (imágenes 14, 15 y 16). El ataúd que

CULTURA REGIONAL

Cavazos Garza, Israel (2013). Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad. México: conferencia inédita.
Cavazos Garza, Israel (2015). El cronista anónimo del Nuevo Reino de León. México: conferencia inédita.
Reséndiz Balderas, José (2012). Primer aniversario del Día del Cronista en Nuevo León. Monterrey, México: discurso inédito.
Entrevistas
Entrevista realizada al fotógrafo Aristeo Jiménez por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
Entrevista realizada al fotógrafo Carlos Flores por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
Entrevista realizada al fotógrafo Juan Rodrigo Llaguno por Félix Torres Gómez. México, 21 de abril de 2023.
Fuentes electrónicas
Imágenes 14, 15 y 16. Israel Cavazos acudiendo a la última cita con la Universidad
Autónoma de Nuevo León en el Colegio Civil, donde tantas veces lo vimos y disfrutamos de sus conferencias. Fotografías: Félix Torres Gómez.

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“Historia de Nuevo León con no�cias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México. Estudio preliminar y notas de Israel Cavazos
Garza” (2017), en: Fondo Editorial Nuevo León. [Consultado el 20 de abril de 2023]. Disponible en: h�ps://www.fondoeditorialnl.gob.
mx/pdfs/HistoriadeNL.pdf

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Las relaciones de paisanaje
del gobernador Martín de Zavala1
Miguel Ángel Frías Contreras 2
Consejo Metropolitano de la Crónica

Introducción
En el siglo XVI el ascenso y reconocimiento social de
los españoles, tanto peninsulares como novohispanos, dependía en gran medida del entramado
familiar y de las conexiones con que se contara con
los integrantes del gobierno, de la Iglesia, del ejército
y con los grandes comerciantes. Las relaciones de paisanaje, el ser reconocidos de una misma región,
envolvía el origen familiar en España y en los lugares
de convivencia y desarrollo en la Nueva España, que
se veían fortalecidas con ciertas caracterís�cas personales que hacían atrac�vo y de confianza al personaje
que pretendiera posicionarse en un lugar de privilegio, en una sociedad compe��va y dividida en clases de “primera, de segunda o de tercera”.
El ser “Hidalgo”, hijodalgo, noble o infanzón era una
caracterís�ca dis�n�va y de reconocimiento social:
significaba ser caballero, contar con viejas raíces que
históricamente demuestran el haber servido al rey, y
con el privilegio, en ciertos casos, de la exención del
pago de impuestos conocido como “pecho”. La
familia de Agus�n de Zavala recibió el privilegio de la
hidalguía por el entonces emperador, el rey Carlos I
de España y V de Alemania, en el año de 1526 en el
“Fuero Nuevo de Vizcaya”, por el hecho de ser originaria de la villa de Elorrio, la cual tenía representación, asiento y voto en las Juntas Generales de
Guernica, reconocido organismo vasco de gobierno y
que se confirma en la:
Ley XVI.- Como los Vizcaynos fuera de Vizcaya, han de gozar de su Hidalguía, y la Provanza, que para gozarla han de hacer […] de dicho fuero:
[…] que cualquier Hijo Natural Vizcayno, ó sus dependientes, que estuviessen casados, ó avecindados Habitantes, ó Moradores fuera de esta
�erra de Vizcaya en qualesquier partes, Lugares, y Provincias, de los Re-

Con sustento en esta ley es que afirmo que Mar�n de
Zavala, proveniente de un lugar y provincia del reino
de España y de padre vizcaíno, se considera español
de nacimiento y se discurre también como hidalgo.
Sin embargo, no era lo único que se tenían que probar
con este privilegio, ya que sobre ellos recaía la
obligación moral de aprender a leer y escribir, realizar
las cuentas matemá�cas básicas y ser cris�anos viejos, que por generaciones demuestren su limpieza de
sangre; no ser descendientes de judíos, nuevos cris�anos o conversos.
El paisanaje primigenio
Se desconoce cuál fue la fecha del nacimiento y registro eclesiás�co del vasco Agus�n de Zavala, si bien se
establece que fue hijo de don Pedro García de Azcarretazabal y doña María de Zavala y Lequerica
(familia perteneciente a la anteiglesia de San Agus�n
de Etxebarria). Sin embargo, el historiador Israel Cavazos Garza establece como fecha aproximada el año
de 1567. La villa de Elorrio, entre sus par�cularidades,
destacaba por ser reconocida en la minería en la que
se involucraron sus vecinos desde temprana edad,
por la gran can�dad de ferrerías con que contaba dichas �erras para la explotación del hierro y la fabricación de armas, tanto para la defensa de ese si�o
y los aledaños como para su venta.
Seguramente Agus�n realizó estudios de primeras letras en su �erra natal y estuvo en relación cercana a
la explotación minera y a su forma de administración
en su primera juventud. Aprovechando alguna de las
redes de paisanaje familiar, se embarcó a la Nueva
España al mismo �empo en que lo hizo el virrey Luis
de Velasco y Cas�lla, es decir, en el año de 1590 cuando contaba con 23 años de edad.

ynos de España, mostrando, é probando ser Naturales Vizcaynos, Hijos
dependientes de éllos, á saber es, que su Padre, ó Abuelo, de partes de
el Padre son, y fueron nacidos en el dicho Señorío de Vizcaya: Et probando por fama pública, que los otros ante-passados Progenitores de ellos
de partes del Padre fueron Naturales Vizcaynos, é todos ellos por tales
tenidos, é reputados, les; valiesse la dicha Hidalguía, é les fuessen guardados los Privilegios., Franquezas, é Libertades , que á Home Hijo-Dalgo,
segun Fuero de España, debían ser guardados enteramente […].³

Tres años después, �empo suficiente para hacer algunos
ahorros, se registró la compra de un solar en San Luis Potosí a su nombre, y en 1594 ya tenía acreditada una
hacienda en el Real de Pánuco, a dos leguas de la ciudad
de Zacatecas, iniciando su asentamiento defini�vo en dicha región. Ahí conoció a la doncella Ana de Sepúlveda
con la cual se relacionó, y en 1597 tuvieron, como pro-

1 Este artículo fue remitido al equipo editorial de Cultura Regional para su evaluación en agosto de 2023, un mes antes de que su autor
falleciera. Luego de haber sido revisado, se publica en el presente número no sólo por su valor como contribución a la historia regional,
sino también a modo de homenaje póstumo.
2 Médico, cronista e investigador. Fue Médico Cirujano Partero y maestro en Salúd Pública con especialidad en Salud en el Trabajo por
la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue miembro del Consejo Metropolitano de la Crónica y cronista honorario de Lampazos de
Naranjo, Nuevo León. Falleció el 20 de septiembre de 2023.
3 Fueros, privilegios, franquezas y libertades del M.N. y M.L. Señorío de Vizcaya, pp. 12-13.
4 Eugenio del Hoyo, Pleito de mineros en Zacatecas, siglo XVI, pp. 272-273.
5 Catálogo de la Colección Pellicer, antes denominada “Grandezas de España”. Tomo III, pp. 107.

CULTURA REGIONAL

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ducto de su unión, a su unigénito Mar�n de Zavala. La explotación minera con�nuó en forma natural, teniendo como base de operaciones
la ciudad de Zacatecas. Agus�n además consolidó ahí su posición social, pues en 1605 fue alcalde ordinario junto con Ruy García Ortega,
otro prominente minero.⁴
Paisanaje y poder
Dedicado por completo a la explotación de las minas de plata, al comercio y a la renta de locales en sus propiedades, logró el reconocimiento y un lugar social cada día más destacado, que le permi�ó relacionarse con la élite del poder económico y polí�co. En primeras
nupcias, se casó don Agus�n con doña Francisca de Estrada Guevara
y Sosa, hija de Alonso de Estrada, emparentado este úl�mo, con el
tesorero de la Real Hacienda de la Nueva España (1523) y, según
algunos genealogistas, con un hijo ilegí�mo del rey Fernando de Aragón⁵. Agus�n par�cipó en el descubrimiento de las minas de Los Ramos en el año de 1608, a doce leguas de la ciudad de Zacatecas, en
donde invir�ó hasta 20 mil pesos. No se han localizado datos sobre
las ganancias obtenidas por su explotación, sin embargo, en el año
de 1611 se señalan hasta 34,000 marcos de plata quintados en la
Real Caja de Zacatecas, tan solo por su persona.⁶

de Juan Gu�érrez Altamirano, primo de Hernán Cortés, el cual fue
consejero del mismo y su albacea. En dicho si�o vivió y se crió la
hija de Cortés e Isabel Moctezuma, doña Leonor Cortés Moctezuma, cónyuge de uno de los mineros vascos conquistadores de
Zacatecas, don Juan de Tolosa.¹⁰ Al edificio lo caracteriza una cabeza de serpiente de piedra, colocada en la esquina sureste del fron�s, ves�gio de la cultura mexica.
En defini�va, esta red de relaciones familiares y polí�cas permi�ó
a don Agus�n de Zavala preservar e incrementar su influencia en
las instancias de poder económico y social y fortalecer el paisanaje
que fue de u�lidad para su posterior consolidación.
Paisanaje peninsular
Con estas relaciones de paisanaje de su padre como sustento,
tanto en la Nueva España como a nivel peninsular, Mar�n de Zavala recibió del rey Felipe IV las capitulaciones respec�vas para que
se le nombre como gobernador del Nuevo Reino de León el día 3
de abril de 1625, sin modificación territorial alguna a la concedida
a Luis de Carvajal y de la Cueva.
Nombramiento de Mar�n de Zavala como gobernador y capitán general del Nue-

El virrey don Diego Fernández de Córdoba y López de las Roelas, I
marqués de Guadalcázar y conde de las Posadas, quien llegó a la
Nueva España en el año de 1612, lo nombró teniente de capitán
general en Zacatecas, y en 1613 le dio el nombramiento de gobernador del Nuevo Reino de León. En ese mismo año, su piedad le
permi�ó fundar el Patronazgo de San Agus�n en Zacatecas, impulsando el templo y convento para que fuese uno de los mejores
edificados y adornados, y en recuerdo a la anteiglesia de San Agus�n a la que pertenecía su familia en Elorrio, Vizcaya, España.⁷
Preparó Agus�n el terreno para la llegada de Mar�n de Zavala como
gobernador, ya que exis�a el antecedente de haber solicitado “real
cédula a la audiencia de Nueva Galicia para que informe acerca de
la pretensión de Agus�n de Zavala, vecino de Zacatecas, que pide se
le dé facultad de hacer mayorazgo de sus bienes en uno de sus
hijos”. Lo anterior se refrendó el 2 de diciembre de 1613 por el rey,
mientras se aseguraba en España la preparación integral de su hijo,
necesaria para desempeñar este cargo.⁸
Doña Catalina de Córdoba y Cas�lla, �tular del Mayorazgo de los Cas�lla, fue la segunda esposa de Agus�n de Zavala por el año de 1614.
Hija de don Francisco Pacheco de Córdoba y Bocanegra, adelantado de
Nueva Galicia, Caballero de la Orden de San�ago y Marqués de
Villamayor y de doña Catalina de Chávez y Cas�lla⁹. Cabe acotar en
forma adicional que, en segundas nupcias, don Francisco Pacheco de
Córdoba y Bocanegra, su suegro, se casó con Juana Colón de Toledo y
de la Cueva, quien tuvo como tatarabuelo al mismísimo Cristóbal
Colón. Al fallecer la segunda esposa de Agus�n de Zavala, doña Catalina, y al no tener éstos descendencia, el Mayorazgo de los Cas�lla pasó
a su primo segundo, Fernando de Altamirano Velasco y Cas�lla, conde
de San�ago de Calimaya y nieto del virrey Luis de Velasco.
El palacio que fue del conde de San�ago de Calimaya se encuentra
en las calles de Pino Suárez y República del Salvador en el centro
de la capital (actualmente es sede del Museo de la Ciudad de México), a un costado del Palacio Nacional. Dicho si�o fue propiedad

vo Reino de León. […] Primeramente os mando dar �tulo de gobernador y capitán
general del Nuevo Reyno de León incluyéndocerel todo lo que oy �ene dicho
vuestro padre. Y lo demás que le tocare poblare del y pacificaredez […] que no
pasen vuestros límites y jurisdicción de doczentas leguas de la�tud y otras tantas
de longitud, por todos los días de vuestra vida […].¹¹

Llama la atención que el rey agradece a Agus�n de Zavala, teniente de capitán general del Nuevo Reino de León, por el dona�vo de
dos mil ducados y por el préstamo de diez mil pesos que extendió
a la Corona el 21 de abril de 1524, lo cual consta en la correspondencia enviada en el expediente “Asuntos diversos sobre administración de hacienda”. Esto coincidió con el reciente nombramiento de Mar�n de Zavala como gobernador del Nuevo Reino de
León, lo cual significa que se requirió del apoyo económico,
además del meramente moral, hacia el monarca.¹²
Otro elemento de las relaciones de paisanaje se dio entre Mar�n
de Zavala y los vascos peninsulares con los que entabló relación,
muchos de ellos sus parientes, con los que realizó el viaje a la Nueva España saliendo del puerto de Cádiz el 19 de julio de 1625.
Fueron los siguientes:
Mar�n Abad de Uría, clérigo presbítero, de cuarenta años, pequeño de cuerpo,
barbirrojo; Juan Závala, criado, de trece años, blanco, carcaquiseño, hijo de Juan
Závala y de María Oguisa; Mar�n de Zavala, de diecinueve años, alto y moreno;
Mar�n Aldape, criado, de diecinueve años, mediano de cuerpo y moreno, hijo de
Mar�n Aldape y de María Antonia Olazaval; Agus�n Urquiza, criado, de dieciocho
años, de mediano cuerpo, moreno, hijo de Agus�no Urquiza y de Catalina Zubiurru�. No son casados ni de la prohibida. Por supuesto todos ellos de origen vasco.

El Mar�n de Zavala mencionado en el texto anterior es originario
de la villa de Elorrio, y sus padres son Mar�n de Zavala y Anna de
Yurre Usabel. Fue bau�zado el 13 de diciembre de 1606 en el
templo de la Purísima Concepción de dicho lugar. Por cierto, en
esta información, se señala a Blas de Uría como fiador de Mar�n
de Zavala. El nombre de la madre de Blas fue Catalina Arauna Az-

6 Archivo General de Indias (en adelante: AGI), sección Gobierno, división Audiencia de México, Informaciones: Agus�n de Zavala, 1624-1625.
7 Eugenio del Hoyo, Historia del Nuevo Reino de León, p. 307; y Javier Sanchiz Ruiz, “Agus�n de Zavala. Una revisión a sus biógrafos”, pp. 307-330.
8 AGI, sección Gobierno, división Indiferente General, unidad compuesta Registro de Reales Disposiciones de la Cámara de Indias, “Real Cédula”, 1613.
9 AGI, fondo Casa de la Contratación, serie Pasajeros a Indias, fracción Informaciones y licencias de pasajeros a Indias, Francisco Pacheco de Córdoba Bocanegra, 5 de julio de 1617.
10 Eugenio del Hoyo, Pleito de mineros en Zacatecas, siglo XVI, pp. 320.
11 AGI, fondo Casa de la Contratación, serie Provistos, fracción Libros de Provistos a Nueva España, Nombramiento de Mar�n de Zavala, 26 de mayo de 1625.
12 AGI, sección Gobierno, división Audiencia de Guadalajara, unidad Registro Nueva Galicia, Asuntos diversos sobre administración de Hacienda, 21 de abril de 1624.
13 AGI, fondo Casa de la Contratación, serie Pasajeros a Indias, fracción Informaciones y licencias de pasajeros a Indias, Mar�n Zavala, 3 de julio de 1625.

13

�carretazabal, familiar de Agus�n de Zavala por parte de su
padre, por lo tanto pariente, ya que existe liga de sangre entre
Mar�n de Zavala y Mar�n Abad de Uría.¹³

de llevar a efecto sus ritos y cada día despertaba con la inquietud de salvar más almas en cada una de las porciones de �erra
a la que eran llevados nuevos integrantes de naciones
indígenas reducidas.

El paisanaje novohispano
Una vez que presentó sus cartas credenciales en la Ciudad de
México, Mar�n de Zavala se dirigió a dar cuenta de sus avances
a su padre en Zacatecas. Exis�a un gran compromiso y lealtad
con su padre, por lo que estaba bien informado de que,
después de una larga inves�gación que haría la Corona sobre
los antecedentes de don Agus�n de Zavala, se haría acreedor
del hábito de Caballero de la Orden de San�ago. Esto ocurrió
el día 25 de marzo de 1626 en una de las ceremonias más
esperadas en la ciudad y que se efectuó en el templo y convento de San Agus�n, uno de los edificios religiosos más an�guos,
ubicado a unas calles de la catedral de Zacatecas.
Importante apoyo para la obtención del hábito de San�ago
recibió don Agus�n de su suegro, el también caballero don
Francisco Pacheco de Córdoba y Bocanegra. Sin embargo, el
caballero de la Orden de San�ago, Luis de Córdoba, cuñado de
su esposa, fue el responsable del magno evento, al que asis�ó
don Francisco de Villarreal, contador mayor del Tribunal de
Cuentas de la Nueva España como representante del virrey.
No se comprendía el por qué don Mar�n de Zavala, ya con el
nombramiento de gobernador del Nuevo Reino de León, retrasaba el paso a la toma de la gubernatura, pero esperó todo el
�empo necesario para prepararse adecuadamente y para
acompañar a su padre en tan importante momento de su vida,
como lo fue la toma del hábito de Caballero de San�ago, y con
ello iden�ficó claramente los requisitos necesarios para lograr
en lo futuro tan importante ascenso en su persona.¹⁴ Además
de hacerse acompañar de personajes acordes a sus relaciones
de paisanaje de origen vasco hacia el Nuevo Reino de León,
eligió a algunos de ellos asentados en Zacatecas, y de la confianza de su padre, por el conocimiento que tenían de la comarca, de las diferencias presentes entre los mismos pobladores españoles del Nuevo Reino de León y, sobre todo, de
los diferentes mecanismos ofensivos de los naturales y las
regiones que controlaban en el vasto territorio. Uno de ellos
fue el capitán vasco Hernando de Ugarte y la Concha.
Aprovechó su paso por Zacatecas para cargar herramientas,
mercancía, granos y animales que le serían de u�lidad para su desempeño como gobernador y para el socorro de los pobladores,
que tenían mucha necesidad. El capitán Hernando de Ugarte
acompañó a don Mar�n de Zavala al Nuevo Reino de León, y posteriormente fue nombrado gobernador del territorio de Nuevo
México (1649 a 1653), destacando como minero de San José del
Parral, Chihuahua. Murió en 1653 sin descendencia.
Ya en el Nuevo Reino de León, y después de establecer la cercanía necesaria con sus dirigentes y pobladores, su grupo
cercano de gobierno estuvo conformado por aquellos que lo
acompañaron desde España –mencionados anteriormente–
destacando en el ámbito religioso el clérigo presbítero Mar�n
Abad de Uría, que estuvo consagrado a la orientación de los
españoles en su dedicación a Dios, así como a la forma correcta

Sin duda era una labor di�cil tratar de evangelizar a quienes estaban siendo vulnerados en sus pobres propiedades, en sus
familias y en su libertad. Muchos habían sido atrapados y llevados “en collera” para su venta a las poblaciones mineras, o
habían pasado a formar parte de las estancias cercanas dominadas por españoles, desbaratando familias enteras. Además
el padre Mar�n también se dedicó a la minería, pues tuvo
intereses en la mina de la Cueva de León, llamada San Mar�n,
o en la mina de San Antonio en la Sierra de Mitras, y quienes
hacían la labor de minería más pesada eran en ciertas ocasiones los na�vos. Estas eran costumbres de la época, pues
Mar�n Abad no fue el único cura minero.
Muy pronto vemos a Abad de Uría como cura de una de las
poblaciones a que se comprome�ó fundar el nuevo gobernador: la villa de San Gregorio de Cerralvo, uno de los centros
mineros que destacaron durante el mandato de Mar�n de Zavala. Abad era descrito como “persona de buena vida y costumbres, que al presente hace oficio de vicario de los españoles” por mandato del virrey Rodrigo Pacheco y Osorio, III
marqués de Cerralvo, el 31 de mayo de 1629.
Ante la perspec�va del incremento de la minería, destacó
también un minero vasco de la villa de Elorrio, actual provincia
de Vizcaya: el capitán Andrés de Arauna, primo en segundo
grado de don Mar�n de Zavala, quien el 14 de mayo de 1636 le
solicitó una patente para un molino de metales ante las dificultades de la extracción de plata en Cerralvo. Murió a mano
de los na�vos junto con su hijo Simón en el año de 1637, en
forma cruel: “desnudos todos y con muchos flechazos […] y
que estaban muy desfigurados, y el dicho Simón Arauna machucada la cabeza y los dientes de la boca quebrados”. Así era
la di�cil vida de los mineros y en general de los pobladores.¹⁵

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo General de Indias (AGI). España.
Bibliogra�a
Alfaro Guerra, Patricia Guadalupe (1999). “Mar�n de Zavala. Reorganizador y promotor del poblamiento y de la integración del
Nuevo Reino de León (1626-1664)”, en: Amaya Garritz Ruiz (coord.). Los vascos en las regiones de México. Siglos XVI-XX. Vol. V.
México: Ins�tuto de Inves�gaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México, Ministerio de Cultura del Gobierno Vasco,
Ins�tuto Vasco-Mexicano de Desarrollo.
Catálogo de la Colección Pellicer, antes denominada “Grandezas de España”. Tomo III (1958). España: Imprenta y Editorial Maestre.
Fueros, privilegios, franquezas y libertades del M.N. y M.L. Señorío de Vizcaya (1865). España: Juan E. Delmas, impresor del Señorío.
Hoyo, Eugenio del (1998). “La minería en el Nuevo Reino de León”, en: Ernesto de la Torre Villar (coord.). Lecturas históricas mexicanas.
Tomo V. México: Ins�tuto de Inves�gaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México.
Hoyo, Eugenio del (2005). Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723). México: Fondo Editorial Nuevo León, Tecnológico de
Monterrey.
Hoyo, Eugenio del (2016). Pleito de mineros en Zacatecas, siglo XVI. México: Texere Editores.
Sanchiz Ruiz, Javier (1999). “Agus�n de Zavala. Una revisión a sus biógrafos”, en: Amaya Garritz Ruiz (coord.). Los vascos en las regiones de México. Siglos XVI-XX. Vol. V. México: Ins�tuto de Inves�gaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México, Ministerio de Cultura del Gobierno Vasco, Ins�tuto Vasco-Mexicano de Desarrollo.

En la medicina, por ejemplo, su representante fue Antonio
Marchena, el cual tenía una gran responsabilidad y demasiado
trabajo al atender las heridas infringidas tanto por los
indígenas, como por la ac�vidad propia de trabajo y las peleas
entre los pobladores. Así también, se ocupó de tratar a los habitantes en las enfermedades comunes, y tenía que desplazarse a las estancias lejanas a la ciudad. Para ello, logró habilitar a
tres de sus ayudantes como prác�cos en este arte: Juan Fernández, Ma�as de Silva y Diego González.
El grupo de trabajo fundamental para el gobernador, sin duda,
lo fueron: el capitán Alonso de León, el cronista Juan Bau�sta
Chapa, el incondicional Fernando Sánchez de Zamora y sus
medios hermanos Bernardo y Jacinto García de Sepúlveda, los
cuales fueron los impulsores de los diversos rubros que caracterizaron a su gobierno durante 38 años: descubrimiento, poblamiento, impulso a la minería, la agricultura, la ganadería y el
comercio. A los 67 años de edad falleció uno de los más
grandes gobernantes del Nuevo Reino de León, uno cuyo paisanaje había definido su rumbo y des�no: Mar�n de Zavala.

14 Patricia Guadalupe Alfaro Guerra, “Mar�n de Zavala. Reorganizador y promotor del poblamiento y de la integración del Nuevo Reino de León”, pp. 417-434.
15 Eugenio del Hoyo, “La minería en el Nuevo Reino de León”, pp. 218-225.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al
Personaje de la Cultura Regional 2023
Myrna Karen Garza Cantú 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Cada año, la Fiesta de la Cultura Regional, que la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) organiza
en las instalaciones de la Hacienda San Pedro a través
de la Secretaría de Extensión y Cultura y del Centro de
Información de Historia Regional, �ene como acto
central una ceremonia especial: la entrega del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional. Este
galardón pretende dis�nguir las trayectorias de los
personajes de los municipios de Nuevo León que, a
través del desempeño diario de sus oficios, contribuyen a perpetuar la herencia cultural del estado.
La UANL es uno de los pocos centros de educación superior del país que ha ins�tuido un reconocimiento
específicamente para rendir homenaje público a
quienes han llevado a cabo una obra meritoria por la
que en sus comunidades son considerados como referentes sociales y de iden�dad, independientemente
de su género, edad, estrato social, nivel socioeconómico, grado académico o procedencia cultural.
El pasado 11 de agosto de 2023, la UANL reconoció a
diecisiete personalidades que, por sus contribuciones al
arte fotográfico, la cultura musical, el trabajo educa�vo,
el apoyo comunitario, el rescate patrimonial o el ac�vismo ecológico, bien pueden considerarse como Personajes de la Cultura Regional de Nuevo León. A con�nuación, se presenta una breve semblanza biográfica de
cada uno de los recipiendarios, con el fin de preservar
su memoria para las futuras generaciones:
Martha Elena Cárdenas Cantú
Mo�vo: por su contribución a la conservación de las
tradiciones y costumbres en Abasolo.
Semblanza: nacida en Hidalgo, Nuevo León, el 20 de
octubre de 1951, es ciudadana de Abasolo desde
hace más de 38 años. Anualmente, ha organizado sin
falta “La fiesta de Halloween” en el mes de octubre, y
“La pastorela” en el mes de diciembre. Desde abril de
2023, la señora Cárdenas Cantú representa a la belleza de la tercera edad en Abasolo. En el municipio, es
conocida como una mujer de bien, dedicada a la
familia, y que siempre apoya en los eventos y a todos
sus vecinos.

Los Fresnos Restaurante
Mo�vo: por su contribución a la conservación y difusión de la gastronomía regional en Apodaca.
Semblanza: fundado el 21 de marzo de 1971 por Jesús Guajardo Elizondo, originalmente como un bar
ubicado en el centro de esa ciudad. En 1986, sus hijos
Andrés y Rogelio Guajardo Garza se hacen cargo de la
administración y para 1995 Los Fresnos se convir�ó
en restaurante familiar, siendo desde entonces un referente gastronómico en Apodaca, por su servicio de
calidad y el aún conservado sazón de la señora Esther
Garza Treviño. Actualmente cuenta con 4 sucursales
más: Aeropuerto, Rinconada Colonial, Cumbres y San
Pedro.
Guadalupe Garza Garza
Mo�vo: por su contribución a la cultura musical en
Ciénega de Flores.
Semblanza: nacido en Sabinas Hidalgo, Nuevo León,
el 4 de marzo de 1958, es músico y maestro jubilado.
Cuenta con una maestría en ciencias de la educación,
y �ene una trayectoria musical que se remonta al año
de 1979, con el grupo llamado “Sangre Nueva 79”.
Posteriormente estuvo en el grupo “Los Megas”, en la
banda “Sabinas” y desde el 14 de febrero de 1984 en
el grupo “Cupido”, donde se ha desempeñado como
vocalista, siendo este un grupo de reconocimiento en
México y los Estados Unidos. El profe Lupe, como es
conocido en el pueblo, cuenta con una trayectoria de
38 años, y ha alternado con agrupaciones muy reconocidas, como “Los Temerarios” y “Los Bukis”.
Juan Eralio Escamilla Rubio
Mo�vo: por su contribución a la cultura musical en
Doctor González.
Semblanza: nacido en Monterrey, Nuevo León, el 21
de noviembre de 1959, desde niño inició su afición
por la música. En 1977, junto con su hermano Joel
Escamilla y Edelmiro Guerra, formaron un grupo de
música regional que ejecutaba huapangos, corridos,

1 Abogada especializada en Derechos de Autor. Es licenciada en Derecho y maestra en Derecho con orientación en Derecho del Trabajo
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es la responsable de asuntos jurídicos, servicio social, redes sociales y difusión del Centro de Información de Historia Regional de la UANL.

CULTURA REGIONAL

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cho�s y redovas. En televisión, se presentaron en “Aficionados”
con Rómulo Lozano, y en 1989 grabaron su primer disco. Bau�zaron al grupo como “Los Gigantes de Nuevo León”. El grupo ha
recorrido toda la república, y en la actualidad forman parte de la
misma Juan Eralio Escamilla hijo, y los hermanos Juan Francisco
y Juan Luis Coronado.

Montemayor. Aquí mantuvo la planta de maestros completa,
procuró brindar siempre un servicio de calidad y mantuvo las
buenas condiciones del plantel.
Jesús Humberto García Rincón
Mo�vo: por su contribución en la difusión musical con la armónica en Hidalgo.

Patricio Treviño Garza
Mo�vo: por su contribución en el rescate y difusión de la cultura
en El Carmen.

Semblanza: nacido el 22 de febrero de 1950 en Mina, Nuevo
León, es maestro con más de 34 años de servicio docente, reconocido por su apoyo a la comunidad en áreas culturales y depor�vas. El profesor Chuy, como es conocido en el pueblo,
aprendió de forma autodidacta la armónica, instrumento que ha
tocado por más de 60 años. Par�cipa con frecuencia en el coro
de la iglesia, tanto en los servicios de los domingos como en las
misas de cuerpo presente, donde toca la guitarra y principalmente su armónica. Se dice que cuando toca la armónica,
también toca el alma y el corazón de la gente de Hidalgo.

Semblanza: nacido en General Escobedo, Nuevo León, el 1 de
febrero de 2005, realizó sus estudios medio superiores en la Preparatoria No. 18, y es actualmente estudiante de la licenciatura
en arquitectura en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha
colaborado en el rescate, promoción y difusión de la cultura, historia y tradiciones municipales. Es creador de la página “El Carmen: memoria y recuerdo”, donde comparte crónicas y fotogra�as con la comunidad. Ha par�cipado en los videos �tulados
“Conoce tu historia carmenence” de la Dirección de Cultura, así
como en eventos culturales del municipio. Es custodio honorario
del Ins�tuto Nacional de Antropología e Historia.

Juan Gil Ramírez González
Mo�vo:porsucontribuciónaladifusióndeladanzaregionalenHigueras.

Hugo Concepción Espiricueta Sánchez

Semblanza: nacido el 9 de mayo de 1961 en Higueras, Nuevo
León, fue ingeniero en ciencias computacionales. Fue parte de
grupos de danza folclórica dentro de la Universidad, y par�cipó
en giras ar�s�cas por Canadá, Estados Unidos y México. Fue
además pionero en la formación de los primeros grupos de
danza en el municipio de Higueras, logrando colocar al municipio muy en alto. Falleció el 14 de sep�embre de 1994, a la edad
de 33 años, dejando honda huella en la comunidad. Su legado
con�núa en las generaciones que han formado parte del Ballet
Folclórico de Higueras, que lleva el nombre de Juan Gil Ramírez
en su honor. (Reconocimiento póstumo, entregado a su hermana María de la Cruz Ramírez González).

Mo�vo: por su contribución a la difusión de las artes en General
Escobedo.
Semblanza: nacido en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, el
4 de julio de 1987, es licenciado en educación y maestro en educación especial. Además de ser funcionario público y terapeuta,
�ene una trayectoria de más de 26 años en el mundo del teatro,
como actor, director y productor independiente. Perteneció por
más de 8 años a la Compañía Municipal de Teatro de General
Escobedo, y desde el 2004 es director general y productor de
Producciones Escena. Ha par�cipado en el Fes�val Internacional
Santa Lucía y en muestras de teatro de Nuevo León.

María de la Paz Villarreal González

Guillermo Oziel Lozano Guzmán

Mo�vo: por su trayectoria de más de cuatro décadas como
sacristana en Higueras.

Mo�vo: por su gran labor docente en favor de los habitantes de
General Zuazua.

Semblanza: nacida el 6 de enero de 1932 en Higueras, Nuevo
León, a los 36 años entró como sacristana en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, donde asis�ó a la realización de los
servicios religiosos por 49 años, hasta su fallecimiento el 20 de
abril de 2017. (Reconocimiento póstumo, entregado a su hija
Rosa Nelly Moreno Villarreal).

Semblanza: nacido el 25 de julio de 1959 en General Zuazua, es
maestro, coreógrafo y es�lista, egresado de la Escuela Normal
Superior Miguel F. Mar�nez. Reconocido por su dedicación docente y su trabajo con la comunidad en ac�vidades ar�s�cas,
fue secretario par�cular del DIF municipal de General Escobedo,
director de cultura en General Zuazua, secretario par�cular en el
DIF municipal de Zuazua, y organizador y director del Cecyte a
nivel estatal y nacional. Dirigió el ballet de la tercera edad en General Zuazua siendo el coreógrafo oficial, y organizó y dirigió el
primer certamen Señorita Nuevo León General Zuazua.

Elvia Esthela Salinas Hinojosa
Mo�vo: por su contribución a difusión de la cultura y la educación en el municipio de Los Herreras.
Semblanza: originaria de Los Herreras, Nuevo León, es profesora egresada de la Escuela Normal Miguel F. Mar�nez y de la Escuela Normal
Superior del Estado, así como licenciada y maestra en Letras Españolas
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha desempeñado
labores docentes en diversas ins�tuciones del estado, así como en la
Universidad Pedagógica Nacional y en la Preparatoria 9 de la UANL. Fue
fundadora y directora editorial de la revista Polifonía, y ha publicado libros como: “Estrellas en el campo del olvido”, “Sor Juana Inés de la
Cruz: voz en el �empo” y “ La danza del río”, entre varios otros. Ha recibido el Premio Estatal de Educación, la medalla Ignacio Manuel
Altamirano, y el nombramiento de Profesora Emérita de la UANL.

Rosalinda Almaguer Ramírez
Mo�vo: por su gran labor docente en favor de los habitantes de
General Zuazua.
Semblanza: nacida el 31 de enero de 1955, es originaria de
San�ago aunque residente en General Zuazua desde hace 32
años, por lo que se considera hija adop�va del pueblo. Tiene una
trayectoria de 44 años de servicio dedicado a la educación, destacando su labor como directora de la Escuela Primaria Jesús M.

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�CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional, 2023

Columba García González

nes polinizadores. Asimismo, ha apoyado a la comunidad de
Valle de Santa María, y ha elevado el nivel académico de su
escuela primaria, impulsando programas de lengua indígena,
ya que el 21% de su alumnado �ene esa ascendencia.

Mo�vo: por su contribución al arte fotográfico en Marín.
Semblanza: nacida el 9 de febrero de 1952 en Dolores Hidalgo, Guanajuato, muy tempranamente se avecindó en
Marín, donde contrajo matrimonio con Máximo Hernández
Herrera, quien era conocido como “El fotógrafo”. De él
aprendió el oficio de la fotogra�a, mismo que ejerció
durante 47 años, hasta la época de la pandemia. Muchos
eventos sociales en el municipio fueron cubiertos por la cámara de la señora García González.

Catarino Leos Rodríguez
Mo�vo: por su contribución a la cultura musical de Salinas Victoria.
Semblanza: nacido en Tula, Tamaulipas, el 25 de noviembre
de 1936, creció en la comunidad del Topo Chico en
Monterrey, aunque después se avecindó en Los Villarreales, de Salinas Victoria. En 1954 ingresó a los Gorriones del
Topo Chico tocando la guitarra y cantando algunas canciones. Más tarde, en 1956 Catarino Leos, Ramiro Pérez y Aurelio Pérez conformaron el grupo Los Rancheritos del Topo
Chico, que con más de medio siglo de trayectoria ar�s�ca
ha realizado más de cien grabaciones. A lo largo de su
carrera, ha sido acreedor a diversos galardones: dos discos
de oro, las Palmas de Oro del Círculo Nacional de Periodistas de México, dos Zarapes de Oro por la Kansas City Online
Radio, y el reconocimiento Trayectoria 2012 de la Sociedad
de Autores y Compositores de México.

Angélica Villarreal Molina
Mo�vo: por su contribución a la promoción y difusión de la
cultura en Mina.
Semblanza: licenciada en administración de empresas por
la Universidad Mexicana del Noreste, y maestra en finanzas, desde 1992 se ha desempeñado como directora
administra�va del Museo Bernabé de las Casas. Durante su
ges�ón, ha concretado importantes proyectos con ins�tuciones como Conaculta, el INAH, Conarte y la Secretaría de
Cultura. Asimismo, fue parte del proyecto de rehabilitación
de la Ex hacienda del Muerto, y en la administración municipal, formó parte de la Secretaría de Finanzas y, posteriormente, de la de Obras Públicas. También se integró en el manejo de las finanzas de la Asociación “En vida, hermano, en
vida”, encabezada por la licenciada Ernes�na Lozano Garza.

Alberto Cavazos Cantú
Mo�vo: por su contribución a las artes en San Nicolás de los Garza.
Semblanza: nacido en San Nicolás de los Garza, Nuevo
León, el 28 de mayo de 1939, es conocido como el “Picasso
de México”, tanto por su es�lo como por la can�dad de trabajos realizados en pintura, dibujo, grabado y escultura.
Realizó su primera exposición en 1959 en la galería del
INBA en Monterrey. Su obra ha dado la vuelta al mundo en
exposiciones en Ciudad de México, Guadalajara, San Luis
Potosí, Aus�n, Madrid, Barcelona, Nueva York, Chicago,
Brasilia, Panamá, Lima, Sao Paolo, Zaragoza, Bogotá y Tokio.
En sus pinturas y dibujos demuestra dominio magistral del
color, las técnicas y los medios y ha incursionado en la
escultura de carácter monumental.

Martha Jael Franco Hinojosa
Mo�vo: por su contribución a la conservación del medio
ambiente y por su apoyo comunitario en Pesquería.
Semblanza: nacida el 12 de octubre de 1980 en la ciudad
de Monterrey, es licenciada en educación primaria. Ha
par�cipado en programas de medio ambiente, de siembra
de arboles, y de cer�ficación de la mariposa monarca, promoviendo la elaboración de murales ecológicos y de jardi-

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La ocupación japonesa de la península
coreana (1910-1945) a través de
la serie Pachinko
Mayte Margarita Ramírez Torrero 1
Universidad Autónoma de Nayarit

En los úl�mos años, la cultura popular coreana ha incrementado su popularidad en todo el mundo, en parte como consecuencia del fenómeno Hallyu, ya que su
cine y series han sido capaces de cau�var a públicos
amplios dada su diversidad de temá�cas, personajes y
escenarios. Es a través de estos formatos, que suelen
ser más atrac�vos para la audiencia, donde se han
dado a conocer algunos hechos históricos casi olvidados o desconocidos tanto dentro del país como
hacia el exterior. Asimismo, estos programas intentan
dar voz a todas esas víc�mas que, por las circunstancias históricas, llegaron a sufrir des�nos trágicos.

Japón no se detuvo ahí, pues casi tres siglos después,
en 1875 logró la apertura del puerto de Busan, ocasionando que el 24 de agosto de 1876 se firmara el
tratado unilateral de Kanghwa, el cual es�pulaba “el
intercambio de enviados diplomá�cos, la apertura de
dos puertos coreanos cercanos, además de Pusan, y
el derecho extraterritorial para los jóvenes residentes
en Corea”³. Después de 518 años en el poder, la dinas�a Joseon llegó a su fin cuando el primer ministro Yi
Wan firmó el Tratado de Anexión en nombre del rey
Sunjong, lo cual significaba que Corea se anexaba al
Imperio japonés en 1910. María del Pilar Álvarez
menciona que:

Ahora bien, con la gran disponibilidad que ofrecen las
plataformas de streaming, el catálogo de producciones surcoreanas está al alcance de la mano, propiciando que la demanda y su consumo sean mayores. Un claro ejemplo de ellos es Pachinko, una
producción surcoreana-canadiense a cargo de Apple
TV Plus, y basada en el libro homónimo de la autora
Lee Min Jin. La serie, cuyo nombre hace alusión a un
juego japonés de máquinas tragamonedas, aborda la
vida de tres generaciones de surcoreanos a través de
saltos en el �empo que comprenden desde la ocupación japonesa de 1910 hasta la década de 1980. A
través de esta narra�va se van plasmando las adversidades, injus�cias y pérdida de libertad que sufrió el
pueblo coreano durante la intervención.

Lejos de ser un periodo monolí�co, el gobierno opresor
implementó diferentes medidas tendientes a la supresión,
subyugación, apropiación y conciliación de los coreanos. Los historiadores coinciden en dividir este proceso en tres etapas, las
cuales tendrán estricta relación con las dinámicas y caracterís�cas que adquirió la industria cinematográfica: la Edad Oscura
(1910-19), la Polí�ca Cultural o Bunka Seiji (1920-31) y la Asimi-

cena digna a su hija por ser su boda y para que pruebe, al menos
una vez en su vida, el sabor del grano coreano antes de par�r
hacia Japón, pero el dueño de la �enda se negó a proporcionarlo
ante el miedo de ser atrapado por las autoridades.
La migración hacia el país nipón por parte de los coreanos es
otro de los temas que también se abordan dentro de la serie. La
dis�nción de clases se ve reflejada cuando tanto coreanos como
japoneses viajaban en barco. En primera clase, los empresarios
japoneses se encontraban bebiendo vino, disfrutando de la mejor comida y de espectáculos en vivo, mientras que bajo
cubierta, entre animales de corral, un calor abrasador debido a
las máquinas de carbón, y un espacio reducido, se encontraban
aquellos coreanos que buscaban migrar al país vecino, algunos
por la promesa de un trabajo, por la búsqueda de asilo y libertad
o de manera obligada al ser prisioneros. Estos úl�mos eran arrastrados a trabajar como soldados para defender al país invasor
en su búsqueda de conquista de Manchuria y Asia Central⁶.
Sin embargo, una vez que arribaban al puerto, la realidad en Japón era dis�nta. Los inmigrantes coreanos se mantenían
callados y obedientes ante el temor de ser arrestados o colgados
por traición al emperador. No tenían, pues, libertad de expresión
ante la opresión del Imperio japonés, pues la anexión lejos de
beneficiar a ambas partes por igual, únicamente resultaba provechosa para la élite japonesa.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliogra�a
Álvarez, María del Pilar (2015). “Historia de las relaciones polí�cas entre Corea del Sur y Japón desde la teoría sistémica de
Samuel Kim: ¿hacia una geopolí�ca de la memoria?”, en:
Portes. Revista Mexicana de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico, vol. 9, no. 18, p. 154.
Romero Cas�lla, Alfredo (2010). “De Choson a Chosen: unión y
fractura de la nación coreana”, en: José Luis León Manríquez
(coord.). Historia mínima de Corea. México: El Colegio de México
Fuentes electrónicas
González, Araceli (2020). “Corea del Sur: de la asimilación
cultural forzada por Japón a la expansión de su propia cultura
a nivel mundial”, en: Korea.net. [En línea; consultado el 2 de
diciembre de 2023]. Disponible en: h�ps://spanish.korea.net/
NewsFocus/HonoraryReporters/view?ar�cleId=188797
“Historia de la migración coreana” (2022), en: KBS World Spanish.
[En línea; consultado el 3 de diciembre de 2023]. Disponible en:
h�p://world.kbs.co.kr/service/contents_view.htm?lang=s&amp;board_seq=432820

Las deplorables viviendas, los salarios miserables y las condiciones laborales infrahumanas, así como la discriminación, el miedo, la nostalgia por su patria y el sen�miento de desarraigo en
un país ajeno, son algunos tantos de los temas que la serie
rescata, pero también muestra el deseo de supervivencia, el
nacionalismo y el amor fraternal que pocas veces son narrados
dentro de las historias oficiales.

lación Forzada y Movilización para la Guerra (1931-45)⁴.

Es durante este periodo en que está ambientada la primera temporada de la serie Pachinko, misma que en
sólo ocho capítulos narra las dificultades que experimentaron los coreanos a causa de dicha anexión. Por
ejemplo, la ropa tradicional de la era Joseon fue prohibida y sus�tuida por una de es�lo más occidentalizado,
los nombres na�vos fueron reemplazados por otros de
origen japonés, y el idioma coreano fue dejado de lado
al imponerse el japonés como idioma oficial⁵.

Desde el siglo XVI, la península coreana era considerada como una pieza clave para los planes de
conquista de Japón debido a su cercanía con dos de
las potencias más poderosas: China y Rusia. El
Imperio japonés vio a este territorio como el perfecto
campo de batalla si quería conquistar la China Ming,
de modo que en 1592 comenzó la Invasión de Hideyoshi o Guerra de Imjin, misma que concluyó en 1598
con la muerte del general Toyotomi Hideyoshi y la
intervención de China. Durante esos seis años de
guerra, el ejército japonés invadió Busan, capturó a
un gran número de pobladores coreanos, saqueó sus
hogares, cobró impuestos a los locales, además de
que destruyó si�os culturales importantes, y trasladó
a Japón a cerca de 70 mil coreanos como prisioneros.²

6 “Historia de la migración coreana”, disponible en: h�p://world.kbs.co.kr/
service/contents_view.htm?lang=s&amp;board_seq=432820

De igual forma, muchos coreanos fueron despojados
de sus �erras de cul�vo, las cuales fueron entregadas a
la élite y a militares japoneses. Algunos granos, principalmente el arroz blanco, que era cul�vado por los mismos coreanos, quedaron prohibidos para su consumo,
puesto que se des�naron exclusivamente para las
fuerzas imperiales. Si se sabía que algún local había
ingerido un solo grano, el cas�go recaía no sólo sobre
el acusado, sino incluso sobre toda su familia. Esto se
observa en una escena de Pachinko, en la que la madre
de Sunja, la protagonista, quiere prepararle una úl�ma

1 Lingüista, profesora y traductora. Es licenciada en Ciencias del Lenguaje por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es estudiante de la licenciatura en Estudios Coreanos en la Universidad Autónoma de Nayarit, y es
becaria del Centro de Investigación de Estudios Coreanos en la misma casa de estudios.
2 Alfredo Romero Castilla, “De Choson a Chosen”, pp. 42-46.
3 Ibíd., p. 47.
4 María del Pilar Álvarez, “Historia de las relaciones políticas entre Corea del Sur y Japón”, p. 154.
5 Araceli González, “Corea del Sur: de la asimilación cultural forzada”, disponible en: https://spanish.korea.net/NewsFocus/HonoraryReporters/view?articleId=188797

CULTURA REGIONAL

20

21

�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

fig

01

Juan Ramón Garza Guajardo, Alfonso Treviño Cantú y Juan Torres Cantú (2019). El Topo
Chico: su historia, su gente y sus manantiales. Monterrey, México: Centro de Información
de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 122 pp.
Ulrich F. Martínez Barrón

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Juan Ramón Garza Guajardo es un investigador origi-

do su identidad en Nuevo León. En esta reseña, se analizarán di-

nario de Sabinas Hidalgo, nacido en 1958. Se ha

versos puntos claves que se abordan en la obra, así como su con-

dedicado a la docencia y a la difusión de la historia

tribución al entendimiento de la historia e identidad de la comu-

regional de Nuevo León, especialmente del municipio de

nidad del Topo Chico.

General Escobedo, en el que se ha desempeñado como cronista e historiador. Por otro lado, Juan Torres Cantú nació en

Los autores comienzan el libro al situar la toponimia del cerro del

Monterrey en 1948. Estudió la licenciatura en Administración de

Topo y el contexto histórico de dicha localidad, en el que exponen

Empresas en el Centro de Estudios Universitarios y trabajo como

acontecimientos claves que dieron lugar al asentamiento de la

impresor, publicista y periodista en diversas instituciones. Por

hacienda de San Bernabé del Topo Chico durante el siglo XVII.

último, Alfonso Treviño Cantú, originario del Topo Chico, nació en

Además, destacan la importancia de los manantiales y su papel

1937. Se dedicó a la vida comercial y a la protección de archivos

indiscutible en el esplendor, fama y desarrollo del Topo Chico,

de la Comunidad de San Bernabé del Topo Chico.

puesto que los “manantiales de los baños” o de “agua caliente”
fueron símbolo de la región. Y esto en virtud del turismo nacional

El libro El Topo Chico: su historia, su gente y sus manantiales, es-

y extranjero, atraído a la comunidad debido a las propiedades cu-

crito por estos tres autores, es una obra que ahonda en diversos

rativas que se atribuyeron a sus aguas termales.

detalles históricos de una parte significativa de la zona metropolitana de Monterrey desde sus primeros momentos hasta su

El análisis de los manantiales ocupa un lugar central en la obra,

transcurso histórico. Los autores demuestran un enfoque meticu-

pues se explora la relación simbiótica entre la geografía y la

loso al examinar la rica historia del Topo Chico, desentrañando sus

importancia cultural de los recursos hídricos, y se examinan a de-

raíces desde diferentes periodos históricos.

talle los efectos sociales y económicos de estos manantiales en la
comunidad dentro de la formación de la identidad regional. Los

La narración se distancia de la visión convencional, proporcionan-

autores además dedican una importante sección del libro a estu-

culturales, tales como molinos, tertulias, ferias y grupos de mú-

Chico se refleja en las festividades locales, manifestaciones cultu-

do una perspectiva más holística y detallada de la región, lo cual

diar la participación del Topo Chico en dos periodos históricos en

sica. La localidad ha sido pues un lugar importante en la historia

rales y la forma en que la población se identifica con esta región,

enriquece la compresión de ésta. De tal modo que representa un

la historia de México, desde la restauración de la República a la

de Monterrey, debido a su ubicación y a su participación en

para el reconocimiento y persistencia de esta herencia cultural en

ejemplo notable de investigación académica que combina diver-

Revolución mexicana. Es así como, a lo largo del libro, señalan los

puntos clave dentro de la economía, desarrollo urbano, extrac-

el transcurso de los años.

sas ramas de las ciencias sociales, para así procurar un discerni-

hechos locales y nacionales que tuvieron lugar en ese sector.

ción de materiales y turismo.

Los autores también estudian el legado perdurable de la comuni-

A medida que se avanza en la lectura, el libro nos invita a consi-

aportación muy importante en el campo de la historia local. Los

Por medio de la historia local y una investigación exhaustiva, el

dad del Topo Chico en la identidad nuevoleonesa, el cual se ha

derar la importancia del Topo Chico en la identidad del noreste,

autores han logrado brindar una experiencia reflexiva profunda

libro presenta un artefacto documental que posibilita la revisión

manifestado en diversas dimensiones culturales, sociales y eco-

ya que transciende lo puramente geográfico y se convierte en un

sobre la complejidad y riqueza de esta comunidad. Del mismo

de la evolución de nuestra urbe desde la óptica de una de sus po-

nómicas. El libro permite comprender la influencia duradera que

componente esencial de la cultura, la historia y la región. De tal

modo, se despliega un tapiz narrativo que va más allá de la mera

blaciones más significativas. De tal forma que los autores explo-

ha tenido la comunidad en la configuración de la identidad regio-

manera que los autores consideran que el estudio de esta locali-

crónica histórica, adentrándose en las capas más íntimas del Topo

ran no sólo su pasado, sino también la conexión intrínseca entre

nal en Nuevo León: ahí se construyeron notables hoteles, se inau-

dad en específico es de suma importancia para entender la cone-

Chico. A fin de cuentas, esta obra se erige como un testimonio de

su historia, sus habitantes y los recursos acuíferos que han defini-

guró la compañía Topo Chico y tuvieron lugar distintas prácticas

xión emocional y simbólica entre los habitantes de Nuevo León y

una comunidad que, a través de la historia, ha forjado una identi-

su entorno, contribuyendo a la afirmación de una identidad regio-

dad única digna de ser entendida, apreciada y preservada para las

nal única y arraigada. Además, plantean que la presencia del Topo

generaciones venideras.

miento completo y enriquecedor del Topo Chico.

El Topo Chico: su historia, su gente y sus manantiales es una

1 Historiador. Es originario de Monterrey, Nuevo León, y actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

22

23

�GENIO
Y FIGURA
José Gabino Castillo Flores:
“LA HISTORIA TIENE QUE RECUPERAR
SU DERECHO A PENSAR EL PRESENTE”.
Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

El doctor José Gabino Cas�llo Flores es licenciado en Historia por la

blo muy interesante porque es un pueblo mes�zo, aunque en reali-

Universidad Veracruzana, maestro en Historia por la Universidad

dad está rodeado de buena parte de población indígena.

Nacional Autónoma de México, y doctor en Historia por El Colegio

Eso también es muy interesante, este elemento migratorio

rados, y que además puedes tener beca si tú aplicas a alguna de

también marcó en buena medida al historiador, es decir, vivir en

ellas con una excelencia académica, y no me costó para nada

Chinameca implicaba trasladarnos desde pequeños, sobre todo en

hacerlo porque además me encantaba la carrera. Entonces de ahí

periodos vacacionales hacia el norte del estado, a visitar a la familia

me fui a estudiar la maestría a la Ciudad de México, a la Universi-

y atravesar Veracruz, que es un estado muy largo. Atravesabamos

dad Nacional Autónoma de México. Ahí estudié la maestría en His-

muchos poblados, muchas regiones, zonas como Catemaco, que es

toria en la Facultad de Filoso�a y Letras. Luego de la maestría, aca-

famosa justamente por una serie de elementos, incluso culturales.

bé estudiando en El Colegio de Michoacán el doctorado, y después

Todo aquello que �ene que ver con lo mágico-religioso, pero que

me regresé a la Ciudad de México, donde hice dos estancias pos-

también �ene que ver con los paisajes, con los contrastes de las

doctorales en la UNAM. Y estando en la UNAM, empecé a dar cla-

planicies a la selva, de la selva al mar, y del mar a las montañas.

ses. Me fui a vivir a Chiapas un �empo, donde di clases en la Uni-

Entonces creo que eso también fue muy relevante. Pensando en

versidad Autónoma de Chiapas, en San Cristóbal de las Casas.

estos elementos de movilidad, la familia de mi madre es zacateca-

Luego regresé a la Ciudad de México, y posteriormente a Coahuila.

na, entonces también hay vínculos míos por acá un poco más hacia

Fue un viaje bastante largo, un poco ir de sur al centro, del centro

el norte, de la zona de Jerez, en Zacatecas. Y la familia de mi padre,

al Pacífico, del Pacífico al centro, luego otra vez al sur, y luego al

por su parte, es de la sierra norte de Puebla. De hecho, la madre de

norte. Ha sido una travesía bastante larga, pero de muchos

mi padre era indígena náhuatl, por lo tanto también mi padre,

aprendizajes y también creo que eso ha sido fundamental. Mi

aunque creció más en una cultura mes�za, también tenía ob-

forma de concebir la historia, insisto, está muy ligada también a la

viamente en la sangre la cultura indígena.

relación con la movilidad de la niñez y creo que llegar a Coahuila
fue una mera casualidad, no me arrepiento para nada. Es un lugar

Es muy interesante ver cómo todos estos procesos sociales y culturales tuvieron cierta repercusión en lo que es al día de hoy como historiador.
¿Cómo llegó usted a Coahuila?
Casualidad y necesidad, las dos cosas. Mira, yo llegué a Mar�nez de

de Michoacán. Actualmente es profesor-inves�gador de la Facultad

Entonces creo que eso fue un elemento importante cuando pensa-

de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila,

mos un poco en mi formación y en mi persona, justamente porque

miembro del Sistema Nacional de Inves�gadores, y estudioso de

conviví con una población bastante amplia de esa naturaleza, que

temas de historia de la Iglesia y del clero durante la época virreinal.

además también daba un carácter muy peculiar. Y es un lugar en el

En entrevista, el doctor Cas�llo comparte un poco sobre sus inicios,

que yo crecí viendo tradiciones indígenas desde muy pequeño, y

su formación y su vida académica, al mismo �empo que aborda

que a mí me marcaron en buena medida durante mi infancia.

fascinantes perspec�vas sobre el ejercicio de la disciplina histórica

También, a la par de esto, es una zona bastante religiosa. Las fes�vi-

en el presente y en el porvenir.

dades religiosas son importantes para mí, porque después acabaría
justamente haciendo historia de la religión, historia de las

La primera pregunta sería: ¿cuáles son sus
orígenes? ¿Cuándo y dónde nació? ¿Nos puede
hablar un poquito de ese Gabino Cas�llo, dejando por ahora de lado su faceta como historiador?

creencias religiosas, historia de la Iglesia. Entonces creo que por ahí
hay un elemento fundamental: esa formación o esas vivencias de la
infancia marcan al historiador posteriormente. Es una zona
también llena de muchas tradiciones, llena de música. Es cuna, por
ejemplo, del fandango veracruzano.

Claro que sí. Estamos hablando de cosas de las que no pensé que
hablaría en algún momento de la carrera. No lo consideraba como

Mis padres, ¿quiénes fueron? Mi padre se llamaba Gabino Cas�llo,

parte de la misma, pero qué bueno que aquí estamos hablando un

soy el homónimo. Mi madre se llama Emigdia Flores. Mi madre aca-

poco de la persona, que creo que también es importante. Yo nací

bó la primaria, mi padre la secundaria. En realidad no hay una

en 1983 en el estado de Veracruz. Nací en una ciudad que se llama

tradición letrada en la familia. Mi padre fue obrero ahí en Chi-

Mar�nez de la Torre, que se encuentra un poco al centro norte del

nameca. De hecho, nos mudamos a vivir a este pequeño poblado

estado de Veracruz. Aunque realmente toda mi infancia, hasta los

porque él llegó a trabajar a una fábrica que estaba justamente ahí.

14 años, crecí y viví en un pueblo muy pequeño que se llama Chi-

Ahí crecí, en este pueblo muy, muy pequeño, y después nos mu-

nameca, que está al sur del estado de Veracruz. Es un municipio

daríamos cuando yo tenía 14 años. Nos mudamos a Mar�nez de la

muy pequeño, que está básicamente me�do en la sierra. Es un pue-

Torre, que es de donde originalmente soy.

la Torre de 14 años. Unos años después, cuando tenía apenas 17,
me fui a estudiar la licenciatura en Historia a Xalapa, Veracruz, que
es la capital del estado. Una universidad que además está volcada

que me gusta mucho, y pues bueno, un poco esa es la trayectoria,
a través de la cual llegué a Sal�llo.

Básicamente hizo todo un “tour académico” para
llegar a donde está ahorita. Usted ya mencionó
que tuvo docentes que lo hicieron enamorarse
aún más de la historia. ¿Hubo algunos docentes
o autores en general que marcaran su forma de
concebir la historia?

sobre la universidad, es decir, es una ciudad hecha para los estudiantes, construida sobre la cultura misma, es parte de la iden�dad

Sí, siempre. Fíjate que eso es muy interesante y pasa mucho cuan-

de Xalapa. Entonces, yo la verdad no pensé que fuera a estudiar. En

do estudiamos historia. Creo que muchas veces, además de la his-

realidad, un poco si seguimos la lógica de los grupos sociales, no

toria personal, siempre nuestra decisión está muy relacionada con

debería haber llegado a la universidad. Por fortuna hubo movilidad

buenos profesores y profesoras. Si me dices a mí, yo te podría decir

social, se pudo, llegué, me mandó mi familia a estudiar a Xalapa.

que, desde que vivía en Chinameca, en la secundaria tuve un muy

Fíjate, es muy curioso, yo iba a ser contador. ¿Por qué contador?

buen profesor de historia. Ni siquiera era historiador, pero era exce-

Porque en Mar�nez de la Torre era lo que había. Terminé en Xalapa

lente dando clases de historia. ¿Sabes qué me gustaba mucho a

estudiando historia. Culpa de una profesora de preparatoria,

mí? Cómo estos docentes o autores en su clase transmiten jus-

porque además me dio una muy buena clase de historia y es la re-

tamente esta pasión por la historia y por la reflexión sobre lo social

levancia de los profesores también. Ella me mo�vó en buena medi-

y sobre lo cultural. Eso me ha gustado mucho. Entonces, aunque tú

da, me dijo: “mira, pues estudia historia o antropología, que te

me preguntas ahora de autores, yo le daría un espacio a mi profe-

pueden gustar mucho”. Además, veía que mi perfil iba hacia ese

sor de secundaria, a mi profesora de preparatoria, que aunque no

ámbito. Hablé con mis padres, ellos me apoyaron, siempre me apo-

era historiadora, era socióloga. A par�r de la licenciatura, tuve un

yaron. Aunque ellos no llegaron a la universidad, siempre fue muy

muy buen profesor, amigo incluso hasta la fecha, que se llama Jorge

relevante para ellos que sus hijos estudiaran. Entonces me fui a es-

Rodríguez Molina. Fue mi profesor en la facultad, una muy buena

tudiar historia a Xalapa. Así llegué ahí, estudié ahí la licenciatura en

persona y además era de estos hombres que te mo�van todo el

Historia, me enamoré completamente de la profesión, me atrapó

�empo, y que están encaminándote a seguir superándote, no sólo

desde la primera vez que yo empecé a tener clases. Tuve muy bue-

en cues�ones de aprendizaje, sino además de crecimiento perso-

nos profesores en la Facultad de Historia de la Universidad Veracru-

nal. Creo que ellos serían como los tres personajes básicos, en mi

zana, muchos de ellos incluso sin doctorado, pero con una exce-

formación como historiador

lencia docente que te animaba justamente a pensar en algo más.
1 Historiadora. Es estudiante de la licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Actualmente es becaria del Programa de Apoyo a la Investigación del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, donde desarrolla el estudio titulado Transformaciones de
la moda femenina durante el porfiriato en Monterrey, 1896-1910.

CULTURA REGIONAL

24

Estando en la licenciatura, empecé a descubrir que existen unas

Y luego, si somos como un poco más académicos, yo te diría que

cosas que se llaman maestrías y unas cosas que se llaman docto-

hay autores que para mí han sido fundamentales en mi formación.

25

�Desde los clásicos que a mí me enseñaron en la licenciatura, creo

vida co�diana y hubiera una especie de conexión entre la cultura entendi-

que están los autores de la corriente de Annales: el propio Marc Blo-

da como algo general, como una superestructura que de repente estaba

ch, Jacques Le Goff, Fernand Braudel. Creo que mi ingreso a la histo-

ahí, sobre el mundo social y material. Leía muchísimos antropólogos, inc-

ria fue a través de ellos. Luego descubrí a otros más que también

luso me me� a estudiar antropología porque me fascinaba tanto y

fueron para mí muy importantes y que actualmente me acompañan

encontré una vinculación tan bonita entre historia y antropología.

me permita entender cosas mucho más grandes, mucho más globales.
A lo mejor yo quiero trabajar una ceremonia, porque considero que esa
ceremonia me permite a mí entender formas de cómo se negocia el po-

todavía en mi forma de trabajar. Por ejemplo, E.P. Thompson y Eric
Hobsbawm. Sumaría a Arle�e Farge, a quien descubrí ya tarde, pero

Para no hacerte el cuento largo, acabé poniendo mi atención sobre los

der, de cómo desde el punto de vista simbólico, los grupos interactúan

que me parece una autora increíble. Yo la conocí por otro autor que

testamentos. Preguntándome cuál era el medio fundamental a través

entre sí, formas de sociabilidad, todo ese �po de aspectos que pueden

me marcó, que es Tomás Calvo, que fue mi director de tesis doctoral.

del cual yo podía estudiar la muerte, acabé usando los testamentos

enmarcarse de forma mucho más integral dentro de un problema de

Farge me parece sensacional. Es una autora francesa que habla sobre

como fuente principal. Me me� a la corriente de Annales, conocí a Mi-

inves�gación. Sí, creo que mi proceso sería no pensar en la descripción,

archivos judiciales, sobre la importancia de los archivos en la inves-

chel Vovelle, a Le Goff, y a muchos otros que habían trabajado la muer-

sino más bien en el análisis y en la reflexión. Las y los historiadores, hasta

�gación, sobre estas formas de entender el mundo social desde una

te, como Vincent Thomas. A fin de cuentas, estos autores veían en la

hoy y sobre todo en las tesis, solemos hacer más una narración, un poco

perspec�va mucho más subterránea, más que verla desde las élites.

muerte un elemento para entender el mundo social y cultural. En-

siguiendo la documentación de lo que vamos encontrando, para contar

Y finalmente tal vez te diría que el propio Clifford Gertz es un autor

tonces, acabé estudiando los testamentos y viendo a través de ellos

una historia. Yo creo que una de las cosas que debemos sumar a las

que para mí también es fabuloso, aunque no es historiador sino an-

cómo, en el periodo colonial, en el siglo XVIII, se podían reflejar las ac-

inves�gaciones es hacer muy patente nuestras metodologías y nuestros

tropólogo. Creo que sus textos, en par�cular ese de la interpretación

�tudes y prác�cas ante la muerte en un momento en el que la Iglesia

marcos teóricos, algo que generalmente no hacemos.

de las culturas, a mí se me hace un texto genial que incluso sigo de-

y la religión ocupaban un papel central en el mundo social. Y así

jando a mis estudiantes todo el �empo.

empecé a trabajar. Entonces, mi tesis de licenciatura y varios de los pri-

¿A qué me refiero? Bueno, que las y los historiadores debemos ser muy

meros trabajos que publiqué, fueron en torno a estas reflexiones sobre

claros en cuáles son nuestras categorías, cuáles son nuestros obje�vos,

En el ámbito posterior a la licenciatura, en la maestría o doctorado,

la muerte: la creación de cementerios, la cues�ón de las epidemias, los

a qué queremos llegar, a qué metodología recurrimos, para qué nos

pues el propio Tomás Calvo es para mí casi mi padre intelectual.

aspectos de la higiene. Fui vinculando varios temas que se ligaban a

sirve una inves�gación de esa naturaleza. Creo que eso es lo que ha

Creo que ahí aprendí gran parte de lo que hago. Y pues yo creo que

ello a fines del periodo colonial y a inicios del siglo XIX, donde consi-

cambiado más. Hay que hacer más patente nuestro andamiaje meto-

tendría que mencionar a María Alba Pastor de la UNAM, fue una

deraba yo que estos temas sufrían una serie de cambios que iban muy

dológico y teórico a la hora de escribir historia. Lejos de sólo narrar, que

gran profesora, muy teórica, que me pareció sensacional. Aprendí

ligados a la secularización impulsada por el Estado.

mucho de ella. María Alba Pastor Llaneza y Le�cia Pérez Puente de

Si me preguntaras cuál ha sido mi línea en los úl�mos �empos, pues son

creo que también eso nos ha me�do en problemas. Usualmente se nos

los cabildos eclesiás�cos. Tengo un libro sobre ellos: El cabildo eclesiás-

ha cri�cado mucho a las y los historiadores porque sólo narramos, sólo

la UNAM también. Con ella hice unas estancias postdoctorales en

Y luego me fui a la UNAM. Empecé a trabajar cosas más urbanas, pero

�co de la Catedral de México (1530-1612). Luego, con Le�cia Pérez

describimos, y yo sí estoy convencido, hoy en día por lo menos, que es

el Ins�tuto de Inves�gaciones sobre la Universidad y la Educación y

ligadas a lo mismo. Empecé a trabajar un poco cómo las epidemias, la

Puente, hicimos otro libro coordinado que se llama Poder y privilegio,

necesario que le apostemos un poco más a estos elementos sin perder,

también de ella aprendí muchísimo. Hay un montón de gente de-

higiene y la Ilustración transformaron justamente el espacio urbano de

también sobre cabildos eclesiás�cos novohispanos. Hicimos otro que se

claro, el papel de la descripción, el papel de la de la pluma, a veces hasta

trás. En realidad, los historiadores y las historiadoras siempre tene-

una ciudad como Xalapa a inicios del siglo XIX. Y fui entendiendo la idea

llamaba Educación y prebenda para analizar el papel de la educación y

un poco literaria, al momento de escribir historia. Seguimos pensando

mos detrás un ejército de gente que nos aporta una gran can�dad

de la Ilustración, la idea de la consolidación del Estado nacional, la idea

de la universidad en el alto clero. Luego trabajamos ceremonias pú-

en si lo que hacemos es un poco de literatura o de historia; yo creo que

de herramientas, pero también de reflexiones que te acompañan a

del liberalismo, y cómo impactaron en estos cambios del An�guo Régi-

blicas, etc. Por ahí han ido mis líneas de inves�gación, yo te diría que es

debemos apostarle un poco más a estos elementos teóricos.

lo largo de tu vida profesional.

men. Me interesó mucho eso. Y luego, aunque andaba en esos temas,

un poco la historia social del clero novohispano, sin perder de vista las

acabé trabajando otra vez la Iglesia, porque en el doctorado yo llegué

dimensiones simbólicas de ese poder. Ahora estoy acabando un texto

pensando en un proyecto de historia urbana para el siglo XIX, y conocí a

que vamos a publicar Tomás Calvo y yo, que se llama La Iglesia en los

Tomás Calvo, que te decía que es como mi padre intelectual. Y pues don

márgenes del Imperio, y es sobre los proyectos eclesiás�cos y misionales

Tomás Calvo me puso el mundo de cabeza, porque un día fuimos a una

en las fronteras, tanto del norte de la Nueva España como del sur. Vamos

Es una pregunta muy di�cil. Yo creo que uno medio sobrevive. Vamos

Empecé desde la licenciatura muy pronto, porque me enamoré de

visita a la Catedral de Guadalajara a hacer trabajo de campo en los archi-

a analizar áreas como Yucatán, Guatemala, Chiapas, y luego por acá arri-

a empezar, si quieres con una crí�ca: creo que uno de los grandes pro-

la historia y de la inves�gación. Lo hacíamos porque nos gustaba,

vos, y de repente pusieron un libro gigantesco sobre una mesa, que a mí

ba, Sonora, Linares, etc. Es un poco una visión global.

blemas para nosotros, que ya estamos en una universidad siendo do-

pero también porque sabíamos que era un medio de movilidad so-

me pareció impresionante. Pregunté qué era, y descubrí que aquello era

cial, y que iba a ser la única forma de lograrlo. Yo empiezo muy

un libro de actas de cabildo. No tenía la menor idea de qué era eso, pero

temprano, haciendo cosas sobre creencias religiosas. Yo empecé

resultó que eran las actas que producían los miembros del cabildo ecle-

trabajando cosas que tenían que ver con la muerte, un poco cosas

siás�co de la Catedral durante el periodo colonial. El cabildo es este

más de antropología. Me gustaba mucho estudiar todo lo que tenía

cuerpo que acompaña al obispo, como una especie de senado, aunque

Claro. Mira, yo diría que los procesos de inves�gación siempre van

�enes siempre en puerta. Estás redactando ar�culos, pensando en

que ver con el Día de Muertos, con las ofrendas, con lo que se creía

no lo es, y yo me quedé impresionado. Entonces Calvo me volteó a ver,

cambiando, porque van cambiando tus temas, tus intereses, tus pro-

algún libro, pensando en algún seminario, pero por el otro lado �enes

alrededor de la muerte. Es decir, prác�cas y creencias religiosas al-

porque era yo su tutorado, y me dijo: “estos temas no se han trabajado,

pias perspec�vas, según lo que vas leyendo. Si tú me preguntaras qué

la cues�ón de la docencia, que para mí es maravillosa. Yo creo que una

rededor de la muerte.

deberías trabajarlos”. Y si me lo decía Tomás Calvo, pues yo cómo iba a

ha cambiado, yo te diría que antes hacía el clásico proceso de hacer

de las cosas que más amo es dar clases, y eso implica prepararlas,

decir que no. Entonces dije: “bueno, pues voy a trabajarlo, ¿por qué no?”

una revisión historiográfica, ir al archivo, encontrar un tema que fuera

implica atender alumnos, implica dedicarles �empo. También porque

¿Por qué lo hacía? Pues es evidente, ¿no? Veracruz, zona indígena,

Lo curioso fue que acabé trabajando, no el de Guadalajara, sino el cabildo

importante para mí, pero que además esté un poco a la moda, porque

si no lo haces, tus clases son bastante superficiales. Y, finalmente, la

zona donde el culto a los muertos es no sólo una fes�vidad, sino que

eclesiás�co de la Ciudad de México en un periodo fundamental. Fue muy

también un poco uno marcha con eso. Pero ahora yo no trabajo temas:

cues�ón de la ges�ón, es decir, creo que uno de los grandes problemas

es parte de la propia iden�dad regional. Entonces, por ahí entro un

interesante, nadie lo había hecho y hacía falta un buen trabajo del cabildo

trabajo problemas. Trato de pensar, no en un tema para narrar, sino

de aquellos que estamos, sobre todo en la universidad pública, es que

poco, porque más que estudiar la conmemoración en sí, era ver la re-

eclesiás�co de la Catedral de México, que era la Catedral Metropolitana,

más bien en temá�cas que posibiliten el planteamiento de problemas.

tenemos muchas cosas de ges�ón encima, y eso nos limita en buena

levancia que tenía la cultura en esos momentos. Para mí era como si

el arzobispado, el centro, el corazón de las ins�tuciones eclesiás�cas no-

¿A qué me refiero con eso? Que más que un tema, sea algo que a mí

medida el cumplir con las otras dos ac�vidades. Hoy en día, muchos

la cultura se manifestara de pronto en el ámbito material, invadiera la

vohispanas. Entonces acabé trabajando los cabildos eclesiás�cos.

¿Nos podría hablar un poco de sus temas
de investigación?

CULTURA REGIONAL

26

¿Cómo es su día a día? En�endo que usted es
miembro del SNI además de docente.

centes, siendo inves�gadores, es el �empo. Uno �ene que dividirse

¿Nos podría compartir cuál es su proceso de
investigación?

por lo menos en tres ámbitos: uno es la inves�gación, otro es la docencia y otro es la ges�ón. ¿Cómo es el día a día? Pues, por un lado, es
estar pensando en los avances de inves�gación y en los temas que tú

27

�docentes somos administradores, prác�camente, y dedicamos la mayor
parte del día a cosas administra�vas. Es una de las grandes quejas que

significa�vo, se va a desechar rápido. Otro método es el aprendizaje

tenemos muchas veces los inves�gadores. Se nos pide hacer inves-

basado en proyectos; la idea es dejar que los estudiantes sean parte de

�gación, hay que cumplir con el SNI, pero tenemos tanta carga adminis-

su propia formación, que elaboren proyectos juntos, que también

tra�va que a veces lo más relevante que debería ser la inves�gación y la

piensen o resuelvan un problema. Suelo también ponerlos a dar cla-

docencia acaban por pasar a segundo plano.

ses, para que también ellos adquieran la experiencia de estar frente a
un grupo, tratando de impar�r una sesión. Me gusta mucho también

Bueno, es complicado este proceso. También �ene su lado diver�do. Uno

el aprendizaje coopera�vo, es decir, trabajar en equipos. La enseñanza

a�ende muchas cosas, y la verdad es que uno dedica su �empo a eso con

tradicional siempre ha apostado mucho por la individualidad, pero hoy

todo el cariño del mundo. La única queja que yo tendría sería esa, que

en día sabemos que una de las cosas que más se recomienda es el

creo que en la universidad pública hay demasiadas cosas de ges�ón, de

aprendizaje coopera�vo, y además que sea significa�vo, es decir, no

administración, que creo que deberían sistema�zarse mejor, planearse

hacer equipos para que alguien haga una parte del trabajo y otro la

mejor, con la finalidad de dejarle al inves�gador un poco más de espacio.

otra, y que armen todo antes de la clase, sino que sean proyectos

Dedicas mucho �empo a lecturas, mucho �empo a prepararte, y de re-

donde trabajen de manera conjunta. Es básico también tratar de usar

pente llegas a una plaza, y te das cuenta de que muchas veces el 50% o

tecnologías para el aprendizaje, algunas herramientas digitales que

más de tu �empo se va en otras cosas, y eso es una lás�ma porque se

pueden ser buenas. Me gusta mucho que mis estudiantes traten de

podría generar mucho más, pero no lo vamos a solucionar ahora.

ver que el pasado no está muerto, y que si vemos historia no es
únicamente para aprender fechas y nombres, sino para aprender a
pensar el presente.

¿Qué reconocimientos ha recibido usted a lo largo
de su trayectoria?

Usted se desempeñó por un �empo como coordinador del programa de Maestría en Historia del
noreste mexicano y Texas, que ofrece la Universidad de Coahuila. ¿Qué nos podría comentar sobre
este programa?

No muchos en realidad, aunque creo que a final de cuentas la obra
marca caminos. ¿A qué me refiero? A que alguien puede ser un excelente inves�gador, sin tener algún �po de reconocimiento. Si me
preguntas a mí, pues mi propia pertenencia al Sistema Nacional de

¿Cuáles materias ha impar�do durante su estadía en
la Universidad Autónoma de Coahuila? ¿Qué
materias son las que más ha dado durante este
�empo?

Inves�gadores desde el 2015, y al Sistema Estatal de Inves�gadores,

toria. Luego ya no di clases porque me fui, como decíamos, becado. Y

al que ingresé en 2023. Reconocimientos en general, pues las pro-

como agarré becas muy seguiditas, me fui de la maestría hasta el doc-

pias becas que he obtenido: tuve la beca de Santander, que era una

torado. Entonces la siguiente experiencia que yo tuve fue en Zaca-

beca importante para nosotros de movilidad; la beca Teixidor, que

tecas, donde me invitaron a impar�r algunos cursos. Luego tal vez la

ofrece la UNAM para estancias en el Ins�tuto de Inves�gaciones

etapa más formal de docencia fue en la UNAM, en el sistema abierto.

Históricas; las propias becas de maestría y de doctorado que me ha

Esa creo que fue la experiencia más gra�ficante, estando entonces

La que más he impar�do se llama “Historia de la península ibérica” y

otorgado CONAHCYT; y sumaría también, tal vez, las dos estancias

recién egresado del doctorado. Me encantaba la UNAM, además de

otra es “México: siglo XIX”. También “Historia de los grupos subalter-

postdoctorales en la UNAM, que también son parte de esos recono-

que es referente a nivel nacional. Estuve ahí tal vez como año y

nos”, y en maestría doy “Seminario de inves�gación”. Entonces creo

cimientos también a tu trayectoria.

medio, más o menos. La mayoría de los estudiantes eran de varios es-

que son las materias que más he dado al llegar aquí a la universidad.

tados porque llegaban a estudiar a la Ciudad de México.

“Historia de la península ibérica” es un curso muy interesante, porque

¿Cómo ha sido su trayectoria como docente? ¿Qué
nos puede decir sobre la enseñanza de la historia?

Es un programa que ha sido bastante exitoso. Yo creo que los estudios
de posgrado son fundamentales. Los posgrados son un espacio para
profesionalizarte, para formarte más en la inves�gación, para aprender
muchísimo; creo que las maestrías y los doctorados deberían ser el pilar
incluso de la formación de los estudiantes. Es más, creo que es un derecho fundamental. Mira, a la maestría se le puso por nombre del Noreste
mexicano y Texas. Yo llegué a Sal�llo el 13 de enero de 2017, y al año
siguiente, a mí me invitaron a integrarme al proyecto de diseño de la
maestría, entonces me tocó estar desde el inicio. Había un poco la
inquietud de crear un posgrado, no se había logrado, entonces llegué y

además vemos toda la parte medieval de la península ibérica y las
Luego de la UNAM me fui a Chiapas. Estuve ahí, acabé el doctorado.

herencias posteriores en México y en América. Y en “México: siglo

De pronto, se acabaron las becas, se acabaron las instancias postdoc-

XIX” vemos toda la consolidación del Estado-nación, todos los pro-

Defini�vamente es una de las cosas que más disfruto de mi trabajo.

torales y el mundo fue, ¿y ahora qué va a pasar? Tuve la suerte de que

blemas se pueden vincular muy fácilmente con el propio presente, y

Además de inves�gar, creo que dar clases es una de las ac�vidades

me invitaron de la UNACH que está en San Cristóbal a dar clases. Me

eso es lo que me gusta mucho hacer.

más sa�sfactorias, no sólo por el hecho de lo que transmites, sino

fui para allá. En la UNACH, la crí�ca y la reflexión eran muy fuertes

también por lo que aprendes. Siempre he creído que la relación pro-

porque además la zona es cuna del movimiento zapa�sta, de toda

fesor-alumno es una relación recíproca. No sólo enseñas, sino que al

esta lucha en favor de los derechos humanos, en favor de los dere-

mismo �empo aprendes. Entonces, para empezar, creo que la do-

chos de los indígenas, etc. También lo disfruté muchísimo. Y estando

cencia es una escuela abierta. Para � como docente también, porque

en Chiapas, recibí la no�cia de que había una plaza en la Universidad

Yo suelo adaptarme a los grupos. Cuando llego a dar clases, las pri-

todo el �empo estás creciendo en cuanto a tu formación. El contacto,

Autónoma de Coahuila. Aquí había llegado antes un colega del docto-

meras sesiones son un poco para entender al grupo, ya que cada grupo

además, con las nuevas generaciones para mí es fundamental,

rado, Gustavo González, quien hoy en día es director de la facultad.

es dis�nto, siempre hay personalidades nuevas, siempre hay formas

porque vienen con otra mentalidad, con otras necesidades, su forma

Me llamó por teléfono y me dijo: “oye, hay una plaza. ¿Te interesa

de aprendizaje dis�ntas. En cuanto a métodos, mi favorito es el

de aprender es dis�nta y te imponen retos. Yo empecé dando clases

concursar?” Yo le dije que sí me interesaba, porque no tenía todavía

aprendizaje basado en el pensamiento, que se acomoda muy bien a la

chico, más o menos como a los 20 años, en una preparatoria, por en-

una plaza en Chiapas. Así fue como llegué a Coahuila: fue una mera

enseñanza de la historia: la idea de promover siempre la reflexión y el

cargo de un profesor que me solicitó un poco de ayuda porque él iba

casualidad de una plaza que se abrió. Yo no la esperaba, tampoco

análisis sobre los contenidos vistos en clase. A mí me gusta mucho re-

a salir, me dejó su clase. Muy rápido descubrí que me gustaba mucho

esperaba ganármela. Pero me la gané y así acabé instalado en el norte

lacionar siempre el presente y el pasado, creo que es la mejor manera

y que se me facilitaba además dar clases. Me agradaba mucho eso de

del país, lo cual agradezco mucho porque en realidad he aprendido

de que el conocimiento sea más significa�vo. Si el conocimiento no es

aprender, eso de enseñar, preparar clases. Empecé ahí en la prepara-

muchísimo y además he tenido la oportunidad ya de manera formal

fue una de mis primeras encomiendas en la universidad. Yo acepté,
porque para mí han sido fundamentales, yo no podría estar hoy en día
teniendo una plaza en una universidad pública si no hubiera sido por los
posgrados y por las becas que ofertaban.
Entonces empezamos el diseño. El nombre lo consideramos muy

¿Cuáles son las metodologías de aprendizaje que usted ejerce en las aulas?

necesario porque nos dimos cuenta de que es una región que �ene
mucho por dar históricamente, que es una región riquísima, pensando en los tres estados que conformamos el noreste de México:
Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, y sumamos Texas porque consideramos que era fundamental ponerla por su relación histórica con
la región. Ya sabemos que en 1836 se independizó, pero la relación
con�nuó, es una relación histórica y hoy en día con una frontera binacional que es importante para entender al país. Entonces teníamos eso en mente: darle el lugar, la importancia que se merece una
región como el noreste. Yo empecé a leer sobre sobre este espacio:
entonces conocí los textos del doctor César Morado, del doctor Octavio Herrera, y los de todos los grandes inves�gadores y de los jóve-

de estar dando clases.

CULTURA REGIONAL

28

29

�nes también. Empecé a hacerme de varios conocidos, a leer sus tex-

sotros deberíamos tener como clave el abonar justamente para tener

tos y me di cuenta de que el noreste tenía esa relevancia. Le faltaba

un mundo mejor. ¿A qué me refiero? Nosotros pensamos en las

todavía puntualizar esa relevancia histórica. Los colegas de Nuevo

necesidades actuales, y creo que los historiadores más jóvenes no

León creo que son los que más habían avanzado en la reflexión so-

deben de perder la idea de ser muy crí�cos con su realidad social.

bre ese noreste. Entonces creímos que, si fundamos un posgrado,

Debe exis�r un mayor interés por los problemas sociales actuales.

no tenía que ser nada más un posgrado en historia como las que ya

Creo que nuestra disciplina está un poco atravesando por una crisis,

se ofertaban en todos lados, sino un posgrado que realmente

una especie de crisis de iden�dad, en el sen�do de que son tantos

impactara de forma regional, pero no sólo sobre Coahuila, sino de la

temas, nos fragmentamos en tantos aspectos, que de repente esta-

relación entre Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas y Texas.

mos trabajando en seminarios que sólo son para nosotros mismos,

La siguiente tarea fue tratar de involucrar a colegas del noreste. En-

no para los miembros de la academia.

Para finalizar esta entrevista, ¿qué consejo nos
daría a los actuales y a los futuros inves�gadores
de la historia y de las ciencias sociales?
Para empezar, les diría que reclamen una academia nueva, que asuman esa responsabilidad. Una academia que se preocupe por sus
necesidades, una academia que sea mucho más abierta a las necesidades de los jóvenes, una academia que sea mucho más horizontal.

tonces empezamos a buscar contactos. Como me nombraron

De ahí les diría que sean abiertos a los cambios también. Ustedes van

coordinador desde 2019, y la maestría se abrió en agosto, me

Si tú me preguntas sobre las cualidades que alguien debe tener como

empecé a poner en contacto con todo el mundo. Ahí apareció Moi-

nuevo historiador, pues yo diría eso: yo creo que deberíamos tener

sés Saldaña, el propio César Morado, más otros colegas de Nuevo

como principal cualidad un interés real por las problemá�cas sociales

León y varios más de Tamaulipas. Entonces yo te diría que la maest-

actuales. Esto no �ene nada que ver con cosas de par�dos polí�cos

ría integra a muchos colegas, no podríamos nosotros desde Coahui-

que propongan inicia�vas. Pero sí creo que una de las cosas que la his-

la tener únicamente un posgrado con ese nombre si no fuera por el

toria debe recuperar es su derecho a pensar el presente y a interpre-

apoyo que nos han brindado todos los colegas tanto de Tamaulipas

tarlo. Pareciera de pronto que el historiador �ene este problema de

como de Nuevo León y algunos texanos, que nos ayudan a tratar de

creer que la historia sólo sirve para conocer hechos del pasado. Es muy

pensar históricamente el noreste de México y su relación con Texas.

importante lo que está en el pasado, pero no lo estudiamos sólo para

Es, pues, un posgrado que además �ene la intención de darle un

saber cómo ocurrió algo, sino para entender el presente. Nos podemos

espacio a nuestros estudiantes que salían de la licenciatura y que no

hacer miles de preguntas, pero todas están hechas para analizar el pre-

tenían donde hacer una maestría, más que yéndose a Zacatecas, a

sente, y además para incidir también en la comunidad. Creo que las

San Luis Potosí o a Ciudad de México. Creíamos que era una respon-

historiadoras y los historiadores nos hemos alejado un poco de eso. Te-

sabilidad nuestra ofrecerles un área de especialización.

nemos que recuperar más espacios y reclamarlos. Pensar en impactar

render mejor a esas generaciones. Son generaciones muy entusiastas,

las plazas. Van a ser temas que estén centrados en el presente y en el

en los problemas contemporáneos; es una de las cosas que tenemos

muy dispuestas a aprender, nada más que nosotros tenemos que ver

futuro, como las inteligencias ar�ficiales, los medios de comunicación,

Estamos trabajando ahora en el doctorado. Dejé la maestría, pero

que retomar y tener como clave en la enseñanza y en la inves�gación.

cuáles son los nuevos medios para hacerlo. Eso de repente nos va a dar

la ciencia, la tecnología, el agua, la contaminación, el género, el medio

porque ahora estoy diseñando el doctorado y estoy pensando en

Eso pienso.

un poco de miedo, porque no lo hacemos, muchos podemos llegar y

ambiente, la forma de habitar el espacio, las nuevas ciudades, los pro-

querer dar clases al es�lo tradicional, donde yo soy el profesor y las

blemas urbanos. Hay que apostarle a eso. Y trataría de pensar también

clases son ver�cales, y eso ya no funciona en las aulas. Entonces, veo a

en impactar en esos temas. Ya no sólo se tratar de reproducir los temas

las nuevas generaciones en medio de muchos cambios, pero también

de sus profesores, que es un poco lo que nosotros hicimos, y lo ama-

con necesidades muy par�culares. Creo que es responsabilidad nues-

mos. O sea, yo seguiría haciendo historia de la Iglesia, porque a mí me

otros aspectos de vinculación. Al frente ha quedado el doctor David

¿Cómo ve usted a las nuevas generaciones de
historiadores?

Vázquez, muy buen amigo y colega. Entonces un poco va por ahí, es
un posgrado que ha sido exitoso en el sen�do de que muy rápido se
me�ó a CONAHCYT en 2020, entramos al PNPC y luego, en 2023 aca-

a llegar a una academia muchas veces anquilosada. ¿A qué me refiero
con eso? A que nosotros nos formamos con profesores que ya son
mayores hoy en día, que a su vez se formaron con profesores de la
vieja escuela, muy buenos historiadores, historiadores fabulosos,
grandes cien�ficos, que revolucionaron la forma de pensar la historia.
Eso fue maravilloso, pero hoy en día �ene que haber una renovación,
y esa renovación �ene que venir de los más jóvenes, entonces yo creo
que también es importante que ustedes consideren eso.
Yo les digo siempre a mis estudiantes que hay que repensar un poco
también los intereses suyos. Les comento que, dentro de unos años,
los temas no van a ser los mismos con los que nosotros conseguimos

bamos de pasar ahora al SNP (ya ven que cambió de PNPC a SNP).

Lo voy a vincular con la pregunta anterior. Si tú me preguntabas cuáles

tra meternos a las nuevas tecnologías, buscar nuevas estrategias di-

apasiona, sé que hay un gran elemento ahí, sé que es muy relevante

Entonces es un posgrado que sigue con estos estándares de calidad,

son las cualidades, a lo mejor yo te podría decir cuatro: el historiador y

dác�cas, buscar nuevos elementos que a ellos les impacten en su

hacerlo. Seguiremos haciendo trabajo en conjunto con colegas que

ojalá que se puedan mantener y ojalá que CONAHCYT permita eso,

la historiadora �enen que ser disciplinados. Deben ser lectores o lecto-

formación. A las nuevas generaciones de historiadores ya no les intere-

también lo estudien, pero para los futuros inves�gadores, jóvenes en

la supervivencia de los posgrados. Nuestra meta sería que, a largo

ras incansables. Eso nunca lo vamos a perder, aunque los medios

sa tanto saber de la Catedral de México en el siglo XVI, como a mí me

par�cular, yo les diría eso, que sean más interdisciplinarios.

plazo, tengamos un impacto regional también en la formación de es-

cambien, aunque ya no sean libros impresos sino digitales, en el

gustaría que quisieran, sino que ellos quieren saber del impacto que

tudiantes, es decir, que lleguen colegas estudiantes de Nuevo León,

formato que sea tenemos que ser lectores incansables. Te diría que

�ene la inteligencia ar�ficial en su día a día, quieren saber la relevancia

Lo que viene ahora es aprender a trabajar en equipo. O sea, que se

de Tamaulipas y que realmente mantenga esa visión regional, que es

hay que seguir conservando esta idea de tener una amplia imagi-

que �enen las redes sociales, quieren saber la importancia que �enen

construyan grupos mul�disciplinarios donde se construyan métodos

lo que buscamos a fin de cuentas. Insisto: no tendría ningún sen�do

nación, porque también hay que hacerlo, además una postura bastan-

los medios de comunicación, hay necesidades nuevas que ellos �enen.

comunes. Ya no es lo clásico que hacíamos, que cada quien escribía

si no pensamos el posgrado en vinculación con la UANL y con la UAT,

te crí�ca. Y la otra sería un gusto por la teoría, creo que es una cualidad

Las estudiantes, por ejemplo, �enen necesidad no sólo de llevar un

desde su profesión. Ahora es construcción de métodos, nuevas

porque de lo contrario sería un posgrado local y no es lo que quere-

que hay que sumar a los chicos. Hoy en día, están muy alejados de la

curso de historia de las mujeres para ver qué hicieron en el pasado,

formas de trabajo. Es interesarse más en la forma de impactar en la

mos. Queremos abonar realmente a la región, es el obje�vo central

teoría y creo que es muy importante. A la teoría la vemos siempre muy

sino también de ponerse al día a través de los movimientos sociales.

comunidad y abrirse a nuevos métodos también de trabajo y a nue-

de la maestría.

aburrida, y en realidad no. La teoría es toda la base para ayudar a en-

Creo que ahí está la clave para recuperar esa emoción por la historia, y

vos temas. Que no tengan miedo, que construyan nuevos temas,

tender los problemas, es la forma en la que podemos problema�zar y

por eso la vinculo mucho con esta idea de cambiar el mundo. Creo que

porque en el futuro esas van a ser las plazas que se abrirán. La

podemos hacer de algo que parece un hecho muy sencillo, un pro-

ustedes �enen que reclamar esos espacios, la academia se puede

academia tendrá que abrirse, tendrá que cambiar. Hay una academia

blema mayor. Te ayuda también a comprender realidades mucho más

hacer una nueva academia, donde los egos no sean lo fundamental,

que ya es mayor y que con el �empo va a tener que dejar espacio a

amplias; si no lo haces a través de la teoría, va a ser muy di�cil. Si me

donde los pleitos por ver quién domina qué archivo no sean el centro

los jóvenes. Exijan los espacios.

Eso es muy di�cil, porque depende de cada quien. Pero yo creo que

dices cómo veo a las nuevas generaciones, pues mira, yo creo que más

de atención, sino que sea más bien la idea de cómo construir un cono-

una de las cualidades sería no perder esa intención de pensar en que

bien la pregunta no sería cómo vemos a las nuevas generaciones, sino

cimiento que impacte en los problemas contemporáneos, temas de

se puede cambiar al mundo. Te digo en qué sen�do: yo creo que

cómo las vemos desde nuestra generación. Desde mi generación, pues

ciencia, temas de género, temas de medio ambiente.

debe ser la tarea básica de las ciencias sociales. Así como la ingenie-

yo podría decirte que tal vez hace falta que tengan más interés y

ría o la arquitectura �enen metas muy claras (como el avance en la

demás; sin embargo, más bien creo que nosotros los docentes, sobre

construcción, el menor impacto en el medio ambiente y demás), no-

todo los que somos más mayorcitos, tenemos que sumarnos a comp-

Usted, ¿qué cualidades piensa que debería tener
un historiador?

CULTURA REGIONAL

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�Epistola r io

Carta pastoral sobre la inundación de Monterrey de 1909: reflexiones y exhortaciones de parte de Leopoldo Ruiz y Flores, arzobispo de Linares
Yair Alef Alanis Trejo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

El 29 de agosto de 1909 monseñor Leopoldo Ruiz y Flores, entonces arzobispo de Linares, suscribió una carta pastoral sobre la inundación
que tuvo lugar en la ciudad de Monterrey en ese mes. El documento apareció en las postrimerías del porfiriato, época marcada por la
presidencia con�nua de Porfirio Díaz desde 1876, y caracterizada por tensiones sociales y polí�cas que desembocaron en la Revolución
mexicana de 1910². Nuevo León era gobernado por el general Bernardo Reyes, bajo cuya ges�ón se verificó un notable desarrollo urbano,
industrial y comercial en la en�dad. Sin embargo, cuando las fuertes precipitaciones de agosto de 1909 desbordaron el cauce del río
Santa Catarina, provocando innumerables pérdidas materiales y humanas en Monterrey, Reyes se encontraba fuera de la ciudad. Su
ausencia durante el desastre natural le acarreó fuertes crí�cas, de modo que incluso fue removido de su cargo como gobernador en
sep�embre de ese mismo año.
El arzobispo Ruiz y Flores publicó su carta pastoral para destacar la importancia de la fe cris�ana en �empos di�ciles, y para instar a la
penitencia y a la consagración como respuesta ante los cas�gos divinos. La carta se centra en reconocer los pecados, en buscar la
misericordia de Dios y en vivir según los preceptos cris�anos, elogiando la caridad comunitaria frente a la tragedia. Esta carta se sustenta
en una premisa providencialista, y ofrece una perspec�va sobre el contexto social y religioso de Monterrey durante la inundación de
1909. Muestra cómo la tragedia impactó a la comunidad y refleja la postura de la Iglesia católica frente a eventos catastróficos de
semejante naturaleza, destacando la interpretación religiosa de las desgracias y la llamada a la penitencia y la consagración.
El arzobispo Ruiz y Flores consideraba que la inundación de 1909 cons�tuía un llamado de la divinidad al arrepen�miento y al
avivamiento de la fe católica. Según él, la ocasión ameritaba una consagración especial al Sagrado Corazón de Jesús, para comprometer
a los creyentes regiomontanos a acercarse a Dios y a cumplir con todos sus deberes religiosos. En defini�va, la carta pastoral del arzobispo
Ruiz y Flores, al reflexionar sobre las adversidades, ilustra la influencia moral y é�ca de la religión en Monterrey a principios del siglo XX.
Esta conexión revela la intersección entre fe, educación e interpretación de eventos históricos, y permite entrever la importancia de estos
elementos en la sociedad de la época en relación con la inundación de Monterrey de 1909.
Hoy en día, una edición original de esta carta pastoral se resguarda en el Fondo Carlos Pérez Maldonado, perteneciente a los acervos de
la Sala de Historia de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
Carta pastoral del Ilmo. Sr. Arzobispo de Linares, Dr. D. Leopoldo Ruiz, con mo�vo de la inundación de
Monterrey del 28 de agosto de 1909.
Leopoldo Ruiz, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de Linares.
Al M. J. Sr. Deán y Ven. Cabildo Metropolitano, al Ven. Clero secular y a todos los fieles: Salud, paz y bendiciones en
Jesucristo, nuestro señor.

Causa verdaderamente tristeza, y es muy de extrañar, que mientras una calamidad pública hace levantar al corazón recto sus
miradas al cielo para implorar perdón para sí y para sus prójimos, el corazón del incrédulo se obs�ne en su ceguera, y tome
pie de los mismos cas�gos de Dios para negarlo o negarle sus atributos de jus�cia y de bondad. Muy culpable es esta ceguera
del hombre en que en las pasiones o la ignorancia nublan la razón. Oíd al autor del sagrado libro del Eclesiás�co, cómo juzga
de ese aparente desorden e injus�cia que se ve en la superficie de los acontecimientos humanos. “He visto, dice, que todas
las cosas suceden igualmente al hombre de bien y al malvado, al que sacrifica y al que blasfema”. “He visto, añade, debajo
del sol, en el lugar del juicio, la injus�cia y en el lugar de la jus�cia, la iniquidad”.
El incrédulo, en vista de este espectáculo, exclama: No hay Dios, y si lo hay, abandona la vida del hombre a todos los
vaivenes de la casualidad. Detente, hombre incrédulo, y escucha con docilidad. Donde tú no ves sino desorden, la fe
cris�ana te enseña a reconocer la necesidad de un orden superior, de una jus�cia ineludible y de una sanción tal, que
restablezca para siempre el reinado de la equidad, que es el reinado de Dios. En efecto, el autor inspirado del Eclesiás�co, ¿sabéis qué consecuencia saca de ese aparente desorden? Oídlo: “Y dije en mi corazón, Dios juzgará al justo y al
impío, y entonces le llegará su �empo a cada cosa”. El Dios que dejó pruebas irrefragables de su sabiduría y poder en
las criaturas, todas del universo, desde las moles inconmensurables de los astros hasta los más insignificantes planetas,
desde la yerba del campo hasta el cedro y desde el animal más corpulento hasta el insecto apenas percep�ble, ¿solo
al hombre, su obra maestra y preferida, para el cual encaminaba la creación y gobierno de todas las demás criaturas,
había de quedar abandonada a la casualidad? Imposible.
¿Por qué, pues, Dios permite que en lo que mira al hombre haya tanto desorden e injus�cia, no permi�éndolo en las
demás criaturas? La fe nos enseña dos importantes verdades que dan entera y cabal respuesta a esa pregunta. Si el
hombre hubiera sido obediente a Dios y no se hubiera apartado del fin para que fue criado, no habría males ningunos que
lamentar: el hombre, por un don sobrenatural, dichoso en la �erra, hubiera sido trasladado al cielo o perpetuar aquella
misma dicha, aumentada con la visión de Dios. Pero el hombre es delincuente y su herencia forzosa es de lágrimas y de
dolor. Además, solo el hombre entre las demás criaturas es libre, y como dueño de su voluntad, puede, si quiere, corresponder al fin para qué fue criado, usando como debe de su libertad; si quiere, puede alejarse de ese mismo fin, abusando
de su libre albedrío: ahora bien, mientras las demás criaturas son siempre obedientes a la voz de Dios, aunque sin mérito
por su falta de libertad, y mientras su fin �ene que conseguirse total y absolutamente en este mundo. El hombre, por una
parte, se aparta voluntaria y libremente de su fin y este fin no puede lograrlo sino en la otra vida.
De donde se deduce que para el hombre, no es este mundo el centro de su existencia, ni por consiguiente el lugar de
su bienestar y de su dicha; y síguese también que teniendo forzosamente que sufrir penas y trabajos, ocasionados, ya
por la perversidad de otros, ya por el justo cas�go de sus culpas, ya por secretos designios de Dios, siempre amorosos,
otro �ene que ser el lugar y el día en que al hombre, llegando a su término, se le administre jus�cia, resplandeciendo
el orden divino y reinando la paz sempiterna. Repitamos, pues, con el autor del Eclesiás�co: “Dios juzgará al justo y al
impío; y entonces a cada cosa se le llegará su �empo”. ¿Pero cómo explicarnos las penas de los inocentes y de los
menos culpables, cuando azota Dios a un pueblo con públicas calamidades? Para el cris�ano la explicación es muy fácil
si recuerda, al ver las víc�mas inocentes, que Jesucristo inocente fue víc�ma por los pecados del mundo para salvar a
los culpables; que a Dios toca saber a quién cas�ga y a quién perdona; que no siempre el que aparece más culpable lo
es: que tampoco es siempre verdadero cas�go el que aparece serlo; y finalmente que el retardar Dios sus cas�gos al
culpable, después de llamarlo con las voces de las públicas desgracias, puede ser señal de misericordia muy especial;
pero también es prenda de terrible jus�cia, si el pecador se endurece en la maldad.

Venerables hermanos y amados hijos nuestros:
Os dirigimos la presente carta con el corazón oprimido todavía por las públicas desgracias que en estos días han caído
sobre la ciudad de Monterrey y otras poblaciones de la arquidiócesis, desgracias que han conmovido a todos sin excepción, despertando la caridad cris�ana y la más misericordiosa compasión. Es de nuestro deber dirigiros la presente para
recordaros los principios cris�anos, según los cuales hemos de juzgar a todos lo sucedido, y así aprovechar las lecciones
que Dios quiere darnos por medio de esos mismos acontecimientos. Por confuso, desordenado y hasta injusto que aparezca a la razón el encadenamiento de los sucesos humanos, la fe demuestra que todo es orden, sabiduría y jus�cia,
como gobernado por la Divina Providencia. Para el hombre sin fe todo es fatalidad, casualidad, ciega necesidad; para el
cris�ano, esas palabras carecen de sen�do y no son más que expresiones de la ignorancia de la verdadera causa que
preside y gobierna los des�nos, así del hombre como de las naciones.

1 Historiador. Es originario de Monterrey, Nuevo León, y actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
2 El régimen porfirista además se distinguió por impulsar el crecimiento económico y la modernización del país, mientras propiciaba la concentración de privilegios en
una élite cercana al poder. Véase: Javier Garciadiego, “El porfiriato”, pp. 209.

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Si el hombre tan seguido llega a olvidarse de Dios y pone su felicidad en los bienes aparentes del mundo, a pesar de la
inestabilidad de estos y de tantas calamidades a que está sujeto, ¿qué fuera si Dios no le recordara de cuando en cuando y por manera tan elocuente la otra vida, la jus�cia que ahí habrá y lo irrevocable de la sentencia que a cada uno
�ene que tocar? En resumen, el cris�ano, aunque no puede descifrar los designios de Dios en cada acontecimiento,
sabe de cierto que Dios los preside y los gobierna todos, que no puede caber en él la menor injus�cia, que sus fines
son siempre de misericordia y de amor y que día llegará en que admiraremos ese orden que ahora se nos oculta y esos
fines par�culares que ahora son y deben ser impenetrables a la mirada de la razón humana.

Este es, pues, el primer obsequio con que hemos de honrar a nuestro Dios, en medio de tantas tribulaciones. Avivar
nuestra fe en su providencia, adorar sus secretos designios y bendecirle en medio de las calamidades como le bendecimos en medio de la prosperidad. Si recibimos, decía Job, de mano de Dios, los bienes; ¿por qué no hemos de recibir
los males? Pero es evidente que los fines de Dios, al despertar las ciudades con estos azotes, son de mayor
trascendencia. Mucha honra a Dios nuestra fe, pero ésta sola, no basta; además de que se necesita andar ya muy lejos

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�de Dios para negarle ese obsequio de creer en él y en su providencia. Si Dios quiere tenernos ocultas las causas próximas que le mueven a cas�gar a las ciudades, no se nos oculta la causa general, que es el olvido, indolencia, indiferencia y tal vez desprecio con que vemos los intereses de Dios, en una palabra, nuestros propios pecados.
De aquí nace que todo pueblo cris�ano, al verse azotado por Dios, vuelve a él por medio de la penitencia, creyendo sin temor de errar, que así aplaca la ira de Dios, corresponde a sus misericordiosos designios y aprovecha
la lección elocuente que el mismo Dios ha querido darle. En nombre, pues, de ese Dios, os exhortamos a todos
y cada uno volver a vuestro Dios por medio de una sincera penitencia, después de reconocer ante la presencia
del Señor, que sois culpables y que le tenéis agraviado. Repasad uno por uno aquellos divinos preceptos, por
cuyo cumplimiento Dios se muestra tan celoso, y encontraréis sin duela mucho que llorar y mucho que enmendar. ¡Cuántos han llegado hasta el abismo de querer cohonestar ciertas inmoralidades, expresamente vedadas
por Dios en sus mandamientos! Recordad el día fes�vo, la confesión anual, la santa comunión, la educación
cris�ana y austera de los hijos, las ocasiones de pecado, la fidelidad conyugal, lecturas peligrosas, cooperación
a la mala prensa, diversiones contrarias al espíritu de Jesucristo y la moralidad, el uso que hacéis de los bienes
de fortuna, y veréis cuánto y cuánto es lo que el Señor pide de vosotros en lo porvenir.
¿Quién no lamenta la profanación del día del Señor, el número insignificante de los que oyen misa en día de
precepto, la indiferencia religiosa de tantos que se dicen católicos, la aversión a la confesión sacramental, la
soledad de los templos, la miseria que sufren el culto y sus ministros, la inmoralidad en fin que cunde por
todas partes? Que Dios con los cas�gos y calamidades públicas nos invite a penitencia, nos lo enseña el mismo
Jesucristo en el Evangelio. En cierta ocasión, dice San Lucas, algunos vinieron a referir al Señor la matanza de
galileos que habíase llevado a cabo por orden de Pilatos con espanto y consternación de cuantos lo supieron:
y el Señor les contestó “¿Creéis acaso que estos galileos fueran los mayores pecadores entre los demás
porque sufrieron tal cas�go? Os aseguro que no; pero, en cambio, os digo que, si no hacéis potencia, todos
pereceréis igualmente. Y de aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé, dándoles la muerte,
¿creéis acaso que eran los más delincuentes entre los habitantes de Jerusalén? Os digo que no; pero, en
cambio, os aseguro que, si no hacéis penitencia, todos pereceréis igualmente” (S. Luc. 13. 1-5.).
Permi�dme, pues, amados hermanos e hijos nuestros, que os diga con el salvador: ¿creéis acaso que los centenares que han perecido en las inundaciones fueran los más culpables entre los habitantes de Monterrey?
Ciertamente que no; pero sí es evidente que, si no volvemos a Dios y si no nos arrepen�mos sinceramente de
nuestros pecados, pereceremos. Y así como en salvando el alma, cualquiera muerte es buena; así, por el contrario, si el alma se pierde, todo género de muerte es la mayor desgracia y el más espantoso cas�go de Dios.
Ojalá que este llamamiento tan amoroso de Dios sea escuchado por todos; pero muy principalmente por
aquellos que se han apartado de Dios, desoyendo a la Iglesia, no haciendo caso ninguno de sus enseñanzas y
formándose una religión y un catolicismo a su capricho, con grave perjuicio de sus propios deberes religiosos
y con no poco escándalo de las almas.
Con el fin de proporcionar a todos los fieles de la arquidiócesis una ocasión propicia para reavivarse en la fe y
en el espíritu cris�ano, hemos creído ser muy del agrado de Dios y de provecho para las almas organizar una
consagración muy especial de toda la arquidiócesis de Linares al Sagrado Corazón de Jesús para el primer viernes del próximo octubre, a fin de que la Purísima Virgen María Nuestra Señora sea quien la presente a su
divino hijo en el primer día del mes del san�simo rosario, como expiación y desagravio. Escogemos esta consagración en los momentos actuales por creerla la más eficaz para ante Dios y la más eficaz para las almas.
Nada puede ser más agradable a Dios que el profesar de la manera más pública y solemne, nuestra fe y confianza y amor en el que él mismo nos dio como único salvador, maestro y redentor. El mismo redentor pide al
mundo entero, y a cada uno en par�cular, que dirija sus miradas a su divino pecho y contemple ahí aquel
corazón que tanto ha amado a los hombres, los fines de Jesucristo son proporcionar a los hombres medios
eficaces de salvación reservados para estos úl�mos �empos. Si, pues, el hombre se hace sordo a estos amorosos llamamientos de su Dios y de su redentor, claro está que no le quedará remedio. He aquí por qué decíamos que tal consagración vendría a ser la más eficaz ante Dios y la más segura para conseguir que las almas
se muevan a acercarse y unirse a Jesucristo. Con tal mo�vo disponemos lo siguiente:
1º En cada una de las iglesias de la arquidiócesis se abrirá un registro, que podrá hacerse circular por medio
de personas de confianza, y principalmente por las que forman las asociaciones piadosas, para recoger las
firmas de los más fieles que sea posible, los cuales quieran suscribir la protesta, ofrecimiento y consagración
que va al calce de esta carta.

2º Estas firmas se enviarán con oportunidad a nuestra secretaría para depositarlas en la Iglesia catedral ante
el San�simo Sacramento el día 1º de octubre a la hora del solemne acto de consagración.
3º En todas las iglesias habrá un triduo, que se hará a la hora más a propósito, constará de rosario, plá�ca o
lectura, letanías del Sagrado Corazón y bendición con el San�simo Sacramento.
4º El día 1° de octubre se procurará solemnizar con una misa rezada de comunión general, una misa solemne
con exposición, y al terminar esa misa, antes de dar la bendición con el San�simo, el párroco o capellán hará
con todos los fieles en voz alta el acto de consagración que se repar�rá profusamente.
5º El primer domingo de octubre a la hora más oportuna, se repar�rá el acto de consagración.
En tal consagración tenemos que dar ejemplo de celo, piedad y fervor los eclesiás�cos; por tanto, encomendamos a cada uno que, en la oración, y principalmente en la santa misa, consulte la manera de hacer más
fructuoso su ministerio con este mo�vo. Los padres de familia no se limiten a enviar a los de casa: procuren
ser ellos los primeros en confesarse y comulgar. Todos sin dis�nción acudamos con fervor al trono de gracia y
de amor, de bondad y de misericordia que es el Corazón de Jesús, para que, correspondiendo a su amor, experimentemos las bendiciones que �ene reservadas aún en este mundo a los que le aman.
Antes de terminar, no podemos menos que hacer público nuestro agradecimiento a todos los vecinos de
Monterrey por la caridad que han desplegado en favor de las personas perjudicadas con las inundaciones.
Familias pobres abrieron sus casas y repar�eron su escaso alimento en favor de los que quedaban sin techo:
familias poderosas no sólo abrieron su casa a los infortunados, sino que enviaron alimentos, dinero y ropa a
donde quiera que sabían encontrarse recogidos los que habían logrado salvarse. Personas muy respetables no
vacilaron en echarse al agua y exponer su vida, logrando salvar a algunos de los que ya arrastraba la corriente.
Dios mejor que nadie sabe medir estar obras de caridad y él pagará con la generosidad de su amor.
Os enviamos, amados hermanos e hijos nuestros, de lo ín�mo del corazón, la bendición paternal. —Esta carta
se leerá en la forma acostumbrada.
Dada en Monterrey, el 29 de agosto de 1909.
LEOPOLDO, Arzobispo de Linares.
Canónigo J. J. Treviño, Pro-Srio.
ACTO DE CONSAGRACIÓN.
Creemos,Señor,yconfesamosquetúereselHijodeDiosvivo,hechohombrepornuestroamor:Teadoramosybendecimos.
Creemos, Señor, y confesamos que Tú eres el Maestro Divino y que �enes palabra de vida eterna: tenemos
por infalibles tus enseñanzas y nos gloriamos en ser hijos de tu Iglesia. Creemos cuanto la Iglesia enseña, y
detestamos toda doctrina que la Iglesia detesta. Tu Corazón, Señor, arde en amor por nosotros: Te amamos
con todo el corazón.
Tu corazón, Señor. Sumergióse en un mar de dolor por nuestros pecados e ingra�tudes. Detestamos una por
una todas nuestras culpas y quisiéramos haber muerto antes que haberos ofendido.
Tu Corazón, Señor, nos pide el nuestro. Te lo damos para siempre y sin reserva: tuyo es con todo lo que somos
y nos pertenece. Dispón de nosotros según tu voluntad. Nos consagramos para siempre a tu honra, gloria, y
servicio; no permitas que nos separemos de �, ni en el �empo ni en la eternidad. Amén.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Garciadiego, Javier (2010). “El porfiriato (1876-1911)”, en: Gisela von Wobeser (coord.). Historia de México. México: Secretaría de Educación Pública, Presidencia de la República, Fondo de Cultura Económica.
Ruiz y Flores, Leopoldo (1909). Carta pastoral del Ilmo Sr. arzobispo de Linares, Dr. D. Leopoldo Ruiz, con motivo de la inundación de Monterrey de 28 de agosto de 1909. México: El Modelo.

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: sala de cocina del Museo Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 4: Israel Cavazos
Garza y cápsula del �empo, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; pp. 6-11: Israel Cavazos Garza, fotogra�as de
Félix Torres Gómez; p. 18: recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 19: Museo Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 23: portada del libro El Topo Chico:
su historia, su gente, sus manan�ales, editado por el CIHR-UANL; p. 24: José Gabino Cas�llo Flores, fotogra�a de la Oficina de
Prensa Virtual de la Universidad Autónoma de Coahuila; p. 27: portada del libro El cabildo eclesiás�co de la Catedral de México
de José Gabino Cas�llo Flores, editado por El Colegio de Michoacán; pp. 28 y 29: José Gabino Cas�llo Flores (izq.), Moisés Alberto
Saldaña Mar�nez (centro) y César Morado Macías (der.), fotogra�a proporcionada por Moisés Saldaña; p. 31: José Gabino Cas�llo
Flores, fotogra�a tomada de Facebook; pp. 36-45: Carta pastoral del arzobispo Leopoldo Ruiz sobre la inundación de 1909, reproducida de la Colección Digital UANL; p. 46: Museo Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Vol. 02 MayoN. 03 Agosto 2024

�Índice
Universidad Autónoma de Nuevo León

EDITORIAL

Dr. Santos Guzmán López

CRONOGRAFÍA
Pá g i n a 4
A diez años de la par�da de Antonio Peña Guajardo - Claudia Ceja Andrade
Pá g i n a 6
Un ilustre inves�gador de Nuevo León: Antonio Peña Guajardo - Félix Torres Gómez

Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Pá g i n a 1 6
Antonio Peña Guajardo y su análisis polí�co del siglo XIX - Luis Enrique Pérez Castro

Lic. Humberto Salazar Herrera
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez

Pá g i n a 1 8
Antonio Peña Guajardo y la historia colonial de Nuevo León - Javier Rodríguez Cárdenas

Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA
M.C.R. Emilio Machuca Vega

Pá g i n a 2 2
Antonio Peña Guajardo (2002). Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 18671885. Monterrey, México: Archivo General del Estado de Nuevo León, 113 pp. - Ulrich F. Mar�nez Barrón
Pá g i n a 24
Antonio Peña Guajardo (2005). La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en la
primera mitad del siglo XVIII. Monterrey, México: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 153 pp.
- Moisés Alberto Saldaña Mar�nez
GENIO Y FIGURA
Pá g i n a 2 6
Claudia Roxana Domínguez García: “Toño Peña siempre estaba muy dispuesto a escuchar a sus estudiantes”. - Ana Paulina Rodríguez Medellín
EPISTOLARIO
Pá g i n a 3 2
Nota periodís�ca sobre el otorgamiento del I Premio de Inves�gación Israel Cavazos Garza a Antonio Peña
Guajardo (2005) - Myrna Karen Garza Cantú

Director de la revista

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Cultura Regional, volumen 2, número 3, mayo-agosto
2024, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Información de Historia Regional,
carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, otorgado
por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. ISSN en
trámite. Responsable de la última actualización de este
número: Ana Cesira Alvarado Zapata. Las opiniones y
contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan la postura del editor de la publicación.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

Inves�gador, catedrá�co y escritor, Antonio Peña Guajardo fue representante de una generación de historiadores nuevoleoneses que, en los albores del siglo
XXI, renovaron los estudios históricos regionales con
trabajos que abordaron temas antes casi inexplorados.
Nacido en Monterrey, Nuevo León, el 13 de abril de
1974, Peña fue profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
donde contribuyó decisivamente en la formación de varias generaciones de historiadores. Es bien sabido que
sus principales líneas de inves�gación fueron la polí�ca
regional durante el periodo de la República Restaurada
y la economía del septentrión novohispano en la época
virreinal. Su fallecimiento repen�no, ocurrido el 23 de
julio de 2014, dejó profundamente conmocionada a la
comunidad académica de Nuevo León.
Pues bien, en este 2024 se conmemoran cincuenta
años de su natalicio y diez años de su par�da �sica.
Ambos aniversarios coinciden además con la conmemoración del primer medio siglo de existencia del
Colegio de Historia de la UANL, donde él se desempeñó
como profesor. Por consiguiente, el Centro de
Información de Historia Regional ha considerado que es
momento oportuno para rendir homenaje póstumo a
quien fuera uno de los pilares académicos de dicho
colegio universitario.
Así pues, el tercer número de Cultura Regional está
dedicado íntegramente a evocar la vida y legado intelectual, educa�vo e historiográfico de Antonio Peña
Guajardo, quien a una década de su fallecimiento, se
man�ene como un historiador de referencia para estudiantes y egresados de la Facultad de Filoso�a y Letras
de la UANL. Para cumplir con este obje�vo, el equipo
editorial de Cultura Regional ha logrado reunir las plumas de amigos/as, colegas y estudiantes de Peña, quienes aquí honran con sus palabras y sus recuerdos la
memoria de tan dis�nguido historiador regiomontano.
Esperamos que este número de Cultura Regional sirva
no sólo para recordar a Antonio Peña Guajardo y para
divulgar su obra, sino también para inspirar a las nuevas generaciones de historiadores/as a seguir su
ejemplo de dedicación y entusiasmo por la inves�gación del pasado regional.
M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�familia vivía en Nuevo León. El médico explicó que no podía operarlo
a menos que la orden fuera firmada por un familiar. Respondí entonces que yo era su pareja y que firmaría el documento, instándolo
a operarlo ya que llevaba varios días en el hospital sin tener un diagnós�co preciso.
CRONOGRAFÍA

A diez años de la partida
de Antonio Peña Guajardo
Claudia Ceja Andrade 1
Universidad Autónoma de Querétaro

Conocí a Antonio Peña Guajardo en 2002 en el Ins�tuto Mora,
donde ambos estábamos estudiando la maestría en Historia
Moderna y Contemporánea. La primera vez que lo vi, su aspecto llamó mi atención: tenía el cabello semi largo, un bigote al
es�lo del cantante de Metallica, pantalones de mezclilla, una
camisa roja y tenis blancos. Su rostro reflejaba seriedad absoluta; rara vez se reía y siempre prestaba atención a lo que la
o el profesor decía. Al finalizar las clases, sin entablar conversación con nadie, salía del aula y se dirigía directamente a la
biblioteca, donde pasaba prác�camente todo el día. Ese era
Antonio, o más bien, Toño, como todos preferíamos llamarlo.

Pero en lugar de enfocarme en su destacado trabajo como historiador, que sin duda es un pilar importante en la historiogra�a mexicana, especialmente en el noreste del país, prefiero
hablar sobre nuestra amistad. Quiero resaltar cómo, a pesar de
los desa�os inherentes de la vida académica, como la competencia y las exigencias, aun así, logramos construir una amistad
sólida y duradera.
Con Toño y otro gran amigo de la maestría, Othón Nava Mar�nez, solíamos salir a comer y tomar cerveza. Nuestras conversaciones abarcaban desde los trabajos que debíamos entregar
para pasar nuestras asignaturas, hasta anécdotas del momento
y discusiones sobre la polí�ca nacional. Además, compar�mos
varios viajes juntos a lugares como Campeche, Mérida, Tlaxcala,
San Luis Potosí, entre otros. Asis�mos a conciertos musicales,
par�cipamos en mí�nes y marchas. Todo ello hizo que la amistad se fuera afianzando con el paso del �empo.

Debo admi�r que al principio tuve poco contacto con él. Fue
en nuestra primera fiesta, donde todos los compañeros de la
maestría nos reunimos, que empezamos a conversar y desde
entonces surgió nuestra amistad. Quienes lo conocieron saben
que no exagero, aunque a primera vista Toño parecía ser hosco
e indiferente; sin embargo, una vez que lo tratabas, descubrías
que era un individuo noble, solidario y sorprendentemente
sensible, aunque reconocer esta úl�ma faceta a él le resultaba
di�cil. Le gustaba pasar desapercibido, aunque su personalidad hacía que eso fuera un tanto di�cil. Recuerdo claramente
cuando le preguntamos cuál era su fecha de cumpleaños, y
como no le gustaba celebrar, nos respondió que el 31 de abril.
Más tarde nos dimos cuenta de que había intercambiado los
números y en realidad era el 13. Con todo, varias veces le festejamos su cumpleaños.

En 2009, concluimos nuestras clases en El Colegio de México y
nos adentramos en la etapa de elaboración de la tesis. Esto
implicaba que Toño necesitaba viajar con frecuencia entre
Monterrey y Ciudad de México. Por esta razón, me pidió si podía alojarse en mi casa cuando tuviera que venir a la capital, a
lo cual accedí sin dudarlo. Durante esos períodos, discu�amos
el progreso de nuestras inves�gaciones, pero también comenzamos a compar�r aspectos de nuestra vida personal. Nos
dimos cuenta de que teníamos situaciones familiares bastante
similares, lo que nos llevaba a reflexionar sobre ello. Con el
�empo, se convir�ó en una costumbre; cuando Toño regresaba
después de estar fuera por dos o tres meses, lo recibía con algo
de comida y cervezas en el refrigerador. Al verlo llegar,
intercambiábamos saludos y de inmediato le preguntaba:
“¿Qué no�cias hay de la familia Peña Guajardo? Mira que, de
los Ceja Andrade, tengo varias para contarte”.

En el ámbito académico, demostró un compromiso notable
con el estudio y su labor. Su inclinación por la lectura era evidente; siempre estaba inmerso en libros, ar�culos o periódicos. A pesar de su naturaleza reservada, no esca�maba en
par�cipar ac�vamente en clase, especialmente al comentar
sobre las lecturas asignadas, lo que lo dis�nguía entre nuestros
compañeros. Su tesis de maestría recibió elogios y fue publicada. Nuestro camino se separó al finalizar la maestría en
2004, cuando él se trasladó a su amado Nuevo León. Sin
embargo, tres años más tarde, nos reencontramos en la Ciudad de México, donde ambos cursábamos el doctorado en el
Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México. Una vez
más, destacó como estudiante en esta nueva etapa académica.
Lamentablemente, su tesis quedó inconclusa debido a su
prematura par�da, pero estoy convencida de que ese trabajo
habría sido publicado y recibido más de un reconocimiento.

Recuerdo cuando Toño enfermó. Se encontraba muy mal, pero
insis�a en que era solo un problema estomacal insignificante y
se negaba a consultar a un especialista. Un día recibí una
llamada informándome que lo habían llevado de urgencia al
hospital de El Colegio de México. Varios amigos y yo nos turnábamos para visitarlo, y coincidí en estar presente cuando el
médico lo examinó. Me preguntó si era su esposa para poder
firmar la orden para operarlo, pero le expliqué que no lo era,
que Toño era estudiante en la Ciudad de México, y que toda su

Aquellos días representaron un desa�o para él al estar separado de
su familia, de su trabajo y sus amistades. No obstante, estoy convencida de que se percató del cariño y apoyo que le rodeaba. A pesar de la
distancia, aquellos que no podían visitarlo en el hospital se mantenían
en contacto por teléfono para seguir de cerca su progreso. Además,
algunos de sus estudiantes de Nuevo León tuvieron la amabilidad de
visitarlo, y tuve el placer de conocer a algunos de ellos.
Una vez recuperado, regresó a su hogar. Aunque no lo manifestaba
abiertamente, su preocupación por su inves�gación, sus clases y sus
estudiantes era evidente. Recuerdo haberle preguntado una vez:
“Toño, si te ofrecieran un puesto de profesor en otro estado del país,
¿te mudarías?”. Con una ligera sonrisa, me respondió rotundamente:
“No”. Aunque nunca lo expresó explícitamente, comprendí el profundo amor que sen�a por la universidad y su lugar de origen. Quedó
claro para mí que nunca abandonaría Nuevo León.
La úl�ma vez que lo vi, quedó grabada en mi memoria de forma
imborrable. Como de costumbre, llegó a casa y compar�mos una
conversación sobre el fallecimiento de su madre, un evento que lo
afectó profundamente, aunque tratara de disimularlo, y también sobre su estado de salud. Durante nuestra charla, le recomendé cuidarse y alimentarse adecuadamente para evitar una recaída, a lo que respondió con confianza: “Sí, sí, además, los Peña Guajardo somos muy
longevos, lo llevamos en la gené�ca”, mientras se golpeaba el pecho,
demostrando su fortaleza.
Le mencioné que había conseguido una estancia postdoctoral en
Querétaro y que tendría que mudarme allí. Entonces él dijo: “Bueno,
lo que haré ahora es tomar el camión de Nuevo León a Querétaro,
pasar unos días con�go y luego con�nuar mi viaje a la Ciudad de México”. A lo que respondí: “Excelente idea, Toño”.
Cuando se preparaba para irse, se despidió y abrió la puerta. En ese
momento, le recordé: “Toño, ¿por qué te llevas las llaves del departamento si ya no estaré aquí, sino en Querétaro? Sería mejor que
las dejaras”. Él respondió con una risa �erna: “Sí, �enes razón, si ya no
te volveré a ver… al menos aquí.” Asen�, me entregó las llaves y se
marchó. Esas úl�mas palabras que me dijo resonaron en mi mente
cuando me enteré de su fallecimiento.
Recibí varias llamadas expresando condolencias y preguntando sobre
su par�da, pero la más conmovedora fue la de mi madre. Al otro lado
del teléfono, escuché su voz entrecortada mientras me decía: “Hija, lo
siento mucho. Sé que Toño era como un hermano para �...”
Casi una década después de su par�da, su ausencia aún se siente
profundamente.

1 Historiadora, catedrá�ca e inves�gadora. Es licenciada en Historia por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, maestra en Historia Moderna y Contemporánea por el Ins�tuto Mora y doctora en Historia por El Colegio de México. Actualmente es profesora de la Universidad Autónoma de Querétaro.

CULTURA REGIONAL

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5

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Un ilustre investigador de Nuevo León:
Antonio Peña Guajardo
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Para ser franco, Antonio Peña Guajardo no era mi
amigo, pero desearía haber cul�vado amistad con él.
Y quizá haberlo acompañado a la inaccesible Mesa de
Catujanos, lugar de la hacienda y tumba de San�ago
Vidaurri, el controversial gobernador de Nuevo León
que indudablemente Peña conocía muy bien dadas
sus inves�gaciones. En 2005, el maestro José Reséndiz Balderas, entonces director de la Facultad de
Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), organizó una fascinante visita a la
Mesa de Catujanos con estudiantes del Colegio de
Historia, viaje al que asis�ó Peña y que, incluso hasta
el día de hoy, es recordado con mucho afecto por todos los que par�ciparon de la excursión.

Colegio de Historia de la UANL. Por úl�mo, también
estuve presente en su funeral.
Pero quiero detenerme en un evento especial, que fue
cuando ingresó a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca A.C. (SNHGE), la agrupación
de historiadores más an�gua que existe en el noreste
de México, fundada en 1942. Es un hecho que casi todos los grandes inves�gadores de la historia de Nuevo
León han pertenecido en algún momento a esta organización. Y Antonio Peña Guajardo contaba con el
pres�gio de haber sido ganador en 2005 del Premio de
Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza, otorgado
por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo
León, la UANL, el Archivo General del Estado de Nuevo
León y otras ins�tuciones.

En realidad, yo conocí a Antonio Peña cuando el maestro José Reséndiz llegó como director del Centro de
Información de Historia Regional de la UANL en el
2009. Él me pla�có que Peña había sido su asistente
de inves�gación en el proyecto Historia del Porfiriato
en Nuevo León, trabajo que le daría material para su
tesis de licenciatura en Historia �tulada: Francisco
Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. Además, Peña par�cipó como
moderador y como ponente en los Congresos Internacionales de Historia que organizó el Centro de
Información de Historia Regional en el Colegio Civil
Centro Cultural Universitario. En el segundo congreso
par�cipó con la ponencia La Formación de
Intendencias en la Monarquía Hispánica, mientras
que en el tercer congreso su par�cipación fue con
El circuito comercial novohispano a través del enlace
mercan�l de la ciudad de San Luis Potosí, 1747-1808.

Así, el sábado 20 de julio de 2013 se presentó en el
auditorio del Museo de Historia Mexicana, en la ciudad de Monterrey, un Antonio Peña Guajardo como
nunca lo había visto: con traje y corbata, pero conservando su habitual cabello largo y bigote en
herradura. Encabezaba la sesión el maestro José Reséndiz Balderas, entonces presidente de la SNHGE,
bajo cuya ges�ón, cabe señalar, ingresaron muchos
de los que fueron sus alumnos en el Colegio de Historia de la UANL. Al tomar la palabra el presidente
de la Comisión de Admisión de Socios, el licenciado
Francisco Valdés Treviño, informó que dicha comisión analizó el trabajo de ingreso y que formuló el
siguiente dictamen:
En relación a la solicitud presentada por el ciudadano Antonio
Peña Guajardo para ingresar en calidad de socio ac�vo a la socie-

No fue sino hasta el cuarto congreso cuando lo conocí
y cruzamos algunas palabras. Pocas en realidad,
porque él era bastante serio y yo también. Después lo
volvería a ver en otros eventos (donde tuve la oportunidad de conservar breves momentos en fotogra�as
con mi cámara): en un seminario organizado por El
Colegio de la Frontera Norte y en una comida realizada en la Hacienda San Pedro con egresados del

dad que usted dignamente preside, y tomando en cuenta el curriculum vitae del interesado y habiendo analizado su trabajo de
inves�gación �tulado El ascenso de Jerónimo Treviño como figura
prominente de Nuevo León, el cual presentó con el fin de ser admi�do en nuestra sociedad, los suscritos integrantes de la comisión de admisión de la misma, nos permi�mos emi�r el presente
dictamen en el sen�do que es de aprobarse su ingreso.

1 Arquitecto, investigador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, y profesional medio en Artes Plásticas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es investigador del Centro
de Información de Historia Regional de la UANL, donde también es responsable de la museografía y montaje de exposiciones.

CULTURA REGIONAL

6

El licenciado José Manuel Reyna de la Fuente, como
maestro de ceremonias de la sesión, presentó a Peña
señalando primeramente que era muy joven y que
nació y vivía en Monterrey; que cursó su licenciatura
en Historia en la UANL, que obtuvo su maestría en
Historia Moderna y Contemporánea en el Ins�tuto
Mora y que era doctorando en Historia en el pres�giado Colegio de México, especificando que su tesis
de doctorado sería Fiscalidad y economía en la
intendencia de San Luis Potosí durante el periodo de
1787-1808. Agregó que era maestro de la Facultad de
Filoso�a y Letras de la UANL desde el año 2000, y que
entre otras inves�gaciones era autor de Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo
León, 1867-1885; La economía novohispana y la elite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII; Nuevo León bajo el gobierno de Jerónimo Treviño y también La economía ganadera del Nuevo Reino de
León en el siglo XVIII. Posteriormente invitó a Peña a presentar una síntesis de su trabajo El ascenso de Jerónimo
Treviño como figura prominente de Nuevo León, expresando que el nuevo consocio engrosaría las filas de
miembros dis�nguidos de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

riador británico Robin George Collinwood y que resaltaba por su
sencillez y dedicación a la lectura. Siempre encontramos a Antonio
leyendo en cualquier rincón ¿verdad? Antonio Peña se forjó al
igual que muchos de los presentes en el trabajo y la disciplina que
imponen el Colegio de Historia de nuestra universidad. Su gusto
por la inves�gación y el ape�to exquisito por los documentos que
existen en los archivos históricos de Nuevo León y de la Ciudad de
México han quedado plasmados en sus trabajos, muestra inequívoca de su calidad y dedicación. De manera franca y pública lo expreso, puedo asegurar que respeto la labor docente y de inves�gación que Toño realizó en estos años. Basta decir que fue el
primer ganador del Premio Israel Cavazos con su trabajo en La
economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en
la primera mitad del siglo XVIII, su trabajo de la maestría en Historia Moderna en el Ins�tuto Mora de la Ciudad de México, y su doctorado en El Colegio de México, creo que son algunas de sus cartas
de presentación que nos muestran inequívocamente la calidad de
sus trabajos y de su dedicación profesional.

De esta forma, el maestro Eduardo Cázares resumió el
gran valor como inves�gador que veía en Peña y
con�nuó comentando el trabajo que acababa de presentar su amigo, mencionado que éste era parte de
una saga de estudios que Peña realizó sobre los generales del norte, Francisco Naranjo y Jerónimo Treviño, dignificando su labor polí�ca y militar con un buen
sustento de inves�gación. Peña mostraba pues el
ascenso militar de Treviño en el Ejército del Norte al
lado de Zuazua, Zaragoza y Escobedo, sus glorias militares durante la Guerra de Reforma y la Intervención
francesa, así como su protagonismo en el campo de
batalla a favor de la causa republicana, consolidándose como el caudillo del noreste durante la República
Restaurada, Cázares concluyó lo siguiente:

Antonio Peña comenzó su presentación diciendo que
agradecía su aceptación en la SNHGE y que dedicaba
su trabajo de ingreso a la memoria de Artemio Benavides, quien había falleció recientemente en
diciembre de 2012, y quien había sido director del Archivo General del Estado de Nuevo León, porque fue
una de las personas que más lo apoyaron en sus trabajos y con el que tuvo una conexión de cercanía.
Aquí cabe señalar que Artemio Benavides, como director del archivo de Nuevo León, fue quien le publicó
a Peña su primer libro dentro de la colección Cuadernos del Noreste.

Si exis�eran dos palabras que definieran la persona de Antonio Peña,
estas serían: sobriedad y sencillez. Por ello es un privilegio ser parte
de este proceso de ingreso a nuestra sociedad, de un humanista que
ha dado mucho por la memoria colec�va de su ciudad y que es,
aparte de eso, un excelente ser humano. Bienvenido Antonio Peña a

En cuanto a su inves�gación, aseveró que en la segunda
mitad del siglo XIX exis�eron tres figuras importantes en
Nuevo León: San�ago Vidaurri, Bernardo Reyes y Jerónimo Treviño. Comentó que de los primeros dos exis�an
trabajos relevantes, pero que a Jerónimo Treviño se le
había dedicado poca atención, por lo que él se dio a la
tarea de inves�gar su periodo como gobernador para
averiguar cómo se cons�tuyó en el poder y cuáles
fueron los recursos con los que logró conservar esa posición polí�ca importante, incluso a nivel nacional, ya
que llegó a rivalizar con Porfirio Diaz como un posible
candidato a la presidencia.

la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

Por su parte el maestro José Reséndiz Balderas expresó:
Reconocemos y agradecemos el trabajo de inves�gación presentado
por el maestro Antonio Peña Guajardo, así como los comentarios del
maestro Eduardo Cázares Puente. Es un trabajo en realidad bastante
interesante, de una figura nuevoleonesa de las más connotadas que
ha habido y polémica, eso sí muy polémica, porque le tocó vivir la parte de reconstrucción del país, después de la salida de las fuerzas
francesas intervencionistas. Tanto Naranjo como Treviño lograron ser
de los caudillos regionales más famosos del Porfiriato. Ambos, como
decía Toño en su trabajo, tuvieron dimensiones presidenciales. Estudiar la historia de Nuevo León durante el Porfiriato exige necesa-

No es este el lugar para comentar a detalle toda la exposición de Peña. Sin embargo, cabe detenernos en la
contestación que realizó el maestro Eduardo Cázares
Puente, uno de sus grandes amigos y consocio de la
SNHGE designado para comentar el trabajo de ingreso. Él expresó que sen�a mucha alegría de que un
inves�gador de su clase y profesionalismo se integrara a las filas de la SNHGE. Que a Peña lo conoció en los
pasillos de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL
alrededor de 1995:

riamente estudiar el papel que desempeñó Jerónimo Treviño. Toño
nos presenta una imagen parcial de la obra de Jerónimo Treviño y nos
parece en realidad un trabajo donde hay mucha, mucha consulta,
como decía Eduardo. Antonio se caracteriza precisamente por ser una
persona demasiado estudiosa y muy apegada a los informes que hay
en los archivos. Es un trabajo bastante interesante y poco estudiado
con la profundidad como lo ha hecho Antonio. Tiene ya varias publicaciones, �ene un libro que habla del caudillismo en Nuevo León del
caso de Francisco Naranjo, que fue el compañero inseparable de Jerónimo Treviño. En un libro que un servidor coordinó que se llama Nue-

En los corrillos del Colegio de Historia se hablaba de un muchacho

vo León entre la Independencia y la Revolución, él �ene allí un trabajo

alto, güero y de gran bigote que admiraba los ideales del histo-

sobre Jerónimo Treviño bastante interesante. Si alguien ha leído a Jerónimo Treviño en esta etapa de Nuevo León es precisamente Antonio.

7

�Finalmente, el maestro de ceremonias pidió al presidente
de la SNHGE que Antonio Peña Guajardo rindiera protesta
como miembro de la organización. Así se realizó, se le colocó la venera de la SNHGE y se le entregaron los reglamentos y estatutos. Terminó la ceremonia con la felicitación de
los consocios durante el convivio y con un refrigerio en el
ves�bulo del Museo de Historia Mexicana. Ahí aproveché
para tomarle la fotogra�a para su credencial de la SNHGE,
y para capturar con mi lente a los consocios y amigos de
Peña. A la distancia, me he percatado de que en ninguna
de las imágenes aparece sonriente, como lo confirman
algunos amigos en común, como Gerardo Ortega, egresado del Colegio de Letras Españolas de la UANL.

al menos tuve esa impresión. Por un momento me
pregunté cuál sería la reacción de cualquiera que, sabiendo que Peña había fallecido, viera a su hermano, sin saber que tenía un tenía un gemelo casi idén�co. Los
miembros de la SNHGE que asis�mos a su funeral montamos una guardia de honor, y de esa manera despedimos
a un gran inves�gador de la historia de Nuevo León.
Como dijo una vez Eduardo Cázares, se trataba de un
gran ser humano, sobrio y sencillo, o como llegó a decir
Gerardo Ortega: “estudiaba mucho y sonreía poco, pero
rápidamente era posible percibir su alma de niño, muy
puro, muy honesto”.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Lamentablemente, Antonio Peña Guajardo falleció un
año y tres días después de esta ceremonia, es decir, el 23
de julio de 2014. Tenía apenas 40 años de edad, ya que
nació un 13 de abril de 1974. Al enterarme de su muerte
por el maestro Reséndiz, me di a la tarea de diseñar un
cartel luctuoso con su fotogra�a, con los datos de su nacimiento y fallecimiento, y con los logo�pos de la UANL y
de la SNHGE, es decir, de la universidad que lo formó y de
la que fue catedrá�co, y de la sociedad a la que acababa
de ingresar. Llevé este cartel a la funeraria de Apodaca
donde fue velado, y allí me sorprendí mucho al ver a su
hermano gemelo. Algunos lloraban con él y lo abrazaban
con dolor, como si se tratara del propio Antonio Peña, o

Cázares Puente, Eduardo, Francisco Valdés Treviño, Antonio Peña Guajardo y José Reséndiz Balderas (2013). Audio
de la sesión ordinaria del 20 de julio de 2013. México: Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca, A.C.

Imagen 3. Antonio Peña en Segundo Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 2. Antonio Peña en el interior de la capilla junto a la tumba de San�ago Vidaurri.

Saldaña Mar�nez, Moisés Alberto (2022). “Antonio Peña
Guajardo, historiador y maestro de generaciones”, en:
Ludivina Cantú Or�z y Humberto Salazar Herrera
(coords.). Forjadores de cultura. Un homenaje al profesorado de la Facultad de Filoso�a y Letras en sus 70 años de
historia. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

Las fotogra�as reproducidas a con�nuación son de mi autoría y pertenecen a mi archivo personal, salvo las
primeras dos imágenes, que fueron amablemente proporcionadas por el maestro Eduardo Cázares Puente.

Imagen 4. Antonio Peña con Iván Reynaldo Silva Ramírez, Eduardo Cázares Puente y Rosa Lili Salguero Báez durante el Segundo Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 1. Estudiantes del Colegio de Historia de la UANL frente a capilla de la Meseta de Catujanos. Al frente, Antonio Peña Guajardo
con playera blanca y paliacate rojo. Atrás, Eduardo Cazares Puente con playera azul y gorra. Al fondo, José Reséndiz Balderas con playera
y gorra azules.
Imagen 6. Antonio Peña con Alejandro Treviño Villarreal y Guillermo Isaí Hernández Lara
en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 5. Antonio Peña con Alejandro Treviño Villarreal en el Tercer Congreso Internacional
de Historia, UANL.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

Imagen 7. Antonio Peña y Oliva Noguez en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

magen 10. Antonio Peña y Francisco Valdés Treviño en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México de la SNHGE y la UANL.

Imagen 8. Antonio Peña y Oliva Noguez en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 11. Antonio Peña en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México, acompañado de Juan Antonio Alanís, Francisco Valdés Treviño, Angelica Murillo,
Arturo Delgado Moya y otros personajes.

Imagen 9. Antonio Peña y Arturo Delgado Moya en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México de la SNHGE y la UANL.

Imagen 12. Antonio Peña con José Luis Cavazos Zarazúa, Adrián Garza Dragus�novis, Juana Margarita Domínguez, Manuel Ceballos Ramírez, José Reséndiz Balderas, Jacobo
Cas�llo Olivares y Jorge San�ago Alanís Almaguer en Quinto Seminario de Historia del Noreste “Personajes del Noreste” de El Colegio de la Frontera Norte en 2012.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Imagen 13. Antonio Peña en convivio en la Hacienda San Pedro de la UANL con varios egresados y estudiantes del Colegio de Historia. Entre otros, ubicamos a Reynaldo de los
Reyes Pa�ño, Jacobo Cas�llo Olivares, José Reséndiz Balderas y José Luis Cavazos Zarazúa.

Imágenes 16 y 17. Antonio Peña tomando protesta de ingreso en la sesión de la SNHGE.

Imagen 14. Antonio Peña presentando su trabajo de ingreso a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.
Imagen 18. Antonio Peña recibiendo la venera de la SNHGE.

Imagen 15. Eduardo Cázares Puente comentando el trabajo de ingreso de Antonio Peña, en la sesión de la SNHGE.

CULTURA REGIONAL

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Imagen 19. Recepción de los estatutos de la SNHGE de manos de Francisco Valdés Treviño.

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Imagen 20. Antonio Peña y José Reséndiz.

�CRONOGRAFÍA

Imágenes 21 y 22. Antonio Peña con amigos del Colegio de Historia. Entre otros, podemos iden�ficar a José Reséndiz, José Luis Cavazos Zarazúa, Jacobo Cas�llo Olivares, José
Eugenio Lazo Freymann, Rodrigo Escamilla Gómez, Juana Margarita Domínguez, Reynaldo de los Reyes Pa�ño y Mayra Jocelin Mar�nez.

mágenes 24 y 25. Guardias de honor durante el funeral de Antonio Peña. Entre otros, aparecen José Luis Cavazos Zarazúa, Leopoldo Espinosa Benavides, Jacobo Cas�llo Olivares,
José Reséndiz Balderas, Mireya Sandoval Aspront, Juana Margarita Domínguez y Juan Antonio Vázquez Juárez

Imagen 26. Póster luctuoso de Antonio Peña Guajardo.

Imagen 23. Antonio Peña con Sócrates Rizzo García y José Eugenio Lazo Freymann.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

control polí�co sobre los habitantes del norte de Nuevo León. La base de

Antonio Peña Guajardo y
su análisis político del siglo XIX
Luis Enrique Pérez Castro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

La producción académica de Antonio Peña Guajardo
representó un punto de inflexión muy favorable para
la ac�vidad histórica a nivel local. En 2002 le correspondió inaugurar la colección Cuadernos del noreste
publicada por el Archivo General del Estado de Nuevo
León, con la que fue su tesis de licenciatura: Francisco
Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885.

de las inves�gaciones de historia económica (empresariado, producción fabril, ac�vidad obrera).
Lo anterior no quiere decir que no se hayan examinado los asuntos polí�cos regionales en esa temporalidad; sin embargo, los estudios precedentes se caracterizaron por su sen�do monográfico más que
analí�co. En este sen�do, en su obra Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo
León 1867-1885², Antonio Peña realiza una importante contribución a esta línea historiográfica.

De la misma forma, sentó un precedente para las nuevas generaciones de historiadoras e historiadores al
salir del espectro local para estudiar la maestría en el
pres�gioso Ins�tuto de Inves�gaciones Dr. José María
Luis Mora, donde obtuvo su �tulo con la tesis La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de
León en la primera mitad del siglo XVIII. En 2005, este
úl�mo texto fue galardonado con la primera edición
del Premio a la Inves�gación Histórica Israel Cavazos
Garza, otorgado por el Consejo para la Cultura y las
Artes de Nuevo León (CONARTE). Esta laureada ac�vidad historiográfica fue acompañada de la impar�ción
de cátedra en la Facultad de Filoso�a y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, así como con
la coordinación de un seminario extrains�tucional
para asesorar a estudiantes en sus respec�vos procesos de inves�gación.

Si bien se trata en forma inicial de una inves�gación
de corte biográfico al recapitular la vida y obra del
militar oriundo de Lampazos, Peña Guajardo establece todo un análisis de los vínculos y dinámicas polí�cas desarrolladas por este personaje con los pobladores de la zona norte del estado de Nuevo León.
De alguna forma, el autor regiomontano incursionó
en el estudio de la(s) cultura(s) polí�ca(s), es decir, el
conjunto de símbolos, códigos, creencias y prác�cas
sobre las relaciones sociales comunes a una colec�vidad en torno al poder³.
A lo largo del documento, Antonio Peña establece la
forma en que los pobladores de Lampazos, Bustamante, Villaldama y Sabinas regularon su vida social
con la autoridad militar de Francisco Naranjo. Aunque
no recurre directamente al concepto de cultura polí�ca per se, su análisis bien responde a esta categoría;
por otro lado, parte de una perspec�va sociológica
para revisar este caso de estudio:

Este 2024 se conmemoran 50 años de su nacimiento
y 10 de su repen�no y lamentable fallecimiento. El
mejor homenaje que se puede realizar a Antonio
Peña es el de revisitar y resignificar su obra, legado
que trasciende a su ausencia. De forma par�cular, se
examina la contribución de Peña Guajardo al análisis
polí�co del siglo XIX nuevoleonés, una línea de análisis que entonces fue emergente frente al predominio

Nuevamente se aprecia el eje weberiano del poder carismá�co que condujo la interpretación de las principales
figuras de la en�dad, pero además contribuye a la recuperación del complejo sistema de redes personales y de
compromisos establecidos entre los diversos personajes
analizados. En este sen�do, Antonio Peña contribuye a la
desmi�ficación del hombre norestense “hecho a sí mismo”,
versión construida y reproducida por la historiogra�a del siglo pasado –y hasta cierto punto por el discurso público–,
pues evidencia la colaboración entre individuos con fines
polí�cos compar�dos.

nación carismá�ca basada en su pres�gio militar para llevar a cabo su

CRONOGRAFÍA

esta dominación era la aspiración a la tranquilidad pública por parte de
los pobladores, por lo que, en el momento de quebrantarse dicha
esperanza, las relaciones entre Naranjo y la población del norte de Nuevo León se trastocaron drás�camente⁴.

Esta dimensión interdisciplinar resulta sumamente per�nente para el análisis de fenómenos sociohistóricos que se presentaban anteriormente como “naturales” dentro de la historiogra�a regional, es decir, que no respondían a una dinámica
compleja de elementos polí�cos. Aunado a lo anterior, Peña
Guajardo esquema�za conceptos tales como caudillo, cacique, nación, liberalismo, entre otros, contextualizándolos en
el Nuevo León de la segunda mitad del siglo XIX.

Lo anterior fue argumentado de la siguiente manera: “Treviño contaba con dos elementos favorables que le ayudaron a impulsar su carrera polí�ca: había adquirido un buen
pres�gio militar […] y conservaba una red de subordinados
militares que se mostraban siempre leales […], en esto consis�a su capital polí�co”⁸. Esta úl�ma afirmación es un guiño a la teoría de los capitales de Pierre Bourdieu, uno de los
más importantes sociólogos contemporáneos; en esta teoría, los sujetos sociales acumulan recursos mediante la socialización que le facilitan acceder, mantenerse y ascender
dentro del campo polí�co⁹.

Ello le permi�ó problema�zar situaciones como los múl�ples
conflictos por el poder polí�co entre las diferentes esferas de
poder, tanto ins�tucionales (cuerpos militares, municipio, estado y federación), como extraoficiales (caudillos, vecinos, insurrectos). En este sen�do, la obra de Antonio Peña Guajardo
se preocupó por rebasar la dimensión meramente descrip�va del Nuevo León decimonónico, para analizar la realidad
histórica de Naranjo y los pobladores del norte de la en�dad
mediante un sustancial marco conceptual.

De esta manera, el análisis de Antonio Peña Guajardo no se
limitó al carácter formal de los acontecimientos históricos
registrados en archivos documentales. A través de su análisis fundamentado en importantes bases epistemológicas,
el autor regiomontano contribuyó firmemente a la renovación historiográfica local. Por esta razón, los textos revisados se man�enen como un referente que permiten replantear la perspec�va sobre las complejas relaciones
sociopolí�cas del siglo XIX en el noreste.

Esta situación se reitera, aunque de forma más breve, en su
ar�culo “Jerónimo Treviño y su grupo polí�co (1867-1871)”.⁵
En dicho documento, Antonio Peña brinda un panorama general acerca de las condiciones en las que Treviño, aliado polí�co de Naranjo, formó en torno a su persona un séquito de
aliados para conseguir y mantener el control polí�co del estado en el marco de la República Restaurada.
Si bien esta obra reduce significa�vamente su marco conceptual, su valor se encuentra en otros dos elementos. En primera instancia, lleva a cabo un rastreo de los principales
perfiles asociados con Jerónimo Treviño: militares, comerciantes y profesionistas que sustentaron su campaña por
la gubernatura del estado mediante el apoyo polí�co en toda
la en�dad. Por otro lado, con esta revisión Peña Guajardo
cues�ona la historiogra�a tradicional en la que se veía a Treviño como un simple militar usurpador y desinteresado por
los asuntos polí�cos y administra�vos de la en�dad. El autor
presenta una interpretación que contrasta con la sustentada
por San�ago Roel respecto al hecho de que Jerónimo Treviño
“no se dis�nguió ni entonces ni después como gobernante”⁶;
Peña respondió de la siguiente forma:

FUENTES DE INFORMACIÓN

Almond, Gabriel y Sydney Verba (2001). “La cultura polí�ca”,
en: Albert Ba�le (ed). Diez textos básicos de ciencia polí�ca.
España: Ariel, pp. 171-201.
Bourdieu, Pierre (2002). Campo de poder, campo intelectual.
Argen�na: Montressor.
Peña Guajardo, Antonio (2005). “Jerónimo Treviño y su grupo polí�co (1867-1871)”, en: Artemio Benavides Hinojosa
(coord.). Sociedad, milicia y polí�ca en Nuevo León, siglos
XVIII y XIX. México: Archivo General del Estado de Nuevo
León, pp. 215-254.

Esta visión [de Roel] es simplista, ya que no toma en cuenta los elementos

Peña Guajardo, Antonio (2002). Francisco Naranjo: caudillo
de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. México: Archivo General del Estado de Nuevo León.

de fondo que influyeron en las decisiones y las acciones que se efectuaron
Tomando en cuenta los planteamientos teóricos de Weber, se

durante la ges�ón de Treviño como gobernador. Treviño no se encontraba

puede afirmar que Naranjo empleó una cierta forma de domi-

solo; era parte de un grupo polí�co, del cual era su figura principal, debido
al pres�gio militar adquirido durante la guerra de Intervención. En dicho
grupo exis�an miembros con proyectos e intereses propios, quienes, al
aliarse con Treviño y sus subordinados militares, fortalecieron su presencia

1 Historiador, catedrático e investigador. Es licenciado en Historia y Estudios de Humanidades, maestro en Ciencias Políticas y doctor en
Filosofía con acentuación en Estudios de la Cultura por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Actualmente es profesor de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y socio de número en la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, A.C.
2 Antonio Peña Guajardo, Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada.
3 Gabriel Almond y Sydney Verba, “La cultura política”.

CULTURA REGIONAL

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polí�ca en el estado.⁷

4
5
6
7
8
9

Antonio Peña Guajardo, Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada, p. 79
Antonio Peña Guajardo, “Jerónimo Treviño y su grupo político”, pp. 215-254.
Citado por: Ibid., p. 216.
Ibid., p. 217.
Ibid., p. 253. Cursivas propias.
Pierre Bourdieu, Campo de poder, campo intelectual.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Antonio Peña Guajardo y
la historia colonial de Nuevo León
Javier Rodríguez Cárdenas 1
El Colegio de Michoacán, A.C.

La época colonial de Nuevo León ha sido un periodo
histórico poco atrac�vo para los historiadores locales,
quienes prefieren estudiar los siglos XIX y XX. Las
temá�cas más abordadas han sido la industrialización,
el empresariado, la cultura popular o las migraciones
de otros estados del país. Han sido muy pocos estudios
los que se han hecho sobre los siglos XVI a las primeras
dos décadas del siglo XIX.

La influencia de Peña Guajardo fue tan grande que, al
poco �empo, ya tenía estudiantes interesados en estudiar la época colonial. En Intelectuales nuevoleoneses
de cara al proceso de independencia de la Nueva
España (1808-1811), Claudia Roxana Domínguez
García presentó de manera general la génesis de la
ideología polí�ca que a lo largo del siglo XIX le proporcionaron caracterís�cas propias al grupo gobernante de la región. Secundariamente, buscó aportar
información a la historia regional en lo que respecta a
la iden�ficación de los intelectuales locales y su rol en
la sociedad a principios del siglo XIX⁶. Esta fue la única
tesis sobre historia colonial que Peña Guajardo dirigió
como profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras en la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Gráfica 2. Direcciones de tesis de la licenciatura
en Historia y Estudios de Humanidades de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

En el 2014, mientras Peña Guajardo impar�a los seminarios de inves�gación en la licenciatura en Historia y
Estudios de Humanidades, en la Facultad de Filoso�a y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el
entonces profesor logró conformar un grupo de estudio que posteriormente se llamó Seminario de historia
colonial. Inicialmente el grupo estaba conformado por
diez estudiantes que se encontraban elaborando proyectos de inves�gación sobre los siglos XVI-XVIII en
Nuevo León. Algunas de las temá�cas que se pretendía
estudiar eran temas vinculados con la historia polí�ca,
económica, social, demográfica, cultural y de la salud.
Desafortunadamente, de los diez proyectos de inves�gación, solamente lograron defenderse como tesis de
licenciatura tres, de los alumnos que trabajaron directamente con Peña Guajardo previo a su deceso⁷.
Aunque a estos deben añadirse dos tesis más: una que
sí se trabajó directamente con Peña Guajardo, aunque
no perteneció al Seminario de historia colonial, y otra
inves�gación que no se trabajó directamente con el
historiador pero que recibió influencia de su obra⁸.

Gráfico 1. Temporalidad de las tesis de licenciatura sobre Nuevo León defendidas en la Facultad
de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, 1981-2019

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (Coords.). Desde
la cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1981-2019.

El obje�vo de este texto es presentar un balance de la
historia colonial en Nuevo León, haciendo énfasis en la
influencia que tuvo el historiador Antonio Peña Guajardo. Su promoción ha sido muy importante. Quizás no
con un efecto inmediato, pero sí al largo plazo. La generación de especialistas en la historia colonial de Nuevo León fue una de las principales contribuciones de
este destacado historiador. Pero es necesario valorar
en qué medida su impacto puede considerarse como
un parteaguas entre lo que ya se había escrito y lo que
sus alumnos han propuesto.

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (coords.). Desde
la cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1981-2019.

El poblamiento apareció como una interrogante que
comenzó a discu�rse en las posteriores inves�gaciones
universitarias en Nuevo León. Pero otro periodo histórico, dentro del “colonial” que también comenzó a estudiarse, fueron los albores del movimiento que se
desencadenó contra el régimen español.

La historia colonial de Antonio Peña Guajardo
La primera tesis sobre historia colonial en ser defendida en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León fue la de Raúl García
Flores. Esta inves�gación se in�tuló Poblamiento,
familia y calidad en San Felipe de Linares (17601810)². Con esta inves�gación, se inició una serie de
estudios que buscaban comprender el modo en que
se fue dando el poblamiento local, a par�r de estudios de caso. Posteriormente Valen�na Garza Mar�nez explicó, a escala regional, el proceso de poblamiento en el “noreste novohispano”, incluyendo la
villa de Sal�llo, Nuevo Reino de León y Coahuila,
durante los siglos XVI y XVII³.

En el 2004, la obra de Antonio Peña Guajardo La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino de
León durante la primera mitad del siglo XVIII fue
condecorada en la primera edición del Premio a la
Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza, organizada
por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes en
Nuevo León. Desde una perspec�va neoins�tucional,
Peña Guajardo demostró cómo la élite del Nuevo Reino

1 Historiador e inves�gador. Es licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Universidad Autónoma de Nuevo León, maestro en Historia por El Colegio
de San Luis y actualmente doctorando en Historia en El Colegio de Michoacán.
2 Raúl García Flores, Poblamiento, familia y calidad en San Felipe de Linares (1760-1810).
3 Valen�na Garza Mar�nez, Poblamiento y colonización en el Noreste novohispano: siglos XVI-XVII.

CULTURA REGIONAL

de León labró su patrimonio a par�r de dos ejes: la
par�cipación en las campañas de poblamiento y pacificación locales, y los negocios que se sostenían con diversos puntos de las Indias septentrionales, como la Ciudad de México, Durango, Guadalajara, Zacatecas,
Guanajuato, Querétaro, Acapulco o Veracruz⁴. Esta
inves�gación reveló que la oportunidad de incrementar
la fortuna, el patrimonio y los bienes estaba limitada a un
grupo muy pequeño que eran los primeros pobladores.

18

Era la primera ocasión en la que Peña Guajardo incursionaba en la historia colonial. Su tesis de licenciatura
hizo una dis�nción entre el caudillismo y su comparación con el cacique. Esto fue fundamental para la
elaboración de su inves�gación, tomando en cuenta
que el poder polí�co que cons�tuía el caudillo en la
región norte del país dio paso a la trasformación del
caudillismo en una forma de gobierno⁵. Se desconocen
las razones que mo�varon a Peña Guajardo a incursionar en la historia colonial. Pero, a juzgar por ambas tesis, resulta evidente que el poder polí�co que concentraba un personaje en un determinado momento
histórico no surgió de forma espontánea. Se trató de
una construcción histórica. Seguramente el autor, rastreando los orígenes familiares de los caudillos del siglo XIX, encontró un vínculo con las principales familias
del norte de la Nueva España, razón que lo llevó a estudiar las élites gobernantes y de comerciantes del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII.

El deceso de Peña Guajardo detuvo la efervescencia en
los jóvenes estudiantes por inves�gar sobre el periodo
colonial de Nuevo León. A tal grado que, una vez que el
historiador falleció, más allá de su influencia, no hubo
ninguna otra tesis que estudiara el periodo español en
la localidad. Aunque desde el centro de México
también se ha despertado un interés por estudiar el
“noreste novohispano”, los estudios se concentran
mayormente en el pasado colonial de Tamaulipas o,
mejor dicho, en el Nuevo Santander⁹.

4 Antonio Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino de León durante la primera mitad del siglo XVIII, pp.14-45.
5 Antonio Peña Guajardo, Caudillismo y poder polí�co en el norte de Nuevo León. El caso de Francisco Naranjo (1867-1885).
6 Claudia Roxana Domínguez García, Intelectuales nuevoleoneses de cara al proceso de independencia de la Nueva España (1808-1811).
7 Mijael Obando Berland Silvano, El desarrollo de la autonomía administra�va, militar y comercial en Nuevo León (1811-1825), 152 pp.; Javier Rodríguez Cárdenas,
Poblamiento, familias y migraciones en Monterrey, 1668-1800, 198 pp.; Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Tierras fronterizas: guerra y diplomacia en el sureste del
Nuevo Reino de León, 1670-1748, 205 pp. Tras el deceso de Antonio Peña Guajardo, las tesis de Berland Silvano y de Rodríguez Cázarez fueron dirigidas por Alberto
Barrera Enderle, mientras que la tesis de Rodríguez Cárdenas fue dirigida por José Luis Cavazos Zarazúa.
8 Jaime Sánchez Macedo, El sistema jurídico novohispano y su aplicación en el Nuevo Reino de León durante la úl�ma parte del periodo virreinal, 1770-1810, 120 pp.;
Diana Xóchitl Gu�érrez Cañada, La transformación ambiental en el suroeste del Nuevo Reino de León y su impacto territorial, siglos XVII-XVIII, 175 pp. La tesis de Jaime
Sánchez Macedo fue dirigida por Juan Jacobo Cas�llo Olivares mientras que la de Diana Xóchitl Gu�érrez Cañada la dirigió Cecilia Sheridan Prieto.
9 Ana Gabriela Arreola Meneses, Poblamiento y conformación espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río Blanco y San Antonio de los Llanos,
siglos XVII-XVIII; Nancy Selene Leyva Gu�érrez, Tiempo y des�empo. La polí�ca misional en la fundación del Nuevo Santander (1748-1766).

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�Gráfico 3. Tesis de licenciatura en Historia sobre la época colonial en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, 1981-2019.

administra�va, militar y comercial en Nuevo León (1811-1825). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Domínguez García, Claudia Roxana (2007). Intelectuales nuevoleoneses de cara al proceso de independencia de la Nueva España
(1808-1811). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
García Flores, Raúl (1998). Poblamiento, familia y calidad en San Felipe de Linares (1760-1810). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo
León.

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (coords.). Desde la cantera.
Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL, 1981-2019.

Este impulso es mo�vado por dos pres�giosas historiadoras,
Valen�na Garza Mar�nez y Patricia Osante, quienes han influido
mucho en que sus estudiantes fijen su mirada ante la gran veta
de inves�gación que representa el pasado colonial de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas. Sin embargo, en Nuevo León la
academia también se ha visto influenciada por las corrientes historiográficas estadounidenses. Académicos como Alberto
Barrera Enderle y Luis Alberto García García, formados en Estados Unidos, también han reconocido el trabajo iniciado por
Antonio Peña Guajardo y ayudaron a canalizar a sus estudiantes
para que pudieran seguir cul�vando sus líneas de inves�gación¹⁰.
Conclusiones
Sin duda, Antonio Peña Guajardo fue un pilar en la inves�gación
histórica de Nuevo León. No sólo por su labor como inves�gador,
sino porque desde las aulas mo�vaba a sus estudiantes a emprender una carrera en la inves�gación histórica. Incen�vando el
diálogo, la crí�ca construc�va, la retroalimentación y el trabajo
en los archivos, su constancia y disciplina fueron indispensables
para que, siguiendo su ejemplo, nuevas generaciones de historiadores aceptaran el reto de la inves�gación basada en fuentes
de archivo.
Desafortunadamente, no pudo obtener el grado de doctor en
Historia por El Colegio de México debido a su fallecimiento
prematuro. Algunos de sus estudiantes ya se han doctorado o están en proceso de obtener el grado mencionado. No obstante, su
legado está presente en los trabajos que ellos están presentando. Se han replanteado esquemas de análisis y se intenta una
comprensión del “pasado colonial” que rebase los ámbitos regionales. Comprender el Nuevo Reino de León dentro de los márgenes del septentrión oriental, en las Indias Occidentales o como
parte de la monarquía hispánica, es un buen indicador de que la
historiogra�a local sobre los siglos XVI al XVIII sigue en construcción y hacia buen puerto.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Arreola Meneses, Ana Gabriela (2014). Poblamiento y conformación
espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río
Blanco y San Antonio de los Llanos, siglos XVII-XVIII. Tesis de licenciatura en Historia. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Berland Silvano, Mijael Obando (2015). El desarrollo de la autonomía

Garza Mar�nez, Valen�na (2002). Poblamiento y colonización en el
Noreste novohispano: siglos XVI-XVII. Tesis de doctorado en Historia. México: El Colegio de México.
Gu�érrez Cañada, Diana Xóchitl (2019). La transformación ambiental en el suroeste del Nuevo Reino de León y su impacto territorial,
siglos XVII-XVIII. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Leyva Gu�érrez, Nancy Selene (2016). Tiempo y des�empo. La polí�ca misional en la fundación del Nuevo Santander (1748-1766). Tesis de licenciatura en Historia. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Morado Macías, César y César Herrera (coords.) (2017). Desde la
cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, 1981-2019. México: Editorial
Bajo la Higuera.
Peña Guajardo, Antonio (2001). Caudillismo y poder polí�co en el
norte de Nuevo León. El caso de Francisco Naranjo (1867-1885). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Peña Guajardo, Antonio (2005). La economía novohispana y la élite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII.
México: Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León.
Rodríguez Cárdenas, Javier (2016). Poblamiento, familias y migraciones en Monterrey, 1668-1800. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.
Rodríguez Cázarez, Nelson Jofrak (2016). Tierras fronterizas: guerra
y diplomacia en el sureste del Nuevo Reino de León, 1670-1748. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Sánchez Macedo, Jaime (2016). El sistema jurídico novohispano y
su aplicación en el Nuevo Reino de León durante la úl�ma parte
del periodo virreinal, 1770-1810. Tesis de licenciatura en Historia
y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.

10 Alberto Barrera Enderle fue director de tesis de licenciatura de Mijael Obando Berland Silvano y de Nelson Jofrak Rodríguez Cazarez y Luis Alberto García
García su lector. Mientras que de Javier Rodríguez Cárdenas solamente Alberto Barrera Enderle fue su lector.

CULTURA REGIONAL

20

21

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR AFÍA

01

Antonio Peña Guajardo (2002). Francisco Naranjo: caudillo de la República
Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. Monterrey, México:
Archivo General del Estado de Nuevo León, 113 pp.

Ulrich F. Martínez Barrón 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Antonio Peña Guajardo, originario de Nuevo León, fue un des-

nacional durante dicho periodo, destacando las repercusiones

tacado historiador, académico, docente y escritor, que se

que se presentaron a largo plazo en la conformación de la iden-

interesó por temas como la economía en el septentrión orien-

tidad nacional. Advierte que, aunque la consolidación de un Es-

tal novohispano o la política regional en tiempo de la República

tado republicano y laico avanzó, las tensiones entre los diferen-

Restaurada. Fue licenciado en Historia por la UANL y maestro

tes proyectos políticos de nación persistieron, lo que influyó en

en Historia por el Instituto Mora, además de que se encontraba

el desarrollo político y cultural en las décadas subsiguientes.

cursando el programa de doctorado en Historia en El Colegio de
México al momento de su deceso. Su destacada investigación

El estudio de Francisco Naranjo ocupa el lugar central de

en el ámbito regional le valió reconocimientos, y dejó un

la obra. Peña Guajardo explora las tensiones posteriores

importante legado a través de diversas publicaciones y de las

al Segundo Imperio, en el que Naranjo se convirtió en

vidas de sus estudiantes, quienes lo recuerdan como una per-

un mediador que trascendió las divisiones políticas y

sona sencilla y generosa.

étnicas de la época. Su visión de un Nuevo León unificado
y en crecimiento fue una especie de brújula en medio de una

La obra Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada

época turbulenta de la historia mexicana. De tal modo, la figura

en Nuevo León 1867-1885 emerge como una contribución sig-

de Francisco Naranjo se revela no sólo como un líder militar es-

nificativa a la historiografía regional, pues ofrece una mirada

tratégico, sino también como un agente fundamental en la

analítica y contextualizada sobre la vida y legado de un perso-

configuración de Nuevo León en el siglo XIX. Su papel como

naje clave en la historia de Nuevo León. A través de una inves-

caudillo no se limitó a los campos de batalla, sino que se ex-

tigación meticulosa, el autor nos sumerge en la compleja trama

tendió a la gestión de la estabilidad política y la redefinición de

de eventos que definieron la aportación de Francisco Naranjo

la identidad regional.

a la construcción de la República Restaurada en la región. No
solamente ofrece una narrativa histórica, sino también

Sin embargo, a través de la obra también se revelan las

una invitación a reflexionar sobre el precio del li-

contradicciones y dilemas que acompañaron la

derazgo en momentos cruciales de la historia.

búsqueda de la estabilidad por parte de Naranjo. La
complejidad de su papel como caudillo se manifies-

El autor comienza explicando el contexto histórico

ta en las decisiones difíciles que tuvo que tomar

del último tercio del siglo XX, que estuvo caracteri-

para mantener el orden y la cohesión de una región

zado por la fragmentación del poder en caudillos y

fracturada por la guerra. De esta forma, al reflexionar

caciques, mismos que emergieron como actores clave

sobre su obra, nos enfrentamos a preguntas esenciales

en la configuración del escenario político y social. Además,

sobre el liderazgo y la justicia en momentos críticos de la his-

analiza las interacciones entre el proyecto liberal y la ficción

toria. ¿En qué medida las acciones de Francisco Naranjo fueron

1 Historiador. Es originario de Monterrey, Nuevo León, y actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

22

necesarias para lograr la estabilización de Nuevo León y hasta

vo León 1867-1885 es una aportación importante a la historia

qué punto se vieron comprometidas tales acciones en el proce-

del noreste de México, ya que analiza las complejas dinámicas

so? Estas cuestiones subrayan la complejidad inherente a la

de poder que se presentaron a nivel regional, con base en el

labor de los líderes en tiempo de crisis.

análisis de una figura política relevante. En definitiva, la obra
sirve como punto de partida para futuros estudios sobre la his-

A medida que se avanza en la lectura, el libro invita a estudiar

toria política de Nuevo León. Su enfoque exhaustivo y la forma

la influencia de Francisco Naranjo, personaje multifacético que

en que desentraña los matices de la vida de Francisco Naranjo

contribuyó a la construcción del moderno Estado republicano.

exponen ante las y los historiadores un campo fértil para más

Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nue-

investigaciones sobre el tema.

23

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR AFÍA

01

Antonio Peña Guajardo (2005). La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de
León en la primera mitad del siglo XVIII. Monterrey, México: Fondo Estatal para la Cultura y las
Artes de Nuevo León, 153 pp. ISBN: 968-5724-42-3.
Moisés Alberto Saldaña Martínez

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Este libro fue la tesis del autor, Antonio Peña Guajardo,

Para brindar un panorama sucinto de las aportaciones de esta inves-

para obtener el grado de la Maestría en Historia Moderna

�gación, se ahondará enseguida en torno a cinco planteamientos ge-

y Contemporánea por el Ins�tuto “Dr. José María Luis

nerales contenidos en el libro. Los primeros dos se relacionan con las

Mora”. Asimismo, la inves�gación fue galardonada con el

condiciones locales y las implicaciones de las mismas. En primera ins-

Primer Premio de Inves�gación Histórica “Israel Cavazos

tancia, la presencia de grupos indígenas seminómadas en la región, lo

Garza” en 2004; este reconocimiento derivó en la publicación

cual conllevaba que había abundancia de �erras en la zona, por la ca-

de tan destacada tesis de posgrado, la cual fue editada por el Fondo

rencia de un régimen previo de propiedad. Asimismo, esta condición

Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León.

explica los rasgos de las encomiendas y congregas en la localidad, con
las que se obtenía mano de obra prác�camente esclava que era pa-

La obra presenta una sólida base cien�fica y define con precisión la

gada solamente con maíz.

hipótesis que se buscó verificar. Este supuesto conlleva que los
miembros de la élite local del Nuevo Reino de León fueron parte

Otras implicaciones de la presencia de comunidades seminómadas

importante, en términos cualita�vos, del sistema comercial estableci-

fueron la preponderancia de las milicias y la condición de “guerra

do en la Nueva España. Lo anterior porque desempeñaron los papeles

viva”. Estas circunstancias predominaban sobre la polí�ca, y conlleva-

de abastecedores de productos primarios (como lana, carne y plo-

ban el autofinanciamiento y la rela�va autonomía de las élites locales,

mo), así como de redistribuidores de otras mercancías, como los tex-

con privilegios fiscales y el “derecho” de cazar, esclavizar y vender

�les. Los medios por los que dicha oligarquía controlaba la economía

indígenas. Pero esta situación derivó también en conflictos con los

del Nuevo Reino de León consis�an en la apropiación de los recursos

propietarios foráneos de ganado trashumante y con el gobierno

principales, como la �erra y el agua, así como la protección de sus

virreinal, especialmente en 1714, lo que desembocó en la

intereses a través de la par�cipación en las milicias y las ins�tuciones

intervención de Francisco de Barbadillo y el intento de implemen-

polí�cas formales.

tación de algunas reformas en torno a los pueblos de indígenas, las
misiones y la compañía volante.

El texto está dividido en tres capítulos; a saber: primero, el contexto
de la estructura económica del Nuevo Reino de León en la primera

El segundo planteamiento que descuella en el libro es la mínima exis-

mitad del siglo XVIII; en segundo lugar, la organización militar y polí-

tencia de minas de plata en el Nuevo Reino de León. Esto derivó, por

�ca del reino en la misma temporalidad; y, en tercera instancia, las

una parte, en la explotación de los metales disponibles, como el plo-

relaciones entre el Nuevo Reino de León y la Nueva España. Todo lo

mo, y en la preponderancia de espacios como el Real de Minas de San

anterior, fue abordado por el autor desde un enfoque económico

Pedro Boca de Leones, con haciendas de beneficio circundantes. Pero

neoins�tucionalista, lo cual implicó analizar el contexto de las ins�tu-

también conllevó la necesidad del aprovechamiento de la abundancia

ciones. Éstas fueron entendidas como conjuntos de reglas que organi-

de pas�zales y agostaderos para la cría de ganado menor: trashuman-

zan y ar�culan las interacciones económicas, sociales y polí�cas entre

te de propietarios foráneos, especialmente en el sur de la región, y de

individuos y grupos sociales, tales como las milicias y las congregas,

propietarios locales en otras zonas, para el aprovechamiento de carne

circunscritas a la jurisdicción del Nuevo Reino de León. Este análisis

y lana, así como para la renta de �erras.

está sustentado en una sólida evidencia, con una gran riqueza de

Por otro lado, los siguientes tres planteamientos destacables de la productos agrícolas (especialmente el maíz) se des�naban al consumo
obra se vinculan con el análisis de las ac�vidades económicas. El local, las élites locales también tenían medios de ar�culación econótercero de ellos es la afirmación del autor de que la economía regional mica con el Virreinato. Dichas estrategias eran: el abastecimiento de
de la época se ar�culó en torno a dos ejes: la minería de extracción de plomo a algunos centros mineros (como Zacatecas), esencial para la
plomo en San Pedro Boca de Leones y sus haciendas en el norte, y la fundición de la plata; la venta de lana a los obrajes de diversas regiones,
cría de ganado menor en las haciendas del sur. Lo anterior implicaba como Querétaro, para la ropa de los mineros; y el envío de carne de
que Monterrey no era entonces el ar�culador de la economía, sino sólo carnero a algunos centros urbanos, como la Ciudad de México.
el centro polí�co y almacenador-redistribuidor de mercancías. De hecho, la población de la capital del Nuevo Reino de León era de apenas Asimismo, las élites regionales recibían financiamiento desde el centro
236 vecinos (no se refiere a individuos, sino a propietarios y jefes de del Virreinato y fungían como comerciantes intermediarios, distribufamilia) en 1740, los cuales producían sólo para el autoconsumo.

yendo mercancías desde otras áreas de la Nueva España, y también
desde Europa y Asia. Los intercambios y pagos se realizaban en buena

La cuarta aseveración significa�va del libro gira en torno a la consoli- medida en especie, dada la poca circulación de moneda acuñada. Pero
dación de una élite local durante el periodo estudiado. En efecto, se también se presentaron conflictos, como el acaecido en 1714, donde se
destacan figuras como los peninsulares Antonio López de Villegas y vieron favorecidos los intereses del centro del Virreinato.
Luis García de Pruneda, y los criollos Pedro Guajardo y Francisco Báez
Treviño. Según el autor, las fortunas de dichas élites ascendieron a En conclusión, Antonio Peña Guajardo sostuvo a través de esta acuciosa
unos cien mil pesos y concentraban la mayoría del circulante. Su es- inves�gación que el eje ar�culador de la dinámica económica novotrategia para el enriquecimiento era la diversificación de sus ac�vi- hispana era la plata, tal como habían aseverado autores como Carlos
dades, como la minería, la ganadería y los préstamos, así como el do- Sempat Assadourian y Ángel Palerm. Y, en torno a dicha ac�vidad preminio del comercio inter e intrarregional. Pero también controlaban ponderante, se cons�tuyó un mercado interno, una mercan�lización,
las ins�tuciones: las milicias, las congregas (para abastecerse de aunque con una débil mone�zación. La economía del Nuevo Reino de
mano de obra), la gubernatura, la capitanía mayor, las alcaldías mayo- León no fue ajena a esta dinámica, sino que se ar�culó principalmente

fuentes primarias y bibliográficas.

res y el cabildo civil de Monterrey.

a través del plomo y la lana. De tal modo, el autor tuvo el acierto de
analizar las par�cularidades de los procesos regionales, pero sin su-

La quinta y úl�ma aportación destacable del libro es el análisis de los puestos de aislamiento o excepcionalidad, sino vinculándolas con el
1 Historiador, catedrático e investigador. Es licenciado en Historia, maestro en Ciencias con especialidad en Ciencias Sociales, y doctor en Filosofía con acentuación en
Estudios de la Cultura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Es autor del libro El anticlericalismo oficial en Nuevo León, 1924‒1936.

CULTURA REGIONAL

24

intercambios y la vinculación intra e interregional con la economía no- resto del territorio, las dinámicas y las ins�tuciones novohispanos.
vohispana. Al respecto, el autor señala que, si bien la mayoría de los

25

�GENIO
En segundo semestre también nos dio unas cuantas semanas de

nera porque en algún momento le comenté que tendríamos que

clase en Teoría de la Historia II, pero fue el �empo en el que fue

tener un poco más de formalidad, que se entregara un escrito por

admi�do en el Ins�tuto Mora para hacer su maestría, entonces nos

an�cipado, que hubieran algunos requisitos para presentar los tra-

dejó. Lo sen�mos mucho. Esa clase ya no fue igual y me acuerdo

bajos, porque a veces eso terminaba siendo como una charla entre

que cuando lo veíamos, le decíamos: “Toño, ¿por qué nos dejas-

amigos y no tanto una exposición de un trabajo. Pero Toño decía

Claudia Roxana Domínguez García:

te?” Nos costó más trabajo acoplarnos a la nueva maestra, pero

que si se hacía, se caería en otras formalidades, y las y los estu-

siempre que venía nos preguntaba cómo íbamos, nos recomenda-

diantes no iban a asis�r porque se sen�rían muy presionados. Él

“TOÑO PEÑA SIEMPRE ESTABA MUY DISPUESTO

ba lecturas, su conocimiento sobre autores era muy extenso. Él sa-

prefería que fueran, independientemente de si tenían estructu-

A ESCUCHAR A SUS ESTUDIANTES”.

bía todo, te daba referencias de todo. Entonces sí era una persona

radas o no sus ideas o sus proyectos. Ya en el transcurso del semi-

con un amplio conocimiento historiográfico, ¡y accesible! Era muy

nario, se iría dando forma a esa idea, pero lo importante era que

accesible con sus estudiantes.

estuviéramos ahí.

La promoción de la inves�gación histórica fue
uno de los sellos caracterís�cos del profesor
Antonio Peña. ¿Podría contarnos cómo eran los
seminarios de inves�gación que organizaban
José Reséndiz y Antonio Peña? ¿Quiénes par�cipaban y qué temá�cas abordaban?

Y al final de cada sesión, el maestro Reséndiz nos invitaba los tacos,

Y FIGURA

Ana Paulina Rodríguez Medellín

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

La doctora Claudia Roxana Domínguez García es licenciada en His-

lenta, se veía in�midante y decíamos: “qué bueno que no nos tocó

toria por la Universidad Autónoma de Nuevo León, maestra en His-

clase con él”, porque nos iba a regañar a todos o al menos teníamos

toria Regional Con�nental por la Universidad Michoacana de San

esa impresión por su �sico.

Nicolás Hidalgo, y doctora en Humanidades por la Universidad Au-

por lo que se volvía también un momento de convivencia. Este
espacio lo que facilitó también, además de encontrar algunos
puntos en común de intereses de inves�gación, fue el conocernos
más a nivel personal, porque a veces, estando en semestres dis�ntos, nos veíamos solamente en los pasillos, no había otros
espacios en donde pudiéramos convivir con estudiantes de semes-

tónoma Metropolitana. Actualmente es profesora-inves�gadora de

Ya después, en tercer semestre, él era asistente del maestro Ber-

la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de

nardo Flores. El maestro había sido director de la facultad y ya era

La verdad, ahí tuvimos la suerte de que se conjuntaran varias per-

tres de más arriba o de más abajo. Yo siempre trataba de estar pre-

Nuevo León, donde además fue coordinadora del Centro de Inves-

una persona de cierta edad, y pues Toño era su asistente e impar�a

sonas al mismo �empo en la facultad. El maestro Reséndiz siempre

sente, creo que fui de las más constantes. En este seminario par�ci-

�gaciones Históricas. Es especialista en historia intelectual y polí-

la materia de Teoría de la Historia, e igual siempre muy serio, era

estuvo muy interesado en impulsar la inves�gación histórica y pues

paron personas como César Salinas, Roberto Lara, Dámaso Beltrán,

�ca de Nuevo León durante la primera mitad del siglo XIX, y ha es-

una persona muy seria a la hora de exponer su clase. La dinámica

Toño, cuando regresó de su maestría, se dio cuenta también de que

Gerardo Pantoja Zavala, Miriam Mar�nez y Jacobo Cas�llo. Al ma-

tudiado temas como la transición del régimen virreinal al

de la materia era que él daba toda la clase, el maestro Bernardo de

era necesario tener un espacio para impulsar la inves�gación con

estro Moisés Saldaña no pudimos convencerlo de que viniera, para

republicano tras las guerra de independencia, y el papel de las éli-

repente hacía algunos apuntes, algunas reflexiones, pero quien lle-

fuentes primarias, ya más formal. Entonces, en el periodo en que

él su fin de semana es sagrado, pero sí estaba al tanto de la exis-

tes y del ayuntamiento de Monterrey en este complejo proceso.

vaba el peso de la materia era Toño, siempre muy amable. Lo que

estuvo José Reséndiz como director, nos brindó facilidades, como

tencia del seminario. Diego Or�z, Óscar Cázares, ellos estaban

nos llamaba mucho la atención, que era una par�cularidad de él en

tener un espacio el sábado para reunirnos; se abrió la convocatoria

también presentes en las sesiones.

Domínguez García fue además estudiante, asesorada, colega y ami-

sus clases, era que le costaba trabajo mantener el contacto visual.

a todos los estudiantes del colegio, no importaba el grado ni el

ga personal del historiador Antonio Peña. En entrevista, la doctora

Como que veía un punto en el fondo del salón y ya, no conseguías

tema de inves�gación. Bueno, se suponía que era sobre el siglo XIX

A par�r de este seminario surgieron varias tesis. De hecho, también

nos comparte cómo lo conoció, cómo eran los seminarios de inves-

que te observara, salvo que le preguntaras algo directamente; en-

en Nuevo León, pero a final de cuentas terminaron presentándose

se publicó un libro en donde se incluyeron ar�culos de quienes

�gación que él promovía, cómo fue su experiencia como tesista de

tonces sí era una par�cularidad de su es�lo de dar la clase, pero

temas de la Revolución, de la época colonial y de otras temporali-

par�cipamos en este seminario. Yo creo que sí rindió bastantes fru-

Peña y cuál fue, en su opinión, el mayor legado académico, intelec-

siempre muy esquemá�co, puntual, preciso en sus clases, eso

dades, ya no precisamente del Nuevo León decimonónico. Por eso

tos. Tengo entendido, aunque la verdad nunca lo he corroborado,

hacía que la materia fuera mucho más digerible. Las materias de

yo creo que, el que fuera un espacio tan libre y tan diverso, favo-

que mi tesis fue la primera que se presentó después de mucho

teoría, en tercer semestre, eran un balde de agua fría y decías:

reció que más personas estuvieran interesadas en par�cipar. Nos

�empo de que ya no se presentaban tesis en el colegio, y mi asesor

“esto está muy complicado” y aparte, en mi caso, traíamos una idea

reuníamos los sábados de cada mes, por lo general en la sala de

fue el maestro Antonio. Creo que el que empezaran a hacerse tesis

diferente de lo que iba a ser la carrera, pensamos que íbamos a

juntas de la dirección, porque el resto de las aulas estaban ocu-

fue un logro del seminario. Es diferente el hacer las ideas, redac-

aprender historia. Pero con las materias de teoría y metodología

padas. En ocasiones el maestro Reséndiz estaba, en otras ocasiones

tarlas, pero luego cuando las �enes que exponer, las �enes que

nos dimos cuenta de que era algo más, no era solamente aprender

no; tenía muchas ac�vidades, pero los que siempre estuvieron

compar�r, las �enes que explicar, y aparte te cues�onan sobre lo

todos los de primer ingreso en el edificio de posgrado. Allá tenía-

o saber de hechos, de nombres, de personajes o de fechas, sino re-

fueron Antonio Peña y Jacobo Cas�llo.

que estás pensando, lo que estás hablando, pues ya hay como un

mos las clases y él no nos dio clase en ese semestre, pero sí lo veía-

flexionar de cues�ones como el �empo, el pasado, la forma en la

tual y docente de este historiador.

En�endo que usted fue cercana al profesor Peña.
¿Podría contarnos cuándo y cómo lo conoció?
La primera vez que lo vi fue en el primer semestre. Nos tenían a

ajuste en las ideas, en lo que uno está pensando, en lo que uno está
proponiendo. Y creo que ese ejercicio se hizo posible en el semina-

mos cómo llegaba, porque daba clases a otros grupos, siempre

que se escribe la historia. Entonces, la forma en la que él impar�a

Los asistentes eran a veces intermitentes: iban, presentaban sus

muy serio, ensimismado y como era una persona bastante corpu-

sus clases nos ayudó a entender esto de manera más sencilla.

trabajos, sus avances y luego dejaban de ir. Luego otros iban y pre-

rio y el que fuera así, tan abierto, tan libre, hacía que uno tuviera la

sentaban, era muy libre. Pero a quienes iban, se les quedaba algo

confianza de hacerlo, sin presiones. Sí come�amos errores, pero

de lo que los demás presentaban, y a lo mejor les surgía después el

era también un espacio para aprender.

1 Historiadora. Actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

26

interés de ellos proponer algo. Yo creo que Toño lo vio de esa ma-

27

�tuvo sobre los inicios del protestan�smo en Nuevo León. Iba, sacaba las

dillos y las guerras en Nuevo León. Posiblemente Luis García también

opté por estas otras universidades. Yo quería otra experiencia, y pues

fichas y ahí me lo encontraba. A par�r de ahí, también pude verlo y

haya sido influenciado por el trabajo de Antonio Peña, aunque Luis García

busqué una opción que fuera una ciudad más pequeña, más tranquila,

pla�car con él en otro espacio, fuera de la facultad, y pues las plá�cas so-

no venía tanto al seminario, pero él convivía con él en el Archivo del Es-

bien conectada, en donde pudiera yo ser más libre. Después, otros

bre historia se extendieron.

tado, en donde también estaba el director del archivo que era Artemio

compañeros se fueron también a estudiar su posgrado: Reynaldo de

Benavides, y estaban también César Morado y Miguel González. En-

los Reyes, Jaime Sánchez, Miriam Mar�nez y Felipe Bárcenas. Algunos

Ahí, en el archivo, me decía que revisara ciertos fondos y ciertos documen-

tonces, era como otro grupo, pero también Toño par�cipaba en ese gru-

se fueron a la Universidad de Guadalajara y otros a El Colegio de San

tos. Así fue como me fue dando herramientas para ir construyendo el pro-

po. Ya después, creo que posiblemente Nelson Jofrak Rodríguez y Javier

Luis. Vimos así esa posibilidad de ir a otras universidades. Y también

tocolo, y lo que yo quería hacer de tesis. La verdad es que siempre fue muy

Rodríguez, en la parte del Nuevo León colonial. Porque ya Toño estaba en

nos decía que era importante conocer otras formas de trabajo, otras

abierto a escucharme, a tomar en cuenta lo que yo pensaba, lo que yo

otra etapa: de estudiar más del siglo XIX se fue hacia atrás, para estudiar

ideas, otros grupos, no estar tan encerrados a lo de Nuevo León.

quería hacer. A veces hasta me prestaba libros, de hecho, me trajo un

Nuevo León en la intendencia de San Luis Potosí. Estaba más en el ámbito

También lo que nos decía mucho era que teníamos que hacer redes y

montón de libros para que los leyera, libros que él se había traído de Ciu-

colonial. También su tesis de maestría fue del siglo XVIII, entonces sí esta-

nexos con otros inves�gadores y otros estudiantes. Y él mismo lo esta-

dad de México, y que eran di�ciles de localizar aquí. Incluso en la biblio-

ba en el ámbito colonial.

ba haciendo, él par�cipaba de varios seminarios en la Ciudad de Méxi-

teca del Museo de Historia, que es un repositorio especializado en histo-

Peña fue tutor de muchos tesistas del Colegio de
Historia, y como lo acaba de mencionar, sabemos
que también llegó a asesorarla a usted. ¿Cómo
fue su experiencia con la elaboración de su tesis
de licenciatura? ¿Qué orientaciones y consejos
recibió del profesor Peña?

co, incluso a nivel internacional, entonces creo que esa fue una ense-

ria, a veces era complicado encontrar bibliogra�a más actual sobre estos

De hecho, cuando le planteé mi proyecto para la maestría, me dijo: “te

ñanza que nos dejó. Y también que par�ciparamos en los encuentros

temas. Entonces sí, siempre fue de mucho apoyo, pero también me dio

puedes ir para adelante o te puedes ir para atrás”, y le respondí: “pues es

de estudiantes, que era como el inicio y ya de ahí venía todo lo demás.

esa libertad de hacer y de ir desarrollando esas ideas con respecto al tema

que en la paleogra�a no soy tan buena, entonces mejor para adelante”. Y

Entonces influyó de esta manera y pues yo creo que todos sen�amos

de inves�gación.

así fue, porque me fui hacia la primera república. Pero otros de sus estu-

mucha admiración por él, por lo que él había logrado, por sus ense-

diantes fueron hacia atrás, al periodo colonial, como él. Entonces yo creo

ñanzas y eso también inspira.

En lo que creo que sí diferíamos un poquito fue en los métodos. Yo

que sí influyó bastante. Y es normal, ¿no? Si hay afinidad en la inves-

quería tener todo ya bien estructurado y, una vez con el protocolo, vi-

�gación, creo que así es como se van formando los grupos de inves-

sitar el archivo para encontrar la documentación que respaldara lo que

�gación: hay un proyecto como un nodo, y de ahí se van adhiriendo otros

De entrada, él fue el que me sugirió el tema. En ese �empo estaba

estaba planteando. Y él me decía que no, que era al revés: “�enes que

proyectos, cuyos temas están relacionados, ya sea en la temporalidad, en

tomando la clase de Historia de México del siglo XIX y estaba

ir al archivo primero, ver qué hay y entonces ya irte a los libros y hacer

el espacio o en la temá�ca. Yo creo que sí influyó bastante.

también muy me�da en parte de la literatura del siglo XIX, y yo que-

ese nexo entre lo que hay en el archivo y lo que hay en la bibliogra�a.

ría hacer un seguimiento de Joaquín Fernández de Lizardi, el

Porque si no, se fuerzan las cosas”. Yo fui muy necia en ese sen�do y sí,

precursor de la prensa en este periodo convulso. Y luego, pues el

primero me dediqué a revisar la bibliogra�a y luego fui al archivo, y re-

maestro Miguel González nos hablaba mucho de los grandes erudi-

sulta que en el archivo no había documentación que yo necesitaba

tos del siglo XIX y estas figuras polí�cas que además de estar crean-

para hacer mi tesis. Y él me dijo: “bueno, si no hay, pues �enes que

do estas propuestas de nación, también eran unas lumbreras en las

explicar por qué no, por qué no hay”. Yo quería encontrar a esos inte-

letras, en el discurso. Entonces yo decía: “quiero estudiar esos inte-

lectuales por acá, a un Andrés Quintana Roo o a un José María More-

lectuales”. Y le pla�qué a Toño. Porque aparte, Toño siempre esta-

los, alguno así, que fuera el que llevara las riendas de la insurgencia en

ba muy dispuesto a escuchar a sus estudiantes. Te lo encontrabas

Nuevo León. La verdad es que no había. A lo mejor lo hubo, pero no

en los pasillos y siempre nos escuchaba a todos, a veces yo creo

hay forma de rastrearlo porque no hay registro del ideario polí�co de

Hablando de mi caso, yo no sabía que había posgrados en general, y pues

van modernizando, hay también muchas luchas sociales, muchos mo-

que lo fas�diábamos mucho, porque tenía a la bolita ahí alrededor

las personas de esa época, salvo lo que el ayuntamiento de Monterrey

mucho menos en historia. Pero ya cuando él dijo: “me voy a estudiar una

vimientos ya en estas épocas. Pero la primera mitad del siglo XIX es así

de él o estábamos haciendo fila para hablar con él.

estableció en su momento. Y muy acotado, porque era un cuerpo de

maestría a México”, pensé en que, si quieres ser profesor-inves�gador en

como: “puras guerras, pura inestabilidad polí�ca, qué aburrido”.

Peña estudió posgrados en Historia en el Ins�tuto
Mora y en El Colegio de México. Usted por su parte,
estudió sus posgrados en la Universidad Michoacana de San Nicolás y en la Universidad Autónoma
Metropolitana. Por lo visto, un factor común entre
los discípulos del profesor Peña fue su interés por
los posgrados. ¿Nos puede decir algo sobre eso?

Hoy los libros y ar�culos del maestro Peña son de
referencia casi obligada para las y los historiadores
de Nuevo León. ¿Cuáles considera que fueron las
principales aportaciones de Peña al conocimiento
de la historia del noreste?
Primero, haber caracterizado bien la figura del caudillo, de estos líderes carismá�cos del siglo XIX, como Jerónimo Treviño y Francisco
Naranjo. Creo que el siglo XIX había sido (y creo que ahora otra vez) un
siglo muy olvidado, en el sen�do de que lo colonial llamaba más la
atención: la cultura virreinal, el nexo con España, el sincre�smo, todas
estas cosas. El siglo XX es más cercano, incluso desde el porfiriato
empiezas a ver cómo México y Nuevo León se van transformando, se

gobierno de élite que veía más bien por los intereses de su grupo. De

la universidad, �enes que tener un posgrado, ya que la licenciatura no

Porque además, si no se están peleando en el Congreso por medio de

Y él me dijo: “sí, sí puedes hacerlo”. Y esa idea de los intelectuales deri-

la provincia, sí, pero también de su grupo. Y descubrimos que era muy

alcanza. El requisito es estudiar un posgrado. Y Antonio iba mucho por la

discursos, es en las facciones, los caudillos, los jefes regionales, etc. Y

vó después en que empecé a inves�gar sobre la Independencia y el

pragmá�co, se movía para un lado, se movía para el otro, dependiendo

especialización la verdad. Era así. De hecho, tenía esta cosa de “los histo-

es trágico también, porque tenemos la guerra con Estados Unidos, en

periodo de Independencia aquí en Nuevo León, al menos de manera

de sus intereses o de cómo estaba el asunto a nivel del reino. Y pues

riadores puros” y “los historiadores no puros”. ¿Cuáles eran los histo-

donde se pierde parte del territorio, y la Intervención francesa, que

bibliográfica, y me di cuenta de que no había casi nada. La mayoría del

Toño fue el que me ayudó a darle forma a todo eso, porque si no había

riadores puros? Los que hacían la licenciatura en historia, luego la maest-

también es otro momento en que la nación mexicana estuvo some�da

relato era casi una copia del relato nacional, no había algo más especí-

intelectuales, entonces había que explicar por qué no.

ría en historia y el doctorado en historia. Todo era en historia. Los “no

a una potencia extranjera. Y es muy solemne también, porque en el

puros” eran los que a lo mejor habían estudiado historia, pero después

siglo XIX se suscita la formación de la nación. Estos acontecimientos

Es bien sabido que los principales intereses de
inves�gación de Peña fueron la historia de la economía novohispana y la historia de la polí�ca en el noreste durante la República Restaurada. ¿Diría usted
que los estudiantes y tesistas de Peña fueron influidos por él al momento de elegir sus propias líneas
de estudio?

iban a la antropología o a la sociología o a las letras, o que se habían

son los que se nos recalcan mucho en la escuela, cons�tuyen mucho la

formado en otra área del conocimiento y ya después hacían un posgrado

historia de bronce.

a los archivos y allí me lo encontraba a él también. Empecé a ir más

En parte sí. La muestra está en que, por ejemplo, Roberto Lara y César

Yo a par�r de los encuentros de estudiantes, vi otras opciones, no

colonial pero la verdad es que no. Muy pocas personas le entran a los

porque fui asistente del maestro Miguel González en un proyecto que

Salinas hicieron sus tesis sobre estos períodos del siglo XIX, sobre los cau-

solamente las que él había experimentado en la Ciudad de México y

archivos, a los documentos, a realmente revisar qué es lo que hay en

fico sobre Nuevo León o sobre Monterrey. Y él me dijo: “yo te recomiendo que leas a François-Xavier Guerra, su libro Del An�guo Régimen a la Revolución, y tú puedes hacer eso, analizar el paso del
an�guo régimen colonial a la creación del Estado”. Entonces ese fue un
elemento, y él también me impulsó a seguir con este tema de la Independencia, porque yo había pla�cado con el maestro Miguel González,
quien era el que me había incitado a estudiar el siglo XIX, y me dijo:
“no, ese tema no, aquí no, no vas a encontrar fuentes, busca otra

en historia. Aquí no había posgrados en historia, de hecho, todavía no hay
posgrados. Entonces había la necesidad de ir a otras universidades con

En ese �empo tratábamos de desligarnos de la historia de bronce. Y yo

esta consigna de tener un respaldo para desarrollar la inves�gación histó-

creo que Toño regresó a las fuentes, tomó estos temas, esta temporali-

rica. Había que irse a estudiar un posgrado, y yo creo que muchos lo en-

dad y les dio otra luz, otras perspec�vas. Es uno de los principales

tendimos así y seguimos su ejemplo.

aportes, y yéndose un poco más al periodo colonial, igual nos dimos
cuenta de que pensábamos que habíamos estudiado mucho el periodo

cosa”. Pero Toño me dijo: “hay que ver en los archivos”. Y empecé a ir

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�Y con Toño, también esto de siempre buscar par�cipar en los encuen-

siempre consejos de su parte. Y si no, pues al menos te escuchaba.

tros, en los congresos, de hacer todo lo posible por ir a estudiar un posg-

A veces era muy serio. Yo me quedaba con la duda: “¿me está �ran-

rado. El ser ellos mismos, los tres, ejemplos de la labor del historiador,

do de loca? O ¿lo estoy atosigando demasiado?” Pero siempre fue

de la historiadora, al hacer sus inves�gaciones, pero también ser docen-

una persona muy respetuosa y muy paciente. Nunca me dijo: “no,

tes y formar grupos y ser enfá�cos en el trabajo colec�vo, que muchas

esto no, esto que estás pensando no �ene sen�do, no funciona, me-

veces así se trabaja en historia (o debería trabajarse en historia, a veces

jor busca otras cosas”. Por ejemplo, si yo come�a algún error o esta-

somos muy solitarios, pero tenemos que aprender a ser más par�cipa-

ba pensando algo equivocado, la forma de decirme las cosas para

�vos). Y los profesores actualmente creo que tratamos de inculcar eso

que yo entendiera que estaba mal, pero sin decirme directamente:

en nuestros estudiantes: que se preparen, salgan, expongan sus ideas,

“eso que estás pensando no es correcto”. Pues sí, muy amistoso

escriban, se organicen, que hagan cosas. Creo que en ese sen�do hemos

siempre, muy amable, muy correcto, nunca hubo ninguna falta de

tratado de seguir con estas enseñanzas que nos dieron a nosotros

respeto de ningún �po. Entonces, yo creo que eso hacía también
que todos nosotros tuviéramos la confianza de acercarnos a él.

Más allá de haber sido un gran inves�gador y un profesor sobresaliente, Antonio Peña fue un buen amigo
de muchas personas dentro y fuera del gremio. ¿Qué
recuerda de su amistad con él?

Ya para finalizar, ¿algo más que deseo compar�rnos?
Creo que… que se nos fue muy rápido. Y todavía se le extraña mu-

Pues yo recuerdo que… Curioso, ¿no? Uno nunca se imagina que tu maestro

cho. El enterarnos primero de su enfermedad y después de su
par�da, fue algo muy repen�no, muy doloroso, y sí se sin�ó ese

los documentos, a leer la caligra�a colonial. Entonces todos nos ba-

esa va a ser otra contribución muy importante; precisamente porque se ha

va a vivir cerca de tu casa. Yo no vivía allá en la Unidad Modelo, pero su herma-

samos en lo que decían Eugenio del Hoyo e Israel Cavazos, y son

dicho que Nuevo León no era nada en ese �empo, y hay que descifrar si es

na vivía más o menos cerca de donde yo vivo todavía. Entonces cuando iba a

vacío por mucho �empo. Yo recuerdo cuando estaba en el docto-

cierto eso, y si sí es cierto, pues por qué razones. Hay que explicarlo.

visitarla me lo encontraba en el camión y ahí pla�camos. ¡Pobre! Además de

rado, me lo encontré allá en varias ocasiones, pero yo iba a la UAM,

atosigarlo aquí en la escuela, también lo atosigaba en el camión. En otras oca-

él estaba en el COLMEX terminando también el suyo. Compar�mos

siones, cuando tuve la oportunidad de ir a hacer un verano de inves�gación

muchas cosas allá, me prestaba libros. Lo vi unos días antes de que

cien�fica en la UNAM, él estaba ya estudiando en el Mora y pues nos contac-

se pusiera mal en la primera parte de su enfermedad, la libró de mi-

tamos y nos encontramos allá. Me enseñó otras bibliotecas, me llevó al Ins-

lagro. La verdad es que era una persona que seguía una forma de

�tuto Mora, me presentó a sus amigos. Era muy de compar�r lo que él sabía,

vida muy estricta y para él enfermarse no era algo importante, algo

lo que él tenía. Súper paciente, yo no he conocido a una persona más paciente

que lo quitara de su quehacer. Entonces ahí yo creo que fue en

que él. Él hablaba con todo el mundo, escuchaba a todo mundo, tenía �empo

donde se confió demasiado. Debió poner un poco más de atención

para todo el mundo. Siempre te recomendaba alguna lectura, un autor, había

a su salud, y creo que muchos lo extrañamos bastante.

como verdades que ya se compran. Como si todo ya estuviera dicho.
Pero a la hora de regresar a las fuentes, nos damos cuenta de que
hay otros elementos que no fueron tomados en cuenta. Las mismas
metodologías de la historia han ido cambiando y no les habíamos
puesto atención. No se habían retomado temas que podían historiarse a par�r de esas fuentes.
Entonces yo creo que una de las contribuciones que hizo el maestro
Antonio es, primero, demostrar que el Nuevo Reino de León no estaba
aislado económicamente, sino que formaba parte de mercados regio-

Antonio Peña fue discípulo de José Reséndiz, quien a
su vez fue discípulo de Mario Ceru�. Los tres fueron
pilares fundamentales del Colegio de Historia. Hoy
usted es catedrá�ca de la misma ins�tución. ¿Cuál diría usted que es el legado que todos ellos han dejado
en la Universidad Autónoma de Nuevo León? Y
¿cómo le han dado con�nuidad las nuevas generaciones de profesoras y profesores?

Tratamos de seguir sus enseñanzas, su forma de tratar a los estu-

nales y que, si bien no era un punto tan relevante, sí estaba conectado
a par�r de la producción y la comercialización de plomo, de ganado

Yo pienso que, por ejemplo, el legado de Mario Ceru� es la profesiona-

diantes y de impulsarlos para que desarrollen sus ideas, sus propios

menor y de piloncillo. Entonces ahí se destruye este mito de que Nue-

lización del ejercicio de hacer historia. Pero, además, no se quedó solamen-

caminos. Ya para cuando estaba en la fase final del doctorado, en lo

vo León está aislado durante el periodo colonial, esto no era del todo

te aquí, en Nuevo León. Mario Ceru� empezó a hacer nexos también con

personal lo extrañé mucho más, porque ya nada más con escuchar-

así. Sí estaba en un ámbito periférico, pero no aislado. Por otro lado,

otras universidades, con otros inves�gadores y en todos lados, si dices que

nos nos brindaba esa seguridad de decir: “bueno, no estoy tan mal,

también se empieza a configurar la ciudad regiomontana, es decir,

estudiaste aquí en Nuevo León, te preguntan por Mario Ceru�. Es el re-

más o menos ahí la llevo con lo que estoy proponiendo”. Porque mu-

Monterrey empieza a tener ya otras caracterís�cas. Ya no es el asenta-

ferente de historia en otras universidades, en otros estados.

chas veces nos leyó antes de presentar los avances. Entonces fue una
pérdida bastante significa�va y pues uno piensa también en todo lo

miento desolado que nos pla�can en las crónicas de los primeros gobernadores, o los reportes que hacían los gobernadores y los visi-

El maestro José Reséndiz, yo creo que con todo el impulso que dio, por

que se quedó en el �ntero, las ideas y los trabajos que no alcanzó a

tadores, sino que empieza ya a tener un carácter más urbano, acotado

ejemplo, a la existencia del seminario, a que se llevaran a cabo los

desarrollar, en todos aquellos y aquellas que ya no lo conocieron. Era

también. Obviamente no va a ser como la Ciudad de México u otras

encuentros regionales, los encuentros de estudiantes de historia, uno

una persona muy inspiradora y muy generosa siempre con su �empo,

ciudades coloniales, pero sí empieza ya a cambiar.

regional y uno nacional, el apoyo a que los estudiantes fueran a los

con su conocimiento, con su trato. Creo que en todos dejó una huella

encuentros, a que los maestros pudieran hacer estancias de inves-

importante. Y le debemos mucho de lo que somos ahora.

Y bueno, también la formación de la élite. Empieza él a hablar de estas

�gación y par�ciparan también en congresos. Creo que esto le dio un

familias y de cómo se va conformando esta élite que va a dominar no

impulso al colegio y a la carrera. También tengo entendido que se

solamente el ámbito económico, sino también el ámbito polí�co de la

hicieron estos programas de promoción en las preparatorias de la

provincia. Y que esto después se conecta, o yo lo conecto, con la élite

licenciatura. Entonces nos abría otros horizontes e invitaba a los más jó-

que va a transicionar hacia la primera república federal. Yo pienso que

venes, a los preparatorianos, a estudiar historia. Muchos de ellos ni si-

en su trabajo sobre la intendencia (ojalá que se publique pronto) vamos

quiera sabían que exis�a la carrera.

a saber mucho más del desarrollo económico de la provincia, y yo creo

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�Epistolario

Nota periodística sobre el otorgamiento del I Premio de Investigación Israel Cavazos
Garza a Antonio Peña Guajardo (2005)
Myrna Karen Garza Cantú 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

En el 2005, el gobierno de Nuevo León, a través del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte), y otras ins�tuciones
como la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Archivo General del Estado de Nuevo León y la Secretaría de Educación, Cultura y
Deporte del municipio de Monterrey, ins�tuyeron el Premio de Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza. Su propósito era no sólo
rendir homenaje al epónimo del galardón, sino también incen�var el estudio sobre el pasado de la en�dad y reconocer las aportaciones
más relevantes al conocimiento de la historia regional.
El Premio Israel Cavazos Garza era otorgado a través de una convocatoria anual, y los trabajos ganadores eran seleccionados por un jurado calificador integrado por reconocidos especialistas, mismos que dictaminaban ciñéndose al proceso de revisión académica por pares
de doble ciego. El premio consis�a en un incen�vo económico (que en su primera edición fue de 50 mil pesos, pero que en años posteriores llegó hasta los 75 mil) y en la publicación del trabajo ganador. Cabe señalar que la úl�ma edición del Premio Israel Cavazos Garza se
otorgó en 2018.

El Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, la UANL y la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte de
Monterrey realizaron la convocatoria con el propósito de es�mular y fomentar la inves�gación de la historia de la en�dad.
Israel Cavazos Garza, cronista de Monterrey, manifestó que él espera que el concurso sea es�mulo para que los historiadores par�cipen en los campos que faltan por inves�gar. La premiación se realizó en las instalaciones de la Cineteca,
donde el ganador obtuvo de manos de Israel Cavazos Garza el premio en efec�vo. (MSA).

FUENTES DE INFORMACIÓN
Hemerografía
El Porvenir. Monterrey, México.

Pues bien, el ganador de la primera edición de este premio fue el historiador Antonio Peña Guajardo, quien por entonces tenía 31 años
y era profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Peña Guajardo se hizo acreedor de este
galardón con el trabajo �tulado La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII,
mismo con el que había optado por el grado de maestro en Historia Moderna y Contemporánea en el Ins�tuto Mora.
El trabajo fue publicado en ese mismo año, y se convir�ó en un hito de la historiogra�a regional, toda vez que vino a renovar los estudios
históricos sobre la época virreinal en el noreste, hasta entonces todavía dominados por los trabajos paradigmá�cos de Eugenio del Hoyo
e Israel Cavazos Garza.
En la ceremonia de premiación estuvieron presentes Carlos Velázquez, director para la preservación del patrimonio cultural, histórico y
ar�s�co de Nuevo León de Conarte; María Elena Quiroga, secretaria de educación, cultura y deportes de Monterrey; y el propio Israel
Cavazos Garza. A con�nuación, se presenta la transcripción de una nota que apareció publicada en la sección cultural del periódico
El Porvenir el 14 de mayo de 2005, y que reseñaba dicha ceremonia:

Disipa dudas sobre economía novohispana trabajo ganador de premio de historia
Un estudio regional de la economía novohispana en el Nuevo Reino de León recibió ayer el I Premio de Inves�gación
Histórica “Israel Cavazos Garza”. Antonio Peña Guajardo mereció el premio por su trabajo de “La economía novohispana
y la élite local en el Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII”.
La inves�gación buscó comprobar la existencia del mercado interno basado en los procesos de terratenientes para exportar ganado o minería. El trabajo de Peña Guajardo se ubica en un contexto al debate académico, en donde la discusión era sobre si realmente exis�ó o no el mercado interno en el periodo novohispano.
Antonio Peña Guajardo, docente e inves�gador en la Facultad de Filoso�a y Letras, explicó que en dos años terminó la
inves�gación, con la que obtuvo el grado de maestría en Historia Moderna y Contemporánea, en el Ins�tuto Mora de la
Ciudad de México en octubre pasado. Además, la inves�gación que realizó será publicada y contribuirá para desarrollar
más estudios que profundicen en los procesos económicos del siglo XVIII, ya que es un periodo poco estudiado, según
señaló el ganador.

1 Abogada especializada en Derechos de Autor. Es licenciada en Derecho y maestra en Derecho con orientación en Derecho del Trabajo por la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Actualmente es la responsable de asuntos jurídicos, servicio social, redes sociales y difusión del Centro de Información de Historia Regional de la UANL.

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: Antonio Peña Guajardo en 2013, fotogra�a de Félix Torres Gómez; pp. 8-9: Antonio Peña Guajardo en excursión a la Meseta de Catujanos en 2005, fotogra�as facilitadas por Eduardo Cázares Puente; pp. 9-15: imágenes varias de Antonio
Peña Guajardo, fotogra�as de Félix Torres Gómez; p. 21: túnel de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata;
p. 23: portada del libro Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885 de Antonio Peña
Guajardo, editado por el Archivo General del Estado de Nuevo León; p. 25: portada del libro La economía novohispana y la élite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII de Antonio Peña Guajardo, editado por el Fondo Estatal para la
Cultura y las Artes de Nuevo León; p. 26: Dra. Claudia Roxana Domínguez García, fotogra�a tomada de Facebook; pp. 27-28: Antonio Peña Guajardo y Claudia Roxana Domínguez García durante la defensa de tesis de licenciatura de esta úl�ma en 2007, fotogra�a
tomada de Facebook; p. 30: Antonio Peña Guajardo y un grupo de colegas, entre los que se encuentran Claudia Roxana Domínguez
García y Juan Jacobo Cas�llo Olivares, fotogra�a tomada de Facebook; p. 31: Miriam Mar�nez Wong, Juan Jacobo Cas�llo Olivares,
Claudia Roxana Domínguez García, Moisés Alberto Saldaña Mar�nez y Antonio Peña Guajardo, fotogra�a tomada de Facebook; p.
33: nota periodís�ca sobre el otorgamiento del I Premio de Inves�gación Israel Cavazos Garza a Antonio Peña Guajardo, imagen
tomada de El Porvenir, 14 de mayo de 2005; p. 34: bailable en la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

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                <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Vol. 02 SeptiembreN. 04 Diciembre 2024

�EDITORIAL

Índice
Universidad Autónoma de Nuevo León

CRONOGRAFÍA
Pági n a 4
La trayectoria liberal de Manuel María de Llano, polí�co nuevoleonés (1799-1863) - Dinorah Zapata Vázquez
Pági n a 6
Historiogra�a de Nuevo León. Alcances, límites y tareas pendientes en la historia polí�ca contemporánea,
1917-1970 - Luis Enrique Pérez Castro
Pági n a 1 4
Un viaje urbano desde las primeras �endas departamentales en Monterrey - So�a Guajardo Acosta

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Pági n a 1 8
Entre algodón y �liches. Los inmigrantes libaneses y su inserción a la ciudad de Torreón en el México posrevolucionario (1920-1940) - Margarita Isabel Arvide Basterra
Pági n a 24
Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2024 - Myrna Karen Garza Cantú
Pági n a 2 8
Aljibes en la historia de México y de Nuevo León - Félix Torres Gómez

Lic. Humberto Salazar Herrera
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y Hacienda San Pedro

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA
Pági n a 3 4
Dinorah Zapata Vázquez, Juán Ramón Garza Guajardo, Félix Alfonso Torres Gómez, Edmundo Derbez García y Emilio
Machuca Vega (2023). Hacienda San Pedro de la UANL. Historia, patrimonio y memoria, 1634-2023. Monterrey,
México: Colección Proyectos UANL, Universidad Autónoma de Nuevo León, 150 pp. - Luis Ángel Rosas Navarro
Pági n a 3 6
Lucas Mar�nez Sánchez (2023). Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el obispado de Monterrey, 1855-1857. Monterrey, México: Colección Memoria del Noreste No. 13, Centro de Estudios Humanís�cos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 188 pp. - Frida I. González Hernández
GENIO Y FIGURA
Pági n a 3 8
Israel Cavazos Garza: “Habría que pensar en alguna manera de hacernos autén�camente regiomontanos”.
- Humberto Salazar Herrera
EPISTOLARIO
Pági n a 4 4
Propuesta de reforma de la tercera ley orgánica de la Universidad de Nuevo León en 1945: ¿reincorporar la
Escuela Normal para Maestros? - Susana Julieth Acosta Badillo
Pági n a 5 0
Informe del director de la Escuela de Medicina de Monterrey, 1878 - Ana Paulina Rodríguez Medellín

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Cultura Regional CR., volumen 2, número 4, septiembre-diciembre 2024, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma
de Nuevo León a través del Centro de Información de
Historia Regional, carretera a General Zuazua, km 4.5,
General Zuazua, Nuevo León, C.P. 65750. Tel:
01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca
Vega. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2023102314025800-102, otorgado por el Instituto Nacional
del Derecho de Autor. ISSN en trámite. Responsable
de la última actualización de este número: Ana Cesira
Alvarado Zapata. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de
los autores y no necesariamente reflejan la postura del
editor de la publicación.

Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

La revista Cultura Regional es un verdadero laboratorio para
el estudio y divulgación de la historia de México y de Nuevo
León. Está pensada como un proyecto editorial en el que
puedan tener cabida tanto los primeros escritos de jóvenes
inves�gadores, como trabajos más maduros, fruto de los
años de experiencia de historiadores consolidados. Por esta
razón, es frecuente ver en cada número a estudiantes de humanidades a lado de reconocidos especialistas, lo que enriquece los contenidos de la revista y fortalece su misión de
poner el conocimiento de la historia al alcance de todo mundo de manera libre y abierta.
El presente número es una clara muestra de lo anterior. Por
ejemplo, aparecen ar�culos escritos por dos �tulares de dependencias universitarias relacionadas con la historia:
Humberto Salazar Herrera, director de Humanidades e Historia de la UANL, y Dinorah Zapata Vázquez, coordinadora del
Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San
Pedro de la UANL.
Asimismo, colaboran Luis Enrique Pérez Castro y Susana
Julieth Acosta Badillo, dos catedrá�cos universitarios de
reconocido pres�gio, así como Myrna Karen Garza Cantú y
Félix Torres Gómez, destacados profesionistas adscritos al
Centro de Información de Historia Regional. De igual manera, nutren los contenidos de este número los ar�culos y
las reseñas de egresados y alumnos del Colegio de Historia
de la UANL: Margarita Isabel Arvide Basterra, So�a Guajardo
Acosta, Luis Ángel Rosas Navarro, Frida I. González Hernández y Ana Paulina Rodríguez Medellín.
En defini�va, esta edición de Cultura Regional, correspondiente al volumen 2, número 4, ofrece un amplio abanico de trabajos que, aunque obedecen a inquietudes de
inves�gación dis�ntas, comparten la caracterís�ca de ser
contribuciones originales al conocimiento de la historia.
Seguro que este número despertará el interés de los lectores
y los mo�vará a seguir conociendo más sobre el pasado y el
presente de México.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La trayectoria liberal de Manuel María de
Llano, político nuevoleonés (1799-1863)
Dinorah Zapata Vázquez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

tatales lo nombraron médico del primer batallón de la
milicia cívica, aunque según José Eleuterio González era
“más dado a la polí�ca que a la ciencia”⁴. De hecho, De
Llano perteneció a la logia masónica yorkina, que se
organizó en Nuevo León hacia 1825 y que tendía hacia
las ideas republicanas y liberales. Esta organización
contrastaba con la logia escocesa, iden�ficada más con
la élite criolla que preservaba condiciones de privilegio
desde la época virreinal⁵.

Cuando se habla del liberalismo decimonónico, �ende a
pensarse en éste como un cuerpo homogéneo de ideas y
principios que se mantuvieron inalterados a lo largo del siglo. Suele calificarse de liberales a personajes muy separados en el �empo, como a Miguel Hidalgo y Porfirio Díaz, o
a personajes contemporáneos pero distanciados y hasta
enfrentados, como San�ago Vidaurri y Benito Juárez. En
realidad, como lo ha apuntado Edson Abraham Soto, el liberalismo debe comprenderse “como un todo que se
conforma de dis�ntos liberalismos, cada uno resultado de
entornos y circunstancias específicas”².
Es cierto que, en el fondo, los puntos básicos de
confluencia de los dis�ntos liberalismos han sido: 1) la libertad de los individuos para asociarse, para expresarse y
para pensar sin restricciones; 2) la importancia de la legalidad y de la separación de poderes; y 3) la igualdad de todos los ciudadanos frente a las leyes del país. Sin embargo,
dependiendo del contexto, hubo en México liberales con
tendencias regionalistas y liberales con tendencias nacionalistas; liberales con inclinaciones an�clericales y liberales con inclinaciones conciliatorias. En el caso del
emperador Maximiliano de Habsburgo puede hablarse
incluso de un liberalismo monárquico, en contraste con el
liberalismo republicano de Juárez y sus aliados.
En Nuevo León, aunque se reconoce a la generación liberal de la Reforma en las figuras de Vidaurri, José Silvestre
Aramberri, Juan Zuazua, Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo y Lázaro Garza Ayala, ha sido menos estudiado el liberalismo de la primera mitad del siglo XIX, mismo que tuvo en
Manuel María de Llano quizá a su principal exponente.

Manuel María de Llano (1799-1863)

De Llano nació en Monterrey, capital del entonces
Nuevo Reino de León, el 23 de mayo de 1799, siendo
hijo de Pedro Manuel de Llano y de María de Jesús Lozano. Estudió medicina en la Ciudad de México, donde
entró en contacto con ideas liberales, pero antes de
concluir sus estudios regresó a Monterrey³. Ejerció en
Nuevo León la medicina, e incluso las autoridades es-

El 1 de enero de 1826 De Llano fue nombrado alcalde primero de Monterrey y una de sus primeras acciones fue la
remoción de los escudos y emblemas monárquicos �picos
del An�guo Régimen para sus�tuirlos con símbolos de la
naciente República mexicana. En octubre de 1826 dejó su
cargo y par�ó de nuevo a la Ciudad de México, esta vez para
desempeñarse como diputado al Congreso de la Unión.

1 Inves�gadora, periodista e historiadora. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y actualmente es coordinadora del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro de la UANL.
2 Edson Abraham Salvador Soto Espinosa, El liberalismo mexicano en el siglo XIX, p. 203.
3 Israel Cavazos Garza, Diccionario biográfico de Nuevo León, p. 277.
4 Ibid., p. 278.
5 Miriam Mar�nez Wong, “Efervescencia polí�ca en Monterrey”, p. 97.

CULTURA REGIONAL

4

El 5 de diciembre de 1830, durante las elecciones primarias, De Llano fue al mismo �empo candidato a diputado y responsable del buen desarrollo del proceso electoral. Esto le acarreó severas crí�cas, pues fue acusado de
alterar y robar las actas que contenían los votos con el fin
de salir beneficiado y lograr un mejor puesto en el gobierno. En respuesta a las acusaciones, De Llano encontró
en el periodismo un arma importante para desarrollar sus
inquietudes ideológicas y para defenderse de los ataques
de los que se sin�ó víc�ma.

sepultura en los templos como medida de salubridad, y
eximió a los ciudadanos de tener que asis�r obligatoriamente a las fiestas religiosas.
A nivel nacional, la presidencia de la república oscilaba
entre Valen�n Gómez Farías y Antonio López de Santa Anna.
De Llano brindó su apoyo al primero, dadas sus ideas liberales, pero esto le costó la gubernatura del estado y nueve días
de prisión. Posteriormente, De Llano volvió a ocupar la
gubernatura el 3 de marzo de 1839, y aunque fue
interrumpido unos días por el poder centralista, volvió a
ocupar este cargo al poco �empo. En 1841 se desempeñó
como alcalde primero de Monterrey y en sep�embre de ese
año volvió a ser gobernador. Cedió este cargo en diciembre
al general José María Ortega y par�ó a la Ciudad de México
como diputado al Congreso Cons�tuyente, que fue desconocido posteriormente por Santa Anna.

En primera instancia, publicó sus primeros escritos en La
Gaceta Cons�tucional, en los cuales trató de dar una explicación de los hechos, afirmando que él nada tenía que ver
con la alteración de votos. Enseguida, dirigió un escrito a
Joaquín García, entonces gobernador de Nuevo León, en el
que volvió a dar su opinión sobre lo ocurrido y a la vez sentenció que, en caso de que no se tomaran en cuenta sus argumentos, se vería precisado a establecer su propia tribuna pública para difundir sus puntos de vista con perspec�va liberal.

Al regresar a Monterrey en 1843, fue electo primer vocal de la asamblea departamental. Tuvo una úl�ma actuación como gobernador de Nuevo León en diciembre
de 1844, y entregó el poder el 31 de marzo de 1845 al
licenciado Juan Nepomuceno de la Garza y Evia. En 1850
fue una vez más alcalde primero de Monterrey, cargó que
volvió a ocupar en 1856.

Así, el 10 de marzo de 1831 De Llano publicó el primer
número de El Antagonista de Nuevo León, primer periódico opositor al sistema polí�co en la en�dad. El �tulo de la
publicación suscitó controversia, pues se interpretó en el
sen�do de que el periódico era opositor a Nuevo León
como estado y, por consiguiente, que representaba una
traición. De este modo, los números posteriores aparecieron con el simple �tulo de El Antagonista. En este
periódico, De Llano ver�ó toda su ideología polí�ca y trató
de romper con todo convencionalismo del gobierno estatal, al que calificó como “�rano”. De Llano se preocupó
porque su periódico dedicara espacio a la divulgación de la
ideología liberal. De hecho, según se deja entrever en sus
escritos, fue influido por conceptos e ideas del filósofo
Benjamín Constant, llamado por Émile Faguet como “el
inventor del liberalismo”. Por ejemplo, cuando De Llano calificaba al gobierno estatal de usurpador, déspota y arbitrario,
que no respetaba la Cons�tución, sino que la modificaba a
conveniencia, parece que seguía la concepción de Constant,
quien aseguraba que “la usurpación se da cuando el gobierno usurpa los medios” y que “también el despo�smo es
otro mal, porque lo hemos experimentado”⁶.

Manuel María de Llano falleció en la ciudad de
Monterrey el 1 de marzo de 1863 y fue inhumado en la
catedral. Actualmente, sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres de Nuevo León en el Panteón
de San Jorge. Su vida polí�ca fue la de un liberal convencido de ac�va presencia, que ocupó por ello los más diversos cargos en la administración pública de Nuevo León.
Destacó además como pionero del periodismo independiente en la en�dad pues, aunque su formación periodís�ca fue totalmente empírica, no puede negarse el
impacto que sus escritos causaron en la conciencia polí�ca y social de la población nuevoleonesa.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Cavazos Garza, Israel (1984). Diccionario biográfico de
Nuevo León. Tomo 2. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.

La vida de El Antagonista fue muy breve, pues apenas se
publicó durante alrededor de ocho meses. Su úl�mo número fue publicado en octubre de 1831 y para entonces
había dejado de ser tribuna de Manuel María de Llano,
pues se había conver�do en la de su hermano Rafael,
quien tenía enfrentamientos directos con el licenciado
Juan Nepomuceno de la Garza y Evia, entonces magistrado
del Tribunal Superior de Jus�cia de Nuevo León.

Mar�nez Wong, Miriam (2009). “Efervescencia polí�ca en
Monterrey: la Gaceta Cons�tucional y El Antagonista,
1830-1831”, en: Óscar Flores Torres (coord.). Monterrey
histórico. México: Universidad de Monterrey, Ayuntamiento de Monterrey.
Soto Espinosa, Edson Abraham Salvador (2016). El liberalismo mexicano en el siglo XIX: el caso de José Silvestre
Aramberri Lavín (1816-1864). Tesis para optar por el grado
de maestro en Ciencias con especialidad en Ciencias Sociales. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

Más adelante, en febrero de 1833 Manuel María de
Llano fue nombrado vicegobernador de Nuevo León. Al
poco �empo, luego de que el gobernador Manuel Gómez
de Castro presentara su renuncia por mo�vos de salud, De
Llano pasó a gobernar la en�dad. Durante su ges�ón, si
bien aseguró la protección oficial hacia la religión católica,
también abolió los derechos parroquiales, reglamentó los
cobros en en�erros, casamientos y bau�zos, prohibió la

Zapata Vázquez, Dinorah (1988). El Antagonista de Manuel
María de Llano. Estudio del primer periódico civil de Nuevo
León, 1831. México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León.

6 Citado por: Dinorah Zapata Vázquez, El Antagonista de Manuel María de Llano, p. 22.

5

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Historiografía de Nuevo León. Alcances,
límites y tareas pendientes en la historia
política contemporánea, 1917-1970
Luis Enrique Pérez Castro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

ins�tuciones polí�cas tanto en México como a nivel local,
así como el principio de su ocaso, además de ser el lapso
que más detalladamente se ha inves�gado en lo que se refiere al siglo XX en Nuevo León.

El propósito del presente ar�culo es el de delinear los rasgos
esenciales de la historiogra�a en Nuevo León a través de diferentes autores y sus obras. Cabe señalar que no se trata
de una revisión exhaus�va de la literatura histórica local, y
los trabajos revisados no se escribieron necesariamente
durante la temporalidad señalada. Más bien se trata de señalar la ac�vidad académica más reciente de, por lo menos,
los úl�mos treinta años cuya temá�ca central sea de índole
polí�co. Pese a esta experiencia aparentemente poco ortodoxa, lo que se busca es iden�ficar las áreas de oportunidad
para los y las profesionales de la historia; aunque se han realizado diversos estudios historiográficos generales, escasos
versan sobre la historia polí�ca contemporánea.

Lo anterior pretende mostrar nuevas áreas en la inves�gación de la historia polí�ca posterior a la década de los
cuarenta, así como estudiar fenómenos más recientes, tales como la par�cipación ciudadana, los procesos democrá�cos en la globalización y la introducción de las candidaturas independientes.
1. La prác�ca historiográfica en Nuevo León
Los estudios y la escritura sobre la historia de Nuevo León
se han caracterizado por ser escasos, en lo que respecta a
los periodos colonial (siglos XVI al XVIII) y contemporáneo
(al menos la primera mitad del siglo XX). Por otro lado, la
época del México Independiente (1810-1910) en la localidad ha sido ampliamente difundida, especialmente por
aspectos como la temá�ca (conflictos bélicos, establecimiento de la economía industrial), así como por la
trascendencia geopolí�ca y cultural que el siglo XIX representó para el estado, es decir, el posicionamiento de Nuevo León en el plano nacional y su integración regional².

Consis�rá en cuatro apartados; en el primero de ellos se
muestra el perfil general de cómo se ha escrito la historia
local, mediante una revisión de las líneas narra�vas, sujetos y objetos históricos que caracterizan los estudios sobre
Nuevo León en el siglo XX. En la siguiente sección se aborda la problemá�ca que rodea a la escritura de la historia
polí�ca, considerando las diferentes caracterís�cas de la
misma en los años posteriores a la Revolución.
A lo largo de la tercera parte se buscó dar cuenta de la
literatura histórica sobre la ac�vidad polí�ca entre 1940 y
1970, especialmente considerando una fase de transición
historiográfica en lo que respecta a ese periodo. Finalmente, en el cuarto apartado se lleva a cabo un balance
de los retos y posibilidades que existen para la revisión y
reescritura de la historia polí�ca de Nuevo León.

Dado que se trata del obje�vo de este ensayo, se hará
énfasis en la situación historiográfica local que se relaciona con el siglo XX. Uno de los primeros elementos que
caracterizan a esta producción literaria, �ene que ver con
la temporalidad que en que se han centrado la mayoría
de los estudios sobre esta centuria; gran parte de ellos se
limita al periodo 1910, con el estallido de la Revolución
mexicana, hasta 1940, con la aparente conclusión de dicho escenario histórico. Además de lo anterior, ese lapso
de 30 años se ha considerado como un ejercicio
adecuado para dis�nguir una serie de cambios complejos
en el país debido a la Revolución³. Más adelante se profundizará al respecto.

La historia polí�ca representa uno de los diferentes
medios para analizar y comprender la realidad actual, mas
en el panorama local se requiere reconocer esa veta y
cues�onar la forma en que se ha elaborado. Se determinó
centrar la propuesta en los años que van de 1917 a 1970,
periodo considerado como el de la consolidación de las

1 Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades, Maestro en Ciencias Políticas y Doctor en Filosofía con acentuación en estudios de la cultura
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Catedrático en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Coeditor de la revista Academia Semper, de
la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
2 Manuel Ceballos Ramírez, Cuatro estados y una frontera, p. 2.
3 Alan Knight, La revolución cósmica.

CULTURA REGIONAL

6

En el ámbito local, los estudios sobre la Revolución han
predominado en el campo de análisis. Las diferentes
batallas y el arribo de tropas militares (huer�stas, villistas
y carrancistas) son los ejes conductores de dicho proceso,
destacando las acciones par�culares de cada bando⁴.

fueron editadas, muchas de ellas en el úl�mo cuarto del siglo
XX, han abundado. Si bien pretendieron dar cuenta de prác�camente todo (si eso es posible) lo acontecido en el estado,
se notará que se abarcan aspectos superficiales. En primera
instancia, se centran en Monterrey y lo que cons�tuye su
área metropolitana; aunado a ello destacan datos individuales de crecimiento demográfico, urbano, producción agrícola
e industrial, sucesos relevantes, así como una periodización
basada en las administraciones gubernamentales⁹.

Por otra parte, el crecimiento económico del estado entre 1918 y 1940, originado en el úl�mo cuarto del siglo XIX,
dio pie al estudio de las agrupaciones obreras en sus diferentes facetas, desde el mutualismo, influenciado por las
doctrinas socialistas provenientes de Europa y Estados
Unidos, hasta los sindicatos “blancos” o de empresa. Los
trabajos de Óscar Flores y Michel Snodgrass, se colocan
como referentes indispensables para este giro de análisis
en la década de los noventa⁵, el cual se enmarcó por la desintegración de la Unión Sovié�ca, así como de la revaloración de la situación del “proletariado” vinculado al
materialismo histórico.

En la úl�ma década, las líneas de inves�gación, así como
los sujetos y objetos históricos, se han ampliado, permi�endo una mayor comprensión del siglo XX. Sobre las temá�cas,
como la historia de la educación y la cultura, es per�nente
mencionar las contribuciones de José Roberto Mendirichaga y Norma Ramos Escobar. El trabajo de Mendirichaga¹⁰
presenta un recorrido por las diferentes expresiones culturales, ar�s�cas, autores(as), ins�tuciones y demás del quehacer intelectual en el estado a lo largo del siglo (19001999), brindando importantes referencias sobre el tema
mediante una organización cronológica convencional.

Si bien se le atribuyen rasgos al movimiento obrero como
determinación, apoyo mutuo y compromiso de clase, la
conclusión de los autores es fatalista: los patrones terminan
por disolver la posibilidad del cumplimiento de los derechos
laborales. A propósito del sector patronal, los estudios al
respecto no han sido menores. Para la primera mitad del siglo XX, el empresariado radicado en Monterrey pasó a
conver�rse en un agente social y cultural de gran relevancia,
además de jugar un papel trascendente en la polí�ca local.

Por su parte, Norma Ramos¹¹ genera una propuesta innovadora, tanto metodológica, como por el uso y variación de
las fuentes a las que recurrió para llevar a cabo su estudio.
Retoma planes curriculares y cuadernos y otros materiales
didác�cos de los escolares de principios de siglo, presenta
un panorama del pensamiento colec�vo que, si bien no es
novedosa la propuesta en general, para la historia local es
indispensable, ante la ausencia de estudios académicos
como el de Ramos Escobar. A éste pueden sumársele variados textos que a�enden los diferentes campos de la ac�vidad cultural en Nuevo León en el siglo XX¹².

Los diferentes proyectos sindicales e industriales dictados por los gobiernos posrevolucionarios fueron aprovechados por el empresariado para consolidar su posición en
el estado, además de permi�rles el desarrollo de sus ac�vidades fabriles y financieras, no sólo a nivel estatal sino
por toda la república. Michel Snodgrass, de nueva cuenta,
y Alex Saragoza son ejemplos de esta corriente⁶. Durante
la década de los ochenta se desarrolló una edición más crí�ca sobre este sector, a manos de Abraham Nuncio⁷,
durante la fase neoliberal de México.

Finalmente, para cerrar este apartado, es per�nente
apuntar una de las obras más importante sobre y para el
estudio de la centuria pasada. El Fondo Editorial de Nuevo
León publicó en 2007 Nuevo León en el siglo XX, una serie
de tres tomos a manera de compilación con obras de diferentes autores locales. A través de La transición al mundo
moderno: del Reyismo a la reconstrucción 1885-1939
(tomo 1), La industrialización del segundo auge industrial a
la crisis de 1982 (tomo 2) y Apertura y globalización. De la
crisis de 1982 al fin de siglo (tomo 3), se presenta un recorrido general por la historia del estado en los úl�mos años.

De lo revisado hasta el momento, se puede ceñir la historiogra�a nuevoleonesa a dos aspectos: una temporalidad específica (1910-1940); y ejes temá�cos limitados
(conflicto bélico, obreros y empresarios). Si bien es cierto
el predominio de ciertas caracterís�cas temá�cas y
temporales, algunos otros estudios han intentado renovar
los planteamientos metodológicos y conceptuales para el
análisis extenso de casos concretos sobre la historia económica y laboral del estado⁸.

Aunque se trata de la única obra de su clase, recopila
otros textos –aquí mencionados–, en su forma sinté�ca,
por lo que pueden señalarse dos criterios para su revisión.
En primera instancia, poco contribuye con material original
para esta edición, aunado al uso de una periodización
convencional; y, segundo, –a su favor–, retoma importantes
obras que van desde la óp�ca histórica, alternando entre

Por otro lado, la elaboración de historias generales del estado, es decir, que abordan información desde las exploraciones españolas del siglo XVI, hasta el momento en que

4 Rocío González Maiz, El huer�smo en Nuevo León; Jesús Ávila, “Nuevo León en la revolución mexicana”; Mario Treviño, Entre villistas y carrancistas.
5 Óscar Flores, Burguesía, militares y movimiento obrero en Monterrey; Michel Snodgrass, La lucha sindical y la resistencia patronal en Monterrey, México: 1918-1940.
6 Michel Snodgrass, Deferencia y desa�o en Monterrey; Alex Saragoza, La élite de Monterrey y el Estado mexicano.
7 Abraham Nuncio, El grupo Monterrey.
8 Javier Rojas, Historia de la cultura laboral en la Fundidora Monterrey S.A.: (1936- 1969); Reynaldo de los Reyes Pa�ño, La economía ganadera de Nuevo León.
9 Rodrigo Mendirichaga, Los cuatro �empos de un pueblo.
10 José Roberto Mendirichaga, “La educación y la cultura en el Nuevo León del siglo XX”.
11 Norma Ramos Escobar, La niñez en la educación pública nuevoleonesa, 1891- 1940.
12 Miguel Covarrubias (ed.), Desde el Cerro de la Silla: artes y letras de Nuevo León; Luis Mar�n García Gu�érrez, Albores del teatro universitario en Nuevo
León; Alfonso Ayala Duarte, Músicos y música popular en Monterrey (1900-1940); Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga, Historia social del cine en Monterrey
durante el Porfiriato y la Revolución mexicana (1898-1927).

7

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

los tomos trabajos de corte sociológico, cultural y urbanís�co, entre otros, permi�endo una visión interdisciplinar de
la historia de Nuevo León. Sin embargo, aun en esta obra,
poco o nada se abona al análisis de los procesos polí�cos
del estado desde una perspec�va histórica.

respecto podría permi�r la comprensión integral del sistema de relaciones sociales de Nuevo León, conociendo la
naturaleza polí�ca, jurídica y social de este documento.
Se ha caracterizado al periodo posrevolucionario,
especialmente entre 1920 y 1940, en el que surgieron las
ins�tuciones que dominaron la vida polí�ca del país por el
resto del siglo, algunas de las cuales permanecen vigentes.
Igualmente, los estudios sobre las ins�tuciones podrían dividirse en dos: aquellas ins�tuciones que cumplen un papel estrictamente polí�co, y aquellas que no lo son.

2. El periodo posrevolucionario a través de sus procesos,
1917-1940
A decir de Arnaldo Córdova, “nuestro �empo histórico, está
marcado por ese fenómeno de trascendencia [nacional]
que es la Revolución mexicana”, debido a que ha definido
polí�camente los períodos sucesivos. Consideraba, en la década de los ochenta, que la Revolución “es nuestro referente, pensamos a par�r de ella, nos movemos por ella o contra
ella” ya que “funda una nueva dimensión histórica […] debido a la singular par�cipación de las masas populares”¹³.

Respecto al primer caso, los par�dos polí�cos¹⁷ encabezan el listado, pues se les ha considerado como las únicas
agrupaciones par�cipantes en el proceso polí�co-democrá�co, ya que el concepto de par�cipación ciudadana no
sería efec�vo sino hasta la década de los ochenta. Lo
anterior cabría contextualizarlo en el predominio unipar�dista y en la centralización de la toma de decisiones
del siglo pasado.

Si bien es cierto que la Revolución cons�tuyó una parte
esencial del siglo XX, procesos como la globalización, la
apertura neoliberal y la alternancia polí�ca permi�eron un
periodo de revisionismo historiográfico, que llevó a la
despoli�zación de la historia y a analizarla desde una
perspec�va crí�ca-académica¹⁴. Esta afirmación cons�tuye
una oportunidad para revalorar y replantear las problemá�cas de la labor histórica. El caso de la historiogra�a
nuevoleonesa no es la excepción, pues la literatura sobre el
siglo XX también se ha cimentado en el conflicto revolucionario y en sus consecuencias en los decenios posteriores.

Por otro lado, los gobiernos del periodo señalado consideraron indispensable destacar la ideología revolucionaria
a través de diferentes acciones. De ahí que se realicen los
estudios sobre ins�tuciones públicas no polí�cas, pero si
poli�zadas; para el caso de Nuevo León, la Universidad
(1933) constata lo afirmado, pues en diferentes ocasiones
representó espacio de pugnas entre facciones rivales.
Conflictos que radicaron en la elección de rectores ligados
al gobierno estatal, la reforma de la Ley Orgánica o el predominio de ac�vidades polí�cas varias en detrimento de la
calidad académica, la caracterizaron hasta que se le otorgó
la autonomía (1971)¹⁸.

En este sen�do, el legado de la Revolución ha sido abordado, como ya se an�cipó, en múl�ples estudios, aunque
enfa�zando el aspecto militar. En lo concerniente al ámbito polí�co, la narra�va centra su atención a par�r del establecimiento defini�vo del bando cons�tucionalista en
Monterrey (1915) y la entrada en vigor de la Cons�tución
en 1917. Estos referentes delimitaron la línea principal en
la historia polí�ca local del siglo pasado: informar sobre las
ac�vidades administra�vas de los diferentes gobiernos,
estatal-principalmente-, y municipales.

Revisión diferenciada requiere la obra de Gustavo H. Pérez
Daniel¹⁹, ya que se trata de una las pocas obras de análisis de
historia polí�ca local. Este trabajo se centra en 1933, ya que
el autor afirma que se trató de un año indispensable para
comprender el paso de Nuevo León a la modernidad, justo
con la fundación de la Universidad. Después de un minucioso
recorrido por los 90 años previos, concibe a esta ins�tución
como el punto culminante de una serie de circunstancias
polí�cas, sociales y culturales que despuntaron después de
la Revolución. Si bien el trabajo intenta reconstruir crí�camente la esfera pública estatal –especialmente a través
de fuentes hemerográficas y con fundamento en la filoso�a
polí�ca–, logra mostrar el perfil del gobierno nuevoleonés de
principios de siglo como un híbrido de elementos de la polí�ca regional pre y posrevolucionaria.

Pese a la aparente sencillez de la temá�ca, a par�r de
ella se desprenden líneas específicas. Los textos, entonces,
podrían dividirse de acuerdo con el enfoque que adquieren; entre ellos destacan los que se centran exclusivamente en nombrar a cada gobernador y alcaldes, y describir sus tareas al frente del gobierno (obras públicas,
hacienda, desarrollo urbano). El análisis prác�camente se
deses�ma, pero ofrecen una gran can�dad de referencias
para ahondar sobre otros procesos¹⁵.

Desde otro ángulo, el tema de las elecciones también ha
logrado colocarse como objeto de estudio entre los historiadores de la localidad. De acuerdo con François XavierGuerra, en el periodo electoral “la ac�vidad polí�ca renace
[…] cada grupo de las élites polí�cas busca colocarse en la

En contraste, escasos son los trabajos dedicados al estudio de los poderes legisla�vo y judicial, así como de la
trascendencia sociohistórica de la Cons�tución vigente,
emanada del proceso revolucionario¹⁶. El profundizar al

13 Arnaldo Córdova, “La historia, maestra de la polí�ca”, pp. 133 y 136.
14 Alan Knight, La revolución cósmica.
15 Véase: Ricardo Covarrubias, Gobernantes de Nuevo León: 1582-1991; Abel Moreno López, Guía cronológica de la historia polí�ca de Nuevo León; Isabel
Ortega Ridaura, María Isabel y María Gabriela Márquez Rodríguez, Génesis y evolución de la administración pública de Nuevo León.
16 Congreso del Estado de Nuevo León, Historia legisla�va y parlamentaria del Estado de Nuevo León: desde el 16 de diciembre de 1917 hasta el 21 de febrero
de 2003; Universidad Autónoma de Nuevo León, Las Cons�tuciones y las Leyes orgánicas, a través de la historia de Nuevo León.
17 Gustavo Herón Pérez Daniel, Los primeros años del PAN en Nuevo León, 1939-1946: una historia del desarrollo organiza�vo; Rodrigo Mendirichaga, Acción
Nacional: oposición y gobierno en Nuevo León.
18 César Morado Macías, Del proyecto socialista al de unidad nacional; Juana Idalia Garza Cavazos, La educación socialista en Nuevo León, 1934-1940; Susana
Acosta Badillo, Francisco A. Cárdenas. Gobernador de Nuevo León 1931-1933. Fundador de la Universidad.
19 Gustavo Herón Pérez Daniel, Historia polí�ca de Nuevo León 1842-1933. Hacia una historia de la esfera pública neolonesa.

CULTURA REGIONAL

8

competencia por el poder”²⁰, y en el contexto posrevolucionario se requería mantener y reafirmar los gobiernos
locales y el nacional. De ahí la trascendencia de estos procesos a nivel local, especialmente porque no sería sino hasta después de 1946 cuando se redujo la autonomía estatal al mínimo; entre 1920 y 1940 todavía fue posible la
realización de con�endas compe��vas, pero muchas
veces con presiones de por medio, provenientes, sobre
todo, del sector empresarial local²¹.

de los gobiernos federal y estatal en materia económica no
escapó de la óp�ca de los historiadores, centrando su
atención en las decisiones gubernamentales al respecto²⁵.
El estudio de las siguientes décadas viró un poco su línea, puesto que la interpretación histórica se aleja un poco
del binomio polí�ca-poder, para tratar de explicar ac�vidades polí�cas no necesariamente llevadas a cabo por sus
protagonistas tradicionales, es decir, los polí�cos y funcionarios. Además de la construcción de la Ciudad Universitaria por ges�ón de Raúl Rangel Frías, primero como rector
de la Universidad de Nuevo León (1949-1955) y después
como gobernador del estado (1955-1961), el decenio de
los cincuenta pasa inadver�do por los historiadores locales, y no sólo en lo que a historia polí�ca respecta.

3. Consolidación y cues�onamiento del sistema polí�co,
1940-1970
Los primeros treinta años posteriores al movimiento revolucionario representaron una serie de fases sumamente
complejas, ya que persis�eron las inconformidades de
ciertos sectores que se manifestaron por medios violentos. Aún con la elección presidencial de 1940, las armas de
fuego marcaron el ritmo del proceso; pero en ese mismo
decenio se determinaron los mecanismos ins�tucionales
que el gobierno mexicano emplearía para organizar la ac�vidad polí�ca nacional.

Por lo anterior, vale la pena centrarse en los años sesenta.
La mayoría de los trabajos sobre la década �enen como eje
conductor el análisis de las diferentes movilizaciones sociales en el estado, específicamente en Monterrey. El contexto
de la guerra fría, el temor –fundamentado o no– al comunismo, así como la presencia de la ideología marxista en diferentes espacios culturales de la localidad encabezan el listado de la literatura. El gobierno pasará de garante de la paz
social al genuino detentor de la violencia legí�ma mediante
la represión; Máximo de León Garza presenta un panorama
general de la década, confirmando el ambiente de tensiones esporádicas entre la sociedad regiomontana²⁶.

Como resultado de ello, la estabilidad polí�ca fue la
constante, lo que se tradujo en el ámbito económico como
el “Milagro mexicano” de los años cincuenta y sesenta;
ello, sin embargo, no eximió al gobierno federal de crí�cas
por parte de ciertos sectores sociales, que acusaron a los
dirigentes de autoritarios, situación que culminó en el movimiento estudian�l de 1968²².

Las manifestaciones sociales contra decisiones emanadas
del gobierno federal, y secundadas por el estatal, han sido
tomadas en cuenta. Ejemplo de ello fue la manifestación en
Monterrey de asociaciones de padres de familia contra la
creación de los libros de texto gratuitos, inicia�va del presidente Adolfo López Mateos (1958-1964) y del Secretario de
Educación a nivel federal, Jaime Torres Bodet²⁷.

Pese a la complejidad y amplitud temá�ca del periodo
señalado, la producción historiográfica local �ende a ser
rela�vamente escasa. De nueva cuenta, los procesos electorales se presentan como los estudios más próximos a la
realidad socio-histórica de la localidad, destacando la
preeminencia del Par�do de la Revolución Mexicana
(PRM) –Revolucionario Ins�tucional (PRI) a par�r de
1946–, así como las ac�vidades del gobierno estatal²³. A
través de estos procesos podría interpretarse a la década
de los cuarenta como de definición, acompañada del
contexto bélico tras la entrada de México en la Segunda
Guerra Mundial (1942), así como la cares�a de alimentos
y sus respec�vas implicaciones sociales²⁴.

De mayor atención han sido los estudios acerca de la
búsqueda por la autonomía universitaria. Influenciados
por lo sucedido en octubre de 1968, estudiantes y profesores de la UNL comenzaron a cues�onar el hecho de que el
ejecu�vo estatal tomara las decisiones en la ins�tución
educa�va. La administración de Eduardo Elizondo tuvo
que sortear las inconformidades estudian�les para reformular la Ley Orgánica. El episodio ha sido revisado
desde diversas óp�cas: desde una visión crí�ca por la supuesta intransigencia gubernamental que no resolvió favorablemente la propuesta magisterial y estudian�l²⁸, hasta
otras más ma�zadas en las que se prepondera la capacidad de organización social ubicando los hechos en un
contexto determinado²⁹.

Como legado de la guerra mundial, la Industrialización
por Sus�tución de Importaciones se convir�ó en el eje
principal de la polí�ca económica mexicana a finales de los
años cuarenta. Monterrey y algunos municipios aledaños se
convir�eron en los espacios de mayor dinamismo industrial,
después del periodo porfiriano previo (1890-1910). El papel

20 Citado por: Ibíd., p. 130.
21 Véase: Daniel Sifuentes Espinosa, Las elecciones en Nuevo León 1917-1929; Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo, Elecciones, rebelión y transición polí�ca en
Nuevo León durante el año de 1923; Luis Enrique Pérez Castro, Grupos de presión durante el cardenismo. Las agrupaciones empresariales de Monterrey,
México, en 1935.
22 Luis Medina Peña, Hacia el nuevo Estado.
23 Héctor Jaime Treviño Villarreal, “Plebiscitos e imposición. Los candidatos a la gubernatura de Nuevo León, 1943 y 1949”; Benjamín Palacios Hernández,
Páginas sobre Arturo B. De la Garza.
24 Jesús Ávila, “A propósito de los 40´s: inquietud social, 1942”.
25 César Morado Macías, “Los cuarentas: el segundo auge industrial de Monterrey”; Isabel Ortega Ridaura, Polí�ca fiscal e industria en Monterrey (1940-1960).

9

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

interior de la comunidad de historiadores locales, la formulación

También en el ámbito social, la confrontación entre
colonos posesionarios en el sector “Tierra y Libertad” con
las autoridades locales, buscando los primeros que se
legalizara su ocupación de predios irregulares. Como escenario el ámbito urbano y como agentes a migrantes de
otros estados de la república que aspiraban a mejorar sus
condiciones de vida, se localizan las respuestas del gobierno estatal desde finales de los sesenta, prác�camente
toda la década de los setenta, e incluso hasta principios de
los ochenta. La presencia de organizaciones como CNOP y
la CTM acompañaron a los protagonistas a través de su
orientación de organización: la polí�ca popular³⁰. Se trata,
pues, de la introducción de un grupo social marginal, tanto
de las polí�cas públicas como de la historiogra�a local.

an� centralista y regionalista […], la enseñanza y la difusión de los
estudios históricos, las alianzas entre la polí�ca estatal y conocimiento histórico y, entre este úl�mo y un representa�vo sector de
la inicia�va privada³⁴.

Aún y con el panorama que presenta Ceballos, a veinte
años de distancia “hace falta un diagnós�co más amplio y
detallado, contrastando las variables temá�cas, temporales, teóricas y metodológicas”. Se requiere, además, la “revisión del estado de la cues�ón cada diez años y la definición de metas de integración [académica] a mediano y
largo plazo”³⁵. Efec�vamente, como quedó evidenciado, las
áreas de oportunidad para el estudio del siglo XX en Nuevo
León son amplias, lo mismo ocurre con la historia polí�ca.
Por un lado, extender la temporalidad más allá de 1940,
con el fin de comprender integralmente procesos de largo
plazo. En segunda instancia, considerar el estudio de los
acontecimientos recurriendo a herramientas teóricas y metodológicas adecuadas, es decir, evitar concentrarse en la
línea narra�va-descrip�va de aquéllos, lo que enriquecería
el análisis histórico. Del mismo modo, optar por sujetos y
objetos históricos que se han encontrado al margen; para
el caso de la historia polí�ca, se requiere exponer la par�cipación de las mujeres y de los grupos sociales, la situación
de la izquierda, del discurso como acción polí�ca, los mecanismos de propaganda y de representación polí�ca.

En síntesis, el panorama historiográfico sobre el
acontecer polí�co de Nuevo León permite amplias posibilidades. Nuevas líneas temá�cas, metodológicas y conceptuales brindan opciones para la inves�gación académica,
por lo que hay que considerar las tareas pendientes en
materia de fuentes, herramientas y espacios para lograr estos obje�vos.
4. Retos y posibilidades de la historia polí�ca contemporánea
Este somero ejercicio acerca de la revisión historiográfica
puede afirmarse que cumplió de forma general el obje�vo
de esta rama de la historia, es decir, dar una idea “de la
manera en que se ha conceptualizado, descrito o referido”
un proceso histórico. Se destacaron los rasgos de la historia polí�ca, con las “par�cularidades del autor [autores]
como pretensión, metodología, posición ideológica” y
también “cómo se construyen las categorizaciones sobre
objetos determinados”³¹.

Pero lo anterior plantea una cues�ón importante, ¿existen fuentes suficientes para cumplir con esta tarea? En lo
que respecta al siglo XX, las publicaciones impresas y
periódicas son abundantes, además que su consulta se
vuelve más accesible, ya que se ahorra la labor paleográfica. Además, los acervos documentales en la localidad son
amplios y se encuentran ordenados y catalogados para
provecho de los inves�gadores y del público en general.
Entre ellos se encuentran acervos públicos como: el Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), los archivos
municipales, el del Congreso del Estado, de la Arquidiócesis de Monterrey, el de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, del Tribunal Superior de Jus�cia y la Hemeroteca de
la Capilla Alfonsina (UANL)³⁶.

Si bien el ámbito local no ha sido el más fecundo en estudios académicos sobre historia, y menos aún los trabajos
sobre historiogra�a³², tampoco sería adecuado hablar
desdeñosamente de la narra�va nuevoleonesa. Por su parte, Manuel Ceballos afirma que la producción historiográfica en Nuevo León ha sido rela�vamente amplia –
especialmente sobre el siglo XIX–, por tres caracterís�cas
esenciales. Primero, por “el progreso material y cultural de
la ciudad [Monterrey]”, dotándole de una importancia
par�cular. Segundo, debido a la constante “búsqueda de
una iden�dad regional y local […] frente a los procesos de
centralización”. Y tercero, por las “diversas ins�tuciones
académicas que �enen que ver con la ciencia y la cultura”.
Más adelante se profundizará sobre la úl�ma idea.

De hecho, algunos acervos privados se encuentran disponibles para consulta, con previa autorización: Centro de
Inves�gaciones Empresariales del Noreste (CIEN), el archivo histórico del grupo FEMSA, los archivos del Ins�tuto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
(ITESM), y el acervo histórico de la Universidad de
Monterrey (UDEM). Algunos acervos, públicos y privados,
se encuentran en labor de digitalización.

El mismo historiador informa sobre “los elementos del
quehacer historiográfico de Monterrey y su región”:

Uno de los principales retos para la realización de
cualquier inves�gación, es la disponibilidad de recursos,
económicos e infraestructurales, principalmente. Pese a

El nacimiento de las ins�tuciones, las facetas epistemológicas de
producción historiográfica, la diversidad de orientaciones al

26 Máximo de León Garza, Los dorados años sesentas en Nuevo León: una reflexión.
27 Jesús Ávila, “¡En manos libres, siempre libros! La rebelión contra el libro de texto gratuito, 1962”.
28 Carlos Ruiz Cabrera; La autonomía de la Universidad de Nuevo León; Máximo de León Garza, Las izquierdas y las derechas en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
29 Óscar Flores, La autonomía universitaria, 1968-1971.
30 Juan Ángel Sánchez, “Movimientos sociales en Monterrey”.
31 César Alejandro Salinas Márquez, “Paisaje sobre Monterrey: una revisión historiográfica”, pp. 205-206.
32 Celso Garza Guajardo et al., Panorama bibliográfico e historiográfico de Nuevo León; Edgar Iván Espinosa Mar�nez, “La prác�ca historiográfica en Nuevo León”.
33 Manuel Ceballos Ramírez, Historiogra�a nuevoleonesa, pp. 1-2.
34 Ibíd., p. 6.
35 Eva Rivas et al., “La historia del noreste y desde el noreste”, p. 125.

CULTURA REGIONAL

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estas circunstancias, la labor interins�tucional ha aumentado considerablemente en la úl�ma década, pues diferentes centros académicos generan espacios para el
desarrollo de las inves�gaciones históricas: el Colegio de
Historia y Estudios de Humanidades y el Centro de Estudios Humanís�cos, ambos en la Universidad Autónoma
de Nuevo León; el ITESM; la UDEM a través de su Centro
de Estudios Históricos; el Colegio de la Frontera Norte
(COLEF), sede Monterrey; y el Centro de Inves�gaciones
y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS)
sede Monterrey, encabezan la lista.

labores, dependerá de aspectos como la disponibilidad y el
interés de los inves�gadores, así como la ampliación de las
condiciones ins�tucionales para con�nuar.
A las tareas pendientes habría que sumar la de revisar y
contrastar lo realizado sobre historia polí�ca en otras la�tudes,
cómo se han escrito esas historias a nivel regional, nacional e,
incluso, internacional. Esto es todavía una ac�vidad de mayores
dimensiones, pero que requiere completarse si se aspira a
(re)escribir la historia de la vida pública de Nuevo León.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Por su parte, la difusión de la historia escrita corre a
cargo de diferentes publicaciones. Por ejemplo, las revistas A�sbo. Una mirada a la historia; Actas. Revista de
historia de la UANL; Reforma siglo XXI. Órgano de difusión cultural; Sillares, del Centro de Estudios Humanís�cos de la UANL; Cáthedra, de la Facultad de Filoso�a y
Letras de la UANL; Academia Semper, de la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca. De
reciente aparición, Cultura Regional, del Centro de
Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro
de la UANL, donde ahora se publica este trabajo.
Además, es de destacar la labor del Fondo Editorial de
Nuevo León, a cargo de CONARTE, por las publicaciones
de historia local y regional.

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Gobernador de Nuevo León 1931-1933. Fundador de la Universidad. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
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Presente. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
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no. 11, pp. 4-19.

Así pues, las tareas y los retos para el análisis de la
historia polí�ca son variados, mas existen las posibilidades adecuadas para cumplirlas. A ello se debe
agregar la constante profesionalización de la labor histórica a nivel local y regional, y el hecho de que nuevas
generaciones de historiadores e historiadoras buscan
cumplir con esas tareas en Nuevo León.

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Monterrey (1900-1940). México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.
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Consideraciones finales

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cien años después. México: Universidad Autónoma de Nuevo León, Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Después de llevar a cabo este balance de la producción
historiográfica en Nuevo León, con par�cular atención en
la historia polí�ca, podrían destacarse algunos elementos
de importancia. Los estudios del enfoque seleccionado
aún requieren mayores esfuerzos para consolidarse como
una línea de inves�gación destacada en la localidad, ya
que aspectos como el desarrollo económico y los estudios
obreros con�núan predominando para el periodo 1917 a
1970. Si bien son trascendentes, el estudio del ámbito
polí�co podría arrojar mayores luces que complementen
aquéllos, o simplemente para cons�tuirse como una veta
independiente que analice otra parte de la realidad sociohistórica nuevoleonesa.

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Covarrubias, Miguel (ed.) (1992). Desde el Cerro de la
Silla: artes y letras de Nuevo León. México: Universidad
Autónoma de Nuevo León.

Las inquietudes de este trabajo no se basaron en revisar
exhaus�vamente la labor historiográfica al respecto, sino
presentar un somero estado de la cues�ón puesto que,
como se informó, no existe ningún estudio académico que se
dedique a cumplir esta primera tarea. Habrá que ahondar
más al respecto, al mismo �empo que se vayan escribiendo
las historias sobre la polí�ca que aún están pendientes. Queda claro, sin embargo, que esto tomará �empo, pues aunque
existen algunas posibilidades para el cumplimiento de estas

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en Nuevo León: una reflexión. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
De León Garza, Máximo (2000). Las izquierdas y las derechas en la Universidad Autónoma de Nuevo León. México:
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CULTURA REGIONAL

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13

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Un viaje urbano desde las primeras
tiendas departamentales en Monterrey

Hierro fue construido con cinco pisos y se caracterizó por
sus estructuras de hierro y acero. Tuvo tanto éxito que hasta
se verificó la ampliación de sus instalaciones en dos ocasiones. Sin embargo, el edificio sufrió un incendio en 1914, y
fue reinaugurado hasta 1921, ahora con detalles Art Deco y
Art Nouveau en su arquitectura⁸.

rriente”. También señala que se exhibían mantelería, ropa
blanca, moda para damas, adornos, guantes y ar�culos religiosos. Igualmente, la misma �enda decía: “cada 15 días
se reciben mercancías de Europa y novedades de París”. De
tal manera, “la Sorpresa de Monterrey no era una �enda
exclusiva para fi�s”¹¹.

Sofía Guajardo Acosta 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

El historiador Isidro Vizcaya Canales escribió que a inicios
de noviembre de 1882 se anunció que acababan de llegar
a Monterrey “las tres maravillas del siglo XIX: El Alivio del
Mundo, para curar cualquier dolencia; Las Gotas de la Belleza, para eliminar espinillas y manchas de la piel, y la Vida
del Pelo, para el pelo sano y abundante”².

Unidos a través de esta frontera en Tamaulipas, y posteriormente con la Ciudad de México. El lugar al que llegó
el primer ferrocarril se encontraba al final de la avenida
Progreso —actual Pino Suárez y Colón—, si�o en el que en
1896 se inició la construcción de la estación Unión⁵. En
este contexto, el mundo se encontraba más conectado
que nunca. Monterrey contaba con una línea directa de
comunicación con Estados Unidos, país que a su vez atravesaba por un periodo álgido de desarrollo económico. Por
tanto, la ciudad regiomontana estaba más cercana a las
nuevas ideas con respecto a comercios y a la producción
de nuevos espacios urbanos.

Este pequeño fragmento representa una de las ideas
principales del presente ar�culo. En éste se rastrearán las
primeras �endas departamentales establecidas en
Monterrey a finales del siglo XIX y principios del XX, y se
hará un breve recuento sobre las condiciones económicas
y polí�cas que fueron indispensables para la gestación de
estos establecimientos. Además, se propone la idea de que
estos lugares surgieron no sólo por la clara necesidad de
ropa e indumentaria nueva, sino también como espacios
dentro del núcleo urbano en una ciudad moderna.

La moda y la ropa no fueron una excepción, y la manera
en que ésta se comenzaba a producir y a consumir fue a
par�r de �endas departamentales. Eugenia Crusco
puntualiza que en este contexto de modernización y
transformación económicas y sociales florecieron las primeras �endas de La�noamérica, con México como epicentro con Fábricas de Francia en 1847 y posteriormente El
Palacio de Hierro en 1891.

De tal manera, como expone Vizcaya, el siglo XIX fue determinante para la formación de la ciudad regiomontana.
Para finales de éste, la población rondaba los 64 mil habitantes. Y este número se reflejó en la arquitectura y el
urbanismo de la ciudad como documentación histórica³.

Este úl�mo con�núa siendo un importante centro comercial incluso después de más de un siglo. Según su si�o
web, los hermanos Jules y Henri Tron formaron la sociedad
J. Tron y Cía., luego de vender las Fábricas de Francia para
con�nuar con su siguiente proyecto: establecer la primera
�enda departamental en México. Para lograr su obje�vo,
adquirieron un terreno de 625 metros cuadrados en las
an�guas calles de San Bernardo y el pasaje la Diputación
—actuales avenidas de Venus�ano Carranza y 20 de noviembre—, en el centro de la capital del país⁷.

Un suceso determinante para la ciudad ocurrió el 31 de
agosto de 1882 con la llegada de la línea del Ferrocarril
Nacional Mexicano, porque permi�ó la apertura nacional
e internacional. Vizcaya además destaca el inicio del
servicio de tranvías urbanos, la instalación de la luz producida por electricidad y el servicio telefónico que
complementaba el telegráfico. Estos elementos eran “todo
en conjunto coadyuvantes de un nuevo perfil urbano que
trastocará la vida co�diana”⁴.

Este edificio fue construido inspirándose en Le Bon Marché, un gran almacén en París, así como en algunas �endas
de Nueva York, Londres y Chicago. El primer Palacio de

El ferrocarril llegó proveniente de Nuevo Laredo. Así,
Monterrey se conectó en un primer momento con Estados

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es becaria del Centro de Estudios
Humanís�cos de la UANL, donde desarrolla la inves�gación: “Contracultura en la iden�dad juvenil a través de la moda en Monterrey, 1960-1970”.
2 Armando V. Flores Salazar, “Monterrey, 1882”, p. 29. .
3 Ibíd., p. 27.
4 Ídem.
5 Adrián Garza Dragus�novis, “Orígenes de una ciudad industrial”, p. 30.
6 Eugenia Crusco, “La gran �enda departamental: una oportunidad para comprar y socializar”, disponible en: h�ps://blogatarraya.com/2021/07/28/la-gran�enda-departamental-una-oportunidad-para-comprar-y-socializar/
7 “¿Cuál es la historia de Palacio de Hierro y quién está al frente de la cadena de �endas?”, disponible en: h�ps://www.elfinanciero.com.mx/empresas/
2023/11/18/quien-es-el-dueno-de-palacio-de-hierro-y-cual-es-su-historia/

CULTURA REGIONAL

Para el año de 1900 decidieron construir un edificio más
adecuado para el negocio y contrataron al arquitecto angloamericano Alfred Giles. Para este momento, el arquitecto
había establecido un despacho de arquitectura en el centro
de Monterrey, desde donde atendió tres proyectos simultáneamente: el Banco Mercan�l y las �endas departamentales La Reinera y Sorpresa y Primavera¹². Sobre
esto, Isidro Vizcaya comentó lo siguiente:

14

Estaban en construcción en este año edificios tan importantes
como los de las casas comerciales Sorpresa y Primavera, inaugurado el 4 de sep�embre de 1901, y La Reinera, inaugurada el 13 del
mismo mes y año, así también el del Banco Mercan�l¹³.

En efecto, el 4 de sep�embre de 1901 se inauguró aquella joya arquitectónica. Se trataba de un edificio de tres pisos: las oficinas se encontraban en el tercer nivel, mientras
que en los primeros niveles estaba la �enda, donde
ofrecían ar�culos para dama y caballero importados de Europa y Estados Unidos. Igualmente, en este establecimiento se instaló el primer elevador de la ciudad, pero era muy
poco usado por la clientela del momento¹⁴.
En la �enda también se vendían telas de buena calidad que
eran elaboradas en la Fábrica de Hilados y Tejidos La Leona,
ubicada en el municipio de Garza García entre el río Santa
Catarina y el camino a Sal�llo, hoy boulevard Gustavo Díaz Ordaz. En ese momento, la fábrica también era propiedad de la
firma Manuel Cantú Treviño y Hnos.¹⁵ Isidro Vizcaya resume
el escenario comercial de la época de la siguiente manera:

Tienda Sorpresa y Primavera, 1900

En el norte del país este fenómeno también estaba ocurriendo. Sorpresa y Primavera se posicionaba como una de
las primeras �endas departamentales de Monterrey, fundada en 1891 en la calle del Comercio, actual Morelos en el
centro de la ciudad, entre Escobedo y Zaragoza⁹.

Algunas de las casas comerciales más importantes eran La Reinera,
de los señores Hernández Hnos., Sucs., fundada el año de 1855; V.
Rivero e Hijos, Sucs., establecida en 1843; la Casa Armendaiz; la Sorpresa y Primavera, de los señores Cantú Treviño Hnos., Sucs., fundada

El 1 de marzo de 1891 el señor Manuel Cantú Treviño y
sus hermanos José y Rufino, originarios de Salinas Victoria,
Nuevo León, se establecieron en Monterrey para iniciar
esta �enda en una casa de dos pisos con muros de sillar. En
sus inicios, Manuel pagaba renta por esa casa y después del
éxito del negocio decidió comprar la propiedad¹⁰.

en 1891; la droguería El León, establecida en 1876; la Ferretería
Langstroth, fundada en 1857; C. Holck y Cía. y la Casa Calderón¹⁶.

Décadas después, en 1926 el edificio sufrió un incendio
con pérdida total, y aunque fue reconstruido durante la década de 1930, Monterrey perdió un autén�co emblema
arquitectónico que ahora podemos observar solamente en
imágenes tomadas por quienes visitaron los almacenes de
Sorpresa y Primavera¹⁷.

Según Garza, su letrero principal anunciaba: “Gran establecimiento de ropa. El más espacioso local de la ciudad. El
sur�do más completo y abundante. Lujo, medio lujo y co-

8 Ídem.
9 Eloy Garza, “La Sorpresa de Ciudad de México y Monterrey”, disponible en: h�ps://www.sdpno�cias.com/columnas/monterrey-sorpresa-ciudad-mexico.html
10 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p. 38
11 Eloy Garza, “La Sorpresa de Ciudad de México y Monterrey”, disponible en: h�ps://www.sdpno�cias.com/columnas/monterrey-sorpresa-ciudad-mexico.html
12 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p. 41.
13 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 104.
14 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p. 45.
15 Ibíd., p. 42.
16 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 97.
17 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p.108-114.

15

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

También cabe retomar una reflexión del arquitecto Armando V. Flores, acerca de que “los objetos arquitectónicos históricos documentan no sólo la forma de vivir de su
�empo de origen, sino también la de las siguientes generaciones que al transformarlos para adecuar su función
a las cambiantes modas sociales, dejan con ello evidencias
obje�vas de la cambiante visión del mundo”²³. Dado lo
anterior, la revolución en los edificios departamentales es
una evidencia más de la gran metamorfosis arquitectónica
y urbanís�ca que ha experimentado la ciudad de
Monterrey a lo largo del �empo.
Como conclusión general podemos formular dos ideas
centrales. La primera es que, al observar los cambios en la
forma de construir la ciudad a par�r de las �endas departamentales, tomando como punto de par�da la industrialización y modernización, se iden�fican rupturas drás�cas desde el primer momento en que sucede la gestación
de toda esta base moderna.

La Reinera en la calle del Comercio, hoy Morelos, 1885

Ahora bien, podemos retomar aquí las ideas de Crusco,
quien llamó a estos lugares “templos del consumo” que
“eran ideales para pasar el �empo, desear y tocar ciertos
productos que antes estaban al alcance de unos pocos”.
Estas �endas contaban con caracterís�cas peculiares que
atraían tanto a mujeres como a hombres de todos los niveles y clases sociales. Así, “una clase media en ascenso
encontró en el consumo de bienes adquiridos en estos comercios de capital extranjero un novedoso es�lo de vida
que adoptó elementos modernos y cosmopolitas”¹⁸.

Si bien existen hasta el presente �endas departamentales como el mencionado Palacio de Hierro, éstas se han
conver�do prác�camente en exclusivas para clases socioeconómicas altas. Por otro lado, la alterna�va se
encuentra en �endas de moda rápida —fast fashion— que
predominan en los centros comerciales. Esto, además de
las diferentes problemá�cas en cuanto a la ropa como producto y moda, representa un factor importante en el consumo de ésta desde un tercer lugar. Es decir, las jóvenes ya
no van a las �endas departamentales con sus amigas para
ver lo que las demás están vis�endo y para después tomar
un café en el restaurante del lugar.

Por su parte, siguiendo a Crusco, estas �endas innovaron a nivel comercial con prác�cas diferentes como forma
de venta: el precio fijo, que daba fin a las prác�cas de
regateo, las promociones, la venta a crédito y las liquidaciones por temporadas¹⁹. En cuanto a la publicidad, las
ac�vidades comerciales eran difundidas diariamente por
la prensa a través de técnicas publicitarias que tenían una
función meramente persuasiva, pero también gráfica y esté�ca. Todos estos elementos se combinaron con la venta
a gran escala y la renovación de los stocks, lo que aseguró
el éxito de estas �endas²⁰.

Esta situación no es exclusiva de las �endas departamentales ni de los centros comerciales, porque la
falta de terceros lugares en la ciudad se evidencia en todos
los ámbitos: hacen falta parques, cines, bibliotecas, restaurantes y centros depor�vos accesibles para propiciar la socialización entre los miembros de la comunidad.

Esta mezcla de factores resultó en una revolución en los
procesos de compra y venta, pero también tuvo efectos a
nivel material en los propios edificios comerciales. Según
Crusco, “la mayoría de las �endas sumó a sus departamentos espacios des�nados al ocio y disfrute como restaurantes, salas de té, salones de belleza, heladerías y otros
salones propicios para realizar eventos y espectáculos”²¹.

Empero, la ávida necesidad de intercambio social,
par�cularmente entre los jóvenes, los lleva a buscar o crear
otras formas para generarlo. Es aquí donde surgen las �endas de segunda mano, los bazares en el Barrio An�guo de
Monterrey, las pequeñas bou�ques de diseñadores independientes y hasta la venta y compra en línea.

En este punto, es posible rescatar un concepto clave
para definir a estos edificios y centros de comercio: los
terceros lugares (third places en inglés). Dicho término fue
acuñado por el sociólogo Ray Oldenburg y alude a aquellos
lugares en los que la gente discurre entre el “primer lugar”
que es el hogar y “segundo lugar” que es el trabajo. Los
terceros lugares son pues los espacios des�nados a ac�vidades recrea�vas y de esparcimiento²².

Esto nos lleva a la segunda idea: la moda. Si bien la función
principal de estos pequeños lugares es conseguir piezas de
ropa, también es evidente su intención de fungir como nuevos
espacios de socialización y �empo de calidad. Por tanto, podemos entender la moda como algo que va más allá de la pura
ves�menta: es una herramienta de expresión fundamental
incluso en la arquitectura y el urbanismo de las ciudades.

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18 Eugenia Crusco, “La gran �enda departamental: una oportunidad para comprar y socializar”, disponible en: h�ps://blogatarraya.com/2021/07/28/la-gran�enda-departamental-una-oportunidad-para-comprar-y-socializar/
19 Ídem.
20 Ídem.
21 Ídem.
22 Suart M. Butler y Carmen Diaz, “‘Third places’ as community builders”, disponible en: h�ps://www.brookings.edu/ar�cles/third-places-as-communitybuilders/ .
23 Armando V. Flores Salazar, “Dos edificios privados en el museo de la Gran Plaza”, p. 26.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Entre algodón y tiliches. Los inmigrantes
libaneses y su inserción a la ciudad de Torreón
en el México posrevolucionario (1920-1940)
Margarita Isabel Arvide Basterra 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

en su mayoría mo�vados por la búsqueda de mejores
condiciones de vida, oportunidades laborales, conflictos bélicos o persecución religiosa, también hay quienes son mo�vados simplemente por la aventura o el amor.

Cabe destacar que las autoridades francesas sí tomaron medidas para detener el éxodo de los habitantes, con
el obje�vo de retener a la población y de emplearlos para
levantar al país de su situación económica. El 4 de
diciembre de 1924 se emi�ó el Decreto 2975 que restringía la salida de los libaneses. Empero, esto no frenó
enteramente la emigración⁴.

En lo que concierne a la presente inves�gación, es fundamental conocer las razones que los libaneses tuvieron
para abandonar el país de los cedros e internarse en el
ombligo de la Luna. El conocimiento de sus circunstancias a
inicios del siglo XX facilita comprender las caracterís�cas en
común y el perfil que compar�an quienes llegaron a México. Sobre esto Jacobs nos dice que:

Además, es necesario considerar que la Primera
Guerra Mundial terminó con la industria libanesa de la
seda, de fundamental importancia económica e histórica para la región. Marín señala que el Líbano intentó
retomar las labores en las fábricas al inicio de los años
veinte, pero no fue posible. Al ser dicha industria de las
principales actividades económicas de los libaneses, la
población vio agudizados sus problemas económicosociales y buscaron, por ejemplo, diversificar sus activos mediante la sustitución de los árboles de morera
(cuyas hojas son el alimento de los gusanos de seda)
por árboles de naranja. De tal forma que, fueron los
campesinos libaneses quienes resintieron la crisis y
conformaron el grueso de migrantes que se trasladaron
a Latinoamérica⁵.

La migración libanesa a México obedeció a factores sociopolí�cos y

Introducción

En par�cular, los ciudadanos de origen libanés se cons�tuyeron como uno de los grupos más exitosos debido a
su afinidad por el comercio, también por el entramado de
redes familiares que tejieron, el marcado interés de sus
intelectuales en la vida polí�ca y social de México, la similitud en el culto católico-maronita. Y en úl�ma instancia, el
deseo común de integrarse en la sociedad e iden�ficarse
como mexicanos.

Si bien México es mayormente catalogado como un país
exportador de migrantes a dis�ntos países, nuestra nación
ha sido también des�no final para cientos de personas. En
par�cular, se fomentó y facilitó la entrada de ciudadanos
europeos durante la época del Porfiriato (1876-1911), con
la finalidad de diversificar al país y las inversiones en el
mismo. No obstante, esta polí�ca de “brazos abiertos” se
vio interrumpida por la lucha armada revolucionaria de
1910. Con el final de la Revolución mexicana y el proceso
de ins�tucionalización del estado durante los años de 1920
a 1940, se reanudó el flujo migratorio al territorio.

Para comprender mejor este proceso de inserción, es
per�nente revisar el caso de una de las ciudades de mayor
importancia en el noreste. Sería en la población de Torreón, ubicada en Coahuila y en el centro de la denominada Comarca Lagunera, donde se correspondió un escenario óp�mo para que los inmigrantes del levante
establecieran su comunidad.

En par�cular, viajeros provenientes de Oriente Medio y de
Asia atravesaron en barco el mundo con la intención de arribar a las nuevas oportunidades que se anunciaban en el
con�nente americano. Durante este periodo, la década de los
años treinta significó la consolidación del auge industrial comenzado en el siglo pasado, y del federalismo sobre las
voluntades de las en�dades federa�vas. El noreste por su parte creció enormemente y se benefició del desarrollo económico, posicionándose como líder en materia empresarial. A lo
anterior, se le suman las grandes ventajas económicas que la
Segunda Guerra Mundial (1939-1945) representó para México, pues el conflicto generó una enorme demanda de productos para la industria bélica, materias primas y alimentos. La
población creció, así como su capacidad adquisi�va y las
condiciones de vida mejoraron. Lo anterior propició que, una
vez superada la crisis nacional producto de los estragos de la
Revolución, y de los efectos adversos de la Crisis de 1929 en
Estados Unidos, México transitara a un periodo de prosperidad que se conoce como el Milagro Mexicano (1940-1970).

Sin embargo, la relevancia de esta comunidad libanesa,
y sus aportaciones a la economía de la zona ha sido infravalorada en la historiogra�a regional. En términos numéricos, su presencia demográfica yace reducida, pero su
influencia es visible y concreta en la sociedad coahuilense.
Por lo tanto, este texto �ene el obje�vo de visibilizar y
argumentar la relevancia que los inmigrantes libaneses y
su descendencia tuvieron en el desarrollo de la ciudad de
Torreón, así como analizar las polí�cas migratorias mexicanas durante el periodo posrevolucionario, junto con las
causas históricas que provocaron la llegada de este grupo
y los mo�vos por los cuales seleccionaron la ciudad de Torreón para residir. Para este fin, se realizó una inves�gación
documental, y se consultaron fuentes secundarias como
ar�culos, ensayos y notas periodís�cas.

Asimismo, el asentamiento de inmigrantes en México y
par�cularmente en el noreste, suministró la mano de obra
necesaria, junto con el capital extranjero requerido para avivar la llama del desarrollo económico en esta región alejada
del perímetro de la capital. Desde los trabajadores chinos
hasta los capitalistas españoles, pasando por los empresarios norteamericanos, el noreste se vio beneficiado significa�vamente por la presencia de extranjeros que hicieron
de nuestra nación su nuevo hogar.

Antecedentes
La migración es un fenómeno que ha acompañado a la humanidad durante toda su historia. Abandonar el lugar de
origen siempre deja un impacto en quien se va y en quienes se quedan; a pesar de eso, el mes�zaje que es producto de la integración de extranjeros en cualquier sociedad,
la enriquece enormemente. Las razones para par�r son
dis�ntas según cada caso. Aun cuando los inmigrantes son

1 Historiadora. Es licenciada en Historia por la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. En esta Casa de Estudios, fue miembro del programa de talentos universitarios, becaria del Centro de Estudios Humanís�cos y directora de Bloch. Revista Estudian�l de Historia, editada por
alumnos del Colegio de Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras.

CULTURA REGIONAL

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económicos, los cuales afectaron directamente a los libaneses que dejaron su patria, y fue favorecida por una polí�ca migratoria mexicana
que admi�ó su ingreso al país a par�r de 1878; se cree que los libaneses, pales�nos y sirios establecidos en México en 1905, sumaban cinco mil. Y se calcula que hoy día alrededor de 300 000 mexicanos �enen ascendencia libanesa o de otros países levan�nos. La mayoría
huía del dominio turco, puesto que, desde 1516 hasta su derrota por
los aliados europeos en 1918, la región formaba parte del Imperio
otomano, cuyo yugo recrudecía a finales del siglo XIX y obligaba a los
jóvenes a incorporarse a su ejército. Durante los cuatro siglos que per-

Los campesinos libaneses también se vieron motivados a migrar debido a las noticias de éxito que recibían de sus compatriotas, decenas de los cuales retornaron al territorio con capital suficiente para comenzar
nuevos negocios. Era común que ejercieran actividades
como el comercio en América y al cabo de unos años
retornaran a su comunidad con la finalidad de invertir
el dinero generado de su actividad en el extranjero.

duró dicho régimen, que no impuso ni su religión ni su lengua, coexis�an en lo que hoy conocemos como Líbano dos grandes corrientes: la
cris�ana —desde el siglo IV— y la musulmana —desde el siglo VII—;
los judíos y los drusos conformaban minorías. Emigraron cris�anos y
judíos porque en aquella región se favorecía a la comunidad musulmana, a pesar de ser entonces minoritaria; el yugo turco cesó al concluir la Primera Guerra Mundial, cuando Líbano pasó a ser un protectorado francés, hasta su independencia el 22 de noviembre de 1943².

De tal manera que los libaneses que arribaron al con�nente
aspiraban a encontrar un si�o donde establecerse y prosperar,
lejos de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial (19141918), el hambre y la violencia. Aunque el Imperio Otomano
permi�ó el florecimiento de otras religiones ajenas al islam en
sus dominios, los cris�anos maronitas y judíos eran tratados
como ciudadanos de segunda clase. Los libaneses, descendientes de culturas milenarias, también deseaban una mayor libertad intelectual y comercial que la permi�da en el Líbano, el
cual había pasado de manos otomanas a francesas.

Por otra parte, la compatibilidad entre la religión
católica practicada en México y el culto maronita generó un ambiente de comodidad, donde los libaneses
pudieron establecer nexos comunitarios y comerciales; el inmigrante se convirtió en emigrante. De forma
similar a los españoles, los libaneses hicieron uso de
la migración en cadena, para invitar a sus familiares o
vecinos en el Líbano a emprender tan largo viaje.
También es justo destacar que hubo muchos que
esperaban llegar a Estados Unidos y se confundieron,
quedando varados en nuestro país. O simplemente
veían a México como una escala antes de Estados Unidos y acabaron por quedarse⁶.

Sobre el Líbano como mandato francés, Ramírez señala que a
par�r de 1920 y hasta 1947 con la proclamación de la República
del Líbano, los pasaportes que los libaneses usaban fueron expedidos por Francia y no por Turquía, quien en décadas anteriores conformaba a la Sublime Puerta y daba a sus súbditos dicha
nacionalidad. Con este cambio de administración una parte
considerable de la población salió de su país, unos hacia la
misma Francia, otros hacia Estados Unidos y una minoría escogió América La�na, ya fuera por tener familiares en el territorio
o por mero accidente, pues desembarcaban antes de llegar a
�erras estadounidenses³.

El perfil de los inmigrantes
La iden�dad del primer libanés que arribó a México sigue
siendo un misterio para los historiadores; al respecto
Zeraoui plantea lo siguiente:
De acuerdo con las informaciones que [proporcionó don Álvaro
Negib Aued], director de la revista El Emir, el primer ciudadano que

2 Patricia Jacobs, “Los inmigrantes libaneses y su innovadora aportación”, p. 43.
3 Luis A. Ramírez, De cómo los libaneses conquistaron la península de Yucatán, p. 15.
4 Roberto Marín, “Las causas de la emigración libanesa”, p. 604.
5 Ibíd., p. 601.
6 Patricia Jacobs, “Los inmigrantes libaneses y su innovadora aportación”, p. 44.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

miles de víc�mas¹⁰. A pesar de la gradual recuperación,
múl�ples extensiones de �erra permanecían sin ocupar y
a la espera de conver�rse en asentamientos. Una solución
para esta problemá�ca había sido planteada desde el gobierno de Porfirio Díaz: atraer a colonos extranjeros. Dicha
polí�ca de brazos abiertos no funcionó con la eficacia que
Estados Unidos experimentó, pero sí se formaron comunidades provenientes de España, China y el Líbano. Al
respecto Pe�t et al. señalan que:

llegó a esta �erra fue el reverendo Padre Boutrous Raffoul, quien
desembarcó en Veracruz en el año 1878 [...] y se dedicó a recorrer el
país visitando, preferentemente, la zona de Jalisco⁷.

A través del análisis de las tarjetas de migración disponibles en el Archivo General de la Nación, es posible afirmar
que, como los sirios, egipcios, pales�nos e iraquíes, el libanés que inmigraba era generalmente hombre, católico maronita, de edad temprana, soltero y se casaba con una mujer enviada de su comunidad originaria, se dedicaba al
comercio principalmente y recibía ayuda para establecerse
de sus parientes. Las cifras dadas por Zeraoui lo explican
numéricamente:

evidenció la preferencia por la “raza blanca”; los judíos
exiliados de la Alemania nazi fueron recibidos, así como los
españoles republicanos de Cárdenas, pero los chinos y libaneses tuvieron que apelar a sus cualidades para jus�ficar su residencia en México. Zeraoui lo explica de la siguiente manera:

Aun así, estas tres modalidades de migración con�nuaron coexis�endo durante la primera mitad del siglo XX y
urdieron visibles redes étnicas. En otras palabras, se construyeron vínculos que trascendieron las relaciones amistosas o filiales, siendo más relevante la iden�dad de origen
compar�da¹⁵.

El ar�culo 15 de la Ley de Migración del 13 de marzo de 1926 otorga
una gran autoridad a los cónsules mexicanos (que) �enen
obligación de expedir tarjetas individuales de iden�ficación, a solici-

En México, como en la mayoría de los países la�noamericanos, se

tud escrita de los interesados, quienes deben exhibir pruebas docu-

empezó a promover la entrada de extranjeros durante todo el siglo

mentales respecto a nacionalidad, estado civil, moralidad, contrato

XIX, y a par�r de la década del treinta del siglo siguiente se estab-

previo de trabajo, etc.…, para demostrar que se hallan en ap�tud

lecieron diversas leyes o decretos, cuyo fin era facilitar el asenta-

legal de emigrar o inmigrar al país. Además, en su ar�culo 32 la ley

Un tercer elemento es la preponderancia de la ac�vidad mercan�l

miento de los inmigrantes que llegaban a territorio mexicano. Se

otorga facilidades a los extranjeros que recibieron su carta de natu-

de la comunidad y la responsabilidad en el hogar, que afecta a la in-

promovieron proyectos con el argumento de solucionar el problema

ralización para traer a sus padres, sus descendientes e inclusive a

mensa mayoría de las esposas. Finalmente, la juventud de la comu-

demográfico y agrícola del país, repar�endo �erras despobladas y

sus hermanos menores de edad. (…). Las leyes de 1936 y de 1947

nidad árabe a su llegada a México es notable. En efecto, más de la

sin cul�var a los inmigrantes¹¹.

son más explícitas en la polí�ca migratoria mexicana. Por un lado, se

mitad de los que ingresaron tenía en el momento de su llegada me-

Torreón, el mahyar mexicano
Mar�nez afirma que “por el norte también había ya un
grupo numeroso de inmigrantes de los que llegaban quizás
por el puerto de Tampico, Tamaulipas, o por Estados Unidos. Entre 1901 y 1910 llegaron las familias Haggar,
Achem, Chaul, Chibli, Jaik, Abusamra, Ayub, Kawage, Saad,
Iza, Safa, Nasser, Jaidar, Daher”. Junto con ellos, decenas
de familias se verían atraídas por el Boom petrolero de
Tampico en la década de los años veinte y también por las
riquezas agrícolas de la zona de la La Laguna, donde Torreón se conver�ría en el epicentro de la inmigración¹⁶.

proponen atraer a los extranjeros para poblar el país, pero al mismo

Los extranjeros que llegaron dedicaron sus años de juventud a construir un patrimonio que pudiera ser transmi�do a
la siguiente generación; esta acumulación primaria del capital hizo posible la construcción de empresas que alimentaron
el auge industrial que experimentó el noreste. Ahora bien, no
todo fue sencillo. Se �ene registro de inmigrantes que fueron
víc�mas de ataques mo�vados por el odio y la xenofobia, de
igual manera sus negocios sufrieron los embates de los
cambios administra�vos del país y algunos par�ciparon directamente en los conflictos armados, integrados como el
resto de los mexicanos. En síntesis, el país al que arribaron
los recibió con la promesa de una vida próspera, con �erras
para cul�var, recursos naturales para explotar, ciudadanos
con quienes comerciar y escuelas para educarse, aunque
como todos los demás ciudadanos, ellos también fueron
irremediablemente afectados por las transiciones de la agitada vida polí�ca del México posrevolucionario.

nos de 25 años. A par�r de 1950, la llegada árabe a México conoció
una caída drás�ca por las independencias nacionales y las polí�cas
migratorias mexicanas más drás�cas y selec�vas. A pesar de este hecho, el crecimiento natural de la comunidad árabe en México ha llevado a un importante desarrollo durante el medio siglo posterior. La
comunidad libanesa que alcanzaba 1365 familias en 1942 tenía para
1982, 5627.27⁸.

Ahora bien, es necesario señalar que los datos estadís�cos como la edad o el género no brindan el panorama
completo de estos inmigrantes. Aun cuando eran hombres
jóvenes, y provenían en su mayoría del campo con la
voluntad de generar riqueza para ayudar a sus familias, la
denominación de libanés no englobaba la complejidad
iden�taria de los mismos. Los inmigrantes estaban
compuestos por un crisol de iden�dades; se reconocían
como pueblos cris�anos del Monte Líbano, pero asumían
su pasado fenicio. Los libaneses eran ciudadanos de un estado que no exis�a; se iden�ficaban como parte de un
pueblo, pero su condición de colonia les había impedido
transitar a la modernidad. Eran otomanos de pasaporte,
turcos de apodo, sirio-libaneses después de la Primera
Guerra Mundial y posteriormente, árabes dentro de La
Liga Árabe. Su iden�dad se transformó según los acontecimientos que tuvieron lugar en México y en Medio Oriente,
la asimilación cultural los volvió mexicano-libaneses⁹.

Un ejemplo de lo anterior es comentado por Mar�nez,
quien examina el caso de la Sociedad Nassar Hermanos establecida en Torreón, cuyos miembros son protegidos
franceses. Los hermanos eran propietarios de negocios y
�endas que fueron saqueados por las fuerzas villistas en
1916 y para 1922, presentaron una reclamación ante la
Comisión Nacional por los daños y perdidas, la cual no tuvo
un fallo favorable¹².

Se buscan ciudadanos: México como país receptor de
inmigrantes

Dichos cambios originados por el transitar de las décadas, trajeron consigo modificaciones en las leyes de migración. La polí�ca porfirista de “brazos abiertos” sería
poco a poco magullada, por prejuicios, discursos raciales y
en general el nacionalismo imperante de la época. El clima
polí�co mundial aceleró el establecimiento de restricciones en la polí�ca migratoria mexicana; mantenerse al
tanto de las ac�vidades de los extranjeros en suelo nacional era clave para la seguridad y se calificó a ciertas nacionalidades como portadores de enfermedades o
incompa�bles culturalmente con el mexicano. Esta ac�tud

El México que dejó la Revolución había experimentado
profundas transformaciones y para la década de 1920 estaba en vías de construir un gobierno ins�tucionalizado,
mientras que la población se reponía de las muertes producto de los combates y de los fallecidos por la epidemia
de 1918. Gómez afirma que la peste roja, la muerte púrpura o el trancazo, como se le conoció en México, llegó súbitamente y así desapareció, dejando a su paso cientos de

8 Ibíd., p. 29.
9 Carlos Mar�nez, Libaneses. Hechos e imaginario de los inmigrantes en México, p. 411.
10 Octavio Gómez, “El 'trancazo', la pandemia de 1918 en México”, p. 593.
11 Lorenza Pe�t, Florcita J. Arellano y Vicente B. Guzmán, “En busca de las huellas árabes en México”, p. 11.
12 Carlos Mar�nez, Libaneses. Hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 191.

CULTURA REGIONAL

de migración de comunidades, Ramírez se refiere a la
ampliación de redes de parentesco para incluir a los na�vos de los mismos pueblos en las relaciones preferenciales para el trabajo, negocios y el matrimonio¹⁴.

20

�empo plantean restricciones para algunas nacionalidades. En su
fracción segunda, el ar�culo 7 de la Ley de 1936 busca “promover
de acuerdo con los requisitos y condiciones que se fijen en cada
caso genérico y para resolver problemas étnicos o para llenar necesidades económicas o culturales, la venida al país de extranjeros de
la nacionalidad, raza, sexo, edad, estado civil, ocupación, instruc-

Para entender lo anterior, hay que regresar a finales del
siglo XIX, pues para la década de 1870 La Laguna comenzó
a adquirir relevancia como productora de algodón de la
mejor calidad, el cual se empleaba para la próspera industria tex�l, tanto mexicana como estadounidense. El oro
blanco —como se le conocía al algodón—, encaminó el desarrollo económico de la región pues se posicionó como
uno de los principales exportadores¹⁷.

ción e ideología que considere adecuadas en el número y por la
temporalidad que sea necesaria, pudiendo otorgarse a los inmigrantes facilidades económicas para su establecimiento”. Pero, la
fracción IX define el alcance de la ley para dar facilidades a los extranjeros asimilables y cuya fusión sea más conveniente para las
razas del país¹³.

Para comprender la postura del estado mexicano y de la
sociedad en general hacia los extranjeros durante la década de los años veinte, es per�nente recordar la
influencia de la figura de José Vasconcelos, quien propuso
en su ensayo �tulado La raza cósmica (1925) el concepto
de una quinta raza la�noamericana que cons�tuía un ideal
homogéneo que se fundamentaba en el mes�zaje que había tenido lugar en las colonias españolas en América, entre los indígenas, los blancos europeos, los africanos y los
asiá�cos. Un mes�zaje cultural y étnico que no daba cabida a la conservación de la iden�dad de los pueblos originarios y veía en la mezcla con el hombre blanco una solución
para el atraso de la nación. El mes�zo sería el hombre mexicano del siglo XX, el reflejo de la modernidad.

Con las mercancías viene de la mano la necesidad del
transporte y, para 1888 las vías del ferrocarril se cruzaron
en la estación de la colonia agrícola “El Torreón”, al pasar
por ahí por vez primera, el Ferrocarril Internacional Mexicano. El ferrocarril permi�ó una transportación más
eficiente del algodón e incrementó la distribución de este
en todo México; el algodón de la Torreón fungió como la
materia prima para la ves�menta del mexicano del siglo
XX. Urow describe la ciudad a principios del dicho siglo:
Para 1907, Torreón era ya un importante núcleo agrícola y comercial, cuya fama llegaba a lejanos lugares y atraía a gente de los
más diversos orígenes a establecerse en sus �erras. Ese mismo año,

Lo cierto es que la emisión de dicha Ley de Inmigración
en 1926 y su puesta en marcha en 1927 sí limitó la intensidad del ingreso al país de extranjeros. No obstante, abrió
paso a nuevas formas de relación en la comunidad. Como
lo explica Ramírez, la migración individual o solitaria del siglo XIX se convir�ó en una de carácter familiar, ya que los
libaneses se enfocaron en traer a sus esposas, hijos, hermanos e incluso padres de familia. Esta migración escalonada fue la norma hasta inicios del siglo XX y posteriormente se transformó en una de �po comunitaria. Al hablar

Torreón contaba ya con servicios de agua potable y drenaje, así
como de transporte a nivel local con la red de tranvías eléctricos ya
mencionada y a nivel nacional, con tres líneas ferroviarias. De modo
que, en 1907, según el periódico El Nuevo Mundo, editado en Torreón en ese año, la nueva ciudad era un importante centro ferrocarrilero, a cuya estación entraban diariamente trece trenes de pasajeros y salían otros tantos, sin mencionar aquellos que
exclusivamente transportaban carga. Además, había en la joven
urbe, desde entonces llamada popularmente “La Perla de la Laguna”, seis representaciones extranjeras (España, Alemania, Estados

13 Zidane Zeraoui, “Los árabes en México”, p. 14.
14 Luis A. Ramírez, “Iden�dad persistente y nepo�smo étnico”, p. 12.
15 Ídem.
16 Carlos Mar�nez, Libaneses. Hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 13.
17 Diana Urow, Torreón: Un ejemplo de la inmigración a México durante el porfiriato, p. 25.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

a los campesinos y a los militares por igual—, facilitó su
integración a la sociedad y su rápida escalada hasta las élites
coahuilenses, lugar en donde permanecen hasta hoy en día.

Unidos, Francia, Inglaterra y China), e igual número de bancos, lo
cual denota la existencia de importantes intereses económicos y
cosmopolitas. Durante aquellos años se escuchaban en Torreón di-

FUENTES DE INFORMACIÓN

ferentes idiomas, entre ellos: inglés, francés, alemán, griego, árabe,

Conclusiones

chino e italiano. (…). También desde los primeros años de su fundación, Torreón contaba ya con importantes industrias, relacio-

Tras los eventos de la llamada Gran Guerra, los libaneses buscaron la posibilidad de establecerse en un espacio alejado de los
daños colaterales que este acontecimiento bélico infringió sobre su sociedad y economía, que ahora se encontraban bajo
administración de Francia. El panorama en el Medio Oriente
era complejo y se reconfiguró con la caída del Imperio Otomano y la creación de la República de Turquía en 1923, esto
también significó alteraciones en las iden�dades y ciudadanías
de los territorios disputados.

nadas de uno u otro modo con el cul�vo del algodón, tal es el caso
de "La Esperanza", fábrica de aceites y jabones, la jabonera “La
Unión”, las fábricas tex�les “La Constancia”, “La Fe” y “La Alianza”,
así como la fundición metalúrgica Peñoles¹⁸.

Así pues, la ciudad de Torreón se inundó con extranjeros, par�cularmente libaneses que se dedicaron a
ac�vidades comerciales relacionadas con la venta de tex�les y abarrotes para alimentar a todo el pueblo trabajador. Con esta bonanza algodonera, las redes familiares libanesas es�mularon la inmigración de sus connacionales a
Torreón, devolviendo las riquezas materiales con riquezas
culturales. Es en esta ciudad que se puede vislumbrar la
diversidad iden�taria de los inmigrantes libaneses, pues no
solo hubo presencia de maronitas, sino que también el
islam encontró su centro de crecimiento, culminando con
el establecimiento de la primera mezquita mexicana.

En el caso del Líbano, la población inconforme con las
condiciones de vida había comenzado a migrar desde
mediados del siglo XIX y para inicios del XX una gran
can�dad de campesinos habían dejado su �erra para aventurarse a trabajar en América. Si bien el gobierno francés
tomó medidas para fomentar la permanencia y repatriación de los libaneses con el obje�vo de reconstruir al
país, miles de ciudadanos habían hecho un nuevo hogar en
países como Estados Unidos y México.

Es posible afirmar que Torreón se cons�tuye como
par�cular frente al resto de las ciudades norestenses con
presencia libanesa, debido al florecimiento de dicha comunidad musulmana que se dis�ngue de la mayoría maronita
o de los drusos. Mar�nez relata que:

Las redes y vínculos que se tejieron en los nuevos lugares de residencia, en par�cular México se fortalecieron de
tal manera que superaron los vínculos familiares o amistosos para dar paso a la construcción de una iden�dad de
origen, la cual permi�ó que la inmigración con�nuara y
fuera una opción atrac�va. Incluso cuando México endureció sus polí�cas migratorias, dejando atrás la postura
de “brazos abiertos” del porfirismo.

Todos los musulmanes de ascendencia libanesa pertenecen a
familias chiítas del sur del Líbano. Algunos entraron por el puerto de
Tampico, entre 1885 y 1900, otros de 1900 a 1920, y entre ese año
y 1940, y desde entonces hasta 1975 sólo llegaron unos cuantos.
Las familias de La Laguna son de apellidos Serhan Selim, Serhan,

El inmigrante que llegó a nuestro país era en su mayoría
de género masculino, joven, con un origen campesino y
que buscaba trabajar para acumular capital y regresar al
Líbano. Pero, la realidad es que muchos optaron por residir
permanentemente en México y traer a sus familias
también. El México que conocieron durante este periodo
se estaba recuperando de la violencia de la Revolución y
comenzó a implementar un proyecto de ins�tucionalización del estado, así como se consolidó un auge industrial fraguado desde finales del siglo anterior.

Mansur, Mansur Núñez, Hamdan Ibrahim, Jalil Harb, Núñez Jalil,
Saad, Cervantes, Jalife Cervantes, Mehde Hachem, Jalil Hamdan, Sabag Sabag, Sabag Matar, Nahle Aguilera, Zain Chamut, Chamut
Chamut, Chamut Yaujar, Fayad Chain, Ale Hechem, Elias Ale,
Ramadan Ramadan, Braham Rios, Karrum Yunes, Buhdud Mar�nez,
Charara Elias, Darwich Ramírez, Darwich Darwich, González Darwich, Mansur González y otras¹⁹.

Hay que resaltar que, como explica Zeraoui: “independientemente de la religión prac�cada, la ac�vidad económica por excelencia de la inmigración árabe ha sido el
comercio. En 1933, a pesar de que la población árabe representaba solamente el 4.23 por ciento de la población extranjera, monopolizaba el 55 por ciento de los comercios
que estaban en manos del total de los inmigrantes”²⁰.

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(2019). “En busca de las huellas árabes en México. La inmigración árabe en los siglos XIX y XX”, en: Revista Cien�fica
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Ramírez, Luis A. (2014). De cómo los libaneses conquistaron la
península de Yucatán. Migración, iden�dad étnica y cultura empresarial. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Ramírez, Luis A. (2018). “Iden�dad persistente y nepo�smo étnico: movilidad social de inmigrantes libaneses en
México”, en: Nueva antropología, vol. 31, no. 89, pp. 9-23.
Urow, Diana (1999). Torreón: Un ejemplo de la inmigración
a México durante el porfiriato. El caso de españoles, chinos
y libaneses. México: Ins�tuto Municipal de Documentación
y Centro Histórico “Eduardo Guerra”.
Zeraoui, Zidane (1995). “Los árabes en México: entre la integración y el arabismo”, en: Revista Estudios, no. 12-13, pp. 13-39.

Con el �empo, la comunidad libanesa logró consolidarse
como un importante referente en los negocios, gracias a sus
habilidades y propuestas para el consumidor. Su capital
también formó parte de la inversión que se realizó en el noreste, y aunque enfrentaron dis�ntos retos como la discriminación, fueron capaces de encontrar la fuerza dentro de su
misma comunidad. Por otra parte, Torreón es un caso de estudio relevante para comprender la inmigración árabe en el
noreste debido al alto número de inmigrantes que recibió
en su territorio y los beneficios que esto trajo consigo, pues
la mayoría se vio atraído a la bonanza que el cul�vo del algodón generó y las facilidades que el ferrocarril proporcionó.

Lo anterior puede ser explicado gracias a las habilidades
comerciales heredadas de sus ancestros fenicios, su capacidad de adaptación al mercado mexicano, la implementación de estrategias como el pago en abonos o las ventas a
crédito que a la larga resultaron rentables y les permi�eron
inver�r en el auge industrial de la época. Por ejemplo, para
1929 se funda en Torreón la Unión Libanesa de La Laguna,
registrada como Sociedad Mutualista²¹. En resumen, el
ímpetu negociador libanés y su neutralidad —vendiéndoles

18 Ibíd., p. 32.
19 Carlos Mar�nez, Libaneses: hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 94.
20 Zidane Zeraoui, “Los árabes en México”, p. 26.
21 Carlos Mar�nez, Libaneses: hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 144.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al
Personaje de la Cultura Regional 2024
Myrna Karen Garza Cantú 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Delia Maribel González Aguilar

Se casó en primeras nupcias con Enedina González el 22 de
junio de 1973, con quien tuvo dos hijos: Edelmiro y Rosario
Enedina. Al quedar viudo en 2012, contrajo segundas nupcias con Andrea Páez Cas�llo el 15 de diciembre de 2013,
quien ha preservado su legado gastronómico. A lo largo de
más de medio siglo, el restaurante El Caminante ha sido un
negocio exitoso, un tes�monio de trabajo arduo y un lugar
de encuentro de varias generaciones de familias de la
región. Falleció el 22 de febrero de 2023. (Reconocimiento
póstumo recibido por su viuda Andrea Páez Cas�llo).

Mo�vo: por su ardua labor como maestra de preescolar en
el municipio de Higueras.
Semblanza: nació el 1 de agosto de 1959 en Higueras, Nuevo León, siendo hija del señor Rosendo Gonzalez Mar�nez
y de la señora Isabel Aguilar. Cursó sus estudios en Higueras
y en la ciudad de Monterrey, y fue profesora de jardín de
niños y de primaria en su pueblo natal y en otros municipios. En el desempeño de su carrera organizó desfiles, mini-olimpiadas y asambleas escolares, siempre con el apoyo
de los padres de familia. Fomentó entre sus alumnos responsabilidad social y la preservación de tradiciones y costumbres. Así, sus estudiantes par�ciparon en la recolección
de candelilla para el 11 de diciembre, en recorridos culturales, en concursos, rondas infan�les y escoltas. Está casada
con el señor José Manuel Garza Rodríguez, con quien tuvo
dos hijos: Christopher Manuel y Julia Isabel.

Rocío Erandi García Cardoso
Mo�vo: por su contribución en la promoción de la cultura a través de la danza folklórica en el municipio de General Escobedo.

El pasado 9 de agosto de 2024 la Universidad Autónoma
de Nuevo León, a través de la Secretaría de Extensión y
Cultura y del Centro de Información de Historia Regional y
Hacienda San Pedro, otorgó el Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional en el marco de la XXVIII Fiesta de
la Cultura Regional. Este galardón fue ins�tuido en 1990
por la Máxima Casa de Estudios para rendir homenaje a
aquellos personajes de los municipios de Nuevo León que,
independientemente de su edad, formación o clase social,
han contribuido al desarrollo de la vida comunitaria y a la
preservación de tradiciones, costumbres y conocimientos
que forman parte de la iden�dad y la cultura del noreste
de México. A con�nuación, se consignan unas breves
semblanzas biográficas de cada uno de los recipiendarios
de este año, con el fin de preservar su memoria para las
futuras generaciones:

ral y ar�s�ca de los ciudadanos. EMMA se presenta en todos los rincones de Apodaca a través de ac�vidades y
eventos musicales, creando espacios donde la comunidad
puede reunirse, celebrar y colaborar. (Reconocimiento
recibido por Carlos Alberto Pérez Macías, coordinador
opera�vo de EMMA; Álvaro Gu�érrez Contreras, coordinador administra�vo de EMMA; y Azucena Estrella Ríos
Villanueva, secretaria de EMMA).
Braulio Enrique Cruz Maldonado
Mo�vo: por su entrega al fomento y enseñanza del deporte en el municipio de Ciénega de Flores.

Jesús Sánchez Villarreal
Mo�vo: por ser uno de los pioneros de la música regional
en el municipio de Los Herreras.
Semblanza: nacido el 21 de sep�embre de 1949 en la congregación de San Agus�n, en Los Herreras, Nuevo León, es
hijo del señor Jesús Sánchez Reyna y de la señora Eleuteria
Villarreal. A los 17 años de edad descubrió su vocación por
el canto y el acordeón. En 1959 se fue a Lobo, Texas, para
trabajar en la pizca de algodón. Ahí, cada fin de semana los
trabajadores se reunían para cenar y usualmente hacían
música u�lizando los utensilios de cocina como instrumentos improvisados. En sus inicios, era el único músico que
había en el pueblo, y aprendió a tocar el acordeón con sus
cuñados. Ahora, es un músico conocido en Los Herreras,
pues siempre es invitado a tocar, cantar y amenizar las fiestas. Incluso llegó a tocar en Reynosa, Tamaulipas, por invitación de Los Hermanos Montes.

Mónica Galván Villarreal

Semblanza: nacida el 16 de diciembre de 1953 en Bustamante, Nuevo León, durante su juventud se radicó en Abasolo, donde se ha conver�do en todo un referente gastronómico. La señora Blanca Garza es la única que sigue
elaborando unos muy famosos antojitos mexicanos, por lo
que es muy querida y reconocida no sólo en el municipio
de Abasolo sino en todo el Valle de las Salinas. Tiene cuatro
hijos: Alejandro Guadalupe, Brenda Ileana, San Juana Janeth y Jesús Asael Contreras Garza.

Semblanza: nacido el 9 de noviembre de 1990 en San
Nicolás de los Garza, Nuevo León, su trayectoria como entrenador de béisbol empezó en el 2007 en la liga pequeña
de Ciénega de Flores donde estuvo por seis años. En el
2023 se fue a la liga pequeña Halcones de Escobedo,
donde fue entrenador de las categorías premoyote y moyote durante dos años. En 2015 llegó a la liga San Nicolás
como entrenador de la categoría premoyote, y al año siguiente obtuvieron el campeonato regional, lo que les dio
el derecho de representar a Nuevo León a nivel nacional.
Fueron campeones nacionales invictos, y en 2019 la categoría premoyote obtuvo el campeonato estatal, lo que
una vez más les dio el derecho de par�cipar a nivel nacional en Ciudad Juárez, Chihuahua. En 2021 fueron campeones regionales invictos y quedaron entre los cuatro mejores de todo México en la categoría de moyote. Y en el 2024
obtuvieron el campeonato regional de forma invicta.

Escuela de Música Municipal Apodaca (EMMA)

Edelmiro Salinas Gu�érrez

Mo�vo: por su gran contribución en la formación cultural
y ar�s�ca en el municipio de Apodaca.

Mo�vo: por su contribución a la cultura gastronómica
mexicana en su restaurante El Caminante en el municipio de Doctor González.

Blanca Guadalupe Garza Robles
Mo�vo: por su gran contribución a la cultura gastronómica
mexicana en el municipio de Abasolo.

Semblanza: esta escuela inició sus ac�vidades el 15 de noviembre de 2014. Desde entonces, ha ofrecido un espacio
enfocado a la capacitación musical a través de cursos y
talleres sobre el aprendizaje de la ejecución de instrumentos musicales u�lizados en los diferentes géneros populares, y de esta manera ha contribuido a la formación cultu-

Semblanza: nacido el 1 de junio de 1931, fue un reconocido empresario, restaurantero y comerciante. En 1951 se
fue a Estados Unidos, donde trabajó y aprendió inglés. De
regreso en México, el 18 de agosto de 1970 fundó el restaurante El Caminante sobre la carretera a Miguel Alemán.

1 Abogada especializada en Derechos de Autor. Es licenciada en Derecho y maestra en Derecho con orientación en Derecho del Trabajo por la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Actualmente es la responsable de asuntos jurídicos, servicio social, redes sociales y difusión del Centro de Información de Historia
Regional de la UANL.

CULTURA REGIONAL

Semblanza: nacida el 28 de febrero de 1983 en Monterrey,
Nuevo León, estudió la licenciatura en Ciencias Computacionales en la Universidad Autónoma de Nuevo León, y
actualmente es pasante de maestría en Ciencias de la Educación por la Escuela Normal Superior. Es profesora de artes
a nivel secundaria y se ha dis�nguido como promotora
cultural, pues ha llevado la danza folclórica a dis�ntas
escuelas de diferentes colonias de General Escobedo,
convir�éndose en una figura popular y muy querida entre la
ciudadanía. Ha impar�do clases en la Secundaria Técnica
No. 109 Carlos Canseco, la Secundaria No. 95 José Juan
Villarreal, la Secundaria Técnica No. 79 Nuevo Reino de
León y la Secundaria No. 1 Gral. Juan Ignacio Ramón.

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Mo�vo: por su destacada trayectoria como ar�sta visual y
promotora de la cultura en el municipio de General Zuazua.
Semblanza: nacida en 1972 en General Zuazua, Nuevo
León, de 2003 a 2014 fue miembro del colec�vo de
formación de ar�stas Taller 1+1+1, asesorada por la pintora
chilena Ximena Subercaseaux en Monterrey. Actualmente
forma parte del Colec�vo La Liebre, un grupo de ar�stas
que comparten un mismo obje�vo: la pintura. También
par�cipó en la plataforma virtual de promoción de ar�stas
llamada Verde Olarte. Su obra es una expresión de su visión
personal del mundo, donde se toma la libertad de detener
y regresar el �empo, entre sueños, fantasías y lo co�diano.
Su pintura es figura�va, pero no realista, y en la mayoría
u�liza la técnica de temple al huevo, lo que le ha permi�do
lograr una riqueza de ma�ces y detalles, así como luminosidad cálida y limpia. Ha par�cipado en exposiciones individuales y colec�vas en Monterrey, San Pedro Garza García y
Baja California.

Florencio Velázquez Núñez
Mo�vo: por su contribución de muchos años en el oficio de
panadero en el municipio de Marín.
Semblanza: nacido en Dolores Hidalgo, Guanajuato, llegó a
Marín, Nuevo León, en 1951, cuando tenía siete años de
edad. Es panadero de profesión desde hace casi cincuenta
años. Es dueño de la Panadería Velázquez, donde elabora
el pan de canasto, y sale todas las tardes en su triciclo a
vender pan por las calles de Marín. También es músico y
cantante desde que tenía diecisiete años: toca en eventos,
ha compuesto algunas melodías y hasta ha realizado grabaciones.

Celia Guadalupe Mar�nez Salazar
Mo�vo: por su ardua labor como maestra de dibujo, pintura
y fotogra�a en el municipio de Hidalgo.

Los 3 de Carricitos
Motivo: por su contribución en el rescate de las
tradiciones y costumbres a través de la música regional
en el municipio de Mina.

Semblanza: nacida el 28 de diciembre de 1964 en la ciudad
de Durango, estudió una licenciatura en matemá�cas en
Puebla y es ingeniera química por la Universidad Autónoma
de Nuevo León, así como fotógrafa profesional. Su trayectoria ha estado marcada por la promoción ar�s�ca, pues es
maestra de dibujo, pintura y fotogra�a, además de que ha
impar�do talleres de cerámica y artesanía. También es muralista y toca el piano, la guitarra y el bajo sexto.

Semblanza: esta agrupación fue formada por hermanos de
apellido Cas�llo Leos quienes, desde sus inicios hace 58
años, tuvieron vocación por la música. En sus primeros
años solían tocar en el tren con salidas a Torreón e incluso

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional, 2024

en la frontera. Así, pudieron comprar sus primeros instrumentos e iniciar con la agrupación Pepe Lira y sus Dinámicos
en Hidalgo, Nuevo León. Más adelante, invitados por Conarte a una fiesta de música regional en China, Nuevo León, fue
que recibieron su nombre de Los 3 de Carricitos, pues procedían del ejido de Carricitos en Mina. Han alternado con
los Garza de Sabinas, los Cadetes de Linares y otras agrupaciones. (Reconocimiento recibido por Porfirio Cas�llo).

neraciones de la familia con�nuaron con esta tradición,
como Casimiro Mederes Garza y su esposa Librada Cantú
(segunda generación), Feliciano Mederes Cantú y su esposa Paula Santos (tercera generación) y Reyna, Juan, Esther,
Juan Bau�sta, Tomasa, Guadalupe, Consuelo y Margarito
Mederes Santos (cuarta y actual generación). En 1990, las
autoridades municipales encabezadas por el entonces
alcalde Cruz de la Garza Pérez apoyaron a la familia
Mederes Santos para la realización de la fiesta de San Juan.
(Reconocimiento recibido por los hermanos Margarito y
Consuelo Mederes Santos).

Héctor Rizo Gómez
Mo�vo: por su gran entrega y pasión al servicio de la comunidad en el municipio de Pesquería.

María Isabel Hernández Hoyuela

Semblanza: nacido el 31 de enero de 1946 en Monterrey,
Nuevo León, desde hace treinta y cuatro años radica en el
municipio de Pesquería, donde ha servido a la comunidad
en diferentes rubros: ya sea en Protección Civil, en Oficialía
Mayor o en la Dirección de Ecología. En sus inicios, trabajó
durante los primeros seis meses sin recibir pago alguno y
mo�vado solamente por su vocación de servicio a la comunidad. En esos días, incluso algunas veces pernoctaba en la
plaza Alfonso Mar�nez Domínguez, para estar preparado
en caso de que se presentara algún incidente. Llegó a brindar su apoyo durante el desastre ocasionado por el Huracán Gilberto en 1988 y también ha realizado ges�ones
para conseguir ambulancias y servicios médicos y así ayudar a la población. Actualmente es paramédico de Protección Civil y comisionado de la Casa del Adulto Mayor de
Pesquería. (Reconocimiento recibido por la maestra Edith
Morales, en representación del recipiendario).

Mo�vo: por su trayectoria de más de 29 años en el desarrollo de producción pictórica y gráfica en el municipio de
San Nicolás de los Garza.
Semblanza: nacida el 9 de julio de 1966, es licenciada en
Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Se desempeña como maestra de artes
plás�cas, promotora y gestora cultural, y �ene una trayectoria de vein�nueve años de producción pictórica y gráfica.
En 2006 fundó en San Nicolás de los Garza El Atelier, taller
de arte donde se imparten clases de pintura, grabado y cerámica. En 2018 inició un taller de grabado ambulante, que
ofrece a la gente una ac�vidad lúdica en torno a la gráfica,
invitando al público a experimentar los procesos de estampación de una matriz de grabado. En 2019 inició La Reseña de la Gráfica Nuevo León, que hoy en día va por su
cuarta edición. En 2023 coordinó el primer encuentro
nacional de grabado septentrional, con la par�cipación de
sesenta productores gráficos de doce diferentes ciudades.

Familia Mederes
Mo�vo: por su contribución en el establecimiento de la
fiesta de San Juan en el municipio de Salinas Victoria.

Colegio de Historia de la UANL
Mo�vo: por su trayectoria de 50 años de labor de inves�gación y difusión de nuestra historia y cultura nacional.

Semblanza: desde el siglo XIX, el señor Juan Mederes (nacido en 1852) inició con la celebración de la fiesta patronal
en honor a San Juan. Desde entonces, las siguientes ge-

CULTURA REGIONAL

Semblanza: fundado en febrero de 1974, su creación se

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jus�ficó en cinco ejes principales: comprender el pasado
desde una postura crí�ca; superar el modelo de enseñanza
de la historia tradicional; desarrollar una conciencia histórico-social; formar docentes con responsabilidad y par�cipación en el campo de las humanidades; y conver�r a los
estudiantes en inves�gadores profesionales de la historia.
El primer plan de estudios duraba cuatro semestres e incluía 49 materias. En 1976, la licenciatura incorporó los
semestres noveno y décimo, extendiendo la duración a
cinco años, que es la misma hasta la fecha. Durante este
período, se comenzó a priorizar el trabajo en archivos, la
difusión de la historia regional y su integración en la historia nacional. En las décadas de 1980 y 1990 el Colegio de
Historia logró establecer una tradición de seriedad y calidad, reflejada en la excelencia de sus egresados y profesores, comprome�dos tanto en el aula como en el campo de
la inves�gación. Asimismo, se con�nuó ofreciendo una
formación teórica y metodológica amplia y plural, lo que
permi�ó que en el siglo XXI el Colegio alcanzara una consolidación a nivel regional y nacional, atrayendo estudiantes de universidades locales e internacionales.
Además, en respuesta a la necesidad de atender las demandas de nuestro �empo, fue que se decidió incluir la
materia de Historia de las mujeres. Hasta el día de hoy, el
Colegio de Historia sigue trabajando y fortaleciéndose bajo
la premisa de sus primeros años: entender la sociedad y el
mundo que nos rodea requiere estudiar y comprender
cómo se ha desarrollado el pasado hasta el presente.
(Reconocimiento recibido por la Dra. Mireya Sandoval Aspront, Secretaria de Asuntos Ins�tucionales de la Facultad
de Filoso�a y Letras, en representación del director Dr.
Francisco Javier Treviño Rodríguez, y por el Mtro. Eduardo
Guardado Vázquez, coordinador del Colegio de Historia).
Preparatoria No. 17 de la UANL
Mo�vo: por sus 50 años de labor educa�va en favor de los
jóvenes habitantes de Ciénega de Flores y sus alrededores.
Semblanza: su fundación se concretó con la autorización
otorgada por el H. Consejo Universitario en sesión celebrada el 7 de agosto de 1974, siendo rector el Dr. Luis Eugenio Todd. Inició sus ac�vidades en sep�embre de ese
mismo año con apenas 40 alumnos. La ins�tución a lo largo
de cinco décadas se ha fortalecido académicamente para
posicionarse como la mejor opción de estudios para los jóvenes de la región del Valle de las Salinas, brindando educación de calidad a estudiantes de Ciénega de Flores, General Zuazua, Marín, Salinas Victoria e Higueras, Nuevo
León. Actualmente cuenta con una oferta educa�va de Bachillerato General, Bachillerato Bilingüe Progresivo en Inglés, Bachillerato Bilingüe Progresivo en Francés, Bachillerato Técnico en Sistemas Computacionales y Bachillerato
Técnico en Mecánica Automotriz y Autotrónica, con una
población estudian�l de 1,253 y una planta académica de
42 docentes. Cuenta con la cer�ficación internacional bajo
la norma de ges�ón de calidad ISO 9001, forma parte de los
planteles con nivel 1 a nivel nacional del Padrón de Buena
Calidad de la Secretaría de Educación Pública, fue reconocida por la Secretaría de Extensión y Cultura de la UANL como
Escuela Promotora de Cultura y actualmente se encuentra
en proceso de cer�ficación bajo la norma internacional ISO
21001 para el sistema de ges�ón de organizaciones educa�vas. (Reconocimiento recibido por el MAIN. Juan Adán
González Villarreal, director de la Preparatoria No. 17).

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Aljibes en la historia de México
y de Nuevo León
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

España �ene muchos aljibes de origen árabe. Por
ejemplo, la ciudad de Granada conserva una red de
vein�séis aljibes que dotaban de agua al barrio de Albaicín.
Allí tenemos el aljibe llamado del Rey, que hoy es sede del
Centro de Interpretación del Agua de la Fundación AguaGranada. El ingeniero José Mariano Vallejo, destacado personaje español que precisamente nació muy cerca de la
ciudad de Granada, conocía bien esta tradición y en 1819
hizo una propuesta al rey de España, misma que fue reproducida en el periódico Mercurio de España en agosto de
1824. Su propuesta consis�a en canalizar el agua del río
Guadalix para dotar de agua a la ciudad de Madrid, así
como en construir una serie de aljibes públicos:

El aljibe es un muy an�guo sistema de captación de agua
de lluvia en un depósito subterráneo que, debido a las modernas redes de abastecimiento de las ciudades, ha caído
en desuso. La palabra aljibe es de origen árabe, lo que podría llevarnos a pensar que dicho sistema hidráulico llegó
a México desde esa región del planeta por herencia
española. La realidad es que, desde antes de la llegada de
los españoles, ese sistema ya se u�lizaba en Mesoamérica:
los mayas lo llamaban chultún. En la Nueva España y en el
México independiente fueron muy u�lizados los aljibes. En
lo personal, conocemos a detalle los aljibes de algunas casas an�guas del municipio de General Zuazua, Nuevo
León, así como el del propio Centro Cultural Hacienda San
Pedro de la UANL, donde actualmente laboro.

[…] estas aguas serían muy saludables, y en el verano estarían muy
frescas y hermosas, como cualquiera se puede convencer viendo el
aljibe que hay en el convento de los padres capuchinos del Prado

El arquitecto romano Marco Vitruvio, en su tratado De
Arquitectura, mencionó los casos en los que se usaban los
aljibes, cuando por las condiciones del lugar no se disponía
de otras fuentes de abastecimiento, y recomendaba la
construcción de tres depósitos separados para de esta
forma filtrar el agua: “si se hicieran dos o tres cisternas, de
modo que el agua sea más salubre y agradable para su uso;
efec�vamente, al reposar el limo en el fondo, el agua quedará más clara, conservando su autén�co sabor”². También
habla del recubrimiento que deben de tener estos depósitos, llamado mortero de Signia, elaborado con arena muy
pura y muy dura, piedras de sílex y cal muy fuerte.

[…]. Podría adoptarse también la idea de fabricar las casas como en
Cádiz y otras varias ciudades en que sus�tuyendo las azoteas a los
tejados se recogiesen las aguas llovedizas en el aljibe que debería
haber en cada casa y quedaría suplida esta falta³.

Los aljibes en México
Ya en nuestro territorio, en la época del Virreinato de la
Nuevo España, fray Diego de Landa, en su libro Relación de
las cosas de Yucatán, describía que los mayas generalmente se abastecían de agua de los cenotes, pero que los que
vivían en zonas más altas tenían unos especies de aljibes:
“los indios de hacia la sierra, por tener los pozos muy hondos, suelen en �empo de las aguas hacer para sus casas
concavidades en las peñas y allí recoger agua de la llovediza: porque en su �empo llueven grandes y muy recios
aguaceros”⁴. Señala también que los españoles les enseñaron a fabricar mejores pozos y norias con estanques.

Como se ha dicho ya, aljibe es una palabra de origen
árabe que alude a un depósito subterráneo de agua. Su
uso era común e incluso indispensable en zonas que no
contaban con ríos o arroyos como la península arábiga,
aunque también en Italia y España, donde los romanos
construyeron muchos. Sin embargo, fueron los árabes
quienes, al ocupar los futuros territorios españoles de la
península ibérica, los popularizaron. De igual forma, los
españoles los exportaron a la Nueva España, aunque los
mayas ya u�lizaban sistemas similares llamados chultúnes.

El estudioso de la historia de Yucatán José T. Cervera
publicó en 1871 una descripción de los aljibes mayas o
chultúnes, primero en la Revista de Mérida y posteriormente en el Periódico Oficial del Estado de Yucatán, La
Razón del Pueblo. Menciona que éstos se encontraban en

1 Arquitecto, inves�gador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
y profesional medio en Artes Plás�cas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL,
donde también es responsable de la museogra�a y montaje de exposiciones.
2 Marco Vitruvio Polión, Los Diez Libros de Arquitectura, p. 216.
3 Mercurio de España, agosto de 1824. Madrid, España, p. 683.
4 Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán, p. 244.

CULTURA REGIONAL

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gran número en el sur de la península, a diferencia de la
parte baja donde las fuentes eran principalmente los cenotes. Refiere que, si bien los cenotes también se podían
encontrar en una zona intermedia, el abastecimiento representaba un gran trabajo por la profundidad en la que se
encontraban, desapareciendo más arriba, pero menciona a
Xtacumbilxunan como el único en la zona. En los valles o llanuras cercanos a cerros, los mayas construían las llamadas
“aguadas” que eran excavaciones compactadas con barro
duro para conservar el agua de lluvia, �po estanques. Muchas veces debajo de estas “aguadas” se encontraban aljibes o chuntúnes, que se u�lizaban al terminarse el líquido
de estos depósitos externos. En otros lados no se contaba
con aguadas, solo con chuntúnes. Cervera mencionaba que
con la Guerra de Castas, muchas poblaciones mayas quedaron en el abandono y los chuntúnes quedaron enterrados,
pero también nos dice que:

ponía de 545 hombres, cuya adaptación al clima caluroso de
la costa debió significar un mayor gasto de agua”⁶. Además
de este destacamento, el fuerte debió tener un número indeterminado de esclavos, pero no se conoce si ellos consumían
del aljibe o acarreaban agua del arroyo del pueblo.
En total, el fuerte llegó a tener siete aljibes en ocho cámaras. Al irse vaciando, debían fregarse sus paredes y pisos
y se les daba un sahumerio, el cual seguramente se u�lizaba para secar sus paredes y ahumarlas como medida protectora contra el moho. Un periódico an�guo reseña la
limpieza de un aljibe en Francia, y señalaba que después de
fregarse se prendía carbón en su interior por varios días y
en las noches se dejaba ven�lar.
De estos siete aljibes de San Juan de Ulúa uno fue
demolido y los seis restantes se fueron deteriorando por
falta de mantenimiento, hasta que a mediados del siglo XX
los que quedaban en uso fueron abandonados defini�vamente cuando llegó la red de agua municipal. Hoy es
imposible inspeccionarlos por estar totalmente tapados.

algunos propietarios industriosos, para evitar que les faltase el agua
para el consumo de sus establecimientos, principalmente en los
años de sequía, hicieron limpiar y desazolvar algunas aguadas, como
Nohyaxché, Halal, Yaxa y Huntulchac, descubriéndose en esta úl�ma

El periódico El Oriente del 26 de agosto de 1826, da
cuenta de que el ayuntamiento de Veracruz preparaba la
celebración de un contrato para dotar de agua salubre del
río de Jamapa a la ciudad, pero que el diputado Font observó “que sería muy conveniente ampliarlo o dejar en libertad al ayuntamiento para que si no es realizable este
proyecto, adopte el de formar aljibes públicos como los hay
en el cas�llo de Ulúa”⁷. Los diputados Echeverría y Moreno
se opusieron a Font por la posible formación de insectos y
por la falta de espacios en el centro de la ciudad. Treinta
años después, el periódico El Siglo Diez y Nueve publicó un
proyecto de reglamento de aguadores, quienes sur�an el
vital líquido de fuentes, aljibes o del mar. Para 1876, una
nota refería que el agua del río Jamapa se encontraba
cortada, quizás por falta de lluvias, y que al no contarse con
agua de aljibe, se recurría a norias que no eran de buena
calidad. En 1893 se dice que la ciudad de Veracruz construía un aljibe de 375 mil litros, para subsanar la falta de
agua y proveer del líquido a la cárcel, a las oficinas públicas
y en lo posible a la población.

hasta el número de ciento sesenta aljibes o depósitos interiores; y
en algunas de ellas como Xtumcuy, Cho y otras, se descubrieron dobles, esto, que en el fondo del primero, se encontraron con la boca
de otro más profundo, que sirve a su vez, cuando se agota el agua
del primero⁵.

También el historiador Cervera mencionaba un caso en el
que, al estarse construyendo un pozo, se encontró una
tumba maya. En otra fecha y periódico, se da cuenta de que,
en una casa de Mérida, al estarse construyendo un aljibe, se
descubrió otra tumba maya. Por la misma región, pero en
Campeche, la prensa de 1885 publicó que exis�a el proyecto de construir un aljibe en la cárcel de la ciudad, con el
objeto de que con la venta de agua se solventaran los gastos
propios del establecimiento.
Por su parte, el puerto de Veracruz �ene mucha historia
en sus aljibes. El lugar fue el punto de llegada de los españoles, con su isleta que se conver�ría en el muelle y fortaleza
San Juan de Ulúa que muy lentamente se fue amurallando.
Cristóbal de Eraso presentó en 1570 un plan para ampliar
las murallas, mismo que incluía la construcción de cuatro
aljibes de planta de 4.5 x 9 metros, con un almacenamiento
calculado en 684 m³ de agua. Hay registro de que para 1584
ya se tenía un aljibe para consumo de su población de
españoles y esclavos. Por su parte, el agua que requerían las
embarcaciones y los habitantes del pueblo se tomaba del
arroyo de Tenoya, que no era muy buena. En 1707 se terminaron más ampliaciones y más aljibes para la guarnición
que también aumentó: “el acecho de piratas y el cambio de
la dinas�a de los Austrias a la de los Borbones fueron causa
de incrementos paula�nos en la población de Ulúa, de
modo que para 1714 el destacamento del cas�llo ya se com-

En Mazatlán, el periódico El Minero Mexicano del 4 de
abril de 1878 halagaba el progreso material de la ciudad,
reflejado en su muelle, sus fundiciones, sus talleres, sus minas, su fábrica de hilados y su ferrocarril urbano, pero
lamentaba la falta del agua. Aseveraba que se usaban aljibes, pero que a veces la escasez de lluvias no permi�a llenarlos y que los pobres que no tenían los recursos para fabricar aljibes se veían obligados a comprar agua a un costo
de seis reales cuatro cántaros pequeños. Para el año siguiente, el periódico El Siglo Diez y Nueve dio cuenta de la
construcción de un faro que incluía un aljibe en Mazatlán.

5 Periódico Oficial del Estado de Yucatán, La Razón del Pueblo, 12 de abril de 1871. Mérida, México, p. 2.
6 Judith Hernández Arando y Roberto Jesús Ávila Hernández, Los aljibes en la fortaleza, p 107.
7 El Oriente, 26 de agosto de 1826. Jalapa, México, p.3.

29

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

En 1843 apareció en el periódico El Siglo Diez y Nueve un
anuncio donde se ofrecía en venta, en el pueblo de
Amecameca, una casa con aljibe “por tener agua con más
comodidad”⁸. La propiedad era señalada como la mejor de
toda la población, de lo que puede deducirse que el aljibe
era una cues�ón de lujo en muchas casas.

Cabe señalar que este edificio fue transformado en cárcel
por Maximiliano de Habsburgo; en el periódico oficial El
Diario del Imperio, en nota del 12 de noviembre de 1866,
se describe que su pa�o contaba con un aljibe cómodo,
una gran pila para baño y lavaderos.
Los aljibes en Nuevo León

En la construcción del palacio de gobierno de San Luis
Potosí, el periódico Nacional en 1896 publicó que éste incluía un aljibe de 8 metros de cada lado por una profundidad de 7 metros, donde trabajaban veinte presos sentenciados. Poco después el periódico dio cuenta de que en
dicha construcción se encontraron dos veneros de agua a
una profundidad de 8 metros.

Si bien la virreinal ciudad de Monterrey se fundó en unos
ojos de agua y tenía como límite el río Santa Catarina, algunas de sus construcciones estaban dotadas de aljibes. Tal
es el caso del palacio del Obispado que mandó construir el
obispo Rafael José Verger entre 1787 y 1788, que en su
pa�o interior cuenta con un gran aljibe. De esta forma se
evitaba bajar la loma hasta el río Santa Catarina o hasta la
acequia que fluía paralela al río y tener que subir el vital
líquido hasta el palacio. Ya en el Monterrey de 1932 se
informa que una casa en venta en la an�gua calle de San
Francisco, número 1233, a una cuadra de la plaza Zaragoza, contaba con aljibe.

An�guamente los aljibes eran algo muy común en
edificios públicos o en casas de familias adineradas, ya que
aunque su construcción implicaba un gran gasto, libraba a
las familias de pagar por el acarreo de agua desde fuentes
públicas, ríos o arroyos. Aquí podemos mencionar algunos
edificios que cuentan con estas cisternas: el convento de
Tecali en Puebla o el an�guo Colegio de San Francisco Javier
de Tepotzotlán en el Estado de México, hoy conver�do en
Museo Nacional del Virreinato, que disponía de dos grandes
depósitos subterráneos en el llamado pa�o de los aljibes.
Los aljibes eran fuente de vida, pero también de muerte: en una nota encontramos que en el pa�o de la cárcel
de Zacatecas exis�a un aljibe, en el que un preso desesperado quiso quitarse la vida �rándose a su interior, pero
se comenta que al final lo sacaron y no murió. En otra de
1881, el periódico El Monitor Republicano decía que en la
villa de Nuevo Laredo, Tamaulipas, la esposa del señor
Cohn, comerciante americano, se arrojó dentro de un aljibe y murió ahogada. De 1897 rescatamos una reseña del
libro Nuestras Víc�mas, en el que autores franceses evidenciaban la naciente protección de los animales y donde
varios escritores de la época dieron su opinión al respecto.
El poeta y escritor André Theuriet confesaba que en su
infancia había arrojado tres cachorros al aljibe del fondo
de su casa, lo cual desde ese día lo atormentaba cada vez
que lo pensaba y se reprochaba tal crueldad.

Para algunos municipios de Nuevo León, como Doctor
Arroyo, los aljibes eran de vital importancia y en diversas
publicaciones del periódico El Porvenir se daba cuenta de la
problemá�ca del agua y de la u�lización de aljibes para el
abastecimiento del líquido. Por ejemplo, en 1925 la Junta
de Mejoras de Doctor Arroyo describió algunas de las pe�ciones que hicieron llegar al gobernador sus�tuto de Nuevo León, Gerónimo Siller, entre las que destacamos que se
estaba construyendo un aljibe que había sido terminado.
Otra nota de El Porvenir, del 26 de julio de 1962, refería esa
misma construcción al mencionar “el aljibe —ahora seco—
que se inauguró en 1926”¹⁰. Para 1932, la junta de mejoras
tuvo la idea de construir otro aljibe de mayor capacidad,
pero el gobernador Cárdenas prome�ó enviarles máquinas
para perforar pozos artesanos. Para el 6 de mayo de 1952,
una nota de El Porvenir informaba que se enviaría una pipa
para abastecer de agua a Doctor Arroyo, además de que se
construiría un aljibe de mayor capacidad. La nota de prensa
es relevante porque nos brinda el dato de que para ese momento exis�an dos aljibes y de que se esperaba la construcción de un tercero dos meses después.

Otra nota por demás interesante es la publicada en el
periódico La Convención Radical Obrera de 1896, acerca
de una carta de 1810 dirigida por Fernando de Larrazábal
(homónimo de quien fuera alcalde de Monterrey en épocas recientes) a su esposa Juana Diaz Sánchez y Mendoza,
previo a la matanza de españoles que hizo el ejército insurgente de Hidalgo y Allende en Guanajuato. Cuando Fernando de Larrazábal se encontraba dentro de la alhóndiga,
en Guanajuato, le escribía a su esposa dándole no�cias de
las disputas de los españoles dentro de ese espacio y del
temor por estar rodeados por indígenas que intentaban
ingresar, y comenta del arrepen�miento que tenía por haberse llevado sus alhajas y dinero, como casi todos los
demás que estaban guarecidos en el edificio: “algunos
quieren hacer agujeros en el pa�o u otras partes para enterrar alhajas y dinero; otros quieren echarlo al aljibe”⁹.

En julio de 1952, en una nota �tulada “El problema del
agua potable de Dr. Arroyo, N.L. cuesta varios miles”, la
Junta de Mejoras de dicho municipio informaba acerca de
los recursos inver�dos por el gobierno de Nuevo León, con
apoyo del presidente municipal de Matehuala, San Luis Potosí, y de otras personalidades que se solidarizaron ante la
crisis de agua de ese año. Ante tal situación, se transportó
agua en camiones pipa a la cabecera municipal, contabilizándose 146 viajes de 4 mil litros cada uno desde el poblado Panales, cuya comunidad no estuvo de acuerdo. Por
esa razón, fue necesario que los camiones llevaran escolta.
También se verificaron gastos por desazolve y limpieza del
aljibe y se con�nuó con la perforación de pozos a mayor
profundidad. Con respecto al poblado de San Miguelito de
Doctor Arroyo, el periódico El Porvenir del 4 de diciembre
de 1940 indicaba que se planeaba construir un aljibe para

8 El Siglo Diez y Nueve, 15 de mayo de 1843. Ciudad de México, p. 4.
9 La Convención Radical Obrera, 8 de noviembre de 1896. Ciudad de México, p. 2.
10 El Porvenir, 26 de julio de 1962. Monterrey, México, p. 8.

CULTURA REGIONAL

30

abastecer de agua potable a los habitantes del lugar. Por
úl�mo, para 1952, ejidatarios de Santana, también en jurisdicción de Doctor Arroyo, solicitaron al gobierno del doctor Morones Prieto la construcción de un aljibe y papalote.
El 10 de sep�embre de 1962, se dice en El Porvenir que se
entregaron 2 mil pesos para la limpieza de un aljibe en el
ejido de Santa María de Doctor Arroyo, cuyos ejidatarios le
habían hecho saber al ejecu�vo del estado sobre el mal estado en que se encontraba y la necesidad de desazolvarlo.

o canales que la depositaban en una pileta. Al ver que ésta
ya salía limpia de �erras u hojas, desviaban el canal para
que ahora se dirigiera el agua más limpia al aljibe. Éstos
normalmente son cilíndricos de 3 metros de diámetro y
una profundidad de hasta 8 metros, que rematan o se techan con cúpulas de piedra de sillar o ladrillo; se les pone
una puerta chiquita para que sea posible entrar a
limpiarlos o para sacar el agua con una cubeta, cordón y
polea para mantener el agua libre de bacterias y moho; no
deben ingresar insectos, polvo o luz. Además me comentaban que sólo les aventaban cal o restos del carbón que
salía del fogón de leña de la cocina. Lamentablemente en
General Zuazua, como en otros lados, la arquitectura y fachadas de sus casas tradicionales están siendo modificadas y los aljibes salen sobrando y son demolidos. Existe
el caso de un lote donde fue demolida toda la casa an�gua
pero curiosamente lo único que se conservó fue su aljibe.
En cuanto a nuestra an�gua hacienda San Pedro, se
aprecian dos aljibes que ya no están en uso, pero que
sirven como evidencia de su uso en �empos pasados.

Aunque el municipio de Montemorelos es atravesado
por el río Pilón, un informe da cuenta de la existencia de
aljibes en este lugar. En agosto de 1928 El Porvenir reportaba una inspección realizada por Sanidad, misma que decía
que si bien encontró que era sa�sfactoria la higiene en el
mercado, en las lecherías, en la fábrica de sodas y de hielo
y en otros establecimientos, “en lo que toca al agua potable para la población encontró el gran defecto de que esta
se consume de los aljibes y norias que están contaminados, por lo que se han desarrollado algunas enfermedades”¹¹. Aquí debemos señalar que un aljibe requiere
mantenimiento al momento de vaciarse, y que las norias
son más propensas a contaminarse por estar a cielo
abierto y posiblemente cercanas a letrinas.

Podría pensarse que los aljibes ya no se construyen, que
sólo están en las casas an�guas, pero en Monterrey, como
en otras ciudades donde se han presentado crisis de abasto de agua, se construyen cisternas. Éstas no �enen el
sen�do de sustentabilidad del aljibe, que aprovecha el
agua de lluvia, porque la cisterna se abastece de la red pública. Pero existen arquitectos comprome�dos con el
medio ambiente y la sustentabilidad; tal es el caso del
arquitecto Alberto Kalach, quien ganó el concurso internacional del diseño de la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México, el cual �ene varias peculiaridades. Sólo
mencionaré que el nivel más bajo en los sótanos son unas
enormes re�culas de depósitos subterráneos o aljibes, a
donde se dirigen todas las aguas de lluvia que caen en el
enorme edificio para después ser u�lizadas en el riego de
sus muchas zonas arboladas. Este edificio es parte de mi
historia de vida, ya que yo fui parte del equipo del CAPFCE
encargado de su construcción y fui responsable del registro fotográfico desde que se comenzó la obra hasta su
inauguración por parte del presidente Vicente Fox.

En General Bravo, Nuevo León, en 1960 una nota
informa que en poco �empo se iniciaría la construcción de
un aljibe en la Escuela Teniente Coronel Manuel Quintanilla, del poblado La Cruz (hoy General Tapia). Por otro
lado, al norte de la ciudad de Monterrey, municipios como
Pesquería, Marín, General Zuazua, Ciénega de Flores y Salinas Victoria tenían una peculiar problemá�ca del agua, ya
que a pesar de que son atravesados por el río Salinas, su
agua no es apta para el consumo humano (como su
nombre lo dice, el río Salinas �ene agua un poco salada e
incluso la que es extraída de pozos cercanos �ene un sabor
no agradable). Esto se constata en el periódico El Porvenir
del 26 de abril de 1963, que �tula una nota de Francisco
Tijerina: “Pesquería se resiste a morir”. Según la nota,
aunque en la cabecera parece que los habitantes sí contaban con agua potable, en Santa María La Floreña el abastecimiento dependía de un diminuto ojo de agua, lo cual
había ocasionado peleas entre los vecinos del lugar. Asimismo, los habitantes del ejido La Victoria “toman agua
salada que traen de un si�o llamado la Joya, a tres kilómetros de distancia. Esa agua contaminada, impotable y repugnante, la toman los niños y la u�lizan para los usos más
indispensables [...] El aljibe para almacenar el agua está
seco desde hace tres años en La Victoria”¹².

Conclusiones
Los aljibes son un sistema de abastecimiento de agua muy
an�guo y eficiente si se sabe manejar y dar un correcto
mantenimiento, ya que es necesario limpiarlos cada año y
mantenerlos tapados para evitar que el agua se contamine. Algunas notas periodís�cas del siglo XX señalaban este
�po de contaminaciones como evidencia de que los aljibes
eran algo nega�vo, quizá hasta arcaico o rural en una época de gran desarrollo de las ciudades. Espero que este
ar�culo sirva para revalorar a los aljibes y para que vuelvan
a ser considerados en ciertas regiones, como lo es este
Valle de las Salinas y Valle del Carrizal, donde se ubica
nuestro Centro Cultural Hacienda San Pedro de la UANL.

El Valle de las Salinas, y más específicamente el Valle de
El Carrizal que comprende los municipios de Ciénega de
Flores, General Zuazua y Marín, cuenta con muchos
an�guos aljibes todavía en funcionamiento. Durante la crisis hídrica que experimentó Nuevo León en 2022, sé que
éstos ayudaron a familias de General Zuazua cuando el
agua potable dejó de salir de sus llaves. Al preguntarle a
algunas familias sobre cómo funcionaban, me explicaron
que al empezar a llover, el agua primera bajaba por tubos

11 El Porvenir, 16 de agosto de 1928. Monterrey, México, p. 4.
12 El Porvenir, 26 de abril de 1963. Monterrey, México, p. 3.

31

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a

Hemerogra�a

Hernández Aranda, Judith y Roberto Jesús Ávila Hernández
(2014). “Los aljibes en la fortaleza de San Juan de ulúa,
Veracruz”, en: Bole�n de Monumentos Históricos, no. 32,
pp. 99-123.

El Diario del Imperio. Ciudad de México.
El Minero Mexicano. Ciudad de México.

Landa, Diego de (1566). Relación de las cosas de Yucatán.
Colombia: Fundación El Libro Total.

El Monitor Republicano. Ciudad de México.
El Nacional. Ciudad de México.

Marco Vitruvio Polión (1997). Los diez libros de arquitectura. Primera edición de 1649. España: Alianza Editorial.

El Oriente. Xalapa, México.
El Porvenir. Monterrey, México.
El Siglo Diez y Nueve. Ciudad de México.
Aljibe en el terreno donde alguna vez exis�ó una an�gua casa, esquina de General Treviño y Morelos, cabecera municipal de General Zuazua, Nuevo León. Fotogra�a de Félix Torres Gómez.

La Convención Radical Obrera. Ciudad de México.
Mercurio de España. Madrid, España.
Periódico Oficial del Estado de Yucatán, La Razón del Pueblo. Mérida, México.

Aljibe del Centro Cultural Hacienda San Pedro de la UANL. Fotogra�a de Félix Torres Gómez.
Aljibe de la casa de Mina, no. 102, esquina con Morelos, cabecera municipal de General Zuazua, Nuevo León. En 2021 se estaban realizando trabajos de remodelación.
Fotogra�a de Félix Torres Gómez.

Aljibe de la casa de Aldama, no. 151, esquina con Zaragoza, cabecera municipal de General Zuazua, Nuevo León, propiedad de la señora Elsa Lozano. En 2021 se encontraba en perfecto
estado y en funcionamiento. Fotogra�a de Félix Torres Gómez.

CULTURA REGIONAL

32

Estado del aljibe de la Hacienda San Pedro en 1988-1989. Fotogra�a de la UANL.

33

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Dinorah Zapata Vázquez, Juán Ramón Garza Guajardo, Félix Alfonso Torres Gómez,
Edmundo Derbez García y Emilio Machuca Vega (2023). Hacienda San Pedro de la UANL.
Historia, patrimonio y memoria, 1634-2023. Monterrey, México: Colección Proyectos UANL,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 150 pp.
Luis Ángel Rosas Navarro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Hacienda San Pedro de la UANL. Historia, patrimonio y memoria,

económica de esta hacienda durante el siglo XIX, sus periodos de

1634-2023 es un libro escrito por conocidos académicos que han

bonanza y de crisis, y su úl�ma decadencia a mediados del siglo XX.

destacado en la difusión, preservación y promoción de la cultura

Destaca este capítulo por el uso de fuentes primarias que permiten

regional. Par�ciparon en su elaboración inves�gadores de la Uni-

constatar el otorgamiento de mercedes, los repartos de �erras y los

versidad Autónoma de Nuevo León, tres de los cuales están adscri-

cambios de propietarios. Es de señalarse también que el capítulo no

tos al Centro de Información de Historia Regional: Dinorah Zapata

se limita a explicar únicamente el caso de la Hacienda San Pedro,

Vázquez², Juan Ramón Garza Guajardo³, Félix Alfonso Torres Gómez⁴,

sino que analiza de forma global la metamorfosis territorial ocu-

Edmundo Derbez García⁵ y Emilio Machuca Vega⁶.

rrida en el Valle del Carrizal con sus dis�ntas haciendas.

La obra persigue principalmente dos obje�vos. El primero de

El segundo capítulo, �tulado “Arquitectura e imáge-

ellos es conmemorar el 90 aniversario de la Universidad Autónoma

nes de la Hacienda San Pedro”, presenta, bajo un enfoque

de Nuevo León (UANL) que se celebró en 2023; el segundo es brin-

arquitectónico, descripciones muy detalladas sobre los terre-

dar un repaso histórico de casi cuatro siglos para dar a conocer la

nos de la hacienda y sobre sus usos a lo largo del �empo. Mues-

importancia histórica y cultural de la Hacienda San Pedro, inmue-

tra algunos planos del lugar e ilustra su análisis con imágenes que

ble ubicado en el municipio de General Zuazua, Nuevo León, y que

comparan el estado general que guardaba la hacienda antes de su

a lo largo de su existencia ha sido mudo tes�go de muy variadas

restauración con el que �ene al día de hoy.

ac�vidades humanas.
El tercer capítulo, �tulado “La Hacienda San Pedro: unidad
A través de cinco capítulos, los autores del libro aportan visio-

cultural universitaria”, narra la creación del Centro de Información

nes específicas sobre la Hacienda San Pedro. No sólo estudian su

de Historia Regional de la UANL y cómo a finales de la década de los

evolución histórica y su distribución arquitectónica, sino que

ochenta ocupó como sede �sica las instalaciones de la Hacienda San

también revisan su transformación en unidad cultural uni-

Pedro. Este centro surgió como un proyecto enfocado en

versitaria y dimensionan su valor como referente patri-

rescatar y difundir la cultura de la región noreste de Méxi-

monial de la región noreste de México.

co, por lo que desde un principio sus prioridades han sido
la inves�gación de la historia regional y la realización de

El primer capítulo, �tulado “De la merced del

eventos dedicados a la divulgación.

Valle del Carrizal a la Hacienda San Pedro, 1634-

que de la narración es clásico, no esca�ma en brindar detalles y en

universidad rescató la Hacienda San Pedro y transformó su an�gua

subrayar la importancia cultural de la hacienda como uno de los

vocación, pues pasó de ser una unidad económica agroganadera a un

mayores enlaces para la inves�gación y estudio de la historia regional.

centro promotor de la iden�dad cultural del noreste, a través de la

1984”, ofrece un recorrido histórico por los anteceden-

Los capítulos cuarto y quinto explican la relevancia del Cen-

tes de este an�guo la�fundio. Aquí se describen las dis-

inves�gación, la música, la gastronomía y el arte.

Dicho de otra manera, la cronología presentada en este libro

tro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro

�ntas mercedes que se otorgaron en la región durante el siglo

como parte de la oferta cultural de la UANL, pues es semillero de

XVII y cómo de dicho reparto territorial surgieron a la postre varias

importantes producciones editoriales y de eventos como la Fiesta de

haciendas, entre ellas la de San Pedro. También se aborda la vida

la Cultura Regional (organizada por primera vez en 1990 y que al día

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Dinorah Zapata Vázquez es inves�gadora y actual coordinadora del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro de la UANL.
3 Juan Ramón Garza Guajardo es inves�gador jubilado del Centro de Información de Historia Regional de la UANL. Es historiador oficial del municipio de General Escobedo, Nuevo León.
4 Félix Alfonso Torres Gómez es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, donde además se desempeña como responsable del área de museogra�a.
5 Edmundo Derbez García es coordinador del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL.
6 Emilio Machuca Vega es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, donde además se desempeña como director de la revista Cultura Regional.

CULTURA REGIONAL

de hoy lleva vein�ocho ediciones). Aquí queda de manifiesto cómo la

34

culmina con un punto de inflexión en el que la red histórica regional
En defini�va, el libro Hacienda San Pedro de la UANL. Historia,

logró un estatus y un alcance no antes visto gracias a las aportacio-

patrimonio y memoria, 1634-2023 cons�tuye una historia de los

nes que dis�ntas personas realizaron por y para la universidad. Es,

antecedentes, los inicios, el desarrollo y la evolución de la hacienda,

pues, digno de celebrarse el que los autores de esta obra se hayan

obra que destaca además por el uso de la iconogra�a (planos, foto-

dado a la tarea de registrar los avatares por los que atravesó la

gra�as, carteles, etc.) para representar espacios, proporciones y

Hacienda San Pedro a lo largo del �empo, y de rescatar los nombres

aspectos del lugar. Esta obra enfa�za las aportaciones culturales,

de todos los que alguna vez dieron vida y forma a este lugar.

académicas e históricas de la Hacienda San Pedro, y aunque el enfo-

35

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Lucas Martínez Sánchez (2023). Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el
obispado de Monterrey, 1855-1857. Monterrey, México: Colección Memoria del Noreste
No. 13, Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo León, 188 pp.
Frida I. González Hernández

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Lucas Mar�nez Sánchez, historiador coahuilense y actual

na en colaboración con el obispo de Verea. El diario, cons�tuido por

director del Archivo General del Estado de Coahuila, aporta

dieciocho hojas de doble pliego u�lizadas en la época, fue elaborado

el estudio, inves�gación y transcripción de un peculiar manus-

durante la realización de la segunda misión franciscana, según la ex-

crito inédito �tulado “Diario de nuestra caminata” en su reciente obra

plicación de Mar�nez Sánchez, debido a su escasez de correcciones y

Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el Obispado de

a la puntual narración del entorno y clima de los diferentes lugares,

Monterrey, 1855-1857. Contextualiza de manera puntual el clima so-

que no se adentra en la descripción detallada de personajes o situacio-

cial y polí�co que atravesaba México durante los años en los que el

nes. Por esta úl�ma razón, el autor contextualiza y describe el entorno

diario fue escrito y, a su vez, expone la conexión entre el obispo de

social y polí�co conforme transcribe el documento. El “Diario de nues-

Linares, Francisco de Paula Verea y González, y el Colegio Apostólico

tra caminata” ofrece una visión breve, sencilla y obje�va de las

de Guadalupe.

condiciones que rodearon la realización de la misión y se convierte en
una fuente de inves�gación significa�va sobre este periodo.

Durante los vein�séis años de gobierno del obispo Verea, de
1853 a 1879, México experimentó un periodo de gran inestabilidad,

Dentro de la obra, el autor añade una descripción sumaria de los

marcado por momentos de crisis polí�ca, revoluciones y tensiones

par�cipantes en la misión descrita por el “Diario de nuestra cami-

generadas por las diversas opiniones y perspec�vas de la población.

nata”, con base en su propia inves�gación. El par�cipante más des-

Estos aspectos se exponen a través de los tes�monios que narran la

tacado es fray José María de Jesús Becerra Moreno, a quien le atribu-

llegada del obispo y su primera misión en Monterrey y Tamaulipas.

ye la autoría del diario. Mar�nez Sánchez incorpora imágenes

Paralelamente, se coloca en perspec�va al Colegio de Guadalupe, que

ilustra�vas y un apéndice documental que complementa la inves-

entró en funciones en 1707, destacando su carácter sólido y su

�gación, proporcionando material adicional para una comprensión

conformación principalmente por criollos. En este marco contextual

más completa del contexto y la bibliogra�a u�lizada.

introductorio, el autor traza los primeros vínculos entre el obispo
Verea y el Colegio de Guadalupe mediante la carta dirigida al

Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el obispado

guardián, fray Antonio Cas�llo. Esta misión secundaria quedó

de Monterrey, 1855-1857 es una obra que recopila y analiza las misio-

plasmada como el inicio del “Diario de nuestra caminata”.

nes franciscanas en el norte de México durante el siglo XIX. Pero Lucas
Mar�nez Sánchez aporta además un estudio sobre la sociedad de la

Mar�nez Sánchez, además de ofrecer un estudio introductorio

época, envuelta en problemas polí�cos e ideológicos. Igualmente, la

sobre el “Diario de nuestra caminata”, añade un análisis y una descrip-

muestra y recuperación del “Diario de nuestra caminata” y su comp-

ción detallada de las dos misiones franciscanas. Además incorpora la

rensión proporciona una reconstrucción histórica del gobierno

transcripción completa de este documento, proporcionando así tanto

episcopal del obispo de Verea, sus misiones franciscanas y el clima so-

una fuente primaria, como los detalles de la segunda misión francisca-

cial de un México en los años de 1800.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

36

37

�GENIO
Y FIGURA
Israel Cavazos Garza:
“HABRÍA QUE PENSAR EN ALGUNA MANERA DE
HACERNOS AUTÉNTICAMENTE REGIOMONTANOS”.
Humberto Salazar Herrera

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

En fecha próxima², el profesor Israel Cavazos Garza, cronista de

pecado... Lo han recibido, sí, una serie de gentes increíblemente

Monterrey y nuestro más importante historiador, recibirá de manos del

valiosas; ese solo hecho significa para mí abrumarme... por qué o

presidente Zedillo el pres�gioso Premio Nacional de Ciencias y Artes, en

cómo equipararme a esas gentes.

el rubro Historia. Por tal mo�vo, sostuvimos con él una conversación sobre éste y otros temas que �enen que ver con sus meri�simas tareas

Usted señala a Alfonso Reyes y a Bernardo Sepúlveda, pero hay

como inves�gador y esclarecedor de nuestro pasado.

otro nuevoleonés, aunque por adopción, dis�nguido en el campo
del diseño y la tecnología: el ingeniero Juan Celada, inventor del

En primer lugar, gracias por recibirme en este lugar,
tan propicio para hablar de cues�ones históricas; y
ahora sí comienzo. Usted me corregirá si estoy mal,
pero tengo entendido que este Premio Nacional de
Ciencias y Artes lo han obtenido antes sólo dos
nuevoleoneses, Alfonso Reyes en 1945, y el doctor
Bernardo Sepúlveda en 1982. ¿Qué significa para
Israel Cavazos el historiador, y para Israel Cavazos
el hombre, este reconocimiento? ¿Qué tanto
compromete el integrarse a ese nuevo triunvirato,
con tamaños acompañantes?

fierro esponja y otras aportaciones cien�ficas, de la localidad,
quien �ene ya muchos años entre nosotros, aunque nació en Hermosillo, Sonora. La lista viene en la Enciclopedia de México, si gusta
usted consultarla... En mi caso el premio es en el área de Historia,

percatarse de dónde están, y entonces es mi preocupación como his-

algo esencialmente múl�ple. Hay varios
Monterrey, hay diversas formas de vivir la ciudad,
de pensarla y de quererla: hay el Monterrey de los
muy ricos (que en realidad ni siquiera “bajan” a la
ciudad, ni siquiera suelen recorrer sus calles); el
Monterrey de los clasemedieros panistas; hay
también el Monterrey de los universitarios; el de
los inmigrantes que vienen del campo... en fin,
esto se olvida a menudo y parecería de pronto que
todos los regiomontanos somos de una misma
forma... que todos somos muy “emprendedores”
y toda esa mitología... Habría también un Monterrey
viejo, del pasado inmediato, digamos el anterior a la
Macroplaza, un Monterrey que los jóvenes de hoy
no conocieron y que cada vez está quedando más en
el pasado... ¿Qué piensa sobre esto, maestro?

toriador, como cultor del pasado, de hacérselos saber, porque creo
que ahí estaría la clave, que supieran en dónde se encuentran, que es
lo fundamental para amar a alguien o algo, antes que todo...
Los de la clase media andan preocupados por situaciones especiales, pero en ellos sí advierto un interés, si no abierto sí al menos
amplio, de enterarse del pasado de la ciudad, aunque prefieren que
se les dé ya en charola de plata, en una bandeja ya servida, y lo observo en mis modestas plá�cas, en pequeños grupos en factorías o
clubes, qué sé yo... hay un interés. Y hasta me admira ver cómo ni
parpadean, por usar esa expresión, están ávidos de escuchar eso,
¿no? Y lo mismo advierto en los demás, incluso en las esferas altas,
pero, habría que pensar en alguna manera de hacernos autén�camente regiomontanos. Yo creo que este aniversario 400 va
a contribuir en algo a eso, porque esas publicaciones que se hacen,
adicionales al periódico, en suplementos, veo que han provocado

y voy a compar�rlo con un personaje de las letras, extraordinario,
que es Ramón Xirau, un escritor a quien yo admiro mucho. Por otra
parte, no dejo de pensar que es una recompensa —por qué no
decirlo, justa—, después de medio siglo, más de medio siglo, de
una laboriosidad de hormiga, como la califica Luis González, en estos campos de la historiogra�a regional, con aportaciones que
alguien ha calificado como material para que otros trabajen, y en
cierto modo tal vez tenga razón, pero, aunque parezca inmodesto

La no�cia de este premio fue, para mí, algo como... el Huracán

decirlo, que no deja de tener su valor.

Gilberto: causó estragos anímicos semejantes, toda proporción

Ahora está de moda hablar de Monterrey por su
próximo cuatricentenario, y hasta llega uno a pensar que, a la materialidad �sica que es la ciudad, a
su cuerpo, digamos, corresponde un cierto espíritu, un alma. Y se habla entonces de “regiomontaneidad”, y del carácter de “los regiomontanos”. Sin
embargo, yo siento, quizá por mi formación como
sociólogo, que Monterrey no es una unidad sino

guardada, porque, ¿de dónde a mí? —como dijo Santa Isabel cuando recibió la visita de la Virgen—. De suerte que este premio es,
pienso, un reconocimiento para la inves�gación histórica regional,
y un premio también para el norte, para la región norte, que había
estado tan olvidada, quizá desde los �empos de Carvajal. Y lo recibiré con humildad, pensando en que es justamente un premio a
eso, y en el fondo, ¿por qué no decirlo?, dicen que la excesiva modes�a es presunción y podría yo incurrir en esa debilidad, en ese

Comparto en lo absoluto esa opinión, con esa clasificación o divi-

un interés, no obstante que no son con rigor académico ni mucho

sión de los regiomontanos. Alguien, hace unos cuantos días, en la

menos, y que cuando uno habla del Monterrey colonial preguntan

capital, me decía: ustedes son muy vanidosos, se llaman “regios”…,

cosas secundarias, como lo de los túneles, o los judíos, no sé...

y yo le dije: eso es parte de la economía del espacio, porque la pa-

Del supuesto túnel de la Catedral al Obispado...

labra es sumamente larga, y los periódicos han dado en adoptar
ese término, que está cobrando ya carta de naturaleza, de ser una
palabra que tendrá que ser adoptada por la Academia... Comparto

Sí, y que está sólo en la imaginación de la gente, creo, porque yo

su idea de que hay varios �pos de regiomontanos. Yo tengo amigos

nunca lo he visto, ni sé de que alguien se haya me�do en él o haya

muy queridos, de determinado nivel social, cuyos antepasados vi-

caminado siquiera unos cuantos metros... ojalá que algún día se

vieron en el Monterrey viejo y ellos han emigrado a zonas más có-

encuentre, pero no veo la razón por la que pudiera haber habido un

modas, de las que para nada �enen necesidad de bajar... quizá a

túnel de esa naturaleza.

ello contribuya el hecho de que no hay para qué bajen si lo �enen
todo, pero, no sé, si tuvieran arraigado el amor a la ciudad se asomarían de vez en cuando a ver qué ha pasado en el solar de sus
mayores, aunque ahora el solar es tan grande...
Los que vienen de lejos, los que vienen de otras partes, que son muchos y casi nos superan en número, vienen a eso, a buscar un nuevo
modo de vivir, o tal vez a hacer de Monterrey una especie de trampolín

1 Inves�gador, catedrá�co y sociólogo. Es licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y actualmente es director de Humanidades e Historia de la UANL.
2 Esta entrevista inédita fue realizada el 10 de noviembre de 1995, un mes antes de que el maestro Israel Cavazos recibiera el Premio Nacional de Ciencias y Artes, el 15 de diciembre
del mismo año.

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para saltar a los Estados Unidos... no lo sé, pero advierto en ellos poco
interés —o por lo menos yo no los conozco muy de cerca—, en

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�tros, los que nos dedicamos a la historia, sabemos cuatro cosas acerca de
él. Por la falta de documentación, que la habrá, tal vez, en otros archivos,
y no ha habido el inves�gador que se haya asomado a éstos. No creo que
sea di�cil rehacer la vida de este personaje. Y todo mundo tendemos a
comentar ciertas facetas morbosas que hay, como de chisme, acerca de
su vida, las que además, entre paréntesis, yo pongo en duda, porque deben haber sido como en todas las cosas, parte de la intriga para, como la
arañita que va subiendo y que le da uno con la mano para pisarla y quitársela de en medio. De este �po de personajes urge, desde luego, divulgarlos. Yo sé de cierta empresa local cuyos direc�vos están trabajando
en estos momentos para llevarlos a las casas por medio de la televisión,
a estos personajes, no solamente a los coloniales pero también a los del

Cuando se habla de la historia de Nuevo León, de
la importancia de conocer nuestro pasado para
saber quiénes fuimos y quiénes somos, etcétera,
salen siempre a relucir nombres de personajes
memorables como Fray Servando y Gonzalitos,
Zaragoza y Escobedo, o de gobernantes como Vidaurri o Bernardo Reyes, pero nunca, o casi
nunca, se recuerda a los grandes hombres de la
Colonia en el estado. En la conciencia histórica
del pueblo, de la gente común, no hay un conocimiento siquiera mínimo de los hombres destacados de ese �empo, no se habla, por ejemplo,
del espléndido gobernante que fue Mar�n de Zavala, de los dos Alonsos de León, de Barbadillo y
Vitoria, o de los grandes obispos que fueron
Verger, Llanos y Valdés.... ¿Cuáles pueden ser las
causas de este olvido?

soamericano. Cualquiera que haya leído un poco de
esto sabe que, en Nuevo León, la relación entre
indígenas y españoles fue una constante, larguísima
y trágica confrontación, con algunos periodos de
calma. Sin embargo, no hay un solo monumento,
una presencia simbólica de esos primeros pobladores de la región, que las encomiendas, las
enfermedades y otros latrocinios borraron del
mapa humano. Como tampoco hay, fuera del ámbito académico, un conocimiento de la aportación tlaxcalteca a la cultura de la región... ¿Será que los
nuevoleoneses somos algo desmemoriados?

diecinueve; por medio de guionistas de radio, de cine, de televisión, que
están haciendo agradables estas vidas, fáciles de digerir, para meterlas a

No lo creo... A mí —perdone que hable en primera persona—, se me �lda de

las casas. Creo que va a ser una medida muy buena para trabajar en ello.

hispanista. Pero pienso que en todas las profesiones hay una especialidad: hay

Y a mí me duele, por ejemplo, que Mar�n de Zavala, habiéndole dedicado

médicos que curan la nariz, los oídos, o los ojos, hay abogados que se dedican

treinta y ocho años de su vida a Nuevo León, y de ser el consolidador de

a determinados aspectos de la cues�ón jurídica, y así en la historia. Éste ha

todo esto, esté relegado, dejado... podrían decirse páginas enteras acerca

sido el rinconcito que más me ha gustado estudiar, o en el que tengo más

de él... Lo cierto es que faltan operarios en la viña del Señor.

oportunidad de encontrar lo que yo quería, sin defecto de que, por obligación
cultural, haya de ver qué pasó con los grupos primi�vos. Y me alegra que ac-

Además del olvido de ese mundo colonial, podría
decirse que otra gran ausencia en la conciencia histórica popular es el indígena que vivía en estas
�erras cuando llegaron los españoles. Cosa que no
ocurre, por ejemplo, en el centro del país, donde el
ciudadano común sabe algunas cosas generales sobre los an�guos mexicanos, visita las pirámides, etcétera, y hay una relación y un sen�miento de
pertenencia con el pasado indígena me-

tualmente, por impulso del Ins�tuto Nacional de Antropología e Historia, y de
otras ins�tuciones a nivel nacional, se estén sacando a la luz si�os en los que
hay la única huella que tenemos para estudiar a las gentes primi�vas: los petroglifos, las pinturas rupestres y los materiales lí�cos, que vemos que están
minimizados o desdeñados pero que a lo mejor nos dan sorpresas, porque era
su cultura. Esas urdimbres, esos signos, que hasta ahora no hemos sabido bien
qué son, nos pueden dar algún día sorpresas increíbles. A mí me agrada leer
los trabajos de los arqueólogos, los antropólogos jóvenes, recientes, que han
hecho tesis muy bellas sobre este asunto...

Como Moisés Valadés...
Par�cularmente ésa de Moisés Valadés, muy buena tesis, en la que ya
nos señala, de acuerdo, claro, con el fruto de inves�gaciones de gentes
extranjeras —porque son las que �enen patrocinadores, las mejor
auspiciadas, y en realidad aquí no hay quien apoye en toda forma—,
cómo han sido descubiertos lugares muy an�guos del hombre primi�vo, de diez, quince mil años. Esto es una aportación muy valiosa, y nos
puede incorporar en un momento dado a cierto nivel cultural de este
inmenso territorio mexicano... Si recordamos la frase atribuida a José
Vasconcelos, aquello de que donde empieza la carne asada comienza la
barbarie pues... en esta zona, con todo y ese barbarismo, hay elemen-

Bueno, yo pienso que sí se habla, pero en medios dis�ntos, porque

tos de una cultura, a su nivel, por supuesto, y lo que urge es difundirla,

la historia cuanto más lejana se vuelve un poquito más di�cil,

y estudiarla al máximo, para ver qué nuevas cosas podemos encontrar.

par�cularmente para inves�garla. Y observo que una de las dificultades más serias que ha habido para que la nueva generación

Durante algún �empo pensé —y creo que otros de mi
generación también— que la Historia cercana al marxismo que se estudiaba en la Facultad de Filoso�a y
Letras reemplazaría, o desplazaría, a la Historia que
escribían personas como San�ago Roel, como el
padre Tapia, como el profesor Celso Garza o como usted. Ahora pienso de manera dis�nta. Creo que lo que
se va a dar va a ser la proliferación, la coexistencia
pacífica y enriquecedora de varios �pos de Historia,
varias formas de recrear, inventariar, explicar el pasado. No hay, no debe haber una sola ver�ente, sino
que pueden darse varias; por ejemplo una historia genealogista; otra de �po lírico, literaria; una historia
acumula�va que compila y ordena materiales dispersos en índices, catálogos, diccionarios, etc.; así como
también la de �po marxista o la filoso�a de la histo-

de historiadores estudie aquella etapa es la de los archivos, o más
bien de los papeles escritos de otra manera, y esto, esta caligra�a
ha sido una especie de barrera, que eluden... Me consta como archivista que vienen, los ven y se van... La paleogra�a es una ciencia
que se adquiere, claro, con el ejercicio, como todas las cosas, con la
prác�ca, más que con la teoría, y por más que se estudie en las
escuelas, a nivel universitario, la paleogra�a hace falta prac�carla,
ejercitarla, pues de otra manera no; creo que esa ha sido una traba.
No estoy de acuerdo en que esos personajes sean desconocidos,
claro, para la generalidad tal vez, pero de que se hayan hecho trabajos de calidad acerca de ellos...

Sí. Yo me refería a nivel popular, de la gente de
la calle...
Claro. Sí... Porque de don Diego de Montemayor el fundador, noso-

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�La hacía Raúl Rangel Frías, a veces, cuando le quedaba algún �empito libre...

¿De qué �empos?
De todo el �empo. Desde Luis de Carvajal, que escribió su autobiogra�a

Claro, y él sabía hacerlo, y con qué elegancia, con qué profundidad, de

en la cárcel, y que aparece en los procesos. No ha sido publicada en fo-

qué manera. Sin embargo, es para la gente de cierto nivel intelectual.

lleto y quiero hacerlo, a ver si ahora con los cuatrocientos años es posi-

Qué bueno que de allí se pueda luego deducir, extraer todo aquello

ble. Incluyo en este diccionario una ficha mínima, biográfica, de cada

que se pueda dar en raciones más fáciles de entender para la gente.

autor, y las fichas bibliográficas técnicamente redactadas —fui bibliote-

Esta historia tradicional pienso que nunca acabará... por lo menos los

cario mucho �empo y más o menos sé hacerlo—; éste es otro de los

grupos a nivel general aquí, en Nuevo León, de cronistas y de histo-

trabajos. Sueño en publicar, el año próximo y Dios mediante, una histo-

riadores, pues seguimos las corrientes tradicionales. Hay, yo reconoz-

ria —historia, no monogra�a— de Guadalupe, donde nací, en un libro

co, muchachos muy inteligentes, que nos superan, por qué no decirlo,

de tres o cuatrocientas páginas profusamente ilustrado, con esa histo-

pero yo espero de ellos más trabajo, porque creo que en la constancia

ria tradicional, sabrosa, vieja, de la vida y las costumbres, sin caer en

y en el trabajo es donde se ven los frutos.

filoso�as... Y está también mi trabajo —si puedo vivir el �empo necesario, pues tengo todo el fichero, ya para redactarlo—, de una historia de

ria, que entre nosotros casi no se ha dado; los estudios arqueológicos y de la prehistoria, y otras modalidades que podrían darse en el futuro próximo:
historia demográfica, de las ideas o mentalidades,
de �po estadís�co, historias del arte y la cultura,
etc. Esta proliferación, por otro lado, no sería sino la
expresión del mundo cambiante, ideológicamente
disperso, que nos toca vivir. ¿Es así?

historia de manera filosófica... Yo comparto esa idea, pero entonces que-

Yo veo con agrado, por qué no decirlo —y fui profesor durante algún

Además, como que se complementan, ¿no? No todo
el mundo �ene que ser un Edmundo O’Gorman,
también hay un Luis González, es decir, cada quien
puede, debe hacer lo suyo, sin pensar que es la única
vía...

daría en un medio más restringido todavía, porque si esa historia a nivel
popular, de la manera tradicional, todavía no es asequible para muchos,

Yo veo que hay una complementariedad entre las
diferentes ver�entes. Un trabajo de ordenamiento
de materiales para elaborar índices, catálogos, diccionarios, bibliogra�as, o los trabajos de historia
general que fijan el curso completo en grandes
trazos, son trabajos sin los cuales luego no se
puede hacer lo demás...

la ganadería en Nuevo León, de las grandes haciendas, que explica la
iden�dad nuestra, el carácter de la gente, el habla, la comida y otras
múl�ples facetas, todo ello de la ganadería colonial... De todo eso nace
el nuevoleonés, y en par�cular el regiomontano...

El ranchero, el vaquero...

la otra, pienso que va a tener sus problemas. Yo encantado con que haya

El hombre de a caballo, que decidió incluso los grandes problemas

historiadores del arte, que haya historiadores de, qué sé yo, de todas las

Es la infraestructura... Lo primero que debe usted ver para hacer un

nacionales... El norte siempre está presente: en los años de la Inde-

demás facetas de la vida. Falta hacerlo, pero sobre todo que se haga con

trabajo es revisar lo que ya está hecho, para glosarlo, a su manera, y

pendencia, en la guerra con los Estados Unidos, en la Reforma y final-

seriedad y talento, para que de esto nazcan luego las adaptaciones más

enriquecerlo, porque si no, no �ene valor… enriquecerlo con

mente en la Revolución.... allá está el secreto de todo esto. Y siguiendo,

abiertas, para todo �po de lectores.

aportaciones nuevas...

claro está, la obra clásica de François Chevalier sobre los grandes
la�fundios, y que me conminó, siendo yo su alumno, a que realizara

�empo, del Colegio de Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras—,
que esta nueva generación piense en esas otras formas de ver la historia. Sin embargo, veo —de lo que nos lamentábamos en otra parte de la conversación—, que no hay esa difusión o esa divulgación a

Maestro Cavazos, para finalizar esta charla quisiera
que me pla�cara sobre lo que está trabajando actualmente.

este trabajo, que ha ido quedando relegado por mil encargos oficiales,
y porque... no basta la vida, lamentablemente se apaga...

Bueno, maestro. Vamos a concluir por ahora esta
conversación y espero que próximamente podamos retomarla, muchas gracias.

Estoy reimprimiendo, o más bien preparando la segunda edición de
mi Diccionario biográfico de Nuevo León, enriquecido con dos o

nivel general, a nivel popular. Si la hacemos demasiado erudita,
demasiado filosófica, menos vamos a lograr nuestro propósito. Cla-

Por supuesto, yo en momento alguno podría hacer historia filosófica,

trescientas fichas, o quizá más. Tengo además concluida una guía o

ro, que la haya, pero caería dentro de cierto eli�smo, del académi-

porque no soy filósofo, sinceramente, y porque ignoro la manera de

diccionario biobibliográfico de escritores de Nuevo León...

co... No hace mucho, alguien que ingresó, o que fue doctorado de

hacerlo, pero pues en buena hora...

Yo también así lo espero, gracias.
Archivo Municipal de Monterrey, 10 de noviembre de 1995.

una universidad de aquí, lanzó esa tesis, de que había que hacer la

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�Epistola r io

Propuesta de reforma de la tercera ley orgánica de la Universidad de Nuevo León en
1945: ¿reincorporar la Escuela Normal para Maestros?
Susana Julieth Acosta Badillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción
El 30 de noviembre de 1870 se publicó en el Periódico Oficial del estado de Nuevo León el decreto número 32, que estableció la creación
de “una escuela normal de profesores de primeras letras” (art. 1). Antes de esta ins�tución, la formación de profesores era por medio del
sistema lancasteriano, el cual, a grandes rasgos, capacitaba a los mejores estudiantes de grupo para que ellos atendieran a otros de menor nivel. Por años, este sistema, que formaba “monitores” a través de estudiantes destacados, funcionó hasta su declive en la década
de 1870, precisamente cuando surgió la Escuela Normal para Profesores del estado.
Plinio D. Ordóñez, notable educador nuevoleonés, en su Historia de la educación pública en el estado de Nuevo León (1521-1942),
dividió la historia de la Normal en tres fases (hasta el límite temporal de la obra): 1. Desde su fundación en 1870 hasta 1927; 2. Desde
1927, cuando se fusiona con la Escuela Profesional para Señoritas (fundada en 1892 como escuela anexa) y surge la Escuela Normal para
Maestros, hasta 1942; 3. En 1942, cuando se crea la Escuela Normal Superior, especializada en formar profesores para la educación
secundaria². Es en la segunda fase cuando la Escuela Normal para Maestros fue integrada a la Universidad de Nuevo León (UNL), como
una de sus dependencias fundadoras en 1933.
Aquel año y un poco antes, la Escuela Normal fue parte ac�va de la organización de la UNL, pues su estudiantado y su director,
Ordóñez, se integraron en los procesos pro-Universidad desde diferentes escenarios, como la par�cipación de alumnado en la Federación
de Estudiantes de Nuevo León, que planteó y replanteó la idea de una universidad para el estado en los diferentes encuentros locales y
nacionales entre 1932 y 1933 o, mediante, el ofrecimiento de la escuela como sede de reuniones a lo largo de todo el proceso³. Ordóñez
dejó un tes�monio detallado del procedimiento de unión a la UNL y el cómo, durante la planificación, hubo opiniones en contra a dicha
adhesión porque la formación normalista no se consideraba una “profesión liberal”, con la misma extensión académica y la misma exigencia cien�fica. Ordóñez refutó esta idea con el argumento de la preparación mul�disciplinaria de un profesor de educación básica,
quien tenía la obligación de poseer conocimientos sobre lógica, polí�ca, sociología, psicología y estadís�ca, además de su especialización
de enseñanza:
Así pues, un Maestro sólo puede serlo, con probabilidades de eficiencia, cuando ha hecho estudios de tales Ramas pedagógicas; sólo entonces estará capacitado para conocer al educando, y para coordinar y aplicar debidamente, la acción de los factores y elementos que cons�tuyen y concurren en la educación;
y esta labor es la Universidad la capacitada para completarla y perfeccionarla, y por ello la Normal debe ser una de sus Escuelas⁴.

Después de este preámbulo con un breve recorrido por la historia de la Escuela Normal como dependencia universitaria o por lo
menos que explica cómo se unió a la UNL⁵, el presente escrito �ene como obje�vo central recuperar una propuesta de reforma a cuatro
ar�culos de la tercera ley orgánica de la Universidad, documento legal que le regresó su figura jurídica de origen en 1943, exactamente
diez años después de la primera ley orgánica y ocho de la segunda⁶. La propuesta de reforma que se menciona se publicó en el periódico
El Porvenir el día 17 de abril de 1945, casi dos años después de la separación administra�va de la Escuela Normal de la UNL, lo que
demuestra la extensión del interés y ges�ones por parte de la Universidad para recuperar la ins�tución normalista. Además de la transcripción del texto de interés, también se realiza un breve análisis del contexto de la inicia�va, a modo de explicar la razón o razones por
las que finalmente no prosperó. La siguiente reforma de ley universitaria fue hasta 1971, con la aprobación de la llamada cuarta ley orgánica, misma que otorgó o definió la autonomía, documento que además sigue vigente.
El 18 de agosto de 1943, en sesión de Consejo, Enrique C. Livas anunció que la ley orgánica de la Universidad había sido aprobada
pero con ciertas modificaciones: “Que la facultad de Odontología será independiente de la de Medicina y que la Escuela Normal y la
Normal Superior quedarán incorporadas a la Dirección de Educación del Estado”⁷. La ley se publicó en el Periódico Oficial el 29 de sep�embre de 1943, pero entró en vigor treinta días después, por lo que el 27 de octubre aún se discu�ó en el seno del Consejo de Cultura
Superior la separación de la instrucción normal de la universitaria.
El doctor Ángel Mar�nez Villarreal fue el primero en cues�onar la separación de la Escuela Normal de la Universidad, pues en el
proyecto preliminar presentado ante gobierno la Normal estaba dentro de la Universidad. Livas respondió que la decisión de su separación había sido tomada sin consultar a las autoridades universitarias o personal de la Normal, por lo que desconocía el mo�vo detrás
de la acción. Entre los argumentos expuestos, Manuel Treviño Cavazos, director de la Facultad de Derecho, manifestó que la posible causa
detrás de la decisión era la facilidad que el gobierno buscaba para “favorecer determinada ideología, la cual puede hacerse de modo más
eficaz en la Escuela Primaria y en la Secundaria”. Los consejeros acordaron discu�r con atención la situación y en un futuro próximo
solicitar al gobierno estatal la reconsideración de su actuar, mediante una reforma a la nueva ley, pero antes de ello, se concentrarían en
la transición de Consejo de Cultura Superior a Universidad de Nuevo León. La ley orgánica entró en vigor el 29 de octubre y el 3 de noviembre se celebró la primera sesión del Consejo Universitario.
Tres meses después, como se acordó, se retomó el tema de la Normal después de la organización de un comité pro-Normal entre
estudiantes de aquella ins�tución con respaldo de la Federación Estudian�l. Según recoge el acta de Consejo Universitario del 2 de febrero de 1944, el comité estudian�l buscaba apoyo de las autoridades universitarias para reforzar su movimiento, obje�vo que se
cumplió al acordarse que Livas, en su calidad de rector, se presentaría ante el gobernador con la pe�ción expresa de que la Normal regresara a la administración de la Universidad, por acuerdo unánime del Consejo Universitario. Establecido esto, el siguiente paso fue,
además de entablar conversaciones con el gobierno, formular la inicia�va de reforma.
El plan era reformar los ar�culos 3, 4 y 42 de la tercera ley orgánica; en el primero se señalaban los �pos de educación que la UNL
impar�a: profesional, técnica y en general toda enseñanza posterior a la secundaria “a excepción de la normal”, por lo que la reforma le
reincorporaba. Sobre el ar�culo 4, este enlistaba todas las escuelas universitarias y la propuesta de reforma también reincorporaba la
Normal Superior y la Normal. Finalmente, el ar�culo 42 es�pulaba los requisitos para ingresar a las escuelas y en el proyecto se indicaban
los requisitos para ingresar a las escuelas normales (véase el documento transcrito).

La jus�ficación de Ordóñez se complementó con la situación de la Escuela Normal Superior nacional que, desde veinte años atrás,
estaba anexa a la Universidad Nacional Autónoma de México. Además, si la universidad formaba maestros para los niveles medio superior y superior ¿por qué no de primaria y/o secundaria? De hecho, algo que se debe anotar entre los antecedentes es la intención de
relacionar la Escuela Normal con la Facultad de Filoso�a, Ciencias y Artes –que finalmente no entró en funciones en 1933–, pues la úl�ma
estaba planeada para fungir como escuela de estudios superiores, la única con capacidad de emi�r grados de maestro y doctor.

Resulta necesario mencionar que algunos consejeros no consideraban viable la propuesta de reforma, pues la ley era prác�camente
nueva y temían o sospechaban que el gobierno del estado no aprobaría la moción de una alteración en tan poco �empo, pero aun así se
intentó. Las notas de prensa demuestran que el gobernador Arturo B. de la Garza (1943-1949) era par�dario de la idea de reintegración,
pero el director de Instrucción Primaria y Secundaria, profesor Ernesto de Villarreal Cantú, no. Asimismo, en el lado de los interesados,
los estudiantes estaban a favor de la reforma de ley y los profesores, en su mayoría, no.

La primera ley orgánica de la UNL admi�ó a la Escuela Normal para Maestros como una de las cinco escuelas superiores que finalmente integraron la ins�tución. Como todas las demás dependencias, la Normal vivió los vaivenes de los cambios que la Universidad
experimentó en el corto lapso temporal de dos años, al ser derogada su primera figura jurídica para la instalación de un comité organizador de una universidad socialista que nunca se concretó de manera formal y finalmente, el establecimiento de una en�dad in�tulada
Consejo de Cultura Superior, que recogió todas las dependencias de la UNL y operó por ocho años de 1935 a 1943. Es en este úl�mo año
cuando, a raíz de otra reforma interna, se res�tuyó la figura jurídica de la UNL y entre los cambios efectuados se acordó la separación de
la Escuela Normal de la Universidad, decisión que no fue bien recibida por algunos sectores de ambas ins�tuciones, aunque también se
dio el caso de un grupo nutrido de normalistas que la secundaron.

Para resumir ambas posturas, se puede definir de la siguiente manera: los estudiantes veían la ventaja de pertenecer a la UNL en la
ampliación de oportunidades, pues al ser estudiantes universitarios tenían el derecho de ingreso libre a otras dependencias, una vez
concluida su formación normal, para con�nuar su preparación pedagógica o especializada. Por su parte, los profesores no consideraban
necesaria la reintegración, pues la Escuela Normal era suficiente “por sí sola”: “[…] desde su fundación vale y �ene pres�gio por sí propia
y no necesita acogerse a la sombra de otra ins�tución cultural para dignificar a quienes hagan sus estudios en ella”⁸. Según ates�gua El
Porvenir, la reforma de ley se debió discu�r en el Congreso del Estado el 23 de abril de 1945, pero súbitamente el tema no se volvió a
discu�r ni en prensa ni al seno del Consejo Universitario.

1 Historiadora, catedrática e investigadora. Es licenciada en Historia y maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es catedrática
de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y editora adjunta de la revista cultural Reforma Siglo XXI de la Preparatoria No. 3.
2 Plinio D. Ordoñez, Historia de la educación pública, v. 3 t. 1, pp. 20-21.
3 Lydia Espinosa Morales, La Creación de la Universidad, pp. 38 y 43.
4 Ordoñez, Historia…, v.3 t. 3, pp. 1128-1129.

5 Para una lectura más a profundidad de la Escuela Normal como dependencia universitaria se recomienda Tomás Mendirichaga, “El Consejo de Cultura Superior (1935-1943)”,
pp. 453-510.
6 Para una revisión concisa de la evolución legal de la UNL se recomienda César Pámanes Narváez, “La Universidad Autónoma de Nuevo León y sus leyes orgánicas”, pp. 32-40.
7 Las actas referidas pertenecen al Archivo del Honorable Consejo Universitario (AHCU), con sede en la Biblioteca Universitaria “Raúl Rangel Frías” y se pueden rastrear con la fecha.
8 El Porvenir, 23 de abril de 1945. Monterrey, México, p. 10.

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�Las razones detrás del súbito silencio, y el hecho de que no se le diera seguimiento a la inicia�va, se pueden explicar mediante la
postura de Villarreal, figura esencial para comprender la situación. Durante las discusiones en torno a la inicia�va de reforma, Villarreal
publicó una carta en El Porvenir el 18 de abril, para manifestar la jus�ficación de su rechazo a la propuesta y solicitarle al gobernador no
proceder con la reforma de ley. Entre las ideas planteadas, Villarreal consideraba que la adhesión de la Normal a la UNL era una cues�ón
de “vanidad” de aspirar a un �tulo universitario; también, dijo que durante los años como dependencia universitaria en lugar de beneficiar a la Escuela Normal la perjudicó:

ARTÍCULO SEGUNDO.- El Consejo Universitario proveerá lo necesario para que antes de finalizar el presente año lec�vo
queden instaladas las Juntas Direc�vas de la Escuela Normal Superior y de la Escuela Normal y para que éstas elijan los
consejeros a que se refieren los ar�culos 10 y 11 (frac. I) de la Ley a que estas reformas y adiciones se refieren.
ARTÍCULO TERCERO.- Esta ley entrará en vigor el día de su publicación en el Periódico Oficial del Estado.

[…] ningún beneficio se derivó de esta medida, por el contrario inclinó a muchos maestros a abandonar la docencia para dedicarse a profesiones liberales

El Porvenir, 17 de abril de 1945, pp. 7 y 10.

con lo que se restaron elementos que muy bien pudieran u�lizarse en estos momentos de reintegración de la cultura mexicana. Quizá por estas y muchas
otras razones en las postrimerías del Gobierno anterior [de Bonifacio Salinas Leal] se hizo necesario incorporar de nuevo el funcionamiento de la Escuela
Normal al Departamento de Educación del Estado⁹.

En lugar de regresar la educación normal a la universitaria, Villarreal propuso otras acciones como mejorar los salarios de los profesores, sus condiciones laborales, las oportunidades de con�nuar su formación y, también, la creación de más escuelas normales en el
estado. Es posible que la solidez de los argumentos de Villarreal jugara a favor de su postura de mantener la Escuela Normal como dependencia pública de la Dirección de Educación Primaria y Secundaria, aunque por otro lado también tenía lógica contextual la opinión
del consejero Treviño, sobre las ideologías y otros menesteres polí�cos.

Archivo

El documento

Archivo del Honorable Consejo Universitario (AHCU). Monterrey, México.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Hemerografía
Proyecto de Ley que reforma y adiciona la organización de la Universidad de Nuevo León.
Art. 1º.- Se reforman y adicionan los ar�culos 3º, 4º y 42º de la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León promulgada el 13 de sep�embre de 1943; quedando redactadas como siguen:
Art. 3º.- La Universidad de Nuevo León �ene por objeto:
I.- Impar�r la enseñanza profesional, la enseñanza técnica y en general, toda enseñanza posterior a la secundaria.
II.- Realizar y fomentar la inves�gación cien�fica.
III.- Difundir la cultura en todos sus aspectos.
Art. 4º.- En el ejercicio de su función docente, la Universidad hará descansar la capacitación técnica y profesional dentro
de cada especialidad sobre la base de una preparación cien�fica, general. Procurará que el número y calidad de sus
egresados respondan a las necesidades económicas sociales y polí�cas del país, y del Estado de Nuevo León en par�cular, despertando y afirmando en ellos una conciencia clara de su responsabilidad humana y social. Esta función se
ejercerá a través de las siguientes ins�tuciones:
1. Escuela Normal Superior
2. Facultad de Medicina
3. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
4. Facultad de Odontología
5. Facultad de Ciencias Químicas
6. Facultad de Ingeniería
7. Escuela Normal
8. Escuela Diurna de Bachilleres
9. Escuela Nocturna de Bachilleres
10. Escuela de Música
11. Escuela Industrial Femenil Pablo Livas
12. Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Álvaro Obregón
13. Escuela de Enfermería anexa a la Facultad de Medicina
Art. 42.- Las inscripciones se harán sobre las bases siguientes:
I.- Para ingresar a la Escuela Normal y de Bachilleres debe exhibirse cer�ficado aprobatorio del ciclo secundario.
II.- Para ingresar a las Facultades, debe exhibirse cer�ficado aprobatorio de la Escuela de Bachilleres.
III.- Para ingresar a la Facultad de Ingeniería en la carrera de Ingeniero Mecánico Electricista debe exhibirse cer�ficado
de Preparatoria técnica.
IV.- Para ingresar a la Escuela Normal Superior, debe exhibirse �tulo de profesor de Instrucción primaria.

El Porvenir. Monterrey, México.
Periódico Oficial. Monterrey, México.
Bibliografía
Espinosa Morales, Lydia. (2013). La Creación de la Universidad de Nuevo León (1931-1933). México: Centro de Documentación y
Archivo Histórico de la UANL.
Mendirichaga, Tomás. (1970). “El Consejo de Cultura Superior (1935-1943)”, en Humanitas, no. 11, pp. 453-510. Disponible en:
https://humanitas.uanl.mx/index.php/ah/article/view/795
Ordoñez, Plinio D. (1946). Historia de la educación pública en el estado de Nuevo León (1521-1942): su evolución, sus instituciones
y los hombres que la organizaron y orientaron, volumen 3 (tomos 1 y 3). México: Gobierno del Estado de Nuevo León.
Pámanes Narváez, César. (2023). “La Universidad Autónoma de Nuevo León y sus leyes orgánicas”, en Reforma Siglo XXI, no. 115,
pp. 32-40. Disponible en: https://reforma.uanl.mx/index.php/revista/article/view/87

TRANSITORIOS
ARTÍCULO PRIMERO.- La Escuela Normal Superior y la Escuela Normal, pasarán a la Universidad con su actual personal
direc�vo docente, administra�vo y de servidumbre.

9 El Porvenir, 18 de abril de 1945. Monterrey, México, p. 9.

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�Epistola r io

Informe del director de la Escuela de Medicina de Monterrey, 1878

hombres de su �empo lo comprendieron. La idea de este grande hombre no pudo realizarse por entonces; pero no
murió, quedó siempre viva en el ánimo de los buenos, la idea de una Escuela de Medicina en un hospital.

En Nuevo León, como en el resto del país, el siglo XIX fue un período de gran efervescencia polí�ca, dentro del cual se concibieron las
ideas y se afianzaron las bases de las ins�tuciones que existen hasta hoy en día. Un ejemplo innegable de lo anterior es la actual Facultad
de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, cuyos antecedentes históricos se remontan al Colegio Civil.

Pasaron más de veinte años, el �empo, fiel a su costumbre, cambió los hombres y las circunstancias, y el Congreso de
1851 creó el Consejo de Salubridad, imponiéndole la obligación de “Erigir en la capital, cuando sus fondos se lo
permitan, cátedras de los diversos ramos de las ciencias médicas.” La primera dificultad que se ofreció al Consejo fue la
falta de fondos, los que la ley había señalado eran escasísimos. Sin embargo, venciendo dificultades, logró fundar el 5
de diciembre de 1853 una cátedra de Obstetricia. Por ese �empo había ya desaparecido el an�guo Hospital de Nuestra
Señora del Rosario, por lo que la tal cátedra tuvo que darse en la casa del profesor, y que el Consejo dirigió toda su
atención a erigir un hospital, como un preliminar indispensable para la enseñanza de las ciencias médicas. El 4 de
noviembre de 1857, facultó el Congreso al Ejecu�vo para que fundara el Colegio Civil. Desde luego el Consejo pretendió
que al fundarse ese Colegio pusiera en él la Escuela de Medicina.

La Escuela de Medicina y Farmacia, originalmente una dependencia del Colegio Civil, abrió sus puertas el 30 de octubre de 1859 por
inicia�va del doctor José Eleuterio González². Sin embargo, al poco �empo de haber sido fundada, fue evidente para los direc�vos del
plantel que, en orden de que los estudiantes pudieran aprender en un campo del conocimiento tan especializado como lo es el de la
medicina, era esencial que tuvieran contacto directo con el medio mismo mientras estudiaban. Así, el 1 de mayo de 1860 fue inaugurado
el Hospital Civil, recinto que también fungió como nueva sede de la Escuela de Medicina, al contar con sus propias aulas y con una biblioteca a disposición de los alumnos³.

Esto lo consiguió, aunque no sin trabajo; y, por fin, se vio fundado el Colegio Civil el 30 de octubre de 1859 con las
Escuelas de Jurisprudencia y de Medicina agregadas a él. El Consejo de Salubridad se esforzó, por su parte, en la
construcción del hospital, y logró abrir al servicio público su primera enfermería el 2 de mayo de 1860. Aquí comenzaron
a hacer su prác�ca los primeros alumnos. Algo más de dieciocho años permaneció unida al Colegio la Escuela de
Medicina, y en este �empo ha producido, autorizados legalmente, cuarenta y tres profesores de Medicina y Cirugía y
diecinueve de Farmacia.

La siguiente transcripción corresponde a un discurso pronunciado en 1878 por el doctor José Eleuterio González, entonces director
de la Escuela de Medicina, en el cual dio cuenta a detalle de los antecedentes, las dificultades y los principales retos que enfrentaba dicha
ins�tución. Dado que el doctor González expresó aquí sus expecta�vas sobre el alumnado, el discurso puede ayudar en el presente a
reflexionar sobre cuánto se ha logrado en el área médica desde entonces. El discurso fue publicado en 1885 en el libro Colección de
discursos del doctor José Eleuterio González sobre instrucción pública, y otros opúsculos del mismo autor⁴.

La ley de 12 de diciembre de 1877 reformó el plan de estudios y mandó separar del Colegio Civil las Escuelas de
Jurisprudencia y Medicina. La Providencia, que nada hace al acaso, ha querido que venga a dar cumplimiento a esta ley,
y a fijar defini�vamente la Escuela de Medicina en este hospital, un nieto de aquel grande hombre, que el primero
intentó aclimatar en Monterrey el estudio de las ciencias naturales. Si por circunstancias de los �empos no lo
comprendieron sus contemporáneos, ni pudieron sus hijos seguir sus huellas, hoy, pasadas dos generaciones, sus
descendientes han venido a comprenderlo y se han aplicado a realizar la idea que él, con tan bellas intenciones, concibió
e intentó poner en obra.

Ana Paulina Rodríguez Medellín 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Informe que el director de la Escuela de Medicina de Monterrey leyó, en el Hospital Civil la tarde del día 26 de junio
de 1878, antes de la lectura de calificaciones de los alumnos examinados.
Las ideas de los grandes hombres son como aquellas semillas perfectas y bien acondicionadas, que, ocultas
profundamente en la �erra, conservan por �empo indefinido su vida y propiedades; y que, cuando el terreno que las
cubre se desmonta y rotura convenientemente, ellas, puestas al alcance benéfico del calor y de la luz, del aire y de la
humedad, germinan y nacen con tanto vigor y lozanía como las semillas nuevas. Medio siglo ha transcurrido desde que
un genio superior, un hombre ilustrado y benéfico concibió una de esas imperecederas y siempre fecundas. El ilustre C.
Joaquín García, tres veces Gobernador de Nuevo León, quiso marcar el período de su primer gobierno con una mejora
posi�va, con un beneficio insigne, quiso fundar en Monterrey una Escuela de Medicina.
Poco �empo antes el Congreso del Estado había concedido al Colegio Seminario las facultades y privilegios de
universidad, para que allí se pusieran las cátedras que se fueran fundando, y para que allí se recibieran los grados
académicos. Por eso la cátedra de Jurisprudencia, que entonces se fundó, fue puesta en el Seminario. Mas el señor
García, para realizar su pensamiento, hizo venir de México un profesor, y, aunque dependiendo del Colegio como
universidad, estableció la Escuela de Medicina en el Hospital de Nuestra Señora del Rosario, porque él sabía muy bien
que el arte de curar debe aprenderse en un si�o a propósito y este si�o no puede ser otro sino un hospital.
Tuvo este ilustre ciudadano el gusto de ver abierta una cátedra de Anatomía; pero como él era el único que pensaba en
hacer esta grande obra, y nadie le ayudaba con ella, creyendo unos que el estudio de las ciencias naturales era peligroso
porque disponía a la incredulidad y al materialismo, y pensando otros que era innecesario y dispendioso, faltaron los
fondos, el profesor dejó la cátedra, no hubo con quien sus�tuirlo, los discípulos se re�raron, y el buen ciudadano vio
desvanecerse como el humo sus esperanzas y sus ilusiones, porque ni las circunstancias de su época le ayudaron, ni los

Tenemos ya una Escuela de Medicina, convenientemente situada en un si�o propio y natural, con ocho profesores
dispuestos a dar la enseñanza de los diversos ramos de las ciencias médicas, con setenta alumnos y con suficiente
número de enfermos que observar. ¿Qué nos falta? Que los alumnos puedan, quieran, y deban aprender, que tengan la
fuerza de voluntad necesaria para entregarse al trabajo hasta morir, y que tengan la probidad y honradez indispensables
para ejercer dignamente una profesión tan espinosa como delicada, y tan noble como ú�l a la sociedad. Los que
carezcan del talento suficiente y los desaplicados, nada alcanzarán; y los que no sean hombres de bien a toda prueba,
o no serán admi�dos, o serán expulsos de este plantel de educación profesional. La Escuela de Medicina no reconocerá
por sus hijos más que a los que reúnan las tres indispensables condiciones de capacidad, aplicación y honradez.
El primer acto solemne de esta escuela en el nuevo lugar de su establecimiento ha sido el de hacer los exámenes
ordinarios en fin de año. Han sufrido la prueba sesenta y tres alumnos y de ellos han sido aprobados cincuenta y cuatro.
Los exámenes no pudieron hacerse en esta vez con todo el rigor debido, atendiendo a que, por las circunstancias
excepcionales en que nos hallamos, el año escolar quedó reducido a ocho meses; pero en lo sucesivo será de otra
manera. Encarrilada ya la escuela en la vía legal, los exámenes serán llevados al úl�mo extremo de rigor posible. Con
esto y con ser siempre intransigente con los que no tengan una moralidad buena a toda luz, esta escuela cumplirá con
el fin de su ins�tución, que es producir profesores que sean verdaderamente ú�les.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliografía
González, José Eleuterio (1885). Colección de discursos del doctor José Eleuterio González sobre instrucción pública, y otros opúsculos del mismo autor. México: Imprenta del gobierno.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Carlos E. Medina de la Garza y Armando Hugo Ortiz Guerrero, “Tesis del siglo XIX”, p. 114.
3 “Historia” (2023), en: Facultad de Medicina UANL. [En línea, consultado el 11 de enero de 2024]. Disponible en: https://www.medicina.uanl.mx/historia/
4 José Eleuterio González, Colección de discursos del doctor José Eleuterio González, pp. 270-275.

Medina de la Garza, Carlos E. y Armando Hugo Ortiz Guerrero (2008). “Tesis del siglo XIX. Primeros egresados de la Escuela de
Medicina de Nuevo León”, en: Medicina Universitaria, vol. 10, no. 39, pp. 114-125.
Fuentes electrónicas
“Historia” (2023), en: Facultad de Medicina UANL. [En línea, consultado el 11 de enero de 2024]. Disponible en: https://www.medicina.uanl.mx/historia/

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: cruz labrada en uno de los muros del panteón de la hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado
Zapata; p. 4: Manuel María de Llano, imagen tomada de Zapata Vázquez, Dinorah (1988). El Antagonista de Manuel María de Llano.
Estudio del primer periódico civil de Nuevo León, 1831. Monterrey, México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad
Autónoma de Nuevo León, p. 2; p. 15: �enda Sorpresa y Primavera, imagen tomada de "Sorpresa y primavera, almacén de ropa"
(1901), en: Tecnológico de Monterrey. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://repositorio.tec.mx/handle/
11285/640446; p. 16: �enda La Reinera, imagen tomada de Flores Varela, Arturo (1885). “La Reinera en la calle del Comercio, hoy
Morelos”, en: Fototeca Nuevo León. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://fototecanl.org/acervo/10165; p.
26: recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2024, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; pp. 32 y
33: aljibes de General Zuazua, fotogra�as de Félix Alfonso Torres Gómez; p. 35: portada del libro Hacienda San Pedro de la UANL.
Historia, patrimonio y memoria, 1634-2023, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; p. 37: portada del libro Diario de
un misionero del Colegio de Guadalupe por el obispado de Monterrey, 1855-1857, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo
León; p. 38: Israel Cavazos Garza, imagen tomada de Roel. Bole�n de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca,
año 1, no. 1, junio de 1964, p. 21; p. 39a: Israel Cavazos Garza en II Seminario de Bibliogra�a Histórica Regional llevado a cabo en la
Hacienda San Pedro en noviembre de 1999, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; p. 39b: Israel Cavazos Garza
impar�endo una conferencia en la Capilla Alfonsina, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; p. 40a: Francisco Javier
Alvarado Segovia, Israel Cavazos Garza, Rafael Montejano y Aguiñaga y Carlos Gonzalez Rodríguez en Hacienda San Pedro, imagen
tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; pp. 40b y 41a: Israel Cavazos Garza durante los festejos por el 400 aniversario de la
fundación de Monterrey en 1996, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; p. 41b: Israel Cavazos Garza impar�endo
una conferencia en la Hacienda San Pedro el 11 de diciembre de 2009, fotogra�a de Félix Torres Gómez; p. 42: nota periodís�ca
tomada de El Porvenir, 13 de diciembre de 1995, p. 4, sección cultural; p. 43: Israel Cavazos Garza impar�endo una conferencia en
el Colegio Civil, fotogra�a de Félix Torres Gómez; pp. 48 y 49: nota periodís�ca tomada de El Porvenir, 17 de abril de 1945, pp. 7 y
10; pp. 52 y 53: informe del libro Colección de discursos del doctor José Eleuterio González sobre instrucción pública y otros opúsculos del
mismo autor, reproducido de la Colección Digital UANL; p. 54: bailable en la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

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                  <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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